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Timestamp: 2020-05-24 22:05:57
Document Index: 323985503

Matched Legal Cases: ['Artículo 5', 'Artículo 1', 'Artículo 3', 'artículo 337', 'Artículo 5', 'Artículo 44', 'Artículo 5', 'Artículo 44', 'Artículo 5', 'Artículo 2', 'Artículo 5', 'Artículo 44', 'Artículo 5', 'artículo 18', 'Artículo 44', 'artículo 18', 'Artículo 1', 'Artículo 1', 'Artículo 44', 'Artículo 33', 'Artículo 33', 'Artículo 7', 'artículo 43']

Modelo Alegaciones Ley Bienestar Animal - Atica Castilla La Mancha
“NUESTRA ASOCIACIÓN SE SUMA A LA FEDERACIÓN DE CAZA DE CASTILLA-LA MANCHA CON LAS SIGUIENTES ALEGACIONES AL BORRADOR, PUBLICADO EL 4 DE AGOSTO, DE LA LEY DE PROTECCIÓN ANIMAL DE C-LM.”
Alegaciones al Anteproyecto de Ley de Protección y Defensa de los animales de Castilla-La Mancha
Juan Caballero de la Calle, con DNI nº 560805-Z, presidente de la asociación ATICA Castilla-La Mancha con CIF nº G13337043 y domicilio a efectos de notificaciones en calle Alarcos nº 13, de Ciudad Real (13.001), ante la Dirección General de Agricultura y Ganadería comparezco y, como mejor proceda en Derecho, DIGO:
Que habiendo tenido conocimiento de la publicación en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha de 4 de agosto de 2017 del Borrador del Anteproyecto de Ley de Protección y Defensa de los animales de Castilla-La Mancha, venimos a formular en tiempo y forma las siguientes:
PREVIA.- Los textos precedentes excluían expresamente de su aplicación a “los animales que participen en actividades cinegéticas, exclusivamente durante el tiempo de participación en las mismas”.
Del mismo modo, en el texto precedente se incluía una Disposición Adicional (Disposición Adicional Tercera) que señalaba lo siguiente:
“Tercera.- Con el fin de evitar daños a las personas, ganados y riqueza cinegética, así como por motivos de salud pública, los perros errantes asilvestrados y animales domésticos desmandados podrán ser abatidos cuando su captura no sea posible, bajo el control de la autoridad competente”.
Sin embargo, en el texto definitivo sometido a información pública se elimina esta disposición adicional, prohibiéndose expresamente en la letra l) del Artículo 5 “Disparar o agredir a los animales con armas de fuego, de aire o gas comprimido, ballestas, arcos, armas blancas o cualquier otra que ponga en riesgo su vida”.
En la práctica, ello imposibilitaría el control de perros y gatos asilvestrados y también la práctica de modalidades deportivas de tiro al pichón y otras similares.
Llama la atención que, pese a la trascendencia de estas modificaciones, el anteproyecto se publique en el Diario Oficial para su sometimiento a información pública con fecha 4 de agosto, en plenas vacaciones de verano.
PRIMERA.- En relación con no exclusión de los animales auxiliares del cazador del ámbito de aplicación de la Ley (diferencia entre primer y al segundo borrador):
El Apartado 2. del Artículo 1 del Borrador, dispone
“2.- La presente ley no será de aplicación a los siguientes animales, que se regirán por su normativa específica:
Los animales de producción.
Los animales utilizados en espectáculos taurinos y en espectáculos taurinos autorizados.
Los animales utilizados para experimentación y otros fines cinegéticos.
Los animales existentes en parques zoológicos”.
2.- “La presente ley no será de aplicación a los siguientes animales, que se regirán por su normativa específica:
d) Los animales que participen en actividades cinegéticas, exclusivamente durante el tiempo de participación en las mismas, así como durante su transporte y entrenamiento”.
En la actualidad, los perros de utilizados para la práctica de la caza gozan de una normativa específica.
Entre otros requisitos, esta normativa obliga a los titulares de los perros de rehala a proceder a la desinfección por parte de un centro autorizado de los medios donde son transportados, así como a inscribirse en el correspondiente registro de transportistas.
