Source: http://absta.info/regimen-juridico-del-automotor.html
Timestamp: 2018-05-25 14:52:27
Document Index: 14960808

Matched Legal Cases: ['artículo\n2505', 'artículo 3270', 'Artículo 6', 'Artículo 128', 'artículo 131', 'artículo 33', 'artículo\n46', 'Artículo268']

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GESTORIA AUTOMOTOR 2013 Prof. Daniel R.RIZZI
Sistema Legal argentino - primera parte-
Desde un punto de vista vinculado al derecho, los automotores son
materia de estudio como objeto de relaciones reales,
por integrar prestaciones contractuales, e interesan especialmente por su potencialidad de generar daños.
También constituyen objeto y medio para cometer ilícitos penales, faltas y contravenciones.
Desde una perspectiva fiscal, son materia imponible en sí mismos, y como elemento de exteriorización del patrimonio de las personas.
configuran una clase de bienes muebles muy particular.
La importancia económica de los automotores, y la complejidad de las relaciones que a su alrededor se generan ,llevaron al Poder Ejecutivo Nacional,en 1958, a dictar el Decreto-Ley6582/581, estableciendo un Registro único de la Propiedad del Automotor,
. Concepto de automotor.
.”…cosa mueble, con un mecanismo de autopropulsión, incorporado en su cuerpo o vinculada a que está provista éste, que se desplaza fundamentalmente por tierra, destinada al transporte de personas o cosas.
…..y provisto para su propulsión de una máquina generadora de fuerza, que es el motor.”
El Decreto-Ley 6582/58, si bien no realiza una definición legal, enumera una serie de vehículos que se consideran “automotores”, tales como los “automóviles”, “camiones”, “tractores”,inclusive los llamados “tractores para semirremolque”, las “camionetas rurales”, “jeeps”, “furgones de reparto”, “ómnibus”, “microómnibus” y sus respectivos “remolques” y “acoplados”.
No es necesario que estos vehículos estén carrozados (art. 5º).
La norma deja abierta la especie “automotor” al atribuir al Poder Ejecutivo
Nacional la facultad de disponer, por vía de reglamentación, la inclusión de
otros vehículos en esta categoría.
En tal sentido, la Resolución de la Secretaría de Justicia de la Nación Nº
586/88 incorporó en este régimen a los “motovehículos”, accediendo al reclamo de las entidades que nuclean a los fabricantes de motos o motovehículos, que habían manifestado su interés en incorporarse al sistema del automotor, para tener mayor seguridad jurídica sobre la propiedad del bien
Más recientemente se han incluido en el sistema a las “maquinarias agrícolas”, a las maquinarias viales y “todas aquellas que se autopropulsen”.
Se considera “Maquinaria agrícola” a todos los equipos utilizados en las tareas agrarias, incluyendo accesorios, acoplados, trailers y carretones específicamente diseñados para el transporte de máquinas agrícolas o partes de ellas.
Con el agregado de la Ley 24.673 refiriendo como “automotores” a todas
las máquinas que se autopropulsen se ha configurado una categoría abierta,
ya que además de acentuar el carácter no taxativo de la enumeración, permite que cualquier nueva especie que cumpla con la condición de “autopropulsión”, pueda ser considerada automotor.
En el actual régimen legal argentino, los automotores son cosas muebles registrables.
Como sabemos, el patrimonio de las personas está integrado por bienes
materiales e inmateriales, y a los primeros, el Código Civil argentino los llama “cosas” (art. 2312).
1.-muebles o inmuebles. Son muebles, según el art. 2318del Código Civil, las cosas que pueden transportarse de un lugar a otro, sea moviéndose por sí mismas o por una fuerza externa.
2.-principales y accesorias.
Son cosas principales aquellas que pueden existir por sí mismas y para sí mismas (art. 2327 C. Civ.). Su existencia y naturaleza no dependen de otra cosa, y no están adheridas a otra cosa(art. 2338 C. Civ.).
3.-fungibles y no fungibles.
Se denominan fungibles aquellas cosas en que todo individuo de la especie
equivale a otro de la misma especie y que, por lo tanto, es posible sustituir unas por otras de la misma calidad yen igual cantidad (art. 2324 C. Civ.).
Se consideran cosas no fungibles las que no responden a dicha caracterización, es decir que cada ejemplar es no reemplazable por otro, aunque pertenezca a la misma especie.
-Los automotores constituyen cosas muebles, no fungibles y registrables.-
Los automotores son cosas muebles, ya que son transportables de un lugar a otro.
Dentro del género de los muebles, los automotores son cosas que pueden moverse por sí mismas, como los llamados “semovientes”. Precisamente una de las denominaciones más comunes de algunos automotores es la de “automóviles”. Su desplazamiento autónomo responde a la impulsión de un motor alimentado por diversos tipos de combustible.
Los automotores son cosas muebles(semovientes), principales y no fungibles. Veremos que además, de acuerdo a nuestro sistema legal son cosas registrables, en el marco de un sistema particular de adquisición y transmisión de su dominio.
. La no fungibilidad de los automotores
El vehículo es el resultado final de un complejo proceso industrial, durante el cual se unen y articulan una serie de cosas muebles, conforme a las reglas técnicas de la industria automotriz.
Cuando nos referimos a la categoría de “vehículo”, que es todo artefacto apropiado para conducir personas o cosas de un lugar a otro, lo distinguimos del “automotor”, que es una especie dentro del género.
Aunque todos los automotores de la misma marca, modelo y año, o aún del mismo color puedan parecer, a primera vista, sustituibles (fungibles) entre sí,en rigor ello no es tal, dado que cada individuo de esta especie tiene particularidades que lo hacen único.
Cada vehículo automotor es único en su especie y está dotado de una serie de elementos identificatorios que lo convierten en una cosa – no f u n g i b l e- .
Estos elementos identificatorios aparecen desde que el vehículo es despachado por la “fábrica terminal”, desde donde sale con determinadas señas o signos que lo
individualizan. Así se distinguen la marca, el modelo y el año de fabricación, la marca y nú-mero de motor y la marca y número de chasis o bastidor, y según recientes disposiciones, otras “autopartes”.
