Source: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=CRE&reference=20091019&secondRef=ITEM-017&language=ES&ring=A7-2009-0019
Timestamp: 2013-05-22 08:28:44
Document Index: 20826427

Matched Legal Cases: ['artículo 7', 'artículo 66', 'artículo 14', 'artículo 16', 'artículo 7', 'artículo 14', 'artículo 149']

Debates - Lunes 19 de octubre de 2009 - Mecanismo de evaluación para supervisar la aplicación del acervo de Schengen - Mecanismo de evaluación para verificar la aplicación del acervo de Schengen - (debate)
Lunes 19 de octubre de 2009 - Estrasburgo
17. Mecanismo de evaluación para supervisar la aplicación del acervo de Schengen - Mecanismo de evaluación para verificar la aplicación del acervo de Schengen - (debate)Vídeo de las intervencionesPV
Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al debate conjunto sobre los siguientes informes:
-	A7-0035/2009 de Carlos Coelho, en nombre de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, relativo al establecimiento de un mecanismo de evaluación para supervisar la aplicación del acervo de Schengen (COM(2009)0105 - C6-0111/2009 - 2009/0032(CNS)); y
-	A7-0034/2009 de Carlos Coelho, en nombre de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, relativo al establecimiento de un mecanismo de evaluación para verificar la aplicación del acervo de Schengen (COM(2009)0102 - C6-0110/2009 - 2009/0033(CNS)). Carlos Coelho, ponente. – (PT) Señor Presidente, señor Barrot, Señorías, estoy a favor de un mecanismo de evaluación de Schengen que mejore el sistema actual y lo haga más eficiente a fin de garantizar que el acervo de Schengen pueda aplicarse con una mayor transparencia y coherencia.
No obstante, me han defraudado las propuestas que ha presentado la Comisión Europea. En esencia, estas propuestas mantienen las normas relacionadas con la primera parte del mandato sin ningún cambio, y en cuanto a la segunda parte del mandato o la evaluación de como los Estados miembros que ya forman parte del espacio Schengen están aplicando el acervo de Schengen, sólo incorpora las últimas mejoras realizadas en el mecanismo de evaluación actual.
De hecho, la única novedad, que aplaudo, es la posibilidad de realizar visitas sin previo aviso. En lo que respecta al proceso de evaluación, estas propuestas ponen por completo la función que el Consejo desempeña en la actualidad en manos de la Comisión, permitiendo formas de cooperación muy limitadas con los Estados miembros y excluyendo al Parlamento Europeo de todo el proceso, sin demostrar lo que se gana con estas medidas.
También me preocupa que nos estemos dirigiendo hacia una separación total de los mecanismos de evaluación para cada parte del mandato, lo cual podría poner en peligro la eficacia y la coherencia del sistema. Los países que quieren sumarse al espacio Schengen no deberían someterse a normas y sistemas de evaluación diferentes de los que se aplicaron a los países que ya forman parte de él.
También hay problemas relativos a la protección de datos. Voy a ofrecer sólo tres ejemplos: en primer lugar, el punto acerca de la seguridad de las dependencias consulares no está completo, puesto que no se cubren las instalaciones de compañías externas en lo que respecta a la subcontratación. En segundo lugar, los requisitos de seguridad propuestos para el Sistema de información de Schengen (SIS) deberían incluirse también en el punto sobre los visados. En tercer lugar, el artículo 7 del Reglamento debería incluir no sólo el análisis de riesgos, sino también las auditorias e informes sobre las inspecciones de seguridad que llevan a cabo los Estados miembros de acuerdo con las reglas introducidas por los instrumentos jurídicos del SIS y el Sistema de Información de Visados (VIS).
Al margen de los problemas que he mencionado aquí y de las mejoras que se podrían efectuar, hay un problema básico en el hecho de que el papel que se le asigne al Parlamento Europeo sea irrelevante. De acuerdo con nuestro Servicio Jurídico, la elección de la base jurídica de la Comisión es legítima. Sin embargo, también sería posible aplicar el proceso de codecisión para proyectos de reglamentación. La voluntad política es el único factor decisivo entre las dos posibilidades. Después de todo, si el Tratado de Lisboa entra en vigor, y se espera que lo haga a corto plazo, estas propuestas tendrán que convertirse en una sola propuesta y volver a presentarse, ya que se eliminará la estructura de pilares.
No debemos olvidar que estamos debatiendo sobre la seguridad en el ámbito de la libertad, la seguridad y la justicia, que debería implicar a todos los Estados miembros y a todas las instituciones europeas. Por consiguiente, la codecisión es el procedimiento adecuado que se debe elegir. El papel del Parlamento Europeo no debe ser meramente accesorio, sino que debe reflejar la influencia que este ejerce cuando se trata de aprobar actos normativos básicos.
Me gustaría concluir dando las gracias a los ponentes alternativos por haber apoyado esta posición del Parlamento Europeo e invito al Vicepresidente Barrot, que siempre ha mostrado respeto por este Parlamento, a que vuelva a enviar estas propuestas, en las que no sólo se hayan introducido las mejoras en cuanto a contenido, sino que también se haya establecido un papel adecuado para el Parlamento Europeo en lo que se refiere al propio procedimiento. Jacques Barrot, Vicepresidente de la Comisión. – (FR) Señor Presidente, voy a intentar dar respuesta a las inquietudes que el señor Coelho ha expresado en su informe.
El mecanismo de evaluación es una medida clave para preservar la integridad del espacio Schengen y para que los Estados miembros mantengan una confianza mutua. Por este motivo, la Comisión propone que los expertos de los Estados miembros se impliquen plenamente en la planificación de las visitas, en las visitas in situ, y en la redacción de los informes de evaluación y seguimiento.
Como es natural, la Comisión está convencida de que el Parlamento debe participar en la evaluación de Schengen, aunque no sea el caso en la actualidad. Los ciudadanos deben tener acceso a los resultados de estas evaluaciones. Por ello, la Comisión se ha ofrecido a presentar al Parlamento informes anuales que indiquen las conclusiones alcanzadas después de cada evaluación y el progreso de las medidas correctivas.
Bueno, esta es la primera respuesta. Es cierto que el señor Coelho ha planteado el asunto de la codecisión con el Parlamento. Los tratados vigentes hoy en día no lo permiten. Con todo, aunque aún no haya codecisión, las propuestas sí permiten que el mecanismo actual sea comunitario. A través de estas propuestas, el mecanismo puede hacerse más efectivo en cuanto a la planificación, a las visitas in situ y al seguimiento que se realiza de las evaluaciones.
Es más, la labor de la Comisión, como guardiana de los tratados, se va a reforzar. No obstante, señor Coelho, el Consejo está cuestionando en gran medida este refuerzo. Por lo tanto, en virtud de los tratados vigentes, han sido necesarias dos propuestas paralelas, ya que el acervo de Schengen abarca tanto el primer como el tercer pilar.
La Comisión consideró que el artículo 66 del Tratado CE, que estipula la consulta con el Parlamento Europeo, era la base jurídica correcta para la propuesta del primer pilar. Esta base jurídica se eligió como la base correcta para el actual mecanismo de evaluación de Schengen cuando el acervo de Schengen se integró en el marco de la Unión Europea mediante la decisión «de desglose» que se tomó en 1999.
Los artículos 30 y 31 del tratado fueron los elegidos como base jurídica para la propuesta del tercer pilar. Por este motivo, hemos tenido que referirnos a dos artículos distintos para las evaluaciones del primer pilar y del tercer pilar.
Sobre la base de los tratados vigentes y de los debates jurídicos que se derivan de ellos, la Comisión debe mantener sus propuestas. Hay que decir, señor Coelho, que dada la dificultad de las negociaciones con el Consejo relacionadas con la labor reforzada de la Comisión, es de esperar que no concluyan en un breve período de tiempo. Podemos esperar, sobre todo hoy, que este Tratado de Lisboa se ratifique. Entonces se reanudará esta cuestión y la Comisión decidirá, cuando llegue el momento, la base jurídica que considere más apropiada para el mecanismo propuesto, implicando al Parlamento en el mayor grado posible.
