Source: https://lacienciadelderecho.wordpress.com/2015/05/30/la-conservacion-y-fomento-de-los-recursos-naturales-tema-7/
Timestamp: 2018-06-23 00:21:59
Document Index: 252841621

Matched Legal Cases: ['Artículo 304', 'Artículo 24', 'Artículo 25', 'Artículo 26', 'Artículo 45', 'Artículo 46', 'Artículo 52', 'Artículo 53', 'Artículo 54', 'Artículo 90', 'Artículo 91', 'Artículo 92', 'Artículo 6', 'Artículo 7', 'Artículo 10', 'Artículo 13', 'Artículo 17', 'Artículo 20', 'Artículo 39', 'Artículo 84', 'Artículo 85', 'Artículo 75', 'Artículo 76', 'Artículo 77', 'Artículo 22']

La conservación y fomento de los recursos naturales (Tema 7) | Temas de Derecho
La conservación y fomento de los recursos naturales (Tema 7)
La Conservación de los Recursos Naturales Renovables
Un recurso se dice que es renovable cuando puede ser conservado y explotado indefinidamente, bajo condiciones racionales de aprovechamiento. De esta manera tanto la Fauna como la Flora y el Suelo pertenecen a esta categoría.
Estos recursos, al igual que los renovables, pueden agotarse cuando se someten a régimen de explotación irracional; entendiendo el término agotamiento no sólo en términos absolutos desaparición de una especie de un lugar sino también desde el punto de vista económico cuando el recurso bajo explotación ha sufrido una disminución tal de ocurrencia que el rendimiento comercial de dicha explotación no justifica comercialmente la inversión.
la iniciación del proceso de agotamiento pasa, la mayoría de las veces, desapercibido a los ojos del hombre, pues se tiende a considerar como insignificantes los efectos que la explotación tiene sobre el recurso, atribuyendo estos cambios a fluctuaciones naturales.
En base a esto diremos que la acción del hombre sobre los recursos naturales puede clasificarse, de acuerdo al sistema de explotación utilizado, de la siguiente manera:
1) El hombre como depredador: Cuando la explotación es directa. Su intervención reduce la biomasa. Si toma sólo excedente natural, puede lograrse un equilibrio: se habla entonces de explotación racional.
2) El hombre como perturbador: Comprende todas aquellas actividades que determinan un cambio en el carácter de los sistemas naturales. Inciden negativamente sobre las comunidades, pues reducen el potencial reproductivo y el crecimiento e incrementan la mortalidad.
3) El hombre como modificador: Es la acción del hombre como administrador de los recursos naturales. Su intervención tiene la finalidad de incrementar el recurso bajo explotación o potencialmente explotable. Esta acción es positiva y es una explotación racional.
Los contratos denominados permisosse refieren a una vasta gama de derechos muy específicos sobre los recursos forestales y suelen ser de corta duración. Por lo general, se trata de documentos sencillos a través de los cuales se concede un permiso al titular respecto de determinados recursos, como especies particulares de madera, leña, productos forestales no madereros específicos como rotén, frutas, nueces, etc.; o para ciertas actividades como la caza o la producción de carbón vegetal. No existe una distinción oficial entre una licencia y un permiso, si bien los permisos normalmente se refieren a períodos más breves, entrañan procedimientos administrativos menos rigurosos y a menudo no son exclusivos.
Los permisos pueden emplearse como medio para vender una cantidad específica de recursos en un breve período de tiempo, como es el caso de un permiso para cortar y extraer algunas especies de madera o productos madereros en unas 100 ha de bosques en un plazo de un año, o un permiso para cortar un dado número de postes de construcción.
En los casos en que los gobiernos deseen fomentar actividades económicas en pequeña escala pueden optar por utilizar los permisos en lugar de las licencias, por lo que se refiere a zonas de tamaño reducido, como cuando se intenta promover el desarrollo de un nuevo recurso, por ejemplo especies poco aprovechadas, algunos productos forestales o madereros.
Ésta es la forma contractual de mayor especificidad. En muchos casos, los gobiernos están obligados a desempeñar un papel activo en lo que atañe al diseño, negociación, supervisión y observancia de un contrato. Y puesto que los permisos por lo general prevén períodos breves y superficies pequeñas, los gobiernos deben prever un mayor consumo de tiempo y esfuerzo para elaborar y supervisar los permisos de aprovechamiento de los recursos, aunque los documentos relativos sean menos engorrosos.
Es poco frecuente observar que los gobiernos utilicen tanto las licencias como los permisos en relación con los mismos bosques en el marco de la jerarquía del control administrativo. Por ejemplo, una empresa puede poseer una licencia para manejar durante 25 años una determinada zona maderera, y aún así puede estar obligada a solicitar permisos a distintos organismos gubernamentales para llevar a cabo actividades como la construcción de caminos o la extracción de madera en zonas específicas. Además, diversos organismos públicos pueden exigir un permiso aun cuando ya se posea una licencia que abarca las tierras en cuestión. Éste es el caso de una compañía maderera que se ve obligada a presentar al Ministerio del medio ambiente una solicitud de licencia para la aplicación de plaguicidas, en el marco del acuerdo de ordenación forestal, de mayor duración que el estipulado con el Ministerio de asuntos forestales
Los contratos denominados licencias abarcan un amplio abanico de derechos forestales de menor duración. Desde un punto de vista técnico, una licencia autoriza a su titular a realizar algo que en otra forma constituiría una violación, como atravesar u ocupar una tierra de propiedad ajena. En caso de que la licencia otorgue el derecho de recoger productos en esa zona, como madera, leña, productos no madereros, animales de caza o minerales, es más apropiado llamarla «profit a prendre» (derecho de extracción o «beneficio»). El término exacto para la licencia que otorga el solo derecho de acceso para transitar por una tierra determinada es servidumbre.
Las licencias conceden derechos únicamente para los productos o actividades establecidos específicamente en ellas. Por lo general, los titulares de licencias no poseen facultades legales para hacer observar sus derechos a terceros con excepción de quien cede la licencia. Las licencias pueden brindar derechos exclusivos y, a veces, derechos de propiedad común.
Los gobiernos recurren con frecuencia a las licencias como medio de adjudicar derechos de aprovechamiento de recursos de bosques públicos, que contemplan no solamente la madera, sino también productos forestales no madereros, como rotén y bambú, resinas y gomas, frutas y nueces, derechos de agua, fauna y flora silvestres, pesca y una amplia variedad de otros recursos y actividades. Las licencias son instrumentos muy flexibles y pueden utilizarse para atender a una gran variedad de usuarios, desde el productor de leña o carbón vegetal y cosechador de productos forestales no madereros, hasta empresas forestales de grandes dimensiones que necesitan tener acceso a cuantiosos suministros de madera a largo plazo. Las licencias pueden ser de larga o corta duración; por lo general, las relativas a leña, carbón vegetal, caza y recolección se otorgan por un año, mientras que los acuerdos de ordenación forestal y la compraventa de madera a largo plazo pueden tener una validez de diez o más años. Las licencias pueden aplicarse esencialmente a cualquier superficie forestal. Los aspectos inherentes al período del contrato y la zona del bosque que contempla la licencia corresponden a los que se examinaron en relación con los arrendamientos forestales. Por lo general, las licencias concebidas para promover el desarrollo de los recursos o que exigen inversiones de capital sustanciales con constantes y fuertes demandas de materia prima prevén períodos más prolongados y superficies de mayor amplitud.
Cuando se utilizan licencias en lugar de arriendos son mayores los requisitos institucionales de los gobiernos, puesto que las licencias suelen abarcar superficies más reducidas y un mayor número de usuarios y usos. Esto supone un mayor número de contratos diferentes que habrá que diseñar, negociar y administrar, todo ello con disposiciones contractuales más específicas. Por consiguiente, el volumen de trabajo administrativo será mayor.
Formas más corrientes de arreglos contractuales
Los dos principales tipos de arreglos contractuales utilizados por los gobiernos para manejar y administrar las tierras forestales públicas, es decir, los contratos de aprovechamiento de los recursos y los de adquisición de bienes y servicios, tienen finalidades muy diferentes. Este capítulo se centra en los derechos de propiedad y en cómo se hallan incorporados en los contratos de aprovechamiento. Los contratos de adquisición, que también desempeñan un papel fundamental en el modo en que los gobiernos llevan a cabo sus responsabilidades y manejan los bosques, se examinan brevemente pues se analizan más detalladamente en los capítulos sucesivos.
Contratos de aprovechamiento de los recursos
En el Cuadro 6.1 se exponen las principales formas de contratos de aprovechamiento de los recursos, así como sus características en relación con los seis elementos de los derechos de propiedad expuestos más arriba. Se indican en orden decreciente tomando como referencia la amplitud de los derechos de propiedad. El primer caso (derechos de propiedad de dominio pleno) se incluye a fines de comparación.
Se pueden diseñar arreglos contractuales que se ajusten a una gran variedad de situaciones. Los tres tipos restantes de contratos de aprovechamiento indicados en el Cuadro 6.1 representan los principales contratos básicos, que ilustran la gama de contratos viables, pues es posible elaborar muchas variaciones sobre éstos modificando el número de cláusulas que contienen o los enunciados y condiciones incluidos en ellas. Gracias a esta diversidad potencial de las condiciones contractuales, los nombres corrientemente utilizados para los derechos de propiedad que se presentan en el Cuadro 6.1 no se aplican siempre en forma constante. Las distinciones entre los diversos tipos de contratos con frecuencia se ven ofuscadas como consecuencia de las variaciones relacionadas con sus condiciones, su nivel de exclusividad, su duración, etc. Por ejemplo, el término «concesión» se usa en relación con una variedad de formas de contratos e incluso se utiliza a veces para referirse a la simple y pura cesión de tierra. Sin embargo, para los fines del presente estudio, el término «concesión» se refiere a los contratos que conceden derechos de usufructo sobre tierras públicas (tierras públicas es sinónimo de tierra del gobierno, el estado o el reino).
Arrendamientos forestales
Tradicionalmente, los arrendamientos o contratos de arrendamiento conceden al arrendatario muchos de los derechos que posee el propietario en régimen de dominio pleno, con la diferencia de que se refieren a un plazo definido. No obstante, hoy en día los arriendos por lo general incorporan diversas restricciones, derechos y deberes por parte del contratista, y a diferencia de formas más deficientes de derechos de usufructo, siempre incluyen disposiciones para la posesión exclusiva. Los derechos de propiedad forestal denominados «concesiones forestales» normalmente se otorgan en forma de arriendos (y algunos se acercan más a las licencias). En un gran número de países los gobiernos recurren a diversas clases de concesiones y arrendamientos forestales a fin de otorgar derechos sobre los bosques de propiedad pública, los cuales suelen abarcar plazos más largos, de diez o veinte años, o más, que a veces son renovables.
Los contratos de arrendamiento pueden representar un arreglo apropiado para asignar grandes superficies de bosques para las que hace falta un régimen de tenencia a largo plazo a fin de atraer potenciales actividades de desarrollo forestal en gran escala, por ejemplo, en el caso de que sean necesarias ingentes inversiones de capital para incrementar los recursos o las recomiende el gobierno con objeto de generar oportunidades de empleo local. Tal vez los inversionistas no deseen invertir en la realización de fábricas en gran escala si carecen de la seguridad del suministro de materia prima a largo plazo. Análogamente, pueden necesitarse plazos prolongados y superficies extensas para despertar el interés del sector privado en caso de que los recursos supongan grandes inversiones para el desarrollo de la zona o el acceso a ella.
Cabe señalar que, al igual que en todos los contratos, los arrendatarios deben observar todas las leyes, reglamentos forestales y de otra índole aplicables al proyecto de desarrollo, el medio ambiente y los recursos forestales previstos. Ello significa que el gobierno, o quien éste designe (por ejemplo, un contratista encargado del seguimiento e inspección o de hacer cumplir las disposiciones forestales a terceros), tiene la responsabilidad de supervisar y hacer respetar el contrato y las leyes que a él se apliquen. Esto puede parecer evidente, pero es importante tenerlo en cuenta, sobre todo en la elaboración de acuerdos de arriendo, en los que debe mantenerse la compatibilidad con las leyes y reglamentos existentes.
