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Timestamp: 2018-10-21 19:55:32
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introducción al Sector sin fines de lucro<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />
En los últimos años, tanto en Argentina como en gran parte de América latina se ha registrado un creciente interés por la amplia variedad de instituciones sociales que operan por fuera del Estado y del mercado. Este conjunto de organizaciones conforma lo que comúnmente se conoce como sector “sin fines de lucro”, “organizaciones no gubernamentales”, “organizaciones de la sociedad civil” o “tercer sector”. Dicho universo comprende un abanico heterogéneo de organizaciones, tales como: hospitales, universidades, clubes sociales y deportivos, organizaciones profesionales, cooperadoras escolares, sociedades de fomento y organizaciones de derechos humanos, entre otras. A pesar de su diversidad, estas entidades comparten rasgos comunes que hacen posible considerarlas parte de un “sector” económico.
A lo largo de la década del noventa se ha incrementado de modo significativo la presencia de las organizaciones sin fines de lucro. De ello da cuenta el notable espacio que ocupan en los distintos medios de comunicación, el surgimiento de diversas instancias de formación y capacitación, la creación de ámbitos institucionales específicos, la relevancia económica que detentan, la apelación como proveedoras de servicios de bienestar que a ellas realizan tanto los estados como los organismos multilaterales de crédito, y el grado de credibilidad otorgado por la sociedad.
Asimismo, este cúmulo de instituciones comienza a ser conceptualizado, desde diferentes ópticas, como un sector que, a pesar de su inmensa heterogeneidad, cuenta con características propias que lo diferencian de las empresas y del Estado. Sin embargo, debe tomarse en consideración que la notable diversidad de organizaciones que abarca el universo no lucrativo dificulta la agregación bajo un mismo concepto de entidades que cumplen roles sumamente diversos en la sociedad y, que además, aún no se perciben a sí mismas como copartícipes de un espacio común. No debe inferirse que se trata de un actor único con una sola voz, por el contrario, la propia naturaleza de las asociaciones expresa la diversidad y la multiplicidad de intereses existentes en la sociedad.
En Argentina se las denomina de diversas maneras: entidades de bien público, organizaciones benéficas, organizaciones no gubernamentales (ONG), organizaciones sociales, organizaciones de la sociedad civil (OSC), entidades intermedias, organizaciones del tercer sector, organizaciones comunitarias; en algunos casos se utiliza alguno de estos términos para referirse en forma genérica a este universo y otros para diferenciarlas dentro de éste.
En ocasiones, se las menciona haciendo referencia a su forma jurídica : asociaciones civiles, fundaciones o mutuales. A nivel internacional ocurre otro tanto: tercer sector, sector independiente, sector voluntario y sector sin fines de lucro (en la tradición anglosajona); sector de la economía social (de raigambre europea); sector asociativo y sector comunitario (como formas genéricas en varios países); sector de la economía solidaria y sector de las organizaciones no gubernamentales (estos últimos con mayor difusión en Latinoamérica).
Estos apelativos tratan generalmente de capturar y dar relevancia a uno de los aspectos que identifican a este sector. Más allá de la denominación con que se lo identifique en todos los casos aparece como un sector emergente, tanto cuando se lo aborda como nuevo campo de estudio como cuando se lo visualiza como un espacio alternativo para el desarrollo de acciones que se relacionan con múltiples aspectos de la vida social. En tal sentido, si bien es dable encontrarlas desarrollando actividades sumamente diversas, es posible agruparlas en los siguiente ámbitos: a) la defensa y difusión de ciertos valores (fortalecimiento de la democracia, vigencia de los derechos humanos y sociales, preservación del espacio público, defensa del medio ambiente, construcción de ciudadanía, derechos de los consumidores); b) la producción de servicios (sociales, esparcimiento, deportes, cultura, educación, salud); y, c) la expresión de intereses sectoriales (empresariales, sindicales, profesionales).
Según la definición estructural-operacional, conforman el sector no lucrativo diferentes tipos de organizaciones, no sólo por su condición legal o por el área temática o la actividad que abordan, sino porque además existen diferencias en función del modo en que se relacionan con el entorno. Así, puede delimitarse dos grupos de organizaciones las comunitarias y las de membresía. El primero de éstos se halla conformado por dos tipos de entidades: por una parte aquellas que trabajan fundamentalmente para el espacio público (advocacy, ciudadanía, derechos) y brindan en este sentido servicios intangibles que no pueden restringirse por su propia esencia a sus asociados1 y, por otra parte, las organizaciones de base que trabajan en programas de desarrollo comunitario y de promoción social (hogares de niños y jóvenes, mejoramiento de barrios, centros de salud, apoyo escolar). Algunas de estas instituciones tienen la virtud de integrar la temática de derechos de ciudadanía a su trabajo específico de atención a grupos socialmente vulnerables, saliendo de esta manera de la modalidad meramente asistencial, valiosa en sí misma, pero con un bajo potencial de cambio social.
El segundo grupo está constituido por las entidades que predominantemente brindan servicios a sus miembros o asociados, los cuales usualmente pagan como contraprestación una cuota u arancel (clubes, escuelas, hospitales de comunidad, grupos de afinidad). Se incluyen también bajo esta tipología las denominadas instituciones “de representación”, que son aquellas cuya principal misión es la de defender los intereses de sus asociados o de determinada actividad (sindicatos, ciertas asociaciones de profesionales, cámaras empresarias, academias nacionales).
2. Enfoque comparativo
Además de su importancia social y política el Sector Sin Fines de Lucro ha resultado ser una significativa fuerza económica en la mayoría de los países estudiados por el proyecto.
Concretamente, el Sector Sin Fines de Lucro se presenta, en los 22 países estudiados (entre otros EEUU, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Suecia, Japón, Brasil, Colombia, México, Venezuela, Argentina y otros), como:
• Una actividad que moviliza 1,1 billón de dólares. Aún si excluimos las instituciones religiosas del Sector Sin Fines de Lucro, éste exhibe, en los países estudiados, una movilización de fondos equivalente a 1,1 billón de dólares y un empleo equivalente de 19 millones de trabajadores rentados full-time. El gasto total del Sector Sin Fines de Lucro en los referidos países alcanzó un promedio del 4,7% del Producto Interno Bruto. El empleo sin fines de lucro representa casi el 5% de la ocupación no agrícola, más del 9% del empleo del sector servicios y el 30% del empleo público en los países estudiados.
• Un empleador de mayor envergadura que las principales empresas. La ocupación sin fines de lucro en cada uno de estos países supera ampliamente el empleo generado por las principales empresas en una relación de <?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" />6 a 1.
• Un generador de empleo de mayor relevancia que las principales actividades productivas. El Sector Sin Fines de Lucro, en la mayor parte de los países estudiados, cuenta con más empleados que los servicios públicos y supera ampliamente a otros sectores de relevancia.
• Un promotor del empleo voluntario. En promedio, el 28% de la población de los países estudiados aporta horas de trabajo a entidades sin fines de lucro. Esto podría expresarse en la existencia de 10,4 millones de trabajadores adicionales full-time equivalente, que lleva la cifra total de empleados del sector a 29,3 millones. La inclusión de las organizaciones religiosas en el estudio, incrementaría esta cifra en 2 millones más de empleados; y el gasto total del sector en 77 mil millones.
• Un sector de mayor tamaño en los países más desarrollados. En términos generales, el Sector Sin Fines de Lucro es más amplio en los países desarrollados que en los de menor desarrollo. En este punto debemos recordar que el proyecto reunió información principalmente sobre organizaciones con cierto grado de formalidad, dejando fuera de la medición a un número importante de organizaciones informales, características de los países de menor desarrollo económico. En total, el sector representa en promedio, el 5% del empleo no agrícola, trepando al 7% en los países de mayor desarrollo. Esta cifra cae al 2,1% cuando analizamos los países de América latina y alcanza al 1,3% en Europa Oriental (Ver Gráfico).
Fuente: JHU – CEDES
3. El Sector sin Fines de Lucro en Argentina:
A partir de la definición estructural operacional utilizada por el Proyecto, el universo de
organizaciones que compone el Sector Sin Fines de Lucro en la Argentina es el siguiente:
Asociaciones Civiles - Cooperadoras
- Organizaciones de Colectividades
Casos Híbridos:
Cooperativas - De Trabajo
Obras Sociales - Sindicales
En forma resumida el Sector sin Fines de Lucro en Argentina representa:
Voluntarios tiempo completo
Total de Recursos Humanos tiempo completo
Gastos Operativos (millones U$S)
Fuente: JHU - CEDES
4. El Aporte del Sector a la Producción Nacional
Al igual que en el análisis comparativo internacional, el Sector Sin Fines de Lucro en la Argentina exhibe una serie de atributos que lo perfilan como una fuerza económica de vital importancia.
Concretamente, estas características se traducen en:
• Una actividad que moviliza 12 mil millones de dólares / pesos. En 1995 los gastos operativos de las entidades que conforman el sector en la Argentina ascendieron a 12.000 millones de pesos, esto es, al 5% del PIB. Si se considera el valor agregado o producto del sector, comparación que desde el punto de vista técnico resulta la más adecuada, éste representa el 3,2% del PIB. Dicha participación revela la importancia que han alcanzado las Organizaciones Sin Fines de Lucro en la economía nacional
5. La Participación de las Organizaciones Sin Fines de Lucro en la Generación de Empleo
En forma similar a otros países latinoamericanos y al promedio de los veintidós países estudiados, en la Argentina el área de educación es la que exhibe una mayor participación en el Sector Sin Fines de Lucro, pero con una preeminencia muy superior.
• Más del 40% del empleo pertenece al área de educación. De todas las actividades desplegadas por el Sector Sin Fines de Lucro en la Argentina, el área de educación –principalmente primaria y secundaria– es la que exhibe la mayor participación en el empleo. El 41% de la ocupación sin fines de lucro es generada por esta área. Se trata de un porcentaje comparable con el promedio regional (44%) y al igual que el anterior, es superior al promedio general que se ubica cerca del 30%. Esta situación refleja la firme tradición de escuelas religiosas, tanto de educación primaria como secundaria, en la región.
• Una participación relativamente inferior de las áreas salud y servicios sociales en la generación de empleo. Comparado con el promedio general que arrojan los 22 países estudiados, la participación de las áreas salud y servicios sociales en la generación de empleo del sector, es relativamente inferior. Así, mientras que estas áreas absorben en promedio el 38% del empleo del sector en los 22 países estudiados; para el caso argentino representan el 24% de los puestos de trabajo sin fines de lucro.
• Presencia del Sector Sin Fines de Lucro en las asociaciones profesionales y la vida social. Otra porción importante de empleo sin fines de lucro es generada por las áreas de cultura y recreación y por las asociaciones profesionales. Tomadas en conjunto, ambas áreas representan el 22% del empleo, distribuidas de la siguiente forma: 15% en actividades de cultura y recreación y 7% en asociaciones profesionales y sindicales. Estas cifras reflejan, para el caso de cultura y recreación, la importancia que los clubes sociales y deportivos han tenido en la sociedad argentina. En el caso de las asociaciones de representación profesional, las cifras revelan el peso del movimiento sindical y de las clases medias profesionales, que ha
dado origen a una importante base institucional.
• Una limitada participación del empleo en las áreas de desarrollo y “advocacy”. La participación del empleo sin fines de lucro en las áreas de desarrollo, incidencia en políticas públicas (advocacy) y protección del medio ambiente es considerablemente inferior a la de las áreas educación, bienestar social, deportes y organizaciones profesionales. En conjunto, estas
áreas absorben el 6% del empleo sin fines de lucro en el país, por debajo del 9,5% que exhibe el promedio general. Esta participación ofrece una imagen adecuada de la importancia económica relativa de las organizaciones típicamente denominadas ONG’s respecto al resto del sector.
• El patrón cambia con la inclusión de voluntarios. El panorama descrito anteriormente cambia en forma considerable cuando se incluye la medición del trabajo voluntario. Concretamente la participación del área desarrollo en el empleo del sector trepa del 6% al 16% y las áreas de advocacy y medio ambiente, conjuntamente, pasan de menos del 1% al 3,3%. Asimismo, la participación del área de servicios sociales en el empleo total del sector aumenta del 11% al 14% si se incluye el trabajo voluntario.
Los puestos de trabajo generados por organizaciones sin fines de lucro colocan al sector como una importante usina de empleo que se expresa en:
• Un empleador de relevancia. Una significativa proporción de los gastos operativos del sector descansa en un alto nivel de empleo que alcanza a 395 mil trabajadores asalariados. Este valor representa el 3,7% del total del empleo no agrícola de la economía, el 9,4% del sector servicios y el equivalente a un tercio del empleo público del país en todos sus niveles –nacional, provincial y municipal–.
• Una alta participación de voluntarios. Si bien sólo contamos con valores estimativos, la participación de trabajadores voluntarios en el sector es considerable. La cifra total de voluntarios, incluyendo las actividades religiosas, es cercana a dos millones de personas para el año 1995. Si transformamos el aporte de trabajo voluntario en empleo full-time equivalente, obtenemos una cifra cercana a los 200 mil empleados que, sumada al empleo remunerado del sector, arroja una cifra global que supera las 506 mil personas. Esto representaría el 4,7% del total del empleo no agrícola de la economía argentina.