Es evidente, por lo tanto, que la actual redacción de este precepto, que no excluye expresamente de la aplicación de esta Ley a los perros empleados para la caza –principalmente rehalas, recovas y jaurías- contraviene lo dispuesto en la normativa estatal y comunitaria al respecto, lo que implicaría su nulidad de pleno derecho.
Por todo ello, y en atención a lo señalado, proponemos la redacción señalada en aras a la salvaguarda de los principios de seguridad jurídica y jerarquía normativa.
Insistimos nuevamente en que esta exclusión se incluía expresamente en el texto precedente. Desconocemos los motivos por los que se ha procedido su eliminación.
SEGUNDA.- En relación con el apartado 1 del Artículo 3. “Definiciones”:
“2. Animal abandonado: animal que no va acompañado de persona alguna y no está identificado. Tendrán también la consideración de animal abandonado aquellos que estando perdidos sus titulares no se hacen cargo de ellos o no los recuperan en el plazo establecido en esta Ley”.
Animal abandonado: : animal que no va acompañado de persona alguna y no está identificado, cuando la Ley así lo exija y no se haya denunciado previamente su extravío, robo o desaparición”.
El hecho de que un animal sea jurídicamente considerado como abandonado acarrea sin duda unas consecuencias que incluso podrían comportar una responsabilidad penal.
Concretamente, este tipo penal se recoge en el artículo 337 bis de nuestro vigente Código Penal, en cuya última reforma se introdujo, entre otros, este precepto:
“El que abandone a un animal de los mencionados anteriormente en condiciones en que pueda peligrar su vida o integridad será castigado con una pena de multa de 1 a 6 meses. Asimismo, el juez podrá imponer la pena de inhabilitación especial de 3 meses a 1 año para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales”.
En este sentido, apuntaremos que una gran mayoría de los perros de caza que acaban en estos centros de acogida se han extraviado previamente en el campo o incluso han sido robados, en muchos casos por bandas organizadas dedicas al tráfico ilegal de estos animales.
Así, abogamos por la matización de varios aspectos concernientes a la consideración de un animal como “abandonado” por una mera cuestión de seguridad jurídica, pues atendiendo a su tipificación como infracción penal, lo jurídicamente procedente sería que por parte del poseedor del animal encontrado se formulase la correspondiente denuncia ante los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado a fin de que se realizasen las diligencias y averiguaciones convenientes para localizar al verdadero dueño y esclarecer los hechos controvertidos.
Asimismo, en la actualidad no es obligatoria (de hecho es desaconsejable por los veterinarios) la implantación de microchips en perros y gatos hasta que cumplan tres meses de edad.
Por todo ello, entendemos que únicamente podría considerarse un animal como abandonado cuando, aún estando obligado por Ley para ello, no está identificado, no va acompañado de persona alguna y no se ha denunciado previamente su extravío, robo o desaparición.
Evidentemente, consideramos que en el caso de que se haya formulado la correspondiente denuncia por parte de su dueño o persona autorizada para ello, no podría concluirse que el animal se encuentre abandonado.
TERCERA.- Sobre la letra e) del Artículo 5 y el apartado 10 del Artículo 44.
“Artículo 5. Prohibiciones. Se prohíben las siguientes prácticas:
e) Las intervenciones quirúrgicas y mutilaciones cuyo objeto sea modificar la apariencia de un animal o conseguir fines no curativos en relación a la medicina veterinaria, en particular el corte de la cola y las orejas, la sección de las cuerdas vocales y la extirpación de uñas y dientes. Estarán excepcionadas las intervenciones quirúrgicas efectuadas por un veterinario en caso de necesidad terapéutica para garantizar la salud y bienestar de los animales y las que impiden la reproducción”.
“Artículo 44.10.- Son infracciones muy graves: 10. Esterilizaciones, mutilaciones y sacrificios de animales sin la asistencia de un veterinario, y sin los requisitos y condiciones establecidos por esta ley y por cualquier normativa que sea de aplicación”.
