Source: http://legal.legis.com.co/document.legis/sentencia-sl5612-2015-38604-de-mayo-6-de-2015?documento=jurcol&contexto=jurcol_2f0181cc9cfc4ab7abb2178a7df910cc&vista=STD-PC
Timestamp: 2019-01-23 21:03:22
Document Index: 293729489

Matched Legal Cases: ['ARTÍCULO 7', 'artículo 53', 'artículo 24', 'artículo 23', 'artículo 24', 'artículo 53', 'artículo 23', 'artículo 87', 'artículo 60', 'artículo 7']

SENTENCIA SL5612-2015 DE 06 DE MAYO DE 2015
CONTENIDO:LA CASACIÓN PROCEDE POR FALTA DE APRECIACIÓN O EXAMEN ERRÓNEO SOBRE UNA CONFESIÓN. ASÍ LO DETERMINÓ LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, AL REFERIRSE A LA APLICABILIDAD DEL ARTÍCULO 7º DE LA LEY 16 DE 1969, QUE ADEMÁS EXIGE AL RECURRENTE REFERIRSE AL ERROR Y PROBAR SU OCURRENCIA. SEGÚN ESTA DISPOSICIÓN, LA CASACIÓN PROCEDE POR ERROR DE HECHO, QUE SE EVIDENCIA ÚNICAMENTE POR APRECIACIÓN ERRÓNEA O AUSENCIA DE ELLA FRENTE A UN DOCUMENTO AUTÉNTICO, UNA CONFESIÓN JUDICIAL O UNA INSPECCIÓN OCULAR. EN EL CASO CONCRETO, LA SALA DESESTIMÓ QUE EL TRIBUNAL ATACADO, AL CONCLUIR QUE ENTRE DEMANDADO Y DEMANDANTE NO HABÍA UN CONTRATO DE TRABAJO SINO DE COMISIÓN COMERCIAL, HUBIERA INCURRIDO EN UNA DE ESTAS IRREGULARIDADES. LO ANTERIOR PORQUE SI BIEN EN DICHO CONVENIO NO FIGURA EL NOMBRE DEL ACCIONANTE COMO REPRESENTANTE DE UNA DE LAS FIRMANTES, SU PROPIA CONFESIÓN Y ALGUNAS FACTURAS DEMUESTRAN QUE SÍ LO ERA.
TEMAS ESPECÍFICOS:ERROR DE HECHO, ADMISIÓN DEL RECURSO DE CASACIÓN, CAUSALES DEL RECURSO DE CASACIÓN, PROCEDENCIA DEL RECURSO DE CASACIÓN, CONFESIÓN
PONENTE:MIRANDA MOLINA, FRANCISCO
Sentencia SL-5612/2015 de mayo 6 de 2015
Rad.: 38604
Fue interpuesto por el demandante, concedido por el tribunal y admitido por la Corte.
En la demanda que lo sustenta, que no fue objeto de réplica, el demandante solicita la casación de la sentencia impugnada para que en sede de instancia se revoque totalmente la emitida por el Juzgado Diecinueve Laboral del Circuito de Bogotá y en su lugar se declare que “[…] entre el demandante y la sociedad Luis A Esteban G. y Cía. Ltda., existió un contrato de trabajo, continuo e ininterrumpido desde el 24 de noviembre de 1981 hasta el 29 de julio de 2000, y con la sociedad Al Amanecer Ltda., igualmente hubo relación laboral desde el 1º de septiembre de 1996 hasta el 29 de julio de 2000, y como consecuencia de dichas declaraciones se condene a los demandados al pago de las acreencias laborales derivadas de dichas relaciones de trabajo […]”.
Para tal efecto formula dos cargos, dirigidos por la vía indirecta, no replicados y que serán decididos conjuntamente por la identidad de propósito que persiguen.
