Source: https://html.rincondelvago.com/abuso-sexual-en-ninos.html?url=abuso-sexual-en-ninos
Timestamp: 2019-02-20 23:50:32
Document Index: 248931342

Matched Legal Cases: ['artículo 173', 'artículo 156', 'artículo 160', 'e contrario', 'Artículo 156', 'Artículo 159', 'Artículo 168', 'Artículo 169', 'Artículo 170', 'Artículo 171', 'Artículo 172', 'Artículo 173', 'Artículo 174']

Por esta razón, es de interés nacional y particularmente nuestro por ser el tema sobre el cual gira la presente investigación, contemplar de manera detallada las estrategias existentes para enfrentar el abuso sexual infantil, cuestionando el papel del Gobierno de Costa Rica y analizando el problema dentro de nuestra sociedad con el fin de concienciar a los jóvenes y conseguir una movilización activa hacia la denuncia de este tipo de explotación contra los menores. Igualmente, pretendemos determinar tanto la forma en que esta situación se incrementa día con día en Costa Rica como las acciones tomadas por las diferentes instituciones gubernamentales y no gubernamentales para enfrentar el problema de la pedofilia, señalando a su vez desde el punto de vista legal las disposiciones existentes para enfrentar el abuso sexual de menores.
Hay que subrayar que son muchos los casos que se registran ya en las instituciones encargadas de dar solución a este tipo de abuso infantil por ello, procuraremos presentar algunos ejemplos concretos de situaciones ocurridas en nuestro país y ofrecer de alguna manera, posibles soluciones a esta problemática que, como mencionamos no sólo se manifiesta fuera de nuestras fronteras, sino que convive con nosotros y es parte de la vida cotidiana de muchos menores.
Al ser una situación tan amplia de contenidos, la investigación requiere de la búsqueda y recopilación sistemática y ordenada de datos de diferentes maneras y fuentes, por lo que se tomarán en cuenta distintos puntos de partida, para obtener un mejor concepto y visión global de esta forma, iniciaremos con una revisión bibliográfica que muestre las distintas caras del problema y con base en esto se va a proceder a plantear su análisis y cuestionamiento, específicamente en lo que a su seguimiento se refiere.
Otra fuente de información que se usará son los documentos de Internet, con el fin de complementar y actualizar la información obtenida con la primera técnica y tener de este modo la opción de contraponer los criterios expuestos por los distintos autores.
Por otro lado se ejecutará un trabajo de campo, en el cual se presentarán las diferentes instituciones que se encargan de brindar soluciones a la problemática del abuso sexual infantil tal es el caso de: ILPES, Casa Alianza, El Patronato nacional de la infancia entre otras. En estos lugares se llevarán a cabo algunas entrevistas dirigidas al personal encargado así como un estudio de las propuestas y posibles soluciones que plantean en sus diferentes proyectos de atención a niños que viven este tipo de situación.
Es claro que el abuso sexual infantil es un tema que ha generado mucha controversia a lo largo del tiempo y por tanto son múltiples los enfoques que se pueden encontrar, pero hay que ser concientes de que es algo que ocurre en nuestra sociedad desde hace mucho tiempo. Ya desde el siglo XVIII se presentaban denuncias en Costa Rica por este tipo de crímenes. Por ejemplo, en 1768 se documenta una de ellas cuando María Francisca Hernández demandó a su padre, Pedro Hernández, ante el notario del Santo Oficio de la Inquisición, por haber cometido incesto sobre ella y sus dos hermanas Rita y María Josepha Hernández. La forma en la que fue atendida la denuncia es similar a las respuestas que encontramos en la actualidad. El abogado defensor de Pedro solicita benevolencia alegando que el acusado actuaba por ignorancia. Sin embargo, pide un castigo riguroso para la hija. Finalmente, la pena le fue conmutada a Pedro en razón de su arrepentimiento y se le condenó únicamente a una confesión pública.
El abuso sexual infantil es un crimen que sucede en la sociedad contemporánea con una enorme frecuencia. Se calcula que una de cuatro niñas y uno de cada siete niños llega a experimentarlo. Este es un problema rodeado de tabúes y secretos que refuerzan su ocurrencia en nuestro país.
Al igual que en el ejemplo anterior del siglo XVIII, aun hoy no se le presta la suficiente atención social, existen instituciones y personas que minimizan su ocurrencia y sus efectos y disculpan a quienes los cometen.	De esta forma, miles de niños y niñas crecen confundidos, con dolor, se sienten impotentes ante el poder de las personas adultas que los degradan y, muchas veces, también aprenden a exigir tolerancia hacia la violencia en las relaciones afectivas y familiares.
La explotación personal tiene como propósito mirar lo que siempre ha sucedido en nuestra sociedad, en nuestras familias o personas, pero que tal vez, lo hemos interpretado de una manera equivocada. Por ello, podemos afirmar que el abuso sexual infantil está presente en nuestra memoria colectiva y en nuestra vida cotidiana cerca de todos nosotros.
Jose esta es la parte que usted tiene que completar
La explotación sexual infantil en Costa Rica no un problema fácil de tratar. La combinación de leyes débiles y su falta de aplicación, la existencia de funcionarios encargados de hacer cumplir la ley escasamente provistos con los recursos necesarios y con frecuencia corruptos, dan como resultado que los abusadores operen con lo que aparenta ser una casi total impunidad. La abundancia de niños y niñas, junto con la extrema pobreza, también facilitan la explotación sexual infantil.
Es más, el problema se ha tornado tan inmanejable para nuestras autoridades que ya transciende las fronteras y se ha dado a conocer en diferentes países, tal es el caso del artículo publicado por el periódico hondureño La Prensa (Editorial, 1999) en el cual se habla de nuestro país (entre otros) como un foco de atracción sexual de la siguiente forma:
“…Centroamérica es cada vez más un foco de atracción para la explotación sexual comercial y el abuso de la niñez, denunció ayer en San José, Costa Rica, la organización humanitaria que asiste a los "niños de la calle" de la región, Casa Alianza.
Los arrestos que han tenido lugar en los últimos tiempos de personas acusadas de traficar con niños y niñas para su prostitución, de abusos sexuales y proselitismo evidencian que Centroamérica es cada vez más un foco de atracción para la explotación sexual y abuso de la niñez, afirmó Casa Alianza.
El informe, que comenzó a divulgarse ayer, detalla casos de personas, nacionales y extranjeras, que han sido detenidas y acusadas de prostituir y abusar de menores en Honduras, Guatemala, Costa Rica y Nicaragua”.
Ante reportajes como el anterior, la respuesta de Casa Alianza no se ha hecho esperar y plantean en un reportaje ( Víctimas inocentes en las garras de la explotación sexual en Costa Rica) a través de su representante en América Latina Rocío Rodríguez, que la prensa internacional no vino a Costa Rica traída por Casa Alianza pues la situación es actualmente más que evidente: “Páginas en Internet señalan a Costa Rica como un destino sexual, los turistas sexuales cuentan sus atrocidades con nuestras niñas y niños en esas páginas como si se tratara de un simple juego, las niñas están deambulando por las calles y siendo reclutadas por proxenetas hombres y mujeres y llevadas a casas clandestinas donde ellas son explotadas sexualmente.”
La única solución a tan grave problema, parecer que se refuercen los programas sociales relacionados con la niñez y se le debe de exigir a las instituciones y funcionarios que cumplan con su labor. Es urgente que se tomen medidas para la atención directa e integral de las víctimas de la explotación sexual. Además, hay que sensibilizar a la población en general sobre el tema y establecer un riguroso plan de capacitación del personal encargado de atender las denuncias en los distintos entes públicos y no gubernamentales, ya que se trata de un drama que debe abordarse con mucha delicadeza para evitar traumas mayores para las víctimas, especialmente partiendo de que en este caso son niños.
Según Felix López, catedrático de Sexología en el documento llamado Maltrato infantil: prevención, diagnóstico e intervención desde el ámbito sanitario los abusos sexuales se definen a partir de dos grandes conceptos: el de coerción y el de la diferencia de edad entre agresor y víctima. "La coerción (con fuerza física, presión o engaño) debe ser considerada por sí misma criterio suficiente para que una conducta sea etiquetada de abuso sexual del menor, independientemente de la edad del agresor.
La diferencia de edad impide la verdadera libertad de decisión y hace imposible una actividad sexual común, ya que los participantes tienen experiencias, grado de madurez biológica y expectativas muy diferentes. De acuerdo con López "Esta asimetría supone en sí misma un poder que vicia toda posibilidad de relación igualitaria”.
En general, se considera que la actividad pedofílica puede desarrollarse en dos modalidades: la incestuosa y la no-incestuosa, siendo pedófilos incestuosos, aquellos que experimentan atracción sexual por niños de su propia familia.
Habitualmente las víctimas de abusos sexuales requieren un largo período de psicoterapia para ser capaces de superar el daño psicológico, emocional y físico que les ha causado la conducta del violador. Es importante aclarar que muchos pedófilos han sido ellos mismos víctimas de abusos durante su infancia.
