Source: http://www.iurisprudente.com/2015/11/bienes-gananciales-y-privativos-1-los.html
Timestamp: 2018-12-17 17:37:22
Document Index: 191707412

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Iuris Prudente: Bienes gananciales y privativos (1). Los bienes adquiridos antes de comenzar la sociedad de gananciales. El pacto de atribución de ganancialidad del artículo 1355 Código Civil. El bien adquirido con pacto de reserva de dominio. Adquisición consumada tras la extinción de la sociedad de gananciales. La adquisición por compras a plazos. La excepción relativa a la vivienda familiar. La adquisición financiada por préstamo hipotecario. El caso del préstamo sin interés a uno solo de los cónyuges. ¿Puede la sociedad de gananciales realizar un préstamo a uno de los cónyuges para adquirir un bien como privativo?
(Los solitarios. Munch).
Repasando el blog, he decidido, por mí y ante mí, que estaba algo escaso en derecho de familia, así que voy a dedicar varias entradas, que iré numerando correlativamente, a la sociedad de gananciales, centrándome en la calificación de los bienes del matrimonio como gananciales o privativos.
Sin pretender ser sistemático, me ocuparé solo de los casos que considero curiosos, que así de paso me entretengo, llegando hasta donde mi imaginación alcance, aunque trataré de seguir cierto orden y dividir las entradas del modo más homogéneo posible.
Y después de las advertencias, que en eso conviene hoy ser prolijo, toca empezar.
La misma solución debe seguirse, a mi entender, cuando se trate de bienes adquiridos en escritura pública antes del matrimonio por uno de los futuros cónyuges, quedando dicha escritura de compraventa pendiente de ratificación por alguna de las partes, ratificación que se otorga ya contraído el matrimonio bajo el régimen de gananciales. Debe tenerse en cuenta la eficacia retroactiva de la adquisición, sin que el otro cónyuge sea un tercero frente a la sociedad de gananciales que pudiera alegar que la retroactivadad de la ratificación no debe perjudicar sus derechos. Esto se refuerza con que, frecuentemente, una parte o todo el precio se habrá abonado al tiempo de otorgarse la escritura inicial, con lo que se debe considerar adquirido, bien totalmente, bien en su plazo inicial, con dinero propio del cónyuge comprador, lo que conduciría a su privatividad por aplicación analógica de las normas relativas a la adquisición con dinero privativo y las de adquisición a plazos. Pero aunque todo el precio haya quedado aplazado al tiempo de la ratificación y se abonara con dinero ganancial, la solución, a mi entender, sería la misma, pues el bien deberá entenderse adquirido antes de la comenzar la sociedad de gananciales, de modo similar a lo que sucede con los bienes adquiridos bajo condición suspensiva cumplida durante el matrimonio, a los que me refiero después, al margen de los reembolsos que procedan. Incluso en el caso de que el bien en cuestión se trate de la vivienda habitual y una parte del precio se haya abonado durante el matrimonio, entiendo que la solución debe ser la privatividad y no la ganancialidad, ni siquiera parcial ex artículo 1357.2 del Código Civil, pues el supuesto no es de compra a plazos ni asimilable al mismo, aunque esta concreta hipótesis pueda resultar la más debatible.
No obstante, el artículo 1355 exige, además de que la adquisición sea onerosa, que se realice durante el matrimonio, lo que hace surgir la duda de si sería de aplicación a la hipótesis señalada el referido artículo 1357, pero consumada la adquisición con posterioridad al mismo.
Esta resolución, después de admitir que los bienes comprados antes del matrimonio son privativos, aunque su adquisición se consume tras el mismo, en aplicación del artículo 1357 Código Civil, considera que la escritura formalizó un pacto de atribución de ganancialidad de los cónyuges, pacto que se diferencia del negocio de aportación a gananciales, entre otros aspectos, en considerar que su causa está implícita (ampliar el ámbito de la sociedad de gananciales para atender a las cargas familiares o “ad sustinenda oneris matrimonii), afirmando la DGRN que el artículo 1355 es de aplicación también a bienes comprados antes del matrimonio, siendo prevalente sobre el artículo 1357.1 Código Civil.
