Source: https://www.diagonal550.com/servicios/poderes
Timestamp: 2020-08-05 14:10:56
Document Index: 403241226

Matched Legal Cases: ['artículo 1', 'artículo 261', 'artículo 227', 'artículo 1259', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 1']

Poderes Notariales | Notaría en Barcelona | Notaría D550
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Los poderes notariales sirven para autorizar o designar de manera formal y segura a una persona para que actúe en nuestro nombre. Son muy frecuentes en la práctica diaria por su gran utilidad tanto en el ámbito profesional como personal.
Preguntas Frecuentes Documentación Necesaria Legislación Aplicable Tipos
- Testamentaría
- Legitimaciones
Es el documento notarial que tiene como contenido NOMBRAR o DESIGNAR formalmente a una persona para que pueda actuar en nuestro nombre.
La persona que acude a la notaría y firma ante el notario el documento de poder “designando” a otra persona para que actúe en su nombre recibe el nombre de PODERDANTE.
La persona designada para poder actuar en nombre de otro recibe el nombre de APODERADO. El apoderado no tiene obligación de acudir a la notaría, pues al apoderado o representante no le corresponde firmar el documento de poder.
En definitiva, un poder es “un documento público autorizado por un notario que permite a una persona, física o jurídica (poderdante), designar a otra como su REPRESENTANTE (apoderado), de modo que pueda actuar en su nombre en determinados actos jurídicos”. Para que tales actos surtan efecto, el representante deberá acreditar su cualidad de apoderado mediante la exhibición de la copia autorizada del poder que le habrá entregado el poderdante.
¿Para qué sirve un poder notarial?
Existen situaciones en la vida de las personas y en la dinámica de las empresas en las que se hace necesario o conveniente nombrar o designar un representante para determinados actos jurídicos o materiales. En la práctica diaria, la forma o método más seguro de designar un representante es el PODER NOTARIAL.
Partiendo de la idea de que un poder notarial “es una autorización formal a alguien para que haga algo en nombre nuestro”. Un poder notarial puede servir para cualquier asunto u actuación, salvo que la Ley no admita la representación debido al carácter personalísimo de la materia en cuestión (ej. no se puede hacer testamento a través de un representante, la ley no lo admite expresamente por el carácter íntimo y personal del testamento).
Dicho esto, la finalidad y alcance de un poder notarial es AMPLÍSIMA, dependerá del contenido que le queramos dar a esa autorización, según sea más amplia o restringida. El contenido del poder notarial se confecciona a medida, el notario lo redacta según la voluntad del poderdante. El poderdante es quien decide las facultades concretas que le concede a su representante o apoderado.
Para entender la eficacia de un poder notarial exponemos varios ejemplos muy diferentes:
“Una familia numerosa de 5 hijos. Todos viven en Barcelona, salvo el mayor de los hijos que vive en Lugo con su mujer desde hace años. Fallece su padre y en su testamento le nombra heredero junto al resto de sus hermanos. Se tiene que tramitar todo el papeleo para poder acudir al notario a aceptar la herencia. El hijo mayor que vive en Lugo le es muy complicado desplazarse a Barcelona por su situación familiar y profesional. Por lo tanto, decide acudir a un notario en Lugo y autorizar (mediante poder notarial) a uno de sus hermanos que vive en Barcelona para que éste le represente y realice en su nombre todos los trámites necesarios para aceptar su parte de la herencia junto con el resto de sus hermanos”. “Un joven recién licenciado acaba de conseguir su primer trabajo. En recursos humanos le han solicitado que aporte un testimonio o fotocopia compulsada de su título universitario. Por su extenso horario laboral, le es imposible acudir a la universidad a recoger el título y luego acudir a la notaría para compulsarlo. Entonces decide que la mejor solución es acudir a la notaría y autorizar (mediante poder notarial) a su madre para que ésta pueda ir a la universidad a retirar en su nombre el título universitario y posteriormente acudir a la notaría para realizar el testimonio o compulsa correspondiente”.
El poder notarial no es la única forma que existe de representación. Se puede representar a otra persona de diferentes formas: mediante un contrato privado de representación, con una carta de representación o incluso de palabra como mandatario verbal. Pero la principal ventaja de un poder notarial, frente a las otras formas de representación mencionadas, es que lo firmado por el apoderado produce efectos inmediatamente tanto entre las partes firmantes como frente a terceros, como si hubiera firmado el mismo poderdante.
En la última de las preguntas frecuentes aquí expuestas, se explica detenidamente la forma de representación mediante “mandatario verbal y su necesidad de ratificación”.
¿Quién puede otorgar un poder notarial?
