Source: https://www.iurisprudente.com/2015/12/
Timestamp: 2020-01-20 07:01:56
Document Index: 81114589

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Iuris Prudente: diciembre 2015
Bienes gananciales y privativos (3). Los bienes adquiridos por título hereditario. Los bienes dejados en testamento conjuntamente a ambos cónyuges. Los legados modales o con cargas. El legado de renta o de pensión periódica. El legado en pago de una deuda del testador. El reconocimiento de dominio hecho en testamento. La sociedad de gananciales y el derecho de reversión del artículo 812 del Código Civil.
(Sacrificio de Isaac. Caravaggio).
Los bienes adquiridos por título hereditario.
Dentro de los bienes que se adquieren a título gratuito, y son por ello privativos, se encuentran los adquiridos por título hereditario. Podemos plantearnos, no obstante, algunas cuestiones dudosas:
Los bienes dejados en testamento conjuntamente a ambos cónyuges.
Conforme al artículo 1353 del Código Civil: "Los bienes donados o dejados en testamento a los cónyuges conjuntamente y sin especial designación de partes, constante la sociedad, se entenderán gananciales siempre que la liberalidad fuere aceptada por ambos y el donante o testador no hubiere dispuesto lo contrario".
Como ya he señalado en la entrada anterior, este artículo, procedente de la reforma de 1981, supuso un cambio de criterio en relación con la regulación previa. El antiguo artículo 1398 del Código Civil disponía:
Surge aquí una duda de derecho transitorio respecto de testamentos otorgados antes de la reforma de 1981, abriéndose la sucesión, por muerte del causante, con posterioridad a la fecha de entrada en vigor de la reforma. Por una parte, la sucesión se rige por la ley vigente al tiempo de la apertura de la sucesión y hasta que se abre la sucesión no puede tener lugar la delación a los causahabientes, quienes no podrán aceptar ni adquirir lo atribuido con anterioridad a esta delación. Según esto, cabría argumentar que la regla resultante de la reforma de 1981 es de aplicación siempre que la sucesión se abra y la adquisición del bien se produzca estando vigente el precepto reformado, aunque el testamento se hubiese otorgado con anterioridad a la reforma. Sin embargo, por otro lado, el testamento debe interpretarse conforme a la legislación vigente en el momento de su otorgamiento, como resulta de las Disposiciones Transitorias 2ª y 12ª del Código Civil, y en la fecha del otorgamiento el causante pudo tener en cuenta la norma entonces aplicable que atribuía carácter privativo a los bienes dejados conjuntamente en testamento. A mi juicio, la primera tesis es la preferible, pues el carácter ganancial o privativo del bien no es cuestión que afecte al causante ni a la eficacia de la disposición testamentaria, sino al régimen de relaciones patrimoniales resultante del matrimonio de los beneficiarios.
La doctrina ha discutido si la aplicación del artículo 1353 se extiende solo a los bienes legados o comprende también la institución hereditaria conjunta. A mi juicio, esta segunda es la tesis que debe seguirse, pues la expresión bienes dejados en testamento es lo suficientemente amplia como para comprender ambas hipótesis. Es cierto que el precepto se refiere a "bienes", pero esta expresión no excluye necesariamente los llamamientos a una cuota, tanto sea en concepto de herencia como de legado de parte alícuota, pues una cuota hereditaria o un legado de cuota es un bien en sentido amplio.
Entiendo más dudoso que se comprenda en el precepto el caso en que se instituya conjuntamente en una cuota de la herencia a los cónyuges con otras personas. El precepto parece partir de un llamamiento conjunto exclusivo a los cónyuges, y no a los cónyuges y a terceras personas, lo que, en unión del carácter excepcional de la norma, podría apoyar la tesis favorable a la privatividad, siendo, con todo, cuestión dudosa.
La atribución conjunta excluye, a mi entender, supuestos en los que un cónyuge es llamado como heredero y el otro cónyuge como sustituto vulgar de otro heredero, aunque sí el caso en que el llamamiento se realiza conjuntamente a ambos cónyuges como sustitutos vulgares o fideicomisarios de un tercero.
Si se tratara de herencia ab intestato deferida a favor de dos personas que están casadas entre sí (no es imposible que dos sobrinos, dos primos o, incluso dos nietos de distinta estirpe del causante estén casados entre sí) no sería de aplicación el precepto, que exige que el se trate de atribuciones testamentarias.
Otra cuestión conocidamente planteada en la doctrina es si frases como por partes iguales o por mitad, excluyen la aplicación de la regla, siendo dominante la tesis negativa.
Sin embargo, si la atribución de un bien concreto a los cónyuges de un bien determinado se realiza por mitades indivisas, ello puede equivaler, sobre todo en testamentos notariales que han contado con asesoramiento técnico, a la voluntad del donante de excluir la ganancialidad, pues en la sociedad de gananciales no existen cuotas indivisas sobre bienes determinados. Caso distinto sería el que la atribución testamentaria a los cónyuges por mitades indivisas lo fuera de una cuota hereditaria.
Puede suceder que la atribución testamentaria conjunta o por partes iguales se haya realizado a favor de personas que no estaban casadas en el momento de otorgar el testamento, pero sí lo están en el momento de la apertura de la sucesión. Entiendo que debe prevalecer la situación existente en el momento de la apertura de la sucesión, pues, como he dicho antes, la norma del artículo 1353 Código Civil tiene su finalidad no en relación con el cumplimiento de la voluntad del causante, que fuera del caso de ser expresa, no se ve afectada por la circunstancia de si el bien atribuido conjuntamente en el testamento adquiere naturaleza ganancial o privativa, sino en regular las relaciones económicas entre los cónyuges y es el momento en que la atribución testamentaria les es deferida el que debe tenerse en cuenta a estos efectos.
Al margen de lo excepcional que será el caso, podría generar alguna duda la extensión de la previsión del testador de que el bien no sea ganancial. Cabe defender que, si el testador ha excluido el carácter ganancial del bien atribuido, no es posible que los cónyuges, una vez aceptada la atribución testamentaria, lo aporten a su sociedad de gananciales, pues lo contrario implicaría un fraude a la voluntad del causante, que puede imponer limitaciones dispositivas a sus herederos.
A mi entender, no sería de aplicación a este caso la tesis jurisprudencial que, en donaciones de dinero, estima que existe donación conjunta a los cónyuges si se ingresa lo donado por el donante en una cuenta común del matrimonio, pues, normalmente, el causante no indica una cuenta donde ingresar el dinero legado. Si la atribución testamentaria de dinero se realiza a uno solo de los cónyuges y este lo ingresa en una cuenta común, ello no equivale, a mi juicio, ni a una aportación a sociedad de gananciales, ni encaja en los supuestos de hecho de los artículos 1353 o 1355 del Código Civil. Con todo, la cuestión puede generar alguna duda, en cuanto en ocasiones se ha interpretado por lo tribunales el ingreso en cuenta conjunta de un dinero privativo como voluntad de atribuir gratuitamente lo percibido al otro cónyuge o a la familia.
Otro requisito de la norma es que "la liberalidad sea aceptada por ambos". Si uno de los cónyuges repudia, parece que se dará, salvo juego de una posible sustitución vulgar, el acrecimiento a favor del otro, quien recibirá el bien como privativo. Pero más dudoso es el supuesto en que, no se repudie pura y simplemente la herencia por un cónyuge, sino que uno de los cónyuges llamados renuncie o ceda sus derechos a favor del otro cónyuge (piénsese, por ejemplo, para salvar el juego de una sustitución vulgar para el caso de repudiación), teniendo esa renuncia o cesión el valor de aceptación tácita de la herencia (artículo 1000 del Código Civil). Cabría argumentar que se da, en dicho caso, el presupuesto de la norma, pues ambos cónyuges han aceptado, aunque uno de ellos lo haya hecho tácitamente, y debería entonces determinarse el valor de la renuncia o cesión, para lo que puede ser determinante el calificar el llamamiento al otro cónyuge, el que acepta, como ganancial o privativo. Pero, a mi entender, la interpretación de la norma conforme a su espíritu determina que, en tales casos, la adquisición deba entenderse como privativa del cónyuge que ha resultado ser único interesado en la herencia.
Por último, cabría plantearse si, concurriendo los requisitos del artículo 1353 del Código Civil, pueden los cónyuges de común acuerdo considerar el bien como privativo, alterando la regla legal. Debe recordarse que el artículo 6.2 del Código Civil prevé la exclusión voluntaria de la ley aplicable, admitiéndola siempre que no contraríe el interés u orden público ni perjudique a terceros. Los terceros perjudicados podrían ser los acreedores gananciales, que no lo sean de uno de los cónyuges, en cuanto afectaría a la posibilidad de realización del bien común. Pero, a mi entender, la protección de los acreedores no puede alcanzar a actos de no adquisición, salvo que exista una norma especial que así lo prevea, como el artículo 1000 del Código Civil. Además, el artículo 1353 Código Civil permite a los cónyuges influir en el carácter privativo o ganancial del bien, pues si uno de ellos renuncia, acrecerá al otro como bien privativo. Por último, se trata de una norma excepcional en el régimen de la sociedad de gananciales, en cuanto se aparta de la solución general para la adquisición de bienes por título gratuito, lo cual refuerza a la posibilidad de excluir su aplicación voluntaria por los cónyuges y aceptar el bien como privativo y en pro-indiviso.
Los legados modales o con cargas.
En la entrada anterior me he ocupado de las donaciones onerosas, respecto de las que no existe una doctrina jurisprudencial clara.
Las mismas dudas se pueden plantear en relación con el legado oneroso o con cargas.
Piénsese, por ejemplo, que se legue a uno de los cónyuges un bien hipotecado, imponiéndole la carga de pagar las cuotas del préstamo hipotecario pendiente sobre el referido bien. Si aplicásemos la misma tesis de la Sentencia del Tribunal Supremo de 26 de febrero de 2002, el bien sería privativo, aun en la porción que pudiera equivaler a la parte del préstamo pagada con dinero ganancial. Con todo, la cuestión no me parece clara y ya he señalado que existe alguna otra sentencia posterior que no sigue claramente la misma linea. Si, además, se tratara de la vivienda habitual del matrimonio, quizás pudiera argumentarse la ganancialidad en una aplicación analógica del principio que emana del artículo 1357.2 del Código Civil.
En muchas ocasiones el legado modal consiste en la prestación de cuidados al propio causante o a un tercero (el cónyuge del causante). Esto no parece que afecte al carácter privativo de lo adquirido, aunque pueda parecer contradictorio con la condición de ganancial de lo adquirido a través de un contrato de vitalicio o cesión de bienes a cambio de cuidados, pudiendo plantearse si la ganancialidad no derivaría del artículo 1347.1, como bien adquirido por el trabajo o industria de uno de los cónyuges.
La Sentencia de la Audiencia Provincial de Pontevedra de 27 de septiembre de 2007 analiza el caso de un bien adjudicado por los padres en partición entre vivos a una hija con la condición de cuidados, rechazando que estemos ante un bien ganancial y su asimilación al vitalicio, argumentando que la condición, en este caso, a diferencia del vitalicio, no es la causa de la atribución, sino un elemento accidental del negocio.
El legado de renta o de pensión periódica.
Estos legados, que presentan modalidades como el de alimentos o el de educación, generan una prestación periódica a cargo de la herencia (o incluso de otro legatario) y a favor de una persona. En principio no cabría dudar del carácter privativo de lo adquirido, aunque se suscita la cuestión de la posible aplicación del artículo 1349 del Código Civil, que dispone: "El derecho de usufructo o de pensión, perteneciente a uno de los cónyuges, formará parte de sus bienes propios; pero los frutos, pensiones o intereses devengados durante el matrimonio serán gananciales".
Este artículo plantea si las pensiones derivadas del legado y devengadas durante la vigencia de la sociedad de gananciales podrán considerarse como bien ganancial. A mi juicio, la cuestión es dudosa, aunque el artículo 1349 parte del carácter personal del derecho de pensión y no excluye de su ámbito el caso de pensión derivada de un título gratuito.
El legado en pago de una deuda del testador.
Según el artículo 873 del Código Civil:
"El legado hecho a un acreedor no se imputará en pago de su crédito, a no ser que el testador lo declare expresamente.
En este caso el acreedor tendrá derecho a cobrar el exceso del crédito o del legado".
Si el crédito en cuyo pago se hace el legado a uno de los cónyuges es de naturaleza ganancial, entiendo que el mismo carácter tendrá el bien legado, aunque no el posible exceso sobre el mismo.
La Resolución DGRN de 14 de septiembre de 1992 analiza el caso de adjudicación por el contador partidor de un bien, la cual se realiza en parte a título de herencia y en parte en pago de un crédito del heredero contra el causante. La resolución rechaza la calificación registral que negaba esta posibilidad al considerar que el crédito del heredero se había extinguido por confusión, al haberse aceptado la herencia pura y simplemente por el heredero. La DGRN revoca la calificación, argumentando que, estando el heredero casado en gananciales, se presume que su crédito es ganancial y no tiene lugar, por ello, la confusión. La Resolución apunta dos cuestiones, aunque no entra en ellas por no haberse planteado en la calificación, que el bien debería haberse inscrito como ganancial en la parte correspondiente a la adjudicación en pago del crédito y la posible necesidad de consentimiento del cónyuge del heredero.
El reconocimiento de dominio hecho en testamento.
La jurisprudencia ha señalado que el reconocimiento de dominio hecho en testamento no es una verdadera disposición testamentaria. El carácter ganancial o privativo del dominio reconocido dependerá no tanto del propio reconocimiento, sino del título de adquisición del dominio reconocido y, si este no consta, debe aplicarse al reconocimiento de dominio hecho en testamento o fuera del mismo la presunción de ganancialidad. La cuestión dudosa será si basta para desvirtuar esta presunción con la simple manifestación que en el testamento haga el testador sobre el título de adquisición del dominio. A mi juicio, eso no será suficiente, pues solo la confesión entre cónyuges y no la de un tercero permite probar dentro de la sociedad de gananciales el carácter privativo de un bien, ex artículo 1324 del Código Civil.
El caso de la casa construida por los cónyuges en un terreno de los padres de uno de ellos.
Es relativamente frecuente el caso en que los cónyuges en vida de los padres de uno de ellos y con autorización de estos construyen una edificación con cargo a su patrimonio ganancial. Se trataría de un caso de construcción en finca ajena o accesión industrial de buena fe. Si con posterioridad esos padres fallecen heredándolos su hijo, el bien, incluyendo terreno más edificación, tendrá naturaleza privativa, al margen del crédito que pueda surgir a favor de la sociedad de gananciales, y sin perjuicio de la posibilidad de su posterior aportación a la sociedad de gananciales.
La Sentencia de la Audiencia Provincial de Lugo de 10 de junio de 2014 así lo declara, respecto de una edificación construida por el marido en terreno de los padres de la esposa, antes del matrimonio, y reformada y ampliada durante la vigencia de la sociedad de gananciales.
Cuestión distinta sería el caso de las edificaciones construidas sobre un terreno privativo con dinero ganancial antes de la reforma de 1981, a las que pudiera ser de aplicación la accesión invertida que recogía el antiguo artículo 1404 del Código Civil. Pero, como señala la sentencia citada, este artículo no es de aplicación cuando la construcción se realiza en vida de los padres.
La sociedad de gananciales y el derecho de reversión del artículo 812 del Código Civil.
Es cuestión clásica el juego entre la donación conjunta a ambos cónyuges, ganancial en virtud del artículo 1353 Código Civil y el derecho de reversión del artículo 812, para el caso de que el cónyuge donatario, hijo del donante, fallezca antes que este sin descendencia y sin haber dispuesto del bien.
La opinión que parece más convincente es limitar el derecho de reversión a la parte de la donación imputable al cónyuge que es descendiente, aplicando la misma regla que recoge el artículo 1040 en materia de colación ("Tampoco se traerán a colación las donaciones hechas al consorte del hijo; pero, si hubieren sido hechas por el padre conjuntamente a los dos, el hijo estará obligado a colacionar la mitad de la cosa donada"). En este caso es el propio donante el que produce este efecto, al realizar la donación conjuntamente a ambos cónyuges.
Sin embargo, el carácter ganancial del bien donado conjuntamente plantea dificultades para el juego del derecho de reversión, incluso aunque lo limitemos a una mitad del valor del bien. El bien ganancial objeto de la posible reversión quedará sujeto al resultado de la liquidación de gananciales. Parto de que en la liquidación de la sociedad de gananciales no debe intervenir el ascendiente donante, pues la practican los cónyuges o sus herederos, salvo que fuera el ascendiente donante heredero del descendiente donatario. En esa liquidación en la que se incluya el bien donado conjuntamente y objeto de la posible reversión caben diversas posibilidades:
- Que sea adjudicado por mitades indivisas al cónyuge y a la herencia del descendiente donatario, en cuyo caso parece que la reversión tendrá por objeto la mitad del bien.
- Que el bien sea adjudicado por entero al cónyuge del descendiente o a su herencia. No habrá reversión sobre el mismo bien, aunque parece que debe reconocerse al ascendiente un derecho al reembolso de la mitad de lo donado, con cargo a la herencia del donatario, pues esta sería la compensación que corresponde en la liquidación a los herederos del descendiente donatario, en aplicación de la misma idea que recoge el artículo 812 para el caso de enajenación o sustitución del bien donado.
- Que el bien donado conjuntamente sea adjudicado por entero en la liquidación de gananciales al descendiente donatario o a sus herederos. Esto plantea la cuestión de si la reversión se referirá a la totalidad del bien, aplicando la doctrina, según la cual, si el donatario recupera el bien después de haberlo enajenado la reversión se extenderá al mismo bien y no a lo que hubiera obtenido por la enajenación. Es, no obstante, una cuestión dudosa que pueda hablarse de reversión de todo el bien cuando este fue en parte donado a un tercero.
Si se tratara de la vivienda conyugal de la familia del donatario, parece que debe aplicarse, con carácter preferente a la reversión, el derecho de predetracción del artículo 1406.1, compensando el cónyuge adjudicatario al ascendiente donante por la mitad del valor de lo donado. Pero este conflicto solo entraría en vigor si el ascendiente reversionista fuera el heredero del cónyuge descendiente y participase como tal en la liquidación de los gananciales, pues, en otro caso, la liquidación de gananciales será un acto siempre previo al ejercicio del derecho de reversión.
- Puede suceder que el bien haya sido donado por el ascendiente exclusivamente a su descendiente y que este lo haya aportado con posterioridad a su sociedad de gananciales.
- Si la aportación es onerosa, el aportante suele reservarse el derecho a percibir el valor de lo aportado al tiempo de la liquidación, como un derecho de crédito del aportante contra la sociedad de gananciales, y en este derecho en el quedará subrogado el donante reversionario. Si se practicase una liquidación de gananciales y el bien fuere adjudicado al descendiente donatario o a sus herederos, surge la duda de si renace el derecho de reversión sobre el propio bien, lo que estaría de acuerdo con la tesis mayoritaria, según la cual, si el bien, después de salir del patrimonio del descendiente reversionista, vuelve a él, queda sujeto al derecho de reversión.
- Si la aportación a la sociedad de gananciales fuera gratuita, debe tenerse en cuenta que, frente a otras tesis y siguiendo a Vallet, la enajenación gratuita extingue el derecho de reversión. Sin embargo, en el particular caso de la sociedad de gananciales, siempre cabría que el bien retornase al donatario o a sus herederos en la liquidación, con lo que renacería, según lo dicho el derecho de reversión. Además, en todo caso, el donatario conserva su participación global en la sociedad de gananciales, y aunque el bien no se le adjudique en la liquidación a sus herederos, se les adjudicarán otros en compensación, lo cual es asimilable a la sustitución o permuta a la que se refiere el artículo 812, y ello justifica, a mi entender, la obligación del donatario o de sus herederos de compensar al donante, aunque solo por la mitad del valor del bien donado.
- Podría suceder que lo donado fuera dinero que se emplease por el donatario en la adquisición de un bien, que podría ser privativo o, incluso ganancial, ex artículo 1355 Código Civil.
