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Timestamp: 2017-07-26 02:48:34
Document Index: 147240282

Matched Legal Cases: ['artículo 33', 'artículo 33', 'Artículo 33', 'artículo 71', 'artículo 33', 'artículo 33']

Dr. Rafael Moreno Valle Rosas Gobernador Constitucional del Estado de Puebla
Lic. Verónica Sobrado Rodríguez Directora General del Instituto Poblano de las Mujeres
Puebla: Una cronología
PUEBLA, 1936-1953 Gloria Arminda Tirado Villegas
Este capítulo pretende realizar un recorrido histórico que va desde el 16 de marzo de 1936, cuando se presenta una coyuntura política local y se acuerda reformar el artículo 33 de la ley Electoral del estado de Puebla para otorgar a las mujeres el derecho a votar, hasta el 7 de octubre de 1953, en que se alcanza la plenitud de derechos ciudadanos de la mujer mexicana mediante la reforma constitucional de los artículos 34 y 115, fracción I.
El 5 de julio de 1936 las mujeres participan por vez primera en las elecciones para gobernador del estado. La investigación examina los momentos de este proceso, para lo cual se divide en tres apartados: el primero aborda el escenario político local en los años treinta; el segundo, "Silencios y aplausos, muestra opiniones y comentarios publicados en los periódicos locales sobre la participación de las mujeres poblanas en los procesos políticos electorales, y el tercero, "logros, avances y retrocesos, es un recuento sobre algunas organizaciones de mujeres entre ellas la más importante: la Agrupación de Mujeres Poblanas, que surge en 1952, y su participación en el sector femenil del Partido Revolucionario Institucional (PRI ). La información que sustenta este trabajo se encuentra en documentos del Archivo del Congreso del Estado, en hemerografía de la época y en entrevistas.
Antecedentes La decidida participación de algunas mujeres en el maderismo, como en las huelgas magisteriales de 1923 y 1925, no estuvo relacionada con organizaciones feministas. La pregunta de qué poblanas participarón en los congresos feministas no puede responderse hasta el momento porque no hay indicios para hacerlo, ni siquiera la posibilidad de establecer alguna relación que hayan tenido con Hermila Galindo.
En la década de los veinte aparecen otras actoras sociales; son profesoras que participan en la lucha magisterial. Dos huelgas estallan en Puebla: la primera en 1923 y la segunda en 1925; en ambas participa Adela Márquez de Martínez, quien encabeza una huelga de profesores; gobernaba entonces Froilán C. Manjarrez.
En la huelga de 1923 el gobierno trató de dar un escarmiento a los profesores Salvador Lobato, Adela Márquez y Velino Jiménez. De setenta maestros cesados, más tarde son reinstalados todos menos esos tres. Estos últimos sólo después de una larga movilización logran su reinstalación en la segunda huelga en la que destaca otra profesora, María Cuanalo Rojas, directora de la escuela suplementaria nocturna Federica M. Bonilla, quien también fue cesada. La defiende la Sociedad de Profesores, formada por profesores despedidos.
María Cuanalo Rojas habría de convertirse en los años treinta en una reconocida partera en la ciudad de Puebla. Más allá de estas menciones, podría decirse que la presencia de las mujeres en los espacios públicos fue lenta. Sabemos que Adela Márquez de Martínez provenía de una tradición liberal; era hija del general Rosendo Márquez, gobernador del estado en 1888. En 1900 y 1901 fue directora del Hospicio; realizó una larga carrera magisterial y se retiró el 1 de marzo de 1937. Durante su trayectoria y después recibió reconocimientos. Falleció el 7 de agosto de 1960 (Soto 1996, 116-118).
Ana Lau Jaiven sugiere que el feminismo de los años veinte fue elitista, estuvo integrado por mujeres mayoritariamente urbanas e instruidas; como había sucedido durante la Revolución, la gran mayoría de integrantes seguían siendo profesoras (Lau 2008. 137-157). No hay huellas de feministas en Puebla. Aunque no lo explica todo, una razón es que predominan las ideas católicas sobre lo que debían ser las mujeres. Por eso es que no existe una conexión directa entre las líderes magisteriales que he mencionado y lo que ocurre en 1936, como veremos.
EL ESCENARIO LOCAL EN LOS AÑOS TREINTA En 1936 las mujeres obtienen el sufragio para las elecciones locales. El 24 de febrero de ese año el Partido Nacional Revolucionario (PNR) lanzó su convocatoria para realizar las convenciones internas para elegir candidato que participaran en el proceso electoral para renovar el Congreso del estado y la gubernatura, es decir, candidatos a gobernador de la entidad y a diputados locales propietarios y suplentes. Las elecciones se realizaron el 5 de abril de acuerdo con los artículos de la convocatoria. Al respecto se menciona: "Se hace Extensivo el voto de la mujer, toda vez que no existe artículo constitucional que le cede el ejercicio de sus derechos políticos, haciendo su especial alusión a la mujer proletaria (Periódico Oficial, 17 de marzo de 1936).
¿Por qué se da esta reforma en el estado? La explicación remite a una coyuntura electoral en el seno del PNR: dos tendencias muy fuertes libraban una lucha sin tregua. Los grupos de Gilberto Bosques y Maximino Ávila Camacho se enfrentaron para obtener el triunfo el 5 de abril. En este ambiente político las mujeres obtienen el derecho al sufragio en las elecciones locales. El 16 de marzo de 1936 se reforma el artículo 33 de la Ley Electoral, referente a los electores. El artículo citado refiere:
Artículo 33: Son electores, y por lo mismo tienen derecho a ser Inscritos en el padrón electoral: Los varones y las mujeres poblanos mayores de dieciocho años si son casados y de veintiuno si no lo son, siempre y cuando estén en pleno goce de sus derechos políticos y civiles, tengan modo honesto de vivir y no pertenezcan a ninguna orden monástica o desempeñen puesto alguno de carácter religioso (ídem).
En este artículo se especificaba que las prostitutas no podrían votar. La conformación del padrón electoral evidenciaba improvisaciones. De acuerdo a lo establecido por la ley, para la renovación de poderes locales, conforme al artículo 71, las votantes debían probar su vecindad ante el presidente de casilla: Para ello no tendrán más que llevar dos testigos, pedir que se les anote en el padrón respectivo y exigir las boletas de ley a fin de sufragar en favor de la fórmula que más les agrade (La opinión, 6 de junio de 1936). Sin embargo, debía elaborarse un padrón electoral definitivo, según el transitorio de esta reforma a la ley.
Transitorios. /Segundo. II. Servirán para las elecciones locales, las listas electorales definitivas que hubieren formado los Consejos de Listas Electorales, En el cumplimiento de lo preceptuado en los artículos relativos del capítulo II de la mencionada Ley Electoral de Poderes Federales, con la única salvedad de que, para las elecciones locales, además de lo anterior, se formarán por separado los padrones electorales de las mujeres que conforme a las disposiciones contenidas en la presente ley, tengan derecho a votar y ser votadas; de que se harán tantos ejemplares de dichas listas como funcionarios propietarios se elijan, cuidando de reservar para el archivo las que por ley fueren necesarias. En ese caso quedan sin efecto las disposiciones contenidas en el capítulo tercero de la expresada Ley Electoral para poderes locales (Periódico Oficial, 15 de mayo de 1936).
Una circular del gobernador del estado, con fecha "catorce del mes próximo pasado, informaba que debía empadronarse a las mujeres para las elecciones próximas de senadores y poderes locales, pero que las modificaciones últimas que había sufrido la Ley Electoral del estado y la premura del tiempo “hacen materialmente imposible elaborar dicho empoderamiento". Por ello se previó que podían votar llevando unos testigos, como lo publicó una nota periodística:
Se previene a las electoras que estén comprometidas dentro del artículo treinta y tres de la ley electoral de poderes locales, que establecidos en el artículo setenta y uno de la referida ley electoral, los ciudadanos que no están empadronadas por cualquier causa pueden presentarse a la casilla correspondiente a la sección donde vive, llevar unos testigos y pedir se les anote en el padrón y se les den las credenciales y las boletas correspondientes a las candidaturas no registradas si les place. Por lo consiguiente las mujeres que acudan a las urnas a depositar su voto llevarán testigos para justificar que viven en la sección (La Opinión, 6 de junio de 1936).
La nota periodística enfatizaba:
Es la primera vez que las mujeres votarán en las elecciones en Puebla y es por eso por lo que hay curiosidad en saber cuántas mujeres están aptas ya para la democracia, pues se ha considerado hasta ahora que las mujeres soló deben dedicarse a la atención del hogar (ídem).
Tres días después otra nota periodística subrayaba, para evitar Confusión, que las mujeres sólo votarían en favor de candidatos a gobernador y diputados; por senadores solamente sufragarían los varones (La Opinión, 9 de junio de 1936). Este avance colocó en relativa ventaja a las poblanas, quienes sin hacer ningún movimiento social pudieron participar en los comicios. Lamentablemente las elecciones fueron fraudulentas y ganó Maximino Ávila Camacho con enfrentamientos. El diario local La Opinión, que cubrió las elecciones con una posición favorable a Gilberto Bosques, menciona que la mayoría de sus votantes era de extracción obrera y que la votación fue muy copiosa. El número de mujeres que participaron fue importante. Al respecto este diario capitalino relata: "Mezcladas con los varones había más de mil mujeres trabajadoras todas ellas y por lo tanto con derecho a tomar parte de los plebiscitos (Márquez 1997, 146).
El Diario de Puebla, surgido en marzo de 1935, fue el órgano informativo de Maximino Ávila Camacho. Los periódicos comentaban con cierta incredulidad la participación de las mujeres en la política. Las elecciones evidenciaron problemas, sobre todo en su empadronamiento pese a la orden del gobernador del estado, José Mijares Palencia.
En el ámbito federal el ambiente cobraba efervescencia por la presencia de distintas organizaciones femeninas que pugnaban por el voto. El periódico local La opinión informaba que lo mismo ocurriría en el Distrito Federal, aunque la participación femenina sería en las elecciones internas del PNR:
Por primera vez en la historia política del Distrito Federal, tomarán parte las mujeres en asuntos electorales, en vista de que intervendrán en las elecciones internas a que convocado el PNR para elegir candidatos a senadores propietario y suplente. Un fuerte núcleo femenino, sacudirá viejos prejuicios, tomará parte en la contienda (La opinión, 3 de febrero de 1936)
Opiniones como la del licenciado Emilio Portes Gil alimentaban la Participación:
La mujer debe gozar del derecho del sufragio, y sostener que ella es un ser inferior para usarlo debidamente, es sencillamente colocarse en un plano retrógrada. La revolución, dijo, tiene principios avanzados, inclusive en su ideario, el que la mujer alcance su libertad espiritual y económica y que actué en el campo político, y todos debemos contribuir a que tal cosa se realice (La Opinión, 7 de febrero de 1936).
En el ámbito local, a los ciudadanos les preocupaba que la reforma impactara el contexto social, que trastocara las normas tradicionales con que las mujeres eran sometidas. Arreció entonces la fuerte contenida en el seno del PNR entre Maximino Ávila Camacho y Gonzalo Bautista contra Gilberto Bosques y Leónides A. Almazán. Quedaba Claro que la dirección central del PNR apoyaba a Maximino, y más aún cuando el presidente del PNR era Rafael Ávila Camacho. Los resultados de las elecciones dejaron un saldo de constantes enfrentamientos.
El apoyo de la Federación Revolucionaria de Obreros y campesinos (FROC) a Bosques fue anunciado con un paro de 48 horas el 14 de mayo de 1936 (Márquez 2010, 40); sin embargo, la llegada al poder de Maximino Ávila Camacho en Puebla fue el indicio de que comenzaba a articularse la relación de la clase dominante con los diversos grupos a nivel nacional y local.
Más aún si recordamos que Manuel Ávila Camacho llega a la Presidencia de la República en 1940 y Rafael Ávila Camacho sería presidente municipal de Puebla en 1939. Surge el llamado grupo avilacamachista y su lucha contra los opositores, obreros froquistas que apoyaron a Gilberto Bosques. En esa coyuntura las mujeres votaron, pero los padrones en que se registraron fueron cuestionados. Aunque se limita su independencia y su participación en agrupaciones de corte político, empiezan a tener mayor injerencia dentro del PNR.
Algunas se relacionan con las organizaciones femeninas que se formaban a nivel nacional, como el Frente Único Pro Derechos de la Mujer. Por iniciativa de la doctora Dolores Nájera de Chargoy se formó en Puebla, el 26 de junio de 1936, la Liga de Defensa Femenina. En la casa número 1004 de la avenida Cinco de Mayo, en el salón donde realizaba sus sesiones el sindicato de peluqueros, se reunieron cerca de cien mujeres trabajadoras que aún no estaban agrupadas en organizaciones gremiales para crear la Liga de Defensa Femenina, adherida al Frente Único Pro Derechos de la Mujer. La reunión de trabajadoras respondió a la invitación que les habían hecho varios sindicatos obreros enviando a sus representantes hombres y mujeres.
Como invitada especial asistió la trabajadora Dolores Muñoz, de México, con la representación oficial del Frente Único pro-Dere chos de la Mujer, quien inicio la sesión tomando la palabra para explicar su presencia y hablar de su mensaje de simpatía que le encomendaron las mujeres trabajadoras de la capital (La opinión, 28 de junio de 1936).
Dolores Nájera de Chargoy fungía como presidenta del sector femenino del PNR; junto con el comité su actividad principal se había centrado en la campaña de alfabetización. En la avenida 5 Poniente número 122 ofrecían cursos de lectura, escritura y lenguaje, corte y costura a mano, además de sus cursos especiales de pequeña industria (curtidurías, jabonería, perfumería, conservación de fruta, carnes y legumbres) ( La opinión, 7 de marzo de 1936).
