Source: http://docplayer.es/611688-Ley-de-aguas-vigente-elevado-al-rango-de-ley-el-28-de-noviembre-de-1906.html
Timestamp: 2017-08-23 04:46:05
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Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 2', 'Artículo 3', 'Artículo 4', 'Artículo 5', 'artículo13', 'Artículo 6', 'Artículo 7', 'Artículo 8', 'Artículo 9', 'Artículo 10', 'Artículo 11', 'Artículo 12', 'artículo 15', 'Artículo 13', 'Artículo 14', 'Artículo 15', 'artículo 5', 'Artículo 16', 'Artículo 17', 'Artículo 18', 'Artículo 19', 'Artículo 20', 'Artículo 21', 'Artículo 22', 'Artículo 23', 'Artículo 24', 'Artículo 25', 'Artículo 26', 'Artículo 27', 'Artículo 28', 'Artículo 29', 'Artículo 30', 'Artículo 31', 'Artículo 32', 'Artículo 33', 'Artículo 34', 'artículo 30', 'Artículo 35', 'Artículo 36', 'Artículo 37', 'Artículo 38', 'Artículo 39', 'Artículo 40', 'Artículo 41', 'Artículo 42', 'Artículo 43', 'Artículo 44', 'Artículo 45', 'Artículo 46', 'Artículo 47', 'Artículo 48', 'Artículo 49', 'Artículo 50', 'Artículo 51', 'Artículo 52', 'Artículo 53', 'Artículo 54', 'Artículo 55', 'Artículo 56', 'artículo 52', 'Artículo 57', 'Artículo 58', 'Artículo 59', 'Artículo 60', 'artículo 62', 'Artículo 61', 'Artículo 62', 'artículo 51', 'Artículo 63', 'Artículo 64', 'Artículo 65', 'Artículo 66', 'Artículo 67', 'Artículo 68', 'Artículo 69', 'Artículo 70', 'Artículo 71', 'Artículo 72', 'Artículo 73', 'Artículo 74', 'Artículo 75', 'Artículo 76', 'Artículo 77', 'Artículo 78', 'Artículo 79', 'Artículo 80', 'Artículo 81', 'Artículo 82', 'Artículo 83', 'Artículo 84', 'Artículo 85', 'Artículo 86', 'artículo 78', 'Artículo 87', 'Artículo 88', 'Artículo 89', 'Artículo 90', 'Artículo 91', 'artículo 233', 'Artículo 92', 'Artículo 93', 'Artículo 94', 'Artículo 95', 'Artículo 96', 'Artículo 97', 'Artículo 98', 'Artículo 99', 'Artículo 100', 'Artículo 101', 'Artículo 102', 'Artículo 103', 'Artículo 104', 'Artículo 105', 'Artículo 106', 'Artículo 108', 'artículo 106', 'Artículo 109', 'artículo 106', 'Artículo 110', 'artículo 16', 'Artículo 111']

LEY DE AGUAS VIGENTE. (Elevado al rango de ley el 28 de noviembre de 1906) - PDF
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Rosa María Méndez Soriano
1 LEY DE AGUAS VIGENTE (Elevado al rango de ley el 28 de noviembre de 1906) REGLAMENTO DE AGUAS EL CONSEJO DE MINISTROS ENCARGADO DEL PODER EJECUTIVO CONSIDERANDO : Que el congreso agrícola e industrial del país exige un sistema de disposiciones sobre dominio y aprovechamiento de aguas que amplifique el que se ve consignado en el reducido capítulo del Código Civil y en la Ley de 4 de noviembre de 1874 ; Que el poder ejecutivo puede reglamentar las Leyes anteriormente enunciadas ; Decreta el siguiente reglamento sobre dominio y aprovechamiento de las aguas : CAPITULO 1 DEL DOMINIO DE LAS AGUAS PLUVIALES. Artículo 1º. Pertenecen al dueño de un predio las aguas pluviales que caen o se recogen en el mismo mientras discurran por el. Podrá en consecuencia construir dentro de su propiedad cisternas, aljibes, jagüeles o noques donde conservarlas, siempre que con ello no se cause perjuicio, al público ni a terceros. Artículo 2º. Pertenecen al dominio público las aguas pluviales que discurran por torrente o canillas cuyos cruces sean del mismo dominio público. Artículo 3º. Las municipalidades o comisiones auxiliares dando cuenta al gobierno podrán conceder autorización al que la solicite, para construir en terrenos públicos de su término y jurisdicción, cisternas o aljibes, donde se recojan las aguas pluviales. Al conceder la autorización, se fijarán las condiciones necesarias para la seguridad de los transeúntes.
