Source: http://blogopositor.blogspot.com/2010/05/
Timestamp: 2017-05-28 18:28:48
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Matched Legal Cases: ['artículo 1', 'artículo 9', 'artículo 9', 'artículo 1', 'Artículo 1', 'artículo 96']

El blog del opositor y las oposiciones: mayo 2010
A diferencia de los Jueces de Paz, que son jueces legos, los demás miembros de la carrera judicial son jueces técnicos, que han de estar en posesión de la Licenciatura en Derecho, ser españoles, mayores de edad y no estar incursos en causas de incapacidad o incompatibilidad para el oficio judicial.
La única vía de acceso a la Judicatura es la oposición libre. El aspirante que supere las pruebas selectivas, ha de superar un curso de dos años en la Escuela Judicial, con sede en Barcelona. Sin embargo, para el ingreso en la Magistratura, quienes acceden a órdenes jurisdiccionales determinados, pueden acceder mediante concurso, además de los jueces, quienes sean juristas de reconocido prestigio (el "cuarto turno").
Más información en el Portal del Poder Judicial y en el de la Asociación Profesional de la Magistratura.
Cuando hablamos de derecho positivo, estamos hablando de derecho escrito y legislado. No aplicamos este adjetivo en referencia a la connotación (positiva o negativa).
La Constitución Española de 1978 es la fuente del derecho más importante tanto jerárquica como formalmente.
El Título Preliminar de la Constitución Española señala en su artículo 1.1 como valores superiores del ordenamiento jurídico español la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Además, el número 2 señala que la soberanía nacional reside en el Pueblo, del que emanan los poderes del Estado. Por otra parte, el artículo 9.1 indica que los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico. El artículo 9.3 concreta estas ideas, garantizando el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la publicidad de las normas, la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales, la seguridad jurídica, la responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos.
Sin embargo, las referencias directas a las fuentes del derecho en el ordenamiento jurídico español, aparecen en el artículo 1 del Código Civil, que establece:
Artículo 1. 1. Las fuentes del ordenamiento jurídico español son la ley, la costumbre y los principios generales del derecho.
En cuanto a los Tratados Internacionales, el artículo 96 de la Constitución hace referncia a los mismos.
Pero este cuadro de Fuentes estaría incompleto, si no se hiciese referencia a las Sentencias del Tribunal Constitucional, ya que éstas declaran o no la inconstitucionalidad de una ley o de una norma con fuerza de Ley, que tienen plenos efectos frente a todos, y que por tanto puede considerarse como fuente indirecta del Derecho. Además de ellas, hay que señalar las denominadas normas comunitarias, especialmente el Tratado de Adhesión de España a la Comunidad Europea, que tiene el máximo rango jerárquico, ya que el Gobierno Español se comprometía a reformar nuestro texto constitucional en los puntos que contradijera a éste, añadiendo además el resto de disposiciones comunitarias que tienen aplicación directa en el ordenamiento jurídico español.
Tal y como deciamos en el post de ayer, los temas jurídicos se suelen atragantar a los no juristas. Intentaremos facilitar que esto no sea así.
Empezamos con un clásico: las fuentes del Derecho.
Las fuentes del Derecho, como su propia palabra indica, son los orígenes del Derecho, lo que crea el Derecho. Estas fuentes pueden ser legitimación de actos y negocios jurídicos, medio de conocimiento o forma de manifestarse el Derecho, o modo de producción de normas jurídicas.
Las fuentes del Derecho se clasifican en dos tipos, según sean materiales o formales.
Las fuentes materiales son la fuerzas sociales o instituciones que tienen facultad normativa, es decir que tienen la competencia para crear normas jurídicas, como pueden ser las Cortes Generales, las asambleas de las comunidades Autónomas, y también los grupos sociales respecto de usos y costumbres.
Las fuentes formales son los modos o formas en los que se muestra externamente el Derecho: la leyes, los reglamentos y las costumbres.
Las fuentes formales también se pueden clasificar en directas e indirectas. Las fuentes directas son las que encierran en sí la ley, mientras las indirectas, las que no son normas jurídicas, pero ayudan a su producción y comprensión, como jurisprudencia, etc.
Otra clasificación de las fuentes formales es en fuentes escritas y no escritas.
- Definición de fuentes del Derecho
- Las fuentes del Derecho: materiales o formales.
- Fuentes formales: directas o indirectas, y, escritas y no escritas.
Las Administraciones Públicas están sujetas a la Ley y a al Derecho. Por esta razón, una proporción de los temarios de una oposición está formado por temas de carácter jurídico, salvo en oposiciones muy específicas como pueden ser las destinaddas a la docencia universitaria. A muchos opositores que no son juristas, estos temas se les suelen hacer cuesta arriba, suelen ser duros de estudiar, resultan poco amenos, etc.
Bien es cierto, que para el ámbito de oposiciones no especificamente jurídicas o similares, como pueden ser TAC (Técnicosde Administración Civil o similares en las autonomías), interventores, gestión, etcétera, lo que acabamos de afirmar para algunos opositores es así.
Para este ámbito (no jurídico o similar) hay que destacar lo siguiente:
1.- Que sea duro de estudiar no es malo, porque si para la mayor parte de la gente que oposita al cuerpo que lo hago estos temas son duros, quiere decir que si los estudio bien puedo obtener ventaja.
2.- No son temas de una gran complejidad, ni que se van a exigir a un nivel elevado (salvo para los cuerpos jurídicos o similares claro está), como pueden ser los técnicos, cientificos o especificos del cuerpo al que opositamos. Lo que supone un aliciente añadido.
Trataremos en próximos posts algunos puntos específicos de estos temas de carácter jurídico.
Lamento tener que escribir este post. Lo lamento de verdad. Quisiera que las cosas fueran distintas, que tuviéramos unos políticos al servicio del pueblo, sin ansia de poder, que no fueran una casta. Que tuviéramos una administración absolutamente despolitizada y al servicio del ciudadano y no al de los políticos. Me parece que cada vez somos más los que pensamos que los políticos en vez de solucionarnos las cosas, lo que son es un problema. Y más cuando las subcontratas y los enchufados han quitado el trabajo a los funcionarios.
Pero las cosas son así, son como son y no como desearíamos que fueran.
Vienen malos tiempos para opositar. Se habla de una reducción del 90 % de las ofertas de empleo público. Y lo terrible es que en un país con un 20 % del paro, pocas posibilidades hay para emplearse por cuenta ajena.
Es un momento difícil, por lo que quizá es hora, si estamos decididos a opositar, de reconducir nuestros planes, como afirma este interesante artículo.
Estáis pidiendo que nos mojemos. Y no es nada fácil y menos en estos tiempos tan inciertos. Pero ahí vamos.
1.- Nadie sabe mejor de tu vida y tus planes que tú. Así que mira dentro de ti y hazte tu plan de vida. A veces hay que arriesgarse y tomar decisiones valientes, que no son fáciles, pero la realidad de la vida es esta y no es otra.
2.- Si estás decidido a ser opositor, sé realista. No vienen tiempos buenos, por lo que habrá que ser el mejor y eso implicará tener que cambiar muchas cosas, ¿de verdad estás dispuesto a hacerlo?
3.- Analiza bien tus planes como opositor, plazas, cuerpos, preparación.
4.- Esfuérzate en serio y da todo lo que puedas de tí mismo, pero ten siempre un Plan B. No puedes caer en la depresión o el desánimo si las cosas no salen como lo esperabas.
5. Adelante, siempre adelante. Con ánimo, con alegría. Apruebes o suspendas has hecho un esfuerzo loable y tienes toda nuestra admiración y de las personas que te quieren.
6. Piensa que si el sueño de tu vida es ser funcionario, tienes toda la vida laboral por delante para cumplirlo. No serías ni el primero, ni el último que aprueba una oposición ya talludit@.
El opositor debe escribir el caso práctico como si elaborara un dictamen o informe redactado por un abogado o un perito que informa a un cliente sobre un tema técnico, conflicto o problema jurídico que plantea.
No hay ninguna forma o procedimiento único para redactar un informe o dictamen jurídico, aunque se aconsejan dos pautas claves: claridad y brevedad. Normalmente, el Dictamen consta de una exposición de los antecedentes fácticos o de hecho, un análisis de los conflictos jurídicos que se plantean (incluido análisis legislativo, jurisprudencial y doctrinal, en su caso) y unas conclusiones con las posibles soluciones o propuestas. Lo importante es que el dictamen o informe sea claro y que esté correctamente razonado, de forma que las conclusiones que se propongan tengan una base jurídica.
Si en el supuesto práctico, hay que realizar cálculos o determinaciones numéricas, como es el caso de supuestos de tipo económico, fiscal, ingenieril, científico o técnico, repasar concienzudamente los datos y revisar que todas las operaciones están realizadas correctamente.
Nada causa peor impresión que a pesar de ser un error humano, aparezca una cifra abultada o sin sentido.
También es muy importante que en este tipo de supuestos se expliquen las operaciones realizadas con todo lujo de detalles, demostrando claridad y orden en la ejecución de la solución de los mismos.
A la hora de valorar que el opositor sepa encontrar la solución correcta al caso, se valora sobre todo en supuestos de ámbito jurídico, que además sea capaz de razonar en Derecho. Un caso práctico puede tener distintas interpretaciones y, de hecho, en los casos reales jurídicos aparecen siempre dos o más partes enfrentadas (la Administración que impone una sanción y el ciudadano que no quiere pagarla). Existe un razonamiento jurídico, mejor o peor fundado en Derecho, para cada posición o interés enfrentado. El opositor ha de realizar el esfuerzo de situarse siempre en las dos partes, para encontrar todos los argumentos posibles para resolver el caso (en el ejemplo anterior, la defensa de la Administración y la defensa del ciudadano). Publicado por
Normalmente el caso práctico incluye unas preguntas. Hay que leer muy despacio las preguntas para saber exactamente lo que se pregunta.
El opositor, además de guiarse por estas preguntas, también, con el fin de resolver y dilucidar el caso práctico por completo, ha de ser capaz de plantearse cuestiones o preguntas alternativas
Antes de lanzarse a contestar las preguntas, ha de tener totalmente claro el sentido de la pregunta y el contenido de la respuesta.
Una vez que hemos leído detenidamente el supuesto práctico, llega una parte difícil: entender bien el supuesto. Y entenderlo significa que no tenemos absolutamente ninguna laguna en su total comprensión. Y para superar bien este paso, volvemos a lo ya repetido, en unas oposiciones es preciso preparar adecuadamente los supuestos prácticos. Si hay algún concepto o palabra cuyo significado se desconoce, hay que repasar y estudiar la teoría correspondiente. Si hemos llegado al examen y hay algún concepto o palabra que desconocemos, lo importante es no ponerse nerviosos e intentar recordar. Si desistimos, pues seguir adelante y no desanimarnos, ya que esta “perdida” será más o menos grave en función de su importancia en el supuesto práctico. Publicado por
Entramos ya de lleno en el terreno de la prueba. Iremos al examen, tranquilos, sin nervios y habiendo descansado bien. Unas oposiciones no se sacan en días, si hemos hecho a lo largo de meses todo lo que hemos podido, debemos estar tranquilos y sin remordimientos
La primera regla es leer detenidamente el caso práctico, es decir, los hechos, el llamado supuesto de hecho. Debemos comprenderlo a la perfección y para ello lo leeremos cuantas veces sea necesario.
Después nos plantearemos y contestaremos algunas preguntas orientativas, como pueden ser las administraciones que intervienen, la competencia que poseen para actuar, la legislación que resulta aplicable, que intereses o partes enfrentadas pueden aparecer. Si el supuesto es jurídico, es conveniente localizar el contenido del caso práctico en alguna de las grandes materias del Derecho, tales como fuentes, organización, contratos, etc. Si el supuesto es económico o técnico, encuadrarlo bien en la categoría que le corresponda.
Antes de la prueba práctica de las oposiciones: no olvidar la teoría, junto con la práctica previa
La resolución de un supuesto práctico no es más que la aplicación práctica de los conocimientos teóricos. Hay que olvidar la ficción de la desconexión entre teoría y práctica, es más, deben estar sumamente interrelacionadas.
No obstante lo anterior, la resolución de un supuesto práctico, además de los conocimientos teóricos, exige ciertas destrezas. En este sentido vendrá muy bien poseer una colección de supuestos prácticos resueltos. Cuantos más mejor, pero eso sí cerciorándonos que sean fiables.
Dentro de esta colección de supuestos prácticos, debemos tener hasta los más inverosímiles de los posibles. Así, no nos pillará de sorpresa si el tribunal preguntará algo que se salga de lo común. Hay que tener en cuenta, que si la relación opositores/plazas es elevada, el tribunal tenderá a endurecer las condiciones, por lo que debemos de estar bien preparados.
Antes de la prueba práctica de las oposiciones: conocer el tribunal En primer lugar, es importante conocer a los miembros del Tribunal de nuestra oposición. Cuando hablamos de conocer a sus miembros no estamos hablando de amiguismo o enchufismo, conducta diametralmente opuesta a la de este blog, sino de saber profesionalmente donde trabajan, y concretamente, en qué trabajan. La idea es conocer en la medida de lo posible el currículo profesional del tribunal. Si no sabemos de oídas, podemos investigar en Internet, si aparecen con nombramientos en los boletines oficiales, si tienen publicaciones científicas (Google académico es una excelente opción de búsqueda) o si participan en las redes sociales, con su currículo, como por ejemplo, Linkedin o Facebook.
¿Por qué? Pues por una razón muy simple como la siguiente: se examina de lo que se sabe y se está al día. Un tribunal es un órgano colegiado y sus decisiones son mancomunadas, esto quiere decir, en plan “mosquetero”, que uno para todos y todos para uno. Puede que el caso práctico sea redactado por uno o dos miembros del tribunal y que el otro domine poco el tema, pero lo que está claro es que el Tribunal no va a preguntar algo que ninguno de los miembros domine. Esto nos va a dar pistas. Pero tampoco hay que tirar cohetes, ni mucho menos. Puede que los miembros del Tribunal dominen otras áreas en que no trabajan, bien porque han trabajado en ello, bien por afición.
Como conclusión, hay que llevar bien preparadas todos los posibles supuestos prácticos que puedan entrar, pero los que puedan ser sospechosos de que el Tribunal los domina, esos hay que llevarlos lo mejor que se pueda.
Se ha criticado, unas veces con razón y otras sin ella, la excesiva carga memorística que conlleva una oposición. ¿Garantiza la mejor preparación para un puesto de trabajo en el sector público? Lo que sí que pensamos es que garantiza un esfuerzo, una formación y una selección más objetiva. Desde luego, muchísimo más que la libre designación o los cargos “de confianza”, los cargos “digitales” o a dedo.
No obstante, existe una tendencia a que el opositor demuestre su destreza en la resolución de casos prácticos. Lo que no tiene que estar reñido con la capacidad memorística, pues éstos se deben apoyar en los conocimientos adquiridos.
Los casos prácticos tradicionalmente han sido una parte importante en la superación de una oposición, sobre todo para cuerpos en los que se exigía titulación universitaria.
Así, es característico que uno de los ejercicios de la oposición consista en el desarrollo y resolución de uno o varios supuestos prácticos relacionados con el programa teórico, pudiendo ser de materias jurídicas, económicas o técnicas, tales como puede ser una memoria crítica, comentario o informe sobre un proyecto, plan de actuación, etc., o cualquier otro supuesto. El ejercicio normalmente es leído en sesión pública ante el Tribunal quien podrá dialogar con el opositor sobre extremos relacionados con su ejercicio durante normalmente unos diez minutos. A veces se permite la utilización de textos legales aportados por los candidatos.
En los próximos posts ofreceremos unas pautas que pueden ser de ayuda para la resolución de casos prácticos.
El de la Junta de Andalucía, publicando los cuestionarios y plantillas de los procesos selectivos de los cuerpos y especialidades publicados en los últimos años.
Iniciativas como esta nos parecen muy buenas, porque además de contribuir a la transparencia, permiten que los opositores sepan a lo que se enfrentan, permitiendo además practicar sobre exámenes de años anteriores.
Aprovechamos la ocasión para decir algo que es obvio. Si el examen de un año nos parece fácil, no quiere decir que el próximo también lo sea y viceversa. Hay que tener en cuenta que los tribunales son distintos y también pueden ser distintas las circunstancias, por ejemplo, cuanto más elevado sea el número de aspirantes más difícil tiende a ser el examen.