Source: http://www.lermanet.com/scientologylegal/dp266384.htm
Timestamp: 2013-05-23 05:22:12
Document Index: 379510979

Matched Legal Cases: ['in fine', 'in fine', 'in fine', 'in fine', 'in fine', 'in fine']

A) Los or�genes, en Espa�a, de la ASOCIACION CIVIL DE DIANETICA, conocida internacionalmente como IGLESIA DE LA CIENCIOLOGIA o IGLESIA INTERNACIONAL DE LA CIENCIOLOGIA , se remontan al a�o 1968. En esa �poca, y m�s concretamente el d�a 18 de febrero de ese mismo a�o, tiene lugar (seg�n la escritura no. 936, de 2 de marzo de 1973, de la Notaria Quinta del Circuito de la ciudad de Panam�, Rep�blica de Panam�) la primera reuni�n de socios suscriptores de la sociedad denominada Operation and Transport Corporation Ltda. (OTC), perteneciente a dicha Iglesia, a bordo del yate "Royal Scotman" -mas tarde denominado "Apollo"�- atracado, en esos momentos, en el puerto de Valencia, reuni�n en la que estuvieron presentes el fundador de dicha Asociaci�n Civil, L. Ronald Hubbard (fallecido despu�s, en fecha no bien determinada, aunque sobr� el a�o 1986), su esposa Mary Sue Hubbard y Lean Steimberg, y en la que result� elegido presidente de OTC el mencionado Hubbard.
El objeto social de dicha empresa no es otro, seg�n se afirma (panfleto "Yate Apollo") que "el fletamento de buques, negocio y manejo de barcos, y entrenamiento de pr�cticas mar�timas y pr�cticas en direcci�n de negocios", pero tambi�n, (conforme al "Folleto de entrenamiento de OTC") "entrenar contadores, artistas, financieros" y otra serie de profesionales
ue van desde m�sicos a sacerdotes, terminando incluso con el g nerico de "gentes que hacen muchas otras cosas"; no teniendo menor extensi�n ni variedad, seg�n asimismo se expresa, el n�mero de sus potenciales clientes, entre los cuales se encuentran
2 Bancos, equipos de f�tbol, iglesias, gobiernos, grupos de �sica pop, etc., present�ndose R. Hubbard, en el mencionado ocumento, con la no menos larga lista de t�tulos, como son los e "fot�grafo, escritor, fil�sofo y capit�n de marina" (panfleto obre "Actividades de OTC) a las que se a�aden tambi�n, los de roductor de cine y creador de un nuevo sonido; encontr�ndose instaladas las oficinas de la Organizaci�n en el mencionado arco, as� como tambi�n en el "Athena", perteneciente tambi�n a ienciolog�a, buque en donde asimismo se encuentran las oficinas e la fundaci�n "Escol�sticas Aplicadas", de car�cter altruista, seg�n se dice, "dedicada por excelencia a la educaci�n", seg�n asimismo se expresa en el mencionado documento.
A partir del a�o 1968, en que se crea la OTC, existe por arte de la Organizaci�n, es decir, por la Iglesia de la Cienciolog�a, un inusitado inter�s por arribar con el yate "Apollo" a los puertos espa�oles.
Los informes, sin embargo, muy desfavorables existentes en distintos departamentos del gobierno espa�ol hacen que tal empe�o se retrase o, incluso, que se suspenda. En los archivos nteriormente indicados exist�an informes de la polic�a de otros a�ses (Scotland Yard, Interpol y de la polic�a francesa), as� como del servicio de inteligencia espa�ol, especialmente, que vinculaban la Asociaci�n Civil de Dian�tica, o Iglesia de la Cienciolog�a, con actividades de espionaje, y eso hizo que el permiso para que el yate pudiera atracar en puertos espa�oles se viera sometido a diversas vicisitudes �ntimamente relacionadas con determinados acontecimientos que por aquella �poca se ven�an sucediendo, como fueron la preparaci�n, en el a�o 1972, de un golpe de Estado en Marruecos, en el que se vio involucrada la tripulaci�n del yate "Apolo"; la Revoluci�n del 25 de abril de '1975, que termina con la dictadura en Portugal, y el asesinato el Almirante Carrero Blanco y la grave enfermedad del General Franco que, inexorable y r�pidamente, habr�a de conducirle a la muerte.
Precisamente, por ello, la creaci�n de la OTC no tuvo otra
3 finalidad que la de posibilitar o facilitar la entrada en Espa�a de la sedicente Iglesia, y en aras de tal cometido, la organiza�ci�n, bajo el directo mando de su fundador, R.Hubbard, cre� un dispositivo que se llam� "Operaci�n Blancanieves, y en Espa�a "Operaci�n LACE", cuyo objetivo no era otro que: "1. conseguir evidencia (es decir, intervenir) de los archivos de la Direcci�n General de Seguridad o donde sea sobre informes de Interpol o cualesquiera otros informes gubernamentales. 2. Hacer "Agente Muerto" de cualesquiera de ese tipo de informes al gobierno de Espa�a. 3. Manejar legalmente hasta el punto de confrontaci�n". En suma, sustituir los archivos en donde constaban informes desfavorables para la organizaci�n, por otros que no tuvieran ese negativo car�cter.
En el desempe�o de tal misi�n (hecho que al inicia de esta causa habr�a que considerar prescrito y no suficientemente investigado, pues, entre otras cosas, se desconoce cuales fueron los documentos sustituidos y la importancia de estos) tuvo participaci�n directa Francisco Javier Saenz de Pipaon y Mengs, nombrado secretario de "OTC de ESPA�A, SA", cargo en el cual ces� el d�a 29 de marzo de 1979.
Como actividades de la empresa se mencionan, al ser presentada para su inscripci�n en el Registro de la Propiedad Industrial, en junio de 1976, las de "reducci�n del crimen y el abuso de drogas", y se adopta como denominaci�n la de NARCONON. Establecida, finalmente, en Espa�a, Cienciolog�a comienza a crear una serie de centros (asociaciones o fundaciones, las denomina), que pasan a formar parte de la estructura piraminadal con que, con car�cter internacional, se organiza y que ejercen las funciones que m�s adelante se expondr�n .
En el v�rtice supremo de dicha pir�mide -y por lo que ata�e exclusivamente a Espa�a- se encuentra el Centro de Tecnolog�a Religiosa (RTC) con sede en Los Angeles (EE.UU.). De �l parten dos grandes ramas: una de ellas, constituida por lo que es la Iglesia de la Cienciologia Pura, y la otra por los Centros d� Rehabilitaci�n de Toxic�manos (Narconones y Droqanones).
De la primera de ellas, esto es, de la Iglesia de la Cienciolog�a Pura, depende lo que se denomina Management Internacional, con.sede asimismo en la ciudad de Los Angeles, y que es la organizaci�n de los llamados Mensajeros del Comodoro, Jefes de los Oficiales Comandantes (CIO) de las distintas organizaciones, y dentro de la cual se encuentran tambi�n encuadrados los miembros del Comit� de los Perros Guardianes (CMO), que son los encargados del cumplimiento estricto y con todo rigor de la pol�ticia de administraci�n del fundador Ron Hubbard.
Dependientes de Management Internacional se encuentran las oficinas denominadas "Flag", con sede tambi�n en Los Angeles, y de la que dependen el buqu� "Apollo", y la Oficina "CLO E.U. FOLO E.U., con sede en Dinamarca.
Dentro ya de Espa�a, y dependientes de la oficina anterior, Cienciolog�a cre� la oficina denominada OTL Iberia, con sede en Madrid, calle Alonso Cano, 74, 1o. dcha., y tambi�n, integrada en la anterior, la oficina de la Asociaci�n civil de Dian�tica, con sede en la calle Montera, 20, 1o., con m�ltiples divisiones, al frente de las cuales fueron puestos los denominados PES (Ejecutivo de Relaciones con el P�blico), HES (Ejecutivo senior) y OES (Oficial de organizaci�n), dependientes, a su vez, de un oficial Comandante (CO), con despacho en la sede de OTL Iberia.
Al margen de �sta, y con sede en otras capitales de provincia, Cienciolog�a fue creando otras oficinas de la citada Asociaci�n Civil: as�, en Barcelona (calle Pau Claris, 85, lo., 2o. y principal), Bilbao (calle Padre Esteban Fornet, 26), Valencia (calle D. Juan de Austria, 11), Zaragoza (calle Miguel Servet, 19), y Plasenc�a (calle Santa Ana, 34).
Y separadas de la anterior, pero dependientes igualmente de Cienciolog�a, cre� tambi�n dentro de nuestro pa�s, la denominada Asociaci�n Espa�ola para las Mejoras Sociales, con domicilio en, Asociaci�n calle Alberto Aguilera,	58;	la	Fundaci�n	Camino	de	la Felicidad, en el mismo inmueble anterior; la Asociaci�n Nueva Era, 'con sede en la calle Luis Velez de Guevara, 4, y cuyo
5 cometido es la distribuci�n y venta de los libros relacionados con Dian�tica y que utiliza un taller de imprenta ubicado en la calle Doctor Federico Rubio y Gal�; y el centro de Mejoramiento Personal, situado en la calle Cambrills, 19, como todos los anteriores, de Madrid, y conocido tambi�n por el nombre de "La Misi�n", del que dependen otra serie de oficinas de dentro y de fuera de esta capital.
Del Centro de Tecnolog�a Religiosa, como se dec�a anteriormente, parte tambi�n otra rama principal: los denominados Centros de Rehabilitaci�n de Toxic�manos, esto es los Narconones y Droganones, integrados en lo que se denomina SOCO INTERNACIONAL, con sede en Los Angeles, y del que a su vez depende SOCO EUROPA, establecido en Copenhage (Dinamarca), y de �ste, SOCO IBERIA, domiciliado en la calle Alberto Aguilera, 58, de Madrid, sede igualmente de la Asociaci�n Espa�ola de Mejoras Sociales, con los siguientes centros: Narcon�n Retiro, situado en el Paseo Muruve, 11, de Cercedilla (Madrid); Narcon�n Los Molinos, situado en la calle San Nicol�s, s/n, de Los Molinos (Madrid); Narcon�n Mediterraneo, que se ubic� en la urbanizaci�n las Llanadinas, chalet San Luis, carretera de Alcal� de Guadaira a Dos Hermanas, Alcal� de Guadaira (Sevilla); Narcon�n Norte (o Drogan�n Norte), que se ubic� en Cadagua de Mena y luego, en Villasana de Mena (Burgos); Narcon�n Tablada, que fue instalado en la carretera de La Coru�a, kil�metro 54, antiguo Sanatorio del Doctor Zapatero, Guadarrama (Madrid); Narcon�n Caraba�a, creado en la localidad del mismo nombre, en Madrid, calle Camino de los Pinos, 5, y Drogan�n Alava, que fue ubicado en la calle Hurtado de Am�zaga, 27, de Bilbao.
Todos estos centros se encuentran conectados entre s�, no solo por razones de direcci�n o personal que los sirve, sedes utilizadas por las distintas asociaciones u oficinas, o utiliza-ci�n de iguales cuentas bancarias, sino tambi�n por la remisi�n que frecuentemente se hace de unos a otros, de quienes a ellos ac de en demanda de sus servicios.
Y como miembros m�s significados de la organizaci�n, por
6 formar parte de su direcci�n, en los distintos niveles de �sta, se encuentran los acusados HEBER JENTZSCH, presidente de la llamada Iglesia Internacional de la Cienciolog�a, "misionero" y miembro de la "Organizaci�n del Mar", denominaci�n con la que se conoce a los m�s, altos dirigentes de la mencionada Iglesia, en cuya "Organizaci�n del Mar" tiene el grado de "Comodoro", o lo que es igual, de m�ximo dirigente de la Organizaci�n, ARTURO REGUERA ARDANZA, vicepresidente de la Asociaci�n Civil de Dian�tica de Espa�a, MARTA DEL CARMEN MUROZ ROSAL, secretaria de la A. C. de Dian�tica, SANTIAGO VADILLO ACEBES, presidente de la Asociaci�n Civil Retiro, MARTA VICTORIA DE BLAS ARRIBAS, tesorera de la A.C. de Dian�tica, ENRIQUE COLL LLOPIS, secretario de la A.C. de Dioan�tica, VALENTIN FERNANDEZ-TUBAU RODEE, presidente de la Asociaci�n Espa�ola de Mejoras Sociales y vicepresidente Narcon�n Los Molinos, VIRGILIO CASTELLANOS SAIZ, miembro de la Junta Directiva del Centro de Mejoramiento Personal, CARLOS ALIAGA AZNAR, presidente de Naron�n Los Molinos, MANUEL RUIZ SERRANO, presidente de de la sociedad Operation and Transport Corporation Ltda. (OTC) y superbisor de auditores, ENRIQUE AYUSO FERRER, fundador de la A.C. de Dian�tica de Espa�a, presidente de la nmisma en el a�o 1982 y CO de SOCO, MARTA ANTONIA NAVARRO CASTILLO, presidenta de la A.C. de Dian�tica en el a�o 1984 y miembro de la "organizaci�n del Mar", MARTA MONSERRAT AGUILERA MARTIN, presidenta de la A.C. de Dian�tica en el a�o 1985, ALFONSO MARIN RODRIGUEZ, presidente del Centro de Mejoramiento Personal, MARTA LUISA PEREZ AGUILAR, secretaria del mismo centro, MARTA BELEN MARTIN GARCIA, cofundadora del mismo centro anterior, miembro de Cienciolog�a y m�dico de distintos centros de esta Organizaci�n, JUDITH FRANCAS ABANCO, directora de la delegaci�n en Barcelona de la A.C. de Dianetica en Barcelona durante los a�os 1987 y 1988.
Todos los acusados son mayores de edad y ninguno de ellos tiene antecedentes penales, a excepci�n de Santiago Vadillo Acebes , quien fue condenado en sentencia de 18-10-84 por un delito e falsedad a la pena de seis meses y un d�a de prisi�n menor y (30.000 pts de multa, y por otro de estafa, a la pena de 30.000 pts de multa.7
Forman parte tambi�n de la Iglesia de la Cienciolog�a pero no han podido ser acusados en la presente causa, sin perjuicio de lo que pudiera resultar de la declaraci�n que se les reciba, los siguientes: Jordy Alemany Castell, Andr�s Alvarez Fr�as, Maria del Pilar Aranda camino, Juan Carlos Borrallo Rebolledo, Jes�s Burgos Ant�n, Gregorio Cifuentes Mill�n, Manuel Coromina P�rez-Sala, Abelardo Cuervo Rodriguez, Sacramento Fern�ndez-Vivancos Romero, Valent�n Gallego Herrera, Aurora Garc�a P�rez, Araceli G�mez Mart�nez, Mar�a de las Mercedes G�mez Vadillo, Ana Mar�a Hern�ndez-Prieto Castillejo, Kurt Weiland, Rafael Mart�nez Arias, Jos� Luis Mart�nez Ram�rez, Yolanda Montalvo Mart�nez, Per Ake Gadstrom, Mar�a de los Angeles Recamal Garc�a, Marinela Rodr�guez Alguacil, Rodolfo Sabanero, Miguel Angel Valdivieso Torralba y David Miscavich.
La "idea" de Hubbard (de finales de los a�os cuarenta), expuesta inicialmente en su obra "Dian�tica: La Ciencia Moderna de la Salud Mental", y m�s tarde , en otras publicaciones de las que son muestra "Nueva Era de Dian�tica y la "Carta Pol�tica" de 20 de octubre de 1981, revisada posteriormente, en fecha 11 de enero de 1985, parte de que el hombre es un "thetan", es decir, un compuesto de cuerpo y esp�ritu, siendo precisamente la dianetica un m�todo terap�utico o una ciencia aplicada que se dirige fundamentalmente al cuerpo, de tal modo que, mediante su empleo, se "pueden destruir y borrar enfermedades, sensaciones indeseables, acciones negativas som�ticas, dolor, etc.", llegando, incluso, a la curaci�n del c�ncer, la leucemia, la ceguera, la sordera y cualesquiera otras enfermedades. Y la Cienciolog�a, la ciencia moderna o filosof�a aplicada que, a diferencia de la Dian�tica, se dirige, no ya solo al cuerpo, sino tambi�n al esp�ritu, es decir, al "thetan", resolviendo problemas no resueltos anteriormente por la psicoterapia, pues liberado aqu�l, es decir, el "thetan" de sus "engramas", dicho "thetan" se convierte en "thetan operante", adquiriendo de este modo tal poder que "es causa total sobre la materia, la energ�a, el
espacio, el tiempo y el pensamiento".
Para llegar, sin embargo, siguiendo tal doctrina, a dicho estado es preciso pasar por diversas, o mejor dicho, muy numerosas fases, pues se comienza por una situaci�n de "preclaro" y se siguen una serie interminable de etapas hasta llegar a adquirir la condici�n de "claro", que es aquella en que no se tiene ya la mente 'reactiva��, sino "anal�tica" o mente conscien�te; es decir, liberada de "engramas", o lo que es igual, de todo lo que forma el subconsciente: im�genes o ap�sitos de una experiencia pasada, que contienen dolor, inconsciencia y una amenaza real o imaginaria para la persona, unidos todos ellos por una cadena a lo largo de una linea temporal que puede abarcar un per�odo de tiempo corto o largo.
Liberada, pues, la persona de tales "engramas", los esp�ritus adheridos a ella despiertan a su verdadera identidad, como asimismo la persona que los portaba. Tales esp�ritus son, seg�n Hubbard, seres confinados hace setenta y cinco millones de a�os en la tierra, que llama Teegeeach, que era un planeta prisi�n, y cuyo confinamiento fue ordenado por un tirano llamado Xenu, que tras enviarlos a ella, transport�ndolos en naves espaciales, los inmoviliz� por medio de inyecciones de alcohol o glicol, en los pulmones, los introdujo en los volcanes, parece ser que de Hawai y de las Islas Canarias, y los bombarde� con bombas at�m�cas, adhiri�ndose despu�s aquellos a la mente de los humanos, a quienes posteriormente liber� Hubbard con sus t�cnicas de auditaci�n (que m�s adelante se expondr�n), "aclarando" as� a las personas y salvando de este modo a la tierra, al recobrar los seres humanos su verdadera identidad, convirti�ndose los sometidos a tales t�cnicas en los l�deres y miembros destacados de Cienciolog�a, quedando, entre tanto, atrapado Xenu en una trampa electr�nica.
La idea o "doctrina" de Hubbard, basada en conceptos elementales y superficiales de filosof�a y ciencias aplicadas, adquiere con lo anterior un car�cter en cierto modo m�gico, y se convierte por ello en un misterioso y atractivo se�uelo tanto de
9 quienes buscan alg�n tipo de ayuda psicol�gica, como de quienes sufren atracci�n por lo desconocido, pero tambi�n, y al propio tiempo, en un eficiente disfraz de lo que es la idea real de la Organizaci�n, que no es otra que la de un OBSESIVO Y DESORDENADO AFAN DE LUCRO Y ENRIQUECIMIENTO, hecho gr�ficamente expresado por el propio Hubbard en un comentario que hizo en Newark, Nueva Jersey, durante un congreso de escritores de ciencia ficci�n y que recoge el disidente Larry D. Wollershein en su "Declaraci�n bajo juramento", prestada el d�a 4 de febrero de 1980: "Escribir una palabra por un penique es rid�culo. Si un hombre quiere realmente ganar un mill�n de d�lares, lo mejor es crear su propia religi�n".
Consecuente con ello, Hubbard dicta su "Pol�tica de Gobernaci�n de Finanzas", algo as� como los "mandamientos" por los cuales habr�a de guiarse su "Iglesia", y de entre los doce puntos que establece (todos referidos al dinero y al modo de lograrlo), cuatro de ellos, especialmente subrayados, dicen as�:" A.Ganar dinero. J. Ganar dinero. K. Ganar m�s dinero, y L. Hacer que las dem�s personas produzcan para ganar dinero."
En aplicaci�n de tan singular doctrina, Hubbard idea un largo proceso para conseguir el estado de "claro", con m�ltiples etapas dentro de �l, para cubrir las cuales se hace preciso seguir una serie interminable de cursos, que resultan ;progresivamente m�s costos, cuyo final, por lo dem�s, paulatinamente se aleja en aras de los nuevos descubrimientos que se producen en Cienciolog�a.
As�, tras la captaci�n del "alumno" o "publico" por la
Organizaci�n (hecho que se produce, sin escatimar medio alguno, a trav�s de la prensa, radio, propaganda domiciliaria, oferta de 'libros, casetes, o, sencillamente, abordando a cualquier persona �
'en la calle, etc.). se somete a aqu�l a un "test de personalidad", -el �nico que es gratuito-, que indefectiblemente, es decir. cualquiera que sea el individuo sometido al test, produce siempre el mismo resultado: de una forma u otra se le dice al 'alumno" que padece alg�n trastorno psicosom�tico, pero
10 que tal trastorno es susceptible de mejoramiento, y que para ello nada hay mejor que seguir los cursos basados en la t�cnica cienciol�gica de Hubbard.
Por otro lado, tales "test de personalidad", totalmente acient�ficos y realizados por personas sin titulo oficial alguno, sirven de excusa a la Organizaci�n para poder hacerse con nombres y direcciones de futuros y eventuales adeptos, a los cuales, a partir del momento en que los inscribe en sus registros, los martillea constantemente con propaganda sobre cursos, casetes, libros y otros efectos, que, como m�s adelante ha de verse, constituyen una fuente important�sima de financiaci�n de Cienciolog�a, aparte tambi�n de la labor, fundamental, de reclutamiento que desde entonces realiza sobre ellos la Organizaci�n.
