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Timestamp: 2019-07-18 07:39:04
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El derecho de propiedad: fundamento y evolución histórica. Orientaciones modernas. Concepto legal del derecho de dominio. Falcutades que integran la relación dominical. La extensión del dominio en sentido vertical. La propiedad vinculada
título El derecho de propiedad: fundamento y evolución histórica. Orientaciones modernas. Concepto legal del derecho de dominio. Falcutades que integran la relación dominical. La extensión del dominio en sentido vertical. La propiedad vinculada
TEMA 30. CIVIL
EL DERECHO DE PROPIEDAD: FUNDAMENTO Y EVOLUCIÓN HISTÓRICA. ORIENTACIONES MODERNAS. CONCEPTO LEGAL DEL DERECHO DE DOMINIO. FALCUTADES QUE INTEGRAN LA RELACIÓN DOMINICAL. LA EXTENSIÓN DEL DOMINIO EN SENTIDO VERTICAL. LA PROPIEDAD VINCULADA.
En este sentido, Wolf define la propiedad como el más amplio poder de señorío que puede tenerse sobre la cosa, sin aludir a su contenido.
En la doctrina patria, es muy analítica la definición de Roca Sastre, que define el dominio como el derecho real que atribuye a su titular el poder o señorío más amplio posible sobre una cosa corporal, dentro de los límites institucionales, con carácter plenamente autónomo, en principio perpetuo, elástico y, en parte, de contenido discriminable.
FUNDAMENTO Y EVOLUCIÓN HISTÓRICA
Fundamento. Hay que distinguir:
1. Teorías clásicas. Se clasifican en dos grupos, según justifiquen la propiedad por un simple acto individual o por un acto social.
- Acto individual
Entre las teorías que la fundan en un acto individual destacan:
a) Teoría de la ocupación (Grocio, Puffendorf). Partiendo de un estado primitivo de aislamiento en que todas las cosas eran “nullius”, fundan el derecho de propiedad en la apropiación que los hombres hicieron de las cosas que necesitaban.
b) Teoría del trabajo (Adam Smith, Stuart Mill). La propiedad se justifica por el trabajo, mediante el cual el hombre transforma la naturaleza, imprimiendo a las cosas el sello de su personalidad.
Ambas teorías confunden el origen de la propiedad con su fundamento.
- Acto social o colectivo
a) Teoría de la convención (Rousseau, Kant, Fichte). Los actos aislados de un hombre, tales como la ocupación o el trabajo, no pueden constituir el fundamento del derecho de propiedad, porque este derecho implica la obligación de ser respetado por todos los demás miembros de la sociedad, para lo cual es necesario un acuerdo mutuo o convención entre sus miembros. Sin embargo, se critica que la convención es la expresión no el fundamento de la propiedad.
b) Teoría de la Ley (Montesquieu, Bentham). La propiedad es obra exclusiva de la ley, pues únicamente el poder público puede sancionar la renuncia de todos y servir de título al goce de uno solo. Pero se dice en contra que la ley es garantía y defensa del dominio, lo regula, pero no lo crea.
2. Teorías modernas. Se caracterizan por buscar a la propiedad un principio de orden racional o de orden sociológico.
- Principio de orden racional. Las fórmulas más generalizadas son:
a) Las que fundamentan la propiedad en la personalidad del hombre como expresión de su individualidad (Hegel).
b) Las que la fundamentan en el derecho a la vida, para la satisfacción de las necesidades humanas (La Escuela Católica).
- Principio de orden sociológico
a) Algunos economistas fundamentan la propiedad en la utilidad o servicio que presta a la sociedad.
b) El sociologismo positivista la considera como un organismo de nutrición del cuerpo social, teniendo por misión reforzar al individuo en la lucha por la existencia (Cimbali).
Ambos sistemas incurren en extremismos, por lo que se impone una coordinación entre ambos, concluyendo que el fundamento se encuentra en las necesidades del hombre y de las agrupaciones humanas, que precisan de la apropiación de las cosas del mundo exterior útiles a la subsistencia y al progreso de una y otra.
1. Tiempo prerromano. La propiedad surge cuando los pueblos dejan de ser nómadas y pasan a asentarse, de manera más o menos estable, en determinados territorios.