Actualmente se pueden considerar diferentes actividades que dentro del marco jurídico de nuestro país son consideradas como abuso de menores según la Comisión legislativa plena Primera de 1999) y que por tal razón resultan sancionadas, tal es el caso de la pornografía tanto para quien la comercie, produzca, venda transporte o la ingrese al territorio (artículo 173 y 174), la violación (artículo 156), las relaciones sexuales remuneradas (artículo 160) igualmente para el proxenetismo, la rufianería y la corrupción.
Sin embargo, esta nueva ley no define como delito la posesión de imágenes pornográficas digitales, obtenidas y transmitidas vía Internet, aspecto que ya ha sido contemplado en otros países como causa suficiente para obtener la pena de cárcel. Lo anterior a pesar la promoción masiva de Costa Rica en el Internet como destino para turismo sexual y la pornografía infantil.
Frente al aumento de todas estas actividades impulsadas por los mercenarios del sexo, son pocas las cosas que se pueden hacer o las que al menos se han logrado hasta el momento independientemente de la gran cantidad de proyectos de protección social de menores, que son todos los programas sociales tanto de instituciones gubernamentales como no gubernamentales, que contribuyen al bienestar infantil, adaptados por lo general a las necesidades de los niños cuyas familias no disponen de medios económicos o de la capacidad necesaria para cuidar de ellos de forma adecuada.
Claro es que de forma muy directa lo que se pretende es velar en todo momento por los derechos que como menores de edad poseen y que deben de ser contemplados para su desarrollo, más si se tiene presente que los intereses del menor en todas sus dimensiones deben prevalecer sobre cualquier otra cuestión en todo momento y alejarse por el contrario, de todo aquello que se aparta de lo que no es propicio para un crecimiento sano.
Es relevante recordar entonces, que toda esta situación de explotación sexual de menores se resume en lo que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas aprobó en la Convención de los Derechos del Niño (Periódico Zurquí, suplemento especial, 1998) en la cual, proporciona a los niños los mismos derechos fundamentales y libertades públicas que tienen los adultos en la mayoría de los países desarrollados, exige una protección para los niños contra toda clase de maltrato y pide para éstos un nivel de vida adecuado, una buena formación, asistencia sanitaria e incluso diversión.
Hay que recordar que según la Comisión de trabajo contra la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes en Costa Rica (Plan Marco de Acción, 1998) la prostitución en personas menores de edad tendrá siempre el carácter de una actividad forzada y dañina.
La prostitución de niños, niñas y adolescentes es, en definitiva, una forma contemporánea de esclavitud y una violación brutal a los derechos y a la dignidad de la infancia y la adolescencia.
Una de las definiciones más completas del abuso sexual infantil es la elaborada por el National center of child abuse and neglect (López Sánchez, Félix y Del Campo Sánchez, Amaia. Prevención de abusos sexuales a menores, 1997.) Según esta agencia federal norteamericana el abuso sexual comprende " Los contactos e interacciones entre un niño y un adulto, cuando el adulto (agresor) usa al niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño o a otra persona. El abuso sexual también puede ser cometido por una persona menor de 18 años, cuando ésta es significativamente mayor que el niño (la víctima) o cuando (el agresor) está en una posición de poder o control sobre otro menor". Al respecto Blanca Vázquez Mezquita (Peritaje psicológico en la agresión sexual infantil. Ponencia presentada en las Jornadas de Atención al Abuso Sexual Infantil organizadas, en junio de 1997) establece el perfil del agresor o retrato del agresor aunque establece que no existe un prototipo, aunque sí pueden apuntarse ciertas características que pueden aproximarnos a su perfil más habitual por ejemplo:
Habitualmente eligen víctimas del otro sexo.
En la mitad de los casos son desconocidos. En la otra mitad, se trata de familiares o conocidos de las víctimas, lo que representa un porcentaje inferior al que se registra en las sociedades anglosajonas.
La violencia sexual contra las personas menores de edad es un fenómeno complejo, dentro del contexto histórico, social y cultural de una sociedad patriarcal donde los niños, niñas y adolescentes son considerados aún como objetos y no como sujetos.
Según Felix López que estas personas ( los abusadores o pedófilos) actúan por razones muy diversas: porque no son capaces de controlar su conducta o por una falta de habilidades sociales para resolver sus necesidades sexuales con otros adultos, con iguales". Se trata de individuos que suelen ser "agresivos, retraídos, que no saben seducir". También tienden a carecer de valores sociales como la igualdad entre sexos.
Siempre sobre el mismo tema, los investigadores Groth y Birnbaum (1979) citados por, Félix López Sánchez en Abusos Sexuales a Menores, lo que recuerdan de mayores, propusieron una tipología de agresores que, aunque tiene un valor relativo, puede ayudar a entender por qué algunas personas abusan sexualmente de los niños y las niñas. De acuerdo con ella, existirían dos grupos:
El primero, y más numeroso, está formado por los agresores que usan el engaño, la persuasión o la presión psicológica para conseguir que los niños acepten este tipo de conductas. El engaño y el chantaje emocional son las estrategias más frecuentemente utilizadas por los agresores. Estos agresores no usan la violencia, sino que, basándose en su autoridad de adultos, padres, maestros, etc, consiguen involucrar a los niños en actividades sexuales. En este grupo estarían:
El segundo grupo está integrado por los que usan la violencia o diferentes formas de agresión. Su deseo no está orientado exclusivamente hacia los niños, pero éstos tienen un especial atractivo para ellos porque son más fáciles de doblegar y dominar sin riesgo para el agresor.
Algunos, muy pocos, son sádicos que obtienen satisfacción cuando la actividad sexual va acompañada del sufrimiento del niño o niña.
Lo cierto es que independientemente de quien la realice, la prostitución infantil siempre va a ser una forma de abuso sexual, de explotación y de victimización, es la expresión de una sociedad degradante, donde a través de la cosificación del cuerpo y la sexualidad, se asume a los menores de edad como mercancía y se permite así "comprar acceso" a ella por parte del prostituyente.
Además de las conductas físicas, los abusos comprenden la explotación sexual, es decir:
Según el Pediatra Carlos Martínez en su investigación El abuso sexual de menores, frecuente en ambos sexos (diciembre, 1998) “ Los abusos sexuales en infantes, no son un problema que afecte sólo al sexo femenino. Los niños también sufren agresiones de este tipo: la única diferencia es que la mayoría de estos casos no se conoce.
A lo anterior agrega que eso se debe en gran parte a que en nuestra cultura, no estimula que los chicos hablen de los abusos que sufren, así que ellos se lo guardan para si mismos aproximadamente, sólo un tercio de los hombres que sufrieron algún tipo de abuso sexual cuando eran niños lo manifiesta espontáneamente. Además, sólo una parte de éstos reconoce ser una víctima. Aunque admitan el hecho, se niegan a aceptar la gravedad que implica.
Hay que ser sumamente cuidadosos de los niños, los padres deben preocuparse por saber dónde están, con quién y por preguntarles cómo se encuentran. También deben procurar crear un entorno que les permita sentirse seguros si tienen que contar un problema tan grave como una abuso.
Igualmente, se complica el problema al descubrir que existe una serie de ideas erróneas que contribuyen a ocultar el problema y a tranquilizar a quienes no desean enfrentarlo, según plantea el Informe elaborado por Save the Children (National Committee to Prevent Child Abuse (NCPC), Diciembre 1996) con ayuda de la Dirección General de Prevención y Promoción de la Salud (Consejería de Salud. Comunidad de Madrid en mayo de 1998) que por ejemplo:
Si los abusos ocurrieran en nuestro entorno, nos enteraríamos.
Muchas veces, las personas que sufren abusos tienden a ocultarlo por vergüenza o miedo.
Lo que sí resulta claro, según estas mismas organizaciones, es que “ El perfil de la víctima corresponde normalmente a un niño menor de 13 años y de bajo nivel socioeconómico”.
Sin embargo, los abusos sexuales pueden afectar a niños o niñas de cualquier edad y situación social. Los estudios efectuados señalan ciertos factores que permiten esbozar algunas características comunes a buena parte de las víctimas.
El hecho de ser niña (mujer) es, indudablemente, uno de los factores que hace mucho más probable llegar a ser víctima de abusos sexuales. Los resultados de los estudios coinciden en que las mujeres sufren el abuso sexual infantil de una y media a tres veces más que los hombres.
Los abusos sexuales se dan en niños y niñas de todas las edades, pero se producen con más frecuencia entre los 10 y los 13 años, edad esta última a partir de la cual se registra un descenso debido, probablemente, a que ofrecen una mayor resistencia a los abusos. Es decir, los abusos son más frecuentes en preadolescentes que ya tienen rasgos sexuales, pero que todavía no tienen mucha capacidad de autoprotección. Entre esas edades ocurren más del doble de casos de abusos sexuales que en cualquiera de las otras edades.