Acusa la sentencia impugnada de violación indirecta de la ley sustancial por aplicación indebida de las siguientes normas “Artículos 1º, 3º, 5º, 10, 13, 18, 19, 22, 23, 24, 64, 65, 186, 189, 249, 306 y 307 del CST, artículos 1º, 2º y 99 de la Ley 50 de 1990; artículos10, 11, 13, 15, 17, 18 y 20 de la Ley 100 de 1993; artículo 53 de la Constitución Nacional; artículos 633, 639, 640, 1494, 1495 y 1505 del Código Civil; artículos 832, 833, 1262, 897 y 898 del Código de Comercio”.
Indicó que la decisión había sido equivocada por haber incurrido en veinte errores de hecho manifiestos que enunció así:
“1. No haber dado por demostrado, estándolo, que entre el demandante y la sociedad Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda., existió una relación laboral de forma continua e ininterrumpida desde el 24 de noviembre de 1981 hasta el 29 de julio de 2000.
2. No haber dado por demostrado, estándolo, que el demandante prestó sus servicios personales como vendedor–cobrador, de forma continua e ininterrumpida, a favor de la sociedad demandada Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda., desde el 24 de noviembre de 1981 hasta el 29 de julio de 2000.
3. No haber dado por demostrado, estándolo, que el demandante siempre realizó la misma actividad de vendedor-cobrador de la sociedad Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda., pese a los distintos contratos comerciales con los cuales se quiso disimular la relación laboral.
4. No haber dado por demostrado, estándolo, que los servicios personales prestados por el demandante a favor de la sociedad Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda., siempre se realizaron directamente y bajo la continuada subordinación y dependencia de esta sociedad, desde el 24 de noviembre de 1981 hasta el 29 de julio de 2000.
5. No haber dado por demostrado, estándolo, que mi representado recibía órdenes y seguía las políticas de venta que se le fijaban por la sociedad Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda.
6. No haber dado por demostrado, estándolo, que el señor Rodrigo Guerrero Chacón, realizaba sus funciones como vendedor-cobrador a nombre de la sociedad Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda.
7. No haber dado por demostrado, estándolo, que el señor Rodrigo Guerrero Chacón, al ejercer sus funciones como vendedor-cobrador de la sociedad Luis A. Esteban G. Y Cía. Ltda., acudía todos los días a las instalaciones de esta para recibir pedidos, entregar los dineros de las ventas, recibir órdenes de entrega, y a recibir instrucciones venta y cobro.
8. No haber dado por demostrado, estándolo, que el señor Rodrigo Guerrero Chacón, para desempeñar sus funciones de vendedor-cobrador de la sociedad Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda., se le daba mensualmente un subsidio de transporte.
9 No haber dado por demostrado, estándolo, que el contrato comercial de comisión firmado el día 26 de febrero de 1991, era inexistente, no tenía validez ni eficacia alguna, toda vez que no fue suscrito por el representante legal de la sociedad Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda., ya que fue firmado por el señor Rodrigo Guerrero Chacón quien no ostentaba la calidad de representante legal de dicha sociedad.
10. Dar por demostrado, sin estarlo, que entre el demandante y la sociedad Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda., existió contrato comercial de comisión, entre el 18 de agosto de 1990 y el 26 de febrero de 1991.
11. Dar por demostrado, sin estarlo, que entre la sociedad Castillo Guerrero y Cía. Ltda. y la sociedad Luís A. Esteban G. y Cía. Ltda., existió un contrato comercial de comisión.
12. Dar por demostrado, sin estarlo, que el señor Rodrigo Guerrero Chacón a la firma del contrato comercial de comisión con Luis A. Esteban G. Y Cía. Ltda., el 26 de febrero de 1991, era el representante legal de la sociedad Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda.
13. No haber dado por demostrado, estándolo, que entre el demandante y la Sociedad Al Amanecer Ltda., existió una relación laboral de forma continua e ininterrumpida desde el 1º de enero de 1996 hasta el 29 de julio de 2000.
