Source: https://hayderecho.expansion.com/2020/01/09/cambio-climatico-derechos-buena-administracion-su-importancia-para-espana/
Timestamp: 2020-07-13 07:08:53
Document Index: 82628836

Matched Legal Cases: ['artículo 21', 'artículo 191', 'Artículo 6', 'artículo 2', 'artículo 191', 'artículo 41', 'artículo 6', 'artículo 6']

Cambio climático, derechos, buena administración: su importancia para España - Hay Derecho
9 enero, 2020 /9 Comentarios/en Blog /por Juli Ponce
Comentario de urgencia a la sentencia del Tribunal Supremo holandés de 20/12/2019 que obliga al Estado a reducir las emisiones de gases invernadero en un 20% a partir de 2020.
1. El pasado día 20 de diciembre de 2019, el Tribunal Supremo holandés dictó una sentencia histórica, poniendo fin a una serie de litigios iniciados en 2015 y que han enfrentado a Urgenda, una fundación agrupando a 886 holandeses, como demandante, y el Estado holandés.
2. En esta sentencia, el alto tribunal declaró como hechos probados la existencia de un cambio climático peligroso, afirmó la obligación jurídica del Estado holandés de proteger con el debido cuidado y la debida diligencia propios de un buen gobierno y una buena administración los derechos de sus ciudadanos y estableció la inexistencia de una libertad de elección absoluta e indiferente para el Derecho en el ejercicio de la discrecionalidad existente en la toma de decisiones contra el cambio climático.
4. Dado que, como vamos a ver, los razonamientos del tribunal holandés se basan en el Convenio Europeo de Derechos humanos y en la jurisprudencia del TEDH, así como en conceptos (discrecionalidad, debido cuidado o debida diligencia) compartidos por los países de la UE, y otros, el caso creemos que tiene relevancia también para España y puede dar lugar en el futuro a decisiones similares, como argumentaremos al final de este artículo.
7. Así, declaró la violación del artículo 21 de la Constitución neerlandesa, que establece la obligación de los poderes públicos de velar por la habitabilidad del país y por la protección y mejora del medio ambiente, que impone al Estado un deber de diligencia debida correlativo.
8. En segundo lugar, afirmó la existencia de regulación internacional y europea (así, informes del IPCC, la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, los principios de «no causar daño al medio ambiente» o no-harm principle (Declaración de Río, principio 2), precaución y el artículo 191 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea ), que asimismo obliga al Estado a cumplir con su deber de diligencia debida. De ello, el tribunal dedujo que los Países Bajos (y las demás partes firmantes del Anexo I) tienen el compromiso de reducir las emisiones entre un 25 y un 40% respecto de los niveles de 1990 y para el año 2020, y entre un 80 y un 95%, para el año 2050.
9. Además, consideró la obligación del Estado de tomar las medidas que sean necesarias, con la debida diligencia, para garantizar los derechos recogidos en los artículos 2 (derecho a la vida) y 8 (derecho al respeto a la vida privada y familiar) del Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH), firmado en Roma en 1950.
Las opciones del Estado están limitadas aún más por los principios de derecho privado aplicables al Estado y mencionados anteriormente. Después de todo, estos principios se desarrollaron en respuesta al riesgo especial del cambio climático y, por lo tanto, limitan las opciones del Estado. Esto también se aplica, por ejemplo, a la circunstancia de que los países del Anexo I, incluidos los Países Bajos, han tomado la iniciativa en la adopción de medidas de mitigación y, por lo tanto, se han comprometido a una contribución más que proporcional a la reducción, en vista de una distribución equitativa entre países industrializados y en desarrollo.Debido a este principio de equidad, el Estado, al elegir las medidas, también tendrá que tener en cuenta el hecho de que los costos se distribuirán razonablemente entre las generaciones actuales y futuras. Si, de acuerdo con las ideas actuales, resulta más barato en equilibrio para actuar ahora, El Estado tiene una obligación seria, derivada del debido cuidado, hacia las generaciones futuras de actuar en consecuencia. Además, el Estado no puede posponer la adopción de medidas cautelares basadas en la única razón de que todavía no hay certeza científica sobre el efecto preciso de las medidas. Sin embargo, aquí se permite una relación costo-beneficio. Finalmente, el Estado tendrá que basar sus acciones en el principio de “prevenir es mejor que curar“.
