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Timestamp: 2019-08-25 01:30:22
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REAJUSTE DEL INGRESO MÍNIMO MENSUAL. Primer trámite constitucional.
INTERVENCIÓN : Alejandro Miguel Sule Fernandez
Sesión 40ª, en miércoles 20 de junio de 2007
(Especial, de 14.37 a 18.34 horas)
Presidencia de los señores Walker Prieto, don Patricio, y Meza Moncada, don Fernando.
-	Acuerdos de los comités	7
-	Reajuste del ingreso mínimo mensual. Primer trámite constitucional	7
1.	Certificado de las Comisiones Unidas de Hacienda y de Trabajo y Seguridad Social recaído en el proyecto, iniciado en mensaje y con urgencia de “discusión inmediata”, que reajusta el monto del ingreso mínimo mensual. (boletín N° 5148-05)	27
-	Oficio de la Comisión de Relaciones Exteriores, Asuntos Interparlamentarios e integración Latinoamericana por el cual informa que acordó reinstalar el Grupo Interparlamentario Chileno-Kuwaití, para que los señores diputados que lo deseen puedan inscribirse en la Secretaría de la Comisión.
-Asistieron, además, los ministros del Interior , señor Belisario Velasco; de Hacienda , señor Andrés Velasco; del Trabajo y Previsión Social, señor Osvaldo Andrade; de Transporte y Telecomunicaciones, señor René Cortazar, y de la Secretaría General de la Presidencia, señor José Antonio Viera-Gallo.
-Concurrieron, también, los senadores señores Víctor Pérez y Hosaín Sabag.
-Diputada y diputados en misión oficial: Señora Marisol Turres Figueroa; señores Gabriel Ascencio Mansilla, Pedro Álvarez-Salamanca, Pablo Lorenzini Basso y Roberto Delmastro Naso.-
-Se abrió la sesión a las 14.37 horas.
El acta de la sesión 35ª se declara aprobada.
El acta de la sesión 36ª queda a disposición de las señoras diputadas y de los señores diputados.
Reunidos los Comités parlamentarios, adoptaron los siguientes acuerdos:
Primero, autorizar el funcionamiento de las Comisiones Unidas de Hacienda y Educación, a fin de analizar el proyecto sobre los codocentes; y,
Segundo, suspender esta sesión -citada para tratar el proyecto que reajusta el monto del ingreso mínimo mensual- después del informe hasta las 17.00 horas, a extenderla hasta las 18.30 horas.
Tercero, la sesión especial convocada para analizar los resultados de la encuesta Casen 2006, se extenderá de 18.45 a 20.15 horas.
Hago presente a la Sala que sólo pueden funcionar en forma simultánea con la Sala las Comisiones que deban conocer proyectos de ley con urgencia calificada de “suma” o de “discusión inmediata”.
Se ha citado a esta sesión especial para tratar, en primer trámite constitucional, el proyecto de ley, originado en mensaje, con urgencia calificada de “discusión inmediata”, que reajusta el ingreso mínimo mensual.
Diputado informante de las Comisiones Unidas de Hacienda y de Trabajo y Seguridad Social es el señor Ortiz.
-Mensaje, boletín Nº 5148-05, sesión 38ª, en 19 de junio de 2007. Documentos de la Cuenta Nº 3.
-Certificado de las comisiones unidas de Hacienda y de Trabajo y Previsión Social, boletín 5148-05. Documentos de la Cuenta Nº 1 de este boletín de sesiones.
Pido la palabra para plantear un asunto de Reglamento.
Señor Presidente , le pido que tenga la gentileza de solicitar a los ministros de Hacienda y del Trabajo y Previsión Social que ingresen a la Sala. El proyecto es muy importante, pero corre un alto riesgo de ser rechazado, por lo cual queremos hacerles algunas consultas, a fin de evitar que ello ocurra.
Ya les pedí que ingresaran a la Sala, señor diputado . Espero que lleguen mientras el diputado señor Ortiz rinde verbalmente el informe.
Señor Presidente , en representación de las Comisiones Unidas de Hacienda y de Trabajo, paso a informar sobre el proyecto de ley, originado en mensaje, que reajusta el monto del ingreso mínimo mensual.
El proyecto ingresó a la Cámara de Diputados a las 13.10 horas de ayer.
Durante su trámite en las Comisiones Unidas, intervinieron los ministros de Hacienda , señor Andrés Velasco , del Trabajo y Previsión Social, señor Osvaldo Andrade , y el director de Presupuestos , señor Alberto Arenas .
Como presidente de las Comisiones Unidas, tuve que rechazar una indicación que era inadmisible, decisión ratificada por todos los señores diputados y señoras diputadas presentes.
Posteriormente, votamos la idea de legislar, la cual fue aprobada por siete votos a favor, cuatro en contra y una abstención.
El Ejecutivo presentó una indicación sustitutiva del siguiente tenor:
“1) Para sustituir el inciso primero, por el siguiente: “Elévase, a contar del 1 de julio de 2007, de $ 135.000 a $ 143.500 el monto del ingreso mínimo mensual para los trabajadores mayores de 18 años de edad y hasta de 65 años de edad”.
2) Para incorporar un inciso segundo, nuevo, pasando los actuales incisos tercero y cuarto a ser quinto y sexto, del siguiente tenor:
“Si la variación porcentual del Producto Interno Bruto (PIB) acumulado entre el cuarto trimestre del 2006 y el tercer trimestre del 2007, en comparación al PIB acumulado entre el cuarto trimestre del 2005 y el tercer trimestre del 2006 fuere igual o superior a un 5,8 por ciento, el monto del ingreso mínimo mensual establecido en el inciso anterior se elevará, a partir del 1 de enero de 2008, a $ 144.500. Si la referida variación porcentual fuere igual o superior a 6,2 por ciento, el monto del ingreso mínimo mensual establecido en el inciso anterior se elevará, a partir del 1 de enero de 2008, a $ 145.000.
Para el cálculo anterior, se considerarán las cifras del PIB a precios constantes informadas trimestralmente en las cuentas nacionales del Banco Central de Chile, expresadas en pesos del año 2003”.
3) Para incorporar el siguiente artículo 2°, nuevo:
“Artículo 2°.- Dentro de los 12 meses siguientes a la publicación de la presente ley, los trabajadores perceptores del ingreso mínimo mensual, tendrán derecho a un curso de capacitación laboral. Los desembolsos que demande la referida actividad de capacitación podrán ser compensados por las empresas con las obligaciones tributarias que las afecten de conformidad a lo establecido en los artículos 35 y siguientes de la ley N° 19.518. Con todo, respecto de las empresas que no puedan impetrar la franquicia tributaria precedentemente aludida, el curso a que se refiere este artículo podrá financiarse con cargo al Fondo Nacional de Capacitación administrado por el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo. Un decreto supremo expedido por el Ministerio del Trabajo, suscrito, además por el Ministro de Hacienda regulará todas las condiciones necesarias para el otorgamiento del beneficio a que se refiere este artículo”.
Cuando el ministro de Hacienda dio a conocer el monto del ingreso mínimo mensual, de 143.500 pesos, dijo que los 8.500 pesos de aumento representaban un 6,3 por ciento del vigente al 30 de junio del año en curso.
En cuanto al tema de la capacitación y para ser objetivo, quiero dar a conocer a la Sala que fue planteado por el diputado señor Carlos Montes y tuvo el apoyo de los diputados presentes.
Asimismo, cuando se hizo el análisis del artículo 2°, nuevo, el ministro del Trabajo precisó que iba a hacer especial hincapié en que el decreto correspondiente se dictara oportunamente y que los fondos necesarios estuvieran disponibles para los trabajadores de aquellas empresas que no pudieran impetrar la franquicia tributaria.
La indicación sustitutiva está firmada por la Presidenta de la República , señora Michelle Bachelet , por el ministro de Hacienda , señor Andrés Velasco , y por el ministro del Trabajo y Previsión Social, señor Osvaldo Andrade .
Puesto en votación el artículo 1º con la indicación del Ejecutivo fue aprobado por 9 votos a favor y 4 en contra.
Puesto en votación el artículo 2º, nuevo, se aprobó por la unanimidad de los diputados presentes.
Se adjunta un informe financiero sustitutivo actualizado al día de hoy, que señala el costo del aumento del ingreso mínimo y el gasto que el fiscal que irroga el curso de capacitación durante 2007.
Tiene la palabra el diputado señor Sergio Aguiló para plantear un asunto reglamentario.
Señor Presidente , el proyecto de ley que reajusta el ingreso mínimo está calificado de discusión inmediata, por lo que hoy debemos aprobarlo o rechazarlo.
En este momento, de acuerdo a lo que se visualizó en las Comisiones Unidas de Hacienda y de Trabajo, existe el claro riesgo de que esta iniciativa sea rechazada. Por ejemplo, en mi bancada, de quince diputados, diez votarían en contra; en la Democracia Cristiana sucede algo parecido.
Por lo tanto, señor Presidente , por su intermedio, solicito al ministro del Trabajo que retire la calificación de discusión inmediata al proyecto, y que sea repuesta en la sesión de mañana, porque nos falta muy poco para alcanzar un acuerdo. De lo contrario, podemos lamentar una segunda situación como la que se produjo en el Senado. Quiero evitar eso.
Señor Presidente , pido que cite a reunión de Comités.
Para iniciar el debate del proyecto de ley que reajusta el monto del ingreso mínimo mensual, tiene la palabra el honorable diputado Sergio Aguiló.
Señor Presidente , más de alguien podría pensar que por ser el ingreso mínimo una materia que, año tras año, debe ser debatida y, eventualmente, aprobada por el Congreso Nacional no es más que un rito sin mayor relevancia.
Estamos debatiendo y deberemos pronunciarnos sobre el aumento del ingreso mínimo, después de los acontecimientos ocurridos en la provincia de Arauco, donde, por pelear el derecho a un mejor salario, desafortunadamente, por primera vez desde que se recuperó la democracia, murió un trabajador.
Al respecto, quiero hacer mía una reflexión que aparece en la editorial del último número de la revista Mensaje.
Algunos de los párrafos de esa editorial de la revista Mensaje dicen lo siguiente: “A comienzos de mayo, en el marco de una negociación salarial en Arauco, murió un obrero forestal en un violento incidente entre trabajadores y la policía. Esto representa un contraste con los mejores estándares de desarrollo que está alcanzando nuestro país y las cifras macroeconómicas que reflejan una bonanza pocas veces vista. La trágica muerte de este trabajador demuestra que existen graves problemas sociales, laborales y legales aún no resueltos.
En Chile persisten ámbitos en los que es urgente un mayor compromiso con la justicia social y la convivencia entre los chilenos.”
Más adelante, señala: “Después de 45 días de negociaciones -5 días después de la muerte del obrero Rodrigo Cisternas - se acogieron 21 de los 23 puntos en cuestión, incluyendo aumentos de 12 por ciento para las remuneraciones más altas y 52 por ciento para las remuneraciones más bajas.”
Repito -ya que estamos debatiendo un proyecto en el que se nos propone un aumento de menos de 6 por ciento-, 12 por ciento para las remuneraciones más altas y 52 por ciento para las remuneraciones más bajas.
No tengo ninguna duda -entre otras cosas, porque lo pudimos comprobar por los medios de comunicación y por la visita de los trabajadores a la Comisión de Derechos Humanos- de que la argumentación de la empresa para haber negado ese justo aumento salarial a los trabajadores fue muy parecida a los análisis catastrofistas que hoy nos dicen que si el salario mínimo se aumenta en dos mil pesos más a lo propuesto, la economía se puede ir al suelo. No tengo ninguna duda de que la empresa Forestal Arauco les decía a sus trabajadores que si insistían en la petición de aumentos salariales de la manera en que lo estaban haciendo, habría un tremendo desempleo.
Quiero repetir las cifras, por si alguna señora diputada o algún señor diputado no las escuchó: finalmente, en esa empresa, después de la muerte del obrero Rodrigo Cisternas , aumentaron 12 por ciento los salarios más altos y 52 por ciento los más bajos.
Por otra parte, la revista Mensaje señala: “A los legisladores -es decir, a nosotros- les corresponde observar con detención lo ocurrido en Arauco y estudiar reformas que otorguen mayores grados de justicia, y más rápida y eficaz resolución a las negociaciones laborales. Las leyes vigentes no permiten en la práctica la negociación interempresas ni por áreas de producción, de tal manera que muchas veces los trabajadores están impedidos de negociar directamente con la empresa que origina la actividad productiva.”
Quiero decir a los señores diputados y señoras diputadas que los trabajadores a los que alude la revista Mensaje estaban organizados en sindicatos, en una federación. No obstante, tuvieron estos tremendos y dramáticos resultados, como la pérdida de la vida de uno de los trabajadores, antes de obtener la mejoría salarial que tan justamente pedían.
El proyecto en análisis se refiere a otros trabajadores, a otra gente, que a pesar de que tiene derecho a sindicarse, de acuerdo con la Constitución Política de la República, no puede ejercer ese derecho por las prácticas antisindicales sistemáticas, tantas veces denunciadas y tantas veces corroboradas por sendas Comisiones Investigadoras de esta propia Corporación.
En Chile, apenas negocia el 8 por ciento de los trabajadores. ¡Cómo no va a ser importante el ingreso mínimo!
En Chile, 92 por ciento de los trabajadores no puede negociar colectivamente, a pesar de que este derecho está consagrado en el N° 19 del artículo 19 de la Carta Fundamental. Un derecho que, desde el punto de vista cronológico de nuestra Carta Fundamental, antecede al derecho de propiedad.
Siempre me he preguntado si estuviera tan en entredicho el derecho de propiedad en nuestro país como lo está el derecho a la organización sindical, con qué apuro, unos y otros, no sólo los parlamentarios de la Oposición sino que también los de la Concertación, estaríamos abrumados, apurados y urgidos por hacer prevalecer los principios y preceptos constitucionales.
Repito, apenas el 8 por ciento de los trabajadores chilenos negocia colectivamente. Todo el resto tiene apenas, de manera individual, la suerte de que se le entregue un salario en su empresa.
Entonces, es imprescindible que haya una ley sobre ingreso mínimo que recoja este principio esencial de que si la economía crece, crezca para todos.
Termina la editorial de la revista Mensaje con la siguiente afirmación: El prolongado conflicto laboral de Arauco, con la trágica muerte de un trabajador forestal, debe remecernos a todos. Tiene que motivar reacciones decididas y un debate serio entre los legisladores, cuyo deber es asegurar condiciones de vida dignas para los más desposeídos.
Por su parte, los empresarios involucrados evaluar con honestidad en qué medida están cumpliendo con su ineludible responsabilidad social. No podemos renunciar a la legítima aspiración de que el desarrollo sea alcanzado en beneficio de todos los chilenos.
¡Qué palabras más sabias! No dichas por algún parlamentario díscolo, ni por un dirigente marxista-leninista o comunista, sino que por la revista Mensaje, órgano de la Iglesia Católica, que para quienes somos cristianos es muy importante, y creo que para los laicos, librepensadores o no creyentes, tiene el prestigio de ser una voz que se levantó en momentos muy difíciles en nuestra patria, en la defensa de los valores más caros del ser humano.
Por eso, no es razonable la argumentación que nos ha dado el ministro de Hacienda . No es creíble que la economía se va a derrumbar si se aumenta el ingreso mínimo en dos mil pesos más a lo ofrecido; no es pensable que no haya un ejercicio mínimamente flexible para comprender los argumentos de la Central Unitaria de Trabajadores; no es entendible que el ministro de Hacienda , que sabe mucho de ecuaciones, pero parece que poco de la vida, de las ecuaciones más importantes, que no son las aritméticas y matemáticas, sino que las que hay que hacer en una sociedad para que se integre, se cohesione y pueda sentir que el país es de todos, insista porfiadamente y no escuche los argumentos que tanto desde la Concertación como desde la Alianza por Chile se han planteado a favor de que se aumente razonablemente el ingreso mínimo.
Por esas razones, por la inflexibilidad, por la falta de disposición a escuchar argumentos tan sabios como el que acabo de dar a conocer, votaré que no.
Tiene la palabra la diputada señora Ximena Vidal.
Señor Presidente , la educación y la capacitación son las herramientas fundamentales para obtener mejores oportunidades en la vida.
Digo esto en el contexto de la discusión del proyecto que reajusta el ingreso mínimo, porque su artículo 2° permite a los trabajadores contar con un curso de capacitación laboral.
No reconocer que ésta es una medida que suma, habla muy mal de las conductas humanas, específicamente de las políticas.
Digo esto a raíz de los argumentos, ampliamente compartidos, que he escuchado a algunos diputados durante esta discusión para llegar a acuerdo en la fijación de un salario mínimo más justo.
Si bien sabemos que la distribución del ingreso es injusta y que nuestro compromiso político, el sentido más profundo que nos tiene trabajando en este escenario, es justamente desatar los nudos de la injusticia social que no nos permite crecer sin vergüenza, también sabemos que ese sentido tan profundo del que hablo de igual manera mueve a la Presidenta de la República y a los ministros que la acompañan para representar de la mejor manera los intereses de todos los ciudadanos del país, en especial de los más vulnerables, en este caso, de los trabajadores.
Por eso, hemos estado conversando para mejorar la propuesta del ingreso mínimo que llegó al Congreso Nacional.
Políticamente hablando, la primera responsabilidad es votar el proyecto. Históricamente lo hemos hecho así. Es importante que los trabajadores cuenten con ese aumento a partir de julio. Nunca ha sido ni será fácil llegar a acuerdo cuando es tan grande la brecha salarial.
El esfuerzo del Gobierno para llegar a un acuerdo sobre el aumento del ingreso mínimo tiene que ver con el compromiso político serio de la Presidente Bachelet con los trabajadores y con el crecimiento económico y social del país en el sentido de lograr el equilibrio justo.
Así como podemos hablar de las presiones del Banco Central en cuanto a subir las tasas de interés si se incrementa el salario mínimo, también podemos referirnos a las presiones ejercidas por la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, si el aumento no responde a sus expectativas. En definitiva, podemos hablar de presiones por aquí y de presiones por allá.
A mi juicio, no estamos para asumir las presiones de unos y otros, sino para legislar de acuerdo con las herramientas reales con las que contamos, a fin de mejorar el salario mínimo de los trabajadores.
Aunque no estemos contentos por la brecha salarial que persiste, no podemos negar que el tema del crecimiento sostenido que necesitamos para nuestro desarrollo integral no pasa sólo por el aumento del ingreso mínimo.
No quiero que se confundan intereses políticos partidarios con los de grupos de intereses internos de las bancadas, respecto del interés político, social y económico de lo que estamos discutiendo. Las únicas presiones que debemos aceptar son las de la ciudadanía organizada, como la de los representantes de la CUT. En este caso, son importantísimas.
Por tal motivo, no aceptamos la primera propuesta del Ejecutivo en las Comisiones Unidas de Hacienda y de Trabajo y Seguridad Social. También escuchamos los argumentos serios de la CUT.
Ahora, después de las conversaciones y mirando el escenario real, se ha propuesto que el ingreso mínimo de 135 mil pesos se incremente en 10 mil pesos, es decir, quedaría en 145 mil pesos, diferidos.
Esta cifra se logra si la variación porcentual del producto interno bruto (PIB) acumulado entre el cuarto trimestre de 2006 y el tercer trimestre de 2007 en comparación con el PIB acumulado entre el cuarto trimestre de 2005 y el tercer trimestre de 2006 fuere igual o superior al 6,3 por ciento. Éste es el mismo porcentaje que se acordó en 2005.
Históricamente, si revisamos las cifras, este reajuste del 6,3 por ciento es positivo.
Por otro lado, echar la casa por la ventana porque nuestra economía está en crecimiento, como he escuchado reiteradamente en diferentes argumentaciones de mis colegas, no es responsable, sobre todo porque nuestra principal obligación es contar con políticas públicas efectivas y eficaces, coherentes con los resultados económicos y sociales a los que queremos llegar. Es claro que no nos podemos sentir bien mientras persista esta injusta distribución del ingreso en Chile.
Estamos trabajando con fuerza en ese sentido y sin dejarnos engañar por la supuesta necesidad de llegar a montos a los que no podríamos responder adecuadamente. Sería maravilloso aumentar el salario mínimo a 180 ó 200 mil pesos, pero si se revisan las diferencias salariales, esas cifras no son justas. Por eso, debemos llegar a una respuesta positiva para los trabajadores.
El trabajo y esfuerzo del Poder Legislativo, por un lado, y de los ministros, por el otro, para arribar a una propuesta distinta, ha sido intenso.
Sabemos que la disminución del empleo, que la baja de la producción y el ingreso mínimo son factores económicos importantes. Pero tampoco debemos crear una campaña del terror que nos deje con las manos atadas en esta lucha constante por mejorar la equidad social.
Por lo expuesto, anuncio mi voto favorable a esta nueva propuesta, de acuerdo con la responsabilidad política que me caracteriza y con la que he actuado constantemente respecto de los proyectos sometidos a nuestra consideración.
Señor Presidente , una vez más, como todos los años, nos encontramos debatiendo el proyecto de ley que reajusta el monto del ingreso mínimo mensual.
A todos nos gustaría que los trabajadores ganaran lo que más se pudiera. Si se capacitan, rinden y están contentos, bien les va a ellos y a la empresa.
Hace algunos días, cuando se otorgó por octava vez el Premio Carlos Vial Espantoso año 2007 a la empresa más destacada por sus relaciones con los trabajadores, sus ejecutivos decían que ellos ganaban gracias a los trabajadores y éstos gracias a ellos.
El problema es que hay que mirar no sólo a las grandes empresas. Estoy pensando en las pequeñas y medianas empresas, pymes, que trabajan con un margen de utilidad muy pequeño y que aportan el 82 por ciento del empleo.
Es evidente que si una empresa capacita a un trabajador y no le paga lo que corresponde, lo más probable es que se vaya a otra empresa.
Sin embargo, muchas veces se juega con el superávit, suponiendo que va a ser permanente, en circunstancias de que -lo conversábamos con el diputado René Aedo- se debe al aumento del precio del cobre.
No olvidemos que el crecimiento de nuestro país el año pasado fue de 4,2 por ciento, con una inflación inferior al 3 por ciento.
Hubiese querido que a las empresas se les dieran estímulos tributarios, no sólo para contratar a discapacitados, según se dijo en la discusión del proyecto que tratamos en la mañana, sino también para que tuvieran más trabajadores.
¿Cuál es el problema? A medida que se avanza en el tiempo, se van desarrollando nuevas tecnologías que suplen la mano de obra por máquinas.
La máquina no se cansa ni necesita luz, alimentación e infraestructura anexa para trabajar. Además, es difícil que falle o se equivoque. Pero, desgraciadamente, su uso trae como consecuencia que cada año quedan más personas sin trabajo, en especial aquellas que no tienen especialización.
Por lo demás, la capacitación también se está dando a nivel de los profesionales.
En Chile, hay siete profesionales por cada técnico. En Europa, la relación es de siete técnicos por cada profesional.
Precisamente, gran cantidad de profesionales se encuentran sin trabajo porque no tienen una especialidad. Y esto que se da en el nivel profesional, se da también con los trabajadores sin especialización.
Hay empresas cuyos trabajadores llevan diez, doce, quince años. La que ganó el premio Carlos Vial Espantoso , el año pasado, entregó una capacitación de 136 horas por trabajador, en circunstancias de que el promedio nacional es inferior a 90 horas al año.
Por eso, debo confesar que mi primera tendencia habría sido de votar en contra el proyecto con el fin de conseguir más para los trabajadores. Pero no tenemos la alternativa de establecer algo mejor. Es esto o nada.
Soy un convencido de que si las empresas capacitan a sus trabajadores, lo que les da un plus, y no les pagan lo que corresponde, van a emigrar. Es decir, tendrán la obligación de mejorar las remuneraciones.
Voy a votar a favor del proyecto, aun cuando advierto los problemas que puede tener la pequeña y mediana empresa con el monto que se propone.
Señor Presidente , año a año se discute el proyecto que reajusta el ingreso mínimo mensual. Pero la verdad es que todos sabemos que el monto que se aprueba es referencial. Nadie puede ganar menos.
¿Cuál es el verdadero problema? Muchas grandes empresas, en especial las que trabajan en la industria del retail, les pagan a sus trabajadores el ingreso mínimo, sin perjuicio de las comisiones. ¿No tienen capacidad para pagar más a sus obreros?
Todos los que tenemos la suerte de dar trabajo, sabemos que la plata no se gana a costa de los trabajadores. Se gana con los trabajadores.
En consecuencia, una familia, en la que sólo uno de sus miembros trabaja, ¿puede vivir con 143.000 pesos al mes? No se trata de discutir si las empresas van a quebrar, si va a haber cesantía, en fin.
Además, no le tengamos miedo a la cesantía. En mi zona, con plantaciones de arándanos, frambuesas, etcétera, en este minuto falta mano de obra. Y esto es bueno, porque tal circunstancia ha hecho subir los salarios. La gente ha comenzado a negociar sus sueldos y los empresarios saben que tienen que hacerlo con sus trabajadores.
El problema es que muchos abusan y dicen que están pagando lo que la ley establece. No tienen conciencia empresarial.
Si leemos los discursos de años anteriores sobre la materia, garantizo que en ellos se dijo lo mismo que estamos expresando hoy. Puedo dar ejemplos. El salario mínimo va a subir en 8.000 pesos y el pan, en pocos días, en 100 pesos. O sea, el trabajador, va a comprar 10 kilos más de pan al mes. Ésta es la realidad.
Si alguien tiene que llevar sus niños al colegio, le piden una cuota de 100, 200, 300 pesos al día. Va disminuyendo su salario, porque no olvidemos que un zorzal, de uva en uva, se comió una viña.
Seamos honestos. Sin duda, estamos en una encrucijada. ¿Qué pasaría si votáramos en contra? Los trabajadores quedarían con los mismos 135.000 pesos. Para ellos, ¿8.000 pesos más al mes es mucha plata o poca plata? Esa es la disyuntiva.
Si no hubo capacidad de los ministros para negociar esa cifra y el proyecto se rechazara, dejaríamos a los trabajadores sin ese pequeño aumento. Habría que esperar un año más para que se enviara otra iniciativa sobre la materia.
No pronunciemos discursos ni nos echemos la culpa unos a otros. ¡En eso estamos empantanados!
Si alguien anuncia que va a votar en contra porque no le han dado la razón para subir el salario mínimo a 150 mil pesos mensuales, en cierto modo está dejando a la gente sin este pequeño aumento. Entonces, tengamos conciencia de esto.
Tan poco importa la discusión del reajuste del ingreso mínimo, que favorece a miles de trabajadores chilenos, que en la Sala no hay ni un solo ministro para que sostenga la posición del Ejecutivo.
¡No me vengan a decir que si el monto se aumenta el ingreso mínimo en 2.000 pesos más al mes, la inflación va a ser caballa y no se sabrá qué hacer! Digamos la verdad. Hay presiones para que no se suba. ¿Del Banco Central? No importa; da lo mismo.
Quise intervenir porque la disyuntiva es dejar a los trabajadores sin los 8.000 pesos o darles los 8.000 pesos. ¿Cuál sería la esperanza? Que de nuevo la Cámara de Diputados sea un buzón y se negocie en el Senado, como ha ocurrido con todos los proyectos importantes. Como recordarán los colegas, la vez pasada aquí no aflojaron ni diez centavos, pero en el Senado se aumentó el monto del salario mínimo.
Entonces, se han perdido los roles. El Senado es cámara revisora. Por lo tanto, de manera normal, no es allí donde se inicia la tramitación de las iniciativas de ley.
La Cámara está quedando muy mal ante la opinión pública y, lo que es peor, los ministros acostumbran hacer lo que quieran en esta Corporación porque saben que las verdaderas negociaciones tienen lugar en la Cámara Alta. Ésa es la verdad.
Es tan cierto lo que afirmo, que no se encuentra presente ningún ministro . Por lo tanto, la única explicación para no dar la cara y defender su posición respecto del “tremendo” aumento que se pide sería que no les interesa el reajuste del ingreso mínimo. ¡No sé! ¡Que ellos lo digan, porque no tengo una bola de cristal para adivinar su manera de pensar!
Pensé que haría un tremendo bien al votar en contra o abstenerme. Sin embargo, como no existe alternativa, sería irresponsable proceder de esa manera, porque los trabajadores deberían esperar un año más para contar con ese pequeño aumento en sus ingresos.
No somos envidiosos. Por lo tanto, si el Senado logra incrementar el monto del ingreso mínimo, cuando la iniciativa vuelva a la Cámara, aprobaremos sus modificaciones, porque es lo justo.
Por lo tanto, ante la inexistencia de un incremento mayor en el monto del ingreso mínimo, me voy a ver en la obligación de votar a favor del proyecto para no dejar a los trabajadores sin ese reajuste.
Tiene la palabra el diputado señor Tucapel Jiménez.
Señor Presidente , en verdad, el diputado René Manuel García interpretó el sentir de varios diputados, entre los que me incluyo, al plantear la disyuntiva en que se encuentra, que compartimos. Ésa es la verdad. El colega tiene la razón en la mayor parte de lo que afirmó.
Pero no es menos cierto que hace algunas semanas tuvimos acceso a la encuesta Casen, que, entre otras cosas, demostró que la políticas sociales de los gobiernos de la Concertación han impactado en forma positiva, sobre todo en la disminución de la pobreza y la indigencia. A este respecto, cabe recordar que cuando la Concertación recibió el gobierno existían 5 millones de pobres.
Por lo tanto, debe llenarnos de orgullo el avance en el combate de la pobreza y la indigencia.
Se debe continuar trabajando en un aspecto que, a mi juicio, es el más importante en este momento, que dice relación con enfrentar la variable de la distribución del ingreso y la desigualdad que ella conlleva. En ese aspecto, entra a jugar un rol importantísimo el reajuste del sueldo mínimo. Por lo tanto, debemos ser capaces de avanzar hacia el logro de un sueldo mínimo que cubra las necesidades básicas de trabajadores y trabajadoras y permita disminuir de manera significativa la brutal desigualdad existente en el país.
Los actuales indicadores económicos y las predicciones futuras señalan que el país está en condiciones de hacer el esfuerzo para acortar, de manera gradual esa tremenda brecha en los ingresos de las personas y su consecuente desigualdad. En caso contrario, con justa razón existirán mayores movimientos sociales y, por qué no decirlo, costos políticos.
Pero, sobre todo, existe una tremenda deuda social con los más necesitados del país. Sobre el particular, deseo destacar que en una encuesta aparecida recientemente en un medio de prensa se señala que la diferencia entre el sueldo de un gerente y el de un trabajador es de trece veces. En un país como Suecia, esa diferencia es de 3.1 veces.
Al respecto, me pregunto ¿cómo y en qué condiciones vive una familia promedio con el ingreso mínimo? Con ese salario, ¿alcanza a cubrir sus necesidades de salud, educación, transporte, vivienda, calefacción, recreación y una canasta familiar digna, entre otras cosas? Está probado que no es así.
Por lo tanto, el aumento del sueldo mínimo en una mayor proporción es de justicia, un derecho humano básico y una demostración de que el Gobierno tiene una opción por los más necesitados.
Así como hemos aprobado presupuestos millonarios para enmendar errores de diseño del Transantiago, subsidiando tarifas y, por qué no decirlo, a los operadores, el ministro de Hacienda debe mirar, hoy, a las personas; a los hombres, mujeres y niños que son parte de las familias más necesitadas del país.
Por un imperativo ético y social, respaldo la legítima demanda de la Central Unitaria de Trabajadores, que apunta a alcanzar en forma gradual, en tres años, un sueldo mínimo de 180 mil pesos, y, de lo contrario, el otorgamiento de un reajuste de 15 mil pesos para este año.
La disyuntiva planteada por el colega René Manuel García y el respaldo a la Central Unitaria de Trabajadores me dan la tranquilidad para votar en contra del proyecto.
Señor Presidente, deseo contextualizar la decisión que debemos adoptar.
En primer lugar, la propuesta el Gobierno representa un aumento de 6.3 por ciento, idéntico al de 2005. En verdad, es uno de los más elevados durante los últimos siete años.
En la actualidad, la situación de la economía podría permitir un salto adicional. Ése fue el planteamiento que, junto con otros colegas, formulamos a los representantes del Ejecutivo , y que significó, hoy, la presentación de una indicación sustitutiva del Ejecutivo al proyecto y que podría derivar, incluso, en un reajuste un poco mayor.
Sin embargo, ninguna de las cifras que debatamos darán plena satisfacción ni permitirán superar la condición de pobreza y de vulnerabilidad de muchas personas, más de 300 mil, que ganan el ingreso mínimo. Sin embargo, la aprobación de la iniciativa significa enviar una señal. En ese aspecto y en los pasos y avances que podamos lograr estriba la relevancia de esta discusión.
Deseo referirme a dos aspectos que han sido planteados en este debate.
En primer lugar, si el aumento del ingreso mínimo significa mayor desempleo. En verdad, es muy discutible. Algunos sostienen esa posición y muestran gráficos para ratificar dicho pensamiento. Incluso, la referencia más inmediata que se hace apunta al incremento más significativo, en torno del 10 por ciento, que se hizo para el período 1998-2000, en circunstancias de que en ese entonces el país se encontraba inmerso en una crisis económica. Pero, aun sobre la base de dicha evidencia, discrepo de la opinión de quienes sostienen que el ingreso mínimo tiene algún efecto en el desempleo. En la recesión que vivió el país en los años 1998 y 1999 y en la perdurabilidad del desempleo fue mucho más determinante la decisión del Banco Central de elevar la tasa de interés a casi 14 por ciento. Esa decisión del organismo emisor, atemorizado por la crisis existente en Brasil y en otras latitudes, derivó en una situación recesiva que prolongó por mucho más tiempo las dificultades económicas y el desempleo en el país.
Por lo tanto, soy de la opinión de sacar del debate ese aspecto, porque no hace sino nublar la discusión respecto de cómo mejorar la situación de los trabajadores.
En segundo lugar, y lo planteo de manera directa y frontal, a mi juicio, existe un aspecto que está trabando la discusión; por sobre la decisión del Ejecutivo y del Congreso Nacional está, de facto, la amenaza del Banco Central de subir las tasas en los próximos meses. La señal que envió el presidente del instituto emisor, Vittorio Corbo , en abril, cuando señaló que si había mayor gasto fiscal se incrementarían las tasas de interés, y ahora, una señal como ésta, más favorable, también va a terminar generando alzas. Ello produce una contención.
Ese es un acto inaceptable, que va más allá del rol institucional establecido para el Banco Central, porque la autonomía que se le dio no es para que se constituya en un poder fáctico, que determine decisiones políticas que corresponden al Ejecutivo y al Congreso Nacional. Hoy, en los hechos, está ocurriendo así; por lo tanto, los límites de esa autonomía y del comportamiento de un presidente del Banco Central debería ser materia de discusión.
Esa amenaza está generando una limitación, que muchos toman en serio, porque subir las tasas va a derivar en el deterioro del ritmo de crecimiento y en una baja del dólar, con todo lo que eso significa para el sector exportador y, por ende, para la creación de empleo.
Es bastante reconocido que la decisión del Banco Central de subir las tasas en 2005 significó que el año pasado Chile creciera sólo 4 por ciento, no obstante tener mayor capacidad de crecimiento. Si eso hubiera sido así, el escenario de discusión del ingreso mínimo sería otro.
Lamento profundamente que no haya habido acuerdo entre el Gobierno y la CUT en el aumento del ingreso mínimo. Habría sido una señal social muy relevante para las decisiones de inversión, dado el clima favorable para los negocios y el emprendimiento. Habría sido lo ideal. Entiendo que la Central Unitaria de Trabajadores estuvo dispuesta a ese acuerdo, pero ocurrió algo parecido a tomar la decisión de jubilar: si la persona lo hace en un mal año, hay perjuicio para su pensión. Y las condiciones en que se ha planteado la discusión limitan mucho las opciones para negociar por tres años.
Es una derrota y hay que asumirla. A partir de este propio fracaso, el Congreso debe obligarse a abordar la discusión laboral con mayor profundidad y con más radicalidad. Tenemos que atrevernos a fortalecer la negociación colectiva, a romper la enorme asimetría que existe entre trabajadores y empresarios, a romper la debilidad con que se enfrentan los trabajadores para negociar mejores salarios.
Chile no puede seguir creyendo que con bajos salarios vaya a ser competitivo. Desde el punto de vista social y político, es inmoral y, desde el punto de vista económico, absolutamente inviable.
Por muchos años, varios países van a seguir ofreciendo mano de obra a menor valor que la nuestra. Las economías de China, de India, del propio Brasil, en América Latina, y de países africanos van a continuar representando una fuerza laboral muchísimo más barata que la chilena, y no podemos seguir pensando que vamos a tener crecimiento y competitividad con salarios bajos.
Eso está pasando en muchos ámbitos, sobre todo en el sector retail, que es donde esta radicado mayoritariamente el ingreso mínimo. ¡Claro! Venden más barato, pero las condiciones laborales son inhumanas y, como era sabido, leoninas para los proveedores. El tema está resuelto con los pequeños empresarios, pero no el de la relación laboral del los trabajadores del sector retail. Es más, esto ocurre incluso en empresas a través de las cuales se externalizan servicios públicos.
Basados en ese desacuerdo, tenemos que construir un acuerdo político y social que nos coloque en una posición distinta para los próximos años; de lo contrario, podríamos tener mayor conflictibilidad, lo que afectaría el clima general del país.
Es cierto, estamos en un momento muy delicado, como entre la espada y la pared. De no aprobarse el proyecto tal como está, y después de todos los esfuerzos que se han hecho, no vamos a tener aumento del ingreso mínimo. Algunos diremos que es muy poco, pero no por ese muy poco no vamos a aprobarlo. Este es el estado de la discusión; por eso, tenemos que atrevernos a discutir esos otros factores estructurales que condicionan el debate.
Sé que los trabajadores han pedido rechazar el proyecto. El escenario es darnos más tiempo, pero como no estamos en condiciones de determinar otra cosa, tenemos que tomar una decisión.
Señor Presidente , el proyecto eleva de 135 mil a 143.500 pesos el monto del ingreso mínimo; es decir, lo aumenta en 6.29 por ciento, equivalente a más de 3,5 por ciento de aumento real, si se considera la inflación del año pasado.
El aumento tiene que ser coherente con el desarrollo económico del país durante 2006, que no fue maravilloso, porque el PIB creció sólo 4,2 por ciento, debido a múltiples factores, como la falta de suministro de energía, el alto precio del petróleo, el derrumbe en Chuquicamata, que paralizó la mina, lo que significó que bajara la productividad, y muchos otros. Tuvimos una inflación contenida anual de alrededor de 3 por ciento y un superávit de cuenta corriente inmenso, de aproximadamente 4 por ciento del PIB. Pero este superávit no obedece al aumento de la productividad, sino a los altos precios del cobre, ni siquiera al aumento de su productividad, sino sólo al incremento del precio. Por lo tanto, este superávit es volátil, porque no obedece al aumento de la productividad industrial ni de la construcción, menos al de las pymes, que generan alrededor del 70 por ciento del empleo y que, en su mayoría pagan el salario mínimo, cosa que no hacen las grandes empresas, que han tenido buenas utilidades y que, en general, no contratan por el mínimo.
El salario mínimo no constituye una herramienta para mejorar la equidad en la distribución de la riqueza, sino que constituye un mecanismo fundamentalmente para disminuir la tasa de desocupación. Por eso, el aumento que debatimos, que porcentualmente es mayor que el del año pasado, es coherente con nuestra economía. Otorgar un aumento mayor no produciría un daño a la economía global, pero podría perjudicar el desarrollo de las pequeñas empresas.
Por eso, a pesar de que lo considero conservador y de que existe un margen para hacerle algún cambio, apoyaré el proyecto, porque lo presentó el Gobierno y por los argumentos que he entregado.
Señor Presidente , estamos discutiendo el proyecto de ley que reajusta el monto del ingreso mínimo mensual.
Al respecto, podríamos preguntarnos algo muy importante:¿quién se preocupa de que esta norma se cumpla? Porque en las grandes tiendas comerciales, más que en las pequeñas, se transgrede absolutamente esta norma, ya que la mayoría de esos trabajadores y de otras empresas tienen sueldos bastante más bajos que el ingreso mínimo mensual, 60 mil, 70 mil u 80 mil pesos mensuales, el resto se recibe por concepto de comisiones y no siempre se alcanza el monto del ingreso mínimo mensual.
Este ingreso mínimo mensual es el salario base, piso, lo menos que debe ganar cualquier trabajador del país. De ahí hacia arriba todo lo que entreguen las empresas -son solventes- es bienvenido, pero nadie debería recibir por su trabajo un ingreso menor al establecido por ley, por lo menos así lo planteamos y es la defensa categórica que hacemos los diputados de la bancada del Partido Radical.
Señor Presidente , deseamos respaldar el proyecto del Ejecutivo , porque siempre hemos apoyado las decisiones de nuestra Presidenta de la República ; pero, lamentablemente, nos encontramos frente a una situación bastante compleja, que tendremos que volver a conversar con los diputados de la bancada, puesto que no nos parece justo que se fije el ingreso mínimo mensual en 143.500 pesos. ¿Por qué no se redondea ese monto? ¿Por qué tenemos que complicar incluso los cálculos posteriores para hacer las liquidaciones?
El país está en condiciones de fijarlo en 145 mil pesos, nadie se va a oponer a que se redondee en esa cifra. Si se accediera a esto, los diputados radicales estamos dispuestos a apoyar el proyecto. De lo contrario, nos vamos a ver en la obligación de rechazarlo. Nos parece que no hay razón alguna para que el ingreso mínimo mensual se establezca en 143.500 pesos, ya que no se producirá un aumento de la cesantía si se eleva a 145 mil pesos. Es casi seguro que se aumentaría el desempleo si se fijara un ingreso mínimo mensual fuera de 300 mil pesos, pero nos parece razonable y adecuado aumentarlo a 145 mil pesos, porque estamos en condiciones de hacerlo. Además, no debemos olvidar que a ese monto se deben descontar las imposiciones y las cotizaciones de salud, lo que significa que los trabajadores recibirán bastante menos dinero que la cifra que estamos sugiriendo.
En resumen, los radicales estamos dispuestos a apoyar el proyecto de ley, siempre y cuando el piso sea de 145 mil pesos como mínimo.
Señor Presidente , como han planteado algunos parlamentarios que me han antecedido en uso de la palabra, esta discusión nos pone en una situación incómoda a quienes estamos legislando.
Los diputados de la bancada socialista hemos sido férreos defensores de la labor de nuestro Gobierno y, sin duda, lo vamos a seguir siendo; pero consideramos inconcebible la actitud del ministro de Hacienda sobre esta materia. Hablo a título personal.
Lo mínimo que espera uno cuando se discute algo tan esencial para millones de chilenos es que el ministro esté en la Sala para escuchar nuestros argumentos; pero no es así, porque no le interesa oír los planteamientos de quienes queremos señalarle las realidades de las zonas que representamos, porque, sin lugar a dudas, este ministro metropolitano no tiene la visión de quienes ganan el ingreso mínimo en las regiones. Ésa es la verdad. Más aún, el próximo lunes -semana distrital- este ministro se reunirá con los empresarios en Frutillar, en ese sector los ingresos varían entre 1 millón y 3 millones de pesos, ese es rango de sueldo de las personas con las que al ministro de Hacienda le interesa dialogar.
Señor Presidente , anticipo desde ya que no voy a participar en las reuniones que realizará el ministro en el distrito, porque no me interesan. Habría sido mejor que el ministro de Hacienda estuviese acá, para escuchar y demostrar el respeto que siente por los parlamentarios de regiones, ya que su ausencia refleja que no tiene respeto por nosotros. Si hubiera asistido, podríamos haberle informado sobre las realidades que vivimos diariamente, habría sabido que el monto del ingreso mínimo que estamos defendiendo beneficiaría a miles de trabajadores de la pequeña agricultura, que ganan el salario mínimo, el cual no les alcanza para vivir. El ingreso mínimo mensual asciende en la actualidad a 135 mil pesos, monto al que se le deben descontar las imposiciones, las que muchas veces no son enteradas como corresponde por los empresarios agrícolas, a pesar del enorme avance que ha tenido nuestra legislación. Incluso, algunos ni siquiera les pagan el sueldo mínimo; pero a los trabajadores que reciben esa suma, como dije, no les alcanza para vivir.
El aumento de 8.500 pesos no cubre ni siquiera el precio de un quintal de harina. No sé si el ministro de Hacienda sabe lo que es un quintal de harina. Es un saco de donde las familias sacan la harina para hacer su pan. El no lo sabe, no conoce las necesidades básicas de estas personas. Quintal es un concepto que no está en su léxico.
Adhiero absolutamente a las palabras del diputado José Pérez . No es posible que no podamos llegar a un acuerdo para aprobar el proyecto, si la diferencia es sólo de 1.500 pesos, lo que nos permitiría fijar un ingreso mínimo de 145 mil pesos, que se acerca a la decencia. ¡Cómo podemos tolerar la obstinación de este ministro , porque no es la actitud del Gobierno, para acceder a esta petición! El ministro de Hacienda , Andrés Velasco , no sólo ha vilipendiado al Parlamento en este tema, sino que en muchas otras materias, que conocen perfectamente quienes están en la Sala.
Es fácil hacer bonitas intervenciones en la Sala, hablar de los trabajadores y del enorme interés que tenemos por sus necesidades, para terminar diciendo: “Vamos a votar favorablemente el proyecto.” Aquí debemos ser consecuentes con la defensa de los trabajadores. Estos 1.500 pesos no representan nada para algunos diputados, pero son muy importantes para quienes los reciben. Muchos trabajadores agrícolas recorren grandes distancias para ir a cobrar un subsidio familiar de 6 mil pesos, por lo que esta diferencia de 1.500 pesos es importante. Eso molesta.
Hago un llamado a mi Gobierno, a nuestra Presidenta, a quien queremos mucho y respetamos, a que le diga a este ministro que, de una vez por todas, deje de menospreciar la labor de los parlamentarios y que conozca nuestras realidades y nuestros planteamientos; que cuando se discuta un proyecto tan importante esté acá en la Sala y no negocie a espaldas del Congreso.
A algunos parlamentarios se nos acaba la paciencia con este ministro .
Hago un llamado al resto de los parlamentarios presentes, como lo dije en mi intervención: Tengamos un discurso consecuente, defendamos el derecho de los trabajadores y la propuesta de la CUT. Pero esa consecuencia también significa apretar el botón rojo, que implica no estar de acuerdo con lo que se está proponiendo. Repito, para los trabajadores no valen de nada los bonitos discursos si al final se termina diciendo que estamos de acuerdo con el Gobierno en la materia.
En este tema le digo “no” al Gobierno y votaré en contra.
Tiene la palabra el honorable diputado Alejandro Sule.
El señor SULE .-
Señor Presidente , el crecimiento económico de nuestro país en los últimos veinte años ha permitido elevar el ingreso per cápita. Sin embargo, se ha agudizado la desigual distribución del ingreso y de los frutos del desarrollo en general.
Una de las peores manifestaciones de la exclusión económica se expresa en el actual crecimiento económico sin generación de suficientes nuevos empleos de naturaleza decente. La combinación de la extrema concentración de ingresos, unida a la exclusión económica de amplios grupos sociales, ha conducido a una pobreza en medio de la riqueza, lo que se torna intolerable y hace peligrar la estabilidad política y social de nuestro país, poniendo en jaque su gobernabilidad en democracia.
En consecuencia, existen tensiones entre economía y democracia. Por ello, el combate a la pobreza y a la desigualdad debe llevarse a cabo por medio de los instrumentos de la democracia, para así crear las bases de la cohesión y de la estabilidad social, requisitos esenciales del crecimiento económico.
La situación de las pymes revela con crudeza esas contradicciones. El desafío es su desarrollo por medio de la cooperación técnica, financiera y tecnológica. El apoyo para que puedan acceder a los mercados internacionales depende fundamentalmente del Estado. Su desarrollo podría iniciar un círculo virtuoso de más y mejores empleos, fortaleciendo la demanda interna, la movilidad social y la inclusión social.
La expresión más visible y dolorosa de esta situación es el problema del empleo y la concentración del ingreso. Se está creciendo sin generar empleos de calidad, sólo existen trabajos precarios, informales, de baja calidad, y una concentrada distribución del ingreso que dificulta la superación de la pobreza.
Debemos avanzar hacia un nuevo trato a nuestros trabajadores. Todo ello se relaciona con el ámbito laboral. Se debe formular, conjuntamente con las políticas económico-sociales e institucionales, una política laboral a largo plazo.
Nuestros empresarios deben mejorar su trato con los trabajadores. Deberán reconocer en ellos sus mejores activos, su verdadero capital productivo por sobre el capital fijo, en herramientas de bienes de capital. Sólo así tendrá sentido hablar de educación y sus atributos para la movilidad social, la mejoría de la distribución del ingreso y la ampliación de oportunidades.
La educación de mayor calidad y la capacitación permanente de nuestros recursos humanos debe ser uno de los pilares de las políticas públicas.
Respecto del empleo, Chile debería seguir las recomendaciones de la OIT, las cuales se resumen en el objetivo de generar empleos decentes, es decir, que cumplan con ser productivos, justamente remunerados, en ocupaciones que se ejerzan con libertad, equidad, seguridad y dignidad.
Justamente remunerados significa:
Salarios mínimos oficiales. Los gobiernos de la Concertación heredaron una economía en la cual, bajo la dictadura, el salario mínimo real se deterioró sostenidamente por decisión de Estado. La descentralización de la educación por medio de la municipalización se asoció a esos salarios mínimos decrecientes. Se estima que alrededor de 33 por ciento de los trabajadores chilenos percibía remuneraciones inferiores al salario mínimo oficial que debería haber sido fijado para que las familias pudieran costear su canasta básica de alimentos.
Salario mínimo real. Al respecto, lo importante es plantear cierta meta de crecimiento a mediano y largo plazo. El salario mínimo nacional es inferior a países como Belice, Costa Rica y Panamá . Nuestra meta debe ser duplicarlo con un horizonte de diez años. Eso implicaría tener una meta de salario por hora cercano a 2 dólares. En la actualidad, en Estados Unidos es de 5 dólares, y se espera que suba a 6 dólares si es elegido el representante del Partido Demócrata.
Sin embargo, el problema de los salarios mínimos no toma en consideración todo el problema de salarios. Al respecto, sería recomendable diseñar una política de salarios promedio.
El instrumento aceptado y promovido por la Organización Internacional del Trabajo es el contrato de negociación colectiva. Además, favorece la organización sindical, permite mayor cohesión social, diálogo, participación, solidaridad entre clases con intereses contrapuestos y contribuye a la estabilidad social y económica.
En los contratos de negociación colectiva se pueden pactar mejoras de ingreso para los trabajadores de manera flexible. Pueden ser pagos en especies, bonos de movilización, desayunos, almuerzos, recreación, etcétera. La negociación colectiva toma en cuenta la capacidad económica de cada empresa y no se rige por mandatos nacionales demasiado agregados.
Productividad. Las mejoras en la productividad también deben ser vistas por los trabajadores como un logro en su beneficio. Para ello deben participar en su distribución. Si no se reparten al menos en las actuales proporciones del producto interno bruto, la distribución del ingreso se concentrará aún más. De modo, entonces, que si deseamos mejorar esa distribución de ingresos, los empresarios deben aceptar la idea de que el fruto de las mejorías de la productividad no le pertenece en su totalidad y estar abiertos a una suerte de discriminación positiva a favor de sus trabajadores.
En la actualidad, los trabajadores captan el 40 por ciento de los ingresos disponibles. Si los aumentos de productividad fuesen hacia los trabajadores en más del 40 por ciento, Chile mejoraría realmente la distribución del ingreso. Propongamos, entonces, que los frutos del aumento de productividad se repartan por partes iguales entre empleadores y trabajadores.
En síntesis, debemos mejorar nuestra distribución de ingresos con una meta a mediano plazo, 10 años, que duplique el actual salario mínimo, y repartir por partes iguales los incrementos por efecto de la productividad.
En Chile, las remuneraciones son bajas porque existe una importante subutilización del recurso humano, sea bajo la forma de desempleo abierto, desempleo oculto o subempleo. En ese sentido, los salarios mínimos oficiales son de enorme relevancia para atacar la pobreza y la inequidad.
Un aumento de 500 pesos y un gatillo para aumentar en diciembre mil ó 1.500 pesos es un juego inconducente y no se condice con la actual política económica.
Concuerdo con lo que decía un colega en el sentido de que el Banco Central no puede seguir presionando con que un aumento de más de cierta cantidad obligatoriamente va a hacer subir las tasas. ¿Por qué tiene que ser necesariamente así?
Por último, si no se llega por lo menos a un salario mínimo de 145.000 pesos, los radicales nos sentiremos en libertad de votar en contra del proyecto.
Señor Presidente, comparto muchos de los argumentos expresados por los colegas que me antecedieron en el uso de la palabra.
Todos los años nos abocamos a la misma discusión en la Cámara, instancia que, prácticamente, no tiene poder de decisión sobre la materia. El Congreso Nacional está atado de manos, y el hecho de aprobar o de rechazar una ley compromete su imagen y su efectividad, ya bastante deterioradas ante el mundo laboral, que espera que los sectores políticos acojan sus aspiraciones, sobre todo las que dicen relación con una mejor distribución del ingreso. Al mismo tiempo, los empresarios hacen anuncios sobre cómo se verá afectado el mundo del empleo y de la productividad industrial si se aumenta el salario mínimo, cuestiones que quedarán absolutamente olvidadas una vez que se haya discutido el proyecto de ley.
Sería conveniente que alguien nos informara en cuántas empresas o en cuántos sectores empresariales se paga el ingreso mínimo, cuántos trabajadores chilenos lo reciben.
En tiempos de bonanza, en un país que crece como lo hace Chile, con índices económicos realmente muy promisorios en el último semestre, es injusto mantener el ingreso mínimo en las condiciones y en el nivel que se está proponiendo. Hemos postergado por mucho tiempo las aspiraciones de grandes masas de trabajadores, quienes, en momentos en que la situación económica ha sido nada de promisoria, también postergaron sus demandas para que el país alcanzara niveles de ingresos que sí permitieran responder a sus aspiraciones.
¿Por qué hoy, cuando crecemos y tenemos superávit en la balanza comercial, en reservas de fondos, no atendemos las necesidades de los trabajadores? Es una cuestión que alguien tendrá que explicar.
¿Qué razones impiden un ingreso mínimo mayor? ¿Son los empresarios los que pautan la agenda social y distributiva del Gobierno? ¿Es el propio Gobierno el que se ata las manos para que miles de trabajadores y trabajadoras se vean impedidos de acceder a un salario mínimo mejor?
Chile pretende ser un país desarrollado, pero no a costa de mano de obra barata, de remuneraciones que, en concepto de los organismos internacionales especializados, no están acordes con la situación económica que vive nuestro país. No podemos crecer a costa de miles de chilenos y chilenas, quienes son los actores principales en la creación de riqueza y mantenerlos en condiciones que no se condicen con la potencialidad del país.
Este salario mínimo es injusto, y más injusto es que al Congreso Nacional se le pida ser cómplice en esta injusticia. Pero soy diputado de Gobierno y es el momento en que se deben demostrar las lealtades.
Por lo tanto, reitero, a pesar de que el ingreso mínimo que se está planteando no es el adecuado, dadas las condiciones del país, sólo por lealtad a este Gobierno, anuncio mi voto favorable.
Señor Presidente , le encuentro poco sentido a esta sesión, por cuanto se ingresa un proyecto con discusión inmediata y no hay un solo ministro presente en la Sala con el cual debatirlo, a pesar de que sabemos que los ministros del área económica y varios más se encuentran en el Congreso Nacional. Como dije, tendrá poco sentido lo que planteemos si los ministros no se encuentran en la Sala para escuchar nuestro debate.
Ahora bien, respecto del tema que nos convoca, lamento que este año no se haya llegado a un acuerdo entre el Gobierno y la CUT en el monto del ingreso mínimo. Lo lamento, porque en años anteriores se llegó a acuerdo, pero, además, porque este Gobierno ha tenido un nivel de inversión en la relación con la CUT mucho mayor que en gobiernos pasados, y ha habido importantes encuentros, reuniones y puntos de vista comunes en una serie de temas. Sin embargo, desgraciadamente este año no se llegó a un consenso.
El ingreso mínimo sigue siendo esencial en la economía chilena, no sólo porque se trata de un hito referencial, sino también porque 500 mil trabajadores, al menos, ganan a partir de su monto. Es decir, 500 mil trabajadores perciben el salario mínimo o ganan a partir de su monto. En consecuencia, varios millones de chilenos viven con este monto.
Creo que éste es un factor esencial en la mala distribución del ingreso en nuestro país, tema respecto del cual todas las fuerzas políticas tenemos una idea clara.
En estos años se ha hecho mucho para combatir la pobreza, para disminuir los niveles de indigencia. Hay avances muy importantes, y Chile es un país destacado a nivel internacional en este sentido. Pero en lo que se refiere a la brecha entre la riqueza y la pobreza, es uno de los países que menos la ha disminuido, por cuanto ésta no sólo depende de las políticas públicas, sino también de los temas salariales y tributarios. Y si no hay cambios en estos ámbitos, difícilmente se podrá revertir una tendencia tan antagónica como la que se produce entre los sectores más ricos y los sectores más pobres del país en materia de ingresos.
Por lo tanto, un mayor salario mínimo contribuye, efectivamente, a mejorar la distribución del ingreso. Soy un convencido de que hoy día la economía chilena está en condiciones de ofrecer un salario mínimo mayor. No estamos hablando de los recursos públicos, sino de la economía chilena, por cuanto la mayor parte de los trabajadores que ganan salario mínimo trabajan en empresas privadas.
Quiero dar algunos datos.
Se ha dicho que en la fijación del salario mínimo se considera la inflación y los niveles de productividad. Yo también agregaría, diputado Sule, los niveles de utilidades de las empresas. Si hay una diferencia entre 2005, 2004, 2001 y 2007 es porque en el último año económico hemos tenido altísimos niveles de productividad y cifras récord en materia de utilidades de las grandes empresas.
Por ejemplo, en la minería se está trabajando a un ritmo muy intenso, y esto lo reconoce todo el mundo en la minería, todos los actores de la minería, por cuanto con un precio del cobre entre 3,40 y 3,55 dólares, se trabaja con gran intensidad productiva. Ello significa más riesgo para los trabajadores, pero también más utilidades para las empresas. Sin embargo, esto no siempre se refleja, particularmente en el caso de los trabajadores de contratistas y subcontratistas, en un mejoramiento de los niveles salariales. En esto impacta el salario mínimo.
Si analizamos el nivel de utilidades, las de los bancos aumentaron, en el último año, en 149 por ciento; las del comercio, sobre todo en los supermercados, en 162 por ciento, y las de la minería, en 245 por ciento. Por eso, ¿habrá posibilidades de fijar un salario mínimo mayor si tenemos niveles de 149, 162 y 245 por ciento de aumento de las utilidades entre un año y otro en estos sectores de la economía?
Nunca en la historia las empresas habían obtenido mayores utilidades que en la actualidad. Por lo tanto, no se pide nada irresponsable, sólo que en lugar de los 143.500 pesos que propuso el Gobierno a las Comisiones Unidas de Hacienda y de Trabajo y Seguridad Social, se fije un ingreso mínimo mensual de 145 mil pesos. Se trata sólo de 1.500 pesos más, ¡pero qué importantes para los trabajadores.
El aumento en 1.500 pesos en el salario mínimo no gatilla inflación ni aumento de las tasas de interés, tampoco aumento de la desocupación.
La discusión debe realizarse sin emplear la campaña del terror, sin entregar antecedentes que no son verdaderos, porque 1.500 pesos más -en un aumento que llegaría a 10 mil pesos- con el nivel de productividad y de aumento de las utilidades que se registra en la actualidad, no daña la economía, ni tampoco desmejora las tasas de interés, de ocupación e inflación.
Propongo al Gobierno no votar hoy el proyecto. Así, tendremos la posibilidad de llegar a un acuerdo con los trabajadores. Sé que la CUT está dispuesta a aceptar una cifra cercana a la que estamos mencionando y sería muy importante que ellos estuvieran de acuerdo con los parlamentarios y con el Gobierno en la fijación del ingreso mínimo, que es un factor de estabilidad social en la política chilena.
Por último, lamento la ausencia de los ministros, ya que no hemos podido debatir esta materia con ellos.
El Comité de la Unión Demócrata Independiente ha solicitado votar el cierre del debate.
-Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 31 votos; por la negativa, 56 votos. No hubo abstenciones.
Aedo Ormeño René; Alvarado Andrade Claudio; Álvarez Zenteno Rodrigo; Arenas Hödar Gonzalo; Bauer Jouanne Eugenio; Becker Alvear Germán; Cardemil Herrera Alberto; Correa De La Cerda Sergio; Cristi Marfil María Angélica; Cubillos Sigall Marcela; Chahuán Chahuán Francisco; Dittborn Cordua Julio; Egaña Respaldiza Andrés; Errázuriz Eguiguren Maximiano; García García René Manuel; Godoy Ibáñez Joaquín; Hernández Hernández Javier; Kast Rist José Antonio; Lobos Krause Juan; Masferrer Pellizzari Juan; Melero Abaroa Patricio; Moreira Barros Iván; Nogueira Fernández Claudia; Norambuena Farías Iván; Palma Flores Osvaldo; Recondo Lavanderos Carlos; Tarud Daccarett Jorge; Ulloa Aguillón Jorge; Vargas Lyng Alfonso; Verdugo Soto Germán; Ward Edwards Felipe.
Accorsi Opazo Enrique; Aguiló Melo Sergio; Alinco Bustos René; Araya Guerrero Pedro; Burgos Varela Jorge; Bustos Ramírez Juan; Ceroni Fuentes Guillermo; De Urresti Longton Alfonso; Díaz Del Río Eduardo; Díaz Díaz Marcelo; Duarte Leiva Gonzalo; Encina Moriamez Francisco; Enríquez-Ominami Gumucio Marco; Escobar Rufatt Alvaro; Espinosa Monardes Marcos; Espinoza Sandoval Fidel; Farías Ponce Ramón; Fuentealba Vildósola Renán; Girardi Briere Guido; Goic Boroevic Carolina; Hales Dib Patricio; Insunza Gregorio De Las Heras Jorge; Jaramillo Becker Enrique; Jarpa Wevar Carlos Abel; Jiménez Fuentes Tucapel; Latorre Carmona Juan Carlos; Leal Labrín Antonio; León Ramírez Roberto; Martínez Labbé Rosauro; Meza Moncada Fernando; Monsalve Benavides Manuel; Montes Cisternas Carlos; Mulet Martínez Jaime; Muñoz D'Albora Adriana; Núñez Lozano Marco Antonio; Ojeda Uribe Sergio; Olivares Zepeda Carlos; Ortiz Novoa José Miguel; Paredes Fierro Iván; Pérez Arriagada José; Quintana Leal Jaime; Robles Pantoja Alberto; Rossi Ciocca Fulvio; Saa Díaz María Antonieta; Saffirio Suárez Eduardo; Sepúlveda Orbenes Alejandra; Silber Romo Gabriel; Soto González Laura; Sule Fernández Alejandro; Tohá Morales Carolina; Valcarce Becerra Ximena; Vallespín López Patricio; Venegas Cárdenas Mario; Venegas Rubio Samuel; Vidal Lázaro Ximena; Walker Prieto Patricio.
El debate del proyecto continúa mañana.
-Se levantó la sesión a las 18.34 horas.
1.	Certificado de las Comisiones Unidas de Hacienda y de Trabajo y Seguridad Social recaído en el proyecto, iniciado en mensaje y con urgencia de “discusión inmediata”, que reajusta el monto del ingreso mínimo mensual. (boletín N° 5148-05)
“Valparaíso, 20 de junio de 2007.-
El Secretario de las Comisiones Unidas de Hacienda y de Trabajo y Seguridad Social que suscribe, certifica:
Que el texto que se acompaña, debidamente autenticado, contiene el articulado íntegro del proyecto de ley que reajusta monto del ingreso mínimo mensual, (Boletín N° 5.148-05), con urgencia calificada de “discusión inmediata”, tal como fue aprobado por las Comisiones Unidas, con la asistencia de los Diputados señores Ortiz, don José Miguel ( Presidente ), Aedo, don René ; Aguiló, don Sergio ; Alinco, don René ; Alvarado, don Claudio ; Álvarez, don Rodrigo ; Dittborn, don Julio ; Duarte, don Gonzalo ; Goic, doña Carolina ; Insunza, don Jorge ; Jaramillo, don Enrique ; Melero, don Pablo ; Meza, don Fernando ; Monckeberg, don Nicolás ; Montes, don Carlos ; Muñoz , doña Adriana ; Recondo, don Carlos ; Robles, don Alberto ; Saffirio, don Eduardo ; Salaberry, don Felipe ; Sunico, don Raúl ; Vidal , doña Ximena y Von Mühlenbrock, don Gastón .
Concurrieron, además, los Diputados señores Díaz, don Marcelo ; Enríquez-Ominami, don Marco ; León, don Roberto ; Monckeberg , don Cristián y Rossi, don Fulvio .
Asistieron a la Comisión durante el estudio de la iniciativa los señores Andrés Velasco , Ministro de Hacienda ; Osvaldo Andrade , Ministro del Trabajo y Previsión Social ; Alberto Arenas , Director de Presupuestos ; Julio Valladares , Subdirector de Racionalización y Función Publica de la Dirección de Presupuestos; Felipe Céspedes y Alejandro Micco , Asesores del Ministerio de Hacienda; Francisco Del Río y Alberto Barrera , Asesores del Ministerio del Trabajo y Previsión Social.
Concurrieron, además, los señores Arturo Martínez , Presidente Nacional ; Jaime Gajardo , Secretario General ; Etiel Moraga , Secretario Nacional de Empleo ; Guillermo Salinas y las señoras Ana María Muñoz , Vicepresidenta Nacional y María Rozas , Vicepresidenta, todos de la Central Unitaria de Trabajadores de Chile, CUT.
Sometido a votación, en general, el proyecto se aprobó por 7 votos a favor, 4 en contra y una abstención.
En el análisis en particular la indicación de los diputados señores Alvarez, don Rodrigo ; Dittborn, don Julio ; Recondo, don Carlos y Von Mühlenbrock, don Gastón , para introducir en el artículo 1° inciso primero la palabra “imponible” entre las palabras “mínimo” y “mensual”, se declaró inadmisible.
El Ejecutivo presentó la siguiente indicación al proyecto:
1)	Para sustituir el inciso primero, por el siguiente:
“Elévase, a contar del 1 de julio de 2007, de $135.000 a 143.500 el monto del ingreso mínimo mensual para los trabajadores mayores de 18 años de edad y hasta de 65 año de edad.”.
2)	Para incorporar un inciso segundo, nuevo, pasando los actuales incisos tercero y cuarto a ser quinto y sexto, del siguiente tenor:
“Si, la variación porcentual del Producto Interno Bruto (PIB) acumulado entre el cuarto trimestre del 2006 y el tercer trimestre del 2007 en comparación al PIB acumulado entre el cuarto trimestre del año 2005 y el tercer trimestre del 2006 fuere igual o superior a un 5,8%, el monto del ingreso mínimo mensual establecido en el inciso anterior se elevará, a partir del 1 de enero de 2008, a $ 144.500. Si la referida variación porcentual fuere igual o superior a 6,2% el monto del ingreso mínimo mensual establecido en el inciso anterior se elevará, a partir del 1 de enero de 2008, a $ 145.000.
Para el cálculo anterior, se considerarán las cifras del PIB a precios constantes informadas trimestralmente en las cuentas nacionales del Banco Central de Chile, expresadas en pesos del año 2003.”.
3) Para incorporar el siguiente artículo 2º, nuevo:
“Artículo 2º.- Dentro de los 12 meses siguientes a la publicación de la presente ley, los trabajadores perceptores del ingreso mínimo mensual tendrán derecho a un curso de capacitación laboral. Los desembolsos que demande la referida actividad de capacitación podrán ser compensados por las empresas con las obligaciones tributarias que las afecten de conformidad a lo establecido en los artículos 35 y siguientes de la ley N° 19.518. Con todo, respecto, de las empresas que no puedan impetrar la franquicia tributaria precedentemente aludida, el curso a que se refiere este artículo podrá financiarse con cargo al Fondo Nacional de Capacitación administrado por el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo. Un decreto supremo expedido por el Ministerio del Trabajo, suscrito, además por el Ministro de Hacienda regulará todas las condiciones necesarias para el otorgamiento del beneficio a que se refiere este artículo.”.
Puesto en votación el artículo 1°, con la indicación del Ejecutivo, fue aprobado por 9 votos a favor y 4 en contra.
Puesto en votación el artículo 2°, nuevo, se aprobó por la unanimidad de los diputados presentes.
Las Comisiones Unidas de Hacienda y de Trabajo y Seguridad Social acordaron, además, que el informe se emitiera en forma verbal directamente en la Sala, para lo cual se designó Diputado Informante al señor José Miguel Ortiz .
Al presente certificado se adjunta el informe financiero sustitutivo elaborado por la Dirección de Presupuestos.
En consecuencia, se propone a la Sala el siguiente texto:
“Artículo 1°.- “Elévase, a contar del 1 de julio de 2007, de $ 135.000 a $ 143.500 el monto del ingreso mínimo mensual para los trabajadores mayores de 18 años de edad y hasta de 65 años de edad.
Si la variación porcentual del Producto Interno Bruto (PIB) acumulado entre el cuarto trimestre del 2006 y el tercer trimestre del 2007 en comparación al PIB acumulado entre el cuarto trimestre del año 2005 y el tercer trimestre del 2006 fuere igual o superior a un 5,8%, el monto del ingreso mínimo mensual establecido en el inciso anterior se elevará, a partir del 1 de enero de 2008, a $ 144.500. Si la referida variación porcentual fuere igual o superior a 6,2% el monto del ingreso mínimo mensual establecido en el inciso anterior se elevará, a partir del 1 de enero de 2008, a $ 145.000.
Para el cálculo anterior, se considerarán las cifras del PIB a precios constantes informadas trimestralmente en las cuentas nacionales del Banco Central de Chile, expresadas en pesos del año 2003.
Elévase, a contar del 1 de julio de 2007, el monto del ingreso mínimo mensual para los trabajadores mayores de 65 años de edad y para los trabajadores menores de 18 años de edad, de $ 101.491 a $ 107.509.
Elévase, a contar del 1 de julio de 2007, el monto del ingreso mínimo mensual que se emplea para fines no remuneracionales, de $ 87.697 a $ 92.897.
Artículo 2º.- Dentro de los 12 meses siguientes a la publicación de la presente ley, los trabajadores perceptores del ingreso mínimo mensual tendrán derecho a un curso de capacitación laboral. Los desembolsos que demande la referida actividad de capacitación podrán ser compensados por las empresas con las obligaciones tributarias que las afecten de conformidad a lo establecido en los artículos 35 y siguientes de la ley N° 19.518. Con todo, respecto, de las empresas que no puedan impetrar la franquicia tributaria precedentemente aludida, el curso a que se refiere este artículo podrá financiarse con cargo al Fondo Nacional de Capacitación administrado por el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo. Un decreto supremo expedido por el Ministerio del Trabajo, suscrito, además por el Ministro de Hacienda regulará todas las condiciones necesarias para el otorgamiento del beneficio a que se refiere este artículo.”.
(Fdo.): JAVIER ROSSELOT JARAMILLO , Secretario de las Comisiones Unidas ?.