14. No haber dado por demostrado, estándolo, que el demandante prestó sus servicios como vendedor-cobrador, de forma continua e ininterrumpida a favor de la sociedad demandada Al Amanecer Ltda., desde el 1º de enero de 1996 hasta el 29 de julio de 2000.
15. No haber dado por demostrado, estándolo, que el demandante realizó la actividad de vendedor-cobrador de la sociedad Al Amanecer Ltda. pese al contrato comercial de comisión con el cual se quiso disimular la relación laboral.
16. No haber dado por demostrado, estándolo, que los servicios personales prestados por el demandante a favor de la sociedad Al Amanecer Ltda., siempre se realizaron directamente y bajo la continua subordinación y dependencia de esta sociedad, desde el 1º de enero de 1995 hasta el 29 de julio de 2000.
17. No haber dado por demostrado, estándolo, que mi representado recibía órdenes y seguía las políticas de venta que se le fijaban por la sociedad Al Amanecer Ltda.
18. No haber dado por demostrado, estándolo, que el señor Rodrigo Guerrero Chacón, realizaba sus funciones como vendedor-cobrador a nombre de la sociedad Al Amanecer Ltda.
19. No haber dado por demostrado, estándolo, que el señor Rodrigo Guerrero Chacón, al ejercer sus funciones de vendedor-cobrador de la sociedad Al Amanecer Ltda., acudía todos los días a las instalaciones de esta para recibir pedidos, entregar los dineros de las ventas, recibir órdenes de entrega, y a recibir instrucciones venta y cobro.
20. No haber dado por demostrado, estándolo, que el señor Rodrigo Guerrero Chacón, para desempeñar sus funciones de vendedor-cobrador de la sociedad Al Amanecer Ltda., se le daba mensualmente un subsidio de transporte”.
Expres[ó] que el tribunal incurrió en esos errores por haber apreciado erróneamente el contrato comercial de comisión de febrero 26 de 1999 y los testimonios de María Cecilia Castellanos Rodríguez y Pedro Emilio Feliciano (fls. 61 a 66, 187 a 190, 193, 194 y168 a 172 cdno. 1), así como por haber dejado de apreciar el certificado de existencia y representación de Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda., la carta de fecha mayo 9 de 1991, la circular de julio 14 de 2000, la circular de mayo 12 de 1999 y comprobantes de pago de transporte (fls. 58, 136, 138, 178, 179, cdno.1 y 1 a 392, cdno. anexos).
“Yerra la Sala Laboral de Descongestión del Tribunal Superior de Bogotá, D.C., en la sentencia aquí recurrida, en no haber dado por demostrado la existencia de un contrato de trabajo realidad entre mi poderdante y la sociedad Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda, desde el 17 de agosto de 1990 hasta el 29 de julio de 2000, y con la sociedad Al Amanecer Ltda., desde el 1º de enero de 1996 hasta el 29 de julio de 2000, por considerar en la sentencia, que en estos periodos, la relación estuvo regida por vínculos de naturaleza mercantil, cuando las pruebas demostraban y hacían presumir la existencia de un contrato de trabajo realidad entre las demandadas y mi poderdante, quien se desempeñ[ó] como vendedor-cobrador, como bien lo señala el artículo 24 del CST, ya que toda relación de trabajo personal se presume que está regida por un contrato de trabajo, m[á]s cuando estaba acreditado dentro del proceso los tres elementos esenciales de un contrato de trabajo, la prestación del servicio personal, la continua subordinación o dependencia y una retribución o contraprestación de los servicios, en los términos del artículo 23 del CST.
Se equivoca la Sala Laboral de Descongestión del Tribunal Superior de Bogotá, D.C., al dar por acreditado en el proceso que el señor Rodrigo Guerrero Chacón, como representante legal de la sociedad Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda., el día 26 de febrero de 1991 suscribió con la demandada, un contrato de comisión comercial (fl. 295, cdno. 1), puesto que para la fecha, tal como se acredito con el certificado de existencia y representación legal expedido por la Cámara de Comercio y aportado al expediente, visible a los folio 58 y 59 del cuaderno 1, la representación legal de la empresa Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda., estaba en cabeza del gerente y el subgerente, siendo para esa época, conforme a este documento, la gerente la señora Claudia Marcela Guerrero Castilla y la subgerente la señora Patricia Torcoroma Guerrero Castilla.