““Artículo 5. Prohibiciones. Se prohíben las siguientes prácticas:
e) Las intervenciones quirúrgicas y mutilaciones cuyo objeto sea modificar la apariencia de un animal o conseguir fines no curativos en relación a la medicina veterinaria, en particular el corte de la cola y las orejas, la sección de las cuerdas vocales y la extirpación de uñas y dientes. Estarán excepcionadas las intervenciones quirúrgicas efectuadas por un veterinario en caso de exigencia funcional o por necesidad terapéutica para garantizar la salud y bienestar de los animales y las que impiden la reproducción”.
En la Ley 7/1990, de 28 de diciembre, de Protección de los Animales Domésticos, concretamente en la letra d) del epígrafe 2 del Artículo 2, se establecía la prohibición de practicar a los animales: “(…) mutilaciones, excepto las controladas por los veterinarios en caso de necesidad, exigencia funcional o para mantener las características de la raza”.
Sin embargo, en el Borrador de la nueva Ley se elimina la salvedad referente a la exigencia funcional, una decisión totalmente injustificada y sin duda discriminatoria atendiendo, por un lado, a la legalidad de las prácticas en las que, en nuestro caso concreto, participan nuestros perros, y por el otro, a la finalidad que se persigue con las intervenciones quirúrgicas (siempre realizadas por un veterinario autorizado y en condiciones óptimas de salubridad para los animales) que a continuación detallaremos.
Aunque del tenor literal de este precepto se podría entenderse la expresa autorización de las habituales y facultativamente recomendadas intervenciones médico-quirúrgicas en orejas y rabos a los perros de caza, y sobre todo a los pertenecientes a rehalas o recovas, consideramos que por una cuestión de seguridad jurídica en la interpretación de la normativa por parte de los agentes de la autoridad y organismos competentes, sería procedente la expresa inclusión de esta excepción.
Y todo ello porque precisamente la finalidad que persiguen estas intervenciones, realizadas por un veterinario autorizado y en condiciones óptimas de salubridad para el perro, es un indudable beneficio futuro para el animal, como lo es el impedir que se provoque frecuentes cortes y/o heridas como consecuencia de su deambular por el monte y del inevitable roce con los elementos orográficos del terreno, lo que podría suponer serios problemas para su salud, tales como graves infecciones o incluso amputaciones.
En este sentido, debemos apuntar que esta práctica también se realiza en otros animales domésticos, como por ejemplo a los corderos, y precisamente por las mismas razones higiénico-sanitarias y funcionales indicadas.
Corte de orejas en la especie canina:
1.- Corte de orejas en la especie canina:
Es una costumbre que tiene sus orígenes en la utilidad de la intervención.
La principal aptitud de los perros de orejas erguidas es la mayor capacidad auditiva, aunque también son menos accesibles para las presas de caza mayor, con lo que se previenen lesiones y complicaciones propias del ejercicio de la caza. Las orejas erectas implican un tamaño reducido, con lo que la vida en la perrera también se simplifica y se reducen las ocasiones de lesiones o desgarros entre ejemplares de la propia recova.
- Prevención de lesiones y desgarros en perros de caza a los que se les exige un continuo bregar en maleza, maraña, monte espeso, donde viven y se refugian los animales del campo. Especialmente referido a los animales de caza mayor por su entrega en manchas inhóspitas y también dicho de los perros dedicados a caza menor, que zarcean y se emplean en nuestras espesuras al servicio del cazador.
El corte de orejas supone en todos los casos la reducción del tamaño del pabellón, lo que permite que sean menos accesibles a jabalíes y otras presas predadores salvajes fuertemente armados.
Las heridas por lesión o desgarro ponen en peligro la vida del perro de caza y le obligan a sufrir costuras, infecciones ulteriores, proceso febril y posteriormente días de retiro, que debilitan al grupo. Pues es necesario entender que la rehala actúa como un equipo de 20 a 24 miembros, compensado en sus aptitudes, donde la lesión o falta de uno de sus componentes pone en riesgo a los demás.
