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Timestamp: 2018-06-24 17:42:25
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Los matrimonios entre personas del mismo sexo en la Unión Europea
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Sergio Jiménez Montes
1 Los matrimonios entre personas del mismo sexo en la Unión Europea por ALFONSO-LUIS CALVO CARAVACA Catedrático de Derecho Internacional Privado en la Universidad Carlos III de Madrid (España) Vocal Permanente en la Sección Civil de la Comisión General de Codificación y JAVIER CARRASCOSA GONZÁLEZ Profesor Titular de Derecho Internacional Privado en la Universidad de Murcia (España) SUMARIO III. III. III. EL DERECHO A CONTRAER MATRIMONIO EN EL DERECHO COMU- NITARIO EUROPEO Y LOS MATRIMONIOS ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO. LOS MATRIMONIOS ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO EN LOS DERECHOS MATERIALES DE LOS ESTADOS MIEMBROS. MATRIMONIOS ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO Y DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO EN LA UNIÓN EUROPEA: 1. CELEBRACIÓN DE MATRIMONIOS ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO EN LOS ESTADOS MIEMBROS. 2. LEY APLICABLE A LOS MATRIMONIOS ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO: LA «TENDENCIA PRO LEX FORI». 3. EFECTOS EN LOS ESTADOS MIEMBROS DE LOS MATRIMONIOS ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO CELEBRADOS EN OTROS ESTADOS MIEMBROS. I. EL DERECHO A CONTRAER MATRIMONIO EN EL DERECHO CO- I. MUNITARIO EUROPEO Y LOS MATRIMONIOS ENTRE PERSONAS I. DEL MISMO SEXO 1. El presente estudio afronta el tratamiento jurídico de los matrimonios entre personas del mismo sexo en los casos «internacionales» desde una 443
2 Alfonso-Luis Calvo Caravaca y Javier Carrascosa González perspectiva comunitaria. Su objetivo es profundizar en el régimen jurídico de los matrimonios entre personas del mismo sexo en los casos «internacionales», en línea con anteriores trabajos de los autores (1). La regulación legal del matrimonio en los Derechos de todos los Estados Miembros de la Comunidad Europea se halla presidida por un principio jurídico de extrema importancia, que es, también, un «derecho fundamental». Se trata del jus connubii, en cuya virtud toda persona goza del derecho a contraer matrimonio y del derecho a fundar una familia (2). El jus connubii significa que toda persona es titular del derecho subjetivo a contraer matrimonio de manera libre con la persona que desee, dentro de los límites marcados por la Ley, límites que, en este punto, son relativamente escasos (= limitación de matrimonios entre parientes muy cercanos, imposibilidad de matrimonio poligámico, limitaciones por razón de edad, imposibilidad de matrimonios sin auténtico consentimiento matrimonial, etc.). 2. Este derecho subjetivo (= jus connubii) está recogido y protegido por multitud de textos legales: artículo 32 de la Constitución Española de 27 de (1) A. L. CALVO CARAVACA/J. CARRASCOSA GONZÁLEZ, «Matrimonio entre personas del mismo sexo y Derecho Internacional Privado español», en Diario La Ley, núm de 2 de enero de 2006, págs. 1-11; A. L. CALVO CARAVACA/J. CARRASCOSA GONZÁLEZ, «Aspectos internacionales de los matrimonios entre personas del mismo sexo: notas a la Resolución-Circular de la Dirección General de los Registros y del Notariado de 29 de julio de 2005», en Boletín de Información del Ministerio de Justicia, año LX, núm , 15 de febrero de 2006, págs (2) A. L. CALVO CARAVACA/J. CARRASCOSA GONZÁLEZ, Derecho Internacional Privado, vol. I, 6.ª ed., Granada, Ed. Comares, 2005, págs ; A. L. CALVO CARAVACA/ J. CARRASCOSA GONZÁLEZ, Derecho de Familia Internacional, 3.ª ed., Ed. Colex, Madrid, 2005, págs ; J. CARRASCOSA GONZÁLEZ, «Matrimonio y parejas de hecho», en A. L. CALVO CARAVACA/J. CARRASCOSA GONZÁLEZ (Dirs.), Derecho Internacional Privado, vol. II, 6.ª ed., Ed. Comares, Granada, 2005, págs ; ID., Matrimonio y elección de Ley (Estudio de Derecho Internacional Privado), Ed. Comares, Granada, 2000, págs ; L. ROUSSEL, «Mariages et divorces: contribution à un analyse systematique des modèles matrimoniaux», en Population, noviembre-diciembre de 1980, págs ; ID., «La famille en Europe Occidentale: Divergences et convergences», en Population, núm. 1, 1992, págs ; A. TORRES DEL MORAL, Principos de Derecho Constitucional español, Universidad Complutense, Madrid, 3.ª ed., 1992, págs , ; W. WENGLER, «Les principes généraux du droit international privé et leur conflits», en RCDIP, 1952, págs ; P. LAGARDE, «Les principes du droit international privé hier, aujourd hui et demain», en Principios objetivos y métodos del DIPr. Balance y perspectivas de una década, Cuartas Jornadas de DIPr, Ed. Centro de Estudios Superiores, Sociales y Jurídicos Ramón Carande, Madrid, 1995, págs ; B. AUDIT, «Le caractère fonctionnel de la règle de conflit (Sur la crise des conflits de lois)», en RCADI, 1984, vol. 186, 1984, págs , esp. págs y ; G. KEGEL, «Story and Savigny», en AJCL, 1989, núm. 37, págs ; P. M. PATOCCHI, Règles de rattachement localisatrices et règles de rattachement a caractere substantiel, Ginebra, Georg, 1985, págs ; D. MAYER, «Evolution du statut de la famille en droit international privé», en JDI Clunet, 1977, vol. 104, págs ; C. LABRUSSE, «La compétence et l application des lois nationales face au phénomene de l immigration étrangere», en TCFDIP, 1975/1977, págs
3 Los matrimonios entre personas del mismo sexo en la Unión Europea diciembre de 1978, artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 23.2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, artículo 12 del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, hecho en Roma el 4 de noviembre de 1950, celebrado en el marco del Consejo de Europa (3). Todos estos textos legales utilizan el término «matrimonio». Ahora bien: parece claro que el concepto de «matrimonio», empleado por estos textos, se circunscribe a la «unión entre varón y mujer». En efecto: aunque dichos textos no especifican que la diferencia de sexo entre los contrayentes sea una característica propia del matrimonio, sin la cual, lógicamente, no es posible hablar de «matrimonio», en la época en la que tales textos fueron elaborados no era necesario realizar dicha precisión, pues el matrimonio entre personas del mismo sexo no existía en ningún país del mundo y tal posibilidad no se había planteado en el debate social y jurídico. Basta cotejar la fecha de redacción de los textos jurídicos citados. El matrimonio al que se refieren dichos instrumentos legales era, pues, el matrimonio «entre varón y mujer», porque, en tal época, para poder hablar de «matrimonio» debía existir una unión entre personas de sexo distinto. Y como cualquier otra cosa era inconcebible, los textos legales citados no se molestaron en especificar que el «matrimonio» era una unión entre «varón y mujer»: eso se daba por descontado y no era preciso dejarlo por escrito en ninguna parte, ni en las Constituciones ni en los instrumentos jurídicos internacionales. 3. Sin embargo, una evolución muy importante se aprecia en algunos instrumentos legales internacionales más recientes del Derecho Comunitario europeo. En primer lugar, debe recordarse la Resolución del Parlamento Europeo sobre la igualdad de derechos de los homosexuales y las lesbianas en la Comunidad Europea (Resolución A3-0028/94 del 8 de febrero de 1994, en (3) El artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada y proclamada por la Resolución de la Asamblea General de 10 de diciembre de 1948, indica que: «1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio. 2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio. 3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado». El artículo 23.2 del Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos, adoptado y abierto a la firma, ratificación y adhesión por la Asamblea General en su Resolución 2200 A (XXI), de 16 de diciembre de 1966, precisa que: «2. Se reconoce el derecho del hombre y de la mujer a contraer matrimonio y a fundar una familia si tienen edad para ello». El artículo 12 del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, concluido en el marco del Consejo de Europa, y hecho en Roma el 4 de noviembre de 1950 (BOE núm. 243, de 10 de octubre de 1979), señala que «[a] partir de la edad núbil, el hombre y la mujer tienen derecho a casarse y a fundar una familia según las leyes nacionales que rijan el ejercicio de este derecho». 445
