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Timestamp: 2017-06-22 22:03:15
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Matched Legal Cases: ['artículo 2', 'artículo 130', 'Artículo 130', 'artículo 20', 'artículo 205', 'artículo 186', 'artículo 20', 'artículo 132']

YOHANA ALEGRIA HIDALGO ZETA
YOHANA ALEGRIA HIDALGO ZETA | JURISPRUDENCIA NACIONAL|BIBLIOTECA JURIDICA YOHANA ALEGRIA HIDALGO ZETA	DERECHO PENAL- PARTE ESPECIAL	DELITOS CONTRA EL HONOR	BIENVENIDOS	Mi nombre es Yohana Hidalgo Zeta estudiante de DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS de la cuidad de Piura, estoy complacida de poder compartir el tema de delitos contra el honor. INTRODUCCION En esta ocasión desarrollaremos los Art.130, 131,132 de nuestro Código Penal Peruano, con el fin aprender un poco mas acerca de los delitos contra el honor.
Hay que comenzar detallando que no existe un concepto unánime de lo que es el honor, ello a que todo tratadista del Derecho penal se ha aventurado a definirlo desde su particular circunstancia vivencial, es por eso que esta pequeña monografía define al honor desde dos puntos de vista recogidos en textos del maestro Luis Bramont Arias: HONOR SUBJETIVO Y HONOR OBJETIVO.
El primero refiere a la autovaloración de la persona, es decir, la valoración que se tiene cada persona de si misma, en cambio el honor objetivo es la valoración que otros hacen de la personalidad ético- social de un sujeto.
Son tres los tipos penales a desarrollar injuria, calumnia y difamación respectivamente, no hay que olvidar que en estos procesos no interviene el Ministerio Publico se lleva acabo a través de una acción privada, la denuncia la realiza la persona afectada.
En nuestra legislación el honor es un derecho fundamental e inalienable de toda persona humana, el que dada a su transcendencia ha sido elevado a categoría de bien jurídico penalmente protegido, asimismo en el Art.2, 7° de nuestra constitución respalda “Que todo persona tiene derecho al honor” es por eso que resulta interesante y de mucha importancia estudiar este tema de manera que se entienda que nadie tiene derecho a vulnerar el honor de una persona.
1.	GENERALIDADES Si bien los delitos contra el honor son los mas clásicos y asentados en la legislación penal comparada, esta tradición es punitiva se contrasta con el hecho que encontrar un concepto convincente sobre los que entiende o debe entenderse por honor es poco mas difícil. Ellos debido a que todo tratadista del Derecho se ha aventurado a definirlo desde su particular circunstancia vivencial. La disparidad de criterios que se usan o emplean para tratar de delimitar su concepto y contenido constituye , quizá, la mayor dificultad para lograr definir al honor. También contribuye a la falta de un concepto unánime, el hecho que el honor es uno de los bienes jurídicos más sutiles y difíciles de aprender del derecho penal. Probablemente esa extrema sutileza del objeto que ha definirse explique la proliferación así abrumadora de conceptos diferentes de honor , y sobre todo una abundancia de clasificaciones que si bien se formulan con el objeto de echar luz sobre el problema , acaban por superponerse entre si, aumentado todavía mas el desconcierto a la hora de dotar de contenido a tan complejo bien jurídico. Así, las habituales distinciones entre honor objetivo y subjetivo, real y aparente, merecido o meramente formal. Externo e interno, con frecuencia parecen yuxtapuestas contenidos no siempre coincidentes. Nuestra legislación considera al honor como un derecho fundamental e inalienable de toda persona humana, el que, daba su trascendencia, ha sido elevado a categoría de bien jurídico penalmente protegido, es decir, ha sido reconocido como un valor de importancia tal que merece ser protegido por las normas jurídicas de mayor intensidad que posee el sistema: las normas penales. De tal modo es recogido en las principales leyes internacionales, y en el Perú, aparece previsto en el articulo 2 inciso 7 de la Constitución Política del estado y articulo 5 del código Civil de 1984. Estos dispositivos reconocen al honor como uno de los derechos fundamentales de la persona, colocándole en el mismo nivel que le derecho a la vida, la integridad física y la libertad. Igual como aquellos derechos, el honor es irrenunciable y no puede ser objeto de sesión. Sin embrago en derecho penal, y mas precisamente en nuestro sistema jurídico, no se protege al honor disponiendo penas severas para aquellos que atentan contra él, por el contrario a diferencia con lo que ocurre cuando se afecta la vida o la integridad física de una persona en que se prevé penas severas, cuando se lesiona el honor, se dispone penas benignas. . El profesor Carlos Fernández Sessarego enseña que el derecho al honor encuentra sustento en la cualidad moral de la persona que la impele al severo cumplimiento de sus deberes de ser humano frente a los otros y consigo mismo. El honor es el íntimo y raigal valor moral del hombre. Es un valioso bien de carácter no patrimonial que conlleva un sentimiento o conciencia de la propia dignidad como persona. En esta ocasión vamos analizar el honor desde dos puntos de vista objetivo y subjetivo.
