Source: https://www.scribd.com/doc/93332201/25-lesiones-y-violencia
Timestamp: 2016-08-31 06:10:18
Document Index: 329451805

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BrowseUploadSign inJoinBooksAudiobooksComicsSheet MusicWelcome to Scribd! Start your free trial and access books, documents and more.Find out moreLESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR*
Alex van Weezel RESUMEN:
El régimen de la violencia intrafamiliar en la Ley N° 20.066 expresa una parte del despliegue del concepto de familia en la sociedad actual. El trabajo examina la ley en su relación con la sistemática tradicional de los delitos de lesiones, siguiendo la hipótesis de que el estudio de las modificaciones sistemáticas que de ella se derivan permitirá ponderar luego con mayor precisión la transformación que la normativa ha introducido o pretende introducir en la comprensión social de las relaciones familiares. Se advertirá que las modificaciones sistemáticas –en primer lugar, el alcance de los deberes cualificados de solidaridad que emanan del contexto intrafamiliar definido en la ley– tienen consecuencias en materia de error y obligan a realizar precisiones importantes en el ámbito de la teoría de la intervención delictiva y de la punibilidad de las lesiones culposas. Queda asimismo en evidencia el potencial expansivo del derecho penal que encierra la estrategia legislativa frente a la problemática de la violencia intrafamiliar. PALABRAS CLAVE: LESIONES - VIOLENCIA INTRAFAMILIAR - MALTRATO PARRICIDIO
Las relaciones entre el parentesco que liga a la víctima con el autor, por un lado, y la culpabilidad delictual de este último, por otro, son y han sido tortuosas a lo largo de la historia. Ello nada tiene de extraño, pues
El presente estudio tuvo su origen en una consulta realizada al autor por el Departamento de Estudios de la Defensoría Penal Pública. Profesor de Derecho Penal en la Universidad de Chile y en la Pontificia Universidad Católica de Chile.
dependen de la comprensión de las relaciones de familia que predomina en una sociedad, y esta comprensión ha evolucionado significativa y no siempre pacíficamente con el transcurso de los siglos.1 Para advertirlo ni siquiera hace falta referirse a los ordenamientos jurídicos que reducen el matrimonio a un supuesto de índole tributaria, sino que basta considerar que en la mayoría de los países occidentales, Chile incluido, el ordenamiento ya no reconoce un matrimonio exclusivamente civil que sea indisoluble. Esta imposibilidad de contraer el vínculo matrimonial indisolublemente (otra cosa es que de hecho no se disuelva), sumada a la equiparación de las parejas y de los hijos matrimoniales con las parejas y los hijos no matrimoniales, ha tenido como consecuencia que el matrimonio y la filiación matrimonial pasaran a ser algo irrelevante en lo que respecta a cuestiones centrales del derecho civil. En concordancia con este desarrollo en el ámbito civil, algunos países han suprimido también del ordenamiento jurídico-penal las normas que implicaban reconocer un estatus especial a las relaciones formales de familia. El ejemplo más claro de ello es la supresión del delito de parricidio en muchos países. En Alemania, por ejemplo, “matar al padre” no es en principio más grave que matar a otra persona cualquiera, mientras que en España sólo lo es en los términos de la circunstancia mixta del art. 23 CP.2 No obstante, precisamente esta última norma da cuenta de la paradoja que se encierra en el estado actual de la evolución de las relaciones entre el parentesco y la culpabilidad o el injusto penal: al equiparar jurídicamente el matrimonio con las “relaciones análogas de afectividad” presentes o pasadas y la filiación matrimonial con la calidad de “descendiente por naturaleza”, el legislador penal termina por ampliar significativamente la punibilidad en relación con el régimen precedente. Mientras la equiparación a efectos civiles parece traer sólo beneficios para el conviviente y el hijo extramatrimonial, su equiparación a efectos penales se devela como un arma de doble filo (precisamente porque el parentesco es una relación, es decir, opera en ambas direc1 2
Cfr. por ejemplo, respecto de la evolución en Europa central entre fines del siglo 18 y fines del siglo 20, SIEDER (1987), p. 282 ss. y passim. “Es circunstancia que puede atenuar o agravar la responsabilidad, según la naturaleza, los motivos y los efectos del delito, ser o haber sido el agraviado cónyuge o persona que esté o haya estado ligada de forma estable por análoga relación de afectividad, o ser ascendiente, descendiente o hermano por naturaleza o adopción del ofensor o de su cónyuge o conviviente”.
ciones). En la actualidad no se trata realmente de suprimir del ordenamiento jurídico los efectos de las relaciones tradicionales de familia, sino de ampliar dichos efectos a otras situaciones, como las relaciones pretéritas de afectividad que puedan considerarse “análogas” al matrimonio.3 Dicho de otro modo: el desbaratamiento de las relaciones tradicionales de familia no conduce a menos, sino por el contrario a (mucho) 4 más derecho penal. Es un hecho que la violencia intrafamiliar aún reviste en la gran mayoría de los casos la forma de un delito de lesiones,5 es decir, de una figura delictiva que la jurisprudencia tradicionalmente ha considerado más grave cuando se verifica respecto de personas vinculadas por lazos familiares.6 Lo interesante es que con esta interpretación la jurisprudencia se había apartado –y muy prontamente 7– de la concepción diferenciadora que había estado en los orígenes de la normativa del Código Penal. Pues mientras el Código Penal español de 1850 consideraba el parentesco como circunstancia agravante en todo caso, Pacheco quería distinguir, en lo que se refiere a los delitos contra las personas, entre delitos de mayor y de menor entidad.8 Mientras que en los primeros el parentesco siempre habría de surtir efecto agravante (y la ley así lo establece expresamente en ciertas figuras de la parte especial), respecto de los segundos sería preciso distinguir: si el ofendido es el “superior”, el parentesco agrava, mientras que atenúa si el ofendido es el “inferior”. Los comisionados chilenos, haciendo propia la crítica de Pacheco más que su concepción jerárquica de la familia, decidieron entregar el asunto a la prudencia judicial (arts.
Ello es perfectamente posible desde que se concibe el matrimonio como vínculo disoluble. Según la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior, entre el año 2006 y el año 2007, por ejemplo, las detenciones por violencia intrafamiliar se incrementaron en un 79,4 %; este aumento se produjo sobre uno del 205,7 % registrado en el periodo 20052006. Cfr. CASAS BECERRA et al. (2007), p. 150. Véase la interpretación habitual del art. 13 CP, KÜNSEMÜLLER (2002), p. 226. Cfr. KÜNSEMÜLLER (2002), p. 226. Las razones: art. 400 CP (en la mayoría de los delitos de lesiones el parentesco agrava) y art. 489 CP (en ciertos delitos patrimoniales el parentesco excluye la responsabilidad penal). Es cierto que las personas enumeradas en estas normas no coinciden plenamente con las que menciona el art. 13 CP, pero reflejan, en expresión de ETCHEBERRY (1987 a), p. 327, refiriéndose a la primera de estas normas, una “elocuente muestra del pensamiento legislativo”. PACHECO (1867), p. 214 ss. Entre los primeros PACHECO menciona sólo el homicidio, pero es razonable suponer que se refiere también a las lesiones severas.
13 y 494 N° 5 CP), pero no deja de ser llamativo que el enfoque tradicional –y en parte, con razón, obsoleto– que Pacheco tiene de la familia sea precisamente el que conduzca a una solución punitiva más liberal. En cualquier caso, el régimen de la violencia intrafamiliar en la Ley N° 20.066 expresa una parte del despliegue del concepto de familia en la sociedad actual. En lo que sigue no se trata de enjuiciar política o filosóficamente el estado de esta evolución, sino sólo de examinar más de cerca una de sus manifestaciones, la regulación penal de la así llamada “violencia intrafamiliar”, como primer paso para establecer qué dice esta regulación acerca del concepto de familia, de la clase de vinculación que hace más grave la violencia física. Este breve estudio pretende, por lo tanto, contribuir a responder esta pregunta situando a la Ley N° 20.066 en relación con las instituciones dogmáticas tradicionales en el ámbito de las lesiones, incluida su sistemática, pues parece plausible que si se analizan con cierto detalle las modificaciones que ha introducido esta ley y los puntos de fricción con el régimen previo a su vigencia, resulte luego un poco más sencillo ponderar la transformación que ella ha introducido, o al menos pretende introducir, en la comprensión social de las relaciones familiares.9 I. La sistemática de los delitos de lesiones en el Código Penal Los tres tipos fundamentales de lesiones que contiene el Código Penal son los siguientes: a) Las lesiones del art. 397 CP, cuya tipicidad se encuentra codefinida por la clase de resultados imputables a la conducta de herir, golpear o maltratar de obra. Sobre esta misma base, el propio art. 397 CP
Por lo tanto, aquí no se discurre sobre el principal problema práctico de la regulación penal de la violencia intrafamiliar, que no radica en su articulación dogmática con el derecho penal general, sino en la misma idoneidad del instrumento penal para hacer frente a la dolorosa realidad de la violencia que tiene lugar en el seno de la familia (el fenómeno habitual de la retractación de las supuestas víctimas una vez iniciado el procedimiento es sólo una manifestación de ello). Al respecto, sugiriendo una aproximación más realista y menos ideológica al problema a la luz de la experiencia española, MAQUEDA ABREU (2007), p. 1 ss.
distingue dos supuestos de diferente gravedad. Las lesiones del art. 397 CP son denominadas en la ley como “lesiones graves”, y la doctrina – para diferenciar entre los dos supuestos de la norma– habla además de “lesiones gravísimas”(Nº 1) y “lesiones simplemente graves” (Nº 2). El art. 398 CP –que para todos los efectos se considerará como parte de la figura prevista en el art. 397 CP– dispone que si se provoca alguno de los resultados señalados en el art. 397 CP mediante la administración a la víctima de sustancias o bebidas nocivas, o bien abusando de su credulidad o flaqueza de espíritu, se aplicarán las penas que correspondan de acuerdo al art. 397 CP según la intensidad de los resultados.10 b) Las lesiones del art. 399 CP, que se configuran cuando a la conducta del autor no se le puede imputar alguno de los resultados que señala el art. 397 CP. La doctrina y la jurisprudencia utilizan, con base en la ley, la denominación de “lesiones menos graves” para este delito. c) Las lesiones del art. 494 Nº 5 CP, que el propio texto legal denomina “lesiones leves”. Las lesiones son “leves” cuando no es posible imputar alguno de los resultados tipificados en el art. 397 CP a la conducta del autor, y cuando además concurren en el hecho tales circunstancias, y en las personas tales calidades, que en concepto del tribunal fundamenten un injusto menor que el del simple delito establecido en el art. 399 CP. En consecuencia, las lesiones leves se distinguen, por una parte, de las lesiones del art. 397 CP en razón de los resultados que en cada caso se pueden imputar a la conducta; y, por otra, se distinguen de las lesiones del art. 399 CP en razón de la apreciación que el juez realice respecto de la calidad de las personas y las circunstancias del hecho, en cuanto permitan fundamentar un injusto menor.
La castración (art. 395 CP) y las demás mutilaciones (art. 396 CP) también constituyen formas especialmente graves del delito de lesiones, pero el legislador ha optado por tipificarlas en forma separada. Existe acuerdo, sin embargo, en que este tratamiento legislativo es superfluo, y en que –en cuanto se trata de lesiones cuya tipicidad se halla co-definida por la clase de resultados imputables a la conducta– han de asimilarse sistemáticamente a las hipótesis de lesiones graves.
Si se atiende solamente a las normas contenidas en el Código Penal. las lesiones llamadas “menos graves” (art.) De este modo. las lesiones se clasificarán en tres especies distintas. 395 y 396 CP. respectivamente) y.1872). (v) las subclases son: por una parte. En la Sesión 108 (de 13.. La determinación del límite que separa a éstas de aquéllas corresponderá hacerlo al juez en cada caso especial” (Código Penal y Actas de la Comisión Redactora). 12 Ello es válido también. 397 Nº 1 y Nº 2 CP. 399 CP y las lesiones del art. por otra. 399 CP) y las lesiones leves (art. 494 Nº 5 CP). La Comisión tuvo en cuenta el criterio de que “no siempre el impedimento de cierto número de días es un motivo bastante para calificar la gravedad de las lesiones (. para dejar la calificación de ciertas lesiones como delitos o como faltas en manos de la prudencia del juez. 13 Esta opción sistemática fue adoptada conscientemente por la Comisión Redactora del Código Penal. los comisionados decidieron apartarse del modelo español de 1850. y leves que sólo se reputan faltas.12
(ii) las lesiones del art.13
El detalle de nuestra propuesta al respecto puede consultarse en VAN WEEZEL (2001).. la sistemática utilizada por el legislador respecto de las lesiones propiamente tales parece clara:11 (i) las lesiones graves del art. y la de aquellos delitos que se definen negativamente en función de los resultados y positivamente en función de otros criterios (art. 397 CP responden a un modelo típico basado en la intensidad de los resultados imputables a la conducta. (iv) las dos clases son: la de aquellos delitos que se definen positivamente en función de la magnitud de los resultados (art. (iii) por lo tanto. al interior de las cuales se contienen a la vez dos grados distintos de gravedad que responden al mismo criterio que da origen a la clase correspondiente. 166 ss.VIII. como se ha indicado.
. respecto de las lesiones del art. 494 Nº 5 CP). pero que positivamente se basa en otros criterios valorativos. 397 N° 1 y N° 2 CP). que basaba la sistemática en la intensidad de los resultados. las lesiones gravísimas y las lesiones simplemente graves (art. ‘graves y menos graves’. los delitos de lesiones en el Código Penal pueden agruparse en dos clases fundamentales. 399 y art. p. 494 Nº 5 CP responden a un modelo típico que sólo negativamente tiene en cuenta los resultados. 398 CP y de las mutilaciones de los arts. penada como delito.
