Source: https://www.dipublico.org/3401/convencion-sobre-las-misiones-especiales-1969/
Timestamp: 2020-07-07 10:08:20
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Convención sobre las Misiones Especiales (1969) | Derecho Internacional Público - www.dipublico.org
dipublico 16/06/2010 Organos del Estado 18,133 Vistas
Recordando que en todo tiempo se ha otorgado un trato particular a las misiones especiales.
Conscientes de los Propósitos y Principios de la Carta de las Naciones Unidas re­lativos a la igualdad soberana de los Estados, al mantenimiento de la paz y la seguri­dad internacionales y al fomento de las relaciones de amistad y de la cooperación entre los Estados.
Recordando que la importancia de la cuestión de las misiones especiales ha sido reconocida durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Relaciones e Inmu­nidades Diplomáticas, así como en la resolución 1 aprobada por esa Conferencia el 10 de abril de 1961.
Considerando que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Relaciones e In­munidades Diplomáticas aprobó la Convención de Viena sobre relaciones diplomáti­cas, que fue abierta a la firma el 18 de abril de 1961.
Considerando que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Relaciones Con­sulares aprobó la Convención de Viena sobre relaciones consulares, que fue abierta a la firma el 24 de abril de 1963.
Convencidos de que una convención internacional sobre las misiones especiales complementaria esas dos Convenciones y contribuiría al desarrollo de las relaciones amistosas entre las Naciones, sean cuales fueren sus regímenes constitucionales y so­ciales.
Conscientes de que el objeto de los privilegios e inmunidades relativos a las misio­nes especiales no es favorecer a individuos sino garantizar el desempeño eficaz de las funciones de éstas en cuanto misiones que tienen carácter representativo del Estado.
Afirmando que las normas del derecho internacional consuetudinario continúan ri­giendo las cuestiones no reguladas en las disposiciones de la presente Convención.
Artículo 1. A los efectos de la presente Convención:
a) Por “misión especial” se entenderá una misión temporal, que tenga carácter re­presentativo del Estado, enviada por un Estado ante otro Estado con el consen­timiento de este último para tratar con él asuntos determinados o realizar ante él un cometido determinado;
c) Por “oficina consular” se entenderá todo consulado general, consulado, vice-consulado o agencia consular;
d) Por “jefe de la misión especial” se entenderá la persona encargada por el Esta­do que envía de actuar con carácter de tal;
e) Por “representante del Estado que envía en la misión especial” se entenderá to­da persona a la que el Estado que envía haya atribuido el carácter de tal;
f) Por “miembros de la misión especial” se entenderá el jefe de la misión espe­cial, los representantes del Estado que envía en la misión especial y los miem­bros del personal de la misión especial;
h) Por “miembros del personal diplomático” se entenderá los miembros del perso­nal de la misión especial que posean la calidad de diplomático para los fines de la misión especial;
i) Por “miembro del personal administrativo y técnico” se entenderá los miem­bros del personal de la misión especial empleados en el servicio administrativo y técnico de la misión especial;
j) Por “miembro del personal de servicio” se entenderá los miembros del perso­nal de la misión especial empleados por ésta para atender los locales o realizar faenas análogas:
k) Por “personal al servicio privado” se entenderá las personas empleadas exclu­sivamente al servicio privado de los miembros de la misión especial.
Artículo 2. Un Estado podrá enviar una misión especial ante otro Estado con el consenti­miento de este último, obtenido previamente por la vía diplomática u otra vía conve­nida o mutuamente aceptable.
Artículo 3. Las funciones de una misión especial serán determinadas por consentimiento mutuo del Estado que envía y el Estado receptor.
Artículo 4. Un Estado que se proponga enviar la misma misión especial ante dos o más Es­tados informará de ello a cada Estado receptor cuando recabe su consentimiento.
Artículo 5. Dos o más Estados que se propongan enviar una misión especial común ante otro Estado informarán de ello al Estado receptor cuando recaben su consentimiento.