Como se puede observar, no se le puede dar validez a un documento firmado por quien no tenía la representación legal de la sociedad Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda., ni había sido autorizado para ello, puesto que no existía mandato expreso para suscribir dicho contrato.
En el fallo impugnado se da una aplicación indebida de las normas que regulan la representación legal de las personas jurídicas y las fuentes de las obligaciones de estas, en especial los artículos 639, 1494, 1495 y 1505 del Código Civil; artículos 832, 833, 1262, 897 y 898 del Código de Comercio.
Con fundamento en estas disposiciones, claro está que el señor Rodrigo Guerrero Chacón no podía contraer obligación alguna a nombre de la sociedad Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda., pues no era su representante ni había sido autorizado para ello a través de un mandato, siendo el contrato de comisión comercial firmado el 26 de febrero de 1991 (fls. 61 a 66, cdno. 1), inexistente y sin efectos jurídicos, acorde a lo determinado en los 832, 833, 897, 898 y 1262 del Código de Comercio.
Pasa por alto el fallador de segunda instancia, que el demandante, sin que hubiese firmado contrato alguno, prest[ó] sus servicios como vendedor-cobrador a la sociedad demandada, desde el 17 de agosto de 1990 hasta el 26 de febrero de 1991, en las mismas condiciones que rigieron el contrato de trabajo anterior.
Con ello queda demostrado que la relación del señor Rodrigo Guerrero Chacón con la sociedad Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda., desde el 17 de agosto de 1990 hasta el 1º de enero de 1996, fue una prestación de servicios de carácter directa y personal laboral y no comercial como lo señala la sentencia de segunda instancia.
La prestación, continua, ininterrumpida, directa y subordinada de los servicios personales del señor Rodrigo Guerrero Chacón a favor de las demandadas Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda. y Al Amanecer Ltda., fue acreditada debidamente en el proceso con los testimonios de María Cecilia Castellanos Rodríguez (fls. 187 a 190 y 193 a 194, cdno. 1) y Pedro Emilio Feliciano (fl. 168 a 172, cdno. 1), la carta de mayo 9 de 1991, firmada por la gerente de Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda. y dirigida a Rodrigo G[u]errero Chacón como vendedor, solicitando no cobrar facturas sin que estén en el fólder (fl. 136, cdno. 1), la circular del 14 de julio de 2000, firmada por la gerente de Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda., informando del retiro de la empresa del señor Rodrigo Guerrero Chacón de la labor de ventas y servicio al cliente (fls. 138 y 178, cdno. 1), la circular de mayo 12 de 1999, presentando al señor Rodrigo Guerrero Chacón como vendedor de la sociedad Al Amanecer Ltda. (fl. 179, cdno. 1) y los comprobantes del pago de transporte (fls. 1 al 392, cdno. anexos).
Pruebas que fueron indebidamente apreciadas o no fueron apreciadas por el tribunal de segunda instancia, y que llevaron a la indebida aplicación de la ley sustancial.
En lo que atañe a los testimonios de la señora María Cecilia Castellanos Rodríguez (fls.187 a 190 y 193 a 194, cdno. 1) y Pedro Emilio Feliciano (fls. 168 a 172, cdno. 1), no puede predicarse, como lo considera el tribunal, que no les constaban las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que fueron contratados los servicios del demandante, ni tampoco puede concluirse de ellos, que fueron imprecisos en lo atinente a la prestación del servicio de forma continua e ininterrumpida.
De estos testimonios, contrario a lo estimado en la sentencia de segunda instancia, puede concluirse y acreditarse que si les constaba la prestación del servicio personal del señor Rodrigo Guerrero Chacón, y la subordinación a las sociedades demandadas, hasta el año 2000 cuando se da el retiro definitivo del trabajador, pues la primera ocupaba el cargo de secretaria y el segundo el de bodeguero, en la empresa Luis A. Esteban G. y Cía Ltda., personas que en forma expedita, manifiesta y sencilla, y en sus propios términos, corroboraron la existencia de un contrato de trabajo realidad.
Como bien se expresó en el recurso de apelación, la señora María Cecilia Castellanos, fue clara, precisa y contundente al declarar el día 13 de mayo de 2003, como se observa a folios 187 a 190 del cuaderno 1, que el señor Guerrero Chacón trabajó en Luis Esteban y Cía. Ltda. desde 1982 aproximadamente; que lo conoce desde la época en que comenzó a laborar; que trabajaba como vendedor y cobrador de pinturas Pintuco; que no tenía salario exacto porque eso dependía de las ventas y así mismo se le pagaba la comisión; que no tenía conocimiento del porqué no continuó trabajando, y que laboró aproximadamente hasta el año 2000; que no sabe si al momento del retiro se le pagaron las prestaciones sociales, que el señor Guerrero Chacón, como vendedor tenía que ir diariamente a la empresa por los pedidos y entregar lo que cobraba, que en la empresa como se manejaba por pedidos de los clientes, este le entregaba los pedidos a la señora Amparo o a ella, e igualmente el dinero cobrado. De igual forma, declara que como vendedores se les decía cuanto vender, los días en que debían cobrar y el tiempo que se les debía dar a los clientes para el pago. Con igual claridad declar[ó] que el señor Rodrigo Chacón, siempre fue vendedor y cobrador, y que siempre lo hizo de manera personal, pues nunca envío a persona alguna a ejercer su labor; que adicionalmente se le pagaba un dinero por transporte. Que trabajo al mismo tiempo para las sociedades Luis A. Esteba[n] G. y Cía Ltda. y para Al Aman[e]cer Ltda.
De lo expresado por la testigo, no existe razón o motivo alguno para que se desconozca o no se le d[é] credibilidad, pues no solo era la secretaria de la sociedad demandada, sino que al momento de rendir su testimonio se encontraba vinculada con la empresa, además de que era la persona que en ocasiones recibía los pedidos y el dinero cobrado por los vendedores, es decir, tenía conocimiento directo de cada una de las actividades de los trabajadores de la sociedad demandada.
En cuanto al testimonio del señor Pedro Emilio Feliciano, no puede admitirse la consideración errada que de [é]l se hace en el fallo que aquí se impugna, ya que no es cierto que el testigo simplemente se limite a manifestar haber visto al actor, pero con imprecisión de fechas, pues con la declaración de este, rendida el 30 de septiembre de 2002, la cual reposa a folios 168 a 171, se demuestra todo lo contrario, pues con claridad depone que trabaj[ó] como bodeguero en la sociedad Luis A. Esteban G. y Cía Ltda., desde el año de 1990, que por dicha razón al ingresar a esta empresa fue que conoció al señor Rodrigo Guerrero Chacón quien ya laboraba en la misma, de quien fue compañero de trabajo desde que ingreso a la empresa en el año de 1990, hasta el año 2000, cuando el señor Guerrero se retir[ó], que siempre lo conoció como representante de ventas, siendo sus funciones vendedor y cobrador de cheques, razón por la cual todos los días lo veía en las instalaciones de la empresa recibiendo pedidos, entregando dinero y cheques y rindiendo informes, aclarando eso s[í], que en no pocas veces presenci[ó] de forma directa al señor Rodrigo Guerrero rindiendo informes, entregando cheques y llevando pedidos.
