Source: http://docplayer.es/69268-Conclusiones-de-la-reunion-de-magistrados-de-lo-mercantil-de-madrid-en-fechas-7-y-21-de-noviembre-de-2014-sobre.html
Timestamp: 2018-03-21 05:46:50
Document Index: 404183622

Matched Legal Cases: ['artículo 5', 'artículo 71', 'ARTÍCULO 5', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 61', 'artículo 568', 'artículo 55', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 90', 'artículo 90', 'artículo 90', 'artículo 15', 'artículo 90', 'artículo 5', 'artículo 93', 'artículo 93', 'artículo 93', 'artículo 93', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 231', 'artículo 72', 'ARTÍCULO 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 165', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 72', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'artículo 71', 'Artículo 100', 'artículo 102', 'artículo 102', 'artículo 100', 'artículo 100', 'artículo 102', 'artículo 100', 'artículo 102', 'in fine', 'artículo 94', 'artículo 146', 'artículo 334', 'artículo 334']

CONCLUSIONES DE LA REUNIÓN DE MAGISTRADOS DE LO MERCANTIL DE MADRID EN FECHAS 7 Y 21 DE NOVIEMBRE DE 2014 SOBRE - PDF
Download "CONCLUSIONES DE LA REUNIÓN DE MAGISTRADOS DE LO MERCANTIL DE MADRID EN FECHAS 7 Y 21 DE NOVIEMBRE DE 2014 SOBRE"
Alejandra Duarte Salinas
1 CONCLUSIONES DE LA REUNIÓN DE MAGISTRADOS DE LO MERCANTIL DE MADRID EN FECHAS 7 Y 21 DE NOVIEMBRE DE 2014 SOBRE UNIFICACIÓN DE CRITERIOS DE APLICACIÓN DE LAS REFORMAS DE LA LEY CONCURSAL OPERADAS POR EL REAL DECRETO- LEY 11/2014 Y LA LEY 17/2014 SUMARIO: Previo. I.- Cuestiones relativas al artículo 5 bis de la Ley Concursal. II.- Cuestiones relativas a la Disposición Adicional Cuarta de la Ley Concursal. III.- Cuestiones relativas al artículo 71 bis de la Ley Concursal. IV.- Cuestiones relativas al convenio concursal. V.- Cuestiones relativas a la subordinación de créditos. VI.- Cuestiones relativas a la calificación del concurso. VII.- Cuestiones relativas a la venta de la unidad productiva en cualquier fase del concurso. VIII.- Cuestiones relativas a la liquidación. PREVIO. En las reuniones de unificación de criterios celebradas en fecha 7 y 21 de noviembre de 2014 por la mayor parte de los Jueces Mercantiles de Madrid, once en total (con la participación posterior de los restantes), se ha tratado de adoptar unos criterios comunes sobre algunas de las cuestiones más conflictivas que pueden surgir en la aplicación de la Ley Concursal tras las reformas que han sido introducidas por las disposiciones aludidas en el título del presente documento. No se trata de acuerdos cerrados, ni de decisiones vinculantes que puedan condicionar ninguna resolución judicial, sino de una primera aproximación a los criterios con los que enfrentarse a los problemas prácticos de posible aparición que han sido detectados hasta el momento. Tampoco se pretende abordar cuestiones de especial calado dogmático o doctrinal, sino sólo ofrecer unas pautas interpretativas frente a cuestiones dudosas, principalmente de índole práctica y de funcionamiento. El objetivo no es, por otra parte, agotar la totalidad de los problemas que de la aplicación de las citadas normas pueden derivarse, labor que debe confiarse a los estudios científicos o doctrinales que en el futuro puedan publicarse sobre estas materias. Se expresan únicamente los criterios, sin una exposición completa o razonada extensa, lo cual sería propio de otro tipo de documento, salvo en algún punto conflictivo, ya que el fin de la reunión no es tanto profundizar en los argumentos en liza respecto de cada cuestión, sino fijar (al menos provisionalmente) posiciones comunes que garanticen, en la medida de lo posible, una homogeneidad en el tratamiento judicial y una seguridad jurídica para los operadores que actúan en esta plaza. Carecen de cualquier otro valor o pretensión. Son, en resumidas cuentas, un posicionamiento provisorio frente a los problemas derivados de los cambios normativos introducidos en las reformas concursales de 2014, cuyo análisis en 1
2 abstracto por los Jueces Mercantiles se ha querido compartir con todos los demás profesionales dedicados a esta jurisdicción con el exclusivo propósito de que puedan efectuar pronósticos fiables al diseñar sus estrategias procesales. Tienen un mero valor aproximativo al problema, son claudicantes, en tanto los tribunales superiores no formen criterio al respecto, en cuyo caso habrá que estar a lo que se decida; y no son vinculantes, ya que en cada resolución judicial se dispondrá lo que exija la justicia del caso concreto. Esta última puede justificar apartarse del criterio ahora adoptado en atención al conjunto de circunstancias que en el supuesto enjuiciado estén presentes. I.- CUESTIONES RELATIVAS AL ARTÍCULO 5 BIS DE LA LEY CONCURSAL. 1º.- A qué órgano compete acordar la suspensión de la ejecución dirigida contra los bienes o derechos que resulten necesarios para la continuidad de la actividad profesional o empresarial del deudor? Debe partirse de la evolución legislativa que ha experimentado esta norma, inicialmente contenida en el artículo 5.3 de la Ley Concursal y ahora recogida en el artículo 5 bis, que en todas las redacciones, a partir de de la Ley 38/2011, de 10 de octubre, ha dejado al margen la intervención del Juez Mercantil, para encomendar su tramitación de modo exclusivo al Secretario Judicial. Se intuye que en esta regulación se ha pretendido evitar valoraciones por la autoridad judicial sobre la procedencia de la comunicación, lo que generó problemas en su primera aplicación. En este contexto, ni es asumible la adopción de una decisión por el Juez Mercantil sobre la suspensión carente de soporte legal, ni es dable aceptar que esa decisión pueda adoptarla el Secretario Judicial, al que se ha sustraído tras la reforma la competencia para la paralización de las ejecuciones singulares derivada de la solicitud de homologación de un acuerdo de refinanciación. Por todo ello, no cabe otra respuesta que la de entender que la suspensión de las ejecuciones afectadas será competencia del Juzgado que conozca de la misma, tanto por respeto a las normas de competencia funcional contenidas en el artículo 61 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, como por así disponerlo el artículo 568 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, según la redacción vigente. 2º.- A qué órgano compete declarar que determinados bienes, objeto de ejecución, son necesarios para la continuidad de la actividad profesional o empresarial del deudor? De nuevo se reproduce el problema generado por el total desplazamiento de la intervención judicial que se da en la redacción de la norma. No obstante, se desprende de la Ley Concursal un cierto principio según el cual el Juez del concurso, o el llamado a serlo, ostenta una mejor posición valorativa para determinar la necesidad del bien respecto de la concreta actividad económica del deudor, como así resulta del artículo 55.5 de la Ley Concursal, lo que debería ser armonizado con las previsiones procesales del expediente del artículo 5 bis. 2
