Source: https://it.scribd.com/document/364103343/tesis-imputabilidad
Timestamp: 2020-06-02 15:10:41
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UNIVERSIDAD DE CHILE FACULTAD DE DERECHO DEPARTAMENTO DE CIENCIAS PENALES
LIMITES JURÍDICOS ENTRE LA ENAJENACIÓN MENTAL Y LAS ANOMALÍAS PSÍQUICAS PARA DETERMINAR LA APLICACIÓN DE UNA PENA O DE UNA MEDIDA DE SEGURIDAD
Memoria para optar al grado de licenciado en ciencias jurídicas y sociales
VIVIAN BULLEMORE GALLARDO
Resumen……………………………………………………………………………………….11
Capítulo Primero: La culpabilidad
1. El principio de culpabilidad
Aceptación paulatina del principio de culpabilidad
2. Culpabilidad como elemento del delito
3. Concepto de culpabilidad
4. Desarrollo histórico dogmático del concepto de culpabilidad
4.1. Concepción clásica. Teoría sicológica de la culpabilidad
4.2. Concepción neoclásica. Teoría normativa compleja de la culpabilidad
4.3. Teoría normativa pura de la culpabilidad
5. Posiciones doctrinarias respecto del concepto material de culpabilidad
5.1. Fundamentos antropológicos, normativos y jurídicos del concepto de
Fundamentos antropológicos de la culpabilidad
El poder actuar de otro modo
El deber responder por el carácter propio
Determinismo actual
Fundamentos jurídico-normativos de la culpabilidad
Actitud interna jurídicamente desaprobada
5.1.2.2. La culpabilidad como atribución según las necesidades
preventivo generales
Actuación injusta pese a la existencia de asequibilidad
Elementos estructurales de la culpabilidad. Presupuestos o condiciones
indispensables para el juicio de reproche
6.1. Breve acercamiento al concepto de Imputabilidad
6.2. Conocimiento de lo injusto del acto concreto
6.3. Exigibilidad de una conducta conforme a Derecho
6.4. Estructura del análisis de los elementos de la culpabilidad
6.5. Precisiones finales
II. Capítulo Segundo. La imputabilidad
2. Caracterización del concepto de imputabilidad penal
2.1. Imputabilidad jurídica. Concepto
2.2. Imputabilidad penal
3. Posición de la Imputabilidad en la sistemática jurídico penal
Diversas posiciones sistemáticas de la imputabilidad
2.1.1. Imputabilidad como capacidad de acción
2.1.2. Imputabilidad vinculada a la antijuricidad
2.1.3. Imputabilidad como capacidad de pena
Imputabilidad como capacidad de culpabilidad
2.2.1. Imputabilidad vinculada a la culpabilidad como relación sicológica
2.2.2. Imputabilidad como elemento del juicio la culpabilidad
4. Teorías generales sobre la imputabilidad
4.1. Fundamento de la imputabilidad y desarrollo histórico de su concepto 66
Escuelas penales y la idea esencial del hombre
3.1.1.1. Doctrina Clásica
3.1.1.2. Doctrina positivista
3.1.1.2.1. Determinismo y responsabilidad social
3.1.1.2.2. El principio de imputabilidad legal
Criterios eclécticos
3.1.1.3.1. Imputabilidad por la normalidad sicológica
3.1.1.3.2. Teoría de la intimidación o intimidabilidad
3.1.1.3.3. Teoría de la voluntariedad
3.1.1.3.4. Teoría de la identidad individual y la semejanza social
4. Imputabilidad y otras categorías dogmáticas
4.1. Imputabilidad y error de prohibición
4.2. Imputabilidad y exigibilidad de otra conducta
5. Otros conceptos de imputabilidad
5.1. Günther Jakobs
5.2. Santiago Mir Puig
5.3. Claus Roxin
5.4. Juan Bustos
6. Significación jurídica de la imputabilidad
Capítulo III. La inimputabilidad por enajenación mental
1.1. El aspecto negativo de la imputabilidad
1.2. Concepto de inimputabilidad
1.3. Momento de concurrencia de la inimputabilidad
2. Inimputabilidad por minoría de edad y privación transitoria de razón en la
2.1. Minoría de edad
2.2. Privación transitoria de razón
2.2.1. Temporalidad de la privación de razón
2.2.2. Involuntariedad de la privación de razón
2.2.3. Causas
3. Inimputabilidad por privación de razón total y permanente
Criterios utilizados para la determinación de la inimputabilidad
3.1.1. Criterio biológico o psiquiátrico puro
3.1.2. Criterio psicológico
3.1.3. Criterio mixto
Inimputabilidad por enajenación mental
4. Inimputabilidad por enajenación mental en la legislación nacional
Inimputabilidad por locura o
Enfermedad mental y trastorno mental
4.1.1.1. Enfermedad mental
4.1.1.2. Trastornos mentales
4.1.1.3. Anormalidades o anomalías psíquicas
4.1.1.3.1.
Clasificación de las enajenaciones mentales
Concepto del retraso mental
4.2.2.1.1. Esquizofrenia
4.2.2.1.2. Trastorno Esquizoafectivo
4.2.2.1.3. Trastorno delirante
4.2.2.1.4. Trastorno Psicótico Breve
4.2.2.1.5. Trastorno Psicótico Compartido
4.2.2.1.6. Epilepsia
4.2.3.1. Delirium
4.2.3.2. Demencia
4.2.3.3. Trastorno amnésico
4.2.4.1. Trastorno depresivo mayor
4.2.4.2. Trastorno Distímico
4.2.4.3. Trastorno Bipolar
4.2.4.3.1. Trastorno Bipolar I
4.2.4.3.2. Trastorno Bipolar II
4.2.4.3.3. Trastornos Ciclotímicos
Trastornos de Ansiedad o neurosis
4.2.5.1. Trastornos de Angustia
4.2.5.2. Agorafobia
4.2.5.3. Fobia Específica
4.2.5.4. Fobia Social
4.2.5.5. Trastorno obsesivo compulsivo
4.2.5.6. Trastorno por estrés post traumático
4.2.5.7. Trastorno
4.2.5.8. Trastorno de Ansiedad generalizada
4.2.6. Trastornos Disociativos
4.2.7. Trastornos del control de impulsos no contemplados en los
4.2.7.1. Trastorno explosivo intermitente
4.2.7.2. Cleptomanía
4.2.7.3. Piromanía
4.2.7.4. Juego patológico
Trastornos de la Personalidad o psicopatías
4.2.8.1. Personalidad
4.2.8.2. Trastornos de la personalidad
4.2.8.2.1. Trastorno paranoide de la personalidad
4.2.8.2.2. Trastorno esquizoide de la personalidad
4.2.8.2.3. Trastorno esquizotípico de la personalidad
4.2.8.2.4. Trastorno antisocial
4.2.8.2.5. Trastorno límite de la personalidad
4.2.8.2.6. Trastorno histriónico de la personalidad
4.2.8.2.7. Trastorno narcisista de la personalidad
4.2.8.2.8. Trastorno de la personalidad por evitación
4.2.8.2.9. Trastorno por dependencia
4.2.8.2.10. Trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad
Otra clasificación de los trastornos de la personalidad
Capítulo IV: Límites jurídicos entre la enajenación mental y las anomalías psíquicas para determinar la aplicación de una pena o medida de seguridad . 150
2. Consecuencias jurídicas de la norma jurídico penal
2.1.1.1. Teorías absolutas
2.1.1.2. Teorías relativas
2.1.1.3. Teorías de la unión
2.1.1.4. Nuevas Teorías
2.2.1. Concepto de las medidas de seguridad en general
2.2.2. Antecedentes históricos
Concepción monista y dualista de las penas y medidas de
Naturaleza de las medidas de seguridad
2.2.3.1. Tesis administrativa
2.2.3.2. Tesis Penal
2.2.4. Justificación de las medidas de seguridad
2.2.5. Tipos de medidas de seguridad
3. Medidas de seguridad en la legislación chilena
Código procesal penal y medidas de seguridad
3.2. Clases de medidas de seguridad
3.3. Presupuestos de procedencia del procedimiento especial de
Aplicabilidad de las medidas de seguridad
3.4.1. Sospecha de enajenación mental
3.4.2. Suspensión del procedimiento e internación provisional
3.4.3. Duración de la suspensión del procedimiento
3.4.4. Requerimiento
3.4.5. Designación de curador ad litem
4. Limites jurídicos entre la enajenación mental y las anomalías psíquicas
para la determinar la aplicación de una pena o de una medida de seguridad. 178
Determinación de la imputabilidad
Enajenaciones mentales y anomalías psíquicas
4.1.1.1. Implicancias de la diferencia entre un trastorno mental y una
4.1.1.2. Anomalías psíquicas e imputabilidad disminuida
4.1.1.3. Enajenación mental e inimputabilidad
Inimputabilidad y juez
4.1.2.1. El juez y el informe psiquiátrico
4.1.2.2. El juez y el perito
Consecuencias de la determinación de la imputabilidad o
La medida de seguridad como consecuencia jurídico penal de la
determinación de inimputabilidad
Las medidas de seguridad como solución al problema de las
conductas delictivas de los sujetos inimputables
La presente memoria de grado abarca la temática de las medidas de seguridad como consecuencias jurídicas aplicables a aquellos que han sido declarados inimputables por enajenación mental en un procedimiento penal, frente aquellos sujetos que, aun existiendo la posibilidad de padecer de una anomalía psíquica, son considerados como capaces de culpabilidad. El objeto del presente trabajo consiste en efectuar un análisis crítico de la justificación, regulación y pertinencia de las medidas de seguridad y, en particular, analizar el procedimiento de su determinación y los sujetos que participan en la decisión de su aplicación, en relación a las teorías sistémicas que se han esbozado a lo largo de la historia del derecho penal sobre las instituciones dogmáticas de la culpabilidad e imputabilidad, que son la base del fundamento que justifica la aplicación de medidas de seguridad por enajenación mental los sujetos a quienes se les imputa determinada acción típicamente antijurídica. En virtud de lo anterior es que, en primer término, se realiza una presentación del desarrollo histórico y de las actuales teorías e interpretaciones de las categorías dogmáticas de la culpabilidad y la imputabilidad, a fin de sentar un panorama dogmático sobre el cual descansa la institución de las medidas de seguridad aplicables a los inimputables por enajenación mental. Presentado tal panorama, se procederá al estudio de la actual regulación legal nacional y extranjera de las instituciones jurídicas de la imputabilidad e inimputabilidad, junto con una somera exposición de las teorías y clasificaciones que el campo de las ciencias naturales, especialmente la psiquiatría, han aportado respecto del estudio de las enajenaciones mentales y las anomalías psíquicas. Posteriormente, se expondrá acerca del desarrollo histórico del concepto e institución de las medidas de seguridad aplicables al inimputable debido a enajenación mental junto con su regulación legal actual, para finalmente proceder al análisis crítico de la institución, su regulación y los sujetos intervinientes en su determinación, aplicación y ejecución.
La imputabilidad por enajenaciones mentales es un tema que ha sido ampliamente discutido en su aspecto teórico, pero no ha sido suficientemente debatido respecto de su esfera práctica y procesal, especialmente cuando se trata de la procedencia de la aplicación de medidas de seguridad respecto de aquellos sujetos, que por ser declarados inimputables, no son acreedores de una pena, en el sentido tradicional de
Para abordar el aspecto práctico y procesal de la determinación de la imputabilidad
inimputabilidad de un individuo, y su principal consecuencia jurídica; la medida de
seguridad, esta memoria de grado consta de cuatro capítulos, que en su desarrollo, profundizan la materia desde el aspecto más teórico de la imputabilidad hasta una descripción práctica de la legislación vigente y el análisis crítico del tema de las medidas de seguridad.
El presente trabajo comienza con una elaboración sencilla y sistemática de uno de los problemas más debatidos en el ámbito penal, el de la culpabilidad. Se recorre su desarrollo histórico dogmático hasta las actuales disputas y conflictos respecto la materia, para lograr esbozar una idea acerca de la complejidad de la búsqueda por un concepto o contenido de la culpabilidad como categoría dogmática y sus distintas variantes e implicancias para toda la sistemática jurídico penal, para luego proceder con un análisis respecto del punto más controversial dentro del tema de la culpabilidad del sujeto, la imputabilidad.
Respecto de la imputabilidad, también se hace referencia a su desarrollo conceptual
y teórico a los largo de los últimos 150 años, con el propósito de posicionar el objeto del presente trabajo dentro de un marco teórico que nos ayude a comprender cuáles
son los aspectos determinantes a la hora de discutir sobre la aplicación de una medida de seguridad respecto del enajenado mental.
El tercer capítulo se introduce en el aspecto negativo de la imputabilidad, la inimputabilidad y sus consideraciones teóricas, como también la regulación vigente acerca del tema de la inimputabilidad en la legislación chilena.
Se tratan las implicancias de la regulación nacional sobre la materia, principalmente en lo que respecta a la primera causal de exención de responsabilidad en el derecho penal chileno, la “locura y demencia” contemplada en la primera parte del número 1 del artículo 10 del Código Penal chileno.
Se establece una interpretación de las disposiciones legales concernientes para el establecimiento de las causales que operan respecto de la inimputabilidad, y su actual interpretación, por parte de la doctrina, la jurisprudencia y otras aéreas ajenas al derecho penal, que respecto de este tema, se han vuelto indispensable considerar, como lo son la psiquiatría, la sicología, la sociología, entre otras.
Especialmente se efectúa una profundización sobre los conceptos de enfermedad mental, trastornos mentales, anomalías psíquicas y enajenaciones mentales, con el objeto de complementar la presente memoria de grado con los conocimientos que las ciencias de la psiquis humana, junto con otras áreas del estudio antropológico, como la sociología, han alcanzado, respecto de las materias que el Derecho penal pretende abordar al tratar el tema de la inimputabilidad por locura y demencia.
A través de la exposición de los diferentes trastornos mentales contemplados por la psiquiatría actual, se pretende lograr un acercamiento al conflicto planteado frente a la necesidad de establecer cuáles serán aquellos trastornos que serán considerados como causa de una verdadera enajenación mental, que en opinión de la doctrina, posibilita el juicio de inimputabilidad.
Habiendo llegado a la aproximación al conflicto producido respecto del tipo de trastorno mental que determinado imputado padece, y su consecuente imputabilidad o inimputabilidad, posteriormente, se analizarán los límites y características jurídicas y prácticas entre lo que son las enajenaciones mentales y las anomalías psíquicas,
especialmente sus consecuencias jurídico penales, sean una pena o una medida de seguridad, con el objeto de traer a colación la importancia de la regulación de esta delicada materia en el destino de los derechos esenciales de aquellos que son considerados como inimputables por el ordenamiento jurídico chileno, en atención a la poca atención y falta de debate que se le ha dedicado a las consecuencias prácticas del tema en contradicción al enorme desarrollo doctrinario respecto de los conceptos teórico dogmáticos de la culpabilidad e imputabilidad.
I. Capítulo Primero: La culpabilidad
Tanto en la doctrina chilena y extranjera, como en la abundante jurisprudencia nacional y comparada, impera la idea de que en un Estado democrático de Derecho, en el cual aspiramos estar, la aplicación de una sanción penal a determinado individuo presupone su culpabilidad 1 . “El derecho penal moderno está compenetrado, hasta sus raíces más profundas, del concepto de que no es posible condenar a una pena por el sólo hecho de haberse causado un daño o por la destrucción de un bien jurídico como ocurrió en épocas pretéritas- si ello no es el resultado de una acción injusta, llevada a cabo culpablemente (…)” 2 .
Cuando nos referimos al principio de culpabilidad, aludimos a un principio informador del derecho penal que tiene por función la de limitar al poder punitivo del Estado (ius puniendi), 3 en cuanto exige la existencia de un vinculo jurídico entre un sujeto que comete un ilícito antijurídico y tal hecho, que justifique un reproche por parte del Estado a ese sujeto y, por consiguiente, la aplicación de una determinada pena como reacción estatal ante la infracción de sus normas 4 . “El principio de culpabilidad importa una limitación de la facultad de castigar del Estado, porque sólo puede sancionar a quienes son culpables de un delito y la pena debe ser proporcionada a esa
1 Cfr. COUSIÑO MACIVER, Luis. Derecho Penal Chileno, T III. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile, 1992. ob.cit. p.5. También KUNSEMULLER, Carlos. Principio de culpabilidad en el derecho penal chileno. Homenaje al dr. Marino Barbero Santos: "in memorian" / coord. por Luis Alberto Arroyo Zapatero, Ignacio Berdugo Gómez de la Torre, Vol. 1, 2001, ISBN 84-8427-139-0. ob. cit. p.1080. También SOLER, Sebastián. Derecho Penal Argentino. Tomo II. Buenos Aires, Argentina. Tipográfica Editora Argentina, 1992. Ob. cit. p. 3-5.
2 COUSIÑO MACIVER, Luis. Ob.cit. p.5.
3 Cfr. GARRIDO, Mario. Derecho penal, parte general. Tomo I. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile, 1997. Ob. cit. p. 47.
4 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Derecho penal: Parte general. Santiago, Chile. Editorial jurídica de Chile, 2009. Ob. cit. p. 940.
culpabilidad” 5 . “El hacer depender la punibilidad de la culpabilidad del sujeto, tiene como finalidad poner un límite (…) a las necesidades públicas de prevención” 6
El principio de culpabilidad incide doblemente en el sistema de responsabilidad penal que, además de condicionar la procedencia en sí de la pena, en base a la existencia de culpabilidad en el individuo, determina la gravedad de la misma, que
debe ser equivalente a su culpabilidad 7 . Sin embargo, debe tenerse presente que,
La magnitud de la culpabilidad sólo establece el límite máximo
como señala Cury, “(
a la medida de la sanción. Consideraciones relativas a los objetivos de prevención general pueden aconsejar y decidir la imposición de una pena cuya magnitud este por debajo de la culpabilidad 8 .
Una de las consecuencias del respeto del principio de culpabilidad por los ordenamientos jurídicos, se ve reflejada en que en los ordenamientos jurídicos actuales es que existe una tendencia hacia la proscripción de la responsabilidad objetiva 9 , junto con un reconocimiento de los efectos exculpantes de la inimputabilidad, la posibilidad de graduar o excluir la culpabilidad 10 , una gradual disminución de las hipótesis de responsabilidad por el hecho en algunas legislaciones, y otros elementos que posibilitan el ejercicio restringido y condicionado del poder punitivo del Estado 11 . Sin embargo, aún es posible encontrar casos aislados de responsabilidad objetiva en la legislación chilena y otras legislaciones extranjeras 12 que responden al lento proceso evolutivo de un derecho penal objetivo, hacia un derecho penal de la culpabilidad 13 .
Este es el llamado principio de culpabilidad, el cual se reduce al aforismo nullum crimen sine culpa o nulla poena sine culpa 14 , considerado pilar fundamental del
5 GARRIDO, Mario. Ob. cit. p. 47.
6 ROXIN, Claus. Derecho penal parte general tomo I. Fundamentos. La estructura de la teoría del delito. 2ª ed. Madrid, España. Editorial Civitas S.A., 1997. ob. cit. p. 798.
7 Cfr. CURY, Enrique. Derecho penal parte general. Tomo II. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile, 1985. Ob. cit. p. 7. También GARRIDO, Mario. Ob. cit. p. 47.
8 CURY, Enrique. Derecho penal parte general. Tomo II. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile, 1985. Ob. cit. p. 8. 9 Cfr. SOLER, Sebastián. Derecho Penal Argentino. Tomo II. Buenos Aires, Argentina. Tipográfica Editora Argentina, 1992. Ob. cit. p. 3.
10 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 6.
11 Íd. Ob. cit. p. 3-4.
12 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob. cit. p. 3.
13 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 2-7.
14 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob. cit. p. 3.
derecho penal moderno 15 que, además de poner límites al poder punitivo del Estado, cumple con la función de legitimar la legislación penal 16 . “El principio de culpabilidad excluye la legitimidad de toda pena que no tenga por presupuesto la culpabilidad del autor y que exceda la gravedad equivalente a la misma. De esta manera, el principio de culpabilidad se propone evitar que una persona pueda ser tenida por un medio para la realización de un fin, es decir, se propone evitar la vulneración de la dignidad de la persona 17 ”. Respecto de este punto, no está demás aclarar o precisar, como lo hizo Sebastian Soler 18 , que el principio de culpabilidad no legitima por sí mismo la intervención penal, sino que ayuda a justificarlo. “Debe ser afirmado con el mayor énfasis que la existencia de un hecho ilícito es el único fundamento para entrar a investigar el contenido subjetivo con el que fue ejecutado. (…) Los intentos por fundar una responsabilidad penal con prescindencia de una ilicitud objetivamente definida han fracasado, (…) prevaleció, por fortuna, el sentido común. 19 ”
1.1. Aceptación paulatina del principio de culpabilidad
Ya en la segunda mitad del siglo XX, la falta del afianzamiento general de un principio de culpabilidad en los derechos positivos comparados comenzó a hacerse notar exponencialmente, al encontrarse los tribunales, en la práctica, con la necesidad de reconocer la eficacia exculpante del error invencible cuando este recaía sobre la antijuricidad del su conducta 20 . Para evitar las incongruencias que se producían en la aplicación irrestricta de una legislación basada en la responsabilidad objetiva o responsabilidad por el resultado, se hizo entonces necesario el reconocimiento positivo
15 Cfr. MIR PUIG, Santiago. Sobre el principio de culpabilidad como límite de la pena. En: El Poder Penal del Estado, Libro Homenaje a Hilde Kaufmann, Depalma, Buenos Aires, 1985. Ob. cit. p. 365 y s.s.
16 Cfr. BACIGALUPO, Enrique. Derecho penal parte general. 2ª ed. Buenos Aires, Argentina. Editorial Hammurabi SRL, 1999. Ob. cit. p.169.
17 BACIGALUPO, Enrique. Ob. cit. p.169.
18 SOLER, Sebastián. Derecho Penal Argentino. Tomo II. Buenos Aires, Argentina. Tipográfica Editora Argentina, 1992.
19 Íd. Ob. cit. p. 10
20 Cfr. SOTO, Miguel. Una jurisprudencia histórica: Hacia el reconocimiento del “principio de culpabilidad” en el Derecho penal chileno. Revista de Derecho de la Universidad Finis Terrae. Año III. (3): 233 – 253,1999. Ob. cit. p. 233- 234, 240-244.
de un principio de culpabilidad 21 . Lo mismo ha ido sucediendo, a pasos mucho más lentos, en la jurisprudencia nacional, ya que ni en el código penal chileno o leyes penales especiales, se encuentra definición alguna del concepto de culpabilidad. 22
En muchos países el principio de culpabilidad ha sido consagrado constitucionalmente. 23 Que el principio de culpabilidad aparezca tácita o expresamente consagrado en la Constitución chilena de la República o en nuestra legislación penal es altamente discutido.
Es la doctrina nacional, junto a la jurisprudencia, la que ha esgrimido y dado contenido al principio de culpabilidad y también al concepto de culpabilidad como categoría o elemento del delito. 24 Sin embargo, en virtud del estudio del estado actual de nuestra jurisprudencia, de las tendencias interpretativas que sigue la doctrina acerca de las normas penales, es posible asegurar que nos encontramos frente a una aceptación general del principio y de sus consecuencias 25 . “De hecho, entre los distintos principios limitativos del ius puniendi estatal, el principio de culpabilidad es, junto al principio de legalidad e inmediatamente después de éste, el único que tiene su puesto asegurado y cuenta con un amplio y generado reconocimiento”. 26
Pese a que en el código penal chileno no se encuentra norma expresa alguna que reconozca explícitamente el principio de culpabilidad, ni a la culpabilidad como presupuesto necesario de la existencia del delito, y pese a la existencia de excepciones al principio, que demandan urgente atención, algunos autores piensan que el principio se haya consagrado claramente en el Código Penal Chileno. 27 Sin embargo, “la ausencia de un compromiso explícito del código nacional con el principio culpabilístico (aunque sea más nada en su aspecto restringido, de responsabilidad penal subjetiva), unida a la existencia de una presunción de dolo (artículo 1.- inciso segundo), como asimismo, de hipótesis de calificación por el resultado, y, hasta hace
21 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob. cit. p. 5-7. También SOTO, Miguel. Ob. cit. p. 233-244.
22 Cfr. KUNSEMULLER, Carlos. Ob. cit. p. 1082-1084.
23 Cfr. COUSIÑO MACIVER, Luis. Ob.cit. p.5.
24 Cfr. KUNSEMULLER, Carlos. Ob. cit. p. 1084-1086.
25 Cfr. SOTO, Miguel. Una jurisprudencia histórica: Hacia el reconocimiento del “principio de culpabilidad” en el Derecho penal chileno. Revista de Derecho de la Universidad Finis Terrae. Año III. (3). ob. cit. p. 236.
26 SOTO, Miguel. Ob. cit. p. 236.
27 Cfr. KUNSEMULLER, Carlos. Ob. cit. p. 1080.
muy poco tiempo, de fórmulas de Derecho penal de autor, impiden reconocer como principio o característica general del texto, que se halle imbuído del nulla poena sine culpa” 28 . Si bien el principio recién aludido no inspira nuestro código penal, como también sostiene la mayoría de los autores, no ocurriría lo mismo en rango constitucional. Tanto la doctrina mayoritaria como la Jurisprudencia nacional están de acuerdo en el imperio del principio en nuestra legislación, al encontrarse reconocido en numerosas disposiciones de la Constitución Política de la República 29 y, además sostienen que el principio de legalidad necesita de, y tiene como presupuesto esencial al principio de culpabilidad cuyas exigencias prácticas permiten cumplir con aquel. 30 La aceptación del principio de culpabilidad como garantía informadora de nuestro orden jurídico encuentra diversas variantes. 31 “En el medio jurídico chileno, las opiniones se hallan divididas, no existe unanimidad de pareceres en torno al reconocimiento –explícito o implícito– del “nulla poena sine culpa”, como garantía esencial, en el texto de la Carta Fundamental.” 32 La doctrina ha citado como disposiciones fundamentales del reconocimiento del principio de culpabilidad, a la norma que proscribe las presunciones de derecho de responsabilidad. El precepto del artículo 19 número 3º, inciso 6º de la Constitución Política de la República de Chile 33 , contendría una presunción de inocencia del imputado, en virtud de la cual deberá ser probada su culpabilidad. Se argumenta por otros, que la misma disposición, al proscribir expresamente las presunciones de derecho de responsabilidad penal acoge el principio de culpabilidad 34 , pero esta disposición no necesariamente contendría una explícita consagración del principio, ya que “no excluye la posibilidad de una ley que establezca casos de responsabilidad
28 KUNSEMULLER, Carlos. Ob. cit. p.1084.
29 Cfr. COUSIÑO, Luis. Derecho penal parte general. Tomo III. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile, 1992. Ob. cit. p. 6 y s.s. También CURY, Enrique. Derecho penal parte general. Tomo II. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile, 1985. Ob. cit. p. 4 y s.s.
30 Cfr. KUNSEMULLER, Carlos. Ob. cit. p. 1080.
31 Íd. ob. cit. p. 1089.
32 Íd.
33 Artículo 19 número 3, inciso 6º Constitución política de la República: “La ley no podrá presumir de derecho la responsabilidad penal”.
34 Cfr. CURY, Enrique. Derecho penal parte general. Tomo II. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile, 1985.
objetiva (…). No hay una regla constitucional expresa que exija que siempre deba haber culpabilidad para que pueda imponerse una pena” 35 . Se citan también el artículo 1º y 5º de la Constitución 36 , al establecer el reconocimiento de la libertad del ser humano, y la limitación de la soberanía frente a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana, como también aquellos que consagran el estado de derecho. Otros autores ponen el énfasis de la consagración del principio de culpabilidad de la Carta Fundamental, en la utilización del término “delito” en el capítulo sobre los derechos y deberes de las personas, porque implica un reconocimiento al papel de la culpabilidad como elemento esencial de un hecho delictivo. Arguyen que a pesar de que el constituyente no define lo que se considerará delito, son las técnicas de hermenéutica legal contempladas en el Código Civil las que nos permiten concluir que el término delito implica las categorías dogmáticas de conducta, tipicidad, antijuricidad y culpabilidad. Cabe señalar, que a nivel legal, se ha entendido por algunos autores, que el principio de culpabilidad se manifiesta también en el artículo 42 del Código de
35 CURY, Enrique. Ob. cit. p. 67-68.
36 Artículo 1º Constitución Política de la República: “Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos. La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. El Estado reconoce y ampara a los grupos intermedios a través de los cuales se organiza y estructura la sociedad y les garantiza la adecuada autonomía para cumplir sus propios fines específicos. El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece. Es deber del Estado resguardar la seguridad nacional, dar protección a la población y a la familia, propender al fortalecimiento de ésta, promover la integración armónica de todos los sectores de la Nación y asegurar el derecho de las personas a participar con igualdad de oportunidades en la vida nacional”. Artículo 5º Constitución Política de la República: “La soberanía reside esencialmente en la Nación. Su ejercicio se realiza por el pueblo a través del plebiscito y de elecciones periódicas y, también, por las autoridades que esta Constitución establece. Ningún sector del pueblo ni individuo alguno puede atribuirse su ejercicio. El ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el respeto a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana. Es deber de los órganos del Estado respetar y promover tales derechos, garantizados por esta Constitución, así como por los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes”.
Procedimiento Penal 37 , en el cual se encontraría consagrada una presunción de inocencia, lo que obligaría al juez probar la participación culpable del sujeto imputado. 38 En conclusión, como tendencia mayoritaria, los penalistas chilenos están contestes en la aceptación de un principio de culpabilidad dentro de nuestro ordenamiento, que emana de los principios y normas que se desprenden de la Constitución Política de la República y que impera en todo nuestro ordenamiento jurídico estableciendo una garantía para los ciudadanos que exige de la presencia de culpabilidad en el sujeto que comete un hecho delictivo para poder ejercer el poder punitivo del Estado en su contra. Ahora bien, será necesario examinar las características y calidad de aquella culpabilidad exigida por el principio recién aludido para la determinación de la responsabilidad de determinado sujeto, es decir, buscarle contenido a tal concepto, para que sea posible dilucidar de qué manera es que el principio de culpabilidad cumple su rol en los juicios de responsabilidad penal.
37 Artículo 42 Código de Procedimiento Penal: “A nadie se considerará culpable de delito ni se le aplicará pena alguna sino en virtud de sentencia dictada por el tribunal establecido por la ley, fundada en un proceso previo
legalmente tramitado; pero el imputado deberá someterse a las restricciones que con arreglo a la ley se impongan a su libertad o a sus bienes durante el proceso.
procesado condenado, absuelto o sobreseído definitivamente por sentencia ejecutoriada, no podrá ser sometido
un nuevo proceso por el mismo hecho, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 3°, inciso tercero, y en los Título
y VII del Libro III.
Cfr. GARRIDO, Mario. Ob. cit. p. 49.
En el marco de la teoría del delito, para posibilitar la punibilidad de una conducta delictiva ha de analizarse si esta conducta cumple con las condiciones de cada una de las categorías delictuales establecidas por la dogmática penal para tal propósito 39 . Estas categorías o elementos del delito han sido definidas por la doctrina como acción, tipicidad, antijuricidad y culpabilidad 40 . En términos formales, la culpabilidad, o responsabilidad para algunos, es la ulterior valoración de la conducta delictiva después de haberse determinado su antijuricidad 41 . La antijuricidad se refiere a la conducta como un hecho que infringe las normas jurídico penales contenidas en la legislación penal 42 y a la valoración de ese hecho por el ordenamiento jurídico 43 , como dañoso o en algunos casos simplemente peligroso, mientras que la culpabilidad se refiere a la valoración de la persona en particular que ha realizado esa conducta para hacerlo responsable penalmente y para llegar, por regla general, a establecer la necesidad de una pena como reacción del Estado frente a tal conducta típica, antijurídica y culpable 44 . La culpabilidad, “no se agota en esta relación de disconformidad sustancial entre acción y ordenamiento jurídico, sino que además fundamenta el reproche personal contra el autor, en el sentido de que no omitió la acción antijurídica aun cuando podía omitirla.” 45 “A través de la admisión de la culpabilidad como presupuesto de la pena, el derecho penal le reconoce al delincuente la categoría de persona, esto es, la categoría de un ser capaz de conducirse racionalmente, cuya responsabilidad jurídica no descansa en la sola naturaleza lesiva de su comportamiento (responsabilidad por el resultado) sino, en su actitud espiritual al portarse de esa manera (responsabilidad por la culpabilidad) 46 ”.
39 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob.cit.p.1.
40 Cfr. BUSTOS, Juan. Lecciones de Derecho penal. Madrid, España. Editorial Trotta, 1999. 2v. ob. cit. p. 312.
41 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 2. También, SOLER, Sebastián. Ob.cit.p.2.
42 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 21-22.
43 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 312.
44 Íd. Ob. cit. p. 311-312.
45 WELZEL, Hans. Derecho penal alemán, parte general. 11ª ed. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile, 1970. Ob. cit. p. 53 y ss. 46 NUÑEZ, Ricardo. Manual de derecho penal. Parte general. 4ªed. Córdoba, Argentina. Marcos Lerner Editorial Córdoba,1999. Ob. cit. p.178.
Para algunos autores, como Claus Roxin 47 , la responsabilidad penal de un individuo, que implicará una condena por parte del ordenamiento jurídico, no se satisface únicamente con la concurrencia de culpabilidad del sujeto, sino que además con la necesidad preventiva de una sanción penal. “Una actuación (…) culpable precisa en el caso normal de sanción penal por razones preventivas; pues cuando el legislador plasma una conducta en un tipo, parte de la idea de que debe ser combatida normalmente por medio de la pena cuando concurren antijuricidad y culpabilidad, la necesidad preventiva de punición no precisa de una fundamentación especial, de modo que la responsabilidad jurídico penal se da sin más con la existencia de culpabilidad. Sin embargo, esto no es así en todos los casos.” 48 Roxin se refiere a los casos en que el legislador considera que en ciertas situaciones, pese a considerar culpable al individuo, este no será responsable de un delito debido a la falta de necesidad preventiva de punición. Teniendo en cuenta estas precisiones, es consenso de la mayoría que la culpabilidad es el elemento del delito que se ocupa de las condiciones que deben darse en un sujeto, para que, existiendo una necesidad preventiva de punición, sea responsable penalmente de su actuar. Es más “(…) la pena presupone siempre culpabilidad, de modo que ninguna necesidad preventiva de penalización, por muy grande que sea, puede justificar una sanción penal que contradiga el principio de culpabilidad.” 49
47 ROXIN, Claus.
Madrid, España. Editorial Civitas S.A., 1997
48 Íd. Ob. cit. p.792.
49 Íd. Ob. cit. p.793.
Derecho penal parte general tomo I. Fundamentos. La estructura de la teoría del delito.
Establecido entonces que la culpabilidad como categoría dogmatica dentro de la teoría del delito es presupuesto de procedencia de responsabilidad penal por exigirlo así el principio de culpabilidad 50 , se hace necesaria una conceptualización que la distinga de los demás elementos del delito y condiciones de punibilidad. El principio de culpabilidad no es necesariamente determinante para la definición o conceptualización del concepto que se tenga de la culpabilidad como elemento del delito. No basta con la aceptación e incorporación del principio en nuestro ordenamiento jurídico para considerar zanjada la disputa respecto de la culpabilidad. Por ejemplo, un concepto de culpabilidad basado en la culpabilidad por la conducta de vida y no por lo efectivamente realizado por el autor será tan contrario a la Constitución como uno basado únicamente en el resultado sin tener consideración con la persona del autor. Un concepto de culpabilidad como elemento del delito debe lograrse al determinar cuáles serán los aspectos del hecho delictivo que se habrán de analizar y con qué finalidad. Posteriormente a la evaluación del hecho punible como contrario al ordenamiento jurídico, se analiza la culpabilidad, en orden a encontrar el vínculo que hace posible relacionar al sujeto con su hecho, de manera que esa relación sea considerada reprochable por el ordenamiento jurídico y merezca determinada sanción a ojos del Derecho. “El juicio de culpabilidad aparece, en cambio, como un juicio concerniente a la posibilidad de atribuir el hecho antijurídico a su autor, como un juicio personalizado de reproche, o, según algunos autores contemporáneos, de imputación subjetiva”. 51 La culpabilidad como elemento del delito no está definida en nuestro Código Penal. Lo que sí está regulado, de forma casuística, son los presupuestos bajo los cuales una conducta no podrá ser imputada a su autor 52 . Esta situación, sumada a las diversas posturas respecto del exacto contenido del concepto de culpabilidad, ayuda
50 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 2.
51 BULLEMORE, Vivian y Mackinnon, John. Curso de derecho penal. 2ª ed. Santiago, Chile. Lexis Nexis, 2007. 2v. ob. cit. p. 109.
52 v. Artículo 10 Código Penal Chileno.
considerablemente a que esta categoría dogmática no sea pacífica en cuanto a su significado y conceptualización. A pesar de haberse llegado a ciertos consensos a su respecto, sus límites aún no están completamente delineados. Durante los últimos 80 años, se han esgrimido definiciones de culpabilidad que han dependido del estado de desarrollo de la teoría del delito y que han respondido mayoritariamente a la posición que los autores hayan tomado respecto a los fines de la pena 53 . Es desde la década de 1930 que se da partida e impulso a una construcción dogmática del concepto de culpabilidad, presentándose con el paso de los años una clara división doctrinaria para los penalistas, encontrándose algunos adscritos a la concepción sicológica de la culpabilidad y otros adhiriendo al concepto normativo. La doctrina chilena ha seguido en paralelo a los países europeos aunque algo retrasada respecto del concepto de culpabilidad y su relevancia. “Con las obras de Gustavo Labatut Glena y Eduardo Novoa Monreal, la tesis normativista se introduce con gran fuerza y absoluto dominio en nuestra ciencia penal, surgiendo más adelante las publicaciones que, con mayor o menor intensidad, siguen las nuevas orientaciones dogmáticas, como las de Juan Bustos Ramírez, Alfredo Etcheberry, Enrique Cury, Luis Cousiño Mac Iver, Mario Garrido Montt, Sergio Politoff, Jaime Náquira, entre otros” 54 . De entre la infinitud de definiciones que encontramos en la doctrina contemporánea respecto de la culpabilidad, el criterio más aceptado en la actualidad es el proporcionado por el punto de vista post finalista que la define como la categoría dogmática que exige capacidad y posibilidad de motivación por el ordenamiento jurídico, lo que se traduce en una “capacidad y posibilidad de comprender el injusto y de adecuar la conducta conforme a esa comprensión” 55 Tanto esta definición, como la generalidad de las definiciones del concepto de culpabilidad buscan encontrar el conjunto de condiciones que determinarán que el autor de una acción típicamente antijurídica sea responsable criminalmente de esta.
53 Cfr. CURY, Enrique. Derecho penal parte general. Tomo II. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile, 1985. Ob. cit. p. 3.
54 KUNSEMULLER, Carlos. Ob. cit. p.1081.
55 BULLEMORE, Vivian y Mackinnon, John. Curso de derecho penal. 2ª ed. Santiago, Chile. Lexis Nexis, 2007. 2v. ob. cit. p. 109.
No puede afirmarse de manera drástica el que una u otras sean o no la definición correcta. En general, las condiciones que definirán la culpabilidad de un sujeto serán aquellas características que se le exigen, en el proceso judicial y en virtud de la ley, a
la relación del sujeto con su hecho o hechos antijurídicos y que llevarán a la punición
de la conducta realizada. Como tendencia mayoritaria, los penalistas entienden, desde un punto de vista normativo, que la culpabilidad es la reprochabilidad de un hecho típico y antijurídico
que refleja que el autor de la conducta ha obrado con una disposición interna contraria
a la norma violada existiendo para éste la posibilidad de motivarse en la norma y
realizar otra conducta. El autor culpable, ejecutó el acto a pesar de que en la situación en que se hallaba al momento de su realización, le era posible someterse a los mandatos y prohibiciones del Derecho 56 . La culpabilidad tiene un carácter
individualizador del hecho cometido respecto del autor. “La culpabilidad es reproche que se extiende desde el acto a su autor, tiene pues, un carácter personal e individualizador, en sentido de que se pronuncia sobre ese sujeto concreto, en su situación concreta y en relación con el hecho específico de que se trata. El mismo hecho, por consiguiente, puede haber sido ejecutado culpablemente por alguno de los que intervinieron en él, e inculpablemente por otros (…)” 57 .
56 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 1.
57 CURY, Enrique. Ob. cit. p. 25.
La evolución del concepto de culpabilidad narra la historia dogmática jurídico-penal qué, dentro de la teoría del delito, ha tenido el concepto de la culpabilidad como elemento del delito. A lo largo de los últimos 150 años se han producido grandes cambios respecto de lo que se ha entendido por culpabilidad de un sujeto 58 , dependiendo de los conocimientos que fueron aportando las ciencias empíricas y también dependiendo de la escuela o teorías a las que se adhiriera la dogmática penal de cada época 59 .
Esta teoría acerca de la culpabilidad se encontraba motivada por la tendencia naturalista de la corriente jurídica del Positivismo Científico 60 durante el siglo XIX y principios del siglo XX 61 , consistente en fundamentar el conocimiento en datos empíricos demostrables. El entender los fenómenos mediante la observación y la idea de reconocer la existencia de los hechos que fueran accesibles a una descripción fáctica, propio del método experimental, empapó a las ciencias penales de la época 62 .
El concepto de culpabilidad como elemento autónomo de valoración jurídico penal nace en el momento en que la dogmática genera la separación de los elementos objetivos de los elementos subjetivos del delito 63 . A los objetivos se los agrupó dentro del “injusto penal” y los subjetivos vinieron a conformar a la “culpabilidad”. Para esta
58 Íd. Ob. cit. p. 9-17.
59 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 940-950.
60 Íd. Ob. cit. p. 952. También BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 313.
61 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 9.
62 Cfr. JIMENEZ DE ASUA, Luis. Principios del derecho penal. La ley y el delito. Buenos Aires, Argentina. Editorial Sudamericana, 1958. Ob. cit. p. 51-52.
63 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 950-953.
doctrina, la culpabilidad era concebida como el vínculo de naturaleza sicológica que unía al autor con su acto. 64
Era en el análisis de la culpabilidad el momento en que se analizaba el aspecto subjetivo del delito, entendiéndola como el vínculo sicológico que unía al autor del hecho delictivo con el mismo hecho. F. Von Liszt, quien origina la teoría sicológica de la culpabilidad 65 , sostenía que la culpabilidad consistía en los presupuestos subjetivos para las consecuencias del delito. 66
La concepción sicológica se detenía en el análisis del estado mental del autor del delito y se enfocó en desarrollar ésta relación sicológica, porque para esta teoría, la causa misma del hecho ilícito era la voluntad del autor 67 . Según esta concepción, la culpabilidad era en sí la relación causal entre la voluntad de una persona y un determinado hecho, consistente en un hecho síquico que unía al autor con su hecho, el carácter indeseable de tal hecho y la conciencia de contrariedad del deber del autor. Sebastian Soler 68 afirma que “lo que de verdad caracteriza a esa corriente consiste en exigir la real existencia de cierta actitud subjetiva frente al hecho que se sabe ilícito 69 ”.
Para los autores que tenían esta concepción de culpabilidad, el vínculo sicológico como causal del hecho ilícito podía ser o dolo o culpa, como modos de presentación de tal vínculo 70 , teniendo por presupuesto de la culpabilidad o presupuesto de la punibilidad, a la imputabilidad del sujeto, entendida como la capacidad de comprender el injusto y de adecuar la conducta a esa comprensión 71 .
64 CURY, Enrique. Ob. cit. p. 9.
65 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 313.
66 Citado por VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 952.
67 Cfr. JIMENEZ DE ASUA, Luis. Tratado de derecho penal. Tomo V. Buenos Aires, Argentina. Editorial Losada, S.A., 1963. Ob. cit. p. 149.
68 SOLER, Sebastián. Derecho Penal Argentino. Tomo II. Buenos Aires, Argentina. Tipográfica Editora Argentina, 1992.
69 Íd. Ob. cit. p. 16.
70 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 9. También BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 313.
71 BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 313.
Los primeros exponentes de la una concepción sicológica de la culpabilidad fueron M. Von Buri y F. Von Liszt después de 1863, y desarrollada posteriormente por autores como A. Löffler, H. Basedow, G. Radbruch, entre otros 72 .
Fueron las críticas a la necesidad de existencia de tal vínculo sicológico requerido por estos autores establecer culpabilidad, las que generaron la posterior decadencia de tal concepción de culpabilidad y que tenían que ver con que en la práctica existían casos de exclusión de la culpabilidad incluso habiendo un vinculo sicológico entre sujeto y hecho y casos en que se condenaba al sujeto aún cuando este nunca vislumbró ni quiso la ocurrencia del hecho, manifestando, esta teoría, dificultades para establecer un concepto de culpabilidad global que abarcara todos los posibles vínculos entre un hecho y su autor, por lo que se consideró que esta concepción era insuficiente. 73
Otra de las críticas que se le ha hecho a la teoría sicológica de la culpabilidad es que aquella no lograba explicar satisfactoriamente las circunstancias que podían excluir la responsabilidad, como el estado de necesidad o aquellas que atenuaban la responsabilidad, siendo incapaz de fundamentar una culpa graduada, ya que, basada en la causalidad, las cosas se daban o no se daban, sin posibilidad de graduación. 74
Para Reinhard Frank (1907) 75 , uno de los más férreos críticos de la teoría sicológica, la culpabilidad entendida como dolo o imprudencia no podía explicar la aceptación paulatina del estado de necesidad disculpante que permitía liberar a un sujeto de la responsabilidad penal por su hecho aún encontrándose sabiendo y queriendo realizarlo 76 . Este autor también critica la idea clásica de que la culpabilidad presupone a la imputabilidad del individuo para que este pueda llegar a generar el vínculo sicológico (dolo o culpa) con el resultado, ya que también los inimputables pueden generar este vínculo sin ser por ello culpables 77 .
72 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 952-953.
73 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 10. También BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 313.
74 Cfr. BUSTOS, Juan. Lecciones de Derecho penal. Madrid, España. Editorial Trotta, 1999. 2v.
75 Íd. Ob. cit. p. 314.
76 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 314.
77 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 10.
A finales del siglo XIX, se produce en el Derecho un alejamiento del Positivismo Científico y con ello, en el Derecho penal aparece un nuevo método de las ciencias humanas, distinto a la observación y descripción, consistente en la comprensión y valoración de las cosas 78 .
Los críticos de la teoría sicológica de la culpabilidad, sostenían que al momento de evaluar la responsabilidad de un individuo por la comisión de un hecho punible, no es posible dejar de lado otros factores que influyen directamente en la culpabilidad del sujeto, como el juicio del entorno, en que el autor se ha comportado infringiendo sus deberes a pesar de poder exigírsele fidelidad al derecho. La reprochabilidad se trasformó en la característica principal de la culpabilidad, que pasó de ser un acontecer sicológico a uno valorativo objetivo, el juicio de reproche 79 .
Conforme al criterio de Reinhard Frank 80 , quien consolidaría 81 la teoría normativa de la culpabilidad 82 , ésta consistía en la reprochabilidad de la conducta típica y antijurídica 83 . “(…) un comportamiento prohibido puede ser imputado a alguien como culpable cuando le podemos hacer un reproche por haberlo asumido” 84 .
Según Frank, el comportamiento del sujeto que ha actuado culpablemente, presupuesta su imputabilidad y una relación síquica del sujeto con el hecho, es reprochable si éste obró contra derecho, habiendo podido adecuar su conducta.
78 Cfr. JIMENEZ DE ASUA, Luis. Tratado de derecho penal. Tomo V. Buenos Aires, Argentina. Editorial Losada, S.A., 1963. Ob. cit. p. 1095-1096. También MAURACH, Reinhart. Derecho penal parte general. 7ª ed. Buenos Aires, Argentina. Editorial Astrea de Alfredo y Ricardo Depalma, 1994. Ob. cit. p. 520-521.
79 Cfr. MAURACH, Reinhart. Derecho penal parte general. 7ª ed. Buenos Aires, Argentina. Editorial Astrea de Alfredo y Ricardo Depalma, 1994. Ob. cit. p. 520.
80 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 10.
81 Otros autores lo posicionan directamente como el fundador de la teoría normativa de la culpabilidad.
82 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 955.
83 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 10.
84 FRANK, Reinhard. Estructura del concepto de culpabilidad. Santiago, Chile. Editorial Universitaria S.A., 1966. ob.cit. p. 29.
Manteniendo la idea de la relación dolosa o culposa del sujeto con el hecho ilícito, los seguidores de la teoría normativa de la culpabilidad desarrollaron un concepto de culpabilidad con caracteres normativos y valorativos que reclama apreciaciones axiológicas en cuanto se incorpora la idea de que ésta es el reproche que el Derecho realizaba al sujeto, atendiendo la exigibilidad de la una conducta conforme a la norma, desprendida de la normalidad o anormalidad de la situación que rodea los hechos ilícitos para poder considerar culpable al sujeto 85 .
Posteriormente y siguiendo la misma línea argumentativa, James Goldschmidt, profundizó en el concepto de reprochabilidad de la conducta del sujeto 86 . Goldschmidt argumentaba que si la culpabilidad era un aspecto referido al valor 87 , debía determinarse la norma según la cual debía emitirse el juicio de reproche. Consideraba este autor, que la reprochabilidad de la conducta se dirigía a la infracción de una “norma de deber” implícita en la norma penal, consistente en que el sujeto debía tener una conducta interna que fuera propicia a la conducta externa que el ordenamiento jurídico exige al sujeto. Para la imprudencia, Goldschmidt hayo en el concepto de infracción de deber de cuidado aquella desobediencia a un deber jurídico que fundamenta la culpabilidad 88 .
Para Mezger 89 , quien elaboró la más pulida versión compleja de la culpabilidad en opinión de algunos autores, 90 aquella era un comportamiento sicológico culpable, una situación de hecho vinculada sicológicamente al autor y el juicio de valor normativo de tal comportamiento 91 . “La culpabilidad no es, por tanto, sólo la situación fáctica de la culpabilidad, sino esta situación fáctica como objeto de reproche de culpabilidad. En una palabra: culpabilidad es reprochabilidad”. 92
85 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 955.
86 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 315.
87 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 15.
88 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 956.
89 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 315.
90 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 957.
91 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 315. 92 MEZGER, Edmund, citado por BUSTOS, Juan. Lecciones de Derecho penal. Madrid, España. Editorial Trotta, 1999.2v. Ob. cit. p. 315.
En síntesis, para los seguidores de la teoría normativa, la culpabilidad era una categoría compleja, caracterizándose por una fisonomía que contenía los siguientes elementos 93 :
a) Imputabilidad del autor, entendida como su capacidad para ser sujeto de reproche;
b) Vínculo sicológico consistente en dolo o imprudencia del autor respecto de su propio hecho y;
c) Normalidad de las circunstancias concomitantes, de la cual dependería la magnitud de culpabilidad del sujeto.
Bajo la influencia de la teoría finalista de la acción 94 y la fundamentación ontológica del delito, que ubica sistemáticamente el dolo o la culpa en el tipo, se produce una variación drástica en el concepto de culpabilidad ya que la deja desprovista de los elementos que le eran intrínsecos, como entendía la teoría sicológica de la culpabilidad 95 .
A juicio del finalismo, la concepción normativa confundía el juicio de valoración y el objeto valorado. Se considera que dolo y culpa son elementos fácticos sobre los cuales se formula el juicio de reproche 96 .
Con los aportes de Hans Welzel se tuvo como resultado la atribución del dolo y la imprudencia al tipo de injusto 97 y en la culpabilidad permanecieron únicamente elementos normativos como la conciencia de antijuricidad y la exigibilidad de la una conducta adecuada a la norma.
93 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 12. También BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 315.
94 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 316.
95 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 16.
96 Íd.
97 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 316.
Se considera además, que la culpabilidad no requiere de un vínculo sicológico entre el agente y el hecho para formular el reproche, existiendo casos en que tal vínculo no se presenta, pero aún es de sentido común considerar culpable al sujeto.
Welzel sostuvo que la culpabilidad es un juicio de reproche personal, respecto del autor de un hecho que opta por no comportarse conforme a la norma, a pesar de haberse podido motivar por esta. 98
Se le critica a la concepción normativa pura de la culpabilidad que “El concepto normativo de culpabilidad sólo afirma que una conducta culpable ha de ser reprochable. Pero el mismo es de naturaleza completamente formal y no responde a la cuestión relativa a de qué presupuestos materiales depende la reprochabilidad”. 99 También se le critica el entender a la reprochabilidad únicamente en base a si se le puede o no imputar culpablemente una conducta a un sujeto sin considerar valoraciones necesarias para determinar la aplicación de una pena a determinado individuo. Se afirma que en el ámbito de la culpabilidad, debe hacerse una valoración que haga responsable al individuo desde un punto de vista jurídico penal, esto es, aportando el criterio de la necesidad preventiva de una sanción 100 .
98 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 960. También BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 316.
99 ROXIN, Claus. Ob.cit. p. 798. 100 Íd.
La pregunta acerca de los fundamentos de la culpabilidad se dirige a encontrar las razones de ser o justificación del reproche que se le hace al individuo por llevar a cabo ciertas conductas que son consideradas como dañinas o indeseables para la sociedad. En otras palabras, se dirige a justificar la aplicación de una pena al individuo que contradiga las normas jurídicas penales.
La pena 101 puede ser entendida, formalmente, como una materialización del reproche que la comunidad efectúa respecto de determinadas acciones que cometan ciertos sujetos en contradicción con el Derecho. Es por esto, que el fundamento de este reproche dependerá, en definitiva, de la concepción que se tenga respecto de la pena, ya que entendiendo cuales son los fines de la pena, puede entenderse qué es lo que busca el ordenamiento jurídico al efectuar un reproche respecto de la conducta de determinado individuo.
Al referirnos a estas justificaciones, nos referimos al concepto material de la culpabilidad, respecto del cual aún se mantiene una álgida discusión, así como aún continúa vigente las disputas acerca del verdadero sentido de la pena. Sin embargo, la discusión ha ido cambiando de escenario dependiendo de los avances de la ciencia y también de las diversas políticas criminales que los Estados han ido adoptando a lo largo del tiempo 102 . “(…) Las diversas nociones de la culpabilidad han oscilado permanentemente entre un concepto de culpabilidad referido a la voluntad libre, propio de las teorías absolutas y otro que reemplaza la voluntad (libre) por el carácter del autor o por la conducta de su vida y la tendencia que se expresa en el hecho realizado, que se corresponde con las teorías preventivo-especiales” 103 .
101 Para una mayor profundización del concepto de pena, v. título 2.1. del capítulo IV del presente trabajo.
102 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 318.
103 BACIGALUPO, Enrique. Ob.cit. p. 415.
5.1. Fundamentos antropológicos, normativos y jurídicos del concepto de culpabilidad
A continuación se exponen las principales posiciones doctrinarias respecto de los fundamentos del reproche de culpabilidad que actualmente siguen en disputa, comenzando por las tendencias de justificación antropológicas hasta las distintas versiones de una visión normativa y jurídica de la culpabilidad.
5.1.1. Fundamentos antropológicos de la culpabilidad
5.1.1.2. El libre albedrío
La primera pregunta que se han hecho aquellos que buscan la justificación del reproche que se le hace al ser humano por realizar una conducta antijurídica recae sobre la misma naturaleza del ser humano 104 .
Para fundamentar la culpabilidad, tanto se ha argumentado por parte de quienes sostienen que la naturaleza del hombre es su libertad como por los detractores de esta teoría 105 .
La ciencia y filosofía penal se han condicionado, desde siempre, por la imagen de ser humano que se tenga en la época de que se trate, la cual, ha estado siempre vinculada al desarrollo científico y la evolución cultural del momento 106 .
La doctrina más difundida y aceptada, ha fundado la culpabilidad en la existencia del libre albedrío, esto es, de la libre determinación del ser humano para
104 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 317.