Es evidente que cuando llegue ese momento, la Comisión podrá presentar propuestas nuevas o modificadas en función de la situación. Como sabe, yo mismo suelo estar a favor de esta disposición, que permitirá al Parlamento actuar como colegislador en la mayoría de los asuntos relacionados con la justicia, la libertad y la seguridad. Evidentemente, no puedo sino estar a favor de un papel mucho más activo del Parlamento. Sin embargo, tal y como están las cosas hoy, no creo que pudiéramos haber hecho nada más que proponer esta modificación en virtud de las bases jurídicas actuales. No obstante, como le he dicho, los debates con el Consejo no son sencillos; no porque no queramos implicar a los Estados miembros, sino porque la Comisión, en su calidad de guardiana de los tratados, considera que también es responsable de la gestión de todo el mecanismo de evaluación, con la participación de los Estados miembros y, por supuesto, del Parlamento. Simon Busuttil, en nombre del Grupo PPE. – (MT) La creación del espacio Schengen fue, sin duda, un enorme paso hacia delante para varios países de la Unión Europea. Trajo consigo el concepto de la total libertad de circulación de nuestros ciudadanos de una manera más realista, e incluso se puede decir que cuando un ciudadano viaja por el espacio Schengen casi siente que está viajando por su propio país. Sin embargo, todos somos muy conscientes de que para que un proyecto tan ambicioso como este triunfe como lo ha hecho, ha sido necesario mucho trabajo previo y se ha realizado un sacrificio considerable. Sobre todo, cuando elegimos abrirnos las puertas unos a otros, tuvimos que depositar nuestra confianza mutua sobre un asunto tan delicado como este: la protección de nuestras fronteras exteriores. Cuando se trata de fronteras exteriores, se deposita la confianza en un país y se gana la confianza de este a cambio.
Por consiguiente, en cuanto a estos informes, estoy de acuerdo con mi colega Carlos Coellho en que mejorarán el mecanismo de evaluación en el proyecto Espacio Schengen, un proyecto de gran importancia, y que se construye sobre la base de la confianza mutua. Sin embargo, también mantenemos que esta evaluación debe realizarse de manera eficiente y transparente, Además, debe implicar al Parlamento, al que debe permitírsele ejercitar sus plenos poderes, especialmente ahora que estamos, o posiblemente estamos, a tan sólo unas semanas de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. Por tanto, estoy seguro de que la Comisión entenderá que digamos que, en vista de que el Tratado de Lisboa está cerca, esperamos propuestas como estas para respetar plenamente todos los poderes que el Parlamento Europeo ejerza en virtud de este tratado. Ioan Enciu, en nombre del Grupo S&D. – (RO) La creación de un mecanismo de evaluación y supervisión que verifique la aplicación del acervo de Schengen es una medida importante que pondrá en práctica las decisiones relativas al ámbito de la libertad, la seguridad y la justicia, especialmente las disposiciones del Programa de La Haya. Las propuestas presentadas a debate hoy son una variación de un mecanismo de evaluación e incluyen disposiciones específicas para la región de destino, junto con una metodología de control adecuada.
Sin embargo, un análisis más riguroso pone de relieve que se están ignorando ciertos principios de cooperación interinstitucional, tanto a nivel de la Unión Europea como de los Estados miembros de la UE. Desde este punto de vista, la propuesta presentada incluye disposiciones que limitan la cooperación entre los Estados miembros en cuanto a la evaluación de los resultados de la aplicación del Acuerdo de Schengen. Al mismo tiempo, amplia de modo inaceptable el papel de la Comisión en este proceso, mientras que mantiene al Parlamento Europeo al margen de todo el mecanismo de evaluación.
Además, la redacción de algunos artículos del reglamento da lugar a diferentes interpretaciones de la relación entre la Comisión, el Parlamento y el Consejo con respecto a su acceso a la información relativa a la aplicación del acervo de Schengen.
Por lo tanto, el artículo 14 sobre información sensible, recalca que «Los informes redactados tras las visitas in situ se clasificarán de difusión restringida. La Comisión, previa consulta con el Estado miembro de que se trate, decidirá qué partes del informe pueden hacerse públicas».
También quiero mencionar en relación con estas disposiciones que el artículo 16, que se refiere al informe presentado al Parlamento Europeo y el Consejo, no implica que el informe anual sobre las evaluaciones efectuadas también vaya a contener información confidencial. Por lo tanto, podríamos deducir que es la Comisión la que debe valorar qué información se incluye en el informe anual y cuál no. Este hecho asigna funciones a la Comisión que, bajo mi punto de vista, no están justificadas.
El Tratado de Lisboa entrará pronto en vigor y, a partir de ese momento, la codecisión se convertirá en un procedimiento legislativo normal, que también abarca los ámbitos de la libertad, la seguridad y la justicia. Las propuestas legislativas que estamos debatiendo de momento contienen disposiciones que entran en conflicto con los principios incluidos en el Tratado. En consecuencia, habrá que revisar estos borradores, si se aprueban ahora, en el momento en el que entre en vigor el Tratado de Lisboa.
Señorías, la libertad, la seguridad y la justicia son ámbitos de primordial importancia para los ciudadanos de Europa, cuyos intereses están representados directamente por el poder legislativo europeo. No es bueno restringir el papel de una institución como el Parlamento Europeo. Para concluir, respaldo la propuesta del señor Coelho de que se rechace y se devuelva a la Comisión este proyecto, en su forma actual. Les recomiendo que apoyen el proyecto de resolución. Sarah Ludford, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, nuestro colega, el señor Coelho, ha vuelto a hacer honor a su segundo nombre: Carlos «Schengen» Coelho. Es nuestro experto residente en la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior y le estamos muy agradecidos por su trabajo y su pericia. Ha elaborado informes expertos muy satisfactorios sobre estas propuestas, que ponen de relieve el tremendo embrollo que es la Unión Europea en cuanto a la supervisión y la evaluación.
Desde luego, me parece que no tiene ningún sentido que la evaluación de la idoneidad para sumarse al espacio Schengen deba recaer únicamente en manos de los Estados miembros en ningún caso, independientemente de la arcana división entre la adhesión previa y posterior a Schengen. En la propuesta de reglamento de la Comisión se dice que «Como la evaluación previa a la puesta en efecto es fundamental en aras del desarrollo de la confianza mutua de los Estados miembros, parece razonable que sigan siendo responsables de llevarla a cabo». No obstante, no dejamos que sean los Estados miembros los que evalúen a los países balcánicos, ya que esta tarde la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior someterá a votación la idoneidad de estos países para la exención de visados, para viajar sin visados —es la Comisión la que realiza la valoración y la evaluación, así que no es coherente decir que la capacidad de juzgar a otros Estados debería estar en manos de los Estados miembros.
Para ser sincera, no comprendo esta peculiar separación entre la evaluación de la «puesta en efecto» de las medidas necesarias para sumarse a Schengen —que, de acuerdo con la Comisión, tiene que seguir siendo intergubernamental— y la comprobación de la «implementación» del acervo de Schengen. Es cierto que parece que los Estados miembros no están haciendo un trabajo muy bueno, ya que por la propuesta de decisión, sabemos que «en los últimos años los Estados miembros no han considerado necesario realizar evaluaciones sobre el terreno en relación con la cooperación judicial en materia penal, las armas y las drogas. En ocasiones, las evaluaciones in situ tampoco han abarcado la protección de datos». Creo que hay muchas personas, y no sólo en esta Cámara, sino también fuera de ella, que piensan que los asuntos relacionados con la cooperación en materia penal, las drogas, el modo de enfrentarse al contrabando de drogas y la protección de la privacidad son cuestiones lo bastante importantes como para realizar inspecciones sobre el terreno. Así que respaldo por completo las conclusiones de Carlos Coelho que afirman que debemos recomponer todo esto, consolidar los procedimientos a través de los que se ha realizado esta evaluación, consolidar la tarea entre el primer y tercer pilar —y espero que pronto el término «tercer pilar» pase a la historia y no tenga que decirlo más— a fin de disponer de una única evaluación simple, eficaz, efectiva y transparente y de garantizar que la transparencia incluya responsabilidad para el Parlamento Europeo.
Es de lo más extraño que en esta situación, en vísperas de lo que ahora estoy convencida que será la ratificación del Tratado de Lisboa—y, por cierto, cumplí con mi cometido en la Cámara de los Lores del Reino Unido el año pasado—, la Comisión presente este conjunto de propuestas tan confuso y sin sentido. Apoyo el rechazo y pido a la Comisión que vuelva con una propuesta mejor que tenga en cuenta el Tratado de Lisboa, que tenga en cuenta la codecisión, que tenga en cuenta la simplicidad y la eficacia en la supervisión y que sea coherente con las responsabilidades de la Comisión y el Parlamento en otros ámbitos.
