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Timestamp: 2014-10-02 00:17:46
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Concepto y contenido del Derecho corporativo | Agenda Magna
Concepto y contenido del Derecho corporativo
Referencia bibliográfica: Cortés, César: Introducción al Derecho corporativo; publicado en Derecho corporativo Weblog (México) el 30 de enero de 2006; reproducido en Agenda Magna el 17 de enero de 2009.
CONCEPTO DE DERECHO CORPORATIVO
El derecho corporativo estudia las normas relativas a la empresa y su actividad empresarial.
La actividad empresarial tiene como objetivo conjuntar los factores de la producción en una relación organizada determinando qué cantidad de los factores de la producción deben ser empleados para cumplir con los ciclos económicos.
Las normas relativas al funcionamiento de la empresa son disímbolas y derivan de las diversas categorías de derecho que se han creado a lo largo del tiempo, cada una partiendo de posturas interpretativas y con la finalidad de resolver problemas particulares.
La empresa como institución no ha sido definida unánimemente, y las normas del derecho contemporáneo en sus definiciones tradicionales asimilan el concepto al de sociedad mercantil.
La sociedad mercantil en su noción tradicional es sujeto de derecho, es considerada una universalidad de derechos y cuenta con patrimonio separado al de los socios, y generalmente reconocida por una ficción jurídica como una entidad o persona moral.
En nuestra legislación, el Código Civil establece que la persona moral o jurídica existe por reconocimiento del Estado, que cuenta con personalidad y patrimonio distinto al de sus asociados o creadores, es decir, tiene vida propia, por lo que al ser constituida, por ese hecho se considera jurídicamente que nace y por ello goza de los derechos y tiene obligaciones que fijan las leyes.
La fracción IV del artículo 25 del Código Civil establece que son personas morales las sociedades civiles y mercantiles.
De conformidad con el artículo 26 del Código Civil, las personas morales puedan ejercitar todos los derechos que sean necesarios para realizar el objeto de su institución y de acuerdo al artículo 27, obran y se obligan por medio de los órganos que las representan, sea por la disposición de la ley o conforme a las disposiciones relativas de sus escrituras constitutivas y de sus estatutos.
Las primeras instituciones que rigieron a la empresa se derivaron del derecho civil y han ido evolucionando conforme a las normas generadas por el derecho mercantil hasta las construidas por el derecho administrativo y el derecho económico, pero es indispensable partir, de los fundamentos más simples, como el reconocimiento de la empresa por el Estado; la personalidad jurídica de la empresa se va construyendo sobre instituciones preexistentes o sobre yuxtaposiciones de acuerdo a las necesidades del modelo a normar, es decir, pueden y de hecho coexisten instituciones concebidas para distintos modelos económicos.
La estructura del derecho civil descansaba originalmente sobre un modelo económico fundamentado en mercados cerrados y autosuficientes, reconociendo como institución principal de la actividad económica a la sociedad civil, por lo que organiza su actividad mediante la ficción que reconoce la formación de un patrimonio, en virtud de aportaciones de socios, con el fin de combinar esfuerzos y recursos para la realización de un fin común de carácter preponderantemente económico, pero que no debe constituir una especulación mercantil.
Conforme las relaciones en los mercados se transforman y se hacen más complejas, el derecho comienza a regular las transacciones mercantiles mediante sus propias normas que adquieren un carácter especial; los mercados transitan a un modelo de apertura de fronteras, por lo que el derecho mercantil, emerge como una rama autónoma que crea sus propias instituciones.
En México con una tradición romanista del derecho, en contraposición del derecho anglosajón, el derecho mercantil se estructura de manera diferenciada y autónoma del derecho civil; la legislación adoptó un sistema mixto, regulando así la figura del comerciante y a la empresa bajo el denominado criterio subjetivo, así como el acto de comercio bajo el denominado criterio objetivo.
La legislación mercantil tradicional considera a la empresa como un negocio jurídico con elementos incorporales y corporales; los primeros comprenden la clientela, el crédito, el derecho al arrendamiento y la llamada propiedad intelectual (derecho de autor y propiedad industrial).
Los elementos corporales comprenden a los muebles y enseres, las mercancías y las materias primas que son propiedad de la empresa.
La negociación mercantil es definida por el Doctor Mantilla Molina como “el conjunto de cosas y derechos combinados para obtener u ofrecer al público bienes o servicios, sistemáticamente y con propósito de lucro”[1], elementos que permanecen mientras subsista la combinación de cosas y derechos que la forman; luego entonces, la negociación mercantil, bajo la óptica del derecho mercantil se asimila y equipara a la institución de la empresa y a la de persona moral desarrollada por el derecho civil; sin embargo, no existe una definición universalmente aceptada del término empresa; la doctrina tan sólo reconoce cuando se refiere a la noción de empresa, a la combinación de derechos y obligaciones que se generan al combinar los factores de la producción al ofrecer bienes y servicios en el mercado y con el ánimo del lucro.
“En términos generales puede decirse que la negociación es una forma de manifestación externa de la empresa, la realidad tangible que ha menester para actuarse, cuando es permanente; la organización de los factores de la producción en qué consiste la empresa; pero al mismo tiempo indisolublemente ligada con ella: como todo cuerpo proyecta sombra, toda empresa se manifestará por una negociación. Y sin embargo, tal vinculación no es cierta; hay casos excepcionales si se quiere, en que existen empresas sin haber negociación; por ejemplo, quienes celebran todos los contratos necesarios para dar una sola función teatral, realizan sin duda, una empresa de espectáculos públicos (artículo 75, fracción XI del Código de Comercio) pero si se carece del establecimiento, de bienes materiales, de nombre, de clientela, etcétera, no es posible considerarlas exteriorizadas en una negociación y no es susceptible, como las verdaderas negociaciones, de ser, objeto de relaciones jurídicas de compraventa, arrendamiento, etcétera, quienes obtienen el capital necesario para explotar una industria, adquiere maquinaria, materias primas, etcétera, a tal efecto necesarias, e incluso celebra con el sindicato respectivo un contrato colectivo de trabajo, no hay duda que ha organizado los factores de la producción y ha iniciado una empresa, pero si no llega a instalarse en el lugar adecuado la maquinaria que compró, si no llega a lanzar productos al mercado, etcétera, no ha fundado una negociación mercantil.
Lo esencial, en ésta como en toda las cuestiones terminológicas, es determinar con rigor la acepción, en que se va a emplear la palabra, y ser fiel a la determinación tomada, sin introducir falsas sinonimias ni emplear equívocamente el vocablo elegido.”[2]
La legislación mexicana está plagada de sinonimias del concepto empresa, corporación o persona moral; en materia civil y mercantil, se utilizan cuando menos las expresiones, establecimiento fabril o mercantil, empresa, almacén, tienda, fundo, finca, casa de comercio, comerciante, o persona moral, entre otros para significar la combinación de recursos y organizarlos para la producción, sin establecer una definición unánime y que más bien, se describe su operación y funcionamiento una vez organizados, de acuerdo a la perspectiva de cada categoría u ordenamiento en particular y de acuerdo a la problemática que pretendan regular.
Por ejemplo, en el Código de Comercio se encuentra planteado el significado de manera mixta, al regular los actos de comercio, y a los comerciantes, a quienes les atribuye capacidad de ejercicio para realizar actos de comercio, y por ese hecho se les atribuye una calidad específica que los sujeta a las leyes mercantiles; es decir, regula al sujeto que efectúa actividades mercantiles, pero lo preponderante es el acto de comercio.
En este sentido, el artículo 4º del Código de Comercio prescribe que las personas que accidentalmente, con o sin establecimiento fijo, hagan alguna operación de comercio, aunque no son en derecho comerciantes, quedan, sin embargo, sujetas por esas operaciones a las leyes mercantiles. Por tanto, los labradores y fabricantes, y en general todos los que tienen instalados un almacén o tienda en alguna población para el expendio de los frutos de su finca, o de los productos elaborados de su industria o trabajo, sin hacerles alteración al expenderlos, son considerados comerciantes en cuanto concierne a sus almacenes o tiendas.
La Ley de Concursos Mercantiles, establece en la fracción II del artículo 4º que se entiende al comerciante como la persona física o moral que tenga ese carácter conforme al Código de Comercio. Este concepto comprende el patrimonio fideicomitido cuando se oriente a la realización de actividades empresariales. Igualmente, comprende las sociedades mercantiles controladoras[3] o controladas[4] a que se refiere el artículo 15 de la misma ley.
El concepto de sociedades mercantiles controladoras o controladas fue introducido originalmente en la legislación mexicana a partir de su noción fiscal y constituye una novedad en la regulación de la concentración empresarial desde el aspecto de la legislación mercantil.
Como podemos ver la Ley de Concursos Mercantiles también asimila el concepto de empresa al de sociedad mercantil, sin que se haga alusión a aquellos negocios transitorios accidentales o inclusive permanentes que no necesariamente combinen esfuerzos sin contar con la calidad de sociedad mercantil y que podrían tener vínculos de carácter contractual y que de hecho ejerzan un control efectivo sobre la estructura empresarial.
Por otra parte, la Ley de Navegación, ordenamiento de carácter mercantil, si bien no establece un concepto o definición de empresa, y sigue la articulación del Código de Comercio al reconocer a la negociación como los elementos incorporales y corporales que exteriorizan los elementos que conforman una empresa, define lo que entiende por empresa naviera.
Así el artículo 16 establece que: “El naviero o empresa naviera es la persona física o moral que tiene por objeto operar y explotar una o más embarcaciones de su propiedad o bajo su posesión, aún y cuando ello no constituya su actividad principal.
El armador es el naviero o por empresa naviera que se encarga de equipar, aprovisionar, dotar de tripulación y mantener en estado de navegabilidad la embarcación, con el objeto de asumir su explotación y operación.
El operador es la persona física o moral, que sin tener la calidad de naviero o armador, celebra en nombre propio los contratos de transporte por agua para la utilización del espacio de las embarcaciones que él, a su vez haya contratado
El propietario es la persona física o moral titular del derecho real de la propiedad de una o varias embarcaciones o artefactos navieros, bajo cualquier título legal.”
Para efectos de la Ley de Cámaras Empresariales y sus Confederaciones se entiende como comerciante, de conformidad con la fracción III de su artículo 2º a las personas físicas y morales con actividades empresariales que realicen actividades de comercio, servicio y turismo que se encuentren establecidos y bajo un régimen fiscal.
Este artículo nos permite inducir que empresa es una una persona moral con actividades mercantiles, es decir, una sociedad mercantil, siempre y cuando tal persona moral esté establecida.
La Ley General de Sociedades Mercantiles, ordenamiento rector de las sociedades mercantiles, no obstante, no otorga concepto o definición alguna de lo que se debe entender por el término sociedad y se limita regular sus requisitos de constitución, operación y funcionamiento, reconociendo de acuerdo al artículo 1º las siguientes especies de sociedades mercantiles:
Sociedad en Nombre Colectivo.
El Reglamento de la Ley de Inversiones Extranjeras a su vez, pretende ampliar el concepto de sociedad y de acuerdo a la fracción VII del artículo 1º, en un intento de clarificar el término, establece que se entiende por sociedades a las personas morales civiles, mercantiles o de cualquier otro carácter constituidas conforme a la legislación mexicana, es decir, reconoce el carácter de inversionista no solamente a las sociedades mercantiles sino incluye a las sociedades civiles.
Sin embargo, esto no es cierto en su totalidad, ya que no se considera como empresa a la sociedad civil, sino que el acto realizado se considera como una operación de comercio accidental, y por ende se sujetaría a la legislación mercantil, o bien, dicho acto podría considerarse como un acto de comercio de acuerdo las diversas fracciones del artículo 75 del Código de Comercio; con lo que se precisaría que sólo en esos casos se puede entender que una sociedad civil pueda entenderse como una empresa.
La legislación tributaria define a la empresa de acuerdo al artículo 16 del Código Fiscal de la Federación como la persona física o moral que realice actividades comerciales, industriales, agrícolas, ganaderas, pesqueras y silvícolas, ya sea directamente, a través de fideicomiso, o por conducto de terceros, y por establecimiento se entenderá cualquier lugar de negocios en que se desarrollen parcial o totalmente las citadas actividades empresariales.
Más que dar una definición de empresa, la legislación tributaria recoge y pondera más bien, el concepto de actividad empresarial, es decir, el énfasis que impone la legislación para ser sujeto de obligaciones fiscales no depende del tipo de organización empresarial adoptada, sino a la actividad desarrollada.
El artículo 5º de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, establece que cuando se haga mención a persona moral, se entienden comprendidas, entre otras, las sociedades mercantiles, los organismos descentralizados que realicen preponderantemente actividades empresariales, las instituciones de crédito y las sociedades y asociaciones.
Así, esta ley equipara la noción de empresa a la de sociedad mercantil.
Para la Ley Federal del Trabajo, la empresa es la unidad económica de producción y distribución de bienes y servicios. Para la misma ley, establecimiento es la unidad técnica que como sucursal, agencia u otra forma semejante, sea parte integrante y contribuya a la realización de los fines de la empresa.
Como podemos inferir, en la legislación laboral la sociedad mercantil es una empresa.
En el caso de la Ley Federal de Protección al Consumidor, ésta define al proveedor como la persona física o moral que habitualmente ofrece, distribuya, vende, arrienda o concede el uso o disfrute de bienes, productos o servicios. Así, la definición de proveedor se asimila a la noción de comerciante que establece el Código de Comercio y en consecuencia al de empresa.
Después de haber analizado algunos de los conceptos que de empresa se tiene en la legislación mexicana, podemos concluir que para efectos del Derecho Corporativo, pero especialmente para este documento, empresa es una sociedad mercantil y consecuentemente el Derecho Corporativo estudiará las principales actividades que desarrolla una sociedad mercantil.
CONTENIDO DEL DERECHO CORPORATIVO
Una vez aclarado que el objeto de estudio del Derecho Corporativo es la sociedad mercantil y sus actividades, lo siguiente es determinar las áreas específicas que abarca para efectos nuestros su estudio.
La primera área de estudio es sin duda la relativa a las sociedades mercantiles, ya que como hemos dejado asentado anteriormente, el derecho corporativo tiene como objeto de estudio a la empresa y ésta, en la gran mayoría de nuestras leyes, se identifica con la figura de la sociedad mercantil. De la sociedad mercantil estudiaremos:
Su constitución y funcionamiento en general.
Las distintas clases que la legislación mexicana reconoce.
Los elementos que hacen posible que exista y sea válida en el ámbito jurídico.
El concepto de cada una de ellas.
Las obligaciones y derechos que los socios tienen dentro de ella, dependiendo del tipo al que pertenezcan.
Los órganos de cada una de ellas.
Los tipos de socios que pueden existir, así como su ingreso y exclusión a la misma.
Las razones por las que se puede disolver y la forma que procede su liquidación.
Para el estudio de las sociedades mercantiles nos apoyaremos principalmente en la norma que las regula, es decir, la Ley General de Sociedades Mercantiles.
Las sociedades mercantiles, si bien es cierto son la principal figura en el derecho corporativo, no son la única de su interés, ya que existen otras figuras que por las actividades que pueden llegar a realizar, entran en el objeto de estudio del derecho corporativo. Las figuras a las que no referimos son la Asociación Civil y la Sociedad Civil.
Ambas figuras entran en el campo del derecho corporativo debido a que realizan actividades muy similares a las sociedades mercantiles y en esencia persiguen de igual forma un objetivo en común; sin embargo, la forma en que la ley les permite perseguir dicho objetivo y la modalidad del objetivo, son lo que las hace diferentes. Sobre estas dos figuras estudiaremos:
La forma en que nacen a la vida jurídica.
Los requisitos que deben de cumplir para ser existentes y válidas.
La administración de cada una de ellas.
Las razones por las que se pueden extinguir.
En el estudio de la asociación civil y de la sociedad civil nos apoyaremos en el Código Civil para el Estado de Baja California y en el Código Civil para el Distrito Federal.
Aunque la empresa o las sociedades mercantiles son el campo de estudio del derecho corporativo, las actividades que éstas realizan son muy variadas, haciendo necesario centrar nuestro interés de estudio en aspectos específicos; es decir, delimitar lo que estudiaremos en el derecho corporativo con respecto a la empresa. Pues bien, nuestra atención se centra en las actividades mercantiles que la empresa realiza, lo que significa que estudiaremos las tres facetas que presentan tales actividades.
La primera de ellas es la relativa a los actos de comercio que realiza la empresa, pues son estos actos lo que le dan la característica de mercantiles a las actividades de la empresa. De estos actos analizaremos cuáles son y cómo los clasifica el Código de Comercio.
La segunda faceta que revisaremos es la que se refiere a los comerciantes, quienes son los que realizan precisamente los actos de comercio y que una de sus modalidades es la sociedad mercantil. El estudio de los comerciantes implica conocer los tipos que hay, quiénes no pueden ser comerciantes y a quiénes les está prohibido ser comerciantes; todo ello de acuerdo a lo que el Código de Comercio nos marca.
Por último, la faceta que estudiaremos es la que se refiere a la negociación mercantil, esto es, la cara con que un comerciante realiza actos de comercio con otros comerciantes o personas comunes. De la negociación mercantil revisaremos su naturaleza y los elementos que la componen.
La negociación mercantil presenta varios elementos que hacen posible que ésta sea productiva; uno de esos elementos es la propiedad intelectual, la cual comprende entre otras cosas a los derechos de autor, las marcas, las patentes, los nombres comerciales, los avisos comerciales, los modelos de utilidad y los diseños industriales.
En el movimiento cotidiano de una negociación mercantil, existe una gran probabilidad de que se le presenten situaciones relacionadas con la propiedad intelectual, generalmente por la comercialización de un producto o servicio o por el uso o aprovechamiento de algún producto o servicio; es decir, por la realización de actos de comercio, razón por la cual entra dentro de la competencia del derecho corporativo, el cual se avoca a analizar los elementos de cada uno de los derechos intelectuales, la forma en que son protegidos por la ley y la autoridad, el significado y alcance de cada uno de ellos y la manera en que uno puede usarlos o aprovecharlos.
El estudio de la propiedad intelectual requiere del apoyo de la Ley Federal del Derecho de Autor y la Ley de la Propiedad Industrial.
Del universo de actos de comercio que una empresa pueda realizar, existen dos de ellos que para la empresa son de gran importancia en su operación cotidiana; nos referimos a los títulos de crédito y a las operaciones bancarias.
Es indiscutible que en la actualidad las empresas realizan un gran número de sus operaciones apoyándose en los títulos de crédito (el cheque por ejemplo) debido a que les facilita la realización de las mismas, pero, además, el principal aliado que tiene una empresa es el banco, y es con él, con quien realiza un sinnúmero de transacciones para apoyarse en su actividad mercantil. Estas razones son las que motivan a que el derecho corporativo estudie los principales títulos de crédito y operaciones bancarias que la empresa efectúa, analizando su naturaleza jurídica, los requisitos legales que hay que cumplir para considerarse como tales, las personas que intervienen en ellos, las formalidades a que están sujetos, sus alcances y sus tipos.
La norma en que nos apoyaremos para el estudio de estos actos es la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito.
Quizá una de las operaciones bancarias que en los últimos años ha tenido un gran crecimiento sea la del fideicomiso, que al ser una actividad de un banco y por ende un acto de comercio, el derecho corporativo la contempla dentro de su área de conocimiento. Pero no nada más por ser una actividad en donde se involucra un banco es la razón para ser estudiada por el derecho corporativo, sino que para las empresas en general les es útil para administrar activos, para usar o aprovechar ciertos bienes o para crear otras empresas; esto es, es también una actividad empresarial importante.
Dentro del fideicomiso es obligado el estudio de la normatividad que lo rige, los elementos que lo integran y lo que puede ser objeto de un fideicomiso. Para ello nos apoyaremos en la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito y en la Ley de Instituciones de Crédito.
[1] MANTILLA MOLINA, Roberto, “Derecho Mercantil”, Porrúa, 1986, p.105
[2] Ibid., pp. 107-108.
[3] El artículo 15 de la Ley de Concursos Mercantiles establece que se debe entender por sociedades mercantiles controladoras las que reúnan los siguientes requisitos:
Que se trate de una sociedad residente de México.
Que sean propietarias de más del 50% de las acciones con derecho a voto de las socieades controladas, inclusive cuando dicha propiedad se tenga por conducto de otras sociedades que a su vez sean controladas por la misma controladora.
Que en ningún caso más del 50% sus acciones con derecho voto sean propiedad de otro otro sociedades.
Se consideran con derecho a voto, aquellas que lo tengan limitado, las que en los términos de la legislación mercantil se denominen acciones de goce: tratándose de sociedades que no sean por acciones se considerará el valor de las partes sociales.
[4] El mismo artículo 15 establece que se consideran sociedades controladas aquellas en las cuales más de 50% sus acciones con derecho voto sean propiedad, ya sea en forma directa, indirecta o de ambas formas, de una sociedad controladora. Para ello la tendencia indirecta a que se refiere este párrafo será aquella que tenga la controladora por conducto de otra u otro sociedades que subversión controladas por la misma controladoras.
By Franco Chico, on enero 17, 2009 at 9:09 am, under Sociedades. Etiquetas: Derecho corporativo.	10 comentarios	Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.
« Ley General de Aduanas (1/11)
Normas legales del 17 de enero de 2009 »
janet	On marzo 13, 2012 at 12:38 am
Permalink	hola,quisiera saber sobre el derecho corportivo en mexico en estos ultimos 10 años
Arturo E Vélez Campoblanco	On octubre 27, 2011 at 10:22 pm
Permalink	Espero haberte sido útil en relación a las regulaciones en mi país
Arturo E Vélez Campoblanco	On octubre 27, 2011 at 10:21 pm
Permalink	El Derecho corporativo,trata de las diversas instituciones jurídicas que convergen sobre las empresas de acuerdo a su actividad y su régimen societario, y las diversas relaciones jurídicas que vinculan unas a otras través e los negocios jurídicos con el fin de contribuir a su desarrollo integral brindándoles el soporte jurídico necesario, como tal es un conjunto de disciplinas, al respecto el Código de Comercio de los años 1900 regulaba en el Perú entre otros, el trafico mercantil, naviero, la sociedades, los títulos y valores y otros temas jurídicos, pero por su dinamismo de la actividad empresarial, estas regulaciones se han independizado desprendiéndose de su regulación, la que hoy se limita al transporte marítimo internacional, en la actualidad, las empresas se rigen su actividad comercial en su vida de relación entre los particulares en la Ley de Títulos y Valores, Ley General de Sociedades, el Derecho Común como el Código Civil, en otros aspectos contienen reglas de carácter público como La Ley General del Sistema Financiero y de Seguros, el Código Tributario, Ley General de Aduanas, etc. de tal forma que habrá que estudiar estas disciplinas jurídicas en su conjunto con arreglo a Ley al encontrarse de una manera u otra en sus efectos con kas normas de Derecho Público. En una palabra no es una disciplina autónoma, no tiene regulación propia sino en cada una de las regulaciones que inciden en su actividad empresarial, con énfasis en su forma societaria
Para Jesús Abel Arvizu Molinares
hsl	On octubre 5, 2011 at 4:40 pm
Permalink	MUY BUENA INFORMACION ADEMAS DE ESTAR COMPILADA DE MANERA EXITOSA ATT C,A HUGO S. L
YOLANDA VALENCIA PEREZ	On mayo 3, 2011 at 7:48 am
Permalink	Esta información me parece excelente sobre todo para los estudiantes que van a iniciar la materia de Derecho Corporativo.
mary	On noviembre 5, 2010 at 5:36 pm
Permalink	hola quiero saber que son empresas unanime del comercio y que beneficio ofrece a los trabajadores
mary	On noviembre 5, 2010 at 5:34 pm
Permalink	hola quiero saber que son empresa unanime de comercio y si les da alos trabajadores beneficios
isidora	On septiembre 20, 2010 at 5:29 pm
Permalink	na que ver
lic. alfredo lopez	On agosto 25, 2010 at 9:13 am
Permalink	exelente desarrolo del consepto……..felicidades
Jesús Abel Arvizu Molinares	On julio 21, 2009 at 5:19 pm
Permalink	Hola soy LIC. en Derecho, me interesa toda la información en cuanto al derecho corporativo, ya que iniciando el periodo de clases en el mes de agosto, daré clases en una universidad de derecho corporativo y siento que me falta mas información.
quiero saber si existe algun codigo o leyes del derecho corporativo y les pido me apoyen en esto ya que soy primeriso en esta labor como maestro. Gracias
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