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Timestamp: 2018-04-21 21:32:43
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PLURALIDAD DE FORMAS DE CELEBRACIÓN Y MATRIMONIO MUSULMÁN. UNA PERSPECTIVA DESDE EL DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO ESPAÑOL Irene BLÁZQUEZ RODRÍGUEZ* - PDF
PLURALIDAD DE FORMAS DE CELEBRACIÓN Y MATRIMONIO MUSULMÁN. UNA PERSPECTIVA DESDE EL DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO ESPAÑOL Irene BLÁZQUEZ RODRÍGUEZ*
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Raquel Moya Murillo
1 PLURALIDAD DE FORMAS DE CELEBRACIÓN Y MATRIMONIO MUSULMÁN. UNA PERSPECTIVA DESDE EL DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO ESPAÑOL Irene BLÁZQUEZ RODRÍGUEZ* RESUMEN: Pese a las diferencias en cuanto a la concepción del matrimonio en Occidente y en el mundo musulmán, ambas realidades coinciden en que se trata de una institución clave que, como tal, es objeto de especial protección jurídica. Sin embargo, más allá de esta coincidencia, las diferencias son notables en cuanto a las reglas que gobiernan la institución en ambas tradiciones jurídicas. Ello genera problemas especialmente en países que, como la España actual, son receptores de grandes contingentes de población musulmana. En el encuentro humano, cultural y jurídico que la inmigración propicia, el derecho internacional privado juega un papel relevante por ser el sector del ordenamiento jurídico llamado a solucionar multitud de controversias que afloran de tal multiculturalidad. De esta manera, el objetivo en este trabajo es, cumplidos diez años de la vigencia de la Ley 26/1992, realizar una reflexión sobre la celebración del matrimonio musulmán en España. Palabras clave: matrimonio, tradición jurídica, derecho musulmán, conflicto de leyes. ABSTRACT: In spite of the differences concerning marriage between the Western and Muslim legal traditions, both coincide in that they consider that this is a key institution which, as such, deserves special legal protection. However, beyond this common conception, there are notable differences in the rules that govern this institution in both legal traditions. This creates problems in countries which, as today Spain, are recipients of large groups of Muslim population. In the human, cultural and legal encounter caused by immigration, Private International Law has a relevant role to play as a branch of the law that helps to solve multiple controversies which spring out in multi-cultural societies. In this way, the goal of this article is, in the context of the 10 years of the Law 26/1992, to develop a reflection on Muslim marriages in Spain. Descriptors: marriage, legal tradition, Muslim law, conflict of laws. * Profesora de derecho internacional privado y doctora en derecho en la Universidad de Córdoba. Boletín Mexicano de Derecho Comparado, nueva serie, año XXXVII, núm. 110, mayo-agosto de 2004, pp
2 426 IRENE BLÁZQUEZ RODRÍGUEZ SUMARIO: I. Introducción. II. El derecho español y la pluralidad de formas de celebración del matrimonio. III. El derecho material musulmán en cuanto a la celebración del matrimonio. IV. El acuerdo de cooperación entre el Estado y la Comisión Islámica de España. V. El sistema matrimonial español de derecho internacional privado. VI. La práctica de la Dirección General del Registro y el Notariado. VII. Breve referencia al derecho comparado europeo. VIII. Conclusiones. I. INTRODUCCIÓN Como es clásico advertir, el término matrimonio adquiere una significación muy distinta tanto social como jurídica, según el contexto en el que nos encontremos. Dicha noción designa a la vez, el acto inicial de unión, es decir la celebración, y el estado civil que resulta del mismo. 1 De hecho, se está ante una de aquellas nociones que, dada su riqueza humana y sociológica, parece percibirse mejor por el profano que por el especialista. 2 Lo cierto es que al encontrarnos ante una institución apegada sobremanera al ser humano se ve afectada de lleno por los cambios sociales y por las creencias religiosas. Tradicionalmente, los pueblos occidentales, A partir de una concepción cristiana del matrimonio, han definido a éste como uniones voluntarias de por vida entre un hombre y una mujer con exclusión de otras uniones conyugales. 3 Al trasladar tal noción al plano jurídico se observa que existen dos elementos esenciales en la formación del matrimonio: por una parte, el concurso de voluntades entre un hombre y una mujer, y por otra, éste implica un acto solemne de acuerdo con las condiciones legalmente establecidas. 4 1 Hayoit, P., La conception existentielle du mariage et ses répercussions en matière d erreur, Revue Droit Canonique, 1983, pp. 9 y ss. 2 En palabras de Boulanger, F., Droit civil de la famille. Aspects internes et internationaux, Economica, 1990, t. I, collection Droit Civil, p Asunto Hayde v. Hayde, Nuestro Código Civil (Cc.) no enuncia una definición del matrimonio sino que se limita en el artículo 44 a declarar que El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio conforme a las disposiciones de este Código. 4 En el Código Civil español tales requisitos se derivan de los artículos 44, 45 y 49.
3 FORMAS DE CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO 427 Desde años atrás, en Occidente asistimos a una transformación en la concepción del matrimonio debido a dos factores. En primer lugar, ocurre una evolución en la mentalidad que se manifiesta en la diversidad de uniones donde se cuestionan elementos, antes inalienables de la propia institución matrimonial, como la heterosexualidad o la indisolubilidad del vínculo. 5 Ante tales circunstancias, además de la proliferación de uniones de hecho no matrimoniales, hay cierto declive del matrimonio como institución. En segundo lugar, nadie puede negar que la sociedad europea, como consecuencia de las migraciones masivas procedentes del continente africano, y en menor medida asiático, se conforma como una sociedad multicultural. En España, si bien en otro estadio menor de consolidación, tampoco nos encontramos ajenos a tal diversidad cultural. En efecto, se asiste, desde hace ya unos años, a una inmigración importante procedente del norte de África, y principalmente del Magreb, cuya cultura, religión y derecho es de raíz musulmana. Tal profesión de fe no es ajena a lo jurídico sino que influye de manera directa en el estatuto personal, en las instituciones propias del derecho de familia y principalmente en la concepción del matrimonio, lo que deviene multitud de aspectos que colisionan con la noción cristiano-occidental imperante durante siglos en España. 6 No se puede obviar que, si bien en la Europa de nuestros días los distintos ordenamientos jurídicos albergan sistemas matrimoniales laicos, su substrato no es otro que la tradición judeo-cristiana, atemperada, por supuesto, con los valores y principios constitucionales. 7 5 Sobre esta diversidad de uniones, véase una clasificación realizada por Espinar Vicente, J. M., El matrimonio y las familias en el sistema español de derecho internacional privado, Madrid, 1996, en especial pp Torre, J. A. Tomás de la, Celebración del matrimonio, en Aguilar Benítez de Lugo, M. et al., Lecciones de derecho civil internacional, Madrid, Tecnos, 1996, p En este sentido, P. Orejudo destaca que el derecho civil español para una persona judía o musulmana no es sino la versión española del matrimonio cristiano. Véase Orejudo Prieto de los Mozos, P., La celebración y el reconocimiento de la validez del matrimonio en derecho internacional privado español, Aranzadi, 2002, p. 200; así como id., La adecuación del sistema matrimonial a las necesidades de la inmigración en el Estado español, Actas del III Congreso de Inmigración en España, Granada, 6 a 9 de noviembre de 2002, p. 329.
4 428 IRENE BLÁZQUEZ RODRÍGUEZ Pese a las diferencias en cuanto a la concepción del matrimonio en Occidente y en el mundo musulmán, ambas realidades coinciden que se está ante una institución clave que, como tal, es objeto de especial protección jurídica. Además, dicha tutela tanto del ius connubis como del status maritalis viene dada por el plano interno como el internacional al considerarse como un derecho fundamental de todo ser humano. 8 En este encuentro humano, cultural y jurídico, el derecho internacional privado juega un papel relevante al ser el sector del ordenamiento jurídico llamado a solucionar multitud de controversias que afloran de esta multiculturalidad. Ante tal diversidad de cuestiones, la intención de este trabajo es, cumplidos diez años de la vigencia de la ley 26/1992, de 10 de noviembre, por la que se aprueba el Acuerdo de Cooperación del Estado con la Comisión Islámica de España (CIE), 9 realizar una reflexión sobre la celebración del matrimonio musulmán en nuestro país. En efecto, es esta confesión por el creciente número de inmigrantes magrebíes, como por sus marcadas diferencias con la noción de matrimonio cristiano-occidental, la que mayor problemática plantea desde el punto de vista del derecho internacional privado. II. EL DERECHO ESPAÑOL Y LA PLURALIDAD DE FORMAS DE CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO En el aspecto matrimonial, uno de los mayores logros constitucionales ha sido la instauración de un matrimonio civil único con 8 A nivel internacional, el artículo 16 de la Declaración Universal de Derechos del Hombre, de 10 de diciembre de 1948; el artículo 23 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, de 16 de diciembre de 1966, y el artículo 12 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos del Hombre y de las Libertades Fundamentales, de 4 de noviembre de Pese a ser considerado como un derecho fundamental por tales convenios internacionales, la Constitución española parece haberlo privado de tal naturaleza al incluirlo en el artículo 32 que se sitúa fuera del capítulo II de la sección primera. 9 Junto a este acuerdo con la Comisión Islámica de España (CIE), se aprobaron mediante la Ley 24/1992, de 10 de noviembre, el Acuerdo de Cooperación del Estado con la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (Ferede), y a través de la Ley 25/1992 de 10 de noviembre el Acuerdo de Cooperación del Estado con la Federación de Comunidades Israelitas de España (FCIE), todos ellos se publicaron en el BOE, núm. 272, 12 de noviembre de 1992, la cual entró en vigor al día siguiente de su publicación.
5 FORMAS DE CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO 429 pluralidad de formas de celebración, 10 que acaba así con el largo periodo de confesionalidad preconstitucional incompatible con las manifestaciones básicas de una libertad religiosa y tolerancia de culto. Con la entrada en vigor de la Constitución, el sistema matrimonial español se ha transformado notablemente, pues se ha reglamentado las situaciones privadas tanto de naturaleza interna como internacional. Junto al artículo 32 que consagra el derecho del hombre y la mujer a contraer matrimonio, los artículos 14 y 16 inspiran la nueva concepción del matrimonio en España, al instituir respectivamente la no discriminación por razón de religión y garantizar la libertad religiosa y de culto de los individuos y las comunidades. Tales valores afectan tanto a la forma de celebración como a la capacidad y al consentimiento matrimonial. En efecto, ellos nos conducen ante un Estado laico pero que tiene en cuenta el factor religioso; hecho que abocará a la instauración de un matrimonio civil único con pluralidad de formas de celebración, civil y religiosa. En concreto, ha sido la Ley 30/1981, de 7 de julio, 11 la que ha desarrollado fundamentalmente este régimen 10 Si bien no es este el momento de detenernos en la polémica sobre la naturaleza exacta de nuestro sistema matrimonial, basta mencionar que la mayor parte de la doctrina considera que el ordenamiento jurídico español instituye el sistema anglosajón, es decir, un sistema de matrimonio civil único con pluralidad de formas de celebración. No obstante, existe un sector minoritario que considera que se está ante un sistema latino donde existen varias clases de matrimonio que se rigen por su concreto derecho confesional. Entre los representantes de la primera tesis hemos de destacar a Clavería Gosálbez, L., Notas sobre el denominado sistema matrimonial español, en varios autores, Centenario del Código Civil, Madrid, Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, 1990, t. I, pp. 501 y ss.; González Campos, J. D., Comentario al artículo 49 del Código. Aspectos de derecho internacional privado, en varios autores, Comentario del Código Civil, Madrid, Ministerio de Justicia, 1991, t. I, pp. 276 y ss. Entre los representantes de la tesis minoritaria, hemos de destacar a Díez del Corral Rivas, J., Comentario al artículo 63 del Código Civil, en varios autores, Comentario del..., cit., en esta misma nota, pp. 306 y ss.; y a Gallego Domínguez, I. y Galán Soldevilla, L., El matrimonio religioso no canónico celebrado en España, aproximación a las leyes 24, 25 y 26 de 10 de noviembre de 1992, Actualidad Civil, núm. 13, 1993, pp. 221 y 222, quienes han señalado que con respecto al matrimonio canónico es donde surgen las mayores dificultades de encuadre sobre si se trata de una simple forma de celebrar matrimonio o, por el contrario, de una clase en sí; cuando se trata del matrimonio religioso no canónico, la cuestión parece clara, rigiendo un sistema facultativo anglosajón. 11 Ley 30/1981, de 7 de julio, por la que se modifica la regulación del matrimonio en el Código Civil y se determina el procedimiento a seguir en las causas de nulidad, separación y divorcio. BOE, núm. 172, 20 de julio de 1981.
6 430 IRENE BLÁZQUEZ RODRÍGUEZ constitucional mediante una nueva redacción de los anteriores artículos del Código Civil (Cc.) que convierte las antiguas clases de matrimonio en formas, 12 suprime la obligación de probar la acatolicidad y, en consecuencia, convierte al matrimonio civil de subsidiario en facultativo. No obstante, si bien es cierto que el Código Civil desde 1981 admite la posibilidad de celebrar matrimonio religioso en forma no canónica, tal reconocimiento es puramente abstracto y necesitado para su efectividad de desarrollo legal. Otra disposición básica en cuanto a esta transformación es la Ley Orgánica de Libertad Religiosa (LOLR), de 5 de julio de 1980, ya que, por una parte, su artículo 2 prevé que los poderes públicos lleven a cabo una serie de prestaciones para que la libertad religiosa sea efectiva y real 13 y, por otra, su artículo 7 prevé la celebración de acuerdos y convenios entre el Estado y las confesiones religiosas acatólicas. Sin embargo, éste no fue el caso de la Iglesia Católica, dado que al tiempo que se redactaba la Constitución se llevaban a cabo las negociaciones para sustituir el Concordato de 1953 por los Acuerdos de la Santa Sede, 14 firmándose éstos en 1979, es decir al poco tiempo de la entrada en vigor de nuestra norma fundamental. 15 En concreto, fue sobre la base de los mencionados artículos 14 y 16 de la Constitución y de la LOLR, que en 1992 se firmaron los acuerdos de cooperación con confesio- 12 Retomando la distinción de P. Molina entre formas y clases, considerando las primeras como solemnidades externas que exteriorizan las voluntades, y las segundas como los distintos modelos unitarios de regulación de la relación matrimonial. Molina Herrezuelo, P., Problemática sobre la forma del matrimonio a la luz de los artículos 53, 73.3 y 789 del Código Civil, Anuario Civil, , p Artículo 2.1.: La libertad religiosa y de culto garantizada por la Constitución comprende, con la consiguiente inmunidad de coacción, el derecho de toda persona:... b)... celebrar sus ritos matrimoniales Los cuatro acuerdos firmados entre el Estado español y la Iglesia Católica Romana el 3 de enero de 1979 son los siguientes: a) El de asuntos jurídicos en el que se reconoce la personalidad, autonomía y libertad de la Iglesia Católica, el sistema de matrimonio civilcanónico y las relaciones de cooperación entre el Estado y la Iglesia; b) El de enseñanzas y asuntos culturales; c) El de asuntos económicos; y d) El de asistencia religiosa a las fuerzas armadas y servicio militar de los clérigos. Publicados en BOE de 4 de diciembre de Incluso algunos autores han llamado la atención sobre este hecho, dado que el desarrollo armónico de la Constitución se ha visto soslayado en materia religiosa, ya que tales acuerdos más que postconstitucionales son preconstitucionales. Serrano, C., Los acuerdos del Estado español con las confesiones no católicas, Anuario de Derecho Eclesiástico y del Estado, 1988, p. 96.
7 FORMAS DE CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO 431 nes no católicas de reconocido arraigo en España ----la evangélica, hebrea y musulmana Tal como será objeto de análisis, en tales acuerdos junto con cuestiones tales como la naturaleza de las confesiones o la educación religiosa en los colegios, se desarrolló un amplio artículo 7 con el fin de reconocer los efectos civiles del matrimonio celebrado ante los ministros de culto o representantes de tales comunidades o confesiones religiosas, siempre que se cumplan un conjunto de requisitos que la misma disposición enumera. 17 La mencionada pluralidad de formas no significa la admisión de cualquier forma o de matrimonios informales, 18 a sensu contrario en el sistema español para la existencia del matrimonio continúa siendo imprescindible que el consentimiento se manifieste en una forma determinada legalmente establecida. J. D. González Campos precisa que la noción de forma de prestación del consentimiento matrimonial implica dos elementos: cómo ha de otorgarse tal consentimiento y que éste ha de prestarse ante una determinada autoridad, civil o religiosa que será la que declare constituida la unión. 19 Si bien se trata de dos elementos perfectamente diferen- 16 Véase supra nota Ha de llamarse la atención que los acuerdos se refieren a ministros de culto en el caso de las confesiones evangélicas y las comunidades israelitas en España, mientras que hablan de representantes en relación a las comunidades musulmanas. La palabra culto es de tradición protestante y denota una diferenciación con la misa católica. Dado que el trasfondo de la palabra culto es plenamente cristiano, no entendemos la razón de su alusión a los rabinos como ministros de culto. Por otra parte, el término confesión o Iglesia se utiliza para las comunidades de base cristiana, tanto evangélicas como católico romanas, mientras que el término comunidad es utilizado para las israelitas o musulmanas. 18 En el derecho anglosajón, sobre todo en algunas entidades de Estados Unidos de América, se admiten los matrimonios informales o no ceremoniales que se concluyen sin la intervención de ninguna autoridad civil o religiosa. Se trata de matrimonios constituidos solamente por el consenso entre las partes o por dicho consenso seguido de la cohabitación de las partes. Dado que el ordenamiento jurídico donde surgen los considera como matrimonios, no se trata de simples uniones de hecho. Sobre esta cuestión, véase Palson, L., Marriage and Divorce, International Encyclopedie of Comparative Law, vol. III, cap. 16, pp González Campos precisa que mediante una aplicación analógica del artículo 49 del Cc. in fine inspirada en el principio favor matrimonii, un matrimonio no ceremonial o informal sería válido en España en el caso de que fuese admitido como matrimonio por el ordenamiento del Estado donde se ha constituido y donde los contrayentes son considerados como cónyuges. González Campos, J. D., Derecho de familia. El matrimonio, en id. et al., Derecho internacional privado. Parte especial, Madrid, Eurolex, 1995, p Ibidem, p. 300.
8 432 IRENE BLÁZQUEZ RODRÍGUEZ ciados, a los fines del derecho internacional privado existe una estrecha relación entre ellos, de manera que la norma que determina la autoridad competente está designando la ley aplicable a la forma, y viceversa. 20 Sobre la base de los principios inspiradores del sistema matrimonial español en cuanto a la pluralidad de formas de celebración del vínculo, nos adentraremos en los caracteres propios del derecho material musulmán en cuanto al matrimonio. III. EL DERECHO MATERIAL MUSULMÁN EN CUANTO A LA CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO La celebración del matrimonio en derecho musulmán tiene como nota característica la simplicidad tanto en cuanto a la forma de prestar consentimiento como al requisito de la presencia de autoridad competente para validar el acto. Como regla general, puede éste definirse como un contrato entre dos esposos concluido en presencia del tutor y de dos testigos. 21 El nikah 22 o celebración del matrimonio es muy sencillo puesto que, si bien normalmente 20 Abarca Junco, P., La celebración del matrimonio y su nulidad, en Pérez Vera, E. et al., Derecho internacional privado, UNED, Colex, Madrid, 2001, vol. II, pp. 111 y En cuanto a la naturaleza contractual del matrimonio en derecho musulmán, véase inter alia El Alami, D. Sudqi, The Marriage Contract in Islamic Law (in the Shri ah and Personal Status Law of Egypt and Morocco), Londres, Graham and Trotman, 1999, en especial pp ; Millot, L. y Blac, F. P., Introduction à l étude du droit musulman, 2a. ed., París, 1987, p Ad exemplum, los códigos sirio, iraquí y jordano, en sus artículos 1o., 3o. y 2o., respectivamente, dan una definición del matrimonio como: un contrato entre un hombre y una mujer que tenga plena capacidad para ser su mujer con el objetivo de una vida en común y la procreación. El código argelino define al matrimonio como un contrato que tiene lugar entre un hombre y una mujer de acuerdo con una forma legal. Cuya finalidad es, entre otras, la formación de una familia, basada en el amor, la compasión, la cooperación, la castidad de los dos esposos y la preservación de un linaje legítimo (artículo 4o.). En Sudán existe una definición casi idéntica, pero pone el hincapié en que ésta es una unión para siempre (artículo 11). Por otra parte, el código marroquí sobre el status personal elabora más que una definición: matrimonio es un pacto legal entre un hombre y una mujer para unir y mantenerlos juntos de un modo permanente, cuya meta es la integridad y la castidad y el crecimiento de la población de la nación mediante la fundación de la familia bajo el cuidado del marido, basada en una estable fundación, y requiriendo de las partes contratantes sobrellevar sus cargas con la verdad, la paz, el afecto y el respeto (artículo 1). 22 Junto al término nikah, se puede encontrar asimismo empleado el término zawaj.
9 FORMAS DE CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO 433 se lleva a cabo ante la autoridad religiosa, insistimos que esto no es indispensable para la validez del mismo. En términos de requerimientos formales, el nikah contiene dos elementos básicos, una oferta y la aceptación fruto de esa naturaleza contractual aludida. 23 Tales declaraciones, las cuales deben ser pronunciadas en el mismo acto, 24 son realizadas por las mismas partes o bien por el tutor matrimonial (wali). 25 Uno de los elementos característicos del matrimonio musulmán es la presencia del tutor o wali cuya función primordial es reemplazar a la mujer en las negociaciones matrimoniales, figurando en la celebración al lado de ésta. 26 De acuerdo con el clásico Sharia tenets en el matrimonio, han de distinguirse dos categorías en cuanto a la función del wali: a) El tutor con capacidad para obligar actúa cuando la persona tiene limitada o carece de capacidad legal; b) El tutor sin capacidad para obligar interviene en el caso de que la mujer tenga plena capacidad legal, no obstante ésta, siguiendo la tradición, delega la conclusión del matrimonio a un tutor. 27 La diferencia en un caso y otro es relevante, puesto que mientras en el primero el 23 D. Pearl relata, al hilo del asunto Ghulamkubra vs. Mohammad Shafi, que la celebración del matrimonio musulmán comprende las siguientes fases: en primer lugar, el novio plantea una oferta de matrimonio que es aceptada por el representante de la novia, una vez que ésta no se ha opuesto. A continuación, el mullah o cadí demanda al novio por la oferta de matrimonio, y constatada su firmeza se dirige al representante de la novia. Una vez que ambas partes se han puesto de acuerdo, el matrimonio se considera completado. Pearl, D. y Menski, W., Muslim Family Law, Londres, Sweet & Maxwell, 1998, p Nasir insiste que el ofrecimiento y la aceptación deben coincidir en el mismo acto, ya que si el encuentro se produjera antes de la oferta y antes de la aceptación, la oferta deviene nula. Nasir, J. J., The Islamic Law of Personal Status, The Hague, Kluwer Law International, 2002, p El tutor matrimonial debe ser varón, normalmente pariente próximo de la mujer. De acuerdo con la escuela Sunni, los tutores matrimoniales deben ser en el siguiente orden: 1o. Los hijos o incluso nietos; 2o. Ascendientes, el padre, abuelo o siguientes; 3o. Los hermanos y sus descendientes varones. Incluso, la figura del tutor puede venir representada por una persona extraña a la familia, pudiendo ostentar tal función el Estado y sus representantes, principalmente los jueces; ibidem, p. 53. Tales reglas son seguidas por la mayoría de los códigos nacionales musulmanes, ad. ex. el de Jordania (artículo 9), Marruecos (artículo 11), Túnez (artículo 8) o Siria (artículo 21). 26 Benmelha, G., Élements du droit algérien de la famille. Le mariage et sa dissolution, París, 1985, vol. 1, p En principio, la mujer sólo podría contratar por sí misma el matrimonio, si tiene capacidad para administrar sus bienes, es rica y considerada o está autorizada para ello; García Rodríguez, I., La celebración del matrimonio religioso no católico, Madrid, Tecnos, 1999, p. 64.
10 434 IRENE BLÁZQUEZ RODRÍGUEZ tutor podría concluir el matrimonio, incluso sin el consentimiento o aceptación de la mujer, en el segundo caso el tutor funciona más como un agente que como un tutor propiamente. 28 En general, junto a los futuros esposos y al tutor matrimonial, la presencia de dos testigos es indispensable constituyendo una exigencia ad solemnitatem y no meramente formal. 29 Éstos deben ser varones musulmanes o, en su caso, un varón y dos mujeres, ya que el testimonio de éstas para el derecho musulmán cuenta la mitad. En cuanto a la profesión de fe de los testigos existe una excepción ya que si la esposa fuese no musulmana, éstos pueden ser asimismo no musulmanes, siempre que sean monoteístas. 30 En efecto, la presencia de tales testigos se potencia porque la celebración del matrimonio no siempre se acompaña de un documento escrito a modo de prueba, viniendo a cumplir éstos tal finalidad. En principio, con la presencia de las personas mencionadas bastaría para la conclusión de un matrimonio válido, no requiriéndose por tanto la presencia de autoridad civil o alguna que haga sus veces, como sucede en los ordenamientos jurídicos occidentales. De modo que en los países musulmanes son las comunidades religiosas, incluso las no musulmanas, las que se atribuyen en su totalidad las competencias en materia matrimonial. La práctica en la mayoría de los países musulmanes es que el matrimonio se celebra por una autoridad religiosa o una autoridad civil con connotaciones religiosas. Por otra parte, tampoco se exige a efecto de validez que el contrato matrimonial sea registrado en un documento formal o informal, admitiendo de este modo el llamado matrimonio coutumier. 31 En efecto, se parte de la idea de que el legislador no puede condicionar la validez de tal matrimonio a 28 Nasir, J. J., op. cit., nota 24, p En este sentido, Linant de Bellefonds, Y., Traité de droit musulman comparé, París, 1965, 2 vols., p. 99. Si bien esta es la regla general, ha de tenerse en cuenta la existencia de varias escuelas dentro del islam, con prácticas distintas en cuanto a las cuestiones matrimoniales, y en general de la familia. Así, para la escuela Maliki, a diferencia de las escuelas Hannafi, Safi í y Hanbali, la ausencia de testigos en la celebración del matrimonio no llega a invalidar éste; Riosalido Gambotti, J., Compendio de derecho islámico. Ibn Abi Zayd Al-Qay-rawàní, Madrid, 1993, p Véase, en este sentido, el artículo 16 del Código jordano. 31 Aldeeb Abu-Sahlieh, S. A., Les musulmans en Occident entre droits et devoirs, París, L Harmattan, 2002, p. 155.
11 FORMAS DE CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO 435 requisitos formales suplementarios. Pese a ser ésta su costumbre, tanto desde el punto de vista religioso como legal, los Estados islámicos insisten cada día más, con el fin de facilitar su prueba en caso de disputa, sobre la necesidad de guardar ciertas formas o de inscribir el matrimonio ante la autoridad civil estatal. 32 A la luz, por una parte, de los principios inspiradores del sistema matrimonial español, y por otra, de las características básicas del matrimonio musulmán, en el apartado siguiente nos adentraremos en el modo en que la celebración del matrimonio ha quedado instituida por el acuerdo de cooperación firmado entre el Estado y la Comisión Islámica de España. IV. EL ACUERDO DE COOPERACIÓN ENTRE EL ESTADO Y LA COMISIÓN ISLÁMICA DE ESPAÑA 1. Génesis y caracteres generales Los antecedentes inmediatos de los acuerdos de cooperación firmados entre el Estado español con las respectivas comunidades religiosas no católicas se encuentran en países de nuestro entorno como Alemania e Italia. En el caso alemán se optó por la firma de acuerdos que conceden el mismo trato a todas las iglesias, sean protestantes como católicas, 33 mientras que en Italia las confesiones 32 A modo de ejemplo, en Egipto, el legislador ha establecido como condición para que sea vista una causa matrimonial ante los tribunales egipcios, que tal unión sea probada mediante un acta formal de matrimonio (Decreto 78/1931 en cuanto al Reglamento y Procedimiento de los Tribunales, artículo 99, párrafos 4o. y 5o.). De mayor rigidez resulta la ley tunecina 3/1377 de 1957 sobre el estado civil, al establecer que un documento formal es la única manera de probar el matrimonio. Para un análisis completo sobre los requisitos formales exigidos por las distintas leyes estatales islámicas, véase Nasir, J. J., op. cit., nota 24, pp En el derecho alemán, las relaciones entre las iglesias y el Estado se han basado en la cooperación a través del derecho concordatario y del derecho contractual. Tal sistema está sustancialmente vinculado al status de la corporación de derecho público que se otorga no sólo a la Iglesia Católica y a la Protestante, sino incluso a otras confesiones minoritarias. Rouco señala que en el derecho alemán la tradicional igualdad jurídica entre la Iglesia Católica y las iglesias evangélicas favoreció que en los tratados con éstas se tendiera a aproximar la forma y el contenido al régimen concordatario; Rouco, A., Los tratados de las iglesias protestantes con los Estados, La institución concordataria en la actualidad, Salamanca, 1971, pp Véase amplius Sabalza Bas, I., Separatismo y cooperación en el derecho
12 436 IRENE BLÁZQUEZ RODRÍGUEZ distintas a la católica romana no gozan de igual tratamiento que esta última; 34 diferencias, tal como veremos, que también han quedado consagradas en el sistema español. En cuanto al contenido material de estos acuerdos de 1992, se coincide en dos datos: en primer lugar, para su redacción se toma como modelo los Acuerdos Iglesia-Estado de 1979, si bien se apartan de ellos en puntos importantes, tales como el matrimonio, y, en segundo lugar, la similitud entre los acuerdos con las confesiones no católicas es muy amplia. Para la conclusión de estos acuerdos, cuya finalidad última es diseñar el marco de relaciones entre el Estado con determinadas comunidades no católicas, la forma legal elegida ha sido la ley, si bien su substrato está en el pacto bilateral. 35 En particular, tras el preacuerdo suscrito entre el Ministerio de Justicia, por una parte, y los representantes de las comunidades musulmanas, se aprueba en las Cortes Generales a través de la Ley 26/1992. El proceso negociador con las comunidades musulmanas fue más arduo que comparado. La experiencia alemana, en Reyna, V. y Felix Ballesta, Ma. Ángeles, Acuerdos del Estado español con las confesiones religiosas minoritarias. Actas del VII Congreso Internacional de Derecho Eclesiástico del Estado, Barcelona, Marcial Pons, 1994 (Madrid, 1996), pp. 45 y ss.; y Listl, J., Desarrollo y significación de los concordatos y acuerdos eclesiásticos en el derecho eclesiástico de la República Federal de Alemania, en varios autores, Constitución y acuerdos Iglesia-Estado. Actas del II Simposio Hispano-Alemán, Madrid, 1988, pp En el derecho italiano, es la propia Constitución la que fija en sus artículos 7o. y 8o., respectivamente, la posición de la Iglesia Católica y del resto de confesiones religiosas. Para regular las consiguientes relaciones con el Estado, el sistema se basa en el principio de bilateralidad convencional. En concreto, las intese constituyen el instrumento con el que los órganos del Estado y los representantes de las confesiones determinan la reglamentación de sus relaciones a través de una ley que tendrá como base obligatoria un acto bilateral. Para profundizar sobre la naturaleza de dicha intesa, véase Camarero Suárez, M., Los sujetos estatales y confesionales de los acuerdos. Federaciones confesionales y problemática, en Reyna, V. y Felix Ballesta, M. Ángeles, op. cit., nota anterior, pp. 207 y ss. 35 En relación a la naturaleza de tales acuerdos, Carrión Olmos destaca que dicho contenido, que podemos definir como bilateral, les dota de cierta singularidad respecto al resto de leyes ----rigurosamente unilaterales ----, en los que no sólo la iniciativa para su tramitación parlamentaria, sino también su contenido, corresponden exclusivamente al Ejecutivo; Carrión Olmos, S., Sistema matrimonial y acuerdos con otras confesiones, Actualidad Civil, núm. 5, 1-7 de febrero de 1993, p. 93. Hay autores que, ante la gran similitud entre los tres acuerdos de cooperación, argumentan que más que un acuerdo, que supone la voluntad de dos partes, parece que ha habido una determinación del contenido sustancial por una de ellas, el Estado, pues de otra manera no se explicaría la profunda similitud aludida; Gallego Domínguez, I. y Galán Soldevilla, L., El matrimonio no canónico..., cit., nota 10, pp. 226 y 227.
13 FORMAS DE CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO 437 con las comunidades evangélicas y judías debido fundamentalmente a dos razones. Por una parte, su reconocimiento de notorio arraigo fue bastante posterior a la de otras comunidades religiosas y, por otro lado, la ausencia de un único interlocutor válido para la negociación, debido a la falta de consenso entre los propios musulmanes agrupados en torno a dos federaciones ----la FEERI y la UCIDE A pesar de tales dificultades, fue concluido este acuerdo de cooperación que, si bien de naturaleza pareja a los dos precedentes concluidos por el Estado español con las otras confesiones religiosas no católicas, discrepa ampliamente del firmado con la Iglesia Católica Romana. En efecto, los Acuerdos Jurídicos con la Santa Sede tienen la condición de tratados internacionales mientras que los aludidos acuerdos de cooperación se limitan, tal como ha calificado el Consejo de Estado en su Dictamen de 31 de enero de 1991, a convenios de derecho público interno. No es mi objetivo adentrarnos en tales diferencias, 37 la razón de su exposición es destacar que ellas no sólo afectan a su categorización en cuanto a formas de pactar con el Estado, sino que van más allá en cuanto que van a justificar en el ámbito del derecho internacional privado, importantes diferencias en relación al reconocimiento de ciertos matrimonios y no de otros celebrados en el extranjero según se trate del rito católico o bien del evangélico, hebraico o musulmán. 36 Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas y Unión de Comunidades Islámicas de España. Sobre esta problemática negociadora, véase Fernández-Coronado, A., Los acuerdos con las confesiones minoritarias desde una perspectiva histórica. Iter de las negociaciones, en Reyna, V. y Felix Ballesta, M. Ángeles, op. cit., nota 33, pp. 146 y ss. 37 Llamazares ha estudiado en profundidad esta problemática, concluyendo que tal dispar naturaleza se traduce en importantes diferencias en aspectos tales como: los sujetos, el nacimiento y la extinción, así como la aplicación y la interpretación; Llamazares Fernández, D., Los acuerdos y el principio de igualdad; comparación con los acuerdos con la Iglesia Católica y situación jurídica de las confesiones sin acuerdo, en Reyna, V. y Felix Ballesta, M. Ángeles, op. cit., nota 33, pp. 165 y ss.
14 438 IRENE BLÁZQUEZ RODRÍGUEZ 2. Ámbito de aplicación del acuerdo Siguiendo un criterio clásico de ordenación, atenderemos, con el fin de precisar el alcance que tiene la celebración del matrimonio según el rito musulmán, al ámbito de aplicación del instrumento jurídico en el que se incardina el acuerdo de cooperación con la Comisión Islámica Española. 38 El ámbito personal engloba a tres niveles distintos que básicamente pueden distinguirse en toda confesión religiosa: la comunidad local, los dirigentes religiosos y los fieles. Para cada uno de estos sujetos, el acuerdo dispone una serie de formalidades y exigencias con el fin de ser destinatario y, por tanto, beneficiario de las disposiciones del mismo. En primer lugar, cada comunidad local 39 además de estar inscrita en el Registro de Entidades Religiosas debe pertenecer a la Comisión Islámica Española. 40 De este modo, cada comunidad particular pasa un doble filtro: el de su propia confesión de fe, al deber pertenecer a la CIE, y el estatal, al tener que estar inscrito en el mencionado registro. Con esto se permite que determinadas comunidades o sectas con fines o actividades contrarios tanto a la confesión musulmana como a los principios constitucionales queden excluidas de dicha cooperación con el Estado. En segundo lugar, el dirigente religioso (cadí, mullah o imám) de las distintas comunidades islámicas debe ser persona acreditada tanto por la comunidad particular que regenta como por la CIE. 41 Y, finalmente, en relación con los fieles, tal acuerdo afecta directamente a todas aquellas personas, tanto de nacionalidad española como extranjera, que profesen la confesión musulmana en España Siguiendo así el criterio aportado por García Rodríguez, I., op. cit., nota 27, pp Lógicamente sólo puede hablarse de Iglesia en cuanto a que las entidades cristianas sean católico-romanas o evangélicas, mientras que cuando nos referimos a la confesión hebrea y musulmana ha de emplearse el término Comunidad. 40 Véase artículo 1o. del acuerdo. Tal como se ha especificado en la Resolución de la Dirección General del Registro y el Notariado (DGRN), de 4 de enero de 1998 (apartado III, in fine, de los fundamentos de derecho, Anuario de la Dirección General del Registro y el Notariado ----en adelante AnDGRN----, p. 2681). 41 Véase artículo 3o. del acuerdo. 42 Ha de llamarse la atención que las mencionadas disposiciones del acuerdo no hacen
15 FORMAS DE CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO 439 En cuanto al contenido material del mencionado acuerdo de cooperación con la CIE, éste es muy variado y tiene como objetivo básico desarrollar el principio constitucional de libertad religiosa y de culto mediante una referencia expresa a los aspectos más relevantes del ejercicio de la profesión de fe. Del conjunto de sus 13 artículos, 43 el número 7 regula expresamente los efectos civiles del matrimonio celebrado según el rito musulmán con independencia de la nacionalidad española, no tanto de los contrayentes como de la autoridad religiosa competente ante la que se concluya el vínculo. Con relación al ámbito espacial del acuerdo, dado que nada dice su articulado al respecto, éste viene dado por el propio ámbito de la ley que lo aprueba. A diferencia de los Acuerdos Jurídicos con la Iglesia Católica Romana que tienen el carácter de convenios internacionales, el resto de los acuerdos de cooperación con las confesiones evangélica, israelita y musulmana son pactos con el Estado español, aprobados mediante una ley estatal. Por esto, mientras que el efecto del primero va más allá de nuestras fronteras, los segundos se circunscriben al territorio español. Esta limitación, en cuanto a su ámbito territorial, casa con dificultad con el fenómeno religioso y con la profesión de una determinada confesión al no entender éstas de fronteras ni de límite espacial. Tal como analizaremos, dicha limitación territorial aflora especialmente en el ám- alusión alguna en caso de elección por los contrayentes de una forma religiosa a la professio religionis de los mismos. En este sentido, J. D. González Campos entiende que tal profesión de fe es requerida si se opta por un matrimonio de tal naturaleza, apreciándose ésta conforme al ordenamiento de dicha confesión; Artículo 49. III. Aspectos de derecho internacional privado, en varios autores, Comentario..., nota 10, p Así, el artículo 1o. establece el ámbito de aplicación de las leyes; el artículo 2o. instituye la inviolabilidad de los lugares de culto; los artículos 3o., 4o. y 5o. se refieren a los ministros de culto: concepto y regulación del secreto en sus funciones, servicio militar, Seguridad Social; el artículo 6o. determina qué debe considerarse como propio de esta religión; el artículo 7o. se refiere a los efectos civiles del matrimonio según la forma musulmana; el artículo 8o. consagra, por una parte, el derecho a participar en actividades y ritos religiosos, y por otra, el artículo 9o. a recibir asistencia religiosa; el artículo 10, el derecho a recibir educación religiosa en la educación pública; el artículo 11 alude a las obligaciones y exenciones fiscales de las entidades religiosas; el artículo 12 establece el respeto a las fiestas religiosas en el orden laboral y educacional; y, para finalizar, el artículo 13 prevé la cooperación respecto a la conservación y fomento del patrimonio histórico, artístico y cultural de dichas confesiones.
16 440 IRENE BLÁZQUEZ RODRÍGUEZ bito matrimonial, dado que si el vínculo se celebra según el rito musulmán en el extranjero, éste sólo tendrá validez en España si ésta es una de las formas aceptadas según la lex loci celebrationis. En cuanto a la vigencia temporal del acuerdo, éste se encuentra en vigor desde el 13 de noviembre de 1992, es decir desde el día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial del Estado. La única duda que podría plantearse en este sentido se centraba en la posible retroactividad del mismo. Incógnita que pronto se desvaneció gracias a una instrucción de la DGRN, de 10 de febrero de 1993, que declara expresamente la inexistencia de todo matrimonio celebrado según estos ritos religiosos acatólicos con anterioridad a la entrada en vigor del acuerdo La celebración del matrimonio musulmán según el artículo 7 del acuerdo El artículo 7 del acuerdo de cooperación se expresa así: 1. Se atribuye efectos civiles al matrimonio celebrado según la forma religiosa establecida en la Ley Islámica, desde el momento de su celebración, si los contrayentes reúnen los requisitos de capacidad exigidos por el Código Civil. Los contrayentes expresarán el consentimiento ante alguna de las personas expresadas en el número 1 del artículo 3 y, al menos, dos testigos mayores de edad. Para el pleno reconocimiento de tales efectos, será necesaria la inscripción del matrimonio en el Registro Civil. 2. Las personas que deseen inscribir el matrimonio celebrado en la forma prevista en el número anterior, deberán acreditar previamente su capacidad matrimonial, mediante certificación expedida por el Registro Civil correspondiente. Tras nuestra aproximación al ámbito del acuerdo de cooperación del Estado español con la Comisión Islámica de España, es el momento de centrarnos en este artículo 7, cuyos cinco apartados describen cómo ha de ser, qué requisitos debe haber y quiénes 44 BOE, núm. 47, de 24 de febrero de 1993.
17 FORMAS DE CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO 441 deben participar, con el propósito de que el matrimonio celebrado según el rito musulmán sea válido en España. El apartado primero del mencionado artículo 7 especifica que se atribuyen efectos civiles al matrimonio celebrado según la forma establecida en la Ley Islámica..., pero no existe, por tanto, la más mínima recepción de los efectos civiles de normativas confesionales sustantivas. Con esto, si bien es cierto que el Islam contiene normas sobre el matrimonio que reglamentan también aspectos sustantivos del mismo como la capacidad, el consentimiento, el contenido o la extinción, no lo es menos que al no pasar tales uniones de ser matrimonios civiles en forma religiosa para los aspectos mencionados, la única legislación operativa será la civil a través de la jurisdicción estatal. 45 En esta cuestión, como en otras, se manifiesta una clara distinción en cuanto al tratamiento ofrecido al matrimonio religioso, según sea éste canónico o no. El matrimonio canónico, según lo configuran los Acuerdos Iglesia-Estado, tiene reconocida cierta identidad propia, pues se alude en su texto que este matrimonio debe celebrarse según las normas del derecho canónico, es decir, no sólo en cuanto a la forma, sino también con ciertos requisitos sustantivos. 46 Con carácter general, la celebración del matrimonio y su validez en el ordenamiento español se articula en torno a tres momentos: a) la comprobación de la capacidad nupcial de los cónyuges a través del expediente previo matrimonial; 47 b) la prestación del consentimiento ante dos testigos y una autoridad civil o religiosa; y c) la inscripción del matrimonio en el Registro Civil competente para que 45 Título IV del libro I del Código Civil. 46 Si se sigue la opinión de Gallego Domínguez, I. y Galán Soldevilla, L., El matrimonio religioso no canónico..., cit., nota 10, p En este sentido, Llamazares Fernández comparte tal diferencia si bien puntualiza que únicamente se añade un requisito civil: el de la mayoría de edad de los testigos, ya que según el criterio doctrinal y jurisprudencial dominante, canónicamente basta el uso de razón y la capacidad para entender lo que es matrimonio. Llamazares Fernández, D., Los acuerdos y el principio de igualdad..., cit., nota 37, p En la celebración del matrimonio, según el rito canónico, no se exige ningún expediente previo ante el encargado del Registro Civil que autorice tal matrimonio o que certifique sobre la capacidad de los contrayentes. De hecho, el propio Código de Derecho Canónico regula en sus cánones 1063 y ss., un conjunto de medidas preparatorias del matrimonio que viene a cumplir la finalidad de acreditar la posibilidad de contraer matrimonio.
18 442 IRENE BLÁZQUEZ RODRÍGUEZ produzca plenos efectos. De acuerdo a estas pautas se articula el matrimonio tanto civil como religioso según la forma evangélica, israelita y musulmana, si bien en el caso de esta última con ciertas especificidades. Ciertamente, la cuestión es algo diversa cuando nos adentramos en el matrimonio coránico, tal cual es admitido por el acuerdo de cooperación. El acercamiento a tal reglamentación no siempre es sencilla debido, por una parte, a que tales diferencias apuntadas se encuentran en la propia naturaleza del matrimonio musulmán, tal cual es concebido por su derecho material, y por otra, por la constatación de una falta de claridad en cuanto a la redacción del mencionado artículo De la lectura del precepto antes transcrito parece admitirse dos modalidades de celebración de matrimonio musulmán con o sin expediente matrimonial previo, con lo que éste comporta de instrumento clave para comprobar si los contrayentes tienen la capacidad nupcial requerida. No obstante, hemos de advertir que dicha admisión de dos modalidades distintas de contraer matrimonio no es pacífica en la doctrina civilista e internacional privatista. 49 Desde mi parecer, si bien la redacción del artículo 7 de la Ley 26/92 es algo 48 De hecho, una de las principales razones de la DGRN, en su Instrucción de 10 de febrero de 1993 para esbozar una serie de medidas orientativas en cuanto a la aplicación de los acuerdos en relación al matrimonio, fue sin duda la falta de claridad y la confusión que podía generar la singular redacción del artículo 7o. de la Ley 26/ A favor de esta dualidad de prácticas, García Rodríguez, I., op. cit., nota 27, pp ; y Jordán Villacampa, M. L., Reflexiones en torno a la justicia islámica y al acuerdo de cooperación del Estado español con la Comisión Islámica de España, en Reyna, V. y Felix Ballesta, M. Ángeles, op. cit., nota 33, pp. 704 y 705; Roca, E., Las consecuencias del acuerdo con las comunidades islámicas en materia de matrimonio, en Borrás, A. y Meinissi, S., El islam jurídico y Europa, Barcelona, Icaria, 1998, pp. 257 y ss. No obstante, hay autores como Gallego Domínguez y Galán Soldevilla que no comparten tal dualidad opinando que, a pesar del tenor de la ley, ha de interpretarse que tal certificación de capacidad se exige no sólo para inscribir el matrimonio sino también deberá presentarse al imán o dirigente religioso ante el que se pretenda contraer tal matrimonio para poder celebrarlo efectivamente; Gallego Domínguez, I. y Galán Soldevilla, L., El matrimonio religioso no canónico..., cit., nota 10, p En este mismo sentido, Martinell considera que la declaración interpretativa de la instrucción es contraria a la ley dado que, por una parte, no se atiene a lo que dice verdaderamente tanto la letra como el espíritu del precepto y, por otra, aludiendo a razones de coherencia jurídica del propio sistema. Martinell, J. M., Derecho a celebrar ritos matrimoniales y acuerdos de cooperación, en Reyna, V. y Felix Ballesta, M. Ángeles, op. cit., nota 33, pp. 682 y 683.
19 FORMAS DE CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO 443 confusa en este sentido, la DGRN ----en su instrucción de 10 de febrero de ha zanjado la cuestión, al reconocer que quienes quieran contraer matrimonio islámico pueden proceder asimismo a celebrar directamente éste sin acudir previamente al Registro Civil a tramitar el expediente previo. 50 La primera modalidad corresponde a las etapas mencionadas anteriormente para el matrimonio civil y los matrimonios religiosos, según los ritos evangélico y judío. 51 En este caso, los contrayentes, tras promover el expediente previo de capacidad nupcial, darán su consentimiento, en un plazo de seis meses, a dicha unión ante la presencia de dos testigos mayores de edad y un dirigente religioso islámico o imán. Tras dicha celebración, el representante enviará al Registro Civil, para su inscripción, certificación acreditativa de la celebración del matrimonio. 52 Por otra parte, puede interpretarse del tenor del artículo 7, que podría contraerse matrimonio sin necesidad de promover el expediente previo matrimonial. En este caso, el matrimonio comienza con la celebración misma de éste, de igual modo ante dos testigos y un dirigente religioso. Si bien se atribuyen efectos civiles a esta unión, desde su celebración, esto se condiciona a que los contrayentes reúnan los requisitos de capacidad exigidos por el Código Civil, circunstancia que hasta la inscripción no podrá comprobarse por los funcionarios del Registro Civil. Tal como especifica el apartado segundo del artículo 7 del acuerdo, las personas que 50 Se expresa dicha Instrucción de la DGRN, en su artículo IV, del siguiente modo: aunque la letra del artículo 7o. del acuerdo con la Comisión Islámica de España puede inducir a confusión, de la comparación de su texto con el de los dos restantes acuerdos y de los antecedentes en la negociación, se desprende que quienes quieran contraer matrimonio islámico pueden acudir al mecanismo expuesto en el apartado anterior (se refiere con expediente matrimonial previo), pero también pueden, sin acudir previamente al Registro Civil, proceder a celebrar directamente el matrimonio religioso (cfr. apartados 1 y 3 del indicado artículo 7o.). 51 Véase artículo 7.2 del acuerdo de cooperación entre el Estado y la Ferede, por una parte, y el acuerdo con la CIE, por otra, y el artículo 56 del Código Civil. 52 Ha de destacarse que mientras el artículo 7.1 se refiere al dirigente religioso o imán como la autoridad ante la cual ha de prestarse el consentimiento, el artículo 7.3 se refiere al representante de la comunidad islámica como la persona que ha de enviar al Registro Civil para su inscripción la correspondiente certificación. De modo que, el representante de la comunidad islámica en que se hubiera contraído el matrimonio, podrá o no coincidir con el dirigente religioso o imán ante quien se haya celebrado el matrimonio.
20 444 IRENE BLÁZQUEZ RODRÍGUEZ deseen inscribir el matrimonio celebrado de esta forma a efecto de que el mismo tenga plenos efectos, deberán acreditar previamente su capacidad nupcial. Con esto, el encargado del Registro Civil no se limitará, como sucedía en el anterior caso, a verificar si el matrimonio fue celebrado dentro de los seis meses siguientes a la emisión del certificado de capacidad nupcial, sino que además deberá comprobar que los contrayentes cumplen los requisitos legales exigidos en cuanto a capacidad nupcial. Tal como especifica la DGRN, en el apartado IV de la instrucción de 10 de febrero de 1993, cuando el matrimonio se ha efectuado sin la previa tramitación del expediente matrimonial, la inscripción en el registro será más dificultosa, ya que el encargado del mismo habrá de comprobar a posteriori si los esposos han reunido los requisitos de capacidad exigidos por la ley española, y muy especialmente la ausencia de impedimento de ligamen. La falta de exigencia en la tramitación de este expediente no puede extrañarnos, ya que ésta era la intención del legislador civil de 7 de julio de 1981 para los matrimonios religiosos en general. Justamente, el artículo 63 del Cc. regula la inscripción del matrimonio celebrado en España en forma religiosa, sin distinguir entre matrimonio canónico y no canónico, estableciendo la inscripción con la simple presentación de la certificación de la Iglesia o confesión respectiva. Se prevé un cierto control estatal a posteriori, en el párrafo segundo de este precepto, al establecerse que se denegará la práctica cuando de los documentos presentados o de los asientos del Registro conste que el matrimonio no reúne los requisitos que para su validez se exigen en este título Según I. Gallego Domínguez y L. Galán Soldevilla esta interpretación se ve confirmada con el artículo 65 que establece que salvo lo dispuesto en el artículo 63, en todos los demás casos en que el matrimonio se hubiere celebrado sin haberse tramitado el correspondiente expediente.... Por tanto, alegan estos autores que el artículo 65 está dictado teniendo in mente que los matrimonios del artículo 63 para su celebración no requieren expediente previo ante el Registro Civil, que autorice el matrimonio que declare la capacidad de los contrayentes. Gallego Domínguez, I. y Galán Soldevilla, L., El matrimonio religioso no canónico..., cit., nota 10, p En este mismo sentido, Rubio Rodríguez, J. J., Derecho eclesiástico del Estado, Ad usum privatum, Córdoba, Librería Andaluza, 1987, p. 216; Albadalejo, M., Curso de derecho civil IV. Derecho de familia, Madrid, Bosch, 1991, p. 41. En contra de este planteamiento, véase Durán Rivacoba, R., La inscripción en el registro civil del matrimonio canónico, Madrid, 1988, pp. 98 y 105.
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