399 CP y las lesiones leves del art. el cuadro sólo refleja en forma aproximada la relación entre las mutilaciones y las lesiones propiamente tales.
. en parte. 494 Nº 5 CP no existe una relación
Para que tenga utilidad didáctica. con las asignadas a las lesiones propiamente tales. Esto se debe a que aquellas.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
Lo anterior se puede expresar gráficamente 14 de la siguiente forma: cuadrante x
resultados imputables a la conducta 395 castración 397 Nº 1 lesiones “gravísimas” 396 inciso 1° mutilación de miembro importante 397 Nº 2 lesiones “simplemente graves” 396 inciso 2° mutilación de miembro menos importante 399 otros criterios lesiones “menos valorativos graves”
494 Nº 5 lesiones leves
cuadrante y Respecto de las lesiones propiamente tales. esta sistemática tiene como consecuencia que entre las lesiones menos graves del art. son amenazadas por el legislador con penas que en parte se superponen entre sí y. aunque materialmente constituyen una forma grave de lesiones.
494 Nº 5 CP sanciona al “que causare lesiones leves. los fundamentos de la calificación nunca pueden darse por supuestos. pero no es claro que resulte apropiada desde el punto de vista de su sentido (art. cons. En efecto. 494 Nº 5 CP y cuya ponderación en el caso concreto el juez siempre debiera fundamentar. en dos hechos paralelos. como un tipo penal de carácter subsidiario.
. a no ser que los intervinientes en el proceso hayan allegado pruebas en orden a justificar una calificación diversa. basada en la letra de la ley. el Código Penal adopta un paradigma de carácter valorativo para la calificación de las lesiones. El art. el juez tiene simultáneamente a su disposición dos tipos alternativos. no se hallaren comprendidas en el artículo 399”. por lo que existiría una figura fundamental de lesiones. 19 CC). la del art. La subsunción del hecho en una u otra figura no depende de la magnitud de los resultados imputables a la conducta. pero de esta
Cfr. de manera que el tribunal no estaría obligado a fundamentar especialmente la calificación del hecho como lesiones menos graves. como lesiones leves. respecto de la cual todas las demás constituirían excepciones. distinto de la magnitud de los resultados. a partir del art. y que este paradigma se aplica por igual a las lesiones menos graves y a las lesiones leves. entendiéndose por tales las que. y no obstante uno de ellos calificarse como lesiones menos graves y el otro. 399 CP. el tipo de las lesiones leves se encuentra verbalmente subordinado al de las lesiones menos graves. A lo expresado se opone una interpretación de la figura de lesiones leves. cuando un hecho no puede subsumirse en el art. Por eso es que. Al parecer. el de lesiones menos graves y el de lesiones leves. 399.15 Esta comprensión es posible conforme al tenor de la norma. el menoscabo del bien jurídico puede ser cuantitativamente idéntico. si no existe una relación de regla/excepción entre ambas clases de lesiones. 397 CP. en concepto del tribunal. sino de otros criterios de índole valorativa que se establecen en el propio art.2004.XII. por las siguientes razones: a) No tiene suficientemente en cuenta que. Por lo tanto.ALEX VAN WEEZEL
regla/excepción. SCS 6. 10°: “La regla general es la de que todas las lesiones deben calificarse de menos graves y sancionarse conforme al señalado artículo 399”.
417 CP). La relación entre los tipos de injurias graves (art. p. establece una pauta necesaria y limitadora. 230. el criterio basado en la relación regla/excepción implica sustraer la decisión de la valoración judicial y reemplazarla por una valoración legal general y abstracta. 419 CP) e injurias livianas (art. en cambio. rasguño o bofetón intrascendente recogen en su actividad cotidiana”. Este equilibrio
Véase en POLITOFF/BUSTOS/GRISOLÍA (2001). y otro de carácter valorativo-normativo (las circunstancias del hecho y la calidad de las personas). y específicamente en lo que respecta al juego entre las lesiones menos graves y las lesiones leves. Si se las considera además como “regla general”. El primero. a saber. injurias leves (art.16 El Código Penal combina dos elementos en la incriminación de las lesiones: uno de carácter descriptivo-cognitivo (el menoscabo del bien jurídico salud o integridad corporal).
. restringiendo teleológicamente las posibilidades interpretativas del tenor literal para todos los tipos penales de lesiones. y permite una adecuación del alcance de los tipos conforme a un modelo social de interpretación. por su parte. serán leves cuando se hayan realizado por escrito y con publicidad. c) De las actas de la Comisión Redactora aparece que la ponderación judicial de la gravedad de las lesiones en el caso concreto. Por el contrario. La penalidad de las lesiones menos graves es relativamente elevada. 496 Nº 11 CP) se encuentra claramente definida por la ley en términos de subordinación material: si las obras o palabras no constituyen injurias graves. que la policía resulte obligada a conducir ante el juez “cuanta equimosis. La presencia de este último introduce una importante cuota de flexibilidad al sistema.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
subordinación formal no se desprende necesariamente una subordinación material como ocurre. en el caso de los delitos de injurias. no siendo graves. si. fue reconocida e introducida de propósito por los comisionados. se fomenta aquello que acertadamente denunciaba Politoff. se han realizado sin escrituración y sin publicidad. se consideran livianas.
Para definir el tipo penal de la figura simple de conducción en estado de ebriedad. Este efecto no parece una razón suficiente para prescindir del modelo sistemático exigido por los diferentes paradigmas de criminalización de las lesiones que utiliza el Código Penal. En el inciso 1° del art. que de modo inevitable se halla presente en una sistemática que tenga en cuenta los resultados. 196 E de la Ley de Tránsito. 494 N° 5 del Código Penal. tiene aplicación la figura simple contenida en el inciso primero del art. que tipifica el delito de conducción en estado de ebriedad o bajo la influencia de sustancias estupefacientes o psicotrópicas. Si. para los efectos de dicha norma. 196 E.17 aunque la plasmación del mismo en las escalas vigentes de penalidad no sea afortunada. a la conducta sólo puede imputarse la producción de daños materiales o las lesiones que la norma define como “leves” (o bien ninguna de las anteriores). para estos efectos [definir el alcance del tipo de conducción en estado de ebriedad en su forma simple]. consistiría en eximir al juez de la exigencia de fundamentar la calificación. La Ley de Tránsito Tanto en la Ley N° 18. sino que ha preferido una solución cuantitativa: “Se reputarán leves.
. y de las lesiones leves como excepción. graves o la muerte de una persona. II.066 se contienen normas que parecen afectar la sistemática de los delitos de lesiones prevista en el Código Penal. f) Por el contrario. ha de entenderse como “lesiones leves”. el legislador no ha querido remitirse a las valoraciones judiciales exigidas por el art. operación o desempeño en las condiciones señaladas no sea posible imputar la producción de lesiones menos graves. En primer término se hará breve referencia a la Ley de Tránsito. la figura “simple” de conducción en estado de ebriedad contiene un elemento negativo del tipo.ALEX VAN WEEZEL
parece deseable. el único efecto práctico de la interpretación de la figura de lesiones menos graves como regla. llegue a interpretarse en términos de cualificación por el resultado. por lo tanto. consistente en que a la conducción. todas las
Y de paso evita que el componente de “causación”.290 como en la Ley N° 20. se contiene una definición de lo que. En efecto.
de modo que tendría aplicación no sólo más allá de la figura de conducción en estado de ebriedad. la aplicación de la sistemática del Código Penal conduciría a la impunidad de muchas lesiones en el ámbito de los delitos imprudentes. al parecer. En segundo lugar. En efecto. Pero enfrentan también al menos dos dificultades importantes. es discutible que la forma de alcanzar soluciones razonables pase necesariamente por limitar la apreciación judicial.290. la aplicación de esta última norma a situaciones distintas de aquella para la que se estableció –la definición del alcance del tipo de conducción en estado de ebriedad en su forma simple– comporta una integración analógica. 196 E de la Ley de Tránsito. conforme al estado actual de la medicina una incapacidad que tarda casi 30 días en recuperarse no podría considerarse una lesión “leve”. entonces una proporción significativa de lesiones imprudentes resultaría impune. Ambos argumentos tienen una misma raíz y apuntan a aquellos casos en que la calificación del hecho como lesiones leves no resulta objetivamente plausible. Esta verdadera integración analógica sería necesaria tanto por razones prácticas como dogmáticas. Pero como los delitos-faltas imprudentes sólo son punibles cuando la ley lo señala expresamente –lo que no hace respecto de las lesiones–. al menos según la comprensión generalizada del principio de legalidad.
. No obstante. en las hipótesis que justificarían dicha integración analógica se trata precisamente de exasperar la penalidad. Por otro lado. al mismo tiempo que impediría tomar en cuenta elementos como la “calidad de las personas”. 494 N° 5 CP por el criterio cuantitativo del inciso 1° del art.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
lesiones que produzcan al ofendido enfermedad o incapacidad por un tiempo no mayor de siete días”. 120. En primer lugar.18 han entendido que esta norma viene a proporcionar un criterio legislativo para la calificación de todas las lesiones leves. Por una parte. p. se argumenta que en el caso de los cuasidelitos “lo involuntario del hecho” podría bastar para calificar el delito como lesiones leves. que. sólo es admisible cuando se realiza in bonam partem. sino incluso de los delitos tipificados en la Ley N° 18.
En este sentido P OLITOFF/MATUS/RAMÍREZ (2004). como ocurre si se sustituyen los criterios valorativos del art. Una parte de la doctrina y. también algunos tribunales.
por una parte. de las lesiones del artículo 397 del Código Penal en razón de su resultado.N. pero conocido para el agresor. por ejemplo. añadiendo con ello ignominia a la lesión. hasta donde llegó el requerido sin motivo alguno y sin que haya sido invitado por sus moradores.2005 (recurso de nulidad declarado inadmisible por la Corte Superma en resolución de 16. corresponde calificar de menos graves las lesiones sufrida por doña N.. como lo pretende la defensa. tenemos el artículo 494 Nº 5 del Código Penal. Sin embargo.II. de 5. Esta última norma deja entregada al tribunal la calificación de las lesiones. no es de extrañar que la jurisprudencia haya sido reticente a la hora de interpretar el art. que nos indica: constituyen lesiones leves ‘las que. en concepto del tribunal.V.2005) señala: “Se debe decir primero que el artículo 399 no entrega ningún parámetro que permita orientarnos en esta tarea. la Corte Suprema señaló: “Tampoco se aceptará la calificación de leves que de las lesiones ocasionadas a N. aparentemente fundada en la circunstancia de haber la herida cicatrizado en una semana (.”
. 196 E de la Ley de Tránsito como una modificación de la sistemática general de los delitos de lesiones..) Las lesiones leves se distinguen.N. en la tarea el juez debe considerar el primer elemento proporcionado por el artículo 494 Nº 5 del Código Penal (la calidad de las personas). Así. hace la defensa. toda
El fallo continúa: “Así. que en cada caso se pueden imputar a la conducta y por otra. a diferencia de lo que ocurre con el artículo 397 (. el cual conducía la camioneta en la que éste se movilizaba. En estas circunstancias.ALEX VAN WEEZEL
Por eso... En una sentencia de 2004.) La mera circunstancia de durar una semana en cicatrizar no es suficiente para configurar la falta de lesiones leves. se distinguen de las lesiones del artículo 399 en razón de la apreciación que el juez realice respecto de la calidad de las personas y las circunstancias de hecho. no se hallaren comprendidas en el artículo 399. debe tenerse presente que la agresión ocurrió al interior de la propiedad del cónyuge de la ofendida. agrediendo a la víctima en presencia de un hombre desconocido para la ofendida.19 El fallo sigue la doctrina sustentada al respecto por el Supremo Tribunal. atendidas la calidad de las personas y circunstancias del hecho’. en cuanto permitan fundamentar un injusto menor”. En el caso de autos nos encontramos en presencia de una agresión física de un varón hacia una mujer (el sexo es una de los parámetros que la doctrina entrega al respecto). la sentencia del Juzgado de Garantía de Quillota. En relación a las circunstancias de hecho.
cons. para la calificación de las lesiones como menos graves o leves. que derogó a la anterior. o esté bajo el cuidado o dependencia de cualquiera de los integrantes del grupo familiar que vive bajo un mismo techo”. 22 El art. la que queda únicamente entregada a la prudente apreciación del tribunal”. atendiendo a su gravedad. lo recoge en los siguientes términos:
SCS 6. comenzó a regir con efecto retroactivo el 1.VIII. 10°.III.22 La nueva ley.X. aun siendo mayor de edad. cónyuge o conviviente o.325 había introducido en el ordenamiento jurídico el concepto de “violencia intrafamiliar”.XII.1994. pupilo. más allá de estos extremos. Por lo tanto. Las normas legales
La Ley N° 19. tenga a su respecto la calidad de descendiente. adoptado. atendida la calidad de las personas y la circunstancias del hecho. 21 Publicada en el Diario Oficial el 7. si por razones sustantivas no sería apropiado estimar que la Ley N° 18.21 1. de cualquier parámetro de índole exclusivamente cuantitativa.066 sobre Violencia Intrafamiliar. cons 1°: “El sistema ideado por el legislador para calificar el delito de lesiones mediante la clasificación del daño producido.
