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Timestamp: 2014-09-01 18:36:56
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LO QUE DEBES SABER DE LA EDUCACIÓN ESPECIAL: CONSOLIDACIÓN DE LA EDUCACIÓN PRIMARIA EN VENEZUELA
CONSOLIDACIÓN DE LA EDUCACIÓN PRIMARIA EN VENEZUELA
Modernizar, mejorar y dotar las instituciones educativas, como espacios idóneos para la enseñanza y la práctica democrática, participativa y protagónica
Desarrollar, dotar e implementar herramientas vinculadas a los procesos de aprendizaje que sirven de apoyo a la labor docente en los ambientes educativos
1. Organización del servicio educativo oficial en Venezuela
El crecimiento del sistema formal educativo en Venezuela al igual que el resto de los países en América Latina, ciertamente ha tenido un avance significativo desde la década del cincuenta; registrándose una amplia cobertura con la instauración del sistema democrático en el país, a raíz del derrocamiento de la dictadura Perezjimenista en 1958. En efecto, para ese año, en Venezuela el número de estudiantes en todo el sistema educativo se encontraba por el orden de los 817.000 estudiantes, y ya para 2003, alcanzaba la suma de 8 millones 700 mil. En 1961, cerca del 35,5 de la población mayor de 10 años era analfabeta, actualmente ese porcentaje se ubica por debajo del 4%, cubriendo los requerimientos de la UNESCO para declarar a Venezuela como país libre de analfabetismo.
Este avance tiene sus fundamentos legales en la anterior Constitución de 1961, la cual en su artículo 79 concebía a la educación como un servicio público que podía prestarse mediante planteles oficiales y privados. Igualmente, la Ley Orgánica de Educación de 1983, define en su artículo 4 a la educación como un servicio público para el mejoramiento de la comunidad y como factor primordial del desarrollo nacional.
Atendiendo a este precepto constitucional, se dirigieron grandes esfuerzos durante el período 1968-1969 para el ingreso al sistema educativo de gran parte de la población en edad escolar comprendida entre los 7 y 14 años, lo que se tradujo en un crecimiento cuantitativo, en un tiempo récord con excepción de la educación preescolar. A pesar de los esfuerzos realizados por parte de los diversos gobiernos del periodo democrático, el problema educacional de los venezolanos no llegó a resolverse debido entre otras razones, a la persistencia de las contradicciones económicas producto de la injusta distribución de la riqueza nacional y al aumento poblacional. Ambos factores actuaron como limitantes del 116
sistema educativo para incorporar un mayor contingente de alumnos a todos los niveles.
1.1. La reforma educativa en la década de los 70s
Los años 70, corresponden a una década marcada por una creciente democratización en la estructura escolar a partir de las reformas iniciales de 1969, dirigidas a satisfacer la expansión de la matricula y la diversificación de los niveles medios y superior para formar el recurso humano que se requería como parte integral del desarrollo económico de ese entonces. Las medidas de reformas introducidas en Venezuela a partir de 1969, culminan con las reformas educativas plasmadas en la Ley Orgánica de Educación en 1980, y con el Proyecto de Educación Básica, el cual contemplaba en forma significativa la formación para el trabajo, orientada a la capacitación del estudiante en un tiempo de nueve (9) años.
Entre el período de 1970-1974 se expande la matricula en un 8,3%, pero comienza a evidenciarse un ligero aumento en el déficit de la matricula total (2,6%), las tendencias relativas a la matricula en el primer grado ya comenzaban a mostrar signos de una marginación educativa al registrarse un 24% de la población entre los 7 y 13 años de edad, sin la debida atención por parte del sistema regular de educación primaria (Chossudovsky, 1976). Ya hablar de igualdad de oportunidades idénticas es un sofisma, imponiéndose más bien la desigualdad en términos de una importante proporción de niños y jóvenes sin siquiera tener oportunidad de iniciar sus estudios sistemáticos, los grupos vulnerables como el campesinado, los indígenas, el marginado urbano, la mujer de clase baja, comienzan a sentir el peso de la exclusión.
Ya en ese entonces, la realidad concreta se aleja de manera significativa del llamado ―principio de la democratización de la educación‖, transformándose la escuela venezolana en ―un instrumento importante de la estratificación cultural y en consecuencia de la redistribución del saber y el poder, los rendimientos 117
escolares se tornan cada vez más diferentes, la escala de las desigualdades escolares se expresa ya no sólo en la exclusión y la eliminación temprana, sino también en la posibilidad de carreras escolares muy diferentes‖ (Bronfenmajer y Casanova, 1986:63).