3 La solución que se juzga más aconsejable es que el deudor promotor de la comunicación del artículo 5 bis indique en su escrito inicial cuáles son las ejecuciones que se siguen frente a su patrimonio y que recaen sobre bienes que considere necesarios para la continuidad de su actividad profesional o empresarial. En esos términos debería reflejarse en el Decreto por el cual el Secretario Judicial tenga por efectuada la comunicación en el expediente, debiendo acordarse, con apoyo en el artículo de la Ley de Enjuiciamiento Civil, notificar dicha resolución procesal a los ejecutantes en los correspondientes procedimientos ejecutivos. Si estos últimos disienten de esa consideración, podrán recurrir la resolución del Secretario judicial del Juzgado de lo Mercantil mediante recurso de revisión, lo que trasladará el pronunciamiento sobre la necesidad de los bienes de manera concentrada al conocimiento del Juez llamado a serlo del concurso. Cualquier otra solución que no confíe a este último la decisión sobre el carácter necesario de los bienes y las restantes circunstancias que pueden justificar la suspensión (el carácter de acreedor financiero del ejecutante o la concurrencia del porcentaje mínimo exigido en el inicio de la negociación), puede provocar que ejecuciones idénticas sean suspendidas en unos Juzgados sí y en otros no; una aplicación desigual que no puede entenderse que haya sido querida por el Legislador. 3º.- Alcanza el efecto de paralización de ejecuciones sobre bienes necesarios del deudor que realiza la comunicación del artículo 5 bis de la Ley Concursal a la efectividad de una medida cautelar acordada contra el patrimonio del deudor? En principio, la redacción del artículo 5 bis de la Ley Concursal no alude, en su tenor literal, a la efectividad de las medidas cautelares acordadas sobre el patrimonio del deudor: el texto literal de la norma únicamente se refiere a las ejecuciones. Si se analiza en profundidad la cuestión, se advertirá que la efectividad de una medida cautelar es cosa distinta de la ejecución contra el patrimonio del deudor, especialmente cuando esta última tiene como finalidad realizar sus bienes y derechos al objeto de hacer pago con ellos al ejecutante de la deuda reconocida en un título ejecutivo. Ello debería llevar en principio a pensar que la mera efectividad de una medida cautelar no puede quedar comprendida en la paralización de las ejecuciones judiciales de bienes o derechos, pues única y exclusivamente está preordenada a garantizar la tutela de fondo que se pide. Ahora bien, si por el contenido de la concreta medida cautelar interesada, como por ejemplo un depósito de bienes o una retención de pagos, la ejecución de la misma recae sobre bienes o derechos que sean necesarios para la continuidad de la actividad profesional o empresarial del deudor, en unos términos que impidan su continuación, debe entenderse que la misma quedará sometida al efecto suspensivo del artículo 5 bis de la Ley Concursal. 3º.- En el supuesto del párrafo segundo apartado 4 del artículo 5 bis de la Ley Concursal, la paralización de las ejecuciones promovidas por acreedores 3
4 financieros opera en todo caso, aún cuando no se trate de una negociación para obtener un acuerdo de la Disposición Adicional 4ª? O sólo opera cuando se está negociando precisamente para esa clase de refinanciación? La redacción de dicho artículo 5 bis 4 párrafo 2º de la Ley Concursal no es clara, ya que se refiere subjetivamente a la paralización de las ejecuciones de acreedores titulares de pasivos financieros, pero habla luego, objetivamente de un acuerdo de refinanciación, sin delimitar a cuál se refiere de los recogidos en el primer inciso del mencionado artículo 5 bis de la Ley Concursal, que alude indistintamente a las refinanciaciones del artículo 71 bis 1 y de la Disposición Adicional 4ª. Debe entenderse que la paralización de ejecuciones se refiere sólo al supuesto en que se esté negociando una refinanciación de las previstas en la Disposición Adicional 4ª, ya que la referencia a un cierto porcentaje de pasivo financiero la liga con aquella institución y no con la regulada en el artículo 71 bis 1 de la Ley Concursal, para la cual no se precisa que la mayoría de pasivo concurrente sea de carácter financiero. Ello se entiende sin perjuicio de admitir las extremas dificultades de fiscalizar, a partir de las meras manifestaciones del deudor, cuándo se está ante uno u otro caso. 4º.- En el supuesto en que se esté negociando una refinanciación del artículo 71 bis 1 de la Ley Concursal o de la Disposición Adicional 4ª y así se exprese en la comunicación, o bien sea deducible del resto de elementos obrantes en el expediente, cuándo expira el término de paralización de las ejecuciones singulares? Habida cuenta de que, si la refinanciación tiene éxito, se habrá removido la situación de insolvencia y no será procedente la solicitud de concurso, no existiendo ningún acto ulterior de comunicación del deudor al Juzgado (o bien, en el caso de la homologación judicial del acuerdo, no imponiendo la Ley plazo alguno para iniciar la instancia) se plantea la cuestión de si la paralización expira al tercer mes desde la comunicación, al término del mes adicional o se prolonga indefinidamente, ante la ausencia de un límite expreso en la norma. La paralización de las ejecuciones en los supuestos en los que el procedimiento negociador no haya de venir seguido de una solicitud de concurso (como acontece cuando se ha obtenido la adhesión necesaria a una propuesta anticipada de convenio), tendrá una duración máxima de tres meses, pues carece de sentido añadir el mes adicional necesario para la solicitud de concurso. 4