Pueden otorgar un poder notarial tanto las personas físicas como las personas jurídicas. El poder notarial tiene un carácter unilateral. Por lo tanto, para otorgar un poder notarial no es necesario que el apoderado (quien lo recibe) vaya a la notaría. Es decir, basta con que acuda solo a la notaría la persona que confiere el poder.
Ahora bien, si quién va otorgar el poder notarial es una persona física se exige:
Tener la mayoría de edad (tener mínimo 18 años) y acudir con su DNI/NIE en vigor;
Estar en plena posesión de las facultades mentales (no encontrarse en una situación de incapacidad ya sea legal o de hecho);
Por el contrario, si quién va otorgar el poder notarial es una persona jurídica (ej. una sociedad): la persona que otorga el poder notarial en nombre de la empresa, además de cumplir los requisitos anteriores, deberá acreditar ante el notario que está facultado o autorizado por la empresa para ello:
bastaría con exhibir ante el notario la copia autorizada de su nombramiento como administrador de la sociedad o;
en su caso, si fuera necesario, el acuerdo de la Junta de Socios donde se le autoriza para ir precisamente al notario a otorgar el poder correspondiente en nombre de la sociedad.
¿Cuál es el contenido mínimo de un poder notarial?
A la hora de otorgar un poder son varias las cuestiones fundamentales a tener cuenta:
A) ¿A quién queremos nombrar como apoderado o representante? Será imprescindible reflejar el nombre, apellidos y número de DNI/NIE del apoderado o apoderados. Verificar con el documento nacional de identidad que el apoderado es mayor de edad.
En caso de ser varios los apoderados será importantísimo fijar la forma de actuación de los apoderados. Existen tres posibilidades:
Actuación solidaria: significa que cada apoderado puede actuar por su cuenta sin necesidad del otro. Basta con la firma de un solo apoderado.
Actuación conjunta o mancomunada: significa que cada apoderado NO PUEDE actuar por su cuenta, necesita siempre a los otros apoderados para actuar y firmar.
Sistema híbrido o combinado: se puede especificar en el propio poder que determinadas acciones o facultades puedan hacerlas solidariamente (es decir, por sí solos) y otras actuaciones o facultades más relevantes deban actuar conjuntamente de forma obligatoria.
B) ¿Qué facultades concretas va a tener el apoderado y, por tanto, qué va a poder hacer en nuestro nombre y qué no va a poder hacer? El contenido de un poder, es decir, lo que se le permite hacer expresamente al apoderado, lo determina siempre el poderdante. En un poder notarial, la función principal del notario es entender la finalidad por la cual una persona designa a otra para actuar en su nombre. Entendida la finalidad, el notario plasma en el documento de forma específica lo que podrá hacer el apoderado. Lo que no se refleje en el poder, significa siempre, que el apoderado no puedo hacerlo.
El contenido de un poder, será lo amplio o lo restringido que el poderdante desee. Es muy importante fijar de la forma más concreta y exacta posible las facultades que se conceden al apoderado. Pues ante la omisión, la duda o confusión en la redacción, los poderes notariales, por el peligro que pueden entrañar, deben ser siempre interpretados RESTRICTIVAMENTE.
C) Otros aspectos que suelen pasarse por alto: la duración o vigencia del poder, si el apoderado puede solicitar copias de su poder, si el apoderado puede nombrarse un sustituto, si el apoderado puede contratar a su vez consigo mismo a pesar del conflicto de intereses, etc. Todos estos aspectos de tratan por separado a lo largo de las siguientes preguntas frecuentes.
¿Qué duración o vigencia tiene un poder notarial?
Cuando se designa y autoriza mediante un poder notarial a otra persona para que actúe en nuestro nombre es conveniente SIEMPRE fijar un plazo de vigencia o validez del poder.
Debe tenerse presente, que si no se fija un plazo expresamente en el poder notarial, ese poder se entiende que tiene una vigencia INDEFINIDA. Es decir, el apoderado o representante podrá hacer uso de él legítimamente las veces que quiera, surtiendo su actuación efectos jurídicos inmediatos.
No obstante, en muchas ocasiones por el contenido del poder notarial, no hace falta fijar un plazo expresamente en el propio poder.
Un ejemplo: una persona que otorga a otra un poder para comprar una plaza de aparcamiento concreta. Una vez el apoderado compra la plaza de aparcamiento. Al conferirse el poder notarial para un acto concreto o específico, una vez realizado dicho acto, el poder se extingue automáticamente porque ya no hay posibilidad de volverlo a usar.
