Source: http://guiasjuridicas.wolterskluwer.es/Content/Documento.aspx?params=H4sIAAAAAAAEAMtMSbF1jTAAAUNDcyMztbLUouLM_DxbIwMDCwNzAwuQQGZapUt-ckhlQaptWmJOcSoAIMRGFDUAAAA=WKE
Timestamp: 2020-05-30 23:54:59
Document Index: 239312447

Matched Legal Cases: ['artículo 333', 'artículo 1273', 'artículo 333', 'artículo 333', 'artículo 333', 'artículo 334', 'artículo 335', 'artículo 52', 'artículo 334', 'artículo 334', 'artículo 334', 'artículo 334', 'artículo 334', 'artículo 334', 'artículo 334', 'artículo 335', 'artículo 336', 'artículo 335', 'artículo 346', 'artículo 347', 'artículo 337', 'artículo 1170', 'artículo 1196', 'artículo 186', 'artículo 1922', 'artículo 1924', 'artículo 1923', 'artículo 1926', 'artículo 1928', 'artículo 1921', 'artículo 89']

Doc. visitadosDesistimiento del empleadorEstanflaciónRenta vitaliciaCompensación fiscalLa expropiación por ministerio de la ley o expropiación pr...AutocorrelaciónPolítica de empleoDerecho TributarioEmpleados del hogar familiarObligaciones
I. EL OBJETO DEL DERECHO
II. LAS COSAS Y SUS CLASES
3. Cosas inmuebles y cosas muebles
a) Distinción entre ambas
b) Bienes inmuebles
- Inmuebles por naturaleza
- Inmuebles por destino. Pertenencias.
- Inmuebles por analogía
c) Bienes muebles
d) Supuestos dudosos. Los artículos 346 y 347 del Código Civil
e) Cosas fungibles y no fungibles; consumibles y no consumibles
4. Clasificación y preferencia de créditos sobre bienes muebles
En la estructura de la relación jurídica, junto a los sujetos activos y pasivos (elemento subjetivo), encontramos un elemento objetivo, cual es el objeto del derecho, es decir, aquel sobre el que recae la potestad del hombre.
En sentido jurídico el objeto es también algo contrapuesto al sujeto y además será aquello sobre lo que la persona puede disponer de algún modo y someter a su voluntad.
Dentro del ámbito de qué ha de entenderse como objeto del derecho, hemos de establecer una primera distinción, el objeto en sentido estricto, basado en una relación de disfrute o de dominio a favor del sujeto, y en un segundo aspecto, será aquel que contempla en el objeto la disposición sobre el mismo a través de negocios jurídicos. En el primer aspecto se trataría de la pertenencia en propiedad de una cosa a una persona, y en el segundo como el acto por el que la persona puede disponer de ella.
Siguiendo a la doctrina, así García Amigo, Jaime de Castro y O'Callaghan, el objeto del derecho puede ser de muchos tipos; así:
a) Atributos o manifestaciones de la propia persona (sujeto de derechos). Así con relación a los derechos de la personalidad: derecho a la vida y a la integridad física, a la libertad, al honor, a la imagen, a la intimidad personal y a la identidad personal.
b) Actos, actuaciones, servicios, prestaciones de otras personas, ya lo sean manuales o intelectuales, que en ningún caso menoscaben su dignidad y libertad (el derecho de obligaciones).
c) Las cosas propiamente dichas (derechos reales), dentro de las cuales se encuentran las cosas muebles.
d) Ciertos aspectos de la vida de otras personas (derecho de familia) en su contenido personal; así las relaciones conyugales, paterno-filiales o tutelares, pues en ellos la actividad personal es objeto de derechos subjetivos.
En cuanto a las notas o caracteres del objeto del derecho son las siguientes:
a) Posibilidad de ser sometido al poder de las personas; requisito al que se alude en el artículo 333 del Código Civil al exigir que sea susceptible de apropiación.
b) Representa una utilidad o satisface un interés material o social.
c) Licitud, y por lo tanto no puede ser contrario a las leyes, a la moral y a las buenas costumbres, ni al orden público (artículos 1255 y 1271.3 del Código Civil).
d) Determinado o determinable (según la fórmula del artículo 1273 del Código Civil).
Un concepto más reducido del objeto del derecho será el de "bien". Los bienes no son sino las cosas desde un aspecto jurídico, aunque no puede decirse que exista identidad conceptual entre bienes y cosas por cuanto para que un bien alcance la cualidad de cosa se precisa la posibilidad de apropiación.
De esta manera, existen cosas que por su propia naturaleza no pueden ser objeto de apropiación, así las cosas comunes (el aire, la luz solar, etc.). Y a la inversa, no todos los bienes tienen la cualidad jurídica de cosas, a menos que se utilice el término "cosa" en un sentido tan amplio que abarque los denominados bienes incorporales. Aunque también es cierto que con frecuencia la Ley emplea la terminología de "bien" como sinónimo de "cosa", así en el artículo 333 y siguientes del Código Civil.
O'Callaghan define el bien como todo elemento patrimonial activo, sin incluir las obligaciones, por lo que establece que el objeto del derecho es el género, el bien la especie y la cosa la subespecie.
Albaladejo establece que para el Derecho es cosa toda entidad material o no, de naturaleza impersonal, que tenga una propia individualidad y sea susceptible, como un todo, de dominación patrimonial constitutiva de un derecho independiente.
De esta definición se pueden extraer las siguientes notas:
a) Se trata de una entidad material o no, por lo que se han de incluir no sólo los objetos materiales, sino también aquéllas que aun no teniendo un cuerpo sólido, líquido o gaseoso, puedan ser perceptibles por los sentidos (así la electricidad) o incluso puramente ideal (así una obra literaria: cosa inmaterial) es equiparado por el Derecho a aquéllos (al menos en el aspecto que interesa en cuanto a la noción de cosa).
b) De naturaleza impersonal, por lo que no pueden serlo el ser humano o sus órganos.
c) Con propia individualidad, es decir, que tenga una naturaleza unitaria separada en el tráfico jurídico, que puede ser natural (así un animal) o artificial (un libro, los diversos pisos de un edificio, etc.).
d) Susceptible como un todo de dominación patrimonial, es decir, apta para ser objeto de apropiación (artículo 333 del Código Civil); en consecuencia, no podrán serlo el Sol, las estrellas, los restos humanos, etc.
e) Que tal dominación constituya un derecho independiente, por lo que no podrá considerarse como cosa aquello que, aun pudiendo haberlo sido antes, ha perdido su propia individualidad; así un ladrillo que ha pasado a formar parte de un edificio, en general, todo aquello que ha pasado a ser parte de una cosa.
Las clasificaciones con relación a las cosas que la doctrina establece son numerosos, si bien predomina una triple agrupación que las distribuye según sus cualidades físicas o jurídicas (corporales e incorporales, fungibles y no fungibles, consumibles e inconsumibles, presentes y futuras, muebles e inmuebles, registrables y no registrables), según las relaciones de conexión que guardan unas con otras (singulares y universales, de hecho y de derecho, principales y accesorias) y según la relación de pertenencia o apropiación (apropiables y no apropiables, "res in commercium y res extra commercium", bienes de uso o de servicio público y bienes de dominio privado).
El Código Civil no define qué debe de entenderse por cosas inmuebles por cuanto el artículo 333 se limita a establecer que las cosas que son o pueden ser objeto de apropiación se consideran como bienes muebles e inmuebles, y con relación a los inmuebles se limita a enumerarlos en diez apartados en el artículo 334; sin embargo, sí define qué debe de entenderse por cosa mueble, por cuanto el artículo 335 establece "se reputan bienes muebles los susceptibles de apropiación no comprendidos en el capítulo anterior, y en general todos los que se pueden transportar de un punto a otro sin menoscabo de la cosa inmueble a la que estuviesen unidos".
La diferencia entre ambos puede venir dada por una pluralidad de causas: así físicas (los inmuebles se encuentran de manera indeleble adheridos a una porción del territorio, mientras que los muebles pueden ser objeto de desplazamiento), por causas económicas (aunque en la actualidad no puede decirse, como en épocas pasadas, que los muebles son de inferior valor que los inmuebles) y jurídicas; de esta manera la distinción transciende en el menor formalismo de los actos jurídicos sobre bienes muebles (así los artículos 464 y 1280.1 y 2 del Código Civil), en la normativa del Registro de la Propiedad inmobiliaria; en el régimen procesal más riguroso en los inmuebles (así en relación a la competencia territorial, artículo 52.1.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil).
En relación a los mismos hemos de establecer la siguiente clasificación: por naturaleza, por destino y por analogía.
Los inmuebles por naturaleza serán los establecidos en el artículo 334.1, 2, 3 y 8 del Código Civil.
Es decir, según el artículo 334 del Código Civil son bienes inmuebles:
1º. Las tierras, edificios, caminos y construcciones de todos género adheridas al suelo.
2º. Los árboles y plantas y frutos pendientes, mientras estuvieren unidos a la tierra o formaren parte integrante de un inmueble.
3º. Todo lo que esté unido a un inmueble de una manera fija, de suerte que no pueda separarse de él sin quebrantamiento de la materia o deterioro del objeto.
4º. Las minas, la canteras y escoriales, mientras su materia permanezca unida al yacimiento, y las aguas vivas o estancadas (apartado 8 del artículo 334).
Se distingue en estas normas los inmuebles por naturaleza propiamente dicho (así las tierras y caminos) y los inmuebles por incorporación (edificios, árboles, plantas, frutos pendientes mientras estuvieren unidos a la tierra).
Dentro de los inmuebles por naturaleza destaca la distinción entre fincas rústicas y fincas urbanas, sobre todo por las repercusiones de su diferente régimen jurídico en materia de arrendamientos, urbanismo y el denominado Derecho agrario.
La doctrina considera como tales los del artículo 334 del Código Civil en sus apartados 4, 5, 6, 7 y 9. Y se distinguen entre inmuebles por destino agrícola, industrial o comercial y por destino suntuario u ornamental.
Los inmuebles por destino agrícola, industrial o comercial son los siguientes:
1º. Las máquinas, vasos, instrumentos o utensilios destinados por el propietario de la finca a la industria o explotación que se realice en un edificio o heredad, y que directamente concurran a satisfacer las necesidades de la explotación misma.
2º. Los viveros de animales, palomares, colmenas, estanques de peces o criaderos análogos, cuando el propietario los haya colocado o los conserve con el propósito de mantenerlos unidos a la finca, y formando parte de ella de un modo permanente.
3º. Los abonos destinados al cultivo de una heredad, que estén en las tierras donde hayan de utilizarse.
4º. Los diques y construcciones que, aunque sean flotantes, estén destinados por su objeto y condiciones a permanecer en un punto fijo de un río, lago o costa.
En cuanto a los inmuebles por destino suntuario, según el artículo 334.4 del Código Civil son: "Las estatuas, relieves, pinturas u otros objetos de uso u ornamentación, colocados en edificios o heredades por el dueño del inmueble en tan forma que revele el propósito de unirlos de un modo permanente al fundo".
El concepto de inmueble por destino se identifica con el concepto de pertenencia. La relación del artículo 334 del Código Civil ha de entenderse a título de ejemplo. La característica general de los inmuebles por destino o pertenencias no lo es por el ligamento material, sino sólo por el económico o jurídico, por el que una cosa, sin perder su individualidad propia y sin sufrir modificaciones, se destina de un modo duradero al servicio u ornamento de otra.
La característica esencial para que exista pertenencia o inmueble por destino es que así lo determine el propietario de la cosa principal y que el destino dispuesto sea duradero o permanente.
Como tales se ha de considerar los comprendidos en el apartado 10 del artículo 334 del Código Civil , al establecer que se consideran inmuebles "las concesiones administrativas de obras públicas y las servidumbres, y demás derechos reales sobre bienes inmuebles".
Se recogen como tales los que la doctrina ha denominado como derechos incidentes sobre bienes corporales inmuebles, que asumen la naturaleza de inmuebles por ser inmueble el objeto sobre el que recaen.
Como hemos establecido con anterioridad, el artículo 335 los define al establecer "se reputan bienes muebles los susceptibles de apropiación no comprendidos en el capítulo anterior, y en general todos los que se pueden transportar de un punto a otro sin menoscabo de la cosa inmueble a la que estuviesen unidos". A su vez, el artículo 336 del Código Civil, a modo de aclaración, como bienes muebles por analogía, dispone "tienen también la consideración de cosa mueble las rentas o pensiones, sean vitalicias o hereditarias, afectas a una persona o familia, siempre que no graven con carga real una cosa inmueble; los oficios enajenados, los contratos sobre servicios públicos y las cédulas y títulos representativos de préstamos hipotecarios".
Los bienes muebles por naturaleza (artículo 335) suponen una categoría muy heterogénea y diversificada.
En cuanto a los bienes incorporales, si son susceptibles de apropiación, se les consideran, por lo general, como bienes muebles (así los títulos valores que plasman los créditos).
Como en determinados supuestos puede resultar dudosa la adscripción como bienes muebles o inmuebles, el Código Civil, en sus artículos 346 y 347, nos da unas reglas para orientarnos.
Así, el artículo 346 establece que cuando por disposición de le la ley, o por declaración individual, se use la expresión de cosas o bienes inmuebles o muebles, se estará a lo establecido en los artículos 334 a 338; ahora bien, "cuando se use la palabra «muebles» no se entenderán comprendidos el dinero, los créditos, efectos de comercio, valores, alhajas, colecciones científicas o artísticas, libros, medallas, armas, ropas de vestir, caballerías o carruajes o sus arreos, granos, caldos y mercancías, ni otras cosas que no tengan por principal destino amueblar o alhajar las habitaciones, salvo que en el contexto de la ley o de la disposición individual resulte de manera clara lo contrario".
A su vez, el artículo 347 establece que cuando en venta, legado, donación u otra disposición en que se haga referencia a cosas muebles o inmuebles, se transmita su posesión o propiedad con todo lo que en ellas se halle, no se entenderán comprendidos en la transmisión el metálico, valores, créditos y acciones cuyos documentos se hallen en la cosa transmitida, a no ser que se exprese con claridad la voluntad de extender la transmisión a tales valores o derechos.
Como se deriva de estos preceptos se ha de estar a la voluntad de los interesados (testadores y contratistas) y de no poder derivar esta voluntad, se ha de estar a los criterios expresados en los citados artículos.
De conformidad al artículo 337 del Código Civil los bienes muebles son fungibles o no fungibles. Son fungibles aquellos que no puede hacerse el uso adecuado a su naturaleza sin que se consuman, y no fungibles las demás.
El Código Civil parte de la distinción entre cosas fungibles y no fungibles, y define las consumibles y las no consumibles.
Cosas fungibles serán aquellas que en el tráfico vienen consideradas según su número, medida o peso, y que pueden ser sustituidas unas por otras. Las no fungibles serán las que no admiten la sustitución, así una obra de arte original. La diferencia se patentiza si por la destrucción de la cosa ha de indemnizarse por daños y perjuicios; así en las fungibles, será posible la restitución por otra de la misma clase; por el contrario, en las no fungibles sólo será posible la indemnización en dinero al no poder ser sustituida.
Cosas consumibles serán aquellas de las que no puede hacerse el uso adecuado a su naturaleza sin que se consuman, o que padecen un desmerecimiento en cuanto a su entidad total por su utilización (así, en cuanto al primer supuesto, los alimentos, y del segundo el vestido).
Los bienes consumibles, como regla general, son también fungibles; sin embargo, muchos bienes fungibles no son consumibles (así determinados artículos de cierta duración que se fabrican en serie).
Especial referencia hemos de hacer al dinero como cosa fungible, pues aunque en el Código Civil no se diga de manera expresa que el dinero es cosa fungible, sin embargo de diversos preceptos se deriva su fungibilidad; así en los artículos 1740 "dinero u otra cosa fungible, con condición de devolver otro tanto de la misma especie y calidad, en cuyo caso conserva simplemente el nombre de préstamo", 1753 "El que recibe en préstamo dinero u otra cosa fungible, adquiere su propiedad, y está obligado a devolver al acreedor otro tanto de la misma especie y calidad", 1754 "La obligación del que toma dinero a préstamo se regirá por lo dispuesto en el artículo 1170 de este Código. Si lo prestado es otra cosa fungible, o una cantidad de metal no amonedado, el deudor debe una cantidad igual a la recibida y de la misma especie y calidad, aunque sufra alteración en su precio" y 1160 "una cantidad de dinero o cosa fungible".
Y el dinero como cosa fungible se ha de predicar aun cuando se trate de monedas de diversos países, por cuanto la conversión equivale a una simple operación aritmética de equivalencia entre sus respectivos valores contables, por lo tanto, y aunque se trate de diversas especies, siguen siendo cosas fungibles.
Además, el dinero, a diferencia de las demás cosas fungibles, tiene la característica de su liquidez, en su aspecto jurídico, no físico, al representar la unidad contable de las demás cosas y bienes, al respecto cabe citar en la compensación, artículo 1196.2 "Que ambas deudas consistan en una cantidad de dinero, o, siendo fungibles las cosas debidas, sean de la misma especie y también de la misma calidad, si ésta se hubiese designado", o con referencia a los productos líquidos, así el artículo 186 "harán suyos los productos líquidos en la cuantía que el Juez señale", 520 "a pagar anualmente al usufructuario el producto líquido de la misma después de deducir los gastos y el premio que se le asignare por su administración".
Como dispone el artículo 1922 del Código Civil"Con relación a determinados bienes muebles del deudor, gozan de preferencia:
Si los bienes muebles sobre que recae la preferencia hubieren sido sustraídos, el acreedor podrá reclamarlos de quien los tuviese, dentro del término de treinta días contados desde que ocurrió la sustracción".
En cuanto a los demás bienes muebles, tal y como establece el artículo 1924 (que también se refiere a los inmuebles), gozarán de preferencia:
1.º Los créditos a favor de la provincia o del municipio, por los impuestos de la última anualidad vencida y no pagada, no comprendidos en el artículo 1923, número 1.
2.º Los devengados por los siguientes conceptos:
- Por los funerales del deudor, según el uso del lugar, y también los de su cónyuge y los de sus hijos constituidos bajo su patria potestad, si no tuviesen bienes propios.
- Por gastos de la última enfermedad de las mismas personas, causados en el último año, contado hasta el día del fallecimiento.
- Por los salarios y sueldos de los trabajadores por cuenta ajena y del servicio doméstico correspondientes al último año.
- Por las cuotas correspondientes a los regímenes obligatorios de subsidios, seguros sociales y mutualismo laboral por el mismo período de tiempo que señala el apartado anterior, siempre que no tengan reconocida mayor preferencia con arreglo al artículo precedente.
- Por anticipaciones hechas al deudor, para sí y su familia constituida bajo su autoridad, en comestibles, vestido o calzado, en el mismo período de tiempo.
b) Por sentencia firme, si hubiesen sido objeto de litigio.
Con relación a la prelación, el artículo 1926 dispone "Los créditos que gozan de preferencia con relación a determinados bienes muebles, excluyen a todos los demás hasta donde alcance el valor del mueble a que la preferencia se refiere.
4.ª En los demás casos el precio de los muebles se distribuirá a prorrata entre los créditos que gocen de especial preferencia con relación a los mismos".
Por último, el remanente del caudal del deudor, después de pagados los créditos que gocen de preferencia con relación a determinados bienes, muebles o inmuebles, se acumulará a los bienes libres que aquél tuviere para el pago de los demás créditos. Los que, gozando de preferencia con relación a determinados bienes, muebles o inmuebles, no hubiesen sido totalmente satisfechos con el importe de éstos, lo serán, en cuanto al déficit, por el orden y en el lugar que les corresponda según su respectiva naturaleza (artículo 1928).
Aunque en caso de concurso, la clasificación y graduación de los créditos se regirá por lo establecido en la Ley Concursal (artículo 1921, párrafo segundo del Código Civil), es decir por la Ley 22/2003, de 9 de julio, artículo 89 y siguientes.