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Timestamp: 2018-03-22 20:06:50
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INAH_Correo Culturas 58 by Mariano Flores Castro - issuu
Vol. VI, número 58, 15 de marzo de 2010.
Restaurar y conservar el patrimonio cultural, una misión difícil e indispensable de los estados
Recomendaciones Internacionales para la Conservación y la Restauración • Carta de Atenas
• Carta de Venecia
• Carta de Cracovia
• Textos Europeos
• Textos sobre Cascos Históricos
• Textos sobre Jardines Históricos
• Bienes muebles y Turismo Cultural
• Patrimonio Arqueológico y subacuático
lo largo del siglo XX se han redactado numerosos textos que pretendían normalizar la actividad restauradora y de conservación del patrimonio histórico.
El antecedente a este tipo de documentos lo encontramos en la Carta de Rafael a
Alejando VI para la restauración y el cuidado de los monumentos romanos. Tras esta carta serán muchos los textos que se preocupen por este problema. Encontramos así textos tan diversos como el Decreto de la Convención Nacional del II año de la Iª República Francesa (1774), o en las teorías de Ruskin o Violet-le-Duc, enunciadas a lo largo del XIX, pero el más influyente de todos ellos será el discurso de Camillo Boito (1836-1914) durante el Congreso de Ingenieros y Arquitectos Italianos de 1883. Todos estos textos recogen los principios con los que se inicia la actividad restauradora en el siglo XIX.
Pero este tipo de documentos y publicaciones se mostraron insuficientes al acercarse
a la realidad histórica de la primera mitad del siglo XX, en la que dos guerras mundiales provocaron la destrucción, y posterior restauración, de gran cantidad del patrimonio europeo. Estos hechos, junto a la base teórica existente, mostraron la necesidad de
redactar una serie de textos normativos a escala internacional que se ocupasen del patrimonio, su conservación y los cambios en su concepto y definición. Carta de Atenas El primero de estos documentos fue la Carta de Atenas de 1931. Aprobada por la Oficina de Museos, dependiente de la Sociedad de Naciones. Transcurrido un decenio desde el final de la I Guerra Mundial que destruyó o dañó muchos monumentos, se abrió un profundo debate entre los numerosos especialistas que asistieron a esta Conferencia. En sus conclusiones se pretendía unificar los criterios de intervención en el patrimonio arquitectónico. A lo largo de sus diez artículos se plantean pautas de intervención, se señala la importancia de la conservación, la educación, y se proponen vías de colaboración internacional. El texto, pese a tener un carácter normativo, no consiguió ser aprobado por todos los países, pero sí tuvo una fuerte influencia en el ámbito Europeo, especialmente en países como Italia, en las Cartas de Restauro Italianas de 1932 y 1972, o en España, con la Ley del 13 de Mayo de 1933 sobre la defensa, conservación y acrecentamiento del patrimonio histórico-artístico español. La Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C.
