Source: https://www.scribd.com/document/35550/ELEMENTOS-NECESARIOS-Y-PISTAS-ACONSEJABLES-PARA-INICIAR-LA-MEDIACION-II
Timestamp: 2018-06-18 14:28:52
Document Index: 97062228

Matched Legal Cases: ['Artículo 10', 'Artículo 17', 'artículo 10', 'Artículo 21', 'artículo 21', 'artículo 786', 'artículo 728', 'artículo 45', 'artículo 801', 'artículo 21', 'artículo 21', 'artículo 91', 'artículo 21', 'artículo 21', 'artículo 21', 'artículo 21', 'artículo 66', 'artículo 21', 'in dubio', 'artículo 21', 'artículo 110', 'artículo 21', 'artículo 9', 'artículo 21']

ASOCIACIÓN APOYO Mª Pilar Sánchez Álvarez
Mediación penal comunitaria
ELEMENTOS NECESARIOS Y PISTAS ACONSEJABLES PARA INICIAR LA MEDIACIÓN
1.- Detectar las necesidades. • • • • • • • • En prisión o en libertad. Relaciones institucionales: Fiscalía, Judicatura, Instituciones Penitenciarias. El equipo mediador. Dotación económica. El espacio de la mediación: local. Divulgación del programa: quiénes somos, por qué lo hacemos . . . Gratuidad, confidencialidad, voluntariedad. Acogida, acompañamiento, empatía, implicación en el proceso.
2.- El Mediador. Cómo entendemos su tarea. Lluvia de ideas. 3.- El proceso de mediación: cómo diseñarlo, fases. Nuestra propuesta. 4.- Ejemplos de documentos que nacen de cada mediación: 4.1.- propuesta modelo carta para contactar con la víctima 4.2.- compromiso de ambas partes 4.3.- acta de mediación. 5.- La mediación en nuestro ordenamiento jurídico. Textos legales y Jurisprudencia. 6.- Bibliografía interesante.
3.- NUESTRA PROPUESTA DE FASES EN MEDIACIÓN PENAL: A.- Contacto con el infractor y con la víctima: Serán los propios interesados quienes habrán de ponerse personalmente en contacto con el equipo mediador para fijar día y hora del primer encuentro mediador-infractor o mediador-víctima. Si el primero que acude es el infractor, el contacto posterior con la víctima se llevará a cabo a través de la FISCALÍA DE MADRID, quien remitirá directamente a la víctima la carta en la que se le oferta participar en mediación tras haber contactado con nosotros el infractor. El mediador/a se entrevistará separadamente con quien haya acudido al Servicio (ya sea la víctima o el infractor) para escucharle, examinar sus necesidades, su ánimo de reparar (o de ser reparado/a), informar sobre la mediación (fases, expectativas, influencia en el procedimiento penal) y recabar su consentimiento para la celebración de la mediación (que se plasmará por escrito) hablando abiertamente con ambos sobre el delito cometido (p.ej. “El robo que usted sufrió” o “las lesiones que tú causaste”), desde la absoluta honestidad con ambos. Una vez que se ha otorgado el consentimiento, si es necesario, el mediador se pondrá en contacto con el Abogado del infractor para comunicarle que su representado ha acudido a este Servicio y le asesore sobre las consecuencias legales que la mediación conlleva, con el objetivo de trabajar conjuntamente y de forma coordinada. Esta fase deberá llevarse a cabo potenciando el diálogo entre el mediador/a y la víctima o el infractor, de tal manera que exista empatía entre ellos y un alto grado de honestidad, confianza y sinceridad, lo que facilitará el desarrollo de las fases posteriores. 2
B.- Fase de encuentro: consta, a su vez de dos momentos claramente identificables: uno en que cada persona, de forma separada describe cómo se encuentra, los problemas o cuestiones que le preocupan, cómo ocurrieron los hechos, consecuencias de los mismos, miedos, sentimientos hacia la otra persona añorada. Entre un momento y otro no deben existir cortes. Será tarea del mediador que se pase de uno a otro de la forma más natural posible. Se fijará, al concluir cada sesión, día y hora de la siguiente, ateniendo a las posibilidades reales de cada uno de ellos. En esta fase, el diálogo es el elemento fundamental que el mediador/a deberá manejar con gran habilidad, controlando los niveles de tensión, asegurando a las partes igual disposición de tiempo para sus intervenciones, aclarando opiniones de los partícipes, repitiendo, resumiendo y traduciendo las mismas, todo ello, respetando siempre sus necesidades. Será necesario también que disminuya, cuando se produzca, la sensación de posible fracaso e inutilidad del procedimiento en aquellos momentos en que el diálogo o el acuerdo se vea difícil de alcanzar. C.- Fase de acuerdo: La mediación puede concluir con un acuerdo (que llevará implícito un plan de reparación) o sin él, lo que se recogerá documentalmente. En caso que se concluya sin acuerdo el equipo mediador se lo notificaría al Ministerio Fiscal, sin hacer referencia a las causas o al contenido de las entrevistas. y otro en que las partes dialogan entre ellos, perciban sus semejanzas, se sienten comprendidos por el otro o alcanzan la explicación
D.- Fase de ejecución: Se llevará a cabo la reparación en la forma que las partes hayan acordado en el plan de reparación. Deberá realizarse antes del Juicio Oral (al menos se iniciará en aquellos casos en que no sea posible concluirla) y una vez ejecutado, se pondrá en conocimiento de la Fiscalía.
E.- Fase de seguimiento: Tras el Juicio Oral el equipo mediador llevará a cabo el seguimiento de la reparación, no sólo en aquellos casos en que esta no se finalizó sino también en los que se concluyó.
4.- EJEMPLOS DE DOCUMENTOS: 4.1 Modelo carta a víctima.
Sr. D. XXXXXXXX C/ XXXXXXX nº Madrid En Madrid a. Estimado Sr/a. XXXXXXX: Una vez más la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que tiene, entre otras misiones, la especial tutela de los intereses de las víctimas se pone en contacto con usted. En esta ocasión queremos informarle de que ha acudido al Equipo de Mediación Penal de la Asociación Apoyo de Madrid la persona que indiciariamente parece haber sido autora del delito que usted sufrió. Ha manifestado su interés en asumir los hechos, repararle el daño causado, y si usted lo considera oportuno, disculparse personalmente y darle todo tipo de explicaciones en el curso de una Mediación. De conformidad con el protocolo de actuación existente con la Fiscalía de Madrid, si usted lo solicita, una profesional del Servicio de Mediación se pondría en contacto con usted para llevarla a cabo. Ésta puede desarrollarse mediante un encuentro entre la persona que indiciariamente cometió el delito y usted, o bien el Servicio de Mediación haría de intermediario entre ambos sin necesidad de que se produzca este encuentro hasta hallar la fórmula concreta de repararle el daño causado. En todo caso, si hace uso de este Servicio, un profesional, la mediadora, le prestará toda la ayuda y asesoramiento que precise y le servirá de apoyo durante todo el proceso. Significamos que el hecho de que usted acepte acudir a este Servicio de Mediación, no paraliza el proceso penal en curso que continúa su normal tramitación hasta el acto del Juicio oral. La mediación se caracteriza por su absoluta confidencialidad y total gratuidad. Por todo ello, si le parece una forma adecuada de resolver este conflicto, o desea ampliar esta información, le rogamos que se ponga en contacto con nosotros en los teléfonos que aparecen en el membrete o en el móvil 657 980 015 (Mª Pilar Sánchez). Finalmente, le reiteramos que tiene absoluta libertad para participar o no en la Mediación y, en todo caso, decida lo que decida, estamos dispuestos a ayudarla y responder a cuantas cuestiones quiera plantearnos. Sin otro particular, reciba un afectuoso saludo, Fdo. Mª Pilar Sánchez Álvarez Mediadora Coordinadora del Servicio
4.2 MODELO COMPROMISO
Doña Mª Pilar Sánchez Álvarez, mayor de edad, con DNI y NIF Nº 50842351 T, como MEDIADORA del Servicio de Mediación de la entidad del membrete, en virtud del Convenio vigente con la Gerencia de Salud Pública y Drogodependencias del Ayuntamiento de Madrid de fecha 12 de abril de 2004 por medio del presente MANIFiESTO:
Que a este Servicio de mediación ha acudido D. XXXXXXXXXXX libre y voluntariamente quien nos ha solicitado participar en un proceso de mediación para así reparar el daño causado a la víctima del ........................que él reconoce haber cometido en las especiales circunstancias que concurrieron .....................................razón por la que ya ha iniciado un tratamiento de deshabituación..................... En este momento es informado de las normas de cortesía, respeto, confidencialidad y gratuidad que presiden este proceso. Así mismo se le explica la influencia que esta mediación puede tener en el proceso penal de tal forma que no evita necesariamente la celebración del Juicio Oral. D. XXXXXXXXXXXXXXXXXXX manifiesta entender en qué consiste este proceso, así como la aceptación de las normas que lo inspiran y su deseo de participar libre y voluntariamente. Así mismo nos informa que ya ha comunicado a su Letrado la incorporación a este proceso y autoriza expresamente al equipo de mediación para ponerse, en su nombre, en contacto con la víctima para poder llevar a cabo la mediación. En prueba de conformidad, lo firma junto al mediador que va a participar en esta mediación, Doña .................................... en Madrid a 10 de noviembre de 2004. Fdo.- XXXXXXXXXXXXXX Fdo. Mª Pilar Sánchez Álvarez Mediadora.
4.3 MODELO ACTA REPARACIÓN En Fuenlabrada a 12 de noviembre de dos mil cuatro
Reunidos, DE UNA PARTE, D. JUAN CARLOS NIF Y domicilio en Fuenlabrada Y DE OTRA, D. DAVID con domicilio en Fuenlabrada, , mayor de edad, soltero, con DNI y
, mayor de edad, soltero, con DNI y NIF
En presencia de Doña Mª Pilar Sánchez Álvarez, mayor de edad, con N.I.F. nº 50.842.351 –T, mediadora y responsable del Servicio de Mediación de la Asociación “Apoyo” de Madrid, según convenio vigente firmado con el Ayuntamiento de Madrid, “Madrid-Salud”
Tras haber participado en el procesote mediación instado por ellos libre y voluntariamente, presidido este por los principios de confidencialidad y gratuidad y tras dialogar sobre los hechos acaecidos y las circunstancias que concurrieron, manifestando D. Juan Carlos los daños que le causó D. David y, tras plantear distintas alternativas para llevar a cabo una reparación adecuada a las necesidades y posibilidades de ambos, PACTAN que D. David repare a D. Juan Carlos el daño causado, entregándole en este acto la cantidad de 110€ (ciento diez euros) recibiéndolo D. Juan Carlos a plena satisfacción, renunciando a reclamar cualquier otra cantidad que pudiera corresponderle por este concepto. D. David manifiesta y así quiere hacerlo constar expresamente que se compromete, a que estos hechos no vuelvan a ocurrir. Lo que satisface a D. Juan Carlos.
Lo que ambos firman por triplicado en el lugar y fechas indicados “ut supra”.
5.- LEGISLACIÓN Y JURISPRUDENCIA: En primer lugar recogemos los Convenios, Recomendaciones y Acuerdos adoptados en el marco de distintas Instituciones Europeas a partir de los cuales va a quedar claramente definida la mediación penal con adultos, así como el papel de la víctima, el infractor y el mediador: a) Convenio Europeo para la protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (4 de Noviembre de 1950): admite como procedimiento para el propio funcionamiento de su sistema de garantías el de la mediación de la Comisión instituida por el referido Convenio para conflictos entre un Estado infractor y el demandante, víctima de la violación de derechos. b) Recomendación R (83) 7 de 23 de junio de 1983 del Comité de Ministros del Consejo de Europa: Recomienda a los gobiernos de los Estados miembros fomentar que se facilite la indemnización a la víctima por parte del delincuente, por ejemplo, previendo tal obligación como medida sustitutiva de la pena privativa de libertad. c) Recomendación R (85) II de 28 de junio de 1985, del Comité de Ministros del Consejo de Europa sobre la posición de la víctima en el marco del Derecho Penal y del procedimiento penal. Recomienda a los gobiernos de los Estados miembros revisar la legislación y su práctica para adaptarlas a las directrices que se expresan en su texto y que dan un amplio margen a la reparación. E incluso, recomienda a los gobiernos de los Estados miembros examinar las ventajas que pueden presentar los sistemas de mediación y conciliación. d) Recomendación R (87) 21 del 17 de septiembre de 1987, del Comité de ministros del Consejo de Europa sobre la “asistencia a las víctimas y la prevención de la victimización”, donde se señalan un conjunto de acciones concretas a favor de éstas, entre las que se encuentra la
mediación: “fomentar las experiencias de ámbito nacional o local de mediación entre el delincuente y su víctima ...” . Declaración de las Naciones Unidas sobre los principios fundamentales de Justicia para las Víctimas de delitos y del Abuso de Poder de 1985. Proclama que las víctimas han de tener un papel más activo en el proceso penal, señalando, además, unos principios, que a estos efectos, deben presidir los sistemas legales. Entre estos principios se encuentran los de la restitución y la compensación a las víctimas. Establece, además, que cuando proceda se utilizarán mecanismos oficiosos para la solución de las controversias, incluidos la mediación ... a fin de facilitar la conciliación y la reparación en favor de las víctimas. e) Recomendación R (99) 19 del Comité de Ministros del Consejo de Europa de 15 de septiembre, aporta un concepto de mediación que va a perdurar en el tiempo: “entendemos la Mediación como un proceso mediante el cual víctima e infractor adultos, voluntariamente, se reconocen capacidad para participar activamente en la resolución de un conflicto penal, gracias a la ayuda de una tercera persona imparcial: el mediador”. f) Decisión marco del Consejo de la Unión Europea de 15 de marzo de 2001, relativa al estatuto de la víctima en el proceso penal (2001/220/JAI) (Diario Oficial nº L 082 de 22 de marzo de 2001 p. 0001-0004).: “Las medidas de ayuda a las víctimas de delitos y en particular las disposiciones en materia de indemnización y de mediación no afectan a las soluciones que son propias del proceso civil”. “A efectos de la presente decisión marco, se entenderá por “mediación en causas penales: la búsqueda, antes o durante el proceso penal, de una solución negociada entre la víctima y el autor de la infracción, en la que medie una persona competente”. Artículo 10: “Los Estados miembros procurarán impulsar la mediación en las causas penales para las infracciones que a su juicio se presten a este tipo de medida”. “Los Estados miembros velarán por que pueda tomarse en consideración