2.	EL HONOR DESDE SU ASPECTO OBJETIVO El honor entendido desde su aspecto objetivo, se constituye como la valoración que las demás personas que conforman el conglomerado social hacen de la personalidad de otra. Este concepto se identifica plenamente con lo que comuníquense adquiere la etiqueta de reputación o buena fama. El honor de las personas es un bien que socialmente se traduce en el respeto y consideración se merece de los demás, en la estima, aprecio, buena ama y reputación adquirida por la virtud y el trabajo. En ese sentido Bramont Arias Torres/Garcia Carcamo afirman que el honor objetivo es la valoración que otros hacen de la personalidad ético – social de un sujeto. Coincidiría con la reputación de la que disfruta cada persona frente a los demás sujetos que conforman una comunidad. El italiano Francesco Carrara, citado por Roy Freyre, tiempo atrás había ilustrado en forma meridianamente clara que la reputación es la opinión que los demás tienen de nuestras cualidades, tanto como corporales. El patrimonio del buen nombre no existe en nosotros, sino en la mente de los demás. No es una cosa que la poseemos como sucede con cualquier objeto de nuestra propiedad, sino es algo que esta en poder de otras personas aun cuando no beneficiemos por completo de ella. Es ese sentido se entiende que el honor quedara seriamente afectado o lesionado cuando cualquier conducta dolosa de un tercero logre quebrantar la estimación o reputación que tiene una reputación que tiene una persona ante el conglomerado social en donde se desenvuelve y hace vida normal. 3.	EL HONOR DESDE SU ASPECTO SUBJETIVO Desde la perspectiva subjetiva, al honor se le entiende como la autoevaluación que se hace una persona de si misma. Es el juicio u opinión que tiene cada persona de si misma dentro de su desenvolvimiento en el conglomerado social al cual pertenece. Bramot Arias enseña que desde el punto de vista subjetivo el honor es el sentimiento intimo de estimación y respeto por la propia dignidad. Por si parte Roy Freyre, siguiendo al argumento Sebastián Soler, sostiene que el honor desde un perspectiva subjetiva puede ser considerado como una autoevaluación, es decir, como el aprecio de la propia dignidad, como el juicio que cada cual tiene de si mismo en cuento sujeto de relaciones ético – sociales. En tanto que los profesores Bramont Arias Torres / García Cantizano enseñan que el honor subjetivo puede entenderse como la autoevaluación del sujeto es decir el juicio que tiene toda persona de si mismo en cuanto sujeto de relaciones sociales. Es consecuencia, se lesiona el honor desde el aspecto subjetivo, cuando cualquier, conducta de un tercero afecta el sentimiento de dignidad o, mejor dicho , el amor propio que tenemos cada una de las personas. Basta que se lesiones nuestra estima personal para que se perfeccione una conducta delictiva contra el honor. Ejemplo característico de atentar contra el honor, desde el aspecto subjetivo, lo constituye la injuria. Sin embargo de esta forma de dividir y plantear el contenido de el bien jurídico honor se deriva dos consecuencias importantes que nos inducen a descartarlo como fundamento para explicar su contenido en un Estado Democrático de derecho como el nuestro. En primer lugar surge un bien jurídico de contenido altamente variable, distinto para cada ciudadano en función de su mayor o menor sentimiento de propia estimación, y sobre todo el grado de prestigio social del que disfrute, no todas las personas tendrán el mismo honor, siendo imaginable, incluso , la existencia de ciudadanos sin este atributo de la personalidad. En segundo termino dado que el objeto de tutela se sitúa en al reputación social efectiva , la lesión del bien jurídico no dependerá de la verdad o falsedad de la imputación ofensiva, sino únicamente que esta influya de modo negativo sobre la buena fama de la que goce de hecho el afectado. Esta segundo consecuencia, conducente a restar valor a la prueba de la verdad en delitos de injurias y calumnias, es la causa de la frecuente identificación de la concepción fáctica con el llamado honor aparente. 4.	EL HONOR EN NUESTRA LEGISLACION El honor ha sido reconocido como un derecho fundamental de la persona en el inciso 7 del numeral 2 de la Carta Política del Estado de 1993 y en el articulo 5 del actual Código Civil. Ello, como afirma Fernández Sessarega debido a que la protección de la integridad moral de la persona es piedra angular de una civilizada convivencia. No obstante, ahora cabe resaltar que en aquellos dispositivos, el legislador, sin duda, partidario de la concepción fática que ha tenido por mucho tiempo influencia en las legislaciones, ha tratado de distinguir al honor desde sus dos aspectos tanto objetivo como subjetivo, reconociéndole su protección desde ambas perspectivas. En efecto, el inciso 7 del artículo 2 de la Constituciones Política de Estado prescribe que toda persona tiene un derecho al honor y a la buena reputación. Haciendo hermenéutica jurídica de esta norma constitucional se concluye que hace la diferencia del honor desde una perspectiva subjetiva cuando se refiere con el termino “honor”, y desde el aspecto objetivo cuando se refiere a la buena reputación. Es decir, la norma constitucional establece que todas las personas tenemos derecho a nuestra autoevaluación o estima personal y a nuestra buena reputación o fama. Cualquiera atentado contra cualquiera de estos aspectos, constituye infracción constitucional y en su caso y dependiendo de la gravedad configura delito. Esta forma de redacción del texto constitucional ha llevado a concluir a Bramont – Arias/ Garcia Cantizano que nuestra Carta Magna entiende por honor solo el subjetivo ,esto es, la autovaloración de la persona, al objetivo se refiere expresamente al hablar de la reputación de manera independiente. Para el legislador de la Constitución vigente, ambos aspectos constituyen el único derecho al honor que tenemos todas las personas. Su aparente separación solo es debido a técnica legislativa. En el campo del derecho punitivo, la posición que sostenemos queda más evidente. Esto es, aun cuando sabemos que no hay normas puras y que la protección del honor ocurre de manera conjunta, existiendo equilibrio o cierto predominio de un aspecto sobre el otro, encontramos en el catalogo penal tipos penales que protegen exclusivamente el honor desde el aspecto subjetivo como lo constituye el articulo 130 del Código penal que provee el delito de injuria, y con contrapartida, normas penales que protegen exclusivamente el honor desde el aspecto objetivo como lo constituye el tipo penal del articulo 132 del C.P. que regula el delito de difamación y también normas que prevén conductas con resultado hibrido, es decir pretenden protegen a la vez el aspecto objetivo y subjetivo del bien jurídico de calumnia, figura delictiva que lesiona a la vez la estima personal y la buena reputación del afectado. CAPITULO II
En este capitulo hablaremos sobre lo que regula nuestro código penal vigente en cuanto a delitos contra el honor.
1.	TIPO PENAL La primera conducta delictiva que se prevé como lesionante del bien jurídico honor es la que se conoce en doctrina penal con el nomen iuris de injuria. Este supuesto delictivo aparece regulado en el tipo penal del artículo 130 del código sustantivo que lo reguila en los términos siguientes. Artículo 130°.- El que ofende o ultraja a una persona con palabras, gestos o vías de hecho, será reprimido con prestación de servicio comunitario de diez a cuarenta jornadas o con sesenta a noventa días-multa.
