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Timestamp: 2019-09-15 20:14:54
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Matched Legal Cases: ['artículo 145', 'artículo 672', 'artículo 686', 'artículo 388', 'artículo 1529', 'artículo 1666', 'artículo 1648', 'artículo 1604', 'artículo 1814', 'artículo 1692', 'artículo 1435', 'artículo 1623', 'artículo 1625', 'artículo 1871', 'artículo 1648', 'artículo 1097', 'artículo 1302', 'artículo 1666', 'artículo 1728', 'artículo 1814', 'artículo 890', 'artículo 1771', 'artículo 1687', 'artículo 388', 'artículo 1199', 'artículo 1942', 'artículo 1942']

Clasificación de los Actos Jurídicos【Derecho Civil】【Doctrina】【2019】
InicioCivilCLASIFICACIÓN DE LOS ACTOS JURÍDICOS
En la doctrina del acto Jurídico se ha desarrollado incontables clasificaciones de esta figura jurídica, donde ciertos son repetitivos y redundantes, al tiempo que otras, por su irrelevancia, no efectúan mayor aporte al derecho.
Además, debemos concretar que la relevancia de la clasificación de los actos jurídicos se encuentra en que exactamente los mismos poseen la diversidad de relaciones jurídicas que la autonomía de la voluntad privada puede producir y, que a propósito deben percibir determinada calidad o bien alineación por la parte de la doctrina y el derecho positivo actual. A este respecto, podemos indicar las próximas clases de actos Jurídicos:
Unilaterales, Bilaterales y Plurilaterales
Son aquellos donde para su existencia solo se requiere la presencia de una sola voluntad, esto es es suficiente con el hecho de que el declarante se haya desprendido de ella, a fin de que el acto Jurídico exista.
De esta forma por poner un ejemplo, el otorgamiento de poder (artículo 145° del Código Civil), la aceptación de la herencia (artículo 672° del Código Civil). Esta clase de acto Jurídico por su parte puede tener una sub clasificación:
Entendidos como semejantes a aquellos actos jurídicos que surgen de una sola voluntad, o sea basta el desprendimiento de la voluntad interna de un sujeto, que siendo expresado (exteriorizado) adquiere relevancia jurídica. Estos por su parte pueden ser recepticios y no recepticios.
Son aquellos actos unilaterales donde la única voluntad; tiene un receptor predeterminado o bien fijado de manera expresa por el declarante y, es exactamente a quien va dirigidos los efectos jurídicos del acto.
De esta forma tenemos, por servirnos de un ejemplo, el testamento donde el testador apunta en forma expresa a su hijo heredero a quien se le transmitirá sus derechos después de muerto (post mortem) (artículo 686° Código Civil), el reconocimiento del hijo extramatrimonial donde la voluntad está dirigida a establecer el vínculo paterno filial únicamente con el hijo al que el padre reconoce (artículo 388° del Código Civil).
Acá la declaración de voluntad única no tiene un receptor fijado o bien señalada en forma taxativa, sino más bien está dirigida a un conjunto de personas, con lo que podría decirse que tiene un efecto “erga omnes”, esto es hacia cierto grupo de personas.
Tal y como hemos anotado, la manifestación de voluntad adquiere relevancia jurídica por el solo hecho que el declarante se desprende de ella y es de conocimiento de un conjunto de personas.
De esta forma por poner un ejemplo, la promesa pública de recompensa (artículo mil novecientos cincuenta y nueve del Código Civil) enmarcado en esta clase de acto jurídico.
En este supuesto, aunque es cierto, existe la concurrencia de múltiples voluntades de forma simultánea, todas y cada una han de estar dirigidas o orientadas en un sentido, esto es tal y como si estuviésemos propiamente frente a una sola voluntad.
Como un ejemplo podríamos referir el pacto uniforme y único de la junta directiva o directorio de una persona jurídica en cierto sentido.
Los actos jurídicos sinalagmático (bilateral) tienen una definición simple y concreta: son aquellos en los que para su existencia válida, confluyen dos intenciones (voluntades) expresadas por los sujetos intervinientes.
Ahora bien, la generalidad de actos jurídicos podríamos decir que son sinalagmáticos (bilaterales), llámese compra y venta donde interviene un comprador y un vendedor (artículo 1529° del Código Civil), alquiler donde participa un dueño-arrendador y el inquilino–arrendatario (artículo 1666° del Código Civil), permuta (artículo mil seiscientos dos del Código Civil), mutuo (artículo 1648° del Código Civil), suministro (artículo 1604° del Código Civil), depósito (artículo 1814° del Código Civil), etcétera.
Son aquellos donde concurren más de dos voluntades, esgrimidas por los sujetos, donde en contraste a los actos jurídicos unilaterales complejos, esta pluralidad de voluntades es autónoma y también independiente entre sí, a través de las que los celebrantes fijan su situación establecido.
Como un ejemplo, podríamos referir el subarrendamiento donde intervienen las voluntades autónomas del arrendador (dueño de un bien), inquilino (arrendatario) y el subarrendatario (persona a la que el inquilino le alquila el bien) regulado en el artículo 1692° del Código Civil; también la cesión de la postura establecida (posición contractual) (artículo 1435° del Código Civil) donde participa un cedente y, cesionario y un tercero (cedido), donde las voluntades y criterios de estos tres, son autónomas y también independientes.
Son aquellos donde la manera como requisito de valía del acto jurídico existe, no obstante exactamente la misma queda a criterio de los celebrantes, siempre que no exista una forma preestablecida por la regla (norma).
En la doctrina se acostumbra a establecer que esta clase se usa para los actos Jurídicos no relevantes o bien poco trascendentes, siempre que su naturaleza o bien la ley lo dejen.
A forma de ejemplo podemos referir la Donación de Recursos (Bienes) Muebles de escaso valor, donde el procedimiento puede ser verbal o bien oral, esto es libre y, no necesariamente sea escrita, tal y como establece el presunto del artículo 1623° del Código Civil.
En esta parte, el acto jurídico para su valía o validez requiere, que el celebrante observe de forma estricta el procedimiento establecida por la ley, de forma que su inobservancia o bien incumplimiento, de forma irresoluble, va a traer consigo la nulidad del acto jurídicos.
Podríamos añadir a ello, que la manera es consubstancial al acto jurídico, por ende, el no cumplimiento de las partes causará la nulidad absoluta del mismo.
De esta manera por servirnos de un ejemplo, tratándose de la donación de recursos o bienes inmuebles, el acto Jurídico es formal, por cuanto debe cumplirse con la formalidad consistente en que debe efectuarse a través de escritura pública, con indicación Individual del inmueble o bien inmuebles donados, de su valor real y el de las cargas que debe satisfacer el donatario y, en el caso de inobservancia el acto Jurídico va a ser nulo (artículo 1625° del Código Civil).
Además tratándose de la fianza (artículo 1871° del Código Civil), esta ha de ser por escrito, caso contrario, por servirnos de un ejemplo, si es verbal, no va a existir como un acto Jurídico puesto que se no cumplió el procedimiento (forma).
Son aquellos donde el acto jurídico existe de forma autónoma y también independiente y, por esta circunstancia no se halla en relación de dependencia de ningún otro acto jurídico o bien situación existente.
De esta manera por servirnos de un ejemplo, tenemos el contrato de mutuo (llamado generalmente como préstamo), regulado en el artículo 1648° del Código Civil, que es un acto jurídico primordial (principal) por cuanto para su existencia legal no es preciso que se halle subordinado a ningún otro acto diferente.
Por su configuración, estos dependen de otro acto jurídico llamado primordial o principal, al que se hallan subordinados, por su existencia depende del citado acto jurídico. Por esta razón el aforismo existente en el derecho: “Lo accesorio prosigue la fortuna del primordial o principal” es aplicable en el presente caso.
A forma de ejemplo podemos referir el acto Jurídico llamado hipoteca, (regulado en el artículo 1097° y 1099° Inciso dos del Código Civil), el que como garantía real puede encontrarse destinado a proteger o bien asegurar un acto jurídico primordial o principal (el contrato de mutuo) donde, en el caso de realizarse la devolución del capital entregado, la hipoteca necesariamente habrá de ser levantada por constituirse o establecerse en una obligación auxiliar de aquel acto jurídico.
Ínter Vivos y Mortis Causa
Son aquellos solemnizado (celebrados), mientras que la persona se halle viva y, por tanto, sus efectos se generan o bien desarrollan en esta condición, siendo por lo tanto esta característica es inmanente a esta clase de actos jurídicos.
La generalidad de actos jurídicos es Inter Vivos por cuanto son celebrados en esta condición y regulan la situación Jurídica estando en vida la persona. Por ejemplo, la compra-venta, arrendamiento, el matrimonio, etc.
La generalidad de actos jurídicos es inter vivos por cuanto son solemnizado (celebrados) en esta condición y regulan la situación Jurídica estando en vida la persona. Por servirnos de un ejemplo, la compraventa, alquiler, el matrimonio, etcétera
Acá el acto Jurídico, en lo que se refiere a la generación de sus efectos, está supeditado al advenimiento de cierto hecho jurídico, precisamente la muerte, donde esta contingencia va a estar favoreciendo que el acto que ha sido solemnizado (celebrado), pueda derivar válidamente en su totalidad y sus consecuencias jurídicas prevenidas por el celebrante en vida.
El ejemplo de esta clase de acto jurídico por excelencia viene a ser el testamento, el que fue festejado por el testador cuando está en vida, no obstante los efectos del mismo se producen cuando muere aquel.
En esta clase de actos jurídicos, al instante de su celebración se producen posibilidades recíprocas entre las partes contratantes, donde nacen derechos y obligaciones derivadas del acto que está festejando (celebrando).
Consecuentemente, a la prestación que se produce debe existir una contraprestación por la parte del otro celebrante, razón por la que a estos actos Jurídicos asimismo acostumbran a llamarles sinalagmáticos por las posibilidades mutuas que surgen a causa de su celebración.
De este modo por servirnos de un ejemplo, en el contrato de alquiler, desde su celebración el arrendador (dueño) está forzado a dar la posesión del bien inmueble al inquilino (arrendatario), quien por su parte se halla obligado a abonar la renta mensual (alquiler), preservar el bien y otras más que se derivan del propio contrato y del código substantivo respectivamente.
Es diferente la situación en esta clase de actos Jurídicos puesto que por su configuración, al instante de la celebración, únicamente una de las partes se fuerza con el cumplimiento de las prestaciones; en otras palabras, solo uno de los contratantes acepta las posibilidades, liberando al otro de cualquier obligación.
Es por este motivo que a esta clase de actos jurídicos acostumbra a denominarlos actos de liberalidad (a título de liberalidad).
De esta forma por poner un ejemplo, en el contrato de donación de un bien, únicamente se fuerza, a transferir la propiedad del donante, al tiempo que el donatario se restringe a percibir el bien.
De todo lo expuesto, debemos dejar bien en claro que la diferencia entre los actos Jurídicos onerosos y gratis, no reside desde el punto de vista monetario o bien cuantitativo, sino exactamente el mismo se restringe o limita al campo enteramente obligacional.
El aspecto relevante de estos actos jurídicos se encuentra en que desde el instante de su celebración se restringe a la producción de efectos de una sola naturaleza, esto es, solo entiende el campo enteramente patrimonial.
Por tales razones, acostumbra a manifestarse que los contratos civiles son de naturaleza patrimonial, por cuanto producen sus efectos jurídicos en la esfera del patrimonio de los recursos de los celebrantes.
De esta forma por servirnos de un ejemplo, el contrato de compraventa, alquiler, mutuo y afines, entienden solamente el patrimonio de los contratantes, o sea, solo producen una clase de efecto.
En contraste a los precedentes, los actos jurídicos compuestos tienen como característica producir una diversidad de consecuencias jurídicas, tanto en el aspecto patrimonial como en el campo extrapatrimonial.
Por esta particularidad descrita, esta clase de actos Jurídicos, en su generalidad, son parte del Derecho de familia puesto que los efectos que derivan son de naturaleza patrimonial y extrapatrimonial.
