Source: https://legislativo.parlamento.gub.uy/temporales/20181211s00482906456.html
Timestamp: 2019-05-21 09:34:45
Document Index: 18824496

Matched Legal Cases: ['artículo 118', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 149', 'artículo 1', 'artículo 4', 'artículo 5', 'Artículo 1', 'Artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 1', 'Artículo 1', 'Artículo 2', 'artículo 1', 'artículo 2', 'artículo 3', 'artículo 4', 'artículo 5', 'artículo 6', 'artículo 7', 'artículo 8', 'artículo 9', 'artículo 10', 'artículo 11', 'artículo 12', 'artículo 13', 'artículo 2', 'artículo 4', 'artículo 5', 'artículo 6', 'artículo 7', 'artículo 12', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 3', 'artículo 2', 'artículo 1']

48ª Sesión Ordinaria del 11 de diciembre de 2018 - C.SS
N.º 48 - TOMO 591 - 11 DE DICIEMBRE DE 2018
48.ª SESIÓN ORDINARIA
3) y 14) Asuntos entrados
–	El señor senador García solicita se curse un pedido de informes con destino a los Ministerios de Defensa Nacional, del Interior y de Economía y Finanzas, relacionado con el ingreso al país de aviones oficiales extranjeros en los días en que se realizó la Cumbre del G20.
6) , 9), 13) y 19) Solicitudes de licencia e integración del Cuerpo
–	El Senado concede las licencias solicitadas por los señores senadores Michelini, De León, Moreira, García, Lacalle Pou, Tourné, Passada, Pintado, Xavier y Larrañaga.
–	Quedan convocados los señores senadores Gallicchio, Carballo, Paternain, Da Silva, Saravia, Pardiñas, Lazo, Baráibar, López Villalba y Aristimuño.
7)	Claudio Romanoff. Su fallecimiento
•	Por moción del señor senador, el Senado resuelve enviar la versión taquigráfica de sus palabras a los familiares de Claudio Romanoff, a los medios de prensa para los cuales trabajó y a la Asociación de la Prensa Uruguaya.
8)	Trabajo periodístico del doctor Juan Carlos Otormín en el Parlamento
–	Exposición del señor senador Martínez Huelmo por el término de diez minutos.
•	Por moción del señor senador Martínez Huelmo, el Senado resuelve enviar la versión taquigráfica de sus palabras al doctor Otormín y a su familia, a la Asociación de la Prensa Uruguaya y al Sindicato de Trabajadores de la Comunicación Social.
10)	Régimen de trabajo de las comisiones permanentes y especiales del Cuerpo durante el receso
•	Por moción de varios señores senadores, el Senado resuelve autorizar a todas las comisiones del Senado a reunirse durante el receso parlamentario.
11)	Tratamiento de la fibromialgia
–	Por moción de la señora senadora Tourné, el Senado resuelve alterar el orden del día y considerar el proyecto de ley por el que se lo declara de interés nacional.
12)	Álvaro Carlo Ceriani Moreira. Designación como embajador
–	Solicitud de acuerdo del Poder Ejecutivo para designarlo en calidad de embajador extraordinario y plenipotenciario de la república ante los Emiratos Árabes Unidos.
15)	Día Nacional de la Concientización de la Salud Cardiovascular de la Mujer
–	Proyecto de ley por el que así se declara el 9 de marzo de cada año.
16)	Día del Trabajador Portuario
–	Proyecto de ley por el que así se declara el 21 de julio de cada año.
17)	Adhesión al Acuerdo de constitución del Consorcio de Centros Internacionales para la Investigación Agrícola como organización internacional, y a su anexo
18)	Acuerdo entre los Estados partes del Mercosur y los Estados asociados para el intercambio de información sobre la fabricación y el tráfico ilícitos de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados
20)	Acuerdo de asistencia jurídica mutua en asuntos penales entre la República Oriental del Uruguay y la República de El Salvador
21)	Protocolo complementario del Convenio para la represión del apoderamiento ilícito de aeronaves
22)	Postergación de los numerales décimo y undécimo del orden del día
•	Por moción de la señora senadora Tourné, el Senado resuelve postergarlos e incluirlos en el orden del día de mañana, y levantar la sesión.
«Montevideo, 7 de diciembre de 2018
La CÁMARA DE SENADORES se reunirá en sesión ordinaria el próximo martes 11 de diciembre, a las 09:30, a fin de informarse de los asuntos entrados y considerar el siguiente
1.º) Exposición del señor senador Rubén Martínez Huelmo, por el término de diez minutos, sobre el trabajo periodístico del doctor Juan Carlos Otormín realizado durante treinta años consecutivos en el Parlamento.
Carp. n.º 1241/2018
2.º) Informe de la Comisión de Asuntos Internacionales relacionado con la solicitud de venia remitida por el Poder Ejecutivo, a fin de designar en calidad de embajador extraordinario y plenipotenciario de la república ante el Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos, al señor Álvaro Carlo Ceriani Moreira.
Carp. n.º 1244/2018 - rep. n.º 799/18
3.º) por el que se declara el 9 de marzo de cada año Día Nacional de Concientización de la Salud Cardiovascular de la Mujer;
Carp. n.º 1216/18 - rep. n.º 802/18
4.º) por el que se declara de interés nacional el tratamiento de la fibromialgia;
Carp. n.º 1040/2018 - rep. n.º 801/18
5.º) por el que se declara el 21 de julio de cada año Día del Trabajador Portuario;
Carp. n.º 1169/2018 - rep. n.º 797/18
6.º) por el que se aprueban la Adhesión al Acuerdo de constitución del Consorcio de Centros Internacionales para la Investigación Agrícola como organización internacional, y su anexo, suscritos en Montpellier, República Francesa, el 13 de setiembre de 2011;
Carp. n.º 986/2017 - rep. n.º 800/18
7.º) por el que se aprueba el Acuerdo entre los Estados partes del Mercosur y los Estados asociados para el intercambio de información sobre la fabricación y el tráfico ilícitos de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados, suscrito en la ciudad de Mendoza, República Argentina, el 20 de julio de 2017;
Carp. n.º 1000/2017 - rep. n.º 804/18
8.º) por el que se aprueba el Acuerdo de asistencia jurídica mutua en asuntos penales entre la República Oriental del Uruguay y la República de El Salvador, suscrito en Nueva York, Estados Unidos de América, el 26 de setiembre de 2012;
Carp. n.º 1090/2018 - rep. n.º 803/18
9.º) por el que se aprueba el Protocolo complementario del Convenio para la represión del apoderamiento ilícito de aeronaves, suscrito en Beijing, el 10 de setiembre de 2010;
Carp. n.º 1046/2018 - rep. n.º 805/18
10) por el que se eleva a la categoría de pueblo la localidad de San Gabriel, ubicada en la 5.ª sección judicial del departamento de Florida.
11) Informes de la Comisión de Asuntos Administrativos relacionados con la solicitud de venia remitida por el Poder Ejecutivo, a fin de destituir de su cargo:
ASISTEN: los señores senadores Alonso, Amorín, Aviaga, Ayala, Baráibar, Berterreche, Besozzi, Bianchi, Bordaberry, Camy, Carballo, Cardoso, Carrera, Castillo, Coutinho, Delgado, García, Garín, Heber, Lacalle Pou, Larrañaga, Martínez Huelmo, Michelini, Moreira, Otheguy, Passada, Payssé, Ramos, Tourné y Xavier. Ingresa con posterioridad el señor senador Gallicchio por licencia del titular.
FALTAN: con licencia, los señores senadores De León, Mieres y Pintado; y se retira posteriormente el señor senador Michelini.
•	por el que se aprueba la Enmienda al Protocolo de cooperación y asistencia jurisdiccional en materia civil, comercial, laboral y administrativa entre los Estados partes del Mercosur, firmado en la ciudad de Buenos Aires, República Argentina, el 5 de julio de 2002.
Por el que se regula el régimen especial de exportaciones de micro- y pequeñas empresas.
El Poder Ejecutivo remite un mensaje por el que comunica la promulgación de un proyecto de ley por el que se autoriza la salida del país de los buques ROU 34 Audaz, ROU 31 Temerario y ROU 01 Uruguay y sus respectivas plana mayor, tripulación y aspirantes, a efectos de realizar la Operación Esnal II 2018, entre el 10 y el 23 de diciembre de 2018, efectuando escala en el puerto de Itajaí, República Federativa del Brasil.
•	por el que se aprueba el Acuerdo de sede entre la República Oriental del Uruguay y la Corte Permanente de Arbitraje, suscrito en la ciudad de Montevideo, República Oriental del Uruguay, el 12 de junio de 2018;
•	por el que se aprueba el Convenio para la represión de actos ilícitos relacionados con la aviación civil internacional, suscrito en Beijing, República Popular China, el 10 de setiembre de 2010.
Por el que se declara la ciudad de Canelones Capital Nacional del Cooperativismo en el año 2019.
Asimismo, remite nota comunicando la nómina de representantes nacionales electos para integrar la Comisión Permanente que actuará hasta el término del cuarto período ordinario de sesiones de la XLVIII legislatura. Fueron electos como titulares los señores representantes Felipe Carballo, Jorge Pozzi, Mercedes Santalla, Carlos Reutor, Graciela Bianchi, Pablo Iturralde y Pablo Abdala; y como sus respectivos suplentes los señores representantes Luis Puig, Alfredo Asti, Bettiana Díaz, Lilián Galán, Rodrigo Goñi, Mario Ayala y José Olano.
Además, comunica que ha aprobado un proyecto de ley por el que se declara de interés nacional la conmemoración de los cien años de la inauguración del Palacio Legislativo.
La Comisión de Asuntos Administrativos eleva informadas solicitudes de venia del Poder Ejecutivo, a los efectos de destituir de su cargo:
•	a una funcionaria del Ministerio de Industria, Energía y Minería;
•	a un funcionario del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
•	por el que se aprueban la adhesión al Acuerdo de constitución del Consorcio de Centros Internacionales para la Investigación Agrícola como organización internacional, y su anexo, suscritos en Montpellier, República Francesa, el 13 de setiembre de 2011;
•	por el que se aprueba el Acuerdo entre los Estados partes del Mercosur y los Estados asociados para el intercambio de información sobre la fabricación y el tráfico ilícitos de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados, suscrito en la ciudad de Mendoza, República Argentina, el 20 de julio de 2017;
•	por el que se aprueba el Protocolo complementario del Convenio para la represión del apoderamiento ilícito de aeronaves, suscrito en la ciudad de Beijing, República Popular China, el 10 de setiembre de 2010.
Asimismo, eleva informada una solicitud de venia remitida por el Poder Ejecutivo a los efectos de designar en calidad de embajador extraordinario y plenipotenciario de la república ante el Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos, al señor Álvaro Carlo Ceriani Moreira.
•	por el que se declara el 9 de marzo de cada año Día Nacional de Concientización de la Salud Cardiovascular de la Mujer.
La Comisión de Vivienda y Ordenamiento Territorial eleva informado un proyecto de ley por el que se eleva a la categoría de pueblo la localidad de San Gabriel, ubicada en la 5.ª sección judicial del departamento de Florida.
La Comisión de Asuntos Administrativos eleva informado un proyecto de resolución por el que se modifica el Reglamento de la Cámara de Senadores.
–REPÁRTASE E INCLÚYASE EN EL ORDEN DEL DÍA DE UNA SESIÓN ESPECIAL.
•	por el que se establece la creación de un fondo de peritajes, con la finalidad de solventar los honorarios y gastos que generen las pericias técnicas que deban realizarse a solicitud de la Fiscalía General de la Nación;
•	por el que se declara de interés general la adecuación de prácticas de actuación en la función pública por parte de los funcionarios de todas las personas públicas estatales y no estatales.
•	de las palabras pronunciadas por la señora edila Cristina Pérez, relacionadas con la Ley de Inclusión Financiera;
•	de las palabras pronunciadas por la señora edila Susana de Armas, relacionadas con el Acto del Obelisco efectuado el 27 de noviembre de 1983 en Montevideo.
La Junta Departamental de Tacuarembó remite copia de la versión taquigráfica de las palabras pronunciadas por el señor edil Gustavo Luna, relacionadas con el medioambiente.
La Oficina Nacional del Servicio Civil remite respuesta a un pedido de informes solicitado por el señor senador Guillermo Besozzi, relacionado con juicios contra el Estado.
El Ministerio de Economía y Finanzas remite respuesta a un pedido de informes solicitado por el señor senador José Carlos Cardoso, relacionado con la Rendición de Cuentas y Balance de Ejecución Presupuestal, ejercicio 2017.
El Ministerio del Interior acusa recibo de una exposición escrita remitida por el señor senador Luis Alberto Heber, relacionada con la situación de vecinos de Rincón del Cerro.
–OPORTUNAMENTE FUE REMITIDA AL SEÑOR SENADOR HEBER».
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «El señor senador Javier García solicita, de conformidad con lo establecido en el artículo 118 de la Constitución de la república, se curse un pedido de informes con destino a los Ministerios de Defensa Nacional, del Interior y de Economía y Finanzas, relacionado con el ingreso al país de aviones oficiales extranjeros en los días en que se realizó la Cumbre del G20.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- A la sesión ordinaria del 5 de diciembre faltó con aviso el señor senador López Villalba.
A la sesión de la Comisión de Asuntos Internacionales del 6 de diciembre faltaron con aviso los señores senadores Alonso y Mieres.
A la sesión de la Comisión de Asuntos Laborales y Seguridad Social del 6 de diciembre faltó con aviso el señor senador Mieres.
A la sesión de la Comisión de Defensa Nacional del 3 de diciembre faltó con aviso el señor senador De León.
A la sesión de la Comisión de Educación y Cultura del 5 de diciembre faltó con aviso el señor senador Amorín.
A la sesión de la Comisión de Industria, Energía, Comercio, Turismo y Servicios del 5 de diciembre faltaron con aviso los señores senadores Amorín y Michelini.
SEÑOR SERETARIO (José Pedro Montero).- «Montevideo, 11 de diciembre de 2018
Por la presente y de acuerdo a la Ley n.º 17827, de fecha 14 de setiembre de 2004, solicito a usted se me conceda licencia, por motivos personales, desde el día de hoy a las 12:00 hasta el día 12 de diciembre inclusive del corriente año.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Montevideo, 10 de diciembre de 2018
A través de la presente, solicito al Cuerpo me conceda licencia al amparo del artículo 1.º de la Ley n.º 17827, por motivos particulares, los días 11, 12 y 13 de diciembre de 2018.
Por la presente, solicito al Cuerpo que usted preside me conceda licencia desde el miércoles 26 hasta el viernes 28 de diciembre de 2018 inclusive, por motivos personales.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Montevideo, lunes 10 de diciembre de 2018
Por la presente, solicito licencia por motivos personales a la sesión de la Cámara de Senadores a realizarse el día miércoles 12 de diciembre.
7) CLAUDIO ROMANOFF. SU FALLECIMIENTO
SEÑOR GARCÍA.- Señora presidenta: hoy es un día particular, porque coincidió que como primer punto del orden del día el senador Martínez Huelmo realizará un reconocimiento al doctor Juan Carlos Otormín –periodista muy respetado y querido por todos en esta casa, compañero aquí durante muchos años–, y quien habla, utilizando el espacio de la media hora previa, hará un homenaje a otro gran periodista que nos dejó hace muy poco, el mismo día –por esas cosas de la vida– en que cumplía años. Me refiero a Claudio Romanoff.
Muchos de los que estamos aquí conocimos a Claudio y tuvimos con él –en lo personal fue así– una relación muy particular. En 1983 ingresé a Facultad de Medicina y, concomitantemente, a la militancia gremial, en la FEUU. Poco tiempo después, Claudio Romanoff –quien tenía un año menos que yo– empezó a concurrir a casa y a hurgar en cómo era la interna de ese movimiento estudiantil. Recuerdo que la primera vez que fue me contó de su vida y me dijo que era hijo de un zapatero comunista. Me relató su historia profesional, obviamente muy corta en ese momento pues recién comenzaba, y empezó así una relación muy particular.
Nuestra generación, la de 1983 –ubiquémonos en esa época–, leía muy poco Búsqueda, pero sí nos enterábamos de lo que decía. Leíamos semanarios militantes, cada uno el que más cerca tenía. No obstante, sabíamos que Búsqueda era un medio que había escudriñado y que leía la letra chica de los acontecimientos que ocurrían en algunos ámbitos que para nosotros formaban parte, diariamente, de nuestra vida militante. Recuerdo los Consejos Federales de la FEUU, que se llevaban a cabo en la Facultad de Arquitectura los días viernes y que comenzaban a la una o dos de la mañana y que terminaban luego del amanecer. Yo salía de aquellos salones de la Facultad de Arquitectura, pasaba por la panadería a comprar bizcochos y me iba al hospital de Clínicas.
Con Claudio se manejaba esa relación tan particular, que generaba confianza pero que, al mismo tiempo, hacía participar de un juego de escondites informativos en que el periodista trataba de sacar información y uno sabía que debía levantar un muro bien alto para evitar dársela. Al mismo tiempo, eso generaba una dinámica de mucha confianza y complicidad.
Hago mención a la generación del 83 porque creo que, así como hay un conjunto de dirigentes políticos y sindicales que son definidos como de esa generación, creo que hay también un grupo de periodistas pertenecientes a la generación del 83; algunos de ellos están presentes en la barra.
Hay, entonces, una generación de mujeres y hombres que se formaron y que empezaron el ejercicio del periodismo como una expresión de lo que faltaba: de la libertad, no ejercida en el ámbito militante de la vida política o sindical sino en el ámbito militante de la reivindicación de la libertad de expresión.
Esta relación que se dio entre periodistas y dirigentes políticos y sindicales que amanecíamos en los ámbitos de participación en esos años, generó luego algo que se mantiene hasta el día de hoy y que es la confianza con muchos de ellos, la cercanía, que hace que ninguna circunstancia pase por arriba de la independencia de cada uno de ellos. Se trata de un juego de confianza recíproco, que permite a cada uno ejercer muy bien su trabajo y tenerse lealtad profesional, y en ninguno de los casos, ni desde el punto de vista del periodista ni desde el del dirigente político, permite violar un principio muy sagrado que es la independencia en el trabajo, que en el caso de los periodistas es la independencia profesional. Claudio fue uno de esos exponentes, con ese giro muy particular que tenía su persona. Podemos recordar por ejemplo el «pimba y pimba», que repetía constantemente, el ceño fruncido que señalaba la duda o la resistencia a una versión de los hechos, o su carcajada notoria.
Claudio fue un comunista joven que devino, de forma muy notoria, en un liberal profundo y auténtico. Fue un amante y un cultor de las definiciones más profundas de la libertad, que son la libertad de expresión y la libertad de conciencia.
Claudio fue pluma, fue el análisis que ejerció mucho en su último tiempo, fue un polemista, un docente, un profesional de estilo y de respeto por todos. Y ¡fíjense lo que logró! Quienes estamos en esta sala frecuentemente nos enfrentamos duramente desde el punto de vista político; sin embargo, ¡todos respetamos a Claudio Romanoff por igual! Eso lo logran muy pocos, señora presidenta, y Claudio fue uno de ellos.