5 II.- CUESTIONES RELATIVAS A LAS REFINANCIACIONES HOMOLOGABLES JUDICIALMENTE DE LA DISPOSICIÓN ADICIONAL 4ª DE LA LEY CONCURSAL 1º.- A los efectos de la Disposición Adicional 4ª de la Ley Concursal, qué deberá entenderse por acreedores con garantía real? Es el concepto de garantía real coextensivo con el de acreedor con privilegio especial en los términos del artículo 90 de la Ley Concursal? En particular, debe considerarse acreedor con garantía real al arrendador financiero? La doctrina más autorizada ha coincidido durante la vigencia de la Ley Concursal en que la expresión garantía real, utilizada reiteradamente en dicha disposición, no es un concepto técnico interno del derecho español que tenga un significado legal preciso. La misma doctrina ha venido afirmando que dicho concepto no puede considerarse coextensivo con el concepto de acreedor privilegiado en los términos del artículo 90 de la Ley Concursal, llamando la atención sobre el hecho de que, en este último precepto, figuran acreedores especialmente privilegiados cuyo derecho no está amparado, en sentido propio, por una garantía real. Esos mismos autores concluyen que, de entre los distintos supuestos enunciados en el artículo 90 de la Ley Concursal, puede hablarse propiamente de garantías reales por ejemplo en el caso de la hipoteca, la prenda, la hipoteca naval, la hipoteca mobiliaria, la prenda sin desplazamiento o la reserva de dominio inscrita en el Registro de Bienes Muebles. En cambio, el arrendamiento financiero no podría conceptuarse como una garantía real a partir de lo dispuesto en el artículo 15 de la Ley 28/1998. En el mismo sentido, tampoco la anticresis tendría reconocido en el Código civil una especial reipersecutoriedad ni un privilegio ejecutivo, por lo que no podría identificarse con la categoría considerada; razonamiento que sería igualmente predicable del derecho de retención. En una dirección parecida, tras la reforma operada por el Real Decreto Ley 4/2014, cuyas modificaciones han sido introducidas con leves retoques en la Ley 17/2014, algunos comentaristas han planteado que, basándose en un concepto dogmático estricto, no debería considerarse acreedor con garantía real a los efectos de la Disposición Adicional 4ª al arrendador financiero de bienes inmuebles ni al titular de créditos refaccionarios inscritos. Interpretando conjuntamente el sentido, objeto y fin de las dos reformas de 2014, se llega a la conclusión de que los cambios legales han pretendido instituir, para el acreedor privilegiado y para el acreedor con garantía real, dentro y fuera del concurso, una disciplina uniforme de sumisión al principio de la mayoría de sus iguales. Dado que en ambos casos el acreedor con privilegio especial o garantía real puede ser objeto de igual agresión en su posición jurídica a través del efecto de 5
6 arrastre hacia lo pactado por sus homólogos en un acuerdo de refinanciación o en un convenio, la idea prevalente es que la situación de concurso no pueda instituir diferencias en cuanto a la situación de inmunidad que beneficia a un mismo acreedor fuera y dentro del concurso, que empuje a promover su declaración. En otras palabras, no parece justificado que exista ninguna disimetría entre la posición de los acreedores con garantía real o privilegio especial dentro y fuera del concurso. En ese sentido y aun admitiendo que podría ser una cuestión fuertemente controvertida, concluimos que el concepto de acreedor con privilegio especial y con garantía real de los artículos 90 y Disposición Adicional 4ª de la Ley Concursal debe ser interpretado de manera coincidente; siendo esta decisión además la única que dota de seguridad jurídica a las reglas sobre mayorías establecidas en la Disposición Adicional 4ª, que en otro caso quedarían sujetas a sesudas discusiones civilistas sobre la naturaleza o esencia de derechos heterogéneos, lo cual está más allá del alcance de la labor del auditor que certifica las mayorías en la solicitud de homologación. En consecuencia, concluimos que a los efectos de la homologación de acuerdos de refinanciación, se considera que es titular de una garantía todo aquel acreedor que en el concurso sería calificado como acreedor con privilegio especial en los términos del artículo 90 de la Ley Concursal y en la misma cuantía que lo sería en el concurso. (MAYORIA DE 8 VOTOS) Debe entenderse que la declaración de concurso crea una cierta singularidad jurídica en las relaciones patrimoniales, lo que justifica en ciertos supuestos la especialidad en el tratamiento legal intraconcursal de algunas instituciones, como ocurre precisamente con el caso del arrendamiento financiero. Y precisamente por este tratamiento singular intraconcursal, contrario al general, ha existido una controversia jurisprudencial sobre la consideración del crédito del acreedor financiero como privilegiado especial, hasta la STS de 25 de marzo de 2014 que alumbra las dudas sobre dicho tratamiento. Si ello es así dentro del concurso, cuando se esté ante una negociación de un acuerdo de refinanciación de los previstos en la Disposición Adicional 4ª de la Ley Concursal, no se habrá producido todavía la singularidad que genera la declaración de concurso, por lo que deberán entenderse operativos, con toda plenitud, los principios esenciales del Derecho común. Y según éste, es un elemento básico para el derecho real de garantía el rasgo de recaer sobre cosa ajena, característica que no se da en el supuesto del arrendamiento financiero (precisamente es esto lo que genera parte de la controversia sobre su naturaleza concursal). Nunca la doctrina ha asimilado la posición jurídica del arrendador financiero a la de un acreedor con garantía real, ni hay norma aplicable que los equipare en un escenario 6
7 extraconcursal. Debe pues rechazarse la consideración del tratamiento como tal al amparo de la DA 4ª. (MINORÍA DE 2 VOTOS) 2º.- A los efectos de la Disposición Adicional 4ª de la Ley Concursal, la definición de los acreedores de pasivos financieros como titulares de cualquier endeudamiento financiero con independencia de que estén o no sometidos a supervisión financiera incluye exclusivamente los contratos de financiación? No se aprecian razones para efectuar ninguna restricción respecto del concepto de pasivo financiero utilizado en la norma 9ª del Plan General Contable basado en la NIC 39, salvo las que propiamente hace el Legislador al excluir los débitos por operaciones comerciales, que en la normativa contable sí estarían expresamente incluidos. Consideramos que esta interpretación favorece la seguridad jurídica, pues permite aplicar de manera cierta las reglas de cómputo de mayorías basándose en la contabilidad del deudor y sin necesidad de analizar, una a una, la exacta naturaleza como contrato de financiación (atípica en nuestro Derecho) de la relación jurídica. Interpretación que, en aras de la exhaustividad, debe significarse que no santifica la corrección de la contabilidad del deudor, que en casos extremos podría llegar a fiscalizarse. 3º.- Pueden verse afectados por el acuerdo de refinanciación homologado judicialmente los titulares de garantías financieras? No a partir del Real Decreto-ley 11/2014 de 5 de septiembre. Aunque antes de esta última reforma la cuestión podría considerarse controvertida, la Disposición adicional primera de esa disposición de urgencia establece que: A los efectos del Real Decreto-ley 5/2005, de 11 de marzo, de reformas urgentes para el impulso a la productividad y para la mejora de la contratación pública, las actuaciones que se deriven de la aplicación del artículo 5 bis y de la disposición adicional cuarta de la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal, tendrán la consideración de medidas de saneamiento. Serán de aplicación a estas actuaciones los mismos efectos que establece para la apertura de concurso el capítulo II del título I de dicho Real Decreto-ley 5/2005, de 11 de marzo. Esta precisión viene a significar que la posición del acreedor con garantía financiera es igualmente inmune dentro y fuera del concurso, por lo que el pasivo con garantía financiera computará para el volumen total del pasivo financiero (ninguna 7
