Source: https://iurisnow.com/es/querella/
Timestamp: 2019-06-19 15:11:58
Document Index: 398223219

Matched Legal Cases: ['artículo 277', 'artículo 280', 'artículo 277', 'artículo 13', 'artículo 270', 'artículo 215', 'artículo 280', 'artículo 281', 'artículo 20', 'artículo 259']

La querella en el procedimiento penal y sus requisitos | Iuris NOW
Para iniciar un procedimiento penal existen diversas vías procesales, vamos a centrar este artículo en la querella criminal, en sus diferencias esenciales con la denuncia con la que suele confundirse, pese a sus grandes diferencias, y en conocer cuáles son sus requisitos principales.
La regulación de ambos actos procesales, de la denuncia y la querella, viene recogida en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, en el Libro II, en los Títulos Primero y Segundo respectivamente, en sus artículos 259 a 281.
1 En qué consiste la querella y sus requisitos
2 ¿Es obligatorio presentar querella en todos los delitos?
3 ¿En qué consiste la fianza?
5 ¿Qué es mejor, presentar una denuncia o querella?
En qué consiste la querella y sus requisitos
Podemos definir la querella como el acto procesal que supone una declaración de voluntad dirigida a un órgano judicial, por el que su autor además de poner en conocimiento del juzgado ciertos hechos que revisten los carácteres de un delito, viene a solicitar la iniciación de un proceso penal contra una o más personas determinadas, constituyéndose en parte acusadora y proponiendo la práctica de medidas o diligencias para el esclarecimiento de los hechos.
En otras palabras se puede entender la querella como un acto procesal que produce dos efectos inmediatos: el inicio de un proceso penal y la configuración de parte a quien lo realiza desde ese mismo instante, concediéndole una amplia iniciativa procesal en la fase de instrucción del procedimiento.
Por tanto la querella es un mecanismo de iniciación del proceso penal especialmente apropiado para aquellos supuestos cuyo sustrato fáctico resulta especialmente difícil de investigar, al concederle como parte un impulso en la investigación de los hechos muy ventajoso. Un ejemplo claro de idoneidad para la querella sería el caso de delitos societarios, insolvencias punibles o defraudaciones, por implicar relaciones de naturaleza privada.
Veamos cuales son sus requisitos:
En primer lugar la querella ha de presentarse por escrito, en el que se expondrán de forma ordenada los hechos aparentemente delictivos, así como las diligencias de prueba que se proponen tanto para esclarecer los hechos como para evitar la desaparición de pruebas o responsabilidades. En este sentido se pronuncia el artículo 277 de la Ley procesal.
Ha de presentarse por procurador con poder bastante y firmada por letrado. En lo concerniente a la representación mediante procurador, implicará la aportación de un poder especial para presentar querellas, no bastando por tanto el poder general que se adjunta en otras actuaciones procesales, salvo que el querellante también estampe su firma en el escrito de querella y posteriormente se ratifique ante el juzgado.
Establece el artículo 280 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal la obligación de prestar fianza. Punto especialmente interesante al que dedicaremos una mayor extensión.
Juez o Tribunal al que se presenta: habrá de presentarse ante el órgano competente, en caso contario podría suponer su inadmisión, si bien el Juzgado que inadmite debe remitir las actuaciones al órgano competente.
Identificación del querellante, con mención expresa de su nombre, apellidos y vecindad. Deberán explicarse los motivos que otorgan legitimidad al querellante, es decir razonar sucintamente los motivos que le mueven a ejercer las acción penal, ya sea perjudicado, ofendido por los hechos o en ejercicio de la acción popular.
Datos que permitan identificar al querellado, es decir aquellos datos que permitan individualizarle, recogiendo el artículo 277 en su apartado 3º LECrim que para el caso de ignorarse tales datos deberán, al menos, aportarse las señas que mejor pudieran darle a conocer.
Entre los elementos esenciales de la querella se encontrarán: la descripción de los hechos que revistan carácter de delito, ya que en otro caso se acordará su inadmisión; la petición de las diligencias de comprobación que como regla general contendrán la petición de declaración del querellado y por su puesto las medidas cautelares entre las que podemos citar a modo de ejemplo: la petición de prisión, fianza, o las medidas de protección del perjudicado en aplicación de lo dispuesto en el artículo 13 LECrim.
¿Es obligatorio presentar querella en todos los delitos?
Es necesario distinguir entre delitos públicos, semipúblicos y privados para poder aclarar este punto, así:
a) Delitos públicos: Tal y como dispone el artículo 270 LECrim, la querella puede interponerse por cualquier ciudadano español, haya sido o no ofendido por el delito.
En el caso de los extranjeros, sólo podrán querellarse por los delitos cometidos contra su persona o bienes o contra la persona o bienes de sus representados.
b) Delitos semipúblicos: es decir aquellos delitos que sólo son perseguibles a instancia de parte. La querella sólo puede ser ejercitada por los legitimados en cada caso. Generalmente la legitimación corresponde a los perjudicados u ofendidos por el delito, a sus representantes legales o al Ministerio Fiscal en los casos en que resulten comprometidos los derechos o intereses de menores o incapaces.
c) Delitos privados: Son aquellos en los que, tal y como dispone el artículo 215 del Código Penal, sólo están legitimados para interponer querella los propios ofendidos o sus representantes legales.
