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Acción por el ozono. Edición Secretaría del Ozono Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente - PDF
Acción por el ozono. Edición Secretaría del Ozono Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
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Andrés Lara Serrano
1 Acción por el ozono Edición 2000 Secretaría del Ozono Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
2 Secretaría del Ozono Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente P. O. Box 30552, Nairobi, Kenya Correo electrónico: ISBN: X Publicado en 2000 Producido por La secretarias del Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono El Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono Impreso y encuadernado en Kenya por la ONUN. Impreso en papel reciclado Cubierta diseñada por la Imprenta de la ONUN (junio de 2000) Coordinación: Investigación y edición Composición y formato: K. Madhava Sarma, Secretario Ejecutivo, Secretaría del Ozono, PNUMA Nelson Sabogal, Oficial Superior de Asuntos Científicos, Secretaría del Ozono, PNUMA Gilbert M. Bankobeza, Oficial Jurídico Superior, Secretaría del Ozono, PNUMA Duncan Brack, Consultor Michael Graber, Secretaría del Ozono, PNUMA Ruth Batten, Secretaría del Ozono, PNUMA Gerald Mutisya, Secretaría del Ozono, PNUMA Bo Sorensen/Jennifer Odallo, Imprenta de la ONUN Martha Adila, Secretaría del Ozono, PNUMA
3 Índice Prólogo v 1. El escudo en el cielo 1 El agotamiento del ozono 1 2. Los agujeros en la capa de ozono 4 Sustancias milagrosas 4 Los agujeros en la capa de ozono 5 3. La salvación de la capa de ozono 8 Los comienzos 8 El Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono 9 El Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono 9 4. El Protocolo de Montreal 12 Medidas de control de las sustancias destructoras del ozono 12 Instituciones y procedimientos 13 Los Países en desarrollo y el Fondo Multilateral El impacto del régimen para la protección del ozono 16 Historia del régimen para la protección del ozono 16 Alternativas a las sustancias destructoras del ozono 17 Nuevos Problemas El futuro del régimen para la protección del ozono 20
4 Prólogo Imaginémonos un mundo sin los tratados dirigidos a proteger la capa de ozono estratosférica de La Tierra. La producción y el consumo de productos químicos industriales tales como los clorofluorocarbonos (CFC) y los halones irían en constante aumento. Y llegaron a los hogares y los vehículos de cientos de millones de familias alrededor del mundo incorporados en productos tales como refrigeradores, acondicionadores de aire, nebulizadores, y espumas aislantes y para mobiliarios. Parte del atractivo de esas sustancias es su estabilidad. No se descomponen fácilmente por acción del calor, la presión o las reacciones químicas. Pero esa misma estabilidad significa que cuando se liberan en la atmósfera, sobreviven a la diseminación en la atmósfera. En ese mundo sin tratados, las concentraciones de esas sustancias químicas alcanzan un valor cinco veces mayor que el actual y nueve veces el valor previsto para En lo alto de la atmósfera, esas sustancias químicas terminan descomponiéndose por acción de la radiación solar y a su vez reaccionan con la capa de ozono que protege al planeta, y la destruye. Antes del año 2000, los niveles de ozono han disminuido en un 50% de los niveles preindustriales al norte de los trópicos, y en un 70 % al sur de éstos. Sin la presencia de la capa de ozono estratosférica, para detenerla, la radiación ultravioleta de intensidad cada vez mayor penetra hasta la superficie del planeta antes del año 2005, duplicando los niveles actuales en el norte y cuadruplicádolos en el sur. Los cánceres cutáneos, los daños oculares y la supresión del sistema imonológico abundan entre las personas que exponen sus cuerpos al sol. No se puede correr el riesgo de caminar al aire libre sin utilizar bloqueadores solares ni gafas para sol, y se prohiben los baños de mar. Ese es el mundo de la manera que podría haber sido sin la existencia de los tratados relacionados con el ozono, el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, de 1985, y el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono, de El régimen internacional creado con arreglo a estos dos acuerdos, que se han revisado y se ha aumentado su eficacia en no menos de cinco ocasiones durante el decenio pasado, está salvando al mundo de esa alternativa. El presente documento es la cuarta edición de Acción por el Ozono, publicado por el PNUMA. A pesar de que el agotamiento de la capa de ozono de La Tierra ha alcanzado niveles sin precedentes como consecuencia de la producción y el uso de sustancias químicas que dañan la capa de ozono, esta es la primera edición en la que podemos decir que ahora ha alcanzado su magnitud máxima. Las pruebas científicas ponen claramente de manifiesto el inicio de una disminución de las concentraciones de las peligrosas sustancias químicas que se encuentran en la atmósfera inferior, lo que actualmente entraña una disminución similar en la estratosfera, en la que el ozono se destruye. Se prevé que la capa de ozono comenzará a recuperarse en los próximos uno o dos decenios, y se restablecerá totalmente a mediados del próximo siglo. Uno de los logros más prestigiosos del PNUMA es haber encabezado el esfuerzo internacional dirigido a proteger la capa de ozono de La Tierra. El Protocolo de Montreal, que se negoció con nuestro patrocinio, con razón se ha considerado como un modelo para otros acuerdos ambientales internacionales, ha resultado un régimen flexible y adaptable; ha contribuido a congregar a científicos, industriales y gobiernos, cada cual con sus puntos de vista diferentes, pero fundamentales y en él se han abordado con eficacia las diferentes necesidades de los países industrializados y en desarrollo para hacer frente a una amenaza común. Hay mucho que aprender de la historia del régimen del ozono que resulta valioso para otras esferas en el ámbito de las medidas ambientales de carácter internacional, incluida la diversidad biológica, la desertificación y el cambio climático. No obstante, debemos recordar que aunque la batalla se está ganando, todavía queda mucho por hacer en el campo de la
5 protección del ozono. A pesar de que, con el fin de acelerar la recuperación de la capa de ozono, aún existe algún margen para acortar los calendarios de control para las restantes sustancias que agotan la capa de ozono, el régimen del ozono, a medida que sigue evolucionando, debe hacer frente a problemas nuevos y diferentes. La aplicación de las medidas de control en los países en desarrollo, que alcanzaron sus primeros objetivos en el marco del Protocolo apenas el año pasado; los casos de incumplimiento y la evasión de los controles mediante el comercio ilícito, plantean nuevas amenazas a la salud de la capa de ozono y al planeta que ésta protege. Podemos sentirnos orgullosos de nuestros logros. Podemos adquirir experiencias, y seguir obrando adaptaciones e innovaciones. Asimismo, podemos seguir haciendo frente a éstos problemas, para que todos podamos seguir esforzándonos por lograr una vida mejor para los pueblos del mundo. Klaus Töpfer Director Ejecutivo, PNUMA
6 1928 : Se crean en los Estados Unidos los primeros CFC (11 y 12), inicialmente elaborados como frigorígenos para sistemas de refrigeración, y a principios del decenio de 1960 crece rápidamente su consumo en los países desarrollados debido a su versatilidad y a sus ventajosas propiedades: son estables, no tóxicos, no corrosivos y no inflamables El escudo en el cielo Toda la vida en La Tierra depende de una delgada capa de gas venenoso en altos niveles de la atmósfera: la capa de ozono. El ozono es una molécula compuesta por tres átomos de oxígeno. Es un componente extremadamente raro de la atmósfera de La Tierra; de cada 10 millones de moléculas de aire, aproximadamente tres son de ozono. La mayoría (el 90%) se encuentra en la atmósfera superior (la estratosfera), entre 10 y 50 kilómetros por encima de la superficie terrestre. Esta capa de ozono absorbe prácticamente toda la dañina radiación ultravioleta (UV-B) emitida por el sol. De modo protege la vida vegetal y animal de las radiaciones UV-B, que en altas dosis pueden ser especialmente perjudiciales. El agotamiento del ozono Por consiguiente, cualquier daño que sufra la capa de ozono posibilita que más radiaciones UV-B lleguen a la superficie de la Tierra. En los decenios de 1970 y 1980, los científicos empezaron primero a sospechar, y después a detectar, que se estaba produciendo un adelgazamiento creciente de la capa de ozono, acompañado del aumento de la radiación UV-B que llegaba a la superficie. En las latitudes medias del hemisferio norte (25 60º; o sea, al norte de los trópicos pero al sur de las regiones polares), actualmente los niveles de radiación UV-B son aproximadamente un 7% superiores a los de hace 20 años en el invierno y la primavera, y alrededor de un 4% superiores en el verano y el otoño. En las latitudes medias del hemisferio meridional, los niveles de radiación UV-B son aproximadamente un 6% superiores todo el año. La radiación UV-B ha aumentado de manera impresionante cerca de los polos, especialmente en la primavera: un 22% más alta en el Ártico y un 130% más alta en el Antártico en relación con los valores correspondientes al decenio de En el capítulo siguiente se explican las causas de estos daños en la capa de ozono. La exposición moderada a la radiación UV-B no presenta peligro; de hecho, en los seres humanos constituye una parte esencial del proceso de formación de la vitamina D en la piel. Sin embargo, el aumento de los niveles de exposición puede producir efectos perjudiciales para la salud humana, los animales, las plantas, los microorganismos, los materiales y la calidad del aire. En los seres humanos, la exposición prolongada a la radiación UV-B conlleva el peligro de daños oculares, entre los que figuran reacciones graves tales como ceguera de la nieve, cáncer y cataratas. La radiación UV-B puede afectar el sistema inmunológico, pero puede ser tanto perjudicial como beneficiosa. El aumento de la radiación UV-B probablemente aceleran la tasa de fotoenvejecimiento, y aumenta la incidencia (la mortalidad concomitante) del cáncer de piel de los tipos melanoma y no melanoma, el carcinoma de células basales y de células escamosas, y el peligro aumenta mientras más clara sea la piel de las personas. El peligro del melanoma de mayor gravedad también puede aumentar con la exposición a la radiación UV-B, especialmente durante la infancia. Actualmente el melanoma es uno de los cánceres más comunes entre las personas de piel clara. El aumento de la radiación UV-B también tiene efectos similares para los animales. En el ganado, los caballos, los gatos, las ovejas, las Fig. 1.1 La delgada capa de ozono de la estratosfera alcanza su mayor espesor aproximadamente entre los 20 y los 40 km de altitud. El ozono también se acumula más cerca de la superficie, en la troposfera, donde es un contaminante que causa problemas.
7 : Dos artículos científicos sugieren que los CFC emitidos en la atmósfera se difunden a su parte superior, y allí se descomponen, liberando átomos de cloro que destruirán catalíticamente las moléculas de ozono. También se sugiere como posible causa del agotamiento de la capa de ozono la emisión de óxidos de nitrógeno por aviones supersónicos que vuelan a gran altura. 