Source: https://www.iurisprudente.com/2017/02/
Timestamp: 2020-04-05 23:30:53
Document Index: 241776121

Matched Legal Cases: ['artículo 141', 'artículo 249', 'artículo 249', 'artículo 217', 'artículo 249', 'artículo 1006', 'artículo 981', 'artículo 1001', 'artículo 1000', 'artículo 813', 'artículo 1000', 'artículo 1000']

Iuris Prudente: febrero 2017
Cada consejero tendrá un voto, aunque podrá conferirse voto dirimente, en caso de empate a algún consejero o al presidente. El secretario no consejero no tendrá voto. No cabe someter a arbitraje el desempate en las votaciones (Resolución DGRN de 27 de abril de 1989). La cláusula estatutaria debe respetar la exigencia de mayoría de dos tercios de los miembros del consejo para la delegación de facultades.
La Sentencia del Tribunal Supremo de 16 de enero de 2019, en relación con una convocatoria de junta general, considera admisible la actuación de un consejo incompleto mientras conserven sus cargos vigentes la mayoría de sus miembros (en el caso, se hallaban vigentes los cargos de dos de los tres consejeros). Se ratifica la doctrina de la DGRN al respecto, con cita de la Resolución DGRN de 14 de marzo de 2016, argumentando con base en el 171 TRLSC, que confiere a cualquiera de los administradores que permanecen en el cargo para convocar la junta general cuando se produce alguno de los cuatro supuestos especiales que prevé (muerte o de cese del administrador único; muerte o de cese de todos los administradores solidarios; muerte o de cese de alguno de los administradores mancomunados; y muerte o de cese de la mayoría de los miembros del consejo de administración) implica que, en el resto de casos, el consejo puede constituirse válidamente y adoptar todo tipo de acuerdos, y en el el artículo 141 RRM, del que se desprende que, en caso de nombramiento de un consejo de administración, basta que acepten la mayoría de los componentes designados para que el órgano quede válidamente constituido, considerando que "... al no tratarse de un consejo deficitario, que queda paralizado por el cese de la mayoría de sus vocales, sino mayoritario, por aplicación de la regla de la mayoría consagrada en el citado art. 247.2 LSC, puede seguir en funcionamiento mientras se provee a la cobertura de la vacante".
En sentido similar, la Resolución DGRN de 31 de octubre de 2019 confirma la calificación registral negativa de una cláusula estatutaria conforme a la cual los acuerdos del consejo se adoptarían por mayoría absoluta de los consejeros asistentes, por no hacer salvedad alguna a la mayoría especial del artículo 249.2 TRLSC.
En cuanto a la retribución de los consejeros delegados o ejecutivos (la he tratado en esta entrada "El órgano de administración de las sociedades de capital ..."). Reitero, por su trascendencia, que que la doctrina de la DGRN en su Resolución de 17 de junio de 2016, al respecto de la retribución de los consejeros delegados o consejeros ejecutivos, como materia no reservada a los estatutos, ha sido expresamente rechazada por la Sentencia del Tribunal Supremo de 26 de febrero de 2018, que resuelve un recurso judicial contra una calificación negativa de un registrador mercantil ante una cláusula estatutaria del siguiente tenor: «El cargo de administrador no será retribuido, sin perjuicio de que, de existir consejo, acuerde éste la remuneración que tenga por conveniente a los consejeros ejecutivos por el ejercicio de las funciones ejecutivas que se les encomienden, sin acuerdo de la junta ni necesidad de previsión estatutaria alguna de mayor precisión del concepto o conceptos remuneratorios, todo ello en aplicación de lo que se establece en el artículo 249.2º de la Ley de Sociedades de Capital ». El Tribunal Supremo, admitiendo que dicha cláusula sería conforme con la expresada doctrina de la DGRN, según la cual la retribución de los cargos ejecutivos en los órganos de administración colegiada no está sujeta a reserva estatutaria, entiende que, en una interpretación literal de las normas, el artículo 217 del TRLSC, que exige que la retribución del administrador se establezca en los estatutos, es aplicable a todas las clases de órgano de administración y y a todas las funciones de los administradores, ejecutivas o no, lo que considera concordante con otras normas, como el 218 TRLSC, sobre remuneración mediante participación en beneficios, o el 219, sobre remuneración en acciones o participaciones, que serían aplicaciones de la regla general y no excepciones a la misma. Alude el Tribunal Supremo, como refuerzo de su tesis, a otras disposiciones del TRLSC, como las que disciplinan la memoria en las cuentas generales y el artículo 249 bis "i", que recoge entre las facultades indelegables en los consejeros delegados "Las decisiones relativas a la remuneración de los consejeros, dentro del marco estatutario y, en su caso, de la política de remuneraciones aprobada por la junta general", resaltando la referencia de la norma al "marco estatutario" en relación con las remuneraciones de los administradores. Hace, por último, referencia el Tribunal Supremo a que su doctrina es conforme con las exigencias de transparencia y de protección de los socios minoritarios propias de las sociedades no cotizadas. En consecuencia, para que un consejero delegado o consejero ejecutivo pueda percibir retribuciones por sus funciones ejecutivas estas deberán estar previstas en los estatutos, fijando la modalidad de retribución y por acuerdo de la junta general deberá establecerse la retribución máxima, quedando a la decisión del consejo la distribución de esa remuneración entre sus miembros.
