Source: https://www.scribd.com/document/360259896/Contrato-de-Hospedaje
Timestamp: 2019-08-24 00:32:37
Document Index: 326370439

Matched Legal Cases: ['artículo 1713', 'artículo 4', 'artículo 1725', 'artículo 1714', 'artículo 1714', 'artículo 1719', 'artículo 1720', 'artículo 1719', 'artículo 1720', 'artículo 2001', 'artículo 1723', 'artículo 1713', 'artículo 1716', 'artículo 1716', 'artículo 1718', 'artículo 1719', 'artículo 1720', 'artículo 1719', 'artículo 1725', 'artículo 1727', 'artículo 1720']

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ANTECEDENTES, CARACTERÍSTICAS Y NORMATIVIDAD
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El Contrato Del Hospedaje Completo (2)
TRABAJO Administracion de Obras
UNIVERSIDAD NACIONAL FEDERICO VILLARREAL FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS ESCUELA DE DERECHO
 Vílchez Valverde, José M.
 Derecho civil Contratos
Dirigido a nuestros padres,
que nos guían y protegen en la
vida,, y están incluso más
cansados que nosotros con la
extensión del presente año
Y a nuestro maestro, por
supuesto, quien sinceramente
ha superado nuestras
CAPITULO I: IDEAS GENERALES
1. Evolución histórica del hospedaje
2. Definición del hospedaje
4. Caracteres del contrato
CAPITULO II: OBLIGACIONES Y DERECHOS DEL HUESPED
1. Obligaciones del huésped
2. Derechos del huésped
CAPITULO III: OBLIGACIONES Y DERECHOS DEL HOSPEDANTE
1. Obligaciones del hospedante
2. Derechos del Hospedante
CAPITULO III: EXTINCIÓN DEL CONTRATO
1. Por vencimiento del plazo pactado
2. Por la mala conducta del huésped
3. Por expropiación
4. Por muerte del huésped
La necesidad de albergue u hospedaje es tan antigua como el hombre mismo, pues los desplazamientos humanos más importantes fueron de carácter militar y de índole mercantil, donde los mismos barcos les servía de albergue y, ocasionalmente, desembarcaban en las playas para construir sus propias tiendas;
no obstante, son elocuentes expresiones bíblicas como: “dar de comer al hambriento”, “dar de beber al sediento”, “dar posada al peregrino”, “vestir al harapiento”.
Sin duda, el hospedaje en el Derecho antiguo, evolucionó en forma extraordinaria debido al intenso desarrollo comercial. En la India se mandó a construir a lo largo del camino que unía Persia con la India, paradas o estaciones donde llegaban los comerciantes para pernoctar y poner el asiento comercial. En Grecia aparece la idea primitiva de hospitalidad, consistente en prestar albergue al extranjero bajo la protección de Zeus. En Roma la hospitalidad conocida como hospitium era una institución de protección de los extranjeros, a quienes se atendía mediante un convenio entre el ciudadano y el peregrino, aunque muy poco practicada. Pero, a medida que estas sociedades progresaban, iban perdiendo el sentimiento de hospitalidad, surgiendo las posadas de carácter profesional, bajo la forma de prestación de servicios.
En el Derecho medieval, el hospedaje casi desaparece en tiempo de los bárbaros
y la caída del Imperio Romano: sin embargo existió como una industria en desarrollo, pues se había de hospedajes, hostelerías, mezones y posadas en todas las ciudades de Europa. Se dieron leyes inspiradas en sentimientos
humanitarios como la Ley de los Bogoñeses, que decía “si alguno ha rehusado,
pan, fuego y albergue a un viajero, será castigado con una multa de tres sueldos”.
Alfonso X el sabio dictó el monumento jurídico que se conoce con el nombre de las Partidas donde se encuentran disposiciones que regulan la responsabilidad de los posaderos y albergadores.
Desde luego, se negaba hospitalidad al viajero, pero al desarrollarse y acentuarse el régimen feudal todos estos sentimientos de actividad y novedad desaparecieron, porque eran contrarias al régimen establecido y por eso mismo debían mostrarse enemigo de los forasteros.
El Derecho contemporáneo registra un desarrollo inusitado del hospedaje a consecuencia del flujo de turismo interno y externo y la multiplicación de hoteles cada más complejos, lujosos y sofisticados, surgiendo la necesidad de legislar nuevas situaciones, siendo los alemanes los primeros que vieron en el hospedaje una nueva fórmula contractual desprendida de la locatio-conductio romana. Hasta entonces, las legislaciones más avanzadas, sólo se habían preocupado por regular lo concerniente a la responsabilidad de los hoteleros; luego, inspirados en el Derecho alemán, los legisladores suizos, italianos y portugueses incorporan en sus códigos esas nuevas relaciones nacidas del contrato hotelero. También lo
hacen en México y en Bolivia bajo la nominación de “contrato de hospedaje”.
El hospedaje 1 como tal empieza a tener lugar en el momento en que el hombre deja de ser nómada y se establece en asentamientos que con el tiempo irán evolucionando en poblados y ciudades. Es ahí cuando empieza a tener lugar el tráfico de personas que, por diferentes motivos que no vamos a entrar a considerar, necesitan de un sitio donde poder descansar durante y para continuar su viaje, o para realizar alguna tarea en el lugar durante unos días y necesitan de un lugar en el que poder alojarse.