12. Tras la decisión en apelación, en septiembre de 2019 se emitió el dictamen consultivo del procurador general del Tribunal Supremo, que recomendó rechazar la casación. En sus consideraciones, el dictamen indica que (traducción nuestra al español):
“2.1 El deber de cuidado aceptado por el Tribunal de Distrito y el Tribunal de Apelación, la obligación de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del territorio holandés en un 25% a fines de 2020 en comparación con 1990, no forma parte de ninguna ley escrita nacional o internacional como tal. El Tribunal de Distrito dedujo este deber de cuidado del estándar abierto del Artículo 6: 162 (2) DCC. El Tribunal de Apelaciones identificó una base de derecho convencional para este deber de diligencia en los estándares abiertos de los artículos 2 y 8 del CEDH. Hasta ese punto, el razonamiento subyacente a los dos juicios difiere. Sin embargo, la interpretación específica y sustantiva del deber de cuidado – la justificación fáctica de la orden de reducción basada en los conocimientos extraídos de la climatología, los objetivos de la política climática internacional y los estándares y principios del derecho internacional – es en gran parte la misma en el razonamiento de tanto el Tribunal de Distrito como el Tribunal de Apelaciones.”
Como vamos a ver a continuación, el Tribunal Supremo recoge y refina el origen del deber de debido cuidado o debida diligencia que fundamenta la obligación del Estado, basándose en el concepto de good governance, literalmente buena gobernanza, pero que también podemos traducir por buen gobierno y buena administración, que no aparece en la opinión expuesta, la cual, erróneamente en nuestra opinión, olvida que dicho deber de debido cuidado o debida diligencia se halla en el art. 41 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, de acuerdo con la jurisprudencia del TJUE y forma parte de las tradiciones constitucionales de los estados miembros, de acuerdo con ésta.
13. La sentencia del Tribunal Supremo de 20 de diciembre de 2019, disponible en holandés, llega a la conclusión de que la apelación del Estado en casación debe ser desestimada. Esto significa que la orden emitida por el tribunal y ratificada por el tribunal al Estado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 25% para fines de 2020 en comparación con 1990 se mantendrá de forma permanente. A continuación, destacamos algunos de los aspectos que nos parecen más relevantes (manejamos traducción propia al español).
14. En primer lugar, ninguna de las dos partes, ni Urgenda ni el Estado holandés, cuestionó en casación los hechos establecidos en el tribunal de apelación, coincidentes con los fijados en el tribunal de distrito. Por ello, el Tribunal Supremo holandés los reitera, concluyendo de nuevo que estamos ante un cambio climático peligroso que amenaza la vida, el bienestar y el entorno de vida de muchas personas en el mundo y también en los Países Bajos.
15. Los argumentos incluidos en el recurso de casación del Estado son diversos. Unos se dirigen contra la interpretación que el Tribunal de Apelación dio a los art. 2 y 8 CEDH. Según el Estado, la protección no puede derivarse de estas disposiciones en este caso por varias razones y el Tribunal de Apelación también hizo caso omiso de la discrecionalidad que el TEDH deja a los estados nacionales en relación con estas disposiciones.
Además, el Tribunal de Apelación invadió indebidamente la discrecionalidad que le queda al Estado a este respecto y no ha comprendido que no es tarea del juez tomar las consideraciones políticas que son necesarias para la toma de decisiones sobre la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
16. Frente a este conjunto de argumentos, el Tribunal Supremo holandés procede a desmontarlos uno a uno hasta rechazar el recurso de casación.
17. Respecto a si de los artículos 2 y 8 del CEDH se puede deducir requerimientos para el Estado holandés de adoptar medidas, el Tribunal Supremo afirma que estos preceptos obligan a adoptar las medidas apropiadas para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero del territorio holandés y además que tales medidas deben ser el resultado de la aplicación de un estándar jurídico de debida diligencia o debido cuidado, derivado del buen gobierno y la buena administración (usa la palabra en inglés good governance). Así, señala que:
El Estado está, según lo considerado anteriormente, en base en el art. 2 y 8 CEDH (…) obligado a tomar las medidas apropiadas para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero del territorio holandés. Sin embargo, esto aún no responde a la pregunta de qué implica realmente esta obligación del Estado.
