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Timestamp: 2018-01-18 04:10:00
Document Index: 117471558

Matched Legal Cases: ['artículo 206', 'artículo 206', 'artículo 206', 'artículo 207', 'artículo 111', 'artículo 67', 'artículo 61']

EL CONCURSO COMO CAUSA DE RESOLUCIÓN DE LOS CONTRATOS EN LA NUEVA LEY DE CONTRATOS DEL SECTOR PÚBLICO. - PDF
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María del Rosario San Segundo Alcaraz
1 EL CONCURSO COMO CAUSA DE RESOLUCIÓN DE LOS CONTRATOS EN LA NUEVA LEY DE CONTRATOS DEL SECTOR PÚBLICO. No toda declaración de concurso de un contratista conlleva necesariamente la resolución del contrato. Las novedades introducidas por la Ley 30/2007, de 30 de octubre, de Contratos del Sector Público, y su aplicación a la luz de la Ley 22/2003, Concursal, arroja un abanico tan amplio de supuestos en los que el concurso no extingue imperativamente el contrato celebrado con una entidad pública, que puede concluirse que la resolución contractual derivada de la insolvencia patrimonial es casi una excepción. Grupo de Contratos del Sector Público Gómez-Acebo & Pombo Abogados S.L.P. 1 Los contratos celebrados por las distintas entidades del Sector Públicohaciendo nuestra la nueva terminología instaurada por la reciente Ley 30/2007, de 30 de octubre, de Contratos del Sector Público- se extinguen, como todo fenómeno contractual, por su cumplimiento. A esta causa de extinción lógica o natural del contrato, el artículo 206 de la LCSP añade otra que integra en su seno ciertas circunstancias sobrevenidas que inciden en la existencia del contrato y lo hacen morir: la resolución. Entre las causas de resolución que enumera el artículo 206 merece especial atención probablemente por su actualidad- el concurso del contratista. Gómez-Acebo & Pombo Abogados, S.L.P. Los derechos de propiedad intelectual sobre el presente documento pertenecen a Gómez-Acebo & Pombo Abogados, S.L.P. No puede ser objeto de reproducción, distribución, comunicación pública incluida la puesta a disposición a través de internet, o transformación, en todo o en parte, sin la previa autorización escrita de Gómez-Acebo & Pombo Abogados, S.L.P.
2 El protagonismo actual del concurso como causa de resolución de los contratos deriva de la confluencia de diversos factores, entre otros, la novedad que ha supuesto la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal, que transforma la terminología y régimen jurídico de las situaciones de insolvencia patrimonial; la actual situación de crisis económica que hace aflorar casi diariamente, situaciones abocadas al concurso; y la reciente Ley de Contratos del Sector Público, cuya nueva delimitación subjetiva oscurece la comprensión y aplicación de la norma. El concurso es una situación jurídica que precisa su reconocimiento formal mediante declaración judicial (auto); es un efecto de un procedimiento que se sustancia ante un órgano jurisdiccional y que viene a dar trascendencia jurídica a una situación de insolvencia patrimonial previa. Frente a la legislación anterior, la Ley 22/2003, viene a suprimir la dualidad de fases - suspensión de pagos y acuerdo de quita y espera como fases previas a la quiebra y al antiguo concurso de acreedores - y de procedimientos deudor civil versus deudor mercantil -; y regula una única situación que se articula a través de un único procedimiento y que tiene un mismo régimen jurídico 1, dotando de unidad y claridad la regulación de las situaciones de insolvencia patrimonial. La nueva Ley de Contratos del Sector Público configura el concurso como causa de resolución - artículo 206.b-, y el artículo 207 señala que la declaración de insolvencia en cualquier procedimiento y, en caso de concurso, la apertura de la fase de liquidación, darán siempre lugar a la resolución del contrato. 2 Ahora bien, las consecuencias de los cambios normativos introducidos por la LCSP y por la Ley Concursal son mucho mayores de lo que pudiera parecer a primera vista. Hasta época reciente, la aplicación del artículo 111.b) de la antigua Ley de Contratos de las Administraciones Públicas 2 - que configuraba como causa de resolución de los contratos la declaración de quiebra, suspensión de pagos, concurso de acreedores o de insolvente fallido en cualquier procedimiento o el acuerdo de quita y espera -; y las normas procesales establecidas en el ámbito civil y mercantil determinaba la aplicación automática de la causa descrita para la resolución de los contratos administrativos. A ello debe unirse el hecho de que la práctica mayoría de los contratos celebrados por las Administraciones públicas eran contratos administrativos, sujetos a la regla descrita, pues los contratos privados eran una categoría casi residual, reservada para una lista reducida de supuestos. 1 Esta nueva regulación se introdujo en la Ley de Contratos entonces vigente por la disposición final decimotercera de la Ley Concursal. 2 El Texto Refundido aprobado por Real Decreto Legislativo 2/2000, de 16 de junio.