.290 vino a alterar la sistemática de los delitos de lesiones prevista en el Código Penal. pues.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
vez que el Nº 5 del artículo 494 del Código Penal. tenga respecto del ofensor la calidad de ascendiente. III. duración de la enfermedad o incapacidad para el trabajo. publicada el 27.2004. el tribunal debe moverse entre las lesiones menos graves que indica el artículo 399 y las lesiones leves que sanciona el artículo 494 Nº 5. también se puede sostener que así lo han entendido por regla general los tribunales de justicia. en ambos casos. siendo de advertir que.2004.20 En ambos casos se trataba de lesiones cometidas en un contexto diverso del que se encuentra regido por la Ley N° 18. la ley no atiende a la duración de la enfermedad o incapacidad para la calificación.2005. colateral consanguíneo hasta el cuarto grado inclusive. Cfr. y en ambos se prescindió. 1° de la ley. también SCA Santiago 19. la definía –en términos más restrictivos que los actuales– como “todo maltrato que afecte la salud física o psíquica de quien. siendo menor de edad o discapacitado. llega sólo hasta los límites señalados en los artículos 397 y 398 del Código Penal. 25 de la misma ley.X.290.2005 por disposición del art. califica de tales a aquellas que no se encuentran comprendidas en el artículo 399 del mismo código. La Ley sobre Violencia Intrafamiliar Más complejo es el escenario que plantea la Ley N° 20. las que no se dan en la especie”.
salvo que el hecho sea constitutivo de un delito de mayor gravedad. 14 tipifica una nueva figura delictiva denominada “maltrato habitual”: “El ejercicio habitual de violencia física o psíquica respecto de alguna de las personas referidas en el artículo 5º de esta ley se sancionará con la pena de presidio menor en su grado mínimo. También habrá violencia intrafamiliar cuando la conducta referida en el inciso precedente ocurra entre los padres de un hijo común. o sea pariente por consanguinidad o por afinidad en toda la línea recta o en la colateral hasta el tercer grado inclusive.703. se considerarán ascendientes o descendientes. Para estos efectos. relativo a la violencia intrafamiliar constitutiva de delito). o recaiga sobre persona menor de edad o discapacitada que se encuentre bajo el cuidado o dependencia de cualquiera de los integrantes del grupo familiar” (artículo 5°). El art. además. quienes ostenten “la calidad de adoptantes o adoptados conforme a los dispuesto en las leyes N° 7. 6° dispone que “los actos de violencia intrafamiliar que no constituyan delito serán de conocimiento de los juzgados de familia y se sujetarán al procedimiento establecido en la ley Nº 19. del ofensor o de su cónyuge o de su actual conviviente. no se considerarán los hechos
Esta norma es complementada por el art.968”. las disposiciones del presente Párrafo” (se refiere al Párrafo Tercero. Para los efectos de la ley. 13 establece que “en las investigaciones y procedimientos penales sobre violencia intrafamiliar se aplicarán.066. los artículos 6°.ALEX VAN WEEZEL
“Será constitutivo de violencia intrafamiliar todo maltrato que afecte la vida o la integridad física o psíquica de quien tenga o haya tenido la calidad de cónyuge del ofensor o una relación de convivencia con él. El art.
. según corresponda”. Para apreciar la habitualidad. se atenderá al número de actos ejecutados. con independencia de que dicha violencia se haya ejercido sobre la misma o diferente víctima. 13 y 14 de la ley contienen las normas relevantes para definir el alcance de las implicancias penales del concepto de violencia intrafamiliar. El art. así como a la proximidad temporal de los mismos. caso en el cual se aplicará sólo la pena asignada por la ley a éste. 24 de la Ley N° 20.23 Por su parte.713 y N° 18.
2005. 5° establece.IX. debe existir entre el autor y la víctima alguna de las relaciones que el mismo art.968”. pero. si el respectivo Juzgado de Familia le ha remitido los antecedentes. 5° de la Ley N° 20. 5° de la Ley N° 20. como es natural.066. esta “subjetividad” tiene consecuencias también en el plano de la así llamada “imputación subjetiva”. debe tratarse de un maltrato que afecte la vida o la integridad física o psíquica de la víctima. en Oficio FN N° 551 de 29.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
anteriores respecto de los cuales haya recaído sentencia penal absolutoria o condenatoria. Subjetivamente. también. 25 En este sentido. Como se verá. El carácter “intrafamiliar” de la violencia y sus consecuencias
La definición de la violencia intrafamiliar en el art. Desde el punto de vista objetivo. Ello obliga al intérprete a concluir que la violencia intrafamiliar con relevancia penal comprende tanto el delito de maltrato habitual –tipificado en la misma ley– como cualquier otro delito tipificado en el Código Penal o en leyes especiales que pueda considerarse como una forma de maltrato que afecta a la vida o a la integridad física o psíquica de alguna de las personas relacionadas con el autor en los términos del art. constituyen por lo tanto violencia intrafamiliar los delitos
Este último. 2. 2. En lo que sigue se procurará mostrar qué consecuencias tiene esta normativa para la sistemática de los delitos de lesiones conforme al Código Penal.24 Objetivamente. la definición adoptada por el legislador es tan amplia que comprende la práctica totalidad de las posibles formas de maltrato a otra persona.
. en conformidad con lo dispuesto en el artículo 90 de la ley N° 19. II.2. Ambos elementos son constitutivos de la violencia intrafamiliar. la Fiscalía Nacional del Ministerio Público.25 Existiendo esta relación. en el sentido de “personal” o relativo a el o los sujetos. es el último de ellos –la relación entre autor y víctima– lo que le da a la violencia su carácter específicamente intrafamiliar.066 se compone de un elemento objetivo y de uno subjetivo. El Ministerio Público sólo podrá dar inicio a la investigación por el delito tipificado en el inciso primero.
Por estas mismas razones.2005. al igual que el Tercer Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago.
. también. de abandono de niños o personas desvalidas. de robo con violencia. a un contexto de intimidación. es errónea la sentencia del Tribunal de Garantía de Copiapó. que aprobó un acuerdo reparatorio en contra26 27
Oficio FN N° 551 de 29. que habría resuelto de igual forma. sin que importe... Podría darse el caso.) previstos en la ley.IX.IX. RIT N° 1044-2006. De allí que no sea correcto lo señalado por la Fiscalía Nacional del Ministerio Público.066. pero desde la perspectiva inversa. de lesiones. necesariamente. La conjunción entre el elemento objetivo y el subjetivo establecidos en el art. en una situación de permanente violencia que le atribuyó al acusado esa ventaja comparativa de reproche penal mayor” (cursiva sólo aquí). 8°: la existencia de una relación matrimonial entre víctima y victimario sería “insuficiente por sí sola para establecer la concurrencia del tipo”. II. 2. de violación. Sentencia de 1.3. cons. se habría asentado que “la víctima y el victimario vivían en un mismo domicilio en una estructura familiar biparental.ALEX VAN WEEZEL
de injurias. pues se requeriría “además aquel contexto situacional que exige [¿?] el artículo 5° de la Ley N° 20. existiendo antecedentes de otros eventos similares. con un hijo de tres años. sin que dicho evento se encuentre precedido por un historial de violencia de este carácter o existan elementos de juicio que hagan prever su repetición. 5° de la Ley N° 20. etc. en el sentido de que “es posible que algunos eventos delictivos se verifiquen entre personas unidas por los vínculos (.27 lo que constituye violencia intrafamiliar – definido inequívocamente en los arts. como cuando con ocasión de una riña o pelea entre miembros de una misma familia se causan lesiones perseguibles penalmente. en el caso concreto. no se acredite un contexto familiar de intimidación en que se identifiquen situaciones de abuso o vulnerabilidad que hagan necesaria la adopción de resguardos especiales para alguna víctima”. el contexto de violencia intrafamiliar que se comenta. que importa el mayor plus de injusto de las lesiones provocadas en el contexto de la violencia intrafamiliar”.066 hace que el contexto intrafamiliar adquiera relevancia respecto de cualquier delito que implique ejercicio de violencia sobre una persona. El fallo se remite a la sentencia del Octavo Juzgado de Garantía de Santiago.2006.26 El Fiscal Nacional confunde. 5° y 13 de la ley sin ninguna referencia a la habitualidad. que. superioridad o elementos semejantes– con lo que es necesario para configurar el delito de maltrato habitual o para que el juez adopte alguna de las medidas establecidas en el Párrafo Tercero de la ley.
prohíbe los acuerdos reparatorios (art. En relación con
Sentencia de 16. sino sólo procesales. según se verá en el apartado siguiente– un elemento del tipo de los delitos correspondientes. 16 en relación con el art. Por regla general. 3. 21 letra c]). 15). Esta consecuencias se encuentran reguladas en el Párrafo Tercero de la Ley N° 20. el carácter “intrafamiliar” de la violencia no tiene consecuencias penales sustantivas. sino que además implica una auténtica alteración de la sistemática de los delitos de lesiones prevista en el Código Penal. las disposiciones del presente Párrafo”. La naturaleza procesal de los efectos que surte el carácter “intrafamiliar” de la violencia conforme a la ley. no obstante. 19 de la Ley N° 20. a falta de habitualidad. 9).066. La Ley sobre Violencia Intrafamiliar y los delitos de lesiones
Cuando se trata de los delitos de lesiones. además. los hechos habrían sido constitutivos de un delito de lesiones menos graves y no de “violencia intrafamiliar”. Esta alteración se produce en virtud de la oración final agregada al art.066 (art.28 La violencia intrafamiliar no se limita al delito de maltrato habitual. 13 ya citado dispone que “en las investigaciones y procedimientos penales sobre violencia intrafamiliar se aplicarán. Esto implica que ni el dolo ni la denominada consciencia de la antijuridicidad necesitan referirse a él. 18). permite concluir que el contexto intrafamiliar no constituye –salvo en el caso de de los delitos de lesiones.
. 20).2005. el art. 494 N° 5 del Código Penal por la Ley N° 20. 17).LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
vención al art. La regulación contiene normas especiales sobre medidas cautelares (art. y que las variantes procesales son pertinentes aunque el autor no tuviera ni pudiera haber tenido conocimiento de su relación con la víctima al ejecutar el hecho. en razón de que.XI. establece condiciones especiales para la suspensión del procedimiento (art. En efecto.066. establece expresamente la procedencia de las denominadas “medidas accesorias” (art. 19) y permite bajo ciertas condiciones la intervención del Servicio Nacional de la Mujer como representante de la mujer víctima en el proceso (art. el carácter “intrafamiliar” de la violencia no sólo determina un régimen procesal especial. permite la imposición de apremios y obliga al tribunal a poner el eventual desacato en conocimiento del Ministerio Público (art.
Es cierto que las definiciones legislativas que determinan la adscripción de un hecho a un tipo penal determinado con exclusión de otros constituyen
. también surte efectos sustantivos relevantes la sustitución del art. con independencia de que se verifiquen en un contexto intrafamiliar.ALEX VAN WEEZEL
ello. en manos del legislador. Esta definición legislativa da origen a dos clases fundamentales de lesiones menos graves: (i) las lesiones menos graves que son calificadas como tales en razón de una valoración judicial. La distinción es importante pues tiene consecuencias sistemáticas. A continuación se analizan y descartan diversas hipótesis interpretativas de esta modificación para finalmente afirmar la que se considera correcta: aa) No se ha creado un nuevo tipo penal. se obtiene que aquella implica en parte la centralización. 400 del Código Penal en los términos que se explicarán a continuación. de una valoración que anteriormente –también bajo la vigencia de la Ley N° 19. cuyo surgimiento está estrechamente ligado a la nueva redacción del art. el de lesiones que no son graves en el contexto intrafamiliar. la creación de un nuevo tipo penal. 494 N° 5 CP: “En ningún caso el tribunal podrá calificar como leves las lesiones cometidas en contra de las personas mencionadas en el artículo 5° de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar”.066 agregó la siguiente oración final al art. a) La modificación del artículo 494 N° 5 del Código Penal La Ley N° 20. La modificación del art. en primer término. El efecto consiste en que el contexto intrafamiliar –determinado por las relaciones expresadas en el art. y
(ii) las lesiones menos graves que la ley define como tales únicamente en razón del contexto intrafamiliar. 5° de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar– es valorado directamente por el legislador como elemento capaz de fundar por sí solo un injusto mayor que el de las lesiones leves. Si se contrasta esta norma con la sistemática de los delitos de lesiones reseñada más arriba. 400 CP. 494 N° 5 CP no ha significado.325– se hallaba descentralizada en manos de los jueces.
399 CP. cuando en el hecho se configuran varios supuestos de los que componen la “tipicidad reforzada” de una figura. de tal manera que es irrelevante si en el caso concreto se configura uno de ellos.2007.2006. el juez califica el hecho como lesiones menos graves. SCA Arica de 24. La modificación no ha supuesto una calificación del delito de lesiones leves en razón del
Lo cual es efectivo (vid. En primer término porque. De cualquier forma la conducta será típica y el hecho. tal tipo penal no existe. pero se puede prescindir por completo de él para la subsunción del hecho en el tipo penal del art. 7°) e incide ciertamente. el art. que la niña menor de edad “se encuentre bajo el cuidado o dependencia” de algún integrante del grupo familiar. 3°.29 pero lo relevante es que el tribunal no está en absoluto obligado a fundamentar su calificación en el contexto intrafamiliar. Dicho con un ejemplo: si. En segundo lugar. Pero en este caso ocurre que el juez no está obligado a tener en cuenta el contexto intrafamiliar para calificar el hecho. en un caso así. cc) No cabe hablar de privilegio ni de calificación. en los plazos de prescripción del delito: SCA Santiago de 16. varios o todos.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
generalmente elementos del tipo penal correspondiente. cons. da igual. éste sería paralelo al del art. La modificación tampoco ha convertido a las lesiones menos graves en un tipo penal de tipicidad reforzada. esta situación es irrelevante desde el punto de vista del desvalor de la conducta. 399 CP y no estaría “incluido” en él. para los efectos de la calificación. el juez nunca tendrá la alternativa de calificar el hecho como lesiones leves. sino que únicamente se excluye una posibilidad de calificación. Como se ha visto. Esta categoría no se ajusta a la situación en comentario.08. por ejemplo. Éste deberá ser constatado para los efectos procesales arriba mencionados. bb) No hay tipicidad reforzada. atendidas las diferencias de sexo y edad (un varón adulto golpea a una niña pequeña sobre la que no tiene derecho de corrección). sin embargo. unitario. 400 CP obliga a incrementar las penas en la forma que se comentará.XI. si en el caso de las lesiones concurren los requisitos valorativos para considerarlas como menos graves y además se verifica el contexto intrafamiliar. en caso de que la Ley sobre Violencia Intrafamiliar hubiera creado un tipo penal especial de lesiones menos graves. En cambio.
