Source: http://legales.com/Tratados/c/cgestion.htm
Timestamp: 2015-11-25 04:07:02
Document Index: 240310042

Matched Legal Cases: ['artículo 1796', 'artículo 1796', 'artículo 1374', 'artículo 789', 'artículo 989', 'artículo 789', 'artículo 1375', 'artículo 1375', 'artículo 1921', 'artículo 2290', 'artículo 1894', 'artículo 48', 'artículo 2304', 'artículo 3987', 'artículo 784', 'artículo 2298', 'artículo 729', 'artículo 728', 'artículo 977', 'artículo 1121']

Art. 1781.- Definici�n. Hay gesti�n de negocios cuando una persona asume oficiosamente la gesti�n de un negocio ajeno por un motivo razonable, sin intenci�n de hacer una liberalidad y sin estar autorizada ni obligada, convencional o legalmente. Art. 1782.- Obligaciones del gestor. El gestor est� obligado a: a. avisar sin demora al dueño del negocio que asumió la gestión, y aguardar su respuesta, siempre que esperarla no resulte perjudicial;
b. actuar conforme a la conveniencia y a la intención, real o presunta, del dueño del negocio;
c. continuar la gestión hasta que el dueño del negocio tenga posibilidad de asumirla por sí mismo o, en su caso, hasta concluirla;
d. proporcionar al dueño del negocio información adecuada respecto de la gestión;
e. una vez concluida la gestión, rendir cuentas al dueño del negocio
Art. 1783.- Conclusi�n de la gesti�n. La gesti�n concluye: a. cuando el dueño le prohíbe al gestor continuar actuando. El gestor, sin embargo, puede continuarla, bajo su responsabilidad, en la medida en que lo haga por un interés propio;
b. cuando el negocio concluye. Art. 1784.- Obligaci�n frente a terceros. El gestor queda personalmente obligado frente a terceros. S�lo se libera si el due�o del negocio ratifica su gesti�n, o asume sus obligaciones; y siempre que ello no afecte a terceros de buena fe. Art. 1785.- Gesti�n conducida �tilmente. Si la gesti�n es conducida �tilmente, el due�o del negocio est� obligado frente al gestor, aunque la ventaja que deb�a resultar no se haya producido, o haya cesado: a. a reembolsarle el valor de los gastos necesarios y útiles, con los intereses legales desde el día en que fueron hechos;
b. a liberarlo de las obligaciones personales que haya contraído a causa de la gestión;
c. a repararle los daños que, por causas ajenas a su responsabilidad, haya sufrido en el ejercicio de la gestión;
d. a remunerarlo, si la gestión corresponde al ejercicio de su actividad profesional, o si es equitativo en las circunstancias del caso.
Art. 1786.- Responsabilidad del gestor por culpa. El gestor es responsable ante el due�o del negocio por el da�o que le haya causado por su culpa. Su diligencia se aprecia con referencia concreta a su actuaci�n en los asuntos propios; son pautas a considerar, entre otras, si se trata de una gesti�n urgente, si procura librar al due�o del negocio de un perjuicio, y si act�a por motivos de amistad o de afecci�n.
Art. 1787.- Responsabilidad del gestor por caso fortuito. El gestor es responsable ante el due�o del negocio, aun por el da�o que resulte de caso fortuito, excepto en cuanto la gesti�n le haya sido �til a aqu�l: a. si actúa contra su voluntad expresa;
b. si emprende actividades arriesgadas, ajenas a las habituales del dueño del negocio;
c. si pospone el interés del dueño del negocio frente al suyo;
d. si no tiene las aptitudes necesarias para el negocio, o su intervención impide la de otra persona más idónea. Art. 1788.- Responsabilidad solidaria. Son solidariamente responsables:
a. los gestores que asumen conjuntamente el negocio ajeno; b. los varios dueños del negocio, frente al gestor. Art. 1789.- Ratificaci�n. El due�o del negocio queda obligado frente a los terceros por los actos cumplidos en su nombre, si ratifica la gesti�n, si asume las obligaciones del gestor o si la gesti�n es �tilmente conducida. Art. 1790.- Aplicaci�n de normas del mandato. Las normas del mandato se aplican supletoriamente a la gesti�n de negocios. Si el due�o del negocio ratifica la gesti�n, aunque el gestor crea hacer un negocio propio, se producen los efectos del mandato, entre partes y respecto de terceros, desde el d�a en que aqu�lla comenz�.
