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Timestamp: 2019-03-21 23:45:31
Document Index: 86466025

Matched Legal Cases: ['artículo 882', 'artículo 81', 'artículo 81', 'artículo 81', 'artículo 882', 'artículo 1026', 'artículo 1020', 'artículo 1026', 'artículo 1026', 'artículo 1020', 'artículo 1026', 'artículo 1026', 'artículo 1027', 'artículo 1027', 'artículo 1029', 'artículo 1032']

BOE.es - Documento BOE-A-2019-3603
Documento BOE-A-2019-3603
«BOE» núm. 62, de 13 de marzo de 2019, páginas 24019 a 24028 (10 págs.)
BOE-A-2019-3603
Mediante escritura autorizada el día 27 de junio de 2018 por la notaria de San Sebastián de La Gomera, doña Emilia Cuenca Cuenca, se otorgó por don F. M. A. A. la aceptación y adjudicación de la herencia de su fallecida tía, doña I. M. C. A. C. Ocurrió su óbito en el estado de viuda, careciendo de ascendientes y descendientes. En el último testamento, ante la misma notaria, de fecha 8 de septiembre de 2014, la causante legó a su hermano, don R. F. A. C., una vivienda perfectamente identificada y sita en La Laguna. Además, instituyó heredero universal en el resto de sus bienes a su sobrino, don F. M. A. A., haciendo para el caso de falta del heredero o del legatario sustitución por sus respectivos descendientes.
En la referida escritura de aceptación y adjudicación de herencia, se hizo inventario de los bienes de la causante en los que había varias fincas urbanas –del Registro de la Propiedad de San Cristóbal de La Laguna número 2 y de otro Registro– y entre las que se encontraba la finca legada –del Registro de la Propiedad de San Cristóbal de La Laguna número 2–. El otorgante, único heredero, tras adjudicarse las fincas del inventario a excepción de la legada, manifestaba lo siguiente: «Se compromete, igualmente, a proceder a la entrega del legado que consta en el testamento de su fallecida tía, encontrándose el citado bien dentro del caudal hereditario. A efectos de su descripción, se señalan los datos siguientes, pudiendo ser practicada anotación preventiva del legado a favor de don R. F. A.C., cuyo número de identificación fiscal se desconoce, así como de su paradero, residiendo éste en Venezuela (…) (se describe detalladamente la finca legada)». En la escritura, se admitía la inscripción parcial. También se manifestaba por el heredero lo siguiente: «bajo su exclusiva responsabilidad, que no existe ninguna deuda de la herencia». Además, se solicitaba la anotación preventiva de legado sobre la finca legada.
Presentada el día 8 de octubre de 2018 la referida escritura en el Registro de la Propiedad de San Cristóbal de La Laguna número 2-Área Metropolitana de Santa Cruz de Tenerife, fue objeto de la siguiente nota de calificación:
«Calificado con fecha de hoy el documento presentado, de acuerdo con los artículo [sic] 18 y 19 de la Ley Hipotecaria y concordantes de su Reglamento, suspendo la inscripción del mismo de acuerdo a los siguientes:
Primero.–Que el día ocho de octubre de dos mil dieciocho, tiene entrada en esta Oficina, copia autorizada de la escritura otorgada por la notario de San Sebastián de La Gomera, el día veintisiete de junio de dos mil dieciocho, al número 909 de su protocolo, a la que se acompaña testamento abierto otorgado ante la referida notaria el día ocho de septiembre de dos mil catorce al número 995 de su protocolo y los certificados de defunción y últimas voluntades expedidos los día dieciocho de abril y veinte de mayo de dos mil dieciocho. Los referidos documentos causaron el asiento 1.700 del Diario 98.
Segundo.–Que en el documento referido, y como consecuencia del fallecimiento de Doña I. M. C. A. C., su sobrino, Don F. M. A. A., designado por la causante en el testamento referido como único y universal heredero, se adjudica las fincas 6.883; 6.884; 6.885; 6.886; 6.888 y 6.889, todas del término municipal de La Laguna y de tres fincas más, no pertenecientes a este Distrito Hipotecario.
Tercero.–Que asimismo, la causante había hecho constar en el testamento referido y que se reitera en la escritura presentada, la entrega como legado a su hermano Don R. F. A. C. de la finca registral 6.887 del término municipal de La Laguna.
