Source: http://www.jjfranchmeneu.es/index.php/2018/06/13/jye-v-2-la-defensa-promocion-actual-la-competencia-la-union-europea-espana/
Timestamp: 2018-09-20 10:42:07
Document Index: 226725094

Matched Legal Cases: ['artículo 81', 'artículo 38', 'artículo 33', 'artículo 10', 'e contrario', 'artículo 6']

JyE Cap. V-2 - La defensa y promoción actual de la competencia en la Unión Europea y en España. - J J FRANCH MENEU
El Derecho primario en la Unión Europea está actualmente constituido por los artículos 81 a 86 TCEE entre los que destacan el artículo 81[327] (prácticas y acuerdos colusorios) y el 82 (abuso de posición dominante[328] que constituyen el núcleo del derecho comunitario sobre competencia. Por otra parte, los artículos 86[329] y ss.: regulan las ayudas[330] otorgadas por los Estados miembros a sus empresas. Por las profundas distorsiones que producen en el mercado, se establece el principio general de incompatibilidad de las ayudas estatales con el mercado común europeo. No obstante, se permite la concesión de determinado tipo de ayudas (de carácter social, etc.) y se prevé la posibilidad de autorización de otras categorías de ayudas (ej.: las destinadas al desarrollo de regiones pobres). El Consejo CEE ha ido construyendo progresivamente el Derecho europeo de la competencia por medio de reglamentos dictados en desarrollo de los arts. 81 y 82.
Efectivamente, en un contexto internacional cada vez más abierto, dada la situación actual de mayor protagonismo del Reino de España en la Unión Europea y en toda la órbita euroamericana, una abierta y leal competencia en los mercados, especialmente en los mercados básicos de recursos, aumenta la oferta dando lugar, por una parte al incremento en la variedad de los productos y servicios de mejor calidad a disposición de los ciudadanos[331] y, por otra, también importante, a una reducción de los precios que permite el aumento de la capacidad adquisitiva de todos los ciudadanos. Con ello se ayuda también al mantenimiento de la estabilidad en los precios tan necesaria para el crecimiento continuado y sostenido. La disminución de la inflación propiciada por las políticas de defensa de la competencia[332], junto con el estímulo a la productividad, innovación y creatividad que provocan, hacen que se incremente la actividad empresarial y personal en todo el tejido social con repercusiones altamente positivas sobre la creación y mejora del empleo, así como sobre la capacidad competitiva del tejido empresarial en un ámbito exterior cada vez más abierto y globalizado. La aplicación de la legislación sobre competencia no sólo castiga las conductas ilícitas sino que también es un acicate a las apropiadas para un mejor despliegue de la libertad en los mercados. .
Así, en nuestro ordenamiento jurídico, de acuerdo con las exigencias de la economía general, la defensa de la competencia se concibe en la Ley como un mandato a los poderes públicos que entronca directamente con el artículo 38 de nuestra Constitución[333] en el que se consagra al más alto nivel la libertad de empresa. Pero también lo hace con el artículo 33 y con el artículo 10, primero y fundamental del Título Primero “De los Derechos y Deberes Fundamentales” donde se dice que la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social. Así, el ejercicio de la libertad de empresa y de la empresarialidad personal son una manifestación consustancial de las libertades individuales fundamentales.
El control de concentraciones, por ejemplo, lo presenta la Ley como una necesidad preventiva insoslayable para evitar a priori, en los distintos mercados, las transgresiones legalmente establecidas en otros artículos de la misma. La Ley de Defensa de la Competencia se asienta, por lo tanto, en la confianza de la capacidad de los mercados competitivos para armonizar preferencias diversas y en la sospecha -fundada en la multisecular experiencia constatada de la naturaleza humana que los escolásticos del siglo XVI español vemos que resaltaron continuamente- de que la acumulación de poder económico[334], financiero o político en pocas manos es una tentación, difícilmente vencible, para ambicionar mayor poderío aún a costa de no respetar las reglas del juego competitivo.
En España, además, está vigente desde 1991 la Ley de Competencia Desleal que -también en sintonía con aquel saneamiento ético en todos los operadores actuantes en los mercados que propugnaban nuestros autores del siglo XVI- reputa desleal todo comportamiento que resulte objetivamente contrario a las exigencias de la buena fe. Esos actos desleales punibles los va concretando la Ley desde el artículo 6 al 17 y, así, tacha de desleales los actos de confusión[335], los de engaño[336], determinados obsequios, primas y supuestos análogos[337], los actos de denigración[338], los de comparación en ciertos supuestos[339], los de imitación[340]., la explotación de la reputación ajena[341], la violación de secretos[342], la inducción a la infracción contractual[343] o la violación de normas[344], la discriminación y dependencia económica[345], así como, por último, la venta a pérdida[346].
Esa sofisticación -y la ampliación evolutiva de las relaciones mercantiles y comerciales en todos los sectores- se pone en evidencia cuando vamos recorriendo el lenguaje empresarial, contractual y de amplio uso en la economía y el derecho de la competencia. Así por ejemplo: abusos de posición dominante[347] o de la situación de dependencia económica, abuso de posición dominante colectiva o de posición dominante legal, acuerdos colusorios con un detallado elenco de variedades dada la complejidad creciente de la dinámica empresarial y contractual tales como acuerdos de compra en común, o de compra en exclusiva o acuerdos de cooperación o de descuentos cartelizados[348] o de distribución selectiva[349] o de distribución exclusiva, de especialización, de franquicia, de investigación y desarrollo, de Know-How, de patente, de respresentación comercial, de venta en común, de venta en cadena, de subcontratación…. etc. También se precisa conocer la teoría del segundo óptimo o la de los mercados contestables, el concepto de sustituibilidad, restricciones verticales, horizontales o accesorias, el de sobrecapacidad o el de subvenciones cruzadas, la regla de minimis, la homogeneidad o la complementariedad en los productos o servicios, el mercado relevante de producto[350] o geográfico, los precios tijera, o los predatorios, óptimo paretiano, distintos tipos de monopolio o de monopsonio o de oligopolio, maximización conjunta de beneficios, líder barométrico o colusivo, índices de Gini, Herfindahl.Hirschman, de Lerner, …, fusión multimercado, conglomeral, horizontal, vertical, impugnabilidad de los mercados, economías de mercado, de alcance, de localización, efectos cartera, elasticidades cruzadas de oferta o demanda, de precios, mercados contestables, mercados conexos[351], elasticidad renta, bienes de Guiffen o inferiores, agrupaciones de interés económico, acuerdo de know How, de patente, bilateralidad, cártel de cuotas, de crisis, defensivo, de especialización, de exportación, de normas, de precios, de reparto; claúsula de alienación, de arbitraje, de no competencia, coeficiente de entropía, competencia practicable, economías o deseconomías de escala o externas, costes fijos, variables, marginales, hundidos, de oportunidad, de información, irrecuperables, de transacción, cueva de Lorenz, curva de Laffer, …[352]
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