Plantea el modo en el que se realiza la revisión por pares en esta Unión Europea de los veintisiete Estados miembros. Como digo, esto hay que considerarlo, incluso en el ámbito de los derechos humanos, puesto que no parece que tengamos principios y estructuras claras y sólo aprobamos cosas diferentes en ámbitos diferentes Por mucho que me gusten los Estados miembros, me temo que con frecuencia adoptan la práctica de «Hoy por ti, mañana por mí», lo que significa que no se critican los unos a los otros, así que no son los más adecuados para evaluarse entre sí. La Comisión, cuando trabaja bien, es la más adecuada para realizar esta tarea.
Como me sobran unos segundos, me gustaría cuestionar lo que el señor Bradbourn, del Grupo ECR, ha dicho sobre un asunto relativo a la libre circulación. Ha solicitado una prohibición mundial de los llamados «escáneres de cuerpo desnudo». Habría sido útil que hubiera estado presente en la votación del año pasado cuando sus colegas se opusieron a una prohibición sobre el uso de estos escáneres corporales sin una revisión fundamental de los derechos humanos. Sus colegas votaron en contra de la prohibición. El señor Bradbourn ni siquiera estaba presente en la votación, así que tiene gracia que hable de eso ahora. Tatjana Ždanoka, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señor Presidente, yo también quiero agradecerle a nuestro colega, Carlos Coelho, su informe. Sí, necesitamos un mecanismo simple, eficaz y transparente para la evaluación de Schengen.
Estoy de acuerdo con que la Comisión debe desempeñar un papel más activo en el mecanismo de evaluación, del que el señor Barrot acaba de hablar. No obstante, a nosotros, los parlamentarios, nos preocupan una serie de cuestiones. Usted sabe que el Grupo de los Verdes mantiene una posición muy firme en cuanto a la protección de datos personales. La Comisión ha olvidado mencionar la subcontratación al hablar de la seguridad de las dependencias consulares. También se ha olvidado de las disposiciones de seguridad de la tecnología de la información de estas.
Al margen del programa de evaluación anual, el artículo 7 del reglamento debe tener en cuenta no sólo el análisis de riesgo proporcionado por FRONTEX, sino también las auditorías y las inspecciones que llevan a cabo los propios Estados miembros. Por consiguiente, solicitamos que se tengan en cuenta los temas de protección de datos.
En lo que respecta al procedimiento de codecisión y a la propuesta del señor Coelho, nuestro grupo, el Grupo Verts/ALE, respalda por completo su posición. No voy a recordarle el papel del Parlamento Europeo como institución electa. Ya hemos oído que, en virtud del Tratado de Lisboa, el procedimiento de codecisión será la única opción. Respaldamos por completo al ponente y apoyamos su propuesta. Rui Tavares, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (PT) El espacio Schengen tiene ya 20 años —o casi 20 años— y se ha estado evaluando durante 10 años; primero lo hizo un comité permanente y después un Grupo de Evaluación. Por eso, ya es hora de que mejoremos los procedimientos de evaluación y demos respuesta las inquietudes sobre el espacio Schengen.
Es una pena que, ahora que se acerca su aniversario, la Comisión no haya realizado un trabajo suficiente o no haya avanzado demasiado en la creación de un mecanismo de evaluación más eficaz y exhaustivo que sea capaz de responder no sólo a las inquietudes planteadas en los primeros años del espacio Schengen, como la eficiencia, la cohesión entre los Estados miembros y una cierta equivalencia de los procedimientos, sino también inquietudes sobre la transparencia, el control que ejercen los ciudadanos (control democrático) y, finalmente, las inquietudes sobre el respeto de los derechos humanos, que tanto valoramos en esta Cámara. Hay preocupaciones fundadas que afirman que se ha logrado una mayor eficacia a costa de los derechos de los ciudadanos, y ya es hora de que salvemos esta distancia.
También me gustaría hablar brevemente sobre la codecisión. La Comisión Europea y todos los que han defendido el Tratado de Lisboa, ensalzando sus virtudes democráticas, se enfrentan ahora a la prueba de cumplir las promesas y permitir un mayor control parlamentario y democrático de los procesos de evaluación de Schengen. Sin embargo, no puedo respaldar las conclusiones del ponente, nuestro colega diputado, Carlos Coelho. Creo que hace un buen servicio a la democracia europea al exhortar a la Comisión que cambie sus propuestas y entregue algo más sencillo, más efectivo, más transparente, más respetuoso con los derechos humanos y que ofrezca un mayor control parlamentario y democrático. Gerard Batten, en nombre del Grupo EFD. – Señor Presidente, no es nada habitual que yo coincida con algo que ha dicho la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior. Dice que estas propuestas sobre los mecanismos de evaluación y el acervo de Schengen son inútiles porque, cuando se ratifique por completo el Tratado de Lisboa, se van a modificar de todos modos.
Cuando entre en vigor el Tratado de Lisboa, los llamados primer y tercer pilar de los diferentes ámbitos de la política se consolidarán en uno. Sin duda, con la puesta en práctica del tratado se producirán intentos de utilizarlo como una herramienta para aplicar el acervo de Schengen en todos los Estados miembros, incluso aquellos eximidos de éste actualmente, como el Reino Unido.
Habrá observado que he dicho «cuando entre en vigor el Tratado de Lisboa», no «si entra». Parece que al único Jefe de Estado que se resiste a aceptarlo, al valiente Presidente de la República Checa, Václav Klaus, le intimidarán para que dé su consentimiento en breve. El propio Gobierno de Gran Bretaña, el traicionero Gobierno laborista, ha faltado a su promesa de ofrecer a los ciudadanos británicos un referendo sobre el tratado y la única persona que podría mantener las esperanzas de un referendo, David Cameron, no tiene el coraje, los principios o el deseo de hacerlo.
El Reino Unido posee un sistema de inmigración y asilo descontrolado, ilimitado y caótico. Como Estado miembro de la Unión Europea, ya no controlamos nuestras propias fronteras y en virtud del Tratado de Lisboa, el maremoto de la inmigración que hemos sufrido se convertirá en un tsunami. Así que este informe no supondrá ninguna diferencia en absoluto, y la Comisión ignorará los comentarios realizados por el comité y el Parlamento.
He oído las palabras «libertad»y «justicia» circulando por este debate. ¿Qué libertad hay si no se consulta a los ciudadanos sobre su nueva constitución incluida en el Tratado de Lisboa porque la rechazarían o en las leyes creadas por instituciones antidemocráticas que el votante no puede eliminar? ¿Qué justicia hay cuando, en virtud de las órdenes de detención europeas, se ha despojado a los tribunales nacionales de sus poderes para proteger a sus propios ciudadanos del arresto y el encarcelamiento injustos? Esta Unión es una creación orwelliana cuyas palabras significan lo contrario de lo que se dice. Hans-Peter Martin (NI). – (DE) Señor Presidente, necesitamos una revolución democrática. Acaba de oír lo que ha dicho el anterior orador; vemos a menudo que cuando se llega demasiado lejos demasiado rápido, se consigue lo contrario de lo que realmente se está tratando de lograr.
El lema de este grupo es que si la Unión Europea se desarrolla demasiado rápido, el resultado podría ser precisamente lo que no desea, es decir, un nuevo nacionalismo. Eso es lo que estamos viendo en este momento en mi país. Provengo de lo que se ha convertido en un país dividido; en el oeste, en Voralberg y algo más allá, nos alegramos de que las fronteras estén abiertas, mientras que en el este, se puede ver que hemos ido demasiado lejos y demasiado rápido con Schengen. Lo que estamos obteniendo a cambio es un nuevo revanchismo y nacionalismo, en mi país y en otros lugares.
No debemos escondernos tras debates técnicos. Tenemos que afrontar estos desafíos. Por supuesto, esto tiene que pasar necesariamente por que al Parlamento Europeo se le otorguen derechos de codecisión y que usted, Comisario, debe esperar hasta que tengamos esa codecisión o a que se nos conceda por defecto, al menos. Agustín Díaz de Mera García Consuegra (PPE). – (ES) Señor Presidente, felicito y apoyo a Carlos Coelho, y quiero destacar que este informe ha sido aprobado por unanimidad en la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior.
La propuesta del Consejo incide en la segunda parte del mandato encomendado al Grupo de Evaluación de Schengen, es decir, la verificación de la correcta aplicación del acervo comunitario tras la supresión de los controles en las fronteras interiores.
La evaluación de la correcta aplicación del acervo de Schengen encuentra su base jurídica en elementos del tercer pilar, mientras que otros aspectos del acervo tienen su fundamento jurídico en instrumentos del primer pilar.
A mi juicio, el fundamento jurídico propuesto es correcto, pero parece poco coherente con la más que apreciable entrada en vigor del Tratado de Lisboa, momento en el que se producirá la unificación de las funciones y competencias que ahora se reparten entre los dos pilares.
La propuesta apenas contiene elementos novedosos con respecto al mecanismo de evaluación que en la actualidad está en vigor y ya Carlos ha señalado aquéllos ex novo. Sin embargo, introduce un cambio de notoria importancia, ya que el documento que se nos presenta supondrá la transferencia a favor de la Comisión de las funciones que actualmente desempeña el Consejo.
Tal cesión de competencias supone de facto que el Parlamento y los propios Estados miembros queden al margen del proceso de evaluación, a pesar de que éstos son quienes ostentan las competencias en la seguridad de sus fronteras exteriores.
El Parlamento, que representa a los ciudadanos europeos, desempeña un papel primordial, máxime en asuntos relativos a la seguridad. Nuestra labor es importante y así lo reconoce el Tratado de Lisboa.
Por consecuencia, señor Presidente, lo que queremos es esperar tres meses, porque esperando tres meses, no habrá ninguna necesidad de reabrir el expediente.
Señor Presidente, una cuestión adicional: acabo de ver al señor Vicepresidente ponerse un jersey, y es que aquí hace un frío espantoso, y yo tengo que disculparme porque me tengo que marchar, pero no me marcho porque no quiera seguir el debate, sino porque estoy empezando a tener una bronquitis, y esto es nocivo, así que tome alguna medida, señor Presidente. Monika Flašíková Beňová (S&D). – (SK) Quizás otra razón por la que hace frío aquí es porque la Comisión tiene poco en cuenta al Parlamento y sus opiniones. Quizás nuestras relaciones se vuelvan más cálidas en el futuro. Creo que esta situación y este debate no son muy agradables para el Comisario, ya que parece que todos, o al menos la mayoría, compartimos la misma opinión. En cualquier caso, me gustaría darle las gracias al ponente por su informe.
La creación del espacio Schengen trajo la libertad de circulación para nuestros ciudadanos en este espacio y, en mi opinión, fue uno de los mayores éxitos de la historia europea. Pero queda mucho por hacer. El fin de los controles fronterizos internos requiere total seguridad y también confianza entre las distintas partes en relación con la capacidad de poner en práctica las medidas necesarias. La creación de un mecanismo de supervisión y evaluación es, por lo tanto, muy importante si queremos ganarnos el apoyo de los ciudadanos de los Estados miembros. Este orden del día lo explotan con mucha frecuencia los extremistas de derechas, que afirman de que el espacio Schengen permite, en realidad, a diversos delincuentes entrar en los países del espacio, y los ciudadanos de nuestros Estados nos preguntan con bastante razón cómo pensamos impedir que esto suceda en el futuro.
El refuerzo del principio de la coordinación interinstitucional también constituye un punto muy importante que la Comisión prefiere suprimir en su propuesta, lo cual resulta perjudicial a todas luces, ya que, como ya han dicho varios de los anteriores oradores, todos creemos que el Tratado de Lisboa entrará en vigor pronto y, por lo tanto, sería bueno que pudiera incorporarse este contexto.
Tampoco vemos ninguna razón por la que el Parlamento Europeo no deba recibir en el informe anual toda la información pertinente —por desgracia, la Comisión no ha incorporado este principio de la democracia en su opinión. Por lo tanto, como el ponente, preferiría que el proyecto se devolviese a la Comisión, y que nosotros insistiéramos en que se incorpore un proceso de toma conjunta de decisiones, en que se simplifique el principio completo y en que todo el proceso se haga más transparente. Cecilia Wikström (ALDE). – (SV) Señor Presidente, al igual que han hecho el señor Coelho y muchos otros colegas diputados, me gustaría subrayar que la creación del espacio Schengen durante las décadas de 1980 y 1990 fue una de las reformas más significativas de nuestro tiempo. Se afirma que Jean Monet, uno de los personajes más importantes de la UE, dijo que el objetivo de la Unión Europea no es unir a las naciones, sino a las personas.
Durante siglos, la circulación de personas se ha restringido mucho en Europa. Las sospechas sobre nuestros conciudadanos han dominado las relaciones entre los países de Europa. En efecto, la confianza entre los países ha sido escasa en ocasiones. La desconfianza, en vez de la confianza, ha caracterizado las relaciones. Por fortuna, eso es el pasado y ahora estamos viendo nuevas posibilidades en Europa. La mayoría de los que estamos aquí, en el Parlamento Europeo, hemos tenido la oportunidad de aprovechar durante mucho tiempo las libertades que ofrece el espacio Schengen. Es fácil olvidar el extraordinario grado de confianza que existía entre los Estados que sentaron las bases para su creación. Es fácil olvidar el difícil camino recorrido para llegar a ese punto. Sin embargo, la libre circulación es un requisito esencial para que los ciudadanos puedan encontrarse más allá de los límites nacionales.
Señor Presidente, como ha dicho el señor Coelho con tanta razón, sin duda es importante que exista un mecanismo de evaluación eficaz y transparente del acervo Schengen, a fin de que el espacio siga siendo un espacio definido por la libre circulación, y se desarrolle como tal. Sin embargo, la base de Schengen es la confianza entre los países implicados en la cooperación, no el propio mecanismo. Es importante que este mecanismo sea eficaz y transparente y, por lo tanto, veo un problema con la propuesta de la Comisión. El problema es que se transfiere el papel actual del Consejo a la Comisión y que la libertad para cooperar se ha reducido de manera drástica. No obstante, mi principal objeción es que nosotros, los representantes del Parlamento Europeo elegidos por el pueblo, hemos quedado excluidos de este proceso.
Estamos hablando de algo tan técnico como el mecanismo de evaluación, pero no debemos olvidar que esto atañe al pilar básico de la cooperación europea: libertad, seguridad y justicia. Por eso resulta importante para todos nosotros estar implicados en la toma de nuevas decisiones en este ámbito. Por consiguiente, ruego a la Comisión que tome nota de las críticas expresadas en esta Cámara. Le pido encarecidamente a la Comisión que elabore una propuesta nueva y mejor tan pronto como sea posible. La esencia de una nueva propuesta debe ser que las modificaciones que se hagan al mecanismo de evaluación estén sujetas a la codecisión entre la Comisión, los Estados miembros y, en particular, los representantes del Parlamento Europeo elegidos por el pueblo. Kyriacos Triantaphyllides (GUE/NGL). – (EL) Señor Presidente, la propuesta de la Comisión tiene como objetivo reforzar el papel del Grupo de Trabajo de Evaluación de Schengen haciendo este mecanismo más eficiente y transparente, a fin de defender la aplicación eficaz y coherente del acervo de Schengen. No obstante, resulta curioso que, pese a la libre circulación por la Unión Europea, esté forzando al mismo tiempo el establecimiento de un sistema que queda lejos de reunir todos los procedimientos necesarios para el respeto de los derechos humanos. La dificultad que se nos presenta al evaluar la aplicación del acervo de Schengen radica precisamente en nuestra dificultad para aceptar que tiene presente el intercambio de información sensible, los expedientes personales y los mecanismos represivos que se han creado con la excusa de la protección de la libre de circulación en el espacio europeo.
La Comisión tiene razón al preocuparse. La abolición de los controles de las fronteras interiores depende de las medidas de compensación adecuadas en cuanto al refuerzo de los controles de las fronteras exteriores y a la cooperación entre la policía, las aduanas y los tribunales. También ha implicado, y todavía implica, un intercambio constante de información y el uso de visados biométricos para entrar a la Unión Europea. Consideramos que cualquier evaluación debe tener en cuenta la conveniencia de todas las medidas relevantes que se tomen y no debe limitarse a verificar su aplicación. Bajo ninguna circunstancia estaremos de acuerdo con una propuesta que, si se aprueba, dará una mayor legitimidad a lo que son principalmente medidas represivas a través de mecanismos para su evaluación. Nicole Sinclaire (EFD). – Señor Presidente, siempre he pensado que ser diputado al Parlamento Europeo es una pérdida de tiempo, pero esta tarde ya es el colmo. Estamos aquí hablando de algo que en realidad no importa, porque el Tratado de Lisboa —al que saben que han abierto paso a través de la intimidación— va a entrar en vigor el mes que viene aproximadamente y vamos a tener que celebrar de nuevo este debate. Así que aquí estamos, perdiendo el tiempo, muchísimas gracias.
Revisemos con ojo crítico el Acuerdo de Schengen y lo que ha significado en realidad para Europa: ha permitido que delincuentes, tratantes de personas y traficantes de drogas viajen miles de kilómetros sin ayuda; ha permitido que se desarrollen campamentos como Sangatte y «La jungla» al otro lado del Canal de la Mancha, en los que las personas viven en condiciones deplorables. Espero que estén orgullosos de sí mismos.
Conocen la Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados, que dice que un refugiado debería solicitar asilo en el primer país seguro —pero hacen caso omiso de eso. Hacen caso omiso de la legislación internacional y pretenden ser una personalidad jurídica responsable, en lo que les convertirá Lisboa. Venga ya, ¡esto es una broma! Los ciudadanos del Reino Unido quieren controlar sus propias fronteras; están hartos de que ustedes les gobiernen. Aquí les dejo una advertencia: los británicos somos gente tolerante y confiada, pero cuando se nos pincha demasiado, nos defendemos. Y cuando nos defendemos, ganamos. PRESIDE: Isabelle DURANT Vicepresidenta Philip Claeys (NI). – (NL) Señora Presidenta, sin duda, se necesita un mecanismo de evaluación más eficaz para la aplicación del acervo Schengen, pero me da la impresión de que estamos ocupados discutiendo el sexo de los ángeles aquí mientras las fronteras exteriores de la UE están llenas de agujeros. Desde luego, esto tiene más que ver con la falta de voluntad política para supervisar las fronteras exteriores de forma eficaz por parte de los gobiernos de la mayoría de los Estados miembros y de la propia UE que con la falta de mecanismos de evaluación eficaces.
Todos sabemos que hay algunos Estados miembros que no son capaces o no están dispuestos a proteger sus fronteras exteriores de la UE contra la inmigración ilegal. Todos sabemos que hay algunos gobiernos que están debilitando todo el sistema Schengen a través de las regularizaciones masivas de extranjeros ilegales. Voy a citar los ejemplos del Gobierno de Zapatero en España y también los Gobiernos de Italia, de los Países Bajos y, por último, pero no por ello menos importante, de Bélgica. El Gobierno belga está preparándose ahora para regularizar nuevos inmigrantes ilegales de una magnitud masiva y pone así todo el sistema en peligro, puesto que los inmigrantes ilegales regularizados pueden asentarse de este modo donde deseen en el territorio de la Unión Europea. Zuzana Roithová (PPE). – (CS) Señorías, la modernización del Sistema de Información de Schengen se está convirtiendo en una pesadilla. Con la nueva ampliación de la UE, el riesgo de terrorismo y delincuencia organizada es cada vez mayor y un mayor nivel de seguridad debe ser, por tanto, una prioridad. Es reprensible que la transición a la nueva base de datos se haya retrasado de nuevo. El sistema actual ha estado en funcionamiento desde 1995 y se desarrolló para hasta dieciocho países. Aplaudo la flexibilidad de la Comisión, que ha hecho posible la expansión de Schengen, a pesar de los retrasos con el SIS II. La incorporación de los nueve Estados miembros fue posible sólo en condiciones excepcionales, por supuesto.
La segunda versión del sistema se ha retrasado al menos hasta 2011. Se supone que aportará mejoras en las capacidades de almacenamiento de datos, la seguridad, flexibilidad y la administración, y que ofrecerá otras prestaciones nuevas. Permitirá que otros Estados se unan, además de la creación de un vínculo con Gran Bretaña e Irlanda. La agencia FRONTEX debe disponer también de todos los poderes que necesita para combatir la inmigración ilegal con eficacia. No obstante, tengo mis reservas sobre la comunitarización del Grupo de Trabajo de Schengen, porque me preocupa que lleve a los Estados miembros a abandonar su responsabilidad de proporcionar controles. Por otro lado, me gustaría llamar su atención sobre la experiencia de los ciudadanos checos, ya que conozco casos en los agentes de policía alemanes y austriacos han acosado a conductores checos sin motivo.
Lamento que el Presidente Klaus esté retrasando la ratificación del Tratado de Lisboa de forma absurda, pero está claro que poco después de que eso suceda, la Comisión tendrá que presentar esta legislación de nuevo, esta vez según el procedimiento de codecisión del Parlamento Europeo. Por lo tanto, estoy a favor de rechazar los textos presentados, como propone el señor Coelho, y le felicito por un magnífico informe. Marek Siwiec (S&D). – (PL) Señora Presidenta, la palabra «Schengen» se ha oído una y otra vez en esta Cámara. La mayoría estamos de acuerdo en que ha sido un gran éxito y en que para los ciudadanos de los nuevos países, los nuevos Estados miembros de la Unión Europea, significa un notable éxito de integración. Sin embargo, al mismo tiempo, Schengen supone una enorme obligación y son los nuevos países los que la han asumido: los Estados bálticos, Polonia, Eslovaquia, Rumanía y Bulgaria. La responsabilidad de la frontera terrestre oriental de la Unión Europea recae sobre los nuevos Estados miembros, que están cumpliendo su obligación perfectamente.
Sin embargo, me gustaría hablar acerca de algo que no se ha mencionado en esta Cámara. Lo que para nosotros es motivo de admiración y orgullo —me refiero a Schengen y a la libertad de circulación— es una pesadilla y una fuente de grandes problemas para todos aquellos que están sujetos a la política de visados y a la necesidad de obtener los llamados «visados Schengen». Estoy hablando de los residentes de Ucrania, Moldova y de otros países del este, que desean incorporarse a la Unión Europea. Los visados Schengen se han introducido, pero cuestan mucho. Por estos visados, los ciudadanos de estos países tienen que pagar aproximadamente lo mismo que ganan al mes. Están sujetos a un procedimiento humillante para obtener estos visados y tienen que esperar colas interminables. Eso también es Schengen. Para ellos, Schengen significa humillación, un muro y un problema.
A fin de establecer un sistema que evalúe la función de la política de Schengen, me gustaría al menos mencionar cuestiones relacionadas con la política de visados. Me gustaría evaluar este tema. Quizás hubo algún tipo de justificación para ello, pero no sabemos cuánto tiempo estará en vigor esta política y me gustaría evaluar el modo en el que hemos introducido estos instrumentos que nos separan de muchos ciudadanos que, como es natural, quieren entrar en nuestra región, en el espacio Schengen. Aunque este no sea el tema del informe, quería decir estas palabras aquí durante el debate de hoy. Andreas Mölzer (NI). – (DE) Señora Presidenta, como sabe, ahora hay veintiocho países, incluidos los veinticinco Estados miembros de la UE, que han suprimido los controles de tráfico de viajeros en las fronteras comunes. Este grado de libertad depende, como es lógico, de una amplia base de confianza entre los Estados afectados.
Es indispensable que la libre circulación del tráfico de viajeros se regule de manera sostenible con medidas complementarias efectivas. A este respecto, resultan muy importantes la supervisión y el control eficaces de las fronteras exteriores, que —como sabemos— deben llevarse a cabo conforme a un estándar uniforme a través del Sistema de Información de Schengen y mediante la introducción de requisitos de entrada convenidos para ciudadanos de terceros países. No obstante, todavía estamos muy lejos de eso. El cumplimiento de los mecanismos complementarios es, en consecuencia, un factor esencial para la seguridad de los ciudadanos de la UE.
Mi país, Austria, se está viendo especialmente afectado dada la proximidad geográfica a los Estados del este de Europa. Sólo tiene que pensar en este contexto en los últimos incidentes ocurridos durante el decomiso en Austria de un camión frigorífico, en el que se descubrió que viajaban sesenta y cuatro inmigrantes ilegales kurdos a los que sacaron de Turquía y llevaban, a través de Hungría y Austria, hasta Alemania. Este caso demuestra lo importante que es poder confiar en el control apropiado y efectivo de las fronteras exteriores y también que es raro el caso en el que se produce.
