Source: https://issuu.com/instituto-socioambiental/docs/el_deber_de_consulta
Timestamp: 2017-07-23 03:37:55
Document Index: 397175953

Matched Legal Cases: ['artículo 42', 'artículo 34', 'artículo 19', 'artículo 24', 'artículo 3', 'artículo 15', 'artículo 24', 'artículo 24']

/El_deber_de_consulta by Instituto Socioambiental - issuu
ANACIONES
UNIDASAsamblea GeneralDistr.
Original: INGLÉSCONSEJO DE DERECHOS HUMANOS
Tema 3 de la agendaPROMOCIÓN Y PROTECCIÓN DE TODOS LOS DERECHOS
y las libertades fundamentales de los indígenas, James Anaya *
El presente informe es el segundo que presenta al Consejo de Derechos Humanos el
los indígenas, James Anaya, de conformidad con la resolución 6/12 del Consejo. En el informe
el Relator Especial hace una reflexión sobre su mandato en comparación con el del Foro
Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas y el del Mecanismo de
expertos sobre los derechos de los pueblos indígenas, del Consejo de Derechos Humanos, y
señala las esferas de posible cooperación. Examina luego el marco práctico de su labor, incluido
un resumen de sus actividades en relación con cuatro esferas de trabajo principales, a saber, la
promoción de las buenas prácticas, los estudios temáticos, los informes de países y los casos de
presuntas violaciones de los derechos humanos. El Relator Especial dedica la segunda parte de
su informe a analizar el deber de los Estados de celebrar consultas con los pueblos indígenas
sobre cuestiones que los afectan, con lo que espera ofrecer una perspectiva sobre la forma en que
los gobiernos, los pueblos indígenas, el sistema de las Naciones Unidas y otras partes interesadas
pueden abordar esta cuestión esencial en el futuro, y presenta varias recomendaciones al respecto.*Documento presentado con retraso.GE.09-14585 (S)130809210809A/HRC/12/34
I.II.1- 53CUMPLIMIENTO DEL MANDATO .............................................6 - 354A. Coordinación con otros mecanismos y organismos..................6 - 174B. Esferas de trabajo ......................................................................18 - 357UNA CUESTIÓN FUNDAMENTAL: EL DEBER DE
CELEBRAR CONSULTAS.............................................................36 - 5712A. Los fundamentos normativos y el carácter general del deber
de celebrar consultas .................................................................38 - 4213B. Situaciones en que se aplica el deber de celebrar consultas .....43 - 4516C. La exigencia de que las consultas se celebren de buena fe,
con la finalidad de llegar a un acuerdo o lograr el
consentimiento ..........................................................................46 - 4917D. Elementos de fomento de la confianza que dan lugar al
consenso ....................................................................................50 - 5319El deber de celebrar consultas y la responsabilidad de la
empresa privada ........................................................................54 - 5720CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ...............................58 - 7422E.
III.PáginaA/HRC/12/34
El Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos y las libertades
fundamentales de los indígenas presenta el informe al Consejo de Derechos Humanos de
conformidad con la resolución 6/12 del Consejo. El 28 de marzo de 2008 el Consejo de
Derechos Humanos nombró al Sr. James Anaya, de los Estados Unidos de América, Relator
Especial sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los
indígenas. James Anaya asumió su mandato el 1º de mayo de 2008. El presente documento es el
segundo informe anual del Relator Especial al Consejo de Derechos Humanos. En su primer
informe anual (A/HRC/9/9), de 11 de agosto de 2008, el Relator Especial aportó algunas
reflexiones sobre el marco normativo para el tratamiento de las preocupaciones de los pueblos
indígenas y sobre la manera de hacer efectivas las normas de derechos humanos proclamadas en
la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas y en otros
instrumentos internacionales pertinentes.
En la primera parte de su segundo informe anual el Relator Especial examina la aplicación
de su mandato. A este respecto aporta una reflexión sobre su mandato en comparación con los
de otros mecanismos e instituciones de las Naciones Unidas que se ocupan de las cuestiones
indígenas, especialmente el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones
Indígenas y el Mecanismo de expertos sobre los derechos de los pueblos indígenas del Consejo
de Derechos Humanos, y señala las esferas de posible cooperación. Examina luego el marco
práctico de su labor, en comparación con la de esos mecanismos, incluido un resumen de las
actividades realizadas en los cuatro últimos años en relación con cuatro esferas de trabajo
principales, a saber, la promoción de las buenas prácticas, los estudios temáticos, los informes de
países y las denuncias de violaciones de los derechos humanos. El Relator Especial dedica la
segunda parte de su informe a analizar el deber de los Estados de celebrar consultas con los
pueblos indígenas sobre cuestiones que los afectan, uno de los problemas esenciales que enfrenta
en su labor relativa a los pueblos indígenas en diversos países, con lo que espera ofrecer una
perspectiva sobre la forma en que los gobiernos, los pueblos indígenas, el sistema de las
Naciones Unidas y otras partes interesadas pueden abordar esta cuestión esencial en el futuro.
El presente informe contiene además una serie de adiciones de informes y otros
documentos públicos distribuidos por el Relator Especial durante el último año. La adición 1
contiene un resumen de las comunicaciones enviadas a los gobiernos y de las respuestas
recibidas de ellos en relación con denuncias de violaciones de los derechos humanos, así como
las observaciones del Relator Especial sobre esos casos. Las adiciones 2, 3 y 4 son informes
sobre la situación de los pueblos indígenas en el Brasil, Nepal y Bostwana, tras las misiones
realizadas del 14 al 25 de agosto, del 24 de noviembre al 2 de diciembre de 2008, y
del 19 al 27 de marzo de 2009, respectivamente. La adición 5 es el informe del Relator Especial
sobre las comunidades indígenas afectadas por la construcción de un proyecto hidroeléctrico en
el río Changuinola en Panamá y las observaciones del Gobierno de Panamá en respuesta al
informe. La adición 6 contiene el informe del Relator Especial sobre la situación de los
derechos humanos en Chile tras la visita que hizo a ese país del 6 al 9 de abril de 2009 con
el fin de evaluar el estado de la aplicación de las recomendaciones de su predecesor,
Rodolfo Stavenhagen, e incluye en anexo un informe en que se describen las normas
internacionales pertinentes para un proceso de consulta respecto de las reformas constitucionales
relativas a los pueblos indígenas en ese país. La adición 7 es el documento final de una reunión
celebrada en Madrid en febrero de 2009 para mejorar la coordinación entre los tres mecanismosA/HRC/12/34
de las Naciones Unidas que tienen un mandato específico en relación con cuestiones indígenas:
el Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de
los indígenas, el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas y el
Mecanismo de expertos sobre los derechos de los pueblos indígenas del Consejo de Derechos
Humanos. Finalmente, la adición 8 es el informe del examen que hizo el Relator Especial de las
cuestiones de derechos humanos en el contexto de los enfrentamientos entre pueblos indígenas y
la policía en Bagua (Perú).
El Relator Especial agradece el apoyo que le ha dado el personal de la Oficina del
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. También desea
manifestar su agradecimiento al personal del Programa de derecho y política de los pueblos
indígenas de la Universidad de Arizona y a los investigadores vinculados al Programa por su
constante ayuda en todos los aspectos de su labor. Además, el Relator Especial desea manifestar
su reconocimiento y gratitud al Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas, el
Grupo de Trabajo Intercultural Almáciga y la Agencia Española de Cooperación Internacional
para el Desarrollo del Gobierno de España por el apoyo que prestaron al seminario internacional
de expertos titulado "Implementación de los derechos de los pueblos indígenas: el papel de los
mecanismos de las Naciones Unidas con un mandato específico sobre los derechos de los
pueblos indígenas", celebrado en febrero de 2009, y por otras formas de apoyo. Finalmente, el
Relator Especial desea manifestar su agradecimiento a los numerosos pueblos indígenas,
gobiernos, órganos y organismos de las Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales
(ONG) y otras entidades y personas que cooperaron con él durante el pasado año en el
El Relator Especial se complace en presentar al Consejo de Derechos Humanos el presente
informe al ingresar en el segundo año de su mandato, esperando con optimismo un futuro mejor
para los pueblos indígenas, alentado por la evolución positiva en muchos lugares, aunque
preocupado por la realidad de las actuales luchas de los pueblos indígenas en todo el mundo y las
violaciones de que son objeto. El Relator Especial reafirma su decidido compromiso con su
papel de Relator Especial, reconoce con humildad la responsabilidad inherente a su cargo y
manifiesta su agradecimiento a todos los que lo han apoyado y lo siguen apoyando.
I. CUMPLIMIENTO DEL MANDATO
A. Coordinación con otros mecanismos y organismos
Antes de pormenorizar sus propios ámbitos y métodos de trabajo, el Relator Especial desea
aportar al Consejo de Derechos Humanos algunas reflexiones sobre su mandato en relación con
los de otros mecanismos e instituciones de las Naciones Unidas que se ocupan de cuestiones
de Derechos Humanos. La coordinación con estas y otras instituciones es un aspecto
fundamental del mandato del Relator Especial, ya que el Consejo de Derechos Humanos, en el
párrafo 1 d) de su resolución 6/12, le pide que: "trabaje en estrecha cooperación, procurando
evitar las duplicaciones innecesarias, con otros procedimientos especiales y los órganos
subsidiarios del Consejo de Derechos Humanos, los órganos pertinentes de las Naciones Unidas,
los órganos de tratados y las organizaciones regionales de derechos humanos".A/HRC/12/34
1.El Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas y el
Mecanismo de expertos sobre los derechos de los pueblos indígenas7.