Tras el "test de personalidad" vienen despu�s los Cursos B�sicos, que son cincuenta, de unas tres mil pesetas de precio cada uno. Entre ellos est�n los cursos de "comunicaci�n", los de "la escala tonal para averiguaci�n del estado an�mico de las personas", los de "diseminaci�n", etc. A continuaci�n, el de "auditaci�n" (especie de confesi�n), para el que es preciso que el propio alumno, no el auditor, compre el aparato con el cual tal confesi�n vaya a realizarse, aparato que se denomina E-Meter o E-Metro y cuyo coste resulta muy elevado, pues, teniendo en cuenta que se trata de un vulgar galvan�metro y que su precio , seg�n tasaci�n pericial para 1.000 unidades de venta, puede equivaler a unas ciento treinta mil pesetas, se comercializa a precios que oscilan entre las cuatrocientas mil al mill�n doscientas mil (seg�n lista de precios que figura en la causa y que, por ejemplo, para el modelo Mark-VI, equivale a 760.000 pts, y para el Mark-VI Leather-Case, a 1.194.340). Despu�s sigue el curso denominado "el Puente" (m�s adelante se dir� en qu� consiste). A continuaci�n, los de "Grado O" a "Grado 4"; el "Ned", para quitar los som�ticos (dolores); el "D.C.S.I", para dar seguridad a la persona de modo que pueda responder ante cualquier problema; los cursos de Preo-Test", que tienen la
11 finalidad de comprobar si quien los realiza puede o no tener acceso a los materiales de "O.T." (esp�ritu operante), accediendo, en caso positivo, al curso de "Solo", en el que aprende a manejar el E-Meter para aplic�rselo uno mismo. Vienen a continuaci�n los cursos de "OTI, 1 a 3", que se realizan en Copenhague, por un valor cercano a los dos millones de pesetas el conjunto de todos ellos; los "OTI 4 a 6", que se realizan tambi�n fuera de Espa�a por un valor similar al anterior; el "OTI 7", en Los Angeles (USA), de dos a�os de duraci�n y un valor aproximado a los tres millones de pesetas; el "OTI 8" que tiene lugar en el "Apollo", buque al que se aludi� anteriormente, con una capacidad de 250 plazas, que navega bajo pabell�n paname�o, y cuyo precio (el del curso) asciende a unos siete millones de peseta; y, finalmente, el "OTI 9", al parecer en proyecto de creaci�n y con un precio de unos doce millones de pesetas.
Hay que decir, adem�s, que Cienciolog�a no desde�a ninguna posible fuente de enriquecimiento por muy an�mala que ella pudiera parecer. Si es realmente productiva, con seguridad le resultar� v�lida.
De aqu� que, a mediados de los a�os cincuenta, su fundador, Ronlad Hubbard, tras comprobar las ventajas de todo tipo que, en los reg�menes democr�ticos se otorgaban a las entidades constituidas sin movil de lucro, decidiera convertir a la organizaci�n en una aparente Iglesia.
Ciertamente, en el a�o 1951, L. Ronald Hubbard publica un libro titulado "Introducci�n a la �tica de la Cienciolog�a", que, por su mismo t�tulo, pudiera pensarse que podr�a constituir un atisbo, al menos, de lo que luego se presentar�a como religi�n. Pero ello no es as�, sino que, por el contrario, lo que en este libro se contiene, son, aparte de una definici�n de lo que debe entenderse por �tica -en el p�rrafo inicial-, expresada en una forma muy confusa, propia de la Organizaci�n, y muy alejada tambi�n de cualquier contenido moral como podr�a esperarse de su significado literal, ya que la considera como "la herramienta adicional necesaria para hacer posible la aplicaci�n de la
12 tecnolog�a de la Cienciolog�a", y de lo que considera personas sociales y antisociales (siempre con la mira puesta en la conveniencia de la organizaci�n: social es todo aquello que es conforme con los fines de Cienciolog�a, y antisocial, lo contrario a tales fines), son, como se dice, unos "C�digos de Etica", que, en realidad, constituyen un aut�ntico c�digo penal, en los que bajo- el subep�grafe "Delitos y Sanciones", describe aquellas conductas que pueden ser constitutivas de "delitos t�cnicos", por aplicaci�n inadecuada de la "tecnolog�a" de la organizaci�n; "delitos menores Generales", como la insubor�dinaci�n, los errores que ocasionan p�rdidas financieras, la asociaci�n continua con squirrels, es decir, con disidentes, el malgastar materiales de la organizaci�n, negarse a recibir auditaci�n cuando lo ha ordenado una autoridad superior, etc; "delitos menores de �tica", como negarse a atestiguar ante un Comite de Evidencia, obstaculizar la �tica, etc.; "Cr�menes", entre los cuales est�n los "cr�menes por incumplimiento o descuido", como "poner a la Cienciolog�a o a los Cienci�logos en riesgo", "descuido u omisi�n al salvaguardar los derechos de autor, marcas registradas y nombres registrados de Cienciolog�a", etc; "Cr�menes financieros", como "revender materiales de la organizaci�n para obtener ganancias privadas", entre otros; "cr�menes t�cnicos", como el "ser o convertirse en una Fuente Potencial de Dificultades (PTS) , t�rmino que se traduce por el de persona relacionada con otra supresiva, el "ocultar a los ejecutivos locales de Cienciolog�a que se es una Fuente Potencial de Dificultades, etc; "cr�menes generales", entre cuyos supuestos est�n los de "organizar o permitir una reuni�n o mitin de miembros del personal, auditores de campo o p�blico para protestar en contra de las �rdenes de un superior" y "ridiculizar, desde�ar o menospreciar los materiales o pol�ticas
Cienciolog�a"; "altos cr�menes", que comprenden los "actos supresivos", es decir, los que atacan a Cienciolog�a para hacerla desaparecer o para perjudicarla, o que igualmente van dirigidos contra un cienci�logo, entre cuyos actos quedan comprendidos, los
13 de hacer una declaraci�n p�blica contra Cienciolog�a o los cienci�logos, testificar de manera hostil contra Cienciolog�a; colaborar con grupos contrarios a Cienciologia; entregar a un cienci�logo sin defensa a petici�n de un juzgado civil o criminal, etc. (de lo que se derivar�a el ser declarado "supresivo" y, por tanto, tal como se expresa en distintos documentos, el poder ser acosado, herido, da�ado o destrozado sin considerar la verdad, honestidad o derechos legales, pues en Cienciolog�a es considerado aceptable el mentir, robar, estafar y cometer actos ilegales en el nombre de conducta con una persona supresiva. Esta pr�ctica o pol�tica es la denominada a veces como la pol�tica de "caza no vedada", lo que significa que el "supresivo" es "presa legal") ; y los "premios y castigos", en donde, sin hacer una enumeraci�n -lo que no quiere decir que, por lo que se refiere a los segundos, no existan, pues desde la declaraci�n de supresivo, hasta los traslados forzosos y confinamientos con aplicaci�n de reg�menes de trabajo rigurosos, existe todo un cat�logo-, sienta las bases de unos y otros, bases que no son otras que lo que denomina "estad�sticas", equivalentes propiamente a lo que podr�an denominarse niveles de producci�n - bien significativo de lo que es, en realidad, la aut�ntica idea de cienciol�gica-, formulando para ello algunos axiomas, tales como que "Cuando se premia la estad�stica descendente y se castiga la ascendente, se obtiene la descendente"; y "si se castiga la producci�n, se obtiene la no producci�n". Lo que sirve, por otro lado, para deducir de ello determinadas consecuencias, no menos acordes con lo que es tambi�n el prop�sito de la organizaci�n, como son la justificaci�n de la explotaci�n de sus empleados (no expresada, desde luego, de forma tan cruda, pero deducible de otras m�ltiples afirmaciones, tales como: "Premiamos la producci�n y las estad�sticas ascendentes y castigamos la no producci�n y las estad�sticas descendentes. Siempre"), y la evasi�n fiscal, no expresamente reconocida aqu�, pero deducida deducida de las afirmaciones que hace y, sobre todo, de la conducta que pone en pr�ctica, demostrada asimismo por otra serie 14 de testimonios y documentaciones: "La totalidad del Gobierno, como gobierno -dice- contiene solo una fracci�n de una verdadera organizaci�n: contiene una funci�n de Etica. M�s una funci�n de impuestos. M�s una funci�n de gastos. Esto constituye aproximada�mente tres cent�simas partes de una organizaci�n", y "El trabajador productivo ha pagado fuertes impuestos y el dinero se ha empleado para mantener al necesitado", concluyendo con una afirmaci�n tan solemne como que "De esta manera se derrumb� la Grecia Antigua, Roma, Francia, el Imperio Brit�nico y Estados Unidos. Esta ha sido la causa de la decadencia y ca�da de toda gran civilaci�n en este planeta".
Fue, pues, a mediados de los cincuenta cuando L. R. Hubbart, por distintos motivos (entre ellos, el de obtener una importante fuente de ganancias) trat� de presentar a la Asociaci�n Civil de Dian�tica como una aut�ntica iglesia.
Muy poco tiempo despu�s de crearse la organizaci�n, comenzaron a caer sobre ella m�ltiples investigaciones de la polic�a de los pa�ses en los que se iba estableciendo, y con el fin, tambi�n, de prevenir tales ataques, y los de la Justicia de los respectivos pa�ses, Hubbard trat� de disfrazar a Cienciolog�a de Iglesia. De este modo, las actuaciones que contra ella se pudieran dirigir, podr�an presentarse frente a los ciudadanos, como as� se hizo y se sigue haciendo, como aut�nticos ataques contra los principios de libertad de credo y libertad de ideas.
Dicho prop�sito no puede decirse que fuera correspondido con el �xito, y as�, en el a�o 1978, fue condenado en Francia el propio fundador por estafa; al a�o siguiente, en los Estados Unidos, la esposa de Hubbard, Mary Sue Hubbard, result� tambi�n condenada, junto a otros destacados miembros de la organizaci�n, por haber cometido robo con fractura en oficinas pertenecientes al servicio de inteligencias norteamericano FBI; en 1980, sospechando la polic�a sueca que la organizaci�n estaba implicada
n cuantiosas estafas, evasi�n de divisas y delitos fiscales, realiz� diversa ocupaci�n de material y documentos de su pertenencia. Ha sido igualmente sometida a investigaci�n en otros
15 muchos pa�ses (Inglaterra, Sud�frica, Australia, etc); acusados tambi�n sus miembros en Italia, en donde, seg�n el diario La Rep�blica del d�a 18 de abril de 1991, el Fiscal Pietro Forno preparaba una acusaci�n contra setenta y cuatro miembros de la organizaci�n ("no es un proceso a una religi�n -dec�a el Fiscal en el mencionado diario- sino un an�lisis de hechos delictivos. Aquello que les une es la base fraudulenta de la organizaci�n. Las v�ctimas acud�an a Cienciolog�a porque buscaban bienestar, curaci�n, y todo esto se les garantizaba, pero los m�todos eran ineficaces e incluso nocivos"), y el Estado, aparte de la pena que pide contra ellos, les reclama tres mil millones de pesetas por ingresos recaudados durante los a�os 1982 a 1986, por los cuales no hab�a pagado absolutamente nada a Hacienda P�blica, suma que con intereses y atrasos, se elevaba finalmente a unos seis mil millones de pts. ; y perseguida tambi�n en otros diversos pa�ses, regidos por constituciones democr�ticas, en donde al amparo de los principios de libertad de religi�n y de pensamiento, han tratado de implantarse y presentar los ataques que a la organizaci�n pudieran dirigirse o se han dirigido como autentices ataques a los principios fundamentales que rigen las constituciones democr�ticas de todo el mundo.
Pero, en cualquier caso, el presentarse como Iglesia, podr�a tener para la Asociaci�n Civil de Dianetica, como se expres� anteriormente, indudables ventajas de tipo econ�mico, tales como la obtenci�n de subvenciones estatales o la exenci�n de impuestos, frecuentemente concedidas o aplicadas por los Estados en supuestos de entidades no movidas por fines de lucro.
De ah� -y de lo antes expresado- que la denominada Iglesia de la Cienciolog�a comenzara, a partir de mediados de los a�os cincuenta, a configurarse como una aut�ntica Iglesia, administrando sacramentos (bautismos, matrimonios, etc) y vistiendo sus miembros con traje talar propio de ministros de culto, sobre todo en las ocasiones que m�s pudieran requerirlo (comparecencias televisivas, relaciones con la Hacienda P�blica, etc.), simultaneando de este modo el uso de dicho traje con el
16 marino, propio de la organizaci�n del Mar, la c�pula de la Asociaci�n Civil de Dian�tica.
Estas son las razones por las cuales -aparte de otras, como su secretismo- no ha sido reconocida como Iglesia en distintos pa�ses, tal es el caso de Dinamarca, en donde, conforme a una investigaci�n efectuada por la Embajada espa�ola en aquel pa�s (Informe secreto del Sr. Embajador al Ministro de Asuntos Exteriores, fechado el 9-1-84), tal cualidad le fue denegada ("Cienciologia -dice el doctor en Teolog�a Johs Aagaard, citado en dicho informe- es una empresa multinacional cuyo objetivo es ganar dinero y que se ha disfrazado de religi�n. Vivimos en una nueva sociedad en la cual todas las religiones ya no son m�s buenas. Ahora hay muchas que son dudosas: algunas son buenas, otras criminales"). Y esta ha sido tambi�n, en definitiva, la respuesta del Estado espa�ol a la solicitud presentada por la Iglesia de la Cienciolog�a para figurar en el Registro de Entidades Religiosas que se lleva en el Ministerio de Justicia ("Es creencia de la Iglesia -se dice en la solicitud- que la Cienciolog�a es la organizaci�n de los fundamentos de la existencia en axiomas y m�todos aplicables para resolver los problemas de la vida y del pensamiento y para la libertad del esp�ritu humano. Que quien plantea una pregunta se encuentra m�s cerca de la respuesta y adem�s que cualquier problema contiene su propia soluci�n y que la religi�n de la Cienciologia es de naturaleza tal que una persona con un problema puede ser espiritualmente ayudada o guiada en el sentido de que dicha persona puede responder a sus propias preguntas a trav�s de las verdades y m�todos de aplicaci�n, desarrollados por el Fundador L. Ronald Hubbard, por sus observaciones e investigaciones que cuando se aplican correctamente pueden revelar el alma del hombre, a quien extiende su conocimiento del Ser Infinito y da a conocer lo que puede saberse de Dios".
Y la resoluci�n del Ministerio de Justicia, despu�s de expresar que, aparte del libro "The Church of Scientology", presentado como prueba por la Organizaci�n, que contiene el credo
17 de la mencionada Iglesia, ha tenido tambi�n en cuenta, de oficio, el titulado "Dianetica: la ciencia moderna de la salud mental", termina afirmando: "que si bien el concepto a que responde dicha terminolog�a -t�rminos Iglesia, Confesi�n y Comunidad religiosa�no tiene una definici�n precisa, resulta evidente que requiere de unas concepciones esenciales que son comunes a todas las Iglesias o confesiones religiosas, esto es, un cuerpo de doctrina propia que exprese las creencias religiosas que se profesen y que se desea transmitir a los dem�s
; una liturgia que recoja los ritos y ceremonias que constituyen el culto, con la existencia de lugares y ministros de culto en sus distintas denominaciones y funciones; unos fines religiosos que respeten los limites al eiercicio del derecho de libertad religiosa establecidos en el art. 3o. de la Ley org�nica de Libertad Religiosa
; y con car�cter previo e indispensable un n�mero significativo de fieles que constituyan el substrato de una persona jur�dica de tal naturaleza; requisitos que en el presente caso no se dan. Por lo que termina denegando la inscripci�n en el Registro de Entidades Religiosas de la denominada Iglesia Cienciologica de Espa�a, inscripci�n que, como en la misma Resoluci�n se afirma, tiene car�cter constitutivo, "a diferencia de la inscripci�n en el Registro de Asociaciones que, a tenor de lo dispuesto en el ar. 22 de la Constituci�n, �nicamente se produce a efectos de publicidad".
Recurrida tal resoluci�n, primero en reposici�n y luego ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional, dicho Tribunal desestima tal recurso, y entre los fundamentos que aduce para ello -aparte de los propios de la resoluci�n recurrida- figura el de que "la Iglesia Cienciologica de Espa�a carece de "fines religiosos" (ar. 34, 2, c) del Real Decreto 142/81, al que se remite el ar. 4o.-2 del mismo, al prever que se pueda denegar la inscripci�n cuando no se acrediten debidamente los requisitos a que se refiere el ar. 3o.)- y tan es as� que admite entre sus fieles a personas de todas las religiones
, lo que solo es l�gico desde una consideraci�n no
partidistamente religiosa".
Finalmente, promovido recurso de casaci�n ante el Tribunal supremo contra la anterior sentencia, este Tribunal lo desestima, por medio de otra que dicta el d�a 25-6-90. En sus fundamentos expone que -Fundamento Primero-, "centr�ndose, en realidad, la esencia del debate en el tercero de los requisitos de concurrencia obligada para otorgar la inscripci�n, cual es la existencia de una finalidad religiosa verdadera y preponderante, al se�alar el p�rrafo segundo del art. 34 de la Ley de 5 de julio de 1980 que quedan fuera de su �mbito las actividades, finalidades y entidades relacionadas con el estudio y experimentaci�n de los fen�menos ps�quicos, parapsicol�gicos o espiritualistas, as� como cualesquiera otros fines ajenos a lo religioso... es necesario , que los fines religiosos queden patentes, siendo indiferente que tales fines sean o no coincidentes con los de otras Iglesias u ordenes... aunque todas ellas (se refiere a las creencias sustentadas por dichas Iglesias u ordenes) se hallen encaminadas a una misma y �nica finalidad cual es la religi�n del hombre, en cuanto ser espiritual, con Dios; es precisamente en la ausencia de estas finalidades esencialmente religiosas en lo que se funda la denegaci�n de la inscripci�n postulada, siquiera aparezcan tambi�n, como determinantes de ella, la consideraci�n de ciertos peligros relacionados con el orden p�blico, derivados del informe del �Ministerio de sanidad y Consumo (que consideraba que las pr�cticas de Cienciologia afectaban negativamente a la salud), en cierta medida acogidos por el informe de la Comisi�n Asesora de Libertad Religiosa". Y en el Fundamento Segundo se a�ade que "Con �relaci�n a la primera de las cuestiones planteadas, la ausencia de finalidades esencialmente religiosas se pone de relieve con ;solo examinar la amplia documentaci�n aportada, pues aunque es 'cierto, como pone de relieve el informe de la Ponencia de la Comisi�n Asesora, que se acepta la existencia de un Dios creador del	�verso y de un alma, esp�ritu "Thetan", como componente esenci 1 del ser humano, no se establece entre �ste y aqu�l una
19 relaci�n especifica atrav�s de pr�cticas que tienden a esa finalidad salvadora, sino que actuando al margen de todo planteamiento trascendental, trata de establecer un esquema de filosof�a moral puramente humana, tendente al control de la propia subjetividad; es m�s, si atendemos especialmente a alguno de los documentos aportados, como el libro titulado Dian�tica y m�s concretamente al subtitulo que se le pone, como "ciencia moderna de la salud" mental, se podr� observar que en realidad,nos vamos distanciando de forma muy acusada de todo planteamiento religioso para encontrarnos pr�cticamente de forma exclusiva en una t�cnica psicol�gica que, a lo que se deduce de la documentaci�n aportada, constituye la esencia misma de la entidad. que se trata de configurar como iglesia, dejando las cuestiones y planteamientos religiosos, si alguno existe en la realidad, completamente marginados; ello supone la necesidad de rechazar la pretensi�n actuada por la recurrente en ambas instancias, habida cuenta lo especifico del Registro donde ella se pretende y sin perjuicio de que su legalizaci�n pueda tener alguna a trav�s de conductas asociativas m�s amplias o menos exigentes, pues es claro no se da la concurrencia de uno de los requisitos obligatorios, lo que conlleva la desestimaci�n del recurso y la procedencia de confirmar la sentencia de instancia, sin que a ello constituya obst�culo la larga lista de reconocimiento realizados en varios pa�ses, ni la manifestaci�n de determinadas personas reconocedoras del car�cter religioso de la entidad, aqu�llos, por cuanto, examinados los documentos aportados la casi totalidad de ellos se limitan a realizar la inscripci�n o reconocimiento de asociaciones sin fines lucrativos, lo cual, por su amplitud , es algo muy distinto de especifico Registro espa�ol en el que se pretende entrar y desde luego no constituye el reconocimiento como Iglesia para la pr�ctica de un credo religioso, sino tan solo como asociaci�n con unos fines concretos que no se definen como tales; y aunque es cierto que existen algunas aisladas que pueden crear alguna duda, carecen ellos de la claridad necesaria, pues, aparte de hallarse
en una legalidad distinta, pueden referirse a delegaciones de la autoridad para la autorizaci�n de ciertos actos, lo que no permite tomarlos en consideraci�n; y en cuanto a las citadas manifestaciones, aparte de no resultar acreditadas al igual que �cede con ciertas resoluciones de ciertos Tribunales extranjeros (se podr�an citar otras en sentido opuesto como la del Tribunal Administrativo de Darmstadt de 26 de agosto de 1982). aunque respetables no vinculan las resoluciones de este Tribunal que necesariamente ha de resolver con arreglo a la legalidad imperante en nuestro pa�s, constituida por la Constituci�n, la Declaraci�n de los Derechos Humanos, el Tratado de Roma de 4 de noviembre de 1950, sobre protecci�n en Europa de los Derechos Humanos y Libertades , la Ley nacional citada de 5 de Julio de 1980 y las resoluciones de la Comisi�n Europea de Derechos Humanos, y de todo ello no resulta deba ampararse, mediante el reconocimiento que la inscripci�n registral implica, la existencia de unos fines que se dicen esencialmente religiosos, pero que no se acreditan como tales". Entre los centros dependientes de Cienciologia, los denominados centros Narconon y centros Drogan�n, creaci�n asimismo de Ronald Hubbard, merecen tambi�n una consideraci�n especial, pues creados por aqu�lla con el prop�sito confesado de rehabilitaci�n d drogodependientes y sin prop�sito de lucro, vienen a constituir en realidad otra fuente no menor de obtenci�n de saneados ingresos, cuando no de prestigio o de autoridad moral frente a terceros, de la que se ha encontrado tan necesitada la organizaci�n, ante la multitud de criticas que ha recibido en cuantos pa�ses se ha asentado.
