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Timestamp: 2018-01-21 09:27:09
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NOTAS SOBRE LA RESPONSABILIDAD CIVIL DERIVADA DE LOS TRATAMIENTOS PSIQUIÁTRICOS EXTRAHOSPITALARES. * - PDF
NOTAS SOBRE LA RESPONSABILIDAD CIVIL DERIVADA DE LOS TRATAMIENTOS PSIQUIÁTRICOS EXTRAHOSPITALARES. *
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Vicenta Villalba Blázquez
1 NOTAS SOBRE LA RESPONSABILIDAD CIVIL DERIVADA DE LOS TRATAMIENTOS PSIQUIÁTRICOS EXTRAHOSPITALARES. * Por Rubén Maciel Guerreño ** SUMARIO Introducción. I Consideraciones previas. (1) Principios básicos de la responsabilidad médica. II Aproximación al problema. (1) La actividad del psiquiatra. (2) La particular relación psiquiatra-paciente. (3) El contrato de prestación de servicios psiquiátricos. (4) Supuestos extracontractuales de prestación de servicios psiquiátricos. (5) Los tipos de tratamientos psiquiátricos. (6) Los derechos del paciente y los deberes del psiquiatra. (7) Causas más frecuentes de responsabilidad civil del psiquiatra. III Análisis del problema. (1) Los nuevos tratamientos psiquiátricos extrahospitalares. (2) Los riesgos y contradicciones generados con los tratamientos extrahospitalares. (3) La responsabilidad civil de los psiquiátras y la terapia extrahopitalares. (4) Conclusiones y sugerencias. Bibliografía. Sitios web. Referencia: MACIEL GUERREÑO, Rubén (2001). Notas sobre la responsabilidad civil derivada de los tratamientos psiquiátricos extrahopitalares.[en línea] Disponible en (Fecha de consulta) * Monografía presentada a la cátedra de Responsabilidad Civil del Doctardo en Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica de Asunción. Diciembre de ** ABOGADO, egresado Sobresaliente de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Diplomáticas de la Universidad Católica de Asunción (UCA, 2000). NOTARIO Y ESCRIBANO PÚBLICO, egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción (UNA, 2001). ESPECIALISTA EN DERECHO PROCESAL PENAL, egresado de la Facultad de Ciencias y Letras de la Universidad Católica de Coronel Oviedo (UC, 2002/2004). Postgrados en Sistemas Penales, Universidad de Buenos Aires, Argentina (UBA, Julio de 2003); y, en Derecho Penal Económico, Universidad Nacional del Nordeste, Corrientes, Argentina (UNNE, Agosto/Noviembre de 2003). Ex Becario MAE AECI durante el año académico 2004/2005, tiempo durante el cual cursó el Master Europeo en Sistemas Penales y Problemas Sociales, bajo la dirección del Prof. Dr. Roberto Bergalli, en la Facultat de Dret de la Universitat de Barcelona, España. SOCIO DIRECTOR de la firma RMG Abogados. 1
2 INTRODUCCIÓN En este trabajo se abordará la problemática generada por el cambio en la atención psiquiátrica, que posibilitó la desintitucionalización de los enfermos mentales y su tratamiento en el seno de sus propias comunidades, lo cual será analizado desde el prisma de la responsabilidad civil. En este sentido, se buscará determinar la responsabilidad o no del profesional psiquiátrico, en cuanto a los daños que pudieren acarrear la aplicación de terapias extrahospitalares. Para una mejor comprensión de la problemática analizada, hemos optado por dividir la exposición del tema en tres partes. En la primera, se formularemos breves consideraciones acerca de los principios básicos que rigen la responsabilidad profesional del médico, lo cual, obviamente, es aplicable a la responsabilidad de los Psiquiatras. En la segunda parte, nos iremos aproximando al tema. Con ese objetivo, haremos mención, a grandes rasgos, de la actividad de los Psiquiatras, como así también de la particular relación psiquiatra-paciente. Luego se establecerá las características del contrato de prestación de servicios psiquiátricos y, por otro lado, se analizaran también algunos supuestos extracontractuales de la atención psiquiátrica. Seguidamente, se expondrán los diversos tipos de tratamientos psiquiátricos; los derechos del paciente y los deberes del Psiquiatra, para finalizar esta parte, haciendo mención de las causas más frecuente de responsabilidad profesional del Psiquiatra. En la última parte del trabajo, en base los presupuestos teóricos expuestos, iniciaremos el estudio de la responsabilidad civil derivada de los tratamientos psiquiátricos ambulatorios. El hilo epistemológico de esta sección tendrá por finalidad, en primer lugar, describir los nuevos tratamientos extrahospitalares, como las terapias psicosociales y los hospitales de día, de fin de semana, los clubes de pacientes, etc., para posteriormente identificar los riesgos y contradicciones que presentan estos nuevos métodos terapéuticos y determinar la responsabilidad civil de los profesionales psiquiatras que adoptan dicho métodos. En cuanto a la metodología adoptada, la misma se basó en una investigación bibliográfica y en la búsqueda de informaciones en la red internet. Además, se ha consultado con estudiantes avanzados de médica, quienes contribuyeron a la comprensión de varios aspectos de la actividad psiquiátrica, que son de vital importancia para la determinación de la responsabilidad civil del profesional en cuestión. Por último, cabe aclarar que la investigación no tuvo como meta contribuir con nuevas ideas en materia de daños, sólo tuvo por objetivo establecer la fundamentación teórica y legal de la responsabilidad civil del Psiquiatra por los daños causados a raíz de la implementación de tratamientos psiquiátricos menos restrictivos a la libertad del enfermo mental. 2
3 I CONSIDERACIONES PREVIAS 1. Principios básicos de la responsabilidad médica. La responsabilidad civil de los Psiquiatras suscita problemas ético-legales las que comprometen a las comunidades jurídica y médica. Esto motivó a la doctrina a desarrollar principios generales que constituye la expresión legal de la cuestión. Estos principios establecen los criterios para determinar la responsabilidad del médico, los cuales obviamente son aplicables a los Psiquiatras. A continuación pasaremos a mencionar aquellos principios generalmente aceptados por la doctrina y la jurisprudencia Naturaleza de la responsabilidad. La relación jurídica que une al médico con su paciente se caracteriza por una vinculación contractual. Por lo general, el paciente contrata los servicios médicos, aunque existen supuestos extracontractuales en los que no media convención entre profesionales y cliente. La responsabilidad es extracontractual cuando el médico actúa voluntariamente para auxiliar a un accidentado o cuando el paciente es sometido a un tratamiento involuntariamente por imperativo legal. En estos casos no existen acuerdo de voluntades Prescripción. La prescripción de la acción por daños y perjuicios derivados del incumplimiento contractual no tiene plazo especial, consecuentemente, se rige el inciso e) de artículo 659 del Código Civil, que establece el plazo de diez años. Pero, en caso de que la acción por daños derive de la responsabilidad civil extracontractual, prescribe en el plazo de dos años, según lo establecido en el inciso f) del artículo 663 del Código Civil Plan de prestación. En los contratos médicos se admiten la existencia de dos obligaciones. La primera es la obligación del médico de emplear todos los medios apropiados disponibles para lograr la curación. La segunda obligación impone al médico el deber de evitar que el paciente sufra algún daño derivado del cumplimiento de la primera. Si durante la ejecución del contrato queda acreditado que hubo incumplimiento de las obligaciones, lo que acarreó perjuicios para el acreedor, nace entonces el deber de resarcir el daño injusto Contenido del contrato médico. La obligación del médico es de medios y no de resultado. Esto significa que el médico está obligado a utilizar todos los conocimientos y técnicas que están a su alcance para el tratamiento al cual someterá a su paciente. Los médicos no están obligados a curar, pero sí a cumplir con sus deberes profesionales, prestando al paciente su asistencia y apoyo, con toda la diligencia, atención y pericia que el caso requiera. Estas obligaciones no necesariamente se hallan formuladas en forma expresa en los contratos médicos, 3
4 pero sí se encuentran virtualmente comprendidas en ellos, siendo igualmente exigibles, según se deduce de la última parte del artículo 715 del Código Civil Régimen aplicable a la responsabilidad medica. Las cuestiones jurídicas que se suscitan en el ejercicio de la profesión médica constituyen una parte especial de la responsabilidad profesional, por lo que se halla sometida a los principios generales de dicha institución. El responsable del daño se halla sujeto, en materia civil, a la obligación de indemnizar o reparar los perjuicios causados. El artículo 1833 del Código Civil reza El que comete un acto ilícito queda obligado a resarcir el daño Elementos de la responsabilidad médica. La responsabilidad médica se sustenta en los mismos presupuesto que son comunes a cualquier acto ilícito, sin atención a que, circunstancialmente, le sea aplicable el régimen contractual o extracontractual. Estos presupuesto son: a) Antijuridicidad. La antijuridicidad de una conducta no sólo comprende los casos de violación directa de la ley, sino la hipótesis de infracción del deber, impuesto por la voluntad de las partes en el contrato. Nuestro Código Civil, en el inciso a) de su artículo 1834 establece que una conducta es ilícita o antijuridicidad cuando es realizada voluntariamente y consista en la comisión de un acto prohibido por normas jurídicas o en la omisión de una acto cuya realización está obligado por ley. b) Imputabilidad. No es suficiente la conducta antinormativa o antijurídica para configurar la responsabilidad civil del autor, sino se requiere también que su conducta le sea imputable subjetiva o objetivamente. La imputación es subjetiva, cuando es autor obra con dolo o culpa, y objetiva, cuando independientemente de la negligencia, impericia o dolo del autor, la ley dispone que igualmente debe resarcir los daños causados. En este sentido, la última parte del artículo 1833 dispone que Si no mediare culpa, se debe igualmente indemnización en los casos previstos por la ley c) Daño. Según el artículo 1835 del Código Civil, existe daño siempre que se causare a otro algún perjuicio en su persona, en sus derechos o facultades, o en las cosas de su dominio o posesión. El daño es un requisito para determinar la ilicitud de una conducta, según se desprende del inciso b) del artículo 1834 de nuestra ley civil. d) Causalidad. Entre la conducta antijurídica y el daño, debe existir una relación de causalidad. Es decir, el daño debe constituir la materialización del riesgo jurídicamente desvalorado generado por la conducta del médico responsable. Este elemento de la responsabilidad civil se infiere de la terminología utilizada por nuestro Código Civil, por ejemplo cuando expresa que un acto voluntario tendrá carácter de ilícito cuando hubieren causado un daño. 4
5 1.7. Apreciación de la culpa médica. El artículo 421 del Código Civil establece que habrá culpa cuando se omitieren aquellas diligencias exigidas por la naturaleza de la obligación y que correspondan a las circunstancias de las personas, tiempo y lugar. De conformidad a dicha norma, la culpa debe ser apreciada, según la naturaleza de la obligación, las circunstancias personales y los factores de tiempo y lugar. a) Circunstancias personales. En la apreciación de la culpa se debe tener en cuanta las cualidades personales del médico, como ser su reputación profesional, su especialización, su inteligencia, su experiencia, capacidad, etc. Estas circunstancias permiten establecer las posibilidades que tuvo el médico de prever la producción de un daño. Como las circunstancias personales varias en cada caso, no es recomendable determinar la culpa de un médico comparándolo únicamente con el obrar de un buen médico, puesto que, en muchos casos se lo debe comparar con un médico sumamente prudente. b) Circunstancias de tiempo y lugar. El espacio y el tiempo es indispensable para apreciar los hechos en las diferentes ramas de la ciencia. Por ejemplo, en el ámbito de la medicina, no se puede compara a un médico rural o un medico de hace veinte años atrás, con un médico de nuestro tiempo, el cual cuenta con técnicas e instrumentos que hace algunos años no se conocían. Por otro lado, el nivel de exigencia de un médico que ejerce su actividad en un Puesto de Salud de la localidad de Bahía Negra, no es la misma de aquel médico que lo hace en el Sanatorio San Roque de Asunción. c) Naturaleza de la obligación. La naturaleza de obligación no solo incide en la apreciación de la culpa sino también en su prueba, según se trate de obligaciones contractuales o extracontractuales, de medio o de resultado, etc Carga de la prueba de la culpa. Como se mencionó precedentemente, la carga de la prueba dependerá de la naturaleza de la obligación, es decir, dependerá de la calidad contractual o extracontractual de la obligación. En el supuesto de que la obligación derive de un contrato, el demandante no está obligado a demostrar la culpa del médico, le basta con afirmar que el médico no cumplió con el tratamiento convenido. En estos casos, el demandado solo debe probar que cumplió con su prestación, es decir, en el pago de los honorarios. Esto se infiere de lo establecido en el Código Civil, específicamente, en el artículo 423 que dice: El deudor será responsable por los daños y perjuicios que su morosidad ocasionare al acreedor ; y del artículo 424 que, en su parte pertinente, dispone que Para eximirse de las responsabilidades derivadas de la mora, el deudor deberá probar que no le es imputable. En cambio, en el supuesto de un acto ilícito, el damnificado debe demostrar que el médico no obró con la debida diligencia o no le ha suministrado el tratamiento más adecuado a su dolencia. 5
6 Pero esta distinción no es la única que debe ser realizada para determinar la carga de la prueba en el ámbito de la responsabilidad médica, también se debe considerar que el contrato médico es de medio y no de resultado. Esto implica que, en los casos en que el médico no dejó de cumplir con sus prestación, el demandante que alega el mal cumplimiento del tratamiento médico al cual fue sometido, debe probar que fue ejecutado negligentemente o que fue sometido a una terapia distinta a la pactada. Esto se debe a que se presume la correcta ejecución de toda prestación, ya que eso es lo normal. En consecuencia, incumbe al paciente damnificado demostrar que la atención médica no se ajustó a lo convenido o que fue realizado negligentemente. Actualmente, este rigorismo de probar o sucumbir que incumbe al demandante en estos casos, se vio morigerada por una corriente que sostiene que, debido a la posición procesal privilegiada del que goza el profesional en razón de sus conocimientos técnicos y de las circunstancias que rodean el tratamiento médico, es suficiente que el paciente ha demostrado la existencia de ciertos datos empíricos que haga presumir, según la experiencia común, que el daño no podría explicarse de otra manera que no fuese en virtud a la actuación culposo del médico, a menos que éste diere una contraprueba eficaz. En pocas palabras, esta corriente busca alivianar el rigorismo en la prueba de la culpa médica, dando relevancia a las presunciones jurídicas, lo cual se compadece con la regla del favor victimae, pues posibilita a la víctima a conseguir fácilmente el resarcimiento del daño. En la argentina, esta doctrina en materia de carga probatoria es denominada cargas probatorias dinámicas, la cual está siendo impulsada por JORGE W. PEYRANO, quién afirma que la prueba recae en la parte que se encuentra en mejores condiciones de aportarla y producirla Responsabilidad del médico por las cosas que emplea. Si el daño es ocasionado por objeto utilizados por el profesional médico en el ejercicio de su actividad, la responsabilidad es objetiva. En el ámbito contractual, la responsabilidad deriva por infracción del beber de seguridad, puesto todo médico debe asegurar el efecto preciso de las cosas de que se sirve, para que no perjudique al paciente. En el ámbito extracontractual, la responsabilidad del médico deriva de la peligrosidad generada por los medios empleados, supuesto del artículo 1846 del Código Civil, o por la peligrosidad o riesgo inherente de la cosa, supuesto del artículo 1847 de citado Código Responsabilidad de los establecimientos asistenciales por mala práctica médica. En este punto coinciden los doctrinarios en que todas las cuestiones se desenvuelven dentro de la responsabilidad contractual. Sin embargo, no existe acuerdo sobre el fundamento de esa responsabilidad. Para algunos, la responsabilidad de los sanatorios, clínicas, centros médicos, hospitales, seguros médicos, etc. es indirecta, puesto que dichas organizaciones, para desarrollar su plan de prestación médica convenida contractualmente, necesitan de la actuación de personas distintas a ellas, es decir, profesionales médicos, que son terceros, distintos del ente, los cuales son utilizados en el cumplimiento de sus prestaciones. Es decir, la organización empresaria desarrolla la prestación médica a través de profesionales, en muchos casos verdaderos dependientes del establecimiento al que están subordinados. Esta posición, encontraría sustento legal el artículo 1842 del nuestro Código Civil establece que la responsabilidad por hecho ajeno se genera cuando 6
7 el causante del daño actúa bajo dependencia. En este sentido, se podría afirmar que el médico contratado por un centro asistencial, depende de los medios proporcionados por la institución para el ejercicio de su actividad. Ahora, si el médico es contratado o nombrado por una institución pública para que preste sus servicios profesionales, creemos que debe ser aplicado el artículo 1845, el cual dispone la entidades públicas sólo responderán subsidiariamente por la negligencia de su personal, en caso de insolvencia de los mismos. Otros, como BUERES por ejemplo, sostienen que entre el profesional del ente asistencia y la institución (sanatorio, hospital, seguro médico, etc.) se realiza un contra a favor de un tercero (el paciente). En este sentido, se acepta que, a la par de la obligación principal de prestar asistencia médica, coexiste en cabeza de las clínicas una segunda obligación contractual, que es, una obligación tácita de seguridad (cuidar la integridad del paciente, no causarle daño ajenos a la prestación médica) que funciona con un carácter accesorio de la obligación principal de prestar asistencia médica por intermedio de los facultativos del cuerpo médico, de modo tal que la aludida responsabilidad de las clínicas es objetiva, pues revelada la culpa del médico, dicha responsabilidad se torna inexcusable o irrefrenable (queda de manifiesta la violación del derecho a la seguridad). En consecuencia, el establecimiento sanitario no puede probar su no culpa en la elección o en la vigilancia. Según ALBERTO J. BUERES, hay un deber directo y objetivo del ente asistencial, sin perjuicio de admitir una obligación de medios por la asistencia médica. II APROXIMACIÓN AL PROBLEMA 1. La actividad del Psiquiatra. El Psiquiatra el es profesional médico especializado en el tratamiento de enfermedades mentales, el cual, como todo médico, debe preocuparse principalmente en ayudar sus pacientes y para tal efecto debe hacer uso de todos sus conocimientos y de los medios técnicos que tenga a su alcance. Pero esta actividad tendiente a mejorar la salud mental de las personas, se ve limitada por principios éticos propios de la medicina y por las regulaciones legales que rigen la materia. El Psiquiatra, en el ejercicio de su profesión, debe tener en cuenta los derechos fundamentales del enfermo mental, los cuales fueron recientemente materializados por las Naciones Unidas a través de la Resolución 46/119, del año 1992, el cual proclamó el derecho del enfermo mental a vivir y trabajar en la comunidad, a ser tratado con los mismos criterios que otras personas, a ser informado sobre su tratamiento y sobre las decisiones tomadas en su nombre, etc. Más recientemente, en el año 1996, la Asociación Mundial de Psiquiatría ha formula la conocida Declaración de Madrid, en el cual se dictan normas generales de actuación para los Psiquiatras y normas para situaciones específicas, todos inspirados en los principios éticos de la medicina. 7
8 Como puede apreciarse, la actividad del Psiquiatra no se limita al tratamiento irrestricto de las enfermedades mentales, sino que debe observar una serie de normas y principios éticos que buscan, en resumidas cuentas, el respeto a la dignidad de los enfermos mentales como personas. Pero estas normas, no solo obligan al Psiquiatra al cuidado y respeto de su paciente, sino que igualmente le obligan tomar precauciones para que la comunidad o terceras personas no se vean lesionadas por los actos de aquellos enajenados mentales. 2. La particular relación Psiquiatra paciente. El paciente con problemas psiquiátricos se diferencia de los otros pacientes porque el estigma y la marginación tienen una marcada incidencia en el momento de encomendarse al profesional. La relación entre Psiquiatra y paciente se presenta como una colaboración asimétrica. El paciente, afectado en su salud, recurre al profesional que, poseedor de conocimientos técnicos, detenta un innegable poder frente a la ignorancia del enfermo, lego en la materia. Es decir, el paciente se halla en una situación de dependencia temporaria respecto del experto. Esto, en el caso del enfermo mental, es más acentuado, por lo que se encuentra en una particular situación de vulnerabilidad, con riesgo de ser explotado. La relación Psiquiatra paciente presenta también otras particularidades, las cuales son consecuencias de la variabilidad de los vínculos terapéuticos. Esto se debe, por ejemplo, a la incertidumbre e imprecisión propias del diagnóstico psicopatológico, y la cantidad de técnicas terapéuticas disponibles y reconocidas por la comunidad científica, lo cual complica la determinación del modelo de conducta que corresponde a cada caso. Estas características, fundan la necesidad de analizar el contrato psiquiátrico según los lineamientos generales del contrato médico, pero respetando los perfiles y las alternativas que le son propias. 3. El contrato de prestación de servicios psiquiátricos. El contrato que liga al paciente con su médico Psiquiatra es definida por ALFREDO J. KRAUT, como aquel por el que una de las partes, el Psiquiatra, se obliga, normalmente a cambio de unos honorarios, a prestar diligentemente sus cuidados, basados en la técnica médica y dirigidos al restablecimiento, mejora o conservación de la salud mental de la otra parte, que en su caso se obliga al pago de dichos honorarios. Como puede observarse, se trata de un contrato de servicio, que en nuestro Código Civil se halla reglado en los artículos 845 al 851, además se puede afirmar que es un contrato basado en la confianza, normalmente oneroso, consensual, aleatorio y tracto sucesivo. En el contrato psiquiátrico, como todo contrato médico, se compromete un resultado próximo, no remoto ni definido, puesto que el éxito, sea cual fuere a excelencia del servicio cumplido, no depende exclusivamente del profesional, sino de causas muchas veces ajenas a su voluntad o dominio. 8
9 Es igualmente un contrato celebrado intuitu personae, basado en la confianza hacia la persona con la que se contrata. En la atención psiquiátrica, esta relación personalizada tiene una importancia fundamental, en razón de que el paciente confía al profesional los aspectos más íntimos y privados de su personalidad. Por otro lado, está la convicción del paciente psiquiátrico de que su terapeuta está calificado técnica y éticamente para asistirlo con idoneidad y habilidad. Todo esto hace que los principios de corrección y buena fe primen en la relación Psiquiatra cliente. Este contrato se constituye con el consentimiento inicial del profesional y el paciente, lo cual es entendido como la exteriorización de la voluntad efectiva de concretar el acuerdo según los principios generales de la contratación. En el marco de la contratación privada, es el paciente el que selecciona al Psiquiatra, en razón de su prestigio, idoneidad, estilo y modelo de trabajo. No obstante, existen supuestos de contratación en que el paciente no elige a su Psiquiatra, por ejemplo cuando debe aceptar al terapeuta que le asigna su entidad de cobertura asistencial. El caso límite, que desnaturaliza en lo esencial el contrato intuitu personae, ocurre cuando se brinda atención de urgencia, o en un hospital público donde, con frecuencia, le atiende el médico de turno. En conclusión, el contrato de prestación de servicios psiquiátricos se origina cuando el paciente puede manifestar claramente su voluntad de ser asistido por un Psiquiatra de su elección. Se trata de un acto libre y voluntario del paciente que exterioriza el deseo de curarse y la necesidad de aliviar su padecimiento. En estos casos, paciente y Psiquiatra convienen las modalidades y cláusulas del contrato, lo que genera una correspondencia entre los objetivos jurídicos y terapéuticos. Por último, se debe igualmente considerar que en ciertos casos el enfermo mental, no desea se sometido a un tratamiento psiquiátrico, pero se ve presionado por el medio social o familiar, o por otras razones, que decide ser sometido a una terapia con un Psiquiatra. En estos supuestos, es discutible el valor vinculatorio de acuerdo prestado por paciente, puesto que el paciente expresa su voluntad influido o presionado por terceros ajenos a la relación Psiquiatra paciente. Estos problemas evidencias el conflicto entre el valor de la autonomía individual y el modelo paternalista tendiente a legitimar tratamientos no queridos. 4. Supuestos extracontractuales de prestación de servicios psiquiátricos. Las relaciones extracontractuales, en que el Psiquiatra actúa nítidamente al margen de cualquier acuerdo con el paciente son: a) Por una imposibilidad del paciente de otorgar válidamente su consentimiento, por ejemplo, cuando es menor de edad o cuando debido a la dolencia no tiene capacidad de discernimiento y decisión. 9
10 b) Por imposición del empleador del paciente, del Estado o de organizaciones que derivan sus empleados a servicios psiquiátricos y se hacen cargo del tratamiento. c) Por sometimientos a exámenes psiquiátricos en las organizaciones dedicadas a la búsqueda y selección del personal, donde suelen exigirse profundos estudios y tests del interesado, que suponen acceder a detalles muy íntimos y que el solicitante debe cumplir si desea acceder al empleo. 5. Los tipos de tratamiento psiquiátricos. En psiquiatría existe una gran variedad de tratamientos que pueden inclusive ser utilizados para una misma patología. En este contexto, el Psiquiatra tiene plena libertad para seleccionar y elegir la terapia más adecuada, pero dicha discrecionalidad se ve limitada por el derecho que tiene el paciente a ser sometido a un tratamiento idóneo acorde con las modernas orientaciones teóricas y las técnicas actuales. JUAN CARRASCO GÓMEZ, enuncia una variedad de deberes que el Psiquiatra debe observar para conformar la acción terapéutica. Entre dichos deberes, se puede mencionar el deber que tiene el Psiquiatra de seleccionar la medida terapéutica en que los riesgos o efectos secundarios sean proporcionales a sus efectos beneficiosos; por otro lado, el Psiquiatra debe conocer a cabalidad el método terapéutico que pretende aplicar, además de tener la capacidad suficiente como para desarrollar la técnica elegida. Otros deberes del Psiquiatra son el de informar al paciente sobre su tratamiento, especialmente, respecto de las dosis de las medicaciones, sus contraindicaciones, efectos secundarios, etc. Según la información obtenida del sitio web se dividen en tres grandes categorías, las cuales son: 5.1. Tratamientos biológicos. Entre los tratamientos englobados en esta categoría se halla la farmacoterapia, que puede consistir en psicofármaco antisicóticos, benzodiacepinas y antidepresivos. También se incluye en esta categoría la terapia electroconvulsiva, conocida más comúnmente como electroshock. La terapia electroconvulsiva es todavía actualmente un tratamiento válido para ciertos trastornos mentales. El electroshock fue la primera terapia eficaz en el tratamiento de algunas enfermedades psiquiátricas. El origen se remonta a principios de siglo, a partir de los presupuestos de VON MEDUNA sobre el efecto beneficioso de la convulsivoterapia en la esquizofrenia. Por último, cabe mencionar como una terapia biológica la psicocirugía, término utilizado actualmente para definir el tratamiento de determinados trastornos psiquiátricos mediante la destrucción de tejido cerebral aparentemente normal. Actualmente se propone reemplazar el término "psicocirugía" por el de "cirugía del sistema límbico" o por el de neurocirugía de los trastornos psiquiátricos. 10
11 5.2. Tratamientos psicológicos. Entre los tratamiento psicológicos están las psicoterapias de orientación dinámica, originada con FREUD; las terapias de orientación cognitivo-conductual, la cuales incluyen a su vez un gran número de técnicas específicas que emplean principios psicológicos (especialmente basados en la teoría del aprendizaje) para modificar la conducta humana de forma terapéutica. Esta categoría engloba igualmente otros tratamientos de fundamento psicológico denominados "terapias humanistas", que engloban diversos enfoques que componen una visión similar del ser humano. Estas terapias están en oposición al mecanicismo determinista monocausal del psicoanálisis y del conductismo. Por ejemplo, se puede citar a la hipnosis que consiste en una forma de concentración enfocada atenta y receptiva con una sensación de conciencia paralela y constricción de la conciencia periférica Tratamientos psicosociales. Esta categoría de tratamiento se funda en el hecho de que el hombre es un ser social y como tal entabla relaciones en forma de díada, como en las parejas, o en grupos mayores como en algunas familias. Los individuos, las parejas y las familias se relacionan a su vez con los profesionales de la psiquiatría, formando la relación médico-paciente o terapeuta-familia como un todo, lo cual constituye la base de dichos tratamientos, entre los cuales podemos citar a la terapia familiar, la terapia de pareja, la terapia de grupo y la terapéutica comunitaria. 6. Los derechos del paciente y los deberes del Psiquiatra. Cuando el Psiquiatra conviene con el paciente la prestación de sus servicios psiquiátricos, asume igualmente varios deberes para con su paciente, siendo la principal obligación la de brindar los cuidados y la atención psiquiátrica con la diligencia debida, buscando la curación del enfermo mental. Otros deberes que asume el profesional, consisten en la atención previa al diagnóstico psiquiátrico, el diagnóstico y pronóstico, como así también, debe brindar la información pertinente y obtener el consentimiento que legitime las prácticas, debe respetar la confidencialidad y preservar la seguridad, tanto del paciente como de terceras personas. El derecho que tiene el paciente psiquiátrico equivale a los deberes del profesional, pues, como se sabe, si existe un derecho es porque alguien está obligado a cumplirlo. En este sentido, pasaremos a enumerar una serie de derechos, que se deducen de la protección constitucional de la vida, la integridad física y la salud, los cuales configuran a su vez los deberes específicos de los Psiquiatras en la prestación de sus servicios, los cuales son: a) Derecho a recibir la mejor atención disponible, y el tratamiento adecuado y menos restrictivo posible, según las más elevadas normas técnicas y éticas. En el marco del sistema asistencial sanitario y social, todo paciente mental tiene derecho a ser tratado según sus requerimientos con las mismas normas profesionales y éticas que cualquier otro paciente. Si su tratamiento es diferente de acuerdo con 11
DICTAMEN Nº. 231/2007, de 12 de diciembre. *
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