8 disposición expresamente lo excluye, como sí hace en relación con el pasivo de personas especialmente relacionadas) y los titulares de las garantías financieras que se adhieran también serán tenidos en cuenta respectivamente a los efectos de las mayorías de pasivo financiero total y con garantía que en la Disposición Adicional 4ª se exigen. Sin embargo, los titulares de pasivos con garantía financiera no podrán verse afectados contra su voluntad por lo pactado en los acuerdos de refinanciación homologados judicialmente. 4º.- Los acreedores que formen parte de un acuerdo sindicado y a los que se imponga la adhesión al acuerdo de refinanciación por integrarse en la minoría del 25% que no respalda el mismo, se consideran parte del acuerdo o únicamente obligados por el mismo? Tienen legitimación para deducir impugnación de la homologación en los términos del punto 7 de la Disposición Adicional 4ª de la Ley Concursal? La cuestión era altamente dudosa en el régimen establecido en el Real Decreto-ley 4/2014 anterior a la Ley 17/2014. En el cuarto párrafo del primer inciso de la Disposición Adicional 4ª se establecía que: En caso de préstamos sindicados, se entenderá que los acreedores prestamistas suscriben el acuerdo de refinanciación cuando voten a su favor los que representen al menos el 75 por ciento del pasivo representado por el préstamo, salvo que las normas que regulan la sindicación establezcan una mayoría inferior, en cuyo caso será de aplicación esta última En los términos en los que estaba redactada la norma, la disposición no sólo parecía establecer una regla de cómputo de pasivo a efectos de la homologación judicial del acuerdo de refinanciación, sino instituir una auténtica disposición imperativa o limitativa de la autonomía de la voluntad en el funcionamiento de los préstamos sindicados. La consecuencia sería que el 25% del pasivo disidente en un préstamo sindicado en que la mayoría votase a favor de un acuerdo de refinanciación, no sólo se computaría como adherido al mismo, sino que habría de considerarse a todos los efectos adherido al mismo. Sin embargo también podía defenderse que la regla contenida en la Disposición Adicional 4ª sobre mayorías en el seno de las operaciones sindicadas únicamente debía aplicarse a los efectos del cómputo del porcentaje básico favorable que se exige para la homologación del acuerdo de refinanciación, sin poderse identificar con la voluntaria adhesión del acreedor disidente en el seno del préstamo sindicado al contenido de lo pactado. Ello significaría: a) que la extensión de efectos del acuerdo de refinanciación a dicho acreedor estaría supeditada a la concurrencia de 8
9 las mayorías de los apartados 3 y 4 de la Disposición Adicional 4ª (esto es, aunque la totalidad del sindicado se compute a efectos de la mayoría del 51% necesaria para la homologación, los disidentes en el seno del préstamo sindicado no estarían vinculados por el acuerdo salvo que el apoyo del pasivo financiero rebasara el umbral del 60%: para este último porcentaje se suscitaría entonces la duda de si el sindicado computaría en su integridad o con exclusión de los disidentes en el seno del mismo); y b) que el acreedor disidente en el seno del préstamo sindicado mantendría el derecho de oposición frente a la homologación. Esta hermenéutica podría basarse en la distinción que se hacía en los párrafos 3 y 4 de la Disposición Adicional 4ª entre los acreedores afectados por el acuerdo que no lo suscriben y los que muestran su disconformidad, deduciéndose que esta última categoría únicamente podría venir referida a los acreedores integrados en un préstamo sindicado que por imperativo legal se tienen por adheridos. El Legislador parece haber querido despejar las dudas en el artículo único apartado 23 de la Ley 17/2014 a favor de esta segunda interpretación, al modificar el tenor del precepto diciendo: A los efectos del cómputo de las mayorías necesarias para la homologación judicial de un acuerdo de refinanciación y la extensión de sus efectos a acreedores no participantes o disidentes, se entenderá, en caso de acuerdos sujetos a un régimen o pacto de sindicación que los acreedores suscriben el acuerdo de refinanciación cuando voten a su favor los que representen al menos el 75 por ciento del pasivo representado por el acuerdo, salvo que las normas que regulan la sindicación establezcan una mayoría inferior, en cuyo caso será de aplicación esta última. La adición de la proposición subrayada únicamente puede justificarse como una validación de la segunda de las teorías expuestas. En conclusión, salvo las previsiones que el propio acuerdo sindicado establezca, el acreedor disidente en el seno del sindicato únicamente podrá verse arrastrado a la refinanciación si concurren las mayorías necesarias para la extensión de efectos de la misma (computando su crédito, si el 75% de este último vota a favor), quedando sujeto a dicha extensión (por ejemplo, si el acuerdo de refinanciación contempla una espera de 10 años, pero la mayoría que lo respalda un 60% del pasivo financiero totalsólo permite la extensión de una espera de 5 años, será esta última la que se aplicará al disidente en el seno del sindicato); y pudiendo deducir la impugnación de la homologación por los motivos legalmente establecidos para ello, en especial la denuncia del sacrificio desproporcionado. 5º.- Es posible homologar un acuerdo de refinanciación con la finalidad de extender los efectos del acuerdo alcanzado por el 75% de un préstamo 9