Basada la Cienciologia en esa especie de purificaci�n del hombre, lo que se consigue, seg�n ella, como se dijo, cuando �ste adquiere el estado de "claro", momento en el cual se convierte en "thetan operante" (es decir, "aqu�l que alcanza tal poder que es causa total sobre la materia, la energ�a, el espacio, el tiempo y el pensamiento"), f�cil es concluir que, presentada as�, la consecuci�n de tal estado ha de hacer posible la superaci�n de la
adicci�n a cualquier tipo de drogas.
De este modo, la "doctrina" cienciol�gica y la "t�cnica" para curar la drogodependencia vienen a coincidir en este punto, con lo que tambi�n, por otra v�a, puede iniciarse, y de hecho se inicia, la enorme sangr�a econ�mica que, en el inacabable camino hasta la obtenci�n de los grados superiores, programa la Organizaci�n.
La captaci�n de los drogodepend�entes se inicia de forma parecida a la de la que se denomina rama de la Iglesia de la Cienciolog�a Pura, esto es por medio de anuncios, pasquines, etc, generosamente distribuidos por multitud de lugares, aun los m�s ins�litos, y tambi�n por medio de los test de personalidad, ya aludidos, por medio de los cuales se averigua si una o alguna persona (que tambi�n puede ser un amigo, pariente, etc), padece de alg�n tipo de dependencia a las drogas, supuesto en el cual se les pone en comunicaci�n con estos centros.
El programa "rehabilitador", en los centros Narcon�n y Drogan�n, se inicia con una fase que se denomina de "retirada", que se aplica para superar el s�ndrome de abstinencia y que consiste b�sicamente en un aporte vitam�nico y mineral, acompa�ado de masajes y de terapia psicol�gica de apoyo. Tal aporte vitam�nico se concreta en lo que en los propios centros denominan "bomba vitam�nica": un compuesto de 1.000 mg. de niacinamida, 500 gr. de carbonato de magnesio, 2.000 mg de vitamina C, 25 gr. de vitamina B/6, 200 mg. de B Complex y 100 mg. de �cido pantot�nico; y el aporte mineral, que consiste en tomar de uno a tres vasos al d�a de "Formula Cal-Mag", que se elabora con una cucharada sopera de gloconato de calcio en un vaso de tama�o normal, media cucharada de carbonato de magnesio, una cucharada de vinagre de sidra (con un m�nimo de un 5 % de acidez) a lo que, despu�s de removerlo bien, se a�ade medio vaso agua hirviendo, se remueve nuevamente, y se llena el vaso con agua tibia o caliente. Todo este tratamiento se acompa�a de sesi nes de masaje, paseos y de lo que se denomina "ejercicios objetivos", que constituyen la supuesta "terapia" de apoyo
La segunda fase se inicia para aquellos que han superado ya el s�ndrome de abstinencia, y se apoya en el denominado "programa de purificaci�n" ("El Puriff", como se le conoce com�nmente en la jerga de los centros) y que consiste en sesiones de sauna de hasta cinco horas, intercaladas con ejercicio f�sico (carreras) y duchas; aporte de vitaminas (vitamina A, vitamina E, vitamina B/1, niacina, etc.); aporte de "multiminerales" y de "aceite all blend" (aceite de soja, c�rtamo, nuez y cacahuete) "Cal-Mag", a todo lo cual se une una alimentaci�n rica en vitaminas y mucho descanso, con un aporte de potasio, cuando los internos est�n en la sauna, y sobre todo, y como se dijo, el "apoyo psicol�gico" ("Ejercicios de entrenamiento", '*-Ejercicios Objetivos", "Reaprendizaje", etc) que es el mismo utilizado por los centros de la Organizaci�n dependientes de la Iglesia de la Cienciologia Pura y en el que tiene primordial relevancia lo que se denomina "auditaci�n"; tratamiento psicol�gico al que, con mayor detenimiento, se aludir� despu�s.
En una estimaci�n realizada por personal t�cnico, la valoraci�n a que se llega sobre el tratamiento anterior es que, presentando frecuentemente los drogodependientes secuelas y complicaciones, resulta estrictamente necesario un control m�dico riguroso y un tratamiento especifico de cada una de aquellas secuelas (disfunciones renales, pulmonares, etc), con an�lisis sangu�neos, urinarios, radiograf�as y dem�s actuaciones que, en los centros mencionados (Narconones y Droganones) es evidente que no se dan, sino todo lo contrario, para lo cual puede servir de ejemplo el denominado "Drogan�n Los Molinos", que en la diligencia de entrada y registro practicada en sus dependencias con motivo de la apertura de estas procedimiento, pudo comprobarse c�mo, aparte de encontrarse dichas dependencias en las condiciones m�s deplorables imaginables, con la ropa sucia sparcida, una manta de mala calidad manchada con restos de v�mitos, el frigor�fico con alimentos putrefactos, etc., por todo pe%onal "t�cnico" se encontraba en ellas una muchacha que hab�a
23 sido auxiliar de cl�nica, es decir, ni siquiera enfermera, pues la funci�n de tales auxiliares no es otra que la de encargarse de la limpieza de los enfermos; y una m�dico, la acusada MARIA BELEN MARTIN GARCIA, que muy de tarde en tarde se personaba all� y que incluso promov�a entre los internos la ingesta de las sustancias que se les proporcionaban; o el "Narcon�n Norte", ubicado en Cadagua de Mena (Burgos), donde el M�dico del partido, D. Agust�n Salazar Garc�a ,a quien ni siquiera se pon�a en conocimiento de las altas y bajas que se produc�an en dicho centro, se vio en la precisi�n de tener que denunciar la falta de higiene del mismo, pr�cticamente carente de servicios sanitarios (dos para unos cuarenta internos), de armarios, incluso de calefacci�n, en una zona de fr�os rigurosos, de condiciones higi�nicas totalmente inadecuadas en la cocina, etc, situaci�n que le indujo, como se dec�a, a tener que pedir al Delegado Territorial de la Consejer�a de Bienestar Social el cierre de dicho centro.
El m�todo aplicado, por tanto, y tal como ha sido valorado, carece de cualquier rigor cient�fico y queda muy lejos de las pautas que se siguen medidamente en el tratamiento de tales situaciones, apreciaci�n en la que insiste el informe del Instituto Nacional de Toxicolog�a, Departamento de Madrid, afirma que, si bien los principios activos de cada una de ellas se consideran poco t�xicos, no dejan de entra�ar un considerable peligro si se prescinde de su administraci�n por personal cualificado o si tales principios se administran reiteradamente y en dosis elevadas. Riesgo que l�gicamente se acrecienta si adem�s se sabe, como sucede en el presente caso, que tales sustancias est�n destinadas a personas con patolog�as prolongadas y con grave deterioro f�sico.
Las sustancias dichas, por lo dem�s, son elaboradas en el exterior (principalmente en los EE.UU.) e introducidas y comercializadas en Espa�a sin autorizaci�n oficial alguna, y aplicadas, como se ha referido, por personal sin t�tulo m�dico o sanitario.
Todo lo cual, por lo dem�s, se ha traducido a veces en
24 graves problemas sanitarios, como ha sucedido con el interno Angel del Pozo Izquierdo, o con Claudio Pardos Daga, cuyos hechos se expondr�n en otro lugar.
Simult�neamente al tratamiento anterior, como ya se ha anticipado, se inicia a los internos de los mencionados centros en los cursos propios de la Cienciolog�a, con lo que poco a poco se va consiguiendo de ellos un control de su personalidad y una dependencia ps�quica de los Centros, que precisamente, en el supuesto de los drogodependientes, entra�a todav�a un peligro mucho mayor que en el de los "estudiantes o prospectos" (que as� se denominan en el argot de la Organizaci�n a los que todav�a no tienen ning�n cargo jer�rquico) de la otra rama, por cuanto que el apoyo moral que sus propios familiares o amigos pudieran prestarles frente a la influencia de la Organizaci�n, queda sumamente debilitado en este caso, al haber perdido ya frente a dichos familiares o amigos, toda credibilidad y confianza.
Lo que, por otro lado, se convierte, en ocasiones, en otro inconveniente m�s y es que, no dando cr�dito sus propios parientes a las quejas que a veces les hacen los internos sobre el trato recibido en los centros en cuesti�n, tratan aquellos, por todos los medios, de mantenerlos en ellos, aun muchas veces a costa de su propio patrimonio, en cuanto que para la curaci�n de los hijos u otros parientes no suelen regatearse esfuerzos, lo cual hace, como se dec�a antes, que los denominados centros Narcon�n y Drogan�n vengan a constituir una de las fuentes d e ingresos m�s saneadas de Cienciolog�a, m�xime si se tiene en cuenta que la cuota mensual m�nima, por enfermo, estaba fijada en el a�o 1984 en 180,000 pts.
Para la obtenci�n de ganancias tan desorbitadas como las que Cienciolog�a logra, hasta el punto de haberse convertido en una aut�ntica multinacional, la Organizaci�n no desde�a medio o m�todo alguno, sean l�citos o il�citos, especialmente si se trata e estos �ltimos: ni la presentaci�n de s� misma o de sus asociaciones ante los organismos oficiales como entidades sin fines de lucro, cuando realmente no son otra cosa que aut�nticas
25 empresas comerciales; ni la explotaci�n de sus "alumnos" o de los toxic�manos, a los que somete ( a unos y a otros, pero especialmente a los segundos) a procedimientos aut�nticamente humillantes y de los que obtiene -de ellos o de sus familiares�ganancias que sobrepasan todo lo imaginable (por poner solo alg�n ejemplo, entre los muchos que existen en la causa, puede citarse el de Blasa Ramirez Garc�a, que tras ser invitada a realizar un test de personalidad -por supuesto gratuito- fue inducida a abonar a Cienciolog�a en menos de un mes, por la realizaci�n de cursos y la compra de libros, nada menos que 944.403 pts; o Luis Miguel Zuloaga Urresti -denuncia formulada por su padre Miguel Zuloaga Goiri, quien incluso logr� grabar una conversaci�n en la que miembros de la organizaci�n le ped�an dinero- de quien, a la fecha de la denuncia, hab�an conseguido nada menos que 15.000.000 de pts; o Alfredo Garc�a Arruga, del que igualmente se beneficiaron en 3.000.000 de pts; y muchos m�s que figuran en la causa -los anteriores, se insiste, no son m�s que un ejemplo-, a parte de los cuales ha procedido despu�s Cienciolog�a a indemnizarlos por temor a sus posteriores declaraciones en juicio) ; ni la intromisi�n en centros u organismos p�blicos, o en la esfera intima de los particulares. Nada, absolutamente nada, constituye obst�culo para Cienciolog�a con tal de lograr su desmedido enriquecimiento.
Su falta de escr�pulos es de tal grado que incluso muchas de sus ACTIVIDADES ILICITAS APARECEN REGLADAS en sus propios documentos.
Como tales ACTIVIDADES REGLADAS pueden considerarse las siguientes (relacionadas en el "Manual de Justicia de HCO", de 16 de abril de 1959, bajo el ep�grafe "Justicia Subdividida"): 1a. Actividades de inteligencia, que son todas aquellas dirigidas a la obtenci�n y archivo de todos aquellos datos sobre personas puedan ser denigrantes o comprometedores para ellas, con el fin de utilizarlos en el momento oportuno, es decir, fundamental�m te, cuando la actitud de tales personas pueda constituir un obs �culo para los fines dula Organizaci�n. La "justicia" as� se
26 lograr�a cuando tales personas quedaran neutralizadas ("Cuando una amenaza contra Cienciologia empieza en alg�n lugar, nosotros vamos sobre las personas involucradas y las sacamos, y la amenaza se desvanece"). Y entre los ejemplos que pone, uno -al parecer hipot�tico, pero bien significativo- es el de "Jos�", del que logran averiguar que trabaja en el "Daily Worker", diario comunista (idea �sta del comunismo que, como las de la Psiquiatr�a y la Interpol, es recurrente y hasta obsesiva para la Asociaci�n de Dian�tica).
"Inteligencia es, por lo tanto -continua diciendo el Manual de Justicia"- esa actividad que recolecta datos y que se mantiene a�adi�ndolos de tal manera que nosotros conozcamos a nuestros enemigos, as� que nosotros distinguimos a nuestros enemigos de nuestros amigos, y as� que-nosotros podemos actuar para separar las fuentes de problemas en cualquier situaci�n dada".
2a. Actividad de investigaci�n, actividad que la Organiza�ci�n considera subordinada a la de inteligencia, o mejor dicho supletoria de ella, pues como se dice en el Manual de Justicia, "cuando las cosas van incorrectas y nosotros no sabemos por qu� a trav�s de inteligencia, nosotros recurrimos a investigaci�n cuando necesitamos cazar a alguien". "Recuerda esto -sigue diciendo el Manual- , por medio de la sola investigaci�n nosotros podemos contener amenazas y aplastar gente fiera y Organizaciones de Dian�tica y Cienciologia no �ticas".
Si inteligencia, para Cienciolog�a, es la averiguaci�n oculta de datos, es decir, procurando que aquel contra el que se dirige no advierta tal actividad, investigaci�n es esa misma actividad indagatoria llevada a cabo por procedimientos tendentes a que el investigado se d� cuenta de ellos ("ruidosa"), de modo que al advertir que pueden ser conocidos por terceros, desista de su actitud. Y el Manual continua con un ejemplo, y esta vez no hipot�tico sino real, de un hombre al que se le prometi� una suma elevada para destruir Dianetica, y que "por medio de inteligencia
investigaci�n hicimos que le costara su camisa y su camiseta tambi�n".
A continuaci�n el Manual de Justicia de HCO expone varios supuestos de investigaci�n, entre los que se encuentran el de "Investigaci�n por fuentes externas" y el "Procedimiento sobre Prensa Entheta".
El primero, que se lleva a cabo mediante detectives privados y que, aunque costoso, es considerado muy efectivo por la organizaci�n, pues "frecuentemente la sola investigaci�n por un detective privado ha cerrado una fuente entheta"; y el segundo, en el que se exponen los pasos a seguir ante un articulo de prensa contrario a Cienciologia, y que son los siguientes: comunicaci�n al autor para que se retracte de lo expuesto, en la siguiente edici�n; contrataci�n de un detective privado para que investigue al escritor y a la revista y obtener de ese modo antecedentes criminales o comunistas del primero; amenazas de demanda por medio de los abogados de Cienciologia; uso de los datos obtenidos por medio del detective, bajo la amenaza de su difusi�n, y, finalmente, facilitaci�n de tales datos a los abogados de la Organizaci�n para que asimismo hagan uso de ellos. De todo lo cual tambi�n existen en la presente causa sobrados ejemplos, como son los casos de las investigaciones llevadas a cabo sobre las personas del periodista don Jos� Rodriguez Bonfil, la diputada do�a Pilar Salarrullana (se ha pedido deducci�n del correspondiente testimonio por esto) y del propio juez instructor del caso, don Jos� Maria Vazquez Honrubia, quien se vi� precisado, por ello, a inhibirse de la instrucci�n de estos hechos en favor del Juzgado de Instrucci�n no. 7, de Madrid, el cual inco� por los mismos las DP 845/89, convertidas despu�s en el Procedimiento Abreviado 157/92 del Juzgado de lo Penal no. 25, y en cuyo procedimiento, si bien el Fiscal pidi� el sobreseimiento de la causa por el motivo previsto en el art. 641, 14, de la LECR, ello fue, seg�n se expresa en su escrito de 31�10-89, por considerar que tales hechos -cuya autor�a se atribu�a a Enrique Ayuso Ferrer, Humberto Juan Fontana, Victoriano Nieto Hern�ndez y al letrado de la Organizaci�n, Jos� Luis Chamorro P�rez-, solamente constituir�an actos preparatorios, no porque no
28 se hubieran cometido, ni porque posteriormente no hubiera intenci�n por parte de la organizaci�n de utilizarlos, cuesti�n en la que el Ministerio Fiscal, en el escrito aludido, no entr�.
Tambi�n entre dichas actividades y medios propios de la organizaci�n pueden considerarse los siguientes:
Los chequeos de seguridad (sec-checs). o interrogatorios prolongados (a' veces de mas de venticuatro horas) utilizando t�cnicas de coacci�n tales como efectuarse en presencia de varias personas, en habitaciones cerradas y profiriendo gritos y amenazas, todo ello con el fin de lograr del chequeado la confesi�n de los "cr�menes" cometidos contra Cienciolog�a.
Ofrecimiento de recompensas con la finalidad de obtener informaci�n sobre las actividades de alg�n disidente ("squi�rrel"), recompensas que, en ocasiones, son de sumas importantes.
Relaciones p�blicas negras que son campa�as organizadas para desacreditar a las personas a trav�s de la prensa u otros medios de comunicaci�n.
A veces tal prop�sito se intenta mediante el env�o de cartas a familiares o amigos, o al lugar de trabajo del atacado, con el prop�sito inmediato de lograr su descr�dito ante ellos y poderle dirigir despu�s, a �l mismo, un ataque frontal.
Declaraci�n de "supresivo". Los efectos de tal declaraci�n est�n �ntimamente ligados con la actividad inicial de la organizaci�n, que consiste en aislar a los miembros de la misma del entorno en el que hasta entonces hab�an desarrollado su actividad y su vida de relaci�n y familiar, y consiste en que al ser declarado "supresivo" se le a�sla tambi�n de los dem�s miembros de la Organizaci�n puesto que ninguno de ellos puede tener trato con �l, ya que se le considerar�a como una "fuente potencial de problemas" o "PTS". Por tanto, ni la esposa o el esposo, ni los hijos o amigos que pertenezcan a la Organizaci�n
ueden relacionarse con el "supresivo", bajo la amenaza de ser e los mismos declarados "supresivos" o "SP", y si el declarado "supresivo" trabaja para alg�n cienciologo, �ste se ve en la
29 precisi�n de despedirle o ser declarado, en caso de que. no lo hiciera, "PTS", o "SP" en caso de persistir en su actitud.
Por todo ello, por ejemplo, si un marido ha sido declarado "supresivo", la mujer tendr� que dejarlo o separarse. La sensaci�n, pues, de soledad y de desamparo en que se encuentra el "supresivo", que tiene rotos sus lazos de apoyo familiar y de amistad, es f�cil de imaginar.
Las "�rdenes de desconexi�n", similar a la anterior de declaraci�n de "supresivo", que hace que determinadas personas dejen de tener contacto con otro miembro de la Organizaci�n.
Retenciones contra voluntad. lo que se efect�a frecuentemente con motivo de los chequeos de seguridad y que se acompa�a en ocasiones con privaci�n de sue�o y alimentos con la finalidad de debilitar la resistencia del chequeado. Otras veces las retencio�nes contra voluntad se unen tambi�n, adem�s de lo anterior, a trabajos agotadores.
T�cnicas de lavado de cerebro entendiendo por tales aqu�llas empleadas con la finalidad de debilitar la voluntad del sometido a ellas, y m�s mediatamente, de lograr por este medio otros fines, como pueden ser declaraciones u otros actos que, de otro modo, no se hubieran logrado.
Entre tales t�cnicas pueden comprenderse las mismas aludidas anteriormente: actuaciones intimidatorias, privaci�n de sue�o o de alimentos, interrogatorios repetitivos y prolongados, etc, de los que, por lo dem�s, hacen tan frecuente uso los miembros m�s significados de la organizaci�n, de forma tal que aparece reconocido, no solamente en m�ltiples documentos que figuran en la causa, sino tambi�n en declaraciones de testigos que fueron sometidos a tales pr�cticas.
Infiltraci�n en otras organizaciones p�blicas o privadas, con finalidades tales como las de conocer los datos o informes contrarios a la Asociaci�n Civil de Dian�tica, como sucedi� con
denominada "Operaci�n Blancanieves", en Espa�a; asegurar un sistema de alerta precoz para advertir a la Organizaci�n de cual uier ataque que se pudiera dirigir contra la misma por los
30 Gobiernos; o conseguir datos contrarios a quienes la critican para actuar, a su vez, contra ellos y desacreditarlos.
Pero, aparte de actuaciones como las anteriores que cabria considerar como regaladas, relata Vollersheim, en su declaraci�n bajo juramento, otras orientadas y preparadas para cada caso en con concreto,	como son las de hacer circular historias	falsas y comprometedoras para sus supuestos protagonistas; hacerse pasar por otro y ejecutar alg�n hecho que pudiera desacreditarlo; prestar declaraciones falsas en juicio; hacerse pasar por enemigo de Cienciolog�a para conseguir informaciones que le pudieran ser contrarias; instalar micr�fonos en despachos u oficinas, incluso de entidades p�blicas; acceder o aprovechar puestos en organismos del Estado u otros p�blicos para obtener informaci�n relacionada con Cienciolog�a, caso, por ejemplo, de la acusada SACRAMENTO FERNANDEZ VIVANCOS, Secretaria de la Administraci�n de Justicia y encargada por la Organizaci�n de la averiguaci�n del nombre de los tres Fiscales que inicialmente se encargaron del despacho de estas Diligencias; montar conductas sexuales escandalosas contra los enemigos de la Organizaci�n; y otra de gran transcendencia: utilizar los folders (es decir, las confesiones que se hacen usando el E-Metro, y que son escritas y a veces tambi�n firmadas por el propio "auditado" o confesado) como medio de coacci�n para lograr una conducta de �ste provechosa para Cienciolog�a, supuesto del que asimismo se conocen no pocos ejemplos en la causa, entre los que cabe mencionar el que figura a los folios 1773 al 1775, Tomo VII de denuncias y querellas, y el mencionado en el denominado "Caso Petrus", que figura en otro apartado de este escrito. Ello aparte de otras muchas que se reflejan en otros documentos de la causa, como aqu�lla a que se hace menci�n en el informe aludido del Embajador de Espa�a en Dinamarca y que tuvo por destinatario a la conocida revista "Reader Digest", tras publicar �sta un articulo sobre Cienciolog�a: en un momento de la campa�a emprendida por Cienciolog�a contra dicha revista, en su a �n de desacreditarla, los responsables de �sta se dieron cuenta de que Cienciolog�a estaba utilizando los datos de su fichero de 31 suscriptores, logrando, tras una investigaci�n del caso, caer en la cuenta de que ello hab�a sido posible porque alguien, vinculado a Cienciolog�a, hab�a recogido unos sobres de cartas arrojados por la revista en unos contenedores de basuras.
