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Timestamp: 2018-12-16 09:24:53
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Libros de contabilidad de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de la isla de Gran Canaria del periodo comprendido entre el 25 de febrero de 1777 y 16 de agosto de 1809 :: Memoria Digital de Canarias - Textos
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Libros de contabilidad de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de la isla de Gran Canaria del periodo comprendido entre el 25 de febrero de 1777 y 16 de agosto de 1809
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La presente edición mantiene las dimensiones exactas del original en los folios.
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© REAL SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAÍs DE GRAN CANARIA
Edición al cuidado de: Juan José Laforet Hemández.
I. S. B. N. 84- 933042- 6- 3
Depósito Legal: G. C. 590 - 2007.
Gráficas Tegrarte. La Herradura ( Telde) Gran Canaria.
Tlf. 928695551.
El 28 de diciembre de 2006, se cumplía e1275 aniversario del nacimiento del que fuera destacado
personaje canario, canónigo, historiador, investigador, naturalista e incansable viajero, D. José
de Viera y Clavijo. La RSEAP de Gran Canaria, con tal motivo, confeccionó un programa de
actos a desarrollar, a partir de aquella fecha. En dicho programa se incluyó la edición de
algunos libros, en los que Viera y Clavijo era especial protagonista. Entre otros, se acordó
imprimir en formato facsimilar los « libros de Contabilidad de esta Real Sociedad » ,
correspondientes al periodo en el que D. José de Viera y Clavijo fue Director de esta Institu. 9i~ n.
A los efectos de completar esta obra, que sin duda, por sí sola ya puede considerarse de
gran interés histórico, por cuanto de los datos contables se deducen, iniciativas, actuaciones,
colaboraciones, etc., en los que la RSE estaba comprometida en aquellas fechas, se ha solicitado
al profesor D. Cristóbal García el Rosario, catedrático de Historia del Arte y especialista de
temas sobre la Ilustración, del siglo XIX y las RR. SS. EE., elaborar un trabajo sobre Viera y
Clavijo que se ha considerado oportuno incluir en la presente edición. Por otra parte, además
la profesora Da Mercedes Calvo Cruz, aclara y analiza con todo detalle el contenido de las
cuentas que motivan el libro, lo que sin duda enriquece y revaloriza enormemente el simple
hecho del frío contenido, que representa los textos resumidos y los datos numéricos, facilitando,
con sus explicaciones, la interpretación de la rica información que puede deducirse de los
datos contables expuestos.
La Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico ha colaborado de forma muy especial
en la edición de esta publicación, por lo que debe dejarse constancia del agradecimiento que la
RSEAP de Gran Canaria brinda al Excmo. Cabildo de Gran Canaria.
Nuestro agradecimiento también, se hace extensivo a D. Cristóbal García del Rosario,
de quien partió la iniciativa para realizar esta publicación y, como no, a la profesota D. a Mercedes
Calvo Cruz por el meritorio trabajo, en cuanto a la interpretación y conclusiones obtenidas del
meticuloso análisis de la contabilidad en el periodo considerado.
Francisco Marín Lloris.
Director de la Real Sociedad
Viera y Clavija dibujado por Osaavarry días antes de su fallecimiento
BREVE REFLEXIÓN SOBRE LA
LOS AMIGOS DEL PAís DE GRAN CANARIA
« No nos engañemos, la grandeza de las naciones ya no se apoyará, como en otro tiempo, en el
esplendor de sus triunfos, en el espíritu marcial de sus hijos, en la extensión de sus límites ni
en el crédito de su gloria, de su probidad o de su sabiduría ... Todo es ya diferente en el actual
sistema de la Europa. El comercio, la industria y la opulencia, que nace de entrambos, son, y
probablemente serán por largo tiempo, los únicos apoyos de la preponderancia de un estado » .
Estas palabras, que parecen preceder al nacimiento del Mercado Común Europeo, o lo que es
lo mismo la actual Unión Europea, fueron escritos en 17R5, por el asturiano Gaspar Melchor
de Jovellanos ( 1744- 1811) en su « Informe sobre el libre ejercicio de las artes » ( B. A. E. T. L. , p
Arquetipo de la Ilustración española, podríamos decir que Viera y Clavijo, aunque nacido
12 años antes, es casi una vida paralela a la del gran estadista que fue considerado « Padre de la
Patria » por su empeño en considerar la nación como una formación histórica, donde las
generaciones que se suceden, deben respetar tradiciones de viejas leyes y costumbres que
limitaban el poder absoluto de los Reyes. Si esta Constitución histórica no se respeta, al pueblo
le asiste la iniciativa del « levantamiento » .
Viera y Clavijo y Jovellanos, como representantes de la Ilustración a nivel de Canarias
y del Reino coinciden prácticamente en todo: en sus preocupaciones por las actividades literarias,
artísticas o políticas; por la Historia, por la Educación, por los Idiomas, por la naturaleza y
sobre todo, por la Agricultura; por encontrar en las Reales Sociedades Económicas de Amigos
del País, el espacio donde hacer valer sus preocupaciones, por la admiración que ambos tenían
por el Rey Carlos 111, capitán de las Reformas Ilustradas, por las fuentes de su formación de
humanistas en Feijoo y la cultura francesa del siglo XVIII.
Viera y Jovellanos dirigieron las Económicas de Madrid ( 1a Matritense) y de Canaria ( 1a
de Gran Canaria) respectivamente, a las que dedicaron múltiples Memorias sobre los más
diversos temas para mejorar la productividad, la cultura o la educación. Crearon o fomentaron
Centros Educativos y Artísticos ( en Las Palmas, el « Colegio de San Marcial » y la « Academia
de Dibujo » ). Ambos compartieron sillones en la Real Academia de la Historia, en Madrid y
ambos escribieron su propio « Elogio de Carlos 111 » , al fallecer este en diciembre de 1788.
Perseguidos por la Inquisición y los miserables de la envidia y la ignorancia, fueron
denunciados y procesados, tocándole a Jovellanos, en este caso, la peor parte por no ser clérigo
sino hasta los 22 años, mientras que Viera murió siendo Canónigo y respetado por sus
compañeros y Amigos del País de toda Canarias, aunque después de muerto, los inquisidores
molestaron a su hermana Dña. María Joaquina, solicitándole escritos de D. José para
devolvérselos bajo censura y malas maneras.
Viera y Jovellanos admiran la Ilustración francesa y HL'Encyclopedic » que aunque
estaba prohibida su lectura desde 1784. era consultada y leída con profusión. no solo entre
quienes tenían autorización eclesiástica, sino entre los amigos más allegados, como lo eran en
Las Palmas de Gran Canaria el Canónigo Gordillo o el imaginero y arquitecto Luján Pérez.
discípulos espirituales del Arcediano de Fuerteventura, que como ciudadanos comprometidos
con su entorno formaron parte del Cabildo Permanente de Gran Canaria en 1808, haciendo
valer los derechos históricos del Cabildo de la isla para representarse a si mismos. ante el
vacío de poder de la Nación.
En resumen, nuestros Ilustrados compatibilizaban, como avanzados demócratas, crítica
y razón. Ética e Historia. cristianismo y ciudadanía. lo propio del reformismo moderado.
En el CCLXXV Aniversario del nacimiento de Viera y Clavija ( 1731- 1813) en Los
Realejos, la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria recuerda a quien
fue su mentor y Director, entre 1791 y 1813, con la publicación de esta bella reproducción en
facsímil del « Libro de toma de razón de la Contaduría de la Sociedad Económica de Amigos
del País de esta isla de Gran Canaria, de las partidas de Cargo y Data, para confrontar, con
ellas la agenda anual de la tesorería de los caudales, que habían entrado y su salida » y el
« Libro de cargos y data de los caudales que entran en Thesorería, así por razón de entrada de
los socios que la han pagado, como por lo que respecta a contribuciones anuales de los mismos
que las executasen: cuio oficio está a cargo del Teniente Coronel Don Pedro Westerlin, desde
el día 25 de febrero de 1777; en que se estableció dicha Sociedad; y en la forma siguiente ... »
Estas dos contabilidades suplen, en parte, la carencia de información sobre las actividades
de los Amigos del País de Gran Canaria en el periodo de 1791 a 1808, ya que la primera época
que va desde el 4 de febrero de 1776 hasta finales de 1790, está recogida en el magistral
« Extracto de las Actas de la Real Sociedad Económica de Amigos País de Las Palmas ( 1777­1790)>>,
obra del propio Viera, y que publicó esta Sociedad Económica en 1981, constituyendo
el inicio de sus Publicaciones, a partir de esta última etapa, con motivo del « CCL Aniversario
del nacimiento de Viera » en el año 1981.
El mejor homenaje que ofrecemos a Viera en este evento de 2006- 07, es la publicación
de esta contabilidad, donde aparece su firma a partir de 1790, cuando asume el cargo de Director
con carácter vitalicio, ya que se le renovará año por año hasta su muerte en 1813.
La modestia y humildad del escritor, su compromiso con una ética cristiana, lejos de la
« soberbia c1ericalis » que siempre combatió y el « fraygerundismo » de los predicadores
ignorantes a los que ironizó, no le permitían realizar la continuación de sus « Extractos ... »
pertenecientes al dilatado periodo ( 23 años) de su mandato. Afortunadamente estos dos
manuscritos se conservan como testigos parciales de los orígenes y destinos a que se dedicaron
los dineros de la Sociedad Económica. El lector avezado descubrirá la importancia y finalidades
de tales inversiones en trillos, semillas de gusanos de seda, gastos en plantíos de árboles, para
la pesca de las ballenas, premios escolares, para informes sobre centros docentes, para
fabricantes de sombreros, sobre el pescado fresco, lanas, zapateros y enseñanza de este oficio,
para el Hospicio, para Cátedras en el Seminario Conciliar, para promover Universidad en
1787, cultivo del algodón, libertad de pesca del salado, a las Amigas ( Maestras) de niños
pobres, como dote a una joven salida del Hospicio para matrimoniar. compra de semillas de
barrilla, ayuda al escultor Estévez ( discípulo de Luján, para su estancia en Canaria entre los
años 1803 y 1804), para comprar una casa destinada a Escuela, etc., etc.
El espíritu de la buena administración, de la inversión en fomentar la riqueza, la cultura
y la educación, la racionalidad y transparencia de la contabilidad son principios constantes en
la generación de Amigos del País a los que Viera y Clavija representó en nuestro Archipiélago,
y que hoy. desde la distancia del tiempo podemos reconocer como el primer intento de
modernizar nuestra precaria economía, potenciando no solo la producción de subsistencia.
sino poniendo bases para mejoras futuras con la introducción de nuevos cultivos y la creación
Finalmente, la estética y pureza de la letra así como el ordenamiento de las partidas
hacen de esta publicación una « pequeña joya » bibliográfica. que merece la congratulación y
los plácemes de todos cuantos nos sentimos identificados con el buen hacer de los Amigos del
País. cuyo espíritu ilustrado y patriótico, sigue vivo en medio de la jungla materialista a la que
nos ha llevado la sentencia que vaticinaba Jovellanos, cuando iniciamos esta reflexión sobre
« Viera y Clavijo y el CCLXXV Aniversario de su nacimiento » .