Si bien, el período 1974-79, anuncia una verdadera revolución educativa centrada en la educación como instrumento fundamental para el desarrollo, los resultados respecto al ingreso y permanencia de la población escolar siguen distanciándose de este objetivo. Así, se observa que de la población total entre los 7 y 14 años de edad que ingresa a la escuela primaria sólo lo logra el 85%; si de ese porcentaje ingresa el 50%, a la educación media, ya un 35% ha sido eliminado del sistema escolar durante su recorrido del primero al sexto grado de primaria. La cifra de repitencia del año 1981-1982, llama fuertemente la atención, con un promedio
anual de 9,9% correspondiéndole al primer grado la cifra más alta del 14,3%
(Bronfenmayer y Casanova). Estas cifras revelan las grandes contradicciones suscitadas en el sistema escolar venezolano cuando por una parte se habla de la teoría de la democratización de la educación y la realidad evidencia signos de marginación educativa.
1.2. Los años 80 y 90: la década perdida Para la década de los 80, si bien continuaron las reformas educativas, como fue la publicación del Reglamento General de la Ley Orgánica de Educación (Decreto 975 del 22-01-1986), la educación venezolana sigue presentando graves problemas en todos los niveles y modalidades, pudiendo predecirse con facilidad un desbalance en las oportunidades futuras, acrecentando el proceso de privatización de la educación venezolana.
En el caso de la educación pre-escolar, se observa un decrecimiento en la matrícula entre 1982-1992, este nivel presentó un aumento sólo en un 30%. Para el nivel básico, debido a su obligatoriedad hasta el noveno grado, las cifras de la matrícula correspondiente a esta etapa en este intervalo de tiempo muestran un incremento. No obstante, para 1992, todavía un 47% de jóvenes y adultos no 118
logran alcanzar la culminación de las dos primeras etapas de la educación básica, engrosando el subempleo y el desempleo abierto; y en la población rural, esta proporción aumenta en un 78%. Así, para el segundo semestre de 1986, la tasa de desempleo era del 10,39%, de personas ocupadas, 89% se ubicaban en el sector terciario de la economía. Por otro lado, las personas con nivel educativo de primaria era de 52,2% y con estudios secundarios el 39,50% (véase Banco Central de Venezuela, Anuario de Estadística, 1986).
Igualmente en el nivel medio diversificado y profesional se observa una disminución en la expansión de la matrícula acompañada de un bajo acceso (35%), determinada probablemente por las condiciones socio económicas del alumnado que lo llevan a ingresar tempranamente al mercado del trabajo, y por otra parte, debido quizás a la falta de incentivo del mismo sistema educativo para retener a esta población, aunado a la falta de coordinación entre el nivel básico y el medio diversificado y profesional.
Pese a los esfuerzos de reformas educativas del estado venezolano, los años 80, marcan una diferenciación significativa entre los jóvenes que aspiran ingresar al sistema educativo, derivado de su nivel social. De esta forma, se van conformando los circuitos de excelencia definidos por Bronfenmajer y Casanova, como las diversas calidades de rendimiento escolar expresado en calificaciones numéricas y los circuitos de escolarización. Ambos determinados por las condiciones y mecanismos de desigualdad escolar en función de dos procesos interdependientes como son: la jerarquización académica de las prácticas pedagógicas y la estratificación social de las clientelas
La situación descrita, se refiere básicamente a las áreas suburbanas, ya que para el sector rural y de fronteras, las cifras estadísticas no reportan soportes significativos, debido quizás a la difícil situación geográfica de estas áreas, y a la 17
Para mayor profundización sobre estos conceptos, consúltese La diferencia escolar en Bronfenmajer y Casanova, 1986.119
dispersión de los centros educativos resultando una limitante para calificar a la población estudiantil. El hecho de no contar con registros estadísticos que permitan verificar la situación de estas poblaciones, conduce a una situación discriminatoria de selección social y al mismo tiempo, pone de manifiesto la inequidad del proceso educativo, con el beneficio solo de aquellos estudiantes con mayores oportunidades por ubicación geográfica y clase social, alejándose la escuela de su doble y poderosa tarea educativa: la escuela para todos, la escuela educadora. En este particular, puede señalarse que los problemas en el sector educativo guardan estrecha relación con las condiciones económicas. La economía venezolana para esta época al igual que la mayoría de los países latinoamericanos, evidencia signos de una crisis emergente que tuvo sus comienzos en los estados industrializados después de la conmoción de los precios del petróleo a mediados de los setenta. Esta crisis se expandió por la mayor parte de los países en desarrollo a finales de la década y principios de los ochenta, ocasionando déficit en la balanzas de pagos y los presupuestos situación que afecta severamente la capacidad de los gobiernos para financiar los sectores sociales incluyendo la educación. En lo que respecta a Venezuela, comienza a observarse algunas debilidades en este sector, producto del estancamiento económico y la pesada carga de los compromisos financieros, adquiridos con organismos internacionales como consecuencia del pago de la deuda externa, hecho que indudablemente va a repercutir en todo el espectro de la vida nacional, incluido este sector.
Para 1988, la economía venezolana combinaba limitaciones estructurales del aparato productivo doméstico con fuertes desequilibrios acumulados en las esferas de los precios, la gestión fiscal, el sector externo y en los mercados reales. A la par de estas circunstancias se agudizaba la pérdida de reservas, racionamiento de crédito y endeudamiento, público lo cual condujo a la imposición de un doble conjunto de medidas correctivas, unas a corto plazo, a fin de resolver 120
la crítica reducción de activos externos y otras dirigidas a superar las dificultades permanentes (estructurales) en el funcionamiento de la economía venezolana. Estas medidas tocaron a: 1) la esfera monetaria-financiera con la flexibilización de las tasas de interés. 2) el sector externo con la unificación cambiaria, reforma arancelaria, nuevo acuerdo de deuda externa. 3) la gestión pública con el ajuste de precio y tarifas en los bienes y servicios del sector público, reforma tributaria y programas de privatización.
A fin de solventar esta grave situación, para este entonces, se crea el Programa de Ajuste Estructural (PAE), el cual apuntaba a modernizar la estructura institucional en el ámbito económico y a la corrección de las distorsiones de los precios macroeconómicos acompañados de una disciplina fiscal para corregir la desaceleración de la inflación. A ello, se sumó la devaluación (aumento en el tipo de cambio nacional), destinada a favorecer el ajuste interno y externo. La aplicación del Programa no produjo los efectos positivos esperados en términos de la reestructuración económica y mejora sustancial de la redistribución del ingreso, aumento del salario real y mayor bienestar para la población. Así se observa que mientras las instancias gubernamentales esperaban una inflación no mayor del 35% y un crecimiento económico levemente expansivo, los resultados efectivamente alcanzados en el año del ajuste (1989), fueron del 84% de inflación y casi un 12% de contracción del PIB real (Vivancos y España, 1993).
Los efectos negativos del Programa conocido con el nombre despectivo de ―El Paquete‖, se dejaron sentir en todos los sectores económicos afectando los subsidios y protección de algunos sectores sobre los que se sustentaba la actividad productiva y la distribución de la renta, ello trajo consigo la disminución de los ingresos reales de los trabajadores y las empresas y en consecuencia hubo una contracción de la economía disminuyendo forzosamente el nivel agregado de la actividad económica y por ende la caída de los ingresos, la degradación de las 121
condiciones de trabajo, la quiebra de pequeños establecimientos, entre otros
De tal modo que la resistencia de los sectores políticos y sociales se presentaron antes de lo esperado, desatándose los sucesos de violencia del 27 de febrero de 1989, en respuesta al nivel de conflictividad ocasionado por el Programa de Ajuste Estructural (PAE). Indudablemente que el deterioro social de la vida del venezolano comenzó mucho antes de la aplicación del Programa de Ajuste, ya para el año 1979 y claramente desde 1981, el desarrollo favorable que presentaba Venezuela comienza a sufrir serios reveses.
Así el salario real del venezolano comienza a decaer desde 1981; los índices de adecuación calórica y proteica bajan desde 1977-78 y a partir de 1983 se incrementan los porcentajes de nacimientos con bajo peso, al igual que el porcentaje de población pobre va en aumento desde 1981 (Ídem).
Claro está que el PAE contribuyó a acentuar las tendencias de deterioro social que venía presentando en el país. De esta forma, los salarios se deteriora en 14%, la adecuación calórica en 21,3% y el consumo de proteínas en 23%. Por otra parte sólo en 1989 el sistema educativo expulsó de la educación básica el 1,39% de su matricula y el 4,08% de la educación preescolar. El porcentaje de población cuyo ingreso estaba por debajo de la línea de pobreza del país, creció en casi 6% entre 1988 y 1989, muy por encima de la tendencia de crecimiento de la pobreza en toda la década de los ochenta que se ubicó en 3% al año (Ídem).