Art. 1791.- Caracterizaci�n. Quien, sin ser gestor de negocios ni mandatario, realiza un gasto, en inter�s total o parcialmente ajeno, tiene derecho a que le sea reembolsado su valor, en cuanto haya resultado de utilidad, aunque despu�s �sta llegue a cesar. El reembolso incluye los intereses, desde la fecha en que el gasto se efect�a. Art. 1792.- Gastos funerarios. Est�n comprendidos en el art�culo 1791 los gastos funerarios que tienen relaci�n razonable con las circunstancias de la persona y los usos del lugar. Art. 1793.- Obligados al reembolso. El acreedor tiene derecho a demandar el reembolso: a. a quien recibe la utilidad;
b. a los herederos del difunto, en el caso de gastos funerarios;
c. al tercero adquirente a título gratuito del bien que recibe la utilidad, pero sólo hasta el valor de ella al tiempo de la adquisición.
Art. 1794.- Caracterizaci�n. Toda persona que sin una causa l�cita se enriquezca a expensas de otro, est� obligada, en la medida de su beneficio, a resarcir el detrimento patrimonial del empobrecido. Si el enriquecimiento consiste en la incorporaci�n a su patrimonio de un bien determinado, debe restituirlo si subsiste en su poder al tiempo de la demanda. Art. 1795.- Improcedencia de la acci�n. La acci�n no es procedente si el ordenamiento jur�dico concede al damnificado otra acci�n para obtener la reparaci�n del empobrecimiento sufrido.
Art. 1796.- Casos. El pago es repetible, si:
a. la causa de deber no existe, o no subsiste, porque no hay obligación válida; esa causa deja de existir; o es realizado en consideración a una causa futura, que no se va a producir;
b. paga quien no está obligado, o no lo está en los alcances en que paga, a menos que lo haga como tercero;
c. recibe el pago quien no es acreedor, a menos que se entregue como liberalidad;
d. la causa del pago es ilícita o inmoral;
e. el pago es obtenido por medios ilícitos.
Art. 1797.- Irrelevancia del error. La repetición del pago no está sujeta a que haya sido hecho con error.
Art. 1798.- Alcances de la repetición. La repetición obliga a restituir lo recibido, conforme a las reglas de las obligaciones de dar para restituir. Art. 1799.- Situaciones especiales. En particular:
a. la restitución a cargo de una persona incapaz o con capacidad restringida no puede exceder el provecho que haya obtenido;
b. en el caso del inciso b) del artículo 1796, la restitución no procede si el acreedor, de buena fe, se priva de su título, o renuncia a las garant�as; quien realiza el pago tiene subrogación legal en los derechos de aquél;
c. en el caso del inciso d) del artículo 1796, la parte que no actúa con torpeza tiene derecho a la restitución; si ambas partes actúan torpemente, el crédito tiene el mismo destino que las herencias vacantes.
Art. 1800.- Regla general. La declaraci�n unilateral de voluntad causa una obligaci�n jur�dicamente exigible en los casos previstos por la ley o por los usos y costumbres. Se le aplican subsidiariamente las normas relativas a los contratos.
Art. 1801.- Reconocimiento y promesa de pago. La promesa de pago de una obligaci�n realizada unilateralmente hace presumir la existencia de una fuente v�lida, excepto prueba en contrario. Para el reconocimiento se aplica el art�culo 733. Art. 1802.- Cartas de cr�dito. Las obligaciones que resultan para el emisor o confirmante de las cartas de cr�dito emitidas por bancos u otras entidades autorizadas son declaraciones unilaterales de voluntad. En estos casos puede utilizarse cualquier clase de instrumento particular. Nuevo Código Civil y Comercial
Art. 1803.- Obligatoriedad. El que mediante anuncios p�blicos promete recompensar, con una prestaci�n pecuniaria o una distinci�n, a quien ejecute determinado acto, cumpla determinados requisitos o se encuentre en cierta situaci�n, queda obligado por esa promesa desde el momento en que llega a conocimiento del p�blico. Art. 1804.- Plazo expreso o t�cito. La promesa formulada sin plazo, expreso ni t�cito, caduca dentro del plazo de seis meses del �ltimo acto de publicidad, si nadie comunica al promitente el acaecimiento del hecho o de la situaci�n prevista. Art. 1805.- Revocaci�n. La promesa sin plazo puede ser retractada en todo tiempo por el promitente. Si tiene plazo, s�lo puede revocarse antes del vencimiento, con justa causa. En ambos casos, la revocaci�n surte efecto desde que es hecha p�blica por un medio de publicidad id�ntico o equivalente al utilizado para la promesa. Es inoponible a quien ha efectuado el hecho o verificado la situaci�n prevista antes del primer acto de publicidad de la revocaci�n. Art. 1806.- Atribuci�n de la recompensa. Cooperaci�n de varias personas. Si varias personas acreditan por separado el cumplimiento del hecho, los requisitos o la situaci�n previstos en la promesa, la recompensa corresponde a quien primero lo ha comunicado al promitente en forma fehaciente. Si la notificaci�n es simult�nea, el promitente debe distribuir la recompensa en partes iguales; si la prestaci�n es indivisible, la debe atribuir por sorteo. Si varias personas contribuyen a un mismo resultado, se aplica lo que los contribuyentes han convenido y puesto en conocimiento del promitente por medio fehaciente. A falta de notificaci�n de convenio un�nime, el promitente entrega lo prometido por partes iguales a todos y, si es indivisible, lo atribuye por sorteo; sin perjuicio de las acciones entre los contribuyentes, las que en todos los casos se dirimen por amigables componedores. Nuevo Código Civil y Comercial
Art. 1807.- Concurso p�blico. La promesa de recompensa al vencedor de un concurso, requiere para su validez que el anuncio respectivo contenga el plazo de presentaci�n de los interesados y de realizaci�n de los trabajos previstos. El dictamen del jurado designado en los anuncios obliga a los interesados. A falta de designaci�n, se entiende que la adjudicaci�n queda reservada al promitente. El promitente no puede exigir la cesi�n de los derechos pecuniarios sobre la obra premiada si esa transmisi�n no fue prevista en las bases del concurso.
Art. 1808.- Destinatarios. La promesa referida en el art�culo 1807 puede ser efectuada respecto de cualquier persona o personas determinadas por ciertas calidades que deben ser claramente anunciadas. No pueden efectuarse llamados que realicen diferencias arbitrarias por raza, sexo, religi�n, ideolog�a, nacionalidad, opini�n pol�tica o gremial, posici�n econ�mica o social, o basadas en otra discriminaci�n ilegal. Art. 1809.- Decisi�n del jurado. El dictamen del jurado obliga a los interesados. Si el jurado decide que todos o varios de los concursantes tienen el mismo m�rito, el premio es distribuido en partes iguales entre los designados. Si el premio es indivisible, se adjudica por sorteo. El jurado puede declarar desierto cualquiera de los premios llamados a concurso. Nuevo Código Civil y Comercial
Garant�as unilaterales
Art. 1810.- Garant�as unilaterales. Constituyen una declaraci�n unilateral de voluntad y est�n regidas por las disposiciones de este Cap�tulo las llamadas �garant�as de cumplimiento a primera demanda�, �a primer requerimiento� y aquellas en que de cualquier otra manera se establece que el emisor garantiza el cumplimiento de las obligaciones de otro y se obliga a pagarlas, o a pagar una suma de dinero u otra prestaci�n determinada, independientemente de las excepciones o defensas que el ordenante pueda tener, aunque mantenga el derecho de repetici�n contra el beneficiario, el ordenante o ambos. El pago faculta a la promoci�n de las acciones recursorias correspondientes. En caso de fraude o abuso manifiestos del beneficiario que surjan de prueba instrumental u otra de f�cil y r�pido examen, el garante o el ordenante puede requerir que el juez fije una cauci�n adecuada que el beneficiario debe satisfacer antes del cobro. Art. 1811.- Sujetos. Pueden emitir esta clase de garant�as: a. las personas públicas; b. las personas jurídicas privadas en las que sus socios, fundadores o integrantes no responden ilimitadamente; c. en cualquier caso, las entidades financieras y compañías de seguros, y los importadores y exportadores por operaciones de comercio exterior, sean o no parte directa en ellas. Art. 1812.- Forma. Las garant�as previstas en esta Secci�n deben constar en instrumento p�blico o privado. Si son otorgadas por entidades financieras o compa��as de seguros, pueden asumirse tambi�n en cualquier clase de instrumento particular. Art. 1813.- Cesi�n de garant�a. Los derechos del beneficiario emergentes de la garant�a no pueden transmitirse separadamente del contrato o relaci�n con la que la garant�a est� funcionalmente vinculada, antes de acaecer el incumplimiento o el plazo que habilita el reclamo contra el emisor, excepto pacto en contrario. Una vez ocurrido el hecho o vencido el plazo que habilita ese reclamo, los derechos del beneficiario pueden ser cedidos independientemente de cualquier otra relaci�n. Sin perjuicio de ello, el cesionario queda vinculado a las eventuales acciones de repetici�n que puedan corresponder contra el beneficiario seg�n la garant�a.