Cristóhal Gorda del Rosario.
Socio de Mérito de la Real Sociedad Económica
de AmiKos del País de Gran Canaria.
Dra. Mercedes Calvo Cruz
En el siglo XVIII tiene lugar el nacimiento de las Sociedades Económicas de Amigos
del País en España. Este período de nuestra historia se caracterizó por el movimiento cultural
denominado / lustración, que puso en práctica la filosofía racionalista, el conocimiento de la
naturaleza a través de la razón: la Sociedad natura\, el Estado natura\, el Derecho natura\, la
Religión natural, la razón humana libre de toda coacción, etc. En este contexto histórico se
crean las Sociedades Económicas de Amigos del País, con el fin de promover el fomento de la
agricultura, la cría de ganados, la mejora de la enseñanza, de la industria, de las artes, de los
oficios y el comercio. La Sociedad Económica de Gran Canaria fue la décima en solicitar su
creación, de las que se presentaron en el Consejo de Castilla entre 1765 y 1808. Esta Sociedad
Económica se crea en 1776 y el Rey Carlos 111 aprobó los estatutos por Real Cédula de 1I de
La existencia en perfecto estado, en el Archivo de la Sociedad, de los primeros libros
contables, el Libro de Tesorería y el Libro del Contador, nos ha permitido realizar un estudio
y análisis de la organización administrativa y contable de la Sociedad Económica de Amigos
del País de Las Palmas de Gran Canaria, centrándonos principalmente en su primera época, de
1777 a 1808. Ambos libros, junto con los Estatutos que rigieron los destinos de la Sociedad,
constituyen la base para acometer el examen referido desde la perspectiva de la Historia de la
Contabilidad, mostrando el proceso contable que se seguía en el registro de las operaciones, la
rendición de cuentas y su censura.
Para lograr nuestro objetivo hemos acudido a los fondos que custodia el señalado
Archivo de la Sociedad, principalmente, los libros de cuentas, las Actas, Estatutos y
Reglamentos. Así como a los Boletines de la Sociedad Económica y algunas publicaciones
sobre su historia, entre las que destacamos la de Cristóbal García del Rosario ( 1981 ).
En este sentido, y de acuerdo con la distinción propuesta por Hemández ( 1996: 72)
para el estudio de la historia de la contabilidad en España, en función de las fuentes utilizadas,
el trabajo realizado se encuentra en el área o campo dedicada al análisis de los documentos
contables y las normas y textos reguladores de la actividad contable. Y, si consideramos el
sujeto que desarrolla la actividad contable, nos encontraríamos en el campo de la contabilidad
privada, como la desarrollada por Universidades, monasterios, etc.
2. LA CO~ TABILIDAD EN LOS SIGLOS XVIII Y XIX
El progreso económico necesariamente viene caracterizado por el nacimiento o el
desarrollo de técnicas que le sirven de apoyo y auxilio. Así. el profesor Vlaemminck ( 1961: 1)
considera que puede afirmarse « u priori que el llevar libros o cuentas. al menos en sus aspectos
elementales. es tan antiguo como el propio comercio » . Y el citado autor nos hace reflexionar
con el siguiente interrogante: « ¿ Cómo, si no. ciertos pueblos de la antigüedad hubieran podido
emprender y llevar a feliz término operaciones comerciales de tanta envergadura si no hubiesen
tomado razón, de una u otra forma. de los cálculos correspondientes a sus transacciones'! » .
La respuesta a esta pregunta. de forma sencilla. nos lleva a la necesidad de registrar las
operaciones comerciales llevadas a cabo por aquellas personas que, bien por cuenta propia o
ajena, desempeñan la labor de administrar un negocio, una explotación. etc.
No es nuestro objetivo en este trabajo ahondar en el desarrollo de la contabilidad en los
siglos XVllI y XIX, tanto en España como en el extranjero, pero sí ver las notas características
de este período en el cual tiene lugar la creación de las Sociedades Económicas de Amigos del
País en España, y concretamente, la de Gran Canaria, así como su posterior expansión.
Como punto de partida, nos parece adecuado hacer referencia a los diversos métodos
contables existentes a lo largo de los tiempos, desde las primeras anotaciones contables que se
conocen de los sumerios1, hasta nuestros días. En este sentido, Hemández ( 1981 : 61- 62) comenta
cómo Jócano y Madaria ( 1793: 11) en su obra Disertación crítica y upologética del arte de
llevar cuenta y razón contra la opinión del barón de Bielfeld. acerca del arte en general v del
método de partidas dobles en particular, dedica el capítulo segundo a los tres métodos
diferentes de llevar las cuentas. En este capítulo describe que son tres los métodos que pueden
distinguirse en el arte de llevar cuentas: « el primero, el que dictó la razón natural sin auxilio
del arte; el segundo, el llamado de partida sencilla o simple; y el tercero, el que se denomina de
partida doble » .
El método de partida sencilla o simple fue uno de los más desarrollados en el período
considerado para este trabajo, como lo prueban los estudios realizados por diferentes
investigadores. Así, destacamos los trabajos desarrollados en el campo de la administración
pública de: Busto ( 1991), sobre la Universidad de Valladolid; Gutiérrez ( 1998) Y Carmona y
Macías ( 1998) sobre la Real Fábrica de tabacos de Sevilla; Núñez ( 1998) relativo a la renta de
la pólvora en Nueva España y Trigos ( 1998) sobre los pósitos. Otros trabajos son los dedicados
a la administración contable de las instituciones eclesiásticas, como son los de: Tua y otros
( 1998 Y 2000) relativos a la organización administrativa y contabilidad del Monasterio de
Santo Domingo de Silos; y los trabajos que hemos elaborado a partir de la investigación llevada
a cabo sobre las rentas de los obispados vacantes en España, denominadas espolios y vacantes,
y concretamente en la Diócesis de Canarias ( Calvo, 2000).
Nos centramos en el método de la partida simple también denominado de Cargo y Data,
por ser el aplicado por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, a
quien dedicamos este trabajo. Si partimos de que el fin de llevar las cuentas era saber en todo
momento el estado de los negocios, el método de Cargo y Data, bien por su sencillez o porque
daba la información suficiente y necesaria a las personas interesadas, fue el empleado tanto
por instituciones públicas como privadas, referidas anteriormente. Se trataba de un método
que se ocupaba fundamentalmente de los flujos de « ingresos y pagos » , donde lo que importa
I Pueden consultarse la obra de Vlaemminck ( 196 J J.
e Esta obra se ha vuelto a editar por la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas en
1998, con un estudio introductorio de Rafael Donoso Anes y Alberto Donoso Anes.
es registrar y controlar esos flujos, conocer quién los percibe, si es por la cantidad correcta y
cómo se emplean.
También nos parece ilustrativo, hacer una breve referencia a la historiogratia en este
período. En el siglo XVIII la mayor parte de las obras contables son francesas, seguidas por
obras de Gran Bretaña y Alemania y por primera vez surgen estudios contables de Estados
Unidos, Suiza y Portugal. Y a su vez, se produce una decadencia en la literatura italiana,
iniciada a mediados del siglo anterior como consecuencia de las guerras y de la inestabilidad
política. En España se publica la obra de Jócano y Madaria ( 1793), anteriormente citada, y que
en opinión de Vlaemminck ( 1961 : 231), es la « más interesante, en el aspecto doctrinal y teórico
de la contabilidad, de todas las que hasta ahora habían salido a la luz en España » .
En el siglo XIX se produce una atloración de libros de contabilidad, así como el
nacimiento y desarrollo de obras teóricas de extraordinario mérito. Entre 1800 y 1900 se conocen
unos 727 autores y 1.172 libros publicados, aunque el valor de esta literatura es muy desigual
( Vlaemminck, 1961).
3. LA ORGANIZACiÓN ADMINISTRATIVA DE LA REAL SOCIEDAD
ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAís DE GRAN CANARIA
Fray Juan Bautista Cervera\ obispo de Canarias, fue el promotor de la creación de la
Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas. cuando el 4 de febrero de 1776
reúne en su palacio a un grupo de personas destacadas de la ciudad, con el fin de comunicarles
la necesidad de promover la agricultura y la industria popular en las Islas ( García, 200 1: 28).
De nuevo, el obispo Cervera convoca el 25 de febrero de 1777 a sesenta y cinco personas
notables, para proceder a la erección de la Sociedad Económica y aprobación de los estatutos
por los que debía regirse, tomando como modelo los de la Sociedad Económica de Madrid, a
excepción de algunos capítulos. Las modificaciones hicieron referencia al título 104
contribución anual de los socios, « reduciéndola a dos pesos » ; y a cuidar de que « no salgan los
ganados de los términos que previenen las Ordenanzas de las Islas » .
Por Real Cédula de II de diciembre de 1777, Carlos III aprobó los primeros estatutos,
agregando la nueva Sociedad Económica a la de Madrid y « recomendando el fomento de la
cosecha de orchilla y el ramo de la pesca de sama y tasarte de que abundan aquellos Mares » '.
La administración de la Sociedad correspondía a la Junta Directiva, cuya composición
detallaba el Título 4 0 De los oficios de la Sociedad, « un Director, un Censor, un Secretario, un
Contador, y un Thesorero » ( García, 1981: 203). Estos cargos debían recaer en personas hábiles
y socios fundadores, nombrándose suplentes a excepción del tesorero, que nombraría a otra
persona, en caso necesario, por su cuenta y riesgo. La primera Junta Directiva se creó en la
reunión celebrada el25 de febrero, ya citada, y cuyos componentes fueron ( García, 2001: 30):
Director: D. José Marcos Verdugo y Albiturria, arcediano titular de la Catedral.
Censor: D. Jerónimo de Roo, canónigo de la Catedral.
Secretario: D. Pedro Russel, comerciante.
\ Para más información puede consultarse la obra de Cazorla y Sánchez ( 1997).
• Archivo Histórico Nacional. Sección Consejos. legajo 6.006. expediente 1311.
, Archivo Histórico Nacional. Sección Consejos. legajo 6.006. expediente 138.
Contador: D. Cristóbal del Castillo Ruiz de Vergara y Manrique, capitán.
Tesorero: D. Pedro Westerling, teniente coronel.
Las funciones que debían desempeñar estos cargos se encontraban recogidas en los
Títulos 9°, 6°, 7°, 8° Y3°: Que trata de los oficios de Director, CensO!; Secretario. Contador y
Thesorero. de los estatutos de la Sociedad Matritense, aceptados por la Sociedad Económica
de Las Palmas, « sin variación ni modificación » .
Como puede observarse, la administración de la Sociedad Económica recayó,
fundamentalmente, en estas cinco personas, que periódicamente se reunían para veri ficar las
cuentas dadas por el tesorero y contador, y que detallaremos en el siguiente epígrafe.
