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Timestamp: 2017-10-21 06:54:44
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Matched Legal Cases: ['artículo 16', 'artículo 16', 'artículo 18', 'artículo 14', 'artículo 1', 'artículo 27']

igualdad | Aprender a mirar
Una segunda mirada sobre educación como medicina de toda enfermedad social.
Un velo en la cabeza y una venda en los ojos
Hiyab II
Llevo mucho tiempo escuchando distintos y diversos argumentos, casi todos situados en los lados más extremos. Muchas veces, alimentado desde los medios de comunicación, no se crean debates de ideas, solo polémicas estériles. Y la polémica no es debate. Hay que llamar a las cosas y personas por su nombre y hay que dejar los discursos demagógicos para crear un debate constructivo, fructífero, que ofrezca soluciones, que llame la atención de los poderes públicos para que sepan por que camino han de seguir. No es fácil, pero ¿debemos por ello mirar hacia otro lado? Ya Simone de Beauvoir nos avisó de que no es posible tratar ningún problema humano sin tomar una actitud, yo estoy convencida de que la realidad es un problema educativo, pero también estoy dispuesta a atender a las razones que me contradigan. Analicemos pues el caso del yihab, el velo de Ikhalasse, del que ya situé el contexto con datos en mi post anterior.
Unos y otros, otros y unos: estamos condenados a entendernos.
Para empezar, procede señalar que el principio constitucional conforme al cual ninguna confesión tiene carácter estatal (artículo 16.3 CE) nos dice que vivimos en un país aconfesional, que no laico. Esto quiere decir que en todas las instituciones públicas, incluidas las escuelas, no debe hacer acto de presencia con fines proselitistas ningún símbolo religioso, de ninguna religión. Esto podría llevarse al resto del espacio público, es decir las calles, parques, etc.., si fuésemos un estado laico (como ocurre en Francia) y así poder legislar sobre los símbolos religiosos en las personas, a las que ya solo les quedaría su más estricto ámbito privado.
¿Este país que se declara aconfesional, cómo va a gestionar la libertad religiosa? Tenemos solo en Galicia más de 220 lugares de culto que debemos de gestionar, igual que en Cataluña y otros sitios de España. Es un problema nuestro, no de inmigración. Al existir varias religiones es necesario conciliar y asegurar el respeto a las convicciones de cada uno. El centro educativo no debe convertirse en espacio de confrontación y lucha religiosa. No se trata de crear un espacio artificial, sino un espacio donde sea posible una educación común y una convivencia como ciudadanos iguales.
En tal caso, ¿es para los laicos lo más importante un velo cuando todavía existe belenes y distintas festividades religiosas en los centros educativos? Cuando todavía se reza en las clases de religión mientras le llaman “alternativa a la religión” las manualidades (sería más formativo que estudiasen desde una perspectiva histórica la Historia de las religiones para que así pudiesen tener criterio de mayores con respecto a esta cuestión). O cuando todavía sigue vigente la biblia y el crucifijo en la toma de posesión de un presidente de gobierno o de los ministros. No sería acaso suficiente un homenaje a las víctimas del terrorismo protocolario de Estado en lugar de celebrar misa y funerales (aún habrá quien piense que delante de la misa por las víctimas del 11-M de Rouco Varela eran todos católicos). Por no hablar de la pléyade de concejales y demás políticos que desfilan para la foto de los medios en multitudinarias y públicas procesiones religiosas, como la cercana Semana Santa.
Así pues, se ha de tener presente que el artículo 16.1 CE, garantiza la libertad religiosa “sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley”. Es decir, que meter el velo en las escuelas no va a llevar a que se repongan los crucifijos en las paredes. Una cosa es el centro y el funcionariado que representa el poder público aconfesional y otro las personas, en el caso que nos ocupa, los alumnos que son libres de llevar símbolos religiosos, “siempre y cuando estos símbolos no atenten contra la seguridad ciudadana o la dignidad de las personas”. Pero una niña no vulnera derechos fundamentales de los demás cuando lleva un hiyab, sí lo haría, si obligase a ponérselo a sus compañeras/os, que no es el caso, pues toda su clase al completo fue la primera en apoyarla y respetarla. Tampoco vulnera la moralidad, la salud y la seguridad pública.
Una libertad que viene avalada también por la Ley Orgánica de Libertad Religiosa de 1980, como libertad de conciencia y religión en adopción y desarrollo de un modelo de Estado aconfesional, aprobada por el gobierno de Adolfo Suárez (UCD). Así como compatible con los acuerdos entre el Estado español y la comunidad islámica de 1992. Además, forma parte del modelo de laicidad positiva tal y como se ha definido por el Tribunal Constitucional español.
El velo de las musulmanas no debe hacernos perder de vista el desvelo de políticos conservadores por organizar la sociedad española con arreglo a ciertos principios superficiales de la moral católica que ignoran valores cristianos comunes a todos los derechos humanos: la caridad, el respeto a la verdad, la piedad, la atención a los débiles, al necesitado,el amor al prójimo… a los que se debe ayudar con ayudas públicas que vienen indirectas a través de las distintas religiones, como por ejemplo los 6 mil millones de euros anuales que recibe de nuestro estado aconfesional la Iglesia Católica a la que se le garantiza privilegios a través del Concordato.
Con respecto a la vestimenta de los alumnos, por un lado tenemos los derechos a la libertad individual (artículos 9.2 y 10.1 CE) y a la propia imagen (artículo 18CE), donde se garantizan los derechos a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, siempre que no dañe la dignidad de los demás.
El derecho a la propia imagen tiene sus límites en la práctica, ¿Pero cómo determinar lo que molesta a los demás y lo que no? Vestimenta como tangas, calzones cagados, piercings, tatuajes, camisetas de “fuera los chinos”, teléfono móvil, góticas como las hijas de Zapatero o de otras tribus urbanas… deben comenzar y acabar donde dicta el sentido común. Se puede expulsar a una niña porque lleva velo en la cabeza pero no se puede echar de clase a un alumno que enseña su ropa interior o rompe con agresividad la marcha de la clase. Una norma puede estar equivocada y puede haber reglamentos aprobados por un Consejo Escolar (con miembros no suficientemente formados para determinadas decisiones) contrarios a la Constitución y leyes españolas que contemplan derechos superiores y que están legislados por un parlamento, como el derecho a la educación o libertad religiosa.
En cuanto a identificación de las personas dentro de los centros escolares, el mejor ejemplo de seguridad nos viene de la mano del Ministerio de Interior (2008) donde ordena a las jefaturas superiores de policía que permitan a las mujeres llevar velo en las fotografías del DNI, del pasaporte y de la tarjeta de identidad de extranjero, siempre y cuando «el óvalo del rostro aparezca totalmente descubierto desde el nacimiento del pelo hasta el mentón, de forma que no impida o dificulte la identificación de la persona» y respeta la libertad religiosa desde el mismo momento en el que no permite que alguien aparezca en el DNI con una gorra, pero sí que lo haga con hiyab. Con lo cual volviendo al caso, cualquier alumno por el motivo personal que sea, podría llevar pañoleta, diademas, gorros, fulares, etc…en la cabeza siempre que respetase tener descubierto el rostro que es el que identifica, no necesariamente la cabeza.
En cuanto al tema cultural, comentar que las vísceras de las personas no deberían salir por su boca porque dan lugar a aberraciones tales como confundir un hiyab con un símbolo tribal como el burka o terminar trayendo a colación la ablación del clítoris, la infibulación (cosido de los labios), la sharía y la lapidación, que evidentemente se trata de prácticas costumbristas criminales tal como está recogido por ley en los parlamentos democráticos, y que suelen circunscribirse a Irán y Arabia Saudí. La ley está por encima de la tradición y no debemos ceder espacios de libertad. Pero el hiyab no menoscaba la dignidad ni es una práctica que traspase derechos humanos, se mueve entre una seña de identidad personal, una moda que oculta el pelo (con connotaciones eróticas igual que en occidente puede ser un buen escote) y una recomendación del Corán. Esta claro que el mejor remedio contra la enfermedad de la ignorancia es el conocimiento. Leer, dejar de ver solo el propio ombligo y pasear la mente por tantas y tan diversas culturas antes de prejuzgar y hablar, es el mejor antídoto.
La escuela tampoco es un templo, por lo que no podemos argumentar que “allá donde fueres haz lo que vieres”, cuando algunos dicen que, si nosotros tenemos que quitarnos los zapatos y poner pañoleta en sus templos ellos que acepten las normas de aquí. No se pueden mezclar las normas o leyes con la religión y los sitios de culto. Evidentemente tampoco en la iglesia te dejan entrar en chanclas y en pantalón corto y debe seguir las normas quien a ese templo quiere entrar. Pero la alumna está en un centro escolar, no lo olvidemos, donde enseñamos las bases de lo que debe ser la sociedad. Además, que queremos aplicar con ese argumento ¿la ley del Talión? ¿No es más productivo que enseñemos que sirve para algo más el vivir en una sociedad democrática que ellos no tienen la suerte de tener?
Ikhalasse como mujer y musulmana, española en este caso, pero aunque fuese de origen inmigrante tiene el derecho a la igualdad ante la Ley (artículo 14 CE), sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social. El uso del velo no es contrario a este artículo sobre igualdad, pues su significado debe ser decidido por quienes lo usan y no desde fuera.
Al colectivo feminista que tanto predica contra el velo por ser símbolo de “opresión y discriminación de la mujer” tendríamos que hacerles las siguientes preguntas ¿cómo se fomenta la dignidad el permitir a las autoridades dictar la vestimenta de las musulmanas? ¿cómo pretendemos que se liberen de ataduras impuestas si las excluimos de esa educación?¿Porque marcamos un postulado paternalista que quieren poner voz a quienes ya la tienen? ¿Es que subestimamos a las mujeres musulmanas creyendo que ellas no saben defender sus derechos?¿Acaso no existe discriminación y machismo sobre las mujeres que no llevan velo? …por ejemplo la utópica conciliación familiar para la mujer, las 78 mujeres (2010) y 18 en lo que llevamos de 2011 muertas por violencia machista, el hecho de que las mujeres cobren un 27% menos de salario que los hombres, la actual regularización del trabajo doméstico, el permitir solo faldas a las niñas en colegios con uniforme, la dictadura de las tallas 36, el consumismo desmedido o el culto a la juventud a fuerza de silicona, la desaparición por cultura de las niñas de etnia gitana a los 12 años de las escuelas prohibiendo su derecho a la educación, los txokos vascos solo para hombres, la exclusión de las mujeres monoparentales con hijos,…
Una actitud de arrogante de superioridad frente a las «culturas inferiores» y pensar que sólo nuestro modelo cultural es válido no nos lleva a un diálogo y acercamiento intercultural. A muchos se les llena la boca en estos casos diciendo “este es mi país, o se adaptan o que se vayan al suyo” ¿Acaso esos “patriotas” han leído la constitución de su país? No se debe confundir religión con inmigración. Se estima que en 20 años el 50% de la población europea tendrá orígenes inmigrantes. En España viven 1,2 millones de musulmanes, de los que 50.000 son españoles conversos y 150.000 son niños nacidos aquí. Entonces es tan posible ser español y católico como español y musulmán. ¿Qué pasará cuando estas segundas e incluso terceras generaciones crezcan, se conviertan en mayoría y ocupen profesiones como políticos, abogados, jueces, médicos, profesores… seguiremos teniendo miedo entonces a estar en sus manos?
¿Obligarán también a los niños con cáncer descubrir su cabeza?
