Source: http://www.slideshare.net/diegozpy/teoria-del-delito-8537583
Timestamp: 2015-08-29 17:40:28
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Matched Legal Cases: ['Artículo 25', 'artículo 7', 'artículo 32', 'Artículo 29', 'Artículo 2', 'Artículo 10', 'artículo 29', 'De lege ferenda', 'artículo 27', 'artículo 9', 'artículo 25', 'artículo 152', 'artículo 161', 'artículo 325', 'artículo 402', 'Artículo 33', 'artículo 56', 'artículo 28', 'artículo 29', 'artículo 249']

TEORIA DEL DELITO by beatriz 20843 views
Diego F. Ospina, Practicante en Carenas & Walker
at Carenas & Walker
Jessica Ortiz Peñaloza
CONSEJO SUPERIOR DE LA JUDICATURA Sala Administrativa ESCUELA JUDICIAL “RODRIGO LARA BONILLA” TEORIA DEL DELITO AUTOR: HERMAN GALÁN CASTELLANOS Módulo de Aprendizaje AutodirigidoPlan de Formación de la Rama Judicial 2009 2.
CONSEJO SUPERIOR DE LA JUDICATURA SALA ADMINISTRATIVA JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES PresidenteRICARDO HERNANDO MONROY CHURCH Vicepresidente JESAEL ANTONIO GIRALDO CASTAÑO HERNANDO TORRES CORREDOR FRANCISCO ESCOBAR HENRÍQUEZ JOSÉ ALFREDO ESCOBAR ARAÚJO Magistrados ESCUELA JUDICIAL “RODRIGO LARA BONILLA” GLADYS VIRGINIA GUEVARA PUENTES Directora ALEJANDRO PASTRANA ORTIZ Coordinador Académicos del Área Civil 3.
TABLA DE CONTENIDO1. CAPITULO PRIMEROFUNCIÓN Y MÉTODO DE LA TEORÍA GENERAL DEL DELITO.CAPITULO SEGUNDO1. TIPO DE INJUSTO.2. TIPICIDAD:2.1. CONCEPTO Y FUNCIONES: Garantizadora, Fundamentadora o Indiciaria,Sistematizadora, Descriptiva, Promocional, Protectora, Motivadora.3. TIPO OBJETIVO: a) Elementos: Descriptivos, normativos, subjetivos. Lingüísticos. b) Conducta: Acción. Concepto idealista, Concepto natural-ontológico, Teorìa Causalista-naturalista, Teoría Causalista-valorativa, Teoría Finalista, Concepto social, Posiciones de Karl Larenz y Reinhart Honing, Concpeto personal, Concepto de la evitabilidad individual. c) Omisión: Deber jurídico y bien jurídico. Artículo 25 C.P.4. LA CONDUCTA EN LA TEORÍA DE LA NORMATeorías: La norma como regla de determinación, La norma como juicio objetivode valoración, Posición ecléctica, Teoría Pura del Derecho, Posición de HebertHart, Teoría Comunicativa, Teoría Normativa. 4.
5. CONCEPTO EN LA DOGMÁTICA NACIONAL6. CONCURSO DE PERSONAS EN LA CONDUCTA PUNIBLEImputabilidad – Capacidad de conducta- Capacidad de Motivación7. AUTORESAutor directo: concepto unitario. Restrictivo (típico). Objetivo-formal(ejecución-realización). Dominio del hecho. Dominio del hecho final-social.Autor mediato (Inimputabilidad del instrumento, Error del sujeto-instrumento.Coacción. Instrumento que actúa en causa de justificación. Instrumento sinánimo específico exigido por el tipo penal). Límites: Delitos de propia mano. Enlos delitos especiales.Postulación por otro.Posición de Garantía.8. COAUTORIA:Dominio funcional, acuerdo previo, la importancia del aporte y la división detrabajo. Organización delictiva y aparatos organizados de poder. Coautoríaimpropia. Coautoría en delitos tentados y en hechos omisivos. Coautoría en lostipos especiales.9. PARTICIPACIÓNLa participación. Determinador, cómplice, interviniente.Accesoriedad: “intraneus, extraneus”. Accesoriedad máxima, mínima, limitada.Comunicabilidad de circunstancias. 5.
10. IMPUTACIÓN OBJETIVAConcepto, ubicación dogmática. K. Larenz y R. Hönig. Riesgo (Aprobado,disminuido, incrementado). Adecuación social. Consentimiento.Principio de confianza. (Roles, expectativas, frustraciones. Lhuman.) Prohibiciónde regreso. Acciones A propio riesgo. El fin de protección de la norma.11. EL TIPO SUBJETIVODolo (conocimiento, voluntad). CulpaCAPITULO TERCEROERROR DE TIPO Y ERROR DE ILICITUDERROR DE TIPOERROR DE ILICITUD (PROHIBICIÓN)CAPITULO CUARTOCULPABILIDADPlanteamiento del problema. Visión constitucional. Dignidad, inocencia.Intransmisible,Garantista. De acto. (Límite al poder). Responsabilidad objetiva.Teorías sobre la culpabilidad: a) Psicológica (dolo, culpa). b) Normativa. c) Finalismo d) sintomática. e) Caracterológica. f) Sustitutiva (Gimbernat). 6.
g) Desde los fines de la pena (Jakobs).h) Integradora (Roxin).i) Hombre en sociedad – individuo concreto (En cuanto actúa. Torío López). 7.
I. SINOPSIS LABORAL DEL AUTORHERMAN GALÁN CASTELLANOS, Abogado de la Universidad Nacional de Colombia,Especialista en Ciencias Penales y Criminológicas de la Universidad Nacional deColombia, con Curso de Doctorado en las Universidades Complutense de Madrid y deSalamanca. Ex Juez de la República, Ex Magistrado de la Sala Penal de la Corte Supremade Justicia, Abogado en ejercicio de la profesión. Docente en Derecho Penal en LaFacultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia, y Coordinador delPostgrados de la misma Facultad. II. JUSTIFICACIÓNLos talleres efectuados en diferentes ciudades y como respuesta a las inquietudes enellos formuladas sobre necesidades de capacitación de funcionarios judiciales, se señalóla de elaborar un módulo sobre la Teoría del Delito. En consecuencia, el trabajorealizado, como primer objetivo pretende satisfacer esa necesidad.Si bien la teoría del delito es de constante elaboración y evolución, puede afirmarse quelo esencial está recogido en el sistema penal colombiano, específicamente en el Libro Idel Código Penal y en particular en la Ley 599 de 2000 que introdujo importantescambios que, no obstante la jurisprudencia y la doctrina nacionales, como los frecuentescursos y foros de actualización no son de conocimiento general.La adopción del sistema penal acusatorio en el 2004, prioriza las cuestionesprocedimentales como también las técnicas y habilidades para el desempeño de laspartes intervinientes, relegando, de alguna manera, la teoría del delito, aparentementepor no ser tan requerida en los alegatos y argumentaciones o por no hallarle espacio ensus diferentes etapas, a pesar de que en ellas se maneja constantemente la llamadateoría del caso y, sobre todo el de la imputación de cargos, que constituyen la base delas acusaciones y enjuiciamientos. 8.
Lo anterior justifica que se realicen esfuerzos para lograr el conocimiento de aspectosimportantes de la teoría del delito entre los muchos que le son propios. III. RESUMEN DEL MÓDULOEn la propuesta inicial, se presentó una tabla de contenido provisional de este modulo,en la que se dedicaba la atención principalmente al tema del tipo de injusto, y aamplificadores del mismo en la participación de personas en el delito y la imputaciónobjetiva. Si bien no se registraron observaciones para modificar o aumentar dichoscontenidos, en su desarrollo se advirtió la necesidad de incursionar en los temaspertinentes al error (de tipo y de prohibición), para lo cual fue necesario introducir unabreve reseña al tipo subjetivo. El tema de la culpabilidad, que sigue siendo de la mayorimportancia en la doctrina, hasta el punto de no encontrársele una precisión conceptual,ha sido tratado al hilo de las teorías expuestas para su comprensión encontrando en losúltimos aspectos provocadores ante el estado del arte en la jurisprudencia y la doctrina. 9.
IV. OBJETIVOS Objetivo general del Módulo Ante la opción del modelo penal acusatorio en el procedimiento penal colombiano, con énfasis en la teoría del caso y la imputación, es preciso que los destinatarios de este O programa obtengan una visión renovada y ajustada a las nuevas tendencias metodológicas e interpretativas que surgen de conjugar tales postulados con los de las categorías que informan la teoría del delito, aplicada al derecho penal especial. Constituye una falacia afirmar que el SPA eliminó la dogmática penal en torno de la teoría del delito. Objetivos especificos del Módulo De acuerdo a lo anterior, por el contrario, más que nunca se impone revisar conceptos estereotipados de causalismo y confrontarlos con los de imputación, de rango constitucional. La posición de garantía en la omisión, la situación de riesgo en sus diferentes aspectos y, por consiguiente, los temas Oe atinentes a la imputación objetiva, que tiene que ver con la temática de la conducta punible, conducen hoy a su obligado estudio y comprensión. Igualmente todo lo concerniente al tipo de injusto, la participación de personas en la conducta punible (autoría y coparticipación). Desde luego, el concepto contemporáneo de la culpabilidad, hay que conformarlo dentro de los diferentes aspectos del error, la exigibilidad, la conciencia de antijuridicidad y la necesidad de pena. 10.
Unidad1 11.
Objetivo general Ante la opción del modelo penal acusatorio en el procedimiento penal colombiano, con énfasis en la teoría del caso y la imputación, es preciso que los destinatarios de esteO programa obtengan una visión renovada y ajustada a las nuevas tendencias metodológicas e interpretativas que surgen de conjugar tales postulados con los de las categorías que informan la teoría del delito, aplicada al derecho penal especial. Constituye una falacia afirmar que el SPA eliminó la dogmática penal en torno de la teoría del delito. Objetivos específicos De acuerdo a lo anterior, por el contrario, más que nunca se impone revisar conceptos estereotipados de causalismo y confrontarlos con los de imputación, de rango constitucional. La posición de garantía en la omisión, la situación de riesgo en sus diferentes aspectos y, por consiguiente, los temasOe atinentes a la imputación objetiva, que tiene que ver con la temática de la conducta punible, conducen hoy a su obligado estudio y comprensión. Igualmente todo lo concerniente a la participación de personas en la conducta punible (autoría y coparticipación). Desde luego, el concepto contemporáneo de la culpabilidad, hay que conformarlo dentro de los diferentes aspectos del error, la exigibilidad, la conciencia de antijuridicidad y la necesidad de pena. 12.
