Source: http://www.senado.gob.mx/64/gaceta_del_senado/documento/53270
Timestamp: 2019-11-18 15:14:05
Document Index: 370246394

Matched Legal Cases: ['artículo 71', 'artículo 19', 'Artículo 2', 'Artículo 18', 'Artículo 19', 'Artículo 21', 'artículo 19']

Gaceta: LXII/3SPO-100/53270
Descargar Documento (Inic_PRD_Robles_art_19_Bis_Ley_Banco_Mexico.doc)
El que suscribe, Ángel Benjamín Robles Montoya, senador integrante de la LXII Legislatura del Congreso de la Unión, artículo 71 fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 8 fracción I y 164 del Reglamento del Senado de la República; someto a la consideración de esta Honorable Asamblea, la siguiente Iniciativa con proyecto de decreto por el que se adiciona el artículo 19 bis a la Ley del Banco de México, al tenor de la siguiente:
I.- Un ajuste injusto
México es un país que no puede seguir postergando el crecimiento económico, al nivel que se requiere. Los acontecimientos sociales y políticos de los últimos dos años nos hacen ver la urgencia de redoblar esfuerzos de manera conjunta y valiente para darle respuesta a las demandas más sentidas de la población como son el empleo y el salario digno.
Lamentablemente, otros, no menos graves problemas, como la inseguridad, la corrupción se han acumulado y se han convertido en una mezcla necesaria de atender.
Por otra parte, la crisis financiera mundial, los embates externos en las finanzas están condicionando las políticas de expansión del mercado interno. Por ello es necesario, unir fuerzas para crear nuevas condiciones que hagan posible lo la reactivación económica nacional.
Por ello, manifesté mi desacuerdo en el establecimiento de la política de “ajustes preventivos”.
Hoy presento una iniciativa con proyecto de decreto que sí es una solución momentánea que le permite a México cumplir con sus metas iniciales para el 2015, y aprobadas en diciembre de 2014. Se necesita usar nuestra propia riqueza.
En las actuales circunstancias, cuando tenemos niveles de pobreza que alcanzan al 60 por ciento de la población y de pobreza extrema a un 25 por ciento de la misma, es imposible realizar cualquier tipo de recorte. Por el contrario, lo natural, lo humanamente posible es encontrar las alternativas de cómo aumentar el Crédito Productivo y de Gasto Productivo para que llegue a las asociaciones y a los hogares que buscan financiamiento y trabajo; como motores de reactivación. Jamás se logrará esto con ningún tipo de “ajuste preventivo”.
Ya ni siquiera es necesario abundar en los resultados en que siempre han terminado este tipo de “ajustes” aquí o en cualquier país, sabemos, solo han obtenido más pobreza y más miseria.
II.- El desequilibrio macroeconómico
Señala la Teoría Económica –la misma que practican los actuales dirigentes hacedores de la política económica – el Producto Interno Bruto (PIB) es el resultado contable monetario de los bienes y servicios que se producen en un año, digamos en un país. Hay tres formas de calcularlo, pero la más conocida, es la que suma el Consumo privado (C) con la Inversión (I) con el Gasto Público (G), más las Exportaciones (X) menos las Importaciones (M) ; es decir:
Diríamos extremadamente elemental, entonces los analistas gubernamentales, se encargan de escudriñar cada una de estas variables, con el objetivo de hacer crecer el PIB. No es materia aquí de un artículo macroeconómico, sino de observar finalmente que la variable G, está en manos del gobierno, y que para poder realizarla para lograr hacer crecer el PIB, necesita de más Ingresos (Ing) no de menos.
El objetivo gubernamental será no tener déficit, es decir
Ingreso Público = Gasto Público
El modelo requiere precisar que en el Ingreso Público el componente mayoritario son los impuestos. Cuando la ecuación se cumple, entonces la “economía está equilibrada” aunque existan millones de desempleados. Uno se pregunta ¿Y esta teoría a quien sirve? Por lo menos a la población no. Pero es un drama de austeridad para la población, cuando para lograr la igualdad, dados menos Ingresos, hay que reducir el Gasto Público
Y esa igualdad, es el fin último de la corriente económica en boga y sus variaciones. No es el crecimiento económico como pretenden engañar. En el caso mexicano, el gobierno tiene un ingreso importante por impuestos que cobra por petróleo, se los cobra –hasta el momento—a Pemex. Estos impuestos sustentan en promedio el 33 por ciento del Presupuesto de Egresos.
El ingreso petrolero del gobierno es a su vez –como cualquier otro- resultado de multiplicar un precio por una cantidad. El ingreso petrolero originado en el destino nacional prácticamente no ha tenido variación negativa, los precios han aumentado y se vende la misma cantidad de hidrocarburos.
