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LA APLICACIÓN JURISPRUDENCIAL DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMIENTO CIVIL CHILENO' - PDF
LA APLICACIÓN JURISPRUDENCIAL DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMIENTO CIVIL CHILENO'
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Gloria Venegas Espejo
1 LA APLICACIÓN JURISPRUDENCIAL DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMIENTO CIVIL CHILENO' Hmuín Corral Talciani RESUMEN El trabajo examina la aplicación que ha recibido el principio de la buena fe en su dimensión objetiva en las decisiones de los tribunales superiores chilenos. Con este objetivo se examina el sentido del articulo 1.546, enfocándolo desde una perspectiva "horizontal" que comprende las etapas an-teriores a la celebración del contrato (negociaciones precontractuales) y las fases posteriores a su terminación (efectos poscontractuales). Y otra vertical, a través de la cual se estudia cómo la jurisprudencia chilena ha desarrollado y concretizado el principio de buena fe objetiva por medio de la interpretación e integración del contrato en el curso de su ejecución o cumplimiento. 1. LA NORMA DE BASE: EL ARTícULO DEL CODIGO CIVIL El principio de la buena fe que hoy la doctrina denomina objetiva, por oposición a la buenafe-creencia, que es considerada de raíz subjetiva, se encuentra establecido en el ordenamiento jurfdico chileno en una de las nonuas claves del libro N del Código Civi~ dedicado al tratamiento de las obligaciones y contratos. En el título XII del referido libro N el codificador quiso reunir Uh conjunto de reglas relativas a la ejecución de las obligaciones en general y lo denonrinó "Del efecto de las obligaciones". Sin embargo, las dos primeras nonuas de este títolo se relacionan, no tanto con la fonua de ejecución de las obligaciones Se presenta actualizada e incrementada en jurisprudencia, una versión anterior de este trabajo que fuera publicada en Argentina: Marcos CÓRDOBA (dit.), Tratado de la buena fe en el Derecho), Buenos Aires, Editorial La ley, 2004, tomo II, pp Para el trabajo de puesta al día hemos utilizado, en parte, la información recogida en la memoria de prueba de José Luis Carrasco Muñoz) La buena fe objetwa en las relaciones contractuales. Atuílisis jurísprudencia4 Santiago, Universidad de los Andes, inédita,
2 Hernán C(J~al Talciani LA APUCAClÓN JURfSPRUDENC1AL DE LA BUENA FE OBJE:TIVA EN EL ORDENAMIEl'HD C1VIL CHiLENO individualmente consideradas, y cualquiera sea la fuente de la que provengan,. n la obligatoriedad general de una de estas fuentes. el contrato. smo~;be tenerse en cuenta que en el Código Civil chileno el concepto de contrato está ligado esencialmente a la generación de obligaclo~es, del manera que los actos juridicos, incluso, bilaterales y de alcance patnmorua, no son calificados como contratos. El arto define el contrato,:omo un acto por 1 al una parte se obliga para con otra. Si en la convenclon runguna de las ;;~s resulta obligada no podemos hablar propiamente de contrato en el sistema civil chileno. bl"., Establecida la estrecha relación que existe entre contrato y o IgaClon en la normativa chilena, es más fácil entender por qué las dos pnmeras normas del título Il del libro IV se dedican a los efectos de los contratos, fuentes, a su vez de obligaciones. 1 bli 'La rimera de estas normas es la del arto 1.545, que consagra a o gatorieda~ general del contrato asimilando su fuerza vinculante a la de la ley: "Todo contrato legalmente celebrado es una ley para los contratantes, y ~? puede ser invalidado sino por su consentimiento mutuo o por?ausas.legres. En sfutesis, el contrato obliga a las partes, mientras no sea depdo sm e ecto, sea de común acuerdo o por una causa legal.. A continuación, el Código determina el contemdo del contrato, que es obli atorio para las partes, e introduce el principio de que todo~ los contratos son ~ona fideiy no de derecho estricto. La regla se formula mediante la enunciación de un principio general: "Los contratos deben ejecutarse de buena fe" seguida de una exposición sucinta y a título ejemplar de las con~ecuenclas u~ el legislador entiende que debe traer la aplicación de ese pnnclplo: "y q or consiguiente obligan no sólo a lo que en ellos se expresa, su;o a todas las ~osas que emanan precisamente de la ~aturaleza de la obhgaclon, o que por la ley o la costumbre pertenecen a ella.... Las consecuencias que el codificador extrajo del prmclpl~ se ~efieren únicamente a la extensión de las obligaciones contractuales m":" alla de los términos explícitos en los que se ha pactado el contrato. S~ ~oordma bien esta consecuencia con la norma que en materia de futerpretaclon de los :ontratos ordena estarse más a la intención conocida de los contratantes que a lo hteral de las palabras" (art )., Para proceder a la extensión a más de lo expreso" el juez,debera tener en cuenta las directivas que el Código le fija: la extenslon podra fundarse :n que el deber no explicitado emana de la propia naturaleza d; la obhgaclon expresada o le ha sido incorporado por la ley o la costumbre. Un estudio histórico y dogmático sobre la materia vide Alejandro GUZMÁN BruTO,. "La ' I C'd go C vil de Chile" en Revista Chilena dt Derecha, N' 29, vol. 1, Santiago, b uenaleene 01, 2002, pp A primera vista. la consagración legal del principio de la buena fe objetiva, aparece restringida en sus alcances. La doctrina chilena, sin embargo, en sintonia con los desarrollos de la doctrina extranjera, ha expandido la órbita de influencia de la buena fe objetiva hasta llegar a calificarla de principio general de derecho'. No hay, sin embargo, hasta donde alcanzan nuestras noticias, estudios sobre la forma en que el principio de buena fe ha sido recepcionado y entendido por la jurisprudencia de los tribunales chilenos. En las páginas que siguen futentaremos observar cómo los tribunales de justicia han aplicado y extendido la norma del arl sobre la base de una noción más abarcante de la buena fe. Un primer ámbito de extensión de la norma, que llamamos "horizontal", comprende las etapas anteriores a la celebración del contrato (negociaciones precontractuales) y las fases posteriores a su terminación (efectos poscontractuales). En el segundo ámbito, el vertical, pretendemos estudiar cómo la jurisprudencia chilena ha desarrollado y concretizado el principio de buena fe objetiva por medio de la futerpretación e integración del contrato en el curso de su ejecución o cumplimiento. En tercer térmfuo, la expansión del principio de buena fe desborda completamente el área de los contratos para fucidir en otras instituciones juridicas. Finalmente, nos detendremos en la comprensión que la Corte Suprema hace de la buena fe como materia adecuada para ejercer el control de casación. Aunque no se trata de un estudio exhaustivo (se limita a los fallos que expresamente invocan la buena fe o el precepto del arto Y que aparecen en las principales colecciones o bases de datos jurisprudenciales)', pensamos 2 Así, por ejemplo, Fernando FuEYO Lfu'VERI, Instituciones de Derecho CtvilModerno, Santiago, EditorialJuridica de Chile, 1990, pp ;Jorge LóPEZ S_A MARÍA, Las "atratas_ Parte Qenera~ 2 a ed., Santiago, Editorial Jurídica de Chile, 1998, tomo I1, pp ; Francisco Javier SAAVEDRA GALLEGUIUDS, "El principio general de buena fe'" en AA.VV., Instituciones modernas de Derecho Civil Homenaje al profesor Fernando Fueyo Laneri, Santiago, Editorial Cono Sur, 1996, pp GUZMÁN BRlTO (n. 1), pp , ha defendido la unidad esencial de la buena fe, tanto objetiva como subjetiva, en tanto ambas dependen de un paradigma de valoración de la conducta del agente. Recientemente, se ha postulado la recepción de la categoría de las expectativas razonables para defender al contratante débil sobre la base de la extensión de la regla de la buena fe, vide Ruperto PrNOCHET OLAVE, "La protección del contratante débil: doctrina de las expectativas razonables"', en Gj, N 297, Santiago, 2005, pp_ 27-34, especialmente p_ Las sentencias han sido recogidas de las revistas que publican fallos, especialmente la RD], su antecesora: la G, la Gl y la revista R del M También hemos consultado la base de 189
3 Hmuín C()1Tal1lIlciani T LA APUCACIÓN jurlsprudencial DE LA BUENA FE OBJ1:TIVA EN EL ORDENAMIENlD CML CHILENO que puede ser útil para visualizar la forma en la que los tribunales chilenos están dando vida propia a uno de los principios que marcan el desarrollo moderno del Derecho Civil. 2. ExrENSION CONTRAGfUAL HORIZONTAL DE LA REGLA: ANTES y DESPUÉS DEL CONTRATO a} Tratativas precontractuales Durante el siglo XIX y parte importante del siglo xx, la jurisprndencia de los tribunales chilenos no parece haber sentido la necesidad de utilizar el principio de buena fe objetiva para resolver conflictos suscitados en las fases previas a la celebración de un contrato. Tal vez haya contribuido a esta ausencia el que la norma del arto sólo se refiera a la "ejecución" del contrato celebrado. En alguna ocasión se ha considerado la buena fe como estándar de conducta precontractual, pero sólo a la luz de un contrato preliminar de promesa de celebrar un contrato y, por tanto, como interpretación de las obligaciones nacidas del precontrato. Es el caso resuelto por la Corte de Apelaciones de Concepción respecto de una promesa de contrato de compraventa en que el promitente vendedor se resistía a celebrar la venta prometida por considerar que el promitente comprador no había cumplido con su obligación de pagar el saldo de precio. La Corte estimó que el promitente comprador no estaba en mora, pues se había allanado a pagar ese precio al hacer redactar ante notario la escritura de compraventa definitiva y esperar la concurrencia del promitente vendedor, la que no se produjo. Es decir, la Corte estimó que, de acuerdo con los estándares de la buena fe objetíva, el deber precontractual del comprador había sido satisfecho. Leamos lo que sostiene el fallo: "Acreditado como está el hecho de que el actor mandó confeccionar la escritura y la firmó, hay que admitir, dentro de la buena fe con que deben interpretarse los contratos, que al menos se allanó, en tiempo y forma, a cumplir con sus obligaciones, de manera que si el saldo de precio que estaba adeudado no lo entregó al prometiente vendedor fue por no haber concurrido éste a cumplir con sus propias obligaciones, colocando en ese evento al prometiente comprador en la imposibilidad de dar oportuna satisfacción a esta parte de sus obligaciones" (Corte datos informática de LexisNexis Chile y cuando no hemos encontrado publicada la sentencia hacemos referencia al número de rol de la causa en la que fue pronunciada y al número identificador de la sentencia en dicha base. 190 de Apelaciones de Concepción, 30 de octubre de 1959 RDJ, tom 56, Santíago, 1959, seco 2", p. 98)'. ', o Como pued~ apreciarse, la sentencia se decanta en la interpretación del co~trato prelimmar y, por lo tanto, mantiene la aplicación del art en la or~ ta formal_d,: la ejecución de un contrato: en este caso, el de promesa. Solo. e~ los ultimos años se ha estimado que la norma debe ser aplicada para ex1~r un comportamiento correcto a las partes, incluso, antes de la celebraclon del contrato y aun cuando no haya celebración previa de un contrato prelnmnar'. L~ cuestión se ha suscitado con el contrato de seguro y el deber de informaclon que se Impone al asegurado. Este deber adquiere especial relevancia en los seguros de desgravamen y en los seguros médicos, en los que se exige al tomad~r declarar las enfer,medades preexistentes que pudieran aquejarlo. La matena ha llegado a los tnbunales en el último tiempo en relación con los contratos suscntos con las ISAPRES, que gestionan planes de financiamiento de los costos de salud por medio de la cotización legal obligatoria. Las Cortes han concluido que para estos efectos el contrato entre el afiliado y la respectiva ISAPRE es, en el fondo, un contrato de seguro.. Para afirmar la existencia de este deber de información las Cortes suelen mv?car.el art."556 N 1 d,:1 Código de Comerdo, que establece que el asegurado está ~bligado a declarar smceramente todas las circunstancias necesarias para Identific~ la cosa asegurada y apreciar la extensión de los riesgos". Pero al parecer, no SIenten q~e la invocación de la norma legal sea suficiente, yaco;"pañan la fundamentacion del deber de información en el principio de buena fe'. 4 Énfasis añadido. s La Corte de Talca, en sentencia de 8 de noviembre de 1999, señala que la responsabilidad precontractual, sea que se rija por las reglas de la responsabilidad contractual o de la extraco~tractual, ~e fundame~ta en el respeto a la buena fe y a la lealtad, "que han de regir las. relaciones?abldas entre ~Ulenes llevan a cabo negociaciones encaminadas a la celebración de un det~mado contrato. Sin embargo, al entender que la demandante había accionado de cumplijruento d,e un contr~to de compraventa no formalizado por escritura pública, la Corte Suprema caso la sentencia y rechazó la demanda por inexistencia del contrato lnvoc do (Corte Suprema, 22 de noviembre de 2001, Gj, N' 257, Santiago, 2001, p. 56). Más ciar: en establecer.q.ue larup~ra ~~itraria: irrazonable de las tratativas previas a un contrato generan respons~b~dad por violacion al pnncipio de buena fe es la sentencia de Corte de Concepción de 5 de Juma de 1~96, rol ~374-93) publicada con comentario favorable de Ramón DOMíNGUEZ BENAVENTE, Ramon DOMINGUEZ AGUILA y Carmen DOMÍNGUEZ HIDALGO, "Responsabilidad pre~ontrachlal, extracontrachlal, retiro inmotivado de las negociaciones preliminares" en Revrs;a ~ Dereclw) N 199, Concepción, Universidad de Concepción, 1996, p. 179 Y ss. ' ~~~te un precedente en contra de los años treinta. La compañía aseguradora demandó la resclslon de un seguro de vida tomado por una persona que no declara una enfermedad de 191
4 Hemán Corral1alciani t LA APLICACIÓN JURlSPRUDENClAL DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMlEl'rro C1VIL CHILENO Veamos los casos: La Corte de Apelaciones de Concepción resolvió que si el afiliado a la ISAPRE no sólo no había declarado la preexistencia de una enfermedad ~umbago y lumbociática) sino que en la declaración de salud formulada para suscribir el contrato incurrió en falsedad al marcar con un "No" el casillero correspondiente a la pregunta de si había sido tratado antes por una enfermedad crónica, infringe "gravemente el deber de información a su contrapane que el imponía el principio de buena fe que impera en la celebración de los negocios juridicos... " (Corte de Apelaciones de Concepción, 12 de noviembre de 2001, confirmada por sentencia de la Corte Suprema de 13 de febrero de 2002, rol N , N 19309). Debe notarse la doble ampliación del an , que no viene ya mencionado expresamente por la sentencia: en primer lugar, se habla de que el principio impera no sólo en la ejecución del contrato sino en su "celebración". Mucho más categórico en cuanto a la extensión del principio de la buena fe, es un reciente fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago, confinnado también por la Corte Suprema, ahora, en relación con un seguro de desgravameno La Corte exime a la compañía aseguradora de pagar la indemnización en virtud de que la muerte del tomador-asegurado se debía a una enfermedad preexistente (diabetes), que no fue oportunamente declarada al asegnrador. No fue considerado excusa suficieute el hecho de que se acreditara que el formulario de declaración había sido finnado en blanco por el asegurado, pues al hacerlo así omitió iníormar la enfermedad. La Corte declara explícitamente que el principio de buena fe se extiende a la etapa precontractual, al señalar que el deber de informar el estado de salud en estos seguros, es una "exigencia que se funda en el principio de la buena fe que ha de existir en las relaciones de las partes y que [en] el seguro tiene connotación, no sólo a la época de la formación del consentimiento sino que incluso al tiempo de las tratativas preliminares, especiahnente al emitirse por el asegurado la declaración de volnntad que contiene la proposición de contrato de seguro que ha de celebrarse... " (Corte de Apelaciones de Santiago, 24 de abril de 2001, confirmada por la Corte Suprema, 7 de junio de 2001, G], N 252, Santiago, 2001, p. 51). La Corte afirma, además, que el art 556 del Código de Comercio tiene un alcance que sobrepasa "las huellas" que trazó el Código Civil en las reglas que tratan de los vicios del consentimiento (art y ss.), puesto la que al poco tiempo fallece, La Corte de Valdivia revocó la sentencia que había acogido la nulidad (fundándose entre otras nonnas en el art ), Y sostuvo que debía rechazarse la demanda porque los arts. 556 Y 557 del Códiga de Comerciase aplican a los seguros de transporte terrestre o marítimo, y yaque en el contrato de seguro no se había especificado fli%aúfl estado de salud por lo que se debía entender incluido cualquiera (Corte de Apelaciones de Valdivia, 14 de junio de 1935, RD), tomo 35, Santiago, 1938, seco 2 a p. 65). 192 que se sancionan con la rescisión del contrato no sólo las declaraciones falsas o erróneas sino la sola reticencia del asegurado respecto de las circunstancias que, conocidas por el asegurador, pudieran retraerle de la celebración del contrato O producir algrma modificación sustancial en sus condiciones. Termina el consideran,do de la sentencia afirmando solemnemente que: "La mteligencia y aphcaclon del principio de la bona fide~ tiene por ende tanta :elevan~,a en el seguro, como que importa su consagración un verdadero nnperativo de ultra bona fidei"'. Pero el principio de buena fe no sólo es útil para fundamentar el deber precontrac?,al de infonnación sino, también, para moderarlo y reducirlo a sus Justos hmltes. De este modo, la Corte de Apelaciones de Santiago establece que no mcumple el deber de iníormación y, por tanto no es causal legítima para que la ISAPRE (aseguradora) ponga fin al con;ato, el hecho de que e~ tomador omi~era declarar los episodios depresivos e hipomaníacos q~e sufría ~na de su~ hijas be,neficiarias. La Corte tomó en cuenta que la hija solo sohclto prestaclones medicas después de un largo periodo de tiempo desde la celebración del contrato (del 31 de julio de 1997 al 23 de febrero de 1999), que los episodios anteriores no eran constitutivos propiamente de una eníen;>edad preexistente y que, por tanto, no eran objeto del deber de mformaclon. La sentencia lo afirma de este modo: "Qu,: en estas circunstancias, el cuadro depresivo que afectó a la beneficlana e~ su,w0lescencia, aparece como un antecedente aislado y, por lo demas solo referido por ella misma, y no como una patología preexistente y necesario antecedente del episodio que motivó la hospitalización... El principio de buena fe que impera en nuestro derecho y lo puntual del referido antecedente permiten justificar el hecho de que el recurrente no consignara en la declaración de salud el hecho en cuestión, por"estimarlo irrelevante y constitutivo de una patología propiamente tal (Corte de Apelaciones de Santiago, 17 de diciembre de 1999, causa rol N , confirmada por la Corte Suprema, 10 de enero de 2000, N 16509). Por su parte, la Corte de Apelaciones de Concepción ha dispuesto que si una ISAPRE se mega a otorgar una bonificación, alegando la falta de iníormación de una enfennedad preexistente, debe demostrar siquiera someramente 7 El fallo fue redactado por el abogado integrante Rafael Gómez Balmaceda. En fallo reciente se ha ~~~o el deber, ~e informar como parte del principio de la buena fe para efectos de rehabilitaclon de una POlIZa de seguro automotriz (Corte de Apelaciones de Santiago 9 de mayo de 2005, G}, N' 299, Santiago, 2005, p. 182). ' 193
5 Henuin Corral Talciani (se trata de una acción de protección constitucional) la mala f: del contratante, "y al no haberlo hecho, debe estimarse vulnerado el prmclpl~ de 1~ buena fe contractual contemplado como principio general de la legislaclo~ _ en el articulo 1546 del Código Civil...» (Corte de Apelaciones de ConcepcIOn, 28 de mayo de 2002; confirmada por la Corte Suprema, 11 de junio de 2002, G], N 265, Santiago, 2002, p. 21)'. b) Celebración del contrato Es sabido que el principio de buena fe en la experiencia internacional se aplica también al momento de la celebración del contrato muchas veces relajando las exigencias que las normas clásicas establecen para la operatividad de los vicios del consentimiento o para dar cabida a reparaciones en el caso de los llamados vicios incompletos que, como el dolo incidental, no dan lugar a la acción rescisoria 9 Los tribunales chilenos, al parecer, no se detuvieron mayormente en esta posibilidad de aplicación del principio de buena fe. Existe un fallo que vincula la buena fe objetiva a la celebración del contrato, pero esta vez en matena de ausencia de documentos probatorios del acuerdo contractual. En la espec;e, una parte demanda el precio insoluto de una compraventa de mercadenas y como prueba del contrato sólo presenta la fac~ra y vm:~s documentos oficiales que acreditan que la compradora exporto y vendlo al. extenor I~ mercadería objeto del contrato. La Corte de Apelaciones de Santiago estimo que, aunque ningiffio de los documentos por separado constituía plena prueba de la celebración del contrato, del conjunto de ellos emanaban presunciones judiciales que permitian su acreditación. A mayor abundarulento, la Corte invoca el valor supletorio del silencio de la ley de la costumbre mercantil, y "la buena fe que caracteriza a los actos de comercio" (Co:te Suprema, 6 de septiembre de 1995, RD], tomo 92, Santiago, 1998, seco 2, p. 114). Es cunoso, sin embargo, que entre los fundamentos jurídicos del fallo no se CIte el 8 En similar sentido, se pronuncia la misma Corte, pero ahora fundada, además, en que la ISAPRE había aceptado pagar las bonificaciones: "Q!le, la conclusión precedente encuentra sólido apoyo en el hecho indesmentible que la decisión de poner término al contrato se pr~duce dos días después que dicho Órgano de Salud Privada accedió a pagar el total de las prestaciones soportadas por la afiliada, lo que contraría abiertamente la b~ena f~ con que los c~ntratantes deben ajustar el cumplimiento de su obligación durante la VIgenCIa del c~ntrato (Corte d: Apelaciones de Concepción, 14 de septiembre de 2001, En], tomo 98, Santiago, 2001, seco 5, p, 243; la sentencia fue confinnada por la Corte Suprema el 18 de octubre de ;OOl)... 9 Cfr. Paol0 GALLO, "Buona fede oggetiva e trasforrnazioni del contratto, en RevISta dt Díritto Cívíle, N' 48, vol. 2, Pádua, 2002, p. 239 Y ss., en especial pp T I LA APUCACIÓN JURISPRUDENC1AL DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMIENTO CIVIL CHILENO. precepto del arto del Código Civi~ aunque sí se invocan los arts y sobre interpretación contractual. En un caso reciente, en el que se deshecha la rehabilitación de un contrato de seguro por no haber informado la asegurada que la cosa previamente al siniestro le había sido sustraída y no estaba bajo su poder, la Corte de Santiago ha declarado que el principio de buena fe "se encuentra incorporado en todo contrato de seguro... y su contenido se manifiesta con que el contrato de seguro debe ser eekbradoy ejecutado por las partes de buena feo.. " (Corte de Apelaciones de Santiago, 9 de mayo de 2005, G], N 299, Santiago, 2005, p. 82)10. La misma Corte rechaza que se invoque la buena fe para exigir el cumplimiento de una cláusula penal establecida en un contrato de kasing, si "ese principio no estuvo presente al celebrarse la convención". Según la sentencia el contenido del contrato, al iguorar los principios que rigen los efectos del caso fortuito, los estados de cesación de pagos y la obligación del dueño de un bien raíz de pagar tributos reales, hiere la mala fe y determina que: "mal ha podido invocarse el referido postulado a la hora de su cumplimiento" (Corte de Apelaciones de Santiago, 2 de mayo de 2005, G], NO 299, Santiago, 2005, p. 175). e) Efectos poseontraetuates No es pródiga nuestra jurisprudencia en la resolución de casos en los que se discuten los efectos posteriores a la tenninación de un contrato: Sólo hemos encontrado dos sentencias que invocan el principio de buena fe a las relaciones entre partes posteriores a la ejecución de uno de ellos. La prímera se relaciona con las obligaciones que nacen después de la ejecución de un contrato de prenda por reembolsos que debe el acreedor prendario al deudor. En el caso, el acreedor prendario, la CORFO, procedió a rematar unas acciones de propiedad de una empresa que tenía en prenda para garantizar el saldo de precio de su compra. El producto del remate fue superior al saldo del precio insoluto y, por tanto, se generó una obligación para la CO RFO de abonar a la empresa deudora la diferencia en su favor. La cuestión que motiva el recurso a la buena fe es detenninar si por la demora en el pago de este reembolso deben pagarse intereses moratorios y si su monto es el establecido en general por la ley para las obligaciones de dinero o el pactado convencionalmente en el contrato y aplicable al crédito principal.!o El énfasis es nuestro. El fallo agrega que la buena fe ha sido entendida por doctrina y jurisprudencia como ' la rectitud de intención, la honorabilidad comercial, el deseo de actuar sin peijudicar al otro contratante", 195
6 Hernán Corral Talciani La Corte de Apelaciones de Santiago estimó que, habiéndose terminado :1 contrato, no procedía aplicarlo a materias diferentes, de modo que el mteres que debía aplicarse al abono de la diferencia en favor del deudor prendano era el contemplado por el arto del Código CiviL Frente a esto, la empresa originalmente deudora y actual acreedora recurre d~ casación en eljondo, invocando entre otras disposiciones legales mfringictas la del arto 1.;,46 del Código CiviL La Corte Suprema acoge la causal y casa la sentencia, al estimar que el principio de buena fe impone que los intereses sean los nusmos q~e los pactados contractualmente para el crédito principal. La sentencia es prodiga en consideraciones sobre la buena fe, dice que: "no resulta juridicamente razonable y equitativo y pugna derechamente con el arto 1546 del Código Civil, que se apliquen los mtereses contractuales para calcular lo que Sintra le debía a Cono y otros distintos para el cálculo de lo que Cono deba restituirle a aquella por el exceso percibido, ya que ambas obligaciones son el resultado del mismo contrato e inciden en una misma liquidación... " (Corte Suprema, 27 de julio de 1998, RD], tomo 95, Santiago, 1998, seco la, p. 110); ag ega el fallo que la norma del artículo del Código Civil permite desarrollar la idea de que no es equitativo que un contratante pretenda qu~, en las liquidaciones monetarias que emanan de un mismo contrato, se aphque un régimen de cálculo en cuanto ello le favorece y a la vez rechace que esa misma fórmula se aplique en beneficio de su contraparte, puesto que de ser así se contravendria la doctrina de los actos propios: "llevada al campo contractual esta doctrina es la que más se aviene con la justicia y equidad y con la buena fe contractual que exige de todas las partes el artículo 1546 del Código Civil"... - No escapa a la consideración de la Corte Suprema que la obhgaclon de la CORFO, de pagar intereses sobre la diferencia del producto del remate, es un efecto no propiamente contractual sino poscontractual y, por tant? ~ae fuera del alcance de la letra del arto del Código Civi~ que se refiere umcamente a la buena fe en la "ejecución del contrato". Sin ánimo de contradecir abiertamente la letra de la disposición legal, la Corte cree salvar la eventual objeción extendiendo el ámbito de la ejecución del contrato de compraventa inicial de acciones. Segón ella este contrato sigue vigente en tanto: "su~siste entre las partes, precisamente, la relación que se ongina en la obhgaclon de devolver el excedente del precio percibido por CORFO... " (cons. 11 O)l!.!l La Corte invoca la autoridad del tratadista de Derecho Civil de René ABEUUK, Las obligaciones, 3a ed., Santiago, EditorialJurídica de Chile, 1993, tomo l, N 161, p, 142, quien 196 T L.... APUCACJÓN JURISPRUDENCJAL DE BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMIENTO CIVIL CHILENO La verdad, parece excesivo hacer sobrevivir de esta manera un contrato de compraventa. Más aceptable seria predicar la inclusión de esta obligación en el contrato de prenda accesorio a aquél o derechamente reconocer que es aphcable el pnnclplo de buena fe a las relaciones poscontractuales. El segundo caso se refiere ~ la liquidación de un contrato de trabajo. La Corte de ApelaCIOnes de Santiago se uiega a privar de valor a un finiquito suscnto entre las partes sm cumplir con la exigencia de hacerlo ante los ruiuistros de fe señalados por el Código del Trabajo, pues que ello podria importar una doble indemuización para el demandante. La Corte abunda en alusiones a la buena fe, tanto respecto de la ejecución de todo contrato (incluido el de trabajo) como. en cuanto principio general que, jnnto con otros, como el enriquecumento sm causa y la equidad natural, permiten prescindir de una uorma aislada que entra en conflicto con ellos (Corte de Apelaciones de Santiago 20 de enero de 1999, G], N 223, Santiago, 1999, p, 207). ' 3. EXTENSIÓN CONTRACTUAL VERTICAL DE LA REGLA: A QUÉ OBlJGAN LOS CON1RATOS? La extensión de la regla en profundidad nos lleva a analizar la manera en la que los tribunales chilenos están aplicando el principio de buena fe a la vigencia de la relación contractual. a) Reforzamiento de la fuerza vinculante del contrato La relación entre el art del Código, que establece que el contrato es una ley para las partes y el art , sobre su ejecución de buena fe no siempre es de oposición como podria parecer a primera vista. En mu~hos casos la invocación de la buena fe la utilizan nuestros tribunales para reforzar la fuerza obligatoria de lo pactado contractualmente. Junto con el principio de no Ir c?ntra los prop~os actos, la ejecución de buena fe se interpreta como una exigencia pnmana de no desconocer a posteriori lo que libremente fue convenido en el contrato. _ En un ~tiguo f~llo la Corte Suprema juzgó que la regla del art del Codzgo Czvzl unpedm al fisco, que había vendido en remate una propiedad, alterarlas bases del remate mediante un decreto que ordenaba su inserción en la escntura de c.ompraventa, por lo que bien podía el subastador-comprador negarse a suscnbir dicha escntura sin incurrir en la pena prevista para ello sin ab~rdar el problema concreto, afinna que el contrato termina naturalmente cuando se han cumplido todas las obligaciones y ya no da lugar a otra entre las partes. 197
7 Hernán Corral Talciani f 1 LA APUCACIÓN JURISPRUDENCJAL DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMIENTO CIVIL CHILENO (Corte Suprema, 17 de mayo de 1921, RDJ, tomo 18, Santiago, 1921, seco la, p. 359)"... Ya más recientemente, la Corte de ApelacIOnes de Santiago fundo en los arts y el deber de los notarios de ceñirse a las instrucciones recibidas por las partes en cuanto a la entrega de documentos confiados a su custodia hasta el cumplimiento de ciertos requisitos, sin que puedan excusarse de hacerlo por existir un árbitro nombrado por las partes para dirimir las dificultades que suijan entre ellas (Corte de Apelaciones de Santiago, 27 de febrero de 1990, RDJ, tomo 87, Santiago, 1990, seco 5 a, p. 31). Por su parte, la Corte Suprema, al dictar sentencia de reemplazo por haber casado la de instancia, señala que si el contrato de promesa de venta permitía la retractación de las partes, y una ha hecho uso de esa facultad, la otra debe estarse a las consecuencias de ella y, por tanto, restituir la cosa en calidad de poseedor de mala fe desde el momento de la retractación, todo ello en virtud de los arts , 1.546, Y del Código Civil (Corte Suprema, 21 de enero de 1991, RDJ, tomo 88, Santiago, 1991, seco la, p. 6)". También se ha tenido en cuenia este alcance del principio de buena fe en los contratos de adhesión. La Corte de Apelaciones de Santiago argumenia qne Polla Chilena de Beneficencia no puede excusarse de pagar la totalidad del premio ganado en un concurso de pronósticos deportivos alegando el comportamiento irregular de una empresa de computación que operaba como delegada de ella, 12 En sentido parecido, se condena a la demandada a indemnizar los peijuicios por incumplir un contrato de arrendamiento de un fundo otorgado por escritura privada y, no obstante, dado en arrendamiento por escritura pública a un tercero diverso del demandante. La sentencia de apelación invoca el arto La Corte Suprema rechaza la casación (Corte Suprema, 21 de septiembre de 1923, RDJ, tomo 22, Santiago, 1925, seco 1', p. 452). Igualmente, se declaranulalafianzahipotecana constituida por el marido en bien de la mujer para garantizar un contrato de arrendamiento, en transgresión de las instrucciones de ésta que 10 facultaban sólo para otorgar la caución en garantía de un contrato de mutuo (Corte Suprema, 13 de enero de 1931, RD], tomo 28, Santiago, 1931, seco 1 a, p. 470), se da lugar a la resolución del contrato de provisión de maderas por no haber pagado la empresa demandada en tiempo oportuno las remesas de madera enviadas por el demandante (Corte de Apelaciones de Santiago, 23 de diciembre de 1928; Corte Suprema, 12 de septiembre de 1930, RD], tomo 28, Santiago, 1931, seco la, p. 222), Y se impone la ejecución de la promesa de compraventa sin atención al acto unilateral de renuncia de un derecho accesorio por parte del promitente comprador, ya que esta estipulación fue independiente de las que constituyeron la promesa de venta, "y al celebrarse este que es una ley para los contratantes debió cumplirse de buena fe dentro de los términos estipulados (art del Código Civil)" (Corte Suprema, 2 de agosto de 1941, RDJ, tomo 39, Santiago, 1944, seco 1 a, p. 176). l3 La sentencia pone de manifiesto la estrecha relación que puede haber entre buena fe objetiva y buena (mala) fe subjetiva. 198 "ya que siendo de adhesión el contrato de apuesia la oferta envuelve la promesa de que ningñn daño sufrirá el adherente, máxime que los contratos, como se sabe, deben hacerse de buena fe, sobre todo un contrato como el que tratan estos antecedentes" (Corte de Apelaciones de Santiago, 30 de Julio de 1998, considerando reproducido por sentencia de reemplazo casacional de la Corte Suprema, 4 de abril de 2000, GJ, N 238, Santiago, 2000, p. 65). En otro caso resuelto por la Corte de Apelaciones de Santiago, COn fecha 24 de JulIO de 2003, se estimó que debía rechazarse la demanda de indemnización de peijuicios entablada por una gerenia en contra de la empresa empleadora, por haber puesto término anticipadamente a su contrato de trabajo de plaz? fij?: ya que la demandada había procedido a pagar a la actora una mdemmzac~on convencional paciada en el contrato para el caso de no cumplir con el tiempo de duración del contrato. La Corte juzgó que el contrato admitía s~ té~ino anticipado por voluniad del empleador previo pago de una md~mmzaclon convencional superior a la legal, por lo que pretender ahora una mdemnización por lucro cesante atenta contra la doctrina de los actos propios como principio general fundado en la buena fe (cita a Fernando Fueyol'). La Corte Suprema rechazó el recurso de casación interpuesto por infracción: ~ntre otras, de la norma del art 1.546, por defecto de formalización, p~ro preciso, a ~ayor abundamiento, que la demandante "no puede ahora... discutir la eficaciadel acto que ~ació a la vida jurídica por su propia voluniad" (Corte de ApelacIOnes de Santiago, 24 de julio de 2003; Corte Suprema, 12 de octubre de 2004, G], N 292, Santiago, 2005, p. 250). Por. su parte, la Corte de Apelaciones de Talca señala que una institución educaclo.nal deb~ devolver los cheques que se destinaron al pago anticipado de colegtaturas SI el alumno es retirado de dicho esiablecimientb por sus ~adres. Sos~ene que la invo<;ación de la dem~~dada en cuanto a no ser "po Iitica actual de la CorporaclOn dicha devolucion "no se aviene con la buena fe q~e el legislador exige en el cumplimiento de los contratos, circunstancia que Importa una vulneración a la ley del contrato en referencia" (Corte de Apelaciones de Talca, 12 de octubre de 2004, confirmada por la Corte Suprema,lO de noviembre de 2004, GJ, N 293, Santiago, 2005, p. 57). Igualmente, la Corte de Apelaciones de Santiago rechaza la pretensión de tratarse d~ un co?trato de trabajo de presiación de servicios a honorarios presiados al ServICIO Medico Dental por parte de una cirujano-dentista La Corte revoca la sentencia apelada, aduciendo que ésta al calificar de laboral la relación 14 FUEYO (n. 2), p
8 Hemán CQ1:ral Takiani Lt. APUCACJÓN jurisprudencial DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMIENTO CfV1L CHILENO "tergiversa los libres y consentidos acnerdos, basados en el principio de la buena fe, producidos entre las partes para cada caso, que la demandante supo desde el principio la naturaleza de los servicios profesionales especializados a prestar, por veinte horas semanales, sujeta a honorarios y regulado por el estatuto juridico que norma a los servicios públicos" (Corte de Apelaciones de Santiago, 18 de enero de 2005, G], N 295, Santiago, 2005, p. 285). El acudir al principio de buena fe le permite a la Corte de Apelaciones de Santiago tener por correcta la terminación anticipada de un contrato de prestación de servicios sin necesidad de declaración judicial y negar al demandante la acción resolutoria por no haber cumplido con el deber de prestar garantia hipotecaria como lo exigía el contrato. Según la Corte el arto del Código Civil trasunta el principio de buena fe (Corte de ApelaCIones de Santiago, 15 de septiembre de 2004; la casación fue rechaza por la Corte Suprema, 25 de julio de 2005, G], W 301, Santiago, 2005, p. 133).. Hemos de anotar, además, que la Corte Suprema ha llegado, mcluso, a vincular los ar\s y con el art para fundar en estos preceptos el derecho de un actor a obtener indemnización del lucro cesante hasta el término de la obra o faena para la que fue contratado, si es despedido con anticipación por una empresa radial (Corte Suprema, 14 de septiembre de 2000, RlJI, tomo 97, Santiago, 2000, seco 3", p. 170). Finalmente, la Corte Suprema ha indicado como fundamentos de derecho de la sentencia que deniega el cúmulo de responsabilidad los ar\s y del Código Civi~ estimando que no puede intentarse la vía aquiliana prescindiéndose de las reglas contractuales (Corte Suprema, 30 de julio de 1991, RlJI, tomo 88, Santiago, 1985, seco 1", p. 40). b) Creación de deberes contractuales no explícitos Una segunda forma en que los tribunales aplican el principio de buena fe a la relación contractual es afirmando la existencia de deberes contractuales que, aunque no han sido explicitados, son accesorios a la obligación principal declarada en el contrato o a su propósito práctico. Constituyen, pues, la perfecta aplicación de la regla segunda del arto 1.546, que estima que com~ consecuencia de la buena fe pueden añadirse deberes a las partes cuando asl se desprende de la naturaleza de la obligación principal o cuando lo imponen la ley o la costumbre. Un fallo ilustrativo de esta aplicación rigurosa del texto del art es el dictado parla Corte Suprema en el año En el caso, el demandante había comprado, en venta judicial, a la Municipalidad de Valjlaraíso, una propiedad 200 raíz, procediendo, luego,. a inscribir el titulo en el Registro inmobiliario, pero sm ~ue la vendedora le hiciera entrega material del irunueble vendido, el que habla SIdo entregado al fisco. El comprador y propietario según el regístro conservatono demanda la~esolución del contrato por no haber cumplido la vendedora con su obligaclon de hacer entrega efectiva de la cosa vendida. La Corte de Ape;aciones de Valparaíso confirma la sentencia de primera mstancla que habla acogido la demanda. Contra ella recurre de casación la municipalidad de~andada, invocando que el arto del Código Civil sólo conslgua como obligaclo~es del vendedor la tradición y el saneamiento y, por tanto, las sentencias de la mstancia infringían la ley al sostener que las obligaciones del vendedor eran tres en vez de dos y agregar la entrega material que ninguna disposición legal contempla. La Corte Suprema rechazó la casación y, entre otras razones, afirmó que la obligación de entregar materialmente el inmueble debía entenderse implícita en el contrato de compraventa por estar exigida por la naturaleza de la obligación de efectuar la tradición: "el arl ~ostuvo el máximo tribunal- dispone que, como los contratos deben ejecutarse de buena fe obligan, amás de lo que expresan, a cuanto emana precisamente de la naturaleza de la obligación, y, por conslg uente, el vendedor debe hacer entrega material de lo que ha vendido para que el comprador pueda ejercitar los derechos que le confiere el?ontrato, entrar en el uso y goce de lo que ha adquirido, que es la mas Iu;portante finalidad de la compraventa, ya que de otro modo se hnutana a tener una facultad platónica o ideal, cual seria la denvada de la inscripción del titulo, o adquiriria algo que lo habilitaria nada más que para afrontar las consecuencias de un litigio, no obstante no haber comprado derechos litigiosos" (Corte Suprema, 18 de marzo de 1929, RlJI, tomo 27, Santiago, 1930, seco 1 a, p. 190)1'. 15 Ya antes, la Corte de Apel~ciones d.e?oncepción había señalado que transgrede la regla de la buena fe el vendedor que sm conocmllento de los dueños del establecimiento comercial ~OI~ienza a fo~ar.~na sociedad mercantil de un rubro análogo al de aqué~ por lo que se Justifica la terrnmaclon del contrato de arrendamiento de servicios (Corte de Apelaciones de Soncepción, 19 d~ noviembre de 1906, RDJ, tomo 4, Santiago, 1909, seco 2\ p. 108, cons. 7 ). En 1923, la rrusma Corte Suprema se había negado a casar la sentencia que argumentaba s?bre la base del art para crear deberes contractuales implícitos. En el caso, se discutía SI un con~to por el cual se vendió un inmueble con la reserva de que los derrames de agua pertenecenan al fundo del comprador~demandante, se alegó por los demandados que dichos derrames sólo se producían fue:a del fundo gravado por lo que no era posible entregarlos al no tener derechos sobre predios ajenos. El tribunal de primera instancia en considerando hecho suyo por la Corte de ~pelaciones de Santiago estimó que los contratos obligan también a las cosas que emanan precisamente de la naturaleza de la obligación y "es evidente que al 201