4 Alfonso-Luis Calvo Caravaca y Javier Carrascosa González DOCE de 28 de febrero de 1994). En esta Resolución, el Parlamento Europeo pide a la Comisión de la Comunidad Europea que «presente una propuesta de recomendación sobre la igualdad de derechos de las lesbianas y de los homosexuales» que debería, como mínimo, tratar de poner fin, entre otras cosas, «a la prohibición de contraer matrimonio o de acceder a regímenes jurídicos equivalentes a las parejas de lesbianas o de homosexuales», de modo que «la recomendación debería garantizar los plenos derechos y beneficios del matrimonio, permitiendo la inscripción de la convivencia», y se solicita de la Comisión de la Comunidad Europea, también, que se ponga fin «a toda restricción de los derechos de las lesbianas y de los homosexuales a ser padres, a adoptar o a criar niños». Sea cual fuere el valor jurídico de esta Resolución en Derecho Comunitario y en el Derecho de los Estados miembros, la Resolución citada produjo efectos explosivos en los ambientes jurídicos europeos. Por vez primera, un instrumento jurídico internacional afrontaba directamente y sin ambages, la cuestión del matrimonio entre personas del mismo sexo. En segundo lugar, el artículo 9 de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, hecha en Niza el 7 de diciembre de 2000 (DOUE C-364 de 18 de diciembre de 2000), un texto de mayor calado jurídico que la anterior Resolución, reviste gran importancia. Su texto indica que «[s]e garantizan el derecho a contraer matrimonio y el derecho a fundar una familia según las leyes nacionales que regulen su ejercicio». De la letra de este precepto se pueden extraer varios datos. Primero: se deja en manos de cada Estado miembro la decisión de configurar el matrimonio como una unión entre personas del mismo y/o de diferente sexo. Segundo: ningún Estado miembro está obligado a «reservar» la institución del matrimonio a las personas de sexo distinto. Por eso, un Estado miembro puede llamar «matrimonio» a la unión jurídica entre personas del mismo sexo. Tercero: la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea no contiene criterios para determinar la «legislación aplicable» al matrimonio en los «casos internacionales». En efecto: en los «casos internacionales» o casos en los que se generan «conflictos de Leyes» (= ejemplo: matrimonio entre ciudadano francés y ciudadano español celebrado en Berlín), el Derecho Comunitario no precisa cuál es la «Ley aplicable» a dichos supuestos ni impone una solución concreta de este «conflicto de Leyes» a los Estados miembros. La determinación de la «Ley aplicable» a estos «casos internacionales de matrimonio» se lleva a cabo, por tanto, a través de las normas de Derecho internacional privado contenidas en los sistemas nacionales de «conflictos de Leyes» (= normas de DIPr. de cada Estado miembro). Cuarto: la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea tampoco contiene criterios para determinar los «efectos jurídicos» que los matrimonios entre personas del mismo sexo válidamente celebrados en un Estado miembro surten en los demás Estados miembros. 446
5 Los matrimonios entre personas del mismo sexo en la Unión Europea II. II. LOS MATRIMONIOS ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO EN LOS DERECHOS MATERIALES DE LOS ESTADOS MIEMBROS 4. A la fecha presente, marzo de 2006, la mayor parte de los sistemas jurídicos de los diferentes países del mundo no contemplan ni permiten el matrimonio entre personas del mismo. En tales Estados, el concepto de matrimonio se circunscribe a una «unión entre varón y mujer». La diferencia de sexos en los cónyuges es una cuestión tan arraigada en los sistemas jurídicos estatales, que la mayor parte de ellos ni siquiera la mencionan expresamente, pues se da por descontada, obvia y evidente. Ello ha sido recordado por la Exposición de Motivos (I) de la Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio (BOE núm. 157 de 2 de julio de 2005). Pero como se ha avanzado, varios Estados miembros admiten los matrimonios entre personas del mismo sexo en sus correspondientes legislaciones civiles. En este sentido, cabe distinguir diversos modos de aproximación a la cuestión (4). 5. Primero. En algunos Estados miembros se admiten determinados efectos jurídicos, limitados, a ciertas uniones entre personas del mismo sexo. Sin embargo, estas «uniones» no se consideran «matrimonios» (= no llevan el «nombre legal» de «matrimonio»), y no surten todos los efectos jurídicos que produce un «matrimonio». Francia, Italia y Portugal, por ejemplo, son Estados miembros que siguen esta vía jurídica. Así, por ejemplo, los convivientes unidos en virtud de un PaCS francés no disponen de derechos hereditarios recíprocos, mientras que los «cónyuges» unidos en virtud de un «matrimonio» sí disponen de tales derechos (5). En Italia no existe legislación global sobre las «uniones civiles» ni por supuesto, tampoco existe el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero ciertas disposiciones legales sectoriales otorgan algunos efectos jurídicos a las uniones entre personas del mismo sexo, por ejemplo, a efectos de subrogación en el arrendamiento de la vivienda habitual. 6. Segundo. Otros Estados conceden a las uniones civiles entre personas del mismo sexo los mismos efectos jurídicos que al matrimonio o efectos jurídicos muy similares. No obstante, tales «uniones civiles» no son designadas con el nombre de «matrimonio». La diferencia es, en este «segundo modelo», se quiera o no, una mera «cuestión terminológica» o de «etiqueta legal». Una cuestión de «nombre». La diferencia entre «matrimonio» (= re- (4) F. CALVO BABÍO, «Los matrimonios entre personas del mismo sexo en Derecho comparado», en Juris, 2004, núm. 52, págs (5) Francia: Loi núm , du 15 de novembre de 1999, relative au pacte civil de solidarité; Portugal: Lei núm. 135/99, de 28 de agosto, que adopta medidas de protecção da união de facto, y Lei núm. 7/2001, de 11 de mayo, que adopta medidas de protecção das uniões de facto. 447
