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Timestamp: 2019-01-21 06:43:04
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TODOS LOS SERES HUMANOS TENEMOS TODOS LOS DERECHOS HUMANOS | María Antonieta Navarrete Ramos
TODOS LOS SERES HUMANOS TENEMOS TODOS LOS DERECHOS HUMANOS
MARÍA ANTONIETA NAVARRETE RAMOS *
SUMARIO: I. Introducción. II. ¿De dónde provienen los Derechos Humanos? III. De los Derechos Humanos y sus garantías en el Estado Mexicano. IV. Conclusiones.
El título de este artículo podrá parecer obvio; sin embargo, es menester recordar siempre que todos los seres humanos tenemos todos los derechos humanos; esto porque la realidad nos muestra que parte de la humanidad actúa con total desobediencia, desafío y violación de los derechos humanos; sea esta desobediencia o violación de autoridad a particulares o de personas a personas que sin consideración alguna privan de la libertad o de la vida; someten a distintas manifestaciones de esclavitud, y la lista podría ser muy larga.
Agreguemos además aquellas violaciones a derechos humanos que prima facie parecen menores, pero no lo son; por ejemplo fumar en círculo de amigos aunque sea al aire libre; esto constituye una falta de respeto al derecho de disfrutar un medio ambiente sano a los que no gustan del cigarro y aun hasta su humo puede dañar la salud de uno o más de ellos. Los vecinos que casi a diario escuchan música con tan alto volumen desde la noche hasta la mañana siguiente, sin interesarles si sus propios vecinos no podrían dormir con el ruido; tal vez ni siquiera piensan en esa posibilidad; sólo se concentran en lo que creen que es derecho de hacer en sus casas lo que deseen, pero no piensan que los otros también son titulares de derechos humanos que la propia autoridad tiene la obligación de proteger, y el Estado de sancionar dichos actos violatorios de derechos humanos.
*Candidata a Doctora en Derecho con orientación en Derecho Procesal. Universidad Autónoma de Nuevo León, México. Maestría en Derecho Procesal Constitucional en la UANL. Diputada de la LI Legislatura del Estado Independiente, Libre y Soberano de Coahuila de Zaragoza.
El objetivo de este trabajo es recordar que la humanidad entera por el hecho de serlo, y porque además los derechos humanos son reconocidos en las constituciones de los Estados que se precian de ser Estado Constitucional y Democrático de Derecho como es el caso del Estado Mexicano, tienen obligaciones y deberes en mérito de los derechos humanos. Las obligaciones para toda autoridad; los deberes para los Estados.
Nos encontramos en la era de los Derechos Humanos como un paradigma constitucional que cada día se extiende, siendo reconocidos estos derechos para que no se repitan las atrocidades y actos vejatorios e inhumanos como los de las guerras mundiales que ha padecido la humanidad. Estamos ante los Derechos Humanos interdependientes de un mundo globalizado.
No se trata solamente de tener todos los derechos humanos por el hecho de ser humanos, sino que estos derechos se respeten, protejan y garanticen; esto último por medio de las instituciones que a la luz del Derecho los hagan efectivos.
El respeto en las formas vertical y horizontal; y estos derechos y sus garantías deben ser establecidos por los propios Estados formando parte del ordenamiento jurídico.
Todos los seres humanos tenemos derechos, pero también deberes; están íntimamente ligados para lograr la convivencia que pueda ser traducida en bienestar y felicidad.
II ¿DE DÓNDE PROVIENEN LOS DERECHOS HUMANOS?
Encontramos datos históricos de lejana antigüedad que orientan, sostienen o establecen leyes consideradas de origen divino, y tan fundamentales que ni siquiera el rey tenía capacidad o sabiduría para cambiarlas. Un ejemplo de esto se encuentra en un párrafo que según dato histórico pertenece al Siglo III en Persia y atribuido al Rey Sasánida Ardashir I, que establece:
Sabed que vuestra autoridad se ejerce solamente sobre el cuerpo de vuestros súbditos, y que los reyes no tienen poder alguno sobre el corazón humano. Sabed que, aunque dominéis a los hombres en lo que respecta a sus posesiones, no los dominaréis nunca en el feudo de su mente. [1]
Querer dominar el alma y el espíritu del hombre es una tarea imposible de realizar por las características tan específicas que por naturaleza posee el ser humano. Se podrá tener en prisión a un individuo, en el que su realidad sea un estrecho cuarto pestilente; pero mientras su cuerpo físico permanece en tales condiciones, su alma y su espíritu pueden estar anhelando y viendo mentalmente, así como sintiendo, el estar en su gloriosa libertad. Nadie podrá robarle ese derecho, con él nació y con él morirá. Estos derechos inherentes al hombre son los denominados los Derechos Humanos; ningún ser humano se los ha dado; nació con ellos y fenece con ellos, mas sin serle quitados sí pueden ser restringidos y conculcados. Así podemos nombrar el derecho a la libertad en sus distintas manifestaciones: física, de expresión oral y escrita, de tránsito; y de todas aquellas libertades que ejercidas no vayan a violentar los derechos de los demás; ergo, el límite a los derechos humanos es cuando ejerciendo el propio derecho no se vulnere el derecho de otro u otros. Además la bandera de los derechos humanos es el respeto a la dignidad de la persona, [2] y tiene una trayectoria divina; veamos lo siguiente en el libro de Números, capítulo 27, versículo 19 (27:19) que forma parte de la Biblia y se produjo cuando Dios da la orden a Moisés de que designara como su sucesor a Josué: “Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca”. Estos conceptos han influido en el iusnaturalismo del que más adelante nos ocuparemos sucintamente.
El Dios Creador hizo al hombre con dignidad; y dignidad es lo que tiene cualidad de digno, y digno o digna a su vez, es un adjetivo que carga el contenido de “merecedor, merecedora de algo”, y así debemos decir: El hombre y la mujer son merecedores de una vivienda digna, de buena educación, de un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar, de un salario digno, de una justicia pronta y expedita, de una nacionalidad, de protección a su salud, de una sana alimentación y derecho al agua; ésta no solamente para beberla y saciar su sed, sino también para el aseo de los utensilios con los que prepara sus alimentos, además de ser necesaria para su aseo personal y el de su casa habitación. Lo anterior sólo como ejemplo, pues la lista pudiera ser casi interminable.
Del siglo XVIII tenemos en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos (1776) “… todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; […]”.
Un acontecimiento de gran alcance: la proclamación, defensa y vigencia de los Derechos Humanos, es la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, aprobada por la Asamblea Nacional francesa, el 26 de agosto de 1789. [3] Declara en sus primeras líneas que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos del hombre, vistos éstos como derechos naturales, inalienables y sagrados, son las únicas causas de los males públicos y de la corrupción de los gobiernos.
Sabemos que en relación con la historicidad, en torno a la Segunda Guerra Mundial, fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas reunida en París el 10 de diciembre de 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, [4] que ha inspirado más de 80 declaraciones y tratados internacionales que por el hecho de ser signados y reconocidos por los Estados en su ordenamiento jurídico, se convierten en derecho positivo.
Se ha escrito sobre Derechos Humanos, y sus distintos autores han proporcionado rutas para el seguimiento de su estudio científico; uno de ellos es sin duda el español PÉREZ LUÑO, que en entrevista, entre otras cosas declaró lo siguiente:
Los derechos humanos fueron formulados… como un conjunto de facultades jurídicas y políticas propias de todos los hombres y en todos los tiempos. Se trataba de unas verdades, cuya evidencia podía demostrarse a través de los dictámenes de la recta razón. [5]
Se ha hablado y escrito sobre las exigencias de la naturaleza humana que no tienen tiempo, sino que son eternas; lo cual me parece incuestionable, toda vez que la naturaleza del ser humano es consustancial a una herencia de derechos desde su presencia en la Tierra. Estos derechos humanos por ser inherentes al ser humano han ido presentándose como exigencias irrefutables a través de la historia y en sus diversos alcances seguirán por mayores metas que tal vez nunca tendrán fin.
Por todo lo anterior, lecturas, y experiencias cotidianas propias y ajenas, considero que los Derechos Humanos son un conjunto de declaraciones y protocolos que reivindican la dignidad del ser humano a través de la Historia con cuatro territorios muy precisos: territorios político, jurídico, ético y social; declaraciones que las constituciones de los Estados Constitucionales y Democráticos de Derecho las rescatan y reconocen en el texto fundamental incorporándolas a su propio ordenamiento jurídico.
Se hace necesario comentar brevemente cada territorio:
El territorio político es de gran atractivo para la alusión de los Derechos Humanos en los discursos, y más atractivo aún si éstos son verdaderamente respetados, protegidos y garantizados. Enarbolar los Derechos Humanos reviste la política y le otorga un alto valor.
En el territorio jurídico dentro del panorama histórico hemos visto su desarrollo grosso modo en el Iusnaturalismo, Iuspositivismo y actualmente en el constitucionalismo.
El Iusnaturalismo, corriente filosófica del Derecho, dominó durante los siglos XVII y XVIII caracterizada por defender la existencia de “derechos” innatos al hombre, alcanzando su mayor expresión con la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano en 1789 en Francia.
El iuspositivismo se presenta en el siglo XIX, y perduró gran parte del siglo XX con la influencia de Kelsen quien objetaba el carácter científico del iusnaturalismo. [6]
Y actualmente se vive el constitucionalismo a la luz de la Teoría del neoconstitucionalismo.
Respecto al neoconstitucionalismo es importante comentar lo que dos juristas dicen al respecto: Ángela FIGUERUELO hace alusión a los cambios que ha experimentado el Derecho Constitucional sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial y sus estragos en el occidente democrático; de estas modificaciones, de esos cambios se ocupa el neoconstitucionalismo. [7]
Al respecto Luis Eduardo ZAVALA, considera que uno de los ejes de la teoría neoconstitucionalista es proporcionar garantía efectiva a los Derechos Fundamentales. [8]
Coincido con lo anterior, y expreso que es digno de considerar que el neoconstitucionalismo trae consigo el retomar necesariamente la Constitución y valorarla en toda su magnitud por el hecho de ser la norma fundamental, e integrar en ella los Derechos Humanos de los Tratados Internacionales y protocolos, los Derechos Fundamentales; así como las instituciones que habrán de protegerlos y garantizarlos.
En el territorio ético, sin duda alguna está expuesto para todos por el hecho de que debemos actuar rectamente con todas las personas, considerándolas dignas de respeto y consideración; la promoción de los Derechos Humanos por todas las autoridades debe realizarse para la consecución de estos principios éticos y morales.
En el territorio social es bien sabido acerca de las organizaciones civiles que buscan la protección y en su caso la reparación de daños por los derechos humanos conculcados. Lo anterior no obsta para que particulares también acudan en demanda del respeto, protección y garantías de sus derechos Humanos y Fundamentales acudiendo directamente a las instituciones competentes para ello.
III. DE LOS DERECHOS HUMANOS Y SUS GARANTÍAS EN EL ESTADO MEXICANO
Ha llegado el momento de plantear los Derechos Humanos no solamente con una concepción filosófica, moral, política y social; sino en su versión constitucional en la que estos Derechos Humanos, son reconocidos y garantizados por los Estados de nuestro continente.
Para el caso mexicano se encuentran establecidos los Derechos Humanos y sus garantías en el capítulo I, artículo 1° constitucional, a través de la reforma constitucional de junio de 2011 en el que son incorporados los Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos de los que el Estado Mexicano es parte.
Es decir, se cuenta con el reconocimiento constitucional de los Derechos Humanos y los Tratados Internacionales sobre estos derechos; pero también existen las garantías para protegerlos, hacerlos efectivos en el ordenamiento jurídico y en la vida de las personas. No se han dado estos derechos como una dádiva, como una gracia, sino como un reconocimiento de ellos inherentes al ser humano; no gozarlos realmente, constituye una manifiesta desobediencia a la norma superior dando por resultado la desconsideración para aquél que es lo más digno e importante en nuestro planeta Tierra: el ser humano; el hombre y la mujer para preservarlo como lo más valioso de este mundo que habitamos.
Con esta reforma constitucional, todo acceso a la justicia deberá dar por resultado resoluciones con la más amplia protección a las personas según el caso concreto, ubicándose en el principio pro persona en las normas relativas a los Derechos Humanos, mismas que deberán ser interpretadas conforme a la Constitución y a los Tratados Internacionales que conformándose desde el seno de las Naciones Unidas a través de la Organización de los Estados Americanos —OEA— nace el Sistema Interamericano de Promoción y Protección de los Derechos Humanos que lo constituyen:
Además se aprueba el documento que rige y fortalece el susodicho sistema, y que es la “Convención Americana sobre Derechos Humanos”, misma que ha dado origen a diversos protocolos sobre la temática de los Derechos Humanos nacidos en distintos países que han signado la aceptación de esta Convención.
Pero regresando al artículo 1° constitucional, el Estado Mexicano establece que el ejercicio de los Derechos Humanos y la garantía para su protección, no podrá restringirse ni suspenderse salvo en los casos y condiciones que establece la propia Constitución. La Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó al respecto que “…cuando la Constitución establezca una restricción expresa al ejercicio de los derechos humanos, se deberá estar a lo que indica la norma constitucional”. [9]
Asimismo el susodicho artículo constitucional ordena que todas las autoridades en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los Derechos Humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. Para el Estado establece que deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los Derechos Humanos, en los términos que establezca la ley. Es decir, que la norma constitucional ordena distintos actos de obligación a todas las autoridades; mientras que señala deberes muy específicos para el Estado Mexicano en nuestro caso como ya quedó expresado.
Se ha hecho mención sobre el Estado Constitucional, por lo que se hace necesario mencionar que el Estado Constitucional a la luz del Derecho Comparado lo sostienen cuatro pilares esenciales: 1. La separación de poderes. 2. El respeto a los Derechos Fundamentales. 3. El acceso a mecanismos eficaces, sencillos y rápidos de protección a Derechos Fundamentales. 4. El principio de juridicidad. [10]
Debido a la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos como último y máximo garante en el nivel supranacional de la protección de los Derechos Humanos, sus sentencias y jurisprudencia basadas en la Convención Americana sobre Derechos Humanos y demás protocolos, constituyen la fortaleza de este sistema en cuanto a la aplicación de la doctrina del efecto útil o de protección efectiva de las sentencias que versan sobre Derechos Humanos, por lo que los países parte de esta Convención Americana y el reconocimiento de la CorteIDH de los países firmantes, —El Estado Mexicano lo es— habrá de considerar las jurisprudencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y para el caso, veamos:
La Suprema Corte de Justicia de la Nación —SCJN— determinó:
Cuando el criterio se haya emitido en un caso en el que el Estado mexicano haya sido parte, la aplicabilidad del precedente al caso específico debe determinarse con base en la verificación de la existencia de las mismas razones que motivaron el pronunciamiento;
En todos los casos en que sea posible, debe armonizarse la jurisprudencia interamericana con la nacional; y
De ser imposible la armonización, debe aplicarse el criterio que resulte más favorecedor para la protección de los derechos humanos de las personas. [11]
Por lo anterior, el Derecho Procesal Constitucional Mexicano colaboró eficazmente para esta reforma a la Constitución sobre Derechos Humanos y sus garantías, otorgando al Poder Legislativo el andamiaje científico para la protección y eficacia garantizada de estos derechos. El que se hable de garantías; éstas constituyen los medios para protegerlos y que son brindados precisamente por el Derecho Procesal Constitucional Mexicano, que para el caso que nos ocupa serían el Juicio de Amparo, establecido por los artículos 103 y 107 constitucionales y la nueva Ley de Amparo, Reglamentaria de los antedichos artículos; además de que todo proceso judicial en todas las materias del Derecho habrá de realizarse a la luz del artículo 1° constitucional que protege y garantiza los Derechos Humanos reconocidos en la Constitución y en los Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos de los que el Estado Mexicano es parte, así como en el artículo 133 constitucional. Esto significa que todo juzgador local, federal o constitucional, deberá solucionar el caso concreto armonizando las leyes federales o locales según el asunto, la Constitución y los Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos. Todo esto deberá considerarse para estar en condiciones de poder favorecer a la persona con la norma que más le favorezca al caso que se juzga a la luz de estos instrumentos jurídicos indispensables hoy, en todo juicio mexicano: Constitución, Tratados Internacionales de la materia de los que el Estado Mexicano sea parte, y leyes federales y locales, para así poder ejercer el principio pro persona establecido al final del artículo 1° constitucional en su segundo párrafo que ordena: “…favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia”.
Consecuencia de la reforma constitucional referida, se produjeron nuevos términos, y uno de los más directamente relacionados es “Control de convencionalidad”.
Respecto al “control de convencionalidad” significa que el Estado firmante de la “Convención Americana sobre Derechos Humanos” y en general de los Tratados Internaciones deberá realizar todo lo necesario para que estas normas de carácter internacional sean aplicadas cabalmente. Ello implica también —ya se hizo alusión a las obligaciones de las autoridades mexicanas conforme al artículo 1° constitucional y el deber del Estado— que todo juzgador deberá ejercer el “Control de convencionalidad ex officio en un modelo de control difuso de constitucionalidad”. [12]
Ahora bien; al ser la Constitución la fuente principal de la que deben beber todas las materias del Derecho, y que ninguna ley debe contravenirla, ordena este texto que en los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los Derechos Humanos reconocidos en la propia Constitución y en los Tratados Internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección; estas garantías son los medios provistos para sustanciar las demandas por violaciones de Derechos Humanos, porque de nada serviría el reconocer los Derechos Humanos , si no existen las instituciones, los medios para hacerlos valer.
Además estas garantías procesales para la protección de los Derechos Humanos deben existir con toda eficacia en todo país que se precie de ser “Constitucional y Democrático de Derecho”; y debe considerarlas en su ordenamiento jurídico interno.
Los Derechos Humanos son propios de todas las personas; y así como toda propiedad se defiende, se protege, se disfruta; los Derechos Humanos deben conocerse, protegerse, disfrutarse, debiendo otorgar el Estado los mecanismos eficaces para su pleno goce a través de instituciones cuyos accesos y procedimientos sean sencillos, expeditos y eficaces; pues es bien sabido que justicia retardada es justicia denegada.
Es menester acatar el mandato constitucional del artículo 1° que obliga a toda autoridad a promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos. El Estado mexicano tiene también la orden constitucional de prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos fundamentales.
Es cuestión de obedecer con voluntad política, jurídica, ética y social lo que la soberanía del pueblo, a través de sus representantes, ha ordenado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, respecto al reconocimiento y garantía de los derechos humanos.
La felicidad a la que aspira el ser humano se fundamenta en el respeto y garantías de los derechos humanos de todas y todos, por lo que hoy en día en el centro de la ingeniería constitucional, todos los demás derechos deben giran alrededor de ellos.
[1] Asociación Latinoamericana para los Derechos Humanos, “Un idioma tan antiguo como la humanidad”, Revista judicial derecho ecuador.com. http://www.derechoecuador.com/utility/Printer.aspx?e=35050
[2] “Los Derechos Humanos y Naciones Unidas”, http://www.un.org/spanish/geninfo/faq/hr2.htm
[3] Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos, “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, 1789”, http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/derhum/cont/30/pr/pr23.pdf
[4] http://www.un.org/es/documents/udhr/history.shtml
[5] PÉREZ LUÑO, Antonio Enrique , “Sobre los Derechos Humanos”, Entrevista realizada por HERMOSA ANDÚJAR, Antonio, Araucaria, Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, España, 2007, http://institucional.us.es/araucaria/entrevistas/entrevista_5.htm
[6] OROZCO HENRÍQUEZ, J. Jesús, “Los “Derechos Humanos” y la polémica entre iusnaturalismo y iuspositivismo”, http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/1/399/3.pdf
[7] FIGUERUELO BURRIEZA, Ángela, “Nuevas tendencias del Derecho Constitucional en Europa”, en Torres Estrada, Pedro (comp.), Neoconstitucionalismo y Estado de Derecho, México, Limusa, Noriega Editores, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 2006, p. 105.
[8] ZAVALA de ALBA, Luis Eduardo, “ Los Derechos Fundamentales ante el (neo) constitucionalismo”, en Torres Estrada, Pedro (comp.), Neoconstitucionalismo y Estado de Derecho, México, Limusa, Noriega Editores, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 2006, p. 244.
[9]http://www2.scjn.gob.mx/asuntosrelevantes/pagina/seguimientoasuntosrelevantespub.aspx?id=129659&seguimientoid=556
[10] TRIBUNAL CONSTITUCIONAL BOLIVIA, “Revisión de acción de amparo interpuesta por Pedro Percy Gonzáles Monasterio y otros contra la Corte Superior de Distrito dde Santa Cruz”, Sentencia Constitucional 0110/2010-R, 10 de mayo de 2010, http://biblio.juridicas.unam.mx/revista/pdf/DialogoJurisprudencial/8/cnt/cnt6.pdf
[11] RESOLUCIÓN, Suprema Corte de Justicia de la Nación, agosto-septiembre de 2013, http://www2.scjn.gob.mx/asuntosrelevantes/pagina/seguimientoasuntosrelevantespub.aspx?id=129659&seguimientoid=556
[12] Para más detalles e información sobre tesis relacionadas al tema véase: http://ius.scjn.gob.mx/paginas/DetalleGeneralScroll.aspx?id=23183&Clase=DetalleTesisEjecutorias
El presente artículo lo puede encontrar en la siguiente dirección electrónica en la página 10:
Posted by Maria Antonieta Navarrete Ramos on Nov 17, 2015 in Derechos Humanos | Comentarios Desactivados en TODOS LOS SERES HUMANOS TENEMOS TODOS LOS DERECHOS HUMANOS