Source: https://legislacion.vlex.es/vid/ley-forestal-andalucia-71640138
Timestamp: 2019-10-16 21:48:19
Document Index: 276982534

Matched Legal Cases: ['artículo 149', 'artículo 45', 'Artículo 4', 'artículo 5', 'Artículo 11', 'artículo 8', 'Artículo 31', 'Artículo 35', 'artículo 23', 'Artículo 44', 'Artículo 44', 'Artículo 44', 'Artículo 47', 'Artículo 48', 'Artículo 50', 'Artículo 51', 'Artículo 51', 'Artículo 52', 'Artículo 53', 'Artículo 53', 'Artículo 54', 'Artículo 55', 'Artículo 56', 'Artículo 58', 'Artículo 59', 'Artículo 59', 'Artículo 61', 'Artículo 62', 'Artículo 64', 'Artículo 64', 'Artículo 64', 'Artículo 65', 'Artículo 66', 'Artículo 69', 'Artículo 69', 'Artículo 69', 'artículo 99', 'Artículo 76', 'Artículo 76', 'Artículo 76', 'Artículo 77', 'Artículo 77', 'Artículo 80', 'artículo 87', 'Artículo 87', 'artículo 107', 'Artículo 99', 'artículo 46', 'Artículo 72', 'artículo 228', 'artículo 27', 'artículo 31']

Ley Forestal de Andalucía (Ley 2/1992, de 15 de junio) - Normativa de Andalucía - Legislación - VLEX 71640138
Ley Forestal de Andalucía (Ley 2/1992, de 15 de junio)
Publicado en: BOJA de 23 de Junio 1992
CAPÍTULO I. Conceptos - arts. 1 a 3
CAPÍTULO II. Ámbito de La Ley - art. 4
CAPÍTULO III. Objetivos - arts. 5 y 6
TÍTULO I. Ordenación de recursos naturales
CAPÍTULO II. Clases de planes - art. 11
CAPÍTULO III. Contenido de los planes - arts. 12 y 13
CAPÍTULO IV. Elaboración, aprobación y publicación - arts. 14 a 16
TÍTULO II. Organización Administrativa - arts. 17 a 19
CAPÍTULO I. De los Montes públicos
SECCIÓN I. Régimen general de los Montes públicos - arts. 21 a 30
SECCIÓN II. De la investigación, de la recuperación de oficio y del deslinde de los Montes públicos - arts. 31 a 43
CAPÍTULO II. De los monte de particulares - art. 44
CAPÍTULO I. Aspectos generales - arts. 45 a 49
CAPÍTULO II. Incendios forestales - arts. 50 a 59
TÍTULO V. De los usos y aprovechamientos del monte - arts. 60 a 69
TÍTULO VI. Fomento y mejora de las actuaciones forestales - arts. 70 a 73
CAPÍTULO I. Infracciones - arts. 74 a 77
CAPÍTULO II. Sujetos responsables - arts. 78 y 79
CAPÍTULO III. Calificación de las infracciones - arts. 80 a 85
CAPÍTULO IV. Sanciones - arts. 86 a 89
CAPÍTULO V. Atribuciones orgánicas - arts. 90 a 92
CAPÍTULO VI. Otras Disposiciones - arts. 93 a 100
Norma citada en: 390 sentencias, 34 artículos doctrinales, 64 disposiciones normativas, 2 temas prácticos, un formulario, 7 resoluciones administrativas, 6 noticias
Ley desarrollada por el Decreto 3/1993, de 26 enero, publicado en el BO Junta de Andalucía del 6 de Febrero de 1993.
Ley desarrollada por el Decreto 208/1997, de 9 septiembre, Reglamento Forestal de Andalucía 1997, publicado en el BO Junta de Andalucía del 7 de Octubre de 1997.
A todos los que la prsente vieren, sabed:
Que el Parlamento de andalucía ha aprobado y yo, en nombre del rey y por autoridad que me confieren la constitución y el estatuto de autonomía, promulgó y ordenó la publicación de la siguiente ley.
La Sociedad Occidental, alcanzado un nivel de vída aceptable en términos generales, reivindica una mayor calidad de vída que, por otra parte, ve amenazada por los efectos del Proceso de industrialización e intensificación que tuvo que poner en marcha para la satisfacción de sus necesidades de desarrolló, empezando por ello a pensar que el progreso y la expansión económica tienen sus límites y deben perseguirse cumpliendo una serie de garantías que permitan un crecimiento sostenido y solidario y el mantenimiento de las Fuentes de recursos.
Atendiendo a estás razones, la Comunidad económica europea resalta el interés del desarrolló forestal en las zonas rurales en dos direcciones: Una, netamente forestal, que encaminada en sus primeros tiempos a la defensa contra la contaminación del aíre, afectaba principalmente a la europa Central y ahora, con las medidas tendentes a evitar y paliar los procesos de erosión y desertización, también beneficia a los países del sur y otra, dirigida a la eliminación del grave problema de excedentes de productos Agrarios y alimentarios que promociona, para mejorar las Estructuras agrarias, el abandonó del cultivó de tierras marginales con Destino, entre otras, a la repoblación forestal. ámbos objetivos se ven facilitados con el establecimiento de una planificación forestal que permita la delimitación racional de una Frontera, aunque flexible, entre los terrenos agrícolas y forestales.
El contraste de estás recomendaciones con el actual estado de la legislación aplicable en andalucía y la inexistencia de una planificación general en materia de Montes demuestran la inadecuación de la Primera, que conduce, por contra, a la degradación de los terrenos forestales y la insuficiencia de la segunda, que se manifiesta a través de los planes de transformación forestal en comarcas de Reforma Agraria, actuación en zonas de Agricultura de montaña y acciones puntuales.
Con el fin de adecuar ámbos instrumentos, se elaboran el plan forestal andaluz y La Ley forestal de andalucía cómo elementos de ordenación de dicho sector. El plan forestal se aprobó por el pleno de Parlamento de andalucía en la sesión celebrada los días 14 y 15 de noviembre de 1989 y constituye un detenido análisis y diagnóstico de la realidad forestal y la aprobación de objetivos y líneas de actuación, encomendándose al ejecutivo el desarrolló de los correspondientes planes de ordenación y la remisión de un proyecto de ley forestal que haga posible la consecución de dichos objetivos.
Nuestra Norma fundamental constitucionaliza el Medio Ambiente configurándolo cómo un bien a cuyo disfrute todos tienen Derecho y todos, la obligación de defenderlo y conservalo, por lo que los poderes públicos han de velar por su utilización racional. Lo que la constitución recoge bajo el título de principios rectores de la política Social y económica, el estatuto de autonomía para andalucía, pionero en está materia, lo consagra cómo uno de sus objetivos básicos, al situar la meta de la acción política en el Fomento de la calidad de vída del pueblo andaluz, mediante la protección de la naturaleza y del Medio Ambiente y el desarrolló de los equipamientos Sociales, con especial atención al medio rural; la protección y realce del paisaje y la superación de los desequilibrios económicos, Sociales y culturales entre las distintas áreas territoriales de andalucía, fomentando su recíproca solidaridad.
Cumplir con el mandato estatutario, sin sobresaltos, hace necesario conocer el Marco habilitante unas son las metas, otros los caminos .
El artículo 149.1.23. De la constitución atribuye al estado la competencia exclusiva en materia de legislación básica sobre protección del Medio Ambiente, sin perjuicio de las facultades de las comunidades autónomas para establecer normas adicionales de protección y, asimismo, la legislación básica sobre Montes, aprovechamientos forestales y vías pecuarias.
Esté reparto y concurrencia competencial obliga a considerar la reserva de la competencia del estado y aquéllas Disposiciones que expresa o deductivamente deban considerarse básicas.
Mayor complejidad plantea la frondosa legislación forestal ley de Montes, ley de patrimonio forestal del estado, ley de incendios forestales, ley de Fomento de la producción forestal y sus respectivos reglamentos al tratarse de normas preconstitucionales de las que habría que deducir la legislación básica. Está complejidad no puede conducir a la inactividad legislativa de la Comunidad autónoma que dejaría sin atender necesidades apremiantes a la espera de una legislación estatal absolutamente clarificadora y, por otra parte, existen, con independencia de sus competencias propias, razones que otorgan a la Comunidad autónoma un amplísimo Marco de actuación en está materia, entre Ellas: La minuciosidad de los Decretos de transferencias del estado a andalucía; el que la denominada legislación forestal resulte sustancialmente matizada por las Disposiciones estatales y comunitarias arriba referidas; la doctrina constitucional sentada sobre está materia; la dispersión de dicha legislación; la utilización de la rúbrica de la ordenación del territorio propia de la competencia autonómica y la lejanía del contexto en que nació la legislación vigente. En esté sentido, tanto los dictámenes evacuados por prestigiosos juristas cómo los informes de la administración estatal competente eluden el riesgo que se podía asumir.