El aprovechamiento de los productos forestales
El más rico país en madera en pie puede considerarse pobre si carece de industrias forestales. Para apreciar el papel que el monte ha de desempeñar en el desenvolvimiento económico de un país y calibrar la posición relativa de la silvicultura frente a otras formas de aprovechamiento de la tierra, una vez atendidas las necesidades elementales de combustible, vivienda y servicios, se impone proceder a una evaluación de las industrias forestales tanto actuales como potenciales.
Y no simplemente de industrias forestales cualesquiera, sino de industrias forestales eficaces, toda vez que sus productos finales han de ser susceptibles de comparación en calidad y precio quizá no sólo con los sucedáneos de la madera y materiales basados en ésta que con ellos puedan entablar competencia, sino también con otros productos resultantes de otras formas de aprovechamiento de la tierra.
Ahora bien ¿qué son industrias forestales eficaces? Para merecer tal calificativo, éstas han de fomentar en alto grado las prácticas forestales acertadas, sobre todo el aumento del rendimiento y la más completa utilización del producto anual del monte; han de basarse en eficaces operaciones de recolección, transporte y manufactura; asegurar condiciones satisfactorias a los obreros forestales; estar montadas de tal modo que aprovechen no sólo la madera sino todos los demás productos del monte y contribuir al desenvolvimiento de industrias clave tales como la construcción de viviendas y la fabricación de papel.
Teniendo presente estos criterios, cabe estudiar el problema de aumentar el aprovechamiento de los montes y fomentar el desenvolvimiento de industrias forestales con respecto a dos fines relacionados entre sí:
El más completo aprovechamiento del producto anual de los montes.
2. La producción de artículos útiles y satisfactorios a un coste mínimo.
Aprovechamiento más completo del producto anual de los montes
Sólo en un número relativamente reducido de países, fuera de Europa occidental y de las naciones que disponen de existencias de madera extraordinariamente limitadas, contribuye el producto anual de los montes a satisfacer las necesidades sociales en medida que se acerca al máximo. Aun en el régimen de aprovechamiento más intensivo, suele ofrecerse, por lo general, la posibilidad de reducir los desperdicios o la de convertir los productos en otros de mayor utilidad. En muchos países y, sobre todo, en las regiones tropicales, existen bosques enteros que no pueden aprovecharse comercialmente o de los que sólo pueden aprovecharse unas cuantas especies selectas, mientras no es posible cosechar provechosamente los árboles de escasa utilidad, dimensiones reducidas o cualidades desconocidas. Los residuos de corta, extracción y fabricación son con frecuencia tan cuantiosos, que en concepto de combustible de baja calidad se desperdician o se queman cantidades mayores de las que luego aparecen en forma de productos finales.
En general, estos problemas se plantean con más frecuencia en el caso de las especies frondosas (caducifolias) que en el de las coníferas, ya que el encontrarse estas últimas en rodales mayores y menos heterogéneos y sus características de resistencia satisfactoria y poco peso, facilidad de secado y de labra en general, las han hecho eminentemente aptas para la construcción, que sigue constituyendo con mucho (después de para combustible) la mayor salida de los productos forestales. Se trata de hechos bien conocidos de todos.
Por tanto, el problema que plantea el pleno aprovechamiento del monte estriba en encontrar salidas comerciales para las especies y tamaños que actualmente no son susceptibles de comercialización, sobre todo tratándose de maderas duras, y para los residuos de corta, extracción y manufactura de todas clases. Este problema no sólo reviste importancia en el aspecto del mejoramiento de la explotación actual. Entraña también importantes derivaciones futuras, ya que con frecuencia sólo mediante el pleno aprovechamiento cabe convertir los montes viejos en fase de estancamiento o de crecimiento lento en masas forestales jóvenes y productivas con un desperdicio mínimo, suprimir especies de forma mediocre o escaso valor que en caso contrario podrían ocupar el espacio necesario para árboles de características más interesantes y recolectar árboles menores en los aclareos y cortas intermedias esenciales en toda silvicultura mejorada y, por tanto, para la máxima productividad y más eficaz aprovechamiento de la tierra.
Dadas estas circunstancias, es natural que ya se haya llevado a cabo una gran labor para ampliar nuestros conocimientos sobre especies desconocidas o escasamente conocidas e intensificar el aprovechamiento de árboles de pequeño tamaño o escasa utilidad así como de los residuos industriales. Gran parte de esta labor ha adoptado la forma de investigación metódica y sistemática en los principales laboratorios de productos industriales, escuelas forestales, museos, jardines botánicos y en las instalaciones de industrias forestales. Ea ampliación así lograda del caudal de conocimientos sobre las propiedades anatómicas, físicas y químicas de maderas nuevas, el perfeccionamiento de las prácticas de desecado, preservación y reducción a pulpa y la creación de nuevos productos, tales como, por ejemplo, plásticos basados en madera, tableros de fibra, aglomerados de virutas y otros perfeccionamientos y productos análogos, han coadyuvado considerablemente al más acertado y pleno aprovechamiento de los recursos forestales.
Basta citar unos cuantos ejemplos para recordar los cambios considerables y a voces espectaculares que han tenido por consecuencia las investigaciones y experimentos del pasado. El liquidámbar (Liquidambar Stryaciflua), que en otro tiempo era una especie inaprovechable comercialmente de las llanuras de la costa oriental de los Estados Unidos, ocupa ahora el primer lugar entre las frondosas de dicha zona empleadas en la industria del mueble. Su tendencia al alabeo y a la torsión en el secado fué vencida mediante un estudio sistemático. Posteriormente, los robles, cedros y otras especies de gran duración natural fueron substituidas en amplia escala por otras maderas menos valiosas y más abundantes de adecuadas propiedades físicas y mecánicas para la fabricación de traviesas, postes y otros fines que requieren el contacto de la madera con el suelo, una vez que la duración natural pudo substituirse por el tratamiento con substancias preservativas. Las maderas terciadas, que en otro tiempo constituían una curiosidad de la ingeniería y la arquitectura y permitían el empleo de piezas de pequeñas dimensiones, se emplean ahora corrientemente para la construcción de embarcaciones y otras construcciones que requieren maderas grandes de elevada resistencia. Los pinos resinosos, considerados en épocas pasadas impropios para la fabricación de papel, se utilizan actualmente en medida considerable para la producción de papel «kraft» y otras clases análogas, una vez inventado y perfeccionado el procedimiento al sulfato. Las maderas duras, que ya se empleaban para la fabricación de papel en cantidades cada vez mayores (en los Estados Unidos solamente, 10 millones de metros cúbicos volumen sólido en 1951) van encontrando nuevas aplicaciones, como, por ejemplo, en la preparación de rayón y otras pulpas solubles. Además, nuevos procedimientos que en la actualidad son objeto de ensayo, como los métodos de fabricación semiquímica de pulpa (madera molida químicamente, sosa cáustica fría, sulfito neutro, sulfato semiquímico), prometen la difusión del empleo de maderas duras, inclusive tropicales, a medida que vayan engrosando los conocimientos que sobre ellas se tienen, y que sean más favorables los complejos factores económicos que informan la producción y comercialización de la pasta y el papel. Por lo demás, los anteriores ejemplos sólo constituyen un reducido número de los muchos que podrían aducirse a este respecto.