Artículo 6. Dos o más Estados podrán enviar al mismo tiempo ante otro Estado sendas mi­siones especiales, con el consentimiento de ese Estado obtenido conforme al artículo 2, para tratar conjuntamente, con el acuerdo de todos esos Estados, una cuestión de interés común a todos ellos.
Artículo 7. Para el envío o la recepción de una misión especial no será necesaria la existen­cia de relaciones diplomáticas o consulares.
Artículo 8. Sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos 10, 11 y 12, el Estado que envía nombrará libremente a los miembros de la misión especial después de haber dado al Estado receptor toda información pertinente acerca del número de miembros y la composición de la misión especial, y en particular los nombres y calidades de las per­sonas que se propone nombrar. El Estado receptor podrá negarse a aceptar una misión especial cuyo número de miembros no considere razonable habida cuenta de las cir­cunstancias y condiciones del Estado receptor y de las necesidades de la misión de
que se trate. Podrá también, sin dar las razones de ello, negarse a aceptar a cualquier persona como miembro de la misión especial.
Artículo 9.1. La misión especial estará constituida por uno o varios representantes del Esta­do que envía entre los cuales éste podrá designar un jefe. La misión podrá comprender además personal diplomático, personal administrativo y técnico, así como personal de servicio.
2. Cuando miembros de una misión diplomática permanente o de una oficina consular en el Estado receptor sean incluidos en una misión especial, conserva­rán sus privilegios e inmunidades como miembros de la misión diplomática permanente o de la oficina consular, además de los privilegios e inmunidades concedidos por la presente Convención.
Artículo 10.1. Los representantes del Estado que envía en la misión especial y los miem­bros del personal diplomático de ésta habrán de tener, en principio, la naciona­lidad del Estado que envía.
3. El Estado receptor podrá reservarse el derecho previsto en el párrafo 2 del pre­sente artículo respecto de los nacionales de un tercer Estado que no sean al mismo tiempo nacionales del Estado que envía.
Artículo 11.1. Se notificarán al Ministerio de Relaciones Exteriores u otro órgano del Esta­do receptor que se haya convenido:
c) La llegada y la salida definitiva de toda persona que acompañe a un miem­bro de la misión;
e) La designación del jefe de la misión especial o, en su defecto, del represen­tante mencionado en el párrafo 1 del artículo 14, así como de la persona que lo reemplace;
f) La situación de los locales ocupados por la misión especial y de los aloja­mientos particulares que gozan de inviolabilidad conforme a los artículos 30, 36 y 39, así como cualquier otra información que sea necesaria para identificar tales lugares y alojamientos. 2. A menos que sea imposible, la llegada y la salida definitiva se notificarán con
Artículo 12.1. El Estado receptor podrá, en todo momento y sin tener que exponer los moti­vos de su decisión, comunicar al Estado que envía que cualquier representante del Estado que envía en la misión especial o cualquier miembro del personal diplomático de ésta es persona non grata o que cualquier otro miembro del personal de la misión no es aceptable. El Estado que envía retirará entonces a esa persona o pondrá término a sus funciones en la misión especial, según pro­ceda. Esta persona podrá ser declarada non grata o no aceptable antes de su llegada al territorio del Estado receptor.
Artículo 13.1. Las funciones de una misión especial comenzarán desde la entrada en con­tacto oficial de la misión con el Ministerio de Relaciones Exteriores u otro ór­gano del Estado receptor que se haya convenido.
2. El comienzo de las funciones de una misión especial no dependerá de una pre­sentación de ésta por la misión diplomática permanente del Estado que envía ni de la entrega de cartas credenciales o plenos poderes.
Artículo 14.1. El jefe de la misión especial o, si el Estado que envía no ha nombrado jefe, uno de los representantes del Estado que envía designado por éste, estará auto-
rizado para actuar en nombre de la misión especial y dirigir comunicaciones al Estado receptor. El Estado receptor dirigirá las comunicaciones referentes a la misión especial al jefe de la misión o, en defecto de éste, al representante antes mencionado, ya sea directamente o por conducto de la misión diplomáti­ca permanente.