En el sistema estatal holandés, la realización de los acuerdos antes mencionados en 6.2 cae dentro de la competencia del gobierno, por lo tanto, es supervisada por el parlamento. Los Países Bajos también pueden decidir reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del territorio holandés sin acuerdos internacionales (vinculantes). Los Países Bajos también están obligados a hacer esto, como se considera en 5.9.1 arriba. Si bien la determinación de la parte que los Países Bajos deben contribuir a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero depende, en principio, también del gobierno y el parlamento en ese contexto, el tribunal puede juzgar si el Estado toma menos medidas de las que evidentemente corresponden al caso. (…).
En ciertas circunstancias, también puede haber puntos de vista, acuerdos y / o consensos claros en un contexto internacional sobre la distribución de medidas entre países que el tribunal puede determinar que, en cualquier caso, de acuerdo con una concepción de los Estados ampliamente respaldada y parcialmente basada en la ciencia climática y las organizaciones internacionales, pueden considerarse como la “parte justa” mínima del Estado. Sobre la base de los criterios mencionados anteriormente en 5.4.2 y 5.4.3 (incluido el ‘método de base común’), que el tribunal holandés está obligado a aplicar al explicar el CEDH (ver arriba en 5.6.1), el tribunal está obligado a tomar esa determinación y a atribuirle consecuencias en su opinión sobre el alcance de las obligaciones positivas del Estado. La jurisprudencia del TEDH a que se refiere el artículo 2 se deduce que, en determinadas circunstancias, esta determinación también puede tener sentido en los acuerdos y normas que no son en sí vinculantes. Esto se hace sobre la base de que estas reglas y acuerdos son la expresión de una opinión o visión muy ampliamente aceptada y, por lo tanto, son importantes para la interpretación y aplicación de las obligaciones positivas del Estado sobre la base del art. 2 y 8 CEDH.
6.5 (…) el tribunal puede evaluar si el Estado con respecto a la amenaza de un cambio climático peligroso está obligado a hacerlo (…) sobre la base del art. 2 y 8 TEDH para cumplir con la debida diligencia e implementar una política apropiada y consistente (good governance). Esta obligación también puede, bajo ciertas circunstancias, resultar en la obligación de tomar medidas de cierto tamaño o contenido. (…) “.
De lo que se consideró anteriormente en 7.2.8-7.2.10, se deduce una vez más que existe un gran consenso internacional sobre la necesidad urgente de una reducción de al menos 25-40% de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2020 en comparación con 1990 por los países del Anexo I, para poder al menos lograr el objetivo de dos grados máximo justificado. Este gran grado de consenso puede considerarse como un “terreno común” en el sentido de la jurisprudencia del TEDH mencionada anteriormente en 5.4.2, que según esa jurisprudencia debe tenerse en cuenta al interpretar y aplicar el CEDH
(…) el Estado se queja de que el Tribunal de Apelación ha ignorado su declaración de que está contribuyendo a las restricciones a las emisiones globales de gases de efecto invernadero al poner a disposición de los países en desarrollo conocimientos y recursos financieros, con los cuales estos países pueden tomar medidas de mitigación y adaptación. Sin embargo, no ha elaborado esta declaración. Entre otras cosas, el Estado no ha argumentado que esta contribución logre una reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero, y que esto debe tenerse en cuenta al determinar qué objetivo se le aplica y si se logra el objetivo aplicable. Por consiguiente, esa imputación falla.
(…) Se necesitan urgentemente medidas de mitigación que garanticen una reducción de las emisiones de al menos un 25% en 2020, también para los Países Bajos.”
18. Finalmente, respecto a si ha habido una vulneración de la separación de poderes por la orden judicial de reducción de emisiones, el Tribunal Supremo lo niega, señalando que:
(…) Después de todo, esta orden no equivale a una orden de tomar medidas legislativas específicas, sino que deja al Estado libre de elegir las medidas que se tomarán para lograr una reducción del 25% en las emisiones de gases de efecto invernadero para 2020. (…) Después de todo, corresponde al Estado determinar qué medidas se están tomando y qué legislación se está implementando para lograr esa reducción.
(…) , el gobierno y el parlamento son responsables de la toma de decisiones sobre la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en el sistema estatal holandés. Tienen mucha libertad para tomar las decisiones políticas necesarias. Corresponde al tribunal evaluar si el gobierno y el parlamento han ejercido esa libertad dentro de los límites de la ley a la que están obligados.