Estos primeros estatutos se vieron modificados en 1834, cuando por una Real Orden de
18 de mayo, la Reina Da. María Cristina mandó redactar un reglamento general para que todas
las sociedades del reino se gobernaran por él. El Reglamento, dado el 2 de abril de IlBS", dejó
derogados los estatutos antiguos y permitió que siguieran en vigor los Reglamentos para el
gobierno interior, siempre que no se opusieran a lo dispuesto en el Real Decreto ( García,
1981: 74).
Las variaciones introducidas por estos nuevos estatutos, respecto al gobierno y
administración de la Sociedad fueron las siguientes:
l. Al oficio de secretario, ahora se le añadía el de archivero, es decir, secretario archivero.
( artículo 34).
2. Los Gobernadores civiles en las capitales de provincia y los Subdelegados de estos,
serán socios natos y podrán ser nombrados Directores de las respectivas sociedades.
( artículo 36).
3. Todos los oficios serán trienales.
Estos Estatutos, no sólo detallaron las funciones del contador y tesorero, sino que,
señalaron explícitamente el modo de proceder en la formación de las cuentas, su rendición y
revisión, cuestiones fundamentales para este trabajo, y que, por otra parte, podemos decir, que
los Estatutos que siguieron a éstos, modificando siempre algunos artículos, no incluyeron
reformas relativas a la rendición de las cuentas, solamente algunos cambios en las funciones
de determinadas personas de la Junta Directiva. Esta observación nos lleva a afirmar que
perduraron los artículos relacionados con la formación de las cuentas y su presentación, como
tendremos ocasión de mostrar.
De las figuras que formaban la Junta Directiva nos vamos a detener en las de contador
y tesorero, por ser las piezas clave en la gestión administrativa de la Sociedad Económica,
detallando sus obligaciones y funciones, y el proceso que se seguía en los registros contables,
rendición de cuentas y censura de las mismas, de acuerdo con los Titulos: IX Del Contador, X
Del Tesorero y XVII De los fondos de las Sociedades, de los Estatutos.
El Contador debía llevar la cuenta y razón de los caudales de la Sociedad, manifestando
aquello que estimara oportuno para el buen orden y promover la cobranza de los fondos de la
Sociedad, al objeto de dar a conocer los intereses de la misma. Así, las funciones del Contador
~ ran las siguientes:
• Estatutos de la Real Sociedad Económica de Amigos del País del Reino. Imprenta Real. Madrid, IH35.
a. Intervendrá todas las entradas y salidas de caudales.
b. Tendrá una llave del arca en que se custodien.
c. Asistirá a Jos arqueos mensuales.
d. Llevará un 1ibro donde « asentará con especificación los fondos de la Sociedad.
su origen. cantidades, épocas de cobrarlas » y estado de su recaudación.
Por su parte. las funciones del Tesorcro cran las siguicntes:
a. Cobrar los fondos que correspondan a la Sociedad, dando cuenta a la misma o
al Director de los problemas que entorpezcan esta función.
b. Pagar los libramientos que expida a su cargo la Sociedad.
c. Llevar un libro donde asentará. « con orden y claridad el cargo de las entradas
y salidas de caudales » .
d. Presentar al final de cada mes a la Sociedad un estado de entrada y salida de
e. Presentar al final de cada año la cuenta documentada y certificada por el
El Tesorero debía tener en su casa un arca con dos llaves. una para él y otra para el
Contador. « donde se depositarán mensualmente los caudales que sobren, después de satisfechas
las obligaciones del Cuerpo » .
Al final de cada mes, Contador y Tesorero, procederían a realizar el arqueo, cuyo resultado
debían comunicar a la Sociedad « para que pueda acordar los gastos con conocimiento de las
existencias » . El pago de las obligaciones debía acordarse por la Sociedad, en virtud de
libramiento expedido por la Secretaría y firmado por el Director y Secretario e intervenido por
el Contador. A modo de resumen hemos elaborado un esquema, que recoge el proceso de
arqueo y pago de obligaciones, como muestra la Figura l.
La rendición de cuentas se realizaba anualmente, en los quince primeros días de cada
año. El Tesorero debía presentar la cuenta de caja, debidamente documentada y certificada por
el Contador, y con distinción de las entradas, salidas y saldos a favor o en contra de la Tesorería
del año anterior. Una vez presentada la cuenta se procedía a su censura, realizada por una
comisión que nombraba el Director. Si la cuenta no presentaba ningún reparo la comisión
informaba a la Sociedad y el Secretario expedía la certificación de finiquito. y pasaba al Archivo.
Si en el proceso de censura de la cuenta de caja, la comisión detectaba algún reparo,
debían comunicárselo al Contador y Tesorero, para que expusieran los motivos y procedieran
a las rectificaciones, si era el caso. Aclarados los reparos se informaba a la Sociedad y se
seguía el proceso ya descrito. No obstante, si las explicaciones del Contador y Tesorero no
eran satisfactorias para la Comisión, se debía celebrar una junta entre ellos y la Comisión. Si
de esta junta no se llegaba a un acuerdo, entonces la Comisión lo comunicaba a la Sociedad y
entregaba la cuenta del Tesorero, junto con el expediente de reparos. Ante esta situación, la
Sociedad tomaría la decisión oportuna, una vez que la Comisión y el Contador hubieran expuesto
sus razones. Si se daba la circunstancia de que el Contador y el Tesorero no estuvieran de
acuerdo con la Sociedad, se consideraba que habían dimitido, se nombraban otros y se les
Figura 1. Arqueo y pago de obligaciones
Acordar los gastos
Expedidos Firmados Intervenidos
Secretaría ... Director Contador
... Secretario
Como se puede advertir, el procedimiento seguido en la censura de las cuentas era
minucioso y estricto, de tal forma, que podían llegar a cesar en sus cargos el Contador y
Tesorero, si la Comisión no estaba de acuerdo con las razones expuestas por ellos. Este proceder,
entendemos que muestra la preocupación de que se elaborase una contabilidad ajustada a la
realidad, característica de la misma, así como que permitiera la toma de decisiones de los
usuarios de la misma, es decir, de los miembros de la Sociedad.
El proceso de rendición de cuentas y su censura, que hemos descrito puede verse, de
forma esquemática, en la Figura 2.
Estos Estatutos fueron modificándose sucesivamente, adoptando otros con el objeto
de adaptarse a las necesidades de cada momento. En este sentido García ( 1981: 73- 81) hace un
recorrido por los diversos estatutos que dirigieron los destinos de la Sociedad. En este trabajo,
vamos a hacer referencia a aquellos estatutos que siguieron a los ya señalados, los de 1777 Y
los de 1835, y que introdujeron cambios en aspectos administrativos y contables a lo largo del
El 24 de agosto de 1862 se aprueban nuevos Estatutos y Reglamento;, que regirían
durante un año, a partir de octubre de 1862. Las modificaciones que observamos son referidas
a las funciones del Contador, así el artículo 3 l considera como obligación del Contador « revisar
y censurar todas las cuentas que bajo cualquier concepto pertenezcan a la Sociedad » , función
que, hasta entonces, había sido realizada por la comisión nombrada por el Director.
Figura 2. Rendición de cuentas y censura
I TESORERO I I CONTADOR I
I Entradas Certificada
- en pro
Devolución de la cuenta
E- amen
Comísión nombrada por el I Reparos I Director 1 • ..
, v' 7 I Contador I I Tesorero I
I Conforme I I en deIsacuerdo
7 Archivo de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas de Gran Canaria. Serie Asuntos
Internos de la Sociedad, legajo nO]: Actas, Junta Directiva y Reglamentos.
Los Estatutos aprobados en 1862 fueron refonnados en 1865. No encontramos ninguna
variación respecto a los anteriores, en las funciones de los cargos que venimos analizando.
únicamente señalar que el Título V: OrRanización, dirección . l · administración de la Sociedad'.
en el artículo 20 incluye un nuevo cargo, como es el de redactor del Boletin: « La sociedad
tendrá para su debida organización un Director, un Censor, un Secretario. un Redactor del
Boletín, un Contador y un Tesorero; quienes para la administración y dirección de la Sociedad.
fonnará la Junta directiva. Habrá además un suplente para cada uno de dichos sus cargos » .
En 1871 tienen lugar algunas modificaciones de los Estatutos existentes. no obstante no
encontramos variaciones respecto a la administración contable ni a las funciones desempeñadas
De nuevo los Estatutos y Reglamento Interno son modificados en 1875. incluyendo
nuevos cargos para la dirección y organización de la Sociedad. como son el de Inspector de la
Academia de Dibujo y un Bibliotecario conservador del Museo. de acuerdo con el artículo
4 P, Ypermanecen los demás artículos relativos a los aspectos contables.
Los siguientes Estatutos se aprobaron el9 de febrero de l ¡ NO, sin recoger a penas cambios,
y no afectaron a la dirección de la Sociedad ni a las funciones de sus miembros.
Los últimos Estatutos que rigieron la Sociedad Económica en el siglo XIX se aprobaron
en 1894. En estos Estatutos encontramos un cambio importante, en lo que a la contabilidad
respecta, dado que desaparece el cargo de Contador, como se observa en el artículo 19: « La
sociedad tendrá para su debida organización un Director, un Censor y un Secretario- Interventor,
constituirán la Mesa y un Tesorero, un Inspector de las Academias y Bibliotecario » . Esta
circunstancia origina que las funciones del Contador serán asumidas por el Secretario­Interventor,
como señaló el artículo 32 « Del Secretario- Interventon>, en los puntos 13 y 15 que
punto 13: « Llevar un libro de cuenta y razón, en el que intervendrá los fondos de
la Sociedad a su entrada y salida » .
Punto 15: « Revisar todas las cuentas que bajo cualquier concepto pertenezcan a la
Sociedad » .
En general, podemos advertir que la función de revisión de las cuentas sufrió algunos
cambios, desde la creación de la Sociedad Económica en 1777 y durante el siglo XIX. En un
principio esta función fue desarrollada por la comisión designada por el Director, posterionnente
fue el Contador quien asumiría la revisión y censura de las cuentas y por último, sería el
Secretario- Interventor.
4. LOS LIBROS DE CUENTAS DE LA REAL SOCIEDAD ECONÓMICA DE
GRAN CANARIA: Libro de Tesorería y Libro de toma de razón de la Contaduría
La Real Sociedad Económica conserva, hoy en día, en perfecto estado los primeros
libros contables del momento de su fundación, el Libro del Contador y el Libro del Tesorero,
ambos encuadernados con forros de pergamino.
x Boletín de la R. S. E. A.? de Las Palmas. Julio de 1865. p. 313 Yss.
" Estatutos de la Muy Ilustre S. E. A. P. de la ciudad de Las Palmas. Imprenta de « La Verdad » , 1875.
El Libro del Contador está paginado hasta la número 100, pero tiene escritas otras IX
páginas más. En el canto dcl libro aparecen escritas las palabras « DEL CONT"' » y el primer
folio presenta la siguientc diligencia:
« Libro de toma de razón de la Contaduria de la R1 Sociedad Económica de
Amigos del País, de esta Isla de Gran Canaria de las partidas de Cargo y Data P".
confrontar con ellas la quenta anual de la Tesorería. de los Caudales q'. haian entrado
y su salida » .
Con estas primeras palabras, queda reflejado el método contable que adoptaría la Sociedad
Económica, el de Cargo y Data, y de acuerdo con los Estatutos, debía confrontarse con las
anotaciones registradas por el Tesorero.
Las primeras cuentas dadas por el Contador, hasta el año 17X I se presentan. en cuanto a
la forma, el Cargo en la parte izquierda del libro y la Data en la parte derecha. con la firma del
Contador tanto al tinal del Cargo como de la Data. A partir de 17X 1 se asienta la Data a
continuación del cargo, de tal forma que el contador sólo tirmaba al final de la Data. Seguida
de la Data, se indicaba el balance o alcance de la cuenta, las anotaciones y certificaciones. y
las firmas del Director, Censor, Secretario y Tesorero. Salvo algunas excepciones, los asientos
se numeran en la parte izquierda, a continuación el cuerpo del asiento y al margen derecho se
saca la cuantía en dinero, siendo la moneda utilizada reales de vellón y maravedís. En algunos
casos se da la circunstancia de que en la redacción del asiento se utiliza otra moneda diferente,
por ejemplo los pesos, pero al margen siempre serán reales de vellón y maravedís.
A continuación transcribimos los primeros asientos de la primera cuenta dada por el
Contador, correspondiente al primer ejercicio, desde el 25 de febrero de 1777 hasta el 25 de
febrero de 1778:
« Cargo U de 1777 » 10
« Toma de razón de las partidas de cargo del s" r. Tesorero
Cana. y Feb". 25 de 1777"
R'. vellón mrs.
« Son cargo del Sor. Tesorero, Dos mili, ochocientos,
y ochenta r'. vellón, q". a presentado en junta de 22 de mar".
de dho. año pro la entrada, y contri v"". de 96 Socios 2 U XXO I1
Son cargo del STlT. Tesar". mili, trescientos y ochenta r'.
vellón q". han entrado en su poder, pro la entrada, y contriv" n.
de 46 Socios, cuia cantJ . envio el s" r. censor en junta de 26 de
majo de dho. año 1 U 380
lo La letra U. que nos ofrece el sistema informático. se toma como el símbolo más parecido al calderón, sígno
utilizado en la cuenta castellana. es decír. en la numeración romana con principios de valor posicional, que
multiplicaba por mil todas las cantidades situadas a su izquierda.
11 El símbolo de miles lo hemos representado con la letra arroba por su parecido. y por no existir igual en los
medios facilitados por la informática.
Son cargo del SO'. tesor" quatro mill, y quinientos r'. vellón
qe. han entrado en su poder. Según qla. QC. a presentado en junta
de 30 de junio de dho. año, qC. por si pago el Iltmo. So,. D" Fr.
Juan Bautista Servera, Obpo. que fue de estas Islas, pro su entrada,
y contr"" 4 U 500
« Data U de 1777 »
« Toma de razón de los Libramto,. qC. justifl'. la Data del Sor.
Tesor". Can". y Febo. 25 de 77"
« Son abono al cargo del SO'. Tesorero, quince r. vellón,
librados al Portero Josef Guerra, pro acuerdo de la Junta
de 10 de Mar". de 77, pro su trabajo en la citacion gral.
p•. la junta del día 3, según libramlo U 015
Son abono al cargo del Sor. Tesor". tres pS. y medo. corres.
Librados al So,. D". Pedro Russell, importe de quatro libros,
pro acuerdo de la junta de 17 de mar". según libramlo U 052 17
En esta primera cuenta los asientos del cargo, lógicamente, constituyeron las primeras
aportaciones de los socios, que ascendía a 2 pesos ( 30 reales de vellón) y la dotación realizada
por su fundador, el Obispo Cervera, de 4.500 reales de vellón. Por su parte, las partidas de la
Data hacen referencia a los gastos propios de su constitución, como: los de copias de las
Constituciones para remitir a Madrid, al escribano público, la compra de un archivo que se
mandó hacer para guardar los papeles de la Sociedad, el importe de mandar hacer el sello de la
Ascendió el total del Cargo a 9.060 rles. V. y la Data a 2.132 rle. V. 29 mrs., resultando
un alcance a favor de la Sociedad de 6.927 rles. V. 5 mrs.
Al final de la cuenta se indica el resultado de la revisión y censura, con las firmas del
Director, Censor, Secretario y Tesorero, que en este ejemplo fue el siguiente:
« En Canaria a tres de Abril de 1778 10 Señores Socios oficiales habiendo visto estas
Ctas. Con 10 expuesto por el Señor Contr. a continuac". de las originales probeidas por el S'.
Tesorero, glosadas y comprobadas con sus documentos justificativos, que se han archivado,
dixeron que debían aprobar y aprobaron dhas. Ctas. Con la advertencia de que en la presente
se halla ser el descargo o crédito de 2.132... 29 r. v". y el Alcance de 6.927.... 5 r. en que
difieren del respectivo crédito y alcance de las presentadas por el Señor Tesorero en los 45 r.
que omitió rebajar en su partida II del descargo, cuia omisión y diferencia queda a salvo
habiéndose aumentado en la cta. nueva de dho. Señor Tesorero a su alcance de 6.882..... 5 r' los
dhos. 45 en la partida 3", de su cargo crrte. Lo que se tendría presente » .
Este reparo que muestran los oficiales de la comisión, de la cantidad que debía haberse
desembolsado como pago a los porteros, de 45 reales menos de lo asentado por el Tesorero, en
la partida 11 de la Data, debía corregirse en la siguiente cuenta del Tesorero. Esta circunstancia
se indicaba al margen izquierdo del asiento, como se puede observar en la transcripción que
hacemos a continuación ( asiento nOl1 de la Data del Libro de Tesorería) :
« Ytem. Quinze pesos pagados a los Porteros.
que se les mandaron satítacer a quenta de
su gratifll. en virtud libranza de 22 de Dil"
de dho. año U 225"
Véase al j()!. 7 de este
Libro la 3" partida del
Cargo de la qta. Del año
De 177' 8, yen ella
Se encontraron cargados
al Thes. los 3 p'. que de esta
libranza se rebajan a los portero »
El citado reparo se corrigió. como hemos señalado, en la siguiente cuenta de 1778 a
1779. en la tercera partida del cargo, como sigue:
3 « yd. tres p'. que ultra de la cantidad de la prima. partida
de este cargo. quedaron en mi podr. por la rebaja que
dellos les hice a los porteros en la libranza, q". con esta
qualidad se les despacho, a 22 de Dizbrc. del año
proxnlt
>. Pasado de 1777, partida II de la Data de dho. prox"'''.
año fa!. 5 VI". De este mismo libro U 045
Como se puede observar. ambos libros. el del Contador y Tesorero, de acuerdo a los
Estatutos estaban correlacionados, con la diferencia de que el del Contador registraba con
detalle el origen de los fondos, la fecha de cobro y el estado en que se encontraban. Y el libro
del Tesorero, las entradas y salidas de caudales, es decir, que informaba de la solvencia que
tenía la Sociedad.
El Libro del Tesorero presenta 154 folios numerados, de los cuales los 81 folios primeros
se dedican a las cuentas de tesorería y del folio 141 al folio 152 se utilizan para anotar los
destinos dados a los caudales recibidos por la Sociedad, procedentes del Indulto Apostólico
cuadragesima) l2. Estas últimas anotaciones, entendemos que se debe a un aprovechamiento
del libro, hecho que hemos encontrado en otros libros contables de la misma época. El primer
folio presentaba la siguiente diligencia:
« Libro de Cargo y Data de los caudales que entran en Thesorería, assi por razón de
entrada de los socios qe. la han pagado, como por 10 que respecta a contribuciones
anuales de los mismos qe. las executasen cuio oficio está a cargo del Teniente Coronel
Dn. Pedro Huesterlin desde el día 25 de Febrero de 1777 en que se estableció dicha
Sociedad: y es en la forma siglc . »
Respecto a la forma de asentar las partidas, básicamente es igual que en el libro del
Contador, todos los asientos aparecen numerados correlativamente, las cuantías se sacan al
margen derecho del asiento y en las monedas señaladas, y al final del total de los Cargos el
Tesorero firmaba e igualmente al final de la Data. La censura de estas cuentas se indicaba al
final de cada una, de manera similar a las del Contador.
En el período abarcado por estos libros contables, de ] 777 a ] 808, los alcances de todas
las cuentas fueron a favor de la sociedad, es decir, que ésta siempre fue solvente, y como bien
señala García ( 200] :. 45), « existiendo siempre superávit, pese a los gastos realizados » , 10 que
le permitió autofinanciarse, con la cuotas aportadas por los socios, los caudales recibidos por
12 Indulto relativo a la ley de la abstinencia y ayuno. Puede consultar la obra de Jaime Torrubiano Ripoll Novísimas
Institucíones de Derecho Canónico. Cosas eclesiásticas. Derecho Procesal y Penal de la Iglesia Católica. 28
parte, Ed. Sucesores de Rivadeneyra, Madrid, 1920.
el Obispado procedentes del Indulto Apostólico cuadragesimal y los procedentes de la venta
de algunos productos. Los fondos recibidos del Indulto Apostólico se obtienen desde el año
1784 al año 1792 Ysuponen buena parte de la financiación de la Económica.
No obstante, y a modo de reflexión, tal vez no se entienda que una Sociedad sin ánimo
de lucro no dedique todos sus fondos a los objetivos por los cuales se creó, de tal forma que
sus alcances fueran nulos e incluso se llegara a endeudar, dado que un grado de endeudamiento
es aconsejable. Bien es verdad, que este pensamiento se entiende desde una perspectiva
empresarial, y por otra parte, si nos situamos en el contexto que caracterizó la época de creación
y primeros años de las Sociedades Económicas, podamos entender la realidad analizada.
La Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas de Gran Canaria constituye
un ejemplo valioso de una de las Sociedades que se crearon en el siglo XVIII. en una época de
cambios económicos y políticos, y con un Estado caracterizado por las dificultades económicas
y financieras. En este entorno, la Sociedad Económica de Las Palmas de Gran Canaria, no sólo
se creó sino que fue desarrollando su labor y contribuyendo con ello a promover el comercio,
la agricultura, las artes y la enseñanza.
