Source: http://profesorgentile.com/n/por-que-una-ley-de-libertad-religiosa.html
Timestamp: 2017-10-17 15:19:28
Document Index: 84362705

Matched Legal Cases: ['artículo 10', 'artículo 12', 'artículo 4', 'artículo 62', 'artículo 73', 'artículo 75', 'artículo 3', 'artículo 2', 'artículo 1', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 5', 'artículo 2', 'artículo 6']

I. El Derecho Humano a la libertad religiosa. II. Sociedad, estado y religión. III. La igualdad religiosa. IV. La libertad religiosa y la Iglesia Católica argentina. 1. Conflictos. 2 Historia. 3. El sostenimiento. V. Libertad religiosa y democracia constitucional. VI. Ley y tratado de libertad religiosa. VII. Religión y Constitución. VIII. Declaraciones y tratados internacionales. IX. La Organización de Naciones Unidas. X. El Concilio Vaticano II. XI. Conclusiones.
Así vemos como la Constitución parte del supuesto de la religiosidad del hombre al decir que: sus “acciones privadas(...)están sólo reservadas a Dios” (art.19) y al afirmar, que el juramento del presidente y vicepresidente de la Nación, debe prestarse “respetando sus creencias religiosas” (art. 93) y al proclamar el derecho de “Todos los habitantes de la Nación(...)de profesar libremente su culto” (art. 14) o, al referirse a los extranjeros, de “ejercer libremente su culto” (art.20).
Al respecto este último decía: “Está pues claro que la fuente y origen de las ciudades y de las repúblicas no fue una invención de los hombres(...)sino algo que procede de la naturaleza misma(...)De ese mismo capítulo se infiere prontamente que los poderes públicos tienen el mismo fin y la misma necesidad de las ciudades. Porque si para guarda de los mortales son necesarias las congregaciones y asociaciones de hombres, ninguna sociedad puede persistir sin alguna fuerza y potestad que gobierne y provea. la misma es, pues, la utilidad y el uso del poder público que el de la comunidad y sociedad.” Victoria completa su pensamiento diciendo que “De lo ya dicho, la causa eficiente del poder civil se entiende fácilmente. Habiendo mostrado que la potestad pública está constituida por derecho natural, y teniendo el derecho natural a Dios por autor, es manifiesto que el poder público viene de Dios y que no está contenido en ninguna condición humana ni en algún derecho positivo”.
Pero “(...)la causa material en la que dicho poder reside es, por derecho natural y divino, la misma república, a la que compete gobernarse a sí misma, administrar y dirigir al bien común todos sus poderes. Lo que se demuestra de este modo: como por derecho natural y divino hay un poder de gobernar la república y, quitado el derecho positivo y humano, no haya razón especial para que aquél poder esté más en uno que en otro, es menester que la misma sociedad se baste a sí mismo y tenga poder de gobernarse”, con lo que se define la legitimidad del poder político, que es una creación del derecho natural, aunque se plasme en el positivo, y que está conferido a la república, o sea a la sociedad política, quien a su vez lo traspasa, por decisión democrática, a quién elige para ejercerlo.
Esto concuerda con el pensamiento de “Las Bases” de Juan Bautista Alberdi, que sirvió de inspiración a nuestros constituyentes, cuando decía: Que casi todas las constituciones son dadas “en nombre de Dios, Legislador supremo de las naciones”. “Dios da a cada pueblo su constitución o manera de ser normal, como la da a cada hombre”. “El Congreso Argentino constituyente no será llamado a hacer la República Argentina, ni a crear las reglas o leyes de su organismo normal(...) El vendrá a estudiar y a escribir las leyes naturales en que todo eso propende a combinarse y desarrollarse del modo más ventajoso a los destinos providenciales de la República Argentina”. “Los hechos, la realidad, que son obra de Dios y existen por la acción del tiempo y de la historia anterior de nuestro país, serán los que deban imponer la constitución que la República Argentina reciba de las manos de sus legisladores constituyentes”. “El Congreso no podrá menos de llegar a ese resultado si, conducido por un buen método de observación y experimentación, empieza por darse cuenta de los hechos y clasificarlos convenientemente, para deducir de ellos el conocimiento de su poder respectivo.”
