Source: https://www.otagen.es/fiscal/novedades-fiscales/remuneraci%C3%B3n-administradores/
Timestamp: 2018-04-23 23:14:42
Document Index: 392004461

Matched Legal Cases: ['artículo 217', 'artículo 217', 'Artículo 217', 'artículo 15', 'Artículo 217', 'Artículo 218', 'artículo 15', 'artículo 16', 'artículo 1', 'artículo 16', 'artículo 16', 'artículo 19']

OTAGEN, S.A. - Asesoría fiscal, laboral, financiera, contable y mercantil en Madrid - Remuneración Administradores
Resumen interpretativo Remuneración Administradores
Vamos a dividir las remuneraciones de los administradores en dos apartados que son:
. Deducibilidad en el impuesto sobre sociedades por las Remuneraciones percibidas por el administrador por la realización de funciones propias de dicho cargo en la sociedad.
La retribución que pueda percibir un administrador en relación al cargo que ostenta, si no está prevista en los estatutos, no será fiscalmente deducible, al contradecir lo dispuesto en el artículo 217 de la LSC. En el caso de que el cargo de administrador sea gratuito este gasto no será deducible fiscalmente.
Si las retribuciones están previstas en los estatutos serán deducibles siempre que se adecuen al ordenamiento jurídico, concretamente a la LSC y a lo dispuesto en la LIS, hasta la cuantía que se indique en los mismos o se estipule por Junta General.
Para que la remuneración de los administradores sea considerada gasto deducible en el IS es imprescindible que los estatutos de la sociedad establezcan su cuantía de forma determinada o perfectamente determinable (STS 13-11-2008).
En el año 2008 tras la Sentencia del Tribunal Supremo, conocida como la sentencia “Mahou” establecía lo siguiente:
. Sin previsión estatutaria de retribución, el gasto no era fiscalmente deducible.
. Si el cargo era retribuido, los estatutos deberían determinar exactamente la retribución.
El Tribunal Supremo en dos sentencias de 13 de noviembre de 2008 estableció la denominada doctrina del milímetro disponiendo que para que pueda apreciarse que los estatutos establecen la retribución de los administradores “con certeza” era preciso el cumplimiento de los requisitos exigidos por la normativa mercantil en los términos previstos en la misma.
La Consulta Vinculante 127-14 de 10 de abril de 2014, ha reconocido que en el caso de percibir un Administrador una remuneración establecida estatutariamente como consecuencia de su cargo de Administrador, ésta supone un gasto deducible siempre que el sistema de retribución dispuesto en los estatutos sociales se adecúe a lo dispuesto en el artículo 217 de la LSC.
En consecuencia siempre que la remuneración de los administradores esté recogida en los estatutos tal como establece la normativa mercantil (art. 217 a 219 TRLSC), las remuneraciones de los administradores tendrán la consideración de gasto deducible para la sociedad.
. Deducibilidad en el impuesto sobre sociedades por las Remuneraciones percibidas por el administrador por funciones diferentes a dicho cargo en la sociedad (relación laboral).
La Teoría del vínculo establecía que la relación del administrador absorbía la del alto directivo cuando coincidían en la misma persona. Es decir, que la relación mercantil imperaba con respecto a la relación laboral del administrador en la sociedad. Aunque la propia delimitación objetiva de esta teoría indica que nada impide que una persona pueda asumir en virtud de una relación laboral con la entidad de la que es administrador, funciones que nada tienen que ver a las propias de un administrador (tareas exclusivamente comerciales, administrativas, contables, etc…) Cuando las funciones asumidas son funciones de jefatura o gerencia podríamos decir, de forma genérica y según los pronunciamientos judiciales, que un administrador no puede asumir en virtud de una relación laboral los cargos de Gerente o Director General. Por el contrario, la mayoría de los pronunciamientos judiciales admiten la asunción por parte de un administrador y en virtud de una relación laboral, de una dirección sectorial de la entidad (Director de Producción, Director Comercial, Director Financiero, etc…).
La resolución de 6 de febrero de 2014 del Tribunal Económico Administrativo Central en unificación de la doctrina, se pronuncia estableciendo que sólo es compatible la relación de carácter laboral especial de alta dirección con la de carácter mercantil del cargo de administrador cuando las funciones que se realizan por razón de la primera son distintas de las que llevan a cabo por razón del último cargo y se trate de una actividad específica diversa; en otro caso ambas relaciones son incompatibles, debiendo prevalecer la calificación mercantil y sólo podrá percibir remuneraciones por dicha función cuando esté previsto en los Estatutos.
La consulta de la DGT V0441-14, mediante la cual se cuestiona la deducibilidad de las retribuciones satisfechas a los administradores que ejercen, a su vez, tareas de “auxiliares administrativos, comerciales y almaceneros” y están dados de alta en el Régimen Especial de Trabajador Autónomo (RETA). Así pues, la DGT ha resuelto dicha cuestión estipulando que en el caso de que se satisfaga una retribución por el desempeño de tareas productivas o profesionales (auxiliares administrativos, contables, agentes comerciales y personal de almacén), tendrá la consideración de gasto fiscalmente deducible del período siempre que se cumplan los requisitos de inscripción contable, correlación de ingresos y gastos, imputación con arreglo al devengo y justificación documental y siempre que se valoren a valor de mercado.
Algunas sentencias del Tribunal Supremo admiten la posibilidad de doble vínculo mercantil y laboral si los estatutos expresamente establecen la compatibilidad (Sentencias de 13-05-1991 y 27-01-1992), o que consideran que no resulta aplicable dicha doctrina cuando tanto el contrato laboral de alta dirección como la retribución del administrador ha sido aprobada por todos los socios (Sentencias de 31-10-2007 y de 19-12-2011 – Rec. Nº 1976/2008).
Por lo cual, entendemos que a pesar de la controversia interpretativa existente cuando un administrador percibe una remuneración no por la condición de administrador, sino por su relación laboral con la sociedad, siempre que no esté retribuida en estatutos dicha condición de administrador y la relación laboral que tenga con la empresa sea diferente a las funciones inherentes a las del propio administrador (tareas del día a día o departamentos específicos de la sociedad) se podrá demostrar ante la Agencia Tributaria la deducibilidad del gasto, siempre que este cumpla los requisitos fiscales para su deducibilidad ( inscripción contable, correlación de ingresos y gastos, imputación con arreglo al devengo y justificación documental y siempre que se valoren a valor de mercado).
. Artículo 217 de la Ley de Sociedades de Capital establece la gratuidad del cargo de administrador. Se entendía desde el punto de vista fiscal de la Administración Tributaria que cualquier cantidad que percibieran estos tenía la consideración liberalidad o donación.
. Con la reforma de la Ley 27/2014 de la LIS, en su artículo 15.e establece:
“No tienen la consideración de donativos y liberalidades, por lo tanto son deducibles, los gastos por retribuciones a los administradores por el desempeño de funciones de alta dirección u otras funciones derivadas de un contrato de carácter laboral con la entidad”.
. La normativa mercantil regula las condiciones en que se puede retribuir la labor desarrollada por los administradores en los artículos 217 a 219 TRLSC que han sido objeto de modificación por la Ley 31/2014, de 3 de diciembre. En resumen vienen a decir lo siguiente:
. Artículo 217 TRLSC
“El cargo de administrador es gratuito, a menos que los estatutos establezcan lo contrario, determinando el sistema de remuneración”
“El importe máximo de la remuneración anual deberá ser aprobado por la junta general y permanecerá vigente en tanto no se apruebe su modificación, salvo que la junta general determine otra cosa, la distribución de la retribución entre los distintos administradores se establecerá por acuerdo de éstos y, en el caso del consejo de administración, por decisión del mismo”.
“La remuneración de los administradores deberá en todo caso guardar una proporción razonable con la importancia de la sociedad, la situación económica que tuviera en cada momento y los estándares de mercado de empresas comparables”.
. Artículo 218 TRLSC
“Cuando el sistema de retribución incluya participación en los beneficios la junta general determinará el porcentaje aplicable dentro del máximo establecido en los estatutos sociales”
“En las S.L. el porcentaje máximo de participación en ningún caso podrá ser superior al 10% de los beneficios repartibles entre los socios”
“En las S.A. la participación solo podrá ser detraída de los beneficios líquidos y después de estar cubiertas las atenciones de la reserva legal y de la estatutaria y de haberse reconocido a los accionistas un dividendo del 4%, del valor nominal de las acciones o el tipo más alto que los estatutos hayan establecido”.
CASUÍSTICA PROCESAL
. El Tribunal Supremo en dos sentencias de 13 de noviembre de 2008 estableció la denominada doctrina del milímetro disponiendo que para que pueda apreciarse que los estatutos establecen la retribución de los administradores “con certeza” era preciso el cumplimiento de los requisitos exigidos por la normativa mercantil en los términos previstos en la misma. Dicha doctrina ha sido ratificada en numerosas sentencias posteriores, entre otras, las sentencias de 11-03-2010, Rec. Nº 6070/2004, Rec. Nº 4002/2004 y Rec. Nº 10315/2003; de 04-02-2010, Rec. Nº 9740/2004, Rec. Nº 7043/2004; de 21-01-2010, Rec. Nº 4279/2004; 22-12-2011, Rec. Nº 6688/2009; 09-05-2012, Rec. Nº 638/2008; 16-05-2012, Rec. Nº 1070/2008. En todas las sentencias referidas, el Tribunal Supremo concluía señalando que, caso de no cumplirse los requisitos exigidos por la normativa mercantil, la retribución de los administradores no tendría carácter obligatorio y por constituir una liberalidad no resultaría fiscalmente deducible.
. El argumento ofrecido por el Tribunal Supremo para negar la deducción fiscal de la retribución de los administradores que no se ajusten a lo dispuesto en la normativa mercantil, deja de ser aplicable a partir de la entrada en vigor de la LIS ya que ésta en su artículo 15.e) excluye de manera expresa del concepto de liberalidad a las retribuciones de los administradores por el desempeño de funciones de alta dirección.
. Sin embargo la LIS (art. 15.f) ha incorporado de manera expresa dentro de los gastos no deducibles fiscalmente a aquellos que deriven de actuaciones contrarias al ordenamiento jurídico. Se puede entender que las retribuciones de los administradores que no se ajusten a lo dispuesto en la normativa mercantil pueden encuadrarse en dicha categoría de gasto no deducible fiscalmente y que, en consecuencia cuando la retribución de los administradores no se ajuste a las exigencias impuestas a la misma por la normativa mercantil no resultará fiscalmente deducible.
Esta postura viene avalada por el Tribunal Supremo que en su sentencia de 02-01-2014 (Rec. Nº 4269/2012) establece que “La cuestión, por tanto, no se centra en la necesariedad del gasto como a veces se pretende, sino en su legalidad”. Tal legalidad hay que entenderla referida, no sólo a los Estatutos sino a los límites que de la totalidad del ordenamiento jurídico pueden inferirse a la vista de las circunstancias concurrentes. Por eso, resulta insólita, cualquier interpretación que sostenga que en esta materia no es exigible un escrupuloso cumplimiento de la legislación mercantil.
. Para que la remuneración de los administradores sea considerada gasto deducible en el IS es imprescindible que los estatutos de la sociedad establezcan su cuantía de forma determinada o perfectamente determinable (STS 13-11-2008).
. Las retribuciones de los administradores son un gasto deducible cuando cumplen los requisitos legales exigidos para esa deducción. Esos requisitos legales son los que se derivan de la totalidad del ordenamiento jurídico y de modo expreso de los estatutos de la entidad que efectúa la deducción. El alcance de la afirmación precedente es el de que las retribuciones de los administradores no pueden traicionar las reglas que rigen la vida de la entidad que retribuye, es decir, sus Estatutos. En consecuencia, al establecer los Estatutos la gratuidad del cargo de administrador es obligado rechazar la deducción de retribuciones que frontalmente infringen los Estatutos de la entidad pagadora (STS Rec. Nº 131/2012 de 30-10-2013).
. Pero a las dudas que plantea la aplicación de la doctrina del milímetro para determinar la deducibilidad fiscal o no de las retribuciones de los administradores, debemos añadir las importantes consecuencias que en el ámbito fiscal puede conllevar la aplicación de la denominada doctrina del vínculo también consolidada por el Tribunal Supremo en reiterada jurisprudencia de las Salas de lo Civil y de lo Social y que fue acogida de forma clara por la Sala de lo Contencioso-Administrativo en las sentencias de 13 de noviembre de 2008 y reiterada en sentencias posteriores como la de 22-12-2011 (Rec Nº 6688/2009) y la de 09-05-2012 (Rec. Nº 638/2008). Según la citada doctrina del vínculo, quien asume las funciones de gestión, representación y dirección de una entidad propias de un administrador en virtud de su condición de tal y, en consecuencia, en virtud de la relación de naturaleza mercantil que le une a la misma, no puede asumir esas mismas funciones en virtud de una relación laboral. De esta forma, cuando el administrador de una entidad suscribe con ésta un contrato laboral en virtud del cual asume funciones que ya le corresponden en su condición de administrador, se entiende que el vínculo que predomina entre el administrador y la sociedad es el vínculo mercantil y no el laboral, de manera que toda retribución que perciba deriva de su condición de administrador de la entidad y no de su condición de empleado por cuenta ajena, lo que determina que la deducción fiscal de dicho gasto deba analizarse desde la perspectiva de si cumplen o no los requisitos para que la retribución de los administradores sea o no fiscalmente deducible. En tal caso, si los estatutos no contienen previsión alguna sobre el carácter retribuido del cargo de administrador o de forma expresa prevén que será gratuito, por lo que las retribuciones satisfechas al administrador supuestamente en virtud de la relación laboral y realmente en su condición de administrador no serían fiscalmente deducibles.
Las delimitaciones de la teoría del vínculo son las siguientes:
. Delimitación subjetiva: Resulta clara la aplicación de la doctrina del vínculo en aquellos casos en los que el órgano de administración es unipersonal. Cuando se opta por un órgano colegiado surgen más dudas en relación a si la doctrina del vínculo afecta o no a todos sus miembros y en este sentido encontramos algunos pronunciamientos del Tribunal Supremo que extienden la aplicación de la doctrina del vínculo a todos los miembros del Conejo de Administración (Sentencia de 13-11-2008). En otros casos únicamente se pronuncia de manera expresa sobre su aplicación a lo que se podrían denominar consejeros ejecutivos, incluyendo entre éstos al Presidente, Vicepresidente o Consejero Delegado, pero no a los consejeros no ejecutivos. Probablemente la postura del Tribunal Supremo de aplicar la doctrina del vínculo a todos los miembros del Consejo de administración se vea reforzada con la relación de facultades indelegables que contiene el art. 249 bis TRLSC introducido por la Ley 31/2014.
. Delimitación objetiva: Nada impide que una persona pueda asumir en virtud de una relación laboral con la entidad de la que es administrador, funciones que nada tienen que ver las propias de un administrador (tareas exclusivamente comerciales, administrativas, contables, etc…) Cuando las funciones asumidas son funciones de jefatura o gerencia podríamos decir, de forma genérica y según los pronunciamientos judiciales, que un administrador no puede asumir en virtud de una relación laboral los cargos de Gerente o Director General. Por el contrario, la mayoría de los pronunciamientos judiciales admiten la asunción por parte de un administrador y en virtud de una relación laboral, de una dirección sectorial de la entidad (Director de Producción, Director Comercial, Director Financiero, etc…).
Por último señalar que una prueba más de las dificultades que presenta la interpretación de la doctrina del vínculo la encontramos en algunas sentencias del Tribunal Supremo que admiten la posibilidad de doble vínculo mercantil y laboral si los estatutos expresamente establecen la compatibilidad (Sentencias de 13-05-1991 y 27-01-1992), o que consideran que no resulta aplicable dicha doctrina cuando tanto el contrato laboral de alta dirección como la retribución del administrador ha sido aprobada por todos los socios (Sentencias de 31-10-2007 y de 19-12-2011 – Rec. Nº 1976/2008)
EJEMPLOS PRÁCTICOS DOCTRINALES
. Se ha apreciado la compatibilidad entre un contrato de trabajo común como director de producción y la condición de consejero delegado (sentencia de 28/09/87); la misma solución se ha adoptado para un director comercial con contrato de trabajo que es nombrado luego miembro del consejo de administración (sentencia de 05/07/88), y para dos directores sectoriales, de exportación y comercial, que eran también miembros del consejo (sentencia de 06/10/90) (STSJ Madrid 07/12/2005 – Rec. Nº 728/2005).
. En cuanto a los servicios prestados como gerente por el Administrador único de la compañía, debe tenerse en cuenta que el Tribunal Supremo, en una reiterada jurisprudencia, de la que son muestra las Sentencias de 13/11/2008, ha considerado respecto de los administradores de una sociedad con la que han suscrito un contrato laboral de alta dirección que supone el desempeño de las actividades de dirección, gestión, administración y representación de la sociedad propias de dicho cargo (esto es, la representación y gestión de la sociedad), que debe entenderse que su vínculo con la sociedad es exclusivamente de naturaleza mercantil y no laboral, al entenderse dichas funciones subsumidas en las propias del cargo de administrador, “porque la naturaleza jurídica de las relaciones se define por su propia esencia y contenido, no por el concepto que le haya sido atribuido por las partes”. Por tanto, la totalidad de las retribuciones percibidas por el ejercicio de las funciones propias del cargo de administrador, con independencia de que se hubiera formalizado un contrato laboral, deben entenderse comprendidas, a efectos del Impuesto sobre la Renta de las Personas físicas, en los rendimientos del trabajo como una retribución como administrador” (DGT CV2159-11 de 20-09-2011).
. Acerca de la posibilidad de compatibilizar la condición de miembro de los órganos de administración de una sociedad y la de personal de alta dirección, sometido al Derecho laboral, las Salas de lo Civil y especialmente de lo Social de este Tribunal han hecho las afirmaciones que a continuación se exponen, que, claramente ponen en entredicho los argumentos empleados por la representación de….para defender la deducibilidad de la remuneración satisfecha al Presidente, al Vicepresidente y al Consejero Delegado de la entidad. Aunque la jurisprudencia admite que los miembros del Consejo de administración “pueden tener al mismo tiempo una relación laboral con su empresa, ello sólo sería posible para realizar trabajos que podría calificarse de comunes y ordinarios, no así cuando se trata de desempeñar al tiempo el cargo de consejero y trabajos de alta dirección (Gerente, Director General, etc…) dado que en tales casos el doble vínculo tiene el único objeto de la suprema gestión y administración de la empresa, es decir, que el cargo de administrado r o consejero comprende por sí mismo las funciones propias de alta dirección” (Sentencia de 26-12-2007, cit., FD Segundo). La Sala de lo Social ha venido negando sistemáticamente que el Presidente , Vicepresidente o Consejero Delegado de una sociedad tuvieran al mismo tiempo con la empresa una relación laboral. Y lo mismo ha concluido la Sala Primera, en la referida Sentencia de 21/04/2005 que viene a reiterar la sentencia de 12/01/2007. En suma, la relación establecida carece de eficacia y no puede ser tenida en cuenta a los efectos tributarios, pues infringe la exigencia del art. 130 LSA de que la retribución delos administradores sea fijada en los estatutos.
. El administrador que ejerce las tareas de jefe del departamento comercial. En la medida en que las retribuciones pactadas, en virtud del contrato laboral celebrado entre la entidad consultante y su administrador, retribuyan única y exclusivamente labores de jefe de departamento comercial, dicho gasto tendrá la consideración de gastos fiscalmente deducible (DGT V0351-13 de 07/02/2013).
. Las retribuciones que perciba el socio-administrador, en la medida en que se correspondan con la contraprestación por los servicios de publicidad y marketing prestados a la consultante, tendrán la consideración de gasto fiscalmente deducible, siempre que cumplan los requisitos legalmente establecidos en términos de inscripción contable, devengo, correlación de ingresos y gastos y justificación documental y siempre y cuando su valoración se efectúe a valor de mercado, en virtud de lo dispuesto en el artículo 16 del TRLIS, previamente transcritoto. Por el contrario, si parte de la remuneración percibida por el socio-administrador pudiese retribuir las labores de dirección y administración propias del cargo de administrador, el gasto correspondiente a dicha retribución no tendrá la consideración de gasto fiscalmente deducible (DGT V0583-13 de 25/02/2013).
. Los dos socios y administradores solidarios de la entidad desempeñan labores propias de un trabajador (gestión comercial); de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 1.2.c) de la Ley 20/2007, de 11 de julio, del Estatuto del trabajo autónomo, no tendrían la consideración de trabajadores por cuenta ajena. Se entenderá que dichos servicios son prestados en virtud de una relación de naturaleza mercantil y no laboral. Con independencia de lo anterior, el gasto correspondiente a la retribución pactada como contraprestación por el desempeño de dichas tareas tendrá la consideración de gasto fiscalmente deducible del período siempre que se cumplan los requisitos de inscripción contable, correlación de ingresos y gastos, imputación con arreglo a devengo y justificación documental y siempre que se valoren a valor de mercado con arreglo a lo dispuesto en el artículo 16 del TRLIS (DGT V1015-13 de 27/03/2013).
. El socio – administrador presta servicios profesionales a la sociedad consultante (servicios de albañilería, oficial de primera, servicios comerciales…) siendo tales servicios distintos de los correspondientes a las labores de administración. En virtud de lo anterior, el gasto correspondiente a los rendimientos acordados entre la consultante y su socio-administrador tendría la consideración de gasto contable y fiscal del ejercicio, por aplicación de lo dispuesto en los artículos 10.3 y 19.3 del TRLIS previamente transcritos, debiendo, en todo caso, valorarse dichos servicios a valor de mercado dada la vinculación existente entre el socio-administrador (prestador de los servicios) y la consultante con arreglo a lo dispuesto en el artículo 16 del TRLIS (DGT V1240-13 de 12/04/2013).
. En la medida en que el socio preste efectivamente sus servicios profesionales a la sociedad, al margen de las labores de dirección y gestión inherentes a su cargo de administrador, y su retribución, ya sea dineraria o en especie, se corresponda única y exclusivamente con tales servicios, dicha retribución constituirá un gasto para la sociedad, correlacionado con la obtención de ingreso, por lo que estará contabilizado como tal gasto que representa, y tendrá la consideración de gasto fiscalmente deducible a efectos de la determinación de la base imponible del Impuesto sobre Sociedades, siempre y cuando se cumplan los principios de inscripción contable, devengo, correlación de ingresos y gastos y justificación de la realidad del mismo, establecidos en el artículo 19 del TRLIS, previamente transcrito (DGT V1548-13 de 07/05/2013).
. El gastos correspondiente a las retribuciones satisfechas al socio-administrador, en la medida en que se correspondan con la contraprestación pactada por la realización de tareas productivas o profesionales a favor de la entidad consultante, tendrá la consideración de gasto fiscalmente deducible, y ello con independencia de que la relación existente entre socio-administrador y la entidad sea de naturaleza mercantil o laboral (DGT V1569-13 de 09/05/2013).
. La jurisprudencia de la Sala Primera, de lo Civil, de este Tribunal Supremo ha entendido que sólo es compatible la relación de carácter laboral especial de alta dirección (gerencia) con la de carácter mercantil del cargo de administrador cuando las funciones que se realizan por razón de la primera son distintas de las que llevan a cabo por razón del último cargo y se trate de una actividad específica diversa, en otro caso, ambas relaciones (mercantil y laboral) son incompatibles, debiendo prevalecer la calificación mercantil y sólo podrá percibir remuneraciones por dicha función cuando esté previsto en los estatutos. Y eso se hace más patente cuando el Presidente y administrador de la sociedad posee la mayoría de las participaciones, o lo que, por otra parte, impediría apreciar la nota de ajeneidad según la jurisprudencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo (Sentencia de 20 de noviembre de 2003) (STS Rec. Nº 4808/2011 DE 26/09/2013).
. La resolución de 6 de febrero de 2014 del Tribunal Económico Administrativo Central en unificación de la doctrina, se pronuncia finalmente estableciendo que sólo es compatible la relación de carácter laboral especial de alta dirección con la de carácter mercantil del cargo de administrador cuando las funciones que se realizan por razón de la primera son distintas de las que llevan a cabo por razón del último cargo y se trate de una actividad específica diversa; en otro caso ambas relaciones son incompatibles, debiendo prevalecer la calificación mercantil y sólo podrá percibir remuneraciones por dicha función cuando esté previsto en los Estatutos.
. La consulta de la DGT V0441-14, mediante la cual se cuestiona la deducibilidad de las retribuciones satisfechas a los administradores que ejercen, a su vez, tareas de “auxiliares administrativos, comerciales y almaceneros” y están dados de alta en el Régimen Especial de Trabajador Autónomo (RETA). Así pues, la DGT ha resuelto dicha cuestión estipulando que en el caso de que se satisfaga una retribución por el desempeño de tareas productivas o profesionales (auxiliares administrativos, contables, agentes comerciales y personal de almacén), tendrá la consideración de gasto fiscalmente deducible del período siempre que se cumplan los requisitos de inscripción contable, correlación de ingresos y gastos, imputación con arreglo al devengo y justificación documental y siempre que se valoren a valor de mercado.
. La consulta V1613-15 de veintiséis de mayo de 2015, en la que se resuelve una cuestión acerca de la deducibilidad de la remuneración del trabajo realizado por un ingeniero en una sociedad mercantil de la que posee el 12,50% del capital social y de la que es miembro del Consejo de Administración, aunque dicho cargo es gratuito y todas las retribuciones percibidas son satisfechas por el trabajo realizado como ingeniero.
Así pues, la DGT ha continuado con el criterio adoptado anteriormente por lo que se establece que “todo gasto contable será fiscalmente deducible a efectos del Impuesto sobre sociedades siempre que cumpla las condiciones legalmente establecidas, en términos de inscripción contable, imputación con arreglo a devengo, correlación de ingresos y gastos y justificación documental”. Por tanto, las retribuciones del socio por el trabajo que desarrolla serán deducibles siempre que cumplan los requisitos legalmente establecidos.
. Finalmente resulta necesario recordar que por disponerlo expresamente el art. 18.2.b) LIS, la retribución de los administradores por el ejercicio de sus funciones queda excluida del concepto de operación vinculada.