Del estudio y análisis de su organización administrativa y contable, podemos afirmar
que se ajustó a la normativa que la rigió, como fueron los Estatutos y Reglamentos, que a lo
largo del tiempo fueron gobernando sus actuaciones. El cumplimiento de estos textos, en el
aspecto contable, muestra el desarrollo de una contabilidad que se adaptó a sus necesidades,
desarrollando el método de Cargo y Data. Este método le permitió controlar los caudales
recibidos, determinar sus destinos y dar cuenta a los socios, últimos destinatarios de esta
La contabilidad desarrollada por la Sociedad Económica está en la línea de otras
contabilidades realizadas por entidades privadas, como los obispados y monasterios; y entidades
públicas, como las Universidades, los pósitos y la renta de la pólvora. En todos estas entidades
se adoptó el método de Cargo y Data, que se ocupaba fundamentalmente de registrar los ingresos
recibidos por las entidades y los pagos que realizaba, controlando estos flujos, es decir,
conociendo de quién se perciben y la cuantía, y cómo se aplicarán los fondos, de acuerdo al
objetivo marcado en cada caso.
De los sucesivos Estatutos que tutelaron la Sociedad Económica, destacamos el dado el
2 de abril de 1835, por la Reina Da María Cristina, en los cuales se detalló el proceso de
rendición de cuentas y censura que debían aplicar el Contador y Tesorero, de todas las
Sociedades Económicas del País. Este hecho, nos parece muy interesante, no sólo desde la
perspectiva contable, como procedimiento generalizado para toda España, sino que muestra
una clara intervención del Estado en estas Sociedades, que podríamos entender sin ánimo de
lucro, privadas pero con cierto intervencionismo por parte del Estado. Por todo ello, se podría
considerar una Sociedad híbrida, en parte privada y en parte pública, al estar intervenida por la
Corona, como manifiesta el artículo 5° relativo a las atribuciones asignadas a las Sociedades
Económicas: « y finalmente, desempeñar con brevedad los encargos que les confie el Gobierno,
y ocuparse en todo cuanto pueda conducir al fomento de la riqueza del país, con sujeción a lo
dispuesto en estos Estatutos » l3.
13 Estatutos de la Real Sociedad Económica de Amigos del País del Reino. Imprenta Real, Madrid. 1835.
Otro aspecto que destacamos de la Sociedad Económica es su autofinanciación, dado
que a lo largo del período analizado siempre mantuvo unos alcances de sus cuentas a favor de
la misma, mostrando un alto grado de solvencia. La respuesta a esta circunstancia, quizás se
pueda encontrar en las características de la época en la cual se creó, y que ya señalábamos.
como las necesidades financieras del Estado para cubrir algunas obligaciones sociales. que en
parte pudieran salvar 0, al menos, contribuir las Sociedades Económicas. y concretamente la
de Las Palmas de Gran Canaria, como señala el primer artículo de los Estatutos de 1835: « Las
Sociedades económicas son unas reuniones de Amigos del país, dedicados por puro patriotismo
a promover la riqueza pública » .
Por último, quisiéramos manifestar la notable importancia de las Sociedades Económicas,
y concretamente la de Las Palmas de Gran Canaria, no sólo por la labor social desarrollada,
sino también por el valioso fondo documental que custodia su Archivo y Biblioteca, para el
estudio de su organización admínistrativa y contable, y contribuir a los estudios realizados de
Historia de la Contabilidad en España, como un ejemplo más de la relevancia que adquiere la
contabilidad en todo tipo de sociedades y empresas, necesaria para toda actividad económica.
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Título y subtítulo Libros de contabilidad de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de la isla de Gran Canaria del periodo comprendido entre el 25 de febrero de 1777 y 16 de agosto de 1809
Entidad Real Sociedad Económica de Amigos del País (Las Palmas de Gran Canaria)
Editorial Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria
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Texto JLíbros be contabílíbab be la iReal ~ ocíebab QCconónlÍca be ~ nlÍgos bel flaís be la ísla be ~ ran < económica br ~ migo5 brl lJaÍs br >, obra del propio Viera, y que publicó esta Sociedad Económica en 1981, constituyendo el inicio de sus Publicaciones, a partir de esta última etapa, con motivo del « CCL Aniversario del nacimiento de Viera » en el año 1981. El mejor homenaje que ofrecemos a Viera en este evento de 2006- 07, es la publicación de esta contabilidad, donde aparece su firma a partir de 1790, cuando asume el cargo de Director con carácter vitalicio, ya que se le renovará año por año hasta su muerte en 1813. La modestia y humildad del escritor, su compromiso con una ética cristiana, lejos de la « soberbia c1ericalis » que siempre combatió y el « fraygerundismo » de los predicadores ignorantes a los que ironizó, no le permitían realizar la continuación de sus « Extractos ... » pertenecientes al dilatado periodo ( 23 años) de su mandato. Afortunadamente estos dos manuscritos se conservan como testigos parciales de los orígenes y destinos a que se dedicaron los dineros de la Sociedad Económica. El lector avezado descubrirá la importancia y finalidades de tales inversiones en trillos, semillas de gusanos de seda, gastos en plantíos de árboles, para la pesca de las ballenas, premios escolares, para informes sobre centros docentes, para fabricantes de sombreros, sobre el pescado fresco, lanas, zapateros y enseñanza de este oficio, para el Hospicio, para Cátedras en el Seminario Conciliar, para promover Universidad en 1787, cultivo del algodón, libertad de pesca del salado, a las Amigas ( Maestras) de niños pobres, como dote a una joven salida del Hospicio para matrimoniar. compra de semillas de barrilla, ayuda al escultor Estévez ( discípulo de Luján, para su estancia en Canaria entre los años 1803 y 1804), para comprar una casa destinada a Escuela, etc., etc. El espíritu de la buena administración, de la inversión en fomentar la riqueza, la cultura y la educación, la racionalidad y transparencia de la contabilidad son principios constantes en la generación de Amigos del País a los que Viera y Clavija representó en nuestro Archipiélago, y que hoy. desde la distancia del tiempo podemos reconocer como el primer intento de modernizar nuestra precaria economía, potenciando no solo la producción de subsistencia. sino poniendo bases para mejoras futuras con la introducción de nuevos cultivos y la creación de centros educativos. Finalmente, la estética y pureza de la letra así como el ordenamiento de las partidas hacen de esta publicación una « pequeña joya » bibliográfica. que merece la congratulación y los plácemes de todos cuantos nos sentimos identificados con el buen hacer de los Amigos del País. cuyo espíritu ilustrado y patriótico, sigue vivo en medio de la jungla materialista a la que nos ha llevado la sentencia que vaticinaba Jovellanos, cuando iniciamos esta reflexión sobre « Viera y Clavijo y el CCLXXV Aniversario de su nacimiento » . Cristóhal Gorda del Rosario. Socio de Mérito de la Real Sociedad Económica de AmiKos del País de Gran Canaria. XI , ESTUDIO Y ANALISIS Dra. Mercedes Calvo Cruz l. INTRODUCCiÓN En el siglo XVIII tiene lugar el nacimiento de las Sociedades Económicas de Amigos del País en España. Este período de nuestra historia se caracterizó por el movimiento cultural denominado / lustración, que puso en práctica la filosofía racionalista, el conocimiento de la naturaleza a través de la razón: la Sociedad natura\, el Estado natura\, el Derecho natura\, la Religión natural, la razón humana libre de toda coacción, etc. En este contexto histórico se crean las Sociedades Económicas de Amigos del País, con el fin de promover el fomento de la agricultura, la cría de ganados, la mejora de la enseñanza, de la industria, de las artes, de los oficios y el comercio. La Sociedad Económica de Gran Canaria fue la décima en solicitar su creación, de las que se presentaron en el Consejo de Castilla entre 1765 y 1808. Esta Sociedad Económica se crea en 1776 y el Rey Carlos 111 aprobó los estatutos por Real Cédula de 1I de diciembre de 1777. La existencia en perfecto estado, en el Archivo de la Sociedad, de los primeros libros contables, el Libro de Tesorería y el Libro del Contador, nos ha permitido realizar un estudio y análisis de la organización administrativa y contable de la Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas de Gran Canaria, centrándonos principalmente en su primera época, de 1777 a 1808. Ambos libros, junto con los Estatutos que rigieron los destinos de la Sociedad, constituyen la base para acometer el examen referido desde la perspectiva de la Historia de la Contabilidad, mostrando el proceso contable que se seguía en el registro de las operaciones, la rendición de cuentas y su censura. Para lograr nuestro objetivo hemos acudido a los fondos que custodia el señalado Archivo de la Sociedad, principalmente, los libros de cuentas, las Actas, Estatutos y Reglamentos. Así como a los Boletines de la Sociedad Económica y algunas publicaciones sobre su historia, entre las que destacamos la de Cristóbal García del Rosario ( 1981 ). En este sentido, y de acuerdo con la distinción propuesta por Hemández ( 1996: 72) para el estudio de la historia de la contabilidad en España, en función de las fuentes utilizadas, el trabajo realizado se encuentra en el área o campo dedicada al análisis de los documentos contables y las normas y textos reguladores de la actividad contable. Y, si consideramos el sujeto que desarrolla la actividad contable, nos encontraríamos en el campo de la contabilidad privada, como la desarrollada por Universidades, monasterios, etc. XVI 2. LA CO~ TABILIDAD EN LOS SIGLOS XVIII Y XIX El progreso económico necesariamente viene caracterizado por el nacimiento o el desarrollo de técnicas que le sirven de apoyo y auxilio. Así. el profesor Vlaemminck ( 1961: 1) considera que puede afirmarse « u priori que el llevar libros o cuentas. al menos en sus aspectos elementales. es tan antiguo como el propio comercio » . Y el citado autor nos hace reflexionar con el siguiente interrogante: « ¿ Cómo, si no. ciertos pueblos de la antigüedad hubieran podido emprender y llevar a feliz término operaciones comerciales de tanta envergadura si no hubiesen tomado razón, de una u otra forma. de los cálculos correspondientes a sus transacciones'! » . La respuesta a esta pregunta. de forma sencilla. nos lleva a la necesidad de registrar las operaciones comerciales llevadas a cabo por aquellas personas que, bien por cuenta propia o ajena, desempeñan la labor de administrar un negocio, una explotación. etc. No es nuestro objetivo en este trabajo ahondar en el desarrollo de la contabilidad en los siglos XVllI y XIX, tanto en España como en el extranjero, pero sí ver las notas características de este período en el cual tiene lugar la creación de las Sociedades Económicas de Amigos del País en España, y