Source: http://www.senado.gob.mx/64/gaceta_del_senado/documento/45713
Timestamp: 2019-09-20 20:45:15
Document Index: 18578802

Matched Legal Cases: ['ARTÍCULO 212', 'ARTÍCULO 307', 'artículo 71', 'artículo 212', 'artículo 307', 'artículo 212', 'artículo 307', 'Artículo 212', 'Artículo 307']

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Gaceta: LXII/2SPO-81/45713
Propone que en alimentos con densidad calórica mayor a 275 kilocalorías y bebidas no alcohólicas saborizadas con azúcares, se incluyan en las etiquetas leyendas de advertencia, orientando a que la ingesta de este tipo de productos son nocivos para la salud y aumentan los riesgos de padecer enfermedades como la obesidad y diabetes.
INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMA EL ARTÍCULO 212 POR ADICIÓN DE UN TERCER PÁRRAFO, PASANDO EL ACTUAL TERCERO A SER CUARTO; Y SE ADICIONA UN ARTÍCULO 307 BIS, AMBOS DE LA LEY GENERAL DE SALUD
La suscrita, MARÍA CRISTINA DÍAZ SALAZAR , Senadora de la República de la LXII Legislatura del H. Congreso de la Unión, integrante del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, con fundamento en lo dispuesto por el artículo 71, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en los artículos 8, numeral 1, fracción 1; 164, numeral 1; 169 y demás relativos del Reglamento del Senado de la República, someto a la consideración de esta Honorable Asamblea la siguiente; Iniciativa con proyecto de Decreto por el que se reforma el artículo 212 por adición de un tercer párrafo, pasando el actual tercero a ser cuarto; y se adiciona un artículo 307 bis, ambos de la Ley General de Salud,en materia de etiquetado precautorio en alimentos y bebidas no alcohólicas con alto contenido calórico,de conformidad con la siguiente:
La globalización económica, tecnológica y cultural de las últimas tres décadas ha conducido al mundo de mejoras sustanciales en la calidad de vida, en la disponibilidad de alimentos y en la reducción de los índices de pobreza en muchos países. Sin embargo, estos fenómenos contemporáneos al combinarse con la rápida urbanización, con la liberalización de los mercados globales, con el crecimiento económico apresurado en algunas regiones del mundo y con la diseminación y mezcla de los patrones y costumbres de los países en desarrollo con los de los países desarrollados, también han conducido a situaciones adversas. En el sector de la salud, una de las más evidentes es la modificación profunda en la alimentación y en los patrones de estilo de vida; ambas transformaciones conduciendo a un balance energético positivo en los seres humanos y, por consecuencia, al incremento en la incidencia de obesidad y sobrepeso.
La obesidad, un padecimiento que hace pocas décadas se restringía principalmente a países desarrollados, en muy pocos años triplicó su incidencia, pasó a ser una enfermedad que crece más aceleradamente en los países en desarrollo, pasó a ser un padecimiento que afecta, cada vez con mayor frecuencia, en ambos géneros, a niños, jóvenes, adultos y ancianos. La obesidad pasó a ser una epidemia global que afecta intensamente a países con escasos recursos económicos para manejar la salud.
Es bien sabida la relación tan intensa que existe entre la obesidad y padecimientos con una gran morbilidad y mortalidad como la diabetes, la hipertensión arterial, la dislipidemia, la enfermedad cardiovascular y el cáncer. Todos ellos líderes mundiales de la mortalidad. Sin embargo, el problema no se limita a éstos pues es muy larga la lista de padecimientos que no tienen un gran impacto en la mortalidad pero si en la morbilidad, en los costos de atención y en el deterioro en la calidad funcional de las personas afectadas.
El manejo de las consecuencias de la obesidad hoy consume notablemente los recursos económicos disponibles para la salud en nuestro país y en países en desarrollo y cada vez lo hará en mayor proporción en un corto plazo. Además, la obesidad conducirá a tener una sociedad que en forma directa o indirecta estará enferma y, por consecuencia, será económicamente no productiva.
Todo lo anterior, en mayor o menor grado, estamos enterados de su existencia e impacto. También, sabemos que en nuestro país el problema está incrementando. Sin embargo, tanto lo hemos escuchado en una forma intangible o clara que, aunque no negamos su existencia ya hemos perdido, como lo es en otras cosas, la capacidad de asombro del impacto a corto y mediano plazo que tendrá en nuestro país. Estudios en México muestran como hasta el sector profesional de la salud, en una gran proporción de las veces, no actúa al identificar un paciente con obesidad o sobrepeso.
La Encuesta Nacional de Salud 2012, un estudio desarrollado por investigadores mexicanos prestigiados, con un método científico impecable que nos permite entender la magnitud de este problema con total confiabilidad, ha dimensionado con claridad el terrible panorama sanitario que enfrenta nuestro país. Sin lugar a dudas, la obesidad es el problema de salud pública más importante de México.
El sobrepeso y la obesidad afectan a 71.3% de los mexicanos adultos, mayores de 20 años; esto significa que hoy afecta a 48.6 millones de mexicanos. Aproximadamente la mitad de éstos tienen obesidad y el resto sobrepeso. Aunque la prevalencia de sobrepeso es un poco mayor en los hombres que en las mujeres mexicanas, la prevalencia de obesidad es notoriamente mayor en las mujeres que en los hombres. La obesidad abdominal, determinada a través de la medición del perímetro abdominal, afecta a 74% de los mexicanos mayores de 20 años, es decir, 3 de cada 4 adultos mexicanos).
Este tipo de obesidad está mucho más íntimamente relacionado al desarrollo de diabetes, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular y cáncer. Analizando este dato por género, afecta a 83% de los varones y a 65% de las mujeres. Los habitantes de la región norte de México, aquellos que habitan en las áreas urbanas y aquellos que pertenecen al nivel socioeconómico alto son quienes tienen un mayor riesgo o probabilidad de tener obesidad abdominal, y las seis entidades con mayor proporción de este problema son Baja California Sur, Tabasco, Distrito Federal, Campeche, Sonora y Nuevo León.
Sin embargo, muchos otros Estados tienen proporciones de obesidad abdominal muy cercanas a éstos. El incremento en la prevalencia de sobrepeso y obesidad en la última década es mayor en jóvenes, particularmente entre los 20 y 29 años. Finalmente, aunque entre el año 2006 y 2012 hubo una desaceleración en el incremento de la obesidad, lo cual puede ser atribuido a múltiples factores, no hay datos que nos permitan sospechar que la obesidad disminuirá en México.
Para la población en edad escolar (5 a 11 años de edad), la prevalencia nacional combinada de sobrepeso y obesidad en 2012 fue de 34.4%, esta prevalencia en niños en edad escolar representa alrededor de 5.6 millones de niños.
Las políticas que hasta hoy se han implementado en México con el propósito de contener la obesidad, lamentablemente no han analizado meticulosamente el impacto nacional en salud que han alcanzado enlo concerniente a morbilidad, mortalidad y costo. Es necesario que en delante todas aquellas acciones que se tomen en nuestro país en este aspecto estén estrechamente vinculadas a estudios científicos diseñados específicamente con el propósito de medir con validez y precisión el impacto que tienen sobre indicadores como morbilidad, mortalidad, calidad de vida y costo, por mencionar algunos ejemplos.
Prevenir y tratar la obesidad requiere de la colaboración coordinada de todos los países del mundo, de sus gobiernos, de la industria productora de los alimentos, del sector responsable de la agricultura, de los sistemas nacionales de salud, de las instituciones académicas, del sector escolar básico, de los profesionales de la planeación urbana, de los medios masivos de comunicación, de las comunidades urbanas y rurales, de los médicos y otros profesionales de la salud y, desde luego, de la población.
A pesar de que existe en México un incremento significativo de sobrepeso y obesidad, existe en nuestro país al mismo tiempo una mala nutrición por deficiencias, lo cual obedece fundamentalmente al consumo excesivo de “calorías vacías”, dado que se trata de alimentos que brindan al organismo un aporte energético significativo y pocos o nulos nutrientes necesarios. [1]
No existe un solo antídoto contra esta epidemia. Múltiples acciones eficaces con un sólido impacto a corto y mediano plazo serán las que nos lleven a vencer en este escenario.
Para atacar esta epidemia, el gobierno debe impulsar iniciativas que incidan en un muy corto tiempo en las acciones que toma la población al seleccionar sus alimentos; que la población, en una forma simple, casi no racional, sin tener que ser curioso en buscar la información nutricional, sin ser distraído por otro tipo de publicidad contenida en el producto a elegir, sin ser alejada su atención por la forma en que se presenta esta información, sin tener que ser un profesional de la medicina o la nutrición para saber interpretarla y utilizarla, se enfrente a una información nutricional precisa, clara y útil de sus elecciones de alimentos.
Cabe destacar que, la Norma Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2005 relativa a la Promoción y Educación para la Salud en materia Alimentaria, misma que proporciona los Criterios para Brindar Orientación, establece que en su numeral 4.4.9 que “se deberáinformar acerca de la importancia de limitar al mínimo posible la ingestión de alimentos con alto contenido de azúcares refinados, colesterol, ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans, sal y recomendar la utilización preferente de aceites vegetales”.
La Organización Panamericana de la Salud [2] señaló que especialmente los niños están expuestos a una publicidad generalizada e implacable de alimentos que tienen poco o ningún valor nutricional y alto contenido de grasas, azúcares o sal, además, la Organización Mundial de la Salud ha llamado a implementar etiquetados frontales que realmente orienten a los consumidores para realizar mejores elecciones, como parte de la estrategia para combatir la epidemia de obesidad.
No obstante a lo anterior, en nuestro País este tipo de información se presenta en los productos en una forma y lenguaje poco comprensible para la mayoría de la población, o por otro lado, induce a creer que las cantidades de calorías, grasas saturadas, sodio o azúcar son bajas cuando en realidad no lo son. Además, la industria no siempre resalta los mismos nutrientes o utiliza la misma información: adecúan qué tipo de información resaltar dependiendo del tipo de producto. [3]
Bajo este contexto, el etiquetado de los productos alimenticios constituye un importante instrumento para la protección de los consumidores ya que les facilita la información necesaria sobre la naturaleza y las características de dichos productos, lo que les permite realizar su adquisición y consumo con pleno conocimiento de causa.
En diversos países, el etiquetado frontal es parte de su estrategia de combate a la obesidad, por ello, la presente iniciativa tiene como objetivo que las etiquetas de los productos se presenten de forma gráfica, clara y entendible para que la población puedaidentificar ágilmente qué tan saludable es un alimento, la proporción de calorías que está consumiendo de lo que se le recomienda a una persona sana en un día, que le permita saber el aporte de macro nutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) que le ofrece el producto, que en una escala de colores le permita identificar si el producto a consumir es saludable conveniente o potencialmente no conveniente. La información nutricional proporcionada sobre el producto deberá estar inscrita en un lenguaje que pueda ser comprendido y que dicha información pueda ser utilizada perfectamente por un individuo con una escolaridad equivalente al tercer año de educación básica.
Por otro lado, la Norma Oficial Mexicana NOM-050-SCFI-2004 en materia de Información General y Etiquetado General de Productos establece que las leyendas precautorias corresponden al texto o símbolo o representación gráfica o combinación de las anteriores, que informe y, en su caso, prevenga al consumidor, sobre los posibles daños a la salud e integridad, que ocasione la presencia de un ingrediente específico o el mal uso o aplicación del producto, por ello, se propone que en determinados alimentos y bebidas no alcohólicas saborizadas se incluyan en las etiquetas dichas leyendas precautorias, orientando a los consumidores a adoptar hábitos alimenticios más saludables.
Por lo anteriormente expuesto y fundado presento a esta Soberanía el siguiente:
ARTÍCULO ÚNICO.- Se reforma el artículo 212 por adición de un tercer párrafo, pasando el actual tercero a ser cuarto; y se adiciona un artículo 307 Bis,ambos de la Ley General de Salud, para quedar como sigue:
Artículo 212.-…
En las etiquetas o contra etiquetas para los alimentos con densidad calórica igual o mayor a 275 kilocalorías por cada 100 gramos así como en bebidas no alcohólicas saborizadas con azúcares añadidas, deberá figurar en la parte frontal y de forma clara y visible, untabulador gráficoque indique la calidad nutricional, además del aporteenergético del producto, de acuerdo con las proporciones recomendadas por las autoridades sanitarias.
Artículo 307 Bis.- Para los alimentos con densidad calórica igual o mayor a 275 kilocalorías por cada 100 gramos así como en bebidas no alcohólicas saborizadas con azúcares añadidas, la publicidad deberá incluir en forma clara y visibleleyendas de advertencia escritas con letra fácilmente legible, las cuales se alternarán con los contenidos siguientes:
El abuso en la ingesta de este producto es nocivo para la salud;
El abuso en la ingesta de este producto aumenta el riesgo de padecer enfermedades como obesidad y diabetes.
Dado en el Salón de Sesiones del Senado de la República, a los 13 días del mes de febrero de 2014.
[1] Exposición de Motivos del Proyecto de Iniciativa de Ley de Ingresos para el Ejercicio Fiscal 2014.
[2]Recomendaciones de la Consulta de Expertosde la Organización Panamericana de la Saludsobre la promoción y publicidad de alimentosy bebidas no alcohólicas dirigida a los niñosen la Región de las Américas, PAHO 2011.
[3] Alianza por la Salud Alimentaria.