Esta doctrina se circunscribe al ámbito de las sociedades no cotizadas. En las sociedades cotizadas es la propia norma legal la que prevé que el cargo de consejero será retribuido salvo disposición en contra de los estatutos, lo que dispensa de una previsión estatutaria específica al respecto, debiendo la junta general fijar la política de retribuciones y la retribución máxima de los administradores y el consejo de administración fijará la retribución concreta de cada administrador (artículos 529-16 y siguientes TRLSC).
Publicado por Francisco Mariño Pardo en 12:04:00 No hay comentarios:
Renuncia del transmisario a la herencia del primer causante y sustitución vulgar. La Resolución DGRN de 20 de enero de 2017
La Resolución DGRN de 20 de enero de 2017 aborda diversas interesantes cuestiones relativas al juego de la sustitución vulgar y el derecho de transmisión. Estando estas materias entre aquellas de las que ya me he ocupado, mal que bien, en este blog, dedicaré la presente entrada al comentario de la resolución referida.
Así que la presenta entrada es un complemento de otras previas, a las que me remito:
- Sustitución vulgar. Casos en que tiene lugar.
- La naturaleza del derecho de transmisión.
El caso que se plantea en la Resolución de 20 de enero de 2017 es el siguiente:
Se presenta a inscripción una escritura de partición de la herencia de dos causantes, un matrimonio. La esposa (Doña F. J. B) falleció intestada en el año 1992. Por acta notarial de declaración de herederos ab intestato constan declarados como tales sus cinco hijos, sin perjuicio de la cuota legal usufructuaria del viudo. El esposo fallece en el año 2016, bajo un testamento en que instituyó herederos a sus mismos cinco hijos por partes iguales «con sustitución vulgar a favor de sus respectivos descendientes, del modo establecido por la ley para la representación hereditaria».
Una de las hijas de los causantes anteriores (doña M. D. S. J) fallece (año 2015), después de su madre y antes de su padre, bajo un testamento en que nombra heredero universal a su pareja (Don J. A. A. S.) «con sustitución para caso de premoriencia, renuncia o incapacidad para suceder por Don R. A. S., (…) hijo de Doña I. A. S., hermana de la pareja de la testadora». Tras dicho fallecimiiento se formaliza la partición de la herencia de la referida madre, con intervención de los cuatro hijos sobrevivientes y del esposo de la fallecida (su transmisario), renunciando este a favor de los cuatro hijos sobrevivientes a la herencia de la madre (dice la resolución: "En la citada escritura de operaciones particionales comparecen los cuatro hijos que sobreviven a los padres y el viudo y heredero de la hija fallecida, doña M. D. S. J. En el otorgamiento IV se dispone lo siguiente: «Renuncia.–Don J. A. A. S. renuncia de manera expresa e irrevocable a todos cuantos derechos se deriven y correspondan en la herencia causada por el fallecimiento de Don J. S. M. y Doña F. J. B., y a favor de Doña M., Doña E., Doña C., y Don J. J. S. J., por partes iguales (hermanos de su esposa Doña M. D. S. J.)». Y, como consecuencia, se adjudican los bienes de sus padres entre los cuatro hermanos supervivientes en la forma que tienen por conveniente").
Al fallecer esta hija antes del padre, el efecto de su premoriencia en relación con la herencia del mismo es el acrecimiento a favor de los restantes herederos testamentarios (los restantes hijos del testador), en cuanto habían sido instituidos todos los hijos herederos por partes iguales y la sustitución vulgar establecida por el testador lo era a favor de los descendientes de los herederos, siendo así que la hija premuerta al testador falleció sin descendencia. Es de advertir, aunque no sea trascendente para el caso, que la fórmula utilizada para la sustitución vulgar en el testamento de este causante "del modo establecido por la ley para la representación hereditaria" hubiera excluido la sustitución para el caso de renuncia del heredero, dado que la representación hereditaria no tiene lugar en dicho supuesto de renuncia del llamado.
Las dudas se plantean en relación con la sucesión de la madre. Esta fallece intestada y la hija la sobrevive, falleciendo a su vez con posterioridad a aquella, sin que conste que haya aceptado ni repudiado la herencia de su madre. Surgen aquí los presupuestos del derecho de transmisión, pues al fallecer la hija llamada como heredera (transmitente) sin aceptar ni repudiar la herencia de su madre (primera causante), se transmite a sus herederos el mismo derecho que ella tenía en dicha herencia (artículo 1006 Código Civil). Ese heredero de la transmitente (el transmisario) recibe, por tanto, el ius delationis en la herencia de la primera causante, pudiendo aceptarla o repudiarla.
Pero para recibir el referido ius delationis en la herencia de la primera causante es imprescindible que el transmisario acepte la herencia de la transmitente. Si el transmisario repudiase la herencia de la transmitente, sería necesario determinar los efectos de esa renuncia en la herencia de la propia transmitente, bien según su testamento, bien según las disposiciones legales, pues la repudiación del primer llamado como heredero no implica que no exista un heredero de la transmitente, dada la posibilidad de delaciones sucesivas o subsidiarias, y la transmisión del ius delationis lo sería entonces a favor de los llamados subsidiariamente como herederos a la propia herencia del transmitente. En el caso de la resolución, dado que la hija nombra un sustituto vulgar, incluyendo expresamente en la sustitución el caso de renuncia (lo mismo sucedería si la sustitución fuera simple o sin expresión de casos), sería este sustituto el llamado a la herencia de la transmitente como heredero y a favor de él se transmitiría el ius delationis en la herencia de la primera causante. Si el sustituto vulgar también repudiase la herencia de la hija-transmitente, se abriría la sucesión intestada de la misma, por quedar definitivamente vacante su llamamiento testamentario, y el ius delationis se transmitiría a favor de los herederos intestados de la transmitente. A esta cuestión hace referencia la resolución que analizamos, como después diré.
En el caso de la resolución, se asume que el transmisario aceptó la herencia de la transmitente, considerándose, además, que el ejercicio del ius delationis por el transmisario respecto a la herencia de la primera causante implica la aceptación tácita de la herencia del transmitente, en cuanto esta aceptación es presupuesto necesario para el ejercicio de aquel derecho (el ius delationis), según lo ya dicho. Y la herencia a la que renuncia el transmisario no es la del transmitente sino la de la primera causante, en ejercicio de la opción a aceptar o repudiar que el ius delationis implica.
Ante ello, la calificación registral considera que entraría en juego la sustitución vulgar que estableció el transmitente para su propia sucesión. Para la DGRN no se da tal efecto, pues el transmisario acepta la herencia del transmitente, lo que excluye que se dé el caso de renuncia a la herencia del transmitente para el se que previó por este la sustitución vulgar, y repudia la del primer causante, y serán las reglas que regulen la sucesión del primer causante las que determinarán el destino de la porción renunciada. En el caso, se produce el derecho de acrecer a favor de los coherederos ab intestato (artículo 981 Código Civil "En las sucesiones legítimas la parte del que repudia la herencia acrecerá siempre a los coherederos"), al ser una renuncia pura y simple y a favor de todos los coherederos del transmitente (cuestión que después veremos).
Veamos como lo argumenta la DGRN:
"Es importante diferenciar las dos sucesiones –la de doña F. J. B. y la de doña M. D. S. J.– porque la sustitución vulgar señalada en el testamento de doña M. D. S. J. funciona sólo para su sucesión, de manera que sólo referida la renuncia a esa podría entrar en juego la sustitución a favor de don R. A. S. Pero si se acepta la herencia de doña M. D. S. J. y después, en ejercicio de «el mismo derecho que él –M. D.– tenía», se renuncia a la herencia a la que estaba llamada doña M. D. S. J., que es la de su madre, doña F. J. B., entonces serán las normas del título sucesorio de doña F. J. B. las que marquen quien entra en el orden de llamamientos. Al ser sucesión intestada la de doña F. J. B., entraría en juego el llamamiento de sus descendientes y por su falta el acrecimiento a sus hermanos ... Centrados en el supuesto de este expediente, se otorga por don J. A. A. S. lo siguiente: «renuncia de manera expresa e irrevocable a todos cuantos derechos se deriven y correspondan en la herencia causada por el fallecimiento de Don J. S. M. y Doña F. J. B., y a favor de Doña M., Doña E., Doña C., y Don J. J. S. J., por partes iguales (hermanos de su esposa Doña M. D. S. J.)». En consecuencia, se deduce claramente que don J. A. A. S. ha aceptado la herencia de su esposa, doña M. D. S. J., y en ejercicio de su derecho a aceptar o repudiar la herencia de doña F. J. B., a la que estaba llamada aquélla, otorga renuncia «a favor de Doña M., doña E., Doña C., y Don J. J. S. J., por partes iguales (hermanos de su esposa Doña M. D. S. J.)». Si don J. A. A. S. hubiera renunciado a la herencia de doña M. D. S. J., entonces sí habría entrado en juego la sustitución en favor de don R. A. S. y a éste correspondería decidir sobre la renuncia o aceptación de la herencia de doña F. J. B ...".
Como ya he dicho, si el transmisario hubiera renunciado a la herencia del transmitente, ello no implicaría el juego del derecho de acrecer en la herencia del primer causante, pues el derecho de transmisión no se agota con la renuncia del primer llamado a la herencia del transmitente. Serían los llamados subsidiariamente a la herencia del transmitente los que, de aceptar la herencia de este, recibirían el ius delationis respecto a la herencia del primer causante. Así lo dice la DGRN:
"En este supuesto de que don J. A. A. S. hubiere renunciado a la herencia de doña M. D. S. J., entraría en juego la sustitución del testamento de ésta, y adquiriría la posibilidad de aceptar o renunciar a la herencia de doña F. J. B., el designado como sustituto vulgar por ella, esto es don R. A. S.; pero no consta en el expediente que esto se haya producido. Es decir, que si don J. A. A. S. hubiese renunciado a la herencia de doña M. D. S. J., entonces el derecho a aceptar o repudiar la herencia de doña F. J. B. correspondería a don R. A. S. por juego de la sustitución a su favor en el testamento de la citada doña M. D. S. J. Pero no consta que se haya producido esa renuncia. Es más, ejerciendo don J. A. A. S. el derecho a aceptar o renunciar la herencia de doña F. J. B., está aceptando la herencia de doña M. D. S. J.".
Como es conocido, tanto la más reciente jurisprudencia como la propia doctrina de la DGRN han acogido en los últimos tiempos la llamada tesis moderna sobre la naturaleza del derecho de transmisión. Esta tesis implica que si el transmisario, previa aceptación de la herencia del transmitente para recibir el ius delationis, acepta la del primer causante, esta herencia pasaría directamente del primer causante al transmisario, sin hacer tránsito en el transmitente. Esto es, el transmisario sucede al transmitente en el ius delationis y al primer causante en su herencia (por eso, también se conoce esta tesis moderna como la de la doble sucesión). Pero la DGRN ni siquiera se refiere a esta cuestión en la resolución y es cierto que no parece que, en este caso, seguir una u otra tesis sobre el derecho de transmisión influya en el resultado final, pues lo cierto es que aun siguiendo la tesis clásica, según la cual el transmisario recibe la herencia del primer causante a través de la herencia del transmitente (no hay una doble sucesión pero sí una doble transmisión del primer causante al transmitente y del transmitente al transmisario), no parece que al repudiar la sucesión del primer causante pueda entrar en juego la sustitución prevista por el transmitente para el caso de renuncia en su propia sucesión, en cuanto su sucesión necesariamente se habrá aceptado.
En este sentido ya se había pronunciado la DGRN en su Resolución de DGRN de 23 de junio de 1986. Sí consideró esta última resolución que, existiendo legitimarios del transmitente (quienes eran los sustitutos vulgares en un testamento a favor del cónyuge del transmitente con sustitución vulgar a favor de los hijos), la porción renunciada por el transmisario en la herencia del primer causante debería computarse a los efectos del cálculo de la legítima de los sustitutos en la herencia del transmitente, argumentando sobre la base del derecho de los acreedores del repudiante a solicitar la rescisión de la repudiación de una herencia realizada en su perjuicio (artículo 1001 Código Civil). Este argumento no deja de ser discutible, sobre todo desde la perspectiva de la tesis moderna del derecho de transmisión, pues el ius delationis es lo único que llega a recibir el transmisario a través de la herencia del transmitente, y este se configura como un derecho potestativo o mecanismo jurídico (así lo califica la Sentencia del Tribunal Supremo de 11 de septiembre de 2013), lo que parece privarle de un contenido patrimonial propio, si consideramos que la herencia del primer causante nunca ha llegado a integrarse en la sucesión del transmitente. La resolución analizada en esta entrada (la de 20 de enero de 2017) ninguna consideración hace al respecto, posiblemente por no ser los sustitutos en cuestión legitimarios del transmitente.
Es también de destacar, en relación con esta materia, la Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de julio de 2012, que aborda la interpretación del artículo 1000 del Código Civil, en relación con los efectos de la renuncia traslativa, varios de cuyos párrafos son reproducidos por la resolución que analizamos. En el caso de dicha sentencia, la testadora, casada y sin hijos, había reconocido a su padre su legítima; sin perjuicio de lo anterior, legó a un hermano el usufructo universal, e instituyó herederos a tres sobrinos. El padre renunció a su legítima a favor de sus restantes hijos (hermanos de la testadora). La cuestión de fondo que se plantea es que el usufructo universal del hermano no podría haber gravado la legítima del padre (artículo 813 del Código Civil), y, además, la propia testadora dejó a salvo la legítima de su padre al legar el usufructo universal a su hermano (sin perjuicio de lo anterior, se decía), pero al producirse la renuncia del padre a su legítima, aunque dicha renuncia fuera traslativa a favor de sus hijos, surge la duda sobre si la cuota legitimaria renunciada debe o no computarse para el cálculo y capitalización del valor del usufructo, pues los beneficiarios de la renuncia ya no son legitimarios. El contador partidor testamentario calculó el valor del usufructo y lo capitalizó computando el valor de la cuota legitimaria, ante lo que se presenta una demanda judicial por varios de los herederos, solicitando la nulidad de la partición. La Sentencia del Juzgado de Primera Instancia, confirmada en apelación por la Audiencia Provincial, declara la nulidad de la partición al haber computado el contador partidor para el cálculo del usufructo universal la cuota legitimaria del padre. Interpuesto el recurso de casación, el Tribunal Supremo lo desestima, confirmando, en consecuencia, que el contador partidor testamentario no debió haber computado para la capitalización del usufructo el valor de la cuota legitimaria renunciada traslativamente. Aparte de tener en cuenta la voluntad de la testadora, que expresamente dejó a salvo la cuota legitimaria del legado de usufructo universal, hace el Tribunal Supremo diversas consideraciones sobre el valor de la renuncia traslativa. Comienza por negar que esa renuncia suponga transmisión del ius delationis a los beneficiarios de la misma, en cuanto implica una aceptación tácita de la herencia renunciada. Dice la sentencia:
"la fórmula de la renuncia traslativa, a tenor del artículo 1000.1 del Código Civil , comporta una implícita aceptación ex lege de la herencia y, por tanto, del ius delationis, que causaliza al inmediato negocio de atribución intervivos realizado, particularmenteel de una cesión gratuita del derecho hereditario".
En el caso de la Resolución de la DGRN de 20 de enero de 2017, la renuncia que realizó el transmisario de la herencia de la primera causante fue a favor de los cuatro hermanos de la transmitente (los restantes herederos ab intestato de la primera causante), sin expresarse si existía o no contraprestación, aunque se presume gratuita.
La DGRN dedica los Fundamentos de derecho 4º a 6º de la resolución a analizar si dicha renuncia conculca el artículo 1000.3º del Código Civil. Dice el articulo 1000 del Código Civil:
Publicado por Francisco Mariño Pardo en 11:47:00 No hay comentarios: