Source: http://www.legales.com/Tratados/a/ademas.html
Timestamp: 2019-07-18 11:35:07
Document Index: 247697566

Matched Legal Cases: ['artículo 1290', 'artículo 2204', 'artículo 961', 'artículo 544', 'artículo 1291', 'artículo 1291', 'artículo 2205', 'artículo 1296', 'artículo 2210', 'artículo 1298', 'artículo 1169', 'artículo 1293', 'artículo 1295', 'artículo 1294', 'artículo 1236', 'artículo 1036', 'artículo 1099', 'artículo 1136', 'artículo 2130', 'artículo 1236', 'artículo 1237', 'artículo 2132', 'artículo 1239', 'artículo 1240', 'artículo 1240', 'artículo 1239', 'artículo 1241', 'artículo 1242', 'artículo 1238', 'artículo 1243', 'artículo 1247', 'artículo 2153', 'artículo 1429', 'artículo 1257', 'artículo 1430', 'artículo 1431', 'artículo 1611', 'artículo 1612', 'artículo 1260', 'artículo 1261', 'artículo 1262', 'artículo 1263', 'artículo 1264', 'artículo 1251', 'artículo 1117', 'artículo 1252', 'artículo 1441', 'artículo 80', 'artículo 80', 'artículo 1250', 'artículo 1250', 'artículo 1253', 'artículo 1166', 'artículo 1196', 'artículo 91', 'artículo 767', 'artículo 1196', 'artículo 1302', 'artículo 1393', 'artículo 2057', 'artículo 819', 'artículo 1272', 'artículo 1273', 'artículo 1275', 'artículo 1274', 'artículo 1276', 'artículo 1212', 'artículo 636', 'artículo 1300', 'artículo 2214', 'artículo 802', 'artículo 1209', 'artículo 1301', 'artículo 1200', 'artículo 1282', 'artículo 1287', 'artículo 1286', 'artículo 578', 'artículo 513', 'artículo 789', 'artículo 578', 'artículo 9']

Extinción de las obligaciones- Otros modos de extinción - compensación
Art. 921.- Definición. La compensación de las obligaciones tiene lugar cuando dos personas, por derecho propio, reúnen la calidad de acreedor y deudor recíprocamente, cualesquiera que sean las causas de una y otra deuda. Extingue con fuerza de pago las dos deudas, hasta el monto de la menor, desde el tiempo en que ambas obligaciones comenzaron a coexistir en condiciones de ser compensables.
Art. 922.- Especies. La compensación puede ser legal, convencional, facultativa o judicial.
Art. 923.- Requisitos de la compensación legal. Para que haya compensación legal:
c. los créditos deben ser exigibles y disponibles libremente, sin que resulte afectado el derecho de terceros.
Art. 924.- Efectos. Una vez opuesta, la compensación legal produce sus efectos a partir del momento en que ambas deudas recíprocas coexisten en condiciones de ser compensadas, aunque el crédito no sea líquido o sea impugnado por el deudor.
Art. 925.- Fianza. El fiador puede oponer la compensación de lo que el acreedor le deba a él o al deudor principal. Pero éste no puede oponer al acreedor la compensación de su deuda con la deuda del acreedor al fiador.
Art. 926.- Pluralidad de deudas del mismo deudor. Si el deudor tiene varias deudas compensables con el mismo acreedor, se aplican las reglas de la imputación del pago.
Art. 927.- Compensación facultativa. La compensación facultativa actúa por la voluntad de una sola de las partes cuando ella renuncia a un requisito faltante para la compensación legal que juega a favor suyo. Produce sus efectos desde el momento en que es comunicada a la otra parte.
Art. 928.- Compensación judicial. Cualquiera de las partes tiene derecho a requerir a un juez la declaración de la compensación que se ha producido. La pretensión puede ser deducida simultáneamente con las defensas relativas al crédito de la otra parte o, subsidiariamente, para el caso de que esas defensas no prosperen.
Art. 929.- Exclusión convencional. La compensación puede ser excluida convencionalmente.
Art. 930.- Obligaciones no compensables. No son compensables:
a. las deudas por alimentos;
b. las obligaciones de hacer o no hacer;
c. la obligación de pagar daños e intereses por no poderse restituir la cosa de que el propietario o poseedor legítimo fue despojado;
d. las deudas que el legatario tenga con el causante si los bienes de la herencia son insuficientes para satisfacer las obligaciones y los legados restantes;
e. las deudas y créditos entre los particulares y el Estado nacional, provincial o municipal, cuando:
i. las deudas de los particulares provienen del remate de bienes pertenecientes a la Nación, provincia o municipio; de rentas fiscales, contribuciones directas o indirectas o de otros pagos que deben efectuarse en las aduanas, como los derechos de almacenaje o depósito;
ii. las deudas y créditos pertenecen a distintos ministerios o departamentos;
iii. los créditos de los particulares se hallan comprendidos en la consolidación de acreencias contra el Estado dispuesta por ley.
f. los créditos y las deudas en el concurso y quiebra, excepto en los alcances en que lo prevé la ley especial;
g. la deuda del obligado a restituir un depósito irregular.
Obligaciones en general - Confusión
Art. 931.- Definición. La obligación se extingue por confusión cuando las calidades de acreedor y de deudor se reúnen en una misma persona y en un mismo patrimonio.
Art. 932.- Efectos. La obligación queda extinguida, total o parcialmente, en proporción a la parte de la deuda en que se produce la confusión.
Obligaciones en general - Novación
Art. 933.- Definición. La novación es la extinción de una obligación por la creación de otra nueva, destinada a reemplazarla.
Art. 934.- Voluntad de novar. La voluntad de novar es requisito esencial de la novación. En caso de duda, se presume que la nueva obligación contraída para cumplir la anterior no causa su extinción.
Art. 935.- Modificaciones que no importan novación. La entrega de documentos suscriptos por el deudor en pago de la deuda y, en general, cualquier modificación accesoria de la obligación primitiva, no comporta novación.
Art. 936.- Novación por cambio de deudor. La novación por cambio de deudor requiere el consentimiento del acreedor.
Art. 937.- Novación por cambio de acreedor. La novación por cambio de acreedor requiere el consentimiento del deudor. Si este consentimiento no es prestado, hay cesión de crédito.
Art. 938.- Circunstancias de la obligación anterior. No hay novación, si la obligación anterior: a. está extinguida, o afectada de nulidad absoluta; cuando se trata de nulidad relativa, la novación vale, si al mismo tiempo se la confirma; b. estaba sujeta a condición suspensiva y, después de la novación, el hecho condicionante fracasa; o a condición resolutoria retroactiva, y el hecho condicionante se cumple; en estos casos, la nueva obligación produce los efectos que, como tal, le corresponden, pero no sustituye a la anterior.
Art. 939.- Circunstancias de la nueva obligación. No hay novación y subsiste la obligación anterior, si la nueva:
a. está afectada de nulidad absoluta, o de nulidad relativa y no se la confirma ulteriormente;
b. está sujeta a condición suspensiva, y el hecho condicionante fracasa; o a condición resolutoria retroactiva y el hecho condicionante se cumple.
Art. 940.- Efectos. La novación extingue la obligación originaria con sus accesorios. El acreedor puede impedir la extinción de las garantías personales o reales del antiguo crédito mediante reserva; en tal caso, las garantías pasan a la nueva obligación sólo si quien las constituyó participó en el acuerdo novatorio.
Art. 941.- Novación legal. Las disposiciones de esta Sección se aplican supletoriamente cuando la novación se produce por disposición de la ley.
Obligaciones en general - Dación en pago
Art. 942.- Definición. La obligación se extingue cuando el acreedor voluntariamente acepta en pago una prestación diversa de la adeudada.
Art. 943.- Reglas aplicables. La dación en pago se rige por las disposiciones aplicables al contrato con el que tenga mayor afinidad. El deudor responde por la evicción y los vicios redhibitorios de lo entregado; estos efectos no hacen renacer la obligación primitiva, excepto pacto expreso y sin perjuicio de terceros.
Obligaciones en general - Renuncia y resmisión
Art. 944.- Caracteres. Toda persona puede renunciar a los derechos conferidos por la ley cuando la renuncia no está prohibida y sólo afecta intereses privados. No se admite la renuncia anticipada de las defensas que puedan hacerse valer en juicio.
Art. 945.- Renuncia onerosa y gratuita. Si la renuncia se hace por un precio, o a cambio de una ventaja cualquiera, es regida por los principios de los contratos onerosos. La renuncia gratuita de un derecho sólo puede ser hecha por quien tiene capacidad para donar.
Art. 946.- Aceptación. La aceptación de la renuncia por el beneficiario causa la extinción del derecho.
Art. 947.- Retractación. La renuncia puede ser retractada mientras no haya sido aceptada, quedando a salvo los derechos adquiridos por terceros.
Art. 948.- Prueba. La voluntad de renunciar no se presume y la interpretación de los actos que permiten inducirla es restrictiva.
Art. 949.- Forma. La renuncia no está sujeta a formas especiales, aun cuando se refiera a derechos que constan en un instrumento público.
Art. 950.- Remisión. Se considera remitida la deuda, excepto prueba en contrario, cuando el acreedor entrega voluntariamente al deudor el documento original en que consta la deuda. Si el documento es un instrumento protocolizado y su testimonio o copia se halla en poder del deudor sin anotación del pago o remisión, y tampoco consta el pago o la remisión en el documento original, el deudor debe probar que el acreedor le entregó el testimonio de la copia como remisión de la deuda.
Art. 951.- Normas aplicables. Las disposiciones sobre la renuncia se aplican a la remisión de la deuda hecha por el acreedor.
Art. 952.- Efectos. La remisión de la deuda produce los efectos del pago. Sin embargo, la remisión en favor del fiador no aprovecha al deudor. La hecha a favor de uno de varios fiadores no aprovecha a los demás.
Art. 953.- Pago parcial del fiador. El fiador que pagó una parte de la deuda antes de la remisión hecha al deudor, no puede repetir el pago contra el acreedor.
Art. 954.- Entrega de la cosa dada en prenda. La restitución al deudor de la cosa dada en prenda causa sólo la remisión de la prenda, pero no la remisión de la deuda.
La compensación Derecho Romano
Art. 818.- La compensación de las obligaciones tiene lugar cuando dos personas por derecho propio, reúnen la calidad de acreedor y deudor recíprocamente, cualesquiera que sean las causas de una y otra deuda.
Ella extingue con fuerza de pago, las dos deudas, hasta donde alcance la menor, desde el tiempo en que ambas comenzaron a coexistir.
Nota al 818: "La Ley Romana dice: "Dedisse intelligendus est etiam is, qui...compensavit" L. 76,Tít. 16, Lib. 50, Digesto. Zachariæ define la compensación del modo siguiente: "Es la extinción de dos obligaciones recíprocas que se pagan la una por la otra hasta la concurrencia de sus cantidades respectivas entre personas que son deudores la una hacia la otra". Nota primera al § 570 - El Derecho Romano la define "compensatio est debiti et crediti (mutui) inter se contributio" L. 1,Tít. 2, Lib. 16, Digesto - La Ley de Partida: "Descontar un debdo por otro" (*) L. 20,Tít. 14, Part. 5ª - Conforme con el artículo: L. 4,Tít. 31, Lib. 4, Código Romano - LL. 21 y 22,Tít. 14, Partida 5ª. "Fasta aquella quantia que el un debdor debiere al otro", dice la L. 21. - "Hasta aquella quantia que montare" dice la L. 22 - Cód. Francés, artículo 1290 - Napolitano, 1244 - Sardo, 1381 - Holandés 1462 - de Luisiana, artículo 2204. La designación, hasta donde alcance la menor, es del Código de Vaud, artículo 961".
Comentario: (*) Vélez, copiando a Goyena, cita el texto de la Partida, como: "descuento de un debdo por otro".
Jurisprudencia: "Son condiciones necesarias para la operatividad de la compensación, la reciprocidad, fungibilidad u homogeneidad, liquidez, exigibilidad, libre disponibilidad, o sea que los créditos estén expeditos, y embargabilidad de los mismos. Estos requisitos surgen de los arts. 819, 820, 822, 825 y conc. del Código Civil. Aparte de los requisitos de la ley sustancial, la ley procesal exige que la compensación del crédito líquido resulte de documento que traiga aparejada ejecución, según lo prescribe el artículo 544, inc. 7 del Código Procesal Civil".