9 He17lfm Gmal Talciani LA APLICACIÓN JURlSPRUDENClAL DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMIE. io CIVIL CHILENO Ya avanzado e! siglo xx, la entonces Corte del Trabajo de Santiago debe resolver si la cláusula pactada entre un trabajador y su empleador en el sentido de conceder al primero una participación en las utilidades líquidas de la explotación de unos fundos, impone la actualización de! valor de la ~oneda por el tiempo de retraso en el pago. A pesar de que a esa fech_a el Código.~ vil seguía anclado en el principio nominalísta, la Corte afirmo la obhgaclon de que los valores de la liquidación debían ser actualizados. Se funda, entre otras razones, en que la norma del art del Código Civ~ dispone que los contratos deben ejecutarse de buena fe, no hace posible: entender que cumple con este deber quien omite o retarda la ejecución de la obligación sin probar ui intentar hacerlo, la justificación de la omisión o de la mora" (Corte del Trabajo, Santiago, 2 de abril de 1965, RD}, tomo 62,. Santiago, 1968, seco 3" p. 9). La Corte Suprema desechó el recurso de queja presentado por el,. M demandado para enmendar la sentencia de segunda instancia. Un nuevo caso, fallado en 1996, se refiere a la disputa sobre si el arrendatario tiene derecho a ser indemuizado por vicios de la cosa arrendada a pesar de que podia haberse percatado de ellos. En este caso, el.arrendatario pretendió anular la sentencia que le negaba tal derecho aduciendo que la Corte estaba creando un nuevo deber no contemplado en la ley. La Corte Suprema estimó que el recurso debía rechazarse puesto que la sentencia impuguada aplicaba bien e! principio de buena fe al declarar que: "e~pece al arrendatario verificar que la cosa arrendada se le entrega en condiclones de ser usada según rece el contrato" (Corte Suprema, 3 de octubre de 1996, G}, N0 196, Santiago, 1996, p. 37). En el mismo sentido, la Corte de ApelaclOnes de Concepción ha asentado que: "Los deberes de buena fe determinan que han de informarse recíprocamente de las condiciones que cada uno conoce de los supuestos de hecho en que se contratará para que se forme adecuadamente la voluntad. Pero ese mismo deber exige que las partes se comporten con diligencia, tomando las precauciones del caso y requiriendo ellas convenir el señor Calvo..., en que el señor Márquez se reservaba parasí los derrames del Tambo se obligó el dueño de éste a entregárselos, o sea a no ejecutar en s~ predi~ a~to ~guno p~a impedir el uso y goce de ellos, siendo por lo mismo esta circunstancia una InrutaclOn especial del dominio de los demandados sobre el fundo el Tambo". La casación fue rechazada (Corte Suprema, 13 de enero de 1923, RDj, tomo 22, Santiago, 1925, seco la, p. 114).. _ 16 Si bien con el voto en contra del abogado integrante Luis CoUSIDO Mac-Iver, quien opmo que el recurso de queja debía acogerse porque respecto del cumplimiento de un contrato no podían estimarse las utilidades de una explotación en founa arbitraria sobre la base de cál~os, "especialmente si se considera que el informe del peri~o r~valoriza la ~o?eda para ac~alizar el monto de dichas utilidades, lo que no se encuentra JustIficado en mngun texto legal. 202 mismas las informaciones que necesiten para saber sobre lo que se contrata" (Corte de Apelaciones de Concepción, 24 de septiembre de 2002, G}, N 267, Santiago, 2002, p. 109). La Corte de Apelaciones de Santiago ha debido pronunciarse si el contrato de salud suscrito entre un afiliado y la ISAPRE, la obliga a no sólo a financiar el costo con los prestadores seleccionados sino a garantizar que éstos presten efectivamente la atención médica cuando el beneficiario lo requiera. La Corte, recurriendo al principio de buena fe, afirma que esta obligación, aunque no haya sido explicitada debe entenderse contenida en el contrato por emanar de la naturaleza de la obligación expresada: ''Además, en virtud del principio de buena fe contractual, contemplado en el artículo 1546 del Código Civil las ISAPRES no sólo están obligadas al tenor de lo que expresen los contratos, sino a todas las cosas que emanan de la naturaleza de la obligación, por lo que, precisado el objeto de las ISAPRES, es necesario que se encarguen de convenir de la forma que estimen conveniente con los prestadores de salud, la manera de conseguir que los beneficiarios de cualquier tipo de plan... puedan acceder siempre a las prestaciones y beneficios de salud, de manera pronta y oportuna" (Corte de Apelaciones de Santiago, 8 de septiembre de 2000, confirmada por la Corte Suprema, 4 de diciembre de 2000, rol N 4236, N 17815). La Corte sostíene que, de no afirmarse este deber contractual, la obligación principal podria considerarse ''vacía de contenido y meramente formal", y que ello "haría carecer de sentido a las ISAPRES como instituciones, por cuanto las personas gestionarían directamente su atención de salud ante los prestatarios, sin necesidad de recurrir a intermediarios que ofrecen gestionar mejores condiciones de salud, pero que no pueden garantizar que las prestaciones se otorguen cuando. más se necesitan"(cons.3 )17. l7 El fallo resolvió el recurso de reclamación presentado por una ISAPRE en contra de una instrucción impartida por la Superintendencia, que imponía a estas instituciones la responsabilidad por la prestación de los beneficios de salud en planes cerrados o con prestadores preferentes. La reclamante alegaba que al imponer esas nuevas obligaciones el organismo estatal estaba yendo mucho más allá de lo que la ley y los contratos de salud establecen. 203
10 Hemán Corral Talciani LA AJ>UCACIÓN JURlSPRUDE.l'ICIAL DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMrntro CIVIL CHILENO A\lilque centrado sólo en el deber de contemplar \lil mecanismo de resolución de opiniones médicas discrepantes, en el ~smo sentido y con expresa invocación del principio de buena fe, la Corte VOlVIO a reiterar el ffilsmo parecer en sentencia de 18 de diciembre de 2000 (Corte de ApelacIOnes de Santiago, 18 de diciembre de 2000, RDJ, tomo 97, Santiago, 2000, seco 3 a, p. 274). Los conflictos laborales por despidos injustificados dan ocasión para que los tribunales precisen obligaciones derivadas del contrato de trabajo que no han sido explicitadas, pero que se deducen de la buena fe.contr~ctual. L: Corte de Apelaciones de Concepción ha declarado que la ex;stencla ~n el amblto del Derecho del Trabajo de Obligaciones de contemdo etico-jundico emana, además de la especial naturaleza de la relación laboral, de la aplicación de \lil principio general de! Derecho, cual es la ejecución de buena fe de los contratos y, por ello, estima injustificado el despido de \lila trabajadora fund~do en su ausencia al lugar de trabajo sin tener en cuenta la enfennedad de esta y pretendiendo ignorar una licencia médica de la que h~ía el empleador tomado conocimiento (Corte de ApelaclOnes de ConcepCIOn, 13 de octubre de 2000, RDJ, tomo 97, Santiago, 2000, seco 3 a, p. 180). En \lil caso fallado por la Corte de Apelaciones de Santiago se trataba de.\lil empleado bancario que demanda al banco empleador por haberle despedid~ invocando grave incumplimiento de sus deberes. En el JUlCIO se compraba que el empleado autorizó por cuenta del banco empleador un crédito a una persona con poca solvencia y con la cual estaba relacionado comerclahnente. La Corte desechó la demanda, pues consideró justificado el despido. Para ello estimó que el principio de buena fe imponía al empleado el deber de. omitir "todo acto que pudiera perjudicar al Banco empleador, aun cuando el no Je hubiera sido expresamente prohibido" y que no cabía duda que en relacion con la persona beneficiaria del crédito el empleado "estaba inhibido de actuar, no sólo de acuerdo a lo ordenado por su jefe... sino también en virtud de la prohibición de carácter n;oral derivada de sus relaciones comerciales bancanas con el beneficlano del préstamo, que le impedian ponderar adecuadamente el interés de su empleador, el Banco de Chile, que resultó así traicionado en su confianza" (Corte de Apelaciones de Santiago, 26 de mayo de 1986, RDJ, tomo 83, Santiago, 1986, seco 3 a, p. 99). En el mismo sentido, esta vez, la Corte Suprema consideró que el despido de \lil empleado bancario estaba justificado porque había inculllplimíento grave de las obligaciones que impone el contrato si, siendo él e! responsable de la fiscalización del uso de las tarjetas de crédito y, además, usuario de una de ellas, había ocultado al banco demandado su propia deuda: 204 "es dable concluir -dijo la Corte- que ha incurrido en un incumpli. miento.grave de las.obligaciones que le imponía su contrato, cuya ejecuclon debe estar Imbuida del principio de la buena fe contractual, incumplimíento que resulta especialmente grave, considerando la confianza depositada por su empleador al designarlo en las labores que, en fin, utiliza para su beneficio personal" (Corte Suprema, 4 de noviembre de 2004, en Gl, N 293, Santiago, 2005, p. 232)18. En contra, se ha sostenido que la causal de incumplimiento grave de las obligaciones que impone el contrato debe restringirse a obligaciones deter minadas ya sea en el contrato de trabajo o en el reglamento interno y que el pnnclpio de buena fe que pennite la incorporación implícita de obligaciones anexas se sanciona a través de las restantes causales enumeradas en el art 160 del Código del Trabajo (Corte de Apelaciones de Santiago, 10 de julio de 2003, GJ, N 277, Santiago, 2000, p. 268). c) Calificación de la naturale<ft del contrato El principio de buena fe es invocado también cuando se trata de resolver sobre la exacta calificación jurídica de \lil contrato. Así, por ejemplo, se da valor a \lilas libretas acompañadas con la demanda y a las partidas asentadas en ella no como contrato de venta ni como contrato de promesa, pero sí como \lila convención que pennite al demandante pedir restitución del dinero abonado como parte?el precio. La Corte de Apelaciones de Valparaiso sostiene que la mterpretaclon que debe preferirse es la que confiere algún efecto a las cláusulas del contrato; "y ya que los contratos deben ejecutarse de buena fe" (Corte de Apelaciones de Valparaíso; la casación en el fondo es rechazada por la Corte Suprema, 9 de julio de 1927, RDJ, tomo 25, Santiago, 1930, seco la, p. 213). Más modernamente el principio de la buena fe es utilizado por los trib\lilales para dirimir la cuestión de si \lil contrato es de arrendamiento de servicios o contrato de trabajo. En la especie, se discuua si el contrato entre \lila profesora de inglés y un institnlo de idiomas debía ser calificado como contrato de trabajo (y, por tanto, con todas las prestaciones y obligaciones derivadas de la seguridad social) o como \lil contrato civil de arrendamiento de servicios. La Corte de Ape- 18 Por su parte, la Corte Suprema ha estimado que la circunstancia de que el jefe de producción de una fábrica mantuviera relaciones amorosas con la cónyuge de su empleador, que se desempeña como cajera, es una falta que hace justificado el despido, en atención a los am y del Código CiviL La Corte, acogiendo el recurso de queja, revoca la sentencia de segunda instancia y confirma la de primera que contiene este razonamiento: Corte Suprema, 26 de octubre de 1989, RlJ], tomo 86, Santiago, 1989, seco 3', p
