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Timestamp: 2017-09-23 05:44:43
Document Index: 348958973

Matched Legal Cases: ['artículo 128', 'artículo 84', 'Artículo 953', 'Artículo 958', 'artículo 948', 'artículo 967', 'artículo 963', 'Artículo 987', 'artículo 992', 'artículo 128', 'artículo 271', 'Artículo 1007', 'Artículo 1009', 'artículo 1606']

Título XVI: De los Modos de Extinguirse las Obligaciones
Actualizado y anotado por Nuri E. Rodríguez Olivera
Art. 935. Las obligaciones comerciales se extinguen o disuelven por los modos establecidos en el derecho civil para la extinción y disolución de las obligaciones en general, bajo las modificaciones de este Código.
Capítulo I: De la Paga en General
Sección I: De la Paga
Art. 936. La paga es el cumplimiento por parte del deudor de la dación o hecho que fue objeto de la obligación.
Art. 937. Para pagar válidamente, se requiere ser dueño de la cosa dada en pago y tener capacidad de enajenar.
Sin embargo, si el pago hecho por el que no sea dueño de la cosa, o no tenga capacidad de enajenarla, consistiese en dinero u otra cosa fungible, no habrá repetición, contra el acreedor que lo haya consumido de buena fe.
Art. 938. La paga puede hacerse no sólo por el mismo deudor, sino por cualquier interesado en ella, como el correo de deber o el fiador.
La paga puede también hacerse por un tercero no interesado que obre consintiéndolo expresa o tácitamente el deudor.
Puede hacerse igualmente por un tercero, ignorándolo el deudor.
En este caso, el tercero tendrá derecho para repetir contra el deudor lo que hubiere pagado; pero si pagó contra la voluntad del deudor, no podrá repetir contra éste.
Art. 939. La obligación de hacer no puede ser cumplida por un tercero, contra la voluntad del acreedor, cuando éste tiene interés en que sea ejecutada por el mismo deudor.
Art. 940. Puede hacerse la paga no sólo al mismo acreedor, sino también al que le represente en virtud del poder general o especial para recibir la paga, aunque el mandatario fuera incapaz de obligarse.
La paga hecha al que no tenía poder del acreedor es válida si éste la ratifica o se aprovecha de ella.
Art. 941. La paga hecha de buena fe, al que estaba en posesión del crédito, es válida, aunque el poseedor sufra después evicción, como por ejemplo, si el heredero tenido por sucesor legítimo y sin contradicción fuese después vencido en juicio.
El inciso 2 fue derogado expresamente por el artículo 128 del Decreto Ley 14.701.
Art. 942. La paga hecha por el deudor, a pesar de un embargo u oposición judicial, no es válida respecto de los acreedores ejecutantes, u oponentes. Pueden éstos, según la naturaleza de sus derechos, obligarle a pagar de nuevo, salvo en este caso su recurso contra el acreedor a quien había pagado.
Art. 943. La paga para ser legítima, debe hacerse de la misma cosa debida, y no de otra ni su valor, a no ser de consentimiento del acreedor. De otro modo, no está obligado a recibirla.
Sin embargo, si el deudor no pudiese hacer la entrega en la misma cosa, o de la manera estipulada, debe cumplirla en otra equivalente a arbitrio del Juez, pagando los daños y perjuicios que, por esa razón, puedan irrogarse al acreedor.
Ver art. 1490 CC.
Art. 944. El deudor no puede forzar al acreedor a recibir por partes el pago de una deuda, aunque sea divisible.
Ni aun basta ofrecer todo el capital, si devenga intereses. Estos son un accesorio que el deudor debe pagar con el capital, sin lo que puede el acreedor negarse a recibirlo.
En materia de Títulos Valores se establece norma distinta; el portador no puede rehusar un pago parcial, debiendo protestar por el resto (art. 85 Decreto Ley 14.701).
Art. 945. El artículo precedente no es aplicable al caso en que se trate de diversas deudas, aunque sean todas exigibles.
Cada año de alquileres, arrendamientos, y aun de réditos, cuando no se trata de rembolsar el capital, se considera como deuda diversa.
Art. 946. El deudor de especie determinada cumple con darla al plazo estipulado, en el estado en que se halle, con tal que no haya incurrido en mora ni el deterioro provenga de culpa suya, o de las personas de que responde.
Art. 947. Si la deuda es de cosa determinada, sólo en cuanto al género, el deudor no tendrá que entregarla de la mejor clase, ni podrá ofrecerla de la peor.
Art. 948. La paga debe ejecutarse en el lugar y tiempo señalado en la convención.
