Source: https://www.leyesdesemillas.com/costa-rica/propiedad-intelectual/
Timestamp: 2017-09-22 08:11:38
Document Index: 282062048

Matched Legal Cases: ['artículo 3', 'Artículo 2', 'artículo 20', 'Artículo 4', 'Artículo 5', 'Artículo 18', 'Artículo 23', 'Artículo 27', 'Artículo 14', 'artículo 259']

En Costa Rica rigen la Ley n° 8631 de protección de las obtenciones vegetales y
el Reglamento n° 35677-MAG a la Ley de Protección de las Obtenciones Vegetales.
Esta ley, que entró en vigor el 19 de marzo de 2008, establece un régimen jurídico muy similar al del Acta de 1991 de la UPOV, de la cual Costa Rica pasó a ser parte el 12 de Enero de 2009.
La ley pretende expresamente encontrar un equilibrio entre los derechos de los obtentores sobre sus creaciones varietales, y los derechos de los agricultores sobre el producto de su cosecha.
La ley intenta así "salvaguardar el derecho al uso por parte del pequeño y mediano agricultor".
Al mismo tiempo, el artículo 3 declara “de interés público” la actividad de generación de variedades protegidas y la concesión de título de obtención varietal, “por los beneficios que esto deriva al desarrollo y la competitividad agropecuaria nacional”.
Se recuerda, en todo caso, que la protección otorgada no implica la autorización para la explotación comercial de la variedad.
También se menciona expresamente que “no se otorgará protección a las plantas silvestres de la biodiversidad costarricense que no hayan sido mejoradas por las personas.”
Sin embargo, se preve la posibilidad de obtener un certificado de obtención vegetal para cualquier variedad "descubierta o puesta a punto", esta expresión significando "el proceso que incluye la observación de una variación natural de una especie vegetal, su identificación, aislamiento, selección, reproducción o multiplicación, caracterización y evaluación. No quedará comprendido en la definición anterior el mero hallazgo".
Esta disposición permite la apropiación de variedades tradicionales del dominio público que no estén abarcadas en el concepto de "variedad notoriamente conocida" (Ver más abajo).
Además, el ámbito de aplicación de la Ley n° 8631 se extiende, en principio, a las variedades de todos los géneros y especies vegetales. Si bien el Artículo 2 de la ley preve que "durante los primeros diez años contados a partir de su entrada en vigencia, solo se extenderá a quince géneros y especies vegetales", esta limitación no aparece en el Reglamento n° 35677 y su artículo 20, que solo confirma que "la protección se extenderá a las variedades de todos los géneros y especies vegetales, exceptuándose las plantas silvestres de la biodiversidad costarricense que no hayan sido mejoradas por las personas".
La Oficina Nacional de Semillas (Ofinase) es el órgano competente para recibir, tramitar y resolver las solicitudes para la concesión de los certificados de obtentor de variedades vegetales y su inscripción en el Registro de Variedades Protegidas que se crea para tal efecto.
Clásicamente, la ley prevé que el derecho de obtentor se concede a los obtentores de variedades vegetales nuevas, que sean distintas, homogéneas, estables y que hayan recibido denominaciones establecidas.
En cuanto al criterio de distinción, que puede ser una herramienta para evitar los intentos de "biopiratería", se considera distinta una variedad "si es posible diferenciarla claramente de cualquier otra variedad cuya existencia, en la fecha de presentación de la solicitud, sea notoriamente conocida".
El Artículo 4 considera una variedad como notoriamente conocida si:
"a) Está inscrita o en trámite de inscripción en un registro de variedades comerciales o protegidas, si este conduce a la concesión del derecho o a la inscripción de la variedad en el registro correspondiente.
b) Se encuentra en una colección de referencia o en un banco de germoplasma.
c) Ha sido o está en proceso de comercialización.
d) Fue objeto de una descripción precisa publicada en el ámbito nacional o internacional.
e) Se encuentra protegida por derechos intelectuales comunitarios sui géneris, hayan sido estos derechos registrados o no, de conformidad con lo establecido en los artículos 82 y 84 de la Ley de Biodiversidad, No 7788, siempre y cuando la variedad se encuentre suficientemente descrita y sea posible verificar su existencia."
El Acta de 1991 de la UPOV no define el concepto de "variedad notoriamente conocida". Con esta definición, Costa Rica va más allá de la definición clásica de esta noción, estrechamente ligada a los registros oficiales de variedades. Estos últimos tienen como principal vocación listar a las variedades modernas protegidas con derecho de obtentor. Es así como muy comúnmente, a nivel internacional, una variedad ‘distinta’ se entiende como una variedad distinta a otra variedad presente en registros oficiales[1]. La inmensa mayoría de las variedades sin protección, pertenecientes al dominio público, no figuran en los registros oficiales. Probablemente éstos últimos nunca podrán listar, de manera exhaustiva, la totalidad de las variedades del dominio público. Lo mismo es verdad respecto de los bancos de germoplasma (en la mayoría de los países de América latina las colecciones son muy reducidas). Asimismo, si bien en algunos países del hemisferio Norte toda la biodiversidad silvestre y domesticada ha sido descrita y publicada, en Costa Rica y a nivel internacional todavía falta mucho por describir y publicar en las reglas del arte botánico, especialmente en lo que se refiere a biodiversidad cultivada. Lo mismo vale respecto de las variedades protegidas por "derechos intelectuales comunitarios sui generis", conservadas de manera dinámica en los bancos vivos de comunidades indígenas o campesinas, sin descripción ninguna y sin registro oficial.
Es así como la definición propuesta para la noción de distinción parece ser a la vez peligrosa y demasiado restrictiva. La biodiversidad cultivada existente en Costa Rica no debería ser reducible solo al contenido de los registros oficiales o a las colecciones de los bancos de germoplasma o a las publicaciones oficiales o científicas o a las variedades suficientemente descritas de las comunidades gozando del régimen de derechos intelectuales comunitarios sui generis.
[1] Ver por ejemplo el Artículo 5 de la Directiva Europea 2002/53/CE del Consejo, de 13 de junio de 2002, referente al catálogo común de las variedades de las especies de plantas agrícolas :
“ 1. Una variedad será distinta si, sea cual fuere el origen, artificial o natural, de la variación inicial que le ha dado origen, se distinguiere claramente por uno o varios caracteres importantes de cualquier otra variedad conocida en la Comunidad. (…)
Una variedad conocida en la Comunidad será cualquier variedad que, en el momento en que la solicitud de admisión de la variedad por juzgar, haya sido debidamente introducida:
- figure en el catálogo común de las variedades de las especies de plantas agrícolas o en el catálogo de las variedades de las especies de plantas hortícolas, o
- sin figurar en alguno de dichos catálogos, esté admitida o en trámite de admisión en el Estado miembro de que se trate o en otro Estado miembro, bien a la certificación y a la comercialización, bien a la certificación para otros países “
Finalmente, el Artículo 18 de la ley otorga al obtentor los mismos derechos que lo que preve el Acta de 1991 de la UPOV, impidiendo en particular a terceros reproducir y multiplicar las variedades protegidas, o obtener otro derecho de obtentor a partir de una variedad esencialmente derivada de la variedad protegida inicial, sin la autorización del obtentor inicial.
Sin embargo, los Artículos 22 y 23 preven excepciones a estos derechos, principalmente para los actos :
a) realizados en el marco privado con fines no comerciales ni de lucro.
b) realizados con fines experimentales, de investigación científica y de docencia.
c) ejecutados para crear nuevas variedades, siempre y cuando no sean variedades esencialmente derivadas de variedades ya protegidas con derecho de obtentor.
Con respecto al derecho de uso del agricultor, el Artículo 23 organiza una excepción amplia :
"No lesiona el derecho del obtentor, quien reserve y siembre en su propia explotación, dentro de los límites razonables y a reserva de la salvaguarda de los intereses legítimos de los obtentores, el producto de la cosecha que haya obtenido por el cultivo, en su propia explotación, de una variedad protegida o de una variedad cubierta por el inciso c) del artículo 18 de esta Ley. Se exceptúan de esta disposición las variedades de las especies frutícolas, ornamentales y forestales, cuando se persigan fines comerciales."
La definición de la expresión "dentro de los límites razonables y a reserva de la salvaguarda de los intereses legítimos de los obtentores" se encuentra en los Artículos 26 y 27 del Reglamento n° 35677, que limitan el beneficio de la excepción prevista para los agricultores solo a los pequeños y medianos representantes de esta profesión.
Por "pequeños y medianos agricultores" se entiende, según el Artículo 27 del Reglamento :
"Se considerarán pequeños y medianos agricultores quienes cumplan las siguientes condiciones:
a) Su dedicación a la producción agrícola es mayor a un 75% de su tiempo.
b)Las labores de producción son ejecutadas en forma personal o con la colaboración de miembros de su familia, pudiendo contratar únicamente mano de obra ocasional para algunas labores específicas.
c)Su razonabilidad socioeconómica está orientada fundamentalmente a garantizar la sostenibilidad del núcleo familiar.
d)Sus ingresos brutos anuales producto de su explotación agrícola no deben ser superiores al monto devengado anualmente por un trabajador calificado genérico de acuerdo con la escala oficial de salarios vigente."
Como el Convenio UPOV no define la expresión "dentro de los límites razonables y a reserva de la salvaguarda de los intereses legítimos de los obtentores", existe cierto margen de maniobra, para las partes contratantes, en la interpretación de sus obligaciones procedentes del convenio.
La opción tomada por Costa Rica parece ser muy restrictiva en comparación con la solución adoptada, por ejemplo, por la Unión Europea, en su Reglamento nº 2100/94 del Consejo, de 27 de julio de 1994, relativo a la protección comunitaria de las obtenciones vegetales. En este texto, la UE ha previsto la posibilidad para los “pequeños agricultores” (con más o menos 20 hectáreas de superficie cultivable) de “emplear, en sus propias explotaciones, con fines de propagación en el campo, el producto de la cosecha que hayan obtenido de (variedades protegidas)” (Artículo 14 del Reglamento europeo), y esto sin remuneración del titular del derecho de obtentor. Para los “demás agricultores”, el Reglamento europeo dispone que “estarán obligados a pagar al titular una remuneración justa, que será apreciablemente menor que la cantidad que se cobre por la producción bajo licencia de material de propagación de la misma variedad en la misma zona”.
El 11 de diciembre de 2012, el Parlamento Europeo aprobó un Acuerdo de Asociación con los paises de America Central (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panama).
Este acuerdo debería entrar en vigor en el segundo cuarto del año 2013, a título provisorio al menos.
En cuanto a derechos de propiedad intelectual sobre obtenciones vegetales, el artículo 259 del Acuerdo prevee (V. p.317) :
"ARTICLE 259
1. The Parties shall provide for the protection of plant varieties either by patents or by an effective sui generis system or by any combination thereof.
2. The Parties understand that no contradiction exists between the protection of plant varieties and the capacity of a Party to protect and conserve its genetic resources.
3. The Parties shall have the right to provide for exceptions to exclusive rights granted to plant breeders to allow farmers to save, use and exchange protected farm-saved seed or propagating material."