"Para que exista compensación se requiere que dos personas por derecho propio, reúnan calidad de acreedor y deudor recíprocamente, cualesquiera sean las causas de una y otra deuda. La condición de acreedor y deudor debe resultar cabalmente acreditada o reconocida sin controversia, así como el crédito y la deuda de uno y otro, las obligaciones que se pretenden compensar deben tener reciprocidad y las prestaciones ser fungibles entre sí, líquidas y exigibles. Modernamente se dice que el crédito es líquido, cuando es determinado en su consistencia y en su monto e incontrovertido en su título, vale decir, no susceptible de controversias y excepciones".
Art. 819.- Para que se verifique la compensación, es preciso que la cosa debida por una de las partes, pueda ser dada en pago de lo que es debido por la otra; que ambas deudas sean subsistentes civilmente; que sean líquidas; ambas exigibles; de plazo vencido, y que si fuesen condicionales, se halle cumplida la condición.
Nota al 819: "L. 20 y 21,Tít. l4, Partida 5ª - L. 14,Tít. 31, Lib. 4, Cód. Romano - Cód. Francés, artículo 1291 - Zachariæ, § 571, y notas 1, 6, 8 y 9. Se llama deuda líquida aquella cuya existencia es cierta, y cuya cantidad se encuentra determinada, cum certum est an et quantum debeatur (Pothier, n° 628). Exigiendo que las dos deudas sean igualmente líquidas, la ley, sin embargo, no establece que sean reconocidas por los deudores. Sin duda, una deuda contestada no es líquida, ni susceptible de entrar en compensación, a menos que el que la opone pueda justificarla prontamente. - Pothier, lugar citado. Aubry y Rau, § 326 - Maynz, § 372, n° 4".
Art. 820.- Para que la compensación tenga lugar, es preciso que ambas deudas consistan en cantidades de dinero, o en prestaciones de cosas fungibles entre sí, de la misma especie y de la misma calidad, o en cosas inciertas no fungibles, sólo determinadas por su especie, con tal que la elección pertenezca respectivamente a los dos deudores.
Nota al 820: "L. 21,Tít. l4, Part. 5ª - LL. 4 y 8,Tít. 31, Lib. 4, Cód. Romano - LL. 10, 11 y 12,Tít. 2, Lib. 16, Digesto - Cód. Francés, artículo 1291 - Sardo, 1382 - Napolitano, 1245 - Holandés, 1463 - de Luisiana, artículo 2205. "No basta que las cosas sean fungibles separadamente. Es preciso que lo sean la una con relación a la otra. Las cosas son fungibles, o no fungibles, según que son o no susceptibles de ser reemplazadas por otras cosas de la misma especie y calidad. Res, quarum una alterius vice fungitur (*). Una pipa de vino de Burdeos de 1846 que formase el objeto de un préstamo de consumo sería ciertamente una cosa fungible; entre tanto, ella no pudría ser compensada con otra pipa igual de vino de Burdeos de 1866, igualmente fungible, considerada aisladamente, porque estas dos pipas de vino de calidad o de valor diferente no son fungibles entre sí". (Aubry y Rau, §§ 166 y 326, nota 2)".
Comentario: (*) Ortolan, afirma: "la distinción de las cosas en fungibles y no fungibles, res fungibiles ó non fungibiles, es un barbarismo que no pertenece, ni al derecho ni a la lengua de los romanos; que ratifica Mackeldey, a su vez, Antonio Perez, refiere: "quarum una species vice alterius fungitur"; Joaquín Escriche, transcribe: "res fungibles sic dicuntur, quia una vice alterius fungitur", lo mismo hacen Duranton y Arrazola aunque, empleando el término "fungibiles" y no "fungibles", como Escriche.
Art. 821.- Cuando ambas deudas no son pagaderas en el mismo lugar, sólo puede oponerse la compensación abonando las costas del pago en el lugar en que deba verificarse.
Nota al 821: "Zachariæ, § 571, nota 15 - Duranton, tomo XII, nº 386 y sgtes. trata extensamente este punto. - Cód. Francés, artículo 1296 - Sardo, 1387 - Napolitano, 1250 - Holandés, 1468 - de Luisiana, artículo 2210. Las Leyes Romanas no hablan precisamente de los costos para traer la cosa al lugar del pago sino algo más, abonando el interés del acreedor en ser pagado en el lugar en que debía hacerlo el deudor. Quanti...interfuerit eo loco quo convenerit pecuniam dari. Véase L. 15, Tít. 2, Lib. 16, Digesto".
Art. 822.- Para que se verifique la compensación es necesario que los créditos y las deudas se hallen expeditos, sin que un tercero tenga adquiridos derechos, en virtud de los cuales pueda oponerse legítimamente.
Nota al 822: "Cód. Francés, artículo 1298 - Sardo, 1389 - Napolitano, 1252. Véase Marcadé, sobre el artículo citado del Cód. Francés que pone varios ejemplos del caso de nuestro artículo".
Art. 823.- Las deudas y créditos entre particulares y el Estado no son compensables en los casos siguientes:
"1ro. Si las deudas de los particulares proviniesen de remates de cosas del Estado, o de rentas fiscales, o si proviniesen de contribuciones directas o indirectas, o de alcance de otros pagos que deban hacerse en las aduanas, como derechos de almacenaje, depósito, etcétera;
"2do. Si las deudas y los créditos no fuesen del mismo departamento o ministerio;
"3ro. En el caso que los créditos de los particulares se hallen comprendidos en la consolidación de los créditos contra el Estado, que hubiese ordenado la ley.
Nota al 823: "Véase Proyecto de Freitas, artículo 1169 - Toullier, tomo VII, nº 379 - La L. 1, De Compens., Cód. Romano. declaraba: Compensationi in causa fiscali ita demum loco esse si eadem statio quid debeat quae petit. Hoc iuris propter confusionem diversorum officiorum tenaciter servandum est. L. 45, § 5, Dig., De Jure Fisci. La L. 26.Tít. 14, Part. 5ª, no permite oponer al fisco la compensación".
Nota al 824: "L.L. 5, Título 3 y 27,Tít. 14, Part. 5ª - L. 14,Tít. 31, Lib. 4, Cód. Romano. Se dispone sobre la obligación de satisfacer daños e intereses, y sobre el depósito irregular, porque la compensación no puede tener lugar sino respecto a las deudas de cosas fungibles. En el depósito regular, debe restituirse la misma cosa, un cuerpo cierto, y por consiguiente no sería preciso exceptuar de la regla un caso, que no podría ser comprendido en ella. La Ley de Partida, el Cód. Francés, el de Chile y los demás códigos publicados, siguiendo al Código de Napoleón, exceptúan también de la compensación, el comodato o préstamo a uso, lo que en verdad es un contrasentido. El comodato tiene por su naturaleza, por objeto un cuerpo cierto y determinado, y desde que el comodatario pudiese volver otra cosa que el cuerpo cierto que se le prestó, no sería comodato o préstamo a uso, sino un préstamo de consumo, un mutuo. Por consiguiente, desde que el objeto del comodato es necesariamente un cuerpo cierto e individualmente determinado, y desde que la compensación no es posible sino entre deudas de cosas fungibles, no hay lugar ni necesidad de la excepción. Véase Marcadé sobre el artículo 1293 del Cód. Francés, n° 830, y principalmente un escrito muy científico de Duranton, inserto en la Revista de Legislación de Foelix, año 1846, contra varios artículos del Cód. Francés".
Nota al 825: "Las citas de los códigos en el artículo anterior. Siendo la compensación un pago que puede hacerse cumplir aun contra la voluntad de los deudores, no es posible desde que el deudor no pueda ser obligado al pago efectivo. La deuda por alimentos, no puede ser embargada. Si la compensación pudiese tener lugar en deuda tal, traería el pago forzoso en una suma o con un derecho que en el juicio no puede ser embargado, ni respecto de la cual el deudor puede ser obligado a cederla. En cuanto a las obligaciones de hacer, el artículo se funda en que esas obligaciones no son sobre cosas fungibles, únicas en que la compensación puede tener lugar".
Nota al 826: "Cód. Francés, artículo 1295 - Sardo, 1386 - Napolitano, 1249".
Nota al 828: "En cuanto a la primera parte, la resolución del artículo es el efecto legal de la compensación, dar las deudas por pagadas, desde el tiempo en que los créditos fueron líquidos y exigibles, como queda establecido en el art. 818".
Nota al 829: "L. 24, Tít. 14, Part. 5ª - L. 5, Tít. 2, Lib. 16, Digesto - Cód. Francés, artículo 1294 - Sardo, 1385 - Napolitano, 1248 - Holandés, 1466".
Nota al 831: "En contra, los artículos de los códigos citados en el artículo anterior. Marcadé, n° 837, los impugna con las razones más sólidas y nuestro artículo es el resultado de sus doctrinas".
Extinción de las obligaciones El pago Ley antievasión Derecho Romano
Nota al 724: "Se ha dispuesto ya sobre la extinción de las obligaciones por el cumplimiento de la condición resolutoria, y por el vencimiento del plazo resolutorio, y en otro lugar se tratará de la anulación de los actos que las hubiesen creado, y de la prescripción".
Art. 725.- El pago es el cumplimiento de la prestación que hace el objeto de la obligación, ya se trate de una obligación de hacer, ya de una obligación de dar.
Nota al 725: "Zachariae, § 557 - LL. 1 y 2,Tít. 14, Part. 5ª - L. 176, Digesto, De Verb. signif. - Cód de Luisiana, arts. 2127 y 2128".
Art. 726.- Pueden hacer el pago todos los deudores que no se hallen en estado de ser tenidos como personas incapaces, y todos los que tengan algún interés en el cumplimiento de la obligación.
Nota al 726: "L. 3,Tít. 14, Part. 5ª. Los incapaces son todas las personas designadas en los arts. 54 y 55. Pueden, por lo tanto, hacer el pago cualquiera de los deudores en una obligación solidaria o indivisible; cualquiera de los codeudores por la cuota que le corresponda si la obligación fuese simplemente mancomunada y divisible, los fiadores, el heredero único del deudor"..
Art. 727.- El pago puede hacerse también por un tercero con asentimiento del deudor y aun ignorándolo éste, y queda la obligación extinguida con todos sus accesorios y garantías. En ambos casos, el que hubiese hecho el pago puede pedir al deudor el valor de lo que hubiese dado en pago. Si hubiese hecho el pago antes del vencimiento de la deuda, sólo tendrá derecho a ser reembolsado desde el día del vencimiento.
Nota al 727: ""L. 3,Tít. 14, Part. 5ª - L. 12,Tít. 12, Part. 5ª - L. 53,Tít. 3, Lib. 46, Digesto - L. 6,Tít. 1, Lib. 17, Digesto - L. 24,Tít. 18, Lib. 2, Cód. Romano. Véase Marcadé sobre el artículo 1236. El jurisconsulto Mourlon ha tratado extensamente del pago hecho por un tercero: discute todas las opiniones relativas a la materia, y sus resoluciones están perfectamente fundadas. Cuando el pago se hace con consentimiento del deudor hay contra él la acción del mandato. Cuando se hace ignorándolo, la acción negotiorum gestorum".
Art. 728.- El pago puede también ser hecho por un tercero contra la voluntad del deudor. El que así lo hubiese verificado tendrá sólo derecho a cobrar del deudor aquello en que le hubiese sido útil el pago.
Nota al 728: "En cuanto a la primera parte, las L. 32, Tít. 12 y L. 3, Tít. 14, Parttida 5ª. En cuanto a la segunda, en contra, L. 11,Tít. 20, Lib. 3, Fuero Real - Toullier, tomo VII n° 12, y Freitas, artículo 1036. Zachariae, tomo III, pág. 182 (*) - Proyecto de Goyena, artículo 1099 (**). Los Códigos extranjeros guardan silencio. Pero Marcadé sobre el artículo 1136 n° 675, sostiene la resolución del Art., porque habiéndole sido útil el pago al deudor, aunque fuese contra su voluntad, se enriquecería con lo ajeno si el que ha hecho el pago no pudiera cobrarle ni aquello en que le ha sido útil. Un deudor se niega, par ejemplo, a que un tercero haga el pago porque se le cobra más de lo que debe, o porque se cobra intereses que no cree deber; pero si el que ha hecho el pago sólo exige aquello que el deudor confesaba deber, no hay motivo para negarle toda acción. Duranton, tomo XII, n° 79, es de opinión de que las circunstancias del caso y los motivos de la negativa del deudor para que haga el pago es lo que debe decidir si hay o no alguna acción para el que ha pagado contra la voluntad del deudor. Mourlon discute el punto, y resuelve la cuestión como Marcadé, porque no se puede suponer el ánimo donandi, y porque la verdadera donación no tiene lugar sino cuando hay concurso de voluntades, ofrecimiento por una parte y aceptación por la otra.
