Source: https://crigestion.com/2018/08/28/deducibilidad-del-vehiculo-utilizado-en-la-actividad-en-iva-e-irpf/
Timestamp: 2020-08-13 23:41:28
Document Index: 353346126

Matched Legal Cases: ['artículo 94', 'artículo 95', 'artículo 95', 'artículo 95', 'artículo 105', 'artículo 97']

Deducibilidad del vehículo utilizado en la actividad en IVA e IRPF - CRI Gestión
28 agosto, 2018 / by admin
Deducibilidad del vehículo utilizado en la actividad en IVA e IRPF
La deducción de los gastos relacionados con un vehículo afecto a la actividad es un aspecto importante a tener en cuenta pues puede suponer un ahorro fiscal considerable. No obstante, también conviene conocer el criterio de Hacienda ya que las normas de aplicación pueden resultar un tanto estrictas.
⇒ Existe mucha jurisprudencia y doctrina en cuanto a la deducibilidad de los gastos de un vehículo en el IVA e IRPF.
⇒ A continuación trataremos de exponer las particularidades a tener en cuenta.
La LIVA determina que el derecho a la deducción, que corresponde a los empresarios o profesionales en el desarrollo de sus actividades empresariales o profesionales, sólo procederá en la medida en que los bienes y servicios adquiridos se utilicen en la realización de las operaciones comprendidas en el artículo 94. Uno de la Ley del Impuesto, en el que figuran, entre otras, las entregas de bienes y prestaciones de servicios sujetas y no exentas.
Cuota IVA por adquisición del vehículo
El art. 95 LIVA señala que “no se podrán deducir las cuotas soportadas o satisfechas por las adquisiciones o importaciones de bienes o servicios que no se afecten, directa y exclusivamente, a su actividad empresarial o profesional”.
No obstante, cuando se trate de vehículos automóviles de turismo y sus remolques, ciclomotores y motocicletas, se presumirán afectados al desarrollo de la actividad empresarial o profesional en la proporción del 50%.
El artículo 95 de la Ley del IVA establece (TS, Sala de lo Contencioso, Nº153/2018, Rec 102/2016, de 5 de Febrero de 2018):
una prohibición general (de deducción) cuando los bienes o servicios “no se afecten directa o indirectamente a la actividad empresarial o profesional”
una presunción de ‘no afectación’ de determinados bienes, derechos o servicios que concreta
una posibilidad -limitada- de deducción de las cuotas soportadas en la adquisición, importación, arrendamiento o cesión de uso “de los bienes de inversión que se empleen en todo o en parte en el desarrollo de la actividad empresarial o profesional”.
Por lo tanto, el Art. 95 tres, LIVA no determina a priori la deducción que corresponde por las cuotas soportadas en relación con estos vehículos, sino que condiciona el quantum de esa deducción a la completa acreditación del uso efectivo del vehículo en la actividad del profesional o del empresario ⇒ el sujeto pasivo tendrá derecho a deducir esas cuotas en proporción al grado de utilización del vehículo en su actividad.
⇒ El artículo 95. Tres incorpora, además, una regla de clara naturaleza probatoria: una presuncióniuris tantumde afectación del vehículo en un 50%, presunción que puede ser destruida no solo por el contribuyente (constatando -por cualquier medio de prueba admitido en derecho- un grado de utilización del bien superior a ese porcentaje), sino también por la Hacienda Pública (que habrá de probar cumplidamente, para imponer una menor deducción, que el grado de afectación es inferior al presumido por la ley).
Importante: Los vehículos que se relacionan a continuación se presumirán afectados al desarrollo de la actividad empresarial o profesional en la proporción del 100%:
Los utilizados en la prestación de servicios de transporte de viajeros mediante contraprestación
Los utilizados en la prestación de servicios de enseñanza de conductores o pilotos mediante contraprestación
Los utilizados por sus fabricantes en la realización de pruebas, ensayos, demostraciones o en la promoción de ventas
Los utilizados en los desplazamientos profesionales de los representantes o agentes comerciales
La ley española no limita ex ante el derecho a deducir a una determinada proporción, ni niega la deducción cuando el grado de utilización del bien (en la actividad empresarial o profesional) sea inferior a un porcentaje específico o concreto
La deducción que el legislador entiende procedente en todos los casos es la que responda ‘al grado efectivo de utilización de los bienes en el desarrollo de la actividad empresarial o profesional’, pues si se acredita (artículo 95. Tres, regla 3ª) que tal grado es distinto del 50 por 100 que se presume resulta forzoso proceder a la correspondiente regularización (‘deberán regularizarse’ las deducciones, señala expresamente esa regla)
La carga de acreditar un grado de afectación distinto al determinado por la presunción no solo se impone al contribuyente, sino a la Administración, pues ésta está legalmente obligada a regularizar la deducción derivada de la presunción cuando ‘se acredite’ un porcentaje distinto a aquél
Mantenimiento, reparaciones, combustibles, etc.
Las cuotas soportadas por la adquisición de combustible serán deducibles siempre que su consumo se afecte al desarrollo de la actividad empresarial o profesional del sujeto pasivo y en la medida en que vaya a utilizarse previsiblemente en el desarrollo de dicha actividad económica, al igual que el resto de las cuotas soportadas por la adquisición de bienes y servicios relacionados con dicha actividad.
⇒ En cualquier caso, la afectación del combustible y el resto de bienes y servicios empleados en el vehículo a la actividad empresarial o profesional deberá ser probada por el sujeto pasivo por cualquier medio de prueba admitido en derecho.
A tener en cuenta: los requisitos exigidos legalmente para la deducibilidad deben concurrir respecto de dicha adquisición en particular y su relación con la actividad desarrollada por el sujeto pasivo, con independencia de que esté relacionada directamente con un bien afecto exclusiva y directamente a la citada actividad.
→ Por consiguiente, el ejercicio del derecho a la deducción de las cuotas soportadas por la adquisición de combustible o por las reparaciones o revisiones a que se someta un vehículo debe desvincularse del aplicable a la propia adquisición del mismo. En este sentido, se puede concluir señalando que, en particular, las cuotas soportadas por la adquisición de combustible serán deducibles siempre que su consumo se afecte al desarrollo de la actividad empresarial o profesional del sujeto pasivo y en la medida en que vaya a utilizarse previsiblemente en el desarrollo de dicha actividad económica, al igual que el resto de las cuotas soportadas por la adquisición de bienes y servicios relacionados con dicha actividad.
→ En cualquier caso, la afectación del combustible y el resto de bienes y servicios empleados en el vehículo a la actividad empresarial o profesional deberá ser probada por el sujeto pasivo por cualquier medio de prueba admitido en derecho.
El criterio de la Administración tributaria es que la afectación del vehículo a una determinada actividad es una cuestión de hecho que deberá acreditarse por cualquiera de los medios admitidos en Derecho, cuya carga incumbe al contribuyente de acuerdo con lo señalado en la Sección 2º del capítulo II del título III de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria, en particular lo señalado en su artículo 105.1 según el cual quien haga valer su derecho deberá probar los hechos constitutivos del mismo.
→ La Dirección General de Tributos señala que no será prueba suficiente la declaración-liquidación presentada por el propio sujeto pasivo ni la contabilización o inclusión de los correspondientes bienes de inversión en los registros oficiales de la actividad empresarial, sin perjuicio de que esta anotación sea otra condición necesaria para poder ejercitar el derecho a la deducción.
En todo caso, el ejercicio del derecho a la deducción de las cuotas soportadas de IVA por la adquisición del vehículo, deberá ajustarse, sea cual sea el grado de afectación de los bienes señalados a la actividad empresarial del consultante, a las restantes condiciones y requisitos previstos en el referido Capítulo I del Título VIII de la mencionada Ley del Impuesto, y especialmente a la señalada en su artículo 97, apartado uno, número 1º, por la que el consultante deberá estar en posesión de la factura original emitida a su favor por quien realice la entrega o le preste el servicio.
¿Cómo acreditar una afectación superior al 50%?
Para tratar de demostrar una afectación superior al citado porcentaje se hace preciso acreditar que la actividad realizada implique la necesidad de un vehículo.
– Partes de trabajo
– Rotulación del vehículo
– Instalación de sistemas de rastreo o localización de vehículo
– Disponer de un vehículo distinto para uso personal
– Modelo y tipo de vehículo → la jurisprudencia se muestra mayoritariamente contraria a la deducción del IVA soportado en la adquisición de vehículos de “alta gama”, aludiendo que:
Se trata de “un vehículo de los comúnmente considerados como de lujo y cuyo destino principal, por esa razón, es el uso personal y privativo, y no el empresarial, pues no se alcanza a establecer la necesidad de utilizar en la actividad societaria de la actora un vehículo de tal naturaleza” ( Sentencia Administrativo Nº 807/2008, TSJ Galicia, Sala de lo Contencioso, Sec. 4, Rec 16547/2008, 03-12-2008 )
Se trata de un vehículo “de lujo y, en cierta manera, de ostentación o de relevación de un alto satus social y que, desde una perspectiva de una máxima de experiencia, no cabe pensar como de aplicación a una actividad económica sino como de satisfacción de sus ocupantes”.
El Art. 176 , Directiva 2006/112/CE de 28 de Nov DOUE (Sistema común del IVA) excluye del derecho de deducción “los gastos que no tengan un carácter estrictamente profesional, tales como los de lujo…”.
[ IRPF ]
Adquisición y gastos relacionados con el vehículo
La deducción de los costes de adquisición (el gasto se deducirá a través de las amortizaciones) y de cualquier gasto relativo al vehículo exigiría que este tuviese la consideración de elemento patrimonial afecto a la actividad económica.
Un vehículo de turismo se entenderá afectado a la actividad económica cuando se utilice exclusivamente en la misma, cuando dicha actividad no se encuentra entre las excepciones contempladas a continuación ( Art. 22, RIRPF ):
Los vehículos mixtos destinados al transporte de mercancías
Los destinados a la prestación de servicios de transporte de viajeros mediante contraprestación
Los destinados a la prestación de servicios de enseñanza de conductores o pilotos mediante contraprestación
Los destinados a los desplazamientos profesionales de los representantes o agentes comerciales
Los destinados a ser objeto de cesión de uso con habitualidad y onerosidad
1.º Aquellos que se utilicen simultáneamente para actividades económicas y para necesidades privadas, salvo que la utilización para estas últimas sea accesoria y notoriamente irrelevante → Se considerarán utilizados para necesidades privadas de forma accesoria y notoriamente irrelevante los bienes del inmovilizado adquiridos y utilizados para el desarrollo de la actividad económica que se destinen al uso personal del contribuyente en días u horas inhábiles durante los cuales se interrumpa el ejercicio de dicha actividad.
En el caso de utilización exclusiva del vehículo en la actividad, cuestión de hecho que deberá ser, en su caso, objeto de valoración por los órganos de gestión e inspección de la Administración Tributaria, podrán deducirse para la determinación del rendimiento neto de la actividad tanto la amortización del vehículo, como los gastos derivados de su utilización (reparaciones, carburante, seguro, etc.,)
En el caso de que la utilización del vehículo en la actividad no fuese exclusiva, es decir, que también fuese utilizado para otros fines, el mismo no tendrá la consideración de afecto a la actividad económica, no siendo deducibles en la determinación del rendimiento neto ni las amortizaciones, ni los mencionados gastos derivados de su utilización