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Timestamp: 2019-01-18 15:20:49
Document Index: 17134989

Matched Legal Cases: ['artículo 2', 'Artículo 12', 'artículo 12', 'artículo 12', 'artículo 12', 'artículo 12', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 1', 'artículo 2', 'artículo 1', 'artículo 2', 'artículo 3', 'artículo 4', 'artículo 2', 'artículo 5', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'Artículo 337', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2']

Párrafo 8 del artículo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio
Artículo 12 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio
Alega el Brasil que una prohibición del comercio y utilización de un producto, tal como la impuesta por Francia, es la más restrictiva de todas las medidas que pueden imponerse al comercio y debe, por ende, ser minuciosamente examinada por el Grupo Especial. Solicita que el Grupo Especial dedique especial atención a la prohibición de las importaciones procedentes del Brasil, que es un país en desarrollo (y de Zimbabwe, que es uno de los países menos adelantados). En general, los Acuerdos de la OMC contemplan el trato especial y diferenciado de las exportaciones de los países en desarrollo y de los países menos adelantados. En cuanto al Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio, se hacen constar, en su artículo 12, disposiciones especiales que obligan a que los Miembros, cuando preparen reglamentos técnicos y normas técnicas, tengan en cuenta las necesidades especiales de los países en desarrollo y de los países menos adelantados, y les otorguen trato diferenciado. En virtud del párrafo 2 del artículo 12, Francia está obligada a tener en cuenta "las necesidades especiales […] en materia de desarrollo, finanzas y comercio" de los países en desarrollo y de los países menos adelantados, al elaborar sus reglamentaciones técnicas. Francia no ha cumplido esa obligación. Adoptó, por el contrario, una prohibición absoluta, que da ventajas a los productores franceses de fibras y productos sustitutivos, en perjuicio de los productores de crisotilo y productos de crisotilo del Brasil (y en perjuicio también de los de Zimbabwe). Esa prohibición, por otra parte, no ha contribuido a la mejora de la salud pública en Francia.
Francia contravino lo dispuesto en el párrafo 3 del artículo 12, que se refiere a la preparación o aplicación de reglamentos y normas técnicos. El párrafo 3 del artículo 12 exige que Francia se asegure de que sus reglamentos técnicos "no creen obstáculos innecesarios para las exportaciones" de los países en desarrollo, tales como el Brasil (ni de países menos adelantados, como Zimbabwe). Sin embargo, la prohibición impuesta por Francia se aplica a las exportaciones del Brasil (y a las de Zimbabwe) y crea, como mínimo, un "obstáculo" para su comercio. Ese obstáculo es "innecesario", puesto que no contribuye al logro del objetivo que se alega, que es el de aumentar la seguridad. El único comercio permisible con arreglo a esa prohibición es el de los sustitutos del crisotilo y de los productos de crisotilo. No se conocen los riesgos que entrañan las fibras sustitutivas, pero se sospecha cuáles son. No entrañan, por el contrario, riesgo alguno las utilizaciones modernas y controladas del crisotilo.
El Brasil sostiene que la prohibición es incompatible con el párrafo 2 del artículo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio, ya que restringe el comercio más de lo que sería necesario para alcanzar un objetivo legítimo. Una vez establecido que el Decreto es un "reglamento técnico", las CE tienen que demostrar (y sobre ellas recae la carga de la prueba) que se han cumplido cuatro condiciones, si han de argumentar que la prohibición es, en realidad, compatible con el párrafo 2 del artículo 2.41 Para defender la prohibición, las CE tendrán que demostrar, a satisfacción del Grupo Especial, que i) el objetivo de la prohibición es "legítimo", ii) que la prohibición "alcanza" ese objetivo legítimo, iii) que la prohibición no "restringe el comercio más de lo necesario" para alcanzar el objetivo legítimo, y iv) que Francia evaluó los efectos sobre la salud ("los riesgos que crearía no alcanzarlo") teniendo en cuenta "la información disponible científica y técnica". A juicio del Brasil, la prohibición sólo responde a la primera de esas cuatro condiciones.
El Brasil argumenta que el Decreto es un "reglamento técnico", en el sentido del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio. La prohibición determina i) características del producto, ii) procesos y métodos de producción, iii) disposiciones administrativas, y iv) prescripciones de envase y embalaje, marcado y etiquetado, cuya observancia es obligatoria. En el artículo 1 del Decreto se prohíbe la producción, la importación, la exportación, la manufactura, la transformación, la venta y la oferta para la venta de todos los tipos de fibras de amianto y productos que contengan amianto (excepto los temporalmente excluidos de la prohibición en virtud del párrafo I del artículo 2). Así pues, la prohibición tiene por objeto, directamente, características del producto (amianto y productos que contengan amianto)) y procesos y métodos de producción (todas las formas de producción, manufactura y transformación de amianto y productos que contengan amianto). Tanto la prohibición impuesta por el artículo 1 como los procedimientos de aplicación y revisión de la legitimación para constituir las excepciones establecidas en el párrafo II del artículo 2 y en el artículo 3 del Decreto son "disposiciones administrativas aplicables" relativas a características del producto y a procedimientos y métodos de producción. El artículo 4 del Decreto contiene determinadas prescripciones de marcado y etiquetado para los escasos productos de amianto exceptuados en virtud del artículo 2. La observancia de la prohibición es obligatoria y el artículo 5 impone sanciones a su incumplimiento. El Brasil alega que tanto Francia como las CE han admitido que el Decreto constituye un reglamento técnico. En el documento G/TBT/Notif.97.55 de la OMC, de 21 de febrero de 1997, el Gobierno de Francia notificó la prohibición, como reglamento técnico, al Comité de Obstáculos Técnicos al Comercio. En el párrafo 3 de la notificación se indica que se efectúa ésta de conformidad con el apartado 2 del párrafo 9 del artículo 2 y con el apartado 1 del párrafo 10 del artículo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio, disposiciones ambas en las que se impone la obligación de notificar los reglamentos técnicos. La Comisión Europea reconoció también que la prohibición es un reglamento técnico, tanto en un documento de 15 de abril de 1997 en el que justifica esa prohibición impuesta por Francia como en el curso de las consultas celebradas el 8 de julio de 1998 acerca de la presente diferencia. Así pues, tanto Francia como las CE admiten que la prohibición queda abarcada por el párrafo 1 del Anexo 1 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio y constituye un reglamento técnico.
El Brasil no discute que el objetivo de proteger la salud de los trabajadores y de los consumidores franceses sea un "objetivo legítimo", en el sentido del párrafo 2 del artículo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio. Alega, sin embargo, que la prohibición impuesta por el Decreto crea un obstáculo innecesario para el comercio. No alcanza, en realidad, el objetivo que manifiesta, y es más restrictiva del comercio que lo que sería necesario para proteger la salud de los trabajadores y consumidores franceses. Al utilizar la palabra "alcanzar" (en la prescripción de que "los reglamentos técnicos no restringirán el comercio más de lo necesario para alcanzar un objetivo legítimo"), el texto del párrafo 2 del artículo 2 supone la existencia de una concatenación racional entre el reglamento y el objetivo que se declara.42 Esa concatenación racional no existe sin embargo en este caso, ya que la prohibición no contribuye en nada a alcanzar el objetivo. No curaría a los que están ahora enfermos, y el suprimirla no haría que enfermasen los que están ahora sanos. La ausencia de concatenación racional entre la prohibición y el objetivo que se declara queda demostrada por lo siguiente: i) los peligros del amianto para la salud resultan de utilizaciones antiguas y ya prohibidas de esa sustancia; ii) no existen peligros apreciables que quepa relacionar con las utilizaciones modernas del crisotilo; y iii) siguen sin conocerse, y son objeto de sospecha los rasgos que para la salud pueden derivarse de las fibras sustitutivas.
El Brasil sostiene que los peligros para la salud de que se ocupa el informe del INSERM se basan en la exposición en el pasado a elevados niveles de fibras de amianto (anfíboles en su mayor parte) y a la exposición al amianto en utilizaciones antiguas, tales como el revestimiento con fibras. La prohibición de futuras importaciones y ventas de crisotilo y de productos modernos que contengan crisotilo no contribuye a resolver los problemas (actuales) de la exposición a altos niveles de amianto, y sobre todo de fibras anfíbólicas, que haya tenido lugar entre 1940 y los primeros años de la década de 1960. No cura a los trabajadores enfermos ahora por haber estado expuestos en el pasado a los anfíboles, cuyo uso fue prohibido en Francia en 1994, o a concentraciones no reguladas de fibras que fuesen "50.000 veces más altas" que el nivel de concentración de 1 f/ml43, que es el controlado y reconocido internacionalmente en la actualidad. De igual modo, el prohibir la importación y venta de crisotilo y productos modernos que contengan crisotilo nada hace para mitigar los efectos de la exposición al amianto friable (o a la perturbación de éste), que tuvo lugar, sobre todo en el caso de los anfíboles, en edificios franceses con anterioridad a 1978, año en que Francia prohibió el revestimiento con fibras. Así fue reconocido por el Comisario de las CE, Sr. Bangemann, quien, respondiendo a una pregunta formulada en el Parlamento Europeo, respondió que "[…] es importante precisar que una nueva prohibición no supondría un menor riesgo de exposición de los trabajadores al amianto existente, ni reduciría tampoco el número de defunciones debidas a exposiciones anteriores".44
El Brasil sostiene que las utilizaciones modernas del crisotilo no llevan consigo riesgos apreciables para la salud. No existe relación racional alguna entre la prohibición y el objetivo que se dice perseguir, puesto que las utilizaciones modernas del crisotilo sin contaminar son inocuas. Con anterioridad a la prohibición, más del 90 por ciento del crisotilo que se importaba en Francia se utilizaba para fabricar productos de cemento de crisotilo.45 En la actualidad, el crisotilo se liga al cemento y queda herméticamente contenido en él, sin dejar fibras sueltas ni friables. Además, la mayor parte de los productos de cemento de crisotilo se fabrican de manera tal que no hace falta serrar ni perforar, y en las escasas ocasiones en que es necesaria alguna de esas operaciones, se han establecido con solidez procedimientos que gozan de gran aceptación para llevar a cabo esas tareas de manera tal que evite que se desprendan fibras.46 De manera análoga, en todas las demás utilizaciones modernas del crisotilo, las fibras quedan selladas, incorporadas o herméticamente encerradas en el producto. En ningún caso se permite que haya fibras sueltas o friables. El Brasil afirma que Francia no tiene pruebas fehacientes de que i) el crisotilo sellado, incorporado o herméticamente encerrado cree peligro para la salud, ii) las concentraciones de fibras de crisotilo a niveles que no excedan del de 1 f/ml , que es el nivel de control reconocido internacionalmente, creen peligro para la salud, y iii) no puedan suprimirse todos los riegos a lo largo del ciclo vital de un producto (desde la extracción hasta la manufactura, distribución, venta, utilización y, en su día, eliminación). Por otro lado, una buena parte de las investigaciones científicas llega a la conclusión de que el nivel de crisotilo que se encuentra hoy en día en los lugares de trabajo o en los edificios no crea riesgos apreciables para la salud. Tras un estudio exhaustivo de las publicaciones científicas, el Health Effects Institute llegó, en 1991, a la conclusión de que no es probable que los peligros para la salud creados por el amianto, a los niveles en que suele encontrase actualmente, "sean lo bastante grandes para poder observarlos y medirlos".47 Esa conclusión (a la que llegó un organismo de vigilancia independiente estadounidense) confirmó los resultados obtenidos en 1984 por la Real Comisión de Ontario.48 De modo análogo, en el procedimiento judicial iniciado por la empresa Corrosion Proof Fittings contra la EPA, el Tribunal de Apelación del Quinto Circuito hizo las siguientes observaciones acerca de los peligros de los productos de amianto en comparación con los mondadientes:
"Como señalan los demandantes, la EPA rechaza habitualmente, por no estimarlas justificadas, prescripciones reglamentarias que salvarían muchas vidas a bajo costo. Por ejemplo, cabe prever que en los 13 años próximos morirán más de 12 personas por haber tragado mondadientes, es decir más del doble de las que la EPA predice con relación a las prohibiciones, que cuestan 250 millones de dólares, de las tuberías, tablillas y revestimientos de tejados de amianto."49
El Brasil concluye que, por no haber peligros apreciables que puedan atribuirse a las utilizaciones modernas del crisotilo, no existe concatenación racional entre la prohibición impuesta por Francia y el objetivo que se dice que ésta persigue.
El Brasil alega que la prohibición impuesta por Francia induce a los consumidores a utilizar productos sustitutivos del crisotilo, cuyo riesgo para la salud se desconoce, en lugar del crisotilo, cuyos riesgos son conocidos. El Dr. J. M. G. Davis, en su artículo de 1998 sobre los efectos biológicos de las fibras sustitutivas, llega a la conclusión de que "reemplazar [el crisotilo por fibras sustitutivas] sería prematuro en la situación actual de nuestros conocimientos […]. Se recomienda como necesaria la realización de pruebas toxicológicas completas antes de comercializar esos productos".50 Coincide esa conclusión con la de la Dirección General de Políticas de Protección del Consumidor de las Comunidades Europeas, la cual declaró que "no existe base epidemiológica suficiente para juzgar los riesgos para la salud humana [de las fibras sustitutivas] […] y, por ende, no está bien fundada la conclusión de que [la utilización de] determinados materiales sustitutivos crea peligros sustancialmente menores para la salud humana, y sobre todo la salud pública, que la utilización actual del crisotilo […]".51 El propio informe del INSERM admite que no se sabe cuáles son los riesgos que entrañan las fibras sustitutivas. El INSERM hace una advertencia "urgente" para que no se usen mientras no se hagan ulteriores ensayos científicos. Manifiesta que "la ausencia de datos epidemiológicos acerca de la seguridad a largo plazo de esos productos sustitutivos no debería encubrir los resultados de los sistemas experimentales que indican que es posible que resulten modificaciones patológicas". Es urgente e importante que se lleven a cabo las adecuadas investigaciones en este terreno antes de hacer un uso generalizado de las fibras sustitutivas".52 A pesar de esa urgente advertencia de sus propios expertos, el Gobierno de Francia, al día siguiente de haber recibido el informe del INSERM, prohibió el crisotilo y no los productos sustitutivos de éste. Con ello, el Gobierno de Francia desvió, a sabiendas, el consumo, apartándolo del crisotilo utilizado en forma moderna y sin riesgos apreciables para la salud, y orientándolo hacia las fibras sustitutivas, con respecto a las cuales "los sistemas experimentales indican que es posible que resulten modificaciones patológicas". El Brasil concluye, por lo tanto, que la prohibición no "alcanza" un objetivo legítimo, como prescribe el párrafo 2 del artículo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio. No existe concatenación racional entre la prohibición y el objetivo que se pretende alcanzar, puesto que, como se ha puesto de manifiesto supra, i) los riesgos del amianto para la salud responden a utilizaciones antiguas del amianto, y no a las utilizaciones modernas del crisotilo; ii) las utilizaciones modernas del crisotilo no llevan consigo riesgos apreciables para la salud; y iii) el crisotilo será reemplazado por fibras sustitutivas, de las que no se sabe qué peligros pueden tener para la salud.
Argumenta además el Brasil que, aun cuando existiese una concatenación racional entre la prohibición y el objetivo que pretende alcanzar, esa prohibición impuesta por Francia sería, de todos modos, incompatible con el párrafo 2 del artículo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio, porque restringe el comercio "más de lo necesario para alcanzar un objetivo legítimo, teniendo en cuenta los riesgos que crearía no alcanzarlo".53 Una prohibición es, de todas las medidas posibles, la que más restringe el comercio. Sólo podría justificarse si Francia pudiese demostrar que no disponía prácticamente de ninguna otra medida alternativa que fuese menos restrictiva del comercio. Francia no puede demostrar eso. Está claro que con políticas de utilización controlada podría alcanzarse el objetivo de proteger la salud y la seguridad de los trabajadores y de los consumidores franceses. Para determinar si la prohibición restringe el comercio más de lo necesario, en el sentido del párrafo 2 del artículo 2, el Grupo Especial debería examinar tanto los riesgos que crearía no alcanzar el objetivo como si se dispone de una medida menos restrictiva para alcanzar ese objetivo.