Los límites a los que se hace referencia (…) incluyen aquellos que surgen del TEDH para el Estado. Como se ha considerado anteriormente en 5.6.1, los Países Bajos se han comprometido con el CEDH y (…) art. 93 y 94 Constitución deben aplicar sus disposiciones de conformidad con la interpretación de las mismas por parte del TEDH. La protección de los derechos humanos que esto ofrece es una parte esencial del estado constitucional democrático.
Una situación excepcional surge en este caso. Después de todo, existe una amenaza de cambio climático peligroso y está claro que se necesitan medidas urgentes (…). El Estado está obligado a hacer “lo suyo” en este contexto (ver 5.7.1-5.7.9). Con respecto a los residentes de los Países Bajos, por los intereses de Urgenda en este procedimiento, ese deber se deriva del art. 2 y 8 CEDH, en virtud del cual el Estado está obligado a proteger el derecho a la vida y a la vida privada, familiar y familiar de sus residentes (véanse 5.1-5.6.4 y 5.8-5.9.2). En este contexto, los países del anexo I, incluidos los Países Bajos, requieren una reducción de al menos el 25% en 2020, como consecuencia de las decisiones tomadas por el tribunal y el tribunal de apelación, visión generalmente compartida en la ciencia del clima y en la comunidad internacional (ver arriba en 7.2.1-7.3.6). La política que el Estado ha estado aplicando desde 2011 y tiene la intención de implementar (ver arriba en 7.4.2), según la cual las medidas se posponen por un período de tiempo más largo, como el tribunal ha determinado, obviamente no está de acuerdo con esto (…)
18. En los epígrafes anteriores, hemos expuesto algunos de los puntos básicos de la sentencia del Tribunal Supremo holandés, la cual, por su extensión e importancia, presente muchos enfoques posibles (Derecho internacional público, Derecho de la Unión Europea, Derecho Constitucional, Derecho Administrativo). Ahora bien, ¿qué enseñanzas podríamos extraer de esta sentencia del Tribunal Supremo holandés respecto al caso español?
“En otra línea, la decisión adoptada —a la vista de la previsión de riesgo que la Sala deduce en la valoración probatoria— se sitúa en el ámbito de los principios de cautela y de acción preventiva, que siguiendo una larga tradición, el actual Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea reitera, en su artículo 191, apartado 2 , como elementos que han presidido la política ambiental de casi todos los Estados Miembros de la Unión Europea. Efectivamente, una especial relevancia parece cobrar —dada su preferente cita— el denominado principio de precaución (ahora, de cautela), potenciando la aplicación del citado principio de precaución, el actuar por si acaso llegan a aparecer daños no previstos, a veces ni siquiera imaginados. Aun cuando no se esté seguro de las consecuencias de determinadas actividades, éstas podrían ser tan nocivas que se considera necesario tomar medidas para evitarlas. Es la política que da lugar a las prevenciones en torno a los productos transgénicos y a muchas novedades científicas o tecnológicas cuyos efectos no se conocen todavía. Igualmente cuenta con pujante relevancia el denominado principio de acción preventiva, que se trata de un principio más integral y globalizador, puesto que abarca todos los modos de contaminación, todos los componentes del elemento del medio ambiente, tanto los físicos-naturales como los sociales y económicos, y, a la vez, son una gran cantidad y variedad de actividades las que han de ser sometidas al proceso evaluatorio. Dicho principio no es exclusivo del ámbito medioambiental por cuanto ya estaba asentado en la idea de la “diligencia debida” de los sujetos de Derecho internacional, que implicaba una especial obligación de vigilancia y adopción de previsiones en relación a los bienes y personas bajo su jurisdicción con la finalidad de asegurarse que, en condiciones normales, no se causaran perjuicios de tipo transfronterizo. Hoy, en mismo el ámbito europeo, la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, proclamada por el Consejo Europeo de Niza de 8/10 de diciembre de 2000 dedica su artículo 41 al denominado “Derecho a una buena Administración ” . Tal precepto se integra hoy en el Tratado de la Unión Europea (Tratado de Lisboa), de 13 de diciembre de 2007, ratificado por Instrumento de 26 de diciembre de 2008, que en su artículo 6 señala que, en su artículo 6 dispone que “La Unión reconoce los derechos, libertades y principios enunciados en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea de 7 de diciembre de 2000, tal como fue adaptada el 12 de diciembre de 2007 en Estrasburgo, la cual tendrá el mismo valor jurídico que los Tratados”. Se trata, dicho sea en síntesis, de la tradicional idea del “buen gobierno” en la gestión pública, adelantándose a los hechos, ante la duda de que de una determinada actividad puedan deducirse ciertos riesgos, siendo preferible el error en la previsión de futuro a la pérdida de seguridad; obviamente, como en el supuesto de autos, aun no se ha producido un daño —lo cual, sin duda alguna, condicionaría la libertad discrecional propia del planeamiento urbanístico—, pero existen datos que acreditan que no existe certeza científica absoluta, sino por el contario evidencias de que el mismo puede llegar a producirse; ante tales situaciones la Administración pública no puede permanecer impasible y debe actuar con la diligencia debida propia del derecho a una buena administración. Por otra parte, numerosos documentos internacionales adoptados en el ámbito de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), hacen referencia directa o indirecta al principio, comenzándose, partir de mediados de la década de los 80 a incluirse al “principio de precaución” en instrumentos internacionales en materia ambiental: Declaración de Helsinki sobre Medio Humano (1972), Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo (1992), Agenda 21 (1992), Convención de Londres sobre Contaminación del Mar por Hidrocarburos (1954) sustituida por la Convención de Londres sobre la Prevención contra la Contaminación por Buques (1973), Convención sobre Cambio Climático (1992), Convención sobre Biodiversidad. En todo caso, debe recordarse como documento internacional que más ha avanzado en la configuración de la obligación de cautela a nivel universal, lo constituye el Protocolo de Montreal sobre Bioseguridad (2000), adoptado en el marco de la citada Convención sobre Biodiversidad. Lógicamente, la precaución, la cautela, la previsión contienen una vertiente probatoria que obligaría a la Administración a justificar la existencia de razones científicas o técnicas que acreditaran la ausencia de riesgo”
Etiquetas: Administraciones Públicas, cambio climático, Ecologismo
https://hayderecho.expansion.com/wp-content/uploads/2020/01/Cambio-climático-derechos-buena-administración.jpeg 750 500 Juli Ponce https://hayderecho.expansion.com/wp-content/uploads/2018/09/hay-derecho-expansion.jpg Juli Ponce2020-01-09 08:00:022020-01-08 16:41:40Cambio climático, derechos, buena administración: su importancia para España
9 enero, 2020 en 15:22
Un extenso y amplio análisis de lo que está produciendo ya el mundo jurisdiccional sobre algo que le sobrepasa: “el cambio climático peligroso”. No estaría de más que se documentaran y fundamentaran ciertas afirmaciones en hechos comprobados realmente, no en paranoias colectivas que sólo causan alarma social con unos beneficiarios que siempre son los mismos: intereses económicos. Si fueran sinceros dirían: “miren ustedes, no se nos ocurre como obligar a la gente a seguir consumiendo automóviles porque éstos duran más de lo que pretendíamos; ahora vamos a obligarlos a cambiar de vehículos con el pretexto de la salud. Eso sí, con baterías gigantescas de material radiactivo cuyos efectos en la salud no importan…. Para eso tenemos domesticados a los gobiernos (son una panda de ignorantes) que legislarán según nos convenga….”
“En ésta sentencia -según el post- el alto tribunal declaró como “hechos probados” la existencia de un cambio climático peligroso…” ¡Magnífica exposición de “hechos probados”! ¿No son sólo “opiniones” en el debate científico donde discernir las “pagadas” de las objetivas e independientes. Más Astrofísica, más Geocronología, más Paleoclimatología, más Astronomía, más Física simplemente…. y nos daremos cuenta de las majaderías y “cuentos” a costa de los siempre permanentes cambios climáticos en el planeta Tierra y en beneficio de todos los “chiringuitos” que pagaremos de nuestros impuestos.
“El Estado -según el post- tiene un amplio poder discrecional para desarrollar la política climática… sin embargo este poder no es ilimitado…” Desde la actitud pretenciosa de quien escribe tal cosa, aquí se confunden “churras” con “merinas” o cambio climático (donde nada puede hacerse desde los estados) y medio ambiente (que sí es competencia pública). ¿Alguien sabe en qué consiste ese concepto? ¿O el de Ekistica? En el Medio Ambiente están los seres humanos (también somos seres vivos) y sus muchas interrelaciones con el medio, donde unas son necesarias para vivir, otras no las han impuesto como necesarias y otras nacen de la libertad inherente a la especie humana (y a los demás seres vivos). ¿Estamos dispuestos a prescindir de golpe y porrazo de nuestras comodidades y volver a un tipo de vida más simple y natural? Mucho me temo que la hipocresía de querer obligar a los demás a algo que no haríamos nosotros es parte del asunto.
“Si las emisiones actuales de efecto invernadero continúan, el calentamiento global….” Otra frase gloriosa del texto recogido en la sentencia holandesa de que se nos habla y que muestra la supina ignorancia de quien la escribe sobre nuestro sistema planetario (la Tierra no es un artilugio programable con una “app” o con una ley, como no lo es tampoco la Meteorología, los movimientos de los planetas, los fenómenos intergalácticos y galácticos o el propio sistema solar. A los humanos sólo nos queda estudiarlos, conocerlos y explicarlos (cuando se sabe) pero -insistimos- es soberbio y pretencioso pretender domesticarlos. La Naturaleza demuestra una y otra vez que está viva y no es una simple “mascota”. Que la deriva continental está ahí y provoca terremotos y desastres naturales; que las entrañas del planeta están llenas de magma que rompe por cualquier lugar y en cualquier momento; que la corteza terrestre sufre depresiones, transgresiones, regresiones ante las que el ser humano está inerme….
Vamos a ser serios y a respetar el mundo que nos ha tocado vivir con unas poblaciones que requieren las necesidades más básicas, con una demografía expansiva y creciente, con unas comodidades a las que nadie, repito, nadie está dispuesto a renunciar por mucho que se manifiesten…. En ese contexto hemos sobrevivido, evolucionado y adaptado durante millones de años al igual que los demás seres vivos. No seamos tan soberbios de creer que somos los amos de la Creación.
9 enero, 2020 en 15:32
Un simple apunte no jurídico sobre el supuesto de hecho, sobre los “hechos probados” de dicha sentencia.
España, año 2020. Existen personas, “negacionistas”, que no creen que el calentamiento está producido por el CO2 (dióxido de carbono) de origen humano. Es decir que niegan la premisa mayor.
A pesar de estar a favor del conservacionismo de los ecosistemas, de los bosques, selvas y tierras vírgenes actuales, de sus plantas y animales, de animar al veganismo, de reducir la superpoblación de humanos en -muchas partes- la tierra, de vivir con menos y de consumir menos…. yo soy uno de esas personas que no creen en el CO2 de origen humano como causa del calentamiento actual.
Dejo los enlaces a la opinión de un geólogo local, galardonado internacionalmente con la medalla más importante en su campo. Otro que no es profeta en su tierra.
https://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2951/temperatura-baja-edad-media-superior-hoy/146140.html
https://diari.uib.es/arxiu/El-doctor-Lluis-Pomar-galardonado-por-la.cid537469
Dejo otro enlace sobre el estudio “Cook” y el 97,1% de los científicos que supuestamente sostienen que el cambio climático (el calentamiento, ya que el cambio lo ha habido siempre) es causado por los gases “efecto invernadero” producto de la actividad humana. Eso gases no existían en la Edad Media, cuando se alcanzaron temperaturas superiores, y al retirarse los glaciales por el calentamiento actual descubrimos restos de árboles… Sin embargo, nadie hace un pensamiento al respecto.
Quizás el sol, la actividad solar, la inclinación de la tierra, la temperatura de los océanos y sus corrientes -cuyos efectos se producen con cientos o más años de retraso- tengan que ver con el clima actual.
Un último link de un científico noruego-americano que se atrevió a dar su opinión disidente.
Ricardo Valdeolmos Dice:
10 enero, 2020 en 00:53
Siempre habra negacionistas que solo creen en la homeopatía y otras alternativas pseudoterapeuticas.
O conspiracionistas pretendiendo que el aterrizaje en la luna fue un montaje cinematográfico o que nos visitan extraterrestres pero que la NASA no lo quiere reconocer.
Ya sabemos de su pasión, perspicacia y escasa calidad y representatividad de su documentación. Su sitio esta reducido a los comentarios de las noticas y los medios sociales.
Como lo documentan todas las instituciones científicas concordias, el calentamiento global, ahora experimentado, es causado por la actividad humana.
Como en la medicina, la abrumadora mayoría de los científicos, y por fin, gobernantes e instituciones quieren reducir el impacto de ciertas actividades humanas en el cambio climático.