“Los que se dedican a la práctica sin la ciencia, son como marinos que se hacen a la mar sin brújula ni timón y nunca saben decir con certeza hacia donde van. La práctica debe fundarse siempre en una sólida teoría” Leonardo CAPITULO PRIMERO 1. FUNCIÓN Y MÉTODO DE LA TEORÍA GENERAL DEL DELITO.La teoría del delito tiene como objetivo teórico fundamental el conocimiento de losprincipios básicos y su articulación sistemática conforme a las características generalescon las que el derecho positivo los regula. No se trata de una propuesta sobre lo que eldelito debería ser sino el marco que el derecho penal positivo elabora como límite parala ciencia jurídico-penal. Sin embargo, esto no impide un margen de libertad cognitiva,por cuanto que los principios que la informan dependen de valoraciones de ordenfilosófico y político no precisamente impuestos por los preceptos del derecho positivo,por consiguiente no sería exacto entender que la teoría del delito ofrezca una serie deconceptos que obedezcan solamente a exigencias sistemáticas con prescindencia de esosingredientes valorativos. En efecto, ya no es de la esencia de la metodología jurídico-penal ni el abstraccionismo puro que en algún momento de su evolución lo caracterizó,ni el aislacionismo que lo conduzca a posiciones inhumanas y autoritarias comoconsecuencia de un rancio racionalismo lógico, por cuanto que ha de estar al servicio devalores humanos elementales que la liberen del positivismo puro cuando se integra en unorden social en el que se le garantiza al hombre su dignidad y la plena realización de suindividualidad y potencialidad.La estructura de un Estado Social y Democrático de Derecho constituye el punto departida para integrar tanto la teoría del delito como la función y los límites de la pena.Los diferentes elementos que componen esta teoría operan entonces como límites delpoder y en particular del llamado derecho penal subjetivo (“ius puniendi”) entendido 13.
como la facultad concedida al Estado para imponer sanciones, por consiguiente, cadaconcepto teórico establece un límite y a la vez una garantía.El módulo que sobre la teoría general del delito que aquí se presenta, se ubica dentrodel sistema penal colombiano comprendido principalmente dentro de la Ley 599 de 2000y por consiguiente comprende el estudio del delito dentro de un sistema coherente yarmónico que incluye las características de racionalidad, objetividad e igualdad quegaranticen el afianzamiento de la seguridad jurídica sin que por ello se incurra en unabstraccionismo teórico que lo aleje de la realidad y específicamente de los problemas yde las soluciones que la política criminal propone para incorporarlas en el sistemajurídico.Este sistema, a su vez debe entenderse completamente vinculado con la ConstituciónPolítica Nacional dentro del contexto de un Estado Social Democrático de Derecho y,además, se apoya en un método dogmático comprendido en sus diferentes fases deinterpretación, sistematización y crítica.1No se descarta, empero, que dentro de un ámbito de globalización que se traduce en lainternacionalización de algunos conflictos, esto es la trasposición de fronteras por partede conductas delictuosas modernas que obedecen a una criminalidad organizada,creciente y poderosa, pueda percibirse una ampliación del ámbito de lo punible comoocurre ante conductas tales como el terrorismo, el narcotráfico, el mercado de armas,el tráfico de personas, los delitos ecológicos y que, paralelamente a ello se esténpresentando marcados retrocesos del sistema garantista propio del derecho penalliberal, como efecto de una política criminal real que algunos califican como efectista,ineficaz, caótica y tendencialmente anti-garantista2 CAPITULO SEGUNDO 1. TIPO DE INJUSTOUn sector muy importante de la doctrina jurídico-penal señala que son dos los pilaresbásicos de los que se deduce el concepto de delito, a saber: La antijuridicidad y la1 VELÁSQUEZ V. FERNANDO. Derecho Penal Parte General. 4ª Editorial. Conlibros. 2009. 479 p.2 CADAVID QUINTERO ALFONSO. Introducción a la Teoría del Delito. Editorial. BibliotecaJurídica. 1998. 31p. 14.
culpabilidad3. Lo concerniente a la conducta y su tipicidad están comprendidos comorequisitos de la antijuridicidad, entendida ésta como contrariedad al derecho. Y laculpabilidad alude al autor del hecho antijurídico que lo comete en condicionespsíquicas de normalidad motivacional.Otro sector, igualmente importante discrepa de esta estructura bipartita del delito, alpreferirla integrada por tres elementos (concepción tripartita) consistentes en latipicidad de la conducta, su antijuridicidad y la culpabilidad del autor, como tercerelemento, estimando que la perspectiva del tipo no constituye ratio essendi del injustosino ratio cognoscendi del mismo, por lo tanto la tipicidad cumpliría una funciónindiciaria de la antijuridicidad, esto es fundamento cognoscitivo de esta4, como undesvalor que debe ser configurado o desvirtuado mediante la comprobación de causas dejustificación.De lo expuesto se explica la diferente terminología que en el derecho penal se utilizapara referirse a los elementos constitutivos del delito puesto que cuando se menciona eltipo a secas se hace referencia al que cumple una función fundamentadora de laantijuridicidad y cuando se refiere al tipo de injusto alude a la relación que identifica eltipo con la antijuridicidad (ratio essendi5). De manera restringida si se pretendieraidentificar el tipo con el principio de legalidad, se aludiría al tipo garantía e igualmentecabría otra voz para señalar los caracteres objetivos de una situación de justificación, altipo permisivo6.Por encima del aspecto terminológico no sobra indicar la conveniencia de precisar elalcance de estas expresiones, si se tiene en cuenta que el sistema penal colombiano3 MIR PUIG SANTIAGO. Derecho Penal. Parte General. Editorial PPU. 121p.4 Edmund Mayer y J. Bahumann5 Para Mezger, el delito es “acción típicamente antijurídica y culpable. La expresióntípicamente, implica la indisolubilidad de la tipicidad y la antijuridicidad; es, por eso, que entodas estas obras la antijuridicidad antecede a la tipicidad, porque la antijuridicidad da lavaloración que permite entender la tipicidad”. “..es decir, constatada la tipicidadnecesariamente se da al mismo tiempo la antijuridicidad. En el mismo sentido Sauer.” (CfrBustos Ramírez, J. Op. cit, 133 p.). Los partidarios de esta teoría entienden que para que ellegislador tipifique (prohíba) una conducta, por lo inconveniente para el bien común o para laconvivencia pacífica, debe consultar de manera genuina y autentica la injusticia e ilicitud dedicha conducta para entonces describirla en el tipo. En este orden de ideas el tipo viene a serfundamento real y de validez: ratio essendi.6 ZAFFARONI EUGENIO RAÚL. Derecho Penal Parte General. Editorial Ediar 2000. 418,419 p. 15.
consagra un concepto analítico tripartito7 que, como luego se verá incide en losesquemas correspondientes al error de tipo y al error de la ilicitud de la conducta.Ciertamente el legislador no está llamado a afiliar un código penal a determinadatendencia evolutiva o escuela metodológica8, es así que la Ley 599 de 2000 no secompromete con la terminología antes mencionada. Así, en su artículo 7º, a propósito dela igualdad, establece que “el funcionario judicial tendrá especial consideración cuandose trate de valorar el injusto, la culpabilidad y las consecuencias jurídicas del delito”.Parecería referirse a un sistema bipartito, el injusto que comprendería conductatípicamente antijurídica, como un elemento, y otro, la culpabilidad. En el artículo 32.11a propósito de la conciencia de la antijuridicidad y del error sobre la ilicitud de laconducta, la Ley 599 de 2000 consagra que “para estimar cumplida la conciencia de laantijuridicidad basta que la persona haya tenido la oportunidad, en términosrazonables, de actualizar el conocimiento de lo injusto de su conducta”. Claramente seentiende que el legislador equipara lo injusto con la antijuridicidad (“contra-ius”), sininvolucrar en esta dialéctica al tipo objetivo97 BARBOSA CASTILLO GERARDO. Teoría del Delito. Tipo Objetivo. Lecciones de Derecho Penal.Parte General. Lección 13. 209 p. Editorial. Universidad Externado de Colombia 20028 “…Cuando se trataba de exponer la sistemática del delito en esa legislación (C.P. de 1980) segeneralizó lo que alguna vez se calificó como una teoría de la matrícula, al postular unneokantismo sistemático que con su escisión entre ser y deber ser o entre la teoría y la realidad,se ajustaba cabalmente a las necesidades de un derecho penal al servicio de los detentadores delpoder en el continente. Las consecuencias de tal manera de abordar el derecho penal positivo,fueron apenas comprensibles: se postulaba, contra toda lógica, que el Legislador había asumidouna determinada sistemática que impedía al expositor formular cualquier elaboración nocoincidente con el pensamiento oficial, so pena de ser descalificado con base en argumentos deautoridad; se castraba el empleo de la interpretación como de herramienta hermenéutica, con elolvido de las abundantes previsiones legislativas al respecto y, por supuesto, se corría el riesgode llevar el derecho penal a un estancamiento teórico de proporciones”. VELÁSQUEZ V. FernandoOp. Cit. 496 p.9 Juan Bustos Ramírez enseña que el bien jurídico “es una formula normativa sintética concretade una relación social determinada y dialéctica”. Así individualizado el bien jurídico, como algoconcreto surge como una síntesis normativa. El bien jurídico así precisado aparece como unprincipio garantizador de carácter cognoscitivo, porque la sociedad toda y cada sujeto enparticular por su intermedio sabe claramente qué es lo que se está protegiendo. “Lo injusto, y,por tanto, el delito, giran alrededor del bien jurídico”. “El bien jurídico determina pues loinjusto y, por tanto, el delito; el delito no es sino lo injusto para el ordenamiento jurídico, sucontenido esta dado por la tipicidad y la antijuridicidad”. Se entendería que Bustos Ramírezcomparte la estructura bipartita, llamando injusto al binomio tipicidad y antijuridicidad. Manualde Derecho Penal. Parte General. Tercera Edición. Ed Ariel 1989. 155 p. Mir, concluye que la vozdelito es justamente igual a tipicidad y antijuridicidad. “La culpabilidad no es contenido delhecho ni del injusto y tampoco por tanto del delito, sino que está referida al sujeto responsable”(cfr. Bustos R. Ib,) 16.
