Source: https://www.laboratoriogoberna.es/noticias/archives/04-2015
Timestamp: 2019-09-16 02:52:18
Document Index: 22369927

Matched Legal Cases: ['artículo 61', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 45', 'artículo 45', 'artículo 14']

Los fabricantes deben incluir la fecha de caducidad en los productos perecederos y la de consumo preferente en los que no lo son tanto. Una se refiere a seguridad y otra a calidad.
Todos los productos perecederos deben llevar su fecha de caducidad,pero pocos van más allá de este dato. Hay productos que pueden consumirse aunque hayan superado su fecha de consumo preferente. Te contamos todo lo que debes saber sobre las fechas de caducidad y consumo preferente.
Se utiliza para alimentos perecederos y con riesgo microbiológico, como carnes y pescados crudos o platos precocinados. Su significado indica que a partir de esa fecha, el alimento puede ser peligroso para la salud. Los identificarás con el mensaje "Fecha de caducidad".
Eso sí, al descongelar estos productos debemos consumirlos en menos de 24 horas. En estos productos con riesgos microbiológicos hay que tener siempre la precaución de cocinarlos adecuadamente: carnes picadas, carnes de pollo... El riesgo de que haya bacterias patógenas existe, y es mayor una vez superada la fecha, pero no hay tampoco garantías suficientes antes de su caducidad, ya que sonalimentos crudos.
Fecha de duración mínima o de consumo preferente
Los identificarás con el mensaje "Consumir preferentemente antes del" y se utiliza en alimentos como galletas, bollos, aperitivos salados, pastas secas, etc. Se refiere a su duración mínima y que a partir de esa fecha su consumo no es perjudicial para la salud pero se pueden observar cambios en sus aspectos sensoriales como en el sabor, el olor o la textura.
Estos productos también podemos encontrarlos con el mensaje “Consumir preferentemente antes del fin de…” y esta fecha estará compuesta por la indicación clara y en este orden de día, mes y el año. No obstante su marcado en la etiqueta depende del tipo de producto, así para alimentos cuya duración sea menor que tres meses bastará con indicar el día y el mes, aquellos cuya duración sea mayor de tres meses pero menor de dieciocho, tendrán que indicar el mes y el año, y para los que sea una duración de más de dieciocho meses bastará con indicar el año.
Todo vertido de aguas residuales debe contar con la autorización de vertido correspondiente, cuyo objeto es la consecución de los objetivos medioambientales establecidos. Las aguas residuales se someten a un proceso de depuración antes de su vertido para garantizar el menor impacto posible sobre la masa de agua receptora.﻿
AUTORIZACIÓN DEL VERTIDO
La autorización de vertido es una de las principales herramientas con que cuenta la administración para gestionar la contaminación de las aguas. Además de llevar a cabo una vigilancia y control mediante los programas de seguimiento, resulta fundamental actuar en el origen de los focos de contaminación para reducir progresivamente el impacto que las distintas actividades provocan en los ecosistemas acuáticos.
Tal y como establece el Reglamento del Dominio Público Hidráulico, queda prohibido con carácter general el vertido directo o indirecto de aguas y productos residuales susceptibles de contaminar las aguas continentales o cualquier otro elemento del Dominio Público Hidráulico, salvo que se cuente con la previa autorización otorgada por el Organismo de Cuenca, competente tanto en el caso de los vertidos directos a aguas superficiales o subterráneas como en el de vertidos indirectos a aguas subterráneas.
La Autorización de vertido tiene por objetivo la consecución del buen estado ecológico de las aguas, de acuerdo con las normas de calidad, los objetivos medioambientales y las características de emisión e inmisión establecidas en la normativa referente a las aguas.
Para garantizar que los vertidos suponen el menor impacto posible sobre las masas de agua, la Autorización de vertido establece las condiciones en que éstos deben realizarse concretando las siguientes cuestiones:
Los Organismos de Cuenca llevan a cabo labores de inspección de todos los vertidos, de modo que en caso de detectar un vertido que carece de autorización o que incumple las condiciones de su autorización, se inicia un proceso sancionador.
En el marco de la legislación de aguas continentales se considera vertido toda emisión de contaminantes que se realice directa o indirectamente a las aguas continentales, así como al resto del Dominio Público Hidráulico, cualquiera que sea el procedimiento o técnica utilizada.
