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Timestamp: 2018-10-23 03:28:55
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Matched Legal Cases: ['artículo 94', 'artículo 95', 'artículo 6', 'artículo 56', 'artículo 69', 'artículo 92', 'artículo 84', 'artículo 94', 'artículo 12', 'artículo 21', 'artículo 24', 'artículo 19', 'artículo 35', 'artículo 35', 'artículo 38', 'artículo 97']

El pagaré (I) - Isipedia
1.1 Concepto y clases
1.2 Función económica del pagaré
1.3 Elementos personales: firmante, beneficiario, tenedor, avalista. Responsabilidades
1.4 Elementos formales: promesa de pago, documentación, timbre
1.5 Evolución normativa. Situación actual de predominio sobre la letra de cambio
2 Emisión del pagaré: el libramiento
2.1 Creación. Menciones obligatorias
2.2 Cláusulas facultativas: intereses, "no a la orden", "sin gastos", cesión de la provisión
2.3 Vicisitudes tras su emisión: copias, suplementos, extravío, sustracción o destrucción, alteraciones
2.4 El pagaré en blanco
3 Circulación del pagaré: el endoso
3.2 Función económica del endoso
3.4 Efectos del endoso
3.5 Clases de endoso
3.6 Otras formas de transmisión del pagaré: cesión ordinaria, transmisión "ope legis", adquisición "a non domino"
4 Garantía del pagaré: el aval
5 Vencimiento del pagaré
5.1 Clases de vencimiento
5.2 Presentación al pago
El pagaré cambiario es un título-valor por el cual una persona (denominada firmante) se obliga a pagar a otra (beneficiario) o a su orden, una determinada cantidad de dinero en la fecha y lugar indicados en el título. La literalidad del pagaré, como se observa, es una promesa de pago, es decir, un compromiso directo a cargo del firmante de hacer frente a una obligación pecuniaria a favor del beneficiario o de la persona que resulte legítimo tenedor del documento. Este carácter promisorio es precisamente lo que nos permitirá distinguir el pagaré de los otros títulos de pago regulados en la Ley Cambiaria y del Cheque, pues la letra de cambio y el cheque contienen mandatos de pago.
El pagaré puede ser definido como un título-valor literal, formal y abstracto, por el que una persona, llamada firmante, se compromete de forma incondicionada a pagar una determinada suma de dinero a su vencimiento a otra, llamada beneficiario. No puede ser librado al portador.
Título de pago: el derecho incorporado al título ha de tener contenido pecuniario, no pudiéndose instrumentar a través del pagaré la entrega de mercancías.
Promesa de pago: a diferencia de la letra de cambio o el cheque, el firmante del pagaré no ordena que se realice un pago, sino que se compromete a efectuarlo. El firmante del pagaré es obligado directo y principal de la relación cambiaria, a diferencia de lo que ocurre en las relaciones jurídicas del cheque y de la letra de cambio, que contienen relaciones de carácter triangular.
Título formal: ha de reunir los requisitos extrínsecos exigidos por los artículos 94 y 95 de la Ley Cambiaria para que pueda ser considerado un pagaré.
Efectivo a su vencimiento: lo que significa que debe mediar un lapso de tiempo.
En el lugar de pago: el pagaré deberá hacerse efectivo en el lugar determinado en el título.
A la orden o nominativamente: no tiene cabida el pagaré cambiario al portador, en tanto que es un título por el que el firmante se compromete a realizar un pago a un sujeto concreto sobre la base de una relación causal que existe entre ambos.
Permite al deudor aplazar el cumplimiento de su prestación pecuniaria en el pago de la relación subyacente. De este modo, el deudor en la relación causal emite el título comprometiéndose (pagaré) al pago de su deuda en un momento posterior. Presenta la ventaja para el deudor de poder aplazar el pago de su crédito, por su parte, el acreedor adquiere las garantías ejecutivas que ofrece el pagaré y se ve beneficiado -a diferencia de un aplazamiento ordinario de deuda- de la posibilidad de movilizar fácilmente su crédito por la vía del endoso o del descuento.
El pagaré se utiliza como instrumento de crédito por la facilidad de su transmisión, sea por endoso o por descuento, y además, por las garantías efectivas del pago que se derivan de ser el pagaré título ejecutivo, pudiendo abrir directamente procedimiento ejecutivo a través del juicio cambiario regulado en los artículos 819 a 827 de la LEC.
Al mismo tiempo, el pagaré está siendo utilizado para la articulación de pagos contra cuenta corriente con vencimiento determinado. Ha de notarse que al fijar que el pago se hará con cargo a una cuenta corriente no se está realizando una orden de pago a la entidad bancaria (lo que sería más propio de un cheque) sino que se está determinando propiamente el lugar en el que el deudor realizará el pago (domiciliación).
El pagaré suele emplearse igualmente para desempeñar una función de garantía en la devolución de préstamos. Se suele tratar en estos casos de pagarés nominativos (por tanto, emitidos "no a la orden"), que el firmante entrega en blanco a la entidad prestamista, sin indicar el importe que se compromete a satisfacer. Tal mención se completará en el momento en que haya de hacerse efectiva la garantía ante el impago del préstamo o cuando surja alguna de las circunstancias que dé lugar a su vencimiento anticipado. En tal momento se completará la indicación de la cantidad a pagar con indicación del importe restante del préstamo más los intereses devengados. El motivo de que normalmente estos pagarés de garantía se emitan "no a la orden" se justifica en el intento de conservar la vinculación del pagaré con la relación causal que subyace, evitando que sea empleado como instrumento que circule en el tráfico económico, de modo que se mantenga siempre en las manos del deudor y su acreedor.
Elementos personales: firmante, beneficiario, tenedor, avalista. Responsabilidades
El pagaré se construye como una relación directa entre dos partes: el firmante y el beneficiario o tomador. El primero reconoce la existencia de una deuda a favor del segundo surgida de la relación subyacente de la que trae causa el título, y se compromete al pago de su importe en un momento posterior. Por su parte, el beneficiario aparece como titular del documento, quien podrá exigir al firmante el pago de la prestación dineraria derivada del documento a partir del momento de su vencimiento.
El carácter autónomo del derecho incorporado así como la posibilidad de que exista un beneficiario distinto al momento del vencimiento en virtud de un endoso, permitirían sostener la posición favorable a admitir la emisión a la propia orden.
En virtud del art. 1170 CC, la mera entrega del pagaré no implica la cancelación de la deuda extracambiaria o causal existente entre firmante y beneficiario. Entretanto, la acción para pedir el cumplimiento de la obligación causal queda en suspenso.
Los "pagarés de favor" son los que emite un firmante a favor de un beneficiario sin estar ambos vinculados por una relación causal subyacente. El "peloteo de pagarés" se produce cuando ante el vencimiento de un pagaré se libra uno nuevo para el pago del originario. A los pagarés que se generan para "el peloteo" se les denomina "pagarés de resaca".
La obligación de pago puede garantizarse mediante la incorporación de avales al documento.
Elementos formales: promesa de pago, documentación, timbre
El pagaré es un título formal que debe reunir los requisitos del art. 94 LCCh. Su contenido mínimo ha de incluir la palabra "pagaré". No obstante, el Consejo Superior Bancario aprobó un modelo normalizado de pagaré comercial y otro de pagaré de cuenta corriente que, sin embargo, están desprovistos de carácter imperativo.
La razón de que la letra de cambio esté sometida imperativamente a un modelo normalizado y el pagaré no, es debido al impacto que sobre estos títulos tiene la normativa tributaria del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados. Según su art. 33, están sujetas al pago del impuesto "las letras de cambio, los documentos que realicen función de giro o suplan aquéllas, los resguardos o certificados de depósitos transmisibles, así como los pagarés, bonos, obligaciones y demás títulos análogos emitidos en serie, por plazo no superior a 18 meses, representativos de capitales ajenos por los que se satisfaga una contraprestación establecida por diferencia entre el importe satisfecho por la emisión y el comprometido a reembolsar al vencimiento". La Ley del impuesto considera que un documento realiza función de giro "cuando acredite remisión de fondos o signo equivalente de un lugar a otro, o implique una orden de pago, aun en el mismo en que ésta se haya dado, o en él figure la cláusula a la orden". De este modo, la letra de cambio quedaría sometida siempre al tributo, mientras que el pagaré sólo se someterá cuando sea emitido a la orden; el pagaré nominativo estará sometido al impuesto salvo expresa incorporación de la cláusula "no a la orden".
Evolución normativa. Situación actual de predominio sobre la letra de cambio
Con la Ley Cambiaria y del Cheque, de 1985, siguiendo los principios uniformes de Ginebra, el pagaré se configura completamente como un título autónomo y se ve beneficiado por su estructura simple, de modo que progresivamente se va imponiendo en el uso sobre la letra de cambio. Según el art. 96 de la Ley Cambiaria serán de aplicación al pagaré las normas aplicables a la letra de cambio por lo que respecta al endoso, al vencimiento, al pago, a las acciones por falta de pago, al pago por intervención, a las copias, al extravío, sustracción o destrucción, a la prescripción, al cómputo de los plazos y a la prohibición de los días de gracia, al lugar y domicilio, a las alteraciones, así como los artículos 5, 6, 7, 8, 9, 10, 12, 13 y 32.
Creación. Menciones obligatorias
En la emisión del pagaré intervienen los dos sujetos necesarios de la relación: por una lado, el firmante que se obliga cambiariamente a realizar el pago; y de otro, el beneficiario, que recibe el título. El firmante de un pagaré queda obligado -principal y directo- de igual manera que el aceptante de una letra de cambio (art. 97 LCCh). Por su parte, el tomador o beneficiario sólo asumirá obligación cambiaria en el caso de que transmita el documento, mediante su endoso o descuento, o bien, cuando avale el pago del mismo.
Su emisión se admite en cualquier forma siempre que reúna los requisitos del artículo 94:
El nombre de la persona a quien haya de hacerse el pago o a cuya orden se haya de efectuar, esto es, la designación del tomador.
Cláusulas facultativas: intereses, "no a la orden", "sin gastos", cesión de la provisión
El artículo 95 de la Ley Cambiaria admite la posibilidad de incluir cláusulas facultativas que, en principio, han de considerarse válidas, aunque no estén previstas en la propia ley, siempre que no resulten en contradicción con lo establecido en ella. Para su validez se requiere que sean firmadas expresamente por el sujeto que las introduce, aunque resulte redundante, siendo necesario este requisito de la doble firma. Algunas de las más relevantes son:
Cláusula de intereses: regulada en el artículo 6, sólo despliega virtualidad en los títulos librados a la vista o a un plazo desde la vista, lo cual tiene su lógica puesto que en los demás casos existe certeza del momento en que se va a producir el pago y, por tanto, no resulta necesario introducir esta cláusula de intereses pues tales podrán ser directamente incorporados en el importe de la deuda cambiaria. En cambio, cuando la determinación del momento de exigibilidad del título depende del acreedor, puede resultar útil concederle un incentivo por si le conviene retrasar su decisión de exigir el pago. En todo caso, el tipo de interés anual deberá indicarse en el pagaré, mención sin la cual, la cláusula se tendrá por no escrita. Salvo estipulación en contrario, los intereses devengarán desde la fecha del libramiento del pagaré hasta el momento de su presentación.
Cláusula "no a la orden": la inserción de esta cláusula priva al pagaré de su condición natural de título endosable, aunque no impide la cesión ordinaria del crédito subyacente.
Cláusula "sin gastos" o "sin protesto": regulada en el artículo 56, el firmante, endosante o sus avalistas podrán dispensar al tenedor de hacer que se levante protesto por falta de pago o falta de indicación del "visto" para poder ejercitar sus acciones de regreso, tanto por la vía ordinaria como ejecutiva. Para su validez se requiere además que sea firmada por el sujeto que la introduce, puesto que sólo produce efectos respecto a él.
Cesión de la provisión: regulada en el artículo 69, el beneficiario cede a los sucesivos tenedores del pagaré la acción derivada de su relación causal con el firmante y que dio origen a la emisión del título. El beneficiario transmite con el endoso del pagaré no sólo los derechos correspondientes a la relación cartácea, sino también su posición jurídica en la relación subyacente. Para su validez será necesaria (art. 1526 CC) la comunicación al firmante de la cesión.
Vicisitudes tras su emisión: copias, suplementos, extravío, sustracción o destrucción, alteraciones
El régimen jurídico del pagaré no admite la emisión de duplicados del título a diferencia de lo que ocurre para la letra de cambio, pero sí se prevé la posibilidad de efectuar copias del mismo. Estas copias funcionan como resguardo para retirar el título original de quien lo tenga en custodia y como instrumento idóneo para recoger válidamente endosos y avales. Así, el beneficiario o el tenedor de un pagaré podrá sacar copias del mismo, teniendo validez los endosos y avales que se hagan sobre las mismas como si se produjesen sobre el original.
En los casos en que la extensión de las menciones que se quieran hacer constar en el pagaré exija un espacio mayor del disponible en el documento, podrá ampliarse el soporte documental incorporando un suplemento a través de una hoja adherida en que se identifique la misma y en la que se podrá hacer constar cualquier mención que se estime pertinente como si se plasmase sobre el mismo pagaré, con la excepción de las menciones obligatorias del artículo 92, que en todo caso deberán figurar sobre el original.
Por otro lado, el hecho de la incorporación del derecho de crédito a un soporte documental con el libramiento del pagaré, como ocurre en cualquier título, puede entrañar el riesgo de extravío, sustracción o destrucción del documento que implicaría la pérdida del derecho a reclamarlo por la vía cambiaria. Ante esta eventualidad, el artículo 84 articula un procedimiento al que puede acudir el tenedor que se ha visto desposeído del pagaré, para evitar que se realice el pago al sujeto que resulte ahora poseedor del documento, para que el título sea amortizado y para que se expida posteriormente un nuevo documento en el que se reconozca su titularidad. Para ello se requiere la denuncia de tal hecho por parte del desposeído, dándose audiencia al librado y a los obligados cambiarios cuya identidad se conozcan, emplazando a cualquier posible tercero tenedor a través de publicaciones en el BOE para que se persone y pueda oponerse según convenga a su derecho. Seguidamente, se retiene judicialmente el pago del pagaré, salvo que, previa caución, el juez autorice su pago a favor del denunciante. Finalmente, en caso de que no haya oposición o sea desestimada, el juez dictará sentencia en la que se declare la amortización del título y el derecho del denunciante a cobrarlo -si ya hubiera vencido- o a exigir la expedición de un duplicado -si el pagaré no hubiera vencido aún-.
Los requisitos del artículo 94 deben estar presentes en el momento de hacer efectivos los derechos incorporados al pagaré. Mientras tanto, el pagaré puede figurar y circular con redacción incompleta. Este mecanismo puede utilizarse, por ejemplo, para hacer que el pagaré funcione como un título al portador -pese a que la ley no lo reconoce-, dejando incompleta la designación del beneficiario hasta el momento de hacer efectivo el crédito. Igualmente, puede ser que se deje sin designar el importe del título, como de hecho ocurre en los pagarés que se libran en garantía de créditos, en los que su importe se hace constar sólo ante el caso de impago para hacer frente al cobro del remanente de la deuda y sus intereses. También puede dejarse incompleta la designación de la fecha de vencimiento. En cambio, menos frecuente resultará la no designación del lugar del pago, ya que la omisión de tal mención no permite ningún juego en la práctica que repute grandes beneficios.
Según el artículo 12, cuando el pagaré estuviera incompleto en el momento de su emisión y se completase posteriormente de forma contraria a lo acordado, el incumplimiento de tales pactos no podrá esgrimirse contra el legítimo tenedor que haya adquirido el título de buena fe y sin culpa grave, es decir, desconociendo la existencia de los mismos.
El endoso implica una declaración pura y simple que el actual tenedor del título (llamado endosante) inserta y firma en el dorso del documento, por la cual legitima a otra persona (llamado endosatario) para ejercer los derechos que se incorporan al documento. Se trata de la forma ordinaria por la que se transmiten los títulos "a la orden", permitiendo a su titular hacer circular el crédito que incorpora el documento. De este modo, el firmante emite el pagaré y lo transmite al beneficiario; éste, podrá optar por esperar a que llegue el momento de su vencimiento para exigir el cobro del crédito que se ha documentado, o bien, podrá optar por hacer circular el documento antes de que sea cobrable, mediante su transmisión -su endoso- a cualquier otro sujeto, que resultará desde ese momento legitimado a exigir su pago cuando el crédito cartáceo venza.
El pagaré será endosable en cualquier caso, salvo que contenga de forma expresa la mención de que no puede serlo haciendo constar en su texto la cláusula "no a la orden" o una expresión equivalente. En tal caso, queda intransmisible mediante endoso, pero mantiene la posibilidad de transmitir el crédito por cesión ordinaria (sometida a arts. 1526 y ss CC).
El cesionario podrá ser cualquier persona, aunque haya sido ya previamente titular del pagaré (sea beneficiario o se le haya endosado anteriormente a este endoso en cuestión) y, a su vez, podrá endosar de nuevo el pagaré. Podría considerarse el supuesto de que el pagaré sea endosado al propio firmante. Lógicamente tal opción es posible, en el sentido que el título pasaría de manos de un endosatario a las de su propio emisor; pero se puede entender que, por sí misma, esa transmisión deja en cierta medida sin efectos el pagaré (yo no me puedo prometer a mí mismo que me pagaré en un futuro una determinada cantidad de dinero, pues entraría en juego la confusión como forma de extinción de las obligaciones -art. 1192 CC-). Así, mientras permanezca en las manos del firmante, el pagaré quedará sin efectos, pero este firmante lo podrá volver a endosar nuevamente, volviendo a quedar obligado al pago del título frente a ulteriores tenedores.
El endoso permite la circulación del título, de modo que el beneficiario pueda obtener liquidez de la posesión del documento sin tener que esperar a su vencimiento. La transmisión cambiaria del pagaré se muestra más ventajosa con respecto a las normas de la cesión pues el régimen de la cesión ordinaria liga su eficacia frente a terceros al hecho de que esta transmisión conste en documentos públicos, así como la necesidad de poner en conocimiento del deudor el negocio realizado, limitan la garantía del cedente y no desvinculan al crédito de su pasado -que continúa pudiéndose ver afectado por las excepciones personales que el deudor pudiera esgrimir contra el acreedor originario-.
Frente a ello, el endoso permite la consecución de la nota de autonomía de los títulos-valores, pues permite la transmisión del pagaré y de los derechos que incorpora simplemente con la entrega del título cumpliendo los requisitos que legalmente se establezcan. Con ello se consigue que el título y los derechos que incorpora puedan transmitirse sin que haya necesidad siquiera de poner la transmisión en conocimiento del deudor. Al mismo tiempo, la transmisión permite mantener el pagaré desligado de la relación subyacente extracambiaria, de modo tal que el deudor originario (firmante) no podrá oponer al endosatario ninguna excepción personal que tuviera contra el beneficiario sobre la base de la relación causal (art. 20 LCCh). El crédito que se transmite por el endoso es el literal incorporado al pagaré, que dota al adquirente de una posición autónoma e independiente de la ocupada por los anteriores acreedores.
La Ley Cambiaria admite la posibilidad de realizar endosos "en garantía" o "en prenda" (art. 22 LCCh) de modo tal que su transmisión no tiene el efecto de transmitir su propiedad, sino que en tales casos el endoso sólo valdrá como comisión de cobranza. Del mismo modo, se admite también para legitimar la actuación de un sujeto como mandatario del endosatario; así, el artículo 21 regula el endoso como "valor al cobro", "para cobranza" o "por poder", a través del cual se legitima al tenedor a ejercer los derechos derivados del pagaré, pero sin poder endosarlo más que en comisión de cobranza.
La realización de endosos sucesivos produce el efecto de aumentar las garantías de cobro del pagaré de las que dispondrá el último tenedor del documento, ya que cada uno de los endosantes, en tanto que firmantes del título garantizan -salvo cláusula en contrario- el pago frente a los tenedores posteriores (art. 18).
El endoso ha de implicar una declaración pura y simple de la transmisión del pagaré, de modo tal que cualquier condición a la que se subordine el endoso se considerará como no escrita. Del mismo modo, el endoso debe ser total; un endoso parcial de parte de la cuantía reflejada en el documento, sería nulo y no produciría la transmisión del documento.
El endoso ha de comportar la incorporación de una cláusula escrita al documento del pagaré y, al mismo tiempo, venir acompañado de la entrega material o tradición del título. En la letra de cambio el endoso se materializa en el reverso del formato oficial.
Los artículos 17 a 20 regulan los efectos del endoso: traslativo, legitimatorio y de garantía.
El efecto traslativo consiste en la transmisión al endosatario de la propiedad del pagaré y de todos los derechos resultantes del mismo. Dado el carácter de literalidad del pagaré, el endosatario adquiere los derechos incorporados al título con el alcance y la extensión que figuran en él, independientemente de las eventuales limitaciones o modificaciones que pudieran adolecer en poder del endosante.
En virtud del efecto legitimatorio, el tenedor del pagaré será considerado portador legítimo del mismo y podrá ejercitar los derechos incorporados al documento, siempre que lo haya adquirido de buena fe.
El efecto de garantía implica que todos los firmantes del documento, salvo cláusula en contrario, garantizarán el pago frente a los tenedores posteriores. De este modo, cada endoso robustece la seguridad del cobro, pues añade un nuevo implicado en el buen gin del título. Sin embargo, este efecto puede quedar limitado mediante el clausulado de la cesión.
Para que se produzcan estos efectos será necesario que el tenedor del pagaré justifique su derecho a través de una serie no interrumpida de endosos, aun cuando el último endoso esté en blanco. En el caso de que un endoso en blanco se continúe con otro endoso, el endosante último se entenderá que adquirió el pagaré por el endoso en blanco.
Además de la ya considerada diferencia entre endosos completos y endosos en blanco, la primera distinción que se puede emplear es la que diferencia entre endosos plenos y endosos limitados; los primeros producen la transmisión de la propiedad del pagaré y de todos los derechos que de él resultan; mientras que los segundos sólo atribuyen una garantía o la facultad de actuar como mandatario. Estas limitaciones han de hacerse constar de forma expresa en el título, reputándose de lo contrario, el endoso como pleno.
La Ley Cambiaria contempla dos casos concretos de endosos limitados: el endoso de apoderamiento y el endoso en garantía.
El endoso de apoderamiento legitima al endosatario sólo para el cobro del pagaré como apoderado del endosante, de modo tal que no podrá volver a endosarlo más que para el mismo objeto, es decir, para su cobro. De este modo, el endosatario actuará no en derecho propio, sino en el de su endosante, no adquiriendo la propiedad del título y estando sometido, además, a las excepciones que el deudor pueda tener contra su endosante/mandante. Por ello, la jurisprudencia del TS ha considerado que este tipo de endoso se asimila al mandato o comisión mercantil con representación. Tal circunstancia se hará constar en el documento mediante la inserción de las cláusulas "por poder", "valor al cobro", "para cobranza" o cualquier otra similar, puesta en la propia cláusula del endoso.
El endoso en garantía tiene como función que el titular pignore el pagaré en garantía de un crédito existente contra él. Para ello, se insertará en el documento las cláusulas "valor en prenda", "valor en garantía" u otra análoga. Este tipo de endoso limitado no produce tampoco la transmisión de la propiedad del título, pese a lo cual el endosatario no se verá afectado por las excepciones surgidas de las relaciones entre deudor y endosante, puesto que el acreedor pignoraticio, aunque sea con fines de garantía, ejerce derechos cambiarios en nombre propio y no por cuenta del endosante.
Por las cláusulas incorporadas, podemos diferenciar entre endosos al portador y endosos en blanco, que legitiman al sujeto que sea poseedor del título en el momento del vencimiento, pasando a funcionar el título como título al portador en su circulación. Del mismo modo, el endosante puede establecer que se prohíban ulteriores transmisiones, si bien en este caso la prohibición no será tal, el titulo podrá seguir circulando, pero con la limitación de que tal endosante en concreto no responderá frente a las personas a quienes posteriormente se les endose el pagaré. Similar pero con mayores efectos es el "endoso sin mi responsabilidad", que implica que el endosante no garantiza el pago frente a los tenedores posteriores; con ello se elude el efecto de garantía inherente en los endosos plenos.
En virtud de la persona a la que se endose el pagaré, podrá tratarse de un endoso a terceros, a favor del firmante o de anteriores tenedores del pagaré. A estos efectos hay que considerar un tipo de endoso singular, más que limitado, el "endoso de retorno", que se trataría de un endoso a una persona ya vinculada por la obligación contenida en el pagaré: aceptante, beneficiario endosante o cualquier endosante anterior.
Finalmente, en función del momento en que se produzca el endoso, se podrá distinguir entre endosos anteriores al vencimiento, posteriores al vencimiento y posteriores al protesto por falta de pago o al vencimiento del plazo para levantarlo (art. 23 LCCh).
Otras formas de transmisión del pagaré: cesión ordinaria, transmisión "ope legis", adquisición "a non domino"
El artículo 24 prevé la cesión ordinaria como medio de transmisión del pagaré en el que se potencia el carácter obligacional del mismo sobre su carácter de título-valor. Ésta se deriva de un negocio de cesión ordinaria del crédito documentado en el pagaré, que permitirá al cesionario ejercer los derechos que ostentaba el cedente frente al deudor cedido. Como cesión, se regirá por los artículos 347 y 348 CCo, que regulan la cesión de créditos. No se suele recurrir a la cesión pudiéndose hacer uso del endoso, no obstante, puede ocurrir la cesión cuando no se pueda endosar el pagaré, por ejemplo, por llevar incorporada la cláusula "no a la orden".
Por otro lado, en caso de impago del pagaré por el firmante, la persona que paga el título en vía de regreso a su legítimo tenedor tiene derecho a que se le entregue el pagaré y con él poder accionar contra el obligado directo y/o su avalista. Esta situación puede afectar al beneficiario, a los endosantes sucesivos y a los avalistas de éstos (art. 77). Al pagar la deuda reflejada en el documento, reciben su titularidad, quedando legitimadas para el ejercicio del derecho que contienen. A esta transmisión automática del título descorriendo la cadena de endosos y transitando entre obligados cambiarios se le denomina cesión "ope legis".
El artículo 19 protege al tercero de buena fe que adquiera un pagaré por cualquier causa de un tenedor que, sin saberlo, no era su legítimo tenedor. Así se protege la adquisición "a non domino", indicándose que cuando tras haber sido una persona desposeída del pagaré que tenía, por cualquier causa que fuere, el nuevo tenedor que justifique su derecho no estará obligado a devolver el título si lo adquirió de buena fe. Estará por tanto legitimado al ejercicio del derecho incorporado salvo que se haya promovido previamente el expediente de amortización del título.
El aval conforma una declaración cambiaria indicada en el título a través de la cual un sujeto, llamado avalista, garantiza el cumplimiento de la obligación cambiaria por alguno de los vinculados al pago -avalado-. Este avalado podrá ser el propio firmante o cualquiera de los tenedores sucesivos del pagaré que lo hayan endosado. Su función es la garantía del pago del título.
Esta garantía es accesoria y autónoma. Es accesoria en tanto que refuerza la garantía ofrecida por otro obligado cambiario, no pudiéndose añadir un aval al pagaré sin conexión directa a uno de los sujetos del título -la falta de mención se entenderá realizada en garantía del firmante-. Pero, al mismo tiempo, es autónoma, pues su validez no depende de la validez de la obligación que garantiza. Así, cuando la obligación garantizada resulte nula por cualquier causa que no sea vicio de forma, el aval seguirá siendo válido. Al mismo tiempo, el avalista no podrá oponer las excepciones personales que corresponderían al avalado, debiendo pagar la deuda sin más.
Uno de los efectos de la circulación de los títulos cambiarios es que, además del firmante -librado aceptante o librador en la letra de cambio-, los sucesivos firmantes del documento que lo endosen a su vez responderán del pago del documento. Pero mientras que la garantía de estas declaraciones es indirecta y refleja, pues el obligado principal continúa siendo el firmante del pagaré, la garantía que supone el aval es explícita, externa y directa.
El avalista se incorpora al círculo de obligados cambiarios, aumentando las posibilidades de cobro del pagaré. El artículo 35 LCCh, no obstante, permite que la garantía sea prestada también por un firmante del pagaré, lo cual tendrá sentido cuando el avalista aumente el número de sujetos frente a quienes se obliga, por ejemplo, cuando un tenedor endosante del pagaré avala al firmante, con lo que respondería, no sólo frente a los tenedores sucesivos, sino también a los tenedores previos a su recepción del título. Más extendido en el tráfico se encuentra, en cambio, el aval bancario, que garantiza la expectativa de cobro.
Respecto a los requisitos de forma, en el modelo oficial de letra de cambio éste aparece reflejado en el reverso del formato, con la expresión "por aval de...", junto a la data de la declaración y la indicación del nombre y domicilio del avalista. Para que esta declaración produzca efecto requiere la firma del avalista. En el pagaré podrá plasmarse en cualquier lugar del documento, siempre y cuando haga constar de forma expresa su carácter -con la fórmula "por aval" u otra equivalente- y venga firmado por el avalista. En cualquier caso, el aval deberá reflejarse en el documento del título, o en su caso, en sus suplementos, no siendo válido el aval inserto en un documento separado. Este aval en documento separado, aunque no sea expresamente considerado por la Ley, podrá tener valor de afianzamiento -STS de 3 de junio de 2002-.
A diferencia de lo que ocurre con el endoso, que debe ser por la totalidad de la cuantía del título, la ley permite los avales de parte del importe del pagaré, como recoge el artículo 35. En tal caso, se trataría de un aval limitado en cuanto a su cantidad.
El aval se puede indicar en cualquier momento, incluso después del vencimiento y denegación del pago del título, siempre que a la persona que se avale continúe obligado -directamente, o en vía de regreso- por el pagaré. Al indicar la Ley que el avalista responde de igual manera que el avalado, se ha de entender que lo hace también durante el mismo plazo, o sea, hasta que se extinga por prescripción la acción cambiaria. Pese a ello, el avalista podrá limitar el período de tiempo durante el cual tiene vigencia su garantía, caducando ésta si no se le requiere el pago en un período de tiempo determinado tras el vencimiento e impago del pagaré. Se trataría de un aval limitado en el tiempo, válido aunque sin reconocimiento legal.
La ley considera también la adquisición ope legis del pagaré por el avalista que haya pagado el título, adquiriendo éste los derechos derivados del mismo contra el sujeto avalado y contra todos los que sean cambiariamente responsables respecto a él.
Además de la garantía por aval y fianza, el cumplimiento de la obligación cambiaria por cualquiera de los sujetos obligados se puede garantizar por prenda o hipoteca incorporadas al documento, para lo cual se precisará, no sólo su mención en el propio título, sino también su inscripción en el Registro de la Propiedad.
Clases de vencimiento
Según el artículo 38 LCCh, el pagaré podrá librarse a fecha fija, a un plazo contado desde la fecha, a la vista o a un plazo desde la vista. Si el día de vencimiento fuera festivo, el pagaré será exigible el primer día hábil siguiente, debiendo entenderse por festivo el día no laborable para el personal de las entidades de crédito en el lugar de pago.
El libramiento a un plazo contado desde la fecha indicará que el pagaré vence al transcurrir un determinado lapso de tiempo a contar desde la fecha de emisión. Cuando el vencimiento se indique a uno o varios meses a partir de la fecha o de la vista, el vencimiento se determinará de fecha a fecha. Si en el mes de vencimiento no hubiere día equivalente se entenderá que expira el último día del mes.
El pagaré librado a la vista será pagadero a su presentación, debiendo presentarse en el año siguiente a su fecha, salvo que el firmante (o los endosantes) aumente o reduzca dicho plazo. De este modo, la determinación del vencimiento queda al albedrío del tenedor, que podrá optar por cualquier día laborable dentro del año siguiente a la emisión, salvo que el firmante o los endosantes hayan acortado el plazo o que el firmante consienta su ampliación. Igualmente, se podrá fijar en el pagaré a la vista que no podrá presentarse al pago antes de una determinada fecha. En este caso, el plazo para la presentación se contará desde dicho momento.
La aplicación del vencimiento a un plazo desde la vista implica que no se pueda determinar la fecha de vencimiento en función de la aceptación o de la negativa a prestarla; momento que se sustituye por el de su presentación a la vista, que se tendrá que realizar en el término de un año a partir de su fecha. A través de este trámite de la presentación a la vista, el firmante del pagaré hace constar que el documento se le ha presentado a través de una declaración de "visto" o expresión equivalente, fechada y firmada, momento a partir del cuál correrá el plazo para el vencimiento. "La negativa del firmante a poner su visto fechado se hará constar mediante protesto, cuya fecha servirá de punto de partida en el plazo a contar desde la vista" -artículo 97-.
Una vez vencido el pagaré, el tenedor deberá presentarlo al pago, bien en la misma fecha de vencimiento o en los dos días hábiles siguientes. Cuando esté domiciliado en cuenta corriente, su presentación a una Cámara o sistema de compensación, equivale a su presentación al pago.
El firmante puede:
Pagar el importe del título. Se extinguen todas las relaciones jurídicas versadas sobre el título. El firmante deberá exigir del portador la entrega del pagaré, pudiendo requerirle la expedición de un recibí. Cuando el título se encuentre en poder de una entidad de crédito, esta podrá excusarse de entregarlo, sustituyéndolo por documento que lo identifique y que aluda a haberse satisfecho. En caso de que apareciese un tercero poseyendo el original y reclamando su importe, deberá responder la entidad de crédito del perjuicio que pudiera derivarse.
Realizar un pago parcial. El presentador del pagaré no puede oponerse a admitir un pago parcial. En tal caso, el firmante podrá exigir que se haga constar en el pagaré tal pago, expidiéndose recibo del mismo, pero no podrá exigir que se le entregue el documento. Con este pago parcial, en la medida en que se cancela parte del importe del pagaré, se producirá una minoración de las obligaciones de los deudores y responsables del buen fin del título.
Negar el pago haciéndolo constar de forma expresa en el documento. Acredita que se ha presentado al cobro, con lo que se evitan otras formas más complejas y costosas de demostrar tal hecho, actuando como declaración sustitutiva del protesto.
Denegar el pago sin efectuar otro pronunciamiento. En este caso, el tenedor tendrá que acreditar que lo presentó al cobro para evitar que el documento se perjudique.