Source: http://www.elderecho.com/foro_legal/mercantil/Deben-personarse-acreedores-secciones-concurso_12_289560003.html
Timestamp: 2018-05-22 08:00:52
Document Index: 46021539

Matched Legal Cases: ['artículo 6', 'artículo 175', 'artículo 163', 'artículo 168', 'artículo 183', 'artículo 184', 'artículo 184', 'artículo 184', 'artículo 184', 'artículo 184', 'artículo 168', 'artículo 183', 'artículo 184', 'artículo 193', 'artículo 184', 'artículo 184', 'artículo 168', 'artículo 184', 'artículo 168', 'artículo 168', 'artículo 111', 'artículo 184', 'artículo 184']

Este foro ha sido publicado en el "Boletín Derecho Mercantil", el 1 de julio de 2011.
Además, la reforma operada por el artículo 6.9 del Real Decreto-Ley 3/2009, de 27 de marzo, no permite tampoco otra interpretación ni otra resolución a la consulta planteada tras la modificación introducida en el artículo 175.2 de la Ley Concursal, al manifestar que "los interesados podrán personarse y ser parte en la sección – en la de calificación – en el plazo de quince días a contar desde la publicación prevista en el artículo anterior".
Una vez abierta la sección sexta para la calificación del concurso, en cualquiera que sea el supuesto a que se refiere el artículo 163.1 de la Ley Concursal, la misma permite que "cualquier acreedor o persona que acredite un interés legítimo" pueda personarse para alegar por escrito cuanto considere relevante para la calificación del concurso como culpable (artículo 168.1 LC).
A diferencia de lo que ocurre con los procedimientos ordinarios que, con la doctrina, podríamos decir que tienen un discurrir rectilíneo, el procedimiento concursal, por la complejidad que deriva de su condición de juicio universal exige la existencia de varias vías de avance simultáneas (SENÉS, C.; Comentario de la Ley Concursal; Thomson Civitas; Madrid (2004); pág.2727). De ahí que, en consonancia con dicha necesidad, el artículo 183 LC contemple un procedimiento dividido en varias secciones que permitan que el procedimiento concursal sea tramitado en distintos frentes. Según dicho precepto "el procedimiento de concurso se dividirá en las siguientes secciones, ordenándose las actuaciones de cada una de ellas en cuantas piezas separadas sean necesarias o convenientes".
El concepto de "parte procesal" no se aviene mucho con la actuación prevista por el acreedor en el procedimiento concursal –salvo en el caso de los incidentes concursales-. Sea como fuere, lo cierto es que, de acuerdo con la Ley, el acreedor puede actuar en el concurso de dos modos distintos: interviniendo en el concurso de manera puntual cuando la Ley lo permite, o compareciendo en forma en el procedimiento concursal.
Para la última de las posibilidades apuntadas el artículo 184 LC dispone que "cualesquiera otros que tengan interés legítimo en el concurso podrán comparecer siempre que lo hagan representados por procurador y asistidos de letrado". Nótese que, cuando el artículo 184.4 LC se refiere a "cualquiera otro que tenga interés legítimo" –entre los que se hallan los acreedores- lo hace en relación con el procedimiento concursal –"en el concurso"-. De este modo, el artículo 184.4 LC no distingue entre cada una de las secciones para exigir la comparecencia en forma de los acreedores, sino que sencillamente alude de manera global "al concurso". Y para que esta comparecencia en "el concurso" tenga eficacia el precepto citado exige que se haga por medio de procurador y con asistencia letrada.
De manera paralela, en aquellos casos en que la Ley regula el modo de intervenir de los sujetos cuya presencia se estima necesaria, sin exigencia de procurador y abogado –el deudor y la administración concursal-, el artículo 184.1 LC dispone que serán reconocidos "en todas las secciones".
De lo que llevamos dicho se colige que la interpretación más plausible del artículo 184.4 LC es la que considera que no es precisa la comparecencia en forma de los que tengan "interés legítimo" en cada una de las secciones del concurso, sino que con la mera comparecencia en "el concurso" se les deberá tener por comparecidos en todas aquellas secciones que conformen el núcleo necesario en el que se dividen las actuaciones del concurso, salvo si el comparecido autolimita voluntariamente el alcance de su comparecencia o si la regulación específica de una determinada sección exige una comparecencia específica.
La regulación que para la sección sexta contiene el artículo 168 LC nos indica que en la misma existe un concepto específico de parte así como un tiempo y forma concretos en los que comparecer, que no tienen su parangón en ninguna de las otras secciones que conforman el procedimiento concursal. De este modo, para ser considerado parte en la sección sexta es necesario tener la condición de acreedor o acreditar el interés legítimo, y además la comparecencia debe hacerse "dentro de los diez días siguientes a la última publicación que, conforme a lo establecido en esta Ley, se hubiere dado a la resolución judicial de aprobación del convenio o, en su caso, de apertura de la liquidación". De no observarse estas previsiones, quien ostente interés legítimo perderá la oportunidad procesal ofrecida por tal regulación. De esta razón no participa ninguna de las restantes secciones que conforman el núcleo esencial del concurso que, a nuestro juicio, no exigen una comparecencia en individual en cada una de ellas.
Las normas procesales generales aplicables a los procesos concursales se encuentran establecidas en el Título VIII de la Ley Concursal ("LC"). Como es de todos conocido, el procedimiento se divide en determinadas secciones, cuya numeración y contenido aparecen relacionados en el artículo 183 LC. En la materia que se somete a consideración, es relevante el artículo 184 LC, relativo a la "representación y defensa procesales" de las partes. En su apartado 1, se establece que "en todas las secciones serán reconocidos como parte, sin necesidad de comparecencia en forma, el deudor y los administradores concursales". A los acreedores se refiere el apartado 3, según el cual "para solicitar la declaración de concurso, comparecer en el procedimiento, interponer recursos, plantear incidentes o impugnar actos de administración, los acreedores y los demás legitimados actuarán representados por procurador y asistidos de letrado. Sin necesidad de comparecer en forma, podrán, en su caso, comunicar créditos y formular alegaciones, así como asistir e intervenir en la junta", añadiendo el apartado 4 que "cualesquiera otros que tengan interés legítimo en el concurso podrán comparecer siempre que lo hagan representados por procurador y asistidos de letrado".
No es ésa, sin embargo, una solución que parezca ajustada a la Ley Concursal. Uno de los principios de la Ley, proclamado desde su Exposición de Motivos, es el de "la unidad de procedimiento de concurso", sin perjuicio de la división de ese procedimiento en diferentes secciones. La exigencia de personación en todas y cada una de las secciones se compadecería difícilmente con ese principio, además de ir en contra de otros generales básicos de todo procedimiento civil, como los de economía y eficacia, e incluso incidir en otros fundamentales como el de seguridad jurídica o el de defensa, en la medida en que pudiera provocar la pérdida no justificada de oportunidades procesales a los acreedores que no hicieron esa personación individual en cada sección. Todas las secciones del proceso concursal forman parte de ese procedimiento principal y único, de manera que, una vez personado el acreedor, habrá de tenerse por parte a todos los efectos, salvo en el único caso previsto por el legislador en el que se exige una personación específica y al que seguidamente se hará referencia. Otra cosa son los incidentes concursales regulados en los artículos 192 y ss. LC, que se han de tramitar por los cauces del juicio verbal y, en los que, por previsión expresa del artículo 193.1 LC, sólo habrán de ser parte el demandante y aquellos contra quienes se dirija la demanda incidental y cualesquiera otros que ostenten posiciones contrarias a lo pedido por la parte actora.
Pero, sobre todo, resulta harto complicado encontrar respaldo legal a una exigencia de este tipo. No se considera suficiente la diferencia aparente entre deudor y administradores concursales, de un lado, y acreedores y otros legitimados, de otro, que se puede ver en los apartados 1 y 3-4 del artículo 184 LC, respectivamente, que se acaban de dejar reproducidos. En la norma se mezclan disposiciones relativas a la determinación de la condición de parte con las propias de los requisitos de postulación y defensa. Lo que está diciendo el apartado 1 es, lisa y llanamente, que el deudor y los administradores concursales no tienen necesidad de comparecer en el procedimiento para ser tenidos por parte (sin perjuicio de que el deudor deba actuar representado por procurador y asistido de letrado -apartado 2-); mientras que en los apartados 3 y 4 se está propiamente haciendo referencia a que, para las actuaciones allí enunciadas, es necesario que los acreedores y otros legitimados lo hagan con la representación y asistencia indicadas. Pero en ningún momento se exige una personación individualizada en cada una de las secciones del procedimiento concursal. Es más, la propia Ley Concursal contiene disposiciones que abonan la conclusión contraria. La primera está en el propio apartado 3 del artículo 184 LC, cuando, en relación con las exigencias de postulación y asistencia letrada de los acreedores, simplemente se refiere a "comparecer en el procedimiento", en términos generales y sin limitación de ningún tipo ni indicación de que la comparecencia haya de serlo de forma individual en todas y cada una de las secciones del procedimiento. Existe otra disposición que discurre por este mismo camino. Es, como se anunciaba, el artículo 168.1 LC, en la redacción dada por el Real Decreto-ley 3/2009, de 27 de marzo, de medidas urgentes en materia tributaria, financiera y concursal ante la evolución de la situación económica, según el cual, en el plazo allí establecido, "cualquier acreedor o persona que acredite interés legítimo podrá personarse y ser parte en la sección alegando por escrito cuanto considere relevante para la calificación del concurso como culpable". Es el único caso en que la Ley exige una personación individual y específica en una sección, la de calificación. No hay ninguna previsión relativa a las demás secciones. Ello sólo puede entenderse como confirmación de que, para ser tenido como parte en las restantes, basta con la comparecencia en el procedimiento en la forma exigida por el artículo 184.3 LC. De hecho, esta interpretación es la única que dota de contenido a la previsión establecida en el artículo 168.1 LC. Si para ser tenido parte el acreedor hubiera de personarse en cada una de las secciones, no se alcanzaría a entender el sentido práctico de la exigencia del artículo 168.1 LC, que sería, así, redundante o innecesaria.
Por el contrario, de otros preceptos se puede deducir la innecesaria específica personación en la sección correspondiente. Sirvan de ejemplos los artículos 33-1, relativo a la Sección segunda –administradores concursales- donde se previene que los administradores concursales podrán ser recusados por cualquiera de las partes legitimadas para solicitar la declaración de concurso, o el artículo 111-3 donde literalmente se establece que el auto de apertura de la fase de convenio se notificará...a todas las partes personadas en el procedimiento, expresión que no cabe interpretar sino en su más amplio sentido.
La conclusión que se alcanza es, desde mi punto de vista, que la personación del acreedor en la forma prevista en el artículo 184 de la Ley Concursal en cualquiera de las piezas, en particular en la primera-caso del solicitante del concurso- o en la sección cuarta –masa pasiva-, es bastante a los efectos de tenerlo como parte en el proceso concursal, quedando a salvo cuando la ley requiere, específicamente, de una personación ad hoc en alguna sección o pieza como es el caso más evidente de la Sección sexta –calificación-, lo que además, tiene una explicación que se racionaliza desde el punto de vista de la comunicación de los actos que constituyen formalmente la decisión primera recurrible en apelación a los efectos de reproducir las decisiones judiciales no recurribles directamente en apelación que, caso de entenderse la imperativa personación en cada pieza, dejaría de producirse respecto de aquellos acreedores que no estuvieran personados en la pieza donde se ha dictado dicha resolución a los efectos de obtener la revisión de la decisión judicial no recurrible.
El artículo 184 de la Ley Concursal en su apartado primero es el que responde a la pregunta que se plantea, puesto que establece que "en todas las secciones serán reconocidos como parte, sin necesidad de comparecencia en forma, el deudor y los administradores concursales" – el mismo apartado indica que serán parte, también, el FOGASA siempre que se pueda derivar responsabilidad y el Ministerio Fiscal en la sección sexta.
A sensu contrario, todos los demás interesados en el procedimiento – especialmente los acreedores – sólo serán parte en aquellas secciones en las que "comparezcan en forma", esto es, se personen específicamente por medio del procurador.