Se utilizan aquí dos argumentos:
- La falta de acuerdo de los cónyuges. En el caso, como he dicho, la escritura pública la otorgaba uno solo de los cónyuges.
En relación con esta cuestión, a mi entender, es posible defender que la adquisición por un cónyuge en escritura declarando expresamente que adquiere para la sociedad de gananciales puede encajar en la regla del artículo 1355, pues el "común acuerdo" a que se refiere el primer inciso del artículo 1355 no implica necesariamente que ambos cónyuges adquieran conjuntamente, pudiendo tener lugar por la aceptación posterior, incluso tácita, de un cónyuge a lo realizado por el otro, al margen de que esto pueda tener reconocimiento o no en el ámbito extra-judicial, lo que se refuerza pensando en que el supuesto de la adquisición conjunta ya está previsto expresamente en el inciso segundo del artículo 1355.
En sentido contrario, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Baleares de 10 de octubre de 2002, que rechaza la aplicación del artículo 1355 a una compra realizada por uno de los esposos con dinero privativo declarando hacerlo "para la sociedad de gananciales", por falta de común acuerdo, aunque en el caso los cónyuges se hallaban separados de hecho en el momento del otorgamiento de la escritura.
- El que el bien no había sido adquirido durante el matrimonio. De esta tesis se aparta la Resolución DGRN de 31 de marzo de 2010 antes citada, aunque el caso de la sentencia, en realidad, quedaba fuera del ámbito del artículo 1355, por no formalizar la adquisición ambos cónyuges.
La Sentencia del Tribunal Supremo de 12 de noviembre de 1997 da preferencia al carácter privativo de la contraprestación -el precio pagado por el piso-, procedente de donación por la madre de la esposa a su hija, sobre la circunstancia de que ambos cónyuges comparecieran como adquirentes en la escritura de compraventa, rechazando la tesis según la cual existió donación de un cónyuge a favor de otro, pues entiende que la voluntad de donar no se presume y debe probarse, no resultando de la simple circunstancia de comparecer los dos cónyuges como compradores, con lo que se considera nula parcialmente la escritura de compraventa y la inscripción registral en cuanto reflejaba la titularidad una cuota indivisa a favor del cónyuge que no satisfizo el precio. Menciono esta sentencia por que la he visto citada por algún autor a favor de la tesis de no aplicación del artículo 1355 a las adquisiciones formalizadas tras la vigencia de la sociedad de gananciales en que comparecen ambos cónyuges (Rebolledo Varela. Comentarios al Código Civil. Tirant lo Blanch. Tomo VII). En realidad, parece del relato de hechos que la escritura de compraventa se formalizó antes del matrimonio, habiéndose pagado el precio por la esposa también antes de la vigencia de la sociedad de gananciales, pues se refiere la sentencia a la adquisición por cuotas indivisas por los cónyuges y se ejercita por el esposo una acción de disolución de comunidad, habiendo alegado el esposo que había existido una donación por razón del matrimonio de la esposa a su favor anterior al mismo, lo que sitúa el caso fuera del ámbito del artículo 1355 Código Civil.
La Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de mayo de 2007 analiza un caso en que los cónyuges adquieren conjuntamente un bien ganancial, pagando el precio con el producto de la venta de un bien privativo de ambos cónyuges -un piso comprado por ambos por mitades indivisas-. El Tribunal Supremo, aunque sin mencionarlo expresamente, hace aplicación del artículo 1355, que tiene preferencia sobre el carácter privativo de la contraprestación. Además, dice la sentencia, al haber empleado ambos cónyuges en la adquisición del bien ganancial su parte en el dinero procedente de la venta del bien privativo, no existe ningún crédito de uno de ellos contra la sociedad de gananciales.
El artículo 1355 podrá también aplicarse a la permuta de un bien privativo, si ambos cónyuges acuerdan que el que se recibe en contraprestación tiene la condición de ganancial.
Más dudoso me resulta el caso de las particiones o disoluciones de comunidad en que existe un exceso de adjudicación que se compensa en metálico ganancial, aunque entiendo que cabe la aplicación del 1355 considerando que la adquisición, en realidad, es onerosa, aunque prevalezca, de no existir la referida atribución de ganancialidad, el principio de subrogación que atribuye al bien adjudicado el mismo carácter que tenía la cuota indivisa o derecho en cuya virtud se adjudica el bien.
