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Timestamp: 2018-05-20 13:34:33
Document Index: 339917315

Matched Legal Cases: ['artículo 37', 'artículo 8', 'Artículo 54', 'artículo 216', 'artículo 54', 'Artículo 3', 'Artículo 2']

Blogs del Partido de la Liberación Dominicana (PLD)
El “parche mal pegao” del senado
Por: Franklin Almeyda
En la prisa que caracteriza al que pretende imponer, el Senado le agregó un artículo a la Ley de Partidos, que la invalida por contradictoria. Por suerte la Cámara de Diputados está obligada a mejorarla para aprobarla.
La prisa del Senado parecía complacer al Presidente Medina que demanda primarias abierta. No escucharon a más nadie; ni a los partidos, tampoco a las iglesias y menos aún a organizaciones empresariales y de la sociedad civil.
¿El Presidente quiere primarias abierta? Le pusieron un remiendo con un “parche mal pegao” en el artículo 37, diciendo: “Las elecciones primarias abiertas y simultáneas son el instrumento que sustituye o es equivalente a las asambleas de electores y de convenciones para la selección de candidatos y candidatas a ser postulados a cargos de elección popular y constituye un proceso de votación que debe tener lugar en la etapa final de la precampaña”.
Todo se complica al leer que también se aprobó en el artículo 8 de esa Ley, que: “Los Partidos estarán obligados a llevar un registro general actualizado de todos sus afiliados por circunscripción, municipio y provincia…”.
El anterior, Art. 7, ordena que: “Ningún ciudadano podrá estar afiliado a más de un partido. Al afiliarse a otro partido, se renuncia inmediata a la afiliación anterior”. Ordena que el registro de afiliados se deposite ante la JCE”.
Las cosas se van complicando cuando los artículos 27 y 29 ordenan: Art. 27, numeral 2: “Derecho a elección y postulación: Es un derecho esencial de los afiliados de los partidos, movimientos y agrupaciones políticas: el elegir y ser elegidos para cualquier función dirigencial o postulación para ocupar un cargo de elección popular, conforme a los requisitos establecidos en sus estatutos y disposiciones reglamentarias”.
Léase detenidamente, se refiere al derecho del afiliado a “… elegir y ser elegido para cualquier función dirigencial o postulación para ocupar un cargo de elección popular…”.
Pasa a condenar el “transfuguismo” y garantiza el derecho de los afiliados. Art. 29: “Ninguna persona podrá estar afiliada simultáneamente a más de un partido, agrupación o movimiento político. La afiliación a otro partido, agrupación o movimiento político, el apoyo a otra candidatura contraria, hacer pronunciamientos en contra de candidaturas de elección Popular postuladas por su partido, la participación en actividades de partidos contrarios, o la aceptación de candidaturas por otro partido, implicarán la renuncia automática a toda afiliación anterior…”.
Las primarias simultáneas y abiertas están como “un parche mal pegado”. Y se empeora al buscar la fuente para financiarlas. El Senado hizo un “majarete” en el Artículo 54, que igualmente incluyó el Senado, para que no se le señalara otra inconstitucionalidad. Como la Constitución ordena (237) establecer la fuente de toda ley que implique gasto, dispusieron que sería con las partidas de financiamiento a los partidos.
No son los “recursos necesarios para su ejecución”. Los aportes en total de los años 2015 y 2017, fueron 805 millones, suma hacen un mil 610 millones. En el 2016, año electoral, se otorgó un mil 600 millones. Todos, en tres años, totalizan 3 mil 210 millones de pesos. Pero la JCE ha presentado un presupuesto estimado en 5 mil 628 millones de pesos. Hay un faltante de 2 mil 418.
¿Verdad que está aprobación del Senado es “un parche mal pegao”?
La firmeza de un liderazgo
Se confunde la prudencia con debilidad de carácter. Eso ha estado ocurriendo con Leonel, hasta llegar a este momento.
Sorprende su firmeza, a propósito de la aprobación de la Ley de Partidos. Su posición la centra en aspectos constitucionales, demostrando las violaciones específicas en que se incurriría aprobando como obligatorio celebrar primarias abiertas. Hace suya la propuesta original de la JCE de que en virtud al derecho fundamental de libre asociación, cada partido debe escoger a libremente los candidatos.
Señala que los partidos deben acogerse al artículo 216 de la Constitución que “habla de la conformación y el funcionamiento de los partidos políticos sustentado en el respeto a la democracia interna”.
Categóricamente ha dicho: “Si los legisladores imponen las primarias abiertas en la Ley de Partido, será de manera forzada”. Advierte que la “imposición de lineamientos políticos e institucionales es posible vencer, pero no convencer, y quien incurre en ello a la larga pierde, porque siembra la semilla de la ingobernabilidad”.
Sin embargo, dejando una puerta abierta al diálogo, expresa “en República Dominicana, a veces, partimos del absurdo, pero a veces partiendo de lo absurdo llegamos a la razón, por lo que espera se logre un proyecto de ley consensuado”.