2. Sin embargo, un miembro de la misión especial podrá ser autorizado por el Es­tado que envía, por el jefe de la misión especial o, en defecto de éste, por el re­presentante mencionado en el párrafo 1 del presente artículo, para reemplazar al jefe de la misión especial o a dicho representante, o para realizar determina­dos actos en nombre de la misión.
Artículo 15. Todos los asuntos oficiales con el Estado receptor de que la misión especial esté encargada por el Estado que envía deberán ser tratados con el Ministerio de Rela­ciones Exteriores o por conducto de él, o con otro órgano del Estado receptor que se haya convenido.
Artículo 16.1. Cuando dos o más misiones especiales se reúnan en el territorio del Estado receptor o de un tercer Estado, la precedencia entre ellas se determinará, salvo acuerdo particular, según el orden alfabético de los nombres de los Estados uti­lizado por el protocolo del Estado en cuyo territorio se reúnan tales misiones.
Artículo 17.1. La misión especial tendrá su sede en la localidad determinada de común
acuerdo por los Estados interesados. 2. A falta de acuerdo, la misión especial tendrá su sede en la localidad donde se
encuentre el Ministerio de Relaciones Exteriores del Estado receptor.
Artículo 18.1. Solamente podrán reunirse misiones especiales de dos o más Estados en el territorio de un tercer Estado cuando hayan recibido el consentimiento expreso de éste, que conservará el derecho de retirarlo.
3. El tercer Estado asumirá con respecto a los Estados que envían los derechos y las obligaciones de un Estado receptor en la medida que indique al dar su con­sentimiento.
Artículo 19.1. La misión especial tendrá derecho a colocar la bandera y el escudo del Esta­do que envía en los locales ocupados por la misión, así como en los medios de transporte de ésta cuando se utilicen para asuntos oficiales.
Artículo 20.1. Las funciones de una misión especial terminarán en particular por:
2. La ruptura de relaciones diplomáticas o consulares entre el Estado que envía y el Estado receptor no entrañará de por sí el fin de las misiones especiales exis­tentes en el momento de esa ruptura.
Artículo 21.1. El jefe del Estado que envía, cuando encabece una misión especial, gozará en el Estado receptor o en un tercer Estado de las facilidades y de los privile­gios e inmunidades reconocidos por el derecho internacional a los jefes de Es­tado en visita oficial.
2. El jefe de gobierno, el ministro de Relaciones Exteriores y demás personalida­des de rango elevado, cuando participen en una misión especial del Estado que envía, gozarán en el Estado receptor o en un tercer Estado, además de lo que otorga la presente Convención, de las facilidades y de los privilegios e inmuni­dades reconocidos por el derecho internacional.
Artículo 22. El Estado receptor dará a la misión especial las facilidades necesarias para el desempeño de sus funciones, habida cuenta de la naturaleza y del cometido de la mi­sión especial.
Artículo 23. El Estado receptor ayudará a la misión especial, si ésta lo solicita, a conseguir los locales necesarios y a obtener alojamiento adecuado para sus miembros.
Artículo 24.1. En la medida compatible con la naturaleza y la duración de las funciones ejercidas por la misión especial, el Estado que envía y los miembros de la mi­sión especial que actúan por cuenta de ésta estarán exentos de todos los im­puestos y gravámenes nacionales, regionales o municipales sobre los locales ocupados por la misión especial, salvo que se trate de impuestos o gravámenes que constituyan el pago de servicios particulares prestados.
2. La exención fiscal a que se refiere el presente artículo no se aplicará a los im­puestos y gravámenes que, conforme a las disposiciones legales del Estado re­ceptor, estén a cargo del particular que contrate con el Estado que envía o con un miembro de la misión especial.
