Source: https://es.scribd.com/document/290916170/Derecho-Civil-II
Timestamp: 2019-06-25 09:57:24
Document Index: 152466530

Matched Legal Cases: ['artículo 1464', 'artículo\n1', 'Artículo 1445', 'Artículo 1460', 'Artículo 1461', 'Artículo 1461', 'artículo 1813', 'artículo 1814', 'artículo 1461', 'artículo 1461', 'Artículo 1461', 'artículo 1461', 'artículo 1461', 'artículo 1445', 'artículo 1461', 'Artículo 1462', 'artículo 1462', 'artículo 318', 'artículo 1204', 'artículo 1185', 'Artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1810', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 1464', 'artículo 12']

Derecho Civil II | Prescripción | Propiedad
Contenido: Derecho Civil II (Bloque II)
Título original: Derecho Civil II
Cargado por Claudia Ignacia Morales Pérez
Descripción: Bloque II
Contrato de arrendamiento de locales comerciales.docx
Carrera: Técnico Jurídico. Asignatura: Derecho Civil II.
Derecho Civil II (Bloque II)
Existencia del acto
Momento desde el cual existe la simulación
Simulación y reserva mental
Deferencias con la
Simulación y el fraude a la
Liberalidad disfrazada bajo la forma de un contrato
Simulación en el contenido del
Prescripción de la acción de
Requisitos del objeto en el código
Requisitos que debe reunir la cosa objeto de la declaración de
Que la cosa sea real
Que la cosa sea
La cosa debe ser
Requisitos que debe reunir el hecho objeto de la declaración de
El hecho debe ser
El hecho ha de ser físicamente
El hecho ha de ser moralmente
Sanción por la falta de
Casos de objeto ilícito contemplado por el código
Actos que contravienen el derecho público
Pactos sobre sucesiones
Enajenación de las cosas enumeradas en el Art.
¿Se pueden vender las cosas a que se refiere el artículo 1464?
Casos enumerados por el artículo
1° enajenación de las cosas que no están en el comercio
2° enajenación de los derechos y privilegios que no pueden transferirse a otras
3° enajenación de las cosas embargadas por decreto
Interrogantes que plantea la enajenación de las cosas
Requisitos de toda simulación.
1. Existencia de una declaración que deliberadamente no se conforma con la intención de las partes.
2. Dicha declaración ha sido concertada de común acuerdo entre las partes.
3. El propósito perseguido por las partes es engañar a terceros.
Es aquella en que las partes tienen el ánimo de engañar o de inducir a error a terceros, pero no existe la intención de perjudicarlos. Ejemplo: una persona generosa que no quiere que se sepa que donó un auto al hogar de cristo, aparece celebrando con el hogar de cristo una compraventa (engaño que no perjudica a terceros).
Simulación ilícita.
Tiene como propósito engañar y perjudicar a terceros o la violación de la ley. Ejemplo: un deudor acribillado de deudas se pone de acuerdo con un amigo para aparecer celebrando una compraventa (engaño que produce perjuicio a los acreedores).
Se produce cuando se celebra un acto jurídico que no tiene nada de real y que es ficticio en su totalidad. Ejemplo: las partes aparecen celebrando una compraventa, cuando, en realidad, no han celebrado ni han querido celebrar contrato alguno.
Se produce cuando se ha querido realizar un acto diferente del manifestado, sea en su totalidad, como si se disfraza de compraventa una donación, sea sólo parcialmente, como si en un contrato se inserta una cláusula diferente de la convenida en verdad o se indica un beneficio distinto del real.
Formas de simulación.
La simulación, puede referirse a:
Existencia del acto jurídico.
Las partes dan apariencia de realidad a un acto que no existe (simulación absoluta).
Naturaleza del acto jurídico.
Las partes celebran un acto que sirve para esconder o disimular otro, que es el realmente querido por ellas (simulación relativa).
Personas de los contratantes.
Las partes celebran un contrato real, en cuanto a existencia y contenido, pero hacen figurar en calidad de partes a personas que, realmente, no la tienen (simulación relativa por interposición de personas).
Algunos sostienen que la simulación existe desde que las partes pretendan hacer oponible a
terceros el acto contrato simulado.
simulado. Otros dicen que desde el momento mismo de la celebración del
“Consiste en no aceptar en el fuero interno lo que se manifiesta como voluntad real”, por lo tanto,
al igual que en la simulación, se declara lo que no se quiere con el propósito de engañar.