En su momento invocó en el Comité Político, que la Constitución está por encima de todos los poderes del Estado, con mucha más razón por encima del CP y el PLD. Fue enfático en afirmar que nadie podía obligar a un peledeísta a desobedecer el mandato constitucional.
Estamos, pues, en presencia de un firme liderazgo que descansa en una causa. Cuando eso sucede no hay derrotas. Las ideas no se vencen imponiendo una posición contraria a ellas. Hacerlo crea ingobernabilidad y esa causa termina siendo apoyada por todo un pueblo.
Se ha pretendido presentar este conflicto como una lucha de candidaturas; nada más absurdo. Lo que realmente está planteado es una confrontación entre un liderazgo que encarna una causa y otro que no tiene límites desde el poder.
En su momento advertí en el Comité Político que esa Ley es orgánica y que se requiere las dos terceras partes de los legisladores para aprobarla. En consecuencia, el PRM tiene los votos para no alcanzar esa mayoría calificada en la Cámara de Diputados.
En el Senado fue fácil aprobar con esa mayoría calificada, pero en la Cámara de Diputados se ve claro que esa votación no se logrará, excepto impuesta. Fue lo advertido, se derrotará a Leonel (y agrego ahora a amplios sectores de opinión) pero en la Cámara de Diputados será derrotado Danilo. Aunque pretender la derrota de uno y de otro, es la derrota del PLD.
Suponer que el Poder se maneja sin límites, es ignorar que en el sistema democrático se eligen representantes a cargos, por un mandato del pueblo y éste lo puede retirar en su oportunidad.
El rumbo tomado hace daño al PLD y al país, aunque la firmeza del liderazgo de Leonel establece la diferencia. De lo contrario el liderazgo caería hacia el PRM, por su esfuerzo en que si lo derrotan, no es una derrota, es una imposición, beneficiando a Abinader.
Por tanto, lo que deja bien parado al PLD, es la firmeza de liderazgo de Leonel, sustentado en una causa, no sólo del Partido, sino nacional.
El senado entregó un proyecto defectuoso
El Senado al introducirle modificaciones al proyecto de Ley de Partidos Políticos, no fue cuidadoso y produjo una pieza defectuosa.
En la prisa por aprobarlo, reformó la propuesta de la JCE sin reparar que en diferentes artículos estaban elaborados para que los Partidos decidan libremente cómo escoger sus candidatos. Esa inobservancia llevó al Senado a aprobar una ley que ella misma se descalifica.
Para muestra un botón, pero damos dos. El primero referido a que se incurre en contradicción de quien elige candidatos a puestos de elección popular, si la membresía partidaria o en primarias abiertas y simultáneas. El otro es la apropiación de los fondos para costear las primarias abiertas.
Veamos el primer botón, las contradicciones en los artículos 37, 24-4 y 27-2:
Art. 37.- “Primarias abiertas y simultáneas. Las elecciones primarias abiertas y simultáneas son el instrumento que sustituye o es equivalente a las asambleas de electores y de convenciones para la selección de candidatos y candidatas a ser postulados a cargos de elección popular y constituye un proceso de votación que debe tener lugar en la etapa final de la precampaña”.
Previamente se prevé en los artículos 24-4 y 27-2:
Art. 24-4.- “La renovación de sus órganos directivos y la escogencia de candidatos a partir de la votación periódica universal de los miembros o afiliados de la organización política, auspiciando una amplia participación de la base del partido, agrupación o movimiento político”.
Art. 27-2.- “Derecho a elección y postulación: Es un derecho esencial de los afiliados de los partidos, movimientos y agrupaciones políticas: el elegir y ser elegido para cualquier función dirigencial o postulación para ocupar un cargo de elección popular, conforme a los requisitos establecidos en sus estatutos y disposiciones reglamentarias”.
Es obvio, en estos dos últimos se les reconoce a los afiliados el derecho a elegir y ser elegido candidatos a cargos de elección popular, pero en el 37 dispone abiertas y simultáneas. Lo que constituye una grave contradicción.
La Segunda muestra, es el artículo 54 que deja a los partidos sin recursos cuando se refiere:
Art. 54.- “Apropiación de fondos para las primarias. Los recursos para organizar el proceso de las elecciones primarias, abiertas y simultáneas de los partidos, agrupaciones y movimientos políticos para elegir los candidatos a los distintos cargos de elección popular en las elecciones ordinarias, serán deducidos, previó acuerdo con las organizaciones políticas, del aporte económico que proporciona el Estado a los partidos, independientemente de los aportes de la Junta Central Electoral en naturaleza y logística”.
Los fondos partidarios no son suficientes. Por ejemplo, los aporte a los partidos en el 2015 y 2017, 2016 y 2017, en cada año, la suma de 805 millones de pesos; en el 2016, por ser año electoral, mil 600 millones. El porcentaje a los partidos es el 0.50% de los ingresos tributarios del Estado para el año electoral y 0.25% los años restantes.
