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Timestamp: 2014-08-22 21:37:08
Document Index: 270298994

Matched Legal Cases: ['Artículo 2', 'Artículo 25', 'Artículo 29', 'Artículo 32', 'Artículo 33', 'Artículo 50', 'Artículo 63', 'artículo 8', 'Artículo 1']

DAÑOS AL PROYECTO DE VIDA Y A LA IDENTIDAD. SENTENCIA DE LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS DICTADA EN EL DENOMINADO “CASO GELMAN VS. URUGUAY” - CADE Doctrina y Jurisprudencia
DRA. MABEL RIVERO DE ARHANCET DRA. BEATRIZ RAMOS CABANELLAS
Como analizaremos más adelante tanto el proyecto de vida como el derecho a la identidad son dos conceptos de importancia que tienen gran actualidad.
En nuestro país el proyecto de vida fue considerado en una innovadora sentencia, dictada en primera instancia por la magistrada a cargo del Juzgado Letrado de Primera Instancia de Salto 1° Turno Dra. Raquel Gini, en el caso de una hija extramatrimonial que reclamó daños y perjuicios a su padre biológico por no haberla reconocido. También el derecho a la identidad fue recogido en la sentencia antes citada, así como en otras relacionadas con identidad de género. Además, este derecho ha sido constantemente considerado en el ámbito legislativo. De esta forma, fue tenido en cuenta en las leyes: Ley No. 18.590 (Adopción de menores de edad) y Ley No. 18.620 (Identidad de Género), así como en la consideración del proyecto de ley sobre reproducción humana asistida.
A nivel internacional, también estos temas han sido analizados por doctrina y jurisprudencia y en algunos casos han recibido consagración legal.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante la Corte) también ha contemplado en su jurisprudencia ambos temas. En esta oportunidad ha llamado nuestra atención la sentencia dictada por la Corte el día 24 de febrero de 2011 en el denominado caso Gelman v. Uruguay. La importancia de la referida sentencia es indiscutible.
Si bien el fallo de la Corte consideró diversos temas sustanciales, el objeto del debate en nuestro país se centró, casi exclusivamente, en considerar de qué forma se cumplía con la misma y qué consecuencias producía con relación a la ley de caducidad. Refiriéndose al contenido de la sentencia, el Dr. Gamio señaló en el seno de la Comisión de Constitución, Códigos, Legislación General y Administración de la Cámara de Representantes, en sesión del día 4 de mayo de 2011#(*1): “El fallo de la Corte, que es definitivo e inapelable, obliga al Uruguay como Estado Parte en tanto aceptó la jurisdicción de dicho Tribunal. En la sentencia, cabría reconocer dos partes: por un lado, disposiciones que se refieren específicamente al caso de Juan Gelman y su familia, y por otro, disposiciones más generales, también obligatorias, emitidas por la Corte en su carácter de intérprete de la Convención, competencia que le es atribuida por el Pacto de San José de Costa Rica...”
En consecuencia, en este trabajo estudiaremos en qué consiste y cuales son los elementos determinantes del denominado Proyecto de vida y del Derecho a la identidad, así como la consideración que ha hecho la Corte sobre los mismos en la sentencia por ella dictada y que antes se refirió.
Sobre el Proyecto de vida Estudiar este tema implica en primer lugar determinar qué se entiende por proyecto de vida.
La entidad de dicho proyecto queda de manifiesto si consideramos el daño al mismo. Según señala el autor citado, este daño debe traer como consecuencia un “colapso sicosomático” de tal magnitud que afecte la libertad del sujeto generándole una gran frustración.
En consecuencia, resulta claro que este impacto debe ser de tal importancia que el sujeto al comprobar que no puede concretar su proyecto, experimente un verdadero vacío existencial. Es decir que lo esencial de este proyecto hace que el daño al mismo trunque el sentido valioso de su vida.
Es evidente que, en general, las personas no experimentan un vacío existencial por no poder adquirir un auto, pero ciertamente lo afectará un accidente que lo deje parapléjico.
Este daño debe ser futuro y cierto, generalmente continuado o sucesivo, ya que sus efectos acompañan al sujeto durante su transcurrir vital.
