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Timestamp: 2018-06-21 08:26:08
Document Index: 284992228

Matched Legal Cases: ['artículo 96', 'Artículo 445', 'artículo 96', 'in fine', 'artículo 90', 'artículo 103', 'artículo 1227', 'artículo 1280', 'artículo 96']

Atribución de uso de la vivienda familiar. Supuestos posibles. Otorgamiento a la esposa de la vivienda que pertenece proindiviso al esposo y a su hermana, la cual lo cedió en uso como vivienda familiar constante el matrimonio. Voto particular – Jurisprudencia Derecho de Familia
Atribución de uso de la vivienda familiar. Supuestos posibles. Otorgamiento a la esposa de la vivienda que pertenece proindiviso al esposo y a su hermana, la cual lo cedió en uso como vivienda familiar constante el matrimonio. Voto particular
7Dic 2012 6 Ene 2013
STS, Civil sección 1 del 18 de Enero del 2010 ( ROJ: STS 776/2010) Recurso: 1994/2005 | Ponente: ENCARNACION ROCA TRIAS
La naturaleza del derecho a ocupar la vivienda por los hijos y el cónyuge en cuya custodia queden con ocasión de las crisis matrimoniales y al amparo de lo previsto en el artículo 96 CC no tiene naturaleza real. Se dan distintas situaciones: 1) El cónyuge es propietario único o lo son ambos: la sentencia de divorcio/separación es el título que legitima al otro cónyuge para la posesión única. 2) Cesión de uso por terceros con ocasión de matrimonio -sin contrato- la situación del cónyuge custodio es de precarista. 3) Venta o cesión del bien a un tercero por parte del cónyuge propietario o ejercicio de la acción de división: el derecho del cónyuge custodio reconocido en la sentencia es oponible a terceros. 4) Cesión de uso de un tercero al cónyuge no custodio por contrato: el cónyuge no contratante no se subroga en la misma relación contractual porque la sentencia no crea títulos. 5) Cesión de uso de un tercero de forma gratuita a favor del usuario, producida la crisis matrimonial, hay precario. En caso de copropiedad entre el cónyuge no custodio y un tercero, el cónyuge custodio no tiene título que le legitime para seguir ostentando la posesión de la vivienda, y se encuentra en precario. El copropietario del cónyuge no custodio está legitimado para ejercitar la acción de desahucio por precario, porque todo comunero puede ejercitar acciones que sean favorables a la comunidad.
1º La demandante Dª Amparo , es propietaria de la mitad de una vivienda junto con su hermano, D. Gabriel . D. Gabriel contrajo matrimonio con la demandada, Dª Marta y los cónyuges establecieron su domicilio conyugal en la referida vivienda.
2º Interpuesta demanda de separación contenciosa por parte de Dª Marta , el uso y disfrute de la citada vivienda fue atribuido a la demandada en este litigio Dª Marta .
3º Dª Amparo demandó a Dª Marta , ejerciendo la acción de desahucio por precario y con la finalidad de obtener el desalojo de la vivienda.
4º La sentencia del Juzgado de 1ª Instancia nº 2 de Valladolid, de 10 noviembre 2004 , desestimó la demanda. Entendió la sentencia que la situación de la vivienda poseída por la demandada no se ajustaba al precario, ya que presentaba una peculiaridad porque la titularidad era compartida con el marido de la demandada y “ello significa que el título originario que justifica la posesión se encuentra no simplemente en la concesión graciosa de la actora, sino esencialmente en la copropiedad que ostenta el esposo de la demandada, del que dimana el uso actual por ella, es decir, el derecho a poseer inherente al condominio que corresponde a ese copropietario está judicialmente atribuido a la demandada y su hija” . De este modo, “no cabe considerar precarista al condómino (o a quien ocupa su posición) que posee la cosa común frente a los demás partícipes, ya que […] no puede ser equiparado con quienes disfrutan de una cosa por mera tolerancia o sin título amparador” .
5º Dª Amparo apeló dicha sentencia, que fue revocada por la de la sección 3ª de la Audiencia Provincial de Valladolid, de 31 marzo 2005 . Dice la Audiencia que “la sentencia no crea por sí sola un título de ocupación oponible erga omnes y no tiene el alcance modificador del carácter de precario en el disfrute del inmueble, sin que altere el régimen sustantivo de los derechos en cuya virtud se ocupaba anteriormente la vivienda. Solo sería posible esa oponibilidad del título judicial de ocupación creado en el proceso matrimonial en el caso de que la vivienda perteneciese en su totalidad al esposo no adjudicatario que estaba presente en el proceso matrimonial”; señala que la actora no pudo participar en el procedimiento matrimonial, por lo que la demandada no puede oponer más derecho que el que tenía, que no es otro que el precario y finaliza diciendo que “no obsta a la solución tomada el hecho alegado por la parte apelada de que no existe el precario entre copartícipes pues la parte apelada no es un copartícipe en la comunidad existente entre la actora y su hermano, pues los derechos de ocupación de la apelada no nacen de la coparticipación de su esposo en la comunidad sino del título judicial de asignación del uso del domicilio familiar”.
6º El recurso de casación presentado por la demandada Dª Marta fue admitido por auto de esta Sala de 20 mayo 2008 . Se formula al amparo del Art. 477.2, 3 LEC .
SEGUNDO. El primer motivo denuncia la infracción de los Arts. 90 b), 91, 96, 103.2, 1227 y 1280 CC, así como de los Arts. 39.1 y 2 CE . Dice la recurrente que la doctrina establecida por la jurisprudencia relativa a la oponibilidad erga omnes del convenio regulador homologado judicialmente, contradice expresamente el Fundamento primero de la sentencia recurrida “en la cual se refiere que la sentencia (refiriéndose a la sentencia en la que se aprueba el convenio regulador de la separación y se atribuye la vivienda objeto de la presente litis) no crea por si sola título de ocupación oponible erga omnes y no tiene alcance modificador del carácter de precario en el disfrute del inmueble” (sic), por lo que la sentencia que homologa el convenio afirma que al haber sido objeto de esta homologación, eleva la condición del mismo a la categoría de documento público, conforme al Art. 1280 CC, con eficacia frente a terceros desde su fecha.
TERCERO. Falta de interés casacional.
En el segundo motivo se alega interés casacional por infracción de los Arts. 1740 y 1741 y ss CC . Alega la doctrina, según la recurrente, consolidada, acerca de la diferencia entre comodato y precario y aporta las sentencias de 18 octubre 1994 y 2 diciembre 1992 .
Esta Sala ha dictado las sentencias de 30 junio y 22 de octubre, ambas de 2009 , en las que se recuerda que ha abandonado la tesis de las sentencias aportadas en alegación del interés casacional con la finalidad de unificar la doctrina de las Audiencias Provinciales. Por lo tanto, debe recordarse en este momento la doctrina de esta Sala, de acuerdo con la cual, “la situación de quien ocupa una vivienda cedida sin contraprestación y sin fijación de plazo para su titular para ser utilizada por el cesionario y su familia como domicilio conyugal o familiar es la propia de un precarista, una vez rota la convivencia, con independencia de que le hubiera sido atribuido el derecho de uso y disfrute de la vivienda, como vivienda familiar, por resolución judicial”. Esta doctrina es la que actualmente mantiene la Sala y debe aplicarse en el presente litigio.
CUARTO. Nuevos supuestos.
QUINTO. Distintas situaciones en la titularidad de la vivienda familiar.
1º Cuando un cónyuge es propietario único de la vivienda familiar o lo son ambos, ya sea porque exista una copropiedad ordinaria entre ellos, ya sea porque se trate de una vivienda que tenga naturaleza ganancial, no se produce el problema del precario, porque el título que legitima la transformación de la coposesión en posesión única es la sentencia de divorcio/separación. Se debe mantener al cónyuge en la posesión única acordada bien en el convenio regulador, bien en la sentencia.
2º Cuando se trate de terceros propietarios que han cedido el inmueble por razón del matrimonio, salvo que exista un contrato que legitime el uso de la vivienda, la relación entre los cónyuges y el propietario es la de un precario. Debe enfocarse el tema desde el punto de vista del derecho de propiedad y no del derecho de familia, porque las consecuencias del divorcio/separación no tienen que ver con los terceros propietarios. Esta solución ha sido mantenida por la jurisprudencia desde la sentencia de 26 diciembre 2005 .
SEXTO. Naturaleza del derecho de uso
De ello se va a deducir una importante conclusión: el Código civil no ha querido conferir a la atribución de la vivienda familiar la naturaleza de derecho real, a diferencia de lo que ha ocurrido en el Derecho catalán, en el que el Art. 83.3 CF y el Art. 233-22 del proyecto de Libro II del Código Civil Catalán se han decantado claramente por configurar el derecho de uso del cónyuge no propietario y de los hijos como un derecho de esta naturaleza, al declararlo inscribible en el Registro de la propiedad.
SÉPTIMO. La posición de terceros adquirentes de la vivienda familiar.
4ª De acuerdo con el Artículo 445 CC, “la posesión como hecho no puede reconocerse en dos personalidades distintas, fuera de los casos de indivisión”. Por ello, la copropietaria tiene derecho a usar la vivienda y puede ceder su derecho para una finalidad concreta, de modo que cuando dicha finalidad desaparece, como ocurre en el caso de crisis matrimonial, podrá recuperar la posesión para la comunidad. La posesión tolerada inicial se refería a la totalidad del inmueble ocupado como vivienda y aunque el Art. 445 CC admite la coposesión en los supuestos de indivisión, no es este el caso que se plantea, porque no se producía una coposesión al no ostentarla Dª Amparo por haberla cedido a su hermano. Del Art. 445 CC no debe deducirse que siempre que exista condominio, se produce una coposesión, sino que se trata de una excepción que justifica la posesión plural sobre una misma cosa. El de la copropiedad es el único supuesto permitido en el Código para el caso en que dos o más personas ostenten la posesión conjunta sobre una misma cosa, pero ello no excluye la existencia de precario cuando se haya cedido dicha posesión por parte de uno de los copropietarios sin contraprestación o a título gratuito y de favor.
OCTAVO. Conclusiones.
1º La demandada recurrente no tiene título que la legitime para seguir ostentando la posesión de la vivienda, porque existe una situación de precario.
2º La demandante ahora recurrida, Dª Amparo , está legitimada para ejercer la acción de desahucio por precario porque todo comunero puede ejercitar las acciones que sean favorables a la comunidad.
Que formulan los Magistrados Excmos. Sres. D. Xavier O’Callaghan Muñoz y D. Antonio Salas Carceller, al amparo de lo previsto en los artículos 260 de la Ley Orgánica del Poder Judicial y 205 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
PRIMERO.- La sentencia dictada por el Pleno de la Sala en el Recurso de Casación nº 1994/2005 formula una doctrina, con el fin de crear jurisprudencia, que se refiere directamente al caso enjuiciado y con la que mostramos nuestro descuerdo.
A partir del fundamento de derecho quinto, se plantean distintas situaciones que son diferentes de la que se da en el caso y que vienen referidas a “la titularidad de la vivienda familiar”, “la naturaleza del derecho de uso” y “la posición de los terceros adquirentes de la vivienda familiar”, formulando la doctrina que se estima adecuada para cada caso, pero con simples argumentos de carácter “obiter”, que no dan lugar a doctrina jurisprudencial, ya que ésta viene dada únicamente por las declaraciones que sirven de base para la resolución del recurso integrando la «ratio decidendi» de la resolución (sentencias de esta Sala de 25 junio 1994 , 4 marzo 1999, 8 junio 2001, 15 diciembre 2003, 21 noviembre 2006 y la de Pleno de 11 enero 2007 ).
SEGUNDO.- Como reitera la sentencia, en el presente supuesto existe una copropiedad por mitad entre dos hermanos sobre la vivienda litigiosa; de modo que uno de ellos, don Gabriel , que no es parte en este proceso, pasó a poseer dicha vivienda al contraer matrimonio con la demandada doña Marta , lo que hizo contando con el consentimiento de su hermana, ahora demandante, doña Amparo , titular del 50% restante, estableciendo allí el domicilio familiar durante los años que duró el matrimonio. Una vez producida la ruptura matrimonial y atribuido el uso de la vivienda familiar a la esposa -doña Marta – por resolución judicial (artículo 96 del Código Civil ), la cotitular, doña Amparo , insta el desahucio por precario de aquélla.
Pues bien, con independencia del derecho de uso que, como partícipe en la comunidad pueda asistir a doña Amparo -que, en cualquier caso, no podría actuar sin dirigirse igualmente contra su condómino don Gabriel – no cabe considerar que la posesión actual de la esposa doña Marta sea ostentada a título de simple precario, como en sentido contrario se viene a concluir en la sentencia al sentar como doctrina, en su fundamento de derecho séptimo “in fine”, que “no se excluye la existencia de precario cuando se haya cedido dicha posesión por parte de uno de los copropietarios sin contraprestación o a título gratuito y de favo” , para concluir finalmente, en el fundamento octavo, que: “1º) La demandada recurrente no tiene título que la legitime para seguir ostentando la posesión de la vivienda, porque existe una situación de precario; y 2º) Que la demandante ahora recurrida, doña Amparo , está legitimada para ejercer la acción de desahucio por precario porque todo comunero puede ejercitar las acciones que sean favorables a la comunidad”.
TERCERO.- La disconformidad con dichos pronunciamientos, así como con los razonamientos que los sustentan, nace de la distinta consideración que nos merece la naturaleza del uso de la vivienda que ostenta la esposa, doña Marta , que no puede desligarse del propio título en virtud del cual poseía el esposo, don Gabriel , en tanto copropietario de la vivienda en un cincuenta por ciento, lo que le atribuía el mismo derecho a poseer que el que correspondía a su hermana, también copropietaria en igual proporción, doña Amparo .
En definitiva, la posesión actual de la esposa, doña Marta , no constituye precario en tanto tal figura está constituida por “una situación de hecho que implica la utilización gratuita de un bien ajeno, cuya posesión jurídica no nos corresponde” (por todas, la reciente sentencia de esta Sala nº 1064/2008, de 6 de noviembre ). La situación de precario que en tales casos ha sido reconocida por esta Sala en supuestos de ruptura matrimonial (sentencias, entre las más recientes, nº 910/2008, de 2 de octubre; 1077/2008, de 13 de noviembre y 1078/2008, de 14 de noviembre ) respondía al hecho de que no existía un título posesorio y sí una situación de precario, que era común a ambos cónyuges, lo que evidentemente no ocurre en el caso de que se trate de la posesión de un comunero.
CUARTO.- De todo lo anterior, derivamos una conclusión, que no es otra que la estimación del motivo primero del recurso de casación. Haciendo abstracción de la mala técnica casacional de alegar preceptos heterogéneos, como los relativos al convenio regulador (artículo 90 ), a las medidas provisionales (artículo 103 ) a la fecha del documento privado (artículo 1227 ) y al documento público (artículo 1280 ), entendemos que se ha producido la infracción del artículo 96 del Código civil en el sentido de que la atribución del uso de la vivienda conyugal a la esposa (demandada en la instancia) por una sentencia firme, ha sido burlada por la actuación de la hermana (demandante en la instancia) del esposo (que no ha sido parte en este proceso).
Previo Atribución del uso de vivienda familiar vendida previamente a tal atribución. Naturaleza y efectos del derecho de uso de la vivienda familiar
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