11 Hernán Corral Takiani LA APIJCACiÓN JURISPRUDENCIAL DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMIENTO CIVIL CHILENO de Santiago sobre la base del texto del contrato y otros antecedentes, 1 aclones,.. resolvió que no había relación de dependencia o subordinación que con~era el contrato en laboral. En un último considerando, agrega: "Que, por último, cabe recordar 10 estatuido en el articulo 1546 del Código Civil en el se~tido de que los contratos deben ejecutarse de buena fe..." (Corte de ApelaCIones de Santiago, 5 de junio de 1985, RD], tomo 82, Santiago, 1988, seco 2", p. 12~, cons. 80). Aunque la Corte no argumentó la forma en que este precepto habla influido en la resolución, es dable presunur que el tnbunal estaba pensando en la censura que le hace a la demandante de haber ant~riormente su~cnto una carta dirigida a la Superintendencia de Segundad SOCIal en la que, junto con otros profesores, afirmaba la naturaleza civil Y no laboral de los sen;clos prestarlos. En efecto, en el considerando inmediatamente antenor a aquel en que arguye sobre la buena fe, la Corte ha dejado sentado que la conducta de la demandante contraviene el principio de que nadie puede aprovecharse de su propio dolo (cons. 9 ). Queda claro, entonces, que la buen.a fe e.'~ ref~rida a la incongruencia en que incune una de las partes en la cahficaclon jundlca del contrato. Lo mismo sucede en el caso fallado por la Corte de Apelacio~:s de Santiago en el que un comentarista deportivo demanda, alegando. relac~on laboral con un canal de televisión en circunstancias en que durante vemte anos nunca había objetado los contratos de prestación de servicios a honorarios q~e habían ligado a las partes: "En el fondo -sostiene la Corte-, ~e ~ebe rendir tributo al principio de la buena fe que inspira y sustenta el ord~n jundico, c~mo una exigencia de la propia idea de justicia" (Corte de ApelaciOnes de Santiago 17 de junio de 2003, G], N 276, Santiago, 2000, p. 249)".. A la inversa, en un caso resuelto por la Corte de ApelaclOn~~ de Temuco en 1996, se estima que el principio de buena fe puede ser utilizado p~a calificar el contrato de prestación de servicios de un locutor de televlslon como un contrato no meramente civil, sino laboral. Aunque la sentencia no contiene consideraciones sobre la buena fe, sitúa al arto del Código Civil como el primer precepto de sus fundamentos de Derecho. La Corte Suprema rechazó los recursos de casación que fueron presentarlos en su contra (Corte de Apelaciones de Temuco, 31 de diciembre de 1996; Corte Suprema, 26 de marzo de 1997, G], N 459, Santiago, p. 223). d) Interpretación de las cláusulas contractuales La interpretación de la regulación contenida en el contrato es otro de los ámbitos en los que juega fuertemente el estiindar de la buena fe objetiva. JlI Cfr. también Corte de Apelaciones de Santiago, 18 de enero de 2005, Gj, N 295, Santiago, 2005, p Existen fallos muy antiguos que recurren a la buena fe para dar con una interpretación razonable a una cláusula contractual que ha deveuido OSCUra. El primer fallo, según las noticias que disponemos, en que aparece invocado el principio de buena fe es uno dictado por la Corte de Apelaciones de Santiago en el lejano año de En él, la Corte resolvió la disputa sobre si un contrato de venta de un establecimiento hotelero incluía el nombre del hotel, que coincidía con el apellido del vendedor. La Corte estimó que, aunque no se expresara el nombre del establecimiento éste estaba incluido en la venta. Si bien no efectúa consideraciones en torno a la buena fe, la sentencia entre los fundamentos de Derecho cita el arto del Código Civil (Corte de Apelaciones de Santiago, 16 de junio de 1875, G, N 1283, Santiago 1875, p. 575). Cuatro años más tarde, se resuelve que la cláusula de un contrato que disponía que el trigo cosechado se dístribuiría a medias entre las partes, incluye no sólo el grano sino, también, la paja que queda en la era. Nuevamente la sentencia de primera instancia, confirmada por la Corte de Apelaciones de Santiago, se liruita a dejar constancia de sus fundamentos jurídicos citando el arto del Código Civil (Corte de Apelaciones de Santiago, 14 de septiembre de 1879, G, N 1439, Santiago, 1879, p. 996). A principios del siglo xx, hay constancia de dos casos relevantes sobre la función interpretativa del art En el primero, se debía resolver el sentido de una cláusula de estipulación de honorarios en favor de un abogado por gestiones hereditarias y que le asignaba el diez por ciento "del valor de los bienes heredados". El pleito se trabó en la cuestión de si el porcentaje debía calcularse sobre el acervo bruto o el acervo líquido (deducidas las deudas hereditarias). La Corte de Apelaciones resolvió, apoyándose en el arto 1.546, que la expresión "valor de los bienes heredados" debía entenderse como valor líquido. Deducido recurso de casación por violación del art 959 del Código Czvz~ la Corte Suprema lo rechazó por entender que la norma decisoria litis de la sentencia impugnada no había sido el arto 959, sino el arto 1546, "yen todo caso la inteligencia que le da para llegar al resultado que se propone, no se aparta de la que en derecho corresponde" (Corte de Apelaciones de La Serena, 29 de enero de 1908; Corte Suprema, 27 de octubre de 1908, RD], tomo 6, Santiago, 1921, sec. 1", p. 220). Unos años después, se presenta ante los tribunales de Iquique la cuestión de interpretar la cláusula de un contrato de hipoteca otorgado en favor de una persona para garantizar la obligación en que podría incurrir por asumir como fiador de un tercero, pero que establecía que el término de duración de la hipoteca sería de tres meses. El problema se presentó al ejercer el fiador la acción hipotecaria para pedir el reembolso de lo invertido por él en cumplimiento de la fianza encargada, con posterioridad a los dichos tres meses. La sentencia de primera instancia afirma que la acción hipotecaria es 207
12 Hernán Corr.a1 Taldani LA APUCAC1ÓN JUR1SPRUDENCJAL DE. LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMIENTO CML CHILENO procedente y sostiene que el plazo debe s:r entendido como suspensivo y no extintivo de la hipoteca. Agrega, ademas, que SI el fiador acreedor hipotecario ha pagado la deuda afianzada, la interpretación anterior se impone ya que "de otro modo dicha fianza habria sido algo sm sentido, rrnsona, y los contratos deben ejecutarse de buena fe, obligando no solo a los que en ellos se expresa, sino a todo lo que emana precisamente de la obligación" (cons. 50). La Corte de Iquique confinnó el fallo (Corte de ApelaclOnes de Iqwque, 6 de diciembre de 1918, G, N 652, Santiago, 1918, p )20. En tiempos más recientes, la Corte de Apelaciones de Concepción deb: interpretar una cláusula de un contrato de compraventa de unos bienes ralces que obligaba al vendedor a realizar unas obr.as de regadio en un_ plazo detenninado y disponía que en caso de no cumplir, el comprador han~ esas obras de su cargo y descontaria el valor de la pnmera cuota del preclo. En el juicio, el comprador intenta evitar el pago de las dos últimas cuotas del precio ejerciendo la excepción de contrato no cumphdo,. la q~e funda en que el vendedor no cumplió dentro del plazo c~n su obhgaclon de hacer. La Corte estima que debe rechazarse la excepclon por cuanto, al preverse explícitamente en el contrato la sanción que procedía en caso de mcumplimiento del veudedor a realizar las obras comprometidas; el comprador habría renunciado a la facultad de alegar la refenda excepclon. Entre vanos argumentos se invoca también "la buena fe q~e domina la inte~retación de los contratos", ya que "si se examina esta clausula con dete~clon puede columbrarse la clara intención de los contratantes de pactar anticipadamente lo que ocurriría si no se ejecutaban las obras de regadío, ya que ellas... n~ eran de tal envergadura como para justificar o negar todo el resto del preclo (Corte de Apelaciones de Concepción, 13 de julio de 1981, En], tomo 78, Santiago, 1989, seco 2 a, p. 124). La buena fe objetiva viene reforzada en este 20 Otros fallos de la época que invocan el art del Código Civilpara interpretar cláusulas de contratos de arrendamiento son; el de la Corte de Apelaciones de Santiago, 8 de agosto de 1927' con casación rechazada por la Corte Suprema, 7 de agosto de 1928, RDj, tomo 26, Santiag;, 1929, seco 1 a, p. 436; Corte de Apelaciones de Santiago, l.de jul~o de 1~37, ~j, tomo 36, Santiago, 1939, seco 2a, p. 9. En otro caso, el tribunal de pnmera InstanCIa califica de compraventa un contrato que pennite a los demandantes recoger madera de un monte del demandado e interpreta que del contrato no puede sostenerse que les vendió toda la leña del fundo ni que el vendedor les concedió el privilegio de que fueran los únicos explotadores del bosque. Cita los arts Y entre los fundamentos de.?erecho. La Corte de Apel~ci.ones confirma la sentencia y la Corte Suprema rechaza la casaoon (Corte Suprema, 17 de JulIo de 1928, RDj, tomo 26, Santiago, 1929, seco la, p. 369). Respecto de la buena ejecución. de un contrato de mandato, en que el mandatario hace gestiones que también tienden a satisfacer un interés suyo propio: Corte Suprema, 28 de abril de 1938, R.DI, tomo 35, Santiago, 1938, seco 1" p taso con una consideración propia de la buena fe subjetiva: señala la sentencia que al haber el comprador explotado largos años los predios y sólo aducir el mcumplimlento de! vendedor para negarse a pagar las dos últimas cuotas del precio, "es obvio que es.ta conducta del ejecutado... no está amparada por la buena fe, que cama se dijo antes es un principio primario en la interpretación de los contratos" (cons. 14). En una materia largamente controvertida en nnestra jurisprudencia se ha utilizado también como argumento el principio de la buena fe. Se trata de la cuestión de si la ca~ucidad convencional del plazo por no pago de alguna de las cuotas de un credíto (llamada en el foro "cláusula de aceleración") puede Jugar en favor del dendor a los efectos de pennitir la prescripción de la tatahdad ~e la deuda en caso de haber transcurrido el plazo legal (que en titulos de credíto como letras y pagarés es apenas de un año), desde que se dejó de cwnphr una cuota sm que el acreedor hubiera interrumpido la prescripción mediante la correspondiente acción judicial. La Corte de Apelaciones de Santiago en alguna ocasión ha recurrido al principio de bnena fe para negar este efecto a la cláusula de caducidad del plazo en favor del deudor: señala la sentencia que, debiendo los contratos ejecutarse de buena fe "no resulta racional que una cláusula concebida en beneficio de una de las partes se vnelva en su contra por no ejercicio de la misma" (Corte de Apelaciones de Santiago, 10 de enero de 1992, En], tomo 89, Santiago, 1992, seco 2", p. 1)". La misma Corte ha precisado en el último tiempo que por amplias e indefinidas que hayan quedado redactadas las facultades del mandato no pnede entende;se incorporada la facultad de castigar la deuda que una so Cledad manterna con la mandante-demandante, pues "la interpretación de los contratos debe bacerse siguiendo, entre otras bases, la buena fe, principio general de derecho"". e) Morigeración de la literalidad del contrato Son pocos los casos en los que los tribunales emplean la regla del arto o e! principio de bnena fe para moderar el rigor de los términos explícitos 21 Sin e~bargo) la Corte Suprema ha fallado en contra sosteniendo que, si bien la cláusula de aceleracl~~ es establecida en favor del acreedor ello no significa que no pueda producir efectos tambien en favor del deudor. En voto disidente el ministro Efrén Raya Vergara sostiene qu~ el ~ se opone a que la cláusula termine favoreciendo al deudor que incumple su obligaoon (Corte Suprema, 14 de abril de 1997, GI, N' 202, Santiago, 1997, p. 25). Cfr. I1unbién Corte Suprema, 13 de julio de 1993, GI, N 157, Santiago, 1993, p. 29). 22 El fallo cita ajorge López Santa Maria, Luis Díez-Picazo y Charles Fried. 10 redacta el abogado integrante Luis Bates. 209
13 Hernán Cr;rral Talciani LA APliCACIÓN JURlSPRUDENCJAL DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMiENTO CIVIL CHILENO de un contrato, usando estándar jurídico como contrapeso al principio del pacta sunt smanda. En 1988, la Corte de Apelaciones Presidente Aguirre Cerda (Sautiago) resolvió un caso de interpretación contractual sobre la base de la bueua fe. La disputa consistía en la pretensión del vendedor de un predio afectado por una deuda en favor de la ex CORA, de dejar siu efecto el contratu de compraventa, por cuanto éste se suscribió en virtud de una promesa anterior en la cual el precio se pactó parte en dinero y el resto con el compronuso del promltente comprador de pagar la deuda ex CORA, en circunstancias que esto no ocurrió, pues por una modificación legal la deuda se extinguió por novación por carubio de deudor. La Corte razona sobre la base del fin práctico del contrato y sostiene que el demandante no tiene interés en demandar la nulidad, puesto que obtuvo todo lo que perseguía en la promesa: la parte en dinero del precio fue pagada y se extinguió respecto de él la deuda ex CORA. Que esto haya ocurrido de una manera diferente a lo previsto no afecta eu nada el cumplimiento de sus intereses contractuales. A mayor abundamiento, sostiene la Corte que, conforme al arto los contratos deben ejecutarse de buena fe, "sin apego a la letra rigurosa de ellos, ni a un derecho estricto. Ninguno d~ los contratan~s debe asilarse en su literalidad inflexible para dar menos m para exlgir mas, arbitrartaruente, al influjo de un interés propio y mezquino; antes bien, debe dejarse expresar al contrato arupliaruente su contenido". Agrega que para esta interpretación no debe dejarse de atender a factores que pudieran fundarse en la naturaleza del pacto, en la costumbre o en la ley. Estima la Corte que, en este caso, es la ley la que contribuye a arupliar el sentido literal del contrato: "Esto último por ejemplo, cuando una nueva ley aruplía las fuentes de extinción de una deuda ex Cara" (Corte de Apelaciones Presidente Aguirre Cerda, 4 de marzo de 1988, RD], tomo 85, Santiago, 1988, seco 2', p. 9)23. Otro ejemplo de esta forma de aplicación del art del Cddigo Civil nos lo proporciona el litigio entre una universidad y una empresa constructora. La universidad demanda porque la empresa no había dado cumplimiento oportuno de las obras contratadas y ésta se defiende alegando que no había podido hacerlo por una toma de los recintos por parte de alumnos de la demandante. En el contrato se señalaba que el caso fortuito era de calificación exclusiva de la universidad. En primera y segunda instancia se rechaza la demanda, y se deduce casación por infracción del art del Código CiviL La Corte Suprema señala que los jueces de fondo han hecho una aplicación correcta de la señalada norma, pues del hecho de que el contrato entregue a la Civil. 210 Z3 El redactor de la sentencia es Fernando Fueyo Laneri, eminente profesor de Derecho universidad la facultad de declarar los eventos que constituyen caso fortuito o fuerza mayor, no se sigue que tal declaración pueda ser arbitraria o contraria a las normas legales que definen esos eventos (Corte Suprema, 29 de enero de 2002, RD], tomo 99, Santiago, 2002, seco la, p. 25). Un tercer caso en esta línea, fue fallado por la Corte de Apelaciones de Santiago por sentencia de 11 de septiembre de En ella se rechaza la demanda del arrendador que pretendía cobrar la totalidad de las cuotas del arrendaruiento (treinta y dos) a pesar de que se había hecho devolución de la especie arrendada devengándose solaruente dos de ellas. La Corte reconoció que el contrato autorizaba a la arrendadora a cobrar las rentas por el plazo total a título indemnizatorio, pero declaró que se trataría de una cláusula penal enorme, descrita en el arto del Código Civil Sin preocuparse de constatar la concurrencia de los requisitos de esta última norma, la Corte señala que: "a mayor abundaruiento, un cúmulo como el pretendído, constituye un enriquecimiento injusto o sin causa, que repugua a los principios de buena fe que gobierna [siclla contratación" (Corte de Apelaciones de Santiago, 11 de septiembre de 2003, G], N 279, Santiago, 2003, p. 142). j) Integración del contrato La buena fe no sólo sirve para interpretar, calificar el contrato o deducir deberes implícitos sino para integrar el contenido del contrato cuando se detectan vacíos o lagunas en la regulación contractual. As~ en un antiguo fallo de la Corte Suprema se señala que la condicióu resolutoria tácita es de aquellas cosas que se entienden pertenecer a la naturaleza del contrato, aun sin estar expresarueute incluidas. En el caso, e! demandante pedía la resolución de! contrato de compraveuta de un vehículo, por haberse vendido por el vendedor a un tercero. Los tribunales de instancia acogieron la resolución solicitada. El vendedor recurrió de casación por vulnerar el fallo de apelación, entre otras, la norma de! art del Código CiviL La Corte Suprema rechazó el recurso y señaló: "que la buena fe con que deben ejecutarse los contratos obliga no sólo a lo que en ellos se expresa, sino o todo aquello que emana precisaruente de la naturaleza de los mismos y a lo que por la ley o la costumbre pertenecen a ella. La acción resolutoria, por disposición expresa de la ley, emana precisamente de los contratos bilaterales, en las condíciones que la misma ley señala; y la sentencia recurrida al dar lugar a la demanda de resolución con los antecedentes producidos, no ha violado el arl. 1546" (Corte Suprema, 4 de octubre de 1921, RD], tomo 21, Santiago, 1924, seco 1', p. 172). 211
14 y Herruin Corral Talciani U APUCAC1ÓN jurisprudenclal DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAM1ENTO CIV1L CH1LENO Sin embargo, se ha sostenido que si en un contrato de promesa de compraventa se pacta un derecho de desistimiento de las partes, esta cláusula debe prevalecer por sobre la condición resolutoria tácita, justamente por así disponerlo el arto del Código CiviL En el caso se alega que la sentencia que rechaza la demanda de cumplimiento de una promesa de venta y acepta el desistimiento de la parte demandada, infringe los arts Y de dicho Código. La Corte señala que como la facultad de desistirse estaba pactada en el contrato su reconocimiento no infringe la disposiciones señaladas. Sobre si debe prevalecer la norma del arto por sobre la facultad de desistimiento, dice la Corte que: "La cuestión la resuelve expresamente el articulo 1546 del Código Civil al disponer que en las convenciones prima la ley del contrato, esto es, sus cláusulas escritas, lo que en ella se expresa. En efecto, la redacción misma del precepto legal lo confirma al consagrar que: 'Los contratos [... j'. Al emplear dicho articulo la conjunción adversativa 'sino' precedida del modo adverbial 'no sólo' establece una forma de construcción de la oración que denota adición de otro u otros miembros a la cláusula, cabe decir se agregan a las cláusulas escritas las cosas tácitas que por su naturaleza pertenecen al contrato, dándoles a aquellas el carácter de principales" (Corte Suprema, 13 de agosto de 1956, RDI, tomo 53, Santiago, 1956, seco 1", p. 165). g) Prueba del contrato En un caso, que ya tuvín10s ocasión de mencionar en relación con la celebración contractual, la Corte de Apelaciones de Santiago consideró probado un contrato de compraventa mercantil por medio de documentos que por sí solos no eran suficiente para acreditarlos. Entre ellos, estimó eficaz un instrumento otorgado por una autoridad extranjera y que no fue debidamente legalizado. La sentencia argumenta sobre la base de la costumbre y del principio de buena fe: 212 "0e también ha debido tenerse presente lo atinente a las costumbres mercantiles a que se refiere el articulo 4 del Código de Comercio, las cuales 'suplen el silencio de la ley', y, sabido es, que el proceder comercial en este tipo de negociaciones, se basa fimdamentalmente en la rapidez de su ejecución y en la buena fe que caracteriza a los actos de comercio, todo lo cual ha conducido a este Tribunal a la convicción de que en la especie medió un contrato entre demandante y demandada, que fue incumplido por esta última, pues, ha quedado demostrado que habiendo obtenido para sí una mercadería determinada que luego vendió en el extranjero, dejó de cumplir con la obligación contractual de pagarla, por la Suma referida en la demanda y de la manera allí solicitada" (Corte de Apelaciones de Santiago, 6 de septiembre de 1995, RDJ, tomo 92, Santiago, 1995, seco 2", p. 114). 4. ExTENSIÓN EXTRACONTRACTUAL La aplicación del principio de buena fe supera, incluso, los marcos de! concepto estricto de contrato. Esta aplicación genérica puede abarcar la interpretación de otros negocios jurídicos no contractuales, los derechos reales, el ejercicio de acciones tanto personales (no derivadas de contrato) Como reales, la forma de comportarse en el juicio, la ejecución de actos de la administración del Estado y el uso de privilegios laborales como el fuero. a) Ampliación a otros negocios jurídicos y a los tratados Aunque en e! caso se trata de la suscripción de un contrato de salud, la Corte de Apelaciones de Concepción afirma que el principio de buena fe rige en general para los "negocios jurídicos" y no sólo para los contratos (Corte de Apelaciones de Concepción, 12 de noviembre de 2001, confirmada por la Corte Suprema, 13 de febrero de 2002, rol N , N 19309). La Carie parece querer englobar en esto el acto preparatorio del contrato consistente en una declaración de salud otorgada por el asegurado". La Corte Suprema, por su parte, ha tenido ocasión de señalar que el principio de buena fe debe inspirar e! proceso de negociación colectiva entre trabajadores y empleadores y la celebración de un contrato colectivo de trabajo, por cuanto se trataría de un principio que integra el espíritu general de toda nuestra legislación (Corte Suprema, 23 de agosto de 1999, F. del M,. N 489, Santiago, 1999, p. 1777). En el caso se discutía si debía aplicarse una norma del Código del Trabajo que impone, en caso de ausencia de respuesta del empleador, que se tenga por contrato colectivo el proyecto presentado por los trabajadores en el proceso de negociación colectiva. La empleadora había presentado una respuesta, pero su proyecto contenía ilegalidades que no fueron subsanadas oportunamente. La Corte sostuvo que el principio de u En un caso más antiguo se aplica el principio a la partición de bienes. La Corte de Apelaciones, al no acoger la demanda de nulidad de una partición) rechazando varias causales alegadas, entre ellas la de haberse omitido algunos bienes, cita en su apoyo la disposición del art La Corte Suprema rechaza el recurso de casación en el fondo (Corte Suprema, 3 de septiembre de 1937, RDJ, romo 35, Santiago, 1938, seco 1', p. 1). 213
15 Hernán Corral Talciani LA APUCACIÓN JURlSPRUDENCIAL DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMIENTO CIVIL CHlLENO buena fe impedía sancionar como si no hubiere respondido al que pres:nta una respuesta, si bien con imperfecciones legales en cuanto a su contemdo. El principio se considera aplicable, también, a los tratados, sobre la base de que el art 31 de la CV que lo consagra -"Un tratado d~be~á interpre:arse de buena fe conforme al sentido corriente que haya de atnbmrle a los termlnos delrratado teniendo en cuenta su objeto y fin" - tiene valor legal interno, al haberse ratificado dícha convención por el Estado de Chile. Así lo indíca expresamente la Corte Suprema, aunque paradójicamente sostiene que es función privativa del Ejecutivo el interpretar el tratado por el hecho de que la Constitución le acuerda la conducción de las relaciones internacionales. Como se ve, la invocación del texto de la CV es nada más que un obiter dicta sin influencia en lo resolutivo del fallo (Corte Suprema, 5 de enero de 1987, RD], tomo 84, Santiago, 1987, seco 5" p. ll)". b) Ejercicio de derecho reales La buena fe objetiva ha sido contemplada también para el ejercicio de un derecho real como el de servidmnbre activa. En el caso, la Corte de Apelaciones de Valparaiso rechazó el recurso de protección por afectación del derecho de propiedad interpuesto por el dueño del predío sirviente, quien reclamaba que la empresa titular de la servidumbre no podía instalar un se_gundo ducto de telecomnuicaciones en la franja de terreno en la que ya tema el prrmero en virtud de dícho derecho real. La Corte consideró que la buena fe abonaba la instalación del segundo ducto y las obras y trabajos necesarios para su instalación. Para ello recurrió al contrato de constitución de la servidmnbre al que calificó de "oponibilidad absoluta", y estimó que tal contrato: "obliga su ejecución de buena fe, no sólo a lo que en él se expresa, sino a todas las cosas que emanan precisamente de la naturaleza de la obligación, o que por la ley o la costumbre pertenecen a ella, por lo que las obras y trabajos relativos a un segundo ducto o tuberias se comprende en dícho concepto todo su sistema de monitoreo y seguridad [sic]" (Corte de Apelaciones de Valparaiso, 5 de septiembre de 2000, confirmada por la Corte Suprema, 23 de octubre de 2000, rol N , N 17429). 25 En el caso, un médico titulado en la Unión Soviética y cuyos estudios fueron reconocidos en Ecuador pretendía que su título fuera reconocido en Chile sobre la base del acuerdo internacional de reconocimiento de estudios que rige entre Chile y Ecuador. La Corte rechazó el recurso de protección y sostuvo que el Ministerio de Relaciones Exteriores, al denegar la aplicación del acuerdo, no había procedido ilegalmente También se le ha considerado importante a la hora de acceder a la constitución legal de una servidmnbre minera La Corte de Apelaciones de Santiago estima que no procede de acuerdo con la buena fe y vulnera la regla de los actos propios que se inspira en aquélla, la conducta del dueño del predío SlIY1ente que se mega ala demanda de constitución de servidmnbre alegando que,la sus~c1a que se pretende explotar no es concesible, si previamente habla suscnto contratos de arnendo de sus predíos con el objetivo de facilitar a los arrendatarios justamente la extracción de dicha sustancia (Corte de Apelaciones de Santiago, 12 de ffi.ayo de 2005 G], N 299 Santiago 2005 p. 171)". " " e) Ejercicio de acciones personales no contractuales Parece posible aplicar el principio de buena fe para inhibir el ejercicio de acciones perso~ales qu~ no tienen origen en un contrato. As~ por ejemplo, ~a acclon de slmulaclon o de nulidad absoluta por falta de consentimiento mtentada por un tercero que tiene interés en la nulidad, pero que no ha sido parte del contrato. En un caso fallado por la Corte de Apelaciones de Santiago, se resolvió que SI el heredero del vendedor babía primero intentado la acción de rescisión ~e lesión en0n;'e de la compraventa sin seguir adelante el pleito, no procedía que pretendíera luego ejercer la acción de simulación de la misma venta invocando su calidad de tercero y no de causababiente del vendedor (ámbito extracontractual). Frente al recurso de casación, la Corte Suprema adujo que, aunque la Corte de alzada, al rechazar la demanda hubiera incurrido en infracción de ley, su sentencia no podía ser casada, ya que de todas maneras la demanda debía rechazarse en virtud de la doctrina de los actos propios, principio general de Derecho que se funda en la buena fe y que encuentra en materia contractual su base legal en el art del Código Civil (Corte Suprema, 9 de mayo de 2001, RD], tomo 98, Santiago, 2001, seco 1 a, p. 99)27. En el fondo, el razonamiento es que la acción se inhibe por el principio 26 Dice expresamente el fallo: "...la parte demandada al basar su defensa en esos ténninos ha venido a contrariar o desconocer su conducta anterior claramente manifestada en los aludido~ contratos ~e arren~amient~. ~or lo tan~... resulta- insoslayable invocar en la especie la doctrina qu,e ha Ido acogiendo la JunsprudencIa de un tiempo a esta parte conocida como los ~tos proplos que se basa en la regla que se inspira en la buena fe y que consiste que a nadie es líc:to. h~cer. v~er ~ derecho en contradicción con su anterior conducta lo que concierne al pnuclp10 que ImpIde las conductas contradictorias y que se plasma en la máxima venire contra factum propium non valet" (canso 4 ). 27 La sentencia fue redactada por el abogado integrante René Abeliuk, destacado tratadista de Derecho Civil. 215
16 T Hemán Corral Taldani LA Al'UCACIÓN JURlSPRUDENCIAL DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMIENTO C1V1L CHILENO de que nadie puede venir en contra de sus propios actos, pero este principio aparece englobado en el más general del de buena fe y así se reconduce al arto 1.546, omitiéndose que sólo se refiere a la "ejecnción" de los contratos y no al ejercicio general de los derechos y acciones. d) Ejercicio de acciones reales Encontramos al menos dos sentencias en las cuales la buena fe sirve para modular el ejercicio de la acción reivindicatoria y la acción propietaria de precario, respectivamente.... En un antigno caso, fallado por la Corte Suprema en 1933, se discuti~ SI procedia que los herederos del vendedor (en pública subasta) de una prople dad ejercieran la acción reivindicatoria en contra de quien actualmente poseía esa propiedad en virtud de un titulo que derivaba del comprador, fundándose en que esa primera compraventa no había sido inscrita en el Conservador de Bienes Raíces (es decir, no se había efectuado la tradición como modo de adquirir). La Corte estimó que en este caso el demandado tendría derecho a citar de saneamiento no sólo a su vendedor directo sino a sus antecesores, dentro de los cnales está el vendedor ahora difunto que, necesariamente, debería ser representado por los mismos herederos que son, a su vez, los demandantes. De esta manera, juzga incompatible la acción de dominio con la obligación contractual de saneamiento y estima que debe rechazarse la demanda reivindicatoria, entre otras razones porque la sentencia de alzada al acogerla infringia el art 1.546, ya que -sostuvo la sentencia- "ha olvidado ese precepto legal al dar cabida a la acción de la parte vendedora en el contrato aludido incompatible con una de sus dos obligaciones primordiales e insustituibles para con el comprador, lo que estaría en pugna con la buena fe con que deben ejecutarse los contratos, que impone ante todo el sometimiento a las obligaciones expresas que de ellos nacen" (Corte Suprema, 21 de septiembre de 1933, RDj, tomo 31, Santiago, 1934, seco 1 a, p. 29, con nota aprobatoria de Arturo Alessandrí Rodrígnez). Como vemos, la Corte llega a decir que la necesidad de cumplir un contrato puede ser tan fuerte que, incluso, impide ejercer una acción reivindicatoria que resulte incompatible con algnno de los deberes contractuales. En este caso, la ejecución de buena fe de un contrato es oponible al titular de una acción real. Otro supuesto en que el razonamiento judicial discurre por similares derroteros tiene un planteamiento más tortuoso en los hechos. En el caso, 216 un menor es nudo propietario de un bien raíz siendo los usufructuarios sus padres. El padre, en su representación legal, promete vender el bien raíz a otra persona y se compromete, junto con su mujer, a alzar el usufructo; el predio es entregado al promitente comprador, pero la escritura de compraventa definitiva no se suscribe. Entretanto, muere la madre y el usufructo acrece al padre. Habiendo ejercido ya el promitente comprador una acción judicial para lograr la ejecución forzadadel contrato de promesa, el nudo propietario, que ya ha alcanzado la mayoría de edad, transfiere la nuda propiedad a una tia a titulo de venta. A su vez, el promitente comprador cede sus derechos litigiosos y entrega el inmueble a un tercero que pasa a ser el detentador del bien. Frente a esto, el padre y la tia demandan a este último, ejerciendo la acción de precario y reclamando la entrega de la propiedad en cuanto nuda propietaria y usufructuario, respectivamente. La Corte recurre a la te aria de los actos propios para rechazar la acción del usufructuario y luego -en tesis muy discutible- declara que la tia en cuanto mera nuda propietaria no tendría interés actual comprometido en el juicio, ya que no puede gozar del bien raíz. En 10 que nos interesa, la Corte estima que el hecho de que el demandante hubiera estipulado en un contrato que renunciaría al usufructo, lo inhibe para ejercer la acción de precario en contra del tenedor que deriva su tenencia de ese mismo contrato. Nuevamente se declara que "la doctrina de los actos propios es un principio general de derecho que se funda en la buena fe" y que el derecho alegado por el padre usufructuario "resulta desde luego insostenible [... ] por ser atentatorio a la buena fe que se consagra en el articulo 1546 del Código Civil, pero que orbita en toda la legislación chilena y mnndial, lo que resulta absolutamente incontestable" (Corte de Apelaciones de Valparaíso, 25 de julio de 1996, RDj, tomo 93, Santiago, 1996, seco 2", p. 87)28. e) Buena fe en el desarrollo del litigio Para la consideración de la bnena fe objetiva en el marco del proceso civil, los tribunales tienen una aynda en la disposición del art 724 del Código de Procedimiento Civi~ que faculta al tribunal para ponderar la prueba segíin la buena o mala fe con qne las partes hayan litigado". Se trata de una norma 28 Empero la Corte, además, basó la sentencia en que el tenedor no había llegado a detentar el bien sin conocimiento del dueño y sin previo contrato, sino que existía la promesa de compraventa inicial en la cual el demandado era continuador (por la cesión de derechos litigiosos) y había conocimiento de ello por el propietario y usufructuario. 29 El artículo 724 del Código de Procedimiento Civil dispone que la prueba en casos calificados puede el tribunal apreciarla en conciencia «y según la impresión que le haya merecido la conducta de las partes durante el juicio y la buena o mala fe con que hayan litigado en él". 217
17 Herniin Corral Talciani LA APLlCACIÓN JUruSPRUDENCJAL DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMIENTO CIVIL CHiLENO prevista para los juicios de mínima cuantia (raramente aplicables), pero que los tribunales están considerando como expresión de un principio general. Tres sentencias de la Corte de Apelaciones de Santiago pueden servir de muestra. En el primer caso, se discutia si el arrendador debía indemnización al arrendatario por las obras de reparación a la fachada del inmueble. La Corte negó la indemnización aduciendo, además de otras consideraciones, que: "el principio de buena fe contractual debe ser observado por las partes contratantes y litigantes, como también considerado por el tribunal al resolver los pleitos, tanto al ponderar la prueba rendida en éste ~omo al establecer los hechos, en los cuales no puede estar ausente la unpresión que le merezca la conducta de las partes durante el juicio y la buena o mala fe con que hayan litigado en él (art. 724 del Código de Procedimiento Civi~" (Corte de Apelaciones de Santiago, 19 de enero de 2001, RDl, tomo 98, Santiago, 2001, seco 2', p. ll). La Corte aclara que este razonamiento, aunque debía ser considerado, no fue el determinante para adoptar la resolución del tribunal en contra del demandante. En la segunda sentencia, la Corte desecha la excepción de caducidad de una hipoteca por falta de consentimiento de la cónyuge del deudor hipotecario, pues ésta concurrió en la escritnra autorizando al marido para hipotecar todo el mmueble y no solamente su cuota. Sostiene que: "una base fundamental del sistema institucional chileno es la protección de la buena fe y la sanción de las actuaciones en que una persona actúa [sic] de mala fe", por lo que la norma del art. 724 del Código de Procedimiento Civil que acoge el principio de buena fe procesal es "un principio de derecho de general aplicación" (Corte de Apela Clones de Santiago, 22 de agosto de 1996, Gl, N 194, Santiago, 1996, p. 53).. El tercer caso es aún más notable, ya que el principio de buena fe se utihza, mcluso, para ir contra la cosa juzgada de una sentencia de término. En la especie se había concedido una indemnización de peijuicios en favor de una sociedad que posteriormente se revela se había disuelto por desahucio de uno de los socios: 218 un, ~ue esta nueva circunstancia -determinó la sentencia-... demuestra la inexistencia de la sociedad demandante..., hecho que no se expresó por los demandantes pese a que estaban obligados a respetar la buena fe con que se litiga, procediendo a ocultar un antecedente que resultaba vital para la justificación de las pretensiones y existencia de uno de los actores... " (Corte de Apelaciones de Santiago, 24 de mayo de 2000, Gl, N 239, Santiago, 2000, p. 81). La Corte terminó declarando que al no existir una de las partes no pudo haber juicio ni sentencia que produzca cosa juzgada". La misma Corte Suprema ha aludido al acoger una casación en la forma que "'la buena fe procesal" constituye un principio formativo del procedimiento, que se traduce en el respeto a las partes y la lealtad en el debate" (Corte Suprema, 8 de julio de 1998, RDl, tomo 95, Santiago, 1998, seco 1", p. 94)31. j)buena fe en los actos administrativos La sentencia de la Corte Suprema que, acogiendo un recurso de queja, dio lugar a la doctrina de la recesión y revocó un acto expropiatorio, estimó que uno de los fundamentos de su fallo era el principio de buena fe: "El Acto de Autoridad o el Acto Jurídico Administrativo, debe estar inspirado en el principio general que es la base de todo régimen de derecho, la buena fe, por tanto no puede procederse arbitrariamente en una expropiación, ella como se ha rucho, debe cumplir los fines de bien común y de función social que es su fuente esencial" (Corte Suprema, 9 de octubre de 1981, RDl, tomo 78, Santiago, 1981, seco 5 a, p. 207). 31) Como obiter dicta es interesante lo planteado por la Corte de Apelaciones de Santiago, 9 de noviembre de 1992, En], tomo 89, Santiago, 1992, seco 2 a, p. 177: "Que en nuestro ordenamiento procesal, tiene aplicación el principio de probidad o de buena fe, que exige alos contendientes una actuación leal en el uso de pretensiones, defensas o recursos, sancionándose cualquier exceso en el uso de expedientes dilatorios o pretensiones infundadas", Otra sentencia de la misma Corte sostiene: "Que los sentenciadores estiman que uno de los elementos que integra el concepto de la sana crítica, con arreglo al cual debe emitirse el juzgamiento, es el principio de derecho contenido en el artículo 724 del Código de Procedimiento Civil, en cuanto incorpora al proceso, que lleva a fonnar la convicción de los falladores, el análisis de la conducta de las partes durante el juicio y de la buena o mala fe con que hayan litigado" (Corte de Apelaciones de Santiago, 7 de junio de 1993, RDJ, tomo 90, Santiago, 1993, seco 3\ p. 103: la Corte se fundó en esta doctrina para no dar lugar a la reclamación de prestaciones previsionales que el demandante sólo solicitó en la demanda y no incluyó en la reclamación que ruzo previamente ante la Inspección del Trabajo). 31 La misma Corte recurre a la buena fe para dar por configurado el delito de presentación de testigos falsos en juicio civil en el caso en que dicha presentación ocunió en una gestión voluntaria de autorización para enajenar: "Que desde de punto de vista del principio fonnativo de los procesos de la 'bonna fidis' no puede justificarse el proceder del profesional :abogado, auxiliar por excelencia de la administración de justicia, y la pretensión de absolución porque ello podría facilitar la comisión de irregularidades en la tramitación de los asuntos no contenciosos, si no se les considerare como juicios civiles como lo demuestra el propio juez" (Corte Suprema, 12 de julio de 1995, RD], romo 92, Santiago, 1995, seco 4', p. 117). 219
18 Hernán Crrrral Talciani LA APUCACIÓN JURlSPRUDENCJAL DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENAMIENTO CIVIL CHILENO g) Buena fe y fuero laboral La bueua fe se ha invocado, además, para negar a un trabajador de contrato a plazo fijo y dirigente de un sindicato de trabajadores transitorios, el privilegio del fuero laboral. La Corte Suprema, acogiendo un recurso de queja, señaló que: "cabe advertir que en el caso de autos la contratación del demandante se hizo por un tiempo limitado, sin considerarse y año conocerse por el empleador la condición de dirigente sindical del actor, desconocimiento que, eventualmente, puede usarse en forma deliberada y auu con intencioues reñidas con el principio de la buena fe que debe inspirar la celebración de los correspondientes contratos de trabajo y, lo que serla peor al repetirse la contratación temporal con diferentes empleadores, podria transformarse en una fuente indebida de lucro" (Corte Suprema, 4 de junio de 1990, RD], tomo 87, Santiago, 1990, seco 3 a, p. 61). 5. EL CONTROL DE CASACIÓN Y EL PRINCIPIO DE BUENA FE Estando incorporado en una norma legal como el arto del Código Civi~ la aplicación del principio de buena fe por los tribunales de instancia deberla ser controlable a través del recurso de casación en el fondo cuando la sentencia recurrida infringe la norma y la infracción ha influido sustancialmente en lo dispositivo del fallo (art. 767 del Código de Procedimiento Civi4. Así lo afirma la doctrina". Sin embargo, y, aunque la jurisprudencia disponible es escasa, pareciera que la Corte Suprema está más dispuesta a aplicar el principio de buena fe cuando actúa como tribunal de segunda instancia (en los recursos de protección por afectación ilegítima de los derechos constitucionales) que cuando lo hace como tribunal de casación. Así, por ejemplo, el Tribunal Supremo ha confirmado varias sentencias de Cortes de Apelación que deciden acoger un recurso de protección sobre la base, entre otras razones, del principio de buena fe. Es lo que sucede con los casos relativos al contrato de seguros y al deber de información del asegurado en relación con su estado de salud que ya hemos mencionado (Corte de Apelaciones de Santiago, 24 de abril de 2001, confirmada por la Corte Suprema, LóPEZ SANTA MARIA (n. 2), p de junio de 2001, G], N 252, Santiago, 2001, p. 51; Corte de Apelaciones de Santiago, 17 de diciembre de 1999, confirmada por la Corte Suprema, 10 de enero de 2000, rol N , N 16509). 10 mismo ocurre en el caso en que una ISAPRE reclama en contra de una instrucción emanada de la Superintendencia que, a su jnicio, le impone más deberes y responsabilidades que las emanadas del contrato y la ley (Corte de Apelaciones de Santiago, 8 de septiembre de 2000, confirmada por la Corte Suprema, 4 de diciembre de 2000, rol N 4236, N 17815). La Corte, aunque sin aplicarlo, refiere la existencia del principio en la interpretación de los tratados (Corte Suprema, 5 de enero de 1987, RD], tomo, 84, Santiago, 1987, seco 5a, p. 11). En cambio, cuando se trata de casar una sentencia dictada por una Corte de Apelaciones por haber infringido la disposición del art 1.546, la Corte Suprema es más cautelosa, si no francamente reticente. En algunas ocasiones se rechaza que el principio de buena fe sea revisable en sede de casación por estimarse que su aplicación es una cuestión de hecho de exclusiva competencia de los jueces de la instancia. Hay que mencionar, en primer lugar, un fallo de principios del siglo XX; en el pleito se debatia la interpretación de una cláusula contractual que fijaba el monto de la renta del arrendamiento de un predio. La Corte se negó a casar la sentencia de segunda instancia recurriendo al principio de buena fe, invocado por el recurrente. Sostuvo el Tribunal que fijada la intención de las partes, ésa era una cuestión de hecho no revisable por casación y, por ello, "no ha podido faltarse a la buena fe ni infringirse el artículo 1546 del Código Civil" (Corte Suprema, 31 de marzo de 1919, RD], tomo 17, Santiago, 1920, seco la, p. 13)33. Más categórico año es el fallo de la Corte Suprema de 8 de enero de En el caso la Corte de Apelaciones determinó que no había incumplimiento 33 En igual sentido: Corte Suprema, 24 de julio de 1928, RDj, tomo 26, Santiago, 193I, seco a, p. 382; Corte Suprema, 10 de agosto de 1937, RD}, tomo 34-, Santiago, 194-0, seco la, p En el caso en que un banco es condenado a restituir un depósito sin que se tenga en cuenta la remisión de fondos que hizo en virtud de una carta que no procedía del titular de la cuenta, y en que se alega ser nula la sentencia por violación de los arts Y 1.546, ya que el demandado se habría linútado a cumplir el contrato, la Corte desecha el recurso diciendo, por una parte: "Que en lo que se hace consistir la violación de la ley del contrato y la de los artículos 1545 Y 1546 del Código Civil, no es la mala calificación o la interpretación errónea del contrato de depósito de que se trata, sino la apreciación de hechos acerca de los cuales se rindió prueba y a los cuales el recurso da el alcance de partes inherentes al contrato sin serlo; pues se trata de meros hechos que han podido ser apreciados en forma inamovible por el Tribunal de Alzada y que no pueden dar base para fundar un recurso de casación en el fondo" (cons. 1 ). Pero agrega, además, que se evidencia que hubo negligencia al enviar los fondos a un domicilio que no era el registrado en el banco por el titular, de modo que no se han violado los arts Y (cons. 4') (Corte Suprema, 19 de octubre de 1928, RDj, tomo 26, Santiago, 1929, seco 1 a, p. 677). 221
19 He77UÍll Corral Talcio.lli LA APLlCACIÓNJURISPRUDENCJAL DE LA BUENA FE OBJETIVA EN EL ORDENA.\1IENTO CIVIL CHILENO de un pacto de concurrencia por cuanto el negocio abierto por el demandado en las proximidades de aquel del demandante era continuación de uno que tenía antes en otro lugar y que había sido clausurado. El demandante recurrió de casación, invocando el principio de buena fe, pero la Corte Suprema rechazó la alegación, pues consideró que se pretendía: "invadir el recurso de casación en el fondo, con cuestiones absolutamente de hecho, como es resolver sobre la buena o mala fe, decidír acerca de las obligaciones que del contrato deriven o de las obligaciones que tengan su origen en la ley o la costumbre" (Corte Suprema, 8 de enero de 1973, F. delm, N 170, Santiago, 1973, p. 327; RD}, t 70, Santiago, 1973, seco la, p. 3). En el mismo sentido, la Corte Suprema niega lugar a la casación sobre la base del arto por considerar que éste: "da reglas para interpretar los contratos, facultad que solo compete a los jueces del fondo" (Corte Suprema, 27 de septiembre de 1977, F. del M., N 226, Santiago, 1977, p. 245: en el caso, el recurrente alegaba que su crédíto debía ejecutarse por la cantidad prevista en el título ejecutivo más el reajuste). En algunos fallos la Corte ya no echa mano de la doctrina anterior y entra a considerar la posible infracción al principio de buena fe contemplado en el art del Código Civi~ pero en la mayor parte de las veces parece encontrar razones para denegar la casación por estimar correcta la aplicación que le ha dado el juez de la instancia. Aunque existen algunos casos fallados en 1921 (Corte Suprema, 17 de mayo de 1921, RD}, tomo 18, Santiago, 1921, seco la, p. 359; Corte Suprema, 4 de octubre de 1921, RD}, tomo 21, Santiago, 1924, seco la, p. 172 ), esta tendencia jurisprudencial parece asentarse a fines del siglo XX y comienzos del siglo XXI. Así, frente a la alegación del recurrente, de que el fallo de instancia había violado el arto al negar al arrendatario el derecho de indemnización por vicios de la cosa arrendada en razón de que éste podía haberlos conocido, la Corte Suprema estimó que el recurso debía rechazarse, puesto que el principio de la buena fe exigía al arrendatario verificar que la cosa se encuentre en condíciones de ser usada (Corte Suprema, 3 de octubre de 1996, G}, N 196, Santiago, 1996, p. 37). En otra ocasión, la Corte consideró que no había infracción del arl a pesar de que la sentencia recurrida había acogído la prescripción de la deuda en favor de un deudor que luego de negar su existencia en la gestión prejudicial de confesión de deuda invocaba esta misma gestión como momento en el que se habría hecho exigíble la totalidad de la deuda en virtud de una cláusula de aceleración. La Corte estimó que el principio de buena fe no era vulnerado, toda vez que: "la posibilidad de negar una deuda en la gestión preparatoria pertinente es 222 un derecho que el legislador le ha conferido al deudor" (Corte Suprema, 19 de marzo de 1997, G}, N 201, Santiago, 1992, p. 35)". En otro caso, esta vez fallado en 1998, la Corte Suprema se resiste a apartarse del tenor literal de la ley y del contrato ocupando razones de equidad o buena fe. Se trataba de una viuda que demandaba a la Compañía de Seguros que aseguró la vida de su marido, la cual se rehusaba a pagar la indemnización, argumentando que a la fecha del deceso había caducado el contrato de seguro por falta de pago de las pnmas. En efecto, la Compañía demandada argumentaba que ella no había recibido el abono de las primas desde catorce meses antes de la muerte del asegurado. La demandante, por su parte, alegaba que el contrato había sido suscrito a través de un convenio entre la Compañía de Seguros y una empresa emisora de trujetas de crédítos, convenio que incluía el descuento automático de las primas a través de las trujetas. Por ello el asegurado no era responsable si la empresa emisora de la tarjeta no había enterado la prima a la Co.mpañía de Segu:?s. El pleito fue conocido en primera instancia por un Juez arb,tro que acoglo la demanda. Sin embargo, posteriormente, la Corte de Apelaciones de Santiago la desechó. Contra esta sentencia se interpone un recurso de casación en el fondo y se señala como infringido el arto del Código Civil La.Corte Suprema se rehúsa a dístanciarse del tenor de la ley si existen dísposlclones expresas. s.obre el no pago de la prima de los seguros, ya que, sostiene, otras fuentes auxiliares como la equidad, sólo pueden ocuparse a falta de normas legales. También niega que se haya infringido por la sentencia de apelación el principio de buena fe contemplado por el arl 1.546, ya que el contra:o había caducad~ por incumplimiento y "la sentencia ha concluido que no está probado el motivo por el cual el asegurado dejó de pagar las primas del seguro 14 meses antes de su fallecimiento" (Corte Suprema, 15 de julio de 1998, RD}, tomo 95, Santiago, 1998, seco la, p. 101)35. Finalmente, en 2002, la Corte Suprema aprueba la aplicación del arl para aceptar como caso fortuito eximente de responsabilidad contractual la toma de ciertos recintos por parte de alumnos de la universidad demandante, aun cuando la calificación del caso fortuito era reservada por el contrato a esta última (Corte Suprema, 29 de enero de 2002, RD}, tomo 99, Santiago, 2002, seco 1 a, p. 25). 34 En un caso de preparación incorrecta de la vía ejecutiva por haberse citado a reconocer finna de una factura que no estaba firmada por la demandada, ante la invocación de los alis Y del Código Civz1 como nonnas infringidas por la sentencia de segunda instancia, la Corte Suprema deniega la casación simplemente por no ser "atinentes al caso" (Corte Suprema, 27 de diciembre de 2000, G], NO 246, Santiago, 2000, p.52). 35 De la última frase, es posible colegir que otro hubiera sido el dictamen de la Corte si se hubiera probado que el asegurado confiaba en que las primas habían sido descontadas regulannente por medio de su taijeta de crédito. 223
20 Henuín Corral Talciani LA APLICACIÓN jurl$prudenclal DE LA BUEN,\ fe OBJF:TIVA EN EL ORDENAMIENTO CIVIL CHILENO No obstante, también hay sentencias por las que la Corte ha acogido la casación sobre la base de una infracción al arto y al principio de buena fe en él contemplado. Un primer juicio en el que se casa la sentencia por esta causal se remonta al año Ya lo hemos referido al tratar de la buena fe en el ejercicio de acciones reales. Se trata del caso en que los herederos del vendedor pretendían reivindicar la propiedad vendída por no haberse hecho la tradíción. La Corte casó la sentencia por estimar que la acción era incompatible con la obligación de los mismos herederos de responder del saneamiento de la evicción ante el mismo demandado. Una de las causales que le permitió llegar a esa conclusión fue el art del Código que, según la sentencia de casación, había sido infringido por la Corte al no aplicarlo al caso (Corte Suprema, 21 de septiembre de 1933, RDl, tomo 31, Santiago, 1934, seco la, p. 29). En los últimos años, aparecen, al menos, tres sentencias en las que el acogimiento del recurso de casación se funda en la infracción del principio de buena fe. En una de ellas se discutía si un saldo de precio de una compraventa debía pagarse con reajuste, según lo estipulado en el contrato (como sostenía el recurrente) o sin él, pues una ley posterior que concedió ventajas a los deudores en cuanto a intereses y otras materias no contempló la reajustabilidad (como juzgaba el fallo recurrido). La Corte estimó que el reajuste era procedente, ya que se contemplaba en el contrato estipulado por las partes no modificado en esta materia por la ley especial invocada por el demandado y recurrido. En el caso, la Corte estimó que se habían vulnerado conjuntamente los arts Y del Código Civil y casó la sentencia de instancia que no concedía la reajustabilidad (Corte Suprema, 29 de abril de 1997, Gl, N 204, Santiago, 1997, p. 17). Otra sentencia que acoge la casación fundada en el principio de buena fe es más reciente. También hemos tenido oportunidad de referimos a ella al tratar de los efectos poscontractuales. El caso se relacionaba con la fijación de la tasa de interés que debía aplicarse a la obligación del acreedor prendario de entregar al deudor la diferencia entre lo obtenido por medio de la subasta de la prenda y el monto efectivo del crédito caucionado. La Corte consideró que el proceder del tribunal de alzada de no aplicar el interés contractual a esta obligación "pugna derechamente con el arto 1546 del Código Civil" (Corte Suprema, 27 de julio de 1998, RDl, tomo 95, Santiago, 1998, seco la, p. 110) y anuló sentencia, dictando una de reemplazo, donde se invoca como fundamento de Derecho el principio de buena fe recogido en la norma del Código Civil tantas veces citada. La tercera resolución no es tan categórica para afirmar como norma transgredida el are del Código Civi~ pero la señala entre los considerandos de la sentencia de casación. En el caso, se trataba de si el gerente de una sociedad 224 anónima que había formado una sociedad paralela con un giro semejante a la empleadora y que había sido despedida por ésta, tenia derecho a que se declarara injustificado su despido. Las sentencias de instancias acogieron la demanda. La Corte casó la sentencia de apelación y estimó infringido el art. 160 N 1 del Código del Trabajo, que permite el despido por falta de probidad. Entre los argnmentos para considerar que el actor había actuado incorrectamente túvo presente la regla de que los contratos deben cumplirse de buena fe (Corte Suprema, 15 de abril de 2003, Gl, N 274, Santiago, 2003, p. 270)". 6. REFLEXIONES CONCLUSIVAS Tenemos la aspiración de haber contribuido, con las páginas que anteceden, a hacer luz sobre la forma en que los tribunales chilenos han hecho uso de la norma del arto del Código Civil y han recepcionado los desarrollos modernos del principio de buena fe en su versión objetiva. Como consideración general, debemos advertir que lamentablemente los fallos analizados suelen ser lacónicos y parcos a la hora de proporcionar las razones por las cuales los sentenciadores han aplicado o no el principio de buena fe, lo que hace compleja la labor de establecer propiamente líneas jurisprudenciales en la materia. Aun, así hemos procurado identificar los criterios que permiten una cierta sistematización del material jurisprudencial recolectado. Aunque no se trata de una jurisprudencia abundante ni tampoco uniforme o rectilínea, podemos observar que la norma del art del Código Civil chileno, que parece en su tenor literal triplemente restringida en su ámbito y alcance (contrato/ejecución/creación de deberes no explicitados), ha sido y sobre todo está siendo utilizada como una herramienta eficaz no sólo para profundizar y flexibilizar la reglamentación del contrato sino, también, para aportar criterios éticos de comportamiento tanto en las fronteras del contrato 36 El considerando es de tortuosa redacción: "Que, por lo razonado, la reglamentación referente a la actividad y desempeño del gerente de una sociedad anónima contemplada en la ley que las rige, debe adicionarse también con la nonnativa el artículo 1546 del Código Civil que trata de la buena fe con que deben ejecutarse los contratos y de tener por incorporados a los mismos las cosas que emanan de su naturaleza aunque no se hubieren expresado, dado que a lo menos, debe entenderse que empleadora y empleado coincidían en ello, no obstante no haberse escriturado el contrato que celebraron" (cons. 14 ). Un caso semejante aunque todavía radicado en sede civil es el resuelto por la Corte de Apelaciones de Concepción (Corte de Apelaciones de Concepción) 19 de noviembre de 1906, En], tomo 4, Santiago, 1907, seco 2', p. 108). 225