Source: http://docplayer.es/2581095-T1-lguel-1-urh-1-rel-cionej-y-diferenci-j-entre-l-ce-510-civil-y-el-en1-0-50.html
Timestamp: 2018-06-25 03:22:48
Document Index: 34634635

Matched Legal Cases: ['Artículo 653', 'artículo 1857', 'artículo 761', 'artículo 33', 'artículo 1961', 'artículo 761', 'artículo 1961', 'artículo 1961', 'artículo 1495', 'Artículo 1497', 'artículo 1965', 'artículo 30', 'Artículo 1960', 'artículo 26', 'Artículo 1962', 'artículo 1963', 'Artículo 255', 'Artículo 256', 'artículo 256', 'artículo 1961']

t1\lguel 1>urh 1>...-- REL~CIONEJ y DIFERENCI~J ENTRE L~ CE.510~ CIVIL y EL EN1) PDF
t1\lguel 1>urh 1>...-- REL~CIONEJ y DIFERENCI~J ENTRE L~ CE.510~ CIVIL y EL EN1)0.50
Download "t1\lguel 1>urh 1>...-- REL~CIONEJ y DIFERENCI~J ENTRE L~ CE.510~ CIVIL y EL EN1)0.50"
Lucas Páez Romero
1 t1\lguel 1>urh 1>...-- REL~CIONEJ y DIFERENCI~J ENTRE L~ CE.510~ CIVIL y EL EN1)0.50
2 II\ISuel 1)urán 1). ~----- ~EL~CIONEJ y DIFE~ENCI~J ENT~E L~ CESIO~ CIVIL y EL ENDOSO Tesis presentada y sostenida ~/It.. en la. Universidad Republlcalll~ de Colombia para optar el titulo de Doctor en Derecho y Ciencias Politicas.,~,.? / -rt. / IV,?!. -/.'//1",.,J '/ )., [ 1.' (, ",.' ( l J' q..(. /1....,~/ - / -)/ I,~ ~.~í/ {/l/~./ ~-v //.'/ /'//J I BOOOTA AHBOLEllA & VALENCIA MCMXIV..(..:< l e,". j (-r..'1.l-?..,~ j y "'1~t'~ / (.4 y~l, _.i\
3 A :'llls PADJU:!oI: JliJSTO L. DURA~ BETSAHE me DURAN
5 Rector de la Universidad Republicana. DOCTOR EUGENIO J. GÓMEZ P. Presidente de tesis DOCTOR EDUARDO RODRfGUEZ PIÑERES Consejo de examen DOCTOR VICENTE OLARLE CAMACHO DOCTOR FERNANDO CORTÉS DOCTOR JOSÉ MIGUEL ARANGO DOCTOR VICENTE PARRA R.
6 Informe del Presidente de tesis Bo ::otá. septiembre 29 de Señor Rector de tu Universidud Republicana. Tengo la satisfacción de informar a usted que he estudiado detenijamente el trahajo () ltlonogr.1fia que pre senta el joven don Miguel [)ur<ín D. como tesis para el Doctorado en [)erecllo y Ciencias Politicas. El trabajo del selior f)ur<ín revela en su antor conocimiento pleno de la materia que en él tnlta y es fruto de la s()lid~z eje Sus estudios profesionales, de su con. sagración ejemplar al estudio y de su bllen talento. En el estudia las diferencias sustanciales que existen entre la cesión ordinaria de créditos y el cndoso de los documentos que llevan la cláusula a lo ordell. diierencias que desgraciadamente ~scapan a muc!los de nuestros juristas y que han sido desconocida;; por Tribunales corno el de Cundinamarca. con notorio menoscabo de los fneros de la Justicia y de la Ciencia Juridica. Ojalá sirva el notable estudio del serior Durán para poner en claro nociones olvidadas por jueces y abogados, corno boy lc sirvc a él para dar muestra notable de su aprovechamiento quc '" hace di ;no de obtcncr el Doctorado. SOl' de usted atento, scguro servidor, EDUARDO RODRIGllEZ PIÑERES
7 ENTRE RELACIONES Y DIfERENCIAS LA CESION CIVIL y EL ENDOSO -,_ n"o "_.--- " _ --_.- -- CAPITULO I CONSIDERACIONES SOBRE LA CESiÓN CRÉDITOS DE Acomodando nuestro estudio en un todo a las disposiciones del Código Civil, hallamos que las cosas que integran la propiedad de los individuos pueden ser corporales o incorporales. Aquellas cosas que son meros derechos, como los créditos y las servidumbres activas, toman el carácter de incorporales. (Artículo 653 del Código Civil). Las cosas incorporales, en cuanto se refieren a los bienes, sin considerar a per:iona determinada, son derechos reales, verbigracia: el de dominio, el de herencia, etc.; y en cuanto consideran la persona independientemente de sus bienes, son derechos personales o créditos. (Artículos 664, 665 Y 666 del Código Civil).
8 - 12- Para transferir la propiedad de los derechos peísonales o créditos, establece nuestra legislación civil la cesión, que viene a desempeñar primordial papel en la vida del comercio, porque lleva de un patrimonio a otro los bienes que por su especial condición no pueden moverse por los medios ordinarios que nos ofrece el Código Civil. El objeto <.lenuestro trabajo es buscar los efectos que produce la cesión en los créditos civiles para relacionarlos y diferenciarlos con los que produce el endoso en los créditos comerciales. Dejamos sin comentario alguno los derechos reales, pues nos referimos al Capítulo 1, Título 25 del Códi~o Civil: Créditos personales. La cesión tiene por ohjeto la tradición de la propiedad, es decir, la transmisión al cesionario de los derechos que el acreedor tiene en el crédito que se cede. Es un verdadero contrato traslaticio de dominio; puede ser gratuito sin confundirse con la donación, y oneroso sin incorpararse en la compraventa, a pesar de tener estrechas relaciones con ésta, porque el vendedor se asimila al cedente, y el comprador al cesionario (1). Las si~uientes palabras de T. H. Huc nos hacen entender que en la opinión de tan eminente (1) Baudry-Lacantinerie.
9 13 - comentador la ceslon es una rama de la venta: «La cesión no es sino una forma de la venta aplicada a los derechos del acreedor». En verdad, muchos autores se han empeñado en darle a la cesión las mismas reglas que a la compraventa: nos limitamos a exponer sus principales puntos de contacto como sus esenciales diferencias: 1. La cesión se encamina a movilizar las cosas incorporales; la compraventa existe por regla general para el comercio de las cosas corporales. 2. Lél compraventa no necesita de título, a menos que sean bienes raíces, servidumbres o una sucesión hereditaria lo que se vende; entonces sí hay obligación en valerse de escritura debidamente registrada (artículo 1857 del Código Civil); el contrato de cesión siempre necesita de título en que conste el traspaso. Creemos que la simple entrega del titulo, sin que lleve el traspaso del derecho con la designación del cesionario y bajo la firma del cedente, no produce efectos entre las partes que contratan y con respecto a terceros. (Artículos 33 de la Ley 57 de 1887 y 1961 del Código Civil). 3. La compraventél. produce efectos entre los contratantes y los terceros, sin que haya necesidad de notificación alguna; la cesión no los produce contra el deudor ni contra terceros, mientras no ha sido notificada por el cesiona-
10 - 14- rio al deudor o aceptada por éste, en conformidad con lo dispuesto en los artículos 1960 y 1963 del Código Civil. 4. La compraventa se perfecciona entre las partes por el sólo consentimiento, salvo ciertas y determinadas excepciones (articulo 1857 del Código Civit); la cesión también se perfecciona entre el cedente y el cesionario por el consentimiento acerca del crédito y del precio y por la entrega del titulo en que figure el traspaso. La cesión se. forma en nuestro dere~ho por la libre voluntad de las partes que se unen por mt:dio de este vínculo jurídico. Se perfecciona entre el cedente y el cesionario por la entrega del título en que conste el traspaso del crédito, y produce sus efectos respecto al deudor y terceros una vez verificada la notificación o la aceptación. La cesión tuvo su origen en el Derecho romano, genitor fecundo de la mayor parte de las legislaciones que regulan las sociedades modernas. Fue allí en donde se inició por primera vez, dejando a un lado la costumbre y el inflexible principio de que las obligaciones generaban un vinculo inalterable, eterno, entre las personas determinadas que las contraían. No era posible cambiar de persona sin que en ese
11 - 15- mismo acto se extinguiese la obligación, porque era eminentemente personal, intuitu personae. Los romanos se procuraron el medio indirecto de traspasarse las obligaciones. En el tiempo de las legis actioflis hubo un procedimiento que pecó por pesado y por contrario a las necesidades del comercio; se usaba un contrato verbal: el deudor prometía al nuevo acreedor lo que debía al primero. Era mallifesto el inconveniente de la necesaria presencia y aceptación del deudor; no podia haber contrato sin estos indispensables requisitos; además, el cesionario no disfrutaba de las acciones ni de las garantías que tuviese el cedente. En el procedimiento formulario re:iccionó el derecho hacia prácticas mejores, más adaptables a las costumbres, que lo suavizaron y lo hicieron fácil al desarrollo que empezaba a tomar por la constante propaganda de los jurisconsultos (sacerdotes del Derecho); por la educación jurídica, por la influencia que la pretura ejerció desde un principio en el porvenir de la ciencia del Derecho, como también por la divulgación que Cncius Flavius hizo de los misterios del procedimiento y del derecho civil. Y para qué hablar de ese despertar prodigioso de la novísima ciencia desde que se dictaran las LEYES CURIACIAShasta la memorable codificación de J ustiniano 7
12 Se llegó a transmitir el crédito sin el concurso del deudor, y el cesionario tenía las mismas acciones y garantías que el cedente. Lo cual se debe a la feliz ínstitución que fue la base del incremento que alcanzó la jurisprudencia en posteriores épocas: la representación. Con efecto, ya no era necesario comparecer ante el magístrado y el juez personalmente; las partes podian hacerse representar por procuradores. El acreedor cedía sus créditos al procurador y apareció la Procuratio in rem suam que poco más tarde satisfizo la necesidad de la libre negociación de los créditos. Aún estaba el cesionario en situación difícil y en peligro de perder el capital que hubiese dado por el crédito; para mejorarl0 se le dieron las acciones útiles y también un medio de asegurarse el pago en preferencia al cedente y fue la notificación al debitur cessus o su aceptación. La cesión fue en principio muy limitada y se necesitó que la labor paciente de la jurisprudencia enseñara nuevos derroteros y triunfara sobre odiogéls tendencias, sobre privilegios injustificados, para que se ensanchase su campo de acción. Cuando la libertad juridica fue una hermosa realidad. cuando se concedieron y se respetaron los derechos del hombre, entonces adquirió grandes progresos la cesión que por su especialísima importancia en las relaciones
13 de los individuos se prestó a la movilización de los bienes que no pueden transmitrse de un patrimonio a otro por los modos ordinarios. CAPITULO 11 LA CESIÓN Y SUS EFECTOS La cesión de créditos la regula nuestro Código Civil inmediatamente después de la compraventa y de la permutación, en el Título 25 que se divide en tres capítulos; ello se refiere a la cesión de créditos personales; el 2., a los derechos de herencia, y el 3. trata de los derechos litigiosos. Nuestro estudio gira al rededor del primer capítulo. Es cedente el dueño del crédito; cesionario, quien lo adquiere en virtud de la cesión; deudor es la persona obligada a responder por el crédito cedido. La ley habla de terceros; creemos que sean los que tengan algún interés en el derecho que se cede, ejemplo: otro cesionario, los que tienen embargado, en prenda el crédito, etc. Algunos sostienen que el deudor es un tercero; nos atrevemos a decir que no lo es en el sentido que generalmente se da a esta palabra. En todos los artículos del Capítulo 1.0 a que nos referimos, se habla del deudor con entera 2
14 independencia de los terceros separando a todo trance estos dos términos, lo que nos hace observar que la intención del legislador no fue la de confundir a deudor con tercero; es claro que si de ello se tratase se hubiera optado como más sencillo por llamar terceros solamente a todas las personas que tu viesen que ver con la cesión después del cedente y del cesionario. «En la cesión de créditos el deudor no es tercero. Debe considerársele como parte en el endoso o traspaso del crédito hecho por el acreedor al cesionario, pues aunque él no interviene directa ni personalmente en el traspaso, es lo cierto que no interviniendo aceptación del deudor o notificación, los efectos del endoso no surten respecto de éste y de terceros». (1) Para nosotros tenemos que el deudor interviene en la cesión. Con efecto, no hay cesión o mejor transferencia de los derechos del cedente al cesionario mientras no haya entendimiento con el deudor por medio de la notificación o la aceptación de éste. Y si no se llena el objeto de la cesión, que es la enajenación de la propiedad entre los contratantes, sin la intervención del deudor, podrá considerársele como tercero? Suponemos con más propiedad que sea un tercero mientras permanezca indife- (1) Jurisprudencia de 10$ Tribunales. Sentencia del 15 de septiembre de Bogotá.
15 - 19 rente a la cesión, es decir, mientras no haya aceptado o no se le haya notificado. Cómo se hace la tradición de los derechos que se ceden? El artículo 761 del Código Civil dice: «La tradición de los dere~hos personales que un individuo cede a otro, se verifica por la entrega del titulo, hecho por el cedente al cesionario». La Ley 57 de 1887, en su artículo 33, en la parte pertinente, establece: «La cesián de un crédito a cualquier titulo que se haga, 110 tendrá efecto entre el cedente y el cesionario sino en virtud de la entrega del título». Esta misma Ley sostiene que si el crédito no consta por documento, debe extenderse uno y entregarse. Comoquiera que en la primera parte de nuestro estudío adelantamos algunas opiniones sobre esta materia, nos vemos precisados a volver sobre ella, para exponer las razones en que fundamos la afirmación que hicimos de que la simple entrega del título sin que conste en él traspaso alguno, con la designación del cesionario y bajo la firma del cedente, no constituye la tradición de los derechos, ni produce efectos entre el cedente y el deudor distintos al vínculo que los une. A primera vista, y fijándonos en los artículos citados, aparece que la tradición se opera entre el cedente y el cesionario, por la mera entrega del título sin otra formalidad, lo que
16 sería sencillo y a la vez permitiría pasar con celeridad los créditos de un haber a otro. Empero, existe la terminante disposición del artículo 1961 que copiamos: «La notificación debe hacerse con la exhibición del título, que llevará anotado el traspaso del derecho con la designación del cesionario y bajo la firma del cedente». Con toda claridad se nota en este articulo que el título debe tener el traspaso, y armonizándolo con los citados, hallamos a todos perfectamente compatibles. El artículo 761 y el 33 de la Ley 57 de 1887 tratan de la entrega del título, es decir, debe el cedente entregar al cesionario un título; y el artículo 1961 le agrega a la obligación del cedente un requisito: el que lleve anotado el traspaso. Además, las disposiciones relativas a un asunto especial, por ejemplo: la dcl artículo 1961 prefieren, priman sobre las que tengan carácter general. (Articulo 5 Ley 57 de 1887, inciso 1). La cesión de créditos civiles es un acto dispositivo o administrativo? Se nos presenta esta importante cuestión que dejamos sentada a manera de problema. Nuestra:.opinión al respecto -fundada en un atento y cuidadoso estudio del Código Civil--es que la cesión de créditos civiles es un acto dispositivo. El problema existe, porque si analizamos la cuestión propuesta con un lente de mayor aumento, encontramos que la enajenación de bienes muebles se con-
17 - 21- sidera como un acto de verdadera administración, y es sabido que los créditos son muebles. Sin hacer otras observaciones para no distraemos del punto que estudiamos, entramos en su desarrollo. Como buscamos los efectos que produce la cesión, dividimos la materia en las partes siguientes: l.a Efectos que se producen entre el cedente y el cesionario; 2. a Efectos entre el cesionario y el deudor; 3. a Efectos entre el cedente, el cesionario y el deudor con respecto a los terceros. 11 El objeto mismo de la cesión, que es la tradición de la propiedad de un crédito del cedente al cesionario, nos marca perentoriamente las obligaciones que le corresponden al cedente y las correlativas del cesionario. Contrato o convención (artículo 1495 del Código Civil) es un acto por el cual una parte se obliga para con otra a dar, hacer o no hacer alguna cosa. En la cesión la parte cedente se obliga a transferir la propiedad o los derechos sobre un crédito a la parte cesionaria; parte ésta que se obliga a su vez a pagar un precio, a hacer o no alguna cosa, a dar otro bién en cambio, etc., o también contrae la obligación de pagar intereses mientras cumple el contrato en l:oncor-
18 - 22- dancia con lo que libre y espontánenmete se hubiese estipulado. En armonía con el estudio que hemos venido haciendo, obtenemos el primer efecto de la cesión entre el cedente y el cesionario; es la entrega de la cosa, o sea el titulo con su traspaso que hace el cedente al cesionario. Como es principio de elemental derecho que a lo principal sigue lo accesorio, desde luego en la cesión de un crédito se comprende todo lo que lo garantice y lo asegure, las fianzas, hipotecas, privilegios, etc. Otras relaciones entre el cedente y el cesionario se desprenden de lo que pudiéramos llamar el saneamiento del crédito, y que en el derecho francés se denomina garantia, la cual, opina el comentador Aubry et Rau, es un verdadero derecho en el sentido que quien la tiene puede exigir a las personas que la deben le hagan cesar todo atentado que le períudique en sus derechos. Es preciso distinguir, para el efecto del saneamiento, entre los créditos cedidos a título gratuito y aquellos que se han cedido a titulo oneroso. Es gratuito el título cuando se cede en utilidad de una de las partes, llevando la otra el gravamen; y es a título oneroso cuando la utilidad es para todos los contratantes, gravándose cada uno a beneficio de los otros. (Artículo 1497 del Código Civil). Hacemos esta dis-
19 tinción porque los contratos a título gratuito eximen por completo del saneamiento o de toda responsabilidad al cedente, aun sobre la existencia del crédito. (1) Abordamos la cuestión desde el punto de vista de las cesiones a título oneroso. Y anotamos los casos siguientes de que nos habla el articulo 1965 del Código Civil: 1.0 El cedente responde únicamente de la existencia del crédito en el acto de la cesión, a saber, responde de que le pertenece y que no es por consiguiente de otra persona. 2. Por el solo hecho de la cesión no se obliga el cedente a la solvencia del deudor. 3. Cuando se compromete a la solvencia se obliga en todo caso a la actual, es decir, a que el deudor es solvente en el mismo momento de la cesión; aunque el crédito sea condicional o a término, puede obligarse de esta manera; pero no producirá responsabilidad alguna si al cumplirse la condición o al vencerse al término el deudor no es solvente. 4. Para obligarse a la solvencia presente o la futura debe anotarse expresamente. 5. Si no se ha estipulado que la responsabilidad se extiende a todo el crédito, apenas alcanza hasta el precio o emolumento que hubiere reportado de la cesión. (1) F. Vélez. DerecllO Civil Colombiano.