. cons. Se podría argumentar que. Estas figuras se caracterizan por que el legislador formula la norma de conducta utilizando una serie de supuestos análogos.
no es éste el caso de la norma que se comenta. y que podría describirse como la introducción de un elemento “emergente” al tipo de las lesiones leves. Como se ha señalado.
. ese mismo contexto importaría una calificación precisamente en el sentido de hacer inoperante el privilegio. 399 CP prescindiendo por completo del contexto intrafamiliar. en cambio. Lo que se califica son las figuras denominadas “básicas”. de manera que si éste no las tiene en cuenta. Por lo tanto. sino que ambas figuras se sitúan en un plano de igualdad hermenéutica. Lo característico de esta clase de elementos. concurriendo sus presupuestos fácticos. las lesiones leves bajo ningún respecto pueden considerarse como el tipo penal “básico” respecto de las lesiones menos graves. pues el juez puede perfectamente subsumir el hecho en el art. como se ha visto. Aparte de que. es necesario que dicho elemento. dd) Contexto intrafamiliar como elemento del tipo. resulta muy discutible que las lesiones leves sean una figura privilegiada.30 pero no determina
Por eso es que la norma no sólo contiene una regla de determinación de la pena –el hecho seguiría constituyendo lesiones leves. no concurra en el caso concreto para poder subsumir el hecho en el tipo de lesiones leves. fundamentalmente por dos razones. 144 CP). el legislador parece haber utilizado un mecanismo difícil de clasificar dogmáticamente. a partir de las cuales se construye precisamente la figura calificada. el contexto intrafamiliar. Por el mismo motivo sería errado sostener que las lesiones leves son una figura privilegiada respecto de las lesiones menos graves y que. que hemos denominado “emergentes”. comete un error. a la “voluntad” del morador en el art. En este caso. pero sin realizar un nuevo cambio de paradigma–. pero habría que sancionarlo con la pena de las lesiones menos graves–. pese a que su operación implica una traslación del marco penal.ALEX VAN WEEZEL
contexto intrafamiliar. sino una regla de subsunción. en la medida en que con la modificación el contexto intrafamiliar impediría apreciar la figura privilegiada. es que su concurrencia en el caso concreto obliga a descartar la figura que los contiene. en este último aspecto. con un contenido negativo respecto de la aplicabilidad del tipo penal (similar. Para lograr su objetivo –impedir la calificación de lesiones en contexto intrafamiliar como lesiones leves. tal argumentación tiene el inconveniente de que las calificaciones y los privilegios –y ésta es la segunda de las razones anunciadas– responden por completo a valoraciones a priori del legislador que resultan vinculantes para el juez.
pero la subsunción de los hechos bajo ella puede ser realizada con independencia de la concurrencia de tales presupuestos. pero sí puede subsumir correctamente prescindiendo por completo de ella. al mismo tiempo la ley no ha querido privar al juez de la facultad de decidir en concreto si utilizará esa valoración legislativa en su calificación o si.31 (ii) la aplicación de una figura distinta no requiere elementos adicionales a los presupuestos fácticos del elemento emergente. 390 CP (objetos materiales del delito de parricidio). establecía un incremento de penalidad en los siguientes casos: (i) si los hechos se ejecutan contra alguna de las personas mencionadas en el art. por medio de veneno. En efecto. 391 Nº 1 CP).
El Código Penal contiene una norma que utiliza en forma genérica esta herramienta. en el sentido que tienen para el delito de homicidio calificado: art. b) La sustitución del artículo 400 del Código Penal El art. en cambio. tienen que concurrir además los requisitos del art. 490: si el mal no se produce por mero accidente. o con ensañamiento (las tres circunstancias. 400 CP se refiere sólo a las lesiones graves y a las menos graves. En su redacción anterior a la Ley N° 20. Esta no-determinación podría teóricamente revestir dos formas: (i) para aplicar una figura distinta es necesaria la concurrencia de requisitos adicionales a los presupuestos fácticos del elemento emergente. de modo que cabría en teoría considerar todo hecho en el que ellos concurren como objeto de una determinada valoración legislativa.066. (ii) si las lesiones graves o menos graves se cometen por premio o promesa remuneratoria. Dicho de otro modo: el juez no puede llegar a un resultado de subsunción que contradiga la valoración legislativa. En este sentido. si bien el legislador ha establecido a priori y en forma abstracta una determinada valoración de ciertos presupuestos fácticos (la presencia de un contexto intrafamiliar).
. se atendrá a los criterios generales para fundar su decisión. 490 para poder castigar por un delito culposo. 494 N° 5 CP respecto de las lesiones en contexto intrafamiliar. el art. Esta última es la situación que se verifica en el caso del art. la concurrencia de los presupuestos fácticos de un contexto intrafamiliar es un elemento “emergente” – introduce un dispositivo de corrección del resultado de la valoración judicial. 10 N° 8 y el art.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
necesariamente la aplicabilidad de una figura distinta. 71 en relación con el art. que opera sólo en caso de necesidad– y negativo del tipo de lesiones leves. sino que es imputable a la conducta.
La agravante específica del art. en realidad no podría operar nunca respecto del delito de lesiones menos graves.066. cabría pensar que. 494 N° 5 CP. pues resulta violatoria del ne bis in idem y. o que ésta haya expresado al describirlo y penarlo”. De esta manera. 494 N° 5 CP de tal manera que la frase final introducida por la Ley N° 20. entonces se trata de un caso en el cual la circunstancia agravante que se pretende aplicar (el contexto intrafamiliar del art. entonces ese mismo contexto intrafamiliar no puede fundamentar luego una agravación de la pena. a causa de la disposición agregada al art. Éste sólo sería el caso si se interpreta el art.066 se entienda como un elemento “emergente” y negativo del tipo en el sentido explicado más arriba. pues su concurrencia ha desplazado la aplicación de la figura más benigna de lesiones leves. si se la interpreta como mera garantía de un resultado final de la subsunción judicial. 5° de la Ley N° 20. del principio de culpabilidad. 494 N° 5 CP.
. Si el hecho es calificado como lesiones menos graves en razón del contexto intrafamiliar al tenor de la parte final del art. En efecto. 400 CP no se puede aplicar nunca. recogido expresamente en el artículo 63 CP respecto de las circunstancias modificatorias: “No producen el efecto de aumentar la pena las circunstancias agravantes que por sí mismas constituyen un delito especialmente penado por la ley. De manera que respecto de las lesiones menos graves en contexto intrafamiliar se presentan dos alternativas. el aumento de las penas en un grado dispuesto en la norma se producirá en forma obligatoria cuando concurra en los hechos un contexto intrafamiliar en los términos del art. Pero como la agravante específica está llamada a operar siempre que se verifique el contexto intrafamiliar. una consecuencia directa del principio ne bis in idem.ALEX VAN WEEZEL
La nueva redacción de la norma sustituyó la referencia a los objetos materiales del delito de parricidio por una referencia a “las personas que menciona el artículo 5° de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar”. Esta redacción no presenta especiales problemas respecto de los delitos de lesiones graves. cuando el contexto intrafamiliar es el fundamento de la calificación del hecho como lesiones menos graves. Ello se debe a la prohibición de doble valoración. o bien existen situaciones en las cuales las lesiones inferidas en un contexto intrafamiliar se consideran como lesiones menos graves con total independencia de dicho contexto. 400 CP) ya ha sido expresada por la ley al describir y penar el delito. por tanto. es decir.
ha creado un tipo penal especial. el juez deberá ponderar en primer lugar si las “circunstancias del hecho” y la “calidad de las personas” –con prescindencia de cualquier contexto intrafamiliar– permiten calificarlo como un delito de lesiones menos graves o. 400 CP sólo puede aplicarse respecto de los hechos descritos en los arts. 400 CP no podría aplicarse nunca y la modificación legislativa sería letra muerta. cons. No obstante. el tribunal se considere obligado a calificar el hecho como lesiones menos graves sólo en virtud del mandato legal introducido por la Ley N° 20. 494 N° 5 CP como elemento emergente del tipo. en circunstancias que se trata de una calificación jurídica. La figura se encuentra establecida en el art.
. esto es. pero no será posible agravar la pena en virtud de la norma del art. Un criterio similar se sigue en la SCA Valparaíso de 28. el juez estará obligado a aplicar la agravante del art. pues ello implicaría una violación del principio de culpabilidad y se encuentra prohibido por el art.2006. 395 a 399 CP. 7° una reflexión de interés: la agravante del art.066. en razón de que el vínculo matrimonial entre el autor y la víctima “fue el fundamento por expreso mandato del artículo 494 N° 5 del Código Penal para definir el delito. Con este criterio. y con independencia del contexto intrafamiliar añadido al art. 494 N° 5 CP. Este error lleva a que en todos los casos en que las lesiones resultan ser “clínicamente” leves. ya que por su entidad habría sido imposible arribar a la conclusión de calificarlo como delito de lesiones menos graves”. la agravante prevista en el art.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
Concretamente. El delito de maltrato habitual
La legislación sobre Violencia Intrafamiliar no se ha limitado a alterar la sistemática general de los delitos de lesiones en los términos explicados. el delito de maltrato habitual. 63 CP. de 1.2007. y
El Tercer Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago (S. Los malentendidos derivan en parte de una comprensión equivocada de la sistemática general de los delitos de lesiones en el Código Penal. respecto de aquellos que conforme a la sistemática base del Código constituyen hasta lesiones menos graves. el juez estará obligado a calificar el hecho como lesiones menos graves en razón del contexto familiar. 400 CP en un caso calificado como lesiones menos graves.32 4.IX.IX. por el contrario. si sólo permiten apreciar un delito de lesiones leves. Si. el análisis y ponderación de las “circunstancias del hecho” y la “calidad de las personas” conducen a apreciar un delito-falta de lesiones leves. 400 CP en comentario. si se acredita además la existencia de un contexto intrafamiliar. que considera la calificación de las lesiones como una cuestión de medicina forense. la misma sentencia contiene en su cons. 11°) no realizó estas distinciones y procedió derechamente a desestimar la agravante del art. 400 CP. 14 de la ley. por el contrario. Cuando el hecho es calificado como lesiones menos graves en razón de los criterios anteriores. Además. por aplicación de la frase final del art. lo anterior significa que en un caso de violencia intrafamiliar constitutiva de lesiones que no son graves.
la agravante específica establecida en el art. el contexto intrafamiliar llevará a la aplicación del delito de maltrato habitual en la medida en que se verifiquen los demás presupuestos típicos de esta figura. el legislador hubiera tenido que agregar directamente las lesiones en contexto intrafamiliar a las hipótesis previstas en el art. aunque exista contexto intrafamiliar. y particularmente en su relación con los delitos de lesiones. De lo contrario.
. 400 CP. Como en los demás casos en que la ley se refiere a “un delito más grave” o “de mayor gravedad”. cuando se trate de violencia física constitutiva de lesiones que no sean graves. al respecto. lo ha señalado expresamente. 397 N° 2 CP (lesiones simplemente graves). no incluye necesariamente el aumento de las penas en un grado previsto en el art. debe establecerse la relación de acuerdo a la pena que la ley asigna in abstracto en las normas de sanción correspondientes. En consecuencia. están amenazadas con penas alternativas de relegación o presidio menores en sus grados mínimos o multa. Respecto de la pena única de presidio prevista para el delito de maltrato habitual. p. Las lesiones menos graves. y por lo tanto ellas no constituyen un “delito de mayor gravedad” que active la subsidiariedad del tipo de maltrato habitual. 34 Se trata de otra consecuencia del planteamiento que considera el contexto intrafamiliar como elemento emergente y negativo del tipo de lesiones leves.34 En el caso de las lesiones propiamente tales. 402. el presupuesto de la subsidiariedad se verifica sólo respecto de las lesiones graves. 351 CPP. y su aplicación se excluye siempre que “el ejercicio de violencia física o psíquica” sobre la víctima –con prescindencia de la “habitualidad”– sea constitutivo de un delito cuya pena es mayor que la de presidio menor en su grado mínimo..33 Por eso. El marco penal del delito de lesiones menos graves. 400 CP en razón del contexto intrafamiliar no tiene incidencia para determinar la relación de gravedad. en efecto.
Cuando el legislador ha querido tener en cuenta además “las circunstancias” del hecho. como ocurre en el art. MATUS (2002). parece conveniente examinar los siguientes aspectos: a) Subsidiariedad expresa del tipo y penalidad El tipo de maltrato habitual es expresamente subsidiario.ALEX VAN WEEZEL
para una primera aproximación a su análisis desde el punto de vista sistemático. ej. la pena de las lesiones menos graves es menor. p.
sobre todo. la calidad de autor del otro interviniente. CANCIO MELIÁ (2001). accidentes de tránsito con intervención imprudente del lesionado. 349 ss. y que el autor no tenga un deber de protección específico respecto de los bienes de la víctima. como cuestión general de imputación. etc. sea porque.968. la norma parece valiosa en la medida en que el sistema de justicia familiar funcione en forma adecuada. El problema. sea realizada por el órgano especializado en justicia fa-miliar con el fin de impedir una escalada del conflicto o que la inter-vención de la justicia penal termine por sepultar toda posibilidad de superarlo. de la habitualidad.35
Cfr. En efecto. contagio de enfermedades como el sida. Más allá de la discusión que se ha suscitado al respecto. p. la naturaleza de los conflictos familiares aconseja. con posterioridad a la lesión o puesta en peligro por parte del autor. que la conducta de la víctima no haya sido instrumentalizada por el autor (ausencia de responsabilidad por error o coacción). Esta institución puede considerarse también una forma de enfrentar procesalmente las consecuencias de una situación que afecta a la imputación objetiva del hecho o de sus resultados. venenos. consiguientemente.– con los que el receptor luego se lesiona.
. etc. por lo que es posible dudar si ello no hace desaparecer la calidad de víctima del titular y. que una primera apreciación del contexto y.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
b) Requisito de procesabilidad La ley ha previsto un requisito de procesabilidad. al menos en principio. sea porque en la génesis del riesgo intervinieron el autor y la víctima (entrega de objetos peligrosos –máquinas.). una condición para que el Ministerio Público pueda dar inicio a la investigación de un delito de maltrato habitual: el respectivo Juzgado de Familia debe haberle remitido los antecedentes en conformidad con lo dispuesto en el artículo 90 de la Ley N° 19. la víctima adopta una conducta descuidada que agrava su situación. y que se presenta con cierta frecuencia en los casos de violencia intrafamiliar: la actuación a riesgo propio de la víctima. En general se acepta que la imputación al ámbito de responsabilidad de la víctima se produce en la medida en que la conducta típica y sus resultados permanezcan en el ámbito de lo que el autor y la víctima han organizado conjuntamente. se produce en los casos en que el autor y la víctima “organizan conjuntamente” la lesión de los bienes jurídicos de esta última.
(2002). 111 ss. violación de morada. por otra parte. y BASCUÑÁN R. de modo que. usurpación.
. a saber. con todo.ALEX VAN WEEZEL
En este sentido.. Conforme a la tradición dogmática continental (véase más abajo cc]). 37 Véase. luego de que el tribunal de familia ha examinado los antecedentes en la audiencia preparatoria o en la del juicio propiamente tal.36 c) Elementos centrales del tipo penal aa) Verbo rector El verbo rector es ejercer violencia física o psíquica sobre una persona.37 y menos aun en las leyes especiales. el legislador tiene en cuenta también procesalmente la incidencia de elementos genuinamente intrafamiliares en la configuración de los delitos correspondientes y su persecución. sólo lo haya hecho respecto del delito de maltrato habitual y no de las conductas que constituyen lesiones corporales. sólo la dimensión física tiene relevancia en relación con los delitos de lesiones corporales. De esta manera. en el contexto de los delitos de robo. 1 ss. etc. el artículo 90 de la Ley N° 19.066). p. cuando los hechos en que se fundamenta la denuncia o la demanda revistan caracteres de delito. p. la mujer en cuyo beneficio se ha dictado una medida de protección es responsable del delito de desacato que el hombre comete con su intervención al quebrantarla: en sentido afirmativo para el derecho español MONTANER FERNÁNDEZ (2007). por ejemplo. las contribuciones de MERA (1995). es interesante que el legislador haya previsto una forma de sustraer ya desde un comienzo ciertos conflictos del ámbito penal y que. En efecto. A este régimen hace excepción precisamente la figura de maltrato habitual (artículo 14 de la Ley N° 20. será preciso también aquí desarrollar especialmente el alcance de la expresión “violencia”. 55 ss. se plantea la cuestión acerca de si.968 establece que el juez de familia debe enviar de inmediato los antecedentes al Ministerio Público. poner manos violentas sobre un ministro de culto. pero coincidente en el origen. no se cuenta con un estudio pormenorizado y comprehensivo del concepto de violencia en el Código Penal.968 la remisión de los antecedentes al Ministerio Público sólo procede respecto de este delito en un momento posterior. p. al igual que en el caso de los delitos de robo. pues conforme al inciso 2° del artículo 90 de la Ley N° 19. Como es sabido.
Desde una perspectiva inversa. amenazas.
116. En este sentido: (i) nada parece oponerse a la apreciación de maltrato habitual por omisión. por ejemplo. de las denominadas “vías de hecho”. Ello tiene dos consecuencias fundamentales. p. bajo los presupuestos de habitualidad y contexto intrafamiliar. 399 y 494 N° 5 CP hechos en los cuales el maltrato infligido a la víctima no deja huellas físicas. p.39 Así ocurre. Por una parte. Esta clase de afectaciones de la salud se conoce tradicionalmente en la doctrina como vías de hecho. y desde la perspectiva inversa. en el sentido de que no provoca alteraciones orgánicas o fisiológicas perceptibles. Por otra. p. significa que toda forma de lesión corporal que no sea grave queda comprendida en el maltrato habitual (y realizará el tipo cuando se verifiquen los demás requisitos de contexto y habitualidad).LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
bb) Forma de ejecución y resultado típico En lo que respecta a la relación sistemática de esta figura con los delitos de lesiones. Si. lo que está haciendo según la ley es “injuriarlo de hecho”. GARRIDO MONTT (1998). 117. 150 A y 150 B. Sin embargo.38 (ii) la figura de maltrato habitual equivale a la penalización. se analiza con cuidado el art. una forma de conducta cuya aceptación como típica ya era relativamente pacífica en la doctrina tratándose de las lesiones menos graves. resulta sencillo concluir que cuando el autor pone manos violentas sobre un ministro de culto. por otra parte. entretanto el propio legislador ha ido eliminando buena parte de los argumentos invocados por quienes eran partidarios de considerar las vías de hecho como lesiones. 159 s. cc) Las “vías de hecho” Es sabido que en la doctrina existió cierta discusión en torno a si es posible subsumir en los arts. Por eso. puede significar que existen formas de ejercicio de violencia física que no constituyen lesiones. con la creación del delito de torturas por la introducción al Código Penal de los arts. 140 CP. ETCHEBERRY (1998). que se comenta en el apartado siguiente.
. la Corte de Apelaciones de San Miguel podía constatar hace casi diez años que la doctrina y
POLITOFF/MATUS/RAMÍREZ (2004). pero sí resultan típicas bajo la forma de maltrato habitual. es importante constatar que el tipo del delito de maltrato habitual no contempla una determinada forma de ejercicio de la violencia ni exige la producción de un determinado resultado.
por ejemplo. 14 de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar.ALEX VAN WEEZEL
jurisprudencia mayoritarias se inclinan por rechazar el tratamiento de las vías de hecho como delito de lesiones. por tipificarlas de un modo expreso. de 12.2006. mediante el cual se afecta el bienestar corporal de la víctima de una manera que va más allá de lo meramente irrelevante”. el Tribunal de Garantía de Illapel. por falta de habitualidad.VII. lo que se extiende
SCA San Miguel. 43 Ejemplo utilizado por POLITOFF/BUSTOS/GRISOLÍA (2001). La fórmula acuñada por la jurisprudencia para “concretar” el maltrato corporal exige que se esté frente a “un tratamiento desagradable e inadecuado. El § 223 StGB sanciona a quien maltrata corporalmente a otro o daña su salud. etc. p. 5° de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar. 5° y 6°). siempre que concurra el requisito de habitualidad respecto de estas conductas o de ellas y otras semejantes. 4°. retrasar por lapsos prolongados de tiempo la entrega de alimentos.42 Así. 207. El tipo puede realizarse. es indiferente que la violencia física ejercida no provoque ninguna alteración fisiológica u orgánica. probablemente no constituiría maltrato habitual hacer cosquillas o lanzar bombas de agua.1999. en lo que aquí interesa.
. Si lo hace en forma habitual y en un contexto intrafamiliar. Una tipificación expresa aunque compleja de las vías de hecho es la que contiene el art. dd) El “contexto intrafamiliar” El contexto intrafamiliar es un elemento del tipo penal y se encuentra definido en el art. fundamentalmente en términos de “relaciones particulares” del delincuente con el ofendido (para usar la expresión del art. cuando el autor ejerce violencia física sobre la víctima o las víctimas.gr. pero sí podría serlo cortar o arrancar los cabellos.I. sólo analiza la posibilidad de que concurran lesiones en ausencia de alteraciones físicas u orgánicas una vez que ha descartado.40 Al parecer. El desarrollo de una casuística acerca de lo que constituye ejercicio de violencia en el sentido del delito de maltrato habitual será inevitable. el delito de maltrato habitual (cons. zamarrear enérgicamente. el castigo de las meras vías de hecho pasa. provocar la caída de la víctima. la alemana 41). someter forzadamente y por largo tiempo a ruidos ensordecedores o irritantes43 o bien a olores nauseabundos. en sentencia de 26. siempre que implique un sufrimiento físico de cierta entidad. 64 CP). intentando en lo posible poner límites a la inagotable casuística que caracteriza a esos sistemas. 42 Acertadamente. mantear. como ocurre en otras legislaciones (v..
de hecho. el elemento típico parece atender más bien a la discapacidad o minoría de edad de la víctima que a sus relaciones con el autor y. con las amenazas del art. Tratándose de figuras que constituyen crímenes o simples delitos amenazados con una pena mayor que la de presidio menor en su grado mínimo. Por lo tanto. salvo en lo que se refiere al concepto de “grupo familiar”. 5°: también hay violencia intrafamiliar cuando la violencia recae en “persona menor de edad o discapacitada que se encuentre bajo el cuidado o dependencia de cualquiera de los integrantes del grupo familiar”. ee) Habitualidad Finalmente. y en todos estos casos. el contexto intrafamiliar se encuentra delimitado con bastante claridad en la ley.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
también al supuesto contenido en la parte final del inciso 2° del art. los que deben utilizarse en forma simultánea: (i) debe tenerse en cuenta el número de actos. d) Consecuencias sistemáticas y concursos Desde el punto de vista sistemático. la subsidiariedad expresa del tipo de maltrato habitual llevará –
. 494 N° 4 CP.. primará por consunción el delito de maltrato habitual. (iv) no inciden en el juicio de habitualidad los actos anteriores sobre los que haya recaído sentencia penal condenatoria o absolutoria. Esta norma presenta una serie de problemas técnicos y dará origen con seguridad a innumerables dificultades de interpretación. no obstante. el tipo penal exige habitualidad y proporciona cuatro criterios para enjuiciarla. En este caso. etc. el delito de maltrato habitual puede concurrir con las injurias livianas (496 N° 11 CP). con las coacciones del art. la referencia a los integrantes de un “grupo familiar” resulta bastante confusa. Esta distinción podría tener alguna relevancia respecto de los problemas del error y de la comunicabilidad que se analizarán luego. la introducción del delito de maltrato habitual viene a confirmar que las vías de hecho en general no son punibles como delito de lesiones. (iii) es indiferente que las víctimas de los actos de violencia sean personas diversas. verificándose los demás requisitos. así como (ii) la proximidad temporal entre ellos. 494 N° 16 CP. En cualquier caso.
066. Por el contrario. 75 CP para los casos de concurso ideal (sólo se aplicará la pena del delito más grave: por ejemplo. siempre que la acumulación material reglada en el art. Como el delito de lesiones menos graves no es “un delito de mayor gravedad” que el maltrato habitual. o bien. al menos en el ámbito de los delitos dolosos). 142 N° 2 CP). Para determinar la penalidad en este último caso habría que recurrir a las reglas del art. Por lo tanto. sólo se aplicará el art. considerar que en los hechos concurre una reiteración del delito de lesiones menos graves. siempre que se producen fricciones con los delitos de lesiones. 367 inciso 2° CP) y tornará inaplicable la regla del art. el sujeto ha realizado otros actos que en su conjunto reúnen los requisitos típicos del art. cada uno de los cuales realiza el tipo penal de las lesiones menos graves. el sistema elaborado por el legislador muestra sus falencias. corresponde aplicar la pena del delito que con sus circunstancias la merezca más grave. algunos hechos constituyen un crimen o un simple delito amenazados con una pena igual o inferior que la de presidio menor en su grado mínimo. Es decir. cabe la posibilidad de apreciar un solo delito de maltrato habitual –con una pena de presidio menor en su grado mínimo–. Si. en cambio. en cualquier caso resultaría más beneficioso para el autor que se le condenara por el delito de maltrato habitual. Esto pone en evidencia una vez más que el delito parece estar diseñado especialmente para captar las hipótesis conocidas como “vías de hecho” en el contexto intrafamiliar. Ya que varias lesiones corporales nunca pueden estimarse como un solo delito (esto no es discutido. 74 CP no resulte más favorable para el condenado. Esta situación se presenta precisamente en los casos en que el maltrato habitual está constituido por varios actos de violencia física.ALEX VAN WEEZEL
respecto de ese hecho y en relación con el maltrato habitual– a descartar todo concurso aparente de leyes (por ejemplo. 14 de la Ley N° 20. aumentándola en uno o dos grados según el número de delitos. 351 CPP. Todo ello.
. la prevista en el art. exigiendo para su punibilidad el requisito adicional de la habitualidad. no operará la subsidiariedad del tipo penal de maltrato habitual. aparte del crimen o simple delito. será preciso decidir entre la aplicación de la figura del maltrato habitual y la apreciación de una reiteración de delitos. pero no impedirá la apreciación de un concurso real en los casos en que.
pero no podrá aplicar la agravante correlativa del art. Si el desconocimiento es excusable. el juez debe preguntarse si no concurre además el contexto intrafamiliar. en principio el conocimiento del hecho y sus circunstancias imputable al autor debe incluir el contexto intrafamiliar para poder atribuirle subjetivamente el hecho a título de dolo. en el caso de las lesiones que no son graves el contexto intrafamiliar es sólo un elemento emergente o eventual que define negativamente. la doctrina y la jurisprudencia distinguen entre error de tipo y error de prohibición –es decir. Pero mientras que en el delito de maltrato habitual se trata de un elemento del tipo que responde al modelo tradicional. Si la respuesta es afirmativa. 5° de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar.