10 sindicado al 25% disidente, si no concurre el 51% del pasivo financiero total? Y si concurre el 51% pero no concurre el 60%/75% del pasivo financiero total, habrá extensión de efectos a los acreedores disidentes dentro del sindicado? En cuanto a la primera cuestión, la respuesta debe ser negativa. La concurrencia de una mayoría de pasivo del 51 % es una exigencia absoluta. En cuanto a la segunda cuestión, dado que el Legislador ha aclarado que la regla es de mero cómputo de pasivo a efectos de homologación y extensión de efectos, hay que considerar que el pasivo disidente en el seno del acuerdo sindicado computa a efectos de alcanzar los umbrales del 60-75%, pero su parte disidente no queda vinculada por el acuerdo de refinanciación si no se alcanzan tales mayorías. 6º.- Cuando en el segundo párrafo del inciso 1 de la Disposición Adicional 4ª se establece que no se tendrán en cuenta, a efectos del cómputo de las mayorías indicadas en esta Disposición, los pasivos financieros titularidad de acreedores que tengan la consideración de persona especialmente relacionada conforme al apartado 2 del artículo 93, debe entenderse que sí se incluyen en el cómputo los créditos de las personas especialmente relacionadas del apartado 1 del artículo 93 cuando el deudor refinanciado sea una persona física? La ratio legis del precepto induce a pensar que, para las personas físicas refinanciadas, también quedan excluidos del cómputo las personas especialmente relacionadas del apartado 1 del artículo 93. Aunque no sea ni mucho menos el supuesto más frecuente, es ciertamente posible que una persona física acuda a una refinanciación que haya de poder homologarse judicialmente y en tal sentido se aprecia absoluta identidad de razón para excluir a las personas especialmente relacionadas con ella conforme al primer inciso del artículo 93, igual que acontece en el caso de las personas jurídicas a tenor de lo dispuesto en el segundo inciso del mismo precepto. 7º.- En las refinanciaciones de grupo para las que se pida la homologación judicial, en el cómputo de las mayorías previstas en la Disposición Adicional 4ª deberá aplicarse la regla del artículo 71 bis 1 b) 1º en el caso de acuerdos de grupo, el porcentaje señalado se calculará tanto en base individual, en relación con todas y cada una de las sociedades afectadas, como en base consolidada, en relación con los créditos de cada grupo o subgrupo afectados y excluyendo en ambos casos del cómputo del pasivo los préstamos y créditos concedidos por sociedades del grupo? 10
11 Esa regla no es de aplicación en las refinanciaciones homologables judicialmente. El Legislador ha desvinculado totalmente las mayorías impuestas en ambos preceptos, al ser distintas las finalidades que cumple el respaldo del pasivo en cada una de ellas. A los efectos de la Disposición Adicional 4ª, únicamente habrán de computarse las mayorías que en este último precepto se establecen y conforme a las reglas que en el mismo se especifican, sin acudir al artículo 71 bis de la Ley concursal. Por lo demás, el distinto ámbito subjetivo al cual resulta aplicable cada norma (el de la Disposición Adicional 4ª exclusivamente a los acreedores financieros), justifica esa diferencia. 8º.- Es posible la homologación judicial de un acuerdo de refinanciación que cuente con el respaldo de una mayoría del 65% de los acreedores con garantía real que no supongan el 51% del pasivo financiero total? No es posible. La exigencia para la homologación de una mayoría del 51% es insoslayable. Habida cuenta del efecto de irrescindibilidad absoluto que con la homologación se consigue y de la desaparición de elementos garantistas como la imperatividad del informe del experto independiente, no es posible aceptar que mayorías específicas, incluso muy elevadas, de pasivo exclusivamente garantizado permitan obtener una homologación, si de forma simultánea el respaldo no viene dado por la mayoría del 51% de la totalidad del pasivo financiero. 9º.- Es posible la extensión de efectos a los acreedores con garantía real si concurre una mayoría del 65% de dicha clase de acreedores, sin que haya extensión de efectos a los acreedores sin garantía real, por no reunirse la mayoría mínima del 60% de dicha clase de acreedores? Al margen de la incoherencia que pueda ofrecer el resultado, técnicamente es posible, ya que la Ley diferencia totalmente las exigencias para la extensión de efectos a ambas clases de pasivo. 10º.- Debe detraerse del cómputo del 60/75% del pasivo financiero aludido en los apartados a) y b) del apartado 3 de la Disposición Adicional 4ª al pasivo con garantía real? No debe detraerse. El pasivo con garantía real computa a efectos de obtener la mayoría genérica del 60/75% del pasivo financiero total para obtener los efectos 11
12 básicos de extensión a los acreedores sin garantía y únicamente si se obtienen las mayorías específicas del 65/80% de los acreedores financieros con garantía real podrá activarse la extensión del acuerdo a esta última categoría de acreedores disidentes y ausentes. La norma no exige la formación separada de esos dos niveles de acuerdo, a modo de asambleas o juntas especiales y diferenciadas. No obstante, ha de admitirse la posibilidad de que los acreedores con garantía real concurran con su voto en la mayoría general del pasivo financiero, lo aprueben y logren ciertas extensiones de efectos al pasivo financiero sin garantía, no alcanzándose luego la mayoría necesaria entre sus iguales para la aplicación de esas mismas medidas (quitas, esperas ) a los de su categoría, lo que podría ser valorado, no obstante, en la impugnación con apoyo en el sacrificio desproporcionado. (MAYORÍA de 10 votos) Si bien es aceptable la conclusión de la mayoría, se juzga conveniente aclarar la conclusión anterior matizando que al no existir dos asambleas o juntas especiales (la de los acreedores financieros sin garantías reales y la de los acreedores financiero con garantías reales), se produce una única votación u obtención de consentimientos, de modo que no puede el acreedor con garantía real expresar dos pareceres diferentes, sino uno únicamente, y de tal modo no es posible la aceptación de la refinanciación como acreedor financiero sin garantía, y simultáneamente oponerse a su extensión de efectos al crédito garantizado. (MINORÍA de 1 voto) 11º.- Cuando el apartado 6 de la Disposición Adicional 4ª señala que el Juez al otorgar la homologación declarará la extensión de efectos que corresponda cuando el auditor certifique la concurrencia de las mayorías requeridas en los apartados tercero o cuarto, precisa ello que la parte que pida la homologación aclare qué efectos han de ser extendidos a los acreedores disidentes y ausentes? Puede el Juez Mercantil conceder efectos distintos de los expresamente pedidos por la parte? Puede el Juez Mercantil, si no concurre la mayoría necesaria para la extensión de los efectos más amplios sobre los créditos, conceder la extensión de efectos para la que sí concurra la mayoría necesaria? En cuanto a la primera cuestión, es preciso que la parte que pida la homologación especifique los efectos de extensión que interesa sean declarados en la resolución judicial que se dicte, sin que sean admisibles pretensiones imprecisas como que se declare la extensión de efectos que en Derecho proceda o similares (este tipo de imprecisiones habría de ser objeto de subsanación por la vía del artículo 231 LEC). El Juez Mercantil no concederá de oficio extensiones de efectos más amplios que los que las propias partes soliciten, incluso aunque advierta que concurren las 12