Art. 1814.- Irrevocabilidad. La garant�a unilateral es irrevocable a menos que se disponga en el acto de su creaci�n que es revocable.
C�digo Civil derogado
Gesti�n de negocios ajenos Procurator in rem suam
Art. 2288.- Toda persona capaz de contratar, que se encarga sin mandato de la gesti�n del negocio que directa o indirectamente se refiere al patrimonio de otro, sea que el due�o del negocio tenga conocimiento de la gesti�n, sea que la ignore, se somete a todas las obligaciones que la aceptaci�n de un mandato importa al mandatario. Nota al 2288: "LL. 26 y 27,Tít. 12, Partida 5� - Instituta, � 1, T�t. 28, Lib. 3 - L. 1 y ss.T. 5, Lib. 3, Digesto - C�d. Franc�s arts. 1372 y 1373 - Napolitano, 1326 y 1327 - Holand�s, 1390 y 1391 - Austria, 1039 - Mainz, � 356 - Zachari� § 622 - Aubry y Rau § 440 - Es preciso que el negocio preexista a la gesti�n. Si yo hago trabajos en una cosa ajena que no necesita reparaciones, hay gesti�n de negocios; pero si construyo una casa en terreno de otro, hay creaci�n, pero no gesti�n de negocios. Esta creaci�n no da por s� nacimiento al cuasi-contrato de que tratamos. - Delamarre y Le Poitvin, tomo I n� 125, - Zachari�, § citado, nota 3.
El acto puede establecer relaciones obligatorias entre el gerente y diferentes personas. Así, cuando yo hago el negocio que un mandatario se había obligado a hacer por un tercero, hay gestión de negocios no sólo entre yo y el mandatario, sino entre el tercero, el mandatario y yo, porque el mandante y mandatario tienen el uno y el otro interés en mi gestión".
Comentario: Goyena cita, además, la L. 5,T�t. 7, Lib. 44, Digesto - L. 41,Tít. 5. Lib. 3, Digesto - L. 6,T�t. 35, Lib. 4, C�d. Romano (pág. 17 ó 494) - § 1,Tit. 10, Lib. 4, Instituta - L. 12,T�t. 12, Part. 5� - L. 16,T�t. 5, Lib. 3 Digesto.
Art. 2289.- Para que haya gesti�n de negocios es necesario que el gerente se proponga hacer un negocio de otro, y obligarlo eventualmente.
El error sobre la persona no desnaturaliza el acto; pero no habr� gesti�n de negocios, si creyendo el gestor hacer un negocio suyo, hiciese los negocios de otro, ni cuando en la gesti�n ha tenido s�lo la intenci�n de practicar un acto de liberalidad.
Nota al 2289: "Maynz, � 356".
Art. 2290.- Comenzada la gesti�n, es obligaci�n del gerente continuarla y acabar el negocio, y sus dependencias, hasta que el due�o o el interesado se hallen en estado de proveer por s�, o bien hasta que puedan proveer sus herederos, si muriese durante la agencia.
Nota al 2290: "Cód. Francés, arts. 1372 y 1373 - Napolitano, 1326 y 1327 - Holandés, 1390 y 1391 - de Austria, 1039".
Art. 2291.- El gestor de negocios responde de toda culpa en el ejercicio de la gesti�n, aunque aplicase su diligencia habitual. Pero s�lo estar� obligado a poner en la gesti�n de un negocio el cuidado que en las cosas propias cuando se encargase del negocio en un caso urgente, o para librar al due�o de alg�n perjuicio si nadie se encargara de sus intereses, o cuando lo hiciera por amistad o afecci�n a �l.
Nota al 2291: "Maynz � 356, letra A - Zachariæ, § 622, nota 8 - Instituta, � 1, T�t. 28, Lib. 3 - L. 3, � 9,Tít. 5 Lib. 3, Digesto. Véase L. 30,Tít. 12, Part. 5� - C�d. Franc�s, artículo 1374 - Napolitano, 1328 - Holandés, 1392". Art. 2292.- Si el gestor hubiese puesto en la gesti�n otra persona, responder� por las faltas del sustituto, aunque hubiese escogido persona de su confianza.
Art. 2293.- Si fuesen dos o m�s los gestores, la responsabilidad de ellos no es solidaria.
Nota al 2293: "Maynz, � 356, letra A y § 304, nota 11".
Art. 2294.- El gestor responde aun del caso fortuito, si ha hecho operaciones arriesgadas, que el due�o del negocio no ten�a costumbre de hacer, o si hubiese obrado m�s en inter�s propio que en inter�s del due�o del negocio; o si no ten�a las aptitudes necesarias para el negocio; o si por su intervenci�n priv� que se encargara del negocio otra persona mas apta.