concretamente, la de Gran Canaria, así como su posterior expansión. Como punto de partida, nos parece adecuado hacer referencia a los diversos métodos contables existentes a lo largo de los tiempos, desde las primeras anotaciones contables que se conocen de los sumerios1, hasta nuestros días. En este sentido, Hemández ( 1981 : 61- 62) comenta cómo Jócano y Madaria ( 1793: 11) en su obra Disertación crítica y upologética del arte de llevar cuenta y razón contra la opinión del barón de Bielfeld. acerca del arte en general v del método de partidas dobles en particular, dedica el capítulo segundo a los tres métodos diferentes de llevar las cuentas. En este capítulo describe que son tres los métodos que pueden distinguirse en el arte de llevar cuentas: « el primero, el que dictó la razón natural sin auxilio del arte; el segundo, el llamado de partida sencilla o simple; y el tercero, el que se denomina de partida doble » . El método de partida sencilla o simple fue uno de los más desarrollados en el período considerado para este trabajo, como lo prueban los estudios realizados por diferentes investigadores. Así, destacamos los trabajos desarrollados en el campo de la administración pública de: Busto ( 1991), sobre la Universidad de Valladolid; Gutiérrez ( 1998) Y Carmona y Macías ( 1998) sobre la Real Fábrica de tabacos de Sevilla; Núñez ( 1998) relativo a la renta de la pólvora en Nueva España y Trigos ( 1998) sobre los pósitos. Otros trabajos son los dedicados a la administración contable de las instituciones eclesiásticas, como son los de: Tua y otros ( 1998 Y 2000) relativos a la organización administrativa y contabilidad del Monasterio de Santo Domingo de Silos; y los trabajos que hemos elaborado a partir de la investigación llevada a cabo sobre las rentas de los obispados vacantes en España, denominadas espolios y vacantes, y concretamente en la Diócesis de Canarias ( Calvo, 2000). Nos centramos en el método de la partida simple también denominado de Cargo y Data, por ser el aplicado por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, a quien dedicamos este trabajo. Si partimos de que el fin de llevar las cuentas era saber en todo momento el estado de los negocios, el método de Cargo y Data, bien por su sencillez o porque daba la información suficiente y necesaria a las personas interesadas, fue el empleado tanto por instituciones públicas como privadas, referidas anteriormente. Se trataba de un método que se ocupaba fundamentalmente de los flujos de « ingresos y pagos » , donde lo que importa I Pueden consultarse la obra de Vlaemminck ( 196 J J. e Esta obra se ha vuelto a editar por la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas en 1998, con un estudio introductorio de Rafael Donoso Anes y Alberto Donoso Anes. es registrar y controlar esos flujos, conocer quién los percibe, si es por la cantidad correcta y cómo se emplean. También nos parece ilustrativo, hacer una breve referencia a la historiogratia en este período. En el siglo XVIII la mayor parte de las obras contables son francesas, seguidas por obras de Gran Bretaña y Alemania y por primera vez surgen estudios contables de Estados Unidos, Suiza y Portugal. Y a su vez, se produce una decadencia en la literatura italiana, iniciada a mediados del siglo anterior como consecuencia de las guerras y de la inestabilidad política. En España se publica la obra de Jócano y Madaria ( 1793), anteriormente citada, y que en opinión de Vlaemminck ( 1961 : 231), es la « más interesante, en el aspecto doctrinal y teórico de la contabilidad, de todas las que hasta ahora habían salido a la luz en España » . En el siglo XIX se produce una atloración de libros de contabilidad, así como el nacimiento y desarrollo de obras teóricas de extraordinario mérito. Entre 1800 y 1900 se conocen unos 727 autores y 1.172 libros publicados, aunque el valor de esta literatura es muy desigual ( Vlaemminck, 1961). 3. LA ORGANIZACiÓN ADMINISTRATIVA DE LA REAL SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAís DE GRAN CANARIA Fray Juan Bautista Cervera\ obispo de Canarias, fue el promotor de la creación de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas. cuando el 4 de febrero de 1776 reúne en su palacio a un grupo de personas destacadas de la ciudad, con el fin de comunicarles la necesidad de promover la agricultura y la industria popular en las Islas ( García, 200 1: 28). De nuevo, el obispo Cervera convoca el 25 de febrero de 1777 a sesenta y cinco personas notables, para proceder a la erección de la Sociedad Económica y aprobación de los estatutos por los que debía regirse, tomando como modelo los de la Sociedad Económica de Madrid, a excepción de algunos capítulos. Las modificaciones hicieron referencia al título 104 , a la contribución anual de los socios, « reduciéndola a dos pesos » ; y a cuidar de que « no salgan los ganados de los términos que previenen las Ordenanzas de las Islas » . Por Real Cédula de II de diciembre de 1777, Carlos III aprobó los primeros estatutos, agregando la nueva Sociedad Económica a la de Madrid y « recomendando el fomento de la cosecha de orchilla y el ramo de la pesca de sama y tasarte de que abundan aquellos Mares » '. La administración de la Sociedad correspondía a la Junta Directiva, cuya composición detallaba el Título 4 0 De los oficios de la Sociedad, « un Director, un Censor, un Secretario, un Contador, y un Thesorero » ( García, 1981: 203). Estos cargos debían recaer en personas hábiles y socios fundadores, nombrándose suplentes a excepción del tesorero, que nombraría a otra persona, en caso necesario, por su cuenta y riesgo. La primera Junta Directiva se creó en la reunión celebrada el25 de febrero, ya citada, y cuyos componentes fueron ( García, 2001: 30): Director: D. José Marcos Verdugo y Albiturria, arcediano titular de la Catedral. Censor: D. Jerónimo de Roo, canónigo de la Catedral. Secretario: D. Pedro Russel, comerciante. \ Para más información puede consultarse la obra de Cazorla y Sánchez ( 1997). • Archivo Histórico Nacional. Sección Consejos. legajo 6.006. expediente 1311. , Archivo Histórico Nacional. Sección Consejos. legajo 6.006. expediente 138. XVII XVlIl Contador: D. Cristóbal del Castillo Ruiz de Vergara y Manrique, capitán. Tesorero: D. Pedro Westerling, teniente coronel. Las funciones que debían desempeñar estos cargos se encontraban recogidas en los Títulos 9°, 6°, 7°, 8° Y3°: Que trata de los oficios de Director, CensO!; Secretario. Contador y Thesorero. de los estatutos de la Sociedad Matritense, aceptados por la Sociedad Económica de Las Palmas, « sin variación ni modificación » . Como puede observarse, la administración de la Sociedad Económica recayó, fundamentalmente, en estas cinco personas, que periódicamente se reunían para veri ficar las cuentas dadas por el tesorero y contador, y que detallaremos en el siguiente epígrafe. Estos primeros estatutos se vieron modificados en 1834, cuando por una Real Orden de 18 de mayo, la Reina Da. María Cristina mandó redactar un reglamento general para que todas las sociedades del reino se gobernaran por él. El Reglamento, dado el 2 de abril de IlBS", dejó derogados los estatutos antiguos y permitió que siguieran en vigor los Reglamentos para el gobierno interior, siempre que no se opusieran a lo dispuesto en el Real Decreto ( García, 1981: 74). Las variaciones introducidas por estos nuevos estatutos, respecto al gobierno y administración de la Sociedad fueron las siguientes: l. Al oficio de secretario, ahora se le añadía el de archivero, es decir, secretario archivero. ( artículo 34). 2. Los Gobernadores civiles en las capitales de provincia y los Subdelegados de estos, serán socios natos y podrán ser nombrados Directores de las respectivas sociedades. ( artículo 36). 3. Todos los oficios serán trienales. Estos Estatutos, no sólo detallaron las funciones del contador y tesorero, sino que, señalaron explícitamente el modo de proceder en la formación de las cuentas, su rendición y revisión, cuestiones fundamentales para este trabajo, y que, por otra parte, podemos decir, que los Estatutos que siguieron a éstos, modificando siempre algunos artículos, no incluyeron reformas relativas a la rendición de las cuentas, solamente algunos cambios en las funciones de determinadas personas de la Junta Directiva. Esta observación nos lleva a afirmar que perduraron los artículos relacionados con la formación de las cuentas y su presentación, como tendremos ocasión de mostrar. De las figuras que formaban la Junta Directiva nos vamos a detener en las de contador y tesorero, por ser las piezas clave en la gestión administrativa de la Sociedad Económica, detallando sus obligaciones y funciones, y el proceso que se seguía en los registros contables, rendición de cuentas y censura de las mismas, de acuerdo con los Titulos: IX Del Contador, X Del Tesorero y XVII De los fondos de las Sociedades, de los Estatutos. El Contador debía llevar la cuenta y razón de los caudales de la Sociedad, manifestando aquello que estimara oportuno para el buen orden y promover la cobranza de los fondos de la Sociedad, al objeto de dar a conocer los intereses de la misma. Así, las funciones del Contador ~ ran las siguientes: • Estatutos de la Real Sociedad Económica de Amigos del País del Reino. Imprenta Real. Madrid, IH35. a. Intervendrá todas las entradas y salidas de caudales. b. Tendrá una llave del arca en que se custodien. c. Asistirá a Jos arqueos mensuales. d. Llevará un 1ibro donde « asentará con especificación los fondos de la Sociedad. su origen. cantidades, épocas de cobrarlas » y estado de su recaudación. Por su parte. las funciones del Tesorcro cran las siguicntes: a. Cobrar los fondos que correspondan a la Sociedad, dando cuenta a la misma o al Director de los problemas que entorpezcan esta función. b. Pagar los libramientos que expida a su cargo la Sociedad. c. Llevar un libro donde asentará. « con orden y claridad el cargo de las entradas y salidas de caudales » . d. Presentar al final de cada mes a la Sociedad un estado de entrada y salida de caudales. e. Presentar al final de cada año la cuenta documentada y certificada por el Contador. El Tesorero debía tener en su casa un arca con dos llaves. una para él y otra para el Contador. « donde se depositarán mensualmente los caudales que sobren, después de satisfechas las obligaciones del Cuerpo » . Al final de cada mes, Contador y Tesorero, procederían a realizar el arqueo, cuyo resultado debían comunicar a la Sociedad « para que pueda acordar los gastos con conocimiento de las existencias » . El pago de las obligaciones debía acordarse por la Sociedad, en virtud de libramiento expedido por la Secretaría y firmado por el Director y Secretario e intervenido por el Contador. A modo de resumen hemos elaborado un esquema, que recoge el proceso de arqueo y pago de obligaciones, como muestra la Figura l. La rendición de cuentas se realizaba anualmente, en los quince primeros días de cada año. El Tesorero