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Timestamp: 2016-10-22 19:57:42
Document Index: 301722401

Matched Legal Cases: ['artículo 12', 'artículo 90', 'Artículo 82', 'Artículo 83', 'Artículo 84', 'Artículo 83', 'Artículo 85']

Implicaciones Políticas y Electorales del Voto Dominicano en el Exterior by Participación Ciudadana - issuu
y Electorales
del Voto Dominicano
1. Ponencia elaborada para el Simposio sobre Doble nacionalidad dominicana:
implicaciones políticas, comunitarias y de identidad, organizado por CUNYDominican Studies Institute , del City College y Dante B. Fascell North-South
Center of the University of Miami, en colaboración con Dominican American
National Roundtable, efectuado en Miami, Florida, el 6 de diciembre de 2002.
2. Socióloga dominicana. Directora del Programa Político Electoral de Participación Ciudadana
Desiderio Arias No. 25, La Julia, Santo Domingo, Distrito Nacional
Teléfono: 535-6200 • Fax: 535-6631
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Implicaciones Políticas y Electorales del Voto Dominicano en el Exterior
© Participación Ciudadana
Trabajo de edición:
Nuris Paulino
Impresos Vargas
Tel. 684-4746
Introducción ...................................................................... 5
Implicaciones jurídico-administrativas
del voto dominicano en el exterior ................................. 7
El voto en el exterior: alcances y dificultades .............. 13
2.1 La magnitud de la población
residente en el exterior .................................... 13
2.2 La aceptación del voto dominicano
en el exterior .................................................... 14
2.3 Los temores de los partidos políticos.............. 15
2.4 Las lecciones aprendidas de otras
experiencias de ejercicio del voto
en el exterior .................................................... 17
Los retos y expectativas de los
principales actores .......................................................... 19
Apéndices ........................................................................ 22
La doble nacionalidad y el derecho al voto de los dominicanos en el exterior forman parte del conjunto de reformas constitucionales y otros cambios legislativos efectuados durante los noventa, década decisiva para la democratización del sistema político-electoral en la República
Dominicana, ya que en este período se logró hacer más
transparentes y democráticos los procesos de administración de los comicios y del sistema judicial, se impulsó la
participación de nuevos actores en la lucha política y se
alcanzaron avances significativos en materia de derechos
Durante esta década se produce una nueva y mejor organización de las demandas ciudadanas, a partir de la articulación de grupos cívicos, coaliciones, organizaciones no
gubernamentales y otras modalidades de acción colectiva,
que lograron potenciar la presión desde la sociedad civil,
contribuyendo significativamente a que las demandas tuvieran mayor impacto político.3
Recordemos que una parte de las reformas en la legislación se produce como forma de lograr una salida a la
crisis política que resultó del fraude electoral del 1994 y
3. Véase Isis Duarte y Vianela Díaz, “Control del Ejercicio Gubernamental por la
Ciudadanía”, publicado en: Artiles L. et al, Representación y Participación, la
ciudadanía a la búsqueda de la política, PUCMM, Santo Domingo, 2002.
que llevó a la firma del denominado Pacto por la Democracia. Este pacto condujo a un proyecto de enmienda constitucional para reducir el mandato del entonces
presidente, el doctor Joaquín Balaguer, en dos años y
prohibir la reelección presidencial por dos períodos
consecutivos. También se introdujeron otras medidas
que en ese contexto se consideraban importantes para
prevenir el fraude electoral y democratizar el sistema
político-electoral: se modificó la ley electoral vigente a
fin de establecer el sistema de votación mediante colegios cerrados, se aprobó la celebración de una segunda
vuelta electoral en caso de que ninguno de los candidatos a puestos electivos obtuviera la mitad más uno de
los votos en la primera, se estableció la celebración de
elecciones presidenciales separadas de las municipales
y legislativas y se creó el Consejo Nacional de la Magistratura, organismo llamado a establecer procedimientos más idóneos para seleccionar los integrantes de la
Suprema Corte de Justicia y la selección de todos los
jueces del país.
Dentro de este conjunto de reformas constitucionales
es que se incorpora la facultad de adquirir otra nacionalidad sin perder la dominicana, o, como también se
denomina en otros países, el derecho de retención de
la nacionalidad o nacionalidad indeleble. El voto en el
exterior, única reforma que queda por efectuar, es un
resultado de la segunda ola de reformas electorales
que se produce en 1997, año en que el entonces presidente, Leonel Fernández Reyna, introduce junto a ésta
otras tres enmiendas a la Ley Electoral: el establecimiento
de financiamiento permanente del Estado a los partidos
políticos reconocidos, la cuota de candidatura femenina no menor al 25% para los cargos legislativos y municipales, y la integración de los nuevos Distritos Electorales.
