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Timestamp: 2019-02-18 06:05:35
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Matched Legal Cases: ['artículo 8', 'artículo 230', 'artículo 158', 'artículo 230', 'artículo 243', 'artículo 2']

BIBLIOGRAFÍA CITADA - Rafaela Vos Obeso Arnold Tejeda Valencia Ángel mancilla Sánchez Manuel Torres Polo Aquiles Escalante
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Vattimo, Gianni, La sociedad Transparente, Barcelona: Paidós, 1990.
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Por Luis Eduardo Cerra Jiménez*
Las corrientes modernas del activismo judicial asignan al juez un protagonismo vanguardista en la creación del Derecho. Esa característica es predicable de los sistemas jurídicos más avanzados del mundo.
¿Qué fundamento tendrá ese papel-en el contexto de la vida institucional colombiano? ¿Puede el juez en nuestro ámbito ser creador del Derecho? ¿Resulta obligada la aplicación de sus pronunciamientos en la definición de controversias similares?
La respuesta al interrogante anterior se contesta con acierto tomando como referencia el valor jurídico asigna el ordenamiento jurídico colombiano a la jurisprudencia. Aquél entrega a ésta un rol en la creación del Derecho a partir de las fuentes formales de donde debe beber el juez.
En efecto, el artículo 8o de la Ley 153 de 1887, norma que persiste vigente a pesar de la nueva Constitución la exequibilidad respecto de ésta, fue declarada la Honorable Corte Constitucional en sentencia C -083/95 de fecha 1 de marzo de 1995, dice que:
"Cuando no haya ley exacta aplicable al caso controvertido, se aplicarán las leyes que regulen casos o materiales semejantes, y en su defecto la doctrina constitucional y las reglas generales del derecho".
Como puede observarse, la principal fuente es la ley exacta, luego logia, y en tercer lugar la doctrina constitucional. Y como es lógico, en acatamiento de esa ordenación deben obrar los órganos judiciales que se encargan, de acuerdo con la competencia le atribuye la Constitución, de pronunciarse sobre la integridad de ésta. La mentada labor no sólo la realiza la Corte Constitucional, sino el Consejo de Estado, a quien también corresponde mantener la guarda de la integridad de la Constitución en algunos aspectos.
Entonces, la doctrina constitucional, no obstante hallarse en tercer orden dentro de la jerarquía de las fuentes formales del Derecho (dispuesto así por la ley), tiene un peso específico que le permite al juez constitucional crear derecho en la función interpretativa de la Constitución.
Ahora, el valor que asigna la ley al resto de la jurisprudencia es cualitativamente menor. Basta leer el artículo 230 de la Carta para verificar esta tesis. La mencionada disposición dice:
"Los jueces en sus providencias sólo están sometidos al imperio de la ley.
La equidad, la jurisprudencia, los principios generales del derecho y la doctrina son criterios auxiliares de la actividad judicial". (Las resaltas no son del texto).
Los únicos criterios auxiliares de la actividad judicial que hacen parte de la fuente imperativa para el juez, son la doctrina, siempre que sea la constitucional y los principios generales del derecho. Es decir, ni la equidad, ni la jurisprudencia (no constitucional), son fuente imperativas para el juez. Sólo son criterios auxiliares vinculantes de éste frente a falencias, defectos o ambigüedades por causa de regulación legal expresa, la analogía, la doctrina constitucional y las reglas generales del derecho, de manera que, si para la solución de una controversia existiere una ley exacta, vale decir, una norma de regulación específica, no es dable al juzgador recurrir a la analogía, la doctrina constitucional ni a las reglas generales del derecho. Mucho menos, a la doctrina no constitucional.
La Corte Constitucional en sentencia C-104 del 11 de marzo de 1993 explicó las diferencias entre la jurisprudencia y la doctrina constitucional así:
"Las diferencias estriban en el hecho de que mientras la jurisprudencia de los jueces y tribunales no constituyen un precedente obligatorio, salvo lo establecido en el artículo 158 del Código Contencioso Administrativo (reproducción del acto suspendido), tales providencias sólo tienen un carácter de criterio auxiliar -artículo 230 C.P.- páralos futuros casos similares, la jurisprudencia constitucional tiene fuerza de cosa juzgada constitucional -artículo 243 C.P.-, de suerte que obliga hacia el futuro para efectos de la expedición o su aplicación ulterior".