Se distinguen dos clases de propiedad. La propiedad quiritaria sólo podía pertenecer a los cuidadanos romanos y estaba protegida por la reivindicatio. Por el influjo del ius gentium, apereció la propiedad bonitaria que, posibilitaba las titularidades a favor de ciudadanos no romanos y la protegía el pretor mediante la acción publiciana. Sin embargo, en la época justinianea, desaparecida esta dualidad de propiedades, se unifica la propiedad como un derecho absoluto y libre, acorde con el sentir individualista romano.
3. Derecho germánico. Predomina la propiedad colectiva, a favor de la tribu o de la familia. En España, con la entrada de los visigodos, los bosques y montes pasaron a ser propiedad comunal.
Como consecuencia de la concepción romana de propiedad individual, así como de la peculiar organización de la sociedad, aparece una propiedad caracterizada por las siguientes notas: -Confusión entre poder político y propiedad,- Como consecuencia, el dominio se desintegra, el directo para el señor y el útil para el trabajador,- Y se busca la vinculación de la propiedad a la familia mediante los fideicomisos, mayorazgos, etc.
La llegada de la monarquía trae consigo el fin del feudalismo y de la confusión entre poder y propiedad, ésta se pretende que quede en manos del trabajador. Sin embargo, no desaparece la vinculación de la propiedad.
6. Edad contemporánea
La revolución francesa supuso el triunfo de la concepción liberal de la propiedad y el fin de la llamada propiedad aristocrática, que se vinculaba a determinadas familias o grupos, liberando la tierra de las cargas feudales que la gravaban, con indemnización o sin ella, según los casos.
Con este fin se toman medidas es casi todos los países. En España, el Decreto de las Cortes de Cádiz de 6 de agosto de 1811 terminó con los señoríos jurisdiccionales y con todas las prerrogativas y privilegios; se promulgan las Leyes desvinculadoras de 1820, que declaran abolidos los mayorazgos, fideicomisos y toda clase de vínculos y por las Leyes desamortizadoras (Ley de 1 de mayo de 1855 y complementarias) se establece que las entidades civiles y eclesiásticas no podían ser propietarios ni poseedores de bienes inmuebles, declarándose en estado de venta los que hubieran adquirido con anterioridad.
Se critica la concepción individualista de la propiedad. Las limitaciones impuestas por los Códigos Civiles no lograron contrarrestar su esencia individualista. En esta situación, surgen varias tendencias:
1) Tendencias socialistas. Rechazan la propiedad individual o privada y aspiran a sustituirla por la propiedad colectiva o común. Dentro de ellas destacan el comunismo, que pretende abolir la propiedad privada; el sociologismo mitigado, que transige con la pequeña propiedad rural; el sociologismo agrario, que aspira a socializar la propiedad de la tierra transfiriéndola al Estado,etc.
2) Tendencias reformistas, socializadoras o intermedias. Reconocen la propiedad individual o privada, pero no como un derecho ilimitado, sino llamado a cumplir una función social. La denominada teoría de la función social de la propiedad tiene su reflejo en numerosos textos legales como veremos y entres ellos en nuestra Constitución. Se manifiesta en:
- El incremento de los límites de la propiedad. El Texto Refundido de la Ley del Suelo de 20 de junio de 2008 consagra el carácter estatutario del derecho de propiedad del suelo, formado por un conjunto de deberes y facultades, entre los que ya no se incluye, necesariamente, la de urbanizar, aunque si la de participar en la actuación urbanizadora de iniciativa privada, y cuyo uso queda vinculado a su concreto destino en los términos de la legislación sobre ordenación territorial y urbana (artículo 7.1), en función de las dos situaciones básicas que recoge la norma: suelo rural y suelo urbanizado.
- Imposición de obligaciones al propietario.
-Socialización de la propiedad por la mayor penetración en ella del Estado, a través de los impuestos, para procurar la redistribución.
- Mayor extensión de la expropiación forzosa por el interés social.
- Reforma agraria y legislación de Viviendas de Protección Oficial.
El Código Civil define el dominio como la doctrina tradicional, es decir, por la enumeración de sus facultades. Así el artículo 348 dispone que: “La propiedad es el derecho de gozar y disponer de una cosa, sin más limitaciones que las establecidas en las leyes. El propietario tiene acción contra el tenedor y el poseedor de la cosa para reivindicarla”.
A la definición del Código se le atribuyen los siguientes defectos:
1) El hablar de propiedad, ya que a lo que verdaderamente se refiere es al derecho de propiedad.
2) Su definición como suma de facultades, pues su contenido no se agota con las enumeradas, las facultades citadas no son exclusivas del derecho de propiedad (así la facultad de gozar en el usufructo o de disponer en la hipoteca) y la propiedad no deja de existir aunque falte alguna de ellas (ej, la nuda propiedad).
3) El tener un sentido individualista huella del Código francés, que sólo recoge las limitaciones legales del dominio, sin tener en cuenta las institucionales como la prohibición del abuso del derecho y las derivadas de la teoría de la función social de la propiedad, recogida en numerosos textos legales como la Ley de Expropiación Forzosa de 1954, la Ley del Suelo de 1956, la Ley de Reforma y Desarrollo Agrario de 12 de enero de 1973.
3. Nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos sino por causa justificada de utilidad pública e interés social, mediante la correspondiente indemnización y de conformidad con lo dispuesto por las leyes”.
De la exégesis de este precepto podemos extraer las siguientes consideraciones:
Reconocimiento constitucional del derecho de propiedad privada
La función social de la propiedad delimitará su contenido
La propiedad no es en sí misma una función social, sino que ha de ejercitarse en línea con su función social. Por ello, las leyes, concretando la función social, serán las que determinen las facultades en el dominio y los límites de su extensión o las cargas y obligaciones que el propietario ha de cumplir por razón de su titularidad y en aras del bien común.
Por función social debe entenderse que la propiedad está subordinada al interés general o al bien común, con fundamento en el artículo 128 de la Constitución que establece que: “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titular, está subordinada al interés general”.
La delimitación de su contenido debe hacerse de acuerdo con la leyes
Ha sido objeto de discusión la reserva legal contenida en los artículos 33 y 53 de la Constitución. Algunos autores han entendido que sólo por medio de una norma con rango de ley se pueden establecer límites al contenido del derecho de propiedad, y que por tanto, la Administración no puede imponer limitaciones por vía reglamentaria. Sin embargo, el Tribunal Constitucional (Sentencia de 26 de marzo de 1987) ha declarado que la reserva de ley ha de entenderse en el sentido de que queda prohibida la deslegalización del contenido del derecho de propiedad o su regulación por medio de reglamentos independientes o extra legem, pero no la remisión que el legislador puede hacer a través de la ley al poder normativo de la Administración para completar la regulación.
Las leyes deben respetar el contenido esencial del derecho de propiedad
El artículo 53 de la Constitución señala que “sólo por ley, que en todo caso deberá respetar su contenido esencial, podrá regularse el ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en el Capítulo II del Título I, entre los que se encuentra la propiedad, que se tutelarán mediante el recurso de inconstitucionalidad ante el TC”.
El Tribunal Constitucional ha declarado que por contenido esencial ha de entenderse aquella parte del contenido del derecho de propiedad que es absolutamente necesaria para que los intereses que dan vida al derecho resulten efectivamente protegidos o sin la cual el derecho pierde su peculiaridad o se desnaturaliza.
Expropiación del derecho de propiedad
Otras normas de la Constitución enmarcan la declaración del artículo 33 en un contexto social: La libertad de empresa (artículo 38), la orientación del poder público hacia una distribución más equitativa de las rentas personales (artículo 40), la progresividad de los impuestos (artículo 31), la participación de la comunidad en las plusvalías que genere la acción urbanística pública (artículo 47).
Y por último, la función social de la propiedad debe completarse con su función ecológica, así el artículo 45 de la Constitución establece que: “Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo. Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva”.
-Diversos estatutos de la propiedad. El TC en Sentencia de 26 de marzo de 1987 ha sancionado, dentro del concepto constitucional de función social de la propiedad, la existencia de distintos tipos de propiedades dotadas de estatutos jurídicos diversos (propiedad urbana, agraria, horizontal,…), a diferencia de la configuración unitaria del dominio.
FACULTADES QUE INTEGRAN LA RELACIÓN DOMINICAL
Modernamente, los autores prescinden de la enumeración de las facultades del dominio, por entender que éste comprende, en principio, todas las facultades posibles sobre la cosa.
Expondremos las facultades que suelen integrar el dominio:
La facultad de disponer ha sido considerada durante mucho tiempo como la característica del dominio. Sin embargo, la transmisibilidad es nota común, en principio, a todos los derechos reales, salvo un pequeño número de excepciones (como el uso y la habitación) y aún puede decirse que se extiende a los derechos de crédito. La transmisibilidad de cualquier derecho, salvo pacto, está sancionada en el artículo 1.112 del Código Civil.
Esta facultad comprende la de enajenar, gravar o limitar, transformar y destruir.
a) Facultad de enajenar. El propietario puede transmitir su derecho, a título oneroso o gratuito y por actos inter vivos o mortis causa. Pero la propiedad pude ser inalienable:
- De un modo relativo, cuando la ley prohíbe la transmisión a determinadas personas o fuera de ciertos límites (por ejemplo, prohibiciones, donaciones inoficiosas, legítimas)
- De un modo absoluto, por disposición directa de la ley o por disposición del propietario, donante o testador (por ejemplo las sustituciones hereditarias), si bien la inalienabilidad sólo está autorizada por la ley dentro de ciertos límites y nunca a perpetuidad (artículo 785 C.C).
b) Gravar o limitar. En virtud de esta facultad que origina los derechos reales limitativos del dominio, el dueño puede desprenderse del ejercicio de una o varias de las facultades que integran el dominio, transfiriéndolo a un tercero, es decir, limita su derecho, constituyendo sobre la cosa otros derechos a favor de terceros.
Pero ha de tenerse en cuenta que dado que la propiedad se presume libre, los gravámenes o derechos reales son de interpretación estricta, existiendo normas limitativas que requieren una determinación de los mismos conforme a las leyes y prohíben su constitución para fines inmorales o contraviniendo el interés social. Así por ejemplo, no se puede gravar una cosa con pacto de indivisión, salvo que sea por tiempo determinado que no exceda de 10 años (artículo 400), ni tampoco se puede gravar la cosa transmitida en pago de legítima o de mejora (artículo 813 y 824),etc.
c) Facultad de transformar, supone variar la naturaleza, forma o destino de la cosa y puede verse limitada por disposiciones legales como las leyes de propiedad rústica y urbana.
d) Facultad de destruir implica el poder de abandonar, aniquilar o inutilizar la cosa. Modernamente se mantiene una posición restrictiva en cuanto a esta facultad por ser contraria a la función social de la propiedad o constitutiva de abuso de derecho.
2. Facultades de libre aprovechamiento
Consisten en la facultad de emplear la cosa para satisfacer las necesidades del propietario, bajo las siguientes formas: facultad de uso, facultada de disfrute (o percepción de sus productos), facultad de abuso o consumo (o destrucción de la cosa por el uso, cuando es consumible).
3. Facultades de accesión. Viene consagrada en el artículo 353 del C.C que señala que: “La propiedad de los bienes da derecho por accesión a todo lo que ellos producen, o se les une o incorpora, natural o artificialmente”.
4. Facultades de exclusión
Impiden la intromisión o perturbación causada por personas extrañas en el goce y utilización de la cosa. Sus manifestaciones son:
a) Derecho de deslinde y amojonamiento.
El artículo 384 dice que: “Todo propietario tiene derecho a deslindar su propiedad, con citación de los dueños de los predios colindantes.
La misma facultad corresponderá a los que tengan derechos reales”.
Como reglas relativas a la práctica del deslinde:
El artículo 385 establece que: “El deslinde se hará en conformidad con los títulos de cada propietario, y, a falta de títulos suficientes, por lo que resultare de la posesión en que estuvieren los colindantes”.
El artículo 386 dice que: “Si los títulos no determinasen el límite o área perteneciente a cada propietario, y la cuestión no pudiera resolverse por la posesión o por otro medio de prueba, el deslinde se hará distribuyendo el terreno objeto de la contienda en partes iguales”.
El artículo 387 señala que: “Si los títulos de los colindantes indicasen un espacio mayor o menor del que comprende la totalidad del terreno, el aumento o la falta se distribuirá proporcionalmente”.
b) Derecho de cerrar o cercar las fincas o heredades. El artículo 388 establece que: “Todo propietario podrá cerrar o cercar sus heredades por medio de paredes, zanjas, setos vivos o muertos, o de cualquiera otro modo, sin perjuicio de las servidumbres constituidas sobre las mismas”.
5. Facultad de reivindicación. Es la facultad del propietario para reintegrarse del poder que tiene sobre la cosa. El Código Civil la regula en artículo 348 párrafo 2º, pero el estudio detenido de la acción reivindicatoria se realiza en el tema siguiente.
