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Timestamp: 2017-08-18 03:09:20
Document Index: 370070387

Matched Legal Cases: ['artículo 21', 'artículo 22', 'artículo 23', 'artículo 24', 'artículo 25', 'artículo 26', 'artículo 27', 'artículo 28', 'artículo 29', 'Artículo 6', 'Artículo 95', 'artículo 28', 'Artículo 47', 'artículo 47', 'artículo 23', 'artículo 61']

﻿ La Ley General de Educación 1970
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La Ley General de Educación (1970), una nueva filosofía educativa
El Bachillerato Unificado y Polivalente, en fase de extinción, tiene su génesis en la Ley General de Educación de 1970, conocida como la Ley Villar Palasí, en homenaje al ministro que le otorgó su carta de naturaleza. El primer párrafo de la Ley anuncia ya la nueva filosofía educativa:
“El sistema educativo nacional asume actualmente tareas y responsabilidades de una magnitud sin precedentes. Ahora debe proporcionar oportunidades educativas a la totalidad de la población para dar así plena efectividad al derecho de toda persona humana a la educación y ha de atender a la preparación especializada del gran número y diversidad de profesionales que requiere la sociedad moderna. Por otra parte, la conservación y el enriquecimiento de la cultura nacional, el progreso científico y técnico, la necesidad de capacitar al individuo para afrontar con eficacia las nuevas situaciones que le deparará el ritmo acelerado del mundo contemporáneo y la urgencia de contribuir a la edificación de una sociedad más justa constituyen algunas de las arduas exigencias cuya realización se confía a la educación”.
El legislador hace referencia al marco legal anterior, ya centenario, la Ley Moyano con unos fines educativos obsoletos en la sociedad del último tercio del siglo XX. El estilo clasista de la Ley Moyano debe ser sustituido por la aspiración generalizada de democratizar la enseñanza. El preámbulo resalta el clamor popular que demanda esta nueva Ley:
“El convencimiento de la necesidad de una reforma integral de nuestro sistema educativo ha ganado el ánimo del pueblo español. Esta Ley viene precedida como pocas del clamoroso deseo popular de dotar a nuestro país de un sistema educativo más justo, más eficaz, más acorde con las aspiraciones y con el ritmo dinámico y creador de la España actual”.
La sección tercera de esta Ley, que incluye los artículos del 21 al 29, es la expresamente dedicada al Bachillerato, sin perjuicio de múltiples disposiciones diseminadas por todo el cuerpo legal que son comunes para los distintos niveles educativos.
- El artículo 21 concibe el Bachillerato como el nivel posterior de la Enseñanza Primaria y debe capacitar a los alumnos para incorporarse a la vida activa de la sociedad y servir de puente para estudios universitarios o de Formación Profesional de segundo grado. Este nivel educativo será unificado, ya que conducirá a un título único, y será cursado durante tres años académicos, normalmente por alumnos de 14 a 16 años.
- El artículo 22 prescribe una atención preferente a la formación del carácter y al entrenamiento progresivo en actividades y responsabilidades sociales. Más que el acopio de conocimientos, la Ley persigue la capacitación del estudiante para organizar esos conocimientos en síntesis coherentes y para interrelacionar nociones y conceptos.
- El artículo 23 hace referencia al Plan de Estudios del Bachillerato, que comprenderá materias comunes, materias optativas y enseñanzas y actividades técnico-profesionales. De estas últimas, el alumno cursaría obligatoriamente una de su elección, con la finalidad de aplicar los conocimientos teóricos y facilitar su orientación vocacional.
- El artículo 24 engloba las materias comunes del Plan de Estudios en seis áreas: Área de Lenguaje, área de Formación Estética, área Social y Antropológica, área de las Ciencias Matemáticas y de la Naturaleza, Formación Religiosa, y Educación Física y Deportiva.
- El artículo 25 contempla una serie de prescripciones para las materias optativas. Éstas serán, al menos, el doble de las que el alumno deba elegir, y cada centro las ofertará en función de sus posibilidades, dentro de las establecidas por el Ministerio de Educación y previa consulta con el pertinente Instituto de Ciencias de la Educación.
- El artículo 26 se centra en las enseñanzas y actividades técnico-profesionales, que irían referidas a distintos sectores: agrario, pesquero, comercial, administrativo, etc. Previa consulta al I.C.E. correspondiente, cada centro deberá ofertar, por lo menos, dos especialidades, de modo que el alumno pueda decantarse por una de ellas.
- El artículo 27 dispone que la enseñanza tenderá a despertar y fomentar en el alumno la iniciativa, la originalidad y la aptitud creadora, para lo cual se le adiestrará en técnicas de trabajo intelectual, tanto individual como en equipo. Los métodos didácticos serán básicamente activos y tenderán a la educación personalizada. Los programas de las distintas materias incluirán un contenido básico, sus aplicaciones prácticas y el análisis de un tema concreto, propuesto por el alumno y asesorado por el profesor. Se limita a 33 horas semanales el tiempo que los estudiantes tendrán que emplear para el desarrollo total de las áreas y actividades educativas.
- El artículo 28 vincula a todos lo profesores del alumno, colegiadamente, a la hora de valorar y calificar su aprovechamiento académico. Se establece la SUFICIENCIA para la promoción de aquellos alumnos que no hubieran alcanzado el nivel mínimo exigible en todo o en parte de las materias que conforman el curso escolar. Estas pruebas se repetirán en septiembre, siempre que el alumno no las supere en junio. La promoción de curso se realiza cuando se aprueban todas las materias o quedan suspensas un máximo de dos. Los alumnos de enseñanza libre se valoran mediante pruebas de fin de curso que realizarán en los correspondientes centros estatales.
- El artículo 29 fija el valor del título de Bachiller, que habilita para el acceso a la Formación Profesional de segundo grado y permite seguir el Curso de Orientación Universitaria.
Además de los artículos específicos de esta sección tercera, otros muchos tienen efectos compartidos con el Bachillerato. Enumeraremos tres de ellos, a modo de ejemplo:
- Artículo 6, referido a la Formación Religiosa.
- Artículo 95, sobre la valoración del aprovechamiento académico, en relación al artículo 28, antes comentado.
- Artículo 47, sobre continuidad de estudios por quienes no pueden asistir regularmente a los centros ordinarios: enseñanza por correspondencia, radio y televisión, estudios nocturnos, educación para emigrantes y sus hijos.
A propósito del abanico de oportunidades que consagra este artículo 47 de la L.G.E., transcribimos un párrafo de Capitán Díaz (1994, II, 798), en el que además se refleja el auge de la Enseñanza Media y la creación del INBAD:
“El Plan de Estudios de Bachillerato era aprobado por Decreto de 23 de enero de 1975; lo desarrollaba la Orden de 22 de marzo de 1975 que incluía la regulación del Curso de Orientación Universitaria (C.O.U.). La enseñanza secundaria en España gozó siempre de interés prioritario para quienes finalizaban los estudios primarios; el porcentaje de alumnos de este nivel por cada cien habitantes estaba en torno al 7 por 100, similar al de Francia y mayor que el de Inglaterra. La preocupación por la extensión de la Enseñanza Media era eminente desde la década de los sesenta; primero fue el Bachillerato Radiofónico como enseñanza a distancia; posteriormente se abrió el Centro Nacional de Enseñanza Media por Radio y Televisión; y, posteriormente el Instituto Nacional de Bachillerato a Distancia (INBAD)”.
Sobre este marco general de la L.G.E., vamos a revisar a continuación el Plan de Estudios del Bachillerato (que desarrolla el artículo 23 de la ley rituaria) y, posteriormente, el Reglamento Orgánico de los Institutos Nacionales de Bachillerato (con el que se cumple la prescripción del artículo 61 de la meritada Ley General de Educación).