Cuarto.–En el apartado V de la escritura, denominado "Sobre la Adjudicación", se hace constar que: "Don F. M. A. A., único heredero, se adjudicó el pleno dominio de los bienes inventariados, comprometiéndose a proceder a la entrega del legado que consta en el testamento de su fallecida tía, encontrándose tal bien dentro del caudal hereditario". En dicho apartado se solicita además que "sea practicada en el Registro la anotación preventiva del legado a favor de Don R. F. A. C., cuyo número de identificación fiscal se desconoce, así como su paradero, residiendo éste en Venezuela".
La Laguna, a veintidós de octubre de dos mil dieciocho El registrador (firma ilegible).»
Contra la anterior nota de calificación, don F. M. A. A. interpuso recurso el día 21 de noviembre de 2018 en el que, en síntesis, alegaba lo siguiente:
Primero. (…) Entendemos que esta entrega de legado, no es exigible, como condición sin la cual no pudiera accederse a la inscripción de los bienes aceptados v adjudicados al recurrente. ya que, en este caso la entrega material del legado no se ha producido por desconocer el paradero del legatario, sin que esto pudiera perjudicar los derechos de otros, por no existir herederos "legitimarios" de la causante, ya que en el momento del fallecimiento era viuda, no tuvo hijos y sus padres habían fallecidos.
Máxime teniendo en cuenta que el art 882 del Código Civil, que señala que cuando un legado es de cosa específica y determinada propia del testador y el dispuesto en el testamento lo es, el legatario adquiere su propiedad desde la muerte del testador (…)
Por tanto, este legado será entregado desde el momento que se conozca el paradero del legatario, sin que esto pudiera ser obstáculo para aceptar y adjudicarse el resto de bienes que a este correspondía como único y universal heredero de la causante en virtud de la segunda cláusula testamentaria. Y como así lo hace en el documento público» en el que realiza operaciones de inventario, avalúo, liquidación y adjudicación.
Así pues, el legado es de cosa específica propia del testador, adquiriendo el legatario la propiedad desde el fallecimiento del testador (artículo 882 del Código Civil); desde el Centro Directivo se ha puesto de relieve (cfr. las Resoluciones de 13 de enero de 2006, 13 de abril de 2009 y 4 de julio de 2014) que los legados, cualquiera que sea su naturaleza, están subordinados al pago de las deudas y, cuando existen herederos forzosos –lo que en este caso no acontece–, al pago de las legítimas.
No se puede imponer al único heredero testamentario, por la imposibilidad de encontrar al legatario de cosa determinada, la limitación de sus derechos que como propietario tienen, o sea a disfrutar plenamente de su propiedad (a través de la inscripción de lo adquirido en virtud del título de herencia) (…)
Recordemos que el legado se concreta en la finca registral número 6.887 de la Laguna. Que el recurrente, se ha comprometido en entregar. Por lo que, ningún perjuicio se puede causar al legatario, con las inscripciones del resto de bienes que componen la herencia a favor del heredero, aceptante de la herencia (activo y pasivo –que no existe–) y adjudicatario de la misma.
Segundo. Voluntad testamentaria: Debe partirse además de la voluntad de la causante plasmada en el testamento, tarea hermenéutica que no está exenta de dificultades, pero que en el presente testamento, la determinación de la voluntad es clara, sin que precise de interpretaciones específicas. La causante deja como su único y universal heredero al recurrente y como legatario de una finca concreta a su hermano. Por tanto la disposición testamentaria es precisa y concreta. Dentro de esa labor interpretativa ha de tenerse en cuenta que la voluntad del testador es la ley de la sucesión los artículos 667 v 675 del Código Civil). No era voluntad del testador que su heredero no pudiera disfrutar de los bienes inmuebles dejados en herencia por la constitución de un legado que por el momento no puede ser entregado.
1) Anotaciones registrales.
2) Deudas.
1) En el documento de aceptación y adjudicación de herencia, en el apartado segundo, del expositivo VI, se dejó solicitado al registrador que se hagan constar en los libros a su cargo, todas las operaciones que pudieran ser practicadas en virtud de la presente escritura, admitiendo la inscripción parcial o incluso la anotación preventiva del legado.
En este sentido, la exposición de motivos de la primera Ley Hipotecaria, justifica la anotación preventiva a favor del legatario expresa (…) Por tanto, el registrador aun faltando la entrega del legado, podía inscribir preventivamente a favor del mismo, a la espera que se produzca la entrega en documento público.