El Presidente de la JCE presentó al país un presupuesto de 5 mil 628 millones de pesos para organizar dichas primarias. Eso significa que los aportes a los partidos en un cuatrienio no bastan para cubrir el costo de ellas.
La característica defectuosa de esta pieza del Senado, no permite su aprobación en la Cámara de Diputados.
Parece un juego de palabras decir “se pierde ganando” o “se gana perdiendo”, pero no lo es. Se aplica en muchas cosas, mucho más en la actividad política, la cual está muy sujeta a la percepción.
La reciente decisión del Senado de la República sobre el punto en debate en la Ley de Partidos, relativo a el método de los paridos para escoger sus candidatos, es un claro ejemplo de las disyuntivas planteadas.
Los 24 senadores que aprobaron la propuesta de que el método es con primarias simultáneas y abiertas, habrán creído, por esa mayoría contra 8, de que ganaron. Es mucho más complejo que lo que parece.
Tener la mayoría calificada de votos, no es tener la razón. Puede que se vea en la percepción generalizada de la población, que fue la que los eligió, como una imposición mecánica e irracional de sus propiciadores.
Desde décadas se acordó en el seno del PLD, aplicar el consenso para decisiones importantes. El consenso requiere una base racional y de aceptación de todos; eso implica ceder entre todas las partes hasta encontrar el punto común. Es un cotejo de las diferentes motivaciones.
Se acordó, excepcionalmente, el centralismo democrático que es tomar decisiones por mayoría y la minoría sujetándose a ella. Este método de mayorías se venía aplicando en temas cotidianos y sin trascendencia.
Esa base teórica para aplicar métodos de decisión, se debatió en la Conferencia Salvador Allende, celebrada en 1974. Se consideró que los seres humanos pensamos y el debate es un juego de ideas. Dicho de otra manera, somos seres inteligentes se debe argumentar para convencer.
En los acuerdos del 2015 para gerenciar la crisis creada para reformar la Constitución, figura un punto priorizando el consenso.
Parecería que los legisladores no tienen que recurrir al consenso. Sin embargo, en ellos se impone, no solo una votación calificada o a unanimidad, sino que en sus condiciones de representantes de las comunidades que los eligieron, recojan de ellas sus pareceres.
La decisión adoptada por el Senado no valoró la opinión y percepción generalizada de que debían acogerse a la propuesta original de la JCE de que cada partido escoja su método de elección, garantizando la democracia interna.
Diferentes sectores políticos, económicos, sociales y religiosos manifiestan su rechazo a primarias simultáneas abiertas. Entre la diversidad de motivaciones, figuran las cláusulas constitucionales que se le impone a todos los poderes del Estado.
Promover una aprobación con esas características es perder ganando. El éxito se lo creen los 24 senadores que votaron a favor, pero son los más afectados en la percepción general, quedando descalificados para ser sus representantes.
Por todas esas razones ganar así es situarse en la antesala de sucesivas derrotas y recibir un desconocimiento de la autoridad que como legisladores deben sustentar.
Por otro lado, tiene vigencia aquello que planteé en el CP de que si en este debate se derrotaba a Leonel (en el CP o el Senado) y a Danilo en la Cámara de Diputados, por ser ley orgánica que requiere las 2/3 partes de los legisladores presentes, se está derrotando al PLD.
Lo que asegura otra victoria electoral, es consolidar la unidad interna y los acuerdos en la cohabitación, creando una percepción política para así lograr retener el poder.
Dicen que la historia la escriben los vencedores. Lo hacen a su imagen e interés, para dejar una improntanta de hegemonía. La historia dominicana está cargada de lo que han dicho los vencedores, aún sin ser cierto.
Es poco sabido que Los Trinitarios, encabezados por Duarte, fueron sacados de la Junta Central Gubernativa. El 3 de julio de 1844 la Junta sustituye a Pedro santana, por licencia médica, por el coronel Esteban Roca, ante la imposibilidad inmediata de hacerlo Sánchez.
Santana y un oficial de su confianza, coronel Manuel Mora, estando las tropas formadas en orden de parada en la plaza de armas en Azua, rechazó esa disposición, junto a otros oficiales. Aunque el coronel Matias Moreno se negó a sumarse y expresó: “Este hecho hiere de muerte al poder supremo de la República. El verdadero gobierno es el que hace su voluntad, en este caso lo está haciendo el ejército con esta insubordinación” (José Gabriel García, p.254).
El 13 de julio esa parte insubordinada del ejército entraba a la ciudad de Santo Domingo y al día siguiente Pedro Santana se abrogó el derecho de presidir la Junta Central Gubernativa. Reunió en el Palacio de gobierno, supuestamente para reorganizarla, pero proclamó que por el poder que el pueblo y el ejército le confería se reservaba todas las facultades “para mantener el orden público”.
Ordenó de inmediato la encarcelación de Sánchez, Pina, Juan Isidro Perez, Manuel María Valverde, José Díez, Vicente Celestino Duarte, Buenaventura Freites, José Ramon Ortiz y varios más incluyendo oficiales. Hizo extensiva la orden a Duarte, Mella y otros que en ese momento se encontraban en el Cibao. Obviamente, Los Trinitarios participaron en el gobierno cuatro meses y 14 días.
Desde ese momento gobernó Pedro Santana, enviando al exilio a Los Trinitarios, prohibiéndoles el retorno bajo pena de fusilamiento. Puso en vigencia, el 6 de noviembre, una constitución totalmente diferente a la sugerida por Duarte y Los Trinitarios.
Este próximo 29 de abril se conmemora el 55 aniversario de la proclamación de la Constitución de 1963, con la intervención gestora del profesor Juan Bosch. Pero, Juan Bosch fue derrocado a los siete meses de gobierno.
El gobierno de Los Trinitarios fue cuatrimesino y el de Bosch sietemesino. Pero ambos han hecho historia por sus propósitos democráticos y progresistas. Están, además, relacionados por cuanto el de Bosch tuvo como emulación completar lo que Duarte y Los Trinitarios habían iniciado. Precisamente lo decía en un discurso de agosto de 1963, en el centenario de la Restauración.
El golpe de Estado a Bosch trajo como consecuencia que un año y 7 meses después el pueblo se tiró a las calles acompañado de militares en una insurrección para la vuelta a la constitucionalidad, que sólo pudo ser frenada por una intervención militar norteamericana.
Después de la insurrección frustrada, Bosch funda, en mi hogar, el PLD para darle continuidad al proceso y cumplir la obra de Duarte.
El PLD ha llegado al poder y puso en vigencia la Constitución actual del 2010. Ella es el marco jurídico para modernizar el Estado y garantizar el ejercicio de los derechos fundamentales, que en ella son los de última generación.
Esta Constitución vigente fue escrita teniendo aquellas de referencia. Vulnerarla es desconocer esa historia de lucha y sangre.
Se está convocando al Bloque de senadores del PLD para el martes, para adoptar una posición sobre la Ley de Partidos a ser conocida, presumiblemente, el miércoles en la sesión del Senado.
Ninguno de los dos bloques, senadores o diputados, tienen en este caso atribución para decidir. El Comité Político dejó en libertad a los legisladores de ambas cámaras. En esta oportunidad excepcional cada legislador decide.
En el PLD los bloques reciben las líneas políticas partidarias para ir como bloque con una posición a la sesión de la cámara correspondiente. Como bloques, en todos los casos, llevan en su nombre el partido al que pertenecen y cuentan con su vocero. En el PLD es el Comité Político el responsable de las posiciones a asumir frente a los temas legislativos.
En consecuencia, si el Comité Político ha dejado en libertad a los legisladores para decidir sobre ese controversial proyecto de Ley de Partidos Políticos, no son los bloques que deciden, son los legisladores libremente.
Por tanto, esa convocatoria del Bloque de Senadores del PLD está al margen de lo decidido por el CP. Los senadores que se reúnan este martes lo harán como “grupo”, sin obligación ni para los que estén y mucho menos para los que no vayan a esa reunión.
El punto más crítico del proyecto en cuestión es el carácter inconstitucional de las primarias abiertas. Aquellos que “entiendan” que no tiene ese carácter de inconstitucionalidad, cerrarán los ojos para votar por su aprobación.
Los legisladores son los integrantes de uno de los tres poderes del Estado, precisamente el que tiene la atribución, conforme a la misma Carta Magna, a proclamarla y modificarla. La Constitución dice que las decisiones ante recursos de inconstitucionalidad las toma el Tribunal Constitucional (TC) o quien tenía esa atribución antes de ser creado el TC. Se es categórico en normar que esas decisiones son vinculantes a todos los poderes del Estado.
En la Constitución se establece, como norma, que los partidos políticos deben someterse a la democracia interna; es decir, que su membresía decida democráticamente, no que otros lo hagan.
Protege como un derecho fundamental la libertad de asociación. Eso quiere decir que los ciudadanos tienen el derecho de asociarse en partidos para actividades lícitas. Sobre este punto el TC ha precisado la naturaleza asociativa de los partidos políticos; que si bien son organizaciones públicas, no son estatales.
El valor de esta última explicación viene a cuentas porque se les quiere regatear su condición de organizaciones privadas, para pretender otorgarle la condición de pertenecer al Estado. ¿Cuál es el valor de este punto de discusión? Si se definieran como organizaciones estatales podría el Estado, por tanto el Congreso, decirles cómo deben celebrar sus eventos para elegir candidatos de elección popular. Pero el mandato constitucional es que como grupos organizados deben celebrar sus eventos respetando la democracia interna.
Además, en marzo del 2005 la SCJ, en atribuciones de tribunal para conocer recursos de inconstitucionalidad, acogió la inconstitucionalidad de una ley que disponía sobre primarias abiertas. El Art. 277 de la Constitución vigente prohíbe su revisión, dándoles, en éste y otros casos, carácter pétreo, como piedras.