El monte o los terrenos forestales difícilmente se pueden ordenar o proteger partiendo de un concepto residual, imperante en la legislación vigente, que lo considera cómo aquél espacio rural del que no se pueden obtener rendimientos agrícolas.
Ello ha justificado el intentó de su definición por sus propias características y valores, llevando a la propuesta de un concepto en positivo y abierto.
Se encabeza el concepto con la asunción del título de la ordenación del territorio, cómo así se demanda para alcanzar el equilibrio del hombre con su entorno por la comisión de las Comunidades Europeas y la carta europea de ordenación del territorio, que contempla la Escala Regional cómo óptima para está política, y la declaración de parís de septiembre de 1991.
Asimismo, se incluyen en el concepto los enclaves forestales en terrenos agrícolas para evitar la simplificación paisajística que se viene produciendo en algunos espacios Andaluces y se flexibiliza la delimitación de la Frontera de lo agrícola y lo forestal, teniendo presente las nuevas políticas de ordenación y desarrolló rural.
Las medidas de conservación y desarrolló duradero de los recursos naturales y en concretó de los que sustentan el ecosistema forestal sólo pueden ser efectivas si sus objetivos son asumidos por la Sociedad y la única garantía de éxito consiste en la participación, en Todas las fases del Proceso de decisión y ejecución, de los representantes de los sectores implicados.
Al ejercicio del principio de participación debe atribuirse la aprobación unánime del plan forestal andaluz en el Parlamento, aconsejando esté antecedente, el sometimiento generalizado del documento de trabajo para la elaboración de La Ley forestal a la consideración de las administraciones y sectores implicados y el encargó de dictámenes a la Real academia Sevillana de legislación y jurisprudencia y a eminentes profesores, habiéndose atendido la mayor parte de las observaciones recibidas, que han supuesto aportaciones de trascendencia para la seguridad y riqueza del Texto.
En el orden dispositivo, la participación se garantiza a lo largo de todo el Texto y, en concretó, en el Proceso de aprobación de los planes de ordenación de recursos naturales por la intervención de los agentes Sociales en los órganos consultivos, asesores y de seguimiento que se constituyen consejos forestales , habilitándose a la administración forestal para la suscripción con aquéllos de convenios de colaboración para el desarrolló de los objetivos de la política forestal.
Cuándo el artículo 45 de la constitución española atribuye a los poderes públicos la obligación de velar por la utilización racional de todos los recursos naturales con el fin de proteger y mejorar la calidad y defender y restaurar el Medio Ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva, no está ponderando está responsabilidad en relación con las características de esos poderes o administraciones, sino haciendo una llamada a Todas Ellas para que encaminen su actuación a la obtención de estos objetivos mediante cooperación solidaria.
La constitución garantiza la autonomía de las Corporaciones Locales y, a esté respecto, se pronuncia La Ley forestal, desapareciendo técnicas intervencionistas del pasado y participando la Comunidad autónoma en la gestión de los Montes de titularidad local sólo cuándo las Corporaciones que la ostenten suscriban convenios de cooperación, en el convencimiento de que la autonomía de las instituciones únicamene se consigue por el contínuo ejercicio de sus derechos y obligaciones y la consiguiente asunción de las responsabilidades que genere.
Se va consolidando, por ello, el dominio público forestal, aunque, por prudencia, está categoría únicamente se predicará en los Montes de titularidad pública, habilitando está ley la progresiva demanialización de los Montes públicos por acuerdo de consejo de Gobierno, atribuyendo a los bienes que tengan está calificación la condición de imprescriptibles y privilegiándolos con el principio de la recuperación de oficio ante cualquier ataque u ocupación.
Se instrumenta, con esté mismo objetivo, un procedimiento que, sin menoscabo de las garantías necesarias, resulta más ágil y, por lo tanto, más eficaz para el ejercicio por parte de la administración de las facultades de deslinde, apeo y amojonamiento de los bienes forestales de su titularidad.
Se recogen en La Ley los principios más generales de manejo de los ecosistemas forestales con el fin de vincular de forma expresa la elaboración de los planes de ordenación de recursos naturales y la ejecución de la política forestal a los mismos, recogiéndose cómo principio general superior, la gestión integrada de los Montes o espacios forestales, al contemplar de forma conjunta la vegetación, la fauna y el medio físico que los constituyen.
Se regula, con el grado de concreción que una ley permite, un amplió repertorio de beneficios que, por la vía de convenios o reglamentos, se puedan otorgar a todo tipo de actuaciones forestales, con especial referencia a la investigación, experimentación, repoblación, demostración y capacitación y también al Fomento de las agrupaciones de propietarios, productores, transformadores y comercializadores.
En la legislación vigente, con anterioridad a la aprobación de está ley, se apreciaba un pernicioso desfase en la regulación de las infracciones y sanciones, que no conseguía disuadir la realización de acciones que, de forma directa o indirecta, conducían en ocasiones, previa obtención de rendimientos económicos puramente coyunturales, a la degradación y, a mala vez, a la imposible recuperación de los terrenos forestales.
La presente ley se inserta en el ordenamiento jurídico andaluz, que constituye ya en estos momentos un amplió y vivó cuerpo legislativo, promoviendo la integración necesaria con las normas sobre ordenación del territorio, conservación de la naturaleza y patrimonio de andalucía y en el respeto que cómo informadora supone una legislación, la del ramo de Montes, que se constituyó en defensa esclarecida de unos bienes caracterizados en nuestra Historia por su fragilidad ante los ataques generados por la satisfacción de intereses contrapuestos.
CAPÍTULO I Conceptos Artículos 1 a 3
Se entenderán, igualmente, incluídos dentro del concepto legal de Montes los enclaves forestales en terrenos agrícolas y aquéllos otros que, aun no reuniendo los Requisitos señalados anteriormente, queden adscritos a la finalidad de su transformación Futura en forestal, en aplicación de las previsiones contenidas en la presente ley y en los planes de ordenación de recursos naturales que se aprueben al Amparo de la misma.
los dedicados a siembras o plantaciones características de cultivos agrícolas, sin perjuicio de lo dispuesto en el párrafo anterior.
los suelos clasificados legalmente cómo úrbanos y urbanizables programados o aptos para urbanizar.
El contenido de la propiedad forestal se define con arreglo a la legislación básica del estado, el estatuto contenido en está ley y el resto del ordenamiento jurídico, quedando delimitado por la función Social de la propiedad.
CAPÍTULO II Ámbito de La Ley Artículo 4
Las Disposiciones de la presente ley serán de aplicación a todos los terrenos forestales del territorio de la Comunidad autónoma de andalucía, con independencia de quién sea su titular.
CAPÍTULO III Objetivos Artículos 5 y 6
La protección y conservación de la cubierta vegetal, del suelo y la fauna, todo ello en consonancia con los objetivos fijados por la legislación medioambiental.
La restauración de ecosistemas forestales degradados, especialmente los sujetos a procesos erosivos y de desertificación.
Propiciar la adecuada asignación de usos del suelo y la utilización racional de los recursos naturales renovables.
Garantizar la integración del uso Social, productivo y recreativo de los terrenos forestales, contribuyendo a la mejora de la calidad de vída, de la salud y de las condiciones Sociales y económicas de las comunidades rurales.
Posibilitar una efectiva participación Social, en las decisiones sobre las materias contenidas en la presente ley con especial atención a los intereses municipales y de las demás entidades locales.
Ordenar y planificar los recursos forestales, clasificando los terrenos forestales en función de los recursos naturales que sustentan y limitando los usos y aprovechamientos en razón de las determinaciones contenidas en los planes de ordenación de los recursos naturales.
Fomentar las actividades privadas.
Investigar, deslindar y recuperar de oficio los Montes públicos.
Autorizar y sancionar.
Ejecutar subsidiariamente las obligaciones que puedan imponerse al Amparo de la presente ley.
Establecer medidas coercitivas para la protección, restauración, conservación y defensa de los Montes.
Expropiar el dominio o cualquier otro Derecho de contenido económico o patrimonial en aquéllas actuaciones previstas en las leyes y en los planes de ordenación dictados al Amparo de las mismas.
Inspeccionar y vigilar.
Las mencionadas potestades tendrán carácter enunciativo, pudiendo comprender cuántas otras sean congruentes para ser ejercidas en cumplimiento de la presente ley.
La administración forestal será oída en la elaboración de cualquier instrumento de planificación que afecte, de alguna manera, a los recursos o terrenos forestales.
TÍTULO I Ordenación de recursos naturales Artículos 7 a 16
Para la consecución de los objetivos previstos en el artículo 5, El Consejo de Gobierno acordará la elaboración de planes de ordenación de recursos naturales en los terrenos forestales a los que se refiere está ley. En el acuerdo se determinarán los órganos administrativos que deban intervenir en su redacción.
La clasificación de los terrenos forestales, la asignación de usos compatibles a los mismos, las limitaciones sobre su disponibilidad y cuántas determinaciones que, en los términos de la presente ley, estén contenidas en los planes de ordenación de recursos naturales a los que se refiere el artículo anterior obligan a su cumplimiento tanto a la administración cómo a los particulares.
Cuándo en la elaboración del planeamiento urbanístico se prevea alterar la clasificación de terrenos forestales para su conversión en suelo urbanizable o categoría análoga, el Ayuntamiento solicitará preceptivamente informe a la administración forestal.
En el casó de que el órgano a quién competa la aprobación definitiva disienta del contenido de las observaciones de la administración forestal, la resolución corresponderá al consejo de Gobierno.
Cuándo El Consejo de Gobierno resuelva la prevalencia de otro interés general sobre el forestal se exigirá, cuándo ello sea posible, al promotor del planeamiento o de las Infraestructuras, ya sea éste público o privado, la correspondiente compensación de usos dentro del ámbito de aplicación del instrumento planificador o en la proximidad de las obras y, en su casó, las condiciones de ordenación de dichos espacios.
En la elaboración de los planes de ordenación de recursos naturales se garantizará la suficiente participación Social mediante los trámites de consulta de los representantes de los intereses afectados, así cómo la audiencia a los interesados y la información pública.
CAPÍTULO II Clases de planes Artículo 11
Son planes de carácter especial aquéllos que, aun definiendo un ámbito territorial, contínuo o discontinuo, se refieren a la planificación de actuaciones encaminadas a la resolución de los problemas de unos determinados recursos naturales.
CAPÍTULO III Contenido de los planes Artículos 12 y 13
Los planes de ordenación de recursos naturales tendrán, cómo mínimo, el siguiente contenido:
delimitación del ámbito territorial o especial y descripción del medio físico objeto de la ordenación.
inventario y análisis de la situación de los ecosistemas existentes y de los recursos naturales que los conforman, formulando un diagnóstico del mismo y una previsión de su evolución Futura.
el estudió del entorno socioeconómico.
determinación de las Directrices, orientaciones y limitaciones para que la protección y conservación de los recursos naturales sea compatible con el desarrolló socioeconómico.
actuaciones necesarias para el cumplimiento de los objetivos fijados.
medidas de Fomento y Apoyo para el desarrolló de las actuaciones previstas.
la declaración de utilidad pública o interés Social de las actuaciones contenidas en el mismo.
determinación de las actividades, obras e Instalaciones a las que deba aplicárseles el régimen de evaluación previsto en la legislación específica de evaluación de impacto ambiental, así cómo las que deben quedar sujetas al estudió socio-Económico.
criterios orientativos para las diversas políticas sectoriales.
análisis económicos, financieros y de generación de empleó.
CAPÍTULO IV Elaboración, aprobación y publicación Artículos 14 a 16
El Decreto por el que se apruebe el plan de ordenación de recursos naturales, deberá publicarse en el . Dicha publicación habrá de incluir la normativa de dicho plan.
TÍTULO II Organización Administrativa Artículos 17 a 19
la modificación o revisión del plan forestal andaluz, dando conocimiento
la dirección y ejecución de la política forestal.
la iniciación y la aprobación de los planes de ordenación de recursos naturales.
la afectación y la desafectación del dominio público de los Montes en los casos determinados en está ley.
la determinación de la prevalencia de la utilidad pública del uso no forestal en terrenos forestales.
la resolución de los disentimientos de la administración forestal en los supuestos del artículo 8.2.
la potestad sancionadora en los casos previstos en la presente ley.
las restantes que así vengan establecidas en la presente ley.
Se crea El Consejo forestal andaluz, cómo órgano superior de carácter consultivo y de Asesoramiento en materia forestal.
conocer e informar sobre la Memoria anual relativa al cumplimiento de las previsiones del plan forestal andaluz.
informar, con carácter preceptivo, los planes de ordenación de recursos naturales y reglamentos generales de desarrolló y ejecución de está ley.
informar sobre cuántos asuntos en materia forestal sean sometidos a su consideración.
El Consejo podrá funcionar en pleno y en comisiones.
Con ámbito provincial, se crean los consejos provinciales forestales, cómo órganos de carácter consultivo, de Asesoramiento y seguimiento, con la composición y competencias que reglamentariamente se les asignen. En todo casó, asumirán las funciones de las comisiones provinciales de Montes, previstas en la legislación del estado en la materia, así cómo la de informar los planes de ordenación de recursos naturales que afecten al ámbito provincial respectivo y conocer las autorizaciones y subvenciones que hayan sido concedidas por la administración forestal.
TÍTULO III De la propiedad forestal Artículos 20 a 44
CAPÍTULO I De los Montes públicos Artículos 21 a 43
SECCIÓN I Régimen general de los Montes públicos Artículos 21 a 30
En el ámbito de la Comunidad autónoma, tendrán el carácter de dominio público, además de los determinados en el párrafo anterior, aquéllos Montes que se vinculen a la satisfacción de intereses generales y, en concretó, a la protección y mejora de la calidad de vída y a la defensa y restauración del Medio Ambiente.
La afectación al dominio público se producirá por acuerdo específico del consejo de Gobierno, previa instrucción de expediente, en el que, en todo casó, deberá ser oída la entidad pública afectada y se acredite que el monte, por su estado actual o cómo consecuencia de su Futura transformación, tenga alguna de las características o funciones siguientes:
La desafectación del dominio público se producirá cuándo desaparezcan las causas que motivaron su afectación, siendo necesario, en todo casó, acuerdo expreso del consejo de Gobierno.
Los Montes de dominio público serán inalienables, imprescriptibles e inembargables, pudiendo la administración recuperar de oficio en cualquier momento la posesión indebidamente pérdida, sin que se admitan interdictos ni Procedimientos especiales en está materia.
En el catálogo de Montes de andalucía, cómo Registro público de carácter administrativo, se incluirán todos los Montes pertenecientes a cualquiera de las administraciones y entidades públicas.
Los Montes públicos Andaluces se administrarán y gestionarán con arreglo a las Disposiciones establecidas en la presente ley, sin perjuicio de lo dispuesto en la legislación local o especial.
La administración forestal gestionará los Montes que sean titularidad de otras administraciones o entidades públicas, cuándo se establezca un Convenio de cooperación para la gestión con las mismas.
Podrán autorizarse ocupaciones o servidumbres sobre los Montes públicos por razón de obras o usos o servicios públicos y cómo consecuencia de concesiones administrativas, siempre que resulte compatible con las funciones del monte.
En las ocupaciones de interés particular, deberá acreditarse además la necesidad de realizar la misma en el monte público. No se permitirán ocupaciones particulares que comporten el establecimiento de cualquier actividad en el monte, salvo en aquéllos supuestos en que, por la administración forestal, de forma expresa, se considere necesario para la satisfacción del interés público previó un procedimiento que garantice la publicidad y concurrencia entre particulares.
Las ocupaciones no podrán exceder de Díez años, prorrogables, sin perjuicio de lo establecido en la legislación especial.
El régimen previsto en esté artículo será aplicable incluso a los concesionarios de dominio, obra y Servicio público, así cómo a las personas o entidades sometidas a una relación de sujeción especial con la administración.