debía presentar la cuenta de caja, debidamente documentada y certificada por el Contador, y con distinción de las entradas, salidas y saldos a favor o en contra de la Tesorería del año anterior. Una vez presentada la cuenta se procedía a su censura, realizada por una comisión que nombraba el Director. Si la cuenta no presentaba ningún reparo la comisión informaba a la Sociedad y el Secretario expedía la certificación de finiquito. y pasaba al Archivo. Si en el proceso de censura de la cuenta de caja, la comisión detectaba algún reparo, debían comunicárselo al Contador y Tesorero, para que expusieran los motivos y procedieran a las rectificaciones, si era el caso. Aclarados los reparos se informaba a la Sociedad y se seguía el proceso ya descrito. No obstante, si las explicaciones del Contador y Tesorero no eran satisfactorias para la Comisión, se debía celebrar una junta entre ellos y la Comisión. Si de esta junta no se llegaba a un acuerdo, entonces la Comisión lo comunicaba a la Sociedad y entregaba la cuenta del Tesorero, junto con el expediente de reparos. Ante esta situación, la Sociedad tomaría la decisión oportuna, una vez que la Comisión y el Contador hubieran expuesto sus razones. Si se daba la circunstancia de que el Contador y el Tesorero no estuvieran de acuerdo con la Sociedad, se consideraba que habían dimitido, se nombraban otros y se les demandaba. XIX xx Figura 1. Arqueo y pago de obligaciones CONTADOR ARQUEOS MENSUALES Informe TESORERO SOCIEDAD ECONÓMICA Acordar los gastos Pago de obligaciones Libramientos I I Expedidos Firmados Intervenidos Secretaría ... Director Contador ... Secretario Como se puede advertir, el procedimiento seguido en la censura de las cuentas era minucioso y estricto, de tal forma, que podían llegar a cesar en sus cargos el Contador y Tesorero, si la Comisión no estaba de acuerdo con las razones expuestas por ellos. Este proceder, entendemos que muestra la preocupación de que se elaborase una contabilidad ajustada a la realidad, característica de la misma, así como que permitiera la toma de decisiones de los usuarios de la misma, es decir, de los miembros de la Sociedad. El proceso de rendición de cuentas y su censura, que hemos descrito puede verse, de forma esquemática, en la Figura 2. Estos Estatutos fueron modificándose sucesivamente, adoptando otros con el objeto de adaptarse a las necesidades de cada momento. En este sentido García ( 1981: 73- 81) hace un recorrido por los diversos estatutos que dirigieron los destinos de la Sociedad. En este trabajo, vamos a hacer referencia a aquellos estatutos que siguieron a los ya señalados, los de 1777 Y los de 1835, y que introdujeron cambios en aspectos administrativos y contables a lo largo del siglo XIX. El 24 de agosto de 1862 se aprueban nuevos Estatutos y Reglamento;, que regirían durante un año, a partir de octubre de 1862. Las modificaciones que observamos son referidas a las funciones del Contador, así el artículo 3 l considera como obligación del Contador « revisar y censurar todas las cuentas que bajo cualquier concepto pertenezcan a la Sociedad » , función que, hasta entonces, había sido realizada por la comisión nombrada por el Director. Figura 2. Rendición de cuentas y censura I TESORERO I I CONTADOR I 1 Cuenta de Caja Documentada I Entradas Certificada Salídas Saldo año anterior - en pro - en contra Devolución de la cuenta E- amen Comísión nombrada por el I Reparos I Director 1 • .. , v' 7 I Contador I I Tesorero I I Conforme I I en deIsacuerdo 1 XXI de acuerdo D Secretario Certificado de finiquito Archivo 7 Archivo de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas de Gran Canaria. Serie Asuntos Internos de la Sociedad, legajo nO]: Actas, Junta Directiva y Reglamentos. XXII Los Estatutos aprobados en 1862 fueron refonnados en 1865. No encontramos ninguna variación respecto a los anteriores, en las funciones de los cargos que venimos analizando. únicamente señalar que el Título V: OrRanización, dirección . l · administración de la Sociedad'. en el artículo 20 incluye un nuevo cargo, como es el de redactor del Boletin: « La sociedad tendrá para su debida organización un Director, un Censor, un Secretario. un Redactor del Boletín, un Contador y un Tesorero; quienes para la administración y dirección de la Sociedad. fonnará la Junta directiva. Habrá además un suplente para cada uno de dichos sus cargos » . En 1871 tienen lugar algunas modificaciones de los Estatutos existentes. no obstante no encontramos variaciones respecto a la administración contable ni a las funciones desempeñadas por la Junta Directiva. De nuevo los Estatutos y Reglamento Interno son modificados en 1875. incluyendo nuevos cargos para la dirección y organización de la Sociedad. como son el de Inspector de la Academia de Dibujo y un Bibliotecario conservador del Museo. de acuerdo con el artículo 4 P, Ypermanecen los demás artículos relativos a los aspectos contables. Los siguientes Estatutos se aprobaron el9 de febrero de l ¡ NO, sin recoger a penas cambios, y no afectaron a la dirección de la Sociedad ni a las funciones de sus miembros. Los últimos Estatutos que rigieron la Sociedad Económica en el siglo XIX se aprobaron en 1894. En estos Estatutos encontramos un cambio importante, en lo que a la contabilidad respecta, dado que desaparece el cargo de Contador, como se observa en el artículo 19: « La sociedad tendrá para su debida organización un Director, un Censor y un Secretario- Interventor, constituirán la Mesa y un Tesorero, un Inspector de las Academias y Bibliotecario » . Esta circunstancia origina que las funciones del Contador serán asumidas por el Secretario­Interventor, como señaló el artículo 32 « Del Secretario- Interventon>, en los puntos 13 y 15 que transcribimos a continuación: punto 13: « Llevar un libro de cuenta y razón, en el que intervendrá los fondos de la Sociedad a su entrada y salida » . Punto 15: « Revisar todas las cuentas que bajo cualquier concepto pertenezcan a la Sociedad » . En general, podemos advertir que la función de revisión de las cuentas sufrió algunos cambios, desde la creación de la Sociedad Económica en 1777 y durante el siglo XIX. En un principio esta función fue desarrollada por la comisión designada por el Director, posterionnente fue el Contador quien asumiría la revisión y censura de las cuentas y por último, sería el Secretario- Interventor. 4. LOS LIBROS DE CUENTAS DE LA REAL SOCIEDAD ECONÓMICA DE GRAN CANARIA: Libro de Tesorería y Libro de toma de razón de la Contaduría La Real Sociedad Económica conserva, hoy en día, en perfecto estado los primeros libros contables del momento de su fundación, el Libro del Contador y el Libro del Tesorero, ambos encuadernados con forros de pergamino. x Boletín de la R. S. E. A.? de Las Palmas. Julio de 1865. p. 313 Yss. " Estatutos de la Muy Ilustre S. E. A. P. de la ciudad de Las Palmas. Imprenta de « La Verdad » , 1875. El Libro del Contador está paginado hasta la número 100, pero tiene escritas otras IX páginas más. En el canto dcl libro aparecen escritas las palabras « DEL CONT"' » y el primer folio presenta la siguientc diligencia: « Libro de toma de razón de la Contaduria de la R1 Sociedad Económica de Amigos del País, de esta Isla de Gran Canaria de las partidas de Cargo y Data P". confrontar con ellas la quenta anual de la Tesorería. de los Caudales q'. haian entrado y su salida » . Con estas primeras palabras, queda reflejado el método contable que adoptaría la Sociedad Económica, el de Cargo y Data, y de acuerdo con los Estatutos, debía confrontarse con las anotaciones registradas por el Tesorero. Las primeras cuentas dadas por el Contador, hasta el año 17X I se presentan. en cuanto a la forma, el Cargo en la parte izquierda del libro y la Data en la parte derecha. con la firma del Contador tanto al tinal del Cargo como de la Data. A partir de 17X 1 se asienta la Data a continuación del cargo, de tal forma que el contador sólo tirmaba al final de la Data. Seguida de la Data, se indicaba el balance o alcance de la cuenta, las anotaciones y certificaciones. y las firmas del Director, Censor, Secretario y Tesorero. Salvo algunas excepciones, los asientos se numeran en la parte izquierda, a continuación el cuerpo del asiento y al margen derecho se saca la cuantía en dinero, siendo la moneda utilizada reales de vellón y maravedís. En algunos casos se da la circunstancia de que en la redacción del asiento se utiliza otra moneda diferente, por ejemplo los pesos, pero al margen siempre serán reales de vellón y maravedís. A continuación transcribimos los primeros asientos de la primera cuenta dada por el Contador, correspondiente al primer ejercicio, desde el 25 de febrero de 1777 hasta el 25 de febrero de 1778: « Cargo U de 1777 » 10 « Toma de razón de las partidas de cargo del s" r. Tesorero Cana. y Feb". 25 de 1777" R'. vellón mrs. « Son cargo del Sor. Tesorero, Dos mili, ochocientos, y ochenta r'. vellón, q". a presentado en junta de 22 de mar". de dho. año pro la entrada, y contri v"". de 96 Socios 2 U XXO I1 Son cargo del STlT. Tesar". mili, trescientos y ochenta r'. vellón q". han entrado en su poder, pro la entrada, y contriv" n. de 46 Socios, cuia cantJ . envio el s" r. censor en junta de 26 de majo de dho. año 1 U 380 [... ) lo La letra U. que nos ofrece el sistema informático. se toma como el símbolo más parecido al calderón, sígno utilizado en la cuenta castellana. es decír. en la numeración romana con principios de valor posicional, que multiplicaba por mil todas las cantidades situadas a su izquierda. 11 El símbolo de miles lo hemos representado con la letra arroba por su parecido. y por no existir igual en los medios facilitados por la informática. XXIII XXIV Son cargo del SO'. tesor" quatro mill, y quinientos r'. vellón qe. han entrado en su poder. Según qla. QC. a presentado en junta de 30 de junio de dho. año, qC. por si pago el Iltmo. So,. D" Fr. Juan Bautista Servera, Obpo. que fue de estas Islas, pro su entrada, y contr"" 4 U 500 [...] » « Data U de 1777 » « Toma de razón de los Libramto,. qC. justifl'. la Data del Sor. Tesor". Can". y Febo. 25 de 77" R'. vellón mrs. « Son abono al cargo del SO'. Tesorero, quince r. vellón, librados al Portero Josef Guerra, pro acuerdo de la Junta de 10 de Mar". de 77, pro su trabajo en la citacion gral. p•. la junta del día 3, según libramlo U 015 Son abono al cargo del Sor. Tesor". tres pS. y medo. corres. Librados al So,. D". Pedro Russell, importe de quatro libros, pro acuerdo de la junta de 17 de mar". según libramlo U 052 17 [...] En esta primera cuenta los asientos del cargo, lógicamente, constituyeron las primeras aportaciones de los socios, que ascendía a 2 pesos ( 30 reales de vellón) y la dotación realizada por su fundador, el Obispo Cervera, de 4.500 reales de vellón. Por su parte, las partidas de la Data hacen referencia a los gastos propios de su constitución, como: los de copias de las Constituciones para remitir a Madrid, al escribano público, la compra de un archivo que se mandó hacer para guardar los papeles de la Sociedad, el importe de mandar hacer el sello de la Sociedad, etc. Ascendió el total del Cargo a 9.060 rles. V. y la Data a 2.132 rle. V. 29 mrs., resultando un alcance a favor de la Sociedad de 6.927 rles. V. 5 mrs. Al final de la cuenta se indica el resultado de la revisión y censura, con las firmas del Director, Censor, Secretario y Tesorero, que en este ejemplo fue el siguiente: « En Canaria a tres de Abril de 1778 10 Señores Socios oficiales habiendo visto estas Ctas. Con 10 expuesto por el Señor Contr. a continuac". de las originales probeidas por el S'. Tesorero, glosadas y comprobadas con sus documentos justificativos, que se han archivado, dixeron que debían aprobar y aprobaron dhas. Ctas. Con la advertencia de que en la presente se halla ser el descargo o crédito de 2.132... 