Source: http://martinezarrieta.com/2015/02/03/generalidades-del-endoso-en-materia-mercantil/
Timestamp: 2018-01-16 23:30:35
Document Index: 411356566

Matched Legal Cases: ['artículo 26', 'artículo 26', 'Artículo 29', 'Artículo 26', 'Artículo 32', 'artículo 29', 'Artículo 31', 'Artículo 31', 'Artículo 29', 'Artículo 90', 'Artículo 40', 'Artículo 34']

Generalidades del endoso en materia mercantil | Martínez Arrieta, Abogados
Generalidades del endoso en materia mercantil
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En virtud del artículo 26 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito (desde ahora, LGTOC), el endoso únicamente puede realizarse en los títulos de crédito “a la orden”. Dicho endoso consiste en la transmisión del título que legitima al nuevo titular, permitiendo que aquél conserve sus características de incorporación, literalidad y autonomía. A diferencia de los títulos “al portador” –cuya sola entrega basta para su transmisión– los emitidos “a la orden” adquieren mayor complejidad para la validez de su transmisión, pues deben estos cumplir con una amplia serie de requisitos para surtir sus efectos.
Debido a la naturaleza irregular de los títulos de crédito, así como el hecho de que están diseñados para poder cambiar de dueño sin que se alteren sus elementos existenciales, la transmisión jurídica de éstos suele ser distinta en oposición a los demás bienes muebles que no reciben esta designación [1].
Dicha forma de transmisión es distinta según se trate de títulos al portador, a la orden o estrictamente nominativos. Cuando los títulos de crédito sean emitidos al portador, su entrega simple bastará para la transmisión surta sus efectos; los títulos a la orden se transmiten mediante su endoso; y los estrictamente nominativos no pueden transmitirse sino en casos especiales, como el depósito a cuenta o por cesión [2].
En virtud del artículo 26 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito (Desde ahora, LGTOC), el endoso únicamente puede realizarse en los títulos de crédito “a la orden”. Dicho endoso consiste en la transmisión del título que legitima al nuevo titular, permitiendo que aquél conserve sus características de incorporación, literalidad y autonomía [3].
A diferencia de los títulos “al portador” –cuya sola entrega basta para su transmisión– los emitidos “a la orden” adquieren mayor complejidad para la validez de su transmisión, pues deben estos cumplir con una amplia serie de requisitos para surtir sus efectos.
Los requisitos que debe reunir el endoso para surtir sus efectos pueden dividirse en dos clases: los elementos indispensables, sin los cuales el endoso no surte efecto legal alguno, y los elementos que, a falta de su inclusión en el endoso, operará una presunción de ley “juris tantum”; es decir, ante la ausencia de estos elementos, una disposición de la ley operará de manera supletoria para establecer los efectos jurídicos que esta deficiencia en la transmisión implicará en el endoso.
Dávalos Mejía, destacado autor en materia mercantil y bancaria, considera que los elementos verdaderamente indispensables para que el endoso surta sus efectos son tres [4]:
La firma del endosante en el título de crédito [5] (Artículos 29 y 30 de la LGTOC)
La constancia del endoso en el documento. Es decir, el endoso debe forzosamente constar en el título de crédito o en una hoja adherida a él. (Artículo 29 de la LGTOC)
La entrega del título de crédito al endosatario (Artículo 26 de la LGTOC)
El resto de los elementos, para los cuales la ley prevé en suplencia un efecto jurídico ante su ausencia en el endoso, son los siguientes:
Nombre del endosatario: El endoso debe contener el nombre del endosatario, es decir, la persona a favor de la cual se endosa el título de crédito. En su defecto, se considerará como un endoso en blanco, en cuyo caso cualquier tenedor puede llenar con su nombre o el de un tercero, el endoso en blanco o transmitir el título sin llenar el endoso. (Artículo 32 de la LGTOC)
Tipo de endoso: De acuerdo al artículo 29 de la LGTOC, debe especificarse en el título la clase de endoso de que se trata. En su defecto, la ley establece que se debe considerar que el endoso se hizo en propiedad.
Incondicionalidad de la transmisión: El endoso debe ser puro y simple; es decir, carente de condiciones. En su defecto, la condición se tendrá por no puesta y el endoso subsistirá. (Artículo 31 de la LGTOC)
Transmisión integral: El endoso debe hacerse por la totalidad de su valor, pues el endoso parcial es nulo de pleno derecho. (Artículo 31 de la LGTOC)
Fecha: El endoso debe contener la fecha en que se efectuó, pues de lo contrario, se entenderá que se realizó el día en que el endosante adquirió el título. (Artículos 29 y 30 de la LGTOC)
Lugar: El endoso debe contener el lugar en que se realiza la transmisión, so pena de que se presuma que se realizó en el domicilio del endosante. (Artículo 29 de la LGTOC)
Finalmente, es de destacarse una peculiaridad de la transmisión de los títulos de crédito “a la orden” mediante la figura del endoso, pues a diferencia de los títulos emitidos “al portador”, así como los estrictamente nominativos, en virtud del principio de la solidaridad cambiaria, el endoso asegura el pago del título de una manera plural; es decir, toda persona que alguna vez haya endosado el título, responde de manera solidaria por el pago y pueden ser demandados por medio de una acción cambiaria de regreso. (Artículo 90 de la LGTOC)
Desprenderse de un título por medio de su endoso no implica desatender su pago –como sería regla general en la mayoría de la transmisión de otro tipo de bienes– ya que gracias a él, y a haberlo endosado, se recibió un beneficio patrimonial equivalente a su valor literal [6].
No obstante lo anterior, existen excepciones en las que el endosante es liberado de la obligación de responder de manera solidaria por el pago del título, como lo es en el caso de la transmisión por recibo [7], así como el endoso sin responsabilidad [8].
[1] Son títulos de crédito los documentos ejecutivos que se emiten para circular, que cumplen con las formalidades de la ley y que, para aquel se legitime como su propietario, son indispensables para ejercitar el derecho literal y autónomo que en ello e consigna. (DÁVALOS MEJÍA, CARLOS FELIPE. TÍTULOS Y OPERACIONES DE CRÉDITO. 4ª ED. MÉXICO, OXFORD, 2012. P. 67.)
Algunos ejemplos de títulos de crédito, son: la letra de cambio, el pagaré, el cheque , la acciones, los certificados fiduciarios de participación, el certificado de depósito en almacenes generales, las constancias bursátiles, entre otros.
[2] Dávalos Mejía, Carlos Felipe. Títulos y operaciones de crédito. 4ª ed. México, Oxford, 2012. p. 125.
[3] Ídem. p. 126.
[4] Ídem. p. 127.
[5] Además de la firma, es de destacarse que cuando una persona moral realice el endoso, debe aparecer tanto su denominación o razón social, así como el carácter del representante que firma, so pena de nulidad.
[6] Ídem. p. 131.
[7] Existe la posibilidad de transmitir un título contra un simple recibo que ampare su valor, firmado por el sujeto que de esta manera se apoderó de él, siempre que en el recibo se inscriba el nombre del tomador y en el mismo título, o en una hoja adherida a él; produciendo dicha transmisión los efectos de un endoso sin responsabilidad. (Artículo 40 de la LGTOC).
[8] La cláusula de endoso sin responsabilidad sólo puede operar en virtud de un endoso y únicamente beneficia al que la insertó en el momento en que endosó el título. Al insertar esta cláusula, queda exento de responder por el pago del título, como es regla general, ya que contra él no habrá acción cambiaria, pues dicha cláusula lo canceló. (Artículo 34 de la LGTOC).
Dicha cláusula sólo puede ser insertada por los endosantes, sin posibilidad de que el principal obligado la inserte y se libere de su obligación de pago, cancelando la acción cambiaria directa en su contra, ya que éste no puede liberarse de la única obligación que contiene el título, pues el beneficiario del mismo quedaría en un estado absoluto de indefensión, ya que tendría en sus manos un título que ninguna persona está obligada a pagar. (ÍDEM. PP. 198-199).
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