- Refuerzo del sentido del oído por movilidad del pabellón auditivo, el corte de orejas las convierte en más direccionables y seguramente recogen más directamente los sonidos del monte. Las orejas caídas actúan como una barrera en la captación de ondas sónicas y ultrasónicas.
El sentido del oído es muy necesario en montes espesos, donde el perro combina fundamentalmente el olfato y el oído en su labor de levante y persecución de presas salvajes, completamente pautadas para disimular sus movimientos.
- Prevención de las temidas otitis.
La aparición de otitis purulentas –mono o bilaterales- en perros de la rehala es una maldición para el perrero, también para su economía y le roba tiempo de sus ocupaciones, además de obligarle a extremar las medidas de higiene, profilaxis en el material y control otoscópico de orejas y signos de sarna en piel. Se da por sentado que la amputación de orejas en animales propensos a las otitis previene la aparición del problema.
- Beneficio en la prolongación de la vida útil del perro.
Uno de los efectos complementarios positivos alcanzados en el recorte de orejas en perros de caza y guardería ha venido a ser la higiene del oído medio en los ejemplares en los que se practica el corte auricular. Está comprobado en la praxis diaria y estadística de la rehala que el perro de orejas recortadas, comparado con sus hermanos de orejas enteras, dura más tiempo en la rehala y el tiempo que lo hace rinde con más eficacia. En la práctica, se alcanza mayor bienestar animal durante los largos inviernos y en jornadas de caza, donde el perro debe estar dispuesto todos los días de temporada. También durante las húmedas primaveras y los veranos amenazados con garrapatas y otros parásitos externos.
- Reforzar la conducta natural y la comunicación grupal de los perros. Una de las razones de sintonía entre el perro y la especie humana es su condición social, con muchos paralelismos de conducta. Uno de los principales factores sociales que nos vinculan y asemejan es la comunicación por sonidos entre ejemplares del grupo.
- Estimular y potenciar la salud general de la rehala como colectividad. Los trabajos del Dr. De la Torre en observación clínica de los individuos sometidos a corte de orejas aportan una casuística digna de ser considerada. Según sus observaciones (publicadas por el Dobermann Club de España), los cortes de oreja practicados en distintas razas caninas desde hace siglos modifican llamativamente la respuesta del sistema inmunológico, ya que: se ejercita, se aumenta su capacidad de reacción, se fortifica, se entrena, y eleva sus defensas frente a las más graves enfermedades luego de la cirugía.
2.- El corte de cola: razonamientos funcionales, de bienestar y salud:
- La función de la cola en los animales que cazan:
La cola es el miembro extremo del perro, y varía en forma y longitud, pero no en posición.
Puede ser íntegra o cortada, llevada en posición horizontal, hacia abajo o hacia arriba. Tiene funciones de equilibrio en la marcha y en la carrera; el perro la usa en su comunicación gestual con sus otros semejantes y con respecto a las personas. La cola es un indicador de actividad en perros que ‘colean’ con movimientos transversales en sus operaciones de caza. Al mantenerse fija e inmóvil por ejemplo forma parte de la posición de muestra o parada, importante para avisar al cazador de escopeta de la proximidad e inminencia de la pieza.
Razas sin corte de cola: Hay algunas razas de perros o grupos caninos que nunca reciben ni han recibido cortes de cola: Galgos y lebreles, Podencos conejeros, Sabuesos de rastro y trailla, Perros de escopeta de pelo largo, setters británicos, Retriever, etc.
Razas por sus aplicaciones requieren amputaciones al uso y que las han recibido de manera generalizada: Perros perdigueros, bracos y pachones de pelo corto, Spaniel de busca de pelo largo, Perros de presa y perros guardianes, Perros de alcance y agarre sometidos a cadena dentro de la rehala, Perros rateros, zarceros y de madriguera
- Razones de rigurosa funcionalidad que respaldan la necesidad del corte de la cola en perros de caza y sus reglas de aplicación:
Cortar la cola consiste en la eliminación quirúrgica de toda o parte de la cola del perro, por lo general realizada con un par de tijeras aguzadas cuando el cachorro tiene sólo cuatro días.