6 Alfonso-Luis Calvo Caravaca y Javier Carrascosa González servado exclusivamente a la «unión entre varón y mujer») y «uniones civiles» (= abiertas a personas del mismo sexo) se mantiene como consecuencia de razones históricas ya aludidas (= el concepto de matrimonio como «unión entre varón y mujer» tiene un importante peso específico en determinados Estados y sociedades y es difícil de superar), y por motivos políticos (= pues sería impopular, en ciertos países y sociedades, llamar «matrimonio» a la unión entre personas del mismo sexo: el partido político que hiciera un cambio tan impopular, podría perder las elecciones y ése es un riesgo que pocos políticos están dispuestos a afrontar). Pero si los efectos de un «matrimonio» y los efectos de una «unión civil entre personas del mismo sexo» son los mismos, es fácil percibir que la diferencia es una cuestión de cosmética jurídica. En esta situación se pueden encuadrar las legislaciones civiles de Suecia, Dinamarca, Noruega, Alemania, Reino Unido e Islandia, entre otros Estados (6). La diferencia más notable entre los efectos del matrimonio y los de estas «uniones civiles» o «uniones registradas» se había centrado en la imposibilidad para los convivientes vinculados por estas uniones de adoptar menores. Pero esta diferencia está desapareciendo con rapidez. A fecha de marzo de 2006, la adopción de menores por parte de convivientes del mismo sexo vinculados por estas uniones está aceptada en Suecia e Inglaterra-Gales, además de por los Estados que admiten el matrimonio entre personas del mismo sexo, como Bélgica, Holanda y España. Por otra parte, países como Islandia, Noruega, Dinamarca y Alemania admiten la adopción del hijo biológico de un partner por el otro same-sex partner (= stepchild-adoption), adopción permitida igualmente también por Estados no europeos, como ciertos territorios de Canadá y Australia, ciertos States de los Estados Unidos de América, e Israel. Este «desfase de nomenclatura legal» entre el nombre de la institución (= civil partnership, civil union y similares) y los efectos jurídicos que produce (= prácticamente idénticos a los del matrimonio tradicional entre varón y mujer), ha sido criticado por ciertos sectores de la opinión pública (7). 7. Tercero. Un tercer grupo de Estados miembros, los más audaces, admite sin ambages los matrimonios entre personas del mismo sexo con los (6) Islandia: Ley núm. 87, de 12 de junio de 1996, sobre la partnership reconocida; Reino Unido: Civil Partnership Act 2004 (Royal Assent on 18 November 2004 Published on 25 November 2004); Dinamarca: Ley sobre la unión registrada, núm. 372, de 7 de junio de 1989), modificada por la Ley núm. 360, de 2 de junio de 1999); Noruega: Ley núm. 40, de 30 de abril de 1993, relativa al partnership registrado; Suecia: Ley sueca sobre la convivencia registrada de 23 de junio de 1994; Alemania: Gesetz zur Beendigung der Diskriminierung gleichgeschlechtlicher Gemeinschaften: Lebenspartnerschaften, de 16 de febrero de 2001, modificada por Gesetz über die Eingetragene Lebenspartnerschaft (Lebenspartnerschaftsgesetz - LPartG) de 31 de diciembre de (7) Diario El País de 4 de diciembre de 2005, pág. 32: «Elton John podrá casarse... o casi». 448
7 Los matrimonios entre personas del mismo sexo en la Unión Europea mismos efectos que el matrimonio entre personas de diferente sexo y con el mismo nombre: «matrimonio». Es el caso de Bélgica (Ley de 13 de febrero de 2003), de Holanda (Ley de 2 abril de 2001) y de España (art. 44.II del Código Civil, añadido por Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio, en BOE núm. 157 de 2 de julio de 2005). Más allá de la UE, el matrimonio entre personas del mismo sexo está también admitido en Canadá, en el State norteamericano de Massachussetts, y en Sudáfrica. 8. El movimiento en favor de los matrimonios entre personas del mismo sexo es una tendencia in crescendo. En varios Estados miembros se estudia actualmente la posibilidad de «abrir» el matrimonio a personas del mismo sexo o, al menos, de elaborar normativas legales que regulen una «unión civil» entre personas del mismo sexo que produzca los mismos efectos que el tradicional matrimonio, aunque se le atribuya un nombre distinto al de «matrimonio». Esta evolución jurídica parece tan imparable como lo fue, en su momento, la extensión del divorcio por todos los países del mundo. III. III. MATRIMONIOS ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO Y DERE- CHO INTERNACIONAL PRIVADO EN LA UNIÓN EUROPEA 9. El panorama legal tan dispar que se aprecia en los diferentes Estados en relación con los matrimonios entre personas del mismo sexo provoca, necesariamente, problemas de «conflictos de Leyes» (8). A mayor diferencia entre el Derecho material de cada Estado, mayores «conflictos de Leyes», porque, como es evidente, las personas circulan, se trasladan de un país a otro, cambian de país de residencia, o acuden a un país durante un cierto tiempo por razones laborales, y esta situación de «movilidad personal» provoca una «indeterminación de la Ley aplicable» al matrimonio en los «casos internacionales». Este fenómeno suscita, al menos, las siguientes cuestiones: Primero: el problema de la «competencia internacional» para la celebración de los matrimonios entre personas del mismo sexo. Ejemplo: dos varones de nacionalidad maltesa y con residencia habitual en Londres se trasladan a Alicante (España) con la intención de contraer matrimonio entre sí ante las autoridades civiles españolas. Pero, disponen las autoridades ci- (8) A. L. CALVO CARAVACA/J. CARRASCOSA GONZÁLEZ, Derecho Internacional Privado, vol. I, 6.ª ed., Granada, Ed. Comares, 2005, págs ; A. L. CALVO CARAVACA/ J. CARRASCOSA GONZÁLEZ, Derecho de Familia Internacional, 3.ª ed., Ed. Colex, Madrid, 2005, págs ; A. QUIÑONES ESCÁMEZ, «Límites a la celebración en España de matrimonios internacionales del mismo sexo», en Revista Jurídica de Catalunya, 2005, ; ID., «Espagne: Marriage entre personnes du même sexe. Loi applicable», en RCDIP, 2005, págs
8 Alfonso-Luis Calvo Caravaca y Javier Carrascosa González viles españolas de «competencia internacional» para celebrar este matrimonio en España? Segundo: el problema de la «Ley aplicable» a los matrimonios entre personas del mismo sexo. Ejemplo: qué Ley estatal se aplica a la celebración del matrimonio, en España, que pretenden contraer un varón español que reside habitualmente en Madrid y un varón italiano que reside habitualmente en Milán? Con otras palabras: qué Ley estatal determina los requisitos de fondo y forma de este matrimonio que se pretende celebrar en España? Tercero: el problema de los «efectos internacionales» de los matrimonios entre personas del mismo sexo. Ejemplo: qué efectos produce en Italia el matrimonio celebrado en Holanda entre un varón venezolano y un varón italiano, ambos con residencia habitual en Holanda? Si los varones se trasladan a Francia, serán considerados «cónyuges» en dicho país? Y si se trasladan a España? Con otras palabras: los «cónyuges» del mismo sexo que han contraído matrimonio en Holanda, dejan de ser «cónyuges» si se trasladan a vivir a Francia o a Italia o a España o si, simplemente se hallan ocasionalmente en dichos países? 10. Pues bien, en principio, puede afirmarse que el Derecho comunitario carece de normas específicas que regulen estos tres aspectos. Es decir: no existen normas de Derecho Comunitario que establezcan criterios de competencia internacional para la celebración de los matrimonios entre personas del mismo sexo, criterios de determinación de la Ley aplicable a los matrimonios entre personas del mismo sexo, y los efectos en los Estados miembros de los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados en otro Estado miembro. Estos tres aspectos, que constituyen la clave de bóveda del Derecho Internacional Privado quedan, por tanto, en manos de los Derechos nacionales de los Estados miembros. Y si esto es así, la pregunta surge espontánea: comporta esta situación legal perjuicios para la «libre circulación» de los ciudadanos comunitarios en la UE, libertad recogida en el artículo 18.1 TCE? (9). 1. CELEBRACIÓN DE MATRIMONIOS ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO EN LOS ES- 1. TADOS MIEMBROS 11. En general, los Estados miembros en cuyas legislaciones civiles se contempla el matrimonio entre personas del mismo sexo no impiden que los contrayentes accedan al matrimonio por el mero hecho de que uno de los (9) Artículo 18.1 TCE: «Todo ciudadano de la Unión tendrá derecho a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros, con sujeción a las limitaciones y condiciones previstas en el presente Tratado y en las disposiciones adoptadas para su aplicación». 450
9 Los matrimonios entre personas del mismo sexo en la Unión Europea contrayentes sea «extranjero». El criterio de competencia internacional más ampliamente utilizado, si bien con matices y particularidades propias en cada Derecho nacional, es el «domicilio de los contrayentes» en el país de celebración del matrimonio. Se trata de un criterio neutro y no discriminatorio que puede apreciarse en Derecho español, en Derecho holandés, y en Derecho belga: a) En Derecho español, para que el matrimonio pueda celebrarse en España ante autoridades civiles españolas, es necesario que al menos uno de los futuros esposos tenga su domicilio en España. En efecto: para instruir el expediente matrimonial es preciso que al menos uno de los contrayentes tenga su domicilio en España (art. 238 RRC) y para celebrar el matrimonio es también preciso que al menos uno de los contrayentes tenga su domicilio en España (art. 57 del Código Civil). b) En Derecho belga, el artículo 44 de la Ley belga de DIPr exige, para poder celebrar el matrimonio en Bélgica ante autoridades civiles belgas, que al menos uno de los contrayentes sea belga o esté domiciliado en Bélgica o lleve residiendo en Bélgica al menos tres meses. c) En Derecho holandés, la situación es similar: como ha recordado F. CALVO BABÍO, sólo se permite el matrimonio entre personas del mismo sexo en Holanda si al menos uno de los contrayentes tiene su residencia habitual en Holanda (10). El objetivo de estas regulaciones es muy claro: evitar que personas que no residen en los países que admiten los matrimonios entre personas del mismo sexo, se trasladen a dichos países con el solo objetivo de celebrar un matrimonio entre personas del mismo sexo que, con una alta probabilidad, serán matrimonios nulos o inexistentes en los países de origen de los contrayentes. Estas regulaciones operan como «filtros de seguridad» contra los matrimonios entre personas del mismo sexo que son claramente «claudicantes» y desincentivan el «turismo matrimonial» y el «Forum Shopping matrimonial». No está de más recordar que el «Forum Shopping matrimonial» ha existido siempre. Son casos célebres los «matrimonios en Gretna Green»: los ingleses mayores de dieciséis años, que por ello no podían contraer matrimonio en Inglaterra, acudían a la localidad escocesa de Gretna Green, donde podían celebrar un matrimonio válido con sólo veintiún días de previa residencia en dicha ciudad y prestando su consentimiento ante el herrero del pueblo. Los contrayentes perseguían, naturalmente, celebrar un matrimonio en Escocia para importarlo seguidamente a Inglaterra, de donde procedían. El matrimonio no tenía vínculo real ni (10) F. CALVO BABÍO, «Los matrimonios entre personas del mismo sexo en Derecho comparado», en Juris, 2004, núm. 52, págs
10 Alfonso-Luis Calvo Caravaca y Javier Carrascosa González sustancial alguno con Escocia. Por ello, no tenía sentido aplicar a estos casos las Leyes escocesas. Pero como las autoridades escocesas no estaban por la labor de frenar el generoso caudal de turistas matrimoniales que enriquecían la bella localidad de Gretna Green, el Parlamento inglés aprobó en 1856 una Ley para frenar estas «migraciones matrimoniales». Una regla racional de DIPr hubiera prohibido directamente la celebración de estos enlaces en Escocia. Y hay más casos: el gran jurista holandés U. HUBER ya percibió los problemas suscitados por los holandeses que se trasladaban de Frisia a Brabante para contraer un matrimonio entre parientes, prohibido en Holanda. 12. Los Estados miembros que admiten uniones civiles con efectos muy similares al matrimonio no impiden a los extranjeros acceder a estas uniones y registrarlas en el Estado miembro. Con carácter general puede afirmarse que estos Estados miembros permiten constituir una «unión civil» a todo sujeto que manifieste una «vinculación clara» con el Estado en el que se registra la pareja. Suele exigirse para constituir esta «unión civil» que uno de sus miembros tenga nacionalidad y/o residencia o domicilio en el Estado en el que se registra la pareja del que se trate. Esta «limitación espacial» de acceso a la unión civil (= no cualquier persona de cualquier país del mundo puede acceder a la unión civil) presenta una clara finalidad: evitar el «turismo internacional» de las parejas de hecho y eliminar así las «uniones civiles claramente claudicantes». En efecto: dos personas «no conectadas» de ningún modo relevante con un concreto Estado, no podrán inscribir su «pareja de hecho» o «unión civil» en dicho Estado (11). Si tales personas no están vinculadas de algún modo relevante con el Estado en el que se pretende constituir e inscribir la «unión civil», carece de sentido permitir que dichas personas constituyan, pese a ello, su «unión civil» en tal Estado: sería una unión civil destinada a producir efectos, no en el Estado en el que se constituye tal unión civil (= los partners no residen habitualmente en dicho Estado), sino en los Estados de origen de los partners, Estados en los que dicha unión puede carecer de toda relevancia legal. Ejemplo: en Derecho inglés, la Civil Partnership Act 2004 permite registrar «same-sex unions», cuyos efectos legales son prácticamente iguales a los de un matrimonio tradicional, siempre que ambos contrayentes hayan residido en Inglaterra o Gales al menos durante siete días antes de advertir de su intención de registrar la civil partnership. El registro de la unión civil será posible tras un período de espera de al menos quince días y dentro de un plazo nunca superior a doce meses tras la fecha de advertencia de los contrayentes (notice). Por tanto, la posibilidad de registrar una unión civil en Inglaterra está estrechamente vin- (11) A. L. CALVO CARAVACA/J. CARRASCOSA GONZÁLEZ, Derecho Internacional Privado, vol. I, 6.ª ed., Granada, Ed. Comares, 2005, págs ; A. L. CALVO CARAVACA/ J. CARRASCOSA GONZÁLEZ, Derecho de Familia Internacional, 3.ª ed., Ed. Colex, Madrid, 2005, págs
11 Los matrimonios entre personas del mismo sexo en la Unión Europea culada al domicilio de ambos contrayentes en Inglaterra (12). Una excepción muy notable está constituida por el Derecho alemán: en Alemania, cualquier persona puede constituir una «eingetragene Lebenpartnerschaft». No es relevante el hecho de que ninguno de los integrantes de la unión civil tenga o no tenga nacionalidad alemana y resida o no resida en Alemania (13). 2. LEY APLICABLE A LOS MATRIMONIOS ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO: LA 1. «TENDENCIA PRO LEX FORI» 13. El planteamiento tradicional de DIPr sobre la cuestión de la Ley aplicable al matrimonio era considerar que la posibilidad de contraer matrimonio con una determinada persona se trataba de un aspecto de «capacidad nupcial» (= calificación de la identidad sexual de los contrayentes como cuestión de «capacidad matrimonial»). Pues bien, la Ley aplicable a la capacidad nupcial en DIPr era la Ley nacional de cada cónyuge (= por ejemplo, (12) D. MCCLEAN & K. BEEVERS, Morris, The Conflict Of Laws, 6th ed., Thomson, Sweet & Maxwell, London, 2005, pág (13) B. L. CARRILLO CARRILLO, «Ley aplicable a las parejas de hecho en DIPr español», en AA.VV., Mundialización y Familia, Colex, Madrid, 2001, págs ; A. DEVERS, «Le concubinage en droit international privé», en LGDJ, París, 2004; J. M. FONTANELLAS MORELL, «Noves perspectives per a una regulació de les unions de fet en el Dret internacional privat espanyol», en AA.VV., Uniones de hecho, Lleida, 1998, págs ; H. FULCHIRON, «Réflexions sur les unions hors mariage en droit international privé», en JDI Clunet, 2000, págs ; P. Y. GAUTIER, «Les couples internationaux de concubins», en RCDIP, 1991, págs ; C. GONZÁLEZ BEILFUSS, Parejas de hecho y matrimonios del mismo sexo en la Unión Europea, Marcial Pons, 2004; N. GOÑI URRIZA, «La Ley navarra para la igualdad jurídica de las parejas estables», en AA.VV., Mundialización y Familia, Colex, Madrid, 2001, págs ; E. JAYME, «Dänisches Partnerschaftsgesetz und IPR», en IPrax, 1990, pág. 197; H. U. JESSURUN D OLIVEIRA, «Registered Partnerships, Pacses and Private International Law. Some Reflections», en RDIPP, 2000, págs ; G. KHAIRALLAH, «Les partenariats organisés en droit international privé», en RCDIP, 2000, págs ; I. LÁZARO GONZÁLEZ, Las uniones de hecho en el DIPr español, Tecnos, 1999; D. MARTINY, «Internationales Privatrecht [der nichtehelichen Lebensgemeinschaft]», en HAUSSSMANN/HOHLOCH (Hrsg.), Das Recht der nichtehelichen Lebensgemeinschaft. Handbuch, 1999, págs ; F. MOSCONI, «Le nuove tipologie di convivenza nel diritto europeo e comunitario», en RDIPP, 2005, págs ; E. PÉREZ VERA, «Las parejas de hecho desde la perspectiva del DIPr español», en Estatuto personal y multiculturalidad de la familia, Madrid, Colex, 2000, págs ; G. ROSSOLILLO, «Registered Partnerships e matrimoni tra persone dello stesso sesso: problemi di qualificazione ed effetti nell ordinamento italiano», en RDIPP, 2003, págs ; A. RÖTHEL, «Registrierte Partnerschaften im internationalen Privatrecht», en IPRax, 2000, págs ; S. SÁNCHEZ LORENZO, «Las parejas no casadas ante el DIPr», en REDI, 1989, págs ; K. SCHÜMANN, Nichteheliche Lebensgeminschaften und ihre Einordnung im Internationalen Privatrecht, Frankfurt am Main, P. Lang, 2001; R. WAGNER, «Das neue Internationale Privat- und Verfahrensrecht zur eingetragenen Lebenspartnerschaft», en IPRax, , págs. 281 y sigs. 453
12 Alfonso-Luis Calvo Caravaca y Javier Carrascosa González en DIPr español y belga), o la Ley del domicilio de cada cónyuge (= así ocurría en Inglaterra en virtud de la Dual Domicile Doctrine). 14. Pero estas reglas tradicionales de DIPr comportaban un problema evidente: si una de las Leyes estatales que debían aplicarse impedía el matrimonio entre personas del mismo sexo, éste no sería posible aunque el matrimonio pretendiera celebrarse en un Estado miembro cuyo Derecho sustantivo sí permitiera tal matrimonio entre personas del mismo sexo. Ejemplo: con arreglo al planteamiento tradicional de DIPr, dos varones portugueses no podrían contraer matrimonio entre sí ni en Bélgica, ni en España ni en Holanda. Y eso que los Códigos Civiles de estos tres países admiten el matrimonio entre personas del mismo sexo. Esta consecuencia «anti-matrimonio entre personas del mismo sexo» es el resultado del tradicional tratamiento legal en DIPr de los «impedimentos bilaterales» (empêchements bilatéraux). Cuando surge un impedimento matrimonial «bilateral» en DIPr, se ha sostenido tradicionalmente que el matrimonio sólo es posible si ambas Leyes nacionales de ambos cónyuges permiten el matrimonio. Por ello, basta que una de las dos Leyes nacionales no lo permita para que el matrimonio no sea posible (14). Este modo «tradicional» de resolver el tratamiento jurídico de los impedimentos bilaterales en DIPr es injusto, ya que perjudica el jus connubii y comporta consecuencias discriminatorias. 15. Pues bien: en la actualidad la cuestión de la «Ley aplicable» a la posibilidad de contraer matrimonio con persona del mismo sexo se aborda, actualmente, de manera completamente diferente en los Estados miembros que admiten los matrimonios entre personas del mismo sexo. En efecto: en Derecho holandés, belga y español, se aprecia con meridiana claridad una tendencia muy fuerte a aplicar a los requisitos de fondo de los matrimonios entre personas del mismo sexo (= Essential Validity of the Marriage), que son aspectos que afectan a la misma posibilidad de celebrar un matrimonio entre personas del mismo sexo, el Derecho del país ante cuyas autoridades se celebra el matrimonio (= Lex Fori o Lex Loci Celebrationis). Ejemplo: dos personas del mismo sexo pueden contraer matrimonio en Bélgica con arreglo al Derecho material belga, en España con arreglo al Derecho español, y en Holanda con arreglo al Derecho material holandés. 16. Esta tendencia en favor de la Lex Materialis Fori se explica por una razón clara. Las normas relativas a la competencia internacional para poder celebrar un matrimonio entre personas del mismo sexo aseguran que, en el (14) P. OREJUDO PRIETO DE LOS MOZOS, La celebración y el reconocimiento de la validez del matrimonio en el DIPr español, Pamplona, Aranzadi, 2002, págs ; P. MAYER/V. HEUZÉ, Droit international privé, París, Montchrestien, 8.ª ed., 2004, págs ; Y. LOUSSOUARN/P. BOUREL/P. DE VAREILLES-SOMMIÈRES, Droit international privé, 8.ª ed., París, Dalloz, 2004, págs ; B. AUDIT, Droit international privé, Economica, París, 3.ª ed., 2000, págs
13 Los matrimonios entre personas del mismo sexo en la Unión Europea caso de que tal matrimonio sea posible, ello es porque el matrimonio entre personas del mismo sexo en cuestión está «suficientemente vinculado» con el país en el que se celebra el enlace. Con otras palabras: el matrimonio entre personas del mismo sexo en cuestión producirá «efectos sustanciales» en el país de su celebración, razón por la que la aplicación de la Ley del país de su celebración está plenamente justificada. Es una Ley de previsible aplicación para las partes y su aplicación dará lugar a una situación jurídica «no claudicante», precisamente porque tal situación «repercute sustancialmente» en el país de celebración del matrimonio, cuya Ley rige la formación de dicho matrimonio. Los legisladores de los Estados miembros que admiten los matrimonios entre personas del mismo sexo permiten que tales enlaces sean posibles en sus países porque los matrimonios «repercuten» en dichos Estados: los contrayentes están suficientemente vinculados con el país de celebración del matrimonio, ya que normalmente, residen habitualmente en dicho Estado. Esta tendencia en favor de la Lex Fori puede explicarse también a la inversa: los legisladores de los Estados miembros que admiten los matrimonios entre personas del mismo sexo, no permiten «viajes de ida y vuelta» de contrayentes «no vinculados» con dichos Estados miembros, por la simple razón de que el matrimonio de tales contrayentes no está destinado a producir efectos sustanciales en el Estado miembro en el que se pretende celebrar, sino en otros Estados. Al impedir dichos enlaces, se cierra la puerta y se impiden matrimonios entre personas del mismo sexo «intrínsecamente claudicantes», válidos en el Estado miembro en el que se han celebrado, pero inexistentes o nulos en los países con los que los contrayentes están vinculados sustancialmente. Pues bien: los legisladores de los Estados miembros, cuyas legislaciones civiles admiten los matrimonios entre personas del mismo sexo, han optado por «abrir» tales matrimonios en las situaciones «conectadas» con los Estados que admiten estos matrimonios, a toda persona, de modo que ningún individuo se vea legalmente «bloqueado» y no pueda acceder a un matrimonio entre personas del mismo sexo por el hecho de que su Ley nacional o su Ley del país de su domicilio no permiten ni contemplan ni regulan los matrimonios entre personas del mismo sexo. La Lex Fori, con su manto protector, cobija a los contrayentes del mismo sexo, siempre que el futuro matrimonio produzca efectos sustanciales en el Estado miembro de celebración. 17. Algún autor ha señalado que la regla Lex Fori provoca una catarata de matrimonios entre personas del mismo sexo «claudicantes». Esta crítica es injusta e inexacta. Para explicar por qué, basta distinguir tres situaciones: a) En las situaciones «estrechamente vinculadas» con el Estado miembro en el que se celebra el matrimonio, es claro que éste producirá efectos sustanciales en el Estado miembro de celebración del enlace. 455
14 Alfonso-Luis Calvo Caravaca y Javier Carrascosa González Por tanto, dar aplicación a la Lex Fori no conduce a un matrimonio entre personas del mismo sexo «claudicante», ya que dicho enlace no surtirá «efectos sustanciales» en otros Estados. Ejemplo: un varón español desea contraer matrimonio con varón japonés en España y ambos residen habitualmente en España. El matrimonio es posible y su formación se rige por la Ley española (= Lex Fori). Poco importará que este matrimonio no sea válido o existente en Japón, porque el país donde el matrimonio va a instalar su «base» es España (= the country of the intended home). Los cónyuges quieren vivir en España como cónyuges. Este matrimonio, por tanto, no es «claudicante». En definitiva, cuando los contrayentes tienen la intención de instalar la «base de su matrimonio» en Holanda, Bélgica y España, la Ley aplicable a la formación del matrimonio entre personas del mismo sexo es la Ley del Estado miembro en el que se celebra el matrimonio, la Lex Fori (= la Ley del país donde el matrimonio tiene la intención de instalar su sede o su base, «the Law of the country where the marriage is to be based») (15). Explicación: el matrimonio producirá sus «efectos principales» en dicho Estado miembro de celebración del enlace. Si en el futuro los cónyuges se trasladan a otro país, los demás países deberían reconocer la validez y efectos de dicho enlace, práctica, por cierto, habitual en muchos Estados miembros en relación con los matrimonios poligámicos celebrados en países que permiten tales enlaces. b) En las situaciones «escasamente vinculadas» con el Estado miembro en el que se celebra el matrimonio, la Lex Fori no es aplicable, porque las normas de competencia internacional impiden que el matrimonio entre personas del mismo sexo se celebre en el Estado miembro de que se trate. Por tanto, tampoco nace ningún matrimonio entre personas del mismo sexo «claudicante». Ejemplo: dos varones venezolanos viajan a España con la intención de contraer matrimonio entre sí ante juez español. Este matrimonio no puede celebrarse: artículo 57 del Código Civil. Y por tanto no hay ningún matrimonio claudicante. c) En las situaciones «suficientemente conectadas» con el Estado miembro en el que se celebra el matrimonio, pero que también están relevantemente conectadas con otros Estados, la solución es más compleja. El matrimonio entre personas del mismo sexo producirá «efectos sustanciales» tanto en el Estado miembro de celebración del matrimonio como en otros Estados. En estos casos, no aparece claro (15) CH. M. V. CLARKSON/J. HILL/A. J. E. JAFFEY, Jaffey on the Conflict of Laws, 2.ª ed., London, Butterworths, 2002, págs
15 Los matrimonios entre personas del mismo sexo en la Unión Europea y definido cuál es el país en el que los cónyuges van a instalar la «base de su matrimonio». Precisamente por ello, la solución que el DIPr holandés, belga y español ofrecen al asunto es la siguiente: el matrimonio es posible en el Estado miembro de que se trate y se regirá por la Lex Fori/Lex Loci Celebrationis (= porque este matrimonio entre personas del mismo sexo repercute sustancialmente en el Estado miembro de celebración), y el riesgo de que tal matrimonio sea claudicante en otros países (= en los que también el matrimonio producirá «efectos sustanciales»), lo asumen los cónyuges. Esta tesis la han seguido expresamente las autoridades belgas y españolas. Así, en Bélgica, la «Circulaire remplaçant la circulaire du 8 mai 2003 relative à la loi du 13 février 2003 ouvrant le mariage à des personnes de même sexe et modifiant certaines dispositions du Code civil» de fecha 23 de enero de 2004, indica que: «Des situations apparaîtront ainsi où certains mariages seront parfaitement valables en Belgique, et, où, en même temps, aucun effet ne leur sera reconnu à l étranger. Il est donc extrêmement important que l officier de l état civil attire l attention des intéressés sur les inconvénients possibles de ces mariages à l étranger. Il est de l intérêt des futurs époux de se faire dûment conseiller sur leur statut juridique dans l hypothèse où ils s établiraient à l étranger, ou dans le cas où ils y auraient déjà ou acquerraient par la suite des intérêts patrimoniaux ou autres». En la misma línea se sitúa la brillante Resolución-Circular de la DGRN de 29 de julio de 2005 (16): el juez español no debe operar como «guardián» del sistema legal extranjero, por lo que no debe negar la posibilidad de contraer matrimonio en España a personas del mismo sexo por la sola razón de que en el país del que son nacionales los cónyuges dicho matrimonio probablemente no producirá efectos. Son las autoridades extranjeras las que deben decidir si el matrimonio celebrado en España entre personas del mismo sexo surte efectos en dicho país extranjero o no los surte por resultar contrario a «su» orden público internacional o por superar «su control de la Ley aplicable». Este razonamiento es similar al que se practica desde hace años en el campo del divorcio: un extranjero puede obtener el divorcio en España y por tanto puede volver a contraer nuevo matrimonio en España, aunque la sentencia española de divorcio no haya sido o pueda no ser reconocida en el país del que es nacional el sujeto (P. OREJUDO PRIETO DE LOS MOZOS) (17) e incluso (16) BOE núm. 188 de 8 de agosto de (17) P. OREJUDO PRIETO DE LOS MOZOS, La celebración y el reconocimiento de la validez del matrimonio en el DIPr español, Pamplona, Aranzadi, 2002, págs
16 Alfonso-Luis Calvo Caravaca y Javier Carrascosa González si la Ley nacional del sujeto no admite el divorcio (J. D. GONZÁLEZ CAMPOS/P. ABARCA JUNCO) (18). 18. En el fondo, los Estados miembros que aceptan los matrimonios entre personas del mismo sexo, y como se verá, también aquellos Estados miembros que contemplan las «uniones civiles» entre personas del mismo sexo, han acogido la tradicional regla del DIPr inglés en materia de Ley aplicable a los «asuntos de familia»: el Lex Fori Approach (= aunque, curiosamente, el Derecho inglés no seguía esta regla a la hora de precisar la Ley aplicable a la capacidad para contraer matrimonio, cuestión sometida a la Ley del país del domicilio de cada contrayente). En definitiva: cuando las autoridades civiles del Estado miembro tiene competencia para celebrar un matrimonio entre personas del mismo sexo, la Ley que rige dicho matrimonio en cuanto a la forma (= Formal Validity of the Marriage) y en cuanto al fondo (= Essential Validity of the Marriage) es siempre la Ley material de dicho Estado miembro (19). Por tanto, la disciplina jurídica de los casos internacionales de matrimonios entre personas del mismo sexo se lleva a cabo, fundamentalmente, a la hora de fijar la competencia de las autoridades públicas del Estado miembro. Cada Estado miembro determina, en su propia legislación y con arreglo a sus propios criterios, los matrimonios entre personas del mismo sexo que pueden ser celebrados por sus autoridades en los (18) J. D. GONZÁLEZ CAMPOS/P. ABARCA JUNCO, «Comentario al artículo107 del Código Civil», en Comentarios al nuevo Título IV del Libro I del Código Civil. Matrimonio y divorcio, Madrid, 1982, págs y 2.ª ed., 1994, págs (19) Existe una muy abundante literatura relatriva al Lex Fori Approach en cuestiones de Derecho de Familia, también conocido como Jurisdictional Approach. Vid., entre otros, G. BARILE, «La fonction historique du droit international privé», en RCADI, vol. 116, 1965, págs ; H. BATIFFOL, «Observations sur les liens entre la compétence judiciaire et la compétence legislative», en De conflictu Legum. Mélanges offerts à R. D. Kollewijn/J. Offerhaus, Leyden, Sijthoff, 1962, págs. 5-24; A. BONNICHON, «La notion de conflit de souverainetés dans la science des conflits de lois», en RCDIP, 1949, págs y 1950, págs ; L. BRILMAYER, Conflict of Laws. Foundations and Future Decisions, Boston/Toronto/Londres, 1991; R. CAFARI PANICO, Diritto internazionale privato inglese e jurisdiction con particulare riguardo ai rapporti di famiglia, Padova, 1979; J. D. GONZÁLEZ CAMPOS, «Conflicto de leyes (en el espacio)», en EJB, 1995, págs ; ID., «Derecho Internacional Privado», en EJB, 1995, págs ; ID., «El paradigma de la norma de conflicto multilateral», en Estudios Homenaje A. Menéndez, Madrid, 1996, págs ; R. H. GRAVESON, «The comparative Evolution of Principles of the Conflict of Laws in England and the USA», en RCADI, 1960, vol. 99, págs ; ID., «Aspects of the General Principles of Private International Law», en RCADI, 1963, págs.7 y sigs.; ID., Conflict of Laws, Private International Law, 7th ed., London, 1974, págs. 5 y 13; P. HÉBRAUD, «De la corrélation entre la loi applicable à un litige et le juge compétent pour en connaître», en RCDIP, 1968, págs ; O. KAHN- FREUND, «General Problems of Private International Law», en RCADI, 1974, vol. 143, págs ; SP. VRELLIS, «La justice matérielle dans une codification du droit international privé», en E pluribus Unum/Liber amicorum G.A.L. Droz, Kluwer Law International, The Hague, 1996, págs
17 Los matrimonios entre personas del mismo sexo en la Unión Europea «casos internacionales». Resuelta la cuestión, tales autoridades aplicarán, siempre y en todo caso, su propia Ley material o sustantiva (= Substantial Lex Fori). En el Lex Fori Approach hay algo de prejuicio contra las Leyes extranjeras (= que se consideran, potencialmente, de «menor calidad jurídica» que la Lex Fori). Pero no se puede negar que este enfoque resuelve satisfactoriamente los problemas de ejercicio del jus connubii y los problemas discriminatorios creados por la aplicación de la Ley personal de los contrayentes en ciertos supuestos y se construye sobre un postulado sólido: a las situaciones muy vinculadas o suficientemente vinculadas con el Estado miembro de celebración del matrimonio, se les aplica la Ley de dicho Estado. 19. Las técnicas utilizadas para dar aplicación a la Lex Fori = Lex Loci Celebrationis a la posibilidad de un matrimonio entre personas del mismo sexo son diversas. En Derecho español, la DGRN aplica a la cuestión el Derecho sustantivo español a través de dos estrategias diferentes (Resolución-Circular de la DGRN de 29 de julio de 2005 en BOE núm. 188 de 8 de agosto de 2005 y RDGRN de 25 de octubre de 2005, en BOE núm. 313 de 31 de diciembre de 2005). Primera: el orden público internacional absoluto. La Ley extranjera correspondiente a la nacionalidad del contrayente se estima contraria al orden público internacional español si no permite un matrimonio entre personas del mismo sexo, y por tanto, no se aplica, de modo que la «capacidad matrimonial» queda regida por el Derecho sustantivo español, que sí permite un matrimonio entre personas del mismo sexo. Esta técnica fue seguida por el legislador belga en el período que transcurrió entre la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo y la nueva Ley de Derecho Internacional Privado de 2004 y que puede apreciarse en la «Circulaire remplaçant la circulaire du 8 mai 2003 relative à la loi du 13 février 2003 ouvrant le mariage à des personnes de même sexe et modifiant certaines dispositions du Code civil» de fecha 23 de enero de 2004 (20). Segunda: la «tesis positiva por la calificación». La cuestión de saber si es posible contraer un matrimonio entre personas del mismo sexo no puede calificarse como una cuestión que afecta a la «capacidad matrimonial», sino que se trata de un requisito institucional que pertenece al concepto «español» de matrimonio, requisito que se rige, en todo caso, por la Ley sustantiva española. (20) «Le droit belge ayant ouvert le mariage aux personnes de même sexe, il me paraît qu une disposition de droit étranger relative au sexe des époux, interdisant le mariage de personnes de même sexe, doit être considérée comme discriminatoire et contraire à notre ordre public international. Dès lors, j estime que l application d une disposition de droit étranger doit être écartée si cette disposition prohibe le mariage de personnes de même sexe, lorsque l une d elles a la nationalité d un Etat ou a sa résidence habituelle sur le territoire d un Etat dont le droit autorise un tel mariage». 459
18 Alfonso-Luis Calvo Caravaca y Javier Carrascosa González En Derecho holandés, los requisitos de fondo de un matrimonio entre personas del mismo sexo se rigen siempre por el Derecho material holandés (21). En Derecho belga, la capacidad matrimonial se rige por el Derecho del país cuya nacionalidad ostenta cada cónyuge. El artículo 46 de la Ley belga de 16 de julio de 2004 (Código de Derecho Internacional Privado) indica que «Sous réserve de l article 47, les conditions de validité du mariage sont régies, pour chacun des époux, par le droit de l Etat dont il a la nationalité au moment de la célébration du mariage». Sin embargo, el párrafo 2 del citado artículo 46 indica que: «L application d une disposition du droit désigné en vertu de l alinéa 1er est écartée si cette disposition prohibe le mariage de personnes de même sexe, lorsque l une d elles a la nationalité d un Etat ou a sa résidence habituelle sur le territoire d un Etat dont le droit permet un tel mariage». Es decir: cuando deben aplicarse de modo distributivo las Leyes nacionales a las respectivas capacidades matrimoniales de los contrayentes, no se dará aplicación preferente a la «Ley más restrictiva», sino que se aplicará la «Ley nacional más favorable» al matrimonio. La tesis potencia el jus connubii y encaja con el favor matrimonii. Es original, sencilla y práctica. Ejemplo: un varón holandés y un varón griego con domicilio en Bélgica, pueden contraer matrimonio en dicho país, porque la Ley holandesa permite el matrimonio entre personas del mismo sexo, y este enlace será posible aunque la Ley griega no permita los matrimonios entre personas del mismo sexo. 20. La «tendencia pro Lex Fori» había sido ya acogida por numerosos legisladores de Estados miembros, que a la hora de fijar la Ley aplicable a la constitución de las «uniones civiles», habían establecido que dicha Ley fuera, siempre y en todo caso, la Lex Fori (= Ley del país de constitución y registro de la pareja de hecho o unión civil). El objetivo perseguido era el mismo que el que ahora se quiere obtener en relación con los matrimonios entre personas del mismo sexo: eliminar toda discriminación y permitir que los individuos cuyas Leyes personales no contemplan la institución de la «pareja registrada» o «unión civil» puedan también acceder a esta institución en los Estados miembros que disponen de tales uniones siempre que la situación fáctica esté «suficientemente vinculada» con el Estado de celebración. Ejemplo: en Derecho inglés, la capacidad para formar y registrar una samesex partnership se rige en todo caso, por la Lex Loci Celebrationis, esto es, por el Derecho inglés. Esta tendencia contrasta duramente con la determinación de la Ley aplicable a la capacidad matrimonial en los casos de matrimonios entre personas de sexo diferente. Como escriben D. MCCLEAN & K. (21) F. CALVO BABÍO, «Los matrimonios entre personas del mismo sexo en Derecho comparado», en Juris, 2004, núm. 52, págs
19 Los matrimonios entre personas del mismo sexo en la Unión Europea BEEVERS, «but, in contrast to hererosexual marriage, capacity to enter into a same-sex union is also governed by the lex loci celebrationis» (22). 21. En conclusión, en los Estados miembros que aceptan el matrimonio entre personas del mismo sexo, la Ley aplicable a la posibilidad de contraer dicho matrimonio entre personas del mismo sexo es la Lex Fori. La norma de DIPr proclama, simplemente, la aplicación de la Ley sustancial del Estado miembro en el que se celebra el enlace. Lo mismo ocurre en relación con la inscripción de «uniones civiles» en los países que admiten tal institución. No se trata, como es claro, de una «norma de extensión», pues el legislador no fija un conjunto de supuestos vinculados estrechamente con su Estado a los que se aplica la Lex Fori, supuestos que se sustraen a la regla general constituida por una norma de conflicto que puede, potencialmente, dejar la regulación del supuesto en manos de una Ley extranjera. Al contrario: todo supuesto de matrimonio entre personas del mismo sexo presentado ante autoridades de un Estado miembro se rige por la Ley sustancial de ese Estado miembro. Lex Fori Approach en estado puro. 3. EFECTOS EN LOS ESTADOS MIEMBROS DE LOS MATRIMONIOS ENTRE PERSONAS 3. DEL MISMO SEXO CELEBRADOS EN OTROS ESTADOS MIEMBROS 22. Tampoco existen normas específicas de Derecho comunitario que regulen los efectos en los Estados miembros de los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados válidamente en un Estado miembro. Al menos a primera vista. Esta ausencia de «normas comunitarias específicas» hace surgir el temido problema de los «matrimonios claudicantes» (= matrimonios válidos en el país donde han sido celebrados pero no válidos en los demás Estados). Debe recordarse que la eficacia de los matrimonios celebrados en otros países constituye un problema de «eficacia extraterritorial de resoluciones extranjeras» y no una cuestión de «conflicto de Leyes» (M. KELLER/K. SIEHR, P. OREJUDO PRIETO DE LOS MOZOS, E. ARTUCH IRIBERRI) (23). 23. Ya se ha visto antes que, a través de diferentes técnicas, los Estados miembros que admiten los matrimonios entre personas del mismo sexo aplican su propia Ley material a los «requisitos de fondo» de dichos matrimonios (22) D. MCCLEAN & K. BEEVERS, Morris, The Conflict Of Laws, 6th ed., Thomson, Sweet & Maxwell, London, 2005, pág (23) M. KELLER/K. SIEHR, Allgemeine Lehren des internationales Privatrecht, Zurich, Schulthess Polygraphischer Verlag, 1986, págs ; E. ARTUCH IRIBERRI, «Matrimonios mixtos: diversidad cultural y DIPr», en Homenaje a R. Arroyo Montero, Iprolex, Madrid, 2003, págs ; P. OREJUDO PRIETO DE LOS MOZOS, La celebración y el reconocimiento de la validez del matrimonio en el DIPr español, Pamplona, Aranzadi, 2002, págs
20 Alfonso-Luis Calvo Caravaca y Javier Carrascosa González (= Lex Fori). Pues bien: la aplicación de la Lex Fori = Lex Loci Celebrationis a las «condiciones de fondo» del matrimonio entre personas del mismo sexo (= Essential Validity of the Marriage) puede incrementar las posibilidades de que un matrimonio entre personas del mismo sexo, válidamente celebrado en España, Holanda, Bélgica o cualquier otro país que admita en el futuro dicho tipo de enlace, no se considere «existente» y/o «válido» a todos los efectos legales en otros Estados miembros. Esta situación se produce por distintos motivos: Primero. Porque muchos Estados miembros practican el «control de la Ley aplicada» a los matrimonios celebrados en el extranjero. Ciertos Estados miembros consideran que la posibilidad de contraer matrimonio con personas del mismo sexo es una cuestión de «capacidad matrimonial» y la capacidad matrimonial de sus nacionales se rige por su Ley nacional y no por la Ley del país en el que se celebró el matrimonio entre personas del mismo sexo. Ejemplo: un varón griego contrae matrimonio con un varón español en Madrid. Tras dos años de convivencia matrimonial en Madrid, ambos se trasladan a Atenas e instan la inscripción de su matrimonio en el Registro Civil griego. Pues bien: si las autoridades griegas controlan la Ley aplicada al matrimonio (= como hacen las autoridades españolas en relación con los matrimonios contraídos en el extranjero por españoles ante autoridades locales extranjeras), resulta que la Ley que rige la capacidad matrimonial del sujeto griego es, según el DIPr griego, la Ley sustantiva griega, Ley con arreglo a la cual el matrimonio entre personas del mismo sexo es imposible. Por tanto, este matrimonio entre personas del mismo sexo celebrado en España no se considerará válido en Grecia y no se inscribirá en dicho país. Dicho matrimonio «no existe» en Grecia, país que, a la fecha presente, no admite el matrimonio entre personas del mismo sexo y tampoco dispone de una legislación sobre «uniones civiles no matrimoniales»: en Grecia, los cónyuges no son «cónyuges», no existen derechos y deberes entre ellos derivados del matrimonio, no tienen régimen económico matrimonial, no pueden divorciarse y un largo etcétera de consecuencias paradójicas. Segundo. Porque el «orden público internacional» opera, con mucha frecuencia, como un límite a los efectos que los matrimonios celebrados en otros Estados miembros surten en países extranjeros. Si las autoridades extranjeras invocan el «orden público internacional» para impedir en su país los efectos contrarios a los principios básicos de su Derecho que produce un matrimonio entre personas del mismo sexo, dicho matrimonio no se considerará como «existente» y/o «válido» a todos los efectos legales en el país extranjero. Ejemplo: el decreto del Tribunale di Latina (Italia) de 10 de junio de 2005 negó todo efecto jurídico en Italia a un matrimonio entre varón venezolano y varón italiano celebrado válidamente en Holanda. El Tribunale 462
Otras disposiciones MINISTERIO DE JUSTICIA. 13609 RESOLUCIÓN-CIRCULAR de 29 de julio de 2005, de la. BOE núm. 188 Lunes 8 agosto 2005 27817
BOE núm. 188 Lunes 8 agosto 2005 27817 III. Otras disposiciones MINISTERIO DE JUSTICIA 13609 RESOLUCIÓN-CIRCULAR de 29 de julio de 2005, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, sobre