Deferencias con la simulación.
La reserva mental existe sólo en una de las partes; la simulación es compartida por ambas partes. En la reserva mental el propósito perseguido es engañar a la contraparte; en la simulación el propósito perseguido es el engaño de terceros.  La reserva mental no atenta contra la validez de los actos jurídicos; la simulación sí, en ciertos casos.
Simulación y el fraude a la ley.
Doctrinariamente se distingue entre:
Fraude a la ley: se persigue, a través de medios indirectos, burlar un precepto legal.
Simulación: se pretende esconder u ocultar la violación de un precepto legal.
La simulación relativa sólo es reprobable cuando es ilícita, es decir, cuando va en perjuicio de terceros o viola la ley. El mero engaño no es reprobable en sí mismo.
En la simulación relativa se advierten 2 actos jurídicos:
 El simulado o fingido: que es el acto declarado por las partes.
El disimulado u oculto: que es aquel que refleja la verdadera intención de las partes y que se encuentra encubierto por el primero.
Por eso se dice que en la simulación relativa se simula algo, por una parte, y se disimula, por otra.
Descubierto el velo de la simulación relativa, y apareciendo el acto verdadero que se ocultaba tras él, deja el acto simulado de tener significación, adquiriendo relevancia jurídica el oculto, que es el que las partes realmente celebraron y que corresponde a su verdadera intención.
La simulación en sí misma no se sanciona, sino que lo que puede estar afecto a sanción es el acto disimulado.
1. Simulación absoluta: establecida que sea ésta el acto simulado se desvanece, quedando en suma, inexistente.
2. Simulación relativa: el acto simulado se desvanece y queda sin efecto porque carece de causa o tiene una causa engañosa.
El acto disimulado queda a la vista; éste no es nulo por haberse recurrido a la simulación, sino porque puede existir en él un vicio que lo haga susceptible de anularse.
Si el acto disimulado no adolece de vicios y cumple con los requisitos de existencia y validez determinados por la ley, producirá válidamente sus efectos.
Liberalidad disfrazada bajo la forma de un contrato oneroso.
Se ha discutido en doctrina si es válido el contrato disimulado solemne encubierto bajo un contrato consensual. Ejemplo: una donación de una cosa que por su monto debiera insinuarse, encubierta bajo una compraventa simulada. La opinión mayoritaria sostiene que si al acto disimulado (donación) le falta una solemnidad (insinuación), éste será inexistente o nulo, en su caso, por dicha causal.
Simulación en el contenido del contrato.
Puede recaer en:
Objeto: se disimula el real objeto del acto o contrato bajo apariencia de otro.
Fecha: las partes, de común acuerdo, fingen una fecha distinta de la verdadera. Ejemplo:
antidatan la fecha de un contrato celebrado por el deudor en quiebra. Postdatan la fecha de un contrato celebrado por un incapaz.  Modalidades o pactos accesorios de un contrato: por ejemplo, las partes simulan la existencia de un plazo, en circunstancias, que, en realidad, la obligación es pura y simple.
Las partes no pretenden engañarse a sí mismas, pues bien saben lo que realmente quieren. Por eso, en las relaciones recíprocas de las partes, el acto simulado no existe, rigiéndose éstas por la voluntad real.
Es frecuente que las partes, junto con el documento que contiene el contrato simulado, extiendan otro, que deja constancia escrita de su voluntad real: contraescritura.
La primacía de la voluntad real por sobre la declarada se funda en el art. 1707, que dice: “las
escrituras privadas hechas por los contratantes para alterar lo pactado en escritura pública, no producirán efectos contra terceros. Tampoco lo producirán las contraescrituras públicas, cuando no se ha tomado razón de su contenido al margen de la escritura matriz cuyas disposiciones se alteran en la contraescritura, y del traslado en cuya virtud ha obrado un tercero.”
Este precepto, implícitamente, está señalando que entre las partes prima siempre su voluntad real, inclusive en el caso de que la voluntad real conste en una contraescritura privada y el acto simulado conste en una escritura pública.