A su familia –a Ximena, a Iván, a Eloísa–, a sus amigos, a sus colegas, a los medios, para los cuales trabajó hasta el último día, vayan la solidaridad y el respeto de esta banca.
Solicito que la versión taquigráfica de mis palabras sea enviada a la familia de Claudio Romanoff, a los medios de prensa para los cuales trabajó y a la Asociación de la Prensa Uruguaya.
SEÑORA PRESIDENTE.- Si no se hace uso de la palabra, se va a votar lo solicitado por el señor senador.
–24 en 24. Afirmativa UNANIMIDAD.
SEÑORA PRESIDENTE.- El Senado ingresa al orden del día con la consideración del asunto que figura en primer término: «Exposición del señor senador Rubén Martínez Huelmo, por el término de diez minutos, sobre el trabajo periodístico del doctor Juan Carlos Otormín realizado durante treinta años consecutivos en el Parlamento. (Carp. n.º 1241/2018)».
SEÑOR MARTÍNEZ HUELMO.- Muchas gracias, señora presidenta.
En primer lugar, quiero agradecer la amabilidad del Senado por haberme otorgado la autorización para referirme al trabajo periodístico del doctor Juan Carlos Otormín, realizado durante tres décadas consecutivas en esta casa.
Hace un par de semanas nos enteramos de que Teledoce había despedido al doctor Juan Carlos Otormín de sus funciones como informativista parlamentario; había ingresado el 1.º de julio de 1990. Debo decir que me sorprendió esta información y que este acto de hoy nace de la iniciativa de muchos colegas, compañeros de trabajo del doctor Otormín. Obviamente, como intermediario lo hago con mucho gusto porque conozco al doctor Otormín, por lo menos desde hace más de dos décadas y media.
Desconocemos, al momento, cuál será el destino profesional del distinguido periodista que, si bien es un veterano en estas lides, aún es una persona muy joven y, por lo tanto, hacemos votos para que, en virtud de su capacidad y experiencia, lo esperen nuevos rumbos dentro de la profesión periodística.
Mientras tanto, diré que en estos días se lo ha extrañado, dado que ha sido notoria su ausencia en el trabajo entre los parlamentarios, ya sea a la salida de las comisiones, en los pasillos, en el seguimiento de la información de ambas cámaras, o desde los palcos de la prensa, acompañado siempre de los trabajadores camarógrafos. Es que, en realidad, al doctor Otormín lo sentimos como un compañero más de trabajo, y hago extensivo esto al resto de los periodistas y trabajadores de la prensa consignados en el Poder Legislativo, quienes prestan importantes servicios de divulgación de los diversos e infinitos asuntos que son materia diaria en esta casa. Todos ellos acompañan cotidianamente el trabajo legislativo en la imperiosa necesidad profesional de buscar la noticia, el editorial, la declaración, el centro de la polémica de cada tema que despierta el interés público.
Esa es la naturaleza por antonomasia de la profesión periodística. Los desvelos de los periodistas parlamentarios, en particular, por crecer dentro de su profesión son esfuerzos dignos de la mejor historia –y conocemos varias, señora presidenta–; el realizarse frente a cada circunstancia política y la superación profesional son la estrella polar para navegar en esta materia, tal como lo enseñara aquel grande del periodismo que fue Carlos Quijano y, fundamentalmente, del periodismo político.
En una comparación un tanto antropológica, siento que el periodista se asemeja a los cazadores que deben alimentar a su grupo social: ¡nunca pueden regresar con las manos vacías! Esta es una consigna. Lo mismo pasa cuando un periodista sale a cumplir su misión diariamente: ¡no puede regresar a la redacción sin material o sin la información para conformar la línea editorial del medio en el que actúa! Así sea periodista independiente o freelance, tiene que regresar con material; ¡nunca puede hacerlo con las manos vacías! No hay horario que valga, porque siempre hay un evento social. Tener un fin de semana libre es imposible, porque siempre hay que entrevistar a fulano o a mengano. Si hay un congreso, una convención o una manifestación, ¡hay que cubrir esa noticia! Esos son los imperativos del periodista desde la redacción. Es decir que hay que recolectar permanentemente, siempre armando las páginas mediante una agenda que no se estructura de manera estática. A toda hora está en movimiento esa construcción, desde la mañana a la noche, pues el mundo de la noticia fluye permanentemente; si no hubiera nada, hay que crearla. Es el vértigo que impone también, por qué no decirlo, la industria de las comunicaciones, en donde actúan sus periodistas y trabajadores.
Sin duda alguna que es una tarea muy exigente, pero también sabemos que desde el punto de vista laboral es una profesión muy pero muy inestable. De manera permanente, el periodista y el trabajador de los medios de comunicación deben estar oteando nuevos enroques laborales de modo de dar continuidad a los ingresos, porque el periodista no es un ser abstracto; es una persona como cualquiera de nosotros, un ciudadano que tiene que parar la olla, pagar sus impuestos y mandar a sus hijos a la escuela. Y en esto, señora presidenta, en el sostén de un periodista, es importante el enroque permanente que debe hacer, mirando el porvenir, dado que es una actividad, desde ese punto de vista, muy inestable.
No están alejados aquellos tiempos en donde los dirigentes políticos, los grandes conductores políticos del Uruguay actuaban directamente asumiendo como editorialistas de sus medios, cuando estos eran de opinión y no de información como en el presente. Recordemos que dos de los más grandes conductores políticos del Uruguay, don José Batlle y Ordóñez y el doctor Luis Alberto de Herrera, eran también periodistas desde el editorial de El Día y El Debate, respectivamente. También lo fueron Emilio Frugoni, los dos Beltrán desde El País, Batlle Berres, Maneco y Zelmar Michelini desde Acción, Juan Andrés Ramírez desde El Plata, Zorrilla desde El Bien Público, Enrique Rodríguez desde El Popular, y muchos otros, cuando el periodismo eran solamente los diarios y, eventualmente, algún semanario –como dije anteriormente–, como fue el caso de Marcha, con Carlos Quijano.
La radio comenzó a cambiar la forma periodística, pero luego la televisión cambió todos los esquemas. Fue un proceso imperceptible, pero definitivo ese cambio de época cuyas características no voy a abordar porque los aquí presentes saben muy bien las diferencias entre el periodismo de la época de las personalidades que he mencionado y el contemporáneo. Cambiaron las formas de hacer periodismo, pero en todos los tiempos el periodismo ha sido fundamental para nuestro sistema democrático y para la formación de la nación. Alcanzaría con examinar las polémicas de la prensa en el siglo xix cuando se discutía la pertinencia de don José Artigas –para poner un ejemplo mayúsculo– o la polémica sobre la civilización y la barbarie, que atravesó durante décadas al Río de la Plata en dos tendencias irreconciliables pero fundacionales al mismo tiempo. Fueron épocas en donde el artículo periodístico, la opinión contraria a un gobierno, la herida al honor de una persona se podía pagar con la vida, y sobran ejemplos en la historia política del Río de la Plata.
Hoy, la actividad del periodista es muy compleja. La opinión, la libertad de prensa y, por consiguiente, la actividad de los periodistas exige garantías para ejercer un pilar del sistema democrático, representativo y republicano. Pienso que Uruguay posee buenos indicadores en la materia, y eso debe ser motivo de orgullo para todos. Pero Uruguay es una tierra de paz y de garantías para esta importante actividad y no se observan ataques a los periodistas por su opinión o investigaciones, hechos que se ven en muchos lugares del mundo, en particular en América Latina.
Consultemos, señora presidenta, la larga lista de sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos relacionada con los asesinatos de periodistas en países de los cuales nunca se habla en el Uruguay. En esto, creo que en el Parlamento tenemos un debe. Sería deseable que estos temas entraran de forma periódica a las Comisiones de Asuntos Internacionales del Parlamento uruguayo, pues nos sorprenderían y, además, podríamos aprender a valorar mucho más el modelo, la democracia uruguaya.
En esta jornada dedicada a un periodista uruguayo como es el doctor Juan Carlos Otormín, y a todos sus colegas, aprovechamos para repudiar esos dolorosos crímenes que suceden en América contra los periodistas. Lo sentimos por demócratas y también porque estuvimos cerca de medios y de periodistas perseguidos durante la época de facto, aquí en el Uruguay.
Señora presidenta: en Moral para intelectuales, nuestro filósofo y pensador Carlos Vaz Ferreira abordó, en el capítulo «Moral de periodistas» los dilemas más íntimos del periodismo, que lo asemeja a otras actividades liberales.
Señora presidenta: es una actividad importante. A estos acotados conceptos que estoy vertiendo me ha llevado el despido de Otormín, pero cuando nos abrimos ante la inmensidad de esta actividad debemos caer en la cuenta de que «el periodista y el trabajador de los medios de comunicación en todos sus ámbitos» –como lo hemos definido recientemente en un proyecto de ley– son un pilar de nuestra democracia que adquieren importancia en el día a día para proseguir en la construcción de los valores de la república.
Hace pocos días aprobamos un proyecto de ley que sustituye el artículo único de la Ley n.º 16154, de 16 de octubre de 1990, que establece el 23 de octubre como Día del Periodista. En esta nueva norma se dispone un cambio en la denominación de esa fecha conmemorativa, que pasa a llamarse: Día del Periodista y del Trabajador de los Medios de Comunicación en todos sus Ámbitos. Quiero decir que cuando estábamos llevando adelante este trabajo me acercaron un documento muy interesante que prueba que detrás de esta actividad y del cambio de denominación estuvo el doctor Juan Carlos Otormín, como importante trabajador gremial de la prensa.
En una carta fechada el 12 de noviembre de 2012, dirigida a la bancada de senadores del Frente Amplio, en particular al coordinador, el entonces senador Daniel Martínez, Juan Carlos Otormín abogaba por que se mantuviera la denominación del Día del Periodista al decir: «Al tomar conocimiento del proyecto de ley presentado por vuestra bancada para modificar la fecha del 23 de octubre como Día del Periodista, estableciendo en su lugar el Día del Trabajador de la Comunicación Social, me permito hacer llegar una solicitud de modificación del texto propuesto, compartiendo el sentido de la iniciativa. El establecimiento del Día del Periodista fue una aspiración de los trabajadores de la prensa, que en la década del noventa se hizo realidad por el impulso del periodista y dirigente del sindicato –APU–, por entonces legislador suplente, que alternaba en la titularidad de una banca de vuestra fuerza política, don Nelson Biasotti, Movimiento Popular Frenteamplista. Con su firma y la de la bancada de diputados del Frente Amplio, se presentó un proyecto de ley que además de fijar el Día del Periodista contenía una serie de disposiciones que configuraban un estatuto del trabajador de la prensa. De la consideración parlamentaria quedó como proyecto de ley el actual texto de la Ley n.º 16154, de octubre de 1990, que el Poder Legislativo sancionó y promulgó el Poder Ejecutivo presidido por el doctor Lacalle Herrera, en aquel tiempo presidente de la República».
En estos días acabamos de votar, precisamente, una modificación a aquella ley de 1990, extendiendo el día del periodista al trabajador de los medios de comunicación. Seguramente, aquí estuvo presente, como en tantas otras actividades del gremio, la personalidad y la rectitud del doctor Otormín, siempre en defensa del gremio de periodistas y de los trabajadores de ese sector.
Sabemos que el doctor Otormín, por su veteranía en la profesión, goza de un amplio respeto de parte de sus colegas. Comenzó a desempeñarse en esa actividad desde muy joven, participando para Radio Sarandí de la cobertura del tratamiento de todas las leyes y de los debates en el retorno a la democracia. Antes, en el plebiscito del año 1980, participó como informativista de Radio Zorrilla de San Martín, del departamento de Tacuarembó. En 1982, en las elecciones internas, trabajó para Radio Montecarlo; en 1984, a la salida de la dictadura, realizó la cobertura de las elecciones nacionales para Radio Sarandí.
Una vez en democracia, participó en crónicas parlamentarias y en transmisiones de las sesiones del Parlamento, entre una infinidad de actividades cuyo detalle excedería el tiempo de que dispongo, pero que evidentemente certifican que este doctor en Derecho y Ciencias Sociales, egresado de la facultad en 1991, ha seguido perfeccionándose como periodista y profundizando en el arte del periodismo político.
Estamos haciendo este reconocimiento sin mayor esfuerzo: primero, porque lo conocemos; segundo, porque tenemos conocimiento pleno de sus treinta años de periodista; y, también, porque es una actividad que nos atrae. En el homenaje a Juan Carlos Otormín estamos rindiendo tributo también al periodismo nacional. Recuerdo que hace unos años se realizó una muy buena muestra fotográfica en homenaje a otro gran periodista gráfico como fue Aurelio González, porque seguramente recordarán lo del archivo del diario El Popular.
En fin, hace un momento se tributó un homenaje a Claudio Romanoff; ahora nos detenemos para referirnos a Otormín, y acabo de destacar a Aurelio González. Está tan ligada la vida del Parlamento al periodismo que, diría, es una situación simbiótica. Es decir que el Parlamento necesita de la prensa libre y, por supuesto, la prensa también precisa del material que se vierte aquí por parte de los distintos representantes y senadores miembros de la partidocracia uruguaya.
Por lo tanto, creo que he hecho bien en detener un instante el funcionamiento habitual de la cámara para referirme a una personalidad del periodismo, como es el doctor Juan Carlos Otormín, deseándole el mayor de los éxitos en su vida y en su actividad profesional, que espero continúe llevando adelante.
SEÑOR LARRAÑAGA.- Señora presidenta: en esta jornada queremos suscribir totalmente lo expresado en la media hora previa por parte del señor senador García con relación a un gran periodista, como lo fue Claudio Romanoff, desaparecido recientemente.
Pero en este caso nos sumamos para destacar la figura de un compañero de trabajo, porque así consideramos al doctor Juan Carlos Otormín. Digo que es un compañero porque él, desde su lugar, y nosotros, desde el nuestro, hemos tratado, sin lugar a dudas, de contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a la mejor forja de un sistema democrático que asegure la república y las libertades.
El trabajo periodístico es vital para que la labor política pueda completar esa obra nunca concluida, porque es el que lleva la información al destinatario principal, que es el ciudadano, que es el ser humano que integra una república, un país. También es un trabajo que, ejercido con seriedad, obviamente lleva a la verdad. Así que vaya, sin más, nuestra forma de compartir, en este tiempo juntos, esa trasmisión de verdad en donde todos, para prestigiar la democracia, tenemos que estar fuertemente comprometidos.
Creo que para definir al doctor Otormín –pienso que puedo hablar por todos quienes lo conocen–, la palabra que más se ajusta es la de caballero. El doctor Juan Carlos Otormín es un caballero porque, como dice la Real Academia Española, se comporta con distinción, nobleza y generosidad. Me parece que esto es verdaderamente trascendente. Su caballerosidad y su don de gentes hicieron posible esto: que todos los partidos políticos le brindemos este reconocimiento, y en vida. Realizar este homenaje en este –diríamos– torneo de administración de egos, vanidades, sentimientos positivos y negativos, mezquindades y honradeces, pensamientos altos y petisos de todos los partidos, sin necesitar de otra cosa más que de la condición humana, es tremendamente positivo y habla de la condición de uruguayo, que constituye un gran diferencial en la política, pero también a la hora de reconocer a un periodista.
Juan Carlos Otormín se llevaba siempre, preguntando con respeto y con excelencia, la respuesta que buscaba, y sin introducirse en vericuetos ni en determinadas larguezas en las preguntas.
Me sumo a las palabras del señor senador preopinante en el sentido de que se trata de un reconocimiento al profesionalismo periodístico. Juan Carlos es además un hombre de derecho, un hombre de fe y un hombre de bien. Quizás no tenga que pronunciar muchas palabras más, porque estamos reconociendo a alguien que está en la plenitud de su potencial, de su vida y, por lo tanto, es seguro –lo deseo fervorosamente– que lo vamos a reencontrar en su función periodística. Él siempre será un periodista en serio.
También quiero destacar que ese don de gentes lo animó siempre a colaborar –hasta desde la docencia– con todos los que llevan adelante la cobertura periodística parlamentaria. Sus compañeros han destacado su condición humana y solidaria. Los que comenzaban su trabajo en el Parlamento contaron con el aporte docente y pedagógico del doctor Otormín, pero sobre todo tuvieron la voz de una persona con experiencia, que brindaba su compañía en el mejor sentido de la palabra.
Por ello, en tiempos donde el relativismo moral muchas veces gana terreno; donde la competencia hace lo suyo; donde los sentimientos negativos, la envidia y los instintos más bajos de los individuos pretenden ganar fieles de cualquier forma, hay figuras que se resisten y representan valores que este Parlamento y este Senado hacen muy bien en reconocer. Seriedad, respeto, búsqueda de la verdad, solidaridad y compañerismo es lo que realmente une a los espíritus nobles, que son los que valen. Estoy seguro del reencuentro permanente con su labor profesional e, incluso, con su faceta deportiva discutida, porque él dice ser un gran jugador de paleta; así lo ha expresado. Al respecto, tenemos un pleito pendiente con el senador Besozzi y el doctor Otormín para poder constatar esa definición, pero eso forma parte de la anécdota.
A lo largo de mis dieciocho años como senador de la república y diez años como intendente departamental, siempre he visto en él una expresión de bonhomía realmente excepcional.
Me place expresar estas palabras porque realmente es lo que siento por los periodistas de nuestro país. Con muchos de ellos, como podrá imaginar la señora presidenta, hemos tenido encontronazos que después han sido sorteados por expresiones de disculpas y de respeto. Siento que en esa relación del periodismo y la política radica la esperanza por la construcción de una sociedad mejor.
Nos sentimos tremendamente orgullosos –lo resaltamos y subrayamos– de estar en esta banca y poder felicitar y reconocer la labor de un señor periodista en plena vigencia, como es el doctor Juan Carlos Otormín.
SEÑOR HEBER.- Señora presidenta: en primer lugar, quiero sumarme al reconocimiento que ha hecho el señor senador García durante la media hora previa a nuestro amigo Claudio Romanoff. Sentimos mucho su ausencia. Cultivamos una amistad con Romanoff y disfrutamos de su inteligencia y de su humor cuando recién empezábamos en esta actividad y él era periodista del semanario Búsqueda. Encontrarse con Claudio siempre era un placer intelectual y analítico; tenía un gran sentido del humor político y se reía mucho de las situaciones. Realmente su familia –lamentablemente sus hijos que no van a poder disfrutarlo– tiene que estar orgullosa de la calidad de persona que fue Claudio. Lamentamos mucho su fallecimiento, que deja un vacío muy grande en el periodismo.
Quiero agradecer, en nombre de todos, la oportunidad que nos dio el senador García de realizar un homenaje que me parece muy justo y de pronunciar estas palabras que representan muy adecuadamente lo que fue su figura.