En cualquier caso, tenga o no un plazo expreso de duración el poder notarial, el poder notarial se extingue y dejar de surtir efecto SIEMPRE:
voluntariamente por revocación (natural o notarial) del poderdante;
automáticamente por la muerte o incapacitación del poderdante.
En otra de las preguntas frecuentes aquí expuestas, se explica detenidamente las posibles formas de “anular un poder notarial”.
¿Qué coste económico tiene un poder notarial?
El poder notarial no tiene un precio fijo. Para calcular el coste exacto de un poder notarial deben tenerse en cuenta los siguientes conceptos básicos:
Un importe mínimo fijo: todos los poderes notariales al tratarse de documentos sin cuantía tienen un importe mínimo fijo de 30,05 € (salvo el poder general para pleitos cuyo importe mínimo fijo es 15,02 €). Así lo fija el Gobierno en la ley que regula el arancel notarial.
Un importe variable en función de la extensión del poder a ese importe mínimo fijo recién señalado hay que sumarle el número de folios utilizados por el notario para confeccionar el poder. Cada folio tiene el siguiente coste según el arancel notarial:
La escritura original o matriz que guarda el notario a partir del quinto folio (6,01 € cada folio).
La copia auténtica o autorizada que se entrega al interesado (3,005 € por folio). A partir del duodécimo folio la mitad de la cantidad anterior (1,50 €).
La copia simple con mero valor informativo que también se entrega (0,60 € cada folio).
El número de poderdantes y el número de apoderados que intervienen en el poder respectivamente. En el caso de más de 2 poderdantes, se cobrará 6,01 € por cada poderdante adicional. En caso de más de 6 apoderados, se cobrará 0,60 € por cada apoderado adicional.
El envío telemático del poder notarial a otro notario para que expida la copia auténtica o autorizada tiene un coste 1,00 €.
Desplazamiento del notario si fuera necesario para firmar el poder tiene un coste de 18,00 € la hora.
Finalmente, para calcular con exactitud la factura final del notario deben tenerse en cuenta los posibles suplidos que pueden tener lugar en función de cada poder, como son:
El papel timbrado: 0,15 € por folio.
La apostilla de la Haya: si es trámite normal (16,18 €) si es urgente (31,91 €).
La consulta a la Base común de Datos del Titular Real: 0,24 €.
La consulta telemática al Registro Mercantil correspondiente: de 1 a 3 €.
Por último, ten presente que al tratarse de la prestación de un servicio (aunque sea público) está sujeto al Impuesto sobre el valor añadido (21% IVA).
Puedes calcular el coste económico de su poder utilizando nuestra calculadora digital.
¿Cuánto se tarda en hacer un poder notarial?
El poder notarial es un documento relativamente rápido de preparar a pesar de que exige una redacción y tratamiento personalizado en cada caso. La confección del poder notarial depende principalmente de dos factores:
Que la persona que acude a la notaría a firmar el poder (poderdante) tenga claro el contenido del poder;
Y la extensión del contenido del poder, es decir, en función del mayor o menor número de facultades que se confieran al apoderado o representante.
En cualquier caso, lo más aconsejable es pedir cita libremente (sin ningún tipo de coste). Consulte al notario para que pueda asesorarte sobre cuál es el poder notarial más adecuado a sus intereses. Si al hacer la consulta lo tiene claro, se prepara el poder sobre la marcha y se firma ante notario. Además podrás disponer de la copia autorizada del poder en el mismo momento.
¿Se puede anular un poder notarial?
Un poder notarial por regla general tiene una duración indefinida. Salvo:
que a la hora de otorgar el poder notarial la persona que lo concede (poderdante) haya querido fijar expresamente un plazo determinado;
que por el contenido específico del poder notarial, una vez lo utilice el apoderado, por la naturaleza del acto realizado en cuestión, el poder se convierta en inservible (ej. poder que autoriza para recoger una determinada documentación, una vez retirada dicha documentación, el poder ya no tiene sentido, queda extinguido o anulado por su propio contenido).
En cualquier caso, se trate de un poder notarial de duración indefinida o no. Un poder notarial se puede extinguir o anular:
DE FORMA AUTOMÁTICA sin necesidad de ninguna actuación voluntaria por parte del poderdante, principalmente por dos motivos:
por fallecimiento del poderdante;
por incapacidad del poderdante (salvo una excepción, que se trate de un poder preventivo).
