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Timestamp: 2016-10-28 21:07:00
Document Index: 380421628

Matched Legal Cases: ['artículo 12', 'artículo 46', 'artículo 13', 'artículo 6', 'artículo 11', 'artículo 11', 'artículo 1', 'artículo 116']

DECRETO 55/2003, de 18 de febrero, por el que se declara y delimita, con la categoría de zona arqueológica, el bien de interés cultural Necrópolis y Anfiteatro romanos de Carmona y su entorno, sito en la provincia de Sevilla
DECRETO 55/2003, de 18 de febrero, por el que se declara y delimita, con la categoría de zona arqueológica, el bien de interés cultural Necrópolis y Anfiteatro romanos de Carmona y su entorno, sito en la provincia de Sevilla	DECRETO 55/2003, de 18 de febrero, por el que se declara y delimita, con la categoría de zona arqueológica, el bien de interés cultural Necrópolis y Anfiteatro romanos de Carmona y su entorno, sito en la provincia de Sevilla Mis Leyes
DECRETO 55/2003, de 18 de febrero, por el que se declara y delimita, con la categoría de zona arqueológica, el bien de interés cultural Necrópolis y Anfiteatro romanos de Carmona y su entorno, sito en la provincia de Sevilla Estado	:
COMUNIDAD AUTÓNOMA DE ANDALUCÍA	DECRETO 55/2003, de 18 de febrero, por el que se declara y delimitas con la categoría de zona arqueológica, el bien, de interés cultural Necrópolis y Anfiteatro romanos de Carmona y su entorno, sito en, La provincia de Sevilla.
I. El Estatuto de Autonomía para Andalucía en su artículo 12.3.6, refiriéndose a las funciones de conservación y enriquecimiento del Patrimonio Histórico que obligatoriamente deben asumir los poderes públicos, según prescribe el artículo 46 de la Constitución Española de 1978, establece como uno de los objetivos básicos de la Comunidad Autónoma la protección y realce del patrimonio histórico-artístico de Andalucía, atribuyendo a la misma en su artículo 13.27, la competencia exclusiva sobre esta materia. Por su parte, el artículo 6.a) de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, determina que se entenderán como Organismos competentes para la ejecución de la Ley los que en cada Comunidad Autónoma tengan a su cargo la protección del patrimonio histórico.
H. La primera iniciativa para dotar a la Necrópolis de Carmona de una normativa de protección fue el Decreto de 3 de junio de 1931 que la integraba en el Tesoro Artístico Nacional con la categoría de Monumento Histórico Artístico. Dicha norma de tutela era lógica consecuencia del carácter de titularidad pública que había adquirido el Monumento, tras la cesión realizada al Estado por Juan Fernández López y Jorge Bonsor, del Museo y terrenos de la Necrópolis de Carmona efectuada el 28 de junio de 1930. Por Decreto 474/1962, de 1 de marzo, se actualizó la declaración. A partir de ese momento el monumento atraviesa una fase de expansión, con la renovación del Museo y la sistematización de las colecciones realizadas entre 1962 y 1963. Este proceso de reactivación se verá beneficiado por la donación a favor del Estado del Anfiteatro, que formalizaron los condes de Rodezno. Éste se declaró Monumento Histórico-Artístico y Arqueológico de carácter nacional en virtud del Real Decreto 729/1978, de 11 de marzo. Los referidos monumentos pasaron a tener la consideración y a denominarse Bienes de Interés Cultural, en virtud de lo establecido en la Disposición Adicional Primera de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. Finalmente, a propuesta de la Consejería de Cultura, se crea el Conjunto Arqueológico de Carmona mediante Decreto 146/1992, de 4 de agosto.
De acuerdo con la legislación vigente se cumplieron los trámites preceptivos, abriéndose un periodo de información pública mediante anuncios en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía número 60 de 26 de mayo de 2001 y Boletín Oficial de la Junta de Andalucía número 138, de 29 de noviembre de 2001. Con fecha 6 de noviembre de 2001, la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de Sevilla emite informe favorable sobre la declaración y delimitación propuestas. Asimismo se concedió trámite de audiencia al Ayuntamiento con fecha 22 de junio de 2001 y 10 de diciembre de 2001. Con fecha 18 de diciembre de 2001, el Ayuntamiento propone una modificación de la delimitación que es asumida, volviéndose a abrir un periodo de información pública mediante anuncio en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía número 40, de 6 de abril de 2002.
Terminada la instrucción del expediente, según lo previsto en el artículo 11.2 del Real Decreto 111/86, de 10 de enero, modificado por el Real Decreto 64/1994, de 21 de enero, procede la declaración y delimitación, con la categoría de Zona Arqueológica, del Bien de Interés Cultural denominado Necrópolis y Anfiteatro romanos de Carmona y su entorno, así como su inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, de conformidad con lo prevenido en la Disposición Transitoria de la Ley 1/1991, de 3 de julio, del Patrimonio Histórico de Andalucía, en relación con el artículo S del Reglamento de Protección y Fomento del Patrimonio Histórico de Andalucía, aprobado mediante Decreto 19/1995, de 7 de febrero.
En virtud de lo expuesto y de acuerdo con lo establecido en los artículos 6 y 9.1 y 2 de la Ley de Patrimonio Histórico Español; artículo 11.2 del Real Decreto antes referenciado, en relación con el artículo 1.1 del Reglamento de Organización Administrativa del Patrimonio Histórico de Andalucía, a propuesta de la Consejera de Cultura y previa deliberación del Consejo de Gobierno en su reunión del día 18 de febrero de 2003,
Primero: Declarar como Zona Arqueológica el Bien de Interés Cultural denominado Necrópolis y Anfiteatro romanos de Carmona y su entorno, sito en la provincia de Sevilla.
