Source: https://issuu.com/cepaim/docs/protocolosdeactuacion
Timestamp: 2018-01-16 10:30:53
Document Index: 233248495

Matched Legal Cases: ['artículo 17', 'artículo 3', 'artículo 59', 'artículo 15', 'artículo 32', 'Artículo 2']

Protocolos de actuación ante casos de violencia de género. by cepaim cepaim - issuu
PROTOCOLOS LOCALES DE ACTUACIÓN ANTE CASOS DE VIOLENCIA DE GÉNERO DESDE DISPOSITIVOS DE INSERCIÓN SOCIOLABORAL EN ORGANIZACIONES DE ATENCIÓN A POBLACIÓN INMIGRANTE
“La violencia de género por parte de las parejas o exparejas no es el resultado de casos inexplicables de conductas desviadas o patologías sino una práctica aprendida, consciente y orientada productos de una organización social estructurada en base a la desigualdad entre mujeres y hombres” (Inés Alberdi)
Autora: Bakea Alonso Fernández de Avilés (CEPAIM)
Colaboración: Marina Huerta Martín (CEPAIM) Rosa San Andrés Díez (Cruz Roja Española)
ÍNDICE INTRODUCCIÓN .................................................................................................... 4 A quien va dirigido ............................................................................................. 4 Justificación de la necesidad............................................................................ 4 Objetivos del Protocolo ..................................................................................... 5 Resultados de los cuestionarios a profesionales de CEPAIM y CRE........... 7 Algunos resultados de la investigación “NO SOLO ES PEGAR: Discursos de Mujeres Inmigrantes en Torno a la Violencia de Género” ...................... 11 CONTEXTO DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN ESPAÑA............................. 15 Cifras y Fuentes ............................................................................................... 15 Mujeres inmigrantes: mayor vulnerabilidad y riesgo ................................... 18 Situación administrativa ................................................................................. 19 Idioma ............................................................................................................ 20 Precariedad Laboral ...................................................................................... 21 Relaciones sociales/círculo de apoyo............................................................ 22 Discriminación: racismo, sexismo y xenofobia .............................................. 22 CARACTERISTICAS DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO .................................... 23 Concepto de violencia de género ................................................................... 23 El ciclo de la violencia ..................................................................................... 25 Fase de tensión ............................................................................................. 25 Fase de agresión o explosión violenta .......................................................... 26 Fase de “luna de miel” ................................................................................... 26 Escalada de la violencia de género ............................................................... 27 Falsas Creencias .............................................................................................. 27 Las mujeres mal - tratadas .............................................................................. 30 Otras formas de violencia contra las mujeres .............................................. 33 Trata con fines de explotación sexual .......................................................... 33 Violencias por motivos de honor: la mutilación genital femenina .................. 35 LÍNEAS DE ACTUACIÓN: PENSANDO EN LAS RESPUESTAS ..................... 38 Protocolo en el ámbito sanitario y policial .................................................... 38 Protocolos y dispositivos de empleo............................................................. 39 Actuación de los/las profesionales ................................................................ 41 Indicadores y detección de casos .................................................................. 48 ¿Qué hacer según qué casos? ...................................................................... 45 Plan de Seguridad ............................................................................................ 49 ¿Qué debe hacer una mujer que acaba de sufrir una agresión? ................ 50 Recogida de información ................................................................................ 52 Coordinación con otras áreas y entidades.................................................... 54 Autocuidado de los equipos profesionales................................................... 56 Guía de Recursos ............................................................................................. 58 ANEXO: GUÍA DE DERECHOS DE LAS MUJERES.......................................... 65 BIBLIOGRAFÍA .................................................................................................... 71
Al personal de orientación laboral pero también a mediadores u otras personas que trabajen en organizaciones de atención a población inmigrante.
Con motivo de la convocatoria de la Iniciativa EQUAL del Fondo Social europeo para el año 2004, CEPAIM y el resto de organizaciones que componen la Agrupación de Desarrollo Nexos (Cruz Roja Española1, FEMP, Ministerio de Trabajo, Instituto de la Mujer, Universidad de Barcelona, Universidad Complutense de Madrid y la Región de Murcia)
marcha una etapa de consulta con el fin de conocer cuáles eran las prioridades de las entidades mencionadas en relación al tipo de proyecto a presentar, teniendo en cuenta la realidad social del momento y los retos que está planteaba en el trabajo con población inmigrante. A partir de estas consultas se fue tejiendo el proyecto BEMBEA que incluía, entre otras actuaciones, una investigación sobre mujeres inmigrantes y violencia de género. La necesidad de realizar una investigación sobre violencia de género y mujeres inmigrantes tenía dos claras justificaciones: una de carácter más general (los datos alarmantes que se empezaban a tener sobre la magnitud de la violencia hacia mujeres inmigrantes en España) y otra más concreta, la demanda por parte de los equipos de profesionales de los servicios de orientación laboral de CRE y de CEPAIM de, formación específica y protocolos de actuación para una correcta atención a las mujeres inmigrantes que sufren violencia y que se acercan a dichos servicios. Con el objeto de facilitar las habilidades y de ofrecer los protocolos a los/as profesionales, se diseñó la investigación- acción “Metodologías de Intervención con Mujeres Inmigrantes Víctimas de Violencia de Género”. Conviene recordar que una investigación-acción es un método de investigación y aprendizaje 1
A partir de ahora CRE
colectivo de la realidad, basada en un análisis crítico con la participación activa de los grupos implicados, que se orienta a estimular la práctica transformadora y el cambio social. El método de Investigación –Acción Participación combina dos procesos, el de conocer y el de actuar, implicando en ambos casos a la población cuya realidad se aborda. Para la elaboración de las herramientas y protocolos que se convertían en el objeto principal de nuestro estudio, se diseñó una investigación que recababa información, principalmente, de dos grupos: Los/as profesionales que trabajan en los mencionados dispositivos de Empleo de CRE y CEPAIM Mujeres inmigrantes usuarias de dichos servicios
Toda la información ofrecida por los diferentes grupos de discusión que se han realizado con mujeres inmigrantes, ha sido recogida en la publicación NO SOLO ES PEGAR: Discursos de Mujeres Inmigrantes en Torno a la Violencia de Género (AD Nexos, 2007//ISBN-978-84-691-0070-7) de la que se editaron 3.000 ejemplares y que se encuentra a disposición de los profesionales/as y del personal voluntario en los Centros de CEPAIM y CRE. En cuanto a la información recabada de los/las profesionales, pasaremos en siguientes apartados a presentar la más significativa.
Lo que realmente se ha planteado en el transcurso del Proyecto BEMBEA es una reflexión en torno a la atención a la violencia de género desde dispositivos de empleo. En este documento pretendemos realizar un primer acercamiento para ir vislumbrando cuál puede y debe ser el papel de los dispositivos de empleo en la lucha contra la violencia de género y el papel de los/as profesionales que en éstos desempeñan su trabajo. Como queda claro en la definición del concepto, “protocolar” significa ordenar y un “protocolo” es un conjunto de normas que regulan una acción. Pero profundicemos algo más en el concepto. Un protocolo de coordinación es un documento que explica la organización de respuestas o solución que se presta ante una
situación identificada como conflicto, en este caso la violencia ejercida contra las mujeres.
Objetivos básicos de un protocolo: Identificar instituciones y personas a las que recurrir, en qué momento hacerlo, de qué manera y con qué objeto Clarificar las competencias y responsabilidades de cada una Implica la puesta a disposición de medios materiales y humanos por parte de cada una de las entidades que participan Expresa el compromiso asumido por cada una de ellas en la respuesta a proporcionar ante las situaciones identificadas o descritas como desencadenantes de la acción de respuesta.
Pero además, el protocolo tiene otros objetivos paralelos: sensibilizar al personal de las organizaciones que interviene con población inmigrante sobre la gravedad de la violencia contra las mujeres. promover la capacitación de las mujeres que sufren la violencia para el reconocimiento de su situación y para la búsqueda de soluciones. contribuir a la sensibilización de la población general sobre este problema. El protocolo es un documento base sobre el que, a partir de la asunción de unos mínimos, trabajar de una manera continua para dar respuesta a las mujeres inmigrantes que sufren violencia de género y son usuarias de los centros de CEPAIM y CRE. Y una cosa importante, el protocolo no tiene las respuestas a todas las preguntas y/o a situaciones que se puedan dar aunque si debe ofrecer directrices y pautas claras. El protocolo que aquí se presenta debe nacer con vocación continua de adaptación a una realidad diversa y no al revés. Las mujeres no deben ser tratadas nunca desde estándares genéricos al amparo de lo que establezca el protocolo, pues este debe ser considerado por los/as profesionales implicados como un punto de partida y no como el techo de la atención. La flexibilidad a 6
favor del interés de la víctima debe ser el principio fundamental sobre el que se sustente la intervención por lo que deberá habilitarse un mecanismo que permita realizar excepciones a la aplicación del protocolo. Ahora bien, no se trata, en ningún caso, que los servicios de orientación laboral se conviertan en agentes que intervienen directamente con mujeres maltratadas en todo lo que tiene que ver con la recuperación emocional, física y psicológica que requieren estos casos. Existen buenos y eficaces recursos para realizar esta labor tanto de la administración pública como del tercer sector y asociaciones de mujeres. Sin embargo es evidente que las organizaciones que trabajan en el campo de la orientación sociolaboral con población inmigrante puedan tener un papel muy relevante en la detección y derivación al recurso preciso de los casos de violencia de género hacia mujeres inmigrantes.
Resultados de los cuestionarios a profesionales de CEPAIM y CRE
La encuesta se llevó a cabo entre 40 profesionales de los centros de inserción laboral de CRE (20)
y CEPAIM (20) mediante un cuestionario
anónimo de 15 preguntas abiertas y cerradas, a través del cual se pretendía obtener una visión del conocimiento de casos de violencia de género tanto en el ámbito familiar como el laboral, los conocimientos sobre el problema y cómo afrontarlo al ser detectado, las pautas de actuación y los recursos de los centros ante estos casos A continuación un resumen de lo más destacado encontrado en los cuestionarios: En relación ha si habían tenido conocimiento, a través de su trabajo de orientación laboral o de mediación, de casos de violencia de género, más del 80% contestó que si. La mayoría de las personas que respondieron a la encuesta apuntaron como aspectos que más les había sorprendido al encontrar algún caso de violencia de género, la desprotección y falta de recursos con los que se encuentran las mujeres víctimas, seguido por la normalidad con la que es asumida en muchas ocasiones y que se muestra en el perdón a los agresores y el miedo a la denuncia. 7
Otras respuestas se refirieron a las actitudes de las víctimas ante la situación de violencia, el miedo a las consecuencias, el desconocimiento de los recursos disponibles por parte de las mujeres, la permisividad del entorno, la falta de conciencia de la situación, la violencia contra los menores, los perfiles de mujeres y maltratadores, entre otras. Los/las profesionales fueron también interrogadas acerca de los indicadores que les informaban de que, efectivamente, se encontraban ante una mujer que estaba sufriendo violencia de género. La detección de casos se produce en la mayoría de los casos en el transcurso de la entrevista con la mujer, en algunos casos directamente por declaración de las mujeres y en otras por indicios. Entre los indicios destacan: la actitud de la mujer, ir acompañada de su marido, la baja autoestima, las limitaciones en el movimiento, nerviosismo, señales físicas, tipo de actividades en las que participa y demanda de prestaciones, tipo de trabajos que realiza (horario, condiciones), etc. En las actividades de carácter grupal en la que participan usuarias, suele ser, también, un espacio donde es frecuente detectar casos. Además, hay referencias a la detección a través de terceras personas como familiares u otro personal técnico. Llegando a este punto va a resultar muy interesante- dado el objetivo marcado para la investigación-, conocer cómo actúan los diferentes profesionales una vez que han detectado un caso de violencia de género. Casi la totalidad de las respuestas se refieren a la derivación y solo en algún caso se menciona que se realiza una intervención directamente. Sin embargo, no se explicita generalmente a dónde se deriva a las víctimas, ni se diferencia entre mujeres en situación administrativa regular o no, con las diferencias que pueden darse según las localidades en cuanto a las posibilidades de derivación.
entrevistados/as la fase del ciclo de la violencia en la que se encuentra la mujer; información que es absolutamente relevante para una correcta atención/derivación. Otro de los aspectos sobre los que se quiso también indagar fue acerca del grado de protocolarización de la atención a casos de violencia de género desde las dos organizaciones analizadas. En concreto se les preguntaba: ¿Cuenta tu organización/ departamento con algún recurso para atender los 8
casos de violencia de género hacia mujeres inmigrantes?, ¿Existe en tu organización algún protocolo o criterio específico de detección y actuación en estos casos? Especificar cuál. La respuesta fue unánime: no existen protocolos para la atención a mujeres que puedan estar sufriendo violencia desde los servicios de orientación sociolaboral dirigidos a población inmigrante. Conviene matizar que en el caso de CRE si existen protocolos de atención a la violencia de género desde otros dispositivos, servicios y departamento pero no desde la Red Interlabora, objeto del estudio. Resulta relevante destacar que en el caso de CEPAIM, numerosos/as profesionales recurrían a los departamentos de atención psico-social2 (en los casos en que existía en el centro) para los casos de violencia doméstica en la pareja. Uno de los puntos básicos que debe incluir cualquier protocolo de atención a la violencia de género es un listado de recursos locales que sea permanentemente actualizado
y conocido por los/as
centros. En este sentido se preguntó acerca del conocimiento de los recursos específicos de violencia de género donde se constata una gran variedad en las respuestas: mientras que la mayoría no tiene información adecuada sobre los recursos y más bien responde con lo que supone más obvio como: casas de acogida, policía, Instituto de la Mujer, etc,. En todos los casos se reclama un mayor conocimiento de los recursos de la zona y su funcionamiento. Los
profesionales/as
presupuestarias, más recursos humanos e instalaciones más adecuadas que permitan la privacidad. En el caso de aquellos profesionales que, al encontrarse con un
violencia de género, procedían a su derivación, se evidencia que los destinos de dichas derivaciones son múltiples y variados y dependen en la mayoría de los casos, de la posición personal del profesional frente al tema (más o menos sensibilidad, más o menos conocimiento de las dinámicas de la violencia de género, grado de conocimiento de recursos) mucho más que de criterios
Para más información sobre dicho servicio ver documento:.Acompañamiento Psicosocial Especializado en Iterculturalidad. Memoria de Actividad 2005-2007 (Proyecto BEMBEA)
organización/departamento. Los servicios y recursos más referidos han sido los servicios sociales y la policía. En alguna ocasión se refieren a derivaciones a pisos de acogida, lo que no resulta probable (ya que no es posible la derivación directa por tener una dirección desconocida). La mayoría de las respuestas referidas a la forma de reacción ante la detección de violencia de género se refieren a la derivación a diferentes profesionales y servicios. En alguno de los casos se menciona el recurso a la mediación intercultural e incluso en el caso de una mujer magrebí al Iman de la mezquita, lo que da idea de desconocimiento de las dinámicas de la violencia de género a la hora de abordar el problema. Para un correcto abordaje del problema por parte de los servicios de empleo, resultaría importante sistematizar la recolección de determinados datos acerca de las mujeres que recurren a ellos, que permitieran conocer el perfil de las mujeres que los contactan y se encuentran en una situación de violencia de género así como el conocimiento de sus límites y los obstáculos que deben remontar para salir de esta situación. Sin embargo, los servicios no recopilan este tipo de información. Existe una carencia generalizada de datos cualitativos y/o cuantitativos acerca de aquellas mujeres cuya situación de violencia haya podido detectarse a través de los servicios prestados. El hecho de que la detección de las situaciones de maltrato se produzca en un servicio de empleo, debería llevar a orientar la acción hacia el valor añadido que el mismo puede tener en la vida de estas mujeres con vistas a modificar las situaciones de violencia o a prevenirla. Sorprende el hecho de que las respuestas no se refieran al cambio que el hecho de tener un empleo puede suponer en la trayectoria de estas mujeres, en qué medida puede cambiarla, ya que la autonomía económica, aunque no un factor de por sí decisivo sí es, sin embargo, fundamental para que una mujer se decida a abandonar una situación de malos tratos. Respecto a los casos de violencia en el trabajo, las respuestas no consideran las consecuencias que pueden tener para algunas mujeres que, en el caso de sufrir a su vez, violencia en el ámbito familiar, podrían no atreverse a
abandonar la casa por miedo a sufrir de nuevo esta situación en el exterior y, a su vez, la situación de violencia en la que se encuentran dentro de su familia. Es llamativo el que, a pesar de existir recursos que atienden a mujeres víctimas de violencia no regularizadas,- que proporcionan algunas ONG en algunas de las localidades-, no parezcan resultar familiares. En general, las respuestas sobre recursos son mayoritariamente referidas a los de tipo institucional, ignorando los ofrecidos por ONG que cubren las lagunas que estos dejan en ocasiones en lo que se refiere a las inmigrantes no regularizadas. También sería aconsejable el conocimiento de estos recursos en otras ocasiones como en las que la mujer no quiera presentar denuncia, requisito que es, habitualmente, el primer paso necesario para acceder a la red institucional.
Algunos resultados de la investigación “NO SOLO ES PEGAR: Discursos de Mujeres Inmigrantes en Torno a la Violencia de Género”
Como ya se ha apuntado en apartados anteriores, la investigaciónacción “Metodologías de Intervención con Mujeres Inmigrantes Víctimas de Violencia de Género” dio como resultado la publicación No Solo es Pegar cuya referencia puede encontrarse en la bibliografía. En dicha publicación se recogen los discursos de mujeres procedentes de América Latina y Magreb en torno a los siguientes bloques temáticos: Igualdad entre mujeres y hombres Violencia contra las mujeres: concepto y tipología Causas de la Violencia contra las Mujeres Estrategias de solución y conocimiento de recursos
Si bien se recomienda a todos/as los profesionales la lectura de todo el documento, se ha considerado de interés, traer aquí, algunas de las ideas principales desprendidas de los discursos de las mujeres inmigrantes en torno al último bloque temático referido más arriba: estrategias de solución y conocimiento de recursos por tener éste una clara vinculación con los objetivos del Protocolo de actuación que aquí presentamos.
A través de los grupos de discusión que se organizaron con mujeres inmigrantes se quiso interrogar a las participantes por el tipo de estrategias que entendían ellas eran las más adecuadas de cara a afrontar el grave problema social que supone la violencia machista. También nos interesó indagar acerca de qué tipo de
recursos, para atender a mujeres víctimas de la violencia,
conocían, y cuáles pensaban que eran las características deseables de los mismos. Lo primero que hay que destacar es que se encontraron diferencias entre las participantes procedentes del Magreb y las latinoamericanas. En concreto, entre las primeras siempre hubo una mayoría que tendió a defender que la violencia hacia las mujeres es un asunto privado que compete a la intimidad familiar y por ello se debe soportar en silencio o ser resuelto en el medio familiar; entendían además que si la “mediación familiar” no diera resultado, el divorcio constituye una salida posible. Entre las mujeres latinoamericanas, salvo en contadas excepciones, no se planteó que la violencia contra las mujeres deba ser resuelta en el medio familiar. A juicio de éstas, se trata de una problemática cuya solución trasciende el ámbito privado y que demanda la necesaria intervención por parte de los poderes públicos. En cuanto al conocimiento de los recursos, todas las participantes (magrebíes y latinas) manifestaron un desconocimiento generalizado de los recursos específicos para hacer frente a la violencia de género. Sin embargo, y esto es sumamente importante para el tema que nos ocupa, en opinión de las mujeres participantes en los grupos de discusión, los servicios de orientación sociolaboral de CEPAIM y CRE constituyen dispositivos a los que acudirían a solicitar ayuda en caso de estar sufriendo malos tratos. Estos servicios les trasmiten confianza, familiaridad y seguridad. Cuando se preguntó a las mujeres acerca de qué harían si tuvieran una amiga que estuviera sufriendo violencia por parte de su pareja o expareja y les pidiese ayuda, hubo bastante coincidencia entre las latinas y las españolas3 : denunciar el hecho ante la policía, aunque en el caso de las latinoamericanas, se vislumbró el miedo a no ser creídas y a los problemas que les podría
Se realizaron dos grupos con mujeres españolas a efectos comparativos
acarrear. Se transcribe a continuación un extracto de la conversación mantenida: P- Y a la policía, ¿acudirían? R- Si (contesta una de las mujeres? P- ¿y el resto? R- Yo en un caso así, sí, a la Policía P- ¿todas tenéis papeles? R- Si P- ¿y si no tuvierais papeles? R- El que no tiene papeles, por el miedo a que le van a regresar, mucha gente no lo hace. R- Eso me decía a mí, que por no tener papeles nadie me escuchaba, me decían que me podían reportar.
Para las mujeres procedentes del Magreb, la denuncia ante la policía, sin embargo, no es vista como posibilidad ni como salida: R- aguantar. Le aconsejaría que tenga paciencia…nunca le voy aconsejar que vaya a la comisaría, que tenga paciencia y ya está. R- Aunque le aconseje que vaya a la policía, luego él viene y le pide el favor de que le perdone… la que va a quedar mal es ella… la amiga va a quedar como la mala.
Aunque, todo hay que decirlo, también se han encontrado discursos favorables a la interposición de denuncia ante la policía como se puede ver en la siguiente transcripción: R- A la policía, y si está muy mal al hospital R- Si no quiere aguantar y se quiere separar, a la Policía
Pero como decíamos, entre las mujeres del Magreb el diálogo intrafamiliar tiende a verse como una solución adecuada: - Y si tiene familia aquí, su madre o algo así, puede irse a casa de la madre - En mi país si digo que me maltratan, la primera cosa es un arreglo familiar - Te van a decir aguanta un poco más que es tu marido, tienes a tu hijo…
Las latinas tienes más claro que la intervención de la familia no soluciona el problema: - siempre habrá dos bandos, tomarán partido por cada uno de ellos y no se va arreglar.
- porque a veces la familia se mete y nunca se consigue nada, en cambio si tiene adonde pedir ayuda ahí cambia la cosa. - por que cuando lo quieres arreglar en familia siempre se va a meter la familia del marido o la familia de la mujer… y que es mi hijito, que mi hijita, que no, que si…
En lo referente al conocimiento de recursos, y tal y como señalábamos, para atender a mujeres víctimas de violencia de género resultó ser, sino nulo, muy escaso. - yo digo que yo no puedo orientar a nadie porque yo si fuera la maltratada tampoco sabría a donde dirigirme. - dicen que hay una casa de acogida para mujeres maltratadas y también madre solteras pero no conozco, como no soy casada ni madre…
Hay que señalar que no debe sorprendernos este desconocimiento de recursos específicos ya que el resto de la población (autóctonas) suele disponer del mismo hasta el momento en el que necesita de su concurso y atención. En términos generales, ninguna persona conoce un recurso asistencial hasta que lo necesita. En cuanto a las mujeres inmigrantes, muchas de ellas tenían un estatus medio-alto en sus países de origen que nunca les acercó a las asociaciones o a entidades asistenciales. Cabría preguntarse en este sentido: ¿cuál es el conocimiento que de los servicios sociales de base tiene la población española de clase media?: seguramente, escaso. En cuanto al papel de las asociaciones y ONG´s, frente a las reticencias a acudir a la policía y a otras instancias e instituciones públicas, son vistas por las participantes en los grupos como lugares a los que contarían sus casos y a los que ya acuden demandando asesoría jurídica o laboral. - si buscas una asociación, la asociación siempre te ayuda, sea la que sea.. Primeramente con la psicóloga.. te sientes más protegida porque hay personas que en verdad te dan confianza para que hables. Yo creo que lo mejor es ir a una asociación. - yo tenía una amiga y le dije, vete a una asociación, te van a ayudar porque aquí yo tuve un problema y me han ayudado… me ayudaron mucho, sobre todo psicológicamente, siempre de dicho que lo mejor es ir a una asociación porque hay gente capacitada para poder ayudarte
CONTEXTO DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN ESPAÑA
Cualquier dato que se pueda ofrecer para conocer la dimensión cuantitativa de la violencia contra las mujeres corre el riesgo, siempre, de quedarse corto. Los indicadores con los que se cuenta (número de muertes, denuncias, ordenes de protección, etc..) muestran solo la punta de iceberg de un fenómeno que es universal y que tiene como causa la desigual distribución de poder entre mujeres y hombres así como una infravaloración de todo lo “femenino”. Sin embargo, a pesar de que según la OMS la violencia de género representa la primera causa de mortalidad entre las mujeres de 15-45 años en todo el mundo por encima de los accidentes de tráfico o el cáncer, podemos afirmar que no se puede llegar a una cifra fiable en cuanto a la violencia contra las mujeres. Sin embargo los datos con los que se cuenta ofrecen una idea aproximada de la situación que viven muchas mujeres, inmigrantes y autóctonas en España. Las fuentes principales de las que podemos obtener información de tipo cuantitativo sobre la magnitud de la violencia contra las mujeres en España son el Consejo Superior Poder Judicial, el Ministerio del Interior y las Macroencuestas del Instituto de la Mujer. Estas fuentes nos ofrecen los datos relativos al número de denuncias, de muertes y órdenes de protección, así como la que se desprende de la macroencuesta que diferencia entre maltrato técnico y declarado. Existen además, estadísticas a nivel europeo así como estudios comparativos internacionales que pretenden dar cuenta de la dimensión de la violencia contra las mujeres, sin embargo, existe un debate acerca de los números reales que caracterizan la violencia contra las mujeres. Ahora bien, en lo que si parece estar de acuerdo todo el mundo es que, en el caso de España, el número de denuncias ha ido aumentando considerablemente a lo largo de los últimos años aunque también, el número de muertas. Existen dos hipótesis explicativas sobre lo que está sucediendo como indican Bosch y
Ferrer4: si lo que ocurre es que las mujeres se encuentran más dispuestas a denunciar o sí, por el contrario, se está produciendo un aumento real de los casos. Parece que ambas hipótesis resultan acertadas. La visibilidad del problema, el aumento de la sensibilidad social y el mayor nivel de recursos públicos implicados facilita que las mujeres se atrevan a denunciar. Ahora bien, si partimos de que la violencia contra las mujeres tiene sus raíces en la desigualdad entre mujeres y hombres y en la subordinación de las primeras, no es ilógico pensar que los cambios en las relaciones de género y la llamada “liberación “de la mujer, puedan hacer que, a corto y medio plazo, aumente la violencia de los hombres hacia éstas. Ya hemos indicado que la violencia contra las mujeres tiene su origen en la subordinación de éstas en relación a los hombres y por tanto, las raíces de la violencia que sufren las mujeres inmigrantes que viven en España no difieren de esta consideración. Sin embargo, las circunstancias y contextos en los que se realizan las migraciones influyen notablemente en la vulnerabilidad de las inmigrantes. La inmigración acentúa, en ocasiones, el riesgo de ser víctimas de violencia y dificulta, en otras, el acceso a los servicios y recursos que la administración pública y la sociedad civil ha puesto a disposición de las mujeres. La falta de redes familiares y sociales de apoyo, las barreras lingüísticas, la dependencia económica y administrativa del hombre y algunas leyes en materia de Extranjería son algunas de las dificultades añadidas que tiene las mujeres inmigrantes frente a las españolas. Un indicador de las dificultades añadidas de las mujeres extranjeras lo encontramos en el siguiente dato: de las denuncias que se retiran, el 42 %
extranjeras. Según el informe del Observatorio contra la violencia de género CSPJ, el total de denuncias por malos tratos durante el año 2.007 fue de 126.293, es decir, 364 cada día. De esté número, el 30 % corresponde a casos de mujeres inmigrantes. Esta cifra resulta realmente alarmante si tenemos en cuenta que en España la población de mujeres extranjeras supone un 11% del total de mujeres. Si atendemos a los datos del padrón municipal, observamos que la tasa de denuncias entre las mujeres extranjeras es de 13 por cada mil,
El Laberinto Patriarcal. Reflexiones Teórico-prácticas sobre la Violencia contra las Mujeres, Anthropos, 2006
mientras que en el caso de las españolas es de un 3/ 1.000. El riesgo de las mujeres extranjeras de ser víctimas de homicidio es de 6 veces superior al de las españolas. Otro dato que resulta ciertamente alarmante y que tiene conexión directa con la eficacia/ineficacia de la respuesta institucional, es que ha aumentado el número de mujeres asesinadas que habían denunciado y el de aquellas que murieron a pesar de tener una orden de protección en vigor. Si bien es cierto que el número de denuncias interpuestas por mujeres son un indicador del grado de violencia de género que se está produciendo en España, se cree que sólo aproximadamente el 21% de los casos de violencia de género son denunciados. En este sentido conviene recordar que existen colectivos de mujeres que presentan dificultades importantes entre los que cabe destacar el de las 7 millones de mujeres rurales (entre las que también hay inmigrantes). En el medio rural todavía operan una serie de dinámicas y estereotipos que dificultan, por un lado, la autopercepción por parte de las mujeres como víctimas de maltrato y, por otro lado, el acceso a los recursos. Pero sigamos con los datos. En el año 2007, se solicitaron 37.826 órdenes de protección de las que el 25 % fueron denegadas. No es información accesible los datos relativos al porcentaje de mujeres inmigrantes a las que se les deniega una solicitud de orden de protección. Este dato resultaría muy importante ya que la Ley Integral vincula el acceso de las víctimas a determinados recursos y prestaciones de apoyo con la obtención de una orden de protección. Las ordenes de protección se conceden a una minoría de las mujeres sobrevivientes de la violencia por lo que quedan desatendidas de apoyo y asistencia miles de mujeres que son víctimas pero que no tienen una orden de protección. Para obtener información actualizada de datos sobre la violencia de género, se pueden consultar la web del Ministerio de Igualdad.5
Mujeres inmigrantes: mayor vulnerabilidad y riesgo
La Resolución del Parlamento de Europa 2006/2010 (INI) expresa que las mujeres inmigrantes están más expuestas a la violencia, psíquica y física, bien a causa de su dependencia económica y legal, bien porque las mujeres sin estatus legal son más vulnerables ante la violencia y la explotación sexual en el lugar de trabajo así como frente a redes de personas. Las mujeres inmigrantes en situación irregular corren particularmente el riesgo de que se les denieguen sus derechos fundamentales y de convertirse aún más en víctimas de discriminaciones y violencia en la vida cotidiana. La violencia que sufren las mujeres inmigrantes por parte de sus parejas o exparejas no es distinta a la vienen sufriendo las mujeres españolas. La causa última de una y otra es clara: el contexto patriarcal en el que se establecen las relaciones de género. Ahora bien, no cabe duda que la situación de extranjera (en sus dos vertientes: administrativa y socio-emocional) de las mujeres inmigrantes las coloca en un lugar de, por un lado, mayor riesgo de sufrir violencia y, por otro, mayores dificultades para escapar del círculo de la violencia. Pese a que la violencia de género aparece en todos los grupos sociales, las mujeres con pocos recursos educativos y económicos refieren sufrir violencia de la pareja más frecuentemente que las mujeres pertenecientes a clases sociales menos desfavorecidas. Entre los hombres que tienen conductas violentas no se han evidenciado diferencias relevantes con respecto a la edad o la situación laboral en comparación al total de la población masculina. Las mujeres y las jóvenes con pocos recursos educativos y económicos constituyen un grupo vulnerable de población, de tal manera que tiene riesgo de sufrir un amplio abanico de riesgos que van acumulándose y potenciándose a lo largo de la vida. Asimismo, los grupos vulnerables de población femenina se transforman y cambian aceleradamente en las sociedades desarrolladas. Actualmente, en España, se debe sumar a las capas desfavorecidas
adolescentes y amplios grupos de mujeres inmigrantes de orígenes muy diversos6. Según los resultados de la Macroencuesta del Instituto de la Mujer en el año 2006, la incidencia del maltrato es mayor entre las mujeres extranjeras residentes en España de 18 y más años que entre las mujeres españolas de esa edad. Así, el 7 % de las mujeres extranjeras declara haber sido víctima de malos tratos durante el último año, por alguna de las personas que conviven en su hogar, o por su novio, aunque no conviva con la mujer; este porcentaje es el doble del obtenido entre las mujeres españolas (3.5%) y el doble que entre el conjunto de las mujeres residentes en España (3.6%), siendo la diferencia con el total estadísticamente significativa. De igual forma, el maltrato “técnico7” también tiene mayor incidencia entre las mujeres extranjeras. El 17.3% de ellas son consideradas “técnicamente” como maltratadas, frente al 9.3% de las españolas. Llegadas a este punto, ¿cómo podemos explicar estas cifras?, ¿por qué la incidencia de malos tratos es mayor entre las inmigrantes?. Existen una serie de circunstancias que hacen que las mujeres inmigrantes se enfrenten a las situaciones de violencia de género en desventajas con sus compañeras autóctonas. Si bien comparte con éstas las causas y las consecuencias de dicha violencia, tiene mayores dificultades para salir del ciclo de la violencia, por varias razones: Situación administrativa: Sin duda la situación administrativa de una mujer que está sufriendo violencia influye notablemente en las estrategias de búsqueda de soluciones. Si bien es cierto que Ley Integral del 2004 pone de manifiesto en su artículo 17 que “todas las mujeres victimas de violencia de género, con independencia de su origen, religión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, tiene garantizados los derechos reconocidos en la Ley”, en la práctica sucede que muchas mujeres tiene miedo a la hora de denunciar.
14/2005 del Ministerio de Interior para su cumplimiento por parte de los agentes 6
Detección y atención psicosocial precoz de la violencia doméstica contra mujeres vulnerables (ver Bibliografía) 7 La Macroencuesta diferencia entre el maltrato “técnico” y el maltrato “decalarado”
de las fuerzas e seguridad del Estado- que Aministía Internacional tantas veces ha criticado-, no ayuda en absoluto. Dicha instrucción ordena al funcionariado encargado de hacer cumplir la ley que investiguen la situación migratoria en la que se encuentran las ciudadanas extranjeras que denuncian malos tratos, con el fin de iniciar procedimientos sancionatorios con posible resultado de expulsión. El temor a denunciar constituye una barrera con graves consecuencias sobre los derechos de las mujeres en situación administrativa irregular, entre los, el derecho a conservar sus vidas y obtener protección ante la violencia de género. Dicha Instrucción dictada por el Secretario de Estado de Seguridad del Ministerio de Interior es de oligado cumplimiento para todas las fuerzas de seguridad del Estado, salvo la policía vasca. Los casos de mujeres reagrupadas también presentan dificultad ya que los permisos de residencia de las mujeres están vinculados a los de sus parejas hombres. Es cierto que ya existe la posibilidad (para los casos de violencia con sentencia favorable a la víctima) en los que se otorga a la mujer un permiso de residencia independiente. Es más, en la nueva Ley de Extranjería (2009) además, podrán obtener autorizaciones provisionales de estancia y de trabajo, por circunstancias excepcionales, hasta que termine el procedimiento judicial. La nueva redacción del anteproyecto de ley incluye un artículo que ofrece a las mujeres la posibilidad de obtener una autorización provisional de estancia y de trabajo por circunstancias excepcionales; es decir, que puedan trabajar hasta que se pronuncie la sentencia. La extranjera que se halle en esa situación podrá solicitar una autorización de residencia y trabajo por circunstancias excepcionales a partir del momento en que se dicte una orden de protección a su favor o cuando cuente con un informe del ministerio fiscal en el que se constaten indicios de violencia de género Idioma: Numerosas mujeres procedentes de países de habla no hispana tienen grandes dificultades para hacerse entender o para captar lo que los diferentes profesionales le pueden estar diciendo (policía, personal sanitario, personal de los Juzgados, etc..). Es cierto que existen traductores/as y mediadores/as interculturales que tratan de apoyar a estas mujeres pero su número no es suficiente. Además, hay que tener en cuenta un hecho fundamental: una cosa
es un/a mediador/a y otra muy distinta un/a traductor/a; en ocasiones se utilizan esta figuras de manera alternativa cuando su funciones y perfil profesional difiere sustancialmente. El hecho de haber adquirido una competencia traductora no implica saber mediar. Hemos de tener muy claro que la traducción/interpretación es sólo un ámbito de la mediación. Precariedad Laboral: Segregación vertical y horizontal, brecha salarial, temporalidad, altas tasas de trabajo a tiempo parcial y economía sumergida. Según datos del Informe del 2007 Inmigración y Mercado de Trabajo8 y sobre datos referidos al año 2006, la tasa de paro de las mujeres inmigrantes es de un 16% frente al 11% de las españolas y frente a un 8,8% de los hombres extranjeros. Por otro lado y como bien sabemos, una proporción muy alta de mujeres inmigrantes cotiza en el régimen especial de empleados de hogar que contempla menos derechos y cobertura social que las cotizaciones en el Régimen General de la Seguridad Social. Según estadísticas de dicho Informe, el 52 % de las extranjeras no comunitarias se ocupan en trabajos no cualificados. Si bien sabemos que los empleos que ocupa la población inmigrante en España no se corresponde con sus niveles formativos, esta situación ocurre muy especialmente con las mujeres. No es objeto de este documento hacer un exhaustivo análisis de la situación de las mujeres inmigrantes en el mercado laboral, pero valgan los datos referidos más arriba
como indicadores de la precariedad laboral de las extranjeras,
precariedad que las coloca en una situación muy difícil para salir del círculo de la violencia de género. Especial mención debe hacerse a la situación de las mujeres inmigrantes que son además drogodependientes o alcohólicas, discapacitadas o que sufren algún tipo de enfermedad mental. Vivir en un medio rural se convierte, además, en un añadido más de dificultad. La especificidad de la atención a estos grupos de mujeres no ha sido bien contemplada por la Ley Integral y debemos recordar que entre las mujeres inmigrantes las hay también que presentan alguna de éstas características que las hace “las más vulnerables entre las vulnerables”
Observatorio Permanente de la Inmigración (Autor: Miguel Pajares)
Relaciones sociales/círculo de apoyo La vulnerabilidad de las mujeres inmigrantes proviene entre otras cuestiones,
de la carencia de redes sociales naturales en las que puedan
apoyarse. La llegada al país de acogida, supone en la mayoría de los casos, la ruptura con los vínculos familiares y de amistad que dificultan los posibles apoyos informales. Si a esto le sumamos el asilamiento social al que suelen estar sometidas las víctimas de violencia de género por parte de sus agresores nos encontramos ante situaciones muy graves de soledad y de falta de redes sociales de apoyo. Esta situación puede agravarse en los casos en los que la mujer migra bajo la condición de reagrupada, ya que a la dependencia administrativa y económica de su marido, se suma la dependencia social y emocional, ya que en muchos casos las mujeres reagrupadas solo conocen en el país de acogida a su marido o como mucho a la familia de éste. Por último es importante tener en cuenta la presión familiar que pueden encontrarse muchas mujeres, españolas y extranjeras, cuando se enfrentan a una situación de este tipo. Discriminación: racismo, sexismo y xenofobia Todas estas circunstancias anteriormente descritas se suman a las situaciones de discriminación por origen y/o raza que se encuentran en muchas ocasiones las personas que migran. Según el Art.1º de la Convención Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial de las Naciones Unidas “la expresión discriminación racial denotará toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.” La última encuesta realizada por el Instituto de Estudios Avanzados de Andalucía a instancias del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ofrece los siguientes datos: el 62 % de la población española no cree que las personas inmigrantes quiten puestos de trabajo a las personas nacionales. Sin embargo, el 59% opina que al aceptar sueldos más bajos hacen descender los salarios. El estudio advierte de un nuevo tipo de racismo
cotidiano en ámbitos como el empleo, la vivienda o la escuela. Si bien es cierto que en la sociedad española hay un rechazo hacia las manifestaciones abiertas de racismo, existen formas de xenofobia más callada e invisible en los ámbitos mencionados. Estaría sucediendo algo parecido a lo que sucede con el machismo; si bien no es fácil encontrar planteamientos abiertamente machista, si encontramos los denominados micromachismos9 entendidos como comportamientos “invisibles” de violencia y dominación que muchos hombres realizan cotidianamente en el ámbito de las relaciones de pareja.
CARACTERISTICAS DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO
La violencia de género es la violencia que sufren las mujeres por el hecho de ser mujeres, independientemente de la clase social, el nivel cultural o el origen étnico. De esta definición queda excluida la violencia fortuita que se puede producir por un desconocido en la calle y que lo mismo podía haber agredido a un hombre o a una mujer con el propósito de hacerle daño, robarle, etc. Todos los actos violentos definidos como “violencia de género” tiene su origen y están asociados a una desigual distribución del poder entre hombres y mujeres, e impiden a éstas últimas su desarrollo humano integral, negándolas el respeto a sus derechos humanos y a su integridad física, psíquica y sexual. La violencia contra las mujeres implica una relación de dominaciónsubordinación, influenciada y sostenida por una sociedad discriminatoria entre hombres y mujeres. La violencia contra las mujeres es la máxima expresión del poder de los hombres, un poder que busca dominar, coaccionar y eliminar a las mujeres, en la creencia de que éstas son inferiores además de considerarlas como objetos y posesiones.
Para más información sobre este concepto ver: www.luisbonino.com
Debemos distinguir varios tipos de Violencia10: Violencia Psíquica y Emocional Violencia Física Violencia Sexual Violencia Patrimonial y Económica
Si bien todas las formas de violencia deben ser tomadas en consideración, la violencia psíquica o psicológica, por su mayor dificultad para evidenciarla, merece una mención especial. La violencia psicológica hace referencia a todo tipo de agresión a la vida afectiva, relacional e interior de las mujeres, a las cuales se les genera múltiples conflictos, frustraciones y traumas de orden emocional. Este tipo de violencia se manifiesta con palabras soeces, amenazas y frases encaminadas a infravalorar a la mujer; con la ridiculización como forma habitual de expresión; con el encierro y aislamiento de la familia o del círculo de amistades, o impidiéndoles el acceso al estudio, al trabajo o al ocio; con celos excesivos que coartan la movilidad, el uso personal del tiempo y las relaciones sociales; con el incumplimiento de las obligaciones económicas; o con la carga de todo el trabajo doméstico en manos de las mujeres. La violencia psíquica o psicológica tiene unas características que es preciso recordar: Se puede presentar independientemente de los otros tipos de violencia Suele acompañar a cualquier otro tipo de violencia Puede aparecer como la manifestación primera de la violencia contra las mujeres y derivar, o no, en otros tipos de violencia Es más difícil de reconocer y diagnosticar, siendo las propias mujeres incluso, las que no reconocen este tipo de violencia como un tipo de maltrato Los efectos en la autoestima de las mujeres pueden ser gravísimos Los efectos no son sólo psicológicos, sino que pueden ocasionar graves daños en el funcionamiento orgánico de las mujeres
Palabras Que Matan. Guía sobre la Violencia Verbal y Psíquica contra las Mujeres. Federación de Mujeres Progresistas
Ejemplos de maltrato emocional: destrucción de objetos con valor sentimental, maltrato a animales domésticos, culpar a la víctima de todo lo que sucede, ignorar su presencia, mirarla con deprecio, dejarla plantada, no darle explicaciones
mentirla,
desautorizarla frente a los hijos/as, golpear las puertas, revisarle los cajones y pertenencias, abrir la correspondencia personal y escuchar las conversaciones telefónicas, etc…
El ciclo de la violencia Leonor Walter describió el llamado Ciclo de la Violencia Conyugal11, concepto que ha sido aceptado por la mayoría de las autoras/es. Resulta imprescindible que los/las profesionales que trabajan en integración social y laboral conozcan estas fases ya que de esta manera podrán atender, asesorar y derivar de la forma más adecuada a las mujeres víctimas de violencia de género que pasen por sus servicios. En función del ciclo en el que se encuentre el caso será necesario realizar un tipo de intervención u otro (en relación al asesoramiento, tipo de recurso al que se derive etc…). Por ejemplo, si nos encontramos un caso en fase clara de agresión el procedimiento más adecuado será valorar la posibilidad de acudir a un recurso de emergencia (policía, teléfono de emergencias…), no obstante si nos encontramos un caso en fase de Luna de Miel, quizá no sea ese recurso el más adecuado ya que puede ser contraproducente, por lo que deberían valorarse otro tipo de servicios, como grupos de apoyo, asesoramiento psicológico, con el objetivo de fortalecer a la víctima en relación a las decisiones que deberá tomar en el futuro. Fase de tensión El hombre maltratador empieza a mostrarse tenso e irritable, cualquier comportamiento de la mujer despierta en él una reacción de enfado. La mujer sorprendida intenta hablar con él para solucionar el problema, ver la causa, pero esto solo provoca más enfados en el hombre que la ve como excesivamente dependiente y empalagosa.La mujer, para no molestarle, comienza entonces a no hacer nada, intenta no expresar su opinión porque 11
En Las Mujeres Agredidas, 1979
sabe que él expresará la contraria y entonces habrá “bronca”, también intenta hacer las menores cosas posibles, entra en una fase de inmovilidad, pero esto tampoco salva a la mujer, ya que el hombre la acusará de ser casi un “mueble” que no hace nada, que es una persona anodina y aburrida.Si la mujer se queja él lo niega todo y vuelca la culpabilidad en ella, y esa desigualdad que el hombre ha ido construyendo a lo largo de la relación es utilizada para callar a la mujer. La intenta convencer de que él tiene razón y no ella, que su percepción de la realidad es equivocada, y como ya hemos dicho, la desigualdad creada permite al hombre este comportamiento. Ella acaba dudando de su propia experiencia y se considera culpable de lo que pasa. Esto va a reforzar todavía más el comportamiento del hombre. Él se distancia emocionalmente, la mujer se asusta pensando que lo va a perder y que si esto ocurre será culpa de ella puesto que no ha sabido conservar su amor. El hombre ya no siente ningún amor y se distancia y cada vez está más irritable. Ella se disculpa una y otra vez, confiando en solucionar así la situación, pero el hombre se harta y siente necesidad de castigarla verbal, físicamente, o de ambas formas a la vez. Fase de agresión o explosión violenta Como su nombre indica, el hombre acaba explotando, pierde el control y castiga muy duramente a su pareja, verbal o físicamente. La insulta, la golpea, rompe cosas, amenaza con matar a los hijos y a ella, la interrumpe el sueño, la viola... La mujer, que sólo intentaba salvar la relación, se ve ahora impotente y débil, la desigual balanza que se ha establecido a lo largo de los años la paraliza. No toma represalias, todo el poder está en él, eso lo ha aprendido muy bien y la mujer entra en una “indefensión aprendida” que le impide reaccionar. Fase de “luna de miel” El agresor se siente muy arrepentido de su conducta (por lo menos las primeras veces), pide perdón, promete cambiar. Y realmente cambia, durante esta fase se convierte en el hombre más “encantador” del mundo, la lleva el
desayuno a la cama, la cura las heridas, incluso se hace cargo de las tareas domésticas, le cede todo el poder a ella. La mujer en esta situación se siente en éxtasis, tiene el poder y a su hombre detrás
responsbilizándose
restricciones, se relaja un poco y la permite las salidas. Si bebía deja de beber, incluso puede ir a terapia. La mujer al ver estos cambios piensa que si ha podido dejar la bebida puede dejar de pegarla y piensa de verdad que no volverá a ocurrir, ya que equivocadamente ella relaciona (en un porcentaje muy alto) el maltrato con la ingestión de alcohol, sin pararse a pensar que cuando bebe él no maltrata a todo el mundo, sino sólo a ella. Escalada de la violencia de género Una vez que ha conseguido el perdón de su víctima, se siente de nuevo seguro en la relación, ya la ha recuperado y no tiene que seguir complaciéndola, empieza de nuevo la irritabilidad y los abusos y cuando ella quiere ejercer su recién conseguido poder la castiga duramente. Cada vez la mujer es más dependiente, cada vez tiene menos energía para luchar (“indefensión aprendida”)12. Es el marido o pareja, y no ella, quien controla estos ciclos y el que decide cuando se acaba la Luna de Miel. Ella empieza a darse cuenta de que haga lo que haga no puede controlar el comportamiento
indiscriminados. La mujer sólo tiene energías para intentar mantenerse con vida dentro de la relación o para que no se implique a los hijos e hijas. Los ciclos de violencia se van sucediendo hasta que finalmente desaparece la Fase de “Luna de Miel”.
Es muy importante saber -para cualquier profesional de la intervención social-, que existen una serie de Falsas Creencias acerca de lo que es la violencia contra las mujeres, sus causas y sus consecuencias. La violencia contra las mujeres por parte de sus parejas o exparejas es un problema social 12
Concepto que se explica más adelante en el apartado Mujeres Mal-tratadas
que se encuentra rodeado y fuertemente influenciado por toda una serie de falsas creencias, las cuales, a su vez, están profundamente arraigadas en nuestra cultura y en nuestra forma de entender y aceptar el mundo. Todos los prejuicios que nuestra sociedad ha construido en torno a la masculinidad y a la feminidad contribuyen a enfocar la cuestión de la violencia de pareja como si pudiera justificar en cierta medida a los hombres que manifiestan un comportamiento agresivo, atribuyendo al mismo tiempo una “cierta responsabilidad “ a las mujeres por el hecho de ser maltratadas o agredidas.13 Presentamos aquí algunas de las falsas creencias que conviene refutar y que deben ser objeto de reflexión por parte de los/as profesionales. Todos/as vivimos en un contexto que nos influye y puede que compartamos algunas de estas falsas creencias por desconocimiento o desinformación. Nadie está libre de tener pensamientos estereotipados, ni siquiera quienes nos dedicamos a la lucha contra los mismos.
La violencia de pareja es un “asunto privado de familia” y “los trapos sucios se lavan en casa”. Esta forma de afrontar los hechos ha provocado que durante años el problema de los malos tratos de pareja fuera ignorado, minimizado e incluso “disculpado”. La violencia de genero esta de moda, un fenómeno relativamente en alza que se incluye con mayor frecuencia en las agendas políticas. Este tipo de problema ha existido siempre, las mujeres son victimas de malos tratos desde siempre y las situaciones de injusticia y de indefensión que han soportado son las mismas desde hace siglos. Lo único que cambia es que ahora el problema se empieza a visibilizar y que estos hechos se hacen públicos a través de un aumento de las denuncias y de una mayor sensibilización por parte de los poderes públicos y de los medios de comunicación. El problema se está exagerando: no hay tantas víctimas de violencia de pareja, si fuera tan grave la mujer ya se habría ido de casa. Parece que
La violencia contra las mujeres considerada como problema de salud publica. Autores: V. Llusar y otros. Edit. Instituto de Salud Publica, C.Madrid, 2003).
las situaciones cotidianas de indefensión y de sometimiento (emocional, psíquico, económico, sexual...) en el que viven millones de mujeres no son dignas de mención y no merecen mayor atención, porque si no las mujeres victimas serían las primeras en denunciarlo. Sin embargo, la escalada lenta y progresiva de la violencia impide que la victima distinga lo que es normal de lo que no. La mujer victima de violencia tiene terror a su agresor y a las represalias que este podría utilizar si ella decidiera abandonar el hogar. La violencia de pareja sólo afecta a sectores social y culturalmente desfavorecidos, marginales y con bajo nivel económico: pobres, inmigrantes, analfabetos, clases bajas, drogadictos, alcohólicos, etc. En los niveles socioeconómicos altos las víctimas no se atreven a denunciar y utilizan mucho menos los recursos sociosanitarios existentes debido a la posición económica que ostentan y a la presión social a la que se ven sometidas. De esta forma se perpetúa la idea, socialmente admitida, de que solamente las familias desestructuradas con graves problemas económicos se ven afectadas por el fenómeno de los malos tratos. La victima es una mujer débil, dependiente, inestable o desequilibrada , con bajo nivel cultural, social, económico y educacional y con hijos a su cargo. La experiencia pone de manifiesto que también hay mujeres víctimas que se podrían calificar de autónomas , fuertes, con éxito en su vida profesional, y con un buen nivel socioeconómico. La mujer es responsable de la situación en la que se encuentra: ella le ha provocado y se lo ha buscado, o bien, ella lo soporta porque es lo que le han enseñado, forma parte de su cultura y de su educación. Estas ideas se repiten constantemente en la conciencia popular y alimentan el prejuicio de que la mujer que es maltratada tiene también buena culpa de ello. “La mujer es masoquista y en el fondo le gusta” A la mujer le gusta la violencia, la provoca, la necesita o es adicta a ella. Se trata del llamado “síndrome de la mujer apaleada”. Este síndrome no existe, no hay diferencias significativas entre la personalidad de una mujer que es maltratada de la que no lo es. Ninguna mujer, independientemente de cual sea su cultura, su religión o su nivel socioeconómico desea ni busca 29
ser maltratada, ni mucho menos disfruta con la situación de violencia en la que se encuentra. Este tipo de argumentos ha servido históricamente para justificar la conducta masculina de agresión y de dominación y para presentar a la mujer como una persona que desea ser tratada de esta manera.
Las mujeres mal - tratadas
Conviene que los/as profesionales que se encuentran con un caso de violencia de género sepan que las mujeres que han sufrido maltrato de forma reiterada llegan a asumir que no hay nada que ellas pueda decir o hacer que aplaque la violencia que se ejerce sobre ellas por parte de sus parejas. En numerosas ocasiones, las mujeres se sienten culpables y merecedoras del maltrato que reciben e incapaces de lograr el cambio deseado. No conciben que la relación pueda ser de otra manera y se rinden a un estado que anula toda su capacidad de reacción y que se conoce con el nombre de Síndrome de Indefensión Aprendida: síndrome de adaptación psicológica de cuatro fases: desencadenante, provocada por los primeros malos tratos; reorientación, ella ya no tiene redes sociales y está aislada; resistencia pasiva, donde se autoinculpa asumiendo el modelo mental del compañero; y fase de adaptación, en la que la mujer ya no tiene fuerzas ni recursos psicológicos para salir de la violencia y suspende todo juicio crítico sobre el maltratador, adaptándose a la situación para salvar su vida o la de sus hijos/as. De la violencia no se sale sin asistencia psicológica y gran apoyo social. No se debe olvidar que la violencia es un problema que la sociedad causa a las mujeres, y no es su responsabilidad acabar con ella, sino de toda la sociedad. La mujer que ha sido maltratada puede intentar salir de la situación rompiendo la convivencia con el agresor. Esto sucede cuando todavía tiene la fuerza suficiente como para abordar emocionalmente y a nivel práctico todo lo que supone la ruptura; esto quiere decir que, por lo general, los primeros intentos de huida se producen cuando la situación no ha llegado a producir en ellas el mencionado síndrome. Se puede producir también un intento de huida, cuando a pesar de haberse quedado sin fuerzas, la mujer maltratada encuentra un
punto de energía instintivo o primario; cuando ve claramente el peligro o bien cuando el agresor daña intencionadamente a los menores. Sin embargo, cuando el intento de huida se produce en los primeros estadios del maltrato, es cierto que la mujer todavía tiene fuerzas y no está, todavia, demasiado deteriorada psicológicamente. Este hecho alienta al /a la profesional con respecto al éxito de su recuperación. Lo que sucede, según nos demuestra la práctica, por otro lado, es que la mujeres no ha sido lo “suficientemente” golpeada, vejada y humillada; todavía tiene esperanzas en que su pareja cambiará. “En algunos casos la huida es solo un intento para hacer ver al maltratador, que su conducta debe cambiar”.14Por el contrario, lo que suele suceder en estos casos es que el agresor se siente ahora amenazado y aumenta su agresividad para con la mujer, sus amenazas y por supuesto reforzará el aislamiento al que la tiene sometida. Sin embargo, una mujer que se encuentra en total estado de indefensión aprendida, que ya no abriga esperanzas en el cambio, en un principio, tras su huida, no cuenta con fuerzas para emprender una vida distinta, resultará difícil distinguir en ella los efectos del maltrato, de una personalidad desequilibrada y requerirá, sin duda, gran apoyo psicológico y social. No hace falta que insistamos, llegados/as a este punto, en el riesgo que supone la vuelta con el agresor, del cual toda mujer maltratada ha de ser informada antes de dar ningún paso adelante. Sin embargo, la mujer maltratada tiene derecho a intentar salir de la situación cuantas veces quiera y pueda. Como profesionales no debemos juzgarlas, bastante se juzgará ella misma y bastante será humillada por el agresor por su intento fracaso de huida. La consecuencia de la violencia en la salud de las mujeres: fatales, en la salud física, en la salud sexual y reproductiva, en la salud psíquica y en la salud social. Según el Informe Anual del Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer (2007) algunas de las consecuencias en la salud son:
Dar la media vuelta. Un método de valoración de malos tratos. LIBROS CERTEZA, Zaragoza 1999
En la salud física:
En las condiciones crónicas de
Lesiones diversas: contusiones,
tratamientos, heridas, quemaduras…
Síntomas físicos inespecíficos (cefaleas,
Peor salud, en general
En la salud de los/as hijos/as
En la salud sexual y
Riesgo de alteración en su desarrollo reproductiva: integral
Por relaciones sexuales forzadas:
comportamientos violencia
de enfermedades de transmisión sus sexual incluido el VHI/SIDA,
compañeros/as Mayor
sangrado y fibrosis vaginal, de
enfermedades dispareunia, dolor pélvico crónico,
infección urinaria, embarazos no
Con frecuencia son víctimas de maltrato deseados… por parte del padre
Por maltrato durante el
Violencia transgeneracional con alta
embarazo: hemorragia vaginal,
amenaza de aborto, muerte fetal, parto prematuro y bajo peso al nacer…
En la salud social
trastorno de la conducta alimentaria intento de suicidio abuso de alcohol, drogas y psicofármacos
Otras formas de violencia contra las mujeres Trata con fines de explotación sexual De acuerdo con el artículo 3 del Protocolo Para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños (que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional), se entiende por “trata de personas”, la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esta explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos. Por otro lado, conviene saber que, según el artículo 59 de la Ley orgánica sobre los derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social (modificada por la L.O 8/00 de 22 de diciembre): “el extranjero que haya cruzado la frontera española fuera de los pasos establecidos al efecto y no haya cumplido con su obligación de declarar la entrada y se encuentre irregularmente en España o trabajando sin permiso, sin documentación o documentación irregular, por haber sido víctima, perjudicado o testigo de un acto de tráfico ilícito de seres humanos, inmigración ilegal, o de tráfico de mano de obra o de explotación en las prostitución abusando de su situación de necesidad, podrá quedar exento de responsabilidades administrativas y no será expulsado si denuncia a las autoridades competentes a los autores o cooperantes de dicho tráfico (…). A los extranjeros15 que hayan quedado exentos de responsabilidades administrativas se les podrá facilitar a su elección, el retorno a su país de procedencia o de la estancia y residencia en España, así como permiso de trabajo y facilidades para su integración social, de acuerdo con lo establecido en la mencionada ley.
Entendemos que se ha utilizado el masculino genérico para referirse a ambos sexos
En España más de 18.000 extranjeras son víctimas de explotación sexual cada año aunque el número de casos identificados "no representa ni la mitad de los existentes", según el informe 'Lucha contra la Trata de Mujeres', elaborado la Federación de Mujeres Progresistas (FMP)16. El informe, basado en datos de la Guardia Civil, revela que Madrid, Castilla-La Macha y Valencia son las comunidades autónomas en las que, en 2006, la Guardia Civil y la Policía Nacional localizó un mayor número de víctimas, las cuales, más de la mitad (el 58,59%) fueron identificadas en clubes de carretera y provenían de América Latina (Brasil, Colombia y República Dominicana, principalmente). En cuanto al número de denuncias sólo un tercio de estas mujeres pusieron en conocimiento de las autoridades su situación de explotación, ya que, "existe la dificultad de que se reconozcan como víctimas" porque las redes latinoamericanas "suelen dejar libres a estas mujeres una vez han terminado de pagar la deuda". Sin embargo, se reconoce que la situación irregular de estas mujeres y su obligación de enviar dinero a sus familias, "les impide salir de la prostitución, a pesar de quedar libres". Asimismo, el tiempo en que tardan en pagar la deuda oscila entre "uno y dos años". La feminización de la pobreza y de las responsabilidades familiares, las dificultades para mantenerse en el mercado de trabajo, o la visión idílica de España, son, según la presidenta FMP, "las principales causas" que obligan a estas mujeres a emigrar, si bien explicó que no son explotadas sexualmente por el binomio proxeneta-víctima, sino que suelen ser captadas por los "propios familiares" (el 72,5 %). Contrariamente a lo que se piensa, la presidenta de la FMP apuntó que la mayoría de estas ciudadanas latinoamericanas trabajaban en sus países de origen (83%) y tenían estudios primarios (56.3%). "El carácter familiar de las redes de trata que operan en América Latina incrementa la vulnerabilidad de las mujeres inmigrantes y acentúa el riesgo de ser captadas". El Consejo de Ministros aprobó el 12 de diciembre de 2008 el Plan Integral de Lucha contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual. Con una vigencia de 3 años ( 2009-2011) y un presupuesto de 44
http://www.fmpcontraexplotaciónsexual.org
millones de euros para el primer año, se trata de un plan complejo con 62 medidas que afectan a 11 Ministerios, aunque la mayor parte son desarrolladas por Interior; Justicia; Trabajo e Inmigración; Educación, y el Ministerio de Igualdad. En el campo de la intervención social desde el tercer sector (en dicha materia) destaca el Proyecto Esperanza: Apoyo integral a las mujeres víctimas de trata17. Los objetivos específicos de este proyecto son: Analizar y profundizar en la evolución constante del tráfico de mujeres Informar, sensibilizar y denunciar en la sociedad Ofrecer acogida integral: alojamiento, asistencia psicológica, médica, jurídica y social a las mujeres víctimas Apoyar los procesos de integración de las mujeres que deseen permanecer en España Apoyar los procesos de retorno voluntario de las que opten por regresar a sus países de origenos Violencias por motivos de honor: la mutilación genital femenina Otra de las formas de violencia contra las mujeres es la denominada, Violencia por Motivos de Honor. En España se han detectado casos por lo que es necesario que los/as profesionales que atienden a población inmigrantes conozcan las características de este tipo de violencia y la legislación española al respecto. En todo el mundo, cada año pierden la vida hasta unas 5.000 mujeres y niñas a manos de sus propios familiares, muchas de ellas debido a la "deshonra" de haber sido violadas, a menudo por miembros de su propia familia. Muchas formas de violencia contra la mujer sancionada por la comunidad, como los "asesinatos para restaurar la honra" se originan en las exigencias de la comunidad o de la familia de que las niñas conserven su castidad sexual y su virginidad. Al igual que en los casos de maltrato, son especialmente vulnerables quienes se hallan en situación de: aislamiento de los amigos y/o de la familia viven en una comunidad aislada (rural, étnica, ambulante...) 17
no trabaja fuera del hogar tienen dificultades hablando o leyendo el idioma tienen un estatus de inmigración inseguro tienen alguna discapacidad (física o mental)
Son considerados delitos relacionados con el honor: mutilación genital matrimonios tempranos y forzosos incidencia relacionadas con la dote tráfico de mujeres muertes por honor
España modificó, en el año 2005, la Ley Orgánica del Poder Judicial, con el objeto de reconocer competencia a jueces y tribunales españoles para poder iniciar un procedimiento judicial contra quienes hubieran realizado una mutilación genital aunque la hubieran realizado fuera del territorio nacional español e, independientemente, además, de si los inculpados son nacionales españoles o extranjeros. No obstante, para que se pudiera iniciar un proceso judicial sería necesario que los responsables se encontraran en España. Este reconocimiento de la competencia de nuestros tribunales para conocer determinados delitos cometidos en el extranjero -entre los que está la mutilación genital femenina- es evidente que puede afectar a personas que no sean españolas pero que residan en España y que pretendan realizar la mutilación genital de una menor en su país de origen. Dicha posibilidad, tras la reforma legislativa referida, no quedaría impune porque, aunque no se condene penalmente la mutilación genital en el país donde se realice, en España sí se condena y nuestros jueces serían competentes si los responsables se encuentran en nuestro país. En relación a cómo detectar un caso de MGF por parte de los/as profesionales y qué hacer en tal caso, el Protocolo de Actuación para Prevenir la MGF elaborado por la Generalitat de Cataluña en el 2007 nos da alguna luz en lo que se refiere a los posibles riesgos y motivos de atención así como de los indicadores de sospecha. En los motivos de atención podemos encontrar: pertenecer a una étnia que practique la MGF 36
pertenecer a una familia en la que la madre y/o hermanas la hayan sufrido pertenecer a un grupo familiar practicante que tiene muy presente el mito del retorno al país de origen proximidad de un viaje o unas vacaciones Además, son indicadores de sospecha de haberse producido recientemente una MGF cuando, a unos acontecimientos de viaje/vacaciones al país de origen, se añaden: tristeza y falta de interés cambios de carácter andar con las piernas juntas o muy separadas inquietud en el momento de sentarse palidez cutánea síntomas de anemia no realizar ejercicio físico o no querer participar en juegos que impliquen actividad En cualquier caso, lo que hay que hay que procurar, es que los y las profesionales tengan los conocimientos necesarios para poder tratar los casos de mutilación con las herramientas y garantías de calidad que sean necesarias. Hay que asegurar los canales que deben permitir que cualquier familia practicante conozca las consecuencias físicas y psicológicas que impliquen las mutilaciones y el marco legal que rige en el Estado español. El trabajo de sensibilización y la formación tendrán como objetivo que, en los núcleos familiares practicantes, tanto el padre como la madre abandonen la práctica por propio convencimiento y protejan a sus descendientes conjuntamente. El trabajo de reflexión y sensibilización que se promueva con los grupos practicantes incorporará, siempre que sea posible, agentes activos de la propia comunidad. Subrayando que la MGF es una de las distintas formas que adquiere la violencia machista, deberá promoverse la actuación de las mujeres africanas como principales protagonistas en el proceso de erradicación de las MGF, ya que son ellas las principales afectadas. La reflexión y la sensibilización se extenderán a partir de ellas a toda la comunidad, con especial interés para los hombres que la forman, por el hecho de ser ellos, en muchas ocasiones, los que disponen de la autoridad que debe hacer posible el cambio. En los casos de consumación se 37
actuará según lo que establezcan las leyes, pero, cuando haya más menores que proteger, ya sea dentro del núcleo familiar directo o en el marco de la familia extensa, no se abandonará el trabajo preventivo. En los casos de consumación se tendrá especial cuidado con el soporte psicológico que puedan necesitar las víctimas, de manera inmediata o en otras etapas de su vida. En los casos que se plantee un posible riesgo inminente, se considerará el abordaje transversal como la mejor estrategia para el éxito en la neutralización del riesgo. Será necesario que los y las profesionales dispongan de información, traten los casos con confidencialidad y lleven el tema con sensibilidad, especialmente cuando se dirijan a los medios de comunicación. Existen varias asociaciones que trabajan en temas de prevención de MGF como EQUIS, AMAM18 y EKREA19.
LÍNEAS DE ACTUACIÓN: PENSANDO EN LAS RESPUESTAS
Protocolo en el ámbito sanitario y policial
Uno de los ámbitos preferentes para la detección de casos de violencia de género es el sanitario, ya que todas las mujeres que sufren violencia, tarde o temprano pasan por la consulta de un médico aunque sea en labores de acompañamiento a un familiar. Sin embargo, a pesar de que hace tiempo que existen Protocolos de actuación sanitarios a nivel autonómico, no es hasta el año 2007 cuando se presenta un Protocolo común de pautas de actuación para el Sistema Nacional de Salud (SNS) tanto para la detección precoz como para la valoración y actuación ante los casos detectados. La finalidad del Protocolo Común para la Actuación Sanitaria ante la Violencia de Género20 es la de ofrecer orientaciones
al personal sanitario para la atención integral- física,
psicológica, emocional y social- a las mujeres que sufren violencia de género y que acuden a un centro sanitario. Este protocolo se refiere a cualquier forma de violencia y malos tratos ejercida contra las mujeres mayores de 14 años, independientemente de quién sea el agresor, aunque las actuaciones a las que 18
www.amam.es www.ekrea.org 20 Ministerio de Sanidad y Consumo (2007) 19
se refiere están más centradas en la violencia ejercida por la pareja o expareja. Con este protocolo se da cumplimiento al mandato legal ya que la Ley Integral establece en el artículo 15 que las administraciones sanitarias promoverán las actuaciones de los profesionales sanitarios que permitan la detección precoz de la violencia de género. Además, el artículo 32.3 promueve la aplicación, la puesta al día, y la difusión de protocolos que contengan pautas homogéneas de actuación ante este problema. En el caso del ámbito policial es muy importante el protocolo de actuación que se lleva a cabo una vez que una mujer denuncia una agresión. Pero existen otros casos que requieren especial atención, como aquellos en los que tiene conocimiento de los casos por los partes médicos o por la llamada de un vecino/a, por poner un ejemplo. En el ámbito policial se han elaborado diversos protocolos para dar una respuesta correcta a las víctimas así como todo lo relacionado con las órdenes de protección; entre ellos: Protocolo de Actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y de la Coordinación con los Órganos Judiciales para la protección de las víctimas de Violencia Doméstica y de Género (2005), Protocolo para la Implementación de las Ordenes de Protección de las víctimas de la Violencia Doméstica y Protocolo para la Valoración Policial del Nivel de Riesgo de Violencia sobre la Mujer en los supuestos de la Ley Orgánica 1/2004 del 28 de diciembre. Todos lo protocolos ya sean de orden sanitario o policial ponen un fuerte énfasis en la cooperación y colaboración con el resto de actores que participan en el proceso (juzgados, servicios sociales, asociaciones de ayuda a las víctimas, etc.). Nuestro protocolo de atención desde dispositivos de empleo debe guiarse por la misma consideración.
Protocolos y dispositivos de empleo
Tal y como se ha venido anunciando en el documento, lo que realmente se pretende con estos protocolos es implicar a las organizaciones que trabajan con población inmigrante en la lucha contra la violencia de género. En ocasiones creemos (tanto a nivel personal como colectivo) que nada podemos hacer frente a las desigualdad e injusticias que proliferan a nuestro alrededor. 39
Sin embargo, siempre existen huecos donde nuestro papel y/o el de las organizaciones en las que trabajamos puede resultar importante e incluso vital. En el caso
que nos ocupa se trata del crucial rol que pueden jugar las
organizaciones (que no se dedican de manera especializada a la intervención en materia de violencia de género) en la detección de casos de violencia contra mujeres inmigrantes y de su correcta derivación al recursos/servicio correspondiente. CEPIAM Y CRE (y otras organizaciones) que opten por incorporar a su trabajo cotidiano estos protocolos de atención a la violencia de género, demuestran abiertamente un compromiso en la erradicación de la violencia contra las mujeres. Y ésto es de celebrar. Podrían seguir desarrollando su actividad de orientación
socio-laboral sin pararse a pensar si algunas de sus usuarias
pueden estar sufriendo violencia y/o si alguno de sus usuarios puede ser un maltratador. Valga como ejemplo el siguiente: si tras el análisis de los resultados del perfil de usuarios/as que pasaron por los centros de CEPAIM y CRE el pasado año, se desprendiera el dato de que cerca de un 10% tenían dificultades de movilidad
claro…)
seguramente intentaríamos adaptar nuestros centros facilitando el acceso de estas personas (ej: rampa para silla de rueda). Los protocolos sobre los que aquí reflexionamos parten del mismo tipo de análisis: según los datos con los que contamos, un tanto por ciento importante de mujeres que se acercan a nuestras organizaciones, demandando, en principio, asesoramiento o ayuda en materia socio-laboral, estarían sufriendo violencia por parte de sus parejas o exparejas. Por tanto, debemos adaptar nuestros dispositivos de atención a esta realidad constatada. Ahora bien no es posible realizar un protocolo único, cerrado para la variedad de centros que componen dos organizaciones como CEPAIM y CRE. Cada centro deberá realizar, de acuerdo a las pautas que en este documento se ofrecen, un protocolo que se ajuste a su realidad (características del centro, perfil de la inmigración, recursos locales, competencias autonómicas transferidas, perfil de los/as profesionales, etc…). Ahora bien, como base de estos protocolos, en definitiva, de “este modo de hacer unificado”, deben darse un requisito básico: la formación de toda la plantilla en igualdad de 40
oportunidades entre mujeres y hombres y violencia de género. Un protocolo es una herramienta, no es un “fin” en si mismo. La idea que en todo momento debe guiarnos es que, forma parte de nuestro que-hacer laboral, favorecer el cumplimiento de los derechos humanos de las mujeres. Más adelante se señalan algunas de las pautas que deben guiar a los/as profesionales a la hora de enfrentarse con un caso de violencia de género. Ahora bien, llegadas a este punto conviene remarcar -sobre todo en el caso que nos ocupa que tiene por objeto las organizaciones que trabajan con población inmigrante-, que la mediación intercultural no es un recurso válido para el “tratamiento” de los casos de violencia de género como tampoco lo es la mediación familiar. Con esto no queremos decir, en absoluto, que no se deba contar con el apoyo de éstos profesionales donde sus habilidades y conocimiento de la cultura de origen de la mujer-víctima pueden resultar claves. Pero ¿por qué decimos que la mediación no es una herramienta válida para los casos de violencia de género?. La respuesta es clara: la mediación no es aconsejable en situaciones donde la libertad de las partes se halle mediatizada. Allí donde algún miembro de la pareja sea incapaz de asumir los compromisos. Y de ninguna manera es posible, en aquellas situaciones en que algún miembro de la pareja sea objeto de violencia familiar, donde exista un desequilibrio de poder o temor al otro.
Actuación de los/las profesionales
Según la Ley 27/2003, “cualquier médico, psicólogo, asistente social o educador, entre otras profesiones, que por razones de su profesión tenga conocimiento de la posible existencia de violencia o agresiones sexuales, está obligado no solo a comunicar (denunciar) sino también a solicitar la protección especial del juez, de forma inmediata”. Si el profesional piensa objetivamente que la mujer está en situación de riesgo, tiene la obligación de solicitar una orden de protección, incluso en contra de la voluntad de la mujer. Si no lo hace así y la mujer muere o resulta lesionada, ella o su familia pueden denunciar la negligencia del profesional. Sin embargo, si bien es cierto que la ley dice lo que acabamos de indicar, también es cierto que existe un debate importante en torno a cuál ha de 41
ser el papel del profesional en los casos en los que la mujer suplica, por ejemplo, a los médicos, que no emitan los informes correspondientes que acabaran el en posible arresto del cónyuge. Es cierto que esta situación nos coloca a los/as profesionales en una tesitura; sin embargo, y como indica Antonia Aretio Romero21 el hecho de que un profesional respete la voluntad de la mujer y no proceda a emitir el informe correspondiente o a comunicar, no equivale, ni mucho menos, a no realizar intervención alguna. Antes al contrario. La detección de una situación de violencia suele provocar elevadas dosis de angustia y malestar22 entre los/as profesionales. Un mecanismo de defensa ante estas situaciones suele consistir en aconsejar a la mujer a que se separe y denuncia del agresor con la mayor urgencia, sin posibilitar las condiciones para que madure esta reflexión. En ocasiones, se produce la “sustitución o
suplencia” de la figura del marido/compañero en la toma de
decisiones por la del profesional, manteniendo a la mujer en la dependencia. Así, surgen incomprensiones mutuas entre la mujer y las/os profesionales: ésta se siente incomprendida, e incluso no respetada, por lo que no es infrecuente que termine dejando de acudir al recurso/servicio o negando problemas posteriores con el agresor. Si a lo anterior se une el tortuoso camino que hay que recorrer en el sistema judicial tras la interposición de la denuncia, se comprende la sensación de desorientación y pérdida de autonomía que presentan muchas mujeres. Es fácil entender que muchas mujeres se arrepientan de haber puesto la denuncia. Respecto a la intervención con una mujer que sufre violencia, va apareciendo un consenso profesional (que sobre todo se ha trabajado desde el ámbito sanitario pero que nos sirve también para nuestro caso) respecto a la conveniencia de desarrollar ciertas acciones: Generar un ambiente adecuado que facilite la expresión de la vivencia, garantizar la confidencialidad, no emitir juicios,
ofrecer apoyo,
coordinación con otros servicios, alentar y asegurar que se tiene derecho
a una vida sin violencia, explicar las consecuencias de la
Aspectos éticos de la denuncia profesional de la violencia contra las mujeres (disponible en www.saludenfamilia.com.ar) 22 Profundizaremos en este asunto en el apartado: Autocuidado de los/as profesionales
Trabajar en equipo y con un abordaje multidisciplinar. El trabajo en equipo reduce la ansiedad inherente a este tipo de intervenciones Mejorar la formación (conocimientos, actitudes y habilidades) sobre la violencia de género. Solo se detecta aquello en lo que se piensa. Realizar un plan de seguridad: muchas mujeres deciden seguir viviendo con quienes les agraden, por lo que habrá que ayudarlas a protegerse ante agresiones físicas agudas. Registrar en el informe social la violencia detectada y las actuaciones desarrolladas, así como la información dada a la mujer de su derecho de denuncia, constando su negativa a utilizar dicha vía Fomentar el trabajo grupal y comunitario (prevención primaria y secundaria) Respetar la voluntad de la mujer en todo el proceso
Para abordar la valoración de un caso de violencia de género, el esquema que debe seguir es el siguiente23: 1. Considerarlo como lo que es: un delito 2. Ha de partirse de una demanda concreta (puede haber demandas muy elaboradas o bien el/la profesional en el ejercicio de su trabajo puede detectar la existencia de un caso de violencia de género) 3. Respecto a la persona atendida 4. Ejercer una implicación controlada 5. No enjuiciar 6. Pedir sólo la información necesaria (evita que la mujer tenga que relatar varias veces lo mismo a distintos profesionales) 7. No inducir a tomar una decisión forzada No es lo mismo informar acerca de recursos existentes a una mujer maltratada que, valorar su caso de principio a fin y emitir un informe solicitando su ingreso en un centro de acogida. El/la profesional debe saber no sólo el lugar que ocupa en el proceso y los pasos siguientes de toda la valoración y tratamiento del caso.
Dar la Medida Vuelta: Un Método de Valoración de casos de malos tratos, Certeza, Zaragoza 1999
Fases: 1. Analizar la demanda 2. Identificar la existencia de violencia 3. Distinguir otros problemas coexistentes 4. Determinar la fase del proceso en el que se encuentra la mujer 5. Sondear las posibilidades de “superación” 6. Elaborar un mapa de acción
Que el/la profesional tenga que intervenir en algunas de las fases de la valoración y no en todas, o por el contrario un solo profesional lo asuma de principio a fin dependerá del tipo de atención que se haya previsto y de la coordinación existente con otras entidades y recursos. El/la profesional, ante un caso de violencia de género, se preguntará:
¿qué me pide esta mujer a mí o a la organización? ¿está en mi mano responder a su demanda? ¿ entra dentro de mis funciones responder o debo orientar y derivar?
La clave: orientar si, inducir no. Podemos aumentar el riesgo de la mujer si la inducimos a que rompa con la situación cuando aún no lo tiene claro. Los/as profesionales no debemos ni podemos responder por nosotros/as mismos/as ante las carencias que la sociedad tiene. Los/as profesionales que en el ejercicio de sus tareas de orientación laboral, mediación u otras propias de los servicios de orientación sociolaboral de las entidades sociales se encuentren con casos de violencia de género deben: estar sensibilizados y formados al respecto mostrar una actitud receptiva, empática, comprensiva y de apoyo, transmitiendo a la mujer calma y confianza escuchar y evitar distracciones, no permitiendo interrupciones inútiles, aplicando la escucha activa
evitar actuaciones innecesarias que generen en la mujer una “victimización secundaria”24 conocer unas técnicas básicas de entrevista, con el fin de facilitar a la mujer que se exprese y ayudarla a que verbalice su historia de maltrato informar de los recursos existentes, explicando la implicación de cada paso a dar (ej: denuncia, solicitud de orden de alojamiento, etc..). Es importante que no sé dé a la mujer una información sobre los recursos que resulte ineficaz por excesiva o equivocada. La información que el profesional debe dar incluirá:
de solicitar procurador/a y abogado/a de oficio
especializado en la materia con carácter inmediato posibilidad de presentar demanda de separación o divorcio posibilidad de solicitar orden de protección (en el centro habrá siempre disponibles formularios de Solicitud de Orden de Protección) informar a la mujer de que se garantizará la confidencialidad de las actuaciones así como de la historia narrada. Por otro lado, hay actitudes profesionales hacia las mujeres afectadas por violencia de género que se debemos evitar a toda costa, tales como la descalificación, el descrédito, la falta de empatía, la imposición de ritmos y/o actuaciones, etc. Indicadores y detección de casos
El maltrato hacia las mujeres sigue siendo un tabú (aunque cada vez menos) para la quien la padece pero también para quienes la conocen o presencian. En muchas ocasiones, los efectos del maltrato no se observan directamente, lo cual no facilita su detección o diagnóstico. El uso de indicadores permite realizar una descripción detallada del tipo, frecuencia y amplitud del maltrato. 24
La victimización secundaria es la respuesta que da el sistema a una víctima, respuesta que la hace de nuevo revivir su papel de víctima. Esta vez no es sólo víctima de un delito, si no de la incomprensión del sistema. La persona recibe un trato inadecuado e injusto y hasta se la podrá acusar de responsable en el delito, de habérselo inventado. Este trato injusto se suele dar en la práctica policial, judicial o en cualquier instancia que trabaje con la víctima.
A continuación se presenta una batería de indicadores que pueden facilitar a las/os profesionales las labores de detección del maltrato. La constatación de un único indicador no prueba la existencia de maltrato. No obstante, la presencia reiterada de uno de ellos, la combinación de varios, o la aparición de lesiones severas, han de alertar a las/os profesionales sobre la probabilidad de encontrarse ante un caso de violencia de género.
Categoría Maltrato Físico
Indicadores -fracturas óseas -hematomas -heridas/cortes -quemaduras -mordeduras -esguinces -pérdida de dientes -pérdida cabello -pérdida audición/vista -desfiguración -rotura nariz -traumatismo cerebral -lesiones medulares -“accidentes” durante el embarazo -perforación del tímpano -embarazos no deseados -infecciones ginecológicas -conductas suicidas/autoagresiones
-miedo/terror
-depresión -quejas somáticas -ansiedad -nerviosismo -hipervigilancia
Indicadores -trastornos del sueño -conductas destructivas -abuso de medicamentos/alcohol -irritabilidad/rabia -anorexia/bulimia -emociones cambiantes -fobias -disfunción sexual
-ETS (enfermedades de transmisión sexual) -SIDA -embarazos no deseados -heridas en pecho -heridas en vulva -disfunción sexual
Comportamiento hombre
No suelen tomar la palabra o les
Responde en lugar de la mujer a las
Silencio cuando su pareja está
Interrumpe a la mujer
presente/habla
Pone de testigo al profesional de la
Cuando se explica solicita la
“incapacidad” de la mujer
aprobación de su pareja
Defiende una concepción rígida de
Se muestra agresiva o se bloquea
los distintos papeles en la familia
Dificultad para expresar emociones y
Defiende el “rol femenino tradicional”
Sobrevalora el “rol masculino”
Insiste en acompañar a la mujer a las
visitas al médico, ginecólogo,
trabajadora social, etc..
Una de los aspectos básicos que todo profesional debe conocer es ante qué tipo de casos nos encontramos para poner en marcha una u otra actuación. Para ello en necesario tener unos conocimientos mínimos acerca de las dinámicas de la violencia de género, las fases del ciclo de la violencia (de ahí la importancia de los capítulos primeros de este documento) y la batería de indicadores señalados en el apartado anterior. Lo primero que debemos hacer es identificar la demanda: ¿qué nos están pidiendo realmente?, ¿nos están pidiendo algo directa o indirectamente?. Además de tener en cuenta la fase del ciclo de la violencia en el que la mujer se encuentra (ej: fase de luna de miel en la que te cuenta lo contenta que está porque su marido ha cambiado… etc), habrá que contemplar 4 estados en los que se puede encontrar la mujer: 1. Precontemplación: la mujer verbaliza conflictos pero no cree tener un problema a resolver 2. Contemplación: la mujer se muestra ambivalente y contradictoria. Cree que vive conflictos importantes pero no identifica el problema 3. Preparación: la mujer identifica el problema y busca la forma y los recursos para resolverlo 4. Acción: la mujer está resolviendo su situación Información que es aconsejable ofrecer a la víctima de violencia de género25 Existencia de recursos sociales de ayuda a mujeres víctimas de violencia de género Posibilidad de solicitar asistencia letrada gratuita especializada e inmediata Posibilidad de presentar demanda de separación o divorcio Posibilidad de solicitar una orden de protección cuando resulte una situación de riesgo objetivo para la víctima Información sobre la ayuda y asistencia a víctimas de delitos violentos y
A todas estas consideraciones habrá que añadir la especial situación de las mujeres inmigrantes en situación irregular.
Si tenemos constancia de que una mujer con la que tenemos contacto a través de nuestra práctica profesional está sufriendo violencia pero no ha tomado todavía la decisión de salir de la situación de violencia (o si ya lo ha decidido, pero continúa viviendo con el agresor) se puede diseñar con la mujer, un PLAN DE SEGURIDAD, teniendo en cuenta las siguientes recomendaciones:
Cuando se produzca o se crea que se puede producir una agresión: - La mujer debe intentar no estar en lugares en los que el agresor pueda acceder a objetos peligrosos. - Procurar permanecer en una habitación fuera del alcance del agresor y cercana a la puerta de la calle con el fin de facilitarte la salida del domicilio. - Si se puede, refugiarse con los/as hijas/os en casa de un vecino/a. - Cerrar todas las entradas si el agresor ha salido del lugar - Inventar un lenguaje de signos o señales que permita a la mujer comunicar a sus hijas/os el momento en el que deben salir del domicilio familiar y acudir a casa de un vecino/a donde puedan refugiarse y pedir ayuda. - Poner en conocimiento de algún/a vecino/a de tu confianza tu situación y que la mujer pida que se llame a la policía en el momento en que oiga cualquier suceso violento en el domicilio familiar. - Pensar en el domicilio de algún/a amigo/a o familiar en donde refugiarse hasta que no exista riesgo y pueda regresar a su domicilio. Si no cuenta con ninguna persona que pueda ayudarle, localizar con anterioridad la dirección y el teléfono de los servicios de atención a mujeres víctimas de violencia de género donde podrá pedir ayuda y un alojamiento de emergencia (mirar apartado sobre Recursos) -Enseñar a los hijos/as a marcar el Teléfono de emergencias (112) donde podrá solicitar el auxilio de la Policía, Guardia Civil, Servicios Médicos de Urgencias,... 49
Que la mujer tenga siempre a mano:
-Documento Nacional de Identidad (Tarjeta de Residencia o Pasaporte en caso de extranjeras). -Un juego de llaves de reserva del domicilio y del coche -Un juego de ropa para ella y para los/as hijos/as. -Cartilla o Tarjetas sanitarias -Agenda de Teléfonos en la que se debe incluir todos los teléfonos de amigos/as o familiares que puedan apoyar así como los números de teléfonos de Centro asesores de la mujer o asociaciones a las que puedes llamar solicitando ayuda. -Contrato de compra-venta o arrendamiento de la vivienda. -Libro de familia. -Denuncias e Informes médicos de agresiones anteriores. -Libreta, Talonario y/o Tarjeta bancarias. -Documentos que acrediten los ingresos y los gastos familiares.
Es importante que la mujer cuente con una cantidad de dinero que le permita hacer frente a los gastos suyos y de sus hijos/as hasta que haya una resolución judicial que fije una aportación económica por parte de tu pareja o cónyuge. Si es posible, tener una pequeña cantidad de dinero ahorrada. Si el teléfono de la casa de la mujer graba los últimos números marcados, cuando realice alguna llamada pidiendo información o ayuda en relación con la situación de maltrato, tener la preocupación de marcar posteriormente un número de teléfono que no infunda sospechas al agresor, el de unos amigos o familiares, para evitar que el agresor descubra el número al que realmente se ha llamado.
¿Qué debe hacer una mujer que acaba de sufrir una agresión?
Es muy importante que las primeras personas que tiene conocimiento de que se ha producido una agresión sepan cómo proceder. En muchas ocasiones, unos correctos primeros pasos pueden determinar el futuro del caso (ej: no es lo mismo poner una denuncia con o sin parte de lesiones; ir guardando factura de 50
los gastos médicos para los casos de indemnización económica, etc..). A continuación, los pasos que debe seguir una mujer que ha sufrido una agresión por parte de su pareja o expareja:
LLAMAR A LA POLICÍA, dar nombre y la dirección donde se encuentra la mujer y solicitar ayuda. La Policía mandará una patrulla al lugar donde ha ocurrido la agresión; mientras ésta llega es conveniente que siga rigurosamente sus indicaciones. Es posible que la Policía proceda a la detención del agresor, trasladándolo a la Comisaría. Si fuera posible, que la mujer AVISE A ALGÚN VECINO/O FAMILIAR QUE PUEDA PRESENCIAR y posteriormente declarar como testigo en el procedimiento judicial sobre:
El estado físico (golpes, heridas, erosiones, hinchazones, etcétera) y anímico (miedo, angustia) después de la agresión. La situación física y anímica de los/as hijos/as. Los daños producidos en la vivienda, las ropas, los enseres... La actitud del agresor.
RECOGER Y GUARDAR toda la DOCUMENTACIÓN PERSONAL Guardar todos los JUSTIFICANTES DE LOS GASTOS QUE SE PRODUZCAN COMO CONSECUENCIA DE LA AGRESIÓN (gastos médicos, farmacéuticos, desplazamientos...) Toda esta documentación la necesitarás para acreditar los daños económicos que la agresión ha supuesto y reclamar su importe al agresor. SI SE HAN PRODUCIDO LESIONES FÍSICAS, además de las anteriores actuaciones, es conveniente que se sigan las siguientes recomendaciones:
ASISTENCIA A UN CENTRO MÉDICO-SANITARIO. El parte médico de urgencias será remitido al Juzgado de Guardia. Es conveniente que expliques con precisión todas y cada una de las lesiones sufridas, si también te ha forzado a mantener relaciones sexuales y si se tienen señales de agresiones anteriores
TOMAR FOTOGRAFÍAS DE LAS LESIONES. Tener en cuenta que es posible que pasen días hasta que la mujer sea citada por el Juzgado para que el médico forense examine las lesiones sufridas y para entonces éstas pueden haber desaparecido totalmente. Será de gran ayuda el que se pueda aportar fotografías en las que puedan observar las lesiones tal y como eran en los días inmediatamente posteriores a la agresión. ACUDIR AL MÉDICO DE FAMILIA. Poner en conocimiento los hechos sucedidos para que pueda realizar un seguimiento de la lesiones. No olvidar que las lesiones son tanto las físicas como las psíquicas. GUARDAR COPIA DE TODAS LAS RECETAS E INFORMES MÉDICOS. Es muy importante que se tengan en poder de la mujer los documentos médicos acreditativos de todas las consultas y asistencias médicas que hayan necesitado para curar las lesiones. SI HA SIDO OBLIGADA A MANTENER RELACIONES SEXUALES no lavarse y acudir al Servicio de Urgencias o de Ginecología del Hospital, explícar como han ocurrido los hechos.
SOLICITAR ASESORAMIENTO JURÍDICO: La mujer debe conocer sus derechos y así poder tomar las decisiones más adecuadas.
Otro aspecto al que debemos prestar la debida atención es cómo vamos a recoger la información referida a los casos de violencia de género que llegan a los centros. El criterio fundamental debe ser que se respete el derecho a la intimidad de la víctima así como el cumplimiento de la Ley de protección de datos.
Por esta razón consideramos que es fundamental que todo el personal conozca y maneje la información relativa a la ley de protección de datos
creemos necesario hacer hincapié principalmente a las siguientes indicaciones:
Las personas atendidas deberán ser informadas de que la información que facilitan va a estar tratada según la ley de protección de datos, por lo que, entre otras cuestiones, si debemos facilitar información de su caso a 52
terceros, la persona deberá ser informada y dar su consentimiento explícito para su cesión. Esta cuestión es importante tenerla en cuenta cuando se diseñen las entrevistas de evaluación, fichas de seguimiento, y sobre todo en los casos de derivación a otros recursos Los datos recogidos deberán ser actualizados en todo momento a la situación actual, y deberán ser eliminados cuando la finalidad para la cual hubieran sido recabados o registrados terminara, esto por supuesto no quiere decir que se eliminen nada más terminar el seguimiento del caso, ya que las organizaciones están sujetas a auditorías, y seguimientos. Pero si hay que contemplar de forma prioritaria y explícita un plan o procedimiento de acceso y almacenamiento de los datos de las personas atendidas.
En relación al tipo de información que deberemos recoger tanto en la entrevista inicial como en las de seguimiento destacamos la siguiente, debido a su importancia de cara a la orientación/derivación a entidades que intervienen con mujeres víctimas de violencia: Situación administrativa, si tiene o no autorización de trabajo y/o reside legalmente en España. Grado de independencia económica, si cobra algún tipo de prestación, si trabaja etc… Red social de apoyo: Si cuenta con familiares/amistades en España que puedan apoyarla emocional y econonómicamente. Fase del ciclo de violencia en la que se encuentra en la actualidad y valoración del riesgo La existencia o no de familiares dependientes a su cargo (si tiene hijos/as que dependan de ella, u otros familiares dependientes como ancianos/as o personas con discapacidad) Manejo del idioma local
Otras recomendaciones en relación a la recogida de información son las siguientes: Diseño
(fundamentalmente entrevista / fichas de seguimiento / base de datos) en 53
los que se pueda recoger información cuantitativa, ya que nos ayudará a tener una idea general del impacto de nuestras actuaciones, como cualitativa, información esta última en la que se apoyan las intervenciones individuales. Análisis de la información mediante un equipo multidisciplinar pero preservando en la medida de lo posible la identidad de la víctima. Desarrollo y actualización constante de una red de recursos de atención a mujeres víctimas de violencia de género.
Es de vital importancia señalar en este apartado, que la información que recojamos de la mujer debe ser útil; es decir, no vale preguntar por preguntar. Se debe indagar exclusivamente en aquellos aspectos que nos ayuden a realizar una correcta intervención. Debemos evitar, en todo lo posible, que la mujer tenga que revivir experiencias traumáticas de forma innecesaria. Seguramente lo que nos cuente a nosotros/as tendrá que volver a repetirlo en el recurso a la que la derivemos y luego a la policía, al juez/a…. Se debe evitar- a todo la costa -lo que se ha dado en llamar victimización secundaria (ver apartado: Actuación de los/as profesionales) Coordinación con otras áreas y entidades
Hemos venido insistiendo en la idea de que no se trata de que las organizaciones que trabajan con población inmigrantes se conviertan ahora en especialistas en violencia de género. Existen buenas y cualificadas organizaciones y administraciones públicas con una trayectoria en la atención a la violencia de género con las que debemos contar. Una vez que una organización como CEPAIM (valga a modo de ejemplo) decide tener una mayor implicación en la lucha contra la violencia de género, deberá establecer protocolos de coordinación y derivación con aquellas entidades que en cada territorio están trabajando en materia de violencia de género. Básicamente éste es el nudo central de la propuesta de protocolos que aquí se presenta: la coordinación con otras entidades y administraciones a nivel territorial. Un protocolo de coordinación es un documento que explica la organización de la respuesta
o solución que se presta ante una situación
identificada como conflicto, en este caso la violencia de género ejercida sobre mujeres inmigrantes. Resulta vital, para establecer esta colaboración interorganizacional: Identificar instituciones y personas a las que recurrir, en qué momento hacerlo, de qué manera y con qué objeto Clarificar las competencias y responsabilidades de cada una26 El protocolo es un documento base sobre el que, a partir de la asunción de unos mínimos, trabajar de manera continua para dar respuesta a las mujeres que sufren violencia de género y se acercan a nuestros centros. Es importante asumir que un protocolo no es un fin en sí mismo, no siquiera la actuación coordinada lo es. La finalidad es la mejora de las condiciones de vida de las mujeres que están sufriendo violencia y el aseguramiento de su derecho a una vida sin violencia. La flexibilidad a favor de la víctima debe ser el principio fundamental sobre el que esté se sustente. Para ello deberá habilitarse un mecanismo que permita realizar excepciones a la aplicación del Protocolo, si la situación así lo aconseja. Por tanto, lo que se recomienda a cada centro territorial de una organización que trabaje con población inmigrante (y no cuenta con ningún programa o protocolo específico de atención a la violencia de género), es que realice un pequeño mapa de recursos sobre violencia de género de su localidad. El mapa de recursos debe incluir nombre propios de las personas encargadas de los servicios/recursos y es de vital importancia que se actualizado de forma periódica. En lo referente a las administraciones, cada CC.AA ha asignado a una corporación o administración local la atención a la violencia: ayuntamiento, diputación, comunidad autónoma, etc… Es importante conocer si existe en nuestra localidad algún Juzgado especial de violencia de género ya que éstos cuentan con medidas específicas (fiscales, abogados/as de oficio, unidades de valoración forense integral, etc..).
Auto-cuidado de los equipos profesionales
Las personas que trabajan directa o indirectamente con víctimas o personas que cometen actos de violencia intrafamiliar y sexual, se encuentran en contracto con el dolor al escuchar y leer relatos de incesto, violaciones, amenazas, humillaciones. Esas vivencias dejan rastros. Enfrentarse cara a cara con el dolor humano es algo que nunca dejará impasible a los/as profesionales que tiene conocimiento de la situación. Pero además, tratándose de un problema que tiene sus raíces en determinados valores y premisas sociales en las que todas y todos estamos inmersos/as, podemos esperar que el desarrollo de la valoración de casos de malos tratos opere en nosotras/os un cuestionamiento importante acerca de nuestra propia concepción y práctica de los roles de género. La reacción que se producirá en nosotros/as no debe asustarnos. No es posible apoyar a otras personas para el cambio si no se realiza a la par un aprendizaje y un cambio de la/el profesional misma/o. Pero el trabajo de ayudar profesionalmente a otros sin duda requiere (para poder llevarse a cabo eficientemente) de la preocupación por si mismo, del autocuidado. Padecimientos como el Síndrome de Burnout nos muestran la importancia de prevenir, intervenir y promover el bienestar de los profesionales. El síndrome de “burnout”, también llamado síndrome de “estar quemado” o de desgaste profesional, se considera como la fase avanzada del estrés profesional, y se produce cuando se desequilibran las expectativas en el ámbito profesional y la realidad del trabajo diario. Este síndrome es un mal invisible que afecta y repercute directamente en la calidad de vida y fue descrito por Maslach y Jackson en 1986, como un síndrome de agotamiento profesional, despersonalización y baja realización personal, que puede ocurrir entre los individuos que trabajan con personas.
La forma de manifestarse se presenta bajo unos síntomas específicos y estos son los más habituales: Psicosomáticos: fatiga crónica, trastornos del sueño, úlceras y desordenes gástricos, tensión muscular.
De conducta: absentismo laboral, adicciones (tabaco, alcohol, drogas) Emocionales:
distanciamiento afectivo. Laborales: menor capacidad en el trabajo, acciones hostiles, conflictos.
Existe un grupo de personas que sintomáticamente puede padecer esta enfermedad, estos son los profesionales con contacto con personas, como el personal sanitario, de la enseñanza, asistentes sociales, etc y que según Maslach son los profesionales de ayuda. Las evidencias que afectan al individuo en el inicio de la aparición de esta enfermedad, se reconocen en varias etapas y son: 1.- Exceso de trabajo 2.- Sobreesfuerzo que lleva a estados de ansiedad y fatiga 3.- Desmoralización y pérdida de ilusión 4.- Pérdida de vocación, decepción de los valores hacia los superiores
Para su medición el método más utilizado es el Inventario Burnout de Maslach, que está formado por 21 ítems, en los que se valoran, el cansancio emocional, la despersonalización y la realización personal. Diversos estudios nos indican que cuanto mayor grado de control tienen las organizaciones, más aumenta la desmotivación que les puede llevar a casos de burnout. Por lo que para intentar que no aparezca este síndrome, las empresas deberían de adoptar las siguientes estructuras: Horizontal Descentralizada Con mayor grado de independencia Promociones interna justas Flexibilidad horaria Apoyo a la formación
Esta enfermedad con una clara presencia en el ámbito laboral, no esta reconocida por la legislación laboral española como patología, pero sí existe 57
jurisprudencia al respecto, en concreto una sentencia de 12/2000 del Tribunal Supremo. Lógicamente, lograr unas organizaciones sin burnout, puede parecernos una utopía, pero tenemos que trabajar para que esta enfermedad aparezca lo menos posible en nuestras organizaciones.
Este apartado no pretende ser un gran listado sobre recursos disponibles en España en materia de violencia de género ya que consideramos que no sería efectivo para los objetivos que nos planteamos para la presente publicación. Tampoco pretende ser una guía para las mujeres víctimas y/o las personas de su entorno, lo que nos interesa es dar a conocer a los profesionales que trabajan con personas inmigrantes, donde comenzar a buscar información a cerca de los recursos disponibles en la materia que nos ocupa. En este sentido es importante tener en cuenta la estructura y la organización administrativa española, ya que muchas competencias están transferidas a las C.C.A.A. y a su vez a los Municipios. Dependiendo del territorio en el que nos movamos los recursos cambian, o se llaman de maneras distintas, por lo tanto es importante hacer un trabajo de prospección y de conocimiento recíproco entre recursos para poder atender de forma óptima a las mujeres. Podemos distinguir distintos tipos de recursos: Recursos Generales: Delegación del Gobierno para la Violencia de Género: Dependiente del Ministerio de Igualad y creada por el Real Decreto 438/2008, de 14 de abril, (B.O.E. de 16 de abril), tiene como principal objetivo formular las políticas públicas en relación con la violencia de género que desarrolle el Gobierno y que comprenden todas aquellas actuaciones que hagan efectiva la garantía de los derechos de las mujeres víctimas de esta violencia. La Delegación ejerce sus funciones en colaboración y coordinación con las demás Administraciones Públicas con competencias en la materia, como con otras instituciones públicas o privadas así como con la sociedad civil. En su página web podemos encontrar diversas guías
e información a cerca de los derechos de las mujeres víctimas de violencia de género, recursos de interés etc… C/ Alcalá, 37 Planta 4ª violencia-genero@migualdad.es http://www.migualdad.es/violencia-mujer/index.html Instituto de la Mujer: Organismo autónomo dependiente del Ministerio de Igualdad, cuya finalidad es, por un lado, promover y fomentar las condiciones que posibiliten la igualdad social de ambos sexos y, por otro, la participación de la mujer en la vida política, cultural, económica y social. Cuenta con los siguientes servicios de atención: Centro de Información de los derechos de la mujer: presta asesoramiento y atención gratuita a las consultas en materia jurídica, conciliación, recursos y servicios relacionados con la mujer, reciben y canalizan denuncias de discriminación por razón de sexo. c/ Génova, 11-1º Dcha. 28004 Madrid; Tel.: 91 700 19 10. Centro de Documentación: un fondo documental compuesto de libros, documentos, videos, carteles, fotografías, noticias de prensa y revistas españolas y de otros países. A toda esta documentación se accede mediante sus bases de datos. C/ Condesa de Venadito, 34, 28027 Madrid; Página web: Donde podemos encontrar numerosa información, documentación
www.migualdad.es/mujer Recursos de Atención Telefónica 016: Teléfono dependiente de la DG para la Violencia de Género (Ministerio de Igualdad) que pretende garantizar el derecho a información y asesoramiento adecuados a la situación personal de las víctimas de violencia de género, en todo el territorio, con independencia de su lugar de residencia. Características: -
Atención consultas procedentes de toda España
Existen otros teléfonos de atención gestionados por diferentes C.C.A.A. como por ejemplo el 900 50 44 05 en Aragón o 012 Mujer en la Comunidad de Madrid. Recursos de Atención Integral Existen diferentes servicios en las Comunidades Autónomas y a nivel municipal para la atención integral de las Mujeres Víctimas de Violencia de Género. Algunos ejemplos son: Puntos de Información a la Mujer (Andalucía ) Puntos Municipales del Observatorio regional para la Violencia de Género (Comunidad de Madrid) Oficinas del Instituto Aragonés de la Mujer (Aragón) Servicio Integral de Atención a la Mujer (Ayuntamiento de las Palmas de Gran Canaria) Además los Servicios Sociales de los Ayuntamientos (o de los distritos en ciudades grandes) tienen la competencia y la labor de atender a las personas en dificultad social, y por lo tanto a las mujeres víctimas de violencia de género. Además deben contar con información detallada en relación a los recursos y servicios disponibles según el caso específico (situación administrativa, laboral, familiar, territorio etc…). Por todo ello, este es un recurso al que se puede recurrir para información, asesoramiento, seguimiento, coordinación etc…
Recursos de Atención Policial / Judicial Existen dos servicios de la Policía Nacional que se encargan de atender los casos de mujeres víctimas de violencia de género: Servicio de Atención a la Familia (SAF) que se encarga de atender e investigar casos de violencia de género y otros relacionados con delitos en el ámbito familiar. Unidad de Prevención, Asistencia y Protección contra los malos tratos a la mujer de la Policía Nacional (UPAP): Se encarga de la asistencia y protección de las mujeres víctimas de violencia de género que han comenzado
protección/alejamiento o sentencia condenatoria. La Guardia Civil también cuenta con un equipo específico de atención a Mujeres y menores denominado EMUME cuyo ámbito de actuación comprende entre otros: los actos delictivos relacionados con el tráfico de seres humanos con fines de explotación sexual, la violencia en el entorno familiar en todas sus formas, agresiones y abusos sexuales etc… Actualmente España cuenta con 458 Juzgados de Violencia sobre la Mujer, especialistas en Violencia de Género de los cuales 83 son exclusivos para esta área. Se puede conseguir información relativa a estos juzgados, por ejemplo en los Colegios de Abogados de las C.C.A.A. En la página web del Consejo General del Poder Judicial podemos encontrar diversa información relativa a los protocolos especializados de actuación en el ámbito judicial. http://www.poderjudicial.es/eversuite/GetRecords?Template=cgpj/cgpj/principal. htm Una de las medidas más nuevas a la que tienen acceso los juzgados desde Julio del 2009 son 3.000 dispositivos de localización GPS. Se impondrán por orden judicial en los procedimientos de violencia de género en los que se dicte una medida cautelar de alejamiento y concurra una situación de especial riesgo para la víctima. Una vez adoptada la decisión judicial, será comunicada a la empresa gestora (Seguritas Direct- Telefónica) y a las fuerzas policiales en un plazo de 24 horas para que puedan disponer de toda la información. El sistema conecta al supuesto agresor y a la mujer con un centro de control único operativo 24 horas al día y todos los días del año, donde personal cualificado
para ello atenderá las incidencias y trasladará toda la información relativa a las mismas a la Policía.
Recursos con Necesidad de Derivación: Son recursos a los que las mujeres no pueden acceder de forma directa, normalmente deben ser derivadas por los recursos de atención integral. Además, en la mayoría de los casos deben haber comenzado ya el proceso judicial (orden de alejamiento o de protección). Sin embargo es importante conocerlos para poder realizar un asesoramiento y seguimiento adecuado de los casos: Programa de Teleasistencia movil para mujeres víctimas de violencia de género: Ofrece a las víctimas de violencia de género una atención inmediata y a distancia, en todo el territorio español, asegurando una respuesta rápida a las eventualidades que les puedan sobrevenir, las 24 horas del día, los 365 días del año y sea cual sea el lugar en que se encuentren. El contacto con el Centro de Atención puede establecerse en todo momento y desde cualquier lugar, tan sólo apretando un botón y en la modalidad de “manos libres”. Requisitos para su obtención: no convivir con el agresor/es y contar con una orden de alejamiento o una orden de protección. Para más información consultar con los servicios sociales del Ayuntamiento o en el teléfono: 900 22 22 92. Centros Residenciales: Sus características específicas, requisitos de acceso y funcionamiento dependerán de varios aspectos (territorio en el que se encuentren, colectivo específico al que vayan dirigidos, medios con los que cuenten etc.,..). Su ubicación no suele ser pública con el objetivo de proteger a las mujeres que allí residen. Pueden ser: Centros de Emergencia: Ofrecen acogida con carácter de urgencia y por un tiempo limitado. Casas de Acogida: Sirven de alojamiento temporal mientras se lleva a cabo un plan de atención integral dirigido a facilitar la normalización de la vida de las mujeres, cuentan con equipos multidisciplinares. Pisos Tutelados: Se utilizan como salida de los Centros de Acogida, en aquellos casos en los que, de acuerdo con la
situación de las mujeres se considera necesario apoyarlas como continuación del proceso iniciado, el objetivo es conseguir la autonomía personal y familiar.
económicas/laborales:
informar/gestionar
disponibles para las mujeres víctimas de violencia de género existen en cada territorio servicios de empleo específicos (ya sea el estatal, ya sean los correspondientes a las CCAA al estar transferidas las competencias en materia de empleo). Por ejemplo en Madrid podemos encontrar dos oficinas que están especialmente dotadas para la realización de estas actividades, son las Oficinas de Empleo de Azca y de Carabanchel del Servicio Regional de Empleo. Recursos de Atención Específica Existen también determinados recursos públicos y privados para la atención de determinados tipos de violencia como son las agresiones sexuales, abusos a menores, atención a hijos/as de mujeres víctimas de violencia de género etc…. Requiere una especial mención la trata de personas con fines de explotación sexual. Como recurso disponible existe la Red Española contra la Trata de Personas en la que se encuentran diversas entidades, tales como ACCEM, CEAR, Cruz Roja Española, Proyecto Esperanza, AMPRAMP etc…. En su página web podéis encontrar documentación, noticias, y contactos de las entidades que la forman. http://www.redcontralatrata.org Asociaciones y entidades privadas expertas en Violencia de Género Existen varias entidades y asociaciones de mujeres con amplia experiencia en la atención e intervención con mujeres víctimas de violencia, desde
(psicológico,
continuación se adjunta un pequeño listado con algunas de las organizaciones más representativas en este sentido. En cada una de las webs se pueden consultar los contactos de las distintas delegaciones con las que cuentan:
Federación de Mujeres http://www.fmujeresprogresistas.org/index2.htm Progresistas Fundación Mujeres
http://www.observatorioviolencia.org/ Web
recursos etc…. Asociación
Mujeres http://www.mujeresjuristasthemis.org/
Juristas Themis Federación
de http://www.separadasydivorciadas.org/esp/index.php
ANEXO: GUÍA DE DERECHOS DE LAS MUJERES
1. Las mujeres y los derechos humanos Es importante recordar en este apartado, que las mujeres tienen una serie de derechos por el simple hecho de ser “seres humanos”. En la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, se reafirmó que el disfrute pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales por la mujer y la niña constituía una prioridad para los gobiernos y las Naciones Unidas y era esencial para el adelanto de la mujer. Se destacó que los gobiernos no sólo debían abstenerse de violar los derechos humanos de todas las mujeres, sino también trabajar activamente para promover y proteger esos derechos. La Plataforma de Acción, aprobada por la Conferencia de Beijing, identificó la falta de respeto de los derechos humanos de la mujer como una de las 12 esferas de principal preocupación que requerían la adopción de medidas por parte de los gobiernos y la comunidad internacional. En la Plataforma se hizo un llamamiento en favor de la aplicación íntegra de todos los instrumentos de derechos humanos, especialmente la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. También se destacó la importancia de garantizar la igualdad y la no discriminación, con arreglo al derecho y en la práctica, y la capacitación jurídica básica. El Artículo 2. 1. de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 dice que: “toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo ...." Esta afirmación parte de lo jurídico, aunque es cierto que entre ambos sexos si encontramos capacidades y necesidades distintas, pero esto no significa ser inferior, ni siquiera si se pretende señalar a la Mujer como un ente débil o vulnerable.
Legalmente tienen los mismos derechos como obligaciones, en materia de derechos humanos al ser éstos de carácter universal, implica que corresponden a toda persona. Destacamos aquí algunos de los derechos que deben siempre guiarnos: En materia familiar: Tomar libremente la decisión de contraer matrimonio al tener la edad legal y fundar una familia Decidir en pareja el número y espaciamiento de sus hijos/as Compartir conjuntamente con la pareja las responsabilidades familiares incluidas la crianza y educación de los/as hijos/as Reclamar alimentos para sí y su menores hijos cuando el padre no cumpla con sus obligaciones familiares, aunque viva en el mismo domicilio Reclamar la parte que legalmente corresponda en el caso de disolver la sociedad conyugal Conservar la patria potestad o custodia legal de los hijos/as cuando legal o judicialmente se lo conceda Solicitar el divorcio cuando existan las causas de la Ley Demandar la separación de bienes conyugales y disponer de su parte, aún cuando no demanden el divorcio Tratar en común de acuerdo con la pareja todos los asuntos de índole familiar Reclamar ante el poder judicial el reconocimiento de la maternidad cuando el padre de un hijo/a suyo se niegue a reconocerlo Pedir que se declare cuál es el patrimonio familiar que no podrá enajenarse ni embargarse, aunque el esposo enajenase sus bienes o sea embargado En su persona: Decidir respecto a su vida sexual Ser respetadas física, sexual y psicológicamente
Denunciar todo ataque sexual del que sea objeto Proteger su patrimonio y el de sus hijos/as Expresar libremente sus opiniones Derecho a la intimidad y privacidad Derechos sociales Derecho a escoger el trabajo que más le convenga Derecho a igual remuneración que los hombres, por igual trabajo Ser protegidas durante el embarazo y en el ejercicio de su maternidad Exigir que no se les niegue el trabajo solicitado, ni se les despida del que tienen, o nieguen o reduzcan su salario por estar embarazadas Ser atendidas durante el embarazo y el parto con respeto y cuidado Tener dos descansos de media hora cada uno durante el día, para alimentar a sus hijos/as lactantes Gozar del salario íntegro de 6 semanas de descanso anteriores y seis posteriores al parto para reponerse y atender al recién nacido No realizar ningún examen clínico sin su conocimiento o consentimiento, debiendo ser confidencial el resultado Recibir el pago integral de indemnizaciones, pensiones, etc. Garantías Judiciales Denunciar todos los ilícitos cometidos en su perjuicio o en el de sus hijos/as Demandar ante los tribunales las acciones civiles o familiares que pretendan Defenderse de toda demanda en su contra y presentar toda clase de pruebas En el caso de ser inculpadas, a tener un abogado/a o persona de confianza quien le defienda Solicitar fianza para obtener su libertad en los casos de Ley
Si es internada, que se la ubique en áreas o celdas propias para Mujeres; si es menor de edad en zonas especiales para menores infractores Como víctimas de delitos a recibir la atención legal, médica o psicológica en forma oportuna, por personal capacitado e idóneo; igualmente a ser informada en cuanto a la reparación del daño y cómo reclamar su pago o indemnización Como visitantes de familiares presos, a ser revisadas con respeto a su pudor y dignidad Ser tratadas respetuosamente por los servicios públicos de manera inmediata, diligente y en forma gratuita No ser objeto de golpes, vejaciones, tortura e incomunicaciones cuando sea detenida. Pero además, las mujeres en el caso de sufrir cualquier agresión o menoscabo de sus derechos (incluidos los de sus hijos/as), podrá reclamarlos ante las autoridades competentes para exigir de las mismas, protección y justicia, los cuales serán completos y apegados a la ley en plena observancia de los derechos humanos. Las mujeres deben defender sus derechos. Es necesario conocerlos; pero sobre todo saber que significan. Estos derechos consagrados en la Constitución, leyes y tratados internacionales, hacen que la autoridad se obligue a reconocerlos y preservarlos. Cuando son vulnerados por servidores públicos estatales o municipales, y se traten de actos u omisiones administrativas que de ellas provengan dando lugar a la violación de los derechos humanos, cualquier persona podrá entonces presentar su queja contra las mismas. 2. Derechos de las mujeres víctimas de violencia de género El fenómeno de la violencia de género nos sitúa ante una realidad poliédrica que no admite respuestas simples o unidireccionales, sino complejas. Por ello, junto con las medidas de sensibilización, prevención y sanción, la Ley Integral ha articulado otras que atienden a la difícil situación en la que queda envuelta la mujer que la padece. Son medidas que atienden a las 68
distintas situaciones reales en que pueden encontrarse las mujeres víctimas de violencia de género. A tales efectos la Ley contiene medidas que afectan a los siguientes ámbitos: -medidas de carcterlaboral que procuran adaptar las condiciones de trabajo de la trabajadora víctima de violencia de género a las necesidades personales por las que atraviesa, adaptando horarios, favoreciendo la movilidad geográfica, suspendiendo el contrato con derecho a reserva del puesto de trabajo, posibilitando su extinción. Medidas que también se extienden a las funcionarias públicas (art. 24). Es importante destacar que las mujeres extranjeras víctimas de violencia de género (Orden TAS/3698/2006) que no tengan autorización de trabajo y se encuentren legalmente en España, se podrán dirigir a las oficinas de Empleo para ser informadas sobre sus derechos para inscribirse como demandantes de empleo y tener acceso a la acciones de formación y de intermediación laboral, así como de la renta Activa de Inserción. -relacionadas con las anteriores, se incluye un conjunto de medidas relativas a la Seguridad
Social, como, por ejemplo, configurar una nueva causa de
situación legal de desempleo en casos de suspensión o extinción de la relación laboral por su condición de víctima de malos tratos; o la consideración del tiempo de suspensión como de cotización efectiva a efectos de las prestaciones, entre las que se encuentra la de desempleo. -medidas de política de empleo dirigidas a posibilitar el acceso a una actividad laboral o autónoma de la mujer maltratada. Los derechos laborales de completan con un programa específico de empleo para estas víctimas (art. 22) -ayudas económicas para atender a personas que no puedan formar parte de los programas de inserción laboral debido a circunstancias personales, profesionales y sociales que determinen que su inclusión no va a mejorar de modo sustancial su empleabilidad. En cuanto a los derechos civiles, hay que recordar que el marco de lucha contra la violencia de género está conformado
humanos y, en particular, por el desarrollo del principio de igualdad en derechos entre mujeres y hombres, así como por la lucha cualquier tipo de discriminación contra las mujeres. En este sentido se establecen una serie de medidas legislativas a partir del reconocimiento del fenómeno de la violencia, estableciendo medidas de promoción para erradicarlo o para reponer la 69
situación de la víctima a un estado que le permita el acceso a los bienes y a los servicios y a la recuperación de su capacidad integral como persona. Entre estas medidas, se pueden citar las siguientes: -la modificación en el Código civil facilitando el proceso de separación y divorcio. Se reforma también el artículo que regula las obligaciones de los cónyuges, entre cónyuges, regulando como obligación “compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y otras personas dependientes su cargo -se ha modificado el reglamento del Registro Civil con la finalidad de simplificar el procedimiento de autorización de cambio de apellidos a las víctimas de violencia de género, así como de los hijos/as. -medidas legislativas para facilitar a la mujer el acceso a la propiedad y uso de la tierra que ordena la figura de la titularidad compartida. Otros derechos importantes que la Ley contempla: a la información, a la asistencia social integrada, de acceso al régimen jurídico del desempleo, a la percepción de ayudas sociales y a la adjudicación de vivienda, a la movilidad de funcionarias y al acceso al Fondo de Garantía de Pensiones. Para el caso concreto de las mujeres extranjeras, éstas podrán obtener la condición de refugiada la mujer que huya de su país de origen debido a persecución por motivos de género (Disposición Adicional Tercera de la Ley 5/1984, Derechos de asilo y condición del refugiado)
Dar la media vuelta. Un método de valoración de casos de malos tratos, Patricia Franco Andía y Mª Jesús Lapeña Jiménez, Zaragoza, 1999. Detección y Atención Psicosocial precoz de la Violencia doméstica contra Mujeres Vulnerables. Asociación Salud y Familia, Barcelona Elvira Méndez Declaración Universal de los Derechos Humanos, ONU 1948 Guía de Atención Integral a Mujeres Víctimas de delitos contra la Libertad Sexual (Asociación de Mujeres juristas Themis, 2004) Diagnóstico e Intervención con Mujeres víctimas de Trata y Explotación Sexual (Anzadeia, 2007) Guía de Actuación frente a el Maltrato Doméstico y la Violencia sexual contra las mujeres para profesionales de los SS.SS, Emakunde, Vitoria, 2006 Guía de prevención de violencia de género, Mujeres Jóvenes, Madrid, 2000. Guía de Pautas para la Adopción de Protocolos locales y medidas para la mejora en la Atención a Mujeres Víctimas de Maltrato Doméstico y Agresiones Sexuales (EUDEL Asociación de Municipios Vascos), Vitoria, 2006 Guía de Derechos de las Mujeres Víctimas de Violencia de Género. Ministerio de Igualdad, 2008. Guía Municipal de Recursos en materia de Violencia de Género. Delegación de la Mujer, Ayuntamiento de Sevilla, 2009. Guía para la Atención a Mujeres Víctimas de Violencia de Género, Instituto Canario de la Mujer (Servicio de Coordinación del Sistema Integral contra la Violencia de Género), 2007. Informe sobre la Situación de la Integración Social de los Inmigrantes y Refugiados en el año 2008. Monográfico: Violencia contra las Mujeres Inmigrantes por Razón de Género. Elaborado por el Foro de Integración de los Inmigrantes del Ministerio de Inmigración y Trabajo.
Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal Palabras que Matan. Guía sobre la Violencia Verbal y Psíquica contra las Mujeres, Carmen Laviña, 2007). III Macroencuesta del Instituto de la Mujer “Violencia contra las Mujeres”, 2006. Más Riesgos, Menos Protección. Mujeres Inmigrantes en España frente a la Violencia de Género, Amnistía Internacional, Noviembre 2007 (disponible en www.es.amnesty.org) Mutilación Genital Femenina. Abordaje y prevención. Medicos MundiAndalucia, 2009 No Solo es Pegar: discursos de mujeres inmigrantes en torno a la violencia de género, Andres Arias y Bakea Alonso, AD Nexos, Madrid, 2007 Protocolo de Actuación para Prevenir la Mutilación Genital Femenina. Generalitat de Catalunya, 2007 Obstinada Realidad, Derechos Pendientes. Tres años de la Ley de Medidas de Protección Integral Contra la Violencia de Género, Amnistía Internacional, 2008 (disponible en www.es.amnesty.org) Protocolo para la Implantación de la Orden de Protección de las Víctimas de Violencia Doméstica. Comisión de Seguimiento. Disponible en www.poderjudicial.es Protocolo Marco de Actuación Profesional para casos de Violencia de Género en Castilla y León, Junta de Castilla y León, 2008 Violencia de Género. Guía Asistencial, Mª Jose Rodríguez de Armenta, Madrid, 2007 Violencia: Tolerancia Cero. Programa de Prevención de la Obra Social “la Caixa”, Barcelona, 2007.
Protocolos de actuación ante casos de violencia de género.
Publicación destinada especialmente a personas que trabajen en la orientación laboral, como mediadores o en organizaciones de atención a pob...