Carta de Atenas no sólo sirvió de base para las Cartas de Restauro italianas o la legislación patrimonial de algunos países, sino para otros documentos internacionales, especialmente la Carta de Venecia y la Carta de Cracovia. Carta de Venecia La Carta de Venecia de 1964 fue redactada durante el II Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos, y en ella se puede 3
advertir perfectamente la influencia de la actividad restauradora que se produjo tras la Segunda Guerra Mundial, guiada más por motivos espirituales y culturales que por los criterios científicos por los que se abogaba en la Carta de Atenas. La preocupación reflejada en este documento sigue centrándose en lo arquitectónico, pero ya amplia su ámbito de actuación del edificio a todo el conjunto histórico. Carta de Cracovia Así como la Carta de Venecia surge como revisión de la Carta de Atenas, en los últimos años se ha pretendido actualizar este documento con la redacción de la Carta de Cracovia del 2000. Esta nueva Carta surge impulsada por el proceso de unificación Europea y la entrada del nuevo milenio, a fin de actualizar la Carta de Venecia y adecuarla al nuevo marco cultural. En su texto se incorporan nuevos elementos como es la multidisciplinaridad de la conservación y restauración, la necesidad de incluir en la misma nuevas tecnologías y estudios científicos al realizar cualquier proyecto de restauración y también aporta un glosario de términos en los que se definen conceptos como monumento, identidad, restauración, a la luz de los nuevos métodos e investigaciones. Textos Europeos Estas Cartas han servido de base para documentos con carácter continental, como los elaborados por el Consejo de Europa. Entre los textos elaborados por este organismo destacan la Carta Europea de Patrimonio Arquitectónico, redactada en Bruselas en 1975 con motivo del Año Europeo del Patrimonio 4
Arquitectónico y que incluye ya conceptos como el de Conservación Integrada. El otro documento es la Declaración de Ámsterdam, redactada el mismo año que el documento anterior, que ratifica los valores de la Carta Europea de Patrimonio y hace especial hincapié en la idea de rehabilitación, con una especialización de estas labores y en la necesidad de una conservación integral de estos monumentos, teniendo en cuenta los factores sociales. Cascos Históricos La preocupación por el monumento ha ido ampliándose paulatinamente, pasando del edificio a su entorno. Estos cambios en el concepto de patrimonio se han plasmado en diversos documentos específicos que debatían los criterios de conservación de las ciudades históricas y sus cascos urbanos. El primero de estos documentos fue la Carta de Quito de 1967, en la cual se pone un gran interés en la problemática de los cascos históricos y en las relaciones económicas y sociales de los mismos.
Tras la Carta de Quito se van analizando las distintas problemáticas
vinculadas a los cascos históricos, ya que los factores implicados en estos Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C.
análisis han ido ampliándose para incluir elementos como el entramado social que habita estas zonas, los problemas de uso, el componente económico y comercial, etc. Algunos de estos factores aparecen ya desarrollados en 1976 en la Recomendación de Nairobi, relativa a la Salvaguardia de los Conjuntos Históricos y su Función en la Vida Contemporánea, o en la Carta de Toledo o Carta Internacional para la conservación de las Ciudades Históricas. Esta última es fruto de la reunión organizada por el Comité español del Consejo Internacional 5
de Monumentos y Sitios (ICOMOS) y celebrada en la ciudad de Toledo en 1986. En ella se complementan los principios expuestos en la Carta de Venecia y se desarrolla de forma más pormenorizada la protección y conservación de los centros históricos. Algunos autores la denominan Declaración de Washington.
Debido a la complejidad del problema, se continuarán redactando diversos
textos como la Carta de Noto, acuerdo internacional de 1986 que se centra, de forma especial, en la recuperación de los centros históricos y su aplicación al territorio italiano. Ahí se hace especial referencia a la importancia de la formación de los especialistas en el ámbito de la conservación y restauración y en la multidisciplianaridad de todos los proyectos de conservación y restauración. La Carta de Veracruz, ciudad de México, 1992, es un ejemplo de cómo ha continuado el debate sobre este tipo de cuestiones adaptándolas a problemáticas específicas como es el caso de los centros históricos iberoamericanos, teniendo en cuenta el desarrollo urbanístico de muchas de sus ciudades. Jardines Históricos Los cambios en la definición de la Unesco de “bien cultural” no sólo planteaba la sensibilización hacia otro tipo de bienes, sino también la necesidad de enfrentarse a las problemáticas de los mismos como recogen diversos textos. Uno de éstos textos en la Carta de Florencia o Carta de los Jardines Históricos. El 21 de mayo de 1981 se reunió el Comité Internacional de Jardines Históricos (ICOMOS-IFLA) y elaboró una carta para la conservación de los jardines históricos que tomará el nombre de la ciudad donde se celebró dicha reunión. 6
Bienes muebles y Turismo Cultural Uno de los aspectos más olvidados en las Cartas de Atenas y Venecia es el que se refiere al Patrimonio Mueble y los criterios de Conservación y Restauración del mismo. Esto fue subsanado con documentos como la Nueva Carta del Restauro, de la Conservación y Restauración de los Objetos de Arte y Cultura, de 1987, que incluye una serie de principios básicos para la restauración de libros y documentos, y la Carta de Pavía, del mismo año. Es interesante señalar cómo la Ley española de Patrimonio, de 1933, ya recogía estas cuestiones.
