Source: http://tecnologia.elderecho.com/tecnologia/propiedad_intelectual_e_industrial/Competencia-Relacion-Reglamento-Bruselas-transfronteriza_11_833305002.html
Timestamp: 2017-08-24 03:08:31
Document Index: 66520743

Matched Legal Cases: ['artículo 93', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 93', 'artículo 5', 'artículo 5']

Competencial judicial internacional
Competencia judicial internacional. Relación entre el Reglamento Bruselas I y el Reglamento sobre la marca comunitaria y determinación del lugar donde se hubiere producido o pudiere producirse el hecho dañoso en caso de participación transfronteriza de varias personas en el mismo acto ilícito
Rgto 40/1994 de 20 de diciembre de 1993 sobre la marca comunitaria
Rgto 44/2001 de 22 de diciembre de 2000 relativo a la competencia judicial, el reconocimiento y la ejecución de resoluciones judiciales en materia civil y mercantil.
Coty Germany es una empresa alemana de perfumería y cosméticos que tiene registradas diversas marcas comunitarias tridimensionales. First Note, establecida en Bélgica, vendió un lote de perfumes en Bélgica a Stefan P., empresa alemana, con un envase análogo al registrado por Coty Germany. Con posterioridad, los perfumes fueron revendidos en Alemania. Coty Germany, que había llegado a un acuerdo extrajudicial con Stefan P., demandó en Alemania a First Note por infracción de marca y por competencia desleal.
Desestimada la demanda en primera instancia y en apelación, el Bundesgerichtshof planteó dos cuestiones prejudiciales al TJ. La primera se refiere a la interpretación de la expresión “territorio donde hubiere cometido el hecho o el intento de violación” en el artículo 93.5 del Reglamento 40/1994 sobre la marca comunitaria. La segunda se pregunta si en materia de competencia desleal (donde el Reglamento sobre la marca comunitaria no resulta aplicable) la expresión “lugar donde se hubiere producido o pudiere producirse el hecho dañoso” del artículo 5.3 del Reglamento Bruselas I permite demandar en Alemania a una empresa que ha cometido el supuesto acto delictual, que no es el “delito principal”, en otro Estado miembro.
Con la Sentencia Coty Germany completa el TJ una tetralogía de asuntos muy recientes cuya característica común es la presentación de demandas contra uno de los supuestos coautores de una supuesta infracción de marcas, de derechos de autor o de competencia desleal, supuesto coautor que ni está domiciliado ni ha actuado en el Estado donde se ubica el tribunal. Las otras tres decisiones del TJ están fechadas el 16 de mayo de 2013 (C-228/11, Melzer), el 3 de octubre de 2013 (C-170/12, Pinckney, vid. Nota de Patricia Mariscal en Anuario ELZABURU 2013, 18) y el 3 de abril de 2014 (C-387/12, Hi Hotel, vid. Nota de Patricia Mariscal en este mismo Anuario).
El interés de la primera cuestión radica en ser el segundo caso de interpretación del sistema de competencia judicial internacional contenido en el RMC que ha llegado al TJ (El primero es la Sentencia de 14 de diciembre de 2006, C-316/05, Nokia), quien la aborda en dos partes. En la primera recuerda que el Reglamento sobre la marca comunitaria es lex specialis y que excluye expresamente la aplicación del Reglamento Bruselas I en materia de obligaciones extracontractuales, con lo que su interpretación debe ser autónoma, lo que implica que la doctrina de la ubicuidad –lugar del hecho causal y lugar de la materialización del daño- no resultará automáticamente aplicable y que hay que iniciar el razonamiento desde cero a partir del análisis de la concreta disposición aplicable, de su contexto y de sus objetivos. En la segunda, ya liberado del yugo al que le obligaba la aplicación de la doctrina “Mines de potasse”, concluye que, a diferencia del artículo 5.3 Reglamento Bruselas I, la referencia del artículo 93.5 RMC al “territorio donde se hubiere cometido el hecho o el intento de violación” debe restringirse al territorio donde se cometió el hecho ilícito alegado, excluyendo el de la materialización del resultado.