Ya ha tomado calostros y su capacidad de respuesta biológica está garantizada. La piel de la cola es sujetada con fuerza por encima del punto en que la cola va ser cortada, y se pega hacia el cuerpo del cachorro para que, una vez realizada la amputación, exista un leve excedente de piel que caiga hacia atrás, cubriendo el extremo del muñón. Esto reduce la hemorragia y acelera la cicatrización.
La perra es apartada de las proximidades de la operación. Una vez les han cortado las colas, los pequeños regresan con la madre y, en la mayoría de los casos, les lame y luego se los deja para que sigan mamando de los pezones de la madre, como si nada. Con perras veteranas, el corte de cola puede hacerse durante el momento de lactación del cachorro, sin sobresaltos.
Por su sencillez, esta operación se practica desde la noche de los tiempos en las familias que criaron perros de forma tradicional. Es una intervención que se produce en el perro cuando aún tiene sus sentidos sin desarrollar, tiene cerrados ojos y oídos. Dura unos segundos, es sencilla y sin riesgo. En realidad, es una intervención preventiva para el perro de caza a fin de evitar laceraciones durante las jornada de caza en monte, por el rabeo de los perros entre la vegetación, especialmente en perros perdigueros o zarceros.
- Prevención de laceraciones y heridas producidas por la vegetación del monte.
En perros de caza a los que se les exige un continuo bregar en maleza, maraña, monte bajo y espeso, donde viven y se refugian los animales del campo. Muy grave en perros de rehala que cazan en lo más espeso del monte. Especialmente, aplicado a los perros de muestra que trastean cerca del cazador. Rabean horizontalmente con diligencia y ese movimiento continuo es indicador de actividad en la búsqueda de la caza, sin embargo constituye un desgaste de la cola contra la vegetación que repercute en los latigazos del extremo distal del rabo. Por ese motivo el cazador por generaciones sabe que debe anticiparse y prevenir esa auto-agresión, que genera en el perro heridas, infecciones, tratamientos obligados, dolor e inseguridad.
- Prevención de lesiones en perros de madriguera y zarceros producidas por las piezas de caza en su combate. Por su trabajo a veces corren el riesgo de que zorros y tejones alcancen al perro en su acometida cuando el perro se revuelve o retira, dentro de la madriguera en un canal subterráneo y oscuro. Es el caso de los perros ‘terrier’ de madriguera, zorreros y tejoneros de pelo corto es especialmente útil privar parcialmente al perro de una región de su anatomía tan expuesta. El mismo caso se aplica a perros de alcance y agarre donde el jabalí en muchas ocasiones y los accidentes de caza en otras lesionan los extremos de la cola.
- Prevención de lesiones por heridas dentro de la perrera, alojamiento y transporte.
Se trata de que el perro ejecute las funciones de su cola, sin correr riesgos de laceraciones por rabeo en el monte, ni erosiones o fracturas del último tramo de la cola contra las paredes y suelo de las perreras, camiones y remolques, puertas, entradas y salidas. Especialmente importante en animales que deben permanecer amarrados algunas horas al día en la perrera y en los viajes.
- Profilaxis sanitaria mediante amputación de la cola en razas caninas de caza: Los perros de agarre (alanos y perros de presa) de las rehalas no suelen recibir amputaciones de cola, a no ser que se presenten caso de rabo ‘torto’ torcido y angulado por luxaciones congénitas de los cuerpos vertebrales de la cola. Ulteriormente a su entrada en la recova pueden recibir cortes de cola como medida terapéutica por golpes, fracturas o luxaciones.
La cola en el perro de caza mayor tiene con frecuencia una función de equilibrio en carrera, por lo que la práctica de las amputaciones son profilácticas o muy limitadas. Son cortes parciales que afectan a los cuerpos vertebrales distales.
Las heridas en la cola son muy insidiosas cuando pierden la piel de revestimiento de la cola y entran en fase de inflamación continua y sangrado ocasional. Los cazadores de escopeta con perros de muestra de pelo corto tienen auténtico pavor a incurrir en estas depilaciones que viene acompañadas con heridas y desgarros de la piel. En algunos ejemplares se producen pérdidas de sangre, que llegan a causar anemias crónicas.