2.	TIPICIDAD OBEJTIVA
Antes que nada nos parece importante dejar establecido con palabras del profesor Urquizo Olachea, que bajo este tipo penal subyace una prescripción punitiva rigurosa por la cual ley no permite burlarse ni siquiera del mas miserable de los hombres. Es el derecho ser respetado por los demás a no ser escarnecido ni humillado ante uno mismo o ante otros. Es un derecho sin el que no se concibe la dignidad inherente a la condición humana. El comportamiento típico de la injuria se configura cuando el agente haciendo uso de la palabra, gestos o vías de hecho de modo concreto ofende o ultraja el honor del sujeto es decir se lesiona la dignidad de la victima. La conducta ofensiva se dirige a lesionar la autovaloración que hace el ultrajado de si mismo, así como a menoscabar el concepto o la fama de los demás tienes de la personalidad de la victima. Se constituye en un descredito o deshonra de merma las calidades o cualidades personales que le corresponde al sujeto pasivo en cuento ser racional obstaculizando de ese modo su libre desarrollo de su personalidad. En términos mas concretos el delito de injuria tal como lo define el articulo 208 del Código Penal español es la acción o expresión que lesiona la dignidad de otra persona menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación. La acción típica se reduce a la realidad como la imputación o atribución que hace el agente a su victima de cualidades conductas costumbres formas de comportarse que son comprendidas por este como peyorativas, creándoles un mal psicológico que solo a él le corresponde. Incluso, se perfecciona la conducta típica con palabras o gestos que para terceras personas significan simplemente bromas. No obstante, basta que el sujeto pasivo considere que se le ha ultrajado en su amor propio y de paso se ha menoscabado su reputación o fama y que, por su parte, el sujeto activo ha actuado con la deliberada intención de ofender a aquel, para estar ante un hecho punible injuriante. Es indiferente si las palabras, gestos o vía de hecho significan cuestiones o circunstancias verdaderas o falsas. Basta que el sujeto pasivo o sienta ofendido en su honor para accionar penalmente y solicite tutele jurisdiccional. Referente a los modos o medios por los cuales se perfeccionan las conductas ultrajantes, el tipo penal del articulo en forma taxativa los indica, así tenemos: a.	Por medio de la palabras, la misma que puede ser verbalizada o escrita por el agente. Por ejemplo, decirle directamente a una persona que es un holgazán mantenido por su amante, o escribirle una nota imputando al destinatario que es un “chivato loco” al no poder embarazar a su cónyuge. b.	Gestos, que se traducen en la realidad como los movimientos que se hace del rostro para significar alguna circunstancia que se quiere expresar comúnmente se le conoce como mueca. Ejemplo, cuando el agente, cada vez que encuentra a la bella Gertrudis Buendia, le hace una mueca de querer hacerle el amor, denotando que aquella es una prostituta. c.	Vías de hecho estas se perfeccionan en la realidad por el movimiento que se hace de otras partes del cuerpo diferentes al rostro la conducta que se exterioriza por movimientos corporales diferente a la del rostro constituye vías de hecho con los cuales perfectamente se puede lesionar el honor de una persona. Ejemplo característico son poner los dedos al costado d e la frente para significar que el ofendido es un cornudo , o cuando el agente hace un circulo con los dedos de la mano para significar que la victima es homosexual. Bien Jurídico Protegido Como ha quedado explícitamente anotado, el bien jurídico que se pretende tutelar es el honor vinculado a la dignidad de la persona como fundamento del desarrollo normal de su personalidad. El mismo que se traduce en la realidad como el derecho de ser respetado por los demás por el simple hecho de ser racional. En otros términos se pretende proteger o resguardar el amor propio, el sentimiento de la dignidad personal o la autovaloración que hacemos de nuestra propia personalidad, de expresiones injuriantes (que denotan humillación , desprecio, etc.) que como efecto inmediato afectan el libre desarrollo de la personalidad del sujeto pasivo. Sujeto activo De la redacción del tipo penal del articulo 130, se concluye que cualquier persona física puede ser sujeto activo, agente o autor de la materialización del delito de injuria. El tipo penal no exige alguna cualidad, calidad o condición especial para realizar el tipo objetivo. Sujeto pasivo También de la propia redacción del tipo penal se colige con claridad meridiana que solamente la persona física puede ser sujeto pasivo de la conducta injuriante. So se requiere reunir alguna condición personal para ser victima del delito de injuria. El destinatario de las expresiones ofensivas o ultrajantes puede ser un menor de edad, un incapaz de valerse por si mismo, un enfermo, un inmortal o amoral, una prostituta, un reo, un analfabeto, un erudito, un gerente de una empresa, etc. Se excluye a las personas jurídicas como victimas del delito de injuria, debido que al ser una creación ficticia del derecho para efectos mayormente económicos, es imposible que tenga amor propio , sentimiento de su dignidad o se autovalore así misma. 3. TIPICIDAD SUBJETIVA Sin duda, de al propia estructura del tipo penal que tipifica el hecho punible, se deduce que la injuria es una conducta netamente dolosa. No cabe la comisión por culpa. Aquí es necesario dejar establecido que todas las conductas de relevancia penal que lesionan el bien jurídico honor, son de comisión dolosa. En el delito de injuria el agente actúa con conciencia y voluntad de ofender o ultrajar al sujeto pasivo. El agente es consistente que las expresiones que emite son ofensivas o ultrajantes para el honor de su oyente o receptor, sin embrago voluntariamente lo hace, pues ofender la dignidad y el amor propio de aquel es su objetivo final. Este aspecto es lo que en doctrina se conoce como animus injuriandi. Caso contrario, si llegara a determinarse que el agente no sabe o no tiene la menor intención o idea que sus expresiones son ofensivas al honor de otra persona, el delito de injuria no se verifica. Igual ocurre cuando se determina que el objetivo final de la persona que expresa palabras o frases supuestamente injuriantes, no consiste en ofender o ultrajar el honor de nadie sino por ejemplo, corregir o bromear. No se trata de dos cuestiones distintas el dolo y el animus iniuriandi, como pretende diferenciarlo la doctrina (379) y jurisprudencia peruana, sino que constituyen una misma cuestión en la configuración del delito de injuria.
En efecto, como volvemos a repetir, al dolo se le define como el conocimiento y voluntad del agente de ofender o ultrajar el honor del sujeto pasivo, en tanto que al animus iniuriandi, la doctrina lo define como el ánimo o intención consiente de injuriar o ultrajar el honor de la victima. Ambos expresan la finalidad última que es ofender o ultrajar el honor de una persona. Comprendido ello, resulta obvio que tales términos se identifican plenamente. En suma, en un caso concreto que nos presenta la realidad, en forma correcta podemos decir que el agente ha actuado con dolo de injuriar o con animus iniuriandi. La suprema corte por ejecutoria del 16 de diciembre de 1992, al parecer se ha pronunciado en este sentido. En efecto, allí se sostiene que “la querellada, en el momento del desarrollo del evento incriminado, no tenía la condición de casada ni de viuda, no obstante lo cual y con el evidente propósito de exhibirse públicamente como cónyuge supérlite, cuando hacia mas de 7 años que se había declarado su divorcio, se presentó y presidió el duelo, excluyendo de hecho a la querellante, ocasionándole así grave humillación afectando sus más íntimos y sensibles sentimientos; hechos que configuran el delito de injuria, al acreditarse el animus injuriando en la conducta de la querellada”(379)
Una vez verificada que la conducta se subsume en el tipo penal de injuria, corresponde al operador jurídico determinar si la conducta es contraria al ordenamiento jurídico o en su caso, está permitida por concurrir alguna causa de justificación de las previstas en el artículo 20 del Código Penal.