Se pide específicamente al Relator Especial que: "trabaje en estrecha cooperación con el
Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas y participe en su período de sesiones anual"
(resolución 6/12 del Consejo de Derechos Humanos, párr. 1 e)). Esta cooperación se extiende
igualmente al Mecanismo de expertos que ha recibido el mandato del Consejo de Derechos
Humanos de invitar al Relator Especial a su período de sesiones anual con miras a "aumentar la
cooperación y evitar duplicar la labor" de los mecanismos respectivos (resolución 6/36 del
Consejo de Derechos Humanos, párr. 5).
En el desempeño de su labor el Relator Especial ha constatado un elevado nivel de
confusión entre los grupos indígenas, las ONG y otras partes interesadas en relación con los
papeles y funciones respectivos de los tres mecanismos, así como con su lugar en la estructura
institucional de las Naciones Unidas. Proporcionar formación continua acerca de los mandatos y
funciones de cada uno de esos mecanismos es esencial. El Foro Permanente de las Naciones
Unidas para las Cuestiones Indígenas fue establecido en 2000 como órgano asesor del Consejo
Económico y Social con el mandato de prestar especial atención a las cuestiones indígenas en las
esferas del desarrollo económico y social, la cultura, el medio ambiente, la educación, la salud y
los derechos humanos 1 . El Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones
Indígenas está integrado por 16 expertos y se reúne una vez al año durante dos semanas en
Nueva York. El Mecanismo de expertos sobre los derechos de los pueblos indígenas, que
celebró su primer período de sesiones anual en octubre de 2008, está integrado por cinco
expertos encargados de proporcionar al Consejo de Derechos Humanos conocimientos temáticos
especializados sobre los derechos de los pueblos indígenas, centrados principalmente en estudios
y asesoramiento basado en la investigación (resolución 6/36 del Consejo de Derechos Humanos,
párr. 1 a)). Este año el Consejo de Derechos Humanos ha pedido al Mecanismo de expertos que
prepare un estudio sobre la experiencia adquirida y las dificultades con que se tropieza para la
plena aplicación del derecho de los pueblos indígenas a la educación (resolución 9/7 del Consejo
de Derechos Humanos), que ya se ha concluido.
Los tres mecanismos de las Naciones Unidas que tienen un mandato respecto de las
cuestiones indígenas no fueron necesariamente creados con una finalidad complementaria, sino
que se establecieron de manera independiente en respuesta a contextos históricos y políticos
diferentes y a las demandas del movimiento de los pueblos indígenas. En consecuencia, los
mandatos de esos tres mecanismos se superponen en cierta medida y, en la práctica, muchas de
las actividades realizadas por los titulares de los mandatos respectivos podrían estructurarse más
eficazmente en relación con las de los demás mecanismos.
10. Los días 4 a 6 de febrero de 2009 el Relator Especial participó en un seminario celebrado
en Madrid al que asistieron los miembros del Mecanismo de expertos y cuatro miembros del
Foro Permanente, así como un grupo de expertos procedentes de varias regiones, entre ellos el
anterior Relator Especial, Rodolfo Stavenhagen. El principal objetivo de la reunión era
promover un diálogo oficioso entre los miembros de los tres mecanismos a fin de coordinar
mejor su labor y sus actividades con otros organismos y órganos de las Naciones Unidas.
1Resolución 2000/22 del Consejo Económico y Social.A/HRC/12/34
Durante la reunión los expertos examinaron métodos para racionalizar la labor de los tres
mecanismos examinando la esfera o las esferas de trabajo prioritarias de sus respectivos
mandatos y determinando formas en que pudieran optimizarse los aspectos de cada mandato.
11. Por ejemplo, a diferencia del Mecanismo de expertos y del Foro Permanente, el Relator
Especial tiene un mandato claro para investigar situaciones específicas de derechos humanos de
los pueblos indígenas y hacer recomendaciones al respecto. No obstante, como se señaló durante
la reunión de expertos, siguiendo una pauta similar a la utilizada en el ahora inactivo Grupo de
Trabajo sobre Pueblos Indígenas, numerosos grupos indígenas asisten a los períodos de sesiones
anuales del Foro Permanente y del Mecanismo de expertos con la intención de presentar
denuncias sobre situaciones específicas de violaciones de los derechos humanos, pese a que
dichos organismos no tienen un mandato específico a ese respecto ni cuentan en la actualidad
con un mecanismo de procedimiento para adoptar medidas en relación con esas denuncias.
12. Teniendo en cuenta las expectativas reconocidas de los pueblos indígenas de que se
escuchen esas preocupaciones específicas, el Relator Especial y los miembros del Foro
Permanente y del Mecanismo de expertos recomendaron en el informe sobre la reunión de
Madrid que el Relator Especial elaborara metodologías para recibir denuncias de violaciones de
derechos humanos y, según se requiriera, entablar un diálogo directo entre los gobiernos y los
pueblos indígenas durante la participación del Relator en los períodos de sesiones anuales del
Foro Permanente y del Mecanismo de expertos. A este respecto, el año pasado el Relator
Especial asistió a los períodos de sesiones anuales de esos mecanismos y comenzó a elaborar
métodos para recibir comunicaciones en coordinación con esos mecanismos a fin de lograr la
mayor participación posible de los grupos indígenas, sus organizaciones y las ONG en esos
períodos de sesiones. El Relator Especial sigue perfeccionando y materializando esos
13. Además, conviene señalar que, dado que el mandato del Mecanismo de expertos está
principalmente centrado en estudios y basado en la investigación, el Relator Especial considera
que su papel fundamental a este respecto es proporcionar observaciones sobre las cuestiones
esenciales que se han planteado durante su labor al evaluar países determinados y examinar
situaciones concretas de denuncias de violaciones de los derechos humanos. La mayoría de esas
observaciones tendrán una orientación práctica y determinarán las mejores prácticas, cuando
existan. El Relator Especial también hará aportaciones al Foro Permanente y al Mecanismo de
expertos sobre la base de esa labor.
14. Si bien el Foro Permanente, el Mecanismo de expertos y el Relator Especial tienen
funciones diferentes, los une un propósito común, el adelanto de los derechos humanos de los
pueblos indígenas de todo el mundo. Es evidente que un punto de referencia importante para
este propósito común es la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos
indígenas. En el artículo 42 de la Declaración la Asamblea General insta a que se promueva
"el respeto y la plena aplicación de las disposiciones de la presente Declaración". Al comenzar
su segundo mandato el Relator Especial está resuelto a seguir colaborando con esos dos
mecanismos.A/HRC/12/34
2.Coordinación con organismos de las Naciones Unidas y con órganos regionales y de
otra índole15. El Relator Especial también ha venido colaborando activamente con la Secretaría y
algunos organismos de las Naciones Unidas con respecto a cuestiones indígenas. Participó en
dos seminarios regionales en América Latina relativos a la Declaración de las Naciones Unidas
sobre los derechos de los pueblos indígenas, uno en Lima (Perú), celebrado los días 6 y 8 de
octubre de 2008, y otro en Montelimar (Nicaragua), los días 10 a 13 de junio de 2009,
organizados por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos que, a nivel
regional y mediante sus servicios educativos, de reunión de información y de asesoramiento,
promueve la aplicación de los derechos y las obligaciones correspondientes de los Estados,
expresados en la Declaración. En los seminarios el Relator Especial explicó el contenido y los
medios de aplicación de la Declaración, en particular en lo que respecta a la región de
América Latina. La Declaración fue también el tema de una exposición del Relator Especial
ante representantes de varios organismos de las Naciones Unidas en un seminario organizado
por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo celebrado en Nueva York el
día 20 de mayo de 2009, en la que hizo hincapié en la función de los organismos y programas de
las Naciones Unidas en la aplicación de la Declaración. El día siguiente, el Relator Especial se
reunió en Nueva York con miembros del Departamento de Asuntos Políticos de las Naciones
Unidas para intercambiar opiniones sobre las cuestiones indígenas en el contexto de las
principales tendencias políticas y económicas.
16. En el plano regional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte
Interamericana de Derechos Humanos han desempeñado un papel pionero en el desarrollo de un
acervo diferenciado de jurisprudencia en relación con los derechos de los pueblos indígenas del
continente americano, con un importante efecto normativo en otras regiones. El 25 de octubre
de 2008 el Relator Especial participó en un seminario de expertos sobre los derechos territoriales
de los indígenas y el principio del consentimiento libre, previo e informado, celebrado en
Washington, D.C. con el patrocinio de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos;
el Relator Especial ha intercambiado información con esa Comisión, con respecto a varios casos.
El Relator Especial también ha confirmado su voluntad de colaborar con el Grupo de Trabajo
sobre Comunidades/Poblaciones Indígenas de la Comisión Africana de Derechos Humanos y de
los Pueblos y espera con interés estudiar medios concretos de potenciar la colaboración con la
Comisión en el futuro.
17. El Relator Especial también ha colaborado con el Banco Mundial, y el 3 de junio de 2008
fue el orador principal en un seminario sobre "Promoción de los derechos y el desarrollo de los
indígenas en América Latina y el Caribe", celebrado en Washington, D.C., en el que destacó el
papel que puede desempeñar el Banco Mundial en relación con varios problemas e iniciativas
relativos a los pueblos indígenas. El Relator Especial sigue en contacto con representantes del
Banco Mundial para examinar formas de seguir colaborando.
18. El Relator Especial ha participado en diversas actividades comprendidas en su mandato de
vigilar las condiciones de los derechos humanos de los pueblos indígenas en todo el mundo y
promover medidas para mejorarlas. Ha procurado incorporar la perspectiva de género y prestar
atención especial a las vulnerabilidades particulares de los niños indígenas. En general, elA/HRC/12/34
Relator Especial ha tratado de desarrollar métodos de trabajo orientados al diálogo constructivo
con los gobiernos, los pueblos indígenas, las ONG, los organismos pertinentes de las Naciones
Unidas y otros actores, a fin de tratar de resolver cuestiones y situaciones difíciles y consolidar
los progresos ya conseguidos. Cabe afirmar que las diversas actividades que ha realizado en ese
espíritu están comprendidas en el ámbito de cuatro esferas de actividad relacionadas entre sí, a
saber: la promoción de las buenas prácticas, los estudios temáticos, los informes de países y las
denuncias de violaciones de los derechos humanos.
1.Promoción de las buenas prácticas19. La primera esfera de trabajo del Relator Especial se desprende de la directiva del Consejo
de Derechos Humanos de "individualizar… y promover prácticas óptimas" (resolución 6/12 del
Consejo de Derechos Humanos, párr. 1 a)). El Relator Especial ha centrado su atención en la
labor de promoción de reformas jurídicas, administrativas y programáticas en el plano nacional
para aplicar las normas de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los
pueblos indígenas y otros instrumentos internacionales importantes. Una reforma de este tipo es
una labor considerable y, dadas las complejidades de todo tipo que entraña, requiere de los
gobiernos un compromiso firme, tanto financiero como político.
20. En el desempeño de su labor el Relator Especial ha recibido solicitudes para que, en el
marco de iniciativas de reforma constitucional y legislativa, preste asistencia proporcionando
orientación sobre la manera de armonizar esas iniciativas con las normas internacionales
pertinentes. Como se informó al Consejo de Derechos Humanos el año pasado, poco después de
que el Relator Especial asumió su mandato en mayo de 2008, diversas organizaciones indígenas
y el Presidente de la Asamblea Constituyente del Ecuador le pidieron asistencia técnica en
relación con el proceso de reforma constitucional. La nueva Constitución del Ecuador, aprobada
por referendo en septiembre de 2008, contiene importantes disposiciones en que se afirman los
derechos colectivos de los indígenas. El Relator Especial sigue vigilando la aplicación de esas
reformas y la legislación subsiguiente en el Ecuador.
21. El Relator Especial también ha promovido las buenas prácticas alentando las medidas
positivas adoptadas por los Estados. En diciembre de 2008 el Relator Especial fue invitado a
asistir a una ceremonia en Awas Tingni (Nicaragua), durante la cual el Gobierno entregó a esa
comunidad indígena el tan esperado título de propiedad de sus tierras ancestrales, como lo había
exigido el fallo de 2001 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En un comunicado
de prensa posterior a la entrega del título el Relator Especial encomió al Gobierno de Nicaragua
por adoptar medidas positivas para aplicar el fallo. El Relator Especial seguirá vigilando los
progresos de los esfuerzos encaminados a garantizar que las terceras partes respeten en la
práctica los derechos de los awas tingni a las tierras de su propiedad y a tratar de resolver las
reclamaciones de otras comunidades indígenas relativas a la tierra y a cuestiones conexas.
22. Asimismo, en abril de 2009 el Relator Especial fue invitado a Chile para que evaluara la
situación de los pueblos indígenas como seguimiento de la visita hecha al país en 2003 por su
predecesor. Si bien persisten muchos de los problemas de los pueblos indígenas en Chile, el
Gobierno adoptó el año pasado importantes medidas para promover la protección de esos
derechos, entre ellas la ratificación, en septiembre de 2008, del Convenio Nº 169 de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre los pueblos indígenas y tribales en países
independientes (1989), y el compromiso de promulgar reformas constitucionales para reconocerA/HRC/12/34
y promover los derechos de los indígenas. Teniendo presente el proceso de reforma
constitucional, el Relator Especial elaboró un informe que presentó al Gobierno, y que
posteriormente se publicó, en el que se describen y analizan los diversos elementos aplicables del
derecho de consulta y se presentan ejemplos de mecanismos de consulta utilizados en otros
países. El Gobierno ha iniciado consultas con los grupos indígenas de Chile en relación con el
proceso de reforma constitucional, y el Relator Especial sigue vigilando el progreso de las
23. El Relator Especial participó en un seminario sobre derechos indígenas celebrado en
Yakarta los días 16 y 17 de marzo de 2009 con el patrocinio de la Comisión Nacional de
Derechos Humanos de Indonesia (KOMNAS HAM) y la Alianza de los Pueblos Indígenas del
Archipiélago (AMAN - Aliansi Masyarakat Adat Nusantara). En el seminario KOMNAS HAM
y AMAN anunciaron un acuerdo para la realización de un programa conjunto de tratamiento de
las cuestiones indígenas, lo que constituye un buen ejemplo de coordinación entre una comisión
independiente de derechos humanos de un Estado y una organización indígena importante.
24. Los días 27 a 31 de octubre de 2008 el Relator Especial, junto con representantes same de
todo el territorio same en los países nórdicos y Rusia, representantes gubernamentales y otras
personas, asistió a la 19ª Conferencia Same, celebrada en Rovaniemi (Finlandia). En la
conferencia el Relator Especial pudo reunirse con el Consejo Same y con los parlamentos same
de los países nórdicos para examinar cómo fortalecer las disposiciones institucionales de
protección de los derechos de los same. Los parlamentos same se han convertido en un medio
cada vez más eficaz para que el pueblo same aumente el control de los asuntos que afectan su
vida y sus comunidades.
25. Un componente importante de los esfuerzos por crear buenas prácticas en el plano nacional
es la política de compromiso con la promoción de los derechos de los pueblos indígenas de
conformidad con la Declaración. Este año Australia, uno de los cuatro Estados que había votado
en contra de la Declaración, la apoyó en forma pública y, en una declaración que recibió amplia
difusión, se comprometió a aplicar plenamente sus normas. Esta evolución positiva de política
de Australia relativa a los pueblos indígenas fue señalada por el Relator Especial en un
comunicado de prensa distribuido conjuntamente con los Presidentes del Mecanismo de expertos
y del Foro Permanente en abril de 2009. Asimismo, Colombia, que se había abstenido en la
votación sobre la Declaración, envió una carta al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para
los Derechos Humanos el 20 de abril de 2009 en la que expresaba su apoyo a la Declaración y a
los principios contenidos en ella y hacía suyos los conceptos de igualdad, respeto por la
diversidad y no discriminación que constituyen el fundamento de la Declaración 2 .
26. El Relator Especial seguirá promoviendo en su labor futura los hechos positivos, y reitera
su voluntad de ofrecer asistencia técnica y asesoramiento constructivos a los gobiernos, las
empresas, los pueblos indígenas y otras partes interesadas, según se requiera, en sus esfuerzos
por adoptar iniciativas y reformas jurídicas, administrativas y programáticas en cuestiones
indígenas. La labor del Relator Especial en este sentido estará orientada hacia la práctica y
encaminada a identificar y promover modelos que puedan aplicarse en contextos diversos.
2Carta del Viceministro de Relaciones Multilaterales al Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos.A/HRC/12/34
En sus próximos informes anuales al Consejo de Derechos Humanos y en otros informes
públicos, el Relator Especial se propone presentar en detalle los modelos que hayan dado
resultado en diversos contextos.
2.Estudios temáticos27. La segunda esfera de trabajo del Relator Especial, que tiene por objeto contribuir a las
buenas prácticas en situaciones nacionales determinadas, entraña la realización de estudios sobre
cuestiones o temas de interés para los pueblos indígenas en los diversos países y regiones del
mundo o la participación en dichos estudios. El anterior Relator Especial hizo varios estudios
temáticos para determinar las cuestiones principales y sentar las bases de medidas prácticas y
reformas positivas consiguientes, en particular con respecto a las repercusiones de los proyectos
de desarrollo en las comunidades indígenas; la aplicación de las leyes nacionales y las normas
internacionales para proteger los derechos de los indígenas; los pueblos indígenas y el sistema
educativo; la relación entre el derecho público y el derecho consuetudinario indígena; y las
normas internacionales relativas a los pueblos indígenas. No obstante, como se señaló
anteriormente, teniendo en cuenta el establecimiento del Mecanismo de expertos con el mandato
de aportar recomendaciones y conocimientos temáticos especializados al Consejo de Derechos
Humanos sobre cuestiones que afectan a los pueblos indígenas, el Relator Especial considera
ahora que la tarea de hacer estudios temáticos es secundaria en relación con sus demás esferas de
trabajo. Su labor será en su mayor parte complementaria de la del Mecanismo de expertos, al
que prestará su apoyo. A este respecto, sobre la base de su experiencia como Relator Especial, a
comienzos del presente año aportó información al Mecanismo de expertos para el estudio que
realiza actualmente sobre el derecho de los pueblos indígenas a la educación.
28. Además de esas aportaciones, en aras de una mayor comprensión de las dificultades
específicas que enfrentan las mujeres indígenas, el Relator Especial, junto con la Relatora
Especial sobre la violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias, Yakin Ertürk, participó
en la consulta regional sobre "La violencia contra las indígenas en Asia y el Pacífico".
La consulta regional, organizada por el Foro de Asia y el Pacífico sobre la mujer, el derecho y el
desarrollo y Mahila Sarvangeen Utkarsha Mandal, precedió a la Consulta Nacional sobre la
Mujer Indígena en la India, que tuvo lugar en Nueva Delhi los días 14 a 18 de octubre de 2008.
Los participantes en las consultas, muchos de ellos mujeres indígenas de la región, identificaron
problemas esenciales recurrentes que contribuían a la violencia, como los actos discriminatorios
cometidos contra las mujeres indígenas en las esferas temáticas siguientes: mundialización
económica; militarización y conflicto armado; y cultura, tradición y religión y sus consecuencias
intersectoriales en la vida de las mujeres indígenas. El diálogo con los dos Relatores Especiales
estuvo encaminado a determinar estrategias y mecanismos eficaces para enfrentar las múltiples
formas de violencia contra la mujer indígena en los planos nacional, regional e internacional, y a
extraer enseñanzas de las buenas prácticas.
29. Además, el Relator Especial colabora con ONG y expertos indígenas en dos iniciativas
relacionadas con dos esferas temáticas de interés recurrente para los pueblos indígenas.
La primera de ellas es un seminario organizado por las ONG Khredda y Centro UNESCO de
Catalunya (UNESCOCAT) que se hará en octubre del presente año y tratará de mecanismos de
solución de conflictos relacionados con las industrias de extracción de recursos que operan o se
proponen operar en territorios indígenas. Este seminario y el informe resultante responden a la
recomendación formulada el año anterior por el Foro Permanente de que el Relator EspecialA/HRC/12/34
realizara un estudio sobre las empresas transnacionales, y su propósito es complementar la labor
propia del Foro Permanente en la materia. La segunda iniciativa es un estudio polifacético sobre
pluralismo jurídico y derecho consuetudinario indígena, que se hará en colaboración con el
Consejo Internacional de Políticas de Derechos Humanos y la Oficina del Alto Comisionado de
las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Es probable que este estudio comience a
principios del próximo año con un taller en la Universidad de Arizona (Estados Unidos).
3.Informes de países30. La tercera esfera de trabajo del Relator Especial implica la investigación y la presentación
de informes sobre la situación general de los derechos humanos de los indígenas en países
determinados. Los informes sobre las situaciones en los países incluyen conclusiones y
recomendaciones encaminadas a fortalecer las buenas prácticas, determinar las esferas que son
motivo de preocupación y mejorar las condiciones de los pueblos indígenas en materia de
derechos humanos. El proceso de presentación de informes suele incluir una visita a los países
objeto de examen, en particular la capital y lugares seleccionados por la preocupación que
suscitan, durante la cual el Relator Especial dialoga con representantes del gobierno, las
comunidades indígenas de diferentes regiones y actores de diversos sectores de la sociedad civil
que trabajan en cuestiones pertinentes para los pueblos indígenas. De conformidad con el
Código de conducta para los titulares de mandatos de los procedimientos especiales, esas visitas
solo tendrán lugar con el consentimiento y la colaboración del gobierno de que se trate.
31. El año pasado el Relator Especial visitó el Brasil, Nepal, Botswana y Australia con el fin
de informar sobre esos países, y realizó visitas de seguimiento a Chile y Colombia para evaluar
su progreso en la aplicación de las recomendaciones formuladas en los informes de su
predecesor. Además, el Relator Especial ha recibido indicios positivos de los Gobiernos de la
República del Congo y la Federación de Rusia en relación con visitas futuras, y espera las
respuestas a sus solicitudes de visitar la India e Indonesia que, según espera, serán consideradas
favorablemente en un futuro cercano.
4.Denuncias de violaciones de los derechos humanos32. Por último, la cuarta y quizá principal esfera de trabajo del Relator Especial implica
responder en forma permanente a denuncias específicas de violaciones de los derechos humanos.
Un aspecto fundamental del mandato del Relator Especial sobre la situación de los derechos
humanos y las libertades fundamentales de los indígenas, reafirmado en la resolución 6/12 del
Consejo de Derechos Humanos, es la de reunir, solicitar, recibir e intercambiar "información y
comunicaciones de todas las fuentes pertinentes, incluidos los gobiernos, los indígenas y sus
comunidades y organizaciones, sobre las violaciones denunciadas de sus derechos humanos y
libertades fundamentales" (párr. 1 b)). El Relator Especial ha hecho hincapié en su mandato de
entablar "un diálogo de cooperación sistemático con todos los actores pertinentes" (párr. 1 f))
formulando estrategias de largo plazo para la labor que realiza.
33. La capacidad del Relator Especial para tratar situaciones específicas de denuncias de
violaciones depende en gran medida de la información que le suministran los pueblos indígenas
y sus organizaciones, las ONG y otras fuentes. El año pasado el Relator Especial recibió
información relativa a denuncias de violaciones de los derechos humanos de todos los
continentes y, en respuesta a esas denuncias, ha enviado numerosas comunicaciones a gobiernosA/HRC/12/34
relativas a esas situaciones. Esos casos tenían que ver, en particular, con violaciones del derecho
al consentimiento libre, previo e informado, especialmente en relación con la extracción de
recursos naturales y el desplazamiento o el desalojo de comunidades indígenas; la denegación de
los derechos de los pueblos indígenas a las tierras y los recursos; la situación de los pueblos
indígenas en aislamiento voluntario; los incidentes de amenazas o actos de violencia contra
pueblos y personas indígenas, entre ellos los defensores de los derechos indígenas; y la
preocupación por las reformas constitucionales o legislativas relativas a temáticas indígenas.
En el informe sobre las comunicaciones, en la adición 1 del presente informe, puede encontrarse
un resumen completo de las comunicaciones enviadas, las respuestas recibidas de los gobiernos
y las observaciones del Relator Especial.
34. Habida cuenta de los limitados recursos disponibles, el Relator Especial no está en
condiciones de responder a todos los casos que se someten a su consideración. No obstante, en
general hace todo lo posible para adoptar medidas sobre la base de la información detallada y
creíble disponible sobre una situación grave comprendida dentro de su mandato respecto de la
cual cabe razonablemente esperar que su intervención tenga repercusiones positivas, al lograr
que se preste la atención necesaria a la situación o que las autoridades gubernamentales y otros
actores adopten medidas correctivas. El Relator Especial puede adoptar medidas cuando la
situación representa o está relacionada con un patrón más amplio de violación de los derechos
humanos de los pueblos indígenas. El Relator Especial ha procurado responder debidamente a
denuncias de violaciones de los derechos humanos provenientes de muy diversos países y
35. La primera medida que suele adoptar con respecto a la información es escribir una carta al
gobierno de que se trate, que incluye una solicitud de respuesta del gobierno. En algunos casos
el Relator Especial ha hecho declaraciones públicas en las que destaca las violaciones de los
derechos humanos denunciadas o expresa su preocupación al respecto. Si las circunstancias lo
justifican y el gobierno interesado lo acepta, el Relator Especial puede hacer una visita al país
para examinar una situación determinada, como fue el caso de sus visitas a Panamá y el Perú.
Además, como ha hecho en relación con las situaciones examinadas en esos dos países y espera
hacer en casos futuros, puede publicar observaciones detalladas con análisis y recomendaciones
presentados con la esperanza de que sirvan al gobierno y los pueblos indígenas interesados en
sus esfuerzos por solucionar los problemas planteados. El Relator Especial se propone evitar el
enfoque de "puerta giratoria" que consiste en limitarse a enviar una comunicación al gobierno
interesado y recibir una respuesta de su parte, y, en lugar de ello, procurar entablar un diálogo
activo con los Estados, los pueblos indígenas y otros actores con el fin de vigilar de cerca y
evaluar las situaciones, determinar las causas básicas de los problemas inmediatos, promover
medidas concretas que se basen en los progresos ya conseguidos y formular recomendaciones
que sean prácticas, bien fundadas en los conocimientos disponibles y acordes con las normas
pertinentes de derechos humanos.A/HRC/12/34
II. UNA CUESTIÓN FUNDAMENTAL: EL DEBER
DE CELEBRAR CONSULTAS
36. El Relator Especial ha procurado identificar patrones comunes de los problemas que
afectan a los pueblos indígenas de todo el mundo y elaborar medidas para enfrentar directamente
esos problemas. Ha observado con frecuencia y en situaciones muy diversas que los Estados no
cumplen debidamente su deber de consultar a los pueblos indígenas acerca de las decisiones que
los afectan, y que los gobiernos y otras partes interesadas necesitan orientación acerca de las
medidas necesarias para cumplir ese deber. El Relator Especial ha observado que, sin la
adhesión de los pueblos indígenas, conseguida mediante consultas en las primeras etapas de la
elaboración de las iniciativas gubernamentales, la eficacia de los programas gubernamentales,
incluso los que se proponen beneficiar específicamente a los pueblos indígenas, puede verse
menoscabada desde el comienzo. Al parecer la falta de una consulta apropiada lleva siempre a
situaciones conflictivas en que los indígenas manifiestan su cólera y su desconfianza y que, en
algunos casos, han degenerado en actos de violencia.
37. No existe una fórmula específica para consultar a los pueblos indígenas aplicable a todos
los países en todas las circunstancias. A este respecto, el artículo 34 del Convenio Nº 169 de la
OIT afirma que: "la naturaleza y el alcance de las medidas que se adopten para dar efecto al
presente Convenio deberán determinarse con flexibilidad, teniendo en cuenta las condiciones
propias de cada país". Si bien las implicaciones del deber de celebrar consultas son numerosas y
variadas, el Relator Especial se ha referido durante el último año a cuestiones relacionadas con
las consultas principalmente en dos contextos: el de las reformas constitucionales y legislativas
relativas a temáticas indígenas y el de las iniciativas de desarrollo y extracción de recursos
naturales y, en algunos casos, de esfuerzos de reubicación conexos que afectan a pueblos
indígenas. El Relator Especial dedicará el resto del informe a reflexionar sobre algunos aspectos
del deber de celebrar consultas y de su aplicación pertinentes a problemas que ha enfrentado, con
lo que espera aportar aclaraciones y orientaciones útiles.
A. Los fundamentos normativos y el carácter general del
deber de celebrar consultas
38. Cabe hacer hincapié en que el deber de los Estados de celebrar consultas con los pueblos
indígenas sobre decisiones que los afecten se expresa de manera destacada en la Declaración de
las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas y está firmemente arraigado en
las normas internacionales de derechos humanos. Este deber se menciona a lo largo de la
Declaración con respecto a preocupaciones específicas (arts. 10, 11, 15, 17, 19, 28, 29, 30, 32, 36
y 38), y se afirma como principio general en el artículo 19, en el que se dispone que:
"los Estados celebrarán consultas y cooperarán de buena fe con los pueblos indígenas interesados
por medio de sus instituciones representativas antes de adoptar y aplicar medidas legislativas o
administrativas que los afecten, a fin de obtener su consentimiento libre, previo e informado".
39. Al igual que la Declaración, el Convenio Nº 169 de la OIT exige a los Estados celebrar
consultas de buena fe con los pueblos indígenas con la finalidad de llegar a un acuerdo o lograr
su consentimiento sobre los aspectos de los planes o proyectos de gestión que los afecten, e insta
a los Estados a que celebren consultas con las comunidades indígenas en relación con contextosA/HRC/12/34
diversos (arts. 6, párrs. 1 y 2; 15, párr. 2; 17, párr. 2; 22, párr. 3; 27, párr. 3; y 28). De hecho, un
comité tripartito del Consejo de Administración de la OIT afirmó que: "el espíritu de consulta y
participación constituye la piedra angular del Convenio Nº 169 en la que se fundamentan todas
las disposiciones del mismo" 3 . Con respecto al deber de celebrar consultas, la jurisprudencia de
la OIT permite deducir algunas de sus características, a las que se hará referencia más adelante.
40. El deber de los Estados de celebrar consultas efectivas con los pueblos indígenas se funda
igualmente en los tratados esenciales de derechos humanos de las Naciones Unidas, en particular
la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial 4
y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Recientemente el Comité para la
Eliminación de la Discriminación Racial, que vigila el cumplimiento de la Convención
Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, instó a
numerosos gobiernos a que celebraran consultas con los pueblos indígenas sobre cuestiones que
afectaban los derechos e intereses de esos pueblos, concretamente en sus observaciones finales
sobre el Canadá 5 , Indonesia 6 , Nueva Zelandia 7 , la República Democrática del Congo 8 , los
Estados Unidos de América 9 , el Ecuador 10 , Suecia 11 y Namibia 12 ; y también en su examen de
situaciones concretas sujetas a sus medidas de alerta temprana y procedimientos de urgencia,3Informe del Comité establecido para examinar la reclamación en la que se alega el
incumplimiento por el Ecuador del Convenio sobre pueblos indígenas y tribales, 1989 (Nº 169),
presentada en virtud del artículo 24 de la Constitución de la OIT por la Confederación
Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres (CEOSL), párr. 31.
4Se exhorta a los Estados a que: "garanticen que los miembros de los pueblos indígenas gocen
de derechos iguales con respecto a su participación efectiva en la vida pública y que no se adopte
decisión alguna directamente relacionada con sus derechos e intereses sin su consentimiento
informado". Recomendación general Nº 23 (1997) relativa a los derechos de los pueblos
indígenas, (CERD/C/51/Misc.13/Rev.4), art. 4, párr. d).
5CERD/C/CAN/CO/18, párrs. 15 y 25.6CERD/C/IDN/CO/3, párr. 17.7CERD/C/NZL/CO/17, párr. 20.8CERD/C/COD/CO/15, párr. 18.9CERD/C/USA/CO/6, párr. 29.10CERD/C/ECU/CO/19, párr. 16.11CERD/C/SWE/CO/18, párr. 19.12CERD/C/NAM/CO/12, párr. 18.A/HRC/12/34
entre ellas las relativas a Belice 13 , el Brasil 14 , Chile 15 , Panamá 16 y el Perú 17 . Asimismo, el
Comité de Derechos Humanos se ha referido al deber de celebrar consultas en varios de sus
informes a los gobiernos sobre su cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos y, más recientemente, en sus observaciones finales sobre Chile 18 , Costa Rica 19 ,
Panamá 20 , Bostwana 21 y Nicaragua 22 . Además, el deber de celebrar consultas dimana de las
obligaciones contraídas por los Estados en virtud de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, según afirmó la Corte Interamericana de Derechos Humanos 23 .
41. Este deber es un corolario de un gran número de derechos humanos aceptados
universalmente, entre ellos el derecho a la integridad cultural, el derecho a la igualdad y el
derecho a la propiedad, como se indica en las declaraciones y decisiones citadas del Comité de
Derechos Humanos, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial y la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, respectivamente. De manera más fundamental, ese deber
deriva del derecho primordial de los pueblos indígenas a la libre determinación y de los
principios conexos de democracia y soberanía popular. En el artículo 3 de la Declaración de las
Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas se afirma que: "los pueblos
indígenas tienen derecho a la libre determinación. En virtud de ese derecho determinan
libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y
cultural". Esta afirmación responde a las aspiraciones de los pueblos indígenas de todo el mundo
de determinar su propio destino en condiciones de igualdad y de participar efectivamente en el
proceso de adopción de decisiones que los afecten. El derecho a la libre determinación es un
13Carta de fecha 7 de marzo de 2008, que puede consultarse en: http://www2.ohchr.org/english/
bodies/cerd/docs/early_warning/Belize070308.pdf.14Carta de fecha 7 de marzo de 2008, que puede consultarse en: http://www2.ohchr.org/english/
bodies/cerd/docs/early_warning/Brazil070308.pdf.15Carta de fecha 24 de agosto de 2007, que puede consultarse en: http://www2.ohchr.org/
english/bodies/cerd/docs/chile_letter.pdf.16Carta de fecha 15 de agosto de 2008, que puede consultarse en: http://www2.ohchr.org/
english/bodies/cerd/docs/Panama_letter150808.pdf.17Carta de fecha 7 de marzo de 2008, que puede consultarse en: http://www2.ohchr.org/
english/bodies/cerd/docs/early_warning/Peru070308.pdf.
18CCPR/C/CHL/CO/5, párr. 19.19CCPR/C/CRI/CO/5, párr. 5.20CCPR/C/PAN/CO/3, párr. 21.21CCPR/C/BWA/CO/1, párr. 24.22CCPR/C/NIC/CO/3, párr. 21.23Saramaka c. Suriname, sentencia de 28 de noviembre de 2007, párrs. 133 y 134.A/HRC/12/34
derecho fundamental, sin el cual no pueden ejercerse plenamente los derechos humanos de los
pueblos indígenas, tanto los colectivos como los individuales. Los principios conexos de
soberanía popular y democracia se oponen ambos al gobierno por imposición y respaldan el
imperativo del gobierno por consentimiento. En consonancia con esos principios, el deber de los
Estados de celebrar consultas con los pueblos indígenas en los procesos de decisiones que los
afecten tiene por objeto poner fin al modelo histórico de exclusión del proceso de adopción de
decisiones con el objeto de que en el futuro las decisiones importantes no se impongan a los
pueblos indígenas y que estos puedan prosperar como comunidades distintas en las tierras en
que, por su cultura, están arraigados.
42. En general las decisiones del Estado deben adoptarse mediante un proceso democrático en
que los intereses del público estén debidamente representados. Los procedimientos para
notificar al público en general y recibir sus observaciones refuerzan a menudo en forma
apropiada los procesos democráticos representativos de adopción de decisiones del Estado.
