Source: http://www.mamacoca.org/docs_de_base/Legislacion_tematica/sentencia_consejo_de_estado_1938.html
Timestamp: 2020-02-23 19:27:28
Document Index: 6442599

Matched Legal Cases: ['artículo 69', 'artículo 1', 'artículo 7', 'artículo 99', 'artículo 14', 'artículo 1', 'artículo 1']

﻿ Sentencia Consejo de estado 1938 que revela la normatividad por la cuals e va prohibiendo la chica y el guarapo
LUCHA ANTIALCOHOLICA - Administración departamental / ASAMBLEAS - Facultades respecto de consumo de bebidas embriagantes
Ajustándose a las prescripciones legales —Leyes 88 de 1923, 88 de 1928 y 47 de 1930—, en forma ejemplar la Asam­blea prohibió en el territorio del Departamento la fabrica­ción, expendio e introducción de bebidas fermentadas que contengan ptomaínas toxinas semejantes, y dispuso que el Gobierno vigilara e inspeccionara la elaboración de aque­llas bebidas que contravengan las disposiciones higiénicas. Al prohibir un decreto de la Gobernación la introduc­ción al mismo Departamento de bebidas fermentadas, a virtud de la consideración de que tales bebidas contienen ptomaínas, no hace sino reafirmar las disposiciones de la ordenanza, por lo cual se impone la confirmación del de­creto a que se alude.
Consejero ponente: GUILLERMO PEÑARANDA ARENAS
El doctor Manuel Roa Bernal, en ejercicio de la acción pública, de­mandó ante el Tribunal Administrativo de Bucaramanga la nulidad del artículo 69 del Decreto número 564, de 15 de julio de 1936, dictado por el señor Gobernador del Departamento de Santander.
La Ley 88 de 1923 facultó a los Departamentos para prohibir la in­troducción de bebidas alcohólicas a su territorio, a condición de que eliminaran la renta de licores y suprimieran o prohibieran la produc­ción y el consumo de éstos, y así, con el fin de propender a la lucha anti­alcohólica (artículo 1°), permitió la los particulares la fabricación, in­troducción y expendio de bebidas fermentadas en las condiciones auto­rizadas por la Dirección Nacional de Higiene o por las autoridades sa­nitarias departamentales (artículo 7°); permitió también a los Depar­tamentos gravar con un impuesto no mayor de cinco centavos ni menor de uno, la producción o el expendio de cada litro de guarapo fermen­tado o de chicha, y facultó a las Asambleas para prohibir, cuando lo estimaran conveniente, la producción, el expendio y la introducción de tales bebidas al territorio del Departamento respectivo (artículo 99).
El artículo 14 de la Ley 88 de 1928 decretó un aumento de medio centavo al impuesto mínimo por cada litro, sobre el consumo de chicha y guarapo; impuesto que, debiendo elevarse progresivamente, no podría exceder de cinco centavos. Y, asimismo, autorizó a las Asambleas para eliminar dicho gravamen, sustituyendo el sistema de imposición por el de monopolio de esas bebidas, sobre la base de la fabricación oficial de las mismas, con intervención de la Dirección Nacional de Higiene. Además, prohibió la fabricación, el expendio, el transporte y el consumo de las bebidas fermentadas que contengan ptomaínas.
Luego, la Ley 47 de 1930, en su artículo 1°, estableció que las dispo­siciones sobre lucha antialcohólica de que tratan las referidas Leyes "quedarán como facultades a los Departamentos" para desarrollar la correspondiente campaña en sus territorios, y que las rentas de lico­res y bebidas fermentadas fueran administradas directamente por los Departamentos.
La Asamblea de Santander, en forma ejemplar, dispuso por medio del artículo 1° de la Ordenanza 52 de 1936, que queda prohibida en el te­rritorio del Departamento la fabricación, expendio e introducción de las bebidas fermentadas que contengan ptomaínas y toxinas semejantes. Y agregó que el Gobierno vigilará y controlará la elaboración de aquellas bebidas que contravengan las prescripciones higiénicas.
"El doctor Luis Zea Uribe, dice lo siguiente, con la advertencia de que la Fiscalía subraya lo que es más pertinente a la tesis que sostiene:
Si el actor estimaba lo contrario, ha debido probarlo en el juicio, para que entonces sí pudieran introducirse aquellas bebidas que por haberse demostrado que no tenían ptomaínas, quedaban autorizadas por la ex­cepción consignada en la Ordenanza que el Decreto vino a reglamentar.
No se trata, pues, de autorizar una reglamentación que exceda el acto que reglamenta, pues, se repite: si la Asamblea facultó al Gobierno para prohibir la importación de bebidas fermentadas que contengan pto­maínas, no se excede aquél al impedir la importación de chicha y gua­rapo, porque, como se ha visto, y no se ha contradicho en el juicio, tales bebidas contienen los elementos tóxicos señalados por la Ordenanza ma­teria de la reglamentación en estudio.
Por estas consideraciones, el Consejo de Estado, administrando justi­cia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley, revoca la sentencia recurrida y en su lugar falla:
CARLOS LOZANO Y LOZANO—GUILLERMO PEÑARANDA ARENAS—PEDRO MARTIN QUIÑONES—ELIAS ABAD MESA—ISAIAS CEPEDA—RAMON MIRANDA—RICARDO TIRADO MACLAS—LUIS E. GARCIA V., SECRETARIO