En una Declaración pública del 25 de mayo de 1999 la Conferencia Episcopal de Chile afirmaba: “(...)reconocemos plenamente el principio de igualdad ante la ley o igualdad jurídica, pero lamentamos que haya sido invocado por algunos en este caso en forma equivocada, induciendo a error a algunas personas. El principio exige que se debe dar igual trato a realidades iguales. De hecho, hay numerosos casos en el ordenamiento social en que las leyes reconocen las diferencia que existen por razones históricas, institucionales o sociales y, como consecuencia, otorgan un trato diferente a cada una de esas diversas personas o instituciones, Aunque ellas sean iguales en dignidad o se designen con el mismo nombre.”
El patronato en las Indias fue otorgado por el papa Julio II en la Bula “Universalis Ecclesiae”, del 28 de julio de 1508, en estos términos “(...)concedemos a los dichos Reyes, Fernando y Juana, y a los que en adelante lo fueren de Castilla y de León...el derecho del Patronato y de presentar personas idóneas para las dichas iglesias”. En su aplicación e interpretación hubo no pocas controversias entre los que consideraban al “Patronato” un privilegio privativo de la Santa Sede y la llamada tendencia “regalista” que la consideraba inherente a la soberanía temporal, como lo entendió Felipe II. En Indias triunfó indudablemente esta última tendencia y la Iglesia en América se sentía muchas veces más sometida a la autoridad real que a la pontificia. El clero ilustrado estaba compenetrado de este pensamiento.
Faustino J. Legón al referirse al concepto que los canonistas tienen de “regalismo” los distingue en “(...)dos modalidades: El estricto y el lato; el primero sería el derecho del Estado de disfrutar las prebendas vacantes, y de nombrar, si hay interregno en la Sede Pontificia, sujetos para los beneficios simples; el segundo es aquel sistema en que el Estado, por virtud del título de protección o de los derecho mayestáticos o de su supremacía, restringe la potestad eclesiástica, ya en cuanto a sus bienes inmuebles, ya en su magisterio y libre comunicación, ya en su jurisdicción”
Para terminar con las distintas interpretaciones se firmaron dos concordatos, en 1737 entre Felipe V y Clemente XII, y en 1753 entre Benedicto XIV y Fernando VI, por el que se reconocía a “Fernando, Rey, y al Rey Católico de las Españas que por tiempo fuese(...)el Patronato sobre los arzobispados, obispados, beneficios consistoriales, etcétera, que vacaren en las Indias, declarándose expresamente que correspondía al Rey la “presentación” de prelados, y al Papa, “la institución canónica”.
En el cabildo abierto del 22 de mayo de 1810 participaron 26 sacerdotes la mayoría de los cuales era contrario al pensamiento del Obispo de Buenos Aires Benito de Lue y Riera que defendió a la Corona y al Virrey. La primera Junta de Gobierno designada el 25 de mayo tuvo como integrante a Manuel Alberti, cura de la Parroquia de San Miguel. La primera Junta tuvo que resolver la provisión de una canonjía magistral del Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires, ya vacante cuando sucedió la revolución. Se hacía por concurso de oposición, según la legislación de indias, que era decidido por el Virrey, correspondiendo luego al obispo para su designación. No habiendo Virrey y previendo que podría tener dificultades con el Obispo Lue y Riera la Primera Junta decisión asesorarse y consultó a los sacerdotes Gregorio Funes y Luis Aguirre, quienes dictaminaron que el Patronato era una regalía afecta a la soberanía, que era necesario proveer a la canonjía y que la Junta debía ejercer el derecho de patronato. Aunque la presentación no se hizo esta doctrina reflejaba el pensamiento predominante en la época. La Soberana Asamblea del año XIIII establecerá que incumbe al supremo poder ejecutivo “presentar a los obispos y prebendas de todas las Iglesias del Estado”.
Fallecido el Obispo Lue el 21 de marzo de 1812, el Triunvirato nombra canónigo magistral a don Diego Estanislao Zavaleta, quien se incorpora al Cabildo y es designado Deán, lo preside, adquiriendo como Provisor, el carácter de gobernador del obispado vacante. A principio de 1825 Monseñor Juan Muzzi, enviado de la Santa Sede como Delegado ante el gobierno de Chile, que estaba acompañado del canónigo Juan Mastai Ferreti (que será luego el Papa Pío IX) desde Montevideo designa para la Diócesis de Buenos Aires a don Manuel Medrano, como delegado apostólico, con atribuciones de Vicario capitular, en forma provisional hasta que la Santa Sede resolviera en definitiva. La diócesis seguía gobernada por los provisores del cabildo y confirmados por el gobierno. El 8 de octubre de 1829 el gobierno de Buenos Aires se dirige en “súplica” al Santo Padre, para cubrir la vacante y ensaya la “presentación” proponiendo a Estanislao Zavaleta y, además, al mismo Mariano Medrano. LA SANTA SEDE, SIN ALUDIR A ESTA SÚPLICA,MOTU PROPRIO, POR BULA DEL 7 DE OCTUBRE DE 1829, DESIGNÓ A MEDRANO VICARIO APOSTÓLICO DE BUENOS AIRES Y OBISPO DE AULÓN, IN PARTIBUS INFIDELIUM. MAS TARDE POR BULA DEL 2 DE JULIO DE 1832 MEDRANO ES PRECONIZADO OBISPO DE BUENOS AIRES POR EL PAPA GREGORIO XVI, DESGINANDOSE SIMULTÁNEMANTE AL DOCTOR MARIANO JOSÉ ESCALADA, OBISPO IN PARTIBUS DE AULÓN. PRESENTADOS LOS DESPACHOS PONTIFICIOS SE DIO INTERVENCIÓN AL FISCAL DE ESTADO PEDRO JOSÉ AGRELO QUIÉN PUBLICÓ EN 1834 UN “MEMORIAL AJUSTADO”, DEFENDIENDO EL PATRONATO NACIONAL. LUEGO SE CONSULTÓ A 26 PERSONAS QUE SE EXPIDIENDO EN IGUAL SENTIDO. EL GOBIERNO DIO EL PASE A LA BULA DE DESIGNACIÓN DE MEDRANO Y LUEGO DE PRESTAR JURAMENTO DE FIDELIDAD A LA NACIÓN, COMENZÓ A REGIR LA DIÓCESIS DE BUENOS AIRES.
“En Buenos Aires, la ley del 21 de diciembre de 1822, de “reforma del clero”, declaró abolidos los diezmos desde el año siguiente, y que las atenciones a que se destinaban serían cubiertas con fondos del Estado. En la mayoría de las provincias se continuaron cobrando, aunque en forma intermitente y con resultados varios(...)”
“La supresión del gravamen con carácter general fue dispuesta por el Estatuto para la Organización de la Hacienda y Crédito Público, del 9 de diciembre de 1853(...). Como había sucedido en Buenos Aires, la abolición tenía su contrapartida en la creación del presupuesto del culto.”
“Si para abolir los diezmos el argumento fue liberar a la producción de esa carga, la desamortización –en sus dos vertientes, eclesiástica y civil- invocó la necesidad de poner en circulación la propiedad inmueble estancada en las llamadas “manos muertas”(...) Es incontable el número de casas y tierras del patrimonio eclesiástico que fueron confiscadas o vendidas forzosamente en cumplimiento de ese programa.”
“A cambio de los capitales acensuados sobre inmuebles, que previa liquidación ingresaron en el hacienda pública, el Estado se obligó a pagar periódicamente a los titulares de los créditos –iglesias, conventos y clérigos- la renta a que tenía derecho. Estas obligaciones(...)engrosaron el presupuesto de culto.”
Las revoluciones norteamericana y francesa que dieron lugar a la “democracia constitucional” desde su orígenes encontraron entre sus fundamentos el principio de “libertad religiosa”, así la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa de 1789 en su artículo 10 decía: “Nadie puede ser inquietado por sus opiniones, incluso religiosas, siempre que su manifestación no altere el orden público establecido por la ley.”La Enmienda I de la Constitución Norteamericana en su primera frase dice: “El Congreso no dictará ley alguna acerca de la oficialización de determinada religión, o que prohiba el libre ejercicio de ella;(...)”. La postulación de los principios de libertad de conciencia,. de convicciones y de culto llevará a algunas corrientes, especialmente en el siglo XIX, que invocando el liberalismo, pondrán énfasis en la separación de la Iglesia con el Estado, la secularización del estado y la sociedad y hasta postular el laicismo.
(...)Los ministros de cultos, sus ascendientes, descendientes, hermanos y cónyuges, así como las asociaciones religiosas a que aquellos pertenezcan, serán incapaces para heredar por testamento, de las personas a quienes los propios ministros hayan dirigido y auxiliado espiritualmente y no tengan parentesco dentro del cuarto grado.(...)”
La Convención Constituyente de 1853 discutió el tema religioso en 7 de las 13 sesiones y en la del 21 de abril el convencional y sacerdote católico Benjamín J. Lavaysse, al respecto, dijo: “(...)que la Constitución no podía intervenir en las conciencias, sino reglar sólo el culto exterior. Que el gobierno federal estaba obligado a sostenerlo, y esto era lo bastante. Que la religión, como creencia no necesitaba de más protección que la de Dios, para recorrer el mundo, sin que hubiese podido nunca la tenaz oposición de los gobiernos detener un momento su marcha progresiva(...)”. José Benjamín Gorostiaga, el principal responsable de la redacción del proyecto de Constitución en debate, por su parte, agregó: “Que se había dicho con razón que la religión o nuestras obligaciones con el Creador, lo mismo que la manera de cumplirlas, no pueden ser dictadas, sino por la razón y la convicción, y no por la fuerza y la violencia. Que los derechos de la conciencia están fuera del alcance de todo poder humano; que ellos han sido dados por Dios, y que la autoridad que quisiese tocarlos, violaría los primeros preceptos de la religión natural y de la religión revelada.”
Juan María Gutiérrez agregó: “(...)que al gobierno temporal sólo le incumbía promover las conveniencias sociales de este mundo, y respecto al otro, garantir la libertad de las conciencias y creencias de cada uno. Que a más de esta consideraciones no debía olvidarse un hecho que pertenecía a nuestro derecho público, y es el Tratado celebrado con la Inglaterra, que el Gobierno Nacional de aquel tiempo firmó como base esencial de su existencia, contrayendo compromisos que le hicieran respetar; que, celebrado por el Gobierno Nacional obligaba a toda la Nación y no podía eludirlo so pena de correr el riesgo de ser compelida a cumplirlo.(...)Que como podía llamarse al extranjero a nuestras suelo para negarle el derecho de adorar a su Dios como lo adoraba en el hogar de sus padres?(...)”
Entre los precursores de la Constitución, que no estuvieron en la Convención de Santa Fe, Esteban Echeverría proclamaba como sexta palabra simbólica de su “Dogma Socialista de la Asociación de Mayo” a: “Dios, centro y periferia del nuestra creencia religiosa; el cristianismo; su ley” y decía sobre ella que “El cristianismo trajo al mundo la fraternidad, la igualdad y la libertad, y rehabilitando al género humano en sus derechos, lo redimió...El cristianismo deber ser la religión de las democracias.” Y más delante afirma que “Si la libertad de conciencia es un derecho del individuo, la libertad de cultos es un derecho de las comunidades religiosa...La sociedad religiosa es independiente de la sociedad civil; aquella encamina sus esperanzas a otro mundo, ésta las concentra en la tierra; la misión de la primera es espiritual, la de la segunda temporal.” Agrega, más delante, que: “El Estado, como cuerpo político, no puede tener una religión, porque no siendo persona individual carece de conciencia propia.” El presidente de la Convención Constituyente de 1853, Facundo Zuviría, dijo palabras muy similares al expresar: “Siendo el gobierno un ser moral no podía profesar religión alguna; como persona gobernante, podría tener cualquiera, como gobierno no.” Y termina Echeverría declarando que “La palabra tolerancia, en materia de religión y de cultos, no anuncia sino la ausencia de libertad y envuelve una injuria contra los derechos de la humanidad. Se tolera lo inhibido o lo malo; un derecho se reconoce y se proclama...la libertad es un elemento indestructible de su naturaleza y un don de Dios.”
Esta última observación sirve para recordarla a quienes criticaron el anteproyecto de ley que comentamos y que reniegan de la libertad religiosa o solamente la admiten como “tolerancia” respecto de “(...)grupos religiosos minoritarios (que) pudieran desenvolverse e integrarse a la comunidad nacional sin problemas de magnitud, al punto que uno de los pocos ejemplos que tal vez la Argentina pueda ofrecer es el de la tolerancia con las personas de diversas religiones.” (“Libertad religiosa, cultos y sectas en la Argentina” José María Baamonde, Luis E. Roldán y Ricardo Bach de Chazal, Ediciones Fundación Spes, 20001, página 13). En la Declaración “Dignitatis Humanae” el Concilio Vaticano II reconoce la libertad del hombre para practicar su culto y su religión, como se citará en la última parte de este trabajo, lo que no nos permite calificar a los demás cultos o confesiones religiosas como algo malo que sólo toleramos.
Juan Bautista Alberdi decía en sus “Bases”, respecto de esta cuestión, que: “En presencia del desierto, en medio de los mares, al principio de los caminos desconocidos y de las empresas inciertas y grandes de la vida, el hombre tiene necesidad de apoyarse en Dios, y de entregar a su protección la mitad del éxito de sus miras. La religión debe ser hoy, como en el siglo XVI el primer objeto de nuestras leyes fundamentales.” Luego de diferenciar el derecho constitucional moderno, que pretende incorporar a nuestro Texto fundamental, del derecho indiano o colonial y del de la primera época de la revolución, dice que la Constitución “(...)debe mantener y proteger la religión de nuestros padres, como la primera necesidad de nuestro orden social y político; pero debe protegerla por la libertad, por la tolerancia y por todos los medios que son peculiares y propios del régimen democrático y liberal(...). Concluye afirmando uno de los postulados básicos del orden constitucional que propone que es la libertad religiosa. En nuestro caso se tenía que cambiar un sistema de identificación de la Iglesia Católica con el Estado, por otro de libertad religiosa, sin desconocer como persona jurídica y realidad histórica a la Iglesia Católica. Esto lo resume en esta fórmula: “La libertad religiosa es tan necesaria al país como la misma religión católica. Lejos de ser inconciliables, se necesitan y completan mutuamente. La libertad religiosa es el medio de poblar estos países. La religión católica es el medio de educar esas poblaciones.”
Uno de los derechos que se declaran es “A impartir y elegir para sí, o para los menores o incapaces cuya representación legal ejerzan, la educación religiosa, moral y ética, conforme a sus propias convicciones, salvo que ello se oponga a la libertad religiosa del menor que tenga uso de razón” . Este derecho está reconocido en tratados internacionales, como el artículo 12 de la Convención Americana de Derecho Humanos cuando declara: “Los padres, y en su caso los tutores, tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.”, en la ley Federal de Educación 24.195 que en su artículo 4º dispone que “los padres y tutores de los alumnos/as, tienen derecho a(...)c) elegir para sus hijos/as o pupilos/as, la institución educativa cuyo ideario responda a sus convicciones filosóficas, éticas o religiosas” y en Constituciones como la de la Provincia de Córdoba, que en el artículo 62 inciso 5. dice: “Los padres tienen derecho a que sus hijos reciban en la escuela estatal, educación religiosa o moral según sus convicciones”; y seguramente reabre un debate respecto al modo de ejercerlo en los establecimientos de gestión pública estatal y que no tiene necesariamente que hacerse, como se lo hizo en las décadas del cuarenta y cincuenta a través de la enseñanza obligatoria de la religión católica y como materia alternativa moral, para los que no sean católicos. Dios, la religión y los documentos sagrados como la Biblia, La Torá, el Talmud y el Corán, no puede estar ausentes de la educación, del estudio y la investigación de las universidades, escuelas ni establecimientos educativos, de gestión privada o estatal, al alcance de quienes deseen formarse a través de ellos. Tampoco su enseñanza y estudio pueden implicar discriminaciones odiosas ni molestias para los no creyentes o quienes crean en otra religiones que no sean la católica.
Las “sectas” o “nuevos movimientos religiosos(...)Son grupos muy diversos entre sí, de doctrina y práctica a menudo contrastante con los criterios éticos habituales en Occidente, y de los que ni siquiera puede asegurarse con claridad que tengan siempre carácter religioso,(...) estas organizaciones atípicas han experimentado un notable crecimiento en Europa (y en América Latina), y han recibido públicamente duras acusaciones: por ejemplo, en relación con su estrategia de captación de nuevos miembros y con sus métodos de garantizar la permanencia de sus seguidores (brainwashing, o “lavado de cerebro”); incluso algunos de estos grupos se han visto envueltos en procesos criminales por prostitución de menores, o por homicidios como consecuencia de extravagantes actos de “culto”” (Javier Martinez-Torrón).
1. El preámbulo que declara: “...invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia....”;
3. El 14 que expresa: “Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos según las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber:...profesar libremente su culto...”;
4. El 19 dice: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios,...”;
5. El 20 dispone que: “Los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden...ejercer libremente su culto...”;
7. “Los eclesiásticos regulares no pueden ser miembros del Congreso...”, dice el artículo 73;
8. El artículo 75 dice que “Corresponde al Congreso:...22. Aprobar o desechar... los concordatos con la Santa Sede...”; y
vicepresidente prestarán juramento, en manos del presidente del Senado y ante el Congreso reunido en Asamblea, respetando sus creencias religiosas...”.
1. La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre en su artículo 3 dice que “Toda persona tiene el derecho de profesar libremente una creencia religiosa y de manifestarla y practicarla en público y en privado”; y en el 22 “Toda persona tiene derecho de asociarse con otras para promover, ejercer y proteger sus intereses legítimos de orden...religioso...”;
2. La Declaración Universal de Derechos Humanos de la O.N.U. dice en su artículo 2,1 que: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta declaración, sin distinción alguna de...religión...o cualquier otra condición.”; el 18 que:“Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.”; y en el 26,2 dice que “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto de los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entretodas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos...”;
3. La Convención Americana sobre Derecho Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) en su artículo 1,1 dice: “Los Estados partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio de toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de...religión...o cualquier otra condición social”; el 12 titulado “Libertad de conciencia y de religión” expresa: “1. Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión. Este derecho implica la libertad de conservar su religión o su creencia, o de cambiar de religión o de creencias, así como la libertad de profesar y divulgar su religión o sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado. 2. Nadie puede ser objeto de medidas restrictivas que puedan menoscabar la libertad de conservar su religión o sus creencias o de cambiar de religión o de creencias. 3. La libertad de manifestar la propia religión y las propias creencias está sujeta únicamente a las limitaciones prescritas por la ley y que sean necesarias para proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral pública o derechos y libertades de los demás.
4. Los padres, y en su caso los tutores, tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.”; en el 13,5 se declara que “Estará prohibida por la ley toda propaganda a favor de la guerra o toda apología del odio...religioso que constituyan incitación a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por cualquier motivo, inclusive los de...religión...”; el 16,1 expresa que “Todas las personas tienen derecho a asociarse libremente con fines...religiosos...o de cualquiera otra índole”; el 22.8 “En ningún caso el extranjero puede ser expulsado o devuelto a otro país, sea o no de origen, donde su derecho a la vida o a la libertad personal está en riesgo de violación a causa de...religión...”; y el 27,1 cuando admite la “Suspensión de garantías 1. En caso de guerra, de peligro público o de otra emergencia que amenace la independencia o seguridad del Estado Parte, éste podrá adoptar disposiciones que, en la medida y por el tiempo estrictamente limitados a las exigencias de la situación, suspendan las obligaciones contraídas en virtud de esta Convención, siempre que tales disposiciones...no entrañen discriminación alguna fundada en motivos de...religión...” y en el punto 2 “no autoriza la suspensión de los derecho determinados en los siguientes artículos:...12 (libertad de conciencia y religión)”.
4. El Pacto Internacional de Derecho Económicos, Sociales y Culturales en su artículo 2,2 dice que: “Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a garantizar el ejercicio de los derechos que en él se enuncian, sin discriminación alguna por motivos de...religión.. o de otra índole...”; en el 13, 1 expresa que: “..la educación debe capacitar a todas las personas para participar efectivamente en una sociedad libre, favorecer la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y entre todos los grupos raciales, étnicos o religiosos..”; y en el 3 que: “los Estados partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, de escoger para sus hijos o pupilos escuelas distintas de las creadas por las autoridades públicas...y de hacer que sus hijos o pupilos reciban la educación religiosa o moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.”
2,1 dice: “Cada Estado Parte en este Pacto se compromete a respetar y a garantizar a todos los individuos que se encuentren en su territorio y estén sujetos a su jurisdicción, los derechos reconocidos en el presente Pacto, sin distinción alguna de...religión...o de otra índole....”; el 4,1 declara que: “En situaciones excepcionales que pongan en peligro la vida de la nación y cuya existencia haya sido proclamada oficialmente, los Estados partes en el presente Pacto podrán adoptar disposiciones que, en la medida estrictamente limitada a las exigencias de la situación, suspendan las obligaciones contraídas en virtud de este Pacto siempre que tales disposiciones...no entrañen discriminación alguna fundada únicamente por motivos de ...religión...”; en el 18 dice: “1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión: este derecho incluye la libertad de tener o de adoptar la religión o las creencias de su elección, así como la libertad de manifestar su religión o sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, mediante el culto, la celebración de los ritos, las prácticas y la enseñanza. 2. Nadie será objeto de medidas coercitivas que puedan menoscabar su libertad de tener o de adoptar la religión o las creencias de su elección.
3. La libertad de manifestar la propia religión o las propias creencias estará sujeta únicamente a las limitaciones prescritas por la ley que sea necesarias para proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicos, o los derechos y libertades fundamentales de los demás. 4. Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres, y en su caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”; el 20,2 dice que: “Toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia está prohibida por ley.”; el 24,1 manifiesta: “Todo niño tiene derecho, sin discriminación alguna por motivos de...religión...a las medidas de protección que se condición de menores requiere, tanto por parte de su familia como de la sociedad y del Estado.”; el 26 expresa: “...la ley prohibirá toda discriminación y garantizará a todas la personas protección igual y efectiva contra cualquier discriminación por motivos de...religión...o de cualquier índole...”; y el 27 dispone: “En los Estados en que existan minorías étnicas, religiosas o lingüísticas, no se negará a las personas que pertenezcan a dichas minorías el derecho que les corresponde, en común con los demás miembros de su grupo, a tener su propia vida cultural, a profesar y practicar su propia religión y a emplear su propio idioma.”
6. El artículo 2,1 de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio se “...entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal: a) Matanza de miembros del grupo; b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) Sometimientos intencional del grupo a condiciones de existencia que haya de acarrear su destrucción física, total o parcial; d) medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.”
7. La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial en sus considerando dice que “...para realizar uno de los propósitos de las Naciones Unidas, que es el de promover y estimular el respeto universal y efectivo de los derechos humanos y de las libertades fundamentales del todos, sin distinción por motivos de raza, sexo idioma o religión...” se garantiza a toda persona, en el artículo 5 de esta Convención, el goce de: “El derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión” [d), vii)].
8. El preámbulo de la Convención sobre los Derechos del Niño se dice “que toda persona tiene todos los derechos y libertades enunciados en ellos (Declaración Universal de los Derechos Humanos y en los pactos internacionales de derechos humanos), sin distinción alguna, por motivos de...religión... o de otra índole...”; y el artículo 2,1 expresa: “Los Estados Partes respetarán los derechos enunciados en la presente Convención y asegurarán su aplicación a cada niño sujeto a su jurisdicción, sin distinción alguna, independientemente de... la religión...o cualquiera otra condición del niño, de sus padres o de sus representantes legales.”; el 14 dispone: “1. Los Estados Partes respetarán el derecho del niño a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. 2.Los Estados Partes respetarán los derechos y deberes de los padres y, en su caso, de los representantes legales, de guiar al niño en el ejercicio de su derecho de modo conforme a al evolución de sus facultades. 3. La libertad de profesar la propia religión o las propias creencias estará sujeta únicamente a la limitaciones prescriptas por la ley que sean necesarias para proteger la seguridad, el orden, la moral o la salud públicas o los derechos y libertades fundamentales de los demás.”; el 20,3 dispone:
“Entre esos cuidados figurará, entre otras cosas, la colocación en hogares de guarda, la kafala del derecho islámico, la adopción, o de ser necesaria la colocación en instituciones adecuadas de protección de menores. Al considerar las soluciones, se prestará particular atención a la conveniencia de que haya continuidad en la educación del niño y a su origen étnico, religioso, cultural y lingüístico.”; el 29, 1, d) dice:“Preparar al niño para asegurar una vida responsable en una sociedad libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia, igualdad de los sexos y amistades entre todos los pueblos, grupos étnicos, nacionales y religiosos y personas de origen indígena...”; y en el 30 se dice: “En los Estados en que existan minorías étnicas, religiosas o lingüísticas o persona de origen indígena, no se negará a un niño que pertenezca a tales minorías o que sea indígena el derecho que le corresponde, en común con los demás miembros de su grupo, a tener su propia vida cultural, a profesar y practicar su propia religión, o a emplear su propio idioma.”
El artículo 6º de la Declaración de la Asamblea de la ONU del 25 de noviembre de 1981, que no es un tratado pero que forma parte del derecho internacional, expresa que: “(...) elderecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión o de convicciones comprenderá, en particular las libertades siguientes: a) La de practicar el culto o de celebrar reuniones en relación con la religión o las convicciones, y de fundar y mantener lugares para estos fines. b) La de fundar y mantener instituciones de beneficencia o humanitarias adecuadas. c) La de confeccionar, adquirir y utilizar en cantidad suficiente los artículos y materiales necesarios para los ritos o costumbres de una religión o convicción. d) La de escribir, publicar y difundir publicaciones pertinentes en esas esferas. e) La de enseñar la religión o las convicciones en lugares aptos para esos fines. f) La de solicitar y recibir contribuciones voluntarias financieras y de otro tipo de particulares e instituciones. g) La de capacitar, nombrar, elegir y designar por sucesión los dirigentes que correspondan según las necesidades y normas de cualquiera religión o convicción. h) La de observar días de descanso y de celebrar festividades y ceremonias de conformidad con los preceptos de una religión o convicción. i) La de observar y mantener comunicaciones con individuos y comunidades acerca de cuestiones de religión o convicciones en el ámbito nacional y en el internacional”.
En el “5º. 1. Los padres o, en su caso, los tutores legales del niño tendrán el derecho de organizar la vida dentro de la familia de conformidad con su religión o sus convicciones y habida cuenta de la educación moral en que se crean que debe educarse al niño. 2 Todo niño gozará del derecho a tener acceso a educación en materia de religión o convicciones conforme con los deseos de sus padres o, en su caso, sus tutores legales, y no se le obligará a instruirse en una religión o convicciones contra los deseos de sus padres o tutores legales, sirviendo de principio rector el interés superior del niño. 3. El niño estará protegido de cualquier forma de discriminación por motivos de religión o convicciones. Se le educará en un espíritu de compresión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y hermandad universal, respeto de la libertad de religión o convicciones de los demás en la plena conciencia de que su energía y sus talentos deben educarse al servicio de la humanidad. 4 Cuando un niño no se halle bajo la tutela de sus padres ni de sus tutores legales, se tomarán debidamente en consideración los deseos expresados poraquéllos o cualquier otro prueba que se haya obtenido de sus deseos en materia de religión o de convicciones, sirviendo de principio rector el interés superior del niño. 5. La práctica de la religión o convicciones en que se educa a un niño no deberá perjudicar su salud física o mental ni su desarrollo integral(...).”
La Iglesia Católica ha acentuado en los últimos tiempos su prédica a favor de la libertad religiosa. En la declaración “Dignitatis humanae”, del 7 de diciembre de 1965, del Concilio Vaticano II “(...)ruega a todos los hombres que consideren con toda atención cuán necesaria es la libertad religiosa, sobre todo en las presentes condiciones de la familia humana” y, agrega, “para que se establezcan y consoliden las relaciones pacíficas y la concordia en el género humano se requiere que en todas partes del mundo la libertad religiosa sea protegida por una eficaz tutela jurídica y que se respeten los supremos deberes y derechos de los hombres para desarrollar libremente la vida religiosa dentro de la sociedad.”(15)
“Este Concilio Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de personas particulares como de grupos sociales y de cualquier potestad humana; y eso de tal manera que, en materia religiosa, no se obligue a nadie de obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, solo o asociado con otros, dentro de los límites debidos(...)Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa ha de ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad de tal modo que llegue a convertirse en un derecho civil.”(2)
“La comunidades religiosas tienen también el derecho a no ser impedidas en la enseñanza y en la profesión pública de palabra y por escrito, de su fe(...)”(4)
(*) Es profesor de Derecho Constitucional de las Universidades Nacional y Católica de Córdoba, integró el Consejo Asesor de Libertad Religiosa de la Cancillería, fue diputado de la Nación (1989-1991) y es miembro del Consejo Argentino de Libertad Religiosa..