Source: http://thomsonreuterslatam.com/2013/05/doctrina-del-dia-contrato-y-relacion-de-trabajo/
Timestamp: 2019-07-22 01:20:06
Document Index: 179618355

Matched Legal Cases: ['artículo 24', 'artículo 23', 'artículo 23', 'artículo 23', 'artículo 21', 'artículo 22', 'artículo 22', 'in fine', 'artículo 23', 'in dubio']

Thomson Reuters | Doctrina del día: contrato y relación de trabajo
Autor: Gabet, Emiliano A.
Las cuestiones que rodean el encuadramiento de una relación como propia o ajena al ámbito del derecho de trabajo son, claramente, de las que revisten mayor complejidad en nuestra especialidad. Como consecuencia del corte netamente casuístico resulta imposible la formulación de una máxima que direccione al juzgador o al doctrinario al arribo de una conclusión uniforme.
Si bien parte de la doctrina —y se observa una cierta (pero no absoluta) tendencia jurisprudencial— considera que con el avenimiento de la ley de contrato de trabajo tanto la locación de servicios o de obra habrían dejado de existir como tal para resultar absorbidas por la figura del contrato de trabajo no se puede dejar de resaltar que ello no encuentra correlato con la realidad comercial y jurídica que rodea a diario el mundo de los negocios dentro del que se encuentra inmersa la legislación del trabajo.
Un ejemplo extremo –pero que como tal muestra la falencia de dicha concepción— es que si toda prestación de servicios debe ser encuadrada como contrato de trabajo desaparecería jurídicamente la figura del empresario autónomo e individual que brinda servicios a un potencial número clientes. Nada más alejado de la realidad máxime teniendo en cuenta que se está debatiendo en estos momentos la incorporación a la ley de sociedades la del tipo unipersonal.
Si el legislador incorporó una presunción de carácter iuris tantum a los efectos de establecer la existencia de un contrato de trabajo la misma debe ser aplicada en una extensión concordante con ello. Caso contrario, se corre el riesgo de transformar la misma en una de carácter absoluto (iure et de iure) en forma pretoriana con las disvaliosas consecuencias que ello trae aparejado.
El derecho del trabajo, como rama jurídica autónoma, coexiste e interactúa con el resto del espectro del derecho. En el ámbito de la Justicia Nacional del Trabajo ello ha quedado evidenciado con mayor relevancia desde el dictado del plenario 309 “Ramírez” en el que, si bien uno puedo o no estar de acuerdo con la doctrina del mismo, se deja expresamente sentado la interacción entre el derecho del trabajo con las otras ramas del derecho.
En consecuencia, como derivación propia de la cita interacción, la interpretación de la normativa debe ser integradora y no excluyente. La aplicación expansiva del derecho del trabajo más allá de los límites previstos por el legislador trae, como consecuencia, imprevisión jurídica. Es habitual encontrar precedentes en los que se afirma que una relación resulta de índole laboral por el hecho de que el empleador obligó a una persona a inscribirse como autónomo y, por lo tanto, a entregar facturas cuando, si se profundiza en el análisis de las probanzas de autos, se ha acreditado que dicho supuesto “trabajador” i) se encontraba con gran antelación inscripto como tal o; ii)brindaba servicios a una cantidad de clientes que resulta imposible que cumpla la carga horaria que denuncia en su reclamo o; iii) facturaba en forma correlativa por una cuestión coyuntural propia del negocio que llevaba adelante, etc. es analizar parcialmente las cuestiones fácticas que rodean el caso y transforman al decisorio en una afirmación dogmática que no encuentra correlato con el derecho vigente.
Lo afirmado hasta el momento no implica que en muchos casos, tal como se observará en la doctrina y jurisprudencia reseñada en el presente dossier, fraudulentamente se encubra una relación de trabajo bajo distintas figuras jurídicas ajenas al ámbito del derecho del trabajo. Pero la existencia de dichos precedentes no habilita la afirmación genérica de que todas las relaciones deben presumirse y ser encuadradas en la figura del contrato de trabajo.
Asimismo, como efecto colateral de la indebida expansión del derecho del trabajo, lleva a la interposición de demandas en las que un religioso o quien presta trabajo “ad honorem” invoca la existencia de una relación de índole laboral. Parte del incremento litigioso encuentra fundamento en la laxitud de la aplicación de las premisas de nuestra especialidad.
Finalmente, la interacción y diferenciación entre “contrato de trabajo” y “relación de trabajo” ha sido claramente reflejada por el legislador en el artículo 24 de la ley de contrato de trabajo al regular –y tarifar— la responsabilidad indemnizatoria que genera el no inicio de la relación de trabajo del contrato de trabajo acordado. Puede existir un contrato de trabajo sin relación de trabajo pero no así una relación sin contrato.
En el presente dossier se realiza un exhaustivo análisis de la actualidad doctrinaria y jurisprudencial destacándose una gran variedad de fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y de varios Tribunales Supremos Provinciales. Desde ya se podrá observar a lo largo de la presente reseña que, tal como hemos destacado al inicio, no existe un criterio unificador pero si pautas que de ser tenidas presentes evitarán el indebido encuadramiento de una relación comercial —o de otra índole— en el ámbito del derecho del trabajo.
AQUINO, Claudio. “Miembro de Directorio y Relación Laboral”. Publicado en: DT 2012 (mayo), 1188
Sabido es que el Directorio se erige en el órgano típico de administración y representación de un agrupamiento societario de estas características y que sus funciones operativas desplegadas por los miembros que lo integran, obligan a la sociedad por todos aquellos actos que no fueren notoriamente extraños al objeto social o a la consecución de los fines institucionales (Conf. Art. 58 Ley de Sociedades 19.550). Por su lado, los arts. 268 y 271 del mismo cuerpo legal citado, advierten específicamente que la representación societaria corresponde al presidente del directorio, mientras que existe el típico presupuesto de prohibición de contratar por aquel director que anudase nexos que exorbiten las actividades propias de la sociedad o que fueren incompatibles con las condiciones del mercado en el cual despliega sus gestiones el ente societario. De tal forma, aquellos contratos que no se compadecieren con el postulado ut supra indicado, quedarán condicionados en su validez a la previa aprobación del órgano directivo o conformidad de la sindicatura si no existiere suficiente quórum; debiendo darse cuenta en todos los casos al órgano deliberativo de la sociedad (Asamblea). En este contexto emanado de la ley comercial, que encuentra directa cabida en el presente caso, es que la Sala interviniente concluye que el presidente del directorio —al no haberse probado el despliegue y cumplimiento de tareas excedentes de su especifico rol de director—, aparece excluido de los perfiles propios que diseñan un contrato de trabajo. El paradigma argumental utilizado es muy gráfico: “nadie puede ser empleador y empleado al mismo tiempo”
AQUINO, Claudio. “La presunción del art. 23 LCT frente a la prueba”. Publicado en: DT 2011 (julio), 1788
Sabido es que la presunción sobre la existencia de contrato de trabajo aparecida en la norma mencionada, reviste el carácter iuris tantum por lo cual reconoce la admisión de prueba en contrario destinada a desestimación de la nota de la dependencia con apoyo en circunstancias, relaciones o causas, que se denotaren en cada supuesto particular.
CASTRO NEVARES, Federico. “Naturaleza de la relación del remisero con la agencia”. Publicado en: DJ 18/04/2012, 5
La primacía de la realidad, consagrada como uno de los principios derivados del principio protectorio del Derecho del Trabajo, sirve no sólo para determinar la existencia de un contrato de trabajo allí donde las partes pretendieron simular uno de otra índole, sino también para tener por configurado el trabajo autónomo en aquellos casos en los cuales el trabajador resulta dueño absoluto de lo producido por su prestación personal y no un ajeno respecto de tales frutos, simple beneficiario de una contraprestación por su esfuerzo en la tarea o actividad. Y sólo se puede hacer prevalecer la realidad sobre las formas en tanto se descubra la verdadera naturaleza de las cosas, en el caso la esencia del trabajo dependiente o de la autonomía, su contracara.
COPPOLETTA, Sebastián C. “La relación de dependencia laboral: ¿criterio subjetivo u objetivo?”. Publicado en: LLLitoral 2005 (octubre), 930
Si el criterio es subjetivo, entonces la naturaleza laboral de una relación será determinada por el carácter de cada persona trabajadora. Conforme el nivel de cultura y el conocimiento de las normas legales laborales que cada trabajador posea, distinta será su posición frente a la relación de dependencia laboral. Algunas implicancias de esta tesis: puede suceder que dos personas realizando exactamente las mismas tareas, sean consideradas en forma distinta, una bajo relación de dependencia laboral y la otra un trabajador autónomo. Y, entonces, un abogado especialista en Derecho del Trabajo, ¿jamás podría ser contratado bajo una relación de dependencia? Por último, una persona —futuro empleador que no desea someterse a la regulación del Derecho del Trabajo— puede requerir a un trabajador que éste tome un curso profundizado de Derecho Laboral antes de celebrar el contrato y, de esta forma, elevar a su contratante sacando el contrato de la regulación laboral. Si, en cambio, la relación de dependencia se determina conforme un criterio objetivo no será la condición de cada persona sino las características del trabajo que realiza lo que determine la aplicabilidad del Derecho del Trabajo. El trabajo humano dependiente implica una incorporación del trabajo a la estructura empresaria organizada por el sujeto empleador; asumiendo este último los riesgos y beneficios del trabajo incorporado. Siempre que objetivamente se dé esa incorporación, el trabajo será considerado dependiente y será regulada la relación entre las partes por el Derecho del Trabajo, independientemente del carácter subjetivo de las partes. Ello sin perjuicio que una vez determinada la relación de trabajo dependiente y sometida la regulación de la relación jurídica al Derecho del Trabajo, el carácter subjetivo de las partes sea relevante en ciertos institutos del Derecho Laboral. En definitiva, la relación de dependencia que posibilita la aplicación del Derecho del Trabajo es considerada bajo un criterio objetivo relacionada con la efectiva prestación del trabajo y su incorporación a una empresa ajena al trabajador, sin importar las condiciones personales de la persona que trabaja.
DEVOTO, Pablo A. “El contrato de trabajo y el derecho deportivo. Diferencias entre el deportista “profesional” y el “amateur” en la relación laboral”. Publicado en: LA LEY 16/03/2009, 7, LA LEY, 2009-B, 301, Sup. LLP Derecho Laboral 2009 (junio), 27
Una cosa es la actividad deportiva practicada con un sentido de recreación y otra muy distinta es cuando se realiza con un propósito de lucro, configurándose esta última cuando la misma constituye un verdadero contrato en sentido económico-jurídico; no ocurriendo lo mismo en el caso de los jugadores aficionados o amateurs que practican la misma actividad dentro del mismo club deportivo con el cual se encuentran vinculados en su condición de asociados y, en consecuencia, no siendo remunerados. Si bien, en su condición de asociados están obligados a observar ciertas normas de disciplina que rigen el orden interno del club, para poder gozar de todas las comodidades proporcionados a los socios en la práctica del deporte.
ETALA, Carlos Alberto. “La situación jurídica de los fleteros”. Publicado en: LLBA 2007 (febrero), 9. DT 2007 (abril), 451
La dilucidación de los llamados “casos difíciles” (hard cases) en materia de relación de dependencia laboral, adquiere en la actualidad una significación económica más trascendente si se advierte la toma de conciencia colectiva acerca de la problemática del “empleo no registrado” —vulgarmente conocido como “trabajo en negro”—, que, a partir de la sanción de la Ley de Empleo 24.013 (DT, 1991-B, 2333), seguida por las leyes 25.323 y 25.345 (DT, 2000-B, 2017; 2397) y otras normas adicionales, ha incrementado notoriamente los recargos indemnizatorios y las sanciones administrativas y penales destinadas a combatir la evasión laboral y de la seguridad social.
