Source: http://carlosgarridochacana.cl/index.php/articulos/item/4-diversidad-de-sexos-para-el-matrimonio-y-manifestacion-del-consentimiento-de-contrayentes
Timestamp: 2020-02-28 16:17:24
Document Index: 296080810

Matched Legal Cases: ['artículo 102', 'artículo 20', 'artículo 1444', 'artículo 102', 'artículo 102', 'artículo 80', 'artículo 18', 'artículo 103']

Aun cuando la Ley 19.947 y el Código Civil expresamente no se refieren a los requisitos de existencia del matrimonio, ellos se desprenden de la misma ley y de la definición del artículo 102 del Código.
Como señala Javier Barrientos G. “La nueva Ley de Matrimonio Civil da pie para estimar que ha admitido el criterio de la inexistencia del matrimonio civil a propósito del tratamiento que en su artículo 20 ha dado a la celebración del matrimonio ante entidades religiosas de derecho público, cuando en su inciso segundo dispone que si “no se inscribe en el plazo fijado, tal matrimonio no producirá efecto civil alguno”, que es la expresión utilizada por el artículo 1444 del Código Civil cuando se refiere a aquellas cosas que son de la “esencia” de un contrato y sin las cuales “o no produce efecto alguno, o degenera en otro contrato”. Así pues, ante la falta de la citada inscripción no existe matrimonio para la ley civil.” (BARRIENTOS Grandon, Javier y NOVALES Alquézar, Aranzazu. Nuevo Derecho Matrimonial Chileno. 1ª ed. Santiago, Chile, Lexis Nexis. 2004, página 186.)
Los requisitos de existencia del matrimonio son los siguientes: 1) Diversidad de sexos de los contrayentes; 2) Consentimiento de los contrayentes; 3) Presencia del Oficial de Registro Civil o ministro de culto de una entidad religiosa de derecho público; y 4) La inscripción del matrimonio religioso.
DIVERSIDAD DE SEXOS DE LOS CONTRAYENTES
En virtud del artículo 102 del Código Civil el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer, por tanto no podrán celebrar matrimonio entre sí las personas de un mismo sexo.
El artículo 102 del Código al definir matrimonio evidencia el punto, dejando claro la necesidad de la unión heterosexual, cuestión que se extrae también de lo dispuesto en el inciso 1° del artículo 80 de la Ley 19.947, supuesto que Barrientos G. atribuye a los fines propios del matrimonio, entre los que considera la procreación, cuestión que está en armonía con la concepción judeocristiana que ha vinculado como un fin principal del matrimonio, la ejecución de un acto sexual fecundo, único modo natural de generar descendencia.
Al tratarse el matrimonio de un acto de naturaleza contractual el consentimiento adquiere un carácter de esencial.
El consentimiento debe ser específico, según se desprende del artículo 18 de la ley.
La falta de consentimiento impide la celebración de cualquier contrato, sea el matrimonio u otro, además debe ser prestado por los propios contrayentes, con excepción de aquellos casos de matrimonio celebrado por medio de representante.
Por la naturaleza contractual del matrimonio se requiere un consentimiento en tal sentido, es decir, uno donde los contrayentes sean capaces de consentir; capaces de manifestar tal consentimiento; que manifiesten ese consentimiento y que sea real y serio.
El Código Civil nos dice que: “El matrimonio podrá efectuarse por mandatario especialmente facultado para éste efecto. El mandato deberá otorgarse por escritura pública, e indicar el nombre, apellido, profesión y domicilio de los contrayentes y del mandatario.”
Lo anterior se encuentra en armonía con la Ley 4.808 que nos dice: “Los interesados en una inscripción podrán hacerse representar por medio de mandatario. Se tendrá como mandatario a la persona que se presente en tal carácter, expresando que ha recibido comisión verbal. Si al Oficial del Registro Civil mereciere dudas el encargo, podrá exigir o la comprobación del poder o la comparecencia de las personas a que se refieren los artículos 29 y 45. El poder para contraer matrimonio deberá otorgarse en la forma señalada por el artículo 103 del Código Civil.”
El mandato se caracteriza por ser especial, es decir, no cabe la ejecución del cometido por medio de mandato general a pesar de que tenga amplias facultades, además solemne, ya que debe otorgarse por medio de escritura pública, y por último, el mandato es determinado, ya que debe indicar el nombre, apellido, profesión y domicilio de los contrayentes y del mandatario.
Más en esta categoría: « Matrimonio	Uniones no matrimoniales o concubinato »