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Timestamp: 2018-01-22 19:15:22
Document Index: 80608761

Matched Legal Cases: ['artículo 5', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 91', 'artículo 84', 'artículo 155', 'artículo 176', 'artículo 23', 'artículo 21', 'artículo 85', 'artículo 49', 'artículo 21', 'artículo 87', 'artículo 89', 'artículo 87', 'Artículo 9', 'artículo 87', 'artículo 9', 'artículo 9', 'Artículo 104', 'artículo 167', 'artículo 84', 'artículo 167', 'artículo 75', 'artículo 6', 'artículo 12', 'artículo 58', 'artículo 76', 'artículo 84', 'artículo 119', 'Artículo\n19']

Seminario de Derecho tributario empresarial Fundación Magín Pont Mestres y Antonio Lancuentra Buerba - PDF
Seminario de Derecho tributario empresarial Fundación Magín Pont Mestres y Antonio Lancuentra Buerba
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Isabel Lara Casado
1 Seminario de Derecho tributario empresarial Fundación Magín Pont Mestres y Antonio Lancuentra Buerba La problemática concursal del tratamiento de los créditos tributarios y la posición actual de la Administración en el concurso. Prerrogativas autoconcedidas por Iñigo Gómez Bilbao Abogado Barcelona, 18 de enero de 2014
2 LA PROBLEMÁTICA CONCURSAL DEL TRATAMIENTO DE LOS CRÉDITOS TRIBUTARIOS Y LA POSICIÓN ACTUAL DE LA ADMINISTRACIÓN EN EL CONCURSO. PRERROGATIVAS AUTOCONCEDIDAS IÑIGO GÓMEZ BILBAO 1 INDICE I. Introducción. II. Presupuestos y solicitud. III. Los créditos concursales: reconocimiento y graduación: 1. Reconocimiento de créditos 2. Clasificación de créditos 3. Reconocimiento y clasificación de créditos públicos 3.1. Determinación de créditos públicos Cotizaciones sociales Retenciones de IRPF y cuota obrera Retenciones del Impuesto sobre Sociedades Impuesto sobre el Valor Añadido 4. Clasificación del crédito tributario y de la Seguridad Social 4.1. Privilegio especial 4.2. Privilegio general Privilegio general limitado 4.3. Ordinarios 4.4. Subordinados 4.5. Clasificación del crédito tributario en caso de convenio concursal 5. Impuesto sobre el Valor Añadido y modificación de la base imponible 5.1. Facturas rectificativas Contabilización de las facturas rectificativas por el concursado IV. Solidaridad y subsidiariedad de las deudas tributarias. 1. Responsabilidad solidaria de los considerados sucesores de empresa 2. Responsabilidad subsidiaria de los administradores en caso de liquidación 3. Responsabilidad subsidiaria de los administradores concursales y liquidadores. V. Miscelánea tras la reforma de 2011 y posteriores VI. Conclusión 1 Abogado, Doctorando en Derecho, Empresa y Comercio. Socio Director de FirmaFGM. 2
3 LA PROBLEMÁTICA CONCURSAL DEL TRATAMIENTO DE LOS CRÉDITOS TRIBUTARIOS Y LA POSICIÓN ACTUAL DE LA ADMINISTRACIÓN EN EL CONCURSO. PRERROGATIVAS AUTOCONCEDIDAS I. INTRODUCCIÓN La Ley concursal 2 destaca el interés del concurso, sin concretar su alcance, y regula los créditos tributarios, así como los de la Seguridad Social y otros de Derecho público, de manera coherente con dicho principio rector. Como aproximación al interés del concurso, conviene recordar su cita en la Exposición de Motivos 3 (2) y en diversos preceptos de la citada Ley (arts. 42, 43, 54, 61, 148, 149 y 215). Puede identificarse el interés del concurso con la protección del deudor (persona natural o jurídica y la herencia) y de los acreedores (créditos concursales), así como de los trabajadores, y en la conservación de las empresas o unidades productivas de bienes y servicios, en su caso, es decir, se procura la defensa del marco socio- económico nacional, que coincide con la política económica del Gobierno español, para coadyuvar en el mantenimiento de las empresas y del empleo. Desde esta perspectiva puede explicarse la pérdida o disminución de ciertos privilegios tradicionales de los acreedores institucionales, particularmente el crédito tributario 4 y el de la Seguridad Social 5, así como el crédito laboral 6, sacrificio que comparten otros acreedores de Derecho privado, especialmente los que gozan de garantías reales. Sin embargo, en esta ponencia pondremos de manifiesto cómo a lo largo de la vida del nuevo sistema concursal español hemos venido detectando que las administraciones públicas han aprovechado las sucesivas reformas legislativas para ganar terreno con respecto al resto de los acreedores, y autoconcederse así ciertas prerrogativas que, sin 2 Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal (BOE 164/2003, de 10 de julio), en vigor desde el 1 de septiembre de «Fórmulas flexibles en interés del concurso... se establecen también para permitir la rehabilitación de los contratos de crédito o de adquisición de bienes con precio aplazado, así como la enervación de desahucio en arrendamientos urbanos, afectados por incumplimientos del deudor concursado... la declaración de concurso no afecta, en principio, a la vigencia de los contratos con prestaciones recíprocas pendientes de cumplimiento por ambas partes; no obstante, en interés del concurso y con garantías para el derecho de la contraparte, se prevé tanto la posibilidad de una declaración judicial de resolución del contrato como la de enervarla en caso de que exista causa para una resolución por incumplimiento... La ley extiende el tratamiento de las acciones de ejecución de garantías reales a las de recuperación de bienes muebles vendidos a plazo y a los cedidos en arrendamientos financieros... así como a las resolutorias de ventas de inmuebles por falta de pago de precio aplazado. Se ha procurado así permitir planteamientos realistas, que sin menoscabar la naturaleza de estos derechos ni perturbar el mercado del crédito, muy sensible a la protección de las garantías en caso de insolvencia del deudor, no impidan sino que hagan viables soluciones beneficiosas para los intereses del concurso... La ley procura la conservación de las empresas o unidades productivas de bienes o servicios integradas en la masa, mediante su enajenación como un todo, salvo que resulte más conveniente a los intereses del concurso su división o la realización aislada de todos o alguno de sus elementos componentes, con preferencia a las soluciones que garanticen la continuidad de la empresa». 4 Para la Hacienda Pública se concretaban sus privilegios crediticios en los arts. 71 a 75 y 129 LGT 1963, este último según modificación parcial por Ley 25/1995, de 20 de julio (BOE 22 de julio). 5 El TR de la LGSS, aprobado por RDLeg. 1/1994, de 20 de junio, dedicaba el art. 22 a la prelación de créditos por cuotas de la Seguridad Social y conceptos de recaudación conjunta. 6 Los créditos laborales por salarios e indemnizaciones, con determinadas limitaciones cuantitativas, son singularmente privilegiados y ostentaban el derecho de ejecución separada, según los aps. 4 y 5 del art. 32 ET, TR aprobado por RDLeg. 1/1995, de 24 de marzo (BOE 29 de marzo). 3
4 género de dudas, dinamitan la pars conditio creditorum y en algunas ocasiones comprometen la continuidad empresarial y el mantenimiento del empleo. Me propongo comentar el tratamiento de los derechos de crédito de la Administración del Estado, en particular de la Hacienda Pública, en la referida Ley concursal, cautivos en los procesos de ejecución universal, generalmente. Trataré de evitar, en lo posible, las referencias al Derecho concursal derogado que ha sido objeto de gran atención por la doctrina científica 7 y de contradicción ante los Tribunales de Justicia, causa de abundante jurisprudencia, no siempre pacífica, aunque estoy convencido de su utilidad para la solución de los problemas que vayan surgiendo en el nuevo concurso de acreedores, hasta que se dote de doctrina y jurisprudencia propias. II. PRESUPUESTOS Y SOLICITUD Es sujeto de concurso cualquier deudor, sea persona natural o jurídica, así como la herencia, en tanto no haya sido aceptada pura y simplemente (arts. 998, 1003 y 1023 CC). No pueden ser declaradas en concurso las entidades de Derecho público (art. 1). Se reconoce el presupuesto objetivo en caso de insolvencia del deudor común y se define la insolvencia actual, como el estado en que se encuentra el deudor que no puede cumplir regularmente sus obligaciones, y la inminente, como la del deudor que prevea que no podrá cumplir regular y puntualmente (morosidad) sus obligaciones (art. 2). Para solicitar la declaración de concurso están legitimados el deudor y cualquiera de sus acreedores, así como los herederos del deudor fallecido y el administrador de la herencia (art. 3), con las excepciones previstas en las Disposiciones finales decimoctava y vigésima séptima de la Ley concursal. El concurso voluntario se inicia a solicitud del deudor, acompañada de determinados documentos (art. 6). El artículo 5 impone el deber de solicitar la declaración de concurso voluntario, dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que el deudor hubiese conocido o debido conocer su 7 ALGUACIL MARI, Pilar, La retención a cuenta en el ordenamiento tributario español, Pamplona, Aranzadi, BARRACHINA JUAN, Eduardo, «Responsabilidad tributaria del adquirente de una empresa: supuesto irregular de sucesión», Impuestos, tomo II/1998, pág. 479 y ss. CAÑABATE CLAU, David, «Transmisión de la deuda tributaria en la sucesión de la empresa: Análisis de jurisprudencia y doctrina administrativa», Revista de Contabilidad y Tributación, Centro de Estudios Financieros, núm. 199, octubre, 1999, págs GIMÉNEZ CERVANTES, José, «Concurrencia de embargos administrativos y judiciales. Prelación de los créditos de la Hacienda Pública. Continuación del procedimiento administrativo de apremio respecto a bienes ya adjudicados en procedimiento judicial al acreedor ejecutante», Anales de la Dirección General Técnica del Ministerio de Justicia e Interior, Madrid, Secretaría General Técnica del Ministerio de Justicia e Interior, GÓMEZ CABRERA, Cecilio, La concurrencia del crédito tributario: aspectos sustantivos y procedimentales (prelación, garantías, tercerías, ejecuciones preferentes, suspensiones de pagos y quiebras), Pamplona, Aranzadi, GÓMEZ MARTÍN, Fernando, Los créditos tributarios y de la Seguridad Social en sede concursal, Valencia, CISS, MARÍN HORTELANO, Hipólito, «La Hacienda Pública ante los procedimientos concursales», Ponencia presentada en las Jornadas Fiscales del Colegio Oficial de Titulados Mercantiles de Málaga, septiembre, PÉREZ- CRESPO PAYÁ, Francisco, «La Hacienda Pública y las situaciones concursales», La Asistencia Jurídica al Estado e Instituciones Públicas, págs SALA REIXACHS, Albert, «La Hacienda Pública en los procedimientos concursales», Revista General de Derecho, núm. 628/629, enero- febrero 1997, págs SÁNCHEZ PINO, Antonio José, Problemas fiscales en la suspensión de pagos, Pamplona, Aranzadi, VARONA ALABERN, Juan Enrique, «La responsabilidad tributaria de los síndicos», Impuestos, tomo II/2000, pág. 331 y ss. VARONA ALABERN, Juan Enrique, El crédito tributario en la quiebra, Valladolid, Lex Nova,
5 estado de insolvencia, y establece la presunción de conocimiento iuris tantum, cuando exista alguno de los hechos del apartado 4 del citado artículo 2. En el concurso necesario, el acreedor instante, según el mencionado artículo 2.4: «... deberá fundarla en título por el cual se haya despachado ejecución o apremio, sin que del embargo resultasen bienes libres bastantes para el pago, o en la existencia de alguno de los siguientes hechos: 1.º El sobreseimiento general en el pago corriente de las obligaciones del deudor. 2.º La existencia de embargos por ejecuciones pendientes que afecten de una manera general al patrimonio del deudor. 3.º El alzamiento o la liquidación apresurada o ruinosa de sus bienes por el deudor. 4.º El incumplimiento generalizado de obligaciones de alguna de las clases siguientes: las de pago de obligaciones tributarias exigibles durante los tres meses anteriores a la declaración de concurso; las de pago de cuotas de la Seguridad Social y demás conceptos de recaudación conjunta durante el mismo período; las de pago de salarios e indemnizaciones y demás retribuciones derivadas de las relaciones de trabajo correspondientes a las tres últimas mensualidades». Consecuentemente, la Hacienda pública y la Tesorería General de la Seguridad Social están legitimadas, entre otros, para solicitar la declaración de concurso de sus deudores, y quiénes mejor para probar el hecho presuntivo de la insolvencia que los propios acreedores institucionales? Si el acreedor instante fuese una de estas instituciones, por imperativo del artículo 91.6.º, su crédito gozará de privilegio general hasta la mitad de su importe, si no tuviera carácter de subordinado o de privilegio general (art. 91 2º) o especial (art. 90.1). III. LOS CRÉDITOS CONCURSALES: RECONOCIMIENTO Y GRADUACIÓN La Ley concursal dedica los artículos 84 a 94 a la formación de la masa pasiva y excluye expresamente los créditos contra la masa, es decir, entre otros, aquellos que la doctrina y la jurisprudencia viene denominando «deudas de la masa» o «créditos prededucibles», entre los que pueden encontrarse los acreedores institucionales, dado lo frecuente del devengo de créditos tributarios y de la Seguridad Social durante el proceso concursal. El artículo 84.2 de la nueva Ley concursal presenta un meritorio esfuerzo recopilador, para detallar los créditos que integran las deudas contra la masa, entre las que se incluyen: a) los créditos por salarios por los últimos treinta días de trabajo anteriores a la declaración de concurso y en cuantía que no supere el doble del salario mínimo interprofesional (ficción legal); b) los de costas y gastos judiciales ocasionados por la solicitud (otra ficción legal) y declaración del concurso, así como los devengados durante su tramitación (medidas cautelares, publicaciones, asistencia y representación del concursado y de la administración concursal, retribución de los administradores concursales, gastos justificados en que incurrieren en el ejercicio de dicho cargo, honorarios de expertos independientes contratados, etc.); c) los de alimentos del 5
6 deudor, etc.; d) los generados por la continuidad de las actividades profesionales o empresariales del deudor, así como los que resulten de obligaciones contraídas por la administración concursal; e) los que resulten de prestaciones a cargo del concursado ex artículos 61, 62, 68, 69, 70 y 73.3, así como del artículo 155.2; f) los que resulten de obligaciones nacidas de la ley (art CC) o de responsabilidad extracontractual del concursado (arts a 1910 CC), con posterioridad a la declaración de concurso, y g) cualesquiera otros créditos contra la masa, según esta Ley concursal, entre solamente he encontrado, además de los mencionados anteriormente, las siguientes referencias: 1) costas de la oposición al concurso necesario, si el deudor es vencido (arts. 18 a 20); 2) los pagos que correspondan por amortización de capital e intereses de las cédulas y bonos hipotecarios emitidos y pendientes de amortización en la fecha de solicitud del concurso... (disp. final 19.ª), y 3) los pagos que correspondan por amortización de capital e intereses de las cédulas y bonos hipotecarios emitidos y pendientes de amortización en la fecha de solicitud del concurso... y los pagos que correspondan por amortización de capital e intereses de las cédulas territoriales emitidas y pendientes de amortización en la fecha de solicitud del concurso... (disp. final 19.ª). Y no olvidemos que en caso de incapacidad de pago por insuficiencia de masa activa y previsión de no poder hacer frente a los créditos contra la masa sin que exista expectativas de cobro o previsión de que el concurso sea declarado culpable, operará lo recogido en el artículo 176.bis de la nueva Ley concursal, con sus correspondientes cambios en la prelación de los créditos. 1. Reconocimiento de créditos A la solicitud de declaración de concurso acompañará el deudor, entre otros documentos, la relación de acreedores por orden alfabético, con expresión de la identidad de cada uno de ellos, así como de la cuantía y el vencimiento de los respectivos créditos y de las garantías personales o reales constituidas. Si algún acreedor hubiera reclamado judicialmente el pago, se identificará el procedimiento correspondiente y se indicará el estado de las actuaciones (art º). Creo que no se han acordado de los procedimientos administrativos de apremio en curso, cuyo conocimiento también puede ser relevante en el concurso de acreedores. En el auto de declaración de concurso, publicado por medio de edictos, se hará llamamiento a los acreedores para que pongan en conocimiento de la administración concursal la existencia de sus créditos, en el plazo de un mes a contar desde la última de las publicaciones acordadas en el auto, dentro de las que con carácter obligatorio establece el apartado 1 del artículo 23 (art º). En el apartado 4 del artículo 21 se ordena a la administración concursal que realice una comunicación individualizada a cada uno de los acreedores, informándoles de la declaración del concurso y del deber de comunicar sus créditos, en la forma establecida en el artículo 85, que regula los requisitos del escrito correspondiente, al que luego me referiré, y su presentación en el Juzgado. 6
7 Declarado el concurso, integran la masa pasiva todos los acreedores del deudor, ordinarios o no, cualquiera que sea su nacionalidad y domicilio, según dispone el artículo 49. Dentro del plazo señalado en el citado número 5.º del apartado 1 del artículo 21 (un mes), los acreedores del concursado comunicarán a la administración concursal la existencia de sus créditos. La comunicación se formulará por escrito firmado por el acreedor, por cualquier otro interesado en el crédito o por quien acredite representación suficiente de ellos, y se presentará en el Juzgado. El escrito expresará nombre, domicilio y demás datos de identidad del acreedor, así como los relativos al crédito, su concepto, cuantía, fechas de adquisición y vencimiento, características y calificación (clasificación) que se pretenda. Si se invocare un privilegio especial, se indicarán, además, los bienes o derechos a que afecte y, en su caso, los datos registrales. Se acompañarán los originales o copias autenticadas del título o de los documentos relativos al crédito. En caso de concursos simultáneos de deudores solidarios, el acreedor o el interesado podrán comunicar la existencia de los créditos a la administración concursal de cada uno de los concursos. El escrito presentado en cada concurso expresará si se ha efectuado o se va a efectuar la comunicación en los demás, acompañándose, en su caso, copia del escrito o de los escritos presentados y de los que se hubieren recibido (art. 85). El reconocimiento de créditos, en el nuevo concurso, corresponde a la administración concursal y se manifiesta en la lista de acreedores, que debe acompañar a su informe ex artículo º, aunque las cuestiones que se susciten sobre tales créditos se tramitarán como incidente concursal (art. 86), regulado en los artículos 192 a 196. El artículo 87 contempla determinados supuestos especiales de reconocimiento de créditos, particularmente aquellos sometidos a condición, resolutoria o suspensiva, los litigiosos y los afianzados, que incorpora una ficción jurídica y otorga a los créditos de Derecho público, es decir, a los de las Administraciones Públicas y sus Organismos Públicos, recurridos en vía administrativa o jurisdiccional, la consideración de crédito sujeto a condición resolutoria, claramente litigiosos y, por tanto, sujetos a condición suspensiva. 2. Clasificación de los créditos En el artículo 89 y en los inmediatos siguientes de la Ley concursal (90 a 93), se comprueba la invocada poda de privilegios, según la Exposición de Motivos: «La regulación de esta materia de clasificación de los créditos constituye una de las innovaciones más importantes que introduce la ley, porque reduce drásticamente los privilegios y preferencias a efectos del concurso, sin perjuicio de que puedan subsistir en ejecuciones singulares, por virtud de las tercerías de mejor derecho. Se considera que el principio de igualdad de tratamiento de los acreedores ha de constituir la regla general del concurso, y que sus excepciones han de ser muy contadas y siempre 7
8 justificadas». 3. Reconocimiento y clasificación de créditos públicos Conviene recordar el art. 86.1, sobre facultades de la administración concursal relativas a la adopción de decisiones, sobre reconocimiento o exclusión de créditos, que en el apartado 1 del referido art. 94 se plasma en la lista de acreedores, compuesta de dos relaciones: una de los créditos incluidos (reconocidos) y otra de los excluidos (no reconocidos), referida a la fecha de la solicitud del concurso. A la administración concursal corresponde incluir o excluir los créditos en la lista de acreedores, es decir, debe adoptar dicha decisión respecto de cada uno de los créditos comunicados por los acreedores y de los que resultasen de los libros y documentos del deudor o constaren en el concurso (art. 86.1). La cual mención a cada uno de los créditos, en lugar de a los acreedores, no es ociosa, pues un acreedor puede ser titular de varios créditos con distinta calificación jurídica (clasificación). El art obliga a la administración concursal a incluir en la lista de acreedores: a) aquellos créditos que hayan sido reconocidos por laudo o por sentencia, aunque no fueran firmes; b) los que consten en documento con fuerza ejecutiva; c) los reconocidos por certificación administrativa; d) los asegurados con garantía real inscrita en registro público; y, e) los créditos de los trabajadores, cuya existencia y cuantía resulten de los libros y documentos del deudor o por cualquier otra razón consten en el concurso. Faculta a la administración concursal para impugnar en juicio ordinario y dentro del plazo para emitir su informe, los convenios o procedimientos arbitrales en caso de fraude, conforme a lo previsto en el 53, y la existencia y validez de los créditos consignados en título ejecutivo o asegurados con garantía real, así como, a través de los cauces admitidos al efecto por su legislación específica 8, los actos administrativos. Si así fuere, es decir, si estuvieran impugnados o recurridos los créditos reconocidos por laudo o por sentencia, los consignados en título ejecutivo, y los créditos de los trabajadores, la administración los incluirá como contingentes sin cuantía y con la clasificación que corresponda. El apartado 3 de dicho art. 86 se refiere a concursado persona casada, en régimen de gananciales o cualquier otro de comunidad de bienes, y ordena a la administración concursal que haga constar en la lista de acreedores (art. 94), respecto de cada uno de los créditos incluidos, si sólo pueden hacerse efectivos sobre su patrimonio privativo [arts y 1373 del Código Civil] o también sobre el patrimonio común [arts y 1363, 1365 a 1369 del CC]. Lo expuesto, sobre reconocimiento de créditos por los administradores concursales, cuando el deudor sea empresario mercantil, requiere servirse de los procedimientos 8 Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común. Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria. Ley 1/1998, de 26 de febrero, de Derechos y Garantías del Contribuyente. 8