del voto dominicano en el exterior
Los aspectos más relevantes sobre las implicaciones jurídico-administrativas de la doble nacionalidad y el voto
dominicano en el exterior son los siguientes:
a) El derecho de los dominicanos al voto en el exterior
sólo es valido para las Elecciones Presidenciales, y debe
ser aplicado a partir de los comicios del año 2004. En
este aspecto el sistema electoral dominicano se encuentra rezagado ya que en la mayoría de los países
cuya ciudadanía puede votar en el exterior han incorporado este sufragio a diferentes niveles de elección parlamentarias, municipales, referéndum-. (Ver Cuadro 1).
b) Las disposiciones contenidas en la Constitución y la
ley electoral permiten a los(as) dominicanos(as) votar
en el exterior “sin importar su situación legal respecto
al país en que se encuentran, vale decir como “ilegales”, como residentes, o si han adoptado la nacionalidad del país huésped”.4 Sobre este aspecto, el derecho
electoral dominicano implica la extensión de la ciudadanía a una franja mayor de electores y es por tanto
más democrático, ubicándose, en compañía de Perú,
fuera de la tendencia predominante en América. En
efecto, en la mayoría de los países que han incorporado el derecho al voto en el exterior se admiten como
sujetos del derecho de elector a los residentes legales y los
4. Véase Luis Arias, “Voto del dominicano en el exterior”. En Revista Mundo
Electoral, JCE, Abril 2000, Año 1, No. 1, Santo Domingo, p.19.
funcionarios diplomáticos, no así a los transeúntes y a los
ilegales, como se destaca en el cuadro siguiente:
c) Los ciudadanos(as) dominicanos(as) que también tienen otra nacionalidad pueden votar en los procesos
electorales de los dos países, sujetos a restricciones
particulares.5 Las indagaciones que realizamos para la
elaboración de esta ponencia indican que tampoco
existe prohibición legal expresa que impida este doble ejercicio electoral en el caso de dominicanos(as)
que también tienen la ciudadanía norteamericana. Sin
embargo, la ley de doble nacionalidad limita el derecho a ser elegido y crea condiciones de desigualdad
entre ciudadanos de un mismo país, ya que los
dominicanos(as) que adquieran otra nacionalidad no
podrán optar por la Presidencia o Vicepresidencia de
d) Para el ejercicio del voto dominicano en el exterior se
requiere cumplir con cuatro requisitos reglamentarios
(requisitos para ser elector): tener la Cédula de Identidad y Electoral vigente, formar parte del Registro de
Electores Residentes en el Exterior, estar en condiciones de ejercer sus derechos civiles y políticos confor5. Entre estas restricciones se encuentran el ejercicio en el país huésped de ocupaciones en las fuerzas armadas y en el ámbito de la seguridad nacional.
También el Reglamento indica: “No podrán ejercer su derecho del voto en el
exterior los dominicanos que hubieren sido condenados en el país de residencia de manera irrevocable, a pena criminal y hasta su rehabilitación; los contumaces de la justicia dominicana, los que hayan sido objeto de interdicción
judicial, en tanto dure la misma, los condenados de manera irrevocable por
traición, espionaje o conspiración contra la República Dominicana o por tomar las armas, prestar ayuda o participar en cualquier atentado contra ella; o
los que aceptaran en el extranjero funciones a cargo de los gobiernos de los
países en los cuales residan, sin solicitar para ello previo permiso al Gobierno
de la República Dominicana.” (Art. 3 del Reglamento citado).
El Reglamento también prohíbe el ejercicio del derecho a la doble nacionalidad “a los dominicanos que en ejercicio de una nacionalidad alternativa a la
dominicana, hubiera ingresado bajo el sistema de conscripción o como regulares a fuerzas militares del país en que residen”. (Art. 4, Reglamento para el
Registro de Electores Residentes en el Exterior, junio, 2001).
me la Constitución y la legislación nacionales y no
encontrarse dentro de las inhabilidades previstas por
la Junta Central Electoral.6
e) Las informaciones sobre el proceso de inscripción divulgadas durante el mes de noviembre de 2002 por la
prensa dominicana sitúan entre 6,0007 y 10,0008 el total de dominicanos inscritos en el extranjero. Cifras
no oficiales estiman en sólo un 10% el porcentaje de
dominicanos residiendo en el exterior con Cédula de
Identidad y Electoral vigente, lo que constituye una
enorme barrera a la participación electoral.9 El Reglamento para el Registro de Electores Residentes en el Exterior contempla que la JCE ofrecerá servicio de
cedulación en algunas localidades del exterior tomando en consideración la población proyectada. (Art. 15).
Lamentablemente, hasta el momento la JCE no ha publicado estadísticas continuas que documenten el avance del proceso de cedulación en el exterior que debe
beneficiar a los que tienen cédulas viejas de identidad.
Las informaciones divulgadas sobre el procedimiento
que utiliza la JCE para dotar de nueva documentación
indican que es sumamente lento y burocrático. 10
6. Véase JCE, Reglamento para el Registro de Electores Residentes en el Exterior,
junio, 2001.
7. El Caribe, “Poco más de 6,000 inscritos en el extranjero, muchos no han podido votar por no contar con la nueva cédula”, 23 de noviembre de 2002, reportaje citado.