13 mayorías para ello. Por otra parte, los efectos a extender serán los que propiamente deriven del tenor del mismo acuerdo, que se concederán o no a partir de la acreditación de las mayorías que para ello se precisen, sin que el Juez pueda alterar el contenido de lo pactado, imponiendo la extensión de efectos distintos de los que en el propio acuerdo se establezcan para los créditos, a partir de la constatación de que lo respalda una mayoría que habría podido obtener la extensión de tales efectos de menor alcance a disidentes o ausentes de cualquier categoría de acreedores. 12º.- Es posible controvertir la clasificación de los acreedores a efectos de su inclusión en el cómputo dentro del motivo de impugnación de la homologación de la refinanciación referida a la concurrencia de los porcentajes exigidos? Efectivamente, puede controvertirse justamente en ese trámite, no pudiendo plantearse fuera del concurso ningún otro incidente que permita discernir si determinados acreedores deben o no ser computados a efectos de la homologación o extensión de efectos del acuerdo de refinanciación. 13º.- Es posible la revisión ante el Juez del concurso de la concurrencia de los requisitos necesarios para la homologación de un acuerdo de refinanciación con carácter previo a instar su rescisión, en términos análogos a lo dispuesto en el artículo 72.2 de la Ley Concursal? Cuáles son las acciones de impugnación aludidas en la segunda frase del párrafo 13 de la Disposición Adicional 4ª? El blindaje que otorgue la resolución que conceda la homologación del acuerdo de refinanciación no puede ser revisado posteriormente, salvo en los estrictos términos que la propia Disposición Adicional 4ª se prevén para la impugnación de la homologación. Precluido el trámite o fracasada la impugnación frente a la homologación, ya no cabrá ninguna ulterior revisión: el acuerdo obtendrá la inmunidad absoluta frente a las acciones rescisorias concursales establecido en el inciso 13 de la Disposición Adicional 4ª y el Juez del concurso no podrá volver sobre esa misma cuestión. Con fundamento y contenido diferente, podrán ejercitarse las acciones de nulidad o anulabilidad contractual, ya previstas en el 71.6 de la Ley Concursal. 13
14 14º.- Suponiendo que la totalidad del pasivo financiero de un deudor menos una parte ínfima (por ejemplo: un 2%) sea un acuerdo sindicado y que este último imponga la unanimidad de sus integrantes para su modificación o cualquier mayoría superior a las exigidas en la Disposición Adicional 4ª para obtener la extensión de sus efectos a disidentes o ausentes (un 80 o un 90% de pasivo, por ejemplo), cabe entender que los restantes integrantes del sindicato no pueden refinanciar y homologar esa refinanciación si no concurre como mínimo el 75% del sindicato? Cuando el pasivo absolutamente mayoritario sea un acuerdo sindicado, parece que los integrantes podrán refinanciar e imponer esa refinanciación al disidente en el seno del sindicato concurriendo la mayoría del 60 % del pasivo financiero total en función del contenido de la refinanciación y sin que sea de aplicación la imperativa regla del 75% del sindicato. Por otra parte, la regla especial para acuerdos sindicados parece constreñir su aplicación a los casos de concurrencia del sindicato con otros pasivos ajenos al mismo, por lo que cuando exista un único pasivo sindicado, el 60% del mismo ya permitirá la extensión de los efectos de espera de cinco años. (MAYORIA) 15º.- Si dentro del crédito sindicado no se alcanza el 75% de consenso favorable a la refinanciación, se entiende que todo el sindicado rechaza la adhesión al acuerdo? Si no es así, pueden los acreedores del sindicado votar separadamente en dicho acuerdo de refinanciación? Desde luego, la norma de la sindicación es de arrastre positivo, no negativo. Es decir, lo que se establece es que de alcanzar dicho porcentaje se entiende que todo el crédito sindicado vota a favor de la propuesta de acuerdo, pero no que en caso de no llegar al 75% se entienda lo contrario: que el 100% del pasivo de este sindicato rechaza el mismo. En tal caso, siempre con respeto a las especiales dificultades que puede presentar la estructuración concreta de cada crédito sindicado, los acreedores integrados en dicho acuerdo podrán votar individualmente en la propuesta del acuerdo de refinanciación. 14
15 III.- CUESTIONES RELATIVAS AL BLINDAJE DE LAS REFINANCIONES DEL ARTÍCULO 71 BIS DE LA LEY CONCURSAL FRENTE A LAS ACCIONES RESCISORIAS 1º.- A los efectos del cómputo de la mayoría del artículo 71 bis 1 b 1º de la Ley Concursal, es de aplicación analógica la regla que para los acuerdos sindicados se contempla en el párrafo 4 del inciso 1 de la Disposición Adicional 4ª de la Ley Concursal? No es de aplicación. El Legislador ha desvinculado completamente las reglas de cómputo de las mayorías en ambas categorías de acuerdos al apreciar que el sentido, objeto y fin de las dos disposiciones son distintos. A fortiori, ha especificado que la adhesión de los disidentes en el sindicado es una fictio legis a efectos del cómputo de las mayorías necesarias para obtener los distintos efectos que se contemplan en la Disposición Adicional 4ª. En consecuencia, esa misma regla no es de aplicación en el marco del artículo 71 bis. 2º.- Cualquier operación de pasivo por la que se amplíe el crédito disponible a un deudor o bien se modifiquen o extingan sus obligaciones, bien mediante prórroga de su plazo de vencimiento o el establecimiento de otras contraídas en sustitución de aquéllas, que se haya celebrado en los dos años anteriores a la declaración de concurso y que no cumpla los requisitos establecidos en el párrafo 2 del artículo 71 bis, deberá considerarse por esta única razón un acto perjudicial para la masa activa y en consecuencia susceptible de rescisión concursal? No. El Legislador instituye en el artículo 71 bis 2 un puerto seguro para que puedan acogerse al mismo los refinanciadores que estén en disposición de cumplir las exigencias materiales y formales que en el mismo se establecen sin contar con el respaldo de una mayoría de pasivo global en los términos exigidos por el primer inciso de la norma. En consecuencia, únicamente si concurre el elemento identificador que el segundo inciso apartado e) establece ( que el acuerdo haya sido formalizado en instrumento público otorgado por todas las partes intervinientes en el mismo, y con constancia expresa de las razones que justifican, desde el punto de vista económico, los diversos actos y negocios realizados entre el deudor y los acreedores intervinientes, con especial mención de las condiciones previstas en las letras anteriores ) cabrá analizar la irrescindibilidad del acuerdo bajo el prisma del segundo inciso del artículo 71 bis. Cualquier otra refinanciación distinta se regirá en 15