Lo mismo ocurría con otros temas vinculados indirectamente tanto a los
bienes muebles como a los inmuebles, como es el caso del Turismo Cultural. En los años setenta se abre un debate sobre la conservación del patrimonio y su explotación como fuente de riqueza cultural. Fruto de éste encontramos la Carta de Turismo Cultural, de ámbito internacional. Este documento fue el resultado de una reunión celebrada en Bruselas en 1976 y fue adoptado por ICOMOS en noviembre de ese mismo año. En ella se constata la importancia del turismo, su fuerte crecimiento en el futuro y su incidencia en los monumentos. Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C.
Patrimonio arqueológico y subacuático
El patrimonio arqueológico y el patrimonio subacuático, muy vinculado al primero, también han sido tratados en diversos documentos como la Carta Internacional para la Gestión del Patrimonio Arqueológico que fue adoptada por el ICOMOS en 1990, en la que partiendo de la importancia de la arqueología para el conocimiento y la comprensión de los orígenes y del desarrollo de las sociedades humanas, se analizan los modos de conservación e intervención 7
en el mismo. Para tratar problemas más específicos se redactó, seis años después, la Carta Internacional para la protección y gestión del Patrimonio Cultural subacuático. En esta carta, también de ámbito internacional y adoptada por el ICOMOS, se detallan los métodos y técnicas para conservar el patrimonio arqueológico sumergido, la importancia de la protección y difusión del mismo así como la necesidad de contar siempre con una cooperación internacional en este ámbito del patrimonio arqueológico para evitar su pérdida. En cualquier caso esta Carta ha sido incorporada como Anexo al Convenio de Protección de Patrimonio Arqueológico Subacuático , por lo que cuando este convenio entre en vigor la Carta de ICOMOS tendrá efectos jurídicos. Instituciones Por último se debe señalar la existencia de instituciones como la UNESCO, que ha realizado convenciones periódicas redactando y ampliando la definición de patrimonio, o el ICOMOS que ha redactado y recopilado documentos con problemáticas tan diversas como la arqueología, los jardines históricos, el patrimonio subacuatico, entre otros. Fuente:www.cret.es
Carta de Venecia II Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos, Venecia 1964. Aprobada por ICOMOS en 1965.
“Cargadas de un mensaje espiritual del pasado, las obras monumentales de los pueblos continúan siendo en la vida presente el testimonio vivo de sus tradiciones seculares. La humanidad, que cada día toma conciencia de la unidad de los valores humanos, los considera como un patrimonio común, y de cara a las generaciones futuras, se reconoce solidariamente responsable de su salvaguardia. Debe transmitirlos en toda la riqueza de su autenticidad.
Por lo tanto, es esencial que los principios que deben presidir la conservación y la restauración de los monumentos sean establecidos de común y formulados en un plan internacional dejando que cada nación cuide de asegurar su Cultura ibérica.cultura Finales yS.de III,sus inicios S. II a.C. aplicación en el marco de su propia tradiciones.
Dando una primera forma a estos principios fundamentales, la Carta de Atenas de 1931 ha contribuido al desarrollo de un vasto movimiento internacional, que se ha traducido principalmente en los documentos nacionales, en la actividad del ICOM y de la UNESCO y en la creación, por esta última, de un Centro internacional de estudios para la conservación de los bienes culturales. La sensibilidad y el espíritu crítico se han vertido sobre problemas cada 9
vez más complejos y más sutiles; también ha llegado el momento de volver a examinar los principios de la Carta a fin de profundizar en ellos y de ensanchar su contenido en un nuevo documento. En consecuencia, el II Congreso Internacional de Arquitectos y de Técnicos de Monumentos Históricos, reunido en Venecia del 25 al 31 de mayo de 1964, ha aprobado el siguiente texto:
DEFINICIONES Artículo 1º - La noción de monumento histórico comprende la creación arquitectónica aislada así como el conjunto urbano o rural que da testimonio de una civilización particular, de una evolución significativa, o de un acontecimiento histórico. Se refiere no sólo a las grandes creaciones sino también a las obras modestas que han adquirido con el tiempo una significación cultural.