Internamente también tenemos que luchar contra la creciente delincuencia en varias regiones de Europa que, cada vez con más frecuencia, proviene de bandas organizadas transfronterizas. Por ello, creo que debemos considerar con detenimiento la reintroducción temporal de controles en las fronteras interiores. Como sabe, esta resultó ser una medida muy eficaz durante el campeonato de la UEFA de 2008.
Puesto que la introducción de un mecanismo de evaluación para supervisar la aplicación del acervo de Schengen es una preocupación principal de los Estados miembros y, más concretamente, de sus ciudadanos, creo que es muy importante que al Parlamento Europeo, como representante de los ciudadanos, se le implique en estas decisiones. Raffaele Baldassarre (PPE). – (IT) Señora Presidenta, Señorías, ambas propuestas transfieren por completo a la Comisión los poderes que, hasta el momento, tenía el Consejo.
Con la inminente entrada en vigor del Tratado de Lisboa y la consecuente abolición de la estructura de la Comunidad basada en pilares, la situación legal será totalmente distinta y se modificará de forma significativa. Por tanto, los mecanismos de evaluación tendrán que basarse en la asignación coherente de las tareas que en la actualidad comparten el primer y el tercer pilar.
Por esta razón, creo que es esencial que la propuesta conceda una mayor participación a los Estados miembros —no creo, señor Barrot, que la participación de expertos sea suficiente— y, sobre todo, a una implicación verdadera, a una participación verdadera del Parlamento Europeo en el grupo coordinador del mecanismo de supervisión y verificación de la correcta aplicación del acervo de Schengen. Es más, en mi opinión deberíamos determinar, o mejor aún, definir, por medio de unos criterios más exhaustivos y precisos, el modo de utilizar el parámetro de presión migratoria, que precisa los ámbitos de mayor riesgo en los que deben realizarse las visitas sin previo aviso.
Por último, las propuestas deben tratarse como un único paquete y no por separado, ya que ambas representan aspectos comunes del mismo tema y tienen los mismos defectos. Esta también es la razón por la que, con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el procedimiento aplicable será la codecisión.
Por lo tanto, doy todo mi apoyo a la posición que ha expuesto el señor Coelho y a los llamamientos a la Comisión para que retire estas propuestas y presente otras mejores que tengan en cuenta lo que ha salido a relucir en este debate. Silvia-Adriana Ţicău (S&D). – (RO) La calidad de miembro del espacio Schengen conlleva la total libertad de circulación de ciudadanos de un Estado miembro en este espacio, eliminando así por completo las fronteras entre Estados miembros. La seguridad del espacio Schengen depende de la severidad y eficacia de los controles impuestos por cada Estado miembro en sus fronteras exteriores. Dado que en este caso se trata de un mecanismo de evaluación doble, debe ponerse en práctica, ya que estamos hablando de evaluar y verificar la aplicación del acervo de la comunidad Schengen a fin de garantizar que se lleva a cabo de manera transparente, efectiva y consistente.
Deberíamos acoger con agrado la propuesta de la Comisión de tomar una decisión y aplicar una regulación, puesto que creemos que aumentará el grado de confianza mutua de los Estados miembros que forman parte de un espacio libre de fronteras interiores y que proporcionará normas uniformes estrictas para la aplicación específica del acervo de Schengen. Sin embargo, creemos que debe revisarse tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa y después de haberlo tenido en cuenta.
Agradezco que en la propuesta de la Comisión los Estados miembros trabajen con la Comisión como parte del grupo de coordinación creado para permitir la puesta en práctica de este mecanismo de evaluación por parte de la Comisión. También me complace que se estén desarrollando varios programas plurianuales y que estén participando algunos expertos nacionales para llevar a cabo visitas in situ, que facilitarán un mejor intercambio de información entre los Estados miembros en el ámbito del acervo de la Comunidad. No obstante, tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el ámbito de la cooperación policial y judicial se convertirá en parte del primer pilar, el pilar de la legislación de la Comunidad.
También me gustaría llamar la atención sobre el hecho de que el artículo 14 de la propuesta de una decisión del Consejo sobre la introducción de un mecanismo de evaluación para supervisar la aplicación del acervo Schengen establece la presentación de un informe anual de la Comisión ante el Parlamento y el Consejo. Sin embargo, me gustaría repetir que la propuesta tiene que volverse a evaluar teniendo en cuenta las disposiciones del Tratado de Lisboa.
Un último punto que me gustaría añadir es que la sugerencia que la Comisión ha hecho acerca de la propuesta de una decisión del Consejo sobre la introducción de este mecanismo de evaluación también posee implicaciones significativas para los nuevos Estados miembros, puesto que estamos debatiendo en este caso un procedimiento destinado a poner en práctica las disposiciones del acervo Schengen en dos fases. Algunas de estas disposiciones figuran en el Anexo I de los tratados de adhesión, y las otras entrarán en vigor después de que el Consejo adopte una decisión relativa a ciertas disposiciones del acervo de Schengen. Tadeusz Zwiefka (PPE). – (PL) Señora Presidenta, es bueno que el debate que estamos celebrando hoy para evaluar el acervo de Schengen esté teniendo lugar al mismo tiempo que se está iniciando un debate más amplio en la Unión Europea, y también en el Parlamento Europeo, sobre el Programa de Estocolmo. Se trata de un proyecto de gran magnitud que atañe a ámbitos de excepcional importancia en las vidas de los ciudadanos de la UE, como la justicia, la libertad y la seguridad. Por ejemplo, dos elementos del programa, la libertad y la seguridad de los ciudadanos de la UE, deberían incluirse a todas luces en la evaluación del proyecto de Schengen.
Por tanto, debemos preguntarnos a nosotros mismos para qué se formó la Unión Europea y por qué es tan importante para nosotros que este gran proyecto tenga éxito. A fin de cuentas, no se creó para los políticos o las organizaciones internacionales, sino para ciertos Estados. Se formó, de hecho, por el bien de los ciudadanos. Por ello, el bien de los ciudadanos, su libertad y también los máximos niveles de seguridad posibles, que deberían estar garantizados, son algunos de los principales elementos del trabajo que deben acometer las instituciones de la UE.
Por lo tanto, no es bueno que estemos debatiendo únicamente el espacio Schengen sin combinar dicho debate con una evaluación del programa para la cooperación con países vecinos, del programa de visados y del programa de migración de la UE. Sólo entonces el debate conjunto y la evaluación común de la situación nos conducirán a las conclusiones apropiadas —para eso sirve la participación del Parlamento en la toma de estas decisiones, y espero que esto suceda.
Por consiguiente, estoy convencido de que Schengen ha respondido bien. A pesar de la afirmación inicial de que sería imposible admitir nuevos países en el espacio Schengen sin la adopción del SIS II, la admisión de diez países en 2004 demostró que era posible, y no ocurrió ningún desastre. Ahora sólo debemos preocuparnos por garantizar que los mecanismos destinados a mejorar y a controlar más el funcionamiento del sistema se desarrollen tan rápido como sea posible con la participación del Parlamento Europeo, como es natural. Esto explica el aprecio que le tengo a Carlos Coelho y que esté completamente de acuerdo con este informe. Daciana Octavia Sârbu (S&D). – Señora Presidenta, me gustaría sumarme a los llamamientos para que se retire esta propuesta y para que la Comisión presente una nueva que cuente con una base jurídica diferente.
Hay un claro intento de marginar al Parlamento en este importante tema, y el Servicio Jurídico del Parlamento ha confirmado que se podría haber elegido una base jurídica distinta para esta propuesta que hubiera permitido la plena participación del Parlamento en el proceso.
Todos, el Sistema de Información de Schengen, el visado de Schengen, el código de fronteras Schengen y el código de visados, están sujetos al procedimiento de codecisión y, a medida que nos acercamos a la ratificación del Tratado de Lisboa y a una estructura jurídica unificada en toda la Unión Europea, deberíamos ver una mayor participación del Parlamento en estos asuntos, y no una participación más reducida. No hay ninguna participación del mismo reflejada en la propuesta actual.
Hemos constatado un acuerdo considerable entre las partes sobre los asuntos en la fase de examen en comisión, y espero que una posición clara y firme de todo el Parlamento, junto con una evaluación apropiada de las circunstancias jurídicas, lleve a una nueva redacción de la propuesta y a la presentación de otra más apropiada que la sustituya. Véronique Mathieu (PPE). – (FR) Señora Presidenta, como muchos de mis colegas diputados, apoyo plenamente el informe del señor Coelho, al que doy las gracias sinceramente por el excelente trabajo que ha realizado.
Desde el principio, la razón de ser, la conditio sine qua non para levantar los controles de las fronteras interiores fue la existencia de medidas de compensación diseñadas para prevenir el tan temido déficit de seguridad. Estas medidas sientan las bases de la confianza mutua, que es crucial para una cooperación satisfactoria en el espacio Schengen. Por lo tanto, sólo con un mecanismo eficaz y transparente destinado a evaluar la aplicación de este acervo de Schengen seremos capaces de asegurar que esta confianza se mantiene y, por consiguiente, que los Estados miembros cooperan a un nivel muy alto.
El desafío es, por lo tanto, enorme, y el papel del Parlamento en la creación de este nuevo mecanismo debe ser igual a este desafío. De ello se deduce que, si este texto se aprueba antes de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el mecanismo, o al menos los elementos que se incluyen en el primer pilar, tendrá que aprobarse por codecisión.
Por otra parte, aunque no hay duda de que deben extraerse estas conclusiones de la integración del acervo de Schengen en la legislación comunitaria y de la UE, ello no significa que la gestión de esta evaluación deba encomendársele únicamente a la Comisión.
Los Estados miembros deben contar con una mayor participación en este mecanismo de evaluación, de lo contrario esta confianza mutua correrá peligro de desaparecer. Lo mismo sucede con la seguridad nacional de nuestros Estados miembros. Cuando un Estado miembro no aplica bien este acervo, el resto de los Estados miembros sufre las consecuencias.
Por último, en términos de eficacia, no me parece apropiado establecer dos mecanismos independientes para las dos fases de evaluación, que son: la comprobación previa a la aplicación del acervo y la aplicación del acervo por parte de los Estados de Schengen.
Por lo tanto, me uno al señor Coelho en su llamamiento a la Comisión para que retire esta propuesta y nos presente una nueva que tenga más en cuenta la filosofía del acervo y el papel de los Estados miembros en la evaluación de su aplicación. Alan Kelly (S&D). – Señora Presidenta, lamento dirigirme a la Cámara como miembro de un país que aún no ha decidido sumarse al Acuerdo de Schengen. Yo apoyaría la entrada en él. Espero que el Grupo de Trabajo de Evaluación de Schengen demuestre por fin al Estado irlandés y, a nuestros vecinos de toda Gran Bretaña, las ventajas indudables de Schengen.
La libertad de circulación es un derecho básico y un pilar de ciudadanía de la UE por el que todos nos estamos esforzando. La capacidad de reducir las fronteras y permitir la libertad y las ventajas de viajar para los ciudadanos de la UE han sido bastante notables, en especial en vista de la historia europea. El hecho de que esto se haya hecho mientras aumenta la capacidad de nuestras autoridades de enfrentarse a la delincuencia asociada al cruce de fronteras ha supuesto un logro histórico muy importante y uno de los grandes éxitos de la UE hasta la fecha. Fue el Acuerdo de Schengen el que indujo a Irlanda a crear un completo sistema de datos con información delictiva que es de esperar que se conecte a un sistema europeo en los próximos años. Schengen ha funcionado de manera excepcional y eso es evidente para todos.
Es por este logro extraordinario por lo que es lamentable que mi propio país sólo esté participando en Schengen de manera poco sistemática. Aunque ha habido una cooperación total entre las autoridades de seguridad irlandesas y sus homólogos europeos en todo el ámbito de los asuntos policiales, los ciudadanos irlandeses no comparten todos los beneficios de la UE. La abolición de los controles fronterizos requiere confianza mutua entre todos los Estados miembros implicados. Por desgracia, la posición del Gobierno de Irlanda hasta la fecha es que no puede confiar por completo en sus vecinos europeos y está actuando a un nivel inferior cuando se trata de la libre circulación de personas en Europa. Lo lamento mucho. Lo que necesitamos de verdad es un sistema de visados en toda la UE al que espero que contribuyan Schengen y el debate de hoy.
En cuanto a la propuesta que tenemos delante, me gustaría pedir a la Comisión que la retire. Creo que concede demasiado poder a la Comisión. En términos reales, intenta no prestar atención al Parlamento Europeo. Debe volver a presentarse con propuestas que respeten el procedimiento de codecisión y, al margen de este debate, después del Tratado de Lisboa se solicitará la introducción de nuevas propuestas de cualquier modo. Petru Constantin Luhan (PPE). – Señora Presidenta, en primer lugar, me gustaría felicitar al señor Coelho por el magnífico trabajo que ha realizado. La creación de un mecanismo de evaluación simple, eficaz y transparente que complemente a la evaluación actual de Schengen es una iniciativa con muy buena acogida.
Sin embargo, también hay varios problemas relativos a la protección de datos, en los que el ponente ha hecho hincapié. Por desgracia, a pesar de las mejoras necesarias, en el proceso actual sólo se nos consulta. Una vez que el Tratado de Lisboa entre en vigor, el Parlamento tendrá de forma automática poderes de codecisión en asuntos incluidos en el tercer pilar. Puesto que la seguridad del espacio Schengen y sus ciudadanos está en juego, todos los actores deben estar profundamente involucrados en la creación de estos sistemas de evaluación, posibilitando así que se garantice y consolide el principio de confianza mutua esencial para mantener el espacio Schengen.
Por todas estas razones, apoyo al ponente en su iniciativa de solicitar a la Comisión que retire las propuestas y presente unas nuevas y más completas. Elena Oana Antonescu (PPE). – (RO) Me gustaría felicitar al señor Coelho por el excelente trabajo que ha realizado y por la determinación que ha mostrado en su deseo de lograr un mecanismo de evaluación destinado a verificar la aplicación del acervo de Schengen de manera simple, eficiente y transparente.
Considero que la introducción de la libre circulación en el territorio de la UE y la supresión de los controles en las fronteras interiores se encuentran entre los logros más importantes de la Unión Europea. Si se tiene en cuenta la permeabilidad de las fronteras, necesitamos normas más exigentes con respecto a la puesta en práctica del acervo de Schengen para poder mantener un mayor nivel de confianza mutua entre los Estados miembros y en su habilidad para aplicar las medidas complementarias a la abolición de los controles en las fronteras interiores.
Tenemos que mejorar el mecanismo de evaluación concebido para supervisar la aplicación del acervo de Schengen. La necesidad de mantener un alto nivel de seguridad y confianza requiere una buena cooperación entre los gobiernos de los Estados miembros y la Comisión. Dada la relevancia de los reglamentos en este ámbito desde la perspectiva de los derechos y libertades fundamentales, el Parlamento Europeo debe insistir en que el cumplimiento del Tratado de Lisboa sea una condición previa para cualquier desarrollo legislativo que implique el aumento de la seguridad fronteriza.
Teniendo presente la importancia de esta iniciativa legislativa, es lamentable que el Parlamento Europeo esté desempeñando el papel de asesor en lugar de colegislador, como debería ser.
La creación de un espacio de justicia, libertad y seguridad es una prioridad máxima para la Unión Europea. Por este motivo, es vital que los Estados miembros, la Comisión y el Parlamento Europeo estén implicados por igual en su mantenimiento y desarrollo.
En consecuencia, doy todo mi apoyo a la sugerencia del ponente de invitar a la Comisión a presentar una nueva propuesta mejorada ante el Parlamento Europeo para brindarle la oportunidad de asumir su papel de colegislador. Jacques Barrot, Vicepresidente de la Comisión. – (FR) Señora Presidenta, hemos sobrevivido a la ola de frío en esta Cámara.
Probablemente haya un malentendido en este debate, en el sentido de que el objetivo de la propuesta es comunitarizar este proceso de evaluación. Es verdad que tenemos Schengen —también tomo nota de que la mayoría de los diputados al Parlamento celebran este éxito de Schengen, que hace posible que dispongamos de libertad de circulación y, al mismo tiempo, seguridad.
Es cierto que, en principio, la evaluación de Schengen se realizaba de forma intergubernamental y que la Comisión sólo estaba allí en calidad de observadora. Sin embargo, es verdad que la Comisión, como guardiana de los Tratados, debe ser responsable de la evaluación. No obstante, no cabe duda de que tendrá el monopolio de la evaluación —debemos dejar esto muy claro. Nosotros, por supuesto, implicaremos a los Estados miembros y los expertos de los Estados miembros participarán en la planificación de la horarios de las visitas in situ y en la redacción del informe de evaluación.
Queda bastante claro que los recelos que percibimos entre los Estados miembros también se deben a un malentendido. Puesto que queremos una confianza mutua entre los Estados miembros, no debe dudarse de que conseguiremos que participen de cerca en la evaluación de las medidas adoptadas para aplicar Schengen y el acervo de Schengen.
Ahora llego al tema del Parlamento. También hay un malentendido en este aspecto. Nuestro propósito no es excluir al Parlamento, como he oído que alguien ha dicho. Nuestro propósito, tal y como están las cosas, es simplemente ver cómo puede ampliarse en este momento la participación del Parlamento con informes regulares. Sin embargo, esto no excluye en absoluto la posibilidad de asignar al Parlamento un mayor papel en este mecanismo comunitarizado, una vez que se ratifique el Tratado de Lisboa. Soy un tanto insistente porque sabemos que el interés europeo general puede prevalecer cuando se usan estos métodos, incluso si, en ocasiones, un Estado miembro da alguna larga cuando se trata de defender el interés general.
Por lo tanto, hay algunos malentendidos que me gustaría aclarar.
Es más, me gustaría decir que las propuestas aportan un cierto valor añadido con respecto al mecanismo actual. Las evaluaciones serán mucho más frecuentes y más claras. Las visitas se planificarán in situ, según los análisis de riesgo; habrá visitas sin previo aviso y un gran nivel de experiencia en todo el ejercicio de la evaluación. Además, el número de expertos que participen hará efectivas las visitas.
La valoración del seguimiento de las recomendaciones que se realizó al final de las evaluaciones in situ se mejorará.
Eso es lo que pienso, señora Presidenta, Señorías. Comprendo totalmente su impaciencia por ver la participación del Parlamento ampliada cuando se ratifique el Tratado de Lisboa. No hay duda de que el Parlamento debe desempeñar un papel mayor en este método de la Comunidad, pero hemos hecho esta propuesta con vistas a la comunitarización, puesto que se entiende que ello dejará posteriormente el camino libre para la participación del Parlamento Europeo.
He escuchado con atención todos los discursos y he observado, por supuesto, la posición casi unánime del Parlamento. No obstante, creo que todo esto se basa en un malentendido, que se puede aclarar. Carlos Coelho, ponente. – (PT) Me gustaría aclarar tres cuestiones. En primer lugar, me gustaría dar las gracias a los diputados que han apoyado mi informe y han realizado declaraciones al efecto durante este debate, y al Vicepresidente Barrot por su declaración para alentar la participación del Parlamento Europeo como colegislador, mediante el máximo aprovechamiento de las posibilidades que surgen a raíz del Tratado de Lisboa. No ha sido una sorpresa para mí. Sé que el Comisario Barrot ha mantenido su posición durante mucho tiempo, pero es bueno que él, como Vicepresidente de la Comisión, haya realizado esta declaración formal.
Como segundo punto, me gustaría recordar algo que el Comisario Barrot dijo cuando mencionó que las negociaciones con el Consejo fueron difíciles. También somos conscientes de ello, y nos damos cuenta de que sería difícil que las cosas fueran de otro modo cuando se aborda este asunto. Por esta razón, esperábamos también que la Comisión viera al Parlamento como un socio con poderes de codecisión, ya que en términos de su enfoque hacia Europa, tanto la Comisión como el Parlamento se identifican realmente con la idea de que la toma de decisiones no puede seguir siendo estrictamente intergubernamental.
En tercer lugar, me gustaría subrayar dos cosas que creo que han salido a relucir en este debate. En primer lugar, no puede haber una ruptura de la coherencia. No puede haber dos sistemas de evaluación; debe haber sólo uno, ya sea para los nuevos miembros de Schengen o para los ya establecidos. Por otra parte, el principio de confianza mutua no debe socavarse. Todas las partes deben participar. Tanto los Estados miembros como las instituciones europeas deben estar implicados en el proceso de evaluación. Las instituciones europeas no son la Comisión y el Consejo únicamente, también incluyen al Parlamento, y esa es la razón por la que estamos pidiendo la codecisión. Presidenta. – Se cierra el debate conjunto.
Declaraciones por escrito (artículo 149) Vilija Blinkevičiūtė (S&D), por escrito. – (LT) Es vital que haya un mecanismo de evaluación sencillo, efectivo, eficaz y transparente que permita que el espacio Schengen se conserve como un espacio de libre circulación y, al mismo tiempo, es indispensable adaptar el marco intergubernamental para la evaluación de Schengen al marco de la UE. El Servicio Jurídico del Parlamento Europeo llevó a cabo un estudio y determinó que debería haberse elegido el procedimiento de codecisión en lugar del procedimiento de consulta para debatir esta propuesta. El Tratado de Lisboa entrará pronto en vigor y, en virtud del mismo, el Parlamento Europeo tendrá más poderes en el ámbito de la libertad, la justicia y la seguridad, en el que se incluye esta propuesta. Puesto que la seguridad del espacio Schengen y de sus ciudadanos es de vital importancia, debemos elegir el procedimiento de codecisión. Kinga Gál (PPE), por escrito. – (HU) La cooperación en Schengen puede adoptar distintas formas. Muchas solicitudes se pueden seleccionar y someter a un detenido escrutinio. Creo que, como diputado al Parlamento, vale la pena mencionar aquí y ahora que una de las condiciones básicas para la libre circulación de personas es disponer de un completo sistema de Schengen que funcione de forma eficaz y esté basado en la confianza mutua. Los asuntos de protección de datos, controles fronterizos, nuestra política común de visados, y la cooperación transfronteriza son los únicos componentes de este completo sistema. Esto son asuntos distintos, pero todos conectados por un importante factor. Los ciudadanos europeos han disfrutado y disfrutan cada día de una mayor libertad, lo que simboliza para ellos uno de los mayores éxitos de la existencia de la Unión Europea.
Como representante del electorado de un Estado miembro que se unió hace tan sólo unos años, me alegro de poder confirmar esto. Si no fuera por la propuesta que hizo la Presidencia portuguesa de la UE, los nuevos Estados miembros no podrían formar parte del sistema de Schengen. Tal como está, la última generación, la segunda, del Sistema de Información de Schengen aún no está funcionando. Es la responsabilidad de la Comisión y de los Estados miembros proteger esta libertad, un asunto al que se ha hecho referencia en dos de los puntos del orden del día. El Parlamento Europeo también comparte esta responsabilidad, que es precisamente la razón por la que no puede involucrarse en asuntos relacionados con la libertad de los ciudadanos. En consecuencia, apoyo categóricamente los esfuerzos del ponente y coincido con sus propuestas. Siiri Oviir (ALDE), por escrito. – (ET) La creación del espacio Schengen a finales de los ochenta y principios de los noventa fue uno de los mayores logros de la historia europea. Las disposiciones del acervo de Schengen han formado parte del marco de la Unión Europea desde que entró en vigor el Tratado de Amsterdam en 1999. Una parte esencial de la observancia de la aplicación de las reglas del acervo de Schengen, que forma parte de la legislación europea, es el mecanismo de evaluación, que debería garantizar la puesta en práctica transparente, eficiente y coherente del acervo de Schengen y reflejar también los cambios de la situación legislativa que surgió tras la integración del acervo de Schengen en el marco de la UE.
Estoy de acuerdo con el punto de vista del ponente en que hoy, las propuestas presentadas en el proyecto de ley están restringidas a la aprobación de algunas sugerencias generales que se han hecho últimamente para la mejora del mecanismo de evaluación Schengen válido. La única idea nueva de todo el proyecto de ley es el reglamento relativo a la posibilidad de realizar visitas sin previo aviso. Sin embargo, no puedo aceptar el hecho de que el papel que desempeña en la actualidad el Consejo se traspase en su totalidad a la Comisión. Esta propuesta concede posibilidades muy limitadas de colaboración a los Estados miembros y mantiene al Parlamento Europeo al margen del proceso. No debería olvidarse que este es un espacio basado en la libertad, la seguridad y la justicia, y tampoco que la responsabilidad de proteger y pulir este espacio no recae únicamente en la Comisión como garante de la supervisión de la puesta en práctica del tratado constitucional, sino también en los Estados miembros, que están siempre a cargo de la seguridad de sus fronteras exteriores, y también del Parlamento Europeo, que representa a los ciudadanos de la Unión Europea. Última actualización: 27 de marzo de 2010Aviso jurídico