Cuando damos al que ha hecho el pago, acción para cobrar aquello en que el pago le ha sido útil al deudor, le reconocemos sólo la acción in rem verso, que se concede a todo aquel que emplea su dinero o sus valores en utilidad de las cosas de un tercero. Esta es la opinión de Maynz, 369, nota 3.
La Ley Romana dice: Liberatur enim et alio solvente, sive sciente debitore sive ignorante vel invito solutio fiat....Solvere pro ignorante et invito cuique licet, cum sit iure civili constitutum licere etiam ignorantis invitique meliorem condicionem facere. Véase sobre el artículo la L. 5,Tít. 8, Lib. 26, Digesto.
Comentario: (*) equivale al tomo II, § 442 de la edición, en alemán, de 1853 y se corresponde con el tomo IV, § 623, de Massé y Vergé (**). Goyena cita, además, los artículos 922 de Vaud, 1326 Sardo, 1117 Holandés, 1189 Napolitano y artículo 2130, de Luisiana. L. 53,Tít. 3, Lib. 46, Digesto, L. 3,Tít. 14, Part. 5ª; L. 6, § 2,Tít. 1, Lib. 17, Digesto y L. 40, Tít. 1, Lib. 17, Digesto; L. 24, Tít. 19, Lib. 2, Cód. Romano, con las que está conforme la L. 12,Tít. 12, Part. 5ª.
Art. 729.- El acreedor está obligado a aceptar el pago hecho por un tercero, ya pagando a nombre propio, ya a nombre del deudor; pero no estará obligado a subrogar en su lugar al que hiciere el pago.
Nota al 729: "Véase, L. 3,Tít. 14, Part. 5ª - L. 53,Tít. 3, Lib. 46, Digesto - El artículo 1236 del Cód. Francés, y Marcadé, sobre dicho artículo. .
Art. 730.- Si la obligación fuere de hacer, el acreedor no está obligado a recibir el pago por la prestación del hecho o servicio de un tercero, si hubiese interés en que sea ejecutado por el mismo deudor.
Nota al 730: "Véase L. 3,Tít. 14, Part. 5ª - L. 31,Tít. 3, Lib. 46, Digesto - Cód. Francés, artículo 1237 - de Luisiana, artículo 2132 - Sardo, 1327 - Holandés, 1118 - Napolitano, 1190".
Código Civil Quien paga mal paga dos veces Jurisprudencia Nacional Jurisprudencia Federal
"1ro. A la persona a cuyo favor estuviere constituida la obligación si no hubiese cedido el crédito, o a su legítimo representante, cuando lo hubiese constituido para recibir el pago, o cuando el acreedor no tuviese la libre administración de sus bienes;
"2do. A cualquiera de los acreedores, si la obligación fuese indivisible o solidaria, si el deudor no estuviese demandado por alguno de ellos;
"3ro. A cada uno de los coacreedores, según la cuota que les corresponda, si la obligación fuese divisible, y no fuese solidaria;
"4to. Si el acreedor o coacreedor hubiese fallecido, a sus legítimos sucesores por título universal, o a los herederos, según la cuota que a cada uno perteneciere, no siendo la obligación indivisible;
"5to. A los cesionarios o subrogados, legal o convencionalmente;
"6to. Al que presentase el título del crédito, si éste fuese de pagarés al portador, salvo el caso de hurto o de graves sospechas de no pertenecer el título al portador;
"7mo. Al tercero indicado para poder hacerse el pago, aunque lo resista el acreedor, y aunque a éste se le hubiese pagado una parte de la deuda.
Nota al 731: "LL. 3, 4, 5 y 6,Tít. 14, Partida 5ª - L. 49,Tít. 3, Lib. 46, Digesto - Cód. Francés, artículo 1239; Napolitano, 1192; Sardo, 1329. En cuanto a los incs. 2º y 3º, lo que está resuelto en los títulos de las obligaciones solidarias, y de las obligaciones divisibles e indivisibles. Respecto al 4º, las LL. 11,Tít. 14, Part. 3ª y 14, Tít. 11, Part. 5ª - L. 3,Tít. 11, Lib. 1, Fuero Real. Respecto al 5º, lo que se resolverá en el capítulo del pago con subrogación.
En cuanto al 6º, Savigny, en su obra, Derecho de las Obligaciones, trata de los títulos al portador desde el § 62 hasta el 71, según la legislación de Prusia (*). Nos dice que el título al portador no puede ser emitido sino por los gobiernos o sociedades especialmente autorizadas para hacerlo; y que a los particulares sólo les es permitido para dar cumplimiento a una determinada obligación, pues que el título al portador puede causar perjuicio a la moneda o papel moneda del país, y dar lugar a bancarrotas fraudulentas.
Las relaciones de derecho entre acreedor y deudor en los títulos al portador, no están sometidas a las reglas generales del derecho de las obligaciones, sino a condiciones especiales que deben encontrarse en la creación de los títulos, razón por la cual no podemos proyectar leyes sobre la materia.
El verdadero acreedor del título al portador es el poseedor del mismo, porque el hecho de la posesión establece siempre la presunción de la propiedad. Esta presunción de propiedad tiene una doble significación: de parte del poseedor importa que puede ejercer todos los derechos del propietario; de parte del deudor que él tiene el derecho absoluto de pagar a cualquier portador del título al portador.
El traspaso del derecho tiene lugar por la tradición del título. Es el mismo procedimiento que en el traspaso de la propiedad. La forma de una cesión no es exigida ni posible, pues que el título no indica la persona que tenga el derecho anterior, y que pueda hacerlo.
La reivindicación de los títulos al portador no tiene lugar sino contra el poseedor de mala fe, por ejemplo, el que los hubiese robado, y en cuyo poder aún existiesen, o contra el depositario de ellos que se negara a entregarlos si los hubiese cobrado o dádoles curso, aunque se hallasen indudablemente en poder de determinada persona no habría lugar a la reivindicación, ni de los títulos ni del dinero que hubiesen producido, aun cuando éste existiera en poder del ladrón o depositario infiel, y el dueño anterior no tendría sino una acción personal contra el que se los hubiese sustraído, pues que no hay reivindicación de la moneda corriente.
La dificultad, en el caso de reivindicación, se presenta para la prueba de la propiedad. El demandante debe acreditar todas las indicaciones que pueden concurrir a demostrar que los títulos depositados o robados son los mismos que pretende reivindicar.
Los títulos al portador que emiten los gobiernos, como fondos públicos, billetes de tesorería, pueden sufrir una alteración aparente por una señal cierta que se les agregue, y que los ponga fuera de circulación. Los particulares no pueden dejar sin efecto en sus transacciones esta declaración del Estado, deudor originario, que hace ilegal todo acto, respecto a los títulos anulados.
Cuando el propietario de un título al portador, pierde la posesión, sea que este título se le haya perdido o le haya sido robado, o se haya destruido en un incendio o en un naufragio, se encuentra colocado en una situación muy diversa de la del propietario de un papel moneda que sufre un accidente semejante.La moneda lleva su valor en sí misma, y cuando un papel moneda es destruido, la pérdida es irreparable. No sucede así en los títulos al portador que emiten los gobiernos, que no tienen valor en sí mismos, sino que son simples reconocimientos, títulos destinados a probar la obligación. La continuación de la obligación es completamente independiente de la existencia material del título que la comprueba. Puede decirse que el deudor no carga con otra obligación que la de hacer el pago al portador del título; mas aunque éste sea el derecho del deudor, no se entiende que debe ejercerlo en todas circunstancias. Este derecho no existe en casos dudosos. Cuanto antes del pago, el que dice haber perdido la posesión del título, lo notifica al deudor para que no lo pague, éste debe provisoriamente rehusar el pago al portador, a fin de dejar a las partes, la posibilidad de hacer reconocer por medio de un proceso, en quién se halla la verdadera propiedad, por oposición a la propiedad presunta.
El procedimiento que se observa en los títulos al portador que llevan cupones de intereses, es el siguiente: El propietario que ha sufrido el accidente de la pérdida, da la prueba del hecho ante la autoridad pública, encargada de la emisión de los títulos, y particularmente del pago de los intereses. Es preciso designar exactamente los números que llevan los títulos y comprobar la posesión que de ellos se tenía; la consecuencia inmediata de esta designación es que la autoridad observa si se presentan cupones de intereses correspondientes a esos números, y si así sucede, no son pagados al portador de ellos. El reclamante debe ser instruido de la presentación, y de la persona del portador, y el negocio se resuelve en un proceso entre las dos partes.
Si se supone una destrucción material, la autoridad hace conocer públicamente por avisos sucesivos la pérdida declarada de los números, y llama a los que puedan ser tenedores de ellos para que los presenten. Si estos avisos no producen ningún resultado satisfactorio en el término de tres años, una decisión judicial declara la no existencia del título, y el que lo ha perdido recibe otro título de igual valor. Si aparece después un poseedor del título perdido, el Estado está exonerado de pagarlo: el negocio es ya entre partes, ante los jueces que declaran a quién pertenece el nuevo título que reemplazó al que se juzgaba perdido.
En cuanto al inc. 7° - L. 5,Tít. 14, Part. 5ª - L. 12,Tít. 3, Lib. 46, Digesto".
Comentario: (*) artículos 713. y sgtes. del Cód. Prusiano.
Nota al 732: "Cód. Francés, artículo 1240 - Sardo, 1330. Estar en posesión de un crédito no es tener el acto escrito que lo pruebe, sino gozar pacíficamente de la calidad de acreedor. Así, un heredero aparente está en posesión de los créditos hereditarios, y son válidos los pagos que le hacen los deudores de la sucesión, aunque después sea vencido en juicio y declarado no ser heredero. Por lo demás, tener el documento del crédito constituye la posesión cuando se trata de documentos pagaderos al portador. Véase Marcadé, sobre el artículo 1240".
Nota al 733: "Regla 17, Tít. 34, Partida 7ª - y L. 5,Tít. 14, Part. 5ª - Cód. Francés, artículo 1239 - Napolitano, 1192 - Sardo, 1329".
Nota al 734: "Regla 17, Tít. 34, Partida 7ª - L. 5,Tít. 8, Lib. 26, Digesto - Cód. Francés, artículo 1241 - Napolitano, 1194 - Sardo, 1331 - Holandés, 1122".
Nota al 736: "Cód. Francés, artículo 1242 - Napolitano, 1195 - Sardo, 1332 - Holandés, 1123".
Nota al 737: "L. 7, Tít. 15, Part. 5ª. De la revocación de los pagos hechos por el deudor en fraude de los acreedores, se dispondrá en la sección siguiente".
Art. 738. Cuando por el pago deba transferirse la propiedad de la cosa, es preciso para su validez, que el que lo hace sea propietario de ella y tenga capacidad de enajenarla. Si el pago fuese de una suma de dinero o de otra cosa que se consuma por el uso, no puede ser repetido contra el acreedor que la haya consumido de buena fe.
Nota al 738: "Véase Cód. Francés, artículo 1238, y sobre él a Marcadé. Respecto a la segunda parte, L. 14, § 8,Tít. 3, Lib. 46, Digesto. Cuando el que paga no es propietario de la cosa, y ésta es un inmueble, puede ser reivindicada por el verdadero propietario. Pero si el propietario no ejerce la repetición de la cosa, el deudor que la ha entregado no podrá hacerlo por el principio quem de evictione tenet actio, eumdem agentem repellit exceptio. Si se tratase de un mueble que no fuese perdido ni robado, el acreedor que lo ha recibido de buena fe no puede ser inquietado. Si el mueble hubiese sido perdido o robado, podría ser repetido por el dueño, pero no por el que lo ha pagado. Si el acreedor lo hubiese consumido de buena fe, no hay recurso contra él. Cuando el deudor propietario de la cosa dada en pago no tenía capacidad para enajenarla, la nulidad del pago no puede ser demandada sino por el incapaz o sus representantes, y no por el acreedor que la hubiese recibido, porque los beneficios de la incapacidad sólo se han establecido a favor de los incapaces.
Estos son los derivados inmediatos del artículo".
Código Civil De lo que se debe dar en pago Pagos por Transferencia Electrónica en Causas Judiciales
Nota al 740: "L. 3,Tít. 14, Part. 5ª. - Ley 17, Código. De Solutionibus - Cód. Francés, artículo 1243".
Art. 745. Si el pago consistiese en la entrega de cosas determinadas, o de cosas inciertas o de cosas fungibles o no fungibles, se observarán las disposiciones contenidas en el Título "De las obligaciones de dar".