Artículo 25.1. Los locales en que la misión especial se halle instalada de conformidad con la presente Convención son inviolables. Los agentes del Estado receptor no podrán penetrar en ellos sin el consentimiento del jefe de la misión especial o, en su caso, del jefe de la misión diplomática permanente del Estado que envía acreditado ante el Estado receptor. Ese consentimiento podrá presumirse en caso de incendio o de otro siniestro que ponga en serio peligro la seguridad pública, y sólo en el caso de que no haya sido posible obtener el consenti­miento expreso del jefe de la misión especial o, en su caso, del jefe de la mi­sión permanente.
3. Los locales de la misión especial, su mobiliario, los demás bienes que sirvan para el funcionamiento de la misión especial y sus medios de transporte no po­drán ser objeto de ningún registro, requisa, embargo o medida de ejecución.
Artículo 26. Los archivos y documentos de la misión especial son siempre inviolables don­dequiera que se hallen. Cuando sea necesario, debieran ir provistos de signos exterio­res visibles de identificación.
Artículo 27. Sin perjuicio de sus leyes y reglamentos referentes a zonas de acceso prohi­bido o reglamentado por razones de seguridad nacional, el Estado receptor garanti­zará a todos los miembros de la misión especial la libertad de circulación y de tránsito por su territorio en la medida necesaria para el desempeño de las funciones de la misión especial.
Artículo 28.1. El Estado receptor permitirá y protegerá la libre comunicación de la misión especial para todos los fines oficiales. Para comunicarse con el gobierno del Estado que envía, así como con las misiones diplomáticas, oficinas consulares
y otras misiones especiales de ese Estado o con secciones de la misma misión, dondequiera que se encuentren, la misión especial podrá emplear todos los me­dios de comunicación adecuados, entre ellos los correos y los mensajes en clave o en cifra. Sin embargo, únicamente con el consentimiento del Estado receptor podrá la misión especial instalar y utilizar una emisora de radio.
2. La correspondencia oficial de la misión especial es inviolable. Por “correspon­dencia oficial” se entenderá toda la correspondencia concerniente a la misión especial y a sus funciones.
6. El correo de la misión especial, que deberá llevar consigo un documento ofi­cial en el que conste su condición de tal y el número de bultos que constituyan la valija, estará protegido, en el desempeño de sus funciones, por el Estado re­ceptor. Gozará de inviolabilidad personal y no podrá ser objeto de ninguna for­ma de detención o arresto.
7. El Estado que envía, o la misión especial, podrá designar correos ad hoc de la misión especial. En tales casos, se aplicarán también las disposiciones del pá­rrafo 6 del presente artículo, pero las inmunidades en él mencionadas dejarán de ser aplicables cuando el correo ad hoc haya entregado al destinatario la vali­ja de la misión especial que se le haya encomendado.
8. La valija de la misión especial podrá ser confiada al comandante de un buque o aeronave comercial que deban llegar a un punto de entrada autorizado. El comandante deberá llevar consigo un documento oficial en el que conste el número de bultos que constituyan la valija, pero no podrá ser considerado co­mo correo de la misión especial. Previo acuerdo con las autoridades compe­tentes, la misión especial podrá enviar a uno de sus miembros a tomar posesión directa y libremente de la valija de manos del comandante del buque o de la aeronave.
Artículo 29. La persona de los representantes del Estado que envía en la misión especial, así como la de los miembros del personal diplomático de ésta, es inviolable. No podrán ser objeto de ninguna forma de detención o arresto. El Estado receptor los tratará con el debido respeto y adoptará todas las medidas adecuadas para impedir cualquier atentado contra su persona, su libertad o su dignidad.
Artículo 30.1. El alojamiento particular de los representantes del Estado que envía en la misión especial y de los miembros del personal diplomático de ésta gozará de la misma inviolabilidad y protección que los locales de la misión especial.
2. Sus documentos, su correspondencia y, salvo lo previsto en el párrafo 4 del ar­tículo 31, sus bienes gozarán igualmente de inviolabilidad.