Pero no ha ocurrido igual, en referencia al Ingreso petrolero originado por el destino al exterior. Es decir lo que se exporta. El Ingreso de la Federación 2015 se calculó teniendo como base un precio de 79 dólares el barril y con la posibilidad de exportar 1.2 millones de barriles una plataforma de exportación de no menos de los 1.1 millones de barriles al día.
El precio de la mezcla mexicana ha caído por debajo de los cincuenta dólares por barril, y la producción no llega los 2.5 millones diarios. Las ventas al extranjero disminuyen también. Es decir habrá un déficit de divisas, tema que está contemplada en la ley vigente del Banco de México.
Esta falta de ingreso, ya generó un problema estructural de impactos múltiples en la economía y que el gobierno quiere resolver equivocadamente con austeridad.
La propuesta de ajuste, anunciada por el Secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, en enero pasado, y ya implementada como política de estado, solo logrará hacer perder poder adquisitivo a la moneda mexicana y poder de compra al salario. Porque la cantidad demandada de productos seguirá por lo menos igual, y el dinero existente será menor, por lo que consumidores van a generar – lo que bien podríamos llamar-- “inflación por austeridad”. Pero más aún esto trae desaceleración en la economía lo cual es menos inversión, menos empleo y menos salario, y bien podría producirse una tormenta recesiva.
La opción elegida por las autoridades monetarias y hacendarias del país, no es la más adecuada, ni es la única; de continuar así su efecto será demoledor en un país donde por lo menos hay 80 millones de pobres y 25 millones de personas en extrema pobreza. Adicionalmente, esa adopción de “ajustes”, está violando varios artículos constitucionales, incluyendo otros de la propia Ley del Banco de México. Y es necesario rectificar el camino.
Por eso vengo a proponer que se haga uso de las reservas internacionales, cambiemos las leyes a favor de la población mexicana. Y digo esto de favorecer a instituciones extranjeras porque parte de las reservas se van a la adquisición de valores bursátiles de otros países, a financiar las actividades de esos países, mientras que aquí nos estamos comiendo las uñas literalmente. Esto es un contrasentido.
Establece el Artículo 2º. De la Ley del Banco de México, que
“tendrá por finalidad proveer a la economía del país de moneda nacional. En la consecución de esta finalidad tendrá como objetivo prioritario procurar la estabilidad del poder adquisitivo de dicha moneda. Serán también finalidades del Banco promover el sano desarrollo del sistema financiero y propiciar el buen financiamiento de los sistemas de pagos”
Por otra parte, las reservas internacionales en dominio del Banco de México, son en estricto, activos propiedad de la nación, no deberían ser propiedad de Banxico o de sus dirigentes. Aunque todo hace ver que en efecto se han apropiado de ellas.
Las reservas internacionales son activos generados por los esfuerzos de mexicanos que laboran dentro de la economía nacional, que invierten, que emplean, que se sacrifican, que arriesgan; que compiten mundialmente; así como por los mexicanos que en su gran mayoría fueron expulsados económicamente por las políticas radicales de austeridad fiscal y de un mal entendido equilibrio macroeconómico en los últimos sexenios.
Así que es necesario sean usadas directamente para el beneficio nacional
El Artículo 18 de la Ley de Banxico establece:
“El Banco de México contará con una reserva de activos internacionales, que tendrá por objeto coadyuvar a la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional mediante la compensación de desequilibrios entre los ingresos y egresos de divisas del país”
Y el Artículo 19 establece:
“La reserva a que se refiere el artículo inmediato anterior se constituirá con:
I.- Las divisas y el oro, propiedad del Banco Central, que se hallen libres de todo gravamen y cuya disponibilidad no esté sujeta a restricción alguna;
Así mismo el Artículo 21 precisa que
“El Banco de México deberá actuar en materia cambiaria de acuerdo con las directrices que determine una Comisión de Cambios, que estará integrada por el Secretario y el Subsecretario de Hacienda y Crédito Público, otro …”
Tomando en consideración, toda la problemática expuesta, los argumentos legales citados, las explicaciones proporcionadas y dada la urgencia de lograr tener tasas de crecimiento económico dignas y beneficiosas para el pueblo de México, me permito, por lo anteriormente expuesto, poner a consideración de esta Soberanía la siguiente Iniciativa con Proyecto de Decreto:
ÚNICO: Se adiciona el artículo 19 Bis a la Ley del Banco de México, para quedar como sigue:
Cuando se genere un desequilibrio entre los ingresos y egresos de divisas del pais, resultando en un deficit de que afecte directamente a los ingresos y al Presupuesto de Egresos de la Federacion, dicho deficit, en primera instancia, debera ser cubierto con las divisas y el oro, propiedad del Banco Central que corresponden a la fraccion I del articulo 19, y en un monto equivalente hasta el 40 por ciento del total de divisas y oro.
La instancia responsable de aplicar este dispositivo será la Comision de Cambios de acuerdo a los articulos 21 y 22 de la presente ley.