La Sala Laboral de Descongestión del Tribunal Superior de Bogotá, D.C., yerra también al no apreciar la carta de fecha mayo 9 de 1991, firmada por la gerente de Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda. y dirigida a Rodrigo Guerrero Chacón como vendedor, solicitando no cobrar facturas sin que estén en el fólder (fl. 136, cdno. 1), la circular del 14 de julio de 2000, firmada por la gerente de Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda., informando del retiro de la empresa del señor Rodrigo Guerrero Chacón de la labor de ventas y servicio al cliente (fl. 138 y 178, cdno. 1), la circular de mayo 12 de 1999, presentando al señor Rodrigo Guerrero Chacón como vendedor de la sociedad Al Amanecer Ltda. (fl. 179, cdno. 1) y los comprobantes del pago de transporte (fls. 1 al 392, cdno. anexos), con lo cuales se acreditaba que el señor Rodrigo Guerrero Chacón desempeñaba funciones de vendedor-cobrador de las empresas demandas y no de comisionista como se ha querido hacer ver, toda vez que a un comisionista no se le presenta como vendedor y representante de la sociedad representada, ni se le atribuyen funciones de servicio al cliente, ni se paga un subsidio de transporte, ni se le dan ordenes e instrucciones de cobro y venta, como s[í] ocurrió con mi prohijado.
Es así como, dentro del proceso no se logró desvirtuar la presunción del artículo 24 del CST.
La indebida y falta de apreciación de las de las pruebas, en la forma antes indicada, conlleva a que el Tribunal de Segunda Instancia, no d[é] la aplicación debida a los (sic) 1º, 3º, 5º, 10, 13, 18, 19, 22, 23, 24, 64, 65, 186, 189, 249, 306 y 307 del CST; artículos 1º, 2º y 99 de la Ley 50 de 1990; artículos 10, 11, 13, 15,17, 18 y 20 de la Ley 100 de 1993; artículo 53 de la Constitución Nacional; artículos 633, 639, 640, 1494, 1495 y 1505 del Código Civil; artículos 832, 833, 1262, 897 y 898 del Código de Comercio, pues no dio por demostrado, estándolo, que entre el demandante y la sociedad Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda., existió una relación laboral de forma continua e ininterrumpida desde el 24 de noviembre de 1981 hasta el 29 de julio de 2000, y con la sociedad Al Amanecer Ltda., existió una relación laboral de forma continua e ininterrumpida desde el 1º de enero de 1996 hasta el 29 de julio de 2000.
Demostrada la existencia de una relación laboral, obligaba a que los juzgadores de primera y segunda instancia, en cumplimiento de las normas antes citadas, se condenaran a los demandados a reconocer al demandante todos y cada uno de los derechos laborales derivados del contrato de trabajo realidad, ya que fueron demostrados los tres elementos esenciales del contrato de trabajo señalados en el artículo 23 del CST.
Con lo anteriormente expresado y con fundamento en la reiterada jurisprudencia de esta honorable Corte, en relación al contrato de trabajo realidad y a fin se de justicia, es que reitero mi solicitud de casar la sentencia de segunda instancia impugnada”.
“En segundo cargo, invoco como causal de casación contra la sentencia del día treinta (30), del mes de mayo del año dos mil ocho (2008), de la Sala Laboral de Descongestión del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, D.C., la causal primera del artículo 87 del Código de Procedimiento Laboral, modificado por el artículo 60 del Decreto 528 de 1964, por cuanto la sentencia acusada viola la ley sustancial, por apreciación errónea de una prueba, por error de derecho manifiesto, que vulnera los artículos 633, 639, 640, 1494, 1495 y 1505 del Código Civil; artículos 832, 833, 1262, 897 y 898 del Código de Comercio.
Los quebrantos normativos se produjeron como consecuencia de los siguientes errores de hecho manifiestos:
1. Dar por demostrado, sin estarlo, que entre la sociedad Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda. y la sociedad Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda., existió un contrato comercial de comisión.
2. Dar por demostrado, sin estarlo, que el señor Rodrigo Guerrero Chacón a la firma del contrato comercial de comisión con Luis .A. Esteban G. y Cía., el día 26 de febrero de 1991, era el represéntate legal de la sociedad Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda.
1. Contrato comercial de comisión de fecha 26 de febrero de 1991 (fls. 61 al 66, cdno. 1)
2. Certificado de existencia y representación legal de la sociedad Representaciones Guerrero Castilla y Cía Ltda., (fl. 58, cdno. 1).
Demostración del segundo cargo
Se equivoca la Sala Laboral de Descongestión del Tribunal Superior de Bogotá, D.C., al dar por acreditado en el proceso, con el contrato de comisión comercial de fecha 26 de febrero de 1991, (fl. 295, cdno. 1), que entre la sociedad Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda. y la sociedad Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda., existió un contrato comercial de comisión, puesto dicho documento no es suficiente ni valido para demostrar tal vínculo contractual, toda vez que quien firm[ó] el contrato fue el señor Rodrigo Guerrero Chacón, quien a dicha fecha no era el representante legal de la sociedad Representaciones Guerrero Ca[s]tilla y Cía. Ltda., ni ten[í]a autorización o mandato expreso para ello, como lo exige la ley; tal como se acredit[ó] con el certificado de existencia y representación legal expedido por la Cámara de Comercio y aportado al expediente, visible a los folio 58 y 59 del cuaderno 1; la representación legal de la empresa Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda., estaba en cabeza del gerente y el subgerente, siendo para esa época, conforme a este documento, la gerente la señora Claudia Marcela Guerrero Castilla y la subgerente la señora Patricia Torcoroma Guerrero Castilla.
El contrato aceptado y considerado por el tribunal de instancia, como v[á]lido, es inexistente y no produce efecto jurídico alguno, por no haber sido suscrito por quien tuviera la representación legal de la sociedad Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda.
Como ya se expres[ó] en el cargo anterior, en el fallo impugnado se da una apreciación errónea de la prueba, vulnerando con ello, las normas que regulan la representación legal de las personas jurídicas y las fuentes de las obligaciones de estas, en especial los artículos 639, 1494, 1495 y 1505 del Código Civil; artículos 832, 833, 1262, 897 y 898 del Código de Comercio.
Con fundamento en estas disposiciones, claro est[á] que el señor Rodrigo Guerrero Chacón no podía contraer obligación alguna a nombre de la sociedad Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda., pues no era su representante ni había sido autorizado para ello a través de un mandato, siendo el contrato de comisión comercial firmado el 26 de febrero de 1991 (fls 61 a 66, cdno. 1), inexistente y sin efectos jurídicos, acorde a lo determinado en los 832, 833, 897, 898 y 1262 del Código de Comercio.
Es así como este contrato de comisión comercial, no podía ser demostrado con este documento, pues como ya lo exprese, al no ser el señor Rodrigo Guerrero Chacón, el representante legal de la sociedad Representaciones Guerrero Castilla y Cía Ltda., este contrato es inexistente y no produce efecto jurídico alguno.
Dicho yerro, convalida que la relación del señor Rodrigo Guerrero Chacón con la sociedad Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda., desde el 17 de agosto de 1990 hasta el 1º de enero de 1996, fue una prestación de servicios de carácter directa y personal laboral y no comercial como lo señala la sentencia de segunda instancia”.
El tribunal afirmó inicialmente que entre el actor y la sociedad Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda. existió un contrato de trabajo a término indefinido, vigente entre el 24 de noviembre de 1981 y el 17 de agosto de 1990, que finalizó por renuncia voluntaria del demandante, conclusión que extrajo de la confesión del demandante en algunos hechos de la demanda, así como del interrogatorio que absolvió y de las documentales visibles en los folios 175 a 177 del cuaderno principal, que contienen la renuncia del demandante, la aceptación por la empleadora y la liquidación de las prestaciones sociales.
Empero, en la demostración de los cargos, la censura no se ocupa de ninguno de esos medios de convicción que detalló el sentenciador, y esa omisión hace que la sentencia recurrida se mantenga inalterable en torno a la existencia de dicho contrato, su terminación y su liquidación.
Ahora, la censura sustenta inicialmente su acusación reprochando al tribunal por haber dado por demostrado que el demandante como representante legal de la sociedad Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda., había firmado con la demandada el 26 de febrero de 1991, un contrato de comisión comercial, cuando para esa fecha la representación legal de dicha sociedad estaba en cabeza del gerente y de la subgerente, cuyos nombres no corresponden al del actor, y en ese sentido estructura también la segunda acusación bajo la modalidad del error de derecho.
Ciertamente, el certificado de existencia y representación de la aludida sociedad que obra en autos, no acredita que el demandante hubiera sido su representante legal, por lo que por este lado, podría pensarse en que la razón está del lado de la censura. No obstante, debe advertirse que el aludido certificado fue expedido el 11 de octubre de 1990, al paso que el contrato controvertido fue suscrito el 26 de febrero de 1991, es decir, más de cuatro meses después de expedido el certificado, lo que conlleva a desestimar que el tribunal hubiera incurrido en un manifiesto yerro fáctico o en un supuesto error de derecho como el que se le imputa en el segundo cargo.
No debe olvidarse que el tribunal también formó su convencimiento en este punto, con la confesión del actor al absolver las preguntas tercera y séptima del interrogatorio que absolvió, y con los comprobantes de pago visibles en el cuaderno anexo. Y al efecto, la censura tampoco aludió a la confesión del actor, y en cuanto a los comprobantes de pago, simplemente se refirió a los de pago del transporte, sin que esté de más observar que al responder la pregunta séptima del interrogatorio, según la cual la vinculación comercial entre las empresas Luis A Esteban y Cía. Ltda. y Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda., estuvo regida por el contrato de comisión comercial que obra en los folios 60 a 65 del expediente, en el que se dice que actuaba como representante de la última sociedad, el absolvente respondió simple y paladinamente que era cierto; y si se examinan los referidos folios, efectivamente aparece suscrito el 26 de febrero de 1991 ese contrato por el actor como representante de la sociedad que fue constituida el 13 de agosto de 1990 en la Notaría 26 del Círculo Notarial de Bogotá y registrada en la Cámara de Comercio de Bogotá bajo el número 307032. Si bien en este contrato, como ya se dijo, no se dice que el actor es el representante legal de dicha sociedad, ello no conlleva inexorablemente a que se predique su inexistencia, pues a comisiones, aparece igualmente su firma recibiendo a nombre de la sociedad Representaciones Guerrero Castilla y Cía. Ltda., por lo que lejos está en que el tribunal hubiera incurrido en un error de hecho grosero, manifiesto u ostensible, o en un error de derecho.
En ese orden, la carta del 9 de mayo de 1991, dirigida por la sociedad Luis A Esteban y Cía. Ltda. al actor como vendedor, así como las circulares de 14 de julio de 2000 y 12 de mayo de 1999, la primera de las cuales corresponde al aviso de dicha sociedad del retiro del actor, y la segunda a la presentación del actor como vendedor de la sociedad Al Amanecer Ltda., a lo sumo acreditarían la prestación personal del servicio por parte del demandante, sin que esté de más agregar que no logró la censura destruir la inferencia del tribunal de que no existía subordinación, con base en las pruebas que examinó y que no fueron controvertidas en casación conforme quedó dicho anteriormente.
Al no haber tenido éxito las acusaciones con el examen de las pruebas calificadas, no le es posible a la Corte entrar al análisis de la prueba testimonial, dada la restricción que impone el artículo 7º de la Ley 16 de 1969.
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia recurrida de fecha mayo 30 de 2008, proferida por el Tribunal Superior de Bogotá (Sala de Descongestión), en el proceso promovido por Rodrigo Guerrero Chacón contra Luis A. Esteban G. y Cía. Ltda., Al Amanecer Ltda., Luis Antonio Esteban Gallo, Amparo Stella y Clara Argelia Esteban Pardo y Javier Eduardo Vargas Esteban.