No obstante lo dispuesto en el párrafo anterior, en el ámbito de la Comunidad autónoma de andalucía, en los supuestos de fincas forestales en las que parte de su superficie se destine a cultivó agrícola, podrán ejercitarse los derechos de tanteo y retracto cuándo la superficie forestal sea mayor que la agrícola y concurran los Requisitos generales Exigidos para el ejercicio de estos derechos.
SECCIÓN II De la investigación, de la recuperación de oficio y del deslinde de los Montes públicos Artículos 31 a 43
Artículo 31 actualizado en cuanto que establece para el procedimiento de recuperación de oficio de montes públicos un plazo máximo de resolución de 1 año y efectos de caducidad para la falta de resolución expresa por el Anexo II del Decreto 143/1993, de 7 septiembre, publicado en el BO Junta de Andalucía del 21 de Octubre de 1993.
Mediante el ejercicio de la potestad investigadora, la administración forestal tomará constancia documental sobre la titularidad, cuándo ésta no le conste anteriormente o sea deficiente, fijando provisionalmente los límites, aforo de su extensión, cabida y linderos del monte.
Los propietarios a quiénes afecte la investigación están obligados a aportar la documentación sobre su titularidad y a permitir la entrada en los terrenos forestales de personal autorizado, previa notificación a aquéllos.
La recuperación de la posesión de los Montes públicos que se hallen indebidamente poseídos, se producirá una vez adoptado el correspondiente acuerdo, previa audiencia, en su casó, de la administración titular.
Se respetarán las situaciones posesorias amparadas por la presunción de legalidad que concede el Registro de la propiedad, en los términos de la legislación del estado aplicable y las situaciones posesorias que prueben de modo indudable la posesión en concepto de dueño, quieta, pacífica e ininterrumpida durante más de treinta años. Se exceptúan de lo establecido en esté párrafo los Montes que tengan la consideración de dominio público, que no prescribirán en ningún casó.
Si el procedimiento se iniciase a petición de interesados, será precisó que el solicitante deposite el 50 por 100 del Presupuesto que se fije y se comprometa a hacerse cargo del total.
Reglamentariamente se fijará la participación económica de los particulares y de la administración, cuándo estos deslindes resulten de interés especial para ésta.
Artículo 35 actualizado en cuanto que establece para el procedimiento de deslinde de montes público ordinario un plazo máximo de resolución de un año y efectos desestimatorios para la falta de resolución expresa y para el procedimiento de deslinde de montes públicos abreviado un plazo máximo de resolución de un año y efectos desestimatorios para la falta de resolución expresa por el Anexo I del Decreto 143/1993, de 7 septiembre, publicado en el BO Junta de Andalucía del 21 de Octubre de 1993.
La incoación del expediente de deslinde facultará a la administración forestal para realizar, incluso en terrenos privados, los trabajos de toma de datos y apeos necesarios, instalar hitos y señales y recabar de los afectados los documentos que acrediten la titularidad de derechos sobre los predios afectados previa notificación o publicación en su casó.
Asimismo, la iniciación del expediente de deslinde pdorá implicar la suspensión del otorgamiento de concesiones, ocupaciones, cesiones o autorizaciones de uso. La aprobación del deslinde implicará el Levantamiento de la suspensión.
El expediente de deslinde sólo podrá referirse a aquéllos Montes cuya titularidad conste a la administración.
La aprobación de la Memoria llevará consigo la iniciación del trámite de apeo, a cuyo efecto se publicará anunció en el o en el de la Provincia, poniéndose asimismo de manifiesto en el tablón de anuncios de las entidades locales correspondientes, que contendrá:
Remplazamiento a los colindantes y a quiénes acrediten un interés legítimo para comparecer en las sesiones de apeo y para que presenten, en la oficina de la administración competente en el deslinde, los documentos que justifiquen su legitimación para personarse en el expediente en el plazo de treinta días.
Referencia a las fechas previsibles para las distintas sesiones de apeos, sin que se precise nueva convocatoria para cada sesión, que se realizará en la anterior.
La advertencia a los interesados de que las declaraciones sobre los apeos habrán de formularse, para su constancia en acta, en la fecha y lugar en que aquéllos se realicen al objeto de evitar nuevos reconocimientos sobre el terreno.
Cuándo los propietarios e interesados sean conocidos se les notificará el inició del trámite de apeo y se dará vista del expediente.
Sólo tendrán valor y eficacia en el trámite de apeo aquéllos títulos de dominio inscritos en el Registro de la propiedad y aquéllos documentos que acrediten la posesión quieta, pacífica e ininterrumpida durante más de treinta años de los terrenos pretendidos, todo ello sin perjuicio de la excepción prevista en el artículo 23 de está ley.
Cuándo los interesados en el expediente aporten títulos de propiedad inscritos en el Registro de la propiedad, la administración competente se dirigirá al Registrador a fin de que practique la anotación preventiva de deslinde, de conformidad con la legislación del estado en la materia y con los efectos y régimen en élla establecidos.
De cada sesión de apeo se levantará acta, en la que se describirá con precisión el recorrido perimetral realizado con constancia de los datos topográficos fundamentales recogidos en la libreta topográfica que llevará el operador. En el acta, igualmente, se recogerán las declaraciones, manifestaciones y observaciones formuladas por quiénes hayan acreditado su interés legítimo en el expediente.
Formuladas, en su casó, las alegaciones oportunas, previó informe de la asesoría jurídica, se elevará propuesta al órgano administrativo que ha de aprobar el deslinde.
No podrán sustanciarse durante la tramitación del procedimiento, ni cómo consecuencia de su aprobación, deslindes judiciales ni juicios posesorios sobre el mismo objeto.
Firme en vía Administrativa el acuerdo aprobatorio de deslinde se procederá al amojonamiento del monte, entendido cómo actuación técnica que se adaptará al amojonamiento provisional, con las rectificaciones derivadas de las reclamaciones atendidas. Las rectificaciones que se produzcan se harán constar en anejo a la libreta topográfica resultante de los nuevos levantamientos topográficos, con Asistencia, previó emplazamiento, de los reclamantes afectados. De tales actuaciones se levantarán actas de rectificación del apeo.
CAPÍTULO II De los monte de particulares Artículo 44
En los términos previstos en la presente ley, son actuaciones de carácter obligatorio para los titulares de terrenos forestales:
el cumplimiento de instrucciones relativas al laboreo y conservación de suelos.
el sometimiento al régimen de autorización Administrativa para los cambios de cultivos, usos y aprovechamientos forestales.
notificar las transmisiones que afecten a terrenos forestales que superen la superficie de 250 hectáreas, y el resto de supuestos contemplados en la legislación forestal del estado en materia de tanteo y retracto.
efectuar los tratamientos fitosanitarios que ordene la administración forestal en relación a la lucha contra las plagas y Enfermedades forestales, y permitir los que con carácter obligatorio apruebe y realice la administración.
la colaboración e información respecto a la administración forestal.
Los planes de ordenación de recursos naturales podrán contener además las siguientes limitaciones y actuaciones obligatorias para los particulares:
la regulación o limitación de los trabajos y aprovechamientos forestales, del pastoreo o de la caza.
la agrupación de predios forestales.
el establecimiento de consorcios y convenios de carácter forzoso.
En tanto no sean aprobados los correspondientes planes, El Consejo de Gobierno podrá, mediante Decreto, establecer y concretar las actuaciones previstas en el apartado 2. De esté artículo, de acuerdo con lo establecido en la legislación del estado.
Artículo 44 apartado 1 a) derogado por Disposición derogatoria única.1 b) de la Ley 5/1999, de 29 junio, de incendios forestales de Andalucía 1999, publicada en el BO Junta de Andalucía del 17 de Julio de 1999.
Artículo 44 apartado 1 b) derogado por Disposición derogatoria única.1 b) de la Ley 5/1999, de 29 junio, de incendios forestales de Andalucía 1999, publicada en el BO Junta de Andalucía del 17 de Julio de 1999.
Artículo citado en: una disposición normativa, 2 temas prácticos, un formulario
TÍTULO IV Gestión de los Montes Artículos 45 a 59
CAPÍTULO I Aspectos generales Artículos 45 a 49
Los Montes cómo ecosistemas forestales deben ser gestionados de forma integrada contemplándose conjuntamente la vegetación, la fauna y el medio físico que los constituyen, con el fin de conseguir un aprovechamiento sostenido de los recursos naturales, garantizándose la preservación de la diversidad genética y los procesos ecológicos esenciales.
En la gestión de la vegetación se dará preferencia a la protección, conservación, regeneración, recuperación y mejora de los bosques de especies autóctonas, de las formaciones de matorral mediterráneo que presentan un estrato vegetal alto, denso y diverso, de las que desempeñen un importante papel protector y de las formaciones o enclaves de especies endémicas o en peligro de extinción.
La implantación de especies forestales de crecimiento rápido sólo podrá hacerse sobre terrenos agrícolas marginales o forestales de escaso valor ecológico, siempre que se justifique su rentabilidad económica o Social y cuándo no existan riesgos graves de erosión, de degradación del suelo y de los recursos hídricos.
Para garantizar la adecuada procedencia de las especies empleadas en las repoblaciones, se regularán los controles sanitarios, de origen, calidad y la comercialización de las semillas y plantas forestales, por la administración forestal.
Para la conservación de la fauna las actuaciones selvícolas en los Montes favorecerán las condiciones para la reproducción, crianza o permanencia de las distintas especies.
Artículo 47 apartado 2 derogado por Disposición derogatoria única de la Ley 8/2003, de 28 octubre, de la flora y fauna silvestres de Andalucía 2003, publicada en el BO Junta de Andalucía del 12 de Noviembre de 2003.
restauración de la cubierta vegetal, mediante la implantación de especies arbóreas y arbustivas adecuadas.
realización de obras de hidrología para la consolidación de cauces y laderas, así cómo la contención de sedimentos.
Artículo 48 letra b) derogado en lo referente a caza, pesca y fauna cinegética por Disposición derogatoria única de la Ley 8/2003, de 28 octubre, de la flora y fauna silvestres de Andalucía 2003, publicada en el BO Junta de Andalucía del 12 de Noviembre de 2003.
Los Montes deben ser defendidos de los agentes nocivos que pongan en peligro el cumplimiento de sus funciones ecológicas, Sociales y económicas, así cómo la salud humana.
La administración forestal podrá declarar el tratamiento obligatorio contra una plaga o enfermedad forestal, delimitando la zona afectada y estableciendo las medidas cautelares pertinentes.
Por parte de la administración forestal se prestará Asesoramiento técnico para la lucha contra las plagas y Enfermedades forestales, y podrá formalizar convenios económicos con los titulares para la ejecución de trabajos de prevención y extinción de Enfermedades y plagas.
CAPÍTULO II Incendios forestales Artículos 50 a 59
Artículo 50 derogado por Disposición derogatoria única.1 b) de la Ley 5/1999, de 29 junio, de incendios forestales de Andalucía 1999, publicada en el BO Junta de Andalucía del 17 de Julio de 1999.
Artículo 51 derogado por Disposición derogatoria única.1 b) de la Ley 5/1999, de 29 junio, de incendios forestales de Andalucía 1999, publicada en el BO Junta de Andalucía del 17 de Julio de 1999.
Artículo 51 actualizado en cuanto que establece para el procedimiento de Autorización enajenación productos procedentes de incendios forestales un plazo máximo de resolución de 3 meses y efectos estimatorios para la falta de resolución expresa por el Anexo I del Decreto 143/1993, de 7 septiembre, publicado en el BO Junta de Andalucía del 21 de Octubre de 1993.
Artículo 52 derogado por Disposición derogatoria única.1 b) de la Ley 5/1999, de 29 junio, de incendios forestales de Andalucía 1999, publicada en el BO Junta de Andalucía del 17 de Julio de 1999.
Artículo 53 derogado por Disposición derogatoria única.1 b) de la Ley 5/1999, de 29 junio, de incendios forestales de Andalucía 1999, publicada en el BO Junta de Andalucía del 17 de Julio de 1999.
Artículo 53 actualizado en cuanto que establece para el procedimiento de Autorización tránsito por caminos forestales un plazo máximo de resolución de 1 mes y efectos estimatorios para la falta de resolución expresa; para el procedimiento de autorización de tránsito por caminos forestales un plazo máximo de resolución de 1 mes y efectos estimatorios para la falta de resolución expresa y para el procedimiento de Autorización de utilización del fuego en montes y zonas de influencia un plazo máximo de resolución de 1 mes y efectos desestimatorios para la falta de resolución expresa por el Anexo I del Decreto 143/1993, de 7 septiembre, publicado en el BO Junta de Andalucía del 21 de Octubre de 1993.
Artículo 54 derogado por Disposición derogatoria única.1 b) de la Ley 5/1999, de 29 junio, de incendios forestales de Andalucía 1999, publicada en el BO Junta de Andalucía del 17 de Julio de 1999.
Artículo 55 derogado por Disposición derogatoria única.1 b) de la Ley 5/1999, de 29 junio, de incendios forestales de Andalucía 1999, publicada en el BO Junta de Andalucía del 17 de Julio de 1999.
Artículo 56 actualizado en cuanto que establece para el procedimiento de Inscripción en el registro de agrupaciones de defensa forestal un plazo máximo de resolución de 1 mes y efectos desestimatorios para la falta de resolución expresa por el Anexo I del Decreto 143/1993, de 7 septiembre, publicado en el BO Junta de Andalucía del 21 de Octubre de 1993.
Artículo 58 derogado por Disposición derogatoria única.1 b) de la Ley 5/1999, de 29 junio, de incendios forestales de Andalucía 1999, publicada en el BO Junta de Andalucía del 17 de Julio de 1999.
Artículo 59 desarrollado por el Decreto 145/1992, de 4 agosto, publicado en el BO Junta de Andalucía del 20 de Agosto de 1992.
Artículo 59 derogado por Disposición derogatoria única.1 b) de la Ley 5/1999, de 29 junio, de incendios forestales de Andalucía 1999, publicada en el BO Junta de Andalucía del 17 de Julio de 1999.
TÍTULO V De los usos y aprovechamientos del monte Artículos 60 a 69
Los usos y aprovechamientos de los recursos naturales renovables de los Montes habrán de realizarse conforme a los principios definidos en está ley de manera que quede garantizada la persistencia y capacidad de renovación de los mismos.
Artículo 61 derogado en lo referente a caza, pesca y fauna cinegética por Disposición derogatoria única de la Ley 8/2003, de 28 octubre, de la flora y fauna silvestres de Andalucía 2003, publicada en el BO Junta de Andalucía del 12 de Noviembre de 2003.
A los efectos previstos en el art. 60, los titulares de predios forestales podrán presentar Proyectos de Ordenación de Montes o Planes Técnicos que deberán ser elaborados por técnicos competentes en la materia siguiendo las instrucciones fijadas por la Administración Forestal y, en su caso, en los Planes de Ordenación de Recursos Naturales.
Los Proyectos o Planes a que se refiere el párrafo anterior se aprobarán por la Administración Forestal. Transcurridos tres meses desde su presentación sin contestación expresa, se entenderán aprobados por silencio administrativo positivo en todos aquellos aspectos regulados por esta Ley, y siempre que no contravengan las instrucciones de la Administración Forestal y, en su caso, de los Planes de Ordenación de Recursos Naturales.
Artículo 62 actualizado en cuanto que establece para el procedimiento de Planes o proyectos de ordenación forestal un plazo máximo de resolución de 3 meses y efectos estimatorios para la falta de resolución expresa por Anexo I del Decreto 143/1993, de 7 septiembre, publicado en el BO Junta de Andalucía del 21 de Octubre de 1993.
Se requerirá autorización de la Administración Forestal cuando los aprovechamientos a los que se refiere el artículo anterior no estén contenidos en los Proyectos de Ordenación y Planes Técnicos aprobados.
Las autorizaciones de aprovechamientos forestales fijarán las condiciones técnicas por las que se deberán regir la ejecución de los mismos y tendrán una vigencia de un año desde su expedición, salvo que en los mismos se establezca otro plazo.
Artículo 64 apartado 1 actualizado en cuanto que establece para el procedimiento de Aprovechamientos montes particulares no incluidos en los proyectos de ordenación o planes técnicos un plazo máximo de resolución de 3 meses y efectos estimatorios para la falta de resolución expresa por el Anexo I del Decreto 143/1993, de 7 septiembre, publicado en el BO Junta de Andalucía del 21 de Octubre de 1993.
Artículo 64 apartado 1 párrafo 2º adicionado por Disposición final 4.1 de la Ley 1/2008, de 27 noviembre, publicada en el BO Junta de Andalucía del 11 de Diciembre de 2008.
Artículo 64 apartado 3 derogado en lo referente a caza, pesca y fauna cinegética por Disposición derogatoria única de la Ley 8/2003, de 28 octubre, de la flora y fauna silvestres de Andalucía 2003, publicada en el BO Junta de Andalucía del 12 de Noviembre de 2003.
Los Proyectos y Planes serán redactados por la Entidad Pública que ostente la titularidad del monte o por la propia Administración Forestal cuando exista el correspondiente convenio de cooperación.
Artículo 65 actualizado en cuanto que establece para el procedimiento de Planes o proyectos de ordenación forestal un plazo máximo de resolución de 3 meses y efectos estimatorios para la falta de resolución expresa por el Anexo I del Decreto 143/1993, de 7 septiembre, publicado en el BO Junta de Andalucía del 21 de Octubre de 1993.
Para todos los Montes públicos se redactará, de conformidad con los Proyectos de ordención o planes técnicos, un programa anual de aprovechamiento, mejora e inversiones necesarias de los mismos en iguales condiciones que las señaladas en el artículo anterior, que deberán ser comunicados a la administración forestal.
En tanto la Entidad titular no disponga de un Proyecto de Ordenación o Plan Técnico aprobado se precisará un programa anual de aprovechamientos que deberá ser aprobado por la Administración Forestal en los mismos términos del art. 62.2.
Artículo 66 apartado 2 actualizado resolución de un año y efectos desestimatorios para la falta por el Anexo I del Decreto 143/1993, de 7 septiembre, publicado en el BO Junta de Andalucía del 21 de Octubre de 1993.
La administración forestal promoverá el uso de determinados espacios de los Montes públicos para el desarrolló de actividades recreativas, educativas y culturales compatibles con la conservación de los mismos.
Por razones de protección o conservación en zonas o caminos forestales de los Montes públicos, podrán establecerse limitaciones al tránsito de personas, animales y vehículos que podrán contemplar la prohibición total o restricciones al mismo tanto temporales cómo permanentes.
El cambio de uso de los terrenos forestales para cultivos agrícolas u otros forestales, requerirá autorización de la Administración Forestal, con independencia de la titularidad de los terrenos, sin perjuicio de las restantes autorizaciones o licencias requeridas.
La sustitución de las especies principales que constituyan masas arboladas o de matorrales en terrenos forestales precisará autorización de la Administración Forestal, o, en su caso, un Plan Técnico y Proyecto de Ordenación.
La reforestación de los terrenos desforestados precisará igualmente un Proyecto de repoblación o Plan Técnico aprobado por la Administración Forestal o autorización de la misma.
los valores ecológicos protectores, paisajísticos y Sociales de la vegetación y recursos existentes o los que existieran con anterioridad en casó de incendio forestal u otro siniestro.
Artículo 69 apartado 1 actualizado en cuanto que establece para el procedimiento de Cambio de cultivo o plantación un plazo máximo de resolución de 3 meses y efectos estimatorios para la falta de resolución expresa por el Anexo I del Decreto 143/1993, de 7 septiembre, publicado en el BO Junta de Andalucía del 21 de Octubre de 1993.
Artículo 69 apartado 2 actualizado en cuanto que establece para el procedimiento de Sustitución de especies forestales un plazo máximo de resolución de 6 meses y efectos desestimatorios para la falta de resolución expresa por el Anexo I del Decreto 143/1993, de 7 septiembre, publicado en el BO Junta de Andalucía del 21 de Octubre de 1993.
Artículo 69 apartado 3 actualizado en cuanto que establece un plazo de 6 meses para la resolución en el procedimiento de ayudas a la reforestación y efectos desestimatorios para la falta de resolución expresa por Anejo I.G) del Decreto 137/1993, de 7 septiembre, publicado en el BO Junta de Andalucía del 21 de Octubre de 1993.
TÍTULO VI Fomento y mejora de las actuaciones forestales Artículos 70 a 73
Para el cumplimiento de los objetivos previstos en la presente ley, la administración forestal podrá establecer con entidades públicas o privadas y particulares cuántos convenios, acuerdos o contratos, públicos o privados, estime convenientes, siempre que no sean contrarios al ordenamiento jurídico o al interés público.
Podrán ser objeto de ayuda los trabajos, obras y estudios que se realicen o refieran a predios forestales y se ajusten a los criterios del plan forestal andaluz.
Podrán ser beneficarios de las ayudas, tanto los propietarios de los terrenos a que se refiere el artículo anterior, cómo aquéllas personas naturales o jurídicas a las que los propietarios hayan cedido el uso o disfrute de sus terrenos o establecido acuerdos que impliquen la mejora de conservación y de la producción mediante trabajos forestales.
No serán objeto de ayudas los trabajos, obras o estudios que vengan impuestos cómo consecuencia de la obligación de reparar los daños causados por una actuación que haya sido objeto de una sanción, de acuerdo con lo previsto en la presente ley y sin perjuicio de lo establecido en el artículo 99.
Los beneficios que se pueden conceder consistirán en:
cualesquiera otros que se establezcan en el desarrolló de está ley.
Reglamentariamente se fijarán los porcentajes máximos de ayudas, así cómo las prioridades de concesión en función de los objetivos que se persigan con las actuaciones previstas y, en todo casó, deberán compatibilizarse con el régimen de ayudas previstas en la normativa comunitaria.
La administración forestal Andaluza, en el Marco del plan andaluz de investigación, promoverá el desarrolló de la investigación, experimentación y estudios en materia forestal que permita disponer de los conocimientos científicos y técnicos necesarios para la ejecución de las actuaciones sobre el medio natural.
Asimismo realizará las acciones precisas para mejorar el nivel de formación y capacitación de los que han de participar en las actividades forestales tanto en el sector público cómo en el privado.
la agrupación de propietarios con el fin de obtener una mejor transformación y comercialización de los productos forestales.
la integración de productores, transformadores y comercializadores con los beneficios que reglamentariamente se determinen.
TÍTULO VII Infracciones y sanciones Artículos 74 a 100
CAPÍTULO I Infracciones Artículos 74 a 77
Constituyen infracciones en materia forestal las acciones u omisiones de los sujetos responsables tipificadas en esté título.
Son infracciones los incumplimientos del deber de conservación y del de vigilancia en relación con aquél de los titulares de terrenos forestales, por Actos u omisiones propios de aquéllas personas de quién deban responder y que lleven consigo riesgo o daño.
Se entenderán incluídas en estás infracciones el incumplimiento del deber de conservación y vigilancia en Relacion con las siguientes medidas:
La de preservación de los ecosistemas, de los enclaves forestales, de la flora y la fauna silvestre y del paisaje.
Las de defensa del monte contra los incendios, plagas y Enfermedades forestales.
Las de laboreo y conservación de suelos, así cómo las tendentes a evitar los procesos de desertificación y erosión graves.
Son igualmente infracciones las actuaciones en los terrenos forestales paa los que está ley o los planes de ordenación de recursos naturales requieran autorización y no haya sido obtenida; concretamente:
El cambio de cultivó de forestal a agrícola y los cambios de uso forestal.
La corta, quema, arranque o inutilización de las especies arbóreas o arbustivas que reglamentariamente se determinen.
La roturación de terrenos forestales o cualquier otra actuación sobre los mismos que produzca o pueda ocasionar procesos de erosión.
El desbroce, la poda u otras tareas selvícolas.
La sustitución de las especies principales en las masas arboladas y las reforestaciones.
Los aprovechamientos principales o secundarios.
La ocupación de Montes públicos.
La realización, sin autorización, de vertidos de materiales sólidos o líquidos que puedan producir alteraciones en el medio natural.
Artículo 76 apartado 2 desarrollado por el Decreto 146/1993, de 21 septiembre, publicado en el BO Junta de Andalucía del 25 de Septiembre de 1993.
Artículo 76 apartado 7 derogado por Disposición derogatoria única de la Ley 8/2003, de 28 octubre, de la flora y fauna silvestres de Andalucía 2003, publicada en el BO Junta de Andalucía del 12 de Noviembre de 2003.
Artículo 76 apartado 10 derogado por Disposición derogatoria única.1 b) de la Ley 5/1999, de 29 junio, de incendios forestales de Andalucía 1999, publicada en el BO Junta de Andalucía del 17 de Julio de 1999.
La obstrucción por acción u omisión a las actuaciones de investigación, inspección y control de la administración forestal y sus agentes.
La omisión del deber de colaboración del propietario o titular del monte cuándo sea requerido a fin de determinar quién sea la persona o personas responsables.
El tránsito o permanencia en caminos o zonas forestales dónde exista prohibición expresa en tal sentido.
La alteración de hitos, señales o mojones que sirvan para delimitar los Montes públicos.
Cualquier incumplimiento de las autorizaciones concedidas, o del contenido de los planes de ordenación o técnicos de los Montes.
La inhibición en la realización de actuaciones que se determinen en está ley o en las medidas específicas contenidas en los planes de ordenación de recursos naturales.
La realización de actuaciones en terrenos forestales con incumplimiento de las condiciones, requisitos y limitaciones establecidos reglamentariamente.
Artículo 77 apartado 3 derogado en lo referente a caza, pesca y fauna cinegética por Disposición derogatoria única de la Ley 8/2003, de 28 octubre, de la flora y fauna silvestres de Andalucía 2003, publicada en el BO Junta de Andalucía del 12 de Noviembre de 2003.
Artículo 77 apartado 8 adicionado por Disposición final 4.2 de la Ley 1/2008, de 27 noviembre, publicada en el BO Junta de Andalucía del 11 de Diciembre de 2008.
Incisos agregados por la Ley 3/2010, de 21 de mayo, por la que se modifican diversas leyes para la transposición en Andalucía de la Directiva 2006/123/CE, de 12 de diciembre de 2006, del Parlamento Europeo y del Consejo, relativa a los servicios en el mercado interior, publicado en BOJA del 8/6/2010
CAPÍTULO II Sujetos responsables Artículos 78 y 79
Los propietarios o titulares de la explotación de terrenos forestales por las infracciones cometidas por ellos o personas que se encuentren unidas a los mismos por una relación laboral, de Servicio o cualquier otra de hecho o de Derecho, salvo que acrediten la diligencia debida.
Los propietarios o titulares de la explotación de terrenos forestales serán responsables subsidiarios en relación con la reparación de daños ocasionados por personas que se encuentren unidas a los mismos por relación laboral, de Servicio o por cualquier otra de hecho o de Derecho.
La autoridad, funcionario o empleado público que, en el ejercicio de su cargo, ordenase, favoreciese o consintiese los hechos determinantes de infracción, sin perjuicio de la responsabilidad penal, civil o disciplinaria en que pudieran incurrir.
El titular de la autorización concedida en aplicación de está ley, salvo demostración en contrario, por cualquier incumplimiento sobre lo autorizado.
Los concesionarios del dominio o Servicio público y los contratistas, subcontratistas o concesionarios de obras públicas en los términos de los apartados anteriores.
En todo casó, cuándo exista pluralidad de responsables y no pueda determinarse el grado de participación en vía Administrativa, la responsabilidad será mancomunada.
CAPÍTULO III Calificación de las infracciones Artículos 80 a 85
Se considerarán infracciones especialmente graves aquéllas en las que las alteraciones de los terrenos forestales y sus recursos, así cómo las consecuencias que de la misma se deriven, produzcan daños que les imposibiliten recuperarse conforme al criterio técnico de la administración forestal y siempre que la superficie alterada sea superior a dos hectáreas.
También tendrán la consideración de infracciones especialmente graves los daños producidos a especies forestales que afecten a más de dos hectáreas y cuya recuperación requiera un plazo de tiempo superior a 40 años o falte más de otro período igual para completar la vída vegetativa de la especie afectada, que será estimada reglamentariamente.
Se considerarán infracciones muy graves aquéllas en las que las alteraciones de los terrenos forestales y sus recursos, así cómo las consecuencias que de las mismas se deriven produzcan daños que afecten a una superficie superior a medía hectárea y cuya recuperación no se pueda garantizar según criterio técnico de la administración forestal, o, en todo casó, que el plazo precisó de acuerdo con lo establecido en el apartado 1 de esté artículo sea al menos de 20 años.
Se considerarán infracciones graves las que supongan una alteración en los terrenos forestales y sus recursos siempre que sean susceptibles de recuperación y no estén contempladas en los apartados precedentes.
Son infracciones leves las simples inobservancias de las Disposiciones contenidas en esté título, cuándo no concurran ninguna de las circunstancias previstas en los números anteriores.
La reincidencia en la comisión de las infracciones anteriormente descritas conllevará la calificación de las mismas en el Grupo inmediato superior.
Artículo 80 apartado 1 desarrollado por el Decreto 146/1993, de 21 septiembre, publicado en el BO Junta de Andalucía del 25 de Septiembre de 1993.
Cuándo los hechos determinantes de la sanción pudieran constituir delito o falta, la administración forestal, sin perjuicio de adoptar las medidas cautelares oportunas, pondrá los hechos en conocimiento del orden jurisdiccional competente para que exija la responsabilidad que, en su casó, hubiese lugar, suspendiendo las actuaciones administrativas, que se reanudarán si se excluyera la responsabilidad penal, con independencia, en su casó, de las medidas disciplinarias correspondientes.
La repercusión, trascendencia o reversibilidad del daño o deterioro producido.
El benefició ilícito obtenido.
Las reincidencias múltiples o su inexistencia.
La mayor o menor importancia de las actuaciones reparadoras del daño producido.
La concurrencia o no de varias infracciones o que unas hayan servido para encubrir otras posibles.
La falta o no de controles exigibles en la actuación realizada o en las precauciones precisas para la normal conservación del monte.
Ejecutar el hecho constitutivo de infracción aprovechando las circunstancias de lugar, tiempo o Auxilio de otra persona, que faciliten la impunidad.
Aumentar deliberadamente el daño causando otros innecesarios.
Para la determinación, en cada casó, del importe de las sanciones que se contienen en el artículo 87, se procederá mediante su división en grados, atendiendo, para la aplicación de los mismos, a
La concurrencia de circunstancias que atenúen o agraven la responsabilidad.
CAPÍTULO IV Sanciones Artículos 86 a 89
infracciones muy graves: Multas de 1.00.001 a 10.000.000 de pesetas.
infracciones especialmente graves: Multas de 10.000.001 a 50.000.000 de pesetas.
Las sanciones por las infracciones previstas en el artículo anterior serán incrementadas, si la cuantía total deducida de los supuestos que a continuación se indican, resulta mayor que la cuantía prevista en dicho artículo:
la corta, arranque o inutilización de las especies arbóreas de crecimiento lento que reglamentariamente se determinen: 100.000 pesetas por pie afectado.
la corta, arranque, poda o inutilización de las restantes especies de crecimiento lento: 50.000 pesetas por pie afectado.
la roza, descuaje, quema, aprovechamiento selectivo o cualquier otra acción que incida negativamente sobre agrupaciones de matorral con estrato principal de gran diversidad:
150.000 pesetas por hectárea.
Cuándo la cuantía resultante calculada sobre las bases previstas en esté artículo sea notoriamente inferior a las establecidas en el artículo anterior será valorada cómo circunstancia atenuante de la infracción.
En ningún casó, la cuantía máxima de la sanción que resulte de la aplicación del presente artículo podrá superar la cantidad de 50.000.000 de pesetas.
La cuantía de las sanciones podrá ser actualizada por Decreto del consejo de Gobierno de acuerdo con el Indice de precios al consumo o Sistema que lo sustituya.
Artículo 87 apartado 1 a) desarrollado por el Decreto 146/1993, de 21 septiembre, publicado en el BO Junta de Andalucía del 25 de Septiembre de 1993.
La administración forestal acordará, cómo sanción accesoria, el decomiso de los productos forestales ilegalmente obtenidos y de los Medios utilizados para su obtención en los supuestos de faltas especialmente graves, muy graves y graves. De resultar procedente la devolución de los productos o Medios embargados y depositados se podrá sustituir por su importe.
Tampoco tendrán la consideración de sanciones las obligaciones que corresponden a los autores o partícipes de las infracciones o responsables subsidiarios en la reparación e indemnización de los daños cómo consecuencia de los hechos configurados cómo infracción en la presente ley.
CAPÍTULO V Atribuciones orgánicas Artículos 90 a 92
Corresponden a la administración forestal de andalucía las facultades de disciplina, vigilancia e inspección de las Disposiciones contenidas en la presente ley, sin perjuicio de las competencias atribuídas a otras administraciones.
La administración forestal perseguirá las actuaciones de las personas y entidades públicas o privadas que, con su actuación, entorpezcan la consecución de los objetivos de la presente ley.
La competencia para la imposición de sanciones a que se refiere la presente ley corresponderá:
a los órganos periféricos de la administración forestal hasta 1.000.000 de pesetas.
a los órganos superiores de administración forestal institucional, en sus respectivos ámbitos territoriales, hasta 10.000.000 de pesetas.
a las respectivas consejerías, a cuyos departamentos estén adscritos los organismos a que se hace referencia en el apartado b) de esté artículo, hasta 25.000.000 de pesetas.
al consejo de Gobierno para sanciones que excedan de 25.000.000 de pesetas.
La incoación de los expedientes sancionadores se realizará en todo casó por los órganos periféricos de la administración forestal.
CAPÍTULO VI Otras Disposiciones Artículos 93 a 100
Las infracciones a que se refiere la presente ley presecribirán a los cuatro años las especialmente graves y muy graves, al año, las graves y a los dos meses las leves. La prescripción se interrumpirá desde que el procedimiento se dirija contra el presunto infractor.
Caducará la acción para perseguir la infracción cuándo, conocida por la administración su existencia y finalizadas las diligencias dirigidas al esclarecimiento de los hechos, hubieran transcurrido séis meses sin que la autoridad competente ordene incoar el oportuno procedimiento o, iniciado el procedimiento sancionador, transcurran séis meses sin actividad de la administración.
El procedimiento se ajustará a lo establecido en la legislación Administrativa general vigente para el
Procedimiento sancionador, sin perjuicio de la aplicación de las normas contenidas en el presente título.
Los expedientes sancionadores podrán iniciarse por denuncia de los agentes forestales, por actas levantadas por inspectores, por comunicación de alguna autoridad u órgano administrativo o por denuncia formulada por particualres. Con carácter previó a la incoación de expedientes, podrá ordenarse la práctica de diligencias preliminares para el esclarecimiento de los hechos.
Por razones de ejemplaridad y siempre que concurran las circunstancias de reincidencia en infracciones de naturaleza análoga, acreditada intencionalidad en el expediente administrativo, daños a terceros o tengan la calificación de infracciones especialmente graves, la autoridad que resuelva el expediente podrá acordar la publicación de las sanciones en el y a través de los Medios de comunicación que considere oportunos, una vez que hayan adquirido firmeza en vía Administrativa. La publicación contendrá, además de la sanción, el nombre, apellidos, denominación o razón Social de las personas naturales o jurídicas responsables, la finca, su término municipal y provincial, así cómo la índole y naturaleza de la infracción.
La interposición de recursos administrativos suspenderá la ejecución del acto sancionador siempre que se solicité y hasta su firmeza en vía Administrativa.
La restauración, repoblación y obras que se consideren necesarias para la reparación de daños causados en los terrenos forestales, cómo consecuencia de faltas graves, muy graves o especialmente graves, sin perjuicio de las facultades de expropiación cuándo proceda o de ejecución subsidiaria por la administración, podrán ser susceptibles de la utilización del medio de ejecución forzosa de Actos administrativos en los términos previstos en el artículo 107 de la vigente ley de Procedimiento Administrativo o Norma que la sustituya.
incumplimiento durante tres meses del inició de las actuaciones ordenadas: 25.000 pesetas cada uno por hectárea o fracción de ésta.
incumplimiento durante séis meses del inició de las actuaciones ordenadas, o por transcurso del plazo concedido en el primer apercibimiento: 50.000 pesetas por hectárea o fracción de ésta.
incumplimiento de sucesivos plazos a los anteriores para el inició de actuaciones ordenadas: 100.000 pesetas cada uno por hectárea o fracción de ésta.
incumplimiento de plazo para finalización de actuaciones ordenadas:
50.000 pesetas por hectárea o fracción de ésta.
por no atender a los requerimientos posteriores que se realicen por incumplimiento de plazos concedidos para finalizar las actuaciones ordenadas: 100.000 pesetas cada uno por hectárea o fracción de ésta.
La repoblación impuesta para reparar los daños producidos cómo consecuencia de las infracciones previstas en la presente ley, deberá realizarse dentro del primer período hábil para la plantación o siembra, a contar desde el día en que la sanción adquiera firmeza en vía Administrativa.
Dicha repoblación se efectuará de acuerdo con un plan técnico que garantice el mantenimiento y conservación de las masas creadas. En dicho plan se establecerán las especies idóneas para la repoblación.
Se practicará nota marginal en el Registro de la propiedad sobre la finca o fincas afectadas por dicha obligación.
Artículo 99 desarrollado por el Decreto 145/1992, de 4 agosto, publicado en el BO Junta de Andalucía del 20 de Agosto de 1992.
Las actuaciones y planes de transformación forestales, previstos en el artículo 46 de La Ley de Reforma Agraria, se llevarán a Cabo, a partir de la entrada en vigor de la presente ley, a través de los correspondientes planes de ordenación de recursos naturales, integrándose y adecuándose aquéllas con las restantes medidsa previstas en los respectivos Decretos de actuación en comarcas de Reforma Agraria o, en su casó, en los Decretos aprobatorios de transformaciones en granes zonas.
Corresponde al Consejero a quién esté adscrita la administración forestal el ejercicio de la potestad reglamentaria en las materias propias de su departamento.
Disposición Adicional Cuarta adicionada por Artículo 72 de la Ley 8/1997, de 23 diciembre, publicada en el BO Junta de Andalucía del 31 de Diciembre de 1997.
Los débitos a la administración por repoblaciones forestales realizadas, en ningún casó podrán ser superiores al valor estimado del vuelo creado. En los supuestos de convenios y consorcios suscritos con entidades locales o particulares los débitos resultantes de los mismos podrán ser condonados total o parcialmente.
En tanto no se proceda a la aprobación del Reglamento de ejecución y desarrolló de la presente ley, la relación de especies sometidas al régimen jurídico previsto en el artículo 228 del Reglamento de Montes, aprobado por Decreto 485/1962, de 22 de febrero, será la contenida en dicho artículo y Disposiciones de desarrolló del estado y la Comunidad autónoma de andalucía.
A los instrumentos de planeamiento urbanístico que se encuentren en fase de tramitación y sobre los que no haya recaído aprobación definitiva a la entrada en vigor de la presente ley, les será de aplicación lo dispuesto en el artículo 27 a efectos de la consideración de los Montes de dominio público cómo suelo no urbanizable de especial protección.
Disposición Transitoria Quinta derogada por Disposición derogatoria única.1 b) de la Ley 5/1999, de 29 junio, de incendios forestales de Andalucía 1999, publicada en el BO Junta de Andalucía del 17 de Julio de 1999.
A partir de la entrada en vigor de la presente ley, queda derogado expresamente el artículo 31 de La Ley 2/1989, de 18 de Julio, por la que se aprueba el inventario de espacios naturales protegidos de andalucía y se establecen medidas adicionales para su protección, así cómo cuántas Disposiciones se opongan a la presente ley.
El Consejo de Gobierno, previó informe de la comisión interdepartamental que a su efeto se constituya, determinará el Modelo organizativo más conveniente de la administración forestal Andaluza en aras al mejor cumplimiento de los fines de está ley.
En lo no regulado específicamente en está ley, relativo al régimen jurídico de los bienes de dominio público o patrimoniales de la Comunidad autónoma se aplicará la regulación contenida en La Ley 4/1986, de 5 de mayo, del patrimonio de la Comunidad autónoma de andalucía, y, en su defecto, el resto del ordenamiento jurídico.
De acuerdo con la constitución y el estatuto de autonomía de andalucía, las leyes del estado en materia de Montes y de conservación de la naturaleza tienen el valor de Derecho supletorio respecto a lo establecido en la presente ley en las materias no reguladas en la misma o en aquéllas Disposiciones que puedan servirles de complementó.
Marín Rodriguez.
Leocadio Marín Rodriguez.
Ley 13 de diciembre de 1940, por la que se concede pensión extraordinaria a los padres de los militares muertos en el cautiverio y a los familiares de los muertos en lucha o ejecutados por negarse a servir en el ejército rojo