Segundo: Delimitar la Zona Arqueológica conforme se publica como Anexo en el presente Decreto. Así mismo definir un entorno delimitado por una figura poligonal cuyos vértices, en coordenadas U.T.M. se recogen en el citado Anexo.
Tercero: Inscribir el bien y su entorno en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz.
Contra el presente acto, que pone fin a la vía administrativa, se podrá interponer, desde el día siguiente al de su notificación, potestativamente, recurso de reposición ante el mismo órgano que lo dicta en el plazo de un mes, conforme al artículo 116 y 117 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, modificada por la Ley 4/1999, de 13 de enero, o directamente recurso contencioso-administrativo en el plazo de dos meses ante la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía con sede en Sevilla, de acuerdo lo previsto en los artículos 10 y 46 de la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción Contencioso Administrativa.
Sevilla, 18 de febrero de 2003.-El Presidente, Manuel Chaves Conzález.-La Consejera de Cultura, Carmen Calvo Poyato.
(Publicado en, el ..Boletín Oficial de la Junta de Andalucía.. núm. 53,
de 19 de marzo de 2003)
Situada en una de las áreas de mayor interés arqueológico de Andalucía, la ciudad de Carmona ocupa una meseta inexpugnable del alcor, a cuyos pies se extienden las fértiles tierras del valle del Guadalquivir. Ha sido uno de los principales enclaves de población desde la antigüedad. Su importancia histórica se explica por las características del medio en que se asienta; ocupa una meseta de fuertes pendientes que la convertían en una plaza fuerte natural que controlaba desde su posición estratégica las
principales vías de comunicación del valle del Guadalquivir y los tres paisajes que constituyen su fuente de recursos: Los Alcores, la Vega y las Terrazas.
Se trata de una necrópolis de incineración, en uso principalmente durante los siglos 1 y H de nuestra era. Los cadáveres eran depositados en los quemaderos excavados en la roca, donde se colocaba la pira, llegándose, ocasionalmente, a utilizarlos como enterramientos, para lo cual se cubrían mediante tégulas, ladrillos o sillares y, posteriormente, indicar su emplazamiento mediante la colocación de una estela.
El mausoleo colectivo de carácter familiar es el tipo más generalizado en la necrópolis de Carmona; está formado por una cámara subterránea a la que se accede por un pozo con escalones. La cámara suele ser cuadrangular, con un banco corrido en la parte inferior, donde se colocaban las ofrendas y sobre el que se abrían los nichos. En algunas cámaras queda la huella de las puertas que las cerraban; otras se cerrarían con una losa. Suelen tener un conducto al exterior y a veces auténticos óculos. Dentro del recinto funerario existen dos tumbas la tumba de Servilia y la del Elefante- que destacan por su espectacularidad.
El ámbito de protección previsto afecta, principalmente, a dos áreas bien diferenciadas; de una parte el anfiteatro, segregado del resto por la avenida Jorge Bonsor, y de otra, el área de la necrópolis. El Conjunto Arqueológico de Carmona, que se corresponde con gran parte del bien tutelado, tiene una extensión aproximada de unas S hectáreas.
La necrópolis de Carmona está considerada por la comunidad científica como uno de los conjuntos funerarios romanos de mayor extensión y mejor conservado, con un gran interés para el conocimiento de las costumbres funerarias y de la vida cotidiana de la Hispania prerromana y romana. Se trata de un conjunto funerario que en determinados elementos reviste carácter monumental y presenta ajuares espectaculares, que permiten vislumbrar reminiscencias culturales anteriores a la romanización y unos modos de enterramiento complejos y variados, que le confieren la categoría de singulares en el panorama de la arqueología funeraria de la península ibérica. Estas calificaciones están avaladas por la singularidad de sus características: paisaje de fuerte personalidad situado extramuros del casco histórico de la ciudad, y gran extensión y profusión de sepulturas incluidas dentro de la Zona Arqueológica protegida, tanto las hoy conservadas, como las que potencialmente puedan ser descubiertas en el futuro. Este último rasgo le confiere un valor añadido, en cuanto que no se trata de un yaci
miento arqueológico excavado y agotado en sí mismo, sino que puede ser objeto, en el futuro, de investigaciones que contribuyan a una mejor puesta en valor de sus resultados, así como a un rendimiento y amortización de carácter científico de indudable valor histórico.
Además de estos valores incuestionables, existen otros, inherentes a la propia configuración del yacimiento, que deben ser objeto de valoración, a la vez que tendrían que participar también de las correspondientes medidas de protección. Nos referimos a los elementos historiográficos que dotaron de personalidad propia a la Necrópolis de Carmona, con valores museológicos que datan desde su descubrimiento y puesta en valor, hasta la más reciente contribución de la década de los sesenta que no hizo más que proseguir con los criterios museológicos formulados a finales del siglo XIX.
La segunda cuestión a considerar en la propuesta, es el establecimiento de unas pautas de protección del entorno inmediato del recinto, con su inclusión dentro de la delimitación de la Zona Arqueológica. La última consideración, se refiere al control de aquellas afecciones específicamente vinculadas tanto a la puesta en valor de estructuras funerarias como de cualquier obra de infraestructura vinculada al sector del actual conjunto. En definitiva, todo aquello que pudiera suponer hipotecar futuras operaciones de investigación, puesta en valory dignificación de la Zona Arqueológica.
1. La Zona Arqueológica describe una figura poligonal formada por vértices cuyas coordenadas UTM son las siguientes:Ver TABLA 1Ver TABLA 2
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