Por tanto, se propone mantener la excepcionalidad, pudiendo entender como redacción más acertada, la siguiente: d) La práctica de mutilaciones, salvo las intervenciones efectuadas por un veterinario en caso de necesidad terapéutica, por motivos funcionales, para garantizar su salud o para limitar o anular su capacidad reproductiva.
Y, por otro lado, en cuanto a las sanciones, se plantearía la siguiente redacción: Serán infracciones graves: 19) La práctica de mutilaciones, salvo aquellas permitidas y realizadas por veterinarios en caso de necesidad médico-quirúrgica y/o funcional.
CUARTA.- Sobre la letra l) del Artículo 5 y el apartado 2 del Artículo 44:
“Artículo 5. Prohibiciones: Se prohíben las siguientes prácticas:
l) Disparar o agredir a los animales con armas de fuego, de aire o gas comprimido, ballestas, arcos, armas blancas o cualquier otra que ponga en riesgo su vida. Se excepcionan los supuestos contemplados en el artículo 18.2
Artículo 44. Son infracciones muy graves: 2. Disparar a los animales, con las excepciones contempladas en el artículo 18.2
PROPUESTA: La eliminación de estos preceptos, de tal modo que no exista duda alguna de que en esta región se sigue permitiendo la práctica de la modalidad del tiro al pichón y otras similares
La letra b) del apartado 2 del Artículo 1 del Anteproyecto de la Ley deja fuera de su ámbito de aplicación a los animales de producción.
Por su parte, el apartado 5 del Artículo 1 del Anteproyecto de Ley define “Animales de producción” del siguiente modo:
“Animales de producción: los animales de producción, reproducción, cebo o sacrificio, incluidos los animales de peletería o actividades cinegéticas, mantenidos o cebados o criados para la producción de alimentos o productos de origen animal para cualquier uso industrial u otro fin comercial o lucrativo”.
Evidentemente, los pichones y codornices utilizados para la práctica de este tipo de modalidades deportivas son jurídicamente considerados como animales de producción, pues tienen como finalidad su empleo con un ánimo comercial o lucrativo, para lo cual son mantenidos, cebados y criados en granjas para su posterior venta.
Es por tanto notoria la contradicción entre sendos preceptos, por lo que entendemos que los pichos y codornices empleados en estas modalidades deportivas quedan expresamente excluidos de la aplicación de la Ley por ser, inexorablemente, animales de producción.
Tampoco podemos obviar la importancia que tiene su práctica en una región como la castellano-manchega. Granjas, puntos de venta, campos de tiro… Son miles las familias que viven en la actualidad gracias a esta actividad, que sirve de sustento económico para muchas áreas de esta región, especialmente las más agrestes y rurales.
Por todo ello, en aras a la salvaguarda de los principios de proporcionalidad y seguridad jurídica, entendemos que deben eliminarse sendos preceptos, de tal modo que se siga permitiendo en esta comunidad la práctica del tiro al picho y de otras similares.
Del mismo modo, a tenor de lo dispuesto en este artículo, parece quedar prohibido el control de gatos y perros asilvestrados, lo que contravendría lo dispuesto en la Ley de Caza de Castilla-La Mancha.
Por ello proponemos igualmente que se vuelva a incluir en el texto definitivo la Disposición Adicional Tercera del segundo borrador, que señalaba lo siguiente:
Entendemos que las acciones consistentes en disparos con armas de fuego u otras agresiones con otro tipo de armas a animales de compañía serían subsumibles en el apartado 1 de Artículo 44.
QUINTA.- En relación con el apartado 1 del Artículo 33:
Artículo 33.1.- Las asociaciones de protección y defensa de los animales prestarán su colaboración a los agentes de la autoridad y a las administraciones públicas en las gestiones que tengan relación con el cumplimiento de la presente Ley”.
PROPUESTA: La eliminación de este precepto, de tal modo que las asociaciones de protección y defensa de los animales no sean consideradas colaboradoras de losa gentes de la autoridad.
JUSTIFICACIÓN: La Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de Protección de la Seguridad Ciudadana, establece taxativamente quiénes son considerados como colaboradores de los agentes de la autoridad y en qué supuestos concretos, así como el alcance de su deber de auxilio. Concretamente, el epígrafe 2 del Artículo 7 de la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de Protección de la Seguridad Ciudadana, reserva la colaboración de los particulares “en la medida necesaria para el cumplimiento de los fines previstos en esta Ley” (es decir, el mantenimiento de la seguridad de los ciudadanos) y “especialmente en los casos de grave calamidad pública o catástrofe extraordinaria”, excluyéndose por lo tanto cualquier otro tipo de colaboración, potestad que únicamente atesoran autoridades, funcionarios públicos, agentes de seguridad privada y personal autorizado que realice funciones de policía administrativa.
De hecho, la consideración de una persona como auxiliar o colaborador con los agentes de la autoridad lleva inherente una serie de consecuencias y efectos jurídicos muy notables. Así, por ejemplo, cabría calificar como agravante o incluso como un tipo específico de atentado contra la autoridad cualquier ilícito penal que se cometa contra un auxiliar o colaborador de un agente de la autoridad que actúe bajo su dirección o mando.
Evidentemente, la clasificación de estas asociaciones de protección y defensa de los animales como “colaboradoras” de los agentes de la autoridad conllevaría su radical nulidad por contravenir una Ley Orgánica y vulnerar derechos amparados constitucionalmente. Por todo ello, proponemos la eliminación del precepto.
SEXTA.- De la prohibición/sanción de la sujeción de animales a vehículos a motor sin que existan daños.
Debemos hacer mención a la prohibición/sanción por la sujeción de animales a vehículos a motor, y en particular en lo que al adiestramiento de galgos se refiere, contenida en el artículo 43 del borrador de la Ley.
En este sentido, está comprobado y adverado científicamente, que el entrenamiento de galgos con vehículos a motor redunda en beneficio del galgo, como se acredita con los informes veterinarios que aportan un criterio científico y objetivo al respecto.
Informes que han sido puestos a disposición de la Administración, habida cuenta que ya se han venido realizando diversas gestiones ante esa Administración tendentes a la aprobación de una normativa que regule esta práctica de entrenamiento de galgos, para que se realice de forma adecuada y responsable, habiéndose redactado diversos borradores sobre esa materia por parte de esa Administración que nunca han llegado a ser aprobados.
A este respecto, la definición más aceptada de bienestar animal se refiere al estado de completa salud mental y física en que el animal está en perfecta armonía con el ambiente que le rodea. Entendiendo además el bienestar como ausencia de sufrimiento, en comparación con lo que serían las condiciones naturales de vida, y como grado de adaptación al ambiente.
Los galgos en España constituyen, sin duda, la raza más numerosa de las existentes, habiendo conocido cada uno de los avatares de la historia de la península ibérica desde las culturas prerrománicas. Este tipo de perro ha mantenido su tipo zootécnico prácticamente intacto desde hace más de dos mil años en base a su utilización como perro de trabajo en la caza de la liebre a carrera. Curiosamente es la única raza de perros en el mundo cuyo uso ha tenido un sentido principalmente deportivo desde el siglo IV de nuestra era, lo que la convirtió en una raza venerada y protegida por nobles y reyes, propietarios de la tierra y únicos posibles tenedores de galgos, hasta que a finales del siglo XIX el fin de los regímenes absolutistas facilita que el galgo llegue a manos del pueblo llano.
El deporte de los galgos, dependiente del Consejo Superior de Deportes y adscrito al Comité Olímpico Español está afincado principalmente en el medio rural, ya que estos perros necesitan espacios amplios donde moverse y disponibilidad de terrenos para correr diariamente.
El galgo está vinculado íntimamente a las familias. El galgo es la raza canina que mayor tiempo de atención exclusiva recibe de sus propietarios, disponiendo de estudios que concretan tiempos superiores a las tres horas diarias. El deporte de los galgos no solo favorece el desarrollo sostenible sino que además está considerado como productor de biodiversidad.