El proceso de individualización del vehículo se completa al otorgarle el Registro de la Propiedad del Automotor un código alfanumérico que es su matrícula, habitualmente denominado “dominio”, o, “patente”.
Todo vehículo automotor recién salido de fábrica ya aparece identificado con dos códigos alfanuméricos o numéricos, que convierten a esa cosa en un ejemplar distinto a cualquier otro, aún cuando sus caracteres externos aparezcan como similares o idénticos.
Las fábricas terminales de automotores individualizan a cada ejemplar que egresa de sus plantas en dos partes ,que son componentes esenciales: el motor y el chasis.
Hoy diríamos que se le otorga un “ID” (un código identificador único de una serie de elementos).
Existen otros casos de inscripción inicial, además de los llamados “0 Km.” Automotores, motor y chasis se insertan físicamente en cada una de estas partes de la cosa, y se asientan en un documento llamado “certificado de fabricación”. En consecuencia, el carácter de cosa no fungible que revisten los automotores, resulta de la combinación de tres factores:
a) la marca de fábrica;
b) el código alfanumérico o numérico que la fábrica le asigna al motor y
c) el código numérico o alfanumérico que se asigna al chasis . Esto implica que, aún cuando en una primera impresión, todos los automotores que salen de fábrica, y que coincidan en modelo y color puedan parecer la misma cosa, es decir ser sustituibles (fungibles) entre sí, ello no es tal.
No resulta lo mismo un vehículo que otro, desde el punto de vista que estamos comentando.
Reiterando lo expuesto, la cosa vehículo aún antes de su inscripción inicial, ya tiene detalles en su composición, que convierten a cada individuo de la serie en un ejemplar único, no sustituible ni reemplazable, en cuanto cada uno de ellos cuenta con un motor
y un bastidor o chasis que han sido identificados individualmente. A ello se agrega la marca y el año de fabricación, y en algunos casos especiales, las carrocerías u otros dispositivos, como los cilindros de GNC.
Estas circunstancias son suficientes para caracterizar a los vehículos como
“cosas no fungibles”, aunque el proceso se completará luego, en el Registro,con la inscripción inicial.
El “motor” es una máquina o aparato
que produce u origina movimiento, y que en el caso del automotor produce o genera la energía necesaria para que la cosa se desplace, alimentada por los diversos combustibles que hoy se conocen(naftas, gasoil, fueloil, GNC, etc.).
El “chasis” es la armazón o bastidor del vehículo. No debe confundirse con
la carrocería, que generalmente es la carcasa, comúnmente de chapa o metal, pero que también puede ser de madera o plástico, que recubre la parte superior del automotor.
Ahora los cilindros de GNC que se instalen en un automotor deben estar identificados y son registrables según la Sección 13ª del Título II, Capítulo III, incorporada en el DNTRA por la Disp. DNRPAyCP 208/2003..Para identificar al motor y al chasis, en las fábricas se insertan códigos alfanuméricos, que se componen de un conjunto de letras y números, mediante el grabado en el cuerpo de ambos componentes, o por colocación de chapas adheridas a los mismos, con cuños. Este procedimiento apunta a mantener
inalterable esta identificación durante toda la vida útil del automotor. Su alteración o deterioro genera serios inconvenientes, e incluso puede constituir un ilícito penal.
Estos datos identificatorios se incluyen en la documentación que expiden los
Registros tanto para acreditar titularidad como para circular con el vehículo.
Cuando un “vehículo” sale de fábrica, con sus códigos identificatorios de motor y chasis, es acompañado por un instrumento donde constan estos datos.
Cuando el automotor es de fabricación nacional se denomina “certificado de fabricación”. Cuando se trata de un vehículo importado, el equivalente es el “certificado de Aduana”.
El poseedor de un vehículo, para adquirir el dominio inicial del mismo, debe cumplir obligatoriamente, con su inscripción en el Registro de la Propiedad del Automotor.
Al ser inscripto por primera vez en un Registro Seccional de la Propiedad del
A u t o m o t o r, el vehículo que cuenta con los tres elementos identificatorios:
1.-marca y año de fabricación,
2.- números de motor y chasis
3.-recibe, cuando el trámite ha concluido, un tercer código, que es el número de
“dominio”, conocido como la “patente” del vehículo
.Se completa así el proceso de identificación del vehículo que, a partir de ese momento, se convierte en un “automotor”, en la denominación que empleamos para distinguirlo del vehículo no inscripto.
El “dominio” es el elemento de identificación más visible, porque debe estar
a la vista del público, en placas adosadas en el frente y la parte posterior de todo automotor, aunque, como hemos
visto, no es el único elemento identificatorio. Visible en las placas a que alude el art. 24 del Régimen Jurídico del Automotor. Su estructura responde a un sistema alfa numérico que corresponde a la matrícula registral del automotor. Este “dominio” debe estar inserto en el Título, en la cédula que sirve para circular y, , en un juego de placas metálicas, colocadas en las partes anterior y posterior del vehículo. Es su señalización más visible.
Actualmente el sistema de identificación de dominio está compuesto por
un conjunto de seis (6) dígitos: tres (3)letras y tres (3) números, que se van combinando en forma correlativa. Esta nueva modalidad, impuesta por la llamada “Convocatoria al repatentamiento del parque automotor”, reemplazó a la original, que se componía de una letra, que correspondía al distrito en el que se había registrado inicialmente el dominio del automotor, y una serie de números que alcanzó a los siete dígitos en algunos casos. La frecuente alteración y los numerosos ilícitos que se cometieron, principalmente alterando la apariencia externa de los automotores con chapas extraídas de otros, quitó seguridad al sistema que combinaba una letra (la correspondiente al distrito donde se había producido el alta registral) y números correlativos.
Dicho método no permitía una numeración única, y por supuesto hacía más difícil el control.
