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Timestamp: 2017-11-19 12:01:29
Document Index: 20863382

Matched Legal Cases: ['artículo 143', 'artículo 154', 'artículo 82', 'artículo 92', 'artículo 398', 'artículo 477', 'artículo 477']

Sentencia A.P. Gerona 252/2011, de 10 de junio. Régimen de guarda y custodia compartida. Terminología incorrecta. Ejercicio conjunto de las funciones parentales - Portal Asesoría y Empresas Thomson Reuters
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Sentencia A.P. Gerona 252/2011, de 10 de junio
Patria potestad: Fijación del régimen de guarda y custodia compartida. Terminología incorrecta. Las funciones parentales de los progenitores con respecto a su hija serán compartidas: Ejercicio conjunto en cuestiones de especial relevancia. En aquellas cuestiones de menor relevancia cada progenitor las ejercerá durante el tiempo que tenga la guarda. Plan de parentalidad: Concreción de la forma en que ambos progenitores van a ejercer las responsabilidades parentales.
Rollo n.º: 248/2011
Autos: guarda y custodia n.º: 507/2009
Juzgado Primera Instancia 2 La Bisbal d'Empordà
SENTENCIA N.º 252/11
En Girona, diez de junio de dos mil once
VISTO, ante esta Sala el Rollo de apelación n.º 248/2011, en el que ha sido parte apelante D. Javier, representada esta por la Procuradora Dña. ZAIDA JUANDÓ TRÍAS, y dirigida por la Letrada Dña. MARÍA PÉREZ VARÓN; y también como parte apelante Dña. Camino, representada por la Procuradora Dña. NÚRIA ORIELL COROMINAS, y dirigida por la Letrada Dña. JUDIT ZARAGOZA LLIRINÓS; siendo parte el MINISTERIO FISCAL.
Primero.—Por el Juzgado Primera Instancia 2 La Bisbal d'Empordà, en los autos n.º 507/2009, seguidos a instancias de D. Javier, representado por el Procurador D. LLUIS VERGARA COLOMER y bajo la dirección de la Letrada Dña. MARÍA PÉREZ VARÓN, contra Dña. Camino, representada por la Procuradora Dña. MONTSE CABELLO PANEQUE, bajo la dirección de la Letrada Dña. JUDIT ZARAGOZA LLIRINÓS; siendo parte el MINISTRIO FISCAL, se dictó sentencia cuya parte dispositiva, literalmente copiada dice así: " FALLO: ESTIMO parcialmente la demanda interpuesta por el Procurador de los Tribunales D. Lluís Vergara Colomer, en nombre y representación de Dña. D. Javier y ACUERDO:
1.- No haber lugar a pronunciarse sobre la extinción de la unión de hecho, entre D. Javier y Dña. Camino
2.- Se atribuye la guarda y custodia del menor Melanie a su madre Dña. Camino. La patria potestad será ejercida por ambos progenitores conforme a la ley, así como la administración de los bienes del menor, debiendo para disponer de los mismos en aras de satisfacer gastos familiares proceder de mutuo acuerdo, y, en su defecto previa autorización judicial.
3.- Régimen de visitas.- Se reconoce a D. Javier el siguiente régimen de visitas, con respecto a la hija menor Melanie: -Fines de semana: alternos desde las 10:00 h. del sábado hasta las 20.00 h. del domingo, con recogida y entrega del menor en el domicilio materno. En este régimen de vistas, desde la notificación de la sentencia, el menor corresponderá, el fin de semana posterior a dicha notificación, a aquel de los progenitores que no lo hubiera tenido consigo el fin, de semana inmediatamente anterior a la notificación de la misma, cambiando de progenitor sucesivamente.
- Visitas inter-semanales:
1. Todos los miércoles anteriores al fin de semana al que corresponda estar en compañía del padre, desde la salida del colegio, hora en que el padre la recogerá en el centro escolar, hasta las 20.00 h. hora en la que la reintegrará al domicilio materno.
2. Todos los martes y jueves posteriores al fin de semana al que corresponda estar en compañía del padre, desde la salida del colegio, hora en que el padre la recogerá en el centro escolar, hasta las 20.00 h. hora en la que la reintegrará al domicilio materno.
3. Todos los lunes desde la salida del colegio, hora en que el padre la recogerá en el centro escolar, hasta las 20.00 h. hora en la que la reintegrará al domicilio materno.
-Vacaciones.- Navidad. Se dividirá en dos periodos. Desde el final de las clase hasta el 3 de diciembre y desde el 30 de diciembre hasta el inicio de las clases.
Semana Santa.- Desde el final de las clases hasta jueves Santo y desde jueves Santo hasta el inicio de las clases.
Verano.- Por quincenas (del 1 al 15 y del 16 al 31), julio y agosto. A falta de acuerdo la madre elegirá los años pares y el padre los impares, siendo de disfrute sucesivo.
La entrega y recogida de la menor s realizará siempre en el domicilio materno.
Todo lo anterior regirá, salvo acuerdo de las partes.
4.- Se fija en concepto de pensión alimenticia a favor del hijo común la suma de 200 euros mensuales, que el padre, D. Javier deberá ingresar dentro de los cinco primeros días de cada mes en la cuenta que la demandante señale. Dicha pensión será revisada cada año, en base a las variaciones experimentadas por el Índice de Precios al Consumo publicado por el Instituto Nacional de Estadística u organismo que lo sustituya.
Los gastos extraordinarios se abonarán por mitad entre ambos progenitores, entendiéndose como tales los médicos, farmacéuticos y educativos que no están expresamente cubiertos por el sistema público de sanidad o educación, ente los que estarán matrículas escolares, libros escolares, prótesis dentales, gafas, clases de recuperación y otras actividades extraescolares, siempre que hayan sido consensuadas por ambos progenitores con anterioridad a su realización. Dichos gastos se comunicarán previamente, por parte del progenitor que los realice al otro progenitor, que deberá satisfacerlos en la cuantía determinada. La justificación de los mismos así como su abono deberá realizarse por los medios ordinariamente admitidos en el tráfico jurídico.
No ha lugar a un pronunciamiento en cuanto a las costas".
Segundo.—La relacionada sentencia de fecha 6/10/10, se recurrió en apelación por las partes apelante y apelada, por cuyo motivo se elevaron los autos a esta Audiencia y se han seguido los demás trámites establecidos en la LEC.
Primero.—Se aceptan los fundamentos jurídicos de la sentencia, en cuanto no contradigan los de esta resolución.
Segundo.—Se interpone recurso de apelación por D. Javier, contra la sentencia dictada por el Juzgado de 1.ª Instancia n.º 2 de La Bisbal d'Empordà de 6 de octubre de 2010, en la que se adoptaron las medidas reguladoras de la separación de la pareja formada por dicho recurrente y DÑA. Camino, especialmente relacionadas con la hija común, impugnando también la sentencia la demandada Sra. Camino.
Tercero.—El recurrente principal impugna la sentencia por considerar que lo procedente es establecer una guarda y custodia compartida de semanas alternas frente a la atribución de la guarda y custodia a favor de la Sra. Camino, con un réigmen de visitas a favor del recurrente.
Vistas las medidas acordadas en la sentencia, que en esencia se ajustan a lo que ya habían acordado ambas partes en las medidas provisionales, visto el informe del equipo técnico, vista la edad de la menor, nacida el día 17 de noviembre del 2004, es procedente realizar una serie de consideraciones previas en concordancia con lo que esta Sala sentó en las sentencias de 10 de febrero, 16 y 29 de junio, 16 de septiembre del 2010 y 25 de mayo del 2011, y teniendo en cuenta el nuevo Libro II del Código Civil Catalán, que si bien no es de aplicación, no impide tenerlo en consideración como referencia de lo que significa el ejercicio de las funciones parentales, guarda de los padres con sus hijos y vista la disposición transitoria tercera.
Establece el artículo 143 del CF que en virtud de la potestad, el padre y la madre deben tener el cuidado de los hijos y tienen con relación a ellos los deberes de convivencia, de alimentos en el sentido más amplio, de educación y de formación integral. El Código de Familia no viene más que a recoger el concepto de patria potestad que ya establecía el artículo 154 del Código civil. Se considera por la doctrina que la patria potestad o la potestad del padre y de la madre es una función, pues engloba derechos y obligaciones respectos de los hijos, y así tanto es un deber como un derecho el cuidar a los hijos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral.
La separación o el divorcio de los padres no supone en absoluto la pérdida de tales derechos y obligaciones, pues el Código de Familia dice en su artículo 82 que la nulidad del matrimonio, el divorcio o la separación judicial no eximen al padre y a la madre de sus obligaciones respectos de los hijos, de acuerdo con lo que dispone el título VI y en los mismos términos lo establece el artículo 92 del Código civil. Por lo tanto, resulta incuestionable que la nueva situación de los padres sólo puede conllevar la adaptación del ejercicio de la patria potestad, pero nunca la privación de sus derechos respecto de los hijos, ni la alteración de sus obligaciones frente a ellos, salvo que se acuerde la privación o la suspensión total o parcial del ejercicio de la patria potestad.
Ahora bien, es indudable que esa nueva situación precisa de una adaptación de tal función, pues al vivir los padres separados, ya no podrán tener a sus hijos de una forma continuada, ni establecerles de una forma diaria las pautas educativas, por ello debe buscarse el sistema adecuado, en atención a las circunstancias de cada caso y teniendo en cuenta lo más beneficioso para el hijo, el sistema más adecuado de estancias. El legislador y también los tribunales, en nuestra opinión, de forma errónea, al regular la nueva situación se refieren al régimen de guarda y custodia y de régimen de visitas, cuando lo más correcto deberían referirse a la forma en que debe ejercerse la patria potestad o la función parental. Obsérvese que cuando el legislador y los tribunales se refieren a la guarda y custodia o a la guarda y custodia compartida, no indican las consecuencias que conlleva ello, y en toda la regulación de la patria potestad, la guarda y custodia no es más que un aspecto de aquella. Sin embargo, el legislador del Libro II del Código civil catalán es más preciso en esta cuestión, como veremos posteriormente.
Cuando a un progenitor se le atribuye la guarda y custodia de un hijo, se le da a entender que en la práctica dicho progenitor está ejerciendo las funciones habituales de la patria potestad y el otro progenitor queda relegado a un simple padre que en determinadas ocasiones puede visitar a sus hijos y si acaso a decidir sobre cuestiones más trascendentes para el hijo, cuando ello en absoluto es así, pues cuando este padre tiene a su hijo lo que hace es ejercer la guarda y custodia del mismo, es decir, es el momento en el que lo tiene en su compañía, le indica las pautas educativa, lo alimenta de forma efectiva y le ayuda en todas sus actividades y necesidades, en definitiva, está ejerciendo plenamente la patria potestad. Ante ello, se aboga por la superación de tales conceptos y su sustitución por el término de guarda y custodia compartida, o incluso podría sin más suprimirse toda referencia a la guarda y custodia, para hablar de los periodos de permanencia o de guarda que deberán estar los hijos con un progenitor y con el otro y manteniendo que las funciones parentales son compartidas. Pero, aunque la sustitución de la terminología es conveniente y necesaria, y debe utilizarse de una forma generalizada, pues salvo situaciones de estancias muy restringidas con un progenitor, aunque no exista una estancia igualitaria entre ambos progenitores, siempre podrá hablarse de guarda y custodia compartida, a fin de evitar la marginación de un progenitor frente al otro en las decisiones que afectan a los hijos. Y con ello también se evitarían las disputas durante el proceso sobre la atribución de la guarda y custodia, pues lo que subyace es la pretensión de controlar uno sobre el otro las decisiones que afectan a los hijos.
El cambio de terminología no necesariamente debe conllevar un cambio radical en la determinación de las estancias de los hijos con sus padres, según la práctica judicial actual. Hablar de guarda y custodia compartida no quiere decir que una semana el hijo esté con un padre y la otra semana con la madre, haciéndose cargo cada progenitor de sus necesidades durante el periodo de estancia. Pues tal solución, además de simplista, no soluciona adecuadamente la situación provocada por la ruptura de la convivencia de los progenitores, pues ni tiene porque ser la solución correcta en cuanto a las estancias de los hijos, piénsese en niños de corta edad que necesitan prácticamente un contacto diario con sus progenitores (por ejemplo, sería totalmente negativo para un niño de menos de un año, que estuviera sin su madre una semana), ni resuelve adecuadamente todas las necesidades económicas que puedan precisar los hijos, siendo necesario determinar la conveniencia o no de establecer una pensión a cargo de uno en favor del otro, siendo éste el que se encargue de las compras necesarias y habituales del hijo (vestido, medicación, etc.), o la forma de contribuir por ejemplo a gastos del colegio, de actividades extraescolares, etc., cuya solución podría pasar por la apertura de una cuenta bancaria conjunta, a la cual aportarían ambos progenitores una cantidad mensual en proporción a sus recursos y con la cual se irían pagando todas las referidas necesidades de los hijos, cuya administración podría ser conjunta o atribuida a uno con rendimiento de cuentas al otro. O también podría consistir en la contribución de uno respecto de determinados gastos y el otro respecto del resto.
Por lo tanto, el legislador claramente parte del criterio preponderante de que tanto las funciones parentales como la guarda debe ser compartida, pero, en el sentido de que esa guarda lo que significa es que ambos progenitores tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones respecto de los hijos, lo cual no significa o supone que los periodos de estancias que los padres deban tener con sus hijos sean igualitarias, sino que habrá de estarse a cada caso concreto y en atención a los criterios que el legislador establece y, lógicamente, a cualquier otro relevantes para el mejor bienestar del hijo.
Cuarto.—Dicho todo lo anterior, y examinado todo lo actuado, los argumentos de la sentencia para atribuir a uno sólo de los progenitores la guarda y custodia no pueden ser aceptados, considerándose que dicho argumentos son válidos para el ejercicio de la guarda, pero no para el ejercicio de la funciones parentales, las cuales deben ser compartidas. Se estima que ambos progenitores son perfectamente competentes para preocuparse de la educación y bienestar de su hija, independientemente de los hechos pasados. Y las desavenencias que puedan tener no son impedimento para que durante las estancia de la hija con cada progenitor, éste le fije sus referencias y pautas educativas, que igualmente le fijaría si mantuviéramos la indebida terminología de régimen de visitas y guarda y custodia, y respecto de aquellas cuestiones que deban ser tomadas conjuntamente, es claro que ambos deben ponerse de acuerdo en lo más conveniente para el menor, sobre lo cual tampoco se altera nada, pues ello es una función de la patria potestad, no de la guarda y custodia.
Por lo tanto, se estima que debe superarse ya la terminología incorrecta de guarda y custodia, y de régimen de visitas, lo mismo que resulta innecesario utilizar la terminología de guarda y custodia compartida que también puede llevar a interpretaciones erróneas, como ya hace el legislador catalán en la nueva regulación de Libro II del Código civil. De tal forma que simplemente hablaremos de que ambos progenitores ejercerán la funciones parentales de un forma compartida, de tal forma que respecto de aquellas decisiones más importantes que afecten a la menor ambos progenitores las adoptarán de forma conjunta (elección de colegios, de actividades extraescolares, de médicos, etc.), mientras que aquellas de menor relevancia cada progenitor las decidirá mientras esté bajo su guarda.
Distinto de las funciones parentales es el régimen de guarda efectivo, esto es, el periodo que la hija estará con cada progenitor, en cuya decisión sobre todo debe primar el interés y la estabilidad de la menor. En este aspecto, vista la edad de la niña (seis años y medio) no se estima en absoluto beneficioso para ella el régimen de guarda que pretende el Sr. Javier de semanas alternos que puede afectar a la estabilidad de la menor, considerándose más beneficioso para ella que pernocte de lunes a viernes en un solo domicilio (sin perjuicio de su ampliación en un futuro o su modificación si fuere otro el sistema más beneficioso para la menor) y visto el informe del Equipo Técnico se estima más beneficioso para la niña que su residencia habitual sea el del domicilio de la Sra. Camino, como así se acordó en la sentencia, compartiéndose plenamente los argumentos de la misma.
Quinto.—Con la superación del régimen tradicional de guarda y custodia y de régimen de visitas, debe también procurarse un sistema distinto en cuanto a la recogida y entrega de los hijos entre uno y otro progenitor, de tal forma que se estima que será el progenitor que en cada momento tenga a la hija consigo el que la entregue al otro cuando se produzca el cambio de guarda. Sistema que regirá no sólo en los periodos de la semana, sino también en la vacaciones. Por otro lado, se estima que el día que el padre tiene a la hija consigo la recogerá también del colegio para comer con él y después la reintegrará al mismo, como viene efectuándose sin problema alguno. Y respecto de los lunes se estima la impugnación de la Sra. Camino, en el sentido de que sólo debe ser un lunes cada quince días, que coincidirá con la semana de los miércoles, como así aconsejó el Equipo Técnico y se considera más acertado para una mejor organización de todos los implicados en la guarda de la hija.
Y por lo que se refiere a al contribución de los alimentos de la hija, teniendo en cuenta el mayor tiempo que la hija quedará bajo la guarda de la madre, se estima, por el momento el mantenimiento de la fijación de una pensión a cargo del padre, con lo cual se atribuye a la madre la carga de pagar todos os gastos ordinarios que genere la hija, como el vestido, alimentación, salvo cuando se encuentre bajo la guarda del padre, mediación ordinaria, material escolar ordinario, salvo los libros, etc.
Sexto.—Por todo lo dicho, procede estimar ambos recursos interpuestos y de acuerdo con el artículo 398 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, no procede pronunciamiento sobre las costas de esta alzada.
Séptimo.—En los procedimientos seguidos por razón de una reclamación de cantidad inferior a ciento cincuenta mil euros, no se puede interponer recurso de casación, ni por interés casacional, según lo que ha venido reiterando el Tribunal Supremo en los autos de fechas 26.2.02, de 5.2.02 (tres de la misma fecha) y de 12.2.02 (siete de la misma fecha). Considera el Tribunal Supremo que las vías procesales del artículo 477.2 de la L.E.C. son distintas y excluyentes y, por este motivo, los asuntos por razón de la cuantía no pueden usar la vía del interés casacional (artículo 477.2.3) que queda reservada únicamente a los procedimientos seguidos por razón de la materia.
Que DEBEMOS ESTIMAR el recurso de apelación formulado por D. Javier y Dña. Camino contra la sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancvia 2 de La Bisbal d'Empordà, en los autos de Guarda y custodia núm. 507/09, con fecha 6/10/10.
Debemos REVOCAR PARCIALMENTE la misma en el sentido siguiente:
1.º) Establecer que las funciones parentales de los padres con respecto de la hija serán compartidas, debiendo ejercerse conjuntamente siempre que fuere posible y siempre que se trate de cuestiones de especial relevancia, como elección de colegio, educación, actividades extraescolares, colonias, viajes, elección de asistencia sanitaria, etc. En aquellas cuestiones de menor relevancia y cuando no puedan ser ejercidas conjuntamente, cada progenitor las ejercerá durante el tiempo que tenga la guarda. Se fija como domicilio habitual de la hija el domicilio de la madre.
2.º) El régimen de guarda de la hija con sus progenitores será el que establece la sentencia de instancia, con las siguientes precisiones: La hija estará con cada uno de los progenitores los fines de semanas alternos desde las diez horas del sábado, hasta las veinte horas del domingo. La semana siguiente al fin de semana que la hija haya estado bajo la guarda del padre, podrá tenerla los martes y jueves, que la podrá recoger del colegio a la hora de la comida, para reintegrarla de nuevo al mismo y recogiéndola a la salida del colegio hasta las veinte horas que la llevará al domicilio de la madre. Y en la otra semana la tendrá los lunes y miércoles en las mismas condiciones. Se mantiene el sistema establecido de Semana Santa y Navidad y durante el verano se distribuirá la guarda en seis periodos desde la finalización del colegio hasta el día 30 de junio, desde el día 1 de julio al 15, desde el 16 al 31 de julio, del 1 de agosto al 15 y del 16 al 31 de agosto y desde el 1 de septiembre al inicio del curso escolar, alternándose ambos progenitores los distintos periodos. Y la entrega de la menor al otro se efectuará por el progenitor que en ese momento tenga la guarda a las 20 horas del último día de su guarda, tanto en periodos de vacaciones como en el resto de los días.
3.º) Se mantiene la sentencia en cuanto al sistema de contribución a los alimentos de la hija, con las precisiones fijadas en esta resolución.
4.º) Se confirma la sentencia en todo lo demás.
No procede pronunciamiento sobre las costas de esta alzada. Devuélvase el depósito constituido para recurrir.