105 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 17-20.
106 Cfr. FRIAS, Jorge. Imputabilidad penal. Buenos Aires, Argentina. Ediar, 1981. Ob. cit. p. 103.
actuar. 107 Aquellos que posteriormente fueron denominados como “Clásicos” posicionaron al libre albedrío como fundamento de sus teorías 108 , sosteniendo que era el sujeto inteligente y libre quien debía recibir el reproche moral en el que consistía la pena. 109 Carrara sostuvo; “(…) no me ocupo de discusiones filosóficas: presupongo aceptada la doctrina del libre albedrío y de la imputabilidad moral del hombre (…)” 110
Tradicionalmente, se ha entendido que la culpabilidad consiste en la posibilidad de evitar y la correspondiente responsabilidad del sujeto que ejecuta una conducta antijurídica por haber formado antijurídicamente su voluntad 111 . “El principio de culpabilidad presupone lógicamente la libertad de decisión del hombre, pues solo si existe básicamente la capacidad de actuar de otra forma podrá hacerse responsable al autor de haber llegado al hecho antijurídico en lugar de dominar sus impulsos criminales” 112 .
La tradición jurídica que entiende de esta manera a la culpabilidad se basa en la concepción de un ser humano revestido de autodeterminación moral, libre y responsable por lo que el reproche de culpabilidad se fundamenta en su capacidad para decidirse por el Derecho y contra el injusto. Ahora bien, debe tenerse en cuenta, que a lo largo de los años, el concepto de libre albedrío ha ido cambiando, por lo que no todas las concepciones de éste se refieren a una libertad absoluta, como se entendía en las primeras etapas del principio del libre albedrío en que el concepto de culpabilidad se basaba en el Derecho Natural 113 . “La autodeterminación, la libertad de la voluntad o el arbitrio, no es la libertad misma, sino un presupuesto de la existencia en la que puede alcanzarse la libertad. Desde este punto de vista, resulta claro que la
107 Cfr. ZAFFARONI, Eugenio. Manual de derecho penal: parte general. 6ª ed. Buenos Aires, Argentina. Ediar, 2001. Ob. cit. p. 33-35. También JESCHECK, Hans-Heinrich. Tratado de derecho penal. Parte general. 4ª ed. Granada, España. Editorial Comares, 1993. Ob. cit. p. 365.
108 Cfr. JIMENEZ DE ASUA, Luis. Tratado de derecho penal. Tomo I. Buenos Aires, Argentina. Editorial Losada, S.A.,
1963. Ob. cit. p. 327.
109 Cfr. SOLER, Sebastián. Derecho Penal Argentino. Tomo II. Buenos Aires, Argentina. Tipográfica Editora Argentina,
1992. Ob. cit. p. 40.
110 CARRARA, Francisco. Citado por SOLER, Sebastián. Ob. cit. p. 40.
111 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 317.
112 JESCHECK, Hans-Heinrich. Tratado de derecho penal. Parte general. 4ª ed. Granada, España. Editorial Comares,
1993. ob.cit. p. 365.
113 Íd. Ob. cit. p. 380.
culpabilidad no presupone la libertad del hombre – lo que sería absurdo-, sino sólo su autodeterminación” 114 .
La disputa acerca de la existencia de libre albedrío en el ser humano, ha estado presente tanto en épocas pasadas, como en la actualidad, en donde las ciencias de la biología, la psicología y la psiquiatría entre otras, han aportado nuevos datos respecto del concepto del ser humano, que han vuelto a poner en vigencia la discusión acerca de su libertad de actuación, existiendo nuevas aproximaciones científicas que logran abarcar tanto el aspecto corporal como el espiritual del individuo como un mismo objeto de estudio, atribuyendo ciertas particularidades que van más allá de lo meramente descriptivo 115 . “Nuestra vida no es una simple variante de aquella de los mamíferos, (…) la libertad y la facultad de elección son fundamentales para toda forma de vida humana” 116 . Respecto de la psiquiatría, por ejemplo, su incursión en la nuevas ideas acerca del ser humano, aportadas por la filosofía contemporánea, han abierto perspectivas nunca antes vistas, en que se prescinde de positivismos y materialismos extremos causal-explicativos, “incluso para el psiquiatra, la libertad sobre la cual se funda el principio jurídico de la responsabilidad criminal se ha convertido en una realidad viviente”. 117
5.1.1.2. El poder actuar de otro modo
A la concepción que establece como presupuesto de la reprochabilidad del ser humano al libre albedrío, se le critica el hecho de que se basa en hechos no susceptibles de constatación empírica. Aun pudiéndose concebir una libertad del ser humano para decidir, la capacidad del ser humano en el momento preciso de cometer el hecho es un dato incomprobable 118 .
114 ZAFFARONI, Eugenio. Ob. cit. p. 40.
115 Cfr. FRIAS, Jorge. Imputabilidad penal. Buenos Aires, Argentina. Ediar, 1981. Ob. cit. p. 93- 103.
116 PORTMANN, Adolphe. Citado por FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 95.
117 BAAN, P.A.H. Citado por FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 98.
118 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 318.
La doctrina que fundamenta el reproche de culpabilidad en el “poder actuar de otro modo” sostiene que este poder consiste en que el autor de una acción antijurídica no la ha omitido aun así siendo capaz de hacerlo 119 , y responde a las críticas que se le hacen a la idea del libre albedrío argumentando que el análisis de la posibilidad del sujeto para actuar o no debe hacerse desde la base del hombre medio, es decir, si el hombre medio podría actuar de manera diversa en el mismo escenario que el imputado, entonces debe afirmarse la capacidad de este último para decidir actuar conforme a derecho, empleando la fuerza de voluntad que le faltó al sujeto.
5.1.1.3. El determinismo
En la extrema esquina de los partidarios de la libertad del ser humano como fundamento de la culpabilidad humana, se encuentran aquellos que consideran que la libertad de voluntad es una falacia. El positivismo afirmó que el sujeto que delinque es un individuo determinado a su comisión, en contraposición a la creencia de los partidarios de la idea de que el ser humano tenía posibilidad de elección. 120
Algunos de los autores que parten de la base de la inexistencia de la libertad para la autodeterminación del ser humano, elaboran un concepto de culpabilidad a pesar de esa falta de libertad o en virtud de aquella, como Franz von Liszt, quien entiende que un determinismo coherente implica el reconocimiento sin reservas de una pena final. Liszt propone que debe renunciarse a darle un sentido ético social a la culpabilidad, que sólo debe ser entendida de manera formal o procesal, siendo únicamente la suma de los elementos de la imputación subjetiva 121 .
Es necesario dejar en claro que el determinismo, en la antigüedad y en la actualidad ha asumido distintas formulaciones, existiendo actualmente un determinismo físico mecánico, cuyo centro de atención es la ley de la causalidad y la conservación de la
119 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 961.
120 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 317-318.
121 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 17.
energía, el determinismo biológico y fisiológico, el determinismo sicológico, que se funda en la causalidad del motivo más fuerte y el sociológico, que sitúa como determinante al ambiente o circunstancias que rodeen a determinado individuo, entre otros. 122
5.1.1.4. El deber responder por el carácter propio
Con una gran aceptación en el ámbito del Derecho penal, enunciada por Liszt- Schmidt 123 , esta concepción afirma que cada cual es responsable de su propia personalidad 124 . Las características propias de un sujeto son las que lo determinan a realizar la conducta punible y es por tales características que debe responder penalmente. 125 “Actualmente ha cobrado significación una tendencia (…) que, a través de una solución ecléctica, introduce la consideración de la personalidad en el autentico derecho penal de culpabilidad, mediante la incorporación del concepto de culpabilidad por la conducción de vida” 126 .
Según esta concepción material del la culpabilidad, al autor de una conducta reprobable no se le reprocha por la mala elección al momento de determinar su voluntad en el caso concreto, sino que a lo largo de su vida no haya tenido la prudencia ética necesaria para resistir los impulsos que lo motivaron. “El hecho delictivo sería un medio para descubrir el núcleo anímico de la culpabilidad, que consistiría en la disposición asocial del autor” 127 .
Sin embargo esta postura es duramente criticada por quienes afirman que los sujetos no son responsables por las características de personalidad que los definen, ya
122 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 76.
123 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob. cit. p. 9-10.
124 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 24.
125 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 962.
126 CURY, Enrique. Ob. cit. p. 24.
127 SOLER, Sebastián. Ob. cit. p. 12.
que ellos no han elegido ser quienes son. 128 Además, esta doctrina no justifica el diferente tratamiento que el Derecho penal les da a los enfermos mentales o a los menores siendo que estos también deberían responder por ser quienes son.
5.1.1.5. Determinismo actual
Aún existen partidarios de la idea de que el ser humano no tiene el poder de decidir sobre su actuar, por ejemplo, para la postura de la reflexología criminal, la posibilidad de una elección libre entre los distintos factores es ilusoria, ya que la conducta humana es simplemente el resultado de una cadena de reflejos. También el conductismo señala que el comportamiento es únicamente una reacción a un estímulo ambiental 129 .
Sin embargo, las concepciones deterministas no son las que dominan el pensamiento contemporáneo, ya que se produjo un quiebre del principio de la causalidad universal por obra de modernas investigaciones de las ciencias naturales que han dado a conocer la imposibilidad de establecer un determinismo en el comportamiento tanto de los seres vivos como en la misma física, lo que repercute fuertemente en la negación o afirmación del libre albedrío. 130
5.1.2. Fundamentos jurídico-normativos de la culpabilidad
Ante la falta de respuestas frente a la determinabilidad o indeterminabilidad de la conducta humana, se ha llegado a soluciones que plantean un término medio. Se considera que la afirmación de la libre voluntad del ser humano no descanza en constataciones empíricas, sino son exigencias normativas que recaen en él. 131 “El Derecho Penal se funda en la decisión del legislador en el sentido de admitir que esta
128 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 962.
129 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 76.
130 Íd. Ob. cit. p. 78-79.
131 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 384.
especie de imputación subjetiva es tan necesaria como justificada en un ordenamiento jurídico basado en la libertad” 132 .
5.1.2.1. Actitud interna jurídicamente desaprobada
Esta concepción fue fundada por Wilheim Gallas. Gallas diferencia entre los elementos del delito antijuricidad y culpabilidad los análisis del desvalor de la acción y el desvalor de la actitud interna del hecho, respectivamente 133 . Mientras que para Welzel, el objeto de la antijuricidad coincide con el de la culpabilidad y corresponde a la voluntad de actuar, que en sede de antijuricidad se evalúa como no debida y en el ámbito de la culpabilidad como reprochable, para esta nueva postura de la actitud interna jurídicamente desaprobada, en cambio, la culpabilidad tiene un objeto de valoración propio, consistente en una actitud interna jurídicamente defectuosa de la cual ha nacido la voluntad de cometer el acto desaprobado. 134 Se entiende por esta postura, que a través de valores “eticosociales” es posible emitir un reproche sobre una actitud del sujeto frente a las exigencias del Derecho, que se manifiesta en la conducta delictiva y que permite emitir un juicio de valor a su respecto. “Objeto del juicio de culpabilidad es el hecho antijurídico en relación con la actitud interna jurídicamente desaprobada que se actualiza en aquél. La actitud interna favorable al Derecho constituye una cualidad del ciudadano imprescindible para la afirmación práctica del orden social, ya que en ella se basa la posición frente al Derecho y, consiguientemente, la voluntad de obedecerlo” 135 . Más allá de la mención a los parámetros éticosociales como medida de valor, los defensores de esta concepción de culpabilidad no han podido especificar criterios de
132 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 365.
133 Cfr. ROXIN, Claus. Ob. cit. p. 800.
134 Íd.
135 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 384.
desaprobación o reprochabilidad a la conducta interna del sujeto. 136 Schmidhäuser, compartiendo la concepción de culpabilidad como actitud interna reprobable, ha desarrollado una caracterización más concreta de ésta al concebirla como el comportamiento espiritual lesivo de bienes jurídicos, estando el sujeto espiritualmente en contacto valorativo. 137 Sin embargo, esta postura deja expresamente sin responder la cuestión del libre albedrío ya que no afirma ni niega la cuestión de si ese sujeto estaba en condiciones de tomar en serio el valor lesionado en el hecho.
5.1.2.2. La culpabilidad como atribución según las necesidades preventivo generales
Esta posición se caracteriza por su determinación normativa, desde el punto de vista de la prevención general positiva y de la configuración de la sociedad. 138 Günther Jakobs sostiene que la culpabilidad está determinada sólo por el fin de prevención general, entendida ésta como el ejercicio de la fidelidad al Derecho. Para este autor, la pena cumple el rol de estabilizar la confianza en el ordenamiento por parte de la comunidad jurídica y que fue puesta en duda por el hecho delictivo. La atribución de culpabilidad viene siendo la corrección del sistema en cuanto señala como fallo al sujeto y el hecho punible y como normal a las conductas promovidas por la norma. 139 Para este autor, la determinación de la ausencia de culpabilidad de un individuo dependerá únicamente de la existencia de mecanismos alternos que cumplan el mismo rol que la pena y por tanto no sea necesario considerar a la conducta como delito. “La autonomía se atribuye como capacidad en el caso de que resulte funcional, y sólo puede faltar cuando exista la posibilidad de asimilar el conflicto de otra manera”. 140 La principal crítica a esta concepción es que no satisface el principio de culpabilidad
136 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 962.
137 Cfr. ROXIN, Claus. Ob. cit. p. 801-802.
138 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 962.
139 ROXIN, Claus. Ob. cit. p. 805.
140 Cfr. ROXIN, Claus. Ob. cit. p. 805-806.
en cuanto el análisis de la culpabilidad de una persona no limitaría la capacidad punitiva del Estado, dejándole únicamente a las necesidades preventivas la decisión de la aplicación de penas, dándole al ser humano el tratamiento de un mero medio de resguardo del orden social. 141
5.1.2.3. Actuación injusta pese a la existencia de asequibilidad normativa
Claus Roxin asegura que la culpabilidad estará presente si es que el sujeto que realiza la conducta punible se haya disponible en el momento del hecho para la llamada de la norma, siéndole síquicamente asequible la posibilidad de conducta conforme a la norma. 142 Haciendo eco de las críticas a los fundamentos antropológicos de la culpabilidad, Roxin señala que esta concepción se basa en un fenómeno científico empírico y no indemostrable como lo es el libre albedrío del ser humano. Se basa en que la siquiatría y la sicología han desarrollado criterios con los cuales pueden ser constatadas las restricciones de la capacidad de autocontrol. 143 Roxin no busca probar si es que el individuo en cuestión pudo o no pudo actuar de otro modo sino que lo que puede demostrarse es la existencia de una capacidad de control intacta y con ella asequibilidad normativa, situación en la que al sujeto se le puede tratar como libre. 144 “Cuando existe dicha asequibilidad normativa, partimos, sin poder ni pretender probarlo en el sentido del libre albedrío, de la idea de que el sujeto posee también capacidad de comportarse conforme a la norma, y que se convierte en culpable cuando no adopta ninguna de las alternativas de conducta en principio síquicamente asequibles para él. El indeterminista interpretará esta suposición de libertad como empíricamente acertada. Pero así mismo podrán aceptarla el agnóstico
141 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 955.
142 Íd. Ob. cit. p. 962.
143 Cfr. ROXIN, Claus. Ob. cit. p. 807.
144 Cfr. ROXIN, Claus. Ob. cit. p. 808.
que se declara desconocer de la existencia o no del libre albedrío y el determinista 145 ”. Esta concepción de la culpabilidad considera que la suposición de libertad del sujeto es una aserción normativa que establece una base sólida para fundamentar la culpabilidad debido al valor social de esta aserción. Esta concepción considera la culpabilidad como un dato mixto. Por un lado, la capacidad de autocontrol y la aserción de la asequibilidad normativa se basan en criterios empíricos, y por el otro lado, la posibilidad de conducta conforme a Derecho se atribuye normativamente. 146 “Por lo demás, este concepto de culpabilidad tiene la ventaja de que se corresponde con la concepción que restringe el Derecho penal a lo indispensable socialmente. (…) la aplicación del Derecho penal es innecesaria e inadecuada cuando la suposición de que una persona era motivable por el Derecho resulta infundada por su estado mental o anímico o por las circunstancias de la situación 147 ” La culpabilidad como actuación injusta pese a la existencia de asequibilidad normativa se apoya en una justificación social de la pena pero protege la función de protección liberal del principio de culpabilidad en cuanto que esta no depende de criterios preventivo especiales o generales vagos sino de la capacidad de control del sujeto. “Cuando la protección frente a sujetos peligrosos pero inculpables haga realmente indispensables las reacciones estatales, ello exige una fundamentación adicional y la imposición de una medida de seguridad; pero no debe repercutir en el concepto de culpabilidad” 148 .
145 Íd. Ob. cit. p.807.
146 Íd. Ob. cit. p. 809-810.
147 Íd. Ob. cit. 810.
148 Íd. Ob. cit. 811.
6. Elementos estructurales de la culpabilidad. Presupuestos o condiciones indispensables para el juicio de reproche
La mayoría de los autores contemporáneos destacan que para determinar hasta qué punto y de qué manera el principio de culpabilidad cumplirá con el rol de limitar el poder punitivo del Estado, dependerá en definitiva del contenido material que se le da a la culpabilidad. Es el requisito de la culpabilidad, como elemento del delito, el que en la práctica cumple con restringir la aplicación de las penas a los casos en que este elemento se presente. El contenido material del concepto de culpabilidad se refiere a los elementos o condiciones que son considerados como esenciales para llegar a la punibilidad de una persona por la realización de determinada conducta, es decir, su contenido. 149 Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que la existencia, significado y profundidad de cada uno de los elementos que configuran la culpabilidad depende directamente de la concepción teórica que se tenga respecto de la finalidad de la pena. Siguiendo una concepción finalista del Derecho penal, el delito y la pena y siendo de mayor aceptación en la actualidad la teoría normativa pura de la culpabilidad, son considerados como elementos de la culpabilidad los siguientes 150 :
a) La imputabilidad del sujeto
b) Conocimiento de lo injusto del acto concreto
c) Exigibilidad de una conducta conforme a Derecho
Lo que estos tres presupuestos tienen en común, es que debido a estos, al autor de la acción antijurídica no se le podrá exigir un comportamiento distinto al que realizó y por lo tanto, no se podrá hacer en su contra un juicio de reproche. 151
149 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 961.
150 Íd. Ob. cit. p. 971-1014.
151 Íd. Ob. cit. p. 972.
Bajo la concepción sicológica de la culpabilidad, la imputabilidad era considerada como un presupuesto del dolo o la culpa que la conformaba. La teoría normativa sin embargo, más que considerarlo un presupuesto de la culpabilidad, la considera como una característica de ésta, consistente en la capacidad de un sujeto tanto de conocer lo injusto de su actuar como de determinarse conforme a esa comprensión. No basta con que determinado sujeto no haya actuado del modo que el Derecho esperaba, siendo la culpabilidad un reproche personal, para reprochar a tal sujeto por una conducta contraria a derecho, debe este tener al menos la posibilidad de controlar sus actos conforme a la comprensión que tenga de estos 152 .
El Derecho penal, en general, atribuye esta capacidad a la mayoría de los seres humanos, excluyendo a quienes la ley considera carentes de la capacidad de culpabilidad, como lo son los que adolecen trastornos mentales o los que carecen de madurez 153 .
Posteriormente se profundizará mayormente en el concepto de imputabilidad, siendo suficiente por el momento el presente acercamiento.
Si se espera del ser humano que actúe conforme a Derecho, se requiere que antes de comportarse conforme a este, sea consciente de lo que es conforme o no con el Derecho. Es decir, es necesario que sea consciente de la licitud o ilicitud de las posibles conductas que vaya a realizar. 154 “En el ámbito del ordenamiento jurídico la conciencia del Derecho es lo que capacita al hombre para distinguir entre el Derecho y
152 v. título número 4 del presente trabajo.
153 Cfr. CURY, EnriqueOb. cit. p. 22.
154 Íd. Ob. cit. p. 22-23.
lo injusto” 155 . “El que interviene en la ejecución de un delito sólo obra culpablemente si, en el momento de hacerlo, contaba con la posibilidad real de conocer lo injusto de su actuar” 156 . Es posible que un individuo, contando con la capacidad de conocer el injusto y de comportarse conforme a las exigencias del Derecho, se encuentre imposibilitado de alcanzar ese conocimiento debido a circunstancias concurrentes. “El reproche de culpabilidad jurídico-penal se funda, pues, esencialmente en que el autor no se ha dejado conducir en la formación de la voluntad por su conciencia del Derecho o, si ésta era errónea, no la ha corregido” 157 . Ha sido Mezger quien logró un concepto más preciso de del conocimiento del injusto requerido. El sujeto debe apreciar la contrariedad del hecho con el ordenamiento jurídico, aún cuando no pueda encuadrarlo en una norma determinada. No bastaría tampoco con la conciencia de estar actuando de manera incorrecta o inmoral, sino que debe tenerse conciencia que el hecho es jurídicamente reprobable y por otra parte, si el sujeto está en conocimiento de que su conducta es jurídicamente incorrecta, no podrá alegar la ignorancia que éste tenga respecto de la existencia o no de una norma penal que la prohíba 158 . La exigibilidad de conciencia del injusto del actuar también es entendida como una necesidad de conocimiento de carácter potencial 159 , ya que basta con la posibilidad de conocimiento por parte del sujeto para llegar a un juicio de reproche 160 . “Una exigencia mayor, es decir, el conocimiento actual, convertiría en imposible cualquier responsabilidad por el hecho, ya que es muy difícil que al momento del hecho el sujeto tenga actual el conocimiento o por lo menos la conciencia de que está obrando ilícitamente 161 ”. La conciencia de la ilicitud es excluida por la presencia de un error de prohibición, que es aquel error que el sujeto tiene respecto de su potencial comprensión de lo
155 JESCHECK, Hans-Heinrich. Ob. cit. p. 372.
156 CURY, Enrique. Ob. cit. p. 57.
157 JESCHECK, Hans-Heinrich. Ob. cit. p. 373.
158 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 58-59.
159 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob.cit. p. 344. También CURY, Enrique. Ob. cit. p. 57.
160 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 59.
161 BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 344-345.
injusto de su conducta 162 . “El sujeto se encuentra en un error de prohibición cuando éste recae sobre la antijuricidad de su conducta, de tal manera que la ejecuta asistido por la convicción de estar obrando lícitamente.” 163 Inexistente aquella, el sujeto no podrá ser reprochado mediante el juicio de culpabilidad. El error de prohibición se produce, cuando el individuo no se haya en condiciones de comprender la antijuricidad de su hacer. “(…) cuando el agente no sabe ni puede saber que su conducta contradice los mandatos y las prohibiciones contenidas en las normas jurídicas, no se puede emitir en su contra un juicio de exigibilidad”. 164 Juan Bustos 165 , sostiene que la conciencia de la ilicitud implica la existencia de una internalización del correspondiente valor del sistema para poder hacer exigible la responsabilidad del sujeto por parte del Estado. 166 Otros autores, como Enrique Bacigalupo 167 , sostienen que el elemento de la culpabilidad que se conoce comúnmente como la conciencia de la ilicitud es el que debe ser analizado en primer lugar, y con anterioridad al análisis de la imputabilidad del individuo y la exigibilidad de una conducta conforme a Derecho. “La primera condición de la capacidad de motivarse por el derecho (penal) es la posibilidad de conocer la desaprobación jurídico-penal del hecho cometido 168 ”.
Fue Freudenthal 169 , quien desarrolló principalmente el requisito de la exigibilidad dentro de la teoría normativa de la culpabilidad 170 . Para tal autor, la exigibilidad de una
162 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 980.
163 CURY, Enrique. Ob. cit. p. 60.
164 VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 976.
165 BUSTOS, Juan. Lecciones de Derecho penal. Madrid, España. Editorial Trotta, 1999. 2v.
166 Cfr. Íd. Ob. cit. p. 347.
167 Cfr. BACIGALUPO, Enrique. Ob. cit. p. 425.
168 Íd.
169 Citado por BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 315.
170 Véase título 4.2. del capítulo I del presente trabajo.
conducta conforme a derecho precisa que el sujeto que ejecutó un hecho típico y antijurídico haya podido y debido comportarse de tal manera. 171 Actualmente, la mayoría de los autores sostienen que la exigibilidad tiene un carácter negativo dentro de la culpabilidad, ya que hace posible el reproche si es que en ésta,
se presentan la imputabilidad y la conciencia de la ilicitud 172 . Existirá una inexigibilidad,
y la imposibilidad de reproche, cuando se presenten situaciones excepcionales que
ameriten una “indulgencia por parte del Derecho en razón de las circunstancias. 173 ” Para realizar el juicio de reproche a un sujeto, por llevar a cabo una acción contraria
a lo exigido por el Derecho, es necesario que la acción que sea conforme con el Derecho sea exigible al sujeto en el caso concreto. Es decir, para que haya culpabilidad, debe existir la posibilidad de exigir un determinado comportamiento al autor 174 .
Enrique Cury 175 , sostiene que “(…) la exigibilidad es la posibilidad, determinada por
ordenamiento jurídico, de obrar en una forma distinta y mejor que aquella por la que
sujeto se decidió” 176 .
Algunos autores, consideran que éste requisito consiste en la existencia de la posibilidad concreta de auto-determinarse conforme a las exigencias del Derecho, siendo concreta la posibilidad dependiendo de las circunstancias externas al individuo
y no la posibilidad sicológica de autodeterminación, que es lo que se evalúa al analizar la imputabilidad del individuo. Por eso, se entiende que en este estadio no estamos frente a un reproche puramente personal, porque para decidir qué es lo exigible o no en un determinado escenario, no se considera a un hombre en particular, sino que se recurre al concepto de “hombre medio”, que comparte ciertas características esenciales con el individuo situado en las circunstancias fácticas de la conducta antijurídica 177 . “(…) la regla de la cual se parte es que por lo general, en las circunstancias en las cuales se desenvuelve ordinariamente la vida de la relación, los
171 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 315.
172 Íd. Ob. cit. p. 347-348.
173 BUSTOS, Juan. Ob. cit. p.348.
174 Íd. Ob. cit. p. 349.
175 CURY, Enrique. Derecho penal parte general. Tomo II. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile, 1985.
176 Íd. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 73.
177 Íd. Ob. cit. p. 73-74.
hombres cuentan con la capacidad de conducirse en la forma prescrita por la ley penal.” 178
También se ha consensuado en que el análisis de cada uno de los elementos de la culpabilidad debe ser un análisis jerarquizado 179 . Como primer escalón debe analizarse la imputabilidad del individuo en cuestión y cuestionar su capacidad o incapacidad para determinar un actuar que sea exigible por el Derecho 180 . La conciencia de ilicitud y la exigibilidad tienen ambas como punto de partida la imputabilidad del sujeto. 181
Determinada la capacidad de culpabilidad del individuo, debe procederse a establecer si este tuvo o no tuvo conciencia de lo ilícito de su conducta, posibilidad que se encuentra contemplada en nuestro Derecho en los casos de la presencia de un error de prohibición.
Finalmente, y después de haber comprobado la existencia de las dos condiciones de culpabilidad recién mencionadas, debe analizarse si el Derecho, en el caso concreto en el cual se encontraba el individuo al actuar, puede hacer exigible un actuar diferente para el sujeto. 182
determinarse consecuentemente la imposición de una pena.
Siguiendo otras posturas acerca de la agrupación o estructura de los elementos o presupuestos de la culpabilidad, Eugenio Zaffaroni 183 agrupa los elementos o
178 CURY, Enrique. Ob. cit. p. 73.
179 Cfr. BULLEMORE, Vivian y Mackinnon, John. Curso de derecho penal. 2ª ed. Santiago, Chile. Lexis Nexis, 2007. 2v. ob. cit. p. 116 y s.s.
180 v. opinión diversa en: VELÁSQUEZ, Fernando Ob. cit. p. 974-975. Para Velásquez, la imputabilidad del sujeto debe tratarse como último análisis de juicio de culpabilidad. También; BACIGALUPO, Enrique. Ob. cit. p. 425.
181 Cfr. CURY, Enrique. Derecho penal parte general. Tomo II. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile, 1985. Ob. cit. p. 61 y s.s.
182 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 76.
183 Cfr. ZAFFARONI, Eugenio. Manual de derecho penal: parte general. 6ª ed. Buenos Aires, Argentina. Ediar, 2001.
presupuestos del delito de una manera distinta a la tradicional división de tres elementos. Para este autor, los presupuestos del juicio de culpabilidad, son dos: a) posibilidad exigible de comprensión de la antijuricidad y b) la actuación en un marco situacional que permita un cierto ámbito de autodeterminación 184 .
En el presente trabajo se ha desarrollado la categoría dogmática de la culpabilidad, con miras a establecer un escenario dentro del cual se plantea el problema de la inimputabilidad por enajenación mental y sus correspondientes consecuencias jurídico penales.
Las consecuencias teóricas y prácticas de los problemas y disputas generados respecto del fundamento, contenido y límites de la culpabilidad como elemento del delito, permiten realizar una primera aproximación a los conflictos que serán puestos de manifiesto al momento de analizar los limites jurídicos que determinarán la aplicación de una pena o una medida de seguridad.
Posteriormente a la precisión del contenido del concepto de culpabilidad, corresponde continuar con el desarrollo de su primer elemento, consistente en la imputabilidad, que constituye el presupuesto necesario para la realización del reproche jurídico que se le hace al sujeto que ha cometido una acción típica y antijurídica.
184 Cfr. ZAFFARONI, Eugenio. Manual de derecho penal: parte general. 6ª ed. Ob. cit. p. 81 y s.s.
Buenos Aires, Argentina. Ediar, 2001.
Que la imputabilidad sea la piedra angular del derecho penal, ha quedado demostrado a través de la inmensa literatura que sobre la materia se presenta en la doctrina y jurisprudencia que se ha preocupado del estudio del tema.
El tema de la imputabilidad impacta tan fuertemente en el entendimiento del ser humano y en cómo éste será tratado, que se vuelve poco sólo afirmar que la cuestión de la imputabilidad del ser humano no ha sido pacífica durante muchos años, ni que lo sigue siendo. La verdad es que el tema, ha sido objeto de férreas disputas entre una gama de escuelas doctrinarias tan abundante, que sólo este tema pudo llegar a mantener; y lo más destacado es la implicancia e influencias que han llegado a tener las soluciones alcanzadas sobre las más variadas áreas del estudio y el conocimiento humano, alcanzando profundamente a la filosofía, la religión y de manera constante, a las ciencias naturales y también la influencia que estas ciencias han tenido sobre el derecho penal.
Sin embargo, esa realidad rica en ideas y novedosas teorías no ha alcanzado de manera profunda a la literatura penal latinoamericana. La situación comienza ya a cambiar en el momento en que una nueva ola de conocimientos, logrados por los variados estudios a los que ha llevado la curiosidad humana, renueva el interés jurídico de los penalistas de nuestro continente por participar en las nuevas disputas y aportar soluciones a la gran problemática de la imputabilidad, que hoy incluye a multitudes de estudiosos de ramas como la política, la sociología, la física, la neurología, la psiquiatría, la criminología y la teología, por nombrar sólo algunas.
Jurídicamente y en términos generales, la imputabilidad es aquella cualidad que por regla general se presenta en todo ser humano, y que consiste en su capacidad para sufrir las consecuencias y ser responsable de determinado hecho (activo u omisivo), atribuido a su persona, si es que además se presenta el resto de los requisitos impuestos por el ordenamiento jurídico para aquella atribución 185 . En términos más sencillos, es “la posibilidad de atribuir algo a alguien” 186 .
Existe consenso en que esta calidad consiste en determinado estado o modo de ser del individuo 187 . “Todos están de acuerdo, en que se trata de un estado, de un modo de ser del sujeto, una condición intransferible derivada de ciertas calidades subjetivas en el momento del acto y que el derecho penal recoge y delimita como presupuesto de la responsabilidad 188 ”.
La antigua imputación era relacionada por la doctrina únicamente con el acto en sí mismo. Se consideraba que la imputabilidad era puramente atribución física 189 . Sin embargo, posteriormente, y después una larga evolución y extensas discusiones
185 Cfr. NOVOA, Eduardo. Curso de derecho penal chileno, tomo I. 3ª ed. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile,
2005. Ob. cit. p. 424.
186 ETCHEBERRY, Alfredo. Derecho penal. Parte general. Tomo I. 3ª ed. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile,
1997. ob. cit. p. 278.
187 Cfr. CARMONA, Gerardo. La imputabilidad penal. Distrito Federal, México. Editorial Porrúa S.A., 1995. Ob. cit. p. 6. También FRIAS, Jorge. Imputabilidad penal. Buenos Aires, Argentina. Ediar, 1981. ob. cit. p. 17.
188 FRIAS, Jorge. Imputabilidad penal. Buenos Aires, Argentina. Ediar, 1981. ob. cit. p. 17.
189 Cfr. CARMONA, Gerardo. Ob. cit. p. 2.
respecto del concepto de imputabilidad 190 , se llegó al consenso de que este concepto jurídico penal se encuentra ligado al que se tenga de la culpabilidad como categoría dogmática, en relación a la cual es definido.
Para la concepción tradicional, en la que la culpabilidad es un concepto sicológico 191 , la atribución del hecho a un individuo en concreto, se produce inmediatamente si es que éste ha actuado con culpa o dolo 192 . En este caso, la imputabilidad penal debe ser entendida como la posibilidad de atribución, por una característica externa a la relación sicológica del individuo con su hecho.
Con la teoría normativa de la culpabilidad, se vuelve posible posicionar el tema de la imputabilidad dentro del concepto de culpabilidad 193 , en que se realiza un juicio respecto de un sujeto que debe cumplir con los presupuestos para ser imputable, dándole a la imputabilidad el sentido de “facultad o capacidad de un sujeto para que puedan serle atribuidos sus actos como a su causa moral” 194 , pero se criticaba que el juicio de imputabilidad se mezclara con la evaluación de la existencia de dolo o culpa en el individuo. 195 “Si dentro del concepto de culpabilidad se colocan en identidad de rango, a pesar de su heterogeneidad evidente, la imputabilidad, el dolo y la culpa, como lo hace la teoría normativa, resulta que no se podrá señalar claramente la diferencia que media entre una causa de exclusión de imputabilidad y una causa de exclusión de la culpabilidad” 196 .
Es común, que los conceptos de culpabilidad, responsabilidad e imputabilidad sean a menudo consideradas equivalentes 197 , sin embargo, estos deben ser diferenciados debido a que, a grandes rasgos, la imputabilidad supone una relación de carácter psíquico entre un agente y su hecho, mientras que la responsabilidad es una consecuencia de la imputabilidad, siendo responsable aquel que después de
190 v. título 3 del presente capítulo (Posición de la imputabilidad en la sistemática jurídico penal).
191 v. título 4.1. del capítulo I del presente trabajo (Concepción clásica. Teoría sicológica de la culpabilidad).
192 Íd.
193 v. título 4.2. y 4.3. del capítulo I del presente trabajo.
194 Cfr. CARMONA, Gerardo. Ob. cit. p. 3.
195 v. título 4.3. del capítulo II del presente trabajo (Teoría normativa pura de la culpabilidad).
196 SOLER, Sebastián. Derecho Penal Argentino. Tomo II. Buenos Aires, Argentina. Tipográfica Editora Argentina,
1992. ob. cit. p. 35-36.
197 Cfr. JIMENEZ DE ASUA, Luis. Tratado de derecho penal. Tomo I. Buenos Aires, Argentina. Editorial Losada, S.A.,
1963. Ob. cit. p. 325-326.
constatados los presupuestos necesarios para considerar que el hecho tiene los caracteres de delito, es capaz de sufrir las consecuencias de éste. 198 La culpabilidad, por su parte, es considerada por la mayoría de la doctrina como un elemento característico del delito, de carácter normativo 199 , exigido en razón de la necesidad de que el agente sea considerado por el ordenamiento jurídico como culpable de tal infracción. 200
Con el avance de las reflexiones sobre los elementos sistémicos de la dogmática jurídico penal, los conceptos de culpabilidad e imputabilidad fueron distinguiéndose a medida que cada aspecto de la culpabilidad fue sistematizado con mayor claridad en diferentes categorías sistémicas, diferenciándose a la imputabilidad, de la conciencia de la ilicitud y la exigibilidad de otra conducta. 201
De una manera más específica y, en compromiso con la posición dominante que los penalistas actualmente tienen respecto de la materia 202 , la definición que se desprende de la mayoría de las disposiciones legales 203 - 204 que regulan tanto implícita como explícitamente la materia, es la que la entiende como la capacidad que posee un individuo de comprender la ilicitud un hecho punible y de actuar conforme a dicha comprensión 205 .
Al referirse a la imputabilidad como capacidad de motivación, Enrique Bacigalupo 206 señala que ésta “(…) consiste en la capacidad de determinarse por el cumplimiento del
198 Íd.
199 Íd. Ob. cit. p. 326.
200 v. título 4.2. del capítulo I del presente trabajo.
201 v. título 6 del capítulo I del presente trabajo (Elementos estructurales de la culpabilidad. Presupuestos o condiciones indispensables para el juicio de reproche).
202 Cfr. BUSTOS, Juan. Lecciones de Derecho penal. Madrid, España. Editorial Trotta, 1999. 2v. ob. cit. p. 339.
203 Cfr. NOVOA, Eduardo. Ob. cit. p. 424. En que señala que el concepto de imputabilidad aludido es el que armoniza con la teoría que inspiró el código penal chileno.
204 De manera explícita, véase los artículos 20.1 y 20.2 del código penal español (número) y el parágrafo 20 del StGB en Alemania.
205 Cfr. BACIGALUPO, Enrique. Derecho penal parte general. 2ª ed. Buenos Aires, Argentina. Editorial Hammurabi SRL, 1999. Ob. cit. p. 447. También: BULLEMORE, Vivian y Mackinnon, John. Curso de derecho penal. 2ª ed.
Santiago, Chile. Lexis Nexis, 2007. 2v. Ob. cit. p. 114-116; CARMONA, Gerardo. La imputabilidad penal. Distrito Federal, México. Editorial Porrúa S.A., 1995. Ob. cit. p. 3; FRIAS, Jorge. Imputabilidad penal. Buenos Aires, Argentina. Ediar, 1981. Ob. cit. p. 217; CURY, Enrique. Derecho penal parte general. Tomo II. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile, 1985. Ob. cit. p. 29.
206 BACIGALUPO, Enrique. Derecho penal parte general. 2ª ed. Buenos Aires, Argentina. Editorial Hammurabi SRL,
deber, lo que requiere de la capacidad para comprender la desaprobación jurídico penal y la capacidad de dirigir el comportamiento de acuerdo con esa comprensión” 207 .
Karl Binding 208 , define la imputabilidad como “(…) la posibilidad, condicionada por la salud y la madurez espiritual del autor, de valorar correctamente los deberes y de obrar de acuerdo con ese conocimiento” 209 .
Dentro de la doctrina nacional, Eduardo Novoa coincide con esta definición de la imputabilidad, concluyendo que “(…) la imputabilidad (o capacidad), que requiere en el hombre razón y voluntad, tiene como contenido la aptitud del sujeto activo para conocer su deber jurídico y para determinarse conforme a él” 210 .
El profesor Vivian Bullemore y John Mackinnon señalan que “Puede definirse la imputabilidad como la capacidad de comprender el injusto y de adecuar la conducta a esa comprensión. Se habla de capacidad, que importa normalidad de las facultades intelectuales y volitivas” 211 . La definición aludida, es coherente con el criterio que entiende la culpabilidad como la responsabilidad personal por la acción típica y antijurídica ejecutada, y dicho de otro modo, la imputabilidad es la capacidad personal de ser objeto de un reproche del ordenamiento jurídico, de ser responsable por la conducta ejecutada que además cumple los requisitos de tipicidad y antijuricidad necesarios para el juicio de reproche.
Sin embargo, el profesor Juan Bustos, critica el aspecto normativo de la concepción que entiende la imputabilidad como la capacidad de comprensión del injusto y de actuar conforme a esa comprensión, ya que, a su juicio, pone el acento en la norma, en la acción y no en el sujeto que es responsable 212 . “De ahí entonces que se considere al hombre como individuo, no como ser social (…). Se parte de que, como el hombre en abstracto está dotado de libre albedrío, es imputable (…). Este planteamiento
207 Íd. Ob. cit. p. 447. 208 BINDING, Normen. Citado por SOLER, Sebastián. Derecho Penal Argentino. Tomo II. Buenos Aires, Argentina. Tipográfica Editora Argentina, 1992. Ob. cit. p. 51.
209 Íd.
210 NOVOA, Eduardo. Ob. cit. p. 424.
211 BULLEMORE, Vivian y MACKINNON, John. Curso de derecho penal. 2ª ed. Santiago, Chile. Lexis Nexis, 2007. 2v. Ob. cit. p. 119.
212 Cfr. BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 339-340.
necesariamente viola el principio de igualdad, pues establece que hay ciertas personas que son incapaces y otras capaces y estigmatiza a las primeras como inimputables o irresponsables (…)” 213 . Para Bustos, “la perspectiva de la imputabilidad es antes que nada social concreta. Luego, es la perspectiva de una determinada concepción del estado o de la sociedad, (…) 214 ”. El normativismo, según Bustos, “(…) aplica la absolutez de los valores que ha empleado para la configuración del tipo legal a una consideración valorativa del sujeto. Por tanto, hace una separación de buenos y malos sobre la base del hecho no típico y típico.” 215
Teniendo en cuenta las anteriores visiones del concepto de imputabilidad, es necesario tener presente que, a medida que se va delimitando y acotando el área jurídica a analizar en el presente trabajo, es decir, el área de la imputabilidad, se va también haciendo necesario un mayor compromiso con la realidad específica del ordenamiento jurídico que se analiza, para delimitar concretamente su concepto. 216
La capacidad de comprender la ilicitud del hecho y la capacidad de actuar conforme a esa comprensión, requerida por el juicio de culpabilidad para poder continuar en la búsqueda de la responsabilidad del sujeto, por la realización de una conducta típica y antijurídica, han sido consistentemente entendidas como existentes si es que en el sujeto la concurren ciertas características biológicas y sicológicas que hagan de éste un destinatario apto 217 para el llamado de la norma penal.
213 Íd. Ob. cit. p. 339-340.
214 Íd. Ob. cit. p. 340.
215 Íd. Posteriormente se describirá el concepto particular que Juan Bustos tiene de la imputabilidad, su concepto crítico de imputabilidad.
216 La legislación penal chilena, al igual que otras tantas legislaciones del continente, no contiene una definición positiva del concepto de imputabilidad, si no que se llega a la misma a través de una interpretación a contrario sensu que se desprende de la enunciación que hace la ley de las causas concretas que excluyen la imputabilidad en el destinatario de la ley penal. Es por esta razón que la definición y características del concepto dependerán y se atendrá a la específica solución de la legislación chilena y otras legislaciones con un tratamiento similar respecto del elemento de la imputabilidad penal.
217 Cfr. CURY, Enrique. Derecho penal parte general. Tomo II. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile, 1985. Ob. cit. p. 30.
Frias Caballero 218 sostiene que la imputabilidad se condiciona de manera positiva por: un desarrollo mental suficiente, una conciencia lúcida, sin perturbaciones profundas y un siquismo exento de alteraciones graves 219 .
La imputabilidad, para Velázques, “(…) supone, por parte del autor, la posesión de unas condiciones de sanidad mental suficientes que le permitan motivarse conforme a los dictados de la norma; en otras palabras, su imputabilidad, lo que implica un conjunto de presupuestos de índole psicológica emanados de la personalidad del autor al momento de realizar el hecho, traducidos en la aptitud para comprender el carácter injusto del mismo y para dirigir su accionar conforme a dicha comprensión”. 220
Dentro de la doctrina nacional, según la opinión de Etcheberry, “(…) en nuestra ley, no puede dudarse de la radical diferencia que se hace entre imputables e inimputables, ni de que es el concepto clásico de deficiencia de intelecto y voluntad lo que traza la línea divisoria entre unos y otros. Parte el código penal de la base de que la naturaleza hace al hombre inteligente y libre, y de que en principio los seres humanos actúan de esa forma” 221 . Para Cury 222 , “(…)la libertad que fundamenta la reprochabilidad solo puede presuponerse de un sujeto cuyas características personales lo habilitan para adecuar su comportamiento a los dictados del Derecho; y esto no ocurre sino cuando él está constitucionalmente capacitado para comprender el significado de lo que hace y para autodeterminarse a obrar según esas representaciones de sentido. (…) La imputabilidad, por tanto, descansa sobre un cierto estado de normalidad y suficiencia de las facultades intelectuales y volitivas”. 223
218 FRIAS, Jorge. Imputabilidad penal. Buenos Aires, Argentina. Ediar, 1981. 219 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 217.
220 VELÁSQUEZ, Fernando. Derecho penal: Parte general. Santiago, Chile. Editorial jurídica de Chile, 2009. Ob. cit. p.
221 ETCHEBERRY, Alfredo. Derecho penal, tomo I. 3ªed. Santiago, Chile. Editorial jurídica de Chile, 1999. Ob. cit. p.
222 CURY, Enrique. Derecho penal parte general. Tomo II. Santiago, Chile. Editorial Jurídica de Chile, 1985.
223 Íd. Ob. cit. p. 30.
Algunos autores, posicionan a la imputabilidad como presupuesto previo o como la capacidad para ser destinatario de la norma penal, en general. Se trataría, para estos autores, de una característica del individuo respecto del cual la norma penal es eficiente, pudiendo realizar acciones penalmente relevantes 224 . Los inimputables no serán, para los partidarios de esta teoría, destinatarios de la norma jurídica penal. Señalan que es perfectamente lícito referir la imputabilidad a la capacidad general para cometer ilícitos, por tanto ésta preexiste a la culpabilidad, presente aún sin la comisión de una acción penalmente relevante porque se refiere al estado independiente del individuo independiente a las categorías dogmáticas particulares. 225
Se ha sostenido también, como es el caso de Jiménez de Asúa, que “En una sistemática total del Derecho punitivo, la imputabilidad debe ser estudiada en el tratado del delincuente, cuando lo permita el ordenamiento jurídico del país; pero en cuanto al carácter del delito, y presupuesto de la culpabilidad, ha de ser estudiada también en la parte de la infracción” 226 .
Juan Bustos Ramirez 227 , sostiene, refiriéndose al problema de la culpabilidad, materia donde se analiza a la imputabilidad del sujeto, que la culpabilidad, “en la medida en que está referida a la exigencia de responsabilidad del sujeto, da lugar a una teoría diferente a la teoría del delito o del injusto, promoviendo una teoría sobre la culpabilidad o mejor sobre el sujeto responsable 228 ”
La posición dominante es la que sostiene que la imputabilidad debe analizarse respecto de la categoría dogmática de la culpabilidad. 229
224 Cfr. CARMONA, Gerardo. Ob. cit. p. 24.
225 Íd.
226 JIMENEZ DE ASUA, Luis. Tratado de derecho penal. Tomo I. Buenos Aires, Argentina. Editorial Losada, S.A., 1963. Ob. cit. p. 325.
227 Cfr. BUSTOS, Juan. Lecciones de Derecho penal. Madrid, España. Editorial Trotta, 1999.2v.
228 BUSTOS, Juan. Ob. cit. p. 213.
229 Cfr. CARMONA, Gerardo. Ob. cit. p. 14.
2.1. Diversas posiciones sistemáticas de la imputabilidad
Mayoritariamente, se postula la inserción del problema de la imputabilidad dentro de la teoría del delito 230 . “En una sistemática total del derecho punitivo, la imputabilidad debe ser estudiada en el tratado del delincuente, cuando lo permita el ordenamiento jurídico del país; pero en cuanto al carácter del delito y presupuesto de la culpabilidad, ha de ser enunciada también en la parte de la infracción. Por eso no puede prescindirse de ella en la teoría jurídica del delito 231 ”. Sin embargo, a lo largo de la evolución de la historia dogmática del concepto de imputabilidad, se la ha situado de diversas maneras dentro de la sistemática jurídico penal.
La imputabilidad ha sido considerada como capacidad de acción 232 , es decir, como la capacidad de obrar que se presenta no solo en área penal sino en las diferentes ramas del derecho. 233 Según esta postura, actualmente abandonada 234 , es preciso determinar si el agente es o no imputable, antes de analizar si es que estamos en presencia de una acción penal, en el sentido de una acción humana 235 . En consecuencia, la imputabilidad implicaría la incapacidad del sujeto para actuar. 236
Lo cierto es que en la actualidad, sería absurdo sostener que los inimputables, como los enajenados mentales o los menores, son incapaces de actuar. “La acción únicamente se excluye en aquellos casos en que no es posible afirmar como
230 Cfr. JIMENEZ DE ASUA, Luis. Ob. cit. p. 325.
231 Íd. Ob. cit. p. 325
232 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 999.
233 Cfr. CARMONA, Gerardo. Ob. cit. p. 8. 234 CURY, Enrique. Ob. cit. p. 30
235 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. Cit. p. 999.
236 Cfr. CARMONA, Gerardo. Ob. cit. p. 8.
subsistente la atribuibilidad (…) entre el movimiento corporal o la inercia constitutivas del sustrato material del delito y su autor, no cuando está ausente la imputabilidad” 237 .
La imputabilidad ha sido también concebida como capacidad de deber, en base a argumentos similares a la postura de los representantes de una antijuricidad subjetiva, 238 y como tal, la capacidad de deber consistía en la calidad de aquellos que son considerados por el ordenamiento jurídico como destinatarios de la norma jurídica penal. Se sostuvo por esta postura, que si el Derecho está conformado por mandatos y prohibiciones, únicamente podrá dirigirse a sujetos que sean sensibles al mandato. 239 Como conclusión, estos autores postulan que si no existe imputabilidad en el sujeto, la conducta no podría calificarse como antijurídica 240 .
Frías Caballero opina en contra de esta concepción, que “Sin perjuicio de la eventual presencia de los llamados elementos subjetivos del injusto, de los que a veces depende la antijuricidad, en manera alguna puede construirse esta sobre fundamentos puramente subjetivos, transformándose así su esencia en una mera desobediencia a la norma, una pura violación al deber de ella derivada 241 ”.
237 Cfr. CARMONA, Gerardo. La imputabilidad penal. Distrito Federal, México. Editorial Porrúa S.A., 1995. Ob. cit. p.
238 Íd. Ob. cit. p. 9.
239 Cfr. CARMONA, Gerardo. Ob. cit. p. 9.
240 Cfr. VELÁSQUEZ, FernandoOb. cit. p. 999.
241 FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 23.
Como capacidad de pena, ha sido concebida la imputabilidad, por autores como Feuerbach, Radbruch y Franz von Lizst. 242
Al sostener que la pena criminal cumple la función de prevención general, al intimidar a los individuos por medio de la amenaza contenida en ella, Feuerbach 243 reconoce la existencia de sujetos respecto de los cuales este efecto no sucede. En consecuencia, ciertos individuos no podrán ser jurídicamente imputables debido a que la amenaza no cumple, respecto de ellos, su función preventiva.
Para aquellos que concibieron la imputabilidad como capacidad de pena, aquella debía analizarse en el momento de determinar la sanción correspondiente. 244
En una interpretación particular, Liszt, desde el campo de la prevención especial, considera que la pena debe imponerse al individuo sobre el que pueda producir el efecto de influir su conducta y determinarlo. 245
2.2. Imputabilidad como capacidad de culpabilidad
La posición mayoritaria es la que vincula a la imputabilidad con la culpabilidad. 246 La doctrina se divide principalmente en este aspecto en dos criterios fundamentales como lo son; la doctrina que concibe a la culpabilidad como una relación sicológica y por tanto, a la imputabilidad como presupuesto de aquella, y la que entiende a la
242 Cfr. CARMONA, Gerardo. Ob. cit. p. 12.
243 Íd.
244 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 998-999.
245 Cfr. CARMONA, Gerardo. Ob. cit. p. 12.
246 Íd. Ob. cit. p. 14.
imputabilidad como elemento de la categoría dogmática de la culpabilidad que es entendida normativamente 247 .
Mezger afirma que “imputabilidad significa capacidad de culpabilidad y, por consiguiente, debe ser incluida dentro del sistema jurídico penal” 248 .También para Jeschek imputabilidad significa capacidad de culpabilidad. “La capacidad de culpabilidad constituye el primero de los elementos sobre los que reposa el juicio de culpabilidad” 249 . Para estos autores, en el individuo que carece de capacidad de culpabilidad, puede actuar a diferencia de lo que ocurre en los casos de actos reflejos o inconsciencia, que son casos en que lo que falta es la capacidad de acción.
La imputabilidad debe concurrir en el sujeto que a través de su conducta manifiesta una actitud contraria a derecho para que tal actitud sea jurídicamente censurable. Esto quiere decir que aquel sujeto debe poseer un mínimo de capacidad de autodeterminación requerido para la aparición de la responsabilidad jurídico penal.
Para esta doctrina 250 , elaborada dentro de la dogmática tradicional, que caracterizaba al delito en dos aspectos separados; el objetivo y el subjetivo, la imputabilidad es un presupuesto de la culpabilidad. 251 Esta última doctrina, cuyos principales representantes fueron Ernesto von Beling, Franz von Liszt y Radbruch, 252 es congruente con aquella concepción sicológica de la culpabilidad, que consistía en la pura relación sicológica que existía entre el autor y su hecho, materializada en culpa o dolo. La existencia de características biológicas del
247 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 999.
248 MEZGER, Edmund. Derecho penal. Buenos Aires, Argentina. Bibliográfica Argentina, 1958-1959. 2v. ob. cit. p. 202. 249 JESCHECK, Hans-Heinrich. Tratado de derecho penal. Parte general. 4ª ed. Granada, España. Editorial Comares, 1993. ob. cit. p. 461
250 Como partidarios de esta doctrina encontramos, entre otros, a Fernando Días Palos, Alfredo Etcheberry, Bernardo Gaitán Mahecha, Giuseppe Maggiore, Ricardo C. Nuñez y Sebastian Soler.
251 v. título 4.1. del capítulo I del presente trabajo (Concepción clásica. Teoría sicológica de la culpabilidad).
252 Cfr. CARMONA, Gerardo. Ob. cit. p. 22-33.
individuo no podía, para esta posición, considerarse como una relación entre éste y el hecho, ya que estas pertenecían únicamente al mundo interno del individuo.
En consecuencia, la culpabilidad únicamente consistiría en aquel especial vinculo sicológico generado entre el individuo y el hecho típico y antijurídico, mientras que la imputabilidad es la característica del individuo que podría llegar a generar esa relación al momento de cometer un acto delictivo. Por esta razón, es algo previo y condicionante del juicio de culpabilidad. 253
Esta teoría atribuyó tajantemente lo objetivo, lo externo al agente, a las categorías dogmaticas de la tipicidad y de la antijuricidad, dejando a la culpabilidad todo lo relacionado con lo que sucediera en el mundo interno del agente. 254 Para la teoría sicológica de la culpabilidad, como ya fue explicado en el capítulo anterior del presente trabajo, lo culpable agotaba su contenido en las dos especies de relación sicológica posible entre el agente y su hecho, el dolo y la culpa. Evidentemente, todos los demás elementos de la teoría del delito, incluida la imputabilidad, quedarían fuera del ámbito de la culpabilidad. 255
Derivada de la teoría normativa de la culpabilidad, ésta doctrina 256 considera a la imputabilidad como elemento o requisito de la estructura de la culpabilidad, dentro de ésta. 257
Respecto de la determinación de la naturaleza de la imputabilidad en el seno de la culpabilidad, la doctrina también se encuentra dividida. Al pasar a considerarse la culpabilidad como reprochabilidad por la acción cometida, gracias a la teoría normativa,
253 Íd. Ob. cit. p. 30.
254 Íd. Ob. cit. p. 29-33.
255 Íd. Ob. cit. p. 30. 256 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 30.
257 Cfr. CARMONA, Gerardo. Ob. cit. p. 33-38.
el concepto de imputabilidad es interpretado de una forma distinta y configurado de diversas formas para los autores que han estudiado la materia.
Quienes basan la reprochabilidad de una conducta, en la libre posibilidad de autodeterminación en el ser humano, entienden que dentro del juicio de imputabilidad, si es que éste tiene tal libertad, puede ser reprochado por haber realizado una conducta distinta a la que era capaz de ejecutar manteniéndose en conformidad con el ordenamiento. Es decir, si es que era capaz de comprensión y autodeterminación. 258
Respecto de otra importante concepción de la imputabilidad, los partidarios de la concepción que entiende que el ser humano está determinado en su actuar y por tanto no habría justificación para realizar un reproche moral en su contra, han planteado que aquella es un concepto determinado por razones de política criminal o que puede ser simplemente prescindido. 259
Existe una tercera postura, que postula que se hablará de imputabilidad como un requisito previo al reproche cuando se parta de una consideración de la imputabilidad de un sujeto en abstracto, pero en el caso de encontrarnos ante un hecho llevado a cabo, la imputabilidad consistirá en un elemento de la culpabilidad porque el reproche mismo del juicio de culpabilidad se basará en la existencia de la capacidad de autodeterminación del sujeto y su mal uso.
258 v. título 5.1.1.1. del capítulo I del presente trabajo (El libre albedrío).
259 v. título 5.1.1.3. del capítulo I del presente trabajo (El determinismo).
4.1. Fundamento de la imputabilidad y desarrollo histórico de su concepto
La búsqueda del fundamento de la imputabilidad como requisito exigido por la ley para la aplicación de la pena es uno de los problemas más debatidos en el derecho penal. 260
En la actualidad, la imputabilidad es un concepto técnico que no acude a la metafísica y su concepción se apoya en datos científicos verificables. Sin embargo, las razones o fundamentos que sustentan esta concepción están lejos de ser consideradas razones técnicas. El concepto de imputabilidad tiene siempre como sustento una cierta concepción ideal del hombre, lo que implica, que detrás de las construcciones científico legislativas respecto de la materia, subyace, hasta nuestros días, una antropología jurídica. 261
La existencia o inexistencia del libre albedrío ha sido la principal pregunta en que se ha centrado la búsqueda filosófica de las razones para considerar al ser humano como capaz de culpabilidad 262 . “Un reproche moral o ético – social (jurídico) formulado a un sujeto con motivo de una conducta determinada es, en efecto, inconcebible, si , en general, carece de libertad para obrar de otra manera en virtud de la gravitación inexorable de factores causales que escapan a su señorío personal y que le constriñen a obrar como lo hizo. De este modo, el penalista, como legislador o como dogmático, se encuentra frente a la milenaria discusión sobre la libertad del querer y, por esa vía, frente a la filosofía y a la antropología filosófica” 263 .
En el capítulo primero de este trabajo se expuso de manera general, acerca de las tesis que los diferentes filósofos han esbozado acerca de la libertad del ser humano.
260 Cfr. FRIAS, Jorge. Imputabilidad penal. Buenos Aires, Argentina. Ediar, 1981. Ob. cit. p. 51 y s.s.
261 Íd. Ob. cit. p. 52-53.
262 Íd. Ob. cit. p. 52.
263 FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 51.
En síntesis, es posible afirmar que existieron argumentos metafísicos y racionales por parte de los teólogos que sostuvieron la existencia del libre albedrío y argumentos basados en la experiencia social o moral del ser humano que llegaban a la misma conclusión, frente a los variados argumentos de los que defendían la corriente determinista y concluían en la negación de la libertad humana.
4.1.1. Escuelas penales y la idea esencial del hombre
Durante el siglo XIX, las ciencias de la biología, la siquiatría, la psicología y la sociología alcanzaron un grado de desarrollo exponencialmente mayor al que se había dado con anterioridad, ya que los nuevos descubrimientos hicieron posible su aplicación en el estudio del ser humano. A medida que estas ciencias se desarrollan y obtienen un grado aceptable de plausibilidad, la posición metafísica determinista logra encontrar bases empíricas suficientes para alcanzar predominio durante este período. Estos avances deben tenerse en cuenta debido a que tienen una innegable relación con el estudio de la imputabilidad, que precisamente busca las condiciones intrínsecas en el ser humano que posibilitan y condicionan la posibilidad de atribuirle responsabilidad por sus actos. 264
En el ámbito de lo científico, se impuso una novedosa concepción del entendimiento del ser humano y su relación con la sociedad. Esta concepción, llamada mecanicista 265 , que entendía las relaciones sociales en un sentido físico y casi matemático mediante la explicación biológica de los procesos psíquicos, llevó a considerar al delito como el resultado de procesos mecánicos del funcionamiento de los seres humanos opuesto a considerarlo como producto de la voluntad libre del individuo 266 .
264 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob .cit. p 39.
265 Íd.
266 Íd.
La escuela positivista italiana, utilizando como base la mencionada técnica de acercamiento a los eventos delictivos, procede a clasificar las teorías acerca de la imputabilidad del ser humano, diferenciando las nuevas tesis deterministas centradas en las tesis de Lombroso y Ferri, de todo lo que fuera una teoría anterior al punto de vista determinista, denominando a tal grupo de teorías como parte de la “escuela clásica”, aquellas doctrinas que no encajaran en uno u otro grupo eran considerados por la escuela positiva como el “eclecticismo”. 267
Siguiendo este esquema, arbitrario, pero práctico para lograr un acercamiento general a las distintas posiciones respecto de la idea de imputabilidad en el desarrollo histórico dogmático del derecho penal, podemos distinguir:
Los presupuestos de la escuela que fue denominada posteriormente como “clásica” por los positivistas, agrupando a todas las doctrinas y tendencias doctrinarias que fueran distintas y anteriores a estos, fueron mayoritariamente el jusnaturalismo idealista cristiano que, junto con la preeminencia de la teoría política liberalista, fundaron una idea particular del ser humano, que lo caracterizaba como un hombre racional, y por consiguiente, metafísicamente libre. 268
La escuela clásica, partidaria de la idea de un ser humano poseedor de libre albedrío 269 , construye sus planteamientos sobre la base de un sistema de derecho natural como orden normativo 270 . “Dios ha sometido a toda la creación a una perpetua armonía. Y cuando en la sexta época hubo hecho al hombre a su semejanza (es decir, dotado de un alma espiritual, rica de inteligencia y de libre voluntad), la obra más bella de su divina sabiduría, arrojó sobre la tierra el germen de una serie de seres dirigibles y responsables de sus propias acciones. Estos seres no podían, como los simples
267 Íd.
268 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 54-55.
269 Cfr. JIMENEZ DE ASUA, Luis. Ob. cit. p. 327.
270 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob .cit. p 41.
cuerpos, estar sometidos sólo a leyes físicas; una ley moral había nacido con ellos: la ley natural. — Quien niegue esta ley, niega á Dios” 271 .
Francesco Carrara, uno de los máximos exponentes del criterio clásico 272 , constituye su sistema considerando al delito en sus puras relaciones con el agente y a éste con sus relaciones con la ley moral según los principios de la responsabilidad moral 273 , los cuales eran inmutables a través de los tiempos y los pueblos. El derecho criminal, según Carrara, debía ser extraído de un código de la razón que se caracterizaba por ser esencialmente ahistórico. Este código de la razón, es propuesto por Carrara como válido para todas las situaciones posibles e independiente de cualquier disposición de las leyes humanas, dirigido por reglas racionales absolutas según lo previsto por el Creador.
Para esta doctrina, tanto el delito como el hombre que delinque estaban elaborados y concebidos únicamente como entes jurídicos, como objetos ideales: El ser humano es el sujeto activo de la relación jurídica formal en que el delito consiste, desapareciendo así todos los matices de la personalidad del individuo.
Los sujetos que al cometer un hecho delictivo carecían de un normal funcionamiento de sus facultades mentales que los hace capaces de comprender y determinarse, quedan excluidos tanto de la pena como del derecho penal, al no tener la base del libre albedrío que constituía en primer lugar a la persona humana.
Las legislaciones de principios del siglo XIX comenzaron a declarar explícitamente, por influencia del naturalismo, la importancia de la existencia de la libertad para la determinación de la imputabilidad, entendiendo el fundamento de esa imputabilidad en la “voluntad libre”, otros en la “capacidad de autodeterminación” y por último, se utilizó también como fundamento la idea de la “libre determinación de la voluntad”. 274
La doctrina “clásica” impone la necesidad de efectuar un análisis de las condiciones que un sujeto debe reunir para que se le pueda atribuir “justamente” la comisión de un
271 CARRARA, Francisco. Programa del Curso de Derecho Criminal. Parte General. Tomo I. Tipografía Nacional, 1889. Ob. cit. p. 9.
272 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 54.
273 Cfr. CARMONA, Gerardo. Ob .cit. p.2.
274 FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 366.
hecho delictivo y para poder imponerle la obligación de responsabilizarse por tal. Esto se debe, a que para la Escuela Clásica, la pena es retribución moral, reproche por la conducción de vida y por tal, es presupuesto de este reproche, el que el sujeto sea moralmente imputable, es decir, capaz de conocer, aprehender y autodeterminarse. Teniendo estas facultades, el hombre tenía la capacidad de elegir entre el “bien” y el “mal” y por tanto, ser responsable moralmente, lo que en la época equivalía a serlo también en el ámbito penal. “El concepto clásico de la imputabilidad se basa en la existencia del libre albedrío y de responsabilidad moral, cuya doctrina supone Carrara aceptada. Desde este punto de vista, la imputabilidad criminal no es distinta de la imputabilidad moral, sino esta misma aplicada en concreto al autor de un delito (…) 275 ”.
A la concepción que tenia al hombre por racional y metafísicamente libre, se ha criticado el que elaborara una responsabilidad ajena al individuo real y concreto, basada en ideas puramente abstractas e ideas igualadoras e impersonales respecto del ser humano. 276
La tesis positivista surge como una reacción a las ideas clásicas 277 y fue iniciada con las investigaciones de César Lombroso, con aportes de Enrique Ferri y Rafael Garófalo 278 .
El sistema de la doctrina positivista comenzó teniendo como punto de partida una concepción monista y materialista del mundo, absorbiendo de la sociología, el uso de datos estadísticos para el estudio de los factores exógenos de la criminalidad; de las ciencias naturales, el método experimental para su aplicación a las ciencias sociales y
275 JIMENEZ DE ASUA, Luis. Tratado de derecho penal. Tomo V. Buenos Aires, Argentina. Editorial Losada, S.A., 1963. ob. cit. p. 326.
276 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p.56.
277 Cfr. NOVOA, Eduardo. Ob. cit. p. 424. También FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 366.
278 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 57
culturales y la aceptación de la validez de la causalidad para la conducta humana y de la política. El positivismo incorpora una reacción contra el individualismo de la época clásica 279 . La irrupción de las ciencias naturales en el mundo filosófico y jurídico da fuerza al principio determinista que caracterizaba a la escuela positivista italiana como consecuencia de su consistente negación de la metafísica del libre albedrío. 280
El determinismo de la época, consideraba que el hombre no es libre 281 , sino que no es más que naturaleza, estando su conducta sometida al determinismo universal, por ser su nivel ontológico igual al de cualquier otro fenómeno natural 282 . Frente a este ser humano concebido como naturaleza, carecía de sentido la idea de una genuina responsabilidad personal, ético – social o moral. 283
Por tanto, el planteamiento de los positivistas, supone una revolución de los fundamentos de esta responsabilidad. Se trataría entonces de defender a la sociedad de un ser peligroso 284 .
Se entiende por parte de los pioneros criminalistas de la escuela positivista, que el delincuente ve determinado su comportamiento por un conjunto de factores subjetivos y objetivos que lo conducen inevitablemente al hecho, determinado a la comisión del crimen 285 . Estos juristas concluyen que lo que determina la criminalidad en el sujeto son factores psico-organicos considerados por estos como anomalías de tipo patológico 286 .
Por esta razón, el positivismo buscó la imputabilidad fuera de la parte interna moral del ser humano, sino que en datos objetivos 287 , ya que la responsabilidad moral del individuo ya no tenía fuerza para ser la base de la imputabilidad. Llegó a considerarse entonces, que la responsabilidad era social o legal y no moral.
279 Íd.
280 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob .cit. p 41.
281 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 58-59.
282 Íd. Ob. cit. p. 59. Sin embargo, en la actualidad, los partidarios del positivismo afirman que esta doctrina no tiene como presupuesto necesario el concepto determinista metafísico.
283 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob .cit. p 41. También FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 59.
284 Cfr. NOVOA, Eduardo. Ob. cit. p. 424. También SOLER, Sebastián. Ob .cit. p 41-42.
285 Cfr. SOLER, Sebastián. Derecho Penal Argentino. Tomo II. Buenos Aires, Argentina. Tipográfica Editora Argentina, 1992. Ob .cit. p 41.
286 Íd. Ob .cit. p 41.
287 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 366.
El positivismo de Lombroso 288 se vuelve una doctrina radicalmente contraria a la propuesta por los clásicos; que consideraba a los inimputables como ajenos al derecho penal, sosteniendo los positivistas, que el principio de la imputabilidad moral implicaría volver a la sociedad vulnerable e indefensa ante la criminalidad 289 .
Se afirma por esta escuela que el derecho penal ya no debe basarse en consideraciones éticas sino que en la consideración del hombre como un ser social, responsable en virtud de una necesidad de defensa social.
Aquellos que negaron la imputabilidad moral, redujeron el concepto de responsabilidad a una relación social. Es la Escuela Positivista la que representa con más fuerza estas ideas, que no suponen una negación del derecho del Estado a penar, sino que suponen un carácter distinto del fundamento de este derecho. 290
El reemplazo de la responsabilidad moral por el de la responsabilidad social implicó un cambio de enfoque que dejó de lado el concepto de imputabilidad, reemplazándolo por el de peligrosidad 291 .
Lo que castigará el derecho penal no será una acción inmoral, sino un acto dañoso. El derecho penal continua cumpliendo una importante función, que es la de defender a la sociedad del hombre que está determinado a cometer un crimen 292 .
En consecuencia, no existirían individuos imputables o inimputables sino sólo delincuentes a los cuales se les aplicará distintos tipos de sanciones, dependiendo de cuál sea la más adecuada para la defensa social, sin distinguir cualitativamente a las
288 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob. cit. p 41.
289 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob. cit. p 41-42.
290 Cfr. JIMENEZ DE ASUA, Luis. Tratado de derecho penal. Tomo I. Buenos Aires, Argentina. Editorial Losada, S.A., 1963. Ob. cit. p. 328.
291 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob. cit. p 46. Ver también JIMENEZ DE ASUA, Luis. Ob. cit. p. 328.
292 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob .cit. p 46. Ver también JIMENEZ DE ASUA, Luis. Tratado de derecho penal. Tomo I. Buenos Aires, Argentina. Editorial Losada, S.A., 1963. Ob. cit. p. 328.
penas de las medidas de seguridad, consideradas todas sanciones como consecuencia jurídica de un delito. 293
El eje del análisis del delito se vuelve hacia el estudio de la persona del delincuente
diferenciando los distintos tipos sico-sociales.
La elaboración de las tesis que niegan la distinción entre imputables e inimputables
y por consiguiente, también la distinción entre penas y medidas de seguridad
corresponde a Grispini 294 , quien invoca a la doctrina pura del derecho de Kelsen según
la cual, el resultado de la violación de una norma, sea cual sea el carácter de la
violación, constituye consecuencias jurídicas por parte del estado como respuesta a
determinada hipótesis y no en función de la existencia o no de una voluntad especial
en el sujeto. 295
A la teoría de Kelsen, se le denomina “pura” debido a que intenta purificar a la
ciencia jurídica de consideraciones extra-normaivas de tipo filosófico, político, sociológico, etc. 296 La teoría Pura del Derecho concibe al sujeto imputable solamente dentro del plano formal, careciendo de relevancia su voluntad sicológica. El juicio de imputabilidad existe exclusivamente porque así lo determinó la norma penal, sosteniendo Kelsen 297 , que no es que haya pena porque haya culpa, sino, que hay culpa porque hay pena. 298
Para Jorge Frias Caballero, Hans Kelsen “(…) redujo en rigor, a la persona humana en el mundo del derecho a una especie de homo juridicus; un mero centro de
293 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob .cit. p 46. Ver también JIMENEZ DE ASUA, Luis. Tratado de derecho penal. Tomo I. Buenos Aires, Argentina. Editorial Losada, S.A., 1963. Ob. cit. p. 328.
294 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob .cit. p 43.
295 Íd.
296 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 70.
297 Citado por FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 71.
298 Frías, Jorge. Ob. cit. p. 71.
imputación de normas, moldeado por el designio omnipotente del legislador (sabido es que la tesis del positivismo jurídico conduce en definitiva a un acercamiento entre las instancias del derecho y del poder), cuya voluntad ni siquiera es preciso que sea auténtica voluntad psicológica, realmente existente en el mundo del ser. A la construcción normativa del concepto del querer no corresponde ningún hecho concreto de la vida espiritual del hombre” 299 .
La doctrina de la imputabilidad legal, destaca el carácter de las exigencias del derecho, en cuanto a la existencia de una responsabilidad ante la ley y no ante la moral. 300 . Siguiendo este criterio, Soler 301 considera que no es preciso centrar a la personalidad del sujeto como el eje de la imputación, en el sentido de que el derecho toma las previsiones necesarias para su autodefensa, determinando las condiciones de capacidad de los sujetos de toda relación, y el sujeto, a veces coincide con el concepto natural y a veces no 302 . La imputabilidad es para Soler, “el conjunto de condiciones que un sujeto debe reunir para que deba responder penalmente de su acción 303 ”, las cuales son fijadas por el Derecho, “el cual construye de este modo el concepto de sujeto 304 ”.
3.1.1.3. Criterios eclécticos
Las llamadas posiciones eclécticas o intermedias intentaron salvar al derecho penal por medio de la supervivencia de la responsabilidad jurídica basada en soportes distintos a la libertad humana 305 , evitando, tanto un determinosmo extremo y fatalista, como la aplicación de criterios metafísicos en el campo de lo penal, manteniéndose la pregunta acerca de la ontología del ser humano y, también, la concepción de un ser
299 Íd. Ob. cit. p.70.
300 Cfr. SOLER, Sebastián. Ob .cit. p 43.
301 Debe destacarse que Soler reconoce sin embargo a la libertad del hombre como presupuesto imprescindible del derecho, ya que las normas, según el autor, presuponen tener destinatarios libres de elegir.
302 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 71.
303 SOLER, Sebastian, citado por FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 71.
304 Íd.
305 Cfr. JIMENEZ DE ASUA, Luis. Tratado de derecho penal. Tomo I. Buenos Aires, Argentina. Editorial Losada, S.A., 1963. Ob. cit. p. 329.
humano sumergido inevitablemente en un acontecer causal que el determinismo había impuesto en los tiempos del auge de la Escuela Positivista. 306
Los autores eclécticos construyen una responsabilidad sicológica, donde el aspecto retributivo de la pena no agota su contenido en el derecho penal pero sin prescindir de éste y abandonando los conceptos de imputabilidad moral, al modo clásico y de imputabilidad legal o social, al estilo de la Escuela Positivista 307 .
Franz von Liszt, es el mayor exponente de la Escuela Sociológica Alemana, que fue la más importante de las escuelas intermedias o eclécticas 308 .
El mencionado autor, considera al derecho como una realidad del mundo natural, razón por la cual es sólo el hombre empírico el que debe cumplir su normativa y responder por su quebrantamiento, subrayando, a pesar de ser determinista, que la disputa sobre la realidad determinada o indeterminada del ser humano es absolutamente irrelevante para la elaboración del sistema penal. Para este autor, el hombre es responsable de la violación del derecho y debe hacerse un juicio sobre esto, pero no un juicio moral, sino un juicio de valor basado en la constatación del ciertos hechos sicológicos en los que será necesario evaluar la constitución psíquica y características individuales del sujeto. 309
Debido a que, al parecer de Liszt, no hay juicios de valor moral en el orden jurídico, la culpabilidad del hombre no ha de sostenerse sobre la base del libre albedrío moral y la posibilidad de obrar de otro modo, sino que sobre la base de la capacidad del ser humano para conducirse socialmente, y poder determinarse por las normas de
306 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 61.
307 JIMENEZ DE ASUA, Luis. Ob. cit. p. 328-333.
308 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 62.
309 Íd. Ob. cit. p. 62-63.
conducta sociales, pudiendo ser estas normas religiosas, morales, sicológicas, de derecho, etc. 310
Para tales propósitos, el autor del hecho delictivo requiere de una psiquis que disponga de representaciones y asociaciones de representaciones suficientes y que se produzcan normalmente, para una correcta valoración social. Por lo tanto, la imputabilidad se concreta en el concepto de normalidad sicológica; imputable será el hombre empírico sicológicamente normal 311 .
Las principales críticas a esta teoría fueron la imprecisión y vaguedad del concepto del hombre normal y la carencia de fundamentos para realizar un reproche solamente a los individuos que se determinaran normalmente y no al que lo hacía de manera anormal. Estas circunstancias llevaron a Liszt al reemplazo del concepto de normalidad volitiva por el de salud síquica y física, pasando de una base sicológica a una biológica para sustentar su teoría. 312
Enunciada por Feuerbach, surge dentro de las teorías eclécticas la de la “intimidabilidad”, que fue desarrollada y complementada posteriormente por otros autores y complementada de forma tal, de llegar a la conclusión de que la función coactiva de la norma penal no podría existir si en la mayoría de los destinatarios no se diera la capacidad de sufrir coacción sicológica. 313
La teoría de la intimidación o de la coacción sicológica también tiene como base premisas deterministas y sicológicas, pero a diferencia de la teoría sociológica alemana, tales premisas son derivadas de la función que se le asigna a la pena. 314
310 Cfr. JIMENEZ DE ASUA, Luis. Ob. cit. p. 330.
311 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 64.
312 Íd.
313 Íd. Ob. cit. p. 65.
314 Íd. Ob. cit. p. 366.
A partir de la idea de que la causa de los delitos, que es la voluntad del hombre, está determinada por los motivos, se plantea por esta teoría, que son las pasiones e impulsos lo que llevan al ser humano al delinquir. Feuerbach sostuvo que tales fuerzas volitivas, de índole sicológica, pueden ser contrarrestadas por la pena, que representando una conminación o amenaza, actúa como contramotivo. En consecuencia, para que un individuo sea considerado por el ordenamiento jurídico como imputable, debe ser susceptible de sentir la intimidación que la pena tiene como función. 315
Para Giandomenico Romagnosi 316 , si el sujeto es incapaz de comprender el sentido de la amenaza y de las consecuencias del delito o si de hecho no las comprendió, no podrá abstenerse y es entonces evidente que la amenaza debe suponer como fundamento características intelectuales y emocionales que le permitan comprender y sentir la coacción sicológica proveniente de la existencia de la atribución de una pena a determinada conducta.
Para Bernardino Alimena 317 , basta para la responsabilidad penal, que el sujeto no haya sido arrastrado al delito, sin necesidad de recurrir a la libertad de éste para proceder a reprochar su conducta, debido a que, establecer el principio de libre albedrío como condición de la responsabilidad, es contradictorio, ya que si el sujeto destinatario de la norma penal fuera indiferente a los motivos que lo impulsan a cometer el delito e indiferente a la pena, se le haría responsable aun siendo ésta completamente ineficaz. “Si la diferencia específica de la penalidad esta constituída, conjuntamente, por su eficacia como determinante social y por el tono propio con el que la conciencia colectiva la siente, se deben excluir necesariamente de su esfera de acción, todos aquellos que no pueden sentir tal coacción indirecta y mediata, y que no despiertan en los otros el sentimiento de sanción (…)” 318 .
Respecto del positivismo, refuta fundar la responsabilidad social en la mera imputación física, porque la responsabilidad implica "dirigibilidad" de la acción mediante
315 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 65.
316 ROMAGNO GIANDOMENICO, citado por FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 65.
317 Cfr. JIMENEZ DE ASUA, Luis. Ob. cit. p. 330.
318 ALIMENA, Bernardino, citado por CARMONA Ob. cit. p. 53.
la coacción que implica la pena. En síntesis, Alimena considera que existen personas dirigibles por la amenza, los que serán considerados como imputables y otras que no lo son, por ser incapaces de sentir la coacción 319 .
Sebastian Soler coincide con esta teoría, señalando que “(…) la ley aspira a ser conocida por el individuo, que es su destinatario, pues la voluntad primaria de aquella no atiende a que , cometida la violación, sea aplicada la pena, sino a que la violación no se cometa. Ese modo de operar es indudablemente absurdo si se supone como destinatario de la norma a un sujeto incapaz de entenderla y de determinarse conformemente” 320 .
La teoría de la voluntariedad, mantiene la idea de que la imputabilidad es independiente a la disputa entre el libre albedrío y el determinismo, sosteniendo que para efectos penales, basta con la exigencia de la voluntariedad del acto para fundar la imputabilidad. 321 A esta teoría le interesa la exterioridad de los actos, siendo necesario dilucidar si fue la voluntad del sujeto la que los ha determinado 322 .
Vicenzo Manzini 323 concuerda con la teoría de la voluntariedad y sostiene que es innecesario tener por admitido el libre albedrío en la esfera de la imputabilidad penal, ya que la voluntad humana es un fenómeno inegablemente natural, independiente al problema de la libertad humana, y es innegablemente natural porque para este autor, no es otra cosa que la “libertad fisio- sicológica de determinarse según los motivos.
319 Cfr. JIMENEZ DE ASUA, Luis. Ob. cit. p. 330. También FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 66.
320 SOLER, Sebastián. Ob. cit. p. 52.
321 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 67.
322 Cfr. JIMENEZ DE ASUA, Luis. Ob. cit. p. 331. También FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 65.
323 Citado por FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 68. Cfr. También JIMENEZ DE ASUA, Luis. Ob. cit. p. 331.
referirse únicamente a la ausencia de coacción exterior, según Diez Palos, una pura
libertad física 324 .
A la teoría de la voluntariedad se le critica que tal libertad fisio-sicológica
Gabriel Tarde 325 , que a pesar haber asegurado que es posible afirmar la existencia de una libertad personal en sentido metafísico, también afirma que el tema no cabe como dato en área de responsabilidad penal 326 .
Esta teoría se basa en el aspecto sicológico de la imputabilidad en cuanto señala que el sujeto imputable es aquel que permanece psíquicamente idéntico a sí mismo, lo que es contrario al sujeto ajeno a sí mismo (enajenado o alienado). Por otra parte, la semejanza social a que alude Tarde, supone un fondo de parecido necesario entre los individuos. Será imputable el que también guarde semejanza psicológica con los demás integrantes su comunidad. Para Tarde, la identidad personal consiste en la permanencia de la persona. 327
Las teorías que fueron llamadas eclécticas o intermedias y que fueron de corte eminentemente sicológico, alcanzaron gran arraigo entre los penalistas modernos, convirtiéndose por largo tiempo en el punto de acuerdo entre los diversos puntos de vista acerca de la problemática de la libertad humana y al mismo tiempo dejando de lado las interminables discusiones al respecto. 328
324 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 68-69.
325 TARDE, Gabriel. Citado por JIMENEZ DE ASUA, Luis. Ob. cit. p. 329.
326 Cfr. JIMENEZ DE ASUA, Luis. Ob. cit. p. 329.
327 Cfr. JIMENEZ DE ASUA, Luis. Ob. cit. p. 329. Ver También FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 69.
328 Cfr. FRIAS, Jorge. Ob. cit. p. 69-70.
El juicio de culpabilidad, en opinión de la doctrina mayoritaria, comprende de un juicio sobre la imputabilidad del sujeto, sobre la conciencia de la ilicitud de la conducta que ha llevado a cabo y, sobre la exigibilidad que el ordenamiento puede hacerle, de haber realizado una conducta distinta a la efectivamente llevada a cabo por el sujeto 329 .
Con el fin de delinear la categoría dogmatica de imputabilidad como primer elemento del juicio de culpabilidad de un individuo debe entonces, diferenciársela con otras categorías dogmáticas que comparten identidades estructurales similares pero que sin embargo, se refieren a diferentes estadios del análisis dentro de la teoría del delito.
El error de prohibición, como hipótesis de exclusión de responsabilidad penal, puede ser definido como un error invencible que recae sobre la ilicitud de la conducta que constituye una infracción al ordenamiento jurídico penal. 330
El conocimiento de la antijuricidad de la conducta, cuya existencia es generalmente estudiada en el ámbito de la culpabilidad 331 , puede ser confundida, por su similitud, con la capacidad de comprender la ilicitud del hecho exigida por el ordenamiento para considerar imputable al sujeto.
Sin embargo, en el caso de la búsqueda de la conciencia de la ilicitud del autor para determinar su culpabilidad, se está ante un supuesto mucho más específico que la existencia de la posibilidad en el individuo de comprender la ilicitud de la conducta, como requiere el juicio de imputabilidad, y que consiste aquella, en la particular
329 v. Título 6 del Capítulo I del presente trabajo.
330 Cfr. CURY, Enrique. Ob. cit. p. 62.
331 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Derecho penal: Parte general. Tomos I y II. Santiago, Chile. Editorial jurídica de Chile, 2009. Ob. cit. p. 976.
posibilidad fáctica de conocer la ilicitud formal y materialmente concebida, y no en una capacidad psíquica. Aquel que actúa sin conciencia de ilicitud, supone erradamente que su conducta no constituye injusto alguno, o no piense en absoluto en lo injusto de su conducta. 332
La distinción entre la imputabilidad y la conciencia de la ilicitud descansa en que el juicio de imputabilidad busca la existencia de una capacidad de comprensión en general, mientras que la búsqueda de la conciencia de la ilicitud se enfoca en el conocimiento en concreto de la ilicitud de la conducta 333 . La capacidad de comprender la ilicitud del hecho, constitutiva del juicio de imputabilidad, consiste en un juicio sobre las posibilidades intelectivas que se consideran presentes en el individuo considerando su situación bio – sicológica 334 . Estas consideraciones serán las que permitirán reputar al sujeto como facultado para entender que la conducta efectivamente realizada constituye una conducta prohibida por el derecho. Pero el enfoque de este estadio de análisis se realiza sobre las facultades o potencialidades de llegar a un conocimiento sobre la ilicitud y no sobre el efectivo estado de conocimiento que el sujeto tuvo en el concreto desenvolvimiento de la conducta.
El análisis del conocimiento de la ilicitud del hecho exigida en plano de culpabilidad implica por tanto no solo la presencia de la capacidad referida en el sujeto, si no también que éste, al llevar a cabo la conducta, haya conocido lo prohibido de su actuar.
En este punto se manifiesta la importancia de la jerarquía del análisis de la culpabilidad. “(…) si la cognoscibilidad actual o posible de la antijuricidad supone desde ya una actualización de la genérica capacidad que la imputabilidad implica, no puede hallarse la primera sin la segunda” 335 .
332 Íd.
333 Íd.
334 v. título 2.2. del capítulo II del presente trabajo.
335 POZO, Nelson. Imputabilidad penal y mente. Santiago, Chile. Editorial Arcis, 2010. ob. cit. p. 22.
También es necesario deslindar el elemento de la imputabilidad que requiere de la capacidad para actuar conforme a una comprensión de la antijuricidad del hecho delictivo, respecto del elemento que integra al juicio de culpabilidad esbozado en el capítulo primero de este trabajo, consistente en la capacidad de autodeterminación que se encuentra en la base de la exigibilidad de otra conducta conforme a derecho.
Las causas de inexigibilidad de otra conducta conforme a derecho requieren de la existencia de situaciones extraordinarias que condicionen al autor e incidan en su motivabilidad. 336
La diferencia entre estos dos elementos del juicio de culpabilidad, radica principalmente en que la capacidad de actuar de acuerdo a la comprensión del carácter prohibido de la conducta es evaluada de acuerdo a factores internos o del ámbito de lo psíquico del individuo sin referencia a circunstancias fácticas del mundo externo a su persona 337 , mientras que en el caso de la causa de exclusión de culpabilidad por inexigibilidad de otra conducta, si bien incluye la motivabilidad interna, busca sus causas en elementos fácticos externos con características anormales en comparación a una generalización de circunstancias fácticas en un caso similar.
336 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Derecho penal: Parte general. Tomos I y II. Santiago, Chile. Editorial jurídica de Chile, 2009. Ob. cit. p. 986-996.
337 v. Título 2.2. Capítulo II del presente trabajo.
Muchos autores contemporáneos han esbozado redefiniciones del concepto de imputabilidad que resultan alternativos a la fórmula tradicional que la concibe como capacidad de comprender la ilicitud del hecho y de actuar conforme a esa comprensión.
Siguiendo un concepto funcional de la culpabilidad, a la que se le atribuye la función de “(…) caracterizar la motivación no conforme a Derecho del autor como motivo de conflicto (…)” 338 , que quiebra la confianza general en la norma, en un modelo en que la función de la pena consiste en la prevención general positiva 339 , Günter Jakobs entiende a la imputación como una individualización, mediante la cual el autor de un hecho delictivo, sin hacer referencia a su conducta, es considerado la causa del conflicto generado y por tanto éste le es atribuido. “En la cuestión de la imputabilidad de una acción se trata de si la acción antijurídica constituye expresión de un déficit de fidelidad al Derecho o si al autor se le puede distanciar de la antijuricidad de la acción”. 340
La imputabilidad, para este autor, se corresponde únicamente con criterios político – criminales, permitiendo que la eficacia de las causas de inimputabilidad dependan de si la remisión al estado psíquico del sujeto cumple con el cometido de solucionar el conflicto generado. Esto es, que se analiza si la forma de proceder del sujeto logra quebrantar o cuestionar el fundamento de la validez del juicio de responsabilidad. La responsabilidad de un individuo surge, para Jakobs, por su falta de motivación
338 JAKOBS, Günter. Derecho penal, parte general, fundamentos y teoría de la imputación. 2ª ed. Madrid, España. Marcial Pons, Ediciones Jurídicas S.A., 1997. ob. cit. p. 579. 339 Cfr. JAKOBS, Günter. Derecho penal, parte general, fundamentos y teoría de la imputación. 2ª ed. Madrid, España. Marcial Pons, Ediciones Jurídicas S.A., 1997. 340 Íd. Ob. cit. p. 582.
conforme al derecho si es que al cometer el hecho era imputable, es decir, un “sujeto con la competencia de poner en cuestión la validez de la norma” 341 .
Sin embargo, la delimitación de las características del sujeto competente para poner en cuestión la norma, siendo consecuentes con el modelo funcional del derecho penal que éste autor propone, dependerá en definitiva, del sistema jurídico que se analice, sin proponer un contenido o límites particulares al concepto de imputabilidad de un individuo, lo cual podría permitir una imputación de un hecho a un sujeto que responda únicamente a la satisfacción de las necesidades de preventivas de determinado ordenamiento 342 .
Es, para este autor, en casos excepcionales en que el ilícito cometido queda sin una respuesta que contradiga el discurso que manifiesta un delito. Uno de los casos en que esta realidad se presenta es, para Jakobs, el de los inimputables, que son considerados por el autor como los sujetos que, en virtud de su condición, no es posible que la sociedad entienda sus comportamientos como parte de una forma de explicar el mundo. En este supuesto, la finalidad preventiva de la pena no tendría fundamento, ya que no siendo su conducta una forma de explicar el mundo, no contradice las reglas que configuran del mundo, manteniéndose el mismo orden de las cosas. 343
A Jakobs se le puede criticar principalmente, el confundir en su teoría, los conceptos de fin y función de la pena, ya que atribuye a la pena un fin que en realidad, no es fin, sino que es la forma en que funciona el sistema de las normas penales, sin consideración de que, a pesar de que la función del derecho penal calce con su descripción, el fin de la pena es otro distinto a la mera reafirmación de la norma, sino que, dependiendo de la doctrina perseguida, tiene que ver con lo que el Estado de derecho busque con las normas penales, ya sea la protección de la sociedad o la protección de los bienes jurídicos más relevantes.
341 Íd. Ob. cit. p. 598.
342 Cfr. VELÁSQUEZ, Fernando. Ob. cit. p. 942-943.
343 Cfr. JAKOBS, Günter. Ob. cit. p. 598-600.
Este autor considera que la imputabilidad consiste en una capacidad de motivación normal. Mir sostiene una explicación de la teoría del delito basada en una perspectiva estricta de la prevención general, pero sin llegar a la conclusión de que basta la necesidad de la pena para la aplicación de estas, y con esto la necesaria exclusión del concepto de culpabilidad, sino que interpretándola como una limitación a la prevención general en base a las garantías de un Estado de derecho, además efectúa un concepto de la culpabilidad basado en la idea de motivabilidad, ya que sin capacidad de motivación en un individuo, los fines preventivos generales de la pena no tendrían ni objetivo ni sentido 344 .
Señala que si el ser humano es influido en su psiquis por motivaciones anormales será un sujeto inimputable.
Para fijar el contenido de esta motivación normal, Mir Puig afirma que será necesario atender al contexto social e histórico para determinar qué es lo que se entiende por normal en tal o cual momento y lugar. Y sostiene que el segundo requisito del juicio de imputabilidad, este es, la capacidad para actuar conforme a la comprensión que se tenga de la ilicitud del hecho, presupone el libro albedrío, y por tanto lo rechaza.
Sostiene que el poder individual del autor no juega ni un papel en su imputación ya que no es la libertad de autodeterminación humana la que justificaría el juicio de culpabilidad sino, las convicciones sociales imperantes.