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Timestamp: 2018-01-19 19:35:26
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Los Derechos de la Mujer en la nueva Constitución Dominicana, Promulgada el 26 de Enero del año 2010 (modificada en el año 2015) - LASCALIENTESDELSUR.COM
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Los Derechos de la Mujer en la nueva Constitución Dominicana, Promulgada el 26 de Enero del año 2010 (modificada en el año 2015)
Los derechos de la mujer en el contexto histórico.
Si analizamos la historia de la humanidad, nos damos cuenta fácilmente que los derechos de la mujer no fueron reconocidos por quienes tenían la potestad de conducir los destinos de las diferente Naciones, casi desde la fundación del mundo.
Se tomó como excusa para conculcar los Derechos de las Mujeres la creación de los primeros habitantes de la tierra, que según la Biblia fueron Adán y Eva, al resaltarse que Eva fue creada de una costilla de Adán.
Se quiso dejar a entender que Adán y Eva no eran iguales, lo que se fue arrastrando hasta pasar por los Reinados de David y de Salomón, por los mandatos de los Faraones en el antiguo Egipto, donde el machismo se expresaba en su máximo expresión, el cual todavía hoy en día no ha sido posible erradicar de forma definitiva.
La discriminación de la mujer continuó luego a lo largo de los siglos, pues cuando leemos acerca de cómo estaba conformado el tribunal que juzgó a Jesús (que en ese entonces se llamaba El Sanedrín), observamos que todos los que componían el mismo eran hombres y que las mujeres no tenían participación en su estructura y conformación.
Los derechos de la Mujer comienzan a tomar cuerpo en Europa en el Siglo XVIII con La Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. Este texto fue redactado en 1791 por Olympe de Gouges (titulado en francés Déclaration des Droits de la Femme et de la Citoyenne), parafraseando la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, el texto fundamental de la revolución francesa (26 de agosto de 1789).
La Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana es uno de los primeros documentos históricos que propone la emancipación femenina en el sentido de la igualdad de derechos o la equiparación jurídica y legal de las mujeres en relación a los varones (a los hombres).
La Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadanía, tuvo su origen en la evolución del concepto de los derechos humanos, originado entre los juristas de la escuela de Salamanca del siglo XVI y extendido por los pensadores sociales del Siglo XVII y los ilustrados del Siglo XVIII, con las primeras revoluciones liberales que fueron recogidas en textos normativos como la Declaración de Derechos de Virginia, en el contexto de la Independencia de Estados Unidos de América (en el año 1776), y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en la revolución francesa ( en el año 1789; es decir, los que llevaron a cabo la Revolución Francesa se olvidaron de las Mujeres en su proyecto de igualdad y de libertad.
En ninguno de estos documentos se consideró a las mujeres como entes de derechos igual que los hombres, pues el concepto Mujer se consideraba que estaba por debajo del concepto Hombre. La “Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana”, constituye por sí misma un alegato brillante y radical en favor de las reivindicaciones femeninas y una proclama auténtica de la universalización de los derechos humanos.
La Autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadanía, Olympe de Gouges, lo que hizo fue denunciar que la Revolución Francesa había olvidado a las Mujeres en su proyecto de igualdad y de libertad.
Defendía que la mujer nace libre y debe permanecer igual al hombre en derechos y que la Ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y los Ciudadanos deben contribuir, personalmente o por medio de sus representantes, a su formación.
Reclamaba un trato igualitario hacia las mujeres en todos los ámbitos de la vida tanto públicos como privados, como por ejemplo: El derecho al voto y a la propiedad privada, poder participar en la educación y en el ejército, y ejercer cargos públicos, llegando incluso a pedir la igualdad de poder en la familia y en la Iglesia.
La Mujer y sus derechos en la Constitución Dominicana.
Ha sido tan grande la discriminación de los Derechos de la Mujer, que ni siquiera la Revolución Francesa de 1789, la cual ha sido considerada como la más importante Revolución Democrática, reconoció los Derechos de la Mujer, pues al redactarse La Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, esta no consignó los Derechos de la Mujer como ente social. Es decir, los que llevaron a cabo la Revolución Francesa se olvidaron de las Mujeres en su proyecto de igualdad y de libertad.
Tenemos que destacar que en la Primera Constitución Dominicana, redactada en San Cristóbal el día 06 de Noviembre del año 1844, se dejó fuera de la misma a las mujeres, a las cuales no les reconoció ni derechos sociales ni derechos políticos, pues los constituyentes de 1844 obviaron incluso que la primera Bandera Dominicana izada en la puerta del Conde, fue confeccionada por una mujer, según narra la historia dominicana.
