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Timestamp: 2018-05-25 06:19:44
Document Index: 109091723

Matched Legal Cases: ['ARTÍCULO 28', 'artículo 28', 'artículo 28', 'artículo 11', 'artículo 6', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2']

Teresa Revuelta Cano
1 Agencia de Defensa de la Competencia de Andalucía CONSEJERÍA DE ECONOMÍA, INNOVACIÓN, CIENCIA Y EMPLEO SECRETARÍA DEL CONSEJO PARA LA UNIDAD DE MERCADO MINISTERIO DE ECONOMÍA Y COMPETITIVIDAD Pº CASTELLANA, 162-Planta MADRID INFORME Nº xx/2014, EN EL MARCO DEL PROCEDIMIENTO DE INFORMACIÓN DE OBSTÁCULOS O BARRERAS A LA UNIDAD DE MERCADO DEL ARTÍCULO 28 DE LA LEY 20/2013, DE 9 DE DICIEMBRE, DE GARANTÍA DE LA UNIDAD DE MERCADO (EXPEDIENTE 28/xxxx CUALIFICACIONES PROFESIONALES ) I. ANTECEDENTES Con fecha 1 de agosto de 2014 ha tenido entrada en la Secretaría del Consejo para la Unidad de Mercado (SECUM) un escrito formulado por [INTERESADO], un profesional, ingeniero técnico industrial (en adelante el informante o interesado), por el que se ofrece información en el marco del procedimiento del artículo 28 de la Ley 20/2013, de 9 de diciembre, de garantía de la unidad de mercado (LGUM) (Obstáculos o barreras a la unidad de mercado detectados por los operadores económicos, los consumidores y los usuarios). En particular, el informante plantea que El Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Alicante tiene publicada en su página web un anuncio que acompaña a este escrito en que da una información sesgada e incierta sobre la capacidad técnica y profesional de los Ingenieros Técnicos Industriales. Dicha información, de acuerdo con los términos expresados por el operador, va encaminada, deliberadamente, a limitar o a impedir a los Ingenieros Técnicos Industriales el ejercicio de su profesión y, en concreto a que puedan confeccionar las certificaciones para la obtención de las licencias de segunda ocupación. Tratando, con ello, según el interesado, de confundir a cualquier administrado o usuario que vea en su página web exponiendo un razonamiento que nada tiene que ver con las licencias de segunda ocupación. Tras ello, el interesado afirma que, vista la legislación de la Comunidad Valenciana, parece evidente que un Colegio Profesional que es una corporación de derecho público está actuando de forma contraria a los principios de la Ley de Garantía de la Unidad de Mercado y la misma Ley sobre el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio. La SECUM ha dado traslado a la Agencia de Defensa de la Competencia de Andalucía de la referida información presentada con fecha 1 de agosto de 2014 para que, de considerarlo oportuno, emita el correspondiente informe, incluyendo en su caso propuesta de actuación, previsto en el artículo 28.2 y 3 de la LGUM antes del 20 de agosto de Avda. de la Borbolla, , Sevilla Telf.:
2 II. MARCO REGULATORIO La Ley 17/2009, de 23 de noviembre, sobre el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio (Ley Paraguas), por la que se transpuso al ordenamiento jurídico español, junto con la Ley 25/2009, de 22 de diciembre, de modificación de diversas leyes para su adaptación a la Ley Sobre el Libre Acceso a las Actividades de Servicios y su Ejercicio, la Directiva 2006/123/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 12 de diciembre de 2006, relativa a los servicios en el mercado interior (Directiva de Servicios), vinieron a consolidar los principios regulatorios compatibles con las libertades básicas de establecimiento y de libre prestación de servicios, y al mismo tiempo trataron de suprimir las barreras y reducir las trabas al acceso de las actividades de servicios y su ejercicio. Concretamente, la Ley 17/2009, de 23 de noviembre en su artículo 11 prohíbe supeditar el acceso a las actividades de servicios al cumplimiento de requisitos que reserven dicho acceso a una serie de prestadores concretos debido a la índole específica de la actividad y sean distintos de los exigidos para el acceso a las distintos de los exigidos para el acceso a las profesiones reguladas, contemplados en la Directiva 2005/36/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 7 de septiembre de 2005, relativa al reconocimiento de cualificaciones profesionales. Debe recordarse, asimismo, que en estos momentos se está tramitando por el Gobierno una reforma del marco regulatorio de los servicios profesionales y de los Colegios Profesionales a través del Anteproyecto de Ley de Servicios y Colegios Profesionales aprobado por el Consejo de Ministros el 2 de agosto de 2013 (en adelante, APLCSP). Según la propia Exposición de Motivos, la regulación actual de los servicios profesionales es claramente susceptible de perfeccionamiento, dado que se caracteriza por ser copiosa, fragmentaria, obsoleta y excesiva y que no ha evitado la conflictividad entre profesionales, y sobre la que resulta imprescindible realizar una profunda reforma tal como vienen recomendando distintos organismos internacionales (OCDE, FMI, UE) como vía para garantizar la competitividad y el crecimiento. Además, se indica en su Exposición de motivos que esta Ley (de Servicios y Colegios Profesionales) debe considerarse complementaria a la Ley de Garantía de la Unidad de Mercado, en cuanto ambas leyes pretenden aplicar los principios de buena regulación económica, eliminando obstáculos y barreras de acceso y ejercicio innecesarios, desproporcionados o discriminatorios con el objetivo de crear un marco regulatorio eficiente para las actividades económicas. En concreto, la futura Ley estaría aplicando dichos principios al sector de los servicios profesionales y a las restricciones de acceso basadas en la exigencia de una cualificación. Así pues, la futura Ley de Servicios y Colegios Profesionales, cuya aprobación se anuncia cercana, establecerá el principio general de libertad de acceso y ejercicio de las actividades profesionales, acompañado por el de igualdad de trato y no discriminación y por el de eficacia en todo el territorio nacional que reconoce la capacidad para ejercer en todo el territorio nacional de los profesionales con independencia de donde se haya accedido a la actividad profesional. De tal modo que las restricciones de acceso sólo podrán establecerse por ley cuando se justifique por - 2 -
3 razones de interés general y atendiendo a la aplicación de los principios de necesidad, proporcionalidad y no discriminación, y con ello se evitará la proliferación de barreras de entrada poco justificadas o determinadas sólo por los intereses particulares de algún colectivo en perjuicio de otro. Por otra parte, la Ley 2/1974, de 13 de febrero, sobre Colegios Profesionales, en su artículo 6, confiere a los Colegios Profesionales la facultad de regular su profesión a través de la elaboración de su normativa de funcionamiento interno (estatutos y por los reglamentos de régimen interior) sin perjuicio de las leyes que regulen la profesión de que se trate. Finalmente, es preciso mencionar la Ley 12/1986, de 1 de abril, que regula las atribuciones profesionales. En dicha norma se establece las facultades y atribuciones profesionales y de los requisitos que habrían de cumplirse para el ejercicio de la profesión de los Arquitectos e Ingenieros técnicos. Dicha Ley establece en su artículo 2, como criterio básico, que los Ingenieros Técnicos tendrán la plenitud de facultades y atribuciones en el ejercicio de la profesión, dentro del ámbito de su respectiva especialidad técnica. Este principio se desarrolla en el artículo 2 cuyo apartado 1, señala que corresponden a los Ingenieros Técnicos, dentro de su especialidad, las siguientes atribuciones profesionales: - La redacción y firma de proyectos que tengan por objeto la construcción, reforma, conservación, demolición, fabricación, instalación, montaje o explotación de bienes muebles o inmuebles, en sus respectivos casos, tanto con carácter principal como accesorio, siempre que queden comprendidos por su naturaleza y características en la técnica propia de cada titulación. - La dirección de las actividades objeto de los proyectos a que se refiere el apartado anterior, incluso cuando los proyectos hubieran sido elaborados por un tercero. - La realización de mediciones, cálculos, valoraciones, tasaciones, peritaciones, estudios, informes, planos de labores y otros trabajos análogos. - El ejercicio de la docencia en sus diversos grados en los casos y términos previstos en la normativa correspondiente y, en particular, conforma lo dispuesto en la Ley Orgánica 11/1983, de 25 de Agosto, de Reforma Universitaria. - La dirección de toda clase de industrias o explotaciones y el ejercicio en general respecto a ellas, de las actividades a que se refieren los apartados anteriores. III. ANÁLISIS DE LA CUESTIÓN DESDE LA ÓPTICA DE LA UNIDAD DE MERCADO La LGUM tiene por objeto establecer las disposiciones necesarias para hacer efectivo el principio de unidad de mercado en el territorio nacional. La unidad de mercado se fundamenta en la libre circulación y establecimiento de los operadores económicos, en la libre circulación de bienes y servicios por todo el territorio español, sin que ninguna autoridad pueda obstaculizarla directa o indirectamente, y en la igualdad de las condiciones básicas de ejercicio de la actividad económica
4 A este respecto, el artículo 2 de la LGUM determina el ámbito de aplicación de esta Ley que incluye el acceso y ejercicio de las actividades económicas en condiciones de mercado y, en consecuencia, a todos los actos y disposiciones de las diferentes Administraciones Públicas que afecten al acceso y ejercicio de las mencionadas actividades económicas. Esta Ley será de aplicación al acceso a actividades económicas en condiciones de mercado y su ejercicio por parte de operadores legalmente establecidos en cualquier lugar del territorio nacional. En la medida en que la prestación de servicios profesionales constituye una actividad económica podría considerarse incluida dentro del ámbito de aplicación de la LGUM. No obstante, es importante tener en cuenta que, de forma inminente, se va a aprobar un nuevo marco regulador general y específico para los servicios profesionales que, tal como se señala en la Exposición de Motivos del Anteproyecto de Ley de Servicios y Colegios Profesionales, deberá considerarse complementaria a la LGUM, en la medida en que ambas leyes persiguen el mismo objetivo de crear un marco regulatorio eficiente para las actividades económicas y la eliminación de las barreras y obstáculos existentes a través de la aplicación de los principios de buena regulación económica. Y, por tanto, será esta nueva Ley la que, en concreto, estaría aplicando dichos principios a las restricciones al acceso basadas en la cualificación. La práctica sobre la que se ofrece la información que nos ocupa se centra en un anuncio del Colegio Profesional de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de la Edificación de Alicante, en el que, de acuerdo con los términos que figuran en el documento aportado por el interesado y que consta en el expediente, el Colegio defendería que la competencia para emitir las certificaciones de habitabilidad de una vivienda en edificación de uso residencial la tienen los arquitectos o/y arquitectos técnicos, y no sería titulado competente el Ingeniero Técnico Industrial (o de caminos, agrónomos o etc.). En ese sentido, la cuestión planteada versa sobre el concepto de técnico competente y sobre las atribuciones profesionales de las diferentes titulaciones técnicas, en concreto se centra en la titulación académica que debe poseer el profesional que confecciona una certificación para la obtención de las licencias de segunda ocupación, cuestión ésta que debe ser clarificada en la normativa reguladora sobre las atribuciones profesionales. Por ello, sólo podría ser analizada a la luz de los principios de la LGUM, cuando una vez aclarada o precisada esta situación en la normativa reguladora del acceso a las actividades profesionales o a la profesión, el Colegio profesional estableciera, en el marco de sus funciones de ordenación de la actividad que le han sido legalmente atribuidas, barreras a la libre circulación o de establecimiento de los profesionales. No obstante lo anterior, las prácticas que han sido identificadas por el informante podrían suponer una alteración de las condiciones de competencia en el mercado ante el riesgo de poder crear reservas de actividad injustificadas a favor de sus colegiados, lo que podría ser objeto de valoración, en su caso, por las autoridades de defensa de la competencia correspondientes
5 A este respecto, hay que partir de la premisa de que la utilización o interpretación del término técnico competente no ha estado exento de ciertas controversias en las Administraciones Públicas, precisamente ante la falta de concreción en la legislación española sobre el concepto de técnico competente y sobre las atribuciones profesionales de las diferentes titulaciones técnicas. Lo que ha motivado con frecuencia que tales conflictos se hayan resuelto en sede judicial, existiendo multitud de sentencias y líneas jurisdiccionales, cuya doctrina no ha sido uniforme. En este sentido, la gran litigiosidad surgida en la materia, se ha interpretado en sede judicial como una evidente voluntad del legislador de no establecer un monopolio o exclusividad a favor de un determinado profesional permitiendo la intervención de toda profesión titulada que garantice la formación técnica necesaria para la realización de un proyecto, así se desprende de la Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de febrero de 2012, en la que el más alto Tribunal ha puesto de manifiesto, en su fundamento de derecho séptimo, que la jurisprudencia de esa Sala, relativa a las competencias de las profesiones tituladas, de forma reiterada señala la prevalencia del principio de libertad de acceso con idoneidad sobre el de exclusividad y monopolio competencial. Esta doctrina jurisprudencial es coincidente con la doctrina recaída sobre la presente materia por las Autoridades de competencia, tanto nacional (extinto Tribunal de Defensa de la Competencia TDC o por la también extinta Comisión Nacional de la Competencia CNC actualmente integrada en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia CNMC ) como autonómicas (entre otras, la Agencia de Defensa de la Competencia y Consejo de Defensa de la Competencia de Andalucía CDCA integrado en esta Agencia). Así pues, de la doctrina sentada por los órganos de defensa de la competencia puede advertirse la posición crítica que las Autoridades de competencia han mantenido en relación con situaciones que puedan constituir una reserva de actividad a favor de determinados profesionales o colectivos, por sus evidentes efectos negativos sobre la libre competencia, al establecer limitaciones en la oferta de servicios en el mercado, que sólo bajo excepcionales circunstancias podrían estar justificadas. Y, en este sentido, se ha sostenido la necesidad de romper con la unión automática de una profesión y un título, de tal forma que titulaciones diversas puedan competir en un mismo mercado y se ha advertido sobre la necesidad de que los Colegios Profesionales realicen una interpretación amplia de la normativa, dentro del gran margen de actuación que la Ley de Colegios Profesionales les atribuye. (Véanse, entre otras, las Resoluciones del CDCA en la presente materia: Resolución S/08/2012, del CDCA, de fecha 15 de marzo de 2012, en el Expte. COLEGIO DE APAREJADORES Y ARQUITECTOS TÉCNICOS DE SEVILLA; Resolución S/09/2014, del CDCA, de fecha 12 de marzo de 2012, Expte. COAS Y CACOA; Resolución S/02/2012, del CDCA, de fecha 6 de febrero de 2012, Expte. CONSEJO ANDALUZ DE COLEGIOS OFICIALES DE ARQUITECTOS; o la Resolución S/03/2012, de fecha 6 de febrero de 2012 (Expte. Delegación Provincial de Córdoba de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia). En concreto, en relación con las reservas de actividad, el CDCA en el año 2009, en su Informe sobre promoción en los Colegios Profesionales de Andalucía, consideraba que sólo en casos excepcionales el interés general puede justificar que una profesión sólo pueda ser ejercida con una titulación concreta y no que este hecho se produzca de forma generalizada como ocurre en - 5 -
6 la actualidad. Esta consideración iba en la misma línea que la posición mantenida por la Autoridad nacional de competencia (TDC o el Consejo de la CNC), que ya desde el año 1992 venía objetando que la exigencia de una titulación profesional determinada para el ejercicio de ciertos oficios o actividades representaba una limitación al derecho de la libertad de empresa, que lógicamente reduce la competencia al restringir el número de posibles oferentes, y que sólo podría estar justificada en la medida en que la protección de los usuarios de los servicios afectados aconsejara prohibir el ejercicio de la actividad a quien no tuviera los conocimientos especializados pertinentes. Crítica ésta sobre la que se profundizaba por la CNC en el año 2008 en su Informe sobre el sector de los servicios y colegios profesionales, definidas como aquellas prácticas o actuaciones que conducen a que determinados mercados o actividades profesionales quedaran reservados a los profesionales que cumplieran determinados requisitos de acceso, quedando totalmente cerrados al resto. O, cuando más adelante se abordó de nuevo por la CNC la materia en el Informe y recomendaciones en relación con la negativa de distintas Administraciones Públicas a la autorización de proyectos energéticos firmados por Ingenieros de Minas, publicado en 2010, en el que se sostenía que la exigencia de una determinada titulación para el ejercicio de una actividad, como en el caso que estaba siendo objeto de análisis, en el que la Administración exigía que los proyectos de instalaciones energéticas fueran firmados por Ingenieros Industriales, constituía una barrera al acceso a dicha actividad, que limitaba a una parte de los posibles participantes el ejercicio de su actividad en un determinado mercado para privilegiar a otros. Y, en el que se concluyó que la negativa de determinadas Administraciones Públicas a autorizar proyectos energéticos que no hubiesen sido firmados por Ingenieros industriales estaba generando una reserva de actividad que constituía un grave obstáculo a la competencia. Y, en base a ello, se recomendaba a las Administraciones Públicas que el criterio adecuado con el que la Administración debe valorar la capacidad de un profesional para la firma de proyectos energéticos es su competencia técnica, debidamente acreditada, dado que de acuerdo con la normativa vigente, el colectivo de Ingenieros de Minas goza de la capacidad necesaria para la planificación, realización y gestión de proyectos de instalaciones energéticas. La jurisprudencia ha reconocido así mismo la capacitación de dicho colectivo para firmar los proyectos energéticos. Finalmente, conviene recordar que la solución a esta situación de conflictividad entre profesionales especialmente en el área de la edificación y las ingenierías, que es reconocida en la propia Exposición de Motivos del Anteproyecto de Ley de Servicios y Colegios Profesionales, podría quedar resuelta en la futura Ley de Servicios y Colegios Profesionales mediante la clarificación de las atribuciones profesionales de las diferentes titulaciones y cualificaciones. Ello supondría una buena oportunidad para resolver estos problemas detectados en el ámbito de los servicios profesionales, con el objetivo de reforzar el principio de libertad de acceso a toda actividad profesional y profesión y suprimir las restricciones de acceso o ejercicio a las actividades profesionales que sean injustificadas, desproporcionadas y/o discriminatorias
7 IV. CONCLUSIONES 1. Mediante la aportación de la información que nos ocupa se pone de manifiesto la urgente necesidad de aprobar la Ley que, en estos momentos, se está tramitando para establecer un marco regulador sobre los servicios profesionales. Será esta futura Ley de Servicios y Colegios Profesionales la que concretamente aplicará los mismos principios de la LGUM al sector de los servicios profesionales y a las restricciones de acceso basadas en la cualificación, tal como se reconoce de forma explícita en la propia Exposición de Motivos del Anteproyecto de Ley de Servicios y Colegios Profesionales. Por tanto, esta Ley supone una inmejorable oportunidad para abordar esta cuestión de falta de concreción legal en la utilización de técnico competente, especialmente en el ámbito de las ingenierías y la edificación, con el objetivo de eliminar la posibilidad de crear reservas de actividad injustificadas, desproporcionadas y discriminatorias y, evitando asimismo la conflictividad existente entre los profesionales, fundamentalmente en las áreas profesionales mencionadas. 2. Todo ello, sin perjuicio de que las prácticas identificadas por el informante, referidas al Colegio profesional, pudieran ser objeto de análisis y valoración, en su caso, por las autoridades de defensa de la competencia correspondientes. A tales efectos, el operador económico podría poner en conocimiento de la Autoridad autonómica de defensa de competencia correspondiente aquellas prácticas o conductas que considere que podrían vulnerar las disposiciones de la legislación de defensa de la competencia. Sevilla, 18 de agosto de 2014 AGENCIA DE DEFENSA DE LA COMPETENCIA DE ANDALUCÍA - 7 -