8. Según declaraciones del doctor Ramón Morel Cerda, presidente de la JCE, El
Caribe, 28 de noviembre de 2002.
9. Según declaraciones ofrecidas por el doctor José Miguel Vásquez García, responsable de la Oficina de la Junta Central Electoral en Puerto Rico, y publicadas por la columna de Orlando Gil en el periódico Listín Diario del 26 de
Noviembre de 2002: “El fracaso del proceso de empadronamiento podría estar
en el hecho de que más de un 90% de dominicanos en el exterior no tiene su
cédula al día”.
10. Según información publicada en el periódico El Caribe, el procedimiento para
empadronarse en el exterior es el siguiente: la persona lleva su nueva cédula al
centro de empadronamiento, allí se le cambia el dato referente a su lugar de
votación y queda inscrito en el registro de votantes. En caso de que no posea
A esta dificultad se agrega la inquietud que surge sobre los problemas que pudieran presentarse en el
desarrollo de un proceso de cedulación en el extranjero, principalmente si se tiene en cuenta las características que marcaron el proceso de cedulación realizado
en el país para el 2000. En efecto, como se ha destacado en otra oportunidad, el reto organizativo más importante que enfrentaron las autoridades electorales
en esos comicios fue sacar adelante un proceso de
emisión de la nueva cédula de identidad y la elaboración de un nuevo padrón electoral digital y fotográfico. Aunque la junta concluyó satisfactoriamente esta
difícil misión, “los múltiples obstáculos que debió vencer provocaron grandes disputas y tensiones entre los
partidos políticos competidores que en más de una
ocasión cuestionaron la eficacia administrativa de las
autoridades electorales. También el largo y tedioso
proceso de cedulación puso a prueba la tolerancia
política de los dominicanos y dominicanas, ya que
implicó una gran inversión de tiempo y esfuerzos de
parte de la ciudadanía para obtener el nuevo carnet”.11
f) Aunque la JCE será la responsable de nombrar el personal que operará en los centros de registro y
cedulación y administrará el proceso electoral en el
la nueva cédula de identidad (plástico amarillo), debe entregar la cédula vieja
para su renovación. Este plástico es enviado a las oficinas de la Junta en Santo
Domingo donde se revisan los datos, se actualizan, se cambia por el nuevo
plástico y luego se reenvía al país de donde fue remitida. El pasaporte no ha
sido aceptado como documento válido, porque en los consulados extranjeros
no exigen el acta de nacimiento para emitir el documento y esta es primordial
para la emisión de la cédula de identidad.
11. I. Duarte y V. Díaz, “Los comicios presidenciales del 2000: un eslabón importante en la consolidación del sistema político-electoral dominicano”, Boletín
Electoral latinoamericano, IIDH/CAPEL, No. 23, 2000, San José. Véanse También los análisis de Juan Bolívar Díaz en revista Rumbo No. 306 Santo Domingo, diciembre 6 de 1999 y No. 316, 21 de febrero del 2,000; también, entre
otros, el artículo de Isis Duarte, “Política y Ciudadanía”, periódico, El Siglo, 23
de diciembre, 1999.
exterior, estas labores serán ejecutadas en coordinación con los respectivos órganos consulares o diplomáticos y “las oficinas o locales que fueran necesarios
establecer desarrollarán sus actividades dentro de las
respectivas jurisdicciones consulares y como extensiones de las mismas previo el consentimiento del Estado
receptor” (Art. 5 y 6).
g) Sin embargo hay que indicar que sobre este aspecto
relativo a la modalidad de votación, la reglamentación
dominicana se corresponde con las disposiciones que
rigen esta materia en todos los países que utilizan la
votación convencional. Como bien se ha indicado, el
voto en el exterior no es sólo un asunto electoral, sino
que tiene que ver con el Derecho Internacional. Las
oficinas están en territorio consular no solo por razones económicas, sino de derecho internacional, ya que
muy bien podría interpretarse como una violación a la
soberanía de cualquier Estado la instalación de oficinas electorales por parte del acreditante, y así transgredir lo estipulado en la convención de Viena. Esta
establece en su artículo 12 que “El Estado o acreditante
no podrá, sin el consentimiento previo y expreso del
Estado receptor, establecer oficinas que formen parte
de la misión en localidades distintas de aquellas en
que radique la propia misión”.12 A estos señalamientos
habría que agregar que la votación convencional es la
única forma de sufragio en el exterior que se práctica
en Latinoamérica, donde no existe experiencia (y
menos aún confianza) en el uso del voto postal o
mediante poder. 13
12. Declaraciones del doctor José Miguel Vásquez García, columna de Orlando
Gil, Listín Diario, 26 de noviembre de 2002.
13. En la mayoría de los países europeos, por el contrario, los electores en el
exterior pueden optar por la forma convencional o postal.