Así pues, si se considera que, después de la ley, la doctrina constitucional es fuente imperativa para el juez, es válida la afirmación de que el único juez que tiene la posibilidad de crear derecho con sentido moderado es el juez constitucional.
Si la jurisprudencia es un mero criterio auxiliar no obligatorio es la escala de las fuentes del derecho, los pronunciamientos del juez ordinario carecen de la virtualidad de ser protagónicos creadores del derecho, pues, como quedó visto, sus decisiones, en el ámbito general, no constituyen precedentes obligatorios, principales o subsidiarios, y tales atributos son la característica vinculante de toda fuente, y, por ende, de toda motivación creativa del derecho.
Queda pues reducida la labor mental del juez ordinario, en el sistema colombiano, a realizar una operación lógico-jurídica en la que la premisa mayor tiene su origen en el legislador, quien es el principal creador del derecho.
Mientras la ley sea la única fuente imperativa para el juez, los diversos métodos de interpretación de la ley no pasarán de ser instrumentos para realizar, en un plano concreto, la voluntad del legislador. Siendo ello así, no se le puede pedir al juez ordinario que cree derecho extrayendo de la norma lo que ella no tiene.
P romulgar lo contrario, sin resolver el nudo gordiano del valor que la Constitución y la ley dan a la jurisprudencia es forzar al juez a que asuma, sin los instrumentos institucionales, el falso papel de redentor y líder de la justicia social, cuando la realidad es otra. Es indudable que el administrador de justicia ordinario está atado de pies y manos al ordenamiento jurídico preestablecido.
Por la vía de asignar doctrinariamente a la jurisprudencia del juez ordinario un papel que el ordenamiento jurídico no le atribuye, en el convencimiento de que el sólo carácter de administrador de justicia lo habilita para realizar plenamente la justicia, se corre el riesgo de frustrar al juez cada vez que se encuentre con que sus poderes no le alcanzan para lograr este cometido. Igualmente conduce al decrecimiento de los niveles de legitimidad de la administración de justicia, el que el colectivo social se percate de las verdaderas dimensiones de que su autoridad en la creación de derecho.
Los partidarios de que en Colombia el juez ordinario cree un nuevo derecho, hacen abstracción de una realidad: el carácter eminentemente positivista de nuestras fuentes, ordenado por la misma. Obviamente, es noble el deseo de la corriente del activismo judicial, de concebir la jurisprudencia como instrumento viable en la creación del derecho, y ello obedece a que por esta vía se aspira a lograr que el derecho se equipare a la justicia, porque, en no pocas ocasiones, aquél aparece muy distinta de ésta.
Si confiamos en que el juez “ordinario”, en el papel de creador del derecho, puede lograr que éste se aproxime a la justicia, es preciso que el constituyente dé a aquél un rol distinto al que hoy tiene; otorgándole, por ejemplo, un valor vinculante a la jurisprudencia, aunque sea residual; pero en todo caso obligatorio.
Ahora, como la realidad actual en Colombia es que el juez ordinario no posee esa jerarquía, y que en la práctica se convierte en aplicador de la ley, los niveles de justicia jurídica debemos intentarlos a partir de la ley; hoy no pocas veces alejada de la justicia.
Luego entonces, en el sistema jurídico colombiano, la clave del derecho, como instrumento del orden justo que pregona el artículo 2o de la Constitución al señalar los fines del Estado, es el proceso de formación de la ley. A él se traslada, pues, en nuestro caso, el escenario primigenio de la justicia jurídica.
Así, pues, la homologación o aproximación de la ley se consigue cuando en el proceso de formación de la primera haya plena expresión en concertación de los intereses de la sociedad civil. He ahí la clave de la justicia en una sociedad heterogénea.
Si el juez aplica una ley que se ha elaborado sesgada, unilateral y hegemónicamente por el legislador, no sólo no será creador del derecho; no obstante los esfuerzos que haga, no podrá extraer de la ley una justicia que ésta no posee -como dice el refrán: no se le puede pedir peras al olmo-, sino que tampoco se aproximará al paradigma de la justicia, que cada vez debe ser un valor en constante reelaboración y perfeccionamiento, que guíe el devenir cotidiano de la administración de justicia.
ESTRATEGIAS DISCURSIVAS Y COMUNIDAD BILINGÜE EN LA GUAJIRA
Por Yolanda Rodríguez Cadena*
Las comunidades indígenas en Colombia generalmente han sido estudiadas desde marcos descriptivos que han establecido las estructuras lingüísticas, los elementos y relaciones del sistema materno; es claro que esta relevancia se debe a la necesidad de estudiar las lenguas de base oral, ágrafas y de minorías étnicas que corren el riesgo de desaparecer. Pero las comunidades indígenas no son grupos aislados que usan el vernacular como código único entre sus diferentes miembros, por contrario, la mayoría de ellas se encuentran en una situación de bilingüismo y diglosia, en la cual utilizan y alternan por lo menos dos códigos para interactuar con otras comunidades, particularmente la mayoritaria. En estos casos surge la importancia de la sociolingüística, interdisciplina encargada de estudiar las relaciones lengua-sociedad, desde una perspectiva comunicativo-etnográfica que establece el macronivel en el cual se describen, explican e interpretan los elementos sistemáticos del código en el marco de acciones discursivas, situacionales, contextúales y socioculturales específicas.
Al enfrentaría situación dé bilingüismo y diglosia en las comunidades indígenas como objeto potencial de estudio, surgen varios interrogantes cuya investigación y resultados pueden ser aplicados, especialmente; a los procesos etnoeducativos; entre ellos están: ¿Qué ocurre cuando los dos códigos (Lengua 1, L1; Lengua 2) se usan (bilingüismo) y están compartamentizados (Diglosia) dentro de la comunidad de habla?; ¿Cómo el bilingüe indígena instrumenta el segundo código y lo combina con el materno (code switching)?; ¿Qué tipos ó grados de bilingüismo posee la comunidad?; ¿Qué estrategias discursivas utiliza el bilingüe para instrumentar el segundo Código en el proceso comunicativo cuando su bilingüismo no es fluido, o de producción total?
La elucidación de este último interrogante es el tema de este ensayo, haciendo alusión a los primeros como contextualización. Hemos tomado la comunidad indígena bilingüe Wayuu, grupo de aproximadamente 125.000 indígenas, bilingües en español-wayuunaiki y monolingües en wayuunaiki o español, que habita en la Guajira colombiana.
La pertenencia a una comunidad de habla determina las posibilidades que tienen sus miembros para disponer de una competencia comunicativa, dentro de la cual se encuentran una serie de opciones lingüísticas y semióticas, una red de signos y estrategias discursivas mediante las cuales se instrumentan habilidades comunicativas e instauran contratos de habla específicos en diversos procesos de interacción. John Gumperz (1974) destacaba la importancia del enfoque lingüístico-etnográfico dirigido a elucidar estos aspectos:
"A basic element ofan ethnography ofspeaking is the description of the speech comunity and its linguistic resources (...) Every society makes available its members a repertoire of linguistic alternative or resources which they draw on for both referential and stylistic purpose".
Es necesario describir y explicar tanto la capacidad como la habilidad de las comunidades indígenas para instrumentar el español como segunda lengua a través del análisis de sus reglas, normas interactivas sociales y lingüísticas, y la interpretación de la organización y actualización discursivas del potencial de significado simbólico en una interacción bilingüe-diglósica.
Estas estrategias discursivas o medios para "negociar interpretaciones" (negociate interpretation: Gumperz: 1982), a través de patrones o modelos activos de desarrollo y señales de contextualización ("Active developing pattems", "conventional cues") serán analizadas en la comunidad wayuu. Partimos del cuestionamiento sobre: ¿Qué sucede cuando la comunidad de habla se encuentra en un grado de bilingüismo cuya habilidad relativa para instrumentar la segunda lengua carece de fluidez lexicogramatical, la estructura morfosintáctica es desviada y su habla posee numerosas interferencias lingüísticas con el código materno?
Aparentemente la comunicación corre el riesgo de no ser exitosa y parece violarse el principio cooperativo (Grice: 1975), según el cual se debe: evitar la oscuridad y la ambigüedad en la expresión, ser breve y ordenado. En general, los participantes del intercambio comunicativo deben interactuar en el marco de un deferencia y piritcsia (Deference and Demeanor), consideración hacia el receptor, respeto, miramiento y búsqueda de comprensión. Los hablantes usan el código de tal forma que pretenden establecer contratos de habla, donde no sólo se rinda pleitesía al interlocutor sino que también se creen imágenes de sí mismos.
La comunidad de habla wayuu que hemos tomado se incluye dentro de la categoría que Nancy Dorian denomina "semispeakers", hablantes cuya habilidad, más comunicativa que lingüística, radica en la capacidad para crear y utilizar estrategias discursivas expresadas en implicaturas conversacionales y narrativas que exteriorizan patrones inconscientes de conducta.
Las estrategias discursivas apuntan a la dimensión del hablante, al contexto y situación comunicativa, a los roles y estatus de los participantes y al conocimiento compartido. Hemos tomado la narrativa cotidiana, tipo de registro discursivo espontáneo vernacular que posee una estructura definida constituida por elementos como: apertura, orientación, acción complicante, evaluación, resolución y coda (Labov: 1978). Consideramos que en este discurso se instrumenta el mayor número de habilidades y recursos semiolingüísticos que tipifican la competencia comunicativa de un hablante. En nuestra comunidad, los registros narrativos tomados en contextos y situaciones informales arrojaron las siguientes estrategias, entre otras: la interpolación semántica o coherencia intercalada, el discurso citado, el discurso parafrástico y las señales de contextualización o marcadores discursivos.
Es evidente que en todo acto de habla mucha información permanece oculta, no verbalizada; diríamos que los hablantes tienden a no ser redundantes y el discurso sintáctica y semánticamente elíptico surge, ocasionando que muchos contenidos contextúales y cognitivos se impliciten o presupongan. Esto ocurre generalmente cuando los participantes mantienen una relación cercana y comparten el mismo marco de conocimiento; pero cuando no se da esta cercanía, el discurso tiende a ser explícito y adquiere rasgos de formalidad.
En la comunidad bilingüe estudiada observamos que, cuando los interlocutores eran conocidos o no, el hablante no obstante recurría a las mismas estrategias discursivas, como si éstas formaran parte de su competencia semiolingüística y funcionaran siempre de la misma manera, en todo contexto y situación.
En los discursos conversacionales y narrativos, la conducción programadora de los turnos instaura un circuito de interacción contextual-contextual; en el contexto, la superficie lexicogramatical y la cohesión fallan por la baja fluidez, dejando vacíos que el oyente debe llenar recurriendo a la construcción de una comprensión global, con base en una coherencia de tópicos-comentos alternados o intercalados, no lineales: la coherencia lineal cede el paso a una coherencia intercalada. Esta característica cubre el orden enunciativo y sus comportamientos alocutivo, elocutivo y delocutivo textual e intertextual.
El discurso de estos bilingües posee una aparente discontinuidad semántica, con informaciones sobre hechos y eventos sin conexión, las identidades referenciales cercanas no se realizan explícitamente ya que las' cláusulas parecen remitir a tópicos diferentes; veamos una narrativa cotidiana:
PAGO DE LA SANGRE
1. Pidieron cien mil peso' y die' chivo', cinco resé' do co liare'
2. Un golpe dieron,
3. aquí na' má un pelao epujó por ahí a un kilómetro de aquí
4. pidieron dociento mil peso'
5. le dan cincuenta mil para habla no má
6. él arregla que hay
7. que le llama él lo''pela'opeliando, pela' o
8. 'tonce viene la mamá, esa
9. 'tonce viene cobra
10. esa e' la mujé d'él
11. que ten ía tre' día' bebiendo
12. y también traía el agua pa' cocina
13. y 'tonce la mujé cuando viene tarde trae la vaina, la
14. mujé 'taba brava
15. enseguida habla ante él
16. 'ta bebiendo también,
17. o sea que pujó palito aquí
18. 'tonce corrió donde 'e 'tú papá de, pa' cobra la sangre
19. y le dice pa paga la sangre
20. si e' wayúu e' el marido d' ella
21. parece que son die' o ocho,
22. tiene uno señorita
23. el señorita 'tá trabajando por ahí
24. pidió ba'tante chivo,
25. bueno dale un empujón así
26. debe da'le cinco chivo
2 7. Así que el papá le pidió ba 'tante.
A simple vista se observa que en este bloque la información es discontinua y aparentemente no existe conexión entre cláusulas. No obstante, surgen relaciones significativas que funcionan de manera especial; la conexión, vinculación y sucesión de hechos actúan dentro de una interpolación semántica, la incrustación de información en la secuencialidad discursiva ocurre por causas cognoscitivas y psicosociales (creencia, opinión, actitud, intereses, objetivos). Se maneja entonces el principio de relevancia semántica según el contexto comunicativo. Veamos cómo se da la conexión (identidad referencial), vinculación (relaciones semánticas) y sucesión de hechos.
En la cláusula (6) se mantiene el referente de la cláusula (5) (el agente que realiza la acción-proceso de cobrar) y se introduce una nueva acción proceso: arreglar el asunto del pago; lo que constituye una paráfrasis de síntesis de las cláusulas (1) y (4). En esta misma cláusula se agrega una nueva información sobre un evento: la pelea entre los dos muchachos; este hecho constituye el comento que generó la serie de acciones y entra en relación de causa-consecuencia con las cláusulas (1), (2), (4) y (6),
ACCIÓN-PROCESO: pelear (causa)
ACCIÓN-PROCESO: golpear
ACCIÓN-PROCESO: cobrar
ACCION-PROCESO: pagar.
La estructura anterior constituiría la sucesión de hechos basada en conexión y vinculación de los mismos. Notamos claramente cómo esta sucesión no está ordenada linealmente, es decir, se encuentra en discontinuidad semántica, característica frecuente en el discurso del bilingüe semihablante. Veamos más claramente estructura:
La taxonomía anterior nos demuestra cómo se interpola la información y el modo de recuperarla a través de las paráfrasis y de las identidades referenciales (eventos - acciones, acciones-procesos, estados y participantes). Por tanto, la conexión es discontinua y se logra por relaciones de alternancia contexto próximo-contexto lejano.
El ejemplo que hemos analizado no solamente nos ilustra la interpolación semántica sino también la interpolación de estructuras narrativas, estrategia frecuente en el bilingüe:
2. ACCIÓN COMPLICANTE
4. ACCIÓN COMPLICANTE
5. ORIENTACIÓN (PARÁFRASIS)
6. ACCIÓN COMPLICANTE SINOPSIS
7. ACCION COMPLICANTE
8. ORIENTACIÓN (PARAFRASIS)
9. ACCIÓN COMPLICANTE
10. ACCIÓN COMPLICANTE
11. RESOLUCIÓN (SINOPSIS) (SINOPSIS) (SINOPSIS) (PARAFRASIS)
12. RESOLUCIÓN (SINOPSIS – PARAFRASIS)
Las cláusulas 6, 8, 10 y 11, interrumpen la continuidad de la narrativa, ya que constituyen información vieja (tópicos), pues son paráfrasis; se interpolan deteniendo la sucesión de hechos de la acción complicante formada por estructuras del comento (información nueva).
Además de esta retroalimentación discursiva (órdenes circulares que retroceden y se adelantan), el habla de nuestro bilingüe acusa un marcado énfasis en el orden delocutivo intertextual, el uso reiterado del discurso citado, dispuesto en la narrativa cotidiana bajo formas directas que introducen varios hablantes. La estructura de la narración en su totalidad, puede constituirse con este tipo de discurso citado directo.
Bueno, yo, una muchacha
llegaba yo; yo pasaba siempre
yo ahí pasando; tonce fue cuando ella
pasaba poco vece'
tonce llamé, tonce llamó: "ven acá pe que'' (discurso citado)
- "aja, ven acá a' me favo' ven acá"
- yo llegue: "aja? L’ orden que?
'no que yo quiere habla con u té"
(discurso citado)
- "yo tenemo' ya tiempo, yo gana
habla con u té;
tengo poco tiempo que tu pasaba;
si ?; yo tonce iba llama u 'te ese día y tonce,
no; yo na' ma aguanté"
-aja, tonce dímelo pué" (discurso citado)
-"no... yo quiero habla con u'te; que yo
tenemo' tiempo, yo atrá de u 'te, pa ve si iba
llega; yo siempre miraba u 'te; siempre yo tampoco, o no; tampoco yo necesito... de que yo lo vi, na'
ma salúdalo siempre": Yo no me pensaba que 'taba
mirando na'ma' así que taba na ma ' morrando de a
mi'; tonce 'taba 'morando de, de...
- "bueno, pue 'Mamo' y yo habla con u 'té
vengo ahora 'seguida; yo, voy 'mentico all'a; (discurso
tonce... yo vengo 'seguida mentico yo voy allá un mentico ".
ella 'taba morando de a mí; que ella quiere
a... conmigo
tonce (risa) aaa... "no que bueno; bueno que u'té quiere; si u té quiere ahora mi 'mo hacemo';"
- "no pe que ahora mi'mo... llegue te
'mentico;
'pronto si, pronto si viene la gentepa' ca;
tonce, yo 'viso 'seguida"
"vísame pues; vamo'!; cito ahora, una ve' de que
ahí para, para u'té, seguimo; vamo!. vamo! entra"
entramo', de ahí clavamo, ahí (risa)
Es interesante notar que en wayuunaiki, lengua materna de los wayuu, el discurso citado directo es común y generalmente utilizado en las narraciones bajo dos formas: el párrafo de cita, caracterizado por la introducción de un solo hablante y el párrafo de diálogo donde alternan dos o más hablantes. En la lengua wayuu no existe el discurso indirecto o reportado (rapporté), siempre se usa el directo, lo cual obedece a una oralidad primaria que subyace a la competencia lingüística y comunicativa y a la concepción sociocultural de la comunidad.
La estructura de diálogo se usa especialmente en la organización de la narrativa: orientación, evaluación y acción complicante; como en el caso del discurso en wayuunaiki, muchas veces las cláusulas de diálogo constituyen puntos culminantes o todos los eventos relatados.
En el ejemplo notamos que el narrador sólo interviene cinco veces: para introducir y ubicar la historia, para ceder la voz, para manifestar apreciaciones cortas sobre los eventos y para cerrar la historia; estas participaciones son pocas, comparadas con la totalidad de intervenciones-diálogo.
Cuando el hablante bilingüe narra o conversa, también recurre a otra estrategia discursiva, igualmente remitida a la oralidad primaria, y que se encuentra presente en la estructura y uso de la lengua materna wayuu: el discurso parafrástico, que compensa la elipsis lexicogramatical. Es una de las estrategias más interesantes de su habilidad y competencia comunicativa. Veamos un ejemplo:
Inv: una riña, algo así...
Inf: sí, así cobra la sangre primero
(1) que mata
(2) al que mata a uno, que mata cualquiera
(3) que mata uno así
(4) el que mata uno... con plomo, cobra la sangre primero
(5) de' pué, cobran, pagan sangre por ahí
(6) como pagan sangre
(7) con cien chivo, yo no se cuanto
(8) y dociento chivo y plata como a millón.
La información semántica que se puede extraer del discurso anterior es mínima; si llevamos a cabo un proceso de reducción de las paráfrasis obtendríamos que lo comunicado es: "al que mata le cobran sangre primero, cien chivos, docientos chivos o millón". El resto de la información es reiteración, información vieja, tropical, que no agrega nada al contenido.
Al enfrentarnos con este fenómeno tan recurrente en la comunidad de bilingües semihablantes nos preguntamos las razones por las cuales se genera esta norma de interacción comunicativa. Consideramos que la presencia de un discurso elíptico coadyuva a la producción de paráfrasis cuya función, más pragmática que semántica, es tratar de presentar el argumento sin confusiones al TU intérprete. El objetivo es lograr intercomprensión, dado que la organización lexicogramatical de los enunciados no es fluida y presenta numerosas desviaciones.
El discurso elíptico se manifiesta de varias maneras y se debe a dos causas fundamentales: la falta de dominio total de la lengua 2 (español), lo que obliga a buscar medios para la intercomprensión; y la influencia de la lengua 1 (wayuunaiki) sobre la lengua recipiente (español), fenómeno de interferencia lingüística. Las formas más frecuentes son, entre otras: elipsis de información semántica, o la presencia de cláusulas incompletas, lo que deja abierto el espacio al TU intérprete para que determine los implícitos.
-"... siempre voy llegando allí 'onde, 'onde un hermano
vivo, ahí, 'onde... (cláusula incompleta)
-"Esa vaina, 'onde iba conseguí, yo iba conseguí esa
vaina con pamilia, cuando yo pidí una... (cláusula incompleta)
Otro caso típico es la elipsis de información semántica precedente que ocurre cuando los pronombres no poseen su referencia antecedente marcada, o cuando surge el lexema sin haber sido introducido anteriormente, es decir que, formando parte del comento, el hablante lo presenta como tópico.
"Un día yo salí en, de aquípó, ahípa kilómetro
sei', pa' vía 'e Valle; 'tonceyo vino,pa' acápa'
Riohacha... manda pa compra una cosa..."
En este ejemplo no aparece el caso agentivo ¿Quién mandó? que permanece a nivel subyacente y sólo es implicado a partir de la macroestructura de la narrativa.
Los discursos también encontramos la elisión de nexos discursivos, a favor de una estructura sintáctica yuxtapuesta, artística del discurso narrativo en wayuunaiki - fenómeno de referencia lingüística- y la elipsis de elementos gramaticales reducen las categorías semánticas de casos (Fillmore: nuevamente proponiendo estructuras yuxtapuestas e implicando la significación a nivel profundo.
- “Yo vine papel'e' trabajo di ante" (elipsis caso instrumental)
-“ ‘tonce llegó d'epe do', bajó d"epe do", un poco e plata"
(elipsis caso instrumental) (... con un poco de plata)
- "Yo vi' ía así un carrete'" (elipsis caso locativo)... en (o cerca) de una carretera)
Este discurso elíptico forma parte de las desviaciones morfosintácticas del bilingüe semihablante y se compensa con el discurso parafrástico, que vuelve sobre sí mismo y postula un orden retórico. Entre los tipos más frecuentes hallamos la paráfrasis iterativa absoluta, en la cual se repiten los contenidos bajo la misma forma discursiva.
1. Me hablaba
2. Me daba conseja a mí
3. Me daba conseja mí (paráfrasis iterativa de 2)
4. Y no pueda jugá con lo' niño'
5. Ya pasó
6. Cuando e 'taba chiquita, sí
7. e'te como e'
8. Mi mamá me da consejo a mí
9. verdá'
10. Me daba conseja mí (paráfrasis iterativa de 2 y 3)
11. Yo no jugá con lo' pela'o, nada
12. A lo' año' salí de ahí.
El segundo tipo es la paráfrasis amplificativa que propone la repetición del contenido, con la adición de algo más de información.
"... loco, había una arroyo
'tonce loco, 'taba 'costa'o una arroyo" (amplificación)
" 'tonce' yo di'e... no que dígame la verdá' yo te doy tanto, y señal' una plata, así, un poco bojote 'e plata, de monedo (amplificación)
"Yo 'nocente,
Yo 'nocente, como así que fue plan o tal. (Amplificación)
Yo 'nocente" (paráfrasis iterativa)
Otra clase es la paráfrasis por contracción que presenta la repetición de la información pero con contenidos elididos.
1. Yo toy llegando allí 'onde
2. Bueno yo soy un hombre religioso
3. Siempre 'toy si 'tiendo una iglesia
4. Sabe mucha cosa
5. Siempre 'toy llegando allí onde un hermano
6. vivo ahí onde...
7. 'tonce yo siempre llegué ahí"
La cláusula (5) es una paráfrasis amplificativa de (1) y la cláusula (7) constituye una paráfrasis de contracción de (5). Veamos otro ejemplo:
1. "Seguimo' la huella del man
2. siempre lo'paisano', siempre nosotro' bucamo' la huella (amplificación de cláusula 1)
3. seguimo' la huella (contracción cláusula 2)
Finalmente, el discurso del bilingüe recurre a la paráfrasis de antónimo por negación, que reitera el contenido cambiando de estructura sintáctica, con inclusión de una forma negativa.
1. "... bueno así tiene marío, ese la mujé'
2. esepa' tené' marío ella (paráfrasis de contracción)
3. 'tonce, 'tonce yo 'toy aquí ahora arruina'o
4. pero no tengo nada (paráfrasis negativa)
1. "el loco ya 'taba, salió...
2. " 'tonce el loco no 'taba" (paráfrasis negativa)
El discurso parafrástico como estrategia recurrente es usado también por el bilingüe para la estructuración de la narrativa, y la ordenación de su esquema global (superestructura). Las diversas paráfrasis cumplen las funciones de: orientación, acción complicante, evaluación y resolución. Veamos: