Source: http://acj.org.co/conceptos/concep_ord_006-2006.htm
Timestamp: 2014-08-28 01:01:24
Document Index: 338138405

Matched Legal Cases: ['artículo 41', 'artículo 41', 'artículo 41', 'artículo 13', 'artículo 41', 'artículo 41', 'artículo 41', 'artículo 13', 'artículo 41']

Consulta Ordinaria - Resolución No.006 de 2006 - Conceptos docs - Academia Colombiana de Jurisprudencia
PRESIDENTE DE LA ACADEMIA COLOMBIANA DE JURISPRUDENCIA
E. -s. -d.
Tema: CONSULTA GENERALIZADA.
Muy respetuosamente solicito que esa sabia entidad, absuelva la siguiente consulta, sobre un tema que se debate nacionalmente, pero que requiere la concepción técnica-científica de lala Academia Colombiana de Jurisprudencia, dada su importancia jurisdiccional y publica:
La Ley 791 de 2002, "por medio de la cual se reducen los términos de prescripción en materia civil", establece el tiempo para este fenómeno en forma diáfana y concreta.
En el artículo último (13) sostiene en forma terminante y clara: "La presente ley rige a partir de su promulgación y deroga todas las disposiciones que le sean contrarias".
La letra y el espíritu de esta normatividad, así como su historia legislativa y sus mismos fundamentos, revelan que el fin propuesto es la agilidad e inmediatez para ejercitar este fenómeno legal-jurídico.
La Ley 153 de 1887 establece en su artículo 41:
"La prescripción iniciada bajo el imperio de una ley, y que no se hubiere completado aún al tiempo de promulgarse otra que la modifique, podrá ser regida por la primera o la segunda, a voluntad del prescribiente; pero eligiéndose la ultima la prescripción no empezará a contarse sino desde la fecha en que la ley nueva hubiere empezado a regir".
"..pero eligiéndose la última la prescripción no empezará a contarse sino desde la fecha en que la ley nueva hubiere empezado a regir".
La pregunta, respetado sr. Presidente, gira en tomo a que si este último corte está VIGENTE, o si fue derogado por la Ley 791 evocada.
Rendido servidor,
SANTIAGO ROMERO SÁNCHEZ
RESPUESTA DE LA ACADEMIA
Señor doctor Marco Gerardo Monroy Cabra
Academia de Jurisprudencia.
Presento a la Academia Colombiana de Jurisprudencia mi opinión sobre la consulta del señor Santiago Romero Sánchez, pertinente a la eventual derogatoria parcial del artículo 41 de la Ley 153 de 1887 por el 13 de la Ley 791 de 2002, ambos referentes a la prescripción adquisitiva de dominio.
1. Planteamiento de la cuestión.
1.1. El artículo 41 de la Ley 153 de 1887 dice:
?La prescripción iniciada bajo el imperio de una ley, y que no se hubiere completado aún al tiempo de promulgarse otra que la modifique, podrá ser regida por la primera o la segunda, a voluntad del prescribiente; pero eligiéndose la última, la prescripción no empezará a contarse sino desde la fecha en que la ley nueva hubiere empezado a regir?. Y el artículo 13 de la Ley 791 de 2002, ?por medio de la cual se reducen los términos de prescripción en materia civil?, dispone:
?La presente ley rige a partir de su promulgación y deroga todas las disposiciones que le sean contrarias?.
1.2. La consulta solicita el criterio de la Academia sobre si está vigente o no el segundo apartado hipotético del trascrito artículo 41, esto es, ?pero eligiéndose la última, la prescripción no empezará a contarse sino desde la fecha en que la ley nueva hubiere empezado a regir?
2.1. Como se sabe, la Parte Primera ?artículos 1º a 49- de la Ley 153 de 1887, que adicionó y reformó los códigos nacionales, la Ley 6ª. De l886 y la 57 de 1887, establece ?Reglas generales sobre validez y aplicación de las leyes?.