CONSERVACIÓN Artículo 4º - La conservación de monumentos implica primeramente la constancia en su mantenimiento.
Artículo 7º - El monumento es inseparable de la historia de que es testigo y del lugar en el que está ubicado. En consecuencia, el desplazamiento de todo o parte de un monumento no puede ser consentido nada más que cuando la salvaguarda del monumento lo exija o cuando razones de un gran interés nacional o internacional lo justifiquen. Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C.
RESTAURACIÓN Artículo 9º - La restauración es una operación que debe tener un carácter excepcional. Tiene como fin conservar y revelar los valores estéticos e 11
históricos del monumento y se fundamenta en el respeto a la esencia antigua y a los documentos auténticos. Su límite está allí donde comienza la hipótesis: en el plano de las reconstituciones basadas en conjeturas, todo trabajo de complemento reconocido como indispensable por razones estéticas o técnicas aflora de la composición arquitectónica y llevará la marca de nuestro tiempo. La restauración estará siempre precedida y acompañada de un estudio arqueológico e histórico del monumento.
Artículo 11º - Las valiosas aportaciones de todas las épocas en la edificación de un monumento deben ser respetadas, puesto que la unidad de estilo no es un fin a conseguir en una obra de restauración. Cuando un edificio presenta varios estilos superpuestos, la desaparición de un estadio subyacente no se justifica más que excepcionalmente y bajo la condición de que los elementos eliminados no tengan apenas interés, que el conjunto puesto al descubierto constituya un testimonio de alto valor histórico, arqueológico o estético, y que su estado de conservación se juzgue suficiente. El juicio sobre el valor de los elementos en cuestión y la decisión de las eliminaciones a efectuar no pueden depender únicamente del autor del proyecto.
LUGARES MONUMENTALES (CONJUNTOS HISTÓRICO-ARTÍSTICOS) Artículo 14º - Los lugares monumentales deben ser objeto de atenciones especiales a fin de salvaguardar su integridad y de asegurar su saneamiento, su tratamiento y su realce. Los trabajos de conservación y de restauración que en ellos sean ejecutados deben inspirarse en los principios enunciados en los artículos precedentes.
Artículo 15º - Los trabajos de excavaciones deben llevarse a cabo de acuerdo con las normas científicas y con la “Recomendación que define los principios internacionales a aplicar en materia de excavaciones arqueológicas” adoptada por la UNESCO en 1956.
El mantenimiento de las ruinas y las medidas necesarias para la conservación y protección permanente de los elementos arquitectónicos y de los objetos 13
descubiertos deben estar garantizados. Además, se emplearán todos los medios que faciliten la comprensión del monumento descubierto sin desnaturalizar su significado.
DOCUMENTACIÓN Y PUBLICACIÓN Artículo 16º - Los trabajos de conservación, de restauración y de excavación irán siempre acompañados de la elaboración de una documentación precisa, en forma de informes analíticos y críticos, ilustrados con dibujos y fotografías. Todas las fases del trabajo de desmontaje, consolidación, recomposición e integración, así como los elementos técnicos y formales identificados a lo largo de los trabajos, serán allí consignados. Esta documentación será depositada en los archivos de un organismo público y puesta a la disposición de los investigadores; se recomienda su publicación.