Lista de algo más de doscientas instituciones científicas que proporcionan la evidencia del cambio climático causado por la actividad humana:
https://en.wikipedia.org/wiki/Scientific_consensus_on_climate_change (punto 4)
Observen que ninguno de los incrédulos pueden ofrecer otra cosa que información anecdótica de tal o cual autor (también hay medicos homeópatas e iglesias ateas).
Pero no pueden nombrar ni un solo ejemplo de una sola institución científica, representando a la abrumadora mayoría de profesionales que las forman y su ciencia, que ponga en duda que la actividad humana genera el actual calentamiento del planeta.
El consenso científico es abrumador y no actuar es tan irresponsable como acudir a la imposición de manos para curar el cancer.
En ninguno de los dos casos la sociedad se lo puede permitir.
10 enero, 2020 en 14:22
Estimado Ricardo: los principales avances y descubrimientos científicos fueron llevados a cabo por “negacionistas” (esto es, no aceptar los dogmas oficiales). Han sido y son los que, con su desconfianza hacia lo establecido, han hecho avanzar la ciencia y el conocimiento. Son los menos, es cierto y por eso confundir “cantidad” con “calidad” nos lleva a la comodidad de la “foule”, antes que a la incomodidad de la minoría. Llevo toda mi vida en el mundo de la Ciencia y, cuanto más he avanzado, más me he convencido de nuestra ignorancia y de como es aprovechada para intentar colar unas tesis u otras. En todo caso todo mi respeto para sus ideas así como a quienes buscan siempre otras diferentes. Un saludo.
13 enero, 2020 en 01:10
Si usted lleva toda la vida en el mundo de la ciencia debería saber que sus heroes disconformes no forman la abrumadora mayoría del trabajo científico que se basa en el consenso y el acumulo progresivo de conocimiento. Cito solo solo dos representativos ejemplos de importantes teorías aceptadas sin drama por su gran poder explicativo y predictivo: Einstein y Darwin.
También debería saber que en su momento también los expertos que proponían que el calentamiento climático era debido a la actividad human tuvieron que lograr alcanzar ese consenso. Pero no por eso estaban necesariamente disconformes o veían algo único que se les negaba a los demás compañeros. Simplemente tuvieron que producir la suficiente evidencia para demostrar al resto de la comunidad científica la fortaleza empírica de sus hallazgos.
Finalmente, claro que existen (aislados) casos de sujetos inspiradisimos, Pero reconocerse como uno de esos individuos capaces de identificar a este tipo de autores tan originales que sus propios pares tienen dificultades en reconocer no creo que este al alcance de muchos.
En otro orden de cosas, como contribuyente no quisiera que las políticas de mi gobierno se basasen en criterios mínimamente fundamentados y basados en la originalidad extrema de sus autores. Sino más bien en aquellos criterios que concitan el mayor acuerdo entre los especialistas, porque la evidencia empírica así lo determina. Es una cuestión obvia de gestión de riesgo para garantizar la mayor seguridad ( y consiguientes inversiones) púbica posible.
10 enero, 2020 en 10:03
¿POR QUÉ LOS TEMAS QUE MÁS PREOCUPAN A LOS CIUDADANOS, COMO EL PARO Y LA ECONOMÍA, NO ESTÁN ENTRE LAS PRIORIDADES DE LOS POLÍTICOS Y LOS MEDIOS?
Buena parte de nuestros medios están dedicando su atención, de manera preferente, al reparto del protagonismo y los puestos públicos entre los políticos como si esto fuera lo que más interesa a los votantes pero no en la denuncia de la falta de soluciones viables a los problemas básicos de la población y la gravísima incapacidad gestora de los dirigentes electos.
El 29-11 2019, la prensa recogía el barómetro del CIS de noviembre sobre lo que la población consideraba sus principales problemas con un salto en el apartado de los políticos , en general , los partidos y la política que pasa del 37,8 al 45,5% .No es extraño cuando los problemas sociales se están engrandeciendo y en los pactos de gobierno no se ven soluciones realistas para la población .El paro pasa del 56,9 al 60,3%, la economía de 29,1 al 30,4% , la independencia de Cataluña del 8,1 al 19% , la sanidad del 13 al 15,2% , las pensiones hasta el 11,4 desde el 8,1% anterior… Ninguno de ellos aparece como primera preocupación de medios influyentes cuando analizan la frustrante situación política ,es como si la suerte de sus clientes les fuera ajena .
En un artículo en El Pais del 24 de septiembre pasado se recoge la encuesta RI Elcano de que en España el porcentaje de preocupación por el cambio climático se sitúa en 3,69% similar a Noruega y otros países avanzados ¿ Por qué esta desproporción entre lo que preocupa a los políticos y los medios que les apoyan y a la población? ¿Será que a los políticos solo les interesa su paro y el de los demás no tiene tanta urgencia y los medios se dejan llevar? ¿ Por qué aparece como preferente un problema como el cambio climático cuando su solución no depende de nosotros sino de países identificados a los que ni se nombra? ¿ No será que esta falta de atención a los problemas sociales de los ciudadanos es la causa del enorme salto en la de la preocupación sobre los partidos y los políticos?¿ Por qué los medios siguen la agenda de los políticos como principal ocupación y no su problema de la deserción de clientes hartos de su falta de solvencia y seriedad , que es la base de su negocio? ¿ Como quieren convencernos de que son profesionales de la información veraz si son incapaces de ver y corregir los riesgos que arruinan su futuro .?
13 enero, 2020 en 13:45
Amigo Ricardo. tanto Einstein como Darwin tienen aciertos y errores. Se los conoce por los primeros, pero no se dice nada de los segundos. Por ejemplo la teoría de la “evolución” darwiniana es sólo una teoría, pero todavía es cuestionada bien por nuevos hallazgos, bien por otras teorías igualmente válidas….. Pero, insisto, cada uno (afortunadamente9 puede pensar lo que quiera pero, para precisar más y podamos entendernos:
1.- Los cambios climáticos son permanentes en la vida del planeta y así está reconocido (hasta ahora) en el mundo de la Ciencia y en el de la lógica y en el simple sentido común.
2.- Las “emergencias climáticas” han hecho evolucionar por adaptación a todas las especies.
3.- Las políticas públicas pueden intervenir sobre “medio ambiente” (contaminaciones de todo tipo por las actividades humanas pero nunca, repito, nunca pueden afectar (afortunadamente) a la vida de los planetas.
4.- Una cosa es el conocimiento de todos estos fenómenos y otra diferente utilizarlos para alarmar a la población o someterla a pagar y mantener “chiringitos” no científicos, intereses económicos particulares, adoctrinamientos sectarios y enfrentamientos sociales…. Es en lo que estamos.
19 enero, 2020 en 08:07
No puede ser un error del sistema informatico que envie dos respuestas a O’Farrill y las dos no se publiquen.
El moderador se equivoca aun mas que O’Farrill. Con algunas excepciones, como el menosprecio del holocausto, los argumentos contrarios mas disparatados se deben publicar.
Pero se yerra por no permitir su denuncia ademas de por permitirles una tribuna que no se han ganado por su porpio esfuerzo.
El articulo de este blog y su merito para ser publicado se basa en la irrefutable evidencia del cambio climatico inducido por la especie humana y las medidadas que se deben tomar para controlarlo.
Cuando un comentarista aprovecha la ocasion para poner en duda el consenso generalizado de los especialistas e incluso con supina ignorancia cuestiona la validez teoria de la evolucion biologica se le debe llamar por su nombre.
En biologia el consenso (absoluto, desde hace mas de cien años no hay publicada ni una sola teoria alternativa) sobre la evolucion basada en la seleccion natural tiene ya mas de cien años.
Pretender que, como O´Farrill proclama, se es un cientifico y decir barbaridades de este calibre no puede dejarse sin respuesta.
Este blog es una publicacion que leen muchas personas y por responsabilidad, no se puede dar igual validez a la solidez de la evidencia del autor de la entrada y a ciertos comentarios absurdos que pueden confundir a muchos lectores.
Se puede decir (casi) de todo. Pero no dejarlo impune sra/sr moderador.
14 enero, 2020 en 13:45
Y eso en un país como Holanda, cuyo suelo ya está podrido de sobreproducción agrícola y ganadera y envía a millones sus gorrinos a granjas de engorde en, de momento, ……..Cataluña.
Orwell y el derecho Penal para castigar la desobediencia basada en Ciencia. La “ciencia” les importa un pito.
El próximo paso lo llevamos claro.
Nuevo Gobierno y nueva etapa. Con la democracia liberal y el Estado de Dere... Oriol Junqueras no será europarlamentario