Las mujeres que participaban activamente provenían también de las filas obreras, principalmente del ramo de la bonetería. Una líder obrera de este ramo fue Ángela Parra de Madrid, quien en 1930 era secretaria general del sindicato de la Corona; representaba a trescientas treinta mujeres. En 1932 pasó a ser secretaria de Organización y Propaganda de su sindicato, en el cual se mantuvo activamente seis años. Participó en la elaboración del Contrato Ley de la Industria de Tejidos de Punto.
Falta ver qué significad tuvo su trabajo político en la Confederación de Trabajadores de México (CTM) porqué su sindicato quedó afiliado a esta central obrera. Años después formaría parte del grupo sufragista Agrupación de Mujeres Poblanas.
En Puebla, una ciudad y estado con gran tradición de la industria Textil, eran los hombres los que predominaban en este tipo de trabajo; las mujeres laboraban en la bonetería. La fábrica de bonetería La Unión abre sus puertas en 1912 con 1 996 husos y ningún telar; en 1911 la fábrica de calcetines La corona operaba con 2 000 husos y sin telares. En estas fábricas laboraban entre 200 y 300 mujeres jóvenes (Gutiérrez 2000, 73). En los años siguientes esta situación generó de alguna manera la promoción de la "domesticidad” que señalaba el supuesto riesgo que las obreras significaban para el empleo masculino y la autoridad sindical. En los sindicatos las mujeres fueron siendo desplazadas y las obreras que trabajaban en la bonetería se convir tieron en una importante base de apoyo para la Federación Regional de Obreros y Campesinos del Estado de Puebla (FROC). Dicho sea de paso, apoyaron a la plantilla de Gilberto Bosques. Para Susan Gauss el poder masculino en los sindicatos permitió contratar a hombres en el ramo de textiles y soló a mujeres en la bonetería (Gauss 2009, 284-285). Aunque la izquierda tenía presencia en el estado de Puebla, de bido a la pérdida del archivo local5 se desconoce si había militantes mujeres, aunque fue casi nula la influencia de esta corriente entre las mujeres. En las elecciones de 1936 es el PNR el partido que domina. Después de las elecciones de gobernador y diputados siguieron las de presidente municipal por lo que se procederían al empoderamiento, trabajo que realizarían los empleados que nombró el ayuntamiento:
Muy atareados se muestran los empadronadores, debido que la mayoría de las mujeres, especialmente de la clase media, se manifiestan satisfechas y entusiastas para inscribirse en los padrones Municipales a fin de tomar parte en la justa (La opinión, 1 de octubre de 1936).
El 18 de octubre se informa que el padrón se está levantando: En el departamento de estadística del ayuntamiento se está ter minando de elaborar el padrón femenil para las elecciones muni pales que tendrán lugar el día veintinueve del entrante mes ( La opinión, 18 de octubre de 1936)
Ese año fungía Ruperto E. Gutiérrez como presidente municipal. En las elecciones contiende como candidato el Doctor Sergio Guzmán, quién resultó electo para el periodo de 1937 a 1939. Para en cauzar a grupos de trabajadores descontentos se constituyen la Asociación de Colonias y Barrios y el Comité Unificador de las Clases Sociales con el objeto de apoyar la candidatura de Guzmán. Lo respaldaron también organizaciones como Vanguardia de Periodistas (Márquez 2010, 230). Con estas elecciones el grupo avilacamachista logró controlar la capital y el estado, aunque las oposiciones siguie ron manisfestándose. Por vez primera en la planilla encabezada por el doctor Sergio B. Guzmán hubo mujeres: entre los regidores propietarios están Ramón Huerta, José María Bretón, Francisco Mayoral, Saturnino Rojas, Ni canor B. Solar, Francisco Viñas V., Lázaro Romero, Ernesto Carrasco, Manuel Guevara y Balbina Reyes Muñoz. En 1936 aparece como regidora propietaria Antonia González. En el siguiente periodo, 1937-1939, habría dos regidoras, Balbina Reyes Muñoz y Ana María Cejudo, propietaria y suplente, respectivamente. Los siguientes años no hubo más regidoras hasta 1951: la profesora Aurora Artime Adria no (1951-1954) (Alejo 2001, 125).
El resultado de las elecciones de1937 fue el siguiente: Planilla del C. Dr. Sergio B. Guzmán, 11 160 votos; Planilla del C. Manuel Rivera, 8 153 votos.6 El mayor Rafael Ávila Camacho, como diputado, da a conocer con fecha 30 de noviembre de 1936: " Por primera vez en los anales políticos de la vida social … se presentó un solo frente de unificación en lo que se refiere a Planillas de Regidores propietarios y suplentes en 216 municipios, en 200 de los cuales se verificaron elecciones internas y en 16 elecciones constitucionales.
SILENCIOS Y APLAUSOS En las siguientes décadas se pierden las huellas de la participación femenina, primero porque en el Congreso del estado no existe documento alguno que dé cuenta de discusiones y acuerdos para dar marcha atrás en las modificaciones a la ley de 1936. Los periódicos locales tampoco abordaron el tema. A nivel nacional es en 1941 cuando las secretarías femeniles de la CTM, la CNC, la FSTE y el SNTE integran la Alianza Nacional Femenina,que se conforma con pedir acceso a los puestos públicos a las mujeres. Se dan algunos pasos: Matilde Rodríguez Cabo es nombrada jefa del Departamento de Previsión Social de la Secretaría de Gobernación y Palma Guillén embajadora en Colombia (Cronología integrada del movimiento de mujeres en México).
En puebla podemos percibir un largo silencio en la participación política femenina. Quizá un retroceso, digo quizá, porque el largo periodo avilacamachsita fue de enfrentamientos constantes. Maximino Ávila Camacho mandó matar obreros opositores, sembró un régimen de terror y favoreció a sus amigos. No fue sino hasta que el mayor Rafael Ávila Camacho fue candidato a la gubernatura del estado cuando en su campaña hay una intensa actividad de mujeres poblanas.
La decisión de que el candidato fuera Rafael correspondía al presidente de la república Adolfo Ruiz Cortines. En el ambiente poblano había resistencias a esta decisión que se veía llegar. En las páginas de los periódicos locales se leían comentarios escépticos, sarcásticos a veces, sobre la obtención del voto para las mujeres.
Desde que se inició la década de los cincuenta se percibe en los periódicos una preocupación por el desafío que al orden establecido implicaba que las mujeres obtuvieran el derecho a votar. Artículos en revistas locales como Mignon, o en periódicos como El Sol de Puebla, El Heraldo y otros, no dejaban de cuestionar ese cambio y conforme se acercaba el año 1953 los señalamientos se volvían cada vez más directos.
En otras palabras, las mujeres eran objeto de mofas constantes, epítetos y diversas formas de restar seriedad a lo que su derecho ciudadano implicaría. En el mes de enero de ese 1953 podían leerse artículos como el siguiente:
Cándidas señoras aquellas cuya esperanza de felicidad las ponen En su derechos a votar, cándidas y exclusivamente soñadoras, por que otras señoras menos cándidas, doctoras en malas artes y chicoleos políticos, ya se disponen a hacer de sus esperados votos, perfumados negocios electorales y tratan de construir ¡horror! Una especie de PRI femenino. Y no. Es preciso que esas cándidas señoras, mejor busquen la felicidad al lado de sus maridos y desoigan las sirenas del PRI (El Sol de puebla, 26 de enero de 1953)
La decisión en el PRI no había sido unánime, ni lo fue desde tiempo atrás. Las mujeres habían insistido en su derecho al voto desde 1916 y se habían formado diferentes grupos para lograrlo, pero al PNR Le preocupaba que siendo las mujeres tan apegadas a la iglesia fueran lo suficientemente influenciables para que votaran por un partido de la derecha. La campaña de Miguel Alemán se apoyó en las mujeres; un sector de ellas lo acompañó por el país. Con la CNOP surgieron y se impulsó a muchas líderes, aunque tampoco se logró el voto femenino. Había nuevas resistencias en el PRI pese a que el 50 por ciento del futuro electorado correspondía al sector femenil. Esas resistencias obedecián a la concepción que reinaba sobre lo que "debían ser las mujeres” además del temor de que sufragaran por la derecha.
En Puebla, ya se ha dicho, la Iglesia tenía un gran peso en la opinión de las mujeres. Muchas escuelas católicas y femeninas abrieron sus puertas en estas décadas de posrevolución. La Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) trabajaba con ahínco con las juventudes, especialmente con obreros y mujeres. Pero los cambios venían impulsados por la propia dinámica de una sociedad que incorporaba a las mujeres en el sector de servicios.
Las ciudades crecían, el Distrito Federal con mayor dinamismo. Aunque en Puebla el crecimiento poblacional tenía menor ritmo, el sector de servicios crecía y el número de secretarias, profesoras y obreras era cada vez mayor. Muchas de ellas habían participado en las campañas electorales, como la de Rafael Ávila Camacho, quien llegó a la presidencia municipal en 1939 y concluyó su gestión en 1941, y lo harían con él como candidato a gobernador en 1951-1957.
La campaña de Rafael se organizó con muchas mujeres que promovieron el voto a su favor. Pero no todas las mujeres estaban interesadas en obtener la ciudadanía plena; incluso algunas dudaban si sería un avance obtenerla. Estaban acostumbradas a marginarse de la toma de decisiones más allá del umbral de su casa. En la prensa local que consultamos no se publica la opinión femenina favorable al voto. Sin embargo, en los años cincuenta ya no era posible sustraerse a la presión mundial: el voto femenino se consideraba como un avance social, uno de los rasgos modernos.
En 1953, por ejemplo, en Puebla la Secretaría de Comunicaciones y transportes autorizó que las mujeres pudieran manejar camiones si contaban con la licencia respectiva. Una nota periodística de ese año informaba:
En reciente acuerdo de la Secretaria de Comunicaciones, se autorizó a las mujeres no solamente para acompañar a sus viajes al conductor de un vehículo de carga ligera, sino para manejar ellas mismas, contando simplemente con la licencia respectiva. En general se considera que la cooperación de la mujer, será benéfica, pues es bien sabido que ella es más precavida y su sola presencia será motivo de preocupación de parte de un conductor imprudente (El sol de Puebla, 28 de enero de 1953).
Pese a esta decisión las mujeres fueron excluidas para trabajar como choferes de carga ligera y mucho menos podían operar transporte urbano. Hasta febrero del 2008 fueron incorporadas veinte mujeres a esta actividad. Pese a las buenas o malas opiniones, de que se les considerara malas conductoras, la preocupación era que podrían faltarles al respeto; en general se creía que su papel no estaba en el servicio público. Se decía que si las mujeres obtenían el derecho al voto también deberían hacer el servicio militar porque la ley no era precisa aunque utilizara el sustantivo "ciudadanos”. Sarcástico, un articulista mencionaba que podrían adquirir el deber de ir a la guerra y llamarse "el escuadrón de las furias” ( El sol de Puebla, 3 de febrero de 1953).
Se mofaban de la apertura de una secretarían femenil en el PRI, que los varones consideraban improcedente, y esperaban que a última hora el Presidente reconsiderara otorgarles el voto. Seguramente la decisión del 17 de octubre de 1953 no agradó a muchos varones.
Más allá de constantes artículos con el mismo tono, se expresaban inquietudes porque las mujeres abandonasen a sus hijos, descuidaran el hogar, dejaran de lavar y planchar y de atender a los señores. Como excepciones, algunas líderes se lanzaban a ese mundo político dominado por hombres. En 1953 una mujer llegó a ocupar interinamente el cargo de presidenta municipal en Pantepec, jurisdicción de Huauchinango. La señorita María del Carmen Yáñez sustituyó a Efrén Fernández, destituido como presidente municipal. Se trataba de lugares pequeños donde tendrían que hacer valer su desempeño. La siguiente nota muestra un comentario verdaderamente absurdo sobre la participación de las mujeres en la política:
Temblad maridos, resignaos novios apasionados, las damas ya Tienen seguro el voto y muchas habrá que trocarán metates por urnas electorales, cacerolas por cédulas y mandiles por distintivos políticos. Completaron ya las legislaciones de los estados al proyecto del voto femenino, necesarias para las reformas adicionales a los ar tículos 49 y 131 de la Constitución. Lo que significa que está asegurada ya la innovación legal que lanzará a matronas y doncellas por los mares procelosos de la política. Todavía, es verdad, no se respeta el voto ciudadano, pero somos tan audaces que ya les damos el voto a las ciudadanas, acaso como un castigo a los autores de fraudes electorales: así tendrán que trabajar más para hacer sus enjuagues ( El sol de Puebla, 28 de enero de 1953).
Las primeras mujeres que aceptaron ser regidoras fueron objeto de escarnio, como aparece en la siguiente nota:
El colmo del feminismo.
En la oficina de reclutamiento municipal hay una jefa. ¿Qué no hay hombres disponibles para estas cargas netamente masculinas?
Otra más decía:
En reciente mitin celebrado en un mercado citadino se presentó una de las aristocráticas y numerosas futuras regidoras del próximo ayuntamiento, luciendo un traje de soirée, con guantes y todo. Cuando hablaba, una de las "compañeras” verduleras preguntó ingenuamente: ¿Viene disfrazada de Emperatriz Carlota?..." (El Heraldo, noviembre de 1954).
LOGROS, AVANCES Y RETROCESOS Puebla no fue ajena a la modernización que se vivía durante la posguerra y los años sucesivos a partir de la introducción de nuevas fuentes energéticas. Como señala el historiador Álvaro Matute, este periodo se simboliza con la llegada de los aparatos electrodomésticos que facilitaban el trabajo de las amas de casa (Matute 2006, 156-157).
En Puebla esta modernización tuvo su propio ritmo y poco a poco fue alcanzando el que se vivía en la capital del país. Prácticamente hasta mediados de los años cincuenta la industrialización adquiere mayor ritmo, en gran parte por las políticas de protección a la industria moderna, sobre todo a la industria textil, aplicadas por el gobierno estatal.
Parece ocioso mostrar algunas facetas de la sociedad poblana, pero sólo así podrán comprenderse mejor los cambios que sucedieron en los discursos y en las imágenes durante esa década. Podrá entenderse también cómo podían impregnarse en las mujeres las nuevas prácticas culturales, desde un discurso hegemónico hasta su aceptación mediante estereotipos.
Primero introyectaron lo que quedaba de la construcción nacionalista con el eslogan "lo hecho en México está bien hecho” y posteriormente incorporaron rasgos del modelo estadounidense, que las mujeres recibían a través de imágenes de revistas, del cine, la radio y luego la televisión, que llegó a Puebla en 1954.
Las mujeres constituían la mitad de la población del estado, que de 1 294 620 habitantes en 1940 creció a 1 625 830 en 1950 y en 1960 ascendió a 1 973 837. El estado de Puebla ocupaba el cuarto lugar nacional por el número de habitantes, la mayoría se concentraba en la capital. La distribución porcentual por sexo fluctuó entre 1940 y 1960: pasó de 51.4 por ciento de mujeres en 1940 a 50.9 en 1950 y a 51.0 por ciento en 1960.
Este número significativo de población femenina no se reflejaba en la población económicamente activa; la mayoría de las mujeres eran amas de casa. Las que laboraban lo hacían en los servicios de la enseñanza, como secretarias, enfermeras; una minoría se desempeñaba en profesiones liberales como médicos, abogadas, químicas, etcétera. Su tardía incorporación a la esfera del trabajo las mantenía en el espacio privado y era lógico que en la soledad del hogar se volvieran mucho más receptivas a toda una serie de discursos difundidos en revistas, radionovelas y telenovelas, con los que se sentían identificadas.
Una vez obtenido el derecho a votar y a ser votadas encontramos otro escenario. La reticencia, mayoritariamente masculina, a que las mujeres se incorporaran a la política continuaba presente no sólo en esa década sino más adelante como reacción a la recepción positiva que las mujeres hacían de la obtención de la ciudadanía y de su activa participación política. Aunque no a todas las mujeres les interesaba la política, el entusiasmo contagiaba a muchas de ellas.
El PRI impulsaba la creación de comités municipales femeniles en el estado con el objeto de ganar militantes. En Atlixco, por ejemplo, donde había muchas obreras y profesoras, se crea un comité femenil y como presidenta se nombra a Micaela Rancel, como secretaría a Celsa Rodríguez y como tesorera a Josefa Rincón. Lo mismo ocurrió en Huejotzingo, a donde fue a promover Carmen Caballero de Cortés y donde el Comité Femenil quedó formado por la presidenta profesora María del Carmen Marín; la vicepresidenta Carolina Deolarte; la secretaria de Acción Cultural, Clementina Munive; la secretaria de Acción Política, Blanca Chausen, y la secretaria de Acción Campesina, señora de Basaldúa (El sol de Puebla, 24 de marzo de 1953).
Lo mismo sucedió en otros lugares, de los que no contamos con un seguimiento informativo suficiente, aunque lo sugieren esos momentos. El 2 de mayo se organizó el sector femenil del PRI local; doscientas mujeres se reunieron y formaron la mesa directiva: profesora Carmen Caballero de Cortés, presidenta; Luz Asomoza de Bautista, secretaria general; licenciada Concepción Sarmiento, asesora jurídica; Celia Guevara, secretaria de Acción Campesina; profesora Evangelina Osorio, Acción Obrera; Margarita Rosas de Barroso, Acción Popular; Consuelo Lima de Baldemar, Acción Política, y como vocales Elena Luna de Bernal, Anita Ariel, Lizet de Gante, Ivonne Recek de Luque, Jovita Jiménez y Juana Ahuactzin ( El sol de Puebla, 3 de mayo de 1952).
Este comité organizó numerosas actividades culturales, como un homenaje a las maestras poblanas el 15 de mayo de 1952, al que asisten como invitadas de honor las señoras Margarita Núñez de Ávila Camacho (esposa del gobernador), la profesora Brígida C. de Bonilla, la licenciada Margarita García Flores, la licenciada Dolores Eduan, la profesora Emma Castro de Morales y la señora Carolina M. de Santoyo. Tanto Margarita García Flores como Dolores Eduan participaron en la lucha por el sufragio.
Durante el festival condecoran a varias maestras: Paulina Maraver, Adela Márquez viuda de Martínez, Josefa de Ávila, Natividad López, Aniceta Paromo, Margarita Galindo, Laura Marín de Villa, Clotilde Lezama, Catalina Castillo y Eloísa Castillo ( El sol de Puebla, 13 de mayo de 1952). De las homenajeadas sobresalen Paulina Maraver por su participación como maderista, fundadora de la Junta Revolucionaria Puebla-Tlaxcala, y Adela Márquez, ex líder en las huelgas magisteriales de 1923 y 1925. En este periodo de elecciones el Partido Acción Nacional (PAN) Propuso un proyecto de reformas a la Ley Electoral Estatal, sobre todo en lo que respecta a las elecciones municipales y a la organización de la mujer en los comicios: "Se presume que con dicho proyecto, el PAN trata de preparar un terreno propicio para lanzar candidato en las próximas elecciones de presidente Municipal en Puebla. Desde luego el nombre del posible candidato aún se desconoceµ#( El sol de Puebla, 19 de febrero de 1953).9 A finales de 1952 se funda la Agrupación de Mujeres Poblanas, gracias a todo el trabajo que habían realizado anteriormente; su lema era "la superación de la mujer y el niñoµ####Al frente de esta agrución está la profesora Carmen Caballero de Cortés y queda integrada por la doctora Lis de Gante de Rosales, licenciada Concepción Sarmiento, profesora Aurora Artime, Ivonne Receck de Luque, Evangelina Osorio Palacios, Elena Luna de Bernal, María de los Ángeles Flores de Beristáin, Adoración Youshimatz Morales, Dolores Albarrán y muchas mujeres más, profesoras, pintoras, periodistas, obreras, bailarinas.
Carmen Caballero recorría el interior del estado con un grupo de compañeras para convencer a grupos de mujeres de que se organizaran. La Agrupación acompaño a don Adolfo Ruiz Cortines en su visita a la entidad poblana; lo recibe como representante del sector femenil del PRI los días 4, 5 y 6 de abril de 1952. El 6 de abril, en la Ciudad de México, se celebraba una concentración femenil en el parque 18 de Marzo; concluye con la Asamblea Nacional Femenil, a la que asisten veinte mil mujeres. En ese lugar el candidato Ruiz Cortines promete que si llega a la Presidencia de la República promoverá las reformas legales necesarias para otorgar a la mujer la plenitud de derechos políticos. Para entonces la profesora Caballero de Cortés aparece en la lista de mujeres priistas en 1952, incluso dos veces como Caballero de Cortés y como Cortés Caballero, y Consuelo B. de Baldemar. 11 En el mes de agosto de 1953 se realiza en la Ciudad de México el Congreso Nacional de la Mujer; la profesora Carmen Caballero forma parte de la mesa directiva. Su ponencia "La creación de un organismo que amparará la niñez del Estado” es quizá un esbozo de lo que después sería el Instituto Nacional de Protección a la Infancia (INPI) (Cortés, entrevista, 2010).
Carmen Caballero de Cortés, originaria de Acatlán de Osorio y egresada de la Escuela Normal del Estado, organizó en octubre de 1953 el Primer Congreso Estatal de la Mujer y meses después fue regidora en el cabildo de la Ciudad de Puebla. Uno de los resultados de su gestión fue la creación del albergue para niños instalado en los altos del mercado La Victoria; lo convirtió en dormitorio público infantil auspiciado por el municipio y el gobierno del estado.
Sobre este Primer Congreso Estatal de la Mujer no dejó de hablarse antes y durante su celebración.
Gran movimiento hubo ayer en las oficinas del sector femenino del PRI con motivo de la inauguración que hoy se llevará acabo del Primer Congreso Femenil del Estado de Puebla, cuya declarato ria será hecha por el señor gobernador del Estado, general Rafael Ávila Camacho. Los discursos correspondientes a cada uno de los Sectores que forman el PRI, serán pronunciados por la doctora Lis De Gante del popular; Ángela Parra de Madrid, por el obrero y la Señora Luz Asomosa de Bautista por el campesino. Asistirá un se lecto grupo de dirigentes femeniles de la capital de la República y la señora Lic. Margarita Flores, Directora de Acción Femenil del Comité Central Ejecutivo del PRI, hará uso de la Palabra (El sol de Puebla, 2 de octubre de 1953).
El sector femenil del PRI estaba organizándose para participar en las elecciones y desde septiembre se hablaba de dos grupos de brigadas móviles que recorrían casa por casa inscribiendo a las votantes, además de las brigadas permanentes: "Personal del referido organismo visita casa por casa para inscribir y entregar la correspondiente cédula a las amas de casa y trabajadorasµ ( El sol de Puebla, 22 de septiembre de 1953).
Las notas publicaban cifras:
Se calcula en más de 40 mil el número de personas que deben inscribirse. Hasta estos momentos ha sido empadronada más de la mitad de las ciudadanas poblanas, se ha inscrito un número de 14 mil, de lo que se deduce, de acuerdo con el cálculo mencionado, que faltan de 6 a 11 mil damas por empadronarse ( El sol de Puebla, 28 de enero de 1953).
Las cifras no coinciden con las expuestas en 1955: en el padrón electoral había 18 353 electores, de ellos 14 082 eran hombres y 4 301 mujeres. Quizá por eso la Secretaría de Acción Femenil del PRI organizó ese año el empadronamiento de 4 000 mujeres (Tecuanhuey 1994, 105).
Ese mismo mes se integró la plantilla del PRI para regidores por Puebla. En ella estaban incluidas seis mujeres que apoyaban la candidatura del licenciado Arturo Perdomo Morán ( El sol de Puebla, 25 de septiembre de 1953) como regidoras: señorita Aurora Artime, suplente señorita profesora Fabiola Garibay; señora María Villar, suplente Concepción Sarmiento; señora Carmen Caballero, suplente Elvira Olea. Esta planilla sería sometida a la consideración de la convención que se celebraría el próximo domingo. Un comentario al margen: los recursos para organizar las actividades que desempeñaba Carmen Caballero Los proporcionaba su esposo, Armando Cortés, quien gozaba de una buena posición económica. También recaudaban fondos en las actividades que organizaban. Margarita Cortés Caballero, hija de Carmen, recuerda que su madre tuvo solvencia económica porque además siempre administró negocios, además de su rancho en Tetela de Ocampo, la crianza de animales y árboles frutales (Cortés, entrevista, 2010).
Esta relativa independencia económica le permitió después incorporarse a cargos públicos; llevaba siempre a sus hijas con ella. El liderazgo de Carmen Caballero provenía de tiempo atrás. Formada en el magisterio, era común que la llamara la esposa del gobernador para que dirigiese algunas palabras, elaborara un discurso. Ella también organizaba las recepciones que se le hacían a la esposa del gobernador, doña Margarita Muñoz de Ávila Camacho, como cuando recorría los jardines de niños, el Hospicio, el Tribunal de menores y otros centros para repartir dulces y ropa ( El sol de Puebla, 30 de abril de 1952).
Aunque no es posible seguir la trayectoria de varias de estas mujeres, cada una se fue significando de distinta manera. La profesora Luz Asomoza fue nombrada directora estatal de la Campaña de Alfabetización, que alcanzó 70 mil adultos. Ivonne Receck de Luque, reconocida declamadora y periodista de radio y prensa, conocida por haber sido la primera periodista que en la radio habló de la Segunda Guerra Mundial, desde 1962 sería nombrada directora del Museo de la Revolución Mexicana, actualmente Museo Hermanos Serdán; permaneció en este cargo hasta su fallecimiento, el 23 de marzo de 2012.
Casi todas obtuvieron un cargo por haber acompañado al candidato Fausto M. Ortega en su campaña política por el estado, quien fue electo a finales de enero de 1957.
Carmen Caballero no fue la primera regidora, pues Aurora Artime Adriano lo había sido durante el periodo 1951-1954. Distinguida profesora del Instituto Normal del Estado, fue regidora de Educación. En 1954 hubo dos regidoras propietarias: Carmen Caballero de Cortés y María Villar García; ambas concluyeron su gestión en 1957.
Las múltiples actividades de Carmen Caballero de Cortés no terminaron como presidenta de la Agrupación de Mujeres Poblanas; por el contrario, con ella se instituye en Puebla el Día de la Mujer, cuya fecha inolvidable fue el 15 de febrero de 1962 (Cortés: 17 de octubre de 1953).
En el marco de la presidencia de don Adolfo López Mateos fue fundadora de la Mesa Redonda Panamericana, en la que representa a la República de Costa Rica, lo que permitió participar activamente en conferencias y reuniones. Su relación con Amalia Castillo Ledón se estrechó y coincidieron en varios recorridos por el país. En 1978 fue presidenta municipal en Tetela de Ocampo, lo cual le Permitió después lograr ser diputada local por ese municipio. En esos años muere su esposo y ella prosigue su trabajo político para atender las necesidades del municipio. Su labor en Tetela de Ocampo fue importante: se crea una escuela y se construye la carretera pavimentada a Tetela de Ocampo. Además fundó, en cooperación con el gobierno del estado y el presidente del PRI estatal, cinco maternidades para campesinas: en Tetela de Ocampo, San Martín Texmelucan, Ciudad Serdán, Tecamachalco y Cholula. Desde tiempo atrás su liderazgo había atraído a otras mujeres, como a Bertha Yeverino Muñoz, quien fue integrante activa de la Agrupación de Mujeres Poblanas desde 1952. Bertha fundó en 1972 la Agrupación Nacional Femenil Revolucionaria del Estado de Puebla (ANFER): "Fui la secretaria general en el estado de Puebla de la ANFER, para entonces ya entraba mucho a la cuestión política, pero me tuve que ir a trabajar y vivir a Tehuacánµ. Fue diputada local por Tehuacán (1972 1975); su trayectoria se inicia en la radiodifusora xecd, donde fue de las primeras locutoras que conocieron los radioescuchas de la región. De su gestión como diputada recordó lo siguiente:
Yo recorrí tres veces Tehuacán, tenía 19 juntas auxiliares y en estos 19 dejé hecho obras, escuelas, casas, para maestros, los caminos de la sierra, uniformes para los niños, caminos de mano de obra, pozos, infinidad de cosas, como las hacía también en el centro de Tehuacán; ayudaba a que sus baños estuvieran en condiciones salubres. Se me dio la oportunidad de hacer el primer jardín de niños en la República con el ingeniero Karma, que era el ejecutivo del Papaloapan, yo le pedí la construcción del jardín de niños porque las mamas me lo pedían mucho en mi programa. Mi programa de los niños se llamaba "Comandos Peñafiel madrugadores” (Yeverino, entrevista, 2004).
Bertha Yeverino recordó sobre todo su formación gracias al liderazgo de dos mujeres: "Tengo recuerdos de muchas personas, pero más que nada de Carmelita Caballero de Cortés y de María de los Ángeles Flores Fernández de Lara”(ídem)
Después de las elecciones de 1958 la labor de estas mujeres políticas continuó. Carmen Caballero de Cortés y Bertha Yeverino acompañaron en sus giras a varios candidatos, tanto a presidentes de la república, como el licenciado Adolfo López Mateos, como a gobernadores del estado, el doctor Alfredo Toxqui Fernández de Lara y el licenciado Guillermo Jiménez Morales. Su hija Carmen Cortés de Trillo refiere que cuando su madre llegó a ser diputada local padecía leucemia; se la detectaron en octubre de 1990 y el 8 de marzo de 1991 fallece
Pero pasó poco más de una década para que una poblana llegara a ser diputada federal; la primera fue la profesora Gloria Rodríguez Aceves (1964 1967). Apoyándonos en datos históricos, podemos corroborar la distancia que medió para que, de ser regidoras, alguna mujer pudiera ocupar una diputación. Al mismo tiempo se observa que es del gremio magisterial de donde salían las lideresas.
No es extraño que fuese en ese sector altamente feminizado donde se mantuviera desde tiempos tempranos una actitud favorable a la educación pública y a los derechos de las mujeres. La profesora Guadalupe López Bretón llegó a ser, en la LIX Legislatura federal, la primera senadora por el estado de puebla. Corría el año de 1973, previo al año Internacional de la Mujer, en un ambiente mundial propicio para los derechos de las mujeres.
Este lento proceso puede entenderse atendido también a la construcción cultural aprendida en el seno del hogar e introyectada en las mujeres como algo natural: la exclusión era natural, el espacio natural y principal era la casa, mientras el de los hombres era el espacio público, el poder era naturalmente para ellos. Considérese que el modelo hegemónico de "reinas del hogar”, de mujeres de su casa, de mujeres naturalmente hogareñas, etcétera, lo reforzaban los medios de comunicación, que mediatizaban la organización femenina. Era común ver en revistas a conocidas artistas de cine en la tranquilidad de su hogar tejiendo o cocinando. En los pies de foto expresaban su gusto por realizar esas labores. En el modelo hegemónico ser femenina consistía en ser una buena ama de casa; ser madre, pilar del hogar y centinela de la familia. Este modelo chocaba con el de la mujer política, pese a que se hablaba de la mujer moderna. Utilizaban frases paradójicas, como insistir en "las mujeres mandan” en los hogares, siempre y cuando fuesen inteligentes, comprensivas y ejemplos de compañerismo. Con consejos se les explicaba cómo debían ser las relaciones entre ambos sexos, una normativa exagerada donde la mujer debía servir y obedecer al esposo. Nada más alejado de la realidad, donde la apertura del mercado de trabajo requería mujeres más preparadas, no sólo para el sector industrial o de servicios, sino también para las profesiones liberales.
Las profesionistas egresadas en esa época se veían forzadas a decidir si dejaban el título profesional colgado en la pared de la sala para dedicarse a la "carrera de esposa”. Algunas relatan ese ambiente en el que se abrieron paso; quienes no sucumbieron al modelo hegemónico ocuparon un lugar importante como químicas, médicos, abogadas; las arquitectas e ingenieras egresarían tiempo después. Es importante señalar que fueron pocas las universitarias que ingresaron a la Agrupación de Mujeres Poblanas, entre ellas las abogadas Alicia Pérez de León, Irma Moreno Montiel, María del Carmen Pérez H. Hilda Guyot Leblanc, quien en 1976 fue la primera notaria en Puebla, y la química Dora Sofía Collado (Tirado 2009, 90-91).
Estas mujeres, salvo Hilda Guyot, permanecieron dando clases en la Universidad Autónoma de Puebla. Esta situación, frente a la que no podemos cerrar los ojos, puede entenderse como la construcción de un capital cultural y político en condiciones desiguales: cuando las mujeres empiezan a participar en la escena política los hombres poseían ya un bagaje construido con siglos de experiencia más la de la etapa posrevolucionaria; las mujeres carecían de conocimientos políticos y apenas algunas cuantas tenían experiencias de empoderamiento.
La primera presidenta municipal por San Martín Texmelucan, Luz María Martínez Contreras, contaba en 1956 con 18 años de edad cuando fue invitada a participar como regidora de una planilla. Después de las elecciones y debido a conflictos entre las planillas participantes se acordó designarla presidente municipal. En esa época era gobernador del estado Fausto M. Ortega. Durante el gobierno de Luz María (1957 1960) se construyó el palacio municipal y se fundó la Casa de la Mujer Campesina. Llegó muy joven a este cargo y continuó su carrera política. Su designación como presidenta municipal con esa corta edad violaba un requisito que marcaba la Constitución mexicana: tener 21 años cumplidos.
El 1 de septiembre de 1957 el presidente Ruiz Cortines informa que las elecciones se habían realizado para renovar los poderes ejecutivos de los estados de Coahuila, Guerrero, Hidalgo, México, Puebla, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala y Veracruz; para elegir diputados locales en Guerrero, Hidalgo, México, San Luis Potosí, Tlaxcala y Veracruz, y autoridades municipales en Aguascalientes, Durango, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Puebla y Sinaloaµ (Sexto Informe de Gobierno del presidente Adolfo Ruiz Cortines 1958).
El día 6 de julio de 1958 se realizaron las primeras elecciones federales en que votaron las mujeres. Las noticias locales dan cuenta del comportamiento de las votantes del estado de Puebla. Una columna de El sol de Puebla lo refiere de esta manera:
Fue reducido el número de ciudadanas. No están preparadas aún para ejercer sus derechos cívicos: La mujer poblana no respondió con su voto a las esperanzas que sobre este importantísimo sector tenían puestos los partidos políticos que presentaron candidatos en los comicios de ayer. Toda la campaña que se hizo para despertar en la mujer ciudadana el interés en los asuntos cívicos, en que va de por medio el futuro del País, resultaron infructuosos, al menos en la proporción en que se esperaba. Igual cosa ocurrió en los diferentes Distritos Electorales según las versiones recogidas.
Esto quiere decir que la mujer poblana con su derecho al voto mostró muy relativo interés por los comicios. Se esperaba una reacción u ofensiva por parte de este sector, al cual se le consideraba como un elemento de equilibrio. Es cierto que un gran número de ciudadanas depositaron ayer sus votos en las urnas instaladas en el Primero y Segundo distrito electoral correspondiente a Puebla, pero el porcentaje respecto al número de sufragantes del sexo masculino, apenas si alcanzó el 15 por ciento como máximo ( El sol de Puebla, 7 de julio de 1958).
Aunque el gobierno otorgó el voto a las mujeres cuando y como consideró conveniente, fue un paso de gran significado para ellas. Desde 1953 poco a poco las mujeres pudieron construir el sendero para alcanzar sus derechos. Ese avance fue reivindicado con mayor exigencia en núcleos de clase media, especialmente por mujeres universitarias, profesoras, jóvenes ilustradas. Mujeres excluidas de toda información o de la educación no podían darse cuenta de estos significados.
Cierto es que tampoco con el derecho a votar las mujeres cambiaron de inmediato su forma de pensar; su transformación ha sido un proceso largo y complejo que incluye numerosos cambios de todo tipo para que la sociedad en su conjunto se dé cuenta de la necesidad de que las mujeres participen y tengan presencia en los espacios del poder. Esta construcción de un capital cultural y político femenino ha sido significativa pero lenta. Después de más de cincuenta años de haber obtenido el derecho a votar y ser elegidas, las mujeres hemos sido testigos de que no es sino hasta el 15 de febrero de 2008 cuando se elige la primera presidenta municipal de Puebla, la maestra Blanca Alcalá Ruiz, candidata por el PRI.
CONSIDERACIONES FINALES Como consecuencia de una coyuntura política local se reforma el artículo 33 de la Ley Electoral local el 16 de marzo de 1936 y se otorga el voto a las mujeres, que se utiliza a favor del gobernador Maximino Ávila Camacho. No obstante las declaraciones de autoridades al respecto, del padrón electoral que debió levantarse no hay registro alguno en el Archivo del Congreso del Estado ni en el Archivo Municipal, lo cual confirma la forma en que fueron "empadronadas” las mujeres para utilizarlas en los comicios.
Los enfrentamientos en torno al poder regional impidieron avanzar en los acuerdos, que sólo hasta 1936 se cumplirían, aunque esto no significó mayor presencia política de las mujeres más allá de su participación en secretarías femeniles en algunas organizaciones obreras, populares o campesinas. La participación política de las mujeres se pierde en los siguientes años y es hasta 1952 cuando se nota su interés por tomar iniciativas con la Agrupación de Mujeres Poblanas, que aunque nace independiente pronto se integrada al Partido Revolucionario Institucional cuando el 2 de mayo de 1952 Carmen Caballero organiza con 200 mujeres el sector femenil de este partido en el estado. Esta agrupación reunió a muchas profesoras, principal bastión del PRI, a algunas representantes obreras y del sector popular.
Varias de estas mujeres ocuparon cargos en las organizaciones obreras y en los sindicatos del magisterio (federal y estatal) y durante varios años participaron en las campañas de candidatos a presidentes municipales, a gobernadores, y a la presidencia del país. El proceso en el que pudieron postularse ya como candidatas a regidoras, a diputadas o senadoras fue muy lento, sinuosos e inequitativo.
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Lucrecia O. Toriz se enfrenta a los soldados durante la huelga general de la industria textil.
El Club Femenil Antirreeleccionista Josefa Ortiz de Domínguez, integrado por trabajadoras cigarreras y la Junta Revolucionaria de Mujeres, encabezada por Carmen Serdán, Paulina Maraver, las hermanas Narváez e Ignacia Vázquez, se pronuncian contra la dictadura de Porfirio Díaz.
1923 y 1925.
Participación de mujeres en las huelgas magisteriales. Destacan Adela Márquez de Martínez y María Cuanalo Rojas.
Ángela Parra de Madrid, secretaria general del sindicato La Corona, representaba a trescientas mujeres.
Reforma al artículo 33 de la Ley Electoral: “Son electores, y por lo mismo tienen derecho a ser inscritos en el padrón electoral: los varones y las mujeres poblanos mayores de dieciocho años si son casados y de veintiuno si no lo son, siempre y cuando estén en pleno goce de sus derechos políticos y civiles, tengan un modo honesto de vivir y no pertenezcan a ninguna orden monástica o desempeñen puesto alguno de carácter religioso”. Las prostitutas no podrían votar.
5 de abril de 1936.
Convocatoria del Partido Nacional Revolucionario, donde menciona: “Se hace extensivo el voto de la mujer, toda vez que no existe artículo constitucional que le cede el ejercicio de sus derechos políticos, haciendo especial alusión a la mujer proletaria” (Periódico Oficial, 17 de marzo de 1936).
26 de junio de 1936.
Dolores Nájera de Chargoy formó la Liga de Defensa Femenina, adherida al Frente Único pro-derechos de la Mujer.
Las mujeres participan en las elecciones para gobernador.
Antonia González, regidora propietaria en el Ayuntamiento de Puebla.
Balbina Reyes Muñoz y Ana María Cejudo, regidora y suplente, en el Ayuntamiento de Puebla.
Aurora Artime Adriano, regidora.
Se crea la Agrupación de Mujeres Poblanas. Ángela Parra formó parte del grupo. Lo encabezó Carmen Caballero de Cortés
María del Carmen Yáñez, presidenta municipal interina de Pantepec.
Carmen Caballero organizó el Primer Congreso Estatal de la Mujer. Regidora en el cabildo de la ciudad de Puebla.
Planilla del PRI para regidoras de Puebla: Aurora Artime, propietaria. Suplente: Fabiola Garibay. María Villar, propietaria. Suplente: Concepción Sarmiento. Carmen Caballero, propietaria. Suplente, Elvira Olea.
Luz María Martínez Contreras, presidenta municipal de San Martín Texmelucan.
Esperanza Ramos, primera diputada al Congreso del Estado.
Gloria Rodríguez, primera poblana diputada federal.
Bertha Yeverino Muñoz crea la Agrupación Nacional Femenil Revolucionaria del Estado de Puebla (ANFER).
Bertha Yeverino Muñoz, diputada local.
Guadalupe López Bretón, primera Senadora por el Estado de Puebla.
Carmen Caballero presidenta municipal de Tétela de Ocampo.
Se organizó el Grupo Plural de Mujeres Poblanas.
Ana Teresa Aranda, presidenta del PAN en Puebla
Ana Teresa Aranda, candidata a Gobernadora.
Creación del Instituto Poblano de la Mujer.
Ana Teresa Aranda, Directora del DIF Nacional.
La senadora Lucero Saldaña promueve la iniciativa para la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres.
Ana Teresa Aranda, Secretaria de Desarrollo Social, a nivel nacional
Blanca Alcalá, primera presidenta municipal de Puebla.
Ana Teresa Aranda, Subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación.
Basado en el artículo de Gloría Armida Tirado Villegas, publicado por JAIVEN, Ana Lau, Mercedes Zúñiga Elizalde y María Edith Araoz Robles. El sufragio femenino en México. Voto en los estados (1917-1965). El Colegio de Sonora.