2 CAPITULO 2 DEL DOMINIO DE LAS AGUAS VIVAS, MANANTIALES Y CORRIENTES. Artículo 4º. Son públicas o del dominio público : 1. Las aguas que nacen continua o discontinuamente en terrenos del mismo dominio. 2. Las de los ríos o arroyos navegable o flotable, en todo o en parte de su curso. Se entenderá por ríos o arroyos navegables o flotables, aquellos cuya navegación o flote sea posible, natural o artificialmente. 3. El agua corriente, aún de los ríos y arroyos no navegables ni flotables, en cuanto al uso de las primeras necesidades de la vida, si hubiese camino público que la haga accesible. Artículo 5º Tanto en los predios de los particulares, como en los de propiedad del estado o fiscales, las aguas que en ellos nacen, continua o discontinuamente, pertenecen al dueño respectivo para su uso y aprovechamiento, mientras discurran por los mismos predios. En cuanto las aguas no aprovechables salen del predio de su nacimiento y antes de llegar a los cauces públicos ya son públicas para los efectos del presente reglamento, si pasan a correr por sus cauces públicos naturalmente formados. Más si después de haber salido del predio de su nacimiento y antes de llegar a sus cauces públicos, entran a correr por otro predio de propiedad privada, el diseño de este las hace suyas por su aprovechamiento eventual y luego el inmediatamente si lo hubiese y así sucesivamente, aunque con sujeción a lo que prescribe el párrafo 2º del artículo13. Estos aprovechamientos eventuales podrá interrumpirlos el dueño del predio, donde nace el agua, por empezar a aprovecharle él, aún cuando los inferiores la hayan usado por mayor tiempo de un año completo, o construido obras para su mejor servicio. Unicamente pierde el derecho a la interrupción el dueño del predio del nacimiento de agua, cuando alguno o algunos de los inferiores tuviesen a su favor el derecho por ellos adquirido, mediante título o prescripción. La prescripción en tal caso no se verifica sino por el goce no interrumpido por 30 años, contados desde que el dueño del predio inferior ejecutó en este o en el predio superior trabajos visibles, destinados a facilitar la caída y curso de las aguas en su terreno. Artículo 6º. Las aguas no aprovechadas por el dueño del predio donde nacen, así como las que sobrepasen de sus aprovechamientos saldrán del predio por el mismo punto de su cauce natural y acostumbrado, sin que puedan ser de manera alguna desviadas del curso
3 por donde primitivamente se alejaban. Lo mismo se entiende con el predio inmediatamente inferior, respecto del siguiente, observándose siempre este orden. Artículo 7º. Las aguas que después de haber corrido por cauce público vienen naturalmente a atravesar un predio de propiedad privada, contraen mientras no salen de el, el carácter señalados en los dos artículos precedentes, respecto a su aprovechamiento eventual. Artículo 8º. El propietario de fuente o manantial no puede cambiar su curso, cuando provee del agua necesaria a los habitantes de una sección villa o pueblo, pero si el vecindario no ha adquirido por prescripción o de otro modo el uso del agua, puede reclamar el propietario una indemnización que será determinada por peritos. Artículo 9º. El dueño de una heredad por cuya orilla pase agua corriente, que no forma río ni arroyo navegable o flotable, podrá servirse de esa agua al tiempo de pasar, para los menesteres domésticos, para el riego de la misma heredad y aún para el uso de alguna fábrica, en cuanto no perjudicase al otro propietario ribereño, ni contraviniese a los reglamentos sobre la materia. Aquel por cuya heredad atraviesa esta corriente, puede servirse del agua como le conviniere, en cuanto pasa por su feudo, pero con obligación de restituirla al acostumbrado cauce, al salir de su propiedad y sin perjuicio de lo dispuesto por el párrafo siguiente. Si los abrevaderos estuviesen en cañadas, ríos y arroyos, no navegables ni flotables que crucen por terrenos de diferentes dueños, ninguno de ellos puede represar las aguas, ni desviarlas para su propiedad, sin contrato escrito con los ribereños de enfrente y de los que sigan una legua en el descanso de la corriente y con sujeción a lo dispuesto en el final del anterior párrafo. Artículo 10º. El dueño de un predio puede servirse como quiera de las aguas pluviales que corran por un camino público y torcer su curso para aprovechar de ellas. Ninguna prescripción puede privarlo de este uso. Artículo 11º. Nadie pude usar el agua de los ríos o arroyos de modo que perjudique a la navegación, ni hacer en ellas obras que impidan el libre paso de los barcos, balsas o el uso de otro medio de transporte fluvial. Tampoco puede nadie impedir ni embarazar el uso de sus riberas en cuanto fuese necesario para los mismos fines. En los casos de este artículo no aprovechará la prescripción ni otro título. Artículo 12º. Si en el curso de un río o arroyo no navegable ni flotable y antes de su incorporación a otro río o arroyo, existiese algún predio atravesado por la corriente, tendrá preferencia sobre los colindantes al cauce en toda su longitud. Si no existiese
4 predio atravesado por la corriente, los colindantes o fronteros al cauce, entrarán a disfrutar por su orden las ventajas concedidas en el artículo 15. Se entiende que ningún aprovechamiento eventual podrá interrumpir ni atacar derechos anteriormente adquiridos sobre las mismas aguas en región inferior. Artículo 13º. Pertenecen al municipio las aguas halladas en las zonas de los trabajos de obras públicas, aunque se efectúen por concesionarios, de no haberse estipulado otra cosa en las condiciones de la concesión. Disfrutarán no obstante, su aprovechamiento gratuito para el servicio de construcción en las mismas obras. Artículo 14º. El derecho de aprovechar indefinidamente las aguas de cañadas y manantiales de dominio público, se adquiere por los dueños de terrenos inferiores y en su caso de los colindantes, cuando las hubiesen aplicado sin interrupción por tiempo de treinta años. Artículo 15º. Si el dueño de un predio donde sale un manantial natural no aprovechase más que la mitad, la tercera parte u otra cantidad fraccionaria de sus aguas, el remanente o sobrante entra en las condiciones del artículo 5º respecto de aprovechamientos inferiores. Cuando el dueño del predio donde sale un manantial natural, no aproveche más que una parte fraccionaria de sus aguas, pero determinada, continuará, en épocas de disminución o empobrecimiento del manantial, usando y disfrutando la misma cantidad absoluta de agua, y la merma será en desventaja y perjuicio de los regantes usuarios inferiores, cualesquiera que fuesen sus títulos al disfrute. Artículo 16º. Si el dueño del predio donde naturalmente nacen unas aguas, dejase transcurrir treinta años después de la promulgación de este reglamento sin aprovecharlas, consumiéndolas total o parcialmente de cualquier modo, perderá todo derecho a interrumpir los usos y aprovechamientos inferiores de las mismas aguas que por espacio de un año completo de hubiesen ejercitado. Por consecuencia de lo aquí dispuesto, los predios inferiormente situados y los lateralmente en su caso, adquieren por el orden de su colocación la opción a aprovechas aquellas aguas y consolidar, por el uso no interrumpido, su derecho. Pero se entiende que en estos predios inferiores o laterales, el que se anticipase o hubiese anticipado por un año completo en el aprovechamiento, no puede ya ser privado de él por otro, aún cuando este estuviese situado más arriba en el discurso del agua. Artículo 17º. Tanto en el caso del art. 5º como en el del 16º, siempre que transcurrido treinta años de la publicación del presente reglamento, el dueño del predio del nacimiento de unas aguas, después de haber empezado a usarlas y consumirlas en todo o en parte, interrumpiese su aprovechamiento por espacio de un año completo, perderá el dominio del todo o de la parte no aprovechada de aquellas aguas, adquiriendo el derecho quién o
5 quienes por igual espacio de un año completo, las hubiesen aprovechado, según el mismo art. 16º. Sin embargo, en dueño del predio del nacimiento conservará siempre el derecho a emplear las aguas dentro del mismo predio como fuerza motriz, o en otros usos que no produzcan merma apreciable en sus caudal. Artículo 18º. El dominio de las aguas minero - medicinales, se adquiere por los mismos medios que el de las aguas superficiales y subterráneas, siendo del dueño del predio en que nacen, o del descubridor, si las diere aplicación con sujeción a los reglamentos sanitarios. Las distancias para el alumbramiento de estas aguas especiales, por medio de pozos ordinarios, socavones, galerías y de pozos artesianos para las ascendentes, serán las mismas que se establecen para las aguas comunes. Por causa de salud pública, el gobierno, oyendo a la municipalidad y al protomedicato, podrá declarar la expropiación forzosa de las aguas minero - medicinales no aplicadas a las curación y de los terrenos adyacentes que se necesitasen para formar establecimientos balnearios, aunque concediéndose dos años de preferencia a los dueños para verificarlos por si. CAPITULO 3 DEL DOMINIO DE LAS AGUAS MUERTAS O ESTANCADAS Artículo 19º. Son de dominio público las cañadas, lagos y lagunas formadas por la naturaleza, que ocupa terrenos públicos y se alimentan con aguas públicas. Son propiedad de los particulares, del estado o departamentos los lagos, lagunas, cañadas y charcas formados en terrenos de su respectivo dominio, así como los situados en terrenos de aprovechamiento comunal, pertenecen a los pueblos respectivos. CAPITULO 4 DEL DOMINIO DE LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS.
