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Timestamp: 2020-06-06 20:22:58
Document Index: 289080862

Matched Legal Cases: ['artículo 19', 'artículo 79', 'artículo 2', 'artículo 19', 'artículo 19', 'artículo 2', 'artículo 70', 'artículo 78', 'Artículo 78', 'artículo 27', 'artículo 1677', 'artículo 79', 'Artículo 3', 'artículo 1', 'artículo 19', 'artículo 2', 'Artículo 4']

UNIVERSIDAD DE MURCIA DEPARTAMENTO DE DERECHO CIVIL Aspectos Civiles del Contrato de Permuta Financiera de Tipos de Interés Dª. Ana Mar...
Author: Ignacio Flores Saavedra
UNIVERSIDAD DE MURCIA DEPARTAMENTO DE DERECHO CIVIL
Aspectos Civiles del Contrato de Permuta Financiera de Tipos de Interés
Dª. Ana María Navarro Ros =
UNIVERSIDAD DE MURCIA FACULTAD DE DERECHO DEPARTAMENTO DE DERECHO CIVIL
Doctorando: Lcda. Ana Maria Navarro Ros Director de Tesis: Dr. Juan Roca Guillamón, Catedrático de Derecho Civil Dra. Rosalía Alfonso Sánchez, P.Titular de Derecho Mercantil
Ana Maria Navarro Ros Murcia 2015
Circular 5/2012: Circular 5/2012, de 27 de junio, Banco de España a las entidades de crédito y proveedores de servicios de pago, sobre transparencia de los servicios bancarios y responsabilidad en la concesión de préstamos Circular 8/1990: Circular de 7 de septiembre a entidades de crédito sobre transparencia de operaciones y protección de la clientela. CERS:
Comité of European Securities Regulators
Directiva 2004/39 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de abril de 2004, relativa
a Mercados de Instrumentos Financieros, por las
que se modifican las directivas 85/611/CEE y 93/6/ CEE del Consejo y 2000/12 CE del Parlamento Europeo y del Consejo y se deroga la Directiva 93/22/CE, del Consejo. DOUE:
Empresa de Servicio de Inversión
Ley 16/2011 de 24 de junio de Contratos de Crédito al Consumo
LGCG:
Ley 7/1998 de 13 de abril sobre Condiciones Generales de la Contratación
Ley 47/2007 :
Ley 47/2007 de 19 de diciembre por la que se modifica la ley 24/1988, de 28 de julio, del Mercado de Valores
LGDCU:
Ley 26/1984 de 19 de julio, General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios
O.12/12/89:
RD LEY :
RD 217/2008:
Real decreto 217/2008 de 15 de febrero sobre el Régimen jurídico de las empresas de servicios de inversión y de las demás entidades que prestan servicios de inversión y por el que se modifica parcialmente el Reglamento de la Ley 35/2003
TSJM:
TRLGDCU:
Texto Refundido Ley General para la Defensa de los Consumidores Usuarios y otras leyes complementarias
Justificación del tema………………..................................................……..
I.- ORIGEN………………………………………..................………………..
II.- DEFINICIÓN Y TIPOLOGÍAS…………………………………................
2.1.- Modalidades principales………………………………..………................
2.2.- Descripción del funcionamiento económico del swap genérico................
2.3 - Operadores del swap genérico…..……………………………...................
2.4.- Otras tipologías…..…………………………………..……………............ 33
III.-LOS ELEMENTOS DEL CONTRATO DE SWAP DE INTERESES ........
3.1.- Las partes.…………………………………………..………............…..….
3.1.1.- Los usuarios finales………………………………..………..…...............
3.1.2.- Los agentes mediadores e intermediarios …………………..............…...
3.2.- Capacidad de las partes del contrato: evaluación de los contratantes. Mifid .........................................................................................................
3.2.1.- Normativa antes de Mifid….…….............………………………………
3.2.2.- Protección al consumidor: Mifid y RD 2/2003 su influencia en las partes del contrato……………….................…………………………………..
3.2.3.- Mifid II y Mifir, la modificación de la directiva de mercados….............
IV.- LA INEFICACIA DEL CONTRATO: EL CONSENTIMIENTO Y SU VALIDEZ ...................................................................................................
4.1 Especifidades para la formación del consentimiento en el Swap .................
4.2 Los vicios en el consentimiento. El error. El dolo…….…………...............
4.3.-Procedimiento para declarar la nulidad del contrato. Legitimación ............
4.3.1 Competencia objetiva. El convenio arbitral………..……….............……. 75 4.3.2-Interpretación y cumplimiento del contrato. Argumentos recurrentes de oposición a la sumisión arbitral…………………................….………………...
4.4 La nulidad del laudo. Las Sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Madrid………………………………………………….……................……….. 89 4.5. Argumentos recurrentes en las demandas de nulidad de contrato de permuta financiera basado en el vicio del consentimiento prestado....................
4.6. Las Sentencias del Tribunal Supremo sobre la nulidad de los contratos de permuta financiera……………………………………….…..................….…....
4.7 Tratamiento jurisprudencial del vicio en el consentimiento en Derecho comparado………………………………………………….................……….... 112 5 - La causa jurídica del contrato de Swap…………………................…….…..
5.1. La causa y los motivos económicos de los contratantes. Estrategias ...........
5.2. La causa en la Propuesta de Modificación del Derecho de Obligaciones y Contratos ……….....................................……………………………….….......
6. La volatilidad del subyacente y su consecuencia en la forma del contrato....... 137 6.1. La forma verbal…………………..............…………………….…….…….. 139 6.2 La Confirmación….………………………………….….............…….…....
6.3. Los contratos marco como normativa aplicable …..............…….…….…..
6.3.1. La aplicación subsidiraria de las normas mercantiles civiles…….............
6.3.2. Contrato marco de operaciones financieras…………………...................
6.3.3. Contrato marco como contrato de contratos…………………............…..
6.3.4. Modelos elaborados por la International Swaps Derivatives Asociation..
Contrato marco de operaciones financieras elaborado por la AEB.
Antecedentes. Versiones de 1997, 2009 y 2013………..……..............….…….
V. MERCADOS EN LOS QUE OPERA EL CONTRATO DE PERMUTA FINANCIERA DE TIPOS DE INTERÉS: MERCADO DE DERIVADOS Y MERCADO OVER THE COUNTER…..….……......................................…...…
5.1. Definición de mercado Over The Counter…………................….……….... 174 5.2. Importancia actual y volumen de esos mercados……..…...............……….. 176 5.3. Normativa relacionada con los mercados OTC………................………….
5.4. Funcionamiento y normativa aplicable en OTC………...............…….…..
I. LA NATURALEZA JURÍDICA DEL CONTRATO DE SWAP..
1.1. Bilateral………………………..……………………...............…………… 186 1.2. Sinalagmático…………………..…………………...............……………… 194 1.3 Oneroso…………………………..……………………...............…………..
1.4. ¿Aleatorio o conmutativo?.....................................................................
1.4.1. Clases de contratos aleatorios y posible subsunción del swap en ellos……………………………………..…………………...............…………..
1.4.2 En Conclusión ............................................................................................
1.5. Autónomo……………………..……………................…………………
1.5.1. Posturas doctrinales……………..………...............……………………...
II. EL CONTRATO DE SWAP Y OTROS NEGOCIOS JURÍDICOS TÍPICOS ......................................................................................................
2.1. El contrato de swap y el contrato de permuta civil….….................………
2.2. El contrato de swap y el contrato de compra venta. ...................……….....
2.2.1. Antecedentes: Derecho Romano ..……….................……………………. 214 2.2.2. Derecho actual …..…………….................……................................…
2.2.3. Aplicabilidad de las normas de la compraventa al contrato de swap .......
2.2.4. Conclusiones……...............……………………………………….……..
2.3. El contrato de swap y el contrato de renta vitalicia …................…………
2.4. Similitudes del contrato de swap con el contrato de seguro: la aleatoriedad del contrato de swap …………...................................…………………………
2.4.1. El riesgo …………..............………………………………………….….
2.4. El alea………………………...............……………………….…………..... 228 2.4.3. El azar como contenido de ambos contratos ………………....................
2.4.4. La incidencia económica del alea …………................…………….…....
El contrato de swap y el contrato de juego y apuesta …...............….…..
2.5.1. El juego…………………………………………………...............…..….
2.5.2. Concepto de apuesta y su aplicabilidad al contrato de swap .....................
Un contrato atípico: la cuenta corriente mercantil…….…..............…....
CAPITULO TRES LA REPERCUSIÓN DE LA NATURALEZA JURÍDICA DEL CONTRATO DE PERMUTA FINANCIERA DE TIPOS DE INTERÉS EN EL PROCEDIMIENTO CONCURSAL
I.- LA COMPENSACIÓN DE SALDOS (NETTING): REAL DECRETO LEY 5/2005 Y LEY CONCURSAL………………………………............................
1.1. Requisitos del Real Decreto ley 5/2005 ………………..............………....
1.2. Contenido de la Disposición Final octava ..............................................
1.3. Consecuencias de su aplicación. La ley 7/2011 de 11 de abril .....................
1.4. Situación actual………................…………………………………………..
II.- LA CALIFICACIÓN DE LOS CRÉDITOS ORIGINADOS POR EL CONTRATO DE PERMUTA FINANCIERA DE TIPOS DE INTERÉS EN EL CONCURSO DE ACREEDORES ..........................................................
2.1. Las Sentencias del Tribunal Supremo de 8 y 9 de enero de 2013 ...............
2.2. La Sentencia del Tribunal Supremo de 14 de Mayo de 2014. El voto particular ......................................................................................................
2.3. El contrato de swap no son intereses……...…..............…………………...
2.4. El supuesto de los derivados implícitos ………….............……...………...
2.5. La calificación de los créditos como contingentes y contra la masa ............
V. CONCLUSIONES……………..............…………………………...………..
VI. BIBLIOGRAFÍA………………...............………………...………………..
VII. ANEXO: JURISPRUDENCIA REFERENCIADA EN EL TEXTO ........... 331
Soy abogado corporativo de una entidad financiera desde el año 2009, una fecha muy significativa puesto que fue a finales del
cuando la caída de Lehman Brothers
desencadenó la bajada generalizada de tipos de interés que, además de la crisis financiera global desatada en las economías occidentales, por todos conocida y sufrida, generó diversas consecuencias colaterales y, entre ellas, la proliferación de demandas solicitando la nulidad de los contratos de cobertura de tipos de interés. Algún tiempo antes de estos hechos las entidades financieras españolas habían comenzado a comercializar masivamente entre su clientela empresarial y minorista derivados financieros que pretendían mitigar el riesgo de inversión (tipos de interés) en aquellos casos en los que la financiación estaba referenciada a un índice variable. Los clientes que contrataron estos instrumentos financieros no pudieron beneficiarse de la bajada en la medida esperada lo que, entendiendo que habían prestado un consentimiento viciado, ha dado lugar a una amplia batalla judicial.
El antecedente normativo fundamental de esta comercialización masiva de permutas financieras de tipos de interés en España está en los artículos 1.1 y 19.2 del RD Ley 2/2003 (luego el artículo 19.1 y 2 de la ley 36/2003, que trae causa en aquel). Esta disposición, dada en plena fase de crecimiento económico, obligó a las entidades financieras a informar a sus deudores de préstamos hipotecarios suscritos a tipo variable, sobre instrumentos o productos o sistemas de cobertura de riesgo de incremento de tipo de interés que tuvieran disponibles. A pesar de que la contratación de esta cobertura “no supondrá la modificación del contrato de préstamo hipotecario original"1, lo cierto es que el articulado de esta norma no distinguía la finalidad del préstamo hipotecario, que podía ser personal o empresarial, según el caso.
Ocurrió entonces que las entidades de crédito, en cumplimiento de la normativa antes mencionada, recurrieron a las llamadas permutas financieras de tipos de interés, conocidas en la 1
Reproducción del texto en la versión de la ley 36/2003
práctica financiera internacional como Interest Rate Swaps o simplemente SWAPS , con la pretensión de cubrir a sus clientes ante el riesgo de subida del tipo de interés y el consiguiente incremento del coste de su endeudamiento, tratando de garantizar que, en caso de materializarse dicho riesgo, el cliente no se enfrentara a compromisos de pago que pudieran exceder sus posibilidades.
Durante la fase de alza de tipos la contratación de estos productos consiguió que, más o menos, se neutralizase la subida de tipos con las liquidaciones a su favor que tenían los clientes. En cambio la situación se invirtió cuando los tipos se hundieron, comenzando a recibir los clientes reiteradas liquidaciones en su contra.
Ante semejante panorama, los clientes comenzaron a interponer demandas en los juzgados, pretendiendo la nulidad de los respectivos contratos y la restitución de las sumas pagadas al amparo de diversos fundamentos jurídicos (normativa de consumidores, condiciones generales de la contratación, vicio en el consentimiento…). Desde mi incorporación al servicio jurídico de la entidad en que trabajo, he vivido de cerca la avalancha judicial que ha traído consigo esta caída de tipos de interés, en concreto en relación con el tema de la tesis, los costes de cancelación elevados de las permutas financieras de tipos de interés que se contrataron por los clientes de la entidad en un entorno alcista de tipos, con la finalidad de cubrir la inestabilidad que en los años 2005-2007 tenía el índice.
La consecuencia económica de la caída de tipos fue que el derivado que contrataron los clientes en lugar de ser económicamente útil ya no era necesario, pues perseguía asegurar una estabilidad que ya no les hacía falta. Sin embargo su cancelación era de difícil materialización puesto que esta bajada, provocaba que el coste por “deshacerse” del producto financiero fuera muy elevado. En sede civil llovieron las demandas por vicio en el consentimiento solicitando la nulidad del contrato, estimadas en su mayoría por los tribunales al entender que la información que facilitaban las entidades no incluía los riesgos inherentes al producto, y que con la mencionada bajada se habían materializado; y que el contratante en la mayoría de los supuestos, aunque hubiera recibido la información, carecía de formación técnica para conocerlo. 16
Por otro lado, la crisis global disparó el número de empresas en situación de insolvencia, empresas que, con frecuencia, habían contratado en esa época de bonanza productos financieros para cubrir sus riesgos de tipo de interés. Llegamos así al segundo núcleo de problemas objeto de la tesis: la calificación de
los créditos resultante de las declaraciones de concurso,
exponencialmente incrementadas como consecuencia de la crisis. Y es que las empresas en situación de insolvencia comenzaron indiscriminadamente a declarar concursos de acreedores con el resultado de que, de conformidad con lo establecido en la ley, la calificación de los créditos originados por el contrato de permuta financiera de tipos de interés comenzó a no resultar en absoluto pacífica, ni siquiera para la legislación aplicable, puesto que la propia Ley Concursal entiende que el Real Decreto ley 5/2005 es legislación específica a los efectos del concurso, y estos contratos de permuta financiera (que están sometidos a un contrato - marco de operaciones financieras, en los que se pacta la compensación contractual) quedarían en ese ámbito, y por tanto, al margen de la legislación concursal que rige las situaciones de insolvencia. Sin embargo, la interpretación de los tribunales no fue siempre acorde a esa disposición de modo que, a menudo, los contratos de permuta financiera eran sometidos por los jueces a la legislación concursal, y ello sobre todo a los efectos de resolución de contrato y de prohibición de la compensación, con las importantes consecuencias económicas y jurídicas que se analizan en el capítulo tercero de este trabajo.
En relación con la calificación del crédito de los contratos de Swap en vigor tras la declaración de concurso, también ha sido controvertida la posición de las Audiencias Provinciales y, al menos hasta enero de 2013, con diversas Sentencias del Tribunal Supremo en las que se analizan las razones para calificar estos créditos generados tras el concurso de un modo u otro. No obstante, el problema no parecía quedar definitivamente solventado como demuestra la polémica subsiguiente, razón por la que he creído conveniente reconducir el problema al análisis de la naturaleza jurídica de este contrato y de sus elementos siguiendo el orden de los grandes tratados de derecho civil: partes del contrato, objeto, causa, forma, etc.…
Como contrato atípico, también me pareció conveniente el estudio de la posible subsunción de la figura dentro de otras figuras típicas relevantes porque de ese análisis pormenorizado 17
podían salir consecuencias que beneficiaran la postura que a los respectivos sujetos convendría defender.
He de concluir diciendo que el análisis de estos puntos ha sido muy enriquecedor para mi desarrollo profesional, sobre todo porque las controversias doctrinales y jurisprudenciales de esta figura han tenido y tienen implicaciones que van más allá de la mera transcendencia jurídica privada, de modo que, en ocasiones, adoptar una u otra postura en relación con el contrato de Swap puede llegar a afectar de manera apreciable a la propia economía nacional e incluso internacional.
Desde el punto de vista metodológico, creo que se advierte claramente que este no es un trabajo meramente exegético de un texto legal, sino que más bien he seguido un método tópico, de identificación, análisis y propuestas de solución de los problemas que he tenido la oportunidad de detectar como más frecuentes e importantes en relación con la figura que nos ocupa. Salvando las distancias, y si se me permite la licencia, un método de identificación y propuesta de resolución de conflictos a la manera del pretor romano, un poco al modo de aquellas "acciones con ficción" en las que se pretendía dar por existente un hecho inexistente o, al contrario, dar por inexistente un resultado realmente existente, pero siempre con un fin concreto que justifica la ficción: conseguir un resultado justo que, según el Derecho civil, se ve impedido por algo que debe ser soslayado, siguiendo la conocida descripción de D´ORS2
Cabe por último, plantear qué justifica que una tesis sobre una figura como ésta haya sido objeto de elaboración en el ámbito del Derecho Civil, cuando es evidente que su campo de actuación es el de las relaciones de empresa y, por tanto, un ineludible y acaso cuantitativamente predominante componente mercantil en su desarrollo jurídico en nuestro país, donde la bipartición del Derecho privado en los dos grandes sectores condiciona - hasta cierto punto- la perspectiva jurídica de tantos temas y tipos contractuales.
D´ORS, Alvaro, Derecho Privado Romano, 6ª ed., pág. 122.
Es muy antiguo ya el argumentarlo acerca de la simple cuestión de perspectiva que encierran las relaciones entre Derecho Civil y Derecho Mercantil. Y es que, siendo incontestable la diferencia existente entre las relaciones económico privadas referidas a la producción e intercambio de bienes para la satisfacción de las necesidades del mercado y las que se refieren a la vida común y ordinaria y al goce y cambio de los bienes, es también incuestionable que tales diferencias influyen en la solución de los problemas jurídicos consecuencia, más que de su estructura y naturaleza, de su función, y sobre todo, en España, de la existencia de esa dualidad de ordenamientos, civil y mercantil, que nos caracteriza, y por la perspectiva viva y emprendedora de los fenómenos que surgen de la dinámica empresarial, referida siempre a una actividad profesional y organizada en función de un fenómeno económico unitario. A pesar del rumbo que parece haber tomado los acontecimientos en los últimos tiempos, de distanciamiento aún mayor, si cabe, entre la actividad neo codificadora de mercantilistas y civilistas, sobre todo en el seno de la las dos secciones correspondientes de la Comisión General de Codificación, que parecen augurar un permanente desencuentro, en cuyas claves quizás hay que situar un simple problema competencial, pero de indudable calado político, como es la salvaguarda de la “unidad de mercado”, en la actual tesitura de las relaciones con Cataluña3.
El problema es que pretender atajar esa pretensión codificadora del Derecho de Obligaciones y Contratos de Cataluña por la simplista vía que propone la Propuesta de Código Mercantil de la Sección segunda de la Comisión General de Codificación, ya presentada al Mª de Justicia y, afortunadamente, parece que, de momento, aparcada por éste, conduciría a su vez a una enmarañada fuente de problemas de todo orden.
En efecto la propuesta de Código Mercantil se muestra, cuanto menos, poco acorde con la respuesta que cabría esperar de un ordenamiento jurídico moderno a las necesidades del actual tráfico de bienes, desenvuelto en el marco de unos mercados con características específicas, pero muy cambiantes que, al cabo, parecen ser ignoradas por quienes plantean unas confusas relaciones entre Derecho Mercantil – dirigido a ordenar las relaciones entre los operadores del mercado - y Derecho del Consumo, precisamente dirigido a la protección de sujetos que no son 3
Sobre el tema, ROCA GUILLAMÓN, Juan, “Armonización, unificación y modernización del Derecho de Contratos.
Notas para una reflexión” APDC, Zaragoza, 2013.
operadores del mercado y que decididamente en los países de nuestro entorno cultural se encuadran en una perspectiva de derecho patrimonial común, que prescinde de la tradicional –en España- bipartición civil /mercantil que debe darse por superada una vez que han desaparecido las razones que, históricamente, justificaron las aparición de un derecho mercantil especial, de naturaleza estatutaria, conceptualmente hoy poco adecuado a los requerimientos de un Derecho Patrimonial adecuado al tiempo presente y coherente con las tendencias de modernización imperantes en la Europa comunitaria.
Sin embargo, frente a ello e ignorando este panorama, se pretende que las relaciones de tráfico de todo tipo se consideren relaciones mercantiles, al igual que determinados típicos contratos de consumo, asimismo calificados de mercantiles, que se incluyen en la propuesta de nuevo Código cuando previamente se ha dicho que se dejan fuera las normas referidas a la defensa de los consumidores.
No es este lugar ni momento para insistir en este trascendente tema, pero no podemos dejar de mencionarlo para proclamar, una vez más, que la realidad de un derecho de la empresa no necesariamente implica una diferencia de estructura esencial en las relaciones jurídicas privadas. Con frecuencia no es más que una diferencia de posición, de enfoque, lo que resulta especialmente patente cuando nos encontramos ante situaciones jurídicas generadas a partir de un contrato atípico, no regulado expresamente ni por el derecho mercantil ni por el derecho civil pero que, precisamente por ello, puede ser objeto de estudio desde la perspectiva de su función económica, dentro las relaciones de cooperación entre empresas; o desde el punto de vista de su objeto financiero, de la movilización del crédito, de la inversión empresarial, etc.
Nuestro estudio se enmarca en un objetivo que, en principio, se nos mostró como fin delimitado que perseguía centrarse, en el ámbito del derecho privado común, en el análisis de la estructura jurídica fundamental que cabe detectar en los contratos de swaps y ello por la razón que sigue.
En tiempos como los actuales en los que con respecto al derecho de bienes y su tráfico se ha producido, como ha escrito SAVATIER un cierto estado de espíritu que tiende a situar a la persona- al fin y al cabo, punto de referencia de todo el Derecho - en un plano secundario4, donde la empresa, por definición, es prácticamente un exclusivo instrumento de ganancia, la protección de la persona- hoy revestida del mágico halo de “consumidor”- involucrada en el ámbito de las presiones económicas y de mercado, solo puede lograrse a través de los cauces del Derecho civil, en tanto subsista como Derecho común en materia de derecho privado, y no sea excluido y sustituido también de facto de esa multisecular función por obra de la nueva codificación mercantil.
SAVATIER, René, Les métamorphoses économiques et socials du droit privé d-aujourd-hui. Seconde série:
L'universalisme renouvelé des disciplines juridiques (cit. por ROCA GUILLAMÓN, Juan, El contrato de factoring y su regulación por el Derecho Privado Español, EDERSA, Madrid, 1977).
I.- ORIGEN Y ELEMENTOS DEL CONTRATO DE SWAP
En una primera aproximación podemos definir5 el contrato de permuta financiera de tipos de interés como un acuerdo entre dos partes que se comprometen a intercambiar una serie de flujos de dinero calculados a diferentes tasas de interés y referenciados a una cantidad de un activo subyacente6. En este tipo de intercambio –Swap- no se efectúa el desembolso del principal en ningún momento, ni al principio ni al vencimiento. El importe de la permuta denominado nocional, se utiliza para calcular el importe de los flujos que se intercambian. A pesar de la denominación inglesa y de la especificidad del sector financiero que lo trata, el funcionamiento económico del negocio en la práctica es sencillo: Son operaciones aritméticas simples7 similares a las utilizadas para el cálculo de los intereses- fórmula del “carrete”- su 5
Véase también la definición contenida en el CMOF según la cual “aquella operación por la cual las partes acuerdan
intercambiarse entre sí el pago de cantidades resultantes de aplicar un Tipo Fijo y un Tipo Variable sobre un Importe Nominal y durante un periodo de duración acordado”(puede accederse a ella en www.aebanca.es) también la utilizada por la memoria del Servicio de Reclamaciones del Banco de España; “Los Swaps de tipos de interés, consistentes en una permuta financiera, en la cual las partes acuerdan el intercambio de intereses calculados sobre un mismo nominal”(BDE Memoria del servicio de reclamaciones 2010, página 110) 6
Son numerosas las resoluciones judiciales que contienen definiciones del contrato de Swap: Sentencia de la Audiencia
Provincial de Asturias (5)Fundamento de derecho tercero;Sentencia de la Audiencia Provincial de Burgos de 12 de 9 2011 (Fundamento de derecho 3)Sentencia de la Audiencia Provincial de Gerona de 18.02.2011 (Fundamento de Derecho 2)Sentencia de la Audiencia Provincial de las Islas Baleares Palma de Mallorca 20.06.2011(Fundamento de Derecho 2) y Sentencia de la Audiencia Provincial Zaragoza 20.06.2011(Fundamento de Derecho 4). 7
La actual normativa sobre contratación de instrumentos financieros indica cuales son los que ostentan la cualidad de o
instrumentos complejos, en concreto el artículo 79 bis 8 a Ley del Mercado de Valores (LMV) enumera una serie de instrumentos financieros que considera no complejos, agregando en los números i,ii,iii de la misma letra las condiciones para que otros instrumentos, parte de los previamente enunciados por ella, tengan la consideración de no complejos; y expresando a continuación que no se considerarán instrumentos no complejos los señalados en los apartados 2 a 8 del artículo 2 LMV.
importancia radica en la transcendencia económica que tienen en el momento actual, en el que su contratación se ha generalizado, interviniendo fundamentalmente entidades financieras y sociedades mercantiles de cualquier sector.
Si bien este tipo de contrato existe “de facto” desde los años 70 entre empresas de gran dimensión, es a principios de los años noventa cuando se generaliza su uso. Podríamos resumir en tres las razones fundamentales por las que lo que en un principio tenía de público objetivo para su contratación a un sector financieramente hablando “cualificado” pasara a generalizarse:
1. La subida de tipos de interés del año 2006 y la expectativa alcista por parte del mercado, que hacía que aquellas empresas cuya financiación estaba referenciada a un índice acusaran la necesidad de cubrir la posible subida de sus obligaciones de pago con un producto financiero derivado.
2. El artículo 19 de la Ley 36/2003 que regula la obligación-e insisto con lo de obligación por razones que se verán expuestas más adelante- de ofrecer instrumentos de cobertura del incremento del riesgo de tipos de interés.
3. La inclusión en el nuevo plan general contable –RD 119/2007- de las coberturas contables, obtenidas a través de derivados financieros.
El contratante habitual de la permuta financiera es una empresa si bien, aunque a lo largo de los sucesivos epígrafes ahondaremos en la razón de ser del contrato Swap, es importante inferir que, éstos-los contratos de Swaps de intereses o permuta financiera- no son contratos de En el mismo sentido el artículo 19.6 directiva 2004/39 Markets in Financial Directives (MIFID) menciona un tipo de valores negociables y en los puntos 4 a 10 de la sección C del anexo I de la misma directiva Markets in Financial Directives (MIFID) numerales entre los que se encuentran citados las permutas financieras de tipos de interés, por tanto no constituye un instrumento financiero no complejo a pesar de su simplicidad.
financiación empresarial sino que su finalidad puede obedecer bien a una cobertura del riesgo en las oscilaciones del tipo de interés en un entorno financiero inestable - coberturistas - como han sido los años precedentes de tipos históricamente bajos; o bien, ser un instrumento de inversión, de alto riesgo debido a su elevado apalancamiento-especulativos-.
Como se ha indicado su atipicidad es el rasgo más característico del contrato de Swap puesto que, es la necesidad económica la que ha provocado que experimenten un gran desarrollo en un corto espacio de tiempo y los ordenamientos jurídicos europeos, no han dado la talla en este sentido pues no han entrado a regularlos en profundidad, ni siquiera el anglosajón, -en cuyo mercado por razones económicas es donde más operaciones de este tipo se realizan- este vacío legal ha dado lugar a que la caracterización de las obligaciones contractuales sea configurada por la voluntad de las partes y, por tanto, son la práctica de los mercados financieros y la doctrina, los que han producido la redacción de modelos normalizados de amplia y uniforme utilización, unos para contratación interna nacional y otros para contratación en el mercado internacional.
En la actualidad se ha estandarizado su contratación y al carecer de normativa suficiente han sido los creadores de mercados los que han regulado los aspectos esenciales del contrato por medio del uso de Contratos Marco. Esto es, contratos genéricos que recogen las diversas operaciones financieras que las partes quieran formalizar, su finalidad práctica es la de poder efectuar la compensación contractual entre las diversas operaciones que tengan contratados los mismos intervinientes y definir de un modo internacionalmente reconocido los términos financieros y legales que afectan a las partes, de manera inequívoca para evitar conflictos entre ellos -contratos normativos-8.
El presente trabajo analiza, en primer lugar, los elementos definidores del contrato de Swap tales como partes, objeto, causa, momento de perfeccionamiento y normativa aplicable. A continuación, el trabajo profundiza en la descripción del contrato conforme a su naturaleza 8
DIEZ- PICAZO, Fundamentos del Derecho Civil Patrimonial, TECNOS, Madrid, 1988; CARRASCO PERERA, Angel, Derecho de Contratos, ed. ARANZADI, 2010.
analizando pormenorizadamente sus caracteres y dando una visión comparativa de contrato de Swap con otras figuras típicas y con la cuenta corriente mercantil por sus similitudes. Finalmente en la última parte se afronta el tratamiento de los créditos originados por estos contratos en un procedimiento concursal.
1. EL ORIGEN DEL CONTRATO
El origen de las permutas financieras de tipos de interés o SWAPS se remonta a la segunda mitad de los años 70, coincidiendo con la aparición del Euromercado9. En el Euromercado, empresas de distintos países con monedas diferentes acudían a obtener financiación, y pronto comenzó a suponer un problema la fluctuación de las divisas a la hora de contratar. En algunos casos, la financiación en un principio ventajosa de un banco extranjero acababa siendo muy costosa por la fluctuación de la moneda, comenzaron entonces a introducirse cláusulas de opción multidivisa, por las que las partes podían cambiar la moneda pactada al finalizar un periodo de intereses de manera total o parcial, sin que ello produjera la extinción del contrato.
Debido a la rigidez de las cláusulas multidivisas pronto se desarrollaron técnicas de Swap para este tipo de contratos, en los que se acordaba entre dos partes la compra de divisas con un pacto de recompra y de venta a plazo, estando los precios ya fijados.
Los contratos de Swap evolucionaron hasta convertirse en operaciones meramente especulativas, en el sentido de que se celebran contratos de Swap si se entiende que son 9
DIAZ RUIZ, Emilio “El contrato de Swap” Madrid 1981, Pág. 733-735 dice que en la celebración del contrato de Swap el banco que no esté directamente intermediando en el crédito lo hace de forma indirecta, facilitando a su clientela la cobertura de deudas o créditos normalmente conectados a operaciones de préstamo o crédito bancario.
ventajosos porque se tiene una opinión distinta de la contraparte acerca de la evolución del tipo de cambio o de los tipos de intereses, a veces, sin que exista una operación o contrato subyacente del que nazca una obligación que se quiere cubrir, y en otros casos se celebra el contrato de Swap buscando luego la operación que debiera estar cubierta.
Mientras que en un principio los contratos de Swap se celebraban mediante la puesta en contacto por parte de un Banco10 entre dos interesados en el intercambio, normalmente dos grandes empresas, quien cobraba una comisión por ello a cada una de las empresas, a veces también el banco se interponía entre ambas, en el sentido de que cada uno de los contratantes con quien lo hacía era con el banco, si bien la entidad financiera celebraba dos contratos que eran espejos entre si, sin asumir riesgo alguno salvo el de incumplimiento por parte de alguna de las empresas.
Hoy en día, los bancos se suelen interponer ya casi siempre, en toda operación de Swap, incluso sin que existan contratos espejos predeterminados, es decir el banco asume el riesgo en base a, de una parte, sus propios cálculos financieros, similares a los que hacen las compañías de seguros para prever los riesgos de producción de siniestros y coberturas consiguientes; y, de otra, mediante coberturas genéricas pero no de operación por operación, sino de cálculo de riesgos general en su cartera, que les permite hacer sus coberturas no con contratos individualizados, sino de una manera global. 11
DIAZ RUIZ, op. antes cit. pág. 806: Como el Banco actuaba como mediador entre las operaciones, algunos autores
consideran este contrato como unilateral puesto que el contrato de mediación es unilateral (Garrigues, Sánchez Calero)… 11
CREMADES SANZ-PASTOR, Bernardo, “Aspectos legales de las llamadas técnicas de financiación Swap” LA LEY, nº
2, 1985, pág. 965 ss. dice que, aunque no sea muy frecuente, cabe que las partes realicen entre sí directamente un Swap -ya sea de intereses o de divisas- sin que intervenga ningún Banco intermediario. Lo corriente es, sin embargo, que en las operaciones de swap juegue un papel muy importante la intermediación bancaria. A grandes rasgos, se puede decir que entre las posibles actuaciones de los Bancos intermediarios en las operaciones de swap de intereses o de divisas la más frecuente es aquella en que el Banco actua como simple mediador, supuesto que se da cuando el Banco se limita exclusivamente a poner en relación a las dos partes contratantes del swap. El contrato que liga al Banco y a su cliente será el de mediación o corretaje. Lo normal es que en esta hipótesis aparezcan dos contratos en los que intervengan tres sujetos diferentes: un contrato de mediación en el que las partes contratantes son el Banco y el cliente-oferente y un contrato de swap que celebran el cliente-oferente del Banco y un tercero.
En sentido amplio, un contrato de Swap es aquel en el que las partes tienen una deuda que devenga intereses calculados, bien una a tipo fijo bien la otra a tipo variable o ambas a tipo variable pero con distintos métodos de cálculo y acuerdan intercambiar los pagos por intereses de una cantidad idéntica a la de la deuda12. Existe una gran variedad de derivados financieros, pudiéndose clasificar según se negocien o no en mercados organizados. Los derivados que se negocian en mercados no organizados se denominan derivados OTC
(over the counter) y son aquellos en los que los sujetos que intervienen en la operación
pactan, de mutuo acuerdo, el precio al inicio de la operación para un momento futuro que también se decide en el momento de la firma del contrato. Se denominan, por ello, contratos a plazo14. En este caso, existe una polémica doctrinal sobre el carácter unilateral o bilateral del contrato de mediación. Los defensores del carácter unilateral (Garrigues, Sánchez Calero) sostienen que el mediador, en nuestro caso, el Banco, no se obliga a nada. Quienes se inclinan por el carácter bilateral (Broseta, Uría, Sampons Salgado) mantienen, por el contrario, que el mediador está sujeto a unas obligaciones determinadas, aunque sean de difícil prueba. Lo cierto es que el Banco-mediador asume en la fase de ejecución del contrato de mediación determinadas obligaciones.
Sentencia del juzgado de lo mercantil número 7 de Barcelona, de 17 May. 2011: Juzgado Mercantil número 2 de
Barcelona, que "las operaciones de permuta financiera o swaps constituyen contratos en los que dos agentes económicos acuerdan intercambiar flujos monetarios, expresados en una o varias divisas, calculados sobre diferentes tipos o índices de referencia que pueden ser fijos o variables, durante un cierto período de tiempo. Dichos contratos pueden revestir diversas modalidades en función del objeto de la permuta, pudiéndose distinguir entre swaps de tipos de interés, de divisas, de commodities o de materias primas y de acciones…” 13
Mercados over the counter, es decir, aquellos mercados en los que se negocia individualmente cada operación, son
extremadamente flexibles a las peticiones de las partes y no tienen un organismo regulador 14
Las principales características de los derivados OVER THE COUNTER (OTC ) son las siguientes:
• Mediante la contratación de este tipo de derivados se elimina el riesgo de precio, ya que el precio queda fijado en el momento de la firma del contrato. Esta ventaja supone, por otro lado, un coste de oportunidad, ya que si la evolución del precio fuera favorable, no hay posibilidad de obtener beneficio.
2.1 Modalidades principales
Teniendo en cuenta el tipo de intercambio que se realiza en el contrato de permuta financiera, el Swap de intereses presenta dos modalidades principales: los Swaps de cupón (coupon Swaps) y los básicos (basis Swaps).
I.- Coupon Swaps: es un Swap de tránsito de un tipo fijo a uno variable. Es decir, una parte paga a la otra un interés fijo, respecto a una cantidad de dinero, recibiendo a su vez el pago de un interés variable sobre la misma suma y moneda.
Sus características son: • Tipo de interés fijo constante contra variable sin diferencial respecto a la base. Es un Swap denominando de tránsito de un tipo fijo a uno variable Es decir, una parte paga a la otra un interés fijo, respecto a una cantidad de dinero, recibiendo a su vez el pago de un interés variable sobre la misma suma y moneda. • Cuotas de interés fijas y variables periódicas y coincidentes en el tiempo. • Principal constante. • La liquidación del contrato se realiza por diferencias, entre el precio de mercado y el precio pactado en el contrato. La liquidación se realiza en la fecha o fechas de vencimiento. • Los derivados OTC se pactan de mutuo acuerdo entre las partes, ello supone una gran flexibilidad en cuanto a nominales y plazos, lo que hace que se adapten a las necesidades de cada una de las partes, el inconveniente derivado de ello es que al no existir ningún órgano oficial regulador que controle el cumplimiento de los pagos, el riesgo de crédito es muy alto. • Este tipo de operaciones son poco líquidas, y razón es que no existe ningún mercado secundario que facilite su compraventa.
• Fecha efectiva coincidente con la fecha del acuerdo. • Swap no asociado a otros derivados. Los coupon swaps, también llamado plain vanilla, es la modalidad de swap de tipos de interés más común. La obligación principal de las partes es la de hacerse los pagos recíprocos que resulten en las fechas pactada en el contrato, y se harán de una sola vez o periódicamente, dentro de esta obligación es muy importante el momento del pago por lo que la fijación de fechas se hace siempre de forma clara y expresa. Normalmente no se produce una resolución automática en el supuesto de que alguna de las partes no cumpla con la obligación de pago sino que se da al acreedor la facultad de resolver, facultad que nace en el momento que se produce el retraso en el pago, pero este punto es objeto de estudio en otros epígrafes.
II.- Basis Swap o plain vainilla: es un intercambio de flujos de pagos calculados sobre dos tasas flotantes con diferentes tipos de referencias. Cuando los intercambios anteriores son cuotas de interés, generalmente periódicas, nominadas en una misma divisa, y calculadas sobre un mismo principal pero con tipos de referencia distintos, la operación swap es de tipos de interés. Este intercambio permite modificar las características iniciales de las operaciones de préstamo o de depósito asociado. El mecanismo, así como el funcionamiento de este intercambio de pagos es idéntico al del coupon Swap15. 15
Definición del Juzgado de lo Mercantil núm. 1 de Málaga en Sentencia de 4 de junio de 2008,
(…) Consiste básicamente en un acuerdo entre dos partes para intercambiar diversas cantidades de dinero en diferentes fechas del futuro. Estas cantidades se determinan mediante una fórmula que debe ser igual a la diferencia entre los flujos de caja generados por dos operaciones financieras diferentes. Lo que hace el Swap es intercambiar los flujos de caja generados por una operación financiera, por los flujos de caja generados por otra operación financiera. En el marco de dichas operaciones el resultado de las mismas configurará una deuda o un derecho de crédito del hoy concursado que se ingresará en la forma determinada en el contrato.
Descripción del funcionamiento económico del swap genérico
Las magnitudes que caracterizan el swap genérico o coupon swap concertadas en el momento de la firma del contrato son: • Nominal del swap: C. Es el nominal sobre el que se calcularán las cuotas de interés de las dos ramas, fija y variable del swap. Es nocional o teórico, nunca se intercambia. Se suele corresponder con el nominal del préstamo o depósito asociado al swap. • Plazo del swap: T años. Número de años que dura la operación de swap desde la firma del contrato hasta su vencimiento. Dicho plazo, normalmente, se divide en periodos que vienen determinados por las fechas de liquidación de las cuotas de interés intercambiadas en la operación swap y que acostumbran a ser coincidentes. La periodificación del swap se hace coincidir con la de las operaciones de préstamo o depósito correspondientes. Las partes del contrato de swap pactan, en el momento de la firma del contrato, el tipo de interés fijo del swap y se comprometen a intercambiar las cuotas de interés al final de cada periodo r, que son las fechas de liquidación del swap. Denominamos Y a la cuota a desembolsar al final de cada periodo por el pagador a tipo fijo, e Yr es la cuota a desembolsar, al final del periodo r, por el pagador a tipo variable. El tipo fijo se determina en el momento de la firma del contrato y se mantiene constante durante toda la operación y la referencia del tipo variable también se determina en el momento de la firma del contrato. El valor que toma al inicio de cada periodo, permite calcular la cuota variable del swap a pagar al final del periodo correspondiente. Como veremos en otros epígrafes, el swap es una operación independiente y se puede contratar con otra entidad diferente de la entidad con la que se concertó el depósito o préstamo subyacente.
Operadores del Swap genérico
Los operadores (partes del contrato) de una permuta financiera de tipos de interes son: (i) Comprador del swap o pagador a tipo fijo: es la entidad que efectúa los pagos a tipo de interés fijo. (ii) Vendedor del swap o pagador a tipo variable: es la entidad que efectúa los pagos a tipo de interés variable. A pesar de ser operaciones contratadas por mutuo acuerdo entre los operadores, existen contratos que simplifican la negociación fijando las características anteriores, pero permitiendo introducir las condiciones particulares que deseen los operadores concretos. El tipo de interés variable a su vez, puede estar referido a la base sin ningún margen de diferencia o bien puede que presente un diferencial respecto a dicha base. Variable contra variable: En este caso las dos partes del contrato de swap se obligan a pagar cuotas de interés en función de un tipo variable, pudiéndose distinguir entre otros los siguientes casos: (i) Los tipos variables tienen igual vencimiento pero están referenciados en distintos índices. Ejemplo: EURIBOR 1 año contra LIBOR 1 año. (ii) Los tipos variables tienen distinto vencimiento pero están referenciados en el mismo índice. Ejemplo: EURIBOR 1 año contra EURIBOR 6 meses.
Podemos clasificar el Swap en función de varias magnitudes: la periodicidad de sus cuotas, la referencia a otros instrumentos financieros y la variabilidad de su principal:
Otros tipos de Swap según la periodicidad en el pago de las cuotas de interés: (i) Pagos periódicos. En la mayoría de los swaps los dos operadores realizan los pagos de sus respectivas cuotas de interés con una determinada periodificación que puede ser coincidente o no. En el caso que 31
los periodos sean coincidentes para ambos operadores, los pagos de sus respectivas cuotas de interés son simultáneos y por dicho motivo en el momento de la liquidación se procede a realizar un único pago por diferencias, de las dos cuotas de interés. (ii) Pagos no periódicos Cabe destacar dentro de los swap con pagos no regulares el de cupón cero que se caracteriza porque las cuotas de interés fijas no se pagan periódicamente sino que se difieren hasta el final de la operación, en cuyo momento se realiza un único pago equivalente. También puede darse el caso de que las primeras cuotas de interés, fijas o variables, periódicas se difieran hasta una fecha preestablecida, a partir de la cual recuperarían la periodicidad.
Tipos de Swap según el principal: (1)
Principal constante
El principal del swap es el nominal teórico sobre el que se calculan las cuotas de interés y en la mayoría de los swaps se mantiene constante a lo largo de la operación. (2)
Según el tipo de operación asociada al swap puede resultar interesante que el principal del swap sea variable. Para determinadas operaciones sería aconsejable que dicho principal, a medida que se acercara la fecha de vencimiento, fuera disminuyendo (swap amortizable), aumentando o variando según una regla preestablecida. (3)Tipos según la entrada en vigor del swap Normalmente el swap suele entrar en vigor el mismo día del acuerdo o, como máximo, dos días hábiles después. Se trata, en este caso, de swaps inmediatos. Pero existe también la posibilidad de que la fecha efectiva esté diferida con respecto a la fecha del acuerdo, delayedstart y forward swap. (4) Tipos según la asociación a otros derivados En ocasiones, los swaps se asocian a operaciones de futuros u opciones para conseguir los objetivos deseados por los operadores. 32
De modo sumario interesa reseñar, aunque no es el objeto del presente trabajo, que existen otros tipos de contratos de permuta entre los que destacan el contrato de Swap sobre materias primas y el contrato de Swap sobre divisas. (i) Swaps sobre materias primas
El funcionamiento del intercambio en este tipo de contrato es el siguiente: La primera contraparte realiza pagos periódicos a la segunda a un precio unitario fijo por una cantidad nocional de alguna materia prima. Por su parte, la segunda contraparte paga a la primera a un precio unitario variable por una cantidad nocional dada de alguna materia prima. Las materias primas pueden ser iguales o diferentes. No se dan intercambios de las materias primas de referencia entre las contrapartes del Swap. Todos los intercambios de materias primas, si es que existe alguno, se producen en el mercado al contado.
(ii) Swaps sobre divisas (currency Swap)
Es un acuerdo entre dos agentes, mediante el cual se intercambian pagos específicos correspondientes a deudas en dos monedas distintas durante un período de tiempo. Estos instrumentos se utilizan tanto para la cobertura del riesgo derivado del tipo de cambio cono del tipo de interés y también reciben el nombre de Swaps cruzados de tipos de interés y divisas. A diferencia de los Swaps de tipos de interés, con los Swaps de divisas siempre se produce un intercambio. Los desembolsos que se producen son los siguientes:
En el momento de la firma, las dos partes intercambian cantidades específicas de dos monedas diferentes a la cotización al contado en esa fecha.
1.- A lo largo del tiempo, en cada período de pago, cada una de las partes paga a la otra una cantidad en concepto de interés sobre la cantidad de dinero recibida en el inicio.
2.- En el vencimiento, las partes se devuelven las cantidades recibidas en el inicio del contrato, utilizando los tipos de cambio al contado de la fecha de la firma del contrato.
3. LOS ELEMENTOS DEL CONTRATO DE SWAP DE INTERESES
3.1. Las partes del contrato
Cualquier persona física o jurídica puede ser parte contratante en la permuta financiera de tipos de interés, si bien, el modo de intervención en el contrato puede variar: El contrato Swap puede tener tres tipos de intervinientes, los contratantes con intereses contrapuestos y los intermediarios.
Los contratantes -denominados por los modelos ISDA16, comprador y vendedor de protección- a los que también se les puede denominar usuarios finales, y que habitualmente serán una empresa y una entidad financiera. La empresa que busca una cobertura para sus riesgos de tipo de interés o de divisa y una entidad financiera que busca beneficio.
Contrato marco elaborado por los operadores habituales de mercados financieros: International Swap and Derivative
Association Inc (ISDA)
Y en tercer lugar puede existir dependiendo de la tipología y del importe de la operación que recoja el contrato de Swap un tercer tipo de intervención: el de los intermediarios financieros y los agentes mediadores, cuya participación se da en la mayoría de operaciones.
3.1.1 Los usuarios finales.
Algunos autores los llaman usuarios finales17, aunque también se les suele llamar contrapartes o usuarios de última instancia -counterpartiesEl usuario final es una parte principal del contrato que interviene en una permuta financiera con la intención de intercambiar su exposición al riesgo por oscilaciones de tipos de interés, de cambio, de índices preestablecidos, o combinados, en base a alguna motivación económica o financiera. Existen dos contrapartes que tienen motivaciones simétricas pero no opuestas. El usuario final puede adoptar las siguientes posiciones en un contrato de permuta financiera de tipos de interés:
I.- Pagador fijo, cuando se compromete a realizar pagos a la contraparte aplicando un tipo de interés o índice fijo al principal o nocional durante todo el período contractual. II.- Pagador variable, se da este caso cuando se obliga a abonar flujos al otro usuario final aplicando un tipo de interés o índice variables al nocional a lo largo de toda la vigencia del contrato. Para el supuesto de que la permuta fuese de tipo variable contra variable, debe especificarse el tipo de interés o índice que asume cada contraparte. En este caso los pagos se liquidan por diferencias de dos cantidades obtenidas de acuerdo con dichos tipos o índices variables18. También es importante el concepto de Parte requirente, definida como aquella a la 17
VEGA VEGA, J.A. “El contrato de Permuta financiera”ed. Aranzadi. Madrid, 2002
BADÍA BATLE M, GALISTEO RODRIGUEZ M, PREIXENS T “Futuros financieros sobre tipos de interés” estudios
de la universidad de Barcelona, Facultad de economía y empresa. De acceso en www.ub.edu
que corresponde el derecho o la facultad de resolver un acuerdo. La otra parte del contrato será la parte requerida19.
3.1.2. Los agentes mediadores e intermediarios
Las entidades financieras suelen intervenir en el contrato de Swap de diversas maneras: 
Como simples mediadores
Como comisionistas
Como creadores de mercado
Como contraparte directa de la permuta(usuario final)
Como mediadores se limitan a acercar a las partes que quieren concluir un contrato de permuta, sin asumir riesgo alguno. En este caso, pone en contacto a dos empresas con necesidades contrarias para que sean ellas las que contraten entre sí. Procede aplicar las reglas del contrato de mediación y corretaje del país cuya regulación sea aplicable. El intermediario recibirá una comisión por este servicio. Como comisionistas, actuaran por cuenta de alguna de las partes, pudiendo incluso cerrar el contrato en nombre del de su principal.
3.2 Capacidad de las partes del contrato: evaluación de los contratantes: markets in financial instrument directive -MIFID-
Aunque a priori cualquier tipo de persona física o jurídica es susceptible ser parte en un contrato de Swap, los contratantes habituales de permutas financieras eran empresas y entidades 19
Así se definían en los modelos Swapcemm que estaban en vigor con anterioridad al Contrato Marco de Operaciones
Financieras (CMOF)(especificación primera letra k del contrato tipo denominado SWAPCEMM)
financieras; pero a partir del año 2003 y en parte motivados por la subida de tipos de interés, la contratación por todo tipo de personas físicas y jurídicas con independencia de su tamaño se generalizó. Ante el acceso del contrato Swap y otro tipo de instrumentos financieros a todo tipo de consumidores
- superado el estadio inicial de contratación solamente por las grandes
empresas- la Comisión europea procedió a la emisión de la Directiva 2004/39 MIFID sobre Mercados e Instrumentos financieros y sus dos normas de desarrollo, la Directiva 2006/76 CE, y el Reglamento CE 1287/2006 cuya razón de ser era la de reforzar la obligación de asesoramiento de las entidades comercializadoras de este tipo de productos. Las citadas directivas fueron traspuestas a Derecho nacional a través de la Ley 47/2007, el 1 de noviembre de 2007 (en adelante MIFID). Uno de los objetivos de la Directiva 2004/39/CE20 -posteriormente traspuesta a Derecho español por la Mifid- es asegurar un equilibrio proporcionado entre la protección de los inversores y las obligaciones de revelación aplicables a las empresas de inversión. En el contexto de los contratantes se hace necesario incluir las exigencias de la Mifid. La cuestión se encuentra disciplinada por el Capítulo I del Título VII de la LMV arts. 78 y 79) bajo la rúbrica “Normas de conducta aplicables a quienes presenten servicios de inversión” redactado por la Mifid y por el Título IV del RD 217/200821(arts. 58-81) bajo una rúbrica idéntica a la del Título de la LMV antes citado.
3.2.1 Normativa aplicable antes de Mifid
En cuanto a la normativa sobre contratación de instrumentos financieros podemos diferenciar entre la normativa pre-Mifid y normativa Mifid, imponiéndose en ambas una serie de obligaciones a las entidades de crédito en cuanto a las relaciones con sus clientes, destacando las 20
Esta directiva ha sido modificada por las directivas 2006/31/Ce.2007/44/UE,2008/10/ce y 2010/78/Ce. Cabe apuntar que
la Comisión europea ha presentado una propuesta para la derogación de la Directiva 2004/39 MIFID con fecha 20 de Octubre de 2011 21
Este Real Decreto regula materias antes tratadas por el RD 867/2001 de 20 de julio.
de diligencia y transparencia, clasificación de clientes, recogida de información sobre los mismos —tests de conveniencia e idoneidad22— y provisión de información pre ypostcontractual. En relación con la normativa pre-Mifid se regulaba la materia por la Ley 24/1988, de 28 de julio e Mercado de Valores —en la redacción de la norma hasta entonces vigente— cuyo artículo 2 b) incluía en su ámbito de aplicación “los contratos financieros a plazo, los contratos financieros de opción y los contratos de permuta financiera, siempre que sus objetos sean valores negociables, índices, divisas, tipos de interés o cualquier otro tipo de subyacente de naturaleza financiera, con independencia de la forma en que se liquiden y aunque no sean objeto de negociación en un mercado secundario, oficial o no”. Por su parte, el art. 78.1 establecía que las entidades de crédito debían respetar las normas y códigos de conducta que aprobase el gobierno o con habilitación expresa de éste, el Ministerio de Economía y el art. 79.1 fijaba en los apartados a), c) y e) como principios de actuación de las entidades de crédito los de «comportarse con diligencia y transparencia en interés de sus clientes y en defensa de la integridad del mercado; desarrollar una gestión ordenada y prudente, cuidando de los intereses de los clientes como si fueses propios; y, asegurarse de que disponen de toda la “...información necesaria sobre sus clientes y mantenerlos siempre adecuadamente informados”.
En desarrollo de estas previsiones legislativas, el Real Decreto 629/1993, 3 de mayo— vigente hasta el 17 de febrero de 2008— derogado por el Real Decreto 217/2008, 15 de febrero, disponía en su art. 16.1 la obligación de las entidades de crédito de facilitar a sus clientes en cada liquidación que practiquen “un documento en el que expresen con claridad los tipos de interés, y comisiones o gastos aplicados y, en general, cuantos antecedentes sean precisos para que el cliente pueda comprobar dicha liquidación y calcular el coste o producto neto efectivos de la operación”, debiendo además informarles “con toda la diligencia de todos los asuntos concernientes a sus operaciones” (art. 16.2). Este Real Decreto incorporaba como Anexo un Código General de Conducta de los Mercados de Valores integrado por los arts. 1 a 7.
BERROCAL LANZAROT, A.I. “La permuta financiera y su eventual ineficacia” Actualidad civil 7-8”pág 840 tomo 2 La
Ley, Madrid
Resulta una cuestión pacífica que la normativa Mifid, una vez incorporada al Derecho español, carece de eficacia retroactiva23.
Las entidades financieras con carácter previo a Mifid no estaban obligadas a efectuar valoración del perfil de los actores, ni a publicar las condiciones de la emisión al cotizar en mercados secundarios como tampoco de entregar el folleto de emisión y la información que este contiene del producto adquirido24.
El Código General de Conducta de los Mercados de Valores (el “Código”) que está anexo al Real Decreto 629/1993 contempla las obligaciones de información que han de atender las entidades financieras cuando presten servicios de inversión, y que en esencia coinciden con las que posteriormente se recogerán en la normativa Mifid.
Así, el art. 5 del “Código” señala que “Las Entidades ofrecerán y suministrarán a sus clientes toda la información de que dispongan cuando pueda ser relevante para la adopción por ellos de decisiones de inversión” debiendo ser dicha información “clara, correcta, precisa, suficiente y entregada a tiempo para evitar su incorrecta interpretación y haciendo hincapié en los riesgos que cada operación conlleva”.
3.2.2. Protección al consumidor: Mifid y Real Decreto 2/ 2003 y su influencia en las partes del contrato.
a) MIFID Por su parte, la normativa Mifid incorpora al ordenamiento español la repetida Directiva 2004/30/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 21 de abril de 2004, relativa a los mercados financieros —conocida como Mifid— que establece una serie de cautelas en orden a 23 24
ver Sentencia del Tribunal Supremo de 28 de junio de 2011 ver la Sentencia del Tribunal Supremo de 15 de julio de 2011.
“ofrecer a los inversores un alto nivel de protección”25, debido a que los inversores dependen cada vez más de las recomendaciones personalizadas. De ahí que sea conveniente incluir “el asesoramiento en materia de inversión entre los servicios de inversión sujetas a autorización” 26 Así, la Ley 47/2007, de 19 de diciembre, por la que se modifica la Ley del Mercado de Valores introduce en el capítulo I, título VII (arts.78 a 79 sexies) bajo la rúbrica “Normas de conducta aplicables a quienes presten servicios de inversión” la distinción entre clientes profesionales y minoristas, a los fines de distinguir el comportamiento debido frente a unos y otros (art. 78 bis), reitera la obligación de diligencia y transparencia del prestador de servicios de inversión (art. 79) y regula de manera detallada los deberes de información a los clientes, incluidos los potenciales, comprendiendo, entre otros extremos, la información sobre la naturaleza y riesgos de tipo específico del instrumento financiero que se ofrece a los fines de que el cliente pueda “tomar decisiones sobre las inversiones con conocimiento de causa”, debiendo incluirse las advertencias apropiadas sobre los riesgos asociados a los instrumentos o estrategias (art. 79 bis.3) y prestando atención a las concretas circunstancias del clientes y sus objetivos, recabando información del mismo sobre sus conocimientos y experiencia financiera 27
Asimismo, el art. 79 quáter establece una excepción a la procedencia de las obligaciones de información y de registro prescribiendo que “lo dispuesto en los dos artículos anteriores no será de aplicación cuando se ofrezca un servicio de inversión como parte de un producto financiero que ya esté sujeto a otras disposiciones de la legislación comunitaria o a estándares europeo, comunes para entidades de crédito y para la actividad de créditos al consumo, referentes a la valoración de riesgos de los clientes o a los requisitos de información”. Tal y como hemos comentado el objeto de la norma es reforzar la obligación de asesoramiento de las entidades financieras- contrapartida habitual en los contratos de permuta financiera- ante la comercialización de determinados productos calificados como complejos y considera necesario para comprobar que las entidades cumplen con el grado de asesoramiento personalizado dos medidas: 25
Ver el Considerando 2 de la directiva definida como Mifid
Ver Considerando 3 de la directiva Mifid.
art. 79 bis.7 de la Ley del mercado de Valores (LMV)
I.- Obligación de actuar con diligencia y transparencia. Que el cliente firme y la entidad conserve adicionalmente un documento aparte en el que se recojan de forma muy clara sus principales riesgos de forma similar a como establece la Norma 12 de la circular 2006 sobre Instituciones de Inversión Colectiva de inversión libre.28
II.- Obligación de clasificar a los clientes. Además, de acuerdo con lo previsto en el segundo párrafo del art 79 ter de la Ley del Mercado de Valores , deberá constar por escrito o de forma fehaciente las recomendaciones personalizadas, que deberán ser objeto del correspondiente registro según establece la letra e) apartado 1 del artículo 70 ter de la LMV modificado por el artículo 78bis de la Mifid- estableciendo la necesidad de que las entidades financieras con el objetivo de ofrecerles el adecuado nivel de información y protección clasifiquen a sus clientes, en función de sus conocimientos, experiencia financiera, perfil y objetivos de inversión en tres categorías: contrapartes elegibles, profesionales y minoristas29. La última de las citadas calificaciones, minoristas, merece especial atención: Se considera en este grupo a todas las personas físicas y aquellas jurídicas, que de acuerdo con la directiva, no puedan ser consideradas profesionales o contrapartes elegibles. Mifid considera profesionales a aquellos clientes que el valor de su cartera sea superior a 500.000 euros, y que ocupen o hayan ocupado más de un año un cargo profesional en el sector financiero que requiera conocimientos sobre operaciones y servicios previstos.
III.- No todas las entidades de inversión tienen la obligación de cumplir con las obligaciones establecidas por Mifid
No todas las entidades de inversión están obligadas a cumplir con Mifid. Están excluidas: las empresas de seguros, las instituciones de inversión colectiva y los fondos de pensiones y las 28
DIEZ RUIZ, E “La caracterización de los derivados tras la entrada en vigor de la Mifid”. Revista de Derecho del Mercado de Valores, La Ley. núm.2 Enero-Junio 2008 pág. 137 29 Artículo 78 ter. 1 Ley del Mercado de Valores
sociedades gestoras y depositarias y están obligadas las empresas de inversión, que son aquellas entidades cuya actividad habitual consiste en prestar uno o mas servicios de inversión con carácter profesional a terceros, los mercados regulados que son sistemas multilaterales controlados por un gestor de mercado que sirve para poner en contacto a compradores y vendedores de productos o servicios financieros y las entidades de crédito cuando presten servicios y actividades de inversión para sus clientes. Las empresas de inversión deben proporcionar a sus clientes o posibles clientes información adecuada sobre la naturaleza de los instrumentos financieros y de los riesgos asociados con la inversión en los mismos, de modo que los clientes puedan adoptar cada decisión de inversión sobre la base de una información adecuada.
IV.- La información varía según el tipo de cliente
El nivel de detalle de dicha información puede variar en función de la condición del cliente, esto es, según se trate de un cliente minorista o un cliente profesional, así como de la naturaleza y el perfil de riesgo de los instrumentos financieros que se estén ofreciendo, pero esa información no debe ser nunca tan general que se omitan elementos esenciales. Es posible que para algunos instrumentos financieros solo la información que haga referencia al tipo de instrumento sea suficiente, mientras que para otros la información deba ser específica al producto.
V.- Análisis con anterioridad a la venta de las circunstancias de los clientes. El test de conveniencia.
Mifid también obliga a las entidades a realizar con anterioridad a la venta e cualquier producto complejo un análisis del nivel de conocimiento y experiencia del cliente en cuanto al producto objeto de contrato a fin de garantizar la adecuación del mismo a sus intereses. La
admisión de la solicitud y renuncia expresa quedará condicionada a la mencionada evaluación (78 bis 3 letra E). Con carácter previo a la contratación es necesario que la entidad financiera haya valorado la idoneidad y conveniencia del producto para el solicitante. Aún así, cabe la renuncia expresa de la protección que le ofrece esta normativa a la parte considerada “más débil” en relación con este tipo de contratos. Cuando el cliente solicita el servicio la entidad, obligada por la Mifid, analiza la información sobre conocimiento y experiencia, objetivos de inversión y situación financiera. Es necesario que aporte la información suficiente; en caso contrario, no podrá realizar la contratación.
Por tanto la inexistencia de la información suficiente para evaluar la idoneidad de un cliente por parte de la entidad “vendedora de protección” puede condicionar la capacidad para contratar de la otra parte. Cabe plantear si las exigencias legales de evaluación de la contrapartida en el contrato de determinados instrumentos financieros se podría asemejar a la existencia de una incapacidad jurídica, en el sentido de que las incapacidades son restricciones de la capacidad de obrar o capacidad de ejercicio que se fundan en circunstancias subjetivas de ciertas personas. En tales casos concurrencia obliga legalmente a retardar o suspender por un cierto tiempo o tiempo indefinido la aptitud para realizar actos jurídicos, remediando entre tanto su defecto de capacidad con medios supletorios -la evaluación de idoneidad. De modo análogo a lo dispuesto en el artículo 27 del Código Civil respecto de los contratos que debe supervisar el tutor, acaso la situación podría considerarse similar a las restricciones para celebrar una compraventa del articulo 1459 o a la de constituir una sociedad universal del artículo 1677 CC.
Creemos sin embargo que la respuesta ha de ser negativa puesto que se trata de un requisito administrativo que si bien podría servir de medio probatorio del desconocimiento del objeto del contrato ante una alegación de vicio en el consentimiento, no determina per se su nulidad o anulabilidad del contrato.
La sanción al contrato celebrado por error es la anulabilidad, es claro que la inexistencia ab initio de la evaluación al cliente, se podría convalidar en un momento posterior si se evalúa al contratante o manifiesta su renuncia expresa, tal y como hemos comentado.
VI.- Obligación de informar a los clientes: Características y contenido de la información.
Las condiciones que debe cumplir la información facilitada por las empresas de inversión a sus clientes y posibles clientes a fin de que sea imparcial, clara y no engañosa deben aplicarse a las comunicaciones destinadas a los clientes minoristas de forma apropiada y proporcionada, teniendo en cuenta, por ejemplo, los medios de comunicación y la información que la comunicación pretende transmitir a los clientes o posibles clientes. La información que una empresa de inversión está obligada a proporcionar a un cliente minorista en lo relativo a costes y gastos asociados incluye la información sobre los acuerdos de pago o ejecución del contrato de prestación de servicios de inversión y de cualquier otro contrato relacionado con un instrumento financiero que se ofrezca. En especial, no sería adecuado aplicar estas condiciones a las comunicaciones publicitarias que consten solo de uno o varios de los siguientes elementos: el nombre de la empresa, un logotipo u otra imagen asociada con la empresa, un punto de contacto, una referencia a los tipos de servicios de inversión prestados por la empresa, o a sus honorarios o comisiones.
Así cuando una empresa de inversión que preste servicios de gestión de cartera deba proporcionar a los clientes minoristas reales o potenciales información sobre los tipos de instrumentos financieros que pueden figurar en las carteras de los clientes y los tipos de operaciones que pueden llevarse a cabo con dichos instrumentos, esta información debe especificar por separado si la empresa de inversión ha de recibir un mandato para invertir en instrumentos financieros no admitidos a negociación en un mercado regulado, en derivados, o en instrumentos que no sean líquidos o que sean muy volátiles; o realizar ventas en corto, compras con fondos prestados, operaciones de financiación de valores o cualquier operación que implique el pago de margen, el depósito de garantías reales o el riesgo de tipo de cambio.
a) Forma, contenido y ejecución establecida por Mifid para los contratos
Respecto de la forma, contenido y la ejecución de los contratos de prestación de los servicios de inversión, la norma no establece ninguna otra obligación. Deben establecerse requisitos de información apropiados y proporcionados que tengan en cuenta si el cliente es minorista o profesional.
(i).- Creación de un Registro. La Mifid establece que las empresas de inversión deberán crear un registro con la comunicación de la clasificación asignada a cada cliente así como la documentación que ha permitido dicha asignación.
(ii).-La Directiva Comunitaria establece que la comunicación se deberá realizar en soporte duradero que podrá ser papel, formato electrónico o correo electrónico (siempre y cuando ésta sea la forma habitual de comunicación entre cliente y Banco y que el cliente haya facilitado de forma acreditada al Banco dicho correo electrónico a efectos de la prestación de servicios o contratación de productos).
b) Situaciones Especiales en cuanto a los intervinientes:
Entidades sin personalidad jurídica: No son susceptibles de ser clasificadas y en cambio sí lo son las personas físicas y/o jurídicas que las conforman. Por excepción, si deben ser clasificadas los Fondos de Inversión, Fondos de Pensiones y Fondos de Capital Riesgo. Supuestos de cotitularidad. En los supuestos de contratos de instrumentos financieros con varios titulares, no sería suficiente con la evaluación efectuada a uno de ellos, la protección Mifid se otorga a las personas físicas o jurídicas consideradas de manera individual por lo que se deberá clasificar a cada uno de los cotitulares.
Supuestos de apoderamiento. Se trata de una protección personalísima, estos supuestos podrían dar lugar a controversia puesto que si el apoderado es el que toma la decisión y tiene capacidad para conocer este tipo de productos, el hecho de que el titular principal no sea idóneo para el contrato podría dar lugar a una controversia, en cualquier caso, la protección MIFID se refiere a la persona a la que se le prestan servicios y no a su apoderado o representante y por tanto la clasificación se deberá realizar también al titular.
Supuestos de representación (patria potestad o tutela). La clasificación del representante no se trasmite al representado.
Supuestos de usufructo. Dado que existe una desmembración del derecho de propiedad entre nudo propietario y usufructuario la clasificación se debe realizar sobre ambos. Mifid obliga a las empresas de inversión a informar al cliente de la posibilidad que ostenta de poder solicitar la modificación de la clasificación asignada.
Respecto al ámbito de aplicación30 de la normativa Mifid cabe hacer varias consideraciones:
La aplicación de esta norma no es pacífica, en particular tiene diversas interpretaciones jurisprudenciales en lo relativo a los deberes de información que establece para las entidades financieras.
Ámbito de aplicación de la normativa Mifid: nota conjunta del Banco de España y la Comisión nacional del mercado de
valores (20 Abril de 2010).
Las entidades de crédito sostienen la tesis contraria a la aplicación de estos deberes a raíz de la nota emitida el 20 de Abril de 201031 de modo conjunto entre el BdE y la CNMV “Delimitación de competencias de la CNMV y del Banco de España en relación con la supervisión y resolución de las reclamaciones que afectan a instrumentos financieros o productos derivados de cobertura”, Esta nota afirma que en la contratación de instrumentos financieros no sería aplicable a las entidades financieras cuando se trate de un swap vinculado a un producto bancario, entendiendo que la sujeción a la autoridad del BdE excluiría la aplicación de aquella normativa, propia del ámbito de gestión y supervisión de la CMNV.
Esta posición en torno al ámbito de aplicación de la normativa Mifid contrasta con la expresada por algunos órganos jurisdiccionales españoles, así los juzgados de lo mercantil de Barcelona han presentado diversas cuestiones ante el TJUE de la máxima transcendencia en torno a la aplicación de la Directiva 2004/39 a un Swap vinculado a un préstamo hipotecario32.Asimismo también ha planteado una cuestión prejudicial el juzgado de primera instancia de Madrid número 12 de Madrid en términos similares.
El artículo 79 quater de la LMV establece una excepción al ámbito de aplicación de la Mifid al preceptuar lo siguiente: “Lo dispuesto en los dos artículos anteriores no será de aplicación cuando se ofrezca un servicio de inversión como parte de un producto financiero que ya esté sujeto a otras disposiciones de la legislación comunitaria o a estándares europeos comunes para entidades de crédito y para la actividad de crédito al consumo, referentes a la valoración de riesgos a los clientes o a los requisitos de información”. Según la posición contraria a la aplicación de esta disposición a la controversia sobre el ámbito de aplicación de la Mifid, los Swaps de tipos de interés fueron ofrecidos como parte de productos financieros sujetos
“Delimitación de competencias de la CMNV y del Banco de España en relación con la supervisión y resolución de las
reclamaciones que afectan a instrumentos o productos financieros derivados de cobertura” Abril de 2010 páginas 108-112 32
Se trata de los asuntos C-381/11,C-664/11 y C -665/11,véase DOUE de 1-10-11 C 290/3 y de 17-03-12C C80/11-12
a tras normas en materia de valoración de los riesgos asumidos por clientes y deberes informativos33. b. Real Decreto Ley 2/2003 y su influencia en las partes del contrato
Al igual que la Mifid34 esta norma afecta directamente a los requisitos que deben tener a priori as partes que pueden contratar un instrumento financiero entre los que se encuentra el contrato de permuta financiera de tipos de interés. 33
La conclusión no es definitiva, la postura es heterogénea la hora de aplicar la MFID sentencias como la Sentencia de la
Audiencia Provincial de ASTURIAS (OVIEDO 16.02.20118 Fundamento de Derecho 39 rechazan de plano la exclusión en estos supuestos del ámbito de aplicación, en cuanto a la invocación del 79 quarter bis descartan su invocación resoluciones como SAP BARCELONA 815) de 17.05.2012 (Fundamento de Derecho 4)Sentencia de la Audiencia Provincial de LAS PALMAS 6.10.2011(FD 6)Y Sentencia de la Audiencia Provincial de PALENCIA DE 30.06.2011. En otra línea las Sentencia de la Audiencia Provincial de CORDOBA en sentencia de 5.09.2011la Sentencia de la Audiencia provincial de Valencia de 21.10.2011 y finalmente la Sentencia Audiencia provincial de Zaragoza 26.01.2012.
La Orden EHA 2899/2011
….. Normativa sobre transparencia bancaria …….. Ley 26/1991, de 21 de noviembre, sobre contratos celebrados fuera de los establecimientos mercantiles. (Vigente hasta el 1 de diciembre de 2007) Artículo 3. Documentación del contrato. 1. El contrato o la oferta contractual, contemplados en el artículo 1, deberán formalizarse por escrito en doble ejemplar, acompañarse de un documento de revocación e ir fechados y firmados de puño y letra por el consumidor. 2. El documento contractual deberá contener, en caracteres destacados e inmediatamente encima del lugar reservado para la firma del consumidor, una referencia clara y precisa al derecho de éste a revocar el consentimiento otorgado y a los requisitos y consecuencias de su ejercicio.
El Real Decreto Ley 2/2003, de 25 de abril, posteriormente transformado en la Ley36/2003, de 11 de noviembre, de Medidas de Reforma Económica, en su artículo 19, estableció la obligación de las entidades de crédito de “informar a sus deudores hipotecarios con los que hayan suscrito préstamos a tipo de interés variable sobre los instrumentos, productos o sistemas de cobertura del riesgo de tipo de interés que tuvieran disponibles”, así como la de ofrecer al menos uno de estos productos a su clientela. Las características del producto ofrecido se harán constar en las ofertas vinculantes y en los demás documentos informativos previstos en las normas de ordenación y disciplina relativas a la transparencia de préstamos hipotecarios, siendo también de aplicación a las ofertas vinculantes previstas en el artículo 2 de la Ley 2/1994, de 30 de marzo, sobre subrogación y modificación de préstamos hipotecarios. Esta norma influye directamente en el acceso de consumidores y empresas de reducida dimensión a los contratos de Swap35, los particulares usuarios de productos bancarios a raíz de 3. El documento de revocación deberá contener, en forma claramente destacada, la mención documento de revocación, y expresar el nombre y dirección de la persona a que ha de enviarse y los datos de identificación del contrato y de los contratantes a que se refiere. 4. Una vez suscrito el contrato, el empresario o la persona que actúe por cuenta suya, entregará al consumidor uno de los ejemplares y el documento de revocación. 5. Corresponde al empresario probar el cumplimiento de las obligaciones a que este artículo se refiere. Artículo 4. Consecuencias del incumplimiento. El contrato celebrado o la oferta realizada con infracción de los requisitos establecidos por el artículo anterior podrá ser anulado a instancia del consumidor.En ningún caso podrá ser invocada la causa de nulidad por el empresario, salvo que el incumplimiento sea exclusivo del consumidor
Sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza, Sección 5ª, S de 20 Jun. 2011
La ley 47/07, de 19 –diciembre traspone la famosa Directiva 2004/39 CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de abril de 2004 , relativa a los mercados de instrumentos financieros por la que se modificaban directivas procedentes. Denominada MIFID (Markets in Financial Instrument Directive) y que marca una pauta no sólo continuista con la
esta normativa comienzan a familiarizarse con los instrumentos financieros con un fin “coberturista”, es decir, cubrir sus riesgos- esencialmente hipotecarios- de tipos de interés con derivados financieros que les garantizaran una seguridad en el momento económico que se perfilaba en el año 2003,con expectativas alcistas de los índices y con una cierta incertidumbre acerca de la evolución económica. protección de la clientela de tales productos, sino que la implementa. Pasando a través de la citada ley 47/07 a nuestra ley 24/88, de 28 de julio, del Mercado de Valores. Entre las finalidades fundamentales de la Directiva está la de proteger a los inversores y asegurar el funcionamiento armónico de los mercados de valores. Para ello se precisa de un régimen global de transparencia a fin de que los participantes en el mercado puedan evaluar en todo momento las condiciones de la operación que están sopesando y puedan comprobar a posteriori las condiciones en las que se llevó a cabo (considerado 44). Por ello -concluye en su considerado 71el objetivo es crear un mercado financiero en el que los inversores estén realmente protegidos e impedir que la opacidad o distorsión de un solo mercado pueda afectar al funcionamiento del sistema europeo. Así que en sus arts 14 y 19 exige a las empresas de inversión -a través de los Estados- que aseguren una negociación justa y ordenada, con criterios objetivos, con una información pública suficiente para que sus usuarios puedan formarse una opinión certera sobre la inversión, " teniendo en cuenta tanto la naturaleza de los usuarios como los tipos de instrumentos negociados". Con información clara a los usuarios "de sus responsabilidades respectivas con relación a la liquidación de las operaciones ejecutadas en el sistema". Así que las empresas de inversión deberán de tomar "las medidas necesarias para facilitar la liquidación eficiente de las operaciones...". Por ello, concreta el art. 19 , la información al posible usuario ha de ser "comprensible", entre otras cuestiones en lo relativo a gastos y costes asociados, "de modo que les permita, en lo posible, comprender la naturaleza y los riesgos del servicio de inversión y del tipo específico de instrumento financiero que se ofrece y, por consiguiente, puedan tomar decisiones sobre la inversión con conocimiento de causa" ........Para lo cual la empresa de inversión habrá de obtener la información necesaria sobre los conocimientos y experiencia en su ámbito del usuario, los objetivos de inversión del cliente, para así recomendarle los servicios de inversión de instrumentos financieros que más le convengan. Sin embargo, a juicio de este tribunal aún ofrece una mayor claridad el desequilibrio que las condiciones pactadas constituyen para el consumidor. Calificativo que le es aplicable al demandante (art. 3 R.D. leg 1/07), puesto que, como ya expusimos, este tipo de mercado tan especializado no es estrictamente el propio del ámbito profesional de un corredor de seguros. Los arts. 80 y 82 del citado R.D. leg. 1/07 exigen claridad, concreción y sencillez en la redacción de la cláusula no negociadas individualmente, sin reenvíos y con posibilidad de comprensión directa. ¿Por eso quizás no estamos ante productos "idóneos" ni "convenientes" para un consumidor?. Pero, además, exigen "justo equilibrio" de derechos y obligaciones, calificándose como "abusiva" la que origina un "desequilibrio importante" y determinan la falta de "reciprocidad".
Las entidades financieras ofrecieron con distintas denominaciones comerciales: clips hipotecarios, cuota segura, tipo fijo… un contrato de swap de tipos de interés en el que el usuario final era un consumidor de productos bancarios con escasa experiencia en productos financieros pero con temores acerca de la evolución alcista de los índices de referencia de sus préstamos.
3.2.3 MIFID II. 2014/65/UE del Parlamento europeo por el Consejo de 15 de mayo relativa a los mercados de instrumentos financieros y MIFIR
Hay que tener en cuenta que en el momento de aprobarse la Mifid (año 2004), la mayoría de transacciones y contrataciones se realizaban en mercados regulados de acciones. La aparición de nuevos sistemas de negociación, el rápido desarrollo tecnológico y la aparición de nuevos productos OTC (over the counter) ha traído como consecuencia que la Comisión europea haya propuesto la modificación de la directiva.
Respecto de la protección al inversor la Comisión Europea (en adelante la Comisión) publicó en el año 2010 una consulta sobre la revisión de Mifid, que finalmente se publicó en Mayo de 201436. En esta consulta consideraba necesaria una revisión de ciertos preceptos de la Mifid en relación con la protección y con la prestación de servicios de inversión en la medida en que determinados reguladores e intervinientes del mercado han demostrado su preocupación.
Existían fundamentalmente tres áreas de reforma: 1.-Revisar el ámbito de aplicación de la Mifid e incluir determinados productos servicios, prácticas y entidades que no se encuentran incluidas
Mifid II y Mifir son directiva y reglamento relativos a mercados e instrumentos financieros cuyo objeto es poner en
marcha un nuevo marco legislativo para las empresas de servicios de inversión, los mercados regulados, los proveedores de servicios de suministro de datos y las empresas de fuera dela unión europea que realicen actividades de inversión dentro.
2.-Modificar determinados artículos en relación con las normas de conducta 3.-Incluir determinadas actualizaciones en los procedimientos de autorización, requisitos de organización, operativa, políticas y procedimientos, todo ello tras analizar durante los últimos años las deficiencias que se han producido por parte de las empresas de servicios de inversión en las provisiones de éstos.
En el tema que nos ocupa, las normas de conducta, el sometimiento a todas o solo a algunas normas de conducta variaría en función del tipo de servicio de inversión a prestar y sobretodo del tipo de inversor al que nos dirijamos.
La crisis había puesto de manifiesto cuando este trato diferenciado es o no adecuado, la Comisión se planteaba la modificación de varios puntos37: 1.-La Mifid clasifica como productos no complejos a las acciones admitidas a cotización en un mercado regulado o en un mercado equivalente de un tercer país, a instrumentos del mercado monetario, obligaciones u otras formas de deuda titulizada. Tomando esto como ejemplo podemos decir que la clasificación entre complejo y no complejo no queda tan clara, la Comisión propone un par de alternativas, (i) someter el servicio de “sólo ejecución” a las obligaciones en materia de normas de conducta del resto de servicios de inversión (ii) Introducir directamente los tipos de acciones, bonos, instrumentos del mercado monetario que se consideren complejos.
2.-Asesoramiento de inversiones. Se propone incluir determinadas obligaciones a cumplir por parte del asesor, como informar acerca de la independencia de sus recomendaciones, obligar al asesor a ofrecer un determinado número de recomendaciones sobre múltiples productos y sobre diferentes proveedores y no aceptar ningún pago por parte de los creadores del producto.
CATA J, DURET L”Mifid II: estudio sobre la reforma de la directiva de mercados financieros” RMV número 9 año
2011 pagina 324 y ss
3.-La Comisión considera necesario introducir modificaciones acerca de la información que se debe facilitar a los clientes sobre todo en relación a productos complejos
4.-Respecto de los incentivos , se proponían diferentes medidas para modificar el régimen de incentivos, entre otras: (i) que se comunique al cliente con carácter previo la relación de incentivos de una forma detallada (ii) Que se defina la información que haya de revelar a los clientes y desarrollar plantillas que permitan armonizar el detalle de información a suministrar a los clientes (iii) determinar qué tipos de incentivos pueden contribuir a la mejora en la cálida del servicio, en particular se habla del mantenimiento de la relación con los clientes y la asistencia a los clientes a largo plazo (iv) Prohibir los incentivos de terceros en relación con la gestión discrecional (v) Prohibir los incentivos de pagos de terceros en relación con el asesoramiento sobre inversiones.
5.-Respecto de la provisión de servicios de inversión a clientes no minoristas y clasificación de la clientela. La crisis ha dejado entrever que determinados inversores clasificados con contrapartes elegibles han tenido dificultades a la hora de asilar los riesgos de determinados productos complejos. Por esta razón, se proponía que los municipios no sean clasificados como profesionales o contrapartes elegibles per se, por otro lado la presunción de que los clientes profesionales tiene amplios conocimientos y experiencia financiera debe ser limitada a productos menos complejos, siendo necesario recabar más información sobre los mismos. 6.-Responsabilidad de las entidades proveedoras de servicios, se proponía que las entidades que prestan servicios de inversión e infrinjan determinados preceptos de la Mifid como las obligaciones de información, incurran en responsabilidad civil como una forma de equiparar la protección del inversor a nivel europeo y así que las entidades no estén sujetas a sanciones solo administrativas por parte de sus reguladores.
7.-Se proponía obligar a que las entidades cuenten con políticas de mejor ejecución más exhaustivas y detalladas e incluso crear una plantilla para facilitar información sobre las mismas a clientes. 53
8.- El relación con el Servicio de gestión discrecional de carteras, la propuesta de modificación consideraba necesario requerir a las empresas de productos de inversión que presten el servicio de gestión discrecional e individualizada de carteras , que formalicen y conserven toda la documentación relativa a la definición e implementación de las estrategias de inversión que presten el servicio de gestión discrecional e individualizada de carteras que formalicen y conserven toda la documentación relativa a la definición e implementación de las estrategias de inversión utilizadas.
9.-Por último la Comisión consideraba necesario incrementar la efectividad de la supervisión para lo cual es imprescindible incrementar los poderes de las autoridades competentes en los mercados de valores e introducir sanciones efectivas y disuasorias.
Fruto del trabajo de la Comisión en la línea indicada finalmente en Mayo de 2014 se publica la Directiva 2014/65/UE que modifica las directivas 2002/92/CE y 2011/61/UE y refunde el texto de ambas y el reglamento que la desarrolla.
Ambas normas tiene un calendario de trasposición y aplicaciones prácticas especialmente complejo. Una vez en vigor (Julio de 2014) el reglamento es directamente aplicable y no precisa trasposición al Derecho de los estados miembros, si bien, en esa fecha sólo comenzaron a aplicarse algunos artículos, en tanto que la mayoría de su articulado empezará a aplicarse entre 2017 y enero de 2019. La razón del legislador para justificar el retraso en la entrada en vigor del Reglamento es la de hacerlo coincidir con la nueva normativa Mifid II. El plazo de trasposición de la directiva es especialmente elevado, en vez de los seis meses habituales, se da un plazo de más de treinta meses y deberá estar incorporada en julio de 2016. En todo