9 de revisión y verificación contable, que utiliza métodos de los prácticos, además de las Normas Técnicas de Auditoría del ICAC, para obtener evidencia pertinente, suficiente y adecuada, mediante la realización de las pruebas que se consideren necesarias, al objeto de obtener una base de juicio razonable sobre las deudas del concursado, entre las que se encuentra la circularización a los acreedores conocidos (por vía postal o electrónica), obligatoria en caso de concurso (art LC), e indispensable para la posterior clasificación de créditos, y que ha sido objeto de atención en la Resolución de 24 de junio de 2003, del ICAC, que publica la NTA sobre «Confirmaciones de terceros». De igual modo, los administradores concursales deberán aplicar procedimientos para averiguar la existencia de litigios y reclamaciones contra el concursado con efectos patrimoniales, a los que se refiere la NTA mencionada al tratar sobre litigios inherentes a la masa activa. No parece ocioso, por tanto, que la administración concursal, para la determinación de la masa pasiva, deba acudir a los registros, justificantes y documentos contables del concursado. Así se desprende de la Sentencia del Juzgado de lo Mercantil Nº 3 de Madrid, de fecha veintidós de julio de dos mil cinco: «Hay que destacar que las reclamaciones deben contrastarse con la contabilidad sin que los incidentes de impugnación sean cauce adecuado para dirimir otras controversias... Lo relevante, en consecuencia, es que tales reconocimientos implican pronunciamientos que exceden del objeto del incidente que parte, no se olvide, de la función propia de los administradores, labor exclusivamente de verificación contable en virtud de la cual elaboran su informe. Es esa actividad, a una fecha concreta plasmada en la lista de acreedores, lo que conforma el alcance de la impugnación» (Magistrado D. Gregorio Plaza González). El artículo 87 contempla determinados supuestos especiales de reconocimiento de créditos, particularmente aquellos sometidos a condición, resolutoria o suspensiva, los litigiosos y los afianzados, aunque sólo haré mención a los créditos públicos. Los créditos sometidos a condición suspensiva 9 y los litigiosos [STS (Sala de lo Civil) ] serán reconocidos en el concurso como créditos contingentes sin cuantía propia y con la calificación que corresponda, admitiéndose a sus titulares como acreedores legitimados en el juicio, sin más limitaciones que la suspensión de los derechos de adhesión, de voto y de cobro. En todo caso, la confirmación del crédito contingente o su reconocimiento en sentencia firme o susceptible de ejecución provisional, otorgará a su titular la totalidad de los derechos concursales que correspondan a su cuantía y clasificación (art. 87.3). Llama la atención que a los créditos de derecho público de la Administración, recurridos en vía administrativa o jurisdiccional, claramente litigiosos, sean tratados como créditos sometidos a condición resolutoria, objeto de reconocimiento provisional, y no como a los sometidos a condición suspensiva [art del Código 9 «La condición es suspensiva cuando de su cumplimiento depende la existencia de la obligación. La obligación bajo condición suspensiva es la que debe existir o no existir, según que un acontecimiento futuro e incierto suceda o no suceda». 9
10 Civil] y a los litigiosos [arts y 1536 del Código. Civil], es decir, contingentes sin cuantía, ambos con la calificación jurídica que les corresponda, quizá debido a la presunción de legalidad de los actos administrativos (art. 87.2). Así se considera en la Sentencia del Juzgado de lo Mercantil N 2 de Bilbao, de fecha veintiocho de julio de dos mil seis: «dicha Recaudación [TGSS] cuenta con beneficios, tanto para el reconocimiento, puesto que necesariamente se incluyen en la lista de acreedores en certificación administrativa (art LECO), como en la clasificación de los de derecho público recurridos en vía administrativa o jurisdiccional, pues se reputan sometidos a condición resolutoria y no litigiosos contingentes (art LECO)». Magistrado D. Edorta J. Etxarandio Herrera. No obstante, la cuestión ha quedado resuelta con la modificación operada por el RDL 3/2009, de 27 de marzo: «Artículo 9. Reconocimiento y subordinación de créditos. Uno. El apartado 2 del artículo 87 de la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal, queda redactado como sigue: «2. A los créditos de derecho público de las Administraciones públicas y sus organismos públicos recurridos en vía administrativa o jurisdiccional, aún cuando su ejecutividad se encuentre cautelarmente suspendida, les será de aplicación lo dispuesto en el apartado anterior (art. 87.1). Por el contrario, los créditos de derecho público de las Administraciones públicas y sus organismos públicos que resulten de procedimientos de comprobación o inspección se reconocerán como contingentes hasta su cuantificación, a partir de la cual tendrán el carácter que les corresponda con arreglo a su naturaleza, sin que sea posible su subordinación por comunicación tardía. Igualmente, en el caso de no existir liquidación administrativa, se clasificarán como contingentes hasta su reconocimiento, por sentencia judicial, las cantidades defraudadas a la Hacienda Pública y a la Tesorería General de la Seguridad Social desde la admisión a trámite de la querella o denuncia» Determinación de créditos públicos La periodificación contable es un método para respetar algunos de los principios de contabilidad generalmente aceptados, según la Primera Parte del Plan General de Contabilidad, aprobado por Real Decreto 1514/2007, de 16 de noviembre, en particular, el de devengo 11 y el de correlación de ingresos y gastos 12, con la finalidad de que el resultado contable incluya todos los ingresos y gastos devengados en el período, que generalmente es anual y coincide con el año natural, aunque también cuando se formulen estados financieros intermedios referidos a cualquier otro período, mediante el registro de determinados ajustes sobre ingresos o gastos que se produzcan en los siguientes supuestos: a) Que se hayan devengado en el período, 10 Disposición transitoria quinta. Reconocimiento y subordinación de créditos. El artículo 9 de este Real Decreto- ley será de aplicación a los procedimientos concursales que se declaren a partir de su entrada en vigor. No obstante, el apartado uno y dos del artículo 9 de este Real Decreto- ley será de aplicación a todos los procedimientos concursales que estén en tramitación a la fecha de su entrada en vigor ( ). 11 La imputación de ingresos y gastos debe hacerse en función de la corriente real de bienes y servicios que los mismos representan y con independencia del momento en que se produzca la corriente monetaria o financiera derivada de ellos. 12 El resultado del ejercicio estará constituido por los ingresos de dicho período menos los gastos del mismo realizados para la obtención de aquellos, así como los beneficios y quebrantos no relacionados directamente con la actividad de la empresa. 10