Art. 2295.- El gestor no responde del caso fortuito, si probase que el perjuicio habr�a igualmente tenido lugar, aunque no hubiese tomado el negocio a su cargo, o cuando el due�o del negocio se aprovechase de su gesti�n.
Nota al 2295: "Respecto a la primera parte, véase el artículo 789 (*). En cuanto a la segunda, Regla 29, Tít. 34, Partida 7ª".
Comentario: (*) Vélez cita el artículo 989, pero quiso referirse al artículo 789 del Código Civil, por lo que arriba remitimos al artículo correcto.
Art. 2296.- La gesti�n no concluye hasta que el gerente haya dado cuenta de su administraci�n al due�o del negocio o a quien lo represente. Toda clase de prueba ser� admitida respecto a la gesti�n, y a los gastos causados en ella.
Nota al 2296: "Zachariae, § 622, nota 10 - Troplong, De Mandat, n° 146 - Duranton, tomo XIII, nº 356 - No se trata en efecto de probar una convención o una obligación, sino el hecho de donde la obligación resulta"
Art. 2297. Toda persona, aunque sea incapaz de contratar, cuyos negocios hayan sido atendidos, o administrados por un tercero a quien ella no hubiese dado mandato al efecto, queda sometida a las obligaciones que la ejecuci�n del mandato impone al mandante, con tal que el negocio haya sido �tilmente conducido, aunque por circunstancias imprevistas no se haya realizado la ventaja que deb�a resultar, o que ella hubiese cesado.
Nota al 2297: "LL. 26 y 27,Tít. 12, Partida 5� - L. 2,Tít. 5, Lib. 3, Digesto - C�d. Franc�s, artículo 1375. - "Es preciso no confundir, dice Zachariae, la utilidad de un negocio en su significado jur�dico con el provecho que saque el due�o. Un negocio puede haber sido convenientemente conducido para el due�o desde el principio hasta el fin, y tener un buen resultado sin que el due�o se aproveche de �l por alguna circunstancia independiente de la gesti�n y del gestor. As� un negotiorum gestor, por ejemplo, se ha propuesto hacer reconocer y liquidar un cr�dito, y terminada la liquidaci�n, el deudor quiebra y el cr�dito es perdido; el acreedor, en tal caso, no saca ning�n provecho de la gesti�n, y sin embargo la gesti�n ha sido �tilmente emprendida. Cuando la acci�n del gerente est� fundada sobre la utilidad de la gesti�n, la acci�n que le corresponde es la del negotiorum gestorum. Cuando esté fundada sobre el provecho que el due�o obtiene del negocio, su acci�n es de in rem verso, § 622, nota 10 (*)".
Comentario: (*) Vélez, cita n° 10, que no existe, por lo que ha de estarse, a nota 10, como en la nota al artículo anterior.
Art. 2298. El gestor puede repetir del due�o del negocio todos los gastos que la gesti�n le hubiese ocasionado, con los intereses desde el d�a que los hizo; y el due�o del negocio est� obligado adem�s a librarle o indemnizarle de las obligaciones personales que hubiese contra�do. Nota al 2298: "LL. 26 y 28,T�t. 12, Partida 5� - C�d. Franc�s, artículo 1375 - Napolitano, 1329 - Holand�s, 1393 - L. 10, Tít. 5, Lib. 3, Digesto (*) - L. 18, C�d. Romano, De negotiis gestis (pag. 270). Sobre si los intereses deben correr desde el d�a de la demanda, o desde que los gastos fuesen hechos, ha habido una cuesti�n muy debatida entre los jurisconsultos, Nosotros aceptamos la opini�n de Aubry y Rau, � 441, nota 11, de Duranton, tomo XIII, n° 674, y de Troplong, Du Mandat., nº 680 (**)".
Comentario: (*) Goyena se refiere a la L. 10, § 1,Tít. 5, Lib. 3, Digesto. (**) Troplong, remite a Supra, n° 676 y a Duranton, tomo XVII, n° 434. Art. 2299. Cuando el negocio ha sido de dos o más dueños la responsabilidad no es solidaria.
Nota al 2299: "Zachariae, § 622 - Toullier, nº 48, lo mismo está dispuesto sobre el mandato en el artículo 1921".
Art. 2300. El dueño del negocio no está obligado a pagar retribución alguna por el servicio de la gestión, ni a responder de los perjuicios que le resultasen al gestor del ejercicio de la gestión.