En síntesis, las informaciones disponibles sobre las
experiencias regionales indican que la forma de organización de las elecciones en el exterior que ha reglamentado la Junta Central Electoral se corresponde con
la modalidad predominante en la gran mayoría de los
países latinoamericanos que han incorporado este derecho político en su sistema electoral, en lo que tiene
que ver con el uso de la forma convencional de votación, y la coordinación a través de los organismos consulares y diplomáticos y el uso de locales de estos
para las labores de inscripción de electores y lugar de
votación. La normativa existente en la materia permitiría la participación electoral en el exterior de los residentes “ilegales” y no impide el doble ejercicio del
voto a los que tienen otra nacionalidad. Se destacó
también la existencia de barreras que pueden dificultar la participación y que se ubican en la alta proporción de residentes en el exterior que no tienen su cédula al día y la lentitud y burocratización del proceso
de expedición de nuevas cédulas de identidad.
2. El voto en el exterior: alcances y dificultades
2.1 La magnitud de la población residente en el
Aunque imprecisas, las estimaciones sobre la cantidad de
dominicanos y dominicanas en el exterior cifran esta población en no menos de 1,5 millones14. Según las informaciones recibidas de las misiones consulares, a fines del
1998 y principios del 1999, un total de 724,594 personas
de nacionalidad dominicana se encontraban registradas
en Nueva York, Boston, Miami y San Juan, mientras otras
siete ciudades sólo registraban 29,075 (Madrid, Roma,
Aruba, Bruselas, Buenos Aires, Hamburgo y Puerto Príncipe)15, para un total de 753,669. Los datos que recopiló el
censo efectuado en el 2000 en Estados Unidos de
Norteamérica aportan una cifra que se aproxima a la obtenida mediante la fuente consular. En efecto, el censo
registró a 764,945 personas que se identificaron como
dominicanos, de los cuales 455,061, es decir el 59.5% residía en la ciudad de Nueva York. Las cifras de este censo
adolecen de subregistro, ya que la pregunta incorporada
en el formulario no indagaba directamente por los ciudadanos dominicanos sino por los latinos, por lo cual el
número tiene que ser superior. Una última información,
aportada por el Servicio de Inmigración y Naturalización
14.El Caribe, “Poco más de 6,000 inscritos en el extranjero, muchos no han podido votar por no contar con la nueva cédula”, 23 de noviembre de 2002.
15. Según la información aportada por el doctor Juan José Martínez Morales, ex
embajador Encargado del Departamento Consular de la Secretaría de Estado
de Relaciones Exteriores de la República Dominicana” Véase “Servicio exterior
y voto en el extranjero”. En: El voto de los dominicanos en el exterior, COPRYMEPNUD, Santo Domingo, 2000, p.127
de Estados Unidos, indica que entre 1961 y 2000 fueron
admitidas en los Estados Unidos en calidad de inmigrantes
828,713 personas cuya última residencia permanente o el
lugar de nacimiento fue la República Dominicana.
Dos conclusiones se pueden obtener de estas cifras. Primero, las tres fuentes citadas adolecen de subregistro de
la población dominicana en el exterior, ya que tienden a
incluir principal o exclusivamente a los residentes en condiciones de legalidad. Segundo, en la medida que el número de los “legales” en Estados Unidos se ubica en aproximadamente unos 750,000, podría estimarse que efectivamente el total que incluye a residentes “ilegales” podría
ascender al 1,5 millón.
La información que logramos recopilar sobre la doble nacionalidad fue muy modesta. Datos del Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos, correspondientes a la década del noventa, indican que 159,314
dominicanos(as) adquirieron la ciudadanía norteamericana entre 1991-2000.
Es muy oportuno indicar que existe una gran aceptación
por parte de la población dominicana del derecho al voto
que tienen los nacionales residentes en el exterior. En
efecto, las encuestas de cultura política y democracia que
se han realizado en el país, se han ocupado de medir la
aceptación del derecho a la participación electoral de nuevas categorías de votantes. Específicamente se pidió a las
personas entrevistadas que indicaran si estaban o no de
acuerdo con el derecho al voto de la población dominicana en el exterior, los militares y policías y los dominicanos
y dominicanas de ascendencia haitiana. Se trataba pues
de evaluar la aceptación de la extensión de la ciudadanía
a tres categorías sociales que, hasta hoy, están excluidas o
tienen dificultad para ejercer del derecho al voto16.
Las informaciones recopiladas a través de la encuesta citada muestran que existe un gran consenso respecto al derecho que tiene la población dominicana residente en el
exterior a votar en las elecciones para elegir las autoridades del país, ya que durante el período estudiado (19942001) más del 84% de la gente entrevistada favoreció
otorgar la condición de elector a los dominicanos que
viven fuera de la República.
2.3 Los temores de los partidos políticos
La magnitud de las cifras de dominicanos residiendo en el
exterior ha causado alarma entre la clase política dominicana, principalmente entre los partidos de la oposición al
gobierno, ya que de producirse una participación electoral masiva de estos ciudadanos, el voto de ultramar podría
ser decisivo para la elección del próximo presidente o
presidenta del país.
El Reglamento para el Registro de Electores en el Exterior
incluye dos acciones relativas a derechos otorgados a los
partidos políticos reconocidos: podrán acreditar sus dele16. Estas tres categorías sociales no disfrutan del mismo estatuto en materia electoral. En la República Dominicana, los miembros de las Fuerzas Armadas y la
Policía Nacional están impedidos de votar en las elecciones nacionales por
restricciones constitucionales. El derecho al voto de los dominicanos y dominicanas residentes en el exterior fue introducido en la reforma a la Ley Electoral 275 efectuada en el año 1997. Ninguna disposición legal impide el voto
a las personas que tienen la nacionalidad dominicana y que son de ascendencia haitiana. Sin embargo existen importantes sectores de la clase política y de
la población en general que cuestionan el derecho a la nacionalidad de este
grupo étnico y, en consecuencia, su participación como votante ha sido parte
de las pugnas que caracterizan las contiendas electorales en la República
Dominicana. Véase, I. Duarte y R. Brea. ¿Hacia dónde va la democracia dominicana, 1994-2001? PUCMM, Santo Domingo, 2002.
gados ante los diferentes centros de registros que se hayan creado en los países donde residan dominicanos
(Art. 5) y recibirán semestralmente de la JCE el informe
con el Registro de Electores en el Exterior.
La combinación de tres factores ha acentuado la preocupación y el temor de que el partido de gobierno podría
beneficiarse del voto en el exterior en perjuicio de las
fuerzas políticas opositoras. En primer lugar, la contrarreforma constitucional que el partido de gobierno realizó
en julio pasado, mediante la cual se eliminó el sistema de
votación en colegios electorales cerrados y se restableció
la reelección presidencial consecutiva. El segundo factor
fue la elección por un Senado compuesto por una aplastante mayoría perredeísta (29 senadurías de 32) de una
Junta Central Electoral no consensuada, sin tomar en consideración las demandas que habían formulado los partidos políticos de oposición y diversas organizaciones de la
sociedad civil. El tercer factor que genera preocupación
en los partidos de oposición es el rol que, de acuerdo con
el Reglamento para el Registro de Electores en el Exterior,
deben desempeñar los organismos consulares y diplomáticos en el proceso de inscripción y votación.
Este último aspecto ha sido uno de los más cuestionados
por los partidos políticos de oposición al gobierno actual.
Es el caso del ex presidente Leonel Fernández, quien declaró a la prensa que el Partido de la Liberación Dominicana se opone a que el empadronamiento de los dominicanos en el exterior se realice en las oficinas consulares.
Dijo que los cónsules dominicanos no son diplomáticos
de carrera que puedan llevar la labor de empadronamiento del voto en el exterior de manera independiente, y
entiende que “eso es poner la iglesia en manos de Lutero”.17
17. Véase “Leonel expresa oposición del PLD a empadronamiento en consulados”, periódico Hoy, 22 de noviembre de 2002.
Otros militantes políticos tienen opiniones más radicales
y consideran que “no existen las condiciones que permitan desarrollar esta experiencia para el 2004”.18
A estas u otras críticas se suma la queja de delegados
de partidos políticos porque las autoridades electorales
no han proporcionado las informaciones que estos requieren para asumir los derechos que les corresponden
de acuerdo al Reglamento para el Registro de Electores
en el Exterior.19
2.4 Las lecciones aprendidas de otras experiencias
de ejercicio del voto en el exterior
En febrero del 2000 se efectuó en la República Dominicana un importante seminario orientado a discutir varias
experiencias regionales de implementación del voto en el
exterior20. Utilizando la información aportada en este evento voy a ponderar varios de los rasgos comunes que han
caracterizado los procesos que se han realizado en el
mundo hasta esa fecha, ya que el conocimiento de estas
tendencias ofrece un marco interpretativo de las posibles
limitaciones que enfrenta el sufragio dominicano en el
La tendencia predominante en materia electoral es que se
extienda el derecho al voto en el exterior a los países en los
que aún no se ha establecido, pero esta propuesta todavía
está lejos de ser una realidad en América Latina. Aunque
en un significativo número de países de la región existe
18. Opinión del politólogo y miembro del PRSC Belarminio Ramírez (Cuadro 10).
19. Véase “La Junta incumple mandato””, El Caribe, 28 de noviembre del 2002.
20. El voto de los dominicanos en el exterior, COPRYME-PNUD, Santo Domingo,
21. Véase J. A. Aquino, “Introducción comparativa al voto de los nacionales en el
exterior”. En: El voto de los dominicanos en el exterior, COPRYME-PNUD,
Santo Domingo, 2000 p.31-58
este derecho en una parte de estos todavía no se ha
ejercido. El balance efectuado por Aquino (2002) arroja
un total de 13 países americanos que han reconocido el mismo, de los cuales resta por implementar en cinco (Ecuador,
Honduras, México, Nicaragua y República Dominicana).
La inscripción y votación de ciudadanos(as) en el extranjero se ha limitado a un porcentaje mínimo de la población residente en el exterior. La mayoría de esta población
no participa en estas elecciones, “sea por indiferencia
ante el proceso político, por su status migratorio, por la
inestabilidad de su residencia real, entre otros factores”.22
De la cantidad de inscritos en el exterior, en la mayoría de
los casos vota menos del 25% (Argentina, Portugal,
Sudáfrica, Eritrea), en otros casos más de un 35% (EE.UU.,
España, Brasil), y en muy pocos casos (Austria, Francia),
la votación real sobrepasa el 50% de inscritos. En términos de cantidad de electores estas cifras son muy bajas,
por ejemplo, para las Elecciones Presidenciales del 1998,
solo se inscribieron 47,961 brasileños en el exterior.
La cantidad de votos emitidos en el exterior ha tenido una
influencia mínima en los resultados electorales por representar un reducido porcentaje de la votación total. Así por
ejemplo, en las Presidenciales brasileñas de 1998 votaron
en el exterior 20,916 brasileños, que representaban el 43.6%
de los inscritos en el exterior pero solamente el 0.02% del
total de votantes de ese país que alcanzó la cifra de
106,101,067 personas. Los datos correspondientes a países con características tan diferentes como Colombia, Argentina y Canadá, muestran la misma tendencia.23
22. Ibidem, p. 52.
23. Por excepción en Estados Unidos la proporción de votantes en el exterior
representó el 3.1% del total del sufragio en el año de 1996, y en Australia
representó casi un 5% en 1993.
3. Los retos y expectativas de los principales actores
A partir de las informaciones suministradas sobre las experiencias regionales habría que preguntarse si la cantidad de votos que el presidente de la Junta Central Electoral espera lograr de la votación dominicana en el exterior
es o no elevada. En efecto, según declaración reseñada
por la prensa nacional, el doctor Morel Cerda indicó que
la JCE aspira a que 50,000 dominicanos(as) voten en el
extranjero en las presidenciales de 2004.24 Si tomamos
como parámetro los datos correspondientes a la elección
presidencial del 2000, que registra un número de votantes
de 3,194,816 dominicanos y dominicanas, 50,000 votantes
representaría el 1.6% del total, cifra que de acuerdo a la
tendencia mundial analizada sería una proporción muy
alta. En tal sentido, la cifra de votantes en el exterior podría ser estimada en un número no mayor de 10,000 (es
decir un 0.3%, que aun estaría por encima de la tendencia). La conclusión que se deriva de este análisis es que,
de corresponderse con la tendencia mundial, la votación
dominicana en el exterior no tendrá un impacto decisivo
en la elección del futuro(a) presidente(a) dominicano(a).25
La reflexión anterior no supone restar importancia a los
temores de los partidos políticos de oposición al gobierno
24. Véase El Caribe, 28 de noviembre de 2002.
25. Un hecho que puede favorecer un incremento en la votación es que, en esta
oportunidad, el 16 de mayo del 2004 será festivo. En el caso dominicano que
utiliza la forma convencional de elección, es decir, con asistencia a centros de
votación, se recomienda ajustar la legislación nacional para que el día de las
votaciones sea domingo, así los electores no se verán obligados a perder horas
de trabajo para ejercer el sufragio.
y a los reclamos de diferentes organizaciones de la sociedad civil que propugnan por el consenso como vía para
tomar decisiones sobre aspectos fundamentales de la política nacional. Las dificultades que se presentaron durante el escrutinio de los votos en el ámbito municipal en las
elecciones legislativas y municipales pasadas, así como el
largo y conflictivo proceso de selección de nuevas autoridades electorales (y que ha requerido una nueva reforma
de la legislación para dividir la JCE en dos cámaras y aumentar el número de jueces) constituyen evidencias de
que, efectivamente, existe un problema político de fondo
que afectará la credibilidad del sistema electoral y de las
autoridades que tendrán en sus manos la organización de
los próximos comicios.
Otro factor se agrega al descenso en la credibilidad de los
organismos electorales: la importancia que reviste captar
la mayor cantidad de votos de los residentes en el exterior, aun cuando la cantidad de votantes sea pequeña, en
el contexto de un sistema electoral que establece la mayoría absoluta para ganar las elecciones presidenciales en
una primera vuelta. Como ya se demostró en el pasado,
las elecciones del 2000 evidenciaron el nuevo rol de las
minorías electorales ya que la suma de votos de seis partidos minoritarios proporcionó al PRD, partido ganador,
un total de 160,574 que fueron decisivos para el triunfo.
También, sin los votos del Bloque Institucional Socialdemócrata (BIS) el PLD no hubiera ocupado la segunda
posición.26 La experiencia del 2000 arroja, pues, una lección que los partidos políticos ya conocen y que obliga a
prestar atención al voto dominicano en el exterior, aunque este represente una proporción minoritaria dentro del
conjunto de los electores.
26. I. Duarte y V. Díaz, “Los comicios presidenciales del 2000, cit.
En síntesis, la coordinación del proceso electoral con los
consulados y las embajadas constituye un reto para las
nuevas autoridades electorales que deben garantizar que
estos espacios no se conviertan en mecanismos para canalizar posibles irregularidades y lograr que el proceso de
empadronamiento y la administración del sufragio se revista de toda la idoneidad y transparencia posible. Es a
partir de esta búsqueda de mayor credibilidad que se inscribe la importancia de la participación ciudadana, que
considero esencial para hacer más competitivo y democrático el proceso de votación en el exterior.
El Reglamento para el Registro de Electores Residentes en
el exterior no establece ninguna prohibición a la observación del proceso electoral, y en tal sentido podría
interpretarse que, en esta materia, se aplicará la disposición de la Junta Central Electoral que rige la participación
de observadores nacionales e internacionales en los
comicios dominicanos.27 El presidente de la JCE está auspiciando la participación de organismos internacionales
en este proceso de votaciones.28 Participación Ciudadana
invita a las organizaciones vinculadas a la comunidad dominicana en el exterior a utilizar esta disposición e integrarse a la vigilancia del cumplimiento de la ley electoral
en este ámbito, y realizar actividades de motivación para que
un número mayor de nacionales haga uso de este derecho y
promueva acciones de control ciudadano que, sin lugar a
dudas, constituirían un nuevo e importante aporte a la democracia dominicana de su comunidad en el exterior.
Santo Domingo, Diciembre, 2002.
27. Desde las elecciones Presidenciales del 1996 la JCE ha dispuesto la acreditación de nacionales para observar el proceso electoral en diferentes ámbitos
(colegios electorales, juntas electorales municipales y la JCE).
28. Ver declaraciones reseñadas por la prensa nacional durante el mes de diciembre, 2002.
Nivel de elección del Derecho del Voto en el
exterior en 25 países del mundo
Nivel de elección
Representación en el exterior
No. de países
Fuente: J. A. Aquino, “Introducción comparativa al voto de los nacionales en el
exterior”. En: El voto de los dominicanos en el exterior, COPRYME-PNUD, Santo
Domingo, 2000
Tipo de elector con derecho a sufragar en el
exterior en 11 países de América
Tipo de elector
Solo funcionarios diplomáticos Cuba
Solo residentes legales
Argentina, Bolivia,
Colombia, Honduras
Residentes legales e ilegales
Residentes legales y transeúntes Brasil, Canadá y
Residentes legales,
transeúntes e ilegales
Fuente: José Ángel Aquino, 2002, cit., Luis Arias, “Voto del dominicano en el
exterior”, 2000.
Lugar de inscripción para ejercer el derecho del
voto en el exterior en 24 países del mundo
Solo en embajada29
Embajadas, consulados y bases militares30
exterior”, Cit.
Lugar de votación para ejercer el derecho del voto
en el exterior en 24 países del mundo
Embajadas, consulados y bases militares
Embajadas, consulados y escuelas
Embajadas, consulados y estafeta en avión
30. Se refiere a Francia, Portugal, Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Australia,
Aceptación de la extensión de la ciudadanía
a residentes en el exterior,
dominico-haitianos y militares y policías.
Porcentaje de acuerdo con el derecho al voto de:
Dominicanos y dominicanas residentes en el exterior
Dominicanos(as) hijos(as) o nietos(as) de haitianos(as)
Año de la Encuesta Demos
Fuente: Isis Duarte y Ramonina Brea. ¿Hacia dónde va la democracia dominicana, 1994-2001? PUCMM, Santo Domingo, 2002
Existencia y Ejercicio del Derecho del Voto
en el exterior en 41 países
Existencia y Ejercicio del Derecho
del Voto en el exterior en 41 países
No prohibido pero no legalizado
Legal pero no en ejercicio
Legalizado y ejercido
Derecho prohibido por ley
Forma de votación en el exterior
en 24 países del mundo
Inmigración de personas cuya última residencia
permanente fue la República Dominicana.
Años 1931-2000
NOTA: La información de 1906 hasta 1979 corresponde a último país de residencia
de la persona y del año 1980 al 1983 corresponde al país de nacimiento.
Fuente: Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos (INS).
Número de dominicanos nacionalizados
americanos (1991 – 2000)
Total 1991-2000
Fuente: Servicio de inmigración y naturalización de los Estados Unidos de
Norteamérica (INS).
Opiniones sobre la implementación del voto
dominicano en el exterior 31
Movimiento Independiente Unidad y Cambio (MIUCA)
Juan Dionisio Restituyo
Es necesario que la JCE valore y planifique en términos económicos y administrativos la estructura que requerirá para facilitar y
administrar el sufragio.
Contemplar la modificación de la Ley Electoral para lograr mayor
equilibrio en el nivel de gastos de los partidos mayoritarios y minoritarios.
No existen las condiciones que permitan desarrollar esta experiencia para el 2004.
Contemplar la modificación de la Ley Electoral para incluir el voto
en el exterior para las elecciones legislativas del año 2006.