Si no se hubiese designado lugar, la paga debe hacerse, tratándose de cosa cierta y determinada, en el lugar en que estaba al tiempo de la obligación la cosa que le sirve de objeto.
Normas especiales sobre el pago de títulos valores en el artículo 84 del Decreto Ley 14.701.
Art. 949. La paga, desde el momento en que se verifica, extingue la obligación principal y las accesorias.
Art. 950. Los gastos que ocasionare la paga, son de cuenta del deudor; pero no se comprenden en esta disposición, los judiciales que se hubieren causado, respecto de los cuales el Juez decidirá con arreglo a las leyes del procedimiento.
Si contentándose el deudor con un documento simple de resguardo, el acreedor no supiere firmar, serán de cuenta de éste los gastos para el otorgamiento del resguardo correspondiente.
Art. 951. El recibo o documento de resguardo concebido en términos generales, sin reserva o limitación, o que contiene la cláusula por arreglo general de cuentas – por saldo de mayor cantidad – u otra equivalente, se presume que comprende toda deuda que provenga de causa anterior a la fecha del resguardo o recibo.
Art. 952. Dándose recibo general por cancelación de cuentas de una administración, no ha lugar a reclamación alguna, aunque se ofreciera la prueba de que en la administración ha habido negligencia o culpa, a no ser que se probare error de cuenta, fraude o dolo.
Sección II: De la Subrogación en los Derechos del Acreedor
Artículo 953. La subrogación es una ficción jurídica por la cual una obligación extinguida por el pago hecho por un tercero, se juzga que continúa a favor de éste, como si formase una misma persona con el acreedor.
Art. 954. No todos los que pagan deuda ajena, quedan subrogados en los derechos del acreedor.
La subrogación se verifica o por estipulación expresa de las partes, o por disposición de la ley.
Art. 955. La subrogación es convencional en cualquiera de los dos casos siguientes:
1º. Cuando el acreedor al recibir la paga de manos de un tercero, le subroga en todos sus derechos contra el deudor que no hace oposición. Esa subrogación debe verificarse al mismo tiempo que la paga, y debe expresarse claramente que se ceden los derechos, ya se use o no de la palabra subrogación.
2º. Cuando el deudor toma prestada una suma para pagar su deuda, y subrogar al prestamista en los derechos del acreedor.
Para que la subrogación sea válida, se requiere que los documentos de empréstito y de resguardo se hagan por escritura pública; que en el documento de empréstito se declare que la suma ha sido prestada para verificar el pago- y en el resguardo que el pago se ha efectuado con el dinero del nuevo acreedor.
Art. 956. La subrogación es por disposición de la ley, o se verifica ipso jure:
1º. En favor del que siendo acreedor, paga a otro acreedor de preferencia, en razón de sus privilegios o hipotecas.
2º. En favor del que estando obligado con otros o por otros al pago de la deuda, tenía interés en cubrirla.
En tal caso, la subrogación sólo da derecho para repetir de los deudores o cofiadores solidarios la parte o porción correspondiente a cada uno de ellos.
El numeral 3 de este artículo se refería a la figura del pago por intervención de una letra de cambio o vale u otro papel de comercio. Esta figura no existe en el Decreto Ley 14.701.
El numeral 4 se refería a la acción de subrogación de endosantes contra co-obligados que le precedan. La norma ha sido superada por el régimen de las acciones cambiarias en los artículos 101 y siguientes del Decreto Ley 14.701
Art. 957. La subrogación establecida por los artículos precedentes tiene lugar así contra los fiadores, como contra los deudores.
Sin embargo, no puede perjudicar al acreedor, a quien sólo se haya pagado una parte de su crédito, sino que por el saldo será preferido a aquél de quien sólo recibió una paga parcial.
Sección III: De la Imputación de la Paga
Artículo 958. La imputación es convencional, cuando se estipula por el deudor en el acto del pago, o se indica por el acreedor en el recibo que diese al deudor.
Es legal cuando se hace por la ley a falta de la que el deudor y acreedor habrían podido hacer.
Art. 959. El deudor que paga una cantidad a persona con quien tiene diversas deudas, está en el derecho de declarar, al tiempo de la paga, a cuál ha de imputarse.
Art. 960. El que debe un capital con intereses, no puede sin consentimiento del acreedor, imputar al capital la paga que verifica.
La paga, por cuenta de capital e intereses, se imputa a éstos en primer lugar.
Sin embargo, si declarando el deudor que pagaba por cuenta del capital, consintiese el acreedor en recibir bajo esa calidad, no podrá después oponerse a la imputación.
Art. 961. El pago hecho por error de una deuda que no exista, se imputa ipso jure sobre la deuda que existe. Así, el pago verificado por intereses, que no son debidos debe imputarse al capital.
Art. 962. Cuando el que tiene diversas deudas ha aceptado un recibo en que su acreedor imputa la paga a alguna de ellas especialmente, no puede ya pedir se impute en cuenta de otra, a menos que haya mediado dolo por parte del acreedor.
Art. 963. No expresándose en el recibo a cuál deuda se haya hecho la imputación, debe imputarse entre las de plazo vencido a la que por entonces tenía el deudor más interés en pagar, sea porque devengara réditos, porque se hubiese señalado alguna pena, por mediar prenda o hipoteca, o por otra razón semejante. Si las demás deudas no son de plazo vencido, se aplicará la paga a la vencida, aunque menos gravosa. Si todas son de igual naturaleza, la imputación se hace a la más antigua, y siendo de una misma fecha a prorrata.
Art. 964. Las reglas precedentes sobre imputación legal no son aplicables en materia de cuentas corrientes.
Sección IV: De la Oblación y Consignación
Art. 965. Cuando el acreedor se niega a recibir la paga, puede el deudor hacer oblación de la deuda, y caso de negarse el acreedor a recibirla, consignar la suma oblada u ofrecida. La oblación seguida de consignación libra al deudor, surte a su respecto efectos de paga, y la cosa así consignada perece para el acreedor.
En materia de títulos valores, el deudor puede consignar sin previa oblación (art. 88 Decreto Ley 14.701).
Art. 966. Para que la oblación sea válida, se requiere:
1º. Que se haga al acreedor que tenga capacidad de recibir, o al que pueda verificarlo a su nombre.
2º. Que se haga por persona capaz de pagar.
3º. Que sea de la totalidad de la suma exigible, de los intereses vencidos, de los gastos liquidados, y de una cantidad cualquiera para los ilíquidos, con calidad de complementarla oportunamente.
4º. Que el plazo haya vencido, si se ha estipulado en favor del acreedor, o del acreedor y deudor.
5º. Que se haya realizado la condición, si la deuda es condicional.
6º. Que la oblación se verifique en el lugar señalado para el pago; y si no lo hubiere por la convención, en el domicilio del acreedor, o en el lugar del contrato, conforme a lo dispuesto en el artículo 948.
7º. Que la oblación se haga por medio de oficial de justicia, asociado de escribano público, o por juez de paz y testigos.
Art. 967. No se requiere para la validez de la consignación que haya sido autorizada por juez competente, basta:
1º. Que haya sido precedida de intimación hecha al acreedor, con especificación del día, hora y lugar en que se consignará o depositará la cosa.
2º. Que el deudor se haya desprendido de la cosa oblada, entregándola en el lugar señalado por la ley para recibir las consignaciones, con los intereses hasta el día de la oblación legítima.
En caso de no haber lugar señalado para recibir las consignaciones, se hará en poder de un vecino de probidad y arraigo, designado por el juez de paz del domicilio del acreedor.
3º. Que se haya levantado una acta ante el juez de paz respectivo, de la naturaleza de las cosas obladas, de la negativa del acreedor a recibirlas, o de su no comparecencia, y en fin, de la consignación o depósito.
4º. Que en caso de no comparecencia del acreedor, se le haga saber el acta, intimándole que se haga cargo de la cosa consignada.
El Juez de Paz dará un testimonio de lo actuado al deudor, si lo pidiere.
Art. 968. Derogado.
Derogado expresamente por el art. 128 del Decreto Ley 14.701.
Art. 969. Podrá el deudor, acompañando el testimonio de que habla el inciso del artículo 967, pedir al Juez competente que declare bien hechas, la oblación y consignación y mande cancelar la deuda.
Obteniéndose por el deudor esta declaración, las costas causadas, serán de cuenta del acreedor.
Art. 970. Mientras el acreedor no hubiere aceptado la consignación o no hubiere recaído la declaración judicial de que se trata en el artículo anterior, podrá el deudor, retirar la cosa o cantidad consignada; y en este caso, queda subsistente la obligación, como si no se hubiese hecho la oblación y consignación.
Art. 971. Después de aceptada la consignación o después de hecha la declaración judicial, no podrá retirarse la cosa o cantidad consignada sin el consentimiento del acreedor.
Art. 972. Si en el caso del artículo anterior, se retirase con consentimiento del acreedor la cosa o cantidad consignada, perderá el acreedor toda preferencia por razón de privilegio o hipoteca que tuviese, y los codeudores y fiadores quedarán libres.
Si por voluntad de las partes, se renovasen las hipotecas precedentes, se inscribirán de nuevo, y su fecha será la del día de la nueva inscripción.
Art. 973. Si la cosa debida es especie cierta que debe ser entregada en el lugar en que se encuentra, el deudor debe hacer intimar al acreedor que la recoja, dirigiéndose a su persona, o en su domicilio, o en el señalado para la ejecución de la convención.
Hecha la notificación, si el acreedor no se recibe de la cosa, y el deudor necesita el sitio en que se halle colocada, podrá obtener autorización judicial para depositarla en otra parte.
Art. 974. Si la cosa debida no es determinada sino por su género, el deudor debe individualizarla por la oferta u oblación, y proceder, después como si se tratase de cuerpo cierto (art. 973).
Capítulo II: De la Compensación
Art. 975. La compensación es la libertad respectiva de deudas, entre dos personas que vienen a ser mutuamente deudoras una de otra.
Art. 976. La compensación se verifica ipso jure por el solo imperio de la ley, aun sin noticia de los deudores: las dos deudas se extinguen recíprocamente en el instante en que existen a la vez, hasta la suma concurrente de sus cantidades respectivas.
Art. 977. Para que la compensación de dos deudas pueda verificarse ipso jure, se requiere:
1º. Que la materia de ambas sea del mismo género.
2º. Que sean igualmente líquidas.
3º. Que sean igualmente exigibles.
4º. Que sean personales al que opone, y a aquel a quien se opone la compensación.
Art. 978. Sólo son objeto de compensación las cosas fungibles, y las que no siéndolo, son igualmente indeterminadas, v.g., un caballo por un caballo.
Aun en las cosas capaces de compensación, ambas deudas deben ser de un mismo género, que sea de igual calidad y bondad.
Art. 979. El crédito se tiene por líquido, si se justifica dentro de diez días, y por exigible cuando ha vencido el plazo y cumplídose la condición.
Art. 980. La compensación sólo se admite respecto de lo que dos personas se deben mutuamente. El crédito de un tercero, no tiene lugar para ese efecto.
Sin embargo, lo debido por el comisionista a un tercero, se compensa con lo que éste debe a aquél por cuenta del comitente, y recíprocamente.
El fiador puede utilizar la compensación de lo que el acreedor debe a su deudor principal , pero éste no puede oponer la compensación de lo que el acreedor debe al fiador.
Tampoco el deudor solidario puede reclamar compensación de lo que el acreedor debe a su codeudor (art. 272).
Art. 981. El deudor que ha aceptado pura y simplemente la cesión que haya hecho el acreedor de sus derechos a un tercero, no puede oponer al cesionario la compensación que habría podido, antes de la aceptación, oponer al cedente.
La cesión que no ha sido aceptada por el deudor, pero que se le ha notificado, sólo impide la compensación de los créditos posteriores a la notificación.
La disposición de este artículo no es aplicable a las letras y demás papeles endosables.
Art. 982. Cuando ambas deudas no son pagaderas en un mismo lugar, ninguna de las partes puede oponer la compensación, a menos que una y otra deuda sea de dinero y que el que opone la compensación tome a su cargo los costos de la remesa.
Art. 983. Cuando existen varias deudas compensables debidas por la misma persona, se siguen para la compensación las reglas establecidas en el artículo 963, para la imputación de la paga.
Art. 984. La compensación tiene lugar respecto de toda clase de individuos o personas morales, sean cuales fueren las causas de la deudas, excepto en los casos siguientes:
1º. De demanda restitutoria de cosa, cuyo dueño ha sido injustamente despojado.
2º. De demanda restitutoria de depósito, o de comodato.
3º. De demanda sobre indemnización por un acto de violencia o fraude.
4º. De deuda puramente alimenticia.
5º. De las obligaciones de ejecutar algún hecho.
En los casos de los números 1º y 2º no podrá oponerse la compensación, aunque, por haberse perdido la cosa , se tratase de la obligación de pagarla en dinero.
Art. 985. La compensación no tiene lugar, en perjuicio de derechos ya adquiridos por un tercero. Así, el que siendo deudor ha venido a ser acreedor, después del embargo trabado en el crédito por un tercero, no puede en perjuicio del ejecutante oponer la compensación.
Art. 986. Verificada la compensación, se libran también los fiadores, prendas y demás obligaciones accesorias, y cesa el curso de los intereses, si alguna de las deudas los devengase.
Sin embargo, de efectuarse la compensación por el ministerio de la ley, el deudor que no la alegare, ignorando un crédito que puede oponer a la deuda, conservará junto con el crédito mismo las fianzas, prendas o hipotecas constituidas para su seguridad.
Capítulo III: De la Remisión
Artículo 987. La remisión de la deuda es la renuncia del acreedor a los derechos que le pertenecen contra el deudor.
Art. 988. Todo el que tiene facultad de contratar, puede hacer remisión de lo que se le adeuda.
La remisión puede ser expresa o tácita. Expresa, es cuando el acreedor declara que perdona la deuda, o pacta con el deudor que nunca la reclamará. Tácita, cuando ejecuta algún acto que haga presumir la intención de remitir la deuda.
Art. 989. Los hechos que constituyen remisión tácita, son:
1º. La entrega del documento simple que sirve de título, hecha al deudor por el propio acreedor.
2º. La rotura o cancelación por el acreedor del documento que sirve de título.
Sin embargo, si el acreedor probare que entregó el documento de crédito en pura confianza, y sin intención de remitir la deuda, o que no fue entregado por él mismo, o por otro debidamente autorizado, o que le rompió inadvertidamente, no se entiende que ha habido remisión.
Art. 990. La entrega del testimonio de un documento protocolizado hace presumir la remisión de la deuda; pero si el acreedor la negare, pertenece al deudor probar que la entrega ha sido voluntaria.
Art. 991. La entrega del documento simple o del testimonio del título a uno de los deudores solidarios produce el mismo efecto, en favor de sus codeudores.
Art. 992. La remisión total del crédito, hecha en favor de uno de los codeudores solidarios, libra a todos los demás, a no ser que el acreedor se haya reservado expresamente sus derechos contra los últimos, o que sea la consecuencia de un concordato.
Verificada la remisión, el acreedor no puede reclamar la deuda sino descontando la parte de aquel a quien ha hecho la remisión.
Art. 993. La entrega que hace el acreedor de la cosa recibida en prenda, no basta para que se presuma la remisión de la obligación principal.
Art. 994. La remisión hecha al deudor principal, siempre que no sea la consecuencia de un concordato, libra a los fiadores.
La concedida al fiador, no libra al deudor principal.
La concedida a uno de los fiadores, no libra a los otros, sino en el caso del artículo 992, y conforme a lo que allí se dispone.
Art. 995. Lo que el acreedor ha recibido de un fiador, para libertarle de la fianza, debe imputarse en la deuda, y aprovecha al deudor principal y a los otros fiadores.
Capítulo IV: De la Novación
Art. 996. La novación es la sustitución de una nueva obligación a la antigua que queda extinguida.
La novación se verifica de tres maneras:
1º. Entre deudor y acreedor, sin intervención de nueva persona, sustituyéndose nueva obligación en vez de la anterior.
2º. Sustituyéndose en virtud de otro contrato, nuevo acreedor al antiguo, respecto del cual queda exonerado el deudor.
3º. Sustituyéndose nuevo deudor al antiguo que queda exonerado por el acreedor.
Esta tercera especie de novación puede efectuarse sin el consentimiento del primer deudor. Cuando se efectúa con su consentimiento, el segundo deudor se llama delegado del primero.
Art. 997. Si la primera obligación había dejado de existir cuando se contrajo la segunda, no se verifica novación. La segunda obligación quedará sin efecto, a no ser que tuviera causa propia.
Art. 998. La novación sólo puede verificarse entre personas capaces de contratar, y de renunciar el derecho introducido a su favor.
Es indispensable cuando menos que el acreedor y el deudor tengan carácter que los autorice a verificar los cambios por los cuales la segunda obligación difiere de la primera.
Art. 999. La novación no se presume: es necesario que la voluntad de verificarla resulte claramente del acto por la incompatibilidad de las obligaciones, o en otra manera, aunque no se use de la palabra novación.
Art. 1000. Derogado.
Se derogó por el artículo 128 del Decreto-Ley 14.701.
La Ley 14.701, en el art. 25, dispone:
«La creación y transmisión de un título valor no producirá, salvo pacto expreso, la extinción de la relación que dio lugar a la creación o transmisión.
La acción causal podrá ejercitarse restituyendo el titulo al demandado, y no procederá sino en el caso de que el actor haya ejecutado los actos necesarios para que el demandado puede ejercitar las acciones que pudieren corresponderle en virtud del título».
Art. 1001. La delegación por la que un deudor da otro que se obligue hacia el acreedor, no produce novación, a no ser que el acreedor haya declarado expresamente su voluntad de exonerar al deudor primitivo.
Sin embargo, la expresión de esa declaración no exige forma alguna determinada, y basta que sea la consecuencia necesaria de la convención de las partes, o de los términos de que se han servido.
Si el acreedor asentare en sus libros el nuevo deudor, este acto importa aceptación del deudor, y se considera perfeccionada la novación.
Art. 1002. El acreedor que ha consentido en la delegación, pierde toda acción contra el deudor primitivo, aunque el delegado llegue a estado de insolvencia, a no ser que el documento contenga reserva expresa, o que el delegado estuviese ya en quiebra declarada al tiempo de la delegación.
Art. 1003. La nulidad del nuevo título, la pérdida o la evicción de la cosa dada en pago, no hacen revivir los derechos que resultaban de la obligación extinguida por la novación.
Art. 1004. Verificada la novación, cesan de correr los intereses, y se extinguen las prendas e hipotecas del antiguo crédito, a no ser que el acreedor y el deudor convengan expresamente en la reserva.
Pero la reserva de las prendas e hipotecas no vale, cuando las cosas empeñadas o hipotecadas pertenecen a terceros que no acceden expresamente a la segunda obligación.
Art. 1005. La novación hecha por el acreedor con alguno de sus deudores solidarios extingue la obligación de los demás deudores de esta clase respecto del acreedor, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 271.
La producida, respecto del deudor principal, libra a los fiadores.
Sin embargo, si el acreedor ha exigido en el primer caso la accesión de los codeudores solidarios, o en el segundo la de los fiadores, subsiste el antiguo crédito, siempre que los codeudores o los fiadores rehúsen acceder al nuevo arreglo.
Art. 1006. El deudor que ha aceptado nuevo acreedor, no puede oponerle las excepciones que sólo eran especiales al primero (arts 563 y 565).
Capítulo V: De la Confusión
Artículo 1007. Confusión es la reunión en una misma persona de los derechos del acreedor y las obligaciones del deudor.
Art. 1008. La confusión que se verifica en la persona del deudor principal aprovecha a los fiadores.
La que se verifica en la persona del fiador, no lleva consigo la extinción de la obligación principal.
La confusión no extingue la deuda solidaria, sino en la parte del acreedor o deudor en quien tenga lugar la confusión.
Capítulo VI: De la Pérdida de la Cosa
Artículo 1009. Cuando la cosa cierta y determinada, objeto de la obligación, perece, sale del comercio o se pierde, o cuando se hace imposible la ejecución del hecho prometido, sin culpa del deudor, y antes que hubiere incurrido en mora, la obligación se extingue.
Si la cosa cierta y determinada perece por culpa o durante la mora del deudor, la obligación de éste subsiste, pero varía de objeto; el deudor es obligado al precio de la cosa y a indemnizar al acreedor.
Si el deudor está en mora y la cosa cierta y determinada que se debe perece por caso fortuito, probando además éste que habría sobrevenido igualmente a dicha cosa en poder del acreedor, sólo deberá la indemnización de perjuicios de la mora. Pero si el caso fortuito pudo no haber sobrevenido igualmente en poder del acreedor, se debe el precio de la cosa y los perjuicios de la mora.
Lo dispuesto en este artículo es sin perjuicio de lo que establecen los artículos 542 y 543.
Art. 1010. El deudor tiene que probar el caso fortuito que alegue.
Si el deudor ha tomado sobre sí los casos fortuitos, responde del precio de la cosa y de los perjuicios.
De cualquiera manera que la cosa hurtada o robada haya perecido, o se haya perdido, su pérdida no exonera al ladrón de la restitución del precio.
Art. 1011. Cuando la cosa ha perecido, salido del comercio o perdídose, sin culpa del deudor, pasan al acreedor los derechos o acciones que por razón de cualquiera de esos sucesos puedan competir al deudor.
Art. 1012. La disposición de los artículos precedentes no es extensiva a las obligaciones de género o cantidad, que perecen siempre para el deudor.
Capítulo VII: De la Prescripción
Art. 1013. La prescripción es un modo de adquirir el dominio, o un medio de exonerarse de la obligación.
En el primer caso, se adquiere el dominio por la posesión continuada, por el tiempo y con los requisitos que la ley señala.
En el segundo, se pierde la acción por el no uso de ella en el tiempo señalado por la ley. Para esta clase de prescripción, basta el mero transcurso del tiempo, sin que sea necesario título ni buena fe.
Art. 1014. No se puede renunciar de antemano a la prescripción, pero sí a la que ya se ha consumado.
La renuncia puede ser expresa o tácita.
Renúnciase tácitamente, cuando el que puede alegarla manifiesta por un hecho suyo que reconoce el derecho del dueño o del acreedor; por ejemplo, cuando cumplidas las condiciones legales de la prescripción, el poseedor de la cosa, la toma en arriendo o el que debe dinero, paga intereses o pide plazo y en otros casos semejantes.
Art. 1015. La prescripción puede oponerse en cualquier estado de la causa, en 1ª y 2ª instancia.
Los Jueces no pueden suplir de oficio la excepción que resulta de la prescripción.
El Código General del Proceso admite plantear como excepción previa la prescripción y la caducidad (art. 133).