2. TIPICIDAD 2.1. CONCEPTO Y FUNCIONESCONCEPTO:La tipicidad debe ser enfocada desde un doble punto de vista, uno de carácter estático ydescriptivo-valorativo que le corresponde al Legislador y otro, dinámico-valorativo quele corresponde al Juez mediante la función denominada de adecuación, más que desimple subsunción.En el primer aspecto, el Legislador tiene un compromiso político-social consistente endeterminar de manera correcta cual o cuales conductas perturban la convivenciapacífica mediante el desconocimiento de los bienes e intereses que en determinadomomento histórico resultan de fundamental importancia para los individuos y para lasociedad que conforman. En este orden de ideas el Legislador reconocerá a través de unmarco legal o jurídico el carácter de ese bien y, por consiguiente el de la conducta quecontra el atenta y que por ello, se ha de prohibir, dentro del principio de la última ratiodel derecho penal. Desde este punto de vista adquiere un carácter valorativo por cuantoque al elevarse mediante la descripción a un rango de conducta prohibida, se genera unacto de valoración, vale decir se expresa el desvalor de una conducta.10 Pero ademástiene una incuestionable connotación política por cuanto que implica una limitación alpoder y en particular a la facultad punitiva del Estado (ius puniendi), limitaciónconsagrada en la parte dogmática de la Constitución Política.11 Además, implica uncompromiso social que coincide con el carácter democrático del Estado por cuanto queal mismo tiempo que pretende la protección de los bienes jurídicos igualmente tiene eldeber de garantizar la efectividad de principios, derechos y deberes consagrados en laConstitución Política.12 Así las cosas, las acciones y omisiones objeto de la prohibición,adquieren un contenido real y objetivo dentro del marco de una relación social y de unaconsideración desde el bien jurídico13.10 ZAFFARONI E.R. Op. Cit. 417 p.11 “Nadie podrá ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes….” Artículo 29 C.P.N.12 Artículo 2º C.P.N. y Artículo 10º Ley 599 de 2000: “La ley penal definirá de manera inequívoca,expresa y clara las características básicas estructurales del tipo penal”13 Bustos R. Juan. Op. Cit. Pág. 158 17.
En cuanto a la adecuación típica, debe resaltarse que la tarea del Juez también tiene unimportante ingrediente político, consistente en interpretar y aplicar el Estado SocialDemocrático de Derecho en cuanto a los fines esenciales del mismo consistentes enservir a la Comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad deprincipios derechos y deberes consagrados en la Carta Política.De otra parte, debe superar el simplismo jurídico de la subsunción mecánicaentendiendo que cuando el tipo legal describe acciones u omisiones está haciendoreferencia a un ámbito situacional determinado, por lo que la tipicidad,consecuentemente es la configuración de una realidad, así que el Juez no simplementeenfrenta una conducta positiva o negativa sino que afronta la complejidad del caso.14 ElJuez debe sobreponerse a lo formalmente jurídico para interpretar mediante la emisiónde un juicio de razonabilidad y conforme al paradigma de la argumentación jurídicatanto el supuesto de hecho normativo como el caso realmente ocurrido con lo cual entraen el fascinante campo de la creación del derecho.FUNCIONES:La tipicidad cumple diferentes funciones a través del tipo legal que es su instrumento: a) Función garantizadora: El tipo legal es la concreción y desarrollo del principio de reserva legal del que surgen consecuencias de orden sustancial, procesal y de ejecución penal. Obedece a un pensamiento humanístico que constituye una enorme conquista del derecho ante la arbitrariedad y el autoritarismo con los que suele revestirse el poder, cumpliendo el conocido precepto del nullum crimen, nulla poena sine lege previa. Le garantiza además al ciudadano conocer el ámbito situacional al que se refiere la norma de tal modo que exista claridad sobre el objeto de la prohibición, por consiguiente si la cláusula legal empleada por el tipo es ambigua, confusa, contradictoria o equívoca se puede entender que no resiste un examen de constitucionalidad, puesto que como garantía no puede convertirse en trampa al ciudadano.14 “El derecho no está en situación de prohibir o mandar hechos físicos y ni siquiera psíquicos,sino únicamente que en una determinada situación concreta no se dé una determinada forma decomunicación. El derecho solo puede mandar o prohibir formas de comunicación de los sujetoscon lo cual fija en la relación social determinadas posiciones de los individuos y objetos y almismo tiempo interacciones entre ellos” Bustos R. Juan Op. cit. pág. 158 18.
b) Función fundamentadora o indiciaria: En la concepción tripartita ya contemplada, el tipo legal implica un indicio de la antijuridicidad, esto es que dada la conducta típica, iuris tantum se puede presumir que la conducta es antijurídica, este es el llamado tipo dogmático15 c) Función sistematizadora: El tipo legal permite seleccionar las diferentes conductas delictivas a partir de características tales como la calidad de los sujetos, el bien jurídico afectado, la cláusula cerrada o abierta o conglobante. d) Función descriptiva: Consecuente con la anterior función, el tipo se encarga de describir todos los elementos que configuran la conducta punible, las particularidades de los sujetos tanto activos como pasivos, el llamado verbo rector que facilita al Juez determinar momentos consumativos, elementos normativos, vale decir valorados en otras disposiciones, por lo general de carácter no penal y, claro está, el señalamiento de circunstancias concretas que permiten establecer la gravedad de la conducta y la consecuente cuantificación o modalidad punitiva. e) Función promocional: El tipo legal no se limita a la formalidad descriptiva o sistematizadora arriba indicadas. En realidad dentro del concepto comunicacional o dialogal de la norma, ésta envía un mensaje a los destinatarios de la misma (primarios o secundarios) para cumplir con uno de los fines esenciales del Estado consistente en promover el bienestar, la convivencia pacífica y la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución. Así, el tipo penal que describe el homicidio a la vez que envía un mensaje de “prohibido matar”, está indicando que se debe respetar la vida como derecho, como valor y como principio social. f) Función protectora: En el mismo sentido, el tipo legal encierra un mensaje de protección y tutela de los bienes jurídicos importantes para la coexistencia social. En este orden, la descripción del tipo de homicidio simple implica un mensaje de prevención general indicando que la vida es sagrada, que la vida está15 VELÁSQUEZ V. F. Op. cit. pág. 557 19.
protegida por el derecho y que el derecho penal acude a su debida tutela cuando resulte propio16. g) Función motivadora: Es una de las más importantes del tipo penal por cuanto que dentro del concepto dialogal ya mencionado la Ley conlleva un mensaje de persuasión a su destinatario penal consistente en el respeto al derecho, la prohibición de su vulneración o exposición efectiva al peligro, todo ello bajo un estímulo pedagógico implícito en la sanción que conforma con el supuesto de hecho el complemento normativo de carácter preventivo y retributivo, que fundamentan el contenido de merecimiento de pena17. De la capacidad del destinatario de la norma para comprender el mensaje y para comportarse en desacuerdo con él, va a depender la conformación del elemento culpabilidad.El tipo de injusto, en el sistema penal colombiano ha de contemplarse en dos aspectos,que son, el tipo objetivo y el tipo subjetivo. 3. TIPO OBJETIVOEl tipo objetivo es el instrumento mediante el cual se describen los elementosconfigurativos de la conducta objeto de prohibición normativa, con todos susingredientes, a saber, formas (acción y omisión), acción por omisión, sujetos, objetomaterial, elementos normativos y, por supuesto ausencia de presupuestos objetivosexcluyentes de responsabilidad y las circunstancias tanto genéricas como especificas quepuedan agravar o atenuar su responsabilidad. a) Elementos: Ya se ha dicho que el tipo penal obra como instrumento legal adecuado para prohibir conductas bajo conminación sancionatoria y que el tipo no constituye simplemente una descripción clara de una acción o de una omisión, por lo que es comprensible que al Legislador no le resulte fácil la tarea de crear tipos penales pues está en la obligación de emplear fórmulas concretas,16 BERDUGO GÓMEZ de la TORRE IGNACIO y ARROYO ZAPATERO LUIS. Manual de Derecho Penal.Parte General I. Instrumentos y Principios Básicos del Derecho Penal. Ed. Praxis. 1994. 9 – 10p.17 ROXIN CLAUS. Derecho Penal. Parte General. Tomo I. Fundamentos, la estructura de la Teoríadel Delito. Ed Civitas S.A. 1997. Pág. 286. También MIR P. S. Op. cit. Pág. 586. Ver VELÁSQUEZ V.F. Op. cit. Pág.274 20.
explícitas, transparentes, en las que al mismo tiempo se plasme la “plasticidad y variabilidad de las conductas humanas”, utilizando el lenguaje más representativo y omnicomprensivo evitando términos polisémicos o de polivalente sentido.18 De suyo, en el proceso de adecuación el Juez como destinatario secundario enfrentará un lenguaje no gramatical, no semántico y sí de carácter semiológico que le aportan sujetos profanos que utilizan su lenguaje corriente, social por lo general distante del que se encuentra en los diccionarios de la lengua, por lo que el proceso de adecuación a través de elementos lingüísticos en ocasiones resulta difícil y prolijo. De la técnica descriptiva surgirán diferentes clases de tipos como lo son los llamados básicos, colaterales, cerrados, abiertos, en blanco y aquí cabe mencionar los elementos normativos del tipo ya antes aludidos, como también en las especiales particularidades que han de concurrir en los sujetos de la conducta punible. Otro tanto se predica del objeto material sobre el que recae la acción o la omisión, como el empleo del verbo rector y en ocasiones de elementos accesorios del verbo, como cuando se indica el verbo reflexivo o un adjetivo posesivo o cuando se señalan con especial impacto en la conducta y en la pena los medios empleados para realizar la acción. No menos importante señalar los llamados elementos subjetivos del tipo, expresión utilizada para describir una especial motivación o una intención calificada o modulada que concurre en el sujeto activo para realizar la conducta y a la cual el legislador le otorga interés sino para configurar la conducta sí para agravar o atenuar la pena. b) Conducta: No obstante que en el lenguaje jurídico corriente suele utilizarse como equivalentes las expresiones acto, hecho, acción y conducta, lo cierto es que esta última locución es la que tiene estricta validez como elemento estructural del tipo y por consiguiente de la teoría del delito. En efecto, hecho es una expresión amplia en la que además del carácter humano que lo pueda18 El KHOURY JACOB, HENRY ISSA Y CHIRINO SÁNCHEZ ALFREDO. Metodología de Resolución deConflictos jurídicos en Materia Penal. Ed. Ilanud. 1991. pág. 95 y s.s. 21.
protagonizar también puede obedecer a un acontecimiento de la naturaleza que produce efectos jurídicos no relevantes estos últimos para el derecho penal. La locución acto tiene también una connotación amplia y genérica que si bien no comprende los hechos de la naturaleza si permite una referencia a procedimientos, diligencias, decisiones, providencias, mandamientos de autoridades administrativas o judiciales, actuaciones de personas jurídicas e inclusive modos de obrar (actos positivos, actos de posesión, actos legítimos, actos negativos). Sin embargo, sin duda no es incompatible con la expresión conducta. La voz acción, por el contrario está más restringida como especie que alude a conductas positivas, objetivas que trascienden el mundo exterior modificando, creando o extinguiendo el derecho y que por lo mismo aparece contrapuesto a la palabra omisión. El término conducta está más referido a una comprensión jurídica atinente a los seres humanos y a sus facultades psíquicas superiores. De ahí que resultara incorporada en el texto de la Ley 599 como género que admite modalidades subjetivas (dolosa, culposa o preterintencional) o modos de realización por acción o por omisión. Pero, lo más importante al respecto es resaltar su carácter político como límite al poder y como pauta configurativa de una garantía preciosa del individuo que repercute en que el derecho penal no sea de autor, como la tendencia positivista natural del siglo XIX lo permitió con sus paradigmas de peligrosidad y defensa social repetidos, lamentablemente, por los años 30 del siglo XX. El derecho penal es fundamentalmente de acto entendido como propio del obrar humano19 y como tal tiene su fundamento constitucional en el mismo artículo 29 conforme al cual nadie puede ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al acto que se le impute, por consiguiente se refiere a un comportamiento al que lo precede el conocimiento y la voluntad libres de impedimentos que lo obnubilen o la anulen (casos de ausencia de conducta) con relevancia social y dentro de un contexto normativo, por cuanto que la conducta para que sea penalmente relevante tiene que necesariamente ser típica. Así las cosas, la conducta por reprochable, vituperable o abyecta que sea no trasciende al campo penal si la ley19 “El hombre no delinque en cuanto es, sino en cuanto obra” ONECA ANTÓN. Derecho Penal. Ed.Akal S.A. 1986. pág. 182. 22.
no la contempla como delictuosa, así que, sin descartar su carácter psicológico y óntico, su naturaleza debe ser contemplada desde un punto de vista normativo. En consecuencia, del principio de acto se infiere: a) Que el pensamiento no delinque (cogitationes poenam nemo patitur). De lege ferenda aun los actos preparatorios del iter criminis deben considerarse impunes, porque no revelan palmariamente un principio de ejecución penalmente relevante, es decir, que pongan en peligro bienes jurídicos, salvo cuando per se constituyan hechos materiales nocivos para el bien jurídico como el porte de armas, concierto para delinquir, amenazas, instigación e incitación al delito. b) En el Estado de Derecho, la responsabilidad penal se basa en la acción u omisión típica y no en un modo de ser de la persona, pues desde un punto de vista político, el derecho penal de autor debe ser rechazado como incompatible con las exigencias de certeza y seguridad jurídicas que le son propias.20 c) El principio exige que la descripción legal del presupuesto normativo sea claro y exhaustivo, excluyendo cláusulas generales y limitando las normas penales en blanco cuando su remisión no incluye leyes estatutarias, orgánicas u ordinarias, sino disposiciones jurídicas de menor jerarquía. Teorías sobre la conducta: Como quiera que el concepto de conducta, objetivamente comprendida, se realiza a través de dos formas, una positiva, que se denomina acción, y otra negativa, llamada omisión pura o simple consistente en no hacer lago determinado (la conducta que se comprende como acción por omisión es una20 MARTOS NÚÑEZ JUAN ANTONIO. Principios Penales en el Estado Social y Democrático deDerecho. Revista de Derecho Penal y Criminología. 1991 23.
omisión en la que se requiere la no evitación de un resultado y por ello se denomina también omisión impropia), se aludirá en primer lugar a la acción, como una especie del género conducta. A) DE LA ACCIÓN • Concepto idealista: En los albores del derecho penal científico se prefería la terminología de acción y ésta se tuvo como “piedra angular” del delito. Concebida la noción dentro de la concepción aristotélica que luego inspiró la ius naturalista influida por el cristianismo de la edad media, se atribuye a Pufendorf haberla introducido en el siglo XVIII al derecho penal dentro de un concepto de imputación que luego fue formulado por Hegel (siglo XIX) al definirla como la exteriorización de la voluntad de tal manera que pueda ser referida o imputada al autor como obra suya. Por consiguiente para este filósofo alemán el delito es expresión de una voluntad irracional que está en contradicción con otra que es racional y además real, puesto que en su concepto solo lo racional es real, por ello el derecho es la expresión de la voluntad racional y si el delito es la negación del derecho, cae en el plano de lo irracional (la pena es la negación de la negación de tal manera que si el delito niega el derecho, la pena niega el delito, luego la pena confirma el derecho), con lo cual se le otorga al concepto un carácter predominantemente subjetivo máxime si siempre se concebía como libre, pues debe advertirse que por esta época del siglo XIX surgieron grandes contiendas dentro de la “perenne dialéctica entre libertad y necesidad, entre absolutismo ius naturalista y racionalista y el relativismo histórico- sociológico21”. En este plano racionalista, es claro que no se admitía la posibilidad de penar un comportamiento no libre, dado que no sería una negación del derecho. La premisa según la cual sólo las acciones pueden ser antijurídicas, planteó una inescindibilidad con la antijuridicidad y con la misma culpabilidad.21 MANTOVANI FERRANDO. El Siglo XIX y las Ciencias Criminales. Monografías Jurídicas, Nº 61. EdTemis 2000. pág. 2 24.
En esta formulación que entendía la acción humana no sólo en sentido causal sino también final, la comprendía también como libre, por lo cual permitió que fuera atribuible o imputable según la relación entre la voluntad y el hecho, en el sentido objetivo (imputatio facti) o en el subjetivo imputatio juris convirtiéndose así en la teoría precursora de los conceptos de imputación de las teorías modernas. Por estas razones este criterio se ha conocido como concepto idealista de acción.22 Firmemente afiliada a la solución idealista de la libertad moral absoluta fue la Escuela Clásica Italiana (de CARRARA) surgida dentro del ambiente político criminal producida por el iluminismo y que por lo tanto postuló el libre arbitrio y el binomio responsabilidad moral-pena retributiva como fundamento de la responsabilidad penal, la cual se basó sobre tres principios fundamentales, la voluntad culpable, la imputabilidad y la pena proporcional al mal cometido. El postulado del libre albedrío como componente de la responsabilidad, delimitó al derecho penal dentro de un marco abstracto propio del derecho natural racionalista, alejado de la realidad naturalista y social, relegando del derecho penal a los delincuentes no imputables (no libres) a quienes solo se les sometería a medidas especiales de carácter preventivo. • Concepto natural-ontológico: La noción de acción, como así predominantemente se denominaba lo que hoy llamamos conducta, registró un cambio radical a finales del siglo XIX y comienzos del XX dados los impactos e influencias recibidos desde el positivismo real también denominado positivismo natural elaborado en franca contraposición al racionalismo, tanto que el siglo XIX se conoció como “siglo de la dialéctica de los contrarios”23. Obedecía este modelo metodológico a un concepto apoyado en el positivismo mecanicista de tanto apogeo en el siglo XIX como tributario de las concepciones científicas de Galileo, Newton, Spencer, Darwin, Comte, etc., conforme a las cuales dentro del universo existe un mecanismo de causas y efectos del cual la conducta humana forma parte puesto que también obedece a una sucesión de causas y efectos. La causalidad, en este22 ZAFFARONI R.E. pág. 383. VELÁSQUEZ F. pág. 51523 MANTOVANI Op. cit. pág. 3 25.
esquema se presenta con unas características rígidas de invariabilidad, necesidad y veracidad que le son transmitidas al concepto de acción. • Teoría Causalista-naturalista: Es el sistema sostenido por Franz Von Liszt y por Ernst Fon Beling que se identifica con el pensamiento científico de las ciencias naturales y sociales, por tanto con su adhesión al positivismo naturalista aplicado y al campo de la teoría del delito. La acción aparece como sustancial por su carácter omnicomprensivo y está considerada como un hecho de la naturaleza que se entiende como un movimiento corporal cibernético (“inervación muscular”) en el que la voluntad humana es un simple impulso entendido en el sentido mecánico de impeler, detonar, dar partida o imprimir un movimiento puesto que dado el sistema estratificado como concibió la teoría del delito (por estancos o fragmentos) la voluntad plena va a tener operancia en el de la culpabilidad, no en la acción24. Como quiera que en el concepto de acción el resultado se entiende como una modificación sensible del mundo exterior, ese impulso, del mismo modo que en las ciencias naturales, obra como causa de ese resultado, así pues, el concepto natural de causa, perceptible por los sentidos, solo se reconoce en la medida que es expresado a través de un movimiento corporal. Para los causalistas de esta metodología, la acción es tomada en dos aspectos: uno, causal-objetivo, que se caracteriza como impulso en cuanto se expresa por el movimiento corporal y, otro, causal-negativo que resulta de la inexistencia de24 Dijo BELING: “si ha de tender a lograr completa claridad, no solo se ha de concebir incoloro elaspecto volitivo, sino también el aspecto externo de la acción. No debe sorprender que de estemodo el concepto se convierta en un fantasma sin sangre. La tipicidad resulta así unacaracterística totalmente objetiva, sin asomo alguno de valoración o subjetividad. Lo único queinteresa constatar es el resultado producido por la acción y la relación de causalidad. Latipicidad es meramente descriptiva y objetiva” “La valoración de este proceso de lanaturaleza se produce al considerar su dañosidad social o ataque a bienes jurídicos, es decir, laantijuridicidad que viene a ser un elemento objetivo valorado. El contenido de la voluntad selogra en la culpabilidad, que establece la relación subjetiva psicológica con el hecho típicoantijurídico. La culpabilidad es el aspecto subjetivo del delito.” “Por eso el delito es acción”Cfr. Bustos R. J. pág. 138-139 26.
