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Timestamp: 2019-10-21 16:27:51
Document Index: 290676164

Matched Legal Cases: ['artículo 1056', 'artículo 831', 'artículo 999', 'artículo 398', 'artículo 1051', 'artículo 1051']

La sucesión mortis causa en la empresa familiar - Núm. Extraordinario-2017, Diciembre 2017 - Cuadernos de derecho y comercio - Libros y Revistas - VLEX 729425205
Autor: Emilio García Alemany
Páginas: 631-731
El fenómeno sucesorio presenta gran importancia cuando el objeto de la herencia es una empresa familiar. Téngase en cuenta la segura existencia de relaciones jurídicas pendientes, así como la conveniencia de que el régimen sucesorio interfiera lo menos posible en el funcionamiento de la empresa. En este trabajo se analizan: La situación existente en comunidad hereditaria, estando la herencia... (ver resumen completo)
I. La comunidad hereditaria al frente de la empresa familiar
1.2. Regulación de la comunidad hereditaria.
2. La yacencia hereditaria y la empresa familiar.
2.2. Mantenimiento de la actividad estando la herencia yacente.
II. Liquidación de regímenes matrimoniales y empresa familiar
1. La empresa y la sociedad de gananciales.
1.1. La empresa como bien privativo.
1.2. La empresa como bien ganancial.
1.3. Empresa integrada por bienes privativos y gananciales.
1.4. Tratamiento que reciben las acciones y participaciones sociales.
1.5. Los derechos de atribución preferente.
2. Régimen separación de bienes.
3. Régimen participación.
4. Referencia a los regímenes forales.
4.1. Derecho civil de Vizcaya, Guipúzcoa y Alava.
4.2. Derecho Civil Foral de Cataluña.
4.3. Derecho Civil de Aragón.
4.4. Derecho Civil Foral de las Islas Baleares.
4.5. Derecho civil foral de Navarra.
4.6. Derecho Civil de Galicia.
4.7. El Fuero del Baylío.
III. La partición en la empresa familiar
2.1. Incidencia en la naturaleza de la legítima.
2.2. Sujetos de la facultad concedida por el artículo 1056. 2 del código civil
2.3. Objeto: la explotación económica y las acciones o participaciones que otorguen el control de una sociedad de capital o grupo de éstas.
2.4. Aspectos formales.
2.5. Causas de la adjudicación.
2.6. Pago en metálico de la legítima de los demás interesados.
3. Delegación del artículo 831 Código Civil.
3.2. Formas de hacer la designación.
3.3. Facultades.
3.4. Beneficiarios.
3.5. Formas de actuación de cónyuge supérstite.
3.6. Plazo para el fiduciario.
3.7. Posición de los legitimarios.
3.8. Cesación.
4. Notas diferenciadoras entre ambas figuras (1056/831 CC).
5. Referencia al pasivo de la empresa.
6. El beneficio de inventario y la sucesión de empresa.
I La comunidad hereditaria al frente de la empresa familiar
Fallecido el causante, y sin perjuicio de que los herederos suceden al difunto en todos sus derechos y obligaciones (art. 661 CC), la herencia está en indivisión en tanto no se produce la efectiva partición hereditaria.
La comunidad hereditaria se integra por todos los herederos, por los legatarios de parte alícuota como beneficiario del activo líquido de la sucesión, por los legitimarios, si son personas distintas y por el cónyuge viudo, como legatario en parte alícuota de herencia en usufructo y titular de la facultad de pedir partición.
La comunidad puede tener dos grandes orígenes: la yacencia hereditaria, hasta que se produzca la aceptación de herencia retrotrayéndose los efectos al fallecimiento del causante (989 CC); y la situación de proindivisión creada entre la aceptación de la herencia, aún tácita, y la partición. Incluso tras la partición de la herencia es posible mantener una comunidad convencional sobre los bienes sujetos a regulación por el testador, o por los mismos herederos, al amparo de los artículos 392.2 y 1669 CC, como sociedad interna.
Junto a estos supuestos hay que mencionar la comunidad motivada por la administración especial de la herencia, como patrimonio separado, que puede deberse bien a la fiducia sucesoria del art. 831 CC, pacto de indivisión del art. 1051 del CC, o al ejercicio de los derechos de deliberación e inventario.
La comunidad hereditaria se regirá por la voluntad del testador, pudiendo los coherederos por unanimidad regular por sí mismos la comunidad como negocio dispositivo independiente de la aceptación de herencia y conforme a las normas
generales de capacidad y legitimación. Después por las disposiciones especiales del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil respecto de la administración de bienes hereditarios, pago de deudas, órdenes de colación, imputación y partición, normas especiales que confluyan en cada supuesto concreto (oficinas de farmacia, concesiones administrativas sobre inmuebles…) y, en último lugar, los artículos 392 y siguientes del Código Civil relativos a la comunidad de bienes.
En el disfrute y administración suelen entenderse aplicables los artículos de la comunidad del Código civil, sobre todo los arts. 394, 395, 397 y 398, siendo, por tanto, conforme a este último artículo, la regla general para el disfrute y administración de los bienes la necesidad de acuerdo de la mayoría de los coherederos. Conforme al artículo 999: «los actos de mera conservación o administración provisional no implican la aceptación de la herencia, si con ellos no se ha tomado el título o la cualidad de heredero».
Respecto a la realización de actos dispositivos concretos, es doctrina consoli-dada la necesidad de unanimidad de todos los interesados (STS 31 de enero de 1994 y 30 de diciembre de 1996, RRDGRN 10 de junio 1975, 30 de abril de 1908 y 9 de enero de 1915, 10 de julio de 2003).
Con ese régimen salta a la vista que la comunidad de herederos como forma jurídica de explotación de una empresa presenta una serie de notables inconvenientes, entre los que cabe destacar el mencionado requisito de la unanimidad, que significa un evidente entorpecimiento para el normal ejercicio de la actividad de la empresa; a ello cabe añadir que la adopción de acuerdos por mayoría sería incongruente con la asimilación de esta comunidad al tipo de mano común y que los actos de disposición realizados por uno solo de los comuneros tendría un carácter condicional, supeditado a la ratificación de los otros comuneros o adjudicación a su lote.
A falta de un régimen fijado por el testador o pactado por los herederos la actuación de la comunidad hereditaria como tal puede causar dudas y ser fuente de conflictividad e inseguridad. Así, en STS de 5 de noviembre de 2004, en un supuesto en que se discutía la legitimación y el derecho a información de uno de los miembros de la comunidad hereditaria, se consideró inaplicable el artículo 398 CC por entender que la comunidad hereditaria es una comunidad de tipo germánico que nada tiene que ver con el Régimen de los artículos 392 y siguientes del Código civil, que regulan la comunidad romana.
En definitiva, la comunidad hereditaria requiere sufrir algún tipo de modificación cuando su objeto es la explotación de una empresa, pues su existencia hereditaria implica una gran dificultad para el normal desarrollo de la actividad empresarial.
1.2. Regulación de la comunidad hereditaria
Varios son los momentos temporales en que pueden plantearse pactos o convenciones acerca de la regulación de la comunidad hereditaria:
1.2.1. Por voluntad del testador
En la transmisión de la titularidad de la Empresa familiar es siempre básico la adecuada ordenación de la misma en el testamento del empresario familiar y su cónyuge, a través de la correcta configuración de la comunidad familiar al frente de la empresa, para lo cual será básico la adecuada utilización por parte del testador de mecanismos como:
— Indivisión del artículo 1051 del Código civil.
— Fiducia sucesorio del art. 831 CC junto con la facultad particional del art. 1056 CC.
— Integración de las acciones o participaciones en una comunidad de bienes, fijando con precisión el régimen de administración y las mayorías para la toma de decisiones.
El titular de una empresa familiar que desee facilitar una ordenada sucesión de la misma debe plantearse, al menos, las cuestiones que se analizan a continuación.
A) Indivisión de la sociedad familiar
Puede el testador establecer disposiciones dirigidas a conseguir la indivisión de la sociedad familiar haciendo uso del artículo 1051 del Código civil, normal-mente bajo la forma de cautelas con opción compensatoria a los legitimarios, para evitar problemas derivados de la vulneración a las legítimas por la prohibición de partir. Así, el Tribunal Supremo, en sentencia de 12 de diciembre de 1956, aceptó una cláusula en la que se ordenaba la indivisión «mientras viva mi mujer», impuesta a sus descendientes por el testador, que había establecido la sanción de privar del tercio de mejora a quien reclamare la legítima.
Dado el fundamento económico que expresamente se da a la...