Un estudio realizado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en 1994, revela que en América Latina había para esta fecha, 209 millones de personas viviendo en condiciones de pobreza y también señala que en el caso de Venezuela, la población ubicada bajo la línea de pobreza crítica se había
incrementado en un 37%. Asimismo, un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para esta misma fecha, revela la persistencia de esta crisis y 122
reconoce que Latinoamérica continúa sufriendo de severos problemas sociales agravado por los altos niveles de desempleo, el marcado descenso del ingreso real y la deficiencia en la prestación de servicios sociales. Es por esta razón que en términos sociales se coincide en llamar a la década de los ochenta como ―la década perdida‖. Es el saldo de una década de reformas neoliberales prueba de que la reactivación de la inversión y del crecimiento, pueden ir de la mano con un deterioro amplio de las condiciones de vida y el empobrecimiento de grandes sectores de población con imposición de medidas restrictivas y coercitivas resultando el sector educativo uno de los más vulnerables.
Para la década de los 90, se observa un retroceso en el sistema escolar venezolano, reflejándose en la caída del 13% de la matrícula de 1er grado, además la tasa neta de escolaridad de ese grado (una medida de cobertura por edad) retrocedió de 87.2% en 1990 a 80.6% en 1997. Estos problemas de cobertura se vieron acompañados por un sistemático descenso en el nivel de desarrollo de aprendizaje de los estudiantes. Así lo revela el estudio realizado por el laboratorio latinoamericano de evaluación de la calidad de la educación de la UNESCO en las asignaturas de lengua y matemáticas, en tercero y cuarto grado de educación básica. Para las pruebas realizadas en 1998. Venezuela se ubicó entre los últimos cinco países en el ranking (Boletín Social No. 1, Nov-Dic 2003, Escuela de Gerencia Social, Ministerio de Planificación y Desarrollo).
Lo ocurrido en Venezuela resulta paradójico, después de figurar como el país más rico de América Latina debido al más alto ingreso per cápita para 1974, producto de la renta petrolera que alcanzó la cifra de US$ 1.500 millones, ya para 1992, el país apenas recibía en términos reales por el recurso petrolero lo mismo que cuarenta años atrás (US$ 270). Un estudio de la Oficina Central de Estadística conjuntamente con la CEPAL (1994), señala que cerca del 40% de la población se encontraba en los primeros años de la década de los 90, en condiciones de pobreza crítica y cerca del 17% en condiciones de pobreza extrema. Para esta época, casi uno de cada dos venezolanos era pobre, y uno de cada cinco vivía en 123
situación de marginalidad extrema. Igualmente, el escenario descrito para los 80´s se mantiene en los noventa, aún cuando los indicadores económicos muestran algunas tendencias favorables en relación al escenario anterior.
Según un informe de la Confederación de Trabajadores de Venezuela, más de tres millones de trabajadores vivían en la marginalidad como consecuencia de la tasa de desempleo abierto ubicado en un 12,8% para el primer trimestre de 1998 y de las personas vinculadas con la economía informal de 15% y de 51,1% respectivamente. El mismo informe colocaba a Venezuela con un 1,42 millones de desempleados, además de 4,42 millones de personas desempeñándose en actividades de la economía informal, percibiendo ingresos inferiores al salario mínimo de 100.000,oo bolívares mensuales, evidencia de cómo Venezuela experimentaba una crisis estructural de desempleo y desocupación con un dramático balance de 37,3% con amplia repercusión en el orden social, educativo y cultural. (El Nacional, 16 de agosto de 1998).
Otro informe elaborado por Datanálisis, consideraba que la población económicamente activa está conformada por 10 millones de habitantes, un millón cuatrocientos mil se encontraba en situación de desempleo abierto (grupo de personas que tiene más de seis meses buscando empleo y no consiguen), es decir, 14,1 % de la población económicamente activa. Para diciembre de 1998, el sector informal de la economía, empleó 52,5% de la fuerza de trabajo lo que corresponde a 4.472.000 personas. (El Nacional, 21 -02-1999).
Investigaciones realizadas con el método Giaffas - Méndez Castellano, muestran que, con respecto a la composición de la población en el país para ese momento, apenas el 11% de los 25 millones de los habitantes venezolanos pertenecían a la clase media (Estrato III); 39% se ubicaban entre quiénes padecían pobreza ―relativa‖ (Estrato IV); y 42% de la población estaba en pobreza extrema (Estrato V). La diferencia entre estas dos últimas categorías es que mientras quiénes están en la primera pueden defenderse con los menguados ingresos que perciben y ―no 124
son una carga social‖, los que están en la segunda necesitan ayuda para subsistir. Se trataba, nada menos que de 9,7 millones de personas (El Nacional, 15 –08-
1999). Para este mismo año, el porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB)
destinado a la educación era del 2.8% y la tasa de escolaridad promedio era de 55%.