El Brasil alega que la información científica y técnica de que se dispone no sirve de apoyo para la prohibición. En el párrafo 2 del artículo 2 se estipula que, para evaluar el riesgo que se trata de reducir con un reglamento técnico, los Grupos Especiales deben tomar en consideración, entre otras cosas, la información científica y técnica disponible y los usos finales a que se destinen los productos. El riesgo que se trata de evitar en la presente diferencia es el de las enfermedades que resulten de la exposición a a) las utilizaciones modernas del crisotilo y los productos que contienen crisotilo, b) la perturbación del amianto friable (anfíbólicos, en su mayor parte) en edificios. No son pertinentes para este análisis las enfermedades resultantes de utilizaciones antiguas, ya prohibidas. Por otra parte, no pueden verse afectadas esas utilizaciones por la presente prohibición de comercio, venta en el país y utilización. El informe del INSERM, que se pretende que constituya la justificación científica de esa prohibición, no evalúa los efectos sobre la salud de los niveles actuales de exposición a las utilizaciones modernas del crisotilo. Para determinar los riesgos que para la salud crearía la exposición a bajos niveles de crisotilo incorporado, sellado o encapsulado en cementos de crisotilo o en otras utilizaciones modernas, aplica el mismo riesgo que llevaba consigo en anteriores decenios la exposición, a niveles muchos más elevados, al amianto friable (anfibólico, por lo general). Esa extrapolación carece de base científica. El propio informe del INSERM reconoce que sus conclusiones no tienen "certeza científica", sino que trata simplemente de "estimaciones plausibles, aunque inciertas". Algunos otros informes científicos coinciden en que las utilizaciones modernas del crisolito no crean riesgos apreciables para la salud.54
El Brasil explica que todas las utilizaciones modernas del crisotilo llevan consigo enlace, sellado o encapsulación. En tales utilizaciones o productos modernos no hay fibras sueltas o friables de crisotilo, que son las que causaban las enfermedades relacionadas con el amianto en el pasado. Los riesgos de las utilizaciones modernas son imperceptibles. La mayoría de los productos modernos se manufacturan con arreglo a especificaciones bien conocidas en los sectores de la construcción y de las obras públicas, de modo que rara vez son necesarias operaciones de serrado o perforación. Cuando es necesario serrar o perforar, existen procedimientos bien establecidos para que los trabajadores no estén expuestos a las fibras desprendidas. Por eso sostiene el Brasil que ni la información científica de que se dispone, ni los usos finales que se persiguen, ni la tecnología de los procesos hacen necesario prohibir el crisotilo. El Brasil argumenta que, aun cuando no se ha interpretado todavía la palabra "necesario" en el contexto del párrafo 2 del artículo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio, resulta instructiva la interpretación que hizo el Grupo especial en el asunto Artículo 337 de la Ley Arancelaria de 1930:
"En opinión del Grupo Especial, es indudable que una parte contratante no puede justificar en tanto que "necesaria" en el sentido del apartado d) del artículo XX una medida incompatible con otra disposición del Acuerdo General si tiene razonablemente a su alcance otra medida que no sea incompatible. Análogamente, en los casos en que una parte contratante no tiene razonablemente a su alcance una medida compatible con otras disposiciones del Acuerdo General, esa parte contratante debe utilizar, de las medidas que tenga razonablemente a su alcance, aquella que suponga el menor grado de incompatibilidad con las otras disposiciones del Acuerdo General."55
El Brasil sostiene que la cuestión se centra en las medidas que Francia "tenga razonablemente a su alcance". Al igual que ocurre con arreglo al párrafo d) del artículo XX, tampoco puede justificarse en virtud del párrafo 2 del artículo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio la "necesidad" de la prohibición impuesta por Francia, puesto que se dispone de una medida menos restrictiva del comercio para alcanzar el objetivo legítimo. Existen abundantes ejemplos de utilizaciones controladas que se encuentran fácilmente disponibles y que son, además, eficaces para ocuparse de los riesgos para la salud que se relacionan con las utilizaciones modernas del crisotilo. En primer lugar, el Convenio y la Recomendación de la OIT sobre utilización del asbesto en condiciones de seguridad (Convención 162 y Recomendación 172) establecen procedimientos para garantizar que se usan condiciones de seguridad en el manejo del crisotilo y los productos del crisotilo. En segundo lugar, el Repertorio de recomendaciones prácticas sobre la seguridad en la utilización del amianto, publicado por la OIT en 1990, expone con pormenores los procedimientos de control apropiados para hacer que se empleen en condiciones de seguridad para los trabajadores todos los productos de crisotilo que se encuentran en uso actualmente. En tercer lugar, el Brasil, los Estados Unidos y el Canadá han demostrado que la política de utilización controlada es eficaz para la eliminación de los riesgos que puedan atribuirse a las utilizaciones modernas del crisotilo. Una política de utilización controlada restringe el comercio menos que una prohibición. Se permiten el comercio y las ventas, siempre que se apliquen las adecuadas medidas de seguridad al manufacturar, instalar y usar los productos que contengan crisotilo. Si bien el cumplimiento de las normas reglamentarias sobre utilización en condiciones de seguridad puede resultar costoso para las empresas, la decisión acerca de si utilizar o no el crisotilo o los productos sustitutivos con arreglo a los reglamentos de utilización sin riesgos debe venir determinada por el mercado, y no por el gobierno. Habida cuenta de la disponibilidad de una política de utilización controlada, y de la eficacia de tal política para atender al objetivo de salud pública legítimo que Francia desea alcanzar, la prohibición es incompatible con el párrafo 2 del artículo 2, puesto que restringe el comercio más de lo necesario para alcanzar ese objetivo.
El Brasil sostiene que la prohibición impuesta por Francia es incompatible con el párrafo 4 del artículo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio, ya que hace caso omiso de las normas internacionales pertinentes y eficaces. En virtud del párrafo 4 del artículo 2, Francia está obligada a utilizar como base de sus reglamentos técnicos las normas internacionales existentes, o sus "elementos", que sean eficaces y apropiadas en las circunstancias de que se trate. Francia infringió esa obligación al prohibir el crisotilo y los productos de crisotilo haciendo caso omiso de la existencia de normas internacionales vigentes que hubieran sido apropiadas y eficaces. Para demostrar que Francia no ha infringido el párrafo 4 del artículo 2, las CE tendrían que probar que: i) no existen normas internacionales que se apliquen al amianto; ii) si existen normas internacionales, la prohibición es compatible con ellas; o iii) si existen normas internacionales y la prohibición es incompatible con ellas, que esas normas internacionales no hubiesen sido un medio eficaz ni apropiado de alcanzar el objetivo propuesto por Francia. Las CE no pueden argumentar en ese sentido.
El Brasil alega que existen una serie de normas internacionales que se aplican al crisotilo y a los productos de crisotilo, a saber, la Convención 162 y la Recomendación 172 de la OIT acerca de los tipos de amianto que pueden ser utilizados (solamente el crisotilo) y cómo han de serlo, y la norma 7337 de la Organización Internacional de Normalización (ISO), titulada Directrices sobre trabajo con productos de cemento de crisotilo, que se aplica a la instalación y utilización en debida forma de los productos de cemento de crisotilo. Está más allá de toda duda que la norma ISO 7337 es una norma internacional aplicable. En los Anexos I y III del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio se reconoce expresamente la autoridad y naturaleza de la ISO como entidad de fijación de normas internacionales, y la norma ISO 7337 regula directamente el grupo primario de productos del crisotilo. En todos y cada uno de los documentos citados se manifiesta que pueden fabricarse y usarse los productos del crisotilo, pero solamente en condiciones controladas y en sus utilizaciones modernas. En cada una de las normas se especifican medidas para garantizar la ausencia de riesgos para los trabajadores y para los usuarios finales. Esas normas se han incorporado a la legislación del Brasil, y también a la de otros muchos países, como los Estados Unidos y el Canadá. La prohibición es incompatible con esas normas internacionales, puesto que prohíbe toda importación, manufactura, utilización, etc. del crisotilo y de los productos de crisotilo, mientras que las normas permiten la utilización en aplicaciones modernas. Las someten, simplemente, a controles de seguridad. Las normas internacionales vigentes facilitan un medio eficaz y apropiado de alcanzar el objetivo que Francia se propone, y no cabe que las CE argumenten en otro sentido. Las normas de la OIT y de la ISO son "apropiadas" para el objetivo que Francia manifiesta, dado que fueron concebidas concretamente para proteger la salud de los trabajadores, del público en general y de cuantos puedan venir a estar en contacto con el amianto. Las normas de la OIT y de la ISO serían también "eficaces" para el logro del objetivo declarado por Francia, puesto que han protegido con éxito la salud humana en economías tan diversas como son las del Brasil, los Estados Unidos y el Canadá. Las CE tropezarían con grandes dificultades para presentar pruebas de que la salud de los ciudadanos del Brasil, los Estados Unidos o el Canadá ha sufrido menoscabo por aplicarse en esos países las normas de la OIT y de la ISO.
El Brasil declara que encuentra justificado un examen más detallado de la expresión "medio ineficaz o inapropiado". El texto del párrafo 4 del artículo 2 deja en claro que esa excepción debe interpretarse y aplicarse de forma muy restringida. Si así no se hiciere, el párrafo 4 del artículo 2 resultaría inútil.56 Sería demasiado fácil que los Miembros alegasen que las normas internacionales aplicables eran "inapropiadas". En el artículo figuran, además, ejemplos de las situaciones en que se admiten excepciones al uso de normas internacionales. Se cita el caso en que esas normas internacionales sean un medio ineficaz o inapropiado para el logro de los objetivos perseguidos, por ejemplo, a causa de factores climáticos o geográficos fundamentales o problemas tecnológicos fundamentales. Por lo tanto, un Miembro solamente puede hacer caso omiso de una norma internacional si esa norma no puede lograr los resultados que persigue, debido a las singulares condiciones del país en términos de clima, geografía o economía (nivel de desarrollo tecnológico). En Francia no existen tales condiciones. Las CE no podrían presentar prueba alguna de que se dé en Francia una diferencia de condiciones que haga que las normas obedecidas en el Brasil, los Estados Unidos y el Canadá resulten inapropiadas o ineficaces en ese país. Francia dejó a un lado las normas de OIT y de la ISO porque deseó prohibir el crisotilo para apaciguar la opinión pública y para dar ventajas a los productos nacionales y sustitutivos.
El Brasil sostiene que la prohibición impuesta por Francia es incompatible con el párrafo 8 del artículo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio, ya que establece prescripciones relativas al diseño de los productos. La prohibición es incompatible con la obligación dimanante de ese párrafo porque, al prohibir el crisotilo y su uso en cualesquiera productos, establece un "diseño o característica descriptivas", lo cual no está permitido. Para demostrar que Francia no ha infringido el párrafo 8 del artículo 2, las CE tendrían que probar i) que la prohibición constituye una prescripción de propiedades de uso y empleo o, en su caso, ii) que no hubiera sido "procedente" adoptar una prescripción de propiedades de uso y empleo. Las Comunidades no pueden probar ninguna de esas dos cosas. La prohibición prescribe un "diseño" o unas "características descriptivas", porque reglamenta partiendo del contenido y descripción de un producto. Francia ha prohibido el crisotilo y los productos que lo contienen, pero no las fibras y los productos sustitutivos que lo contienen también. Por consiguiente, la prohibición otorga ventajas a las fibras sustitutivas producidas en Francia, productos que son "similares"57 al crisotilo y a los productos que contienen crisotilo. La prohibición no contiene disposiciones basadas en propiedades de uso y empleo del producto. Dispone, en cambio, que ciertos productos pueden ser importados y vendidos únicamente si no contienen un determinado ingrediente, a saber, crisotilo. En virtud del párrafo 8 del artículo 2, Francia está obligada a adoptar una prescripción de propiedades de uso y empleo "en todos los casos en que sea procedente". En el caso del crisotilo, Francia podía haber adoptado alguna de las varias prescripciones de propiedades de uso y empleo que le hubieren permitido alcanzar el objetivo perseguido.
A juicio del Brasil, Francia podía haber adoptado, por ejemplo, una reglamentación detallada de la importación, la producción, las utilizaciones modernas y la eliminación del crisotilo y las fibras sustitutivas y de sus productos (como había hecho anteriormente la propia Francia y como hacen el Brasil, los Estados Unidos, el Canadá y muchos otros países). Otra posibilidad sería la de que Francia estableciese un único nivel de exposición, que no podría ser rebasado en ningún caso, aplicable a la manufactura, el uso y la eliminación del crisotilo y las fibras sustitutivas y de sus productos. Francia podía y debía haber adoptado una prescripción de propiedades de uso y empleo para el crisotilo y los productos que contienen crisotilo. En lugar de ello, adoptó una prescripción en función del diseño o las características descriptivas, en contravención del párrafo 8 del artículo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio. Si el Grupo Especial hiciese una constatación diferente, permitiría con ello que los países Miembros siguiesen el camino, mucho más fácil, de prohibir, en vez de reglamentar los productos que a su juicio crean riesgos para la salud. El Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio se basa en el supuesto de que hay ciertos productos que crean riesgos para la salud, y que esos riesgos deben ser manejados mediante normas. El Acuerdo quedaría privado de sentido si se permitiese que un Miembro prohibiese un producto en el que aprecia riesgos, en vez de regularlo.