Pero, aparte de las conductas mencionadas, merecen tambi�n singular atenci�n aquellas otras relacionadas con el cumplimiento de sus obligaciones con la Hacienda P�blica, o con los empleados de la propia Orgianizaci�n, o tambi�n aquellas otras que tienen relaci�n con el empleo del E-Metro, al que se ha aludido ya anteriormente y que, con mas extensi�n, se expondr� despu�s.
El culto de la codicia (en alusi�n al titulo de la revista "Time", de 6 de mayo de 1991) tiene su traducci�n no s�lo en el empleo de ardides para evitar que la imposici�n fiscal de un pa�s recaiga sobre ellos (como es el constituirse en Iglesia o Religi�n o como asociaciones sin �nimo de lucro), sino tambi�n en el empleo directo de t�cticas y medios de aut�ntica evasi�n fiscal.
Como refiere "Time", en el n�mero anteriormente indicado, "Durante los primeros a�os de los 70, el IRS (Servicio de Impuestos sobre la Renta)... demostr� que Hubbard desviaba millones de d�lares de la Iglesia, blanqueando el dinero a trav�s de empresas fantasma en Panam� y escondi�ndolo en cuentas bancarias en Suiza (y hay que recordar que en Panam� se constituy� la OPERATION AND TRANSPORT CORPORATION LTDA, OTC, empresa por medio de la cual se propici� la entrada de Ciencio�log�a en Espa�a, y que en el yate "Apolo" ondea bandera paname�a). Adem�s, miembros de la Iglesia robaron documentos del IRS, falsificaron devoluciones de impuestos y amenazaron a los empleados de la agencia ...Hubbard, que estaba escondido desde hacia cinco a�os, muri� antes de que el caso pudiera ser juzgado"
Y referencias parecidas se encuentran en otros diversos documentos y testimonios, tales como el informe del Embajador de Espa�a en Dinamarca, o el de Vicki J. Aznaran y Richard N. Aznaran al que tambi�n se refiere "Time".
Para el logro de esta elusi�n impositiva, cualquier medio o
32 m�todo resulta v�lido a la Organizaci�n: desde la omisi�n pura y simple de libros de contabilidad, hasta la contabilidad doble, una para la Hacienda y otra para la Cienciolog�a. En la carta de 18 de diciembre de 1978, Hubbard manifiesta que nuestro sistema no necesita libros, en cuanto en esta �poca de las computadoras hemos montando con �xito unos sistemas de tenedur�a de libros por sistema computarizado (aludiendo a que debla montarse este sistema de contabilidad en Espa�a) ; y en la carta pol�tica de HCO de 1.977 se dice: "Has de destrozar el sistema contable o emborronarlo a fin de que no pueda ser leido, lo que hay que hacer es dar un significado a las cifras antes de que el Gobierno pueda hacerlo, y por muchos errores que se pongan en una declaraci�n fiscal, nunca podr� satisfacerse el ansia chupasangre de Hacienda y el juego es cubrir los ingresos con gastos y deudas, manejar los impuestos es tan sencillo como esto".
En lo referente a las relaciones de Cienciolog�a con sus empleados, la Organizaci�n tampoco desaprovecha la ocasi�n de evitar en lo posible el gasto que aquellos le pudieran suponer,
y ello de dos formas fundamentales: por un lado, mediante la presentaci�n y firma de los llamados "contratos de colaboraci�n", especie contractual que trata de encuadrarla al margen de la aut�ntica relaci�n laboral -al menos, como es entendida en nuestro pa�s-, y que implica el sometimiento de sus empleados a unas condiciones de trabajo (salarios y jornada) que infringen gravemente las establecidas con car�cter preceptivo la regulaci�n laboral; y luego, no dando de alta a sus empleados en el R�gimen de la Seguridad Social, todo lo cual ser� expuesto con mayor detalle en el correspondiente apartado.
Por �ltimo, en lo referente al E-meter o E-Metro, y al tratamiento dispensado con el mismo a sus adeptos o a los internos de los centros de rehabilitaci�n, Cienciolog�a viene a mostrar este aparato, seg�n se dijo. como una especie de instrumento m�gico al que asocia no pocas e importantes posibili�des y al que convierte en algo as� como el centro de todo el si tema, a juzgar por la importancia que le atribuye y, sobre
todo, del uso que de �l hace.
En primer lugar, y por lo que al aparato mismo se refiere, todos los informes periciales vienen a coincidir en la relaci�n que tiene con la medici�n de la resistencia de la piel a la conductividad el�ctrica, pero que, en cualquier caso, se tratar�a de un aparato de naturaleza muy elemental y sencilla, un simple galvan�metro, a pesar de ser presentado en Cienciolog�a como un producto original, fruto de muchos a�os de investigaci�n.
En el informe de dos peritos neurofisi�logos se recoge que "En medicina y en psicolog�a se utiliza la medida de la resistencia de la piel de tal modo que la conductividad el�ctrica de la misma es tanto mayor cuanto mayor es la densidad de las gl�ndulas sudor�paras, variando dicha resistencia en estados de ansiedad, enfermos depresivos, esquizofr�nicos y psic�patas, utiliz�ndose tambi�n el reflejo psicogalv�nico por el aumento de una sudoraci�n consecuente a una emoci�n intensa, en el llamado detector de mentiras, si bien �ste requiere una t�cnica muy depurada y una gran experiencia por el examinador, pero que estos aparatos utilizados en psicolog�a y medicina para medir dicho reflejo psicogalv�nico y respuestas electrod�rmicas, lleva un registro poligr�fico y cuenta adem�s con un dispositivo para aplicar corrientes el�ctricas continuas a trav�s de la piel y medir el cambio de resistencia de la misma, con terminales para medir la respiraci�n, el ritmo cardiaco y la presi�n sangu�nea, concluyendo que el llamado E-Metro, para aplicaciones cient�fi�cas, es un aparato insuficiente y rudimentario.
Y en el informe que firman dos ingenieros de telecomunicaci�n se dice que el referido E-Meter no tiene m�s funci�n que la de proporcionar una indicaci�n de la medida de una resistencia, pero que el valor real de dicha resistencia a medir, no puede obtenerse en ning�n caso por no disponer de indicador anal�gico, siendo la posici�n de la aguja funci�n no solo de la r sistencia a medir, sino de c�mo se coloquen los distintos ma dos de sensibilidad del aparato, de tal modo que la variaci�n de a resistencia el�ctrica a medir ser� distinta seg�n la
34 posici�n en que se encuentren dichos mandos de sensibilidad, y la posibilidad de medir la resistencia del cuerpo de una persona asida a las latas (electrodos) suministrados con el aparato, es relativa, por depender de diversos factores f�sicos tales como la mayor o menor presi�n que haga la persona sobre los electrodos, la humedad ambiental, el grado de aislamiento de la persona respecto al suelo, etc.
Como se na dicho anteriormente, Hubbard configura la Dian�tica como un m�todo terap�utico o una ciencia aplicada, dirigida fundamentalmente al cuerpo, por medio de los cuales se "pueden destruir y borrar enfermedades, sensaciones indeseables, acciones negativas som�ticas, dolor, etc", llegando incluso a la curaci�n del c�ncer, la leucemia, la ceguera, la sordera y cualesquiera otras enfermedades; y la Cienciologia, la ciencia moderna o filosof�a aplicada que, a diferencia de la Dian�tica, se dirige no ya solo al cuerpo, sino tambi�n al esp�ritu, es decir, al "thetan", de modo que liberado �ste de sus "engramas", se convierte en "thetan operante".
Pues bien, el medio por el cual -seg�n se dice- se consigue toda esta serie de logros no es otro que el "E-Metro", mediante cuya aplicaci�n por el "auditor" pueden, tanto curarse todo tipo de enfermedades, como liberar a los "auditados" de sus "engramas" y de su "mente reactiva". haci�ndole de ese modo adquirir tal poder que le convierte en "causa total sobre la materia, la energ�a, el espacio, el tiempo y el pensamiento", y la aplicaci�n de tal sistema es lo que en el l�xico particular de la Organizaci�n se denomina "auditaci�n", especie de confesi�n en la cual el "auditado" o confesado debe responder a un cuestionario de preguntas arteramente seleccionadas, entre las que no.faltan las de contenido econ�mico acerca de su patrimonio o el de sus familiares pr�ximos, y machaconamente repetidas en la misma o en sucesivas sesiones, que frecuentemente se prolongan durante
largas horas y a veces se acompa�a de privaci�n de sue�o o de alimentos para el "auditado", cuando no de gritos y hasta de ins ltos por parte del "auditor".
El "auditado", bien de este modo extremo bien sin llegar a �l, confiesa sus pecados ("overs"), con frecuencia vivencias intimas o conductas deshonrosas (de orden sexual, delitos contra la propiedad, etc), los cuales se van recogiendo en los correspondientes expedientes o archivos denominados "folders" , que posteriormente, y sin escr�pulo alguno, son utilizados por la organizaci�n para los m�s variados fines de su conveniencia bajo 'la amenaza de su publicaci�n y a pesar de las protestas previas de su car�cter reservado; fines que tanto pueden ser (de hecho lo han sido), la elusi�n de pagos a los que ha podido comprometerse como garant�a del �xito de su tratamiento, la eliminaci�n -si no f�sica, s� al menos operativa- de enemigos de Cienciolog�a, etc, pues la realidad es que las posibilidades evidentemente son m�ltiples y a alguna de ellas se ha aludido ya o se aludir� m�s detenidamente en posteriores apartados.
Mas, con ser obvios los peligros que el tratamiento con el E-Metro, es decir, la "auditaci�n", pueden suponer en cuanto medio que posteriormente puede servir de base para cualquier tipo de coacci�n, seg�n lo anteriormente relatado, no lo son menos los da�os ps�quicos a que puede conducir tal sistema (de hecho los ha producido ya y bien numerosos), pues aparte de aplicarse en las condiciones ya expuestas (de persistencia, insomnio y falta de alimentaci�n; en suma de lo que se conoce por m�todos de lavado de cerebro), lo es adem�s por personas sin t�tulo ni conocimiento ps�quico o psiqui�trico alguno (a pesar de ser evidentemente un tratamiento de esta naturaleza y del que tanto se jactaba el fundador de la organizaci�n), dado que los denominados "auditores" son personas formadas por los propios miembros de la organizaci�n, que asimismo carecen de ellos; su titulaci�n no es otra que la que les otorga la propia Cienciolog�a; y su preparaci�n, que se alcanza en poco m�s de un mes, se logra con los medios, textos y sistema que les proporciona aqu�lla.
Es por ello que examinados tales textos y medios, el Colegio Oficial de Psic�logos llega a la conclusi�n de que "en la medida en ue estas pruebas (se refiere a los tests practicados por
36 Cienciolog�a) remedan contenidos propios de la investigaci�n psicol�gica consolidada sin aportar la correspondiente sustentaci�n cient�fica, no re�nen los requisitos m�nimos de fiabilidad que deben reunir estas pruebas ... Adem�s, de acuerdo con la normativa vigente en Espa�a. la aplicaci�n e interpretaci�n de pruebas psicol�gicas debe efectuarla un psic�logo colegiado... En la medida en que se induc�a a creer que se trataba de un test de inteligencia y de personalidad, se estaba cometiendo un fraude tanto en su aplicaci�n como en su interpretaci�n". Los autores, distribuidores y aplicadores de estos tests presentan como pruebas de inteligencia y de personalidad instrumentos que no est�n debidamente respaldados y contrastados en el seno de la comunidad cient�fica y profesional reconocida en Espa�a o en los �mbitos hom�nimos de �ndole internacional"
No menos contundentes son las conclusiones a que llega el Jefe de la Secci�n de Salud Mental del Ministerio de Sanidad y Consumo, llega, por su parte, a conclusiones bien contundentes. "La terapia aconsejada por Hubbard no puede calificarse ni remotamente de cient�fica. Todas las terapias tienen un riesgo, pero de manera especial las que se llevan a cabo por personas incompetentes y desorientadas. Por todo lo anterior -contin�a-, creemos que las pr�cticas y actividades de la Iglesia de la Cienciolog�a afectan negativamente a la salud p�blica".
Y, finalmente, la Sociedad de Psiquiatr�a de Madrid, en un extens�simo informe realizado "sobre los documentos relativos a la llamada "Iglesia de la Cienciolog�a", proporcionados por la Subdirecci�n General de Programas de Promoci�n y Prevencion del Ministerio de Sanidad y Consumo", entre otras cosas, a�ade: "La Dian�tica se considera a s� misma como una teor�a y pr�ctica terap�utica que pretende tener una base cient�fica comprobada
r a abordar y "tratar" con �xito indiscutible una gran variedad de enfermedades, alteraciones e incluso dificultades de adaptaci�n o problemas sociales..." "En sus "escritos p�blicos" se hace una continua apelaci�n al car�cter cient�fico de sus
37 postulados". "Todo ello sin aportar dato alguno que justifique su pretendida cientificidad. Muy al contrario se utilizan y mezclan conceptos extra�dos de muy diversas fuentes de una forma acr�tica y audaz. Es dif�cil para cualquier lector m�nimamente enterado del estado actual de los conocimientos biol�gicos, psicol�gicos o m�dicos no sorprenderse por la continua tergiversaci�n que se hace de los mismos" . "Por otra parte en sus "escritos privados" la autollamada Iglesia de la Cienciolog�a aparece m�s como un grupo sectario, con una concepci�n totalitaria e iluminada de si misma que, como tal, se preocupa mucho menos de la posible legitimaci�n cient�fica de sus postulados y dedica sus esfuerzos al control interno de los adeptos y a la defensa contra todo un mundo de "enemigos exteriores", que, si bien parecen ser inicialmente los psiquiatras, acaban incluyendo a todos aquellos que pueden poner, no ya en peligro, sino incluso en cuesti�n, la doctrina defendida". "En la medida que las propuestas de la Cienciolog�a son un compendio de aseveraciones falsas, interpretaciones err�neas e indicaciones m�s o menos gratuitas, la presentaci�n al p�blico general con el respaldo de credibilidad de "ser una ciencia" constituye un "fraude al conocimiento" que no deja de ser una contribuci�n a la ignorancia y la deformaci�n intelectual". "...en el conjunto de los documentos analizados se fomenta la desconfianza irracional hacia la pr�ctica m�dica, ofreciendo como �nica alternativa posible la Dian�tica y haci�ndolo de forma que pueden generarse expectativas, desgraciadamente irracionales, entre colectivos especialmente vulnerables. Esto supone un peligro potencial para la salud de personas que pueden ver en las promesas, irresponsablemente garantizadas, de Dian�tica una segura curaci�n o soluci�n a sus problemas, lo que genera un doble riesgo: el verse privados de los beneficios de la atenci�n sanitaria... y
a no obtenci�n de los beneficios prometidos, riesgo este �ltimo m s intenso precisamente en los casos m�s graves..." "En el caso de las personas con problemas mentales, poblaci�n a la que primordialmente	se	dirigen	las	ofertas	de	Dian�tica,	la
38 vulnerabilidad de los mismos acent�a, sin duda, los riesgos mencionados ..." "La din�mica sectaria cargada de un gran contenido agresivo con, incluso, invitaciones a proceder mediante la difamaci�n, la "caza no vedada% la recogida de informaci�n susceptible de ser utilizada contra "el enemigo", etc. que configuran un mundo totalitario, excluyente y cerrado. Al margen de las consideraciones �ticas, e incluso pol�ticas, que de estos sobrecogedores planteamientos pudieran hacerse, los autores del presente informe se limitan a se�alar lo lejos de los m�s elementales postulados de la salud mental que se encuentra una organizaci�n basada en tales extremos".
Y por si lo anterior no fuera suficiente, hay que a�adir que el sistema se complementa tambi�n con las denominadas "cartas de �xito", de las que existen numerosos ejemplos en la causa; cartas que se inician con el ep�grafe "exito" y que relatan los m�ritos de un tratamiento determinado, lo que en definitiva viene a constituir una acreditaci�n gr�fica y aut�ntica (est�n firmadas por quienes las escriben) de la bondad del tratamiento en cuesti�n y una a�agaza para posteriores y eventuales reclamaciones.
Tras de lo relatado y de lo que m�s adelante se expone en otros apartados, es preciso recoger aqu� la pregunta que se hacia Vollersheim: "�Hasta donde llegar� la secta? �Llegar�a a matar a la gente que la critica, a sus enemigos, o ha ocurrido ya?...". "Mi opini�n personal -contin�a- es que existe este tipo de riesgo". Y seguidamente relata un suceso que tuvo lugar a bordo del yate "Apollo", el d�a 25 de junio de 1971 (refrendado adem�s por otros documentos que figuran en la causa), en el que muri� Susam Meister, suceso que no qued� debidamente aclarado, cerr�ndose como un caso de suicidio. Despu�s, un hecho que tuvo lugar Sutton, Ontario, en donde los cienci�logos organizaron un falso funeral por un miembro de una familia que los criticaba, para intimidar a �sta, en una actuaci�n que no duda en calificar de mafiosa.
Es por ello que, ya no solo el propio Vollersheim se
39 decidiera a prestar su declaraci�n bajo juramento por si acaso era "capturado o herido" por miembros de la organizaci�n, sino que el mismo Embajador de Espa�a en Pretoria, en telegrama que remite al Ministerio de Asuntos Exteriores y que figura en la causa, afirme que "Seg�n informaci�n muy confidencial facilitada Por el South African Council of Churches. la Iglesia Cienciol�gica es confesi�n extraordinariamente peligrosa sobre la que se han negado a facilitar informaci�n alguna por escrito".
B) A finales del a�o 1980 o principios del a�o 1981, John Paul Caban, integrante de la denominada Iglesia de la Cienciolog�a, acude al Flag de Florida (EE.UU.) con el prop�sito de realizar unos cursos de OT VI.
Cuando se encuentra en dicho lugar, comienza a observar ciertos cambios en la pol�tica de la mencionada iglesia, que, en su valoraci�n personal, considera una desviaci�n respecto de la linea trazada por el fundador.
Estas sospechas se le confirman poco despu�s con ocasi�n de recibir en su propio domicilio, en Espa�a, a un antiguo dirigente de la Iglesia, Bill Robert Son, que ocupaba en el organigrama de
la mencionada Iglesia, el segundo puesto, tras Ronald Hubbard. Bill Robert le manifiesta que Hubbard ha sido apartado de la organizaci�n y que se desconoc�a su paradero, y le pide que le aloje en su domicilio puesto que esta siendo perseguido por parte de los nuevos dirigentes, petici�n a la que accede Caban. Este, alarmado por tales noticias, se pone en comunicaci�n con Per Ake Gardstrom, que por entonces formaba tambi�n parte de la organizaci�n con el grado de CO de OTL Iberia, y le comunica lo que Bill Robert le ha manifestado. Posteriormente vuelve Caban a Florida, se pone en contacto con determinados ejecutivos de Cienciolog�a y asimismo les informa de las confidencias que le ha hecho el mencionado Bill Robert. Al tener conocimiento de esto los dirigentes de la organizaci�n, tratan de retenerle y, al no conseguirlo, le declaran "supresivo". John Caban, entonces, con el prop�sito de salvar lo que considera el verdadero esp�ritu de
40 Cienciolog�a y de cortar la influencia que en Espa�a pudiera lograr la nueva direcci�n, trata de registrar las marcas y patentes de aqu�lla y funda, al propio tiempo, la que llama "Iglesia Universal de la Cienciolog�a", que trata de registrar despu�s en el Registro de Asociaciones del Ministerio del Interior, sin lograr su prop�sito.
Estos sucesos alarman a los dirigentes de Cienciolog�a y, en noviembre del a�o 1983, encontr�ndose Caban en Alemania; en una reuni�n con otros disidentes de la Organizaci�n, recibe una llamada telef�nica de Kurt Weiland, en la que le manifiesta "que ellos hab�an metido en la c�rcel a "Petrus" y que cuando �l regresara a Espa�a le esperar�a una sorpresa".
Poco tiempo despu�s, Per Ake Gadstrom, simulando encontrarse del lado de Caban, se pone en contacto con �ste por orden de la RTC, y le ofrece entregarle documentos que podr�an ser comprometedores para los dirigentes de la Organizaci�n, y que tal entrega se la har�a en Espa�a.