todo acuerdo entre víctima e inculpado que se haya alcanzado con ocasión de la mediación en las causas penales”. Artículo 17: “Los Estados miembros pondrán en vigor las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas necesarias para dar cumplimiento a lo estipulado en la presente Decisión marco: en lo que se refiere al artículo 10, a más tardar el 22 de marzo de 2006”. g) Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (Comisión on Crime Prevention and Criminal Justice) 37ª sesión plenaria, 24 de julio de 2002 en el que se establecen los principios básicos sobre utilización de programas de Justicia Restitutiva en materia penal, definiendo estos como todo programa que utilice procesos restitutivos e intente lograr resultados restitutivos. Entendiendo por estos: “Todo proceso en que la víctima el delincuente y, cuando proceda, cualesquiera otras personas o miembros de la comunidad afectados por un delito, participen conjuntamente de forma activa en la resolución de cuestiones derivadas del delito, por lo general con la ayuda de un facilitador. Entre los procesos restitutivos se puede incluir la mediación, la conciliación la celebración de conversaciones y las reuniones para decidir condenas”. A la hora de establecer cuándo se utilizarán estos programas recoge lo siguiente: Podrá ser en cualquier momento del procedimiento penal. Cuando existan pruebas suficientes para inculpar al autor de los hechos y siempre que éste y la víctima quieran participar libre y voluntariamente. La participación del delincuente no se utilizará como prueba de admisión de culpabilidad. En el proceso deberá tenerse en cuenta la desigualdad entre las partes. También debe tenerse en cuenta la seguridad de las partes.
Si el programa d justicia restitutiva no es una forma adecuada para resolver el problema, se adoptará sin demora una decisión sobre la manera de proceder.
Finalmente, sin ánimo de exhaustividad queremos destacar por su interés la denominada “Carta de Servicios de Ayuda a las Víctimas y de Mediación” francesa que define la mediación como “la búsqueda por medio de la intervención de un tercero neutral, de una solución libremente negociada entre las partes de un conflicto nacido de una infracción. Considera el procedimiento de mediación como una prolongación natural y lógica de la ayuda a las víctimas que permite obtener, a la vez, la reparación de los perjuicios causados a éstas y la responsabilización y la reinserción del delincuente, lo que contribuye a la reconstrucción del tejido social y favorece la prevención de la reincidencia. Exige a los profesionales de la mediación (ya perciban un sueldo por esa actividad o sea personal voluntario) que tengan una formación y cualificación específica relacionada con el ámbito de la mediación, exigiendo que el procedimiento de mediación se desarrolle cumpliendo los siguientes requisitos:  Gratuidad de la mediación para las partes.  Neutralidad del mediador.  Adhesión voluntaria de las partes al procedimiento de mediación .  Respeto a los derechos de las partes, sobre todo a la elección de un consejero que les asesore durante la mediación.  Confidencialidad del procedimiento de mediación. En Madrid, en la actualidad, gracias al acuerdo existente con la Fiscalía de Madrid se han establecido las bases mínimas de actuación en materia de mediación penal con adultos. Esas líneas básicas son las siguientes:
 Mediación como proceso absolutamente voluntario, en el que el mediador se comporte con una absoluta neutralidad en el planteamiento de la misma.  La labor de mediación debe ser llevada a cabo desde su inicio por los servicios de mediación, de forma que una vez conseguida ésta, sea presentada a la Fiscalía como un proyecto ya iniciado a efectos de que por la misma se intenten plasmar los resultados de la mediación, ya al menos iniciada, en el proceso penal.  Que, en un primer momento, se limite a los delitos en los cuales la confrontación social víctima-infractor sea menor.  La introducción del nuevo sistema de mediación se realice de forma paulatina en el procedimiento por el Fiscal.
En nuestro Ordenamiento jurídico Procesal Penal podemos afirmar que no rige el principio de oportunidad (como podría ser el caso de Francia, ya citado, o el de Portugal). Si bien es cierto que podría hablarse de algunas manifestaciones de tal principio, es claro que tal y como está actualmente configurado el estatuto del Ministerio Fiscal nos vemos en la necesidad de abogar, si realmente queremos introducir y consolidar con garantías la mediación en España, por una reforma que dé cabida al principio de oportunidad. Entendido, según Gimeno Sendra, como la facultad que asiste al titular de la acción penal para disponer, bajo determinadas condiciones, de su ejercicio con independencia de que se haya acreditado la existencia de un hecho punible contra un autor determinado. En el caso del Derecho Penal debemos echar un vistazo a toda las disposiciones generales y nos encontraremos con la desagradable sorpresa de que en ninguna de ellas se hace explícita referencia a la mediación. Sí se habla de la reparación o disminución del daño a la víctima y se configuran los efectos
que ésta tiene. Así, el Artículo 21.5 del vigente Código Penal (L.O. 10/1995, de 23 de noviembre) configura la reparación del daño como UNA ATENUANTE: “Son circunstancias atenuantes: la de haber procedido el culpable a reparar el daño ocasionado a la víctima o disminuir sus efectos, en cualquier momento del procedimiento y con anterioridad a la celebración del acto del Juicio Oral”. El elemento subjetivo de esta atenuante consiste en realizar actos tendentes a reducir o disminuir el daño causado, sin que se valoren cuáles sean los motivos que han llevado al autor a esa reparación. Por ello, la STS núm. 947/2003 de 30 de junio, recoge que “basta con que objetivamente se repare el daño ocasionado a la víctima o se aminore”. Con relación a los elementos objetivos de la atenuante de reparación del daño ocasionado por el delito o la disminución de sus efectos tenemos que analizar los siguientes: A.- El momento en que se ha de producir la reparación: el artículo 21.5 del Código Penal establece que en cualquier momento hasta la celebración del Acto del Juicio Oral. Es claro que ese período se inicia cuando se comete el hecho delictivo, pero con relación a su conclusión la interpretación no es unívoca. El magistrado y actualmente ministro del Interior, José Antonio Alonso Fernández en su libro “Las atenuantes de confesión de la infracción y reparación o disminución del daño” (Ed. Bosch. Barcelona, mayo 1999) destaca interesantes problemas: qué ocurre cuando la reparación se lleva a cabo en el momento de celebración del Juicio Oral, en la propia Sala de vistas, o con posterioridad a esa celebración y con anterioridad a la notificación de la sentencia, o, una vez notificada ésta e interpuesto recurso contra ella (no siendo esta firme todavía) Para determinar ese momento final en que ha de llevarse a cabo la conducta de reparación o disminución del daño producido por el delito, hemos de tener en cuenta el tipo de procedimiento penal en que nos encontramos.
En términos procesales, se podrá realizar hasta el último momento en que esté permitida la proposición de prueba acreditativa de tal reparación: 1 • En el Procedimiento Abreviado: alcanza hasta el inicio del Acto de Juicio, en el trámite previsto en el artículo 786 (antiguo 793.2) de la Ley de Enjuiciamiento Criminal introducido por la Ley 38/2002 de 24 de octubre de reforma parcial de la LECr., sobre procedimiento para el enjuiciamiento rápido e inmediato de determinados delitos y faltas y de modificación del procedimiento abreviado en el que las partes se pueden pronunciar sobre el contenido y finalidad de la pruebas propuestas o que se propongan para practicarse en el acto. • En el Procedimiento Sumario y Ordinario: será hasta el propio escrito de calificación provisional, de acuerdo con el artículo 728 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que establece que “no podrán practicarse otras diligencias de prueba que las propuestas por las partes, ni ser examinados otros testigos que los comprendidos en las listas presentadas”. • En el Procedimiento del Tribunal del Jurado: el momento preclusivo alcanza hasta el trámite previsto en el artículo 45 de la Ley del Jurado, de alegaciones previas de las partes al jurado, dentro del cual, una vez comenzado el Juicio, las partes pueden proponer nuevas pruebas para practicarse en tal acto. • En los llamados “Juicios Rápidos”: (LO 8/2002 y 38/2002): En virtud de lo establecido en el nuevo
Alonso Fernández, José Antonio.
artículo 801 y 823 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal dado que requiere la inmediata conformidad, sin que exista fase de Instrucción, es absolutamente inviable llevar a cabo un proceso de mediación tal y como lo hemos configurado. En el caso de la L.38/2002 con relación al “procedimiento para el enjuiciamiento rápido de determinados delitos” se consolida lo que ya ocurría, que la celeridad del propio procedimiento dificulta, llegando a imposibilitar absolutamente la realización de la mediación, dado que esta requiere tiempo. Tiempo para que las partes dialoguen y puedan llegar a ese acuerdo de reparación del daño que satisfaga o las necesidades del daño de que ambas. Asimismo, se efectuara de entendemos que sí que cabría cualquier otra reparación disminución conformidad con los requisitos exigidos por el artículo 21.5 del C.P. (aunque no se llevara a cabo a través de un proceso de mediación como el descrito en este trabajo). Cualquier conducta reparadora que se lleve a cabo fuera de todos los momentos procesales antedescritos, podrá ser valorada ante instancia superior como una atenuante analógica (artículo 21.6 del Código Penal). En el caso de las modificaciones introducidas por la Ley Orgánica 7/2003, de 30 de junio, de medidas de reforma para el cumplimiento íntegro y efectivo de las penas, que modifica, además del vigente Código penal de 1995 y la Ley General Penitenciaria, la Ley Orgánica del Poder Judicial para introducir el carácter suspensivo de los recursos de apelación frente a las resoluciones del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria en materia de clasificación y libertad condicional, y la Ley de Enjuiciamiento Criminal, introduciendo la ejecución provisional de los
pronunciamientos en materia de responsabilidad civil "con arreglo a lo dispuesto en la Ley de Enjuiciamiento Civil", establece (nuevo artículo 91 del Código Penal) que “a propuesta de Instituciones Penitenciarias y previo informe del Ministerio Fiscal y de las demás partes, cumplidas las circunstancias de los párrafos a) y c) del apartado 1 del artículo anterior, el juez de vigilancia penitenciaria podrá adelantar, una vez extinguida la mitad de la condena, la concesión de la libertad condicional en relación con el plazo previsto en el apartado anterior, hasta un máximo de 90 días por cada año transcurrido de cumplimiento efectivo de condena, siempre que no se trate de delitos de terrorismo de la sección segunda del capítulo V del título XXII o cometidos en el seno de organizaciones criminales. Esta medida requerirá que el penado haya desarrollado continuadamente las actividades indicadas en el apartado anterior y que acredite, además, la participación efectiva y favorable en programas de reparación a las víctimas o programas de tratamiento o desintoxicación, en su caso.» 2
FUNDAMENTAL: La Instrucción 2/2005 de Modificación sobre las Indicaciones de la I.2/2004, para la adecuación del procedimiento de actuación de las Juntas de Tratamiento a las modificaciones normativas introducidas por la Ley orgánica 7/2003, de 30 de junio, de medidas de reforma para el cumplimiento íntegro y efectivo de las penas. 1.4 Satisfacción de la responsabilidad civil derivada del delito: • Supuestos generales.
Como nuevo requisito para poder clasificar o progresar a tercer grado a los internos se exige ahora que el penado haya satisfecho la responsabilidad civil derivada del delito, estableciendo, a tales efectos, la nueva normativa los siguientes criterios: • • El pago efectivo de esta responsabilidad. La voluntad y capacidad de pago manifestada de alguna de las siguientes formas:
Recomendamos la lectura del estudio pormenorizado de la L. 7/2003 realizado por el Doctor Julián C. Ríos Martín y publicado la página web del Área de Derecho Público de la Facultad de Derecho de la Universidad Carlos III: http://www.uc3m.es/uc3m/dpto/PU/dppu06/Revistilla.html
La conducta efectivamente observada en orden a restituir lo sustraído, reparar el daño e indemnizar los perjuicios materiales y morales. Las condiciones personales y patrimoniales del culpable, a efectos de valorar su capacidad real, presente y futura para satisfacer la responsabilidad civil que le correspondiera. Las garantías que permitan asegurar la satisfacción futura. La estimación del enriquecimiento que el culpable hubiera obtenido por la comisión del delito y, en su caso, el daño o entorpecimiento producido al servicio público, así como la naturaleza de los daños y perjuicios causados por el delito, el número de perjudicados y su condición.
B.- Contenido de la reparación: El artículo 21.5 del Código Penal no define cuál deba ser el contenido de esa reparación. La jurisprudencia ha ido perfilando este contenido y, mayoritariamente, aprecia que puede consistir tanto en una reparación material como en una reparación simbólica. En este sentido, la STS, Sala Segunda, de 6 de octubre de 1998, núm. 1132/1998: “con respecto a la aplicación al caso de la atenuante del artículo 21.5 CP, lo cierto es que –como lo admite la doctrina más moderna y proyectos legislativos recientes en Europa- es de apreciar no sólo en los casos de una reparación material, sino también cuando tal reparación es simbólica, como cuando el autor realiza un “actus contrarius” de reconocimiento de la norma vulnerada y contribuye activamente al restablecimiento de la confianza en la vigencia de la misma. En tales casos se dará una reparación simbólica, que, por regla general, debería ser admitida en todos los delitos”. En este sentido, se entendería como reparación simbólica poner inmediatamente en conocimiento de los agentes de la autoridad la existencia del fuego y colaborar en las tareas de extinción del mismo (S. Aud. Provincial de Pontevedra, Sección 4ª, 9 de febrero de 2000); cooperar con la Policía para detener al destinatario de 4,475 Kg. de cocaína que portaba la acusada (STS, Sala Segunda, de 18 de octubre de 1999, núm. 1383/1999; o la actividad de voluntariado que está llevando a cabo en la Asociación “Ciudad Joven”, dado que no existe una víctima concreta (S. Juzgado de lo Penal nº 4 de Valencia, de 2 de marzo de 2000, nº 78).
C.- ¿REPARACIÓN TOTAL O PARCIAL?: Otra cuestión a esclarecer es si la reparación, para que tenga reflejo penal, ha de ser total o puede ser parcial. La jurisprudencia, a lo largo de estos años, ha ido perfilando los requisitos que debe presentar la reparación y la disminución del daño para que tengan ese reflejo: a.- Ha de ser efectiva. Por ejemplo, consignando las cantidades sustraídas (STS, Sala Segunda de 17 de octubre de 1998).STS Sala Segunda, de 26 de abril de 1999) b.- Cabe una reparación parcial, adecuada a la capacidad reparadora del sujeto (STS, Sala Segunda de 23 de diciembre de 1999). c.- No es necesario que sea integral, pero sí que sea sustancial (STS, Sala Segunda de 12 de febrero de 2000) o relevante (STS, Sala de lo Penal, de 26 de abril de 1999). d.- Puede ser simbólica, caso de una petición de perdón (STS, Sala Segunda de 8 de noviembre de 1994; STS, Sala Segunda de 28 de octubre de 1995). e.- Debe solicitarse expresamente su aplicación, no basta presentar sólo el documento de consignación (STS, Sala Segunda de 23 de diciembre de 1999). f.- La atenuante de reparación del daño deberá interpretarse con la mayor flexibilidad, en el sentido de NO PONER CORTAPISAS A LA ACTITUD REPARADORA DEL SUJETO AGENTE. g.- Los baremos de referencia a la hora de estimarla o desestimarla han de ser: las condiciones del culpable y la gravedad de su conducta (STS, Sala Segunda, de 29 de septiembre de 1998). En esta misma línea es
necesario destacar que la jurisprudencia es unánime a la hora de afirmar que es indiferente la motivación del sujeto (incluso, cabe que su única motivación sea obtener una ventaja penológica). D.-Persona que ha de realizarla: El autor de la infracción (o un tercero en su nombre siempre y cuando la misma se realice por orden y cuenta del sujeto activo, ante la imposibilidad por su parte de llevar a cabo dicha conducta)
 Audiencia Provincial de Tarragona 2ª S. 11 nov. 1997: “También se ha probado suficientemente que con anterioridad al acto del juicio y con la inequívoca voluntad de restituir a la comunidad el dinero extraído de la cuenta bancaria, el Sr. P. Ingresó en la respectiva cuenta de consignaciones del Juzgado Instructor, la cantidad de 234.463 Ptas”.  Audiencia Provincial de Las Palmas 1ª S 12 marzo 1998: “La reparación del daño causado por el delito o la disminución de sus efectos se regulaba en el C.P. dentro del arrepentimiento espontáneo, configurándose en el C.P, 1995 (LA LEY LEG. 3996/95) como atenuante independiente ampliándose el elemento cronológico, pues se aprecia la circunstancia si los efectos que en el precepto se prevén se producen en cualquier momento del procedimiento, pero con el tope de la fecha de celebración del juicio; aun cuando no puede verse en esta atenuante una disminución de la culpabilidad, el hecho de disminuir los efectos del delito se considera, por motivos de política criminal, favorecedor de los comportamientos posteriores para aliviar la situación de las víctimas; dado el sentido objetivo que tiene esta circunstancia,
no puede caber duda que concurre en el caso, al haber entregado los acusados parte del dinero sustraído.  Tribunal Supremo 2ª S. 29 julio 1998: “No hubo, en el caso, reparación alguna del daño, ni disminución de los efectos del delito, que pudiera derivarse de un comportamiento del coprocesado anterior a la celebración del juicio oral. La petición de perdón a la víctima hecha durante dicho juicio carece de relevancia jurídica a los efectos atenuatorios del artículo 21.5 C.P. 1995 (LA LEY-LEG. 3996/95), incluso para justificar la atenuante analógica del ap. 6 del precepto.  Tribunal Supremo 2ª S 6 octubre 1998: “Con respecto a la aplicación al caso de la atenuante del artículo 21.5, lo cierto es que - como lo admite la doctrina más moderna y proyectos legislativos recientes en Europa- es de apreciar no sólo en
los casos de una reparación material, sino también cuando tal reparación es simbólica, como cuando el autor realiza un “actus contrarius” de reconocimiento de la norma vulnerada y contribuye activamente al restablecimiento de la confianza en la vigencia de la misma. En tales casos se dará una reparación simbólica que, por regla general, debería ser admitida en todos los delitos. En el caso presente, estamos en presencia de una contribución positiva, simbólica, que puede ser considerada como una aportación del acusado al restablecimiento de la confianza en la vigencia de la norma. Por consiguiente, la aplicación de la atenuante resulta justificada”.  Tribunal Supremo 2ª S. 17 octubre 1998: “En el caso que da origen a este recurso ha quedado probado que el procesado ahora recurrente, reparó los daños causados por sus delitos,
consignando para ello cantidades incluso superiores a las que había sustraído y sin tener en cuenta que dos de los perjudicados habían renunciado a ser indemnizados. Con este comportamiento posterior, que tuvo lugar el día antes de la celebración del juicio oral, es indudable, contra lo que argumenta el Tribunal de Instancia que el recurrente realizó todos los actos que son presupuesto de la atenuante cuya indebida inaplicación se denuncia y que, ahora, en nuestra segunda sentencia, ha de ser apreciada”.  Tribunal Supremo 2ª S 21 octubre 1998: “La Audiencia, no obstante admitir que los procesados aparentaron una solvencia de la que carecía, ha estimado que la devolución posterior, con sus intereses, de los anticipos entregados por los perjudicados, excluye “la punible intencionalidad de hacer suyos los anticipos”. Pero lo cierto es que, una vez consumado el delito de estafa, la reparación del mismo no excluye su tipicidad, ni su punibilidad, dado que la reparación, en el derecho vigente, art. 9.10 y 21.5.CP 1995, está concebida, en principio, sólo como una circunstancia atenuante”.  Audiencia Provincial Guadalajara S. 22 octubre 1998: “La defensa del inculpado, solicita que esta Sala aprecie de igual manera la atenuante a que se refiere el art. 21.5 CP esto es, la de haber procedido el culpable a reparar el daño causado a la víctima o disminuir sus efectos en cualquier momento del procedimiento y con anterioridad a la celebración del acto de juicio oral. Veamos los requisitos que han de concurrir para la aplicación de esta atenuante, de acuerdo con el nuevo C.P. 1995:
Elemento subjetivo, podemos decir que no se exige ninguno, basta con la realización de alguno de los elementos a que este elemento se refiere, aunque sí es exigible que el acto sea consecuencia de la voluntad del culpable y que sea él quien lo configure con independencia total de que sea un familiar, un amigo o un tercero quien facilite los medios económicos para la disminución de los efectos de la acción delictiva.