16 cuanto a su rescisión concursal por las previsiones generales del artículo 71 de la Ley Concursal, incluyendo las presunciones de perjuicio de sus apartados 2 y 3, sin que judicialmente haya de inferirse la constatación del perjuicio de la infracción de cualquiera de las reglas del segundo inciso del artículo 71 bis 2. 3º.- Es posible la petición de designación de experto independiente para las refinanciaciones del artículo 71 bis 2 de la Ley Concursal? A pesar de que el cuarto inciso del artículo 71 bis de la Ley Concursal no parece haber sido debidamente adaptado al cambio legal y a la postergación del informe del experto al rango de aditamento meramente potestativo sin incidencia en la irrescindibilidad u homologabilidad del acuerdo, lo cierto es que el mantenimiento de la delimitación del perímetro del objeto de su examen, incluyendo el análisis sobre el carácter razonable y realizable del plan de viabilidad invitan a pensar que únicamente justifica la petición de experto la negociación de un acuerdo de refinanciación del primer inciso del artículo 71 bis. Por consiguiente, la petición de designación de experto para acuerdos sin mayoría de pasivo acogidos al segundo inciso del artículo 71 bis debería rechazarse, salvo que sea precisa con otros fines. 4º.- Qué efectos tiene, respecto de la rescisión de una refinanciación de las reguladas en el artículo 71 bis de la Ley Concursal, que se hubiera pedido por el deudor o los acreedores un informe de un experto independiente y que el mismo resulte desfavorable, o bien contuviera reservas o limitaciones no evaluadas por los firmantes del acuerdo? Cabe aplicar analógicamente la regla que otorga prevalencia al criterio de la mayoría de informes, en caso de ser varios los emitidos, conforme al artículo 165.4º de la Ley Concursal? Como ya se ha apuntado, la constancia de uno o varios informes de experto independiente desfavorables (o conteniendo reservas o limitaciones sin valorar), así como la de una mayoría de los mismos, carecerá de efectos automáticos respecto de la rescisión del acuerdo de refinanciación. Si concurren las exigencias imperativamente impuestas en el primer inciso del artículo 71 bis de la Ley Concursal, el acuerdo estará blindado frente a las acciones rescisorias concursales, sin que el informe del experto añada ninguna incertidumbre al respecto. Si la Administración concursal pudiera sin embargo justificar que el acuerdo de refinanciación no cumple con todas las exigencias que se contemplan en el artículo 71 bis 1 de la Ley Concursal, desaparecería el blindaje del acuerdo y en ese caso el informe del experto independiente podría merecer el mismo valor que los informes de peritos o expertos en cualquier procedimiento civil, siempre que cumplan las 16
17 exigencias formales que en la legislación procesal se establezcan, para su libre valoración en cuanto al perjuicio. 5º.- Cuando el artículo 72.2 de la Ley Concursal dispone que la acción rescisoria solo (sic) podrá fundarse en el incumplimiento de las condiciones previstas en dicho artículo, correspondiendo a quien ejercite la acción la prueba de tal incumplimiento, debe interpretarse que si la Administración concursal deduce una acción rescisoria contra un acuerdo de refinanciación del artículo 71 bis de la Ley Concursal únicamente debe acreditar la falta de concurrencia de los requisitos de este último precepto, pero no la existencia de perjuicio (recurriendo eventualmente a las presunciones de los artículos 71.2 y 71.3 de la Ley Concursal)? La falta de concurrencia de los requisitos del artículo 71 bis únicamente hace desaparecer el blindaje externo frente a la acción rescisoria, pero no se puede identificar automáticamente con la existencia de perjuicio. La omisión de un requisito meramente formal, como el del artículo 71 bis 1 b) 3º ( el acuerdo haya sido formalizado en instrumento público al que se habrán unido todos los documentos que justifiquen su contenido y el cumplimiento de los requisitos anteriores ) no supone que el acuerdo de refinanciación sea per se perjudicial y en tal sentido lo que deberá es acreditarse la existencia de perjuicio por quien interpone la demanda de reintegración, amparándose cuando proceda en las distintas presunciones del artículo 71 de la Ley Concursal. En el mismo sentido, la ausencia de alguno de los requisitos formales del artículo 71 bis 1 no condiciona la validez del acuerdo desde el prisma de las otras acciones de impugnación previstas en el artículo 71.6 de la Ley Concursal, pues aquellos requisitos sirven sólo para activar el blindaje frente a la acción de reintegración concursal y no afectan a las exigencias que el Derecho común pueda imponer para el éxito de dichas acciones. 17
18 IV.- CUESTIONES RELATIVAS AL CONVENIO CONCURSAL 1.- CONTENIDO DEL CONVENIO (Artículo 100) 1.1.-La referencia que se hace en el artículo de la Ley Concursal a la imposibilidad de imponer determinados contenidos alternativos a los acreedores públicos, implica que es posible imponerlas al resto de acreedores o queda siempre a salvo el derecho de opción? De ser así, sería de aplicación obligatoria el artículo 102 de la Ley Concursal, indicando la alternativa aplicable en caso de falta de ejercicio de la facultad de opción? En caso de no incluirla, debería requerirse al proponente para subsanar ese defecto de forma? En esta cuestión concurren graves dificultades interpretativas. El artículo de la Ley Concursal recoge un contenido preceptivo, de quitas y esperas. En el artículo se añade que podrá contener, además, proposiciones alternativas, sin que quede claro si se trata de un contenido optativo para los acreedores conforme a lo dispuesto en el artículo 102 de la Ley Concursal, o se trata de un contenido alternativo en abstracto frente a otros contenidos posibles, que sin restricción pueden ser elegidos por el deudor o demás sujetos legitimados al elaborar su propuesta. Como método de interpretación, resulta sugerente relacionar el texto reformado del apartado 2º del artículo 100 de la Ley Concursal con las disposiciones de las refinanciaciones homologables, pero lo cierto es que el inicio de tal apartado 2º del artículo 100 de la Ley Concursal no ha variado desde su inicial redacción en 2003, y no se ha defendido ni doctrinal ni jurisprudencialmente que la capitalización de deuda resulte imponible del mismo modo que lo son las quitas o esperas, sino como mera alternativa opcional que ofertar a la elección de los acreedores, una vez aprobado el convenio, en el sentido del artículo 102 de la Ley Concursal. Por ello, parece que debe entenderse que las medidas recogidas en el apartado 2º del artículo 100 de la Ley Concursal no resultan directamente imponibles vía convenio a los acreedores disidentes, sino que se debe articular en forma de alternativa electiva para ellos respecto de las quitas y esperas estipuladas como contenido esencial. (MAYORIA de 8 votos) La conclusión anterior no sólo choca con el tenor del artículo de la Ley Concursal, donde se habla de la imposición de tales medidas, con la relevante salvedad de los acreedores públicos (esta salvedad parece evidenciar que se podrán imponer a los demás), sino que carece de sentido al conjugarlo con los artículos 124 y de la Ley Concursal, donde se exigen unas mayorías particularmente reforzadas para obtener la extensión de esas medidas cualificadas de refinanciación del artículo de la Ley Concursal. Esa regulación de mayorías cualificadas no tendría lógica si luego sólo se reconduce la cuestión a una opción del propio acreedor disidente en los términos del artículo 102 de la Ley 18
