Source: http://www.luispetri.com.ar/verificacion-voluntaria-de-consumo-alcoholico/
Timestamp: 2017-11-22 01:37:15
Document Index: 299394652

Matched Legal Cases: ['in fine', 'Artículo 1', 'Artículo 2', 'Artículo 3', 'artículo 1', 'artículo 85', 'Artículo 5', 'Artículo 6', 'Artículo 7']

Verificación voluntaria de consumo alcohólico | Luis Petri
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La trilogía vial, describe los tres factores que repercuten directamente sobre la problemática del tránsito, estando constituida por: 1) el factor humano, constituido por las personas que utilizan la vía pública, 2) el factor vehicular, esto es, los vehículos utilizados por el hombre para desplazarse y transitar, el estado general del mismo y sus condiciones particulares, y; 3) por último el factor ambiental, que es la vía pública con sus especiales características de trazado y señalización. Ellos -afirman los especialistas- están interconectados, dinamizados y retroalimentados por la circulación. Si se analiza el factor humano, se concluye que el hombre es el principal responsable de los siniestros viales.
Conforme sostiene la Asociación Civil sin fines de lucro “Luchemos por la Vida” Argentina ostenta uno de los índices más altos de mortalidad por accidentes de tránsito. 22 personas mueren por día; hay 7.885 víctimas fatales por año (2009) y unos 120 mil heridos de distinto grado y miles de discapacitados. Las pérdidas económicas del tránsito caótico y accidentes de tránsito superan los U$S 10.000 millones anuales.
Dentro del factor humano, el alcohol es un elemento exógeno determinante de una gran cantidad de accidentes mortales.
Un estudio realizado en enero del 2010 por el Ministerio de Desarrollo Social del Gobierno de la Cdad. Autónoma de Buenos Aires confirma la incidencia del consumo de alcohol en la producción de accidentes de tránsito, aún cuando el nivel de consumo esté por debajo del 0,50 gr. que la Ley Nacional establece como permitido.
Se confirma en él, la existencia una mayor asociación entre accidentes y consumo de alcohol los viernes, sábados y domingos. Dichos accidentes se verifican prevalentemente entre las 0hs y las 6.00hs am. Más del 80% de los conductores accidentados son varones y el 50 % de los conductores son menores de 25 años.
Existe, así mismo, desinformación e ignorancia respecto de los máximos permitidos de alcohol en sangre así como su impacto en el estado psicofísico del conductor del rodado. El límite legal de alcohol en sangre es de 0,5 gramos para la conducción de automóviles conforme a la ley 24.449. Sin embargo, una encuesta del Centro de Otorgamiento de Licencias de la Ciudad de Buenos Aires, sobre 496 conductores, indicó que el 47 por ciento no sabe cuál es la tolerancia permitida para manejar. Y el 58 por ciento cree que el tiempo que debe transcurrir para que pase el efecto etílico es menor al real.
Corroborando estas cifras, Luchemos por la Vida investigó acerca de la cantidad de conductores que manejan alcoholizados y también creencias y conocimientos sobre el tema. El 47% de los encuestados no conocía el límite legal de alcohol tolerado en sangre en conductores particulares. El 58% creyó que el tiempo para que se pasen los efectos del alcohol era menor al necesario.
Por ello, resulta imperioso generar conciencia de los efectos nocivos que el alcohol genera al momento de conducir e informar a los potenciales consumidores respecto del estado en el que se encuentran una toda vez que consumen alcohol. Por ello, el proyecto plantea el establecimiento obligatorio por parte de quienes ofrecen consumiciones de bebidas alcohólicas a sus clientes en el lugar, de alcoholímetros a disposición de estos a fin de constatar su aptitud para el manejo.
A partir de este proyecto se busca que cada bar, restaurante, drugstore, café, pub o boliche , y en general todos aquellos en los que se expenden bebidas alcohólicas para consumo personal dentro del ámbito físico donde desarrollan sus actividades tengan la obligación de proporcionar un alcoholímetro a sus clientes.
El medidor de alcohol en sangre debe ser obligatorio para el local comercial pero su uso no resulta obligatorio para los consumidores. Con esta medida se trata de concientizar a la población y, a partir de allí, disminuir los riesgos en las rutas que genera conducir alcoholizado.
Existe en nuestro país la venta de alcoholímetros personales que otorgan la posibilidad de saber qué cantidad de alcohol en sangre tiene una persona que ha bebido y, a partir de esa información, le permite tomar las decisiones como si es conveniente que conduzca o no.
Estos productos poseen diferentes precios y modelos y todos tienen eficacia en el test. Los más económicos salen $ 29 y señalan con una luz verde si el usuario puede manejar. En algunos puntos del país ofrecen alcoholímetros que funcionan a monedas y hasta los alquilan para fiestas.
Conforme a la FITAC en su informe referido al consumo de alcohol, el llamado bebedor social presenta el problema mayor, ya que tiene la idea, equivocada, de que unas copas no deterioran su capacidad en el manejo. Se presenta simplemente alegre o eufórico, sobrestima sus facultades encontrándose inclinado a tomar riesgos innecesarios en momentos en que, en realidad, sus reflejos están disminuidos. Hay muchos factores que influyen en la rápida absorción del alcohol en la corriente sanguínea, como la cantidad de comida inferida, el tipo de comida, la concentración alcohólica de la bebida consumida, la tolerancia individual hacia el alcohol (edad, peso, hábito, etc.), el período de tiempo durante el cual el alcohol ha sido consumido, entro otros.
En el tránsito diario un conductor debe decidir maniobras o reaccionar ante las maniobras de otros conductores cada 20 segundos. En esas circunstancias es esencial la habilidad para dominar el vehículo, el control emocional, la concentración, la coordinación y buen juicio para juzgar la velocidad, la distancia y el tiempo.
El alcohol afecta particularmente el control de los músculos que mueven y enfocan nuestros ojos y en consecuencia la visión que se presenta del camino resulta borrosa y confusa. Además de que reduce el control sobre la luz que entra al ojo, retardando la reacción ante el encandilamiento; también puede ocasionar “nistagmus” lo que significa una oscilación rápida e incontrolada de los globos oculares produciendo visión doble. En tal caso la capacidad para juzgar distancias se reduce.
Nuestro país tiene uno de los índices de mortalidad en rutas más altos del mundo, de estos hechos, muchos se producen porque la persona que conducía un rodado se encuentra en estado de ebriedad. Como sociedad estamos tomando conciencia de que quienes están al frente de un volante tienen un arma en su mano, pero como Estado debemos continuar brindando herramientas para disminuir los lamentables índices de accidentes de tránsito que hay en nuestras vías.
Por todo lo expuesto, es que solicito a esta H. Cámara la aprobación del presente proyecto de ley.
Artículo 1°.- Los comercios habilitados como confiterías, restaurantes, hoteles, locales de diversión nocturna y bailables, bares, salones de fiesta, casinos, drugstore y/o similares, y en general todos aquellos en los que se expenden bebidas alcohólicas para consumo personal dentro del ámbito físico donde desarrollan sus actividades, deberán ofrecer alcoholímetros a disposición de los consumidores, a fin de que estos puedan determinar el grado de alcohol en sangre y su eventual aptitud para el conducir.
Artículo 2°.- Será voluntario para los consumidores y/o clientes la utilización de dicho servicio, debiendo garantizarse la confidencialidad del resultado y reserva del procedimiento conforme lo determine la reglamentación.
Artículo 3°.- La utilización será gratuita pudiendo percibirse únicamente el costo del descartable utilizado para la obtención de la muestra.
Articulo 4°.- En los comercios mencionados en el artículo 1 de la presente ley deberá informarse en lugar visible la sanción prevista para el caso de conducir en estado de ebriedad y/o intoxicación alcohólica prevista por el artículo 85. I .m de la ley 6082.
Artículo 5°.- Los alcoholímetros deberán garantizar la precisión en el resultado obtenido. Para practicar dichas pruebas podrán ser utilizados alcoholímetros, test de exhalación u otros mecanismos de control que se ajusten a uno de los métodos aprobados por la autoridad competente.
Artículo 6°.- El incumplimiento de la presente ley será pasible de multas de pesos dos mil ($1.000) hasta pesos diez mil ($10.000), debiendo tenerse en cuenta la reincidencia al momento de la imposición de la sanción.
Artículo 7°.- Será autoridad de aplicación del Ministerio de Seguridad de la Provincia.