En el escenario descrito hablar de igualdad resulta falso, el principio de igualdad legal de las personas ha variado de significado, en consecuencia, resulta difícil exigirle a una población empobrecida de larga data ―lealtades primordiales‖ como lo expresa Clifford Geentz. Este autor señala que las enormes distancias entre los más ricos y los más pobres conspiran contra la solidaridad, el sentimiento de común pertenencia al territorio, el sentido propio de pertenencia, afectividad, socialización, y lenguaje. Es decir, las significaciones sociales pierden sentido en un mundo escindido, por divisiones cada vez más marcadas producto de los efectos de procesos con profunda fragmentación y heterogeneidad social y económica.
Sabido que la empatía, el sentimiento de pertenencia ―nacionalista‖ se desarrolla a través de procesos sociales en instituciones públicas, particularmente la escuela, resulta muy difícil para la gente expulsada o marginada de la educación formal, del acceso a los recursos sociales básicos: como la atención a la salud, a una vivienda decente, incluso a una habitación decente a causa del desempleo y el empobrecimiento sentirse miembro del mismo conjunto social de aquellos que todo lo tienen. Esta realidad es experimentada por una gran parte de las poblaciones fronterizas en diferentes contextos y épocas.
Como lo señala el reconocido filósofo Edgar Morin, la comunidad de una nación viene dada por ese pasado cargado de una cultura común, una misma lengua, una memoria común. Dice Morin, que ésta se nutre de un largo y rico pasado de experiencias, pruebas, sufrimientos, alegrías, victorias. Gloria que se integra en cada generación, en cada individuo, en lo más profundo de su fuero íntimo a 125
través de la familia y la escuela. De acuerdo al análisis realizado de la situación educativa de Venezuela, para este entonces, se estaba muy lejos de alcanzar esta ―unidad nacional‖ a través de la escuela, ya que la misma no había podido lograr que todos sus ciudadanos participaran de un código natural común, donde el requisito indispensable viene a ser el conocimiento dialógico, la actitud creativa y tolerante y el pensamiento reflexivo, menos aún la igualdad en las condiciones educativas. De hecho la educación modifica las actitudes individuales, puede por tanto fomentar o poner en peligro la unidad nacional.
1.3. Un cambio educativo: 1999
A raíz de la llegada al poder del presidente Hugo Chávez Frías en 1998, se inicia un cambio en cuanto a la visión de país, tomando como referente el llamado a la constituyente y la promulgación de la nueva constitución, aprobada por el pueblo en referéndum el 19 de diciembre de 1999. Se establece el nombre de República Bolivariana de Venezuela (RBV), y a partir de esta fecha se inicia un proceso catalogado por el gobierno como la ―refundación de la República‖ (Ministerio de Educación y Deportes, 2004:9).
En cuanto al sistema educativo venezolano, la política educativa se orienta hacia una nueva escuela donde la educación funciona como medio crítico de reflexión para enfrentar los saberes, las prácticas y la sociedad. La educación así concebida persigue dos propósitos: el primero saber vivir con uno mismo asumiendo nuestras capacidades y limitaciones, vale decir, con auto control, y segundo saber vivir con los demás en un marco de dignidad, justicia y solidaridad. En este sentido, se concibe la educación bolivariana con carácter integral y de calidad para todos y todas en un continuo de desarrollo del ser social, para la formación de ciudadanos y ciudadanas del país (Ídem).
La educación pasa a ocupar un lugar privilegiado en el proceso de reforma del país, pensada como categoría cultural para la democracia, y la construcción de 126
una economía y una sociedad al servicio de lo humano. El proyecto educativo se desarrolla en consonancia con los recursos morales necesarios para la realización humana del yo, tanto en lo individual como en lo colectivo. Es la idea de una educación pensada para la cooperación y el entendimiento a través del progreso científico y tecnológico y en consonancia con los valores espirituales y morales.
Se parte de la concepción del Estado Docente, sustentado en la afirmación de que todo sistema educativo tiene una base filosófica acerca del ciudadano o ciudadana que desea formar y de la sociedad en construcción. Parte del sujeto como ser social, capaz de responder y participar activamente en la transformación de la sociedad en la que vive y se desarrolla (Ministerio de Educación y Deportes (b), 2004:7).
Bajo el amparo del mandato constitucional y en el marco de la universalización de los derechos, este nuevo modelo educativo persigue el equilibrio social, mediante la equidad para tratar de garantiza a quienes no pueden los mismos derechos que disfrutan quienes pueden. La educación se asume como un derecho humano y un deber social de toda persona, sin ningún tipo de discriminación, obligatoria y gratuita, y garantizada por el Estado, incorporando a los sectores más vulnerables de la población como demostración de la pertinencia de la equidad en su sentido ético-político.
La política educativa se concibe bajo dos grandes mecanismos: los Proyectos Bandera y las Misiones, cuyo objetivo fundamental es la sustitución del modelo de exclusión de acuerdo a la visión gubernamental y a los lineamientos establecidos en el Artículo 3 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV):
El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la
persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y 127
consagrados en esta Constitución. La Educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines.
La educación bolivariana apunta a dar respuesta a los acuerdos internacionales que el estado venezolano ha firmado en el marco de las reuniones de consensos acordados en la Conferencia de Jomtien (1990) y en el Foro Mundial de Dakar (2000), los cuales confluyeron en la Declaración de Educación para Todos (EPT) para el año 2015 asegurar que todos los niños (as) hayan completado la educación básica, de acuerdo a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, suscrito por el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela en el año 2002. Entre otros temas de los acuerdos suscritos en el marco de estos encuentros destacan: universalidad y equidad de la educación; extender y mejorar la protección y educación integrales de la primera infancia a los niños más desfavorecidos y vulnerables; expandir en un 50% la alfabetización de adultos; educación gratuita y obligatoria de calidad; mejorar la calidad educativa especialmente en lo referente a lectoescritura, aritmética y competencias prácticas esenciales, focalizadas en el aprendizaje. En el marco de los derechos, el gobierno venezolano asume la educación como un derecho humano y un deber social de toda persona, sin ningún tipo de discriminación, con carácter de obligatoriedad y de gratuidad que el Estado debe garantizar, haciendo énfasis en los sectores más vulnerables de la población, de allí la pertinencia de la equidad como principio ético político.
Con la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se crea la base de transformación y la definición de nuevas políticas articuladas con el Plan Septuanal 2001-2007 en el que la educación es fundamento para el Modelo de Equilibrios ( equilibrio político, equilibrio económico, equilibrio social, equilibrio territorial, y equilibrio mundial).
En este contexto social y político, la Educación Bolivariana propuesta avanza en la nueva relación Estado-Sociedad, desde la escuela como espacio de concreción de 128
las acciones y como principal forma organizada del poder del Estado, promueve la participación para lograr los cambios institucionales y culturales necesarios, para consolidar el modelo de desarrollo endógeno y soberano a través del crecimiento de la producción social, la corrección de los desequilibrios y la sustentabilidad ambiental para alcanzar una calidad de vida digna. También se vincula al trabajo a fin de armonizar educación con las actividades productivas propias del desarrollo social local, regional y nacional, formando a la juventud en, por y para el trabajo creador y productivo que permita satisfacer necesidades básicas, contribuir al desarrollo regional y por ende al nacional, como formación permanente (Ministerio
de Educación y Deportes (a), 2004:9)
. Educación Inicial (Simoncito)
Se concibe como la Primera Etapa del Sistema Educativo Venezolano, de atención integral a la niña y al niño desde su gestación hasta cumplir los seis años de edad.(Gaceta Nº 38.237 del 27 de Julio de 2.005) currículo de educación inicial, concebida como un continuo de desarrollo humano. Se desarrolla en dos Niveles: Nivel Maternal (Gestación – 3 años), Nivel Preescolar (3 - 6 años). Se fundamenta 130
en el Artículo 103 C.R.B.V. y los Artículos 53,54 y 55, de la Ley Orgánica de Protección de los Niños y Adolescentes (L.O.P.N.A).
1.3.2. Escuela Bolivariana
La Escuela Bolivariana se inicia como una propuesta experimental, que tiene previsto extenderse a todas las escuelas venezolanas, teniendo como sujeto de interés al niño, niña y adolescente, desde la educación preescolar y básica (I y II etapa), donde se le brinde una educación integral que le permita desarrollar todas sus potencialidades y atender sus necesidades básicas.
• Dar a conocer el quehacer pedagógico-cultural y comunitario que se desarrolla en las Escuelas Bolivarianas brindando el acceso, permanencia y prosecución a la población de niños, niñas y adolescentes, de las zonas urbanas, marginales, rurales e indígenas, brindando una educación integral y de calidad. • Ampliar la cobertura de los niveles y modalidades.
• Mejorar la calidad de atención y conocimiento físico ambiental de la educación a nivel nacional.
• Atención educativa integral a los niños, niñas y adolescentes, en edades escolares, en los niveles y modalidades del sistema educativo Nacional (Zona Educativa Táchira, 2005).
1.3.3. Liceo Bolivariano
El Liceo Bolivariano es un programa bandera dirigido a atender integralmente la adolescencia y la juventud temprana. El perfil curricular responde a la concepción integral de la Educación como Continuo Humano. Cubre la atención integral de la 131
educación bolivariana al período de vida entre 12 y 18 años de edad, correspondiente a la continuidad de formación entre la Escuela Bolivariana y la Universidad Bolivariana, con salida profesional intermedia como la de técnico medio (Inservías Educativas, 2005:35).
- Garantizar el acceso, permanencia y prosecución de los adolescentes y jóvenes en el sistema educativo como un derecho humano y social.
- Extender la cobertura de la matrícula, con énfasis en la educación del
adolescente y joven entre los 12 y 18 años. Prioriza a la población rural, indígena y de frontera.
- Articular el Liceo Bolivariano con el sistema de producción de bienes y servicios, a través de la elaboración de proyectos educativos productivos y sustentables con pertinencia sociocultural.
- Desarrollar la planta física y la dotación adecuadas a las necesidades pedagógicas, culturales y deportivas.
- Formar al adolescente y joven en la resolución de problemas, los que le son propios y los de su comunidad.
- Desarrollar proyectos y seminarios de investigación vinculados a las actividades socio ambientales y productivas propias de la localidad, la región y el país, para fortalecer en los y las docentes y estudiantes, la investigación social, científica y tecnológica.
- Impulsar la participación de los y las estudiantes, docentes y comunidad, en los Consejos Locales de Planificación y contribuir a la construcción de propuestas y proyectos en función del desarrollo endógeno de la localidad, en correspondencia con la región y el país.
- Contribuir a elevar los niveles de integración de la población.
- Atender de manera prioritaria la problemática de adolescentes y jóvenes.132
1.3.4. Escuelas Técnicas Robinsonianas
Los fines de la educación venezolana están determinados por el marco político, social y cultural pautado por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en principios del Ideario Bolivariano y entre los que destaca el derecho a la vida, el trabajo, la cultura, la educación, la justicia social y la igualdad sin discriminación ni subordinación alguna.
En cuanto a la Educación y el Trabajo son concebidos como los instrumentos a través de los cuáles se logran los fines pautados en la Carta Magna, en especial los referidos al ―desarrollo del potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de la personalidad‖; ―la valoración ética del trabajo y la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social‖ (artículo 102, CRBV).
El enfoque principista de las Escuelas Técnicas Robinsonianas concibe
la educación y el trabajo como procesos fundamentales para alcanzar la defensa y desarrollo de la persona, el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz.
En este marco conceptual se promulgó la Resolución Ministerial Nº 177 de fecha 08-09-99, en la cual se declara en condición de experimentalidad pedagógica y administrativa la Educación Técnica Agropecuaria e Industrial, siendo éste el instrumento legal que soporta el proceso de Reactivación y Modernización de las Escuelas Técnicas y la creación de Unidades Productivas denominadas ―Escuelas Técnicas Robinsonianas‖, para rendir homenaje a don Simón Rodríguez, maestro del Libertador.
Los objetivos a lograr en el lapso 2000-2006133
– Mejorar las condiciones de las plantas físicas de las escuelas, mediante acciones y acondicionamiento, adecuación, refacción, rehabilitación, construcción ampliación o mantenimiento de la infraestructura.
– Transformar el currículo de la Educación Media Diversificada y Profesional, tomando en cuenta las tendencias actuales de la formación profesional y las necesidades del desarrollo nacional, regional y local.
– Fortalecer la Educación Técnica - Profesional mediante la modernización de laboratorios y talleres para las área científicas a través del reemplazo de equipos, instrumentos, insumos y maquinarias modernas de acuerdo a los requerimientos curriculares avances tecnológicos específicos de cada especialidad.
– Establecer mecanismos de formación permanente para el continuo desarrollo profesional de los docentes que laboran en las Escuelas Técnicas y el consecuente impacto en la calidad de la educación. La actualización del docente debe estar dirigida hacia la capacitación y formación en tres dimensiones: formación Técnico Profesional, Desarrollo Humano y Proyecto Pedagógico Comunitario.
– Fortalecer los centros de formación técnico - profesional desde el punto de vista tecnológico y administrativo a los fines de que se cumpla la misión formadora de recursos humanos que demanda la sociedad.
– Coordinar la ejecución del programa Nacional de Pasantías en las 24 Entidades Federales, para la atención de los estudiantes cursantes del último año de Educación Técnico - Profesional.
La reactivación de las Escuelas Técnicas pasa por el proceso de ajustar la estructura funcional y organizativa a las exigencias de la práctica productiva escolar y la necesaria interrelación cooperativa con las comunidades en las cuales están insertas. Por tanto es necesario que los Centros Educativos participen en la 134
tarea de redefinir el organigrama funcional y flexibilizar los procedimientos administrativos, educativos y productivos.
En este orden de ideas deberá plantearse la reorganización del Programa de Educación Media Diversificada y Profesional, mediante la conformación organizativa de la Dirección de Escuelas Técnicas Bolivarianas, cuya misión y visión estarán enfocadas a garantizar el ingreso, permanencia y egreso exitoso de Técnicos Medios como Recurso Humano especializado (Véase, Ministerio de Educación y Deportes (c), 2004:23).
Las exigencias de la construcción de una nueva sociedad y de una nueva República nos remiten a las finalidades educativas. Está planteado formar continuamente al ser humano en un conjunto de valores, habilidades y destrezas, entre las que se puntualiza:
– Formación en, por y para el trabajo, concebido en una perspectiva politécnica
con capacidad investigativa e innovadora en saber hacer.
– Formación en, por y para la democracia, a través del desarrollo de una cultura participativa de gestión de los asuntos públicos.
– Formación de aptitudes cooperativas y de solidaridad.
– Formación valores, con conocimiento pleno de nuestras raíces y del acervo histórico como pueblo (Proyecto Educativo Nacional).
Para efectos de evaluar el impacto de la Educación Bolivariana en el estado Táchira, se analizarán los documentos oficiales del Ministerio de Educación, la Zona Educativa Táchira, la Dirección de Educación, para efectos de establecer comparación con la situación anterior que presentaba el estado en materia educativa, también se contrastará con la información obtenida mediante el trabajo de campo en las escuelas piloto ubicadas en los municipios seleccionados.
2. Estructura del servicio educativo en Venezuela135
2.1. Principios fundamentales del Sistema Educativo Venezolano
2.1.1. La Constitución Bolivariana de Venezuela
Los principios fundamentales del sistema educativo venezolano están contemplados en la Constitución Política de la República Bolivariana de Venezuela CPRBV. Estos son: El derecho al acceso a la educación: gratuidad de la enseñanza y responsabilidad del Estado, así lo expresan los siguientes artículos.
Dentro del conjunto de los derechos sociales incluidos en la Constitución Nacional se halla el derecho de todos los ciudadanos a la educación: "La educación es un derecho humano y un deber fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria. El Estado la asumirá como función indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades y como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la comunidad. La educación es un servicio público y esta fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con al finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad de una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo d y de la participación activa consciente y solidaria en los procesos de transformación consustanciados con los valores de la identidad nacional, y con una visión nacional y latinoamericana y universal. El estado, con la participación de las familias, promoverá el proceso de educación ciudadana de acuerdo con los principios contenidos en esta Constitución y en la Ley" (Art. 102 CPRBV).
Para garantizar el ejercicio de este derecho se establece, por una parte, el deber del Estado de crear y sostener escuelas y servicios adecuadamente dotados; por otra, la gratuidad de la educación oficial en todos sus niveles y modalidades, desde el maternal hasta el nivel medio diversificado. Así lo estipula el Artículo 103 de la CRBV.136
Es evidente que el Estado debe ser un canalizador del proceso educativo y de todos los esfuerzos de las organizaciones públicas y privadas de la sociedad. En este sentido, es responsabilidad del mismo, crear las estrategias para ampliar la cobertura educativa y el mejoramiento de la calidad brindando una atención oportuna en materia de: infraestructura física, dotación de mobiliario, material didáctico, nuevas metodologías de trabajos, a la par de un sistema organizativo y administrativo que permita una mayor fluidez en las relaciones entre los actores partícipes del sistema escolar hacia el logro y solución de los problemas inherentes al hecho educativo.
Así mismo en la carta magna quedan establecidos el reconocimiento a los derechos culturales y educativos (Art. 98 y 99), y el papel del Estado en la formación de una cultura democrática. Igualmente, pauta los valores que deben predominar en la educación como es, el pleno desarrollo de la personalidad, la formación de ciudadanos aptos para la vida y para el ejercicio de la democracia, el fomento de la cultura y el desarrollo del espíritu de solidaridad latinoamericana y universal.
Los artículos referenciados expresan una de las prioridades del Estado venezolano en materia educativa, dirigida a todos los grupos y sectores de la sociedad sin rasgos excluyentes en lo que al establecimiento que una verdadera educación compete para la democracia y la convivencia social acorde con los requerimientos y necesidades del desarrollo nacional.
Sintetizando, la normativa constitucional en materia educativa y cultural contenida en los artículos precedentes fija los principios básicos de estructuración del sistema educativo venezolano, establece la obligación del Estado en la conformación de un sistema educativo público y determina el rol de éste en la orientación y organización de dicho sistema, proyectado con los valores de la educación y la cultura como garantes de la memoria histórica de la Nación.
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