Elemento objetivo, cualquier forma de restitución, de reparación o indemnización de perjuicios materiales y/o morales siempre que tenga cierta entidad que pueda ser valorada prudentemente por los Tribunales.
En cuanto al elemento cronológico temporal, es necesario que esta actividad se desarrolle con anterioridad a la celebración del juicio oral.
Analizadas las circunstancias que concurren en el presente supuesto, esta Sala considera que en la acción del inculpado no puede estimarse concurrente la atenuante a la que nos venimos refiriendo. En efecto, la defensa entiende que con el envío de una carta, en ningún caso acreditado ya que tan sólo se presentó el oportuno acuse de recibo que no da fe del contenido de la misiva, constituye y debe incluirse dentro de esta atenuante al entender que supone reparación del daño causado, de igual manera sería exponente de esta atenuante la supuesta llamada de teléfono del cónyuge del inculpado al agredido Jaime L.M. No compartimos este criterio, es más, consideramos que de haberse producido la llamada telefónica y aun entrando en la ficción de considerar que la carta hubiera sido enviada con el texto que le atribuye la defensa del inculpado, ello no sería sino una clara manifestación del arrepentimiento espontáneo, esto es, de la atenuante que esta Sala ya ha considerado que concurría en el hecho ilícito
imputado a Manuel R.V. Por ello, entendemos que no concurre la atenuante a que se refiere el art. 21.5 CP”.  Tribunal Supremo 2ª S. 26 abril 1999: El perjudicado renuncia a cualquier indemnización que pudiera corresponderle: “Queda acreditado que ha sido abonado el perjuicio causado, lo que sin duda debió haber exigido la aplicación del art. 21.5 CP, que introducida en el vigente Código Penal constituye un claro exponente de una política criminal orientada a la protección de la víctima. Por un lado supone un claro indicio de un apartamiento de su actividad delictiva facilitando el pronóstico de una efectiva reintegración social. De otro lado, se facilita la satisfacción a la víctima, la tradicional olvidada de las grandes construcciones doctrinales del sistema de justicia penal hasta época reciente, con reconocimiento del protagonismo que le corresponde en todo delito, reconociendo que éste, además de integrar un ataque a bienes jurídicos indispensables para la convivencia en una sociedad democrática a cuya reparación se atiende con la imposición de la pena, supone, también, un ataque a bienes concretos e individuales a los que es preciso dar satisfacción, los de la víctima, de suerte que esta no se sienta desprotegida ni reducida a la exclusiva condición de testigo de cargo. En ambos casos, la reparación del daño causado debe ser claramente relevante a la hora de determinar la concreción de la pena, dentro de las precisiones legales, que por la existencia de la atenuante quinta del art. 21 se traducen por imperativo legal en una disminución de la necesidad de la pena a imponer de conformidad con lo prevenido en el artículo 66.2”
 Tribunal Supremo 2ª S Auto de 28 abril 1999: “No hubo en el caso, reparación alguna del daño, ni disminución de los efectos del delito, que pudiera derivarse de un comportamiento del coprocesado anterior a la celebración del juicio oral. En efecto, el recurrente, después de obligar a sus víctimas a extraer dinero por dos veces del cajero automático, por importe total de 24.000 ptas. les devolvió 2.000 Ptas. Se trata, pues de un acto coetáneo a la perpetración del delito, el cual no puede estimarse para la apreciación de la citada atenuante interesada, en el que se exige el requisito de que sea posterior a la actividad delictiva y no coetáneo al mismo. Aceptar la tesis contraria (esto es, la interesada por el recurrente) nos llevaría al absurdo de conceder al autor de un delito contra la propiedad la posibilidad de una atenuación de la pena automática, como afirma el Ministerio Público en su escrito de impugnación al recurso, siempre que su autor, con esta intención, se desprendiera de una mínima parte del botín obtenido . . . o, incluso, se puede añadir, dejando de sustraer algo perteneciente a sus víctimas (tales como joyas, relojes, etc.).  Tribunal Supremo 2ª S 10 de mayo 1999: “Modificado, pues el factum, al acogerse el motivo precedente, y constando ya que el acusado consignó con carácter previo al juicio oral, una cantidad superior al importe de la indemnización correspondiente a la víctima por razón del delito, es evidente, pues que incluido el presupuesto de hecho, hay que apreciar la atenuante del artículo 21.5 del Código Penal, puesto que concurren los requisitos necesarios para ello, procediendo acoger el motivo (...)”.