Se establece una distinción en función del destino del vertido y de la técnica utilizada, en el caso de los vertidos a las aguas subterráneas:
Vertidos Directos: se considera vertido directo la emisión directa de contaminantes a las aguas continentales o a cualquier otro elemento del Dominio Público Hidráulico, así como la descarga de contaminantes en el agua subterránea mediante inyección sin percolación a través del suelo o del subsuelo.
Vertidos Indirectos: son los realizados en aguas superficiales o en cualquier otro elemento del Dominio Público Hidráulico a través de azarbes, redes de colectores de recogida de aguas residuales o de aguas pluviales o por cualquier otro medio de desagüe.
El destino final de los vertidos indirectos al igual que el de los directos es el Dominio Público Hidráulico, pero la forma en que se incorporan al mismo, de manera indirecta a través de conducciones o a través de la filtración por el terreno, hace que tengan una consideración diferente en la legislación. Esta diferenciación tiene efectos sobre el reparto de competencias en cuanto a la autorización de los vertidos.
Vertidos a canales de riego: se considera que los canales de riego transportan un elemento del DPH, el agua, proveniente por ejemplo de un cauce, lago, embalse o laguna, por lo que los vertidos a dichas conducciones son vertidos directos al DPH.
Vertidos a Ramblas: otro caso especial son los vertidos directos a ramblas, que tienen la doble consideración de vertidos directos (a aguas superficiales en las epocas en que el cauce lleve agua, o al DPH en la época en la que el cauce se encuentre seco) y de vertidos indirectos a subterráneas.
Vertidos indirectos a las aguas superficiales con especial incidencia para la calidad del medio receptor: de acuerdo con el art. 245.4 del RDPH, si los vertidos indirectos a las aguas superficiales conllevan una especial incidencia para la calidad del medio receptor (riesgo para el buen estado ecológico), en el caso de que por parte de los Órganos autonómicos o locales se comunique su existencia al Organismo de cuenca o éste detecte su presencia (identificación del vertido indirecto como causa de problemas en el medio receptor), han de ser informados favorablemente por el Organismo de cuenca previamente al otorgamiento de la preceptiva autorización por parte de los citados Órganos autonómicos o locales.
En este informe favorable, debe tenerse en cuenta que el vertido de aguas residuales pueda ser tratado convenientemente en la EDAR municipal si existe, y que el correspondiente Órgano autonómico o local cuente con el debido Reglamento u Ordenanza de vertidos.
A continuación se muestran gráficos que ilustran las diferentes situaciones comentadas en cuanto a los vertidos directos e indirectos a las aguas superficiales y las aguas subterráneas.
Vertidos directos e indirectos a las aguas superficiales
Vertidos directos e indirectos a las aguas subterráneas
Es necesario diferenciar entre vertidos de aguas residuales y residuos, ya que la legislación de aplicación en cada caso es diferente. (Ley de aguas y Reglamento de Dominio Público Hidráulico en el caso de vertidos y Ley 10/98 de Residuos y normativa autonómica subordinada, para el caso de residuos)
Entre las actividades que no requieren autorización de vertido (sino otras autorizaciones ambientales), se encuentran:
¿Dónde debo solicitar la autorización?
Clasificación, Etiquetado y Envasado de Sustancias y Mezclas (Reglamento CLP)
La clasificación de las sustancias y mezclas químicas implica una evaluación de la peligrosidad de las misma en función de sus propiedades fisicoquímicas, toxicológicas y ecotoxicológicas, con el fin de prevenir los riesgos para la salud y el medio ambiente. El etiquetado implica una comunicación de la peligrosidad.
La legislación básica en materia de clasificación y etiquetado está constituida por el Reglamento (CE) 1272/2008 (en lo sucesivo Reglamento CLP), la Directiva 67/548/CEE de sustancias peligrosas (Real Decreto 363/1995 y sus modificaciones posteriores) y la Directiva 1999/45/CE de preparados peligrosos (Real Decreto 255/2003 y sus modificaciones posteriores).
El Reglamento CLP introduce en la Unión Europea un nuevo sistema para clasificar y etiquetar productos químicos que está basado en el Sistema Globalmente Armonizado de las Naciones Unidas (SGA de la ONU)
Las disposiciones del Reglamento CLP sustituirán de una manera gradual a las Directivas de sustancias y preparados peligrosos y, por lo tanto, a los Reales Decretos anteriormente mencionados.