No obstante, cuando las decisiones del Estado afectan los intereses particulares de los pueblos
indígenas, se requieren procedimientos especiales y diferenciados de consultas, procedimientos
especiales que se justifican por la naturaleza de esos intereses particulares, que derivan del
carácter distinto de los modelos e historias culturales de los pueblos indígenas, y porque los
procesos democráticos y representativos corrientes no suelen bastar para atender a las
preocupaciones particulares de los pueblos indígenas, que por lo general están marginados en la
esfera política. El deber de los Estados de celebrar consultas con los pueblos indígenas, así
como los diversos componentes normativos de dicho deber, se basan en el reconocimiento
generalizado, como se manifiesta en la Declaración, de las características distintivas de los
pueblos indígenas y de la necesidad de medidas especiales que permitan corregir sus condiciones
43. Sería irrealista decir que el deber de los Estados de celebrar consultas directamente con los
pueblos indígenas mediante procedimientos especiales y diferenciados se aplica literalmente, en
el sentido más amplio, siempre que una decisión del Estado pueda afectarlos, ya que
prácticamente toda decisión legislativa y administrativa que adopte un Estado puede afectar de
una u otra manera a los pueblos indígenas del Estado, al igual que al resto de la población.
En lugar de ello, una interpretación de los diversos artículos pertinentes de la Declaración de las
Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas basada en el propósito de dichos
artículos, teniendo en cuenta otros instrumentos internacionales y la jurisprudencia conexa,
conduce a la siguiente conclusión sobre el ámbito de aplicación del deber de celebrar consultas:
es aplicable siempre que una decisión del Estado pueda afectar a los pueblos indígenas en modos
no percibidos por otros individuos de la sociedad. Una incidencia diferenciada de esa índole se
presenta cuando la decisión se relaciona con los intereses o las condiciones específicos de
determinados pueblos indígenas, incluso si la decisión tiene efectos más amplios, como es el
caso de ciertas leyes. Por ejemplo, la legislación sobre el uso de la tierra o de los recursos puede
tener efecto general pero, al mismo tiempo, puede afectar los intereses de los pueblos indígenas
de modos especiales debido a sus modelos tradicionales de tenencia de la tierra o a modelos
culturales conexos, lo que, en consecuencia, da lugar al deber de celebrar consultas.A/HRC/12/34
44. El deber de celebrar consultas no está limitado a las circunstancias en que una medida
propuesta pueda afectar o afecte en el futuro un derecho ya reconocido o derivado de un
contrato. El Relator Especial observa con preocupación que algunos Estados, de hecho o de
manera deliberada, han adoptado la posición de que las consultas directas con los pueblos
indígenas en relación con la actividad de extracción de recursos naturales o con otros proyectos
de repercusiones importantes sobre el medio ambiente, como las presas, solo se requieren cuando
las tierras en que se realizan las actividades en cuestión han sido reconocidas como tierras
indígenas por el derecho interno. Esta posición es infundada ya que, de la misma manera que
ocurre con el derecho a la libre determinación y con los principios democráticos, y debido a las
condiciones generalmente vulnerables de los pueblos indígenas, el deber de celebrar consultas
con ellos se plantea siempre que estén en juego sus intereses particulares, incluso si dichos
intereses no corresponden a un derecho a la tierra reconocido o a otros derechos contractuales.
A este respecto, un comité tripartito del Consejo de Administración de la OIT afirmó
explícitamente que: "la consulta prevista en el párrafo 2 del artículo 15, procede respecto de los
recursos de propiedad del Estado que se encuentren en las tierras que los pueblos interesados
ocupan o utilizan de alguna manera, tengan o no título de propiedad sobre los mismos" 24 .
Es posible imaginar fácilmente innumerables maneras en que los pueblos indígenas y sus
intereses puedan verse afectados por proyectos de desarrollo o por iniciativas legislativas en
casos en que carezcan del correspondiente derecho.
45. Las características específicas del proceso de consultas requerido por el deber de celebrar
consultas variará necesariamente en función de la naturaleza de la medida propuesta y del
alcance de su impacto sobre los pueblos indígenas. Las medidas de reforma constitucional o
legislativa que interesan o afectan a todos los pueblos indígenas de un país requerirán
mecanismos consultivos y representativos apropiados que estén de alguna manera abiertos a
todos ellos y a su alcance. En cambio, las medidas que afecten a pueblos o comunidades
indígenas particulares, como las iniciativas para la actividad de extracción de recursos naturales
en sus territorios, requerirán procesos de consulta que garanticen la participación activa de los
grupos particularmente afectados y presten atención especial a sus intereses.
C. La exigencia de que las consultas se celebren de buena fe, con la finalidad
de llegar a un acuerdo o lograr el consentimiento
46. El carácter del procedimiento de consultas y su objeto también están determinados por la
naturaleza del derecho o el interés que esté en juego para los pueblos indígenas de que se trate y
por el efecto previsto de la medida propuesta. La Declaración dispone que, en general, las
consultas con los pueblos indígenas deberán celebrarse "de buena fe… a fin de obtener su
consentimiento libre, previo e informado" (art. 19). No debe considerarse que esta disposición
de la Declaración confiere a los pueblos indígenas un "poder de veto" con respecto a las
decisiones que los puedan afectar sino, más bien, que señala que el consentimiento es la finalidad
de las consultas con los pueblos indígenas. A este respecto, el Convenio Nº 169 de la OIT
dispone que las consultas deberán celebrarse "con la finalidad de llegar a un acuerdo o lograr el
24Informe del Comité encargado de examinar la reclamación en la que se alega el
incumplimiento por Guatemala del Convenio sobre pueblos indígenas y tribales, 1989 (Nº 169),
presentada en virtud del artículo 24 de la Constitución de la OIT por la Federación de
Trabajadores del Campo y la Ciudad (FTCC), párr. 48.A/HRC/12/34
consentimiento acerca de las medidas propuestas" (art. 6, párr. 2). Los términos un poco
diferentes de la Declaración sugieren que se hace más hincapié en que las consultas sean
negociaciones en procura de acuerdos mutuamente aceptables y se celebren antes de la adopción
de las decisiones sobre las medidas propuestas, y no consultas con el carácter de mecanismos
para proporcionar a los pueblos indígenas información sobre decisiones que ya se han adoptado
o están en proceso de adoptarse, sin permitirles influir verdaderamente en el proceso de adopción
47. Necesariamente, la solidez o importancia de la finalidad de lograr el consentimiento varía
según las circunstancias y los intereses indígenas que estén en juego. Un efecto directo y
considerable en la vida o los territorios de los pueblos indígenas establece una presunción sólida
de que la medida propuesta no deberá adoptarse sin el consentimiento de los pueblos indígenas.
En determinados contextos, la presunción puede convertirse en una prohibición de la medida o el
proyecto si no existe el consentimiento de los indígenas. La Declaración reconoce dos
situaciones en que el Estado tiene la obligación de obtener el consentimiento de los pueblos
indígenas interesados, fuera de la obligación general de que las consultas tengan por finalidad
procurar el consentimiento. Esas situaciones incluyen el caso en que el proyecto dé lugar al
traslado del grupo fuera de sus tierras tradicionales y los casos relacionados con el
almacenamiento o vertimiento de desechos tóxicos en las tierras indígenas (arts. 10 y 29, párr. 2,
respectivamente). De la misma manera, en un caso que afectaba al pueblo saramaka de
Suriname, la Corte Interamericana de Derechos Humanos sostuvo que "cuando se trate de planes
de desarrollo o de inversión a gran escala que tendrían un mayor impacto dentro del territorio
saramaka, el Estado tiene la obligación, no sólo de consultar a los saramakas, sino también debe
obtener el consentimiento libre, informado y previo de estos, según sus costumbres y
tradiciones" 25 .
48. En todos los casos en que una medida propuesta afecte los intereses particulares de los
pueblos indígenas, la obtención de su consentimiento deberá ser, en cierta medida, una finalidad
de las consultas. Como se ha afirmado, esta exigencia no confiere a los pueblos indígenas un
"poder de veto" sino que, más bien, establece la necesidad de elaborar procedimientos de
consulta con el fin de hacer todo lo posible por lograr el consenso de todas las partes interesadas.
El Relator Especial lamenta que en muchas situaciones el debate sobre el deber de celebrar
consultas y el principio conexo del consentimiento libre, previo e informado se haya planteado
en torno a si los pueblos indígenas tienen o no un poder de veto que pueden esgrimir para
detener los proyectos de desarrollo. El Relator Especial considera que plantear de esa manera el
debate no se ajusta al espíritu ni al carácter de los principios de consulta y consentimiento según
se han desarrollado en las normas internacionales de derechos humanos y se han incorporado en
49. Esos principios han sido concebidos para crear un diálogo en que los Estados y los pueblos
indígenas puedan trabajar de buena fe con miras al logro del consenso y procuren seriamente
llegar a un acuerdo satisfactorio. Como se subrayó anteriormente, el deber de los Estados de
celebrar consultas con los pueblos indígenas y los principios conexos ha surgido para poner fin a
modelos históricos de decisiones que se han impuesto a los pueblos indígenas y a condiciones de
vida que han amenazado su supervivencia. Al mismo tiempo, los principios de consulta y
25Saramaka c. Suriname, párr. 134.A/HRC/12/34
consentimiento no confieren a los pueblos indígenas un derecho a imponer unilateralmente su
voluntad a los Estados que actúan legítimamente y de buena fe en bien del interés del público.
Los principios de consulta y consentimiento están más bien encaminados a evitar que se
imponga la voluntad de una parte sobre la otra y a que, en lugar de ello, se procure llegar a un
entendimiento mutuo y adoptar decisiones por consenso.
50. Un esfuerzo de buena fe en pro de la adopción de decisiones por consenso implica para los
Estados la necesidad de "desplegar esfuerzos para intentar generar consensos en cuanto a los
procedimientos, de facilitar su acceso dándoles amplia difusión y de crear un clima de confianza
con los pueblos indígenas que propicie un diálogo productivo" 26 . La instauración de un clima de
confianza es particularmente importante en relación con los pueblos indígenas "por la
desconfianza hacia las instituciones del Estado y el sentimiento de marginación que encuentran
sus raíces en realidades históricas sumamente antiguas y complejas, y que no terminan de
superarse aún" 27 . Como señaló un comité tripartito del Consejo de Administración de la OIT en
un caso relativo al proceso de reforma constitucional en México, "el clima de enfrentamientos,
violencia y desconfianza recíproca impidió que las consultas se llevaran a cabo de manera más
productiva" 28 . Además, por lo general los pueblos indígenas se encuentran en desventaja en
cuanto a influencia política, recursos financieros, acceso a la información y educación pertinente
con respecto a las instituciones estatales o las partes del sector privado, como las empresas, que
son sus contrapartes en las consultas.
51. Para lograr un clima de confianza y respeto mutuo en las consultas, el procedimiento
consultivo en sí debe ser resultado del consenso. El Relator Especial ha observado que, en
muchos casos, los procedimientos de consulta no son efectivos ni gozan de la confianza de los
pueblos indígenas porque estos no son incluidos debidamente en las deliberaciones que dan lugar
a la definición y aplicación de los procedimientos de consulta. Además, los Estados deben tratar
debidamente de superar el desequilibrio de poder, garantizando a los pueblos indígenas la
asistencia financiera, técnica y de otro tipo que necesiten y haciéndolo sin utilizar dicha
asistencia como palanca o para influir en las posiciones de los indígenas en las consultas.
52. El fomento de la confianza y la posibilidad de alcanzar un auténtico consenso también
dependen de que en el proceso de consultas se respeten plenamente las propias instituciones
representativas y de adopción de decisiones de los pueblos indígenas, como se exige
26Informe del Comité encargado de examinar la reclamación en la que se alega el
Trabajadores del Campo y la Ciudad (FTCC), GB.294/17/1; GB.299/6/1 (2005), párr. 53.
27Informe del Comité encargado de examinar la reclamación en la que se alega el
incumplimiento por México del Convenio sobre pueblos indígenas y tribales, 1989 (Nº 169),
presentada en virtud del artículo 24 de la Constitución de la OIT por el Frente Auténtico del
Trabajo (FAT), párr. 107.
28Ibíd.A/HRC/12/34
explícitamente en la Declaración (art. 19) y en el Convenio Nº 169 de la OIT (art. 6, párr. 1 a)).
El Relator Especial observa que tal vez los pueblos indígenas también necesiten mejorar o
revisar sus propias instituciones, mediante sus propios procedimientos de adopción de
decisiones, con el fin de establecer estructuras representativas que faciliten el proceso de
consulta. El Relator Especial ha observado que cuando los grupos indígenas no aclaran sus
estructuras organizativas de representación pueden enredar y retrasar el proceso de consultas.
A este respecto, puede ser útil tener presente que la Declaración insta a que las instituciones
indígenas funcionen "de conformidad con las normas internacionales de derechos humanos"
(art. 34) y pide que se preste particular atención a "los derechos y necesidades especiales de los
ancianos, las mujeres, los jóvenes, los niños y las personas con discapacidad indígenas" (art. 22),
incluida la eliminación de todas las formas de discriminación y violencia contra los niños y las
53. En los casos relativos a explotación de recursos naturales o proyectos de desarrollo que
afecten tierras indígenas, para que los pueblos indígenas interesados puedan adoptar decisiones
libres e informadas sobre el proyecto en consideración es necesario que reciban información
objetiva y completa sobre todos los aspectos del proyecto que los afecta, incluidas las
repercusiones del proyecto sobre su vida y su entorno. A este respecto, es esencial que el Estado
haga estudios sobre el impacto ambiental y social a fin de que se puedan conocer todas las
consecuencias que cabe prever. Los grupos indígenas interesados deben conocer esos estudios
de impacto en las primeras etapas de las consultas, tener tiempo suficiente para entender las
conclusiones de los estudios y poder presentar sus observaciones y recibir información acerca de
cualquier preocupación que planteen. Además, un proceso de consultas basado en el consenso
en contextos de esa naturaleza no debe solamente tratar las medidas para mitigar o compensar los
efectos perjudiciales del proyecto sino también explorar y encontrar medios de distribución
equitativa de los beneficios en un espíritu de verdadera colaboración.
54. Frecuentemente las cuestiones que deben consultarse surgen cuando los gobiernos otorgan
concesiones a empresas privadas para extraer recursos naturales, construir presas o realizar otros
proyectos de desarrollo en tierras indígenas o en sus inmediaciones. A este respecto, el propio
Estado tiene la responsabilidad de realizar o garantizar que se realicen debidamente consultas,
incluso cuando, en la práctica, es una empresa privada la que promueve o realiza las actividades
que pueden afectar los derechos y las tierras de los pueblos indígenas. De conformidad con
principios bien fundados de derecho internacional, el deber del Estado de proteger los derechos
humanos de los pueblos indígenas, incluido su deber de celebrar consultas con los pueblos
indígenas interesados antes de realizar las actividades que los afecten, no es un deber que pueda
eludirse delegándolo a una empresa privada u otra entidad. Además, al igual que en otros
contextos, las consultas sobre actividades de extracción o de otro tipo relacionadas con el
desarrollo y que afecten a pueblos indígenas deben hacerse tan pronto como sea posible y en
todas las etapas del proceso de adopción de decisiones y, en todo caso, antes de que se otorguen
las concesiones a las empresas privadas.
55. El Relator Especial ha observado varios casos en que el Estado transfiere las obligaciones
sobre las consultas a la empresa privada que interviene en un proyecto. Tal delegación a una
empresa privada de las obligaciones del Estado en materia de derechos humanos, además de que
no absuelve al Estado de la responsabilidad que le incumbe en última instancia, puede no serA/HRC/12/34
conveniente e incluso ser problemática, dado que los intereses de la empresa privada son en
general fundamentalmente lucrativos y, por lo tanto, no pueden estar en plena consonancia con el
interés público ni con el interés superior de los pueblos indígenas afectados. No obstante, ello no
descarta la posibilidad de que se llegue a una convergencia sustancial de esos intereses que
permita el consenso mediante negociaciones en que se superen los desequilibrios de poder.
56. Por su parte, las empresas privadas que promuevan actividades de extracción o de otro tipo
relacionadas con el desarrollo o que participen en ellas deben procurar que sea política de su
empresa ajustar siempre su conducta a las normas internacionales pertinentes en relación con los
pueblos indígenas, en particular las relativas a las consultas. Si bien en términos estrictamente
jurídicos, salvo en ciertas circunstancias, el derecho internacional no impone directamente a las
empresas la responsabilidad de respetar los derechos humanos, de hecho cada vez más se evalúa
a las empresas privadas según su acatamiento de las normas internacionales de derechos
humanos. Es cada vez más generalizada la expectativa de que las empresas observen esas
normas en sus respectivas esferas de influencia, expectativa que ha sido manifestada por la
sociedad civil internacional, las instituciones internacionales de derechos humanos, los Estados y
las propias empresas 29 . Además, en situaciones en que las actividades de las empresas tendrán
en el futuro un impacto importante sobre comunidades indígenas, suele ser poco conveniente que
las empresas pasen por alto las normas internacionales pertinentes por razones prácticas. Como
ha observado el Relator Especial en su trabajo, no actuar con arreglo a esas normas suele hacer a
las empresas vulnerables a dificultades como la pérdida de tiempo y de recursos económicos y
les impide lograr o mantener una imagen de responsabilidad social.
57. El Relator Especial ha observado que muchas empresas carecen de una comprensión
apropiada de las normas internacionales de derechos humanos relativas a los pueblos indígenas
aplicables en los países donde operan, y que muchas empresas no tienen un código de conducta
que incorpore debidamente los principios de derechos humanos. Para que las empresas privadas
observen realmente las normas de derechos humanos pertinentes en sus respectivas esferas de
influencia es necesario que identifiquen, incorporen plenamente y apliquen efectivamente las
normas relativas a los derechos de los pueblos indígenas en cada uno de los aspectos de su labor
relacionados con los proyectos que emprendan. Además, como parte de la diligencia debida a la
que están obligadas, todas las empresas privadas que operen en las inmediaciones de pueblos
indígenas deben asegurarse de que, con su comportamiento, no contribuyan a ninguna actuación
u omisión del Estado que pudiera infringir los derechos humanos de las comunidades afectadas
ni acepten dicha actuación u omisión, como el hecho de que el Estado no consulte
adecuadamente a las comunidades indígenas antes de proceder a la realización de un proyecto.
Por su parte, el Estado deberá siempre vigilar de cerca el comportamiento de las empresas para
garantizar que se respeten plenamente los derechos de los pueblos indígenas y que se recurra
plena y debidamente a las consultas exigidas.29Véase el Informe del Representante Especial del Secretario General sobre la cuestión de los
derechos humanos y las empresas transnacionales y otras empresas comerciales, John Ruggie,
"Proteger, respetar y remediar: un marco para las actividades empresariales y los derechos
humanos", (A/HRC/8/5) (2008).A/HRC/12/34
1.Cooperación con otros mecanismos y órganos58. La coordinación con el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas y el
Mecanismo de expertos sobre los derechos de los pueblos indígenas es un aspecto
importante del cumplimiento del mandato del Relator Especial. Estos tres mecanismos,
que se crearon en tiempos diferentes y en respuesta a momentos diferentes del movimiento
internacional para proteger los derechos de los pueblos indígenas, tienen mandatos
complementarios pero que se superponen en ciertos aspectos. Los esfuerzos actuales de
coordinación entre esos tres organismos deben fortalecerse y consolidarse para que se
conviertan en una característica permanente de su labor tanto conjunta como
59. Asimismo, el Relator Especial acoge con satisfacción las oportunidades de
cooperación con los organismos y programas de todo el sistema de las Naciones Unidas, así
como con las instituciones regionales y especializadas. Esta cooperación deberá continuar
para promover la sensibilización sobre las cuestiones indígenas y las actividades
programáticas que conduzcan a la incorporación de esas cuestiones y a la aplicación
efectiva de las normas relativas a los derechos de los indígenas confirmadas en los
2.Esferas de trabajo60. La labor del Relator Especial en virtud de su mandato se inscribe en cuatro esferas
que se relacionan entre sí y se refuerzan mutuamente: la promoción de las buenas
prácticas, los estudios temáticos, los informes de países y las denuncias de violaciones de los
derechos humanos, siendo esta última la categoría que ha requerido mayor atención de
manera sistemática. El Relator Especial agradece la cooperación que ha recibido de varios
Estados, pueblos indígenas y otros en todos los aspectos de su labor. Exhorta a los Estados
que no han respondido a sus comunicaciones sobre denuncias de violaciones de los
derechos humanos a que lo hagan, y también insta a los Estados a que respondan
positivamente a sus solicitudes de visitas a los países.
3.El deber de celebrar consultas61. Un problema fundamental al que se ha enfrentado repetidamente el Relator Especial
es la falta de consultas apropiadas con los pueblos indígenas sobre cuestiones que afectan
su vida y sus territorios. Diversas situaciones de conflicto y expresiones profundas de
descontento, desconfianza e incluso cólera de pueblos indígenas en diferentes escenarios en
todo el mundo están relacionadas con una falta de consultas apropiadas. El Relator
Especial considera que los Estados y otras partes interesadas necesitan orientación sobre
los parámetros normativos pertinentes y las medidas necesarias para cumplir con el deber
de celebrar consultas con los pueblos indígenas de conformidad con las normas
internacionales. En los párrafos siguientes el Relator Especial resume sus conclusiones
sobre determinados aspectos del deber de celebrar consultas y aporta sus recomendaciones.A/HRC/12/34
4.Marco normativo y leyes, políticas y prácticas nacionales62. De conformidad con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los
pueblos indígenas y con el Convenio Nº 169 de la OIT, los Estados tienen el deber de
consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos especiales y diferenciados
sobre los asuntos que les conciernen, con la finalidad de obtener su consentimiento libre,
previo e informado. Basado en el entendimiento de la marginación relativa y las
condiciones desfavorables de los pueblos indígenas en relación con los procesos
democráticos normales, este deber dimana del derecho primordial de los pueblos indígenas
a la libre determinación y de los principios de soberanía popular y gobierno por
consentimiento y es un corolario de los principios conexos de derechos humanos.
63. El deber de celebrar consultas se aplica siempre que una decisión legislativa o
administrativa pueda afectar a los pueblos indígenas en modos no percibidos por la
población general del Estado, y en tales casos el deber se aplica en relación con los pueblos
indígenas que se ven particularmente afectados y respecto de esos intereses particulares.
El deber de celebrar consultas no solo se aplica cuando la medida propuesta se refiere a
derechos sustantivos ya reconocidos en el derecho interno, como los derechos relativos a las
64. Los Estados deben elaborar mecanismos para determinar y analizar si las medidas
legislativas o administrativas propuestas, incluidas las relativas a la extracción de recursos
o a otras actividades de desarrollo, afectan los intereses particulares de los pueblos
indígenas y en qué medida lo hacen a fin de determinar la necesidad de iniciar procesos
especiales de consultas mucho antes de que se adopten las medidas en cuestión.
65. Las características específicas de los procedimientos de consulta requeridos variarán
según la naturaleza de la medida propuesta, el alcance de su impacto en los pueblos
indígenas y la naturaleza de los intereses o derechos de los pueblos indígenas que estén en
juego. Sin embargo, en todos los casos en que se aplique el deber de celebrar consultas su
finalidad deberá ser obtener el consentimiento o el acuerdo de los pueblos indígenas
afectados. De ahí que las consultas deban realizarse en las primeras etapas de la
elaboración o planificación de la medida propuesta a fin de que los pueblos indígenas
puedan verdaderamente participar e influir en el proceso de adopción de decisiones.
66. El principio de que el consentimiento de los pueblos indígenas deberá ser la finalidad
de las consultas no implica que la obtención del consentimiento sea un requisito absoluto en
todas las situaciones. En todos los casos, es fundamental que el Estado haga un esfuerzo de
buena fe para llegar a un acuerdo. Los pueblos indígenas también deben procurar de
buena fe alcanzar el consenso sobre las medidas propuestas y evitar las posiciones
inflexibles cuando las medidas propuestas se basen en intereses públicos legítimos.
67. No obstante el carácter necesariamente variable de los procedimientos de consulta en
los diversos contextos, los Estados deben definir en la ley los procedimientos de consulta
requeridos para determinadas categorías de actividades, como las de extracción de
recursos naturales, que se realizan en territorios indígenas o que los afectan. Dichos
procedimientos, previstos en leyes o reglamentos o en mecanismos especiales de consulta,
deben por su parte ser elaborados en consulta con los pueblos indígenas.A/HRC/12/34
68. La celebración de consultas con los pueblos indígenas sobre los elementos mismos del
procedimiento de consulta que habrá de emplearse no solo ayuda a garantizar que el
proceso sea eficaz sino que, además, es una medida de fomento de confianza importante y
necesaria. Se necesitan además otras medidas de fomento de la confianza.
69. A este respecto, los Estados deben hacer todo lo posible para que los pueblos
indígenas puedan organizarse y determinar libremente sus representantes para las
deliberaciones de consulta, y deben propiciar un clima de respeto y apoyo a la autoridad de
esos representantes. Por su parte, los pueblos indígenas deben trabajar, cuando se
requiera, para aclarar y consolidar sus estructuras y organizaciones representativas para
que puedan funcionar eficazmente en relación con los procedimientos de consultas.
70. Los Estados deben hacer además análisis y evaluaciones apropiadas de las
repercusiones de las medidas legislativas o administrativas propuestas y ponerlos a
disposición de los pueblos indígenas afectados, junto con toda la información pertinente,
mucho antes de las negociaciones. Los Estados deben también procurar que los pueblos
indígenas tengan la capacidad técnica adecuada y los recursos financieros suficientes para
participar efectivamente en las consultas, sin utilizar dicha asistencia para influir en las
posiciones de los indígenas en las consultas.
71. Los organismos y programas pertinentes del sistema de las Naciones Unidas, así como
las ONG interesadas, deben elaborar formas de proporcionar a los pueblos indígenas
acceso a la capacidad técnica y los recursos financieros que necesitan para participar
efectivamente en las consultas y las negociaciones conexas.
72. Incluso cuando, en la práctica, son las empresas privadas las que promueven o llevan
a cabo las actividades que afectan a los pueblos indígenas, como la extracción de los
recursos naturales, siguen incumbiendo a los Estados la responsabilidad de celebrar las
consultas adecuadas o de garantizar su realización. Por su parte, las empresas privadas, no
por obligación jurídica sino como cuestión política, deben ajustar siempre su conducta a las
normas internacionales pertinentes relativas a los derechos de los pueblos indígenas,
incluidas las relacionadas con las consultas.
73. Las empresas privadas que operen o se propongan operar en tierras indígenas o en
sus inmediaciones deben adoptar códigos de conducta por los que se obliguen a respetar los
derechos de los pueblos indígenas de conformidad con los instrumentos internacionales
pertinentes, en particular la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los
pueblos indígenas. Los Estados deben elaborar mecanismos específicos para vigilar de
cerca el comportamiento de las empresas a fin de garantizar que se respeten plenamente
los derechos de los pueblos indígenas y que se recurra plena y debidamente a las consultas
74. Los Estados deben adoptar medidas para mejorar la capacidad de mediación de los
organismos gubernamentales, en colaboración con las empresas si procede, para tratar los
posibles conflictos de intereses en relación con las tierras y recursos indígenas y trabajar
con todas las partes interesadas para aplicar dichos mecanismos y garantizar a ese respecto
a los pueblos indígenas la igualdad de oportunidades y la protección contra la
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A/HRC/12/34 - 09-14585
8/21/2009 9:14:00 AM
Javier RodrĂ­guez
8/21/2009 10:23:00 AM
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