DE FORMA VOLUNTARIA, quien otorga un poder a favor de otra persona puede anularlo o retirarlo cuando quiera libremente. Esa acción voluntaria del poderdante de anular o retirarle el poder a su apoderado o representante recibe el nombre de REVOCACIÓN DEL PODER. Existen dos formas de revocación:
La revocación natural de un poder notarial que consiste en solicitar directamente al representante o apoderado la devolución de la copia autorizada del poder. Sin necesidad de acudir a la notaría. Pues en la práctica, sin la copia autorizada del poder notarial el apoderado ya no puede actuar porque, para cualquier acto que quisiera realizar, antes siempre le van a exigir la exhibición de la copia autorizada del poder en cuestión.
La revocación notarial que consiste en acudir al notario (no tiene por qué coincidir con el notario que autorizó inicialmente el poder, puede ser otro) para manifestar que se quiere dejar sin efecto un poder y se requiere al propio notario para que sea éste quién notifique la anulación del poder al representante o apoderado y le exija la devolución de la copia autorizada.
De todas las formas expuestas de extinguir o anular un poder notarial:
fallecimiento del poderdante;
incapacidad del poderdante;
revocación natural;
revocación notarial;
La única que tiene un coste económico es la revocación notarial, si bien es cierto, la revocación notarial es la más segura de todas ellas, pues garantiza la notificación o comunicación al apoderado de que su poder notarial ya no está en vigor y no produce efecto alguno.
Pongo un ejemplo: “imagínate que apoderas a una persona de tu máxima confianza para que gestione tus asuntos patrimoniales y con dicho poder actúa durante muchos años en tu nombre. En un momento dado, decides revocarle de forma confidencial y verbalmente el poder y por la confianza que existe no te devuelve la copia autorizada. Esa persona, cuyo poder has revocado naturalmente, podría seguir actuando perfectamente frente a terceros en tu nombre con dicho poder y los terceros no tener ningún tipo de seguridad de si el poder está en vigor o no porque en la notaría de origen donde se autorizó el poder no les consta su revocación.”
Siempre que un poder se revoca notarialmente, el notario que conserva en su protocolo el documento original de poder, practica una nota al final del mismo diciendo expresamente que dicho poder ha sido anulado y su fecha de revocación. Por ello debe matizarse, que si la revocación notarial se hace ante un notario diferente al que autorizó el poder, en este caso, el notario que firma la revocación tiene la obligación de dar parte inmediatamente al notario que autorizó el poder para que deje constancia de la revocación en el documento original de poder que obra en su protocolo.
Por último y no menos importante, aunque el poder notarial es un acto unilateral del poderdante. Tanto a la hora de concederlo como de retirarlo. Debe tenerse presente, que el apoderado puede renunciar en cualquier momento a esa confianza que el poderdante deposita en él. Esa renuncia el apoderado puede hacerla de forma natural o notarial, según la relación que mantenga con el poderdante.
¿Los poderes notariales españoles tienen reconocimiento internacional?
Los poderes notariales españoles tienen reconocimiento internacional si se complementan con un requisito administrativo que se denomina “legalización o apostilla”.
La apostilla es una anotación sobre el documento público notarial que certifica la autenticidad de los documentos públicos expedidos en otro país. En concreto, la denominada Apostilla de la Haya permite que se reconozca la eficacia jurídica de un poder notarial entre países firmantes del Convenio de La Haya, que en la actualidad son prácticamente todos los del mundo.
Para ver los países firmantes de dicho Convenio puedes acceder a la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación (www.exteriores.gob.es). Dentro de dicha web, lo encontrarás en el apartado servicios al ciudadano en la pestaña “si estas en el extranjero”.
La “legalización o apostilla” le corresponde hacerla al Colegio Notarial correspondiente al que se encuentra adscrito el notario que autoriza el poder en cuestión. En nuestro caso, por ser notarios de la ciudad de Barcelona, le correspondería realizar la apostilla al Colegio de Notarios de Cataluña.
El Colegio de Notarios de Cataluña ofrece ese servicio dentro del siguiente horario:
Lunes a Viernes de 9.00 a 13.30 horas.
Martes y Jueves por las tardes de 16.00 a 18.00 horas (salvo Julio y Agosto que únicamente se ofrece el servicio por las mañanas).
Dentro de ese horario el Colegio de Notarios de Cataluña ofrece dos posibilidades:
Trámite normal: si se entrega el poder antes de las 12.00 tardan 48 horas; si se entrega el poder después de las 12.00 tardan 72 horas. En ambos casos, el precio de la apostilla es de 16,18 € (IVA incluido).
Trámite URGENTE: si se entrega el poder antes de las 12.00 se puede recoger el siguiente día laborable a partir de las 9.30 horas; si se entrega el poder después de las 12.00 se puede recoger el siguiente día laborable a partir de la 13.00. En ambos casos, el precio de la apostilla es de 31,91 € (IVA incluido).
El Colegio de Notarios de Cataluña se encuentra en la calle Notariado número 2-4 de Barcelona (08001). Su teléfono de contacto es: 93 317 48 00.
En nuestra notaría, una vez firmamos el poder, ofrecemos ese servicio adicional de llevar y recoger al Colegio de Notarios el poder notarial para su correspondiente “legalización o apostilla” SIN COSTE alguno extra para el cliente, pues se encarga de ello nuestro propio mensajero.
¿Se puede enviar poderes entre notarías?
Por supuesto. La firma electrónica notarial permite a todos los notarios remitirse telemáticamente, de manera inmediata y segura, copias autorizadas de los poderes sin que sea necesario el envío en papel. Con ello se ahorran tiempo, gastos en desplazamientos y se evitan riesgos de posibles extravíos.
En la práctica diaria, enviarse telemáticamente poderes entre notarios es muy sencillo y frecuente. El poderdante simplemente tiene que acudir a una notaría y expresar en el poder:
el nombre, apellido y DNI/NIE del apoderado;
las facultades que le confiere al apoderado;
y en este caso, el nombre y apellidos del Notario del lugar donde se encuentre el apoderado.
Un ejemplo: “imaginemos que el poderdante está en Barcelona y a quién quiere apoderar se encuentra en Madrid porque es donde va tener que actuar por cuenta del poderdante. Una vez el poderdante firma el poder con el notario en Barcelona. Éste último de forma casi inmediata envía dicho poder al notario de Madrid elegido para que éste, a su vez, expida (imprima) la copia autorizada y se la entregue al apoderado, pudiendo a partir de ese momento el apoderado actuar libremente”.
Esa comunicación interna entre notarios solo encarecerá la factura notarial (1,21 € IVA incluido). Lo que cobra a su vez la empresa (ANCERT) por facilitar a los notarios poder prestar ese servicio telemático a través de su plataforma. En estos supuestos, en los que para un sencillo poder notarial intervienen dos notarios diferentes, cada uno cobrará exclusivamente por su trabajo realizado. En definitiva, el servicio notarial prestado se divide en dos facturas, pero en ningún caso se cobra dos veces por el mismo concepto.
Por lo tanto, sin lugar a dudas, este medio de comunicación telemático entre notarios es tan útil como barato.
Si siguiéramos con el ejemplo anterior: “de no existir esta forma de comunicación entre notarios, al poderdante para hacerle llegar al apoderado la copia autorizada del poder a Madrid solo le quedarían dos opciones: 1) llevársela personalmente con los gastos de desplazamiento que eso conlleva; o 2) enviársela a través de una empresa de mensajería con el gasto y su tiempo correspondiente que seguro será superior a ese 1,21 € que anteriormente indicaba”. ¿Puede el apoderado nombrarse un sustituto?
Otorgar un poder notarial a favor de una persona concreta para que pueda actuar en nuestro nombre implica desde luego una TOTAL CONFIANZA en esa persona. Se tiene que tener muy claro a quién le das el poder y para qué.
Aunque parezca mentira, el Código Civil establece como regla general (artículo 1.721) que el apoderado puede nombrar un sustituto, salvo que se lo prohíba expresamente el poderdante en el poder. Es lo que se conoce como la facultad de “SUSTITUCIÓN DEL PODER”.
Por lo tanto, de forma preventiva, en todo poder siempre DEBE PROHIBIRSE EXPRESAMENTE la posibilidad de nombrar un sustituto. Porque de lo contrario, podría darse fácilmente un supuesto tan absurdo como el siguiente ejemplo:
“Apoderamos a nuestra mujer para que tramite la herencia de nuestro padre y ella delega o sustituye dicho trámite en su madre (es decir, nuestra suegra)”. ¿Estaríamos de acuerdo? Seguramente no, pero al no prohibir expresamente la sustitución en el poder, nuestra mujer podría sustituir el poder libremente a favor de quién quisiera de forma totalmente legal.
Sin embargo, quiero precisar que en el ámbito mercantil no es necesario dicha prevención, (ej. poderes para contratar, poderes en negocios, poderes en sociedades, etc.) pues la regla general, con toda la lógica del mundo es la contraria: los poderes mercantiles no admiten la sustitución, salvo que se diga expresamente (artículo 261 del Código de Comercio).
¿Puede el apoderado solicitar copias de su poder notarial?
El poder notarial es el documento que permite a una persona poder actuar por cuenta y en nombre de otra. El documento original del poder notarial (denominado matriz) lo conserva siempre el notario.
Al quedarse en custodia el notario el documento original de poder, una vez lo firma el poderdante, el notario le hace entrega siempre de 2 documentos:
Una COPIA AUTÉNTICA o AUTORIZADA del poder notarial. La copia auténtica es una fiel y exacta reproducción del documento original de poder que conserva el notario. Y esa copia auténtica tiene el mismo valor que el documento original. Por eso, el poderdante deberá entregar esa copia auténtica a la persona que designa como su apoderado o representante para actuar en su nombre.
Una COPIA SIMPLE del poder notarial. La copia simple también es una reproducción exacta del poder original pero tiene un valor meramente informativo. Se recomienda al propio poderdante que la guarde o conserve. A fin de recordar a quién autoriza para actuar en su nombre y para qué.
Distinguidas las dos clases de copia que existen. Debes tener muy claro que para que el apoderado o representante pueda actuar en nombre del poderdante “siempre” deberá llevar consigo la copia auténtica del poder. Con la EXHIBICIÓN DE LA COPIA AUTÉNTICA o AUTORIZADA del poder es la forma que una persona ACREDITA su cualidad de apoderado o representante.
Dicho esto, si el apoderado solo puede actuar exhibiendo la copia auténtica o autorizada del poder, ¿QUÉ SUCEDE SI LA PIERDE? La principal consecuencia es que se quedaría bloqueado sin poder actuar. ¿Puede solicitar al notario directamente otra copia de su poder o debe hacerlo el poderdante? El Reglamento notarial en su artículo 227 es muy claro estableciendo que “el apoderado solo podrá pedir copias del poder si el poderdante lo autorizo expresamente en el poder al concederlo”.
Por lo tanto, otro dato muy importante a tener en cuenta a la hora de otorgar un poder notarial a favor de alguien, es dejar claro en el mismo poder, si el apoderado podrá posteriormente pedir o no más copias de su poder.
¿Puede el apoderado contratar consigo mismo o representar al mismo tiempo a la otra parte contratante?
A la hora de otorgar un poder notarial a favor de alguien es muy importante expresar en el mismo poder notarial si se le permite al apoderado:
Contratar consigo mismo, es decir, intervenir en un acto como apoderado y además en nombre propio (ej. una persona tiene poder para vender un inmueble y lo compra en el suyo propio). Este supuesto de hecho, que puede darse perfectamente en la práctica, recibe el nombre de AUTOCONTRATACIÓN.
Contratar representado a su vez a la otra parte, es decir, intervenir en un acto como apoderado de una y de otra parte (ej. una persona tiene poder para vender un inmueble y tiene a su vez poder de otra persona para comprar un inmueble). Este supuesto de hecho, que también puede ser habitual en la práctica, recibe el nombre de DOBLE REPRESENTACIÓN.
Ambos supuestos son peligrosos en la práctica porque pueden entrañar un CONFLICTO DE INTERESES con facilidad:
Ejemplo del peligro de la autocontratación y el conflicto de intereses: “me conceden un poder amplio para vender un inmueble sin fijarme ni tan siquiera el precio en que debo venderlo. Resulta que el inmueble me encanta, y decido con el poder notarial que tengo vendérmelo a mí mismo por una cantidad sensiblemente inferior a lo que realmente debería venderlo si tuviera en cuenta el precio del inmueble en el mercado; con el perjuicio que ello conlleva para el poderdante en beneficio mío”. Ejemplo del peligro de la doble o múltiple representación y el conflicto de intereses: “un amigo me otorga un poder notarial para que le negocie el alquiler de un piso que tiene vacío para obtenerle un rendimiento. A su vez, tengo otro amigo que busca piso para alquilar y me ha otorgado poder para que le busque un piso, negocie y firme el contrato de alquiler. Los dos son grandes amigos, pero el segundo de ellos, es decir, el que busca piso de alquiler, es mi mejor amigo desde la infancia y tengo una estrechisima relación y confianza que no tengo con el primero. Decido con los dos poderes notariales que tengo a mi favor celebrar un contrato de alquiler con la renta mensual muy baja beneficiando a mi mejor amigo en perjuicio del primero”.
Por ello, para evitar posibles conflictos de intereses y reclamaciones posteriores a una posible actuación negligente del apoderado o representante, conviene siempre fijar en el propio poder si permitimos o no a nuestro apoderado el autocontrato o la doble representación.
¿En qué consiste la figura del mandatario verbal?
Por todos los argumentos expuestos a lo largo de las preguntas frecuentes anteriores. La manera más segura, formal y eficaz de representar a una persona es el PODER NOTARIAL.
