Source: https://ldv.edu.ar/wps/marco-de-convivencia/
Timestamp: 2019-06-16 15:23:17
Document Index: 347090165

Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 2', 'Artículo 3', 'Artículo 4', 'Artículo 5', 'Artículo 6', 'Artículo 7', 'Artículo 8', 'Artículo 9', 'Artículo 10', 'Artículo 11']

Acuerdo de Convivencia | Fundación Leonardo da Vinci
1. Presentación del Acuerdo Escolar de Convivencia – AE
El equipo directivo del Instituto Leonardo Da Vinci presentamos a continuación el Acuerdo Escolar de Convivencia –AEC-, producto que hemos acordado durante las etapas de elaboración y re-elaboración por parte de todos los miembros que componen la comunidad del Leonardo Da Vinci.
En este sentido, el Equipo Directivo: Representante Legal. Ing. Guillermo Pedruzzi,
Dra. María Lorena Pedruzzi, Director: Prof. Silvio Rasmusen, Vicedirectora: Prof. Fabiana Frediani deseamos dejar explicitado en el mismo los “ideales y principios” davincianos para repensar la “EDUCACIÓN” en un sentido general.
2. Relato del proceso de producción
La elaboración del Acuerdo Escolar de Convivencia –AEC- llegó a nuestra institución en un momento muy particular: estábamos a pocos meses de trasladarnos a nuestra nueva sede ubicada al sur de la ciudad, dejando el lugar que nos albergó durante veinte años ubicado en el centro de la ciudad de Río Cuarto.
Nos trasladábamos a un predio grande y alejado del centro. Esto traería algunas modificaciones en la dinámica interaccional entre todos los agentes –estudiantes, docentes, padres, administrativos-; por ejemplo, espacios áulicos diferentes con rotaciones por áreas temáticas, espacios de recreos muchos más amplios, polideportivo y salas artísticas propias e integradas en el mismo predio, entre otras.
Debido al traslado y debido también a la implementación de la adecuación curricular del Ciclo Orientado para el 4º año en la Orientación Ciencias Sociales y Humanidades (que derivó en una reubicación de los docentes en los diferentes espacios curriculares), la elaboración de AEC se vio pospuesta hasta este momento.
Una vez ubicados los docentes en los nuevos espacios, se identificaron quiénes quedarían con horas institucionales y se los invitó a formar un equipo conjuntamente con el equipo directivo para responsabilizarse de la coordinación, armado y sistematización del AEC. El equipo quedó conformado por cuatro docentes, la vicedirectora, el director y la Representante legal del instituto.
Lo primero que se realizó fue la lectura de la documentación enviada por el Ministerio de Educación de la Provincia para entender el para qué y el cómo se debía ir construyendo el AEC, y a su vez construir y reconstruir sentidos y procesos particulares desde todos los agentes involucrados en la Institución.
Se arribó a la conclusión de que la institución no poseía normas de convivencia, sino sólo normas de funcionamiento que legitimaban qué es lo permitido y qué es la transgresión en función de tiempos y espacios. Esto dificultó el proceso de consulta ya que no teníamos un documento sobre el cual basarnos para realizar un análisis y/o adecuación del mismo. En este sentido, se decidió repensar cómo eran las prácticas instituidas vinculadas a la convivencia en nuestra institución y a partir de allí se armó un documento que sirvió de referencia para realizar las consultas a los distintos sectores involucrados –estudiantes, docentes, padres, administrativos, directivos-.
¿Cómo se realizaron estas consultas? Con el documento realizado se elaboró un formulario de consulta con algunos aspectos considerados en el documento y solicitándoles una apreciación en cuanto a logros, obstáculos y/o sugerencias del mismo dentro del AEC. ¿Por qué decidimos incorporar: “logros, obstáculos y sugerencias”? Porque era importante que el consultado pudiera hacer un análisis de cada aspecto del documento, y luego con dicha información efectuar el análisis de validación, modificación o inserción de nuevos aspectos a considerar. (Ver modelo de consulta).
ValoraciónAspectos
Aspecto 1…..
Aspecto 2…..
¿A quiénes se realizaron estas consultas? Las consultas se realizaron a todo el personal docente, administrativo y de maestranza (45 personas), a los padres y/o tutores de los estudiantes de primero a sexto año, se seleccionaron a padres y/o tutores por curso, cuya selección no fue aleatoria sino que se consideró el tiempo de antigüedad como padre dentro de la institución, como así también a su actividad laboral tratando de que la muestra sea lo más heterogénea posible (10 padres y/o tutores por división).
Con respecto a la consulta de los alumnos, los procedimientos fueron diferentes de acuerdo a la edad. Con los alumnos del Ciclo Básico, se trabajó el documento en encuentros de dinámicas de taller atendiendo en primer lugar a las modalidades de convivencia entre ellos, con compañeros de otros cursos y con adultos de la organización, siempre observando logros, obstáculos y/o sugerencias dentro de la dinámica institucional como posibilitadora u obstaculizadora de estas modalidades de convivencia. La implementación de estos talleres estuvo a cargo de dos docentes por curso, elegidos por el grupo de alumnos con un cambio de actividad de ese módulo de clases.
Con respecto a la consulta de los alumnos del Ciclo Orientado, se realizaron a través del mismo documento de consulta efectuado a docentes, padres y/o tutores.
¿A qué conclusiones se llegaron? Los padres y/o tutores en su mayoría acordaron con el documento y por lo tanto con las prácticas instituidas hasta el momento, pero en el espacio de las sugerencias plantearon que algunos comportamientos docentes no son coherentes con el espíritu institucional. Por ejemplo, bajar notas por comportamiento, tratar mal o usar calificativos poco educativos hacia los alumnos, sancionar sin apelar al diálogo (previo o posterior a la sanción). Si bien estos no son comportamientos usuales, suelen aparecer y generar conflicto entre docente-alumno y a veces también con los padres y/o tutores, por lo tanto sugieren que esto quede explicitado en el documento que se vaya a generar y las posibles soluciones en caso de que ello ocurra.
Los docentes expresaron que el documento mostraba lo que ocurría en la práctica cotidiana, pero no todos acordaron con el mismo, aquí las voces se polarizaron sobre todo en aquellos aspectos de inasistencias a evaluaciones y de la modalidad de sanción aplicada cuando el comportamiento de los alumnos no es el adecuado. Con respecto al primer punto, hay docentes que consideran que la evaluación es un momento muy significativo del proceso de aprendizaje y que los alumnos no pueden faltar sólo con una justificación del padre y/o tutor y que la misma sea poco pertinente (por ejemplo, viajes de placer) y otros profesores consideran que los padres y/o tutores tienen la libertad de justificar las inasistencias como crean conveniente. Con respecto al segundo aspecto, el de las sanciones, hay docentes que consideran que las mismas deben ser contundentes cuando el comportamiento del alumno así lo requiera, otros en cambio consideran que a los alumnos los estamos educando y que las sanciones deben ser educativas, no expulsivas (es decir que al pretender eliminar un comportamiento no se termine agrediendo al sujeto y, en los casos más extremos, expulsándolos de la organización). Por último, un grupo importante de docentes expresó que debería estar reglamentada la relación del alumno con el contenido y las actividades que realiza para apropiarse del mismo (qué se hace con el alumno que no hace nada en clase o que no trae los deberes o que entrega una hoja en blanco en una evaluación o que conversa sistemáticamente de otros temas mientras el resto está participando de un proceso de aprendizaje, entre otras actitudes). Estos comportamientos deberían sancionarse o por lo menos problematizarse, pero no dejarlos en el marco de lo instituido.
Los alumnos del Ciclo Orientado fueron probablemente los más “duros” con respecto al documento que se les presentó. Sus aportes más significativos fueron los siguientes: injusticias reiteradas fundamentalmente entre algunos docentes en relación al grupo de alumnos, por ejemplo: incumplimiento del horario de clase, incumplimiento en la entrega de notas, actitudes autoritarias y de poca disposición al diálogo en contradicción con respecto al discurso teórico sostenido por ellos. También sostienen que los docentes son los que ejercen el poder y que ellos están en inferioridad de condiciones sin sentirse legitimados por la institución para oponerse. Esto genera actitudes de violencia y enojo por parte de los alumnos. Estas situaciones no son generalizables, pero surgen y sobre ellas habría que trabajar. Por otra parte, la frecuencia de la aplicación de las sanciones para los docentes es menor a la de los alumnos.
Los alumnos del Ciclo Básico participaron por curso de un taller que les permitió expresar sus aportes en relación a la convivencia institucional. Cabe aclarar que fue difícil que se descentraran de sus problemáticas particulares, de los docentes y de lo anecdótico. Tenían necesidad de hablar, de contar lo que les pasaba y detrás de ello una demanda de intervención por parte del adulto cuando estuvieran frente a situaciones de conflicto entre ellos o con algún adulto de la institución. Marcaban de manera sistemática que sobre ellos recaían las consecuencias (sanciones, retos, entre otras), como así también señalaron que estas consecuencias recaían sobre algunos en particular (“siempre son los mismos”) y la dificultad de salirse de ese rol de chivo expiatorio.
A partir de este diagnóstico de miradas se elaboró un segundo documento de AEC atendiendo a lo que había surgido en las consultas, y luego se reenvió a todos los consultados de diferentes maneras (vía Email, sala de docentes, pasillos, sala de biblioteca, entre otras). La idea era que vía Email o a través del cuaderno de comunicaciones se mandaran las sugerencias correspondientes.
A partir de esta segunda consulta, se realizaron las modificaciones atendiendo a los planteos de toda la comunidad educativa, pero nos encontramos con algunas sugerencias que entraban en contradicción con lo que esperaba la mayoría o bien con el espíritu del instituto. Ante esto, la decisión fue atender a aquellas sugerencias que se enmarcaran en los valores que sostenemos como institución y en las otras situaciones hicimos devolución fundamentando el motivo de no incluirla en el documento.
La experiencia fue enriquecedora y nos permitió repensarnos como institución, confrontar ideas, fundamentarlas, reencontrarnos con los alumnos y padres desde otro lugar. Nos permitió diferenciar algunos aspectos, por ejemplo, normas de funcionamiento y normas de convivencia; darle la jerarquía y la importancia a un Acuerdo Marco como dispositivo central que nos permite no sólo mejorar y optimizar las relaciones entre los distintos actores institucionales sino también repensar nuestros valores, nuestras prácticas y la relación entre ellos. Por otro lado, descubrimos la dificultad que existe para hacer una mirada atendiendo a la complejidad institucional y social y que no se centre sólo en aspectos particulares (esto último no sólo en padres y docentes, sino también en los estudiantes) y también la dificultad para problematizar quedando algunas confrontaciones que se polarizan. Estas dificultades nos permitieron crecer institucionalmente, ya que se pudieron resolver y pudimos llegar a la realización de este acuerdo marco. El desafío va a ser poner en práctica el marco de convivencia apuntando a mejorar la dinámica y que la misma sea un encuadre que sostenga procesos de aprendizajes cualitativamente más consistentes.
3. Acuerdo Escolar de Convivencia
3.1. Fundamentación: Ideales y principios “davincianos”
3.1.1. Aprender a Aprender/Desaprender. Es una construcción dinámica, dialéctica y compleja que se va desplegando en un contexto social, político, histórico, económico, científico-tecnológico, local y global. El aprender supone la incertidumbre, la incomodidad, la duda, la crítica y la posibilidad de despojarse de ciertas certezas que dan seguridad (desaprender). Finalidad del valor: desarrollar una disposición y una actitud de aprender durante toda la vida. Crear un cambio cultural lo suficientemente amplio que genere la posibilidad de profundizar los conocimientos, esto supone un aprender a aprender continuo, para poder aprovechar las posibilidades que ofrece el aprendizaje a lo largo de la vida. Afrontar los cambios que todo aprendizaje-desaprendizaje implican y saber manejar las emociones que este proceso conlleva.
3.1.2. Aprender a Ser/Hacer. Es el conocimiento relacionado con lo que somos como seres complejos (mente, cuerpo, acción, lenguaje, emoción) en una construcción permanente y, como comunidad educativa, formamos parte de la configuración de este ser. Pretendemos que se encuentre responsablemente con el mundo a través del hacer creativo, de la reflexión, de la curiosidad, de la ciencia, el arte, la tecnología, la flexibilidad, la pasión en el hacer, en el sentir. Finalidad del valor: formar un sujeto comprometido, responsable con él y con los otros, en un escenario donde la estética y la razón técnica y reflexiva den una perspectiva transformadora compleja y con capacidad de adquirir nuevos conocimientos que le permitan desarrollar un compromiso emocional y dialéctico entre el hacer y el pensar.
3.1.3. Aprender a Vivir en Comunidad. Está íntimamente ligado con los valores éticos y democráticos de participación, libertad, solidaridad, resolución pacífica de conflictos, respeto a los derechos humanos, responsabilidad, honestidad, valoración y preservación del patrimonio natural y cultural. Finalidad del valor: vivir comprometido en lo local, sin apartarse de lo global, aprendiendo de nuestra cultura e historia, para comprender, produciendo aperturas de nuevos paradigmas comunitarios, en el planteo de problemas y en la propuesta de soluciones.
Los “ideales y principios davincianos” ponen a la comunidad educativa del Leonardo Da Vinci en aprendizaje permanente al servicio de la construcción del Acuerdo Escolar de Convivencia –AEC- y de su posterior implementación.
Este Acuerdo Escolar de Convivencia –AEC- es el inicio para re-pensar nuestros modos de relacionarnos. Estas modalidades de relación están atravesadas por leyes nacionales: Ley Nacional de Educación, Ley de Protección Integral, Resolución 93/09 del Consejo Federal de Educación, Leyes Provinciales y por normas construidas desde la propia organización atendiendo a los valores davincianos anteriormente explicitados como así también por prácticas escolares diacrónicas emergentes de la institución/educación como las que surgieron en el devenir histórico de esta organización en particular.
Para poder construir hay que cuestionar críticamente lo instituido, pensando ¿quiénes queremos ser?, ¿en qué mundo queremos vivir? y ¿qué lugar ocupa el otro para mí y en este mundo?
A continuación, se desarrolla el Acuerdo Escolar de Convivencia –AEC– teniendo en cuenta a los tres ámbitos fundamentados anteriormente y según el rol y/o funciones que los sujetos desarrollan en la institución escolar. Este Acuerdo será revisado cada (03) tres años modificándose o ratificándose parcial o totalmente en relación a las necesidades requeridas.
3.2.1. Artículo 1: Apelar al diálogo como herramienta privilegiada a la hora de resolver situaciones. Al momento de resolver un conflicto, no se va a permitir la resolución de ninguna situación sin las instancias de diálogo correspondiente entre las partes involucradas.
3.2.2. Artículo 2: Tratar cordial y respetuosamente a todos los actores de la organización, no se aceptarán vocabularios inadecuados, tonos de voz elevados, gestos inapropiados y ningún tipo de violencia entre sus miembros.
3.2.3. Artículo 3: Proponer, cooperar y favorecer la implementación y continuidad de proyectos institucionales que promuevan los ideales danvincianos, no se aceptará la indiferencia, excusas infundadas, obstáculos, etc.
3.2.4. Artículo 4: Hacer los pedidos de las necesidades antes quienes corresponda y en el espacio apropiado, no se aceptarán quejas, enojos, pedidos y/o solicitudes fuera de contexto.
3.2.5. Artículo 5: Ser partícipes activos en la construcción de una comunidad educativa inclusiva, no se aceptarán cargadas, bromas, descalificaciones, discriminación y/o indiferencia cuando las mismas atenten contra la integridad física y psíquica del otro.
3.2.6. Artículo 6: Cuidar el espacio y el mobiliario de la institución. No se permitirán acciones u omisiones que dañen el espacio físico y el mobiliario, como rayar, romper, sacar sin permiso, etc.
3.2.7. Artículo 7: Colaborar con el mantenimiento de la limpieza y el orden, no se aceptarán acciones u omisiones que atenten contra este precepto.
3.2.8. Artículo 8: Respetar a los otros y hacerse respetar frente a los otros, por lo tanto, no se aceptará violencia de ningún tipo (verbal, psicológica, física, simbólica, etc.) ni aceptación pasiva de la misma.
3.2.9. Artículo 9: Estar dispuestos a revisar ideas y comportamientos que los perjudiquen y/o perjudiquen a otros. No se aceptarán actitudes irreflexivas, compulsivas, enojos.
3.2.10. Artículo 10: Reconocer, aceptar y respetar las diferentes identidades sexuales, religiosas, ideológicas, étnicas, culturales, socio-económicas, etc. No se aceptarán ironías, bromas, comentarios y algún otro tipo de violencia que descalifiquen alguna de las identidades expuestas.
3.2.11. Artículo 11: Reconocer, aceptar y respetar el propio cuerpo y el del otro. No se aceptarán comportamientos que dañen física, psíquica ni emocionalmente a uno mismo y ni al otro.
4. Consejo Escolar de Convivencia. Ámbito de aplicación
¿Qué estrategias se deben poner en marcha para que este marco se internalice y por lo tanto se cumpla? ¿Qué debemos hacer frente al no cumplimiento de algunos de estos aspectos en la vida cotidiana organizacional?
Armar un Consejo Escolar de Convivencia con representantes de todos los sectores cuya tarea central será tomar contacto con todas las situaciones que se presentan, hacer los análisis correspondientes e ir construyendo estrategias que nos ayuden a cambiar situaciones que perturben la tarea de enseñar y aprender. Este Consejo Escolar de Convivencia se juntará periódicamente, pero a la vez tendrá reuniones extraordinarias en caso de que la situación así lo requiera. Este será un organismo participativo integrado al menos por directivos, docentes y alumnos. Podrá ampliarse también a representantes de las familias y del personal de apoyo docente. En todos los casos se trata de personas que hayan sido elegidas y representen a sus pares. Su misión será constituirse en un lugar de reflexión y consulta para la aplicación de las normas de convivencia por parte de las autoridades escolares. La decisión última quedará siempre reservada a la autoridad máxima de la escuela. Pero ésta no podrá decidir en casos graves sin haber pasado antes por esta instancia de escucha, debate y consulta.
ü Como medidas extremas, en caso de que algún actor no pueda adaptarse críticamente a esta organización, podrán tomarse decisiones de suspensión o quedar a consideración del Equipo de Dirección la Matriculación para el año siguiente.
4.1. Sanciones: criterios para su aplicación
üEn toda situación y en consonancia con lo expresado hasta el momento apelar al diálogo. Sin diálogo no hay conciencia y el comportamiento tiene que ser producto de una conciencia crítica y no del miedo a la sanción.
ü Cuando el diálogo verbal no resulte, labrar un acta por escrito donde se explicite la situación y el acuerdo de las partes (Acta Compromiso).
ü También están a disposición todas las sanciones que contempla la ley provincial para los distintos sectores de la organización.
La sanción se aplica al quebrantarse la norma; es la consecuencia del incumplimiento de la misma:
4.1.1 Debe ser conocida y comprendida por todos los actores institucionales.
4.1.2 Debe asegurar el derecho a la defensa.
4.1.3 Debe cumplir una función reparadora más que una función punitiva.
4.1.4 Las faltas y transgresiones deben ser contextualizadas.
4.1.5 Debe aplicarse en forma gradual y progresiva.
4.1.6 Deben existir procedimientos de revisión y mecanismos de regulación.
La aplicación de un sistema sancionatorio reparador favorecerá la búsqueda permanente del diálogo, negociación, mediación, arbitraje y otras alternativas de resolución pacífica de conflictos. Debe promoverse el reconocimiento del conflicto como inherente a la interrelación entre personas y como dispositivo central para el cambio y crecimiento. Deben transformarse las soluciones del conflicto en actos educativos.
En cualquier caso, toda falta, para ser sancionada, debe ser siempre una acción u omisión ilícita y real.
La falta es ilícita si la acción u omisión constituye una contravención de un deber u obligación prescripta en la norma. La falta, a su turno, es real cuando se manifiesta en una conducta concreta y demostrable. Dado que no se puede sancionar a nadie por un simple rumor o supuesto de un superior, un colega, un alumno, un padre o un tercero.
Por otro lado, las faltas pueden calificarse en leves, moderadas o graves. Serán faltas leves si no alteran de modo severo el servicio educativo, ni tampoco dañen el patrimonio o la imagen del mismo, ni la subjetividad de las personas involucradas en el servicio educativo. En segundo lugar, se considera falta moderada la que altera moderadamente los valores antes expresados, dicho daño es reparable. Finalmente, serán Faltas Graves las que sí afecten y dañen trascendentalmente tales valores con escasa o nula posibilidad de reparación (servicio educativo, patrimonio, imagen institucional, subjetividad de uno o varios miembros de la comunidad educativa, etc.). La gravedad de una falta alterará considerablemente los valores y se evaluará tomando en cuenta las condiciones siguientes:
ü las circunstancias y formas de su comisión;
ü la concurrencia de varias faltas;
ü la participación de una o más personas;
ü los efectos que la falta produce; y
ü el rol desempeñado por el autor de la falta.
a. Categorías de sanciones:
i. Apercibimiento oral: Se trata de un llamado de atención ante faltas leves. Puede ser aplicado en forma directa por el personal docente, cuando el incumplimiento de la norma proviene del alumno, con información posterior a la autoridad a cargo, quien llevará el registro de las mismas y notificará a los padres del alumno. Será aplicado por los directivos y/o representantes legales cuando el incumplimiento provenga de un docente, no docentes o directivos.
ii. Apercibimiento escrito: Ante faltas más serias o cuando se reincide en una falta que mereció el apercibimiento oral, se aplicará el apercibimiento escrito, que consiste en dejar constancia escrita con notificación del alumno y sus padres. Se informará a las autoridades cuando se aplique esta sanción. El mismo procedimiento de dejar constancia escrita de la falta cuando a la misma la haya cometido un docente, no docente o directivo.
iii. Realización de acciones reparadoras en beneficio de la comunidad escolar:
Estas acciones deben guardar relación con el daño causado promoviendo la reparación por parte del que infringió la norma. Se ejecutan bajo la orientación de un directivo/docente/preceptor responsable, mediando previa conformidad de las partes y fehaciente notificación a los padres del alumno. La propuesta elaborada por el alumno o por las autoridades o por el Consejo de Convivencia no debe interferir en el cumplimiento normal de las obligaciones pedagógicas, pudiendo realizarse fuera de los días y horarios de clase.
iv. Sanciones Experienciales: Debe promoverse la voluntad de aprender y enseñar sobre el incumplimiento de la norma. Se ejecuta mediante actos pedagógicos mediante los cuales los alumnos involucrados podrán investigar, organizar una clase, una charla, un debate, etc. que permita reflexionar sobre el comportamiento inadecuado.
v. Sanciones de contrato de cambio: Las mismas se implementarán con la elaboración de un acuerdo escrito en donde las personas involucradas se comprometen a realizar los cambios que satisfaga a todas las partes.
Según la gravedad y las características particulares de la situación que se presente a sancionar, puede aplicarse más de una de estas sanciones descriptas más arriba. Por otro lado, en caso de que el sancionado no cumpla de manera total o adecuada con las sanciones previstas y acordadas entre las partes, se aplicarán de manera directa las sanciones vigentes en nuestra legislación escolar (Reglamento general de Escuelas de Enseñanza Media y Especial Resolución D.E.M.E.S 979/63 y Modificatorias.): Amonestaciones, Separación momentánea del establecimiento y Separación definitiva del establecimiento.
ANEXO DE FUNCIONAMIENTO
1.TOPICOS QUE ATRAVIESAN EL FUNCIONAMIENTO INSTITUCIONAL
El enseñar, el aprender, el educar, los contenidos, las evaluaciones, los aspectos ético-valorativos, son los ejes fundantes de una escuela, son el para qué, el sentido, lo que nos convoca día a día en un espacio particular, lo que nos anuda, nos enlaza y por lo tanto nos configura. Si bien enseñamos, aprendemos y educamos todo el tiempo; en una escuela hay un espacio y un tiempo privilegiado en donde el proceso educativo se formaliza y se transforma en la tarea explícita por excelencia, ese es el tiempo de la hora de clase y el espacio del aula.
Es por ello que asumir un compromiso con cada uno de los sectores que organiza la tarea central de la escuela es esencial para un trabajo operativo que transforme la realidad y nos transforme como sujetos.
Todos los comportamientos esperables que se van a enunciar en el apartado siguiente atraviesan a todos los sujetos que formamos parte de esta comunidad, a los roles que desempeñamos en esta organización (Representantes Legales, Directivos, Docentes, No Docentes, Alumnos y Padres), como así también las modalidades de interacción que entre ellos se establecen.
Este AEC oficiará de encuadre para una convivencia sana, democrática, armónica e inclusiva, en donde el conflicto será abordado entre todas las voces intentando modificar situaciones y modificarnos en ellas a través de la crítica y autocrítica.
Probablemente este encuadre en algunos ítems entre en tensión con las prácticas instituidas a nivel social, pero consideramos que la escuela es un ámbito privilegiado para enseñar, aprender, desnaturalizar lo obvio, contando con un soporte central que es lo grupal, lo colectivo.
Para organizar este encuadre de convivencia atendimos por un lado a cada uno de los sectores de la organización: docentes, alumnos, padres, administrativos y directivos; y para cada uno de ellos tuvimos en cuenta ámbitos en donde se juegan dinámicas y relaciones entre actores de un mismo o diferente sector.
Para lo cual, es indispensable explicitar qué esperamos de cada uno de ellos, qué estrategias poner en juego para que este encuadre se materialice en comportamientos concretos y reflexivos, y cuáles serán las lógicas de resolución de los conflictos cuando éstos aparezcan en la dinámica de interrelación entre los distintos sectores. Los tres tópicos que tuvimos en cuenta son: Relaciones Interpersonales, Cuidado del Edificio y Mobiliario, Cuidado de Sí mismo
Es en el ámbito de las relaciones entre diferentes actores institucionales (alumno-alumno, alumno-docentes, docente-docente, docente-padres, docente-directivos, etc.) en donde surgen los conflictos. En algunas situaciones el nivel de los mismos obstaculizan la tarea de enseñar y aprender. Por este motivo, es indispensable elaborar un acuerdo marco que muestre las modalidades de relación legitimadas en nuestra comunidad educativa.
Ahora bien, ¿qué compromiso asumimos cada uno de los que formamos parte en esta organización para lograr una convivencia armónica, escenario indispensable para llevar adelante la tarea de enseñanza-aprendizaje? Más adelante describimos el compromiso de cada uno de los actores.
Cuidado del edificio y mobiliario
El edificio y el mobiliario es el escenario donde se desarrolla el proceso de enseñanza-aprendizaje. Este escenario debe ser cuidado y estar al servicio de los actores, enseñantes, aprendices para que la figura de la escena sea el aprender. Por otra parte, enseñarles a cuidar y mantener el espacio y el mobiliario es educar, es una manera de enseñarles a mantener y cuidar el espacio de lo público, de lo que es de todos (en nuestra escuela las aulas son temáticas, los chicos rotan por lo tanto no tienen un aula propia, entonces cada aula, cada mobiliario pertenece a todos).
Cuidarse es quererse, si un alumno se cuida, entonces se quiere, puede aprender o están dadas las condiciones de posibilidad para que ello ocurra. Cuidarse a sí mismo es conectarse con las propias necesidades, con el ambiente y con los otros; es respetarse y respetar a los otros, todo ello como condición indispensable para la configuración de un sujeto.
El tiempo es muy importante en la organización de una institución, ya que todas las tareas que se realizan están marcadas por un tiempo prescripto para tal fin. Estas tareas enmarcadas en este tiempo son llevadas adelante por los diferentes miembros que formamos parte de esta comunidad. Respetar esos tiempos es respetarnos, respetar a los otros y dignificar lo que hacemos y lo que hacen los otros.
Si bien la organización y distribución del tiempo están pautadas por el Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba, cada organización en particular y, en este caso, el “Instituto Leonardo Da Vinci”, debe en su funcionamiento cotidiano respetar estos tiempos para el armónico funcionamiento de la institución.
Este tiempo transcurre en un espacio con características propias. Este espacio que nos pertenece es el escenario material del proceso de enseñanza-aprendizaje, de las relaciones sociales, de los juegos, entre otros procesos. Es el escenario que necesitamos cuidar, como una forma de cuidarnos y cuidar lo que hacemos en él.
2. COMPROMISO DE LOS ACTORES
1. Compromiso de la “Dirección y/o administración institucional”
ü Apelar al diálogo como herramienta privilegiada a la hora de resolver situaciones.
ü Respetar y hacer respetar este marco de convivencia.
ü Estar en contacto cotidiano con todos los sectores de la comunidad y atento a sus necesidades.
ü Gestionar ante quien y con quienes corresponda las acciones necesarias para satisfacer las necesidades de los diferentes sectores de la organización.
ü Tratar cordial y respetuosamente a todos los actores de la organización.
ü Ser agente mediador entre los actores involucrados frente a situaciones de conflicto.
ü Estimular y favorecer la implementación de proyectos institucionales que muestren y promuevan los ideales “davincianos”.
ü Aplicar las sanciones legitimadas en este marco de convivencia.
ü Asumir actitudes reflexivas frente a la tarea cotidiana.
ü Promover actitudes reflexivas de los diferentes actores que forman parte de la organización.
2. Compromiso de los “Docentes”.
Los docentes cumplen un rol central tanto en la dinámica institucional como en la tarea de enseñar, acompañar y mediar los contenidos académicos propuestos por el Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba y en su articulación con las necesidades regionales e institucionales.
En este rol, los docentes son responsables directos de la educación integral de los alumnos en el sentido que permiten, legitiman, sancionan y muestran comportamientos. También son responsables directos -no únicos- del proceso de enseñanza-aprendizaje de los alumnos en tanto que seleccionan contenidos, proponen estrategias, evalúan a través de procesos de interacción y comunicación, y por lo tanto, es indispensable atender a un marco de convivencia que permita que esta interacción promueva reflexión y aprendizaje constante.
– Desde el ámbito de lo “relacional”
ü Elaborar individualmente, con sus colegas docentes (de áreas, cursos, ciclos, etc.) y/o conjuntamente con los alumnos los acuerdos pedagógicos y de convivencia áulica atendiendo a las dinámicas particulares de cada curso, a la naturaleza de los contenidos a trabajar, a las tareas propuestas para el aprendizaje, a la ideología siempre operante del docente y al AEC institucional.
ü Notificar dichos acuerdos por escrito a las autoridades del colegio y a los padres y/o tutores de los alumnos a través del cuaderno de comunicaciones.
ü Respetar y hacer respetar los acuerdos pedagógicos aprobados.
ü Respetar a los alumnos y hacerse respetar como docente.
ü Apelar al diálogo con las personas involucradas, frente a situaciones de conflicto con un alumno, con un curso, con padres, con colegas o con directivos. Si fuese necesario, convocar la participación de un agente mediador.
ü Aplicar las sanciones legitimadas institucionalmente en caso de que una situación así lo requiera.
ü Ser partícipes activos en la construcción de una comunidad educativa inclusiva.
ü Usar un lenguaje apropiado, inclusivo y respetuoso atendiendo a los otros y a la tarea que los convoca.
ü Ser partícipes activos en la construcción de un clima institucional fluido y dinámico.
ü Buscar en el otro (colegas, preceptores, directivos) el soporte para encontrar alternativas creativas frente a situaciones complejas, confusas y/o conflictivas.
ü Estar dispuestos a revisar ideas, comportamientos que los perjudiquen y/o perjudiquen a otros.
ü Respetar y hacerse respetar en los diferentes marcos ideológicos.
ü Participar en reuniones plenarias y en entrevistas programadas con directivos, padres y/o tutores de alumnos en un clima respetuoso.
ü Proponer proyectos educativos que enriquezcan el aprendizaje de los alumnos y promuevan los ideales “davincianos”.
ü Participar en la elaboración, implementación y evaluación de proyectos sugeridos por otros miembros de la institución.
ü Dar a conocer los proyectos a toda la comunidad educativa.
– Desde el ámbito de lo “pedagógico”
ü Fomentar la construcción de una red vincular dinámica y fluida con sus alumnos como condición necesaria para aprender.
ü Estar dispuestos a aprender.
ü Propiciar el aprendizaje como una construcción espiralada, dialéctica y constante.
ü Fomentar un clima que permita y legitime un aprendizaje crítico-dialéctico.
ü Presentar en tiempo y forma las planificaciones pertinentes a secretaría y al curso correspondiente.
ü Implementar estrategias heterogéneas y creativas para favorecer el aprendizaje.
ü Presentar dos notas trimestrales por asignatura a cargo, producto de evaluaciones que den cuenta del aprendizaje adquirido por cada alumno.
ü Implementar estrategias de evaluaciones heterogéneas que permitan el despliegue de diferentes capacidades en los alumnos (evaluaciones orales frente al docente, frente a todo el curso, preparación de clases, evaluaciones escritas estructuradas o semi-estructuradas y no estructuradas presenciales, domiciliarias, a libro abierto, entre otras modalidades).
ü Devolución de las evaluaciones con las notas correspondientes en el plazo no mayor a siete días y reelaboración de las mismas como instancia de aprendizaje.
ü Luego de haber realizado la devolución correspondiente de las evaluaciones pasar las notas a dirección para su procesamiento y comunicación a padres y/o tutores.
ü Participar cooperativamente en la organización e implementación de los actos académicos.
– Desde el ámbito de lo “temporo-espacial”
ü Ingresar puntualmente a la institución.
ü Respetar y hacer respetar a los alumnos los horarios de ingreso y salida de clase ya que son los responsables de ellos durante ese tiempo.
ü Respetar los tiempos de presentación de obligaciones administrativas de renovación anual.
ü Notificar con veinticuatro horas de anticipación si va a ausentarse de sus obligaciones académicas.
ü Recuperar, en caso de ser posible, las clases no dictadas.
ü Asistir a los actos académicos de los cuales ha participado en su organización.
ü Asistir y participar de las reuniones plenarias convocadas por dirección y/o representante legal, justificando con veinticuatro horas de anticipación si va ausentarse de la misma, solicitando en dirección los temas desarrollados.
ü Asistir puntualmente a las mesas de exámenes para las cuales ha sido debidamente convocado y notificado.
ü Justificar a través de un certificado legal (académico, médico) la imposibilidad de asistir a la mesa examinadora.
ü Cuidar conjuntamente con su curso el espacio áulico.
ü Tomar y entregar el aula en condiciones óptimas de higiene y orden.
ü Conocer las técnicas de evacuación del edificio.
3. Compromiso de los alumnos
Los alumnos desempeñan un rol central en la escuela, en primer lugar, porque las múltiples tareas que se realizan en la misma son en función de su aprendizaje; sin alumnos, no hay escuela. Ahora bien, sin el compromiso de ellos para participar activa y respetuosamente de las propuestas presentadas por los docentes, por los directivos, por el representante legal, por un invitado, por un padre, etc., no hay aprendizaje, no hay sentido.
Sabemos que los alumnos pueden asumir un compromiso de manera individual, pero luego en la dinámica grupal y en la necesidad de diferenciarse del mundo adulto, este compromiso muchas veces se rompe. Es nuestra obligación intervenir para que este reglamento encuadre la interacción entre ellos y los distintos sectores de la organización.
ü Respetar los acuerdos pedagógicos establecidos con cada docente.
ü Respetar y hacerse respetar como sujetos a partir de las necesidades, derechos y obligaciones que nos constituyen en tanto sujetos sociales.
ü Reconocer, aceptar y respetar las diferentes identidades sexuales.
ü Aceptar y respetar la propia identidad sexual y la de los otros.
ü Reconocer, aceptar y respetar el propio cuerpo y el del otro.
ü Estar dispuestos a revisar y modificar ideas y/o comportamientos que los perjudiquen y/o perjudiquen a otros.
ü Utilizar el diálogo como herramienta privilegiada de resolución de conflictos.
ü Buscar en el otro (compañeros, docentes, preceptores, directivos, etc.) el soporte para encontrar alternativas creativas en situaciones confusas y conflictivas.
ü Tratar cordialmente a los otros.
ü Ser partícipes en la construcción de un clima institucional fluido y dinámico.
ü Hacerse responsable de lo que se dice y de lo que se hace asumiendo las consecuencias.
ü Traer el material pertinente para el desarrollo de las diferentes actividades/clases.
ü Participar pertinentemente durante el transcurso de las actividades/clases.
ü Ser partícipes activos de un clima propicio para el aprendizaje.
ü Valorar el conocimiento como condición necesaria para la configuración de una subjetividad crítica.
ü Valorar los aportes de docentes, compañeros, textos, en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
ü Comunicar ideas, preguntas, experiencias, como forma de enriquecer el propio proceso de enseñanza-aprendizaje y el de los otros.
ü Participar responsablemente de los proyectos institucionales.
ü Participar de los diferentes viajes de estudios que la institución desarrolle.
ü Reconocer a la autonomía como condición necesaria para aprender.
ü Respetar los horarios de ingreso, permanencia y salida de las diferentes actividades académicas.
ü Permanecer en la institución durante toda la jornada independientemente de la tarea que esté desarrollando en la misma.
ü Solicitar autorización para retirarse de la institución adjuntando la nota pertinente de los padres.
ü Solicitar autorización para ingresar a un espacio de la organización donde se está trabajando.
ü Respetar el tiempo propio y el de los otros (directivos, administrativos, docentes, compañeros) durante el desarrollo de las jornadas educativas.
ü Frente a situaciones de ausencia a una clase, a una o a varias jornadas escolares buscar los medios para recuperar lo trabajado y las tareas pendientes.
ü Justificar las inasistencias a las evaluaciones de acuerdo a las modalidades exigidas por cada docente y explicitadas en el contrato pedagógico.
ü Cuidar el espacio y el mobiliario que hay en la institución.
ü Colaborar con el mantenimiento de la limpieza y el orden.
4. Compromiso de los Padres y/o Tutores
Los padres cumplen un rol muy importante dentro de la institución, pero a la vez desde un lugar muy particular, ya que no comparten tiempo y espacio con todos los actores de la organización, por lo tanto, su participación está mediada por interpósita persona que es su hijo.
ü Asistir a la escuela cuando el padre lo considere necesario o bien cuando la institución lo solicite.
ü Atender a la problemática que el/la hijo/a pudiera presentar como co-pensadores reflexivos de la situación comprendiéndola en toda su complejidad.
ü Promover la autonomía de sus hijos/as respecto a la resolución de situaciones conflictivas en el ámbito escolar.
ü Acompañar el crecimiento del/de la hijo/a favoreciendo el ejercicio responsable de sus actos.
ü Participar de las reuniones y/o entrevistas programadas en un clima respetuoso y sin interferir en el desempeño de los roles de los actores involucrados.
ü Participar activamente del proceso comunicacional familia-escuela.
ü Promover desde la familia el respeto por lo “diferente” desde el reconocimiento de las propias diferencias.
ü Promover el diálogo como herramienta privilegiada para resolver situaciones conflictivas que se pudieran presentar.
ü Promover la integración social del/de la hijo/a hacia la “totalidad” de sus compañeros evitando comportamientos de segregación.
ü Respetar y promover el respeto por las diferentes identidades sexuales.
ü Respetar y promover el respeto por los diferentes marcos ideológicos.
ü Asistir a su hijo/a con los recursos materiales requeridos en las diferentes asignaturas.
ü Acompañar al hijo/a en el proceso de aprendizaje promoviendo paulatinamente la autonomía.
ü Promover la participación de sus hijos/as en los proyectos institucionales.
ü Responsabilizarse conjuntamente con su hijo/a arbitrando los medios necesarios para el cumplimiento del horario de la institución.
ü Notificar por escrito si su hijo/a no asiste a la totalidad de la jornada.
ü Justificar las inasistencias (implica que el padre está notificado de la inasistencia).
ü Asistir puntualmente a los eventos o reuniones programadas.
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