Nota al 2300: "Cód. de Chile, artículo 2290 - Proyecto de Goyena, artículo 1894 (*)".
Comentario: (*) Goyena cita, a su vez, L. 2,Tít. 5, Lib. 3 - L. 28,Tít. 5, Lib. 3 - L. 10, § 1, Tít. 5, Lib. 3, Digesto - LL. 26 y 28,T�t. 12, Partida 5�. Art. 2301. Si el negocio no fuese emprendido �tilmente, o si la utilidad era incierta al tiempo que el gestor lo emprendi�, el due�o, cuando no ratific� la gesti�n, s�lo responder� de los gastos y deudas hasta la concurrencia de las ventajas que obtuvo al fin del negocio.
Art. 2302. Aunque el negocio hubiese sido útilmente emprendido, el dueño sólo responderá hasta la concurrencia de la utilidad al fin del negocio, si no ratificó la gestión, cuando el gestor creyó hacer un negocio propio; o cuando hizo un negocio que era común a él y otro, teniendo sólo en mira su propio interés; o si el dueño del negocio fuese menor o incapaz y su representante legal no ratificara la gestión; o cuando hubiese emprendido la gestión del negocio por gratitud como un servicio remuneratorio.
Nota al 2302: "Pothier, n°s 190 y 193.- En estos casos el gestor sólo tiene la acción de in rem verso".
Art. 2303. El que hace el negocio de una persona contra su expresa prohibición, no puede cobrarle lo que hubiere gastado, a no ser que tuviese un interés legítimo en hacerlo.
Nota al 2303: "Aubry y Rau, � 441, nota 16, Duranton, tomo XII, nº 19 (*) - En contra Pothier, nº 189".
Comentario: (*) Duranton, remite a Christian Wolff, Jus naturae, part. 5, § 717 y a Barbeyrac, sur Pufendor, "Le droit de la nature et des gens", tomo II, pag. 521.
Art. 2304. Cualesquiera que sean las circunstancias en las cuales una persona hubiere emprendido los negocios de otra, la ratificaci�n del due�o del negocio equivale a un mandato, y le somete para con el gestor a todas las obligaciones del mandante. La ratificaci�n tiene efecto retroactivo al d�a en que la gesti�n principi�. Nota al 2304: "Aubry y Rau, § 441".
Art. 2305. El gestor de negocios ajenos queda personalmente obligado por los contratos que con motivo de la gestión, hizo con terceros aunque los hiciese a nombre del dueño del negocio, si éste no hubiese ratificado la gestión. Los terceros, mientras el dueño del negocio no ratifica la gestión sólo tendrán derecho contra el gestor, y sólo podrán demandar al dueño del negocio por las acciones que contra éste correspondían al gestor.
Nota al 2305: "Aubry y Rau, � 441 al fin".
Jurisprudencia Nacional: "En la gesti�n de negocios el gestor en forma mediata, al contratar con un tercero hace aprovechar ventajas al due�o del negocio, pero en forma inmediata y por definici�n, realiza uno o m�s actos jur�dicos o materiales que corresponden al patrimonio del tercero con la intenci�n de obligarlo eventualmente; la gesti�n crea derechos y obligaciones en el conjunto de las relaciones implicadas. En la estipulaci�n a favor de terceros es ajena al estipulante la exigencia de rendir cuentas, lo que s� aparece en la gesti�n de negocios cre�ndose as� una vinculaci�n espec�fica entre el gestor y el dominus; el gestor obra en inter�s del due�o y no en el inter�s propio como el estipulante que es el due�o del negocio".
"Existe ratificaci�n cuando alguien, sin tener poderes o ante la insuficiencia del facultamiento con que cuenta, realiza un acto en nombre de otro, quien ulteriormente hace suyos los efectos del acto celebrado. Por ende, todas las derivaciones del acto realizado son asumidas por la parte que ratifica la gesti�n ajena cumplida en su beneficio, lo cual acarrea como efecto colateral la desvinculaci�n del agente gestor por dichas consecuencias".
"La figura del gestor de negocios ajenos, que legisla el C�digo Civil, en el �mbito procesal, tiene un limitado campo de aplicaci�n para el supuesto que prev� el artículo 48 del CPCC, pues de este modo se pretende evitar el tr�mite de juicios in�tiles para el caso en que el due�o del negocio desautorice lo actuado por el gestor".
"La gesti�n de quien promovi� un juicio ejecutivo -despu�s anulado- como gestor de negocios ajenos, no pudo beneficiar al due�o del negocio interrumpiendo la prescripci�n si no medio ni en el juicio ejecutivo ni en el ordinario posterior ratificaci�n de los acreedores en los t�rminos del artículo 2304 del C�digo Civil, tanto menos si medió, adem�s, la circunstancia de que el gestor se allan� a la nulidad de lo actuado en el juicio ejecutivo, lo que import� un desistimiento en el sentido del artículo 3987 del C�digo Civil, que borró los efectos interruptivos de la demanda". C�digo Civil derogado
Empleo útil Jurisprudencia Nacional
Art. 2306. Cuando alguno sin ser gestor de negocios ni mandatario hiciese gastos en utilidad de otra persona, puede demandarlos a aquellos en cuya utilidad se convirtieron.
Art. 2307. Entran en la clase de gastos del artículo anterior, los gastos funerarios hechos con relación a la calidad de la persona y usos del lugar, no reputándose tales gastos en bien del alma después de sepultado el cadáver, ni el luto de la familia, ni ningunos otros, aunque el difunto los hubiese determinado.
Nota al 2307: "Sobre los gastos funerarios, v�anse L. 12,T�t. 13, Part. 1� - L. 8,T�t. 6, Part. 6� y L. 30,Tít. 13, Part. 5� - L. 17,T�t. 5, Lib. 42, Digesto y L. 45,T�t. 7, Lib. 11, Digesto. La L. 12 citada de las Partidas, disponiendo sobre los gastos funerarios, dice as�: Mas si ficiese con intenci�n de las cobrar, develas aver, maguer no las mande ninguno facer, maguer le contradigesen que las non ficiese, devengelas dar de los bienes del muerto, ante que paguen ninguna cosa de las mandas que ficiese en su testamento, nin de las debdas que debia, en cualquiera manera que las deba, � ante que partan ninguna cosa de su aver los herederos que lo ovieren que aver; solo que aquestas despensas sean fechas mesuradamente, catando la persona de aquel por quien son fechas. En cuanto al privilegio respecto a los bienes inmuebles, queda suprimido en el libro 4, cuando haya otro acreedor hipotecario que tenga inscripto sobre ellos un derecho real".
Art. 2308. No dejando el difunto bienes, los gastos funerarios serán pagados por el cónyuge sobreviviente, y cuando éste no tuviese bienes, por las personas que tenían obligación de alimentar al muerto cuando vivía.
Art. 2309. Júzgase útil todo empleo de dinero que aumentó el precio de cualquiera cosa de otro, o de que le resultó una ventaja, o mejora en sus bienes, aunque después llegase a cesar la utilidad.
Art. 2310. Si los bienes mejorados por el empleo útil del dinero se hallasen en el dominio de un tercero, a quien se le hubiesen transmitido a título oneroso, el dueño del dinero empleado no tendrá acción contra el adquirente de esos bienes; pero si la transmisión fue a título gratuito, podrá demandarlos del que los tiene hasta el valor correspondiente al tiempo de la adquisición.
Jurisprudencia Nacional: "La actio in rem verso comprende no sólo el empleo útil del dinero, sino también de todo trabajo, de la cosa mueble empleada, de todo valor o cosa de valor en sí misma, como de servicios prestados".
"La figura jurídica del empleo útil es distinta de la gestión de negocios; por lo tanto no procede la acción negotiorum gestorum, pero sí la acción in rem verso, limitada al beneficio que el dueño del negocio ha obtenido al tiempo de la promoción de la demanda"
"Es norma de derecho y equidad incorporada a nuestra ley que quien hace gastos en utilidad de otra persona, puede pedir su restituci�n en la medida en que se hubiere convertido en provecho de ella (art. 2306, C�digo Civil), y aunque el precepto se refiere �nicamente a gastos, se admite pac�ficamente que por ser una aplicaci�n concreta del principio del enriquecimiento sin causa, comprende tambi�n a quien presta un servicio o aplica su trabajo en beneficio de otra".