coacción. En la omisión la causa se comprende como conjunto de actividades neuromusculares que el individuo desarrolla para evitar la práctica del acto. • Teoría Causalista-valorativa: La teoría causalista nunca fue pacífica ni dominante, por ello se explica que se hubieran formulado tantas definiciones de causalidad25 que de ninguna manera contribuyeron a aclararla y fortalecerla y, por el contrario, la tornaron más compleja e intrascendente hasta el punto que por o bien, por su alto grado de dificultad comprensiva se resultó inaplicable o ya por su obviedad, en inocua. Desde el mismo cientificismo natural se le formularon serios reparos para contradecir sus postulados de inmutabilidad, necesidad y veracidad, conforme a los cuales dada la causa, probablemente se dará un efecto y no necesariamente producirá el efecto. Se comprobó que el concepto natural de acción estaba alejado de su realidad y, además, en cuanto a la omisión se refiere, su explicación se presentaba francamente inaceptable.26 POPPER, neopositivista, señaló que la cientificidad de una ley se comprueba mediante su falsificabilidad. El dogma de la causalidad, como fue enunciado, jamás sería falsificable, por lo que hay que excluirlo por “metafísico de la ciencia”. Un proceso semejante se presentó en la criminología, influenciada también por la causalidad que la condujo a establecer factores de criminalidad en el campo del determinismo tales como los de orden hereditario, antropológico o sociales. Los funcionalistas de comienzos del siglo XX, reemplazaron el concepto de factor o causa por el de función.27 El planteamiento funcionalista25 Teoría de la Equivalencia de Condiciones desarrollada por Reich Von Buri con sus diversasmodalidades a saber, cursos causales acumulables, causas de sustitución o cursos salvadores,causalidad adelantada, doble causalidad o causalidad alternativa. Teoría de la Causa Eficiente deM.E. Mayer; Causa Próxima, de Ortmann. Causalidad Adecuada de Rohland, Köler, Sauer,Antón. Teoría de la Relievancia de Mezger; de la Condición Humana de Antolisei. CondiciónAjustada a las Leyes de la Naturaleza de Engisch. Causa Tipica, de Beling, Causa Jurídica deMaggiore y, muchas más. Ver JIMÉNEZ DE ASÚA Luis. Tratado de Derecho Penal. T. III, Ed. LosadaS.A. pág. 510 a 567.26 El dogma de la causalidad se puso en discusión desde los albores del siglo XX, aun desde lasmismas ciencias naturales. HEISENBERG, expresa que “mediante la mecánica cuántica secomprueba definitivamente la falla de validez de la ley de la causalidad”. Esto significa queentre antecedente y consecuente no hay una relación de necesidad, sino sólo de probabilidad, noexiste pues la invariabilidad proclamada por Comte”. “ En otras palabras, el dogma de lacausalidad es pura metafísica o bien una perogrullada, pero en caso alguno una ley científica”.Cfr. BUSTOS R. J. en BASES CRÍTICAS. Op. Cit. pág. 527 Investigaciones y lecciones de DURKHEIM, PARSONS, MERTON, LHUMANN. 27.
dio lugar a conceptos macroestructurales para la explicación de la criminalidad como se plasmaron en las llamadas teorías de la anomia, la desviación o de la marginalidad. Con el interaccionismo simbólico se evolucionó aún más en la sociología y en la criminología, puesto que aludió a un proceso interactivo entre el sujeto y el objeto, es decir, el sujeto penetra al objeto con sus prejuicios, valoraciones y actitudes pero al mismo tiempo es recíprocamente penetrado por el objeto hasta el punto que cada individuo es “un yo y un mi”. Así, el dogma de la causalidad que servía de base a la teoría del delito, desde BELING hasta WELZEL y que se apoyaba en un supuesto de “verdad” desde las ciencias naturales y sociales, aparece no sólo cuestionado sino también desvirtuado. “El recurso al argumento de verdad de la dogmática tradicional ha desaparecido”.28 Gustav Radbruch atacó al sistema causalista naturalista al advertir que no existía un concepto superior que permitiera poner orden a diferentes conductas delictuales puesto que desde esa óptica acción y omisión eran realidades completamente diferentes y entonces, para superar esta contradicción habría que colocar como concepto material de la teoría del delito, la realización típica con lo cual bogaba por una concepción normativa de la acción. Edmundo Mezger partiendo del mismo sistema de Liszt y Beling señaló sin embargo que dentro del concepto de acción existía un querer interno, un comportamiento externo y un resultado exterior. Sin abandonar el sistema, acogiendo la teoría de la equivalencia, si advirtió a diferencia de Beling que el tipo no es ajeno al valor puesto que concibe la antijuridicidad como una lesión objetiva de las normas de valoración y entonces, la acción típica surge justamente como la concreción de esa lesión, en la medida que no hay causas de justificación, afirmando así la inseparabilidad de la tipicidad y la antijuridicidad.28 BUSTOS R. Juan en BASES CRÍTICAS. Pág. 7. 28.
Hans Albrecht Fischer reconoció en la acción la existencia de elementos subjetivos, planteamiento que fue llevado al campo penal por August Hegler. Max Ernest Mayer también hizo hincapié en los elementos subjetivos de las causas de justificación, separando el ámbito de lo subjetivo y lo objetivo y este mismo autor destacó la existencia de elementos normativos. De esta manera en la tendencia evolutiva metodológica que caracterizó a la llamada escuela neoclásica (Neokantiana), la tendencia causalista que se había sostenido en el positivismo natural mecanicista pasó a ser mantenido por el idealismo propio de esta tendencia a un causalismo valorativo. • Teoría Finalista: Esta concepción de la acción formulada primero, por Hellmut Von Weber y por Alexander Graf zu Dohna pero desarrollada principalmente por Hans Welzel destaca que la acción es el ejercicio de la actividad final humana y no solo causal por cuanto el hombre, en virtud de su saber y del dominio causal, puede prever, dentro de ciertos límites las consecuencias posibles de su obrar y en tal orden de ideas dirigir su actividad conforme a un plan para la obtención de esos fines. Es pues, un obrar orientado de manera consciente, vidente como no sucede con el acontecimiento causal, “ciega”.29 De manera similar a la postura Aristotélica, a la Tomista y a la Hegeliana, destaca dos fases en la acción: La subjetiva o interna que le corresponde al conocimiento y que le permite al hombre anticipar y comprender el fin que se propone realizar y, la selección de los medios para la consecución de ese fin y, otra externa, en el mundo exterior, real, en virtud de que realiza su conducta en la vida fenoménica, lo que sí supone un proceso causal de la realidad, pero dominado por la determinación del fin y los medios en la esfera de su fuero interno. De esta manera se acaba la separación entre voluntad y contenido de la voluntad que fue impronta de la metodología causalista y, además permite explicar tanto los hechos comisivos como los omisivos desde una contemplación ontológica.29 BUSTOS R. J. Manual de D.P. Op. Cit. pág. 143. Velásquez V.F. Op. Cit. Pág. 518 29.
Para Dohna había que distinguir entre valoración del objeto y objeto de valoración. Si la culpabilidad es valoración, no puede ser al mismo tiempo objeto de valoración, luego el dolo no puede pertenecer a la culpabilidad: lo que se valora es justamente la acción dolosa. A partir de Welzel la acción final confiere la base subjetiva a lo injusto, el dolo, pues, necesariamente ha de pertenecer a la tipicidad pues recoge justamente esa estructura final de la acción de tal modo que los elementos subjetivos se articulan fácilmente en el tipo o en las causas de justificación, pues tienen por base esa estructura final de la acción. No obstante que la teoría finalista logró culminar un proceso dogmatico en la configuración de la teoría del delito, partiendo de la acción, fue objeto de enormes críticas y debates especialmente por haber enfatizado el desvalor del acto, mediatizando su impacto en el bien jurídico, provocando una tendencia hacia la eticización de la teoría del delito, tanto que daría lo mismo que haya muerto o no un hombre, por ejemplo, pues lo importante es sólo que se haya intentado su muerte por lo cual se produce una distorsión de los valores sociales.30 En el campo teórico-penal resultó claro que una conducta es más que un simple movimiento voluntario, porque la voluntad de hacer el movimiento no existe por si, sino que se integra en forma inseparable con la finalidad del movimiento, entonces, la voluntad sin contenido final no es voluntad y la acción humana sin voluntad queda reducida a un simple proceso causal31 En la década de los años sesenta, en el apogeo de la teoría finalista, surge una nueva etapa en la evolución metodológica de la teoría del delito dados los efectos en ella de la criminología crítica y de la política criminal que analizaba el delito preferencialmente desde las funciones y la legitimación del Estado. La influencia en la teoría del delito de un Estado Social y Democrático de Derecho limitó los alcances de la teoría finalista que por su planteamiento básicamente ético se sustentaba sobre un estricto30 BUSTOS R. J. Manual de D.P. Op. Cit. pág. 14431 ZAFFARONI E.R. Manual de Derecho Penal. Parte General. Sexta Edición 30.
retribucionismo y por tanto sobre la idea de un libre albedrío como principio fundamentador de la imposición de la pena. De otra parte, excluía de la acción su significado social pues su relevancia fue considerada como una cualidad occidental que de faltar no excluía la acción sino apenas su relevancia social, francamente subestimada.• Concepto social: Parte de la base de que los tipos penales no pueden captar procesos físicos (como la teoría causal) y que amén de los conceptos psicológicos y finalistas debería abarcar también sus efectos sociales. Se atribuye a Eberhard Schmidt haberlo enunciando en los años 30 y en la actualidad lo consideran como una variable de la teoría causal con una síntesis superadora de las disputas entre el causalismo y el finalismo con el propósito de resaltar su contexto social. Se trata, en suma, de atribuirle al concepto una vinculación real acorde con el entorno social en el que el comportamiento humano se cumple, sin embargo la teoría no tiene mayor significación distinta de facilitar la influencia de lo cultural y del medio ambiente en la llamada adecuación social, el riesgo y el cuidado objetivo.• Posiciones de Karl Larenz (1.927) y Reinhart Honig (1.930). Formularon serios reparos a la teoría causalista considerando que para obtener una acertada relación de causalidad entre conducta y resultado debía tenerse en cuenta de una manera plena la presencia de la voluntad en la acción y, por consiguiente vincular en esta relación al autor de la conducta voluntaria. Como luego se verá estas inquietudes se convirtieron en precursoras de lo que posteriormente se ha conocido como teoría de la imputación objetiva. El pensamiento de Larenz se sintetiza en los siguientes puntos: Es indispensable deslindar los acontecimientos accidentales, del hecho propio de un sujeto. Ello no puede basarse en la causalidad común al hombre y a la naturaleza. Lo característico del hecho propio es que aparece como una realización de la voluntad del sujeto. Por tanto, por hecho (acción) se entiende tanto el hecho como sus consecuencias pero en cuanto sea posible abarcarlas por la voluntad. El juicio de imputación objetiva es, por tanto un 31.
