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Timestamp: 2020-01-26 20:04:06
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Matched Legal Cases: ['artículo 17', 'artículo 241', 'artículo 204', 'artículo 146', 'artículo 550', 'artículo 441']

La legítima no es intocable
PABLO GUIÉRREZ-ALVIZ Y CONRADI
Un castizo, sabiondo y con cierta sorna, podría decir que la legítima es intocable. Un aventajado estudiante de cuarto curso de la carrera de Derecho lo corregiría con orgullo, afirmando que la legítima resulta intangible, tanto cualitativa como cuantitativamente. Y un jurista, con más de veinte años de ejercicio profesional en territorio de Derecho Común, concluiría esa amistosa disputa, de una forma tajante: hasta la legítima corta es larga y, a efectos prácticos, sólo genera problemas familiares.
"La realidad social del siglo XXI es completamente distinta a la del siglo XIX cuando se publica el Código Civil"
En todo este batiburrillo de nueva clasificación de familias no es extraño encontrar el llamado "síndrome de alienación parental", es decir, el rechazo a un progenitor que el otro fomenta en el hijo común.
"Y es que el sistema legitimario del Derecho Común, salvo contadas reformas, permanece inalterado desde la promulgación del Código Civil en 1889"
Recientemente, en concreto, desde el uno de agosto pasado, rige en España y, por tanto se encuentra vigente, la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, incluida la Ley Orgánica 1/2008 de Ratificación del Tratado de Lisboa. Y en el artículo 17.1, declara "Toda persona tiene derecho a disfrutar de la propiedad de los bienes que haya adquirido legalmente, a usarlos, a disponer de ellos y a legarlos."
La filosofía griega, según nos dice Lacruz, introdujo la costumbre del "officium pietatis" por el que el testador estaba moralmente obligado a dejar a sus familiares una parte de sus bienes. Pero como no estaba legalmente establecido, los Tribunales, para anular los testamentos que no respetaban el orden legitimario, acudían a la ficción de entender o tachar al testador de demente, pues sólo un loco podía perjudicar a su familia. Tampoco existía una lista legal de herederos con derecho a legítima. Al parecer en tiempo de Ulpiano se consideraban legitimarios a los descendientes, ascendientes y hermanos. La cuantía se fijó en un cuarto y Justiniano la elevó a un tercio si eran cuatro o menos hijos y a la mitad si fueran más de cuatro hijos.
"De cara al futuro, el régimen de las legítimas en el Derecho Común ha de modificarse sustancialmente"
Por contra, en los Derechos germánicos el principio es el opuesto: Todo era legítima o reserva a favor de la familia. Se decía "el heredero nace no se hace" o bien "solo Dios puede hacer heredero y no el hombre". Existe un concepto previo de comunidad familiar indisponible cuyo patrimonio solo es gestionado por el padre.
Paradójicamente, la Iglesia alteró este sistema de carencia de libertad de testar. Al ser todo legítima, los fieles no podían disponer mortis causa de los bienes en favor de la misma. En esta línea, los creyentes fueron aleccionados a que, si en vida la limosna redimía de ayunos y abstinencias, los legados testamentarios a favor de la Iglesia, podrían aligerar la entrada en el cielo. Es decir, consiguieron introducir la costumbre que no todo fuera legítima para los familiares, sino que hubiera una "propia portio" que permitiera al testador disponer "pro anima" para la Iglesia.
"La legítima se ha convertido en una especie de seguro del hijo a la herencia del padre, cualquiera que sea el comportamiento afectivo del hijo con su progenitor"
En mi opinión, con la independencia económica de la mujer, la emancipación y la formación de los hijos, la escasa, por extraña, economía familiar, donde la clase media es profesional o trabajadora y dependiente, estimo que no tiene sentido la legítima. Salvo un padre desnaturalizado, lo normal, es favorecer a los hijos y si los distingue o atribuye la herencia a otra persona, sus "legítimas razones tendrá". La ahora de moda "empresa familiar" como motor de la economía, también se lleva mal con la legítima, pues puede obligar a vender o trocear un próspero negocio y destruir puestos de trabajo aunque el Art. 1.056 del C.C. reformado lo haya dulcificado5
Un culto pero orgulloso padre llegó a exigirme una dura redacción de testamento. Decía algo así como: "Instituyo como herederos a mis dos hijos X e Y, porque no puedo desheredarlos formalmente, aunque ellos saben que no se lo merecen. Ni me atienden, ni se preocupan por mí desde hace quince años". Y es que las causas de desheredación o privación de la legítima son tan extremas y difíciles de probar (además de vergonzantes) que muchos testadores prefieren su ocultación.
La cuantía de la legítima de los hijos y descendientes se limita a una cuarta parte del valor del haber hereditario líquido. En consecuencia se reduce y limita la legítima desde los dos tercios a una sola cuarta parte de la herencia. Se mantiene el carácter intangible de la legítima, conforme al artículo 241. A pesar de este carácter, como la legítima es solo de "un cuarto", resulta especialmente interesante la posibilidad de otorgar testamento bajo la condición de cuidar y asistir al testador, sus ascendientes, descendientes o cónyuge. Y así, conforme al artículo 204 el testador podrá designar "testamentero" y a este corresponderá la facultad de apreciar el cumplimiento o incumplimiento de la condición resolutoria.
"Sólo un padre desnaturalizado puede olvidar a sus hijos, a la hora de testar. Si por otra parte no desea dejarles nada, sus 'legítimas' razones tendrá"
De cara al futuro, el régimen de las legítimas en el Derecho Común ha de modificarse sustancialmente. No oculto mi preferencia por el sistema navarro de una legítima meramente formal de simple mención a los legitimarios con la atribución famosa de bienes simbólicos que establece la legislación navarra. No obstante, si se opta por una reducción en la legítima entiendo que "el cuarto", como cuantía, es objetivamente suficiente. Caso de que quisiera mantenerse la mejora de, por ejemplo, la mitad dentro del mismo cuarto, solo deberían ser sus preceptores los hijos y descendientes con una merma, por edad (menores), en su educación (no han terminado su formación profesional) o que sufran alguna minusvalía física o psíquica.
Por todo lo expuesto, y en cumplimiento de la citada Ley Orgánica 1/2008 de ratificación del tratado de Lisboa, hay que reformar, a la mayor brevedad, el Código Civil en la materia legitimaria. En consecuencia, habrá que, al menos, reducir la cuantía de esta vetusta legítima que tantos problemas está causando en las relaciones familiares y sucesorias de la sociedad española del siglo XXI. Y el "nuevo" Derecho Gallego es un buen ejemplo de partida.
4 Respecto de la naturaleza (y los antecedentes históricos) de la legítima, como indica Lacruz Berdejo en su Derecho de Sucesiones, Edición 1.981, Pág. 426 y siguientes, todas las exposiciones teóricas tienen un error inicial y es el de abordar el problema legitimario, tratando de resolverlo mediante una solución única, decidiendo entre antítesis tajantes... el arrastre histórico y el talante transaccional de los preceptos del Código, han dado lugar a un tejido de deberes, posibilidades, recursos y remedios diversos, en persecución de la última finalidad de garantizar en algún modo al pariente o cónyuge la percepción de una (parte) alícuota de bienes o valores a costa del patrimonio del causante... como una titularidad condicional sobre el caudal... en suma ... la llamada "herencia forzosa" como un derecho a percibir por cualquier título una cierta cuantía del patrimonio del causante o su valor y, en cierta medida "a ser mencionado en el testamento...". El autor indica que "no se ve como pueda negársele (al legitimario) la titularidad de un verdadero derecho subjetivo nacido en el momento de fallecer el causante".
Para un completo estudio sobre las legítimas, antecedentes, naturaleza, contenido y efectos, véase "Panorama del derecho de sucesiones, tomo 1, fundamentos de J. Vallet de Goytisolo, Editorial Civitas, Madrid, 1.982, Pág. 450 y siguientes.
6 En ocasiones el carácter de legitimario parece recordar el concepto de "legitimista", es decir, el partidario de una dinastía que cree tener un derecho por llamamiento legítimo para "reinar" por el mero hecho de ser hijo.
En un artículo que publiqué en el Diario de Sevilla, el 14 de Mayo de 2.004, apuntaba que, desaparecida la infamante categoría de los hijos ilegítimos, por el hecho de haber nacido de una pareja que al tiempo de su concepción no podía contraer matrimonio, podría establecerse un nuevo concepto de hijo ilegítimo que sería el que tiene un comportamiento violento con sus padres y ascendientes. De tal manera que una legítima tan amplia con estrictas causas de desheredación que entrañan pruebas demoníacas, terminan beneficiando a los nuevos y violentos hijos "ilegítimos". Puede verse en mi libro "Cariño, quítate la corbata", Editorial Ingrasa, Sevilla, 2006, página 155.
7 Mi preocupación por las injusticias del sistema legitimario del Código Civil en relación con los nuevos tipos de familia española arranca por escrito del 18 de Diciembre de 1.999 cuando publiqué en el Diario de Cádiz, el artículo "Antiguo y Nuevo Testamento", que versaba sobre los numerosos testamentos otorgados por Alberti y sus no tan peculiares circunstancias familiares.