ETALA (h.), Juan José. “Inexistencia de la relación laboral”. Publicado en: DT 2010 (julio), 1787
Quizás análisis más desapasionados y profundos, basados en la realidad de como se configuran dichas relaciones y con menos apego a una interpretación amplia del art. 23 de la LCT, pueda colaborar en no generar obligaciones inexistentes para un empleador y derechos sin causa para un supuesto trabajador.
FERNANDEZ MADRID, Juan Carlos. “Las profesiones liberales y el contrato de trabajo”. Publicado en: DT 1988-A, 179
Toda vez que pueda establecerse que el profesional está inserto en una organización a la que es ajeno (la empresa) sujeto a órdenes dentro de las limitaciones que al poder de dirección le imponen la ausencia de dependencia técnica y la localización de la prestación —frecuentemente realizada fuera del ámbito físico de la empresa— y obligado, en fin, a cumplir su tarea dentro del marco más o menos rígido determinado por el empleador (organización heterónoma de la labor) estaremos frente a un contrato de trabajo.
GABET, Emiliano A. – CHRISTENSEN, Esteban A. “La desvirtuación del ámbito de vigencia personal del estatuto de periodistas profesionales”. Publicado en: LA LEY 2006-F, 593
Quien intenta valerse de la presunción del artículo 23 de la LCT y, asimismo, requiere su inclusión en el régimen del periodista profesional, tiene la carga adicional de acreditar que las labores prestadas son de índole periodística, pues siendo éste uno de excepción, no admite la lisa y llana aplicación del art. 23 de la ley de contrato de trabajo. Es que la determinación de cuáles tareas son periodísticas y cuales no lo son es una cuestión de hecho y por lo tanto, la carga probatoria que la vinculación habida entre las partes se encuentra comprendida en el ámbito del estatuto de periodistas, recae sobre la demandante.
GABET, Alejandro – GABET, Emiliano A. “La contratación de un asesor legal “ad honorem””. Publicado en: DJ 29/02/2012, 29
A diferencia de lo planteado en el caso en comentario, en el que las tareas prestadas por el profesional a la embajada lo eran con carácter “ad honorem” y, los honorarios retribuidos por su asesoramiento a particulares fueron gestionados y percibidos en forma directa por el abogado, realmente la delimitación de las tareas como de índole laboral o autónoma resulta en la mayoría de los casos una tarea álgida y conflictiva desde el punto de vista tanto interpretativo como valorativo. Tal como hemos indicado, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha destacado en el precedente Bertola las pautas que desvirtúan cualquier tipo de presunción sobre la existencia de contrato de trabajo cuando quien invoca tal relación reviste el carácter de profesional. En consecuencia: i) el silencio durante un largo lapso de tiempo (y su derivado consentimiento) respecto al encuadramiento como autónoma de la relación contractual, ii) la autonomía en la gestión de la organización de sus tareas y en la percepción de la retribución a lo que hemos agregado la importancia que en estos casos reviste la existencia o no de exclusividad en la prestación de las tareas son factores que, de conjugarse, excluyen el encuadramiento en la legislación laboral de la relación habida con un profesional. Quizás, el problema que nos acucia al momento de realizar una definición de un caso en el que se encuentra involucrado un profesional, es que la ponderación de los factores se realizan habitualmente en forma aislada y no sistémica llevando a que muchas veces se encuadren en el régimen de la ley de contrato de trabajo erróneamente relaciones que no revestían el carácter de laboral.
GARCÍA, Héctor A. “Presunción de relación de trabajo. La importancia de no desnaturalizarla”. Publicado en: LA LEY 2010-B, 14
En este pronunciamiento de alzada donde se confirma el fallo de primera instancia, se establece un límite razonable para la aplicación de la presunción prevista en el artículo 23 de la ley de contrato de trabajo (t.o. 1976) (Adla, XXXVI-B, 1175) y que lamentablemente muchos tribunales la aplican como si se tratara de un axioma, dogmatismo que incluso ha estimulado que a cualquier tipo de vínculo jurídico se le asigne naturaleza jurídica laboral “iuris et de iure”, cuando en rigor de verdad se trata de una presunción “iuris tantum”.
GONZALEZ (h.), Ricardo O. “Cuidado de enfermos a domicilio. ¿Locación de servicios o contrato de trabajo?”. Publicado en: IMP 2001-3, 129
Es indiscutible que la LCT, y consecuentemente su contenido se encuentra estructurada sobre la base de considerar al trabajador como un integrante o medio personal de una organización empresaria, situación ésta que no se encuentra configurada en el cuidado de un enfermo en su domicilio. Cierto es, que el enfermero/a, ha de cumplir un horario, percibe una contraprestación por su tarea y está sujeto a directivas, en cuanto a la atención del paciente, pero no por ello dicha relación deja de encuadrar dentro de la locación de servicios, aún cuando existan puntos de coincidencia entre dichas vinculaciones. Pensar lo contrario significaría aniquilar por completo la figura contractual mencionada del Código Civil, y por otra parte tampoco existirían los trabajadores autónomos. Resulta indiscutible que, una relación de este tipo puede perdurar en el tiempo con las mismas personas, pero ello está dado por una situación particular de confianza entre quienes anudan este vínculo. Y el enfermo, aún cuando abone una contraprestación por su cuidado no reviste las caracteres de empleador ni empresario que describe la LCT, ya que no existe no sólo organización empresaria, sino tampoco actividad productiva ni riesgo económico, ni obtención de ganancias por parte de quien recibe la prestación, y que son elementos esenciales de un contrato de trabajo. Tampoco existen por ejemplo, la posibilidad sancionatoria del destinatario de la prestación, ni de ejercer el ius variandi. Evidentemente todas estas pautas denotan la inexistencia de relación laboral en los términos de los arts. 21 a 23 del LCT, respecto del caso que analizamos. Es cierto también que no se configura la aplicación del dec. 326/56 en tanto no se dan las notas tipificantes de dicha relación, por lo cual el cuidado de un enfermo y tal cual lo resolviera la jurisprudencia, no puede ser vista en el ámbito del estatuto de servicio doméstico.
GONZALEZ ROSSI, Alejandro. “Nuevas decisiones sobre los planes de opción de compra para empleados”. Publicado en: DT 2010 (junio), 1436
Las actividades que contemplaba el Derecho del Trabajo también han variado, llegándose a ver que actualmente un autónomo, con título universitario, y relativa independencia horaria se lo ha asimilado al trabajador, ello siempre en base a la fuerte presunción del art. 23 LCT, por lo cual la fuerza centrífuga del Derecho Laboral también se expande hasta contemplar acciones humanas que en otras épocas no se hubieran considerado propias del marco de un contrato de trabajo.
LITTERIO, Liliana H. “Los alcances de la prueba de la prestación de servicios” Publicado en: DT 2011 (septiembre), 2404
Lo que resulta claro es que en los términos del art. 23 lo que dispara la presunción de existencia de un contrato de trabajo es, precisamente, la prestación de servicios, y que esta es una cuestión de hecho y prueba que exclusivamente puede definir el juzgador quien tiene los elementos a su alcance para hacerlo.
MADDALONI, Osvaldo A. “Presunción del art. 23 de la LCT y responsabilidad de los directores”. Publicado en: DT 2010 (abril), 846
En cuanto a la presunción del artículo 23 de la LCT, adhiere el Dr. Maza a la tesis amplia que pregona que el solo hecho de la prestación de servicios es suficiente para que opere la presunción, sin que sea necesario —como pretenden quienes sostienen la tesis restrictiva— que además deba acreditarse la dependencia. En la sentencia se señala —certeramente— que el legislador quiso en el art. 23 de la LCT quitar al trabajador la difícil carga de probar los datos fácticos de la dependencia, y por eso la mandó presumir, dejando en manos del demandado la posibilidad de demostrar que el contrato no fue laboral, es decir que no hubo dependencia. Reforzando sus argumentos dice Maza que con la interpretación restrictiva se llega a una conclusión que roza el silogismo, ya que si se prueba que se ha trabajado bajo dependencia se presume que hubo contrato de trabajo y ello implica que ya la presunción no hace falta pues lo que a partir de allí se quiere hacer presumir ya está probado.
MANSILLA, Alberto. “¿Relación laboral o trabajo independiente?”. Publicado en: DJ 26/10/2011, 27
Los artículos 21, 22 y 23 forman un pequeño sistema dentro de la Ley 20.744 que indica cómo se debe discernir acerca de la existencia de una relación laboral. Por el artículo 21, sabemos que hay contrato de trabajo cuando hay acuerdo de voluntades, en donde una de ellas pone a disposición su fuerza de trabajo, bajo cualquier forma que se adopte y a cambio del pago de una retribución. Por el artículo 22, en cambio, comprendemos que hay “relación de trabajo” cuando existe una efectiva prestación de tareas bajo la dependencia de otra. De tal forma que podrá haber “contrato de trabajo” sin “relación de trabajo” pero no a la inversa. Pero enseguida tenemos el artículo que cierra el círculo que establece una presunción por la cual si se prueba lo que expresa el artículo 22, se da por sentado lo que afirma el 21. Esto es, si demostramos que un trabajador ha desarrollado labores a las órdenes de otra persona, se concreta la sospecha y se tiene por probado el contrato de trabajo. Sin embargo, la redacción misma de la norma referida, nos indica que es una construcción jurídica juris tantum. Por eso, al no ser una disposición de aplicación inapelable, aparecen en la práctica diversas situaciones con distintas soluciones. Así es que también, en todo pleito en donde se ha negado la relación laboral, el razonamiento de los magistrados, comienza con la determinación de la pertinencia de la aplicación del pequeño sistema descripto.
PAVLOV, Federico. “Encuadre legal del trabajador que cuida enfermos”. Publicado en: DT 2007 (mayo), 568
Es palmario que el encuadre jurídico de quienes cuidan enfermos es sumamente complejo, no obstante ello, pueden sintetizarse dos posiciones bien marcadas: 1) aquella que supone la plena aplicación de las reglas de la locación de servicios; y 2) la que considera que se trata de un contrato de trabajo. En mi opinión, insisto, no puede predicarse en abstracto una única posición como invariablemente correcta, ya que dependerá de cada caso. Sin embargo, como veremos a continuación, curiosamente, los caminos nos llevan a la aplicación del Código Civil en ambos casos, aunque con sus matices.
PAWLOWSKI DE POSE, Amanda Lucía. “Sobre las relaciones de trabajo y las uniones de hecho”. Publicado en: DT 2004(octubre), 1365
Desde el punto de vista estrictamente normológico puede decirse que la decisión adoptada es correcta ya que: a) la cuestión en debate no puede ser resuelta en términos teóricos sino en función de las probanzas de autos y ello porque las relaciones concubinarias si bien tienen vocación de permanencia, pueden disolverse espontáneamente siendo, también, factible que lo que comenzó como un negocio laboral se transforme en una relación de convivencia entre personas de distinto sexo y b) porque que la presunción del art. 23 de la ley de contrato de trabajo debe ser proyectada en los litigios con la prudencia que corresponde a toda ficción legal, es decir prescindiendo de toda proyección dogmática.
SALGADO, José Manuel. “Presunción del art. 23 L.C.T.”. Publicado en: DJ 07/05/2008, 31, DJ 2008—II, 31
El art. 23 de la Ley 20.744 presume la existencia de un contrato de trabajo por el hecho de la prestación de servicios: “El hecho de la prestación de servicios hace presumir la existencia de un contrato de trabajo, salvo que por las circunstancias, las relaciones o causas que los motiven, se demostrase lo contrario. Esta presunción operará igualmente aun cuando se utilicen figuras no laborales, para caracterizar el contrato, y en tanto que por las circunstancias no sea dado calificar de empresario a quien presta el servicio”. La primera exégesis de la norma nos lleva rápidamente a concluir que, salvo prueba en contrario, corresponde suponer la existencia de un contrato de trabajo cuando ha sido probada la mera prestación de servicios. No obstante, un sector de la doctrina (Justo López, Antonio Vázquez Vialard, Carlos Etala) interpreta que el sustrato fáctico que se debe acreditar para que se presuma la existencia de un contrato de trabajo está constituido por la prestación de servicios en relación de dependencia. Sólo los servicios prestados en relación de dependencia autorizarían a presumir la existencia de un contrato de trabajo.
TEJERIZO, Antonio S. “Prestación de tareas para una institución religiosa” Publicado en: DJ 29/04/2009, 1090
Tampoco considero acertada la exigencia de que la existencia del contrato de trabajo, deba ser demostrado “fehacientemente” por el trabajador, porque no hay ninguna norma positiva que le imponga esa carga. Si fuera así, casi nunca podría demostrarse en juicio un empleo no registrado. Como se dijo muchas veces el contrato de trabajo es un contrato realidad, cuya naturaleza y existencia puede ser demostrada por cualquier medio de prueba, incluyendo las presunciones. Y cuando la ley impone alguna formalidad, la misma pesa sobre el empleador y no a la inversa como se sostiene en el voto mayoritario.
VAZQUEZ VIALARD, Antonio. “El contrato de trabajo simulado”. Publicado en: LLLitoral 1997, 873
Puede haber relación jurídica sin que exista contrato; ello es suficiente para admitir que se da un haz de obligaciones que vincula a las partes de acuerdo con lo que surge de las prestaciones que se han realizado (basta ese hecho al efecto, sin importar que las partes hayan negociado o no a tal fin). Esta figura que en cierta manera asimila la relación a un contrato real, ha sido abandonada, no obstante lo cual la ley de contrato de trabajo hace referencia al contrato y a la relación de trabajo (arts. 21 y 22). El primero se configura cuando “una persona física se obligue a realizar actos, ejecutar obras o prestar servicios en favor de la otra y bajo la dependencia de ésta durante un período… mediante el pago de una remuneración”. En realidad, lo importante es que la primera haya puesto su capacidad de trabajo a disposición de la otra, aunque ésta no se lo haya requerido realizar o por cualquier otro motivo ajeno a la decisión del empleado, no se haya realizado prestación alguna. Al efecto, el art. 103 de la ley de contrato de trabajo, en forma expresa establece que en ese caso, procede el referido pago. En cambio, considera que existe relación de trabajo cuando una persona realiza actos, ejecuta obras o presta servicios para otra en las mismas condiciones a que nos hemos referido, “cualquiera sea el acto que le dé origen”.
Estimamos que dicha distinción no tiene actualmente aceptación por parte de la doctrina, por lo menos de varios países, entre ellos, el nuestro. Dado las situaciones que pueden plantearse, el art. 24 de ese texto legal se refiere a los “efectos del contrato sin relación de trabajo”, que posiblemente ha sido el que ha podido llevar a confusión al juez de primera instancia. Contrariamente con lo que se suele afirmar respecto de que el contrato de trabajo se perfecciona con el inicio de la prestación, o sea con su ejecución, el mismo puede pactarse difiriendo las partes el comienzo de ésta a una fecha futura (normalmente lo es en el mismo día o en un lapso relativamente breve). Aunque esta última no es la forma habitual en que se negocian la mayor parte de los contratos, en algunos casos se pospone la ejecución de las obligaciones de cumplimiento (dar, recibir trabajo) a un plazo determinado (quizá hasta cuando el trabajador se libera del plazo del preaviso que había dado en su empleo anterior; vence el que dio el trabajador que va a ser substituido por el que ingresa a la empresa, etc.). En esa situación, existe contrato, pero el mismo no ha comenzado a ejecutarse en cuanto se refiere a las referidas obligaciones de cumplimiento, si las de conducta (obrar de buena fe, no hacer concurrencia, entre otras), cuya vigencia comienza desde el momento de la concertación del negocio jurídico. Como una secuela de ese criterio de independizar al derecho del trabajo del civil, se establece (art. 24) que si “antes de iniciarse la efectiva prestación de los servicios se resuelve el contrato (sea por una causa imputable a una u otra parte) los respectivos efectos “se juzgarán por las disposiciones del derecho común, salvo lo que expresamente se dispusiera en esta ley”, a cuyo efecto, la misma norma establece que como mínimo “dicho incumplimiento dará lugar a una indemnización que no podrá ser inferior al importe de un mes de remuneración…”. Es evidente que se trata de un caso en que el derecho del trabajo que se ha pretendido que estuviera sostenido por un ordenamiento autosuficiente, abre sus puertas al de carácter civil.
Giménez, Carlos A. c. Seven Up Concesiones S.A.I.C. y otra
La sumisión del fletero a una serie de directivas de una empresa no resulta por sí solo concluyente para acreditar un vínculo de subordinación toda vez que la existencia de hojas de ruta y la coordinación de horarios constituyen notas comunes que pueden encontrarse presentes tanto en una relación comercial como en un contrato de trabajo pues responden al orden propio de toda organización empresarial.
A fin de establecer la naturaleza de la relación entre un fletero y una empresa adquiere especial relevancia considerar si media aporte de vehículo por parte del primero, si éste asume los gastos de mantenimiento así como los riesgos del transporte y los de las mercaderías, así como si existía posibilidad de hacerse sustituir por otro chofer.
Si bien lo atinente a la existencia o inexistencia de vínculo laboral y la apreciación de los elementos demostrativos de ella remite al examen de cuestiones de hecho y prueba y derecho común que, como regla, son propias de los jueces de la causa y ajenas a la instancia extraordinaria, corresponde el apartamiento de tal principio cuando lo resuelto no constituye una derivación razonada del derecho vigente con aplicación a los hechos comprobados de la causa.
Corte Suprema de Justicia de la Nación, 26/09/1989. “Giménez, Carlos A. c. Seven Up Concesiones S.A.I.C. y otra” Publicado en: DT 1989-B, 2189, DJ 1990-1, 634. Cita online: AR/JUR/1946/1989
Aballay, Enrique O. c. Federación Reg. de Basquetbol de Cap. Federal
Corresponde descalificar por arbitrario el pronunciamiento que tipificó como laboral la relación existente entre un juez de basquetbol y la Federación Regional de Basquetbol de la Capital Federal mediante consideraciones excesivamente amplias de las previsiones del art. 21 de la ley de contrato de trabajo (Adla, XXXIV-D, 3207; XXXVI-B, 1175; DT, 1976-238), sin tener en cuenta el contenido concreto del estatuto y del reglamento interno de la entidad demandada que denotaba que los árbitros debían inscribirse anualmente y abonar un arancel y tener medio lícito de vida, empleo, oficio, profesión y/o renta propia. Ello por cuanto tal omisión redunda en menoscabo de la debida fundamentación que es exigible a los fallos judiciales.
Corte Suprema de Justicia de la Nación, 30/04/1996. “Aballay, Enrique O. c. Federación Reg. de Basquetbol de Cap. Federal”. Publicado en: DT 1996-B, 1781; DJ 1996-2, 878. Cita Fallos Corte: 319:604. Cita online: AR/JUR/1720/1996
Alonso, Jorge R. c. Rumdi S. A.
A los efectos de determinar la existencia o no de una relación dependiente es relevante la circunstancia de que el actor estuviese inscripto como trabajador autónomo y que hubiese percibido sus remuneraciones en concepto de “honorarios” o “reintegro de gastos”, como así la circunstancia de que extendiera recibos impresos con el membrete de su nombre y apellido de los que se desprendía su inscripción previsional como trabajador autónomo, si la tarea que desarrollaba era la de administrador del establecimiento de propiedad de la demandada, máxime si se acredita que el actor no concurría con frecuencia a efectuar sus tareas, que no prestaba servicios en forma exclusiva para la demandada y que había adoptado con otros clientes idéntica modalidad remuneratoria.
Corte Suprema de Justicia de la Nación, 30/06/1999. “Alonso, Jorge R. c. Rumdi S. A.”. Publicado en: DT 1999-B, 2545. Cita Fallos Corte: 322:1325 Cita online: AR/JUR/3661/1999
Trueba, Pablo F. c. Dirección Gral. Impositiva
La asunción de un riesgo para poder cobrar no es incompatible con la legislación laboral típica, ni con la pesca de altura, ya que la propia ley de contrato de trabajo (DT, 1976-238) prevé distintas modalidades de remuneración, una de las cuales se relaciona con el rendimiento obtenido y con la participación en las utilidades.
Corte Suprema de Justicia de la Nación, 19/08/1999. “Trueba, Pablo F. c. Dirección Gral. Impositiva”. Publicado en: DT 2000-B, 1870; DJ 2000-2, 723. Cita Fallos Corte: 322:1716. Cita online: AR/JUR/3667/199
Amerise, Antonio A. c. Obra Social de la Actividad de Seguros, Reaseguros, Capitalización y Ahorro y Préstamo para la Vivienda
No existe relación de dependencia entre un odontólogo y la obra social para la cual presta servicios, si se ha acreditado que el actor cobraba por prestaciones efectivamente realizadas, emitía facturas como profesional independiente, fijaba los horarios y días de atención y determinaba sus licencias, y atendía en su consultorio a pacientes no afiliados a la obra social.
Procede el recurso extraordinario contra la sentencia que tiene por acreditada la relación de dependencia entre un odontólogo y la obra social, basada en determinadas restricciones laborales —limitación horaria, sometimiento a un contralor y cumplimiento de reglas propias de la profesión—, sin tener en cuenta que éstas eran una consecuencia necesaria de la organización de sistema médico-asistencial en el que el actor prestaba servicios.
Corte Suprema de Justicia de la Nación, 29/08/2000. “Amerise, Antonio A. c. Obra Social de la Actividad de Seguros, Reaseguros, Capitalización y Ahorro y Préstamo para la Vivienda”. Publicado en: LA LEY 2002-E, 586. Cita Fallos Corte: 323:2314. Cita online: AR/JUR/3778/2000
Ekman, Pablo Marcelo c. Executive S.A. Consultores en Selección de Personal Técnico y Ejecutivo y otro.
Debe dejarse sin efecto la sentencia que admite un reclamo laboral incoado por un profesional, sin hacer explícito ningún fundamento, ni precisión respecto de la vinculación del actor con las empresas codemandadas y sin realizar tampoco ninguna consideración de las pruebas producidas en la causa. (Del dictamen del Procurador Fiscal que la Corte hace suyo)
Corte Suprema de Justicia de la Nación, 18/02/2003. “Ekman, Pablo Marcelo c. Executive S.A. Consultores en Selección de Personal Técnico y Ejecutivo y otro”. Publicado en: La Ley Online. Cita Fallos Corte: 326:171.Cita online: AR/JUR/6346/2003
Traiber, Carlos D. c. Club Atlético River Plate Asociación Civil
Corresponde hacer lugar al recurso extraordinario interpuesto contra el decisorio de la alzada que se limita a reiterar dogmáticamente, sin hacerse cargo de ninguno de los señalamientos de la recurrente y basado en pautas de excesiva latitud, la existencia de dependencia jurídica, técnica y material entre las partes —en el caso, entre un jugador de voleibol y el club en el que jugaba—, extremo que impide sostener su validez jurisdiccional (del dictamen del procurador fiscal que la Corte hace suyo).
