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Timestamp: 2019-08-22 09:34:40
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Los Derechos ancestrales sobre recursos naturales (el caso del Llacho y la Totora en el lago Titicac… - Sociedad Ambiental
Publicado por Jesus Rafael Vallenas Gaona el julio 21, 2009 a las 9:47pm
Para reconocer una teoría jurídica corresponde establecer un sistema conceptual que empieza desde nuestra definición de derecho. Los abogados aún utilizamos la dogmática conceptual evolutiva y estamos sujetos a la relatividad de los marcos culturales y, finalmente, nuestras labores se orientan a acercar lo que “debe ser” (normas) a lo que “es” (sociedad). Para definir el Derecho no nos queda más opción que hacerlo como un fenómeno social sujeto a una cultura. Las ideologías de la cultura orientaran los valores, escalas de valores y criterios en la resolución de conflictos; y al mismo tiempo, las relaciones de poder explican la forma en que las normas se hacen y se cumplen. El mas vasto y enriquecedor panorama lo encontraremos en las relaciones humanas que vienen a juridizarse a medida que la sociedad se hace mas compleja quizás una sustentando búsqueda de orden y justicia de los miembros de una sociedad que cada uno considerará como esencial.
La interculturalidad nos plantea el esencial conflicto del derecho “para un solo país”, y esto gracias a que en valores, normas y el común actuar de las personas hemos encontrado a los Derechos Humanos una fuente universal de comprensión y una filosofía intercultural por excelencia: todo empieza por la persona. A partir de ello, nuevamente encontramos conflictos de conceptualización y praxis que harán nuevamente los sistemas incompatibles, y una sociedad mundial basada en los derechos humanos será un proyecto y una utopía siempre presente del desarrollo humano u social. Sobre ello compartimos el espíritu de Raul Fornet – Betancourt que indica “...diría que el ethos que anima a los derechos humanos puede ser hoy en día una importante fuente de inspiración para la crítica a que cualquier cultura debe poder ser sometida desde su propio horizonte de vida y sentido” ( ) . El autor citado nos advierte del riesgo que este ethos tienda a convertirse en una utopía, por nuestra parte, consideramos el problema de construcción de este gran referente cultural (y de todo el derecho) es también una construcción de todas las culturas. Compartimos la idea que no tenemos otro referente tan sólido y tan participativo como los derechos humanos que nos permiten entender la dimensión humana particular y social para poder saber: quiénes somos, qué queremos y cómo construimos nuestro futuro ( ) . Evidentemente, no solucionamos los problemas teóricos esenciales, solamente buscamos el método mas eficaz o el punto de apoyo para construir respuestas dentro del marco de la tolerancia, el dialogo y la participación.
La dimensión histórica de la interculturalidad jurídica trasciende el desarrollo de las llamadas “generaciones de derechos humanos”, podemos observarla ya en la lucha de culturas e ideologías dominantes y su reversión por culturas e ideologías minoritarias que en momentos históricos hacen su ascenso. Cuando las ideologías dominantes asumen formas autoritarias utilizan la violencia política como única forma de control de la sociedad. Y entendemos por violencia política la acción del Estado contra los derechos humanos (desde la represión individual hasta la exclusión social) de lo cual las experiencias latinoamericanas, africanas y asiáticas nos dan la razón.
En efecto, la interculturalidad jurídica que se plasma en la defensa de los derechos humanos y en todos los países. La construcción de los Derechos Humanos como discurso intercultural ha tenido una doble vida: por una parte es el discurso oficial de su respeto por los grupos en el poder para garantizar el acceso a los mercados, el respaldo internacional y la legitimidad de los gobiernos (aunque la praxis no sea la misma del discurso); y, por otro lado, es siempre la bandera contestataria que denuncia la ilegitimidad de los gobiernos y desnuda las formas autoritarias y violentas del poder, este segundo discurso es un discurso de consecuencia y compromiso con minorías y con aceptación de los grandes sectores excluidos de participación social, política y económica ( ).
La interculturalidad nos plantea retos muy evidentes en el derecho. Por una parte es necesario seguir estudiando el discurso de los derechos humanos como reflejo de una filosofía y lenguaje normativo universal que nos llevara a afianzar los términos de tolerancia y de eliminación progresiva de diferencias en las reglas de los diversos sistemas. Por otro lado, tendremos que ir desarrollando filosofía y pragmática sociales para redescubrir el derecho, a partir de la construcción de una sociedad universal.
Los recursos naturales, renovables y no renovables, son patrimonio de la Nación. (Art. 66º de la Constitución Política) la Ley general del ambiente indica además Los recursos naturales son Patrimonio de la Nación, solo por derecho otorgado de acuerdo a la ley y al debido procedimiento pueden aprovecharse los frutos o productos de los mismos, salvo las excepciones de ley (Art. 85.2)
Entonces todos somos dueños del ambiente y los recursos naturales pero no podemos administrarlos individualmente, necesitamos de la organización social para poder administrarlos.
El Estado desarrolla políticas de protección de nuestro ambiente, así mismo, administra los recursos naturales y es “soberano en su aprovechamiento”
¿QUÉ SON LOS DERECHOS ANCESTRALES?
En nuestra concepción, los derechos ancestrales corresponden a una consideración de los derechos subjetivos de los cuales los pobladores originarios tienen conciencia y se condicen con su práctica inclusive anterior la formación del Estado moderno. Estos derechos se originan en la propia idiosincrasia de las poblaciones territorialmente ubicadas en la cuenca del Lago Titicaca y cuya dimensión histórica e intercultural trasciende a la construcción de los Derechos Humanos. Cabe destacar que así como la Comunidad Uros Chulluni tiene un área de explotación ancestral y dominio efectivo sobre islas flotantes, también lo tienen las demás comunidades ribereñas de toda la Cuenca del lago Titicaca, debiendo ponderarse el ejercicio de los derechos. El afán de titulación de más de once mil hectáreas del Lago resulta pues un criterio disfuncional con las propias tradiciones, respeto intercomunal y concepciones ancestrales sobre propiedad.
Las necesidades e intereses se satisfacen dentro de un marco cultural en el cual el modus vivendi determinará las actividades y escala de valores especificas serán características de cada zona. Los pueblos quechuas y aymaras tiene un modus vivendi especifico, sus actividades económicas fundamentales nos orientan a identificar pautas de comportamiento y valoraciones en las cuales esta la idiosincrasia misma de la población. Quitarles facultades o derechos, formas de organización, prioridades en las conductas significa limitar su forma particular de desenvolvimiento, y a nivel individual es quitarles personalidad e identidad sociocultural. por ello se constituyen en derechos humanos inalienables.
Los derechos ancestrales han sido entendidos dentro del seno de la Comisión Especial de esta forma:
• Derechos reales: El concepto de derechos reales implica los derechos de propiedad ( ), posesión ( ), así como el uso y usufructo de los recursos naturales, cuya definición esta plenamente desarrollada en los arts. 923º , 896º, 1026º y 999º del Código Civil, con las siguiente características especiales
a) Se tratan de derechos colectivos que se ejercen tanto por la comunidades, los ayllus y parceleros
b) Implican una organización previa que permita la razonabilidad y sostenibilidad vinculadas a las actividades de subsistencia y económicas de la zona
• Derechos de participación ciudadana y organización productiva: Implica autonomía y libertad de organización de los pueblos originarios tanto dentro como fuera de la comunidades campesinas para ejercer los derechos reales originarios, rotación, delimitación y/o asignación de áreas y otros típicos de la zona , así mismo la distribución del ejercicio de los derechos en el tiempo que permita a todos satisfacer sus necesidades y ser beneficiarios del aprovechamiento sostenible de los recurso naturales
Comisión Especial creada por R.S. 024-2005-AG tiene por finalidad realizar un informe sobre la problemática de las poblaciones dentro de la Reserva Nacional del Titicaca estableciéndose propuestas y alternativas de solución: En su labor podemos afirmar que lo usuarios del Llacho y la totora desde tiempos inmemoriales han desarrollado su aprovechamiento bajo niveles de organización territorial de acuerdo a la facilidad de navegación en el Lago y acceso a las orillas donde formalmente concluye su dominio en tierra firme. Pues cabe esclarecer que los derechos de posesión y propiedad concluyen sobre el territorio de tierra firme y los derechos de uso y usufructo empiezan al interior del lago. Al punto que nadie podría decir que es “dueño” de los totorales, pero su se reconoce su “derecho” a un área especifica de los totorales que defiende dentro de su propia organización.