La enunciada Parte Primera, en efecto, expide normas fundamentales de interpretación de la ley y de su aplicación en el tiempo, consagra el principio según el cual la ley nueva no tiene efecto retroactivo o capacidad para desconocer situaciones jurídicas adquiridas bajo el imperio de otra anterior, y regula ciertos y determinados casos que de algún modo escapan a la regla general. Con esta última perspectiva se refiere a las leyes relativas al estado civil, al matrimonio, a la capacidad de la mujer casada, a los hijos matrimoniales y extramatrimoniales, a los derechos reales, a la posesión, a los derechos deferidos bajo condición, al usufructo, a las servidumbres, a la solemnidad de los actos jurídicos, a los contratos, a la ritualidad y sustanciación de los procesos judiciales, a la materia penal y, en fin, a la figura de la prescripción ?arts. 19 a 47-
2.2. La doctrina coincide en que la ley es irretroactiva cuando desconoce los actos consumados bajo el imperio de otra que deroga, y por contera anula o cercena el derecho que emana de esos actos. La ley antigua rige los actos jurídicos que se cumplen bajo su vigencia, sin que la nueva los afecte en punto de arrebatar derechos de aquél que los tenía, o, siguiendo ciertas orientaciones modernas, sin que desconozca los hechos jurídicos cumplidos o las consecuencias nacidas o extinguidas durante su imperio. Por la misma razón la ley posterior se aplica de inmediato, con exclusión de la antigua, a los actos que nacen y se realizan durante su vigencia1.
2.2.1. Como ya se indicó las dos enunciadas reglas generales de aplicación de la ley en el tiempo tienen sus excepciones legales. Tal sucede con la prescripción adquisitiva en cuanto el artículo 41 dispone, de manera singular, a voluntad del prescribiente, la supervivencia de la ley que la haya regulado. Para mayor claridad permítaseme transcribirlo de nuevo:
?La prescripción iniciada bajo el imperio de una ley, y que no se hubiere completado aún al tiempo de promulgarse otra que la modifique, podrá ser regida por la primera o la segunda, a voluntad del prescribiente; pero eligiéndose la última, la prescripción no empezará a contarse sino desde la fecha en que la ley nueva hubiere empezado a regir?.
Del texto se deduce que nuestro legislador, siguiendo exactamente al chileno y con él las ideas de Savigny, quien ?da opción al prescibiente para elegir la ley antigua o la nueva de conformidad a la cual se rija la prescripción?2, se apartó de la doctrina clásica, según la cual mientras no se produzcan las condiciones indispensables para consumar la prescripción el poseedor no tiene derecho alguno que deba ser reconocido por la ley nueva.
El prescribiente es el que elige la ley que rige su prescripción: si prefiere la antigua se realiza la
supervivencia de dicha ley; si quiere la nueva pierde el tiempo de su posesión anterior porque ésta sólo rige para el futuro. Según los argumentos que en Chile sustentan el pertinente proyecto de ley, con esa solución se concilian los derechos del prescribiente y los de aquéllos contra quienes se prescribe.3
2.2.1.1. La reducción legal de un término de prescripción es un asunto ciertamente distinto al que por ley rige su aplicación en el tiempo. Uno y otro y por ende las leyes que lo regulan no tienen capacidad alguna de contradicción. Por tanto, si la ley 791 de 2002 no dispone un campo de aplicación temporal distinto al señalado por la 153 de l887, si ambas no son incompatibles y si la primera expresamente no deroga a la segunda, síguese que ésta mantiene todo su vigor y alcance.4
Vigor y alcance que el artículo 41 de la ley 153 de 1887, mantuvo en su integridad en frente de la Ley 50 de 1936, que también redujo el término de las prescripciones treintenarias del Código Civil, entre ellas la adquisitiva de dominio, como en su momento lo resolvió la Corte Suprema de Justicia en un evento sustancialmente igual al que se analiza, haciendo suyas las razones del legislador chileno para sustentar la ley, idéntica a la colombiana sobre el punto, como atrás se dijo.5
3.1. El artículo 13 de la ley 791 de 2002, conforme al cual ésta ??rige a partir de su promulgación y deroga todas las disposiciones que le sean contrarias?, no deroga, expresa o tácitamente, el 41 de la ley 153 de 1887.
Alfonso Guarín Ariza
1 En este sentido y en los aspectos que adelante se tocarán sobre el tema se refieren, por ejemplo, Claro Solar, Luís ?Explicaciones del Derecho Civil Chileno y Comparado, V. I p. 60 y s.s.-, Alessandri Rodríguez, Arturo y Somarriva Undurraga, Manuel ? Curso de Derecho Civil, T. I. V. 1., p.174 y s.s.- y Valencia Zea, Arturo ?Derecho Civil, Parte General y Personas, p. 313 y s.s. 2 Alessandri Rodríguez y Somarriva Undurraga. Ob. cit. p. 213.
3 ?En materia de prescripción el proyecto adopta un partido que si bien no se conforma rigurosamente a los principios teóricos que imperan sobre este punto, es con todo el que mejor armoniza las expectativas de los actuales prescribientes con los derechos de aquéllos contra quienes se prescribe. Es indudable que una prescripción no consumada no alcanza a conferir un derecho adquirido al prescribiente. La nueva ley, podría, pues, cortar el curso de sus esperanzas, prolongando o disminuyendo el plazo que la anterior exigía, o aun declarando imprescriptibles las cosas sobre las que versaba la prescripción. Pero de la aplicación estricta de estos principios podrían resultar inconvenientes graves. Bien podría suceder que por consideraciones personales u otros motivos ajenos a la renuncia presunta del derecho que se prescribe, el titular de ese derecho hubiese dejado de ejercerlo, contando para ello con el plazo que la ley le señalaba. Si antes de la expiración de este plazo una nueva ley viniese a redimir el término de la prescripción, su derecho quedaría súbitamente extinguido y castigada la generosidad o indulgencia de que hubiese usado para el prescribiente?Dándose al prescribiente la facultad de elegir entre el término señalado por la antigua ley y el que prefija la nueva él verá por cual de ellos más le convenga decidirse. Si prefiere la antigua ley, ninguna innovación se producirá en su condición ni en las de los derechos de la persona contra la cual está prescribiendo. Sí, por el contrario, elige la nueva, ningún ataque se inferirá a los derechos de este último, desde que todos los requisitos constitutivos de la prescripción deben realizarse después de que dicha ley haya sido promulgada?. Cit por Alessandri y Somarriva. Ob. cit. p. 214. (Las negrillas son nuestras)
4 Es oportuno anotar que la Corte Constitucional declaró exequible el aludido artículo 41 de la ley 153 de 1887, en sentencia 398 de junio de 2006. 5
?Aunque el art. 1º. De la ley 50 de 1936 redujo a 20 años el término de todas las prescripciones treintenarias establecidas en el C. C., tales como la extraordinaria adquisitiva de dominio, también lo es que tal disposición no modificó el art. 41 de la ley 153 de 1887. El principio de la no retroactividad de la ley, en materia de prescripción, y a que alude la norma citada, rige y domina en la interpretación del art. 1º. De la ley 50 de 1936, de donde se desprende que al quedar reducido a veinte años el término de las prescripciones treintenarias, no quiso el legislador modificar el término de las que había empezado a correr bajo el imperio de la antigua ley. Sólo en virtud de la voluntad del prescribiente puede modificarse el término para prescribir y aceptarse el de veinte años; pero en este caso, con el objeto de no desconocer o vulnerar la situación y derechos de la persona contra quien se puede alegar la prescripción, esta no empieza a contarse sino después de la fecha en que haya empezado a regir la nueva ley? (Cas., marzo 17 de 1939. XLVII, 725). En idéntico sentido S. de N. G., enero de 1955. LXXIX, 619.
Resolución No 006 de 2006 (Junio 14 de 2006)Por la cual se aprueba la ponencia con autoridad de la Academia.
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