2) No consta en el registro de la propiedad anotación preventiva alguna por razón de reclamación de deudas a favor de acreedores hereditarios ni por razón de derechos legitimarios (al no existir ni unos, ni otros) y ha transcurrido tiempo suficiente para la tutela de cualquier interés.
El artículo 81 del Reglamento Hipotecario establece que "la inscripción a favor del legatario de inmuebles específicamente legados se practicará en virtud de (...) a) escritura de manifestación de legado otorgada por el propio legatario, siempre que no existan legitimarios y aquel se encuentre facultado expresamente por el testador para posesionarse de la cosa legada (...) c) Escritura de entrega otorgada por el legatario (...) y por el heredero o herederos". Pero ello, no impide que pueda registrarse los derechos del heredero recurrente sobre los bienes adjudicados.»
Mediante escrito, de fecha 27 de diciembre de 2018, el registrador de la Propiedad emitió su informe y elevó el expediente a este Centro Directivo. Notificado el recurso a la notaria autorizante del título calificado, no se ha recibido alegación alguna.
1. Debe decidirse en este expediente si es o no inscribible una escritura de adjudicación de herencia en la que concurren las circunstancias siguientes: la causante carece de ascendientes, descendientes y es viuda, por lo que carece de legitimarios; en su testamento, hace un legado de una finca a su hermano e instituye en el resto como heredero a su sobrino; el heredero único otorga la aceptación y adjudicación de los bienes del inventario por sí solo, no constando en el inventario ninguna deuda de la causante y manifestando bajo su responsabilidad, que no existe ninguna deuda en la herencia; por último manifiesta lo siguiente: «Se compromete, igualmente, a proceder a la entrega del legado que consta en el testamento de su fallecida tía, encontrándose el citado bien dentro del caudal hereditario. A efectos de su descripción, se señalan los datos siguientes, pudiendo ser practicada anotación preventiva del legado a favor de don R. F. A.C., cuyo número de identificación fiscal se desconoce, así como de su paradero, residiendo éste en Venezuela (…)»; se solicita sobre la finca legada, anotación preventiva de legado.
2. Los artículos 882 y 885 del Código Civil determinan de forma clara que cuando el legado es de cosa específica y determinada propia del testador -lo que ocurre en este expediente- el legatario adquiere su propiedad desde que aquel muere, y no puede ocupar por su propia autoridad la cosa legada, sino que debe pedir su entrega y posesión al heredero o al albacea, cuando éste se halle autorizado para darla.
Como ha recordado este Centro Directivo en Resoluciones de 13 de enero de 2006, 13 de abril de 2009 y 4 de julio de 2014, la legislación hipotecaria, ya desde la Ley de 1861, ha establecido que la entrega es necesaria para verificar la inscripción en favor del legatario; en este sentido, la Exposición de Motivos de la primera Ley Hipotecaria, al justificar la anotación preventiva a favor del legatario expresa: «Cuando la cosa legada es determinada o inmueble con arreglo a los principios del derecho, la propiedad pasa al legatario desde el momento en que expira el testador; el heredero es el que tiene que entregarla, pero sin que por ello pueda decirse que ni un solo momento ha estado la cosa en su dominio. Esto supuesto, mientras llega el caso de que la tradición se verifique, justo es, por lo menos, que tenga derecho el dueño a impedir que la cosa se enajene a un tercero que por tener inscrito su derecho y ser el adquirente de buena fe pueda después defenderse con éxito de la reivindicación». Y, aunque según la doctrina científica y la de esta Dirección General (cfr. Resoluciones de 28 de abril de 1876 y 18 de julio de 1900) tal entrega no es necesaria en el caso de que se trate de un prelegatario, ello no ocurre así más que cuando tal prelegatario es heredero único, pues, si existen otros herederos (cfr. Resolución de 25 de septiembre de 1987), no puede uno solo de ellos (sin constarle la renuncia de los demás) hacer entrega del legado.
3. Por otra parte, el artículo 81 del Reglamento Hipotecario establece que «la inscripción a favor del legatario de inmuebles específicamente legados se practicará en virtud de (…) a) Escritura de manifestación de legado otorgada por el propio legatario, siempre que no existan legitimarios y aquél se encuentre facultado expresamente por el testador para posesionarse de la cosa legada (…) c) Escritura de entrega otorgada por el legatario y (…) por el heredero o herederos (…)».
Por tanto, cabe afirmar que fuera de los casos en que el legatario fuera ya poseedor –se entiende posesión al tiempo de la apertura de la sucesión– tan sólo sería admisible la toma de posesión por el mismo si, no existiendo legitimarios, el testador le hubiera facultado expresamente para ello (primero de los supuestos contemplados en el artículo 81 del Reglamento Hipotecario), posibilidad que no se da en el supuesto de hecho de este expediente, al no haber previsión testamentaria de la causante sobre tal extremo. Por ello, habida cuenta de la inexistencia de contador partidor o albacea facultado para la entrega, es de aplicación lo previsto en el citado precepto reglamentario, y corresponde a los herederos designados o al heredero único –lo que ocurre en este supuesto– la entrega de la cosa legada, de manera que no cabe la eventual toma de posesión por sí del legatario favorecido en el testamento, dado que tal posibilidad tiene como presupuesto ineludible la entrega por los herederos o heredero único. Y, aunque podría pensarse que tal entrega es simplemente de la posesión y nada tiene que ver con la inscripción de la cosa legada en favor del legatario, ya que cuando el legado es de cosa específica propia del testador, aquél adquiere la propiedad desde el fallecimiento de éste (cfr. artículo 882 del Código Civil), este Centro Directivo ha puesto de relieve (cfr. las Resoluciones de 13 de enero de 2006, 13 de abril de 2009 y 4 de julio de 2014) que los legados, cualquiera que sea su naturaleza, están subordinados al pago de las deudas y, cuando existen herederos forzosos -lo que en este caso no acontece-, al pago de las legítimas. La dispersión de los bienes perjudicaría la integridad de la masa hereditaria, y, por tanto, a los acreedores.
4. En el supuesto de este expediente, se cumplen todos los parámetros exigidos por la ley para la entrega del legado –la hace el heredero único– si bien no concurre el legatario para recibir la cosa legada –está en paradero desconocido–. Esto en sí mismo propicia la posibilidad de la solicitud de la anotación preventiva del legado sobre la finca específica legada, lo que no impide que se pueda realizar la adjudicación de los restantes bienes de la herencia. Pero señala el registrador como defecto que no es posible la práctica de la inscripción de la adjudicación y aceptación de herencia mientras no se haya producido la entrega del legado, fundamentándolo en que se encuentra la herencia en administración hasta que se paguen todos los acreedores conocidos y los legatarios. En definitiva, el registrador ha considerado que la herencia se encuentra en administración y por lo tanto se somete a las reglas de los artículos 1026 y siguientes del Código Civil.
El artículo 1026 del Código Civil establece lo siguiente: «Hasta que resulten pagados todos los acreedores conocidos y los legatarios, se entenderá que se halla la herencia en administración. El administrador, ya lo sea el mismo heredero, ya cualquiera otra persona, tendrá, en ese concepto, la representación de la herencia para ejercitar las acciones que a ésta competan y contestar a las demandas que se interpongan contra la misma».
Precisamente por esta razón y contra lo que parece deducirse del artículo 1020 –período durante la formación del inventario y hasta la aceptación de la herencia–, la administración de la herencia no se circunscribe a la fase de herencia yacente, que termina con la aceptación, ya que según lo dispuesto en el párrafo primero del artículo 1026 del Código Civil, «hasta que resulten pagados todos los acreedores conocidos y los legatarios, se entenderá que se halla la herencia en administración». Para evitar la posible contradicción entre estos dos preceptos, la doctrina advierte que el artículo 1026 debe ser interpretado en el sentido de que, para esos casos de aceptación a beneficio de inventario, los herederos no son dueños absolutos del remanente hereditario en tanto quede sin cumplir alguna deuda o carga de la sucesión, pero a diferencia del caso del artículo 1020 del Código Civil, en el artículo 1026 no se dispone que el administrador haya de ser nombrado judicial ni notarialmente -tras la reforma de la Ley de la Jurisdicción voluntaria-. Por consiguiente, el artículo 1026 permite afirmar que es al heredero (o herederos) a quien corresponde la administración de la herencia, a no ser que se opte porque continúe ejerciendo sus funciones el administrador nombrado con anterioridad a la aceptación. No obstante, hay que advertir que la administración corresponderá en primer lugar a la persona que hubiere designado el testador y, en defecto de esta designación, prevalecerá también el acuerdo unánime de los acreedores, herederos y legatarios, pues no ofrece duda que, si no hubiere acuerdo entre los interesados, cualquiera de ellos podrá acudir a la autoridad judicial o notarial para que ésta decida sobre el nombramiento de administrador de la herencia con arreglo a lo dispuesto en la legislación notarial o en su caso en la Ley de Enjuiciamiento Civil para el juicio de testamentaría.
5. Motiva su calificación el registrador con el artículo 1027 del Código Civil que dispone: «El administrador no podrá pagar los legados sino después de haber pagado a todos los acreedores». La razón de este precepto responde, como continuación al precepto anterior, a que la aceptación de la herencia a beneficio de inventario tiene por objeto limitar la responsabilidad del heredero y, en consecuencia, en este caso, los créditos y los legados se harán efectivos única y exclusivamente con los bienes y derechos integrantes de la herencia. Por esto, en el artículo 1027 del Código Civil, se ordena que primero se satisfaga a los acreedores, y se indica expresamente que sólo después procede abonar los legados. Ello es lógico, ya que el derecho de los legatarios surge de lo dispuesto en el testamento; es decir, en realidad no habría legatarios si no hubiera testamento, y si el causante hubiera fallecido sin testamento sólo habría que satisfacer a los acreedores. Además, el legado es una forma de heredar, y herencia es lo que resta del caudal relicto tras haberse pagado deudas y cargas; por lo que sólo, después de saldado esto, será oportuno, si algo queda, satisfacer a los legatarios.
En el concreto supuesto de este expediente, la herencia ha sido aceptada pura y simplemente, se ha formulado inventario de los bienes sin que en él aparezcan acreedores conocidos que no hayan sido satisfechos en sus créditos y además se manifiesta por el heredero único «bajo su responsabilidad, que no existe ninguna deuda en la herencia». Por lo tanto, no puede aceptarse este defecto señalado en la nota de calificación.
6. También motiva el registrador su calificación mencionando el artículo 1029 del Código Civil, que establece: «Si después de pagados los legados apareciesen otros acreedores, estos solo podrán reclamar contra los legatarios en el caso de no quedar en la herencia bienes suficientes para pagarles».
7. Por último menciona el registrador en su nota el artículo 1032 del Código Civil, según el cual, pagados los acreedores y legatarios, quedará el heredero en el pleno goce del remanente de la herencia y si la herencia hubiere sido administrada por otra persona, esta rendirá al heredero la cuenta de su administración. Evidentemente se refiere el precepto a una situación de aceptación a beneficio de inventario, lo que no ha ocurrido en este supuesto.
Así pues, si el administrador fue el heredero único –como ha ocurrido en este expediente– o todos los herederos, una vez realizada la liquidación de la herencia, es decir, pagados los acreedores y legatarios, así como los gastos, entrarán en el pleno goce de los bienes restantes o remanente de la herencia, lo que no impide que pueda adjudicarlos e inscribir su adjudicación. Realmente son los mismos bienes hereditarios que habían sido adquiridos por el heredero beneficiario y de los que ahora tiene el «pleno goce», ya que simplemente se ha producido la integración del remanente en el patrimonio personal del heredero, desapareciendo la separación de patrimonios.
Pero, todavía, pueden producirse determinados efectos del beneficio de inventario. Concretamente, es posible que aparezca algún acreedor retrasado (no conocido) que pretenda, y con razón, el cobro de su crédito. Este nuevo acreedor deberá dirigirse, para lograr la efectividad del crédito, contra los bienes hereditarios en el caso de que aún sea posible la identificación de los mismos; y, en el caso de que los bienes hereditarios que constituían el remanente se hubiesen confundido con los personales del heredero, o se hubieran consumido, enajenado, perdido…, es decir, no fuera posible identificarlos, el acreedor retrasado podrá dirigirse contra el patrimonio personal del heredero, pero sólo hasta el importe de lo que recibió (del remanente), ya que éste como aceptante a beneficio de inventario no estaría obligado a responder ilimitadamente. Si la herencia hubiese sido administrada por una tercera persona, ésta vendrá obligada a rendir al heredero o herederos la cuenta de su administración. Si el heredero aceptó pura y simplemente –como ocurre en este expediente– su responsabilidad para con los acreedores desconocidos que aparezcan es ilimitada con todo su patrimonio, y precisamente por esto, se ha manifestado el compromiso de entregar el legado y se hace la solicitud de la anotación preventiva del legado.