Quizás entre los últimos adelantos, los de carácter más espectacular y que mayores posibilidades entrañan se han registrado en el campo de la conversión química. Hasta la fecha, los más importantes se han dado en relación con la fabricación de la pasta, el papel y los plásticos. Dos métodos bastante nuevos, la hidrólisis y la hidrogenación, prometen ampliar aún más el aprovechamiento de la madera como materia prima para las industrias químicas. La hidrólisis, al transformar la madera en azúcares, transformación seguida en algunos casos de conversión en otros productos, constituye un método sumamente prometedor para acometer en gran escala el aprovechamiento químico de los residuos de la madera. Las melazas de la madera, los alcoholes industriales, los fermentos de elevado contenido proteínico y los disolventes químicos son todos posibles productos de este proceso. Por su parte, la hidrogenación permite fabricar toda una serie de alcoholes, fenoles y aceites neutros, constituyendo una posible fuente de muchos productos químicos útiles, como disolventes, carburantes, lubricantes y aceites neutros.
Esta clase de posible aprovechamiento es especialmente eficaz en el empleo de los residuos madereros toda vez que aunque la madera rolliza es con gran frecuencia objeto de elaboración química, las maderas de muy variadas formas, tamaños y calidades son las que mejor se prestan y más se consumen para este proceso. El aserrín, las virutas, los costeros, las desbastaduras y las trozas de calidad inferior son todos susceptibles de aprovechamiento y, como va se ha dicho, la cantidad de desechos de madera disponibles reviste tal magnitud, que, aunque sólo se aproveche en parte, constituye la base de una gran industria química nueva. Sólo en los Estados Unidos, por ejemplo, se estima que dejan de aprovecharse al año unos 16 millones de toneladas de residuos de madera industrial, quemándose en calidad de combustible otros 27 millones de toneladas en operaciones fabriles. En los montes quedan abandonadas cada año cantidades todavía mayores de madera cortada que es excesivamente retorcida, rajada o defectuosa para emplearla como madera de construcción, pero eminentemente apta para la conversión química.
Los productos forestales distintos de la madera brindan también un medio de aprovechar de un modo más completo el producto anual de los montes. Las resinas naturales, como la oleorresina de los pinos o las resinas destiladas de tocones de pinos, numerosos taninos, los aceites esenciales, los colorantes y las drogas, representan una amplia variedad de productos complementarios que revisten utilidad y, con frecuencia, gran valor. A este respecto, la investigación ha constituido también un poderoso instrumento. Dos ejemplos, entre otros muchos: la destilación de la trementina de la madera y su refinación para convertirla en producto que puede competir en calidad con la gomorresina natural a precio mucho más bajo que el de ésta, constituye uno de los triunfos menores de la investigación industrial. Inversamente, el descortezado, unido a la aplicación de ácidos fuertes a la entalladura de los pinos objeto de extracción de trementina, van aumentando las posibilidades de competencia de este material y al reducir los daños y degradación sufridos por las valiosas trozas de raigal de estos árboles, se va fomentando la extensión de las operaciones de extracción de trementina a rodales cerro dos hasta ahora a tales prácticas. Un conjunto de productos en cuyas características pueda confiarse y cuyo abastecimiento en cantidad y calidad sea seguro, unido a una mayor eficacia de producción a coste más bajo, constituyen con frecuencia la clave para aprovechar de un modo más completo los productos forestales secundarios. El perfeccionamiento de los métodos de recolección y extracción y el acierto de los procedimientos de comercialización reviste, con frecuencia, particular importancia. Por ejemplo, en el caso de las hierbas medicinales, un conocimiento más profundo sobre las substancias médicamente activas y sobre sus propiedades farmacéuticas, unido a una producción realizada con todas las garantías de la higiene que cumpla las normas de calidad y revista cierta cuantía, contribuiría mucho a asegurar a los productores forestales una renta adicional considerable y sostenida.
Por tanto, los conocimientos que suelen obtenerse por medio de la investigación, constituyen la clave para un aprovechamiento más completo de los productos del monte. De aquí que cada nación debiera crear y mantener los medios de investigación nacionales o regionales adecuados a sus necesidades, junto con servicios dedicados a difundir los conocimientos adquiridos entre los productores forestales, fabricantes, ingenieros, constructores, arquitectos y otros grupos de importancia fundamental en el complejo del aprovechamiento de los montes.
La información necesaria ha de abarcar un amplio campo. En las zonas menos desarrolladas en que abundan todavía los bosques vírgenes y donde se dispone de maderas de gran variedad, parece sensato y racional empezar por reunir la información fundamental relativa a cada especie arbórea sobre sus propiedades botánicas, anatómicas, físicas y mecánicas. Tal información debiera comprender, en último término, datos suficientes sobre las características de la madera en los aspectos que interesan a la ingeniería, tales poso especifico, resistencia a la flexión y a la compresión, grado de dureza, resistencia al corte, resistencia al rajado y tenacidad. La labor realizada por el Cuadro de Expertos de la FAO en Tecnología de la Madera para el perfeccionamiento y normalización internacional de estos ensayos y otros afines está llamada, sin duda, a revestir verdadero valor a este respecto; pero la labor investigadora ha de comprender también el estudio de otras cualidades para la elaboración, tales como características de secado, resistencia a la pudrición y facilidad relativa de tratamiento protector, absorción de humedad en el uso (contracción y abombamiento), características de flexión, duración a la intemperie, encolado, clavado y pintura, características de aserrío y labra y otros datos relativos a color, forma, contextura, grano, lustre, etc. Por lo general, tales conocimientos, con frecuencia adquiridos solamente mediante una serie de ensayos sistemáticos y a voces prosaicos, pero esenciales, sentarán una base sólida para la producción de maderas para estructuras y de construcción, tablas para cajerío, mueblistería, carrocería, ebanistería, etc., traviesas, durmientes, puntales para minas, maderas terciadas y en chapas y aquellas otras aplicaciones de la madera que, aparte de su utilización como combustible, todavía absorben más de nueve décimas partes del producto del monte.
