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Timestamp: 2019-05-27 11:59:20
Document Index: 369627312

Matched Legal Cases: ['artículo 2332', 'artículo 12', 'artículo 1514', 'artículo 2329', 'artículo 52', 'artículo 82']

Vistos: Se reproduce la sentencia en alzada, previa eliminación de sus motivos 40, 41, 50, 52, 53, 54 y 56
Corte de Apelaciones de Copiapó, 05/03/2008, 557-2006
Copiapó, a cinco de marzo de dos mil ocho.
Se reproduce la sentencia en alzada, previa eliminación de sus motivos 40), 41), 50), 52), 53), 54) y 56).
En cuanto a la impugnación documental:
PRIMERO: Que la parte demandada, a través de su presentación de fojas 2.116 observó los documentos acompañados por la contraria a fojas 2.113 bajo los numerales 2, 13 y 4, sin formular tacha legal alguna al respecto, razón por la cual resulta innecesario emitir pronunciamiento sobre el particular.
Asimismo, la parte demandada objetó el documento acompañado por la demandante a través de la misma presentación, signado con el Nº 1, denominado Declaración de Impacto Ambiental presentado a COREMA III Región, por carecer de firma de persona responsable y no constarle su autenticidad ni integridad y, por último, igualmente objetó los documentos signados con el Nº 5, referidos a tres certificados médicos que darían cuenta de las enfermedades que padecería la demandante doña Aura Vallejo Buschmann, fundado en que dichos documentos emanarían de terceros ajenos al juicio, quienes no los han ratificado.
SEGUNDO: Que, como se observa, las impugnaciones referidas precedentemente no se fundan en causal legal que las hagan procedentes desde que no se ha alegado respecto de los documentos cuestionados su falsedad o falta de integridad, sino, exclusivamente, haciendo una referencia el incidentista respecto de que lo anterior no le consta, lo que dice relación con el mérito probatorio que en definitiva puede otorgársele a los mismos, lo que impide acoger las señaladas objeciones documentarias.
En cuanto a las excepciones de prescripción:
TERCERO: Que la parte demandada, en lo principal de sus presentaciones de fs. 2.033 y 2.047, efectuadas en esta instancia, opuso la excepción de prescripción extintiva de las acciones de los demandantes emanadas la responsabilidad extracontractual que se le atribuye, de conformidad a lo dispuesto en el artículo 2332 del Código Civil. A su turno, a fs. 2.061, opuso la excepción de prescripción de las acciones del artículo 12 del Decreto Ley 3.557.
CUARTO: Que, sin perjuicio de lo anterior, debe indicarse que la demandada, al contestar la demanda, en el punto 58 de su contestación opuso, como excepción de fondo, la excepción de prescripción extintiva de las acciones de los actores, fundándola en lo dispuesto en los artículo 1514 y 2515 del Código Civil y 63 de la Ley 19.300, excepción que fue acogida como aparece del motivo 51) de la sentencia en alzada.
Luego, si bien, la excepción de prescripción es considerada como de aquellas denominadas anómalas, en cuanto puede ser deducida tanto como excepción de fondo, al contestar la demanda, como oponerse hasta ante de la citación para oír sentencia en primera instancia y antes de la vista de la causa en segunda, ciertamente se trata de una opción que debe emplear el demandado pero que, ejercida, provoca preclusión de su derecho.
Así, si el demandado la opuso como excepción de fondo en su contestación, no puede, aún cuando emplea, parcialmente, nuevos fundamentos o se asile en otro texto legal, renovarla posteriormente, en oportunidades distintas. El demandado pues, agotó su derecho al deducirla como excepción de fondo, por lo que necesariamente las excepciones de prescripción deducidas en esta instancia deben ser rechazadas.
QUINTO: Que los demandantes accionaron por daño a la agricultura, daño ambiental e indemnización de perjuicios, solicitando evitar las fuentes contaminantes que indican, la reparación del medio ambiente dañado y la indemnización de diversos daños materiales y morales que señalan.
A este respecto debe indicarse que las acciones intentadas, en cuanto tienden a la reparación de daños materiales y morales causados, a su turno, por el daño ambiental que se atribuye a la demandada requieren, a falta de norma expresa en contrario, la comprobación de los elementos generales en materia de responsabilidad extracontractual, a saber: acción u omisión voluntaria, culpa, daño y relación de causalidad entre la acción y el daño causado.
SEXTO: Que asumiendo como cierto que los predios de los actores presentan daño por la presencia de material contaminante, especialmente sobre los parrones y sus frutos, como lo razona el fallo de primera instancia, el que se encuentra acreditado por los dichos de los testigos de la parte demandante, quienes de manera concordante dieron cuenta de la existencia de material particulado sobre los mismos, como asimismo por la pericia agrícola de fs. 1.108, a que se refiere el considerando vigésimo sexto de la sentencia en alzada, e igualmente por las conclusiones del peritaje metalúrgico de los predios de los actores agregado a fs. 1.272, el que si bien descarta la existencia de contaminación en el sector, reconoce un impacto ambiental, pues constató la existencia de diversos elementos minerológicos en las hojas de los parrones de los predios de los demandantes, por lo que corresponde determinar si dicho daño puede ser atribuido a una acción u omisión de la empresa demandada.
SÉPTIMO: Que para este propósito debe indicarse que los actores, en su demanda, atribuyeron los daños en sus propiedades a la Empresa Minera San Esteban Primera S.A., sobre la base que ésta tiene en el sector una planta de tratamiento de minerales y dos tranques de relave que dañan abiertamente su actividad agrícola, como consecuencia directa del polvillo o material particulado de alto contenido mineral que generan, el que se deposita por la acción del viento como por el arrastre del material depositado por los mismos vientos en las laderas de los cerros y conducidos a los predios por aguas lluvias.
Con el fin de probar tal vínculo causal, la parte demandante, en primer lugar rindió prueba testimonial.
Así, hizo declarar a fs. 457 y siguientes, a don Carlos Narváez Narváez, quien indicó que es Presidente de la Junta de Vecinos San Fernando, en el pueblo Manuel Antonio Matta y en tal calidad ha tomado conocimiento del problema de polución del sector, particularmente en el callejón José Joaquín Vallejos, añadiendo que sobre los predios de los demandantes, aledaño a la planta de la demandada, caen polvos expedidos por los tranques de relave de ésta, suponiendo que son llevados por la acción del viento. Sin perjuicio de lo anterior, indicó que en el sector existe otro tanque de relave de propiedad de un tercero y otra planta de minerales que está paralizada.
Declaró, además, el ingeniero agrónomo David Guerra Torres quien, a fs. 459 y siguientes, indicó que por su profesión ha concurrido al predio de los actores, y que lo más probable es que el material que se observa sobre las hojas provenga del tranque de relave aledaño a los predios. En similares términos generales se expresó, a fs 466 vlta. y siguientes, el también ingeniero agrónomo Cristian Soazo Rojas quien agregó que las hojas presentan niveles altos de plomo, cobre y fierro y el técnico agrícola Ricardo Benítez Latorre a fs. 463 y siguientes.
Declaró como testigo de los actores a fs. 564 y siguientes, don Luis Revello Arancibia, quien indicó ser agricultor y luego de exponer que los predios de estos son vecinos con los tranques de relave de la empresa demandada, añadió que estos afectan la producción de los predios pues el viento deposita el polvo contaminante en ellos.
A su turno, la testigo Lina Arrieta Herrera, quien indicó ser Ingeniero Químico Industrial expresó, a fs. 567 vlta., que es dirigente de una organización del medio ambiente de Atacama, y que sabe que los predios de los actores son vecinos con la planta de minerales de la demandada, la que está junto al lecho del Río Copiapó lo que considera una aberración y que conoció porque, a su juicio, es uno de los focos contaminantes de la región. Añadió que existen problemas con los relaves de la demandada pues el viento soplaría hacia los cultivos agrícolas de los actores depositando material sobre los follajes y el suelo. Indicó que existen otros relaves de terceros en el sector pero, por su ubicación, no contaminan los predios de los actores al no estar expuestos directamente al viento que corre hacia éstos. Señaló si no haber efectuado un estudio de los vientos del sector.
En términos similares declaró el agricultor Rodrigo Cortés Pesenti, a fs. 571 y siguientes, quien agregó haber observado el transporte del polvo proveniente del tranque de relave hacia los predios de los actores, particularmente en horas de la tarde, en horario de verano desde las 19:30 horas en adelante y don Juan Majmut Varas a fs. 575 y siguientes, quien expresó ser productor de pasas y comerciante.
De esta manera, la prueba rendida por la demandante, en lo referido al vínculo causal entre la actividad de la demandada y el daño de sus predios, está constituida, en primer lugar, por lo dichos de los testigos antes reseñados los que, si bien de modo conteste y categórico afirmaron que el material particulado que afecta los parronales y sus frutos proviene del establecimiento minero de la demandada producto de la acción del viento, lo que deducen de la cercanía y vecindad de unos y otro, no son capaces de producir fe en el punto pues, si bien se apoyan en una cuestión conocida y no discutida en el juicio, y una deducción que prima facie puede parecer de sentido común, se refieren a una cuestión técnica que necesariamente requiere prueba científica y conocimientos que los testigos no tienen o bien que no aplicaron directamente en la especie.
OCTAVO: Que un segundo grupo de testigos de la actora está constituido por aquellos que declararon sobre la base de conocimientos técnicos y científicos en la materia en cuanto realizaron investigaciones a petición de los actores.
Dentro de ellos cabe inscribir, en primer lugar, a doña Verónica Rojas Araya y a doña Luz Marina González Gallardo, ambas químico laboratoristas, quienes declararon a fs. 456 y 578 respectivamente, indicando haber participado en la confección del informe de análisis químico confeccionado por el Laboratorio Geoquímica Limitada a petición del actor señor Ricardo Vallejo, que fuera acompañado por los demandantes y agregado a fs. 81 y siguientes del cuaderno Nº 1 de documentos, ratificando su contenido.
En las conclusiones de este informe se indica que el análisis granulométrico del relave de la demandada reflejó que se trata de material elaborado y procesado en faenas mineras. Se indica, además, que se observó en el sector La Viñita una presencia considerable de polvo en suspensión y polvo depositado en hojas, frutos, casas del sector y suelos, polvo que brilla por la presencia de algún tipo de mineral. En las conclusiones de este informe se indica que el análisis granulométrico del relave de la demandada reflejó que se trata de material elaborado y procesado en faenas mineras. Se indica, además, que se observó en el sector La Viñita una presencia considerable de polvo en suspensión y polvo depositado en hojas, frutos, casas del sector y suelos, polvo que brilla por la presencia de algún tipo de mineral.
Se agregó que la relación de materiales presentes en los relaves con los metales encontrados en hojas y frutos coinciden plenamente en su composición química global, lo que lleva a la conclusión que el polvo retenido en hojas y frutos corresponde sin lugar a dudas, al relave analizado.
La señora González Gallardo, en su declaración agregó que había una correlación entre los niveles de concentración del relave y los de los frutos y foliares analizados, lo que se apoya en la simple inspección visual del terreno, observándose suelo y frutos cubiertos por un polvo fino que no pertenece a un suelo agrícola normal debido a la presencia de sulfuros de hierro y cobre que son netamente minerales o provienen de residuos minerales. Añadió que el análisis químico mostró una concordancia entre el relave estudiado y el polvo expuesto en las hojas y los frutos a niveles de concentración muy similares y presencia de metales tóxicos no habituales en la naturaleza en forma normal.
Finalmente, dijo que el análisis físico y granulométrico comprueba que estamos ante un polvo de fácil transportación que proviene de desechos de faenas mineras (relaves) y no es concluyente respecto de una faena en particular, sí de procesos mineros. Sin perjuicio de lo anterior, esta testigo ratificó la conclusión de su informe en orden a que el material encontrado en el predio de los demandantes provenía “sin lugar a dudas del relave de la demandada.
También dentro de la categoría de testigo experto puede considerarse los dichos del ingeniero agrónomo don Carlos Sierra Bernal, quien a fs. 605 y siguientes ratificó la evaluación del grado de contaminación por material de relaves de suelo y plantas de vides de los predios Viña Dátil 1 y 2, efectuado por el Centro Regional de Investigación Intihuasi, que se agregara a fs. 9 y siguientes del Cuaderno Nº 1 de documentos, en el que se indica, en lo pertinente, que los suelos, hojas y exteriormente racimos de uva de los parrones que crecen en las parcelas Viña Dátil 1 y 2, presentan una clara contaminación con material de relave, de color grisáceo, rico en cobre y en menor medida plomo, material que proviene de los relaves aledaños a los predios y ha sido transportado por el agua y el viento.
En su declaración judicial este testigo afirmó que en las observaciones de campo se pudo observar particulado metálico típico de actividades mineras. La naturaleza de este particulado proviene de la actividad minera adyacente a los predios de los actores y por la predominancia de los vientos que suben por el valle Copiapó es altamente probable que esta provenga de la demandada.
Precisó que en un 95% puede afirmar que el material particulado sedimentable que encontró en el predio de los demandados proviene del relave de la demandada pues personalmente tomó muestras del suelo en el extremo más cercano del predio de doña Aura Vallejo que colinda con estos relaves y al compararlos a la lupa esteroscópica se puede afirmar que corresponden al mismo material encontrado en hojas y suelo de los predios de los demandantes. Afirmó, con seguridad, que el material proviene del tranque de relave vecino y consideró prácticamente imposible que provenga de otra fuente o relave debido a su posición geomórfica, añadiendo que, lo más probable, es que haya sido depositado por la acción de lluvias y vientos, que corren de oeste a este y del sur oeste.
Explicó que es altamente probable que otros tranques de relave ubicados en la ribera norte del río Copiapó y al sur del predio de los actores, hayan tenido una escasa participación en la contaminación; nula del punto de vista del arrastre y relativamente importante por el viento, siendo más probable que por la dirección de los vientos ya señalada provenga del tranque de la demandada.
Estimó en un 25 % el porcentaje de contaminación que podría provenir de los tranques de relave ubicados al norte del río Copiapó.
Precisó que para la realización del estudio no se tomaron muestras de los tranques de relave de la demandada ni de ningún otro.
Expresó que no se hizo un estudio de vientos existentes en la zona, pues no se estimó necesario, apoyándose en estudios generales existentes en la materia que dan cuenta que en el norte chico los vientos predominantemente corren desde el este al oeste.
Sin perjuicio de lo que se dirá respecto del mérito probatorio de estos testimonios, con relación a los dichos de las laboratoristas químicas, llama la atención que, luego de afirmar categóricamente en su informe que el material particulado encontrado en los predios de los actores provenía del tranque de la demandada, una de ellas, al declarar, afirmara que no es concluyente en cuanto al origen de una faena minera particular.
En cuanto al último de los testigos, también llama la atención que no tomara muestras del relave de la demandada y que su afirmación en orden a que el material proviene del tranque de esta última, si bien no absoluta pero con alto grado de probabilidad, se asiente en conocimientos sobre la circulación de vientos en el norte del país, mas no específicos en el sector.
NOVENO: Que frente a esta prueba, la parte demandada también rindió prueba testimonial experta.
En efecto, en primer lugar cabe considerar los dichos de Eduardo Fernández Cisternas, ingeniero metalúrgico, a fs. 639 y 646, quien indicó que trabajaba para la Universidad de Atacama, realizando estudios y declaraciones de impacto ambiental y que el demandante señor Vallejo solicitó un monitoreo del predio Viñita Azul por los efectos del material particulado, por lo que visitó el terreno para estudiar que debía hacerse para determinar de dónde provenía el mismo. Añadió que finalmente dicho estudio no se efectuó.
Indicó que analizó los estudios realizados por Geoquímica e Intihuasi, presentados por la demandante, como también el elaborado por la Empresa Soluciona S.G.A. a petición de la demandada. Expresó que entre éstos existen discrepancias que llegan, por ejemplo en lo que dice relación con la presencia de arsénico, hasta un 5.000% de diferencia, atribuyéndolo a la calidad de los laboratorios, añadiendo que sólo el último estudio fue realizado por un laboratorio con acreditación por el Instituto Nacional de Normalización.
Añadió que el informe de Geoquímica asegura que “sin lugar a duda el polvo proviene del relave, pero si se analizan las tablas que el mismo contiene, aparecen diferencias en porcentajes de minerales que indica, por lo que no ve dónde están las relaciones tan directas, motivo por el cual, señala el testigo, la conclusión es completamente errada.
En cuanto al informe del INIA Intihuasi, explica que no concluyen acerca de la proveniencia del material particulado sedimentable, pero las tablas que contiene respecto de los análisis del relave y los parrones demuestra que en el primero hay 300 veces más cobre que plomo mientras que en el segundo, sólo 10 veces más. Luego, tendría que haber una selección del viento que suspende prioritariamente las partículas de plomo, lo que encuentra muy improbable por lo que tienen que haber aportes al material particulado diferentes al relave.
En cuanto al aporte que puede hacer el tranque de relave de la demandada cercano a los predios de los actores, dice que su aporte al material encontrado en el predio de los demandantes debe ser mínimo, de acuerdo a la simulación del informe de la empresa Soluziona, añadiendo que las fuentes pueden ser múltiples como por ejemplo, de la erosión natural de los cerros colindantes, el viento, el tránsito vehicular al interior del predio o externo a él, de relaves antiguos y nuevos que existen en el sector, de las chimeneas de Paipote, o de las plantas de áridos que existen en cuesta Cardones, de otros relaves.
Enseguida, a fs. 907 y siguientes, declaró don Claudio Seguel Oliva, ingeniero Matemático, especializado en contaminación atmosférica, quien expresó que realizó un estudio para la empresa Soluziona SGA para determinar si existía posibilidad de levantamiento de material particulado sedimentable desde el tranque de relave de la Empresa Minera San Esteban ubicado a un costado de los viñedos en conflicto. Pudo determinar que el tranque se encontraba humectado por humedad natural y por efecto del agua que llega a tal tranque por mangueras provistas por la Compañía, por lo que es imposible que se produjera levantamiento de polvo. Además expresó que los campos de vientos característicos de la zona indican que en el eventual caso que se levante polvo desde el tranque es altamente improbable que dichas emisiones impacten el viñedo de los demandantes pues los vientos van en dirección contraria, según pudo observar al analizar un año de datos metereológicos medidos en Copiapó por la Empresa Nacional de Minería y disponibles en el Servicio de Salud de la región. De allí que cualquier persona que diga que esto es posible o imposible está mintiendo ya que para hacer dicha afirmación es necesario realizar un análisis de a lo menos un año de datos metereológicos medidos en el mismo sitio en el cual se ubica el tranque de relave y, además, realizar un análisis de descarte entre las distintas fuentes emisoras en la zona, entre las cuales se encuentran tranques de relave en desuso ubicados muy cerca de las viñas sin tratamiento de humectación y sitios eriazos entre otros.
Añadió que estuvo fuera de los predios de los actores constatando que en el sector se levanta mucho polvo por el paso de camiones y vio, muy cerca, la existencia de un tranque de relave, que no es de propiedad de la demandada y que no se encuentra humectado por lo que levanta mucho polvo desde su superficie.
Asimismo, reconoció en informe elaborado al efecto.
Sobre el particular también declaró la médico toxicóloga Laura Borgel Aguilera, quien, a fs. 928 y siguientes, declaró que participó en el informe elaborado por la Empresa Soluziona, concluyéndose que existe una concentración mayor de contaminantes metálicos en el límite sur de la Viña y en área del camino interior, los cuales no guardan relación con la fuente de los relaves cuestionados dado que el relave se encuentra en una posición en contra del viento, pues éstos tienen un predominio desde el sector de la viñas al relave y no en sentido inverso. Además, en el caso del límite sur del predio se tiene un antecedente reportado por la ONEMI que en el año 1999 existieron dos aluviones con inundaciones y cortes de camino lo cual explica el movimiento, desplazamiento y reubicación de material particulado con componentes minerales hacia el límite señalado.
Reconoció el denominado Informe Consolidado Y el Informe Toxicológico Pericial de Viña El Dátil, que fue realizado por ella.
Respecto de estos dos últimos testigos, sus dichos aparecen corroborados por don José Barboza Martínez, Gerente de Medio Ambiente de Soluziona, quien a fs. 910 y siguientes expresó que aprobó los informes realizados por los testigos y otro más, elaborados para el estudio realizado por su empresa.
DÉCIMO: Que así las cosas, en lo que se refiere al nexo causal del daño, ambas partes presentaron testigos expertos quienes basándose en estudios por ellos realizados se refirieron a la fuente del daño existente en el predio de los demandados.
Como ya se adelantó, tratándose de los testigos de la actora, en lo que se refiere al informe de análisis químico, ratificado en autos por dos químico laboratoristas, el mismo, si bien es categórico en afirmar como fuente del material particulado sedimentable existente en el predio de los demandantes a la empresa demandada, presenta la contradicción que, en estrados, una de ellas indicó que sólo era inequívoco respecto de su proveniencia de faenas mineras mas no una en particular, al tiempo que el otro testigo, lo afirmó, con alta probabilidad mas no de modo certero y con el reproche de que asume una dirección del viento determinada sin basarse en un estudio específico del sector.
Por parte de la demandada, uno de sus testigos, el ingeniero metalúrgico Eduardo Fernández Cisternas, se refiere a las discrepancias entre los distintos informes, particularmente a los acompañados por la demandante y ratificados por sus testigos, dando claras explicaciones en el punto y demostrando la inexactitud de sus conclusiones, lo que por lo demás, a despecho de tratarse de una cuestión de conocimiento técnico, puede ser apreciada por el tribunal directamente sobre la diferencia que presentan las tablas de resultados en que se apoyan y a las cuales hizo referencia este testigo.
Importante también resulta el testimonio de don Claudio Seguel Oliva, Ingeniero Matemático, especializado en contaminación atmosférica, quien, apareciendo, además de imparcial y verídico, mejor informado de los hechos, tanto por su especialización de experto meteorólogo, como por la circunstancia, no controvertida, de haberse apoyado en estudios específicos para el lugar, le permite sostener la imposibilidad que el material particulado sedimentable que desprendan las labores de la empresa demandada pudiera alojarse en los predios de los actores, dando claras y precisas explicaciones sobre el punto.
De este modo, las discrepancias entre testigos de una y otra, debe resolverse a favor de los testigos de la demandada en la medida que, apareciendo mejor instruidos de los hechos, no existe reproche alguno que efectuarle a su veracidad e imparcialidad.
UNDÉCIMO: Que, sin perjuicio de lo señalado, debe indicarse que la prueba pericial rendida en el juicio resulta categórica a la hora de negar la causalidad requerida para acceder a la demanda.
En efecto, un primer peritaje, agregado a fs. 1.108 y siguientes, elaborado por el perito ingeniero agrónomo Eduardo Quiroz Fuenzalida, si bien determina que en el análisis efectuado a los predios de los actores encontró hojas y frutos con material contaminante y, sobre la base que los niveles de concentración de cobre y hierro son altísimos, le hace concluir que la fuente de contaminación se encuentra en depósitos minerales cercanos, por lo que existiendo varios al predio, debe determinarse la dirección de los vientos predominantes para individualizar al causante de la contaminación.
Un segundo peritaje, el meteorológico, elaborado por el meteorólogo Rodrigo Jara Cavieres, agregado a fs. 1.076 y siguientes, concluye que no existen bases sólidas para determinar taxativamente si existe o no transporte eólico desde el tranque Nº 4 de propiedad de la demandada hacia los predios agrícolas de los demandantes, sea directo o indirecto. Así, expresa que de haber contaminación por material particulado sedimentable en los predios, actualmente no se puede determinar objetivamente desde el punto de vista metereológico si es o no causada por las actividades operacionales de la empresa demandada.
Por último, el peritaje metalúrgico, elaborado por doña Norma Chepillo Cuello, agregado a fs. 1.272 y siguientes, concluye que no existe una sola fuente de material sólido sedimentable en el área de conflicto, son varias las analizadas existiendo también otras potenciales (extracción de áridos, tránsito vehicular etc.) por lo que no es posible analizar “la fuente . También indica que al no existir claridad sobre las fuentes emisoras contaminantes no se puede atribuir responsabilidades, añadiendo que las fuentes que fueron materia de muestreo, algunas corresponden a faenas abandonadas donde tampoco es posible encontrar responsables.
En el cuerpo del informe, se indica que, para determinar el origen de la contaminación, se procedió a tomar muestras del material particulado depositado sobre la superficie de los predios agrícolas de los actores, de las hojas de los parrones, como también de los relaves aledaños al predio, identificando cuatro de ellos, uno de los cuales es el San Esteban de propiedad de la demandada, añadiendo que éstos se encuentran a distancias similares de los límites de las propiedades en litigio, agregando que dos de ellos, Pedemonte y Catalano, se localizan en la misma quebrada Viñita Azul en que se ubican los predios de los actores, y que durante las lluvias del año 1997 el torrente acuoso arrastró material sólido hacia el predio Dátil 1.
Luego de analizar el contenido de las muestras levantadas en estos diferentes lugares, el informe indica que no es posible explicar el enorme enriquecimiento en algunos elementos encontrados en las hojas de los parrones (arsénico, cadmio, cobre y plomo) y el empobrecimiento en hierro que experimentaría el material particulado sedimentable si fuere el tranque de relaves del demandado la principal fuente generadora de dicho material; se descarta el tranque San Esteban de propiedad de la demandada como fuente emisora del material particulado que contribuya mayoritariamente con el depositado sobre las hojas de los parrones.
Continúa el informe indicando que de las muestras analizadas, solamente tres poseen concentraciones de cobre del mismo orden de magnitud que las encontradas en el material particulado sedimentable: los tranques de relaves Llaucavén, Pedemonte y Catalano. Sin embargo, los contenidos en arsénico del material particulado son superiores a estos d epósitos indicando que deben existir otras fuentes no consideradas en el muestreo. Así, con el propósito de dilucidar otras fuentes susceptibles de contribuir con este material sólido, indica valores presentes en relaves de la planta Ojanco (relaves Hoschild) de mucho mayor envergadura que los de la planta San Esteban, secos por estar abandonados y que son fuente importante del material particulado sedimentable de Copiapó, y las emisiones de la Fundición Hernán Videla Lira de Enami Paipote, indicándose enseguida que perfectamente pueden ser parte importante del material particulado depositado sobre las hojas de los parrones de los predios de los litigantes.
También se indicó que, con el fin de aportar más antecedentes relativos a la participación del tranque Pedemonte –que presenta las más altas concentraciones de elementos metálicos y especies minerológicas–, el perito adjunto de la parte demandante solicitó realizar un análisis minerológico de alguna de las muestra recolectadas, las que se hicieron sobre cuatro muestras indicadas por dicho perito adjunto. Los resultados, si bien descartarían el tranque Pedemonte como fuente del material particulado sedimentable de las hojas de los viñedos, ya que algunos minerales presentes en el relave no estarían en las hojas, tampoco permite relacionar en forma directa el tranque de la demandada con ello, pues el porcentaje de calcopirita y pirita presente en las hojas es superior al contenido en el relave de este tranque.
DUODÉCIMO: Que así, como se adelantó, estos tres peritajes impiden afirmar, con certeza, que la fuente contaminante de los predios de los actores, sea la actividad minera desarrollada por la demandada.
Tanto el peritaje agrícola como el meteorológico, dan cuenta de la imposibilidad de pronunciarse sobre la fuente contaminante, pero, aún más relevante resulta ser el peritaje metalúrgico.
En efecto, este último, en cuanto a la fuente, amén de indicar que no puede pronunciarse afirmativamente sobre la fuente contaminante, en términos categóricos descarta como origen mayoritario de la contaminación, la actividad minera de la demandada, particularmente la del tranque de relave Nº 4, pronunciándose, con grado de probabilidad sobre otras fuentes, tranques de relave y emisión de fundición de propiedad de terceros ajenos al juicio.
Se trata de un informe en que su construcción, explicaciones y conclusiones aparece realizada con apego a los principios de la ciencia respectiva y, además, avalado por la concurrencia del perito adjunto de la demandante quien concurre a su suscripción, todo lo cual permite darle plena fe, sin perjuicio de que, igualmente, aparece corroborado por los dichos de los testigos expertos de la demandada, de cuya confiabilidad ya se ha dado razones en este fallo.
Luego, no sólo ha faltado prueba que demuestre el vínculo causal de la actividad de la demandada con el daño experimentado por los actores, sino que, además, la prueba rendida en el juicio, tanto por la demandada como la prueba pericial independiente de las partes, permiten desechar dicha vinculación.
Así, no habiéndose acreditado la vinculación causal, elemento ineludible de la responsabilidad extracontractual demandada, sólo cabe desechar la demanda.
No escapa a estos sentenciadores que, en materia de vínculo causal, en casos sobre responsabilidad ambiental su dilucidación trae aparejado graves dificultades e, incluso, siguiendo a la doctrina más autorizada, podría sostenerse una atenuación en la exigencia de certeza plena respecto del punto. “Así, este tema crucial de la responsabilidad ambiental no está resuelto por la ley. El régimen general de responsabilidad civil permite recurrir a la norma del artículo 2329, que establece una presunción general de responsabilidad por el hecho propio respecto de daños que, atendida su naturaleza, pueden ser atribuidos en principio a terceros. Esta inferencia puede entenderse efectuada implícitamente por la norma del artículo 52 de la Ley. (Se refiere a la Ley Nº 19.300) De este modo, a la manera de la ley alemana, cuando existen indicios claros y consistentes de que el daño se debió a la actividad de una cierta industria, se extiende el principio res ipsa loquitur, dejad que las cosas hablen por sí mismas, al terreno de la causalidad. (Enrique Barros Bourie, Tratado de Responsabilidad Extracontractual, páginas 807 y 808 Editorial Jurídica de Chile, Primera edición, Junio de 2007).
Sin embargo, como se vio, en autos ni siquiera existen los indicios claros y consistentes que podrían bastar para afirmar el vínculo causal y, por el contrario, la prueba producida en el juicio permite, de forma precisa y consistente, descartarlo.
DECIMOTERCERO: Que sin perjuicio de lo señalado, debe indicarse que, en esta instancia, a fs. 1.978 y siguientes, la parte demandante acompañó escritura pública de compraventa que acredita que con fecha 31 de enero del año 2.005 el demandante señor Héctor Vallejo vendió a terceros los dos bienes raíces de su propiedad que habrían experimentado la contaminación, en la suma de 574.000 dólares americanos, incluyendo derechos de agua. En la misma escritura, se valorizó los derechos de agua en la suma de 174.000 dólares americanos y los inmuebles en la suma de 400.000 dólares americanos, de modo tal que la afirmación que efectuara en su demanda en orden a que producto de la contaminación habían experimentado una “desvalorización dramática y por tanto la pérdida es total , resulta desvirtuada por sus propios actos.
Además, debe consignarse que especial atención mereció al tribunal el oficio emanado de la señora Alejandra Provoste Campillay, Directora Regional del Servicio Agrícola y Ganadero de la región, agregado a fs. 1.245 y siguientes, en cuanto informa que, de acuerdo a lo declarado ante ese Servicio por el señor Héctor Vallejo, la plantación del predio Viña El Dátil es de 15,3 hectáreas, de las cuales, 3,5 se plantaron en el año 1986, 10,3 en el año 1993 y 1,5 en el año 1.994; mientras que doña Aura Vallejo indicó que en su predio hay 3,5 hectáreas plantadas, lo que se hizo en el año 1995.
Desde luego debe indicarse que dichas respuestas no concuerdan con lo declarado, al absolver posiciones a fs. 676 y siguientes don Héctor Vallejo, y, en esta instancia, a fs. 1.970 y siguientes por la demandante Aura Vallejo, como asimismo con lo expresado por los actores en su demanda, en cuanto, para computar los perjuicios que dicen haber experimentado, dan cuenta de una plena producción a partir del año 1990, resultando, además, una contradicción evidente que, señalando en la demanda que a partir del año 1992 1993 se empezó a producir la pérdida de los demandantes, el grueso de las plantaciones las hayan efectuado con posterioridad a esa fecha.
DECIMOCUARTO: Que los documentos acompañados por la demandante a fs. 2.065, al referirse a cuestiones distintas a las antes analizadas, no alteran las conclusiones a las que se ha arribado.
DECIMOQUINTO: Que la restante prueba documental acompañada en la alzada por las partes en nada altera las conclusiones arribadas en esta sentencia.
Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en los artículos 186 y siguientes del Código de Procedimiento Civil, 62 de la Ley 19.300, SE DECLARA:
I. Que se rechazan las impugnaciones documentales deducidas por la demandada a fojas 2.116.
II. Que SE RECHAZAN las excepciones de prescripción deducidas a fs. 2.033, 2.047 y 2.061, por la parte demandada.
III. Que SE REVOCA la sentencia de cuatro de septiembre del año dos mil seis, escrita a fs. 1.774 y siguientes, en cuanto por el numeral VII de la parte resolutiva se hizo lugar a la acción por daño a la agricultura impetrada y en su lugar se declara que SE RECHAZA la misma en todas sus partes. Asimismo, SE REVOCA el referido fallo en cuanto por su numeral VIII hizo lugar, parcialmente, a la demanda de indemnización de perjuicios, planteada por los demandantes, declarándose en su lugar que SE RECHAZA dicha acción.
IV. Que se confirma en lo demás apelado la referida sentencia.
Se deja constancia que la sentencia fue dictada en esta fecha por haberse hecho uso de la facultad prevista en el artículo 82 del Código Orgánico de Tribunales.
Redactada por el Ministro señor Dinko Franulic Cetinic.
Rol Nº 557 2006.