11 aunque todavía no se hayan cobrado o pagado; b) Que no se hayan devengado en el período, pero se hayan cobrado o pagado durante el mismo. Tales hechos contables se regulan en el citado PGC, a saber: 48. Ajustes por periodificación; 480. Gastos anticipados; 485. Ingresos anticipados; 58. Ajustes por periodificación; 580; Intereses pagados por anticipado; y 585. Intereses cobrados por anticipado. Sin embargo, el modesto comentario que antecede no tiene otro interés que descartar su aplicación al análisis del crédito público en sede concursal, salvo como referencia conceptual Cotizaciones sociales Es probable que la fecha del auto de declaración de concurso (arts. 14, 15, 20 y 21 de la Ley concursal) no coincida con el fin de mes, lo que aconsejaría periodificar las nóminas, normalmente mensuales 13, y respectivas cotizaciones sociales, también calculadas sobre bases mensuales 14, si el deudor fuese empresario y decidiese formular estados financieros intermedios a la fecha de declaración de concurso. No imagino su utilidad, salvo en el supuesto de suspensión de facultades del deudor y sustitución por la administración concursal, la cual bien pudiera estar interesada en dejar constancia, en los registros contables, de la situación patrimonial, financiera y de los resultados del deudor a dicha, con la finalidad de separar las responsabilidades de ambas administraciones, aunque en este supuesto el interés de la administración concursal se inclinaría por la fecha de aceptación de su nombramiento Retenciones IRPF y «cuota obrera» En relación con las citadas nóminas, si se encontrasen a medio camino para su liquidación, por no haber finalizado el mes correspondiente, cuando se inicie el procedimiento de concurso (auto de declaración), es evidente que no habría llegado el momento de practicar retención alguna, a cuenta del IRPF 15, que tendrá lugar en la fecha de pago, o para cotizar a la Seguridad Social 16, cuya liquidación también se practicará cuando nazca la obligación salarial, es decir, al finalizar el mes correspondiente, luego no cabe plantear provisión de ninguna clase y menos aún calcular ambas retenciones sobre parte de las nóminas, para su inclusión en la lista de acreedores, pues a la fecha de la declaración de concurso, salvo que coincidiese con el último día de mes, no han nacido como créditos concursales. Cuando nazcan, al finalizar el mes durante el cual fue declarado el concurso, en el caso de las cotizaciones a la TGSS, no serán créditos concursales sino créditos contra la masa (art º). 13 Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores. 14 Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de junio, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social. Real Decreto 1415/2004, de 11 de junio, por el que se aprueba el Reglamento General de Recaudación de la Seguridad Social. 15 Ley 35/2006, de 28 de noviembre 16 TRLGSS. Artículo 104. Sujeto responsable «2. El empresario descontará a sus trabajadores, en el momento de hacerles efectivas sus retribuciones, la aportación que corresponda a cada uno de ellos. Si no efectuase el descuento en dicho momento no podrá realizarlo con posterioridad, quedando obligado a ingresar la totalidad de las cuotas a su exclusivo cargo». 11
12 Conviene mencionar el art del Código civil, para recordar que el deber de retener a cuenta de los impuestos personales sobre la renta y de cotización a la Seguridad Social, causa de las obligaciones de pago a la Hacienda Pública y a la TGSS (prestación), nace de la Ley General Tributaria y de las Leyes de los Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas y de Sociedades, así como de la Ley General de la Seguridad Social (leyes especiales). Un apunte contable completa el comentario anterior. El último día de cada mes, en general, el empresario debe reconocer y registrar la obligación salarial, con cargo a «Sueldos y salarios» (640) y abono a «Remuneraciones pendientes de pago» (465), e igualmente su obligación de cotización a la Seguridad Social, con cargo a «Seguridad Social a cargo de la empresa» (642) y abono a «Organismos de la Seguridad Social, acreedores» (476). Si el mismo día, último del mes, pagase las nóminas correspondientes, contabilizará la cancelación de la obligación anterior, con cargo a «Remuneraciones pendientes de pago» (465) y «Organismos de la Seguridad Social, acreedores» (476), mediante abono en la cuenta de Tesorería correspondiente (57), por las cantidades efectivamente satisfechas a los trabajadores, y en las cuentas de «Hacienda Pública, acreedor por retenciones practicadas» (4751) y «Organismos de la Seguridad Social, acreedores» (476), por las retenciones practicadas a los trabajadores (IRPF y Cuota Obrera). Si ese día, último del mes, no pagase y, consecuentemente, no practicase las referidas retenciones, no nace crédito alguno para la Hacienda Pública por retenciones del IRPF; sin embargo, nace el derecho de crédito por la llamada cuota obrera a favor de la Seguridad Social (art. 104 TRLSS). Se refiere a esta cuestión, en alguna medida, la Sentencia pronunciada por D. Javier Antón Guijarro, Magistrado- Juez de lo Mercantil Nº 1 de Oviedo, de fecha treinta y uno de mayo de dos mil cinco, al considerar que únicamente las retenciones practicadas con posterioridad a la fecha de declaración del concurso pueden ser tenidas como créditos contra la masa en la medida en que traen causa en el ejercicio de la actividad empresarial del concursado desarrollado tras dicho momento y encuentran acomodo en el nº 5 del Art L.C. La Sentencia del Tribunal Supremo, Sala de lo Civil, de fecha veinte de septiembre de dos mil nueve, confirma la anterior doctrina: «FUNDAMENTOS DE DERECHO. SEGUNDO. - Enunciación del motivo de casación. El motivo primero y único de casación se introduce con la siguiente fórmula: «Al amparo de lo establecido en el artículo LEC, en relación con los artículos º y del mismo texto legal, es la infracción de lo establecido en el artículo LCon en relación con la clasificación del crédito tributario en concepto de IVA cuarto trimestre ejercicio 2004». Dicho motivo se funda (síntesis) en que: (a) la sentencia recurrida omite que en el IVA la cantidad a ingresar se calcula por la diferencia entre el impuesto devengado en las 12
13 ventas o servicios prestados y el soportado en las adquisiciones de bienes o servicios, pues las deducciones tratan de garantizar su plena neutralidad como característica esencial del IVA comunitario; (b) el crédito tributario no nace con las repercusiones que se practican en una factura por el IVA, sino con posterioridad, al fin del trimestre (o mes si la empresa por su dimensión tiene que hacer declaración mensual) pues hasta entonces no hay obligación de ingresar la cantidad repercutida; la cantidad resultante puede ser mayor o menor de las repercutidas e, incluso, generar un derecho a devolver o a compensar frente a la Hacienda Pública; (c) la sentencia recurrida se detiene en el momento del devengo teórico, de la repercusión, sin tener en cuenta el mecanismo de la deducción y considera posible fraccionar el periodo trimestral olvidando el presupuesto principal de que haya crédito para la Hacienda Pública; d) el artículo 167 LIVA establece que los sujetos pasivos deberán determinar e ingresar la deuda tributaria en el lugar, forma, plazos e impresos que establezca el Ministro de Economía y Hacienda; (e) El carácter de créditos contra la masa no se fundamenta en el artículo º LCon, como se hace constar en la sentencia, por actividad profesional o empresarial posterior al auto del concurso, sino en el artículo º LCon a cuyo tenor son créditos contra la masa las obligaciones nacidas por Ley después del auto de declaración de concurso; (f) en la medida en la que las obligaciones tributarias, en concreto el IVA, son obligaciones legales, su fuente es la ley, y la legislación reguladora del IVA fija el periodo de liquidación, en este caso trimestral, para la determinación del crédito tributario; (g) no existe norma legal que permita fraccionar la deuda tributaria y la LCon tampoco lo permite; los casos en que expresamente se admite que exista un fraccionamiento de la deuda tributaria son tasados y se prevén legalmente; (h) la controversia no se puede resolver aplicando al ámbito civil construcciones conceptuales sobre la diferencia entre el devengo, hecho imponible, exigibilidad, liquidación, autoliquidación, pues se trata de conceptos tributarios propios de otro orden jurisdiccional. Y termina desestimando el motivo. TERCERO - Consideración como créditos concursales de créditos por IVA por hechos imponibles anteriores a la declaración del concurso. Se plantea en este recurso de casación la cuestión acerca de si los créditos por IVA contra el deudor liquidados con posterioridad a la declaración del concurso de acreedores constituyen en su integridad créditos contra la masa o, por el contrario, deben considerarse como créditos concursales aquellos que corresponden a hechos imponibles anteriores a la declaración del concurso, aunque la liquidación haya tenido lugar con posterioridad. Esta Sala fija como doctrina que los créditos por IVA contra el deudor por hechos imponibles anteriores a la declaración del concurso, con independencia del momento de conclusión del plazo para la liquidación, constituyen créditos concursales. Esta conclusión se funda en los siguientes argumentos: 13
14 a) Esta doctrina ha sido seguida por diversas audiencias provinciales, además de la que ha dictado la sentencia objeto de impugnación (SAP Asturias, Sección 1.ª, de 23 de junio de 2006, SAP Asturias, Sección 1.ª, de 22 de septiembre de 2006, SAP Asturias, Sección 1.ª, de 17 de noviembre de 2006, SAP Córdoba, Sección 3ª, de 7 de junio de 2007, SAP La Rioja, Sección 1.ª, de 22 de junio de 2007, SAP A Coruña, Sección 4.ª, de 19 de febrero de 2008, SAP Valencia, Sección 9.ª, de 25 de febrero de 2008). b) Las audiencias provinciales han seguido una doctrina similar, aplicada a las circunstancias de cada supuesto, en relación con las facturas de rectificación del IVA (SAP Asturias, Sección 1.ª, de 22 de septiembre de 2006, SAP de Barcelona, Sección 15.ª, de 26 de abril de 2007, SAP Zaragoza, Sección 5.ª, de 13 de febrero de 2009, SAP Castellón, Sección 3.ª, 20 de febrero de 2009, y en relación con los recargos en concepto de IVA (SAP Zaragoza, Sección 5.ª, 15 de diciembre de 2008, SAP de Asturias, Sección 15.ª, de 23 de marzo de 2009). c) El nacimiento del crédito tributario por IVA tiene lugar con la realización del hecho imponible, que coincide con el momento del devengo, a tenor de lo dispuesto en los artículos 20 y 21 LGT. Estos artículos establecen que el nacimiento de la obligación tributaria principal tiene lugar en el momento del devengo, en el que se entiende realizado del hecho imponible (presupuesto fijado por la ley para configurar cada tributo), aunque la ley de cada tributo pueda establecer la exigibilidad de la cuota o cantidad a ingresar o parte de la misma en un momento distinto del devengo del tributo. d) Aplicando este principio, debe entenderse que el momento de nacimiento del crédito en favor de la Hacienda Pública por el IVA, que es el de la realización del hecho imponible, determina que el crédito tenga carácter concursal si se ha producido con anterioridad a la declaración del concurso, en virtud de lo establecido en el artículo º LCon, aunque el plazo establecido por las normas tributarias para la liquidación haya concluido con posterioridad. En efecto, de acuerdo con este precepto son créditos contra la masa «[l]os que resulten de obligaciones nacidas de la ley o de responsabilidad extracontractual del concursado con posterioridad a la declaración de concurso». El artículo 84.1 LCon establece que «[c]onstituyen la masa pasiva los créditos contra el deudor común que conforme a esta Ley no tengan la consideración de créditos contra la masa». e) El carácter de obligación legal del crédito por IVA, sujeto a la legislación especial tributaria, no comporta alteración alguna en cuanto a la determinación del momento de nacimiento del crédito, puesto que el artículo 167 LIVA, que se invoca por la parte recurrente, se limita a establecer, en relación con su liquidación, el momento en que los sujetos pasivos deben determinar e ingresar la deuda tributaria. La liquidación constituye, según las normas generales de la LGT (artículos 101 y 120), un acto, encuadrado en el procedimiento de gestión, apto para la cuantificación provisional o definitiva de la deuda tributaria, pero no altera, si nada especial se establece, el 14
15 momento del devengo. Por el contrario, el artículo 75 LIVA regula el devengo del impuesto ateniéndose al momento de la entrega del bien, de la prestación del servicio, de la recepción de la obra, de la realización de las operaciones gravadas o de la expedición y transporte, según los casos. f) La clasificación del crédito por IVA en atención al momento de la liquidación, que propugna la recurrente, tendría el inconveniente de introducir discriminaciones según el régimen fiscal del concursado, pues, como ha observado la doctrina, las importaciones y algunas adquisiciones intracomunitarias tienen un sistema de liquidación e ingreso de la cuota diferente, conforme a los arts LIVA y el 71.7 RLIVA, y el sistema de liquidación también es variable entre el trimestre natural y el mes natural según el volumen de operaciones de la empresa concursada. g) Los obstáculos que opone la AEAT (cifrados en la falta de previsión de la posibilidad de fragmentar la liquidación del IVA y en la importancia de la liquidación para determinar la cuantía y exigibilidad de la deuda tributaria en función del juego de las deducciones esencial en este impuesto) no son suficientes para alterar la conclusión obtenida. La legislación concursal obliga a estar a la fecha del nacimiento de la obligación y la fijación de este momento como determinante del carácter concursal o contra la masa del crédito correspondiente constituye una garantía del mantenimiento del principio de igualdad entre los acreedores del concursado. Este principio no puede verse alterado en función de la mejor adaptación a los principios del Derecho tributario en torno a la regularidad temporal y efectividad de la liquidación. Estos últimos principios deben ceder (como de hecho ceden, en el propio ámbito tributario, cuando se establecen normas especiales para la liquidación) para hacer posible el cumplimiento de los principios del Derecho concursal sobre igualdad entre los acreedores y restricción de los privilegios que se les reconocen. Así se justifica por la situación excepcional que la declaración de concurso comporta respecto del cumplimiento de las obligaciones del concursado, como expresa la sentencia recurrida. La falta de una norma específica de carácter tributario que permita en este caso la fragmentación del periodo de liquidación debe ser entendida como una laguna legal susceptible de ser suplida acudiendo al valor integrador de los expresados principios, en los que se sustenta la regla contenida en el artículo º LCon. La DA octava LGT establece que, en materia de «Procedimientos concursales», «lo dispuesto en esta Ley se aplicará de acuerdo con lo establecido en la legislación concursal vigente en cada momento». Habiéndolo entendido así la sentencia recurrida, no se aprecia, en suma, la infracción denunciada». Ponente D. Juan Antonio Xiol Rios. La Sentencia del Tribunal Supremo, Sala de lo Civil, de fecha veinte de septiembre de dos mil nueve, reitera la anterior doctrina: «FUNDAMENTOS DE DERECHO. SEXTO.- Calificación de los créditos por retenciones correspondientes al IRPF. 15
16 Se plantea en este recurso de casación la cuestión, aún no resuelta por esta Sala, acerca de si los créditos por retenciones por IRPF contra el deudor declarados con posterioridad a la declaración del concurso de acreedores constituyen en su integridad créditos contra la masa o, por el contrario, deben considerarse como créditos concursales aquellos que corresponden a retenciones realizadas con anterioridad a la declaración del concurso, aunque su declaración haya tenido lugar con posterioridad. Esta Sala fija como doctrina que los créditos por retenciones por IRPF contra el deudor correspondientes a rentas o salarios abonados con anterioridad a la declaración del concurso, con independencia del momento de conclusión del plazo para el ingreso, constituyen créditos concursales. Esta conclusión se funda en los siguientes argumentos: a) Esta doctrina ha sido seguida por diversas audiencias provinciales, además de la que ha dictado la sentencia objeto de impugnación (SAP Asturias, Sección 1.ª de 23 de junio de 2006; SAP Asturias, Sección 1.ª, de 22 de septiembre de 2006; SAP Asturias, Sección 1.ª, 5 de febrero de 2007, RA n.º 438/2006; SAP Córdoba, Sección 3.ª, de 7 de junio de 2007; SAP La Rioja, Sección 1.ª, de 22 de junio de 2007; SAP Valencia, Sección 9.ª, de 25 de febrero de 2008, SAP Zaragoza, Sección 5.ª, 11 de septiembre de 2008 y SAP Zaragoza, Sección 5.ª, 15 de diciembre de 2008). b) Algunas de estas sentencias se han fundado en la identidad del momento de nacimiento de la obligación del contribuyente principal por IRPF y el retenedor, fijado en el momento de la realización del hecho imponible (así se observa en la sentencia recurrida, por remisión a la argumentación del Juzgado). Esta doctrina debe ser matizada, aunque la conclusión es idéntica a la alcanzada por las expresadas sentencias. c) El nacimiento de la obligación tributaria principal que corresponde al contribuyente por renta tiene lugar con la realización del hecho imposible, que coincide con el momento del devengo, a tenor de lo dispuesto en los artículos 20 y 21 LGT. Según el artículo 6.1 LIRPF 2004 constituye el hecho imponible la obtención de renta por el contribuyente. Este precepto debe completarse con lo dispuesto en el artículo 12 LIRPF 2004, del que resulta que hecho imponible es la obtención de renta por el contribuyente durante el periodo impositivo anual («El IRPF se devengará el 31 de diciembre de cada año [...]»). Sin embargo, la obligación del retenedor es una obligación tributaria (artículo 58 LGT) autónoma respecto de la obligación tributaria principal (según se reconoce unánimemente en la doctrina científica y en la jurisprudencia administrativa) y tiene un carácter bifronte, pues comporta en sí misma («en todo caso») la obligación de ingresar en el Tesoro el importe de lo retenido o de lo que debe retenerse si la retención no se verifica («En todo caso, los sujetos obligados a retener o a ingresar a cuenta asumirán la obligación de efectuar el ingreso en el Tesoro, sin que el incumplimiento de aquélla obligación pueda excusarles de ésta»: artículo LIRPF 2004). Según el artículo 76 RIRPF de 2004 «[c]on carácter general, 16
17 la obligación de retener nacerá en el momento en que se satisfagan o abonen las rentas correspondientes». De esta regulación se sigue que la obligación del retenedor, en sus dos aspectos de retención e ingreso en el Tesoro, nace en el momento del abono de las rentas o salarios con independencia de que la retención se realice o no y del momento en que proceda efectuar el ingreso. No entendemos aceptable la posición de la Abogacía del Estado con arreglo a la cual nacerían en momentos diversos la obligación de retener y la obligación de ingresar lo retenido en el Tesoro, pues la regulación que acaba de exponerse refleja que se trata de dos aspectos de la misma obligación tributaria sujetos a un régimen conjunto. d) Aplicando este principio, debe entenderse que el momento de nacimiento del crédito en favor de la Hacienda Pública por retenciones por el IRPF, que es el del abono de las rentas o salarios, determina que el crédito tenga carácter concursal si el abono se ha producido con anterioridad a la declaración del concurso, en virtud de lo establecido en el artículo º LCon, aunque el plazo establecido por las normas tributarias para la liquidación o el ingreso haya concluido con posterioridad. En efecto, de acuerdo con este precepto son créditos contra la masa «[l]os que resulten de obligaciones nacidas de la ley o de responsabilidad extracontractual del concursado con posterioridad a la declaración de concurso». El artículo 84.1 LCon establece que «[c]onstituyen la masa pasiva los créditos contra el deudor común que conforme a esta Ley no tengan la consideración de créditos contra la masa». e) El carácter de obligación legal del crédito por retenciones por el IRPF, sujeta a la legislación especial tributaria, no comporta alteración alguna en cuanto a la determinación del momento de nacimiento del crédito, puesto que la obligación formal de declaración a que está obligado el retenedor durante un determinado plazo en que debe producirse el ingreso constituye, según las normas generales de la LGT (artículo 119 LGT), un acto, encuadrado en el procedimiento de gestión, mediante el que el obligado tributario reconoce o manifiesta la realización de cualquier hecho relevante para la aplicación de los tributos, pero no altera, si nada especial se establece, el momento del nacimiento de la obligación. f) La clasificación del crédito por retención por el IRPF en atención al momento en que procede el ingreso, que propugna la recurrente, tendría el inconveniente de introducir discriminaciones según el régimen fiscal del concursado, pues, de modo similar a como ocurre con el IVA, los plazos de ingreso pueden sufrir alteraciones según el sujeto obligado. Frente a la regla general que ordena el ingreso en los veinte primeros días de abril, julio, octubre y enero, la Administración del Estado, y los retenedores con un determinado volumen de operaciones, deben ingresar las retenciones en los veinte primeros días de cada mes (art. 69 RIRPF 2004). g) La legislación concursal obliga a estar a la fecha del nacimiento de la obligación y la fijación de este momento como determinante del carácter concursal o contra la masa del crédito correspondiente constituye una garantía del mantenimiento del principio de 17
18 igualdad entre los acreedores del concursado. Este principio no puede verse alterado en función de la mejor adaptación a los principios del Derecho tributario, los cuales deben ceder (como de hecho ceden, en el propio ámbito tributario, cuando se establecen plazos especiales para el ingreso) para hacer posible el cumplimiento de los principios del Derecho concursal sobre igualdad entre los acreedores y restricción de los privilegios que se les reconocen. La DA octava LGT establece que, en materia de «Procedimientos concursales», «lo dispuesto en esta Ley se aplicará de acuerdo con lo establecido en la legislación concursal vigente en cada momento». Habiéndolo entendido así la sentencia recurrida, no se aprecia, en suma, la infracción denunciada». Ponente D. Juan Antonio Xiol Rios Retenciones del Impuesto sobre Sociedades Sin embargo, en las retenciones por arrendamientos, la obligación nace en el momento de la exigibilidad de las rentas correspondientes, según el art. 63 del Reglamento del Impuesto de Sociedades, que impone la obligación de retener cuando la renta sea exigible (con independencia de que se haya producido o no el pago): «Nacimiento de la obligación de retener y de ingresar a cuenta. Con carácter general, las obligaciones de retener y de ingresar a cuenta nacerán en el momento de la exigibilidad de las rentas, dinerarias o en especie, sujetas a retención o ingreso a cuenta, respectivamente, o en el de su pago o entrega si es anterior» Impuesto sobre el Valor Añadido Respecto del IVA, en el supuesto temporal contemplado (fecha de referencia patrimonial fecha del auto de declaración de concurso distinta de fin de mes o trimestre), deberán mantenerse los saldos figurados en las cuentas «HP, IVA soportado» (472) y «HP, IVA repercutido» (477), sin que proceda asiento compensatorio alguno que permita trasladar, en su caso, el exceso del IVA repercutido sobre el IVA soportado deducible, a la cuenta «HP, acreedor por IVA» (4750), lo que sólo tendrá lugar al finalizar el período impositivo correspondiente17. Es decir, no procede, a mi juicio, liquidar el IVA a la fecha de declaración de concurso, salvo que coincidiese con el último día del mes o trimestre, ni reconocer el saldo acreedor resultante como crédito concursal en la lista de acreedores, pues tal iniciativa debería ser seguida de otra, al finalizar el período impositivo, para presentar la autoliquidación18 del IVA, por el tiempo transcurrido desde la fecha de declaración de concurso hasta el final del mes o trimestre, ambas claramente contrarias a la normativa del IVA sobre declaraciones- liquidaciones (arts. 99, 164 y 167 LIVA). En mi humilde opinión, el IVA devengado (repercutido) que figure como saldo acreedor en la cuenta «HP, IVA repercutido» (477), a la fecha de declaración de 17 LEY 37/1992, DE 28 DE DICIEMBRE, DEL IMPUESTO SOBRE EL VALOR AÑADIDO. 18 Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria. Artículo
19 concurso, integra la masa pasiva (art. 49 de la Ley concursal) y será objeto de liquidación separada en el plazo de declaración correspondiente. En ese periodo, deberá presentarse otra liquidación ante la Hacienda Pública con el IVA repercutido, desde la declaración de concurso hasta la finalización del período impositivo (mes o trimestre), y con el soportado hasta el final del período impositivo (anterior y posterior a la declaración de concurso), procediendo el pago de la cuota a ingresar resultante o la compensación o devolución correspondiente. Así se deduce, me parece, de la autorizada opinión del Juzgado de lo Mercantil Nº 1 de Oviedo, en la Sentencia de fecha , al concluir que únicamente el crédito por IVA devengado con posterioridad a la fecha de declaración del concurso, con independencia del momento de su liquidación, puede disfrutar del reconocimiento de crédito contra la masa (Magistrado D. Javier Antón Guijarro). Considero, por tanto, que el Impuesto sobre el Valor Añadido devengado, por excelencia tributo repercutido, forma parte de la masa pasiva del sujeto pasivo (en el momento de la repercusión no exigible e ilíquida), aunque no sea deuda tributaria en sede administrativa, pero sí concursal. A mi juicio, conviene repasar la Ley 37/1992, de 28 de diciembre en particular, el hecho imponible (art. 4), el devengo (arts. 75 a 77), la base imponible (arts. 78 a 83), los sujetos pasivos (arts. 84 a 86), la repercusión del impuesto (art. 88), los tipos impositivos (arts. 90 y 91) y, por último, fundamentalmente, las deducciones (arts. 92 a 114) para reconducir la valoración del IVA a la fecha de declaración de concurso, distinta de la de fin de mes o trimestre, respetuosa con la neutralidad que sirvió de fundamento a su implantación, por Ley 39/1985, de 2 de agosto, así como en la citada vigente, promulgada como consecuencia de la creación del Mercado interior, para su adaptación y armonización con las Directivas comunitarias. Por ello, reitero que el devengo del IVA repercutido, a la fecha de declaración de concurso, con causa en la entrega de bienes o prestación de servicios, etc., constituye una obligación tributaria indeterminada, aunque determinable, en sede concursal. El IVA devengado, después de la declaración de concurso, dará lugar a otra liquidación a presentar durante el plazo establecido, y dependerá de que se produzca o no un IVA soportado, que podrá ser inferior, igual o superior al IVA repercutido, para lo que habrá que esperar a la finalización del período impositivo (mes o trimestre), en cuyo momento se conocerá si existe o no deuda tributaria. Si el período impositivo finalizase después de la declaración de concurso, la deuda tributaria resultante, por esta segunda liquidación, no sería un crédito concursal sino un crédito contra la masa (art º). No obstante, debe valorarse, también, que en el IVA la deuda tributaria nace con el devengo del impuesto. Significa esto que durante el período impositivo (normalmente, el trimestre) irán naciendo sucesivas deudas tributarias por IVA repercutido, así como sucesivos créditos de impuesto por IVA soportado. Estos créditos son distintos, 19
20 individualizados y separados, pero su exigibilidad es aplazada hasta el final del período impositivo. La deuda ya ha nacido y es líquida, pero no es exigible, a la espera de una eventual compensación con posiciones acreedoras. Es lo que se denomina suspensión de la exigibilidad. Al término del período impositivo, el sujeto pasivo podrá (art. 99, uno, LIVA) deducir globalmente el montante total de las cuotas soportadas en dicho período. Si el sujeto pasivo hace uso de este derecho a la deducción (art. 100), entonces, la deuda tributaria se determina por diferencia entre las cuotas repercutidas y las cuotas soportadas. En este trance, estaríamos ante la sustitución de las deudas tributarias nacidas y devengadas, durante el período, por una deuda única (o crédito único) producto de la compensación. Esta interpretación se acepta, salvando la gran distancia que existe, en el esquema de funcionamiento del denominado contrato de cuenta corriente mercantil, y se contempla una corriente doctrinal (Uría) que defiende la supervivencia y autonomía de los créditos durante el período previo a la liquidación y fijación del saldo. De hecho, la situación de cuenta corriente no es ajena al campo de la compensación de las obligaciones tributarias (art. 71 LGT). La consecuencia de esta interpretación, en la medida que la deuda tributaria por IVA ya se ha devengado y existe, es que podría defenderse el corte del período impositivo, al tiempo de la declaración de concurso, a los fines de clasificar, en su caso, la deuda como crédito concursal, todo ello sin perjuicio de que, en cumplimiento de las normas fiscales, se haga la correspondiente declaración al término de período y por todo el período impositivo. A esta interpretación ayuda el hecho de que la deducción (compensación) sea configurada como un derecho del sujeto pasivo, lo cual es relevante. Y es que el legislador pudo configurar la compensación como un mecanismo necesario, por imperio de la ley (compensación legal) y no como un derecho, que se puede ejercer o no, a voluntad del sujeto pasivo y sujeto a caducidad. Cuanto antecede, permite inclinarse por la interpretación de que tales créditos con la Seguridad Social (cotización patronal y retenciones) o la Hacienda Pública (retenciones IRPF e IVA, en su caso), en los supuestos temporales contemplados (fecha de declaración de concurso anterior a la fecha de autoliquidación impositiva correspondiente), serán créditos concursales o «contra la masa» 19, por haber nacido la correspondiente obligación antes o con posterioridad a la declaración de concurso, para su pago una vez hayan vencido y sean exigibles las devengadas después de la declaración de concurso. La Sentencia del Tribunal Supremo, Sala de lo Civil, de fecha uno de septiembre de dos mil nueve, confirma la anterior doctrina: «FUNDAMENTOS DE DERECHO. SEGUNDO. - Enunciación del motivo de casación. El motivo primero y único de casación se introduce con la siguiente fórmula: 19 El art presenta un meritorio esfuerzo recopilador, para detallar los créditos que integran las deudas contra la masa. 20
LOS CRÉDITOS PÚBLICOS EN SEDE CONCURSAL
LOS CRÉDITOS PÚBLICOS EN SEDE CONCURSAL Sumario: 1. Informes de la administración concursal... 4 1.1. Informe principal... 4 1.1.1. Memoria... 4 1.1.2. Contabilidad... 5 1.1.3. Inventario masa activa...
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