Source: https://www.slideshare.net/gualleks/42-viiolencia-sexual-estudios
Timestamp: 2017-05-29 10:58:40
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(42) viiolencia sexual estudios
What Motivates a Woman to Want Sex ...
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by Mahmoud Abdalla
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Eduardo Andres Jara, Working
at CESFAM
Violencia Sexual Infantil: Debates, Reflexiones y Prácticas Críticas
Corporación de Promoción y Apoyo a la Infancia - ONG Paicabí
Registro de Propiedad Intelectual, Inscripción Nº 164.109
www.paicabi.cl
sta publicación ha sido posible gracias a la cooperación y
financiamiento del Servicio Nacional de Menores – V Región
Este libro ha sido elaborado por los autores para ser distribuido
en instituciones de trabajo directo con niños y niñas y centros de
estudios, como material especializado para la reflexión temática.
Prohibida su venta.
Su reproducción total o parcial es permitida, si se señala la fuente
Valparaíso, Chile, Diciembre 2006
/ Violencia Sexual Infantil: Debates, Reflexiones y Prácticas Críticas /
VALERIA ARREDONDO OSSANDÓN
Licenciada en Psicología de la Universidad de Valparaíso
Magíster en Psicología Social - Universidad ARCIS - Universidad Autónoma de Barcelona
Directora Centro de Intervención Especializada en Maltrato Infantil Grave – NEWEN, Viña del Mar
– V Región, Chile.
Miembro fundador de ONG de Desarrollo Corporación de Promoción y Apoyo a la Infancia
– PAICABÍ
Docente Escuela de Psicología, Universidad del Mar - Valparaíso
valeriaarredondo@vtr.net
EDGARDO TORO QUEZADA
Licenciado en Servicio Social Universidad de Valparaíso.
Magíster en Ciencias Sociales Aplicadas - Universidad de La Frontera
Maestría en Ciencias de la Sociedad - Universidad Paris XII - Francia
Director Centro de Atención Especializada en Explotación Sexual Comercial Infantil ANTÚ,
Valparaíso - Corporación PAICABÍ - V Región, Chile.
Docente Escuela de Trabajo Social – Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
CECILIA DE LA CERDA PAOLINELLI
Egresada de Derecho, Universidad de Valparaíso.
Psicóloga, Universidad del Mar.
cila@vtr.net
JORGE FANTA de la VEGA
Abogado, Universidad Católica de Valparaíso.
Doctor en Jurisprudencia. Universidad Nacional de Loja.
Director del Programa de Defensa de los Derechos de la Infancia RULPAN, Valparaíso Corporación PAICABÍ.
Docente Escuela de Derecho. Universidad Bolivariana. Santiago.
Docente Universidad de Los Lagos. Valparaíso.
jorgefanta@vtr.net
ANGELICA FLORES QUIROGA
Asistente social del Centro TRAFÚN - Corporación PAICABÍ - que atiende a niños, niñas y
adolescentes que presentan ofensa sexual a terceros, Valparaíso, V Región. Chile. Corporación
PAICABÍ
Psicóloga Centro ANTÚ Centro de Intervención Especializada en Explotación Sexual Comercial
Infantil - Corporación PAICABÍ
Docente Escuela de Trabajo Social - Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
CRISTOBAL GUERRA VIO
Psicólogo Universidad del Mar
Psicólogo Centro de Atención a Víctimas de Delitos Violentos de la Corporación de Asistencia
Judicial - Valparaíso
Psicólogo Centro ANTÚ (2004-2006) Centro de Intervención Especializada en Explotación Sexual
Comercial Infantil - Corporación PAICABÍ
Docente Escuela de Psicología Universidad del Mar
YESIKA HERRERA SOTO
Licenciada en Trabajo Social Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Cursando Magíster en Psicología Social - Universidad de Valparaíso
Asistente Social Centro de Atención Psicosociojurídica en Maltrato Infantil Grave MAIHUE Corporación PAICABÍ - Valparaíso – V Región. Chile
Docente Escuela de Trabajo Social, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
yesikaximena@yahoo.com
FELIPE JARA LEÓN
Licenciado en Psicología de la Universidad de Mar.
Psicólogo de Centro ANTÚ - Centro de Atención Especializada en Explotación Sexual Comercial
Infantil - Valparaíso - V Región- Chile.
felipejaraleon@yahoo.es
GONZALO LIRA MENDIGUREN
Licenciado en Psicología de la Universidad de Valparaíso
Magíster© en Psicología Social Mención en Psicología Jurídica - Universidad de Valparaíso.
Director Centro ANTÚ - Centro de Atención Especializada en Explotación Sexual Comercial
Infantil - Valparaíso - V Región - Chile. (2004-2005)
Docente Departamento de Psicología Social de la Escuela de Psicología de la Universidad de
Miembro fundador de ONG de Desarrollo Corporación de Promoción y Apoyo a la Infancia PAICABÍ
gonzalo.lira@uv.cl
XIMENA MONCADA ARENAS
Educadora Diferencial, Universidad Católica de Valparaíso.
ximemon@gmail.com
NELLY NAVARRO HERNANDEZ
Asistente Social de la Pontificia Universidad Católica de Chile
Asistente social del Centro TRAFÚN que atiende a niños, niñas, adolescentes que presentan
ofensa sexual a terceros, Valparaíso, V Región. Chile. Proyecto ejecutado por ONG de Desarrollo
Corporación de Promoción y Apoyo a la Infancia - PAICABÍ
Docente Escuela de Trabajo Social, Universidad Alberto Hurtado, Santiago.
navarro.nelly@gmail.com
RODRIGO ORDENES VILLANUEVA
Licenciado en Psicología Universidad Francisco de Aguirre
Psicólogo Centro de Reparación en Maltrato Infantil Grave HALAR de La Serena, La Serena, ONG
PAICABÍ.
Representante Técnico IV Región ONG PAICABÍ
Integrante Cía. Kayatar de Teatro Espontáneo
Especializado en Psicodrama Escuela de Psicodrama y Dramaterapia de Santiago
KARLA REYES QUIROZ
Licenciada en Psicología Universidad de Concepción.
Psicóloga Centro de Reparación en Maltrato Infantil Grave HALAR, La Serena, ONG PAICABÍ.
(hasta 2005)
Actualmente Consejera Técnica del Tribunal de Familia de La Serena.
Diplomada en Intervención en Abuso Sexual Infantil y Violencia Intrafamiliar, Universidad de
Asistente Social Programa de Defensa de Derechos de la Infancia, RULPAN - Valparaíso Corporación PAICABÍ.
Asistente Social Centro ANTÚ Centro de Intervención Especializada en Explotación Sexual
Comercial Infantil - Corporación PAICABÍ.
Docente Universidad ARCIS, Valparaíso.
sanchez.oriana@gmail.com
XIMENA SAAVEDRA VILLALOBOS
Licenciada en Psicología de la Universidad de Viña del Mar.
Diplomada en Intervención en Violencia Intrafamiliar y Abuso Sexual Infantil. Universidad de
Diplomada en Psicología Clínica: Abordaje Clínico con Niños y Adolescentes. Pontificia
Universidad Católica de Valparaíso.
Psicóloga Centro NEWEN. Centro de Intervención Especializada en Maltrato Infantil Grave Viña
del Mar. Corporación PAICABÍ.
FELIPE SANDOVAL GÓMEZ
Psicólogo, Universidad del Mar.
ps.felipesandoval@gmail.com
ANA SILVA SILVA
Licenciada en Servicio Social de la Universidad de Chile
Asistente Social Centro de Defensa de Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, RULPAN Valparaíso - Corporación PAICABÍ.
MARIA ELIANA VALENZUELA SÁNCHEZ
Matrona de Atención Primaria
Directora Cía. Kayatar de Teatro Espontáneo
Especializada en Psicodrama Escuela de Psicodrama y Dramaterapia de Santiago.
RODRIGO VENEGAS CARDENAS
Psicólogo Universidad Andrés Bello
Psicólogo Centro TRAFÚN que atiende a niños, niñas, adolescentes que presentan ofensa sexual a
terceros, Valparaíso, V Región. Chile. Corporación PAICABÍ
LOS DERECHOS DE INFANCIA SOSTIENEN NUESTRAS PRÁCTICAS:
“DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE LOS DERECHOS”
VIOLENCIA SEXUAL INFANTIL. BORDEANDO EXCLUSIONES:
PRÁCTICAS DE INTEGRACIÓN DISCIPLINAR
La defensa de los derechos de la infancia
Trabajo social familiar: una experiencia de atención en maltrato infantil grave
Yesika Herrera
LO VIOLENTO DE ESTA VIOLENCIA:
COMPRENSIÓN DESDE LA COMPLEJIDAD
Estudio exploratorio descriptivo de las características de niños, niñas y adolescentes
con discapacidad mental, que son percibidos como indicadores de abuso sexual por
operadores psicosocioeducativos
Ximena Saavedra
Significados de cambio identificados por los participantes del proyecto NEWEN, en
relación a la interrupción del maltrato y la generación de un contexto protector
Infancia y trauma desde una perspectiva familiar
INDIVIDUOS, SUJETOS, ACTORES:
EQUIPOS TÉCNICOS Y CONSTITUCIÓN DE SUBJETIVIDAD
EN LA INTERVENCIÓN
¿Auto?cuidado en equipos psicosociales: el lugar de lo colectivo
Atención de víctimas de delitos violentos y victimización vicaria
Cristóbal Guerra Vio
Medición del desgaste profesional en una muestra de profesionales de la Corporación
PAICABÍ: una aproximación reflexiva al concepto de autocuidado en equipos que
trabajan en maltrato infantil
TRANSFORMACIONES, REFORMAS Y CAMBIOS:
EVALUACIÓN PERICIAL EN EL MARCO DE LA
La pericia psicológica en el contexto del abuso sexual infantil
Informes psicológicos periciales en el marco de la reforma procesal penal: la experiencia
de centro HALAR (La Serena - Coquimbo)
Carla Reyes Quiroz.
FRONTERAS DEL DEBATE:
JÓVENES VÍCTIMAS QUE PRESENTAN PRÁCTICAS DE OFENSA SEXUAL
Evaluación de la tasa de reincidencia de ofensas de carácter sexual y no sexual en la
población de jóvenes que participaron en el programa terapéutico con jóvenes agresores
sexuales en el Centro especializado TRAFÚN - V Región
Rodrigo Venegas Cárdenas
Modelo de intervención familiar desde la perspectiva del trabajo social en casos de
niños, niñas y jóvenes con conductas de ofensa sexual a terceros
Angélica Flores Quiroga
Estudio descriptivo - comparativo del perfil de personalidad y los niveles de autoestima
en jóvenes agresores sexuales masculinos inimputables, comparados con jóvenes de la
población general de Valparaíso - V Región
FENÓMENOS EMERGENTES, URGENTES E HISTÓRICOS:
LA EXPLOTACIÓN SEXUAL COMERCIAL DE NIÑOS, NIÑAS Y
El tránsito hacia la visibilidad. La explotación sexual comercial infantil y adolescente
como problema social
Atención a víctimas de explotación sexual comercial infantil: el modelo de intervención
psicológica del centro ANTÚ
Delia González Méndez
FUSIÓN DE HORIZONTES: NUEVAS PRÁCTICAS DE DEFENSA Y
Naipe: arte y derechos de los niños
Teatro espontáneo en colegios urbanos municipalizados de enseñanza básica de la
comuna de La Serena
María Eliana Valenzuela
PAICABÍ, es un término mapuche que proviene de los vocablos“Paica” y “ví”,
que al unirse significan “juntarse para encontrar la paz”
a Corporación de Promoción y Apoyo a la Infancia PAICABÍ es una institución no gubernamental
- ONG - de desarrollo sin fines de lucro. Su misión institucional es la promoción, protección y
defensa de la infancia en el marco de la Convención Internacional de los Derechos de los Niños y
Orienta sus actividades hacia las formas más graves de vulneración de derechos de los niños
y niñas, dedicándose especialmente a generar una plataforma de trabajo y acción contra el Maltrato
Infantil, Abuso Sexual, Violencia Escolar, y en el último período la Explotación Sexual Comercial
Su labor comprende el levantamiento de iniciativas de carácter regional, con el propósito de
situar territorial e históricamente las experiencias de trabajo desarrolladas.
Para cumplir con esta misión institucional, PAICABÍ desarrolla los siguientes objetivos
	Activar, desde la opción por los derechos humanos, la promoción, defensa y protección de los
derechos de las niñas, niños y jóvenes.
	Facilitar el ejercicio de sus derechos a las niñas, niños y jóvenes.
	Fortalecer a la sociedad civil y la ciudadanía desde la perspectiva de la co-responsabilidad y la
asociatividad en políticas públicas de infancia y juventud.
	Desarrollar planes, programas y proyectos en el ámbito de la prevención y atención integral de
las vulneraciones más graves de derechos.
	Promover la creación artística independiente en una cultura de respeto de los derechos
humanos, de infancia y juventud.
A partir de los objetivos señalados la Corporación PAICABÍ, se organiza en Líneas de Acción,
que permiten operacionalizar sus objetivos, a saber:
Línea de Prevención
Talleres con padres, profesores y alumnos; encuentros; seminarios; encuentro regional por
los derechos de los niños y niñas; elaboración de materiales; programa regional de prevención del
Línea de Atención en Maltrato Infantil
Proyectos de Atención Psicosociojurídica en Maltrato Grave: MAIHUE, en Valparaíso;
NEWEN, en Viña del Mar; HALAR, en La Serena, y PANUL, en Viña del Mar y Quillota.
Proyecto de Intervención Especializada en jóvenes responsables de agresiones sexuales hacia
otros niños y niñas, Centro TRAFÚN, en Valparaíso.
Línea de Atención en Explotación Sexual Comercial Infantil
Proyectos de Intervención Especializada en Explotación Sexual Comercial, Centro ANTÚ, en
Valparaíso, y Centro ARUNA, en La Serena.
Línea de Trabajo Comunitario
Inserción comunitaria y poblacional, animación sociocultural y diseño de estrategias
Línea de Arte y Cultura
Sensibilización a través de acciones de arte e integración de la dimensión cultural y artística
en las acciones interventivas de defensa de derechos de la infancia
Línea de Promoción y Defensa de los Derechos de los Niños y Niñas
Encuentros por los Derechos de los Niños, publicación de material educativo, talleres de
capacitación, participación en eventos, difusión en medios de comunicación y generación de opinión
En el último período, además, se ha integrado a esta línea la defensa y representación jurídica
de niños y niñas vulnerados en sus derechos, a partir de la ejecución del primer Programa de
Defensoría Jurídica, Centro RULPÁN, en Valparaíso.
Línea de Comunicaciones
Elaboración y difusión de material especializado en infancia y vulneración de derechos,
a través de textos, guías y manuales. Diseño y mantención de sitios web orientados a la difusión
de la labor institucional y la promoción de los derechos de los niños, niñas y jóvenes. El website
corporativo: www.paicbi.cl y el centro de documentación especializado www.derechosdelainfacia.
GENEALOGÍA DE ESTE LIBRO
l origen de este libro se enmarca en el propósito de sistematizar la reflexión en torno a las
prácticas que hemos desarrollado en estos diez años de trabajo con los niños y niñas que han
vivido experiencias de violencia sexual en sus vidas.
Este intento ha sido una motivación permanente de las y los trabajadoras/es y colaboradoras/es que
forman parte de la Corporación PAICABÍ. Su intención es ir dando cuenta de la reflexión permanente
que exige el trabajo directo con los niños y niñas afectados por situaciones graves de vulneración de
sus derechos, además de reflejar las tensiones y aprendizajes que en el desarrollo del trabajo cotidiano
hemos ido identificando. Se trata de nuestro aprendizaje y de la renuncia a las certezas con que nos
enfrentamos a la complejidad del fenómeno de la violencia infantil. Implica también un movimiento
de inversión jerárquica en cuanto al conocimiento: deviene en procesos de conceptualización de la
práctica y no de aplicación de teorías en las prácticas. Por lo tanto, estamos frente a un ejercicio de
connotación epistemológica, teórico conceptual, ético y político.
El primer trabajo que desarrollamos en esta misma línea lo constituyó el año 1997 la publicación
del libro de construcción colectiva “Maltrato Infantil: Elementos Básicos para su Comprensión”,
financiado por la Embajada de Gran Bretaña. Posteriormente, el año 2001, se publicó la “Guía de
Prevención en Abuso Sexual Infantil”, financiada por el Fondo Nacional de Desarrollo Social en el
marco del Proyecto Regional de Prevención del Maltrato Infantil (Servicio Nacional de Menores SENAME - y Corporación PAICABÍ).
En el año 2005 se publica la sistematización del primer año de trabajo en intervención especializada
en Explotación Sexual Comercial Infantil que desarrolló el Centro ANTÚ de Valparaíso. El libro
se denominó “Los Secretos del Eclipse” y contó con el financiamiento del Servicio Nacional de
Sin duda, materializar las reflexiones realizadas por los equipos de trabajo de los siete centros que
forman parte actualmente de la Corporación PAICABÍ no ha sido una tarea fácil. Implica asumir un
trabajo adicional a nuestras labores cotidianas, pero que consideramos fundamental frente a una
temática particularmente difícil y saturada de implicancias culturales, históricas y políticas.
La decisión de desarrollar esta publicación a partir de una construcción colectiva representa un
intento por reflejar la diversidad de miradas que pueden converger cuando realizamos una reflexión
transdisciplinaria frente al problema de la violencia sexual infantil. En este sentido, lejos de pretender
construir un panorama uniforme y homogéneo frente a este fenómeno, el propósito fue situar líneas
de reflexión para los profesionales que trabajen en la temática, que pudieran revelar los posibles
puntos de tensión, enfoques de trabajo, y factores de análisis que conforman ejes críticos para el
desarrollo de estrategias de intervención acordes a la complejidad del problema y en un marco de
trabajo situado histórica y culturalmente. Hablamos de violencia, de distintas expresiones de ella,
algunas más veladas que otras; hablamos de víctimas y de agresores, y de las dinámicas presentes en
las relaciones abusivas; hablamos de qué hacemos, o podemos hacer, en relación a la vulneración de
derechos en espacios técnicos, reflexivos y creativos; hablamos de ellos, nosotros y de todos.
En este sentido, este texto ha querido respetar la forma en que emergieron las líneas de reflexión
desde la práctica del trabajo particular que desarrollamos. Con este fin, inicialmente el año 2004,
reunimos en forma abierta las propuestas que los equipos técnicos de cada centro de la Corporación
PAICABÍ nos hicieron, en términos de la reflexión asociada al trabajo que estaban desarrollando. Esto
se realizó a partir de una invitación abierta a “contarnos en qué estábamos”. Con esa primera mirada
dimos estructura al presente libro, surgiendo los distintos apartados que lo conforman. Se definieron
áreas de análisis, y se agruparon los distintos artículos en virtud ellas. Desde ahí se construyeron los
contenidos y sus correspondientes aristas para el debate y la reflexión, hasta llegar al producto final
que presentamos.
Al finalizar esta tarea, agradecemos a todos y todas quienes participaron directa e indirectamente en
este trabajo, no sólo a los profesionales que construyeron este libro, también a las distintas personas
que laboran en nuestros Centros y, por supuesto, a los niños y niñas que participan de nuestros
programas, a sus madres, padres, y cuidadores, por la voluntad y confianza puesta en nosotros cada
LOS DERECHOS DE INFANCIA SOSTIENEN
NUESTRAS PRÁCTICAS:
“DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE LOS
DERECHOS”
n los últimos años, los procesos de transformación sociopolíticos y culturales en lo que respecta
a las visiones que sobre la infancia y adolescencia se han ido generando, han planteado desafíos
para las y los trabajadoras/es que vinculan su quehacer u oficios a este grupo social en ámbitos
tan diversos como salud, educación, política pública, trabajo comunitario, intervención psicosocial,
socioeducativa y artística, entre otras.
Sin embargo, uno de los ejes que ha aparecido con mayor fuerza e impacto es la adhesión a
la lógica de sujetos de derechos sustentada por la Convención Internacional de los Derechos de los
Niños. Este giro, desde un registro sociopolítico, ha ido asentándose y problematizando prácticas,
discursos y lógicas de trabajo y relación entre el mundo infanto juvenil, el mundo adulto y los
intersticios de ambos mundos.
En esta línea, el presente artículo presentará algunas reflexiones a partir de los resultados
obtenidos en la investigación: “Construcción social de los derechos de infancia en actores sociales
participantes de un programa regional de prevención del maltrato infantil”, realizada para la
obtención del grado de Magíster en Ciencias Sociales Aplicadas de la Universidad de la Frontera
Dicha investigación, producida entre los años 2003 y 2005, pretendía establecer “de qué se
habla, cuando se habla de los derechos de los niños”. Esto es, a través de un estudio en la tradición
cualitativa, de carácter socioconstruccionista y de análisis del discurso, comprender las construcciones
sociales de derechos de infancia en actores regionales vinculados al Programa Regional de Prevención
del Maltrato Infantil.
Este artículo está basado en la investigación “Construcción social de los derechos de infancia en actores sociales participantes
de un programa regional de prevención ������������������������ ������������������������������������������ ��������������������� ���������
del maltrato infantil”, presentada para la obtención del grado de Magíster en Ciencias Sociales
Aplicadas de la Universidad de la Frontera.
Desarrollado en la Quinta Región.
En su desarrollo, el estudio estructuró lineamientos generales para establecer la realidad de
la infancia a nivel mundial y local; ejes críticos para abordar las visiones de la infancia que circulan
socialmente; las opciones teóricos referenciales de análisis; los métodos de producción y análisis de
la información; los principales hallazgos de la investigación (vinculado al análisis del discurso) y
reflexiones derivadas de los hallazgos.
El sentido del presente artículo es, justamente, relanzar la discusión sobre uno de los ejes que
sostiene la discursividad sobre el trabajo en violencia sexual infantil: los Derechos de Infancia.
LA SITUACIÓN: Panorámica y visiones de Infancia
urante el año 2002 se realizó en Nueva York la Cumbre Mundial de la Convención Internacional
de los Derechos de Infancia. Allí se pretendía evaluar el estado de avance en las metas propuestas
para la década 1990-2000, en las regiones y países del mundo donde se había intencionado acciones
en pro de la infancia.
En esta lógica, organismos internacionales y de los distintos estados han ido elaborando,
desde el 2000 a la fecha, una serie de informes sobre la realidad de la infancia en sus propios países,
considerando indicadores sociodemográficos y de cobertura de servicios.
Con este conjunto de informaciones podemos evaluar que la región y nuestro país comparten
el movimiento de avances y retrocesos; de evoluciones con nuevas paradojas; de transformaciones
contradictorias y de profundas desigualdades que se cristalizan en la infancia, vulnerándola como
grupo social heterogéneo.
En cuanto a la visión de la infancia, las ciencias humanas han establecido discursos y
narrativas que establecen un ordenamiento en la cotidianeidad de la infancia a partir de la idea
de estadios de desarrollo, donde se indica una serie de tareas y desafíos para los niños y niñas. Lo
que allí se revela es una posición de dependencia, en cuanto al cuidado, protección y potenciación
para el desarrollo de los niños, respecto a los adultos responsables y significativos: padres, familias,
profesores, personal médico, entre otros.
Es así que esta relación de dependencia - en las lógicas de nuestra cultura occidental
latinoamericana, en contextos (generalmente) de democracias formales representativas, con
tensiones en el eje de la participación social - se ha asumido como una posición de dominaciónsumisión respecto del mundo adulto, lo que ha sido llamado una cultura adultocéntrica que, a partir
de la estructura social, da mayor valoración a la realidad del adulto económicamente productivo,
activo en su capacidad y posibilidad de producción y consumo, en desmedro de los otros grupos
Para profundizar datos y estadísticas de realidad de infancia se sugiere revisar: “Construir Equidad desde la Infancia y la
Adolescencia en Iberoamérica” CEPAL, UNICEF y SECIB en colaboración con FNUAP, OIT, OPS/OMS, PNUD, UNESCO, IICA, OEA, OEI, OIJ, 2001; Encuesta Casen 2004, Ministerio de Planificación y Cooperación; MINEDUC Compendio e Informaciones Estadísticas
Educacionales 2000; Ministerio de Salud, Departamento de estadísticas e Información de salud; Fuente: Encuesta Nacional de Lactancia
Materna 2004. Ministerio de Salud, Informe mundial de la Infancia UNICEF 2005.
Nos referimos al nutrido desarrollo desde diversas corrientes de la psicología que incluyen las lógicas de estadios de desarrollo
en las que se verifican tareas y tensiones propias de cada etapa. En esta línea encontramos los estadios de desarrollo psicosocial de Erikson,
el desarrollo Psicosexual de Freud (y sus siguientes versiones psicoanalíticas), el desarrollo moral de Kolberg y la respuesta desde una
perspectiva de género de Gillian. Para una mejor revisión de estas corrientes ver: “Desarrollo Humano”, Dianne Papalia, editorial Mc Hill.
Ver el desarrollo realizado por el sociólogo Klaudio Duarte. en cuanto a la tensión de la cultura juvenil la cultura adultocéntica.
Tal vez se podría agregar al hombre, adulto joven.
Ahora bien, esta concepción subvalorada de los niños y niñas convive con la visión de ellos
como sujetos de derechos emanada de la Convención Internacional de los Derechos de las Niñas y
A través de este instrumento jurídico-político de carácter constitucional, Chile se obliga a
incorporar en su legislación y políticas públicas la perspectiva de sujeto de derecho de las niñas y
Esto se traduce, por ejemplo, en la transformación en las últimas décadas de la concepción
de la política de infancia: de considerar a los niños como menores irregulares o menores en
circunstancia especialmente difícil, a niñas y niños sujetos de derecho.
En esta transformación de perspectivas (minoridad - sujeto de derecho) una de las
consecuencias es que las antiguas situaciones y los problemas emergentes sean leídos desde una
perspectiva de vulneración de derechos. Por ejemplo: trabajo infantil, explotación sexual, maltrato
infantil, consumo abusivo de drogas, problemas de protección y cuidado, participación, entre otros.
El punto de tensión en este proceso está dado por la incorporación de la perspectiva de
derechos en estructuras, organizaciones y equipos de trabajos que por mucho tiempo han desarrollado
su acción desde la perspectiva antes mencionada (minoridad) y en contextos adultocéntricos. Luego,
el cuestionamiento se orienta a poder develar de que se “habla” cuando se menciona los derechos de
infancia, asumiendo una tensión entre lo que está escrito (Convención) y las construcciones sociales
que de ellos se hace.
CUÁL ES EL MODO DE VER: Opción teórica.
l marco de pensamiento desde el cual se levantó el presente estudio se ubica en las coordenadas
del Socioconstruccionismo. Este se identifica como un movimiento de las ciencias y disciplinas
sociales que comienzan a develar los procesos sociales del conocer científico y sus postulados de
Objetividad, las relaciones de poder al interior de los grupos cuyos oficios estaban vinculados a la
generación de conocimiento y la existencia de comunidades de inteligibilidad asociado al carácter
simbólico del conocimiento
A modo de síntesis inicial, el Socioconstruccionismo afirma, (y cuando se dice afirma, léase
construye socialmente), la importancia del conocimiento que se tiene del mundo como articulador
de relaciones sociales; enfatiza la dimensión relacional de las definiciones que se hace de las cosas,
por tanto contingentes, históricas y situadas; establece la naturaleza discursiva y narrativa de la
realidad social; otorga posibilidad transformacional a los discursos y narraciones sobre la realidad
a partir de las relaciones sociales, por tanto, relaciones de poder; se asume una posición relativista
frente a las afirmaciones, es decir, no sostenidas en verdades fundantes, sino en la necesidad de
Frente a la experiencia de lo material, los fenómenos sociales, lo visible, lo central, parece
estar referido no a describir ese “algo” en tanto es, sino a los discursos que sobre ese algo se han
construido, en tanto sus consecuencias sociales y el entramado de relaciones que se ha movilizado
para la aparición o desaparición de tal discurso, narraciones de grupos, relaciones de poder y
convenciones sociales.
Chile suscribe esta convención en al año 1990.
De forma sintética, se presentan cuatro de los planteamientos que articulan la modalidad
a)	Los términos con los que damos cuenta del mundo y de nosotros mismos no están dictados
por los objetos en este tipo de exposiciones.
b)	Los términos y las formas por medio de las que conseguimos la comprensión del mundo
y de nosotros mismos son artefactos sociales, productos de intercambios situados histórica y
culturalmente que se dan entre personas.
c)	La significación del lenguaje en los asuntos humanos se deriva del modo cómo funciona
dentro de las pautas de relación.
d)	Estimar las formas existentes de discursos consiste en evaluar pautas de vida cultural, tal
evaluación hace eco de otros enclaves culturales.
A partir de los antecedentes y características mencionadas, se estableció el presente trabajo
como un estudio enmarcado en la tradición cualitativa de carácter Socioconstruccionista, de tipo
comprensivo interpretativo.
El proceso de análisis utilizado fue el denominado análisis del discurso. Dado la diversidad
de estos enfoques, se acotó al análisis de discurso de tipo sociodesconstruccionista.
El procedimiento específico de producción y análisis de la información es graficado con el
siguiente esquema matriz:
Keneth Gergen, Obra citada Pág. 74-79
TRADICIÓN CUALITATIVA
COMPRENSIVO INTERPRETATIVO
SEMI ESTRUCTURADAS
LO QUE SE VE: Resultados y hallazgos
PAG 19 A
En relación con los resultados y hallazgos, la imagen nos presenta a los sujetos con quienes
se trabajó el proceso de producción de la información y los hallazgos obtenidos en cada nivel de
(N. descriptivo textual)
MODALIDADES DE
(N. narrativo)
Así, en el proceso de análisis, cada uno de los niveles trabajados proveyó de insumos
PAG17 B
reflexivos para trabajar las dos dimensiones que cristalizan la lógica del estudio: las modalidades
de discurso de los derechos de los niños y las relaciones que emergen de esas modalidades (Nivel
Performativo)
1. Los discursos, entendidos como una práctica social, se articulan en este
caso en tres tipos:
El Discurso Factual: cuyo eje es el establecimiento de realidad objetiva, en el sentido de la realidad
“tal cual es”, el mundo de los niños o de los derechos.
Eje: Realidad “tal cual
es”, (objetividad)
Conflictividad en
“No sé, yo creo que como personas, yo creo que los niños son
mágicos, y lamentablemente me da la impresión que muchos
lo saben, pero no valoran lo que es la magia”
(agente)
Intencionalidad:
Orientada a generar
“Si bien es cierto que es muy importante ubicar los derechos
de los niños, también hay hartas cosas importantes que se
obvió, que fueron los deberes por que nadie se ha acordado
de los deberes, y los derechos los exigimos, pero los
deberes quedaron ya en alguna parte, y eso ha influido en
las que estamos viviendo en lo que se está repercutiendo a lo
mejor en la casa, en el colegio, en la vida del niño que si bien
es cierto en el colegio alguien quiera no”
(dirigente)
- De lo cotidiano a
la abstracción del
- Nociones esencialistas
de fundamento último.
El Discurso Procesual: cuyo eje es el establecimiento de modos en que se desarrollan las cosas, o
trayectos en los cuales se desempeña, en este caso, el trabajo con niños.
Eje: Establecimiento de modos
o trayectos en los cuales se
desempeña el trabajo con niños:
Normalización-integraciónPromoción-Control-Ayuda
“me parece súper coherente, porque si nosotros estamos diciendo
que la construcción de los derechos es conciencia de carencia no cabe
duda que si lo que se esta viviendo es en la definición de conciencia
es la carencia de conciencia lo lógico y lo obvio es que la acción
social va a tender a “generar conciencia” y a definirlo en términos
de información, a mí en realidad más que resultarme incoherente
me produce una coherencia lógica lineal así casi absoluta… en la
medida que se instala y se reproduce una noción de derecho que
tiene que ver con carencia de conciencia en los mismos toda
la acción social va a estar encaminada a informar, pegar
afiches, y eso es súper coherente si lo entendemos así, entonces
pareciera que el tema desde el punto de vista de la acción social
no es tanto en ese sentido si pegamos o no pegamos afiches
es problematizar la noción de derecho con la que estamos
operando”
(Grupo de Discusión)
Posición del trabajador:
Situado en un espacio
privilegiado de observación de
los otros y de sí, en relación al
Estrategias de veracidad:
Trabajo vaciado de su contenido
El Discurso Relacional: El eje de este tipo de discurso es poner, el objeto derechos, o los sujetos
niños, en relación con otros: adultos, sistemas sociales o categorías sociales. Aquí, relación es vínculo,
implicancia, dependencia, sumisión, dominación.
Eje: Poner, el objeto derechos, o
los sujetos niños, en vinculación
con otros:
con adultos, sistemas sociales o
categorías sociales.
“Pueden haber adultos que hablan del tema de los derechos
de un espacio súper teórico, super distante que conocen a los
niños por postales como digo yo, pero yo siento que esto, que
incluso detrás de eso hay una valoración de los niños, yo creo
que la mayoría de los adultos valoramos a los niños,
pero en esa valoración podemos hacer tonteras contra
los pobrecitos.... te fijai pero yo creo que hay una valoración
sincera”
“Ahí yo veo aparecer esta idea de tener en claro que el niño es
niño, que no se te puede olvidar eso, que los derechos están en
tanto tu sigas pensando que los niños, te fijas que no se te
pierda de vista esa persona, que está frente a ti es niño y
que sus decisiones tiene que ser consideradas de acuerdo
a la edad que tenga y la edad es un elemento que no es
objetivo en todos”
(Autoridad)
Conflictividad emergente:
Reconocimiento e invisibilización
del carácter y las implicancias de
Generar temas, modos
y parámetros para autorizar
circulación de discursos.
La primera constatación que se puede introducir es que en los procesos de construcción
social, en el entendido de la performatividad, los discursos circulan, esto es, se vinculan y por tanto
nos aparecen relacionados unos con otros. El concepto de núcleos de inteligibilidad, nos permite, en
esta instancia, ver de qué manera emergen vinculados estos discursos, en la medida que cada uno
asume una posición dominante en relación a los otros.
Los núcleos de inteligibilidad pueden entenderse como un “conjunto de proposiciones interrelacionadas que dotan a una
comunidad de interlocutores con un sentido de la descripción y/o de la explicación en el seno de un ámbito dado. Participar en el núcleo de
inteligibilidad es interpretar/dar sentido mediante criterios propios de una comunidad particular
2. Relación emergente de discursos:
RELACIÓN EMERGENTE DE DISCURSOS
SUJETO NIÑO PRE CIUDADANO
IMAGEN NIÑO UNIVERSAL
Así, cuando el énfasis está puesto en el Discurso Factual, cuya modalidad es “lo que es”,
el discurso relacional adopta una lógica que podríamos ubicarla en la concepción sistémica, y el
discurso procesual adopta la noción de complejidad.
Con estos elementos, lo que emerge, lo que se ve, es un tipo de núcleo de inteligibilidad
normativo, que contiene un deber ser de las cosas, maneras de lograr ese deber ser y sujetos
válidos y valorados en ese ordenamiento. Antagónicamente, este núcleo de inteligibilidad
normativo es perturbado por sostener coherencia con su propia concepción de realidad. La idea de
complejidad.10
De esta tensión emergería un núcleo de inteligibilidad normativo coyuntural, que reconocería
múltiples posibilidades de condiciones de producción de sociedad, tal como si fueran “LAS”11
condiciones de producción de sociedad.
Cuando núcleos de inteligibilidad normativa se posicionan como condiciones sociales, el modo
de ser de los derechos de los niños se instala como mandato social. Este mandato aparece ubicado
en las instituciones sociales de manera que se entroncan con los objetivos de esas instituciones (por
10	1996.
11	Ver, Niklas Luhman, “Introducción a la Teoría de Sistemas”, Editorial Anthropos, ITESO, Universidad Iberoamericana, México
ejemplo familia, escuela) o sistemas sociales. Los derechos de los niños, aún cuando objetivados en la
Convención, adquieren un carácter propio en el sentido de las instituciones que los sostienen.
Como consecuencias sociales operan procesos de resistencia, adherencia, trascendencia,
tensión, ambigüedad y contradicción en los espacios sociales en que se instala este mandato. Estos
movimientos son tanto al mandato, como a la manera en que se implementa ese mandato. Se dan en
función de la posición en la estructura social de diversos grupos que enarbolan distintas opciones.
De núcleos de inteligibilidad normativos, en donde los derechos de los niños aparecen como
mandato social, aparece el sujeto niño pre-ciudadano. La imagen arquetípica que surge es la del niño
universal, mundial.
PARÁMETROS DE RELACIÓN
SUJETO NIÑO EVOLUTIVO
IMAGEN NIÑO ERIKSONIANO
Cuando el énfasis esta puesto en el Discurso Relacional, cuyo modalidad es “las implicancias
del orden social”, el discurso procesual, por su énfasis, adopta como eje central la idea de socialización,
el discurso factual, al hablar de las tendencias del orden social, hace aparecer estructuras sociales,
contenidas en instituciones, modelos de desarrollo de sociedad y las posiciones de los distintos
actores sociales.
constitutivo, que expresa un tipo de orden social específico, sin embargo, tiende a reestructurarse
para conseguir un orden dominante e integrar a los miembros de la sociedad (niños), a través
del aprendizaje de sus roles sociales y posibilidades de acción con este nuevo cuerpo legal
(socialización).
Antagónicamente, este núcleo de inteligibilidad constitutivo, es perturbado por procesos que
tensionan los mandatos sociales de las estructuras y órdenes, como por ejemplo, los procesos de
individualización12.
De esta tensión emergería un núcleo de inteligibilidad constitutivo relativista, en el sentido
de reconocimiento de otros mandatos sociales, ninguno esencialmente más válido que otro, y por los
cuales se hacen opciones radicales “como si fueran” “EL” mandato.
Cuando núcleos de inteligibilidad constitutivos se posicionan como condiciones sociales, el
modo de ser de los derechos de los niños se instala como parámetro de la relación entre adultos,
grupos, instituciones, sistemas y los niños. Estos parámetros operan como reglas, maneras y
expectativas de la relación.
Como consecuencias sociales operan procesos de medición o evaluación del estado de las
cosas de esos parámetros o en contrapartida invisibilización de los parámetros como legítimos.
De núcleos de inteligibilidad constitutivos, en donde los derechos emergen como parámetro,
aparece el sujeto niño evolutivo.
La imagen arquetípica que surge es la del niño Eriksoniano y, por contraste, aquellos
arquetipos no evolutivos
LÓGICAS DE CONVIVENCIA
SUJETO NIÑO DIVERSO
IMAGEN NIÑAS, NIÑOS
ADOLESCENTES MULTICULTURAL
Así, cuando el énfasis esta puesto en el Discurso Procesual , cuya modalidad son “los modos
en que se desarrolla”, el discurso factual, aparece no como lo que es, sino como “lo que está siendo”
12	Ver PNUD, “Informe de Desarrollo Humano en Chile 2002”, parte 5 capítulo 1.
y el discurso relacional adopta las tendencias psicosociales que articulan lo estructural con los
significados asociados a eso estructural, con la cultura y la historia13.
situado, que no renuncia a una afirmación sobre la realidad, de los niños, de los derechos, sino que
pone entre paréntesis que esa “SEA LA REALIDAD” de los niños y los derechos.
Antagónicamente, este núcleo de inteligibilidad situado, es perturbado por las condicionantes
de luchas de fuerzas entre grupos, lógicas de acción, valoraciones sociales y posiciones de privilegio
en que se ve envuelta la sociedad, ya sea por estrato, clase o desde una mirada de diversidad
De esta tensión emergería un núcleo de inteligibilidad situado identitario, que podría
reconocer grupos de interés y presión desde un plano individual o colectivo.
Cuando núcleos de inteligibilidad situados se posicionan como condiciones sociales, el
modo de ser de los derechos de los niños se instala como modos de vida y lógicas de convivencia.
Estos modos y lógicas estructuran tanto a los sujetos, sus prácticas y los significados asociados a las
producciones de esos modos de vida y convivencia.
Como consecuencias sociales operan procesos de reconocimiento y valoración o rechazo de
De núcleos de inteligibilidad situados, donde los derechos de los niños emergen como modos
de vida y lógicas de convivencia, aparece el sujeto niño Diverso. En esta categoría el niño, niña y
adolescente es nombrado y ubicado a partir de lo que es y dice ser.
Es caracterizado en función de su pertenencia, en reconocimiento de su especificidad y
alteridad. La noción de derecho entra en tensión dado su efecto homogeneizador.
La imagen arquetípica que surge es la de los niños, niñas y adolescentes multiculturales, ya
sea con énfasis étnico o como aparece en la publicidad de grandes multitiendas, o marcas de Ropa.
En lo que respecta a los Derechos de los niños, vale la pena al menos indicar algunos puntos
de las discusiones en curso.
En el análisis final aparecen especificadas tres modalidades en que se constituyen los derechos.
La discusión no se orienta a decir que “eso sean los derechos” sino que esas formas de constituir
y configurar los derechos generan implicancias en cuanto a configurar escenarios en los cuales se
desarrollan las relaciones entre las niñas, niños y adolescentes con el mundo adulto.
En el caso de los actores mencionados u otros actores cuyo trabajo está vinculado a la infancia,
si las prácticas de intervención están sostenidas o pretenden promover, defender o articular los
derechos, será relevante problematizar en que matiz esta instalada la idea de derecho, y como se ha
visto, que tipo de sujeto de derechos se está constituyendo y la imagen de niño a sostenida.
Decir que los derechos de los niños emergen como mandato social, parámetros de relación o
modos de vida, da cuenta de procesos de deconstrucción normativa, es decir, una manera en que la
13	Por ejemplo el dispositivo teórico conceptual representaciones sociales.
norma (ley, convención) se mueve entre la externalidad del hecho que refiere a la internalización de
la vida cotidiana. Este proceso nos refiere las posibilidades en que la convención se articule con las
El desafío que plantea, para todas y todos aquellos que organizan sus discursos en torno a
la convención, es primero a explicitar que implica para si y para otros tener esa visión de derechos.
A la base estaría el reconocimiento o la hipótesis que es posible hablar de cosas distintas o al menos
matices/énfasis cuando se habla de los derechos y que por tanto la coordinación de acciones en pro
de la infancia estaría sino regulada, orientada por estas visiones.
Un segundo desafío estaría dado por preguntarse ahora, qué escenarios hacen emerger tal o
cual matiz de visión de derechos de infancia. Para mantener una cierta coherencia entre la manera
de comprender socioconstruccionistamente los derechos, cabe levantar un tipo de pensamiento
situacional, en el sentido de decir que esas formas de entender que son los derechos se articulan no
por sí mismas por que así son, sino al contrario, sujetos diversos habitan según las situaciones, estas
maneras. En este plano cabe la pregunta por que son los derechos y en que situaciones (y para qué
son así).
Cómo se ve esta insinuación sobre la performatividad de la idea de derechos nos arroja a la
revisión de la dimensión de práctica social de la narratividad o discursividad, en tanto parece ser un
instrumento que vehiculiza la realidad social.
Otra pregunta, más bien amplia, es qué materialidad y corporalidad genera estas visiones de
Ahora, en un registro sociopolítico, tomemos prestada una pregunta de un texto, cuyo eje
está en esa línea: ¿cómo se entiende el hecho que un niño no sea ciudadano, pero que tenga una
Convención de Derechos en su honor?14 Y agregamos, convención entendida de la manera que
hemos mencionado y en particulares condiciones de producción.
Dicho de otro modo, lo que se expresa es la tensión de un orden objetivado de la convención,
y de las múltiples expresiones de mutualidad y reciprocidad que esta convención permite o excluye.
Este tema no sólo aparece relegado a ámbitos puramente culturales o de modos de vida, sujetos a las
transformaciones de nuestras sociedades, sino que justamente lo que se plantea son las condiciones
que constituyen las sociedades, pregunta eminentemente política.
De qué manera habitan los sujetos de derechos niñas, niños y adolescentes su subjetividad,
las ciudades, la nación, cuanta autonomía o dependencia, se permite / se apropia.
Por otro lado, el interés superior del niño, cómo se vincula con los otros intereses de otros
grupos de la sociedad sean intereses superiores o inferiores, con cuanta fuerza cuenta la sociedad
para articularlos, para qué articularlos.
Sin duda, las preguntas por la democracia y cuál democracia, por las libertades individuales
y colectivas, por las restricciones individuales y colectivas, por los apremios sociales, por el
reconocimiento de la diversidad cultural y las desigualdades sociales, son temas que se gatillan de la
revisión del específico de los derechos de los niños.
14	Gonzalo García y Sergio Micco, “Hacia una teoría del preciudadano”, en Crisóstomo Pizarro y Eduardo Palma editores, “Niñez
y democracia”, UNICEF, Pimera edición Bogotá, Colombia, 1997, página 239.
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VIOLENCIA SEXUAL INFANTIL. BORDEANDO
La Defensa de los derechos de la infancia.
Trabajo social familiar:
una experiencia de atención en maltrato infantil grave.
a Corporación PAICABÍ se ha dedicado a la rehabilitación de jóvenes infractores desarrollando una
de las dos experiencias existentes en el país a través de su programa ambulatorio especializado,
TRAFÚN. No obstante, la defensa penal de jóvenes imputados, ha sido un ámbito no abarcado en su
quehacer. Digamos, sin embargo, sólo unas breves palabras sobre la defensa penal de los jóvenes.
En el curso del año 2006 entrará en vigor la ley de responsabilidad penal juvenil en la cual
tendrá un rol preponderante el abogado defensor de los jóvenes infractores, quien es llamado a
otorgar defensa penal a los adolescentes imputados o acusados por un crimen, simple delito o falta
que sea de competencia de un Juzgado de Garantía o de un Tribunal de Juicio Oral en lo penal y
de las respectivas Cortes, debiendo velar siempre por la aplicación de los principios de igualdad
ante la ley y del debido proceso y actuar en consonancia con un profundo respeto por la dignidad
humana de los adolescentes por él representados. La Ley Nº 20.084, que establece un sistema de
responsabilidad de los adolescentes por infracciones a la ley penal, señala en su artículo 2° que en
todas las actuaciones judiciales o administrativas relativas a los procedimientos, sanciones y medidas
aplicables a los adolescentes infractores de la ley penal, se deberá tener en consideración el interés
superior del adolescente, el cual se expresa en el reconocimiento y respeto de sus derechos. En la
aplicación de la ley, las autoridades deben tener en consideración todos los derechos y garantías que
les son reconocidos en la Constitución, en las leyes, en la Convención sobre los Derechos del Niño y
en los demás instrumentos internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes.
Para la verificación del cumplimiento de dichas garantías inevitablemente tendrá que
postergarse la entrada en vigor de la ley, ya que no están dadas las condiciones que posibiliten el
cumplimiento y respeto a las garantías reseñadas. A modo de ejemplo para graficar los desafíos que
enfrentará la aplicación de la ley de Responsabilidad Juvenil, tenemos la falta de la infraestructura
necesaria que permita las medidas alternativas a la reclusión para los adolescentes que delinquen,
específicamente en lo relativo al sistema semicerrado. ¿Consistirá en instituciones pequeñas cercanas
a la comunidad o se entenderá por sistema semicerrado una cárcel común en la que los jóvenes
saldrán de vez en cuando?
En una segunda acepción de Defensa encontramos a la Defensoría de la Infancia y
Adolescencia. Sólo contamos con las experiencias desarrolladas en el Derecho Comparado. En los
países que cuentan con un Defensor de la Infancia y Adolescencia, este reúne las características de
ser un órgano que actúa en defensa de la infancia amenazada o vulnerada en sus derechos y en la
sensibilización y promoción de sus derechos. Guardan relación estas defensorías de la infancia, por la
naturaleza de sus funciones, con los Defensores del Pueblo (el ombusdman, de origen escandinavo)
Estas defensorías ejercen sus funciones con plena autonomía respecto a los poderes del Estado. Entre
las funciones más relevantes que desempeña en el Derecho Comparado el Defensor de la Infancia y
Adolescencia se cuentan:
a)	Recepción y primera evaluación de las quejas que se formulen por amenaza o vulneración de
los derechos de la infancia y la adolescencia.
b)	Derivar a las instituciones y órganos competentes las quejas que se formulen por amenaza o
vulneración de los derechos de la infancia y la adolescencia.
c)	Facilitar vías de negociación y colaboración interinstitucional y dirigir recomendaciones con
el fin de corregir situaciones o prácticas de amenaza o vulneración de los derechos de la
infancia y la adolescencia.
d)	Realizar funciones de sensibilización a favor de los derechos de la infancia y la adolescencia
y de promoción social de estos derechos.
e)	Fomentar la divulgación de los derechos de la infancia y la adolescencia y promover su
f)	Prestar asesoramiento y asistencia a la infancia y la adolescencia ante posibles situaciones o
prácticas de amenaza o vulneración de sus derechos.
g)	Potenciar el asociacionismo a favor de los derechos de la infancia y la adolescencia, así como
la promoción directa de las asociaciones y entidades que trabajan en pro de estos derechos.
h)	Analizar y evaluar el grado de cumplimiento y adecuación de la normativa relativa a la
protección de la infancia y la adolescencia tanto a nivel institucional como social.
i)	Proponer reformas legales, administrativas y procedimentales que agilicen la defensa de los
derechos de la infancia y la adolescencia y contribuyan a mejorar los servicios destinados a
El nombramiento del Defensor de la Infancia se realiza generalmente por el órgano
legislativo, debiendo dicho defensor mantener independencia de toda otra autoridad, por lo cual
le es incompatible el asumir otros cargos de representación popular o la afiliación a algún partido
político, sindicato u organización empresarial.
En el ámbito nacional, el año 2004 se presenta una moción parlamentaria de los diputados
Rodrigo González, Ximena Vidal, Juan Bustos, Laura Soto, Adriana Muñoz, Samuel Venegas y María
Eugenia Mella, a fin de reformar la Constitución Política del Estado incorporando a ésta un capítulo
relativo al Defensor de la Infancia.
Las principales ideas planteadas en dicho proyecto de Ley de Reforma Constitucional se
inspiran en la Declaración de los Derechos del Niño, ratificada por el Congreso Nacional y promulgada
el 14 de agosto de 1990 como Ley de la República mediante el Decreto Supremo Nº 830 del Ministerio
de Relaciones Exteriores, el cual fue publicado en el Diario Oficial del 27 de septiembre de 1990,
fecha en que la Convención entró en vigencia en Chile. En dicha Convención Internacional se obligan
los Estados contratantes a adoptar todas las medidas tendientes a asegurar el desarrollo normal
del niño, en todas las etapas de la infancia, es decir, desde su nacimiento hasta la adolescencia,
y tanto en los aspectos físicos como psíquicos. Se trata de que el niño en su entorno familiar se
desarrolle integralmente, accediendo a la satisfacción de todas sus necesidades, exento de todo
trato discriminatorio o que signifique un detrimento de su equilibrio psicoemocional debiendo el
Estado, siempre y en todo momento, adoptar los mecanismos, medidas y decisiones que signifiquen
resguardar y proteger el adecuado uso y beneficio por parte de los niños de aquellos derechos.
Basándose en esta norma es que el Estado de Chile debe adoptar políticas públicas, introducir
innovaciones legislativas y aprobar regulaciones administrativas que se inspiren en el principio del
respeto y promoción del interés superior del niño.
Es importante relevar la diferencia con el actual Servicio Nacional de Menores - el cual tiene
por característica el ser un organismo desconcentrado y que se vincula con el Poder Ejecutivo a
través del Ministerio de Justicia - encargado de ejecutar los planes y diseñar las políticas públicas en
materia de infancia y de velar por el cumplimiento de la Convención de los Derechos del Niño. Su
labor se apoya en organismos públicos y privados que colaboran en el cumplimiento de su función,
siendo subvencionados para tal efecto por el Estado.
El Servicio Nacional de Menores y sus organismos colaboradores acreditados, desarrollan en
el cumplimiento de sus fines una función que ennoblece a la sociedad chilena, a su sociedad civil y al
Estado. Sin embargo, las atribuciones legales del SENAME son insuficientes para abordar todas las
temáticas de protección de la infancia que impone al Estado de Chile la Convención de los Derechos
del Niño, requiriéndose de un tratamiento sistémico del problema a través de un organismo de
rango constitucional.
Es de interés destacar de dicho proyecto de Ley de Reforma Constitucional el que pretenda
otorgar atribuciones para este nuevo órgano autónomo, no sólo en el ámbito político y administrativo
sino que también en el judicial. Es así que se plantea que, tratándose de la vulneraciones de derechos
constitutivas de delito, el Defensor deberá activar las acciones ante el Ministerio Público y tendrá la
calidad de parte en los procesos a que haya lugar por el sólo ministerio de la ley. En los casos en que
tal vulneración de derechos no sea constitutiva de delito, el Defensor de la Infancia podrá ejercer las
acciones judiciales a que haya lugar debiendo velar, siempre, por el interés superior del niño.
Esta iniciativa del año 2004 se adelanta en los hechos a la denominada reforma de la reforma
procesal penal de 2005, que con la Ley 20.074 modificó el artículo 111 del Código Procesal Penal de
tal modo que dejó, en la práctica, al Servicio Nacional de Menores limitado en su posibilidad de
interponer querellas para la persecución penal de los delitos contra menores de edad.
Otra característica fundamental del Defensor de la Infancia es, como se ha señalado, que
constituiría un organismo autónomo, con personalidad jurídica de derecho público y patrimonio
propio. Su función de velar por el pleno y estricto cumplimiento de la Convención Internacional
de los Derechos del Niño y de los tratados internacionales suscritos por Chile en beneficio de la
infancia y adolescencia, además de las normas constitucionales, legales y reglamentarias sobre la
materia, se ejercerá no sólo ante vulneraciones provenientes de particulares sino que, también, por
actos u omisiones de los órganos de las administración pública, pudiendo para tal fin inspeccionar la
actividad de los órganos de la Administración del Estado, formular sugerencias, recomendaciones,
reparos y evacuar informes de carácter vinculante, destinados a la adopción de medidas que corrijan
o eviten las acciones u omisiones que afecten los derechos establecidos a favor de la infancia. Esta
capacidad de control aspira a alcanzar incluso al análisis de mérito y oportunidad de las decisiones
de la autoridad administrativa, lo que lo diferencia fundamentalmente del SENAME. Además, ha de
considerarse que si bien constituye un órgano del Estado, guarda a su vez relación con el Defensor del
Pueblo u Ombusdman el cual es designado en atención a sus cualidades como persona natural, esto
es, por el amplio y arraigado prestigio y ascendiente que tenga sobre la comunidad. Esta persona, en
el Derecho Comparado, generalmente actúa nacionalmente a través de delegados desconcentrados
territorialmente.
Este proyecto que carece de urgencia, se encuentra en primer trámite constitucional para su
primer informe de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia.
Paralelamente, se encuentra en el Congreso Nacional, el proyecto de ley de protección de
los derechos de la infancia y adolescencia, el cual tiene su origen en la iniciativa del ejecutivo por
mensaje ingresado el 19 de Enero de 2005, encontrándose en la actualidad cumpliendo su tramitación
en el Senado.
Este proyecto de ley enfrenta el desafió de reformular las leyes relativas a la infancia y la
adolescencia de modo de adecuarlas a los nuevos requerimientos jurídicos y sociales, toda vez que la
sociedad chilena ha experimentado un proceso de reconocimiento de los derechos de los niños, niñas
y adolescentes producto del fenómeno multidireccional de la globalización, en este caso, jurídica.
En efecto, el derecho nacional, en particular el Derecho Civil y de Infancia, ha experimentado
un proceso de Constitucionalización producto de los tratados internacionales ratificados por Chile y
que, en virtud del consensuado artículo 5 de la Constitución Política del Estado reformado en 1989,
ha conllevado una profunda actualización del derecho nacional, tal vez más que por convicción, por
la imposición de un Derecho Internacional vigente producto de la voluntad del constituyente del
año 1989.
Se abre camino en la conciencia nacional un nuevo paradigma caracterizado por niños, niñas
y jóvenes sujetos de derechos, sin que puedan se objeto de medidas de protección - las cuales muchas
veces se asemejaban mas bien a un castigo - impuestas sin un proceso debidamente tramitado. Países
con legislaciones que contemplaban dichas “medidas de protección” conocieron de la presentación
de recursos de inaplicabilidad por inconstitucionalidad. Chile, sin embargo, sigue siendo uno de los
pocos países que mantiene vigente, junto con normas inspiradas en un nuevo paradigma jurídico,
una ley de menores retrógrada en sus concepciones sobre el tratamiento y derechos de los niños,
niñas y jóvenes.
Con el desarrollo de este nuevo paradigma y la instauración de nuevos principios del Derecho
de Familia, ya no se caracteriza a éste como un derecho en donde los vínculos entre los sujetos son
de subordinación y dependencia. Tal como la mujer ya no debe obediencia al marido producto de
la modificación al Código Civil a consecuencia de la Ley 18.802 de 1989, los hijos deben respeto y
obediencia a sus padres en cuanto la preocupación fundamental de éstos es el interés superior del
hijo, para lo cual procurarán su mayor realización espiritual y material posible, y lo guiarán en el
ejercicio de los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana de modo conforme a la
evolución de sus facultades. (art. 222 Código Civil).
Lejos se está ya de la facultad con que contaba el padre de solicitar la detención hasta por un
mes en un establecimiento correccional, para lo cual tenía el derecho de exigir al juez que ordenase
la ejecución de este correctivo proteccional sin que éste pudiera oponerse.
Con la pronta aprobación de esta ley por el Congreso se espera consolidar el giro en
el tratamiento de los niños y niñas en el Derecho, al dejar de considerárseles como “objeto de la
preocupación, control, protección y represión por parte de los adultos, a su consideración como
sujeto de derechos frente a los mismos” (Mensaje del Proyecto).
Busca el proyecto de Protección de los derechos de la Niñez y Adolescencia que se abandone
la concepción del niño objeto de prácticas asistenciales por un enfoque de derechos que deje en el
pasado la “idea predominante del niño definido a partir de sus necesidades o carencias, es decir,
por lo que les falta para ser adultos”. Esto supone la construcción de una cultura que ponga en el
centro de la atención los derechos del niño, niña o joven, abandonándose una cultura adultocéntrica
y de control social de la infancia. Así, el artículo 3 del proyecto señala que “todos los niños, niñas
y adolescentes son sujetos de derecho, en consecuencia, gozan de todos los derechos y garantías
que emanan de su naturaleza humana. Se reconoce a los niños, niñas y adolescentes como sujetos
con dignidad, capacidades y potencialidades, con autonomía progresiva para ejercer sus derechos
y asumir sus responsabilidades” y el articulo 8 señala “la familia, la comunidad y el Estado deben
considerar los derechos y garantías de los niños, niñas y adolescentes de manera prioritaria. En
especial, los niños, niñas y adolescentes tendrán prioridad en la formulación, financiamiento y
ejecución de las políticas públicas y en el acceso a todas las prestaciones y servicios sociales, sean
éstos públicos o privados.”
Ahora bien, la construcción de este nuevo paradigma de titularidad de derechos supone que
el reconocimiento de los derechos propios a sujetos de derechos los proteja con medidas que no
impliquen un castigo inadecuado a las características del sujeto infractor de la ley penal, razón por la
que trae aparejada la entrada en vigencia de una ley de Responsabilidad Penal Juvenil que contemple
medidas acordes a la naturaleza y etapa de desarrollo del sujeto infractor.
El contenido normativo del proyecto de Protección a la Niñez y Adolescencia no suple las
necesidades de un Defensor de la Infancia, sin embargo, sí será un complemento a sus funciones toda
vez que actualiza y adecua la normativa sustantiva en materia de infancia. En su artículo 12 señala
que “Los órganos de la administración del Estado y las municipalidades, deberán velar por el respeto
de los derechos de los niños, niñas y adolescentes y adoptar todas las medidas tendientes a prevenir
o superar las situaciones de vulneración de sus derechos, dentro del ámbito de sus competencias, y
siempre que cuente con recursos financieros para tal efecto”. Observemos, sí, que el defensor de la
infancia no sería parte de la administración del Estado.
Junto a esta protección administrativa general, se contempla en el Titulo III del proyecto una
protección administrativa especial de parte de un Servicio Nacional de la Infancia y Adolescencia
consistente en la realización de “acciones destinadas a la prevención de situaciones de vulneración,
protección integral y promoción de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, que no requieran
la separación de éstos de su familia, mediante intervenciones de naturaleza no jurisdiccional,
desarrolladas preferentemente en el ámbito local. El Servicio desarrollará esta tarea a través de una
oferta de programas y proyectos ejecutados directamente o a través de los organismos acreditados
ante él.” En el art. 17 se contempla, para los casos en que no sea posible lograr un acuerdo entre el
niño, niña o adolescente vulnerado en sus derechos y su familia que evite la judicialización, que el
Servicio Nacional de la Infancia pueda solicitar al Juzgado de Familia competente la adopción de una
medida de protección.
Es de interés destacar la acción de protección especial ante los Tribunales de Justicia que se
contempla en el artículo 20, el cual señala que “todo niño, niña o adolescente que, por causa de actos
u omisiones arbitrarios o ilegales, sufra privación, perturbación o amenaza en el legítimo ejercicio de
alguno de los derechos o garantías reconocidos por el ordenamiento jurídico chileno, podrá solicitar
por sí o por cualquiera a su nombre, la protección de los Juzgados de Familia de conformidad a los
artículos siguientes, sin perjuicio de los demás acciones que pueda hacer valer ante la autoridad
o los tribunales correspondientes”. Este recurso será procedente sólo a falta de un procedimiento
de protección específico en el ámbito de familia. Además se contempla en el artículo siguiente que
“cualquier niño, niña o adolescente, o cualquier persona en su nombre, aun cuando no tenga poder
ni cuente con patrocinio de abogado, podrá interponer la acción”. Estos artículos norman un recurso
de protección de los derechos de la infancia y adolescencia en sede legal, a diferencia del recurso de
protección de las garantías que la Constitución asegura a todas las personas en el art 19 de dicho
La acción especial de protección de derechos, nos dice el Mensaje, “constituye una nueva acción
cautelar tendiente a restablecer el imperio del derecho, frente a los casos de amenaza, perturbación o
privación de los derechos de los niños, niñas y adolescentes”. Este recurso permitirá a los Juzgados
de Familia conocer, no sólo de las violaciones a los derechos individuales y políticos, sino también
aquellas vulneraciones de derechos de carácter económico, social y cultural, constituyendo por ello
un importante paso en la defensa integral de los derechos de la infancia y adolescencia.
Con todo lo valioso que pueda contener el proyecto de Protección de los Derechos a la Infancia
y Adolescencia, no soluciona el vacío sólo posible de ser llenado con una reforma constitucional que
formule la creación del Defensor de la Infancia, con sus características de órgano autónomo de rango
constitucional, con personalidad jurídica de derecho público y patrimonio propio el cual además
sería el adecuado complemento a las funciones de un futuro Defensor del Pueblo u Ombusdman.
Finalmente nos referiremos a la primera acepción de Defensa Jurídica – que es la más amplia
- contemplada el Código Orgánico de Tribunales (art.520) y que señala la función de los abogados:
“Los abogados son las personas revestidas por la autoridad competente de la facultad de defender
ante los Tribunales de Justicia los derechos de las partes litigantes”.
Es precisamente en esta acepción que la Corporación PAICABÍ ha bautizado a su nuevo
centro especializado en representación jurídica de la infancia como: Programa de Defensa de los
Derechos de la Infancia RULPAN. Por tradición, la Corporación PAICABÍ nombra a sus diversos
centros con voces del mapudungun. El programa de defensa de los derechos de la infancia asume la
palabra RULPAN para evidenciar su labor de “llevar la palabra de otro”. Además, en una segunda
acepción, RULPAN significa “hacer pasar”, lo que releva el carácter de constituir un Centro llamado
a favorecer el acceso a la justicia de nuestros representados niños, niñas o adolescentes gravemente
vulnerados en sus derechos.
La denominación de abogado tiene su origen en la voz latina “advocatus” que significa
“llamado en auxilio de otro”. Esta respuesta al llamado de auxilio de otro no es, como pudiera
pensarse prejuiciosamente, por una motivación de lucrar con la defensa de un semejante en problemas.
Recordemos que en los orígenes de la abogacía los litigantes concurrían a los jurisconsultos para
defender sus causas en los tribunales, quienes las asumían gratuitamente (es el caso de Catón,
Cicerón, Antonio, Craso, etc...). En la continuación de tan noble actividad encontramos agrupaciones
de trabajo jurídico pro bono y a los abogados de diversos programas sociales financiados ya por el
Estado u Organizaciones No Gubernamentales.
Bien nos recuerda el ex presidente de la Corte Suprema Marcos Libedinsky, en uno de sus
discursos dirigido a licenciados en Ciencias Jurídicas que prestaban juramento ante el Pleno de
Ministros del máximo Tribunal, que todo abogado debe realizar una segunda opción en su vida,
luego de decidir estudiar derecho: la de optar, una vez titulado, entre las distintas formas de
ejercer su profesión de abogados. El jurista de nuestros tiempos tiene ante sí un amplio espectro de
posibilidades para su ejercicio profesional y la elección del campo en que desarrollará su profesión y
que determinará su vida futura. “Uds. deberán bucear en su interior, encontrarse consigo mismo y,
comportándose sinceramente, definir sus ideales ya que sólo a partir de ellos, podrán construir una
escala de valores lo más clara y nítida posible que les permitirá responder a preguntas fundamentales
con las que, en un momento dado, tarde o temprano, se enfrenta todo ser humano: ¿Cómo debemos
conducir nuestra vida? ¿Cuáles son las cosas que más cuentan en la vida; el placer y el goce, la
verdad y el conocimiento, el valor moral y la conciencia?” A continuación, señala el deseo concreto
que quiere brindar en dicha ocasión: “que cuando efectúen esta delicada elección a la que nos hemos
venido refiriendo, lo hagan guiados sólo por el deseo de elegir una actividad que los satisfaga
plenamente, que puedan llegar a amar de verdad porque la felicidad - objetivo fundamental del
género humano - sólo puede lograrse cuando estamos haciendo algo que queremos realmente y no
cuando ejercemos una profesión o actividad pensando, únicamente, en las posibilidades de obtener
riquezas, conseguir un lugar destacado en la sociedad u otros propósitos distintos y subalternos...
recuerden que la abogacía, en cualquiera de sus ramas, al igual que el derecho, es el arte de lo bueno
y de lo justo”.
La doctrina define al abogado como “el hombre probo, perito en el arte de hablar”, definición
que releva dos condiciones que debe tener todo buen abogado: La probidad y la competencia. La
institución de la abogacía, encarnada en personas probas y competentes en el arte de hablar por
otros, se desarrolla a la par de la magistratura judicial, en la medida que el ser humano se constituye
en juez de los intereses y de la vida de sus semejantes. Y esto es efectivamente así en el Derecho de la
Infancia, en el cual los juicios de los conflictos jurídicos de que conocen los Tribunales de Familia, se
traducen en una inflexión en el proceso de vulneración de derechos que experimentan las víctimas y
que, con adecuadas medidas reparatorias en un trabajo de intervención psicosociojurídica, las niñas,
niños y jóvenes, reformulan el curso de sus vidas futuras.
Los Programas de Representación Jurídica como RULPAN, tienen por objeto el otorgar
defensa jurídica especializada en el ámbito proteccional y penal – en cuanto afecte al derecho de
protección - a las niñas, niños y adolescentes menores de 18 años, que han sufrido situaciones de
vulneración de sus derechos. Esto se realiza representando el interés particular de los/as niños/as
y jóvenes víctimas, utilizando como estrategia la impetración de las correspondientes acciones
judiciales que permiten asegurar la debida protección al niño, niña o adolescente y aportar a los
procesos reparatorios producto de la intervención psicosociojuridica correspondiente.
Algunos de los objetivos específicos en que se desagrega esta función de defensa en juicio
1. Interrumpir la situación de vulneración de derechos que presenten niños, niñas y
adolescentes mediante la representación legal del niño/a o adolescente, activando los mecanismos
judiciales, orientados a resolver la situación legal del niño/a o adolescente, controlar jurídicamente
su situación y facilitar el acceso a la red de Justicia, en el ámbito proteccional o penal.
2. Coordinar las acciones que sean necesarias con los proyectos reparatorios, de modo que
las medidas judiciales a adoptar, sean complementarias y fortalezcan el proceso de tratamiento y de
comprensión de las mismas, por parte de los niños/as, adolescentes y familiares.
3. Contribuir en la reducción o evitación de la victimización secundaria en el proceso de
representación legal, con el fin de que el niño/a o adolescente no preste declaración en contextos no
protegidos y no sea expuesto a nuevas situaciones de vulneración dentro del contexto judicial.
4. Implementar las acciones que sean necesarias para aportar en el proceso de seguridad de
las víctimas, construyendo un contexto protector para el niño/a o adolescente, en el corto, mediano y
largo plazo. Para ello la intervención debe realizarse con personas significativas dentro de la familia,
realizando acciones, también, con miembros de la comunidad y de las instituciones, de manera que
se transformen en agentes protectores para el niño/a o adolescente.
5. Aportar la mayor cantidad de elementos técnico-jurídicos posibles, de modo de lograr una
sentencia que siempre se ajusta a derecho teniendo en consideración el Interés Superior del Niño en
el marco de la Convención de los Derechos del Niño.
6. Garantizar el principio de autonomía progresiva del niño, niña o adolescente, asegurándole
los espacios necesarios para expresar su opinión y fomentar la participación en las decisiones que los
involucran, en un contexto de respeto.
7. Promover la participación de los niños, niñas y sus familias en los procesos de toma de
decisiones y de desarrollo de las diferentes actividades comprendidas en la intervención.
8. Promover en los niños, niñas y adolescentes y sus familias el cuestionamiento y deconstrucción de los estereotipos de género que favorecen la desigualdad entre hombres y mujeres.
Especial relevancia adquiere para el Programa RULPAN la representación en juicio de la
infancia y adolescencia ante los Tribunales de Familia. El artículo 19 de la Ley que crea los Tribunales
de Familia establece la obligación del juez de velar porque los intereses de aquellos se encuentren
debidamente representados. Para ello designará a un abogado en calidad de curador para el juicio,
perteneciente a la respectiva Corporación de Asistencia Judicial o a cualquier institución pública
o privada que se dedique a la defensa, promoción o protección de los derechos de la infancia y
adolescencia (situación de la Corporación de Promoción y Apoyo a la Infancia PAICABÍ), en los
casos en que carezcan de representante legal o cuando, por motivos fundados, el juez estime que
sus intereses son independientes o contradictorios con los de aquél a quien corresponda legalmente
su representación. De la falta de designación del representante, podrán reclamar las instituciones
mencionadas o cualquier persona que tenga interés en ello.
La defensa de los derechos de la Infancia se ve enfrentada en Chile con un proceso de
adecuación de la normativa en la materia (proyecto de ley de Protección de los Derechos de la
Infancia, Ley que crea los Tribunales de Familia, el nuevo estatuto filiativo introducido en el Código
Civil, la Ley de Responsabilidad Penal Juvenil, etc.), producto del desarrollo de políticas públicas
que buscan la consonancia del ordenamiento jurídico nacional con las convenciones internacionales
sobre la niñez y adolescencia, en especial la Convención de los Derechos del Niño.
Sin embargo el desafío de un mayor nivel de acceso a la justicia de la infancia gravemente
vulnerada en sus derechos no parece estar adecuadamente resuelto, quedando pendiente el aspecto
de la necesaria representación jurídica y participación de los niños, niñas y adolescentes en el ámbito
Procesal Penal.
En efecto, la magnitud del problema de acceso a la justicia en el ámbito penal y la insuficiente
representación jurídica de las niñas, niños y adolescentes vulnerados en sus derechos en este ámbito,
está determinada por varios factores, entre ellos que no ha prosperado a nivel legislativo la idea de
un defensor de la infancia; el alto número de niñas, niños y adolescentes y sus familias que requieren
de representación jurídica especializada; y el erróneo concepto de que los Fiscales Adjuntos a las
Fiscalías Locales representan, entre otros, los derechos e intereses infanto-juveniles gravemente
vulnerados, cuando en verdad representan el interés de toda la sociedad, lo que no se identifica con
el interés particular de aquellos necesariamente.
El desarrollo de las investigaciones penales y de los juicios correspondientes requieren
de la colaboración de operadores jurídicos desde el ámbito de la representación de los derechos
de las víctimas, poniendo en acción las medidas pertinentes de parte de los Tribunales de Familia,
Fiscalías y Juzgados de Juicio Oral en lo Penal, con el fin de garantizar la restitución de los derechos
La Corporación PAICABÍ, además de contar con su Programa de Defensa de los Derechos de la
Infancia de reciente creación, incorpora en cada uno de sus Centros de intervención psicosociojuridica
a abogados que, en concordancia con las Orientaciones Técnicas para cada línea de intervención
diseñadas por SENAME, participan en el proceso reparatorio entendido como una intervención
integral y por ello, interdisciplinaria.
La acción de los abogados de la Corporación PAICABÍ, como de otros Programas de la Red
SENAME, ha adquirido una mayor relevancia luego de la promulgación de la Ley 20.074 (denominada
reforma de la reforma) que modifica el art. 111 del Código Procesal Penal regulando y limitando la
procedencia de la interposición de querellas de los órganos y servicios públicos, no obstante nuevas
interpretaciones extensivas de la Ley Orgánica del SENAME.
Pero la defensa jurídica en el ámbito penal que realizan los abogados de la Corporación
PAICABÍ, y en particular de su Programa de Defensa de los Derechos de la Infancia RULPAN, se
enfrenta a nuevos desafíos producto de la inadecuación de la legislación nacional a la normativa
internacional sobre la materia.
En efecto, en el ámbito penal, la aplicación de los principios del interés superior del niño y el
de su autonomía progresiva, que reconocen su fuente primera en la Convención Internacional de los
Derechos del Niño, encuentran dificultades en su práctica forense, ya que según nuestra legislación
las niñas, niños y adolescentes carecen de capacidad jurídica para otorgar mandato judicial y
querellarse personalmente. Y, como los vulneradores de sus derechos suelen ser parte de su entorno
familiar, en particular sus representantes legales, se produce la desprotección de sus derechos.
Es opinión de la doctrina especializada (véase el Documento de Trabajo Ministerio PublicoSENAME “Niñas, Niños y Adolescentes víctimas de delito en el proceso penal. 2003), que los
Fiscales Adjuntos a la Fiscalías Locales correspondientes, deben solicitar al Tribunal de Garantía el
nombramiento de curador para el juicio, para que represente al niño, niña o adolescente, obligación
legal implícita en el deber de los Fiscales de velar por la protección de la víctima en los términos del
art. 6 CPP. En la actualidad no es practica usual que las Fiscalías, conociendo de graves vulneraciones
de derechos de niñas, niños o adolescentes constitutivos de delitos, hayan procedido a solicitar a los
Juzgados de Garantía la designación de dicho curador para el juicio, convirtiendo en letra muerta los
principios declarados por la Convención Internacional de los Derechos Del Niño, con la consiguiente
insuficiente o nula representación de los derechos de las víctimas menores de edad que carecen
de representante legal. No se ve inconveniente alguno que el curador ad litem actué en materia
penal, siendo una figura del derecho aplicable tanto en el ámbito civil como penal. En atención al
principio de la autonomía progresiva, la participación directa del o la joven mayor de 14 es del todo
conveniente en la etapa investigativa, debidamente asesorado y representado en las oportunidades
legales por su curador, para lograr un efectivo proceso reparatorio psicosociojuridico en la víctima
y una apropiación de los derechos que se le intentan restituir y que fueron vulnerados. Los niños
menores de 14 años, considerando dicha edad como un hito en su formación y en atención al principio
de autonomía progresiva, deben ser representados en todas las actuaciones de la investigación y
posterior proceso penal.
Especial relevancia adquiere la figura del curador en el ámbito penal para que desarrolle
la acción de velar por la efectividad y cumplimiento de las normas del Código Procesal Penal, en
el sentido de que la víctima menor de edad esté informada de la investigación y curso del proceso,
como así también sea resguardada en su identidad y protegida de nuevas experiencias victimizantes,
producto de la acción de la justicia o de sus organismos colaboradores.
Uno de los objetivos específicos que implementa el Progama de Defensa de los Derechos
de la Infancia RULPAN, es el evitar esta victimización secundaria en el ámbito penal. RULPAN
intenciona en su acción que la declaración ante la Fiscalía reúna una serie de condiciones v.gr, evitar
la repetición de la declaración para lo cual debe grabarse en imagen y audio la declaración del niño,
niña o adolescente. El art 78 del Código Procesal Penal establece que será deber de los fiscales durante
todo el procedimiento adoptar medidas, o solicitarlas, en su caso, para proteger a las víctimas de los
Siendo un programa de reciente creación, considerando que inicia funciones en Febrero de
2006, cuenta sin embargo ya con sus 150 cupos asignados, existiendo lista de espera en la actualidad,
con lo que somos testigos de la recurrente demanda de defensa jurídica para la infancia gravemente
vulnerada en sus derechos.
El desarrollo de una práctica forense innovativa y creadora de parte de los operadores
jurídicos del sistema judicial, unido a una adecuada implementación y desarrollo de los medios
necesarios que posibiliten la entrada en vigor de la ley de Responsabilidad Juvenil con el debido
respeto a las garantías propias a todo sujeto de derechos, vinculado al proceso de transición que
están experimentando los principios que informan al derecho nacional en materia de Infancia con el
afianzamiento de los principios del interés superior del niño y de su autonomía progresiva, permiten
augurar que en un futuro no muy lejano se promulgue la Ley relativa a la Protección de los Derechos
de la infancia y la Reforma Constitucional que cree al Defensor de la Infancia, todo lo cual ubicará
al Derecho Nacional a la altura de los requerimientos y necesidades de la sociedad y de todos sus
integrantes, en especial en lo relativo a la defensa de los derechos de la infancia y adolescencia.
	Ministerio Público – Servicio Nacional de Menores (2003). Documento conjunto de Trabajo.
Niños, Niñas y Adolescentes Víctimas de Delito en el Proceso Penal.
	DS 830 RREE Diario Oficial de 27 de Septiembre de 1990. Extraído de la Biblioteca del Congreso
Nacional, de www.bcn.cl.
	Código Civil. Extraído de la Biblioteca del Congreso Nacional, de www.bcn.cl.
Código Orgánico de Tribunales. Extraído de la Biblioteca del Congreso Nacional de www.bcn.
	Código Procesal Penal. Extraído de la Biblioteca del Congreso Nacional, de www.bcn.cl.
Decreto Ley Nº 2.465 Orgánica del Servicio Nacional de Menores. Extraído de la Biblioteca del
Congreso Nacional, de www.bcn.cl.
	Ley 20.084. . Extraído de la Biblioteca del Congreso Nacional, de www.bcn.cl.
Ley 19.968 que crea Tribunales de Familia. Extraído de la Biblioteca del Congreso Nacional, de
www.bcn.cl.
	Ley 20.074. . Extraído de la Biblioteca del Congreso Nacional, de www.bcn.cl.
Ley 18.120 sobre comparecencia judicial. Extraído de la Biblioteca del Congreso Nacional, de
	Proyecto de Ley sobre Protección de los derechos de la infancia y
adolescencia. Extraído de la Biblioteca del Congreso Nacional, de www.bcn.cl.
	Proyecto de Reforma Constitucional que crea el Defensor de la Infancia. Extraído de la Biblioteca
del Congreso Nacional, de www.bcn.cl.
	Discurso del Presidente de la Corte Suprema Sr. Marcos Libedisky a los nuevos
abogados. Extraído del sitio web del Poder Judicial. www.poderjudicial.cl.
una experiencia de atención en maltrato infantil grave
Yesika Herrera / Nelly Navarro /Ana Silva
ste artículo responde a un esfuerzo por sistematizar la experiencia de trabajo con familias con
presencia de maltrato infantil grave, mediante el análisis y reflexión a partir de un caso atendido
en dos Centros de la Corporación PAICABÍ: MAIHUE, Centro especializado en atención a niñ@s
víctimas de maltrato infantil grave; y TRAFÚN, Centro especializado en atención a niñ@s y jóvenes
vulneradores de derechos sexuales a terceros.
La familia siempre ha sido objeto de análisis e intervención del Trabajo social, “en sus albores,
con un marcado y preferente énfasis en lo asistencial y un manejo empírico sin rigor metodológico y
científico, las prácticas iniciales eran paternalistas y directivas con el objetivo de mitigar situaciones
deficitarias en la satisfacción de necesidades básicas. Estas acciones asistencialistas eminentemente
paliativas han dado pasos a procedimientos educativos y promocionales articulando procesos
individuales, familiares, sociales y comunitarios, atendiendo aquellas situaciones que comprometen
las necesidades vitales de la población. Este desafío le ha permitido a la profesión construir
metodologías propias o adaptarlas de las diferentes áreas del conocimiento, pudiendo de este modo
formalizar y hacer más rigurosa la intervención social familiar”15.
“Lo nuevo en el Trabajo Social Familiar incluye una refocalización en la familia, que al
fundamentarse en nuevos aportes teóricos, permite un abordaje de su objeto en términos de totalidad
de una forma distinta a la tradicional. Esta nueva modalidad exige una participación activa de la
familia con el/la trabajador/a social en el uso de una mayor variedad de estrategias y técnicas de
intervención”16.
15	Quinteros Velásquez, Ángela María: Trabajo Social, aportes al tema de familia. Ponencia presentada en la tercera Conferencia
Conmemorativa del trabajo social Latinoamericano: La familia en el Tercer Milenio.
16	Alwyn Nidia: Trabajo Social Familiar. Ediciones Universidad Católica de Chile, año 2002.
El trabajo familiar donde existe presencia de maltrato grave plantea múltiples desafíos, tantos
como tipos de familias existen, no obstante, existe una característica que condiciona fuertemente esta
intervención desde sus inicios, aquella que dice relación con la existencia o no de la madre u otro
adulto del grupo familiar afectivamente significativo que se constituye en una figura protectora del
niño/a. En aquellos casos en que se observa la inexistencia de este adulto/a alineado con el niño/a, la
búsqueda de quien cumpla funciones protectoras e idealmente afectivas, se transforma en un desafío
inmediato para el quehacer profesional.
Nos parece importante señalar, que la presencia de una figura “protectora” no asegura el
compromiso de estos/as adultos/as en los procesos reparatorios, tanto de los niños/as como del
grupo familiar en su totalidad. La ocurrencia de situaciones de maltrato, específicamente de abuso
sexual intrafamiliar, es tan devastadora, no sólo para quien la sufre, en este caso los niños, sino
también para cada uno de los miembros de esa familia. Por tanto, nos encontramos con madres u
otros adultos que a pesar de cumplir con su rol protector en los diversos ámbitos de la crianza y
cuidado, se inmovilizan, o aún mas grave, niegan su ocurrencia cuando se ven enfrentadas a este
tipo de situaciones.
La transformación de un adulto/a, de ser negador de la ocurrencia del abuso, o un mero
espectador de los procesos, a un adulto realmente comprometido con los cambios necesarios para
asegurar a ese niño/a la interrupción de las situaciones a las que ha estado expuesto, es un desafío
trascendental en todo proceso. La sola presencia de medidas judiciales no asegura la interrupción de
este tipo de vulneración, un adulto/a comprometido le da sustentabilidad no sólo a la interrupción
sino también, a la resignificación que ese niño/a, le dé a esta parte de su historia, en sus distintas
La presente reflexión no pretende señalar o dar cuenta de las fases de la intervención, sino más
bien centrar la mirada en los aprendizajes que se generan y en las formas en que como trabajadoras
sociales vamos facilitando dicho proceso. Consideramos interesante hacer de esta reflexión un
momento activo, es decir, vincularlo con la acción, por lo cual queremos compartir nuestras dudas,
saberes y quehaceres como trabajadoras sociales.
CASO MARÍA
La situación que a continuación se expone fue seleccionada en consideración de dos razones
fundamentales: en primer lugar, por su complejidad, debido a que el abuso sexual fue cometido
por un menor de edad hacia su hermana biológica; y, en segunda instancia, por la capacidad de
resiliencia y de compromiso de la madre que permitió vivir el proceso de reparación en ambos niños
en forma satisfactoria.
María está separada y tiene dos hijos: Carlos, que actualmente tiene 16 años, y Angie, de 12
años de edad, ambos del mismo progenitor.
Los hechos sucedieron hace cuatro años, después de la separación conyugal. Esta provocó
una crisis en el contexto familiar, cambiando la forma cómo se organizaban hasta ese momento y
generando tensión emocional en todos los miembros del sistema. La madre se vio obligada a trabajar
fuera del hogar dejando solos a sus dos hijos. El mayor se observa parentalizado al haber asumido
un rol protector de la madre defendiéndola de la violencia conyugal y “protector” de su hermana
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