Debe señalarse que la aplicación del artículo 1355 Código Civil no excluiría el derecho del cónyuge al reembolso del dinero privativo empleado ex artículo 1358 Código Civil. Sin embargo, en ocasiones las circunstancias del caso, en unión de la voluntad de atribuir al bien el carácter ganancial, han llevado a los Tribunales a excluir ese derecho de reembolso cuando se reclama en la liquidación de gananciales posterior. Así, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Palencia de 28 de diciembre de 2012, que valora el que transcurrieran quince años desde la adquisición del local hasta la reclamación en la liquidación de gananciales como un dato relevante de la voluntad del esposo al que pertenecía el dinero privativamente de donar dicho dinero a la sociedad de gananciales, argumentando que el derecho al reembolso que concede el artículo 1358 puede ser ejercitado durante la vigencia de la sociedad de gananciales (en el caso, parece que la adquisición la realizó un solo cónyuge, lo que no obstó a la aplicación del artículo 1355).
Con todo, la cuestión del reembolso en virtud del artículo 1358 del Código Civil ("Cuando conforme a este Código los bienes sean privativos o gananciales, con independencia de la procedencia del caudal con que la adquisición se realice, habrá de reembolsarse el valor satisfecho a costa, respectivamente, del caudal común o del propio, mediante el reintegro de su importe actualizado al tiempo de la liquidación") en supuestos en que sea de aplicación el artículo 1355 del Código Civil no es pacífica en la jurisprudencia menor. Así, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Guadalajara de 28 de julio de 2017 rechaza este reembolso del artículo 1358 del Código Civil, argumentando que esa norma es de aplicación solo a los casos en que la ganancialidad viene impuesta normativamente pero no cuando es una consecuencia del acuerdo de los cónyuges. En el caso, los cónyuges adquieren para la sociedad de gananciales una vivienda que se abona con dinero privativo de la esposa, negándose a la misma el derecho de reembolso, y destacándose que en la escritura pública no se hizo ninguna reserva respecto al derecho de la esposa a recuperar el dinero privativo invertido. Dice la Sentencia:
"lo dispuesto en el artículo 1358 Código Civil, siguiendo la jurisprudencia mayoritaria, dado que el derecho de reembolso viene referido a los supuestos en los que conforme a este Código los bienes sean privativos o gananciales, con independencia de la procedencia del caudal con que la adquisición se realice, no es aplicable a los supuestos en que el carácter ganancial o privativo del bien adquirido no deriva de una imposición legal ( artículos 1356 y 1357), sino de una atribución voluntaria de los cónyuges a los bienes que adquieran a título oneroso durante el matrimonio ( artículo 1355), porque en este caso el carácter no lo impone el Código Civil , sino los cónyuges".
En el caso de la Sentencia del Tribunal Supremo de 13 de septiembre de 2017 se plantea directamente si procede el reembolso ex artículo 1358 del Código Civil en los casos de aplicación del artículo 1355 del Código Civil, citándose en el recurso diversas sentencias de Audiencias Provinciales en uno y otro sentido, sin llegar el Tribunal Supremo a pronunciarse sobre la cuestión por considerar que el supuesto no encaja en el artículo 1355 del Código Civil, por tratarse del pago con dinero privativo de un préstamo hipotecario que financió la adquisición de una vivienda ganancial.
En el caso de esta sentencia se trataba contratos de acceso diferido a la propiedad de viviendas protegidas celebrados con la administración durante la vigencia de un primer matrimonio, otorgándose la escritura pública durante un segundo matrimonio. Para el Tribunal Supremo, se trata de un pacto de reserva de dominio, que no afecta a la perfección del contrato sino a su consumación, quedando diferida esta hasta el pago total del precio, pero una vez cumplida esta condición suspensiva, sus efectos adquisitivos se retrotraen a la fecha de la perfección del contrato, por lo que considera que los bienes pertenecían a la sociedad de gananciales del primer matrimonio.