19 Concursal. Además, la interpretación de la imposición de tales medidas resulta más conforme con el signo y evolución legislativa del tratamiento de las refinanciaciones, concursales y extraconcursales. (MINORÍA de 3 votos) Esta solución es igualmente aplicable en los casos de cesión de bienes en pago o para pago a la que alude el artículo in fine de la Ley Concursal? Se ha de entender que dicha cesión en pago de bienes es imponible como parte del convenio a los acreedores disidentes, de modo forzoso, gozando de autonomía propia el artículo respecto de los apartados precedentes. Y no sólo a los acreedores que cuenten con garantías reales sobre dichos bienes, que se sujetan como señala el precepto, a su propio régimen del artículo de la Ley Concursal, sino a toda clase de acreedores, pero siempre y cuando los bienes a ceder en pago hubieran sido objeto de valoración conforme al artículo 94.5 de la Ley Concursal, en el momento procesal oportuno para ello. De no haberse realizado dicha valoración y constar la misma en el Informe de la Administración concursal, no podría imponerse esta medida. (MAYORÍA) No sólo debe coincidirse con la afirmación de la mayoría en este punto, sino que dicha conclusión abona igual tratamiento en la posibilidad de imponer coactivamente las medidas del artículo de la Ley Concursal, tal cual se defendió por la minoría en la cuestión anterior. (MINORIA) La supresión en el párrafo tercero del artículo de la Ley Concursal de cualquier referencia, en caso de convenio de asunción, al pago por el asuntor de los créditos concursales, implica la exclusión de facto de tal figura en nuestro derecho concursal? Esta última conclusión no se impone: el convenio de asunción puede conllevar la asunción de pasivo y no sólo la continuidad de la actividad económica del deudor que es propia a la venta de unidad productiva materializada en el convenio. No hay prohibición legal alguna que impida en el régimen jurídico actual el convenio de asunción, ni debe entenderse que esta figura queda desplazada frente a la opción que pueda incluirse por los interesados de transmisión total o parcial de la unidad productiva en el convenio libre de cargas, en la forma prevenida por el artículo 146 bis de la Ley Concursal La supresión de los límites a las quitas y esperas en el artículo de la Ley Concursal, comporta una derogación tácita del artículo para la propuesta anticipada que sigue hablando de dichos límites? 19
20 Se trata de una descoordinación fruto de la urgencia con que ha sido dictada la legislación de reforma. De hecho, el tratamiento legal de la propuesta de convenio anticipado siempre fue más favorable en la cuestión de los límites objetivos de la propuesta, permitiendo eludir en ciertos supuestos los límites de quitas y esperas del convenio ordinario. Por ello ha de concluirse que lo dispuesto en cuanto a la supresión de los límites en la referencia de las quitas y esperas en el artículo de la Ley Concursal es directamente aplicable al convenio anticipado del artículo de la Ley Concursal, cuyo contenido podrá alcanzar las mismas quitas y esperas que las previstas en el artículo Las mayorías establecidas en los artículos 198 y del texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital son de aplicación igualmente a otros acuerdos que no sean de aumento de capital, pero sean instrumentales a la finalidad de la capitalización de deuda prevista como contenido del convenio (señaladamente, una operación acordeón que comporte reducción y aumento simultáneo de capital)? El acreedor disidente mantiene el derecho de oposición a una operación de este tipo al amparo del artículo 334 de la Ley de Sociedades de Capital? Cuando se trate de una operación acordeón, las mayorías societarias para adoptar los acuerdos de reducción y ampliación de capital se benefician de la alteración especial de los umbrales exigidos para su aprobación, conforme al párrafo 2º del artículo de la Ley Concursal, con remisión a los artículos 198 y del texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital. En cualquier caso, la impugnación del acuerdo social correspondiente deberá sustanciarse en el procedimiento declarativo que corresponda, ajeno al concurso. En cuanto a la vigencia del derecho de oposición de los acreedores, en el ámbito fijado en el artículo 334 del texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital, parece que el mismo debe decaer en su aplicabilidad, quedando sometida la posición jurídica del acreedor a la defensa que pueda tener frente a la aprobación del convenio concursal (oposición o apelación de la sentencia aprobatoria). Y ello porque carece de toda lógica someter la voluntad de los acreedores por obra de dicho convenio para luego otorgarles el derecho a actuar una posición de bloqueo en el Derecho de sociedades, máxime cuando la operación societaria es instrumental de la ejecución del convenio. (MAYORÍA, sin conclusión alternativa de la minoría) En caso de respuesta afirmativa y para el supuesto de que dichas operaciones lleven aparejada una amortización no paritaria de acciones, se mantiene la doble votación del artículo del texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital? Es un trámite de conformación de la voluntad societaria, en la Junta de socios, no vinculado a los efectos del convenio, por lo que debe ser mantenida la vigencia de 20
Análisis de la unificación de criterios de aplicación de las reformas de la Ley Concursal
Análisis de la unificación de criterios de aplicación de las reformas de la Ley Concursal elaborada por los Jueces Mercantiles de Madrid Carlos Nieto Delgado Magistrado-Juez JM núm. 1 de Madrid Barcelona,
180 Homenaje al profesor D. Juan Luis Iglesias Prada / Extraordinario-2011 LA HOMOLOGACIÓN JUDICIAL DE LOS ACUERDOS DE REFINANCIACIÓN FERNANDO CALBACHO Abogado* La homologación judicial de los acuerdos
Ángel Carrasco Perera Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Castilla-La Mancha Consejero académico de Gómez-Acebo & Pombo
Observaciones a algunas de las propuestas formuladas por los jueces de lo Mercantil de Madrid en el Acuerdo de 7 y 21 de noviembre, sobre interpretación de las recientes reformas concursales Ángel Carrasco