Ahora bien, no es la única forma de representación voluntaria válida. Existe la figura del mandatario verbal. Significa sencillamente que una persona actúa en nombre de otra de palabra (un ejemplo tonto de esta figura: la madre trabajadora que manda a la empleada doméstica al mercado habitual hacer la compra donde tiene cuenta abierta.). La persona que actúa en nombre de otra de palabra recibe el nombre de MANDATARIO VERBAL porque se supone que ha recibido el encargo verbalmente de otra persona (el mandante).
Esta forma de representación admitida y regulada en derecho (artículo 1259, artículo 1.709 y siguientes del Código Civil), en la práctica presenta muchas limitaciones por varios motivos:
Que todo lo que se hace o se celebra con un mandatario verbal ha de ser RATIFICADO. La ratificación significa que la persona en cuyo nombre se ha actuado (el mandante o potencial poderdante) ha de ir a posteriori a esa u otra notaría y declarar en escritura pública que está conforme con lo hecho por el mandatario verbal.
Que el negocio u acto celebrado con un mandatario verbal NO SURTE EFECTOS JURÍDICOS hasta que la persona en cuyo nombre se ha actuado ratifica lo hecho por el mandatario verbal. Eso sí, los efectos de la ratificación se retrotraen (es decir, retroceden) a la fecha de celebración del negocio por el mandatario verbal.
Los numerosos PELIGROS que existen entre el momento en que el mandatario verbal celebra el acto y la persona correspondiente lo ratifica (ejemplos de esos peligros: que el encargo que se supone se ha dado realmente no exista, o simplemente que el mandante se arrepienta, o que no esté conforme con todo lo hecho). En todos esos casos, el acto se ha realizado, se ha gastado un dinero generalmente, pero el contrato es ineficaz por falta de consentimiento de una de las partes, por lo que uno se verá abocado a un largo y costoso procedimiento judicial. Por todos esos peligros que entraña la figura del mandatario verbal, en la mayoría de las ocasiones, las personas y empresas a la hora de contratar no utilizan esta forma de representación.
A pesar de las limitaciones y peligros, la figura del mandatario verbal presenta ventajas. Para finalizar, voy a intentar explicar con un ejemplo real el sentido o la razón de ser de esta figura, y por qué en muchas ocasiones se sigue utilizando como último recurso:
“Un matrimonio, ambos trabajan y han solicitado un préstamo con garantía hipotecaria al banco para pagar la universidad privada de su hija, han ido posponiendo la firma del préstamo y el último día que vence el plazo para pagar la matrícula de la universidad, el marido se encuentra de viaje por motivos de trabajo y no podrá acudir a firmar ese día el préstamo a la notaría junto con su mujer y el representante del banco. El banco le concede el préstamo a los dos (marido y mujer) por lo tanto exige que firmen los dos para prestarles el dinero. En este caso, no quedará más remedio, si el Banco lo permite, que firme la escritura notarial de préstamo hipotecario la mujer en su propio nombre y a su vez, como mandataria verbal de su marido, que cuando vuelva de viaje, acudirá a la notaría para ratificar el contrato firmado por su mujer en su nombre”.
La figura del mandatario verbal, poco aconsejable, pero de carácter práctico, se amolda en muchas ocasiones al día a día de las personas que tienen que hacer encaje de bolillos para coincidir en la firma de una escritura en la notaría por múltiples motivos: los trabajos, las obligaciones familiares o domésticas, la distancia, los imprevistos y cientos de excusas más o menos razonables que hacen complicado, por no decir imposible, que todos los que tienen que realizar un acto coincidan en un lugar y horas determinados.
DOCUMENTACIÓN QUE DEBES APORTAR PARA PREPARAR UN PODER NOTARIAL
Si el poderdante es una PERSONA FÍSICA hay que distinguir:
Si se trata de una persona física NACIONAL: basta con exhibir ante el notario el documento nacional de identidad en vigor (DNI). Si se trata de una persona física EXTRANJERA: deberás exhibir ante el notario el pasaporte y el número de identificación de extranjero (NIE), ambos en vigor.
Si el poderdante es una PERSONA JURÍDICA o EMPRESA será necesario:
El documento nacional de identidad (DNI) de la persona que firma en nombre de la empresa;
La copia autorizada de la escritura de su nombramiento como administrador de la empresa o, en su caso, la copia autorizada de su poder correspondiente para actuar;
La copia autorizada del acta de titularidad real de la empresa (en caso de no tenerla, o tenerla desactualizada, la propia notaría la prepara en el momento).
Si se trata de una persona jurídica o empresa EXTRANJERA será indispensable que tanto la empresa como su representante legal tengan su propio número de identificación fiscal español (NIF ESPAÑOL).
Siempre que una persona actúa en nombre de una PERSONA JURÍDICA o EMPRESA debes tener presente que a pesar de aportar la documentación exigida, el notario realiza dos consultas: la primera es una consulta telemática al Registro Mercantil; y la segunda es a la Base Común de Datos de Titularidad real, ambas consultas se hacen con la finalidad de verificar la vigencia de los datos contenidos en las copias autorizadas exhibidas.
En cualquier poder notarial, el poderdante además de exhibir dicha documentación ante el notario, siempre ha de facilitar los datos básicos mínimos del apoderado o apoderados:
nombre y apellidos del apoderado;
número de DNI/NIE del apoderado;
el domicilio personal o profesional del apoderado (a efectos de notificaciones para su posible revocación).
(Excepcionalmente, solo en el “poder general para pleitos” basta con el nombre y apellidos de los abogados y procuradores, sin necesidad de especificar el DNI/NIE de dichos abogados y procuradores.)
LEGISLACION APLICABLE PARA LOS PODERES NOTARIALES
El Código Civil Español (Real Decreto de 24 de julio 1889):
de los artículos 1.709 a 1.739 relativos a la figura jurídica del mandato o representación voluntaria;
en el artículo 1.280 en su apartado 5 que obliga a utilizar el documento público para determinados poderes;
y el artículo 1.259 relativo al mandatario verbal y la ratificación.
El Reglamento de la Organización y régimen del Notariado (Decreto de 2 junio de 1944) y sus posteriores modificaciones, se refiere a los poderes notariales indirectamente a lo largo de su articulado al tratar los instrumentos públicos en general, sus diversas formas, formalidades y especialidades.
Existen diferentes tipos de poderes, lo que exige una redacción y tratamiento personalizado de cada uno. Es conveniente consultar a su notario para que pueda asesorarle sobre cuál es el más adecuado a sus intereses.
En realidad existen tantas posibilidades de configuración de un poder como actos o negocios admiten la figura de la representación. Pues como se explica detenidamente en el apartado de “preguntas frecuentes”:
“El poder notarial es un documento que se confecciona a medida según la voluntad de quien lo otorga”.
No obstante, vamos a dividir los poderes notariales en tres grandes grupos:
El poderdante otorga facultades al representante para actuar en todos o en algunos ámbitos, con carácter general. Dentro de este grupo los poderes más usuales son:
El Poder General Absoluto: el poderdante concede al apoderado amplias facultades sin ningún tipo de limitación. El representante o apoderado puede hacer cualquier cosa en nuestro nombre (ej. desde comprar un inmueble, solicitar un préstamo, matricularnos en la universidad, etc.) En la práctica diaria, este poder se conoce como “poder general para arruinar”, pues permite gráficamente advertir al poderdante que otorgando este tipo de poder está absolutamente en manos del apoderado.
El Poder General para Pleitos: el poderdante faculta a uno o varios procuradores y abogados para personarse en un juicio en su nombre. Es un poder muy habitual en la práctica, pues todas las personas o empresas que pretendan demandar judicialmente alguien, y a su vez, las personas o empresas que son demandadas judicialmente, deben acudir al notario para designar formalmente que abogados y procuradores velarán por sus intereses antes los Jueces y Tribunales.
El Poder General para Administrar: el poderdante concede al apoderado amplias facultades para gestionar su patrimonio, pero quedando excluidos normalmente actos que impliquen disposición (ej. vender o comprar inmuebles, solicitar préstamos, ofrecer garantías personales o reales como una hipoteca, hacer donaciones, etc.).
El Poder o Factor Mercantil: el administrador de una empresa concede al apoderado amplias facultades para poder gestionar la empresa sin ningún tipo de limitación. El factor o apoderado puede llevar a cabo cualquier acto en nombre de la empresa de la misma forma que el administrador. La principal especialidad de este poder es que su eficacia queda supeditada a la inscripción del mismo en el Registro Mercantil correspondiente donde la empresa tenga su domicilio social.
El poderdante otorga facultades al representante para un tipo de acto jurídico concreto sobre el que va a recaer la acción. Son muchos y variados este tipo de poderes, los más frecuentes suelen ser:
Poder especial para comprar o vender un inmueble en concreto;
Poder especial para aceptar una herencia de un familiar difunto;
Poder especial para la tramitación de un acto administrativo concreto (tramitar el NIE, solicitar el certificado de antecedentes penales, recoger un título académico, obtener la firma digital, etc.);
Poder especial para constituir una empresa;
Poder especial para la gestión bancaria (efectuar cobros y pagos, librar cheques, etc.)
Por su carácter estrictamente personal se trata dentro de las instituciones del Derecho de Familia.
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