¿No es más indignante la falta de trabajo, de servicios sociales, las barreras de los discapacitados para moverse por las ciudades, el aumento de absentismo y fracaso escolar, el bullyng o violencia entre iguales, el incremento de los malos tratos a los ancianos, los indigentes que ya no caben en los comedores sociales, hacer oídos sordos a un negro que dejan con una discapacidad grave dos policías mientras aplaudimos a Makelele o vilipendiar a un pobre que roba comida en el supermercado cuando nosotros robamos toallas en los hoteles,…? ¿Por qué los periódicos no mueven nuestro debate durante días igual que hacen con el velo de una adolescente?
Todos los alumnos musulmanes van a la escuela pública en España, no segregada, y es la mejor forma para que se integren. Los poderes públicos no deben dejarse llevar por las mayorías. Según las encuestas, la mayoría de la gente se equivoca y confunde los símbolos religiosos legales, como el velo, con otros que no existen en España, como el burka. ¿No es cierto que si se segregarán en centros educativos privados nos cargaríamos la libertad religiosa además de promover apartheid? El Estado tiene la obligación de fomentar el pluralismo de acuerdo con el artículo 1.1 CE, ya que forma parte de su identidad como Estado social, democrático y de derecho. Pero es que además España ya era plural antes de comenzar a llegar la población inmigrante sobre el año 2000 ¿O es que no hay heterogeneidad cuando Cataluña se cansa de decir que es distinta, y Euskadi, Galicia o Canarias lo mismo?
No nos molesta el velo, nos molesta lo desconocido, lo que nos da miedo, lo que vemos como competencia, la otredad solo por ser distinta a lo que somos, igual que escapamos de la muerte, de las enfermedades, de las discapacidades, de las personas con enfermedades “contagiosas”,…como en un intento de que no nos afecte, de que nos libre de los estereotipos en los que históricamente nos han educado. Debemos desaprender, volver a mirar la diversidad, al otro sin miedo, desarrollar una disciplina de pensamiento útil para separar el grano de la paja y para liberarnos de prejuicios y este trabajo es competencia de la educación.
Menos debemos olvidarnos del derecho fundamental a la educación (artículo 27 CE), donde la educación tendrá por objeto el desarrollo íntegro de la persona, basado en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales antes citadas. Además contempla el derecho que asiste a los padres, en este caso de la menor de edad Ikhalasse, de que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones familiares (como hacen muy bien los católicos llevando todos los domingos a sus hijos a catequesis). En los casos de coacción o mal trato por parte de los padres, son los departamentos de orientación de los centros los detectan y denuncian a servicios sociales. En todo caso la educación ofrecerá las herramientas para que esa menor se convierta en una persona autónoma y preparada para reafirmar o cambiar sus propias creencias.
> la igualdad se consigue respetando las diferencias
El uso del hiyab puede ser una cuestión estética, de identidad cultural o religioso, pero alguien ha mirado más allá y se ha preguntado ¿si la norma de prohibir taparse la cabeza es adecuada o lo más importante en un Reglamento de Convivencia de un centro educativo? ¿Alguien se ha preguntado si lo que existe de fondo no es un problema educativo? Yo sí. En primer lugar la escuela tiene la responsabilidad de tratar a los alumnos no como objetos sino como sujetos, que piensan y deciden, con derechos y obligaciones. Deben participar, como parte afectada, en la elaboración del Plan de Convivencia, convirtiéndose éste en un recurso educativo para poner en práctica la democracia, la participación, el respeto a la diversidad, a mediar entre posturas diferentes, a negociar, a resolver conflictos, a tener mente crítica y divergente, a reflexionar hacia el bien común… este camino es más tolerante que el de la mera prohibición, sobre todo cuando trabajamos con pre-adolescentes o jóvenes en edad de su empoderamiento, de autoafirmación, de búsqueda de identidad.
Y es muy discutible que se pueda vetar el derecho a la educación de alguien por razón de su vestuario. ¿Acaso no hay temas más importantes en el Reglamento de Régimen Interno (que a mi me suena a jerarquía militar y prefiero llamar Plan de Convivencia) que la cuestión de taparse la cabeza, que sería menos ambiguo detallar despejar la frente o el rostro? Pues sí. Porque ése es el asunto de fondo, el debate que como sociedad llevamos mucho tiempo evitando: qué tipo de formación estamos ofreciendo. 1) Las familias han delegado irresponsablemente en el sistema sus obligaciones educativas; 2) lo que se aprende en el sistema sólo sirve para sobrevivir en el propio sistema, pero no para enfrentarse a los retos de la sociedad; 3) esa desconexión entre educación y realidad desmotiva a unos chavales tratados como alumnos y no como personas; 4) esa desmotivación contagia a y se contagia de los profesores, que con razón se sienten poco valorados, pero que hacen bien poco por actualizarse y abrirse a otros métodos pedagógicos de comprobada eficacia.
Es triste verlo en la sociedad, pues parece que solo vemos la paja en el ojo ajeno, es desesperanzador verlo en los políticos, que dejan ver su oportunismo político cerca del 22 de mayo, pero es patético ver la venda en los ojos de los profesores (como los de Arteixo) por un velo en la cabeza, esto dice mucho de en que manos tenemos a nuestros hijos. A veces olvidamos que la educación no funciona sólo en un sentido, sino que es bidireccional: los alumnos de hoy marcarán mañana las ideas y los actos de la sociedad. Quizás un buen principio sea que todos dejemos de pensar en la educación de nuestros hijos como una aburrida rutina. Todos somos responsables de lo que construimos y no solo la culpa es del Estado, de los políticos, de la iglesia, de los medios, de las ONG, de la niña… tenemos que tomar responsabilidad y conciencia.
Hay que solicitar al Ministro de Educación, Iñaki Gabilondo*, que es hora de que sus argumentos y declaraciones (con las que estoy de acuerdo y al que he enviado copia de este post) dejen de ser un discurso filosófico como buen metafísico que es, y los pase a la acción, de buen ministro (mientras le dure) para que la cuestión del velo se resuelva, al menos dentro de la escuela, resolviendo el uso del RRI y su autonomía total por parte del Consejo Escolar, creando un marco matriz legislativo que asesore, recomiende y valore lo importante educativamente hablando. La igualdad de derechos se logrará primero si se respetan las diferencias particulares de cada uno, segundo si cada uno de las personas sean cual sean sus diferencias reciben formación académica y profesional, si se insertan en el mercado laboral y tienen las competencias adecuadas para saber convivir en una sociedad cada vez más multicultural, nos guste o no, es lo toca en el siglo XXI.
Declaraciones Ministro de Educación Iñaki Gabilondo* para la Revista Magisterio.
“No debemos esgrimir nuestras diferencias en la cabeza de ningún escolar”
“tengo preocupación por que los reglamentos internos de los centros escolares acaben por segregar a los alumnos en función de lo que se puede y no se puede hacer”
“anteponer el derecho a la educación debe estar por encima de otros debates”
“que el velo no vele otros debates educativos más importantes
“Hay que revisar las normas de los colegios ya que no debemos esgrimir nuestras diferencias en la cabeza de ningún escolar”
Hágalo ya Sr. Gabilondo, sino… ¡Qué venga Dios y lo vea o que venga Alá y lo lea!
http://www.webislam.com/?idt=15811
http://islamhispania.blogspot.com/2011_03_01_archive.html#2287342855611079312
http://laicismo.org/antiguo/PHP/p_documento.php?pagina=14&id=13485
http://laicismo.org/antiguo/PHP/p_documento.php?pagina=14&id=13483
http://alianzacivilizaciones.blogspot.com/2010_06_13_archive.html
Etiquetas: convivencia, educación, igualdad, libertad, racismo, religión, sociedad
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APRENDER A MIRAR es el arte de la observación vivencial pero se nutre de la historia del conocimiento.
El buen observador se conoce porque siempre actualiza la hoja de su vida: el CV donde inscribe la experiencia y expresa el ideal de una vida plena.
Su distancia con respecto a los logros provoca el desafío de la doble mirada: una dirigida hacia los sueños y otra hacia la realidad.
Encendido el motor de la búsqueda interior, la mirada puede eludir cualquier obstáculo y la recompensa es la tarea bien hecha y el deber cumplido
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