En este caso, la primera cuestión a discutir es la de si el derecho de reversión se extiende al dinero, o bien alcanza al bien adquirido con el dinero, en aplicación del artículo 812, que extiende la reversión del donante a los bienes con los que se sustituyó lo donado. A mi entender, esta segunda es la posición conforme con la letra y el espíritu del artículo 812. Según esto, quedaría sujeto a reversión el bien comprado con el dinero privativo (o la parte del mismo, si se compró con dinero ganancial y privativo ex artículo 1354 del Código Civil).
Si se hubiera atribuido al bien la condición de ganancial ex artículo 1355, estaríamos, a mi juicio, ante un caso similar a la aportación a gananciales con reserva del derecho a recuperar el valor de lo aportado, pues el artículo 1355 hace surgir a favor del cónyuge que emplea el dinero privativo en adquirir un bien ganancial, el correspondiente derecho de reembolso ex artículo 1358, salvo renuncia expresa, que no podría perjudicar a tercero. Así, el donante se entenderá subrogado en el derecho a percibir este reembolso del valor del dinero empleado, y si el bien llegase a adjudicarse en una futura de liquidación de gananciales al cónyuge donatario o a sus herederos, el derecho de reversión renacería sobre el bien donado.
- En el caso de que el bien objeto de la reversión hubiese sido donado por dos cónyuges a su descendiente, se plantean diversas cuestiones discutibles, entre las que apunto las siguientes:
1.- La posibilidad de que los cónyuges donantes incluyan en una posible liquidación de su sociedad de gananciales el derecho de reversión futuro, atribuyéndolo a uno de ellos. Esto plantea la transmisibilidad del derecho de reversión, lo que podría entenderse contrario a la prohibición de pactar sobre la herencia futura. Pero es dudoso que esta prohibición se aplique a los derechos de un reservatario (o reversionario, en el caso), y, además, el pacto sobre bienes concretos de la herencia futura se admite en general por nuestros Tribunales. Pero para que este pacto sea eficaz sería necesario que el donatario premuriese a ambos donantes, lo que se vincula con la siguiente cuestión.
2.- ¿Qué sucede si el donatario premuere a uno de los cónyuges donantes y no al otro? Aunque han sido diversas las opiniones doctrinales, parece la más segura entender que la reversión solo podrá tener en relación a la parte donada por el ascendiente sobreviviente, y aunque en un bien ganancial no existan partes, en el caso concreto entiendo que la solución es imputar al dicho ascendiente donante la mitad del valor del bien, sujeta esta atribución a la liquidación a practicar con los herederos del descendiente donatario.
Sin embargo, la Resolución DGRN de 13 de junio de 2016 sigue otro criterio. En el caso, los padres donan a la hija un bien ganancial, falleciendo la madre donante antes de la hija donataria, a quien sobrevive el padre donante. Según la DGRN, debe admitirse la reversión de la totalidad del bien ganancial, que quedará sujeto a liquidación entre el padre donante y los herederos de la madre donante premuerta a la donataria.
- Otra cuestión a apuntar es que si el cónyuge supérstite renunciase a su cuota en la sociedad de gananciales disuelta, acreciendo a sus descendientes como herederos del premuerto, esto no se entiende como donación suya a favor de los descendientes a los efectos del artículo 812. Así lo declaró la Sentencia del Tribunal Supremo de 27 de octubre de 1950.
En relación con toda esta materia no he encontrado jurisprudencia relevante. Cabe reproducir aquí lo que ya he señalado en la entrada anterior sobre la Sentencia del Tribunal Supremo de 25 de septiembre de 2012, que analiza un caso de un bien donado (una farmacia) por los padres a un hijo que muere sin descendencia, ejercitando los padres el derecho de reversión contemplado en el artículo 812 del Código Civil. La donación se hizo con dispensa de colación, y en documento privado complementario se pactó una compensación económica a cargo del hijo derivada de la dispensa de colación, equivalente a la mitad del valor del bien donado. La esposa presenta demanda considerando que la mitad indivisa de la farmacia pertenecía a la sociedad de gananciales, calificando el negocio de donación onerosa. La pretensión se desestima por considerarse que no estamos ante una verdadera donación con causa onerosa, al haberse pactado la compensación en documento privado, lo que, dada la forma esencial de la donación, que se extiende a las cargas de la misma, impide hablar de unidad de negocio jurídico de la donación y la compensación como causa onerosa de aquella, siendo este negocio autónomo frente al de donación, aunque derive del mismo. Se reconoce, no obstante, a la sociedad de gananciales un derecho de crédito por los importes abonados por el cónyuge donatario por esa compensación con cargo a los bienes gananciales.
El recurso de casación se había interpuesto contra la Sentencia de la Audiencia Provincial de Oviedo de 18 de diciembre de 2009, que había rechazado la pretensión del cónyuge de que la reversión se limitase a la mitad de lo donado, por considerar el bien ganancial, argumentando que:
Esto es, además de que la donación no se considera onerosa, por no expresarse las cargas en la escritura de donación, se nos dice que, aunque fuera onerosa, eso no afectaría al derecho de reversión, al margen del posible derecho de crédito de la sociedad de gananciales por las cantidades abonadas por las cargas. Esta tesis parece en conexión con la que niega el carácter ganancial de la donación onerosa.
Publicado por Francisco Mariño Pardo en 10:52:00 No hay comentarios:
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La Resolución DGRN de 2 de marzo de 2015. El padre que representa a varios hijos en la partición y el conflicto de intereses. El carácter no dispositivo del ejercicio del derecho de predetracción del cónyuge viudo y de la capitalización del usufructo vidual. La naturaleza del derecho de transmisión (otra vez).
(Retrato de familia. Maerten van Heemskerck).
Voy a comentar en esta entrada la Resolución DGRN de 2 de marzo de 2015, en la cual, con un criterio flexible (y quizás hasta adecuado), se resuelve un supuesto de intervención de la madre en una partición y liquidación de gananciales en representación de sus dos hijos menores, abordando materias como el conflicto de intereses, la naturaleza de la capitalización del usufructo o de la adjudicación de la vivienda conyugal al cónyuge supérstite, y también, aunque sea indirectamente, una cuestión que parecía haber quedado resuelta: la naturaleza del derecho de transmisión, en relación, en el caso particular, al derecho legitimario del cónyuge del transmitente.
En el caso resuelto, la madre interviene en nombre de sus dos hijos menores de edad en la partición de la herencia y liquidación de gananciales del abuelo, habiendo fallecido el padre intestado con posterioridad al abuelo sin aceptar ni repudiar su herencia, transmitiendo sus derechos hereditarios a sus hijos menores. El causante legó a su hijo, padre de los menores, una mitad indivisa ganancial de un inmueble, del que el legatario era copropietario de la otra mitad indivisa; a su esposa le lega el usufructo universal y en el remanente instituye herederos a sus dos hijos. En el inventario formalizado figuran los siguientes bienes, todos de naturaleza ganancial: la vivienda conyugal del causante; la mitad indivisa de un bien inmueble, perteneciendo la otra mitad indivisa al padre de los menores y los saldos de dos cuentas bancarias. En la partición y liquidación de gananciales se adjudica a la viuda del causante la vivienda conyugal, como bien indivisible, al amparo del artículo 1406.4 del Código Civil, y "hasta completar la cantidad que le corresponde por la capitalización del usufructo vitalicio en la citada herencia, se le adjudica una cantidad en metálico de una de las cuentas del inventario"; a la hija superviviente se le adjudica dinero; y a los nietos menores, representados por su madre, se les adjudica la mitad indivisa del bien legado a su padre, y, además, dinero, correspondiendo a los nietos dos terceras partes en pleno dominio y una tercera parte en nuda propiedad, gravada esta última con el usufructo que correspondía a la madre como legítima en la herencia de su esposo.
En el ámbito de la auto-contratación, el conflicto de intereses puede surgir no solo entre el representante y el representado, sino del hecho de ostentar una misma persona la representación de varias (doble o múltiple representación), aunque el representante no tenga interés propio en el asunto.
Sin embargo, si es el padre, como representante legal, el que interviene en nombre de dos o más de sus hijos, es cuestionable si la doble o múltiple representación se estima situación de conflicto que exija el nombramiento de un defensor judicial, o bien solo será precisa la intervención de este defensor judicial en el caso de que exista conflicto de intereses entre el propio padre y los hijos.
"Otra cosa es la apreciación de la registradora sobre un posible conflicto de intereses entre la madre y los menores. El artículo 163, para estos casos de conflicto de intereses, exige el nombramiento de un defensor judicial, pero conforme la doctrina de este Centro Directivo («Vistos»), para esto es necesaria la existencia real de ese conflicto u oposición de intereses...Es cierto que el artículo 163 del Código Civil ha de interpretarse con la necesaria amplitud para que no quede inaplicado, pero también lo es que la oposición de interés ha de ser real (el texto legal exige que el padre o la madre «tengan», interés contrapuesto «en algún asunto»). De los hechos hipotéticos no puede deducirse la existencia de oposición de intereses, habida cuenta que se trata de la partición en la herencia de quien no es padre de los menores, sino su abuelo, de manera que la representación no corresponde a la viuda del causante sino a la viuda de uno de los herederos, cuya cuota legal usufructuaria no se capitaliza. En consecuencia, estos intereses opuestos no son conocidos, ni concretos, ni resultan de la escritura ni del Registro, por lo que no pueden ser tenidos en cuenta para la calificación (cfr. artículo 18 de la Ley Hipotecaria)".
Se recuerda la doctrina de la DGRN sobre que "no hay contradicción ni conflicto de intereses en una partición, si los bienes se adjudican proindiviso respetando las normas legales sobre la partición de la herencia", y, aunque se admite que en el caso no se han seguido en las adjudicaciones las disposiciones del testamento, al capitalizar el usufructo de la viuda y adjudicarle la totalidad de la vivienda conyugal, se descarta el conflicto, en el primer caso por no tener la madre interés propio en la capitalización, y en el segundo, por ser resultante del derecho legal de predetracción de la viuda.
"Como consecuencia de las operaciones de liquidación de la sociedad de gananciales y partición de la herencia de don A. P. B., se hicieron las siguientes adjudicaciones: a la viuda, doña R. R. R., en pago de su participación en los bienes gananciales, haciendo uso del derecho que le concede el artículo 1406.4.º del Código Civil, y de conformidad con los artículos 1062 y 1410, al ser indivisible la finca, el pleno dominio de la finca registral número 8.680, que era la vivienda familiar, y residencia habitual con el causante, y hasta completar la cantidad que le corresponde por la capitalización del usufructo vitalicio en la citada herencia, se le adjudica una cantidad en metálico de una de las cuentas del inventario".
“Los herederos podrán satisfacer al cónyuge su parte de usufructo, asignándole una renta vitalicia, los productos de determinados bienes, o un capital en efectivo, procediendo de mutuo acuerdo y, en su defecto, por virtud de mandato judicial.
Mientras esto no se realice, estarán afectos todos los bienes de la herencia al pago de la parte de usufructo que corresponda al cónyuge.”
"Debe decidirse en este expediente si es o no inscribible una escritura de liquidación de sociedad de gananciales y adjudicación de herencia en la que concurren las circunstancias siguientes: de los dos herederos, uno de ellos falleció posteriormente a la apertura de la sucesión de su padre causante, sin aceptar ni repudiar la herencia, por lo que en virtud del artículo 1006 del Código Civil corresponde por transmisión a los suyos el derecho que este tenía. A éste último le suceden abintestato sus dos hijos menores con el usufructo a favor de la viuda del heredero fallecido ... En definitiva, la cuestión que se debate es si hay oposición o conflicto de intereses entre los herederos menores y su madre que los representa legalmente en la herencia de su abuelo, a la que acceden por derecho de transmisión del artículo 1006 del Código Civil, tras el fallecimiento de su padre, heredero y legatario del citado abuelo ... Máxime en este caso, en el que la viuda del causante, no es la madre de los menores que los representa legalmente y que es ajena a la sucesión cuya partición se realiza, ya que como veremos, la cuota usufructuaria de la madre de los menores, que deviene del derecho de transmisión a favor de sus hijos a los que representa, no se capitaliza sino que se mantiene como tal usufructo".
"a los menores, don D. J. P. M. y don A. A. P. M., se les adjudica, en pago de sus derechos del legado ganancial y de la herencia, los siguientes bienes, sobre los cuales corresponde a su madre, doña M. J. M. C., el usufructo de un tercio y a sus dos nombrados hijos, la nuda propiedad del mismo tercio y la plena propiedad de los otros dos tercios: la mitad indivisa inventariada del otro piso, finca registral número 25.647 del Registro de la Propiedad de San Fernando número 1, y sendas cantidades de dinero, procedentes de los saldos en cuenta corriente inventariados"
Publicado por Francisco Mariño Pardo en 19:36:00 No hay comentarios:
Algunas sentencias recientes sobre la reserva lineal.
(Retrato de una infanta -Catalina de Aragón-. Juan de Flandes).
Voy a recoger en esta entrada algunas resoluciones judiciales relativamente recientes sobre la reserva lineal, por ser este un tema no solo de los más frecuentes en los dictámenes de oposiciones, sino un generador continuo y efectivo de conflictos en la vida real.
Transcribo a continuación el famoso artículo 811 del Código Civil:
"El ascendiente que heredare de su descendiente bienes que éste hubiese adquirido por título lucrativo de otro ascendiente, o de un hermano, se halla obligado a reservar los que hubiere adquirido por ministerio de la ley en favor de los parientes que estén dentro del tercer grado y pertenezcan a la línea de donde los bienes proceden".
1.- ¿Es preferente la reserva lineal sobre la clásica?
Cabe plantearse la posible concurrencia de los supuestos de hecho de la reserva vidual y de la lineal.
Piénsese en el siguiente caso: la madre hereda de su hijo por ministerio de la ley un bien que este había heredado de un ascendiente de la otra línea, y posteriormente la madre contrae matrimonio. El hijo de quien proceden los bienes deja un hermano, descendiente común del primer matrimonio. Si se aplica la reserva lineal, puede existir un pariente dentro del tercer grado de la línea de la que proceden los bienes, que o bien sea de grado más próximo que el hermano –por ejemplo el padre, habiéndolos recibido del abuelo paterno por título lucrativo-, o bien sea del mismo grado pero ascendiente, como el abuelo paterno, si los recibió del padre, sosteniendo algunos autores la preferencia del orden de los ascendientes sobre el de los colaterales, o puede suceder que ese abuelo paterno concurra con sobrinos del causante de la reserva, hijos de un hermano premuerto, o que los que concurran con los hermanos o sobrinos, hijos o descendientes del matrimonio, sean medio hermanos por parte del padre del causante de la reserva que no son hijos o descendientes del primer matrimonio, Si lo consideramos una reserva lineal, en los casos planteados, el abuelo puede ser el reservatario con preferencia a los hermanos o a los sobrinos del causante de la reserva o los medio hermanos por parte de la línea de la que procedan los bienes concurrir en igualdad de condiciones con los hermanos hijos del primer matrimonio. Sin embargo, desde la aplicación de los preceptos de la reserva clásica, el reservatario sería siempre un descendiente del primer matrimonio.
Como dice Vallet, aunque el artículo 968 comienza con el adverbio “además”, la razón no es que la reserva lineal sea la primigenia, sino que el artículo 811 precede a los artículos 968 y siguientes. Históricamente es la reserva vidual la anterior y la lineal nace como una extensión de ésta a otros supuestos. Las Sentencias del Tribunal Supremo de 4 de enero de 1911 y 21 de enero de 1922, proclaman la preferencia de la reserva vidual sobre la lineal.
En el mismo sentido se pronuncia la Sentencia del Tribunal Supremo de 5 de junio de 2008.
En el caso de esta sentencia, el abuelo paterno lega un bien a un nieto. Este fallece intestado heredándole su padre. El padre contrae nuevo matrimonio y lega el bien referido a las hijas de este segundo matrimonio. Reclaman como reservistas descendientes del primer matrimonio de padre.
Obsérvese que si nos moviésemos únicamente en el ámbito de la reserva lineal, sería incluso discutible que se dieran sus presupuestos, pues el reservista (el padre) pertenece a la misma línea que la proceden los bienes (el abuelo paterno), cuestión esta que veremos a continuación, pero si juega la reserva clásica se cumplen todos sus presupuestos para que el bínubo deba reservar los bienes que proceden de un descendiente del primer matrimonio a favor de los demás hijos y descendientes de este primer matrimonio.
Además, las legatarias del bien, hijas del segundo matrimonio del padre, estarían dentro del parentesco del tercer grado del causante de la reserva y por la línea de la que proceden los bienes, que es lo que exige el artículo 811, pues serían medio hermanas del causante de la reserva por parte de padre. Este fue precisamente el argumento principal que empleó la sentencia de la Audiencia Provincial recurrida en casación para rechazar la existencia de la obligación de reservar.
Además, para la Audiencia Provincial no se daban los presupuestos de la reserva clásica o vidual pues "tal reserva, cuando se refiere a los bienes recibidos por el cónyuge bínubo de un hijo del primer matrimonio, ha de concretarse únicamente en los bienes que provengan de la línea del cónyuge premuerto -en este caso doña Amanda- y no opera cuando proceden de la línea del supérstite como ha sucedido en el presente caso".
El Tribunal Supremo rechaza esta segunda consideración, declarando:
"Cuando nos situamos en el ámbito de la reserva ordinaria resulta indiferente la procedencia de los bienes que el causante del reservista transmite a éste, bastando para que nazca el derecho a reserva el hecho de que se produzca la transmisión por título lucrativo, lo que opera a partir de la presunción de que el transmitente no habría querido que tales bienes pasaran en ningún caso a la nueva línea creada por un posterior matrimonio".
Y partiendo de la concurrencia de los presupuestos de las dos reservas que contempla nuestro Código Civil, afirma la prevalencia de la reserva clásica o vidual sobre la lineal, lo que conlleva la preferencia de los hijos o descendientes del primer matrimonio sobre los del segundo.
Dice el Tribunal Supremo en esta sentencia:
"en el caso de colisión de ambas reservas en la persona de un mismo reservista y respecto de unos mismos bienes, con distintos reservatarios, ha de prevalecer la reserva tradicional, ordinaria o vidual de los artículos 968 y ss. del Código Civil sobre la reserva lineal del artículo 811, como ya reconocieron las antiguas sentencias de esta Sala de 4 de enero de 1911 y 21 de enero de 1922, según las cuales, si quedan hijos o descendientes del primer matrimonio del ascendiente reservista, se desvanece o queda inoperante la otra reserva que pudieran pretender los parientes del tercer grado. Ello no sólo porque la reserva ordinaria se establece a favor de parientes que se sitúan en la misma línea y en el grado más próximo de los posibles -hijos del matrimonio anterior-, sino también porque dicha reserva ordinaria es tradicional en nuestro derecho histórico mientras que la lineal se incorporó por primera vez al Código Civil, siendo así que la expresión que encabeza el artículo 968 en el sentido de que "además de la reserva impuesta en el artículo 811, el viudo o viuda..." no ha de entenderse en el sentido de marcar una relación de subsidiariedad de la reserva ordinaria respecto de la lineal o troncal, sino que responde únicamente al hecho de que, sistemáticamente, la regulación de la lineal precede en el código a las normas propias de la ordinaria".
2.- ¿Debe ser el reservista en la reserva lineal de línea diferente a aquella de la que proceden los bienes?
En la reserva lineal se exige que el ascendiente reservista herede los bienes de su descendiente. Vallet de Goytisolo sostuvo que el reservista debe pertenecer a línea distinta de aquella de la que proceden los bienes. No existe, según su opinión, reserva, por ejemplo, si la abuela paterna hereda del nieto bienes que este había recibido a título gratuito de su padre. En este caso ya se ha cumplido la finalidad que buscaba la reserva, esto es que los bienes no saliesen de la línea a la que pertenecían.
Así se pronuncia la Sentencia del Tribunal Supremo de 21 de octubre de 2010.
