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Timestamp: 2018-02-24 13:48:24
Document Index: 9053610

Matched Legal Cases: ['e contrario', 'artículo 191', 'artículo 4', 'artículo 15', 'artículo 50', 'artículo 56']

Sentencia T.S.J. Madrid 45/2006, de 17 de enero. Salarios. Subidas de IPC. Absorción y compensación. Mobbing - Portal Asesoría y Empresas Thomson Reuters
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Sentencia T.S.J. Madrid 45/2006, de 17 de enero
Salarios. Subidas de IPC. Posibilidad de absorción y compensación hasta descender a los mínimos legales. Extinción del contrato de trabajo por incumplimiento del empresario. Mobbing.
Primero.-Según consta en autos, se presentó demanda por don Bernardo, por resolución del contrato por voluntad del trabajador, contra "Raso Artesanía, SL"y en su día se dictó la sentencia que ahora se recurre, que en su parte dispositiva dice:
"Desestimo la demanda formulada por don Bernardo y absuelvo a la empresa ''Raso Artesanía, SL' de las pretensiones deducidas en su contra."
Segundo.-En dicha resolución se declaran probados los siguientes hechos:
"Primero. Don Bernardo presta servicios para la empresa ''Raso Artesanía, SL'desde el 16 de enero de 1990 con categoría de oficial 1.ª y percibe en nómina un salario de 878,53 euros (475,85 de salario base, 275,42 de mejora voluntaria y 127,26 de prorrata de pagas).
Segundo. La empresa se dedica a la elaboración a mano como producto de artesanía de figuras de niño Jesús.
Tercero. Desde el 8 de abril de 2005 el demandante se encuentra de baja por IT con diagnóstico de estado de ansiedad.
Cuarto. Desde hace unos cinco años el demandante no se habla con la mujer del empresario. La hija del demandante contrajo matrimonio el viernes 1 de octubre y le fue denegado permiso con sueldo por lo que el actor tuvo que cogerse el día a cuenta de vacaciones.
Quinto. El 29 de septiembre de 2004 la empresa le comunicó que desde el 1 de octubre de 2004 el horario sería de 10 a 14 y de 15,30 a 19,30 de lunes a viernes. Tres días después el demandante hizo entrega de las llaves del local negándose a seguir abriéndole y cerrándolo y el empresario tomó la decisión de no permitirle permanecer allí durante la pausa de la comida.
Sexto. A principio de este año el empresario procedió a retirarle una estufa de resistencia que el demandante empleaba para calentarse durante el trabajo y también quitó la puerta de la habitación en la que el actor presta sus servicios.
Séptimo. En la empresa existen unas máquinas secadoras cuyo calor se aprovecha para calentar el ambiente.
Octavo. Del 7 de febrero al 4 de marzo de 2005 el demandante fue dado de baja por IT con diagnóstico de infección respiratoria.
Noveno. El 7 de febrero de 2005 la empresa procedió a sancionarle con amonestación escrita.
Décimo. Por la Inspección de trabajo, atendiendo denuncia firmada por el demandante se giró visita emitiéndose informe el 29 de abril de 2005 que se da por reproducido.
Undécimo. Consta celebrado acto de conciliación ante el SMAC."
Tercero.-Contra dicha resolución se interpone recurso de suplicación por el demandante, con intervención del Letrado don Manuel Muñoz Muñoz, habiendo sido impugnado de contrario por la Letrada don Jorge F. Españo Fumanal, en representación de la demandada. Recibidas las actuaciones en esta Sala de lo Social se dispuso el pase de los mismos a ponente para su examen y resolución.
Primero.-Con amparo en el apartado b) del artícu-lo 191 de la Ley de Procedimiento Laboral, interesa el recurrente la modificación del hecho probado primero, en la siguiente forma:
"Don Bernardo presta servicios para la empresa ''Raso Artesanía, SL' desde el 16 de enero de 1990 con categoría de oficial 1.ª y percibe en nómina un salario de 878,53 euros (530,10 de salario base, 221,17 de mejora voluntaria y 127,26 de prorrata de pagas), sin que se le haya aplicado realmente subida salarial alguna desde enero de 1999, manteniéndose desde entonces inalterada su remuneración total, al haberse ido reduciendo progresivamente el importe del complemento salarial (gratificación voluntaria) en la misma proporción y cuantías en que se le ha ido revisando el salario base, siendo el salario actualizado que le corresponde percibir de 1.146,99 euros mensuales."
