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Timestamp: 2017-11-22 03:40:35
Document Index: 202115452

Matched Legal Cases: ['artículo 1', 'artículo 4', 'artículo 1', 'artículo 4', 'artículo 2', 'artículo 20', 'artículo 10', 'artículo 58', 'artículo 20', 'artículo 20', 'artículo 29', 'artículo 20', 'artículo 20', 'artículo 20', 'artículo 29', 'artículo 5', 'artículo 31', 'artículo 6', 'artículo 31', 'artículo 41']

Centro de Estudios Tributarios - Tributación de Derivados
En esta vigésima quinta edición del Reporte Tributario, Nº25 Abril/2012, se presenta el tratamiento tributario de los instrumentos derivados, el cual se encuentra comprendido en la Ley 20.544, publicada en octubre de 2011. La publicación de la Ley 20.544 ha sido de gran importancia debido a que es el primer pronunciamiento legal que hace referencia sobre la materia, anteriormente los contribuyentes debían acudir a jurisprudencia -escasa- emitida por el Servicio de Impuestos Internos, con el objeto de proceder con el tratamiento tributario, el cual frecuentemente se dificultaba atendida la naturaleza particular del contrato, tipo y ánimo del instrumento financiero utilizado. En el presente reporte, se expone en primer lugar el ámbito de aplicación de la ley, se definen los instrumentos derivados y la forma de determinar la fuente de las rentas provenientes de ellos. Luego se presenta la forma de reconocer tributariamente los resultados originados en transacciones con instrumentos derivados, las disposiciones generales de la ley y se revisa todo lo referente a contratos de opciones. Finalmente se resumen las principales modificaciones incorporadas por la Ley 20.544.
Respecto del ámbito de aplicación existen dos artículos en la Ley que lo tratan. El artículo 1° señala las normas generales del ámbito de aplicación y el artículo 4° establece normas particulares de aplicación respecto de los contribuyentes de la Ley sobre Impuesto a la Renta.
Para efectos de nuestra exposición hemos querido reunir las disposiciones del artículo 1° con las del artículo 4°, clasificándolas como ámbito general y ámbito particular.
1. Ámbito de aplicación general de la Ley
Los contratos definidos como derivados en el artículo 2° de la ley 20.455, se sujetarán, junto con las operaciones e instrumentos que recaigan sobre ellos, al régimen tributario establecido en esta ley. En lo no previsto por este texto legal, se aplicarán, respecto de dichos contratos, las disposiciones de las leyes tributarias generales o especiales, según corresponda, así como las regulaciones emanadas de las autoridades competentes.
2. Ámbito de aplicación particular de la Ley
La Ley 20.544 señala que sus normas se aplicarán tanto a los contribuyentes del Impuesto de Primera Categoría de la Ley sobre Impuesto a la Renta como a los contribuyentes de los Impuestos Global Complementario o Adicional, en cuanto les resulten aplicables.
Los ingresos obtenidos de los derivados a que se refiere la ley 20.544, se considerarán clasificados, para efectos de esta misma ley y la ley sobre impuesto a la renta, en el número 5º del artículo 20, de este último Decreto Ley.
Los contribuyentes afectos a los impuestos global complementario o adicional, según corresponda, estarán exentos del impuesto de primera categoría, en lo que se refiere a las rentas generadas por los contratos derivados a que se refiere la propia Ley 20.455, y no se les requerirá acreditarlas mediante contabilidad completa, en la medida que, además de dichas rentas, no perciban o se les devenguen otras que se encuentren obligados a acreditar mediante contabilidad completa.
Uno de los aspectos más controversiales en este tipo de contratos es la determinación de la fuente de la renta, esta situación no reviste mucha complejidad cuando la liquidación del contrato se efectúa por entrega física de los bienes, pero cuando la liquidación se efectúa por compensación, y además este es fijado sobre commodities, respecto de los cuales no se fija expresamente si estos se encuentran o no situados en el país, o se fija sobre índices financieros o tipos de cambio o tasa de interés, resulta complejo lograr definir si la renta se encuentra generada o no en Chile, de acuerdo con las reglas generales de la Ley sobre Impuesto a la Renta. Para ello la Ley 20.544 ha tomado una teoría que ya el Servicio de Impuestos Internos habría entregado a través de sus pronunciamientos administrativos, siendo por tanto innovadora en su texto y privilegiando la facilidad en la aplicación práctica del impuesto por sobre efectuar un complejo análisis jurídico de la fuente de la renta, que podría haber sido una joya legislativa desde el punto de vista teórico pero que solo podría haber traído consigo una serie de dudas frente a situaciones reales y además una complejidad adicional al momento de efectuar la fiscalización del cumplimiento de esta ley. Por ello creemos que el legislador, en esta materia ha sido tremendamente pragmático y eminentemente práctico, disminuyendo consigo considerablemente la complejidad en la determinación de la fuente de la renta y logrando consigo normar situaciones complejas a través de reglas sencillas, claras y de fácil aplicación.