El problema de la extensión del dominio con respecto al objeto sólo pude ser tratado en relación con los bienes inmuebles, pues no tiene dificultades para las cosas muebles, perfectamente determinadas.
Los antiguos jurisconsultos decían que la propiedad se extiende por arriba hasta el cielo y por abajo hasta el centro de la tierra. Esta hiperbólica teoría es inadmisible pues todo derecho nace con limitaciones en aras del bien común.
Una primera teoría dice que el espacio aéreo y el subsuelo son cosas comunes, porque no son susceptibles de apropiación (Valverde). Otra teoría, iniciada por Ihering y dominante en la doctrina actual, determina los límites del derecho de propiedad, señalando que la propiedad se extiende hasta donde exista el interés. El dominio del suelo se extiende por el espacio aéreo y por el subsuelo hasta donde sea requerido por el interés del propietario.
Los Códigos Civiles más recientes (como el alemán y el suizo) han consagrado ya esta teoría.
-En cuanto al vuelo. El propietario de un terreno es dueño de su superficie y puede hacer en ella las obras y plantaciones que le convengan. Ahora bien, este derecho no es absoluto.
Si bien se le reconocen tanto el ius edificandi o facultad de edificar, como el ius colendi, facultad de realizar plantaciones o siembras , tendrá el límite derivado de las normas urbanísticas que establecen el volumen de edificabilidad y de los reglamentos de policía, hoy sustituidos por las normas de Derecho agrario cuando se trate de la facultad de cultivar el terreno.
No podrá impedir intromisiones en el vuelo cuando se verifiquen a tal altura que su interés no resulte menoscabado. Así la jurisprudencia ha hecho una clara interpretación de esta idea, señalando que se permite el paso de cables eléctricos y telefónicos a determinada altura. La Ley de Navegación Aérea de 21 de julio de 1960 establece la necesidad de soportar la navegación aérea con resarcimiento de daños y perjuicios.
-En cuanto al subsuelo. La propiedad del inmueble comprende el subsuelo y el propietario puede hacer en él las obras y excavaciones que le convengan. El límite viene determinado por la legislación, especialmente la relativa a minas, aguas, patrimonio histórico-artístico y al interés del propietario, pues no pude impedir intromisiones que se realicen a tal profundidad que carezca de interés prohibirlas.
El Texto Refundido de la Ley del Suelo de 20 de junio de 2008 limita las facultades dominicales sobre el vuelo y el subsuelo hasta donde determinen los instrumentos de ordenación urbanística, de conformidad con las leyes aplicables y con las limitaciones y servidumbres de protección del dominio público. Cabe también señalar que respecto de la facultad de edificar, integrante del derecho de propiedad del suelo, no se patrimonializa la edificabilidad hasta su realización efectiva, a pesar de su previsión en la ordenación territorial y urbanística (artículo 7.2).
LA PROPIEDAD VINCULADA
Bajo la rúbrica propiedad vinculada se pueden englobar diversos supuestos de cotitularidad de derechos sobre inmuebles –conocidos como vinculaciones o titularidades ob rem o propiedades consorciales- en los que aparecen inseparablemente unidas la propiedad de determinados fundos a elementos comunes pertenecientes a los mismos.
Pude citarse el derecho de propiedad sobre cada piso o local en el régimen de propiedad horizontal. La configuración de este derecho, supone la admisión de la propiedad separada de un espacio cúbico de vuelo, de manera que la colindancia, además de lateral, pude ser vertical y respecto del suelo, el propietario del piso o local tampoco tiene plena autonomía, pues queda vinculado a él a través de la cuota de participación. En general constituyen propiedad vinculada todos los supuestos de anejos a los elementos independientes en régimen de propiedad horizontal (trasteros, garajes, etc) en los que no cabe la titularidad separada de los mismos.
Otros ejemplos de propiedad vinculada son los complejos inmobiliarios y las urbanizaciones privadas. Algunos autores incluyen los derechos de superficie, sobreedificación y subedificación o el derecho de aprovechamiento por turno de bienes inmuebles, que se estudian en otros temas.
Finalmente, puede señalarse como un supuesto de propiedad vinculada la comunidad organizada, funcional y permanente, que para la explotación de los garajes y con exclusión de los derechos de tanteo y retracto y de la acción de disolución fue admitida en la Resolución de la DGRN de 18 de mayo de 1983.
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