Cuando la existencia de autos “mellizos”, “trillizos”, etc. alcanzó proporciones preocupantes, pareció necesario cambiarlo por el sistema actual,
que además de otorgar un número único en todo el parque automotor nacional a cada vehículo, contiene otros elementos de seguridad.
. El automotor como cosa registrable
En general es bastante conocido el sistema registral inmobiliario, que constituye un medio de publicidad de los actos de constitución, transmisión y extinción de derechos reales, de naturaleza declarativa (arts. 2505, 3135 y conc.del Código Civil).
El Registro Nacional de la Propiedad del Automotor es un instituto absolutamente distinto, que ha incorporado al ordenamiento positivo argentino un sistema especial de inscripción de derechos reales, sobre cosas muebles, de naturaleza constitutiva.
“De resultas de este singular sistema, los derechos reales sobre un automotor nacen
con la inscripción registral, lo que convierte a estas cosas en bienes registrables.”
El sistema legal argentino que regula la propiedad del automotor :
En primer término corresponde ubicar al Decreto-Ley Nº 6582/58, ratificado por la Ley Nº 14.467, modificado por
las Leyes Nº 22.977 y 24.673, al que denominaremos “Régimen jurídico del Automotor”, ya que contiene las regulaciones básicas de este particular ámbito de las relaciones jurídicas.
En segundo lugar nos encontramos con el denominado “Digesto de Normas Técnico-Registrales” (DNTRA), cuya última edición fuera aprobada por la Disposición Nº 36/1996 de la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor y Créditos Prendarios, dependiente del (hoy) Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación.
la Resolución Nº 586/88, incorporando a los “moto-vehículos” al régimen jurídico del automotor.
la Dirección Nacional será el “Organismo de aplicación” y tendrá a su
cargo el Registro de la Propiedad del Automotor.
a.- “Disposiciones Técnico Registrales”.
b.-. Reglamentos internos
c.- Superintendencia que ejerce sobre los Registros Seccionales.
. Ello implica que es ineludible su publicación, para que sean obligatorios.
Actualmente se publican en el Boletín Oficial de la Nación.
d.-Circulares
Son instrucciones u órdenes de servicio, pero no singulares sino generales,
es decir dirigidas a todos los Registros Seccionales.
Régimen registral del automotor
El sistema registral como método de publicidad de los derechos
La publicidad es un modo de exteriorizar una situación determinada
La publicidad es un modo de exteriorización de la situación destinada al conocimiento general constituye un valioso elemento para otorgar seguridad a las transacciones y ayuda a fomentar el crédito.
. Clasificación de los sistemas de registro: INMUEBLES
Por la técnica de conservación de la información, los registros pueden ser clasificados cada una de las cuales recibe una “matrícula” o un “legajo”
a.-Los registros “declarativos” o publicitarios no inscriben “actos” sino “documentos”, y fundamentalmente, su función principal es permitir la oponibilidad del acto frente a terceros, con eficacia jurídica. Esto significa que el título de dominio
o de propiedad en sentido amplio no depende del registro para su validez. El título nace cuando se conjugan la causa mediata (título en sentido estricto), es decir el acto jurídico eficaz para producir esa mutación real, y la causa inmediata (modo)
que en las trasmisiones bilaterales es la tradición (art. 577 Código Civil).
El llamado “título”, que se inscribe ,es en realidad el soporte documental, que integra el título en tanto forma esencial (art. 1184 Cód.Civil).
En los sistemas declarativos o publicitarios, el título ha nacido antes de la registración y su inscripción sólo le agrega la posibilidad de oponer válidamente ese acto frente a terceros, pero no lo constituye al derecho ni lo convalida.
El Código Civil estableció un sistema para la transmisión entre vivos del dominio y constitución de los demás derechos reales ejercibles por la posesión, que se conoce como “título y modo”. El “título” es el antecedente negocial jurídico apto para transferir el dominio derecho real (título de adquisición; justa causa), integrado instrumentalmente (forma esencial o constitutiva) con la escritura pública (art. 1184 Có-digo Civil).
El “modo”, como anticipamos, generalmente es la tradición (577 y3265).
La tradición para Vélez Sarsfield cumplía una doble función. Era un modo esencial de constitución del derecho, pero también un medio de publicidad como condición de oponibilidad a terceros.
Solamente para la hipoteca adoptó el sistema de título, más inscripción registral, pero para los demás derechos reales juzgó suficiente medio de publicidad la escritura pública y la tradición .
Art. 577: antes de la tradición de la cosa el acreedor no adquiere sobre ella ningún derecho real.
La Ley 17.711 modificó el artículo
2505 del Código Civil y estableció que “La adquisición o transmisión de
derechos reales sobre inmuebles sólo se juzgará perfeccionada mediante la
inscripción de los respectivos títulos en los registros inmobiliarios de la jurisdicción que corresponda. Esas adquisiciones o transmisiones no serán oponibles a terceros mientras no estén registradas”.
Casi simultáneamente se sancionó la Ley 17.801, que reglamenta el funcionamiento del Registro de la Propiedad Inmueble.
b.- AUTOMOTORES .
Los sistemas de registro “constitutivo”, la inscripción en el mismo es un elemento esencial para la constitución o nacimiento del derecho. Antes de la registración no existe derecho real, sino simplemente personal .Es el caso del sistema argentino en materia de propiedad automotor.
Hasta el dictado del Decreto-Ley
6582/58, la adquisición o transmisión del dominio sobre los automotores, como el de las restantes cosas muebles o inmuebles, se operaba mediante la tradición –entrega- hecha al adquiriente por el enajenante (vendedor) con título suficiente para transferir la propiedad.
A partir del “régimen jurídico del Automotor” se produjo una importante innovación: la inscripción registral se convirtió en un elemento constitutivo del derecho de propiedad y no solo una forma moderna de darle publicidad a esta situación jurídica.
En materia de automotores, la primera diferencia importante con el sistema de publicidad inmobiliaria que hemos reseñado precedentemente, es que la inscripción en el registro es un requisito esencial para la adquisición del dominio, o de cualquier otro derecho real sobre un automotor. Se trata de un sistema “constitutivo” y no “declarativo” o “publicitario” como el de la Ley 17.801.-INMUEBLES-
. La inscripción del automotor no es sólo publicitaria, sino constitutiva ; no vale ni siquiera entre las partes si no se encuentra inscripta en el Registro (art. 1, decreto 6582/58
, existe una regla o presunción establecida en el artí-culo 2412 del Código Civil, que indica que la posesión de buena fe, de una cosa mueble (que no haya sido robada ni perdida) permite a su poseedor rechazar la acción de reivindicación.
Esta “posesión de buena fe” no alcanza en materia de automotores, aunque
estos sean cosas muebles.
. Carácter constitutivo
El dominio de un automotor nace a partir de la inscripción en el Registro respectivo, y recién a partir de ese momento se producen los efectos de la transmisión entre las partes.
Contrariamente a lo que cree la mayoría de los usuarios de automotores, el derecho de dominio de esta categoría de cosas, no nace cuando se produce la tradición-posesion-, aun cuando se haya pagado el precio y se ejerzan, de hecho, todos los actos materiales sobre la cosa que pueda llevar a cabo un propietario.
La naturaleza constitutiva del sistema registral en materia de automotores implica que la inscripción no sólo hace oponible el domino frente a terceros, como sucede con los inmuebles, sino que, recién a partir de la registración, es cuando se producen efectos, incluso entre las partes.
En nuestro sistema no se inscriben títulos, sino acuerdos transmisivos. Los títulos los otorga el Registro.
“…una persona no adquiere el derecho real de dominio porque realizó un contrato de compraventa del automotor, sino porque inscribió la transferencia en el Registro correspondiente”.
El instrumento denominado “Solicitud-Tipo”
El único que valdrá como referencia para acreditar la existencia del derecho
real, con total independencia (abstracción) de los otros instrumentos, públicos o privados, que sirvan de soporte documental a la compraventa (boletos de compraventa, los denominados “acuerdos sobre responsabilidad civil”, etc.).
Es decir que existe un negocio jurídico base, que es la causa mediata de la
adquisición del dominio del automotor(compraventa, permuta, donación, sucesión mortis causa, etc.), que produce efectos jurídicos antes y después de la inscripción registral (por ejemplo, en materia de vicios redhibitorios), pero la adquisición del derecho real sólo se produce por la inscripción registral, con independencia de las circunstancias que hayan rodeado al negocio jurídico base. La causa inmediata del título sobre el automotor es “ la inscripción”.
Rogación o instancia
Sobre la base de este principio, el Registro no actúa de oficio, sino a impulso o petición departe. Al mencionar los “pedidos de inscripción” y “anotación” y las “solicitudes
tipo” (arts. 13 y 14) o que la inscripción podrá ser “peticionada” (art. 15),
lo mismo que cuando el Decreto reglamentario 335/88 utiliza la expresión“cualquier interesado podrá solicitar informes” (art. 10) o el vocablo “petición” (arts. 13 y 14)
Como es regla de nuestro sistema legal, los derechos reales se ejercen sobre cosas (objetos materiales) y ello exige una individualización del objeto, que se conoce como principio de “especialidad”.
-se implementa con la exigencia de consignar, en el Registro, los datos de identificación del automotor, y en particular, los tres números o conjuntos alfanuméricos a que hemos aludido precedentemente (motor, chasis y dominio). A ello podríamos agregar la identificación de los cilindros de GNC,
Este principio, también llamado de “previa inscripción”, o de “continuidad
del tracto”, tiene su fundamento legal donde muy especialmente y entre otras cosas, se ha tenido en cuenta la seguridad jurídica y los derechos de los terceros adquirentes de buena fe” el artículo 3270 del Código Civil, es decir que” nadie puede trasmitir a otro sobre un objeto un derecho mejor o más ex -tenso del que gozaba y recíprocamente, nadie puede adquirir sobre un objeto un derecho mejor y más extenso que el que tenía aquel de quien lo ad -quiere.”
En su aplicación registral exige que cuando se procesa un cambio en la situación del bien registrado, la persona que figure como transmitente sea la misma que aparezca en el asiento registral previo como adquirente.
Dicho de otro modo, debe presentarse un encadenamiento regular de trasmitentes, los que previamente deben haber sido registrados como adquirentes. Es decir que no puede inscribirse la transferencia de un automotor si quien se presenta como trasmitente no figura como titular registral de dominio, lo que implica que debió ser previamente adquirente en una transferencia anterior, o en una inscripción inicial.
El principio del tracto sucesivo persigue impedir que se produzca una ruptura o salto en la cadena regular de transmisiones.
Tracto abreviado y presentación simultánea Es común aludir al llamado “Tracto Abreviado” como una excepción al principio del tracto sucesivo, lo que no es exacto. En realidad, en el sistema de publicidad inmobiliaria, lo que se admite es la unificación del trámite registral en un solo instrumento, donde sin embargo, debe aclararse cómo se
produce la transmisión, dejando constancia de cada uno de los pasos que integran el “tracto”.
En el “régimen jurídico del automotor”,
existen ciertos casos que son asimilables al llamado “tracto abreviado”, pero en los que, a diferencia de lo autorizado en el sistema registral inmobiliario, no se omite ningún trámite formal.
Lo que se admite en materia de automotores es la presentación, en un mismo acto, de dos o más trámites de transferencia de dominio, o transferencia y constitución prenda, en forma simultánea.
La aplicación de este principio es diferente en cuanto a su versión en el sistema de publicidad registral inmobiliaria. Recordemos que en éste, por ser un sistema causal, lo que se inscriben son instrumentos, que constituyen el soporte formal del título.
En el régimen jurídico del automotor,se inscriben hechos y derechos, no instrumentos, aunque su exhibición y aún agregación al Legajo, se haya establecido
sistema de publicidad inmobiliaria, el
análisis de legalidad se limita a las formas extrínsecas del documento que se
presenta al registro.
En el régimen jurídico del automotor,a diferencia del inmobiliario, “la inscripción registral constituye el “título”, que nace con la registración, y no antes, cuando se llevó a cabo el negocio jurídico que le sirve de antecedente mediato.”
Los registradores inmobiliarios llevan a cabo un doble análisis: en primer término verifican las formas extrínsecas del documento que se presenta, pero además
“califican” el título.
En el régimen jurídico del automotor,
el registrador es parte del acto abstracto que se produce en su Registro, momento en el que transmitente y adquirente exteriorizan su consentimiento al suscribir las solicitudes tipo, y este acto jurídico abstracto, independiente del que pudo haber ocurrido fuera del Registro (venta, donación , permuta, etc.), es el que da origen al título que expide el Encargado del Registro del Automotor.
Precisamente por esta razón es que el Registrador del automotor no “califica” el título, porque es él quien lo expide.
Sin embargo, el registrador en el régimen jurídico del automotor tiene obligaciones muy claras que derivan del principio de legalidad, tales como:
A.- verificar el cumplimiento del pago de los distintos aranceles . “…No es en modo alguno oponible al acreedor embargante, si se omitió la inscripción registral de la transferencia”. CApel. CC Trenque Lauquen, 26-11-87 Martín, Enrique P. c. Vía. Juan C.,
..- el examen de la personería invocada tanto en los casos de personas jurídicas,
Lo que ingresa al registro son formularios que contienen “Solicitudes tipo”,
que constituyen el único soporte documental admisible para registrar el acto
jurídico negocial de transferencia de dominio aún la inscripción inicial, la constitución de prenda –aunque en este único supuesto, sí se agrega el contrato prendario–.
En el régimen jurídico del automotor, la registración no cumple solamente
una función publicitaria, o de oponibilidad a terceros de un determinado negocio jurídico, sino que además, como hemos adelantado, constituye el derecho en sí, que sólo tiene efectos entre las partes a partir de la inscripción registral.
. Legitimidad y fe pública registral
La “legitimidad registral” es el efecto de presunción que produce una inscripción para su titular. Es decir que por aplicación de este principio, quien tiene inscripto un derecho a su nombre, se presume que es su titular.
La “fe pública registral” es la presunción que produce la inform a c i ó n del registro para el tercero, de que los asientos registrales son íntegros y exactos, lo que significa que concuerdan con la realidad extra registral en cuanto a la existencia, extensión y plenitud de los derechos reg i s t r a d o s .
Conforme lo establecido por el art.979 del Código Civil: “Son instrumentos públicos .1.Las escrituras públicas hechas por escribanos públicos en sus libros de protocolo, o por otros funcionarios con las mismas atribuciones, y las copias de esos libros sacadas en la forma que prescribe la ley
2. Cual quier otro instrumento que extendieren los escribanos o funcionarios públicos
en la forma que las leyes hubieren determinado”.
En consecuencia, los asientos y cualquier otro instrumento que expidan los Encargados de Registros del Automotor revisten el carácter de “instrumento público”, siempre que estos obren en los límites de sus atribuciones, respecto de la naturaleza del acto, es decir cuando actúen dentro de su competencia material. Es requisito también que el instrumento se expida dentro de los límites territoriales que le han sido asignados para actuar, y que la designación no haya cesado o caducado por alguna razón.
Recordemos que los instrumentos públicos están revestidos de una especial particularidad que les permite dar fe de lo que allí consta, salvo que sean argüidos de falso, por acción civil o penal. La plena fe que merecen los instrumentos públicos es oponible no sólo entre las partes sino frente a terceros.
A diferencia de lo que sucede en el sistema de publicidad registral inmobiliaria, en el que la inscripción en el registro no convalida el título nulo ni subsana los defectos de que adoleciera (art.4º Ley 17.801),
- En el régimen jurídico del automotor, como es el propio Registro el que expide el título, este adquiere la calidad de instrumento público y goza de la presunción de legitimidad , el título y por lo tanto el derecho, nacen con la inscripción.
En el régimen jurídico del automotor, la llamada “fe pública registral” con relación a los certificados de estado de dominio, implica una presunción iure et de iure, es decir que no admite prueba en contrario, sobre la exactitud y veracidad de sus constancias de dominio y demás anotaciones en referencia a los asientos registrales.
Es fundamental en esta materia la observancia de los recaudos establecidos por
las normas que gobiernan el régimen de los automotores, entre ellos la verificación jurídica, ya sea solicitando un cert ificado o un informe de dominio o consultando el respectivo legajo del automotor
(arg. art.16, Dec.Ley 6582/58
CNFed. Civil y Com., Sala I, 24-03-98, Díaz, Carlos E. c. Alonso, Oscar G., (La Ley, 1998_E,464): ”No es poseedor de buena fe la persona que figura como último propietario registral si éste tenía conocimiento de la irregular situación respecto de la numeración del motor en un vehículo que se encontraba inscripto a nombre de otra persona, aun cuando la adquisición se hubiera realizado respecto de ésta”.
, indagando acerca de la normativa aplicable (cuyo desconocimiento no puede servir de excusa: arg. art. 20 del Código Civil); mucho más si se pondera su condición de abogado (arg. art.902, Código Civil).- El convencimiento de que los demás cumplirán acabadamente con sus deberes, no puede servir de eximente para justificar un comportamiento desaprensivo en relación con las circunstancias del caso y las
exigencias legales (arg. art.512, Código Civil)
Por la ley 14.467 y modificado por la Ley 22.977 estableció que “La Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la propiedad del Automotor y Créditos Prendarios será el Organismo de Aplicación del presente régimen, y tendrá a su cargo el Registro Nacional
de la Propiedad del Automotor. El Poder Ejecutivo Nacional reglará la organización y el funcionamiento del mencionado Registro. El Registro de la Propiedad del Automotor es un organismo dependiente del hoy Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos
. Registros Seccionales
En cada una de las provincias y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, existen Registros Seccionales, que funcionan en forma descentralizada, bajo la dirección de un Encargado Titular y un equipo de auxiliares que son los que llevan a cabo las tareas de recepción, control y registro de los trámites que presentan los peticionarios.
Los Registros Seccionales son oficinas descentralizadas que operan con gran autonomía en cuanto a los trámites que reciben, pero están sujetas a un riguroso control técnico-administrativo por parte de la Dirección Nacional, y deben observar en su desempeño un extenso y minucioso conjunto de disposiciones legales, reglamentarias y fundamentalmente técnico - r e g i s t r a l e s .
El domicilio del primer titular el que determina la radicación inicial.
Se denomina “guarda habitual” el lugar donde, regular o normalmente, el
titular de dominio deposita o “guarda” el o los vehículos, distinto del que
figura como su domicilio. Esta excepción a la regla de asignación de
competencia al Registro correspondiente al lugar de domicilio del titular
inicial, se admite por razones prácticas. Generalmente, aunque no representan la totalidad de los casos, las empresas transportistas y las concesionarias de automotores, concentran la guarda de sus vehículos en lugares distintos a su domicilio social.
También podría ocurrir que una persona con domicilio registrado en una provincia, guardara habitualmente su vehículo en otra, y así podríamos señalar diversas situaciones, en las que se permite alterar la radicación sobre la base del domicilio, por esta llamada “guarda hab i t u a l ” .
La denominada “guarda habitual” se acredita con un acta notarial, en la
que el titular del dominio realiza una manifestación, en carácter de declaración jurada, expresando los motivos por los que existe dicha guarda habitual, diferente a la de su domicilio. A este instrumento se le debe agregar una constancia documental,
acreditando la relación entre el lugar denunciado como guarda habitual y
el titular de dominio. Tales constancias pueden ser un contrato de alquil e r, recibos de servicios públicos (luz, gas, teléfono, etc.). Dicha opción puede ejercerse incluso en el momento de la inscripción inicial.
Las normas fiscales también tienen en cuenta esta “guarda habitual” a los
efectos de determinar el ámbito donde debe tributarse el impuesto a la radicación de vehículos.
El sistema registral de los automotores
ha adoptado la metodología del denominado “legajo real”. Esto quiere decir
que el asiento registral se referencia por la cosa (“el automotor”) y no por
las personas intervinientes (adquirente, titular, etc.). El documento base del sistema registral es un “Legajo” que se identifica por un conjunto alfanumérico, que es el número de dominio, correspondiente a la cosa automotor.
Al otorgar el “dominio”, o sea el “nombre y el apellido” de un automotor, la inscripción original de cada unidad se completa mediante la apertura de un doble juego de legajos.
El llamado “Legajo B” es el que permanecerá en el Registro Seccional durante toda
la vida del automotor. El llamado “Legajo A” es una réplica de todas las actuaciones que se registren en el Legajo “B” y que son remitidas, para su conservación, y como copia de resguardo, a la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor.
Con la apertura de un Legajo, en el momento de la registración inicial, nace una “matrícula” que se identifica mediante la combinación alfanumérica a que aludimos anteriormente, y que es el “dominio” del vehículo automotor.
El vehículo automotor se convierte en una cosa “no fungible”, cuando completa su identificación con los tres códigos identificatorios:
a) dominio,
b)chasis y
c) motor.
De estos tres elementos, el más duradero es el dominio, que existe hasta la extinción de la cosa por alguno de los supuestos posibles. Recordemos que el dominio, como derecho real, en el ré- gimen del Código Civil, se extingue en forma absoluta, cuando se extingue para todos, por una causa que atañe a la cosa, como puede ser destrucción o
consumo total cosa, puesta fuera del comercio o abandono.
En materia de automotores hay causales muy específicas de extinción
, pero lo que interesa destacar es que durante toda la existencia del automotor,
o sea desde su inscripción inicial hasta su baja por desarme, siniestro, destrucción total o baja definitiva, podrá variar su propietario, su radicación, su tipo de carrocería, su uso e incluso podrá cambiarse su motor, pero el dominio sólo se extingue por la baja registral.
Este sistema real de registración se inicia con la apertura de un Legajo, cuyo
primer momento es la inscripción inicial.
De allí en más se asientan en este Legajo todas las mutaciones o circunstancias que hagan a la vida del automotor.
Carátula del Legajo
La carátula del Legajo es una carpeta de cartulina, de formato uniforme,
en la que se coloca con un sello, el código alfanumérico asignado al dominio
de ese automotor. Además, cada carpeta-carátula tiene un número propio,
asignado cuando el Registro Seccional la adquiere, que es distinto del dominio.
Esta identificación tiene por finalidad garantizar que cada dominio se registra en una misma y única carpeta.
Si se extraviara la carpeta-carátula, debe realizarse una información sumaria para obtener un duplicado. Es una medida de seguridad interna, de las muchas que en similar sentido ha impuesto este particular sistema de registración del automotor.
NOTA: deben indicarse en la fachada de la carátula, las circunstancias
que puedan afectar la libre disponibilidad del automotor, tales como medidas precautorias, gravámenes reales (prenda), denuncias de robo y recupero. Se debe insertar en el frente de la carpeta una leyenda que sirva como advertencia. Es otra de las medidas de seguridad interna, destinadas a facilitar el conocimiento de estas situaciones, teniendo en cuenta la gran cantidad de legajos y el número de trámites que se procesan diariamente.
Cada Legajo tiene su hoja de ruta llamada “hoja de registro”. Se trata de una planilla, numerada y con lugar para cada asiento. Se inicia con los datos completos del automotor que se transcribirán del certificado de fabricación o de nacionalización o de la documentación de origen o del título del automotor. En esta primera fila también se asientan los datos de toma de razón de la inscripción inicial, es decir nombre y apellido, documento de identidad, estado civil y domicilio, en el caso de personas físicas, o razón
social, datos de inscripción en el organismo que tenga a su cargo el contralor y domicilio social, en el caso de las personas jurídicas o de existencia ideal.
Luego debe anotarse en cada una de las filas o campos de la hoja de registro, cada trámite que se realiza, con la constancia del folio correspondiente.
Se anota todo movimiento, por estricto orden cronológico: inscripción, transferencias, certificados de estado de dominio, reserva de prioridad registral, medidas precautorias, gravamen.
Las peticiones de anotaciones e inscripciones y en general los trámites
que se realicen ante el Registro Nacional de la Propiedad del Automotor, deben efectuarse mediante el uso de “solicitudes-tipo”.
Se denomina “Solicitud-Tipo” a un conjunto de formularios, cuya estructura y
contenido básico para cada tipo de trámite, está normalizada por la Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad del Automotor.
Las solicitudes tipo (S T)
deben ser entregadas a los usuarios, siempre que el trámite a realizar esté vinculado con un automotor radicado en el Registro Seccional ante el que se peticiona, o en determ i n a d o s casos que están establecidos en la reglamentación técnico-registral. Por
ejemplo, cuando no se conoce el número de dominio del automotor, como sucede con las anotaciones de inhibiciones, o cuando se va a producir un cambio de radicación, entre otros supuestos
Cada trámite debe ser acompañado de una solicitud tipo de uso obligatorio
y que está preparada para ese trámite en especial. Las solicitudes tipo se completan siempre por ( triplicado), destinándose el original para su inserción en el Legajo B, el duplicado para ser remitido a la Dirección Nacional, para su incorporación al correspondiente Legajo A, y el triplicado para el usuario.
En resumen, cada automotor inscripto en un Registro Seccional cuenta con un
Legajo individual, que se lleva en doble ejemplar, existiendo permanentemente una réplica de lo actuado en un Archivo central administrado por la
Dirección Nacional. Este es otro elemento de seguridad del sistema registral del automotor. Actualmente también existe un registro en soporte electrónico, mediante la comunicación telemática diaria que efectúan los Registros, que se encuentran todos informatizados, a una base de datos central de la Dirección Nacional.
Título, cédula y placas
La inscripción inicial obligatoria en los Registros Seccionales de todo vehículo
0 Km, así como sus posteriores transferencias, se corresponde con la obligación de los Registros de expedir una constancia, que se denomina “Título del Automotor” y de un documento –cedula verde-.
DNTR-RNPA, Título I, Sección 1, página 11.
Artículo 6 Régimen jurídico del Automotor (según Ley Nº 22.977): “...A todo automotor se le asignará al inscribirse en el Registro por primera vez, un documento individualizante que será expedido por el Registro respectivo y se denominará “Título del automotor”. Este tendrá carácter de instrumento público respecto de la
individualización del automotor y de la existencia en el registro de las inscripciones que en él se consignen, pero sólo acreditará las condiciones del dominio y de los gravámenes que afecten al automotor, hasta la fecha de anotación de dichas constancias en el mismo. Para circular: la “Cédula de identificación del automotor” conocida como “cédula verde”
El Registro Seccional también otorga por única vez una placa metálica con el código de identificación adjudicado, que es el mismo que figura en la cédula (documento apto
para la circulación) y en el título del automotor.
Con el nuevo sistema, ambos documentos (cédula y título) contienen un elemento de seguridad.
Recientemente se ha sancionado una reglamentación que crea una base de
datos de títulos y cédulas hurtados, robados o perdidos y se han acortado los términos de vigencia de las cédulas que deben llevar los conductores que no sean titulares registrales.
. Peticionarios –SOLICITANTES-
Existen algunos aspectos del trámite registral que están dirigidos a acreditar la identidad del peticionario, cuando es una persona física, su capacidad de disponer, o la personería que invoca cuando media la representación de una persona física o jurídica..
Los trámites ante el Registro de la Propiedad del Automotor pueden ser instados por personas físicas, por sí o por medio de apoderados, y por personas jurídicas, por medio de sus representantes legales o apoderados.
.Un caso especial es el de los extranjeros provenientes de países limítrofes,
que pueden acreditar identidad con D.N.I., Cédula de Identidad argentina o del país de origen, o con Pasaporte.
Los agentes diplomáticos y consulares extranjeros pueden acreditar identidad
con la credencial diplomática expedida por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.
Personas menores de edad e incapaces
En el caso de las personas menores de edad, es necesaria la intervención del
Si se trata de otra persona incapaz deberá peticionar su curador. Cuando se
trata de actos de disposición, debe
acreditarse la existencia de autorización judicial, con la previa intervención del Ministerio Tutelar o Pupilar.
Excepción a esta regla es el caso de
las personas menores de edad emancipadas por matrimonio, por disposición
judicial o por autorización de sus padres. Se equiparan a esta categoría,
quienes tengan más de dieciocho (18) años de edad y título habilitante para
el ejercicio de una profesión o contrato de trabajo en “actividad honesta”,
que no necesitan ser representados y pueden peticionar directamente.
El Código Civil argentino establece que las personas jurídicas pueden ser
de carácter público o privado, comprendiendo la primera categoría al Estado Nacional, las Provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires los Municipios, las entidades autárquicas y la Iglesia Católica.
de carácter privado las asociaciones y fundaciones que tengan por principal objeto el bien común, posean patrimonio propio, sean capaces por sus estatutos de adquirir bienes, no subsistan exclusivamente de asignaciones del Estado y obtengan autorización para funcionar.
También lo son las sociedades civiles y comerciales o entidades que conforme
a la ley tengan capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones, aunque no requieran autorización expresa del Estado para funcionar.
Cabe agregar también a las asociaciones que no tienen existencia legal como personas jurídicas, que son consideradas como simples asociaciones civiles o religiosas según el fin de su instituto. Son sujetos de derecho siempre que la constitución y designación de
autoridades se acredite por escritura pública o instrumento privado
Artículo 128 Código Civil(emancipación, mayores 18 años que trabaja); artículo 131 (emancipación por matrimonio o por habilitación); DNTRA, Título I, Capítulo IV, página 117.
Según nuestra interpretación del status jurídico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires luego de la reforma Constitucional de 1994 y lo que surge de su propia Constitución sancionada en 1996. artículo 33 Código Civil autenticidad certificada por Escribano Público, rigiendo supletoriamente las normas de la sociedad civil (artículo
46 del Código Civil).
. Acreditación de personería
Según el tipo de sociedad o asociación, varían los requisitos que se exigen en el Registro para poder realizar un trámite. Debe partirse del principio general que el representante legal de una persona jurídica, en sentido amplio, está facultado para realizar todos los actos jurídicos necesarios para cumplir con el fin u objeto social, y por
lo tanto, no requiere una autorización especial para ello. En esta situación se encuentran los presidentes de Sociedades Anónimas, gerentes de Sociedades de Responsabilidad Limitada, entre otros casos.
Cuando la personería de una persona jurídica se encuentra ya acreditada en algún legajo radicado en el Registro Seccional, no es necesaria la exhibición de los documentos en los trámites posteriores, salvo que se produzcan modificaciones que afecten la personería invocada.
El representante de un organismo oficial debe presentar el documento en el que conste su condición de tal y la autorización para realizar el trámite en representación del organismo. A tal efecto debe integrar copias auténticas de los actos administrativos en los que se lo nombra , que también pueden constar en escrituras públicas.
En el caso de empresas y sociedades estatales es suficiente el acto administrativo que instituye la personería. Cuando ello conste en una escritura pública, no se
exige que tenga la redacción de un poder , siempre que resulte clara la representación y la consiguiente atribución de facultades para realizar el acto.
En el caso de las S.A., cuando el que peticiona es el Presidente del Directorio, es suficiente la presentación del acta en que se lo designa, ya que sus facultades surgen de la ley y del estatuto societario.
Lo que puede suceder es que, precisamente en el contrato social, se haya establecido una limitación en las facultades de disposición o administración de este representante
Artículo268 LS 19.550.legal, exigiéndose la autorización del Directorio, o la concurrencia de algún otro integrante de éste para que el acto tenga validez. El examen de estos supuestos es lo que justifica que deba exhibirse el original del contrato social, o una copia autenticada por escribano público, la que se agrega al Legajo. Lo mismo ocurre cuando de estos instrumentos surja la necesidad de autorización por parte del Directorio.
La administración y representación corresponde al o a los gerentes, socios o no, designados en el contrato constitutivo o posteriormente.
Es factible que en el contrato social se hayan incluido limitaciones, tales como la necesidad de actuar conjuntamente dos o más gerentes, o necesitar una autorización de todos los socios en determinados actos de d i s p o s i c i ó n .
Rige también lo expresado previamente para las Sociedades Anónimas (S.A.).
En cuanto a otras sociedades, quien invoque la condición de representante legal debe acompañar el instrumento del que surja tal carácter.
Además de los representantes legales
de una sociedad o de un incapaz, reviste importancia el supuesto de apoderamiento expreso de una o más personas, que denominaremos “apoderados”, y que pueden o no integrar los órganos de dirección de la sociedad, o representar a una persona física.
Es interesante destacar que en el Régimen Jurídico del Automotor los poderes especiales tienen una vigencia de sólo noventa días
Esto significa que si el trámite pertinente, en el que se invoca el poder especial no es presentado dentro de los noventa días de su otorgamiento, deberá concurrir el peticionario personalmente u otorgar un nuevo poder especial. Esta caducidad no se
produce cuando el poder es de los denominados “poderes generales”
La mayoría de los trámites que se realizan en el Registro de la Propiedad del
Automotor deben presentarse mediante formularios denominados “Solicitud
Tipo” y ser firmados por el peticionario, que puede actuar por sí o por su representante legal o convencional, como hemos señalado previamente.
En la mayoría de los casos, , se exige que la o las firmas insertas en la “Solicitud
Tipo” sea “certificada”.
La certificación de firma es un acto que realiza un funcionario público, previo confronte de los documentos idóneos para acreditar identidad que exhiben el o los peticionarios, y que establece una presunción de autoría de la petición.
En rigor, la certificación de firma no puede dar plena fe sobre la identidad
del sujeto que la ha insertado en la Solicitud Tipo, pero sí establecer la presunción de autoría.
Lo que el funcionario certificante declara es que una persona determinada, que ha invocado cierta identidad y ha exhibido documentación habilitada para acreditarla, ha firmado en su presencia. No se trata de dar fe acerca de la identidad, sino del hecho de la firma.
El funcionario público realiza un examen de las formalidades extrínsecas
del documento que se le exhibe, y puede incluso comprobar la correspondencia entre los datos contenidos en ese documento de identidad y los rasgos fisonómicos del peticionario, pero en modo alguno puede excluir de manera absoluta la posibilidad de fraude o sustitución de persona.
La certificación de firma puede efectuarla un escribano público, el Encargado del Registro Seccional, el Director o Subdirector del Registro Nacional, los Jueces y Secretarios de juzgados de la jurisdicción correspondiente a la radicación del automotor, incluidos los Jueces de Paz en aquellos Distritos en los que funcionen y tengan tales atribuciones. También están facultados para certificar firmas los Cónsules
de la República Argentina en el extranjero o Embajadores, Jefes de Misiones y Cónsules extranjeros o representantes de Organismos Internacionales acreditados en la República Argentina.
También nos referiremos a la certificación de firmas realizada por personal habilitado de las empresas titulares de fábricas terminales o concesionarios oficiales.
La certificación de firma que se realiza en el Registro Seccional, en presencia
del Encargado, así como las que provienen de un Juez o Secretario de la jurisdicción no requieren otro trámite.
En cambio, cuando la certificación ha sido realizada por un Escribano Público de extraña jurisdicción, o un funcionario diplomático es necesaria su “legalización”.
La “legalización” consiste en la aseveración de que la firma puesta en un instrumento pertenece al notario o funcionario que la expidió o certificó, insertada en el mismo o correlacionada con él por un organismo o autoridad de superior jerarquía, o dicho en otros términos, implica dar “autenticación” a actos jurídicos instrumentados en
una Provincia o en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mediante procedimientos probatorios instituidos por leyes generales para que gocen “de entera fe” en las demás.
En el caso de los Escribanos Públicos, las certificaciones deben ser legalizadas por el Colegio de Escribanos de la respectiva jurisdicción.
En el caso de los funcionarios diplomáticos, la legalización la realiza el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto