Source: http://www.hectorayllon.com/?tag=derecho-de-cita
Timestamp: 2020-02-25 17:58:26
Document Index: 199722688

Matched Legal Cases: ['artículo 32', 'artículo 14', 'artículo 32', 'artículo 5', 'artículo 32', 'artículo 32', 'artículo 40', 'artículo 32']

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Al hilo de una consulta que recibí recientemente sobre si sólo podía citarse las obras literarias de los autores pero no las imágenes he decidido aclarar algunas ideas sobre la efectiva posibilidad de citar también en obras visuales y audiovisuales.
El derecho de autor otorga al titular del mismo sobre su creación un derecho exclusivo y excluyente que se concreta en una serie de facultades patrimoniales y morales que llevó a equiparar tal derecho al que ostenta el propietario sobre la cosa de su propiedad. No obstante, el derecho del autor no tiene un carácter absoluto y está sujeto a ciertas limitaciones que constriñen y concretan su ejercicio en beneficio de otros intereses que se estiman de mayor protección.
Estos límites son auténticas excepciones, establecidas en la Ley de Propiedad Intelectual, para proteger intereses de terceros cuya actuación sería considerada ilícita si no se amparasen en tales límites.
Son éstos límites, que pudiéramos calificar de “legales”, a los que nos referiremos en este post y donde debe encuadrarse, precisamente, el derecho de cita del artículo 32 de la Ley de Propiedad Intelectual (en adelante, LPI).
Pero antes de adentrarnos en el análisis del concreto derecho de cita es preciso realizar una serie de puntualizaciones importantes:
a) No deben confundirse los concretos límites legales impuestos al derecho del autor con la doctrina del fair use del copyright, que constituye una cláusula de carácter general, con un valor normativo equivalente al del derecho exclusivo del autor y que constituye un privilegio por el que se permite a la colectividad la utilización de la obra protegida por el derecho de autor sin el consentimiento del titular de los derechos, son un abanico amplio de supuestos que encajan con el uso leal u honrado de la obra. Por el contrario, los límites legales son excepciones que prevé el legislador para supuestos muy concretos, numerus clausus, y cuya interpretación es restrictiva a favor del derecho exclusivo del autor.
b) Desde un punto de vista económico, atendiendo precisamente al carácter gratuito o remunerado de la excepción, hay que distinguir entre los límites y las licencias legales.
Los límites stricto sensu son aquéllos que permiten utilizar la obra de manera absolutamente gratuita y cuya justificación debe buscarse en la preponderancia del interés general que motivó la creación de dicho límite sobre el derecho exclusivo del autor. Por el contrario, las licencias legales son aquéllas cuya utilización de la obra está “gravada” con el pago de una compensación o remuneración al autor o titular del derecho y cuya justificación es impedir que un tercero, beneficiado por el límite, pueda hacer negocios lucrativos a costa del sacrificio económico del derecho de autor.
Dentro de los límites genuinos se hallan, entre otros, el derecho de cita, el préstamo público en determinadas instituciones, la parodia, etc. En el segundo grupo puede encuadrarse la reproducción para uso privado – habitualmente denominada copia privada -, los trabajos y artículos sobre temas de actualidad, etc.
c) Los límites afectan exclusivamente a los derechos patrimoniales del autor o titular del derecho, no alcanzando, por el contrario, a los derechos morales (paternidad, integridad, etc.) del artículo 14 de la LPI. Sin embargo, en ocasiones, la aplicación concreta del límite puede tener una incidencia indirecta sobre alguna facultad moral del titular del derecho, como ocurre, por ejemplo, en el límite de la cita pues no siempre resulta posible mencionar expresamente al autor de la obra citada.
d) En ocasiones se utiliza incorrectamente el lenguaje para atribuir un “derecho” a quien únicamente resulta beneficiario de un límite impuesto legalmente sobre el derecho exclusivo del autor. Así, no existe un denominado derecho de cita, sino el límite sobre el derecho de reproducción del autor que habilita a cualquiera, que cumpla con los requisitos legales, para reproducir una parte de la obra en una obra propia.
e) Por último, la aplicación e interpretación de los límites stricto sensu, entre los que se incluye el derecho de cita, debe efectuarse conforme a la denominada regla de los tres pasos, que supone que los límites no tienen vocación general sino que deben referirse a supuestos tasados y concretos e interpretarse de manera restrictiva (primer paso), que no pueden atentar contra la explotación normal de la obra (segundo paso) y que, además, no causen un perjuicio injustificado a los intereses legítimos del autor (tercer paso).
Esta regla resultará de enorme utilidad a la hora de dilucidar la cuestión que se plantea en el presente post, a saber, la extensión del limite de la cita a las obras plásticas (visuales) y audiovisuales.
Para abordar la cuestión de la posibilidad de una cita visual o audiovisual es preciso con carácter previo determinar qué se entiende por cita y qué presupuestos o requisitos se exigen legalmente para que dicha cita sea un límite válido. Así, el artículo 32 de la LPI indica, en el primer inciso de su primer apartado, que es lícita “la inclusión en una obra propia de fragmentos de otras ajenas”, con tal expresión parecería obvio que quedarían fuera del concepto de cita la inclusión de obras enteras, con lo que implícitamente estaría excluyendo las obras fotográficas y las plásticas; sin embargo, el propio precepto extiende el límite de la cita también a este tipo de obras al disponer expresamente que comprende igualmente la inclusión en una obra propia “de obras aisladas de carácter plástico o fotográfico figurativo”.
El mismo artículo enumera los requisitos que deben concurrir para reputar lícitas las citas:
- Que la inclusión de la obra ajena sea de una obra ya divulgada, lo que excluye la cita de obras inéditas o no publicadas.
- Que se indique la fuente y el nombre del autor de la obra incluida en la propia.
- Que la inclusión se realice a título de cita o para su análisis, comentario o juicio crítico.
- Que los fines de la utilización sean docentes o de investigación y en la medida justificada por tal fin.
¿Cumplen tales presupuestos las obras visuales y audiovisuales? Seguidamente lo comprobaremos.
La Directiva 2001/29/CE, de 22 de mayo, que consagra su artículo 5 a establecer los límites y excepciones a los derechos de autor que pueden introducir los Estados Miembros en sus legislaciones internas, su apartado tercero lo refiere, en las letras a) y d) concretamente a la ilustración para la enseñanza y la cita, respectivamente: “3. Los Estados Miembros podrán establecer excepciones o limitaciones a los derechos a que se refieren los artículos 2 y 3(derecho de reproducción y de comunicación pública) en los siguientes casos: a) cuando el uso tenga únicamente por objeto la ilustración con fines educativos o de investigación científica, siempre que, salvo en los casos en que resulte imposible, se indique la fuente, con inclusión del nombre del autor, y en la medida en que esté justificado por la finalidad no comercial perseguida” y d) cuando se trate de citas con fines de crítica o reseña, siempre y cuando estas se refieran a una obra o prestación que se haya puesto ya legalmente a disposición del público, se indique, salvo en los casos en que resulte imposible, la fuente, con inclusión del nombre del autor, y se haga buen uso de ellas, y en la medida en que lo exija el objetivo específico perseguido”. De este modo, parece claro que la Directiva regula la cita como límite de los derechos de explotación del autor de un modo amplio, dentro del cual tendrían cabida, sin mayores dificultades, las obras visuales y audiovisuales, siempre y cuando se cumplieran el resto de presupuestos, fundamentalmente el buen uso de las mismas y que la cita esté justificada por el fin perseguido con la misma.
Respecto a la cita concreta de obras visuales (plásticas) o audiovisuales en nuestro país, algunos autores se muestran contrarios a tal posibilidad atendiendo a que la fragmentación de tales obras atentaría contra el derecho moral de integridad de su autor. El punto de partida para resolver tal cuestión no puede ser otro que los requisitos exigidos en el artículo 32 de la LPI. Dicho precepto admite la cita de obras aisladas de carácter plástico, mientras que subordina la de las obras audiovisuales a la exigencia de su fragmentación para su admisibilidad. En cuanto al presupuesto de que la inclusión se realice a título de cita o para su análisis, comentario o juicio crítico, indicar que se trata de conceptos distintos, de tal modo que la cita es únicamente una de las posibilidades que se brinda a cualquiera que pretenda incluir una obra ajena (o un fragmento de ella) en una obra propia. Sea como fuere, lo cierto es que la utilización de la obra a título de cita o para su análisis, comentario o juicio crítico están justificadas en la medida que se orienten a la función o causa que legitima tal actuación: los fines docentes o de investigación.
A pesar de la claridad con que se expresa el artículo 32.1 TRLPI respecto a la exigencia de que la finalidad de la utilización de la obra ajena sea de carácter docente o de investigación, algunos autores defienden una interpretación amplia de tales fines para incluir también cualquier actividad dirigida a informar del estado de una cosa, descubrirla o averiguarla. Sin embargo, debemos recordar cómo la interpretación y aplicación de los límites debe efectuarse de forma restrictiva. En este sentido parece obvio que la intención de quien incluye en su obra la cita de la obra plástica, precisamente por su finalidad didáctica o de investigación de su autor, debe ser la de estar interesado en dicha obra, a cuyo efecto la obra plástica sería meramente accesoria y precisa para una mejor comprensión de la obra y no el mero disfrute estético o artístico que evite que tal destinatario acceda a la obra plástica original para su disfrute pues ello causaría un perjuicio injustificado a los legítimos intereses del autor de dicha obra plástica.
En el mismo sentido debe entenderse la cita de un fragmento de una obra audiovisual, restringida a una función educativa o de investigación, lo que excluye cualquier finalidad comercial que pretenda extraerse de la misma. En este ámbito, además, existe un problema añadido, el determinar qué extensión se considera adecuada y suficiente, puesto que la expresión “en la medida justificada por el fin de esa incorporación” no aclara este extremo. Parece que lo apropiado, en este caso, sería atender al criterio expuesto por la doctrina (GAUVIAC) y jurisprudencia francesa: que la cita de la obra no reemplace la obra citada en el sentido de reducir el número de potenciales destinatarios de dicha obra audiovisual y para ello los elementos de la obra citada no pueden representar toda la obra. En cualquier caso, los riesgos se minimizan al restringirse los fines de la cita al ámbito educativo o de investigación, por cuanto los beneficiados por la reproducción efectuada a título de cita son reducidos.
Precisamente tal finalidad excluye expresamente del ámbito de la cita algunos supuestos tradicionales en el panorama artístico como es la inclusión de una obra visual o audiovisual dentro de otra obra del mismo género con una finalidad meramente comercial pues tal proceder vulneraría la regla de los tres pasos del artículo 40 bis LPI al atentar contra la explotación normal de la obra causando, además, un perjuicio injustificado a los intereses legítimos de su autor.
Por consiguiente, y en tanto no se desvincule la cita de la función docente o de investigación, más propia del límite de ilustración para la enseñanza del artículo 32.2 LPI, ésta se verá reducida a los estrictos términos del precepto que la regula conforme a la interpretación y aplicación restrictiva que impone la regla de los tres pasos.
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