8 En este sentido también puede verse mi conferencia "El testamento del longevo" publicada en los anales del Excmo. Ateneo de Cádiz, Clausura Curso 2001-2002, en el que trazo las líneas paralelas vitales, literarias y testamentarias entre Rafael Alberti y Camilo José Cela.
9 Como ejemplos totalmente alejados de nuestra legítima de Derecho Común, cabe citar la Ley 267 de la Compilación Foral Navarra que es de una mera atribución normal a cada heredero forzoso de cinco sueldos febles o carlines por bienes muebles y una robada de tierra en los montes comunes por inmuebles. Solo son legitimarios los hijos y descendientes. En el Derecho Alemán la cuantía de la cuota legitimaria depende de la cuantía a su vez de la cuota hereditaria legal de los otros herederos forzosos que concurran a la sucesión. Véase Pág.. 58 de "El derecho de sucesiones y la legítima en el Derecho Alemán" Anne Röthel. Editorial Bosch 2.008.
10 No me corresponde analizar si la Ley aprobada por el Parlamento de Galicia es una mera conservación, modificación y desarrollo de los derechos civiles propios de aquella Comunidad Autónoma conforme al articulo 149.1.8 de la Constitución Española. A tal efecto conviene recordar que una primera Ley Gallega en materia sucesoria de 24 de Mayo de 1.995, en su artículo 146 establece que "son legitimarios los herederos forzosos determinados en el Código Civil en la cuantía y proporción que, en los distintos supuestos establece dicho cuerpo legal". En consecuencia, de la citada Ley a la que ahora comentamos se produce mas que una modernización, sería una total creación o innovación de un Derecho Civil Gallego.
En todo caso, está vigente, lo ampara su Estatuto de Autonomía y el espíritu creativo del famoso Congreso de jurisconsultos de Zaragoza. Es, desde luego, un derecho sensible y adaptado a la realidad social aunque no responda a ninguna peculiaridad gallega y menos a ningún origen "consuetudinario", que lo distinguía escasamente del Derecho Común.
14 El Código Civil Italiano, regula especialmente la cautela socini, en su artículo 550. Véase "Perfiles del Derecho Italiano de Sucesiones", Alessio Zaccaría, Editorial Bosch 2.008.
15 La Disposición Adicional Tercera realiza la equiparación de las parejas de hecho al matrimonio definiendo su condición, estableciendo impedimentos así como validando los pactos que establezcan en escritura pública siempre que limiten la igualdad de derechos de las personas. En este mismo sentido, véase artículo 441.1 de la Ley de 10 de julio de 2008, Código Civil de Cataluña. Estos refrendos legislativos autonómicos conducen al absurdo de que no exista diferencia entre los "antiguos" casados y los "modernos" unidos o emparejados. ¿Para qué dos regulaciones distintas si tienen los mismos efectos jurídicos?
18 En este sentido, hace algún tiempo, cuando comenté el testamento de Camilo José Cela pude imaginar una posible conversación entre el Nobel y su único vástago. Conviene recordar que solo le reconoció a éste la legítima y que, además, en pago le adjudicó un cuadro (el Miró apuñalado) que previamente le había donado y sobre el que posteriormente llegó a entablar una acción de revocación por ingratitud. Camilo José Cela padre, trasgresor, gruñón y con el vocabulario propio de su "Diccionario Secreto", pudo decirle:
Al parecer, ambos quedaron bien fastidiados por la dichosa "legítima".
Véase "Las legítimas de Cela" incluido en mi libro "Un patinete de lujo", en Editorial Ingrasa, Sevilla, 2003, página 187.
Except for very few reforms, the regime of forced heirship in Spanish Law has remained unchanged since Spanish Civil Code being enacted in 1889.
The legitimate portion consists in a share of the deceased's estate on which the testator has no testamentary freedom, as a group of persons called forced heirs are entitled to it. These are, in the first place, the descendants; if existing none, the ascendants, and, in any case, the surviving spouse.
Life expectancy and models of family have changed in the 21st-century Spanish reality making it necessary to modify the legitimate portion. The maximum should be a quarter of the deceased's estate solely intended for descendants, with the exception of the surviving spouse's usufruct. As the legitimate portion does only make sense as maintenance, a betterment could be established for descendants providing they are minors, still completing their academic or professional training or handicapped.
The author of this paper is very sceptical concerning the usefulness of the legitimate portion as not only foreign law but also regional Spanish Civil Law has a different conception of the legitimate portion when it comes to quantities and recipients. Therefore, the author suggests that the regime of forced heirship should be substantially modified for the future. New Galician Law could be taken as a starting point to amend the regulation contemplated in Spanish Civil Law.