¿CÓMO SE APROVECHA EL LLACHO Y LA TOTORA EN EL LAGO TITICACA?
La organización ancestral para el aprovechamiento de estos recursos es la siguiente:
a) En temporadas de crecida del nivel del Lago Titicaca por las lluvias, se forma un espejo de agua que favorece el crecimiento y explotación de la totora que da origen a su aprovechamiento tanto para el ganado como para la artesanía.
b) En temporadas de disminución del nivel del Lago Titicaca por las lluvias, se forma un bofedal que favorece el tanto las actividades pecuarias para engorde del ganado con el crecimiento del LLacho y la explotación de tierras ribereñas en la agricultura con gran potencial de abonos orgánicos naturales.
Estas labores cíclicas ha influido definitivamente en el modus vivendi de la población, generando organización natural. Los usuarios de los totorales han tenido una tradición milenaria para el aprovechamiento, sino además la siembra de totorales, en los cuales, lupacas, pacajes, puquinas, reynos aymaras, los uros y los incas dejaron como criterio de aprovechamiento un tradición agrícola, es en la conquista que la tradición ganadera en nuevas especies de ovinos y vacunos han sido objeto de aprovechamiento hasta nuestra época.
¿QUÉ (Y QUE NO) SE PUEDE TITULAR?
La titulación en el sentido que nuestro derecho privado otorga solo comprende la propiedad bienes inmuebles es decir predios en “tierra firme”. Conforme a la Ley de Aguas la zona que comprende el Lago Titicaca no se puede titular por tratarse de Patrimonio de la Nación ( ), lo cual es corroborado por la Constitución Política del Estado en su art. 60º. Las misma Ley General del Ambiente establece que las aguas continentales son recursos naturales y le corresponde al Estado garantizar su aprovechamiento sostenible ( ).
Por tanto, la Titulación individual o colectiva sobre áreas del Lago Titicaca es un imposible jurídico y afecta el interés nacional y los derechos ancestrales en la medida que sería un experimento de extremismo neoliberal orientado a privatizar un recurso natural, y en esencia implicaría “privatizar el Lago Titicaca” como si fuera un inmueble privado afectando el orden publico y los derechos humanos de la población.
Corresponde establecer claramente que el concepto de tierras que establece el Convenio OIT Nº 169 involucra perfectamente el concepto de áreas firmes de ocupación no cubiertas por aguas. Pues en todo caso, el Lago Titicaca si bien no puede ser titulado o privatizado, si puede ser objeto de zonificación para el aprovechamiento de los recursos y la determinación de áreas de influencia cultural. No esta demás indicar que si se puede innovar normas dentro del marco constitucional y del Convenio OIT Nº 169 en materia de titulación de las mismas islas flotantes siempre y cuando tengan los siguiente requisitos:
a) Tengan un área definida.
b) Tengan una ubicaron geográfica determinada de acuerdo a la carta geográfica nacional.
c) Tengan Titular (es) del derecho de propiedad
d) Se pueda prever su estabilidad como plataforma sobre el Lago Titicaca y tenga condiciones de habitabilidad y ejercicio de los derechos de propiedad
¿CÓMO SE EJERCEN LOS DERECHOS ANCESTRALES Y DE PROPIEDAD DENTRO DE UN AREA NATURAL PROTEGIDA?
Cabe establecer que un Área natural protegida como la Reserva Nacional del Titicaca en ningún caso implica propiedad exclusiva y excluyente del Estado. Un Área Natural Protegida permite el ejercicio de derecho ancestrales, de derechos de propiedad (donde legalmente puede ejercerse) siempre y cuando se pueda atender claramente los fines y objetivos de su creación conforme lo establece la Ley General del Ambiente ( ).
No hay ninguna contradicción entre el establecimiento de un Area Natural protegida y el ejercicio de los derechos ancestrales tal como se establece de la propia normatividad nacional:
e) Ley General del Ambiente, LEY Nº 28611,: Artículo 110°.- De los derechos de propiedad de las comunidades campesinas y nativas en las ANP: El Estado reconoce el derecho de propiedad de las comunidades campesinas y nativas ancestrales sobre las tierras que poseen dentro de las ANP y en sus zonas de amortiguamiento. Promueve la participación de dichas comunidades de acuerdo a los fines y objetivos de las ANP donde se encuentren.
f) Ley de Áreas Naturales Protegidas, LEY N° 26834: Artículo 5.- El ejercicio de la propiedad y de los demás derechos reales adquiridos con anterioridad al establecimiento de un Área Natural Protegida, debe hacerse en armonía con los objetivos y fines para los cuales éstas fueron creadas. El Estado evaluará en cada caso la necesidad de imponer otras limitaciones al ejercicio de dichos derechos. Cualquier transferencia de derechos a terceros por parte de un poblador de un Area Natural Protegida, deberá ser previamente notificada a la Jefatura del Area. En caso de transferencia del derecho de propiedad, el Estado podrá ejercer el derecho de retracto conforme al Código Civil.
Ex - Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Nacional del Altiplano, Titular de los Cursos de Derecho Ambiental, Derecho de la Comptencia y teoria del Derecho.
FORNET – BETANCOURT, Raúl. Transfornación Intercultural de la Filosofía. Serie Palimpesto Derechos Humanos y Desarrollo. Editorial Descleé de Brouwer , SD.A. Bilbao, 2001. Páginas 294 y 295.
Op. Cit. En la Página 295 se pregunta nuestro autor : “¿Conocemos y disponemos hoy de una idea mejor que la del ehtos emancipador de los derechos humanos para orientar la critica de las cultura hegemónicamente estabilizadas y nuestra praxis por un mundo mejor?”
En estas circunstancias conviene observar un ejemplo disonante y especial. En el Perú de los años ochenta, Sendero Luminoso ha marcado distancia con los derechos humanos considerándolos ideología “burguesa” que promueve el “egoísmo individualista liberal” ( ) actualmente este mismo grupo ha desarrollado una estrategia de reclamo de los derechos humanos que han sido aceptados por la Corte Internamericana de los derechos humanos. Lo cual nos plantea un nuevo problema ¿Hasta que punto podemos entender dentro de la pluralidad y la tolerancia, la manipulación del sistema por sus detractores?
Ejercible solo hasta la franja marginal de lo que llamaríamos “tierra firme” hasta la cota 3,8010 m.s.n.m.
Abarca la ocupación de los alveos dejados por la bajada de nivel de aguas inferiores a la cota 3,810 m.s.n.m.
Artículo 1º.-Las aguas, sin excepción alguna, son de propiedad del Estado, y su dominio es inalienable e imprescriptible. No hay propiedad privada de las aguas ni derechos adquiridos sobre ellas. El uso justificado y racional del agua, sólo puede ser otorgado en armonía con el interés social y el desarrollo del país.
Artículo 4º.- Las disposiciones de la presente Ley comprenden las aguas marítimas, terrestres y atmosféricas del territorio y espacio nacionales; en todos sus estados físicos, las que con carácter enunciativo pero no limitativo son: (…) g. Las de los lagos, lagunas y embalses de formación natural o artificial;
Artículo 5º.-Son igualmente de propiedad inalienable o imprescriptible del Estado: (…) f. Las islas existentes y las que se formen en el mar, en los lagos, lagunas o esteros o en los ríos, siempre que no procedan de una bifurcación de las aguas, al cruzar tierras de propiedad de particulares; y
Artículo 90°.- Del recurso agua continental: El Estado promueve y controla el aprovechamiento sostenible de las aguas continentales a través de la gestión integrada del recurso hídrico, previniendo la afectación de su calidad ambiental y de las condiciones naturales de su entorno, como parte del ecosistema donde se encuentran; regula su asignación en función de objetivos sociales, ambientales y económicos; y promueve la inversión y participación del sector privado en el aprovechamiento sostenible del recurso.