Nota al 745: "Las Leyes Romanas y los Códigos modernos exigen la prueba del pago de los tres últimos períodos, para suponer el pago de los anteriores. Pero para esto no hay razón alguna. Si el acreedor o la oficina pública encargada de una contribución da el recibo por el último año de una pensión o contribución anual, los acreedores sólo deben ser culpados cuando no expresaron que quedaban impagas las pensiones o contribuciones anteriores. Este es el caso de aplicar el principio: "Plus favemus liberationibus, quam obligationibus".
Código Civil Lugar del pago
Art. 747. El pago debe ser hecho en el lugar designado en la obligación. Si no hubiese lugar designado, y se tratase de un cuerpo cierto y determinado deberá hacerse donde éste existía al tiempo de contraerse la obligación. En cualquier otro caso, el lugar de pago será el del domicilio del deudor al tiempo del cumplimiento de la obligación.
Nota al 747: "Cód. Francés, artículo 1247 - Napolitano, 1101 - Sardo, 1337 - de Luisiana, artículo 2153, en cuanto los dos primeros párrafos. Respecto al segundo inciso, el Cód. de Holanda, artículo 1429, designa el domicilio del acreedor. La L. 13,Tít. 11, Part. 5ª, dispone como el primer párrafo del artículo; mas la L. 32,Tít. 2, Part. 3ª, da competencia al juez del lugar del contrato como que allí fuese el fuero de la causa, sin expresar que el obligado haya de encontrarlo o no en ese lugar. Por las Leyes Romanas el que se obligó a pagar en determinado lugar, no puede hacer el pago en otro contra la voluntad del acreedor. L. 9,Tít. 4, Lib. 13, Digesto - L. 19,Tít. 1, Lib. 5, Digesto".
Código Civil Tiempo en que debe hacerse el pago
Nota al 750: "L. 13,Tít. 11, Part. 5ª - L. 8,Tít. 14, Part. 5ª - L. 42,Tít. 1, Lib. 45, Digesto - Tít. 16, § 2, Lib. 3, Instituta".
Código Civil Pago por consignación Consignación e intereses Doctrina Nacional Jurisprudencia Nacional
Nota al 756: "L. 8,Tít. 14, Part. 5ª - L. 19, Tít. 32, Lib. 4 Cód. Romano y L. 9, Tít. 43, Lib. 8, Cód. Romano. Cód. Francés, artículo 1257; Sardo, 1347; Holandés, 1440; Napolitano, 1211. En todos los códigos de Europa y América la consignación comprende, tanto las deudas de sumas de dinero, como las deudas de cosas ciertas o inciertas, cuando en realidad la consignación no puede tener lugar, sino respecto a las deudas de dinero. ¿Cómo haría el deudor el depósito judicial de un cargamento de hierro, para ofrecerlo al acreedor en su domicilio, y seguir todas las reglas de la consignación para las sumas de dinero? Para cualquier otra cosa, la oferta al acreedor por parte del deudor, para que venga a tomar la cosa debida, debe causar su liberación, y tener los efectos de la consignación". (*)
Comentario: (*) No obstante lo sostenido por Vélez en esta nota, cuando trata la compraventa en el artículo 1430, aplica el depósito judicial de una cosa mueble y en el artículo 1431 el de un bien inmueble; en la locación, en el artículo 1611, se refiere al depósito judicial de un inmueble y en el artículo 1612 al de una cosa mueble.
6° Cuando se hubiese perdido el título de la deuda.
Nota al 760: "Cód. Francés, artículo 1260; Sardo, 1350; Napolitano, 1214".
Nota al 761: "Cód. Francés, artículo 1261; Sardo, 1351; Napolitano, 1215".
Nota al 762: "Cód. Francés, artículo 1262. El pago estaba definitivamente hecho, y extinguida la obligación principal con todos sus accesorios".
Nota al 763: "Cód. Francés, artículo 1263; Napolitano, 1217; Sardo, 1353"
Nota al 764: "Cód. Francés, artículo 1264, Marcadé sobre este artículo, trata perfectamente esta materia".
Nota al 765 y 766: "Marcadé, en el lugar citado".
Pago con subrogación Doctrina Nacional
Art. 768.- La subrogación tiene lugar sin dependencia de la cesión expresa del acreedor a favor:
"1ro. Del que siendo acreedor paga a otro acreedor que le es preferente;
"2do. Del que paga una deuda al que estaba obligado con otros o por otros;
"3ro. Del tercero no interesado que hace el pago, consintiéndolo tácita o expresamente el deudor, o ignorándolo;
"4to. Del que adquirió un inmueble, y paga al acreedor que tuviese hipoteca sobre el mismo inmueble;
"5to. Del heredero que admitió la herencia con beneficio de inventario, y paga con sus propios fondos la deuda de la misma.
Nota al 768: "Cód. Francés, artículo 1251 - Sardo 1341 (*) - Holandés 1438 - Napolitano, 1204. Por Derecho Romano, sólo el acreedor hipotecario posterior, que paga al hipotecario anterior, quedaba subrogado por el ministerio de la ley, pero no le quedaba el simple acreedor quirografario, o un tercero, a no mediar pacto o cesión. Lo mismo dispone la Ley de Partida 34,Tít. 13, Part. 5ª - LL. 22,Tít. 14, Lib. 8, Cód. Romano y 1, 5, 8 y 10,Tít. 18, Lib 8, Cód. Romano. Véase a Goyena, artículo 1117 (**). Respecto al nº 2, véase a Marcadé sobre el artículo 1252, nº 718".
Comentario: (*) Vélez copia el error de Goyena y cita el artículo 1441 del Sardo. (**) Goyena cita, además, LL. 11, § 4, Tít. 4 - L. 12, §§ 6 y 9, Tít. 4, Lib. 20, Digesto y L. 5, Tit. 15. Lib. 50, Digesto.
Código Civil Jurisprudencia Nacional
"El tercero no interesado que ha pagado la deuda puede pretender el reembolso con fundamento en lo dispuesto en el art. 727 del Cód. Civil o invocando la subrogación en los derechos del acreedor que le concede el art. 768, inc. 3 del Cód. Civ.".
"Cuando no se ha pagado la deuda, sino que se ha ejecutado un contrato en beneficio de un tercero, no se da la subrogación legal, ya que se trata de otro orden de relaciones. Para que la subrogación sea resultado del pago, sea convencional, sea legal, la deuda debe preexistir al pago del tercero (artículos 504 y 768 inc. 3 Cód. Civ.)".
"El pago con subrogación tiene lugar, cuando lo hace un tercero, a quien se transmiten todos los derechos del acreedor. La subrogación es convencional o legal. La subrogación convencional puede ser consentida, sea por el acreedor, sin intervención del deudor, sea por el deudor, sin el concurso de la voluntad del acreedor".
"Habiendo la aseguradora justificado el pago de las indemnizaciones debidas con motivo del siniestro, a quedado expedita, por efecto de la subrogación legal, la acción de aquella contra el tercero responsable del daño (arts. 375 del Cód. Procesal; 767, 768 inc. 3, 771 del Cód. Civil y el artículo 80 de la Ley 17.418)".
"La subrogación legal, impuesta por el artículo 80 de la Ley 17.418, no tiene más alcance que el determinado por la propia norma, o sea, hasta el monto de la indemnización abonada al asegurado. Es por ello que el tercero sigue siendo deudor del asegurado en la medida en que este no ha sido indemnizado".
"El pago con subrogación del Cód. Civil y la subrogación del asegurador de la Ley 17.418 se diferencian en que en el primero, el cesionario tiene el derecho y la acción originados en el mismo título del cedente; mientras que en la segunda, la ley atribuye el pago que hace el asegurador (en razón del contrato de seguro), el efecto de transmitirle ipso iure los derechos y la acción (en la medida del pago) que el asegurado tiene contra el tercero".
Subrogación convencional Doctrina Nacional
Art. 769.- La subrogación convencional tiene lugar, cuando el acreedor recibe el pago de un tercero, y le transmite expresamente todos sus derechos respecto de la deuda. En tal caso, la subrogación será regida por las disposiciones sobre la cesión de derechos.
Nota al 769: "Cód. Francés, artículo 1250 - Sardo, 1340 - Napolitano, 1203".
Art. 770.- La subrogación convencional puede hacerse también por el deudor, cuando paga la deuda de una suma de dinero, con otra cantidad que ha tomado prestada, y subroga al prestamista en los derechos y acciones del acreedor primitivo.
1 - El subrogado no puede ejercer los derechos y acciones del acreedor, sino hasta la concurrencia de la suma que él ha desembolsado realmente para la liberación del deudor;
2 - El efecto de la subrogación convencional puede ser limitado a ciertos derechos y acciones por el acreedor, o por el deudor que la consiente;
3 - La subrogación legal, establecida en provecho de los que han pagado una deuda a la cual estaban obligados con otros, no los autoriza a ejercer los derechos y las acciones del acreedor contra sus coobligados, sino hasta la concurrencia de la parte, por la cual cada uno de estos últimos estaba obligado a contribuir para el pago de la deuda.
Nota al 771: "Cód. Francés, artículo 1250 - L. 2, Tít. 3, Lib. 42, Digesto - L. 1,Tít. 19, Lib. 8, Cód. Romano".
Art. 772.- Si el subrogado en lugar del acreedor hubiere hecho un pago parcial, y los bienes del deudor no alcanzaren a pagar la parte restante del acreedor y la del subrogado, estos concurrirán con igual derecho por la parte que se les debiese.
Imputación de pago Carta de pago
Art. 773.- Si las obligaciones para con un solo acreedor, tuviesen por objeto prestaciones de la misma naturaleza, el deudor tiene la facultad de declarar al tiempo de hacer el pago, por cuál de ellas debe entenderse que lo hace.
Nota al 773: "L. 10,Tít. 14, Part. 5ª - L. 8, Tít. 20, Lib. 3, Fuero Real - LL. 1, 2 y 3, Tít. 3, Lib. 46, Digesto - L. 1, Tít. 43, Lib. 8, Cód. Romano - Cód. Francés, artículo 1253 - Sardo, 1343 - Napolitano, 1707".
Art. 774.- La elección del deudor no podrá ser sobre deuda ilíquida, ni sobre la que no sea de plazo vencido.
Art. 775.- Cuando el deudor no ha escogido una de las deudas líquidas y vencidas para la imputación del pago, y hubiese aceptado recibo del acreedor, imputando el pago a alguna de ellas especialmente, no puede pedir se impute en cuenta de otra, a menos que haya mediado dolo, violencia o sorpresa por parte del acreedor.
Art. 776.- Si el deudor debiese capital con intereses, no puede, sin consentimiento del acreedor, imputar el pago al principal.
Art. 777.- El pago hecho por cuenta de capital e intereses, se imputará primero a los intereses, a no ser que el acreedor diese recibo por cuenta del capital.
Art. 778.- No expresándose en el recibo del acreedor a qué deuda se hubiese hecho la imputación del pago, debe imputarse entre las de plazo vencido, a la más onerosa al deudor, o porque llevara intereses, o porque hubiera pena constituida por falta de cumplimiento de la obligación, o por mediar prenda o hipoteca, o por otra razón semejante. Si las deudas fuesen de igual naturaleza, se imputará a todas a prorrata.
Jurisprudencia Comercial Derecho Romano
Art. 780. Si la cosa recibida por el acreedor fuese un crédito a favor del deudor, se juzgará por las reglas de la cesión de derechos.
Art. 781. Si se determinase el precio por el cual el acreedor recibe la cosa en pago, sus relaciones con el deudor serán juzgadas por las reglas del contrato de "compraventa".
Cód. Procesal Pcia. Bs. As. Arts. 111 y sgtes.
Nota al 1196: "Cód. Francés, artículo 1166, Marcadé sobre este artículo trata esta materia perfectamente y resuelve todas las dificultades que parece presentar".
Comentario: En el Derecho Romano la cognitio y la procuratio in rem suam constituyeron formas de representación procesal ideadas para su aplicación en diversos campos. Sin duda, el más importante es el de la cesión de créditos y deudas, por la que no se transmitía el derecho de crédito, sino la facultad de ejercitar la acción correspondiente. También fueron utilizadas en materia de evicción en el contrato de compraventa, como en la tutela, en supuestos que hoy se califican por la doctrina civilista como de autocontratación, cuando el tutor deviene deudor o acreedor del pupilo o ha de resarcirse de un gasto realizado en interés del pupilo con el patrimonio de éste.
El cognitor in rem suam (pag.12) es el representante procesal de la parte designado en virtud de un procedimiento solemne que requería la necesaria asistencia de la contraparte.
El procurator in rem suam (pag.16) no requería de ningún requisito y jurídicamente era considerado como un gestor oficioso.