De esta manera tenemos, que en el acto jurídico llamado reconocimiento del hijo extramatrimonial, la celebración produce efectos patrimoniales (como el derecho sucesorio a heredar recursos por la parte del hijo reconocido, etcétera) y de carácter extrapatrimonial (educación, comestibles, cariño, etcétera).
Igual o bien similar sería el tratamiento en el matrimonio con sus peculiaridades, donde los efectos patrimoniales que produce (generan), tendríamos el régimen patrimonial, o sea si estamos en frente de un régimen de recursos comunes (sociedad de gananciales) o bien separación de recursos y, de igual modo los efectos extramatrimoniales entendería los deberes de cohabitación, lealtad, cariño, asistencia, comestibles y otros que no son cuantificables en definitiva de dinero alguno.
Puros y Modales
Por su naturaleza estructural, estos actos jurídicos no aceptan la inserción de ninguna modalidad puesto que de hacerlo se estaría afectando su esencia y la trascendencia de su existencia.
Siendo de este modo, podríamos decir que esta clase de actos Jurídicos no deja que estén subordinados o bien sujetos a las modalidades del acto Jurídico. En síntesis, el acto puro es aquel que no acepta estar sujeto a ninguna modalidad (condición, plazo y cargo o bien modo).
Como unos ejemplos tradicionales tenemos al matrimonio, el reconocimiento de un hijo extramarital y otros, los que no pueden estar supeditados a ninguna condición, plazo, cargo o bien modo.
Acá es diferente, los actos jurídicos modales sí dejan que en su estructura cuente con las modalidades del acto jurídico; o sea, estar supeditados a una condición, plazo, cargo o bien modo.
En este punto, de forma somera, podemos delimitar a la condición como aquel acontecimiento o bien evento futuro, dudoso y arbitrario del que van a depender los efectos del acto jurídico. El plazo es aquella data (fecha), acaecimiento (suceso), acontecimiento o bien evento futuro, cierto y arbitrado al que se halla supeditado el acto Jurídico.
El cargo o bien modo es aquella declaración auxiliar de la voluntad que únicamente se introduce a los actos Jurídicos a título de liberalidad (gratis) y que puede consistir en una obligación de dar o bien hacer.
Ahora bien, citando ejemplos, puede existir un contrato de compraventa sujeto a una condición; de esta manera cuando le digo a Juan te vendo mi casa siempre que Pedro viaje a España ya antes de final de año, vamos a estar frente a un acto jurídico sujeto a una condición suspensiva.
Otro ejemplo, se solemniza (celebra) un contrato de alquiler sujeto al plazo de un año no renovable, acá estamos en frente de un alquiler sometido a un plazo resolutorio.
Finalmente, en caso de que se celebre un contrato de donación donde se introduzca una obligación de hacer, al que debe consistir en que el donatario (que es un conocido pintor) realice una pintura del retrato del donante, vamos a estar propiamente frente a una donación sometido a un cargo o bien modo.
Disposición, administración y de obligación
Son aquellos, a consecuencia de su celebración llevan consigo la transferencia o bien transmisión de la propiedad de un bien mueble o bien inmueble o bien un derecho, considerándose asimismo en estos a aquellos por los que se extinguen obligaciones.
A forma de ejemplo podríamos referir al contrato de compraventa, permuta, donación y otros, como enteramente actos jurídicos de disposición; como asimismo en el caso que se renuncia a derechos, como la condonación (artículo doce mil novecientos cincuenta del Código Civil), o bien cuando se abdica a derechos tratándose de la transacción (artículo 1302° de Código Civil).
En esta clase de actos jurídicos, su celebración lleva consigo que únicamente se ceda la posesión, el empleo o bien disfrute de un bien, más no la transferencia, la propiedad como su nombre lo señala, únicamente la administración.
De este modo por poner un ejemplo, podemos referir como actos jurídicos de administración al contrato de alquiler (artículo 1666° del Código Civil), comodato (artículo 1728° Código Civil), depósito (artículo 1814° del Código Civil), asimismo se podría estimar aquellos que implican la generación de frutos y productos (artículo 890°, 891° y 894° del Código Civil).
Son aquellos que producen obligaciones de dar, hacer y no hacer. De este modo tenemos, que en los actos obligacionales de dar, estos asemejan y tienen relación con los actos de disposición; al paso que el acto jurídico de obligación de hacer implica cumplir determinada tarea o ayuda continuada.
Como por poner un ejemplo, podríamos referir el contrato de obra (artículo 1771° del Código Civil), el que encuadra en esta obligación descrita; y en los actos de obligación de no hacer, estos traen consigo una abstención o bien óbice para ciertos celebrantes, como en el caso del contrato de alquiler donde una de las obligaciones del inquilino es no hacer empleo irresponsable del bien o distinto al orden público o distinto a las buenas costumbres (artículo 1687° inciso siete del Código Civil).
Patrimoniales y Extramatrimoniales
Son aquellos que versan o son limitados a patrimonios o recursos (bienes), o sea, son cuantificables en dinero o forman parte de la naturaleza pecuniaria.
Está clasificación semeja un tanto a aquellos actos jurídicos simples, por cuanto abarca a los que producen consecuencias en el patrimonio de los celebrantes y, que por determinado son la generalidad de contratos civiles como la compraventa, suministro, alquiler, mutuo, etcétera.
Aquí nos encontramos ante aquellos actos jurídicos denominados de naturaleza moral por cuanto no son cuantificables en suma de dinero alguno, señalando para ello como ejemplo el matrimonio, la adopción y otros relacionados íntimamente con el derecho de familia.
Acá nos hallamos ante aquellos actos jurídicos llamados de naturaleza ética por cuanto no son cuantificables en suma pecuniaria alguna.
Señalando para esto como un ejemplo el matrimonio, la adopción y otros relacionados íntimamente con el derecho de familia.
Son aquellos actos Jurídicos que reciben una denominación concreta (nomen juris) contenida en el código civil y, por consiguiente le son de aplicación los presupuestos contenidos en esta precepto.
En otras palabras, estamos frente a un acto jurídico nominado cuando recibe una nomenclatura concreta en el código substantivo.
Podemos referir como un ejemplo el matrimonio, alquiler, mutuo, depósito, hipoteca y todos los que reciben determinada denominación en el Código Civil.
Estos actos jurídicos son solemnizados (celebrados) en el ejercicio de la autonomía de la voluntad, en la medida que no están prohibidos o bien no chocan con preceptos de orden público y las buenas costumbres.
No reciben una denominación concreta o bien no tienen una nomenclatura singular en el Código Civil.
A forma de ejemplo podríamos referir a los contratos modernos, que no están regulados en forma concreta en el Código Civil, como por servirnos de un ejemplo, el contrato de franquicia, de peligro compartido (joint venture) y otros más, lo que no implica que sean inexistentes Judicialmente.
Precisamos que el contrato de peligro compartido (joint venture) si es nominado en materia minera, tal y como recoge el Decreto Supremo catorce-noventa y dos-EM (Texto Único Ordenado de la ley General de Minería).
Además es necesario realizar la precisión de que ciertos tratadistas acostumbran a llamar a esta clase de actos jurídicos en atípicos y típicos, pero conforme a nuestro criterio, el tratamiento conveniente ha de ser como actos nominados y también innominados en tanto que aquella denominación linda más con el campo del Derecho Penal, el que por determinado es totalmente diferente al Derecho Civil.
Constitutivo y Declarativos
Son aquellos que producen sus efectos jurídicos, o sea derechos y obligaciones, desde el instante de su celebración cara adelante.
Por esta razón, en la doctrina, diríase que esta clase de actos Jurídicos acostumbra a llamársele porque tienen un efecto Ex–Nunc, esto es, hacia adelante.
Como un ejemplo podríamos referir el contrato de compraventa, alquiler, mutuo y otros, pues desde el instante que son solemnización (celebración) surgen consecuencias, exactamente los mismos que se proyectan hacia adelante (ex-nunc).
Los actos Jurídicos declarativos tienen como característica singular que, a causa de tu celebración, reconocen efectos jurídicos ya existentes o bien se retrotraen a hechos pasados y, es basándonos en estos que la doctrina establece, que se producen un efecto Ex–Tunc, o sea hacia atrás.
De esta manera tenemos, que el reconocimiento de un hijo extramatrimonial (artículo 388° del Código Civil), el reconocimiento de una deuda contraída de antemano (artículo 1199° del Código Civil), son actos declarativos por cuanto sus efectos se retrotraen a hechos pasados puesto que el hijo va a ser del padre no desde la momento en que lo reconoce sino más bien desde cuando nació.
También la deuda va a existir desde el momento en que fue contraída, pero no desde la ocasión es que es reconocida.
En esta clase de actos jurídicos hay una relación de equivalencia entre las posibilidades solemnizadas (celebradas), también existe factibilidad con relación a su cumplimiento o bien ausencia de peligro.
En otras palabras, en estos actos jurídicos no hay ninguna inseguridad en lo que se refiere a la realización de las posibilidades, por cuanto de existir, normalidad, esta ha de ser cumplida a cabalidad.
Así, por ejemplo, en el contrato de arrendamiento existe equivalencia entre las prestaciones, por cuanto el propietario arrienda el bien Inmueble según el criterio que tiene para fijar las condiciones y, el arrendatario acepta las mismas en la convicción de que ellas son equivalentes, recíprocas y pueden ser cumplidas.
De este modo, por poner un ejemplo, en el contrato de alquiler existe equivalencia entre las posibilidades, por cuanto el dueño alquila el bien Inmueble conforme el criterio que tiene para fijar las condiciones y, el inquilino admite exactamente las mismas en la convicción de que son equivalentes, recíprocas y pueden ser cumplidas.
Se llaman de este modo pues cuanto se hallan en función al factor “alea”, que significa peligro o incertidumbre que afecta de forma ineludible y conocida las prestaciones adquiridas que las partes, donde deben cumplir, siendo imprevisible el beneficio o bien pérdida que el acto pueda reportar.
A manera de ejemplo, podemos citar el juego y apuesta (artículo 1942° del Código Civil), la venta de bien futuro (artículos 1534° y 1535° del Código Civil) pues existe Incertidumbre en cuanto a su realización y no hay equivalencia, o bien se pierde todo lo invertido o se obtiene ventaja más allá de ello.
A forma de ejemplo, podemos referir el juego y apuesta (artículo 1942° del Código Civil), la venta de bien futuro (artículos 1534° y 1535° del Código Civil) puesto que existe inseguridad en lo que se refiere a su realización y no hay equivalencia, o se pierde todo lo invertido o bien se consigue ventaja creciente de ello.
Actos de Ejecución Inmediata y de Ejecución Continuada
Asimismo llamados de ejecución instantánea, son aquellos cuyos efectos jurídicos se consuman con su celebración, esto es, las posibilidades mismas del acto jurídico han de ser cumplidas o bien ejecutadas en el instante de su celebración.
Tenemos, por poner un ejemplo, el contrato de compraventa de un bien al contado, donde el vendedor entrega el bien (traditio) y el comprador en ese acto cumple con abonar el coste fijado.
Asumen el nombre de alternativo de tracto sucesivo o ejecución inmediata, donde las prestaciones derivadas del acto jurídico, una vez celebrado el mismo, se irán deviniendo y deberán ser cumplidas o ejecutadas periódicamente; por ejemplo, del contrato de arrendamiento o el contrato de Compra venta a plazos, donde las prestaciones deberán ser satisfechas con el devenir del tiempo y de manera periódica.
Por servirnos de un ejemplo, del contrato de alquiler (arrendamiento) o bien el contrato de adquirente (compra-venta) a plazos, donde las posibilidades habrán de ser satisfechas con el devenir del tiempo y de forma periódica.
Etiquetas:ejemplos de actos juridicos, elementos del acto juridico
CorinaBig	 marzo 12, 2019
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Benito Roberts	 agosto 28, 2019
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conceptodederecho	 septiembre 3, 2019