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Timestamp: 2018-10-20 20:37:05
Document Index: 272866123

Matched Legal Cases: ['artículo 75', 'Artículo 1', 'artículo 75', 'Artículo 2', 'artículo 23', 'Artículo 4']

ESTADO LIBRE ASOCIADO DE PUERTO RICO SENADO DE PUERTO RICO. P. del S de enero de Presentada por el señor Ríos Santiago - PDF
ESTADO LIBRE ASOCIADO DE PUERTO RICO SENADO DE PUERTO RICO. P. del S de enero de Presentada por el señor Ríos Santiago
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Gustavo Farías Godoy
1 ESTADO LIBRE ASOCIADO DE PUERTO RICO 16 ta. Asamblea 1 ra. Sesión Legislativa Ordinaria SENADO DE PUERTO RICO P. del S de enero de 2009 Presentada por el señor Ríos Santiago Referido a la Comisión de lo Jurídico Civil LEY Para enmendar el artículo número setenta y cinco (75) del Código Civil de Puerto Rico; y el artículo número veintitrés (23) de la Ley número 24 de 22 de abril de 1931, según enmendada, con el propósito de autorizar a los Notarios Públicos a celebrar matrimonios en Puerto Rico. EXPOSICION DE MOTIVOS Según lo define nuestro Código Civil en su artículo sesenta y ocho (68), el matrimonio es una institución civil que proviene de un contrato, en el cual un hombre y una mujer se comprometen a ser esposo y esposa, y a cumplir cada uno con los deberes que la ley les impone. Los contrayentes deben cumplir con los siguientes requisitos: tener capacidad legal, consentimiento y celebración y consumación del contrato matrimonial según establecido en la ley. La celebración de tan solemne acto esta regulada por el mismo Código Civil y por la Ley número 24 de 22 de abril de 1931, según enmendada. En cuanto a quienes podrán celebrarlo, establece el artículo 75 de nuestro Código Civil: Todos los sacerdotes u otros ministros del evangelio, debidamente autorizados u ordenados, rabinos hebreos y los jueces del Tribunal Supremo, jueces del Tribunal de Circuito de Apelaciones, jueces del Tribunal de Primera Instancia, los jueces y los jueces magistrados de la Corte de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Puerto
2 Rico, pueden celebrar ritos de matrimonio entre todas las personal legalmente autorizadas para contraerlo. Entre las personas autorizadas para celebrar matrimonios se encuentran los jueces, tomando en consideración la realidad de que no todos los ciudadanos consideran el matrimonio conectado con la religión. Rivera v. Corte, 58 D.P.R. 351, 353 (1941). Estos funcionarios públicos son profesionales del derecho con alto grado de prestigio y credibilidad en nuestro pueblo; existe entera fe de nuestro ordenamiento jurídico y la ciudadanía en sus actos. Existe otro profesional del derecho con capacidad de oficializar actos jurídicos ocurridos en su presencia, y goza de igual manera de fe publica delegada por el Estado; el abogado notario. En nuestra jurisdicción el Notario es jurista (abogado) y ejerce una función publica que consta en recibir, interpretar y dar forma legal a la voluntad de las partes, dar fe de hechos, redactar los documentos adecuados, conferirles autenticidad y conservar los originales de los mismos. Véase, artículos 2 y 7 de la Ley número 75 de 2 de julio de 1987, según enmendada, Ley Notarial de Puerto Rico, 4 L. P. R. A. sec y 2011; In Re Cruz Ramos, 129 D.P.R. 377 (1991). Esta Fe Publica Notarial, conferida por ley, le ampara al Notario en un doble carácter: presume exactitud a lo que el Notario ve, oye o percibe; y, confiere autenticidad y fuerza probatoria a las declaraciones de voluntad de las partes en el instrumento público redactado y firmado ante ese Notario. El Notario goza de esa fe, pues representa la ley para todas las partes ante si. Su obligación es de ilustrar, orientar y advenir con imparcialidad a todas las partes; y está impedido de ser abogado de ninguna de las partes en litigio posterior para exigir cumplimiento de lo acordado en el documento suscrito y autorizado ante y por el. Véase, Ley Notarial de Puerto Rico, supra. La enorme responsabilidad que tienen estos profesionales explica que la profesión notarial sea tan regulada por nuestro Honorable Tribunal Supremo, y no es para menos. Tienen en sus manos responsabilidades como las de oficializar y dar trámite a la última voluntad de las personas o testamentos (los que hay que notificar por escrito al Registro de Testamentos y Poderes del Tribunal Supremo dentro de un termino corto de horas para que sea válido), los poderes (los que hay que notificar al mismo registro dentro de las 72 horas de otorgado para que sea válido), emancipaciones, capitulaciones matrimoniales
3 (contrato que determina un régimen económico distinto a la Sociedad Legal de Gananciales dentro del matrimonio), testimonios y declaraciones de autenticidad, entre otras importantes gestiones. De igual manera, tienen que conservar por vida los originales de las escrituras públicas otorgadas por si dentro de su protocolo. No vemos por que uno de dichos documentos públicos a ser conservados en original por el Notario, y referidos por este a registro dentro de un termino establecido, no pueda ser el contrato de matrimonio. Actualmente nuestros tribunales están sobrecargados de casos, los cuales mueven la maquinaria de la justicia y toman tiempo del tribunal, por mas sencillos que sean. La realidad es que las parejas que desean casarse por la vía civil, y que por limitaciones económicas tienen que hacerlo en horario laborable del tribunal, tienen que esperar largas horas para que un juez pueda oficializar su matrimonio. Entendemos que el abogado-notario es un profesional capaz de orientar a las partes, oficializar el matrimonio y registrarlo debidamente, por lo que es la intención de esta Asamblea Legislativa conferirle por ley tal facultad, debidamente reglamentada por nuestro Honorable Tribunal Supremo de Puerto Rico. De esta manera colaboramos con la Rama Judicial y ayudamos nuestra ciudadanía, al promover y facilitar la celebración del matrimonio. DECRETESE POR LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE PUERTO RICO Artículo 1: Se enmienda el artículo 75 del Código Civil de Puerto Rico, para que se lea como sigue: Autorización y celebración del matrimonio-quienes podrán celebrarlo Todos los sacerdotes u otros ministros del evangelio, debidamente autorizados u ordenados, rabinos hebreos y jueces del Tribunal Supremo, jueces del Tribunal de
4 Circuito de Apelaciones, jueces del Tribunal de Primera Instancia, los jueces y los jueces magistrados de la Corte de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Puerto Rico, y los notarios públicos autorizados en Puerto Rico a ejercer como tal, pueden celebrar los ritos de matrimonio entre todas las personas legalmente autorizadas para contraerlo. Artículo 2: Se enmienda el artículo 23 de la Ley número 24 de 22 de abril de 1931, según enmendada, para que se lea como sigue: Licencia matrimonial; expedición Ningún matrimonio podrá celebrarse a menos que con anterioridad a la celebración del mismo, los contrayentes se hayan provisto de una licencia matrimonial que será expedida a petición de cualquiera de las partes por el encargado del Registro del distrito donde resida cualquiera de los contrayentes. Dicha licencia será entregada por los contrayentes antes de la celebración del matrimonio al sacerdote, ministro, rabino, notario público o magistrado que ha de oficiar el mismo. No se cobrará derecho alguno por la expedición de dicha licencia. Si la contrayente o ambas partes no son residentes de Puerto Rico, dicha licencia será expedida por el encargado del Registro del distrito donde ha de celebrarse el matrimonio. En casos en que el matrimonio hubiere de celebrarse en articulo mortis el funcionario que lo autorice podrá expedir la licencia.
5 Articulo 3: Corresponderá al Tribunal Supremo de Puerto Rico aprobar un reglamento que viabilice la presente ley, dentro de los noventa días de haber sido firmada por el Honorable Gobernador de Puerto Rico. Artículo 4: Esta ley entrara en vigor inmediatamente después de su aprobación.