En el caso de esta sentencia se trataba de unas acciones que la abuela paterna había heredado ab intestato de una nieta, procediendo las acciones de la herencia del padre. Dicho sea al margen, si ya el supuesto resulta complejo, debería exigirse a los Tribunales, y sobre todo a nuestro Tribunal Supremo, algo más de cuidado en la redacción de sus sentencias, para evitar, como sucede en el caso, que el supuesto de hecho se cuente sucesivamente de formas diversas y contradictorias, modificando de paso los nombres de los sujetos (lo que no es, para nada, caso excepcional). Transcribiré el párrafo específico que contesta al motivo de casación basado en la inexistencia de la reserva por no cumplirse el requisito de diversidad de líneas, el cual se admite:
"El incumplimiento de los requisitos de la reserva.
Debe comprobarse a continuación si se cumplen en este caso los requisitos exigidos legalmente para que surja la reserva. Según se reconoce en el art 811 CC, es preciso que concurran los siguientes requisitos:
1º Que se hayan producido dos transmisiones, de modo que el causante de la reserva haya adquirido bienes a título lucrativo de un ascendiente. Esta situación se ha producido, puesto que la causante de esta reserva, Dª Gabriela , había adquirido los bienes que formaron su patrimonio hereditario a través de la herencia de su madre, que incluía los bienes de su padre.
2º Que haya tenido lugar una transmisión del descendiente al ascendiente. Y esta situación se produce también en el presente supuesto, ya que la abuela Dª Sacramento sucedió a su nieta Dª Gabriela .
3º Que la adquisición se haya producido por ministerio de la ley. En este caso, Dª Sacramento adquirió abintestato.
Por tanto, concurrirían los requisitos exigidos en el art 811 CC para que se hubiera producido el supuesto de hecho de la reserva, de modo que Dª Sacramento (reservista) debería reservar a favor de los hijos de D. Diego (reservatarios) los bienes adquiridos por título abintestato de Dª Gabriela y más concretamente, las 101 acciones adquiridas a través de su madre. Sin embargo, queda por determinar uno de los requisitos exigidos en dicho art. 811 CC para que sea aplicable esta disposición y surja el derecho a la reserva, que es la pertenencia de los reservatarios a la línea de donde los bienes proceden.
Los hijos demandantes y ahora recurridos es cierto que pertenecen a la línea de donde proceden los bienes, pero no se ha producido la reserva por la razón siguiente:
1ª Estos bienes, salieron del patrimonio del padre, D. Diego , en el momento en que éste los atribuyó, por medio de institución hereditaria, a su segunda esposa.
2ª Pero volvieron a la línea de donde los bienes procedían en el momento en que Dª Gabriela adquirió la herencia de su madre, en la que se encontraban las acciones correspondientes al denominado tercer paquete y siguieron en esta línea cuando al fallecimiento de Dª Gabriela , los adquirió su abuela, madre de D. Diego , también por la vía sucesoria. Es por todo que ello no se alcanza a ver la concurrencia de todos los requisitos para que surja la reserva, aplicando además la doctrina sentada en la sentencia de 13 marzo 2008 , en un supuesto semejante al que ahora nos ocupa".
Como se puede comprobar, en el relato de hechos que se contiene en este fundamento de derecho se expresa que el padre, Diego, atribuyó los bienes a su segunda esposa. Eugenia, de quien los recibió por herencia intestada la hija Gabriela, de la que pasaron, también por herencia intestada, a la abuela paterna, Sacramento, quien sería la presunta reservista (aunque con anterioridad se nos había dicho que Diego había instituido heredera testamentaria a Gabriela). Si las cosas fueron como expresa este fundamento, sería cuestionable si las acciones objeto de la reserva las recibe Gabriela de su padre Diego o de su madre Eugenia. Para el Tribunal Supremo, el paso intermedio entre Diego y Eugenia no altera el que las acciones procedieran de Diego, lo que no deja de ser discutible. Pero, dejando esto de lado, lo que sí declara de manera cierta la sentencia es que si el reservista pertenece a la misma línea de la que proceden los bienes no surge la obligación de reservar.
(Esta misma sentencia trata otra interesante cuestión, aunque se aparte del tema general de la entrada. Rechaza el Tribunal Supremo legitimación de los legitimarios de un socio fallecido para ejercitar la acción de retracto prevista en los estatutos a favor del socio en caso de transmisión de las participaciones sociales, negando que lo legitimarios, como miembros de la comunidad hereditaria, tengan la condición de socio. Según el Tribunal Supremo:
1º Si el derecho de retracto debía ejercitarse de acuerdo con lo establecido en los estatutos sociales, hay que recordar que el mencionado artículo estatutario, al que debe ajustarse esta decisión por exigirlo la congruencia debida, establece que el derecho de retracto existirá "[...] en favor de los accionistas, y en su defecto, de la propia sociedad" y no consta que los legitimarios sean socios de la misma.
2º Los legitimarios como tales no están autorizados para ejercer las acciones que corresponden a la sociedad, puesto que si bien forman parte de la comunidad hereditaria, ello no les atribuye la cualidad de socios.
3º Este argumento se confirma por lo dicho por los legitimarios recurridos en las alegaciones, que consideran que se reconoce la procedencia de las acciones a favor de la herencia de D. Diego , "que a su vez trae causa y presupone necesariamente la admisión de la solicitud de reintegración a dicha herencia yacente de las acciones cuya titularidad les legitima para ejercer dicho retracto", lo cual significa que ellos mismos reconocían que no podían ejercitarlas porque no ostentaban la calidad de socio requerida para el ejercicio del retracto social).
2 ¿Está obligado a reservar el ascendiente que es instituido heredero universal por su descendiente?
En el caso de la reserva lineal, el artículo 811 contempla como requisito que el ascendiente que hereda de su descendiente bienes que este hubiese recibido a título gratuito de otro ascendiente o de un hermano, los reciba por ministerio de la ley.
Esta expresión comprende la sucesión legal o ab intestato y, dentro de la testamentaria, lo que corresponda por legítima, tanto si se recibe ésta contra o extra testamento como voluntariamente.
Así lo ha declarado la Sentencia del Tribunal Supremo de 25 de septiembre de 2006, que considera reservables los bienes recibidos por el causante de la reserva del ascendiente en pago de su legítima y que posteriormente transmitió al reservista en pago de la legítima de éste, reiterando, además, su anterior doctrina que en la sucesión testada existirá obligación de reservar sobre lo que corresponda a la legítima, aunque el descendiente hubiese instituido heredero en todo o en la mayor parte al ascendiente reservista.
Ello plantea como deben imputarse los bienes que podrían tener el carácter de reservables, cuando el reservista ha sido instituido heredero en toda la herencia del causante de la reserva. Se han expresado diversos criterios: el de la reserva máxima, que entiende imputables los bienes a la legítima del reservista hasta el máximo donde alcance, y el de la reserva proporcional, en que siendo la legitima del ascendiente en principio la mitad del haber hereditario, entiende que solo deben imputarse proporcionalmente a la misma la mitad de los bienes que pudieran quedar sujetos a reserva. Otros sostienen que el descendiente podrá libremente imputar o no a la legítima los bienes reservables, o que este descendiente puede imputar libremente bienes no reservables fuera de la legítima pero que nunca podrá imputar a la legítima menos de la parte proporcional de los bienes reservables.
No obstante, hay que apuntar la opinión contraria de autores como Vallet o Giménez Duart a que quede sujeto a reserva el ascendiente que hubiese sido instituido heredero universal o en una cuota superior a la legítima por su descendiente.
¿Tiene el ascendiente reservista la facultad de desigualar o mejorar a los reservatarios?
En un principio, la Jurisprudencia había mostrado un criterio contrario a que el reservista pudiera desigualar a los reservatarios en la reserva lineal (Sentencias del Tribunal Supremo de 8 de junio de 1954 y 4 de junio de 1987). Sin embargo, la Sentencia del Tribunal Supremo de 21 de octubre de 1991 se aparta de esta doctrina anterior y admite que el reservista ejercite estas facultades de mejora. Se parte de las tesis de Vallet sobre la naturaleza de la reserva como límite de las facultades dispositivas, pero considerando la reserva como parte de la herencia del reservista. En el caso, siendo los reservatarios descendientes del reservista, respetadas las legítimas estrictas de los mismos para cuyo cómputo se tienen en cuenta los bienes reservables, se admite la facultad de mejorar en el resto.
La Sentencia del Tribunal Supremo de 13 de marzo de 2008 considera que la finalidad de la reserva queda cumplida, siempre que los bienes reservables vayan a parar a alguno de los posibles reservatarios, con lo que admite la atribución de todos los bienes reservables a uno solo de los reservatarios.
En el caso, fallece la madre y la hereda ab intestato un hijo matrimonial (causante de la reserva), quien fallece después heredándolo el padre -esposo de la madre-. La madre tenía otra hija del matrimonio y, además, una hija no matrimonial, que es la demandante, pues el padre reservista había fallecido instituyendo única heredera a la hija nacida del matrimonio.
La demandante, hija no matrimonial de la madre de la que procedían los bienes, argumenta que estos están sujetos a la reserva lineal y que deben ser divididos por partes iguales entre las dos reservatarias, ella misma y la hija matrimonial superviviente.
La Audiencia Provincial estimó parcialmente la demanda y consideró que para distribuir los bienes debería ser el del artículo 949 del Código Civil, que regularía la sucesión intestada del hermano causante de la reserva, atribuyendo a la hermana de doble vínculo -hija matrimonial- doble porción en los bienes reservados que a la hermana de vínculo sencillo -hija no matrimonial-.
El Tribunal Supremo revoca la sentencia de la Audiencia Provincial, declarando:
"La interpretación que ha de ser considerada como más acorde con la realidad social actual contraria a limitar al causante sus facultades de disposición sucesoria (artículo 3 del Código Civil) y con la jurisprudencia de esta Sala, que sostiene la necesidad de que la institución sea objeto de una consideración restrictiva, es la primera, según la cual basta que no pasen los bienes a línea distinta de la originaria para que la institución de la reserva haya cumplido su finalidad. Como señala la sentencia de esta Sala de 29 septiembre 2006, el fundamento del artículo 811 está en «el propósito de evitar que los bienes salgan de la línea y vayan a parar a personas extrañas a aquellas de quienes procedan», siendo así que la sentencia de 21 octubre 1991, con cita de las de 1 julio 1955, 2 marzo 1959 y 17 junio 1967, se pronunció en el sentido de que no es lícita la interpretación extensiva del artículo 811 ni tratar de llenar sus silencios acudiendo a otras instituciones cuando por ese cauce lo que se obtiene es el incremento de la restricción de la libertad de testar, a lo que añadía que «la imposibilidad de disposición "post mortem" debe entenderse como imposibilidad de disposición a favor de parientes distintos de los reservatarios», sin que pueda sostenerse un principio de absoluta igualdad entre los llamados por ser del mismo grado, citando como ejemplo el hecho de que alguna sentencia antigua, como la de 25 de marzo de 1933, ya se mostraba favorable a reconocer al reservista la facultad de mejorar. De este modo, después de fallecido el reservista, quedará satisfecha la reserva si los bienes objeto de la misma pasan a los parientes del descendiente del que heredó que estén dentro del tercer grado. Esta es la solución que cabe estimar como más acorde con el principio de libertad de disposición testamentaria y que, en el caso presente, determina la carencia del derecho que pretende ostentar la demandante, dado que quien finalmente hereda, doña Filomena , tiene la condición de reservataria siendo hija de la titular originaria de los bienes y hermana de doble vínculo del "descendiente" a que se refiere el artículo 811 del Código Civil".
Basta, por lo tanto, que los bienes los reciba cualquiera de los reservatarios del reservista para que se cumpla la finalidad de la reserva.
¿Es transmisión a título gratuito de un ascendiente a favor de un descendiente la que hace una tía a favor de una sobrina?
El primero de los supuestos que hace surgir la reserva es la transmisión a título gratuito de un ascendiente a favor de un descendiente o de un hermano a otro. La transmisión que hace a título gratuito una tía a favor de una sobrina no cumple este requisito, pues la tía y la sobrina no tienen parentesco en la línea recta ni son ascendientes y descendientes entre sí, sino parientes colaterales. Esto es así, aunque los bienes pudieran proceder de un ascendiente común a la tía y a los ascendientes más próximos del causante de la reserva, pues para determinar los efectos de esta no procede acudir a transmisiones previas a las previstas en el artículo.
Los únicos colaterales respecto de los que la primera transmisión entre ellos a título gratuito podría generar una reserva lineal son los hermanos. Ni siquiera, a mi entender, la transmisión de un hijo de un hermano -sobrino- a favor de su tío supondría cumplir este primer supuesto de la reserva, y ello aunque los bienes pudieran proceder de padre del sobrino y hermano del supuesto causante de la reserva, aunque si el sobrino falleció sin aceptar la herencia de su padre y transmitió los derechos hermano a su tío, que acepta la herencia de su hermano, el posible efecto sucesorio directo entre primer causante y transmitente, podría llevar a otra consideración.
En relación con esta cuestión es llamativa la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 16 de junio de 2010, que en un caso en que una tía dona un bien a una sobrina que fallece intestada heredándola su marido, niega la existencia de la reserva por falta de la segunda transmisión del descendiente a favor del ascendiente, pero asume que sí se había producido la primera transmisión entre ascendiente y descendiente.
Hasta aqui´por hoy,
Publicado por Francisco Mariño Pardo en 13:08:00 4 comentarios: