Source: http://www.derhumanos.com.ar/plazo%20razonable.htm
Timestamp: 2014-03-11 01:11:39
Document Index: 174555385

Matched Legal Cases: ['artículo 7', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 701', 'artículo 7', 'artículo 379', 'artículo 379', 'artículo 380', 'artículo 380', 'artículo 379', 'artículo 7', 'artículo 380', 'artículo 7', 'artículo 701', 'artículo 7', 'artículo 7', 'artículo 7', 'artículo 8', 'artículo 7', 'artículo 7', 'artículo 8', 'artículo 7', 'artículo 8', 'artículo 7', 'artículo 7', 'artículo 8']

PLAZO RAZONABLE:
De lo anterior se desprenden dos
conceptos importantes en lo referente al problema del "plazo
razonable": primero, que no es posible establecer un criterio in
abstracto de este plazo, sino que �ste se fijar� en cada caso vistas y
valoradas las circunstancias del art�culo 380. En este alcance la Comisi�n
acoge el punto de vista de que el Estado Parte aludido "no est�
obligado (por la Convenci�n) a fijar un plazo v�lido para todos los casos
con independencia de las circunstancias". Este punto de vista es tambi�n
el de la Corte Europea; segundo, la excarcelaci�n de los detenidos
en las condiciones como las que se encuentra Mario Eduardo Firmenich no
puede ser concedida sobre el plano de una simple consideraci�n cronol�gica
de a�os, meses y d�as. As� se ha explicitado tambi�n la Corte Europea en
el caso citado infra, quedando el concepto de "plazo razonable"
sujeto a la apreciaci�n de "la gravedad de la infracci�n", en
cuanto a los efectos de establecer si la detenci�n ha dejado de ser
razonable.(dictamen de la Comision del 13 de abril
de 1989, in re Firmenich, Mario)
El presente caso versa sobre la interpretación de varias disposiciones de la Convención. En primer lugar, debe establecerse qué significa "ser juzgado dentro de un plazo razonable", en el contexto del artículo 7.5 de la Convención. En particular, si en este caso la privación de libertad prolongada sin condena dejó de ser razonable. Otra cuestión es determinar si dicha privación de libertad, más allá de un plazo razonable, constituye una violación del principio de presunción de inocencia recogido en el artículo 8.2. Asimismo, la Comisión debe considerar si la detención prolongada del señor Giménez vulneró también su derecho a un juicio dentro de un plazo razonable conforme el artículo 8.1 de dicha Convención.
(Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).-A su turno, el artículo 701 del Código de Procedimientos en Materia Penal previene que "todas las causas deben terminarse completamente dentro de los dos años; pero no se tomarán en cuenta las demoras resultantes de las peticiones de las partes, los procedimientos relacionados con oficios o cartas rogatorias, declaraciones de testigos o expertos u otros trámites necesarios cuya duración no dependa de la actividad del juzgado". El Gobierno argumenta que el término de dos años que estipulan los artículos 379.6 y 701 constituye la base para "un plazo razonable" que guarda relación con las garantías establecidas en el artículo 7.5 de la Convención. Sin embargo, el Gobierno opina que las leyes mencionadas no dan lugar a que se considere que el término de detención preventiva superior a dos años haya excedido lo que se considera un plazo razonable y que, por lo tanto, se aplicará el artículo 379.6 en forma automática. Más bien, el Gobierno opina que el Código de Procedimientos en Materia Penal, al usar la palabra "podrá" consagra en el juez la facultad, pero no la obligación, de conceder la libertad a un acusado que está bajo prisión preventiva.
(Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de
1996).-
Asimismo, el Gobierno opina que la interpretación del artículo 379 está acotada por las disposiciones del artículo 380 del Código de Procedimientos en Materia Penal, que establece: No obstante lo dispuesto en el artículo anterior, podrá denegarse la excarcelación cuando la objetiva valoración de las características del hecho y de las condiciones personales del imputado permitieran presumir, fundadamente, que el mismo intentará eludir la acción de la justicia. Lo dispuesto en este artículo no obstará a la aplicación de los incisos 2, 3, 4 y 5 del artículo anterior.a
(Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).- El Gobierno, basándose en el pronunciamiento del Informe No. 17/89 de la Comisión, afirma que "Al consagrar esta facultad, el legislador apela a la 'sana crítica' del juez". En otras palabras, se trata de una facultad regulada, y no de una obligación, y, por lo tanto, la excarcelación del detenido cae dentro del ámbito de la autoridad discrecional del juez. (Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).- Por lo tanto, el Gobierno argumenta que, en cada caso, la definición de un "plazo razonable" debe estar fundamentada en la consideración armónica de los artículos 379.6 y 380. La detención preventiva que exceda dos años puede ser "razonable" con arreglo a la legislación argentina si así lo decide una autoridad nacional judicial de conformidad con lo establecido en el artículo 380.
(Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).- La Comisión considera que no se puede establecer en forma abstracta el "plazo razonable" de prisión sin condena y, por lo tanto, contradice el punto de vista expresado por el Gobierno de que el plazo de 2 años que estipula el artículo 379.6 encierra un criterio de razonabilidad que guarda relación con las garantías que ofrece el artículo 7.5 de la Convención. No se puede juzgar que un plazo de detención preventiva sea "razonable" per se, solamente basándose en lo que prescribe la ley. Más bien, como el Gobierno argumenta al defender su análisis del artículo 380, cuando el término de detención excede un plazo razonable, debe fundamentarse en la "sana crítica" del juez, quien llega a una decisión utilizando los criterios que establece la ley.
(Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).- Por lo tanto, la Comisión, para llegar a una conclusión en este caso sobre la compatibilidad o falta de compatibilidad de la detención sin condena con lo estipulado en la Convención, debe determinar qué se entiende por "plazo razonable" de prisión sin fallo de culpabilidad de conformidad con lo dispuesto en el artículo 7.5 de la Convención.
(Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).- El Gobierno de la Argentina, al responder a los alegatos del peticionario, reconoció, al igual que la Comisión en su Informe No.17/89, que no es posible definir con precisión el concepto de "plazo razonable" establecido en la Convención.[5] En este sentido, la Comisión ha reconocido que los Estados miembros de la Convención no tienen la obligación de fijar un plazo fijo para la privación de libertad previa a la sentencia que sea independiente de las circunstancias de cada
caso. En vista de que no es posible establecer criterios abstractos para un "plazo razonable", se debe hacer un análisis de qué es lo razonable a la luz de los hechos específicos correspondientes a cada caso.
(Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).- La Comisión ha mantenido siempre que para determinar si una detención es razonable, se debe hacer, inevitablemente, un análisis de cada caso. Sin embargo, esto no excluye la posibilidad de que se establezca una norma que determine un plazo general más allá del cual la detención sea considerada ilegítima prima facie, independientemente de la naturaleza del delito que se impute al acusado o de la complejidad del caso. Esta acción sería congruente con el principio de presunción de inocencia y con todos los otros derechos asociados al debido proceso legal. (Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).- Aunque la Comisión concuerda con el Gobierno que el artículo 701 del Código de Procedimientos en Materia Penal no implica necesariamente una excarcelación automática cuando se trata de detención preventiva, cualquier detención preventiva que se prolongue más allá del plazo estipulado debe ser considerada ilegítima prima facie. Esto guarda relación con el razonamiento de que la interpretación de una norma que autoriza la excarcelación de un prisionero no puede conducir a una detención sin sentencia más prolongada que el plazo considerado razonable en el Código de Procedimientos para todo el proceso judicial.
(Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).- El interés del Estado en resolver presuntos casos penales no puede contravenir la restricción razonable de los derechos fundamentales de una persona. Esta preocupación está presente en la legislación argentina que regula los límites en los plazos de los procesos penales. En este sentido, es esencial tomar nota de que la detención preventiva se aplica sólo en casos excepcionales y que su duración se debe examinar a fondo, especialmente cuando el plazo es superior al límite que estipula la ley para todo el proceso penal. La detención sin condena puede no ser razonable aunque no exceda dos años; al mismo tiempo, dicha detención puede ser razonable aún después de cumplido el límite de dos años que estipulan los artículos 379.6 y 701.
(Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).- Como consecuencia, y ya que éste es un punto que en la legislación argentina está sujeto, en gran medida, a la interpretación de los tribunales, cabe a la Comisión decidir si los criterios elegidos por los tribunales internos "son pertinentes y suficientes" para justificar la duración del período de privación de libertad anterior a la sentencia.
(Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).- Razonabilidad de la duración de la detención preventiva:
74. El artículo 7.5 de la Convención estipula que:
Para comprender el alcance preciso de esta disposición es útil ubicarla en las circunstancias debidas. El artículo 7, que comienza con la afirmación de que toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad personal, especifica las situaciones y condiciones en que se puede permitir la derogación del principio. Es a la luz de esta presunción de libertad que los tribunales nacionales y posteriormente los órganos de la Convención deben determinar si la detención de un acusado antes de la sentencia final ha sido, en algún momento, superior al límite razonable.
(Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).- El fundamento que respalda esta garantía es que ninguna persona puede ser objeto de sanción sin juicio previo que incluye la presentación de cargos, la oportunidad de defenderse y la sentencia. Todas estas etapas deben cumplirse dentro de un plazo razonable. Este límite de tiempo tiene como objetivo proteger al acusado en lo que se refiere a su derecho básico de libertad personal, así como su seguridad personal frente a la posibilidad de que sea objeto de un riesgo de procedimiento injustificado.
(Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996). El Estado debe probar la culpa dentro de un plazo razonable para asegurar e institucionalizar la confianza en la imparcialidad procesal del sistema. La declaración de culpabilidad o inocencia es igualmente equitativa siempre y cuando se respeten las garantías del procedimiento judicial. La equidad y la imparcialidad del procedimiento son los objetivos finales que debe lograr un Estado gobernado por el imperio de la ley.
(Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).- Por lo tanto, el principio de la legalidad que establece la necesidad de que el Estado proceda al enjuiciamiento penal de todos los delitos, no justifica que se dedique un período de tiempo ilimitado a la resolución de un asunto de índole criminal. De otro modo, se asumiría de manera implícita que el Estado siempre enjuicia a culpables y que, por lo tanto, es irrelevante el tiempo que se utilice para probar la culpabilidad. De conformidad con las normas internacionales, el acusado debe ser considerado inocente hasta que se pruebe su culpabilidad.
(Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).- Los artículos 7.5 y 8.1 de la Convención Americana persiguen justamente el propósito que las cargas que el proceso penal conlleva para el individuo no se prolonguen continuamente en el tiempo y causen daños permanentes. (Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).- Aunque se inspiran en el mismo principio, ambas disposiciones no son idénticas en sus referencias a lo que constituye un plazo razonable. Un atraso que constituya violación de la disposición del artículo 7.5 puede estar justificado según el artículo 8.1. La especificidad del artículo 7.5 radica en el hecho que un individuo acusado y detenido tiene el derecho a que su caso sea resuelto con prioridad y conducido con diligencia. La posibilidad que el Estado tiene de aplicar medidas coercitivas, como la prisión preventiva, es una de las razones decisivas que justifica el trato prioritario que debe darse a los procedimientos que privan de libertad a los acusados. El concepto de tiempo razonable contemplado en el artículo 7 y el artículo 8 difieren en que el artículo 7 posibilita que un individuo sea liberado sin perjuicio de que continúe su proceso. El tiempo establecido para la detención es necesariamente mucho menor que el destinado para todo el juicio.
(Jorge A. Gimenez v. Argentina; dictamen de la Comisión; 1 de marzo de 1996).-
El tiempo razonable para la duración del proceso, según el artículo 8, debe medirse en relación a una serie de factores tales como la complejidad del caso, la conducta del inculpado y la diligencia de las autoridades competentes en la conducción del proceso. A diferencia del derecho establecido en el artículo 7.5, las consideraciones envueltas en la determinación de la razonabilidad de la duración del procedimiento son más flexibles, por la razón obvia de que en el caso del artículo 7.5 el encarcelamiento del procesado afecta su derecho a la libertad personal.
Dado la falta de complejidad del caso "sub judice" y la falta de diligencia de las autoridades judiciales para darle debido curso, la Comisión estima que la prolongación del proceso por más de cinco años, sin que se haya dictado sentencia de término, constituye una violación del derecho a ser oído con las debidas garantías y dentro del plazo razonable, que establece el artículo 8.1.
A pesar que la Convenci�n no ha aclarado el alcance de
la expresi�n "plazo razonable" existen much�simos antecedentes
en la jurisprudencia de �rganos internacionales de acuerdo con los cuales
se ha considerado, a la luz de las circunstacias particulares de cada caso,
los siguientes criterios: la complejidad del litigio; la conducta de los
demandantes y de las autoridades judiciales y la forma como se ha tramitado
la etapa de instrucci�n del proceso.(Dictamen de la Comision del 15 de
octubre de 1996, in re Gral Gallardo, Jose Francisco)
En el contexto de esta historia procesal, el Estado ha sostenido sistem�ticamente
de manera general que en el caso no se han agotado los recursos internos. Con relaci�n a la segunda oportunidad en que el peticionario agot� el
recurso de excarcelaci�n, las partes concuerdan al afirmar que el recurso de
apelaci�n fue rechazado por extempor�neo, es decir, por no cumplir con el
requisito formal de interponer los recursos en los plazos previstos en la
legislaci�n de Argentina aplicables en el caso. La CIDH considera que no hay agotamiento de los recursos internos en el
sentido del art�culo 46(1)(a) de la Convenci�n cuando un recurso ha sido
declarado inadmisible en virtud de que no cumple con los requisitos formales
previstos en la legislaci�n interna para su presentaci�n.As� mismo, el caso
no revela ninguna circunstancia particular que le hubiera dispensado de
presentarlo en tiempo oportuno seg�n los principios del derecho internacional
generalmente reconocidos. Por tanto, el peticionario no ha agotado este
recurso de excarcelaci�n de acuerdo a lo establecido en el art�culo 46(1)(a)
de la Convenci�n..(Dictamen
de la Comision del 19 de enero de 2001 in re Bayarri, Juan C.) Con
relaci�n a los primero, tercero y cuarto recursos interpuestos por el
peticionario, el Estado aleg� que no hab�a interpuesto el remedio Federal
previsto en la Ley 48 de tal manera que el m�s alto tribunal de la Naci�n,
decidiera sobre esta materia. La CIDH nota que el Estado no precisa la norma concreta de la
mencionada Ley 48 a la que se refiere; sin embargo, la CIDH entiende que el
Estado alude al recurso federal previsto en los art�culos 14 y 15 ejusdem
que permite el acceso a la Corte Suprema de Justicia de la Naci�n en
circunstancias bien precisas y excepcionales.La Comisi�n ha reconocido en
casos anteriores que los recursos extraordinarios pueden constituir, en
determinadas circunstancias, recursos adecuados que deben agotarse.Sin
embargo, fuesen o no �stas las normas que el Estado pretende invocar, la CIDH
nota que no ha se�alado de qu� manera estos recursos podr�an ser adecuados
y efectivos a los fines de remediar la violaci�n alegada por el peticionario. En efecto, la CIDH reitera que el Estado que alega la falta de
agotamiento de los recursos internos tiene a su cargo probar la adecuaci�n y
efectividad de los recursos que considera que deben agotarse (ver p�rrafo 30 ut
supra). En
consecuencia, la Comisi�n estima que no es necesario analizar si los recursos
invocados por el Estado son adecuados y efectivos para remediar la violaci�n
alegada por el peticionario seg�n los principios se�alados en el p�rrafo 27
ut supra. La Comisi�n concluye que con
las sentencias de las C�maras de Apelaciones correspondientes que conocieron
en segunda instancia los recursos de excarcelaci�n presentadas por el
peticionario, respectivamente del 22 de junio 1995, 31 de octubre de 1996 y
del 6 de marzo de 1997, el
peticionario ha cumplido con el requisito de agotamiento de los recursos
internos previsto en el art�culo 46(1)(a) de la Convenci�n con
relaci�n al derecho a ser juzgado dentro de un plazo razonable o ser puesto
en libertad..(Dictamen
de la Comision del 19 de enero de 2001 in re Bayarri, Juan C.) El art�culo 46(1)(b) de la Convenci�n Americana dispone que para que
una petici�n sea admitida deber� ser "presentada dentro del plazo de
seis meses, a partir de la fecha en que el presunto lesionado en sus derechos
haya sido notificado de la decisi�n definitiva". De acuerdo con art�culo 46(2)(c), ese requisito no se aplicar� cuando
�haya retardo injustificado en la decisi�n sobre los mencionados
recursos�.(Dictamen
relaci�n a los siguientes recursos: a) la causa penal iniciada contra el
peticionario por la comisi�n de diversos delitos; b) las investigaciones que
se siguen para establecer la responsabilidad por las presuntas torturas; c)
las investigaciones por la detenci�n preventiva sufrida por el peticionario;
y d) el recurso de retractaci�n de confesi�n, la Comisi�n ha concluido en
el ac�pite anterior que se configura la excepci�n a la regla de agotamiento
de los recursos internos establecida en el art�culo 46(2)(c). En raz�n de las
circunstancias analizadas, la Comisi�n considera que el plazo de seis meses
previsto en la Convenci�n para la presentaci�n de la petici�n no es
aplicable en este punto. Con relaci�n a la causa penal que se tramita
ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional
Federal N� 6, en la que se le imputan diversos delitos al se�or Bayarri, la
Comisi�n ha concluido que se aplica la excepci�n prevista en el art�culo
46(2)(a), y en consecuencia, tampoco es aplicable el requisito del plazo
previsto en el art�culo 46(1)(b) de la Convenci�n..(Dictamen
relaci�n a los alegatos del peticionario sobre la prolongada detenci�n
preventiva sin sentencia firme, la Comisi�n observa que las autoridades
judiciales dictaron decisi�n definitiva en varias oportunidades despu�s que
el peticionario hab�a presentado su petici�n ante la Comisi�n. La CIDH nota
que las partes se�alan las decisiones de los tribunales argentinos del 22 de
junio de 1995, 31 de octubre de 1996 y el 6 de marzo de 1997, en las cuales se
rechazan las solicitudes de excarcelaci�n. La Comisi�n nota que para dichas fechas el caso ya estaba en tr�mite
ante la Comisi�n; en consecuencia, se ha cumplido con el requisito del plazo
de la Comision del 19 de enero de 2001 in re Bayarri, Juan C.) El
art�culo 46(1)(c) establece como requisito de admisibilidad que la materia de
la petici�n o comunicaci�n no est� pendiente de otro procedimiento de
arreglo internacional. As� mismo, el art�culo 47(d) de la Convenci�n
establece que se declarar� inadmisible toda petici�n cuando sea la
reproducci�n sustancial de una petici�n anterior ya examinada por la Comisi�n
o por otro organismo internacional. La CIDH considera que en el presente caso no se ha constatado ninguna
de las circunstancias se�aladas en las mencionadas normas. Las partes no han alegado ni probado que la materia sometida a la
consideraci�n de la Comisi�n est� pendiente de otro procedimiento de
arreglo internacional o haya sido decidida por otro organismo internacional. Tampoco reproduce una petici�n examinada anteriormente. Por tanto, la Comisi�n concluye que la petici�n cumple con los
mencionados requisitos.(Dictamen de la Comision del 19 de enero de 2001 in
re Bayarri, Juan C.) El
art�culo 47(b) de la Convenci�n establece que la Comisi�n declarar�
inadmisible toda petici�n o comunicaci�n cuando "no exponga hechos que
caractericen una violaci�n de los derechos garantizados por esta Convenci�n". En el presente caso, el
peticionario aleg� que se violaron las siguientes normas: a) art�culo 5 por
cuanto el peticionario fue sometido a torturas; art�culo 7(1) y (2) en virtud
de que el peticionario hab�a sido privado ilegalmente de la libertad en fecha
18 de noviembre de 1991 por la autoridad Policial. El peticionario alega que su detenci�n fue arbitraria porque se
registr� la detenci�n como efectuada al d�a siguiente, el 19 de noviembre
de 1991; b)
art�culos 8(1) y 25 de la Convenci�n por cuanto las causas por
Apremios Ilegales y por Privaci�n Ileg�tima de la Libertad en su perjuicio,
y la causa en la que le imputan diversos delitos se iniciaron entre noviembre
y diciembre de 1991 y han transcurrido nueve a�os aproximadamente sin que se
haya dictado una decisi�n definitiva;
c) art�culo 7(5) por cuanto durante el juicio anteriormente mencionado hab�a
sido sometido a una detenci�n preventiva prolongada e irrazonable; d) art�culo
8(3) por cuanto la declaraci�n rendida bajo torturas ante la autoridad
Policial ha sido tomada en consideraci�n durante el proceso en el que se
investiga su responsabilidad por diversos delitos. Despu�s de analizar las posiciones de las partes, la CIDH considera
que los hechos alegados podr�an caracterizar violaciones a la Convenci�n. En consecuencia, la Comisi�n concluye que la petici�n cumple con el
requisito del art�culo 47(b) de la Convenci�n.(Dictamen de la Comision
del 19 de enero de 2001 in re Bayarri, Juan Carlos).- MEN�
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