El galgo es fisiológicamente diferente a otras razas de su misma especie, ya que su corazón es de mayor tamaño al igual que la proporción de músculo/ hueso, datos que junto a su morfología favorecen la capacidad para correr. Hablamos de tres aspectos de esta raza, deporte, biodiversidad y correr en libertad, y cuyo significado poco tiene que ver con el maltrato y mucho con el bienestar animal.
Desde mediados/finales de los años sesenta del siglo pasado los galgos se entrenan sujetos de la correa a la mano, andando, a caballo, en motocicleta, en coche, en tornos de entrenamiento, etc, dependiendo del tipo de preparación que necesite cada galgo, incluso en ocasiones como ejercicio fisioterapéutico para la recuperación de una lesión.
El texto del anteproyecto recoge la prohibición de sujetar a los animales a vehículos de motor en movimiento, lo cual impediría que los galgos en la Comunidad de Castilla La Mancha pudieran ser, no solamente entrenados de forma adecuada, sino que dificultaría sobremanera la recuperación de galgos lesionados y la posibilidad de que miles de galgos disfruten de sus carreras diarias, además de acabar con la afición de miles de jubilados y niños de esta Comunidad que no disfrutan de las condiciones físicas necesarias para poder pasear a sus galgos corriendo, desde una bicicleta o no disponen de los medios económicos para tener un caballo.
1.- Los galgos precisan para su bienestar, correr a diario, no solamente por sus condiciones fisiológicas y correcta preparación, que evite lesiones durante la competición o en la práctica cinegética, sino además porque lo que más le gusta a un galgo es correr, hecho corroborado por el gran nivel de endorfinas que se producen en la carrera. Los galgos de edad avanzada que ya no participan de competiciones y lances cinegéticos precisan de esa actividad diaria para mantener una buena condición física que repercute en su calidad de vida.
2.- En el entrenamiento diario existe una máxima que cualquier propietario de galgos conoce. No se puede forzar la velocidad de los galgos desde una correa, siendo estos los que marcan el ritmo, y la persona desde el vehículo, a motor o no, o bien desde el caballo solo acompaña a la misma velocidad.
3.- El hecho de producirse un arrastre accidental de tan solo un metro, lo que podría interpretarse como un evidente maltrato, puede producir erosiones en las almohadillas plantares con periodos de convalecencia superiores a los tres meses, todo lo contrario de lo que busca cualquier aficionado a este deporte.
4.- No resulta comprensible que una motocicleta genere maltrato y una bicicleta o un caballo no, o que los tornos de entrenamiento similares a los de los caballos, generen maltrato en perros y no en caballos.
5.- En la Comunidad de Castilla La Mancha más de 78.000 aficionados pasean y entrenan diariamente a sus galgos. Si se produjera habitualmente maltrato por arrastre, la clínica tan evidente que estos accidentes producen sería denunciada por los propios compañeros veterinarios castellano-manchegos.
6.- Todos los galgueros federados en la Federación Española de Galgos disponen de identificación individual que les acredita como propietarios federados para poder preparar o entrenar galgos, estando sujetos a inspecciones aleatorias veterinarias de sus galgos y la estancia de los mismos, por lo que resultaría fácil para la Administración su control.
Es por ello que proponemos que en el texto legal, se precise que el entrenamiento de galgos con vehículos a motor no es una forma de maltrato, siempre que se realice conforme a la Orden que regule esa práctica, procediéndose a la aprobación de esa normativa que regule el entrenamiento de galgos con vehículos a motor.
SOLICITO A LA DIRECCIÓN GENERAL DE AGRICULTURA Y GANADERÍA: Que teniendo por presentado en tiempo y forma este escrito, se sirva admitirlo y tener por formulas las alegaciones en él contenidas, acordando la incorporación de las mismas al texto definitivo de la Ley de Protección y Defensa de los Animales de Castilla-La Mancha.
Es Justicia que se pide, en Ciudad Real, a 30 de septiembre de 2017.
Fdo.- D. Juan Caballero de la Calle.
Presidente de ATICA Castilla-La Mancha.