Artículo 31.1. Los representantes del Estado que envía en la misión especial y los miem­bros del personal diplomático de ésta gozarán de inmunidad de la jurisdicción penal del Estado receptor.
2. Gozarán también de inmunidad de la jurisdicción civil y administrativa del Es­tado receptor, salvo en caso de:
a) Una acción real sobre bienes inmuebles particulares radicados en el territo­rio del Estado receptor, a menos que la persona de que se trate los posea por cuenta del Estado que envía para los fines de la misión;
d) Una acción por daños resultante de un accidente ocasionado por un vehícu­lo utilizado fuera de las funciones oficiales de la persona de que se trate.
4. Los representantes del Estado que envía en la misión especial a los miembros del personal diplomático de ésta no podrán ser objeto de ninguna medida de ejecución, salvo en los casos previstos en los apartados a), b), c) y d) del párra­fo 2 del presente artículo y con tal de que no sufra menoscabo la inviolabilidad de su persona o de su alojamiento.
5. La inmunidad de jurisdicción de los representantes del Estado que envía en la misión especial y de los miembros del personal diplomático de ésta no los exi­mirá de la jurisdicción del Estado que envía.
Artículo 32.1. Sin perjuicio de las disposiciones del párrafo 3 del presente artículo, los re­presentantes del Estado que envía en la misión especial y los miembros del personal diplomático de ésta estarán, en cuanto a los servicios prestados al Es­tado que envía, exentos de las disposiciones de seguridad social que estén vi­gentes en el Estado receptor.
2. La exención prevista en el párrafo 1 del presente artículo se aplicará también al personal al servicio privado exclusivo de un representante del Estado que envía en la misión especial o de un miembro del personal diplomático de ésta, a con­dición de que las personas de que se trate:
a) No sean nacionales del Estado receptor o no tengan en él residencia perma­nente, y
b) Estén protegidos por las disposiciones de seguridad social que estén vigen­tes en el Estado que envía o en un tercer Estado.
3. Los representantes del Estado que envía en la misión especial y los miembros del personal diplomático de ésta, que empleen a personas a quienes no se apli­que la exención prevista en el párrafo 2 del presente artículo, habrán de cum­plir las obligaciones que las disposiciones de seguridad social del Estado receptor impongan a los empleadores.
5. Las disposiciones del presente artículo se entenderán sin perjuicio de los acuer­dos bilaterales o multilaterales sobre seguridad social ya concertados y no im­pedirán que se concierten en lo sucesivo acuerdos de esa índole.
Artículo 33. Los representantes del Estado que envía en la misión especial y los miembros del personal diplomático de ésta estarán exentos de todos los impuestos y graváme­nes, personales o reales, nacionales, regionales o municipales, con excepción de:
c) Los impuestos sobre las sucesiones que corresponda percibir al Estado recep­tor, salvo lo dispuesto en el artículo 44;
d) Los impuestos y gravámenes sobre los ingresos privados que tengan su origen en el Estado receptor y los impuestos sobre el capital que graven las inversio­nes efectuadas en empresas comerciales en el Estado receptor;
f) Los derechos de registro, aranceles judiciales, hipoteca y timbre, salvo lo dis­puesto en el artículo 24.
Artículo 34. El Estado receptor deberá eximir a los representantes del Estado que envía en la misión especial y a los miembros del personal diplomático de ésta de toda prestación personal, de todo servicio público cualquiera que sea su naturaleza y de cargas militares tales como las requisiciones, las contribuciones y los alojamientos militares.
Artículo 35.1. El Estado receptor, dentro de los límites de las leyes y reglamentos que pro­mulgue, permitirá la entrada y concederá la exención de toda clase de derechos de aduana, impuestos y gravámenes conexos, salvo los gastos de almacenaje, acarreo y servicios análogos, por lo que respecta a:
b) Los objetos destinados al uso personal de los representantes del Estado que envía en la misión especial y de los miembros del personal diplomáti­co de ésta.
2. Los representantes del Estado que envía en la misión especial y los miembros del personal diplomático de ésta estarán exentos de la inspección de su equipa­je personal, a menos que haya motivos fundados para suponer que contiene ob­jetos no comprendidos en las exenciones mencionadas en el párrafo 1 del presente artículo, u objetos cuya importación o exportación esté prohibida por la legislación del Estado receptor o sometida a sus reglamentos de cuarentena. En tal caso, la inspección sólo podrá efectuarse en presencia del interesado o de su representante autorizado.
Artículo 36. Los miembros del personal administrativo y técnico de la misión especial go­zarán de los privilegios e inmunidades mencionados en los artículos 29 a 34, salvo que la inmunidad de la jurisdicción civil y administrativa del Estado receptor mencio­nada en el párrafo 2 del artículo 31 no se extenderá a los actos realizados fuera del desempeño de sus funciones. Gozarán también de los privilegios mencionados en el párrafo 1 del artículo 35 en lo que respecta a los objetos importados al efectuar la pri­mera entrada en el territorio del Estado receptor.
Artículo 37. Los miembros del personal de servicio de la misión especial gozarán de inmu­nidad de la jurisdicción del Estado receptor por los actos realizados en el desempeño de sus funciones y de exención de impuestos y gravámenes sobre los salarios que per­ciban por sus servicios, así como de la exención de la legislación de seguridad social prevista en el artículo 52.
Artículo 38. El personal al servicio privado de los miembros de la misión especial estará exento de impuestos y gravámenes sobre los salarios que perciba por sus servicios. En todo lo demás, sólo gozará de privilegios e inmunidades en la medida en que lo admita el Estado receptor. No obstante, el Estado receptor habrá de ejercer su juris­dicción sobre ese personal de modo que no estorbe indebidamente el desempeño de las funciones de la misión especial.
Artículo 39.1. Los miembros de las familias de los representantes del Estado que envía en la misión especial y de los miembros del personal diplomático de ésta gozarán de los privilegios e inmunidades especificados en los artículos 29 a 35 si acom­pañan a esos miembros de la misión especial y siempre que no sean nacionales del Estado receptor o no tengan en él residencia permanente.
2. Los miembros de las familias de los miembros del personal administrativo y técnico de la misión especial gozarán de los privilegios e inmunidades mencio­nados en el artículo 36 si acompañan a esos miembros de la misión especial y
siempre que no sean nacionales del Estado receptor o no tengan en él residen­cia permanente.
Artículo 40.1. Excepto en la medida en que el Estado receptor conceda otros privilegios e inmunidades, los representantes del Estado que envía en la misión especial y los miembros del personal diplomático de ésta que sean nacionales del Estado receptor o tengan en él residencia permanente sólo gozarán de inmunidad de jurisdicción e inviolabilidad por los actos oficiales realizados en el desempeño de sus funciones.
2. Los otros miembros de la misión especial, así como el personal al servicio pri­vado, que sean nacionales del Estado receptor o tengan en él residencia perma­nente, gozarán de privilegios e inmunidades únicamente en la medida reconocida por dicho Estado. No obstante, el Estado receptor habrá de ejercer su jurisdicción sobre esas personas de modo que no estorbe indebidamente el desempeño de las funciones de la misión especial.
Artículo 41.1. El Estado que envía podrá renunciar a la inmunidad de jurisdicción de sus representantes en la misión especial y de los miembros del personal diplomáti­co de ésta, así como de las demás personas que gozan de inmunidad conforme a los artículos 36 a 40.
Artículo 42.1. Si un representante del Estado que envía en la misión especial o un miembro del personal diplomático de ésta atraviesa el territorio de un tercer Estado o se en-
cuentra en él para ir a tomar posesión de sus funciones o para volver al Estado que envía, el tercer Estado le concederá la inviolabilidad y todas las demás inmunida­des necesarias para facilitarle el tránsito o el regreso. Esta regla será igualmente aplicable a los miembros de la familia que gocen de privilegios e inmunidades y que acompañen a la persona mencionada en este párrafo, tanto si viajan con ella corno si viajan separadamente para reunirse con ella o para regresar a su país.
2. En circunstancias análogas a las previstas en el párrafo 1 del presente artículo, los terceros Estados no habrán de dificultar el paso por su territorio de los miembros del personal administrativo y técnico o de servicio de la misión es­pecial o de los miembros de su familia.
3. Los terceros Estados concederán a la correspondencia oficial y a las demás co­municaciones oficiales en tránsito, incluso a los despachos en clave o en cifra, la misma libertad y protección que el Estado receptor está obligado a conceder­les con arreglo a la presente Convención. Con sujeción a las disposiciones del párrafo 4 del presente artículo, concederán a los correos y a las valijas de la misión especial en tránsito la misma inviolabilidad y protección que el Estado receptor está obligado a concederles con arreglo a la presente Convención.
4. El tercer Estado únicamente habrá de cumplir sus obligaciones con respecto a las personas mencionadas en los párrafos 1, 2 y 3 del presente artículo, cuando haya sido informado de antemano, ya sea por solicitud de visado o por notifi­cación, del tránsito de esas personas como miembros de la misión especial, miembros de sus familias o correos, y no se haya opuesto a ello.
5. Las obligaciones de los terceros Estados, en virtud de los párrafos 1, 2 y 3 del presente artículo, serán también aplicables con respecto a las personas mencio­nadas respectivamente en esos párrafos, así como a las comunicaciones oficia­les y a las valijas de la misión especial, cuando la utilización del territorio del tercer Estado sea debida a fuerza mayor.
Artículo 43.1. Todo miembro de la misión especial gozará de los privilegios e inmunidades a que tenga derecho desde que entre en el territorio del Estado receptor para ejercer sus funciones en la misión especial o, si se encuentra ya en ese territo­rio, desde que su nombramiento haya sido comunicado al ministro de Relacio­nes Exteriores u otro órgano del Estado receptor que se haya convenido.
2. Cuando terminen las funciones de un miembro de la misión especial, sus privi­legios e inmunidades cesarán normalmente en el momento en que salga del te­rritorio del Estado receptor o en que expire el plazo razonable que le haya sido
concedido para salir de él, pero subsistirán hasta entonces, aun en caso de con­flicto armado. Subsistirá, no obstante, la inmunidad respecto de los actos reali­zados por tal miembro en el ejercicio de sus funciones.
3. En caso de fallecimiento de un miembro de la misión especial, los miembros de su familia continuarán en el goce de los privilegios e inmunidades que les correspondan hasta la expiración de un plazo razonable en el que puedan aban­donar el territorio del Estado receptor.
Artículo 44.1. En caso de fallecimiento de un miembro de la misión especial o de un miem­bro de su familia que le acompañaba, si el fallecido no era nacional del Estado receptor o no tenía en él residencia permanente, el Estado receptor permitirá que se saquen del país los bienes muebles del fallecido, salvo los que hubieran sido adquiridos en él y cuya exportación estuviera prohibida en el momento del fallecimiento.
Artículo 45.1. El Estado receptor deberá, aun en caso de conflicto armado, dar facilidades para que las personas que gozan de privilegios e inmunidades y no sean nacio­nales del Estado receptor, así como los miembros de sus familias, sea cual fue­re su nacionalidad, puedan salir de su territorio lo más pronto posible. En especial, deberá poner a su disposición, si fuere necesario, los medios de trans­porte indispensables para tales personas y sus bienes.
Artículo 46.1. Cuando terminen las funciones de una misión especial, el Estado receptor deberá respetar y proteger los locales de la misión especial mientras estén afec-
tados a ésta, así como los bienes y archivos de la misión especial. El Estado que envía deberá retirar esos bienes y archivos en un plazo razonable. 2. En caso de ausencia de relaciones diplomáticas o consulares entre el Estado que envía y el Estado receptor o de ruptura de tales relaciones y si han termina­do las funciones de la misión especial, el Estado que envía podrá confiar, aun­que haya un conflicto armado, la custodia de los bienes y archivos de la misión especial a un tercer Estado aceptable para el Estado receptor.
Artículo 47.1. Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios e inmunidades en virtud de la presente Convención estarán obligadas a respetar las leyes y los reglamentos del Estado receptor. También estarán obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado.
2. Los locales de la misión especial no deberán ser utilizados de manera incompa­tible con las funciones de la misión especial tal como están concebidas en la presente Convención, en otras normas del derecho internacional general o en los acuerdos particulares que estén en vigor entre el Estado que envía y el Esta­do receptor.
Artículo 48. Los representantes del Estado que envía en la misión especial y los miembros del personal diplomático de ésta no ejercerán en el Estado receptor ninguna actividad profesional o comercial en provecho propio.
Artículo 49.1. En la aplicación de las disposiciones de la presente Convención, no se hará
ninguna discriminación entre los Estados. 2. Sin embargo, no se considerará discriminatorio:
a) Que el Estado receptor aplique restrictivamente una disposición de la pre­sente Convención porque así se aplique esa disposición a una misión espe­cial suya en el Estado que envía;
b) Que, por costumbre o acuerdo, los Estados modifiquen entre sí el alcance de las facilidades, los privilegios y las inmunidades aplicables a sus misio­nes especiales, aunque tal modificación no haya sido convenida con otros
Estados, a condición de que no sea incompatible con el objeto y el fin de la presente Convención y no afecte el disfrute de los derechos ni el cumpli­miento de las obligaciones de los terceros Estados.
Artículo 50. La presente Convención estará abierta a la firma de todos los Estados Miem­bros de las Naciones Unidas o de algún organismo especializado o del Organismo In­ternacional de Energía Atómica, así como de todo Estado Parte en el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia y de cualquier otro Estado invitado por la Asamblea General de las Naciones Unidas a ser Parte en la Convención, hasta el 31 de diciem­bre de 1970, en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York.
Artículo 51. La presente Convención está sujeta a ratificación. Los instrumentos de ratifi­cación se depositarán en poder del Secretario General de las Naciones Unidas.
Artículo 52. La presente Convención quedará abierta a la adhesión de todo Estado pertene­ciente a una de las categorías mencionadas en el artículo 50. Los instrumentos de ad­hesión se depositarán en poder del Secretario General de las Naciones Unidas.
Artículo 53.1. La presente Convención entrará en vigor el trigésimo día a partir de la fecha en que haya sido depositado el vigésimo segundo instrumento de ratificación o de adhesión en poder del Secretario General de las Naciones Unidas.
2. Para cada Estado que ratifique la Convención o se adhiera a ella después de ha­ber sido depositado el vigésimo segundo instrumento de ratificación o de adhe­sión, la Convención entrará en vigor el trigésimo día a partir de la fecha en que tal Estado haya depositado su instrumento de ratificación o de adhesión.
Artículo 54. El Secretario General de las Naciones Unidas comunicará a todos los Estados pertenecientes a cualquiera de las categorías mencionadas en el artículo 5:
a) Las firmas de la presente Convención y el depósito de instrumentos de ratifica­ción o de adhesión conforme a los artículos 50, 51 y 52;
Artículo 55. El original de la presente Convención, cuyos textos en chino, español, francés, inglés y ruso son igualmente auténticos, será depositado en poder del Secretario Ge­neral de las Naciones Unidas, quien remitirá copia certificada conforme a todos los Estados pertenecientes a cualquiera de las categorías mencionadas en el artículo 50.
En fe de lo cual los infrascritos, debidamente autorizados para ello por sus res­pectivos gobiernos, han firmado la presente Convención, que ha sido abierta a la fir­ma en Nueva York el decimosexto día del mes de diciembre de mil novecientos sesenta y nueve.
La presente Convención fue ratificada por la República Argentina el 13 de octubre de 1972.
Entró en vigor el 21 de junio de 1985.
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