"La acci�n del tercero que paga var�a seg�n los casos: si no ha sido subrogado en los derechos del acreedor, entonces como no es sucesor de �ste, ejerce iure propio contra el deudor la acci�n de enriquecimiento, que cuadre seg�n las circunstancias, ya la simple conditio indebiti, autorizada por el artículo 784, ya la negotiorum gestorum del artículo 2298, ya cuando el tercero pague a nombre propio o no pueda ser considerado un gestor (artículo 729 y 2301/3), la acci�n de in rem verso del empleo �til, indicada en el artículo 728 y completada en los arts. 2306 al 2309, claro est� que ser� el deudor quien deber� demostrar que, el beneficio recibido no responda al desembolso hecho por el tercero, mientras as� no se haga, �ste tendr� derecho a recibir todo cuanto pruebe haber desembolsado". C�digo Civil derogado
Estipulaci�n en favor de terceros Jurisprudencia Provincial
Doctrina Peruana
Art. 504 C�d. Civil derogado Art. 504.- Si en la obligaci�n se hubiere estipulado alguna ventaja en favor de un tercero, �ste podr� exigir el cumplimiento de la obligaci�n, si la hubiese aceptado y h�cholo saber al obligado antes de ser revocada. Nota al 504: "Proyecto de Goyena, artículo 977 (*) . C�d. Franc�s, artículo 1121; Sardo, 1208; Holand�s, 1353; Napolitano, 1075". Comentario: (*) Goyena cita, además, la L. 27, § 4,Tít. 14, Lib. 2, Digesto - Tít. 60, Lib. 7 del Cód. Romano - § 19,Tít. 20, Lib. 3, Instituta - L. 35, De Regulis Juris (el Digesto Teórico Práctico remite, a su vez, a la L. 6, Tít. 10, Lib. 3, del Fuero Real) - Pothier, Discusión N° 73 y Discusión n° 61 - (véase también Pothier, Pandectas) - § 3, Tít. 20, Lib. 3, Instituta. Jurisprudencia Nacional: "La adquisici�n de un inmueble para y con dinero de una sociedad que deb�a aceptar luego la compra constituye una operaci�n susceptible de ser encuadrada dentro de la figura jur�dica de la estipulaci�n en favor de terceros (Cod. Civil: arts. 504, 1161 y 1162). El instituto jur�dico se traduce en el dominio del bien con modalidades especiales, asimilables a las que componen el dominio fiduciario, art�culo 2662 del C�digo Civil, existiendo una situaci�n provisoria, o de inestabilidad en la titularidad dominial, que ha de quedar resuelta al aceptarse la adquisici�n, o revocarse el beneficio, por cuanto la adquisici�n se realiza con miras a transmitir la propiedad a un tercero, con sujeci�n al cumplimiento de una condici�n resolutoria, que en el caso, ser� la aceptaci�n del beneficio por el fideicomisario. Hasta entonces, el fideicomisario solo tiene un derecho a adquirir el dominio, y no el dominio mismo, que permanece del comprador. Los acreedores del comprador, por consiguiente, se encuentran habilitados para actuar sobre el bien hasta tanto el beneficiario acepte la operaci�n".
"Cuando el comprador adquiere un bien inmueble para un tercero, se trata de una estipulaci�n en favor de terceros, y no una gesti�n de negocios. Se configura así una adquisici�n contractual de un inmueble, por cuenta y orden de un tercero -beneficiario-, que deberá aceptar la adquisici�n mediante escritura pública, conservando el comprador el derecho de revocar el beneficio, mientras este no hubiese sido aceptado. La aceptaci�n del beneficiario es un acto unilateral, que surte efectos desde su declaraci�n, sin necesidad del consentimiento del comprador. Producida la misma, recién el beneficio se torna irrevocable".
"La estipulaci�n en favor de un tercero permite a dos personas que celebran un contrato hacer nacer un derecho en beneficio de otra, siendo la presencia de �sta, ajena al contrato, uno de los requisitos para su existencia. Ello excluye los casos de gesti�n de negocios y el beneficio circunstancial que pudiere resultar en favor de una tercera persona".
"Por efecto del contrato en favor de un tercero, �ste tiene un derecho directo e inmediato que puede tornarse irrevocable mediante su aceptaci�n en el momento en que concurran las condiciones que le permitan hacerlo. Por ello, el tercero es acreedor directo del prominente, al cual puede exigir el cumplimiento de la promesa, si ella no ha sido revocada por el estipulante antes de dicha aceptaci�n".
Comentario: Si los padres compraran un inmueble, manifestando que lo hacen para sus hijos menores de edad, éstos, a través de un tutor especial (art. 397, incs. 1 y 8, Cód. Civil) o, por sí mismos, al alcanzar la mayoría de edad, ahora a los 18 años, deberán aceptar la estipulaci�n a su favor, por escritura pública, antes que sus padres la revoquen y dispongan del inmueble. Pero, si los padres compraran por los hijos menores de edad, con dinero de éstos, implica que los progenitores act�an en su calidad de representantes legales de sus hijos menores, haciéndolo en ejercicio de la patria potestad e imput�ndose el negocio jur�dico en el patrimonio de los hijos, por lo que el dominio se inscribir�, directamente, en cabeza de los menores (conf. artículos 264 quater y 297 del Cód. Civil). Derecho Contractual