6 Artículo 20º. Pertenecen al dueño de un predio en plena propiedad, las aguas subterráneas que en el hubiesen obtenido, por medio de pozos ordinarios o artesianos, cualquiera que sea el aparato empleado para extraerlas. Artículo 21º. Todo propietario puede abrir libremente pozos y establecer artificios para elevar el agua dentro de las fincas, aunque con ellos resultasen amenguadas las aguas de sus vecinos, deberá sin embargo guardarse la distancia de dos metros entre pozo y pozo dentro de las poblaciones, y de quince metros en el campo, entre la nueva excavación y los pozos, estanques, fuentes y acequias permanentes de los vecinos. Artículo 22º. La autorización para abrir pozos ordinarios o norias en terrenos públicos se concederá por las municipalidades o sus comisiones auxiliares con arreglo a los artículos 5º y 21º. El que la obtenga adquirirá plena propiedad de las aguas que hallare. Artículo 23º. Para buscar el alumbramiento de las aguas subterráneas en terrenos públicos por medio de pozos artesianos o por socavones o galerías se necesita la autorización del gobierno. El que la hallase e hiciese surgir a la superficie del terreno, será dueño de ellas a perpetuidad, sin perder su derecho aunque salgan de la finca donde vieron la luz, cualquiera que sea la dirección que el alumbrador quiera de darle en todo tiempo. Si el dueño de las aguas alumbradas no construyese acueductos para ellas en los predios inferiores, que atraviesen, sino que las dejase abandonadas a su curso natural, entonces entrarán los dueños de estos predios a disfrutar el derecho eventual que les confiere el art. 5º respecto de los manantiales naturales superiores. Artículo 24º. Los pozos artesianos a que se refiere el art. 20º, pueden construirse con tal que no aparten o distraigan aguas públicas de su corriente natural. Por regla general, cuando amenace peligro inminente de que un pozo artesiano, socavón o galería distraiga o merme las aguas de una fuente o de una corriente destinadas al abastecimiento de una población o riegos existentes, se suspenderán las obras siempre que fuesen denunciadas por la municipalidad o por la mayoría de los regantes. Si del reconocimiento de dos peritos nombrados por las partes y tercero en discordia según el derecho común, resultase existir el peligro inminente, no podrán continuarse las labores, sino que se declarará por el gobierno anulada la concesión. Artículo 25º. Las labores, de que habla el artículo anterior para alumbramiento, no podrán ejecutarse a menos distancia de 40 metros de edificios ajenos, ni de un ferrocarril o carretera, ni a menos de 100 metros de otro alumbramiento, fuente, canal, acequia o abrevadero público sin licencia, correspondiente de los dueños, o en su caso, de la municipalidad o comisión auxiliar, previa formación de expediente ; ni dentro de la zona de los puntos fortificados sin permiso de la autoridad militar. Tampoco podrán ejecutarse dichas labores dentro de una pertenencia minera, sin previa estipulación de resarcimiento de perjuicios.
7 Si no hubiese avenencia, fijará las condiciones de la indemnización la municipalidad o comisión auxiliar, previo informe de peritos nombrados al efecto. Artículo 26º. Nadie podrá hacer calicalas en busca de aguas subterráneas en terrenos de propiedad particular, sin expresa licencia de los dueños. Para hacerlas en terrenos del Estado o del común de algún pueblo se necesita la autorización de la municipalidad o de sus comisiones auxiliares. Artículo 27º. En la solicitud para las calicalas o investigaciones en terrenos públicos, se expresará el paraje que se intenta explorar y la extensión superficial del terreno para las operaciones. Las municipalidades o sus comisiones auxiliares previos trámites que establezcan sus reglamentos, concederán o negarán la autorización, la cual se entenderá siempre, salvo el derecho de propiedad y sin perjuicio y sin perjuicio de tercero en lo que sea extraño a los resultados fortuitos del alumbramiento. Artículo 28º. Las limitaciones contenidas en los artículos 21º y 25º respecto al dueño de un terreno, son también aplicables a las autorizaciones que conceda la municipalidad o sus comisiones auxiliares. Artículo 29º. A toda autorización para calicalas precederá siempre la constitución de un depósito en metálico de 100 a 200 pesos, según los casos para responder de los daños y perjuicios que se ocasionasen y de la reposición de las cosas al ser y estado que tenían antes, si no se llevase a cabo el alumbramiento. Artículo 30º. Al otorgarse la autorización para calicalas, se demarcará una zona paralelográmica, dentro de la cual nadie podrá hacer iguales exploraciones. La dimensión de esta zona será mayor o menor, según la constitución y circunstancias del terreno ;pero nunca excederá para socavones o galerías de la superficie de 4 hectáreas. Un mismo individuo podrá obtener a la vez o sucesivamente, la autorización para diversas zonas, cumpliendo respecto de cada una, con las condiciones el artículo anterior y demás de este reglamento. Artículo 31º. Dentro de seis meses, contados desde que se conceda las autorización para calicatas, formalizará el concesionario la solicitud para la realización de su proyecto, acompañando una memoria explicativa. Instruido el expediente en los términos que establezca el reglamento y anunciado el proyecto en los periódicos, lo resolverá el gobierno, previo dictamen de los ingenieros del estado. Artículo 32º. Terminados los trabajos del alumbramiento dentro de los plazos señalados en la concesión, se expedirá el correspondiente título de propiedad de las aguas halladas. Artículo 33º. Los que dentro de los seis meses otorgados para las exploraciones exploratorias, no solicitasen las concesión definitiva, los que no terminasen los trabajos de alumbramiento en el plazo señalado en la orden de autorización, y los que después de terminados y aún de haber obtenido el título de propiedad dejasen cegar las obras e inutilizarse las aguas halladas, perderán los derechos que hubiesen adquirido por las