Es el Reglamento (CE) 1272/2008 sobre clasificación, envasado y etiquetado de sustancias y mezclas, y por el que se modifican y derogan las Directivas 67/548/CEE y 1999/45/CE y se modifica el Reglamento (CE) 1907/2006 (REACH). Entró en vigor el 20 de enero de 2009 y es de aplicación en toda la Unión Europea.
Los títulos II, III y IV sobre clasificación del peligro y comunicación del peligro mediante el etiquetado y envasado, serán de aplicación, para las sustancias a partir del 1 de diciembre de 2010 y para las mezclas, a partir del 1 de junio de 2015. No obstante, el Reglamento establece, en su artículo 61, disposiciones transitorias para la aplicación conjunta con las Directivas de clasificación y etiquetado que se encuentran actualmente en vigor.
Actores Implicados en CLP
El Reglamento define, en su artículo 2, a los principales actores implicados en los procesos de CLP:
Fabricante: toda persona física o jurídica establecida en la Comunidad, que fabrique una sustancia en la Comunidad.
Importador: toda persona física o jurídica establecida en la Comunidad y responsable de la importación.
Distribuidor: toda persona física o jurídica establecida en la Comunidad, incluidos los minoristas, que únicamente almacena y comercializa una sustancia, como tal o en forma de mezcla, destinada a terceros.
Usuario intermedio: toda persona física o jurídica establecida en la Comunidad, distinta del fabricante o del importador, que use una sustancia, ya sea como tal o en forma de mezcla, en el transcurso de sus actividades industriales o laborales. Los distribuidores y los consumidores no son usuarios intermedios. Se considerará usuario intermedio al reimportador cubierto por la exención contemplada en el artículo 2, apartado 7, letra c), del Reglamento 1907/2006.
Proveedor: todo fabricante, importador, usuario intermedio o distribuidor que comercializa una sustancia, como tal o en forma de mezcla, o una mezcla.
Productos de un artículo: toda persona física o jurídica que fabrica o ensambla un artículo dentro de la Comunidad.
En España, las Autoridades Competentes en la Administración General del estado son el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, y el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.
El organismo designado para recibir la información relativa a la respuesta sanitaria en caso de urgencia (artículo 45) es el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (Ministerio de Justicia).
El control del cumplimiento recae en los Órganos competentes de las Comunidades Autónomas.
Fabricantes de sustancias e importadores
Clasificar, etiquetar y envasar sustancias y mezclas
Notificar la clasificación y los elementos del etiquetado a la Agencia
Mantenerse al tanto de la información científica y técnica
Actualizar la etiqueta sin demora injustificada
Elaborar propuestas de clasificación y etiquetado
Recabar y guardar la información durante 10 años
Pueden utilizar la clasificación de otro agente de la cadena de suministro para la clasificación
Etiquetar y envasar sustancias y mezclas
Pueden utilizar la clasificación de otro agente d ela cadena de suministro para la clasificación
Productores de artículos
Clasificar, etiquetar y envasar el artículo
Clasificar las sustancias no comercializadas pero sujetas a registro o notificación bajo REACH
Además de las obligaciones señaladas anteriormente, y en cumplimiento del artículo 45 del Reglamento CLP, los importadores y usuarios intermedios que comercialicen mezclas, deberán comunicar al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses la composición química de las mezclas comercializadas y clasificadas como peligrosas, debido a sus efectos sobre la salud humana o sus efectos físicos, así como la identidad química de las sustancias presentes en mezclas para las que la Agencia ha aceptado una denominación química alternativa. Para mayor información, pueden dirigirse a la siguiente dirección de correo electrónico: sit.documentacion@mju.es
El objetivo del Reglamento CLP es determinar que propiedades de las sustancias y las mezclas deben conducir a su clasificación como peligrosas, para que los peligros se identifiquen y comuniquen adecuadamente.
Los fabricantes, importadores y usuarios intermedios de una sustancia o mezcla identificarán la información disponible pertinente para determinar si la sustancia o mezcla conlleva algún peligro, físico, para la salud humana o para el medio ambiente, de los establecidos en el Reglamento CLP. El anexo I establece los criterios para la clasificación de sustancias y mezclas en las distintas clases de peligro y sus diferenciaciones.
Peligros físicos (Parte 2 del anexo I)
Aerosoles inflamables
Sustancias que reaccionan espontáneamente
Sustancias que experimentan calentamiento espontáneo
Sustancias que, en contacto con agua, desprenden gases inflamables
Sustancias corrosivas para los metales
Peligros para la salud (Parte 3 del anexo I)
Toxicidad específica en determinados órganos (STOT) - exposición única
Toxicidad específica en determinados órganos (STOT) - exposiciones repetidas
Peligros para el medio ambiente (Parte 4 del anexo I)
Clase de peligro adicional para la Unión Europea (Parte 5 del anexo I)
El objetivo del etiquetado es que los usuarios de las sustancias y mezclas químicas peligrosas reciban información sobre los peligros. Por ello, los proveedores de sustancias y mezclas deben velar para que, antes de su comercialización, sean etiquetadas y envasadas conforme al Reglamento CLP.
Los elementos que figurarán, cuando proceda, en la etiqueta de una sustancia o mezcla clasificada como peligrosa, son los siguientes:
Nombre, dirección y teléfono del proveedor o proveedores
La cantidad nominal de la sustancia o mezcla contenida en el envase a disposición del público en general
Los identificadores del producto
Los pictogramas de peligro
Las palabras de advertencia ("peligro"; "atención")
Las indicaciones de peligro
Los consejos de prudencia
La etiqueta estará escrita en la lengua o lengua oficiales del estado o Estados miembros interesados. Los proveedores pueden usar más lenguas que las exigidas, siempre que en todas ellas aparezca la misma información.
La presencia de medicamentos en el líquido que llega a nuestras casas, no controlada por las redes públicas, supone un riesgo para la salud y el entorno
Actualmente no se controla la presencia de fármacos en el agua que distribuyen las redes públicas. Sin embargo, todos los análisis que se realizan a nivel local detectan la presencia de trazas importantes de medicamentos, que pueden incluir antibióticos e incluso otros más potentes, como los antidepresivos aunque, por suerte, en menor proporción.Las organizaciones medioambientales están cada vez más preocupadas por los efectos de esta contaminación para los ecosistemas y la salud humana. Y, por primera vez, la industria del tratamiento y distribución del agua parece estar dispuesta, también, a considerar nuevas medidas para evaluar la calidad del líquido que llega a nuestros hogares.
La propuesta de la Comisión Europea de revisión de la vigente Directiva Marco del Agua, realizada este verano, no incluyó las drogas entre las 50 sustancias cuya vigilancia en el agua es prioritaria. “La oposición de los Estados miembros fue más fuerte”, se lamentó entonces Martina Mlinaric, de la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB por sus siglas inglesas), para quien la negativa de los gobiernos a controlar la presencia de estos productos pone de manifiesto “la falta de respeto por la evidencia científica que demuestra el impacto de estas sustancias en los ecosistemas acuáticos”.
Si el Parlamento Europeo votó en 2012 a favor de incluir los fármacos en el control de la calidad del agua “basándose en la evidencia científica que estos pueden presentar riesgos para la salud”, afirma, los estados continúan alegando una supuesta “incertidumbre” desde el punto de vista de la ciencia al respecto.
En Francia, el último informe de la Agencia Nacional para la Seguridad Alimentaria, Medio Ambiente y Trabajo (Anses), publicado en febrero de 2013, llegó a la conclusión de que, efectivamente, los riesgos para la salud humana de esta contaminación son insignificantes.
Pero la agencia reconoce una falta de datos sobre la exposición a la toxicidad crónica y su correcta evaluación. El informe no convence a las ONG medioambientales. Éstas son más propensas a considerar la evidencia de los efectos nocivos de los fármacos, en particular losdisruptores endocrinos (SAE), cuyos efectos son acumulativos.
Para France Nature Environnement, una de las ONG más importantes del país vecino, hay que tener en consideración que “los riesgos para los seres humanos no se conocen, pero hay sospecha sobre la resistencia a los antibióticos y las alteraciones endocrinas”.
“Hoy en día, ¿es potable el agua?” se pregunta públicamente André Cicolella , fundador de la Red para la Salud Ambiental. Para este toxicólogo, los criterios de potabilidad vigentes están obsoletos: “Los análisis bacteriológicos ya no son suficientes, el verdadero problema hoy es la contaminación del agua por productos químicos”, proclama.
