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Timestamp: 2020-07-09 09:18:37
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Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 2', 'Artículo 3', 'Artículo 4', 'Artículo 5', 'Artículo 6', 'Artículo 7', 'Artículo 8', 'Artículo 9', 'Artículo 10', 'Artículo 11', 'Artículo 12', 'Artículo 13']

Ayuntamiento | Elciegohistorico
marzo 6, 2018 a 6:49 pm	(Ayuntamiento, Ordenanzas Municipales)
Tags: 1852, Canuto Balanzategui, Ordenanzas Municipales
1852ko udal ordenantzek mende hasierako gizarte zibilarekin alderatuz, aurrerakuntza ekarri du. Adibide gisa, erlijioaren presentziaren galtzea gai zibilen alde.
Las Ordenanzas Municipales de 1852 suponen un avance importante para regular la vida cotidiana del pueblo. Las de 1808, 1810 y 1829, son copias unas de otras exceptuando matices interesantes como los distintos juegos de los chicos o referencias a normativas superiores. La religión está presente en casi la cuarta parte de ellos así como temas de comportamiento y moralidad en otra cuarta parte.
Canuto Balanzategui Lejarraga nació en Gallinero en Cameros en 1820, de una familia proveniente de Oñate. Contrajo matrimonio en Elciego con Juliana Bañares Oquendo en 1850, hija de Fausto Bañares Arrúbal, quien fue Alcalde en 1821, 1830 y 1840. Persona culta en su formación, con ideas liberales y modernas de entender la sociedad, muy relacionado con políticos de Logroño y Vitoria, fue Alcalde en el trienio de 1852, 1853 y 1854. En estos años promulgó unas Ordenanzas Municipales a las que denominó Capítulos “para conservar el buen orden, salud y tranquilidad de sus habitantes”
El espíritu de estas ordenanzas es menos religioso que las anteriores, aunque, como no podía ser de otra manera, muchas de ellas se repiten. Regula la vida de las personas en aspectos de juego, limpieza de las calles, horarios, fiestas…De los animales: caballerías y carruajes, perros, cerdos, gallinas, animales cuando mueren, …. De aspectos comunes como son el lavadero, calles, tiendas, fondas, romerías, diversiones públicas….
Don Canuto BAlanzategui, Alcalde Constitucional de la Villa de Elciego hace saber que para conservar el buen orden, salud y tranquilidad de todos sus habitantes, manda observar los capítulos siguientes:
1.- Que todos los vecinos barran y limpien las calles en sus fronteras, recojan la basura y quiten los cantos, y eso harán todos los sábados para las cuatro de la tarde, bajo la multa de cuatro reales.
2.-Que toda persona de cualquiera clase, edad y condición que sea, se abstenga de jugar interin los divinos oficios, y a todas horas de dar voces y escándalos en las puertas de los templos, bajo la misma multa tanto a los jugadores como a los que lo presencien.
3.-Que los que tuvieren estiércol fuera de sus posesiones, los pongan cuando menos cuarenta varas fuera del último edificio del pueblo, no en caminos reales sino en sitios ocultos y retirados, bajo la misma multa.
4.- Que ninguno admita huéspedes en su casa sin dar parte al Señor Alcalde y presentarle el pasaporte, bajo dicha multa
5.- Que ningún chico juegue al caraban en las calles públicas sino en las eras, bajo dicha multa, siendo responsables los padres de los hijos o interesados, bajo cuyo cuidado estuvieren
6.- Que así mismo y bajo la misma multa se prohíbe jugar a los bolos en la plaza, sino en las calles menos pasajeras y concurridas que no estén expuestas a causar daño.
7.- Que ninguna tienda ni sitio de abastos públicos esté abierta desde las nueve de la noche en adelante en los meses de Octubre hasta Abril inclusive y desde las diez en los restantes, siendo de cuenta de los dueños dar parte al Señor Alcalde de cualquiera disputa de cordel o quimera que se suscitare, bajo la responsabilidad de los mismos dueños con arreglo al código penal.
8.- Que bajo la multa de cuatro reales y demás que haya lugar, ninguna persona acuda por la calle pasada la hora de las diez sin justo motivo, y en este caso con farol, ni haga esquinas ni estar parada en las calles, dejando el tránsito libre.
9.- Que bajo la misma multa ninguna persona vierta en las calles y sitios públicos aguas, escombros y demás inmundicias.
10.- Que bajo dicha multa se prohíbe lavar, obstruir y ensuciar las aguas que dirigen al bebedero, desde el sitio que llaman La Canal hasta pasado la Iglesia, como también ensuciarla a las inmediaciones de la fuente y pilón.
11.- Que bajo la misma multa resulta se manda que toda persona guarde la mayor compostura y orden en los templos y sus inmediaciones, y acate y respete a sus ministros y persona respetables por sus edades y posiciones sociales.
12.- Que bajo dicha multa se prohíbe en los días de romerías y diversiones públicas cantar canciones escandalosas que de cualquier modo puedan atacar a la moral pública.
13.- Que toda persona respete y acate las propiedades rústicas y urbanas, bajo las penas generales y municipales y la responsabilidad de los daños que se causaren.
14.- Que bajo la multa de cuatro reales y pagar los daños, se prohíba correr por las calles las caballerías y carruajes
15.-Así que también andar por las calles cerdos y gallinas sin que los custodien.
16.-Que también se prohíbe bajo dicha multa echar dentro de la población ni sus inmediaciones caballerías muertas, como tampoco perros ni otra clase de animales que puedan perjudicar a la salud pública, sino que deberán enterrarse a una distancia proporcionada.
17.- Que ninguna persona esté de asiento sin justo motivo en la carnicería, posadas, ni demás sitios de abastos públicos, bajo la multa de cuatro reales
18.- Que toda persona que entrara en el Pueblo género de comestible que está sujeto al pago de sisa, de parte sin detención alguna al rematante del ramo Ambrosio Carlos bajo la multa de veinte reales
19.- Que para ejecutar y llevar a efecto todos los capítulos que contiene este bando, quedan encargados todos los individuos del Ayuntamiento y sus dependientes, pudiendo también denunciar su contravención cualquiera vecino del Pueblo. Lo que se manda publicar
Elciego 6 de Enero de 1852
Diligencia de publicación de bando
En este día seis de enero de mil ochocientos cincuenta y dos, por Pedro Antonio Bacigalupe oficial de voz y caja de esta villa, se publicó en altas e inteligibles voces y en el sitio público de costumbre el bando anterior
LAS CUENTAS DEL AYUNTAMIENTO DE 1843
mayo 2, 2016 a 10:37 pm	(Ayuntamiento)
Tags: Contabilidad municipal, cuentas de 1843
urteko Udalaren Kontabilitatea koadro batean jarrita: erraza eta argia
Bonito cuadro-resumen de las cuentas municipales de este año de 1843. Transcribimos literalmente su contenido por los detalles y por la riqueza del lenguaje.
Presupuesto de los ingresos de caudales que deben entrar en la Depositaría de esta Villa, con destino a dar frente a los gastos corrientes del año de 1843
Los Serenos en Elciego
febrero 21, 2016 a 9:33 am	(Ayuntamiento, Oficios)
Tags: guarda sereno, sereno, tercerola
XIX. mendearen bukaeran, Udalak modernizazioa eta erakundeko pertsonen gizarte-bizitzaren interesa izan zuen.
En la segunda mitad del siglo XIX las ciudades y municipios importantes van organizando y a la vez regulando la vida social y local. Es la época donde surgen muchas ordenanzas municipales y con ello el inicio de las policías locales. Así en Vitoria, capital del territorio y ciudad a imitar en muchos aspectos, en 1830 nacen los serenos; un cuerpo “semipolicial” para garantizar la seguridad nocturna de la población. Su presencia en las calles desde la caída del sol hasta el amanecer, evitaba robos, auxiliaba a los ciudadanos e incluso socorría en casos de necesidad como podría ser un incendio, o la intervención del médico o del cura. No utilizaban armas, pero sí se les proporcionaba un palo o “chuzo”, un silbato y una ropa apropiada para las inclemencias nocturnas; aparte de un farol con el que se alumbraban en la oscuridad. Los llamados “zapatos de abrigo” era otra prenda imprescindible para equipar a los serenos.
Las experiencias de la capital fueron pasando poco a poco al resto de municipios. Y en este aspecto, Elciego siempre ha sido un referente de modernidad en la Provincia.
El primer planteamiento de la figura del sereno se realiza en marzo de 1878, a través de una propuesta de Don Eliodoro Ramírez Sáenz de Olano para “la seguridad individual y conservación de interés de los materiales”. El Alcalde Don Galo García nombra una comisión para su estudio y puesta en funcionamiento. Y así, al mes siguiente, a través de un bando, se sacan a concurso dos plazas de sereno; siendo elegidos Ángel Ibáñez y Camilo García para ese año.
La figura de los serenos se ve reflejada en las Ordenanza Municipales de 1880, impresas al año siguiente para su difusión por la Diputación de Alava. En el Título Prelimiar se habla de cuatro guardas serenos que “se regirán por un reglamento especial para el cumplimiento de sus cargos”.
En 1885 se elabora un reglamento de serenos en el que se contemplan las funciones a través de 13 artículos. Los cinco primeros hacen referencia a aspectos generales: organización, nombramiento, sueldo….
“Artículo 1º.-Para el servicio de vigilancia nocturna habrá un número necesario de serenos distribuidos por varios y un Jefe en todo el distrito.
Artículo 2º.-Los vecinos del distrito estarán organizados por brigadas y desempeñarán sus funciones bajo las órdenes e inspección inmediata de su respectivo jefe del distrito.
Artículo 3º.-El Jefe del distrito acudirá todos los días a recibir las órdenes e instrucciones convenientes del Señor Alcalde y nombrados por el Ayuntamiento digo o de la persona que éste delegue a la hora que designe.
Artículo 4º.-Los serenos serán propuestos por el Alcalde y nombrados por el Ayuntamiento.
Artículo 5º.- La dotación de los serenos será de una peseta veinte y cinco céntimos diarios.
El Artículo sexto hace referencia a las funciones del Jefe de serenos:
“Artículo 6º.-Las obligaciones del Jefe de Serenos son las siguientes:
Presentarse diariamente al alcalde a la hora que éste designe para recibir las órdenes que ejecutaran y harán ejecutar puntualmente a su subordinados, vigilar toda la noche el exacto y puntual cumplimiento de sus deberes por parte de los serenos. Dar inmediatamente al alcalde o persona delegada de cualquiera novedad que ocurriese. Impedir la reunión sospechosa y disolverla caso contrario con el auxilio de los serenos.
Hacer cerrar las puertas de los establecimientos públicos a la hora prescrita por las ordenanzas municipales, reunir en la casa consistorial todas las noches a los serenos para pasarles revista personal de armas y efectos, comunicarles las órdenes que tuviese y disponer que cada uno ocupe desde luego el puesto que respectivamente tuviese señalado.
Distribuir los serenos en las calles o puntos en que los creyese más a propósito, reprenderles por causas leves y suspenderles en caso de negligencia o exceso culpable, dando cuenta inmediatamente al alcalde.
Proteger las personas e intereses de los habitantes, tanto en las calles como en sus casas, acudir inmediatamente a donde se reclamase un auxilio, y secundar las órdenes de las autoridades constituidas en casos urgentes, sin descuidar el objeto principal de su instituto.
Prender a los ladrones y malhechores infraganti y a toda persona que perturbe el orden y la tranquilidad y proponiéndole a disposición del Alcalde quien dará parte inmediatamente de la detención.”
El Artículo séptimo hace referencia a las funciones concretas de los propios serenos:
“Artículo 7º.-Las obligaciones de los serenos serán las siguientes:
Presentarse todas las noches para recibir sus órdenes antes de empezar el servicio y ejecutarlas puntualmente.
Rondar en invierno desde las ocho de la noche y en verano desde las nueve hasta el amanecer, por toda la extensión o perímetro que les esté señalado, anunciando la hora en invierno desde las nueve y en verano desde las diez en adelante.
Proteger las personas y los intereses de los habitantes de la población acudir con presteza a donde se les reclame su auxilio llamando en caso necesario a sus compañeros por medio del pito, y prender infraganti a los ladrones malhechores y perturbadores del sosiego público.
Impedir toda reunión sospechosa disolviéndola en caso necesario.
Hacer cerrar las puertas de los establecimientos públicos después de la hora prefijada en las ordenanzas municipales.
Prestar auxilio a los vecinos que lo reclamasen en caso de necesidad como para llamar facultativos buscar medicamentos y otros semejantes.
Recoger los niños pobres y mujeres perdidas que encuentren en las calles llevándolas a los puntos que les tengan designado el jefe del distrito.
Auxiliar a todas las autoridades de la población en el servicio que les pidieren, sin desatender el objeto principal de su instituto.
Impedir en las horas de quietud para los vecinos gritos voces descompasadas y cuanto pueda impedir el reposo de la población.
Dar cuenta al jefe del distrito de cualquiera cosa notable que observasen.
Vigilar el alumbrado público y dar cuenta de cualquier falta o novedad que notasen.
En los casos de incendio siendo de noche dar aviso al campanero de la Parroquia para que haga la debida señal y al oficial de voz y caja para que inmediatamente salga con la caja anunciando el sito del siniestro y finalmente avisar a la autoridad y sus dependientes.”
Es interesante remarcar aspectos curiosos como lo de “recoger niños pobres y mujeres perdidas”, como si de una ciudad se tratara. La comunicación a través del “pito” o silbato para cualquier emergencia. El poder desarrollar la alarma ante un incendio a través del campanero y del oficial de voz. En definitiva, toda una organización para garantizar “el reposo de la población”.
Los últimos artículos son más genéricos, siendo curioso el fondo de las multas, donde se contempla también una gratificación a los serenos que cumplieran con fidelidad el servicio. La gorra es uno de los distintivos de su función; con las iniciales S.M. (Servicio Municipal) y en ocasiones se permite la utilización de armamento con permiso de las autoridades provinciales.
Artículo 8º.-Todo insulto, acometida o desobedecimiento hecho a los serenos o a su jefe se consideran como directo a la autoridad y será castigado con arreglo a ello.
Artículo 9º.-Las faltas de los serenos serán castigadas con la suspensión de sueldo por uno o más días, las graves con la destitución sin perjuicio de entregarlos al tribunal competente si las faltas así lo exigiesen.
Artículo 10º.-Las cantidades procedentes de la suspensión de sueldo por uno o más días formará un fondo común a disposición del Alcalde con el cual premiará este a los serenos que se hayan distinguido en el cumplimiento de sus deberes.
Artículo 11º.-Los serenos usarán de distintivo una gorra con las iniciales S.M. y armamento el siguiente: carabina y bayoneta autorizados por el S. Gobernador Civil de la provincia.
Artículo 12º.-En caso de que el encargado del alumbrado público cediere el cargo enfermedad o falleciere sea de cuenta de los serenos el alumbrado sin retribución alguna.
Artículo 13º.-Los días festivos estarán los serenos a las órdenes del Sr. Alcalde lo mismo que en las patrullas de Semana Santa o alguna otra función religiosa”
Elciego 4 de noviembre 1885.
Los serenos eran contratados anualmente, respetando el derecho a ser renovados si así lo manifestaban y el comportamiento había sido correcto. Como anécdota traemos aquí la ocurrida en 1896, en la que el sereno se quedó dormido y le sustrajeron la carabina. Se le suspendió de empleo y sueldo; aplicándole una sanción de abonar cada mes la cantidad de cinco pesetas hasta completar el pago de la carabina.
Sin ser función propia de los serenos el alumbrado público, la vigilancia de éste estaba presente en sus rondas. En Elciego en la década de los 1890 estaba instalado ya el alumbrado nocturno
Serenos de finales del XIX fueron: Romualdo Entrena, Gregorio Uribe, Pantaleón Núñez, Zacarías Trespaderne, José Bázquez Iglesias, Pedro Jiménez, Dámaso Aréjola San Martín, ….
La vigilancia de la zona de las bodegas de Barrihuelo era un punto importante por lo alejado del núcleo de población y también por la propia bodega del Marqués de Riscal. Ésta solicita en 1897 los servicios de Valentín Calcedo Ruiz, un guardia civil retirado que al tener permiso de armamento se le nombra “guarda particular jurado nocturno”, con autorización del Ayuntamiento. Así comienza el llamado popularmente “Sereno del Riscal” hasta el último tercio del siglo XX, siendo Eusebio Ibáñez Pardo uno de sus últimos protagonistas.
En 1912 se adapta el antiguo reglamento a las nuevas realidades. Desaparece el cargo de Jefe de los Serenos, que creemos que en la práctica nunca existió. Se fija las diez de la noche como hora de comienzo de las rondas para todo el año, hasta la salida del sol. Se les añade otras obligaciones como las de “trabajar para la villa en aquellas labores que se les encomienden, tales como reparar las calles, aceras, arreglo de caminos, conservación y arreglo del arbolado y demás que se les encomiende,..”. Otra de las aportaciones es la de la prohibición expresa de que hagan el servicio juntos, “ por tanto permanecer cada cual en su respectiva demarcación anunciando las horas, medias y cuartos y el estado del tiempo.”. Como armamento se sigue utilizando la bayoneta-machete y la tercerola ( nombre popular de la famosa carabina Mauser).También se fija el sueldo en 1 peseta y 5 céntimos diarios.
Uno de los últimos serenos fue Rufo Barruso Fernández, a quien en algún escrito en vez de sereno se le denomina “celador nocturno”.
Un recuerdo de nuestros mayores recordando las voces de “Serenooo”….”vaaa”