Respecto a la segunda cuestión, el TJ llega a la misma conclusión a la que había llegado dos meses antes en la Sentencia Hi Hotel sin citarla. Por una parte, concluye que, en caso de ser responsable, First Note no pudo haber cometido el evento causal en Alemania sino en Bélgica, lo que excluiría la competencia de los tribunales alemanes por este motivo. Por otra, afirma que “en circunstancias como las del litigio principal, puede interponerse ante los tribunales alemanes un litigio relativo a una infracción de dicha ley (la ley nacional contra la competencia desleal)”, si bien imponiendo dos condiciones: la primera, aplicable a toda violación de la propiedad industrial y de la competencia desleal, a saber, que el derecho cuya vulneración se alega esté protegido en Alemania; la segunda, exigible en todo caso y con carácter previo al órgano jurisdiccional que conoce del asunto: que el hecho cometido en otro Estado miembro haya generado o pueda generar un daño en Alemania.
La argumentación que conduce al TJ a establecer una frontera infranqueable entre el Reglamento sobre la marca comunitaria y el Reglamento Bruselas I es, a mi modo de ver, censurable. El hecho de que el legislador de la Unión haya establecido un régimen distinto en ambos textos y que el alcance de la competencia conferida sea distinto en uno y en otro –el primero incluye la competencia con respecto a demandados cuyo domicilio se encuentre fuera de la Unión Europea, la reduce estrictamente a hechos ocurridos en el territorio del Estado miembro donde radica la sede del órgano jurisdiccional al que se ha sometido el asunto y se limita a establecer la competencia judicial internacional y no la competencia territorial interna- no es motivo suficiente para concluir que el concepto “lugar de producción del hecho dañoso” en infracciones de derechos de propiedad industrial comunitarios deba interpretarse de manera diferente.
Más discutible todavía resulta el razonamiento del TJ respecto a la segunda cuestión, a saber, la interpretación del artículo 5.3 Reglamento Bruselas I. No es aventurado predecir que Pinckney, Hi Hotel y Coty Germany han abierto un frente que planteará en los próximos años más cuestiones que las que ha intentado resolver. Establecer con carácter general la competencia de los órganos jurisdiccionales de un Estado miembro para demandar de forma indiscriminada –en la medida en que cada Estado lo acepte, lo que abre la cancha inagotable del forum shopping- por infracciones de propiedad intelectual e industrial y por competencia desleal a terceros que no han participado más que indirectamente –a través de cadenas de ilícitos sin acotar- en el hecho ilícito, que no han actuado en el Estado del foro y que no tienen apenas conexión con el asunto principal, y todo ello sin distinguir si el título es nacional o comunitario, es contrario al espíritu y a los objetivos del artículo 5.3 Reglamento Bruselas I y abre la puerta tanto a estrategias litigiosas de extrema complejidad cuanto a prácticas injustificadas y abusivas, especialmente en el mundo de Internet.
- Reglamento 40/1994 del CONSEJO de 20 de Diciembre de 1993 sobre marca comunitaria
- Reglamento 44/2001 del CONSEJO de 22 de diciembre de 2000 relativo a la competencia judicial, el reconocimiento y la ejecución de resoluciones judiciales en materia civil y mercatil
International jurisdiction. Relationship between Regulation 44/2001 (Brussels I) and the Community Trademark Regulation, and determination of the place where the harmful event occurred or may occur in cases of cross-border participation by several persons in a single unlawful act. Judgment of the Court of Justice of 5 June 2014, Coty Germany (C-360/12).
Coty Germany is a German perfume and cosmetics company holding a number of three-dimensional Community trademark registrations. First Note, established in Belgium, sold a batch of perfumes in Belgium to Stefan P., with his place of business in Germany. The perfumes, the bottle of which was similar to the bottle registered by Coty Germany, were subsequently resold in Germany. Coty Germany, which had reached an out-of-court settlement with Stefan P., sued First Note in Germany for trademark infringement and unfair competition.