8 respectivas autorizaciones y concesiones, las cuales podrán declararse caducas de oficio o a instancia de parte. A la declaración de caducidad precederá indispensablemente la audiencia del concesionario y su citación por edictos o por los periódicos, si se ignorase su paradero, pudiendo prorrogársele el plazo si lo solicitase y presentase fianza suficiente a juicio del gobierno. Artículo 34º. El alumbramiento de aguas subterráneas por medio de pozos artesianos, queda sujeto a las reglas establecidas en los artículos anteriores para el que se verifica por socavones o galerías, con las diferencias siguientes : 1. Los seis meses que en los arts. 31º y 33º se conceden para la exploración, se entenderán aquí para dar principio a los trabajos 2. No se fijará plazo para la conclusión de estos ; pero en concesionario no podrá suspenderlos por más de cuatro meses, bajo pena de caducidad, a no mediar fuerza mayor. 3. En lugar de la zona en que habla el artículo 30º, se marcará otra que podrá entenderse hasta mil hectáreas. Todas las aguas subterráneas llevadas a la superficie, tendrán para su aplicación el derecho de la servidumbre forzosa de acueducto y el de la ocupación temporal para la construcción de sus obras, así superficiales como subterráneas. Artículo 35º. Los concesionarios de pertenencias mineras, socavones o galerías generales de desagüe de minas, tienen la propiedad de las aguas halladas en sus labores, mientras conserven la de sus minas respectivas. Artículo 36º. En la prolongación y conservación de minados antiguos en busca de agua, continuarán guardándose las distancias que requieren para su construcción y explotación en cada localidad, respetándose siempre los derechos adquiridos. Artículo 37º. El gobierno podrá hacer concesiones para la exploración y alumbramiento de aguas subterráneas en cuencas o valles, formados estos de extensión limitada por las vertientes o divisorias con la mira del abastecimiento de las poblaciones y grandes riegos u otras aplicaciones útiles, siempre que a juicio de facultativos no puedan perjudicar a tercero. CAPITULO 5 DISPOSICIONES CONCERNIENTES AL CAPÍTULO ANTERIOR.
9 Artículo 38º. Si las aguas sobrantes de las fuentes, cloacas y establecimientos públicos de las poblaciones, hubiesen sido aprovechadas por los dueños de los terrenos inferiores el tiempo de veinte años, no podrán las municipalidades alterar el curso de aquellas aguas, ni impedir la continuación del aprovechamiento ; sino por causa de utilidad pública debidamente justificada y previa indemnización de daños y perjuicios. Artículo 39º. También en las aguas alumbradas que por sobrantes corriese libremente fuesen aprovechadas por los predios inferiores a virtud de obras permanentes o bien por división continua o de turno y tandeo por tiempo de veinte años, a ciencia y paciencia del alumbrador dueño de ellas, podrán los tales predios inferiores continuar aprovechándolas indefinidamente. Artículo 40º. Respecto de unas y otras aguas de que tratan los dos artículos inferiores, los predios inferiormente situados que, por su posición y mayor proximidad al nacimiento, tuviesen preferencia para el aprovechamiento eventual sin ponerlo en práctica, la perderán relativamente a los más bajos y lejanos que por espacio de un año completo hubiesen consecutivamente aprovechado aquellas aguas, según en los artículos 15 y 16 se dispuso respecto de los manantiales naturales. Artículo 41º. El dominio y uso e las aguas de propiedad particular, están en todo sujetos al derecho de expropiación por causa de utilidad pública. Artículo 42º. Los tribunales y la autoridad administrativa en su caso, deben conciliar prudentemente el interés de la agricultura o industria con el respeto debido a la propiedad en las contestaciones sobre el uso de las aguas, y se observarán los reglamentos generales y locales en cuanto no se opongan a este reglamento. CAPITULO 6 DE LAS RAMBLAS Y BARRANCOS QUE SIRVEN DE ALVEO DE LAS AGUAS PLUVIALES Artículo 43º. Alveo o cauce natural de las corrientes de aguas pluviales, es el terreno que estas cubren durante sus avenidas ordinarias en barrancos, ramblas u otras vías naturales. Artículo 44º. Los cauces naturales de que el artículo anterior y que no son de propiedad privada, pertenecen al dominio público. Artículo 45º. Son de propiedad privada los cauces naturales de aguas de lluvia que atraviesan fincas de dominio privado.
10 Artículo 46º. El dominio privado de los alveos de aguas pluviales no autoriza para construir en ellos obras que pueden hacer variar el curso natural de las mismas, en perjuicio de tercero o cuya destrucción por la fuerza de las avenidas pueda causar grave daño a predios, fábricas o establecimientos, puentes, caminos o poblaciones inferiores. CAPITULO 7 DEL ALVEO DE LOS ARROYOS Y RÍOS Y SUS RIBERAS. Artículo 47º. Alveo o cauce natural de un arroyo o río es el terreno que cubren sus aguas en las mayores crecidas ordinarias. Artículo 48º. Los alveos de todos los arroyos pertenecen a los dueños de las heredades o de los terrenos que atraviesan. Artículo 49º. Son del dominio público, los alveos en terreno público de los ríos y arroyos no navegables ni flotables. Artículo 50º. Corresponden también al dominio público los cauces o alveos naturales de los ríos y arroyos navegables y flotables. Artículo 51º. Se entiende por riveras de un río o arroyo, navegable o flotable en todo o en parte, las fajas o zonas laterales de sus alveos que solamente son bañadas por las aguas que no causan inundación. El dominio privado de las riveras esta sujeto a la servidumbre de tres metros de zona para uso público, en el interés general de la navegación, la flotación, la pesca y el salvamento. Sin embargo, cuando los accidentes del terreno lo exigiesen y lo aconsejasen, se ensanchará o se estrechará la zona de esta servidumbre, conciliando todos los intereses. Artículo 52º. Las heredades colindantes al mar y a los ríos navegables o flotables están además sujetas a las servidumbres de salvamento en caso de naufragio y de vigilancia litoral en los términos establecidos en los párrafos siguientes : 1. La servidumbre de salvamento comprende una zona veinte metros contados tierra adentro, desde en límite inferior de la playa ; y de ella se hará uso público en los casos de naufragio, para salvar y depositar los restos, efectos y cargamentos de los buques náufragos. También los barcos pescadores podrán barar en esta zona, cuando a ello los obligase el estado del mar o de los ríos y depositar momentáneamente en tierra sus efectos, sin causar daño a las heredades.
11 2. Esta zona litoral terrestre o de salvamento avanzará conforme el agua del mar o de los ríos se retirase y se retirará donde el agua avanzase, porque ha de estar adherida a la playa. 3. Por los daños causados a las heredades en las ocasiones de salvamento, habrá lugar a indemnización, pero solamente hasta donde alcance el valor de las cosas salvadas, después de satisfacer los gastos de auxilios prestados y recompensa de hallazgo. 4. Consiste la servidumbre de vigilancia litoral, en la obligación de dejar expedita una vía que no excederá de seis metros de anchura demarcada por la administración pública. Esta vía se hallará dentro de la zona litoral terrestre de que habla el párrafo 1. En los parajes de tránsito difícil o peligroso, podrá internarse la vía lo estrictamente necesario. 5. La servidumbre de salvamento no es obstáculo para que los dueños de las heredades contiguas al mar y ríos mencionados, siembren, planten y levanten, dentro de la zona litoral terrestre propio edificios agrícolas y casas de recreo. 6. Para la edificación de tales sitios se dará previo conocimiento a la autoridad de marina, la cual solamente podrá oponerse cuando hubiese de resultar notorio impedimento al ejercicio de la servidumbre. 7. La servidumbre de vigilancia da paso a la vía de que trata el párrafo 4º por terrenos cercados, lo mismo que por abiertos. Artículo 53º. En los terrenos de propiedad pública, limitados por ríos y arroyos, se designa como ribera de estos la extensión de ciento cincuenta metros medidos desde la mayor altura que alcanzan las aguas en las crecientes que no causan inundación. En las enajenaciones fiscales de la fracción adyacente se pondrá por límite la ribera designada. Si en la fracción enajenada no existiese camino público se impondrá también con las enajenaciones la servidumbre de tránsito con arreglo al código civil. El poder ejecutivo determinará la forma del respectivo deslinde. CAPITULO 8 DEL ALVEO Y ORILLAS DE LOS LAGOS, LAGUNAS Y CHARCAS Artículo 54º. Alveo o fondo natural de los lagos, lagunas o charcas, es el terreno que en ellas ocupan sus aguas en su mayor altura ordinaria.
12 Artículo 55º. Corresponde a los dueños de las fincas colindantes los alveos de los lagos, lagunas o charcas que no pertenecen al Estado o por título especial de dominio de algún particular. Artículo 56º. Las orillas de los lagos navegables que se hallen cultivadas no están sujetas a más servidumbre que a la de salvamento en caso de naufragio en los términos establecidos por el artículo 52º. Se exceptúan los puntos que la autoridad designa para embarco y desembarco, depósito de barcos demás operaciones del servicio de navegación. CAPITULO 9 DE LAS ACCIONES, ARRASTRES Y SEDIMENTOS DE LAS AGUAS Artículo 57º. Los terrenos que fuesen, accidentalmente inundados por las aguas de los lagos o por los arroyos ríos y demás corrientes, continuarán siendo propiedad de sus dueños respectivos. Artículo 58º. Los cauces de los ríos que queden abandonados por variar naturalmente el curso de las aguas pertenecen a los dueños de los terrenos de toda la longitud respectiva. Si el cauce abandonado separaba heredades de distintos dueños, la nueva línea divisoria correrá equidistante de unas y otras. Artículo 59º. Cuando un río navegable o flotable variando naturalmente su dirección se abra un nuevo cauce en heredad privada, este cauce entrará en el dominio público. El dueño de la heredad lo recobrará siempre que las aguas volviesen a dejarlo en seco ya naturalmente ya por virtud de trabajos al efecto. Artículo 60º. En el caso del artículo anterior, podrán los propietarios ribereños con permiso de la autoridad competente hacer las obras necesarias para restituir las aguas a su acostumbrado cauce ; y en la parte de este que permanentemente quedase en seco accederá a los fondos contiguos como el terreno de aluvión en el caso del art. 62º. Concurriendo los ribereños de un lado con los del otro, una línea longitudinal dividirá el nuevo terreno en dos partes iguales y cada una de estas accederá a los fondos contiguos como en el caso del mismo artículo 62º. Artículo 61º. Los cauces públicos que queden en seco, a consecuencia de trabajos autorizados por concesión especial, son los concesionarios, a no establecerse otra cosa en las condiciones con aquella se hizo.
13 Artículo 62º. Se llama aluvión el acrecimiento que se forma sucesiva e imperceptiblemente en las orillas de un río o arroyo ; y se comprende bajo el mismo nombre el espacio que deja el agua corriente que se retira insensiblemente de una de las riberas sobre la otra. El aluvión pertenece a los fundos ribereños, dentro de las respectivas líneas de su creación, prolongadas directamente hasta el agua, sin perjuicio de dejar el espacio que determina el artículo 51º cuando se trata de ríos o arroyos navegables o flotables. Artículo 63º. Si un río o arroyo, sea o no navegable o flotable arranca violenta y repentinamente una parte del fundo ribereño y la transporta hacia el de abajo o a la orilla opuesta, el dueño de la parte arrancada, conserva su dominio para el solo efecto de llevársela ; pero si no la reclama dentro del subsiguiente año, la hará suya el dueño del fundo a que fue transportada. Artículo 64º. Si la porción conocida del terreno segregado de una ribera queda aislada en el cauce, continua perteneciendo incondicionalmente a su antiguo dueño. Lo mismo sucederá cuando dividiéndose un río circunde y aísle algunos terrenos. Artículo 65º. Si un río o arroyo, sea o no navegable o flotable si divide en dos brazos que vuelve después a juntarse, encerrando el fundo de un propietario y convirtiéndose en isla, ese propietario conserva el dominio de su fundo. Artículo 66º. Las isla que se formen en el lecho de los ríos y arroyos no navegables ni flotables, pertenecen a los propietarios ribereños del lado en que se forme la isla y en proporción de sus frentes. Si la isla no estuviese formada de un solo lado, partiendo de una línea divisoria, que se supone tirada en medio del río o arroyo, pertenecerá a los propietarios ribereños de ambos lados en proporción de sus frentes. Artículo 67º. Las islas que se formen en ríos o arroyos navegables o flotables pertenecerán al Estado. Artículo 68º. Pertenece a los dueños de los terrenos confinantes con los arroyos, torrentes, ríos y lagos, el acrecentamiento que reciban paulatinamente por la sedimentación de las aguas. Artículo 69º. Cualquiera puede recoger y salvar animales, maderas, frutas, muebles y otros productos de la industria, arrebatado por la corriente de las aguas públicas o sumergidas en ellas, presentándolas a la autoridad local más inmediata, que dispondrá su depósito o su venta en pública subasta, cuando no puedan conservarse. El hallazgo se anunciará por el juez en el periódico del lugar y limítrofes o por carteles donde no hubiere, con designación exacta de las marcas y números de los efectos, invitando a los interesados a que deduzcan sus respectivas reclamaciones.
14 Si dentro de seis meses hubiere reclamación por parte del dueño, se le entregará el objeto o su precio, previo abono de los gastos de conservación y los costos causados ; pero si pasase aquel plazo sin haber reclamado el dueño, perderá éste su derecho y se devolverá todo a quién lo salvó previo abono de los gastos de conservación y los costos. Lo dispuesto en el párrafo anterior no tendrá lugar desde el momento en que el dueño de los objeto provea a su salvamento. Artículo 70º. Las brozas, ramas y leñas que vayan flotando en las aguas, o sean depositadas por ellas en el cauce o en terrenos de dominio público, son del primero que las recoge : las dejadas en terrenos del dominio particular o sus riberas, son del dueño de las fincas respectivas. Artículo 71º. Los árboles arrancados y transportados por la corriente de las aguas, pertenecen al propietario del terreno a donde vinieron a parar, si no los reclaman dentro de un mes sus antiguos dueños, quienes deberán abonar los gastos ocasionados en recoger los árboles o ponerlos en lugar seguro. Artículo 72º. Los objetos sumergidos en los cauces públicos siguen perteneciendo a sus dueños ; pero si durante un año no los extrajesen serán de las personas que lo verifiquen, previo el permiso de la autoridad. Si ofreciesen obstáculo en perjuicio de las corrientes o de la viabilidad, se concederá por la autoridad un término prudente a los dueños y transcurrido aquel sin que hagan uso de su derecho, se procederá a la a extracción como de cosa abandonada. El dueño de objetos sumergidos en aguas de propiedad particular, solicitará del dueño de estas permiso para extraerlos, cuyo permiso no podrá negarse cuando de afiance la indemnización de daños y perjuicios. En caso de negativa, concederá el permiso el juez competente más inmediato, previa fianza a su satisfacción y bajo la responsabilidad del solicitante. CAPITULO 10 DE LAS OBRAS DE DEFENSA CONTRA LAS AGUAS PÚBLICAS Artículo 73º. Los dueños de predio lindantes con cauce públicos tienen libertad de hacer plantaciones en sus respectivos márgenes y riberas, y poner defensa de estacadas contra las aguas siempre que lo juzguen necesario, dando de ello oportunamente noticia a la autoridad local. La autoridad, no obstante, podrá, después de oír a los interesados mandar suspender tales operaciones, cuando por su naturaleza amenacen causar perjuicio a la
15 navegación o flota de los ríos, desviar las corrientes de su curso natural, o producir inundaciones. Artículo 74º. Cuando las plantaciones y cualquier obra de defensa que se intente, hayan de invadir el cauce, no podrán ejecutarse sin previa autorización del gobierno en los ríos navegables o flotables y de la municipalidad en los demás ríos. Artículo 75º. Al solicitar la autorización los interesados acompañarán un plano o croquis según lo exija la importancia de la obra y oídos los dueños de los terrenos colindantes o fronterizos y el ingeniero concederá la municipalidad o negará el permiso, expresándose en uno y otro caso los motivos en que se funde la resolución. Artículo 76º. En los cauces donde convengan obras de defensa poco costosas, las municipalidades concederán una autorización general para que los dueños de los predios limítrofes, cada cual en la parte de cauce lindante con su respectiva ribera, puedan constituirlas ; pero sujetándose a las condiciones que se fijen en la concesión, encaminadas a evitar que unos propietarios causen perjuicios a otros. Artículo 77º. Cuando las obras proyectadas sean de alguna consideración, la municipalidad local, a solicitud de los que las promuevan, podrá obligar a costearlas a todos los propietarios que hayan de ser beneficiados por ellas siempre que preste su conformidad la mayoría de estos. Computada por la parte de propiedad que cada uno represente y que aparezca completa y facultativamente justificada la común utilidad que las obras hayan de producir. En tal caso cada cual contribuirá al pago según las ventajas que reporte. Artículo 78º. Para hacer constar al voluntad de los interesados, o sea de la comunidad, se convocará a todos ellos a junta general, que se reunirá ante la municipalidad del lugar donde hayan de construirse las obras, o ante la persona que esta designe si interesasen a varias localidades. Resultando la conformidad de la mayor parte de los concurrentes según el cómputo establecido en el artículo anterior, nombrarán acto continuo y a pluralidad de votos una comisión que forme el reparto de cargas con arreglo al beneficio que haya de reportar la propiedad contribuyente y luego se ocupará de su recaudación y aplicación. Artículo 79º. La ejecución de obras se hará por el sistema que prefiera la comunidad y se llevará a cabo la dirección de un ingeniero, mediante la activa vigilancia de la comisión encargada de la recaudación y pagos, la cual rendirá cuentas justificadas a sus comitentes. Los que en cualquier concepto se consideren perjudicados por los acuerdos y actos de la comisión, podrán recurrir en queja a la comunidad la alta inspección que le corresponde. Artículo 80º. Siempre que para precaver o contener inundaciones inminentes sea preciso, en casos de urgencia, practicar obras provisorias o destruir las existente en predios de toda clase, la municipalidad o comisión auxiliar podrá acordarlo desde luego bajo su responsabilidad ; pero en la inteligencia de que habrán de indemnizarse después las
16 pérdidas y los perjuicios ocasionados, señalándose un 5% anual de interés, desde el día en que se ocasionó el daño, hasta que se verifique la indemnización. El abono de esta indemnización correrá respectivamente a cargo del Estado, de la municipalidades o de los particulares, según a quién pertenezcan los objetos amenazados por la inundación y cuya defensa haya ocasionado los daños indemnizables. Artículo 81º. Las obras locales que, según lo arriba prescrito, se construyan para defender las poblaciones a los caminos vecinales de un distrito municipal, estarán a cargo de las municipalidades respectivas y serán costeadas por ellas. Serán de cuenta del Estado las obras de interés general necesarias para defender de inundaciones las vías, establecimientos públicos y territorios considerables y para conservar encauzados y expeditos los ríos navegables o flotables. Artículo 82º. Cuando por efecto de las obras costeadas por el Estado o por los pueblos, hubiesen de recibir también beneficio o acreces las propiedades ribereñas, contribuirá la colectividad de los dueños de estas con la parte proporcional que convengan con el Estado o con la Municipalidad. La cuota individual de cada interesado se fijará por un perito nombrado por cada parte y tercero en caso de discordia, según el derecho común. Artículo 83º. El Gobierno completará el estudio general de los ríos, para señalar con acierto los puntos donde convengan obras de encauzamiento y defensa, destinadas a preservar las heredades, evitar inundaciones, sanear encharcamientos mantener expeditas la navegación y flotación. CAPITULO 11 DE LA DESECACIÓN DE LAGUNAS Y TERRENOS PANTANOSOS Artículo 84º. Los dueños de lagunas o terrenos pantanosos o encharcadizos que quieran desecarlos o sanearlos podrán extraer de terrenos públicos, con permiso de la municipalidad, la piedra y tierra que consideren indispensable para el terraplén y demás obras. Artículo 85º. Cuando las lagunas y terrenos pantanosos pertenezcan a varios dueños y no siendo posible la desecación parcial, pretendan varios de ellos que se efectúe en común, el Gobierno podrá obligar a todos los propietarios a que costeen colectivamente las obras destinadas al efecto, siempre que este conforme la mayoría como, entendiéndose por tal los que representen mayor extensión de terreno saneable. Si alguno de los propietarios resistiese el pago y prefiriese ceder gratuitamente a los condueños su parte de propiedad saneable, podrá hacerlo.
17 Artículo 86º. Para explorar la voluntad de la mayoría se convocará a todos los propietarios a una junta en los términos que establece el artículo 78º, observándose en su celebración y en la ejecución de las obras que se acuerden, las demás prescripciones contenidas en el mismo. Artículo 87º. Si las lagunas o parajes pantanosos perteneciesen al Estado o algún común de vecinos, procurará el gobierno que se desequen y saneen para ensanche de terreno laborable en el país. Artículo 88º. Cuando se declarase insalubre por quién corresponde una laguna o terreno pantanoso o encharcadizo, se procederá forzosamente su desecación o saneamiento. Si fuese de propiedad privada, se hará saber a los dueños para que dispongan el desagüe o terraplén en un plazo que se es señalará por la municipalidad. Artículo 89º Si la mayoría de los dueños se negase a ejecutar la desecación, la municipalidad podrá concederla a cualquier particular o empresa que se ofreciese a llevarla a cabo previa aprobación del proyecto y planos. Artículo 90º Si los pantanos, lagos o terrenos encharcadizos declarados insalubres perteneciesen al Estado y se presentase quien ofrezca su desecación y saneamiento será admitida su proposición mediante el abono por el concesionario del rendimiento anual capitalizado según el artículo anterior. Si no hubiese quien se presentase a hacer propuesta, o ésta fuera inatendible, se dispondrán por el gobierno los estudios y planos y se sacará la empresa a pública subasta a cargo del rubro respectivo del presupuesto. Artículo 91º Cuando por efecto de la desecación pueda darse riego mediante el pago de un canon, el derecho a su pago no excederá de noventa y nueve años, al cabo de los cuales se aplicarán a los regentes los beneficios del artículo 233. Artículo 92º Las disposiciones generales contenidas en los artículos del presente capítulo relativas a las autorizaciones de estudios y derechos de los que las obtengan obligaciones de los concesionarios, caducidad de las concesiones y reconocimiento de las obras ejecutadas para el aprovechamiento de las aguas públicas, así como los beneficios de que gozan las empresas de canales de riego según los artículos 242 y 243 son aplicables a las autorizaciones otorgadas a empresas particulares para la desecación de pantanos y encharcamientos, sin perjuicio de las condiciones especiales que en cada caso se fijen y establezcan. CAPITULO 12 DE LAS SERVIDUMBRES NATURALES EN MATERIA DE AGUAS
18 Artículo 93º Los terrenos inferiores están sujetos a recibir las aguas que naturalmente y sin obra del hombre fluyen de los superiores, así como la piedra y terreno que arrastren en su curso. No se puede dirigir un albañal o acequia sobre el predio vecino si no se ha constituido esta servidumbre especial. En el predio inferior no se puede hacer cosa alguna que estorbe la servidumbre legal, ni en el superior, con que lo agrave. Artículo 94º Si el agua corriente se detiene en el predio de alguno por hecho ajeno de la mano del hombre, el que se sienta perjudicado por la interrupción de la corriente, podrá reclamar del dueño del predio de donde se ha estancado el agua, que remueva el impedimento o se lo deje remover para que las aguas vuelvan a su curso ordinario. Artículo 95º El dueño de un predio en el que existan obras defensivas para contener el agua o en el que por la variación de su curso sea necesario construirlas de nuevo esta obligado ha hacer los reparos o construcciones necesarias o a tolerar que sin perjuicio suyo las hagan los dueños de los predios que experimenten o estén expuestos inminentemente a experimentar daño. Artículo 96º Todos los propietarios que participan del proveniente beneficio de las obras de que se tratan los artículos anteriores, están obligados a contribuir al gasto de su ejecución en proporción a su interés. Los que por su culpa hubiesen ocasionado el daño serán responsables de los gastos. Artículo 97º Si las aguas que fluyen de los terrenos superiores fuesen producto de alumbramientos artificiales o sobrantes de acequias de riego o procedente de los establecimientos industriales que de nuevo crearen tendrá el dueño del predio inferior derecho a exigir resarcimiento de daños y perjuicios. Artículo 98º Si en cualquiera de los tres casos del artículo precedente que confieren derecho de resarcimiento al predio inferior, le conviene al dueño de éste dar inmediata salida a las aguas para eximirse de la servidumbre sin perjuicio para el superior ni para el tercero podrá hacerlo a su costa o bien aprovecharse eventualmente de las mismas aguas si le acomodase renunciando entretanto al resarcimiento. Artículo 99º El dueño del predio inferior o sirviente tiene también derecho ha hacer dentro de él ribazos, malecones o paredes que sin impedir el curso de las aguas sirvan para regularizarlo o para aprovecharlas en su caso. Artículo 100º Del mismo modo puede el dueño del predio superior o dominante construir dentro de él ribazos, malecones o paredes que sin agravar la servidumbre del predio inferior suavicen las corrientes de las aguas, impidiendo que arrastren consigo la tierra vegetal o causen otros desperfectos en la finca.
19 Artículo 101º Cuando el dueño del predio inferior varíe la salida de las aguas procedente de alumbramientos según los artículos 23 y 98 y con ello irrogue daño a tercero podrá éste exigir indemnización o resarcimiento. No se reputa daño al contrariar o suprimir el aprovechamiento de las aguas sobrantes a los que venían disfrutando eventualmente. Artículo 102º Cuando el agua acumule en un predio piedras, tierra broza u otros objetos que embarazando su curso natural, pueda producir embalses o inundaciones, distracción de las aguas u otros daños los interesados podrán exigir del dueño del predio que se remueva el estorbo o les permita removerlo. Si el dueño no residiese con el pueblo, el requerimiento se entenderá con su apoderado o colono y si tampoco éstos estuviesen en él y el caso fuese urgente o se negase infundadamente el permiso, lo concederá la autoridad. Los gastos que se originen de los trabajos de desbroce y limpia, serán satisfechos con todos los propietarios que participen de su beneficio en proporción al interés que reporten. Si lugar a indemnización de daños será a cargo del causante. CAPITULO 13 DE LA SERVIDUMBRE DE ACUEDUCTO Artículo 103º El dueño de una heredad o de un establecimiento industrial que quiera servirse para el riego de sus tierras o para el uso de su fábrica de las aguas naturales o artificiales de que tenga derecho a disponer, podrá conducir a su costa esas aguas por las heredades intermedias abonando una justa y previa indemnización. La servidumbre a que están sujetas la heredad o las heredades intermedias se llama servidumbre de acueducto. Artículo 104º Las casas, los corrales, patios huertas y jardines que de ellas dependan no están sujetas a la servidumbre de acueducto. Artículo 105º El derecho de acueducto comprende el de llevarlo por un rumbo que permita el libre descenso de las aguas y que por la naturaleza del suelo no haga excesivamente dispendiosa la obra. Verificadas estas condiciones se llevará el acueducto por el rumbo que menos perjuicio cause a los terrenos cultivados. El rumbo más corto se mirará como menos perjudicial a la heredad sirviente y el menos costoso al interesado, sino se probase lo contrario.
20 El juez conciliará en lo posible los intereses de las partes y en los puntos dudosos decidirá a favor de las heredades sirvientes. Artículo 106º El dueño de la heredad sirviente tendrá derecho para que se le pague el precio de todo el terreno que ocupa el acueducto y el de un espacio a cada uno de los costados que no baje de un metro de anchura con más un diez por ciento sobre la suma total de esos precios, fuera de la debida indemnización de los daños inmediatos. Llegado el caso tendrá también derecho para que se le indemnice el daño ocasionado por las filtraciones y derrames que puedan imputarse a defectos de construcción del acueducto. Articulo 107º El dueño de la heredad sirviente está obligado a permitir la entrada de trabajadores para la limpieza y reparación del acueducto, con tal de que se dé aviso al administrador de la heredad. Está obligado asimismo a permitir con este aviso previo la entrada de un cuidador de tiempo en tiempo o con la frecuencia que el juez según las circunstancias determine. Artículo 108º El dueño del acueducto podrá impedir toda plantación u obra nueva en el espacio lateral de que habla el artículo 106. Artículo 109º El que tiene a beneficio suyo un acueducto en su heredad puede oponerse a que se construya otro en ella ofreciendo paso por el suyo a las aguas de que otra persona quiera servirse con tal de que de ello no se siga un perjuicio notable al que quiera abrir el nuevo canal. Aceptada esta oferta se pagará al dueño de dicho acueducto el valor del suelo ocupado por éste (incluso el espacio lateral de que habla el artículo 106) a prorrata del nuevo volumen de agua introducida en él y se le reembolsará además en la misma proporción lo que valiese la obra en toda la longitud que aprovechase al interesado. Este en caso necesario ensanchará el acueducto a su costa y pagará el nuevo terreno ocupado por él y por el espacio lateral y todo otro perjuicio pero sin el 10% de descargo. Artículo 110º Si el que tiene un acueducto en heredad ajena quisiera introducir mayor volumen de agua en él podrá hacerlo indemnizando de todo perjuicio a la heredad sirviente y si para ello fuesen necesarias nuevas obras se observará respecto éstas lo dispuesto en el artículo 16. Artículo 111º Las reglas establecidas para servidumbre de acueducto se entienden a los que se construyan para dar salida y dirección a las aguas sobrantes y para desecar pantanos y filtraciones naturales por medio de zanjas y canales de desagüe.
Gaceta Oficial No. 8666 de fecha 29 de junio de 1962 Ley No. 5852 del 29 de marzo de 1962 sobre Dominio de Aguas Terrestres y Distribución de las Aguas Públicas. NUMERO: 5852, Mod. por art. 196, Ley No.