Source: http://eotransits.foroactivo.com/t212-civil-notarias-2015-062-ineficacia-de-los-contratos
Timestamp: 2018-03-23 20:19:43
Document Index: 413534864

Matched Legal Cases: ['artículo 1261', 'Artículo 1303', 'Artículo 1304', 'Artículo 1307', 'Artículo 1309', 'artículo 1261']

Civil-Notarías-2015-062-Ineficacia de los contratos
por ellv el Sáb 4 Mar 2017 - 13:24
Civil-Notarías-2015) TEMA SESENTA Y DOS
Programa: Ineficacia de los contratos. La nulidad, causas y efectos. La anulabilidad. La sanación del contrato inválido.
LA INEFICACIA DE LOS CONTRATOS.
La ineficacia de los contratos no es más que la falta de producción de los efectos deseados por las partes al concluir el negocio jurídico de que se trate.
II.- Clases de ineficacia.
Pero esta ineficacia es susceptible de ser clasificada desde diferentes puntos de vista. Así DIEZ-PICAZO señala las siguientes:
-.- Ineficacia automática o provocada, según se produzca por ministerio de la ley o exija el ejercicio de una acción.
-.- Absoluta o relativa. La absoluta implica la carencia total de efectos; la relativa puede ser eficaz para unas personas e ineficaz para otras.
-.- Originaria o sobrevenida. Es originaria si la falta de efectos se produce desde el primer instante; sobrevenida, si produce efectos en un primer momento, pero deja de producirlos en un momento posterior.
-.- Total o parcial. Esto último si sólo afecta a algunos puntos del contrato.
-.- Estructural o funcional. Según DIEZ-PICAZO, la ineficacia es estructural cuando existe una irregularidad en la constitución del contrato; y estructural, cuando aunque esté correctamente constituido, produce algún efecto contrario a derecho.
-.- Y, sanable o insanable, según sea posible remover el obstáculo que determina la ineficacia, o resulte imposible.
III.- Supuestos de ineficacia.
Nuestro ordenamiento jurídico utiliza una terminología confusa y poco técnica en esta materia. Por ello hay que acudir a la doctrina, y ésta admite como supuestos típicos, la nulidad, la anulabilidad y la rescisión; pero además hay algún otro supuesto, como pueden ser los siguientes.
2º-) La inexistencia del contrato.
a-) Teoría general. La teoría de la inexistencia del contrato es una construcción de la doctrina francesa para evitar las consecuencias que producía el principio tradicional de que la nulidad sólo se producía si la imponía un texto legal. Pero hay casos, que el contrato no podía ser eficaz aunque no existiera norma que lo prohibiera. Así con anterioridad se citaba el matrimonio entre personas del mismo sexo, cuestión superada en el actual derecho español, pues está permitida.
Tal vez en nuestro ordenamiento jurídico, el a. 1261 CC podría recogerse en el a. 1261, cuando establece que: “No hay contrato sino cuando concurren los requisitos siguientes:
-.- 1º.- Consentimiento de los contratantes.
-.- 2º.- Objeto cierto que sea materia del contrato.
-.- 3º.- Causa de la obligación que se establezca.”
No obstante, la doctrina española se encuentra dividida:
-.- Algunos autores, como DIEZ-PICAZO niegan eficacia a la distinción entre la nulidad y la inexistencia.
-.- Mientras que otros, como ALBALADEJO o GARCÍA-AMIGO, optan por mantenerla, considerando que un negocio antes de ser nulo, ha de existir.
De todas, formas, lo cierto es que la jurisprudencia del TS acude alguna vez a esta forma de ineficacia como diferente de la nulidad.
b-) El negocio jurídico incompleto. El profesor DE CASTRO, dentro de los negocios nulos incluye a los inexistentes, y estima que una de sus categorías es lo que él denomina negocios jurídicos incompletos: son aquéllos que en el momento de ser considerados carecen de algún elemento esencial y no susceptible de ser suplido por la interpretación.Entre ellos incluye:
-.- Los que denomina carentes de forma necesaria, como entiende que ocurre en los casos en que se violan los a. 632, 633, 1889 ó 1875 del CC:
-.- Los negocios en formación, es decir, los que todavía se encuentran en un estadio preliminar o no han logrado su carácter definitivo, como ocurre con los tratos, las ofertas y las contraofertas.
-.- Pero fundamentalmente, los contratos realizados por quien carece de poder suficiente, a los que se refiere el a. 1259 que luego veremos.
3º-) La resolución del contrato.
Algunos autores incluyen entre los casos de ineficacia la llamada resolución del contrato que tiene lugar en los casos en que los propios contratantes han estipulado alguna condición o término resolutoria, o procede la primera por aplicación de los a. 1124 ó 1504 del CC.
4º-) La revocación.
También se cita la revocación como supuesto de ineficiaca sobrevenida, que aparece generalmente en los negocios gratuitos, cuando la existencia de una causa legal permite dejar sin efecto una liberalidad realizada.
5º-) El desistimiento unilateral.
Que aparte de algunos supuestos recogidos en el CC, como en el mandato o en la sociedad, está ampliamente reconocido en todos los contratos celebrados por los consumidores, según reconoce la vigente normativa sobre esta materia.
6º-) La inoponibilidad.
Por último DE CASTRO incluye como causa de ineficacia la denominada inoponibilidad, que tiene lugar cuando el negocio surte efecto entre las partes, pero no frente a quiénes no lo son. Por ejemplo se cita:
-.- Los casos del a. 32 LH, ya que el negocio produce efecto entre las partes, pero no frente a quiénes ostenten la condición de terceros protegidos del a. 34 LH.
-.- Los casos en que el mandato o poder revocado no puede perjudicar a ciertas personas conforme a los a. 1734 y 1738 del CC.
LA NULIDAD, CAUSAS Y EFECTOS.
I.- La nulidad.
DIEZ-PICAZO, considera que el contrato nulo es aquel que por causa de un defecto no es apto para producir ningún tipo de consecuencias jurídicas, y fijándose en la clasificación que antes hicimos de la ineficacia, lo considera como de ineficacia:
-.- Automática.
-.- Absoluta.
-.- Normalmente originaria, aunque también cabe la sobrevenida.
-.- Puede ser total o parcial.
-.- Se trata de ineficacia estructural.
-.- Y en algunos casos puede sanarse como luego veremos.
II.- Sus causas.
1º-) Supuetos que podrían ser también de inexistencia.
a-) Por falta de consentimiento. En los casos en que hay falta absoluta de capacidad el contrato es inexistente.
La falta de capacidad natural, es decir, la ignorancia de lo que se está haciendo, determina la inexistencia del contrato; por el contrario, existiendo capacidad natural, pero no capacidad civil (contratos celebrados por menores no emancipados, si la tienen), determina la anulabilidad de los mismos conforme al a. 1300.
b-) Por falta de representación. En los casos en que una persona celebra un negocio jurídico en nombre de otra sin tener poder para ello o sin ser su representante legal, aparece el que DE CASTRO denomina negocio jurídico incompleto. Surge esta situación:
-.- En los supuestos del a. 1259 CC.
-.- Cuando los titulares de la patria potestad actúan sin la autorización judicial, y la precisan. Así lo entiende la mayoría de la doctrina más reciente. (166).
-.- Cuando los tutores actúan en nombre de los pupilos sin autorización judicial y la precisan. Así lo entiende también la mayoría de la doctrina reciente (271 y 272).
-.- Y los defensores del ausente, cuando necesitándola, actúan sin la autorización judicial, como los a. 185 y 186.
c-) Otros supuestos. Además se pueden incluir en estos casos:
-.- La ausencia de objeto.
-.- La ausencia de causa.
-.- La simulación absoluta.
-.- O la ausencia de forma exigida ad solemnitatem.
2º-) Supuestos que toda la doctrina incluye en la nulidad.
a-) Violación de las normas. Es decir cuando se traspasan los límites legales de la autonomía de la voluntad. Así ocurre en los siguientes supuestos:
-.- A. 6-3 CC: “Los actos contrarios a las normas imperativas y a las prohibitivas son nulos de pleno derecho, salvo que en ellas se establezca un efecto distinto para el caso de contravención.”
-.- A. 6-4 CC: “Los actos realizados al amparo del texto de una norma que persigan un resultado prohibido por el ordenamiento jurídico o contrario a él, se considerarán ejecutados en fraude de ley y no impedirán la debida aplicación de la norma que se hubiere tratado de eludir.”
-.- A. 1255: “Los contratantes pueden establecer los pactos, cláusulas y condiciones que tengan por conveniente, siempre que no sean contrarios a las leyes, a la moral ni al orden público.”
b-) Ilicitud o indeterminación del objeto. Si no hay objeto, el contrato será inexistente; si es ilícito o indeterminado, el contrato será nulo.
c-) Condición ilícita. Según el a. 1116-1: “Las condiciones imposibles, las contrarias a las buenas costumbres y las prohibidas por la ley anularán la obligación que de ellas dependa.”
d-) Ilicitud de la causa. Así como la ausencia de causa debía determinar la inexistencia del contrato, su ilicitud determina la nulidad radical. El a. 1275 contempla ambas hipótesis: “Los contratos sin causa o con causa ilícita, no producen efecto alguno. Es ilícita la causa cuando se opone a las leyes o a la moral.”
III.- Efectos generales de la nulidad e inexistencia.
1º-) Acción de nulidad.
Aunque ni la inexistencia ni la nulidad absoluta precisan una declaración, en ocasiones puede haberse producido una apariencia de contrato; y por ello la nulidad puede oponerse tanto por vía de acción, como por vía de excepción.
La legitimación corresponde a cualquier persona que ostente un interés legítimo en que se declare su ineficacia; corresponderá por tanto no sólo a los presuntos contratantes, sino también a terceros, o incluso puede ser declarada de oficio por el Juez.
Según la jurisprudencia del TS, la acción debe ejercitarse contra todos los que han sido parte en el contrato, pues de otra forma podría ser condenado alguien sin haber sido oído.
Con relación al plazo se entiende que estamos ante una acción declarativa que no está sometida a ningún plazo de ejercicio y que debe considerarse como imprescriptible.
2º-) Restitución de las prestaciones.
Si se han realizado las prestaciones, surgirá la obligación de restituir lo entregado.
Y además, DIEZ-PICAZO considera también aplicables los a. 1303, 1307 y 1308, que después veremos al tratar de la anulabilidad.
3º-) Título para la prescripción.
Además debemos recordar que conforme al a. 1953 CC: “El título para la prescripción ha de ser verdadero y válido.” Por ello no se admite un título nulo o inexistente, aunque sí si solamente es anulable.
IV.- Efectos de la nulidad por ilicitud del objeto o causa.
El CC diferencia según el hecho que determina la ilicitud se considere delito o falta o no.
1º-) Si constituye delito o falta.
Según el a. 1305: “Cuando la nulidad provenga de ser ilícita la causa u objeto del contrato, si el hecho constituye un delito o falta común a ambos contratantes, carecerá de toda acción entre sí, y se procederá contra ellos, dándose, además, a las cosas o precio que hubiesen sido materia del contrato, la aplicación prevenida en el Código penal respecto a los efectos o instrumentos del delito o falta.
Esta disposición es aplicable al caso en que sólo hubiere delito o falta de parte de uno de los contratantes, pero el no culpado podrá reclamar lo que hubiese dado, y no estará obligado a cumplir lo que hubiere prometido.”
2º-) Si no constituye delito o falta.
Según el a. 1306: “Si el hecho en que consiste la causa torpe no constituye delito ni falta, se observarán las reglas siguientes:
-.- 1º.- Cuando la culpa esté de parte de ambos contratantes, ninguno de ellos podrá repetir lo que hubiese dado a virtud del contrato, ni pedir el cumplimiento de lo que se le hubiera ofrecido.
-.- 2º.- Cuando esté de parte de uno de los contratantes, no podrá éste repetir lo que hubiese dado a virtud del contrato, ni pedir el cumplimiento de lo que se le hubiera ofrecido. El otro que fuera extraño a la causa torpe, podrá reclamar lo que hubiera dado, sin obligación de cumplir lo que hubiera ofrecido.”
V.- Nulidad total o parcial.
Desde un punto de vista teórico es posible que en un contrato que contenga diversas cláusulas, se determine la nulidad de alguna de ellas, pero no de las restantes. Así, según el propio CC ocurre:
-.- En el a. 1476, cuando es nulo el pacto que exime al vendedor de responder de la evicción si hubiera mala fe por su parte, pero que no afecta a la validez de la venta.
-.- El 1671 que prohíbe el pacto leonino que excluye a uno o varios socios de toda parte en las ganancias, que no afecta a la validez del contrato de sociedad civil.
-.- Y la ineficacia del pacto comisorio o pacto que permita el acreedor, en caso de incumplimiento del deudor, apropiarse de las cosas dadas en prenda, hipoteca o anticresis (a. 1859 y 1884).
Pero el problema es si esta solución de nulidad parcial, se puede predicar de otros supuestos no previstos por la ley. La doctrina suele entender que debe examinarse la voluntad real o presumible de las partes acerca de si hubieran querido el negocio mutilado, y afirma que la carga de la prueba debe corresponder a aquel que así lo considera.
LA ANULABILIDAD.
La anulabilidad supone la existencia de un contrato eficaz; es decir de un contrato que en principio produce el efecto pretendido por las partes; pero que en su formación hay algún defecto que permite su impugnación y que devenga ineficaz.
Así, según el a. 1300: “Los contratos en que concurran los requisitos que expresa el artículo 1261 pueden ser anulados, aunque no haya lesión para los contratantes, siempre que adolezcan de alguno de los vicios que los invalidan con arreglo a la ley.”
II.- Naturaleza de la anulabilidad.
La posición clásica entiende que estamos ante un contrato eficaz para una de las partes, pero ineficaz para la otra.
Frente a esta posición DE CASTRO entiende que la anulabilidad concede dos acciones: la meramente declarativa de la misma, y la acción de restitución de las prestaciones.
Y DIEZ-PICAZO considera que la acción de nulidad y la sentencia que recaiga son constitutivas de la ineficacia; y por consiguiente afirma que estamos ante una ineficacia estructural y provocada.
III.- Caracteres de la anulabilidad.
De conformidad con las características antes predicadas para la nulidad, en la anulabilidad nos encontramos:
-.- Con una ineficacia provocada, pues hay que ejercitar la acción correspondiente.
-.- Con una situación en que existen dos momentos: desde la celebración del negocio hasta la sentencia firme de anulabilidad, el negocio ha existido y ha producido todos sus efectos. Desde la sentencia firme, el contrato ha devenido ineficaz y deben restituirse las prestaciones.
-.- Por ello la causa que la motiva es originaria; pero la ineficacia es sobrevenida.
-.- Se trata de una ineficacia total, aunque en algún caso podría ser parcial.
-.- La ineficacia es estructural.
-.- Y la causa de ineficacia puede hacerse desaparecer mediante la confirmación.
IV.- Causas de anulabilidad.
1º-) Contratos celebrados por menores.
El a. 1301 parece referirse a todos los contratos celebrados por los menores; pero la doctrina estima que sólo son anulables si el menor actuó con capacidad natural; pues si careceía de ella el contrato será nulo.
2º-) Contratos celebrados por capaces con consentimiento viciado.
-.- Si el capaz civilmente carece totalmente de capacidad natural, el contrato es inexistente por falta de consentimiento.
-.- Si el capaz civilmente tiene su capacidad natural enturbiada por medicamentos, drogas o bebidas, el contrato debe ser anulable.
-.- Y los contratos que haya celebrado con violencia, intimidación, error o dolo, debe ser asimismo anulables.
3º-) Falta de complementos.
También son anulables:
-.- Los contratos en que los menores emancipados precisen los consentimientos necesarios exigidos por los a. 323 y 324 y no los hayan obtenido.
-.- Los contratos en que los sometidos a la curatela precisen el consentimiento del curador y no lo obtengan, como determina el a. 293 CC: “Los actos jurídicos realizados sin la intervención del curador, cuando esta sea preceptiva, serán anulables a instancia del propio curador o de la persona sujeta a curatela, de acuerdo con los artículos 1301 y siguientes de este código.”
4º-) Actos de casados sin consentimiento de su cónyuge.
Ya que según el a. 1322: “Cuando la Ley requiera para un acto de administración o disposición que uno de los cónyuges actúe con el consentimiento del otro, los realizados sin él y que no hayan sido expresa o tácitamente confirmados podrá ser anulados a instancia del cónyuge cuyo consentimiento se haya omitido o de sus herederos.
No obstante serán nulos los actos a título gratuito sobre bienes comunes si falta, en tales casos, el consentimiento del otro cónyuge.”
5º-) Falsedad de la causa.
Aunque la doctrina considera que este supuesto es dudoso, el CC también considera como causa de anulabilidad la falsedad de la causa, ya que según el a. 1276, “La expresión de una causa falsa en los contratos dará lugar a la nulidad, si no se probase que estaban fundados en otra verdadera y lícita.”
Por tanto, la doctrina afirma que:
-.- Si se prueba que están fundados en otra verdadera y lícita, el contrato existe.
-.- Pero si no se prueba, el contrato parece ser inexistente o nulo; pero no anulable.
V.- Acción de anulabilidad.
El contrato anulable es en primer momento un contrato eficaz; y por tanto produce todos sus efectos hasta que sea anulado mediante la oportuna sentencia, que puede producirse tanto por acción, como por excepción.
2º-) Personas legitimadas.
Según el a. 1302: “Pueden ejercitar la acción de nulidad de los contratos los obligados principal o subsidiariamente en virtud de ellos. Las personas capaces no podrán, sin embargo, alegar la incapacidad de aquellos con quiénes contrataron; ni los que causaron la intimidación o violencia, o emplearon el dolo o produjeron el error, podrán fundar su acción en estos vicios del contrato.”
3º-) Plazo de ejercicio.
Conforme al a. 1301 del CC: “La acción de nulidad durará cuatro años. Este tiempo empezará a correr:
-.- En los casos de intimidación o violencia, desde el día en que éstas hubieren cesado.
-.- En los de error, o dolo, o falsedad de la causa, desde la consumación del contrato.
-.- Cuando la acción se refiere a los contratos celebrados por los menores o incapacitados, desde que salieron de la tutela.
-.- Si la acción se dirigiese a invalidar actos o contratos realizados por uno de los cónyuges sin consentimiento del otro, cuando este consentimiento fuere necesario, desde el día de la disolución de la sociedad conyugal o del matrimonio, salvo que antes hubiese tenido conocimiento suficiente de dicho acto o contrato.”
4º-) Extinción de la acción.
La acción se extingue por el transcurso de este plazo, que se consideran de caducidad. Además, conforme al a. 1309: “La acción de nulidad queda extinguida desde el momento en que el contrato haya sido confirmado válidamente.”
Y añade el a. 1314 que: “También se extinguirá la acción de nulidad de los contratos cuando la cosa, objeto de éstos, se hubiere perdido por dolo o culpa del que pudiera ejercitar aquélla. Si la causa de la acción fuere la incapacidad de alguno de los contratantes, la pérdida de la cosa no será obstáculo para que la acción prevalezca, a menos que hubiese ocurrido por dolo o culpa del reclamante después de haber recobrado la capacidad.”
VI. Efectos de la sentencia.
Están recogidos en los siguientes preceptos del CC:
-.- Artículo 1303: “Declarada la nulidad de una obligación, los contratantes deben restituirse recíprocamente las cosas que hubiesen sido materia del contrato, con sus frutos, y el precio con los intereses, salvo lo que se dispone en los artículos siguientes.”
-.- Artículo 1304: “Cuando la nulidad procede de la incapacidad de uno de los contratantes, no estará obligado el incapaz a restituir sino en cuanto se enriqueció con la cosa o precio que recibiera.”
-.- Artículo 1307: “Siempre que el obligado por la declaración de nulidad a la devolución de una cosa no pueda devolverla por haberse perdido, deberá restituir los frutos percibidos y el valor que tenía la cosa cuando se perdió, con los intereses desde la misma fecha.”
-.- Artículo 1309: “Mientras uno de los contratantes no realice la devolución de aquello a que a virtud de la declaración de nulidad esté obligado, no puede el otro ser compelido a cumplir por su parte lo que le incumbe.”
LA SANACIÓN DEL CONTRATO INVALIDO.
No siempre es posible la sanación de un contrato inválido; porque depende del tipo de ineficacia y de la causa de la misma. En todo caso hay que recordar que conforme al a. 33 LH: “La inscripción no convalida los actos o contratos que sean nulos con arreglo a las leyes.” Y que lógicamente el TS considera lo mismo respecto de los anulables.
De todas formas podemos indicar algunos supuestos de sanación.
II.- La ratificación.
Los negocios jurídicos que DE CASTRO denomina incompletos pueden ser sanados mediante la simple ratificación de la parte o partes cuyo consentimiento se ha omitido.
Así determina el a. 1259 que: “Ninguno puede contratar a nombre de otro sin que tenga por la ley su representación legal.
El contrato celebrado a nombre de otro por quien no tenga su autorización o representación será nulo, a no ser que lo ratifique la persona a cuyo nombre se otorgue antes de ser revocado por la otra parte contratante.”
Interesa destacar que la confirmación sólo produce efectos frente a terceros, desde que ésta se produce, no desde el momento inicial del negocio incompleto.
Y existen dudas de si cabe la ratificación ulterior para los contratos celebrados por titulares de la patria potestad o tutores, sin autorización judicial, cuando ésta se precise, si ésta se consigue después de celebrado el negocio incompleto. Parte de la doctrina mantiene la tesis positiva; pero no faltan quienes afirman que sería necesaria la celebración de un nuevo contrato y prestación de un nuevo consentimiento.
II.- La convalidación.
Además hay en nuestro derecho algún supuesto en que un negocio nulo pueda obtener su eficacia en un momento posterior, además de la ratificación, y la conversión, DIEZ-PICAZO indica estos supuestos:
-.- El caso de que el disponente carente de poder de disposición sobre el bien enajenado, la adquiera con posterioridad. Es, por ejemplo, el caso del coheredero que vende un bien del caudal hereditario antes de la partición; que consecuentemente no transmite nada; pero que en la partición se le adjudica el pleno dominio del mismo. Aquí se discute si basta con el anterior negocio o es necesario uno nuevo.
-.- Los casos en que existiendo un vicio de forma, sea posible un nuevo otorgamiento en la forma legalmente prevista y sea posible ésta. Sería el supuesto de donación de inmueble en documento privado, y ulterior otorgamiento de la escritura pública de donación. Pero el momento de la misma, sería el de la escritura.
-.- Y todos los supuestos en los que se proceda a remover el obstáculo que determina la ineficacia y se celebre un nuevo negocio con el mismo contenido. Sería el caso en que violándose una norma administrativa, se consiga la autorización ulterior.
III.- La conversión.
Afirma ALBALADEJO que hay conversión si un negocio jurídico nulo es mantenido como negocio válido, pero de otro tipo diferente. Para ello exige:
-.- Que los elementos y requisitos existentes que son insuficientes para el primer negocio, sean los necesarios para el segundo.
-.- Y que exista una voluntad hipotética de las partes en el sentido de que de haber sabido la nulidad del primer negocio hubiesen querido celebrar el segundo.
El CC contempla esta posibilidad en dos casos:
-.- La conversión del testamento ológrafo en cerrado, si no cumpliendo los requisitos del primero sí que reúne los del segundo.
-.- Y la conversión del documento público en privado, si estuviera firmado por las partes.
Pero ALBADALEJO apunta otras posibilidades, tales como:
-.- La concesión por un copropietario del derecho de servidumbre, que puede valer como obligación de no impedir al favorecido el ejercicio de este derecho.
-.- La donación nula, que puede valer como préstamo.
-.- O la pignoración nula que puede servir como constitución del derecho de retención.
IV.- La confirmación.
La confirmación es la sanación de un jurídico anulable en virtud de la renuncia a la acción de la persona que tendría derecho a ejercitarla. Según el a. 1310: “Sólo son confirmables los contratos que reúnan los requisitos expresados en el artículo 1261.” Por lo tanto no son confirmables los nulos y los inexistentes.
Según el a. 1312: “La confirmación no necesita el concurso de aquel de los contratantes a quien no correspondiese ejercitar la acción de nulidad.”
Añade el a. 1311 que: “La confirmación puede hacerse expresa o tácitamente. Se entenderá que hay confirmación tácita cuando, con conocimiento de la causa de nulidad, y habiendo esta cesado, el que tuviese derecho a invocarla ejecutase un acto que implique necesariamente la voluntad de renunciarlo.”
Y finalmente establece el 1313 que “La confirmación purifica el contrato de los vicios de que adoleciera desde el momento de su celebración.”
Así pues, a diferencia de la ratificación, la confirmación tiene efectos retroactivos para los terceros, lo que ha sido reconocido por la jurisprudencia.
Monteolivete, 18-Febrero-2017