Source: http://www.senado.gob.mx/64/gaceta_del_senado/documento/89610
Timestamp: 2019-08-23 01:24:06
Document Index: 190806810

Matched Legal Cases: ['Artículo 123', 'artículo 71', 'artículo 8', 'artículo 123', 'artículo 123', 'Artículo 132', 'artículo 170', 'artículo 28', 'artículo 123']

Gaceta: LXIV/1SPO-85/89610
Propone que se otorgue permiso de paternidad, el cual será prenatal y postnatal. El trabajador contará con dos semanas prenatales y seis semanas postnatales laborables con goce de sueldo.
Iniciativa que reforma diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo y de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, Reglamentaria del Apartado B del Artículo 123 de la Constitución Federal, presentada por la Senadora Patricia Mercado Castro, integrante del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano .
La suscrita, senadora Patricia Mercado Castro, integrante del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, con fundamento en el artículo 71, fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y el artículo 8, fracción I del Reglamento del Senado de la República, sometemos a consideración la siguiente iniciativa que reforma diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo y de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, Reglamentaria del apartado B, del artículo 123 Constitucional, conforme a la siguiente:
El trabajo de cuidado es un asunto que concierne a los derechos humanos no sólo porque posibilita que las personas disfrutemos de un bienestar integral, sino también porque el reparto desigual de estas responsabilidades produce una violación estructural de derechos, especialmente de las mujeres.
Las mujeres son quienes, independientemente de su situación laboral, dedican más tiempo diario al cuidado de otras personas, en comparación con los hombres. Son mujeres quienes más dificultades enfrentan para contar con un mínimo ingreso o salario, a veces de medio tiempo, para así poder hacerse cargo del cuidado de sus hijas, hijos, ancianos y otras personas dependientes. Son ellas las que renuncian a obtener ingresos y otras prestaciones laborales para dedicar su tiempo al cuidado.
¿Cuál es el costo de oportunidad en que incurren las mujeres en estas actividades es decir, aquello que dejan de hacer para cuidar a otras personas? Entre otros, cuidar significa menor tiempo para el aprendizaje, la especialización, el ocio, la participación social y política, o el cuidado personal; mayores dificultades para insertarse en un trabajo fuera del hogar; mayores obstáculos para avanzar en las carreras educativas y laborales; participación en trabajos de menor valoración y menores ingresos, así como mayor participación en el trabajo informal, en el cual las mujeres pueden tener cierto control sobre su tiempo, aunque este tipo de trabajo no les brinde seguridad social ni otros componentes de un trabajo digno.
Por estas razones, es necesario comenzar por reconocer el derecho al cuidado como parte de la agenda de derechos humanos. Cuidarse, cuidar y ser cuidado se relaciona con el derecho al trabajo remunerado, digno o decente, libre de discriminación, en condiciones saludables. Además implica el derecho al goce del tiempo libre, de los beneficios de la cultura, pero también con la posibilidad de participación social, comunitaria y política. Esto sólo será posible mediante la coordinación estructurada de las políticas públicas en un sistema de cuidados.
La discriminación laboral por género en México es un problema que sigue pendiente de resolver a nivel legislativo y en la implementación de políticas públicas. Si bien ocupamos el segundo lugar en el ranking de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) - después de Suecia- con el mayor número de participación de la mujer en el Poder Legislativo a nivel nacional, aún existen brechas en distintos ámbitos que deben combatirse. El ámbito laboral es uno de ellos.
En su libro “La discriminación en el empleo en México”, Estefanía Vela Barba menciona que ser mujer en México no sólo implica menores oportunidades para acceder a un trabajo (según el INEGI 8 de cada 10 hombres mayores de 15 años son económicamente activos, en comparación con 4 de cada 10 mujeres) , sino que constituye un factor importante para ser víctima de discriminación (directa o indirecta) dentro el ámbito laboral.
Existen distintas condiciones que impactan de manera directa la participación económica de las mujeres, una de ellas es el número de hijos. Las mujeres sin hijos tienen una mayor participación económica que las mujeres con hijos; sin embargo, las estadísticas indican que ésta tiende a disminuir conforme aumenta el número de hijos. Para mujeres con uno o dos hijos, la tasa es de 50.1%, pero si el número de hijos es de tres a cinco, la tasa disminuye a 42% (inferior al promedio nacional) y tratándose de seis o más, disminuye hasta un 23.9%. Es decir; entre más hijos, existe mayor probabilidad que las mujeres se queden en casa para dedicarse a su cuidado.
En el caso de prestaciones laborales, Vela Barba identifica grandes diferencias; del 43% de la población que cuenta con algún tipo de prestación laboral, el 60.4% son hombres y el 39.6% mujeres.
En este mismo sentido, la OCDE ha señalado que los resultados de México en cuestión de igualdad de género son todavía deficientes: menos de la mitad del 47% de las mujeres mexicanas mayores de edad participa de forma productiva en cuestiones laborales, en comparación con el promedio de los hombres, que es del 82%.
Si se desagrega la información por actividad según la condición de su unión, se encuentran contrastes entre jefes y jefas de hogares familiares. Los hombres se encuentran mayoritariamente en actividades económicas independientemente de su unión, pues 83.5% de los unidos y 66.1% de los no unidos son económicamente activos. En las mujeres esta proporción se invierte, ya que las unidas son mayormente no activas (57.5%), y las no unidas participan más en actividades económicas (51.1%).
Tras una importante labor de diagnóstico interno, la Suprema Corte de Justicia de la Nación fue una de las instituciones pioneras en responder a este problema, al incluir desde el año 2008 el derecho de sus personas trabajadoras a obtener licencias con goce de sueldo por el nacimiento o adopción de un hijo o hija, la cual se denominó “licencia de paternidad”, anticipándose a la Ley Federal de Trabajo que lo reconoció hasta 2012 de la siguiente manera:
Lo anterior da cumplimiento a los compromisos que México ha adquirido para garantizar los derechos de las mujeres y la igualdad de género dentro del marco de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer; en donde se aprobó la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing (PAB) que reconoce explícitamente la plena realización de los derechos de las mujeres y las niñas como la piedra angular y condición sine qua non para lograr el desarrollo económico, la democracia, la paz y la igualdad de género.
Esta medida es un paso importante del Estado Mexicano y, como bien señala la ministra Margarita Luna Ramos, su importancia radica:
Sin embargo, el periodo de cinco días en la actualidad es demasiado breve en comparación con el promedio de ocho semanas de los países que integran la OCDE. En 25 de los 34 países existe algún ordenamiento jurídico relacionado con la licencia de paternidad, y 12 de ellos otorgan una licencia de más de nueve semanas. Por ejemplo, el Estado en Noruega otorga 10 semanas de descanso, Islandia 13 semanas, Bélgica 19 semanas, Francia 26 semanas o Corea del Sur se encuentra en el primer lugar con 53 semanas.
En los países nórdicos y en Portugal, hasta el 40% de los padres hacen uso de esta figura, pero en contrapartida países como Australia, República Checa y Polonia la proporción es de uno entre cincuenta padres. Además, debemos tomar en cuenta que el resto de los países de este grupo cuenta con mayores periodos de vacaciones con goce de sueldo (México es el país con mayor número de horas laboradas por año en promedio), de los que pueden hacer uso las personas trabajadoras en caso de necesidades de cuidado o para la convivencia y descanso con sus familias.
En lo que respecta a México, de acuerdo con el análisis de Early Institute, de los 2.3 millones de niños que nacen en México al año, sólo un aproximado de 600 mil madres tienen acceso a la licencia de maternidad. Pero el número de permisos por paternidad ni siquiera se conoce, debido a que está a cargo del patrón y la estadística no es registrada por instituciones de seguridad social.
Además, el poco tiempo que se otorga a los hombres propicia desigualdad entre el hombre y la mujer, además de que no contribuye a una crianza igualitaria entre el padre y la madre, como lo señala la constitucionalista Geraldina González de la Vega:
Lo anterior implica que los hombres sólo se toman aquellos permisos de paternidad que son intransferibles y pagados: ni siquiera funciona como un incentivo para modificar comportamientos preestablecidos y normalizados, pues las mujeres seguirán asumiendo más del doble del tiempo. Sólo un permiso exactamente igual para hombres y mujeres permitiría que el empleo femenino no resintiera la maternidad; que las mujeres no fueran vistas (por el entorno y por ellas mismas) como las inevitables y únicas cuidadoras familiares; que los hombres aprendieran a hacerse cargo de sus hijos en soledad, lo cual contribuiría a disminuir la violencia familiar, según varios estudios.
Es el momento de revisar el concepto de cuidados parentales y el papel de las personas en éstos, estudiar cuáles son las similitudes y diferencias a nivel local para aplicar políticas que puedan tener un impacto. Una vez que comience esta tarea, podremos construir una nueva figura de hombres cuidadores, que incluya permisos mixtos para el cuidado de familiares en los hospitales y clínicas, el acceso igualitario de las hijas e hijos de personas trabajadoras a las guarderías, el goce de servicios e instalaciones de cuidado para personas en trabajos eventuales, a distancia, en vía pública y de autoempleo, entre otras formas que no están contempladas en la cobertura actual de nuestros sistemas de seguridad social.
Esto es una medida posible, está a nuestro alcance y cambiaría la realidad de forma notable, al lograr un verdadero avance con miras a garantizar condiciones de equidad. Además, nos encontramos en una coyuntura política e institucional favorable al tema, ya que se ha colocado colocadoo en un sitio relevante en la agenda pública, como resultado de años de presión del movimiento feminista, la academia, las organizaciones sociales, los medios de comunicación, así como de un fuerte respaldo de organismos internacionales como la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer (ONUMujeres), la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que han ayudado a delinear los principales desafíos para la igualdad sustantiva y la transformación de la vida cotidiana de las mujeres.
Así, y bajo el principio de ampliar los derechos se plantea reformar la Ley Federal del Trabajo en esta materia, a fin de incluir que los hombres trabajadores puedan gozar de una licencia de paternidad suficiente, en el caso del nacimiento de un hijo y que dicha licencia sea otorgada, también, para el caso de adopción.
La presente iniciativa pretende ampliar un derecho fundamental, bajo la perspectiva de igualdad y equidad entre el hombre y la mujer, en materia de trabajo; el derecho de paternidad, que hoy en día prevalece en el marco jurídico, es inferior a la recomendación propuesta por la OCDE que, por lo menos, señala deben de ser 8 semanas. Imprimir este cambio en nuestra Ley Federal del Trabajo, propiciará que se fomenten programas y políticas que respeten y garanticen condiciones de la igualdad, además de que aumentará la calidad de vida de las personas y de las familias.
Que reforma diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo y de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, Reglamentaria del apartado B del artículo 123 de la Constitución Federal.
ARTÍCULO PRIMERO.- Se reforma la fracción XXVII Bis del Artículo 132, y la fracción V del artículo 170, ambas de la Ley Federal del Trabajo, para quedar como sigue:
XXVII Bis. Otorgar permiso de paternidad, el cual será prenatal y postnatal. El trabajador contará con dos semanas prenatales y seis semanas postnatales laborables con goce de sueldo.
Las semanas prenatales se disfrutarán una vez el trabajador tenga conocimiento de la fecha próxima del parto; a partir de la fecha del nacimiento de los hijos, iniciarán las seis semanas postnatales.
El patrón otorgará el permiso de paternidad con goce de sueldo una vez que el trabajador haya comprobado el estado de gravidez por conducto de la licencia de maternidad o certificado médico, que anuncie o precise la fecha próxima del parto.
V. Durante los períodos de descanso a que se refieren las fracciones II y III, percibirán su salario íntegro;
VI. …. VII.
ARTÍCULO SEGUNDO.- Se adicionan un párrafo segundo y uno tercero al artículo 28, de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, Reglamentaria del apartado B, del artículo 123 Constitucional, para quedar como sigue:
Los hombres trabajadores tendrán un permiso de paternidad, obligación que el patrón otorgará a éstos con goce de sueldo laborable. Este permiso no podrá ser menor a ocho semanas, de las cuales dos serán prenatales y seis postnatales. Las semanas prenatales se disfrutarán una vez que el trabajador tenga conocimiento de la fecha próxima del parto y a partir de la fecha del nacimiento de los hijos iniciarán las seis semanas postnatales.
SEGUNDO. En un máximo de 90 días naturales siguientes a la publicación del presente decreto, el Ejecutivo deberá realizar las adecuaciones a las normas y/o reglamentos correspondientes en ejercicio de sus atribuciones, a fin de hacer efectivo el ejercicio de este derecho.
Vela, Estefania. “La discriminación en el empleo en México”. Instituto Belisario Domínguez (2017).