Al respecto el autor recuerda a De Cupis quien señala que el daño futuro es “ aquel que si bien hasta entonces no ha nacido, es cierto que aparece en el futuro.”
El autor citado pone como ejemplo el caso de un pianista entregado por entero a su arte que en un accidente pierde algunos dedos de ambas manos.
El Dr.Luis Larrañaga#(*3).trata este tema recordando que para Calderón Camboa el daño al proyecto de vida debe contener esencialmente tres características:
Entendemos que la complejidad del tema puede dar lugar a muchas interrogantes. Así nos preguntamos: todas las personas tienen necesariamente un proyecto de vida en los términos previamente referidos?; es posible que una persona tenga más de un proyecto de vida simultáneamente?; es necesario probar la existencia del proyecto de vida?; puede presumirse dicho proyecto?; cómo se prueba la magnitud del daño, etc.
La segunda interrogante es de respuesta dudosa y dependerá, a nuestro entender, de la prueba que se aporte al respecto.
La tercera y cuarta interrogantes están estrechamente vinculadas y también son de difícil respuesta. En principio, pensamos que es necesario probar la existencia del proyecto de vida, ya se encuentre en vía de realización o no. Sin embargo podrían presentarse excepcionales situaciones en que se presuma un proyecto vital por fuerza de la propia naturaleza.
Con relación a la magnitud del daño, aceptamos que el mismo debe ser de tal entidad que afecte el proyecto de vida de forma tal que lo cercene.
En trabajo anterior#(*4) señalamos al tratar este tema que entendíamos que el daño debía ser irreversible. Entendemos que dicha irreversibilidad debe ser tal, que al momento de dictar sentencia el decisor pueda constarla, y ello sin perjuicio de que con el transcurso de los años y los avances científicos y/o tecnológicos la situación pueda superarse.
Supongamos que un menor de edad sea victima de un maltrato, de tal entidad, por parte de su progenitor que lo incapacite para la procreación.
Estimamos que dicha situación le permitirá reclamar por el daño derivado de tal maltrato que le impide concretar su proyecto de vida consistente en tener hijos propios.
Al dictarse sentencia se deberá constatar si la situación es irreversible, esto es si a ese momento resulta imposible que esa persona pueda procrear y que esa imposibilidad se mantenga, por lo menos según el desarrollo de la ciencia a ese momento. El Proyecto de vida en el derecho uruguayo
Ahora, cuando hablamos de identidad nos estamos refiriendo al ser en sí mismo de cada persona, a lo que se ha denominado “su mismisidad”.
En trabajos anteriores(#)(#) (*7) (*8)hemos señalado que desde el punto de vista jurídico el concepto de identidad personal y del derecho que la tutela ha sido el fruto de un proceso realizado por la doctrina y jurisprudencia extranjeras.
Estos atributos o características pueden ser estáticos o dinámicos. Los estáticos son los que resultan visibles en primer lugar y en general, salvo excepciones, permanecen en el tiempo sin cambios, por ejemplo el nombre. En el caso de los dinámicos comprende la suma de los pensamientos, opiniones, creencias etc, proyectadas al exterior del sujeto, es la proyección de su verdad personal y como tal configura un interés existencial digno de tutela jurídica.
Cada individuo con el transcurso del tiempo evidencia una identidad distinta a la originaria como consecuencia de nuevos intereses políticos, sociales o de distintos elementos culturales que la informan, de todo aquello que llevan a que la personas no sean exactamente las mismas al cabo de los años. En una primera etapa prestigiosa doctrina#(*11) al definir el derecho a la identidad lo hizo considerando únicamente su aspecto estático.
La denominada identidad estática es de carácter físico o biológico y a ella se contraen algunos signos distintivos tales como, el nombre, la fecha de nacimiento, la nacionalidad etc. De esta forma, por ejemplo para Messineo la persona tiene derecho a no ser confundida con las demás personas y el derecho a la identidad personal se constituye generalmente en base al nombre.
Messineo y otros autores se limitaron a considerar el aspecto estático de la identidad pero no tuvieron en cuenta su aspecto dinámico.
El aspecto dinámico, de más reciente consideración por doctrina y jurisprudencia, refiere a la proyección social de la personalidad del individuo.
A este aspecto se lo denomina dinámico ya que la proyección social de cualquier sujeto cambia y se enriquece constantemente. La consideración del aspecto dinámico de la identidad nos demuestra que la identidad personal no puede limitarse a los datos registrales o al status del individuo.
Esto es claro si pensamos que el hombre nace, tiene un origen (quienes son sus padres) y una serie de atributos como el nombre, la nacionalidad etc que conforman lo que se denomina identidad estática. Pero el sujeto no permanece en ese estado estático ya que a lo largo de su existencia proyecta a los “otros” su personalidad que es lo que se ha denominado identidad dinámica.
Es importante señalar que se ha reconocido#(*13) a está sentencia el gran mérito de asumir y enriquecer el trabajo realizado hasta esa fecha por la doctrina y la jurisprudencia en relación con el derecho a la identidad. Recuerda Fernández Sessarego que en la misma se formula una completa definición sobre el derecho a la identidad personal ya que en la misma se señala que “cada sujeto tiene un interés, generalmente considerado como merecedor de tutela jurídica, de ser representado en la vida de relación con su verdadera identidad, tal como ésta es conocida o podría ser conocida en la realidad social, general o particular, con la aplicación de los criterios de la normal diligencia y de la buena fe subjetiva”. Y como consecuencia de este derecho “ tiene interés en que en el exterior no se altere, desnaturalice, ofusque, su propio patrimonio intelectual, político, social, religioso, ideológico, profesional, etc, tal como se había exteriorizado o aparecía, en base a circunstancias concretas y unívocas en el ambiente social”. La Corte italiana fundamentó su fallo en el Artículo 2 de la Constitución de ese país y consideró que por tratarse de una cláusula abierta y en general de tutela del libre y completo desarrollo de la personalidad humana, es idónea para comprender dentro de su ámbito nuevos intereses emergentes de la persona siempre que sean esenciales a la misma.
Es evidente que al tutelar este interés debemos considerar al ser humano en forma integral. Con acierto se ha sostenido que no es posible pretender tutelar a la persona con la misma lógica e instrumentos con que se tutela la propiedad de las cosas. Esta última debe ser sustituida por otra lógica que contemple al individuo integralmente.
Tal vez sea ésta una de las razones por las cuales se tiende a proteger a la persona mediante cláusulas generales y abiertas preferentemente de rango constitucional. Si bien diversos fallos judiciales y trabajos doctrinarios han aceptado que la identidad personal está compuesta por atributos estáticos y dinámicos, no existe unanimidad en la composición de este concepto.
Así, por ejemplo, para Cifuentes la identificación estática no es parte del derecho a la identidad, pues éste se nutre de los aspectos culturales y hasta ideológicos del sujeto. De esta forma y para este autor, el nombre no es un derecho personalísimo.
No compartimos tal criterio, pues a nuestro entender el nombre es un atributo esencial de la identidad del sujeto en la medida que lo identifica en la familia y en la sociedad. Es evidente que la modificación o sustitución del nombre genera efectos de tal entidad en las personas, que es difícil imaginar esa consecuencia sin considerarlo un atributo esencial de su identidad. Así por ejemplo, en un fallo dictado en Argentina por el Juzgado de Familia de Río Gallegos Nº 1# (*14)en autos “G.M. s/Supresión de Apellido” se resolvió autorizar al hijo a suprimir el uso de su apellido paterno y sustituirlo por el de sus abuelos, con quienes había convivido desde su nacimiento hasta la mayoría de edad, en virtud de la indiferencia mostrada por el padre en el ejercicio de su rol paterno y se tuvo en cuenta su derecho a la identidad.
También la Ley No. 18.620 (derecho a la identidad de género) consagró que toda persona tiene derecho al libre desarrollo de su personalidad conforme a su propia identidad de género, con independencia de cuál sea su sexo biológico, genético, anatómico, morfológico, hormonal, de asignación u otro. Desde luego que esta nómina no agota las disposiciones que refieren a este derecho y sólo hemos querido demostrar con esta breve referencia dos cosas: en primer lugar, que desde su sanción nuestro Código Civil ya contenía disposiciones que reconocían el derecho a la identidad y en segundo lugar, que el legislador uruguayo ha continuado reconociéndolo en diversas leyes de enorme actualidad.
En virtud de la importancia que en el caso Gelman vs. Uruguay tuvo el derecho a la identidad, especialmente en lo relacionado con la materia filiatoria, haremos una breve referencia a las disposiciones que actualmente consagran este derecho en esa materia en el CNA y su consonancia ineludible con las normas de estado civil consagradas por nuestro originario Código Civil.
Sin embargo, más adelante el CNA titula a su Artículo 25 como “derecho a la identidad” y se limita a regular en el mismo, aspectos relacionados con la identificación del recién nacido. Una lectura aislada de esta disposición, podría hacer pensar que al disponer sobre el derecho a la identidad nuestro CNA se limitó a esa identificación, pero esta apreciación resultaría errónea por parcial, ya que en los artículos siguientes 26 a 28 se consagra el derecho al nombre del menor y el derecho –deber de todo progenitor, cualquiera fuera su estado civil, de reconocer a sus hijos.
La legislación uruguaya siempre ha regulado en forma separada la filiación matrimonial de la extramatrimonial. Con relación a la filiación matrimonial el CNA en su Artículo 29 sustituyó una serie de disposiciones del Código Civil, consagrando un significativo avance en esa materia, la que por otra parte no experimentaba modificaciones desde la sanción de éste último. El avance se produjo tanto en la presunción de paternidad del marido de la madre en tanto pasó de ser una presunción absoluta especial, a una relativa que tuvo en cuenta la realidad biológica.
En cuanto a la filiación extramatrimonial también el CNA experimentó avances significativos, tanto en los medios voluntarios de emplazamiento (Formas de Reconocimiento de los hijos) como en los involuntarios (Investigación de la filiación), aunque en estos últimos y en forma, que entendemos contraria al derecho a la identidad, se continúa topeando la edad del hijo para investigar tanto su paternidad como su maternidad. Es más, tanta importancia concedió el CNA a la identidad del menor que dispuso en su Artículo 32 que éste una vez reconocido, cuando tiene trece años de edad, puede expresar su voluntad de seguir utilizando los apellidos con los que hasta entonces era identificado.
Estos elementos son los más persistentes y conforman lo que Fernández Sessarego denominó identificación estática.
Esta identificación del sujeto debe corresponderse con la realidad. La falta de dicha correspondencia puede afectar simplemente elementos que en principio no lesionen el estado civil como es el caso de error en la fecha de nacimiento lo que dará lugar a una acción de rectificación de partida.
Como señalamos anteriormente, mucho se habló sobre cómo se cumplía con la sentencia y qué consecuencias producía con relación a la ley de caducidad.
Ahora nosotras analizaremos la parte que refiere específicamente al caso de Juan Gelman y su familia, y concretamente consideraremos aquellas disposiciones referidas al proyecto de vida y al derecho a la identidad.
De acuerdo a lo dispuesto por el Artículo 33 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (en adelante “la Convención”) son competentes para conocer los asuntos relacionados con el cumplimiento de los compromisos contraídos por los Estados Parte en la misma: 1) La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “la Comisión” y 2) La Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “la Corte”).
Posteriormente y en cumplimiento del Artículo 50 de la Convención, la Comisión aprobó el 18 de julio de 2008 el Informe de Fondo No. 32/08, por el que recomendó al Estado Uruguayo#(*17): 1) Llevar adelante una investigación completa e imparcial con el fin de identificar y sancionar a todos los responsables de las violaciones de derechos humanos en ese caso; 2) Adoptar las medidas legislativas y de otra índole para que quede sin efecto la Ley No. 15.848 o Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado; 3)] Crear un mecanismo interno efectivo, con poderes jurídicos vinculantes y autoridad sobre todos los órganos del Estado para supervisar dichas recomendaciones y 4) Otorgar una reparación plena a los familiares, que incluya una indemnización y actos de importancia simbólica que garanticen la no reiteración de los hechos cometidos.
Finalmente la Comisión, el 21 de enero de 2010 presentó de conformidad con los Artículos. 51 y 61 de la Convención una demanda contra nuestro país en relación con el caso Juan Gelman, María Claudia García de Gelman y María Macarena Gelman.
De acuerdo a lo que surge de la propia sentencia, la Comisión solicitó a la Corte que declarara la responsabilidad del Estado Uruguayo por la violación de los siguientes derechos:
Finalmente, la Comisión solicitó a la Corte que ordene al Estado determinadas medidas de reparación.”#(*18)
Reconocimiento del Estado Uruguayo y subsistencia de la controversia
Algunos hechos relatados en la Sentencia con relación a María Claudia García
Con relación a María Claudia García, los hechos que surgen de la sentencia son que; 1) A los diecinueve años de edad, estando casada con Marcelo Gelman (hijo del escritor Juan Gelman) y embarazada de siete meses, fue detenida el 24 de agosto de 1976, junto a su esposo por “comandos militares uruguayos y argentinos”
Con relación al destino de María Claudia García, la sentencia recoge dos versiones: 1) que fue trasladada a una base clandestina militar, donde fue ejecutada y sus restos enterrados y 2) que fue entregada a las fuerzas de seguridad argentinas de “Automotores Orletti”, que se trasladaron a Montevideo para transportarla a la Argentina en lancha, desde el puerto de Carmelo, habiéndole dado muerte en el país vecino.
Algunos hechos relatados en la Sentencia con referencia María Macarena Gelman
De acuerdo a la Sentencia en estudio, 1°)la hija de María Claudia García (María Macarena) una vez separada de su madre habría sido encontrada en la puerta de la casa del matrimonio Tauriño-Vivian. Así surge de la sentencia que “el 14 de enero de 1977 su hija habría sido colocada en un canasto y dejada en la puerta de la casa de la familia del policía uruguayo Ángel Tauriño..” #(*19)
4°) En enero del 2000, Juan Gelman le pidió al Obispo de San José Monseñor Galimberti su intermediación, por lo que éste último se contactó con la esposa de Tauriño ( a esa fecha fallecido), quien finalmente le comunicó la verdad de como había llegado a la familia, a quien aparecía como su hija (María Macarena Gelman). 5°) También según la citada Sentencia, Juan Gelman y su nieta se encontraron por primera vez el 31 de marzo de 2000 y en esa oportunidad la joven se enteró de los hechos que rodearon la desaparición de sus padres biológicos.
Reparaciones Apoyándose en tales hechos la Corte realizó un exhaustivo estudio de los mismos lo que determinó un pronunciamiento condenando al Estado Uruguayo a una serie de reparaciones en base a lo dispuesto en el Artículo 63.1 de la Convención. Basándose en la norma citada la Corte indicó que toda violación de una obligación internacional que haya producido un daño comporta el deber de repararlo adecuadamente. Mencionó expresamente: “Este Tribunal ha establecido que las reparaciones deben tener un nexo causal con los hechos del caso, las violaciones declaradas, los daños acreditados, así como con las medidas solicitadas para reparar los daños respectivos. Por lo tanto, la Corte deberá observar dicha concurrencia para pronunciarse debidamente y conforme a derecho .”# (*20)(Numeral 247 de la Sentencia)
En cuanto a los daños la Corte calificó los daños en materiales e inmateriales.
Cabe destacar que si bien el Sr. Juan Gelman fue considerado víctima, el mismo pidió ser excluido como beneficiario de indemnizaciones compensatorias. En atención al objeto de este trabajo analizaremos en que medida el daño al proyecto de vida y al derecho a la identidad han sido considerados en la referida sentencia.
Proyecto de Vida En varios numerales de la Sentencia aparece referido el término “Proyecto de vida”. Sin embargo cabe analizar si el concepto de proyecto de vida que vimos anteriormente en este trabajo coincide con el tenido en cuenta en el pronunciamiento de la Corte.
Por lo tanto puede aceptarse que el concepto de proyecto de vida referido por Fernández Sessarego y al que hicimos amplia referencia al principio, no fue estrictamente tomado por la Corte, la que consideró particularmente relevante “…el cambio en las condiciones de vida y las restantes consecuencias de orden inmaterial o no pecuniario sufridas por María Macarena Gelman.” Se extrae de los hechos relatados en la sentencia que la gravedad de lo ocurrido, originó a María Macarena Gelman un daño, que vislumbramos como de mayor entidad que el producido al proyecto de vida de una persona, ya que según el dictamen pericial le impiden retomar un proyecto para su futuro.
Extraemos de lo relatado en la sentencia la enormidad de lo ocurrido. Nos preguntamos: Como es posible idear un proyecto, ajeno a la búsqueda de su propio origen y las circunstancias de la desaparición de su madre?. En realidad no se conoce ni surge de la sentencia cual era su proyecto de vida a edad tan joven ;se desprende de sus expresiones que, lo que le ocurrió fue un cambio tan sustancial que operó como una ola gigantesca en su existencia, destruyéndola, quitándole su identidad, la condujo a la búsqueda de los restos de lo que fue su primera cuna.
Para estudiar su importancia analizaremos algunos tramos de la sentencia que refieren al mismo.
De acuerdo a lo que surge del fallo María Macarena Gelman nació en cautiverio, fue sustraída a su madre y entregada ilegítimamente a otra familia, conociendo su verdadera identidad antes de cumplir veinticuatro años de edad.
En la Sentencia se reconoce que la situación afectó el derecho a la identidad de la joven Gelman , también se expresa que en la Convención no se ha contemplado expresamente dicho derecho y que es posible determinarlo en base a lo dispuesto por el art. 8 de la Convención de los Derechos del Niño.
De esta forma en dicho fallo se señaló: “…la referida situación afectó lo que se ha denominado el derecho a la identidad, que si bien no se encuentra expresamente contemplado en la Convención, en las circunstancias del presente caso es posible determinarlo sobre la base de lo dispuesto por el artículo 8 de la Convención sobre los Derechos del Niño, que establece que tal derecho comprende, entre otros, el derecho a la nacionalidad, al nombre y a las relaciones de familia..”
Coincidimos en cuanto que la Convención no regula este derecho en forma explicita y recordamos lo expresado con anterioridad, en cuanto a que a nuestro entender el derecho a la identidad también se estructura en base al Art. 7.1 de la Convención de los Derechos del Niño. En lo referido a la identidad la Corte declaró:”.. El Estado es responsable por la supresión y sustitución de identidad de María Macarena Gelman García, ocurrida desde su nacimiento hasta que se determinó su verdadera identidad y expresada como una forma de desaparición forzada, por lo cual, en ese período, violó sus derechos al reconocimiento de la personalidad jurídica, a la vida, a la integridad personal, a la libertad personal, a la familia, al nombre, a los derechos de los niños y niñas y a la nacionalidad, reconocidos en los Artículos 3, 4.1, 5.1, 7.1, 17, 18, 19 y 20.3, en relación con el Artículo 1.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y con los artículos I y XI de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, en los términos de los párrafos 106 a 132 y 137 de la Sentencia…”
Si bien la Corte no se refirió expresamente ni a la identidad estática ni a la dinámica surge del conjunto de sus disposiciones que ello ha sido tomado en cuenta.
Así refiere a elementos propios de la identidad estática en tanto se mencionan origen, nombre y nacionalidad.
Con relación al derecho al nombre coincidimos con la Corte en que constituye un elemento básico e indispensable de la identidad de cada persona, sin el cual no puede ser reconocida por la sociedad ni registrada ante el Estado.
Es decir que la Corte tuvo en cuenta no solamente la identidad individual de la joven, sino su identidad familiar y social lesionadas por un proceder ilegal que la sustrajo de su familia propia impidiéndole el libre ejercicio de la identidad que hubiese tenido de haber permanecido siempre en su familia originaria. Como vemos, la agresión a la identidad ya sea en su faz estática como dinámica es susceptible de protección jurídica y como tal ser objeto de condena por daños.
En el caso Gelman adquieren total actualidad las palabras de De Cupis en el sentido de que la verdad por ser la verdad, no puede ser eliminada.
Por nuestra parte entendemos que el derecho es la linterna que alumbra el pasaje del hombre de la oscuridad a la luz.
(*11) Messineo, Francesco, Manual de Derecho Civil y Comercial, Tomo II
De Cuppis, I Diritti de la Personalitá, citado por Fernández Sessarego, Carlos en Derecho a la Identidad Personal…Obra Citada
(*23) Numeral 119 de la Sentencia (*24) Numeral 119 de la Sentencia
(*25) Numeral 104 de la Sentencia (*26) Numeral 294 de la Sentencia