 Tribunal Supremo 2ª S 14 mayo 1999: “No excluye el valor de la reparación que el autor haya obrado, en el reconocimiento de la validez de la norma, con otros propósitos. Lo que no se exige en el desistimiento de la tentativa, no debe impedir el efecto atenuante de la reparación posterior a la consumación. En los hechos declarados probados en autos no existe ninguna constancia respecto del origen del dinero con el que se efectuaron las reparaciones ni de si la indemnización fue realizada por una persona distinta del acusado. En todo caso, este hecho por sí mismo, no tiene por qué excluir el valor atenuante de la reparación, cuando haya sido consecuencia de la propia actividad de aquél. La exclusión de esta circunstancia comportaría una infracción del principio in dubio pro reo”.  Tribunal Supremo 2ª S 18 octubre 1999: Estimada como atenuante muy cualificada por cooperar con la policía para detener al destinatario de 4,479 Kg de cocaína que portaba la acusada.  Tribunal Supremo 2ª S 22 noviembre 1999: Reparación del daño causado: inapreciable. El dinero dado por el padre a sus hijos después de haber matado a su esposa y madre respectivamente no era con el fin de reparar el daño causado: “Aunque este motivo es respaldado por el Ministerio Fiscal hemos de desestimarle dadas estas dos razones: a) los documentos en que se fundamenta la pretensión no tienen la naturaleza de tales, sino de una simple prueba testifical y ello aunque las declaraciones se expresaran por escrito. b) Aparte de ello, y aunque se diese valor casacional a esas declaraciones, la solución sería la misma pues el dinero entregado no consta que
indemnizaciones civiles nacidas del delito, sino más bien parece que, dada la relación paterno filial existente, proceden de otro título distinto como puede ser el hereditario.  Tribunal Supremo 2ª S. 4 febrero de dos mil. Con relación al artículo 21.5 del Código Penal, el legislador emplea el término reparación en un sentido amplio más allá de la estricta significación que se deriva del artículo 110 C.P. donde la responsabilidad civil tiene un innegable matiz jurídico civilista. Se trata de procurar ayuda a la víctima, incentivar la reparación . . . satisfacer un interés general que afecta tanto a la comunidad como a los intereses de las víctimas.  Juzgado de lo Penal nº 4 de Valencia, Sentencia nº 78, de 2 marzo de dos mil: Delito contra la seguridad en el tráfico: “También planteó la defensa la posibilidad de aplicación de la atenuante 5 del artículo 21 del C.P. de haber procedido el culpable a reparar el daño ocasionado a la víctima o disminuir sus efectos. En este sentido compareció en juicio Mª Pilar Sánchez Álvarez, responsable del Servicio de Mediación de la “Asociación Apoyo” y se ha ratificado en el documento obrante en el procedimiento y por el cual J.F. debido a la conciencia que tiene de haber creado un grave peligro con su comportamiento a la sociedad y puesto que no existe una víctima concreta, una persona física identificable a la que reparar, se comprometió a colaborar desinteresadamente con la Asociación “Ciudad Joven”, realizando actividades con niños, acudiendo a la misma los martes y jueves de 17,00h. a 19,00h. Visto que en su ánimo se encuentra el
querer reparar el daño y visto que no hay persona concreta dañada debe entenderse que esa actividad de voluntariado que está realizando merece un reconocimiento judicial en el sentido de serie de aplicación la atenuante a la que se hace referencia”.  Tribunal Supremo 2ª S. de 21 de julio de dos mil: La atenuante del art. 21.5 CP 1995 (LA LEY-LEG. 3996/95) afecta a consideraciones político-criminales de protección de la víctima y se residencia en la punibilidad, presentando --junto a la recogida en el art. 21.4 CP 1995-- un desdoblamiento de la antigua circunstancia de arrepentimiento espontáneo. Es cierto que su regulación ha eliminado toda referencia a motivaciones subjetivas del sujeto, objetivando al máximo la conducta y operando incluso la atenuación aunque el interés que mueva al culpable sea únicamente conseguir un trato punitivo más benévolo. Mas ese nuevo diseño legislativo, aunque también elimina la exigencia de reparación integral del daño causado, no ha abandonado la necesidad de una reparación realmente efectiva y proporcionada a la propia capacidad del sujeto activo del delito o adecuada a una absoluta disponibilidad o predisposición de aquélla, pues, de no ser así, la precisión normativa habilitaría conductas espurias con las que se permitiría, sólo con una actuación formal, condicionada y fragmentaria, la consecución de los beneficios atenuatorios que comporta la circunstancia, eludiendo así la eficaz restauración del orden jurídico perturbado, aun siendo mayores las posibilidades reparadoras del culpable.  Audiencia Nacional, Sala Penal, de 16 de julio de dos mil uno: “Concurre en el caso la circunstancia atenuante
muy cualificada de reparación o disminución de los efectos del delito, del artículo 9.10ª, en relación con el 9.9ª, ambos C.P. 1973 –art. 21.5 C.P. 1995 (LA LEY-LEG. 3996/1995)— El acusado, ante la caótica situación creada con motivo de la promoción de viviendas que gestionaba, consciente de que su actuación había sido para perjudicial que para los cooperativistas y de que su salida del grupo era una condición imprescindible hubiera alguna posibilidad de acabar el proceso constructivo con el menor daño posible, abandona todos los cargos que ocupa sin condición alguna, al tiempo que entrega a los nuevos gestores toda la documentación (fichas contables, listados de cooperativistas, contratos, etc) imprescindible para la gestión del entramado empresarial que él mismo creó. Es decir, lejos de destruir u ocultar información, facilita toda la que tiene, documentación que, en definitiva, permite investigar qué ocurrió y sancionarle por su proceder ilícito”.  Tribunal Supremo, 2ª S. de 22 septiembre de dos mil uno: “El acusado procedió al pago de una de las dos letras de cambio en las que había simulado la firma de la persona a la que atribuyó falsamente la condición de aceptante, con lo que procedió a disminuir los efectos del delito. Como se deriva del texto del art. 21.5 CP 1995 (LA LEY-LEG. 3996/1995), no es necesaria una reparación absoluta y efectiva del daño causado, bastando con la reparación parcial. Ahora bien, se debe examinar en cada caso la situación económica del acusado, porque repugnaría a un principio de elemental justicia extender la atenuante a aquellas personas que teniendo plena capacidad económica para reparar la totalidad del daño causado escatiman su contribución, dejando sin indemnizar a la víctima, aunque sea en una parte del perjuicio causado.
Existen datos en la sentencia recurrida que ponen de relieve que la situación económica del procesado era de suficiente solvencia como para hacer frente a sus responsabilidades civiles. Así, su papel director en la sociedad que libró las letras es incuestionable y existen datos que permiten afirmar que tiene personas empleadas bajo su dependencia y que era propietario de una finca. Todo ello indica que se encontraba en condiciones de hacer frente íntegramente a la responsabilidad patrimonial declarada, por lo que se estima que no puede beneficiarse de la atenuante cuya aplicación solicita”.  Audiencia Provincial de Madrid, sección 16ª, S. de 7 de junio de 2002: “(...) Igualmente y aunque no haya sido interesado por la defensa, estimamos que concurre la atenuante prevista en el artículo 21.5, a del Código Penal. En relación a tal atenuación la doctrina del Tribunal Supremo expuesta en la STS 27.03.01, efectúa las siguientes consideraciones: a) La atenuante en cuestión ha sido objeto de nueva configuración en el Código Penal vigente de 1995. El legislador, ha sabido desprenderse de los impedimentos básicos que lastraban su efectiva operatividad. Ya no se exige, como en el Código Penal de 1973 que el agente obre por impulsos de arrepentimiento espontáneo (circunstancia por otro lado difícilmente objetivable) al omitir el texto legal, cualquier referencia a la voluntad o motivos del sujeto. Este puede actuar, a instancias de la recomendación hecha por un tercero o incluso con el exclusivo propósito de propiciarse un trato punitivo más benevolente. Basta con que objetivamente se repare el daño ocasionado a la víctima o se aminore. b) Por otra parte, el alcance de la atenuación se ve claramente ampliado en la medida en que cabe la reparación en cualquier momento del procedimiento, antes de la celebración del juicio oral.
