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Timestamp: 2017-10-19 01:39:43
Document Index: 156652757

Matched Legal Cases: ['artículo 24', 'artículo 11', 'artículo 6', 'artículo 14', 'in dubio', 'in dubio']

Sentencia A.P. Madrid 24/2010, de 23 de marzo. Declaración de la víctima como única prueba. Agresión sexual. Amenazas - Portal Asesoría y Empresas Thomson Reuters
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Sentencia A.P. Madrid 24/2010, de 23 de marzo
Siendo claro que una sentencia condenatoria puede basarse en la delcaración de la víctima como única prueba en el presente supuesto el resultado de la prueba practicada con todas las garantías en el acto del juicio oral, no permitió al tribunal alcanzar un juicio de certeza sobre la realidad de los hechos objeto de acusación albergando dudas racionales que de resolver a favor del reo.
En Madrid, a doce de marzo de dos mil diez.
VISTA en Juicio Oral y público ante la Sección Vigésimo Séptima de la Ilustrísima Audiencia Provincial de Madrid, el rollo arriba referenciado, procedente del Juzgado de Violencia sobre la Mujer n.º 1 de Parla, seguido por un delito Agresión Sexual contra Braulio, nacido en Madrid el día 05/05/1980 hijo de José y Francisca y con D.N.I. n.º NUM000, en prisión provisional por esta causa desde el día 21 de enero de 2009 y puesto en libertad por auto de fecha 8 de marzo de 2010, habiendo sido partes el Ministerio Fiscal, el referido acusado representado por la Procuradora de los Tribunales Dña. M.ª Jesús Rivero Ratón y defendido por el Letrado D. Francisco Alberto Calleja en sustitución de Dña. M.ª Belén Figueroa Rojas y la acusación particular María Milagros representada por la Procuradora María Luisa Torrescusa Villaverde y defendidas por el Letrado D. Pedro López Martínez. Siendo Ponente la Ilma. Sra. Dña. MARIA TERESA CHACON ALONSO, quien expresa el parecer del Tribunal.
Primero.-El Ministerio Fiscal en su escrito de conclusiones provisionales calificó los hechos como constitutivos de:
- un delito de agresión sexual previsto y penado en los artículos 178 y 179 del Código Penal.
- un delito de amenazas, previsto y penado en los arts. 171.4 y 5 (párrafo segundo) del Código Penal.
De los que debe responder el procesado Braulio en concepto de autor conforme a los arts. 27 y 28 del C. Penal, con la concurrencia de la circunstancia agravante de parentesco del art. 23 del C. Penal en relación al delito de agresión sexual.
Solicitó se le impusiera las siguientes penas:
- por el delito de violación, la pena de 10 años de prisión e inhabilitación especial para el ejercicio del derecho al sufragio pasivo durante todo el tiempo de privación de libertad. Abono de las costas.
Así mismo en aplicación de lo dispuesto en el art. 57 del C. Penal, interesó se le impusiera al procesado como pena accesoria de prohibición de aproximarse a menos de 1000 metros o comunicarse por cualquier medio con María Milagros durante un tiempo de 10 años.
- por el delito de amenazas la pena de 1 año de prisión, privación del derecho a la tenencia y porte de armas durante 3 años y accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho al sufragio pasivo durante el tiempo de privación de libertad. Costas.
Así mismo en aplicación de lo dispuesto en el art. 57 del C. Penal, interesó se le impusiera al procesado como pena accesoria de prohibición de aproximarse a menos de 1000 metros o comunicarse por cualquier medio con María Milagros durante un tiempo de 3 años.
En concepto de responsabilidad civil, solicitó que el procesado indemnizara a María Milagros en la cantidad de 700 euros por las lesiones sufridas, con aplicación de o dispuesto en los art. 576 y 580 de la LECr.
Segundo.-La acusación particular en su escrito de conclusiones provisionales calificó los hechos como constitutivos de:
- por el delito de agresión sexual, la pena de 10 años de prisión e inhabilitación especial para el ejercicio del derecho al sufragio pasivo durante todo el tiempo de privación de libertad. Abono de las costas causadas incluidas las de la acusación particular.
- por el delito de amenazas la pena de 1 año de prisión, privación del derecho a la tenencia y porte de armas durante 3 años y accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho al sufragio pasivo durante el tiempo de privación de libertad. Abono de las costas causadas incluidas las de la acusación particular.
Tercero.-La defensa de Braulio en su escrito de conclusiones provisionales mostró su disconformidad con el correlativo tanto del Ministerio Fiscal como de la acusación particular, solicitando la libre absolución de su patrocinado con todos los pronunciamientos favorables.
El procesado Braulio, español con DNI n.º NUM000, mayor de edad y sin antecedentes mantuvo una relación de pareja con María Milagros de unos 9 años de duración, 5 de ellos con convivencia primero en la localidad de Helechosa de los Montes (Badajoz) y después los últimos meses previos a la detención del acusado (21-1-2007) en la calle [...] de la localidad de Parla a la que se trasladaron y en donde aquel trabajaba en una churrería. Domicilio que compartían con el hermano y sobrino del acusado.
No han quedado acreditados los hechos objeto de acusación, esto es que sobre las 20 horas del día 20 de enero de 2009, el acusado, en el domicilio sito en la [...] de Parla empujara fuertemente contra un sofá a su compañera sentimental María Milagros, le atará las muñecas por delante con una cuerda y agarrándola fuertemente del cuello le dijera "eres una puta, te voy a rajar de arriba abajo como te vea hablando con alguien te voy a matar, voy a quemar la casa de tus padres con ellos dentro y voy a ir buscar a tu hermana a la salida del trabajo y la voy a matar".
Tampoco ha quedado acreditado que le quitara la sudadera del pijama, los pantalones y las bragas de un fuerte tirón, ni que mantuviera relaciones sexuales con María Milagros penetrándola vaginalmente contra su voluntad. Ni que la obligara a ducharse y la dijera "si mañana cuando vuelva de trabajar se lo has dicho a tu madre o has llamado a la policía te mato a ti y a tu familia y la que más va a sufrir es tú hermana porque vas a ver con tus propios ojos como la voy a matar".
Consta en las actuaciones parte facultativo e informe médico forense que apreció en María Milagros, erosiones en ambas muñecas que necesitaron para su sanidad de una primera asistencia facultativa, tardando en curar 7 días sin incapacidad para sus ocupaciones habituales. Sin que haya quedado acreditada la forma en que se produjeron dichas lesiones ni que el procesado fuera el autor de las mismas.
El procesado ha permanecido en prisión provisional por esta causa desde el día 22 de enero de 2009 hasta el día 8 de marzo de 2010, en el que se acordó su libertad provisional después de la celebración del juicio oral.
Primero.-El derecho a la presunción de inocencia, consagrado en nuestro sistema con rango de derecho fundamental en el artículo 24 de la Constitución (RCL 1978\2836), implica que toda persona acusada de un delito debe ser considerada inocente hasta que se demuestre su culpabilidad con arreglo a la Ley (artículo 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos [LEG 1948\1]; artículo 6.2 del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales [RCL 1979\2421], y artículo 14.2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos [RCL 1977\893 ]). Esto supone que es preciso que se haya practicado una mínima prueba de cargo, cuya iniciativa corresponde a la acusación, que sea suficiente para desvirtuar esa presunción inicial (STS 251/2004).
Procede pues, analizar:
a/ Si existe en las actuaciones prueba practicada como fundamento de la condena (prueba existente)
B/ Si dicha prueba de cargo ha sido obtenida y aportada a las actuaciones con observancia de las garantías constitucionales y de las normas aplicables en cada caso y en cada medio de prueba (prueba lícita)
c/ Si esa prueba de cargo, lícitamente obtenida y aportada al proceso puede considerarse suficiente para justificar un pronunciamiento condenatorio (prueba suficiente); y esta suficiencia ha de exigirse con rigor ya que toda duda razonable en materia de prueba ha de resolverse conforme al principio "in dubio pro reo" en favor del acusado.
Debe incidirse en que, no puede prescindiese de la ineludible necesidad de desplegar una prueba de cargo, razonablemente suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia del acusado. Presunción que no solo constituye un derecho fundamental declarado en nuestra Constitución sino que además, es el "eje alrededor del cual giran las demás garantías procesales y en definitiva el funcionamiento de todo el procedimiento penal. (STS 2 de diciembre de 2003).
Señala la Sentencia del Tribunal Constitucional 137/88 de 7 de julio y ha reiterado en numerosas resoluciones, que la presunción de inocencia ocasiona un desplazamiento de la carga de la prueba a las partes acusadoras a quienes incumbe exclusivamente probar los hechos constitutivos de la pretensión penal, debiendo ser suficiente para generar en el juzgador la evidencia de la existencia un hecho punible y de la responsabilidad penal que haya tenido en él el acusado, así como sustentarse la actividad probatoria en auténticos medios de prueba obtenidos con respeto a los derechos fundamentales y practicados en el juicio oral bajo los principios de igualdad, contradicción, inmediación y publicidad, exceptuándose los supuestos de prueba preconstituida y anticipada siempre que se observe el de un cumplimiento de determinados requisitos materiales (imposibilidad de reproducción en el juicio oral), subjetivos (intervención del juez de instrucción), objetivos (contradicción con la intervención de letrado) y formales (introducción en el juicio través de la lectura de los documentos)".
Por su parte, también el Tribunal Supremo ha señalado reiteradamente que aun cuando, en principio, la declaración de la víctima puede ser hábil para desvirtuar la presunción de inocencia, atendiendo a que el marco de clandestinidad en que suelen producir este tipo de ilícitos, impide en ocasiones disponer de otras pruebas, es necesario depurar con rigor las circunstancias del caso para comprobar si efectivamente concurren los requisitos que se exigen para la viabilidad de la prueba y que son los siguientes: a) ausencia de incredulidad subjetiva; b) verosimilitud del testimonio; c) persistencia en la incriminación y la concurrencia de datos corroboradores (SSTS 23-3-1999 [RJ 1999\2676], 2-6-1999 [RJ 1999\3872], 24-4-2000 [RJ 2000\3734], 26-6-2000 [RJ 2000\6074], 15-6-2000 [RJ 2000\5774] y 6-2-2001 [RJ 2001\1233 ]).
Así pues, el Tribunal Supremo cuando defiende la legitimidad constitucional y de la legalidad ordinaria, de la declaración de la víctima, aunque sea única prueba, como suficiente para destruir la presunción de inocencia si no existieren razones objetivas que hagan dudar de la veracidad de lo que se dice, no es pues un problema de legalidad sino de credibilidad. En realidad, como dice la STS de 7 de octubre de 1998 (RJ 1998\8049), lo que acontece es que para esa "viabilidad probatoria" es necesario no sólo que no se den razones objetivas como para dudar de la veracidad de la víctima, sino también que por los Tribunales se proceda a una "profunda y exhaustiva verificación" de las circunstancias concurrentes en orden a esa credibilidad que va de la mano de la verosimilitud.
Segundo.-En el caso que nos ocupa el resultado de la prueba practicada con todas las garantías en el acto del juicio oral no ha permitido a este Tribunal alcanzar un juicio de certeza sobre la realidad de los hechos objeto de acusación, albergando dudas racionales que han de resolverse a favor del reo conforme al principio in dubio pro reo.
De esta forma partiendo de las declaraciones absolutamente contradictorias de denunciante y procesado sobre la realidad o no de la agresión sexual y supuestas amenazas objeto de acusación, nos encontramos, en la forma que a continuación analizaremos, con que la declaración de la primera no ha sido uniforme, incurre en contracciones y falta de descripción fáctica de alguna de las secuencias de los supuestos hechos, detectándose lagunas y ambigüedades. Efectuando además afirmaciones que o bien se contradicen con el resto de la prueba practicada o bien carecen de elementos periféricos suficientes que las avalen.
En este sentido el procesado Braulio negó con contundencia en el plenario haber perpetrado los hechos objeto de acusación, refiriendo tras señalar como al tiempo de los hechos era pareja sentimental de María Milagros con la que convivía en la DIRECCION000 NUM001 de Parla junto con su hermano y su sobrino, respecto al día en que se sitúan aquellos "que dejo de trabajar a las 2 de la tarde, estuvo comiendo, se echó la siesta, se levantó a las 6......bajo al bar a comprar tabaco........a las 7 sube con su hermano....estuvieron juntos desde las 7 su sobrino, su hermano, el dicente y también María Milagros.....vieron los Simpson y Sinchan, el diario de Patricia..... María Milagros se levantó dos o tres veces al ordenador que tenía en una habitación.....el dicente no cenó....tomó café....se acostó sobre las 10 de la noche....su pareja fue 10 minutos después a la habitación.....mantuvieron relaciones sexuales....no es cierto que la obligara a mantener relaciones sexuales....ni que la agrediera.....no la amenazó ni la insultó....no la empujó contra el sofá......no la ató las muñecas....nunca la ha atado las muñecas......no sabe como María Milagros tiene marcas en las muñecas.....cuando se marchó a trabajar.....ella no tiene marcas en las muñecas....tenía marcas de quemaduras que se había hecho días antes....se fue a trabajar (a la churrería) sobre las 3 menos cuarto de la madrugada.......iban su hermano y el dicente juntos".
Precisó además el procesado a preguntas de la defensa que llevaba casi diez años de relación como pareja con María Milagros "desde el 27 de julio de 1999....de esos 10 años conviven desde el 23 de diciembre de 2006.....antes de vivir en Madrid, vivieron en Helechosa de los Montes....en una casa que era de los dos......la familia de María Milagros le apreciaba bastante....no la he agredido nunca....ni insultado....no han tenido problemas de ese tipo.....". Señalando como después en junio de 2008, se vino a trabajar a Parla alquilando posteriormente un piso en esta localidad, en septiembre de 2008. Respondió finalmente respecto a la posible causa de la denuncia que "ha pensado que María Milagros tenía una relación sentimental con otra persona y quería desacreditarle de cara a su familia".
Frente a este relato exculpatorio la denunciante y presunta víctima de los hechos María Milagros, tras señalar la relación de pareja que había mantenido con el procesado con el que convivía junto con el hermano y sobrino de este último (del acusado) en el domicilio de la DIRECCION000 de Parla, ofreció un relato opuesto no solo al del acusado sino al de aquellos.
Concretamente refirió María Milagros que "el día de los hechos el acusado llegó de trabajar a las 2 ó 3 al mediodía, durmió la siesta......., la dicente estaba en el salón cuando sucedieron los hechos él (el procesado) entró en la cocina y luego sucedieron los hechos.....a las 8 u ocho y veinte.....estaba (la declarante) sentada en el salón viendo la tele....el acusado llegó de la cocina al salón....la cogió.....la pego un fuerte empujón al sofá....la ató las muñecas, la empujó.....la maniató, le subió la blusa del pijama.....dejándole los pechos al aire....le ató con las manos cruzadas por delante.....la cuerda la llevaba él.....le quitó el pantalón del pijama y las bragas y comenzó el acto sexual....la dicente intentó evitarlo pero no pudo....la agarró del cuello y le dijo que si denunciaba la iba a matar a la dicente y a su familia....cuando terminó la obligó a ducharse y a lavarse sus partes genitales para no encontrar restos de semen....él estaba delante cuando se lavaba.....el acto sexual se hizo sin preservativo.....". Respondió también afirmativamente a la pregunta del Ministerio Fiscal de si el acusado la penetró vaginalmente consumando el acto sexual. Incidiendo en que "no recibió golpes durante el acto sexual, después si le dio una patada en la pierna, nada más y no le dejo marca".
Así mismo precisó que "cuando (el procesado) se abalanzó sobre la dicente, una vez que terminó el acto sexual (el acusado) la cogió del cuello.....la tiraba del pelo....la insultaba eso fue después de acto sexual...no la rompió la ropa......se la quitó de un tirón pero no se rompió....la obligó a lavarse bien y a ponerse otro pijama.....la agarró del brazo a la fuerza para llevarla al baño....la obliga a acostarse cuando terminó de ducharse y ponerse otro pijama......la metió en la habitación......Añadiendo que cuando se quedó (el procesado) dormido a la una...(la declarante) esperó a que se fuera a trabajar para poder llamar a la policía.....al lado del domicilio hay una comisaría esperó a que se durmiera.....luego se fueron a trabajar (el procesado y su hermano).....y luego denunció....no se escapó la dicente, mientras él dormía....no aprovechó para marcharse por si se despertaba....tenía mucho miedo....él se marchó a las 3.....esperó media hora o 45 minutos para llamar al 112.....trabajan su hermano y el acusado y se marchan a la churrería....esperó por si se daba la vuelta....para estar más segura....y poder llamar"
Incidió además la presunta víctima en que el día de los hechos no había discutido previamente con el acusado ni este le había planteado tener relaciones sexuales antes de la agresión.
Finalmente si bien vino a admitir que el hermano y el sobrino del acusado convivían con ellos en el domicilio de Parla, así como que disponían de llaves de la vivienda refirió que al tiempo de los hechos no se encontraban allí, manifestando que "a las ocho u ocho y veinte cuando pasan los hechos no había nadie con ellos....su hermano y su sobrino (del acusado) se bajaron a tomar cerveza y no estaban cuando sucedió la agresión......llegaron mucho después....la dicente estaba en la habitación (cuando llegaron) llegó primero el sobrino....la habitación de la dicente pegaba a la de ellos.....era voz del niño.....el padre llegaría después....al padre no le sintió.......se marcharon juntos y luego llegaron por separado.....no sabe a que hora llegaron ni el niño ni el padre.....no escuchó ruidos......el niño tosió y reconoció la voz.....el sobrino llegó momento después de los hechos....tenía su propia llave........
Apuntó además que el procesado le habría agredido físicamente, "patadas, puñetazos, golpes" durante su relación sentimental (sin más precisiones) causándole lesiones.
Pues bien, dicha relación incriminatoria no ha sido uniforme respecto a las manifestaciones anteriores de la presunta víctima si tenemos en cuenta que mientras en su declaración en comisaría señaló que el procesado "irrumpió en el comedor, le dio un fuerte empujón, arrojándola contra el sofá, momento en que aprovecha para maniatarla por la muñecas por delante con una cuerda de tender la ropa y agarrarla del cuello mientras la tiraba del pelo....la golpeaba...", señalando en su exploración médico forense (f. 39 y ss.) que recibió "golpes en abdomen y miembros inferiores"; en su declaración judicial refirió que el procesado le golpeó después de la agresión sexual y en el plenario finalmente señaló como hemos visto que el procesado no le propinó "golpes durante el acto sexual, después le dio una patada en la pierna, nada más y no le dejó marca".
Por otra parte la presunta víctima en su declaración policial diferencia tres momentos en los que el procesado le habría proferido las expresiones amenazantes objeto de acusación, el primero al tiempo de la agresión sexual, cuando supuestamente le ató las muñecas, la tiró del pelo y la golpeó en el que le habría dicho "eres una puta, te voy a rajar de arriba abajo, como te vea hablando con alguien, te voy a matar, voy a quemar la casa de tus padres con ellos dentro y voy a buscar a tu hermana a la salida del trabajo y la voy a matar". Un segundo momento cuando finaliza la supuesta agresión, la suelta las manos y la obliga a ducharse en el que le habría dicho "si mañana cuando vuelva de trabajar se lo has dicho a tu madre o has llamado a la policía te mató a ti y a tu familia, y la que más va a sufrir es tu hermana porque tu lo vas a ver con tus propios ojos como la voy a matar...." Y un tercer momento en el que supuestamente tras ducharse y ponerse otro pijama limpio, ya en la habitación, el procesado al meterse en la cama le habría dicho "como llames a la policía y le cuentes lo ocurrido te mato".
Por su parte en su declaración en instrucción sitúa las supuestas amenazas después de la agresión sexual, manifestando que el procesado le dijo "que como dijera algo la iba a matar".......las amenazas consistieron en decirla que la iba a matar y también a sus padres y a su hermana que vive en Madrid sobre la que dijo que la iba a esperar a la salida del trabajo para matarla.....". Señalando que cuando el procesado se fue "no le dijo nada...".
Finalmente en su declaración en el plenario, señaló como una vez acabado el acto sexual (el procesado) le agarró del cuello y le dijo que si denunciaba la iba a matar a la dicente y a su familia........ Añadiendo después de indicar que el procesado no le permitió salir de la habitación que el procesado "se marchó (al trabajo) amenazándole que si la denunciaba la mataba a ella y a su familia".
Ubica pues en diferentes momentos las supuestas expresiones amenazantes que atribuye al procesado en sus distintas declaraciones no coincidiendo tampoco el contenido de las mismas en la forma señalada.
Asimismo, mientras en su declaración en comisaría y en el juzgado en la fase de instrucción María Milagros señalo que a la 1 de la madrugada ella se "levantó de la cama y se fue al salón esperando a que él (el procesado) saliera (de la habitación). En su declaración en el plenario refirió que el procesado no le dejó salir de la habitación, incidiendo a preguntas de la defensa en que "no se escapó, mientras (el procesado) dormía....no aprovechó para marcharse por si se despertaba, tenía mucho miedo.....". Describiendo como ella estaba en la habitación con el procesado cuando llegó a la vivienda el sobrino y el hermano de éste último.
Partiendo de este relato no uniforme y contradictorio en los extremos reseñados llama la atención a esta Sala, por una parte el escenario en el que la presunta víctima sitúa los hechos, en el que señaló que el día de los hechos sin discusión, ni propuesta de relación sexual alguna (y por tanto de negativa a ello) directamente el procesado la empujó y la ató las muñecas para mantener dicha relación, en el salón de la vivienda en el que habitaban normalmente otras dos personas que disponen de llave de la vivienda.
Por otra la actitud de la presunta víctima, quien si bien señala una agresión mantenida en el tiempo (primero el procesado le agrede sexualmente, atándola las manos, después la obliga a ir al baño, ducharse, cambiarse de pijama y a que permanezca con él en el dormitorio común) refirió no pidió auxilio ni a vecinos (se trata de una casa de pisos) ni a los otros ocupantes de la vivienda, aún cundo afirman que cuando estos llegaron a la vivienda ella permanecía en la habitación sin poder salir. No llamando tampoco a la policía una vez el procesado se fue a trabajar a la churrería (sobre las 3 de la madrugada conforme al relato de la propia denunciante, 3 menos cuarto conforme al del acusado) hasta las 4 de la madrugada, sin que conste le comunicara a nadie con carácter previo la supuesta agresión de la que refiere había sido objeto.
Tampoco puede obviarse las declaraciones de Braulio y de su hijo Alvaro (el primero declaró en el plenario y respecto al segundo de 13 años de edad al tiempo de los hechos, con aquiescencia de las partes se reprodujo su declaración en instrucción, mediante su lectura en el plenario, dada su corta edad) cuyos testimonios si bien es cierto que han de analizarse con cautela dada la relación de parentesco que les une con el procesado. También lo es el que ambos compartían el domicilio con denunciante y acusado al tiempo de los hechos y han ofrecido un relato coherente y coincidente en lo sustancial sobre lo acaecido en el domicilio el día 20 de enero de 2009 en el que se sitúan los hechos, viniendo a señalar como estuvieron en el domicilio de la C/ DIRECCION000, NUM001, NUM002 de Parla junto con el procesado y María Milagros a partir de las 19 horas de la tarde, viendo la televisión hasta las 10 horas de la noche aproximadamente que se fueron a dormir sin que detectaran nada anormal. Señalando Braulio que "trabajan y se levantan muy temprano....el dicente se levanta a las 2.20 todos los días...cuando se levantó no había nadie en el salón.....su hermano le dio al dicente un toque en la puerta de su habitación como casi siempre....comienza la jornada de trabajo sobre las 3 menos diez, el dicente entre una hora antes al trabajo para preparar la masa y calentar el aceite....no vio ningún comportamiento extraño entre ellos....". Añadiendo que durante el tiempo de convivencia no presenció hostilidad ni enfrentamientos entre ellos.....su hermano no es agresivo....".
También resulta inequietante que refiriendo la supuesta víctima una situación de amenazas y agresiones físicas con lesiones por parte del acusado desde 5 años atrás no se haya aportado al procedimiento denuncias, partes médicos, testigos directos o por referencia que sostuvieron dichas afirmaciones genéricas (sin descripción de cómo, cuando y en que forma se produjeron). Habiéndose contado en el plenario con la declaración del cabo de la Guardia Civil NUM003 del puesto de Helechosa de los Montes (localidad en la que la pareja residió la mayor parte de su relación), que refirió no tener conocimiento de que denunciante y procesado tuvieran incidente alguno durante el tiempo que vivieron allí, señalando que lo que si sabe de los vecinos y amigos es que el acusado "nunca ha protagonizado ningún espectáculo ni nada....".
Con dicho acerbo probatorio, ante las declaraciones contradictorias de denunciante y acusado, así como de la primera y los otros moradores de la vivienda, considerando además la falta de uniformidad y contradicciones detectadas y que no se ha contado con la cuerda con la que presuntamente el acusado ató las manos a la denunciante (está última señaló que aquel se la debió llevar) ni con la ropa que vestía ésta (la presunta víctima indicó que esta no se rompió). Así como que los policías locales de Parla números NUM004 y NUM005 no presenciaron los hechos, limitándose el segundo a detener al acusado en la churrería en la que trabajaba tras la denuncia interpuesta. Tratándose el primero de un testigo de referencia de las manifestaciones incriminatorias que le efectuó la denunciante, hemos de analizar si las erosiones que presentaba esta última en las muñecas, objetivadas en el informe médico forense y apreciadas por éste último funcionario policial son suficientes para enervando la presunción de inocencia del acusado sostener un fallo condenatorio.
Y llegando a este punto consta en las actuaciones parte facultativo del Summa 112 que apreció en María Milagros "erosiones en ambas muñecas". Así como informes médicos forenses, ratificados en el plenario, que apreciaron en la presunta víctima "erosiones en ambas muñecas, compatibles con quemaduras por fricción con cuerdas de atadura".
No obstante dicha constancia considerando además el resultado probatorio anterior no constituye un elemento concluyente de la realidad de los hechos objeto de acusación, por dos motivos, el primero por cuanto no se objetivaron otras lesiones en la denunciante pese a los golpes que esta inicialmente señaló le propinó el acusado y lo prolongado de la acción violenta que le atribuye.
En este sentido ni se le observó lesiones en el examen ginecológico, ni en el resto del cuerpo.
Y segundo porque no coincide tampoco la ubicación de dichas lesiones con el mecanismo que describe la denunciante utilizó el procesado en la agresión, si tenemos en cuenta que mientras aquella refirió en el plenario que el acusado le había atado con las manos cruzadas por delante afirmando en la fase de instrucción que "la agarró de las manos y se las ató con las manos cruzadas". Los médicos forenses, tras ratificarse en los informes obrantes en las actuaciones, al preguntárseles sobre la posición de las manos para producirle las rozaduras que describieron como superficiales "en la cara anterior de las dos muñecas" (conforme a las fotografías adjuntadas en el procedimiento) señalaron que "unidas para que pase el cordón a la misma altura....cruzadas no sería....porque se nota la continuidad de las señales....se ve la continuidad.....".
Los antecedentes señalados evidencian la existencia de zonas oscuras que han impedido a este Tribunal llegar a un juicio de certeza sobre los hechos objeto de acusación procediendo por tanto absolver al procesado de los delitos de agresión sexual y amenazas objeto de acusación.
Tercero.-En caso de absolución, conforme determina el art. 240.1 de la L.E.Crim procede declarar de oficio las costas procesales causadas.
Que debemos ABSOLVER y ABSOLVEMOS al acusado Braulio de los delitos de agresión sexual y amenazas objeto de acusación, declarando de oficio las costas procesales causadas
Publicación.-En Madrid a
Leída y publicada fue la anterior Sentencia, por los Ilmos. Sres. Magistrados que la dictó, estando celebrando Audiencia Pública, de lo que yo la Secretaria, doy fe.