Source: https://www.hcdn.gob.ar/proyectos/proyectoTP.jsp?exp=5116-D-2019
Timestamp: 2020-07-13 15:21:17
Document Index: 395170047

Matched Legal Cases: ['ARTÍCULO 1', 'ARTÍCULO 2', 'ARTÍCULO 3', 'ARTÍCULO 4', 'ARTÍCULO 5', 'ARTÍCULO 6', 'ARTÍCULO 7']

Expediente 5116-D-2019
Sumario: COMISION BICAMERAL PERMANENTE DE SEGURIDAD ALIMENTARIA Y FRENTE PARLAMENTARIO CONTRA EL HAMBRE. CREACION.
ARTÍCULO 1°: Créase en el ámbito del Congreso de la Nación la Comisión Bicameral Permanente de Seguridad Alimentaria y Frente Parlamentario contra el Hambre.
ARTÍCULO 2°: La Comisión Bicameral está conformada por DIECISEIS (16) legisladores, OCHO (8) diputados y OCHO (8) senadores, designados por los presidentes de sus respectivas Cámaras a propuesta de los bloques parlamentarios respetando la pluralidad y proporcionalidad de las representaciones políticas de cada una de ellas. Los integrantes de la Comisión Bicameral Permanente duran en el ejercicio de sus funciones hasta la siguiente renovación de la Cámara a la que pertenecen, y pueden ser reelectos.
ARTÍCULO 3°: La Comisión elige a su presidente, vicepresidente y secretario anualmente. La presidencia es alternativa y corresponde un (1) año a cada Cámara.
ARTÍCULO 4°: La Comisión Bicameral Permanente dicta su reglamento de funcionamiento interno. Ante una falta de previsión en el reglamento interno, son de aplicación supletoria los reglamentos de las Cámaras de Diputados y Senadores, prevaleciendo el reglamento del cuerpo que este en ejercicio de la presidencia durante el año en que es requerida la aplicación subsidiaria.
ARTÍCULO 5°: la Comisión Bicameral Permanente tiene a su cargo las siguientes funciones:
a) Desempeñarse como enlace entre los poderes legislativos y ejecutivos nacionales, provinciales y municipales, los organismos internacionales, la academia, las asociaciones civiles y el sector privado en la temática de Seguridad Alimentaria, Pobreza, Hambre y Malnutrición.
b) Considerar, analizar y emitir informes con propuestas, recomendaciones y observaciones respecto a:
i) Las actividades realizadas por el Poder Ejecutivo y los órganos bajo su órbita, en relación a las políticas públicas con la problemática del Hambre y la Malnutrición en el país y;
ii) Las sugerencias de modificaciones o mejoras legislativas, en pos de la eficiencia de proyectos e iniciativas que emanan del mismo Poder Legislativo, como también del Ejecutivo.
c) Para cumplir su cometido, la citada comisión deberá ser informada permanentemente y/o a su requerimiento de toda circunstancia que se produzca en el desenvolvimiento de los temas relativos a competencia, remitiéndosele con la información la documentación correspondiente.
d) Convocar a una audiencia pública al Poder Ejecutivo de la Nación, y a cualquiera de los integrantes de cada organismo involucrados en la temática, para que informen respecto a la gestión y brindar detalles del trabajo desarrollado en las respectivas dependencias bajo su competencia.
e) Elaborar un informe no vinculante expresando la posición de la Comisión sobre las políticas públicas llevadas a cabo por el país en la lucha contra el hambre y la malnutrición.
f) Realizar audiencias públicas e instrumentar los mecanismos tendientes a promover la participación de universidades, organizaciones de la sociedad civil y privados, así como también solicitar la colaboración y asesoramiento de personas de reconocida trayectoria, instituciones y organismos especializados en la materia, con el objeto de la elaborar propuestas legislativas en miras a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas, en especial el Nº2: Hambre Cero en el 2030 y la iniciativa de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC): Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre 2025.
g) Generar y/o apoyar seminarios, capacitaciones y campañas de concientización sobre la materia y, asimismo, recibir propuestas e iniciativas de la ciudadanía.
h) Dar publicidad a los informes presentados que elabore la Comisión, como así también, a todos aquellos pedidos de informes que pudiera emanar de la misma comisión respecto a la gestión en la problemática del Hambre y la Malnutrición en el país.
ARTÍCULO 6°: El Honorable Congreso de la Nación destinará la infraestructura y el personal técnico y administrativo necesarios para el adecuado cumplimiento de las funciones de la Comisión.
ARTÍCULO 7°: Los recursos para atender los gastos que demande el funcionamiento de la Comisión Bicameral se imputarán proporcionalmente a las partidas previstas para cada Cámara por la Ley General de Presupuesto.
La lucha contra el hambre y la malnutrición en Latinoamérica comienza como un compromiso asumido por los gobiernos de la región en el año 2005 con la Iniciativa América Latina y Caribe sin Hambre para erradicar el hambre al año 2025, cinco años antes de los establecido por la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Se trata de un acuerdo que cuenta con el apoyo de la ONU para la Alimentación y la Agricultura FAO y las agencias de cooperación internacional de España, México y Brasil.
El objetivo es poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible al 2025.
Los problemas que se evidenciaron en ese tiempo fueron la prevalencia de la subalimentación, de la inseguridad alimentaria moderada o severa en la población y la experiencia de Inseguridad Alimentaria en todos los países de la región. Hoy, el hambre en América Latina se explica fundamentalmente por la desigualdad: es un hambre centrado en pueblos indígenas, afrodescendientes y en territorios rezagados y a esto, se suma un nuevo flagelo presente en la región: la obesidad y el sobrepeso.
En ese marco, en el año 2009, nace el Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe (FPHALyC), que es una red de legisladores que buscan, con el acompañamiento técnico del Proyecto de Apoyo a la Iniciativa América Latina y Caribe sin Hambre, poner en lo más alto de las agendas políticas el Derecho a la Alimentación Adecuada en el marco de la Iniciativa América Latina y el Caribe sin Hambre.
Actualmente se encuentran conformados 20 frentes nacionales (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, San Vicente y las Granadinas y Uruguay) y 5 frentes regionales (PARLATINO, PARLANDINO, PARLACEN, PARLASUR y FOPREL) y tienen como meta fortalecer los procesos legislativos e institucionales en cada una de los Parlamentos subregionales y nacionales de América Latina y el Caribe respectivamente; a través de la promoción de legislación que permita la construcción de políticas públicas con presupuestos adecuados que faciliten la consecución del derecho a la alimentación.
En nuestro país, El FPH-Capítulo Argentina funciona como apéndice de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación y cuenta con la representación de todas las fuerzas políticas en base a la proporcionalidad de fuerzas del
cuerpo, por lo que se constituye en un espacio plural y multipartidario que tiene como espíritu delinear legislaciones y políticas públicas en materia alimentaria.
El hambre y la malnutrición es un problema global. En el mundo existen 821 millones de personas que padecen hambre, de los cuáles 39 millones viven en América Latina y hoy también tenemos que agregar el flagelo de la malnutrición.
En Argentina el 60 por ciento de la población con sobrepeso, el 25 por ciento es obeso y lamentablemente tenemos el récord de obesidad infantil en Latinoamérica. Esta problemática conlleva un fuerte impacto en las enfermedades crónicas no transmisibles como por ejemplo la hipertensión o diabetes, que luego dan problemas vasculares con un gran costo para el sistema sanitario.
Consideramos oportuno que esta iniciativa, de llevar el FPH-Capítulo Argentina a una Comisión Bicameral Permanente, porque puede actuar como punta de lanza, y así canalizar de manera integral los desafíos en lo referente al hambre, a todo tipo de malnutrición y a los sistemas alimentarios sustentables. Sabemos y somos conscientes que debemos avanzar hacia un sistema alimentario que sea más inclusivo y más eficiente.
Nuestro país produce alimentos para 450 millones de personas y es inmoral que haya compatriotas que pasen hambre, pero también sabemos que hay un tercio que se pierde en la cadena desde la producción hasta la góndola. En ese sentido es importante concientizar a la población sobre la pérdidas y desperdicios de alimentos (16 millones de toneladas por año), también un proyecto impulsado por el FPH-Argentina.
Es preciso recordar que hemos sancionado la Ley Donal creando el Plan Nacional de Reducción de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos y gracias a dicha ley, 500 mil argentinos reciben alimentos a través del enorme trabajo de la veintena de Bancos de Alimentos a lo largo y ancho de todo el territorio nacional.
Asimismo, en el 2016 hemos sancionado la ley de emergencia social, que tiene vigencia hasta fin de este año y que contemplaba la cuestión alimentaria y en la sesión del pasado 12 de septiembre del corriente ésta Honorable Cámara prorrogó la Emergencia Alimentaria Nacional hasta el año 2022.
Otro punto importante a trabajar es el actual sistema alimentario, ya que causa un enorme daño ambiental que, según la FAO, podría aumentar entre un 50 por ciento y un 90 por ciento debido al incremento del consumo de alimentos procesados y alimentos de origen animal en los países con economías bajas y medias. Distintas formas de malnutrición conviven en un mismo hogar, incluso en una misma persona a lo largo de su vida, pautas que lamentablemente pueden trasmitirse de una generación a otra.
A esto sumamos la pérdida de biodiversidad, de unas 6.000 especies vegetales que se han cultivado a lo largo de la historia para la alimentación humana, hoy en día sólo se cultivan algo más de 100 especies y 8 de ellas proporcionan más de la mitad de las calorías que consume la humanidad. El aumento de las temperaturas y el cambio climático son una grave amenaza para la seguridad alimentaria, ya que además de reducir la cantidad de cultivos y su rendimiento, puede provocar que los alimentos tengan menor calidad y valor nutritivo.
Una dieta saludable para un mundo con Hambre Cero es complicada si no se realiza un profundo cambio en el sistema alimentario, ya que la actual producción alimentaria hace que la alimentación saludable sea imposible. Es necesario un cambio del sistema que se oriente hacia la economía circular, que permitirá obtener beneficios para la salud, el medioambiente y la economía.
En síntesis, combatir el hambre y la malnutrición, reducir los gases con efecto invernadero, optimizar la economía de los productores (en especial los de la agricultura familiar), educar en dietas saludables eliminando ambientes obesogénicos es el norte que nos demanda hoy la sociedad, para un futuro mejor. Para llevar a cabo dicha misión se necesita voluntad política.
Sr. Presidente, el mundo está reclamando dejar atrás tantos intereses económicos, para profundizar la conciencia social y empatizar con la grave situación que pueden vivir las próximas generaciones, pero para ello se necesita un mayor compromiso y acción a nivel mundial. Una Comisión Bicameral Permanente es el espacio adecuado para vehiculizar toda la problemática descripta.