Source: https://www.senado.gob.mx/64/gaceta_del_senado/documento/38292
Timestamp: 2020-02-26 13:34:50
Document Index: 210887046

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Gaceta: LXII/1PPO-60/38292
INICIATIVA PARA REFORMAR DIVERSAS DISPOSICIONES RELATIVAS A LA PROTECCIÓN DE PERIODISTAS, ASÍ COMO PERSONAS E INSTALACIONES CONTRA ACTOS QUE AFECTEN, LIMITEN O MENOSCABEN EL DERECHO A LA INFORMACIÒN O LAS LIBERTADES DE EXPRESION O IMPRENTA.
Las y los suscritos ANGÈLICA DE LA PEÑA GÒMEZ, ROBERTO GIL ZUARTH, MARÌA CRISTINA DIAZ SALAZAR y MIGUEL ROMO MEDINA, Senadoras y Senadores integrantes de diversos Grupos Parlamentarios a la LXII Legislatura, con fundamento en los artículos 71, fracción II, 72 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; y los artículos 8 numeral 1, fracción I y 164 del Reglamento del Senado de la República, sometemos a la consideración del Pleno de esta Soberanía la siguiente:, al tenor de la siguiente INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMAN, DEROGAN Y ADICIONAN DIVERSAS DISPOSICIONES DEL CODIGO FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS PENALES; DE LA LEY ORGANICA DEL PODER JUDICIAL DE LA FEDERACIÒN; DE LA LEY ORGÀNICA DE LA PROCURADURÌA GENERAL DE LA REPÙBLICA Y DEL CÒDIGO PENAL FEDERAL; al tenor de la siguiente:
Las agresiones a periodistas y medios de comunicación son uno de los más graves problemas que se viven actualmente.
Debido al poder de la información, el ejercicio periodístico es un campo polémico y ciertamente riesgoso, ya que muchas de las veces la actividad periodística exige cobertura en Estados que se encuentran en guerra, o que viven una epidemia, sin embargo hay otros contextos riesgosos no tan visibles, particularmente en contextos sociales y políticos de países como México, en los que la impunidad es el común denominador en el panorama nacional [1]. Lo anterior, en gran medida, debido al fenómeno de la corrupción que continua permeando en las instituciones y sociedad, y en donde consecuentemente el acceso a la información [2], se reconoce No como un derecho, sino como “moneda de cambio” cuyo beneficio es el obtener o mantener el poder de la forma menos legítima. Por tanto, también la libertad de expresión [3], se tornó en un derecho cuyo ejercicio expone a quienes lo realizan a los peores atentados contra su libertad, integridad física, y aun más grave, a su vida, particularmente cuando este ejercicio trastoca “intereses” de grupos en el poder.
Es así que, lamentablemente en la actualidad, en México las personas que realizan la actividad del periodismo se encuentran en una situación vulnerable, y su integridad física, libertad, seguridad y vida pueden verse amenazadas tanto por agentes estatales como no estatales. Los periodistas deben hacer frente no sólo a los intentos de censura o de ejercicio de influencia en su labor sino también, en algunos casos, a peligros contra su integridad física como el fuego cruzado, las amenazas, las agresiones o intentos de agresión, los secuestros, la desaparición forzosa, e incluso la muerte. De esta manera, si las personas que ejercen el periodismo están en peligro, también lo están las estructuras como que conforman a los medios de comunicación, y estos no pueden ser libres, señala el Informe 2012 del Relator Especial sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias. [4]
Derivado de este grave contexto de inseguridad e impunidad que prevalece en el país, especialmente respecto al avance de investigaciones penales por agresiones a periodistas, así como la falta de sanciones a los responsables de las mismas, aunado a una serie de recomendaciones tanto a nivel interno como internacional el 25 de junio de 2012, el Ejecutivo Federal promulgó el decreto de reforma constitucional según el cual se adiciona el párrafo segundo de la fracción XXI del artículo 73 para quedar como sigue:
XXI. […] Las autoridades federales podrán conocer también de los delitos del fuero común, cuando éstos tengan conexidad con delitos federales o delitos contra periodistas, personas o instalaciones que afecten, limiten o menoscaben el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta.”
Los transitorios de dicho decreto hacen referencia a la obligación del Congreso de la Unión de realizar las reformas a las leyes secundarias que correspondan en un plazo máximo de hasta seis meses, contados a partir del día siguiente de la entrada en vigor del presente Decreto.
Asimismo, el tercer transitorio menciona que la autoridad federal podrán ejercer la facultad de atracción a que se refiere el Decreto, después de la entrada en vigor de las reformas a la ley secundaria, que al efecto expida el Honorable Congreso de la Unión.
Por otro lado, conviene notar la grave situación en la que se encuentran tanto personas físicas como morales, que ejercen el periodismo en nuestro país, destacando los atentados contra la vida, integridad, libertad y seguridad de los mismos.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos, en su Recomendación General número 17, sobre los casos de agresiones a periodistas y la impunidad prevaleciente señaló que la impunidad resultante ha generado un ambiente permisivo para que las agresiones a los profesionales de la comunicación, así como a los diferentes medios, continúen y sean cada vez más violentas, tal como lo confirman las muertes y desapariciones de periodistas, y los atentados con explosivos a instalaciones de medios de comunicación.
La Relatora Especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su visita a México en el año 2010, señala que sin desconocer que el problema de la violencia afecta a todos los sectores de la población mexicana, la violencia contra periodistas en México es alarmante y tiende a intensificarse, debido a factores como el crecimiento del crimen organizado en ciertas zonas del país. [5] Por lo que recomendó adoptar las reformas necesarias para permitir el ejercicio de la jurisdicción federal sobre los delitos contra la libertad de expresión, y garantizar que las posibles violaciones de este derecho sean siempre investigadas por la jurisdicción penal ordinaria. [6]
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a raíz de la reforma del 10 de junio de 2011, establece un nuevo régimen constitucional en materia de derechos humanos. Se integra un bloque de constitucionalidad, en donde se incluyen los tratados internacionales y se introducen los criterios de interpretación conforme al principio pro persona. Por otra parte, se establece una serie de obligaciones y principios, bajo los cuales todas las autoridades tienen que guiar su actuar. En suma, a partir de la reforma constitucional en comento, se hace un reconocimiento expreso a los derechos humanos de las personas bajo su jurisdicción, aceptando que su otorgamiento no es facultad del Estado mexicano, sino que éstos preceden a la norma positiva, es decir, son inherentes a la persona.
En este sentido, nuestra Carta Magna y los Tratados Internacionales reconocen el derecho al acceso a la información y el derecho a la libertad de expresión. Sin embargo, estos derechos necesariamente se deben contemplar como indisociables a otros como el derecho a la vida, a la integridad, al honor, al acceso a la justicia, a la verdad, entre otros, a fin de que realmente se pueda hablar de una verdadera protección y respeto de los derechos fundamentales.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante la CoIDH) ha enfatizado la relevancia de la libertad de expresión en una sociedad democrática, [7] afirmando que el concepto de orden público reclama que, dentro de una sociedad democrática, se garanticen las mayores posibilidades de circulación de noticias, ideas y opiniones, así como el más amplio acceso a la información por parte de la sociedad en su conjunto. La libertad de expresión se inserta en el orden público primario y radical de la democracia.
Así mismo, la Corte ha puntualizado que la libertad de expresión es una piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática, siendo indispensable para la formación de la opinión pública. Por ende, es posible afirmar que una sociedad que no está bien informada no es plenamente libre.
Los diversos sistemas regionales de protección a los derechos humanos y el universal también se han pronunciado a favor del papel esencial que juega la libertad de expresión en la consolidación y dinámica de una sociedad democrática.
La libertad de expresión contiene dos dimensiones, que se reclaman y se sustentan mutuamente. Por una parte, existe la llamada dimensión individual, que asegura la posibilidad de utilizar cualquier medio idóneo para difundir el pensamiento propio y llevarlo al conocimiento de los demás. Los receptores potenciales o actuales del mensaje tienen, a su vez, el derecho de recibirlo: derecho que concreta la dimensión social de la libertad de expresión. Ambas dimensiones deben ser protegidas simultáneamente. Cada una adquiere sentido y plenitud en función de la otra.
Como bien se menciona en el párrafo anterior, las agresiones contra personas, periodistas e instalaciones que afecten, limiten o menoscaben el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta, no afectan únicamente bienes individuales, sino también colectivos. Esto en virtud del carácter interdependiente e indivisible que tienen los derechos humanos.
La interdependencia supone que el disfrute de un derecho en particular o un grupo de derechos dependen para su existencia de la realización de otro derecho o grupo de derechos. De la misma manera, la privación de un derecho afecta negativamente a los demás. Así, “[…] la existencia real de cada uno de los derechos humanos sólo puede ser garantizada por el reconocimiento integral de todos ellos”. [8] El principio de indivisibilidad, supone una visión holística de los derechos humanos, en la que todos los derechos se encuentran unidos porque de una forma u otra estos conforman una sola construcción. La idea central es que la concreción de los derechos sólo puede alcanzarse mediante la realización conjunta de todos éstos.
Lo anterior pone de manifiesto la importancia del respeto y protección al derecho a la libre expresión en sus dos vertientes y consecuentemente la obligación de las autoridades del Estado mexicano de garantizar el pleno y libre ejercicio de este derecho mediante la investigación, enjuiciamiento y sanción de los transgresores de este derecho.
La adopción de las medidas necesarias para proteger los derechos de las personas bajo la jurisdicción del Estado mexicano es uno de sus compromisos fundamentales de México frente a la comunidad internacional. En este sentido, la protección de personas, periodistas e instalaciones se debe convertir en una cuestión prioritaria en la agenda del Estado. Uno de los medios para logar lo anterior es la adopción de medidas legislativas, como la propuesta en la presente iniciativa.
Como señala la exposición de motivos del decreto de reforma constitucional del artículo 73, fracción XXI, de fecha 25 de junio de 2012, no sólo las agresiones al gremio periodístico representan un ataque directo a la vigencia del Estado de Derecho, sino también la inacción de las autoridades competentes, lo cual se traduce en impunidad.
Es precisamente esta impunidad la que se erradicaría con la efectiva investigación de los delitos, así como el procesamiento y sanción de los responsables, dentro de un plazo razonable. Se trae a colación el plazo razonable, pues “el derecho de acceso a la justicia implica que la solución de la controversia se produzca en tiempo razonable y que una demora prolongada puede llegar a constituir, por sí misma, una violación de las garantías judiciales”. [9]
El deber de investigar, llevar ante la justicia y sancionar del Estado se encuentra íntimamente relacionado con su deber de garantizar los derechos fundamentales, no solamente el de la libre expresión, sino además por ejemplo, el derecho a la verdad, a la justicia y a una justa reparación.
La presente iniciativa tiene como objeto reglamentar la reforma constitucional del artículo 73 fracción XXI, de fecha 25 de junio de 2012, a fin de facultar a las autoridades federales para ejercer la facultad de atracción a la que se refiere el recién reformado texto constitucional. Para estos efectos, es necesario distinguir entre las figuras sustantivas y adjetivas necesarias.
Conforme a las consideraciones ya expresadas, el presente proyecto tiene como objetivos específicos: (i) delimitar con precisión los casos en que la Federación podrá ejercer la facultad de atracción, a la que hace referencia nuestra Carta Magna; (ii) Establecer los medios para fortalecer a la Fiscalía Especializada de atención a este tipo de delitos; y (iii) Combatir la impunidad de estos delitos, promoviendo una eficiente investigación, enjuiciamiento y sanción de los perpetradores de los mismos, mediante la tipificación de los delitos contra la libertad de expresión y acceso a la información.
A fin de obtener los objetivos antes planteados, se consideró pertinente el análisis de los siguientes ordenamientos jurídicos:
Regulación de la facultad de atracción
Si bien es cierto que muchas de las conductas tipificadas como delitos en la norma y que son perpetradas contra las personas que ejercen el periodismo o instalaciones que se utilizan para realizar dicha actividad son competencia del fuero común, la necesidad de regular la facultad de atracción en materia de derecho a la información y libertad de expresión no es gratuita. Como ya se mencionó en el documento, el contexto político y de inseguridad que impera en México, torna al ejercicio de estos derechos en una actividad altamente riesgosa, particularmente cuando estos atentados ocurren en ciudades y municipios, en los que las instituciones están debilitadas, ya sea por las circunstancias precarias que tienen para atender los delitos y las colocan en desventaja frente a la fuerza que representan los grupos detentadores de poder locales que, aunque no siendo del Estado, son superiores a este en fuerza fáctica, o bien, porque los atentados provienen directamente de los agentes del Estado locales. Lo anterior hace imposible la debida atención a estos delitos que son “invisibles” muchas de las veces frente a las autoridades locales.
Ciertamente, no se trata de hacer del conocimiento exclusivo de la Federación estos delitos, es decir, “federalizarlos”, lo que se pretende es establecer criterios claros que permitan a la Federación, en este caso al Ministerio Público Federal ejercer la facultad de atracción para investigar y perseguir a los responsables de perpetrar dichas conductas, así como al Poder Judicial de la Federación procesarlos y sentenciarlos, en tanto las imposibilidades de hacerlo en lo local son superadas.
En este sentido, en primer término, se hizo un análisis de la legislación adjetiva a fin de identificar las posibles contradicciones de la norma vigente con el recientemente reformado texto constitucional. El objetivo de este apartado de la propuesta, es establecer puntualmente directrices, tanto para las autoridades investigadoras y persecutoras, como para los juzgadores, todos de la federación, a fin de determinar la competencia con mayor facilidad y evitar que ésta se decline en favor de la impunidad. Para ello, se pretende fijar en la norma adjetiva los supuestos en los cuales la Federación podrá atraer un asunto. Al final de este apartado se verá reflejada la propuesta como se pretende quede en el texto de los ordenamientos correspondientes.
Actualmente el párrafo segundo del artículo 10 del Código Federal de Procedimientos Penales, contempla un texto que a primera vista pareciera no ser contrario a la nueva fórmula del artículo 73, fracción XXI, ya que establece que: “[…]En caso de concurso de delitos, el Ministerio Público Federal será competente para conocer de los delitos del fuero común que tengan conexidad con delitos federales, y los jueces federales tendrán, asimismo, competencia para juzgarlos[…]”. Dicha disposición únicamente contempla la posibilidad de que el Ministerio Público de la Federación conozca de delitos del fuero común cuando éstos tengan conexidad con delitos federales, y omite los delitos del fuero común que tengan conexidad con delitos contra periodistas, personas o instalaciones que afecten, limiten o menoscaben el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta como lo establece la reforma constitucional en la materia. Entonces, la fórmula vigente, estrictamente habla de la competencia de la Federación en caso de concurso de delitos, y omite la facultad de conocer de delitos en materia de derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta, por tanto es en este numeral donde se considera pertinente hablar de la facultad de atracción en la materia.
Por lo anterior, y a fin de adecuar el ordenamiento antes citado a nuestra Carta Magna, se propone reformar el texto del artículo 10 del Código Federal de Procedimientos Penales, agregando un párrafo cuarto, que establezca los supuestos en los cuales el Ministerio Público Federal podría ejercer la facultad de atracción a la que se refiere la fracción XXI del artículo 73 constitucional.
Para el establecimiento de dichos supuestos, se atendieron a problemáticas concretas, las cuales, representan las mayores causas de impunidad de este tipo de delitos actualmente. Dichas problemáticas se explican a continuación:
Presunción de que las autoridades locales están involucradas en la comisión del hecho que la ley señala como delito
Dada la extensión y profundidad alcanzadas por la corrupción en nuestro país, ésta deviene un tema importante en lo que respecta a la definición de competencia de los delitos contra personas, periodistas, o instalaciones que afecten, limiten o menoscaben el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta. Así, el primer supuesto se introduce en atención a este reclamo social, a fin de erradicar la impunidad de dichas conductas, cuando en ellas existan indicios que hagan posible presumir que haya participado un servidor público de las entidades federativas.
La CoIDH ha referido que es clave resguardar la investigación de la contaminación o alteración de la prueba que puedan realizar los posibles perpetradores, cuando ellos sean agentes que tienen funciones de investigación como la policía militar, la policía, el Ejército en ciertas zonas, la Fiscalía o Ministerio Público, el personal penitenciario o cualquier otra entidad del Estado. [10]
El mismo Tribunal internacional también ha establecido que la obligación de investigar se mantiene “cualquiera sea el agente al cual pueda eventualmente atribuirse la violación, aún los particulares, pues si sus hechos no son investigados con seriedad, resultarían, en cierto modo, auxiliados por el poder público, lo que comprometería la responsabilidad internacional del Estado”. [11]
Lo anterior pone de manifiesto la importancia y sobre todo obligatoriedad para el Estado mexicano de investigar hechos posiblemente constitutivos de delito, con independencia de quién resulte responsable penalmente. Así, se entiende que si la autoridad local no investiga con la debida diligencia y la autoridad Federal no atrae el asunto, el Estado mexicano puede incurrir en responsabilidad internacional. He ahí la importancia de dotar a la Federación de esta facultad de atracción en el supuesto antes mencionado.
En la propuesta, además, se introduce la frase “La existencia de indicios que permitan presumir…”, en virtud de que se consideró que el umbral de certeza para efecto de que la Federación pueda atraer es muy alto. Ello supondría que el Ministerio Público Federal tendría que esperar a que hubiera una sentencia definitiva que resolviera que el servidor público local efectivamente es responsable del delito del que se trata, lo cual a todas luces resultaría inefectivo. Además, en este punto se tomaría en consideración el principio general de derecho de non bis in idem, nadie puede ser juzgado dos veces por los mismos hechos que la ley señala como delito. Entonces bastaría con indicios, esto quiere decir, que el Ministerio Público Federal deberá tener fundamento razonable para sostener que algún servidor público de la entidad federativa ha cometido, participado, fomentado o encubierto el delito.
Por todo lo anteriormente señalado, se propone la inclusión de un inciso a) que establezca lo siguiente:
a) La existencia de indicios que permitan presumir que en el hecho que la ley señale como delito, haya participado un servidor público de una Entidad Federativa.
Gravedad de los hechos que la ley señala como delito y su impacto en todos los derechos humanos de una sociedad democrática
Es pertinente recordar que la exigencia del derecho penal mínimo es de gran relevancia para el derecho internacional de los derechos humanos, así la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que:
En una sociedad democrática el poder punitivo sólo se ejerce en la medida estrictamente necesaria para proteger los bienes jurídicos fundamentales de los ataques más graves que los dañen o pongan en peligro. Lo contrario conduciría al ejercicio abusivo del poder punitivo del Estado [12]
Por lo anterior, toda medida penal se debe analizar con especial cautela, preponderando la extrema gravedad de la conducta, el dolo y demás datos que pongan de manifiesto la necesidad –de forma excepcional- de utilizar medidas penales para ajustarse a la obligación del derecho penal mínimo. [13]
En cuanto a la violencia y delitos en contra de quienes ejercen su derecho a la libertad de expresión, el Relator Especial de las Naciones Unidas (ONU) para la Libertad de Opinión y de Expresión, la Representante para la Libertad de los Medios de Comunicación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), la Relatora Especial de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para la Libertad de Expresión y la Relatora Especial sobre Libertad de Expresión y Acceso a la Información de la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (CADHP) en la “Declaración conjunta sobre delitos contra la libertad de expresión” adoptada el 25 de junio de 2012 han precisado que “los delitos contra la libertad de expresión revisten especial gravedad, puesto que representan un ataque directo contra todos los derechos fundamentales”, situación que evidencia que “representan ataques no sólo contra las víctimas sino que afectan a la libertad de expresión en sí misma y al derecho de todas las personas a procurar obtener y recibir información e ideas”,
En la “Declaración conjunta sobre delitos contra la libertad de expresión”, se establece dentro del principio 2 relativo a la obligación estatal de prevenir y prohibir que:
“la categoría de delitos contra la libertad de expresión debería estar reconocida por el derecho penal, ya sea en forma expresa o como una circunstancia agravante que suponga la imposición de penas más severas para tales delitos en razón de su gravedad”.
Más aún, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que la función de la jurisdicción penal en casos de graves violaciones de derechos humanos no puede sustituirse con la jurisdicción disciplinaria. [14]
No obstante lo anterior, otro parámetro para identificar qué delitos son graves, se encuentra en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en concreto en el segundo párrafo del artículo 19 constitucional, el cual refiere:
“[…] El juez ordenará la prisión preventiva, oficiosamente, en los casos de delincuencia organizada, homicidio doloso, violación, secuestro, trata de personas, delitos cometidos con medios violentos como armas y explosivos, así como delitos graves que determine la ley en contra de la seguridad de la nación, el libre desarrollo de la personalidad y de la salud […]”
Lo anterior no quiere decir que este catálogo de números clausus es el único aplicable, pues a raíz de la reforma constitucional en materia de derechos humanos de junio de 2011, es posible atender a criterios más amplios contenidos en tratados internacionales de los que el Estado mexicano es parte.
Por las consideraciones antes expuestas, se propone el inciso b):
b) Tratándose de delitos graves así calificados por el ordenamiento jurídico mexicano.
Falta de debida diligencia por parte de las autoridades locales en la sustanciación de las investigaciones
La obligación de investigar violaciones a los derechos humanos ̶̶̶̶ como lo son las conductas que afecten, limiten o menoscaben el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta ̶̶̶̶ es uno de los deberes elementales del Estado para garantizar la tutela de los derechos fundamentales. La investigación permite esclarecer las circunstancias en las que ocurrieron los hechos que generan responsabilidad estatal, constituyendo un paso necesario para el conocimiento de la verdad por parte de los familiares de las víctimas y la sociedad, así como el castigo de los responsables y el establecimiento de medidas que prevengan la repetición de las violaciones a los derechos humanos. [15]
En este sentido y atendiendo a los criterios establecidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Ministerio Público de la Federación podrá ejercer la facultad de atracción cuando la investigación no haya atendido a los principios generales de debida diligencia, que son:
Oficiosidad: La investigación debe desarrollarse de oficio por parte de las autoridades competentes; [16]
Oportunidad [17]: La investigación debe iniciarse de manera inmediata, ser llevada a cabo en un plazo razonable [18] y ser propositiva [19];
Competencia: La investigación debe ser realizada por profesionales competentes y empleando los procedimientos apropiados; [20]
Independencia e imparcialidad de las autoridades investigadoras; [21]
Exhaustividad: La investigación debe agotar todos los medios para esclarecer la verdad de los hechos y proveer castigo a los responsables; [22] y
Participación: La investigación debe desarrollarse garantizando el respeto y participación de las víctimas y sus familiares. [23]
Por otra parte, a partir del análisis de las sentencias de la Corte Interamericana, es dable colegir que para que una investigación pueda considerarse como apegada a los estándares de debida diligencia, debe contener los siguientes elementos básicos:
Estar destinada a localizar a la víctima o sus restos en caso de no conocerse su paradero; [24]
Estar dirigida a establecer la identidad de la/s víctima/s en caso de ejecución extrajudicial; [25]
Estar dirigida a sancionar a todas las personas responsables de las violaciones; [26]
Abarcar la totalidad de los hechos violatorios a los derechos humanos; [27]
Ejecutar las órdenes de captura y las decisiones judiciales; [28]
Utilizar todos los medios a su alcance para la obtención de pruebas; [29]
Contar con el apoyo de expertos para dar con la verdad de los hechos; [30]
Tener en cuenta el contexto y las peculiaridades de la situación o del tipo de violación que se está investigando; [31]
Considerar diversas hipótesis, contar con una metodología para evacuarla y ser consistente. [32]
Los elementos o lineamientos señalados anteriormente, son los criterios internacionales reconocidos que debe seguir toda investigación ministerial, esto quiere decir, que cuando las autoridades locales no respeten todos y cada uno de estos criterios de manera concurrente, estarán faltando a su deber de debida diligencia y es esto lo que justifica que el Ministerio Público de la Federación, de manera complementaria o subsidiaria, pueda ejercer la facultad de atracción referida en el artículo 73, fracción XXI. En este sentido, el tercer supuesto que se propone es insertar un inciso c) que establezca que:
c) Cuando la autoridad competente de conocer y perseguir el delito no haya actuado con debida diligencia
Incapacidad de las autoridades locales
En nuestro país, aunque la mayor parte de los casos de impunidad de delitos que afectan, limitan o menoscaban la libertad de expresión, se deben a las problemáticas antes presentadas, también se presentan casos en los que las Entidades Federativas se ven impedidas para llevar a cabo la investigación o proseguir con ella, por falta de capacidad.
A fin de determinar la incapacidad para conocer o perseguir en un asunto determinado, el Ministerio Público de la Federación examinará si la autoridad investigadora de la Entidad Federativa, debido al colapso total o sustancial de su administración o al hecho de que carece de ella, no puede hacer comparecer al acusado, no dispone de las pruebas y los testimonios necesarios o no está por otras razones en condiciones de llevar a cabo la investigación por no contar con los medios materiales necesarios.
En este punto, conviene notar que se proponen dos incisos diversos, toda vez que el en primero se trata de una falta de disposición que puede ser aceptada o no por la autoridad de la entidad federativa, es decir, el supuesto se materializa con independencia de que la autoridad local sea la que haya buscado que el Ministerio Público de la Federación ejerza la facultad de atracción, de manera que el inciso d) quedaría como sigue:
d) Cuando haya incapacidad de las autoridades locales de conocer y perseguir el delito
El segundo supuesto, se trata de aquélla hipótesis en la que la autoridad local de buena fe considera que no tiene la capacidad para investigar. La diferencia radica en que la propia autoridad, dará aviso al Ministerio Público de la Federación de esta situación:
Una vez analizadas las cuatro hipótesis bajo las cuales se podría ejercer la facultad de atracción, es conveniente presentar cómo quedaría el artículo 10 del Código Federal de Procedimientos Penales.
En los casos de delitos del fuero común cometidos contra periodistas, personas o instalaciones que afecten, limiten o menoscaben el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta, el Ministerio Público de la Federación podrá ejercer su facultad de atracción para conocerlos y perseguirlos, cuando se presente alguna de las siguientes circunstancias:
La existencia de indicios que permitan presumir que en la comisión del hecho que la ley señale como delito, haya participado algún servidor público de la Entidad Federativa;
Se trate de delitos graves así calificados por la ley;
Cuando la autoridad competente de conocer y perseguir el delito no haya actuado con debida diligencia;
Cuando haya incapacidad de las autoridades locales de conocer y perseguir el delito;
Cuando lo solicite la Entidad Federativa de que se trate.
En cualquiera de los supuestos anteriores la víctima u ofendido podrá solicitar al Ministerio Público de la Federación el ejercicio de esta facultad de atracción.
Los jueces federales tendrán competencia para juzgar y sentenciar a las personas respecto de las cuales el Ministerio Público de la Federación haya ejercido dicha facultad de atracción y la acción penal.
Por otra parte, con la anterior adición al artículo 10, necesariamente se tendría que reformar el artículo 6 del citado Código Federal de Procedimientos Penales, que establece: “Es tribunal competente para conocer de un delito, el del lugar en que se comete, salvo lo previsto en los párrafos segundo y tercero del artículo 10”, a fin de que quede como sigue:
“Es tribunal competente para conocer de un delito, el del lugar en que se comete, salvo lo previsto en los párrafos segundo, tercero y cuarto del artículo 10.”
Ley Orgánica a la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación
En cuanto al artículo 50 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, el cual regula la competencia de los jueces penales federales, se consideró innecesario reformar la fracción I del mismo, que prevé un listado de delitos del orden federal. Toda vez que esto supondría el otorgamiento de una facultad exclusiva a la Federación, o lo que se conoce comúnmente como “federalización”, respecto a los delitos que afecten limiten o menoscaben el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta.
La reforma constitucional al artículo 73, fracción XXI, no prevé una “federalización” de los delitos que afecten limiten o menoscaben el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta, sino una facultad de atracción de la Federación. Esto supone que en algunos casos, la autoridad federal podrá ejercer dicha facultad, mas no necesariamente lo hará en todos los casos. Para ello, es necesario especificar los casos de procedencia de la facultad de atracción, por lo cual se fijó un listado de supuestos en la redacción propuesta del artículo 10 del Código Federal de Procedimientos Penales.
No obstante, lo antes expuesto no implica que el artículo 50 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación no deba ser reformado, ya que se considera necesario reforzar la competencia de los Jueces Federales en estos casos y no correr el riesgo de que se decline la competencia en estos casos. Es por esto que se propone adicionar una fracción IV, que a la letra disponga:
IV. De los hechos respecto de los que el Ministerio Público de la Federación haya ejercido facultad de atracción.
b. Fortalecimiento de la FEADLE
Por otra parte y atendiendo a las recomendaciones hechas por la relatora especial para la libertad de expresión de la CIDH y el relator especial de la ONU para la libertad de opinión y expresión, se considera imperiosa la necesidad de fortalecer a la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión, de la Procuraduría General de la República, creada por Acuerdo A/145/10 del Procurador General de la República, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 5 de julio de 2010.
1. Debilidad respecto a estructura, autonomía y presupuesto
Tanto la relatora especial para la libertad de expresión de la CIDH, como el relator especial de la ONU han coincidido en que es necesario dotar a la Fiscalía Especial de la Procuraduría General de la República y a las procuradurías locales de mayor autonomía y mayores recursos. [33]
Respecto a este punto, se debe subrayar que el hecho de que la Fiscalía antes mencionada no se encuentre enunciada expresamente en la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República ni en su Reglamento, es un factor a tomar en cuenta, debido a que al ser creada por acuerdo del Procurador General de la República, no satisface las problemáticas que se presentan.
En aras de fortalecerla y darle mayor sustentabilidad y autonomía, con el fin de que tenga un mejor funcionamiento y mayores alcances, debe de contemplarse en la propia Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República (LOPGR), atendiendo al tipo de problemática a la que nos enfrentamos.
Otra de las cuestiones que se pretenden con el fortalecimiento de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión, es su permanencia, esto es, dotarla de estabilidad en todos los sentidos. Para ello, basta atender a la propia reforma constitucional por la que adiciona el párrafo segundo de la fracción XXI del artículo 73. Esto quiere decir, no otra cosa más que estamos ante una problemática grave, tan es así que se consideró imperiosa la necesidad de incluir su regulación en el propio texto constitucional.
Lo anterior pone de manifiesto que los delitos contra periodistas, personas o instalaciones que afecten, limiten o menoscaben el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta, son un problema que sobrepasa las capacidades de una Fiscalía Especial cuya naturaleza es contingente y se basa en el combate de un fenómeno que se presume desaparecerá y la fiscalía, por tanto, se pretende extinguir en un periodo de tiempo determinado –es decir, no es permanente-. Frente al reto que representa el fenómeno de la violencia en materia de derecho a la información y libertad de expresión, la exigencia de un órgano cuya permanencia garantice su combate es a todas luces necesario, ya que estamos ante una complicación que no sólo no ha podido ser controlada, sino que se incrementa con el paso del tiempo.
3. Propuesta de reforma
Por lo antes señalado, se propone reformar los artículos 10, 11 y 14 de la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República (LOPGR).
Artículo 10 de la LOPGR
En primer lugar, se propone la reforma al artículo 10 de la referida Ley, el cual prevé las personas de las que se auxiliará el Procurador General de la República, para el despacho de los asuntos que competen a la Procuraduría General de la República y al Ministerio Público Federal conforme a la Constitución. Se sugiere que se adicione la fracción V haciendo mención expresa de los Fiscales Especializados y, por tanto, todas las fracciones posteriores se recorrerían a fin de adecuar el numeral, quedando como sigue:
Artículo 10.- Para el despacho de los asuntos que competen a la Procuraduría General de la República y al Ministerio Público de la Federación conforme a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el presente ordenamiento y demás disposiciones aplicables, el Procurador General de la República se auxiliará de:
V. Fiscales especializados
IX. Titulares de órganos desconcentrados;
X. Agregados;
XI. Agentes del Ministerio Público de la Federación, agentes de la Policía Federal Ministerial, oficiales ministeriales, visitadores y peritos;
XII. Directores, subdirectores, subagregados, jefes de departamento, titulares de órganos y unidades técnicos y administrativos, centrales y desconcentrados, y demás servidores públicos que establezca el reglamento de esta ley y otras disposiciones aplicables.
Artículo 11 de la LOPGR
Por su parte, el artículo 11 del mismo ordenamiento establece el régimen de especialización de la PGR, para un mejor funcionamiento de la misma, en él queda establecida la naturaleza de las Unidades Administrativas que, más no la de las Fiscalías Especiales, por lo que habrá que hacer mención expresa de las mismas.
En este sentido, la propuesta es que, con el fin de que la Procuraduría General de la República pueda atender a los delitos que atenten contra el derecho a la información y las libertades de expresión e imprenta, en ejercicio de su facultad de atracción, el área encargada de hacerlo –Fiscalía Especial-, cuente con los recursos humanos y materiales necesarios para combatir efectivamente dichas conductas delictivas de manera más autónoma y permanente.
Por ello es que se propone adicionar un inciso b) en el apartado I. del artículo 11 de la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República que establezca que la PGR contará con Fiscalías Especiales que atiendan delitos que atenten contra la libertad de expresión, y los demás incisos de adecuarían.
La segunda adecuación al mismo artículo 11 sería relativa al apartado II, que trata del sistema de coordinación regional y desconcentración. Se propone reformar los incisos c) y e) a fin de adicionar a las Fiscalías Especiales en este texto, de manera que no se encuentren con obstáculos en su actuación.
Por estas consideraciones proponemos que el artículo 11 del multicitado ordenamiento disponga:
Artículo 11.- Para el desarrollo de las funciones de la Procuraduría General de la República y del Ministerio Público de la Federación, contará con un sistema de especialización y de coordinación regional y desconcentración, sujeto a las bases generales siguientes:
La Procuraduría General de la República contará con Fiscalías Especiales para la investigación y persecución de géneros de delitos, atendiendo a las formas de manifestación de los delitos que atenten contra el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta, en los términos del articulo 73, fracción XXI de la Constitución, así como a la naturaleza, complejidad e incidencia de los delitos federales;
c) Cada circunscripción territorial contará con las unidades administrativas y fiscalías especiales que resulten necesarias para el cumplimiento de las funciones, de conformidad con las normas aplicables.
Las unidades administrativas y fiscalías especiales a que se refiere el párrafo anterior se integrarán con agencias del Ministerio Público de la Federación, oficiales ministeriales y el personal necesario para el desempeño de sus funciones;
e) Las unidades administrativas, fiscalías especiales, delegaciones y demás órganos desconcentrados en cada circunscripción territorial atenderán los asuntos en materia de averiguación previa, ejercicio de la acción penal, reserva, incompetencia, acumulación, no ejercicio de la acción penal, control de procesos, amparo, prevención del delito, servicios a la comunidad, servicios administrativos y otros, de conformidad con las facultades que les otorgue el reglamento de esta ley y el acuerdo respectivo del Procurador General de la República;
Artículo 14 de la LOPGR
A fin de adecuar el Reglamento de la propia Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República y se dote de la estructura orgánica y atribuciones necesarias a la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión, se propone reformar el artículo 14 de la Ley. Este artículo rezaría como sigue:
El reglamento de esta ley establecerá las unidades, fiscalías especiales y órganos técnicos y administrativos, centrales y desconcentrados, de la Procuraduría General de la República, así como sus atribuciones.
c. Tipificación de los delitos contra la libertad de expresión y acceso a la información
1. Necesidad de tipificación
En lo que respecta a la parte sustantiva, se analizaron las disposiciones contenidas en el Código Penal Federal, a fin de satisfacer el nuevo mandato constitucional. Se concluyó que estas no son suficientes, por lo que había que considerar dos opciones: (i) Incluir una agravante en un catálogo de delitos, cuando estos sean cometidos de forma que afecten limiten o menoscaben el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta; y (ii) Elevar el derecho a la libre expresión y derecho a la información a rango de bien jurídico tutelado por la norma penal, mediante la tipificación de los delitos en materia de libertad de expresión y acceso a la información.
La primera opción fue descartada por razones de política criminal y de técnica-jurídica, toda vez que al analizar los posibles delitos que daban cabida a la inclusión de la agravante, en función a su relación directa con el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta, nos percatamos que el número de delitos sería por demás elevado. En suma, las agravantes protegerían el bien jurídico del delito que se trata y no el de la libertad de expresión y acceso a la información de forma independiente a aquél.
Por otra parte, optamos por un tipo objetivado, tras el análisis de las ventajas y los inconvenientes, de optar por un modelo tanto objetivado como subjetivado. Llegamos a las conclusiones de que el primero permite tendencialmente un castigo mayor y reduce los problemas probatorios. La desventaja que le encontrábamos inicialmente era el riesgo de aumentar la pena injustificadamente a aquellos delitos contra periodistas no relacionados con el derecho a la información, la libertad de expresión y a la información. Sin embargo, se consideró que la inclusión del elemento subjetivo para este tipo de delitos, supone, a todas luces, un problema de prueba enorme. Tomando en consideración esto, el radio de imputación por este tipo de delitos sería mucho menor y por ende, el grado de impunidad –que es finalmente el objetivo primordial- no se vería disminuido, por la dificultad probatoria que implica el elemento interno del hecho o mens rea. Se consideró que este último inconveniente tenía un mayor peso, pues era notoriamente contrario a la ratio essendi de la reforma constitucional, por lo que se optó por un tipo penal objetivado.
Basándonos en el principio de uso del Derecho Penal como ultima ratio, analizamos la conveniencia de establecer o no el derecho a la información y las libertades de expresión e imprenta, como un bien jurídico que debe abarcar la norma penal.
Se concluyó que sí, puesto que la vulneración de estos derechos y libertades, automáticamente lesiona todos los derechos fundamentales, no sólo eso, sino que la transgresión de los mismos impide la consolidación de un verdadero Estado de Derecho.
La propuesta es la tipificación de los delitos en materia de libertad de expresión y acceso a la información, de manera que se sugiere incluir en el Código Penal Federal un título vigésimo séptimo que consagre el artículo 340. Esta disposición señalaría lo siguiente:
TITULO VIGESIMO SÉPTIMO
De los Delitos en Materia de Libertad de Expresión y Acceso a la Información.
Artículo 430. A quien cometa un hecho que la ley señale como delito contra periodistas, personas o instalaciones que afecte, limite o menoscabe el derecho a la información o las libertades de expresión o de imprenta, además de la pena que corresponda al delito cometido, se le impondrá prisión de uno a cinco años y de cien a quinientos días multa.
Se aumentará hasta en una mitad la pena señalada en el párrafo anterior cuando:
I. El delito sea cometido por un servidor público en ejercicio de sus funciones; o
II. Cuando la víctima sea mujer y concurran razones de género en la comisión del delito, conforme a lo que establecen las leyes en la materia.
En merito de lo expuesto, sometemos a la consideración del pleno loa siguiente:
INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMAN, DEROGAN Y ADICIONAN DIVERSAS DISPOSICIONES DEL CODIGO FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS PENALES; DE LA LEY ORGANICA DEL PODER JUDICIAL DE LA FEDERACIÒN; DE LA LEY ORGÀNICA DE LA PROCURADURÌA GENERAL DE LA REPÙBLICA Y DEL CÒDIGO PENAL FEDERAL.
ARTÌCULO PRIMERO. Se reforma el primer párrafo del artículo 6 y se adiciona un quinto párrafo con los incisos a), b) c) y d) y los párrafos sexto y séptimo del artículo 10 del Código Federal de Procedimientos Penales para quedar como sigue:
Artículo 6o.- Es tribunal competente para conocer de un delito, el del lugar en que se comete, salvo lo previsto en los párrafos segundo, tercero y cuarto del artículo 10.
Artículo 10.- Es competente para conocer de los delitos continuados y de los continuos o permanentes, cualquiera de los tribunales cuyo territorio aquéllos produzcan efectos o hayan realizado actos constitutivos de tales delitos.
En los casos de delitos del fuero común cometidos contra periodistas, personas o instalaciones que afecten, limiten o menoscaben el derecho a la información o las libertades de expresión o de imprenta, el Ministerio Público de la Federación podrá ejercer su facultad de atracción para conocerlos y perseguirlos, cuando se presente alguna de las siguientes circunstancias:
Cuando la autoridad competente que conozca y persiga el delito no haya actuado con debida diligencia;
En cualquiera de los supuestos anteriores la víctima u ofendido podrá solicitar al Ministerio Público de la Federación, el ejercicio de esta facultad de atracción.
ARTÌCULO SEGUNDO. Se adiciona una fracción IV al artículo 50 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, para quedar como sigue:
IV. De los hechos respecto de los que el Ministerio Público de la Federación haya ejercido su facultad de atracción.
TERCERO. Se adiciona la fracción V del artículo 10; se reforman los incisos b) y c), el segundo párrafo así como el inciso e) de la fracción I del artículo 11 y el primer párrafo del artículo 14 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, para quedar como sigue:
LEY ORGÀNICA DE LA PROCURADURÌA GENERAL DE LA REPÙBLICA.
V. Fiscales Especializados.
VI a XI …
Artículo 11.- Para el desarrollo de las funciones de la Procuraduría General de la República y del Ministerio Público de la Federación, se contará con un sistema de especialización y de coordinación regional y desconcentración, sujeto a las bases generales siguientes:
b) La Procuraduría General de la República contará con Fiscalías Especiales para la investigación y persecución de géneros de los delitos, atendiendo a las formas de manifestación de los delitos que atenten contra el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta en los términos del artículo 73, fracción XXI de la Constitución, así como a la naturaleza, complejidad e incidencia de delitos federales.
c) Las unidades administrativas especializadas actuarán en la circunscripción territorial que mediante acuerdo determine el Procurador, en coordinación con las demás unidades administrativas competentes, y
Artículo 14.- El reglamento de esta ley establecerá las unidades, Fiscalías Especiales y órganos técnicos y administrativos, centrales y desconcentrados, de la Procuraduría General de la República, así como sus atribuciones.
CUARTO. Se adiciona un título vigésimo séptimo denominado “De los Delitos en Materia de Libertad de Expresión y Acceso a la Información” con un artículo 430 del Código Penal Federal, para quedar como sigue:
[1] Cifra negra…
[2] Definición derecho internacional
[3] Definición del derecho internacional
[4] Consejo de Derechos Humanos. Informe del Relator Especial sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, Christof Heyns. A/HRC/20/22, 10 de abril del 2012.
[5] Relatoría Especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Informe Especial sobre la libertad de expresión en México, 2010, párr. 11.
[6] Idem 247.
[7] Cfr. CoIDH, opinión consultiva OC-5/85, párrs. 69 y 70; caso Claude Reyes et. at. Párr. 85; caso Ricardo Canese, párrs. 82 y 86; caso Herrero Ulloa,párrs. 112 y 113; caso Ivcher Broinstein, párrs.151 y152, y caso última tentación de Cristo (Olmeda Bustos et. al.), párrs. 68 y 69.
[8] BLANC ALTEMIR, Antonio, “Universalidad, indivisibilidad e interdependencia de los derechos humanos a los cincuenta años de la Declaración Universal”, La protección internacional de los derechos humanos a los cincuenta años de la declaración universal, Universitat de Lleida-Tecnos-ANUE, 2001, pp. 30-31.
[9] Cfr. CoIDH, caso valle Jaramillo et. al. vs. Colombia, sentencia de 27 de noviembre de 2008, párr. 154.
[10]Cfr. CoIDH. Caso Myrna Mack Chang Vs. Guatemala, Sentencia de 25 de noviembre de 003., párrs. 173 y 174.
[11]Crf. CoIDH. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras, sentencia de 29 de julio de 1988, párr. 174.
[12] Cfr. Caso Tristán Donoso, párr. 119; Caso Kimel, párr. 76.
[13] Cfr. Caso Uson Ramírez, párr. 74; Caso Tristán Donoso, párr. 120; cfr. Caso Kimel, párr. 78. Ver también European Court of Human Rights Mamère v. France, no. 12697/03, para 27; ECHR, Castells v. Spain. judgment of 23 of April 1992, paras 42, 46. Series A no. 236, y Cumpana and Mazare v. Romania [GC], no. 33348/96, para 115, ECHR 2004-XI.
[14] Cfr. Caso de la Masacre de Pueblo Bello Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas, párr. 143; González Medina y familiares Vs. República Dominicana. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas, párr. 204; Caso de la “Masacre de Mapiripán” Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas, párr. 215; Caso Manuel Cepeda Vargas Vs. Colombia. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas, párr. 133
[15] Cfr. CoIDH. Caso de la Comunidad Moiwana Vs. Suriname, sentencia 15 de junio de 2005, párr. 153; Caso Juan Humberto Sánchez Vs. Honduras, sentencia de 7 de junio de 2003, párr. 134, y Caso Trujillo Oroza Vs. Bolivia, sentencia de 27 de febrero de 2002, párrs. 99 a 101 y 109.
[16] Cfr. CoIDH. Caso de la Masacre de Pueblo Bello Vs. Colombia, Sentencia de 31 de enero de 2006., párr. 143; Caso de la Masacre de Mapiripán Vs. Colombia, Sentenciade 15 de septiembre de 2005., párr. 219 y 223; Caso de la Comunidad Moiwana Vs. Suriname, Sentencia 15 de junio de 2005, párr. 145 y Caso Juan Humberto Sánchez Vs. Honduras, Sentencia de 7 de junio de 2003, párr. 132.
[17]Cfr. CoIDH. Caso Ximenes Lopes Vs. Brasil, Sentencia de 4 de julio de 2006., párr. 189.
[18] La CoIDH ha considerado que es preciso tomar en cuenta cuatro elementos para determinar la razonabilidad del plazo en el que se desarrolla un proceso: a) complejidad del asunto, b) actividad procesal del interesado y c) conducta de las autoridades judiciales, y d) la afectación generada por la duración del procedimiento en la situación jurídica de la persona involucrada en el mismo, considerando, entre otros elementos, la materia objeto de controversia. Si el paso del tiempo incide de manera relevante en la situación jurídica del individuo, resultará necesario que el procedimiento corra con más diligencia a fin de que el caso se resuelva en un tiempo breve. Véase: Corte IDH. Caso Ricardo Canese Vs. Paraguay. Sentencia de 31 de agosto de 2004, párr. 141; y Caso 19 Comerciantes Vs. Colombia. Sentencia de 5 de julio de 2004, párr. 190; Caso Valle Jaramillo y otros Vs. Colombia, sentencia de 27 de noviembre de 2008, párr. 155. En igual sentido cfr. ECHR, Wimmer v. Germany case, No. 60534/00, Judgment of 24.2.05, para. 23; ECHR, Panchenko v. Russia case, No. 45100/98, Judgment of 8.2.05, para. 129; y ECHR, Todorov v. Bulgaria case, No. 39832/98, Judgment of 18.1.05, para. 45.
[19] La Corte IDH ha sido clara en el sentido de que las autoridades deben impulsar la investigación como un deber jurídico propio, no haciendo recaer esta carga en la iniciativa de los familiares. Véase: CoIDH. Caso de la Masacre de Pueblo Bello Vs. Colombia, supra nota 7, párr. 143; Caso dela Masacre de Mapiripán Vs. Colombia, supra nota 7, párr. 219 y 223; Caso de la Comunidad Moiwana Vs. Suriname, supra nota 7, párr. 145 y Caso Juan Humberto Sánchez Vs. Honduras, supra nota 7, párr. 132.
[20] Cfr. CoIDH. Caso Ximenes Lopes Vs. Brasil. Supra nota 8, párr. 179; Caso Baldeón García Vs. Perú, Sentencia de 6 de abril de
2006, párr. 96; Caso de la Masacre de Pueblo Bello Vs. Colombia, supra nota 7, párr. 177; y Caso de la Masacre de Mapiripán Vs. Colombia, supra nota 7, párr. 224.
[21] Informe del Relator Especial de Naciones Unidas sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias y arbitrarias del 19 de febrero de 2007. A/HRC/4/20/Add2, párrs. 45 y 46.
[22] Cfr. CoIDH. Caso Heliodoro Portugal Vs. Panamá, Sentencia de 12 de agosto de 2008, párr. 144.
[23] Cfr. CoIDH. Caso Juan Humberto Sánchez Vs. Honduras, supra nota 7, párr. 184.
[24] Cfr. Corte IDH. Caso de las Hermanas Serrano Cruz Vs. El Salvador, Sentencia de 1 de marzo de 2005, párr. 178; Caso 19 Comerciantes Vs. Colombia, Sentencia de 5 de julio de 2004, párr. 265; Caso Molina Theissen Vs. Guatemala. Sentencia de 3 de julio de 2004. párr. 85; y Caso Juan Humberto Sánchez Vs. Honduras, supra nota 7, párr. 187.
[25] Cfr. CoIDH. Caso Juan Humberto Sánchez Vs. Honduras, supra nota 7, párr. 127.
[26] La obligación estatal de evitar la impunidad de las violaciones a los derechos humanos tiene como consecuencia el deber de dirigir la investigación hacia la condena de todos los involucrados en el crimen, sean estos autores materiales, intelectuales, partícipes o encubridores. Vease: CoIDH. Caso Myrna Mack Chang Vs. Guatemala, supra nota 4, párr. 217.
[27] Cfr. CoIDH. Caso del Penal Miguel Castro Castro Vs. Perú, Sentencia de 25 de noviembre de 2006, párr. 390.
[28] “(…) el retardo en hacer efectivas las órdenes de captura ya dictadas contribuye a perpetuar los actos de violencia e intimidación contra testigos y fiscales vinculados al esclarecimiento de los hechos, más aún cuando del expediente surge que los sobrevivientes y algunos familiares y testigos fueron hostigados y amenazados, e incluso algunos tuvieron que salir del país”. Véase: Corte IDH. Caso de la Masacre de la Rochela Vs. Colombia, Sentencia de 11 de mayo de 2007, párr. 175.
[29] Corte IDH. Caso de la Masacre de Pueblo Bello Vs. Colombia, supra nota 7, párr. 143.
[30] El Protocolo de Minnesota indica que las autoridades que se encuentran investigando una ejecución extrajudicial deben de contar con todas las posibilidades de asistencia de expertos tales como especialistas en leyes, en medicina o en ciencias forenses; asimismo, el Protocolo de Estambul indica que el órgano investigador de un hecho de tortura “tendrá autoridad para encomendar investigaciones a expertos imparciales, médicos o de otro tipo, y podrán acceder a sus resultados”, con el fin de dar con la verdad de los hechos. Igualmente establece que la recopilación de evidencias físicas en los actos debe ser efectuada por especialistas capacitados en el tipo de violencia que se está investigando y preferiblemente deben ser del mismo sexo que la víctima; igualmente, el Protocolo Modelo para la Investigación Forense del Alto Comisionado de las Naciones Unidas establece que, con el fin de lograr una investigación efectiva para tener elementos suficientes para sustentar una acusación, las autoridades de investigación deben apoyarse en expertos forenses en el proceso de análisis de evidencia o indicios.
[31] Corte IDH. Caso de las Hermanas Serrano Cruz Vs. El Salvador, supra nota 15, párr. 91.
[32] Para el seguimiento de líneas lógicas de investigación, la Corte IDH ha determinado que deben ser tomadas en cuenta informaciones esenciales como: la complejidad de los hechos, el contexto en que ocurrieron y los patrones que explican su comisión, todo tipo de prueba o la posible estructura de personas involucradas en el planeamiento y ejecución del crimen, sean agentes estatales o particulares. Véase: Corte IDH. Caso de la Masacre de la Rochela Vs. Colombia, supra nota 19, párr. 158.
[33]Cfr. Informe del Relator Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión de 9 de mayo de 2011; Informe sobre la visita oficial conjunta a México de La Relatora Especial para la Libertad de expresión de la CIDH y el Relator Especial de la ONU para la Libertad de Opinión y Expresión de 7 de marzo de 2011.