Los primeros antecedentes conocidos los tenemos en la época griega, donde se podía distinguir ya entre hospitalidad privada y pública. La primera se consideraba importante por la imagen que transmitía de los lugareños de riqueza y generosidad, y la segunda, descansaba sobre una doble base: un simple deber de humanidad, o un pacto entre estados 2
Centrándonos en el mundo romano, que es el que más nos interesa para esta investigación pues como veremos más adelante, y al igual que pasa con gran parte de nuestro derecho actual, es en esta época cuando empieza a regularse el hospedaje y el modelo actual no dista mucho del de entonces, si bien mucho más
1 Según la RAE: 1. m. Alojamiento y asistencia que se da a alguien. 2. m. Cantidad que se paga por estar de huésped. 3. m. hospedería (casa destinada al alojamiento). 2 MARLASCA MARTÍNEZ, Olga, Los establecimientos de hospedaje. Estudio histórico. Responsabilidades que derivan para los titulares de los mismos: de Roma al Derecho Actual, Bilbao,2008, Publicaciones de la Universidad de Deusto, p. 18.
completo y adaptado a las necesidades de nuestros tiempos. El concepto de hospitalidad es muy similar al que tenían los griegos: dar alojamiento a aquellos forasteros que lo requieran, también de manera pública o privada. Esta forma de dar hospitalidad descansa sobre la figura del hospitium 3 , de la que encontramos dos vertientes: el hospitiumprivatum, el que tenía lugar entre un ciudadano romano y un extranjero, y el hospitiumpublicum, entre el pueblo romano y un extranjero o una ciudad extranjera. En el año 413 aparece unaconstitución recogida en el Código Justiniano 4 de los emperadores Honorio y Teodosio, en la que por primera vez se alude al tema de la hospitalidad, indicando que se concede con la condición de que no se le pida la huésped nada de lo que se considera necesario para el alimento de sus hombres o animales, además de que la estancia sea breve y fluida.
Más adelante, en la época medieval, una serie de factores contribuyen a que el hospedaje no prospere, y ante esta situación, los monasterios suplen la falta de hospederías albergando a los peregrinos que acudían a Roma, Santiago o Jerusalén. A pesar de esto, siguen existiendo los establecimientos que prestan alojamiento retribuido a viajeros (a partir de esta época mesones, ventas u hostales), en los que no se han mejorado las condiciones de épocas pasadas, y conociendo un poco el período medieval, podemos llegar a imaginar las condiciones de dichos parajes.
3 La institución del hospitiumera la manera en que se regulaban las relaciones entre miembros deciudades extranjeras. También conocidos como “pactos de hospitalidad”, se corroboraban a través de las tesserae hospitales 4 Recopilación de constituciones imperiales promulgada por el emperador Justiniano, en una primeraedición en el año 529 que quedó derogada por una segunda en el 534, el llamado Codex RepetitaePraelectionis. Fue la primera gran recopilación de leyes del mundo romano y ha servido como base para la configuración de algunos de los sistemas civiles actuales, como por ejemplo el francés o el español. El código consta de 12 libros que, a grandes rasgos, abarcan el derecho eclesiástico, privado, penal y públicode la época.
sin embargo, en el Perú la figura contractual, si bien es reconocida como contrato nominado, no adquiere tipicidad propia sino recién con el Código Civil vigente, es decir, antes de ello no se reguló en los Códigos de 1852 ni de 1936.
Muchos autores se han encargado de darle una definición exacta, siendo REPRESA POLO según la cual «una de las partes se obliga a prestar a la otra una serie de servicios de distinta naturaleza que giran en torno a una prestación principal que sería el alojamiento>> 5
La definición utilizada por el profesor CASTÁN TOBEÑAS, según la cual el hospedaje es «un contrato consensual, por virtud del que una persona se obliga a prestar a otra alojamiento -suministrándole también o no alimentación- mediante un precio» 6
Sostiene BADENAS CARPIO, quien presenta el contrato de hospedaje del siguiente modo: «contrato sui generis, de carácter complejo, consensual y bilateral, en virtud del cual una de las partes (el titular del albergue u hotel) se
obliga con respecto a otra (huésped o viajero) a cederle el uso de una o más
habitaciones, a prestarle ciertos servicios, a la custodia
reventa de ciertos objetos o energías industriales, a cambio de una contraprestación en dinero» 7
5 REPRESA POLO, M.P.: Responsabilidad de los establecimientos hoteleros por los efectos introducidos por los clientes. Edersa, Madrid, 2004. Pág. 36.
6 CASTÁN TOBEÑAS, J.: Derecho civil español, común y foral, t. III y IV. Reus, Madrid, 1986.pág.
7 BADENAS CARPIO, J.M.: «Sobre la posible publificación del contrato de hospedaje», en
Actualidad Civil, nº 16, 2000, pp. 619-634.
Por otro lado nuestro Código Civil define el contrato de hospedaje en el artículo 1713, en los siguientes términos: "Por el hospedaje, el hospedante se obliga a prestar al huésped albergue y, adicionalmente, alimentación y otros servicios que contemplan la ley y los usos, a cambio de una retribución. Esta podrá ser fijada en forma de tarifa por la autoridad competente si se trata de hoteles, posadas u otros establecimientos similares".
Esta definición, que data desde 1984, es la que realmente describe la figura y determina sus elementos; pues si bien el actual Reglamento de Establecimientos de Hospedaje también contiene aparentemente una definición de este contrato, según se podría desprender de su artículo 4 literal g), en realidad lo que allí se señala no es propiamente una definición de la figura; pues se dice que: <<Es la relación jurídica que se genera entre el huésped y el establecimiento de hospedaje, por la sola inscripción y firma en el Registro de Huéspedes, se regula por el Código Civil, las normas del propio establecimiento de hospedaje y las disposiciones contenidas en el presente Reglamento>> 8
a) Elemento subjetivo
En cuanto al elemento subjetivo, en este contrato las partes son el hospedante y el huésped.
EL HOSPEDANTE puede estar organizado como persona natural, negocio unipersonal o persona jurídica, en este último caso bajo cualquiera de las modalidades reguladas en la, o como empresa individual de responsabilidad limitada. De acuerdo al Reglamento de Establecimientos de Hospedaje estos se clasifican y/o categorizan en la siguiente forma: Hotel; Apartamento - Hotel; Hostal; y Albergue,
8 Aprueban Reglamento de Establecimientos de Hospedaje (DECRETO SUPREMO Nº 001-2015- MINCETUR)
Es pertinente agregar que para que el hospedante pueda operar como tal, sea como fuere que esté organizado o constituido legalmente, debe cumplir los requerimientos y exigencias formales que señala el Reglamento de Establecimientos de Hospedaje vigente. Tales exigencias son, por ejemplo, que para el inicio de actividades deberán: i) estar inscritos en el Registro Único de Contribuyentes (RUC); ii) contar con licencia municipal de funcionamiento, y iii) cumplir con las demás disposiciones municipales correspondientes. Asimismo, las condiciones mínimas que deben cumplir los establecimientos de hospedaje son: i) seis habitaciones o más; ii) ingreso para la circulación de los huéspedes y personal de servicio; iii) área de recepción; iv) botiquín de primeros auxilios; v) área de las habitaciones (incluyendo el área de clóset y guardarropa) con 6 metros cuadrados o más; vi) área total de los servicios higiénicos privados o comunes con 2 metros cuadrados o más; vii) servicios higiénicos revestidos con material impermeable y área de ducha con revestimiento de 1.80 m; viii) ascensor, en caso de establecimiento de cinco o más plantas; entre otros requerimientos.
Con relación al HUÉSPED, este necesariamente por razones obvias debe ser persona natural.
Prestaciones que se derivan de las obligaciones de las partes,
El hospedante está obligado a prestar alojamiento o albergue en las habitaciones de su local y, adicionalmente, alimentación y otros servicios que pudieran haberse convenido (lavandería, por ejemplo). Además, el hospedante asume una obligación subsidiaria y consecuente responsabilidad respecto de la custodia o eventual depósito de los bienes del huésped,  El huésped está obligado a pagar la respectiva retribución, la misma que normalmente está fijada a modo de tarifa. y aunque la norma dice que esta puede ser aprobada por la autoridad administrativa competente, esto en la
ocurre, rigiéndose
El hospedaje es un negocio jurídico que se distingue de los demás contratos y se caracteriza por las notas distintivas siguientes:
a. Típicos.- El hospedaje, en principio, es un contrato típico porque su existencia, naturaleza jurídica, estructura y efectos están disciplinados por la ley, concretamente, regulado por el Código actual; sin embargo debe establecerse que antes de su vigencia el hospedaje se regulaba como un depósito necesario, razón por la cual, muchos códigos lo consideraban más bien como un contrato atípico o innominado.
b. Principal.- El hospedaje es un contrato autónomo ya que para su existencia y validez no depende de otros contratos y, antes bien, puede estar acompañado de algún elemento accesorio, como cuando el huésped entrega al hospedante una suma de dinero en garantía del pago de la pensión o por el deber de responsabilidad que tiene el hospedante respecto de los bienes que el huésped le entrega.
c. Con prestaciones recíprocas.- El hospedaje es sin lugar a dudas un contrato con prestaciones correspectivas, puesto que el alojamiento y los otros servicios que presta el hospedaje son recompesados con el pago de la correspondiente retribución de acuerdo con las tarifas establecidas y los adicionales correlativos.
d. Oneroso.- Por otro lado, el hospedaje es un contrato que se caracteriza por su onerosidad porque esencialmente se trata de un contrato de naturaleza empresarial, por tanto existe un enriquecimiento y empobrecimiento correlativo entre las partes intervinientes.
e. Conmutativo.- También es un negocio en el que se refleja la conmutatividad, desde que las partes saben al momento de su celebración
cuáles serán las ventajas y desventajas que obtendrán, esto es, los derechos y obligaciones de cada una de las partes contrantes.
f. Complejo.- Sin duda se trata asimismo de un contrato múltiple, tal como asevera Santos Briz que está “integrado de matices de arrendamiento de cosas, del de servicios y del de obra” y según Ruiz Moreno “de depósito necesario, compraventa y mandato”. En efecto, al lado del abergue que es lo fundamental, se unen otros factores como la alimentación, la introducción de efectos del huésped, el deber de custodia, la responsabilidad, la prestación de servicios adicionales y facultativos según expresa Arias Schreiber. Así bajo una sola convención se reúne a su vez dos o más operaciones debidamente nominados que pudiera tener nacimiento en forma independiente.
g. Temporal.- El hospedaje se caracteriza igualmente por ser un contrato de naturaleza temporal o de ejecución sucesiva, porque las prestaciones se ejecutan en el tiempo que puede ser determinado o indeterminado en forma similar al arrendamiento de cosas. En otros términos, plantea el uso de un bien ajeno no consumible (inmueble) por un plazo que puede ser determinado o indeterminado, de tal manera, que funciona permanentemente mientras exista.
a. Pagar una retribución al hospedante.- La primera obligación que tiene el huésped es pagar la retribución por el albergue y demás servicios recibidos, por tratarse de un contrato oneroso. Sin duda que esta retribución tiene que ser de acuerdo con las tarifas aprobadas administrativamente. La retribución adopta dos formas: al contado y a crédito. Con respecto del pago al crédito, señala el artículo 1725, que el crédito del hospedante caduca a los seis meses contados a partir del momento de la terminación del contrato.
Es decir, en el caso del contrato de hospedaje la acción para cobrar el crédito adeudado caduca -no prescribe- a los seis meses de concluido el contrato, plazo significativamente corto si se le compara con el régimen común, pero sustentado en razones de seguridad jurídica y en el carácter empresarial del hospedaje o más satisfactoriamente en la alta movilidad que supone el hospedaje y en el hecho de tener el hospedante otras vías de cobranza 9 , como sería el ejercicio del derecho de retención y la consecuente ejecución de esta garantía.
Conforme a lo anotado, y considerando que se entiende como momento de terminación del contrato la desocupación de la habitación que sirvió de hospedaje, el hospedante tiene seis meses a partir de entonces para
9 CASTILLO FREYRE, Mario. "Tratado de los contratos típicos". Tomo 111, Hospedaje / Comodato. Biblioteca Para Leer el Código Civil, Vol. XIX. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 2002. Pág. 87.
demandar el pago de la deuda, caso contrario pierde la acción y también el derecho, como efecto de la caducidad. En este punto conviene precisar que de haber ejercido el hospedante el derecho de retención, debe ejecutar la garantía dentro del mismo plazo legal señalado por la norma, porque si no lo hace se producirá también la caducidad, habida cuenta que el derecho de retención se ejerce por oposición a la entrega de un bien o como excepción en un proceso iniciado por quien reclama el mismo, y no como acción, y esto -accionar- es precisamente lo que tiene que hacer el hospedante para que su crédito no caduque.
b. Someterse a las normas reglamentarias y las cláusulas generales de
contratación.- Por aplicación del artículo 1714 el huésped también se sujeta a las normas reglamentarias y a las cláusulas generales de contratación aprobadas por la autoridad competente. El huésped no discute con el hospedante los términos y condiciones en que se aloja, ya que por lo
general celebra un contrato por adhesión a las que incorporan automáticamente las cláusulas generales de contratación.
Al respecto, señala Castillo Freyre 10 que, en efecto, la mayoría de contratos limitan su tratamiento legal a las normas contenidas en el Código Civil, pero ello no sucede en el caso del hospedaje, debido a que se trata de "un contrato cuya importancia va más allá de las propias partes que lo celebran, pues estamos hablando de una actividad en donde los establecimientos brindan un servicio al público usuario o consumidor"; debiendo considerarse, además, que dicho contrato tiene un rol preponderante en
10 CASTILLO FREYRE, Mario. "Tratado de los contratos típicos", Tomo 111, Hospedaje I Comodato. Biblioteca Para Leer el Código Civil, Vol. XIX. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 2002. p. 64
una de las actividades de mayor relevancia que en tiempos actuales viene promoviendo el Estado, que es la actividad turística.
En esa misma línea, Arias Schreiber 11 expresa que por su naturaleza, y por razones de control y seguridad, así como para beneficio de los huéspedes, el contrato de hospedaje -o mejor dicho, las prestaciones derivadas del servicio que brindan los establecimientos dedicados a ese negocio- es supervisado por la autoridad administrativa, que en este caso es el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR).
En esta parte conviene referimos a dos de las normas reglamentarias de mayor relevancia que se conectan directamente con el artículo 1714:
 El Reglamento de Establecimientos de Hospedaje: El primer capítulo, referido a las disposiciones generales, regula el objeto del reglamento, el ámbito de aplicación para todos los establecimientos que prestan el servicio de hospedaje, la clasificación y categorización de los mismos, y las definiciones de la terminología corriente relacionada con el negocio y actividad de hospedaje. El capítulo segundo tiene contenido meramente administrativo, pues se refiere a la competencia y funciones de los órganos regionales para la aplicación del reglamento. El capítulo tercero es de suma importancia porque regula todo lo concerniente a la autorización y funcionamiento de los establecimientos de hospedaje (requisitos para iniciar actividades y condiciones mínimas que deben cumplir, así como la verificación de las mismas). El cuarto capítulo se ocupa del régimen de clasificación y categorización, incluyendo la solicitud, el certificado, el procedimiento, el uso de la placa indicativa y el directorio de
11 ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. "Exégesis del Código Civil peruano de 1984". Colección completa. Tomo 1. Gaceta Jurídica. Lima, 2006. p. 676.
establecimientos. El quinto capítulo concierne a las visitas de supervisión a efectos de verificar el cumplimiento de la normatividad administrativa por parte de los establecimientos de hospedaje. El sexto capítulo establece brevemente el régimen sobre el cambio del titular de los establecimientos de hospedaje; y en el último capítulo se desarrolla el régimen de atención y registro de huéspedes. En suma se trata mayormente de disposiciones reglamentarias de carácter predominantemente administrativo para el correcto funcionamiento y desarrollo de la actividad de hospedaje; por lo que no se halla en este reglamento norma alguna sobre la relación contractual entre hospedante y huésped.
 La escala de infracciones y sanciones aplicable a los establecimientos de hospedaje clasificados y categorizados:
que básicamente distingue las infracciones leves sancionables con amonestación escrita y las infracciones graves sancionables con multa; así como las sanciones de cambio de clase o categoría, cancelación de las mismas y cancelación de la acreditación como establecimiento turístico.
c. Responder por los daños y perjuicios que hubiere causado a establecimiento de hospedaje.- La ley determina que el huésped responde por los daños y perjuicios que hubiere causado a establecimiento, pudiendo el hospedante retener como se tiene dicho lo equipajes y demás bienes entregados e introducidos.
d. Efectuar una declaración escrita de los bienes de uso común.- El huésped tiene la obligación de hacer una declaración escrita de los objetos de uso común introducidos en el establecimiento dentro de la veinticuatro
horas de su ingreso. Vencido el plazo, la obligación de hospedante estará sujeta a lo que dispone el artículo 1719.
Se trata, pues, de un derecho del hospedante de conocer con certeza y exactitud los bienes realmente introducidos por el huésped; en tal sentido, la norma faculta al primero a solicitar al segundo una declaración escrita de dichos bienes (los de uso común o corriente), declaración o listado que en la práctica puede ser elaborado por el propio huésped o por ambas partes teniendo a la vista los bienes en cuestión, ya que el otro aspecto de la mencionada facultad es la comprobación física in situ de la identidad de los mismos, lo que implica por tanto examinarlos; sin embargo nada impide que tales actos -declaración y comprobación- se realicen en momentos diferentes.
Sobre el asunto tratado, la norma establece un plazo de 24 horas, respecto del cual hay que hacer dos atingencias: i) que el cómputo de tal plazo, según la norma, es a partir del ingreso del huésped al establecimiento, lo que resulta lógico, y no desde la celebración del contrato de hospedaje, que en los hechos puede ocurrir en fecha anterior al ingreso y no necesariamente en forma coetánea; y ii) que el mencionado plazo que la ley otorga es para el hospedante, a fin de que este solicite la declaración de bienes de uso común ingresados por el huésped, es decir, que el derecho se ejerce con el solo pedido según fluye del tenor expreso de la norma, aun cuando la declaración del huésped y la comprobación se efectúen fuera de dicho plazo; en tal sentido, el hospedante pierde el derecho que le confiere la ley solo cuando no hace la solicitud dentro de las 24 horas, en cuyo caso entendemos se produce la caducidad del derecho; pero este no se pierde si tal solicitud se formula en tiempo oportuno a pesar de que, reiteramos, la declaración y comprobación se realicen vencido el plazo.
En cuanto a la limitación de responsabilidad del hospedante, es claro que esta no operará si dicho sujeto no formula la solicitud al huésped o si lo
hace vencido el plazo de 24 horas señalado en el artículo 1720 del Código Civil, en cuyo caso rige el numeral 1719 con todos sus alcances y efectos. Empero, el artículo que ahora se comenta no se ha puesto en la circunstancia de que formulado el pedido por el hospedante para la declaración y comprobación de los bienes ingresados por el huésped, este se niegue, oponga u obstaculice tal requerimiento o simplemente no cumpla con hacerlo, de modo que no haya posibilidad de saber cuáles son los bienes efectivamente ingresados. En nuestra opinión, el hospedante ya no debería responder por la eventual sustracción, pérdida o deterioro, puesto que ha trasladado una carga al huésped y este no ha permitido o ha frustrado injustificadamente la verificación, por lo que el hospedante no tendría por qué responder de la misma forma señalada en el artículo 1719; de lo contrario se estaría procediendo como si el hospedante no hubiera efectuado solicitud alguna al huésped, o sea como si no se hubiera comportado diligentemente.
Asimismo, el artículo 1720 no se ha puesto tampoco en la situación de que los bienes que se pretende declarar y examinar para comprobar su exactitud, sean bienes sellados o embalados, reservados o secretos, y que el huésped no tenga autorización para descubrirlos, mostrarlos o revelarlos a terceros. En este caso, la solución sí debería ser la aplicación del numeral 1719, pues el huésped no está negando, oponiéndose u obstaculizando la comprobación, solo que está justificadamente imposibilitado de permitirlo.
e. Comunicar al hospedante sobre la sustracción, pérdida o deterioro de bienes.- En efecto, la norma prescribe, que el huésped está obligado
comunicar (siendo recomendable obviamente la forma escrita para que quede
constancia del reclamo) al hospedante la sustracción, pérdida o deterioro de los bienes introducidos en el establecimiento tan pronto tenga conocimiento de ello, De no hacerlo, quedará excluida la responsabilidad del hospedante, salvo cuando tales hechos se produzcan por dolo o culpa inexcusable de
éste último. Pero, el, hospedante no tendrá responsabilidad si prueba que la sustracción, pérdida o deterioro de los bienes introducidos por el huésped se debe a su culpa exclusiva o de quienes le visiten, acompañen o si tiene como causa la naturaleza (1723).
Lo que no queda claro es el supuesto de que el huésped advierta la sustracción, pérdida o deterioro de alguno de sus bienes cuando ya abandonó el establecimiento de hospedaje sin verificar el estado y completitud de sus pertenencias antes de salir. En una situación ordinaria y dado que el daño contractual genera una acción personal, podría decirse que el huésped tendría entonces diez años para reclamar la respectiva indemnización, según el artículo 2001 inc. 1) del Código Civil; empero ello sería un contrasentido ya que no solo esta postura iría en contra de la brevedad o inmediatez que el artículo 1723 exige para la comunicación del hecho, sino que haría inviable la liberación de responsabilidad del hospedante a que se contrae la segunda parte de la norma.
Por consiguiente, opinamos que el tiempo límite para realizar la comunicación por cualquier sustracción, pérdida o deterioro de bienes del huésped es a la salida del establecimiento de hospedaje, es decir, hasta el momento de conclusión del contrato, lo que supone un deber de diligencia del huésped de revisar el estado y completitud de sus pertenencias antes de retirarse del local. En caso contrario, la norma culmina señalando que el hospedante queda liberado de responsabilidad, salvo que haya mediado dolo o culpa inexcusable de este.
a. Exigir aseo, adecuado funcionamiento de servicios y alimentación de calidad.- El numeral 1715 dispone, que el huésped tiene derecho a exigir al hospedante que la habitación presente las condiciones de aseo y funcionamiento de los servicios normales y que los alimentos, en su caso, respondan a los requisitos de calidad o higiene adecuados. Lo que para el hospedante es una obligación para el huésped es un derecho que debe reclamarla cuando no existen las condiciones de higiene, buen funcionamiento de los servicios y una alimentación adecuados.
En cuanto al tema del aseo e higiene de la habitación, el Reglamento de Establecimientos de Hospedaje solo contiene dos disposiciones sobre el particular: i) el cambio regular de sábanas, y ii) la limpieza diaria; lo cual, como es obvio, no puede entenderse limitadamente a estas dos prestaciones.
Cabe agregar que, como bien dice Castillo Freyre 12 , las exigencias no deben circunscribirse a la habitación del huésped, es decir al ambiente privado del hospedaje, sino a todas las instalaciones del establecimiento, tal como fluye del citado reglamento. En cualquier caso, si el establecimiento no observara las reglas sobre las condiciones de conservación, funcionamiento, higiene y seguridad, podrá ser multado administrativamente Por otro lado el funcionamiento de los servicios normales está relacionado con categoría de atención del estableciendo, es decir mientras más elevada es la categoría, el hospedante podrá ofrecer mayores servicios y
12 CASTILLO FREYRE, Mario. "Tratado de los contratos típicos". Tomo 111, Hospedaje I Comodato. Biblioteca Para Leer el Código Civil, Vol. XIX. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 2002. p. 65.
comodidades, Esto no significa que mientras más baja sea la categoría se permita la disminución de los estándares de calidad y de funcionamiento optimo o normal de los servicios; sino que se limitaran a los servicios más básicos, precisamente en función a las categorías.
b. Exigir la devolución de bienes dejados en custodia.- Es usual que el huésped lleve consigo equipaje, pertenencias y bienes en general-inclusive automóvil-, los cuales son de distinta naturaleza, uso y valor. Es también usual que los bienes del huésped permanecen dentro del local de hospedaje mientras este no necesariamente está en su habitación, es decir, cuando se halla lejos del ámbito de vigilancia de dichos bienes y muchas veces sin adoptar medidas de seguridad. Por ello, y considerando además que es inherente a este contrato que personal a cargo del hospedante ingrese a las habitaciones a realizar servicios de limpieza, existe entonces un cierto riesgo de que los bienes, al estar relativamente expuestos, puedan ser sustraídos, extraviarse o deteriorarse; por ese motivo se considera pertinente regular la responsabilidad del hospedante en relación con estos eventos. Por tal razón los numerales 1718 y 1719 señalan, que el hospedante responde como depositario por el dinero, joyas, documentos y otros bienes recibidos en custodia del huésped y éste tiene derecho de exigir su devolución o el valor de los mismos en caso de pérdida. Igualmente, el hospedante responde de los objetos de uso corriente introducidos por el huésped, siempre que éste cumpla las prescripciones del aviso que estará fijado en lugar visible de las habitaciones. La autoridad competente fijará el límite de la responsabilidad.
a. Prestar al huésped albergue y, adicionalmente, alimentación y otros
servicios.- Precisamente, el artículo 1713 prescribe, que por el hospedaje, el hospedante se obliga a prestar al huésped albergue y, adicionalmente, alimentación y otros servicios que contemplan la ley y los usos. De este dispositivo se desprende que el contrato de hospedaje puede ser de dos clases: simple o complejo en la forma expuesta anteriormente. Entonces, constituye una de las obligaciones principales del hospedante.
b. Mantener el aseo, adecuado funcionamiento de servicios y
alimentación.- La ley dispone que el huésped tenga derecho a exigir del hospedante que la habitación presente las condiciones de aseo y funcionamiento de servicios normales y que los alimentos, en su caso, respondan a los requisitos de calidad e higiene adecuados. Aunque el enunciado de este precepto parecería simplista, no lo es si se considera la realidad en que vivimos y el hecho que en gran parte de los lugares donde se presta hospedaje las instalaciones no reúnen las más elementales condiciones de funcionamiento e higiene. Si bien éste es un derecho del huésped, también es otra obligación esencial del hospedante. (Art. 1715)
c. Exhibir las tarifas y cláusulas generales de contratación.- El artículo 1716 ordena que, los establecimientos destinados a hospedaje exhibirán en lugar visible las tarifas y cláusulas generales de contratación que rigen este contrato.
Si el contrato de hospedaje fuera paritario, la norma contenida en este artículo no hubiera sido necesaria, puesto que las partes bien podrían negociar precio y condiciones previamente a la celebración del contrato; empero ocurre que los contratos de hospedaje son actos que se celebran por adhesión sobre la base de cláusulas generales predispuestas, de modo que el huésped prácticamente no negocia tales cuestiones y, ordinariamente, solo tiene la posibilidad de aceptar o rechazar las tarifas y condiciones que ofrece el hospedante.
El artículo 1716 tiene por finalidad proteger los derechos e intereses de los huéspedes, siendo pues una norma necesaria, máxime si "la tarifa es uno de los elementos esenciales especiales del contrato de hospedaje oneroso.
Sobre este tema, el Reglamento de Establecimientos de Hospedaje, señala que en el establecimiento debe mostrarse en forma visible, tanto en la recepción como en las habitaciones, las tarifas, la hora de inicio y el término del día hotelero y demás condiciones del contrato de hospedaje. Como puede apreciarse, en este caso la regulación es más precisa en cuanto al tema de la exhibición, ya que no solo se limita a decir que debe ser en un lugar "visible", como dispone un poco vagamente el Código Civil, sino que dicho lugar visible es, conforme al citado reglamento, el ambiente de recepción del local y las habitaciones donde se brinda el hospedaje, con lo que no cabe duda de que los huéspedes tendrán a su alcance la mencionada información en ubicaciones que les son perfectamente accesibles
d. Responder como depositario por el dinero, joyas, documentos y otros
bienes.- Los numerales 1718 y 1721 disponen que, el hospedante responde como depositario por el dinero, joyas, documentos y otros bienes recibidos en custodia del huésped y debe poner en su cuidado la diligencia ordinaria exigida por la naturaleza de la obligación y que corresponda a las circunstancias de las personas, del tiempo y del lugar.
Por lo tanto, el hospedante no puede negarse a recibir en custodia o a que se introduzcan los bienes a que se refiere el artículo 1718, sin motivos justos. Se considerarán tales, el excesivo valor de los bienes en relación
con la importancia del establecimiento, así como su naturaleza en cuanto constituya obstáculo respecto de la capacidad del local.
e. Responder por el depósito de objetos de uso corriente.- El artículo 1719 preceptúa, que el hospedante responde igualmente de los objetos de uso corriente introducidos por el huésped, siempre que éste cumpla las prescripciones del aviso que estará fijado en lugar visible de las habitaciones. El límite de la responsabilidad será fijada por la autoridad competente. La responsabilidad del hospedante por la custodia de los bienes depositados o introducidos se extiende a los actos u omisiones de los familiares que trabajan con él y a sus dependientes.
a. Recibir una retribución del huésped.- Por aplicación del numeral 1713 el hospedante tiene derecho a recibir del huésped una retribución equivalente a los servicios de hospedaje que se le ha brindado, por tratarse de un contrato oneroso. Sin duda que esta retribución tiene que ser de acuerdo con las tarifas aprobadas administrativamente. Se ha indicado que el hospedante está autorizado para retener los efectos del viajero y peticionar su remate.
b. Solicitar del huésped una declaración escrita de los objetos de uso común introducidos.- El artículo 1720 dispone que, el hospedante tiene derecho a solicitar del huésped, dentro de las veinticuatro horas de su ingreso, una declaración escrita de los objetos de uso común introducidos, así como a comprobar su exactitud. Entonces, el hospedante puede exigir del huésped una declaración de los objetos de uso común que introduzca, así como comprobar su exactitud, examinándolos. Pero para que el precepto sea eficaz, sólo es posible ejercitar esta facultad dentro de las veinticuatro horas del ingreso. Vencido este plazo la obligación del hospedante estará sujeta a lo previsto por el artículo 1719 del Código, salvo
que haya existido resistencia para la declaración y verificación por parte del huésped, en cuya hipótesis no habrá responsabilidad alguna para el hotelero. c. Derecho de retención de equipos y demás bienes.- El numeral 1717 establece el derecho de retener los equipajes y demás bienes entregados o introducidos por el huésped para responder preferentemente por el pago de la retribución del hospedaje y, también, por los daños y perjuicios que aquél hubiese causado al establecimiento, pudiendo el hospedante retener hasta su cancelación. El artículo 1725, se refiere a la caducidad del crédito del hospedante, lo cual acontece a los seis meses contados a partir del momento de la terminación del contrato.
El contrato de hospedaje refiere Cuadros Villena 13 – puede acabar o termina todos los contratos de varias maneras, siendo las principales las siguientes:
Si el huésped ha solicitado alojamiento por determinado tiempo extinguirá al vencimiento del plazo pero el plazo puede ser prorrogado de mutuo acuerdo. Si se concertó el alojamiento por cierto números de días o de meses, vencerá el contrato a vencerse el plazo.
Si el alojado es una persona de malas costumbres y tiene una conducta inmoral, puede el hospedante rescindir o resolver el contrato y pedirle al huésped que se retire. Debe hacerlo tanto porque el lugar de hospedaje debe gozar de prestigio, como porque le interesa que su establecimiento no goce de mala reputación.
Al producirse la expropiación del predio en el que se estableció el alojamiento, se acabará también el contrato de hospedaje. El Estado no prestará los servicios indicados, salvo el caso de que se haya considerado la seguridad nacional o la necesidad pública del alojamiento, y que el ente estatal haya expropiado para realizar los mismos servicios de alojamiento. En todo caso, ya no será el primer
13 Cuadros Villena, Carlos Ferdinand: <<Derecho de Contratos>>;
Editorial: Fecat; Lima 1997. Pág.
contrato celebrado por el particular el que regirá las relaciones del hospedante y del huésped. Será necesariamente un nuevo contrato.
La muerte del hospedado o huésped acaba el contrato de hospedaje que es una forma de arrendamiento personal, por consiguiente si faltar una de las personas a la relación, se concluirá. Podrán los herederos del huésped continuar el alojamiento, pero indudablemente ese será un nuevo contrato, distinto del que celebró el huésped pre – muerto.
a. Estacionamiento de vehículos
La actividad económica que da origen a esta figura contractual, consistente en destinar espacios físicos para el estacionamiento temporal de vehículos a cambio de una retribución, se manifiesta a través de distintas y variadas modalidades.
En este sentido, debe destacarse principalmente la responsabilidad del establecimiento en cuanto a la sustracción o pérdida de los vehículos y deben contemplarse tres supuestos:
a.1. Vehículos introducidos en garajes del establecimiento. En este caso habrá que distinguir si el servicio es gratuito u oneroso. Cuando el servicio de garaje es gratuito, esto es, que está incluido en el precio de la habitación, indudablemente, conlleva la responsabilidad sin culpa que afecta al estacionamiento de conformidad con los artículos 1719 y 1722.
En cambio, si el servicio debe pagarse por separado y facturarse en forma independiente, no puede hablarse de la responsabilidad como depositario, si no dentro de los alcances del contrato de arrendamiento o de garaje.
Vehículos que se dejen en aparcamientos exteriores al establecimiento.- En este supuesto el dueño del establecimiento está excluido de la responsabilidad, aunque dichos aparcamientos hayan sido puestos a disposición de los clientes.
Vehículos dejados en garajes o aparcamientos ajenos al mismo.
Igualmente, los establecimientos están exentos de toda responsabilidad, aun cuando hayan sido indicados o recomendados por el personal del establecimiento.
b. Extensión normativa del hospedaje.
comprenden también a los hospitales, clínicas y casas de salud o de reposo, establecimientos comerciales o de espectáculos públicos, balnearios, restaurantes, clubes, naves aeronaves, coches – cama y similares, en lo que les sean aplicables.
Los lugares y medios que menciona la norma no están destinados a proporcionar hospedaje propiamente dicho, es decir que esa no es su finalidad natural, sino que a través de ellos se pueden concretar o ejecutar determinadas prestaciones derivadas de otras relaciones contractuales.
Así, el caso de los hospitales, clínicas, casas de salud y de reposo, en cuyas instalaciones se cumplen prestaciones relacionadas con contratos de locación de servicios de atención médica y prestaciones de salud en general, aun cuando pueda cuestionarse si efectivamente hay contrato en
todos los casos (piénsese en el supuesto de que una persona sea ingresada a una clínica en estado inconsciente luego de haber sufrido un accidente). O el caso de los balnearios o clubes (sobre todo si cuentan con bungalows) donde las prestaciones principales están vinculadas a servicios de esparcimiento y recreación.
En tales supuestos, no hay duda de que las personas permanecen en dichos locales o instalaciones por cierto tiempo (horas, días, semanas o meses), empero lo hacen bajo un título y finalidad distinta a un mero contrato de hospedaje, solo que en los hechos reciben en esos lugares prestaciones similares a las que se describen en algunas normas que regulan este contrato, lo que justificaría la aplicación extensiva de la que trata el artículo 1727, pero solo en lo que realmente puedan ser aplicables, pues no es el alojamiento el aspecto más relevante de las relaciones contractuales que involucran a este tipo de lugares, sino los servicios con ellos relacionados (salud, esparcimiento y recreación).
Ciertamente, en algunos casos, la costumbre ha determinado, contrariamente, la muy poca probabilidad de que se apliquen algunas normas; por ejemplo, en hospitales y clínicas el caso del artículo 1720, en cuanto al derecho de solicitar al huésped (léase, paciente) una declaración escrita de los objetos de uso común introducidos y comprobar su exactitud. 0, por ejemplo, en balnearios o clubes en donde, por disposición expresa, se advierte sobre la no responsabilidad por la pérdida, deterioro o destrucción de los objetos introducidos a las instalaciones.
de los establecimientos comerciales o de
espectáculos públicos (cines, teatros, estadios, etc.) y restaurantes, a nuestro modo de ver y pese a que se dice que tienen en común con los lugares mencionados anteriormente el hecho de la permanencia temporal
(por horas en este caso) 14 , es muy discutible la conexidad con las normas sobre el contrato de hospedaje relacionadas con la custodia de los bienes con los que ingresan los clientes, dado que en esos lugares se configuran relaciones contractuales muy diversas, mayormente sobre prestación de servicios, de modo que la eventual custodia de bienes está bastante bien alejada de la causa por la cual las personas o clientes acceden o permanecen temporalmente en ese tipo de instalaciones.
Lo propio ocurre en el caso de las naves, aeronaves y coches-cama, donde la permanencia puede ser por horas, días o incluso semanas (barcos) y cuyo acceso o uso deriva estrictamente de un contrato de transporte, donde este -el transporte de personas de un lugar a otro- es la causa y prestación principal como bien anota Arias Schreiber 15 , teniendo la custodia de los bienes de los viajeros un rol subsidiario, y siendo la permanencia física una circunstancia inherente al contrato, pues de otro modo no podría prestarse el servicio de transporte; de manera, pues, que dicha permanencia no es propiamente a título de alojamiento.
14 ; CASTILLO FREYRE, Mario. "Tratado de los contratos típicos". Tomo 111, Hospedaje I Comodato. Biblioteca Para Leer el Código Civil, Vol. XIX. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 2002. p. 91
15 ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. "Exégesis del Código Civil peruano de 1984". Colección completa. Tomo 1. Gaceta Jurídica. Lima, 2006. p. 685
1. Siendo el contrato de hospedaje aquel por el cual una de las partes se obliga, a cambio de un precio , a prestar a otra una serie de servicios de distinta naturaleza que giran en torno a una prestación principal que sería el alojamiento, se debe entender que las partes del contrato son el hospedante y el huésped
2. Precisa que se trata de un contrato obligacional donde el objeto
prestación es prestar albergue y adicionalmente, alimentación y otros
3. Señala
5. recae sólo en
El hospedaje,
las habitaciones que
6. El hospedante tiene la posesión inmediata y el huésped solo la tenencia temporal (ocupación temporaria).
el hospedaje las prestaciones no son autónomas, sino
relacionadas directa o indirectamente entre sí.
ARIAS SCHREIBER PEZET, Max. "Exégesis del Código Civil peruano de
1984". Colección completa. Tomo 1. Gaceta Jurídica. Lima, 2006.
 BADENAS CARPIO, J.M.: «Sobre la posible publificación del contrato de
hospedaje», en Actualidad Civil, nº 16, 2000.
CASTÁN TOBEÑAS, J.: Derecho civil español, común y foral, t. III y IV.
Reus, Madrid, 1986.
CASTILLO FREYRE, Mario. "Tratado de los contratos típicos". Tomo 111,
Hospedaje I Comodato. Biblioteca Para Leer el Código Civil, Vol. XIX.
Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 2002.
Cuadros Villena, Carlos Ferdinand: <<Derecho de Contratos>>; Editorial:
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MARLASCA MARTÍNEZ, Olga, Los establecimientos de hospedaje. Estudio
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de Roma al Derecho Actual, Bilbao, 2008, Publicaciones de la Universidad
 REPRESA POLO, M.P.: Responsabilidad de los establecimientos hoteleros
por los efectos introducidos por los clientes. Edersa, Madrid, 2004.
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