Dispone el artículo 280 LECrim que deberá prestarse fianza de la clase y cuantía que el Juez o Tribunal fije para responder de los resultados finales del procedimiento.
Esta obligación recae sobre el particular querellante, de modo que estarán exentos de la prestar fianza tanto el Ministerio Fiscal como las personas públicas en general.
Al mismo tiempo dentro de la obligación genérica que concierne a todo particular querellante, el artículo 281 LECrim establece una serie de excepciones a tener en cuenta, así están exentos del deber de prestar fianza:
1º) El ofendido y sus herederos o representantes legales.
2º) En los delitos de asesinato u homicidio, el cónyuge del difunto o persona ligada a él por análoga relación de afectividad; sus ascendientes, descendientes o parientes colaterales hasta el segundo grado de consangunidad; los herederos de la víctima y los padres, madres o hijos del delincuente.
3º) Las asociaciones de víctimas y personas jurídicas a las que la ley reconoce legitimación para defender los derechos de las víctimas, siempre que el ejercicio de la acción penal hubiera sido expresamente autorizado por la propia víctima.
En el caso concreto de los extranjeros, las exenciones anteriores sólo serán aplicables cuando así se prevea en los tratados internacionales de los que España fuera parte o en aplicación del principio de reciprocidad.
El importe de la fianza es discrecional según el criterio del propio Juez competente, si bien habrá de ser adecuada al patrimonio del querellante tal y como reconoce el propio Tribunal Constitucional en sentencia 113/1984 de 29 de noviembre (RTC 1984/113) entre otras. Resulta conveniente suministrar al Juzgador los elementos de juicio necesarios para que pueda valorar cuáles son los medios económicos de los que dispone el querellante.
Tiene especial importancia al respecto el artículo 20 de la Ley Orgánica del Poder Judicial según el cual no podrán exigirse fianzas que supongan un claro impedimento para el ejercicio de la acción popular.
Las diferencias esenciales entre ambos actos procesales radican tanto en su forma como en las consecuencias esenciales que va a tener en la intervención de su autor, a lo largo de todo el proceso penal.
La querella entraña por una parte una declaración de conocimiento de unos hechos que revisten la apariencia de delictivos, pero también una declaración de voluntad, de la intención del querellante de ser parte en el proceso penal en el que se van a investigar. Por su lado la denuncia supone un acto procesal simple, por el que tan sólo se pone en conocimiento los hechos punibles.
La querella reviste mayor formalidad, por cuanto ha de ser escrita y contar con la firma de letrado y la intervención del procurador con poder especial; por su parte la denuncia admite la posibilidad de ser verbal, es decir es válida como vehículo transmisor de hechos delictivos, al margen de su forma.
La querella ha de interponerse ante el órgano judicial, juez o tribunal, competente, en otro caso se acordará su inadmisión; mientras que la denuncia puede presentarse ante cualquier insitución dirigida a poner en conocimiento de los órganos juzgadores los hechos que revistan carácter de punibilidad. Así ante una comisaría por ejemplo.
La querella es un acto voluntario, potestad del conocedor de los hechos que podrá o no ponerlo en conocimiento del juzgador, en tanto que la denuncia es obligatoria, tal y como dispone el artículo 259 de la LECrim para todo aquel que presencie la perpetración de cualquier delito, resultando exentos de esta obligación: los impúberes o personas que no gocen de sufiente razón, el cónyuge del delincuente no separado legalmente o de hecho o la persona con la que mantenga análoga relación de afectividad, los ascendientes, descendientes del delincuente y sus parientes colaterales hasta el segundo grado. Del mismo modo estarán exentos de esta obligación los abogados, procuradores o eclesiásticos que por razón de su profesión tengan conocimiento de los hechos. Esta obligación recae especialmente sobre profesionales de la medicina y cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.
La querella está sujeta a la fianza descrita en el apartado anterior, en los supuestos previstos, especialmente de la acusación popular; en tanto que la denuncia es gratuita totalmente.
¿Qué es mejor, presentar una denuncia o querella?
Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta el grado de interés de quien conoce los hechos delictivos, en formar parte del procedimiento penal en el que va a tener lugar su investigación. Tal y como hemos expuesto anteriormente por la mera interposición de la querella y desde el momento de su admisión, el querellante pasa a erigirse como parte del proceso, con los pros y los contras que esto supone.
Si se carece de interés directo en los hechos, la denuncia es un mecanismo más sencillo, menos costoso y que ha de desembocar en una actividad judicial que investigará los hechos y los enjuiciará.
En cambio si existe un perjuicio claro por los hechos delictivos, y además se dispone de información que sólo se podrá tener en cuenta por el juzgador si se saca a la luz por esta misma persona, es obvio que el camino más adecuado es la querella, que se erige como un mecanismo idóneo para todos aquellos delitos que se realizan al amparo de una relación privada entre las partes y de las que sólo ellas tienen conocimiento.