Respecto a la culpabilidad, corresponde al operador jurídico determinar si el agente de la acción o expresiones injuriantes es imputable, es decir, es mayor de edad y no sufre de alguna alteración mental; luego, deberá verificar si el agente al momento de expresar las palabras o frases ofensiva al honor de su victima, conocía la antijuridicidad de su conducta, es decir, conocía que estaba actuando en contra del derecho. Aquí muy bien puede configurarse un error de prohibición. Estaremos ante esta categoría cuando el agente ofende la dignidad de la victima en la creencia que está legalmente permitido defender su honor de hombre a cualquier precio. Acto seguido deberá verificarse si el agente al momento de injuriar tenía otra alternativa a la de injuriar a la víctima. Si llega a determinarse que en caso concreto, el agente no tenía otra alternativa que ofender el honor de la víctima, la conducta no será culpable, pues es posible que estemos ante un estado de necesidad exculpante.
La consumación delictiva de injuria se perfecciona en el mismo instante que el sujeto pasivo o destinatario de las expresiones ofensivas o ultrajantes escucha u observa en forma directa aquellos términos, gestos o vías de hechos que lesionan su honor, o en el caso de haberse emitido las expresiones injuriantes por medio de la escritura, el hecho punible se consuma cuando el destinatario llega a leer u observar lo escrito o dibujado.
En otras palabras, el delitote injuria se perfecciona en el momento que realmente se hiere el amor propio o dignidad del sujeto pasivo, y ello solamente se produce cuando directamente se escucha, lee u observa las expresiones lesivas.
Me explico. Para saber su se ha lesionado nuestro honor, debemos conocer necesariamente las expresiones injuriantes, antes que sean emitidos o se nos infame, pero como es lógico, ello sería imposible saberlo. Es más, no podemos recurrir a la autoridad jurisdiccional y presentar una querella, alegando que Juan Perez tenía serias intenciones de ofender nuestra dignidad mañana, o que Aniceto Corrales a escrito una carta ofensiva al honor de uno, sin saber su contenido y solicitamos se le sancione por ello, resulta absurdo pensar de tal modo.
Creemos que el solo hecho de haber escrito una carta ofensiva al honor del destinatario, sin que este entre en conocimiento del contenido de aquella, se constituyen en una conducta penalmente irrelevante siempre y cuando, claro está, no se lo entregue a un tercero, pues en este caso, se configurará otro delito como la difamación, por ejemplo.
Al agente que se le encuentre responsable del delito de injuria, después de haber transcurrido la querella con todas las garantías que exige el debido proceso, se hará merecedor de la pena de prestación de servicio comunitario de diez a cuarenta jornadas o con sesenta noventa días multa. Además, esto va a depender de la forma, modos, circunstancias en que ocurrieron los hechos y sobre todo la personalidad del procesado.
La conducta delictiva que se conoce con el nomen iuris de calumnia, la misma que viene a ser una especie de las conductas injuriantes, se encuentra debidamente tipificada en el tipo penal del articulo 131 del código sustantivo, el mismo , señala:
ART 131.- El que atribuye falsamente a otro un delito, será reprimido con noventa a ciento veinte días multa.
La conducta se materializa cuando el agente o sujeto activo con la única finalidad de lesionar el honor (definido como el derecho a ser respetado por los demás por el simple hecho de ser racional y dotado de dignidad personal), le atribuye, inculpa, achaca o imputa a su víctima la comisión de un hecho delictuoso, sabiendo, muy bien, que no lo ha cometido ni ha participado en su comisión. En este sentido, el artículo 205 del código penal español de 1995 define a la calumnia como “la imputación de un delito hecha con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad”.
Necesariamente tiene que tratarse de un hecho delictivo falso el que ha sido atribuido al sujeto pasivo. Aquí puede presentarse hasta dos supuestos: el primero cuando el agente sabe muy bien que el delito que imputa o atribuye a su victima no ha sido perpetrado por este sino por tercera persona y, segundo, cuando el agente sabe que el delito que inculpa o achaca al sujeto pasivo, no ha ocurrido en la realidad, siendo solo un invento de aquel. En suma, el sujeto activo atribuyendo falsamente un delito a su victima con la única finalidad de lesionar el honor.
ROY FREYRE(380), haciendo dogmática penal del código penal derogado, respecto de este punto certeramente enseña que “es manifestante falsa una imputación cuando el agente sabe de manera indubitable que el sujeto pasivo no ha cometido el hecho punible que se atribuye, o cuando el hecho en si no es una realidad desde que nunca aconteció”.
Otra aspecto importante que merece ser resaltado lo constituye la circunstancia que la imputación falsa de un delito a la víctima tiene que ser directamente dirigida a esta o ante otras personas (incluyéndose entre estas a la autoridad) que después hacen de conocimiento de aquella. A diferencia de lo prescrito en el artículo 186 del corpus iuris panales de 1924, ahora no se requiere que la imputación o atribución falsa de un delito sea ante una autoridad (que después le va a ser conocer la falsa imputación que hizo el agente) para configurarse la conducta delictiva.
También se requiere que la atribución sea directa concreta. La ejecutoria superior del 10 de julio de 1998 excluye el delito de calumnia al verificarse que la imputación no fue concreta sino general. En efecto, allí se expone que “de la revisión del documento con el cual supuestamente se ha atentado contra el honor del querellante, se advierte que no se le atribuye la condición de `chantajista`, habiéndose referido al señor Ponce Valderrama en forma genérica a los hechos que le venían ocurriendo ´que vengo siendo extorsionado por diferentes personas sobre supuestas acreencias, estoy poniendo en conocimiento da la opinión pública de la localidad, mediante medios de comunicación social, así como la SUNAT para que investigue los signos de riqueza y en base a declaraciones juradas de pago de impuestos para acreditar solvencia económica; por lo que el a quo ha actuado en el ejercicio de sus atribuciones al determinar que los hechos denunciados no constituyen delito”
El legislador del vigente cuerpo de leyes penales, con mejor técnica legislativa, ha redactado el tipo penal que recoge el delito de calumnia. Antes, al exigirse necesariamente que la calumnia sea ante una autoridad se creaba una confusión con otra conducta delictiva que atenta conta el bien jurídico “función jurisdiccional” que se conoce con el
Nomen iuris de “ denuncia calumniosa”.
En cambio ahora, aquella situación es totalmente diferente. Esta forma acertada de tipificar la conducta calumniosa ha traido como consecuencia lo siguiente: si una persona ante una autoridad (policía, fiscal, juez, etc.) atribuye o imputa falsamente la comisión un delito a determinada persona, responderá ante la justicia por dos delitos. Primero, por el delito de calumnia en agravio del ofendido en su honor y segundo, por el delito de denuncia calumniosa en agravio directo del estado. Se le procesara por dos hechos delictivos totalmente diferentes regulados en los artículos 131 y 402 del C.P. respectivamente, siendo el primero por querella y el segundo por acción pública.
La conducta delictiva de calumnia solo se verifica por comisión. El verbo central y, por tanto, rector del tipo penal lo constituye el término. “Atribuir” que significa también imputar; asignar, inculpar o incriminar. El verbo rector, como un faro en el desierto, nos indica que la conducta calumniosa se verifica con actos comisivos efectuados por el agento o autor. En consecuencia, en forma coherente se concluye que en nuestro sistema jurídico penal, no cabe hablar de conducta calumniosa realizada por omisión.
Por otro lado, otra circunstancia trascendente que debe quedar establecida, por lo constituyente la situación concreta que el delito imputado que o atribuido al sujeto pasivo debe ser falso, caso contrario, que verificarse q la imputación de un delito, es verdadero, el delito de la calumnia no se configura sin embargo dependiendo de la forma como ha ocurrido la imputación, el hecho puede subsumirse a la figura delictiva injuria y fácilmente el que se siente ofendido en su honor, puede recurir a la autoridad jurisdiccional para solicitar sanción para el autor de la imputación ello debido que ninguna persona tiene derecho de estar predicando que tal fulano mato a zutano o que Juan robo a José, etc. Tales hechos, sin duda, lesionan el amor propio de dignidad personal de cualquier persona natural y sirven para menos cavar su honor ante el conglomerado social donde se desenvuelven.
El bien jurídico que se pretende tutelar o proteger con la tipificación del hecho punible de calumnia viene a ser el honor conceptualizado como el derecho que tenemos todas las personas de ser respetados por los demás en tanto seres racionales con dignidad. Ello debido que una conducta calumniosa lesiona o ofende tanto el amor propio y dignidad personal, como la valoración y estima que le tiene el agraviado otras personas que conforman el conglomerado social en donde se desenvuelve, obstaculizando de ese modo el libre desarrollo de la personalidad que reconoce nuestra carta política como uno de los derechos fundamentales de las personas. Con la calumnia se ofende el honor en su vertiente de autoestima afirmando por ejemplo que se es un asesino y a la vez, se ofende la fama o reputación que se tiene ante el grupo social, el mismo que le observara en adelante con cierto recelo y desprecio. La calumnia ocasiona una humillación para el propio ofendido así como un descrédito o desprecio de parte de los demás hacia el sujeto pasivo.
De la relación del tipo penal se evidencia que sujeto activo, autor o agente del hecho punible de calumnia puede ser cualquier persona natural, sin necesidad de que se exija alguna cualidad o calidad especial. Lo único que se requiere es que aquel actúe consciente y voluntariamente, de lo que se deduce que los incapaces absolutos están exceptuados de constituirse en autores del ilícito penal.
De la forma como está constituido el tipo penal y de naturaleza propia del delito de calumnia, se concluye que solo puede ser sujeto pasivo la persona física o natural, pues sólo esta tiene la posibilidad de cometer un delito y, lógicamente, se le puede atribuir. Se excluye a la persona jurídica al ser esta una creación del derecho, resulta absurdo que pueda cometer un delito y, por tanto, atribuirse.
3.	TIPICIDAD SUBJETIVA
Como el delito de injuria, la conducta calumniosa es netamente dolorosa, no cabe la comisión por culpa.
El agente o sujeto activo actúa con conocimiento y voluntad de ofender el honor del sujeto pasivo. También se conoce como animus infamandi. El agente conoce que atribuyendo falsamente un delito a su víctima le va a ocasionar ofensa a su honor tanto en su aspecto subjetivo como objetivo, sin embargo, voluntariamente decide actuar para lograr su única finalidad.
En este sentido, Roy Freyre (382), comentando el Código Penal derogado, afirmaba que el dolo en el delito de calumnia consiste en la conciencia y voluntad de ofender el honor de una persona formulándole la imputación de un delito a sabiendas de su falsedad, o sin tener los suficientes elementos de juicio que hagan creer verosímilmente en su autoría o participación.
Si se incluye que el agente actuó con otra finalidad distinta al de ocasionar un ultraje al honor del ofendido, el delito de calumnia no se configura. No se imputará el delito de calumnia, por ejemplo cundo Liduvina Tordoya, en una investigación policial sobre homicidio, afirma que Pánfilo Trujillo fue el autor del disparo que ocasionó la muerte de Juan Vicente Reyes, con la finalidad de sustraer de la justicia a su hijo Cesar Veliz Tordoya, quien fue el verdadero homicida. Aquí la autora de la denuncia calumniosa no tiene intención de perjudicar el honor del denunciado, lo único que busca es proteger a su hijo de la justicia.
4.	ANTIJURIDICIDAD
Una vez verificada que la conducta se subsume al tipo penal de calumnia, corresponde al operador jurídico determinar si la conducta es contraria al ordenamiento jurídico o en su caso, está permitida por concurrir alguna causa de justificación de las previstas en el artículo 20 de Código Penal.
La sentencia del 25 de setiembre de 1998 dictada por el Juzgado Penal de Recuay, expone un caso real en el cual concurrio la causa de justificación de “ejercicio regular de un derecho” en un hecho típico de calumnia denunciado por el querellante después de haber sido absuelto por el órgano jurisdiccional por el delito de homicidio denunciado por el querellado. En efecto, allí se sostiene que “el querellante fue procesado en base a la denuncia del titular de la acción penal que es el representante del ministerio público a merito del atestado policial de fojas tres a trece, por lo que el querellado al formular la denuncia por el delito de homicidio conforme se infiere de las instrumentales citadas precedentemente, lo hizo en ejercito regular de su derecho por ende no se puede atribuir a este haber cometido delito contra el honor en la modalidad de calumnia ya que dicha denuncia fue amparada por el Organismo Jurisdiccional dictándose el auto apertorio de instrucción, máxime si toda persona tiene el derecho de recurrir ante las Autoridades pertinentes solicitando tutela jurídica en caso de haber sido Víctima de algún delito, pues ello constituye el ejercicio legítimo de un derecho a que se contrae el inciso octavo del articulo veinte del código penal, concordante con el articulo mil novecientos sesenta y uno inciso primero del código civil, aplicable en el caso de autos en forma supletoria dada a la naturaleza de la acción”(383).
5.	CULPABILIDAD
Respecto a la culpabilidad, corresponde al operador jurídico determinar si el agente de la imputación falsa es imputable, es decir, es mayor de edad y no sufre de alguna alteración mental; luego, deberá verificar si el agente al momento de atribuir falsamente la comisión de un delito al agraviado, conocía la antijuridicidad de su conducta, es decir, conocía que estaba actuando en contra del derecho. Aquí, muy bien, puede configurarse un error de prohibición. Acto seguido, deberá verificarse si el agente al momento de calumniar tenía otra alternativa a la de perjudicar el honor de la víctima. Si llega a determinarse que en el caso concreto, el agente no tenía otra alternativa que ofender el honor del sujeto pasivo, la conducta no será culpable, pues es posible que estemos ante un estado de necesidad exculpante.
6.	CONSUMACIÓN
Segundo, en caso que la imputación se realice ante otra persona, estando ausente el sujeto pasivo, la calumnia se consuma o perfecciona en el mismo instante que llega a conocimiento del agraviado la inculpación falsa. Esto último es importante que llega a conocimiento del agraviado la inculpación falsa. Esto último es importante tenerlo en cuenta, pues si a una persona se le atribuye, imputa o inculpa un delito, si que ella sepa, no podrá saberse si se trata de un hecho delictivo falso o verdadero. Corresponde al destinario de la imputación discernir si se le atribuye un hecho falso y, por tanto, agraviante a su honor. En consecuencia, si la imputación supuestamente falsa no llega a conocimiento del supuesto agraviado o de sus parientes, en caso de haber fallecido aquel, estaremos frente a una conducta penalmente irrelevante.
Por su parte, el profesor Bramont Arias(384) enseña que se trata de un delito formal o instantáneo, pues lo que pueda ocurrir después de su ejecución no es imputable al culpable, sino la persona inducida a engaño.
7.	TENTATIVA
Teniendo en cuenta lo anoto en la consumación, en forma lógica se incluye que es imposible la categoría de la tentativa en el delito de calumnia. Si la imputación o inculpación falsa de la comisión de un delito no llega a conocimiento del sujeto pasivo u ofendido, es imposible alegar que la calumnia ha quedado en grado de tentativa. Si el opuesto perjudicado no conoce la imputación que se le hace y, por tanto, no puede discernir si se trata de una inculpación falsa o verdadera, es ilógico pensar que pueda recurrir a la autoridad jurisdiccional y querellar al autor de aquella imputación. Una persona no puede alegrar en sentido positivo o negativo en contra de algo que no conoce ni sabe.
No puedo imaginarme un ejemplo donde podamos siquiera pensar que una calumnia ha quedado en grado de tentativa. Aquí hay solo dos alternativas.
Se calumnio o no. Se ofendió el honor del pasivo o no. Es imposible pensar en una tercera posibilidad.
8.	PENALIDAD
Después de concluido el debido proceso de la querella, al encontrársele responsable del delito de calumnia, la autoridad jurisdiccional dependiendo de la forma, modo, circunstancia en que ocurrió los hechos y la personalidad del proceso, le aplicará una pena que oscila entre noventa a ciento veinte días multa. Unido a ello, una considerable reparación civil por el daño causado al honor del querellante
El hecho punible que se conoce con el nomen iuris de difamación, el mismo que dicho sea de paso, se constituye en el ilícito penal de mayor gravedad entre los que lesionan el honor, se encuentra tipificado en el tipo penal del artículo 132 del código penal, en los términos siguientes:
ART.132 El que, ante varias personas, reunidas o separadas, pero de manera que pueda difundirse la noticia, atribuye a una persona, un hecho, una cualidad o una conducta que pueda perjudicar su honor o reputación, será reprimido con pena privada de libertad no mayor de dos años u con treinta a ciento veinte días-multa.
Si el delito se comete por medio del libro, la prensa u otro medio de comunicación social, la pena será privativa de libertad no menor de uno ni mayor de tres años y de ciento veinte a trescientos sesenticinco días multa.
La conducta típica de difamación se configura cuando el sujeto activo, ante varias personas, reunida o separadas, pero de modo que haya posibilidad de difundirse tal acontecimiento, atribuye, imputa, inculpa o achaca al sujeto pasivo un hecho, cualidad o conducta capaz de lesionar o perjudicar su honor.
En forma concreta, el profesor Ugaz Sánchez-Moreno (385) afirma que el delito de difamación consiste “en la divulgación de juicios de valor ofensivos a la dignidad de una persona. Lo trascendente en el hecho punible de la difamación es la difusión propagación o divulgación que se realice o haya la posibilidad de realizarse del acontecimiento ofensivo que se imputa al sujeto pasivo o victima. Esta circunstancia es que le da peculiaridad frente a los delitos de injuria y calumnia ya explicados. De este modo, no cabe discusión que se trata de una injuria con característica especial: La difusión de la noticia ofensiva o injuriante. El sujeto activo debe comunicar a otras personas algún hecho, cualidad o conducta lesionante al honor del sujeto pasivo. La imputación hecha por el agente o sujeto activo poderse difundir o tener la posibilidad de divulgarse deberá hacerse ante dos o mas personas, estén estas separadas o reunidas. El profesor Bramont Arias asevera que no es necesario que la divulgación, al menos a dos personas, se efectúe cuando estas se hallan reunidas o en un mismo contexto de tiempo, sino únicamente que el contenido ofensivo del aserto difamatorio resulte de las declaraciones a cada una de las personas”. Basta que haya la posibilidad de difundir la atribución difamatoria a más personas en perjuicio evidente de la dignidad del imputado. Caso contrario, se colige que si se atribuye un hecho, cualidad o conducta ofensiva al honor del destinatario ante su persona o ante una sola tercera persona, sin que haya posibilidad de difusión o propalación a otras personas, la difamación no se configura.
En tal sentido, deviene en circunstancia importante a tener en cuenta que la frase “pero de manera que pueda difundirse la noticia” del tipo legal, indique que es suficiente la sola posibilidad objetiva de difundirse la palabra o frases injuriantes para estar ante el delito en hermenéutica jurídica. En consecuencia, no necesariamente se requiere que la imputación del hecho ultrajante haya sido difundido o divulgado para perfeccionarse la difamación. En suma, si por la forma como ocurre la imputación de un hecho, cualidad o conducta ultrajante al honor del destinatario, no hay posibilidad que pueda difundirse, el ilícito penal de difamación no aparece, circunscribiéndose el comportamiento a una injuria o calumnia según sea el caso.
Igual como ocurre con los ilícitos penales de injuria y calumnia, el de difamación es de acción por comisión. No cabe la comisión por omisión. Ello debido que el tener como verbo central del tipo penal del articulo 132, el término “atribuir” necesariamente se refiere a un actuar positivo de parte del agente. Solo actuando positivamente se puede atribuir algo a una persona. Con conductas omisivas, nada se puede atribuir, imputar, achacar o inculpar a un tercero. Pensar y sostener lo contrario resulta ilógico e incoherente, cuando no absurdo.
Los medios por lo cuales se puede hacer realidad del delito pueden ser verbales, escritos, gráficos o por medio del video. Todo medio capaz de difundir las ofensas emitidas por el agente, será idóneo para la consumación de la difamación.
Por otro lado, de la redacción del tipo penal que tipifica la conducta delictiva de difamación, se evidencia con claridad meridiana que pueden presentarse hasta tres supuestos capaces de poner en peligro o lesionar la reputación fama o libre desenvolvimiento de la personalidad del ofendido. Veamos:
-	Atribuir a una persona un hecho que pueda perjudicar su honor. El sujeto activo, en presencia de un grupo de personas, atribuye o imputa al sujeto pasivo un suceso o acontecimiento, de manera que deteriora su honor ante los ojos del grupo social en donde hace su vida social normal. Es irrelevante si el suceso que se le atribuye al agraviado es verdadero o falso, lo único que se tendrá en cuenta es la circunstancia de si pone en peligro o lesiona el bien jurídico honor de aquel. Ocurre, por ejemplo, cuando Juan Gaspar que pertenece a un club deportivo, con el propósito de perjudicar por problemas familiares, difunde ante todos los socios que el jugador Francisco Maradona, recién contratado, hace dos años estafó a un club con la suma de veinte mil dólares.
-	Atribuir a una persona una cualidad que pueda perjudicar su honor, el agente ante la presencia de varias personas, imputa o achaca a la victima una condición o calidad personal que puede ser de carácter intelectual, moral o física que le perjudica en su honor. El agente, maliciosamente imputa una manera de ser al sujeto pasivo, haciéndole aparecer como un defectuoso, causando de este modo una ofensa a su dignidad y deterioro en su reputación o fama ante el conglomerado social en donde se desenvuelve normalmente. Ocurre, por ejemplo, cuando Heber Venegas en una reunión social, afirma ante sus amistades que Javier Saldaña es un afeminado y parece que le gustan las personas del mismo sexo.
-	Atribuir una conducta que pueda perjudicar su honor. Este supuesto delictivo aparece cuando el agente imputa o inculpa al sujeto pasivo un modo o forma de proceder que al ser divulgado o propalado ante las personas que conforman un grupo social puede perjudicar el honor de aquel. El perjuicio puede materializarse en una desestimación o reprobación del grupo social, respecto del imputado. Ocurre, por ejemplo, cuando Blanca Soriel Campos, con la única finalidad de perjudicar la buena reputación de Reynaldo Flores, su compañero de trabajo, comienza a decir a todos los trabajadores de la empresa donde labora, que aquel por cobarde y miedoso no se lanzo a la piscina para auxiliar a Juan Parra que finalmente murió ahogado.
El interés fundamental que se trata de tutelar mediante la tipificación de la conducta delictiva de difamación lo constituye el honor vinculado a la dignidad personal, entendido como el derecho de ser respetados por los demás en tanto seres racionales con la finalidad de desarrollar libremente nuestra personalidad. Si bien es cierto que en la redacción del tipo penal se pone mayor énfasis en señalar que se trata de proteger la reputación o buena valoración personal que hacen los demás de una persona, no debe soslayarse que también se tutela la autoestima y dignidad personal. Ello debido que una conducta difamatoria lesiona la autovaloración o autoestima personal así como la reputación o fama que se tiene ante los demás. Con la difamación el sujeto pasivo se siente humillado y a la vez, el grupo social donde se desenvuelve lo ve con recelo y cuando no, lo rechaza.
Creemos que esta forma de observar las consecuencias de una conducta difamatoria ha llevado al legislador a indicar en el tipo penal los términos “honor” y “reputación” en forma expresa, cuando se refiere a la finalidad de la conducta, esto es, afirma que la acción difamatoria “pueda perjudicar su honor o reputación”.
Respecto de este punto la jurisprudencia nacional tiene claro el panorama. Como precedente cabe citarse la Ejecutoria Suprema del 23 de enero de 1998 en la cual se sostiene que “en los delitos de difamación e injuria el bien jurídico tutelado es el honor, el mismo que consiste en la valoración que otros realizan de nuestra personalidad ético-social, estando representado por la apreciación o estimación que hacen los semejantes de nuestras cualidades morales y de nuestro valor social”. En parecido sentido se pronuncia la Ejecutoria Suprema citada continua afirmando que “por lo tanto es la buena reputación que gozamos ante nuestros conciudadanos, siendo esta conducta afectada por toda manifestación que logre quebrantar la estimación que disfruta una persona en su medio social, por lo que se deben tomar en consideración los aspectos subjetivos y adjetivos de honor para tipificar, interpretar y juzgar los hechos que pudieron afectar o lesionar a dicho bien jurídico”.
Por su parte en la Ejecutoria Superior del 14 de diciembre de 1998 se expresa “la doctrina penal es unánime en afirmar que el honor es el bien jurídico tutelado en este ilícito investigado, el mismo que es valorado como uno de los bienes jurídicos mas importantes, por constituir las relaciones de reconocimiento fundadas en los valores sociales de dignidad de la persona y libre desarrollo de la personalidad, agregándose a ellos lo no es un bien innato, si no totalmente adquirido”; razón por la cual debe respetarse” Sujeto activo
El agente de una conducta difamatoria puede ser cualquier persona. El tipo penal no exige que este tenga alguna condición o cualidad personal especial. Puede ser tanto un periodista, un ejecutivo de una empresa periodística hasta un ciudadano que vive en un pueblo joven de “Lima la horrible”. Lo único que se requiere es que tenga conciencia y voluntad de difamar, por lo que se excluye a los incapaces relativos y absolutos.
Victima, agraviado o sujeto pasivo de un hecho punible difamatorio también puede ser cualquier persona natural o física. De la redacción del tipo penal se colige que no se requiere alguna cualidad o condición diferente a la de ser persona natural.
Volvemos a insistir que se excluye a la persona jurídica de ser sujeto pasivo de difamación por la circunstancia que su reputación se le protege con normas diferentes a la presente. Se le protege con normas de contenido económico. Ello debido que de ocasionarse alguna lesión a la reputación de la persona jurídica tiene consecuencias perjudiciales en su economía.
Se requiere necesariamente de dolo. A demás, se exige un elemento subjetivo de tipo concretado en el animus difamandi.
El delito de difamación se consuma cuando llega a conocimiento del sujeto pasivo. Sera posible la tentativa cuando se ejecuta por medio de un impreso, diario, periódico u otro medio de comunicación social.
5 ¿ES LA PERSONA JURIDICA TITULAR DEL BIEN JURIDICO HONOR?
Saber quienes pueden ser titulares del bien jurídico honor o mejor dicho quienes pueden ser pasibles de constituirse en sujetos pasivos de una conducta que afecta el honor es un tema que en doctrina y en las diversas legislaciones da pies a una polémica nada pacifica. Para algunos tanto la persona física como la jurídica tiene honor y por tanto corresponde al derecho penal protegerlo. En tanto que para otros, solo la persona natural es titular del bien jurídico honor que merece protección punitiva. Haciendo dogmatica e interpretando en forma sistemática nuestro sistema penal respecto de este punto creemos decididamente que únicamente la persona natural o física puede ser titular del bien jurídico honor y por tanto solo la persona natural puede ser sujeto pasivo de una conducta dolosa que lesiona el honor. Incluso abona esta posición la concepción normativa del honor aquí sostenida al identificar al honor con la dignidad de las personas. No obstante, nuestra posición de ningún modo acepta ni avala la tesis reduccionista que da cuenta el profesor Urquizo Olachea, la misma que sostiene que dentro de las relaciones sociales, las personas jurídicas carecen de significaciones social alguna que se trata de ficciones jurídicas y que en el fondo no existen o son irrelevantes para la ley penal. Por el contrario nuestra tesis tiene asidero jurídico hasta por cuatro hipótesis que pasamos a exponer. a.	El inciso 7 del articulo 2 nuestra Constituciones Política de 1993 que se refiere al derecho al honor y a la buena reputación de la persona se ubica en el capitulo I del Titulo I, que trata de los derechos fundamentales de la persona, este capitulo de nuestra Carta Magna recoge y reconoce todos los derechos de la persona humana y el respeto a su dignidad con el fin supremo de la sociedad y del estado. Por su parte el Código Civil, al referirse al derecho de la personalidad. En suma de estas normas se deduce de la persona jurídica allí no tiene cabida, la misma que se le define como una creación ficticia que se constituye mediante la reducción o abstracción de una pluralidad de personas a una unidad ideal de referencia normativa. b.	De la lectura de los tipos penales referentes a los delitos contra el honor tipificados en nuestro código sustantivo, claramente se evidencia que solo la persona natural o individual puede ser sujeto pasivo de las conductas lesionantes del honor. Ahora, a diferencia del Código derogado de 1924, no se hace mención a la persona jurídica o corporaciones como sujetos pasibles de constituirse en sujetos pasivos. c.	En otro aspecto si aceptamos que el honor es definido como la valoración que hacen los demás de la personalidad de una persona (aspecto objetivo) o como la autoevaluación que se hace una persona de si misma (aspecto subjetivo) o mejor, dicho desde la concepción normativa identificamos al honor con la propia dignidad de las personas, fácilmente se concluye que la persona jurídica o puede set titular del bien jurídico que se protege con las conductas etiquetadas en nuestro corpus juris penale como “delitos contra el honor”. Ello debido que la persona jurídica al ser un ente ficticio, no tiene dignidad personal ni mucho menos personalidad. d.	Finalmente es evidente que una persona jurídica tiene reputación o buena fama desde el punto de vista económico que merece ser protegida, pues conductas dolosas directa contra la persona jurídica solo puede tener repercusión negativa en el aspecto económico. Es, en ese sentido, que el moderno derecho penal económico prevé diversos supuestos de conductas delictivas cuya finalidad es proteger la reputación de aquella. En nuestra patria el legislador siguiendo criterios impuestos por la doctrina del derecho penal económico ha prescrito taxativamente que la tutela o protección de la buena reputación económica de la empresa se hace por medio del inciso 2 del tipo penal del articulo 240 del C.P. CAPITULO III
Como ultimo punto realizaremos un paralelo examinando detalladamente varios países con el fin de sentar diferencias y semejanzas en cuanto al tipo penal que estamos desarrollando, teniendo en cuenta que cada legislador propone normas adaptándose a la realidades que se viven en un determinado país y por lo tanto, la realidad Peruana es completamente distinta esto acompañado de una serie de factores que hacen a nuestro país sea único en cuanto a nuestra legislación.
Art. 313. - Injuria. El que haga a otra persona imputaciones deshonrosas, incurrirá en prisión de uno (1) a tres (3) años y multa de un mil a cien mil pesos. Art. 314. - Calumnia. El que impute falsamente a otro un hecho punible, incurrirá en prisión de uno (1) a cuatro (4) años y multa de cinco mil a quinientos mil pesos
Art. 315. - Circunstancias especiales de graduación de la pena. Cuando alguno de los delitos previstos en este Título se cometiere utilizando cualquier medio de comunicación social u otro de divulgación colectiva, o en reunión pública, las penas respectivas se aumentarán de una sexta parte a la mitad
Art.316.- Retractación. No habrá lugar a punibilidad si el autor o partícipe de cualquiera de los delitos previstos en este Título, se retractare antes de proferirse sentencia de primera o única instancia con el consentimiento del ofendido, siempre que la publicación de la retractación se haga a costa del responsable, se cumpla en el mismo medio y con las mismas características en que se difundió la imputación o en el que señale el juez, en los demás casos.
Art.317-. Querella. En los casos previstos en este Título, sólo se procederá mediante querella. Si la calumnia o la injuria afectaren la memoria de una persona difunta, la acción podrá ser intentada por quien compruebe interés legítimo en su protección y defensa.
LEGISLACION ARGENTINA –DELITOS CONTRA EL HONOR
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Yohana Hidalgo Zeta