29 r. v". y el Alcance de 6.927.... 5 r. en que difieren del respectivo crédito y alcance de las presentadas por el Señor Tesorero en los 45 r. que omitió rebajar en su partida II del descargo, cuia omisión y diferencia queda a salvo habiéndose aumentado en la cta. nueva de dho. Señor Tesorero a su alcance de 6.882..... 5 r' los dhos. 45 en la partida 3", de su cargo crrte. Lo que se tendría presente » . Este reparo que muestran los oficiales de la comisión, de la cantidad que debía haberse desembolsado como pago a los porteros, de 45 reales menos de lo asentado por el Tesorero, en la partida 11 de la Data, debía corregirse en la siguiente cuenta del Tesorero. Esta circunstancia se indicaba al margen izquierdo del asiento, como se puede observar en la transcripción que hacemos a continuación ( asiento nOl1 de la Data del Libro de Tesorería) : « Ytem. Quinze pesos pagados a los Porteros. que se les mandaron satítacer a quenta de su gratifll. en virtud libranza de 22 de Dil" de dho. año U 225" « Nota Véase al j()!. 7 de este Libro la 3" partida del Cargo de la qta. Del año De 177' 8, yen ella Se encontraron cargados al Thes. los 3 p'. que de esta libranza se rebajan a los portero » El citado reparo se corrigió. como hemos señalado, en la siguiente cuenta de 1778 a 1779. en la tercera partida del cargo, como sigue: 3 « yd. tres p'. que ultra de la cantidad de la prima. partida de este cargo. quedaron en mi podr. por la rebaja que dellos les hice a los porteros en la libranza, q". con esta qualidad se les despacho, a 22 de Dizbrc. del año proxnlt >. Pasado de 1777, partida II de la Data de dho. prox"'''. año fa!. 5 VI". De este mismo libro U 045 Como se puede observar. ambos libros. el del Contador y Tesorero, de acuerdo a los Estatutos estaban correlacionados, con la diferencia de que el del Contador registraba con detalle el origen de los fondos, la fecha de cobro y el estado en que se encontraban. Y el libro del Tesorero, las entradas y salidas de caudales, es decir, que informaba de la solvencia que tenía la Sociedad. El Libro del Tesorero presenta 154 folios numerados, de los cuales los 81 folios primeros se dedican a las cuentas de tesorería y del folio 141 al folio 152 se utilizan para anotar los destinos dados a los caudales recibidos por la Sociedad, procedentes del Indulto Apostólico cuadragesima) l2. Estas últimas anotaciones, entendemos que se debe a un aprovechamiento del libro, hecho que hemos encontrado en otros libros contables de la misma época. El primer folio presentaba la siguiente diligencia: « Libro de Cargo y Data de los caudales que entran en Thesorería, assi por razón de entrada de los socios qe. la han pagado, como por 10 que respecta a contribuciones anuales de los mismos qe. las executasen cuio oficio está a cargo del Teniente Coronel Dn. Pedro Huesterlin desde el día 25 de Febrero de 1777 en que se estableció dicha Sociedad: y es en la forma siglc . » Respecto a la forma de asentar las partidas, básicamente es igual que en el libro del Contador, todos los asientos aparecen numerados correlativamente, las cuantías se sacan al margen derecho del asiento y en las monedas señaladas, y al final del total de los Cargos el Tesorero firmaba e igualmente al final de la Data. La censura de estas cuentas se indicaba al final de cada una, de manera similar a las del Contador. En el período abarcado por estos libros contables, de ] 777 a ] 808, los alcances de todas las cuentas fueron a favor de la sociedad, es decir, que ésta siempre fue solvente, y como bien señala García ( 200] :. 45), « existiendo siempre superávit, pese a los gastos realizados » , 10 que le permitió autofinanciarse, con la cuotas aportadas por los socios, los caudales recibidos por 12 Indulto relativo a la ley de la abstinencia y ayuno. Puede consultar la obra de Jaime Torrubiano Ripoll Novísimas Institucíones de Derecho Canónico. Cosas eclesiásticas. Derecho Procesal y Penal de la Iglesia Católica. 28 parte, Ed. Sucesores de Rivadeneyra, Madrid, 1920. XXV XXVI el Obispado procedentes del Indulto Apostólico cuadragesimal y los procedentes de la venta de algunos productos. Los fondos recibidos del Indulto Apostólico se obtienen desde el año 1784 al año 1792 Ysuponen buena parte de la financiación de la Económica. No obstante, y a modo de reflexión, tal vez no se entienda que una Sociedad sin ánimo de lucro no dedique todos sus fondos a los objetivos por los cuales se creó, de tal forma que sus alcances fueran nulos e incluso se llegara a endeudar, dado que un grado de endeudamiento es aconsejable. Bien es verdad, que este pensamiento se entiende desde una perspectiva empresarial, y por otra parte, si nos situamos en el contexto que caracterizó la época de creación y primeros años de las Sociedades Económicas, podamos entender la realidad analizada. 5. CONCLUSIONES La Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas de Gran Canaria constituye un ejemplo valioso de una de las Sociedades que se crearon en el siglo XVIII. en una época de cambios económicos y políticos, y con un Estado caracterizado por las dificultades económicas y financieras. En este entorno, la Sociedad Económica de Las Palmas de Gran Canaria, no sólo se creó sino que fue desarrollando su labor y contribuyendo con ello a promover el comercio, la agricultura, las artes y la enseñanza. Del estudio y análisis de su organización administrativa y contable, podemos afirmar que se ajustó a la normativa que la rigió, como fueron los Estatutos y Reglamentos, que a lo largo del tiempo fueron gobernando sus actuaciones. El cumplimiento de estos textos, en el aspecto contable, muestra el desarrollo de una contabilidad que se adaptó a sus necesidades, desarrollando el método de Cargo y Data. Este método le permitió controlar los caudales recibidos, determinar sus destinos y dar cuenta a los socios, últimos destinatarios de esta información. La contabilidad desarrollada por la Sociedad Económica está en la línea de otras contabilidades realizadas por entidades privadas, como los obispados y monasterios; y entidades públicas, como las Universidades, los pósitos y la renta de la pólvora. En todos estas entidades se adoptó el método de Cargo y Data, que se ocupaba fundamentalmente de registrar los ingresos recibidos por las entidades y los pagos que realizaba, controlando estos flujos, es decir, conociendo de quién se perciben y la cuantía, y cómo se aplicarán los fondos, de acuerdo al objetivo marcado en cada caso. De los sucesivos Estatutos que tutelaron la Sociedad Económica, destacamos el dado el 2 de abril de 1835, por la Reina Da María Cristina, en los cuales se detalló el proceso de rendición de cuentas y censura que debían aplicar el Contador y Tesorero, de todas las Sociedades Económicas del País. Este hecho, nos parece muy interesante, no sólo desde la perspectiva contable, como procedimiento generalizado para toda España, sino que muestra una clara intervención del Estado en estas Sociedades, que podríamos entender sin ánimo de lucro, privadas pero con cierto intervencionismo por parte del Estado. Por todo ello, se podría considerar una Sociedad híbrida, en parte privada y en parte pública, al estar intervenida por la Corona, como manifiesta el artículo 5° relativo a las atribuciones asignadas a las Sociedades Económicas: « y finalmente, desempeñar con brevedad los encargos que les confie el Gobierno, y ocuparse en todo cuanto pueda conducir al fomento de la riqueza del país, con sujeción a lo dispuesto en estos Estatutos » l3. 13 Estatutos de la Real Sociedad Económica de Amigos del País del Reino. Imprenta Real, Madrid. 1835. Otro aspecto que destacamos de la Sociedad Económica es su autofinanciación, dado que a lo largo del período analizado siempre mantuvo unos alcances de sus cuentas a favor de la misma, mostrando un alto grado de solvencia. La respuesta a esta circunstancia, quizás se pueda encontrar en las características de la época en la cual se creó, y que ya señalábamos. como las necesidades financieras del Estado para cubrir algunas obligaciones sociales. que en parte pudieran salvar 0, al menos, contribuir las Sociedades Económicas. y concretamente la de Las Palmas de Gran Canaria, como señala el primer artículo de los Estatutos de 1835: « Las Sociedades económicas son unas reuniones de Amigos del país, dedicados por puro patriotismo a promover la riqueza pública » . Por último, quisiéramos manifestar la notable importancia de las Sociedades Económicas, y concretamente la de Las Palmas de Gran Canaria, no sólo por la labor social desarrollada, sino también por el valioso fondo documental que custodia su Archivo y Biblioteca, para el estudio de su organización admínistrativa y contable, y contribuir a los estudios realizados de Historia de la Contabilidad en España, como un ejemplo más de la relevancia que adquiere la contabilidad en todo tipo de sociedades y empresas, necesaria para toda actividad económica. XXVII BIBLIOGRAFÍA BOILTÍN de la Rml .)' ociedad I:" conámica de Amigos del Pais de Las Palmas. Imprenta de « La Verdad » , enero IH62- noviembre 1H70. BUSTO MARROQUÍN, B. ( 1991): La Universidad de Valladolid en el S. XVIlI a través de sus cuentas. Madrid, Ed. Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, Ministerio de Hacienda. CALVO CRUZ, M. ( 2000): La Contabilidad de Espolios Ji Vacantes: Diócesis de Canarias 1753- 1851. 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" ' fA r: l1..-- ~;.. ~ CCI • • - _. fi4~~ o--- 1/ 11 · Rt~---.~ 3 \) 1"- _ 2'.. - .. ------~---- < tJA~ tJsd., unn/~~.~ 7j)~~ t4) 1tt~"" ,., IM (,. ~ e- ~'"",,- t: uc~~ . • ~ ._~ d ~ ,,~ 7.~~ · ~ · · ~ J1"'~ J~ e~. ~'~ f l' a'''' 9~ t.. t:"'-~ óle ~ o -. t- r ,:"",,"" ~ cM~. ~~ f. oae 2.0 0lA7(~# lo.. '-. • • t (- - . . ~ / lf' ~ L ,- lJ /.. I -- .:-.. 0 e-< z ¿ , ~ 7;'~ ~; JJ!. ft ~ cWf~ f ~ « ',~ k e/~ he;~ lihtÁ6u~ a2 d-< ~ ,,' j ~~ L::-~<~< 1 ~ 2~~ ~~ LJ_ ea! inuM. x.. L? J ~ iD ~ 67/ ~ /? / f 3~~~ r,....>'" 7~.{ Q2~~; r ¿ -, I ~ ~, 4'.....,< 4- 7"/~ ~¡: f '" h><:, ~...:.-. ¿ -..~ ~--- ¿ ) e& J~~ ..&! lac2~! l" 7~ t~< 4~~. ¿ ~
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