20 Al comparar el ordinal 5. con ello se nos presenta una contradicción. En efecto, el artículo 1965 dice que el cedente responde de la existencia del crédito al tiempo de la cesión, esto es, de que verdaderamente le pertenece en ese tiempo. En la parte final dice no se extenderá la responsabilidad del cedente sino hasta concurrencia del precio o emolumento que hubiere reportado de la cesión, a menos que expresamente se haya estipulado otra cosa. Se negocia un crédito que vale dólares, el cesionario da por él la cantidad de 800 dólares; el cedente no se obliga ni a la solvencia presente ni futura, y al fin de gestiones resulta que el crédito no existía. Preguntamos: Debe el cedente reembolsar los dólares de cuya existencia responde por cuanto ese es el valor del crédito cedido, o debe volver lo que recibió-800 dólares-como precio o emolumento, si no se comprometió expresamente a otra cosa? Estas palabras si no se comprometió expresamente a vtra cosa, qué alcance tienen? Comprenden el valor del crédito cedido si acaso se estipula? Comprenden los perjuicios y los gastos que el cesionario hubiese hecho en la inútil persecución del crédito? Con un criterio bien simplista-examinando así el artícuro habríamos de asegurar que el cedente responde por los 800 dólares del ejemplo, si no se estipuló expresamente otra
21 - 25- cosa; empero, habríamos de convenir también que el cedente no responde--salvando la doctrina de la ley -por la existencia del crédito, sino por lo que reciba por él. Con todo, fijándonos en el artículo citado, hemos hallado que no hay tal contradicción y que las dos disposiciones andan sin oponerse la una a la otra. Lo que nos hace acordar de la garantía en cl código francés que puede ser de hecho y dc derecho; tal vez, y es lo seguro, quiso traerse esa división a nuestru código; precisamente aquí la encontramos. Para mayor inteligencia insertamos a continuación la opinión del doctor González Valencia al comentar el artículo 30 de nuestro Código Civil: "Debe procurarse que haya la debida armonía entre las distintas partes de una ley, de modo que si en un pasaje hay algo oscuro se busque en otro la intención del Legislador, para que se pongan de acuerdo, porque se presume que éste no se contradice voluntariamente. Cuando haya dos disposiciones que no armonicen bien, se debe creer que la contradicción es más aparente que real, y la interpretación en virtud de la cual las dos disposiciones aparezcan armónicas dcbe preferirse». Igual es la opinión del eminente civilista doctor Clímaco Iriarte, nuestro profesor. El artículo deja vcr con claridad que el cedente responde de la existencia del crédito al tiempo de la cesión-en nuestro ejemplo de los
22 dólares-si no se obligó a la solvltncia presente ni futura. Y ésta es la garantía de derecho. Ahora bien: si se obliga a la solvencia presente o futura, y el deudor resulta insolvente, creemos que entonces sí es responsable del precio o emolumento que hubiese reportado de la cesión. Y tenemos la garantía de hecho. III Artículo 1960 del Código Civil: «La cesión no produce efecto contra el deudor ni contra terceros, mientras no ha sido notificada por el cesionario al deudor o aceptada por éste». Hallamos aquí como indispensables para que la cesión produzca efectos entre el cesionario, el deudor y los terceros. dos hechos que reúnen en sí grande importancia: la notificación al deudor de haberse vcríficajo la cesión, o su aceptación. Convenimos con las siguientes palabras del ilustrado comentador francés M. Guillouard: «De la misma manera que para la traslación entre vivos de inmuebles se necesita de la inscripción de la escritura, y no puede ser válida si se emplea otra formalidad; lo mismo que la inscripción de la hipoteca no puede ser sustituida por una equivalente; así, en una cesión de créditos la formalidad de la notificación o de la aceptación del deudor no puede reemplazarse por ninguna otra».
23 - 27- El objeto de la notificación es el de que el deudor conozca la cesión para que pueda surtir efectos contra él y contra terceros. Mientras no se haga u ocurra la aceptación, el derecho cedido integra la propiedad del cedente. De la notificación se desprenden las consecuencias siguientes: el deudor obtiene conocimiento de que se ha verificado la cesión, y sabe que en adelante debe entenderse con el cesionario para todo lo relacionado con el crédito. Por consiguiente, la notificación rompe todo vinculo jurídico entre el cedente y el deudor. La aceptación propiamente es una formalidad secundaria que entra en acción desde que falte la notificación. Se colige por ella que el deudor reconoce la cesión y que reconoce su obligación para con el actual dueño del crédito. La notificación debe hacerse con la exhibición del título en que conste el traspaso y de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 26 de la Ley 100 de La aceptación consistirá en un hecho que la suponga como la litis contestación con el cesionario, un principio de pago al cesionario, la compensación, la novación del deudor con el cesionario, cte. (Artículo 1962 del Código Cívi/). Por la sola formalidad de la notificación o de la aceptación se transfiere la propiedad del crédito del cedente al cesionario, pues la entrega del título con el debido traspaso apenas
24 - 28- perfecciona el contrato entre el cedente y el cesionario, presumiéndose que el cedente sigue dueño del crédito hasta que se verifique la notificación o la aceptación. Corrobora nuestra opinión la doctrina del artículo 1963, Código Civil: cno interviniendo la notificación o aceptación sobredichas podrá el deudor pagar al cedente, o embagarse el crédito por acreedores del cedente; y en general, se considerará existir el crédito en manos del cedente, respecto del deudor y terceros". El deudor puede oponer al cesionario las excepciones que tenga, siempre que sean anteriores a la fecha de la cesión. La prescripción que rige la cesión civil es la ordinaria. Por lo que hemos expuesto deducimos que la cesión.no produce efectos con respecto a terceros mientras no se transfieran los derechos cedidos del cedente al cesionario por medio de la notificación o de la aceptación del deudor. No hemos creído conveniente ponemos a considerar los muchísimos problemas que se presentan en la cesión de créditos civiles, porque nos hubiéramos salido del punto que estudiamos y porque creemos más oportuno un trabajo breve y preciso, que resuelva y trate debidamente el asunto que se analiza, a largas y oscuras locubraciones que más bien desconciertan sin dejar aprovechamiento alguno.
25 29 - IV Terminamos la primera parte de nuestra tesis anotando, con toda claridad, de acuerdo con el estudio hecho, los efectos que a nuestro modo de ver resultan de la cesión en los créditos civiles. En la segunda parte los relacionaremos con los efectos del endoso en los créditos mercantil es. I. La cesión es solemne en el sentido de estar sometida para su validez al requisito de forma de hacerse por medio de un escrito. n. La cesión se perfecciona entre el cedente y el cesionario por la entrega de un título en que conste el traspaso. 11I. Es de esencia en la cesión la formalidad de la notificación al deudor o su aceptación. IV. La cesión rompe todo vinculo jurídico entre el cedente y el deudor por la sola notificación o aceptación. Es desde este momento cuando se considera que se han transferido los derechos del cedente al cesionario en el crédito cedido. V. El deudor puede oponer al cesionario todas las excepciones que tenga, siempre que sean anteriores a la fecha de la cesión. VI. En la cesión el cedente responde únicamente de la existencia del crédito en el acto de la cesión, pero no de la solvencia presente
26 ni de la futura del deudor, a menos que se obligue expresamente a una u otra. VII. La cesión a título gratuito exime al cedente de toda responsabilidad, aun sobre la existencia del crédito. CAPITULO III LA CESIÓN DE LOS CRÉDITOS MERCANTILES. EL ENDOSO. Nos precisa establecer una división en los créditos mercantiles para orientarnos en la manera legal de transferir su propiedad. Al pasar la vista por el Código de Comercio encontramos dos medios que se utilizan -según la naturaleza de los créditos--para su negociación. I. La cesión ordinaria. Regulada en el Código Civil. 11. El endoso. Con efecto, hay créditos mercantiles que se movilizan por las reglas que nos da el Código Civil, en las que ya nos ocupamos. Estos son los créditos que constan en títulos simplemente nominativos a que se refiere el Título IV del Código de Comercio. Se transfieren por la vía del endoso-salvo algunas excepciones-los llamados ejectos de comercio, que son las letras de cambio, las Ii-
27 - 31- branzas y los pagarés a la orden cuando dependen de operaciones mercantiles o si no proceden de éstas, que sean otorgados por un comerciante a otro. Por regla general, se ceden valiéndose del endoso los documentos que tengan la cláusula a la orden. Los créditos mercantiles que se negocian conforme al Código Civil quedan sujetos a la primera parte de nuestra tesis. En este capítulo estudiaremos los qu~ se transfieren por medio del endoso. Empero, debemos anotar, con respecto a los créditos que constan en títulos 110- minativos, algunas formalidades de que nos hablan los artículos 255 y 256 del Código de Comercio. Artículo 255. «El deudor que rehuse reconocer por acreedor al c~sionario, y quiera oponer al cedente excepciones que no resultan del título cedido, deberá manifestar su no aceptación en el acto de la notificación o dentro del tercero día a más tardar. Vencido este término, se tendrá por aceptada la cesión para todos los efectos legales». Como se ve, si el deudor dice que no acepta en el acto mismo de la notificación por tener excepciones que no resultan del titulo cedido, o si no excepciona dentro de los tres días siguíentes a la notificación, se supone que acepta la cesión y pierde el derecho de oponerse en lo sucesivo. Muy diferente a los principios
28 que informan la cesión en los créditos civiles, pues a pesar de la notificación, el deudor puede oponer las excepciones que tenga siempre que sean anteriores a la fecha de la cesión. Artículo 256. «La aceptación del deudor deberá ser acreditada con una escritura pública o privada autorizada con testigos, en la que se haga mención especial de la entrega del título. Resalta aquí otra distinci6n con la cesión civil en la que no hay necesidad de escritura pública ni de documento privado autorizado por testigos; basta que el deudor ponga la palabra acepto, y firme. Creemos que la simple firma sea la mejor prueba de la aceptación. Ahora bien: nos parece un inconveniente para la fácil negociación de los créditos nominativos, la disposición del artículo citado. Eso de la escritura o del documento privado autorizado con testigos es una formalidad que a fuer de inútil nos parece exagerada y estorbosa. Hay que tener presente que los intereses del comercio exigen nuevas prácticos y mejores medios de entendimiento entre los comerciantes; la vida moderna pretende en materia comercial facilitar y hacer rápida toda transacción. Nos llaman la atención las últimas palabras del artículo 256 que se haga mención especial de la entrega dd título. En realidad, para qué y por qué se debe hacer esa mención? Desde luego que el título ha sido presentado al deu-
29 dor por el cesionario para que lo acepte, se ve que ha sido entregado; además, al deudor debe exhibírsele el título, según el artículo 1961 del Código Civil, y si acaso debe hacerse alguna mención al aceptarlo, sería la de dejar constancia de la exhibición que se hizo. Estamos en la creencia de que el deudor no tiene objeto al hacer mención de la entrega del titulo, asunto que interesa formalmente al cedente y al cesionario y que debe anotarse entre los dos. Hacemos notar estas diferencias para que se vea con claridad que los créditos mercantiles que constan en títulos nominativos no se regulan únicamente por la cesión civil; se apartan de ella en puntos que reúnen la mayor importancia y sobre los cualcs expusimos nuestra opinión. 1I El endoso es el medio de ceder los efectos de comercio, facilita las operaciones de cesión entre los comerciantes, dándoles seguridad, amplias garantías y rapidez, elementos indispensables en el comercio para obtener el lucro que se persigue. «El endoso es un acto, en virtud del cual el tenedor de la letra o de cualquier otro documento expedido a la orden transmite su propiedad a otra persona». (1) (1) Constans. Derecho Mercantil. 3