El motivo no puede tener favorable acogida, por cuanto el salario a tener en cuenta es el que viene percibiendo el trabajador, y, tan sólo si fuera inferior al legal o convencionalmente vigente, se aplicaría éste, sin que pueda acumularse una reclamación encubierta de un mayor salario que, en su caso, habría de demandarse en el procedimiento correspondiente.
Interesa también que se añada al hecho probado sexto lo siguiente.
"sin que exista ningún otro aparato de calefacción en el cuarto de trabajo del actor."
Remitiéndose al efecto al informe del Inspector de Trabajo, del que efectivamente se desprende tal extremo que se incorpora, por consiguiente, al relato de probados.
No puede, por el contrario, accederse a la revisión del hecho probado séptimo, porque se basa en las declaraciones del empresario y de su hija, vertidas en el acto del juicio, que no pueden ser revisadas en sede de suplicación, de conformidad con lo dispuesto en el precepto en que se ampara el recurrente, así como con los principios de inmediación e instancia única que rigen el proceso laboral.
Tampoco se admite la modificación del hecho probado noveno, por ser irrelevante para el resultado del pleito.
Segundo.-Por el cauce del apartado c) del artículo 191 de la Ley de Procedimiento Laboral, denuncia el recurrente la infracción de los artículos 50.1.a) y c), 4.1.d), e), f) y 19.1 del Estatuto de los Trabajadores; 2, 3, 14 y 15 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales; 10.1, 14, 18.1, 35.1 y 40.2 de la Constitución, con infracción del convenio colectivo aplicable, alegando que es de aplicación el Convenio de Comercio vario, al no estar la actividad de la empresa, encuadrada en ningún otro convenio del sector y, en cualquier caso, considera que sería acreedor a las subidas en todos sus conceptos salariales, conforme al IPC acumulado de los últimos seis años, al 19,10 por 100 de incremento, si no le hubiera correspondido tal subida, no se le hubiera incrementado el salario base desde los 430,20 euros que percibía en enero de 1999 a los 530,10 de enero de 2005, y, en lugar de aumentar también los demás conceptos salariales, éstos se han ido reduciendo en la misma proporción, considerando que no cabe aplicar el IPC únicamente sobre una partida, sino que ha de hacerse sobre todos, por lo que considera que le corresponde un salario de 1.146,99 euros mensuales, más 49,90 de plus de transporte que tampoco se le abonan.
En cuando al fondo del asunto, aduce que ha sido objeto de acoso moral, tratándose de una pequeña empresa donde solo trabajo otro compañero, el empresario, su hija y el actor, habiéndose visto deterioradas las relaciones humanas de forma paulatina, habiéndose probado una serie de conductas hacia su persona, realizadas de forma sucesiva y constante, que acreditan, a su juicio, el hostigamiento y maltrato psicológico que le ha ocasionado el estado de ansiedad en el que se encuentra con baja desde el 8 de abril de 2005, habiéndose producido todas las que se han acreditado, en un corto periodo temporal, evidenciando la situación de acoso.
El salario a tener en cuenta es el que ha venido percibiendo el trabajador, en tanto no alega que fuera menor al establecido convencionalmente ni al mínimo interprofesional, por lo que, en ningún caso podría considerarse otro superior en función de las subidas del IPC, toda vez que las mejoras que sobre los mínimos abonan los empresarios, pueden ser absorbidas paulatinamente hasta descender a tales mínimos, sin que ello sea contrario a derecho, ni pueda reclamarse un salario mayor como consecuencia del incremento de tal IPC.
En cuanto al acoso moral que se denuncia, hemos de tener en cuenta que el grupo de estudio de Violencia en el Trabajo, de la Comisión Europea, ha definido el mobbing como "el comportamiento negativo entre compañeros o entre superiores e inferiores jerárquicos a causa del cual el afectado es objeto de acoso y ataques sistemáticos y durante mucho tiempo, de modo directo o indirecto, por parte de una o más personas, con el objetivo y/o el efecto de hacerle el vacío."
Dicho comportamiento negativo, según los psiquiatras y psicólogos, puede plasmarse en:
acciones contra la reputación o la dignidad del trabajador contra el ejercicio de su trabajo, encomendándole una cantidad excesiva, un trabajo difícil de realizar o innecesario o privándole de los medios necesarios para desarrollarlo acciones dirigidas a manipular la comunicación o la información, no informándole sobre distintos aspectos de su trabajo, como sus funciones y responsabilidades, métodos de trabajo a realizar, la cantidad y calidad del trabajo o amenazándole, criticándole o no dirigiéndole la palabra, no haciendo caso a sus opiniones, ignorando su presencia, utilizando selectivamente la comunicación para reprender o amonestar y nunca para felicitar acciones de iniquidad mediante las cuales se establecen diferencias de trato, distribución no equitativa del trabajo o desigualdades remunerativas.
En fin, se considera el "mobbing" como una forma característica de estrés laboral, ocasionada por las relaciones interpersonales que se establecen en el centro de trabajo, donde la parte hostigadora tiene más recursos, apoyos o una posición superior a la del trabajador afectado que percibe que sus hostigadores tienen la intención de causarle daño o mal, lo que convierte a la situación en especialmente estresante, sin que el individuo sepa cómo afrontar estas situaciones para modificar su entorno social, ni cómo controlar las reacciones emocionales que le produce dicho proceso. El fracaso en el afrontamiento de las situaciones y en el control de la ansiedad desencadena una patología propia del estrés, que se va cronificando y agravando progresivamente.
Desde el punto de vista jurídico es lo cierto que los hechos que configuran el acoso moral que un trabajador puede padecer en su puesto de trabajo, son muy difíciles de probar por la víctima, dado que el "mobbing" suele presentarse acompañado de un clima de aislamiento respecto de los propios compañeros, y concretarse en actos continuos de hostigamiento que poco a poco van minando la autoestima del trabajador, pero que son solo valorables globalmente y por tanto su delimitación y constatación es una ardua o imposible tarea, pero en este caso concreto nos encontramos con que han quedado claramente acreditadas las acciones de iniquidad mediante las cuales se ha hostigado al actor, así, la congelación de su salario durante nada menos que seis años, en los que ha existido un fuerte incremento de los precios, sobre todo de los productos de primera necesidad, con la gravedad que ello implica en un sueldo tan bajo; falta de comunicación con la esposa del empresario; denegación injustificada de permiso para asistir a la boda de su hija, lo que, desde luego, aún cuando no hubiera norma que lo impusiera, supone una evidente intención de crear malestar al trabajador; cambio de horario injustificado; prohibición de permanecer en el centro de trabajo durante la pausa de la comida; retirada de la estufa que venía utilizando para calentarse; supresión de la puerta de la habitación en la que el actor prestaba sus servicios y sanción por escrito, coincidiendo con la baja del actor por infección respiratoria, a todo lo cual ha de unirse que el actor está de baja con diagnóstico de estado de ansiedad, por lo que el recurso ha de ser estimado, ya que las conductas señaladas suponen un grave incumplimiento de los deberes de la empresa que no respeta el derecho que al trabajador le reconoce el artículo 4.2.d) del mismo cuerpo legal así como el artículo 15 de la Constitución a su integridad, obviando igualmente las obligaciones que le atribuyen los artículos 14 y siguientes de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, pues cualquier persona sabe que el sometimiento de otra a un clima de continua hostilidad, ocasiona un estrés que puede cursar con mayor o menor gravedad en función de otros factores concurrentes, pero que, en cualquier caso perjudica la salud, máxime cuando el afectado ha de soportarlo por producirse en el centro de trabajo y cuando, como en este caso, el hostigamiento procede de su empleador, habiendo lugar a la extinción del contrato, a la luz de lo dispuesto en el artículo 50.1.c) del Estatuto de los Trabajadores.
Corresponde al actor la indemnización que para el despido improcedente señala el artículo 56 del Estatuto de los Trabajadores, de cuarenta y cinco días de salario por año de servicio, prorrateándose por meses los períodos inferiores a un año y hasta un máximo de 42 mensualidades, por lo que siendo la antigüedad del trabajador de dieciséis años y el salario diario de 29,28 euros, dicha indemnización asciende a 21.081,6 euros (720 días 29,28 euros).
Que estimamos el recurso de suplicación interpuesto por don Bernardo, frente a la sentencia número 190/05, dictada por el Juzgado de lo Social número Treinta y tres de los de Madrid, el día 30 de mayo de 2005, en los autos número 206/05, en procedimiento por resolución de contrato por voluntad del trabajador, seguido frente a "Raso Artesanía, SL', y en consecuencia revocamos la misma y declaramos extinguida la relación laboral que unía a las partes y condenamos a la recurrente a estar y pasar por tal declaración y a abonar al actor la cantidad de veintiun mil ochenta y un euros con sesenta céntimos (21.081,6 euros).