Señalado lo anterior, para los efectos de la ley 20.544, y de lo dispuesto en el artículo 10 de la Ley sobre Impuesto a la Renta, las rentas provenientes de derivados, incluyendo las primas de emisión, se considerarán como rentas de fuente chilena, cuando sean percibidas o devengadas por contribuyentes domiciliados o residentes en Chile, o por contribuyentes del artículo 58 número 1º de la referida ley.
En consecuencia, y con la salvedad establecida precedentemente, las rentas de derivados percibidas o devengadas por personas o entidades sin domicilio ni residencia en el país, no estarán afectas a ninguno de los impuestos de la Ley sobre Impuesto a la Renta.
El elemento escencial en la discusión de la tributación de los resultados generados por los contratos derivados, se centraba en el período tributario en que estos resultados deben ser medidos y reconocidos para fines tributarios.
La circular 7 de 1979 efectuó un análisis respecto de la tributación relacionada con los contratos asociados al mercado futuro y entregó algunas definiciones y efectos tributarios que pueden verse plasmados en la Ley 20.455, claro que con una evolución en el conocimiento de estos mercados. Sin embargo, uno de los elementos claves de la circular N° 7 y que ha sido modificada por la Ley en análisis, señalaba que las operaciones asociadas a contratos de futuros y por consecuencia, las rentas que estos instrumentos generaban, se encontraban clasificados en el número 2 del artículo 20 de la Ley sobre Impuesto a la Renta. Esa sola instrucción genera como consecuencia que las rentas de contratos futuros, cuando estas son obtenidos exclusivamente por contribuyentes del artículo 20 N° 2, se consideran ingresos brutos solo en el año en que éstas son percibidas, según lo dispone el inciso segundo del artículo 29.
Sin embargo, cuando las rentas clasificadas en el N° 2 del artículo 20 son percibidas o devengadas por contribuyentes que exploten actividades del N° 1, 3, 4 y 5 de la Ley sobre Impuesto a la Renta, y estos contribuyentes cumplan los demás requisitos exigidos1, las rentas del N° 2 del artículo 20 obtenidas por estos contribuyentes se clasificarán en las actividades de los números 1, 3, 4 y 5 de la Ley sobre impuesto a la renta. Siguiendo con la idea, esto implica que los resultados obtenidos por los contribuyentes que contrataban instrumentos derivados denominados futuros, que no obtuvieran exclusivamente rentas del N° 2 del artículo 20 deberían reconocer los ingresos que generan estos instrumentos, sobre la base de percibidos o devengados según la norma general del artículo 29 de la Ley sobre impuesto a la renta.
Esta forma de devengar los ingresos ha sido confirmada en el oficio 4316 del año 1994, donde además se responden consultas sobre el tratamiento tributario de los contratos de opciones, que en parte se encuentran en el cuerpo de la ley 20.544 comentada.
No obstante las instrucciones descritas precedentemente, en variados pronunciamientos el Servicio de Impuestos Internos ha tenido una posición contraria como en el oficio 2292 de 1996 y el oficio 2322 de 2010, en los cuales se consideró que los efectos tributarios asociados a los resultado provenientes de contratos de derivados deberían ser reconocidos en el ejercicio en que estos contratos eran liquidados, situación que va en contra de las instrucciones y que generó, hasta la publicación de la ley 20.544, una cierta ambigüedad en la forma de tratar tributariamente el resultado de estos contratos.
Por ello uno de los elementos relevantes y más esperados de la ley 20.544 era precisamente instrucciones claras y transversales sobre el reconocimiento, para efectos tributarios de los resultados generados por los distintos instrumentos derivados.
Al respecto de Ley 20.544 entrega instrucciones claras de cómo deben ser medidos los resultados tributarios que generan estos instrumentos, separando los efectos para aquellos contribuyentes que declaren sus rentas efectivas en la primera categoría de la Ley sobre Impuesto a la Renta según contabilidad completa, de los que no se encuentran en tal clasificación. Además la ley efectúa una distinción respecto de los pagos efectuados al extranjero y la forma de reconocer estos pagas como gastos, agregando condiciones y requisitos para los mismos.
De acuerdo con el artículo 5 de la Ley 20.544, el reconocimiento de ingresos y la deducción de gastos se ajustará a las siguientes reglas.
a. Por utilidades o pérdidas se entenderán todos aquellos resultados que se originen como consecuencia de la celebración, contratación, cesión de la posición contractual, liquidación o compensación de los respectivos derivados.
b. Los desembolsos consistentes en comisiones, primas u otros causados por los derivados, podrán ser deducidos en la determinación de la renta líquida, siempre que cumplan con los requisitos establecidos en el artículo 31 de la Ley sobre Impuesto a la Renta y aun cuando no correspondan al giro del contribuyente.
c. Los contribuyentes regidos por esta ley deberán reconocer los resultados provenientes de derivados sobre base percibida, a excepción de los contribuyentes que declaren sus rentas efectivas en la primera categoría de la Ley sobre Impuesto a la Renta según contabilidad completa, quienes determinarán los resultados provenientes de los derivados para los efectos de dicha ley, de acuerdo a las siguientes normas:
i) Deberán registrar en su contabilidad tales derivados a su valor justo o razonable al momento de la celebración del contrato. El resultado de cada derivado se obtendrá de comparar dicho valor con el valor justo razonable que tenga al cierre del año comercial de su celebración. Para estos efectos, se entenderá por valor justo o razonable la cantidad por la que pueda ser adquirido un activo o pagado un pasivo, entre compradores y vendedores interesados y debidamente informados, en condiciones de independencia mutua. En consecuencia, el derivado debe reflejar el valor que el contribuyente recibiría o pagaría con motivo de la celebración del contrato de derivado en condiciones de mercado, sin incluir los costos de venta o transferencia.
ii) Las diferencias positivas o negativas que se produzcan a consecuencia de la valoración señalada constituirán la utilidad o pérdida del ejercicio, según corresponda.
iii) Los resultados que procedan de la cesión o liquidación, en su caso, de un derivado, valorado en la forma establecida en la letra a. anterior, a la fecha de la cesión o liquidación, deberán considerarse como utilidad o pérdida, en caso de haberse efectuado dicha cesión o liquidación antes del cierre del ejercicio en el que se celebró, según corresponda.
iv) En caso de efectuarse la cesión o liquidación con posterioridad al cierre de un año comercial, los resultados que procedan de comparar el valor del derivado a la fecha de dicho cierre en relación al valor de liquidación o de cesión del mismo, según corresponda, deberán considerarse como utilidad o pérdida del ejercicio en que se efectuó la cesión o liquidación.
2. Norma especial
En relación con la deducción de gastos asociados a pagos al exterior, el artículo 6° de la ley 20.544 señala:
Los montos pagados o adeudados al extranjero por contribuyentes domiciliados o residentes en Chile, respecto de los derivados celebrados o ejecutados con personas domiciliadas o residentes en el extranjero, sólo serán deducibles como gastos para los efectos previstos en esta ley y en la Ley sobre Impuesto a la Renta, en la medida que se cumpla copulativamente con las siguientes condiciones, además de las generales establecidas en el artículo 31 de dicha ley:
a. Que los derivados no sean contratados con contrapartes o intermediarios establecidos, domiciliados o residentes en países o territorios que, a la fecha de celebración o realización de la respectiva operación, estén incluidos en la lista a que se refiere el número 2 del artículo 41 D de la Ley sobre Impuesto a la Renta, salvo que dicho país o territorio suscriba con Chile un acuerdo que permita el intercambio de información relevante para los efectos de aplicar las disposiciones tributarias, que se encuentren vigentes;
b. Que los respectivos derivados hayan sido:
i) Contratados en bolsas de valores nacionales reconocidas por la Superintendencia de Valores y Seguros, o en bolsas extranjeras afiliadas a la Organización Internacional de Comisiones de Valores (International Organization of Securities Commissions, IOSCO), o con la intervención de agentes o corredores autorizados en mercados organizados, siempre que unos y otros se encuentren sujetos al control o supervigilancia de la Superintendencia de Valores y Seguros o de algún organismo de similar competencia a dicha superintendencia en su respectiva jurisdicción, y que este órgano a su vez, constituya un miembro afiliado a la Organización Internacional de Comisiones de Valores, o
ii) Contratados fuera de bolsas de valores, en conformidad a
- modelos de contratos contenidos en acuerdos marco elaborados por asociaciones privadas o públicas extranjeras o internacionales, de carácter financiero o bancarias, y que se utilicen en forma habitual en operaciones financieras con derivados en los mercados internacionales señalados, o
- mediante confirmaciones que hagan referencia a tales modelos de contratos.
Siempre que se cumplan los requisitos precedentes, se aceptará la deducción de los gastos señalados anteriormente, aun cuando no correspondan al giro del contribuyente.
A requerimiento del Servicio de Impuestos Internos, el contribuyente deberá acreditar el cumplimiento de cualquiera de las circunstancias establecidas en los números anteriores.
En el caso de lo dispuesto en la letra b) anterior, la acreditación deberá efectuarse mediante certificado emitido por la respectiva bolsa, agente o corredor, o mediante el certificado de una empresa de auditoría externa registrada ante la Superintendencia de Valores y Seguros en conformidad a lo establecido en la ley Nº 18.045. Esta certificación no será necesaria respecto de los modelos de contratos que hayan sido reconocidos por la Superintendencia de Valores y Seguros, la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, la Superintendencia de Pensiones o el Banco Central.
1 -“…que demuestren sus rentas efectivas mediante un balance general, y siempre que la inversión generadora de dichas rentas forme parte del patrimonio de la empresa,…”