Art. 111. - El ejercicio de la acción subrogatoria que prevé el artículo 1196 del Código Civil no requerirá autorización judicial previa y se ajustará al trámite que prescriben los artículos siguientes.
Art. 112. - Antes de conferirse traslado al demandado, se citará al deudor por el plazo de diez (10) días, durante el cual éste podrá:
Art. 113. - Aunque el deudor al ser citado no ejerciere ninguno de los derechos acordados en el artículo anterior, podrá intervenir en el proceso en la calidad prescripta por el segundo apartado del artículo 91.
Art. 114. - La sentencia hará cosa juzgada en favor o en contra del deudor citado, haya o no comparecido
"Si el fiador, acompañando recibos en los que se dejó constancia de que cancelaba la deuda subrogándose en los derechos de la acreedora, pretende entablar una acción contra el ejecutado ejerciendo los derechos que emanan de la subrogación, puede promover todas las acciones que poseía el acreedor sean éstas ejecutivas o de cualquier otra naturaleza".
"Atento el carácter solidario de la obligación asumida por los fiadores de una cuenta corriente bancaria el pago efectuado por uno de ellos, que determinó la extinción de la obligación en cabeza del ejecutante, beneficia a los demás, pudiendo esgrimirla como defensa, ya que la subrogación opera por imperio legal independientemente de la cesión expresa del acreedor (Cód. Civ. 768 - 2º), correspondiendo hacer lugar a la excepción de pago fundada en tal hecho".
"Corresponde la aplicación de las reglas referentes al pago por subrogación (Cód. Civ. 767) si quien ha depositado en el expediente no ha invocado la calidad de deudor ni de tercero interesado, únicas hipótesis en las que hubiera sido autorizado el procedimiento de la consignación, ya que el tercero no interesado (concepto que se extrae por su no mención en el Cód. Civ. 726) al carecer de "jus solvendi" se encuentra inhabilitado para demandar al acreedor por consignación en pago".
"Si bien un pago incompleto seria suficiente para no dar andamiento a la consignación civil, nada obstaría a que una dación parcial fuera admitida en los términos del Cód. Civ. 771 - 1, sin perjuicio de la actitud que el acreedor pueda asumir amparándose en la facultad que le confiere el Cód. Civ. 742".
"La acción recursoria de un co-obligado solidario contra el otro es diversa de la promovida por el acreedor, que puede dirigirse contra cualquiera de ellos por la totalidad de la deuda (artículos 705 y 716 del C.C.). No empece a ello el fundamento que pudiere tener dicha acción recursoria, que estaría dado por el pago en subrogación (Cód. Civ. 768 - 2): el reclamo del "solvens" no es susceptible de tramitación en el juicio promovido por el acreedor contra ambos deudores".
"Mediante el ejercicio de la acción subrogatoria u oblicua, el acreedor no cobra directamente su crédito en caso de resultar vencedor en el juicio, ya que ello sólo importa incorporar bienes al patrimonio de su deudor, para luego poder ejercer sus acciones contra éste. Por otra parte, el pago con subrogación - según lo dispuesto por el artículo 767 del ordenamiento de fondo - tiene lugar cuando lo hace un tercero a quien se transmiten todos los derechos del acreedor, y la acción que se ejerce es directa, en cambio en la acción oblicua es indirecta porque los acreedores no actúan en su propio nombre, sino en nombre de su deudor".
"No debe confundirse la acción subrogatoria (u oblicua) concedida a los acreedores para ejercer las que competen a sus deudores, con aquellas que nacen del pago con subrogación. En este último supuesto la obligación pagada, si bien queda entonces extinguida con relación al antiguo acreedor, subsiste con relación al tercero que efectúa el pago, quien puede reclamar del deudor el cumplimiento de ella.
Mas en tal caso, quien ha pagado con subrogación (Cód. Civ. 729, 731-5, 767 y 772), ejercita una acción directa, y por ende no está sometido a las reglas del Cód. Proc. art. 111 y sigts. Ello así, se debe incoar la pretensión en juicio autónomo".
"Si el ejecutante pidió revocatoria, con apelación subsidiaria, respecto del proveimiento que difirió "disponer la subasta solicitada ... Hasta acreditarse que el demandado ha aceptado la compra del inmueble embargado", resulta improcedente -como en el caso- la decisión que desestimó el pedido de revocatoria, con la apreciación de no registrarse el dominio del inmueble objeto del pedido de venta a nombre del ejecutado; e indicó al pretensor "ocurrir por la vía del Código Civil artículo 1196". Es decir, que fue inadecuado remitir al ejecutante a accionar en vía distinta de esta, para obtener el perfeccionamiento del dominio del inmueble atribuido al ejecutado, registrado actualmente para otra persona individual distinta de aquel. Ello, pues la llamada "acción" subrogatoria, habilitada en la citada norma legal, "no" constituye una demanda peculiar con trámite autónomo, ni necesita de un trámite separado materialmente, no siendo menester instar un "proceso de subrogación" independiente de esta ejecución. Por tanto, en este proceso el ejecutante podrá actuar, según previsión del Código Civil art. 1196, con la formulación de peticiones concretas para las cuales la habilita el subrogarse en los derechos del ejecutado al dominio de la finca embargada, hasta perfeccionarlos para hacerlos susceptibles de ejecución forzada, si esto último procediere conforme con la ley material por aplicar".
Pago indebido Doctrina Nacional Doctrina Nacional Jurisprudencia
Nota al 784: "LL. 28 y ss,Tít. 14, Part. 5ª - L. 7,Tít. 6, Lib. 12, Digesto - Instituta, Tít. 27, Lib. 3, § 6. Véase los arts. 1376 y 1377 del Cód. Francés que hablan tanto del acreedor como del deudor. Lo siguen los demás códigos publicados. En esos códigos no se distingue si la entrega se ha hecho por un error de hecho o por un error de derecho, y esto ha originado una grave cuestión entre los jurisconsultos franceses. Toullier, tomo XI, n°s. 60 y 61, y Zachariae, tomo III, págs. 183 y 185 (*), fundados en el Derecho Romano, sostienen que el que paga por un error de derecho no tiene repetición, porque tal error no puede alegarse. Pero el principio de equidad, dice Marcadé, que siempre es principio en nuestro derecho civil, no permite enriquecerse con lo ajeno y que un supuesto acreedor se quede con una suma o con una cosa que no se le debía, o que no se la debía el que la entrega. Cuando a él nada se le debe, es indudable que no puede apoyarse en el error ajeno; cuando es verdadero acreedor, y otro, por un error de derecho, le hace el pago, la repetición no le priva de cobrar lo que le deba el verdadero deudor. Un legatario, por ejemplo, que errando en el derecho cree que debe pagar una deuda del testador, y la paga en efecto, no le priva al acreedor, por la repetición que ejerza, cobrar lo que le debe el verdadero deudor".
Comentario: (*) Marcadé, remite a págs. 183 y 185, n° 10, y que, según Massé y Vergé, corresponde a pág. 10, nota 6.
Nota al 785: "El acreedor que en el caso del artículo recibe el pago, ha podido creer que el que lo hace es un tercero que paga por el verdadero deudor, y ha inutilizado el título del crédito. El error del que le ha hecho el pago no debe perjudicarlo. Al que ha hecho el pago, le queda la acción negotiorum gestorum contra el verdadero deudor".
Nota al 786: "No hacemos concordancia en este y los artículos que siguen, porque nos separamos enteramente, tanto de las resoluciones de nuestras leyes, como de la de los códigos extranjeros en puntos muy importantes".
Nota al 787: "Esta es otra grave cuestión entre los jurisconsultos. La Ley de Partida 37,Tít. 14, Part. 5ª, y todos los códigos extranjeros, sólo obligan al acreedor putativo, a la devolución del precio de la cosa, si la hubiese vendido. Toullier, tomo XI, n°s. 97 y 99, fundado en el Derecho Romano le niega al que hizo el pago el derecho de reivindicación; pero Duranton, tomo XIII, n° 683, y Marcadé sobre los arts. 1378 y sgtes., sostienen la afirmativa. Lo estricto de los principios del Derecho Romano hacía no considerar al acreedor putativo como mero poseedor de buena fe, sino como simple deudor de la cosa, cuando en realidad sólo es poseedor de buena fe de la cosa que se le ha dado en pago. Nosotros lo hemos calificado como tal en los artículos anteriores, y decimos que el poseedor de buena fe, que verdaderamente no es dueño de la cosa, no trasmite la propiedad de ella, cuando la enajena, y puede reivindicarla el verdadero propietario. En las herencias, si el heredero aparente, enajena las cosas hereditarias, pueden ser éstas reivindicadas por los verdaderos herederos cuando ha sido vencido en juicio, pues no se le considera sino como poseedor de buena fe. No se pueden transferir otros derechos que los propios, y la enajenación hecha por el que no es propietario, no hace propietario al que la adquiere. El que ha recibido en pago una cosa que no se le debía, no ha podido llegar a ser propietario de ella, pues la tradición que se le hizo fue por un error y por una falsa causa".
Nota al 788: "Conforme la L. 37,Tít. 14, Part. 5ª".
Nota al 789: "Un terremoto, por ejemplo, que hubiese destruido o deteriorado la cosa lo mismo estando en poder del actual poseedor, que en poder de su verdadero dueño. Este es el gran principio de equidad del Derecho Romano Nullam injuriam, aut damnum dare videtur aeque perituris aedibus (*).- Aubry y Rau, § 321 - Cód. Francés, artículo 1302, inc. 1° - Cód. Sardo, artículo 1393, inc.1°".
Comentario: (*) Se trata de la L. 7, § 4, Tít. 24, Lib. 43, Digesto.
Nota al 792: "Este artículo y los siguientes, son consecuencias necesarias de los artículos desde el 499 hasta el 504 inclusive".
Nota al 793: "Por ejemplo, una suma dada a título de dote en mira de un matrimonio legalmente imposible, o que de hecho no se hubiese celebrado; y en el caso de una indemnización pagada por falta de exhibición de una cosa, de la cual el propietario hubiese después recobrado la posesión".
Nota al 794: "Por ejemplo, en el caso que una sociedad se formase para operaciones de contrabando, y una de las partes quisiera repetir contra la otra las sumas pagadas en ejecución de la convención a título de beneficios o pérdidas".
Nota al 795: "Por la primera parte del artículo resulta que el dinero pagado, o la cosa dada a una persona para que se abstenga de un delito o de una acción inmoral, o para que cumpla una obligación, puede repetirse. L. 2, §§ 1 y 2, Digesto, De condit. ob turp. caus. La Ley Romana decía, quod si turpis causa accipientis fuerit, etiamsi res secuta sit, repetit potest. L. 1, § 2, Dig. eod.Tít. Respecto a la segunda parte del artículo decía también: ubi autem et dantis et accipientis turpitudo versatur, non posse repeti dicimus. L. 3, Digesto eod. tít. Sobre los cuatro últimos artículos, véase Aubry y Rau, § 442 bis - Pothier, De las obligaciones, n°s. 43 a 47 - Toullier, tomo VI, n° 126 - Duranton, tomo X, n° 374 - Merlin, Quest. verb. Causes des obligations".
Art. 796. Lo dispuesto en este Capítulo es extensivo a las obligaciones putativas, aunque el pago no se haya verificado; y así, el que por error se constituyó acreedor de otro que también por error se constituyó deudor, queda obligado a restituirle el respectivo instrumento de crédito, y a darle liberación por otro instrumento de la misma naturaleza..
Beneficio de competencia Doctrina Nacional Doctrina Nacional
Art. 799.- Beneficio de competencia es el que se concede a ciertos deudores, para no obligárseles a pagar más de lo que buenamente puedan, dejándoles en consecuencia lo indispensable para una modesta subsistencia, según su clase y circunstancias, y con cargo de devolución cuando mejoren de fortuna.
Art. 800.- El acreedor está obligado a conceder este beneficio:
Nota al 799 y 800: "Código de Chile, arts. 1625 y 1626. - L. 1,Tít. 15, Part. 5° - L. 173,Tít. 17, Lib. 50 (*), De Div. Reg. Juris.".
Comentario: (*) El Digesto Teórico Practico, la señala como L. 183, Digesto.
Art. 801.- La novación es la transformación de una obligación en otra.
Nota al 801: "Marcadé, nº 747. La Ley Romana define la novación: Novatio est prioris debiti in aliam obligationem ...transfusio atque traslatio, L, 1,Tit. 2, Lib. 46, Digesto. Lo mismo la L. 15,Tit. l4, Part. 5ª que reconoce dos casos de novación: 1º, cambio de la obligación; 2º, cambio del deudor. El Cód. Francés por los arts. 1271 y 1273, reconoce tres casos: 1º) Una nueva deuda; 2º un nuevo acreedor; 3º, un nuevo deudor. Lo siguen el Cód. Sardo, arts. 1363 y 1365 - Holandés, 1449 y 1451 - Napolitano, 1225 y 1227".
Art. 802.- La novación supone una obligación anterior que le sirve de causa. Si la obligación anterior fuese nula, o se hallaba ya extinguida el día que la posterior fue contraída, no habrá novación.
Nota al 802: "LL. 129 y 178, Digesto, De Regulis Juris (*) - Instituta, Lib 3,Tít. 30, § 3. La resolución del artículo no impide que una obligación natural pueda por medio de la novación ser convertida en una obligación civil. (**) - L. 1, § 1, Digesto, De novationibus - Pothier, Oblig. n° 589.- Duranton, tomo X, n° 330. Tampoco se opone a que una obligación anulable, susceptible de confirmación, pueda, de la misma manera, ser transformada en una obligación válida. Aubry y Rau, § 324, nº 1".
Comentario: (*) Para el Digesto Teórico Práctico Ley CLXXI, que remite a la L. 55,Tít. 17, Lib. 50 y Ley CXXXVII que remite a la L. 25, § 6, Tít. 3, Lib. 5, Digesto. (**) Véase el artículo 2057 e, infra, el artículo 819, del Cód. Civil y, sobre ellos, a Luis Moisset de Espanés.
Art. 803.- La novación extingue la obligación principal con sus accesorios, y las obligaciones accesorias. El acreedor sin embargo puede, por una reserva expresa, impedir la extinción de los privilegios e hipotecas del antiguo crédito, que entonces pasan a la nueva. Esta reserva no exige la intervención de la persona respecto de la cual es hecha.
Nota al 803: "Aubry y Rau, § 324, n° 5 - L. 15,Tit. l4, Part. 5ª - L.L. 18 y 30, Tít. 2, Lib. 46, Digesto - Cód. Francés, arts. 1278 y 1281 - Sardo, 1370 - Napolitano, 1232 - Holandés, 1457".
Art. 804.- El acreedor no puede reservarse el derecho de prenda o hipoteca de la obligación extinguida, si los bienes hipotecados o empeñados pertenecieren a terceros que no hubiesen tenido parte en la novación.
Art. 805.- Sólo pueden hacer novación en las obligaciones, los que pueden pagar y los que tienen capacidad para contratar.
Nota al 805: "L. 17,Tít. 14, Part. 5ª - Cód. Francés, artículo 1272 - Sardo, 1364".
Art. 806.- El representante del acreedor no puede hacer novación de la obligación, si no tuviere poderes especiales.
Art. 807.- Cuando una obligación pura se convierta en otra obligación condicional, no habrá novación, si llega a faltar la condición puesta en la segunda, y quedará subsistente la primera.
Art. 808.- Tampoco habrá novación, si la obligación condicional se convierte en pura, y faltase la condición de la primera.
Art. 809.- La novación entre uno de los acreedores solidarios y el deudor, extingue la obligación de éste para con los otros acreedores.
Art. 810.- La novación entre el acreedor y uno de los deudores por obligaciones solidarias o indivisibles, extingue la obligación de los otros codeudores.
Art. 811.- La novación entre el acreedor y los fiadores, extingue la obligación del deudor principal.
Nota al 812: "Deciendo abiertamiente, es la expresión de la L. 15,Tít. 14, Part. 5ª - L. 3,Tít. 43, Lib. 8, Código Romano. - Instituta, Lib 3,Tít. 30, § 3 - Cód. Francés, artículo 1273 - Sardo 1365".
Nota al 813: "El que recibe billetes o letras, diciéndose en ellos que se reciben en pago de la deuda, no causa novación, porque el recibo en esos papeles de crédito es hipotético, si ellos fueren pagados. Esta verdad, dice Marcadé, ha sido consagrada por las decisiones constantes de los Tribunales. Lo mismo enseña Pothier. Pero Duranton, tomo XII, n° 287, sostiene lo contrario sin buenos fundamentos. Las sentencias a que se refiere Marcadé tienen por razón el principio reconocido, en todas las legislaciones, que en duda, la novación no se presume, y que para que suceda es necesario que la voluntad de las partes se manifieste claramente. La Ley Romana citada es la más terminante en la materia. La aceptación de los billetes de que habla el artículo, regularmente se hace como un medio para facilitar el pago".
Jurisprudencia Nacional: "La circunstancia de que el acreedor haya aceptado documentos a la orden suscriptos por el deudor (cheques, pagarés, etc.) referentes a una deuda que ya existía no importa novación, siempre que de la conducta de las partes no se desprenda otra cosa, como ocurre cuando el acreedor haya dado recibo como si se hubiera tratado de un pago efectivo".
"La prescripción de la acción cambiaria no afecta la acción causal que sirvió de base a la emisión del documento".
"Si bien la entrega de un cheque no importa pago cancelatorio ni novación de la obligación en razón de la cual se hace dicha entrega, el carácter circulatorio y autónomo de tal instrumento, que genera la acción cambiaria independiente del negocio en función del cual se libró o transmitió el título, hace que para ejercer la acción causal emergente de dicho negocio, resulte necesario reintegrar el cheque, sea para que quien es así demandado no se vea constreñido a tener que volver a pagar frente a un tercero portador del título, sea para poder reclamar a los transmitentes que lo precedieron mediante la acción de regreso o la acción causal propia (arts. 12, 15, 40, 41, 42 y 43 Ley 24.452)".
Nota al 814: "L. 15,Tít. 14, Part. 5ª - L. 8,Tít. 42, Lib. 8, Cód. Romano. Cód. Francés, artículo 1275 - Sardo, 1367 (*).
Comentario: (*) Vélez, sigue a Goyena, quién cita, además, los arts. 1271 y 1273, del Cód. Francés; 1363 y 1365, Sardos; 1449 y 1451, Holandeses; 951 y 952 de Vaud; 1225 y 1227, Napolitanos y 2185 y 2187 de la Luisiana. L. 1,Tít. 2, Lib. 16, Digesto. La Ley de Partida llama a la novación renovamienlo, y la divide, como el Derecho Romano, en dos especies, ó mas bien maneras de hacerse: cambiándose la persona del deudor, que es el caso de la delegación: quedando el mismo deudor, pero cambiándose la obligación, o cambiándose la causa de deber. Cita Instituta, Lib 3,Tít. 30, § 3, a Pothier, n° 406, Cap. 6, parte 2, aunque se trata del n° 407, por su texto y la referencia a Vinnio, en sus Cuestiones Selectas, Lib. 2. Cap. 42.
Dice la Ley de Partida citada: "...Mas si las palabras sobredichas (que lo facie con voluntad quel pleyto primero fuese desatado) non dixiese el debdor quando renovase el pleyto segundo, mas simplemiente dixiese que daba por debdor ó por manero de aquella debda á fulan, entonce por tal renovamiento del pleyto non se desatarie el primero, ante decimos que se afirmarie, et fincarien obligados por la debda tan bien el uno como el otro, como quier que pagando el uno dellos serien quitos amos de la obligacion principal...". La ley citada del Cód. Romano, dice, a su vez: "...Si alguno hubiese agregado otra persona, o cambiado la obligada...no se innove absolutamente nada de la primera caución, sino que subsistan las anteriores obligaciones, y a ellas se agreguen por vía de incremento las posteriores, a no ser que ellos mismos hubieren remitido, a la verdad, especialmente la primera obligación, y hubieren expresado que han preferido la segunda en lugar de las anteriores...".
Véase: La Asunción Espontánea de Deuda en el Derecho Español y, en particular, la Delegación y Subrogación.
Nota al 815: "L. 8, § 5,Tít. 2, Lib. 46, Digesto (*) - Cód. Francés, artículo 1274 - Sardo, 1366 - Holandés, 1452 - Napolitano, 1228.
Comentario: (*) Goyena cita, además, la L. 53, Tít. 3, Lib. 46, Digesto y LL. 1 y 6, Tít. 42, Lib. 8, Cód. Romano.
Art. 816. La insolvencia del deudor sustituido, no da derecho al acreedor para reclamar la deuda del primer deudor, a no ser que el deudor sustituido fuese incapaz ya de contratar por hallarse fallido.
Nota al 816: "L. 15,Tít. 14, Part. 5ª - L. 1, § 11, Tít. 6, Lib. 42, Digesto (*) - Cód. Francés, artículo 1276 - Holandés, 1454 - Sardo, 1368.
Comentario: (*) Goyena cita, además, L. 3,Tít. 42, Lib. 8, Cód. Romano, L. 4, Tít.4, Lib. 18, Digesto y L. 26, § 2,Tit. 1, Lib. 17, Digesto.
Art. 836.- Por la transacción no se transmiten, sino que se declaran o reconocen derechos que hacen el objeto de las diferencias sobre que ella interviene. La declaración o reconocimiento de esos derechos no obliga al que la hace a garantirlos, ni le impone responsabilidad alguna en caso de evicción, ni forma un título propio en que fundar la prescripción.
Nota al 836: "L. 33,Tít. 4, Lib. 2, Cód. Romano - Aubry y Rau, § 421 - Pothier, De la Vente, n° 647 - Troplong, Trans., n°s. 7 a 10 (*)".
Comentario: (*) Ver a Goyena, al tratar el tema de la evicción.
Sin embargo, debe decirse que las transacciones difieren de las sentencias en que ellas en sus cláusulas forman un todo indivisible y no pueden ser anuladas en parte, mientras que las sentencias que hubiesen decidido muchos puntos litigiosos son susceptibles de ser reformadas en algunos de estos puntos, y confirmadas o llevadas a efecto en cuanto a los otros. Se ha observado también con razón que no había una perfecta analogía entre la autoridad de las transacciones y la autoridad de las sentencias. Las transacciones tienen muchas veces más fuerzas que las sentencias y en otras menos, pues que ellas no puedan ser atacadas por los mismos medios que las sentencias; y por otra parte, están sujetas a causas de nulidad por las cuales las sentencias pasadas en cosa juzgada no pueden ser atacadas. Véase sobre estas consideraciones Zachariæ, § 768. - Aubry y Rau, § 421. - Troplong, n°s. 129 y sgtes.
Nota al 854: "Lo contrario se dispone en el artículo 1212 del proyecto de Freytas. Nuestro artículo es enteramente conforme al Derecho Romano (L. 33, Código De transact.) El que renuncia, aunque sea por un precio, a sus pretensiones sobre el objeto litigioso que formaba la materia de la transacción, no cede este objeto mismo, sino que lo deja simplemente a la otra parte con los derechos que éste pretendía tener sobre él. Hemos establecido como base del artículo 636 que la transacción no es un acto jurídico que transmite derechos, sino que meramente los reconoce. Este reconocimiento que haga una de las partes de los derechos que la otra alega, no la pone en el caso del que por un precio hubiese traspasado el dominio incuestionable que tenía en la cosa y que lo hace responsable en caso de evicción.
Igual artículo al nuestro fue propuesto en el proyecto del Cód. Francés, y después de una gran discusión fue suprimido, Pero los legisladores franceses no resolvieron lo contrario, y en esta ocasión hicieron lo que siempre se nota en las discusiones de este Código, que cuando la dificultad es grande se pasa por ella y nada se dispone. La disposición del artículo es la doctrina de Pothier, De la Vente, n° 647 - de Troplong, n° 12, y de Aubry y Rau, § 421, nota 14".
La confusión Derecho Romano
Art. 862.- La confusión sucede cuando se reúnen en una misma persona, sea por sucesión universal o por cualquier otra causa, la calidad de acreedor y deudor; o cuando una tercera persona sea heredera del acreedor y deudor. En ambos casos la confusión extingue la deuda con todos sus accesorios.
Nota al 862: "Véase la L. 8,Tít. 6, Part. 6ª - L. 21,Tít. 3, Lib. 34, Digesto - L. 75,Tít. 3, Lib. 46, Digesto. - Cód. Francés, artículo 1300, Sardo, 1391 - Holandés, 1472, - Napolitano, 1254 - de Luisiana, 2214 , artículo 2214. O por cualquier otra causa, decimos, como venta de una herencia, cesión de un crédito, sociedad universal, etc.".
Art. 863.- La confusión no sucede, aunque concurran en una persona la calidad de acreedor y deudor por título de herencia, si ésta se ha aceptado con beneficio de inventario.
Nota al 863: L. 8,Tít. 6, Part. 6ª - L. 22, § 9,Tít. 30, Lib. 6, Cód. Romano - Cód. Francés, artículo 802 - Sardo, 1023 - Holandés, 1078 - Napolitano, 719".
Art. 864.- La confusión puede tener efecto, o respecto a toda la deuda, o respecto sólo a una parte de ella. Cuando el acreedor no fuese heredero único del deudor, o el deudor no fuese heredero único del acreedor, o cuando un tercero no fuese heredero único de acreedor y deudor, habrá confusión proporcional a la respectiva cuota hereditaria.
Nota al 864: "Marcadé, n° 858 - L. 50, Tít. 1, Lib. 46, Digesto - Véase Cód. Francés, artículo 1209 - Napolitano, 1162 - Holandés 1324".
Art. 865.- La confusión del derecho del acreedor con la obligación del deudor, extingue la obligación accesoria del fiador; mas la confusión del derecho del acreedor con la obligación del fiador, no extingue la obligación del deudor principal.
Nota al 865: "L. 21,Tít. 1, Lib. 46, Digesto - Cód. Francés, artículo 1301 - Sardo, 1392 - Napolitano, 1255 - Holandés, 1473".
Art. 866.- La confusión entre uno de los acreedores solidarios y el deudor, o entre uno de los codeudores solidarios y el acreedor, sólo extingue la obligación correspondiente a ese deudor o acreedor, y no las partes que pertenecen a los otros coacreedores o codeudores.
Nota al 866: "Cód. Francés, artículo 1200 - Sardo, 1299 - Napolitano, 1162 - Holandés, 1324 - L. 71,Tít. 1, Lib. 46, Digesto".
Art. 867.- Si la confusión viniese a cesar por un acontecimiento posterior que restablezca la separación de las calidades de acreedor y deudor reunidas en la misma persona, las partes interesadas serán restituidas a los derechos temporalmente extinguidos, y a todos los accesorios de la obligación.
Nota al 867: "Marcadé n° 860. Como si el testamento que creó los derechos fuese después anulado. - L. 21, Tít. 2, Lib. 5, Digesto".
Nota al 868: "Aubry y Rau, § 323".
Nota al 869: "Aubry y Rau, párrafo citado. - Duranton tomo XII, nºs. 341 y 352".
Nota al 872: "Aubry y Rau, lugar citado. El marido o el padre no podrán renunciar a los derechos que las leyes les confieren sobre la mujer o los hijos. Véase regla 34,Tít. 34, Partida 7ª - L. 34,Tít. 14, lib. 2, Digesto y L. 7, idem, § 16".
Nota al 873: "Aubry y Rau, en el n° 1 del § citado. En las notas 8 y 9 pone diversos ejemplos en que las renuncias tácitas pueden tener lugar, y en los que el derecho exige que la renuncia sea expresa".
Nota al 874: "Merlin, Rép. Verb. Renonciation, § 3".
Nota al 875: "Aubry y Rau, lugar citado".
Nota al 876: "Se trata sólo en este título de la renuncia de la deuda, considerada como modo de extinción de las obligaciones unilaterales. Cuando se trate de las diferentes maneras cómo se disuelven los contratos, trataremos de la doble remisión a consecuencia de lo cual se extinguen las obligaciones recíprocas que se derivan de los contratos bilaterales".
Nota al 877: "L. 9,Tít. 14, Part. 5ª - L. 40,Tít. 13, Part. 5ª. La L. 11, Tít. 19, Part. 3ª, parece no estar de acuerdo con las dos leyes citadas, pues que dice que si la carta se halla sana e íntegra en poder del deudor, le incumbe a éste probar que él (el acreedor) ge la tornara queriéndole quitar la debda. Pero si se halla en poder del deudor rota o cancelada, la ley presume la remisión, salvo al acreedor el derecho de probar lo contrario. Sobre la remisión de la deuda véanse LL. 1 y 2,Tít. 14, Part. 5ª - LL. 14 y 15, Tít. 43, Lib. 8, Cód. Romano - Cód. Francés, artículo 1282 - Sardo, 1375 - Napolitano, 1236".
Nota al 878: "La resolución de este artículo ha sido una cuestión muy debatida entre los jurisconsultos, pues observaban que el documento podía hallarse en poder del deudor por ser éste el cajero o tenedor de los libros del acreedor, o porque se hubiese depositado en alguna persona que lo hubiese entregado al deudor. Pothier en el n° 572 rechaza toda distinción de las personas, y sostiene que la existencia del documento privado en poder del deudor, induce la presunción de habérsele entregado voluntariamente por el acreedor, y que a éste incumbe la prueba de lo contrario. En la necesidad de establecer una regla, la del artículo tiene por fundamento lo que regularmente sucede. Las consideraciones indicadas sobre la calidad de la persona del deudor, obrarán en la apreciación que haga el juez de las pruebas que pueda dar el acreedor".
Nota al 880: "L. 1,Tít. 14, Part. 5ª - L. 32,Tít. 14, Lib. 2, Digesto - L. 23, Tít. 14, Lib. 2, Idem - Cód. Francés, artículo 1287 - Sardo, 1378 - Holandés, 1478 - Napolitano, 1241".
Nota al 881: "Véase Zachariae, § 569".
Nota al 882: "Zachariae, en el parágrafo citado".
Nota al 887: "Véase L. 40,Tít. 13, Part. 5ª - L. 9,Tít. 26, Lib. 8, Cód. Romano - L. 3,Tít. 14, Lib. 2, Digesto - Cód. Francés, artículo 1286 - Sardo, 1377 - Holandés, 1477 - Napolitano, 1240".
Nota al 888: "La Ley Romana dice: "obligatio quamvis initio recte constituta, extinguitur, si inciderit in eum casum a quo incipere non poterat"(*): L. 140, Digesto De Verb. Oblig. - Instituta, Lib. 3,Tít. 20, § 2, y nota al artículo 578, referente a la extinción de la obligación cuando la cosa objeto de ella se pierde sin culpa del deudor".
Comentario: (*) En realidad, se trata de una regla deducida de la L. 140, § 2,Tít.1, Lib. 45, Digesto y del Lib. 3,Tít. 20, § 2, Instituta.
Nota al 889: "Véase el artículo 513 y las leyes citadas en la nota".
Nota al 891: "Aubry y Rau, § 331, nota 4".
Nota al 892: "Véase la nota al artículo 789".
Nota al 893: "Véase Aubry y Rau, § 331".
Nota al 894: "Pothier, Oblig., n° 658 - Toullier, tomo VII, n° 443 - Duranton, tomo XII, n° 490".
Nota al 895: "Por el Derecho Romano y por el Derecho de las Partidas, cuando el pago se hacía imposible por pérdida de la cosa sin culpa del deudor, la obligación se extinguía sólo para el deudor, quedando el acreedor obligado. Así, cuando la cosa comprada, hallándose aún en poder del vendedor se perdía por un casos fortuito, no perecía para su dueño sino para el comprador, el cual debía pagar el precio. La razón era que las cosas perecen para sus dueños, cuando son acreedores de las mismas cosas; pero no cuando son deudores, pues el deudor de cosa cierta se libra de la obligación de entregarla si la cosa perece sin su culpa. Nosotros hemos combatido estas falsas teorías en la nota al artículo 578".
En esta sección se verán generalizados los más importantes principios del derecho, cuya aplicación parecía limitada a determinados actos jurídicos. La jurisprudencia en mil casos deducía sus razones de lo dispuesto respecto de actos que, en verdad, no eran siempre semejantes. Si el vicio, por ejemplo, de violencia o intimidación debía anular los contratos, ¿por qué no anularía también el reconocimiento de un hijo natural, la aceptación de una letra, la entrega al deudor del título del crédito, etc., etc.? ¿Por qué no diríamos en general que los actos que crean o extinguen obligaciones, se juzgan voluntarios si son ejecutados con discernimiento, intención y libertad, generalizando así los principios, y generalizando también su aplicación? Mil veces nuestras leyes se ven en la necesidad de repetir que el incapaz de derecho, no puede hacer determinados contratos, y mil veces guardan silencio respecto a los incapaces, tratándose de actos que hacen nacer obligaciones iguales a las que nacen de los contratos. "Todos los códigos publicados, con excepción del de Prusia, dice Freitas, tienen el gravísimo defecto de haber legislado sobre materias de aplicación general a casi todos los asuntos del Cód. Civil, del Cód. de Com. o del Cód. de Procedimientos, como si fuesen exclusivamente aplicables a los contratos y testamentos. Con este sistema han embarazado el exacto conocimiento del derecho privado, aislando fenómenos que son efectos de la misma causa, y haciendo de esta manera que muchas especies escapen a la influencia de los pnncipios que debían dirigirlos. Tratándose de cualquier acto voluntario, tratándose de actos jurídicos que no son contratos o testamentos, como las relaciones de familia, o como los actos de procedimientos en los juicios, a los menos versados repugna aplicar disposiciones legislativas sobre contratos y testamentos, que fueren establecidas para aquellas dos clses de actos jurídicos. Este régimen que desliga todas las clases de los actos que crean o extinguen obligaciones, queda siempre incompleto en los códigos, por mayor que sea el número de las repeticiones y referencias".
Esas disposiciones susceptibles de una aplicación común, que en todos los códigos, han sido particularizados a los contratos y testamentos, son los que ahora en su carácter propio, se han reunido en esta sección.
Respecto a la materia objeto de esta sección, podemos decir con Ortolán, que "hecho", que por su etimología supondría una acción del hombre, se toma en el lenguaje jurídico en su sentido más amplio, como designando un suceso cualquiera, que ocurra en el mundo de nuestras percepciones. En esta significación es usada esta palabra por los jurisconsultos romanos en todo el título de juris et facti ignorantia.
El hecho puede producirse, ya por una causa que se halle enteramente fuera del hombre, y a la que éste no haya podido ni auxiliar ni poner obstáculo, ya con participación directa o indirecta del hombre, y ya finalmente por efecto inmediato de su voluntad.
Se aplica también la idea y el nombre de "hecho", a lo que no es más que la negación del mismo.
El caso en que tal acontecimiento no se verifique, la omisión o negativa del hombre a hacer tal cosa, es lo que vulgarmente se dice un hecho negativo.
Por último, de la misma manera que el derecho, por su poder de abstracción crea personas y cosas que no existen en la naturaleza, así a veces llega hasta crear hechos imaginarios que no tienen realidad ninguna, y obra como si hubieran existido: por ejemplo, la muerte de un ausente después de los años que fija a la ausencia para crear la presunción de fallecimiento; el domicilio del menor, que la ley declara ser la casa de sus padres, aunque esté a largas distancias de ésta.
Los hechos pueden recaer sobre el hombre mismo, tales son, por ejemplo, su nacimiento, de donde procede un hecho de filiación para uno, de patenidad u origen común para otros; su matrimonio, la unión legal o ilegal de un sexo con otro, y por último su muerte.
O sobre las cosas, como por ejemplo, su creación o composición, el embellecimiento de ellas, sus mejoras, deterioros, transformaciones, sustracciones, pérdidas o destrucción.
O en fin, sobre uno y otro objeto combinados, considerando las relaciones del hombre con las cosas, como la ocupación, toma o pérdida de la posesión de una cosa por el hombre.
La función de los hechos en la jurisprudencia es una función eficiente. Si los derechos nacen, si se modifican, si se transfieren de una persona a otra, si se extinguen, es siempre a consecuencia o por medio de un hecho. No hay derecho que no provenga de un hecho, y precisamente de la variedad de hechos procede la variedad de derechos.
Hay ciertos hechos que tienen especialmente el objeto de establecer entre las personas, relaciones jurídicas, crear, modificar, transferir o aniquilar derechos, tales como los contratos, los actos de última voluntad, etc. Estos son hechos que designamos bajo la calificación general de "actos jurídicos".
Art. 896.- Los hechos de que se trata en esta parte del Código son todos los acontecimientos susceptibles de producir alguna adquisición, modificación, transferencia o extinción de los derechos u obligaciones.
Nota al 896: "No se trata de los hechos como objeto de derecho, sino únicamente como causa productora de derecho. El hecho del hombre puede ser considerado bajo dos relaciones: 1ª como objeto de un derecho, por ejemplo, cuando alguno debe hacer algo en nuestro favor, como la entrega de una cosa, la ejecución o abstención de alguna acción, materia que ya hemos tratado; 2ª como fuente de un derecho. Así, cuando alguno me vende y me entrega su casa, el hecho de la venta seguido de la tradición, tiene por efecto darme la propiedad de la casa. O bien alguno destruye una cosa mía, y de este hecho me resulta el derecho de demandar la reparación del perjuicio que tal hecho me ha causado. Véase Maynz, tomo I, § 119.
Los hechos como objetos de derechos y de los actos jurídicos, son siempre actos humanos, positivos o negativos, acciones u omisiones. Los hechos, causa productiva de derechos, pueden ser actos humanos o actos externos, en que la voluntad no tenga parte. Los hechos humanos, no son los únicos generadores o destructores de derechos, pues que hay numerosos e importantes derechos que se adquieren o se pierden, sólo por el mero efecto de otros hechos, que no son acciones u omisiones voluntarias o involuntarias, que llamamos hechos externos, y que podían llamarse hechos accidentales, o hechos de la naturaleza, como son los terremotos, tempestades, etc., que hacen perder muchas veces los derechos constituidos, por obligaciones o contratos o como son los que hacen adquirir derechos, tales como las accesiones naturales, la sucesión ab intestato, cuya causa productiva de derechos, es el hecho del fallecimiento de la persona a que se sucede, o como son también los derechos que se derivan del nacimiento..
Art. 897.- Los hechos humanos son voluntarios o involuntarios. Los hechos se juzgan voluntarios, si son ejecutados con discernimiento, intención y libertad".
Art. 898.- Los hechos voluntarios son lícitos o ilícitos. Son actos lícitos, las acciones voluntarias no prohibidas por la ley, de que puede resultar alguna adquisición, modificación o extinción de derechos.
Art. 899.- Cuando los actos lícitos no tuvieren por fin inmediato alguna adquisición, modificación o extinción de derechos sólo producirán este efecto, en los casos en que fueren expresamente declarados.
Nota al 899: "Los actos lícitos de este artículo no son actos jurídicos. Los hechos puros y simples, que por su naturaleza no presentan sino hechos materiales, no crean derechos y obligaciones, sino cuando se refieren a ciertas relaciones jurídicas, y en razón sólo de esta relación. El que hace reparaciones urgentes en la propiedad de un amigo ausente, tiene sólo en mira prevenir un perjuicio, mas no piensa en el cuasi-contrato negotiarum gestio. El cultivo de un campo y otros hechos análogos son hechos puros y simples, que no producen por sí más que resultados materiales. Sin embargo, estos actos pueden, en razón de las circunstancias en que han tenido lugar, traer consecuencias jurídicas. Así, cuando se han ejercido por el que no es propietario, pueden dar lugar a la adquisición de los frutos, o a la restitución de los gastos hechos en el campo ajeno".
Art. 900.- Los hechos que fueren ejecutados sin discernimiento, intención y libertad, no producen por sí obligación alguna.
Nota al 900: "Cód. de Prusia, 1ª part., Tít. 4, Art. 3º (*). El elemento fundamental de todo acto, es la voluntad del que lo ejecuta. Es por esto que el hecho de un insensato o de una persona que no tiene discernimiento y libertad en sus actos, no es considerado en el derecho como un acto, sino como un acontecimiento fortuito (Maynz, tomo I, § 119)".
Comentario: (*) Vélez cita el Título 3 del Cód. Prusiano, pero corresponde el Título 4 del mismo.
Art. 901.- Las consecuencias de un hecho que acostumbra suceder, según el curso natural y ordinario de las cosas, se llaman en este Código "consecuencias inmediatas". Las consecuencias que resultan solamente de la conexión de un hecho con un acontecimiento distinto, se llaman "consecuencias mediatas". Las consecuencias mediatas que no pueden preverse se llaman "consecuencias casuales".
Art. 902.- Cuanto mayor sea el deber de obrar con prudencia y pleno conocimiento de las cosas, mayor será la obligación que resulte de las consecuencias posibles de los hechos.
Nota al 902: "Cód. de Prusia, lugar citado, artículo 9º.
Art. 903.- Las consecuencias inmediatas de los hechos libres, son imputables al autor de ellos.
Art. 904.- Las consecuencias mediatas son también imputables al autor del hecho, cuando las hubiere previsto, y cuando empleando la debida atención y conocimiento de la cosa, haya podido preverlas.
Art. 905.- Las consecuencias puramente casuales no son imputables al autor del hecho, sino cuando debieron resultar, según las miras que tuvo al ejecutar el hecho.
Nota al 906: "Cód. de Prusia, lugar citado, artículos 10° y sgtes.
Nota al 909: "Cód. de Prusia, lugar citado, arts. 24 y 25.
Nota al 911: "Cód. de Prusia, lugar citado, arts. 27 y 28.
Nota al 916: "Se llaman formales, porque sus formas son regidas por el derecho positivo, mientras que para las declaraciones no formales, las formas son dejadas a la elección de las partes. Desde la Edad Media, dice Savigny, la declaración escrita se hace poniendo el nombre propio debajo de un acto escrito, y la firma establece que el acto expresa el pensamiento y la voluntad del que lo firma. El acto no valdría por el derecho moderno aunque estuviese escrito por la parte, si no estuviese también firmado. Esta forma era extraña a los romanos, y cuando muy tarde la aceptaron, fue para muy pocas aplicaciones".
Nota al 917: "No tratándose de actos solemnes, la Ley Romana decía Placuit non minus valere quod scriptura, quam quod vocibus lingua figuratis significaretur. L. 38,Tít. 7, Lib. 44, Digesto. Otra ley decía Sed et nutu solo pleraque consistunt. L. 52, § 10, Digesto. Véase a Savigny, Origen y fin de las relaciones de derecho, § 131".
Nota al 918: "Regularmente el acto no basta por sí solo, para establecer la declaración de la voluntad; es preciso además el concurso de otras circunstancias exteriores. Si un acreedor, por ejemplo, entrega a su deudor el título de su crédito, este acto, según las circunstancias, es susceptible de muchas interpretaciones. Puede ser mirado como una remisión tácita de la deuda, o como una prueba del pago de ella. La presentación voluntaria ante un juez incompetente, importa una prorrogación tácita de la jurisdicción; mas esta prorrogación no tiene lugar si se ha hecho por error. En otros casos los actos por sí importan la certidumbre de la voluntad. El acreedor que recibe con anticipación intereses por un cierto tiempo, promete por ese hecho no reclamar el capital antes de la expiración de ese término. Cuando un heredero vende todos los inmuebles de una sucesión en presencia de sus coherederos y éstos reciben la porción del precio que les correspondía, se juzga que ellos han vendido tácitamente su parte. Savigny, Derecho Romano, tomo III, pág. 257".
Nota al 919: "Savigny, § 132, Origen y fin de las relaciones de derecho. La Ley Romana dice: qui tacet non utique fatetur, sed tamen verum est eum non negare, Ley 142, De reg. juris. La Ley de Partida dice. Aquel que calla non se entiende que siempre otorga lo quel dicen, magüer non responda; mas esto es verdad que non niega lo que oye. La glosa de Gregorio López, a esta regla, es bastante importante (*).
Cuando una mujer separada de su marido, le denuncia su embarazo, el silencio de éste es una confesión de la paternidad. L. 1, § 4,Tít. 3, Lib. 25, Digesto. Cuando los trabajos ejecutados sobre un terreno exponen al vecino a un perjuicio resultante de las aguas pluviales, y éste los ve sin reclamar, se juzga que consiente tácitamente en sufrir el perjuicio. L. 19,Tít. 3, Lib. 39, Digesto. Cuando un hijo menor, estando presente su padre, asegura a su futura esposa que tiene el consentimiento de su padre para contraer matrimonio, y éste se calla, su silencio se reputa como un consentimiento prestado. L. 5,Tít. 40, Lib. 8, Cód. Romano. Cuando se guarda silencio a las interrogaciones de los jueces, el silencio se tiene por confesión del hecho sobre que se pregunta. L. 1,Tít. 9, Lib. 11, Nov. Rec.; L. 11, Digesto De interrogat.. Cuando un acto, bajo firma privada, es notificado u opuesto a la parte contraria y ésta guarda silencio, su silencio equivale al reconocimiento de la firma. Toullier, tomo VIII, nº 229; Duranton, tomo XIII, n°s. 113 y 114. La ley de Partida clasifica como hecho doloso el silencio de una persona a una pregunta que se le hace, cuando tiene en mira inducirlo por él a engaño. L. 1,Tít. 16, Part. 7ª".
Comentario (*) La glosa 1, de G. López, a la Regla 23, escrita en latín, equivale a glosa 33, de la Regla 23, escrita en castellano.
Nota al 920: "Si se trata de sostener un proceso por una persona ausente, los hijos de ésta y sus ascendientes pueden obrar en calidad de procuradores presuntos, como también el marido por la mujer. El que entra a ocupar una casa que ha alquilado, se juzga que voluntariamente da en prenda del pago de los arrendamientos, los muebles que introduce en ella. Los hechos mismos, dice Ortolán, son muchas veces de pura suposición jurídica. Las ficciones o suposiciones jurídicas de hechos no son otra cosa que una manera más lacónica de expresar las disposiciones que se quieren aplicar a una situación, diciendo, se determinarán los derechos como si tal hecho se hubiera verificado, como sucede en lo relativo al postliminio. La habitación jurídica de una persona para el ejercicio de ciertos derechos (el domicilio), es meramente un hecho de creación jurídica. (Generalización del Derecho Romano, tomo III, § VI)".
Nota al 921: "El Derecho Romano reconocía tres grandes épocas en la vida humana:
1ª Desde el nacimiento hasta el fin del 7º año, y llamaba infantes a las personas que se hallaban en este período, qui fari non possunt, literalmente, los que no pueden aún hablar, a diferencia del mutus que está privado del uso de la palabra por un vicio orgánico. La condición de fari posse (*) tenía sus bases en las costumbres romanas, de revestir los actos más importantes con las formas solemnes de un diálogo. Los romanos no querían envilecer los actos jurídicos haciendo repetir a un niño palabras que no comprendiese. El niño debía siempre comprender el sentido de las palabras, es decir, hablar con discernimiento, aunque no comprendiese el motivo y el fin del negocio. De aquí dimanaban tres estados de inteligencia: 1º Comprensión del fondo mismo del negocio; 2º Ignorancia del negocio, pero comprensión de su forma, es decir, de las palabras que debía pronunciar; 3º Falta de esta última comprensión, aunque el niño fuese capaz de articular maquinalmente las palabras. En esta última, la capacidad de obrar no existía en manera alguna.
Los romanos seguían una antigua doctrina de la filosofía griega, que atribuye una virtud oculta al número 7, doctrina que por motivos religiosos, era seguida en la Edad Media, e hizo dividir en siete partes el gran Código de España, conocido bajo el nombre de las Siete Partidas, y como están divididos en siete partes los cincuenta libros del Digesto, por la razón misteriosa que expresa Justiniano en su constitución Tanta, párrafo 1.
2ª Desde el fin del 7º año hasta el fin de los 14 ó 12 según el sexo. Durante estos dos primeros períodos, las personas se llamaban impúberes.
3º Desde el fin de los 14 ó 12, hasta el fin de los 25, y se llaman adultos. Durante estos tres primeros períodos, las personas eran menores.
4º Desde los 25 hasta la muerte, mayores.
Había estados intermedios: cuando la persona se hallaba en el término medio entre la infancia y la pubertad, a los diez años y medio por ejemplo, se decía pubertati proximus. Entonces ya respondía de sus actos ilícitos, aunque todavía no le eran aplicables las leyes criminales.
El derecho moderno debía emanciparse de estas antiguas clasificaciones, que no tienen un fundamento general para los individuos de todas las naciones. Respecto a la mayor edad, ya muchos códigos han señalado otro número de años que el del Derecho Romano. Yo señalo también los diez años para los actos ilícitos, mientras el Derecho Romano y el de Partidas señalaban diez años y medio".
Comentario: (*) Pothier, en sus Pandectas, acuña el término "fari posse" por "fari potest". Ortolan, cita la L. 1,Tít. 1, Lib. 45, Digesto y el L. 6, Lib. 46, de Gayo, al igual que Pothier.
Comentario: (*) Véase a Goyena, que cita el Cód. de Baviera, Lib. 1, Cap. 4, § 25 (página 325) y a de Saint-Joseph.
Comentario: (*) Véase las concordancias del § 19, Cap. 3, Lib. 4, del Cód. de Baviera (página 343), con el Cód. Francés, de De Saint-Joseph. (**) Tambíen las concordancias del § 22, Cap. 3, Lib. 4, del Cód. de Baviera (página 345) de De Saint-Joseph.
Nota al 944: "Aubry y Rau, § 760 - Savigny define: "hechos jurídicos son los acontecimeintos en virtud de los cuales las relaciones de derecho comienzan o acaban ". Esta definición es más concisa pero menos clara que la de Ortolán, que es la que damos".
Comentario: (*) El texto romano, traido por Vélez, corresponde a las Institutas de Gayo 3, § 97, mientras que la referencia al Lib. 3,Tít. 19, § 1, de las Institutas, responde a las de Justiniano.