Corte Suprema de Justicia de la Nación, 04/07/2003. “Traiber, Carlos D. c. Club Atlético River Plate Asociación Civil”. Publicado en: LA LEY 2003-F, 438. Cita Fallos Corte: 326:2235. Cita online: AR/JUR/1693/2003
Bertola, Rodolfo P. c. Hospital Británico de Buenos Aires
Es procedente el recurso extraordinario interpuesto contra la sentencia que admitió la demanda de carácter laboral iniciada por un médico —jefe del servicio de obstetricia— contra un hospital, ya que en el desarrollo de la litis se produjo considerable prueba coincidente acerca de que en la institución había médicos que desempeñaban tareas en relación de dependencia y otros —como el actor— cuya designación anual los autorizaba a atender pacientes y a cobrar los honorarios que se abonaran por tal atención, además de que tales honorarios eran liquidados por el demandado a los médicos contra la emisión de recibos como profesionales independientes y en caso de falta de pago al hospital, los médicos quedaban en condiciones de gestionar directamente su cobro.
Aun cuando los agravios del recurrente remiten al examen de una materia de hecho, prueba y derecho común como es la atinente a la existencia o inexistencia de relación laboral entre las partes, regularmente ajena a la instancia extraordinaria, corresponde hacer excepción a esa regla toda vez que el a quo ha efectuado un tratamiento inadecuado de la controversia de acuerdo con las constancias de la causa y las normas aplicables —en el caso, el actor era jefe del servicio de obstetricia del hospital demandado y percibía honorarios de los pacientes, obras sociales o sistemas prepagos, estando facultado a gestionar el cobro en forma directa—, y la decisión se apoya en afirmaciones dogmáticas que le dan un fundamento sólo aparente.
Corte Suprema de Justicia de la Nación, 26/08/2003. “Bertola, Rodolfo P. c. Hospital Británico de Buenos Aires”. Publicado en: LA LEY 2004-D, 934; DJ 2004-2, 814, DT 2004 (diciembre), 1679. Cita Fallos Corte: 326:3043. Cita online: AR/JUR/5835/2003
Gonzalez D’annunzio, Albino Vicente y otro c. Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados
Corresponde revocar la sentencia que considero no acreditada la relación laboral entre los médicos actores y una obra social, pues no tuvo en cuenta las circunstancias temporales de la prestación y a su índole exclusiva, que traducirían una puesta a disposición subordinada de los servicios a dicha entidad (Del dictamen del Procurador General que la Corte hace suyo)
Corte Suprema de Justicia de la Nación, 07/12/2004. “Gonzalez D’annunzio, Albino Vicente y otro c. Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados”. Publicado en: La Ley Online. Cita Fallos Corte: 327:5539. Cita online: AR/JUR/13782/2004
Farini Duggan, Héctor Jorge c. Swiss Medical Group S.A.
Si bien lo atinente a la existencia de relación laboral remite al examen de cuestiones de hecho, prueba y derecho común, ajenas a la instancia extraordinaria, cabe hacer excepción al principio cuando —como en el caso— el pronunciamiento apelado no ha tratado adecuadamente la controversia de acuerdo con las constancias de la causa y la normativa aplicable, de forma tal que se basa en afirmaciones dogmáticas que le dan un sustento aparente (del dictamen del Procurador Fiscal subrogante que la Corte, por mayoría hace suyo)
Corte Suprema de Justicia de la Nación, 06/03/2007. “Farini Duggan, Héctor Jorge c. Swiss Medical Group S.A.”. Publicado en: La Ley Online. Cita Fallos Corte: 330:372. Cita online: AR/JUR/2456/2007
Glorioso, José E. c. Distribuidora Interprovincial S.A. y otra
La presunción contenida en el art. 23 de la ley de contrato de trabajo (t.o. 1976) (Adla, XXXVI-B, 1175) que resulta de la admisión en el responde de la accionada de la prestación de servicios del actor, aunque alegando la condición de fletero, queda desvirtuada si la prueba producida demuestra que las labores cumplidas no lo fueron en relación de dependencia.
Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, 30/08/2006. “Glorioso, José E. c. Distribuidora Interprovincial S.A. y otra”. Publicado en: LLBA 2006, 1324, LLBA 2007 (febrero), 10 — DT 2007 (abril), 452. Cita online: AR/JUR/4963/2006
Torres, Alejandro Omar c. Del Moro y Dalla Vía S.A.
La presunción iuris tantum que consagra el art. 23 de la Ley de Contrato de Trabajo queda neutralizada si la prueba producida acredita que la actividad desarrollada por el actor no lo fue en relación de dependencia, elemento indispensable en la tipificación del contrato de trabajo sino como un empresario o contratista autónomo.
Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, 04/11/2009. “Torres, Alejandro Omar c. Del Moro y Dalla Vía S.A.” Publicado en La Ley Online. Cita online: AR/JUR/52993/2009
Cupito, Jorge A. y otro c. Marco y Hugo Libedinsky
Corresponde revocar la sentencia de grado, en tanto en a quo soslayó la presunción contenida en el art. 23 de la Ley de Contrato de Trabajo, y la doctrina legal que citó incurrió en una clara transgresión de los arts. 44 inc. “d” de la ley 11.653 y 354 inc. 1º del Código Procesal Civil y Comercial efectuando una absurda interpretación de los escritos constitutivos del proceso, así como de la materia sometida a su conocimiento.
Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, 25/11/2009. “Cupito, Jorge A. y otro c. Marco y Hugo Libedinsky.”. Cita online: AR/JUR/53667/2009
Domínguez, Jorge Alberto c. Remises Rosas S.R.L. y otros
Habiéndose acreditado que el actor, quien se desempeñaba como remisero, trabajaba en forma independiente, que era propietario de su vehículo y que percibía una comisión por cada viaje, así como que si resignaba viajes ello no traía aparejada sanción de ningún tipo y que podía volver o no a prestar servicios una vez culminado un viaje con sólo avisar, esto revela de modo concluyente la ausencia de subordinación económica y también que entre las partes no medió una relación de trabajo subordinada.
La presunción iuris tantum establecida en el art. 23 de la Ley de Contrato de Trabajo queda desvirtuada, aún cuando medie admisión en el responde de la prestación de servicios, si la prueba producida demuestra que las tareas prestadas no lo fueron en relación de dependencia.
Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires. 27/04/2011. “Domínguez, Jorge Alberto c. Remises Rosas S.R.L. y otros”. Publicado en: LLBA 2011 (junio), 515, DT 2011 (julio), 1787; DJ 28/09/2011, 46 Cita online: AR/JUR/15845/2011
Habiendo reconocido el partido político accionado que la actora prestaba tareas en su favor, es arbitrario considerar inaplicable la presunción emanada del art. 23 de la LCT con fundamento en que se trataba de trabajo benévolo desempeñado en su calidad de militante, pues el derecho de todo dependiente a ser remunerado no puede ser desconocido por promesas de un futuro cargo, máxime cuando el vínculo duró por varios años.
Superior Tribunal de Justicia de la Provincia del Chaco, sala I en lo civil, comercial y laboral, 15/03/2011. “Gonzalez, Haide Noelia c. Partido Justicialista Distrito Chaco y/o quien resulte responsable”. Publicado en: DJ 2011-09-14, 48 Cita online: AR/JUR/13492/2011
Tribunal Superior de Justicia de la Provincia de Córdoba, Sala Laboral
L. Ana Trinidad c. Ganun y Asociados S.A.
En virtud de lo establecido en el art. 23 de la Ley de Contrato de Trabajo, el hecho reconocido por el demandado de la prestación de servicios de la actora, como médica que realizaba el control de ausentismo, surge el carácter de de trabajo dependiente amparado por la mencionada Ley de Contrato de Trabajo.
Tribunal Superior de Justicia de la Provincia de Córdoba, sala laboral, 11/08/2009. “L. Ana Trinidad c. Ganun y Asociados S.A.”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/30897/2009″
Cavaglia Isidro Walter c. Walter Raúl Cavaglia
Corresponde casar la decisión que tuvo por acreditada la existencia de un vínculo dependiente entre un padre y un hijo con fundamento en la presunción contenida en el art. 23 de la Ley de Contrato de Trabajo pues los elementos existentes en la causa, en especial el vínculo familiar acreditado, constituyen la justificación objetiva al hecho material de la prestación de servicios, que en modo alguno puede presumirse como subordinación laboral sino más bien dan cuenta de que ambos trabajaban en un negocio que constituía una explotación familiar.
Tribunal Superior de Justicia de la Provincia de Córdoba, sala laboral, 20/11/2009. “Cavaglia Isidro Walter c. Walter Raúl Cavaglia”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/45664/2009
Benítez, Ramón de Jesús c. Club Centro Estrada
Siendo que la asociación demandada reconoció que el actor desempeñó tareas en el club que administra, es procedente concluir que existió un contrato de trabajo, pues aquella no logró desvirtuar la presunción iuris tantum establecida en el art. 23 de la Ley de Contrato de Trabajo, ya que si bien alegó que el accionante prestó una simple “colaboración”, la única prueba que aportó a fin de acreditar dicho extremo fueron testigos que resultan descalificables por presentar una vinculación directa con ella.
Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Corrientes, 29/09/2009. “Benítez, Ramón de Jesús c. Club Centro Estrada”. Publicado en: LLLitoral 2010 (marzo), 158. Cita online: AR/JUR/44373/2009.
Ferrer Sergio Gustavo c. Aspek, Silvia G. y/o Motomandados S.R.L. y/o Q.R.R.
Hay inversión del “onus probandi” a partir del reconocimiento por parte del demandado de los servicios prestados por el actor; agregando que, una vez operada la presunción legal (art. 23, LCT), el beneficiario de ella se encuentra liberado de acreditar el hecho presumido, corriendo la carga de la prueba por cuenta de aquél a quien perjudica y que, por ende, se encuentra interesado en desvirtuarla.
Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Corrientes, 20/11/2009. “Ferrer Sergio Gustavo c. Aspek, Silvia G. y/o Motomandados S.R.L. y/o Q.R.R.”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/57472/2009
Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Entre Ríos, Sala III del Trabajo
A fin de determinar la existencia de una relación laboral la declaración de los testigos habrán de ser circunstanciadas, amplias, precisas y dotadas de una clara razón del conocimiento que permitan al juez formarse una sólida convicción relevante para la decisión, pues de lo contrario se configuraría el vicio de absurdo por haberse efectuado una incorrecta aplicación de las reglas procesales de la sana crítica (del voto de la Dra. Rizzo).