Los legisladores que voten favorablemente serán personalmente responsables; no pueden guarecerse en los bloques. Éstos no son los que decidirán.
¿Qué se esconde con primarias abierta?
Se ha convertido en silenciosamente viral la pregunta ¿Qué se esconde con primarias abiertas? Bosch decía que las cosas no son como se ven, muchas veces lo que no se ve es más importante que lo que se ve.
La insistencia ahora anunciada por el Presidente de la Comisión del Senado que conoce el proyecto de la Ley de Partidos, en aprobarla en el mes de abril, hace seguir pensando en que hay algo que no se ve. Anteriormente, aprovechando un escenario solemne, el Presidente del Senado, motivó jurídicamente la aprobación de primarias simultáneas y abiertas, violando incluso, un protocolo de Estado.
El proyecto no se ha aprobado por la controversialidad de ese punto. Ha habido resistencia jurídica, política y de amplios sectores sociales y económicos, porque en ella debe consagrarse la libertad de los asociados a decidir, respetando la democracia interna.
Las razones jurídicas para rechazarlo, son por violaciones constitucionales. Se trata de que el Art. 277 de la Constitución petrificó decisiones de inconstitucionalidad anteriores a la Constitución vigente sobre ese y otros temas; además de que imponérsele a los partidos, siendo entidades privadas, acogidos al derecho fundamental de libre asociación, constituye por igual una violación Constitucional imponérselas.
Han habido sobradas motivaciones políticas atinentes a la funcionalidad y organización de los partidos. Se ha rechazado la propuesta de que en esa ley figure las primarias abiertas, porque se desconocería la membresía partidaria, razón de su existencia.
Se diferencia la posición de la mayoría de los senadores a la de la mayoría de los diputados. Aquellos se inclinan por aprobarla y éstos en rechazarla. Ojalá que esa diferencia fuera por razones ideológicas y valores políticos. Pero se sabe que no es así; más bien subyace el pálpito que una parte de los senadores ceden a presiones no explicadas. En cambio, no se espera que los diputados sean persuadidos.
Vale preguntarse ¿Por qué insistir en una propuesta inaceptable? Responderla es conocer qué es lo que no se ve. Cada lector supondrá de qué se trata y hay que dejar a cada cual hacer ese ejercicio. Llegar a tratar de saber lo que no se ve, termina siendo un ramillete de posibilidades.
Tenemos las nuestras, pero en política no es recomendable dar por cierta una situación no comprobada y mucho menos una especulación, porque puede inducir a error a un buen número de personas. Sin embargo, invitamos al lector a hacerse la pregunta.
No obstante, existe una percepción recurrente de que las primarias y la reelección van relacionadas. Si hay una, viene la otra. Se aprecia un forcejeo en el entorno del Presidente Medina, para inducirlo a reelegirse. Ante esto ha reiterado que no está en eso, sino en trabajar.
¿Por qué viene de integrantes del entorno? Las presiones sobre el Presidente deben ser estresantes. Suponen que levantar la reelección es una forma para que Danilo apoye a uno de ellos.
También suponen que las primarias abiertas, pueden ganarse con una campaña de muchos recursos. En cambio, temen al crecimiento indetenible de Leonel. Quieren que Danilo lo detenga
Pero Danilo conoce que la reelección y las primarias abiertas no serán posibles, por lo que espera un entendimiento de cohabitación.
¿Será esta explicación la respuesta sobre lo que no se ve?
Repetir textualmente lo que expresa un adversario, Bosch no lo recomendaba. Sin embargo, cuando asoma un desbordamiento del límite establecido en el ejercicio del poder, esa amenaza acerca muchos sectores, aún siendo adversarios políticos entre sí.
Juan Bolivar Díaz, históricamente adversario al bochismo y peledeísmo, escribió este jueves pasado un artículo que tituló: “El Valor de los Pactos y Palabras”, donde exhorta al Presidente Medina a trazar una raya histórica, respetando el pacto consignado en el transitorio constitucional que lo inhabilita a presentarse nueva vez a reelegirse.
Destaco un párrafo de ese artículo, el cual está escrito con ánimo persuasivo, copiado textualmente dice:
“Me encuentro -dice- entre quienes mantienen la esperanza de que Danilo Medina no renegará otra vez de las convicciones que expresó reiteradamente entre el 2007 y el 2015, y que no pretende desconocer el gran pacto nacional de la Constitución, ni el que suscribió en el Comité Político de su partido. No puede desconocer su propia Constitución (aporte peledeísta) ni volver a modificarla con los mismos actores y para exclusivo beneficio personal”.
Díaz Santana no sólo es un periodista con trayectoria reconocida, sino además un vocero importante entre las organizaciones de la sociedad civil.
Si se suman a los diversos sectores políticos y de la sociedad civil, a la clara percepción sobre lo que opina la población sobre el tema, puede entenderse las razones del repliegue que han tenido los gestores reincidentes de la promoción reeleccionista.
Dice la encuestadora Gallup que “el 66.9% de la población desaprueba que el presidente Danilo Medina modifique por segunda vez la Constitución”.
La encuesta levantada en todo el territorio del 5 al 11 de marzo, dicen tener “un margen de error de más o menos un 2.8%”.
Llama la atención que entre los simpatizantes de las organizaciones de oposición, con mayor representación congresional, el PRM, un 84.9% rechaza otra reelección; los simpatizantes del PRSC como los del PRD, el 66% de cada una de ellas se suman al rechazo.
Puede suponerse que los simpatizantes del PLD la apoyan, pero no es así. De intentarse una nueva reelección, el 45.9% la rechaza. Esto es tan grave como lo anterior, puesto que el PLD se partiría técnicamente mitad mitad.
No se puede jugar con la verdad, una nueva reelección unificaría en contra del PLD a toda la oposición, con un alto porcentaje de la población y la mitad del PLD. Es decir, es una derrota anunciada.
Se manifiesta en la población, según la misma encuesta Gallup-Hoy, que “un 78.3% considera que las cosas van por mal camino (económico)”. Ese solo indicador económico puede sacar al PLD del poder; debido a que si la economía va mal, va mal la política para el partido gobernante.
Lo prudente es lo que evidentemente ha puesto a decir el Presidente Medina a su vocero oficial como a otros informales, de que el Presidente no está en reelección, sino en trabajar.
Debe agregarse lo que ha expresado un hombre muy del Presidente, el Dr. Reinaldo Pared Pérez, de que no puede haber reelección sin una modificación constitucional.
Presidente es tiempo de parar a los que pretenden detener el creciente posicionamiento del Dr. Fernández. Más bien, procede un acuerdo por aquello: “quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.
Una parte importante de la población, la que vota y apoya al PLD, ha tenido los dedos cruzados a la espera de un desenlace adecuado en la crisis del PLD.
Su manejo ha tenido señales de torpeza, por parecer irracional y por ser un partido gobernante que puede trasladarla al Estado.
El PLD se origina en el esfuerzo fallido de los trinitarios, en crear un Estado que respondiera a las necesidades de progreso y en sustentarse en los derechos; los trinitarios fueron sacados del poder por el general Pedro Santana, en el mes de julio de 1844; tuvieron un gobierno cuatrimesino. Un poco más de un siglo después, fue derrocado el gobierno sietemesino del profesor Bosch, el cual se inspiraba en los trinitarios.
Ese vacío histórico explica la fundación en 1973 del PLD, en mi hogar. Debe entenderse que la razón de originarse y existir de la organización política es asumir ese propósito histórico.
La Constitución del 2010 es el marco jurídico para cumplir esa meta. Por tanto, se convierte en un propósito de todos los dominicanos. Si el PLD se aparta, se aislará.
Ese es el punto crítico. No toda la organización está dispuesta a cruzarse de brazos ante desafueros contra la Carta Magna. Las primarias abiertas y la reelección la violentan.
Un grupo importante de miembros acompañamos a Leonel Fernández en esa causa. Leonel está convencido de que, como expresó Miguel de Unamuno, Rector varias veces de la Universidad de Salamanca: “A veces, el silencio es la peor mentira”.
Danilo no está habilitado para una nueva reelección: él lo sabe y da señales de resistir las presiones desde su entorno.
Es relevante que esta semana pasada se diera clara respuesta a lo dicho por su hermana Lucia, los diputados Radhamés Camacho, Miriam Cabral y su vocero oficial. El desmentido lo hizo el Ministro Administrativo al afirmar, mandado a decir, que el Presidente trabaja y no está en reelección. Se ve luego el vocero desmentirse al decir: “La reelección no está en nuestra agenda lo que esta en nuestra agenda es gobernar”.
A eso se suma la reunión del Presidente con los aspirantes a la candidatura presidencial y el desistimiento al recurso de inconstitucionalidad contra el transitorio que le prohíbe al Presidente ser nuevamente candidato.
Se debe saludar estas señales para distender, aunque aún falta marzo, abril, mayo (…?) se supone se dejarán atrás las escaramuza conflictivas.
Ademas, es preocupante que funcionarios no entiendan que los miembros del PLD tienen cabeza y piensa en voz alta. Quizás por aquella otra frase de Miguel de Unamuno: “¡Nunca metas en tu cabeza lo que te entra en el bolsillo! ¡No metas en el bolsillo lo que te entra en la cabeza!”.
Callar no es lo que se sabe hacer, “es la peor mentira”. Para volar ha de tenerse alas. Eso ha caracterizado al PLD. Cuando la semiclandestinidad obligaba a cierta discreción, se obligaba a hacerlo internamente; estos tiempos son diferentes, son para volar y una mordaza es cortar las alas. Eso debe ser lo último que se acepte. Los temas partidarios y de gobierno, para superar debilidades y pregonar fortalezas, requiere de no callar.
Han habido señales importantes de variación; eso distiende y siembra confianza, para ser cosechada más adelante en el propósito histórico.
Poder político de la mujer contra reelección
A propósito de que el jueves pasado, 8 de marzo, se celebró el Día Internacional de la Mujer, recordé haber leído sobre un importante movimiento femenino en 1910 producido por varias agrupaciones de mujeres que en Méjico se unieron a Madero, “Las Hijas de Cuauhtémoc”, el “Club Femenino Antirreeleccionista”; exigieron además participación.
Un siglo después continúa haciendo el mismo esfuerzo para limitar la permanencia de un hombre en el poder. Lo interesante es que desde entonces se ha logrado una participación significativa de la mujer en la actividad política.
Dice las Naciones Unidas que la población mundial en 2017 es de 7,550 millones de seres humanos. Las mujeres son 3,645,600 millones; es decir, el 49.6% (con un poquito (0.5%) ganan en primera vuelta.
Los hombres son 3,704,400 millones; es decir, el 50.4% (conque algunas esposas y novias convenzan a un grupito, pierden en primera vuelta).
Para 2016 el porcentaje de mujeres, en países de ingreso alto 50.2; ingreso mediano 49.3%; ingreso mediano alto 49.6%; ingreso mediano bajo 49.4%; países de ingreso bajo 50.3%; países de ingreso mediano bajo 49.1% la mujer y 50.2% hombres. Países de alto ingreso. El país en ese año del 2016 un 50.2% (Banco Mundial).
En ese año la Dirección de Estadística estima la población dominicana en 5 millones 344 mil 515 mujeres (50.9%) y 5 millones 304 mil 276 hombres (49.81%.).
Ahora bien, si es por cantidad tienen un gran poder. Pero no sólo es un tema de cantidad. La Convención de la ONU del 18/12/79, sobre la eliminación de todas formas de discriminación contra la mujer, en el Artículo 3 dispone los Estados firmantes acuerdan tomar “en todas las esferas y en particular en las políticas, social, económica, cultural, todas las medidas apropiadas para asegurar el pleno desarrollo de la mujer, con el objetivo de garantizar el derecho y goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales en igualdad de condiciones con el hombre”.
La “Cumbre Mujeres al Poder, celebrada en Atenas 1992, (Atenas, 1992), produjo la “Declaración de Atenas que reclama contra la infra-representación de las mujeres como un déficit de democracia y formuló el término “democracia paritaria”: “La igualdad formal e informal de mujeres y hombres es un derecho humano fundamental…”.
La Real Academia Española define paridad de esta manera:
1. f. Comparación de algo con otra cosa por ejemplo o símil.
2. f. Igualdad de las cosas entre sí.
3. f. Econ. Valor comparativo de una moneda con otra.
Otra definición similar es que “Dos cosas exactamente tienen el mismo valor y sentido, a través de una medida paritaria”.
Igualdad, paridad y equidad son categorías relacionadas. Igualdad es el derecho inherente al ser humano; paridad se aplica a falta de representación, en la actividad política y económica; y, la equidad es de uso en América Latina equivalente a igualdad en los derechos de oportunidades individuales e inclusión social.
En el proyecto de Ley de Partidos Políticos, a propuesta del PLD, se consignó que ninguno de los géneros sobrepase el 60% y no sea inferior a un 40% en las candidaturas.
El poder de la mujer necesita de su ejercicio del poder de las mismas mujeres. Tienen ahora la mejor ocasión poniendo un alto a la reelección.
Se hace comprensible que si la Constitución dispone respetar el derecho de asociación para todas formas de asociación con fines políticos, sociales y económicos, los partidos están obligados a adoptar sus decisiones en el marco de la democracia interna.
Eso significa que una ley debe estar sujeta a la Constitución; disponer que sus eventos se sujetan a sus asociados y a la democracia interna, sin embargo, se requiere que una ley establezca los controles para garantizar ese derecho de su membresía y de la democracia interna.
Derecho de asociación no es que vaya y vote a quien se le ocurra sin estar asociado. Democracia interna quiere decir que sólo tienen derecho esos asociados, garantizándoles su igualdad de participación.
La Ley Electoral aún vigente hace algunos años que en muchos aspectos quedó en desuso real. Los partidos celebran eventos internos diversos, y para evitarse impugnaciones legales formalizan sus propuestas, como anacrónicamente dice esa ley vigente, celebrando una convención de delegados.
En el caso del PLD, sus Estatutos ordenan primarias internas, a la espera de la reforma de la ley. Por años se estableció un Pleno de Dirigentes, que tiene competencia para algunas decisiones, entre ellas fungir como convención de delegados, que ratifica las primarias, para satisfacer aquella vieja disposición.
Es decir, la convención de delegados no es la que decide sobre las elecciones de candidatos y autoridades de los organismos de dirección, ni para adoptar decisiones sobre sus Estatutos y de estrategia política, sino las primarias. Las primarias para elegir, consultas o referéndum y decisiones fundamentales, son refrendadas por muchos años por el Congreso.
Todo eso lo sabe el compañero Secretario General del Partido; justamente el mismo que presidió la Asamblea Nacional, que es la reunión conjunta de Senadores y Diputados, celebrada el 26 de enero de 2010 que proclamó la Constitución vigente. En ella, entre muchas más modernísimas disposiciones, obliga a respetar el derecho de asociación y a que los partidos se sujeten a su democracia interna. Haber presidido esa Asamblea Nacional es una fortuna histórica, que consagra a los que intervinieron para hacer posible la Constitución.
Cuando no se tiene sentido de la historia ni de la formalidad del Estado y se contradice lo que tan solemnemente se aprobó. Definitivamente, las figuras históricas, para ser emuladas, lo son de acuerdo a cómo terminan.
Algunas personas no alcanzan a comprender que Leonel tiene priorizado el respeto a la Constitución sobre la que trabajó y participó en su Proclamación. Entre esos pocos hay quienes sujetan esa Constitución a cuántos períodos de gobierno tiene Leonel y cuántos Danilo.
Esas trivialidades son las que provocan tragedias históricas, por contribuir a desmontar el proceso progresivo del país. Sucedió con la Trinitaria, encabezada por Duarte, cuando en julio de 1844 Pedro Santana dio un golpe de Estado y en 1963, con el derrocamiento de la Constitución y el gobierno de Bosch.
La priorización que tiene Leonel de la Constitución se debe a ese significado histórico progresista y marco de modernidad del Estado dominicano. Lo que significa que su disposición es esa, sujetando a ella cualquier otra.
El mandato constitucional rige para todos y despreciarlo o sesgarlo desarticula la democracia y crea un ambiente de ingobernabilidad e inseguridad jurídica; el progreso que se persigue es en democracia.
Con frecuencia se invoca la unidad partidaria, pero referida a la sumisión. La unidad partidaria mejor lograda en momentos de crisis, es cohabitar, haciendo valer sus normas. En un partido de oposición, puede ser más viable que en un partido de gobierno. En esta última situación se arrastra al Estado y acentúa la crisis.
Del entorno de los gobernantes se oye decir que “el poder no se desafía”; lo que equivale a pretender sumisión, no unidad. Peor, pierden de vista que son representantes de donde emanan los poderes. La Constitución en el Artículo 2 que establece que “La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, de quien emanan todos los poderes, los cuales ejerce por medio de sus representantes o en forma directa, en los términos que establecen esta Constitución y las leyes”.
Realmente a quien no se debe desafiar es al pueblo. Por eso en política no todo se puede hacer. Cuando se reclama respeto a la Constitución, es porque hay quien ignora que este pueblo ha protagonizado relevantes hechos históricos, como la Revuelta de Abril de 1965, exigiendo el retorno a la Constitución proclamada por representantes del pueblo en el gobierno encabezado por Juan Bosch en 1963.
La unidad partidaria no puede ser sumisión; eso sería dejar de pensar en voz alta, componente indispensable para que sea posible la democracia interna. Lo contrario sería, como casi es, que unos pocos piensen por todos; entonces es sumisión.
En la ausencia de democracia interna puede que la división asome y no necesariamente con un rompimiento, sino con un mayor distanciamiento entre las partes; una que quiere sumisión y la otra unidad en cohabitación.
La Real Academia nos dice que la unidad es: “Elemento diferenciado y completo que forma parte de una serie o de un conjunto”. Cohabitar es la convivencia entre los “elementos diferenciados… parte… de un conjunto”.
Una parte no puede pedir sumisión a la otra, y mucho menos al pueblo, que es el que le ha delegado su poder soberano. Un partido de gobierno se arriesga, exhibiendo un comportamiento que como ese, el pueblo soberano, rechaza.
En Ecuador se dividió el partido gobernante, apenas iniciando el mandato. La prudencia y tolerancia de Leonel Fernández lo ha evitado en el PLD. Eso lo ha reposicionado como el favorito para el 2020. Aunque hay un tramo político que luce cada vez más difícil.
Se deben superar obstáculos para cohabitar. De todas maneras los plazos son fatales, lo que obliga a esa cohabitación. Hay, sin embargo, un punto de inflexión, para decidir; será el momento para desatar el nudo. Al llegar ese momento se debe ser muy racional y prudente.
La imprudencia en nada ayuda. El PLD no debe salir del poder, está en la obligación de crear un ambiente de confianza. Lo que ahora se pone de manifiesto es un desasosiego.
Desde todos los litorales partidario se debe bajar la presión. Debe entenderse que esa conducta es propia de quienes buscan espacios, por un interés personal. Con frecuencia le atribuyen a su competidor comportamientos que son propios en ellos.
Por encima de todo hagamos nuestro el criterio de que unidad no es sumisión, así como el poder no reside en los representantes directa o indirectamente electos, sino en el pueblo.