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Timestamp: 2018-02-21 11:56:24
Document Index: 166327316

Matched Legal Cases: ['artículo 68', 'artículo 204', 'artículo 70', 'Artículo 2', 'Artículo 126', 'artículo 41', 'artículo 33', 'artículo 34', 'artículo 67', 'Artículo 37', 'artículo 37', 'artículo 32', 'artículo 3', 'artículo 17', 'artículo 202', 'artículo 71', 'artículo 50', 'artículo 31', 'artículo 7', 'artículo 65', 'Artículo 66', 'artículo 56', 'artículo 74']

MUTUAS DE ACCIDENTES DE TRABAJO Y LA GESTION DE LA INCAPACIDAD TEMPORAL ANEXOS (3/3) - PDF
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Óscar Cruz Sosa
1 MUTUAS DE ACCIDENTES DE TRABAJO Y LA GESTION DE LA INCAPACIDAD TEMPORAL ANEXOS (3/3) RESPONSABLE: SANTOS MIGUEL RUESGA BENITO Investigación financiada mediante subvención recibida de acuerdo con lo previsto en la Orden TAS/940/2007, de 28 de marzo (subvenciones para el Fomento de la Investigación de la Protección Social FIPROS-) La Seguridad Social no se identifica con el contenido y/o conclusiones de esta investigación, cuya total responsabilidad corresponde a sus autores.
2 ANEXO AL CAPITULO III. LEGISLACION VIGENTE SOBRE MUTUAS DE ACCIDENTES DE TRABAJO Y ENFERMEDADES PROFESIONALES DE LA SEGURIDAD SOCIAL A.III.1. INTRODUCCIÓN En este Anexo se presenta la legislación más relevante en lo que afecta a la configuración y gestión de las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Accidentes Profesionales, comentadas por el equipo de trabajo de la investigación. Su finalidad es complementar lo analizado en el Capítulo II, no constituyendo, por tanto, una relación exhaustiva de las normas que afectan a las entidades estudiadas. A.III.2. LEGISLACIÓN BÁSICA Y CARACTERÍSTICAS ESENCIALES La Ley de Presupuestos Generales del Estado 4/1990, Ley de 29 de junio, en su Disposición Adicional Decimocuarta, número 1, las denomina Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social, eliminando el término Patronal, que se había utilizado desde su creación. El Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social, en su artículo 68, según redacción dada por la Disposición Adicional Quincuagésima A.III.1
3 ANEXO AL CAPÍTULO III de la Ley 66/1997, de 30 de diciembre, las define como asociaciones debidamente autorizadas por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales que con tal denominación se constituyan, sin ánimo de lucro y con sujeción a las normas reglamentarias que se establezcan, por empresarios que asuman al efecto una responsabilidad mancomunada y con el principal objeto de colaborar en la gestión de la Seguridad Social, sin perjuicio de la realización de otras prestaciones, servicios y actividades que le sean legalmente atribuidas. Los artículos 68 al 76 del Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social, están dedicados a las Mutuas de Accidentes de Trabajo y, a su vez, desarrollados en el Reglamento sobre colaboración de éstas en la Gestión, aprobado por Real Decreto 1993/1995, de 7 de diciembre. Algunas de las características especiales de las MATEP son las siguientes: Hasta la supresión del número 2 del artículo 204 de la Ley General de la Seguridad Social por la Disposición Adicional Decimocuarta número 1, de la Ley 4/1990, de 29 de junio, de Presupuestos Generales del Estado, el Estado, las Diputaciones, Ayuntamientos, Mancomunidades, Cabildos Insulares, organismos dependientes de la Administración Pública, empresas nacionales, concesionarios o contratistas de obras o servicios públicos, etc., tenían obligatoriamente que cubrir el riesgo de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales en el Instituto Nacional de la Seguridad Social. Actualmente, las Mutuas de Accidentes de Trabajo pueden cubrir las contingencias, sin limitación, tanto de empresas privadas como públicas u órganos de la administración. La autorización para colaborar en la gestión corresponde al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social ya que en la actualidad tiene a su cargo la dirección y tutela de dichas entidades colaboradoras. A.III.2
4 ANEXO AL CAPÍTULO III Carecen de ánimo de lucro, por lo que no podrán dar lugar a la percepción de beneficios económicos a favor de sus asociados. Son entidades de asociación voluntaria, existiendo para sus miembros plena libertad de adhesión o separación. Su actividad puede tener ámbito nacional o provincial, si bien ni el Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social ni el Reglamento sobre Colaboración de las Mutuas, hacen referencia expresa al ámbito de actuación de las mismas, que puede deducirse indirectamente del artículo 70.2 del Texto Refundido. Estas asociaciones pueden encuadrar a empresas pertenecientes a diferentes sectores de la actividad productiva. Su campo de acción abarca las contingencias de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, las prestaciones económicas de Incapacidad Temporal por Contingencias Comunes y los Servicios de Prevención Ajenos. Para constituirse y desarrollar la colaboración en la gestión deben concurrir, como mínimo, 50 empresarios y trabajadores, cotizando un volumen de cuotas no inferior al límite que reglamentariamente se establezca y han de prestar fianza para el cumplimiento de sus obligaciones. Se impone la realización de una auditoría de cuentas anual por la Intervención General de la Seguridad Social. El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales podrá adoptar las medidas cautelares precisas para corregir las situaciones de déficit y desequilibrio económico-financiero que pongan en peligro la solvencia o liquidez de la entidad. A.III.3
5 ANEXO AL CAPÍTULO III A.III.3. PERSONALIDAD (Artículo 2.2 del Real Decreto 1993/1995, de 7 de diciembre) Las Mutuas tienen personalidad jurídica y gozan de plena capacidad de obrar, es decir, pueden realizar todo tipo de actos y contratos para la realización de los fines que tienen encomendados. Es necesario que las Mutuas tengan esta personalidad ya que de lo contrario se convertirían en meras entidades administradoras dependientes de las entidades gestoras y servicios comunes de la Seguridad Social, impidiendo así que llevaran a cabo de forma adecuada su actuación. Además si se reparte entre los mutualistas el coste de los servicios y prestaciones de la Entidad y responden mancomunadamente de todas sus obligaciones, consecuentemente la Entidad debe tener capacidad de obrar para poder gestionar en debida forma las contingencias que asegura. A.III.4. ASOCIACIÓN DE EMPRESAS, RECAUDACIÓN DE CUOTAS Y APORTACIONES DE LAS MUTUAS (Artículos 62 del Real Decreto 1993/1995, de 7 de diciembre y 18 y siguientes del Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de junio) Los empresarios que desean asociarse a una Mutua para la cobertura de las contingencias de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales suscriben un Convenio de Asociación, en el que se determinarán los derechos y obligaciones de los asociados y de la Entidad, por una duración determinada, que no puede ser superior a un año, razón por la cual, finalizado el mismo, existe la posibilidad de proteger el riesgo de los trabajadores de la empresa en otra A.III.4
6 ANEXO AL CAPÍTULO III Mutua de Accidentes de Trabajo. Esto es importante por cuanto, al existir la posibilidad del cambio de entidad, estimula la prestación de un mejor servicio del que resultan beneficiados los trabajadores. Otra de las características de las contingencias de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales es que son las únicas de las incluidas dentro de la Seguridad Social, en la que las cuotas son abonadas exclusivamente por el empresario, no existiendo aportaciones de los trabajadores ni del Estado, si bien tienen a todos los efectos la consideración de cuotas de la Seguridad Social. Las empresas abonan las cuotas por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, bien a su Mutua de Accidentes de Trabajo, bien al Instituto Nacional de la Seguridad Social, conjuntamente con el resto de las cuotas de la Seguridad Social. Asimismo, los empresarios que se asocien a una Mutua, pueden optar porque la cobertura de la prestación económica por incapacidad temporal derivada de contingencias comunes se lleve a efecto por la misma Mutua. También los trabajadores autónomos y por cuenta propia agrarios, mediante la suscripción de un «documento de adhesión» pueden