Proyecto de restauración por Pedro Paz Arellano,
Coordinación Nacional de Monumentos Históricos (INAH)
1 PROYECTO DE RESTAURACIÓN. El proyecto de restauración es la unidad teórica y metodológica para intervenir físicamente un monumento histórico, su elaboración da cuenta del conocimiento interdisciplinario más preciso que se tiene de la microhistoria y del estado de conservación de la finca, antes de iniciar la obra. Está expresado en conceptos escritos, imágenes que demuestran el fundamento de las explicaciones y los cálculos que confirman las probabilidades económicas y técnicas de su ejecución. El proyecto de restauración es el contexto de significación donde cualquiera de las fases de la acción en curso adquiere su sentido y permite el análisis de lo imprevisto, expresa, documenta y ordena las acciones a realizarse durante el proceso de intervención al inmueble, el cual puede dividirse esquemáticamente Cultura ibérica. Finales pronóstico S. III, iniciosyS.tratamiento, II a.C. en tres etapas fundamentales: diagnóstico, aunque esta subdivisión varía de acuerdo al estado de conservación, la dimensión de la obra, la calidad de la intervención y los recursos disponibles. 2 I) En la fase de diagnóstico se efectúa el levantamiento arquitectónico de materiales, fábricas, deterioros y alteraciones, contrastado por la historia documental del edificio. II) Pronóstico, establecidas las causas de los procesos de deterioro, se 15
elabora una gama de posibilidades para atender cada uno de los problemas planteados. III) El tratamiento está determinado en el esquema de intervención que especifica las operaciones de liberación, consolidación, reestructuración, reintegración, integración; también incluye el esquema de adecuación de usos a los espacios y un planteamiento inicial del calendario de mantenimiento. La obra restauración sólo existe cuando tiene por fundamento un proyecto para sus acciones. El proyecto inicia con la compilación documental y material de referencias históricas del inmueble: edificación, usos, transformaciones a través del tiempo, materiales empleados, procedimientos constructivos y estado de conservación. El estado de conservación del inmueble se determina luego de registrar sistemáticamente materiales, procedimientos constructivos, alteraciones y deterioros. Este diagnóstico es la base para hacer las pruebas y los diversos análisis que permiten establecer un pronóstico de donde resultan, entre otras cosas, el establecimiento de las prioridades de la intervención al inmueble, así como las dimensiones aproximadas de la obra de acuerdo al conjunto de problemas a resolver. De aquí surge el proyecto de intervención que con fundamento en información documental y material, establece las áreas trabajo y se especifican los procedimientos a ejecutar. Todo esto con la intención de dimensionar cuantitativa y cualitativamente las especificaciones y procedimientos técnicos a emplearse para liberar de agregados que alteran la expresión histórica y espacial del inmueble o dañan su estructura. Consolidar para mantener o recuperar las características originales de trabajo de los elementos arquitectónicos deteriorados. Reestructurar para restablecer la transmisión de cargas y esfuerzos conforme al diseño original del inmueble o mantener la estabilidad de la estructura del edificio al eliminar las causas de alteración y deterioro. Reintegrar los elementos faltantes del inmueble, siempre y cuando sean evidentes tanto sus características como su ubicación. Integrar nuevos elementos arquitectónicos resultantes de las intenciones de 16
uso, manteniendo su carácter reversible, su integración arquitectónica, la posibilidad de diferenciarse y de no dañar las partes originales. Y adecuar el inmueble en su conjunto al uso contemporáneo mediante acciones menores. 3 Sin duda guiar la intervención física sobre un monumento histórico y controlar técnicamente su desarrollo es una labor profusamente compleja. Se trata de la ejecución del proyecto de restauración, que mientras más elaborado y preciso es, en esa misma medida puede preverse conservación de su autenticidad. La obra de restauración como proceso institucional, significa la aplicación práctica del conocimiento más específico en sus términos teóricos y técnicos respecto de un inmueble histórico. Fuente: INAH, 24 de noviembre de 2009.
Museo Nacional de Afganistán, Kabul Dentro de los múltiples atropellos culturales llevados a cabo por los Talibán, se encuentra igualmente la destrucción, saqueo y expolio del Museo Nacional de Afganistán en Kabul llevado a cabo por unos vándalos obedeciendo un decreto islámico o fatwa, de 26 de febrero de 2.001 del conocido Mulá Omar, quien ordenó la destrucción de todos los monumentos y obras de arte figurativas en territorio afgano. Esta fatwa fue dictada para dar cumplimiento a la prohibición coránica de crear imágenes de humanos y de otros seres vivos. Alá es el único creador de imágenes, hacer una es querer imitar a Alá. Por igual motivo se arrancaron de los libros las láminas de los seres vivos. Esta decisión sin precedentes suscitó una unánime reacción internacional. De nada sirvió. Es poco conocida la riqueza cultural y arqueológica de Afganistán, consecuencia de su estratégica situación así como del transcurso de miles de años siendo cruce de rutas comerciales desde Irán hasta la India y Asia Central. La ruta de la seda transitaba por las desérticas llanuras así como por los pasos casi infranqueables del Hindu Kush en Afganistán. La campaña de Alejandro Magno dejó su huella, -el nombre de Kandahar proviene de Iskandar que es Alejandro en persa-. Gengis Khan conquistó Afganistán y los mongoles lo ocuparon durante cinco siglos. Herat es una de las ciudades más antiguas del mundo con 5.000 años de existencia, que comparados con los 3.000 de Cádiz, nos da idea de su remoto pasado. Consecuencia de todo ello, han sido hallados auténticos tesoros arqueológicos de innegable valor artístico y cultural. Desde 1919, el Afganistán independiente invitó a arqueólogos extranjeros a realizar excavaciones en su territorio y a formar arqueólogos afganos a cambio 18
de acuerdos sobre el reparto de los hallazgos muchos de ellos posteriormente expuestos en el Museo Nacional de Afganistán en Kabul. El Museo de Kabul se convirtió en el mayor museo histórico y cultural de toda Asia Central. Numerosas piezas son prehistóricas, habiendo albergado la Colección de Bagram que contenía 1,800 piezas procedentes de la India, Roma, Grecia, Egipto y Asia Central. También disponía de una gran colección de monedas procedentes de Grecia y Roma encontradas cerca de Kabul. La colección contenía 40,000 monedas de diferentes civilizaciones datadas desde el siglo VIII a.C. hasta el XIX d.C. Todo ello quedó arrasado y destruido como consecuencia de las sucesivas guerras, pero la fatwa del Mulá Omar fue la puntilla, y durante años el Museo ubicado frente al palacio de Darul Aman, -ambos en ruina, testigos mudos del desastre afgano-, ha estado olvidado esperando pacientemente su reconstrucción. Del periodo preislamico no quedaron en el ruinoso museo nada más que unas antiquísimas e interesantísimas estatuas de madera del Nuristán, al Este de Kabul, último reducto budista de Afganistán, entre las que destaca necesariamente para un oficial deCultura Caballería, figuraS.deIII,madera deIIun jinete a caballo ibérica.laFinales inicios S. a.C. de mas de dos metros de altura. Algunas piezas tenían más de 12,000 años de antigüedad. En el reconstruido museo se exhibe lo poco que ha quedado. En su sala central se exponen las figuras erguidas acéfalas de Kanishka y un noble Kushana, la inscripción y el altar del fuego de Surkh Kotal, varias figuras de Buda de esquisto, el Boddhisattva sedente de terracota procedente de Tepe Marandjan, la enorme pila de mármol negro de Kanhahar y poco más.
Subiendo por la escalera principal al segundo piso se ven dos cajas con varias estatuas de Boddhisattvas de los siglos IV al VI de nuestra era, sentados y representados en la actitud budista de la iluminación, todavía protegidos con plásticos. En el primer salón, detrás de una puerta cerrada, se encuentra un cuarto atestado de estatuas de madera tallada de Nuristán. Dos figuras, un hombre y una mujer firmemente entrelazados, hablan del rico pasado artístico afgano y, tal vez, de su futuro. Buena parte de las vitrinas están vacías. No obstante hubo posibilidad de salvar algunas piezas que se han conservado en el denominado «Museo Afgano en el exilio» ubicado en Bubendorf en el cantón suizo de Basilea, y que recientemente se ha decidido su regreso a casa. Esta «operación retorno» ha sido organizada por el actual Ministerio de Información y Cultura de Afganistán y se ha financiado con la ayuda de la Comisión Nacional Suiza para la UNESCO y el Departamento de Relaciones Exteriores de Suiza. Del transporte de los objetos se ha encargado el Ministerio de Defensa Alemán. La obsesión de los Talibán por destruir toda muestra de arte preislamico, es otra prueba mas de su fanatismo, que debería hacernos reflexionar sobre la conveniencia cultural de destruir las obras de arte creadas en un tiempo político anterior. Los revolucionarios soviéticos no cometieron el mismo error que los Talibán y respetaron las obras de arte zaristas en San Petersburgo. Gracias a ese respeto cultural podemos visitar hoy día el Museo del Hermitage y toda la monumental ciudad con todo su esplendor artístico. El retorno de parte del patrimonio cultural de Afganistán salvado de la acción destructiva de los Talibán, forma parte del proceso de reconstrucción de Afganistán que por mandato de la ONU, se está llevando a cabo bajo la protección de la fuerza multinacional ISAF, de la que España forma parte y que desgraciadamente nos ha costado cerca de cien dolorosas muertes en 20
acto de servicio. Estoy profundamente de acuerdo con lo manifestado por Shigeru Aoyagi, director de la oficina de la UNESCO de Kabul: “La cultura es fundamental para el desarrollo de una democracia pacífica.
Foto: Thierry Ollivier, Museo Guimet
El desafío de la preservación del patrimonio por Eusebio Leal Spengler, historiador de la Habana, Cuba Les confieso que fuimos formados como intelectuales puros, como expertos que, desde nuestros gabinetes o laboratorios, nos ocuparíamos preferentemente de los museos, monumentos y sitios arqueológicos... La vida, sin embargo, nos llevó a considerar –y hoy lo afirmamos resueltamente– que en nuestros países, poseedores de un vasto legado patrimonial, es imposible actuar en los campos de la preservación si ello no conlleva una vocación de desarrollo social y comunitario. En este sentido, me enorgullece pensar que ya Simón Bolívar, discípulo de los insignes humanistas hispanoamericanos Andrés Bello y Simón Rodríguez, supo prescindir de las diferencias entre el humanismo doctrinal y las urgencias más intensas del conjunto de naciones que se gestaban en el continente. Esto se palpa en la palabra viva del Libertador, en sus textos y proyectos: ese sentido realista que no margina ni aparta lo excepcional de la vida cotidiana y que es hoy nuestra suprema aspiración. Luchar por el patrimonio tangible o impalpable nos lleva ante el dilema de lo activo o lo contemplativo. Nos atrevemos a decir que el camino de la verdad consiste en identificar lo uno y lo otro, sin negar la excepción, lo extraordinario... Se trata de asumir el patrimonio en su totalidad y como bien activo que puede contribuir a su propia sustentabilidad, sin que esto signifique privatizarlo o someterlo al espolio de la especulación y el lucro. En el orden estrictamente personal, me hallo comprometido con la obra de restauración de un Centro Histórico, para la cual hace ya bastante tiempo 22
dibujamos un esquema de trabajo que nos impuso la renuncia a las cosas elaboradas o preconcebidas desde arriba. Nos hemos comprometido con un empeño de desarrollo cultural basado en el compromiso social con la comunidad que habita en la Habana Vieja, pues no podemos ignorar el concepto latino del papel participativo del pueblo. Si bien se ha aceptado que el turismo es un fenómeno portador de las complejidades de la globalización, nos hemos atrevido a levantar las banderas de la singularidad y a conducir el proceso de renovación social y urbano creando mecanismos de sustentación propios enteramente originales. Esta autonomía económica, llamémosle así, permite dar continuidad a la obra de rehabilitación aún en medio de una dificilísima coyuntura económica; obra que no sólo comprende la recuperación de los edificios, sino que implica y va dirigida principalmente a los habitantes de la Habana Vieja y de la ciudad toda. Las nuevas circunstancias locales, nacionales y mundiales exigen una mayor eficiencia en el aprovechamiento de los recursos, una mejor organización dirigida a multiplicar y promover nuevas energías que garanticen la sostenibilidad de los procesos. Para alcanzar esta premisa, es necesario desarrollar una estrategia local fundamentada en la diversidad de la base económica y en la multiplicidad de las fuentes de financiamiento que, basadas enIII,funciones compatibles con el Cultura ibérica. Finales S. inicios S. II a.C. Centro Histórico, sean más independientes de modas y tendencias que provocan fluctuaciones en el mercado. Ello posibilitaría una recuperación estable y creciente del patrimonio asentada principalmente en los recursos que, con una explotación eficiente, el territorio puede producir y atraer hacia sí. Se requiere potenciar un procedimiento económico-financiero capaz de negociar ágilmente y bajo las condiciones previstas por el Plan; se requiere fomentar la recuperación edilicia y urbana, sobre todo de aquellos proyectos que generen suficiente ganancia como para asegurar una parte de la subvención necesaria al sistema del hábitat. 23
Por otra parte, al fin de lograr un eficaz proceso de rehabilitación urbana –incluido el mantenimiento posterior– es imprescindible una rehabilitación social y económica de los residentes. La mejoría de las condiciones del hábitat debe ir indisolublemente unida a una reactivación económica local que posibilite a los vecinos incrementar sus ingresos y disponibilidad de recursos como base fundamental para su participación en el rescate del Centro Histórico. Se trata entonces de crear una base económico-social local, autosustentable en el tiempo, vinculada al carácter cultural del territorio, al rescate de sus tradiciones y al proceso de recuperación de sus valores con la consiguiente generación de empleos. Hallar pues un mecanismo propio que, sin desestimar la cooperación internacional, nos diese las aportaciones suficientes para la restauración y puesta en valor de la Habana Vieja, ha sido –y es– nuestra delicada y ardua tarea. La nación otorgó amplias facultades a nuestra oficina: un alto grado de autonomía en su gestión, personalidad jurídica, derecho a poseer patrimonio y a generar e invertir capital para la restauración. Le permitió el cobro de un impuesto a la gestión de las empresas y entidades públicas y privadas; le cedió terrenos y edificios en el área delimitada... A estas iniciativas, que podríamos denominar esenciales, sucedieron otras como la creación de empresas constructivas cuyos fondos pudieron ser situados por nuestra propia entidad. Se constituyó un grupo multidisciplinario de estudio para la redacción de un plan maestro; se pudo realizar el censo de población y viviendas, y se consideró insdispensable asistir, con igual ímpetu, al desarrollo social y comunitario. Nuestra experiencia de abrir los museos a las escuelas de educación primaria rompió con prejuicios francamente elitistas. La creación de aulas en ellos –las llamadas aulas-museos– significó una revolución cuya consecuencia inmediata ha sido consagrar el principio de apropiación de los bienes culturales, en primerísimo lugar, para la infancia. 24
Hasta hoy hemos tenido resultados alentadores, por lo que seguiremos con las manos extendidas, haciendo verdad el mandato bíblico de “Pedid y se os dará”. Pero puedo asegurarles que lucharemos rabiosamente por aumentar nuestros propios medios, conscientes de que el patrimonio no debe ser una loza pesada sobre las espaldas de los pueblos pobres. Igualmente, nos negamos a aceptar que –para preservarlo– deba ser vendido o privatizado, arrebatando no solamente el cuerpo, sino también el alma de nuestras naciones. EPÍLOGO
Hemos logrado salirnos de la trampa y hoy –al establecer no ya una comparación, sino una valoración de la situación por la que atraviesan las ciudades históricas en Iberoamérica– podemos afirmar que es posible trazar una estrategia capaz de impedir que algo tan amado por nuestros pueblos sucumba a la vulgarización o pase a ser mera vitrina de curiosidades pintorescas. Entre ellas, claro está, habría un espacio para nosotros mismos. Vayamos a la raíz, asumiendo el ancestral proverbio oriental: “El árbol más grande y frondoso vive de lo que tiene debajo”. www.cnmh.inah.gob.mx/ponencias/690.html 25
ÉSTA ES UNA PUBLICACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS SOBRE LA DIVERSIDAD CULTURAL (CEDICULT) DEL MUSEO NACIONAL DE LAS CULTURAS
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MÉXICO, D.F., 15 DE MARZO DE 2010.
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