juicio teleológico que reconduce el hecho sucedido a la voluntad personal y esta relación existe cuando el suceso es predecible y dominable. El pensamiento de Honig se resume así: la imputación objetiva dilucida la significación jurídica de una relación de causalidad. Esta causalidad es significativa cuando aparece dirigida por la voluntad y sólo esto ocurre cuando ésta podía prever y dirigir es decir, alcanzar o evitar su curso. Por ello, solo son imputables aquellos resultados que aparezcan como previsibles y dirigibles. Solo la imputación objetiva del resultado -previsibilidad y evitabilidad- permite constituir una omisión o una acción típicas.32 • Concepto personal: Planteado por Claus Roxin como concepto puramente normativo, parte de la concepción de Hegel para quien la acción es “la objetivación de la persona”. Para Roxin entonces la acción es la expresión de una personalidad, es todo lo que el hombre coordina desde su centro de actividad psíquico espiritual y constituye un criterio para diferenciar las acciones y, además, dotó al concepto de diversas formas de comportamiento como una totalidad que se traducen en voluntariedad, corporeidad, finalidad, no evitación, etc.33 • Concepto de la evitabilidad individual: Expuesta por Günter Jakobs entiende esta categoría como la evitabilidad individual de la producción de un resultado entendiendo la acción como la producción evitable del resultado y la omisión como la falta de evitación evitable de un resultado34. Para Jakobs, lo inevitable en sí, no se responde penalmente. El derecho penal –dice- garantiza la motivación predominante hacia la evitación del comportamiento prohibido, constituyen acciones aquellas reacciones corporales cuyo lado impulsivo, en caso de motivación predominante para evitar, no habría existido, pues la organización del lado impulsivo es en el32 BUSTOS RAMÍREZ JUAN Y LARRAURI ELENA. La Imputación Objetiva. Ed Temis. 1989. pág. 75-7633 VELÁSQUEZ V.F. Op. Cit. pág. 52534 VELÁSQUEZ V. F. Op. Cit. pág. 523 32.
concepto de acción, asunto del sujeto35. En este orden de ideas para el autor, no constituyen acciones aquellos estados que la doctrina en general identifica como ausencia de comportamiento humano, tales como las reacciones de sujetos en estados de sueño profundo y de total inconsciencia. Igualmente en los movimientos corporales obtenidos mediante vis absoluta, que no son acciones, como tampoco lo son en los casos de movimientos reflejos, eventos de reacción ante el pánico, o en casos de embriaguez letárgica, hipnotismo, caso fortuito, que en suma la doctrina de manera reiterada ha considerado como ausencia de acción.36 B) DE LA OMISIÓN • La omisión en el causalismo: Todas las teorías y conceptos expuestos sobre la conducta típica desde el punto de vista de la relación de causalidad claramente tenían como referente la acción positiva, por cuanto que es la que objetivamente implica una exteriorización y una mutación del mundo exterior y de esta manera era entendible encontrar una relación de causa- efecto. Pero en relación con la omisión, las teorías causales nunca tuvieron una explicación cabal sobre esa relación de causalidad, tanto así que en la postura de Lizt y Beling se aludió a una contención de los nervios motores, que implicaba una aseveración de difícil comprobación. Se llegó inclusive a sostener que en la conducta omisiva no se podía formular un juicio naturalístico de causalidad por cuanto que si la moción consiste en “no hacer nada”, de la nada, nada puede resultar (ex nihil, nihil fit). Pero para Lizt “no hacer algo” consiste en no realizar algo determinado entonces la omisión no se refiere a un concepto indefinido de no hacer nada sino a un concepto concreto de hacer algo. Radbruch entendía que no se podía concebir la omisión como una especie paralela a la acción porque para ello se requería que participara de similares características; pero si las de la acción no se pueden aplicar a la omisión, es porque ésta es de naturaleza diferente.35 JAKOBS G. Op. Cit. pág. 179 y 18236 MIR PUIG. Op. Cit. pág. 193 33.
Se hicieron esfuerzos para formular explicaciones tales como “la otra conducta” (Aliud agere) conforme a la cual la causalidad en la omisión se halla en la otra conducta que el sujeto realiza en cambio de la acción omitida, “otra conducta” que podría ser lícita o indiferente como por ejemplo trabajar o alimentarse. La tesis fue de G. Antolisei, si bien, él mismo la rechazó después por abstrusa e inconsistente.37 Luego, con la escuela neoclásica y concretamente con Mezger, se introdujo el concepto de la “conducta esperada”,38 es decir, la expectativa respecto de la acción que se esperaba tuviera realización por una razón específica de esa expectativa. Como se advierte en esta locución, “conducta esperada” ya comienza un juicio de valor al menos referido a un aspecto social con lo cual se señalaba que la causalidad en la omisión no tenía una calidad naturalística u óntica, conclusión a la que también se llegó cuando se introdujo el concepto de la omisión como incumplimiento de un deber jurídico. Como es obvio ya no existe un régimen de causalidad en la omisión que no sea la consistente en un deber jurídico que recae sobre un agente que tiene a su cargo la protección de un bien jurídico, esto es una posición de garantía. • Concepto contemporáneo: “Hoy por hoy, la mayor parte de la doctrina reinclina por entender que la omisión es un concepto exclusivamente jurídico- penal. Lo que escuetamente significa que la expectativa de acción encuentra su punto de referencia en la tipicidad”39. 4. LA CONDUCTA EN LA TEORÍA DE LA NORMA La discusión que en la dogmática penal se ha sostenido desde finales del siglo XIX consiste en establecer si el sentido de la norma obedece a una regla de37 JIMÉNEZ de ASÚA L. T. III cit. pág, 412.38 JIMÉNEZ i. pág. 679.39 SERRANO, -Pie de Casas Ramón. “Critica Formal del Concepto de la Omisión”. Cita de CADAVIDQ. Alfonso. Op. Cit. Pág. 108 34.
determinación o a una objetiva de valoración y en ello nos detendremos brevemente. • La norma como regla de determinación. Esta teoría, de carácter monista, tiene su origen científico en una concepción voluntarista del derecho que viene desde el siglo XIX y según la cual sólo existen imperativos, esto es, prohibiciones o mandatos. En esta teoría, se entiende la presencia de una voluntad creadora de ese imperativo, que va a entender que la conducta punible obedece a un desvalor de acción. Esta posición ha merecido enormes críticas, una de ellas consistente en lo difícil que resulta dilucidar en donde se encuentra esa voluntad imperativa, puesto que si las normas positivas son fruto de un proceso legislativo que supone la concurrencia de plurales voluntades, hablar de una voluntad imperativa resulta siendo una ficción40. De otra parte, respecto de las consecuencias habría que entender la forma como los destinatarios del imperativo lo pudieran conocer, por cuanto que en este sentido el derecho consistiría en un conjunto de mandatos y, más aún, lo que puede ser más importante, la esencia de lo injusto se colocaría en la infracción del imperativo quedando en un segundo plano el principio de objetividad material del delito a través de la ponderación y exclusiva protección de bienes jurídicos. La sola concepción de una acción punible como simple infracción al deber nos expone al peligro de un sistema jurídico totalitario. • La norma como juicio objetivo de valoración. Para los sostenedores de esta tesis también de carácter monista, el derecho es “ordenación objetiva de la vida”, y sus normas objetivas de valoración, por consiguiente de ese juicio de valor, positivo o negativo dependerá su antijuridicidad. Esta concepción pertenece a la tendencia neoclásica (Mezger es el destacado representante de esta postura) que consideró posible escindir las normas en dos aspectos, uno de valoración y otro de determinación, construyendo la teoría del delito a partir de su consideración como hecho contrario a la valoración de una norma, dejando para un segundo momento la oposición de la acción a la voluntad de determinación de la norma que incidiría no en la oposición del40 QUNTERO OLIVARES GONZALO. Derecho Penal Parte General. Ed Marcial Pons. 1989. Pág. 26 35.
hecho al derecho sino sólo en la culpabilidad del sujeto. Una concepción así de la norma conduciría a entender la acción, prioritariamente como desvalor del resultado.• Posición ecléctica. La norma se compone a la vez de un juicio de valor objetivo y de una regla o imperativo de determinación dirigido a los destinatarios primarios del mensaje normativo, por ello se conoce como teoría dualista. La infracción de la norma depende entonces de la voluntad que ha guiado la acción y de la lesión objetiva realizada, en este caso, estaremos en presencia de un desvalor de una acción en cuanto entraña la violación del sentido imperativo de la norma y de un desvalor del resultado en cuanto desconoce su carácter valorativo.• Teoría Pura del Derecho. Para Kelsen, las prohibiciones o mandatos como las autorizaciones desempeñan un papel secundario pues las acciones de los individuos son simple presupuesto de la acción del Estado, pues sólo él puede querer sus propias acciones como sujeto, por ello entonces lo que tiene sentido en la regla jurídica es la sanción, que es la acción coactiva del Estado. La teoría plantea un monismo más exagerado aún, en el que se destaca el interés y la actividad del Estado; el individuo con su accionar, es un simple presupuesto pues todas las normas son de carácter sancionatorio.• Posición de Herbert Hart. En el ámbito de la norma o de la regla jurídica, últimamente ha registrado un cambio, por un parte en el entendido que el ordenamiento jurídico es eminentemente complejo y por tanto no pueden tener el reductismo que le imprimió Kelsen, de otra parte no involucra solamente la acción de un individuo puesto que también se refieren a objetos, cosas, relaciones y organizaciones, todas ellas dentro de roles fundamentales para la vida social. Sólo así se puede entender esa complejidad que con las solas teorías monistas o dualista resulta ininteligible.• Teoría comunicativa o interactiva. Esta teoría se ubica dentro del concepto comunicacional y dialogal de la norma y señala que la norma contempla las determinaciones tanto desde un sujeto como del otro interviniente pues encuentra que en ese complejo dialogal intervienen varios sujetos, uno “el 36.
que” (ego), otro “al que” (alter) y seguramente un tercero que es el Estado que acude a la solución del conflicto y en últimas a ejercer su poder coactivo. En definitiva, la norma no surge de un fiat metafísico, tampoco por la sola voluntad del Estado (autoritarismo) sino que “en un Estado de Derecho en razón de un proceso complejo legitimante, que según sea las posiciones doctrinarias, puede tener por base el consenso de los ciudadanos, el enfrentamiento de grupos de poder (teoría del conflicto) o bien la confirmación de la ideología dominante o 41 hegemónica en el poder político” . Por lo mismo la tipicidad aparece con un contenido bien complejo pues no obedece solamente a una valoración referida a la acción sino que expresa una comunicación en la que están implicadas otras valoraciones. La norma no puede ser explicada por si misma en su contenido ni tampoco la antijuridicidad en cuanto ordenamiento total, ni la tipicidad en cuanto conectada a una norma de prohibición o mandato “sino que es necesario buscar el eje de referencia de la regla jurídica, que es justamente el bien jurídico. En este orden de ideas, el concepto de acción siempre tendrá ese referente”. • Teoría normativa: La teoría normativa en cuanto a la conducta se refiere no parte del prisma del finalismo ni se refiere exclusivamente a un concepto ontológico de la conducta. Se explica más de la atribución a la norma de una función motivadora que le es propia, dirigida a la mente del destinatario primario, esto es a los nacionales y extranjeros que en virtud de la Constitución Nacional tienen el deber de acatar sus disposiciones como la de las leyes compatibles con ella. En virtud de esta función, como de la característica dialogal de la norma, existe un mensaje (imperativo de prohibición) con el cual se pretende determinar actos voluntarios por cuanto que el contenido de la prohibición normativa se refiere solo a conductas voluntarias en cuanto tales.41 BUSTOS R. J. Bases Criticas. Ob Cit. Pág. 13 37.
Esta función motivadora que se cumple en virtud del modelo de un Estado Social y Democrático de Derecho corresponde a la función atribuida al derecho penal de “prevención limitada, dentro del marco constitucional de la mínima intervención del Estado que restringe el uso del ius puniendi colocándolo al servicio de la sociedad y del individuo dentro del principio orientador de la dignidad humana. En este orden de ideas, solo las conductas voluntarias (finales) pueden ser prevenidas mediante las normas penales que tratan de motivar al ciudadano para que omitan la realización de conductas voluntarias que expongan al peligro o al daño los bienes jurídicos protegidos”42 Ignacio Verdugo y Luis Arroyo a propósito del tema resaltan dos precisiones, a saber: Una de carácter sancionatorio y otra de interiorización, consistentes en, subrayar que el proceso de actuación de la norma penal pretende mediante la coacción sancionatoria, obtener que el individuo haga suyas unas determinadas directrices de comportamiento (interiorización) y, de esta manera, se abstenga de realizar conductas que pongan en peligro bienes jurídicos señalados. El texto explica que el proceso de motivación no radica solo en la amenaza de la pena, sino también en la interiorización que el sujeto haga de los bienes jurídicos tutelados por la norma.43 5. CONCEPTO EN LA DOGMÁTICA NACIONAL. El concepto de conducta como elemento configurativo del delito y en particular el de su expresión externa como acción, “deambula entre nociones de corte Hegeliano, naturalísticas, causalistas, neokantianas, finalistas e inclusive funcionalistas”44 Cuando la Ley 599 de 2000 considera que la conducta es dolosa “cuando el agente conoce los hechos constitutivos de la infracción penal y quiere su realización o cuando la realización ha sido prevista como probable”,42 MIR PUIG, Santiago. “El error como causa de exclusión del injusto y/o de la culpabilidad enderecho Español”. Revista Jurídica La Ley N° 2675. Año XII. Febrero 6 de 1991.43 Op. Cit. Pág. 1244 VELASQUEZ V. F. Op. Cit. Pág. 527 38.
indudablemente que está haciendo referencia a aspectos de orden naturalístico de orden subjetivo. Cuando en su artículo 27 describe la tentativa como modalidad imperfecta de la conducta, en este caso de la acción, alude a los actos idóneos e inequívocamente dirigidos. De otra parte al reglamentar el concurso de personas en la conducta implícitamente alude, cuando habla de la realización y la importancia de la contribución de una persona como importante o no importante, implícitamente se refiere al dominio del hecho. En el párrafo anterior se han señalado aspectos de dominio, dirigibilidad, previsibilidad, evitabilidad y probabilidad que tendrían connotaciones ontológicas. Pero también la Ley 599 en su artículo 9° sin desconocer la causalidad sí la ubica en su justa proporción frente a la imputación jurídica del resultado que resulta ser en juicio jurídico más importante en el campo de la conducta. De otra parte, al referirse a la omisión incluye conceptos referentes a la omisión propia cuando el tipo penal la consagra expresamente45, y a la omisión impropia cuando no está consagrada explícitamente en un tipo penal y sea necesario deducirla de un tipo penal de resultado previsto en la parte especial y en la cual conforme al artículo 25 del C.P. se configure la posición de garantía, como también a la fuente de riesgo, que son criterios normativos a los que, además, las concepciones funcionalistas le aportan a la teoría del delito. Para Fernando Velásquez el entendimiento de la conducta, alude a la necesidad de partir de una noción real vinculada con el ser de las cosas y acorde con el entorno social, indicando que desde esa triple composición de categorías, la conducta no corresponde propiamente al mundo de los valores. Por ello señala que se puede entender “la conducta como el actuar humano (comisivo u45 Delito de Omisión de medidas de socorro y asistencia humanitaria (artículo 152 C.P.); Omisiónde medidas de protección a la población civil (artículo 161 Ib); La omisión de control (artículo 325Ib); La omisión del agente retenedor o recaudador (artículo 402 Ib); Prevaricato por omisión yabuso de autoridad por omisión de denuncia u omisión de denuncia de particular (artículos414,417 y 441), entre otros. FORERO RAMIREZ Juan Carlos. El Delito de Omisión en el NuevoCódigo Penal. Ed Legis. 2002. Pág. 29. 39.
omisivo), controlado o susceptible de serlo por la voluntad, dirigida hacia un determinado resultado (bien jurídico) y con repercusiones en el ámbito social”46 6. CONCURSO DE PERSONAS EN LA CONDUCTA PUNIBLE. IMPUTABILIDAD. CAPACIDAD DE CONDUCTA. CAPACIDAD DE MOTIVACIÓN. Dentro de los elementos del tipo objetivo, debe reseñarse a continuación lo referente a los titulares de la conducta punible. Desde un punto de vista fáctico, se alude al autor material de la acción o de la omisión, desde la óptica de la teoría normativa, se refiere al destinatario del mensaje de prohibición que está en capacidad de comprender el contenido de la descripción y con ello a su capacidad de ser motivado por tal mensaje pedagógico que pretende persuadirlo en la importancia de abstenerse de cometer la conducta descrita y de respetar el bien o interés jurídico protegido por la norma. Esta capacidad de conducta implica que en el sujeto potencialmente activo de la conducta punible, deben concurrir las facultades cognitivas y volitivas indispensables para comprender la ilicitud de la conducta punible y su capacidad para actuar y determinarse de conformidad con esa comprensión. En otras palabras, que se trate de una persona natural e imputable. Natural, porque el ser humano es el único dotado de esas facultades superiores de conocer y de querer. La imputabilidad no está limitada, sin embargo a la capacidad de comprensión y de determinación. El concepto sobrepasa los límites biosíquicos propiamente dichos para involucrar conceptos de orden jurídico y de índole política que tocan con el derecho penal propio de un estado democrático y de derecho, como corresponde predicarlo de la función motivadora de la norma penal.4746 Op. Cit. Pág. 53147 Si el tipo penal cumple una función motivadora, deberán incluirse en él todos los elementos dela conducta a cuya no realización pretende motivar y, en consecuencia, también el dolo y lainfracción del deber de cuidado, ya que n o puede motivarse a la no causación ciega deresultados, sino a la no causación dolosa o imprudente de resultados. Las únicas conductas queracionalmente pueden ser prohibidas por el legislador son las dolosas y las imprudentes”. GÓMEZBENÍTEZ José Manuel. Teoría Jurídica del Delito. Ed. Cívitas. Pág. 451. 40.
Imputabilidad, pues, significa dentro de esta metodología “capacidad de motivación” por la norma penal. Establecer la imputabilidad consiste, pues, en investigar las causas de alteración de esa capacidad motivacional y no, como tradicionalmente se ha sostenido, si el sujeto era o no normal o libre o no de actuar conforme o en contra del Derecho. 48 La inimputabilidad descarta por completo la capacidad de un individuo de ser motivado por la norma penal. Las situaciones mencionadas por la norma penal como de inimputabilidad no se agotan en la disposición penal, por cuanto que alude a “estados similares”, que la psicología y también la sociología mencionan. La normalidad o libertad, en efecto, no se presentan de manera absoluta en la persona natural. Una y otra manifestaciones del individuo muestra serias limitaciones. Sin embargo, no es válido sostener que la persona que no es absolutamente libre o completamente normal sea entonces inimputable. Se parte de aseverar que, en la realidad, nadie es del todo normal o libre. Existe un proceso, que podría ser progresivo hacia la anormalidad y a la pérdida de la libertad. Una situación de aflicción física o psíquica, episódica o no grave, impiden la normalidad o la libertad del ser humano, más no necesariamente lo coloca en el estadio de la inimputabilidad, Llegar allí requiere un proceso y un recorrido notables. En tal camino por recorrer y antes de un cuadro psicótico, que él si implica inimputabilidad, la persona puede estar sufriendo alteraciones de su psiquis, llegando inclusive a los campos de la psicopatía o de la sociopatía,49 como ahora se le denomina y, sin embargo, no se puede afirmar con seguridad que quien tal cuadro clínico presente sea inimputable. Otro tanto se puede decir de aquellas personas que acusan una “personalidad descentrada50 51 ”, que en una especie de antesala de la sociopatía se presentan con48 Artículo 33 de la ley 599 de 2000. “Es inimputable quien en el momento de ejecutar laconducta típica y antijurídica no tuviere la capacidad de comprender su ilicitud o dedeterminarse de acuerdo con esa comprensión, por inmadurez psicológica, trastorno mental,diversidad socio-cultural o estados similares”.49 HARE D. Robert. La Psicopatía. Ed. Herder. Biblioteca de Psicología. Pág. 16,17.50 Alteraciones de las relaciones con el mundo exterior, en la percepción y en el exacto juiciosobre realidad, como las obnubilaciones que ocurren con los delirios oníricos y estadoscrepusculares, ilusiones, alucinaciones, por lo general consecuentes a intoxicaciones por alcohol 41.
sus funciones de elaboración ofuscada por la angustia, inadaptada a un medio evidentemente hostil, con su afectividad menguada y, en fin, fuera de su centro (excéntricas) por situaciones agudas, pero generalmente transitorias, que pueden constituir trastornos mentales transitorios52 e influir en un momento dado en su capacidad de ser motivado por la norma penal. El artículo 56 de la ley 599 señala circunstancias tales como “profundas situaciones de marginalidad, ignorancia o pobreza extremas” que pueden influir en la conducta punible con entidad suficiente para excluir la responsabilidad. Ahora bien, el sujeto activo de la conducta punible interviene de diversas maneras, llamados grados de participación, que la ley 599 de 2000 en su artículo 28 clasifica como autores y partícipes. 7. AUTORES 1. Autor directo a) concepto unitario de autor Desde la perspectiva causalista, se entiende que es autor todo aquel que contribuye causalmente a la realización del hecho típico, independientemente de la mayor o menor importancia de su participación e independientemente de si realizó o no la descripción típica. Se llama “unitario” este concepto porque no establece diferencias entre autores y participes pues, en definitiva, aplicando la teoría de la equivalencia de las condiciones, todos los intervinientes aportan alguna condición causal.o por estupefacientes. También por alteraciones de la ideación como ocurre con las ideas fijas,los delirios de interpretación y de la memoria. Caben aquí los casos de fabulación, confabulacióny mitomanía y también por destrucción del proceso lógico de asociación como efecto de ladisipación. También por alteraciones del mecanismo volitivo que se presentan como impulsosobsesivos. ROMERO SOTO, Julio. Antropología y Psicopatología Criminales. Imprenta Nacional.Pág. 180 y s.s.51 JARAMILLO G, Javier. La Descentración Biológica del Sujeto. Universidad Nacional deColombia. 1987.52 GÓMEZ B. J,M Op. Cit. pág. 464 y s.s. 42.
b) Concepto restrictivo del autor Se entiende que para ser autor no basta la contribución causal al hecho sino que debe corresponderse con la descripción típica. Según esto, es autor el que realiza por sí mismo la acción típica y el concepto de denomina restrictivo porque selecciona de entre las contribuciones causales las que corresponden con la descripción típica (autores) diferenciando los participes que son los que participando en el hecho su participación no está contemplada en el tipo penal. c) Concepto restrictivo y objetivo-formal de autor Ha sido un concepto dominante y tiene como punto de partida que la conducta debe coincidir con la descrita en el tipo penal. Lo que equivale a “realizar la acción típica”. Se denomina concepto objetivo-formal por cuanto que la realización se entiende desde el comienzo de la ejecución de la conducta hasta su culminación por consiguiente se extiende por todo el iter criminis. Así pues comprende la ejecución física-personal, en sentido objetivo formal del hecho. Pero esta posición no es afortunada para delimitar el comienzo de esa ejecución, deja por fuera al autor mediato y descarta algunos casos de coautoría en los que los partícipes no llegan a ejecutar actos de ejecución en sentido objetivo-formal. d) Dominio del hecho. En los delitos comunes dolosos el sujeto activo debe reunir una segunda condición, además de realizar el tipo objetivo, consistente en el dominio del curso o proceso de la realización del hecho de tal manera que autor es quien haya dominado o podido dominar su conducta. La teoría del dominio del hecho contempla la realización del tipo como “pertenencia objetiva del hecho a su autor y supera así la concepción objetivo-formal que atiende solo a la ejecución formal del verbo típico”. En este sentido el dominio del hecho corresponde a la finalidad dolosa del autor y requiere, en cierta medida al menos tener en cuenta el plan del autor.5353 GOMEZ BENITEZ J.M. Op. Cit. Pág. 109 y s.s. 43.
e) Dominio del hecho final-social Se dice que no siempre resulta fácil distinguir entre autoría y participación, si bien el concepto del dominio del hecho permite conducir la distinción por distintos senderos. Se destaca aquí el aporte de BERNARD SCHUNEMAN, quien resalta que el dominio del hecho se concreta en un control sobre un ámbito social, donde suelen darse las mismas relaciones observada en los fenómenos delictivos, la nota de la relevancia social de la conducta y con ella, la de la finalidad, tienen que ser tenidas en cuenta al momento de formular esta concepción del dominio del hecho. Tiene, pues, “un doble componente: uno objetivo, desde el punto de vista fáctico y, otro subjetivo”54, habida cuenta de que el sujeto tiene dominio también sobre su decisión final. 2. Autor mediato A diferencia del autor directo que realiza la conducta por si mismo, el autor mediato utiliza a otro, como instrumento de su voluntad, para realizar el tipo. Con la expresión “instrumento de su voluntad” se entiende en sentido estricto que la ejecución de la conducta punible es obra del “hombre de atrás”. En este sentido el realizador material de la conducta, instrumento, no es un autor plenamente responsable; si lo fuera estaríamos en el caso de una coautoría, de un autor directo con determinador o de un autor directo con cómplice. Por ello en este caso quien obra como instrumento no es penalmente responsable porque no puede imputársele la realización del tipo por ausencia de conocimiento o por ausencia de voluntad. Supuestos de autoría mediata Se dice que existe autor mediato cuando el “instrumento ejecutor”: 1) Es inimputable; 2) Actúa por error, 3) Por coacción insuperable, 4) Actúa en causa de justificación, 5) Sin los específicos elementos subjetivos del tipo, 6) Sin dominio de su voluntad, en los casos denominados de ausencia de acción:54 VELASQUEZ V. F. Op. Cit. Pág. 883 44.
• Inimputabilidad del instrumento: El autor directo aunque haya realizado conducta típica y antijurídica, no es culpable por inimputablidad. La responsabilidad es del autor mediato como inductor de la conducta. • Error del Instrumento: Hay que diferenciar si se trata de error sobre el tipo o error de ilicitud. Quien crea un error sobre el tipo en otra persona, o utiliza el estado de error en que otro se encuentra, si se trata de error invencible en el sujeto instrumento, el acto le es impune porque actúa sin dolo, no así para el autor mediato que actúa con dolo. Pero si el ejecutor directo-instrumento actúa con error vencible e infringió su deber de cuidado, la conducta del hombre de atrás es de autoría mediata del delito doloso y la del ejecutor es de autoría directa de un delito imprudente si es que el tipo penal admite esta modalidad55. Si el autor mediato creó en el instrumento un estado de un estado de error invencible sobre la prohibición o se aprovechó de este error, el autor mediato responde del delito doloso, no así el instrumento que actúa sin culpabilidad. En el caso de error vencible de ilicitud en el sujeto instrumento ejecutor, las soluciones no son pacíficas porque éste realiza el tipo doloso antijurídico, y además, en la modalidad de este error, actúa con culpabilidad aunque disminuida. El autor mediato responde, sin duda del delito a titulo de dolo, empero como inductor-determinador, si creó el estado de error evitable o como cómplice si sólo se aprovechó del mismo. En todo caso en el supuesto del error vencible en la ilicitud, se tendría que descartar la autoría mediata pues en ella sólo el hombre de atrás responde penalmente pero en este caso también el instrumento ejecutor, con dolo pero con culpabilidad disminuida. • Por coacción insuperable: Como la fuerza irresistible conduce a la atipicidad de la acción por ausencia de imputación objetiva del hecho a su autor, dada la55 GOMEZ BENITEZ J.M. Op. Cit. Pág. 143 45.
ausencia de voluntad, el sujeto instrumento no responde penalmente y sí el hombre atrás como autor mediato.• Instrumento que actúa dentro de causales de justificación: Es preciso señalar que en este caso al sujeto instrumento lo debe amparar una causa de justificación que exista realmente, no de manera putativa, porque en este caso se daría la modalidad del error.• Sin los específicos elementos subjetivos del tipo: Son los casos que la doctrina denomina “instrumentos sin intención”, para diferenciarlos en los casos en que se actúa con error sobre el tipo. Alude a los casos hipotéticos de ausencia total de dolo.• Sin dominio de voluntad o ausencia de acción: En este caso es clara la irresponsabilidad del sujeto instrumento por ausencia de acción y clara la de autor mediato por haberse prevalido de tales circunstancias que concurrían en el sujeto instrumentado. Este punto es hipotéticamente admisible pero en la práctica resulta de difícil aplicación. Límites de la autoría mediata• En principio, el autor mediato debe reunir en si mismo todas las características que el tipo correspondiente exige para poder ser autor. Por esta razón se ha sostenido en la doctrina que no es factible la autoría mediata en los denominados delitos de propia mano esto es, en los que como condición básica del tipo, se exige la ejecución personal, directa o física de la conducta por el autor. No da lugar a la presencia de otro, así sea instrumentado, como sería el caso de los delitos denominados “delicta carnis” v.gr. la prevaricación judicial.• En los delitos especiales. En estos, el delito depende de la posición personal del sujeto por consiguiente no considerándose autor al sujeto instrumento, si esta condición típica no concurre en el “hombre de atrás”, este no puede ser autor 46.
mediato ni inmediato56. A contrario sensu, si tal calidad concurre en el autor mediato que como servidor público tiene un deber específico, y utiliza a un particular como instrumento para su infracción, se dirá que éste como intraneus no es autor directo porque no realizó el hecho por sí mismo, tampoco determinador porque utilizó sujeto instrumento no responsable penalmente, luego sí respondería como autor mediato.57 • En los delitos en los que el instrumento obra dentro de un aparato de poder. Trátese de órganos de poder estatales o no, las órdenes criminales impartidas por los superiores y que los subordinados ejecutan deberían quedar contemplados como casos de coautoría y eventualmente dentro del campo de la complicidad del subordinado. Pero no se descarta la de la autoría mediata cuando justamente el aparato organizado de poder domina la voluntad del subordinado. Los casos pueden ser polémicos pero individualmente, de manera particular pueden ser resueltos dentro de estos parámetros.58 Postulación por otro Esta modalidad de autoría fue incorporada en la Ley 599 de 2000 en el inciso 3° del artículo 29 y alude a quien actúa como miembro u órgano de representación, autorizado o de hecho de una persona jurídica, de un ente colectivo sin tal condición o de una persona natural de quien se tenga representación voluntaria, empero en el ejecutor no concurren los elementos típicos que fundamentan la penalidad, los que sí existen en cabeza de la persona representada. En este caso y no obstante esa situación, se considerará como autor a quien así actúa trasladándosele la condición típica que concurre en el representado. Podría ser el caso que se presenta con el delito de abuso de confianza para el cual, como lo señala el artículo 249 de la Ley 599 es indispensable que el sujeto activo que se aprovecha de un acosa mueble ajena, tenga en relación con dicha objeto una56 BUSTOS R. J. Manual D.P. Op. Cit. Pág. 28757 VELASQUEZ V. F. Ob Cit. Pág. 89658 VELASQUEZ V. F. Ob Cit. Pág. 894 Recommended
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