Las condiciones que favorecen el uso de la violencia con los niños están también asociadas a un mayor riesgo de sufrir abusos sexuales: pobreza, bajo nivel cultural, viviendas inadecuadas, abuso del alcohol.
Situaciones familiares como:
Se conoce además la figura como victimario al proxeneta, quien suele ser un hombre que se considera heterosexual y que conoce a su víctima, aunque no forme parte de su familia.
Pero también habría que citar al cliente que debe sancionarse, así como a otras instancias tales como los medios de comunicación que son instrumentos reproductores de ideologías, al promover la venta de imágenes que contribuyen a la degradación de los niños.
De acuerdo con las diferentes propuestas que ha realizado Casa Alianza para el tratamiento de esta seria problemática, existen algunos aspectos que hacen más lento el proceso o que obstruyen el éxito planteado en sus estrategias, entre ellas se encuentran:
La dificultad para cuantificar a las víctimas por el carácter encubierto de la actividad y la vinculación a una red de intereses económicos diversos.
Es un problema ligado a estructuras económicas de un sistema injusto que dificulta continuamente la situación de los más pobres y que en general vulnerabiliza a las mujeres, niñas, niños y adolescentes que no gozan ni conocen sus derechos humanos.
Las representaciones sociales sobre género, generaciones y sexualidad facilitan que exista una demanda, tolerancia social ante la explotación sexual, la exculpación del abusador y la estigmatización y culpabilización de la víctima.
Las historias personales de las niñas, niños y adolescentes además de la discriminación por edad y la violencia física y sicológica que esto conlleva, refieren vivencias de Abuso Sexual o Incesto en sus familias ante la cual no tuvieron justicia ni tratamiento.
Por la realidad de la explotación económica y social vivida por grandes grupos de la población latinoamericana y el carácter de las representaciones sociales y su concreción en actitudes a los derechos humanos de la niñez y adolescencia, consideramos que la intervención en la prevención, atención, sanción y erradicación de la explotación sexual comercial debe trascender a esa sola expresión de la violencia sexual.
Intervenir implica visibilizar que niñas y niños están siendo víctimas de abuso sexual y no cuentan con información que les permita identificar probables agresores, que estos hechos suceden en los espacios que deberían ser fuente de seguridad, que pasa con el acceso a la justicia para las víctimas.
En el Informe elaborado por Save the Children se establece que la mayoría de los expertos coinciden, de hecho, en que los abusos suponen o conllevan riesgos importantes de tipo emocional, físico y psicológico para las víctimas. Estas reacciones son más fuertes cuando:
El agresor ha sido un familiar
Y el abuso se produce de forma repetitiva, ya que en estos casos es más probable que la víctima se sienta culpable por no evitarlo.
Ante todo, lo más importante es saber detectar los síntomas de un niño que está siendo abusado, a continuación se citan algunos de ellos.
Son los que aparecen durante los dos años siguientes a la agresión. A partir de ese momento se habla de efectos a largo plazo. Entre el 60% y el 80% de las niñas víctimas de abusos sexuales se ven afectadas, en diferente grado, por la agresión. La edad en que más sufren las consecuencias se sitúa entre los 7 y los 13 años. Sólo entre un 20% y un 30% permanecen estables emocionalmente después de la agresión.
No obstante, también se pueden detectar síntomas variados según plantean T Bear, S Shenk y L Bucker (1993) en Supporting victims of child abuse:
La depresión: Esta es la patología más claramente relacionada con los abusos sexuales. Los estudios efectuados al respecto muestran que quienes los sufrieron durante la infancia es más probable que tengan depresiones durante la vida adulta.
También se han confirmado otros efectos relacionados con la sexualidad: dificultad para relajarse, anorgasmia, promiscuidad, explotación sexual, etc. Todo parece indicar que "las víctimas de abusos sexuales durante la infancia tienen más dificultades sexuales y disfrutan menos con la actividad sexual".
Niños mayores pueden sentirse avergonzados para describir el incidente. Estos problemas son especialmente comunes cuando el abusador es alguno de la familia. Aun si un niño no dice nada acerca del abuso, es importante tener la sospecha de que algo no anda bien cuando se presentan conductas diferentes a las corrientes. Lo anterior se puede ver claramente reflejado en lo que se llama “Ley del silencio” y corresponde según el estudio realizado por Save the Children a un 30 por ciento de las víctimas no se lo cuenta absolutamente a nadie porque temen la reacción de los demás ante la revelación, por sentimientos de culpabilidad o por vergüenza. Uno de cada dos menores que han sufrido el abuso sexual elige como confidente a un amigo y uno de cada cinco a la madre (las madres no están casi nunca involucradas en los abusos sexuales de sus hijos). Un 22% se lo cuenta a otro familiar. Sólo un 0,42% de las víctimas le cuenta su experiencia a profesionales (psicólogos, educadores,...). Ninguno recurre a la policía, jueces o abogados.
Dentro de las principales formas de abuso sexual infantil se encuentran las citadas por Carmen Del Molino. ( Aspectos jurídicos del abuso sexual a menores. Save the Children. 1998.):
Las agresiones sexuales se caracterizan por la utilización de violencia e intimidación.
Consiste en cualquier atentado a la libertad o indemnidad sexuales sin consentimiento, violencia o intimidación,
El acoso sexual consiste en la solicitud de favores sexuales, para sí o para un tercero, en el ámbito de una relación laboral, docente o de prestación de servicios y siempre que tal comportamiento provoque a la víctima una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante.
Las conductas de exhibicionismo y provocación sexual consisten, por un lado, en ejecutar o hacer ejecutar a otra persona actos de exhibición obscena ante menores de edad, y por otro lado, en vender, difundir o exhibir - por cualquier medio directo - material pornográfico entre ellos.
Ambos atentados contra la libertad sexual sólo se pueden castigar cuando se involucra a menores de edad.
En relación con menores de edad, dentro de este delito, se tipifican las siguientes conductas:
La inducción, promoción, favorecimiento o facilitación de la prostitución de menores.
La utilización de violencia, intimidación, engaño o abuso de una situación de superioridad o vulnerabilidad que induce a un menor a prostituirse.
El favorecimiento, directa o indirectamente, de la entrada, estancia o salida del territorio nacional de menores, con el propósito de su explotación sexual empleando violencia, intimidación, engaño, o abusando de una situación de superioridad
La utilización de menores en espectáculos exhibicionistas o pornográficos, tanto públicos como privados.
Asimismo a la producción, venta, distribución o exhibición de material pornográfico para el que se han utilizados menores. También la facilitación de estas actividades, incluso si el material es de origen extranjero o desconocido.
La coacción a un menor para que participe en un comportamiento de naturaleza sexual que perjudique su evolución o el desarrollo de su personalidad.
Como se puede observar son múltiples los trastornos que puede sufrir un niño después de sufrir un tipo de abuso como el que se ha planteado a lo largo del capítulo lo que podría conducir a la idea de que el proceso de recuperación va a ser extenso y parejo para todas las víctimas. Sin embargo expertos como Félix López se muestran "totalmente contrarios a la idea de que todas las víctimas deban recibir tratamiento terapéutico ya que la postura intervencionista puede sobredimensionar los efectos de los abusos y, además, es imposible desde el punto de vista económico"( Ponencias, Jornadas sobre Prevención del Abuso Sexual Infantil).
Lo que sí precisan todas las víctimas es ayuda. Una ayuda que el 60% no recibe después de haber sido abusada.
En este sentido resulta fundamental la actitud que adopte la persona o personas a las que la víctima comunique la experiencia. "La reacción de quienes se enteran de que alguien ha sido víctima de abusos sexuales suele ser creer a la víctima, pero suelen limitarse a escuchar o dar apoyo emocional, aunque esto es considerado por las víctimas como muy útil", según Félix López. Creer a las víctimas, escucharlas y apoyarlas emocionalmente es un forma muy importante de ofrecerles ayuda, aunque resulta insuficiente.
Es claro que agresiones de este tipo son una realidad, así que hay que abordar este problema socialmente y de forma más agresiva. Abordar la problemática de la prostitución de niños y niñas, no es nada fácil; pero es un impositivo ético que nadie puede ya desconocer. Esta es una lucha de todos (as), que exige salir del anonimato, trascender a lo político, impulsar iniciativas reales y legítimas. Se trata, en definitiva, de potenciar todas las fuerzas capaces de darle un nuevo contenido al trabajo con la infancia y la adolescencia, donde se renueve el compromiso y se recupere la esperanza.	Este compromiso de cambio, es un reto urgente que hay que superar.
Sin embargo esta lucha por sacar a los niños de las garras de los explotadores infantiles que promueven los diferentes tipos de abuso sexual mencionados anteriormente, ha encontrado en algunos medios de comunicación su principal enemigo pues, es a través de ellos que promocionan nuestro país (tanto a nivel nacional como internacional) como el paraíso sexual, en donde pueden venir a satisfacer todas sus necesidades utilizando para ello menores de edad para estimularse sexualmente De esta manera, los grandes avances tecnológicos han dado paso que la pornografía infantil -uno de los factores principales en la explotación sexual de los niños- sea más fácil y más barata de producir, más difícil de detectar y más fácil de distribuir.
En este sentido, toda una serie de aparatos electrónicos de uso doméstico como cámaras y sistemas de reproducción y edición de vídeos y gráficos generados por computador, han llevado a la industria pornográfica infantil hasta los propios hogares -donde es más difícil de controlar para la policía- la cual ha llegado a convertirse en un negocio multimillonario en dólares.
El acceso a Internet ha abierto nuevos canales de información para aquellos que buscan relaciones sexuales con niños. La naturaleza interactiva de la tecnología de Internet supone que la información puede ser compartida en tiempo real y las "peticiones especiales" pueden ser atendidas por los proveedores de niños prostituidos. Las imágenes pornográficas y los vídeos clips pueden ser introducidos y visualizados en la red de forma igualmente anónima. Por el momento, la única intervención disponible para los defensores de la ley parece ser la vía de los proveedores de servicios, que pueden rehusar la venta de espacio a cualquiera que se conozca que va a proporcionar materiales sexuales infantiles.
En el lado negativo los medios de comunicación han contribuido indudablemente a la liberalización de imágenes sexualmente explícitas, y al cambio de valores morales. La tecnología de los satélites, los viajes internacionales y la quiebra de las infraestructuras comunitarias de apoyo suponen que tales imágenes son recibidas a menudo en un marco vulnerable, o incluso en toda una sociedad para la cual no estaban específicamente destinadas.
Pero el papel de los medios de comunicación puede ser enormemente positivo. Los periodistas tienen acceso a informaciones que a otras personas les resulta ordinariamente muy difícil de obtener. De este modo, han trabajado junto con organizaciones no gubernamentales y con la policía para localizar y descubrir a los explotadores y los lugares de explotación, y han informado sobre las detenciones y condenas, contribuyendo así a la disuasión.
Según lo expuesto en el World Congress Against Commercial Sexual Exploitation of Children en la actualidad, en pleno siglo XXI, nadie puede afirmar que en nuestra sociedad se esté reprimiendo la sexualidad, los kioscos de prensa, los vídeo clubs, los sex-shops, las salas de cine XXX y las cadenas de televisión no se andan con cuidados a la hora de ofrecer sexo.
Sería un grave error pensar que la pornografía ofrece simplemente una excitación complementaria a aquellas personas con una libido especialmente activa. La pornografía seduce primero, envuelve después y finalmente puede llegar a convertirse en una adicción, llevando la práctica sexual al terreno de la obsesión. Pero al margen de los problemas que pueda crear en sus adictos "normales", hemos de tener en cuenta que, por su amplia distribución y falta de control sobre la misma, cae también en manos de personas sobre las cuales puede ejercer una influencia peligrosa. Nos referimos, por supuesto, al amplio abanico de ciudadanos que padecen distintos tipos de patologías y que no reaccionan como una conciencia “normal” al leer relatos en los que se incita a buscar placer en la violación, o a mantener relaciones con niños.
El adicto al sexo, al igual que el adicto a los video-juegos o a la televisión, no nace sino que se va haciendo tras una práctica cada vez más regular. En estas patologías es bastante frecuente observar como el adicto niega sistemáticamente su problema, e intenta actuar sin ser visto. Las revistas, los video-clubs, los sex-shops y los teléfonos eróticos alimentan constantemente al obsesionado por el sexo, ofreciéndole regularmente nuevos productos y mayores sensaciones.
Por otro lado, el acceso a la pornografía no está frenado prácticamente para nadie. Incluso un menor puede acceder a numerosas publicaciones de este tipo, muchas veces en función de su aspecto y de los escrúpulos del vendedor
Según el centro de noticias futurnet la pornografía infantil puede encontrarse sin dificultad y en todas sus formas, para conseguirla basta con acercarse a uno de quioscos que venden revistas, pequeñas empresas y comercios en los que se venden fotografías, videos y revistas más explícitas sobre el tema.
Dentro de los principales medios de explotación sexual podemos encontrar:
Fotográfica, la cual a su vez se puede encontrar en:
Kiosco. En la mayoría de los quioscos es posible encontrar revistas en las que se ofrece pornografía infantil. El contacto suele establecerse a través de revistas xxx.
Tiendas de material pornográfico. Algunas de estas se anuncian también en revistas de quiosco como XXX.
A través de Internet. Cualquier persona con un ordenador y un modem puede conseguir pornografía infantil a través de Internet. El medio más utilizado por los pedófilos es el de los chats, o conversaciones entre varias personas, que pueden intercambiarse textos y todo tipo de fotografías. Pero no es necesario meterse en conversaciones para intentar comunicar con algún pederasta. Hay numerosas páginas Web en las que se anuncia y se vende este tipo de material pornográfico. Las imágenes menos fuertes pueden adquirirse por una pequeña cuota mensual, pero si se busca lago más fuerte algunas Web incluyen una dirección de correo electrónico a la que uno puede dirigirse para solicitar material difícil de anunciar.
El video es la forma más común de conseguir la pornografía, de esta manera la podemos encontrar en dos diferentes sitios como:
Video-clubs. Algunas tiendas de venta, alquiler e intercambio de vídeos ofrecen también cintas con pornografía infantil.
Internet. Las cintas de vídeo con todo tipo de escenas de pornografía infantil, desde la mera exhibición hasta el sadismo, pueden obtenerse a través de Internet del mismo modo que las fotografías.
El texto escrito es, aunque pudiera parecer una paradoja, el que posee contenido más peligroso de la pornografía infantil pues, este no se encuentra sólo en sus fotografías y filmaciones, sino también en escritos. En los textos que acompañan a los reportajes es donde se desarrolla hasta la saciedad, la apología de la violación y la incitación a la violencia sexual. Los abusos y la violación son defendidos como una práctica sexual natural.
Los relatos de contenido pornográfico-infantil suelen responder a uno de los siguientes cuatro patrones, o argumentos-base:
Es el más frecuente, y en el 90% de los casos se trata de una niña o adolescente y un hombre maduro. Dicha niña puede estimula o incitar al adulto para "aprender" o para perder su "indeseada" virginidad.
La mayoría de los relatos responden a este patrón por dos motivos: muchos lectores prefieren la figura de la "devoradora de hombres", o la ninfómana, a la mujer equilibrada que es capaz de decir no y mantener una sexualidad controlada. Y en segundo lugar, el hecho de que sea la niña o adolescente la que "provoca" al hombre adulto, les permite librarse de un posible sentimiento de abuso o culpabilidad, si es que en algún momento han llegado a tenerlo.
El adulto seduce al menor
Este argumento es empleado con mucha menos frecuencia que el anterior y resulta, si cabe, aun más peligroso. Se transmite al lector la idea del: "Digo ¡No!, cuando quiero decir ¡Sí! ".
Aquí se incita al adulto a actuar aunque no exista una "provocación" previa. Si ya es enfermizo el pensar que los niños y niñas provocan a los adultos para mantener relaciones sexuales con ellos, el pensar que Io buscan aun cuando se niegan o no "provocan" resulta verdaderamente criminal. Cuando un adulto pedófilo, se aficiona a leer supuestos testimonios de ex-menores, que confiesan haber disfrutado de niños en prácticas con sus mayores aun siendo forzados a ello ¿cómo influye esto en su conducta? ¿Se puede sentir animado a realizar sus fantasías?
En estas revistas todo son experiencias satisfactorias. Los menores nunca se niegan realmente, no existen ni el dolor ni los traumas, y el protagonista vive muy agradecido y sin la menor secuela. Exactamente al contrario de lo que sucede en la realidad: traumas, frustración, sentimiento de culpabilidad, incapacidad para mantener nuevas relaciones sexuales, fobias, etc, son algunas de las secuelas que los psicólogos y psiquiatras infantiles tratan a diario en adolescentes y adultos que han padecido abusos sexuales y violaciones durante la infancia.
Relación entre menores
Como era de esperar, el tema del incesto es empleado también con regularidad por determinadas publicaciones pornográficas. La finalidad es, evidentemente, provocar "excitación" en sus lectores presentando como algo natural y deseable la práctica de relaciones sexuales entre padre e hijos y entre hermanos. Por supuesto, nunca se hace referencia a las consecuencias que ello puede acarrear, ni se mencionan las secuelas de todo tipo que dejaría en la propia hija/o o hermana/o menor. Tampoco se menciona que se trata de un delito.
Las publicaciones pornográficas presentan la idea del incesto como fantasía sexual, mediante la inclusión de relatos y escenas en revistas, cómics y también vídeos.
Se incluyen constantemente relatos sobre relaciones incestuosas, casi siempre bajo el epígrafe de "Cartas de nuestros lectores". Por supuesto, los niños y niñas que protagonizan estos relatos acceden siempre encantados a las siniestras pretensiones de sus progenitores. Y en otros casos, es el propio menor -normalmente una niña- quien seduce y provoca directamente a su padre o madre.
Los relatos que promueven y defienden la práctica del incesto suelen responder a uno de los siguientes tres patrones o argumentos bases:
Relaciones padre-hija
Normalmente se trata de relatos escritos por supuestos lectores, en los que la protagonista suele ser una niña de entre 12 y 16 años. Se emplean las dos formas de argumentos posibles: o la hija seduce al padre y éste accede, o es el padre quien toma la iniciativa y la hija consiente. Nunca se trata de relaciones esporádicas, siempre son situaciones que dicen repetir durante años.
Conforman el grupo más frecuente de relatos sobre relaciones de incesto. En la inmensa mayoría de los mismos es la madre la que seduce al hijo, que normalmente tiene entre 12 y 16 años. Esto es la locura según Freud y Lacan
Relaciones hermano-hermana
Por otro lado, los comics son también, muy conocidos en este submundo, gozan de más lectores que algunas revistas fotográficas de temática idéntica. Utilizan el dibujo para escenificar las relaciones con menores y los textos para describir con más lujo de detalles cada situación. Los argumentos son muy burdos y el tema central es siempre la práctica sexual y la violencia.
Lo más frecuente en las publicaciones que centran su atención en al figura del menor, para estimular a sus lectores, es presentarle como autor o responsable de las relaciones con los adultos, es decir, "provocan" a los mayores.
La apología de la violación, el estupro, los abusos a menores y la violencia sexual en general, conforman el contenido y reclamo de estas publicaciones.
En muchas tiendas dedicadas a la venta de material pornográfico es frecuente encontrar estas historias japonesas incluso en vídeo. Pero tampoco es necesario acudir a las mismas, basta con bajar al quiosco del barrio para encontrarse con revistas como primera línea, que en estos momentos está distribuyendo cintas de vídeo bajo el título de: "Colegialas viciosas. Adolescentes uniformadas descubren el sexo".
La pornografía telefónica es algo muy reciente en nuestro país. Sin embargo, en este momento ya están funcionando varios teléfonos durante las veinticuatro horas del día, centrados en la temática infantil-adolescente. Sobre el contenido que ofrecen tales teléfonos no es necesario comentar nada.
Agregue aquí lo de hazel
Abordar la problemática del abuso sexual infantil, no es nada fácil; pero es algo que ya nadie puede desconocer. Esta es una lucha de todos, que nos exige salir del anonimato, trascender a lo político, impulsar iniciativas reales y legítimas. Se trata, en definitiva, de potenciar todas las fuerzas. Los expertos de las diferentes instituciones apuestan por la realización de programas de prevención en los centros educativos, enmarcados en programas más amplios de educación para la salud, que permitan que los niños y niñas aprendan a identificar los abusos y a no guardar el secreto, si les sucede. Además, subrayan la necesidad de considerar a los niños no sólo como víctimas, sino también como agresores potenciales, y de que las instituciones relacionadas con el abuso sexual (comisarías, hospitales, escuelas, servicios sociales y centros de salud mental) coordinen sus esfuerzos.
Partiendo de esta actividad tan importante realizada por las instituciones gubernamentales y no gubernamentales que enfrentan este serio problema del abuso infantil, es que se hace necesario dar a conocer su función enfocando la atención en los servicios, tratamientos, terapias y soluciones que ofrecen para la atención de la población que se ve afectada en este sentido de alguna forma.
Casa Alianza es una organización no gubernamental que trabaja desde 1993 en el rescate y rehabilitación, así como la defensa de los niños, niñas y jóvenes de la calle. Con este objetivo trabaja en países como Guatemala, Honduras, Nicaragua, México, entre otros de Centro América.
En Costa Rica esta institución se dedica un poco más a la labor administrativa y no trabajan directamente con la población en problemas.
Como parte de esta labor administrativa, se han dedicado exclusivamente a la denuncia de delitos sexuales e investigaciones serias de explotación sexual infantil y el turismo sexual.
Tienen un plan de acción ya planteado al gobierno que, está diseñado para terminar con la explotación sexual infantil el mismo, está enfocado en la concienciación acerca del tema entre las autoridades y el público, así como formar redes que combatan el problema y la proyección de planes de acción social.
Casa Alianza tiene como misión proporcionar refugio y servicios con respeto absoluto y amor incondicional, basados en la fe y en la creencia de que todos los niños, niñas y jóvenes tienen derecho a esto. Proporcionan además los servicios priorizando y comprometiéndose de manera especial con aquellos que no tienen alcance a otras instituciones.
Tienen, dentro de sus objetivos, la preocupación en hacer que los niños se reúnan con sus familias, colaborar con organizaciones comunitarias y asociaciones para buscar el mejoramiento de estos y como se mencionaba anteriormente, velar por la toma de conciencia en la sociedad.
La finalidad de esta organización está respaldada por varios programas de ayuda, como son llamados: programas de la calle, centro de crisis o refugio, hogar de transición y hogar grupal.
El primero consiste en conocer a los niños y niñas, llegar hasta ellos en las calles, en los parques, en los pasillos oscuros, alrededor de basurales y terminales de buses. El equipo de Calle de Casa Alianza les proporciona cuidados médicos de emergencia, orientación, educación no formal, respeto y amistad. El objetivo es que el niño y la niña dejen la calle, no proveerles con comida y vestimenta mientras permanecen en ella.
Los niños y niñas son motivados y así pueden llegar a tener el valor de dejar las calles y acercarse a buscar ayuda en el centro de crisis. El equipo de calle se ocupa de cerca de 1000 niños y niñas cada año en los países de América Latina donde trabajan.
Los centros de crisis o refugios están abiertos las 24 horas del día, todos los días del año.
Lo más importante es que aquí, los niños y niñas participan en actividades de educación no formal que les preparan para su futura inserción escolar y en actividades de orientación sobre su adicción a las drogas.
Además participan en su Plan de Vida, un técnica para su desarrollo estableciendo metas alcanzables a corto y mediano plazo.
Una vez que las niñas y niños se estabilizan, tan pronto como recuperan un nivel deseable de autoestima y respeto por ellos mismos, pasan a la siguiente etapa.
En el Hogar de Transición, el equipo ayuda a desarrollar a los niños metas a largo plazo, inspirándoles el deseo de una vida independiente y provechosa. Los más jóvenes son inscritos en colegios públicos y a los mayores se les brinda capacitación profesional. El tiempo de residencia en el hogar de transición es de un promedio de cuatro meses, para luego pasar al hogar grupal.
El último paso (Hogar Grupal) es en el que los niños y niñas son guiados por un equipo de consejeros cuidadosamente escogidos que tratan de replicar un ambiente familiar positivo. En esta etapa pretenden que puedan redescubrir y cambiar el concepto negativo que tienen de la familia, mientras buscan mejores oportunidades educativas y profesionales. Cada hogar tiene entre 12 y 14 niños o niñas, en donde permanecen hasta que cumplan 18 años o hasta que completen su educación. Ya a partir de este momento, son capaces de vivir de forma independiente alcanzando la seguridad que puedan dar luego a sus hijos.
La fundación Paniamor es una organización privada que no cuenta con subsidio estatal e inició sus operaciones en 1987 con un pequeño aporte de los miembros fundadores y con el trabajo voluntario de muchos.
Su principal propósito es, lograr el cumplimiento de los derechos de las personas menores de edad en Costa Rica. Para lograr este propósito, la fundación promueve la movilización social por medio de programas de prevención de la violencia, incidencia política y de desarrollo social. Así, como resultado de la ejecución adecuada de estas prácticas colectivas, se logra que cada niño o niña sea percibido y se perciba así mismo como protagonistas en la construcción de un nuevo proyecto social, donde puedan alcanzar una mejor calidad de vida.
Dentro de los temas prioritarios que Paniamor trabaja, están la prevención del abuso emocional, físico y sexual; el fomento de la autoestima; la información acerca de los derechos de los niños y las niñas; la comunicación asertiva; el reconocimiento y confrontación de situaciones de riesgo en la adolescencia; el desarrollo de una legislación a favor de la niñez y la adolescencia; el fortalecimiento de las relaciones adulto-niño; la organización comunitaria y la movilización social, entre otros.
Para realizar su trabajo, la institución cuenta con el apoyo de profesionales en disciplinas como educación, psicología, medicina, derecho, trabajo social, comunicación y sociología, además del personal administrativo y el aporte de colaboradores voluntarios.
Paniamor cuenta con un área de capacitación donde se trabaja con talleres, en los cuales se desarrollan contenidos como: “Pautas para ser congruente entre lo que se siente, se piensa, se dice y se hace”, “estrategias para no decir sí, cuando se quiere decir no”entre otros. Esto con el fin de promover la comunicación efectiva y la autoestima, que son a la vez elementos fundamentales para el fortalecimiento entre relaciones adulto-niño.
Además, se proporcionan charlas a los niños y sus padres sobre temas como:, “Derechos de los niños y las niñas”, “Desarrollo de potencialidades en los niños y las niñas” y “Prevención de abuso contra niños y niñas”, este último de gran importancia pues enseña a los niños a detectar posibles situaciones en los que pueden llegar a ser abusados, sin pasar por alto circunstancias que a pesar que las hagan ver normales, los hagan sentir incómodos.
El hecho de que las charlas sean para padres e hijos, los llena de valor para que sean ambos los que tomen la iniciativa de afrontar su problema. Reconocer que algo esta mal es un gran paso para ellos.
Además de que esto, fortalece las relaciones de confianza entre padres e hijos y acrecienta el sentimiento de seguridad familiar.
El programa “Prevención de la Violencia” tiene como objetivo desarrollar recursos humanos que contribuyan a prevenir la violación de los derechos de las personas menores de edad. Este cuenta a la vez con cuatro temáticas:
Prevención de abuso contra niños y niñas.
Justicia para niños.
Fortalecimiento profesional.
Automejoramiento y orientación.
El objetivo de “Prevención de abuso contra niños y niñas” es orientar el programa hacia las posibles necesidades específicas de las distintas poblaciones: niños y niñas en edad escolar, con alguna discapacidad, adolescentes, instructores, comunidades y otros. El programa promueve la creación de sistemas de apoyo efectivo, que logren prevenir y manejar situaciones de violencia interpersonal, como el caso de abuso sexual cometido contra niños.
Por otro lado, “Justicia para niños” contribuye a una mejor administración de la justicia en los procesos administrativos y judiciales que afectan los derechos de las personas menores de edad. Para lograr este objetivo, la institución capacita al personal profesional y el de apoyo, de los sistemas encargados de recibir, valorar y resolver las denuncias de violaciones de derechos(incluidos los abusos sexuales), para brindar un adecuado tratamiento a los niños involucrados en los procesos.
Para lograr el “Fortalecimiento Profesional” se ofrecen talleres, seminarios, conferencias, foros y capacitaciones que brinden información actualizada con respecto a Paniamor. Además de que se desarrollan modelos educativos para adultos, que contribuyan al fortalecimiento de relaciones familiares o de custodia.
La fundación Paniamor se especializa en temas como la violencia y el abuso contra las personas menores de edad, la prevención y detección del abuso sexual, la autoestima y la comunicación en las relaciones entre padres e hijos, la promoción de los derechos y responsabilidades de la niñez, entre otros. Logrando así su objetivo principal de salvaguardar el bienestar de los niños y niñas costarricenses.
La prevención del abuso emocional, físico y sexual
El fomento de la autoestima
La información acerca de los derechos de los niños y las niñas
El reconocimiento y confrontación de situaciones de riesgo en la adolescencia
El desarrollo de redes de y para gente joven
El desarrollo de legislación en favor de la niñez y la adolescencia
El fortalecimiento de las relaciones adulto-niño
La organización comunitaria y la movilización social
los modelos de comunicación de Virginia Satir,
estrategias para no decir sí, cuando se quiere decir no,
lineamientos de cómo expresar los sentimientos en forma sincera y directa,
pautas para ser congruente entre lo que se siente, se piensa, se dice y se hace,
proceso para transformar aquellas reglas de convivencia que se quieran cambiar.
Modelos que se analizan en este programa
Modelo Suplicante
Modelo Dígalo Directamente
Modelo Acusador
Modelo Pasivo-Agresivo
Modelo Superrazonador
Modelo Irrelevante
Prevención de abuso contra niños y niñas
Desarrollo de potencialidades en los niños y las niñas
Padres y madres de familia y encargados(as)
Grupos organizados de la comunidad
Profesionales del sector educación, salud y justicia
Automejoramiento y orientación
estableciendo alianzas con otros miembros de la sociedad para catalizar el desarrollo de políticas alternativas y alterativas en respuesta a necesidades específicas de la niñez y la adolescencia;
asegurando que también en esta dimensión del quehacer de Paniamor, las personas menores de edad ocupen un lugar protagónico en los debates y en la toma de decisiones.
Con el apoyo financiero de la Fundación Jacobs y el respaldo de la Fundación Mundo Solidario, la Fundación PANIAMOR está ejecutando el Proyecto "Detener la Exclusión, Crear Valor" (DECV), que tiene como objetivo construir capital humano y capacidad para la empleabilidad entre personas adolescentes de 13 a 18 años, no vinculados al trabajo formal y en riesgo de deserción escolar, o que están fuera del sistema educativo, que proviene de ambientes de pobreza y privación, a través del acceso a servicios que apoyen su desarrollo personal y educativo y que les ofrezca una inserción positiva y adecuada en el mercado laboral.
ð Apoyo a los diversos Proyectos y Programas de la Fundación PANIAMOR en aspectos metodológicos relacionados con las técnicas de investigación de campo.
ð Elaborar instrumentos adecuados para evaluación, monitoreo y sistematización en los Proyectos y Programas desarrollados por la Fundación PANIAMOR y colaborar en el análisis de sus resultados.
ð Desarrollo de la política institucional de investigación. En este aspecto se encuentra contemplada la investigación conjunta con otras instituciones: gubernamentales, académicas o no gubernamentales, con las cuales se establezcan intereses comunes sobre la situación de la niñez y adolescencia. Asimismo, se considera de gran importancia la participación en redes de investigación con instituciones nacionales e internacionales, con el propósito de ampliar las capacidades institucionales de investigación y dar a conocer los aportes generados en el país a nivel metodológico e investigativo.
"Artículo 156.- Violación
"Artículo 159.- Relaciones sexuales con personas menores de edad
Quien promueva la corrupción de una persona menor de edad o incapaz o la mantenga en ella, será sancionado con pena de prisión de tres a ocho años. La misma pena se impondrá a quien utilice a personas menores de edad o incapaces con fines eróticos, pornográficos u obscenos, en exhibiciones o espectáculos, públicos o privados, de tal índole.
1)Ejecutar actos sexuales o eróticos ante personas menores de edad o incapaces.
2)Hacer ejecutar a otros, actos sexuales o eróticos, en presencia de personas menores de edad o incapaces.
3)Hacer participar, en actos sexuales o eróticos, a personas menores de edad o incapaces en presencia de otros.
Artículo 168.- Corrupción agravada
En los casos del artículo anterior, la pena será de cuatro a diez años de prisión:
1)Si la víctima es menor de doce años.
2)Si el hecho se ejecuta con propósitos de lucro.
3)Si el hecho se ejecuta con engaño, violencia, abuso de autoridad o cualquier otro medio de intimidación o coacción.
4)Si el autor es ascendiente, descendiente o hermano por consanguinidad o afinidad, padrastro, madrastra, cónyuge o persona que se halle ligado en relación análoga de convivencia, tutor o encargado de la educación, guarda o custodia de la víctima.
5)Si el autor se prevalece de su relación de confianza con la víctima o su familia, medie o no relación de parentesco.
Artículo 169.- Proxenetismo
Quien promueva la prostitución de personas de cualquier sexo o las induzca a ejercerla o las mantenga en ella o las reclute con ese propósito, será sancionado con la pena de prisión de dos a cinco años. La misma pena se impondrá a quien mantenga en servidumbre sexual a otra persona.
Artículo 170.- Proxenetismo agravado
La pena será de cuatro a diez años de prisión cuando se realice una de las acciones previstas en el artículo anterior y concurra, además, alguna de las siguientes circunstancias:
1)Si la víctima es menor de dieciocho años.
2)Si media engaño, violencia, abuso de autoridad, situación de necesidad de la víctima o cualquier medio de intimidación o coacción.
3)Si quien realiza la acción es ascendiente, descendiente, hermano o hermana por consanguinidad o afinidad, cónyuge o persona que se halle ligado en relación análoga de convivencia, tutor o encargado de la educación, guarda o custodia de la víctima.
4)Si quien realiza la acción se prevalece de su relación de confianza con la víctima o su familia, medie o no vínculo de parentesco.
Artículo 171.- Rufianería
Quien coactivamente se haga mantener, aunque sea en forma parcial, por una persona que ejerza la prostitución, explotando las ganancias provenientes de tal actividad, será sancionado con pena de prisión de dos a ocho años. La pena será:
1)Prisión de cuatro a diez años, si la persona ofendida es menor de doce años.
2)Prisión de tres a nueve años, si la persona ofendida es mayor de doce años, pero menor de dieciocho.
Artículo 172.- Trata de personas
Quien promueva, facilite o favorezca la entrada o salida del país de personas de cualquier sexo, para que ejerzan la prostitución o para mantenerlas en servidumbre sexual o laboral, será sancionado con pena de prisión de tres a seis años. La pena será prisión de cuatro a diez años, si media alguna de las circunstancias enumeradas en el proxenetismo agravado.
Artículo 173.- Fabricación o producción de pornografía
Quien fabrique o produzca material pornográfico, utilizando a personas menores de edad o su imagen, será sancionado con pena de prisión de tres a ocho años.
Artículo 174.- Difusión de pornografía
Quien comercie, difunda o exhiba material pornográfico a personas menores de edad o incapaces, será sancionado con pena de prisión de uno a cuatro años."
Comisión Legislativa Plena Primera.-Aprobado el anterior proyecto el día siete de julio de mil novecientos noventa y nueve.-Jorge Edo. Sánchez Sibaja, Presidente.-Joycelyn Sawyers Royal, Secretaria.
Asamblea Legislativa.-San José, a los veintiocho días del mes de julio de mil novecientos noventa y nueve.-Carlos Vargas Pagán, Presidente.-Manuel A. Bolaños Salas, Primer Secretario.-Rafael Angel Villalta Loaiza, Segundo Secretario.
Presidencia de la República.-San José, a los tres días del mes de agosto de mil novecientos noventa y nueve.
MIGUEL ANGEL RODRIGUEZ ECHEVERRIA.-La Ministra de Justicia y Gracia, Mónica Nagel Berger.-1 vez.-(Solicitud No.-23991).-C-18000.-(52065).
CASOS DE ABUSO SEXUAL INFANTIL EN COSTA RICA
En nuestro país, al igual que en el resto del mundo, cada año se denuncian un sin número de casos de abuso sexual infantil.
Es prácticamente imposible determinar el número de abusadores que existe pues muchos de ellos nunca llegan a ser descubiertos o denunciados por sus víctimas. Incluso, en ocasiones se prefiere el silencio al escándalo que puede generar el desenmascarar al agresor. Por esta razón, muchas de las historias de abuso sexual permanecen ocultas tras el llamado, "secreto mejor guardado" de nuestra sociedad.
De las denuncias recibidas por abuso sexual en el año 1999, 690 fueron dentro del hogar y 250 extrafamiliares.
En el 2000, se procesaron 350 agresores intrafamiliares y 132 fuera del hogar.
También, en febrero de 1999, un estudio de 160 extranjeros detenidos en Costa Rica por abuso sexual de niños y niñas entre 1992 y 1994, indica que el 25% procedían de Estados Unidos; 18% fueron alemanes; 14% australianos; 12% ingleses y 6% franceses.
A finales de 1998, el Director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) admitió que al menos la mitad del 1% del casi millón de extranjeros que visitan Costa Rica cada año, son llamados "turistas sexuales", en otras palabras son 5.000 turistas sexuales.
De igual forma, Carlos Roverssi, expresidente del Patronato Nacional de la Infancia, que es la agencia gubernamental de bienestar social para los niños y niñas, admitió que "ha habido un aumento acelerado en la prostitución infantil en el país". Posteriomente, mencionó que el "80% de los niños y niñas que se prostituyen a ellos mismos fueron abusados sexualmente, la mayoría de las veces, por miembros de sus propias familias". Roverssi responsabiliza el aumento en el turismo sexual infantil a la promisión de Costa Rica en el Internet, tanto en Europa como en Estados Unidos.
Las cadenas CNN, ABC (estadounidenses) y más recientemente Antena 3 (española) presentaron a Costa Rica como cuna del turismo sexual.
Hace más de dos años, cuando Casa Alianza empezó a denunciar que nuestras niñas, niños y adolescentes estaban siendo víctimas de explotación sexual, se dijo exageraban, que las cosas no eran como ellos decían, incluso la ex ministra de Turismo Aída de Fishman, afirmó que "el turismo sexual en nuestro país era insignificante"...
Pasaron los meses, Casa Alianza continuó denunciando cada vez con más fuerza, hasta que los medios de comunicación internacionales se interesaron en el tema y empezaron a realizar reportajes que retratan cruelmente la verdad de nuestras niñas y adolescentes. Costa Rica y la realidad de su niñez quedó al descubierto ante el mundo.
Dejamos de ser el país lindo de la paz y la paloma y pasamos a ser el destino sexual de pedófilos y pederastas.
En el país no existen estudios que permitan dibujar un perfil de los explotadores que buscan menores para satisfacer sus deseos sexuales, pero algunos indicios permiten concluir que la mayoría son costarricenses. Entre abril y mayo del presente año, La Nación entrevistó a 16 niñas víctimas de explotación sexual y todas coincidieron en que, pese a que existe una importante afluencia de extranjeros, en especial estadounidenses, son más los nacionales que las buscan.
Bruce Harris, director de la organización no gubernamental Casa Alianza, concluye, a partir de las denuncias que esa entidad recibe, que entre los explotadores "por cada dos costarricenses, hay un extranjero". A una conclusión similar llega María Cecilia Claramunt en su libro La Explotación Sexual en Costa Rica: Análisis de la ruta crítica de niños, niñas y adolescentes hacia la prostitución (1998).
Tras consultar una muestra de 121 menores sobre la nacionalidad de sus explotadores, se encontró que el 95.9 por ciento (116) dijo haber tenido experiencias con hombres costarricenses, el 62 por ciento (75) con turistas norteamericanos y el 32,2 por ciento (39) con europeos.
Para ejemplificar lo dicho anteriormente acerca de la gran cantidad de costarricenses que participan en la corrupción o ultraje a menores, se hará mención a algunos de los casos más recientes, sacados a la luz pública.
1. El pasado miércoles 3 de octubre del año en curso el periódico la Nación, publicó un reportaje donde se informaba acerca de una acusación que se llevó a cabo ante el Juzgado Penal de Ciudad Quesada, porque un miembro de la Policía de Frontera, supuestamente cometió abuso sexual contra una menor de nacionalidad nicaragüense.
El hecho ocurrió la noche del 22 de junio en las instalaciones de la delegación de la Fuerza Pública en Boca Arenal de Cutris, San Carlos, cuando la menor -de 16 años- se encontraba detenida por permanecer ilegalmente en territorio nacional.
Ella estaba allí en espera de que completara el trámite para su deportación.
La jefa del PANI en Los Chiles, Marianela Soto Rodríguez, reveló que la afectada testificó que “el guardia entró hincado y desnudo y estuvo abusando de ella, tocándola”.
Como suele suceder, el acusado niega todos los cargos que hay en su contra.
Este caso forma parte de una serie de presuntos abusos en perjuicio de jovencitas indocumentadas que son cometidos en la zona fronteriza con Nicaragua.
2. Este es otro de los casos revelado por La Nación, en julio del 2001. Es un hombre de 86 años, un acaudalado empresario josefino de alta clase, pero el anonimato lo fortalece cada vez que sale en su Mercedes Benz, el mismo que desde 1992 ha sido reportado tres veces por policías y vecinos rondando casas de citas y recogiendo menores.
Su dinero activa una maquinaria criminal, dispuesta a sacrificar menores a cambio de unos cuantos billetes. Sus incursiones le dan de comer a los mercaderes del sexo infantil.
Por su astucia y por tolerancia de quienes lo cubren, su nombre y el de muchos otros “clientes” no engrosa la escasa lista de cuatro procesados por el delito de relaciones sexuales remuneradas con menores de edad.
Este delito, se estrenó el pasado 7 de julio, con la captura de cuatro hombres que formaban parte de una red de pedofílicos que explotaba sexualmente a por lo menos 24 niños varones. Entre los imputados figuran un abogado y un conserje de la Universidad de Costa Rica que utilizaba el equipo y las instalaciones del centro académico para filmar a los niños.
Los reiterados paseos nocturnos del hombre del Mercedes en busca de menores- documentados en expedientes judiciales que nunca llegan a juicio - lo hacen parte de la cantidad de explotadores anónimos que se diluye entre la indiferencia de un ambiente cómplice e indolente.
Estas son las palabras de una jovencita que fue abusada por su propio abuelo:
"Cosas tan sucias que usted ni se imagina", solloza Kattia, de 14 años, cuando recuerda lo que ha llegado a hacer para poder comprar droga. Desesperada porque tenía cinco días de estar sobria, Kattia revivió la aterradora imagen de su abuelo, cuando una semana atrás, le exigió tener relaciones sexuales con él a cambio de ¢1.500. "Era el único que me había cuidado y defendido siempre y ahora es como todos, se aprovechó porque sabe que necesito plata para la piedra. No puedo dormir, me da asco acordarme las cosas tan sucias que hice con mi propio abuelo".
Pero no solo particulares usufructúan con los menores. En algunos casos son los mismos padres o familiares quienes empujan y hasta comercian con la "venta" de los niños.
Patricia, es una niña de 13 años, que fue "manejada" por su propia madre durante cuatro años.
Otros no se ensucian las manos, pero incitan a los menores a meterse en el negocio.
"Yo me prostituía y mi madre sabía, porque me exigía dinero para ayudar a la casa, pero un día que estabamos viendo un reportaje en la televisión sobre eso, ella me reclamó: Ve, esas sí cobran bien, no como usted que se va por cualquier cosa", recordó Flory, una joven de 18 años que fue explotada durante cinco años y que ahora, casi recuperada, vive con su hijo en un albergue especializado...
Lilliam Gómez, fiscal de delitos sexuales del Ministerio Público, explica que la mayor parte del problema es la reticencia de los menores a denunciar a sus explotadores.
Estos son tan solo algunos de los muchos casos que ocurren en nuestro país, sin embargo, ¿qué han hecho la autoridades para castigar estos actos?, ¿han tomado las medidas adecuadas?..
Durante una reunión que tuvo Casa Alianza y el programa “Save the children”, expertos en la materia formularon una serie de recomendaciones con el fin de prevenir y también ayudar a aquellos que lastimosamente han sido víctimas ya.
A partir de la interrogante: ¿qué hacer ante un posible caso de abuso sexual? dichos expertos formularon las siguientes recomendaciones:
Propiciar la confianza de los niños y escucharles.
Pero también existen cosas que nunca deberíamos hacer. Como por ejemplo:
No hay que reñirle o castigarle por lo sucedido. Se haya resistido o no, lo importante es no responsabilizar al menor, incluso en los casos en los que el agresor ha logrado que colabore. Nunca hay que abordarle con preguntas como: "¿Por qué le dejaste hacerlo?", "¿Por qué no me lo dijiste antes?", "¿Por qué no dijiste no, huiste o luchaste".
Para la mayoría de los expertos resulta fundamental no culpabilizar, en ningún caso, a los niños: "Las víctimas nunca tienen la culpa. La culpa", concluye, "es siempre del agresor".
("¿Estás seguro/a?", "No es verdad, debe ser un malentendido", "No inventes esas historias").
Expresar alarma: angustia por el niño/a o por el agresor.
En realidad no existe una fórmula mágica para prevenir un abuso sexual, sin embargo, los especialistas de Casa Alianza y otras instituciones como el Patronato Nacional de la Infancia nos proponen algunas posibles soluciones.
Lo primero sería hacer programas de prevención en las escuelas. Estos programas deben situarse en un contexto amplio que dé una visión positiva de la sexualidad. Es decir, dentro de programas de educación sexual bien planteados en los que se deben incluir aspectos relacionados con los abusos sexuales, para que los niños y niñas conozcan que estos riesgos existen, aprendan a reconocer los abusos, sepan resistirse a ellos y comuniquen a sus familiares o educadores lo que les ocurre. También es importante que los niños no se sientan culpables, estigmatizados y sepan que pueden superar la experiencia y que los agresores son personas que necesitan ayuda.
Todo programa de prevención del abuso sexual infantil debe abordarse desde presupuestas que garanticen una visión positiva de la sexualidad, el respeto a la voluntad del otro, la igualdad entre los sexos, el reconocimiento y el respeto a la sexualidad infantil.
Hay que informar a los niños sobre los abusos sexuales, pero también entrenarles para que desarrollen ciertas habilidades que les permitan enfrentarse de una forma adecuada a situaciones peligrosas. Este entrenamiento debe desarrollar cuatro habilidades básicas: Enseñarles a decir "no". Hay que propiciar que los niños expresen sus gustos e intereses y sepan que pueden discrepar con la gente abiertamente, que pueden pedir aclaraciones de las cosas y decir NO. NO a que toquen su cuerpo y NO a que invadan su intimidad. Enseñarles a identificar el abuso. Muchas veces no son conscientes de lo que les está pasando. Además, han aprendido que deben respetar las peticiones de los adultos y cumplirlas.
Por eso es necesario que sepan identificar el abuso y diferenciarlo de otro tipo de contactos normales. Hay que dejarles claro que no deben admitir contactos inadecuados (los que tienen intención sexual o no les apetecen), pero sin fomentar el miedo al contacto con los seres queridos. Enseñarles a afrontar la situación. No debemos pedirles que se resistan físicamente. Sólo deben hacerlo cuando sea posible parar al agresor. Es decir, en lugares donde hay gente próxima que puede oírles o cuando tienen la fuerza suficiente para hacer frente al agresor, algo que puede ocurrir en el caso de los adolescentes. Romper el silencio. Hay que enseñarles a que no guarden el secreto y a que se lo cuenten a un adulto porque así podrá ayudarles a superarlo y evitar que vuelva a ocurrir.
Otro aspecto importante es formar a los profesionales de la educación y de la salud. Es necesario llevar a cabo planes de formación de profesionales de la educación y de la salud (médicos de familia y de atención primaria, servicios sociales, psiquiatras y psicólogos) para que puedan realizar intervenciones sociales, educativas y terapéuticas adecuadas.
También es necesario realizar programas de prevención y tratamiento de los agresores.
Los programas de prevención han venido trabajando con la hipótesis de que los niños son sólo víctimas de estos abusos, no posibles agresores. Este enfoque debe cambiar dado el aumento de los abusos cometidos por menores. "Los agresores son personas que, a diferencia de las víctimas, necesitan tratamiento siempre y, teniendo en cuenta factores como el alto grado de reincidentes en este tipo de prácticas, no podemos esperar a trabajar sólo con adultos".
En cuanto al tratamiento de los agresores, los especialistas coinciden en que "el fracaso del ideal terapéutico es muy elevado". Es decir, el tratamiento no es fácil y se fracasa mucho" por varios factores. Entre otros, porque el tratamiento no suele ser voluntario y presenta "dificultades técnicas muy graves. No hay protocolos, los agresores son muy distintos unos de otros...".
La actual confusión y falta de distinción entre las diferentes facetas del problema acarrea con frecuencia intervenciones inadecuadas, contrarias al bienestar del menor, tal como señala la doctora Bárbara Torres, del Centro LAUKA de Estudios e Intervención Familiar y Comunitaria, de San Sebastián. "Así, en un contexto legal, el niño abusado puede ser separado de sus padres debido a que se ha violado una ley y el niño tiene el derecho legal a ser protegido de un abuso posterior.
En términos de salud mental, sin embargo, esta protección legal puede ser un servicio extremadamente malo al niño/a cuando el abuso mismo no ha originado un daño psicológico o evolutivo significativo, mientras que la separación legalmente lícita del niño y la posible ruptura familiar como consecuencia del proceso legal precipita un trauma psicológico secundario y trastorno mental en el niño".
Como una última solución nos plantean que se haga la denuncia. Algunos psicólogos, como Carmen Pascual, afirman que "cuando el abuso es denunciado, y en consecuencia investigado (instruido) y juzgado, el trauma que supone el abuso se prolonga por las consecuencias del propio proceso judicial: lo largo y burocrático que suele ser éste, las traumáticas entrevistas y exploraciones a que se suele ver sometido el menor, la carencia de protección para los niños durante el proceso judicial, que permite en muchos casos, que aun iniciado éste, se produzcan nuevos abusos, y la siempre frustrante incredulidad de la mayoría de los profesionales implicados".
De la denuncia por parte de los profesionales puede depender en gran medida que la incidencia del abuso sexual disminuya. "Cuando se pregunta a los agresores qué habría que haber hecho para que no cometieran los abusos responden: que me hubieran parado cuanto antes. La denuncia es una forma de pararles", subraya López.
Estas y otras soluciones pueden ayudar a prevenir este horrible monstruo que nos ataca y que puede causar graves daños en nuestros niños, niñas y adolescentes.
Abuso sexual infantil, Iforme elaborado por Save de Children. Mayo 1998. Convención de las Naciones Unidas sobres los derechos del niño. http// la mira.com/ familia/ asuntos_legales/maltrato_infantil.
Del Molino, Carmen. Aspectos jurídicos del abuso sexual a menores. Save the Children. 1998.
López Sánchez, Félix y Del Campo Sánchez, Amaia. Prevención de abusos sexuales a menores. Guía para padres y madres. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y Amaru Ediciones. Salamanca, 1997.
López Sánchez, Félix. Abusos Sexuales a Menores. Lo que recuerdan de mayores. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Subdirección General de Publicaciones. Madrid, 1996.
Ponencias de Félix López y Amaia del Campo presentadas en las Jornadas sobre Prevención del Abuso Sexual Infantil organizadas por Save the Children los días 27 y 28 de febrero y 27 y 28 de marzo de 1998.
Vázquez Mezquita, Blanca. Peritaje psicológico en la agresión sexual infantil. Ponencia presentada en las Jornadas de Atención al Abuso Sexual Infantil organizadas, en junio de 1997, por la Asociación Murciana de Apoyo a la Infancia Maltratada (AMAIM).
Ponencias de Félix López y Amaia del Campo presentadas en las Jornadas sobre Prevención del Abuso Sexual Infantil organizadas por Save the Children los días 27 y 28 de febrero y 27 y 28 de marzo de 1998).
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