La problemática del error sobre el contexto intrafamiliar
Tanto el delito de maltrato habitual como las lesiones que no son graves prevén como elemento del tipo lo que se ha llamado “contexto intrafamiliar”. En Chile. quedará excluida la posibilidad de sancionar al autor considerando el contexto intrafamiliar. por exclusión. ha llegado a la conclusión de que se ha realizado el tipo de lesiones leves. sino imputable al mismo autor. una vez que lo ha valorado atendiendo a las circunstancias y a la calidad de las personas. la constatación del contexto intrafamiliar sólo será relevante para la subsunción del hecho cuando el tribunal. En tal caso. del “tipo” de elemento que constituya el contexto intrafamiliar. Si el desconocimiento no es excusable. Desde el punto de vista de la imputación subjetiva.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
5. 400 CP. estará obligado a calificar el hecho como lesiones menos graves. Si no es posible imputar al autor el conocimiento del contexto intrafamiliar. su excusabilidad. lo que es lo mismo. de manera que el hecho constituirá un delito-falta de lesiones leves o un simple delito de lesiones menos graves según los criterios generales (las circunstancias del hecho. y en esta medida no presenta particularidades en materia de error. cuando se adopta una perspectiva que distingue los errores según su objeto. por lo tanto. la calidad de las personas). En efecto. definen y tratan los errores según su objeto–. la solución depende de la posición que se sustente sobre el tratamiento del error y. Si se considera
. definido en los términos del art. el delito-falta de lesiones leves. será preciso examinar la evitabilidad de su desconocimiento o. y por lo tanto resultan posibles dos escenarios.
la existencia de un contexto intrafamiliar en el sentido de la ley (error de tipo evitable). asimismo.
.066 sería su norma de complemento. 390 CP para fundamentar el delito de parricidio. “el sujeto que no sabía. Pero no se entiende por qué un sujeto que dirige conscientemente su acción a matar a otro va a ser responsable de homicidio culposo simplemente por no advertir que la víctima era su padre. la ajenidad de la cosa en el hurto–.45 En consecuencia. 21 letra a] Ley N° 20.44 Algo análogo podría sostenerse aquí respecto del contexto intrafamiliar. Con respecto a estas últimas véase. su conducta sólo puede subsumirse en el tipo de lesiones leves o de lesiones menos graves en atención a los criterios generales del art. aunque sea inexcusable.). Así. entre otros. fue esta misma ley la que modificó el alcance de las relaciones exigidas por el tipo del parricidio (el art. aunque la ley no exprese el requisito de conocimiento. p. la nueva redacción del art. excluiría el dolo del delito en cuestión. pero que debía saber. 90 s. Esto se debe a que el desvalor de acción que explica la penalidad más elevada del parricidio sólo concurre cuando al sujeto se le puede imputar el conocimiento de las relaciones. que curiosamente pasaría a ser homicidio culposo. por ejemplo. comete el delito de homicidio simple. pues en las figuras que aquí interesan el contexto intrafamiliar parece revestir un estatus semejante a aquél que ostentan las relaciones descritas en el art. Cuando el sujeto desconoce los presupuestos fácticos de la relación que lo liga a la víctima y le da muerte. comete homicidio culposo” (POLITOFF/BUSTOS/GRISOLÍA [2001]. 45 La analogía estaría justificada tanto por razones materiales como formales. Alguna doctrina suele explicar esta situación señalando que la expresión legal “conociendo las relaciones que los ligan” tiene. de modo que el art. aunque sea inexcusablemente. Ello obligaría a diferenciar entre el desconocimiento de los presupuestos fácticos del contexto intrafamiliar (error
Ello es coherente con la regla del art. el sentido de excluir el parricidio culposo.066 agrega al cónyuge el conviviente). con independencia de la discusión acerca de si la norma se refiere también a la aberratio ictus. 390 CP por las previstas en el art. aunque el desconocimiento sea inexcusable. que la víctima era su padre. cualquier desconocimiento del contexto intrafamiliar. y por eso es que la ley lo ha exigido expresamente en el tipo. 494 N° 5 CP.ALEX VAN WEEZEL
que el contexto intrafamiliar es un elemento “normativo” del tipo –como lo es. Se trata de un régimen beneficioso para el autor. 5° de la Ley N° 20. La otra alternativa consiste en considerar los tipos penales de lesiones y de maltrato habitual como leyes en blanco (al menos en términos concluyentes). por ejemplo. 400 CP en relación con la antigua (se sustituyen como causa de agravación las relaciones previstas en el art. 1° inciso 3° CP. si el autor desconoce. 5° de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar).
cuando el sujeto conoce los presupuestos fácticos del contexto intrafamiliar. y en esta medida podría constituir una excepción en cuanto al tratamiento del error. en esta última hipótesis el hecho podría calificarse tomando en cuenta el contexto intrafamiliar. Sobre el propio punto de vista.III. En efecto. en el sentido de que tal contexto tiene la potencialidad de co-fundar un injusto mayor. o si además se ha de exigir cierto conocimiento de su significación jurídica. Si ello no es necesario. pero desconoce inexcusablemente su significado para el ordenamiento jurídico. passim.47 La situación descrita en la parte final del art. la víctima debe encontrase bajo el cuidado o dependencia de cualquiera de los integrantes del grupo familiar al que
Véanse especialmente SCS 4. y luego negarle dicha eficacia cuando el mismo elemento aparece surtiendo un efecto meramente agravante.1999.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
de tipo) y el desconocimiento de la valoración jurídica del contexto (error de prohibición). Por una parte. 400 CP. En cambio. pero no lo haría el error sobre su significación jurídica. podría presentarse una discusión análoga a la del error sobre el contexto como elemento del tipo respecto de la circunstancia agravante del art. 5° inciso 2° de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar tiene un carácter más “real” que las demás relaciones descritas en la norma. En estricto rigor.46 Por lo tanto.VIII.
. que relativiza la distinción de los errores según su objeto. Con respecto al error de tipo regiría lo ya expresado en la hipótesis anterior. porque para calificarlo como lesiones menos graves bastaban los criterios generales. el error deja subsistente el dolo pero puede atenuar la culpabilidad). no existiría ninguna razón para conceder eficacia a un error de esta clase respecto de un elemento fundante del injusto. Por lo tanto. el error inexcusable sobre los presupuestos de la agravante excluiría su aplicación. el precepto se refiere a situaciones definidas por dos elementos diversos. tratado por la jurisprudencia más reciente de la Corte Suprema según los postulados de la teoría de la culpabilidad (es decir. la víctima de la violencia debe ser menor de edad o discapacitada: se trata de un elemento por completo ajeno a las relaciones entre la víctima y el victimario. véase VAN W EEZEL (2008). acerca de si para aplicar la agravante basta con que el sujeto tuviera conocimiento de los presupuestos fácticos del contexto familiar.1998 y SCS 23. Por otro lado. se estaría frente a una hipótesis de error evitable de prohibición. Es decir.
en esta medida. Por esta razón. Para ampliar en estos términos –todavía más comprehensivos que la ya amplísima formulación del inciso primero– el ámbito de aplicación de la ley. o a una combinación de ambos. a vías de hecho. cuando el art. el legislador exige adicionalmente una situación objetiva de desvalimiento en la víctima de la violencia.ALEX VAN WEEZEL
pertenece el victimario y. Sin embargo. se refiere a actos de violencia psíquica. será posible apreciar un delito de maltrato habitual o una reiteración de lesiones menos graves. Lo propio vale respecto del error acerca de la discapacidad o la menor edad de la víctima en lo que dice relación con la aplicación de la Ley N° 20.066. En efecto. 5° de la Ley N° 20. Si la conducta no es aislada y excede de las vías de hecho. será constitutiva de lesiones menos graves. a nuestro juicio ambos elementos deben recibir un tratamiento funcionalmente análogo. pues. 6° de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar se refiere al “maltrato constitutivo de violencia intrafamiliar” que no constituya delito.
. y le asigna las sanciones de multa que allí se detallan. De allí que el error del sujeto activo acerca de su vínculo (indirecto) con la víctima deba tratarse del modo señalado más arriba –en la variante que se considere más acertada– también cuando dicho error recae sobre la extensión de su “grupo familiar”. pues la exigencia de que la violencia se ejerza sobre personas menores o discapacitadas sólo es un requisito adicional para incluir la mencionada relación “indirecta” entre las relaciones intrafamiliares identificadas en el art. ambos elementos se encuentran en una relación asimétrica. finalmente. Y. si la conducta aislada excede de las vías de hecho. ¿Maltrato físico no constitutivo de delito?
De lo expuesto precedentemente se desprende que la única forma de maltrato físico en contexto intrafamiliar que no es constitutiva de delito son las vías de hecho que no tienen el carácter de habituales. si la conducta no es aislada y se mantiene en el ámbito de las vías de hecho.066. la exigencia de estas características personales es la contrapartida objetiva de la ampliación subjetiva del ámbito de aplicación de la ley. según se ha visto. 6. Por esta razón. siempre que no exista habitualidad. existiría un vínculo “indirecto” (mediado por el “grupo familiar”) entre los sujetos del delito. 8° en relación con el art. constituirá el delito de maltrato habitual.
se tenga en cuenta el contexto intrafamiliar.066 en el art. las privilegiantes y las circunstancias específicas de aplicación obligatoria. en este caso. y el juez se ve obligado a calificarlas como menos graves en razón de la cláusula introducida por la Ley N° 20. por lo que la atenuante del art. 13 CP como base para una atenuación de la pena en el caso concreto. Si. en donde la valoración es adoptada in abstracto por el legislador. 13 CP no podrá surtir efecto agravante –respecto de las personas que señala: se trata de un círculo más restringido que el del art. o para agravar la responsabilidad por él. se trata aquí de casos en los que tampoco será procedente la agravación prevista en el art. la circunstancia del art.
La circunstancia mixta del artículo 13 del Código Penal
Siempre que para subsumir un hecho en un tipo penal que implique ejercicio de violencia física o psíquica sobre la víctima. el tribunal podría considerar el parentesco (y el derecho de corrección que emana de él) como fundamento de una atenuación conforme al art. el tribunal bien puede considerar las relaciones enunciadas en el art. Como se puede advertir. la relación entre los sujetos ha sido valorada in abstracto por el legislador al momento de definir el tipo o de establecer agravaciones obligatorias de la responsabilidad penal.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
7. 494 N° 5 CP. 400 CP. A diferencia de lo que ocurre con las calificantes. para atenuar la responsabilidad. 5° de la Ley N° 20. en principio el tribunal no puede acto seguido valorar dicha relación en la dirección inversa. 13 CP sea preciso distinguir dos situaciones diversas: a) Si la relación entre el sujeto activo y la víctima ya ha sido valorada por el juez al subsumir el hecho en el tipo o al agravar la responsabilidad del autor. 13 CP. 13 CP ni siquiera debe concurrir con aquella agravante de eficacia extraordinaria.
. De allí que en cuanto al efecto atenuante del art. 63 CP). en cambio. Por ejemplo: el padre se excede moderadamente en el ejercicio del derecho de corrección de su hijo menor.066– en razón de la prohibición de doble valoración (art. las circunstancias modificatorias genéricas pertenecen al ámbito de la individualización judicial de la pena. causándole lesiones de escasa entidad.
fundamentalmente a través de la creación del tipo de maltrato habitual. donde la aplicación de la figura de maltrato habitual resulta más benigna para el hechor. Es decir. 494 N° 5 CP). y también en las hipótesis de lesiones que. Sobre ello véase a continuación en el texto.
(ii) Elevar la penalidad de conductas que ya eran típicas. lo que permitiría afirmar a nivel de intervención delictiva que en estas hipótesis ni siquiera existe un deber cualificado de solidaridad. o bien respecto de lesiones menos graves que resultarán agravadas en razón del contexto intrafamiliar (agravante del art. 400 CP).066 debe concurrir. como se ha visto. una especie de relación “personal” (que puede ser indirecta) entre el autor y la víctima. por defectos de técnica legislativa– en los casos de reiteración de lesiones menos graves. con anterioridad. en la medida en que la víctima además se encuentre vinculada a lo que la ley denomina “grupo familiar” del autor. no se produce –posiblemente contra la previsión del legislador. 49 Con todo.49
.ALEX VAN WEEZEL
8. 5° de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar define tanto en términos de determinadas relaciones entre el autor y la víctima como en función de ciertas características que suponen una mayor indefensión de esta última. que el art.066 define como “intrafamiliar”. sería posible sostener que en estos casos la ley atiende más bien al contexto objetivo de indefensión.
Intervención delictiva en los delitos con contexto intrafamiliar
La nueva legislación penal sobre violencia intrafamiliar persigue dos objetivos: (i) Ampliar la punibilidad de las formas de violencia que se presentan en el ámbito que la Ley N° 20. discapacidad). habrían sido consideradas como leves (oración final del art. que se extiende. además de un elemento objetivo de indefensión (minoría de edad. y tal como se anticipó. a las vías de hecho y a formas de maltrato psíquico que anteriormente eran atípicas. 5° de la Ley N° 20. también en esta última hipótesis prevista en la parte final del inciso 2° del art. Esta exasperación penal se produce en los casos en que el delito de maltrato habitual se superpone a una reiteración de faltas (por ejemplo: injurias livianas o coacciones).48 Tanto la ampliación de punibilidad como la exasperación de las penas encuentran su fundamento en la existencia de un contexto intrafamiliar.
de las normas para la determinación de las penas de los cómplices y los encubridores (art. se plantea la interrogante acerca de si –según la estructura de la regulación– el desvalor de que es portador el contexto intrafamiliar alcanza sólo a quienes se encuentran personalmente relacionados con la víctima en los términos del art. 5° de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar. Como esta discusión guarda una estrecha relación tanto formal como material con la problemática que aquí interesa. 390 CP para calificar el delito de homicidio. 13 CP no ha suscitado mayor controversia (se ha entendido siempre que sólo se aplica a aquellos en quienes concurre personalmente. Se trata. Schweitzer y Schepeler concluyen que el sistema del Código no podría sino basarse también en una accesoriedad cualitativa (es decir. 64 CP). De las reglas sobre accesoriedad cuantitativa. de qué clase de especialidad se trata para los efectos de la comunicabilidad.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
Las razones filosóficas. Desde una perspectiva estrictamente dogmática. en su caso. la cuestión estuvo lejos de ser pacífica respecto de la relación exigida por el art. de dilucidar si el contexto intrafamiliar convierte a los delitos cometidos en tal contexto en delitos especiales y. 51 y siguientes del Código Penal). sociológicas y psicológicas por las que el legislador ha decidido convertir lo que entiende por contexto intrafamiliar en una razón para ampliar la punibilidad e incrementar las penas en la forma indicada pueden ser más o menos plausibles. por tanto. es decir. o si también se extiende a quienes intervienen de alguna forma en el maltrato sin encontrarse en dicha relación personal con la víctima. es posible que la controversia en torno a la comunicabilidad en el delito de parricidio en los años 40 y 50 del siglo pasado sea uno de los capítulos más interesantes de la historia dogmática nacional. La discusión se refiere. en los términos del art. a) La discusión en torno al delito de parricidio Mientras que la interpretación de la circunstancia mixta del art. referida a la
. en primer término. necesidad y proporcionalidad. resulta ilustrativo hacerse cargo de ella en forma previa y sintética. y las normas resultantes deben ser políticamente enjuiciadas desde el punto de su idoneidad. De hecho. a los casos en que el ejecutor material ostenta la cualificación (intraneus) que no se verifica en el partícipe (extraneus).
57. Estos casos se reconocen principalmente en que. mientras que el coautor intraneus lo hace a título de parricidio. con los delitos que exigen ánimos o tendencias sin las cuales el hecho pasa a ser irrelevante penalmente).. D. y en consecuencia sólo quienes personalmente ostentan las características exigidas por la figura agravada responden en virtud de ese título. SCHEPELER (1953). POLITOFF/BUSTOS/GRISOLÍA (2001). p. 64 CP. si se prescinde de la circunstancia o cualificación. Tal sería el caso del art. cuando la cualificación no es más que una circunstancia agravante inserta en el tipo penal. el hecho no pierde su carácter delictivo (como ocurre. sin embargo. 97 ss.
. La relación personal sólo agrava la responsabilidad de aquél en quien concurre. 199. SCHEPELER (1953). por el contrario. 330 ss. Por lo tanto. este razonamiento basado en la accesoriedad de la participación no es aplicable a los coautores. p. p. 52 Cfr. (1948). Por lo tanto.52 Con respecto a los casos en que el ejecutor material es el extraneus. tanto el extraneus como el intraneus responderán como
SCHWEITZER (1948).51 según la cual el argumento de la accesoriedad bien puede ser decisivo en aquellos delitos donde la cualificación personal es un elemento fundante del injusto. resultaría inadmisible una ruptura del título de imputación en el castigo de los partícipes. el coautor extraneus responde a título de homicidio. Bustos y Grisolía. En opinión de Schepeler. Frente a esta posición se encuentra la tesis de Politoff. 198 s. ETCHEBERRY (1987). 53 SCHWEITZER. Este planteamiento puede considerarse dominante en la doctrina y la jurisprudencia actuales. p. 63 CP. quienes basan su planteamiento en el principio de accesoriedad resuelven coherentemente el problema defendiendo la unidad del título de imputación. lo que ocurriría si se castigara al autor cualificado como parricida y. nada impide aplicar la regla de incomunicabilidad de las circunstancias personales establecida en el art.53 Por consiguiente. mientras que el intraneus interviene como partícipe. al partícipe no cualificado como cómplice en un homicidio. pero no lo es en aquellos donde dicha cualificación no es más que una circunstancia agravante incorporada por el legislador al tipo penal. 390 CP: sólo aquellos en quienes concurren las relaciones personales allí descritas responden a título de parricidio.ALEX VAN WEEZEL
cualificaciones personales). p. como las que menciona el art. cuya responsabilidad no sería accesoria. en cambio. 49 ss. p.50 Por lo tanto.
GARRIDO MONTT (1998). Así. 100 ss. p. b) La problemática en los delitos con contexto intrafamiliar Como se puede apreciar. en su opinión. Se trata por tanto de saber si el injusto que contiene el tipo especial es plenamente “accesible” a terceros en quienes la cualificación o relación no se verifica. es portadora la cualificación de un interviniente se extiende o no a los demás.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
intervinientes en un delito de homicidio. entonces tal relación (o cualificación) es el reflejo de una posición jurídica que el ordenamiento jurídico atribuye precisamente a ese sujeto y que no es comunicable a terceros. con independencia de su cualificación personal. No obstante. del hecho. incluso con independencia de que este bien resulte afectado por la conducta de terceros o por el acaso (hechos no imputables a persona alguna).
. Politoff.54 De lo contrario. si el ejecutor es un extraneus. Finalmente. de propia mano. esta pregunta debe responderse negativamente sólo respecto de aquellos delitos a los que subyace la infracción de un deber que va más allá del deber general de no dañar a otro. es preciso estar al tipo legal que efectivamente se ha realizado. Todas estas posiciones tienen ventajas y desventajas desde el punto de vista práctico. Cuando la cualificación o relación obliga al sujeto a resguardar un bien jurídico. por ejemplo. pero teniendo en cuenta su rol en la realización del tipo. en general subyace a ellas una concepción algo mecanicista de la intervención delictiva que atribuye una relevancia quizá excesiva a la ejecución material. mientras que el cómplice intraneus será castigado a título de complicidad en un delito de parricidio. Esta clase de posiciones jurídicas. que constituyen un estatus en
POLITOFF/BUSTOS/GRISOLÍA (2001). la cuestión que es preciso resolver radica en si el desvalor del que. que no es del caso analizar en este lugar. En este sentido se ha pronunciado también la jurisprudencia. A nuestro juicio. según la ley. el extraneus sería partícipe en un delito que no se ha cometido. Garrido Montt55 ha sostenido un planteamiento que podría denominarse “teoría subjetiva extrema”. Bustos y Grisolía se suman a este planteamiento pues. y que hace responder a cada interviniente según el contenido de su propio dolo. responderá a título de homicidio. 82. p.
mientras que el segundo será punible –dependiendo de la forma de comisión del hecho– a título de hurto. 150 A inciso 2° CP y con los deberes de los padres respecto de la vida y la integridad corporal de sus hijos. como ocurre en el caso de la prevaricación. se expresan en lo que un sector de la doctrina ha llamado “deberes positivos” (pues no se limitan al neminem laede) o “deberes institucionales”. es decir. a tener que optar entre dejar impune al colaborador extraneus en un delito de infracción de un deber y castigarlo como si fuera el mismo obligado institucional. estafa o de alguna defraudación. en ocasiones. donde prima por
. Lo mismo ocurre con el deber establecido en el art. La forma en que se articula esta distinción entre deberes positivos y negativos depende del régimen al que el derecho positivo somete los llamados delitos especiales. de la naturaleza o. el sujeto del deber positivo está obligado –en los límites de su posición de garante y de los tipos penales correspondientes– a resguardar el bien jurídico que se le ha confiado incluso aunque el riesgo para dicho bien proceda de terceros. en efecto.ALEX VAN WEEZEL
la sociedad. el primero será castigado a título de malversación. Tratándose de aquellos delitos de infracción de un deber que según la doctrina tradicional son delitos especiales impropios. del deber del funcionario público establecido en el art. Tal es el caso. reconociéndole una atenuación de la pena (además de la que le corresponde por no ser el “autor” del hecho. La infracción de esta clase de deberes no se comunica a terceros. si un funcionario comete el delito de malversación de caudales públicos con la ayuda de un particular. respecto de los caudales o efectos que tiene a su cargo. de la misma manera que no es comunicable el estatus de funcionario público. en algunas legislaciones se regula expresamente la comunicabilidad de las cualificaciones fundantes del injusto y en otras no. Esta misma norma es la que habría que aplicar para resolver el problema del mayor desvalor de la conducta del extraneus en los delitos especiales impropios: en estas situaciones se produce un concurso aparente de leyes penales. En todos estos casos. Pero como el particular además ha contribuido a la realización del tipo especial y no es cuestión de prescindir simplemente de este mayor desvalor de su conducta. En tales casos se requiere una norma que extienda la punibilidad al extraneus. 233 CP. dividir el título de imputación en los delitos de infracción de un deber que tradicionalmente se consideran como delitos especiales impropios. por ejemplo.56
La aceptación de las categorías expuestas implica. como ha ocurrido en Chile. Así. y en otros más. donde no existe un delito común base. etc. ya que un extraneus nunca puede infringir el deber institucional). la ausencia de regulación lleva a conceder al extraneus un régimen más benigno que el que corresponde al desvalor de su conducta. se presenta el mismo problema que cuando el delito cometido por el funcionario es un delito especial propio. Por ejemplo. de su propio titular. Esta última situación conduce. padre o madre.
al menos para su vida y su integridad física o psíquica. por el hecho de serlo).. 1003 ss. de tal manera que.57 Alguna discusión podría darse respecto de quienes son actualmente convivientes. 58 Sobre la situación en Alemania. 683: “Prodigar [la reacción penal] con el objeto de crear una sensibilidad social. De acuerdo a los criterios generalmente utilizados por la doctrina y la jurisprudencia comparadas la respuesta es. en Chile no existe una norma semejante. etc. para evitar “lagunas de punibilidad”). ni para los abuelos en relación con los nietos. p. 29/70. si la sola existencia de la relación obliga a una persona a proteger a la otra de eventuales riesgos. 57 En la doctrina chilena. Pues bien. Una buena herramienta para responder a esta pregunta consiste en preguntarse si las relaciones allí enumeradas fundamentarían una posición de garante distinta de la injerencia o la asunción. quien pese a aceptar la “confianza especial” como posición de garante institucional. SÁNCHEZ-VERA (2002).) que corresponda. 1 ss. negativa: tal deber no existe entre personas que no están casadas (en la doctrina se discute incluso si existe entre marido y mujer. passim. p. pero en este caso –al igual que respecto de la relación entre un conviviente y los hijos menores del otro– la jurisprudencia comparada se inclina más bien por una posición de garante de carácter no institucional. etc.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
Desde esta perspectiva es preciso preguntarse si las relaciones que configuran el contexto intrafamiliar en el sentido del art.. Esta situación es injusta y la doctrina. responde como autor del delito de resultado (homicidio. Sobre la realidad española véanse BUSTOS (2004). además de infructuoso. cuya pena podría imponerse atenuada al particular. pero sin reconocer otra rebaja de la pena para el extraneus que la que se derive de su grado de intervención en el hecho. es decir. puede prestarse a todo género de abusos”. con razón pero no siempre con argumentos. 37 ss. y ello ha traído como consecuencia que la jurisprudencia mayoritaria afirme sin más la comunicabilidad de las cualificaciones personales en toda clase de delitos (aunque preferentemente en los especiales propios. para la recepción en Chile de la categoría de los delitos de infracción de un deber véase OSSANDÓN (2006) p. ni respecto de los hijos que no son propios ni adoptados. cfr. se opone mayoritariamente a ella. en la gran mayoría de los casos. 5° de la ley sitúan a quienes las ostentan en una posición de garante de carácter institucional.58
especialidad el delito especial. Cfr. PERDOMO TORRES (2006).
. como la asunción. afirma que “la convivencia per se no constituye una institución elemental jurídicamente garantizada y por eso tampoco es fundamento por sí misma de deberes de garante”. si no lo hace. ni respecto de los parientes por afinidad. CURY (2005). passim. 11 CP español acogería la teoría de las fuentes formales) y DOPICO GÓMEZALLER (2006). p. y por razones político-criminales contrario al reconocimiento de posiciones de garante basadas en deberes de solidaridad. aunque con una perspectiva personal que difiere del criterio utilizado por la jurisprudencia mayoritaria. también JAKOBS (1991). lesiones. (el art.
el sentido de la normativa parece hacer sido. o menos graves pero agravadas) o bien en el delito de maltrato habitual. 5° de la Ley N° 20. bien el establecimiento sociológicamente motivado de figuras típicas y agravaciones de la pena con independencia de eventuales posiciones de garante de índole institucional. habría que distinguir las situaciones en las que el intraneus es. sino a deberes de solidaridad cualificados respecto de los que subyacen a la figura de la omisión de
Ilustrativa al respecto es la SCA La Serena de 8. en nuestra opinión.59 Por eso es que. sin embargo. el extraneus sería responsable según el delito común que corresponda –lesiones leves. concurre entre el autor y la víctima del delito a la hora de determinar la comunicabilidad del contexto intrafamiliar a terceros intervinientes. mientras que en las últimas respondería como interviniente en el delito de lesiones menos graves en contexto intrafamiliar (es decir: leves pero re-calificadas como menos graves. lesiones menos graves. se parte de la base de que actualmente no existen deberes institucionales que tengan su origen en el contexto intrafamiliar definido en el art.ALEX VAN WEEZEL
La pregunta que surge entonces es si.2007.066. El voto disidente pone de relieve que. etc. En las primeras. A nuestro juicio.–. 5° de la ley. En todos estos casos. En efecto. asumiendo el estado actual de la discusión dogmática. de entre las enumeradas en el art. que tuvo por bien aplicado el derecho en un caso en que el “contexto intrafamiliar” para el delito de maltrato habitual fue establecido en virtud de una relación de convivencia homosexual. A una disyuntiva similar se llega si se aplica el criterio desarrollado por Politoff. Es decir. bien la deliberada puesta en marcha de un proceso social destinado a ampliar significativamente los deberes positivos hacia relaciones que hasta el momento carecen de reconocimiento institucional o sólo cuentan con uno muy precario. por tanto.
. lo anterior responde difícilmente al sentido de las normas de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar. coacciones o injurias livianas reiteradas. de aquellas en las que la víctima es un menor que se encuentra al cuidado de su conviviente. no será apropiado distinguir en cada caso según el tipo de relación que. por ejemplo.I. Bustos y Grisolía para los casos en que el ejecutor material del parricidio es el intraneus. la racionalidad de las normas penales sobre violencia intrafamiliar no responde (o al menos no aún) a la de los deberes institucionales. el padre de la víctima. muy probablemente la misma Corte no estaría dispuesta a apreciar un delito de parricidio sobre la base de una relación de esta naturaleza.
. dentro de los límites de la imputación subjetiva. pero subsiste con independencia de ella. con todo. paternidad o filiación. en algunos delitos tributarios y en el delito del deudor no comerciante que se alza con sus bienes en perjuicio de los acreedores. asunción. Sólo cabe preguntarse si la ley. pero para ello siempre será necesario que se verifique una posición de garante cuyo fundamento se sitúa más allá del contexto intrafamiliar definido en el art. se trata de una cuestión discutible. los delitos con contexto intrafamiliar son delitos comunes. Conforme a lo expuesto.– puede superponerse a alguna de las relaciones sujetas al régimen de la violencia intrafamiliar. Pensamos que los delitos comunes en los cuales se produce esta situación constituyen casos excepcionales. pues el contexto intrafamiliar –que es auténtico elemento del tipo en el maltrato habitual y elemento negativo “emergente” en las lesiones leves– debe ser abarcado por el dolo de cada interviniente. de modo que el desvalor del que es portador dicho contexto se comunica a los intervinientes y redunda en la calificación del hecho. 494 N° 14 CP). o bien simplemente a “las lesiones cometidas en contra de las personas mencionadas” en la norma citada. Este fundamento –injerencia.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
socorro (art. pero no fundamentan por sí solas una posición de garantía institucional. Ello no impide. etc. 5° Ley N° 20. por cierto. 5° de la ley. no ha querido reservar la pena de autor sólo para aquél en quien la relación cualificante concurre personalmente. Las relaciones enumeradas en el art. a título de lesiones menos graves). desde luego. En todo caso. 5° de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar dan origen a deberes de solidaridad más intensos que los que existen entre personas completamente extrañas entre sí. Por esta razón. en los que la ley se refiere de un modo amplio a “todo maltrato que afecte a la vida o la integridad física o psíquica” de las personas que señala (art. en los cuales el texto positivo subordina formalmente la imposición de la pena de autor a quien reúne la cualidad indicada en el tipo. Esta subordinación formal no parece concurrir en los tipos penales en comentario. por ejemplo. Tal ocurre. que en el contexto intrafamiliar se configuren deberes institucionales. el sujeto activo responde sólo por las consecuencias de su organización y no como quien está especial y positivamente obligado por su posición jurídica a salvaguardar un bien determinado. confianza especial (para quienes la aceptan).066). o bien responsabilidades penales en comisión por omisión (por ejemplo.
9. antes de llegar al suelo. 400 CP. 5° de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar: el sujeto. Ahora se analiza el problema que se produce si el autor. la interrogante se refiere a dos problemas: (i) Si las lesiones causadas no son graves. cuando el sujeto yerra acerca del contexto. alcanza a su conviviente causándole lesiones. y se distinguen por el grado de actualización de dicha cognoscibilidad que es posible imputar al autor. Al autor doloso se le atribuye la actualización de la cognoscibilidad. se planteará si ellas resultan agravadas en virtud del art. a quien le es imputable el conocimiento del contexto intrafamiliar.
¿Delitos culposos con contexto intrafamiliar?
Al tratar la problemática del error se señalaba que el desvalor de acción propio de los delitos con contexto intrafamiliar –desvalor que ahora es posible identificar como la violación de un deber cualificado de solidaridad– sólo se configura cuando al autor se le puede imputar el conocimiento de dicho contexto. surge la dificultad de establecer si procede calificarlas como menos graves en razón del contexto intrafamiliar. En relación con los delitos que aquí interesan. aunque su error sea evitable. que está realizando trabajos en el techo de la vivienda común. Desde este punto de
. pero tanto a él como al autor culposo se les reprocha la no evitación de una realización típica que era individualmente (y no para un hombre medio) evitable. Ambas tienen en común la cognoscibilidad de la realización del tipo como consecuencia evitable de la propia conducta. La respuesta a estas interrogantes se encuentra en reflexiones previas a las de índole meramente sistemática. Por lo tanto. el conocimiento. las formas de evitabilidad individual –el dolo y la imprudencia– son indicadores de la motivación de respeto al ordenamiento jurídico que ostenta el autor en el caso concreto.
(ii) Si las lesiones causadas son graves en los términos del art. decae la punibilidad a título de la figura definida por él. el cual. 397 CP. arroja en forma imprudente un objeto macizo. En efecto. lesiona imprudentemente a alguna de las personas relacionadas con él en los términos del art. pues tienen que ver con las razones por las cuales el ordenamiento jurídico castiga en forma menos intensa los hechos culposos.
pues el autor imprudente expresa con su conducta un sentido que no contradice frontalmente las normas de convivencia social. pues la ley no castiga simplemente la infracción de un deber de cuidado. que actúe con prudencia sólo cuando las consecuencias de su descuido le podrían afectar personalmente. sino que. el autor imprudente fracasa en su planificación individual –habitualmente. la sociedad puede permitirse una reacción más moderada.
Al respecto JAKOBS (2002). la razón por la que se castiga menos la culpa que el dolo radica en que la sociedad puede permitirse hacerlo. valoración y control de los riesgos. sin embargo. es decir. Ella ha de buscarse.LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
vista. p. 584 ss.60 Todo ello es. en consideraciones previas a la dogmática en sentido estricto. o bien se equivoca evitablemente sobre su entidad. que por lo mismo no cuenta con un correlato culposo. no existe una razón estrictamente dogmática para sancionar en forma más benigna la culpa que el dolo. A nuestro juicio. pero no encuentran respaldo suficiente en la ley. por tanto. y sólo en forma secundaria declara con su conducta que no reconoce la vigencia de las normas de convivencia social. lo que permitiría calificar o agravar los delitos de lesiones imprudentes en razón del contexto intrafamiliar que fundamenta dichos deberes: un delito imprudente que afecta a un familiar sería más grave que uno que afecta a un extraño. pero que es suficiente para restablecer la vigencia de las normas y evitar que el delincuente “aprenda selectivamente”. o no los considera en absoluto. Por esta razón. Se podría sostener que un deber cualificado de solidaridad impone también deberes cualificados de previsión. Consideraciones de esta especie no están exentas de plausibilidad. Ello es particularmente evidente en el caso del delito de maltrato habitual (“ejercicio habitual de violencia”).
. también en perjuicio propio–. independiente de quiénes resulten en definitiva afectados como consecuencia de la conducta imprudente. pero no lo es menos respecto de los delitos de lesiones. pues lo propio de la imprudencia no es que el sujeto direcciona los riesgos para evitar que le alcancen (pues entonces por lo general actuará con dolo). sino la realización de un riesgo. cuando ella se debe a imprudencia. En rigor.
Esto significa que la Ley N° 20. Conclusiones 1. la existencia de un deber cualificado de solidaridad podría incidir en una rebaja del estándar para la apreciación de la “temeridad” exigida por el art. Así. y en la introducción de un elemento
2. sino que. Aunque pudiera fundar deberes más intensos de evitación. también menos graves– en el art. Estas modificaciones consisten en el establecimiento (respecto del régimen anterior: ampliación) de una circunstancia agravante específica para los delitos de lesiones graves –y en ciertos casos. en los delitos de lesiones imprudentes el contexto intrafamiliar no juega un rol relevante desde el punto de vista del desvalor de la acción (salvo respecto de la apreciación de la “temeridad”) y no puede servir como fundamento para calificar el hecho o agravar la responsabilidad. Las demás valoraciones sólo pueden encontrar acogida en el marco de la individualización judicial de la pena. que se refiere a la imprudencia temeraria.
. 490 CP. introduce un elemento que puede incidir en el estándar para la determinación de si concurre o no imprudencia en los términos exigidos por las normas generales. por descuido. el fracaso de la planificación individual comporta al mismo tiempo y por regla general una importante poena naturalis (piénsese en el padre o la madre que. desde el punto de vista de los fundamentos de la excepcional y disminuida penalización de los delitos imprudentes. Por lo demás. lesiona a su propio hijo). conforme a las reglas generales.066 no ha venido a alterar la sistemática de los delitos culposos de lesiones.ALEX VAN WEEZEL
Las únicas variaciones en la ponderación de los deberes de diligencia con validez general en el ámbito de los delitos culposos se encuentran ya en el Título X del Libro II del Código Penal. Por estas razones. como mucho. que reduce las necesidades de reacción por parte de la sociedad. La Ley sobre Violencia Intrafamiliar ha modificado la sistemática de los delitos de lesiones contenida en el Código Penal. IV. a la mera imprudencia con infracción de reglamentos y a la negligencia de personas que desempeñan ciertos roles taxativamente enumerados. el contexto intrafamiliar es ambivalente. 400 CP.
En cambio. permanece abierta la cuestión de si el error sobre la significación jurídica de dichos presupuestos ha de tratarse conforme a la teoría de la culpabilidad. pero no en la subsunción del hecho en un determinado tipo penal de lesiones. sobre todo. Revista de Estudios de la Justicia N° 1. el error sobre los presupuestos fácticos del contexto intrafamiliar. 2ª ed. la ley establece la penalización –bajo ciertas circunstancias– de las vías de hecho a través del delito de maltrato habitual (art. La consideración del nuevo régimen desde la perspectiva de la teoría de la intervención delictiva pone en evidencia que el contexto intrafamiliar da origen a deberes cualificados de solidaridad. Las modificaciones sistemáticas tienen consecuencias. CANCIO MELIÁ . esto es. tiene el efecto de impedir la imputación de dicho contexto para los efectos de calificar el hecho o agravar la pena. Juan (2004): Obras Completas. Ara Editores) 1219 pp.) 446 pp. El análisis de la responsabilidad por lesiones imprudentes conduce a la conclusión de que el deber cualificado de solidaridad sólo tiene relevancia en la determinación de la intensidad de la culpa.066). en materia de error.
5. 494 N° 5 CP).LESIONES Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
“emergente” y negativo del tipo de lesiones leves (art. Manuel (2001) Conducta de la víctima e imputación objetiva (Barcelona. como error de prohibición. pp.
BASCUÑÁN RODRÍGUEZ. Bosch Editor. pero que ellos no fundamentan una responsabilidad institucional y por lo tanto son comunicables a terceros extraños. Tomo I (Lima. 55-125. J. Además. y obligan a realizar precisiones importantes en el ámbito de la teoría de la intervención delictiva y de la punibilidad de las lesiones culposas.
6. Conforme a la doctrina predominante. BUSTOS. 14 Ley N° 20. aunque sea evitable.M. Antonio (2002): “El robo como coacción”. OBRAS CITADAS
584 ss. Mario (1998): Derecho Penal. OLGUÍN. Camila. Texto y Comentario del Código Penal Chileno (Santiago. Ximena. ARMISÉN YÁÑEZ. 3ª ed. MAQUEDA ABREU . Günther (1991): Strafrecht. ALIAGA D ÍAZ. Alfredo (1987 a): El derecho penal en la jurisprudencia. Tomo I (Santiago. Valparaíso. Tomo III (Santiago. CÓDIGO PENAL Y ACTAS DE LA COMISIÓN REDACTORA (1974).
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. 166-178. Joaquín Francisco (1867): El Código Penal Concordado y Comentado. 3ª ed. p. Marcial Pons) 327 pp. 49-64. Juan. María Cecilia (2004): Lecciones de Derecho Penal Chileno. Reinhard (1987): Sozialgeschichte der Familie (Frankfurt a.
Sentencia de 24. Corte de Apelaciones de Santiago. Sentencia de 28. en Fallos del Mes 484 (1999).XII. en LexisNexis N° 31544. en Gaceta Jurídica N° 285 (2004). Sentencia de 16. en causa Rol N° 1265-96. Sentencia de 16.2005. en causa Rol N° 137-2007.1999.2004.2005. Sentencia de 5. y de los demás citados. Tercer Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago.2004. en causa RIT N° 218-2006.
. Sentencia de 1.2006.I. ordenados por tribunal. es la siguiente: Corte Suprema.IX.II. 259. La individualización en orden cronológico de dichos fallos.VIII.ALEX VAN WEEZEL
JURUSPRUDENCIA CITADA
Las sentencias recaídas en procesos penales sobre violencia intrafamiliar se citan según la recopilación de fallos proporcionada al autor por la Defensoría Penal Pública. en LexisNexis N° 31544. en causa Rol N° 373-2006. Sentencia de 8. Sentencia de 26. Corte de Apelaciones de La Serena. p.1998. Corte de Apelaciones de Arica. 187-203. p.2007. Corte Suprema. en Gaceta Jurídica N° 218 (1998). Corte de Apelaciones de Valparaíso. Sentencia de 23.I. Tribunal de Garantía de Quillota. Corte Suprema. Sentencia de 19.2006.IX. Sentencia de 4. Cuando la sentencia aún no ha sido publicada se indica el número de rol de la causa.XI.VII.1999. p. 96-118.III.XI. Tribunal de Garantía de Illapel.2007. Sentencia de 12. en causa Rol N° 922-2007. Corte de Apelaciones de Santiago.08. Corte de Apelaciones de San Miguel. en causa RIT N° 2717-2005.2006. Tribunal de Garantía de Copiapó. en causa Rol N° 2141-2006.2007.III. en causa RIT N° 1384-2005. Sentencia de 6.
Apunte Derecho LaboralCapitulo Xvii- Medios de Prueba.CODIGO_PROCESAL_CIVIL_Y_COMERCIAL_DE_BUENOS_AIRES_-_FenochiettoApuntede Historia Constitucional ArgentinaCIUDAD DE DIOS
25_lesiones_y_violencia by Andy Zanni6 viewsEmbedDownloadRead on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.Copyright: Attribution Non-Commercial (BY-NC)List price: $0.00Download as PDF, TXT or read online from ScribdFlag for inappropriate contentMore informationShow less