En lo que tiene que ver con la República Dominicana, hasta la década del 1940 la mujer no tenía derecho ni siquiera a votar para decidir cuáles debían ser sus autoridades (Presidente, Vice-presidente, Senadores, Diputados, Síndicos y Regidores), y mucho menos, derecho a ser elegida para un puesto público, pues constitucionalmente este Derecho le estaba prohibido.
Es casi Cien años después de redactada y promulgada la Primera Constitución de la República Dominicana, después de una gran lucha llevada a cabo por un grupo de Mujeres sobresalientes de la época que se hicieron llamar Las Sufragistas Dominicanas, encabezadas por Abigail Mejía, que en el año 1942 el texto de la Constitución es modificado por el Congreso Nacional, por disposición del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina (quien lo hizo por conveniencia política y no por convicción) y reconoce e incorpora derechos políticos de las mujeres al expresar que: ¨son ciudadanos todos los dominicanos de ambos sexos”.
Luego de la proclamación de la Constitución del 06 de Noviembre del año 1844, nuestra Carta Magna fue modificada en más de treinta (30) ocasiones, pero en ninguna de esas modificaciones constitucionales se establecieron Derechos Fundamentales a favor de la Mujer, pues se seguía entendiendo que la Mujer era un ser de “segunda categoría”.
Pero en la nueva Constitución de la República, proclamada el 26 de Enero de este año 2010, se recogen una serie de derechos a favor de la mujer, que no existieron en ninguna de las Constituciones anteriores del país, pues en la nueva Carta Magna se ha concebido la equidad de género, es decir, la igual entre hombres y mujeres.
Los avances en materia de equidad de género, incluyen el hecho de que en la Carta Sustantiva se reconoce de manera expresa la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, se condena la violencia intrafamiliar y de género en cualquiera de sus formas y se establece la obligación del Estado de adoptar las políticas necesarias para la erradicación de la discriminación de género, son una realidad fehaciente.
Más de 70 artículos de la nueva Constitución de la República procuran la equidad de género y la protección de la Mujer, de los cuales citaremos algunos con sus respectivas explicaciones.
El artículo 39 de nuestra Constitución, el cual trata sobre el derecho a la igualdad, reza de la manera siguiente:
El Artículo 39.- Derecho a la igualdad. Todas las personas nacen libres e iguales antela ley, reciben la misma protección y trato de las instituciones, autoridades y demás personas y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de género, color, edad, discapacidad, nacionalidad, vínculos familiares, lengua, religión, opinión política o filosófica, condición social o personal.
En sus numerales 1, 3, 4 y 5 este artículo establece lo siguiente:
El Artículo 41 de la actual Constitución de la República, se refiera a la Prohibición de la esclavitud de la manera siguiente:
Artículo 41.- Prohibición de la esclavitud. “Se prohíben en todas sus formas, la esclavitud, la servidumbre, la trata y el tráfico de personas”.
Esto quiere significar que ninguna mujer debe dejar que su marido, su hermano, o cualquier persona la convierta en esclava o que negocie con su dignidad como ser humano.
En el artículo 42 de la Constitución del año 2010 también quedan consagrados los derechos de la mujer, de la manera siguiente:
Artículo 42.- Derecho a la integridad personal. “Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica, moral y a vivir sin violencia. Tendrá la protección del Estado en casos de amenaza, riesgo o violación de las mismas”.
Este artículo establece en sus numerales 1, 2 y 3 las siguientes normas a favor de la mujer:
En el artículo 46, el cual se refiere a la libertad de tránsito, se establece lo siguiente:
Ningún dominicano o dominicana puede ser privado del derecho a ingresar al territorio nacional. Tampoco puede ser expulsado o extrañado del mismo, salvo caso de extradición pronunciado por autoridad judicial competente, conforme la ley y los acuerdos internacionales vigentes sobre la materia.
Es bueno señalar que anteriormente la Constitución solo se refería al hombre, cuando establecía únicamente que “ningún dominicano”, pues dejaba fuera a la mujer como ente social y de género (femenino) con derechos civiles y políticos reconocidos.
Pero donde los derechos de la mujer se ven protegidos con mayor fuerza, es en eñ Artículo 55, el cual trata sobre los derechos de familia, especialmente en los numerales 1, 5, 6 y 11 , como veremos a continuación:
Artículo 55.- Derechos de la familia. La familia es el fundamento de la sociedad y el espacio básico para el desarrollo integral de las personas. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla”, estableciéndose en el numeral 1 que:
1) Toda persona tiene derecho a constituir una familia, en cuya formación y desarrollo la mujer y el hombre gozan de iguales derechos y deberes y se deben comprensión mutua y respeto recíproco.
6) La maternidad, sea cual fuere la condición social o el estado civil de la mujer, gozará de la protección de los poderes públicos y genera derecho a la asistencia oficial en caso de desamparo”.
En virtud de esto, queda establecido con meridiana precisión, que una mujer embarazada, y que haya sido desamparada, puede acudir por ayuda a cualquier institución del Estado; y que estas instituciones están constitucionalmente obligadas a proteger a esa mujer que se encuentra en situación de desamparo.
11) El Estado reconoce el trabajo del hogar como actividad económica que crea valor agregado y produce riqueza y bienestar social, por lo que se incorporará en la formulación y ejecución de las políticas públicas y sociales
Con respecto a los derechos laborales, la Constitución Dominicana consagra en su artículo 62, numerales 1,3 y 5 las siguientes prerrogativas a favor de la mujer:
Hay que señalar también que el numeral 7 del artículo 62 de la Constitución de la República, se establece claramente que “El Estado facilitará los medios a su alcance para que las y los trabajadores puedan adquirir los útiles e instrumentos indispensables a su labor”.
En el pasado se entendía que con referirse a los trabajadores, se estaba incluyendo a las trabajadoras, hoy se exige especificar trabajadores y trabajadoras, lo cual se puede observar en el lenguaje utilizado para la redacción de la nueva Constitución de la Republica Dominicana promulgada el 26 de Enero del año 2010.
Con relación al derecho a la Educación, la Constitución precisa en forma clara y transparente lo siguiente:
Artículo 63.- Derecho a la educación. “Toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones”, y en el numeral 13 se establece lo siguiente:
13) Con la finalidad de formar ciudadanas y ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes, en todas las instituciones de educación pública y privada, serán obligatorias la instrucción en la formación social y cívica, la enseñanza de la Constitución, de los derechos y garantías fundamentales, de los valores patrios y de los principios de convivencia pacífica
¿Qué es lo que queremos destacar cuando hacemos referencia al artículo 63 de la Constitución vigente? Que la misma oportunidad que tiene el hombre para educarse y ser un ente de bien para él y su familia, esa misma oportunidad la tiene la mujer, sin limitaciones de ningún tipo y sin discriminación alguna por su color de piel, credo político o religioso o condición social y económica.
Que el numeral 13 de este artículo habla de “formar ciudadanas y ciudadanos”, con lo cual reconoce la igualdad y el derecho de la mujer a la educación; no como ocurría en la anterior Carta Sustantiva, que solo se hablaba de ciudadanos.
Si observamos en forma integra la Constitución de la República Dominicana, proclamada el 26 de Enero del año 2010 y modificado en el año 2015, nos daremos cuenta que la misma en casi todos sus artículos, consagra los Derechos de la Mujer.
Cuando leemos los artículos que tienen que ver con el respeto a la dignidad humana y los Derechos Fundamentales, la Constitución dice textualmente “Toda persona”. Con el término “Toda persona” queda incluida la mujer como ente social, como ser humano y como ente derechos y deberes ciudadanos igual que el hombre.
Hemos querido hablar en esta ocasión de los derechos de la mujer en la nueva Constitución de la República, proclama el 26 de Enero del año 2010, porque en los últimos 15 años más de tres mil (3,000) mujeres han perdido la vida en la República Dominicana, a pesar de la lucha contra la Violencia de Género que viene desarrollando la Procuraduría General de la República con la instalación, hasta la fecha, de Unidades de Atención a Víctimas de Violencia de Género, Intrafamiliar y Delitos Sexuales en todo el país,.
Nuestra intensión primordial es que la mujer dominicana se empodere y conozca sus derechos en la Constitución de la República, que no permita que sus derechos sean conculcados y mancillados por ningún hombre, ya sea su esposo, su novio, su vecino o un ciudadano cualquiera; y que los hombres hagamos conciencia de que la mujer es para tratarla en igualdad, no para maltratarla, porque, como ser humano tiene los mismos derechos inalienables que nosotros los hombres. No más violencia contra la mujer.
Pedro Antonio Mateo Ibert.
Procurador General de Corte de Apelación Titular
Email: pami211965@hotmail.com