Source: https://www.ks7000.net.ve/2016/01/27/gaceta-oficial-extraordinaria-n-6-210-impuesto-grandes-transacciones-financieras-2/comment-page-1/
Timestamp: 2019-04-20 18:17:39
Document Index: 247375930

Matched Legal Cases: ['artículo 190', 'artículo 10', 'artículo 11', 'artículo 9', 'artículo 9', 'artículo 1', 'artículo 7', 'Artículo 4', 'Artículo 4', 'Artículo 3', 'artículo 20']

Esta entrada es muy densa debido al lenguaje tributario utilizado en las Leyes y Providencias. No somos ni abogados ni licenciados, ni se deben tomar estas extensas líneas como “dogmas de fe”; consulten al profesional que los atiende para mayor información. Se corre el riesgo, debido a los larguísimos párrafos, que hagaís click hacia otras páginas web, o incluso que os quedéis dormidos o dormidas. No importa, si eres programador o programadora y tienes clientes que tributan al SENIAT os digo que volveréis por estos lares a leer y releer. Muy probablemente nos digaís que estamos equivocados, pues bien allí está nuestra cuenta Twitter (pública) abierta de par en par para recibir sus mensajes. En fin, aquí vamos.
Decreto N° 2.169: “Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras“; seamos claros y sencillos: IMPUESTO AL DÉBITO BANCARIO (más adelante veréis que hay algo más, algo que nos obliga a programar software a quienes nada tenemos que ver con bancos -instituciones financieras-).
En una entrada anterior sobre la Providencia N° 0049 del SENIAT sobre “Sujetos Pasivos Especiales” y designados como “Agentes de Retención” -para todos los efectos “CONTRIBUYENTES ESPECIALES” porque así es llamada la división administrativa regional a la cual están adscritos- tocamos muy levemente el tema de la recursividad del impuesto (trabajo adicional para nosotros los programadores, tanto los que trabajan en sector público como privado).
Ya para 1971 el economista estadounidense James Tobin publicó en la Universidad de Princenton una tasa de impuesto que pudiera regular en parte la especulación en el mercado de divisas, el cual busca ganancias rápidas con la compra y venta de moneda extranjera realizando múltiples operaciones diarias, lo cual desestabiliza la economía de cualquier país. Es por ello la esencia de dicha propuesta, la cual fue desparametrizada y aplicada sólamente a transacciones en moneda nacional. La genialidad del catedrático puede ser variado levemente para beneficio de Venezuela de la siguiente manera: la tasa se aplicaria a la divisa involucrada y su pago sería también en dicha divisa, preferiblente descontandola inmediatamente al liquidarla en cuenta y con cargo a continuación. Además, en nuestro caso recomendaríamos (sin ser economistas, ¡sacrilegio!) que fuera aplicada entre 5 a 10%, ya que “no veo otro modo de evitar que las transacciones financieras se disfracen de comercio” (palabras del propio JamesTobin):
“I believe that the basic problem today is not the exchange rate regime, whether fixed or floating. Debate on the regime EVADES and OBSCURES the essential problem. That is the excessive international -or better, intercurrency- mobility of private financial capital. The biggest thing that happened in the world monetary system since the 1950s was the establishment of de facto complete convertibility among major currencies, and the development of intermediaries and markets, notably Eurocurrency institutions, to facilitate conversions. Under either exchange rate regime the currency exchanges transmit disturbances originating in international financial markets. NATIONAL ECONOMIES AND NATIONAL GOVERNMENTS ARE NOT CAPABLE OF ADJUSTING TO MASSIVE MOVEMENTS OF FUNDS ACROSS THE FOREIGN EXCHANGES, WITHOUT REAL HARDSHIP AND WITHOUT SIGNIFICANT SACRIFICE OF THE OBJECTIVES OF NATIONAL ECONOMIC POLICY WITH RESPECT TO EMPLOYMENT, OUTPUT, AND INFLATION. Specifically, the mobility of financial capital limits viable differences among national interest rates and thus severely restricts the ability of central banks and governments to pursue monetary and fiscal policies appropriate. Domestic policies are relatively powerless to escape then or offset them.”
A Venezuela siempre nos han tomado para experimentar terapias de “shock” económico, pero la más fuerte fue el caracazo de 1989 -receta repetida en Argentina en diciembre 2001– y la crisis bancaria de 1994 -repetida a nivel mundial en 2008 donde Europa resultó lesionada fuertemente-. La receta es simple: los banqueros se roban el dinero de nosotros los ahorristas -mi caso fue el Banco de Maracaibo-, el gobierno les inyecta recursos, se vuelven a robar el dinero y luego el gobierno hace que todos los ciudadanos paguemos con impuestos lo hurtado por ladrones de cuello blanco. La diferencia para Venezuela fue que con los bolívares robados compraron dólares estadounidenses y los sacaron del país, lo cual impactó doblemente nuestra economía al afectar nuestras reservas internacionales.
La caída del Banco Latino precipitó la de los otros bancos, fueron como piezas de dominó: mis ahorros fueron a parar al Banco de Venezuela el cual luego también “quebró” pero el gobierno lo rescató y puso mano dura para que no lo volvieran a saquear, lo cual produjo su primera nacionalización (luego fue vendido y de nuevo nacionalizado pero esa es otra historia).
Es así que en Gaceta Oficial N° 35.451 del lunes 2 de mayo de 1994 el para entonces Presidente de la República, Rafael Caldera, dictó el 20 de abril del mismo año “Decreto con rango y fuerza de Ley N° 136, mediante el cual se establece el Impuesto Sobre los Débitos a cuentas Mantenidas en Instituciones Financieras”, facultado por el artículo 190° de la Constitución de 1961, para ser recaudado del 9 de mayo de 1994 hasta el 31 de diciembre de 1994 (en esa misma gaceta, de seguido, salió publicado de una vez el Reglamento del Decreto en cuestión).
Fue amplio en su base de contribuyentes, todos los tuvimos que pagar automáticamente por nuestras cuentas bancarias cada vez que pagábamos algún cheque o retiro (no existían ni los puntos de débito ni el Internet estaba desarrollado para la banca en línea) y dentro de las excepciones, en su artículo 10, literal “f” rezaba claramente en contra de la recursividad del impuesto:
“f) Los débitos en las cuentas causados por el pago del impuesto establecido en este Decreto”
Es así que desde un principio se prohibía taxativamente el cobro de impuesto sobre otro. Esencialmente el reciente decreto de 2015 descansa, con algunos cambios adaptados al tiempo, derechos humanos y tecnología, sobre este primer impuesto “al débito bancario” en Venezuela.
Recordad que en aquella época el barril de petróleo costaba US$ 7 y costaba US$ 5 extraerlo y de paso nuestro único comprador -EE.UU.- le debíamos hacer un descuento del 10%; para paliar el enorme déficit fiscal de la nación y mantener “con vida” a la República durante unos cuantos años seguidos se echó mano de esta medida tributaria. De allí la razón de volver a recaudar dicho impuesto. Fue publicado en la Gaceta Oficial N° 36.693 del martes 4 de mayo de 1999 y donde especifica claramente, en su artículo 11, literal “a” la prohibición de recursividad en la recaudación:
“a) Los débitos en las cuentas por el pago del impuesto establecido en este Decreto-Ley.”
En esta oportunidad fue el paro petrolero para propiciar el derrocamiento del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, ciudadano soldado Hugo Rafael Chávez Frías. Nosotros como nación dejamos de producir (extraer) y comerciar aproximadamente 100 mil millones de dólares estadounidenses. Se debía, de nuevo, hacer que el país recobrar el impulso económico y es así que se reinstaura el impuesto al débito bancario, específicamente en la Gaceta Oficial N° 37.401 del lunes 11 de marzo de 2002 la “Ley que establece el Impuesto al Débito Bancario” y fue promulgada por la Asamblea Nacional.
En el artículo 9° se nombra explícitament al SENIAT, en el decreto ley de 1999 (también en el artículo 9°) nombraban a la “Administración Tributaria” en previsión, de aquella oportunidad, del Referendo aprobatorio para la nueva Constitución.
“1. Los débitos en las cuentas o los cheques de gerencia para el pago y enteramiento del impuesto previsto en esta Ley”.
En la mañana de 14 de marzo de 2003, faltando pocas horas para fenecer la Ley publicada en Gaceta Oficial 5.599, sale publicada en Gaceta Oficial N° 37.650 la “Reforma Parcial de la Ley que Establece el Impuesto al Débito Bancario” cuyo artículo 1 reforma al artículo 7 (alícuota) de la siguiente manera:
“1. Los débitos en las cuentas o los cheques de gerencia O CUALQUIER OTRO MECANISMO destinado para el pago y enteramiento del impuesto a las operaciones financieras.”
Con apenas un mes de recaudación en el año 2006 sorpresivamente en Gaceta Oficial N° 38.375 emitida el 8 de febrero se deroga, por fin, el impuesto al débito bancario al cual tributamos por largos años. Pero fue apenas un suspiro porque a nivel mundial se avecina algo peor que la caída de “Wall Street” en 1929 (crisis que precipitó la Segunda Guerra Mundial en aquel año aciago de 1939).
Dando cumplimiento al artículo N° 147 del Código Orgánico Tributario (Gaceta Oficial Extraordinario N° 6.152) la Administración Tributaria Nacional cumple con su deber de procurar información clara al contribuyente, y un mecanismo efectivo son las “charlas” auspiciadas por Colegios de Profesionales y/o empresas. Tuvimos la oportunidad de asistir a una de ellas y allí me hicieron notar que en efecto se recaudó dicho I.G.T.F. pero fueron pocos meses y no se le dio mayor difusión, imaginamos porque tenían previsto derogarla pronto debido a que no hubo caída de los precios petroleros -al contrario, aumentaron-. Debido al “mundo globalizado” en el que vivimos actualmente, pensamos que cualquier crisis financiera mundial afectará a Venezuela, debido a que nuestros clientes petroleros consumen menos energía.
Culminada la guerra y con las maquinarías industriales en ruinas y los cementerios llenos de obreros calificados, esa nación del norte con su territorio intacto se erigió como proveedor mundial de bienes manufacturados (no existían robots, sino maquinaria operada por humanos) y fue entonces cuando comenzaron a importar petróleo para satisfacer sus industrias. Es más, la exportación de oro negro fue prohibida por ley… hasta el año pasado cuando el Presidente Barack Hussein Obama derogo dicho instrumento legal. Es así entonces que para venderle armas a Arabia Saudita y “protección” de Israel -a quienes los gringos también les “venden” armas- y poderlas pagar aumentaron la extracción inundando el mercado mundial; en territorio de EE.UU. se aprobó extraer el resto que quedaba en los viejos pozos petroleros insuflándoles agua y productos químicos -“fracking” que contamina el agua de pozos profundos y envenenando a su propio pueblo-; el levantamiento de sanciones -más barriles al comercio-; las sanciones impuestas a Rusia perdiendo su cercano mercado europeo y obligándolo a venderle barato gas y petróleo a China -en contra de su voluntad-, y en fin, todos los trucos y triquiñuelas que puedan imaginar para que Venezuela, nosotros el pueblo de Bolívar, vendamos nuestro excremento del diablo a un precio menor al de extracción y derrumbar nuestra economía para luego pisotear nuestra soberanía.
Por otra parte, si a ver vamos, pues en materia fiscal no hemos hecho bien nuestros deberes. Bien sabido es el hecho que 90% de la población, nosotros todos, estamos excluidos de pagar impuesto sobre la renta debido a que no llegamos a al monto establecido por las unidades tributarias exigidas (1.000 asalariados y 1.500 independientes). Todos muy bien sabemos que en la mayoría de los países esto no es la norma, es la excepción. Es decir, “dadle al César lo que es del César” si el gobierno imprime los billetes y acuña las monedas pues debemos pagar los impuestos correspondientes. Es por ello que el ejecutivo nacional determinó la necesidad de imponer, de nuevo, el impuesto al débito bancario.
Artículo 4, literal 1: los “sujetos pasivos especiales” -léase “CONTRIBUYENTES ESPECIALES” serán quienes paguen el impuesto.
Artículo 4, literal 4: las personas naturales que efectúen pagos, por bancos o en efectivo, a cuenta de reembolsos; ATENCIÓN VIÁTICOS Y CAJA CHICA: se debe programar para que, al ser registradas en nuestro sistema de software se calcule -y genere archivo luego- para “subirlos” al SENIAT y serán enterados al fisco en la misma oportunidad que estable el calendario de pagos de los contribuyentes especiales.
Artículo 3, literal 6: el pago en efectivo, por supuesto, de deudas contraídas. Curiosamente primero establecen el “hecho imponible” y luego los “sujetos pasivos”: pensamos debió haber sido al contrario, pero bueno, ya quedó así y ya lo comentamos en el punto anterior.
“Las personas naturales cuando realicen operaciones en nombre de sujetos pasivos especiales.”
Por suspuesto, dichas personas naturales, con cuentas bancarias NO tributarán ante el ente financiero correspondiente, sino que tendremos que programar (y esperar las especificaciones de formato de archivo –artículo 20° de esta Ley I.G.T.F-) para “subir” cada una de las transacciones efectuadas a nombre de Sujeto Pasivo Especial (“Contribuyentes Especiales”) y que serán enteradas al Fisco Nacional en el mismo Calendario de Pago (según providencia) para las Retenciones de IVA.
En la página web del SENIAT -denominado oficialmente Portal Fiscal en varios Gacetas anetriores- lamentablemente no reposa copia digital de la Gaceta Oficial Extraordinario N° 6.210 no obstante señalan una empresa privada -desconocemos la relación de la misma con dicho ente gubernamental- donde el público en general podrá descargar una copia digital de la misma.
“Creo que el problema básico hoy día no es el régimen de tipo de cambio (de divisas), sea fijo o flotante. El debate sobre el régimen (de tipo de cambio) EVADE y OSCURECE el problema esencial. Ese (problema) es la excesiva mobilidad -mejor dicho, el intercambio de divisas- del capital financiero privado. El evento más grande que ha sucedido en el sistema nometario internacional desde la década de 1950 fue el establecimiento DE FACTO de la convertibilidad completa entre las principales monedas, y el desarrollo de intermediarios y mercados, en concreto las instituciones monetarias europeas, para facilitar las conversiones -compra y venta de divisas- (N. del T.). Bajo cualquier régimen de tipo de cambio, la compra y venta de divisas transmite perturbaciones económicas originadas en los mercados financieros internacionales. LAS ECONOMÍAS NACIONALES Y GOBIERNOS NACIONALES NO SON CAPACES DE AJUSTARSE A LOS GRANDES MOVIMIENTOS DE FONDOS EN CAMBIOS DE DIVISAS, SIN DIFICULTAD VERDADERA Y SIN SACRIFICIO SIGNIFICATIVO DE LOS OBJETIVOS DE UNA POLÍTICA ECONÓMICA NACIONAL CON RESPECTO AL EMPLEO, PRODUCTOS E INFLACIÓN. Específicamente, la movilidad del capital financiera limita las diferencias viables entre las tasas de interés nacionales y así restringe severamente la capacidad de los bancos centrales y gobiernos para conseguir políticas fiscales y monetarias apropiadas (a la nación). Las políticas nacionales son, relativamente, impotentes para evitarlas o sortearlas.”
2 thoughts on “Gaceta Oficial Extraordinaria N° 6.210: Impuesto Grandes Transacciones Financieras.”
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