31. Estos datos fueron sistematizados a partir de las exposiciones presentadas en
el seminario sobre reformas electorales pendientes titulado “Experiencias Regionales en Distritos Electorales y Voto en el Exterior”, celebrado los días 28 y
29 de noviembre del 2000 y que fuera organizado por La Junta Central Electoral, Participación Ciudadana, Fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES) y el Instituto Nacional Demócrata (NDI).
La implementación debe realizarse adecuadamente para garantizar
la permanencia de los avances logrados con las reformas electorales. Organizar los trabajos de forma que los votos sean atribuidos
correctamente a cada partido.
De acuerdo con los planteamientos del PRD
Disposiciones sobre nacionalidad
y ciudadanía dominicanas
(Constitución de la República Dominicana, 1994)
LA NACIONALIDAD DOMINICANA (ART. 11)
1. Todas las personas que nacieren en el territorio de la República, con excepción de los hijos legítimos de los extranjeros
residentes en el país en representación diplomática o los que
estén de tránsito en él.
Las personas que al presente estén investidas de esta calidad
en virtud de constituciones y leyes anteriores.
Todas las personas nacidas en el extranjero de padre o madre
dominicanos, siempre que, de acuerdo con las leyes del país
de su nacimiento, no hubieren adquirido una nacionalidad
extraña, o que, en caso de haberla adquirido, manifestaren,
por acto ante un Oficial Público remitido al Poder Ejecutivo,
después de alcanzar la edad de diez ocho (18) años, su voluntad de optar por la nacionalidad dominicana.
Párrafo I. Se reconoce a los dominicanos la facultad de adquirir
una nacionalidad extranjera.
Párrafo II. La mujer dominicana casada con un extranjero podrá
adquirir la nacionalidad de su marido.
Párrafo III. La mujer extranjera que contrae matrimonio con un
dominicano seguirá la condición de su marido, a menos que las
leyes de su país le permitan conservar su nacionalidad, caso en el
cual tendrá la facultad de declarar, en el acta de matrimonio, que
declina la nacionalidad dominicana.
LA CIUDADANÍA DOMINICANA Y SUS DERECHOS
Todos los dominicanos de uno y otro sexo que hayan cumplido
18 años de edad, y los que sean o hubieren sido casados, aunque
no hayan cumplido esa edad. (Art. 12.)
Son derechos de los ciudadanos:
1. El de votar con arreglo a la ley para elegir los funcionarios a
que se refiere el artículo 90 de la Constitución.
El de ser elegibles para ejercer los mismos cargos a que se
refiere el párrafo anterior. (Art. 13)
De la pérdida de la ciudadanía:
Los derechos de ciudadanía se pierden por condenación irrevocable por traición, espionaje o conspiración contra la República, o
por tomar las armas, prestar ayuda o participar en cualquier atentado contra ella (Art. 14)
De la suspensión de los derechos de ciudadanía:
a) Por condenación irrevocable a pena criminal, hasta la rehabilitación;
b) Por interdicción judicial legalmente pronunciada, mientras ésta
c) Por admitir en territorio dominicano función o empleo de un
gobierno extranjero sin previa autorización del Poder Ejecutivo. (Art. 15).
Disposiciones sobre el sufragio
de los dominicanos en el extranjero
(Ley Electoral 275-97)
Artículo 82, Los dominicanos residentes en el extranjero, en pleno ejercicio de sus derechos civiles y políticos, podrán ejercer el derecho al sufragio para elegir
presidente y vicepresidente de la República.
Artículo 83. La Junta Central dictará cuantas medidas
sean necesarias para garantizar la aplicación del sistema del sufragio de los dominicanos residentes en el
Artículo 84. La Junta Central electoral, después de haber tomado las medidas pertinentes para hacer posible
el ejercicio del sufragio de los dominicanos residentes
en el exterior, reglamentarán el procedimiento y la forma. Su ejecución se establece a partir del año 2000,
pero queda a opción de la Junta Central Electoral (JCE)
la fecha definitiva en que entrará en vigencia lo previsto en el Artículo 83 de la presente ley.
Artículo 85. En el Presupuesto Nacional y la Ley de
Gastos Públicos se harán consignar las partidas
presupuestales estimadas por la Junta Central Electoral
para la implementación de las elecciones de los dominicanos en el extranjero.
Implicaciones Políticas y electorales del
Voto Dominicano en el Exterior de Isis
Duarte, se terminó de imprimir en abril
del 2003 en los talleres gráficos de
La doble nacionalidad y el derecho al voto de los dominicanos en el exterior forman parte del conjunto de reformas constitucionales y otros cambios legislativos efectuados durante los noventa, década decisiva para la democratización del sistema político-electoral en la República Dominicana, ya que en este período se logró hacer más transparentes y democráticos los procesos de administración de los comicios y del sistema judicial, se impulsó la participación de nuevos actores en la lucha política y se alcanzaron avances significativos en materia de derechos ciudadanos.