Para tener por acreditada la existencia de una relación laboral basada exclusivamente en la testimonial, debe ser apreciada con mayor estrictez y rigurosidad, más aún cuando se trata de un testigo único, pues si bien en materia laboral no rige el principio testis unus testis nullus la regla de apreciación en conciencia adquiere mayor significación por lo que debe valorarse con estrictez y estar prestigiada por el resto de la prueba (del voto del Dr. Salduna)
Es improcedente tener por acreditada la relación laboral haciendo valer la presunción que emerge de la falta de presentación de la documentación laboral —arts. 55 de la LCT y 87 del CPL— pues tales presunciones sólo pueden entrar a jugar cuando el trabajador acredite, con prueba suficiente, la efectiva prestación de servicios a favor del empleador (del voto de la Dra. Rizzo)
Es arbitraria la sentencia que reconoce la existencia de una relación laboral aplicando la presunción establecida en los art. 55 de la LCT y 86 del CPL, pues para que jueguen dichos preceptos es necesario que el trabajador demuestre fehacientemente la existencia de la relación (del voto del Dr. Salduna)
Es inadmisible el recurso de inaplicabilidad de la ley alegando la absurdidad en la valoración de la prueba toda vez que de la sentencia se desprende que ésta se apoya en las pruebas producidas y estimadas como relevantes, pues para considerar aplicable las presunciones establecidas en los arts. 55 de la LCT y 86 del CPL acreditando la existencia de una relación laboral el sentenciante partió de la acertada premisa que la negativa de exhibir los libros fue infundada (del voto en disidencia del Dr. Carlomagno)
Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Entre Ríos, sala III del trabajo, 27/04/2005. “Dorbessan, Cristian Donaldo y otra c. Tiro Federal Argentino o Tiro Federal Argentino de Paraná”. ED 220, 710, Cita Online AR/JUR/9378/2005.
En el caso concreto de autos, los jueces de grado en uso de sus atribuciones, consideraron que resultan probadas las notas caracterizantes de una relación laboral, y que cuando se trata de profesiones liberales no cabe exigir la justificación de las notas tipificantes de la dependencia (técnica, económica y jurídica) con la nitidez que se exige para otras actividades, no advirtiendo que en esta tarea, los sentenciantes, hayan incurrido en absurdo como para descalificar a la sentencia como acto judicial válido, o en los otros vicios que se denuncian.
Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Misiones. 09/06/2005 “Viñales, Claudia c. Farmacia San Miguel S.A.”. Publicado en: LLLitoral 2006 (marzo), 195. Cita online: AR/JUR/6386/2005
Superior Tribunal de Justicia de Santiago del Estero, Sala Criminal, Laboral y Minas
Díaz, Nilda Andrea c. Parroquia Santa Rita de Cassia y/u otros
Si el empleador es una institución eclesiástica organizada al servicio de sus fieles y de la comunidad a la cual pertenecen, quien sostiene haber sido empleada dependiente debió acreditar que la relación que la vinculó con anterioridad a la celebración del contrato de trabajo, era una típica relación de dependencia, pues a través de la exigencia de remuneración en el contrato laboral, se han excluido del ámbito del derecho del trabajo ciertos servicios en los que no existe contraprestación económica por la actividad prestada por no existir “animus obligandi” sino compromiso religioso y de solidaridad.
Corresponde hacer lugar al pedido de reconocimiento de antigüedad de la empleada administrativa por el período anterior a su registración en la institución sin fines de lucro —en el caso, una Parroquia católica—, si las tareas que cumplió pertenecen a aquellas típicamente remuneradas y no a las propias del voluntariado vinculadas directamente con los fines u objetivos religiosos, altruistas que la institución pudiera realizar que, además son las mismas que realizara con anterioridad a la registración de la relación dependencia (del voto en disidencia del doctor Suárez).
Superior Tribunal de Justicia de Santiago del Estero, sala Criminal, Laboral y Minas, 03/06/2008. “Díaz, Nilda Andrea c. Parroquia Santa Rita de Cassia y/u otros”. Publicado en: LLNOA 2008 (octubre), 899, DJ 29/04/2009, 1089. Cita online: AR/JUR/5939/2008.
Gallo Rodolfo Rolando c. Martín Ferreyra S.R.L.
El actor prestó servicios en otra empresa constructora, y que —si bien la exclusividad no es carácter diferencial del contrato de trabajo con otras figuras— esta circunstancia estaría demostrando que el actor ha utilizado su autonomía técnica en un grado tal que podría resultar incompatible con una relación dependiente (“Serricchio, Luis Raul c/El Litoral S.R.L. s/Recurso Inconstitucionalidad”- 30/05/2005, Corte Sup.de Justicia Santa Fe). En síntesis el demandado ha logrado acreditar acabadamente que el vínculo que unía a las partes era una locación de servicios.
Superior Tribunal de Justicia de Santiago del Estero, sala Criminal, Laboral y Minas, 25/03/2010. “Gallo Rodolfo Rolando c. Martín Ferreyra S.R.L.”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/5670/2010
Esta Corte reiteradamente sostuvo que la prestación de servicios que genera la presunción, es la de servicios bajo la dependencia de otro, pues sólo éstos son los que se contemplan en la tipificación legal del contrato y de la relación de trabajo —artículos 21 y 22, LCT— y, por lo tanto, la carga de la prueba de la posición de dependencia o subordinación no resulta alterada por la presunción, sino que, por el contrario, de esa prueba depende que aquella entre a jugar. Por ello se sostuvo que en cada caso se debe examinar si la prestación corresponde o no al ámbito laboral, señalándose además que el solo hecho de que se acredite la prestación del servicio, no significa que sin más deba presumírselo de carácter laboral (cfrme. CSJTuc., sents. n° 227 del 29/3/2005; n° 29 del 10/02/2004 y n° 465 del 06/6/2002, entre otras).
Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Tucumán, Sala Laboral y Contencioso Administrativa, 01/04/2008. “Knecht Wolf Jurgen c. Exincor S.R.L.”. Publicado en: IMP 2008-11 (Junio), 989. Cita online: AR/JUR/748/2008
Doctrina plenaria CNTrab.
Acarreadores, fleteros y porteadores
En principio los acarreadores, fleteros, porteadores, no se encuentran amparados por las disposiciones que rigen las relaciones laborales, pero sí tienen derecho a tales beneficios cuando prueban fehacientemente que, pese a la denominación de tal relación contractual, se encuentran ligados por un verdadero contrato de trabajo.
CNTrab. en pleno. 26/06/1956. “Mancarella, Sebastián y otros c. Viñedos y Bodegas Arizu S.A.”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/34/1956
El jugador profesional de fútbol y la entidad que utiliza sus servicios se encuentran vinculados por un contrato de trabajo
Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, en pleno. 15/10/1969. “Ruiz, Silvio R. c. Club Atlético Platense”. Publicado en: LA LEY 136, 440. Cita online: AR/JUR/106/1969.
Distinción entre contrato y relación de trabajo
Los arts. 21 y 22 de la ley 20.744 (Adla, XXXIV-D, 3207; XXXVI-B, 1175) acogen la clásica distinción de que el contrato de trabajo es el acuerdo de derecho, mientras que la relación de trabajo constituye una vinculación de tipo fáctico. Por ende, en el marco del contrato de trabajo el dependiente se obliga a realizar actos, ejecutar obras o prestar servicios, mientras que en la relación de trabajo se efectiviza la prestación.
CNTrab. sala III, 23/09/1994. “Lagos, María C. y otros c. Editorial Diario La Capital S. A.”. Publicado en: LLLitoral 1997, 876. Cita online: AR/JUR/328/1994
Contrato sin relación de trabajo
El contrato de trabajo se perfecciona con la relación de trabajo, es decir, mediante la efectiva prestación de los servicios por el trabajador. Empero, es dable admitir la existencia del primero sin la concurrencia de la segunda, supuesto que corresponde encuadrar dentro de las prescripciones del art. 24 de la ley 20.744 (Adla, XXXIV-D, 3207; XXXVI-B, 1175) (Del voto del doctor Villar).
Si la prestación de servicios dependientes, tal como había sido consensuada, nunca tuvo inicio efectivo corresponde concluir que no hubo relación laboral durante dicho período, debiendo encuadrarse la situación en las previsiones del art. 24 de la Ley de Contrato de Trabajo (t.o. 1976) (Adla, XXXVI-B, 1175), que regula los efectos del contrato sin relación de trabajo.
CNTrab. sala VIII, 22/10/2007. “Gatti, Jorge Rubén c. Cooperativa de Trabajo 7 de Mayo Ltda. Cavia S.A. Núcleo Emprendimientos de Servicios S.A. Nes U.T.E. y otros”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/7131/2007
Indemnización art. 24 – oportunidad del planteo
Corresponde desestimar el reclamo por salarios caídos promovido por quienes fueron contratados y nunca llegaron a prestar servicios, pues no habiendo reclamado una indemnización por daños y perjuicios, tal como lo prevé el art. 24 de la Ley de Contrato de Trabajo para los casos en los cuales el contrato de trabajo se disuelve antes de que se inicie la prestación de los servicios, la facultad que emerge del principio iura curia novit no incluye la posibilidad de que los jueces introduzcan de oficio un reclamo indemnizatorio que no fue efectuado ni de que se pronuncien en torno a la procedencia de una indemnización que no fue reclamada —arts. 34, inc. 4) y art. 163 inc. 6) del Cód. Procesal—
CNTrab. sala II, 27/12/2010. “Grunstein, Diego Pedro y otro c. Basica Cine S.A.”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/93128/201
Sanción del art. 24 LCT – Indemnización mínima
El art. 24 de la ley 20.744 (Adla, XXXIV-D, 3207; XXXVI-B, 1175) sanciona el incumplimiento de cualquiera de las partes según las disposiciones del derecho común y con anterioridad a la efectiva prestación de las tareas convenidas, previendo a tal fin una indemnización mínima que no puede ser suplantada por una indemnización fijada por el juzgador.
La circunstancia de que quien alega la existencia de un contrato de trabajo haya percibido salarios de parte del demandado, debidamente documentados mediante el otorgamiento de recibos y con la consiguiente inscripción ante los registros o instituciones de la seguridad social, no permite inferir la existencia de un contrato de trabajo, por cuanto es la prestación de servicios lo que configura su existencia y otorga virtualidad a la presunción contenida en el art. 23 de la ley 20.744 (Adla, XXXIV-D, 3207; XXXVI-B, 1175).
El hecho del trabajo no prueba la relación laboral
El hecho del trabajo por sí sólo no demuestra la relación laboral, ya que la valoración sobre la operatividad de la presunción generada en el art. 23 de la ley de contrato de trabajo deberá quedar sujeta a que no exista prueba en contrario, así como a la merituación de las circunstancias, relaciones o causas que motiven la relación.
Cámara 5a del Trabajo de Mendoza, 28/07/2010. “Diaz López, Juan Antonio c. Badi S.A.”. La Ley online. Cita online: AR/JUR/43544/2010
Exclusividad – No es nota distintiva del contrato de trabajo
El actor, quien se desempeñaba como fletero, no puede ser considerado empresario si se encontraba vinculado a una organización empresaria ajena que tenía la facultad de disponer de sus servicios personales y, como accesorio de la prestación de los medios materiales a cuyo dominio pertenecían, ello sin perjuicio de que no prestaba servicios con exclusividad para la demandada, ya que la exclusividad no es una nota distintiva del contrato de trabajo.
Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala V, 08/06/2011. “Oddi Ademar Anibal c. Urbano Express Argentina S.A. s/despido”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/31072/2011
El hecho de que el trabajador presente sus facturas por honorarios no altera la naturaleza jurídica de la relación que medió entre las partes ni permite concluir que se trataba de una locación de servicios, puesto que no interesa la calificación que las partes involucradas den a la relación, ni la forma en que llamen a la retribución por el servicio prestado, sino que lo relevante es la esencia de la vinculación que, en tanto traduzca una subordinación jurídica, es decir, una sujeción actual o potencial a directivas jerárquicas, importa una relación laboral de carácter dependiente.
