Source: http://pulsocristiano.com/2017/07/08/aspectos-positivos-y-negativos-del-proyecto-de-ley-de-libertad-religiosa/?replytocom=2393
Timestamp: 2018-07-17 19:10:31
Document Index: 103348962

Matched Legal Cases: ['artículo 148', 'in fine', 'artículo 147', 'artículo 14', 'artículo 19', 'artículo 7']

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Aspectos positivos y negativos del proyecto de ley de libertad religiosa
Fernando Horacio Suárez, Libertad religiosa
El proyecto presentado por la Secretaría de Culto de la Nación y que ingresó al Congreso Nacional en junio intenta destacarse por los siguientes aspectos:
Reglamentar el artículo 148 del Código Civil y Comercial.
Proclamar de manera explícita la objeción de conciencia.
Tiene cuatro capítulos:
Principios fundamentales (se formulan los derechos.
Se crea el Registro Nacional de Entidades Religiosas (derogación decreto ley 21745 de la dictadura militar de Jorge Videla).
Proyecta modificaciones al Código Civil y Comercial, especialmente en el ámbito penal.
Formula disposiciones transitorias para la adecuación de las entidades ya inscriptas y propone la no obligatoriedad de la inscripción.
El proyecto fue escrito por Loprete, Bosca, Navarro Floria, Padilla, un sector ideológico conservador católico, quienes fueron los que tallaron de fondo.
Tuvo los aportes de la FAIE (Federación Argentina de Iglesias Evangélicas), la más antigua, progresista y ecuménica, ACIERA, (Asociación Cristiana Iglesias Evangélicas República Argentina-bautistas, Hermanos Libres y otros), y las tres federaciones pentecostales (estas dos últimas más afines al oficialismo, ya que tienen secretarías de culto en ciudad, provincia y en municipios), y judíos, islámicos, budistas, mormones, testigos de Jehová, pueblos originarios, etc.
La ley sobre libertad religiosa, propuesta por el gobiernos de Cambiemos desde la Cancillería, es una de las pocas leyes que tienen (desde el Gobierno) para mostrar antes de las elecciones.
Entre 1983 y el 2015 hubieron más de 15 proyectos de ley para modificar el decreto ley de la dictadura 21745 que creó el Registro Nacional de Cultos. Ninguno prosperó por falta de acuerdo entre las instituciones religiosas y el Estado Nacional.
Reconoce de la especificidad espiritual de las iglesias no católicas romanas y de los movimientos religiosos, como pueblos originarios y otros.
Reconoce el derecho de regirse por sus doctrinas y no quedar sometidas a las regulaciones de entidades civiles sin fines de lucro, como las deportivas y otras. Facilita el reconocimiento de sus actividades religiosas en lo público.
Esta propuesta no difiere sustantivamente de otros proyectos, pero aquí se incorpora de modo explícito la no obligatoriedad de la inscripción.
¿Hay que discutir el concepto de libertad? Ya está en la Constitución Nacional. Es mejor reglamentar el artículo 147 del código civil y comercial que otorga a las iglesias, tradiciones y organizaciones religiosas distintas de la Iglesia Católica Romana la persona jurídica de carácter religioso. El planteo de fondo es de igualdad y no de libertad.
Según el texto, el proyecto busca consagrar una protección más completa a la libertad religiosa.
Sin embargo este derecho ya se encuentra garantizado en nuestro país. En primer lugar, el artículo 14 de la Constitución Nacional consagra la profesión libre de culto, protegiendo la libertad religiosa y de conciencia.
A su vez, el artículo 19 establece incluso que nadie será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe.
Le da excesivo poder de control al Registro de Culto para evaluar la legalidad o ilegalidad de las entidades religiosas. Y ese control tendría que ejercerlo el Poder Judicial.
La objeción de conciencia no es solo atributo de las entidades religiosas, no tendría que estar inserto. Tendría que ser parte de una legislación específica aparte.
El artículo 7 del proyecto proclama de manera explícita el derecho a la objeción de conciencia, de las personas y de las instituciones.
Específicamente, establece que “toda persona tiene derecho a invocar un deber religioso relevante o una convicción o moral sustancial como razón para negarse a cumplir una obligación jurídica, incluyendo a los funcionarios públicos”.
Este articulado constituye un retroceso sustantivo ya que se presta a interpretaciones variadas.
Si este proyecto avanza pueden correr peligro el matrimonio igualitario y la educación sexual, incluso la misma libertad religiosa.
En una declaración, Amnistía Internacional dice:
“Un docente podría negarse a impartir una clase sobre la ‘teoría de la evolución’ por encontrarse en pugna con su creencia religiosa, cercenando el derechos de niños, niñas y adolescentes a la educación”.
Además, en cuanto a la ley de educación sexual integral advierte que “un docente podría limitar la enseñanza religiosa a la moral sexual cristiana o moral de cualquier otra religión”.
Sobre el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, Amnistía afirma que “un juez de paz o un registro civil podría negarse a casar a un matrimonio entre parejas del mismo sexo basándose en principios morales o religiosos, violando el derecho a la igualdad y no discriminación de las personas”.
El proyecto hasta podría dificultar a pacientes en obras sociales. Una obra social podría negarse a proveer anticonceptivos aun existiendo una obligación legal para hacerlo y violando los derechos sexuales y reproductivos de jóvenes y adultos.
Fernando Horacio Suárez
Doctor en teología. Presidente del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH). Presbítero de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina (IEMA).
Fuente: agencia ALC.
Marcelo Diaz 10 julio, 2017 at 19:40 Responder
No comparto la calificación del hno Suárez sobre los hermanos que son funcionarios de Culto en distintas ciudades. Estar allí, al menos no para todos, no es ser oficialista. Bien puede ser que un cristiano contrario ideológicamente al Gobierno sea funcionario con el fin de ser influencia y servir de contrapeso político.
Juan Navarro Floria 29 julio, 2017 at 18:44 Responder
Señor Director, me han dicho muchas cosas en la vida, pero que me califiquen de “conservador católico” me despierta por lo menos una sonrisa. Qué quedará para otros, si así fuera. De todos modos, quisiera tranquilizar al Presbítero Suárez: no he intervenido en la redacción del proyecto de ley que le preocupa.Fui consultado como muchas otras personas, y ofrecí mis opiniones. Algunas fueron aceptadas y otras no.
Creo que el Proyecto podría mejorarse, pero mi evaluación global es positiva. No solamente por lo que le gusta a Suárez, sino también por lo que no le gusta y que creo que es un gran acierto. Reconocer el derecho a la objeción de conciencia implica abrir un amplio campo al ejercicio efectivo de la libertad religiosa. Los ejemplos que ponde Suárez citando a Amnesty International son errados, sino de mala fe. Por ejemplo, la ley vigente de eduación sexual ya prevé que las escuelas confesionales la impartirán de acuerdo con sus propios principios. ¿No es eso mas respetuoso de la libertad que imponer un pensamiento único?
Con todo respeto, actitudes como la que exhibe el Presbítero Suárez son las que han impedido durante 25 años que se avance hacia un mayor reconocimiento de la autonomía de las iglesias y una mejor garantía de la libertad religiosa, manteniendo en pie la ley de la dictadura militar que el anterior gobierno ratificó en el Congreso por medio del Digesto Jurídico Argentino, y nunca propuso cambiar.
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