acogerse a la cobertura del subsidio por incapacidad temporal con una Mutua. Los ingresos de las Mutuas se reciben a través de la Tesorería General de la Seguridad Social. Parte de los ingresos de las Mutuas se integran en el Sistema en concepto de aportaciones a los Servicios Comunes, así parte de las cuotas se destinan a hacer frente a los costes de Servicios Sociales de ancianos o minusválidos psíquicos y físicos y a contribuir en la revalorización y mejora periódica de las pensiones de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. De los excedentes que se producen al finalizar el ejercicio, el 80 por 100 se ingresan a favor de la Seguridad Social, con destino a los fines generales de prevención y rehabilitación y sólo un 20 por 100 queda a disposición de las A.III.5
7 ANEXO AL CAPÍTULO III Mutuas, si bien deben dedicarlo obligatoriamente a reservas voluntarias o a mejora de las prestaciones económicas (asistencia social). Los gastos de administración están limitados a determinados porcentajes, que se calculan en función del volumen de la entidad y ámbito de actuación. A.III.5. SERVICIO DE PREVENCIÓN (Artículos 13 del Real Decreto 1993/1995, de 7 de diciembre y 32 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales) Asimismo, las Mutuas podrán establecer Instalaciones y Servicios de Prevención de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales cuyo coste será asumido por los empresarios asociados, de conformidad con las disposiciones específicas que regulan los Servicios de Prevención de Riesgos Laborales. A.III.6. PRINCIPIOS DE RESPONSABILIDAD PÚBLICA Y DE AUTOMATICIDAD DE LAS PRESTACIONES (Artículo 126 del Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de junio) Es preciso destacar la doctrina jurisprudencial que se apoya en el principio de la responsabilidad pública, que subraya el sentido público de la Seguridad Social, y desgaja la prestación de la cotización, sobre la base de lo dispuesto en el artículo 41 de la Constitución, por lo que debe entenderse que el principio de automaticidad de las prestaciones en el sistema de la Seguridad Social, garantiza aquéllas en favor de los beneficiarios, no ya como responsabilidad directa de la Entidad Gestora o Mutua de Accidentes de Trabajo, sino en los casos de incumplimiento empresarial, conservando el derecho a repetir contra la empresa. A.III.6
8 ANEXO AL CAPÍTULO III Por tanto: a) En los casos en que la empresa haya incumplido sus obligaciones en materia de afiliación, altas y bajas y de cotización, la responsabilidad de hacer efectivas las prestaciones recae sobre dicha empresa. b) El principio de automaticidad de las prestaciones, obliga a la Mutua a anticipar al trabajador accidentado el abono de las mismas, pues dicho principio impone a la Mutua el pago inmediato de prestaciones en el supuesto de que proceda imputación de responsabilidad al empresario incumplidor. c) La Mutua se subroga en los derechos y acciones que tuviera el beneficiario por causa de tal accidente, no sólo frente al empresario, sino también frente al Instituto Nacional de la Seguridad Social, en cuanto que este Organismo ha asumido en la actualidad el cumplimiento de las funciones que anteriormente correspondían al extinguido Fondo de Garantía de Accidentes de Trabajo. El Instituto no responde frente a la Mutua en los casos de anticipo de la prestación económica de Incapacidad Temporal por contingencias comunes. A.III.7. ÓRGANOS DE GOBIERNO, DE CONTROL Y PARTICIPACIÓN Son los siguientes: La Junta General: Órgano superior de gobierno integrado por todos los asociados, más un representante de los trabajadores al servicio de la Entidad (artículo 33 del Reglamento). La Junta Directiva: Compuesta por asociados que estén al corriente del cumplimiento de sus obligaciones como mutualistas, y de las derivadas de la legislación social, designados por la Junta General, participando en la A.III.7
9 ANEXO AL CAPÍTULO III misma el representante de los trabajadores que forme parte de la Junta General (artículo 34 del Reglamento). La Comisión de Prestaciones Especiales: Constituida, en paridad, por representantes de los empresarios asociados designados por la Junta Directiva y por representantes de los trabajadores empleados por los empresarios que integren la Entidad. Tendrá a su cargo la concesión de los beneficios de asistencia social que hayan de ser satisfechos por la Mutua (artículo 67 del Reglamento), y su Presidente será elegido por la propia Comisión de entre sus miembros. Los representantes de los trabajadores serán designados por las Organizaciones que hayan obtenido el 10 por 100 o más delegados de personal y miembros de Comités de Empresa y de los órganos correspondientes de las Administraciones Públicas en las provincias en las que radican las empresas asociadas en proporción a los resultados obtenidos por aquéllas en dichas provincias. No obstante, en la práctica, no se aplica esta norma en su literalidad, ya que ante la notoria dificultad que supone señalar el porcentaje de representatividad alcanzado por cada Central Sindical en las últimas elecciones realizadas en las empresas asociadas a una Mutua, las Direcciones Provinciales de Trabajo han optado por comunicar los resultados obtenidos por cada Sindicato en la provincia del domicilio social de la Mutua, o en el conjunto del Estado para las Mutuas de ámbito nacional, constituyéndose la representación de los trabajadores en base a dichos resultados generales. La Comisión de Control y Seguimiento: para llevar a cabo la participación institucional en las Mutuas de Accidentes de Trabajo, cuyo número de miembros, con un máximo de 10, regulará el Ministerio de Trabajo y A.III.8
10 ANEXO AL CAPÍTULO III Asuntos Sociales, atendiendo a las dimensiones y características de cada Mutua. (Artículo 37 del Reglamento). Del número de miembros corresponderá la mitad a la representación de los trabajadores protegidos por la Mutua, a través de las organizaciones sindicales más representativas en el ámbito territorial de actuación de la entidad, y la otra mitad a la representación de los empresarios asociados a aquélla, elegidos a través de las organizaciones empresariales de mayor representatividad. Será presidente de la Comisión de Control y Seguimiento, el que en cada momento lo sea de la propia Mutua. No podrá ser miembro de la misma cualquier otra persona que trabaje para la entidad o sea miembro de su Junta Directiva. Las competencias se concretan en conocer los criterios de actuación de la Mutua, participar en la elaboración del anteproyecto de presupuestos, informar del proyecto de Memoria anual, tener conocimiento previo del nombramiento del Director Gerente, de la gestión de la Entidad, proponer medidas para el cumplimiento de los fines y solicitar cuanta información genérica se precise respecto a la gestión realizada por la Entidad. La Disposición Adicional segunda del Real Decreto 1117/1998, de 5 de junio, modificó el párrafo 3º del artículo 37 del Reglamento General de Colaboración en la gestión de la Seguridad Social de las Mutuas de Accidentes de Trabajo, introduciendo un último párrafo, por el que se dispone que las Comisiones de Control y Seguimiento serán informadas sobre las propuestas de alta realizadas por las Mutuas, en orden a seguir la evolución de los procesos de incapacidad temporal a cargo de las mismas, con el fin específico de proponer cuantas medidas consideren necesarias para el mejor cumplimiento de esta actividad y podrán crear en su seno grupos de trabajo con igual composición paritaria que las mismas. A.III.9
11 ANEXO AL CAPÍTULO III Será Presidente el que, en cada momento, lo sea de la propia Mutua. A.III.8. PRESTACIONES A CARGO DE LAS MUTUAS Son a cargo de las Mutuas de Accidentes de Trabajo las siguientes prestaciones: a) Asistencia sanitaria desde el mismo momento en que se produce el accidente de trabajo o enfermedad profesional, así como las prestaciones recuperadoras correspondientes. b) Prestaciones económicas por incapacidad temporal derivadas de accidente de trabajo y enfermedad profesional. c) Prestaciones económicas por incapacidad permanente, muerte y supervivencia derivadas de accidente de trabajo. d) Servicios sociales de higiene y seguridad en el trabajo, medicina preventiva y recuperación de inválidos. e) Prestaciones de asistencia social con cargo a los excedentes, si los hubiere, del resultado de su gestión (artículo 32 del Reglamento de Mutuas de Accidentes de Trabajo). f) Prestaciones económicas por incapacidad temporal derivadas de contingencias comunes. g) Las Mutuas que obtengan la acreditación correspondiente podrán desarrollar, por las empresas asociadas que lo contraten, actividades como servicios de prevención ajenos. A.III.9. PATRIMONIO A.III.10
12 ANEXO AL CAPÍTULO III La Disposición Transitoria 5ª del Real Decreto 1509/1976, de 21 de mayo, que aprueba el Reglamento General sobre colaboración de las Mutuas en la gestión de la Seguridad Social, señala que, de acuerdo con las disposiciones antes citadas, no forman parte del patrimonio del sistema de bienes integrantes del patrimonio mutual con anterioridad al 1 de enero de 1967 (fecha de vigencia inicial de la Ley de Seguridad Social de 21 de abril de 1966) ni los procedentes del 20 por ciento del exceso de excedentes, incorporados desde aquella fecha hasta el 31 de diciembre de Posteriormente, el artículo 3º del Real Decreto 255/1980, de 1 de febrero, estableció la obligación de las Mutuas de titular e inscribir a nombre de la Tesorería General de la Seguridad Social, los bienes adscritos a las mismas que forman parte del patrimonio de la Seguridad Social, sin perjuicio de que las Mutuas de Accidentes de Trabajo con respecto a dichos bienes puedan realizar los actos de conservación, disfrute y mejoramiento que estimen precisos para el cumplimiento de sus fines. Sin embargo, hasta la vigencia de la Ley 24/1972, de 21 de junio, cuya Disposición Transitoria Primera, número 2 determinó, por primera vez en nuestra legislación, que las primas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales tendrán, a todos los efectos, la condición de cuotas de la Seguridad Social, (norma que, posteriormente, fue recogida en el artículo 17, número 4, del Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social de 30 de mayo de 1974), ningún precepto legal consideró que las primas recibidas por las Mutuas no fueran privativas. Como consecuencia de ello, el artículo 202, número 4, de este mismo Texto Refundido establece que los ingresos que las Mutuas obtengan de las primas de accidente de trabajo, forman parte del patrimonio de la Seguridad Social y la Disposición Adicional Decimocuarta de la Ley 4/1990, de 29 de junio, introduce A.III.11
13 ANEXO AL CAPÍTULO III determinadas prescripciones sobre el patrimonio de la Seguridad Social adscrito a las Mutuas, así como respecto al patrimonio histórico de éstas, y el Real Decreto 1221/1992, de 9 de octubre, sobre patrimonio de la Seguridad Social, en su Capítulo IV, regula los actos de disposición sobre los bienes adscritos a las Mutuas. Finalmente, esta materia ha quedado regulada por los artículos 68, número 4 y 80 número 1 de la Ley General de la Seguridad Social, desarrollados por los artículos 3 y 4 del Real Decreto 1993/1995, de 7 de diciembre, según los cuales: los ingresos procedentes de las cuotas de la Seguridad Social obtenidas por las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social como consecuencia de la gestión desarrollada, así como los bienes muebles o inmuebles en que puedan invertirse dichos ingresos, forman parte del patrimonio de la Seguridad Social y están afectados al cumplimiento de los fines de ésta. Asimismo, forman parte del patrimonio de la Seguridad Social las rentas y rendimientos de los bienes señalados y, en general, los derechos, acciones y recursos relacionados con los mismos. No obstante lo anterior, tales bienes, dada la gestión singularizada y el régimen económico-financiero establecidos para estas entidades, estarán sujetos a los resultados de dicha gestión pudiendo liquidarse en caso de ser necesario, sin perjuicio de la responsabilidad mancomunada de los empresarios asociados, para el pago de prestaciones u otras obligaciones derivadas de la misma y, a los mismos efectos, durante el proceso de liquidación de la Mutua. Los bienes incorporados al patrimonio de las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social con anterioridad a 1 de enero de 1967 o durante el periodo comprendido entre esa fecha y el 31 de diciembre de 1975, siempre que en este último caso se trate de bienes que provengan del 20 por 100 del exceso de excedentes, así como los que procedan de recursos distintos de los que tengan su origen en las cuotas de Seguridad Social, constituyen el patrimonio histórico de las Mutuas, cuya propiedad les A.III.12
14 ANEXO AL CAPÍTULO III corresponde en su calidad de asociación de empresarios, sin perjuicio de la tutela a que se refiere el artículo 71 de la Ley General de la Seguridad Social. Este patrimonio histórico se halla igualmente afectado estrictamente al fin social de la entidad, sin que de su dedicación a los fines sociales de la Mutua puedan derivarse rendimientos o incrementos patrimoniales que, a su vez, constituyan gravamen para el patrimonio único de la Seguridad Social. El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales podrá autorizar a aquellas Mutuas que cuenten con bienes inmuebles integrantes de su patrimonio histórico, destinados a ubicar centros y servicios asistenciales o administrativos para el desarrollo de las actividades propias de la colaboración con la Seguridad Social, la imputación en sus correspondientes cuentas de resultados, de un canon o coste de compensación por su utilización, por el importe y en las condiciones que se fijen por el citado Ministerio, a cuyo efecto se tendrá en cuenta, junto a otras circunstancias que pudieran establecerse, el valor de dichos inmuebles y la finalidad concreta a que los mismos se destinan. El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales podrá modificar, suspender o revocar las autorizaciones a que se refiere el presente artículo, en los supuestos de utilización del inmueble para fines distintos de los alegados en el expediente de autorización, inutilización temporal del inmueble u otros de naturaleza similar. Asimismo, según el artículo 50 del Real Decreto citado, las Mutuas que sean propietarias de bienes y derechos integrantes del patrimonio histórico deberán realizar la administración de los mismos, teniendo en cuenta su estricta afectación al fin social de la entidad. Dicho patrimonio deberá estar materializado en bienes de inmovilizado directamente utilizados en la gestión de la entidad o invertido con criterios de seguridad, liquidez y rentabilidad, sin que estos bienes ni los rendimientos que en su caso produzcan, puedan desviarse hacia la realización de actividades mercantiles y sin que de su utilización o administración puedan derivarse A.III.13
15 ANEXO AL CAPÍTULO III beneficios de ningún tipo, que supongan vulneración del principio de igualdad de derechos de los empresarios asociados. Los rendimientos a que se refiere el párrafo anterior deberán revertir, en todo caso, al patrimonio histórico de la entidad y, cuando se deriven de inversiones financieras, les será de aplicación lo establecido en el artículo 31 número 4 del mismo Real Decreto. En aquellos casos en que, debido a razones históricas, la materialización de este patrimonio no se ajuste en su totalidad a lo establecido en el apartado anterior, deberá comunicarse al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales acompañando el plan previsto por la Mutua para su adaptación a lo indicado o, en su caso, justificación de los motivos que aconsejan mantener la situación existente. A.III.10. GASTOS Según el artículo 7 del Real Decreto 1993/1995, las Mutuas, en su colaboración en la gestión de la Seguridad Social, repartirán entre sus asociados, mediante la aportación por éstos de las correspondientes cuotas y la aplicación, en su caso, a los mismos, de la responsabilidad regulada en el artículo siguiente, el importe de los siguientes conceptos: a) El coste que se derive del régimen de prestaciones aplicable a las contingencias en que tienen autorizada la colaboración. b) El coste de los servicios para la prevención de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, en función de lo que establezcan las disposiciones específicas que se aluden en el mismo. A.III.14
16 ANEXO AL CAPÍTULO III c) La contribución al sostenimiento de los Servicios Comunes y Sociales de la Seguridad Social, en la forma que se establezca por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. d) Los gastos de administración de la entidad, con las limitaciones que al efecto se establecen en este Reglamento. A.III.11. PROVISIÓN Y RESERVAS En virtud de lo dispuesto en el artículo 65 del Real Decreto 1993/1995, las Mutuas constituirán obligatoriamente, al final de cada ejercicio y con cargo a los resultados de gestión del mismo, las siguientes provisiones y reservas, con sujeción a las normas establecidas al efecto en los restantes apartados de este artículo: a) Provisión para contingencias en tramitación. Comprenderá la parte no reasegurada, del importe presunto de las prestaciones por invalidez, muerte y supervivencia que, habiéndose iniciado las actuaciones necesarias en orden a su concesión a los accidentados o a sus beneficiarios, se encuentren pendientes de reconocimiento al final del ejercicio correspondiente. En el caso de prestaciones de invalidez y con carácter general, se entenderá que se han iniciado dichas actuaciones, cuando la entidad haya presentado la correspondiente propuesta formal, con especificación del grado de incapacidad permanente previsto, ante el órgano competente de la Administración, para su evaluación y, en su caso, reconocimiento. No obstante lo dispuesto en el párrafo anterior, cuando, a juicio de los servicios médicos de la Mutua, exista la certeza de que el trabajador quedará afectado por secuelas que impliquen incapacidad permanente en A.III.15
17 ANEXO AL CAPÍTULO III alguno de sus grados, pero al final del ejercicio no concurran las circunstancias precisas para la iniciación del oportuno expediente, se podrán incluir en la provisión correspondiente a dicho ejercicio el importe presunto de la prestación que se estime habrá de satisfacerse por la entidad. Aquellas prestaciones que se incluyan en la provisión para contingencias en tramitación, en estas circunstancias, requerirán de la aprobación expresa a estos efectos, de la Junta directiva de la Mutua. Por lo que se refiere a las prestaciones derivadas de muerte, podrán incluirse también en la provisión aquellas que se prevean como consecuencia de partes de accidentes presentados en la Mutua antes de finalizar el ejercicio correspondiente. b) Reserva de obligaciones inmediatas. La cuantía que deberá alcanzar la reserva de obligaciones inmediatas, queda fijada en el 15 por 100 de las cuotas satisfechas en el ejercicio por las empresas asociadas y por contingencias profesionales, una vez deducido de ellas el importe de lo abonado en el ejercicio en concepto del reaseguro. No obstante, las Mutuas podrán optar por elevar la dotación de esta reserva hasta que alcance, como máximo, el 25 por 100 de las cuotas netas del ejercicio. c) Reserva de estabilización. La cuantía de la reserva de estabilización, destinada a corregir las posibles desigualdades de resultados económicos entre los diferentes ejercicios, será equivalente al 15 por 100 de la media anual de las cuotas obtenidas en el último trienio por la Mutua y por las expresadas contingencias. Asimismo, se podrá optar por elevar la dotación de esta reserva hasta que alcance, como máximo, el 20 por 100 de la media de cuotas a que se refiere el párrafo anterior. A.III.16
18 ANEXO AL CAPÍTULO III No podrán destinarse a dotar las reservas de obligaciones inmediatas ni de estabilización, sin haberse constituido previamente y en la cuantía necesaria la provisión para contingencias en tramitación, ni podrá aplicarse importe alguno a la reserva de estabilización, en tanto la de obligaciones inmediatas no alcance el importe fijado. En el supuesto de que el resultado generado en un ejercicio no permitiera cubrir la aportación correspondiente a la provisión para contingencias en tramitación, se aplicarán a tal fin y por este orden, la reserva de estabilización, las reservas voluntarias de la entidad, en caso de estar constituidas y, de ser necesario, la reserva de obligaciones inmediatas. Asimismo, si el resultado de gestión no fuese suficiente para dotar en la cuantía mínima necesaria la reserva de obligaciones inmediatas, una vez realizada en su totalidad la dotación de la provisión para contingencias en tramitación, la Mutua podrá destinar a dicha finalidad el importe que tenga constituido en la reserva de estabilización. En todo caso, las Mutuas podrán optar por aplicar los importes que tengan constituidos en sus reservas voluntarias, a la dotación de las reservas de obligaciones inmediatas y de estabilización, en el supuesto de insuficiencia de las mismas y respetando el orden de prioridad establecido en el apartado 1 de este artículo. A.III.12. EXCEDENTES (Artículo 66 del Real Decreto 1993/1995) El exceso de excedentes que resulte de la gestión, una vez cubiertas la provisión y las reservas obligatorias, será distribuido de la siguiente forma: 1. Un 80 por 100 se destinará a los fines generales de prevención y rehabilitación, debiendo ingresarse por las Mutuas en el Banco de España y A.III.17
19 ANEXO AL CAPÍTULO III en cuenta especial a disposición del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social hasta el 31 de julio de cada ejercicio. El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, dentro de la afectación a los fines generales señalados y conforme a las demás normas legales que resulten de aplicación al respecto, dispondrá el destino concreto que haya de darse a estos fondos. Sin perjuicio de lo establecido en el párrafo anterior, el citado Ministerio podrá también autorizar la liberación, a las Mutuas que así lo soliciten, de fondos procedentes del 80 por 100 de exceso de excedentes que cada una hubiese previamente generado, para destinarlos a la creación o renovación de centros o servicios de prevención y rehabilitación gestionados por aquéllas. 2. Un 10 por 100 se destinará a asistencia social en favor de los trabajadores protegidos por la Mutua o sus derechohabientes, conforme a lo previsto en este Reglamento. 3. Un 10 por 100 a la constitución de las reservas voluntarias estatutariamente previstas o, en su defecto, a la finalidad señalada en el apartado anterior. Las reservas voluntarias, en el caso de que no sea necesario aplicarlas para compensar resultados deficitarios o para dotación de la provisión y reservas obligatorias, conforme a lo dispuesto en este Reglamento, se destinarán a las finalidades previstas en los estatutos de cada entidad, debidamente aprobados por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, pudiendo comprenderse entre dichas finalidades el pago de cualquier tipo de sanción económica que le sea impuesta a la entidad, la compensación de los excesos que puedan producirse sobre el límite máximo establecido para los gastos de administración, la financiación de beneficios otorgados a los accidentados y complementarios de las prestaciones reglamentarias A.III.18
20 ANEXO AL CAPÍTULO III dispensadas por la Mutua, pero que no forman parte de la acción protectora de la Seguridad Social, así como la financiación de acciones específicas en materia de seguridad y salud laboral, respecto de las empresas asociadas. En este último supuesto, las acciones concretas que pretendan llevarse a cabo requerirán de la autorización previa del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. A.III.13. AUDITORÍAS A.III Competencia La Intervención General de la Seguridad Social desde 1980 realiza auditorías a las Mutuas de Accidentes de Trabajo, con base en lo dispuesto en el Real Decreto 1373/1979, de 8 de junio, que incluyó el control de las Mutuas de Accidentes de Trabajo entre las funciones de la Intervención General de la Seguridad Social. Esta norma ha sido confirmada por el artículo 56 del Real Decreto 1993/1995, de 7 de diciembre. El control financiero sobre las Mutuas podrá alcanzar a la comprobación de la situación y funcionamiento de su gestión en el aspecto económico-financiero, para verificar que se acomodan a la regularidad y a los principios de buena gestión financiera y son conformes a las disposiciones y directrices que las rijan, así como la verificación de la eficacia y eficiencia. Dicha función podrá ejercerse con carácter permanente, en los términos que considere convenientes la Intervención General de la Seguridad Social, especialmente, cuando la Mutua se halle incursa en alguno de los supuestos previstos en el artículo 74.1 de la Ley General de la Seguridad Social (Situación de déficit o dificultades de liquidez). A.III.19