3 Esta situación se ha transformado notablemente y ello por los siguientes motivos: 1.- La LCSP ha introducido novedades profundas en su ámbito subjetivo de aplicación. Para empezar, diferencia tres grupos de sujetos distintos: las Administraciones Públicas (Administraciones territoriales, entidades gestoras y servicios comunes de la Seguridad Social, Organismos Autónomos, Universidades Públicas y ciertas entidades de derecho público cualificadas); los poderes adjudicadores una categoría compleja e intermedia-; y el sector público, integrado por todos aquellos entes, organismos y entidades que teniendo una cierta relevancia jurídico-pública no son Administracion pública. Esta clasificación tripartita se corresponde con una sujeción a la LCSP de distinta intensidad, de tal suerte que mientras las Administraciones Públicas se someten íntegramente a los postulados de la Ley, los poderes adjudicadores disfrutan de un régimen jurídico de intensidad intermedia, y para los entes del sector público la aplicación de la norma es casi mínima, hasta tal punto que todos los contratos que celebren las entidades del sector público que no tengan la consideración de Administracion son contratos privados. 2.- Por su parte, la Ley Concursal artículo 67- no determina un mismo régimen jurídico para todos los contratos públicos, sino que prevé unos efectos distintos según se esté ante un contrato administrativo o un contrato privado: los efectos de la declaración de concurso sobre los contratos de carácter administrativo celebrados por el deudor con Administraciones públicas se regirán por lo establecido en su legislación especial (ley de contratos). Sin embargo, respecto de los contratos privados celebrados por el deudor con Administraciones públicas los efectos de la declaración de concurso se regirán por lo establecido en la esta Ley (Concursal). 3 Dado que todos los contratos celebrados por las entidades del sector público que no tengan la consideración de Administración son contratos privados; y que además muchos de los contratos celebrados por las Administraciones Públicas son también contratos privados, debe concluirse que una gran cantidad de contratos públicos 3 se sujetarán, en cuanto a los efectos de la declaración de concurso, no a la LCSP, sino a la Ley Concursal, con unas consecuencias bien distintas ya que el régimen jurídico que una y otra norma prevén son diferentes en cuanto a las facultades resolutorias de la entidad pública contratante. De acuerdo con lo expuesto, los efectos de la declaración de concurso sobre los contratos celebrados por una entidad pública al amparo de la nueva Ley de 3 Es decir, contratos celebrados por una entidad del sector público en general.
4 Contratos del Sector Público son distintos según se trate de un contrato administrativo o de un contrato privado en los siguientes términos: Los contratos administrativos se regirán por la Ley de Contratos del Sector Público, en cuya virtud la declaración de concurso se configura como una causa de resolución del contrato pero opera del siguiente modo: - Durante la fase común del concurso (y durante la fase de convenio) la tramitación del procedimiento concursal faculta a la Administración para resolver el contrato, si el concursado no presta garantías de su cumplimiento, a satisfacción de la Administración. - La apertura de la liquidación si produce, en todo caso, la resolución del contrato de forma automática. Los contratos privados en cambio no se sujetan a la LCSP, sino a la Ley Concursal, lo que conlleva prima facie la sujeción al régimen común previsto en dicha norma, con la consideración de la entidad contratante como un acreedor no cualificado. La Ley Concursal determina la regla general de la no resolución de los contratos con obligaciones recíprocas, determinando expresamente, en el apartado segundo del artículo 61 que la declaración de concurso, por si sola, no afectará a la vigencia de los contratos con obligaciones recíprocas pendientes de cumplimiento tanto a cargo del concursado como de la otra parte. Las prestaciones a que esté obligado el concursado se realizarán con cargo a la masa ; aunque el segundo párrafo matiza que la administración concursal, en caso de suspensión, o el concursado, en caso de intervención, podrán solicitar la resolución del contrato si lo estimaran conveniente al interés del concurso. 4 Así las cosas, la declaración de concurso sólo opera como causa de resolución de los contratos administrativos, e incluso respecto de ellos, no opera de forma automática, pudiendo la Administración contratante acordar el mantenimiento del contrato si el contratista aporta garantías suficientes de su cumplimiento. Solo la apertura de la fase de liquidación opera imperativamente como causa de resolución del contrato administrativo. Por otro lado, los contratos privados celebrados por la Administración, y cualquier contrato celebrado por una entidad del sector público que no sea Administración quedan extra muros de las previsiones contenidas en la LCSP de tal modo que la declaración de concurso no opera ni automática ni imperativamente como causa de resolución del contrato y su eficacia queda supeditada a lo que determine el órgano jurisdiccional a petición de la
5 administración concursal o del propio concursado en la forma prevista y de acuerdo con las previsiones de la Ley Concursal. La actualidad e importancia de la regulación concursal hoy se pone de manifiesto en la inminente aprobación de una norma dirigida al apoyo de las empresas deudoras. El Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes 27 de marzo de 2009 un proyecto de Real Decreto Ley de medidas urgentes en materia tributaria, financiera y concursal ante la evolución de la situación económica en el que se prevé facilitar la financiación de las empresas viables que aporten garantías, incentivar la suscripción de convenios anticipados que impidan la declaración de concurso, y la agilización del procedimiento y de la liquidación de aquellas empresas cuyo final razonable sea su extinción. 5 El Grupo de Contratos Públicos de Gómez-Acebo Pombo Abogados S.L.P. esta integrado por Juan Santamaría Pastor, Carlos Vázquez Cobos, José Luis Palma Fernández, Alejandro Hernández del Castillo y Pilar Cuesta de Loño. Para cualquier información adicional dirigirse a: José Luis Palma o al Departamento de Derecho Administrativo, Grupo de Contratos Públicos, Gómez-Acebo & Pombo Abogados S.L.P., Paseo de la Castellana 216, Madrid (tel: )
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Patologías de la Contratación Pública Grupo de Contratos del Sector Público de Gómez-Acebo& Pombo Enero 2014 Diseño y maquetación: José Ángel Rodríguez León Impreso en España Impresión: Comunicación Impresa,