Para precisar los efectos que produce la simulación respecto de terceros, hay que distinguir:
a) Terceros que quieren prevalerse de la voluntad real: los terceros a quienes la simulación perjudica y tienen interés en que se declare la voluntad real de las partes y que se apliquen al acto jurídico realmente querido las sanciones que eventualmente lo podrían afectar, pueden ejercer la acción de simulación.
b) Terceros que quieren prevalerse de la voluntad declarada en el acto simulado: estos terceros pueden extraer a su favor consecuencias del acto simulado u ostensible, por lo tanto, les interesa que éste no sea impugnado. En esta categoría están quienes, haciendo fe del acto
ostensible, han adquirido de una de las partes una determinada relación jurídica. Ejemplo: a vende a b simuladamente una cosa, en circunstancias que realmente quería entregarla en comodato. B, a su vez transfiere el dominio a z (tercero) quien pensaba que b era el verdadero dueño. Para estos terceros sólo existe y produce efecto la voluntad declarada. Sin embrago, por excepción, pueden verse afectados por la voluntad real cuando se ha dejado constancia de la voluntad real en una contraescritura pública y se ha tomado razón de esa contraescritura al margen de la escritura pública que se altera (art. 1707).
Nuestra legislación no determina qué sucede cuando hay un conflicto de intereses entre los terceros que quieren prevalerse de la voluntad declarada en el acto simulado y los terceros que quieren prevalerse de la voluntad real. Ejemplo: la venta simulada que hizo a a b fue con el propósito de sustraer el bien de la acción de los acreedores. B, a su vez, enajenó el bien a z, que estaba de buena fe.
Acreedores: se quieren valer de la voluntad real.
(Tercero de buena fe): se quiere valer de la voluntad declarada.
La doctrina en forma unánime, señala que las consecuencias de la simulación demandada por terceros no afectan a otros terceros que estaban de buena fe y que, por ende, tales consecuencias sólo serían oponibles a los terceros que de alguna manera sabían o debían saber sin negligencia de su parte, que sus derechos derivaban de un título simulado.
Acción de simulación: “es aquella que es ejercida por los terceros a quienes la simulación perjudica, con el objeto de que el juez declare cuál ha sido la voluntad real de las partes.”
Requisitos para ejercer la acción de simulación
El actor debe tener un interés jurídico: es decir, debe ser titular de un derecho subjetivo o de una posición jurídica amenazada por el contrato aparente.  Probar el daño sufrido como consecuencia de la incertidumbre ocasionada por el acto simulado, daño que determina la necesidad de invocar la tutela jurídica.
Obviamente que, el tercero perjudicado por la simulación y que ejerce la acción de simulación, deberá acreditar por todos los medios legales cuál ha sido la voluntad real de las partes con la finalidad de que ésta sea declarada por el juez.
Prescripción de la acción de simulación.
El código no la reglamenta, por lo que la doctrina se encuentra dividida:
Para algunos, esta acción es imprescriptible. Sin embargo, la acción de nulidad que resulta del vicio que podría tener el contrato disimulado sí prescribe. Por consiguiente, la acción de simulación pierde eficacia una vez transcurrido el plazo de prescripción para demandar la nulidad absoluta o relativa, según sea el caso.
Plazo de prescripción general de las acciones personales: hay 2 posturas: la regla general es que este plazo es de 5 años. La otra postura estima que la acción de simulación emana de un delito civil (ya que la simulación es un hecho ilícito que causa daño), de modo que el plazo de prescripción es de 4 años, contado desde la fecha del contrato simulado.
Todo acto jurídico debe tener un objeto, pues éste es un requisito de existencia esencial, sea cual fuere la especie de acto jurídico de que se trate y, a su vez, un requisito de validez del acto jurídico es la concurrencia de objeto lícito.
Artículo 1445 del código civil: “para que una persona se obligue a otra por un acto o declaración de voluntad es necesario que dicho acto o declaración recaiga sobre un objeto lícito”.
En relación con el objeto, existen 3 conceptos que no deben confundirse:
1. Objeto del acto jurídico: derechos y obligaciones que el acto crea, modifica o extingue. Ejemplo: derecho que tiene el comprador de exigir la tradición del inmueble; derecho que tiene el vendedor de exigir el precio.
2. Objeto de la obligación: prestación o comportamiento que debe cumplir el deudor a favor de su acreedor. Ejemplo: el objeto de la obligación del vendedor será la entrega de la cosa; el objeto de la obligación del comprador será el pago del precio.