Es evidente que algunos avanzados procesos de fabricación, por ejemplo, la de vigas compuestas, constituyen expedientes a que obliga la falta de materiales naturales adecuados, en este caso maderas del tamaño conveniente para la fabricación de estructuras. Ocioso es decir que primeramente deben buscarse las aplicaciones naturales que dicta el sentido común cuando lo permitan la naturaleza del bosque y la calidad y variedad de las especies. Una tarea fundamental la constituirá la ampliación o creación de mercados nacionales o regionales, toda vez que la madera es voluminosa y, por lo común, de escaso valor por unidad de peso. En general, sólo los productos madereros de calidad y utilidad extraordinarios compensarán el coste de su envío a grandes distancias. A este respecto debe estudiarse detenidamente el adecuado desarrollo de las industrias que atiendan las necesidades de la población del respectivo país, en armonía con el grado de desenvolvimiento industrial. Por ejemplo, resultaría absurdo hacer hincapié en la producción de plásticos a costa de viviendas que se necesiten urgentemente o de productos químicos industriales en el caso en que las industrias químicas sean primitivas o estén escasamente desarrolladas. Debe recordarse, además, que los procesos de aprovechamiento más complejos, como, por ejemplo, la producción de pulpa y papel, de plásticos y rayones, requieren con frecuencia considerables contingentes de mano de obra especializada o semiespecializada, de técnicos capacitados y de un alto grado de pericia directiva de que no siempre se dispone fácilmente en las zonas menos desarrolladas en el aspecto industrial.
No obstante, el estudio de las propiedades químicas, en las cuales se incluyen aquí las características de reducción a pulpa, debe correr parejas, desde un principio, con las demás investigaciones. Las industrias químicas no sólo constituyen un complemento de las serrerías, de la industria del contrachapado y de otras esencialmente «mecánicas» (aunque es evidentemente imposible trazar una distinción neta a este respecto) brindando nuevas aplicaciones – sobre todo para la madera de pequeñas dimensiones, los residuos, etc., con los beneficios de perfeccionamiento de las prácticas silvícolas y del aumento de productividad que llevan consigo – sino que, por lo general, se traducen también en un producto de mayor valor que permite la utilización de contingentes de mano de obra más cuantiosos y por término medio mejor retribuidos, factores que, evidentemente, redundan en beneficio del respectivo país. Sólo el estudio de las cualidades para la fabricación de pasta requiere datos sobre un considerable número de otras propiedades que van desde las características de desmenuzamiento y molienda a los tipos de fibra y pastas y a las clases de papel resultantes que pueden producirse por los diversos procedimientos. Una vez más, la investigación, por lo general tanto oficial como industrial, constituye la clave del progreso. El Cuadro de Expertos en Química de la Madera y la Junta Asesora sobre Ensayos de Fabricación de Pulpa, pertenecientes ambos a la FAO, han coadyuvado a los adelantos logrados a este respecto procediendo a resumir la información más reciente sobre el tratamiento de residuos madereros y agrícolas e indicando procedimientos para llevar a cabo en el plano internacional ensayos de nuevos materiales fibrosos para la fabricación de papel. (Estudios de Silvicultura y Productos Forestales de la FAO, números 3 y 6, respectivamente).
En resumen, pues, el pleno aprovechamiento de los productos del monte, exigirá, por lo común, un conocimiento más profundo de las especies y tamaños que hoy no son susceptibles de comercialización como base para crear las aplicaciones que convengan a medida que la situación económica lo permita. Por tanto, las primeras medidas de carácter esencial que cada nación debe adoptar son:
Identificar convenientemente las maderas del país (y otras plantas y productos útiles del monte) y llegar a conocer suficientemente sus características y existencias disponibles. Ello exigirá medios adecuados de investigación, nacionales o regionales, e inventarios forestales de un margen de precisión aceptable.
La creación de servicios de divulgación coordinados con los centros de investigación que se encarguen de difundir rápidamente los conocimientos nuevos y útiles entre los productores forestales, elaboradores y usuarios, inclusive grupos de importancia fundamental como son los ingenieros y los arquitectos.
Medios adecuados de extracción, elaboración y comercialización para disponer de un modo seguro de productos de calidad y utilidad adecuadas.
REGIMEN DE USO DE LAS AGUAS
Artículo 304. De la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela Establece lo Siguiente: Todas las aguas son bienes de dominio público de la Nación, insustituibles para la vida y el desarrollo. La ley establecerá las disposiciones necesarias a fin de garantizar su protección, aprovechamiento y recuperación, respetando las fases del ciclo hidrológico y los criterios de ordenación del territorio.
Dominio Privado y Público de las aguas en la Legislación Venezolana.
El Código Civil coloca a los ríos y lagos entre los bienes de la nación, Art. 539
“Los bienes de la Nación, de los Estados y de las Municipalidades, son del dominio público o del dominio privado.
El lecho de los ríos no navegables pertenece a los ribereños según una línea que se supone trazada por el medio del curso del agua. Cada ribereño tiene derecho de tomar en la parte que le pertenezca todos los productos naturales y de extraer arenas y piedras, a condición de no modificar el régimen establecido en las aguas ni causar perjuicios a los demás ribereños.”
Para efectos del dominio, distingue entre los ríos navegables y los no navegables. En los primeros, el dominio abarca también el lecho del río. En los segundos, el lecho pertenece a los propietarios ribereños, según una línea que se supone trazada por el medio de él. Esta última circunstancia le permite a los fundistas a tomara en la parte de su señorío los productos naturales, con la condición de no modificar los usos vigentes ni causar perjuicios a los otras personas que puedan tener el mismo derecho. Pero no son solo los ribereños los que pueden sacar aguas de los ríos, así lo contempla en Art. 653 del Código Civil:
“El propietario de un fundo tiene derecho a sacar de los ríos y conducir a su predio, el agua necesaria para sus procedimientos agrícolas e industriales, abriendo al efecto el rasgo correspondiente; pero no podrá hacerlo, si la cantidad de agua de los ríos no lo permite, sin perjuicio de los que tengan derechos preferentes.”
Es decir, cualquier propietario territorial posee facultades para separar de aquellos y llevar a su predio el agua necesaria para sus procedimientos agrícolas e industriales, siempre que el estiaje lo tolere sin daño a los que gocen de derechos preferentes. Dicha facultad, en lo que respecta a los ríos navegables, viene limitada por la propia navegación, la cual nunca podrá ser entrabada.
Aguas de Dominio Privado de la Nación
Aunque no están taxativamente enumeradas cuales aguas se encuentran en este renglón, por definición se ubican los arroyos y las quebradas, establecido en el Art. 652 de la siguiente manera:
“Aquél cuyo fundo está limitado o atravesado por aguas que, sin trabajo del hombre, tienen su curso natural, pero que no son del dominio público, y sobre las cuales no tiene derecho algún tercero, puede servirse de ellas, a su paso, para el riego de su propiedad o para el beneficio de su industria, pero con la condición de devolver lo que quede de ellas a su curso ordinario.”
Aguas de Dominio Propiedad Particular
Este grupo está formado por las aguas de los manantiales y así esta establecido en el Art. 650 del Código Civil:
“Quien tenga un manantial en su predio podrá usar de él libremente, salvo el derecho que hubiere adquirido el propietario del predio inferior, en virtud de un título o de la prescripción.
La prescripción en este caso no se cumple sino por la posesión de diez años, si hubiere título, o de veinte, si no lo hubiere, contados estos lapsos desde el día en que el propietario del predio inferior haya hecho y terminado en el fundo superior obras visibles y permanentes, destinadas a facilitar la caída y curso de las aguas en su propio predio, y que hayan servido a este fin.”
El Régimen de uso de las aguas en la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario.
Artículo 24. El uso y racional aprovechamiento de las aguas susceptibles de ser usadas con fines de regadío agrario y planes de acuicultura, quedan afectados en los términos señalados en la presente Ley. El Instituto Nacional de Tierras levantará el censo de aguas con fines agrarios.
Artículo 25. Además del uso de riego, doméstico y agroindustrial, se destinan al fomento de la acuicultura las aguas de uso agrario. El Instituto Nacional de Tierras promoverá la construcción de obras de infraestructura destinadas a extender las hectáreas de tierras bajo regadío.
Corresponderá al Instituto Nacional de Tierras la conformación de una comisión permanente coordinadora del régimen de uso de las aguas con fines agrarios, en la cual deberán participar los organismos y entes que tengan competencia en la materia.
Artículo 26. A los fines de la utilización común de las aguas, los beneficiarios de esta Ley establecerán formas de organización local. El Reglamento de la presente Ley desarrollará su creación, forma y funcionamiento.
Está establecido en el articulado de la Ley de Reforma Agraria:
Artículo 45. Conjuntamente con el Catastro General de Tierras y Aguas que establece el Capítulo IV de este Título se levantará por Municipios o Parroquias, conforme a las indicaciones reglamentarias, el Censo de las personas y empresas que aprovechen aguas del dominio público, debiendo los usuarios suministrar las informaciones sobre el respectivo uso.
Artículo 46. El Ejecutivo Nacional a medida que finalicen las labores del Censo, mencionado en el artículo anterior en una determinada zona, región u hoya hidrográfica del país procederá a reglamentar el aprovechamiento de las aguas conforme a las Leyes. Cuando la captación y el aprovechamiento sean defectuosos o irracionales, el Ejecutivo Nacional ordenará al empresario agrícola o industrial interesado subsanar las deficiencias observadas, y si éste no acatare lo preceptuado, podrá declarar el Ejecutivo la suspensión, provisional o definitiva, del derecho que aquél tiene de derivar y utilizan en sus terrenos o industrias, aguas del dominio público. Procederá también la suspensión en los otros casos que determinen las leyes de Aguas y Riego y otros ordenamientos de la Reforma Agraria.
El Inventario y el Registro.
Está establecido en la Ley de Reforma Agraria, de la siguiente manera:
Artículo 52. El Estado realizará un inventario de las tierras y aguas tanto de los particulares como de la Nación, de los Estados y Municipalidades, así como de los Institutos Autónomos o establecimientos públicos; y a este efecto procederá inmediatamente a la formación del catastro receptivo.
Artículo 53. Los propietarios de tierras deberán inscribir sus fundos en las oficinas correspondientes del catastro, mediante la presentación, de sus títulos de propiedad, debidamente registrados dentro del plazo y en la forma que esta misma Ley establece.
Artículo 54. Entre los objetivos del catastro estará el de examinar los títulos y los planos de las tierras y efectuar las verificaciones, consiguientes sobre extensión y linderos de las propiedades rurales, así como dar a conocer las tierras incultas u ociosas existentes. La Oficina Nacional de Catastro estará obligada a informar al Ejecutivo Nacional los casos en que los títulos no justifiquen debidamente la propiedad a los fines del ejercicio de las acciones legales consiguientes.
La concesión prevista en la Ley Forestal de suelos y aguas.
En Derecho Agrario es una adaptación de la Ley Forestal, de Suelos y Aguas. A través de esta el Estado entrega a los interesados sin tierra la explotación de las aguas de dominio público. Dicho contrato está regulado de la siguiente manera:
“Artículo 90. El Ejecutivo Nacional no otorgará concesiones de agua de ríos que nazcan en un fundo de propiedad privada, mientras lo atraviesen, ni se le impedirá al propietario disponer de ellas mientras no lesionen derechos de terceros o constituyan un peligro para la salud pública. Se exceptuarán de esta disposición las concesiones de aprovechamiento de aguas para la Reforma Agraria, las cuales quedarán sujetas a la expropiación legal de los terrenos.
Artículo 91. El aprovechamiento de agua, materia de la concesión puede tener por objeto:
1. El abastecimiento de núcleos de población.
3. El establecimiento de canales de navegación.
4. El servicio de empresas ferroviarias. Respecto a éstas la concesión de agua podrá ser todo el tiempo que dure la concesión ferroviaria.
5. El servicio de energía hidroeléctrica.
6. El funcionamiento de cualquiera otra empresa agrícola o industrial.
Artículo 92. Las concesiones que hiciere el Ejecutivo Nacional para el aprovechamiento de aguas del dominio público, serán temporales y se regularán por contratos especiales, sujetos para su validez a la aprobación posterior del Congreso Nacional. Dichos contratos no podrán darse nunca con perjuicio a la navegación de los ríos o al abastecimiento de las poblaciones.
Los mencionados contratos sólo podrán celebrarse por un término máximo de sesenta (60) años y en ellos se hará constar, de modo expreso que, concluido el tiempo de su duración, todas las obras que hubiere hecho el concesionario quedarán en beneficio de la Nación.
En el Reglamento de esta Ley se establecerán las demás modalidades a que estarán sujetas las concesiones para el aprovechamiento de las aguas del dominio público.”
Principales Aspectos previstos en el proyecto de la Ley de Aguas: Comisión Permanente de Ambiente, Recursos Naturales y Ordenación Territorial.
Artículo 6. Son bienes del dominio público de la Nación:
2. Todas las áreas comprendidas dentro de una franja de ochenta metros (80mts.) a ambas márgenes de los ríos no navegables o intermitentes y cien metros (100 mts.) a ambas márgenes de los ríos navegables, medidos a partir del borde del área ocupada por las crecidas, correspondientes a un período de retorno de dos coma treinta y tres (2,33) años. Quedan a salvo, en los términos que establece esta Ley, los derechos adquiridos por los particulares con anterioridad a la entrada en vigencia de la misma.
Declaración de utilidad pública e interés general
Artículo 7. Se declara de utilidad pública e interés general la gestión integral de las aguas.
Conservación y aprovechamiento sustentable
Artículo 10. La conservación y aprovechamiento sustentable de las aguas tiene por objeto garantizar su protección, uso y recuperación, respetando el ciclo hidrológico, de conformidad con lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en esta Ley y en las demás normas que las desarrollen.
Obligaciones de los generadores de efluentes
Artículo 13. Los generadores de efluentes líquidos deben adoptar las medidas necesarias para minimizar la cantidad y mejorar la calidad de sus descargas, de conformidad con las disposiciones establecidas de esta Ley y demás normativas que la desarrolle.
Artículo 17. A los efectos de esta Ley, se establecen las siguientes regiones hidrográficas y se señalan las cuencas hidrográficas que las integran:
Artículo 20. La organización institucional para la gestión de las aguas atenderá a los principios de:
Artículo 39. La participación protagónica de la sociedad en la gestión integral de las aguas, se efectuará a través de los mecanismos de participación establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y las leyes de la República.
El reglamento de la ley determinará las condiciones que deban cumplir los usuarios y las usuarias, los Consejos Comunales y los pueblos y comunidades indígenas para participar en los Consejos de Región Hidrográfica y en los Consejos de Cuenca Hidrográfica.
Creación y características generales
Artículo 84. Se crea el Registro Nacional de Usuarios y Usuarias de las Fuentes de las Aguas, como un sistema automatizado de cobertura nacional para el manejo de datos e información de los distintos usos de las aguas continentales superficiales y subterráneas, marinas e insulares.El Reglamento de esta Ley establecerá las regulaciones relativas a la organización y funcionamiento del Registro.
Artículo 85. El objetivo general del Registro Nacional de Usuarios y Usuarias de las Fuentes de las Aguas es servir de instrumento de apoyo para el control administrativo de los usos del recurso y los planes de gestión integral de las aguas, así como para la protección de los derechos de los usuarios y usuarias.
Ciclo hidrológico: Circulación de las masas de aguas en diferentes estados físicos interconvertibles entre si. que se da entre el ambiente y los seres vivos motorizada por la fuerza de gravedad y la energía
Garantizar la conservación, con énfasis en la protección, aprovechamiento sustentable y recuperación de las aguas tanto superficiales como subterráneas, a fin de satisfacer las necesidades humanas, ecológicas y la demanda generada por los procesos productivos del país.
Prevenir y controlar los posibles efectos negativos de las aguas sobre la población y sus bienes.
El agua es insustituible para la vida, el bienestar humano, el desarrollo social y económico, constituyendo un recurso fundamental para la erradicación de la pobreza y debe ser manejada respetando la unidad del ciclo hidrológico.
El agua es un bien social. El Estado garantizará el acceso al agua a todas las comunidades urbanas, rurales e indígenas, según sus requerimientos.
La gestión integral del agua tiene como unidad territorial básica la cuenca hidrográfica.
La gestión integral del agua debe efectuarse en forma participativa.
El uso y aprovechamiento de las aguas debe ser eficiente, equitativo, óptimo y sostenible.
Los usuarios o usuarias de las aguas contribuirán solidariamente con la conservación de la cuenca, para garantizar en el tiempo la cantidad y calidad de las aguas.
Es una obligación fundamental del Estado, con la activa participación de la sociedad, garantizar la conservación de las fuentes de aguas, tanto superficiales como subterráneas.
En garantía de la soberanía y la seguridad nacional no podrá otorgarse el aprovechamiento del agua en ningún momento ni lagar, en cualquiera de sus fuentes, a empresas extranjeros que no tengan domicilio legal en el país.
Las aguas por ser bienes del dominio público no podrán formar parte del dominio privado de ninguna persona natural o jurídica.
La conservación del agua, en cualquiera de sus fuentes y estados físicos, prevalecerá sobre cualquier otro interés de carácter económico o social.
Las aguas, por ser parte del patrimonio natural y soberanía de los pueblos, representa un instrumento para la paz entre las naciones.
Todas las aguas del territorio nacional, sean continentales, marinas e insulares, superficiales y subterráneas.
Todas las áreas comprendidas dentro de una franja de ochenta metros (80mts.) a ambas márgenes de los ríos no navegables o intermitentes y cien metros (l00 mts.) a ambas márgenes de los ríos navegables, medidos a partir del borde del área ocupada por las crecidas, correspondientes a un periodo de retomo de dos coma treinta y tres (2.33) años.
Quedan a salvo, en los términos que establece esta Ley, los derechos adquiridos por los particulares con anterioridad a la entrada en vigencia de la misma.
Innovaciones a la ley de Aguas:
INNOVACIONES DE LA LEY
División del país en 16 regiones hidrográficas, como ámbitos de referencia para la planificación y organización institucional propuestas.
Creación del Consejo Nacional de las Aguas y consejos de región hidrográfica, como instancias de concertación y toma de decisiones entre actores (gobierno, usuarios y sociedad).
Creación posterior de las mismas organizaciones a nivel de cuenca hidrográfica, donde se justifique, por recomendación de los consejos de región hidrográfica.
Creación de un Sistema Nacional de Información de las Aguas (fija reglas generales para aprovechar las capacidades de todos los actores).
Planes considerados instrumentos orientadores de la gestión y ordenadores de la participación de los actores.
Alcances de los Planes deben incluir, de forma integrada las materias de aprovechamiento, calidad de aguas, conservación de cuencas hidrográficas y prevención y control de riesgos y desastres naturales.
Sistema Económico Financiero.
Establecimiento de principios generales, entre otros: El agua debe estar disponible para las actividades económicas.
La disponibilidad del agua en sus fuentes naturales de forma sostenible tiene un costo.
Régimen tributario: contribuciones especiales por el aprovechamiento y vertidos en fuente; tasas por emisión de actos administrativos y otros servicios; creación de un fondo nacional para administrar los recursos captados.
– Tratamiento de derechos preexistentes a la declaratoria como Bienes del Dominio Público (aguas privadas).
– Reconocimiento de los derechos efectivos de aprovechamiento según las siguientes condiciones:
Obligación del registro y demostrar aprovechamiento efectivo (máximo 3 años).
Inicio de trámites para concesión, asignación y licencia.
La administración otorga años de gracia respecto al pago del impuesto al aprovechamiento (como compensación al derecho de propiedad confiscado).
El incumplimiento del registro supone la pérdida del derecho.
Organización de usuarios y comunidades para intervenir en la toma de decisiones que lo afectan, a través de sus representantes (Mesas Técnica de Agua, Asociaciones de Usuarios, Jurados de Agua, otros), en los Consejos de Región Hidrográfica y de Cuenca Hidrográfica*.
Participación en procesos de consulta pública vinculados a planes y proyectos.
Seguimiento de ejecución de planes y proyectos.
Seguimiento del buen uso de los recursos financieros.
Vigilancia del cumplimiento de la Ley.
De las concesiones de aprovechamiento
Artículo 75. Usos sujetos al régimen.Los usos con fines de aprovechamiento de aguas para generación hidroeléctrica, actividades industriales y comerciales, serán sujetos al otorgamiento de una concesión o asignación.
Artículo 76. Actos contractuales.Las concesiones y asignaciones de aprovechamiento de aguas son actos contractuales mediante los cuales se atorgan derechos e impones obligaciones para el uso del recurso con fines de aprovechamiento.
Artículo 77. Plazo de vigencia.El plazo máximo de las concesiones de aprovechamiento de aguas será de veinte años, prorrogable. En todo caso, el plazo que se fije no podrá ser inferior al que justificadamente se requiera para depreciar el valor de las obras construidas o amortizar el valor de las inversiones realizadas para el desarrollo de las actividades a las que se destine el recurso.
Tiene que ver con la ciencia ecologista que implica integración de los aspectos sociales, políticos e ideológicos implicados en el uso humano de los ecosistemas.
Los síntomas nos dicen que al no mantener el agua en el suelo, se deteriora el medio, se merma el ozono, se deteriora su calidad, su cantidad, se vuelven drásticos los inviernos e implacables los veranos; causa deterioro del suelo por merma en calidad y cantidad agrícola.
Diferentes factores afectan la calidad del agua y el medio:
Los residuos industriales que por toneladas diariamente son depositados en las quebradas y ríos.
Las quemas en la parte agraria y quema de carburantes, en las distintas manifestaciones.
Contaminación por desperdicios, la Industrialización, densidad de población.
Los desechos alimenticios, energéticos y de la salud.
La eutrofización (enriquecimiento en nutrientes), las obras civiles y los cultivos a gran escala.
El ecosistema se resiente en mayor grado en época de inviernos y de veranos drásticos, los suelos se hacen cada vez más improductivos por la afectación de temperatura sostenida en mayor cantidad de horas y el drenaje de sus nutrientes por mayor cantidad de agua lluvia.
Se entiende por dotación la cantidad de agua que se asigna para cada habitante y que incluye el consumo de todos los servicios que realiza en un día medio anual, tomando en cuenta las pérdidas. Se expresa en litros. / habitante-día. Esta dotación es una consecuencia del estudio de las necesidades de agua de una población, quien la demanda por los usos siguientes: para saciar la sed, para el lavado de ropa, para el aseo personal, la cocina, para el aseo de la habitación, para el riego de calles, para los baños, para usos industriales y comerciales, así como para el uso público. La dotación no es una cantidad fija, sino que se ve afectada por un sin número de factores quela hacen casi característica de una sola comunidad; sin embargo, se necesita conocer de antemano estos factores para calcular las diferentes partes de un proyecto.
Artículo 22. Competencias de estados y municipios. Los estados, los municipios, los Consejos Estadales de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas y los Consejos Locales de Planificación Pública, ejercerán las competencias que en materia atinente a la gestión de las aguas, le han sido asignadas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y demás leyes aplicables, sin menoscabo de las funciones que le sean transferidas, delegadas o encomendadas por el ministerio que ejerza la Autoridad Nacional de las Aguas, de conformidad con la ley, y participarán en la toma de decisiones del ministerio que ejerza la Autoridad Nacional de las Aguas a través de su incorporación en los Consejos previstos en este Titulo.
Previous PostLa función administrativa en el ámbito de las funciones del estadoNext PostLa justicia agraria