En esta sentencia, expresamente se señala que la retroacción de la adquisición derivada del pago del precio en el pacto de reserva de dominio se remonta a la fecha de la perfección del contrato.
En la Sentencia del Tribunal Supremo de 7 de abril de 1993 parece seguirse una posición distinta, aunque el caso es complejo (y confusamente explicado por el texto de la sentencia). Se trataba igualmente de un contrato de acceso diferido a la propiedad celebrado antes del matrimonio y con pagos también anteriores al matrimonio de una vivienda, la cual, posteriormente al matrimonio, es permutada por otra, parece ser que con el mismo régimen de acceso diferido a la propiedad, continuándose con los pagos hasta que, después de disuelta la sociedad, se consuma el contrato con el último pago por el marido y se otorga la escritura a su favor. La sentencia no se refiere a la retroacción de los efectos a la fecha del primer contrato, aunque parece influir en la decisión la existencia de la permuta durante el matrimonio, que implica, se dice, una novación extintiva del primer contrato por cambio de objeto. La solución es considerar la vivienda perteneciente en pro-indiviso a la sociedad de gananciales y al cónyuge, según los pagos hechos antes del matrimonio y durante el mismo, descartando que haberse hecho por el marido el último pago y otorgarse la escritura a su favor después del terminada la sociedad de gananciales pueda alterar esta consideración.
La Sentencia de la Audiencia Provincial de Las Palmas de 18 de octubre de 2013 se aparta, a mi entender de ambas sentencias, aunque las cita a ambas. En el caso, el contrato de acceso diferido a la propiedad lo habían celebrado los padres del esposo, y fallecido el padre, se termina de pagar lo que restaba de precio (un 20% del total) y se escritura a favor de la madre y de los herederos del padre, entre los que se encontraba el esposo, reclamando la esposa la ganancialidad de cuota correspondiente. En esta sentencia, la Audiencia Provincial considera que la fecha a tener en cuenta es la de la consumación del contrato mediante el pago de la última cantidad del precio, y habiéndose este producido vigente la sociedad de gananciales, la cuota del esposo tendrá carácter ganancial. Se aparta por ello de la doctrina expresada en la citada Sentencia del Tribunal Supremo, que retrotraía los efectos adquisitivo no al momento del pago del precio sino de la perfección del contrato.
Cabría plantear si sería de aplicación a este supuesto de compraventa con pacto de reserva de dominio la misma doctrina de la Resolución DGRN citada de 31 de marzo de 2010. Esto es, si formalizado un contrato privado de compra antes del matrimonio con pacto de reserva de dominio, el otorgamiento de la escritura pública por ambos cónyuges tras el matrimonio, manifestando que lo hacen para su sociedad de gananciales, implica un pacto de atribución de ganancialidad, determinante de la condición ganancial del bien comprado. El caso presenta la peculiaridad que el efecto retroactivo del cumplimiento de la condición de adquisición de la propiedad que el pacto de reserva de dominio supone, retrasaría no solo la compra sino la adquisición consumada al momento de la celebración del contrato, que puede ser anterior al matrimonio, lo que hace dudoso que encaje en el supuesto de hecho del artículo 1355 Código Civil. Todo ello sin perjuicio de poder otorgar un negocio de aportación a gananciales con sus requisitos propios, entre ellos la expresión de la causa.
Según la Sentencia del Tribunal Supremo de 12 de noviembre de 2007 , el bien es privativo cuando la adquisición se consume a favor de un cónyuge después de disuelta la sociedad de gananciales, aunque el contrato o título de adquisición se hubiera otorgado durante la vigencia de ésta –en el caso la adquisición de una vivienda a un Patronato de funcionarios-.
En este sentido, confirmando el carácter ganancial del piso comprado durante el matrimonio aunque la escritura se otorgue tras su disolución, se pronuncia la Sentencia de la Audiencia Provincial de Ciudad Real de 28 de febrero de 2005.
Además, al margen de lo confuso del caso, la ya citada Sentencia del Tribunal Supremo de 7 de abril de 1993, en un caso también de acceso diferido a la propiedad, negó la relevancia de que el último pago del contrato y la escritura pública se hubiese otorgado con posterioridad a al disolución de la sociedad de gananciales.
Sin embargo, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 20 de noviembre de 2006 declara privativo el inmueble adquirido por la esposa al haberse otorgado la escritura con posterioridad a la disolución de la sociedad de gananciales, aunque constaba hecho un pago inicial durante el matrimonio, argumentando que en aquel momento no constaba construida la vivienda y no existió contrato en documento privado.
Ha planteado dudas en la doctrina el supuesto del bien adquirido con precio totalmente aplazado. A mi entender, debe prevalecer la vis atractiva de la sociedad de gananciales, aunque será admisible el juego del artículo 1324 del Código Civil.
La Sentencia del Tribunal Supremo de 28 de junio de 2008 resuelve sobre la adquisición por el esposo de un inmueble, subrogándose en el préstamo hipotecario que lo gravaba, previo abono de una pequeña cantidad del precio y del IVA, y declarando el esposo haber adquirido para la sociedad de gananciales, sin intervenir la esposa en la adquisición. La sentencia considera que el bien tiene la condición de ganancial, equiparando el supuesto al de adquisición a plazos, y teniendo en cuenta que el primer pago de una pequeña parte del precio y del IVA se realizó con cargo a fondos que se presumen gananciales, así como la declaración efectuada por el esposo de adquirir para la sociedad, al margen de que la deuda contraída sin intervención de la esposa no deba entenderse como deuda ganancial sino exclusivamente del esposo.
La Sentencia del Tribunal Supremo de 7 de junio de 1996 declara, en relación con la aplicación del artículo 1357, que "no se fija más que en el dato de que la vivienda sea familiar, no que se haya comprado para ese destino, que, por lo tanto, puede adquirirlo posteriormente, como lo demuestra el art. 91.2 y 3 RH" y que no obsta a su aplicación "la exigua cantidad pagada por la sociedad de gananciales respecto del total que se adeudaba por el fallecido esposo".
En este mismo sentido, la Sentencia del Tribunal Supremo de 16 de marzo de 2007, respecto de una vivienda adquirida por el esposo antes del matrimonio y destinada a vivienda familiar durante el mismo, que la esposa abandonó después del fallecimiento del esposo, quedando pendiente de pago el préstamo tras dicho fallecimiento, admite el carácter ganancial de una cuota de la vivienda correspondiente a los plazos del préstamo abonados durante la vigencia de la sociedad de gananciales, rechazando tanto el argumento de no haber sido adquirida inicialmente la vivienda para ser la familiar como el del carácter irrisorio de lo pagado durante la sociedad de gananciales en relación con el precio total.
La Resolución DGRN de 14 de junio de 2013 considera que en una partición y liquidación de gananciales otorgada por el padre en su propio nombre y en representación de su hija, la determinación de la cuota que a la sociedad de gananciales corresponde en una vivienda adquirida por los cónyuges antes del matrimonio y financiada con un préstamo hipotecario que se termina de pagar vigente la sociedad de gananciales constituye un supuesto de conflicto de interés entre el representante legal y el menor.
Se ha considerado equivalente a la adquisición a plazos, la financiada mediante préstamo hipotecario, al efecto de la aplicación de la regla del artículo 1357.2 Código Civil, de forma que aunque la vivienda habitual se hubiese adquirido antes del matrimonio o durante el mismo con un primer pago privativo, si vigente la sociedad de gananciales se abonan con cargo a fondos gananciales cuotas del préstamo hipotecario que financia la adquisición, la parte de propiedad proporcional al importe de dichas cuotas tendrá la condición de ganancial. Así lo declaró la Sentencia del Tribunal Supremo de 31 de octubre de 1989. Dicha doctrina ha sido ratificada recientemente por la Sentencia del Tribunal Supremo de 7 de julio de 2016.
- Si ambos cónyuges son titulares del préstamo, ello determinará la condición de ganancial de la parte de la vivienda proporcional al precio pagado con dicho préstamo. Se tendrá en cuenta para fijar la proporción la parte del precio pagado con el préstamo obtenido en relación con el precio total. En cuanto el préstamo es deuda de ambos cónyuges y carga de la sociedad de gananciales, desde el mismo momento en que se pague dicho precio pendiente o se subroguen en el préstamo los cónyuges, la parte proporcional de la vivienda adquirirá la condición de ganancial, al margen de que en el futuro existiera una disolución de la sociedad de gananciales. Tampoco influiría en la determinación de la cuota ganancial o privativa en el bien la forma en que los cónyuges se distribuyan entre ellos el posible pago del préstamo hipotecario pendiente al tiempo de la liquidación de la sociedad de gananciales.
Es de apuntar, sin embargo, que la cuestión de la determinación de la proporción en que se ha pagado el precio no está exenta de dudas, dejando al margen ahora que el precio reflejado en la escritura no sea el real, lo que podría ser justificado en el juicio, en cuanto a si debe computarse solo teniendo en cuenta el precio de la compra en relación con el capital del préstamo, posición que me parece la mejor, o deben computarse el precio sumando los intereses que se generan por el préstamo hipotecario y que se abonarán con las correspondientes cuotas, tesis que, a mi juicio, olvida que el interés es un beneficio a favor de la entidad de crédito, como fruto civil de un crédito, y carga de la sociedad de gananciales, que no debe integrar el precio y depende de circunstancias aleatorias, como el tiempo real en que se abone.
En la Sentencia de la Audiencia Provincial de Álava de 21 de junio de 2007, relativa a un préstamo personal concedido a un cónyuge como empleado de una entidad de crédito y que se destinó a pagar parte del precio aplazado, opta por computar cantidades netas, sin tomar en cuenta los intereses. Dice la sentencia que la proporción en que el bien es ganancial:
"debe calcularse sobre la base de las cantidades netas destinadas durante la vigencia de la sociedad de gananciales a la amortización del principal del préstamo otorgado por la Caja Vital al demandado conforme al convenio colectivo bajo núm de póliza 231.038/8, en relación con el neto del precio de adquisición pagado".
Por el contrario, otras sentencias toman en cuenta tanto el principal del préstamo como sus intereses.
Así, entre otras, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla de 17 de septiembre de 2007, que, aun no decidiendo directamente sobre el régimen del artículo 1357, afirma que en el pasivo de la sociedad de gananciales debe incluirse la totalidad del préstamo hipotecario pendiente que grava la vivienda familiar ganancial, incluyendo capital pendiente e intereses del plazo previsto. También la Sentencia de la Audiencia Provincial de Almería de 9 de mayo de 2003, que sí se refiere específicamente al caso del cálculo del porcentaje ganancial del bien adquirido en parte mediante préstamo hipotecario.
La reciente Sentencia del Tribunal Supremo de 7 de julio de 2016 parece calcular el porcentaje en función del precio pagado antes y después del matrimonio.
En relación con esta materia, es llamativa la Resolución DGRN de 27 de mayo de 2014. En ella se analiza una liquidación de gananciales, previa a una partición de herencia, otorgada por el cónyuge supérstite y el contador partidor testamentario del cónyuge premuerto. En el testamento el causante había dispuesto lo siguiente:
"Reconoce -el testador- que con cargo a fondos pertenecientes a la sociedad ganancial, y desde su inicio, se está amortizando el préstamo hipotecario constituido en escritura autorizada por mí, el día 13 de - diciembre de 1990, número ... de protocolo, que - se solicitó para la adquisición de la vivienda, en Teulada".
En la escritura que da objeto a la resolución, el contador-partidor y la esposa reconocen que la vivienda referida había sido adquirida antes del matrimonio, financiada con un préstamo hipotecario que se había pagado desde su inicio con cargo a la sociedad de gananciales, atribuyendo la condición de ganancial al bien adquirido.
La DGRN emplea diversos argumentos, entre los cuales quizás el más convincente sea el de que no consta como se pagó el préstamo hipotecario tras el otorgamiento del testamento, excediendo las facultades del contador partidor esta determinación, pues el bien se consideraba en la escritura en su totalidad como ganancial, aunque incluye una consideración adicional sobre la vivienda conyugal, condición que no se cuestiona, comprada y pagada antes del matrimonio, aunque se haya financiado con un préstamo hipotecario pagado durante el matrimonio, no puede tener la condición de ganancial, lo que contradice la doctrina jurisprudencial antes expuesta. Transcribo el correspondiente párrafo de la resolución citada:
"Sin embargo, en el supuesto de hecho de este expediente, el albacea contador-partidor sobrepasa claramente su función interpretadora al atribuir directamente la condición de gananciala un bien por el hecho de que el causante en su testamento declare que, en el momento de su otorgamiento, el bien constituía su domicilio familiar y reconozca al mismo tiempo que dicha finca fue adquirida antes del matrimonio y mediante un préstamo que, también hasta el momento del otorgamiento del testamento, estaba siendo reembolsado con fondos de la sociedad de gananciales.
En efecto, en primer lugar, el testamento sólo refiere a las cuotas satisfechas antes de su otorgamiento sin que ninguna virtualidad pueda ofrecer respecto de la naturaleza privativa o ganancial de los eventuales reembolsos a realizar con posterioridad a dicha fecha. Pero es que además, la interpretación realizada por el albacea contradice el sentido propio de las palabras utilizadas por el testador, por cuanto éste se limita a reconocer la existencia de una adquisición previa al inicio de la sociedad de gananciales, la cual, si bien referida a la vivienda familiar, fue satisfecha no por precio aplazado sino mediante un precio íntegramente desembolsado al tiempo de la compra, y por tanto privativo, aun cuando el mismo hubiere sido obtenido mediante un préstamo, que también siendo privativo no obstante fue reembolsado al menos parcialmente con caudal ganancial, generándose en consecuencia tan solo un crédito a favor de la sociedad de gananciales que habrá de reembolsarse, conforme al artículo 1358 del código Civil, a costa del caudal propio mediante el reintegro de su importe actualizado al tiempo de la liquidación".
El caso de la vivienda pagada con préstamo bancario personal a favor de uno solo de los cónyuges.
La Sentencia de la Audiencia Provincial de Ourense de 18 de junio de 2015 aplica el artículo 1357.2 a la parte del precio de la vivienda familiar pagada durante la vigencia de la sociedad de gananciales mediante un préstamo personal concedido al esposo, como empleado de la sucursal bancaria, siendo el destino del préstamo el pago del precio pendiente de la vivienda y habiéndose abonado las cuotas del mismo con cargo a la sociedad de gananciales.
Cuestión diferente es si, aun siendo responsabilidad de la sociedad de gananciales, es también carga de la misma, lo que tendrá efectos al tiempo de la liquidación de la sociedad, pues lo pagado con dinero ganancial que no fuera carga de la sociedad de gananciales dará lugar a un derecho de crédito a favor de la sociedad y contra el cónyuge deudor.
La Sentencia del Tribunal Supremo de 26 de junio de 2007 analiza la condición de ganancial de un bien adquirido con un préstamo efectuado a la esposa por una sociedad mercantil propiedad de su padre, afirmando:
"La presunción de ganancialidad puede, pues, destruirse por prueba en contrario, lo que no ha ocurrido en el presente proceso, porque no constituye prueba adecuada para ello el hecho de que lo invertido en la adquisición de una vivienda provenga, como préstamo, de una persona diferente a los cónyuges, ya que al tratarse de dinero, el prestatario adquiere su propiedad (artículo 1753 CC), y, por tanto, sólo está obligado a su devolución, adquiriendo el prestatario la propiedad de aquello en que este dinero se haya invertido, con el correspondiente crédito del prestamista contra la sociedad de gananciales adquirente".
En ocasiones, la cuestión dudosa es el determinar si se está ante un préstamo o ante una donación a los cónyuges, y en este segundo caso, si la donación ha sido a uno de los cónyuges o a ambos, lo que podría transformarla en ganancial ex artículo 1353 Código Civil. Esta última cuestión la remito a otra entrada. En cuanto a la distinción de préstamo y donación, si bien, en ocasiones, se acude a la regla de presunción de onerosidad, conforme a la cual, la donación no se presume, en otras, se afirma que, en la relación entre los cónyuges en liquidación, el que alega la existencia de un préstamo hecho a la sociedad de gananciales tiene la carga de la prueba frente al otro (así, Sentencia de la Audiencia Provincial de Córdoba de 30 de junio de 2014).
Publicado por Francisco Mariño Pardo en 20:52:00
Etiquetas: derecho civil, derecho de familia, sociedad de gananciales
Muy interesante todo lo expuesto, me gustaría añadir un caso que creo que no se contempla para ver si me pueden echar una mano.
Vivienda adquirida a cooperativa con caracter privativo al 100% por una persona que se encarga en solitario de pagar las cuotas. Cuando se firman las escrituras a la entrega de la casa se hace con caracter privativo al 50% por dos personas pero las cuotas las sigue satisfaciendo la misma persona que empezó a pagar ya que la otra no tiene trabajo. Pasados 2 años de la firma de escrituras contraen matrimonio y la misma persona que pagaba sigue pagando las cuotas en solitario porque la otra persona no trabajaba durante 7 años más, a partir de este momento al empezar a trabajar empieza a aportar dinero para el pago de la hipoteca. En la actualidad se divorcian y van a liquidar gananciales y la persona que pago durante más años solicita un mayor porcentaje de titularidad de la casa por dinero satisfecho al 100% sin entrar en discusiones a partir de que la otra persona empieza a trabajar. ¿Al ser un bien de caracter privativo se puede reclamar las cantidades abonadas?
Francisco Mariño Pardo 4 de marzo de 2016, 9:50
Hola Anónimo. Sobre su caso, le puedo dar mi opinión, sin compromiso y sin ninguna seguridad de que esta fuera la solución que siguiese el Tribunal, pues veo varios planteamientos posibles, y lo que le voy a decir es solo el que más me convence a mí, lo que no significa mucho. Respecto de las cuotas del préstamo pagadas después del matrimonio, como supongo que estaban casados en gananciales y que se pagaban con dinero procedente del trabajo de uno de los cónyuges, da igual que uno pagase y otro no, pues el dinero que gana un cónyuge con su trabajo es común. Además, en la proporción correspondiente al precio pagado con esas cuotas del préstamo desde el matrimonio, la vivienda, que supongo que era la habitual de los cónyuges, sería ganancial. En cuanto a lo pagado por uno de los futuros cónyuges antes del matrimonio, efectivamente se puede entender que, siendo la propiedad según la escritura al 50%, la deuda también lo era, con lo que el que pagó podría reclamar al que no pagó el 50% de los pagado antes del matrimonio (más que reclamar mayor propiedad en el piso, podría reclamar una cantidad en metálico, aunque ese crédito en metálico de uno de ellos contra el otro podría tenerse en cuenta en el momento de la liquidación de gananciales y dar lugar a la adjudicación de más propiedad de la vivienda a uno que al otro). Para evitar esto, habría que probar que esos pagos anteriores al matrimonio se hicieron sin ánimo de reclamarlos posteriormente, pero esa prueba siempre es difícil, pues la liberalidad no se presume en nuestro derecho, aunque en su caso existe un indicio de que pudiera haber sido así, el que ya hubo pagos de uno de ellos antes de escritura y en esta se hiciera constar la propiedad al 50%, sin ninguna mención a lo ya pagado, aunque quedarían los pagos hechos desde la escritura y antes del matrimonio. Al margen de lo que le dicho, que en realidad no tiene otro valor que el de una opinión personal en una cuestión que no es clara, lo que le aconsejo es que lo consulte con un un abogado, pues en el caso pueden influir muchos factores que aquí no se pueden analizar (ni es la intención de la página). Un saludo.
anonimo 17 de marzo de 2016, 13:50
Un bien inmueble (vivienda) que constituye el hogar familiar. Escriturado por uno de los cónyuges, en exclusiva, antes del matrimonio, pero habiendose satisfecho (durante la obra) pagos con dinero privativo del otro conyuge, y posteriormente los pagos de la hipoteca primero con dinero de ambos conyuges, y despues del matrimonio con dinero ganancial.
Dudas: Carácter del bien? Como se articula la reclamación del conyuge que "no adquirió" de las cantidades pagadas por él previamente al matrimonio?
anonimo 17 de marzo de 2016, 19:56