3. Objeto de la prestación: cosa que se trata de dar, o los hechos o abstenciones a que debe ceñirse el deudor si la obligación es de hacer o no hacer. Ejemplo: el objeto de la prestación del vendedor está constituido por el inmueble vendido; el objeto de la prestación del comprador es el dinero que constituye el precio.
Artículo 1460 del código civil: “toda declaración de voluntad debe tener por objeto una o más cosas que se trata de dar, hacer o no hacer. El mero uso de la cosa o su tenencia puede ser objeto de la declaración.”
De esta disposición, se desprende que para la legislación chilena, el objeto del acto jurídico es la prestación, esto es, la cosa que debe darse o entregarse o el hecho que debe ejecutarse o no ejecutarse.
En suma, el código ha confundido el objeto del acto jurídico con el objeto de la prestación.
Requisitos del objeto en el código civil.
Para el código, el objeto de todo acto o declaración de voluntad es una cosa que debe darse o entregarse o un hecho que debe o no ejecutarse.
Al establecer los requisitos del objeto, hay que distinguir:
1. Si el objeto consiste en una cosa que debe darse o entregarse, ésta debe cumplir con 3 requisitos: que sea real, comerciable y determinada.
2. Si el objeto consiste en un hecho que debe o no ejecutarse, éste debe ser: determinado, físicamente posible y moralmente posible.
Requisitos que debe reunir la cosa objeto de la declaración de voluntad.
(Artículo 1461)
Artículo 1461: “no sólo las cosas que existan pueden ser objetos de una declaración de voluntad, sino las que se espera que existan.”
De aquí se desprende que la cosa tiene que existir al momento de la declaración de voluntad o, a lo menos, debe esperase que exista.
Según el artículo 1813, la venta de una cosa que no existe, pero que se espera que exista, se entiende hecha bajo la condición de que la cosa llegue a existir, a menos que se exprese lo contrario, o que por la naturaleza del contrato aparezca que se compró la suerte.
De esta disposición se desprende:
a) Regla general: la venta de cosas futuras es condicional.
La condición de que la cosa llegue a existir es un elemento de la naturaleza de la compraventa de cosas futuras, es decir, la ley la subentiende, sin necesidad de una declaración expresa de las partes.
Que las partes manifiesten expresamente que la compraventa no se entiende hecha bajo
la condición de que la cosa llegue a existir. Aunque las partes nada digan, que de la naturaleza del contrato aparezca que lo que se compra es la surte y no la cosa misma.
En ambos casos, y aunque la cosa no llegue a existir, el comprador va a estar obligado a pagar el precio.
Por otra parte, según el artículo 1814, si se vende una cosa que al tiempo de perfeccionarse el contrato se supone existente y, en realidad no existe, la venta no producirá efecto alguno. El contrato será inexistente pues no existe la cosa objeto del mismo.
Que la cosa sea comerciable.
La cosa que debe darse o entregarse debe ser comerciable, puesto que según el art. 1461, es menester que tanto las cosas que existen como las que se espera que existan sean comerciables.
Se dice que la cosa es comerciable cuando es susceptible de dominio o posesión por los particulares, es decir, que pueda ser objeto de actos jurídicos. O bien cuando se encuentra en el comercio humano y no excluida de él por su naturaleza, por su destinación o por la ley, como salvaguardia del orden público.
No son comerciables por ejemplo, las cosas consagradas al culto divino, los bienes nacionales de uso público (calles, plazas, puentes, caminos, el mar adyacente y sus playas), las cosas comunes a todos los hombres como la alta mar, el aire, etc.
A. Absoluta: cuando se trata de cosas que en caso alguno pueden ser objeto de actos jurídicos.
Ejemplo: aquellas cosas que se encuentran excluidas del comercio humano por su propia naturaleza, como la alta mar, el aire, y en general, aquellas que la naturaleza ha hecho común a todos los hombres.
B. Relativa: cuando se trata de cosas que en determinadas circunstancias y cumpliendo ciertos
requisitos, pueden ser objeto de actos jurídicos. Ejemplo: las especies de animales en veda, ciertas
sustancias como la cocaína, la morfina, las armas, etc., que sólo pueden venderse para determinados usos.
La cosa debe ser determinada.
La cosa que debe darse o entregarse debe estar determinada a lo menos en cuanto a su género (artículo 1461).
La determinación de la cosa puede ser:
a. Específica: cuando se individualiza determinadamente un individuo de un género también determinado. Ejemplo: el auto marca…, modelo…, número de motor…
b. Genérica: cuando se indica indeterminadamente un individuo de un género determinado. Ejemplo: un auto, dos caballos.
Cuando la cosa se ha determinado sólo genéricamente, es preciso indicar, también, la cantidad.
El artículo 1461 inciso 2°, permite que la cantidad sea incierta, con tal que el acto o contrato fije reglas o contenga datos que sirvan para determinarla. En este caso, la cantidad es determinable.
Requisitos que debe reunir el hecho objeto de la declaración de voluntad.
(Artículo 1461 código civil)
El hecho debe ser determinado.
El hecho objeto de la declaración de voluntad debe estar determinado, en el sentido de que la persona que se obliga tiene que saber qué hecho debe ejecutar o de qué debe abstenerse. Del mismo modo, el acreedor debe saber qué es lo que le puede exigir al deudor.
El hecho ha de ser físicamente posible.
Es físicamente imposible el hecho que es contrario a la naturaleza (artículo 1461 inciso final). Ejemplo: beberse el agua del océano, el abstenerse de los latidos del corazón.
Se debe tener presente que la determinación de la imposibilidad física debe efectuarse según el estado actual de las ciencias.
La imposibilidad debe ser absoluta. Si la imposibilidad es relativa, es decir, si el hecho es
físicamente imposible para la persona obligada, pero no lo es para otros, el acto jurídico es existente y válido. Tal sería el caso de una persona que se obligara, por ejemplo, a cantar de tenor en una ópera, en circunstancias que por no estar adiestrado para cantar, tal prestación le sería imposible. La imposibilidad relativa no afecta la existencia del acto jurídico, y el efecto de ello será que el deudor imposibilitado de cumplir la prestación deberá indemnizar a su acreedor. La imposibilidad debe existir al momento de perfeccionarse el acto jurídico.
El hecho ha de ser moralmente posible.
La imposibilidad moral se da cuando el hecho es prohibido por las leyes, contrario a las buenas costumbres o al orden público (artículo 1461 inciso final).
Buenas costumbres: “los hábitos que se conforman con las reglas morales en un estado social determinado”.
Orden público: “organización considerada como necesaria para el buen funcionamiento general de la sociedad”.
Sanción por la falta de objeto.
Falta el objeto cuando no reúne uno o más de los requisitos exigidos por la ley.
Respecto a la sanción por falta de objeto hay 2 opiniones:
a. El acto que carece de objeto es inexistente, pues falta un requisito esencial para la existencia jurídica. Así lo da a entender el art. 1814 cuando dice que el contrato de compraventa no produce efecto alguno.
b. Para los que no admiten la teoría de la inexistencia en el código civil, la sanción sería la nulidad absoluta, pues se habría omitido un requisito exigido por la ley para el valor del acto, en consideración a su naturaleza o especie.
El objeto ilícito.
Para la validez del acto jurídico se requiere que el objeto sea lícito. Si el acto jurídico tiene objeto, pero éste es ilícito, el acto existe, sin embargo, nace con un vicio que lo hace susceptible de ser invalidado.
El artículo 1445 del código civil, exige que el objeto sea lícito, sin definir lo que debe entenderse por objeto lícito o ilícito, sino que simplemente señala algunos casos de ilicitud del objeto.
Es por esto que la noción de objeto ilícito ha sido controvertida en la doctrina nacional, claro solar:
sostiene que es ilícito el objeto contrario a la ley, el orden público y las buenas costumbres; mientras que Avelino León distingue si se trata de una cosa o de un hecho. Tratándose de una cosa, la ilicitud del objeto supone que dicha cosa sea incomerciable. Si el objeto es un hecho, será ilícito si es contrario a las buenas costumbres o al orden público.
Por lo tanto, hay objeto ilícito en todo acto o contrato que recaiga sobre un hecho ilícito. El hecho ilícito es el que contraviene la ley, y dicho concepto coincide con el de hecho moralmente imposible (artículo 1461 inciso final).
A este concepto de objeto ilícito cabría agregar la regla que consagra el art. 1466: hay objeto ilícito en todo contrato prohibido por las leyes.
Casos de objeto ilícito contemplado por el código civil.
Actos que contravienen el derecho público chileno.
Pactos sobre sucesiones futuras.
Actos contrarios a la ley, a la moral o a las buenas costumbres.
Artículo 1462 del código civil: “hay objeto ilícito en todo lo que contraviene al derecho público chileno. Así la promesa de someterse en chile a una jurisdicción no reconocida por las leyes chilenas, es nula por el vicio de objeto.”
Derecho público. “Conjunto de normas que rigen la organización y la actividad del estado y los demás entes públicos, o las relaciones entre los particulares y estos organismos políticos en cuanto actúan en
su calidad de poder político o soberano.”
Se ha discutido la validez de la sumisión a una jurisdicción extranjera pactada entre particulares. Sin embargo, la mayoría opina que lo que prohíbe el artículo 1462 es “someterse a una jurisdicción no reconocida por las leyes chilenas”, en circunstancias que las jurisdicciones extranjeras estarían reconocidas por las leyes chilenas (así lo demuestra el código de procedimiento civil que contiene normas relativas al cumplimiento de resoluciones dictadas por tribunales extranjeros).
En todo caso, esta estipulación, que es frecuente en la práctica, está dentro del ámbito del derecho internacional privado (artículo 318 código de Bustamante).
Art. 1463: “el derecho de suceder por causa de muerte a una persona viva no puede ser objeto de una donación o contrato, aun cuando intervenga el consentimiento de la persona.
Las convenciones entre la persona que debe una legítima y el legitimario, relativas a la legítima o a mejoras, están sujetas a las reglas especiales contenidas en el título de las asignaciones forzosas.”
El derecho de suceder por causa de muerte a una persona viva no puede ser objeto de contrato alguno, sea gratuito u oneroso (este es el alcance de los términos “donación o contrato”).
El art. 1463 inciso 2° induce a pensar que pueden existir convenciones entre el que debe una legítima y el legitimario relativas a la misma legítima o mejoras, convenciones que reglamentaría el código en el título de las asignaciones forzosas.
Sin embrago, sólo por excepción estas normas permiten una convención relativa a la cuarta de mejoras: el pacto de no disponer de la cuarta de mejoras (artículo 1204).
Pese a los términos categóricos de la norma, pensamos que existen otras convenciones relativas a la legítima o a mejoras, que son plenamente válidas: donaciones irrevocables hechas en razón de legítimas o de mejoras (artículo 1185).
 La ley prohíbe las convenciones que tengan por objeto el derecho de suceder por causa de muerte a una persona viva, siendo perfectamente válidas las convenciones relativas a derechos sucesorios ya existentes, por haber muerto el causante.
Enajenación de las cosas enumeradas en el Art. 1464.
Artículo 1464: “hay objeto ilícito en la enajenación:
1° de las cosas que no están en el comercio; 2° de los derechos o privilegios que no pueden transferirse a otras personas; 3° de las cosas embargadas por decreto judicial, a menos que el juez lo autorice o el acreedor consienta en ello; 4° de especies cuya propiedad se litiga, sin permiso del juez que conoce del litigio.”
Qué se entiende por enajenación.
A) Sentido amplio: designa la transferencia del dominio o la constitución de cualquier otro derecho real, como sería, por ejemplo, una servidumbre, un usufructo o una hipoteca.
B) Sentido restringido: designa exclusivamente la transferencia del derecho real de dominio.
La doctrina mayoritaria estima que la palabra “enajenación” empleada por el art. 1464 debe
tomarse en sentido amplio. En consecuencia, adolece de objeto ilícito la transferencia del dominio o la constitución de cualquier otro derecho real sobre las cosas enumeradas en el artículo 1464.
La adjudicación es el acto por el cual se singulariza exclusivamente en uno de los comuneros la propiedad de la cosa común. Esta no constituye enajenación ya que por la adjudicación no se transfiere el dominio, sino que se declara un dominio preexistente.
Con respecto al contrato de promesa, hay que tener presente que uno de los requisitos que debe cumplir este contrato es que el contrato prometido no sea de aquellos que las leyes declaren ineficaces. De este modo, si la promesa se refiere a un contrato que importe la enajenación de las cosas enumeradas en el artículo 1464, sería nula.
Sin embargo, hay quienes piensan que la promesa de venta sobre las cosas contempladas en los n°3 y 4 del artículo 1464 no será nula, ya que en dichos casos el contrato prometido no cabe en la categoría de ineficaz, ya que en tales situaciones se puede enajenar cumpliendo ciertos requisitos.
En nuestra legislación, el solo contrato de compraventa no transfiere el dominio de la cosa vendida, sino que es un título traslaticio de dominio en virtud del cual las partes se obligan recíprocamente, una a hacer la tradición de la cosa y otra a pagar el precio estipulado.
La venta es el antecedente que justifica la adquisición del dominio por el modo de adquirir, que es la tradición. Por lo tanto, la sola venta no constituye enajenación. Así, podría concluirse que la venta de las cosas a que se refiere el artículo 1464 es válida.
Sin embargo, con respecto a este punto hay dos posturas:
A. La opinión mayoritaria sostiene que hay que tener en cuenta el artículo 1810, que establece que pueden venderse todas las cosas corporales o incorporales cuya enajenación no está prohibida por la ley. Por consiguiente, prohibiendo el artículo 1464 la enajenación de las cosas que enumera, la venta de dichas cosas sería nula, por aplicación de los artículos 1810 y 1466.
B. Otros autores sostienen que un acto es prohibido por la ley cuando no es susceptible de ser realizado bajo ninguna circunstancia.
De este modo, el artículo 1464 sólo sería prohibitivo en lo referente a la enajenación de las cosas que no están en el comercio (artículo 1464 n°1) y de los derechos y privilegios que no pueden transferirse a otras personas (artículo 1464 n°2).
Y no tendría el carácter de prohibitivo en lo que respecta a la enajenación de las cosas embargadas (artículo 1464 n°3) o de las especies cuya propiedad se litiga (artículo 1464 n°4), pues bajo ciertas circunstancias la enajenación de dichas cosas sería válida y no adolecería de ilicitud en el objeto. Concluyen que la remisión del art. 1810 al artículo 1464 sólo sería parcial, pues estaría referida a los números 1 y 2 de esta última disposición.
Casos enumerados por el artículo 1464.
El art. 1461 señala los requisitos que debe reunir el objeto cuando éste recae sobre una cosa que debe darse o entregarse, mencionado expresamente que la cosa tiene que ser comerciable, es decir, susceptible de dominio o de posesión por particulares.
Por lo tanto, si la cosa no está en el comercio, el acto que tuvo por objeto tal cosa no existe, pues falta un requisito esencial del objeto.
Sin embargo, y de acuerdo con el artículo 1464 n°1, la enajenación de cosa incomerciable adolece de objeto ilícito, lo que supone que aunque la cosa esté fuera del comercio, puede constituir objeto de enajenación, y dicha enajenación no sería inexistente, sino que se sancionaría con la nulidad absoluta.
Claro solar considera que el n°1 del artículo 1464 revela una confusión de ideas del legislador, consecuencia de la no distinción entre requisitos de existencia y de validez, opinión a la que Víctor vial adhiere.
A juicio de vial, si la cosa debida no existe, no se encuentra determinada siquiera genéricamente o está fuera del comercio, faltaría un requisito esencial del objeto, que implica que el acto carece de objeto, lo que trae como consecuencia su inexistencia jurídica.
Hay algunos que señalan que constituirían requisitos de existencia del acto jurídico que la cosa sea real y determinada; y sería requisito de validez que la cosa sea comerciable.
No obstante, si la comerciabilidad de la cosa fuera un requisito de validez, cabría concluir que por muy incomerciable que ésta fuera, transcurridos 10 años desde el acto o contrato se validaría, como consecuencia del saneamiento de la nulidad absoluta, desapareciendo el vicio, lo que nos parece absurdo.
Por otro lado, resulta curioso que sólo sancione con nulidad absoluta la enajenación de cosas incomerciables, y que sancione con la inexistencia jurídica los demás actos o contratos (por ejemplo, arrendamiento o comodato) que recaigan sobre cosas que están fuera del comercio, debido a una omisión del legislador.
Esta incongruencia las atribuimos a un error del código, que consideró como constitutiva de objeto ilícito la enajenación de las cosas incomerciables. Si no existiera el n°1 del artículo 1464 (que pensamos está de más) podría sostenerse que todos los actos relativos a cosas incomerciables son inexistentes por carecer la cosa de un requisito esencial para constituir el objeto de la declaración de voluntad.
Carrera: Técnico Jurídico. Asignatura: Derecho Civil II. 2° enajenación de los derechos y privilegios que no pueden transferirse a otras personas.
El artículo 1464 n°2 del código civil, se refiere a los derechos personalísimos, por ejemplo,
Hay quienes consideran que esta norma es redundante, pues estos derechos estarían fuera del comercio (artículo 1464 n°1 del código civil).
Sin embargo, esta interpretación es equivocada, porque los derechos y privilegios que no pueden transferirse a otras personas están dentro del comercio humano, toda vez que son susceptibles de dominio o posesión por los particulares. Tienen la particularidad de ser inalienables, en virtud de la cual el titular de dichos derechos no puede transferirlos a otras personas.
Todas las cosas incomerciables son, también, inalienables; pero, no todas las cosas inalienables son incomerciables, como sucede con los derechos personalísimos.
3° enajenación de las cosas embargadas por decreto judicial.
El embargo es una institución propia del derecho procesal, específicamente del procedimiento ejecutivo. “es una actuación judicial que practica un ministro de fe y consiste en la aprehensión compulsiva de bienes del deudor y su posterior entrega a un depositario, a fin de asegurar el pago de una deuda cuyo cobro forzado se pretende con el juicio ejecutivo.”
La doctrina y la jurisprudencia coinciden en que la cosa embargada es, no sólo aquella respecto de la cual se ha trabado embargo en un juicio ejecutivo, sino que también la cosa que está afectada por una medida precautoria de prohibición de celebrar actos y contratos o de gravar o enajenar.
Interrogantes que plantea la enajenación de las cosas embargadas.
Desde qué momento debe entenderse que una cosa se encuentra embargada.
A). Entre las partes litigantes en el juicio en que se ha decretado el embargo o prohibición: el embargo o prohibición existe y produce todos sus efectos desde el momento en que se notifica judicialmente al deudor la resolución que lo ordena.
B). Respecto a terceros ajenos a dicho juicio: hay que subdistinguir:
 Si el embargo o prohibición recae sobre bienes muebles: existe desde el momento en que han tenido conocimiento del referido embargo o prohibición.  Si el embargo o prohibición recae sobre bienes inmuebles: existe sólo una vez que se ha inscrito en el registro de interdicciones y prohibiciones del enajenar del conservador de bienes
raíces. (es una medida de publicidad establecida por el código de procedimiento civil, ya que inscrito el embargo o prohibición, se presume de derecho su conocimiento por terceros).
C). Cuándo debe existir el embargo o prohibición para que la enajenación adolezca de objeto ilícito Debe existir al momento de la enajenación para que adolezca de objeto ilícito.
¿Hay objeto ilícito en la enajenación forzada de una cosa embargada? Ejemplo: dos acreedores inician uno primero y el otro después juicios ejecutivos. El segundo juicio avanza más rápido y logra que se remate el bien ya embargado por el primer acreedor. Ni la doctrina ni la jurisprudencia ha sido uniforme:
Claro Solar y Avelino león: la enajenación forzada de la cosa embargada sería válida, porque lo que la ley prohíbe son las enajenaciones voluntarias.
Otros: la ley, en el artículo 1464 n°3, no distingue entre la enajenación forzada y voluntaria, por lo que cualquiera de ellas adolecería de objeto ilícito. Agregan que esta interpretación es más acorde con los fines que persigue la ley, en el sentido de proteger al máximo los intereses de los acreedores.
¿De qué manera se podría enajenar válidamente una cosa embargada? El artículo 1464 n°3 establece 2 maneras:
 Autorización judicial: la debe dar el mismo juez que decretó la prohibición o embargo. Si varios jueces han trabado embargo sobre la misma cosa o han prohibido su enajenación, la autorización la deben dar todos.  Consentimiento del acreedor: el acreedor en cuyo beneficio se trabó el embargo puede autorizar la enajenación, renunciando, de este modo, a prevalerse de los beneficios del embargo. Si fueran varios acreedores, todos deberán consentir. Esto es congruente con el artículo 12 código civil, que permite al titular de un derecho renunciarlo, siempre que esté establecido en su propio beneficio y que no esté prohibida la renuncia.
Tanto la autorización judicial como el consentimiento del acreedor, deben ser previos a la enajenación, ya que de lo contrario la enajenación adolece de objeto ilícito y se sanciona con la nulidad absoluta, la que no puede sanearse por ratificación de las partes.
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