1975: El Consejo de Administración del PNUMA pone en marcha un programa de investigación sobre los peligros para la capa de ozono. En los Estados Unidos, un grupo de tareas federal llega a la conclusión de que la emisión de CFC en la atmósfera es causa legítima de preocupación, y que el uso de los CFC-11 y 12 tal vez deba reducirse. La Academia Nacional de Ciencias (NAS) promueve un estudio sobre la repercusión del hombre en la estratosfera. Dosis Eritémica diaria con nubes Kjm 2 día Fig. 1.2 Radiación UV eritémica (que enrojece la piel) diaria con nubes. En estos últimos años se ha logrado un progreso importante en la utilización de mediciones mediante satélite de la cubierta de nubes así como del ozono atmosférico, para derivar estimaciones acerca de los niveles de radiación UV en la superficie. Fig. 1.3 La Euglena gracilis es un organismo flagelado verde que se encuentra en hábitats de agua dulce y es común en lagos, estanques y ríos. Arriba: estos organismos tienen forma de huso y nadan en su forma alargada. Debajo: tras exponerse a radiaciones UV, las células se retuercen sobre sí mismas, se redondean, y no pueden nadar. cabras y los perros se ha reportado la presencia de carcinoma de células escamosas asociadas a la exposición solar ambiental. Además, la vida marina es especialmente vulnerable a la radiación UV-B, lo que constituye motivo de preocupación porque más del 30% de la proteína animal del mundo para consumo humano proviene del mar. En estudios realizados recientemente se sigue demostrando que las radiaciones solares UV-B y UV-A tienen efectos adversos en el crecimiento, la fotosíntesis, los contenidos proteínico y pigmentario y la reproducción del fitoplancton, lo cual afecta la cadena alimentaria. La radiación UV-B también puede reducir directamente el crecimiento de las plantas, aunque las respuestas varían en gran medida en dependencia de la especie, y pueden afectar negativamente el rendimiento y la calidad de las cosechas, así como producir otros efectos en los bosques. Se han confirmado los efectos del aumento de la radiación UV-B en las emisiones de dióxido de carbono, y de monóxido de carbono así como en los nutrientes minerales que circulan en la biosfera terrestre. La radiación ultravioleta afecta los materiales sintéticos tales como los plásticos y la goma, y a materiales naturales como la madera, el papel o el algodón. El daño ocasionado varía desde el decoloramiento hasta la pérdida de fuerza mecánica. El aumento de la radiación UV-B puede limitar la duración de esos materiales y obligar a utilizar procesos de producción más costosos. Por último, la disminución del ozono estratosférico y el consiguiente aumento de radiación UV-B tienen
8 1977: Treinta y dos países acuerdan un plan de acción mundial sobre la capa de ozono, promovido por el PNUMA y diseñado para alentar la investigación. El PNUMA establece un comité de coordinación para la capa de ozono. El Gobierno de los Estados Unidos impone el uso de advertencias en las etiquetas de los aerosoles con CFC, y anuncia su intención de eliminar la mayoría de los CFC usados como propulsores de aerosol. La NASA estima que la emisión continuada de CFC en la atmósfera agotará la capa de ozono en un 14%. 3 importantes efectos en la troposfera, la región más baja de la atmósfera. En las zonas que ya son objeto de contaminación, tales como la producida por los gases de escape de los vehículos, tienden a aumentar las concentraciones de ozono, que a este nivel es un contaminante, causan irritación en los ojos y en los pulmones. Existen también interacciones complejas entre la destrucción del ozono y el cambio climático. Durante los últimos años la destrucción del ozono estratosférico inducida por la radicación UV-B ha producido un enfriamiento de la estratosfera inferior, enmascarando en cierta medida los efectos del aumento de las emisiones de los gases de efecto invernadero. Por otra parte, el aumento del ozono troposférico contribuye al calentamiento mundial. Además, el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera tiende a reducir la frecuencia del calentamiento repentino estratosférico en el hemisferio norte, lo cual acrecienta el rigor de los inviernos árticos, que a su vez aumenta la perdida de ozono (véase el capítulo siguiente). Toronto, Canadá Garmisch, Alemania Thessaloniki, Grecia Mauna Lao, Hawaii Laudar, Nueva Zelandia Polo Sur - Modelo (RAF = 1,1) Cambio en el ozono, por ciento Fig. 1.4 Cambio en la radiación UV en relación con el cambio en el ozono. Dependencia de la radiación ultravioleta (UV) eritémica en la superficie de la Tierra respecto del ozono atmosférico, medida en días sin nubes en varias localidades en ángulos cenitales solares fijos. La curva continua muestra la predicción modelo mediante una regla de cálculo en la que se utiliza un valor RAF = 1,10.
9 4 1979: Varios países desarrollados comienzan a legislar controles sobre la producción de CFC (11 y 12) y su uso, en los Estados Unidos, la NAS cifra en 16,5% el posible agotamiento del ozono, que puede llegar a un 30% si la producción y las emisiones de CFC continúan creciendo, y hace un llamamiento al Gobierno de los Estados Unidos para que encabece un esfuerzo mundial para controlar los CFC. 2. Los agujeros en la capa de ozono Sustancias milagrosas A principios del decenio de 1970 se empezó a expresar el temor de que la capa de ozono fuera vulnerable a la liberación de ciertos productos químicos denominados halocarbonos, compuestos que contienen cloro, flúor, bromo, carbono e hidrógeno. Se opinaba que las sustancias destructoras del ozono (SDO) más comunes pertenecían a la familia de los clorofluorocarbonos, o CFC, que empezaron a producirse en Bélgica en El 1928, en los Estados Unidos químicos de la General Motors descubrieron que los CFC eran un líquido refrigerante eficaz. Los CFC, por ser estables, no tóxicos, de producción barata, almacenamiento fácil y muy versátiles, dieron nacimiento a una gama inmensamente valiosa de productos químicos industriales. Empezaron a utilizarse para refrigeración, acondicionamiento de aire y espumación, como solventes, esterilizantes y propulsores en aerosol. Con el paso de cada decenio se descubrieron nuevos usos importantes para los CFC, y la producción mundial, en gran medida concentrada en los Estados Unidos de América y Europa occidental, se duplicó aproximadamente cada cinco años hasta Al avanzar los conocimientos científicos se descubrió que también otras familias de productos químicos - halones, tetracloruro de carbono, metilcloroformo destruían el ozono. Algunos de los productos sustitutivos de los CFC que se elaboraron posteriormente también dañan al ozono, pero en forma mucho más moderada. La gran estabilidad de los CFC es la causa de sus propiedades destructoras del ozono. Al ser liberados en la atmósfera inferior; por ejemplo, cuando Fig. 2.1 Secuencia esquemática de la destrucción del ozono por el cloro activo (Cl) liberado de una molécula de CFC-12.
10 1980: Siete países desarrollados y la Comunidad Europea piden que se elabore un convenio internacional para proteger la capa de ozono. La Comunidad Europea congela la capacidad de producción y empieza a limitar el uso de aerosoles. El Organismo de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos propone los primeros controles legislativos sobre el uso de los CFC en otros productos además de los aerosoles. Los fabricantes de CFC constituyen una alianza para la elaboración de políticas responsables en materia de CFC, en la que se sostiene que fortalecer las normativas en esa esfera puede ser prematuro en ausencia de pruebas concretas del agotamiento del ozono. 5 Ozono Total BUV y TOMS principalmente como extintor de incendios y en el metilbromuro) y el ozono. Los agujeros en la capa de ozono Fig. 2.2 Niveles mensuales de ozono en la Antártida (Polo Sur) en octubre, en un período de 14 años, (1979 a 1992). Las mediciones de ozono se realizaron utilizando el espectrómetro para la representación cartográfica del total de ozono (TOMS) de la NASA, Centro de Vuelos Espaciales Goddard (GSFC). Fig. 2.3 El agujero en la capa de ozono sobre la Antártida en octubre de Fig. 2.4 El nivel medio mensual de ozono total en marzo de 1999 para el Ártico (Polo Norte). Ozono total: (Unidades se utiliza un propulsor en aerosol, o un disolvente de limpieza, o debido a las fugas de un refrigerante, los CFC persisten lo suficiente para difundirse a la estratosfera, donde, al descomponerse por efecto de la radiación solar, liberan átomos de cloro, que reaccionan fuertemente con las moléculas de ozono. El óxido de cloro resultante experimenta después nuevas reacciones, que regeneran el cloro original, con lo que el proceso se repite muchas veces. Se estima que cada átomo de cloro puede destruir unas moléculas de ozono antes de desaparecer de la estratosfera. Aunque la radiación UV sigue creando constantemente ozono a partir del oxígeno, la presencia de cloro acelera la destrucción del ozono, pero no su creación, con lo que se reduce la concentración global de ozono. Reacciones análogas tienen lugar entre el bromo (que se encuentra en la familia de los halones, y se utiliza Estas reacciones de destrucción del ozono son especialmente intensas en las nubes estratosféricas que se forman sobre la Antártida en las noches extremadamente frías del invierno en el hemisferio austral. Las reacciones que tienen lugar en la superficie de las partículas de hielo dentro de las nubes liberan cloro y bromo en formas activas que se acumulan a lo largo del invierno. Cuando en la primavera sale el sol, las nubes se disgregan y liberan cloro y bromo activos, que destruyen rápidamente el ozono. Consecuencia de ello es el agujero en la capa de ozono, una zona de acusada disminución de la concentración de ozono sobre la mayor parte de la Antártida durante unos dos meses en la primavera del hemisferio austral. La circulación atmosférica acelera el agotamiento del ozono, al desplazar de los trópicos hacia los polos a los CFC que se hallan en la estratosfera. Actualmente la capa de ozono sobre la Antártida se adelgaza entre el 40% y el 55% de su nivel anterior a 1980, y llega a presentar deficiencias de hasta el 70% durante períodos cortos, y en algunas altitudes la destrucción del ozono es casi total. En septiembre de 1998 el agujero del ozono de la Antártida alcanzó un tamaño sin precedentes equivalente a 25 millones de km 2 ; o sea, dos veces y media la superficie de Europa. A pesar de que el agujero disminuyó a 13 millones de km 2 en noviembre, ello marcó la primera vez que el agujero había medido más de 10 millones de km 2 durante
11 6 1981: En su noveno período de sesiones el Consejo de Administración del PNUMA propone iniciar estudios para elaborar un convenio marco para la protección de la capa de ozono, y a esos efectos establece un Grupo de Trabajo especial de expertos jurídicos y técnicos. 1982: El Grupo de Trabajo del PNUMA empieza a elaborar un convenio marco para la protección de la capa de ozono, basado en un texto presentado por Finlandia, Noruega y Suecia. La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos (NASA) estima que el agotamiento del ozono debido al uso de CFC será en definitiva menor de lo previsto: entre un 5 y un 9%. 100 días. La concentración media de ozono que se registró en noviembre de 1998 correspondiente a la totalidad del área al sur de los 65º S fue la más baja que se hubiese registrado. El agujero de ozono de la Antártida de 1999 fue el fenómeno de agujero de ozono de mayor magnitud y más fuerte que jamás se haya registrado. El aire estratosférico es generalmente más cálido y está menos confinado por encima del Ártico que por encima del Antártico, por lo que se forman menos nubes. En consecuencia, la disminución del ozono sobre el Ártico es menos acusada, aunque en los últimos años ha sido peor de lo que se esperaba, mayormente debido a inviernos desacostumbradamente fríos, en los que se han producido pérdidas de ozono de hasta el 50% en algunas altitudes. Las temperaturas árticas mínimas se hallan cerca del umbral para la activación importante del cloro y, en consecuencia, las tasas de destrucción del ozono pueden variar en gran medida de un año a otro. Durante la deficiencia de ozono en el Ártico en , las desviaciones del ozono alcanzaron de 20% a 30% hacia el polo a partir de los 65º N. El agotamiento del ozono en las latitudes medias (25º - 60º), entre los polos y los trópicos es mucho menos pronunciada, pero aún así se puede observar. Entre 1979 y 1991, las concentraciones de ozono disminuyeron en alrededor del 4% por decenio en las latitudes medias tanto en el hemisferio norte como en el sur, y las pérdidas fueron mayores durante el invierno y la primavera. Las partículas formadas a partir de los gases expelidos en la atmósfera por la erupción volcánica del monte Pinatubo en 1991 aceleraron la destrucción del ozono durante dos o tres años, pero el ritmo disminuyó de nuevo en lo sucesivo y las pérdidas totales de 1979 a 1997 alcanzaron aproximadamente el 5% por decenio. No obstante, las pérdidas locales pueden ser más importantes en determinados momentos, especialmente a medida que las zonas de agotamiento del ozono alrededor de los polos se desplazan y cubren diferentes zonas habitadas de un año a otro. Por ejemplo, en la primavera de 1995, después de un invierno ártico desacostumbradamente frío, las concentraciones de ozono en la estratosfera sobre Europa fueron de un 10% a un 12 % inferiores que a mediados del decenio de 1970, y sobre América del Norte de un 5% a un 10% inferiores, aunque a veces fue hasta un 20% inferior en algunos lugares. El invierno de fue aún más frío, y las concentraciones de ozono sobre Ozono total 60º S - 60º N ajustado según efectos estacionales, solares y QBO Pendiente a 5/91: -2.00%/decenio Nimbo-7 + meteoro-3 + Sonda Tierra y TOMS Fig. 2.5 Tendencia del ozono al nivel mundial. Desviaciones en el ozono total, zona pesada sobre los 60ºS-60ºN.
12 7 Gran Bretaña disminuyeron en casi un 50% en la primera semana de marzo, la menor que se haya registrado sobre el Reino Unido. Asimismo, en la primavera de 2000 las desviaciones del ozono fueron más fuertes ( 20% a 30%) sobre Europa y el Ártico canadiense y ruso. La intensidad de la radiación UV-B ha aumentado en consecuencia. El período fue testigo de los primeros ejemplos reportados de aumentos persistentes sobre regiones densamente pobladas del hemisferio norte. En 1992 la región meridional de América del Sur experimentó un aumento del doble de la radiación UV-B tras una disminución del 50% del ozono. La mayor radiación UV se produjo en los lugares en que la región correspondiente al agujero de ozono (220 Unidades Dobson contorno) se alargó y adquirió una forma elíptica que giró sobre América del Sur y la Fig. 2.6 Modelo conceptual en el que se ilustran los posibles efectos del aumento de la radiación UV en los ciclos biogeoquímicos en los ecosistemas de agua dulce, marino y terrestre. Los efectos incluyen organismos vivos; por ejemplo, la disminución del crecimiento de las plantas depende de las especies y/o la exposición. MODC materia orgánica disuelta coloreada; DMS dimetilsulfuro; MOD materia orgánica disuelta. Nivel medio del ozono total en marzo, 63º-90ºN cubierta de nubes fue mínima. Véase la figura 3.2. Los aumentos de la radiación UV en las altas latitudes del hemisferio norte se han atribuido a las bajas cantidades de ozono en el invierno y la primavera de 1995, 1996, 1997 y BUV NIMBUS-7 METOR-3 NOAA-9 EPTOMS AÑO Fig. 2.7 Niveles medios mensuales del ozono total correspondientes al hemisferio norte medidos mediante satélite durante marzo para el período
13 8 1985: Veintiocho países conciertan el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono. El Convenio no impone restricciones a las sustancias destructoras del ozono, pero permite el futuro establecimiento de controles específicos; la resolución aprobada, junto con el Convenio, sienta las bases para la futura labor sobre un Protocolo relativo al control de los CFC. Dos meses después, Joe Farman, miembro de la Expedición Británica al Antártico, publicó un estudio en el que se revela una acusada atenuación estacional de la capa de ozono sobre la Antártida: el agujero en la capa de ozono. 3. La salvación de la capa de ozono Los comienzos Desde su fundación, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) se ha preocupado por la protección de la capa de ozono. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo, en 1972, de la que surgió el PNUMA, abordó el tema del agotamiento del ozono, aunque en ese momento se pensó que el principal peligro provenía del daño causado por los escapes de las aeronaves supersónicas. La primera manifestación importante de preocupación científica por el agotamiento del ozono debido a los CFC se remonta a 1974, tras el descubrimiento por James Lovelock de la presencia de CFC en la atmósfera de todo el planeta. Las investigaciones de Sherwood Rowland y Mario Molina (por las que después obtendrían el Premio Nobel de química) allanaron el camino para la total comprensión que ahora tenemos de los procesos por los que los CFC se difunden en la estratosfera, se descomponen y destruyen las moléculas de ozono. Aunque la hipótesis fue inicialmente objeto de controversia, la magnitud y el crecimiento del uso del CFC en todo el mundo fue suficiente para suscitar llamamientos a la adopción de medidas urgentes. En marzo de 1977, expertos de 32 países se reunieron en Washington, D.C. para adoptar el Plan de Acción Mundial sobre la capa de ozono. El Plan incluía investigaciones de los procesos causantes de la concentración de ozono en la estratosfera; la vigilancia del ozono y la radicación solar; los efectos del agotamiento del ozono en la salud humana, los ecosistemas y el clima; y el desarrollo de métodos para evaluar los costos y beneficios de las medidas de control. El PNUMA fue designado organismo de coordinación, asistido por el Comité de Coordinación para la Capa de Ozono, constituido por expertos de organismos intergubernamentales, gobiernos y el sector industrial. En los Estados Unidos, la reunión de Washington contribuyó a aumentar la preocupación que existía por los efectos de las Fig. 3.1 Mediciones del ozono y el cloro reactivo efectuadas en un vuelo hacia la capa de ozono de la Antártida.
14 1986: Se siguen realizando negociaciones internacionales sobre un protocolo del Convenio de Viena para controlar los CFC. Las empresas que producen CFC apoyan el establecimiento de un límite razonable sobre el futuro crecimiento de la producción de CFC y estiman que por lo menos harán falta cinco años para desarrollar sustitutos de CFC 11 y emisiones de aeronaves supersónicas. Como resultado de una eficaz campaña pública se pudieron adoptar disposiciones para prohibir el uso de CFC como propulsores de aerosol en aplicaciones no esenciales en 1978; pronto siguieron el ejemplo el Canadá, Suecia y Noruega. Como consecuencia de ello, la producción del CFC 12 en los Estados Unidos pasó del 46% del total mundial en 1974 al 28% en No tardaron en aparecer otros propulsores, no destructores del ozono que a menudo resultaron ser más económicos que los CFC originales. Sin embargo, a partir de 1982, la producción de CFC en los Estados Unidos comenzó a acelerarse de nuevo al aumentar acusadamente su utilización para instalaciones de aire acondicionado en vehículos y para espumación. En 1980, la Comunidad Europea (CE) acordó reducir el uso del CFC en aerosoles en por lo menos el 30% de los niveles de 1976 para fines de 1981 y congelar la capacidad de producción de CFC 11 y CFC 12. Como la capacidad de producción de la CE era a la sazón sustancialmente superior al nivel de consumo, la congelación de la capacidad apenas contribuyó al control de las emisiones de CFC. Sin embargo, el efecto combinado de las distintas medidas adoptadas fue suficiente para reducir la presión pública en favor del establecimiento de controles más estrictos. Recayó entonces en el PNUMA la responsabilidad de que en los debates internacionales se siguiera abordando la cuestión del agotamiento del ozono. El Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono En 1981, el Consejo de Administración del PNUMA estableció un Grupo de Trabajo Especial de expertos jurídicos y técnicos para la elaboración de un convenio marco para la protección de la capa de ozono. El objetivo del Grupo era elaborar un tratado internacional de carácter general para hacer frente al agotamiento del ozono: se esperaba que la primera fase de un acuerdo marco fuera relativamente fácil de negociar, pero las diferencias entre quienes proponían medidas de control del uso de CFC en los diversos sectores (como los Estados Unidos) y quienes apoyaban el establecimiento de límites a la capacidad de producción (como la CE) hicieron necesarios cuatro duros años de trabajo y negociación. El Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono fue firmado por 28 países en marzo de Consagra el compromiso de cooperar en las investigaciones y la vigilancia, de compartir información sobre la producción y las emisiones de CFC y de adoptar protocolos de control cuando sea necesario. Aunque no conllevaba el compromiso de tomar medidas para reducir la producción o el consumo de CFC, el Convenio de Viena fue un hito importante. Las naciones llegaron a un acuerdo de principio para hacer frente a un problema ambiental mundial antes de que se sintieran sus efectos o se demostrara científicamente su existencia, lo que probablemente constituye el primer ejemplo de aceptación del principio de precaución en una importante negociación internacional. El Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono La Conferencia de Viena también adoptó en 1985 una resolución en la que se facultaba al PNUMA a convocar negociaciones para Fig. 3.2 El agujero de la capa de ozono de la Antártida el 17 de octubre de 1994, Espectrómetro cartográfico del ozono total (TOMS) de la NASA, Centro de vuelos espaciales Goddard.
15 : Después de varias rondas de negociación, 46 países aprobaron el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono. El Protocolo requiere una reducción del 50% del consumo de cinco CFC para fines de siglo, y una congelación del consumo de tres halones, con un periodo de tolerancia de 10 años para que los países en desarrollo puedan satisfacer sus necesidades básicas internas; los controles deben revisarse al menos cada cuatro años. En 1987, varios países europeos promulgaron normas para limitar el uso de CFC como propulsores de aerosol. elaborar un protocolo del Convenio que incluyera medidas de control para las sustancias destructoras del ozono y que debía firmarse, de ser posible, en El progreso en esta segunda etapa de negociaciones se vio impulsado por la publicación sólo dos meses después de la Conferencia de Viena, de las conclusiones de los miembros de la Expedición Británica a la Antártida, dirigida por el Dr. Joe Farman. Este fue el famoso documento sobre el agujero en la capa de ozono, donde se reveló por primera vez la espectacular disminución de las concentraciones de ozono sobre la Antártida en la primavera. (De hecho, observaciones por satélite realizadas por los Estados Unidos ya lo habían detectado a finales del decenio de 1970, pero las inesperadas conclusiones se desecharon por sospecharse que se debían a un error de los instrumentos). Aunque la causa aún no se conocía, las sospechas recayeron en los CFC. En comparación con las prolongadas negociaciones que precedieron al Convenio de Viena, las negociaciones del Protocolo avanzaron con notable rapidez y lograron bastante más de lo que inicialmente se estimaba posible. El 16 de septiembre de 1987, 46 países firmaron el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono. (En 1995, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 16 de septiembre Día Internacional de Preservación de la Capa de Ozono para conmemorar de ese modo todo los años la firma del Protocolo de Montreal.) Fig. 3.3 Informes de las reuniones de las Partes en el Convenio de Viena y el Protocolo de Montreal. En el Protocolo se estipula que para 1999, con reducciones graduales, las Partes deberán reducir en un 50 % en relación con los niveles de 1986 la producción y el consumo de los cinco principales CFC. La producción y el consumo de los tres
16 1988: El Grupo de expertos sobre tendencias del ozono, patrocinado por organismos internacionales y grupos de investigación de los Estados Unidos, concluye que los CFC son los causantes del agujero en la capa de ozono sobre la Antártida. En el marco del Protocolo de Montreal se crean grupos internacionales de evaluación, dirigidos por el PNUMA, para examinar la información más reciente sobre los aspectos científicos, ambientales, técnicos y económicos del agotamiento del ozono. Dupont es la primera empresa productora de CFC que anuncia que eliminará gradualmente dicha producción; Northern Telecom, Seiko y Epson son las primeras multinacionales que anuncian metas de eliminación gradual del consumo de CFC. Suecia decide eliminar por completo el uso de CFC para finales de principales halones se congelaron en 1993 a los niveles de Aunque esas reducciones podrían ser objeto de crítica por considerarse insuficientes (si se creyera en la hipótesis del agotamiento del ozono) o excesiva (si no se creyera en ella), el acuerdo marcó un importante avance político y psicológico. Y una vez más, la ciencia corroboró las medidas adoptadas por los negociadores. En marzo de 1988 se publicó el informe del Grupo sobre tendencias del ozono, en el que se pasaba revista a la información disponible, especialmente de las expediciones de los Estados Unidos a la Antártida en 1986 y 1987, y se presentaban por primera vez pruebas evidentes de la relación entre el agotamiento del ozono y los CFC. A partir de ese momento desapareció en gran media la oposición al establecimiento de controles de las sustancias destructoras del ozono y la industria comenzó a concentrar recursos en el desarrollo de productos alternativos a los CFC que no fueran perjudiciales para el ozono. Un rasgo importante del Protocolo de Montreal fue la flexibilidad que le permitiría ir modificándose a la luz de la evolución de los conocimientos científicos y las novedades tecnológicas. Incluso antes de su entrada en vigor, el 1º de enero de 1989, se estaban haciendo planes para reforzar sus disposiciones, adelantar los calendarios de eliminación de los CFC y los halones en él enumerados, y añadir otros productos químicos destructores del ozono. El Protocolo ha sido objeto de cinco series de ajustes de las medidas de control (acordados en las reuniones de las Partes de 1990, 1992, 1995, 1997 y 1999), que han acelerado los calendarios de eliminación de las sustancias destructoras del ozono. También ha sido objeto de cuatro enmiendas: La Enmienda de Londres (1990) añadió el metilcloroformo, el tetracloruro de carbono y otra serie de CFC a los calendarios de eliminación y estableció un mecanismo para prestar asistencia financiera y técnica a las Partes que son países en desarrollo. La Enmienda de Copenhague (1992) agregó los hidroclorofluorocarbonos (HCFC), los hidrobromofluorocarbonos (HBFC) y el metilbromuro a los calendarios de eliminación y creó oficialmente el Fondo Multilateral como canal de transferencias financieras y de tecnología a los países en desarrollo. La Enmienda de Montreal (1997) creó un sistema de licencias para importaciones y exportaciones de SDO, principalmente para hacer frente al comercio ilícito cada vez mayor en esas sustancias. La Enmienda de Beijing (1999) agregó el bromoclorometano a los calendarios de eliminación e incluyó en los controles de HCFC también la producción, además de los controles revisados de consumo. Las principales características del régimen establecido por el Protocolo de Montreal se examinan en el capítulo que figura a continuación, y sus efectos en el capítulo cinco. Fig. 3.4 Países que han ratificado el Protocolo de Montreal en verde.
17 : Entra en vigor el Protocolo de Montreal. En su primera reunión, las Partes acuerdan una declaración no vinculante para eliminar los CFC tan pronto como sea posible. Trece países desarrollados anuncian su intención de eliminar para 1997 las ocho sustancias controladas. Primera síntesis de estudios del PNUMA sobre evaluación científica, de efectos ambientales, tecnológica y económica. 4. El Protocolo de Montreal Medidas de control de las sustancias destructoras del ozono La principal característica del Protocolo de Montreal son las medidas de control impuestas a la producción y el consumo de sustancias destructoras del ozono (SDO). En el artículo 2 del acuerdo se definen calendarios de eliminación para las diversas categorías de SDO. Esos calendarios se han ido acortando progresivamente en los acuerdos alcanzados en Londres (1990), Copenhague (1992), Viena (1995), Montreal (1997) y Beijing (1999). De conformidad con esos calendarios, el grueso de SDO, incluidas todas las sustancias especificadas en el Protocolo original de 1987, se eliminaron por completo en los países industrializados a fines de Se prevé que la eliminación total de las restantes categorías tendrá lugar en 2002 (bromoclorometano), 2005 (metilbromuro) y 2030 (HCFC). (Los períodos de eliminación gradual para los países en desarrollo son más prolongados véase infra.) alternativas están exentos de los controles; actualmente la principal exención para los CFC es su uso como propulsores en inhaladores de dosis medidas para asmáticos. El Protocolo incluye restricciones al comercio con países que no son Partes en el tratado. Estas restricciones se incluyeron para alentar a los países a sumarse al tratado y también para evitar que la producción de SDO se desplazara a Convenio de Viena para Protección de la Capa de Ozono Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono Comité Ejecutivo en representación de las Partes en el Protocolo de Montreal Secretaría del Fondo Multilateral Reunión de las Partes en el Protocolo Comité de Aplicación Tesorero del PNUMA países que no son Partes para eludir los controles. Se requirió a las Partes que prohibieran la importación de SDO incluidas en el anexo A (CFC y halones) de países que no fueran Partes a partir de 1990 (un año después de la entrada en vigor del Protocolo); las exportaciones a países que no son Partes se prohibieron a partir de También a partir de esa fecha se prohibieron las importaciones de artículos que contuvieran CFC (por Conferencia de las Partes en el Convenio Grupo de Trabajo de composición abierta Grupos de evaluación Secretaría del Ozono, PNUMA, Nairobi Grupos de Trabajo especiales La producción se define como el total de la producción menos las cantidades destruidas o utilizadas como materias primas. El consumo se define como la producción más las importaciones menos las exportaciones. El comercio de SDO recicladas y utilizadas no se incluye en el cálculo de la producción con el objeto de alentar la recuperación, la regeneración y el reciclado. Los usos esenciales para los que todavía no se han encontrado Organismos Implementing de ejecución Agencies PNUD PNUMA ONUDI Banco Mundial Científica Efectos Ambientales Fig. 4.1 Organigrama de la aplicación del Protocolo de Montreal Tecnológica y Económica Aerosoles Economía Espumas Halones Metilbromuro Refrigeración Solventes
18 1990: Reunión en Londres, donde las Partes acuerdan eliminar completamente los CFC y los halones para el año 2000, y añaden fechas de eliminación para otros CFC, el metilcloroformo y el tetracloruro de carbono. Las Partes acuerdan crear un mecanismo para aportar asistencia financiera y técnica a las Partes que son países en desarrollo, incluido un Fondo Multilateral. Finlandia crea un fondo para países que no son Partes. 13 incluidas sustancias nuevas, utilizadas, recicladas y recuperadas; el requisito entró en vigor a fines de El objeto del sistema de licencias es contribuir a hacer frente al comercio ilícito de SDO cada vez mayor, que deriva de la intención de algunos usuarios de evitar el costo de reemplazar las maquinarias que para su funcionamiento requieren categorías de productos químicos prohibidas. Instituciones y procedimientos Fig. 4.2 En la quinta Reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio de Viena y la 11ª Reunión de las Partes en el Protocolo de Montreal, Beijing (China), 29 de noviembre a 3 de diciembre de El principal órgano decisorio del Protocolo de Montreal es la Reunión de las Partes, que puede enmendar el texto del Protocolo y ajustar sus calendarios de control. Se reúne anualmente y al menos cada cuatro años examina las medidas de control sobre la base de la información científica, ambiental, técnica y económica disponible. El Grupo de Trabajo de composición abierta de las Partes se reúne entre períodos de sesiones para elaborar y negociar recomendaciones que presenta luego a la Reunión de las Partes. Fig. 4.3 Plenario de la 11ª Reunión de las Partes en el Protocolo de Montreal. La Primera Reunión estableció grupos consultivos integrados por expertos de los sectores científico, industrial, gubernamental y no gubernamental. Esos grupos son actualmente los siguientes: ejemplo, refrigeradores). A medida que se fueron añadiendo nuevas sustancias a los calendarios de control, la disposiciones sobre el comercio se fueron ampliado gradualmente para incluir también a esas sustancias. Las restricciones al comercio no son aplicables a países que no son Partes pero que estén cumpliendo los calendarios de control. Con la Enmienda de Montreal de 1997 se introdujo un requisito por el cual las Partes debían comenzar a utilizar un sistema de licencias para importaciones y exportaciones de todas las categorías de SDO, Grupo de Evaluación Científica, encargado de pasar revista a los conocimientos científicos sobre el agotamiento del ozono; Grupo de Evaluación de los Efectos Ambientales, que analiza la información sobre los efectos del agotamiento del ozono y la radiación UV-B; y
19 : Se pone en funcionamiento un Fondo Multilateral provisional con un presupuesto trienal de 240 millones de dólares; el PNUMA, el PNUD y el Banco Mundial son los organismos de ejecución iniciales, a los que posteriormente se sumó la ONUDI. El PNUMA inaugura el Programa AcciónOzono. Grupos de expertos que operan en el marco del Protocolo concluyen que es necesario establecer controles más estrictos que los acordados por las Partes en 1990, incluidas restricciones del uso de HCFC. Los grupos también concluyen que hay tecnologías para sustituir prácticamente todos los usos de sustancias controladas, y que el proceso de eliminación es menos costoso de lo que se suponía. Grupo de Evaluación Tecnológica y Económica (GETE) que analiza las opciones técnicas y los costos económicos del control de la utilización de SDO, incluido el examen de solicitudes de exenciones para usos esenciales. El GETE opera en gran medida por conducto de comités subsidiarios de opciones técnicas, que actualmente se ocupan de los sectores de refrigeración y aire acondicionado, espumas, solventes, aerosoles, halones, metilbromuro y opciones económicas. Los informes presentados por los grupos a las reuniones de las Partes han sido cruciales para fundamentar las decisiones en definitiva adoptadas, incluidos los ajustes de las medidas de control y las enmiendas del Protocolo. Las principales conclusiones de los tres Grupos de Evaluación figuran en la Síntesis de los Informes publicados en El Comité de Aplicación del Protocolo está integrado por representantes de 10 Partes, dos de cada una de las cinco regiones de las Naciones Unidas. Informa a la Reunión de las Partes sobre casos de incumplimiento y recomienda las medidas que han de adoptarse al respecto, que pueden incluir asistencia técnica o financiera del Fondo Multilateral y del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), advertencias o suspensión de la Parte de que se trate. La Secretaría del Ozono, integrada en el PNUMA y con sede en Nairobi, presta apoyo a todas las actividades que se realizan en el marco del Protocolo de Montreal y del Convenio de Viena. Publica el Manual de los Tratados sobre el Ozono, que recoge textos actualizados del Convenio y el Protocolo, decisiones de las reuniones de las Partes y mucha otra información útil. Los países en desarrollo y el Fondo Multilateral Una característica esencial del Protocolo de Montreal es su atención a los países en desarrollo. El artículo 5 permite a los países en desarrollo cuyo consumo de SDO es inferior a un límite especificado ( países que operan al amparo del artículo 5 ) aplazar por 10 años el cumplimiento de las medidas de control establecidas en el artículo 2 para satisfacer sus necesidades básicas internas. En 1995 las Partes acordaron calendarios precisos de control para las Partes que operan al amparo del artículo 5, fijando el año 2010 (2015 para el metilcloroformo y el metilbromuro y 2040 para los HCFC) para la mayoría de las sustancias. En el artículo 10 del Protocolo se dispone el establecimiento de un mecanismo financiero para sufragar los costos adicionales en que incurran estas Partes pare eliminar gradualmente las SDO. En cumplimiento de ese artículo, se estableció el Fondo Multilateral como mecanismo provisional en 1990, y en su forma final en Las Partes que son países industrializados contribuyen al Fondo con arreglo a la escala de cuotas de las Naciones Unidas. Se aprobaron presupuestos de 240 millones de dólares para , 455 millones de dólares para , 466 millones de dólares para y 440 millones de dólares para , lo cual suma un total de millones de dólares a lo largo de 12 años. En los primeros seis años del Fondo, se recibieron alrededor del 90% de las promesas de contribuciones, un excelente logro para un acuerdo internacional (los principales no contribuyentes fueron los países con economías en transición de Europa oriental y la ex Unión Soviética). El Fondo tiene su propia Secretaría (con sede en Montreal) y está encabezado por un Oficial Jefe que presenta informes directamente al Comité Ejecutivo del Fondo, compuesto por representantes de siete países que operan al amparo del artículo 5 y siete países que no operan al amparo de dicho artículo, elegidos por la Reunión anual de las Partes en el Protocolo. El Fondo opera por medio de cuatro organismos de ejecución cuyas funciones son ligeramente distintas: La División de Tecnología, Industria y Economía del PNUMA proporciona las funciones de mecanismos de facilitación, servicio de apoyo que no esté relacionado con las inversiones (capacitación, intercambio de información, etc.), y ayuda a preparar los programas por países y los planes de gestión de los refrigerantes para los países en desarrollo con bajo consumo; El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) organiza proyectos de demostración e inversión, asistencia técnica y estudios de viabilidad;
20 1992: Las Partes en el Protocolo de Montreal, reunidas en Copenhague, acuerdan una aceleración de los calendarios de eliminación de sustancias ya controladas, así como el establecimiento, en países desarrollados, de controles de nuevas sustancias (HCFC, HBFC y metilbromuro). Varios países desarrollados adoptan calendarios más rápidos de eliminación de sustancias controladas. Un país en desarrollo (México) anuncia su intención de principio de eliminar por completo el uso de CFC para el año 2000, límite oficial para los países desarrollados. Se establece oficialmente el Fondo Multilateral. 15 La Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) prepara y evalúa propuestas de proyectos de inversión y ejecuta los calendarios de eliminación a nivel de las instalaciones; El Banco Mundial centra su trabajo en los proyectos de eliminación y de inversión a gran escala a nivel de instalaciones y países. Cada país que opera al amparo del artículo 5, ayudado por uno de esos organismos, prepara un programa nacional o una actualización de su programa, en el que se expone el uso de SDO en ese momento y se identifican las oportunidades para la reducción. Los costos adicionales en que los países pueden haber incurrido incluyen los costos adicionales operativos de inversión para la conversión a tecnologías y sustancias alternativas. Ejemplos de esos costos adicionales de inversión son el reciclado de sustancias controladas, la modificación o reemplazo de equipo y los gastos de patentes/derechos de propiedad y capacitación. El Comité Ejecutivo del Fondo tiene facultades discrecionales para incluir otros costos. Un importante hecho reciente fue la decisión adoptada por el Comité Ejecutivo de ayudar a financiar la eliminación de la capacidad de producción de SDO en los países que operan al amparo del artículo 5; en 1999, China, la India y el Brasil anunciaron las fechas fijadas para la eliminación completa de la capacidad de producción de CFC. Fig. 4.4 Curso práctico regional para los Estados de Europa central y oriental y los Estados del Báltico, sobre Cumplimiento de la aplicación de los sistemas de licencias nacionales en Hungría, ejecutado con ayuda del Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Fig. 4.5 Capacitación en alternativas al metilbromuro en Malawi, realizada con asistencia del Fondo Multilateral. El Comité Ejecutivo aprueba tanto los programas nacionales (y sus actualizaciones) como las propuestas ulteriores de proyectos de inversión y fortalecimiento institucional. Al 31 de marzo de 2000, se habían asignado más de millones de dólares para eliminar el consumo y la producción de toneladas PAO de SDO en 117 países que operan al amparo del artículo 5.
LA PROTECCIÓN DE LA CAPA DE OZONO Y EL SISTEMA CLIMÁTICO MUNDIAL Cuestiones relativas a los hidrofluorocarbonos y a los perfluorocarbonos Resumen para responsables de políticas y Resumen técnico OMM Grupo