La prescripción y la caducidad son excepciones oponibles en la ejecución cambiaria de títulos valores y de cheques (Ley 14.701, art. 108 y 14.412, art. 45).
Art. 1016. Los fiadores y todas las demás personas que tienen interés en que la prescripción exista, pueden oponerla aunque el deudor la haya renunciado.
Art. 1017. Todos los términos señalados en este Código para intentar alguna acción, o practicar cualquier otro caso, son fatales o improrrogables, sin que contra su prescripción pueda alegarse el beneficio de la restitución, aunque sea a favor de menores.
Además de los casos de prescripción especificados en diversos artículos de este Código, hay también prescripción en los casos de que tratan los artículos siguientes.
Art. 1018. Todas las acciones provenientes de obligaciones comerciales, ya sean contraídas por escritura pública o privada, quedan prescriptas, no siendo intentadas dentro de veinte años.
Art. 1019. Se prescriben por cuatro años:
1º. Las acciones provenientes de vales, conformes o pagarés contra el librador, si la deuda no ha sido reconocida por documento separado.
Los cuatro años se contarán desde el vencimiento o desde la fecha de la sentencia de condenación prevista en el artículo 1606 de este Código en su caso.
2º. Las acciones de tercero contra socios no liquidadores, sus viudas, herederos o sucesores, no estando ya prescriptas por otro título, y salvo los casos en que tales acciones dependieren de otras deducidas en tiempo competente. Los cuatro años se contarán desde el día en que se asentare en el registro público de comercio la rescisión del contrato de sociedad.
Las acciones de los socios entre sí recíprocamente y contra los liquidadores quedan prescriptas, no siendo reclamada la liquidación dentro de diez días después de haberles sido comunicada.
3º. Las deudas justificadas por cuentas corrientes, entregadas y aceptadas, o por cuentas de ventas liquidadas, o que se presumen liquidadas. El plazo para la prescripción, corre desde la fecha de la cuenta respectiva.
4º. Los intereses del dinero prestado, y en general cada término vencido en pagos anuales o a plazos periódicos más cortos. El término para la prescripción corre desde el último pago o prestación.
5º. La acción de nulidad o rescisión de una convención, en todos los casos en que no se limita a menor tiempo por una disposición especial.
Los cuatro años corren, en caso de violencia, desde el día en que ha cesado; y en caso de error o dolo, desde el día en que se verificaron.
La redacción del numeral 1º fue dada por el art. 26 de la Ley 17.292.
Art. 1020. El derecho para reclamar el pago de mercaderías fiadas sin documento escrito firmado por el deudor, ya sea o no comerciante, se prescribe por dos años, teniendo el deudor su domicilio dentro de la República, y por cuatro años, si lo tuviese fuera.
La acción para exigir el cumplimiento de cualquier obligación comercial, que sólo pueda probarse por testigos, se prescribe por dos años.
Art. 1021. Las acciones que provengan del préstamo a la gruesa, o de la póliza de seguro, se prescriben por un año, contado desde el día en que las obligaciones se hicieron exigibles, siendo contraídas dentro de la República, y por tres años si hubiesen sido contraídas fuera de ella.
Art. 1022. Se prescriben por un año:
1º. La acción de los artesanos, sirvientes, jornaleros, que han ajustado su trabajo por año.
2º. Las acciones entre los contribuyentes por avería común si no se ha intentado su arreglo y prorrateo dentro de un año, contado desde el fin del viaje en que tuvo lugar la pérdida.
3º. La acción sobre entrega del cargamento, o por daños causados en él, contado desde el día en que acabó el viaje.
4º. Las acciones para el cobro de fletes, estadías y sobrestadías, contado desde el día de la entrega de la carga.
5º. Los sueldos y salarios de la tripulación, contado desde el día en que acabare el viaje.
6º. Las acciones provenientes de vituallas destinadas al aprovisionamiento del buque o de alimentos suministrados a los marineros de orden del capitán, contado desde el día de la entrega, siempre que dentro del año haya estado fondeado el buque en el puerto donde se contrajo la deuda, por el espacio de quince días contados desde la última entrega. No sucediendo así, conservará el acreedor su acción, aún después de transcurrido el año hasta quince días después de haber fondeado el buque de nuevo, en dicho puerto.
Los numerales 1º y 5º deben conciliarse con el régimen del Derecho Laboral.
Ver arts. 37 y 38 Ley 17.250.
Art. 1023. Se prescriben por seis meses:
1º. La acción que por precio de sus servicios compete a los corredores y demás agentes auxiliares del comercio.
2º. La acción de los posaderos y fonderos, por razón del hospedaje que suministran.
3º. La de los artesanos, jornaleros y sirvientes que ajustan su servicio por mes.
Los numerales 1º y 3º deben conciliarse con el régimen del Derecho Laboral.
Art. 1024. La prescripción de los casos de los artículos 1022, números 1, 3 y siguientes y 1023, tiene lugar, aunque haya continuación de los servicios, trabajos, entregas o suministraciones.
No deja de correr, sino cuando hay cuenta arreglada, documento de obligación, o emplazamiento judicial.
Art. 1025. La persona a quien se oponga la prescripción en los casos expresados en los artículos 1022 y 1023, puede deferir al juramento de su contraparte, en cuanto a saber si la cosa realmente se ha pagado.
El juramento podrá deferirse, a las viudas y herederos, o a los guardadores de estos últimos, si son menores o sufren interdicción, para que declaren si les consta que la cosa se deba.
Art. 1026. La prescripción se interrumpe por cualquiera de las maneras siguientes:
1. Por el reconocimiento que el deudor hace del derecho de aquél contra quien prescribía.
2. Por medio de emplazamiento judicial notificado al prescribiente. El emplazamiento judicial interrumpe la prescripción, aunque sea decretado por Juez incompetente.
3. Por medio de intimación judicial, practicada personalmente al deudor, o por edictos al ausente, cuyo domicilio se ignorase.
4. Por la admisión de una pretensión concursal deducida por el deudor.
La prescripción interrumpida empieza a correr de nuevo: en el primer caso, desde la fecha del reconocimiento, reforma del título o novación; en el segundo, desde la fecha de la última diligencia judicial que se practicare en consecuencia del emplazamiento; en el tercero, desde la fecha de la intimación o de la última publicación en el Diario Oficial; en el caso del numeral 4º. Comienza a correr de nuevo, una vez concluido el proceso concursal.
En materia de títulos valores cuando haya recaído sentencia de condena se aplicará lo dispuesto por los arts. 1216 y 1220 del Código Civil.
Art. 1027. La interpelación hecha conforme al artículo precedente, a uno de los deudores solidarios, o su reconocimiento, interrumpe la prescripción contra todos los demás, y aún contra sus herederos.
La interpelación hecha a uno de los herederos de un deudor solidario, o el reconocimiento de ese heredero, no interrumpe la prescripción respecto de los demás herederos, a no ser que la obligación sea indivisible.
Esa interpelación o ese reconocimiento, no interrumpe la prescripción sino en la parte a que está obligado ese heredero, corriendo respecto de los otros.
Art. 1028. La interpelación hecha al deudor principal o su reconocimiento, interrumpe la prescripción contra el fiador.
Art. 1029. Las prescripciones empezadas al tiempo de la publicación de este Código se determinarán conforme a las leyes antiguas.
Sin embargo, las iniciadas para las que se necesitase todavía, según las leyes antiguas, más de veinte años contados desde la promulgación, se consumarán por ese lapso de veinte años (art. 1018).
[1] En la Ley 17.189 que contiene normas relativas a las relaciones de consumo, se introducen disposiciones que conciernen a la compraventa (en especial los artículos 12 a 19 y 32).
[2] La actividad de las empresas aseguradoras está reglamentada por la Ley 16.426 y Decretos reglamentarios y circulares del Banco Central. Se impone en muchos casos la obligatoriedad del seguro. Las Leyes del 22 y del 29 de agosto de 1963 y Decreto del 19 de marzo de 1964, regulan el seguro de granizos y vendavales.
[3] En relación a los intereses de los préstamos, interesa señalar las siguientes normas: art. 52 de la Constitución que prohíbe la usura. Ley 14.095, art. 11, con redacción dada por el Decreto Ley 15.226 y Decreto Ley 14.887 que modifica los arts. 7, 8 y 15 de la Ley 14.095. Decreto Ley 14.701 sobre intereses moratorios (arts. 100, 101 y 125); Decreto Ley 14.412, art. 42.
[4] Las normas de este capítulo deben complementarse con las normas sobre prenda sin desplazamiento, contenidas en la Ley 17.228. Están vigentes la Ley 15.939 sobre prenda forestal y las normas registrales de la Ley 16.871. La Ley 16.749 de Mercados de Valores prevé la constitución de derechos reales u otros gravámenes sobre valores escriturales. También, contiene normas sobre garantías otorgadas para garantizar obligaciones negociables (arts. 40 a 43).
[3] Normas que regulan depósitos especiales: depósito aduanero, Decretos de 15 de marzo de 1933 y de 23 de setiembre de 1933; depósito en zonas francas, Ley 15.921, art. 37. Depósito en cámaras frigoríficas, Ley 15.448.
Pruebas de Derecho Comercial II