Cicolella firma que los mismos métodos de análisis que se utilizan son inadecuados y que es preciso cambiar los parámetros de la toxicidad del agua. El riesgo se considera irrelevante debido a que se trata sólo de trazas farmacológicas, dice Cicolella, pero la acción hormonal de las SAE puede tener efectos aún en dosis muy bajas.
Un análisis sustancia a sustancia sería igualmente ineficaz, ya que no tendría en cuenta los "efectos cóctel". Por ejemplo, el informe de Anses tenía en cuenta sólo dos fármacos, mientras que se han encontrado más de 160 en el agua, algunos de los cuales pueden interactuar entre sí.
Por su parte, la industria del tratamiento de aguas ya está trabajando para evaluar la toxicidad biológica del elemento, es decir, para medir los efectos tóxicos directamente sobre los organismos que viven en la misma en lugar de buscar sustancias tóxicas en su composición.
“Teniendo en cuenta la dificultad de rastrear miles de moléculas, la tendencia camina hacia una comparación completa de la toxicidad, en vez de hacerlo sustancia a sustancia”, explica David Boris, director de Medio Ambiente y Calidad del Agua en Veolia Eau, una de les principales multinacionales del sector.
Para llevar a cabo estos análisis, las empresas cada vez tienen más herramientas a su disposición. Veolia también desarrolla sus propias técnicas, algunas realmente innovadoras, como el llamado proyecto Watchfrog, que utiliza una rana fluorescente para controlar la presencia de microcontaminación. “Nuestros clientes no están dispuestos a pagar por el tratamiento de las drogas en el agua, pero sí quieren entender mejor su impacto sobre el medio ambiente”, dice Boris.
El coste del tratamiento es uno de los principales frenos a la regulación de la presencia de medicamentos en el agua. Los métodos de eliminación de estas sustancias implican “un incremento prohibitivo” reconoció Martina Mlinaric. Esto explicaría, en parte, la resistencia de la Unión Europea a legislar sobre el tema.
Fuente: www.ecoavant.com
Guía para establecimientos alimentarios que elaboran y venden alimentos envasados
Esta información está destinada a empresas alimentarias que elaboran y venden alimentos envasados al consumidor final y a colectividades. Esta guía orienta sobre el etiquetado de los alimentos envasados cuando estos contengan ingredientes que produzcan alergias.
Con el término “envasado” nos referimos a cualquier alimento que se incluye en un envase antes de ponerlo a la venta, y que cumple las siguientes condiciones:
El alimento está parcial o totalmente cubierto por el envase pero de forma que no pueda modificarse el contenido sin abrir o cambiar el envase
El producto está listo para la venta al consumidor final o a colectividades
No se incluyen aquellos productos envasados en el momento de la venta a petición del comprador.
Según el Reglamento de información al consumidor (N.º 1169/2011) es obligatorio declarar los alérgenos alimentarios utilizados como ingredientes o coadyuvantes alimentarios. La legislación no permite comercializar alimentos si se considera que son un riesgo para la salud (artículo 14 del Reglamento UE 178/2002). Para prevenir que los ciudadanos consuman accidentalmente alimentos que puedan provocarles enfermedades es fundamental la información que aparece en su etiquetado.
El Grupo de Nuevas Tecnologías para el procesado de Alimentos de la Universitat de Lleida es uno de los pioneros a nivel mundial en el desarrollo de tecnologías que permiten conservar alimentos con las propiedades de los recién preparados, con pulsos eléctricos para zumos y pulsos de luz para fruta cortada.
Los expertos se reunieron durante los días 23 y 24 de octubre, y señalaron que los productos frescos doblarán su vida útil en los próximos cinco años gracias a los últimos avances que se están produciendo en el campo del I+D+i en la conservación de los alimentos. La Dra. Olga Martín, responsable del Grupo de Nuevas Tecnologías para el procesado de Alimentos de la Universitat de Lleida y moderadora de la Mesa Redonda del Congreso “Últimos avances en las tecnologías de los alimentos” afirma que “gracias a los trabajos de investigación que se está realizando en España y a las nuevas tecnologías, durante los próximos años veremos cómo los alimentos doblarán su tiempo de conservación manteniendo las mismas características de frescura, sensoriales y nutricionales que un alimento recién preparado”.
La Dra. Martín, sin embargo, agrega que “el principal obstáculo que nos encontraremos no será tanto el debido a cuestiones técnico-sanitarias ni de seguridad alimentaria, sino la percepción que tendrán los consumidores sobre lo que ellos consideran el tiempo de caducidad de un alimento y su predisposición a consumirlo. En este momento ya podemos tener lechugas, por ejemplo, que gracias a las nuevas técnicas de conservación pueden tener una caducidad superior a dos semanas, cuando los consumidores consideran que más de una ya no tiene la suficiente calidad. En este sentido será necesario hacer un importante trabajo de explicación y de información”.
Lleida, líder mundial en investigación de conservación en alimentos frescos
El Grupo de Investigación de Nuevas Tecnologías para el Procesado de Alimentos de la Universitat de Lleida, que dirige la Dra. Olga Martín, está impulsando la investigación en la conservación de los alimentos frescos listos para comer, sobre todo en los ámbitos de las tecnologías no térmicas como en el área de “pulso eléctrico de alta intensidad”, donde se aplica electricidad a los alimentos frescos para eliminar los microorganismos. Esta técnica se utiliza principalmente en leche y zumos. También tiene el liderazgo mundial en la investigación para conservación de alimentos frescos, sobre todo fruta fresca cortada, mediante “pulsos de luz”, aplicando al alimento todo el espectro de luz en forma pulsada con lo que logra un incremento considerable del tiempo de conservación de la fruta cortada. Otras líneas de trabajo son los “recubrimientos comestibles”, que, además de servir para conservar, pueden ser portadores de complementos alimenticios o funcionales de los alimentos, con nuevas propiedades, sabores y texturas; además de los “sistemas nanoestructurados” conteniendo compuestos activos y están comenzando la investigación de conservación de productos frescos mediante “plasma frío”.
Fuente: Sesal
Presencia de trazas de avellana no declaradas en el etiquetado de varios productos de confitería procedentes de Suecia y distribuidos a España.
La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición ha tenido conocimiento en fecha 08 de abril de 2015, a través del Sistema de Alerta Rápido para Alimentos y Piensos de la Unión europea (RASFF), de una notificación efectuada por las Autoridades Sanitarias de Suecia, relativa a la presencia de trazas de avellana no declaradas en el etiquetado de varios productos de confitería con cobertura de chocolate.
Se trata de 23 productos de confitería elaborados por la empresa de Suecia FRANSSONS KONFEKTYR AB:
Art nº Nombre del producto
300 MINIBJÖRN, HALLON
304 BANAN
311 LITEN BANAN
312 NALLAR
313 HJÄRTAN
314 SVAMPAR
315 ELEFANTER
316 STOR BANAN
317 VANILJ PRICKAR
318 KOLA PRICKAR
319 COCOS PRICKAR
323 PÅSK CHOKLAD
324 LIMPOR
325 JORDGUBBS LIMPOR
331 ARRAKS LIMPOR
333 DELFINER
338 LITEN DELFIN
339 XL BANAN
343 CHOKLAD HAPPY, KOLA
344 CHOKLAD HAPPY, MINT
345 COCOS NOUGAT
390 FRUKTFRANS
Los lotes afectados van del 501007-1 al 503079-1.
Como medida de precaución, se recomienda a aquellos consumidores alérgicos a las avellanas que pudieran tener los productos anteriormente mencionado en sus hogares que se abstengan de consumirlos. Asimismo se indica que el consumo de estos productos no comporta ningún riesgo para el resto de consumidores.
Medicamentos ilegales comercializados como complementos alimenticios
Los complementos alimenticios son productos diseñados para complementar la dieta. No son medicamentos y, en consecuencia, no están destinados a tratar, diagnosticar, prevenir ni curar enfermedades. Se consumen por vía oral. Se comercializan en forma dosificada: cápsulas, pastillas, tabletas, píldoras, bolsitas de polvos, ampollas de líquido, botellas con cuentagotas, etc.
Hay complementos alimenticios que se comercializan como productos que contribuyen a incrementar el desarrollo muscular, adelgazar, para mejorar el rendimiento sexual, etc. En algunos casos esos productos son utilizados como vehículo para encubrir la distribución de distintas sustancias farmacológicamente activas como esteroides anabolizantes, similares al principio activo que contiene el Viagra®, anfetaminas, etc. sin estar declarados en el etiquetado, con el consiguiente riesgo para la salud del consumidor que desconoce lo que está tomando y los posibles efectos adversos que ese producto puede tener para su salud.