Y ahora, motivados por la exposición del senador Martínez Huelmo –que corresponde a este primer punto del orden del día–, queremos sumarnos al homenaje que se está realizando a quien para nosotros es un gran amigo, el doctor Juan Carlos Otormín, del que podríamos decir que es parte integrante del inventario del Parlamento. No verlo en este lugar es como sentir que falta algo. Sé que está en la barra, aunque no lo he visto porque seguramente esté a mis espaldas. Con Juan Carlos cultivamos una amistad y, además, un aprendizaje, porque más o menos tenemos la misma edad –creo que soy más joven, aunque no se nota– y lo cierto es que empezamos juntos y aprendimos juntos.
Entré a esta casa, con veintiséis años, como diputado por Rivera. No sabía hacer declaraciones en la televisión, y Juan Carlos me enseñaba: me decía, por ejemplo, que la exposición que había hecho había sido muy larga y que tenía que ser de menos minutos. Y me enseñó muy bien, porque puedo pasar los mensajes en treinta segundos. A veces los periodistas –sobre todo los televisivos– nos piden que resumamos, por ejemplo, el presupuesto nacional, en treinta segundos. Pero quizá son ¡1500 artículos! Entonces, es muy difícil hacerlo, y en varias oportunidades tuvo la paciencia de bajar el micrófono y decirme, con todo respeto y cariño: «Luis Alberto: no se entiende lo que dijiste. Empezá de nuevo».
Y así comenzamos a aprender a comunicar. Él ya tenía trabajo periodístico, pero ingresamos en esta casa juntos y siempre nos hacíamos la broma de que quedábamos pocos –él y yo– de esa época. Él era un decano entre los periodistas, y yo hacía mucho tiempo que estaba acá, y cultivamos una amistad que está por encima de la profesión.
Juan Carlos es en todo momento un periodista que sabe lo que estaba pasando, no solamente lo que discutimos en esta sala sino lo que ocurre en el ambulatorio y en cada uno de nuestros despachos, que es parte de entender cómo terminamos discutiendo los proyectos. Si un periodista no entiende cómo vienen manejadas las posiciones políticas respecto de determinado proyecto de ley, cómo viene siendo discutida una iniciativa dentro de cada partido, sector y lista, es muy difícil que sepa preguntar con criterio.
Además, Juan Carlos tiene códigos, aspecto muy importante. Cuando hablamos con un periodista, este tiene que saber que cuando nos abrimos para explicar cuáles son los posicionamientos internos, a fin de que se entienda mejor el tema y se conozca la posición que cada uno asume, no todo lo que se comenta tiene que ser publicado. Y esa confianza y amistad que genera Juan Carlos con todos nosotros fue fundamental para que llegara a ser el gran periodista que es.
Me sorprendió mucho la decisión de que dejaría de ser cronista parlamentario, porque si podemos destacar a algún periodista por su trayectoria y su capacidad, ese es Juan Carlos. Nos llamaba a cualquier hora –fuera de los horarios parlamentarios– para preguntarnos de qué se trataba tal o cual tema para poder entender, para saber preguntar, para saber informar, y eso es una característica de alguien que ama la profesión.
Y ¡ni que hablar cuando estuvo al frente del gremio! Fue el que peleó más, pero con criterio, con razonabilidad, con sentido de cuerpo y de pertenencia.
Juan Carlos: no verte por estos pasillos nos va a hacer sentir una gran ausencia.
Realmente, va a resultar extraño no verlo entre los periodistas que nos vienen a preguntar sobre algún tema después de una reunión de bancada. Él siempre tenía la derecha de sus compañeros y colegas, porque cuando había una conferencia de prensa quien comenzaba a preguntar era él, como si fuera una deferencia de sus compañeros por los años que estuvo en esta casa.
Juan Carlos: ha sido un gusto haber trabajado todos estos años contigo; lo digo desde esta banca, sin poder verte, aunque sé que estás en la barra. Te vamos a extrañar mucho. Te queremos mucho.
Sin lugar a dudas, Juan Carlos Otormín es de la gente que uno aprende a querer en esta casa.
No sé qué opinión política tiene ni me interesa, porque cuando se quiere a una persona, no se la quiere por el hecho de que sea afín a uno. Lo mismo me pasó con Claudio, a quien nunca le pregunté qué votaba. Me parecía que eso podía ser hasta un insulto, una falta de respeto. Sé que nos tiene respeto a todos y que lo tiene por esta casa; sé que valora la democracia y los partidos políticos y sé que valora las libertades como nadie. Todo eso me transforma en un compañero de Juan Carlos, sin importar lo que haya votado; puede haber votado a cualquier partido político. Somos compañeros, Juan Carlos, y seguiremos siéndolo, estés en esta casa o no. Te vamos a extrañar aquí, pero de todas maneras nos vamos a seguir encontrando en el camino de la vida.
SEÑOR AMORÍN.- Señora presidenta: nunca nos entusiasmó hablar en los homenajes, pero en este no podíamos faltar. Juan Carlos Otormín, para todos nosotros y para esta casa, ha sido y es una figura importantísima desde que entramos, hace ya bastante tiempo. A Juan Carlos lo conocíamos a través de las cámaras, pero cuando uno viene acá comienza a ver en vivo y en directo a todos aquellos a quienes veía por la televisión. Y los primeros encuentros no siempre son sencillos, sobre todo por los nervios que tiene un legislador novato, que alguna vez todos lo fuimos. Pero rápidamente sentimos esa empatía que sienten todos con Juan Carlos Otormín. Acá se han dado algunas definiciones clarísimas. El señor senador Larrañaga ha dicho que es un caballero; y es así, puesto que Juan Carlos Otormín personifica la definición de caballero: un hombre de bien, un hombre leal, un hombre generoso, un hombre absolutamente ubicado.
Hizo mucho bien, y espero que lo siga haciendo. Realmente nos gustaría que esta separación fuera transitoria. Nos encantaría que así fuera, porque Juan Carlos Otormín le hace mucho bien al Parlamento porque trabaja con seriedad, porque quiere su profesión y se dedica a ella. Juan Carlos Otormín es el que, cuando pregunta, conoce del tema. Es un cronista parlamentario que conoce las leyes; seguramente –aunque su profesión lo ayude– por su pasión por los temas. Cuando nos viene a preguntar por algún asunto y tenemos alguna duda, lo consultamos, porque Otormín lo sabe. Él lo sabe para nosotros y lo sabe para sus compañeros. Una compañera de trabajo me decía: «¿Vos sabes lo que vamos a sentir cuando no esté Juan Carlos? Cuando tengamos dudas y no sepamos qué pasa con una ley o cómo funciona; o qué votación viene primero y qué pasa después. Porque ahí siempre está Juan Carlos para ayudarnos a todos, para hacer que el contenido y las cosas que pasan en el Parlamento se conozcan con claridad».
Como decía el senador Heber, ¡había que ver los informes de Juan Carlos Otormín en el presupuesto o en las rendiciones de cuentas! Se tenía que parar frente a la cámara y en dos o tres minutos decir todo lo que estaba pasando, y nosotros, que estábamos adentro y que sabíamos lo que sucedía, teníamos claro que Otormín reflejaba la situación con absoluta claridad. Vamos a extrañar las charlas que a veces se daban en la puerta del despacho, mientras esperábamos al camarógrafo, en las que comentábamos las cosas que pasaban y también hablábamos sobre las pasiones de cada uno, sobre las familias o el deporte. Concuerdo con el señor senador Larrañaga en las dudas acerca de que sea un fenomenal jugador de paleta; él decía que sí, pero tengo mis dudas.
–Habría que verlo, y seguramente lo veremos, porque vamos a tener muchos momentos de encuentro.
Nos impactó profundamente saber de este alejamiento, que espero y deseo que sea transitorio, porque aprendimos a apreciarlo y a quererlo, y aprendimos a tratarnos. Como decía el señor senador Heber, nunca supimos qué partido votaba. En realidad, cuando uno habla con un periodista eso es lo que menos interesa; no interesa a quién vota, lo que importa es la imparcialidad, la ecuanimidad, la seriedad para tratar los temas, y en eso Juan Carlos Otormín es un ejemplo para todos.
¡Muchas gracias, Juan Carlos, por todo lo que nos has dado, a nosotros, a tus colegas y a la audiencia, esa que seguramente te va a extrañar como te vamos a extrañar todos! ¡Fuerza! ¡Un abrazo!
SEÑORA MOREIRA.- Antes que nada quiero saludar a Juan Carlos, que está allí, donde está siempre, y al señor senador Martínez Huelmo, que tuvo la feliz ocurrencia de hacerle un homenaje en vida, porque hacemos muchos homenajes póstumos pero pocos en vida.
Voy a empezar diciendo que Juan Carlos Otormín cumplió su labor con gran responsabilidad periodística y con altísima veracidad en la información parlamentaria que brindó durante dos décadas.
Otormín es un referente entre sus colegas por su trayectoria como cronista parlamentario, pero yo también lo reconozco como ese hombre de hablar suave y pausado; reconozco su gentileza; reconozco su disposición a hablar con todos y con cada uno de nosotros; reconozco su curiosidad y su interés por todos los temas. Esa es la razón por la que todos le tenemos alta estima, tanto los que lo conocen desde hace más tiempo, como yo, que solo tengo nueve años como senadora. Lo reconozco por su actividad profesional, pero también por su condición humana. En un mundo de periodismo y de política cada vez más agresivos, Juan Carlos Otormín fue el contraejemplo.
Cumplió con eficiencia el rol de ser puente entre el Poder Legislativo y la ciudadanía, porque se puede informar sobre lo que pasa en el Parlamento –en ambas cámaras– pero ocultar, como decía Onetti, el alma de los hechos.
Muchos de nosotros nos hemos topado en ocasiones con exhibiciones de nuestras discusiones parlamentarias que parecen un torneo de agresiones, donde siempre hablan los mismos actores y no nos reconocemos. Yo no me reconozco, muchas veces, cuando llego a casa, prendo la televisión y comparo lo que viví durante el día con lo que veo en la noche. Me angustia pensar que tenemos estos dos escenarios: el de la vida real, en el que fuimos protagonistas de una controversia, de una discusión, de un largo debate, y el de la vida virtual, en el que quien lo mira por la televisión –la mayoría– no tiene los elementos ni la información para acceder al alma de los hechos. Y eso tiene consecuencias políticas. No es fácil trasmitir objetivamente lo que pasa en el Parlamento y hacerle honor al alma de los hechos.
Esto no solo habla de cómo se trasmiten las noticias, sino de lo que se elige comunicar. Algunas veces protesté porque hay momentos en los que estamos discutiendo algo importante y la prensa no está. Me refiero a leyes como la de trata de personas o el consentimiento tácito para la donación de órganos; es decir, temas que no están precisamente en el foco de la noticia de todos los días, pero que son importantes para la gente, son importantes como construcción política y son importantes como proceso político. Como decía, una vez yo estaba protestando vivamente y manifesté que no estaba la prensa, pero Otormín se encargó de corregirme y me dijo: «Yo estoy aquí arriba; no me viste. No me viste, pero aquí estoy». Así que no solo es importante cómo se trasmite, sino todo lo que se trasmite y lo que no se trasmite.
Reivindicamos la importancia de los cronistas parlamentarios que se encargan de cubrir la tarea legislativa. Otormín no solo cubría las sesiones parlamentarias con todos los temas que se tratan en ambas cámaras, sino que también hacía una cosa muy especial: leía las versiones taquigráficas de las comisiones, preguntaba cómo había sido la discusión y qué había pasado, porque el alma de los hechos también está ahí y no solo en las sesiones a las que todos traemos nuestras posiciones. Otormín no es el único, pero hay pocos que se esfuerzan por seguir todo el proceso que finalmente lleva a la aprobación de una ley.
Hace unos días, la Cámara de Representantes hizo un reconocimiento a su labor y en esa oportunidad Otormín dijo: «No hay honra sin servicio y lo que han honrado ellos –más que a la persona– es a un servicio que responde a uno de los pilares de la democracia, que es la actividad periodística, la actividad de informar. No hay democracia plena ni sana si no hay información y si no hay periodistas capaces de transmitir eso a la opinión pública, que son quienes deben recibir la información. Por lo tanto» –dijo Otormín–, «este reconocimiento que hacen hoy en mi persona yo lo traslado a la profesión, a lo que hacen mis colegas cada día». Es muy generoso de su parte y una contribución a todo esto.
Yo voy a retomar las palabras de Otormín, porque este reconocimiento tiene que servir, no para reconocer a toda la profesión, sino para recordar a los periodistas que cumplen una función de enlace privilegiado entre la política y la ciudadanía, porque la mayoría de la gente vive la política por televisión. Con suerte, algunos leen diarios y otros escuchan la radio, pero la televisión sigue siendo el intermediario casi monopólico entre lo que los ciudadanos creen que pasa en política y lo que efectivamente pasa en la política.
Lo dijo el señor senador Amorín: es muy fácil informar lo simple, un sí o un no, pero informar un proceso complejo es muy difícil. En particular, quiero hacer un reconocimiento a Otormín por la cobertura que hizo sobre el Código del Proceso Penal, que fue la reforma de la Justicia más importante que tuvo este país en las últimas décadas. Cada vez que había que trasmitir algo sobre la reforma del Código del Proceso Penal llamábamos a Otormín, no solo porque era abogado y sabía de qué iba, sino también porque tenía un particular interés en el tema. Fue un trasmisor privilegiado de algo que no ocupó las primeras páginas de los diarios, pero que seguramente fue la reforma estructural legal más importante que tuvo este país en las últimas décadas. Si tuviéramos que reformar el Código Penal, me pregunto si no faltará Otormín para explicarlo, para explicarnos y para seleccionar exactamente qué informar de las cuestiones que no son un sí o un no, te quiero o te odio, sino que son asuntos complicados que requieren un lenguaje preciso, un lenguaje quirúrgico –diría– y una síntesis perfecta.
Como dije al comienzo, es bueno hacer los homenajes en vida. Echaremos de menos la labor de Otormín y su presencia suave todos los días.
Que este reconocimiento valga para que los periodistas de hoy y de mañana –sobre todo las nuevas generaciones– sepan que hay una profesión tan importante que debe ennoblecerse cada día, que es esa profesión que media entre la gente y la política.
En lo personal, quiero decir que lo extrañaremos todos los días.
SEÑOR LACALLE POU.- Me siento representado por las palabras de los señores senadores Larrañaga y Heber, pero no quería estar ausente en este homenaje que oportunamente planteó el señor senador Martínez Huelmo.
En esta vida tan vertiginosa que vivimos –es una película que pasa muy rápido–, a veces es bueno poner pausa y mirar alrededor, en 360 grados, para ver quiénes están, quiénes nos acompañan, con quién compartimos la vida; también es bueno decirnos las cosas lindas, que no abundan en este ámbito –a pesar de que se sienten– porque la competencia es tan dura que a veces las dejamos de lado, y uno después se queda con las ganas. Tanto es así que Claudio Romanoff –me alegro de que el señor senador García lo haya homenajeado– se fue sin que yo pudiera decirle una cantidad de cosas; falleció un martes, cuando yo tenía agendado ir a conversar con él al mediodía del miércoles.
Obviamente esta situación no es la misma, y le deseamos muchos años de vida a Otormín antes de que se encuentre con el Señor.
Recién decía el señor senador Heber: «Otormín está ahí arriba pero yo no lo veo», lo que en realidad define a Otormín como lo hace un hombre de fe, que sabe que hay alguien arriba aunque no lo vea. Quizá eso forme parte de lo que hace alguien con trascendencia, alguien a quien no lo ciega ni lo encandila la coyuntura, y que ve un poquito más del paso que está por dar, lo que le permite evaluar mejor la vida y a las personas.
Quiero destacar algo que es muy importante en la relación periodista-político, que por cierto es dificilísima, y mucho más cuando se trata del periodista a quien se ve todos los días, ya que es más sencillo cuando alguien va de vez en cuando a realizar una nota televisiva o radial, o con quien uno se enoja porque escribe un editorial o una noticia que piensa que podría haber sido encarada de otra manera y, como bien se decía aquí, alguien que tiene otra trayectoria. Sin embargo, cuando se trata de alguien a quien vemos todos los días es mucho más difícil, porque si pregunta lo que uno quiere termina siendo un cooperante, pero en otras ocasiones pregunta lo que uno no quiere –es su deber hacerlo– y termina siendo un contrincante. Por tanto, en esta relación hay dos opciones: que sea fría y frívola, o que sea una relación en la que se entiende el rol de cada uno; y cuando ello sucede, puede construirse una relación de amistad, de respeto. Si bien pienso que las personas no pueden dividirse según su humanidad, su forma de ser y su profesión –se es el mismo individuo con distintas manifestaciones–, es muy importante tener claros esos límites.
Al igual que el señor senador Heber, ingresé aquí con veintiséis años, y a Otormín lo conocía de la televisión, como decía el señor senador Amorín. Obviamente, la primera vez que te hacen una entrevista para un canal nacional, te tiembla todo; luego uno va tratando de perfeccionarse.
Con Juan Carlos Otormín, al igual que con otros, hemos generado una relación de afecto. No quiero decir que soy su amigo porque no cometería tal imprudencia, pero sí me une a él una relación de afecto. Obviamente, lo cotidiano va generando y fortaleciendo esa relación. ¡Ojalá nos sigamos viendo en algún lugar! Debo decir que tenemos temas en común en el departamento de Canelones; también hemos hablado de la fe, él desde la convicción, y yo desde la discusión, aunque siempre puede ser una manera de reafirmarla –si es que uno quiere– o, por lo menos, de encontrar algunas respuestas a lo que sucede en la vida.
Por tanto, creo que hizo muy bien el señor senador Martínez Huelmo en realizar este homenaje. Le agradezco que haya tenido la capacidad de poner pausa en esta vida tan loca, sobre todo a fin de año –momento en que los uruguayos creemos que vamos a solucionar todo–, y que nos tomáramos un ratito para homenajear a quien está aquí arriba y que, como decía el señor senador Heber, no estamos viendo.
SEÑORA XAVIER.- Sin duda, me siento contemplada en la propuesta del señor senador Martínez Huelmo de realizar este homenaje.
Habíamos acordado que sería un homenaje en el que se expresarían las diferentes colectividades parlamentarias, pero para quienes hace tiempo que estamos aquí es imposible no decir algunas palabras acerca de lo que ha significado tener el privilegio de contar estos años con un periodista de la calidad del doctor Juan Carlos Otormín. Lo hago en nombre propio y en el de mi equipo, en la secretaría, que siempre vio lo que se ha destacado aquí: un hombre íntegro, un profesional de ley que se ocupaba por saber de todos los temas de los cuales después iba a interrogarnos. Un periodista confiable.
Se ha destacado aquí su fe religiosa y muchas de las cualidades que su personalidad refleja. Uno podía hablar de diferentes temas con Otormín, separando claramente lo que era su función de transmitir la información –lo que hacía con tanto profesionalismo–, pero teniendo, a la vez, la posibilidad de preguntarle: «¿Y vos qué pensás de esto?». «¿Qué va a pasar?» en procesos en los que, sin duda, las dos cámaras tienen realidades diferentes, tanto en temáticas que tienen que ver con cuestiones muy profundas desde el punto de vista filosófico, como también sobre la labor que se lleva adelante en los presupuestos o en las rendiciones de cuentas.
Creo que es un orgullo decir que uno tuvo la posibilidad de coexistir estos años con un periodista de la talla del doctor Otormín porque, además, él transmitía el orgullo de ser un periodista parlamentario. Una trayectoria destacable.
Por tanto, estamos hablando de una persona de calidad e integridad, de un profesional excelente, sin duda, que siempre respetó los límites, pues sabía hasta dónde podía llegar y no trasvasaba algunas fronteras que la comunicación de hoy no respeta.
Por lo expuesto, con el retiro de un periodista de la talla de Juan Carlos Otormín, la crónica parlamentaria va a sufrir. Esto no va en desmedro de los otros profesionales. Es necesario que el conjunto de la sociedad sepa qué hacemos aquí, y en tiempos en que la política no cotiza al alza, para traducir a la sociedad las cosas que pueden estar resolviéndose y que pueden influir en la vida de cada uno de nosotros –más allá del conflicto político que puede generarse con mayor frecuencia de lo que la gente quiere–, es importante que haya personas que, con gran integridad y calidad ética, transmitan ponderadamente esas informaciones.
Por tanto, quiero manifestar que me sumo a todas las expresiones de los integrantes de este Cuerpo.
Le deseo lo mejor a Otormín y, a su vez, quiero decirle que, sin lugar a dudas, lo vamos a extrañar.
SEÑOR DELGADO.- Señora presidenta: en primer lugar me sumo al homenaje que nuestro compañero, el senador García, hizo a Claudio Romanoff. Conocí a Claudio periodísticamente, pero también en un entorno familiar, ya que personas muy cercanas a mí eran parte de su familia, por lo que seguí todo el proceso de su enfermedad. Pero prefiero recordar al otro Claudio, el Claudio periodista, agudo, que cada tanto daba un consejo. Era una persona sumamente independiente y profesional, que perteneció a esa casta de periodistas que fueron un lujo en el país. Además, se fue formando a sí mismo en varias disciplinas –entre ellas, finanzas– a lo largo de toda su vida. Él transitó un proceso de mejora continua, de autoimposición de la excelencia, y me quiero quedar con esa imagen –más allá de su enfermedad– y, sobre todo, con su optimismo. Él fallece el día de su cumpleaños, pero pocos días antes estaba pensando en lo que iba a hacer cuando saliera de la clínica en la que estaba internado.
De manera que bien hizo el señor senador García en hacerle un homenaje a quien ya no está pero sigue presente con su ejemplo profesional y, sobre todo, con su ejemplo de vida, que obviamente lo enaltece y apuntala a su familia.
También quiero sumarme a la idea del señor senador Martínez Huelmo de homenajear al doctor Juan Carlos Otormín por lo que significa su trayectoria vinculada al periodismo y al Parlamento pues, quizás como nadie, se trata de un profesional muy didáctico en su forma de explicar a la audiencia lo que sucede acá adentro –lo que a veces es muy difícil–, porque lo tiene inserto en su ADN, en su formación, pero además le gusta y lo estudia. Siempre explicó muy bien, porque conoce el Reglamento, cómo son los procesos de las mociones, de las acciones parlamentarias, de los proyectos de ley, y cuáles son las mayorías necesarias. Los informes de Juan Carlos Otormín desde el Parlamento los vamos a recordar siempre.
Fue didáctico también para nosotros. Cuando comenzamos como diputados nos costaba declarar y resumir en pocos segundos una noticia, una propuesta, una idea. Es lo que le pasó al señor senador Heber, con la diferencia de que a nosotros nos costó, quizás, unos años menos.
–Y la realidad –fuera de toda broma– es que Juan Carlos Otormín nos enseñó a condensar en poco tiempo lo que queríamos expresar. Incluso, más de una vez, frente a alguna declaración en la que expresábamos una idea pero no quedaba clara, Otormín nos proponía hacerla nuevamente para que se entendiera lo que queríamos decir. Eso habla bien de alguien que quiere ayudar –en la coincidencia o en la discrepancia; no lo sé– a que cada uno de los que estamos representando a los ciudadanos pueda expresar lo que siente o lo que piensa.
Juan Carlos valora y respeta mucho el trabajo político y parlamentario. Lo conoce, quizás, como pocos. Me parece que eso es destacable y que su ausencia se va a notar.
Se trata de un periodista con quien he hablado mucho, fuera de micrófonos, sobre diversos temas.
Entre sus grandes pasiones está, en primer lugar, su familia, que es motivo de preocupación permanente; habla de ella con mucho amor.
Todo esto ocurría, obviamente, con el micrófono apagado, pero uno genera ese vínculo cotidiano, como decía el señor senador Lacalle Pou, con personas con las que, si bien no se hace amigo, convive muchas horas del día.
Hablamos muchas veces de sus convicciones religiosas y del deporte. Era un enamorado de la paleta, y a veces decía, en broma: «Terminen rápido que tengo que jugar un partido de paleta». Le preguntábamos: «Pero, Oto, ¿a esta hora de la noche vas a jugar un partido de paleta?». Y él contestaba que sí. Incluso participaba en campeonatos. Era su pasión, su obsesión, que lo mantenía en un estado físico realmente envidiable, más allá de algunas nanas que tuvo en algún momento, algún susto.
Y su cuarta pasión –la pasión de su vida, quizás más que su profesión– es el periodismo, al que le dedicó su vida. Es un periodista con valores, con códigos y con mucho respeto al preguntar, aun al hacer preguntas incómodas, y eso quiero valorarlo especialmente. Trabajó en varios medios de comunicación y tuvo actividad gremial como integrante y como presidente de la APU, Asociación de la Prensa Uruguaya, en la que, entre sus legados, están las ideas vinculadas al Día del Periodista, que ahora será Día del Periodista y del Trabajador de los Medios de Comunicación en todos sus Ámbitos.
De manera que adhiero a este necesario, oportuno y justo homenaje a un compañero de trabajo –porque es lo que termina siendo– que trasmite lo que aquí hacemos, porque de lo contrario sería muy difícil que la gente entendiera el trabajo que se hace en el Parlamento. Además, como se dijo, lo explicaba bien, con justeza y con mucho entusiasmo.
En definitiva, quiero homenajearlo como excelente periodista pero, por sobre todas las cosas, como una gran persona.
SEÑOR MICHELINI.- Señora presidenta: más que un homenaje y una despedida, tomo estas palabras como un gran abrazo. Más allá de las angustias o de las vicisitudes que pueda estar pasando Juan Carlos, quizás esto le dé una enorme oportunidad, le mueva el piso, y dentro de unos meses sus horizontes sean aún más amplios.
Personalmente, tengo una visión un poco menos idílica de Otormín, porque cuando se encendían las cámaras no había amistad, simpatía, cintillo político ni conversaciones fuera de cámara; había profesionalismo, y tenía muy claro que de un lado del mostrador estaba lo público y del otro lado, los periodistas.
Fuera de cámaras, es una persona sagaz, perspicaz, irónica, exquisita en el comentario, sumamente informada y alegre, lo que hace que la charla con él sea bien interesante; pero cuando estas se prendían, era otra cosa. El problema de Otormín no era la primera pregunta, que hasta casi te la adelantaba fuera de cámaras; el problema era la segunda pregunta, que era como un penal a quemarropa luego de haberte tirado un primer penal. Tan así es, señora presidenta, que aunque él no lo sabe, en los últimos años intenté adivinar su segunda pregunta –lo cual no era fácil– para tratar de contestarla en la primera, sorprenderlo y dejarlo casi sin libreto. Creo que alguna vez lo conseguí, pero no fue fácil. Yo le temía –y le sigo temiendo, porque no sé si pronto no va a volver a estar acá– a su repregunta, a su segunda pregunta, a su penal a quemarropa.
De manera que quiero hacerle llegar un abrazo y decirle que, sin duda, vamos a contar con él. En este caso quien pierde más es el medio, porque quizás a él se le esté dando una enorme oportunidad.
Ahora paso raya, señora presidenta, y digo que en algún momento tendremos que encontrar la instancia para hacerle un reconocimiento a Romanoff, que también fue periodista parlamentario durante muchos años.
Cuando hace unos días le pregunté a su esposa, Ximena Vázquez, cómo la estaba llevando, me dijo: «La estoy llevando bien. Los hijos, los mellizos, bien. Lo más difícil es tomar sola las decisiones. A eso todavía no me acostumbro».
Pero ya encontraremos un momento en el que también podamos homenajearlo.
A Juan Carlos Otormín, le deseo el mayor de los éxitos.
SEÑOR RAMOS.- Pido la palabra.
SEÑOR RAMOS.- Muchas gracias, señora presidenta.
Realmente dudé si hablar, porque como parlamentario he tenido poco trato con el señor Otormín –hemos tenido más trato desde otros roles–, pero considero necesario hacerlo por dos razones fundamentales.
Una de ellas es que sé que al señor senador Mieres le hubiera gustado que se dijeran algunas palabras. Es más, me habló especialmente, me pidió que interviniera y me pasó material e información. Sé que Otormín es una persona muy querida y muy apreciada en su trabajo profesional por todo el Parlamento.
Y la otra razón es que, como marido de una periodista, me lo han pedido especialmente. Incluso, ahora miro las barras y veo allí a prestigiosos colegas escuchando.
De manera que creo que es necesario decir algo respecto a la persona de Otormín, pero también a la profesión de cronista parlamentario.
Personalmente, estoy muy satisfecho con todo lo que han dicho los colegas sobre la tarea del cronista parlamentario. Tenía miedo de que la señora senadora Moreira me sacara todo el discurso porque, como politólogos, siempre pensamos de forma similar. Y en parte pasó eso. Pero también lo han dicho otros señores senadores. El rol del cronista parlamentario es acercar el Parlamento a la ciudadanía, y más en un contexto latinoamericano en el que el apoyo a las instituciones democráticas es cada vez menor. La trasmisión que se hace desde el Parlamento es fundamental para legitimar los partidos políticos, y en ese sentido el rol del cronista parlamentario es esencial, particularmente cuando se hace bajo ciertas premisas, como lo ha hecho Otormín: con objetividad, profesionalismo y con una dedicación que va más allá de un tema de horarios, porque implica estar enterrado acá, en el Parlamento, tratando de entender también el contexto de la noticia parlamentaria para poder hacer un buen reporte, una buena crónica.
Como siempre hacemos cuando tenemos que hablar de ciertas cosas, empecé a googlear en otros parlamentos para ver qué se decía sobre la profesión del cronista parlamentario. Y tanto en presidencialismos como en parlamentos anglosajones, cuando se hace referencia a esta palabra que viene del francés, crónica, todos destacan la importancia de introducir el contexto en la noticia, para que la ciudadanía pueda estar bien informada y –como dijeron muy bien aquí– no aparezcan solamente temas muy complejos, laberínticos, que la ciudadanía no comprende, o aquellos que venden más, como el escándalo, etcétera. Una labor objetiva, concienzuda, de traducción de la noticia a la población, es fundamental para construir ciudadanía.
Y esto es lo que me parece que se ha destacado, más allá de sus cualidades personales. Ya tendremos algún desafío al frontón, pero creo que lo que más se ha destacado, insisto, es la persona y la función de cronista parlamentario, en un mundo en que esa tarea no puede ser sustituida por las nuevas tecnologías de la información. Yo no voy a discutir decisiones empresariales, pero se abre una especie de interrogante sobre la importancia de mantener esta función, de dedicar esfuerzos y de seguir preparando gente para desarrollar esta labor, en tiempos en que lo que domina es lo efímero, la noticia breve, inmediata, y no la preparación, la dedicación de una vida para poder traducir y hacer que la ciudadanía comprenda mejor la tarea parlamentaria y el rol de los partidos políticos.
Por lo tanto, muchas gracias, Otormín, por la labor cumplida.
SEÑOR BORDABERRY.- Cuando llegué acá me pasó una cosa rara, que creo que nos pasa a todos: uno ve a alguien en la televisión y muchas veces le parece que lo conoce; por más que no lo conozca personalmente, sucede eso. Nos debe pasar a muchos de los que estamos acá que nos encontramos con alguien por la calle, nos ponemos a conversar y nos dicen: «A usted lo conozco, ¿de dónde?». Se siente como una cercanía que sale así. Y eso me pasó a mí, apenas llegué al Senado, con Juan Carlos.
Creo que el resumen de lo que han dicho los diferentes senadores es que todos le reconocemos, no solamente su profesionalidad, sino su trato y su forma muy respetuosa de preguntar, de entrevistar. Él es, quizás, esa esencia de un periodismo muy distinto al que en los últimos tiempos se abrió camino, principalmente en el Río de la Plata, que es ese periodismo disruptivo, de faltar el respeto, etcétera. Juan Carlos es la muestra de ese periodismo respetuoso, serio, profesional, que obliga a estudiar, y no del que logra llamar la atención por hacer enojar al entrevistado, por decirle alguna barbaridad o por hacer que se equivoque.
Él es, además, un cultor de la palabra, una persona formada; y es de los pagos de Reyles, en Durazno, lo que siempre nos unió.
En un discurso que dio Gabriel García Márquez, que tituló Botella al mar para el dios de las palabras, recuerda un episodio que le sucedió cuando tenía doce años. Decía que venía bajando por una loma, allá en Colombia, y cuando estaba a punto de ser atropellado por un ciclista, justo pasaba un señor cura que gritó: «¡Cuidado!». El ciclista cayó y no lo atropelló. Entonces, el cura miró a García Márquez –que repito que tenía doce años– y le dijo: «¿Ya vio lo que es el poder de la palabra?». Y creo que ese es el valor de lo que ha hecho en estos años Juan Carlos: ha hecho valer el poder de las palabras.
Además, el valor de las personas como él es mucho más importante hoy en día, cuando parece que han desaparecido los intermediarios entre el público y los posibles entrevistados, políticos o lo que sean. Con las redes sociales, parecería que los intermediarios, los periodistas, los que usan la palabra van desapareciendo en el día a día. Y en esos momentos lo que vale es no solamente el que trasmite una información, sino el que la entiende, la analiza, la pregunta, la profundiza y le agrega valor a esa noticia. Creo que eso es lo que siempre ha hecho Juan Carlos. Nunca, en estos años, me ha hecho una entrevista sin saber de lo que estaba hablando. Es más, en algunas ocasiones ha tenido la claridad profesional de preguntar más profundamente de lo que se conocía e ir más allá de la mera noticia. Y eso nos lleva al valor de la prensa y al valor de periodistas como Juan Carlos Otormín.
En el periódico Combat, Albert Camus decía que un país vale lo que vale su prensa. Creo que esto es lo que podemos plantearnos hoy en este tan merecido homenaje a Juan Carlos: creo que el Parlamento vale, también, por lo que vale la prensa que lo cubre; y el Parlamento vale mucho por varias cosas, pero también por el trabajo de periodistas como Juan Carlos, y por lo que ha dejado –estoy seguro de que ha dejado muchos amigos, mucha amistad y mucho respeto– para sus colegas como ejemplo de una forma de trabajar seria, competente, profesional y, por encima de todo, respetuosa.
¡Gracias, Juan Carlos, por tu trabajo!
SEÑORA PRESIDENTE.- La Mesa adhiere al homenaje que se realizó al periodista doctor Juan Carlos Otormín y a lo expresado en sala.
Ojalá pueda escribir una crónica de estos años parlamentarios. Vaya esto a modo de sugerencia.
SEÑOR MARTÍNEZ HUELMO.- Señora presidenta: solicito que la versión taquigráfica de las palabras vertidas en sala en la jornada de hoy sea remitida al doctor Otormín y a su familia, a la Asociación de la Prensa Uruguaya y al Sindicato de Trabajadores de la Comunicación Social.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Montevideo, 11 de diciembre de 2018
De acuerdo a lo establecido en la Ley n.º 17827, de 14 de setiembre de 2004, solicito al Cuerpo que usted preside se sirva concederme el uso de licencia para el día miércoles 12 del presente, por motivos personales.
A través de la presente, solicito al Cuerpo me conceda licencia al amparo del artículo 1.º de la Ley n.º 17827, de 14 de setiembre de 2004, por motivos personales, los días 19 y 27 de diciembre del corriente.
Por intermedio de la presente, solicito al Cuerpo me conceda licencia el día 12 de diciembre, por motivos personales.
Se comunica que la señora Zulimar Ferreira ha presentado nota de desistimiento informando que por esta vez no acepta la convocatoria a integrar el Cuerpo, por lo que queda convocada la señora Sandra Lazo, a quien ya se ha tomado la promesa de estilo.
A través de la presente, solicito al Cuerpo me conceda licencia el día martes 11 del corriente mes, al amparo de lo establecido en el artículo 1.º literal A) de la Ley n.º 17827, de fecha 14 de setiembre de 2004.
10) RÉGIMEN DE TRABAJO DE LAS COMISIONES PERMANENTES Y ESPECIALES DEL CUERPO DURANTE EL RECESO
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Mocionamos para que, de conformidad con lo establecido en el artículo 149 del Reglamento del Senado, se autorice a todas las comisiones del Senado a reunirse durante el receso parlamentario». (Firman la señora senadora Tourné y los señores senadores Amorín, Heber y Ramos).
11) TRATAMIENTO DE LA FIBROMIALGIA
SEÑORA TOURNÉ.- Pido la palabra para dos cuestiones de orden.
SEÑORA TOURNÉ.- Señora presidenta: de acuerdo con lo coordinado, voy a plantear dos cuestiones de orden.
La primera consiste en alterar el orden del día y que se considere a continuación el asunto que figura en cuarto término, por el que se declara de interés nacional el tratamiento de la fibromialgia.
La segunda moción tiene que ver con la solicitud de un cuarto intermedio de diez minutos, a efectos de concurrir a la actividad planificada por las parlamentarias o candidatas a ejercer algún cargo, que tendrá lugar en la escalinata del Palacio Legislativo.
SEÑORA PRESIDENTE.- Se va a votar la moción formulada en el sentido de alterar el orden del día.
Corresponde votar el pasaje a cuarto intermedio por diez minutos.
(Así se hace. Son las 11:22).
–El Senado pasa a considerar el asunto que figura en cuarto término del orden del día: «Proyecto de ley por el que se declara de interés nacional el tratamiento de la fibromialgia. (Carp. n.º 1040/2018 - rep. n.º 801/18)».
SEÑOR GARCÍA.- Señora presidenta: la Comisión de Salud Pública del Senado decidió –una buena medida– culminar el año trayendo a sala este proyecto de ley que fue aprobado por la Cámara Representantes para que sea votado por el plenario, lo que creo sucederá.
La carpeta que estamos considerando tiene como título «Tratamiento de la fibromialgia. Se declara de interés nacional». Si el título fuera «Fibromialgia para conocer más y discriminar menos», creo que sería más adecuado.
Como sabrá, señora presidenta, la fibromialgia tiene algunas particularidades que la convierten en una enfermedad traicionera –si vale el término–, porque es de las entidades patológicas que cuesta más diagnosticar. Por eso, entre otras cosas, lleva tanto tiempo diagnosticar si una persona padece fibromialgia, y generalmente –la inmensa mayoría de las veces– son mujeres quienes la padecen.
Según cifras internacionales, esta enfermedad alcanza al 2 % o 6 % de la población. Si somos tres millones y medio de habitantes –trescientos mil o cuatrocientos mil uruguayos–, solo el 1 % indicaría que hay 30.000 personas que padecen esta enfermedad, y el rango es todavía mayor. Por tanto, uno se pregunta qué cantidad de uruguayas la padecen y están deambulando por los consultorios médicos desde hace mucho tiempo, para tratar de conocer una enfermedad que no ha mostrado la cara y no se puede diagnosticar.
Seguramente, también son mujeres las que están sufriendo desde hace mucho tiempo no solo por la enfermedad, sino por las consecuencias que tiene en la vida cotidiana. Sufren discriminación porque no se entiende o no se sabe que los motivos que las lleva a ser discriminadas son absolutamente duros de sobrellevar, muchas veces inexplicables. Lo digo porque trata de disminuirse el sufrimiento, el padecimiento, buscando explicaciones que –notoriamente– no tienen nada que ver con el sufrimiento, pero por las cuales las mujeres que lo padecen pagan las consecuencias en la vida familiar, en la vida laboral y en la vida de relación social como la que cada uno de nosotros tiene.
Todos tenemos en nuestros entornos más cercanos familiares o vinculación con gente que padece esta enfermedad. A modo anecdótico, una compañera de militancia me decía: «Javier, no voy a las reuniones porque tengo fibromialgia y no puedo ir». Precisamente, el otro día hablábamos con alguna de las compañeras integrantes en la Comisión de Salud Pública sobre cuán cerca estamos, cada uno de nosotros, de estas situaciones y cuántas personas habrá que dejan de participar de sus ámbitos habituales –laborales, deportivos y sociales– por las consecuencias inmediatas de esta patología: cansancio crónico o dolores musculares crónicos, decaimiento, no querer nada y estar fuera de órbita por la enfermedad. Muchas veces ese padecimiento tiene como contracara, incluso, la incomprensión de quien se vincula con esa persona –en el ámbito laboral, familiar o el que sea– solo por encontrar que no puede ofrecer respuesta porque su cuerpo no se las da. Es tan sencillo como eso.
Por esa razón, el proyecto de ley que estamos considerando es un primer paso. Como solemos decir, es poner el tema en agenda. Para muchos es descubrir que existe; es correr el velo que hace que muchas veces no comprendamos qué le pasa a esta amiga, a esta familiar, a esta compañera de trabajo que no está bien –aunque podamos adjudicar mil razones–, sencillamente, porque está enferma. Y hay algo peor: su enfermedad no tiene tratamiento.
Por lo tanto, hay que saber incluir, hay que saber comprender, hay que saber rodear y hay que saber querer a quien sufre algo cuyas consecuencias solamente conocen quienes lo sufren y nos lo cuentan.
Este proyecto de ley es sencillo, pero no por ello deja de tener un impacto importante. Luego del artículo 1.º, que declara el tratamiento de la fibromialgia de interés nacional, los artículos 2.º y 3.º adjudican algunas competencias al Ministerio de Salud Pública, sobre todo, para que se tenga mayor conocimiento de la enfermedad y contribuir a la investigación, a la difusión y a que esté en la agenda de la salud uruguaya.
Luego están los artículos 4.º y 5.º, que tienen como finalidad no discriminar sino incluir. El artículo 4.º, establece: «La fibromialgia no será causa de discriminación en ningún ámbito y, en particular, no podrá ser invocada como causal legítima de despido en la relación de trabajo, tanto en el sector público como en el privado.
En toda controversia judicial o administrativa en la cual se pretenda negar, modificar o extinguir el derecho de un trabajador que tenga la condición de paciente con fibromialgia, será imprescindible el dictamen del Banco de Previsión Social (BPS) producido por los órganos especializados previstos en el artículo siguiente».
Por su parte, el artículo 5.º establece: «El Banco de Previsión Social (BPS) dispondrá la constitución de juntas médicas especializadas (reumatólogo, fisiatra, psicólogo, psiquiatra) con el fin de determinar los casos de incapacidad parcial o total, transitoria o definitiva, derivados de la fibromialgia, a los efectos de la determinación de derechos jubilatorios o pensionarios».
Días pasados conversamos sobre estos dos artículos con la profesora Souto, representante de la Asociación Síndrome de Sensibilidad Central Internacional. Teníamos dos opciones: profundizar más estos artículos, lo que significaba hacer alguna modificación y retrasar su aprobación en esta época del año –considerando que el 2019, que tenemos por delante, será complejo–, o dar aprobación a este proyecto de ley y, con ello, tener hoy, por primera vez en el Uruguay, una ley sobre la fibromialgia. La intención es incluir en el debate parlamentario –lo que trato de hacer ahora– alguna apreciación para que se comprenda aquello que nunca nadie definió muy bien, pero de lo que todos hablan, que es el espíritu del legislador. Hablábamos con la profesora acerca de la necesidad de que en el ámbito laboral –sabiendo que, como dije, esta enfermedad básicamente incapacita a mujeres– se entienda el tema de la fibromialgia no como algo vinculado a la salud, sino a las relaciones laborales y se entienda la necesidad de proteger el derecho al trabajo, que es, en definitiva, una forma de incluir y de respetar en los hechos nuestras diferencias, que enriquecen a la sociedad, y se sepa que la jornada laboral de una persona que tiene fibromialgia es notoriamente diferente a la jornada laboral de cualquiera de nosotros, que no la padecemos. Esto significa que en el futuro va a haber que analizar la necesidad de prever descansos periódicos y discernir también tipos de hábitos y de destrezas laborales que puede desarrollar una persona que no tiene fibromialgia, de otros que puede desempeñar una persona que sí la padece. La inclusión no pasa por reconocer las diferencias, sino por potenciar las riquezas que tiene cada uno.
Por eso, queríamos informar este proyecto de ley en nombre de la comisión. Si todas las cosas caminan como pensamos, a la brevedad –en el día de hoy– tendremos aprobado este proyecto.
Es todo lo que tenía para informar, señora presidenta.
SEÑOR COUTINHO.- Señora presidenta: el Partido Colorado no integra la Comisión de Salud Pública del Senado, pero quiere transmitir su total respaldo a la importancia de la aprobación de este proyecto de ley. Contar con el apoyo de los diagnósticos del BPS va a significar un gran respaldo y una gran tranquilidad en el aspecto laboral.
Siguiendo con lo que manifestaba el miembro informante, señor senador García, quiero decir que esta es una enfermedad reumática que padecen cada vez más personas y que afecta en forma importante su calidad de vida. A nivel mundial, la enfermedad está presente en el 1 % al 4 % de la población, en el que más del 90 % son mujeres de entre cuarenta y cincuenta años, pero puede verse a cualquier edad. Ocupa el segundo lugar entre las enfermedades reumáticas, después de la artrosis, y en nuestro país no hay registros exactos sobre ella. Es una enfermedad poco comprendida, poco conocida y de difícil diagnóstico. No se puede demostrar la causa de los dolores ni ver una lesión externa y no hay análisis de laboratorio que la evidencien. La enfermedad se presenta como un conjunto de síntomas que varían en intensidad y en períodos: no es siempre igual. Se expresa como dolor en articulaciones y músculos, pero también junto a una serie de manifestaciones que son subjetivas y, por lo tanto, difíciles de medir: fatiga, dificultad en la conciliación del sueño, falta de concentración, ansiedad, angustia. Solo puede ser diagnosticada por observación y experiencia de los especialistas.
Todas estas cuestiones dificultan el diagnóstico y llevan a que sea muy complejo para los pacientes llegar rápidamente al tratamiento adecuado. Deambulan años por los consultorios médicos, por las urgencias y por los especialistas en busca de alivio para ese sufrimiento crónico para el que es difícil encontrar la solución. Experimentan frustraciones por no ser diagnosticados y tratados adecuadamente. Lograr diagnósticos más precoces aceleraría estos procesos y disminuiría el padecimiento.
Para las instituciones estos pacientes representan un aumento de los costos ya que pueden pasar años en busca de un diagnóstico acertado y son sometidos a innumerables estudios clínicos, que la mayoría de las veces dan resultados normales, lo que lleva a realizar nuevos análisis para seguir buscando las causas, tantas veces inexplicables. Son personas que padecen en muchos casos una pésima calidad de vida; la enfermedad les causa inconvenientes con sus familias y a nivel laboral, y les provoca altos costos de asistencia médica por las multiconsultas.
Si bien el pronóstico es variable –depende del paciente y del tratamiento–, es muy favorable con un tratamiento bien realizado que cause disminución del dolor y mejore la calidad de vida.
De todo esto se desprende la importancia del proyecto de ley que hoy estamos considerando. Avanzar en la investigación de las causas, contar con diagnósticos rápidos y dar a conocer las características de la enfermedad para llegar rápido a los tratamientos integrales va a ser, sin duda, una gran mejora para la calidad de vida de estos pacientes y de sus familias. Por lo tanto, desde nuestro partido –que, reitero, no integra la Comisión de Salud Pública– queríamos dar total apoyo a este proyecto de ley que, por supuesto, vamos a votar favorablemente.
SEÑORA AVIAGA.- Señora presidenta: quiero expresar lo bueno que es estar tratando este proyecto de ley hoy acá, en el Senado, y que se logre aprobar esta iniciativa porque esta enfermedad la vemos en gente amiga, en gente conocida, que la padece y la sufre en mucha soledad, con mucha incomprensión. No ha existido hasta ahora un reconocimiento de este padecimiento ni de la discapacidad que conlleva. Este proyecto de ley no es la solución, pero sí es un gran apoyo para que se generen políticas que amparen y contemplen a quienes padecen fibromialgia. Lo importante es empezar a hacer visible lo invisible y este es un paso hacia ello.
SEÑORA XAVIER.- Señora presidenta: sin duda, este proyecto de ley que hoy aprobaremos cristaliza una larga lucha de mujeres en particular, pero también de varones, que han trabajado para lograr el reconocimiento de esta patología, y constituye correr un poco la barrera de lo posible. Si fuese por los consensos científicos, hoy tal vez la recomendación sería que no hiciéramos mucho porque todavía el estado del arte no está lo suficientemente claro como para que un marco legal pueda definir cosas con absoluta certeza. Pero lo que hace este proyecto es encomendar una mayor investigación, un mayor trabajo y la búsqueda de esos consensos en el ámbito de la salud y en el ámbito de lo laboral. Que la ciencia no haya podido avanzar más en este sentido no quiere decir que la gente no lo padezca todos los días y que eso no conlleve sufrimiento, fracasos y situaciones que en la vida cotidiana se reflejan en todas las tareas que cada una de estas personas encara.
Hace tiempo que a nivel legislativo buscábamos una alternativa en la que no colocáramos cosas sobre las que todavía no hay claridad, pero en la que sí encontráramos el marco legal para dar un impulso, para que efectivamente exista una propuesta que nos involucre, en este caso a los legisladores. Cuando el Poder Ejecutivo reglamente esta ley, seguiremos observándola para encontrar las mejores formas de dar respuesta a estas situaciones.
Insisto en que habrá mucha tela para cortar, mucha lana para tejer, porque aún no hemos avanzado significativamente, y eso también tiene que ver con las prioridades de las investigaciones. Muchas veces patologías que predominantemente acucian a las mujeres no están dentro de las prioridades de la investigación científica. En un proyecto de ley que vamos a considerar después también vamos a ver la brecha de género, que está determinada por la forma en que se orientan las investigaciones y por dónde se colocan los dineros para esas investigaciones.
La fibromialgia es una patología en la que hay que avanzar muchísimo. Creo que este proyecto de ley combina cautela con impulso, lo que no es sencillo, pero hoy nos permite –y en particular a las personas que hoy están en un número muy importante en las barras y que, además, han tenido la constancia de venir legislatura tras legislatura a preguntarnos qué podemos hacer– realizar un avance. No será un paso gigantesco, definitivo, pero sí es un compromiso que nos obliga a varios actores de la sociedad a acompañar a las personas que padecen esta patología y que se han acercado al sistema político para sensibilizarnos sobre este tema.
Finalmente, manifiesto mi satisfacción por estar aprobando este proyecto en el día de hoy. Está claro que existe el compromiso de abordar este tema –el de la fibromialgia– como una cuestión en la que todos tenemos que hacer mucho más para entenderla mejor.
SEÑOR CASTILLO.- Señora presidenta: brevemente, quiero decir que compartimos plenamente el informe que ha brindado el señor senador García y también adherimos a las palabras del resto de los senadores de todos los partidos.
Simplemente, quiero agregar alguna reflexión. En primer lugar, no estamos haciendo otra cosa que sacar de la clandestinidad una enfermedad. No estamos curando una enfermedad, no estamos resolviendo el problema para los que la padecen, pero de todos modos esto es considerado por nosotros como un avance. A mí no me gusta generar una expectativa que no sea realista porque después venir a tierra cuesta un poco más. Objetivamente hablando, estamos dando un salto al sancionar este proyecto de ley. Los colegas de todos los partidos políticos hablaron con mucha propiedad antes que nosotros y eso debemos reconocerlo –incluso, algunos lo hicieron con perfil técnico, como doctores y doctoras, lo que realza aún más la discusión–, pero me consta, por haber tenido contacto con personas conocidas que padecen esta enfermedad, que existe también un gran problema laboral vinculado con ella, y esto es algo que no se está tratando. Nosotros discutimos y escuchamos atentamente las demandas que se han hecho sobre este tema, pero en el afán de buscar la perfección de la ley no quisimos postergar su aprobación para que no estuviéramos el año que viene, como dijo el senador García, todavía debatiendo sobre el proyecto. Pero es necesario advertir, tal vez a través del mecanismo que siga a la promulgación de la ley –ya sea su reglamentación o los instrumentos que se puedan generar más adelante–, que si alguien tiene este problema, si padece esta enfermedad, efectivamente no descansa, le duele todo el cuerpo, no duerme en la noche y está complicado al otro día para ir a laburar. Por eso me parece que deberíamos mantenernos en alerta, porque hemos abierto un capítulo en un tema que va a seguir en debate y en discusión.
SEÑOR GARCÍA.- Señora presidenta: formulo moción en el sentido de que se suprima la lectura del articulado y se vote en bloque, ya que no hay solicitudes de desglose.
SEÑORA PRESIDENTE.- Se pasa a considerar el asunto que figura en segundo término del orden del día: «Informe de la Comisión de Asuntos Internacionales relacionado con la solicitud de acuerdo remitida por el Poder Ejecutivo, a fin de designar en calidad de embajador extraordinario y plenipotenciario de la república ante el Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos, al señor Álvaro Carlo Ceriani Moreira. (Carp. n.º 1244/2018 - rep. n.º 799/18)».
SEÑOR OTHEGUY.- Señora presidenta: efectivamente, esto fue tratado en la última sesión de la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado y votado por unanimidad.
El doctor Álvaro Carlo Ceriani Moreira ingresó a la Cancillería por concurso, en el año 1989. Desde ahí ha tenido una destacada labor en distintas responsabilidades. En 1990 estuvo en la Dirección Regional América; en 1991, en la Dirección de Asuntos Multilaterales. En 1992 estuvo en la Dirección General de Secretaría; desde 1992 a 1993, en la secretaría del ministro. Actuó como secretario de la Embajada de Uruguay en Paraguay y fue subdirector de la Dirección de Relaciones Institucionales, consejero de la Embajada de Uruguay en Colombia, y más recientemente, del 2010 al 2015, ministro consejero de la Misión Permanente de Uruguay ante las Naciones Unidas en Nueva York; encargado de la Quinta Comisión de Asuntos Presupuestarios y Administrativos y encargado de la Sexta Comisión de Asuntos Legales. Y desde el 2016 al 2018 fue director de Tratados. Es doctor en Derecho y Ciencias Sociales, graduado en la Universidad de la República en el año 2002. También es de destacar que tiene una maestría en Relaciones Internacionales, de la Universidad Pontificia Javeriana de Colombia y realizó otros cursos complementarios, todos vinculados con su labor diplomática.
Con respecto a Emiratos Árabes hizo una completa exposición, en la que hay que destacar, fundamentalmente, la historia de las relaciones bilaterales entre ambos países y cómo se ha ido profundizando en los últimos años. Uruguay tiene relaciones diplomáticas con Emiratos Árabes Unidos desde el 1.º de abril de 1980. En el 2007 se produce la visita del presidente de la república, Tabaré Vázquez, y diversos ministros de Estado a Emiratos Árabes Unidos. En el 2009 nos visitó el ministro de Estado de Relaciones Exteriores de Emiratos Árabes Unidos. En el 2014 nos vuelve a visitar el ministro de Relaciones Exteriores, y en el 2018 –es la última oportunidad– el subsecretario de Relaciones Exteriores estuvo de visita en este país.
El comercio bilateral ha oscilado mucho. Se ha incrementado desde los USD 18:000.000 a más de USD 231:000.000. El período en el que se tuvo mejor comercio fue entre el 2013 y el 2017. La balanza comercial es claramente deficitaria. Uruguay ha importado crudo y aceites crudos de petróleo a este país en volúmenes relativamente importantes, y ha exportado, fundamentalmente, leche y nata concentradas. Sin duda que hay un potencial muy importante en materia de alimentos y al respecto se han venido haciendo gestiones. En buena medida, el foco del embajador va a estar en tratar de profundizar el comercio con este país. Hay que tener en cuenta que es un país de nueve millones y medio de habitantes y con una renta per cápita de más de USD 40.000. Por lo tanto, es claro que Uruguay tiene un potencial importante para mejorar el intercambio comercial con los Emiratos Árabes Unidos y, en buena medida, ese es el foco que el futuro embajador nos expuso en su exposición en la Comisión de Asuntos Internacionales.
Tanto por el currículum del embajador como por el plan de trabajo que presentó, entendemos conveniente y recomendamos al Senado que se vote afirmativamente esta venia.
SEÑOR SECRETARIO (José Pedro Montero).- «Artículo único.- Concédese al Poder Ejecutivo el acuerdo solicitado para acreditar en calidad de Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República ante el Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos al señor Álvaro Carlo Ceriani Moreira».
A través de la presente, solicito al Cuerpo me conceda licencia por motivos personales el día 12 de diciembre.
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «La Presidencia de la Asamblea General destina un mensaje del Poder Ejecutivo al que acompaña un proyecto de ley por el que se aprueba el Convenio para la prestación de servicios en la esfera de la salud entre el Ministerio de Salud Pública de la República de Cuba y el Ministerio de Desarrollo Social de la República Oriental del Uruguay, suscrito en la ciudad de Montevideo, el 28 de noviembre de 2018.
15) DÍA NACIONAL DE LA CONCIENTIZACIÓN DE LA SALUD CARDIOVASCULAR DE LA MUJER
SEÑORA PRESIDENTE.- Se pasa a considerar el asunto que figura en tercer término del orden del día: «Proyecto de ley que por el que se declara el 9 de marzo de cada año Día Nacional de Concientización de la Salud Cardiovascular de la Mujer. (Carp. n.º 1216/2018 - rep. n.º 802/18)».
SEÑORA XAVIER.- Señora presidenta: sin lugar a dudas, podemos decir que el día de hoy ha servido para hacer visibles algunas situaciones que permanecen ocultas en nuestra realidad cotidiana. Por eso, considero que es muy bueno que hayamos tenido una instancia en las escalinatas del Palacio Legislativo, a la que se convocó a las mujeres para que se sientan empoderadas con vistas a la próxima campaña electoral, y que hace un rato hayamos aprobado un proyecto de ley referido a una patología como la fibromialgia, que afecta principalmente a mujeres. Todo esto nos motiva a analizar la iniciativa que vamos a considerar ahora, cuya finalidad es dar a conocer la importancia de la prevención y de la atención de la salud cardiovascular en la mujer a las mujeres uruguayas, a la comunidad médica y a la sociedad toda.
No hay duda de que se requiere tener conciencia de que en Uruguay mueren trece mujeres por día por enfermedades cardiovasculares; en otras palabras, es la primera causa de muerte entre las mujeres, pero –como decíamos– esta realidad no está visibilizada. Tal como ocurre con otras patologías u otros aspectos que no tienen que ver con la salud, en este caso también hay una brecha que pone de manifiesto que la realidad de las mujeres no tiene el grado de visibilidad que tienen las mismas situaciones en el caso de los varones.
La mencionada patología tiene esta dificultad, tanto en la prevención como en la atención, en todas las fases: en el diagnóstico, en el tratamiento y en el pronóstico. Por lo tanto, vamos a describir cómo se manifiesta esta brecha de género. Esto ocurre en todas las fases de la enfermedad y hay además una menor inclusión de las mujeres en estudios científicos, lo cual da menos elementos para enfrentarla. No es casualidad ni una realidad exclusiva de las sociedades con determinadas pautas culturales, sino que el patriarcado está presente en todos los aspectos en los cuales uno pueda estudiar la realidad. En consecuencia, la inclusión en los estudios científicos habitualmente abarca la realidad de los varones vinculados a las patologías cardiovasculares.
Por otro lado, también es cierto que las mujeres consultamos más tarde; siempre hay algo que es prioritario y nosotras quedamos en un segundo plano. Por eso es muy importante que seamos conscientes y que podamos cambiar, desde nosotras mismas, la forma de plantarnos ante estas realidades. Muchas veces no hay diagnóstico o se lo confunde con otras patologías porque la forma en que se expresa lo cardiovascular en la mujer es bastante atípico con relación a lo que pensamos que son los problemas cardiovasculares, y es la forma en que se manifiesta en los varones.
Por eso llegamos a cuadros más graves, accedemos a tratamientos tardíos y terminamos con una evolución de la enfermedad que es peor a la que sucede en los varones, por acceder –como decíamos insistentemente– de forma tardía o insuficiente en todas sus fases.
Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en todo el mundo. Obviamente, esto es un promedio porque siguen existiendo zonas en el planeta donde la expectativa de vida es menor o hay otras causas que prevalecen, pero cada año –esta cifra es muy impactante– mueren más personas por enfermedad cardiovascular que por otras razones u otras etiologías. En 2012 murieron 17,5 millones de personas por esta causa, lo que significa el 31 % de las muertes registradas en ese año en todo el mundo. Sin dudas, estas cifras nos tienen que hacer reflexionar.
También es necesario saber que el estilo de vida que llevamos adelante determina el 80 % de la incidencia de estas enfermedades. Por lo tanto, si corregimos los factores de riesgo podremos modificar muchas de las determinantes de una enfermedad de esta naturaleza.
En Uruguay la enfermedad cardiovascular viene disminuyendo en términos generales, pero aún sigue estando en primer lugar. Incluso, en el imaginario, durante mucho tiempo hemos creído que lo oncológico es más determinante en nuestro país y, sin embargo, lo cardiovascular lo ha sido a lo largo de la historia. Más allá de todos los avances que se han dado en materia de atención sanitaria y de la toma de conciencia de la ciudadanía, lamentablemente esta enfermedad sigue estando en el primer lugar.
Casi el 30 % de las muertes en Uruguay se deben a enfermedades cardiovasculares. Veinticinco personas fallecen por día por causa de alguna enfermedad de este tipo. Y acá viene algo que todos los años tratan de decirnos las mujeres que integran el Comité de Cardiopatía de la Mujer, de la Sociedad Uruguaya de Cardiología: reconozcan y conozcan que en Uruguay mueren once hombres y trece mujeres por día debido a esta causa. Nos cuesta reconocer que, lamentablemente, esto es así.
Quiero decir que en las barras están presentes las doctoras Virginia Michelis, Carolina Artucio, Mónica Giambruno y Elena Murguía, integrantes del comité mencionado, quienes a lo largo de estos años han estado trabajando –en particular con el espacio de la Bancada Bicameral Femenina– para que nos involucremos en diversas instancias a lo largo del año para intentar sensibilizar cada vez a más sectores.
En el día de hoy, este proyecto de ley –que fue iniciativa de ellas– reclama un compromiso del poder político para cambiar esta realidad. ¡Uno más! Esto es como un puzle en donde todos tenemos una importante tarea a realizar porque, sin duda, hay que vencer muchas resistencias y el gran desconocimiento que existe al respecto.
En definitiva, es una tarea de sensibilización para adoptar estilos de vida saludables y para concientizar también a la colectividad médica, que tampoco nos instruye tan claramente acerca de los riesgos que existen para las mujeres, y en general, nos terminamos yendo con la idea de que, como somos mujeres, tenemos una salvaguardia especial, y eso no es así.
Por lo tanto, desde el Comité de Cardiopatía de la Mujer intentan sensibilizarnos con respecto a que debemos cerrar esa brecha de género que existe y ello supone lo más difícil, que es el cambio de comportamientos en todos nosotros. Por ejemplo, en la primera encuesta realizada a mujeres montevideanas sobre la percepción de la enfermedad cardiovascular en la mujer, quedó muy claro que existe demora en las consultas e indiferencia ante determinados síntomas y signos. Asimismo, hay una diferente percepción acerca de la necesidad de cambiar estilos globales de vida. Solo el 17 % de las mujeres que participaron en dicha encuesta planteó como principal problema de la salud de la mujer lo cardiovascular. ¡Sin dudas, la percepción es muy baja!
Las enfermedades cardiovasculares aparecen más relegadas como causa de muerte para las mujeres, es decir que la percepción de vida y muerte también está distorsionada. Las mujeres son solo un tercio de los registros de cardiopatía isquémica, pero esta causa es la responsable del 44 % de las muertes, así como el paro cardiorrespiratorio lo es del 63 %. Estos números nos indican esas brechas a lo largo de las diferentes fases.
Como decíamos, los infartos son más graves en las mujeres que en los hombres y tienen mayor morbilidad, esto es, mayores consecuencias en sus vidas, además de la mortalidad a la que hacíamos referencia.
Las mujeres que fuman tienen más del doble de probabilidades de sufrir un infarto agudo de miocardio que las que no lo hacen. Sin dudas que el consumo de tabaco viene disminuyendo en el país, pero en las mujeres genera conductas particulares, pues al dejar de fumar aparece una tendencia mayor a la depresión y la ansiedad, lo que dificulta el abandono y favorece la reincidencia. Asimismo, es mayor la prevalencia del tabaquismo en la mujer joven, incluso en la revascularizada. Es decir que hay una resistencia a reconocer que las consecuencias van a ser graves y ya no hablo de igualmente graves que en los varones, sino superiores. Todas las fases de la evolución, después del procedimiento de angioplastia en el infarto, son significativamente peores en las mujeres y este es uno de los procedimientos más usados en nuestra prestación de salud, junto con el quirúrgico.
Los datos de la prevención secundaria –por la que se intenta que una vez que ocurrió el evento no vuelva a suceder– indican que si efectivamente se hacen todas las modificaciones requeridas, como cambios de estilo de vida y de comportamiento, adhesión a la rehabilitación y a la medicación, los resultados pueden ser, incluso, superiores a los que se constatan en varones, pero –como decíamos– la contracara de esto es que las mujeres cumplen menos con todas estas respuestas que son tan necesarias.
Sin dudas que esto supone trabajo, como lo hemos hecho en otros ámbitos de la Academia y en otros espacios de la sociedad, pero sentimos que nuestra responsabilidad no sería completa si no le diéramos a este tema un lugar privilegiado y no lo hiciéramos visible. Por eso, me parece que es muy buena la experiencia de tener presente a un conjunto de profesionales que todos los años, sistemáticamente, nos alertan para que no nos olvidemos de este tema, sobre el que todos tenemos algo para hacer.
Quiero referirme ahora a la fecha que ellas interpretaron como más simbólica para la propuesta del proyecto de ley, el 9 de marzo, como día de sensibilización sobre las patologías cardiovasculares. ¿Qué significa esto? Por un lado, como todos saben, marzo es el mes de la mujer, tenemos todo el mes para trabajar en la sensibilización de tantos aspectos vinculados a la realidad de las mujeres en nuestra sociedad. El 9 de marzo, Paulina Luisi, que tiene el reconocimiento de las mujeres y los varones –y por quien la senadora Tourné y quien habla tenemos un particular afecto, ya que fue fundadora de la colectividad política a la que pertenecemos–, se recibía de médica, siendo la primera mujer en obtener ese título en Uruguay. Nos pareció que lo mejor era tomar esa fecha para conmemorar este día, justamente por tratarse de una mujer que luchó por los derechos de las mujeres, no solo en el campo de la salud decididamente, sino también en otras áreas, en las que actuó como pionera y con valentía.
En la Comisión de Salud Pública hubo un consenso muy importante y se trató de hacer el esfuerzo para llegar al próximo 9 de marzo con este proyecto de ley aprobado por la segunda cámara y, así, poder planificar qué cosas podemos hacer o proponer que hagan otros en esta fecha.
SEÑORA XAVIER.- Con mucho gusto.
SEÑOR BORDABERRY.- Señora presidenta: obviamente que estamos de acuerdo con este proyecto de ley y lo que lo motiva, pero me gustaría consultar a la miembro informante sobre algunos aspectos.
Obviamente, es necesario preservar la salud cardiovascular de la mujer y del hombre. Entonces, no sé por qué no se habla del día nacional de la concientización de la salud cardiovascular en lugar de referir solo a la salud cardiovascular de la mujer. Si bien es cierto que, como se dice en el informe –que estuve leyendo–, la mujer sufre esta enfermedad en mayor proporción que el hombre, la diferencia tampoco parece tan grande; hay un 30,5 % de mortalidad en la mujer y un 25,7 % en el hombre, por lo que hay un 4,8 % de diferencia que no sé si debe a políticas públicas o a cosas que ocurren en la sociedad que hace que afecte más el problema cardiovascular a la mujer que al hombre. Por eso, levanto la bandera como hombre: quiero que también se preocupen de mi salud cardiovascular. Estoy dispuesto a apoyar todos los días la salud cardiovascular de la mujer, pero no sé por qué se deja afuera al hombre, que también sufre una mortalidad de un 25,7 %.
Por otro lado, reconozco mi falta de conocimiento sobre si es por la condición de mujer que están más propensas a los accidentes cardiovasculares o porque en la sociedad existen elementos que hacen que los hombres se preocupen más por este tema que las mujeres y hay que equipararlo. Personalmente no lo sé y por eso la consulta.
Reitero que estoy a favor del día de la concientización de la salud cardiovascular de la mujer –¡ni que hablar!–, pero también del hombre y no sé por qué nos dejan afuera cuando queremos acompañarlas en estas cosas.
SEÑORA PRESIDENTE.- Puede continuar la señora senadora Xavier.
SEÑORA XAVIER.- Señora presidenta: me extraña que el senador Bordaberry, que siempre está tan atento, no haya escuchado que desde el inicio hablé de la existencia de una brecha de género. En ese sentido, queda claro que hay una serie de razones que ocurren en todas las fases de la enfermedad en las que hay un comportamiento diferenciado de las propias mujeres, pero también –y en primer lugar– de los propios integrantes de los cuerpos de atención en salud que no transmiten al conjunto de la población la necesidad de tomar conciencia de que en la mujer se da una evolución más negativa de esta enfermedad que en el varón.
Sin dudas que la atención a la primera causa de mortalidad en la sociedad es una preocupación de las administraciones de salud y en nuestro sistema sanitario lleva un porcentaje muy importante de los presupuestos. Pero cuando decimos que esa brecha se traduce en todo –desde en cómo se investiga, cuántas mujeres integran el conjunto de personas a las que se analiza y si se discrimina el comportamiento en varones o en mujeres– es porque es una realidad relativamente nueva y aún no está instalada la idea de que para una misma enfermedad se deben colocar el interés y los recursos correspondientes en investigar esas trayectorias con sus diferenciaciones. Además, sin dudas, desde el punto de vista biológico tenemos etapas bien diferenciadas en la vida de un hombre y de una mujer. Por tanto, visibilizar esto es importante para el conjunto de la sociedad, que parte del reconocimiento de que existe una brecha que hay que cerrar, que no se justifica, pero para ello hay que trabajar en el conjunto de la sociedad.
Entonces, creo que el senador expresa las resistencias inherentes a una sociedad que ha sido construida de esta manera a lo largo de su historia, en la que todo lo que pertenece a la mujer es subsidiario, aunque rompa los ojos la existencia de situaciones en las que seguimos pensando que esta es una patología de varones y, sin embargo, en cualquiera de las situaciones que podemos analizar, existe una consecuencia más negativa para las mujeres en particular. No creo que la inquietud del señor senador se solucione con el informe original ni con estas explicaciones; sinceramente, pienso que forma parte de las consecuentes deliberaciones que en esta cámara puedan darse para que todos, hombres y mujeres, entendamos que esta realidad es inequitativa y que aquí, donde se supone que las leyes son para todas y todos, tenemos que hacer aquello que se dice: tratar de poner un poquito más arriba al que está más abajo para que las formas en que se viva y se disfrute de la vida sean más igualitarias. En esto de ser iguales ante la Constitución, ante la ley y ante la vida, hay pequeñas cosas que podemos hacer desde la legislación que nos ayuden a eso: a ser más iguales ante la vida.
SEÑOR BORDABERRY.- Siempre escucho a la señora senadora Xavier porque sus intervenciones son muy profundas y estudiadas por lo que, realmente, cuando ella habla uno mejora en el conocimiento de los problemas; lo hago con total humildad, y más en estos temas médicos. En este caso no solo escuché lo que dijo ella sino que leí la exposición de motivos, que expresa: «Existe una brecha de género, siendo la mortalidad en la mujer del 30,5 % versus el 25,7 % en el hombre. […] En múltiples estudios y registros nacionales e internacionales se ha demostrado la existencia de diferencias de género en cuanto a la investigación, diagnóstico, tratamiento, pronóstico y mortalidad en detrimento de la mujer». Mi pregunta es si esas diferencias las arreglamos declarando el día de la toma de conciencia. ¿No deberíamos tener acciones concretas sobre el Ministerio de Salud Pública, la Universidad de la República y los investigadores para que, directamente, no suceda esto?, porque se supone que tenemos identificado que las diferencias de género se producen en cuanto a investigación, diagnóstico, tratamiento, pronóstico y mortalidad. Ahí estaría el tema.
Es cierto que existe una brecha de género, con una diferencia en la mortalidad del 4,8 % –eso quizás se deba a la condición de la mujer, al embarazo, como se dice en algún momento, y por estar sometida a otro tipo de situaciones que el hombre–, pero me parece que las cifras de 25,7 % y 30,5 % ameritan que nos ocupemos de todos y que todos tomemos conciencia de la salud cardiovascular. Esto no es estar en contra de acciones positivas para evitar la diferencia de género. Es más grande todavía la diferencia salarial en el Uruguay –que no es del 4,5 % entre el hombre y la mujer por cuestiones de género–, pero no aprobamos una ley en ese sentido. Bueno: son visiones.
Solamente quise informarme porque esto me llamó la atención. Me parece muy bueno que se tome conciencia de todos los problemas de la salud, de las mujeres, de los hombres y de todos los uruguayos, siempre.
SEÑORA ALONSO.- Señora presidenta: realmente nos consideramos contempladas en gran parte de la exposición que hacía la señora senadora Xavier, pero de todas maneras queremos hacer alguna reflexión sobre este tema.
Tomamos con beneplácito que este proyecto se apruebe en el día de hoy; por supuesto que no alcanza simplemente con un día de concientización, pero creo que es un avance y por eso vamos a acompañarlo con gusto. Las mujeres solemos estar bastante más atentas al control de mamas –y eso es una buena cosa en nuestro país–, pero no prestamos demasiada atención a nuestro corazón, y como se decía aquí, las enfermedades cardiovasculares nos afectan mucho más de lo que nosotras creemos. Se dieron las cifras: las muertes por complicaciones relacionadas al corazón superan las que producen la suma de todos los cánceres.
Cuando la gente –hombres y mujeres– piensa en un ataque al corazón, por lo general se imagina a un hombre agarrándose el pecho y colapsando en el suelo. Y aunque generalmente interpretamos la enfermedad cardiovascular como una enfermedad de hombres, en nuestro país mueren más mujeres que hombres por afecciones al corazón. Si bien en el Senado prácticamente comparto muchísimas de las reflexiones y observaciones que hace el señor senador Bordaberry, en este caso me permito una diferencia ya que creo que es importante la toma de conciencia, en particular, de las mujeres porque hay un diagnóstico diferente, porque las mujeres no consultamos de la misma manera y porque, además, el dolor que se genera es diferente. Las mujeres, cuando llegan a la sala de emergencia –y en general van más tarde– lo hacen con un dolor distinto al que sienten los hombres, muchas veces con una dificultad respiratoria. A un 45 % de las mujeres que infartan no les da ese característico dolor de pecho, y esa también es una diferencia y por eso creo que, sin dejar de tomar conciencia en general sobre las enfermedades cardiovasculares–que son el principal componente de las enfermedades no trasmisibles en nuestro país y que son responsables del 27 % de las muertes del Uruguay–, es importante marcar esa diferencia.
Por lo tanto, creo que el conocimiento, la difusión y la concientización sobre los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular en las mujeres son indispensables para, además de la toma de conciencia, generar programas de promoción de salud y acciones concretas desde ese lugar. Considero que la intención de esta iniciativa es positiva porque la información es poder y todo lo que sepamos sobre el órgano más importante de nuestro cuerpo nos va a ayudar a vivir más y mejor. Entonces, desde ese punto de vista, señora presidenta, vamos a votar con muchísimo gusto este proyecto de ley.
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «Artículo 1º.- Declárase el 9 de marzo de cada año, Día Nacional de Concientización de la Salud Cardiovascular de la Mujer».
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «Artículo 2º.- Las instituciones y organismos vinculados a la temática, organizarán y promocionarán en forma coordinada, acciones y actividades destinadas a difundir el conocimiento y sensibilizar sobre las enfermedades cardiovasculares de la mujer, actualmente primera causa de muerte».
SEÑORA AVIAGA.- Señora presidenta: solamente quiero decir que todas estas cifras que se dieron aquí, en sala, acerca de las enfermedades cardiovasculares en mujeres y en hombres lo único que desnudan es la falencia en la atención primaria de salud y en la prevención que hay en este país. Si se fortalecieran la atención primaria y la prevención, seguramente esos números bajarían sustancialmente.
16) DÍA DEL TRABAJADOR PORTUARIO
SEÑORA PRESIDENTE.- Se pasa a considerar el asunto que figura en quinto término del orden del día: «Proyecto de ley por el que se declara el 21 de julio de cada año el Día del Trabajador Portuario. (Carp. n.º 1169/2018 - rep. n.º 797/18)».
SEÑOR CASTILLO.- Señora presidenta: es para nosotros un honor poder argumentar, en nombre de la Comisión de Asuntos Laborales y Seguridad Social, sobre este proyecto de ley que, por unanimidad de sus integrantes, traemos al pleno.
Comprenderán los señores senadores que es muy difícil para mí hablar con ajenidad o conservar el estilo parlamentario cuando todos saben que no reniego jamás de mi condición de militante sindical y de trabajador portuario.
Cuando hablamos del 21 de julio como Día del Trabajador Portuario no solo lo hacemos como de una fecha histórica que fue muy importante para el desarrollo del país, sino que también recordamos a muchas generaciones de trabajadoras y trabajadores portuarios que lucharon por sus derechos en sus organizaciones sindicales, que brindaron y recogieron solidaridad y que pusieron todo su esfuerzo para hacer de la Administración Nacional de Puertos una empresa pujante, contribuyendo al progreso de nuestro país y convirtiéndola en puerta de entrada y salida de nuestros productos y de materias primas.
Podemos decir, entonces, que las historias de la Administración Nacional de Puertos y de las organizaciones sindicales portuarias están unidas desde el inicio del siglo xx. La creación de la Administración Nacional del Puerto de Montevideo, el 21 de julio de 1916, para potenciar el desarrollo nacional reorganizando la actividad de los muros y reglamentando la actividad naviera y marítima portuaria, coincidió en el tiempo con la aparición de la vieja Federación de Obreros Marítimos Portuarios creada en 1911 y a través de la cual los portuarios consolidaron el régimen de las ocho horas para todos los estibadores y trabajadores portuarios; hay que recordar que en ese momento solo se les reconocía a muy pocos sectores, portuarios y de otras actividades.
La Administración Nacional del Puerto de Montevideo se transformó, por la ley de enero de 1948, en Administración Nacional de Puertos, abarcando los puertos del litoral. Al mes siguiente, más precisamente el 18 de febrero, se creó el sindicato único y unitario más importante existente hasta esa fecha, el Suanp, que por décadas impulsó permanentemente la unidad de los trabajadores en aras de dignificar la actividad portuaria, conquistar derechos, construir un programa y presentar propuestas para el desarrollo de los puertos del país. Posteriormente fue uno de los gestores de la unidad de todos los trabajadores portuarios, públicos y privados, que hoy se conoce como el Supra.
La Administración Nacional de Puertos y el sindicato nacieron juntos y por ello coincide también el día. Es la fecha en que los trabajadores portuarios y los militantes gremiales recordamos a los mejores hijos de nuestra actividad, como el Flaco Larocca y su compañera Sara –más conocida como actriz y directora de teatro–; Rubén el Topo Sassano; el Cabezón Quinteros; el Canario Félix Díaz; el Baby Yrigoyen; el Ciego Guerra; doña Berta Echeverría y doña Elizabeth Katzenstein, dos compañeras que hicieron el aporte de la mujer luchadora a la unidad del movimiento sindical; el Conejo Delgado; el recientemente fallecido Humberto Rodríguez, y los dirigentes más contemporáneos, como el Pocho Ures, el Vasco Etchepare, el Caballo López y Wilman Márquez. Son miles –los señores senadores comprenderán que a lo largo de más de cien años de actividad portuaria son muchos– los compañeros y compañeras que desde el pasado guían a las actuales y nuevas generaciones defendiendo nuestros principios de clase y, con su esfuerzo, a la Administración Nacional de Puertos, que es tan nuestra como lo son nuestros sindicatos, nuestros dirigentes y nuestra historia.
Por todo lo dicho anteriormente, señora presidenta, aconsejamos al Senado que apruebe el proyecto de ley que viene de la Cámara de Representantes por el que se declara el 21 de julio de cada año Día del Trabajador Portuario.
SEÑOR LACALLE POU.- Señora presidenta: voy a votar en general este proyecto de ley, pero no acompañaré el artículo 2.º. Creo que al Uruguay le hace falta trabajar más. No soy partidario de establecer más feriados en el ámbito privado ni en el público.
SEÑOR LACALLE POU.- He actuado así muchas veces en la Cámara de Representantes y pretendo hacerlo en el Senado. Es más: cuando me tocó ser presidente de la Cámara de Representantes, que también tiene un día del trabajador, justifiqué que no era pertinente. Valoro mucho a los empleados públicos; todos los días miles de empleados públicos se levantan para hacer andar el país: abriendo escuelas, abriendo juzgados, abriendo CAIF, abriendo policlínicas, abriendo cuartelillos de bomberos. Sacrificados empleados públicos que, insisto, son quienes ponen a andar la máquina estatal. Sin perjuicio de ello, ser empleado público en nuestro país es un privilegio, señora presidenta, y como tal hay que asumirlo. Estoy hablando de los funcionarios presupuestados, de los contratados y de nosotros, los electos. A nosotros se nos debe requerir trabajar más, no menos. Y, desde mi punto de vista, ya existen suficientes feriados en nuestro país, y al Uruguay hay que regalarle y darle más trabajo, no menos.
El 1.º de Mayo es el Día Internacional de los Trabajadores y es cuando descansamos todos. Por eso, señora presidenta, uno puede caer antipático con estas medidas, pero yo trato de trabajar más; yo trato de entregar a mi país cada día más y no cada día menos. Creo que eso es lo que todos deberíamos ofrecer, cooperando en el esfuerzo que necesita nuestro país para levantarse: no trabajar menos; no más feriados. Hay que trabajar más y, obviamente, hay que predicar con el ejemplo.
En consecuencia, reconociendo este día, voy a votar afirmativamente el artículo 1.º, pero no estoy dispuesto a seguir instituyendo en nuestro país feriados por ley.
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «Artículo 1º.- Declárase el 21 de julio de cada año “Día del Trabajador Portuario”».
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «Artículo 2º.- Ese día será considerado feriado pago para todos los trabajadores que desempeñan actividades en los puertos de la República, sin importar la naturaleza del empleador ni el régimen laboral aplicable».
–15 en 23. Afirmativa.
SEÑORA PRESIDENTE.- Se pasa a considerar el asunto que figura en sexto término del orden del día: «Proyecto de ley por el que se aprueban la Adhesión al Acuerdo de constitución del Consorcio de Centros Internacionales para la Investigación Agrícola como organización internacional, y su anexo, suscritos en Montpellier, República Francesa, el 13 de setiembre de 2011. (Carp. n.º 986/2017 - rep. n.º 800/18)».
SEÑORA PRESIDENTE.- Tiene la palabra el miembro informante, señor senador Martínez Huelmo.
SEÑOR MARTÍNEZ HUELMO.- Señora presidenta: este proyecto de ley persigue la aprobación de la Adhesión al Acuerdo de constitución del Consorcio de Centros Internacionales para la Investigación Agrícola como organización internacional, y su anexo. Se trata de una asociación mundial que reúne a organizaciones dedicadas a la investigación para el desarrollo sostenible.
Quería hacer una prevención al Cuerpo. Este asunto recibió aprobación del Senado en la pasada legislatura, en la 40.ª sesión ordinaria de 14 de agosto de 2013, habiendo recibido previamente la aprobación de la Comisión de Asuntos Internacionales por siete votos en siete. Además, en las versiones taquigráficas que he analizado no he detectado oposición alguna en ninguna de las instancias, es decir, ni en el plenario ni en comisión. Luego pasó a la Cámara de Representantes, pero el asunto no se trató y recién en la presente legislatura, en fecha 6 de diciembre de 2017, se lo aprobó por sesenta y cuatro votos en sesenta y cinco, previo informe unánime de la Comisión de Asuntos Internacionales de dicha rama parlamentaria.
He examinado todos los aportes que se hicieron oportunamente en el Senado y en la Cámara de Representantes y, realmente, no vi mayor motivo para redactar un informe; sencillamente, hice mío el informe profundo que hizo el señor senador Baráibar en esa oportunidad en el Senado de la república. Sin mengua de ello, debo decir que en 1971 se creó el Grupo Constitutivo para la Investigación Agrícola Internacional, como una red informal de entidades públicas y privadas del norte y del sur comprometidas en el avance de la investigación agrícola de los países en vías de desarrollo.
En 2008 el grupo constitutivo adoptó una nueva visión para reducir la pobreza y el hambre, mejorar la salud y nutrición humanas y potenciar la resiliencia del ecosistema mediante la investigación agrícola internacional de alta calidad y a través de asociaciones y liderazgo.
En el 2010, los quince centros internacionales de investigación agrícola apoyados por el grupo constitutivo, crearon el Consorcio de Centros Internacionales para la Investigación Agrícola.
Por último, el día 13 de setiembre de 2011, en Montpellier, República Francesa, se constituyó en una organización internacional, cuyo objetivo es proporcionar liderazgo al sistema, así como coordinar actividades entre los centros miembros y otros asociados en el contexto de la estrategia y marco de resultados de los programas de investigación del grupo constitutivo.
Opera de acuerdo con las reglas consagradas en los estatutos de constitución, que figuran en el anexo del presente acuerdo. La constitución prevé las actividades del consorcio, su estructura, su financiamiento y el relacionamiento con otras organizaciones. Culmina con tres apéndices que regulan los procedimientos para nombrar los miembros de la junta directiva, la mediación en caso de controversias y los términos de referencia para el director ejecutivo.
Señora presidenta: estoy tomando el propio informe del senador Baráibar, que hice mío, que es profundo, que fue redactado en el año 2013 y que tiene plena vigencia al día de hoy. A la vez, este informe se repitió en la Cámara de Representantes el año pasado, cuando se expidió sobre este tema. No ha habido ninguna otra novedad ni cambio al respecto. Simplemente, restaría saber qué desarrollo ha tenido esto en los años que han pasado a nivel universal, pero obviamente la Cancillería no nos ha proporcionado aún esa información. De todos modos, vale la intención del país de lograr la adhesión a este acuerdo de constitución.
El contenido del acuerdo consta de un preámbulo, trece artículos y un anexo.
El artículo 1 define la naturaleza jurídica de la organización, determinándola como una persona jurídica internacional plena, con capacidad legal suficiente para el ejercicio de sus funciones y potestades, así como para el cumplimiento de sus objetivos.
El artículo 2 se refiere al objetivo y actividades del consorcio. Dentro de su objetivo se destaca el proporcionar liderazgo para el sistema y coordinar las actividades entre los centros miembros y otros asociados.
El artículo 3 trata sobre la reglamentación interna del consorcio, estableciéndose que operará de acuerdo con las reglas consagradas en los estatutos de constitución.
El artículo 4 refiere al acuerdo global respecto a la implementación, adoptándose medidas tendientes a facilitar el logro de los fines del consorcio y el cumplimiento de las obligaciones que derivan de las decisiones adoptadas por sus órganos.
El artículo 5 refiere a los derechos, privilegios e inmunidades otorgados al consorcio, los miembros de su personal y visitantes oficiales en territorio del país anfitrión, que serán específicamente definidos en el acuerdo de sede celebrado entre el consorcio y el país anfitrión. Destaco que ese acuerdo sede aún no lo tenemos en nuestro dominio.
El artículo 6 establece la disolución y liquidación del consorcio.
El artículo 7, relativo a la adhesión al presente acuerdo, establece que todos los estados miembros de Naciones Unidas, de cualquiera de sus organismos especializados o del Organismo Internacional de Energía Atómica pueden convertirse en partes del presente acuerdo.
El artículo 8 se refiere a la entrada en vigor del presente acuerdo.
El artículo 9 establece el procedimiento de enmiendas al acuerdo y la modificación de los estatutos.
El artículo 10 señala el procedimiento para que cualquiera de las partes pueda retirarse del presente acuerdo.
El artículo 11 habla del mecanismo para la solución de disputas, estableciendo aquellas que surjan en conexión con la interpretación o aplicación del acuerdo serán resueltas a través de la negociación o consulta entre las partes.
El artículo 12 establece que la República Francesa será el depositario del presente acuerdo.
Por último, el artículo 13, «Texto auténtico», establece el idioma en que se firmará este texto.
Señora presidenta: la Comisión de Asuntos Internacionales, notificada de todos estos antecedentes y otros que vertimos en aquella sala, no tuvo ningún inconveniente en acceder a lo que solicita el Poder Ejecutivo y con ese criterio venimos aquí al pleno a recomendar la aprobación.
SEÑOR BARÁIBAR.- Señora presidenta: comparto absolutamente el informe que ha hecho el senador Martínez Huelmo. Reconozco el honor que me hace al incorporar in totum un informe de hace cinco años atrás.
Hice algunas consultas con el secretario de la comisión y con el propio senador Martínez Huelmo, a fin de poder reflexionar sobre un tema que tiene que ver, nada más ni nada menos, con contribuir a la reducción de la pobreza y el hambre, a mejorar la salud y la nutrición humanas y a aumentar la capacidad de adaptación de los ecosistemas a través de investigaciones agrícolas internacionales de alta calidad y de la formación de alianzas y liderazgos. Se dice que a partir de la crisis desatada en 2008 se toma conciencia de generar este organismo. Estamos totalmente de acuerdo con la creación de este organismo, pero no quiero quedarme solamente con un informe en el que trabajamos mucho con mis asesores de aquella época, pues era un tema muy importante. En definitiva, me interesa saber qué ha pasado en estos cinco años, desde que el Senado aprobó esto en 2013 con el informe que preparé en aquel momento. Justamente nos estamos refiriendo, nada más ni nada menos, que al tema de la pobreza, el hambre y la mejora en la salud y la nutrición humanas. Sin contar hoy con un análisis excesivamente científico a mano –que debe existir, pero no lo tengo en este momento–, sabemos que hoy las hambrunas que hay, por ejemplo en África, son terribles. Entonces, quisiera plantear esta inquietud –y no solamente por una cuestión burocrática– por cuanto hace cinco años el Senado lo aprobó; ahora lo hizo la Cámara de Representantes y viene al Senado. Me parece muy bien que aprobemos esto, pero en definitiva la vivencia de lo que ha ocurrido con esta situación que aborda este centro conlleva una reflexión que me parece pertinente, dada la entidad y la significación del tema.
También es bueno saber si este organismo ha logrado avanzar en el intento de la reducción de la pobreza y la hambruna. Estamos en conocimiento de que a nivel internacional se está pasando por una situación difícil en materia de recursos. Hemos leído que se está reduciendo el presupuesto de Naciones Unidas y de organismos internacionales, por lo que sería necesario saber si los recursos que se requieren para que este organismo funcione siguen estando, se mantienen o se han aumentado.
En definitiva, vamos a aprobar esta iniciativa y hago mío el informe del senador Martínez Huelmo. Esto se aprobó por unanimidad en el Senado hace cinco años, ahora en la Cámara de Representantes también y lo haremos nosotros. Pero me parecía pertinente reflexionar sobre la vida de un tratado en un tema tan trascendente.
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «Artículo único.- Apruébase la adhesión al Acuerdo de Constitución del Consorcio de Centros Internacionales para la Investigación Agrícola como Organización Internacional y su Anexo, suscrito en Montpellier, República Francesa, el 13 de setiembre de 2011».
SEÑORA PRESIDENTE.- Se pasa a considerar el asunto que figura en séptimo término del orden del día: «Proyecto de ley por el que se aprueba el Acuerdo entre los Estados partes del Mercosur y los Estados asociados para el intercambio de información sobre la fabricación y el tráfico ilícitos de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados, suscrito en la ciudad de Mendoza, República Argentina, el 20 de julio de 2017. (Carp. n.º 1000/2017 - rep. n.º 804/18)»
SEÑOR MARTÍNEZ HUELMO.- Señora presidenta: manifesté en la comisión que este hubiera sido un tema para que informara la señora senadora Tourné, quien tiene una amplia trayectoria de trabajo parlamentario en esta materia.
Este proyecto de ley se origina en la Decisión del Consejo del Mercado Común n.º 09/12, signada el 29 de junio de 2012, para luego ser propuesto para que cobrase vigor de ley en todo el Mercosur y Estados asociados, en Mendoza, el 20 de julio de 2017.
Es conveniente detallar que los Estados partes del presente acuerdo son: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay –Estados partes del Mercosur–, a los que debemos sumar Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador como Estados asociados signatarios.
Se trata de acentuar la cooperación a efectos de enfrentar el crimen organizado, incluyendo el comercio ilícito de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados.
El preámbulo del acuerdo se vincula con otros instrumentos de nivel universal y hemisférico de los que son parte todos los socios del Mercosur y sus Estados asociados.
El capítulo I, «Ámbito de aplicación», establece que las partes, por intermedio de sus organismos competentes y en el marco de sus respectivas jurisdicciones y competencias, se prestarán cooperación a través del intercambio de información para investigar, prevenir o controlar la fabricación y el tráfico ilícitos de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados entre los Estados partes del Mercosur y los Estados asociados.
El artículo 2 dispone que el acuerdo tiene por objeto establecer un mecanismo permanente de intercambio de información, del modo definido más arriba.
El capítulo II, «Intercambio de información», establece que cada parte comunicará por vía diplomática a la presidencia pro tempore del Mercosur el punto focal que establecerá de modo de aplicar el intercambio de información, sujeto del presente acuerdo. Nos pareció extraña la expresión «punto focal» en los acuerdos internacionales, pero lo entendemos como el punto donde se localiza el referido mecanismo de intercambio de información. Si bien es una definición de uso en la ciencia óptica, es muy gráfica para comprender lo que se ha querido puntualizar en esta oportunidad.
El artículo 4 confirma lo que venimos diciendo, pues establece que en ese punto focal que establecerán internamente las partes, se habrá de recibir de las otras partes solicitudes de información, así como recibir las respuestas del caso. Entre ese ámbito –punto focal– y las autoridades de aplicación interna de la parte requerida se establecerá un sistema de comunicación que logre un trámite expeditivo.
El artículo 5 determina que las autoridades de aplicación del presente mecanismo serán los organismos de cada parte que tengan competencia tanto en el control como en la fabricación y comercialización de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados, así como los organismos responsables de la inteligencia estratégica referida a la identificación de grupos criminales involucrados en esos ilícitos y de sus modus operandi.
El artículo 6 es imperativo en cuanto a que las partes se deberán prestar la más amplia asistencia judicial mutua para la investigación de delitos relacionados con el tráfico y fabricación ilícita de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados, a lo cual agregamos que sin el cumplimiento cabal de este artículo, el acuerdo sufriría una afectación de los importantes objetivos que persigue.
Por su parte, el artículo 7 refiere a los niveles de confidencialidad de la información y al eventual levantamiento de la confidencialidad.
En el capítulo III, «Disposiciones finales», encontramos que los artículos 8 al 12, inclusive, refieren a la entrada en vigor del acuerdo y a la solución de controversias. La entrada en vigor del presente acuerdo deja sin efecto el celebrado sobre la misma materia entre Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Venezuela.
Los artículos 10 y 11 refieren a detalles de firma y adhesión de los Estados suscritores.
El artículo 12 establece que la República del Paraguay será el depositario del presente acuerdo.
Señora presidenta: como corolario decimos que es un instrumento donde la comunidad internacional –en este caso la regional– se manifiesta sobre esta clase de ilicitudes, que debe ser bien ponderado y apoyado. Uruguay ha adherido a importantes documentos en la materia y todo aquello que signifique ampliar y ceñir el marco de cooperación internacional cuenta con el apoyo de nuestro país y sus instituciones.
En razón de los antecedentes, señora presidenta, la comisión, por unanimidad, recomienda trasladar la decisión de reclamar la aprobación respectiva.
SEÑORA TOURNÉ.- Gracias, señora presidenta. ¡Me obligan a salir!
Creo que aprobar unánimemente –como seguramente lo vamos a hacer en el día de hoy, tal como lo aconseja la comisión– el Acuerdo entre los Estados parte del Mercosur y Estados asociados para el intercambio de información entre los países sobre el tráfico ilícito de armas, es algo fundamental. Lamentablemente, señora presidenta, nuestro continente sigue siendo el que tiene el más alto número de muertes por armas de fuego en el mundo; a pesar de que no existen conflictos armados, como sucede en otros, cinco de los seis países con mayores muertes por armas de fuego en el mundo pertenecen al nuestro. Uno de esos países es Estados Unidos –que no es de nuestro continente–, pero el país con más muertes por armas de fuego es Brasil, seguido por Guatemala, Venezuela, México y Colombia; todos viven situaciones tremendas de violencia, con gran incidencia en la vida de los civiles. El grave problema que tenemos es, precisamente, la proliferación de armas de fuego entre los civiles. Fíjense que un altísimo porcentaje de armas de fuego no está en manos de la Policía ni del Ejército en ninguno de estos países, sino en manos de los civiles, en algunos casos en forma regular y en otros, irregular.
Como sabe, señora presidenta, vengo de participar en la Asamblea General del Foro Parlamentario sobre Armas Pequeñas y Ligeras, que reúne a más de trescientos parlamentarios de todos los continentes trabajando en el problema de la violencia armada, en donde tuve el honor de ser reelecta presidenta. Uno de los temas que allí se abordó con mayor preocupación es la falta de transparencia. Todos estamos de acuerdo con tener trazabilidad en todos los órdenes, menos en esto.
Nuestro país tiene una larga trayectoria en aprobar tratados internacionales al respecto. Creo que fue el número 42, no solo en firmar el Tratado sobre el Comercio de Armas de las Naciones Unidas, sino en darle ratificación parlamentaria. Ahora tenemos este acuerdo, que avanza en materia internacional. Lo que me preocupa ahora es que avancemos en materia nacional. Como país firmante tenemos la obligación de presentar anualmente un informe sobre el estado de situación de las armas en el Uruguay, que actualmente está faltando, y nos vamos a preocupar de que se haga. Tenemos que terminar con esa cultura de ser sumamente correctos y progresistas a nivel internacional, apoyando un montón de tratados y acuerdos que son maravillosos, cuando en el plano nacional venimos con cierto retraso.
Recuerdo que en el 2006 el Gobierno frenteamplista presentó ante la ONU el informe del estado de situación de la tenencia de armas y el avance legislativo de Uruguay en esa materia, pero últimamente no estamos cumpliendo esa obligación. ¿Saben por qué lo recalco? Porque para trabajar en estos temas es fundamental la transparencia, la democracia y el acceso a la información, aspectos en los cuales debemos insistir bastante.
Me parece, entonces, que este es un avance más que hacemos en materia internacional y en un tema tan embromado para la gente. Se trata de un negocio multimillonario, ¡eh! Entre los negocios ilícitos del mundo, la trenza es el narcotráfico, la trata de personas y el tráfico ilícito de armas. Entonces, si decimos airadamente que nos preocupa controlar el delito internacional, me parece que a nivel nacional tenemos que ajustar un poquito la materia de la aplicación de los compromisos que asumimos internacionalmente.
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «ARTÍCULO ÚNICO.- Apruébase el Acuerdo entre los Estados Partes del MERCOSUR y los Estados Asociados para el Intercambio de Información sobre la Fabricación y el Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y otros Materiales Relacionados, suscrito en la ciudad de Mendoza, República Argentina, el 20 de julio de 2017».
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «11 de diciembre de 2018
Por la presente solicito al Cuerpo, por motivos personales, se me otorgue mañana 12 de diciembre, a partir de las 12:30, 1 día de licencia y se convoque a mi suplente respectivo.
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «Montevideo, 12 de diciembre de 2018
A través de la presente, solicito al Cuerpo me conceda licencia, al amparo del artículo 1.º de la Ley n.º 17827, por motivos particulares, los días 19 y 27 de diciembre del corriente año.
SEÑORA PRESIDENTE.- Se pasa a considerar el asunto que figura en octavo término del orden del día: «Proyecto de ley por el que se aprueba el Acuerdo de asistencia jurídica mutua en asuntos penales entre la República Oriental del Uruguay y la República de El Salvador, suscrito en Nueva York, Estados Unidos de América, el 26 de setiembre de 2012. (Carp. n.º 1090/2018 - rep. n.º 803/18)».
SEÑOR MARTÍNEZ HUELMO.- Señora presidenta: este proyecto de ley consta de un preámbulo y veintinueve artículos, comprendidos en cuatro capítulos, en los que se materializa el deseo de las partes de mejorar los vínculos en asuntos penales a efectos de prevenir, investigar y enjuiciar los delitos por medio de la cooperación y la asistencia jurídica.
Antes de continuar con el informe, quiero destacar que el Poder Ejecutivo está reiterando el pedido de análisis de esta iniciativa, ya que había ingresado al Parlamento el 11 de setiembre de 2013. Aparentemente, en su momento no pudo ser considerado, pero en el correr de este año fue aprobado por unanimidad en la Cámara de Representantes, y ahora nosotros haremos lo propio.
Señora presidenta: este acuerdo logra lo antes expresado en concordancia con la legislación vigente y con apego al derecho internacional.
El artículo 1 define claramente todo el proyecto de ley al establecer la prestación de asistencia mutua para la investigación de delitos previstos en las respectivas legislaciones, así como la cooperación en los procedimientos judiciales de carácter penal, siendo esa su única finalidad. Por lo tanto, como este es un acuerdo que refiere específicamente a la cooperación en materia penal, el resto del articulado discurre en ese sentido. Por supuesto, también detalla todos los procedimientos que se darán las instituciones de las partes a los efectos de arribar a las solicitudes de cooperación en materia judicial.
Este proyecto de ley, señora presidenta, fue aprobado por unanimidad en la Comisión de Asuntos Internacionales, la que en virtud de los antecedentes que estamos presentando recomienda su aprobación.
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «Artículo único.- Apruébase el Acuerdo de Asistencia Jurídica Mutua en Asuntos Penales entre la República Oriental del Uruguay y la República de El Salvador, suscrito en Nueva York, Estados Unidos de América, el 26 de setiembre de 2012».
SEÑORA PRESIDENTE.- Se pasa a considerar el asunto que figura en noveno término del orden del día: «Proyecto de ley por el que se aprueba el Protocolo complementario del Convenio para la represión del apoderamiento ilícito de aeronaves, suscrito en Beijing, el 10 de setiembre de 2010. (Carp. n.º 1046/2018 - rep. n.º 805/18)».
SEÑOR MARTÍNEZ HUELMO.- Señora presidenta: este es un convenio realmente interesante y por eso le voy a dedicar un poco más de tiempo.
Como es sabido, hablar de un protocolo sobre un tratado supone modificaciones a este último, pero su cuerpo principal mantiene plena validez. Tal es el presente caso, referido al Convenio para la represión del apoderamiento ilícito de aeronaves, firmado el 16 de diciembre de 1970 en La Haya, y aprobado en el Uruguay mediante la Ley n.º 14436, del 7 de octubre de 1975.
Este asunto sienta uno de los aspectos más importantes de la seguridad de la aviación civil. Tiene sus antecedentes más relevantes en un período de nuestra historia contemporánea en el que la aviación civil sufrió numerosos apoderamientos y fue objeto de actos de extrema violencia, tanto en aeronaves como en aeropuertos. Esto caló hondo en los Gobiernos y en los transportistas a nivel mundial, preocupados por la seguridad en un medio de transporte fundamental para el desarrollo humano.
Los Estados fueron adoptando otras disposiciones en el seno de la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI) buscando prevenir y reprimir dichos delitos.
La OACI es la agencia de la Organización de las Naciones Unidas desde 1947, aunque su fundación data de 1944 y sus antecedentes se constatan desde 1903. Entre los muchos objetivos que tiene como organización, hallamos el de garantizar la seguridad internacional y fomentar la seguridad de los vuelos en la navegación aérea internacional.
En el informe menciono el «Primer Convenio-Tokio 1963» porque en la línea que se describe se genera el primer convenio internacional, firmado en Tokio, Japón, el 14 de setiembre de 1963 por 185 Estados que lo avalaron.
Este instrumento se refiere en forma general a las infracciones a las leyes penales y a ciertos actos cometidos a bordo de aeronaves, y establece la jurisdicción del Estado de matrícula de la aeronave para juzgar dichos actos e infracciones.
Otros aspectos de este convenio firmado en Tokio en 1963 es la no exclusión de ninguna otra jurisdicción penal ejercida conforme a las leyes nacionales, además de establecer las facultades del comandante de la aeronave durante el vuelo y la obligación de los Estados contratantes de tomar las medidas necesarias para conservar o restituir el control de la aeronave a su comandante legítimo en caso de apoderamiento.
Al mismo tiempo se estableció que aquel Estado en donde aterrice la aeronave deberá permitir a los pasajeros y a la tripulación continuar su viaje lo antes posible y restituir la aeronave y su carga a sus legítimos poseedores.
El segundo convenio importante en esta materia es el de La Haya de 1970. Ante la multiplicación de los apoderamientos de aviones –fijémonos lo que ocurría en aquella época– y la extensión del flagelo a muchas regiones del mundo, la OACI elaboró un nuevo convenio para la represión del apoderamiento ilícito de aeronaves, que fue firmado en La Haya el 16 de diciembre de 1970.
Transcurrían años en los que la práctica delictiva sobre la cual estamos tratando hizo eclosión, por lo que fue necesario que los Estados tomaran las medidas del caso.
El llamado Convenio de La Haya definió un momento crucial en la represión internacional. Al respecto, en su artículo 1 las partes establecieron el delito de apoderamiento ilícito de aeronaves, el compromiso de reprimirlo, e hicieron a sus autores pasibles de extradición.
El texto del convenio dejó librado a la legislación de cada Estado parte la decisión de tomar las medidas necesarias para establecer su jurisdicción sobre el delito. Sin embargo, en su artículo 1 el convenio determinó que el delito en cuestión lo comete «toda persona que, a bordo de una aeronave en vuelo, ilícitamente, mediante violencia, amenaza de violencia o cualquier otra forma de intimidación, se apodere de tal aeronave, ejerza el control de la misma, o intente cometer cualquiera de tales actos».
El texto del convenio estipula que el delito se produce si el autor del apoderamiento se encuentra a bordo de la aeronave, por lo que con ese texto no se alcanzaba a los desvíos llevados a cabo desde tierra o mediante la utilización de otras aeronaves.
Esos eventuales desvíos generaron y generan, para las aeronaves y sus ocupantes, peligro de diferente naturaleza de la que se produce en el caso de apoderamiento.
Se sabe que la mayoría de las veces el desvío podría implicar situaciones de complicidad de los servicios de control de la circulación aérea o la intervención de aeronaves militares, lo cual plantea problemas de relaciones interestatales que La Haya 1970 no abordó.
Recordemos que estamos yendo hacia el protocolo, del que voy a hablar más adelante, pero tengo que hacer estas descripciones porque si no el protocolo es inentendible.
Tal como consigna el juez y expresidente de la Corte Internacional de Justicia, doctor Gilbert Guillaume, el delito se caracteriza por el hecho de que su autor «se apodera de una aeronave» o «ejerce el control de la misma». Los actos deben ser ilícitos; si bien el Convenio de La Haya no especifica el sentido de este término, su inclusión en el texto tenía como objetivo remitir a los derechos nacionales la posibilidad de establecer los casos en los que el autor del delito no pueda ser responsable del mismo.
Tal como expresa el artículo 1 del Convenio de La Haya, debe cometerse «mediante violencia, amenaza de violencia». En consecuencia, el Convenio de La Haya que estamos modificando no contempla los casos de desvíos realizados por iniciativa del piloto e incluso de otros miembros de la tripulación.
El término «violencia» debe entenderse en sentido amplio, abarcando no solo la violencia física, sino también cualquier otra forma de intimidación, como lo expresa el literal a) del artículo 1 del Convenio de La Haya de 1970.
Otro aspecto capital que llamó a posteriores modificaciones similares a las que estamos tratando con el Protocolo de Beijing es que el Convenio de La Haya de 1970 definió que solo se produce el delito si la aeronave está en vuelo, lo que excluye la posibilidad de que el apoderamiento pueda comenzar mientras el avión todavía está en tierra.
El párrafo 1 del artículo 3 del Convenio de La Haya de 1970 define «en vuelo» ampliamente, puesto que establece que «se considerará que una aeronave se encuentra en vuelo desde el momento en que se cierren todas las puertas externas después del embarque hasta el momento en que se abra cualquiera de dichas puertas para el desembarque. En caso de aterrizaje forzoso, se considera que el vuelo continúa hasta que las autoridades competentes se hagan cargo de la aeronave y de las personas y bienes a bordo».
Otros aspectos del Convenio de La Haya de 1970 son las penas previstas en el artículo 2, para lo cual los Estados contratantes se obligan a establecer para el delito de apoderamiento de aeronaves penas severas. Sin embargo, en 1970 no fue posible lograr un texto más preciso a nivel internacional.
El Convenio de La Haya de 1970 suma otros elementos en el campo de las competencias jurisdiccionales: detención e investigación preliminar, la acción judicial correspondiente, y la extradición a efectos de la represión del apoderamiento ilícito de aeronaves.
Sin embargo, el Convenio de La Haya de 1970 dejó lagunas interpretativas y ciertas fisuras de tipo jurídico que se intentan subsanar con el Protocolo de Beijing, que estudiamos en la comisión. Recordemos que estamos hablando de un documento con casi cincuenta años de antigüedad.
Debemos anotar, entonces, que el protocolo que pretendemos aprobar lleva casi una década de hecho, habiendo entrado en vigor el pasado 28 de noviembre de 2017 con la ratificación de Uganda como vigésimo segundo Estado, de acuerdo con el artículo XXIII del protocolo.
Beijing 2010-Protocolo complementario de La Haya-1970 es lo que vamos a tratar de que la cámara autorice. Por diversas razones vinculadas a la seguridad aérea civil, la comunidad internacional promueve con este protocolo modernizar el marco legal y adoptar normativa antiterrorista en materia de aviación civil mundial.
Creo que la historia de los acuerdos que estamos repasando, el de Beijing incluido, certifican los grandes peligros que ha sufrido la aviación civil en los últimos sesenta o setenta años. El informe que he realizado ha exhumado los antecedentes directos a efectos de refrescar la memoria de los señores senadores, de modo que puedan reconstruir el escenario a raíz del cual se han generado los instrumentos rectores en la materia hasta llegar al Protocolo de Beijing 2010, que es al que se persigue dar aprobación.
El Protocolo de Beijing 2010 se presenta por medio de un preámbulo y veinticinco artículos.
El preámbulo expresa la preocupación de las partes por la intensificación de los actos ilícitos contra la aviación civil en todo el mundo, reconoce nuevas amenazas contra esa actividad y propone nuevas disposiciones que complementan las del Convenio de La Haya de 2010.
El artículo 1 establece al Protocolo de Beijing de 2010 la calidad de complementario respecto al Convenio de La Haya de 1970.
A efectos de simplificar el presente informe al Senado, hago parte de él la descripción del articulado consignada en las páginas 2, 3, 4 y 5 del distribuido 1790/2018, en virtud de que expresa fielmente las actualizaciones necesarias para la modernización del marco legal en materia de seguridad aérea civil señaladas anteriormente.
Nuestro país no podría ser ajeno al marco jurídico antiterrorista que demanda la aviación civil de manera universal, mucho más aún cuando es parte de todos los instrumentos internacionales en la materia.
Por lo tanto, la Comisión de Asuntos Internacionales entendió pertinente y conveniente incorporar a Uruguay a este tipo de acuerdo.
Por lo expuesto, recomienda el beneficio de la aprobación solicitada.
SEÑOR MARTÍNEZ HUELMO.- Señora presidenta: de la secretaría de la comisión me advierten que, luego de «hecho en Beijing», se debería agregar «República Popular China».
SEÑORA PRESIDENTE.- Léase el artículo único del proyecto de ley con la modificación propuesta por el señor senador Martínez Huelmo.
SEÑOR SECRETARIO (Hebert Paguas).- «ARTÍCULO ÚNICO.- Apruébase el Protocolo Complementario del Convenio para la Represión del Apoderamiento Ilícito de Aeronaves, hecho en Beijing, República Popular China, el 10 de septiembre de 2010».
SEÑORA PRESIDENTE.- Corresponde pasar a considerar el asunto que figura en décimo término del orden del día.
SEÑORA TOURNÉ.- Señora presidenta: como quedan muy pocos minutos para la hora de finalización de la sesión y correspondería ingresar a la consideración de un tema que nos gustaría discutir antes de votar, propongo postergarlo e incluirlo, junto con el siguiente, en el orden del día de mañana, y que se levante la sesión.
SEÑORA PRESIDENTE.- Se va a votar, pues, la propuesta de trasladar los puntos que quedaron para el orden del día de mañana y levantar la sesión.
(Así se hace, a las 13:24, presidiendo la señora Lucía Topolansky y estando presentes los señores senadores Aviaga, Ayala, Baráibar, Berterreche, Besozzi, Bianchi, Bordaberry, Carballo, Carrera, Castillo, Delgado, Gallicchio, Garín, Heber, Martínez Huelmo, Moreira, Otheguy, Passada, Payssé, Ramos, Tourné y Xavier).