Following dismissal of the action both at first instance and on appeal, the Bundesgerichtshof referred two questions to the CJ for a preliminary ruling. The first question referred to the interpretation of the term “Member State in which the act of infringement has been committed or threatened” in Article 93(5) of Regulation 40/1994 on Community trademarks. The second question asked whether, in unfair competition matters (to which the CTMR does not apply), the term “place where the harmful event occurred or may occur” in Article 5(3) of Brussels I enables a company to be sued in Germany for having perpetrated the alleged unlawful act, not being the “principal act”, in another Member State.
The Coty Germany judgment completes a very recent tetralogy of cases heard by the CJ, all of which involve action against one of the presumed co-perpetrators of alleged trademark or copyright infringement, or acts of unfair competition, where that co-perpetrator is not domiciled and has not acted in the Member State where the court seised is situated. The other three CJ decisions were rendered on 16 May 2013 (C-228/11, Melzer), 3 October 2013 (C-170/12, Pinckney – see commentary no. 18 by Patricia Mariscal in ELZABURU’s 2013 Review) and 3 April 2014 (C-387/12, Hi Hotel – please see Patricia Mariscal’s commentary in this edition of the Review).
The interesting aspect of the first question lies in the fact that this is the second time that the international jurisdiction system laid down in the CTMR has been interpreted by the CJ (the first case is the judgment of 14 December 2006, C-316/05, Nokia), and it tackles it in two parts. In the first part, it recalls that the CTMR has the character of lex specialis and expressly precludes the application of Brussels I in respect of non-contractual obligations (tort). Therefore, it must be interpreted independently, which means that the doctrine of ubiquity (the place of the event giving rise to the damage and that where the damage occurred) will not apply automatically, and it will be necessary to reason from scratch based on analysis of the specific provision applicable, its scheme and purpose. In respect of the second issue, now released from the bonds that tied it to the “Mines de potasse” doctrine in terms of application, the CJ concluded that unlike in Article 5(3) of Brussels I, the reference in Article 93(5) of the CTMR to the “Member State in which the act of infringement has been committed or threatened” must be restricted to the place where the alleged unlawful act was committed, precluding the place where the result materialised.
With respect to the second question, the CJ arrived at the same conclusion that it had reached two months previously in the Hi Hotel judgment, without specifically citing that decision. It concluded that, if liable, First Note could not have committed the causal act in Germany, but rather in Belgium, and the jurisdiction of the German courts would be precluded on those grounds. It also affirmed that “in circumstances such as those of the main proceedings, an action relating to an infringement of that law (national law against unfair competition) may be brought before the German courts”. It nevertheless laid down two provisos. Firstly, and this applies to all intellectual property infringements and acts of unfair competition, the allegedly infringed right must be protected in Germany; and secondly, and this is required in all cases and must be verified beforehand by the court hearing the matter, the act committed in another Member State must have caused or be capable of causing damage in Germany.
The line of argument which led the CJ to establish an impassable frontier between the Community Trademark Regulation and Brussels I is, to my mind, reprehensible. The fact that the EU legislature has established a different regime in the two Regulations, and that the scope of the jurisdiction conferred in each is different (the former provides for jurisdiction with respect to defendants domiciled outside the EU, reduces it strictly to events which have occurred in the Member State in which the court seised of the matter is situated and merely provides for international, not national, jurisdiction) does not constitute sufficient grounds for concluding that the concept “place where the harmful event occurred” in cases of infringement of Community intellectual property rights must be interpreted differently.
The CJ’s reasoning in respect of the second question, namely, the interpretation of Article 5(3) of Brussels I, is even more debatable. It is safe to predict that Pinckney, Hi Hotel and Coty Germany have opened up a front that will give rise to even more questions over the coming years. Broadly establishing the jurisdiction of the courts of a Member State so that suits can be filed indiscriminately for intellectual property infringement and unfair competition (to the extent accepted by each Member State, which will give free reign to forum shopping) against third parties which: have only indirectly participated in the unlawful act, via undetermined chains of unlawful events; have not acted in the Member State where the court seised is situated; and are barely linked to the principal act, all without distinguishing whether the right concerned is national or Community, is contrary to the spirit and purpose of Article 5(3) of Brussels I and opens the floodgates to extremely complex litigation strategies, as well as unwarranted and abusive practices, particularly in the realm of the Internet.