Source: http://www.amprnet.org/Transformaci%C3%B3n-Educativa/53.htm
Timestamp: 2020-02-22 21:59:13
Document Index: 164455278

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Dra. Aida Díaz
Facultad de Educación, UPRRP
La publicación de la Carta Circular 24-2014-2015 sobre Organización Escolar ha generado un debate que era de esperarse. La discusión pública sobre esta Carta ha dejado ver más allá del objetivo de los verdaderos educadores la intención de los intereses ajenos a la Educación que valiéndose del espacio público confunden y desorientan. La discusión se ha centrado básicamente en la fusión de las materias de Español y Estudios Sociales en los primeros tres grados dando paso a una nueva asignatura: Adquisición de la Lengua. Nombre con el que no concordamos y que es tal vez lo que ha generado el debate entre aquellos que no leen más allá del título.
Hay una realidad que es inescapable: nuestra Educación pública tiene que reinventarse de cara a varias consideraciones, entre ellas: Puerto Rico, la economía, la cultura, las necesidades particulares de los alumnos del Sistema, el contexto en que se desarrolla el proceso de enseñanza aprendizaje entre otros. Sin embargo para que esto ocurra las comunidades escolares tienen que contar con la autonomía contemplada en la Ley Orgánica de Educación (149-1999). La Carta de Organización escolar viola totalmente el principio de autonomía tal y como está contemplado en la Ley 149. Ningún otro inciso describe mejor esta violación que el inciso contemplado en la Etapa 4 de evaluación. Este inciso dispone lo siguiente:
“Aun si el consejo escolar se negara a aprobar o la facultad a ratificar la organización escolar, luego de haberla sometido para su evaluación y análisis la organización escolar quedara aprobada”.
Cada escuela en Puerto Rico es diferente y debe trabajar, no solo sus aspectos curriculares, sino la organización escolar que mejor le sirva a sus intereses. Esto no es un planteamiento novel ni mío ni de los compañeros que están hoy aquí. Hablo de una verdadera organización, no de la Organización Escolar formal requerida por el Departamento de Educación (DE) que es un ejercicio de planificación académica anual que año tras año se convierte, más que planificación estratégica, en un ejercicio de cumplimiento. Ese documento que ratifica el Comité de Planificación de cada escuela, lejos de ser un ejercicio construido pensando en las necesidades reales de los estudiantes, necesidades que van más allá de los aspectos puramente académicos,[1] es un ejercicio que lo que hace es parear aspectos docentes con aspectos administrativos y recursos existentes sobre cómo marchará esa escuela durante el próximo año. Las organizaciones escolares siguen todas el mismo patrón, el mismo formato, todas supuestamente alineadas al Estudio de Necesidades, el Estudio de Comparabilidad y los requerimientos del Plan de Flexibilidad. ¿Son nuestras organizaciones escolares “un proceso colaborativo en el que participa la comunidad escolar para una toma de decisiones compartida, fundamentada”[2] en esos documentos?
Por otro lado nos preguntamos: ¿Puede la autonomía escolar tal y como está contemplada en la Ley Orgánica de Educación (149-1999) rendir los frutos esperados sin lineamientos generales ni políticas generales? Uno de los planteamientos que llevamos haciendo hace más de una década está relacionado con la autonomía que deben tener las comunidades educativas en sus modelos de organización escolar. No negamos la necesidad de establecimiento de políticas a través de cartas circulares u otros medios. Sin embargo, se trata de políticas públicas no de imposiciones.
Hace falta creatividad
A pesar de los muchos esfuerzos que hemos hecho como Sistema Educativo público, persiste la visión de fábrica en nuestra Educación. Un maestro que dicta y un estudiante que obedece en un sistema donde todo se aspira a ser uniformado. Cada vez buscamos ser más libres e independientes, pero el Sistema busca normarnos como todos fuéramos iguales, aprendemos igual y deseamos lo mismo. La literatura de investigación y la práctica en múltiples entornos educativos evidencian que las comunidades educativas donde se fomenta la libertad, la creatividad, la toma de decisiones, el liderato, el compromiso, obtienen mejores resultados y sus integrantes son más felices y comprometidos. Sus estudiantes, por tanto, demuestran mayores aprovechamientos, no basados en estricta evidencia académica, sino en un “performance” más integral.
¿Podríamos imaginarnos nuestra educación de otra forma como la conocemos hoy? ¿Cuál habría de ser nuestra reacción si mañana nuestras escuelas no tuvieran pupitres ni pizarras ni tizas? ¿Si la organización fuera otra y en vez de asistir a clases en salones, las experiencias educativas fueran en el entorno, en espacios abiertos y la comunidad la utilizara como laboratorio? ¿Que en vez de tomar separadamente la clase de Español y Estudios Sociales sea un aprendizaje integrado, coherente e integral, como pudiera ser con el Inglés, o con las Ciencias y las Matemáticas? ¿Es algo revolucionario? Podría parecerlo, pero no lo es. Otros sistemas educativos formales y diversos modelos educativos “alternativos” del Mundo lo hacen trabajando de “otras maneras”. Para eso hace falta cambio de actitudes. Nadie puede negar que parece existir consenso sobre la poca pertinencia o la desarticulación de mucha de la información que se estudia en la escuela. Hace falta detenerse a reflexionar en torno a la verdadera razón por la que nuestros estudiantes abandonan la escuela, ya que los ofrecimientos de la organización de su escuela no les parecen atractiva ni necesaria.
Hace falta un currículo gestado desde las escuelas: cada currículo con su decir
Siempre he planteado que el DE debe establecer los lineamientos generales de lo que deben ser los temas generales o transversales del currículo; o esas Metas nacionales a las cuales aspiramos formarnos como País. Cada escuela debe desarrollar su propio currículo. Un currículo en el que participe la comunidad escolar.
Las escuelas tienen que ser espacios más agradables, creativos e innovadores y las políticas públicas que se adopten tienen que garantizar la opción de que cada escuela pueda ejercer su libertad en cómo organiza lo que sus estudiantes deben, quieren y necesitan saber. Ellos son quienes tienen que decidirlo y me parece que en pocas escuelas los integran para eso. Es viejo el planteamiento de la desarticulación. Quintero Alfaro en 1972 decía que:
“A pesar del esfuerzo dramático llevado a cabo, la educación era inadecuada para un gran número de los alumnos. Por su énfasis en la información inarticulada, y la ausencia del ejercicio y desarrollo de los procesos, hábitos y actitudes del conocimiento, era deficiente para todos. La inflexibilidad de los programas no permitiría atender las necesidades de la gran mayoría. Apenas había atención, ni oportunidad, para desarrollar talentos especiales”.
Ahora bien, las escuelas tienen que ejercer también una presión debida sobre lo que quieren y necesitan. La Ley 149-1999 contiene aspectos no tradicionales de organización de la gestión educativa que son beneficiosos, pero que están inoperantes en las escuelas.
La Ley 149-1999 establece autonomía académica, fiscal y administrativa a las escuelas; permite la flexibilidad del currículo, según las particularidades de cada escuela, mediante la “autoridad para revisar los cursos en el currículo escolar y ajustar los mismos al carácter particular y a las experiencias y necesidades de los estudiantes”, algo que resulta muy beneficioso. Establece, además, la colaboración interagencial con escuelas públicas, por lo menos en la letra de la ley.
El Artículo 2.04. – Autonomía de las escuelas. (3 L.P.R.A. sec. 143f), reitera el carácter autónomo de las escuelas y les permite libremente, la exploración de nuevas corrientes. Citamos:
(c) Adaptarán sus programas de estudio a las necesidades e intereses de sus estudiantes.
(d) Experimentarán con nuevas técnicas de organización y nuevos métodos de enseñanza.
El Artículo 2.09. – Carta Constitutiva de la escuela. (3 L.P.R.A. sec. 143k) reconoce una vez más la autonomía de la escuela en las áreas académica, fiscal y administrativa.
La función del Director de la escuela está recogido en el Artículo 2.13. – Director de Escuela - Función. (3 L.P.R.A. sec. 143o), y citamos:
(1) Planificar, organizar de manera flexible, dirigir, supervisar y evaluar toda la actividad docente de la escuela bajo su dirección.
(10) Implantar y evaluar las normas curriculares, promover y canalizar las iniciativas y recomendaciones que formulen los maestros para la adaptación del currículo a las necesidades de la escuela, luego de éstas ser discutidas y aprobadas por el Consejo.
Sobre los estudiantes hay varios artículos, pero llama nuestra atención el Artículo 2.25. Consejo de Estudiantes – Función. (3 L.P.R.A. sec. 144), que establece como una de las funciones:
(c) Exponer la opinión del cuerpo estudiantil sobre los ofrecimientos académicos y los servicios de la escuela.
Así como el Artículo 3.02. – El estudiante. (3 L.P.R.A. sec. 144b), establece que:
La escuela organizará sus ofrecimientos partiendo de la idea de que cada estudiante es una persona con necesidades, aspiraciones y aptitudes singulares.
Uno de las características que destaca la escuela alternativa es la pertinencia de los programas de estudio con los estudiantes. La Ley Orgánica contempla ese asunto en su Artículo 3.03. – Pertinencia de programas de estudio. (3 L.P.R.A. sec. 144c), que establece que, y citamos:
Los programas de estudio de la escuela se ajustarán a las necesidades y experiencias de sus estudiantes. Los directores, los maestros y los consejos escolares cuidarán que los cursos que la escuela imparte:
(a) Sean pertinentes a la realidad social, cultural y geográfica de sus alumnos.
(b) Aviven la imaginación y despierten la curiosidad de los estudiantes.
(c) Le proporcionen a los alumnos la oportunidad de desarrollar la capacidad de observar y razonar.
(d) Adiestren a los estudiantes en la búsqueda de información a través de medios tradicionales y de medios electrónicos.
(e) Promuevan el desarrollo físico saludable a través de los requisitos de participación en los cursos de educación física. (f) Le permitan a los alumnos ampliar su vocabulario y desarrollar las destrezas de la comunicación oral y escrita tanto en español como en inglés.
(g) Le brinden a los estudiantes información u orientación sobre el desarrollo sexual del ser humano; relaciones de familia; problemas del adolescente; finanzas personales; y sobre cualquier otro tema que la escuela o el Secretario consideren pertinente.
(h) Desarrollar en el estudiante las destrezas del aprendizaje.
La Ley, también, contempla el protagonismo de los estudiantes y les provee la oportunidad de proponer iniciativas curriculares y extracurriculares. Veamos el Artículo 3.06. – Estudiantes - Actividades. (3 L.P.R.A. sec. 144e), citamos:
Las escuelas estimularán a sus estudiantes a participar en actividades curriculares y extracurriculares; promoverán proyectos de su iniciativa; les alentarán a organizarse para impartir tutorías o para prestar servicios a la escuela y la comunidad; y colaborarán con ellos en la celebración de actividades que respondan a sus intereses.
Sabemos que la federalización de la Educación en Puerto Rico es el principal escollo para tener la total libertad que necesita cada comunidad educativa. Por el 25% que recibimos de fondo federales nos vemos precisados a cumplir con el 100% de los requerimientos de un Plan de Flexibilidad que obliga y maniata a nuestro Sistema Educativo a seguir exigencias que son recetas que no siempre necesitamos ni debemos seguir. Tenemos que repensar nuestra dependencia de esos fondos y cuál es nuestra decisión como País. Ahí se nos juega la vida, porque a mayor imposición nunca podremos coagular un proyecto educativo criollo que responda a nuestras necesidades, la de las escuelas, y no la de las compañías privadas.
En el estudio Características que comparte un grupo de escuelas exitosas en Puerto Rico, dirigido por Ana Helvia Quintero, señala que las “clases que los estudiantes identifican como “enseñanza dinámica” no son actividades aisladas, sino que en su mayoría responden al empeño de un grupo de maestros en desarrollar un currículo que parta de los estándares de sus grados, que incorpore los intereses de sus estudiantes y motive el aprendizaje”. Esto pone de manifiesto la necesidad imperiosa que existe en que los maestros trabajen activamente en la creación del material curricular que utilizarán, pues son ellos quienes conocen de primera mano las necesidades de los estudiantes.
Hace falta un currículo que no sea solo académico: Organizaciones Escolares particulares
El currículo y la organización escolar no pueden seguir fundamentados en lo académico. Esa visión, renacentista, cuajada en la Ilustración, es insuficiente. Los maestros a diario trabajan muchas situaciones con sus estudiantes, las cuales cada vez más están relacionadas con situaciones socio-emocionales que son urgentes atender. Uno de los cursos de acción que hemos propuesto es que la planificación curricular contenga de manera integrada y articulada los aspectos bio-sico-sociales en conjunto con los académicos. La importancia del desarrollo emocional se confirma con los resultados de investigaciones recientes que apuntan a la interrelación del desarrollo de las emociones y el desarrollo académico (Boler, 1999; Damasio, 1994; Zins, Weissberg, Wang, Walberg, 2003).
Por otro lado hay crear formas alternativas de enseñar las cosas hoy. El mejor ejemplo es el español y los Estudios Sociales en el PreK-3. Tomando en cuenta que existen teorías y metodologías que plantean la necesidad de crear currículos integrados que eviten la fragmentación del conocimiento que busca la formación de un ciudadano mejor preparado y más consciente, tenemos que profundizar sobre cómo hacer las cosas. Hace falta consciencia, conocimiento y destreza para enseñar de forma integrada, pero hacia donde van los últimos desarrollos, volveremos a esa forma de aprender. Al inicio del siglo pasado, las materias en el DE no eran las que son hoy. Ciencias y Estudios Sociales formaban el curso Problemas Personales y de la Comunidad hasta 1953, por mencionar un ejemplo.
Cada día resulta más importante atender el desarrollo social y afectivo de los estudiantes para apoyarlos a que obtengan una formación que parta de un desarrollo integral. Esa formación ‘total’ está comprendida por el desarrollo de competencias académicas, sociales, emocionales, cívicas y, por qué no, también, espirituales, las cuales constituyen los aspectos de trascendencia humana.
El currículo de cada escuela debe tener su decir. ¿Qué hacen unas escuelas para ser exitosas? ¿Cómo es posible que estudiantes en contextos de desventaja alcancen los primeros lugares compitiendo a nivel mundial con estudiantes provenientes de mejores contextos socioculturales? La realidad es que no hay que inventar la rueda ni ir fuera de nuestra isla para buscar soluciones mágicas si queremos mejorar la Educación. Todas las escuelas serán exitosas cuando se permita que las mismas tracen su ruta haciendo autonomía escolar de verdad; cuando el maestro sienta que es valorado por los que los dirigen; cuando se reconozca que la desigualdad en oportunidades es, en la mayoría de los casos, un factor determinante; cuando se reconozca la necesidad de sacar a nuestra niñez –mientras más temprano mejor– de los ambientes contaminantes que, en muchas ocasiones suelen ser su hogar y su comunidad.
Hace falta luchar por la autonomía escolar
En la hoja de ruta que hemos propuesto desde la Asociación de Maestros de Puerto Rico para la transformación del Sistema Educativo Público hemos señalado dos asuntos que considero apremiantes: currículos obsoletos y poco pertinentes y la ausencia de autonomía. Esa educación con calidad humana que es urgente cada día, debe parir un currículo nuevo. Por tanto, debe ser un esfuerzo nuevo e integrador. Si el currículo se define como la unidad de las disciplinas e implica el todo más que la separación o fragmentación (Beane 1991), ¿por qué no salimos de nuestra visión tradicional de ver los conocimientos como departamentos separados donde una cosa no tiene que ver con la otra? En ese sentido, esta Carta Circular 24-2014-2015 es un paso de vanguardia, pues busca la manera de insertarnos en un cambio que, a mi juicio, considero bueno.
El currículo integrado no es algo nuevo. Sus esfuerzos por integrar el currículo tienen una larga historia. A través del siglo 20 hemos sido testigos de varios enfoques curriculares que demuestran una perspectiva histórica amplia:
· Core curriculum
· Currículo interdisciplinario
· Holistic curriculum
· Cross curriculum
· Connected curriculum
Varios modelos educativos alternativos son exitosos porque, precisamente, conciben su currículo como un asunto muy serio, respetando profundamente a los actores del proceso educativo. Veamos.
Consiste en desarrollar la autonomía de los niños con material que encontraban dentro de la Casa que consideraban indispensables para ejercitar todos los sentidos con los objetos apropiados para sus aficiones, de acuerdo a sus proporciones físicas. Se resaltan las posibilidades de aplicar a su trabajo personal y de acuerdo a su libre elección la solución de problemas prácticos interesantes a través del variado material disponible. El principio dominante del método Montessori radica en dejar hacer, dejar de vigilar y apoyar en caso necesario. Tener fe en el valor inmenso de una actividad desarrollada libremente con objetivos concretos desmenuzados por el propio niño, para ser capaz de impulsar su propio desarrollado de manera segura y de desembocar poco a poco descubrimientos espontáneos y conquistas según su ritmo natural y de acuerdo a una sucesión de “períodos sensitivos”, vinculados a las aficiones particulares de cada niño y que precisaba ser comprendidos y satisfechos en el momento adecuado para no dejar pasar la ocasión sin el ejercicio que es indispensable.
Para conocer más sobre Montessori puedes ver el siguiente vídeo:
https://www.youtube.com/watch?v=sQtiVc3zAis
Esta metodología educativa orienta, guía, cultiva el potencial intelectual, emocional, social y moral del niño. El principal vínculo educativo compromete al niño en proyectos a largo plazo que se llevan a cabo en un ambiente agradable, saludable y lleno de amor. El rol del maestro está en escuchar al niño, apoyarlo a tomar la iniciativa y guiarlo de forma productiva. El objetivo de esta metodología es crear una escuela amable, es decir, activa, inventiva, habitable y comunicable; un lugar de investigación, aprendizaje y reflexión en las que se encuentran bien los educadores, los niños y las familias para así intensificar las relaciones entre todos los sujetos.
Tiene siete principios generales:
1. Los niños son capaces de construir su propio aprendizaje.
2. Los niños forman una comprensión de sí mismos y su lugar en el mundo a través de sus interacciones con los demás.
3. Los niños son comunicadores.
4. El medio ambiente es el tercer maestro.
5. El adulto es un mentor y guía.
6. Un énfasis en la documentación de los pensamientos de los niños.
7. El aspecto más conocido, probablemente, del enfoque Reggio Emilia, son los cien lenguajes de los niños.
Es una escuela no directiva fundada por el escocés Alexander Sutherland Neill (1883-1973) en 1927. Su disgusto con la educación tradicional lo llevó a fundar su escuela, la cual propone un rechazo a la educación de un sistema capitalista; de ricos y pobres, explotadores y explotados, de una sociedad de imposiciones, basada en las segregaciones. La educación se basa en la comprensión, el amor y la libertad.
· Defender que los niños aprenden mejor libres de los instrumentos de coerción y represión usados por la mayoría de las escuelas.
· Todos sus salones son opcionales, los estudiantes pueden escoger los salones que desean frecuentar y las que no.
· Afirma que la educación en libertad es posible porque el niño responde positivamente al amor y la libertad, el origen de los problemas de muchos niños (y adultos) lo sitúa en la influencia ejercida por una sociedad enferma que reproduce sus propios miedos y su violencia.
· Una pedagogía que no marca de manera estricta un camino o modelo concreto a los niños.
· Procurar que los niños y niñas se autodeterminen sin coacción ni miedos y que escojan la forma de vida que los haga más felices. El adulto debe evitar proyectar en los pequeños sus anhelos y frustraciones para conseguir este objetivo.
Para conocer más sobre Summer Hill puedes ver los siguientes vídeos:
http://www.summerhillschool.co.uk/asneill.php
https://www.youtube.com/watch?v=TxngqMavda0
4. Pedaogía Waldorf
Es un movimiento pedagógico creado por Rudolf Steiner basado en la comprensión del desarrollo evolutivo del ser humano, desde la niñez a la primera juventud, teniendo en cuenta la progresiva aparición de capacidades vinculadas al ámbito del sentir, del querer y del pensar. Esta pedagogía busca educar la totalidad del niño, equilibrando el trabajo práctico con sus manos, con el progresivo desarrollo de la voluntad individual y de las capacidades intelectuales. El currículo de la pedagogía Waldorf se sustenta en la concepción del ser humano como un ser espiritual, constituido por cuerpo, alma y espíritu. Por cuanto, esta pedagogía se propone, como un elemento central, cultivar la espiritualidad, los ritos, la devoción natural del niño, el respeto y admiración por los ciclos de la naturaleza, y del ser humano. Las distintas escuelas Waldorf que existen en el mundo son autónomas, tomando sus propias decisiones pedagógicas y organizándose internamente de manera de responder a las distintas comunidades de niños, padres y maestros que las conforman.
Para conocer más sobre Waldorf puedes ver el siguiente vídeo:
https://www.youtube.com/watch?v=WcC4znsu2Ac
5. Sudbury Valley
Este modelo busca garantizar la libertad de acción típica del estilo de vida de una “aldea”, lo que mejor describe la “escuela”, la cual no tiene salones, pero sí espacios de usos múltiples. Cada persona se dedica a hacer lo que desea y no es sometido a un “juicio de valor” por su elección. El aprendizaje se produce mientras están haciendo “lo que mejor les parece”. Todos tienen libertad para hacer lo que quieren, cuando quieren, como quieren y donde quieren todos y cada uno de los días. La mezcla de edades en el relacionamiento es una de las características fundamentales de la escuela. Sudbury Valley fue fundada en 1968 en Framingham, Massachusetts. Existen hoy en día más de 40 escuelas basadas en esta metodología en países como Estados Unidos, Dinamarca, Israel, Japón, Holanda, Bélgica y Alemania. El modelo consta de dos principios básicos: libertad para educarse y gobierno democrático. Es una escuela privada, atendida por niños desde los 4 años de edad y tiene alrededor de 200 estudiantes. Se dirige mediante asambleas escolares integradas por estudiantes y maestros, en una democracia participativa, que contrata maestros, prepara el presupuesto, escoge las reglas, delega responsabilidades, entre otras. No existen cursos obligatorios,
Para conocer más sobre Sudbury Valley puedes ver el siguiente vídeo:
https://www.youtube.com/watch?v=T922_LSfh5c
Cuando se sienten maestros y estudiantes, en el patio, caminando por la comunidad, en una gira, en la calle y hablen, y se entiendan, el currículo será algo vivo y vibrante que todos aprenderán. Miremos lo que otros hacen en el mundo.
Todos estos esfuerzos persiguen lo mismo: lograr que los temas urgentes y de gran valor social que surgen pueda ofrecerse en todas las áreas académicas. Entonces, es urgente que nuestras políticas y los modelos sobre organización escolar y curricular reflejen la flexibilidad y creatividad; que los maestros trabajen activamente en el diseño de los materiales que van a utilizar; que nuevos temas se impongan en nuestras agendas educativas, de cara a la transformación que hace que hacer desde cada escuela; que los estudiantes –como en tantos otros modelos– tengan injerencia sobre su aprendizaje; y que la autonomía es algo que hay que seguir, no solo por la fuerza de la ley, sino porque es la única manera en que facilitamos una Educación que verdaderamente propenda al pleno desarrollo de la personalidad de cada uno y una de las estudiantes de nuestro País.
[1] Véase el artículo “Más allá de lo académico: un proceso educativo que valore la dignidad y las potencialidades del ciudadano” en El Sol, 53, 3, 2012, 5-9.
[2] Carta Circular 24-2014-2015.