Source: https://www.hcdn.gob.ar/proyectos/proyectoTP.jsp?exp=8618-D-2016
Timestamp: 2019-01-20 10:35:56
Document Index: 97241811

Matched Legal Cases: ['ARTÍCULO 1', 'Artículo 19', 'ARTÍCULO 2', 'Artículo 95', 'artículo 99', 'artículo 22']

Expediente 8618-D-2016
Sumario: SISTEMA INTEGRADO DE JUBILACIONES Y PENSIONES - LEY 24241 - MODIFICACION DE LOS ARTICULOS 19 Y 95, SOBRE COMPUTO FICTO DE SERVICIOS DE LA MUJER POR CARGA DE FAMILIA.
DEL CÓMPUTO FICTO DE SERVICIOS A LA MUJER POR CARGAS DE FAMILIA
ARTÍCULO 1.- Sustituyese el Artículo 19 de la Ley 24.241, el que quedará redactado de la siguiente forma:
A fin de acreditar aportes, las mujeres tendrán derecho a computar (computo ficto) tres (3) años adicionales de servicio por cada hijo nacido vivo o por cada hijo que hayan adoptado siendo éste menor o con discapacidad, con un máximo total de nueve (9) años. En todos los casos, los servicios computados por este motivo, serán considerados ordinarios.
A los efectos de cumplimentar los requisitos establecidos precedentemente, se aplicarán las disposiciones de los artículos 37 y 38, respectivamente”.
ARTÍCULO 2.- Sustituyese el Artículo 95 de la Ley 24.241, el que quedará redactado de la siguiente forma:
“La Administradora será exclusivamente responsable y estará obligada, con los aportes mutuales previstos en el artículo 99, a:
1. Los afiliados y afiliadas se encuentren efectuando regularmente sus aportes, de conformidad con lo que determinen las normas reglamentarias.
2. Los afiliados y afiliadas que, según lo dispongan las normas reglamentarias, estuvieran cumpliendo en forma irregular con su obligación de aportar pero conservaran sus derechos;
b) La integración del correspondiente capital complementario, para los afiliados y afiliadas en actividad que generen pensiones por fallecimiento en las condiciones que establecen los apartados 1. y 2. del inciso a).
Estamos en un momento de discusión del sistema de Seguridad Social en su conjunto. En este sentido, la reciente sanción de la ley ómnibus (27.260) que generó la ampliación por 3 años de la moratoria a las mujeres, extiende el debate sobre el sistema de seguridad social y la inclusión de las mujeres en el mismo. En esa ley, también ha sido perjudicada la mujer a partir de la inclusión de la Pensión Universal del Adulto Mayor, que fija la edad de la mujer de acceso a la prestación en 65 años, en lugar de los 60 años que fija la ley 24241. Ahora no solo han sido perjudicadas las mujeres, sino particularmente la de los sectores más postergados y que se insertan de manera informal en el mercado de trabajo y no pueden completar los años de servicios requeridos. Cabe destacar que históricamente, en los sistemas contributivos de seguridad social, las mujeres hemos sido relegadas, como en tantos otros ámbitos de la vida.
Esto no es necesariamente por la propia filosofía del sistema, que tenía su piedra basal en una sociedad con pleno empleo, sino en la reciente incorporación de las mujeres en el mercado de trabajo. Además de esa reciente incorporación, el sistema contributivo nunca le dio un peso específico relevante a la cuestión de la maternidad, que se manifiesta en una licencia de maternidad insuficiente a lo que hace al propio vinculo madre-hijo en los primeros años de vida y que excede plenamente el amamantamiento.
Teniendo en cuenta ambos presupuestos y los efectos de las políticas económicos neoliberales, que han sido aplicadas en diferentes momentos de nuestra historia reciente y cuyos efectos son devastadores hacia un sistema contributivo de seguridad social, dado que su fuente basal son los trabajadores y trabajadores registrados; es claro suponer que las mujeres han estado sistemáticamente excluidas del sistema de seguridad social contributivo.
La situación de la mujer frente a las desigualdades del mercado laboral repercutió directamente sobre el sistema de seguridad social. Su incorporación al mercado laboral se dio en el marco de la precarización y la feminización en la ramas de los servicios y se vio caracterizada por la tercerización, la desregulación y el ajuste estructural, lo que provoco, además, la fragmentación y la desigualdad de las estructuras sociales.
En este sentido, debemos transitar el reconocimiento ficto por hijo para el universo de mujeres que fueron madres, quienes adquieren una compensación por los cuidados familiares ayudando a modificar los rasgos de una sociedad patriarcal que asigna esos roles.
Esta política reconoce a las mujeres, en tanto madre y en tanto trabajadora. Ese reconocimiento tiene su fundamento, en el sacrificio que implica, en otros ámbitos de la vida, como el laboral, ser madre, principalmente durante los primeros años del niño. Si no se cuentan con las posibilidades económicas y/o familiares ni se encuentran extendidas guarderías en los establecimientos de trabajo, es menester considerar que la madre debe dedicarse al cuidado de su hijo. Cabe destacar que esta legislación también comprende los periodos y características de un periodo de la historia ya transitado y a transitar (una mujer con 60 años que se quisiera jubilar el año entrante, tendría su historia laboral a partir del año 1975) y que conlleva periodos que hemos evaluado de alta desocupación y una informalidad laboral que, pese a avances recientes como la sanción del Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares. (Ley 26.844 -2013), no se ha podido revertir de manera estructural.
Cabe destacar que, inclusive a partir de la extensión de la ley 26.970 a partir del artículo 22 de la ley 27.260, las mujeres que no hayan tenido aportes, no podrán tramitar su jubilación debido a que la mujer que cumpla 60 años el año entrante, llegaría a poder entrar en la regularización de aportes autónomos por 28 años (hasta diciembre de 2003). Por lo que el cómputo ficto también permitiría la posibilidad efectiva de que la extensión de la ley 26.970 sea plena para las mujeres que van cumpliendo los 60 años y no tienen los aportes correspondientes.
Esa dedicación al cuidado debe ser considerado también un bien de la sociedad en su conjunto, que hace al mejor desarrollo de las personas en sus primeros años de vida y no puede ser castigado a la hora de poder acceder en un futuro a un derecho jubilatorio. Por otro lado, entendemos que el cómputo ficto de 3 años tiene la razón en virtud, desde el lugar desde donde, el Estado garantiza la educación básica obligatoria para los niños y niñas de nuestro país.
Es por ello, que estamos proponiendo el cómputo ficto de 3 años por cada hijo – con un máximo de 9 años – para el cómputo de aportes.