CNTrab. sala IV, 30/06/2010. “Guimarey, Cristina Edith c. Iarai S.A.”. Publicado en: Exclusivo Derecho del Trabajo Online. Cita online: AR/JUR/38275/2010
Una relación no deja de ser técnicamente dependiente porque los conocimientos del trabajador sean iguales e incluso superiores que los del empleador, ni deja de existir relación laboral porque el trabajador sea rico o, incluso, cuando el tipo de remuneración —a destajo o comisión— permite una amplia autonomía en el ejercicio de la función. (Del voto en disidencia del Dr. Arias Gibert).
CNTrab. sala V, 28/12/2011. “Monteleone, María Magdalena c. Pidemunt, Edgardo Luis s/despido”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/88241/2011.
Corresponde confirmar la resolución que tuvo por configurado un contrato de trabajo entre la actora, productora periodística, y el canal de televisión demandado, si uno de los testigos, quien desempeñaba un cargo jerárquico en dicho canal, manifestó haber sido superior de la pretensora, evidenciando la existencia de subordinación jurídica entre la trabajadora y la cadena de mando de la principal, pues el método más conveniente para analizar controversias en donde las partes no celebraron un contrato de naturaleza laboral, pero se aduce la existencia del mismo, es determinar si en la ejecución de la relación se comportaron como lo harían un trabajador y un empleador, configurando de hecho una relación de trabajo, en los términos del art. 22 de la Ley de Contrato de Trabajo.
CNTrab. sala IX, 23/09/2009. “Alma, Amanda c. América TV S.A.”. Publicado en: ED 236, 488, DT on line. Cita online: AR/JUR/38518/2009
Presunción del art. 23 LCT
Las pruebas reseñadas precedentemente, merituadas en su armónico conjunto, me permiten concluir sólo que se ha demostrado que el demandado a revocado un poder general de administración a favor del actor, pero no hay prueba alguna del despido que invoca, no se ha arrimado al Tribunal C.D. enviada por el demandado al actor en tal sentido, los informes solicitados por el actor, en forma coincidente señalan que el mismo no ha realizado trámites ante dichos organismos en representación del demandado. La presunción contenida en el art.23 de la L.C.T., que refiere que la prestación de servicios hace presumir la existencia del contrato de trabajo, presunción iuris tantum, que admite prueba en contrario, y si bien ello no ha ocurrido, no hay elementos de convicción necesarios demostrativos de haber puesto a disposición de otro su capacidad de trabajo, pues de la informativa se infiere que ni siquiera las funciones conferidas en el poder general de administración otorgado han sido llevadas a cabo por el actor. Todo ello me lleva a concluir y es mi convicción, que no se ha demostrado en autos la relación laboral que invoca el accionante, con sus notas características de dependencia técnica, económica y jurídica
Cámara 1a del Trabajo de Mendoza, 23/08/2010. “Agasso, Enrique Máximo c. Cantin Rivertty, Alberto Daniel”. Cita online: AR/JUR/46770/2010
Presunción del art. 23 LCT en los supuestos de profesiones liberales
La presunción del art. 23 de la LCT opera cuando —como en el caso— se utilicen figuras no laborales para caracterizar el contrato, y se aplica asimismo a los profesionales universitarios.
CNTrab. sala IV, 25/11/2009. “Milano, Illa María Elvira c. Asociación francesa filantrópica y de beneficencia”. Publicado en: Exclusivo Derecho del Trabajo Online. Cita online: AR/JUR/48969/2009
A fin de aplicar la presunción del art. 23 de la L.C.T. en los casos en que los sujetos que prestan sus servicios personales son profesionales universitarios, éstos deben acreditar que celebraron un contrato de trabajo, o que, en la ejecución de la relación jurídica de que se trate, las partes se comportaron —más allá del nomen juris” elegido— como, típicamente, lo harían un trabajador y su empleador
CNTrab. sala VIII, 16/07/2010. “Conte, Gonzalo Luis c. Cat Technologies Argentina S.A. y otros”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/42260/2010
Excepción a la presunción del art. 23 LCT
La situación de realizar una actividad con quien se tiene una relación personal afectiva y se comparte un espacio íntimo, se encuentra dentro de las excepciones a la regla del art. 23 de la Ley de Contrato de Trabajo (DT, t.o. 1976-238), pues, dicha situación desplaza la posibilidad de considerar que eventualmente, lo percibido por el actor en el transcurso de la prestación pudiera ser calificado como una “ganancia” obtenida para su propio y exclusivo provecho y beneficio. Corresponde imponer una multa por temeridad y malicia al actor, en tanto conocía por anticipado que la pretensión planteada fue temeraria por cuanto el reclamante conocía por anticipado que la pretensión planteada en los términos de la ley de contrato de trabajo (DT, t.o. 1976-238), carecía de todo andamiento debido a la vinculación afectiva que lo unió con la accionada.
Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala VII, 20/11/2006. “Rinaldini, Edmundo C. c. Solares, Graciela M.”. Publicado en: IMP 2007 (enero), 90, LA LEY 2007, 54. Cita online: AR/JUR/7352/2006
Extensión de la presunción legal del art. 23 LCT
La invocación de la existencia de una vinculación de naturaleza no laboral no torna, per se, inaplicable el art. 23 de la Ley de Contrato de Trabajo, por ello, aun cuando el accionado invoque la existencia de una pasantía, la acreditación de la prestación de tareas permite presumir la existencia de un contrato laboral, siendo aquel quien debe desvirtuar la presunción legal.
CNTrab. sala VII, 12/04/2011. “Fraire, Daniel Alejandro c. Rusinek, Juan José y otros s/despido”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/18204/2011
Servicio doméstico – No aplicación de la presunción del art. 23 LCT
Es improcedente la demanda por despido incoada por quien desempeñaba tareas domésticas, si el empleador, aun cuando hubiera reconocido la prestación de tareas, negó expresa y enfáticamente la carga horaria y la frecuencia del servicio realizado por la reclamante, y ésta no probó que la prestación reunía los requisitos previstos en el art. 1º del Decreto ley 326/56 para ser incluido en su régimen, pues, los principios protectorios del art. 23 de la Ley de Contrato de Trabajo no resultan aplicables por tratarse de una actividad excluida expresamente de dicha normativa.
Cámara en lo Civil, Comercial, de Familia y del Trabajo de Río Tercero, 21/04/2010. “Vieyra, Rosa Marina c. Regina Berra De Santo”. Publicado en: LLC 2010 (septiembre), 955. Cita online: AR/JUR/26147/2010
Actividad probatoria de la demandada
Dado que la demandada no produjo prueba alguna tendiente a acreditar que la actora contara con una organización económica que permita calificarla como empresaria, así como que los servicios que prestó en su calidad de médica ginecóloga en el establecimiento de la obra social demandada formaran parte de una prestación que se brindara indiscriminadamente a terceros, como tampoco que haya recibido directamente de los pacientes la retribución por sus servicios, corresponde concluir que entre las partes medió una relación de dependencia.
CNTrab. sala II, 11/07/2011. “Cardona, Nora Olga c. Obra Social Bancaria Argentina s/despido”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/40277/2011
Testigos circunstanciales no prueban la existencia de contrato de trabajo
Es improcedente tener por acreditada la existencia de una relación laboral entre las partes, si la prueba aportada por la actora consiste en declaraciones testimoniales que provienen de personas que dijeron ser clientes del local comercial que explotaba el demandado, y en ese contexto han tomado conocimiento de los hechos en forma parcial, ya que sólo circunstancialmente pudieron ver trabajar a la actora.
CNTRab, sala VIII. 06/07/2011, “Diaz, Silvina Fernanda c. Franchini, Adolfo s/despido” Publicado en: DT 2011 (septiembre), 2404 con nota de Liliana H. Litterio. Cita online: AR/JUR/38989/2011
Herramientas de trabajo de propiedad del trabajador
Sin perjuicio que la trabajadora fuera la propietaria del láser con el cual brindaba servicios en el centro de estética de la demandada, corresponde concluir que estaba vinculada con ésta mediante una relación de dependencia, toda vez que se encuentra acreditado que se hallaba inserta en una organización empresaria ajena y que percibía una retribución diaria por la prestación de los servicios estéticos que allí brindaba.
CNTRab, sala IV, 31/03/2010. “C. Josefa Magdalena c. Krista S.R.L.”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/8880/2010
El hecho de que el trabajador presentara sus facturas por honorarios no altera la naturaleza laboral de la relación que medió entre las partes, ni permite concluir que se trataba de una locación de servicios, pues, por aplicación del principio de primacía de la realidad, resulta irrelevante la calificación que los involucrados hubieran dado al vínculo, ni la forma en que llamaran a la retribución por el servicio, si se acreditó la existencia de subordinación jurídica.
CNTrab. sala IV, 08/03/2010. “R., J. A. D. c. Sociedad Propietarios de Automóviles con Taxímetro”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/1951/2010
Desde la perspectiva que impone el principio de “supremacía de la realidad”, consagrado por los arts. 14, 21, 22, 23, 25 y ccdtes. de la L.C.T. resultan inoponibles frente a la configuración de un vínculo que, no obstante la instrumentación adoptada por las partes, la denominación que se atribuya a la retribución, y la posición del actor frente a los organismos fiscales y de la seguridad social, presenta los extremos que definen al contrato de trabajo: subordinación del prestador de tipo jurídica, técnica y económica ante quien se beneficia con sus servicios.
CNTrab. sala IX, 15/07/2010. “Domínguez, Julio César c. Obra Social del Personal de la Construcción OS.PE.CON.”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/42744/2010
Debe concluirse que entre la firma prestadora de servicios de alarmas y quien efectuaba tareas de instalación y mantenimiento de dicho sistema medió una relación laboral, pues ha quedado acreditado que la accionada habilitó y formó técnicamente al reclamante para realizar dicha tarea, quien además, prestó su servicios en forma reiterada en zonas asignadas por el demandado, y se encontraba a disposición de los llamados que se pudieran producir en relación a tareas de/mantenimiento.
Cámara del Trabajo de San Francisco, 25/03/2010. “Lucantis Antonio José c. E.Y.S.E. Equipos y Sistemas Electrónicos Sociedad Anónima Comercial Industrial”. Publicado en: LLC 2010 (noviembre), 1178. Cita online: AR/JUR/40045/2010
Invocación de relación de carácter comercial
Si bien la empleadora ha invocado una relación contractual de naturaleza comercial ajena a las previsiones de la ley de contrato de trabajo (t.o. 1976) (Adla, XXXVI-B, 1175), toda vez que la prestación de servicios del demandante fue diaria y continua, pudiendo válidamente ser calificada como permanente, resulta claramente aplicable la presunción del art. 23 de la ley de contrato de trabajo, según la cual aquella prestación de servicios hace presumir la existencia de un contrato de trabajo, presunción que subyace aun cuando se utilicen otras figuras no laborales para caracterizar el vínculo.
CNTrab. sala V, 09/08/2006. “Sorba, Pietro Erasmo c. Pramer S.C.A.” Publicado en: LA LEY 2006—F, 593. Cita online: AR/JUR/6712/2006
Corresponde confirmar la sentencia que sostuvo la existencia de una relación laboral entre el actor, quien se desempeñaba como abogado asesor letrado para el sindicato demandado, dado que se encuentra acreditada la prefijación de tareas por parte de este último, sin perjuicio de las limitaciones que significa encomendarlas a un especialista o técnico, pero demostrativas de una connotación de dependencia insoslayable.
Cámara de Apelaciones del Trabajo de Resistencia, sala I, 28/04/2010. “Sánchez, Jorge Modesto c. Sindicato de Chóferes de Camiones, Obreros y Empleados de Transporte Automotor de Cargas del Chaco y/o Q.R.R.”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/11765/2010
Es dable concluir que existió una relación de dependencia entre el árbitro contratado bajo sucesivas locaciones de servicios y la Asociación de Fútbol Argentina, si esta asumió que el actor realizaba idénticas tareas llevadas a cabo por otros árbitros a los que sí se les reconoció la condición de trabajadores dependientes, pues opera el esquema presuncional delineado en los arts. 21, 22, 23 y 25 de la Ley de Contrato de Trabajo, y no obsta a tal conclusión que el CCT 6/88 autorice a la entidad deportiva a celebrar contratos de servicios arbitrales sin relación de dependencia, pues dicho convenio es violatorio del orden público laboral, ya que la ley 14.250 convenios colectivos requiere para la aplicación de las convenciones colectivas que estos contengan normas mas favorables al trabajador.
Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala VII, 30/11/2011. “García, Carlos Ariel c. Asociación del Fútbol Argentino s/despido”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/78660/2011
Debe concluirse que entre las partes medió un contrato de trabajo y no uno de beca, en tanto el dependiente desarrollaba tareas de capacitación o aprendizaje para el futuro desempeño de funciones cuyo beneficiario exclusivo era el empleador.
Si la prestación de servicios del supuesto becario constituye el objeto principal de su contratación, aún cuando esa actividad le resulte educativa o formativa, no podrá aceptarse que se trate de una beca, sólo por esta última circunstancia porque la configuración del vínculo especial requiere que la actividad desplegada por el becario sea secundaria y que sólo se lleve a cabo en función y como accesoria de su propia formación y no para beneficiar al que se la otorga, resultando necesario aplicar una interpretación restringida debido a la naturaleza protectoria del derecho del trabajo
Cámara del Trabajo de Córdoba, sala 10, 21/12/2010. “Inaudi, Juan Pablo c. Orígenes A.F.J.P.”. Publicado en: IMP 2011-4, 257. Cita online: AR/JUR/84783/2010
Debe considerarse que medió una relación laboral entre el conductor de un programa televisivo y el productor del mismo si, ha quedado acreditado que aquél se desempeñaba cumpliendo instrucciones de la producción, sin que obste a ello el hecho de que el actor hubiere suscripto un contrato de locación de servicios, extendido facturas por sus trabajos y utilizado canjes de vestuario en su propio beneficio.
CNTrab. sala II, 18/05/2010. “Marcovsky, Carolina Andrea c. Kapszuk, Elio y otro”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/23755/2010.
Se configura una relación de carácter laboral entre un jugador de fútbol y un club si el primero prestó tareas en virtud de un contrato mediante el cual cedió su pase al demandado a fin de participar en un torneo nacional, debía estar a disposición del cuerpo técnico, participar de las prácticas y entrenamientos, concurrir a jugar y viajar cuando era citado para desempeñarse dentro de la nómina del plantel designado, recibiendo como contraprestación cierta suma de dinero mensual, aún cuando ésta haya sido denominada “viático”.
El hecho de que en el contrato suscripto entre un futbolista y una institución deportiva se haya asentado que el primero percibiría “viáticos” no altera el carácter remuneratorio de tales sumas de dinero, en tanto sin lugar a dudas se trataba de dinero destinado a cubrir gastos de traslado, pero también sus gastos personales y para el mantenimiento de su familia, lo cual se compadece con el carácter alimentario de la retribución.
Cámara del Trabajo de Córdoba, sala 10. 20/07/2011. “González, Claudio Daniel c. Club Atlético General Paz Juniors s/ordinario – despido”. Publicado en: LLC 2011 (octubre), 1015. Cita online: AR/JUR/40116/2011
Debe entenderse que entre el médico y la fundación demandada medió un contrato de trabajo y no una locación de servicios, pues ha quedado acreditado que cumplió labores dentro del establecimiento asistencial de la accionada en forma personal e infungible, integrando una estructura desarrollada para el cumplimiento de sus objetivos, sin que obste a ello el hecho de que la remuneración percibida por el profesional reciba el nombre de honorarios ya que no pierde su carácter salarial si responde a prestaciones propias y personales del contrato de trabajo.
Cámara del Trabajo de Córdoba, sala 5, 22/12/2009. “Felizia, Pablo c. Sociedad de Beneficiencia Hospital Italiano y otro”. Publicado en: LLC 2010 (mayo), 451. Cita online: AR/JUR/57654/2009.
La vinculación entre el hotel demandado y el saxofonista que se desempeñaba recibiendo a sus clientes, reunió las propias de un contrato laboral, en tanto se acreditó que el músico debía cumplimentar su prestación de manera personal, con exclusividad, la sumisión a directivas de método, lugar y tiempo de ejecución de su tarea, el carácter oneroso a cargo de la empresa y la colocación económica de aquel a la propia de un asalariado.
Cámara de Apelaciones del Trabajo de Bariloche, 01/08/2011. “Costa, Gabriel Alejandro c. Llao Llao Resorts S.A. s/sumario”. Publicado en: LLPatagonia 2011 (octubre), 561. Cita online: AR/JUR/40935/2011.
Si, mas allá de la existencia de un contrato marco, no hubo por parte de la empresa y de la entidad educativa una fiscalización y control de las tareas del trabajador que demuestre que dichos servicios respondían a una finalidad educativa complementaria de la instrucción teórica recibida en los claustros universitarios, debe considerarse la existencia de un vínculo laboral y no un contrato de pasantía.
CNTrab. sala IV, 29/08/2011. “Gianninoto, Andrea c. Telefónica de Argentina S.A. y otros s/Diferencias de Salarios”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/49844/2011.
Debe considerarse que medió una relación laboral, y no un contrato de pasantía, entre una empresa prestadora del servicio de telefonía y un estudiante de abogacía contratado para atender telefónicamente los reclamos efectuados por los clientes de aquélla pues, dicha tarea no es apta para brindar experiencia práctica complementaria de la formación teórica elegida que habilite al actor para el ejercicio de su profesión.
CNTrab. sala X, 27/12/2007. “Mansilla, Iris Lorena c. Telefónica de Argentina S.A. y otros”. Publicado en: DT 2009 (enero), 86. Cita online: AR/JUR/10099/2007
Periodista (cronista y conductor)
Media una relación laboral entre una productora televisiva y quien se desempeñó como cronista y como conductor en dos programas producidos por ella pues, el hecho de que éste “negociara” los montos que percibía mensualmente de la demandada al momento de suscribir el contrato de locación de servicios, no es demostrativo por sí solo, de la ausencia de subordinación económica cuando, era la empresa quien tenía la última palabra en esa materia, y podía decidir no contratar al actor si no aceptaba su pretensión.
Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala II, 22/12/2009. “Tognetti, Daniel Carlos c. Cuatro Cabezas S.A. y otros”. Publicado en: DT 2010 (abril), 863 con nota de Juan José Etala (h.) IMP 2010-6, 233. Cita online: AR/JUR/57500/2009.
Aún cuando el actor fuera el titular del vehículo con el que prestaba el servicio de remis y solventara los gastos de dicho rodado, que se pudiera hacer reemplazar, que no estuviera inscripto como autónomo o no tuviera dicho vehículo habilitado con esa finalidad no son datos que por sí solos excluyan el vínculo dependiente.
Corresponde establecer que entre las partes medió una relación de trabajo dado que no se puede calificar al actor como empresario cuando no estaba inscripto como autónomo, no tenía el vehículo habilitado como remís y no asumía el riesgo de la explotación porque era la empresa demandada quien le asignaba los viajes, fijaba su precio y llevaba adelante su actividad comercial.
CNTrab. sala X, 17/05/2012. “Cristallo, Lazaro Cayetano c. Autoempresa S.R.L. y otro s/despido”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/24861/2012.
Debe concluirse que entre un transportista y la empresa dedicada al traslado de mercaderías medió un contrato de trabajo, pues, ésta no acreditó que el actor tuviese la libertad de utilizar su tiempo para realizar transportes para otros empresarios y que fijase un determinado valor por el servicio quedándose con los frutos de su trabajo, sino que por el contrario, se demostró que el transportista estaba incorporado a la estructura empresarial de la demandada, de modo permanente, cumpliendo sus prestaciones bajo instrucciones y órdenes de ésta, máxime cuando el accionante se encontraba sometido a un régimen sancionatorio y debía avisar si faltaría a un día de carga.
La circunstancia de que el transportista sea propietario del vehículo y que corra con los gastos de mantenimiento de éste no excluye la posible existencia de un contrato de trabajo con la empresa dedicada al traslado de mercaderías demandada, puesto que se trata de una herramienta de labor cuya aportación y propiedad no obsta jurídica ni materialmente la configuración de una vinculación dependiente.
CNTrab. sala II, 08/04/2008. “Gómez Manduca, Daniel Omar c. Grupo Logístico S.R.L.”. Publicado en: IMP 2008-13 (Julio), 1153. Cita online: AR/JUR/2242/2008.
Inexistencia de contrato de trabajo
Debe concluirse que, entre el abogado accionante y la obra social demandada no existió una relación de trabajo dependiente, pues, las tareas que el profesional alega haber desarrollado para la emplazada no se diferencian de las que son propias de los mandatarios judiciales que ejercen autónomamente su profesión, él mismo admitió que prestaba simultáneamente servicios jurídicos a otras personas, tenía una oficina propia y una empleada a su cargo, circunstancia que desvirtúan la presunción de dependencia.
CNTrab. sala IV, 31/03/2011. “Zapponi, Raúl c. Obra Social de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires y otros”. Publicado en: DJ 26/10/2011, 27. Cita online: AR/JUR/11938/2011
Debe rechazarse la demanda por despido promovida por una abogada, toda vez que la vinculación dependiente no fue probada, la demandante no acreditó que las labores que dijo haber cumplido a favor del accionado reunieran las notas típicas de la subordinación laboral y, además, se ha desvirtuado cualquier presunción al respecto.
CNTrab. sala V, 28/12/2011. “Monteleone, María Magdalena c. Pidemunt, Edgardo Luis s/despido”. Publicado en: La Ley Online. Cita online: AR/JUR/88241/2011
Colaborador gremial – Inexistencia de relación de trabajo
Corresponde confirmar la sentencia que rechazó la demanda por cobro de haberes e indemnizaciones de ley, toda vez que la demandada logró desvirtuar la presunción establecida en el artículo 23 de la ley de contrato de trabajo (DT, t.o. 1976-238) al acreditar que la actora se desempeñó como “colaboradora gremial”, pues si bien dichas tareas pueden tener cierta similitud con las condiciones fijadas para el cumplimiento de un contrato de trabajo, las figuras jurídicas difieren y no es posible considerar la existencia de una relación laboral subordinada respecto de la asociación profesional cuando un trabajador del gremio, previa licencia de su empleador, pasa a colaborar con la institución para el cumplimiento de los fines que son propios al objeto asociacional
CNTRab, sala I, 21/10/2005. “Muller, Gabriela L. c. Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina Filial Buenos Aires”. Publicado en: LA LEY 2006-A, 619; DT 2006 (marzo), 373. Cita online: AR/JUR/5599/2005
Si bien, en principio, la relación de concubinato y la laboral no resultan incompatibles, todo depende de la situación fáctica acreditada en el caso concreto, por lo cual demostrado que fuera en autos que las partes mantenían una relación de convivencia y no acreditado por la actora que se hubiese visto obligada a ejecutar obras o prestar servicios a favor del demandado y bajo su dependencia, resulta imposible aceptar la existencia de una negocio jurídico laboral.
CNTrab. sala VII, 23/06/2004. “Barsottini de Barranco, María L. c. Casa del Adolescente Fundación Programa Yo Pude”. Publicado en: DT 2004 (octubre), 1365 Cita online: AR/JUR/2370/2004
Si la actora reconoció su carácter de conviviente con quien luego dijo que era su empleador sindicando como lugar de trabajo la vivienda respecto de la cual manifestó en la causa civil ser “sede del hogar conyugal”, mal puede peticionar se aplique en su beneficio la presunción del art. 23 de la ley de contrato de trabajo (DT, 1976-238) y el principio in dubio pro operario, a fin de legitimar su reclamo laboral.
CNTRab, sala IV, 29/02/2000. “A., H. c. G., J. y otros”. Publicado en: DT 2000-B, 1417. Cita online: AR/JUR/273/2000
Contador – auditor interno
Debe concluirse que entre un contador y la sociedad demanda no existió una relación de carácter laboral en tanto aquél no acreditó haber estado a disposición del emplazado ni produjo prueba alguna sobre el lugar en que supuestamente efectuaba su trabajo, ni los días u horarios en que estaba obligado a concurrir a la empresa o bien a ejecutar su trabajo, ni tampoco de quién era subordinado, ya sea técnica o jurídicamente, mostrando por el contrario una completa autonomía de horarios, formas y lugar de trabajo, facturando sus honorarios por sus servicios independientes
Las tareas de enfermero profesional en el domicilio de los pacientes no pueden considerarse encuadradas en la esfera laboral, toda vez que no cabe atribuir a la accionada el carácter de titular de una organización de medios instrumentales destinados a la producción de bienes, ni a la prestación de servicios, en la que el aporte personal del trabajador pudiera subsumirse (del voto en disidencia del doctor Fernández Madrid según la doctrina de la causa “Vera, Manuel M. c. Georgalos de Counaridis, María”, 19/03/1997, a la cual remite)
CNTrab. sala VI. 09/02/2005. “Solodujin, Estela María c. Ventimiglia, Antonia” Publicado en: DJ 2005—2, 478 Cita online: AR/JUR/526/2005
La circunstancia que el actor haya llevado una actividad deportiva integrando el plantel representativo del club demandado, que esté inscripto o “federado” y haya percibido una suma de dinero mensual no llega a revelar la existencia de una prestación de índole laboral ni la sujeción al poder de organización y dirección de la entidad demandada, porque además de la escasa significación económica de la contraprestación pactada, la reglamentación a la que se encontró sujeta su actividad se vinculaba con la organización y programación de las competencias y torneos y no presupone la existencia de vínculos de carácter laborativo entre los deportistas y las entidades organizadoras.
CNTrab. sala II, 02/12/2008. “Berman, Andrés c. Club Obras Sanitarias de la Nación”. Publicado en: LA LEY 2009-B, 300; DJ 29/04/2009, 1126; Sup. LLP Derecho Laboral 2009 (junio), 27.
Dado que el actor —jugador de básquetbol— no logró demostrar que el club demandado lucrara con su actividad basquetbolística y la presencia de eventuales “sponsors” no denota el desarrollo de una actividad lucrativa o comercial por parte de la entidad sino un medio de cubrir los gastos de la organización de eventos deportivos, ello impide considerar que haya llevado a cabo la prestación con el fin de enajenar su fuerza de trabajo a cambio de una remuneración, máxime si tampoco se demostró que el club haya obtenido ganancias económicas con el paso de los jugadores.
CNTrab. sala II, 02/12/2008. “Berman, Andrés c. Club Obras Sanitarias de la Nación”. Publicado en: LA LEY 2009-B, 300; DJ 29/04/2009, 1126; Sup. LLP Derecho Laboral 2009 (junio), 27. Cita online: AR/JUR/21759/2008
Relación personal afectiva (noviazgo)
Debe rechazarse la demanda laboral deducida contra una abogada por quien fuera su novio, pues, si bien el actor colaboró con mayor o menor frecuencia en la actividad que la profesional realizaba sin empleados desde su propio hogar, la relación íntima y personal habida entre las partes impide considerar que entre ellos existió una relación de subordinación y dependencia.
La circunstancia de que el actor prestara una colaboración a favor de la actividad de la emplazada, con quien tenía una relación personal afectiva y compartía intimidad, desplaza la posibilidad de considerar que, eventualmente, lo que aquél pudo haber recibido en el transcurso de tal prestación pudiera ser calificado como una “ganancia” obtenida para su propio y exclusivo provecho y beneficio.
CNTrab. sala VII, 26/03/2009. “B., R. A. c. F., A. C.”. Publicado en: DJ 30/09/2009, 2789. Cita online: AR/JUR/6476/2009
Debe concluirse que entre el Presidente del Directorio de una sociedad y esta no existió una relación de tipo laboral, si no se acreditó que las tareas que desempeñara excedieran las correspondientes a su rol en la sociedad, el cual asumió en forma voluntaria.
Si bien el Presidente del Directorio de una sociedad, en su carácter de representante legal, se encuentra facultado para celebrar contratos que fuesen de la actividad que esta opera, ello no incluye al contrato de trabajo con su propia persona, puesto que nadie puede ser empleador y empleado al mismo tiempo.
CNTrab. sala V, 30/12/2011 “Tyberg, Guillermo Daniel c. Evolution Games S.A. s/despido”. Publicado en: DT 2012 (mayo), 1188. Cita online: AR/JUR/88306/2011
No existe relación laboral entre el “caddie” y el club de golf al que concurre habitualmente si los servicios prestados por aquél no benefician a este último, sino al jugador que los requiere, con quien —por otra parte— se establece un vínculo muy particular que por lo general se agota al culminar el juego, y si bien el jugador paga la retribución convenida y comúnmente es el “caddie” quien carga los palos, lo relevante es que también instruye y asesora al primero, con lo cual desaparece la facultad de dirección propia del contrato de trabajo. La circunstancia de que el “caddie” esté fichado en el club de golf al que habitualmente concurre sólo revela un control sobre su ingreso o habilitación, control necesario para las consecuentes medidas de seguridad del club, pero que no demuestra el ejercicio de una potestad disciplinaria por parte de la entidad que pueda servir para encuadrar el vínculo entre ambos como un contrato de trabajo, máxime si no se probó que la tarifa percibida por los “caddies” fuera establecida o impuesta por el club
CNTrab. sala III, 29/10/2004. “Mora, Favio D. E. c. Club Náutico Hacoaj”. Publicado en: LA LEY 2005-A, 809, JA 2005-I, 118. Cita online: AR/JUR/4077/2004.
No existe relación de dependencia entre el profesional de golf y el club si se encuentra demostrado que él convenía con sus alumnos el día y hora de sus clases de golf así como el precio de aquellas, que el dinero abonado por los alumnos en tal concepto era percibido directamente por el profesional y sin entrega de recibo alguno, que explotaba un espacio dentro de un club en el cual ofrecía artículos de golf a valores por él fijados y sin entregar comprobantes y se debía recurrir a él para contratar los servicios de los caddies siendo él quien fijaba el precio y lo cobraba.
CNTrab. sala X, 23/05/2006. “Quiroga, Armando O. c. Club de Campo Armenia S.A”. Publicado en: DT 2006 (setiembre), 1373. Cita online: AR/JUR/2700/2006
Debe rechazarse la demanda por despido promovida contra una Asociación Civil por quien cumplía la función de pastor en el orden religioso si las pruebas colectadas permiten inferir que el nexo que unió a las partes estuvo cimentado sobre la base de la fe religiosa, a tal punto reconocida que el demandante no sólo ocupó los pertinentes cargos en la institución como consecuencia de ello, sino que además expresamente reconoció que sus tareas eran “ad honorem”.
CNTrab. sala IX, 30/07/2009. “Insfran, Juan Carlos y otro c. Asociación Civil Iglesia Jesús es Mi Salvador y otros”. Publicado en LA LEY 2010-B, 14. Cita online: AR/JUR/32342/2009
Si el remisero percibe el 80% de la recaudación del vehículo no puede sostenerse que existe relación laboral entre aquel y la agencia, ya que con el 20% restante la empresa no hubiese podido afrontar sus costos operativos si se la considerase empleador, ello sin perjuicio de la circunstancia de que el actor percibiera el monto que le correspondía por sus viajes a fin de mes (del voto del doctor Pesino).
CNTrab. sala VIII, 15/07/2011. “Calla, Jorge Adrián c. Organización Auto Instar S.R.L. y otros s/despido” Publicado en: LA LEY 2012—A, 112; DJ 18/04/2012, 5 Cita online: AR/JUR/40257/2011
Trabajo “ad honorem”
La demanda entablada contra una Embajada a los fines de obtener las indemnizaciones derivadas de la ruptura de la relación laboral es improcedente, en tanto se encuentra acreditado el carácter honorario de la tarea realizada por el actor, esto es la inexistencia de contraprestación dineraria con motivo de la prestación de servicios, máxime teniendo en cuenta un indicio corroborante del carácter autónomo de la prestación de servicios como es la actuación profesional del actor a favor de distintas entidades como abogado independiente en forma simultánea a su desempeño en la demandada.
CNTrab. sala X, 12/08/2011. “D.O.L. c. Embajada de México”. Publicado en: DJ 2012-02-29, 29. Cita online: AR/JUR/48443/201
La demanda laboral incoada por un transportista contra la empresa para la cual prestaba servicios debe ser rechazada, por cuanto de las pruebas aportadas surge que el actor era un empresario dedicado al transporte de cargas, en tanto contaba con un vehículo propio de considerable porte y valor económico, cuyo mantenimiento y reparación estaban a su cargo y contrataba a un personal auxiliar, asumiendo por lo tanto los riesgos propios de su actividad, más aún cuando el transportista no demostró que debiera permanecer a “órdenes” de la emplazada durante un turno determinado, ni que existiera un poder disciplinario (del voto en disidencia del doctor Pirolo).
CNTrab. sala II, 08/04/2008. “Gómez Manduca, Daniel Omar c. Grupo Logístico S.R.L.”. Publicado en: IMP 2008-13 (Julio), 1153. Cita online: AR/JUR/2242/2008
Los trabajos benévolos de ningún modo pueden asimilarse al contrato de trabajo con las características que configura éste, máxime si se tiene en cuenta —en el caso— que durante 12 años la actora no efectuó reclamo ni formuló denuncia alguna ante la autoridad administrativa del trabajo, lo que revela que durante ese lapso no hubo de su parte ningún ánimo de recibir una retribución determinada, existiendo una real amistad entre las partes, semejante a un orden familiar, de carácter solidario.
Cámara del Trabajo de Córdoba, sala 9, 14/11/1995. “González, Ana C. c. Sánchez Delia M.”. Publicado en: LLC 1996, 847. Cita online: AR/JUR/3329/1995
Debe desestimarse la demanda laboral que persigue el pago de sumas en concepto de salarios e indemnizaciones interpuesta por un veterinario que realizaba tareas de fumigación, pues se acreditó que ponía a disposición de la empresa demandada una limitada porción de su tiempo y recibía una proporcional retribución, lo cual permite concluir que no tenía una real incorporación a una empresa ajena sino que su conducta se ajustaba a un contrato de locación de servicios.
Cámara del Trabajo de San Francisco, sala unipersonal, 28/07/2011. “Carubelli, Ricardo c. Z. F. Sachs Argentina S.A. s/demanda indemnización por antigüedad y otros”. Publicado en: LLC 2011 (octubre), 1028. Cita online: AR/JUR/40531/2011
ALTAMIRA GIGENA, Raúl Enrique. “Derecho Individual del Trabajo” 1ª edición, Buenos Aires, La Ley, 2007.
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