De acuerdo con esto y siguiendo el plan que los acusados tienen trazado para atemorizar a Caban, e impedir que pueda apropiarse de las patentes y marcas de Cienciolog�a, el d�a 29-5 84, sobre las 15 horas, llega al aeropuerto Madrid-Barajas Per Ake Gadstrom, y cuando se encuentra fuera del control del aeropuerto, se dirige hacia Maria Luisa de las Virtudes Pons Diaz, esposa de Caban, que le estaba esperando (Caban no pudo acudir a recibirle por razones de trabajo), en cuyo momento hacen su aparici�n, seg�n el plan ideado, el citado Kurt Weiland y los acusados JOSE MANUEL VILLAREJO PEREZ, mayor de edad y sin antecedentes penales, funcionario de polic�a en situaci�n de excedencia, y la tambi�n acusada MARIA MONSERRAT AGUILERA MARTIN, en uni�n de otra persona no idetif�cada. Villarejo dice ser agente de la polic�a y en presencia de Maria Luisa detiene a Per
Ake, solicita a Maria Luisa su documentaci�n al preguntar �sta por las razones de tal secuestro, y manifiesta a Mar�a Luisa que oducen a Per Ake a la comisar�a, lo que no es cierto, sino que, es u�s de hablar Kurt con aqu�lla y manifestarle que primero 41 hab�a sido Silvia, despu�s "Petrus" (el que, como se dice en otro apartado, fue acusado por miembros de Cienciolog�a de un delito que no hab�a cometido) y luego Per, y que el siguiente ser�a su esposo, "que se lo cargar�an", introdujeron a Per en un autom�vil y, ya fuera de la vista de Mar�a Luisa, estuvieron haciendo tiempo, dando vueltas en dicho veh�culo alrededor del aeropuerto, hasta que, sobre las 16'30 horas del mismo d�a, Kurt y Per Ake abandonaron, �n otro vuelo, nuestro pa�s con direcci�n a Dinamarca.
C) En relaci�n asimismo con hechos descritos en el apartado A), en el mes de abril de 1982, Pedro Lerma Gamez, conocido por "Petrus", que hab�a asistido en Par�s a unos cursos de rehabilitaci�n de toxic�manos en el Narcon�n de aquella ciudad, se propuso trasladar la idea a Espafia, y en uni�n de otras personas, funda una asociaci�n civil denominada Narcon�n, que a instancia de los fundadores, y con fecha 6 de julio del mismo a�o, es inscrita en el Registro correspondiente del Ministerio del Interior.
Establecido inicialmente por Pedro Lerma un centro Narcon�n en Eurovillas, Nuevo Batz�n, en la provincia de Madrid, dicho centro es trasladado posteriormente a Santo Domingo de Silos, en la provincia de Burgos, lugar en donde permaneci� hasta el mes de enero de 1984 en que nuevamente es trasladado, esta vez a Valdetorres de Jarama, localidad en la que permanece hasta mediados de mayo del mismo a�o, manteniendo al propio tiempo en Madrid una oficina de informaci�n, en la calle Bravo Murillo, 377, 2o. D.
Dado que en esta misma capital, y concretamente en la calle Montera, 20, se encontraba domiciliada la Asociaci�n civil de Dian�tica y que el sistema y medios de �sta eran comunes con los d los centros Narconon, se estableci� entre una y otra, es de ir, entre el denominado "Narcon�n Petrus" y la Asociaci�n Civ de dian�tica, una relaci�n comercial para el suministro de t le medios: libros, E-Metros, etc., hasta que celosos los
42 representantes de Dian�tica de que el denominado "Narcon�n Petrus" operara con independencia, se proponen integrarle en su organizaci�n.
Mas como Pedro Lerma se negara a ello, los representantes de la Asociaci�n Civil de Dian�tica integrados en la RTC, designan, con la finalidad mencionada, una primera "misi�n", formada por Antonia Ayuso Ferrer y su esposo, Dong Jackovson; posteriormente, al no conseguir su objetivo, designan a una segunda formada por Finn Jennsen y a una mujer no identificada; despu�s, por los mismos motivos, a una tercera compuesta por Judit, de nacionalidad danesa, y Greg, norteamericano, desconoci�ndose sus restantes datos de identidad, quienes ya vienen a Espa�a con �rdenes m�s concretas de la RTC de desbancar a Pedro Lerma por cualquier medio que fuera preciso (Pedro Lerma hab�a sido declarado "supresivo"). por lo cual dicha "misi�n" se pone en contacto con los acusados en esta causa JOS� MANUEL VILLAREJO P�REZ y Carlos Aliaga Aznar (el primero, tambi�n pos este hecho) , cuyas circunstancias constan, y por medio de estos, y previa una labor de desprestigio del centro, para lo que incluso llegaron a infiltrar en �l a alguna persona, logra que buena parte de los colaboradores e internos lo abandonen, creando despu�s con ellos otros dos centros, los denominados centros Narcon�n de Los Molinos y de Cercedilla, en las localidades de su mismo nombre. Finalmente, una �ltima misi�n, designada en abril de 1984, y compuesta por Rodolfo Sabanero y Michel Labordique, es la encargada de asestar a Lerma el denominado "golpe efectivo" que concluyera con �l en la c�rcel.
Con esta finalidad, los dos "misioneros" citados, de acuerdo y en colaboraci�n con Jos� Villarejo, comienzan a revisar los "folders" de Pedro Lerma, "folders" que se encontraban en la sede de la Asociaci�n Civil de Dian�tica, en el domicilio a que se ha hecho menci�n, y que permanec�an all� desde la �poca en que Lerma ist�a a dicho centro en calidad de "p�blico" o "alumno", y al o encontrar nada que pudiera comprometerle, deciden investigarle, actuaci�n con la que tampoco logran resultado
apreciable alguno.
Mas, cuando a la vista de lo anterior, la "misi�n" decide volver, desalentada por sus resultados, hace acto de presencia en la sede de la Asociaci�n Civil de Dian�tica Juan Carlos Borralllo Rebolledo, un antiguo interno del Narcon�n "Petrus", quien se dirige a la tambi�n acusada MONSERRAT AGUILERA MARTIN y le comenta que quer�a hablar con el jefe de la "misi�n" de RTC, a fin de que le informara de los pasos que tenia que seguir para limpiar su relaci�n con la Asociacion de Dian�tica y "ponerse en �ticas", para de este modo poder conseguir los servicios que tal Asociaci�n pudiera prestarle, actitud a la que hab�a llegado sugestionado por su supuesta eficacia y apremiado por la necesidad en que se encontraba para lograr su rehabilitaci�n pues era toxic�mano.
La presencia de Juan Carlos Borrallo la comunic� inmediatamente Monserrat Aguilera a Rodolfo Sabanero, y �ste, con no menor premura, se desplaz� hasta la sede de la Asociaci�n de Dian�tica. All� comprueba que Borrallo est� dispuesto a someterse al sistema denominado de "remonte de �ticas", que lleva impl�cita la total sumisi�n del que se somete al que le va a realizar el llamado "manejo de �ticas", y en los d�as sucesivos Sabanero somete a Borrallo a dicha pr�ctica. Con el empleo del "E-Meter" y la presi�n que le aplica Sabanero, neg�ndole la posibilidad de reconciliarse con Cienciolog�a si no sigue sus dictados, Borrallo va confesando por escrito sus propios "overts" (pecados contra Cienciolog�a), y despu�s, bajo la amenaza de Sabanero de hacer uso de su "folder" (archivo en donde se guardan) y de la posibilidad de ser declarado "supresivo", y en consecuencia, ser objeto de lo que en Cienciolog�a se conoce por pol�tica de "caza no vedada", descrita ya anteriormente, obliga a Borrallo, seg�n la "t�cnica" asimismo propia de Cienciolog�a,
onocida por "golpe efectivo al enemigo del grupo", recogida en e Libro de Eticas, p�gina 52, punto 2), de Ronald Hubard, a "autoinculparse ante la polic�a de la sustracci�n de varios "E-Metros" en la sede de la Asociaci�n Civil de Dian�tica, en la
44 calle Montera, 20, de Madrid, y a manifestar en dicha denuncia que fue inducido a ello por Pedro Lerma y que en el mencionado ,hecho colabor� tambi�n Jos� Luis D�az L�pez.
A tal efecto, el d�a 8 de mayo de 1984, y por indicaciones de Jos� Manuel Villlarejo, polic�a en situaci�n de excedencia, que tenia amistades o conocidos en la comisar�a de Ventas, se desplaza a dicha comisar�a acompa�ado de Rodolfo Sabanero, y all� se autoinculpa, no solo del delito referido, supuestamente cometido el d�a 13-3-83, sino tambi�n de otros dos, que, estos s�, realmente hab�an sido realizados por �l, en el a�o 1979: los atracos a una joyer�a y a una administraci�n de loter�as, con lo cual, y de ese modo, daba mayor verosimilitud a la declaraci�n prestada.
El d�a 22 siguiente, funcionarios de polic�a de la comisar�a en cuesti�n, proceden a detener a Pedro Lerma, y seguidamente tambi�n, a investigar otras actividades del mismo no relacionadas con la supuesta sustracci�n de los "E-Metros", sino concretamente con la actividad desplegada en su centro de Narcon�n, a pesar de exceder esto del hecho que hab�a dado lugar al atestado. Y cuando ya la citada comisar�a se encuentra instruyendo �ste, hace su aparici�n en ella, por orden de Rodolfo Sabanero, Monserrat Aguilera, a fin de interponer la denuncia por la sustracci�n de los "E-Metros", siendo as�, adem�s, que este hecho -que, como se dice, no tuvo lugar-, supuestamente se produjo en una fecha en que ella se encontraba ausente de Espa�a, concretamente, en Dinamarca.
Puesto Pedro Lerma a disposici�n del Juzgado de Instrucci�n 21, el titular de �ste acuerda su prisi�n, situaci�n que se prolonga hasta el d�a 26 siguiente. Calificados despu�s los hechos por el Fiscal como delito de robo con fuerza en las cosas, en la causa a que dieron lugar (Sumario 41/85), y modificada despu�s dicha calificaci�n en el juicio oral, solicitando la absoluci�n de Pedro Lerma y de Jos� Luis D�az L�pez, la Sala
(Secci�n 16a. de la Audiencia), estimando que la sustracci�n de lo "E-Metros" no se ha producido, absuelve a todos los en
45 principio acusados y acuerda deducir testimonio para que pueda procederse por delito de denuncia falsa.
D).- a) Por acta fundacional de 18 de febrero de 1981, se constituye la denominada "ASOCIACION CIVIL DE DIANETICA", integrada, como ya se tiene dicho, dentro de OTL Iberia, y �sta,
a su vez, dentro de la organizaci�n de la Iglesia de la Cienciolog�a.
Inscrita el d�a 21 de mayo del propio a�o en el Registro de Asociaciones del Ministerio del Interior con el no. 40.736, a efectos meramente de publicidad, y por lo tanto, sin car�cter constitutivo (la inscripci�n no tiene otro significado que el de una manifestaci�n de voluntad de creaci�n de una entidad jur�dica), en el art. ll de sus Estatutos se dice que la direcci�n y administraci�n de la misma quedar� a cargo de las Asambleas Generales de Asociaciados y de la Junta Directiva, complet�ndose lo referente a organizaci�n y administraci�n, con lo que se dispone en el art. 21 siguiente, en el que se expresa que la Asociaci�n ser� regida y administrada por la Junta Directiva, que ser� la responsable de la direcci�n general de la Asociaci�n y que ejercer� los poderes que no est�n especialmente reservados a la Asamblea General; disposici�n que se acomoda a lo previsto por el art.6o, 3 de la Ley de 24 de diciembre de 1964, num. 191/64, que establece, con car�cter preceptivo, que "Las Asociaciones estar�n regidas por una Junta Directiva, la cual pondr� en conocimiento del Gobernador de la Provincia la composici�n de los �rganos rectores en el plazo de cinco d�as a partir de la fecha de su elecci�n total o parcial"
A continuaci�n, en el art. 12, se dice que las Asambleas Generales ser�n ordinarias y extraordinarias y que unas y otras se celebrar�n en el domicilio social (fijado en la calle Montera, 20, de Madrid) o en aquel otro lugar dentro de la ciudad de adrid que fije la Junta Directiva.
Conforme al mencionado articulo, una Asamblea General Ex aordinaria se re�ne el d�a 22-5-82, y en ella se acuerda
46 nombrar la primera Junta Directiva, con car�cter provisional. Otra m�s se celebra el d�a 25-11-82 siguiente, y, aparte de proceder a nombrar una nueva Junta Directiva -�sta de car�cter definitivo-, haciendo uso del articulo 3o. de los Estatutos, que faculta a la Asociaci�n, por acuerdo de la Junta Directiva, a "ampliar sus actividades a otras provincias estableciendo delegaciones en cualquier otro lugar del territorio nacional", decide la apertura de delegaciones en las ciudades de Plasencia, Bilbao, Zaragoza, Valencia, Madrid (otra, en la calle Pr�ncipe 20), y Barcelona (dos), haci�ndose constar asimismo en tal Asamblea que tales delegaciones depender�an directamente de la Asociaci�n de Madrid, revelando de este modo el grado de integraci�n de todas ellas.	Tras esta Junta,	en Asamblea General Extraordinaria celebrada el d�a 21-4-83, se constituye otra m�s, que viene a sustituir a la anterior, al t�rmino de la cual, la nueva Junta Directiva se dirige a la Asamblea General y le ruega "la m�xima colaboraci�n en la consecuci�n de los fines gue marca la Iglesia Internacional de la cienciolog�a, pr�xima a ,establecerse en Espa�a", revelando, de este modo, no solo la integraci�n en la mencionada Iglesia, sino tambi�n la sumisi�n a sus fines y dictados, tal como se expuso en el apartado A) . Despu�s de la Asamblea anterior se celebran otras Asambleas Extraordinarias m�s en los a�os sucesivos, en las que igualmente se procede a la renovaci�n de las correspondientes Juntas Directivas. Tales Asambleas son: la de 1-2-84, la de 22-5-84, la de 25-5-85, en la que se renueva el cargo de presidenta a la acusada MONSERRAT AGUILERA MARTIN, que lo era ya en la Junta anterior, y se nombra vicepresidenta a Araceli G�mez Mart�nez, secretaria a la tambi�n acusada MARIA DEL CARMEN MU�OZ ROSAL. y miembro asimismo de la citada Junta a Maria de los Angeles �Recamal Garc�a; la de 14-1-86, en que resulta nombrado presidente Abelardo Cuervo Rodriguez, vicepresidenta a Ana Maria Hern�ndez�Prieto Castillejo, secretario al acusado ENRIQUE COLL LLOPIS, y miembro de la Junta a Gregorio Cifuentes Mill�n; y, finalmente, y e cuanto a este subapartado a) afecta, la de 29-3-87, en que
a Mar�a Hern�ndez Prieto Castillejo pasa a ocupar el cargo de presidenta, y es nombrada vicepresidenta Yolanda Montal Mart�nez, Secretario el acusado ENRIQUE COLL LLOPIS, y tesorera Aurora Garc�a P�rez.
Los fines de dicha Asociaci�n, seg�n el art. 2o. de sus Estatutos, son fines "de naturaleza cultural y de manera especifica la presentaci�n, difusi�n, investigaci�n y mejoramiento de las t�cnicas educativas y de administraci�n de empresas". Y conmo recursos econ�micos, el art. 31 de los mencionados Estatutos recoge 'las cuotas de entrada, ordinarias y extraordinarias de los socios, aportaciones de los socios provisionales o colaboradores, donativos, herencias, legados o subvenciones que reciba p�blica o privadamente y rentas que puedan producir sus bienes"; en suma, ning�n otro que pueda referirse a alguna actividad comercial, mercantil o industrial.
Realizada, sin embargo, por la Inspecci�n Financiera y Tributaria la correspondiente investigaci�n sobre sus recursos econ�micos y sobre la fuente de los mismos, se comprueba, por un lado, que la Asociaci�n Civil de Dian�tica dispone de otras fuentes muy importantes de ingresos, como son las ventas, fundamentalmente de libros y de cursos, y la prestaci�n de servicios, sin que por ello, por otro lado, hubiera presentado a Hacienda la correspondiente declaraci�n por ninguno de los impuestos aplicables, ni en ninguno de los ejercicios comprendidos entre los a�os 1983 y 1987, siendo as� que por la documentaci�n de que pudo disponer la mencionada Inspecci�n Fiscal, se detectaron unos ingresos muy cuantiosos, parte de los cuales fueron remitidos al exterior seg�n se comprob� por los datos de la Direcci�n General de Transacciones Exteriores del Ministerio de Econom�a y Hacienda.[xxx]lo que se refiere al a�o 1985 y al
48 aplicable (tipo correspondiente a las entidades con fines de lucro, consideraci�n que corresponde a la Asociaci�n Civil de Dian�tica, no solo porque sus representantes legales o gestores aparecen con cargos retribuidos, sino tambi�n porque de modo principal persigue la obtenci�n de ganancias), la cuota correspondiente arroja la cifra de 20.085.138 de pts, equivalentes a la suma defraudada, por dicho concepto y a�o.
b) Por medi� de acta fundacional de 26 de marzo de 1984 se constituye la denominada "ASOCIACION DROGANON LOS MOLINOS", que posteriormente -concretamente el d�a 5 de febrero de 1985- es inscrita en el Registro de Asociaciones del Ministerio del Interior, adquiriendo de ese modo, es decir, por el acuerdo de los fundadores y no por la inscripci�n, que no tiene car�cter constitutivo, sino solo de publicidad, la cualidad de entidad jur�dica.
Conforme asimismo se refleja en dicha acta, la Asociaci�n aludida, en el mismo d�a de su creaci�n, nombra de entre sus socios fundadores una Comisi�n Gestora para encargarse, en nombre de la Asociaci�n, "de cuantas gestiones sean necesarias para el reconocimiento e inscripci�n de la Asociaci�n", encontr�ndose integrada tal Comisi�n por los acusados CARLOS ALIAGA AZNAR, que figura posteriormente como presidente de la misma, y VALENTIN FERNANDEZ-TUBAO RODES, as� como por Marianela Rodriguez Alguacil.
La Asociaci�n, que no vuelve a reunirse en Asamblea (bajo la presidencia de Carlos Aliaga) hasta el d�a 27 de enero de 1987, seg�n se deduce de la correspondiente certificaci�n del Ministerio de Justicia e Interior, y que mantiene los mismos cargos (conforme a lo anterior, es decir, a no haber procedido a nombramiento de la Junta Directiva, y a lo dispuesto en el articulo 6, 3, de la Ley de Asociaciones de 24 de diciembre de 1964), proclama, en el art. 1o., ser una asociaci�n de car�cter civil y sin �nimo de lucro, y manifiesta contar como recursos:
con las cuotas, tanto ordinarias como extraordinarias, que establezca la Asamblea General o, en caso de urgencia, la Junta 49 Directiva; con las donaciones, subvenciones, herencias y legados que reciba; y con el producto de sus bienes patrimoniales (art. 33 de los Estatutos).
Como �rganos de la Asociaci�n se configuran en los mencionados Estatutos, la Asamblea General, �rgano supremo de la Asociaci�n que puede constituirse tanto en sesi�n ordinaria como extraordinaria, y la Junta Directiva, que es el �rgano ejecutivo rector y que est� integrado por el Presidente de la Asociaci�n, un Vicepresidente, un secretario y un Tesorero.
Como ya se ha indicado en otro lugar, la Asociaci�n mencionada aparece integrada dentro la organizaci�n m�s amplia de la Iglesia de la Cienciolog�a, y m�s inmediatamente en la rama denominada SOCO-ESPA�A, de la cual, as� como de la Iglesia aludida (es decir, de los dirigentes de una y otra) recibe las correspondientes instrucciones y �rdenes, y a las que remite parte de las ganancias que obtiene.
Prefigurada, como se dijo, como una asociaci�n sin fines de lucro y manifestando constituir su objeto la asistencia y ayuda de aquellas personas afectadas por el consumo de drogas, as� como la recuperaci�n y reinserci�n social de las mismas (art. 3o.o. de los Estatutos), en los ejercicios econ�micos que despu�s se dir�, ha obtenido cuantiosas ganancias derivadas de las cuotas abonadas por los internos en el mencionado centro de rehabilitaci�n, ganancias que se han visto notablemente incrementadas por otros conceptos, entre ellos los derivados del denominado "entrenamiento" (servicio prestado por la titulada Asociaci�n Civil de Dian�tica), y de la venta de libros de esta misma organizaci�n, estas �ltimas (las de "entrenamiento" y libros) sin cuantificar, por falta de los necesarios soportes contables, y respecto de las cuales, como de todas las dem�s, "Drogan�n Los Molinos" no ha contribuido a la Hacienda P�blica por los impuestos y por las cantidades que se detallan a continuaci�n, entre las cuales, incluso, han dejado de incluirse partidas que, v
considerardas por Narcon�n Los Molinos como gasto, dificilmente pueden merecer tal calificaci�n:
impuesto de Sociedades afio 1986:
-Tipo impositivo: 35 % (correspondiente a las entidades con fines de lucro, que es la calificaci�n que corresponde a Narcon�n Los Molinos de acuerdo con la legislaci�n tributaria aplicable, al ser retribuidos sus cargos representativos y su finalidad primordial la obtenci�n de rentas, parcialmente enmascaradas bajo el concepto de "reservas").
-Cuota: 11.833.535 de pts (no ingresadas en el Tesoro P�blico) Impuesto de Sociedades a�o 1987:
-Base Imponible: 46.656.600 de pts. -Tipo impositivo: 35 %
-Cuota: 16.329.810 de pts, debiendo hacerse las mismas consideraciones que quedaron expuestas respecto del ejercicio econ�mico anterior con relaci�n a la base y al tipo impositivo, as� como a su falta de ingreso en la Hacienda P�blica.
Impuesto sobre el Valor A�adido (I.V.A.) a�o 1986: -I.V.A. devengado: 11.550.018 pts.
-Cuota devengada: 10.049.113 "	(no ingresada en el Tesoro P�blico).
Impuesto obre el Valor A�adido (I.V.A.) a�o 1987: -I.V.A. devengado: 16.280.973 de pts
-I.V.A. deducible: 3.085.169	"	- Cuota devengada: 13.195.804	" (tampoco ingresada en la Hacienda P�blica).
A todo lo cual hay que a�adir que si bien la entidad ludida, "Drogan�n Los Molinos" (que en la Asamblea General E traordinaria de 10 de diciembre de 1989 cambi� su denominaci�n po la de "Narcon�n Los Molinos"), solicit�, con fecha 2 de junio de 986, su exenci�n tributar�a de la Delegaci�n de Hacienda de
51 Madrid, Administraci�n de El Escorial, y que esta exenci�n le fue concedida el d�a 27 de octubre siguiente, aunque condicionada al cumplimiento de determinados requisitos que posteriormente dej� incumplidos (los derivados de su acreditaci�n como entidad sin fines de lucro) , no aparece probado que llegara a hacer uso de la exenci�n conferida.
c) Con fines y organizaci�n paralelos a los de la Asociaci�n "Drogan�n Los Molinos" y rigi�ndose por unos Estatutos pr�cticamente iguales, la "ASOCIACION CIVIL RETIRO", con el domicilio que consta, se constituye mediante acta fundacional el d�a 23 de octubre de 1983 y es inscrita en el Registro de Entidades del Ministerio del Interior, el d�a 23 de diciembre siguiente, siendo su �mbito de actuaci�n todo el territorio nacional.
Para promover "su reconocimiento" y la inscripci�n en el correspondiente Registro, se nombra, en el mismo acto fundacional, una Comisi�n Gestora, que pr�rroga su actuaci�n hasta que, celebrada Junta General Extraordinaria el d�a 6 de marzo de 1986, es sustituida por la Junta Directiva, preceptiva, nombrada al efecto y que queda integrada por los acusados SANTIAGO VADILLO ACEDES, y MARIA LUISA PEREZ AGUILAR, as� como por Maria Mercedes G�mez Vadillo y Jos� Luis Martinez Ramirez.
Esta Junta prolonga su mandato hasta el d�a 14 de febrero d 1987, fecha en la cual es, a su vez, sustituida por otra, compuesta tambi�n por SANTIAGO VADILLO ACEDES, que contin�a como presidente, Jos� Luis Mart�nez Ram�rez, como tesorero, Jes�s Burgos Ant�n y Mar�a de los Angeles Guti�rrez, sin otros datos de identidad, esta �ltima, por lo que no es acusada en la presente causa.
A pesar tambi�n de que en el art. 1o. de los Estatutos de la "Asociaci�n Civil Retiro" se manifiesta el prop�sito de onstituir una asociaci�n civil sin �nimo de lucro para la asistencia Y ayuda a las personas afectadas por el consumo de drogas t�xicas y ara la recuperaci�n y reinserci�n en la sociedad de las mismas, y que sus recursos econ�micos est�n solo
52 constituidos por cuotas, donaciones, herencias, legados y subvenciones, as� como por el producto de sus bienes patrimoniales, lo cierto es que, al igual que en el caso de "Drogan�n-Los Molinos", siguiendo los dictados de las personas que se encuentran al frente de la denominada Iglesia de la Cienciolog�a y, m�s inmediatamente, de SOCO-ESPA�A, el objetivo fundamental -por no decir �nico- no es otro que la obtenci�n ilimitada y sin control de ganancias; circunstancia, �sta, entre otras, que le imposibilita para acogerse al sistema de exenciones o bonificaciones que la Ley establece; no obstante lo cual en los ejercicios econ�micos comprendidos entre los a�os 1985 y 1987 no ha presentado declaraci�n alguna por los impuestos a que legalmente se encontraba sujeta (Sociedades e I.V.A.), ni, por consiguiente, ha ingresado en la Hacienda P�blica las cantidades a que se encontraba obligada.
Practicada por ello la correspondiente liquidaci�n por la Inspecci�n Tributaria, �sta ha dado como resultado lo siguiente: Impuesto de Sociedades a�o 1986:
-Tipo Impositivo (correspondiente a las entidades con fines	de
lucro):	35
-Cuota (equivalente a la cantidad dejada de ingresar en el Tesoro P�blico):	5.197.779 de pts.
Impuesto de Sociedades a�o 1987:
-Base Imponible:	38.718.712 de pts
-Tipo Impositivo:	35 %
-Cuota tributaria:	13.551.549 Impuesto sobre el Valor A�adido a�o 1986: -Base Imponible:	68.133.349 de pts
-Tipo Impositivo:	12
-Cuota:	8.176.002	(equivalente al I.V.A. devengado al no existir I.V.A. deducible).
Impuesto sobre el Valor A�adido a�o 1987
-Base Imponible:	81.238.740 de pts.
-Tipo Impositivo:	12 %
-Cuota del I.V.A. devengado:	9.748.649	"
-I.V.A.deducible:	1.344.377 "
-Cuota tributaria (a ingresar):	8.404.272
cantidad, que como se dijo, no fue ingresada en el Tesoro P�blico.
d) El d�a 7 de febrero de 1985 se acord� la constituci�n de la denominada "ASOCIACION NACIONAL DE MEJORAS SOCIALES", tambi�n conocida como "ASOCIACION ESPA�OLA DE MEJORAS SOCIALES", cuya inscripci�n tuvo lugar el d�a 3 de abril siguiente, si�ndole asignado el n�mero de registro 58.687.
Esta Asociaci�n, que aparece presidida por el presidente del Comit� Gestor, el acusado VALENT�N FERN�NDEZ- TUBAU RODEO al iniciarse la Junta General Extraordinaria (la primera que se celebra) el d�a 26 de abril de 1985, y que en el art. 1o. de sus Estatutos proclama su car�cter civil y no tener �nimo de lucro, cuenta como miembros de su primera Junta Directiva -nombrados en la Junta anteriormente se�alada- con Mar�a de las Mercedes G�mez Vadillo, vicepresidenta, Manuel Coromina P�rez-Sala, secretario, y Jordi Alemany Castell, tesorero; como miembros de la segunda, nombrada en la Junta General Extraordinaria de 1-3-87, con los mismos Mar�a de las Mercedes G�mez Vadillo, Jordi Alemany Castell, Manuel Coromina P�rez-Sala , como presidente, y Andr�s Alvarez Fr�as, como tesorero; y como recursos econ�micos -seg�n dice- para la financiaci�n de sus fines propios (entre ellos, la contribuci�n a la mejora de las areas sociales con problemas tales como el analfabetismo, las drogas y la delincuencia, la potenciaci�n de la educaci�n y la erradicaci�n de los problemas relacionados con ellos) con las cuotas de sus socios, las donaciones, las subvenciones, herencias, legados y con el producto de sus bienes particulares.
No obstante, y al igual que ocurre en los supuestos antes vistos respecto a otras asociaciones de la organizaci�n, la fuente principal de ingresos, si no la �nica, ha estado
54 constituida por la actividad empresarial propia, fundamentalmente la venta de libros, E-Metros y otro material utilizado en las asociaciones del grupo, as� como por la impartici�n de cursos de "comunicaci�n", de "estudios", de "integridad", "Staff I", y tantos otros en los que tan prol�fica resulta la sedicente Iglesia), la prestaci�n de servicios a las otras entidades de la organizaci�n, como "trabajos realizados por traducciones", "estudios sociol�gicos", etc, y sobre todo, por lo percibido directamente de las dem�s asociaciones de la Iglesia de la Cienciolog�a y, m�s concretamente, de los Narconoces, que justifican el que la Asociaci�n Espa�ola de Mejoras Sociales no pueda quedar exenta de los impuestos que despu�s se dir�, al amparo del r�gimen fiscal aplicable para las entidades sin fines de lucro. No obstante ello,, en los periodos que a continuaci�n se indican, ha dejado de contribuir por los siguientes conceptos: Impuesto de Sociedades correspondiente al a�o 1.985:
-Base Imponible:	16.602.514 de pts
-Cuota:	5.810.880 -Impuesto de Sociedades correspondiente al a�o 1986: -Base Imponible:	29.049.683 de pts
-Tipo Impositivo:	35
-Cuota:	10.167.389 Impuesto de Sociedades correspondiente al a�o 1987: -Base Imponible:	47.560.005 de pts
-Cuota:	16.646.002 "
Cantidades -las correspondientes a las cuotas- que no fueron ingresadas en la Hacienda P�blica.
E) DELITOS CONTRA LA LIBERTAD Y SEGURIDAD EN EL TRABAJO. P�or medio de un doble juego de impresos confeccionados seg�n las instrucciones impartidas por los �rganos superiores de la d ominada Iglesia de la Cienciolog�a, uno de ellos titulado
55 "Solicitud de colaboraci�n activa con car�cter voluntario", y el otro "Dec�logo compromiso", los gestores o representantes de la referida Iglesia, tras ponerse en contacto con eventuales trabajadores por medio de anuncios publicados en la prensa en los que ofrec�an trabajo en las distintas asociaciones del grupo, o acudiendo a las oficinas p�blicas de empleo, o bien directamente con ellos mismos, suscrib�an con aquellos contratos laborales, que luego incumpl�an, no solo en lo referente a horarios, salario m�nimo, etc, sino tambi�n en lo relativo al r�gimen de la Seguridad Social, al no dar de alta en ella a dichos empleados, con la excusa de que la entidad contratante era una asociaci�n sin fines de lucro y que sus propios Estatutos imped�an la formalizaci�n de cualquier tipo de relaci�n laboral, con el apoyo adem�s de la propia vaguedad del contrato.
De este modo, advertidos o denunciados tales hechos, funcionarios de la Inspecci�n del Trabajo procedieron a levantar las correspondientes actas, en la forma que sigue: a) Al "CENTRO DE MEJORAMIENTO PERSONAL. ASOCIACION CIVIL": Acta n4 1876/89, de fecha 12-4-89, por falta de alta y cotizaci�n al R�gimen General de la Seguridad Social de cinco trabajadores, habi�ndose presentado a los funcionarios que levantaron el acta, como administradora del Centro, la acusada MARIA LUISA PEREZ AGUILAR y formando parte de la Junta Directiva del mismo, seg�n acta de la Junta General Extraordinaria de 2-2-87, los tambi�n acusados ALFONSO MARIN RODRIGUEZ y VIRGILIO CASTELLANOS SAIZ, adem�s de la anteriormente mencionada, �sta como secretaria, y los otros dos como presidente y vicepresidente, respectivamente.
b) A NARCONON TABLADA (ubicado en el antiguo Sanatorio del Doctor Zapatero): Acta no. 1857/89, de fecha 12-4-89, por falta de alta y cotizaci�n de cuotas al R�gimen General de la Seguridad Social de 20 trabajadores, figurando como responsable de dicho Centro el acusado CARLOS ALIAGA AZNAR.
c) A la ASOCIACION CIVIL DE DIANETICA, domicialiada en la calle Montera, 20, de Madrid: Acta de fecha 12-4-89, por no dar de alta en el R�gimen General de la Seguridad Social a 29
56 trabajadores, acredit�ndose como administrador del Centro ante los funcionarios de la Inspecci�n del Trabajo, que la levantaron, el acusado ENRIQUE AYUSO FERRER, quien asimismo formaba parte de la Junta Directiva del Centro, seg�n acta de la Asamblea General Extraordinaria de 26-4-88, junto con los tambi�n acusados ARTURO REGUERA ARDANZA, como vicepresidente, ENRIQUE COLL LLOPIS, como secretario, y MARIA VICTORIA DE BLAS ARRIBAS, como tesorera.
d) A NARCONON RETIRO, ASOCIACION CIVIL: Acta no. 1868/89, de fecha 14-4-89, por 22 trabajadores que no dio de alta en el R�gimen General de la Seguridad Social, habiendo firmado dichas actas como administrador del Centro el acusado SANTIAGO VADILLO ACEBES, quien igualmente formaba parte de la Junta Directiva del mismo, conforme al acta de la Junta General Extraordinaria celebrada el d�a 14-2-87, en calidad de presidente, as� como con Jes�s Burgos Ant�n, Jos� Luis Mart�n Mart�nez, y la no plenamente identificada Mar�a de los Angeles Guti�rrez.
e) A la ASOCIACION ESPA�OLA DE MEJORAS SOCIALES: Acta no. 1877/89, de fecha 12-4-89, por no dar de alta a 4 trabajadores en el R�gimen General de la Seguridad Social, figurando como administrador de dicho centro el acusado SANTIAGO VADILLO ACEBES, quien adem�s figuraba como vicepresidente de dicha entidad, seg�n acta de 22-4-88 de la Junta General Extraordinaria de 11 asociaci�n mencionada, en la cual aparecen tambi�n, junto con aqu�l, formando parte de la Junta Directiva, el tambi�n acusado CARLOS ALIAGA AZNAR, presidente, as� como Miguel A. Valdivieso Torralba y Mar�a del Pilar Aranda Camino.
f) A NARCONON LOS MOLINOS: Acta no. 7213/88, de fecha 2-12�88, por no dar de alta en el R�gimen General de la Seguridad social a 45 trabajadores, apareciendo,en ella como administrador
del centro el acusado CARLOS ALIAGA AZNAR, el cual, junto con el tambi�n acusado VALENTIN FERNANDEZ-TUBAU RODES y Marinela Rodriguez Alguacil, formaba parte de la Junta Directiva, seg�n acta de la Junta General Extraordinaria de 20-1-88.
g) A la ASOCIACION CIVIL DE DIANETICA, domiciliada en Barcelona, calle Pau Claris, 85, y dependiente de la asociaci�n
57 del mismo nombre de Madrid: Acta, de fecha 3-3-89, de Infracci�n de la Seguridad Social no. 1688/89, por no dar de alta en dichc R�gimen a 5 trabajadores. En el acta aparece la acusada JUDITH FRANCAS ABANCO como encargada de funciones directivas y de coordinaci�n, si bi�n, �sta reconoci� en declaraci�n prestada ante el Juzgado que ocup� el cargo de directora durante los a�os 1987 y 1988.
h) A NARCONON-"NORTE".CENTRO DE REHABILITACION DE TOXICOMANOS, con domicilio en la calle Eladio Bustamante, 49, de Villasana de Mena (Burgos): Acta de fecha 17-5-89, por no dar de alta a 8 trabajdores del centro. Este centro, seg�n se deduce de la documentaci�n presentada, result� ser el mismo que anteriormente estuvo ubicado en la localidad de Cadagua de Mena (ambos tienen el mismo C.I.F.), y su director, en el momento de levantarse dicha acta, result� ser Rafael Martinez Arias.
F) Como consecuencia de las sustancias distribuidas en los centros de la Organizaci�n, fundamentalmente en el programa denominado "El Puriff", procedentes de los EE.UU. o de Dinamarca, en donde se elaboran, sin autorizaci�n alguna en Espa�a ni para su elaboraci�n ni para su distribuci�n o aplicaci�n, se hat producido los siguientes hechos m�s importantes:
a) En el mes de marzo de 1988, Claudio Pardos T�rraga, que en aquellos momentos pasaba por una grave crisis, personal, familiar y de salud (se le hab�a detectado una diabetes y tenia problemas de coraz�n y una hernia de hiato), se puso en contacto con la organizaci�n tras recibir en su domicilio un panfleto de la misma. Por persona no idntificada se le sugiere que sus enfermedades tendr�an un absoluto remedio si realizara los cursos que aqu�lla impart�a, concretamente el conocido por "El Purif". se dirige, por ello, con este fin al Centro de Mejoramiento Personal, situado en la calle Cambrils, 19, de Madrid, del que era director el acusado ALFONSO MARIN RODRIGUEZ, y all� expone a �ste su situaci�n tanto an�mica como de salud. Mar�n insiste en que haga el mencionado curso y ante las advertencias que le formula sobre el estado de salud en que se encuentra, le propone
58 aqu�l que sea examinado previamente por la m�dico de la organizaci�n, la tambi�n acusada MARIA BEL�N MARTIN GARCIA, en la propia consulta de �sta, situada en la calle Padre Piquer, 16. Mar�a Belen le examina y le insiste tambi�n en la conveniencia de realizar tal curso, sin siquiera hacer a Claudio Pardos observaci�n alguna sobre si debe seguirlo estrictamente o si debe introducir alguna variaci�n en el mismo, sino todo lo contrario, manifest�ndole que a ella misma le ha resultado muy bien y que a �l podr�a sucederle otro tanto. As�, pues, se decide a hacerlo y al tener que correr en cada sesi�n durante una media hora, someterse a sesiones de sauna de unas dos horas de duraci�n y tener que tomar las sustancias que le proporcionan, bien el propio Mar�n, bien su esposa, la tambi�n acusada MARIA LUISA P�REZ AGUILAR, algunas de ellas contraindicadas para su diabetes, comienza a encontrarse mal y se le produce una descompesaci�n en su enfermedad que tarda en superar unos 20 d�as, persisti�ndole despu�s un cuadro depresivo y obsesivo por el empeoramiento que a su estado f�sico supuso el tratamiento aplicado.
Ni Alfonso Mar�n ni Mar�a Luisa P�rez Aguilar se encuentran en posesi�n de titulo oficial facultativo alguno.
b) En el mes de diciembre de 1985, Angel del Pozo Izquierdo, que padec�a de diabetes, toma contacto con unos j�venes que encuentran en la calle Montera, de Madrid, los cuales le invita�: a realizar un "test de personalidad". Angel accede y de resultas de dicho test le detectan, seg�n le dicen, cambios de personalidad; cambios que, sin embargo, podr�an desaparecer con el seguimiento de unos cursos de Dian�tica. Acude a los mencionados cursos tras abonar 110.000 pts, y despu�s de somet�rle a saunas y hacerle ingerir las sustancias que le proporcionan en el centro (niacina, etc.), as� como seguir un r�gimen totalmente inadecuado, se le produce un coma diab�tico, por lo que tiene que ser ingresado en el Hospital de M�stoles. En dicho hospital tiene que permanecer dos d�as (los d�as 5 y 6 de
ebrero de 1986) hasta que se consigue reequilibrar su estado. No consta quienes fueron las personas de Dian�tica que trataron a
Angel del Pozo.
G) Como consecuencia de los cursos distribuidos o impartidos
por la organizaci�n, creados por R. Hubbard, hechos suyos y explotados por los dirigentes de aqu�lla, quienes asimismo han proporcionado los medios necesarios para la atenci�n psiqui�trica que en los diversos centros de dicha organizaci�n se practica, se han producido los siguientes hechos, relacionados con las personas que a continuaci�n se indican:
a) El denunciado por Julia L�pez Carretero, en cuya denuncia manifiesta que su hijo (del que no da nombre ni los dos apellidos) fue captado por Cienciologia cuando acababa de terminar la carrera de Magisterio. En una ocasi�n en que volvi� de Copenhague ( en donde se encuentra las Oficinas CLE E. U. y FOLO E.U. de la Organizaci�n, seg�n se dijo) su hijo se encontraba muy enfermo. Quiso llevarle al psiquiatra, pero el se neg� porque se lo hab�an prohibido en la organizaci�n. Posteriormente estuvo vagando por Madrid en una situaci�n f�sica lamentable. Le echaron de la Organizaci�n. Los familiares consiguieron someterle a tratamiento m�dico, y cuando se encontraba ya mejor e incluso tenia trabajo, fueron los miembros de Cienciologia a buscarle al lugar en donde lo prestaba. Termin� por volver a la organizaci�n y desde entonces ha continuado sin ser due�o de sus actos.
b) Rafael Garc�a Vega, que el d�a 14 de enero del a�o 1986, ingres� en el centro Narcon�n los Molinos, del que era director el acusado CARLOS ALIAGA AZNAR, Rafael Garc�a hab�a sido adicto a la hero�na y hab�a ingresado en varias ocasiones en la Residencia Sanitaria del Insalud y Hospital Psiqui�trico del "Doctor Villaci�n", de Valladolid, mejorando su sintomatolog�a a partir del a�o 1983, en que, aunque sigui� fumando hachis, abandon� el consumo de hero�na.
Rafael permanece en dicho centro (en donde se le aplic� "El P riff", el E-Meter y dem�s "t�cnicas" propias de la Organizaci�n) hasta el mes de junio del mismo a�o, en cuya fecha
60 tras haber abonado la suma de 825.000 pts y no notar sus familiares mejor�a apreciable, lo abandona.
Sometido posteriormente a reconocimiento m�dico por el Dr. p, Carlos Langelaan Alvarez, dicho doctor comprueba que Rafael Garcia presenta un cuadro de estructura delirante, de perjuicio, influencia, presi�n y posesi�n, acompa�ado de alucinaciones auditivas e ideas de influencia y pasividad, junto con un gran montante de angustia y ansiedad, que da lugar a una afectividad muy ansiosa y l�bil, cargada de elementos regresivos y f�bicos; afirm�ndose igualmente en el informe pericial que el cuadro central responder�a a una psiconeurosis grave con rasgos paranoides, con posibilidad de brotes psic�ticos agudos de apariencia esquizofr�nica.
En dicho informe se dice tambi�n que la primera vez que le reconoci� presentaba lesiones en la cara y dec�a que estas se las hab�a producido "Manolo Ruiz", es decir, el acusado MANUEL RUIZ SERRANO, que por aquellas fechas era la persona encargada de la "auditaci�n" del centro, y tambi�n, seg�n el informe, quien le dirig�a y llevaba a conductas autolesivas, y de quien el enfermo dec�a que "estaba dentro de �l".
Sometido por ello a tratamiento m�dico, que precis� durante a�o y medio , la evoluci�n fue muy favorable y el cuadro de sicosis que presentaba, con alucinaciones auditivas, etc, ha desaparecido, habiendo abandonado asimismo el consumo de drogas, si bien hasta el a�o 1989, el enfermo no ha podido mantener unas relaciones interpersonales, as� como una conducta laboral y familiar dentro de la normalidad.
Ni Carlos Aliaga ni Manuel Ruiz se encuentran en posesi�n de t�tulo oficial facultativo alguno.
Isaac Garc�a Collazos, padre de Rafael Garc�a Vega, que ha sido quien ha sufragado todos los gastos de internamiento en Narcon�n Los Molinos y las atenciones m�dicas posteriores, ha renunciado a la indemnizaci�n que pudiera corresponderle.
c) Ana Garc�a Rodr�guez, que en fecha que no est� d�bidamente determinada pero que puede situarse en el a�o 1984,
que acababa de separarse de su marido, con el que se hab�a ido a vivir el hijo de ambos, y que hacia poco tiempo que hab�a sido intervenida por segunda vez del coraz�n, encontr�ndose por todo ello bajo una depresi�n muy fuerte, ley� casualmente el libro "Dian�tica, la ciencia moderna de la salud mental", que le hab�a prestado una compa�era de trabajo.
Pensando que en tales circunstancias le pod�a ser beneficioso hac�r alg�n cursillo de los que en dicho libro se expon�an, se dirigi� a la sede de la asociaci�n que en aquellos momentos se encontraba en la calle Puertaferrisa, 17, 2o., de la ciudad de Barcelona.
Una vez all�, quienes se encuentran en la sede le invitan a la realizaci�n de un test de personalidad, de car�cter gratuito, y despu�s, a someterse a unas sesiones de "auditaci�n". Tras exponer en dichas sesiones los problemas que tiene y viendo el apoyo que se brindan a prestarle, comienza a encontrarse m�s tranquila y esperanzada.
Poco a poco se ve inducida por las personas que en dicha sede se encuentran, sobre todo una tal "Angeles" y otro llamado "Jos� Luis Olivares", sin otros datos de identidad, a la realizaci�n de cursos ("El Puriff", entre ellos) y programas con la promesa de que todos sus problemas quedar�an resueltos. Paralelamente a ello, le van exigiendo dinero en cantidades cada vez m�s elevadas so pretexto de su curaci�n y de los beneficios que la organizaci�n puede prestarle, de modo que en muy poco tiempo, al termin�rsele el met�lico, tiene que recurrir a la venta de joyas, la prestaci�n de avales por parientes por cr�ditos asumidos, e incluso a la venta de un local comercial y del piso que habita, ambos de su propiedad, todo lo cual, como se dice, lo entrega a la organizaci�n.
Mas, cuando no tiene ya m�s bienes la actitud de los iembros del centro comienza a cambiar. Y as�, aparte de verse ecisada a sufragar sus propios gastos, se le comienzan a a vertir "actos hostiles", es decir, actos contrarios a Cienciolog�a, por lo que es sometida por aquellos a frecuentes
62 sesiones de "auditaci�n" con el "E-Metro" para, seg�n le dicen, tratar de comprobarlos; y despu�s se le env�a a Copenhague, en cuya ciudad, aparte de retir�rsele su documentaci�n, se le somete
lo que se denominan "�ticas", concretamente las denominadas ��ticas fuertes", que le supusieron el tener que realizar labores agostadoras en la cocina, entre gritos de los que all� se encuentran, terminando por ello, por vomitar sangre.
Al terminar "las �ticas", los dirigentes del centro de Copenhague deciden devolverla a Barcelona y le hacen saber que se encontraba "fuera de intercambio", es decir, que deb�a a la Organizaci�n m�s de lo que ella hab�a entregado.
Al final consigue hacer el curso de "atestaci�n para claro", al que tanto hab�a aspirado para lograr superar sus problemas, pero al comprobar que estos contin�an, se siente decepcionada.
Despu�s sucede otro tanto cuando hace el curso titulado "Recorrido del sol radiante" y a continuaci�n el "Pre-OT".
Por �ltimo, cuando los dirigentes se dan cuenta de que no dispone de otros bienes o recursos, deciden echarla de la Organizaci�n. Al comprobar que sus facultades mentales se encuentran desequilibradas, se le somete a reconocimiento m�dico, reconocimiento que practica el Dr. D. Ram�n Blasi i Ras, quien manifiesta en su informe que "ha asistido a D�a. Ana Garc�a, con un abordaje psicoterap�utico intensivo en una primera etapa, desde 1985 a 1987, y luego con un seguimiento de apoyo de forma menos continuada, para tratar las consecuencias psicol�gicas de un cuadro disociativo at�pico que presentaba, relativo a su estancia en un grupo "sectario", refiri�ndose evidentemente a la Asociaci�n de Dian�tica.
d) Ana Corts Borrel, que en los �ltimos meses del a�o 1984, es abordada en Barcelona por un individuo identificado tan solo como "V�ctor de Diego", quien le sugiere la conveniencia de someterse a un "test de personalidad" gratuito para, de ese modo, p der conseguir mayores �xitos en su vida estudiantil y profesional. Accede a ello y seguidamente se dirige a la sede de la Asociaci�n Civil de Dian�tica en donde le practican el
63 referido test y a donde posteriormente contin�a yendo, Someti�ndose a las pr�cticas de "auditaci�n" y dem�s m�todos de los utilizados en los centros de esta clase ("El Puriff" tambi�n), hasta que, tras desvincularse paulatinamente de su familia y de sus amistades, cae en una profunda depresi�n, que se ve agravada al hacerla objeto los dirigentes del centro de continuas presiones e incluso de amenazas, sin estar debidamente determinado quien fuera el autor de unas y otras.
Tras salir de la Organizaci�n y ser sometida a tratamiento m�dico, se le detecta un estado neur�tico, cuya curaci�n ha tardado en producirse unos dos a�os.
e) Julio Rinc�n Herrera, que en el a�o 1987, sin poderse precisar m�s la fecha en estos momentos, encontr�ndose estresado por su trabajo, cuya jornada era de las 4 a las 8 horas de la madrugada, lee casualmente uno de los libros publicados por la Iglesia de la Cienciolog�a y decide, entonces, ponerse en contacto con dicha Organizaci�n. Tal contacto dura aproximadamente unos tres meses, en los cuales, como es costumbre en aquella, se le somete a las pruebas de car�cter psicol�gico que le son propias, especialmente las sesiones de "auditaci�n", cursos de comunicaci�n, en los cuales, durante una hora seguida, se le enfrentaba a otra persona sin poder comunicarse con ella, y otros m�s, al final de las cuales se le desencadena un estado critico psic�tico de angustia y agresividad del que tiene que ser tratado con internamiento hospitalario de unos dos meses, hasta que al final logra recuperarse totalmente.
Otros casos de personas que sin titulo oficial ejercieron funciones propias de psiquiatras o psic�logos, empleando las "t�cnicas" propias de Cienciolog�a, e incluso los medios e instrumentos (el "E-Meter", por ejemplo) para ello, pero en los que no se han acreditado lesiones, fueron los siguientes:
f) Mar�a de la Caridad Fern�ndez Pe�a que en el a�o 1984, sin poderse precisar m�s la fecha en estos momentos, siendo ad cta a las drogas, ingres� en el centro denominado "Narcon�n Los Molinos", del que era director el acusado CARLOS ALIAGA
64 AZNAR. Sometida al tratamiento dispensado en tales centros ("Puriff", "auditaciones", etc.) no lograba, sin embargo, deshabituarse de las mismas, por lo que los dirigentes del centro optaron por aplicarle un tratamiento m�s intensivo, aumentando Sobre todo las "auditaciones", so pretexto de que tenia "ocultaciones". Ello motiv� el que cayera en lo que ella consideraba una gran confusi�n mental y que, en realidad fue diagnosticado como. un cuadro psic�tico consecutivo al uso de estupefacientes, situaci�n que es relativamente frecuente en quienes hacen uso de tales sustancias, pero cuya aparici�n -seg�n informe m�dico- pudo verse favorecida por el tratamiento aplicado en el centro en que estuvo internada.
Mar�a Caridad Fern�ndez Pe�a ha renunciado a la indemnizaci�n que pudiera corresponderle.
g) Jes�s Frutos Velasco, quien a principios del a�o 1986, tras tomar contacto con un centro de la Organizaci�n, que no aparece especificado en la causa, fue sometido a un "test de personalidad", a un cursillo b�sico de din�micas y al E-Metro, a ra�z de lo cual comenz� a encontrarse "mal y raro". Tuvo posteriormente un ingreso por orden judicial en el Hospital Psiqui�trico de Segovia el d�a 9 de junio de 1986, que se prolong� hasta el d�a 28 siguiente, en el cual se le diagnostic� una esquizofrenia aguda, posteriormente confirmada por varios especialistas como esquizofrenia paranoide, que despu�s de tratada medidamente, continuaba todav�a el d�a 19 de octubre de 1989, con alucinaciones, sensaciones extra�as en el cuerpo, cenestopat�as y alteraciones del esquema corporal, cuya enfermedad, si bien de car�cter end�geno, con posible base bioqu�mica y condicionada tambi�n gen�ticamente, pudo tener un factor desecadenante (brote psic�tico) en el trato recibido en el entro dependiente de la Organizaci�n.
h) Enrique Bonillo Mart�n, quien lleg� a perder casi por completo su capacidad de razonar y a abandonar casi totalmente sus estudios universitarios; a llegar a un estado carente de emociones, y a depender mentalmente por completo de la
i) Carmen Gea Robles, quien lleg� a depender mentalmente de forma tan absoluta de la Organizaci�n que todo le resultaba indiferente, llegando a carecer de cualquier otro proyecto personal .
j) Enrique Jim�nez Leonardo, sobre quien Dian�tica realiza una presi�n psicol�gica tan fuerte que lleg� a anular por completo su voluntad, sinti�ndose un verdadero aut�mata.
Enrique Jim�nez ha renunciado a la indemnizaci�n que pudiera corresponderle.
Los hechos previstos en el apartado A) son constitutivos de un delito de un delito de asociaci�n il�cita, previsto en los arts.173, 14 (y, alternativamente, en el 2o.) y 174 del CP.
Los Hechos relatados en el apartado B) son constitutivos: a) de un delito de amenazas, previsto en el art. 493, 2o. del CP; y b) de un delito de usurpaci�n de funciones del art.320, p�rrafo primero del mismo Texto legal.
Los del apartado C), son constitutivos de un delito de amenazas, previsto en el art.494 del CP; de otro de simulaci�n de delito del art. 338, tambi�n del CP; de un denuncia falsa del art.325 del mismo Texto legal; y de otro de detenci�n ilegal del art. del 480 del propio Texto.
Los hechos del apartado D) son constitutivos: los del subapartado a), de un delito contra la Hacienda P�blica previsto en el art. 349 del CP, y de. dos delitos, tambi�n contra la Hacienda P�blica, previstos en el art. 350 bis, a) del mismo Texto legal, uno de ellos correspondiente al a�o 1986, y el otro 1 a�o 1987; los del subapartado b), de cuatro delitos contra la Ha ienda P�blica, previstos en el art. 349 del CP; los del sub partado c), de otros cuatro delitos contra la Hacienda P�blica del mismo precepto anteior; y los del subapartado d), de otros tres delitos del mismo articulo y Texto.
66 Los hechos descritos en el apartado E) son constitutivos de otros tantos delitos contra la libertad y seguridad en el trabajo, previstos en el art. 499 bis, 1o., y, alternativamente, en el 24 y p�rrafo �ltimo.
Los hechos del apartado F) son constitutivos: Los del subapartado a), de un delito de intrusismo del art. 321 del CP, y de otro contra la salud p�blica previsto en el art. 341 CP en concurso de leyes (art. 68) con otro de imprudencia temeraria del art. 565, en relaci�n el art. 422 (reformado) del mismo Texto legal. Y los del apartado b), de un delito de intrusismo del art. 321 del CP, y de otro contra la salud p�blica previsto en el art. 341 en concurso de normas con una falta de imprudencia del art. 586, 3o., del mismo Texto legal.
Los hechos del apartado G), son constitutivos: Los del subapartado a), de un delito de lesiones del art. 421, en relaci�n con el art. 420, 1o., del CP (ambos reformados); los del b), de un delito de lesiones del art. 421 en relaci�n con el art. 420, 34, del CP, de un delito contra la salud p�blica del art. 341 y de un delito de intrusismo del art. 321, ambos del mismo Texto legal; los del c), de unos delitos iguales a los anteriores; los del d), tambi�n de unos delitos iguales a ls anteriores, los del e), de un delito de lesiones del art. 420, 44; los del f), de un delito contra la salud p�blica previsto en el art. 341 del CP; los del g), de un delito de intrusismo del art. 321 del CP; los del h), i) y j), de otros tantos delitos de intrusismo del mismo art. 321 del CP.
Autores del delito del apartado A), Hebert Jentzsch, Arturo Reguera Ardanza, Mar�a del Carmen Mu�oz Rosal, Santiago Vadillo Acebes, Mar�a Victoria de Blas Arribas, Enrique Coll Llopis, Valent�n Fern�ndez-Tubau Rodes, Virgilio Castellanos Saiz, Carlos Aliaga Aznar, Manuel Ruiz Serrano, Enrique Ayuso Ferrer, Mar�a Antonia Navarro Castillo, Mar�a Monserrat Aguilera Mart�n,
Alfonso Mar�n Rodr�guez, Mar�a Luisa P�rez Aguilar y Mar�a Bel�n Mart�n Garc�a.
Autores de los delitos del apartado B) : De a), los acusados Jos� Manuel Villarejo P�rez, Mar�a Monserrat Aguilera y Hebert Jentzsch (�ste, por aplicaci�n de los arts. 14, 2Q, y 15 bis CP); de b), Jos� Manuel Villarejo.
Autores de los delitos del apartado C): del delito de amenazas, Monserrat Aguilera Mart�n (art. 14, 3Q); del delito de simulaci�n de delito, Jos� Manuel Villarejo (art. 14, 3Q); del delito de denuncia falsa, Jos� Manuel Villarejo (art. 14, 3Q); y del delito de detenci�n ilegal, Jos� Manuel Villarejo (art. 14, 3o.) y Hebert Jentzsch (art. 14, 2Q y 15 bis CP). A los tres �ltimos delitos es aplicable el art. 71 del CP.
Del subapartado a), delito contra la Hacienda P�blica previsto en el art. 349, Monserrat Aguilera Mart�n y Mar�a del Carmen Mu�oz Rosal; del delito del art. 350 bis correspondiente al a�o 1986, Enrique Coll Llopis y, y del delito del mismo articulo correspondiente al a�o 1987, Enrique Coll Llopis.
De los delitos del subapartado b), Impuestos de Sociedades e I.V.A. de los a�os 1986 y 1987, Carlos Aliaga Aznar y Valent�n Fern�ndez Tubau-Rodes.
De los delitos del subapartado c): de los correspondientes a los Impuestos de I.V.A. y sociedades del a�o 1986, Santiago Vadillo Acebes y Mar�a Luisa P�rez Aguilar; y de los mismos Impuestos, pero correspondientes al a�o 1987, Santiago Vadillo Acebes.
Y de los delitos del subapartado d): de los relativos al Impuesto de Sociedades del a�o 1985, Valent�n Fern�ndez-Tubau Rodes; de los relativos al mismo impuesto, pero del a�o, 1986, el mismo acusado anterior; y de los correspondientes al a�o 1987, el acusado que a continuaci�n se menciona (art. 14, 2Q y 15 bis CP). Y de todo los delitos anteriores de este apartado D), de cuerdo con lo previsto en los arts. 14, 2o., y 15 bis del CP, H bert Jentzsch.
Autores de los delitos del apartado E): De a), Maria Luisa P�rez Aguilar, Alfonso Mar�n Rodriquez y Virgilio Castellanos Saiz; de b), Carlos Aliaga Aznar; de c), Enrique Ayuso Ferrer, Arturo Reguera Ardanza, Enrique Coll Llopis y Maria Victoria de Blas Arribas; de d). Santiago Vadillo Acebes; de e), Santiago Vadillo Acebes, Carlos Aliaga Aznar; de f), Carlos Aliaga Aznar y Valent�n Fern�ndez Tubau-Rodes; de g), Judith Francas Abancos; y de h), no hay autores directos acusados en este acto. De todos y de cada uno de ellos es asimismo autor Hebert Jentzsch (art. 14, 2o., y 15 bis CP).
Autores de los delitos del apartado F), a) 67Alfonso Mar�n Rodriguez y Maria Luisa P�rez Aguilar, del delito de intrusimo del art. 321; y del delito contra la salud p�blica, los dos anteriores (art. 14, 1o.) y Mar�a Bel�n Mart�n (art. 14, 2o., CP). Y tanto de estos delitos como de los se�alados en el subapartado b), Hebert Hentzsch (art. 14, 2o. CP).
Autores del apartado G): de b) Carlos Aliaga Aznar y Manuel Ruiz Serrano; del f), Carlos Aliaga Aznar, y del a) al j), Hebert Jentzsch (art. 14, 2o. y 3o., y 15 bis del CP), solidariamente con Carlos Aliaga y Manuel Ruiz, en el subapartado b) , y con Carlos Aliaga, en el subapartado f) . En el resto de 1�= subapartados, por s� solo en funci�n de los preceptos citados.
Concurre en Mar�a Monserrat Aguilera Mart�n la circunstancia anal�gica 10a. del art. 9, en relaci�n con la 9a. de este mismo articulo, muy cualificada, aplicable a todos los delitos en que ha incurrido; y en Santiago Vadillo, la agravante 15a. del art. 10 (reincidencia), en los delitos se�alados en los apartados A) , D) , c) , y E) , d) y e) .
Por el delito del apartado A) , la pena de cinco a�os de prisi�n menor, accesorias, inhabilitaci�n especial y 200.000 pts de multa con arresto sustitutorio de dos meses en caso de impago,
69 Hebert Jentzsch, y la de tres meses de arresto mayor y accesorias a cada uno de los restantes acusados por este delito: Arturo Reguera Ardanza, Mar�a del Carmen Mu�oz Rosal, Santiago Vadillo Acebes, Mar�a Victoria de Blas arribas, Enrique Coll Llopis, Valent�n Fern�ndez Tubau-Rodes, Virgilio castellanos Saiz, Carlos Aliaga Aznar, Manuel Ruiz Serrano, Enrique Ayuso Ferrer, Mar�a Antonia Navarro Castillo, Mar�a Monserrat Aguilera Mart�n, Alfonso Mar�n Rodr�guez, Mar�a Luisa P�rez Aguilar y Mar�a Bel�n Mar�n Garc�a.
Por los delitos del apartado B), a) la pena de cuatro meses de arresto mayor, accesorias y 100.000 pts de multa con arresto sustitutorio de 0 d�as en caso de impago, a Jos� Manuel Villarejo P�rez y a Hebert Jentzsch, y dos multas, una de 30.000 y otra de 20.000 pts a Monserrat Aguilera Mart�n; y a Jos� Manuel Villarejo, por el delito b), la pena de cuatro a�os de prisi�n menor y accesorias.
Por los delitos del apartado C) a Montserrat Aguilera Mart�n, por el delito de amenazas, la pena de 30.000 pts. de multa con 20 d�as de arresto sustitutorio en caso de impago; a Jos� Manuel Villarejo por el delito de simulaci�n de delito la pena de 4 meses de arresto mayor, accesorias y 100.000 pts. de multa con 20 d�as de arresto sustitutorio en caso de impago; al mismo Jos� Manuel Villarejo por el delito de denuncia falsa, la pena de 3 a�os de prisi�n menor, accesorias y 100.000 pts. de multa co 20 d�as de arresto sustitutorio en caso de impago; y tambi�n a Jos� Manuel Villarejo y a Herbert Jentzsch, por el delito de detenci�n ilegal, la pena de 8 a�os de prisi�n mayor.
A los acusados por los delitos del apartado D), subapartado a), procede imponer, a los autores del delito del art. 349 del CP (Monserrat Aguilera Mart�n y Mar�a del Carmen Mu�oz Rosal), dos penas de multa de 30.000 y de 5.000.001 pts con arresto sustitutorio, de 16 d�as en cada uno de los casos, y p�rdida de la posibilidad de obtener subvenciones p�blicas o cr�dito oficial y del derecho a gozar de beneficios e incentivos fiscales durante un periodo de cuatro a�os, a la primera de ellas, y la pena de
quatro a�os de prisi�n menor, accesorias, multa de 21.000.000 de pts con arresto sustitutorio de tres meses en caso de impago y la p�rdida de la posibilidad de obtener subvenciones p�blicas o
cr�dito oficial y del derecho a gozar de beneficios o incentivos fiscales durante un periodo de cuatro a�os, a Mar�a del Carmen Mu�oz Rosal; y a Enrique Coll Llopis, por cada uno de los delitos del art. 350 bis, a), la pena de cuatro meses de arresto mayor, accesorias y 500.000 pts de multa con arresto sustitorio de treinta d�as en caso de impago.
A los acusados del subapartado b), Carlos Aliaga Aznar y Valent�n Fern�ndez-Tubau Rodes , cuatro penas a cada uno de ellos (dos por los delito relativos al Impuesto de Sociedades y otras
dos por los relativos al I.V.A., ambos de los a�os 1986 y 1987) de cuatro a�os de prisi�n menor, accesorias, 17.000.000 de pts de multa y p�rdida de la posibilidad de obtener subvenciones p�blicas o cr�dito oficial y del derecho a gozar de beneficios o incentivos fiscales durante un periodo de cuatro a�os.
A los acusados del subapartado c), Santiago Vadillo Acebes y Mar�a Luisa P�rez Aguilar, la pena, por cada uno de los dos delitos del art. 349 del C,P, respectivamente, Impuestos de Sociedades e I.V.A. del a�o 1986, cuatro a�os de prisi�n menor, accesorias, 14.000.000 de pts de multa y p�rdida de laposibilidad de obtener subvenciones p�blicas o cr�dito oficial y del derecho a gozar de beneficios o incentivos fiscales durante un periodo de cuatro a�os; y Santiago Vadillo, por cada uno de los dos delitos del art. 349 CP relacionados, respectivamente, con el impagos de los Impuestos de I.V.A. y Sociedades correspondientes al a�o 1987, iguales penas que las anteriores de este mismo subapartado.
Finalmente, al acusado del subapartado d), Valent�n Fern�ndez-Tubau Rodes, por los delitos del art. 349 del CP relacionados con el Impuesto de Sociedades de los a�os 1985 y 1 86, dos penas (una por cada delito) de cuatro a�os de prisi�n menor, accesorias, 17.000.000 de pts de multa y p�rdida de la posibilidad de obtener subvenciones p�blicas o cr�dito oficial y r
del derecho a gozar de beneficios o incentivos fiscales durante per�odo de tres a seis a�os; y por el delito del art. 349, correspondiente al Impuesto de Sociedades del a�o 1987, la misma pena se�alada anteriormente para cada uno de los delitos citados. Procede, asimismo, imponer a Hebert Jentzsch la pena se�alada a los acusados de los delitos anteriores de este mismo apartado D), que no se hubieren beneficiado de circunstancias modificativas de la responsabilidad.
A los acusados de los delitos del apartado E), y por cada uno de los delitos descritos en los mismos, la pena de tres meses de arresto mayor, accesorias y 300.000 pts de multa con arresto sustitorio de treinta d�as en caso de impago.
A los acusados de los delitos del apartado F), subapartado a), la pena de tres a�os de prisi�n menor y accesorias a Alfonso Mar�n y a Mar�a Luisa P�rez Aguilar, por el delito del art. 321,
y a estos mismos y a Mar�a Bel�n Mart�n, la pena de tres a�os de prisi�n menor, accesorias y 100.000 pts de multa con arresto sustitutorio de 20 d�as en caso de impago. Y a Hebert Jentzsch, por cada uno de los delitos de intrusismo de los subapartados a) y b) y por cada uno de los delitos contra la salud p�blica de estos mismos subapartados, iguales penas a las se�aladas a los anteriores acusados.
A los acusados de los delitos del apartado G: del subapartado b), Carlos Aliaga y Manuel Ruiz, la pena de tres a�os de prisi�n menor y accesorias, por el delito de lesiones, la de tres a�os de prisi�n menor, accesorias y multa de 100.000 pts con arresto sustitutorio de treinta d�as, por el delito contra la salud p�blica, y la de tres a�os de prisi�n menor por el delito de intrusismo; del apartado f), a Carlos Aliaga, por un delito contra la salud p�blica, la pena de tres a�os de prisi�n menor y accesorias; y a Hebert Jentzsch: por los delitos de los subapartados apartados anteriores b) y f), las mismas penas que las correspondientes a los autores directos de estos delitos; por el elito del a), la de ocho a�os de prisi�n mayor y accesorias; iguales penas a las del b), por los delitos de los subapartados
e) y d); tres a�os de prisi�n menor y accesorias, por el delito del subapartado e); por el g), la pena de tres a�os de prisi�n menor y accesorias, y por h), i) y j), una pena, por cada uno de ellos, igual a la del subapartado g).
A las penas se�aladas en los apartados anteriores procede aplicarles los limites del art. 70 CP.
Los acusados del delito C), Jos� Manuel Villarejo y Heber Jentzsch deber�n indemnizar a Pedro Lerma Gamez , de forma solidaria, en la suma de 1.000.000 de pts.; los acusados de los delitos del apartado D), Monserrat Aguilera Mart�n y Mar�a del Carmen Mu�oz Rosal deber�n indemnizar al Estado, de forma solidaria, en la suma de 20.085.138 pts, correspondientes al subapartado b); los acusados Carlos Aliaga Aznar y Valent�n Fern�ndez-Tubau, tambi�n al Estado, de forma solidaria en la suma de 51.408.262 de pts, correspondientes al subapartado b) ; los acusados Santiago Vadillo Acebes y Mar�a Luisa P�rez Aguilar, tambi�n al Estado y de forma solidaria, la suma de 13.373.781 de pts, correspondientes a los impuestos del a�o 1986 del subapartado c), y Santiago Vadillo, tambi�n al Estado, en 21.955.821 de pts por los impuestos del a�o 1987 correspondientes al mismo subapartado; y, finalmente, Valent�n Fern�ndez-Tubau, tambi�n al Estado, la suma de 15.978.269 de pts, correspondientes al Impuesto de Sociedades de los a�os 1985 y 1986 del subapartado d). Y solidariamente con todos los acusados de este apartado D) y, adem�s, del Impuesto de Sociedades del a�o 1987, correspondiente al subapartado d), Heber Jentzsch. A estas cantidades debe aplic�rseles los intereses previsto en el art. 921 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
Los acusados de los delito F), a) Alfonso Mar�n, Mar�a Luisa P�rez Aguilar, Mar�a Bel�n Mart�n y Hebert Jentzsch, deber�n indemnizar, de forma solidaria a Claudio Pardos T�rraga en la s ma de 200.000 pts por el tiempo que tardaron en curar sus le iones, y en la de 300.000 pts, por los da�os morales; el �ltimo de los mencionados, a Angel del Pozo, en la suma de 20.000 73
p t5 por	las	lesiones,	y en	la de	300.000	pts,	por	los da�os torales.
Los acusados del apartado G) deber�n indemnizar: a Julia Carretero, en sustituci�n de su hijo, en la suma de 15.000.000 de pts,; a Ana Garc�a Rodr�guez, en la de 7.000.000 de pts, por las lesiones, y en 3.000.000 de pts, por los da�os morales; a Ana corts Borrel, en 7.000.000 de pts, por las lesiones, y en 3.000.000 de pts, por los da�os morales; y a Julio Rinc�n, 420.000 pts, por las lesiones, y 800.000 pts, por da�os morales.
1o.) Interrogatorio de los acusados. 2�) Testifical: - P O L I C I A S NACIONALES:13255,14326,1284,12899,11478,13254,9744,11760,12371, 12670,11343,12852,A12GO11529,A12GO11687,10686,11717,8652,12431, 9332,10714,8691,11166. -POLICIAS MUNICIPALES:4106-3 Y 3274-8.
-RAFAEL MARTINEZ ARIAS Y DOMINGO RISCO GIL(F.4465) -JOSE ANGEL CATASUS LAGUNA(F.4477).
-MARCELINO VALCARCEL QUIROS E IVAN JOSE LUCAS CORDERO(F.4490). -EMILIO LOPEZ CHAMON Y CONCEPCION GARCIA DELGADO(F.4506). -ROGELIO CAMPOS BERREIRO Y JULIAN VELASCO GARCIA(F.4513). -JESUS RODRIGUEZ MU�OZ Y VENTURA RODRIGUEZ MANZANO(F.4536).
-FELIPE BRIONES MEJIAS Y CARLOS MARTIN PIQUER(F.4569). -CARLOS BEDON CAZORLA Y ANTONIO JIMENEZ REINA(F.4577).
-Ma. LUISA PONS DIAZ(F.14,T.I).
-JOHN PAUL CABAN CAMPESINO(F.805,T.III DEN). -ZAFER MARTIN DALLOUL SAN MILLAN.
-GEORGINA MONSERRAT SANTANDREU OJEDA. -JULIA BERNAL LOPEZ(DNI:39644144). -Ma. RODRIGUEZ ALVARO(DNI:5243660). -JOSE MANUEL RODRIGUEZ RODRIGUEZ(F.197,T.I). -FERNANDO CARAZO SANCHEZ(F.206,T.I). -FAUSTO NAVARRO MARTORELL(F.804,T.IV).
-MIREN ALAZNE LANDARIBAR BEDILAUNETA(F.826,T.IV). MIREN KEARMELE LANDARIBAR BEDILAUNETA(F.827,T.IV). - PRESENTACION AVALOS LOPEZ(F.836,T.IV).
- LENA AKESSON(F.854,T.IV).
- A LOUISE ERICSON(F.855,T.IV). RICARDO MARCELO FONTANA(F.864,T.IV).
GIL DEL BARCO(F.878,T.IV)
JUAN PEDRO AGUADO LOPEZ(F.895,T.IV). -ROBERTO REGUERA ARDANZA(F.897,T.IV). -TIM GERALD THOMAS(F.901,T.IV). -EMANUEL CAPBERN-GASQUETON(F.910,T.VI). -ANGEL FRANCISCO �GUILA TORRES(F.1570,T.VI). -CARLOS Ma. MINGUELEZ DEL COSO(F.1593,T.VI). -JOSEFA CANO GONZALEZ(F.1643,T.VI).
-Ma. PILAR S�NCHEZ YANGUAS(F.1674,T.VI).
-Ma. DEL PILAR S�NCHEZ YANGUAS(F.1679,T.VI). -CARLOS TRUJILLO MU�OZ(F.1683,T.VI). -GONZALO FRANCOS VAZQUEZ(F.1688,T.VI). -JUAN ISMAEL PALACIO CASTILLO(F.1716,T.VI). -HAROLD CLAUDE POUESSART(2067,T.VII). -VICTORIANO NIETO FERNANDEZ(F.2121,T.VIII). -JOSE RODRIGUEZ BONFILL(F.2153,T.VIII). -PILAR SALARRULLANA(F.2163,T.VIII).
-FRANCISCO JAVIER S�ENZ DE PIPAON MENG(F.2261,T.VIII). -JOSE LUIS CHAMORRO PEREZ(F.2860,T.XI).
-HUMBRTO JUAN FONTANA(F.2890,T.XI). -FERNANDO MUNIESA PE�A(F.2390,T.VIII). -DIEGO LOPEZ GARRIDO(F.2405,T.IX). -ROGELIO LOPEZ GARRIDO(F.2546,T.IX). -Ma. JESUS LOPEZ GARRIDO(F.2548,T.X). -Ma. ROSA BOLADERAS SABAT(F.2934,T.XI). -REMEDIOS MELERO LOPERA(F.3017,T.XI). -LUIS RAMIREZ RUIZ(F.3637,T.XIII). -JOAQUINA LOPEZ GARRIDO(F.3683,T.XIV). -IGNACIO GARCIA MIRA(F.4673,T.XVII).
-Ma. MAGDALENA MOLINA CA�IZARES(F.4832,T.XVIII). -JUAN MIGUEL LEON MORICHE(F.6681,T.XXIV).
-ANA MARIA HERN�NDEZ-PRIETO CASTILLEJO(F.7661,T.XXV). -JUAN CARLOS ALONSO GARCIA.
-JULIO RINCON HERRERA. -RAFAEL GARCIA VEGA. -CLAUDIO PARDOS DAGA(F.521,T.II DENUNCIAS). -�NGEL DEL POZO IZQUIERDO(F.1159,T.IV DENUNCIAS). -JESUS DE FRUTOS VELASCO(F.584,T.III DENUNCIAS). -ANA CORS BORRELL(F.3300,T.XII).
-ANA GARCIA RODRIGUEZ(F.270,T.I DENUNCIAS). -Ma. CARIDAD FERN�NDEZ PE�A(F.1809,T.VII DEN). -RAFAEL S�NCHEZ JIMENEZ(F.6808,T.XXIV).
-ANA Ma. HERN�NDEZ-PRIETO CASTILLEJOS(F.7661,T.XXV). -ANTONIO SANTAMARIA VALLEJO(F.1,T.I DENUNCIAS). -LUIS ALBERTO MASSIMO ECHEVARRIA(F.110,T.I DEN). -�NGEL FERN�NDEZ CAMINO(F.111,T.I DEN).
CARLOS MORALES OLMOS(F.196,T.I DEN).
Ma. LUISA BLANCO GALLARDO(F.202,T.1 DEN).
-RAFAEL MALDONADO CLARAMONTE(F.262,T.I DEN). -	MARIO LUENGO ALONSO(F.474,T.II DEN).
-MA. PILAR TELLERIA VIZCARRA(F.496,T.II DEN). -ISsAC GARCIA COLLAZOS(F.546,T.III DEN).
MERCEDES MONTENEGRO(F.580,T.III DEN).
MIGUEL �NGEL PASTORA BARRENA(F.583,T.III DEN). -ENRIQUE BONILLO MARTIN(F.585,T.III DEN). -CARMEN GEA ROBLES(F.595,T.III DEN).
,ANTONIO JOSE GUTIERREZ URRESTARAZU(F.601,T.III DEN). ,ENRIQUE JIMENEZ LEONARDO(F.614,T.III DEN).
-Ma. DEL CARMEN RECAMAL GAARCIA(F.687,T.III DEN). -JAVIER DE JUANAS CARRASCO(F.698,T.III DEN). --AZUCENA HELLIES(F.716,T.III DEN).
AZUCENA ALVAREZ BALLESTEROS(F.738,T.III DEN). -DEMETRIO MOZO ALONSO(F.741,T.III DEN). -FRANCISCO JAVIER ARNAIZ DEL BARCO(F.761,T.III DEN). -PEDRO LERMA GAMEZ(F.817,T.III DEN).
-ALBERTO SU�REZ FERREIRO(F.821,T.III DEN). -FLORENCIO GARCIA PERINO(F.828,T.III DEN). -ESTEBAN BUENO CASUSO(F.859,T.III DEN). -JULIAN BUENO CASUSO(F.862,T.III DEN). -AMADOR MARTIN GALVEZ(F.897,T.III DEN). -JUAN PEDRO AGUADO(F.1061,T.IV DEN).
-Ma. DOLORES MADRIGAL GARCIA(F.1143,T.IV DEN).
-MA. JOSE LAUSARTEGUI IPARRAGUIRRE(F.1192,T.IV DEN). -RAMONA BENITO ESTEBAN(F.1234,T.IV DEN).
-CARLOS NAVACERRADA BENITO(F.1236,T.IV DEN). -KLAUS EHCLICH(F.1381,T.IV DEN).
-CARLOS VINADER CORROCHANO(F.1405,T.IV DEN). -CARLOS PEDRO RUISE�OR LOPEZ(F.1427,T.IV DEN). -Ma. TERESA MARTIN REBOSO(F.1437,T.IV DEN). -MERCEDES SANCHES RUIZ(F.1441,T.IV DEN).
-JOSE CARLOS CONTRERAS FERNANDEZ(F.1534,T.IV DEN). -JUAN MANUEL ARAMBURU LOPEZ(F.1625,T.IV DEN). -JULIA LOPEZ CARRETERO(F.1668,T.VI DEN). -CONSUELO TEJADA GONZALEZ(F.1732,T.VII DEN).
-MANUEL DE LUXAN GOMEZ DEL CAMPILLO(F.1766,T.VII DEN). -MIGUEL �NGEL ALMARZA BACHILLER(F.1782,T.VII DEN).
3o.) Pericial:
MEDICOS FORENSES: JOSE Ma. ABENZA ROJO, LUIS SEGURA ABAD, ENRIQUE FERN�NDEZ RODRIGUEZ, JUAN JOSE CARRASCO GOMEZ Y LEONEO LADRON DE GUEVARA GUERRERO.
DR. RAMON BLAS I RAS.
DR. CARLOS LANGELAAAN ALVAREZ, PSICOLOGO CLINICO PSICOANALISTA CON No. COLEGIADO 4264 DE MADRID.	-
INSPECTORES DE HACIENDA: M$ CARMEN GONZALEA CAYUELA, ANTONIO LAQUIDAIN HERGUETA, ISABEL BENITEZ ONDA Y Ma. TERESA ALONSO ALMEIDA.
SPECTORES DE TRABAJO: LUIS MATEO DEL CARRO RODRIGUEZ, MANUEL IGLESIAS PEL�EZ Y ANIBAL RODRIGUEZ RODRIGUEZ.
CONTROLADORES LABORALES: MIGUEL V�ZQUEZ LASTRAS Y RAFAEL GIL MUNOZ.
76 INGENIEROS DE TELECOMUNICACION: ANTONIO ROVIRA VARON Y JULIO pERNIA PERNIA.
PSIQUIATRAS: ROSARIO DE ARCE CORDON Y Ma. JOSE CAICOYA COUSOLLE. 40.) Documental:
PRINCIPAL: 1,6,13,14,37,220	a	222,190	a	211,312	a	332,	334	a 366,367 � 421	a	423,456	a	516,524,760,770,804,809,812	a 821,826,827,830,836 a 880,882,895,896,897,899,901,910,928 a 930,933,942,961,965,968,969,971,999,1009 a 1017,1018 a 1021,1078 a 1120,1184 a 1191,1197 a 1217,1223,1226,1230,1234,1239 a 1304,1473,1474,1482,1483,1487,1528,1529,1537,1553 a 1556,1561 a 1564,1570,1571,1593	a	1595,1604	a	1606, 1613	a 1616,1627,1628,1630,1635 a 1711,1714,1716,1719,1790 a 1810,1870,1886 a 1898,1936 a 1961,2007,2008,2024,2033 a 2035,2051,2066,2067,2071 a 2076,2095,2096,2121 a 2125,2130,2133,2136,2138,2145a2148,2153,215,2163,2175,2206,2223 a 2229,2261,2263 a 2270,2274 a 2277,2301 a 2305,2390 a 2392,2397 a 2402,2405,2407 a 2427,2432,2461,2462,2475,2479 a 2481,2523,2546 a 2 5 4 9 , 2 5 6 5 a 2569,2646,2787,2790,2793,2863,2870,2890,2891,2934,2950 a 2976,2993,3017 a 3021,3048,3079,3131,3132,3135,3288 a 3291,3443 a 3464,3468 a 3510,3624,3625,3680,3683,3702 a 3705,3707 a 3765,3838 a 3840,3850,3851,3972 a 4020,4033 a 4047,4109 a 4 3 0 1 , 4 3 0 6	a	4 3 0 8 , 4 4 4 0 , 4 4 4 1 , 4 4 4 8 , 4 4 6 5	a 4470,4477,4490,4506,4513,4522,4535 a 4543,4554 a 4562,4569,4570,4577,4609,4673,4756,4832,4842 a 4915,5051,5052,5095 a 5097,5120 a 5129,5132,5177,5180,584 a 5186,5216 a 5240,5492,5824 a 5909,6037,6057,6135,6264,6265,6665 a 6669,6673 a 6676,6681 a 6686,6689,7332 a 7386,7530,7532 a 7538,7547,7548 y 7661.
D E N U N C I A S	Y	Q U E R E L L A S : 1 0 9	a 111,137,196,202,214,243,248,262,270,290,302,418,467,687,488,491 ,495,496,508,521,580,582 a 612,629,687,711,738,741,761,769,805 a
8 0 9 , 8 1 0 , 8 1 2 , 8 1 4 , 8 1 7	a	8 2 0 , 8 2 1	a 826,828,829,894,897,899,944,1003,1007,1011,1016,1063,1143,1159, 1165, 1,1405,1422,1427,1437,1441,1515,1534,1766,1769 a 1 7 7 6 , 1 7 8 2 1 8 0 9 1 8 2 2	a 1830,1945,2038,2084,2124,2156,2180,2238,2247 a 2250,2259,2578,2949 a 3178.
OTROSI I: Procedase conforme al articulo 784,42 de la L.E.Crim. a formar pieza separada respecto a Jordi Alemany Castell, Andres Alvarez Fr�as, Ma. del Pilar Aranda Camino, Jesus Burgos Ant�n, Gregorio Cifuentes Mill�n, Manuel Coromina Perez-
77Sala, Abelardo Cuervo Rodriguez, Sacramento Fern�ndez-Vivancos Romero, Judith Francas Abancos, Valent�n Gallego Herreraa, Aurora arc�a Perez, Araceli G�mez Mart�n, Ma. Mercedes G�mez Vadillo, Ana M� Hern�ndez-Prieto Castillejo, Kurt Weiland, Rafael Martinez Arias, Jose Luis Martinez Ramirez, Yolanda Montalvo Martinez, Per Ake Gadstrom, M� de los Angeles Recamal Garc�a, Mar�nela Rodriguez Alguacil, Rodolfo Sabanero, Miguel Angel Valdivieso Torralba, Jos� MA Villarejo P�rz y David Miscavitch para el enjuiciamiento de �stos.
OTROSI III: Solic�tese a la Sala de lo contencioso�Administrativo del Tribunal Supremo testimonio de la sentencia de 125 de junio de 1990.
OTROSI IV: Unase a la causa la documentaci�n remitida por el Registo Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior y que se adjunta al presente escrito de conclusiones.
OTROSI V: Unase a la causa los art�culos del semanario L'Express, del diario La Repubblica, del diario Die Zeit y de la revista Time, que tambi�n se adjuntan al presente escrito, y procedase a su traducci�n.
OTROSI VI: Reiterese el cumplimiento de lo acordado respecto la la autenticaci�n de las declaraciones prestadas por Larry Wollesheim y Vicky Aznaran.
OTROSI VII: Foliese e incorporese a la pieza principal la base documental sobre la que informaron los Inspectores de Hacienda y que obra en el Anexo 50.
OTROSI VIII: Aportese para el acto del juicio oral un :aparato "E-meter".
OTROSI IX: Solicitese certificaci�n al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de las actas de inspecci�n levantadas por la !Inspecci�n Provincial de Trabajo de Alicante, no. ref. oc 17279/88 os 1188/88, y por la Inspecci�n Provincial de Trabajo de Burgos con n4 871/89.
OTROSI X: Deduzcase testimonio de los folios 141 142,161,181,313, de la dclaraci�n prestada por el acusado
Jos� Luis Chamorro el d�a 29-4-91, folio 376 y sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal no. 25 en P.A: 157/92 en las D.P. 845/89 del Juzgado de Instrucci�n no. 7 de Madrid.
OTROSI XI: Requierase a D�a. Mercedes Montenegro, de la Asociaci�n Projuventud, (f.580 del tomo III de Denuncias) para que aporte los informes realizados por el Dr. Ram�n Blas i Ras, as� como cualquier otro informe o documento sobre las personas que estuvieron internadas o fueron asistidas en los centros de Dianetica o Narcon�n que obraran en su poder o que pudiera recabar de esas personas.
Madrid, a 18 d julio de 1.994.