c) Estas modificaciones han ocasionado un desplazamiento de la operatividad de la atenuación, hacia aspectos claramente objetivos, que nos descubren el fundamento de la circunstancia. El legislador por razones utilitarias o de política criminal ha puesto sus ojos en la históricamente olvidada y desatendida situación de la víctima. d) Asimismo la atenuante encuentra campo abonado en su aplicación en los delitos contra el patrimonio. Si la razón de la protección penal de los ataques a la propiedad ajena, es el quebranto patrimonial ocasionado, a través de determinados modos comisivos, es indudable que restablecido el daño ocasionado, decae la necesidad de la pena para el que actuando con seriedad y con agotamiento de todos los medios a su alcance, quiso enjugar las consecuencias negativas, producidas por el delito. Cierto es que en algunos delitos patrimoniales, dada su pluriofensividad junto al quebranto patrimonial se produce también un ataque a la libertad y seguridad de personas. El daño ocasionado en estos bienes jurídicos, ya no tiene vuelta atrás. Sí la tiene, pro el contrario la lesión patrimonial que reintegrado económicamente el daño ocasionado, la prevención general y la especial no se verían afectadas, si se redujese sensiblemente la pena. Así pues, el restablecimiento del daño ocasionado a la víctima con la consiguiente disminución de la necesidad de pena a imponer integran la razón fundamental de la atenuación. En segundo plano quedaría el aspecto subjetivo de la atenuante (actividad desplegada por el agente para reparar) uno de cuyos ingredientes sería la reparación en la medida de la propia capacidad. La sentencia de esta Sala de 18 de octubre de 1999, ya apuntaba como elemento subjetivo, el atender a la “capacidad reparadora del sujeto”. Sin embargo, la prevalencia del aspecto objetivo, frente al subjetivo podría colegirse del silencio que el legislador muestra en el núm. 5 del articulo 21 del C.P. acerca de la solvencia e insolvencia del acusado. Cuando el legislador ha estimado tolerable tal
situación de insolvencia para conceder algún beneficio penal, lo ha hecho constar de forma expresa (véase el art. 81.3 en la suspensión provisional de la pena; art. 88 p1 en la sustitución de penas; art. 136.2, 1º con ocasión de la cancelación de antecedentes, etc). “ Por su exhaustividad y actualidad vamos a analizar de forma pormenorizada la sentencia del Tribunal Supremo núm. 947/2003 (Sala de lo Penal) de 30 de junio en la que el ponente, recogiendo la doctrina del mismo Tribunal Supremo expuesta en la STS 27.03.01 (detallada en las páginas 25 y 26 de estos apuntes) concluye lo siguiente: 1.- La atenuante de reparación del daño deberá interpretarse con la mayor flexibilidad, en el sentido de NO PONER CORTAPISAS A LA ACTITUD REPARADORA DEL SUJETO AGENTE. Pero, pese a ello, hay que poner límites a esa flexibilidad cuando la reparación resultara tan mínima o se desvirtuara de tal forma la atenuación del daño, que esta finalidad reparatoria rayara con la ilicitud o el fraude de ley. Así, quedarían fuera de la posible estimación los siguientes supuestos: las reparaciones ilusorias o aparentes o las teñidas de ilicitud. 2.- Distinciones cuando se aplique a delitos contra el patrimonio: No es lo mismo reparar el daño cuando sólo se produce un ataque al patrimonio privado (por ejemplo, en una estafa) que cuando junto a ese ataque se produce otro a la libertad y a la seguridad de la persona (por ej. Delito de robo con violencia e intimidación). No se puede considerar de igual manera la restitución total que la parcial (dado que la atenuante abarca ambas). También es posible aquilatar el grado de dañosidad ocasionado y después reparado, desde le punto de vista de la víctima. Hay que atender al esfuerzo reparador llevado a cabo por el infractor, su situación personal y social, la de la víctima, etc.
6.- Bibliografía interesante: a) ARRIETA OLMO, Lola; MORESCO COSSI, Marisa: “Educar desde el conflicto, Plan formación animadores. Bloque 4.T.4.”, Madrid, Editorial CCS, 1992. b) BARUCH BUSH, R. A. y FOLGER, J. P.: “La promesa de mediación. Cómo afrontar el conflicto a través del fortalecimiento propio y el reconocimiento de los otros”, Granica, Barcelona, 1996. c) CORNELIUS, H. y FAIRE, Shoshana: “Tú ganas, yo gano”, Gaia, Ediciones. Madrid 1998. d) FISHER, Roger: “Más allá de Maquiavelo. Herramientas para afrontar conflictos”, Granica, Barcelona, 1996. e) FOLGER, JOSEPH P.: “Nuevas direcciones en mediación. Investigación y perspectivas comunicacionales”, Ediciones Paidós, Barcelona, 1997. f) HIGHTON, ELENA y ÁLVAREZ, GLADYS: “Mediación para resolver conflictos”, Ed. Ad Hoc, Buenos Aires, marzo 2004. g) MOORE, Christopher: “El proceso de mediación. Método práctico para la resolución de conflictos”, Granica, Barcelona, 1995. h) ROGERS, Carl: “El proceso de convertirse en persona”, Ediciones Paidós, Barcelona 1996.
i) SAN MARTÍN LARRINOA, Mª Begoña: “La mediación como respuesta a algunos problemas jurídico criminológicos (del presente francés al futuro español)”, Ed. Del Departamento de Justicia del Gobierno Vasco, 1997. j) SEGOVIA BERNABÉ, José Luis: “Código Penal al alcance de todos”, Editorial Popular, Madrid 2002. k) SIX, Jean-François: “Dinámica de la mediación”, Ediciones Paidós, Barcelona, 1997 y “Los mediadores”, Ed. Sal Terrae, Santander 2005. l) SUARES, Marinés: “Mediación. Conducción de disputas,
comunicación y técnicas”, Ediciones Paidós, Buenos Aires, 1996 m) TOUZARD, Hubert; “La mediación y la solución de los conflictos”, Ed. Herder, Barcelona,1981.
Asociación “Apoyo”. Mª Pilar Sánchez Álvarez (Cuca) C/ Corregidor Diego de Valderrábano 45. 28030, Madrid Tfno.- 91 4 37 98 15 Fax.- 91 4 37 48 32 asociacionapoyo@terra.es
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