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Timestamp: 2019-11-20 00:28:13
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Matched Legal Cases: ['artículo 326', 'artículo 4', 'artículo 1', 'artículo 2', 'artículo 44', 'artículo 5', 'artículo 295', 'artículo 326', 'artículo 58']

abril | 2014 | Víctor R. Nomberto, Doctor en Ciencias Sociales
Evangélicos se pronuncian
Pronunciamiento del Concilio Nacional Evangélico del Perú a propósito del debate sobre el proyecto de ley de unión civil de las personas del mismo sexo:
Lima 21 de abril de 2014
Pronunciamiento de UNICEP
La Unión de Iglesias Cristianas Evangélicas del Perú– UNICEP, frente al proyecto de “Ley que establece la Unión Civil No matrimonial para personas del mismo sexo”, a la opinión pública en general y a los miembros de las iglesias afiliadas a nuestra institución, manifestamos lo siguiente:
1.- De la unión de hecho: El Art. 5° de la Constitución Política establece textualmente que: “La unión estable de un varón y una mujer, libres de impedimento matrimonial, que forman un hogar de hecho, da lugar a una comunidad de bienes sujeta al régimen de la sociedad de gananciales en cuanto sea aplicable”. Norma constitucional concordante con el artículo 326 del Código Civil: “La unión de hecho, voluntariamente realizada y mantenida por un varón y una mujer, libres de impedimento matrimonial, para alcanzar finalidades y cumplir deberes semejantes a los del matrimonio…”. Por lo que creemos que la Unión Civil No Matrimonial no es equiparable en ningún caso a la Unión de Hecho porque se refiere a una relación heterosexual.
¿Es posible que este Proyecto de Ley le otorgue más derechos a una Unión Civil que la Unión de Hecho, estando esta última protegida constitucionalmente? ¿Es posible que este instituto tenga más dificultades para su inscripción e incluso para su reconocimiento judicial que una Unión Civil No Matrimonial?
Debemos tener en cuenta y no olvidar las razones por las que protegemos la Unión de Hecho, y es enteramente por su naturaleza y similitud al matrimonio. Ambas, son figuras heterosexuales y monogámicas, cumplen una función fundamental, básica y única en la sociedad que es la de poder constituir familias, engendrar nuevos miembros de la especie humana al aportar el necesario relevo generacional, crianza, protección y educación. La familia heterosexual, es la que está dotada de una capacidad que no la tiene la unión homosexual: la de procrear vida humana. Este es el modelo natural que conlleva a la creación de estructuras en la sociedad, a la creación de una sociedad. Este es el aporte principal de las relaciones heterosexuales, y por tanto ameritan un reconocimiento dentro del ordenamiento normativo de nuestra Nación por ser esta pieza básica de la sociedad formada por familias.
Consideramos que muchos de los derechos que son propuestos en este Proyecto de Ley en su artículo 4°, no necesitan de esta fórmula legal debido a que ya existen otras para cumplir estos fines, que incluso están en debate en el Congreso. Además, debemos dejar claro que a pesar de que esta parte del Proyecto de Ley tiene por título “Derechos y Deberes”, no se configura ningún deber en este articulado. En este sentido, queremos expresar nuestra posición sobre algunos de los derechos propuestos:
El Proyecto de Ley en cuestión, establece en su artículo 1 que son Uniones Civiles: La unión voluntaria, sin distinción de estabilidad o durabilidad en el tiempo, entre dos personas del mismo sexo con el fin de establecer y garantizar derechos y deberes, el uno con el otro. Asimismo, la Exposición de Motivos explica que las “personas homosexuales adultas con una orientación sexual afectiva hacia otras personas adultas de su mismo sexo”, podrán registrar su relación ante el Registro Civil, siempre que ninguna de ellas tenga vínculo matrimonial, vínculo consanguíneo o por afinidad hasta el segundo grado o unión de hecho regular ni que mantengan unión civil vigente con otra persona (Art. 5°).
El artículo 2 y 4 del Proyecto de Ley, contempla la inscripción de la Unión Civil en el Registro Civil, lo cual genera en el mismo acto, una Sociedad de Gananciales. Establece también que este Registro llevará las inscripciones de estas convivencias y sus disoluciones. Además, prevé un tratamiento y derechos iguales a los de un pariente de primer grado. En este sentido, según el artículo 44 de la Ley Orgánica del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil, este debe inscribir matrimonios, divorcios, separaciones judiciales y nulidades de matrimonio, entre otros. Es decir, el Registro Civil es el ente encargado de llevar el control sobre el estatus conyugal de los peruanos.
Al inscribirse la Unión Civil en el RENIEC, se estaría legislando a nombre propio, otorgando privilegios a un sector en particular, al crear no solo un registro sino un estado civil para la categoría legislada, beneficio que no es otorgado a las Uniones de Hecho (que son inscritas en el Registro de Personas), por lo que con esta norma se le está otorgando a la convivencia homosexual un trato diferenciado al de las uniones de hecho heterosexual.
El Proyecto de Ley N° 2647/2013 Art.4 Inc. B num.8 “… los integrantes de la unión civil tienen la obligación de inscribir en el RENIEC su cambio de estado civil y de cambiar su DNI para que en el figure su condición de integrantes de una Unión Civil No Matrimonial”.
La Constitución en su artículo 5° instaura el Régimen de la Sociedad de Gananciales específicamente para la institución del matrimonio, la cual según el artículo 295° del Código Civil empezará a regir al celebrarse el matrimonio, en caso no se opte por la Separación de Patrimonios. Es decir, la celebración del matrimonio con lleva como resultado, a fin de generar una comunidad de bienes, el nacimiento de una Sociedad de Gananciales, la cual resultaría incongruente e incompatible con la una unión civil no matrimonial ya que esta última se trata de una unión homosexual, que no configura un matrimonio en ningún caso, ni cumple los fines matrimoniales como se ha expuesto en su Exposición de Motivos.
Las familias bien constituidas actúan de manera cohesionada en lo económico y en lo social. Economistas y sociólogos han demostrado cómo los elementos fundamentales de la economía (inversión, ahorro, gasto, trabajo, consumo) se recienten y llegan a deteriorarse si no se cumplen los fines destinados a la familia. En ese sentido, entendemos que el legislador ha pretendido beneficiar a las uniones civiles homosexuales con una figura constitucional creada para regular la comunidad de bienes entre cónyuges. Lo que conlleva a que estas figuras se equiparen entre sí, denotándose la incongruencia de la fórmula legal propuesta y la incompatibilidad entre ambas figuras según nuestro ordenamiento jurídico vigente.
Esta incompatibilidad no violenta la libertad personal de las personas homosexuales, pues no existe impedimento alguno para que las personas tengan relaciones homosexuales, ni tampoco para que estas convivan. La restricción es para que este tipo de relaciones y convivencias sean catalogadas como familia y accedan a la institución matrimonial; pues el constituyente las reservó para las parejas heterogéneas por sus características y funciones insustituibles para la sociedad.
Por otro lado, en el caso de las uniones de hecho, por mandato constitucional se entiende que estas se encuentran sometidas al Régimen de Sociedad de Gananciales, en lo que les fuera aplicable, una vez que hayan cumplido el requisito de temporalidad establecido en el artículo 326 del Código Civil.
En ese sentido, existe un consenso doctrinal, por el cual, especialistas en derecho de familia, mencionan que para reclamar los efectos patrimoniales del concubinato, es necesario que previamente exista un reconocimiento judicial o notarial del estado de convivencia, requisito esencial para el reconocimiento de una unión de hecho, que no está siendo exigido para las uniones civiles homosexuales, entendiendo que se atribuyen beneficios matrimoniales (Sociedad de Gananciales), sin observar los requerimientos mínimos como la temporalidad, la cual demuestra estabilidad en las relaciones que tiene por finalidad generar productividad al Estado.
Entendiendo que la concepción de familia y matrimonio de nuestro ordenamiento jurídico es heterosexual y monogámico, es improcedente otorgar los mismos derechos de la familia y el matrimonio, a la relación homosexual o a otro tipo de relación entre personas, que no tienen las mismas características ni funciones que “la célula básica de la sociedad”.
Por lo expuesto, descartamos la propuesta de que exista prohibición alguna para la existencia de relaciones homosexuales, y con respecto a ellas, indicamos que al legislarse los efectos patrimoniales de éstas, se hagan en armonía y respeto de las instituciones constitucionales y normas legales vigentes.
Nuestra legislación ha previsto en el artículo 58 del Código De Ejecución Penal que “la visita íntima tiene por objeto el mantenimiento de la relación del interno con su cónyuge o concubino, bajo las recomendaciones de higiene, planificación familiar y profilaxis médica…”. El artículo Art. 4° inc. B) num. 3 del Proyecto de Ley prevé el derecho a “visitas íntimas en centros penitenciarios, en caso de que el otro integrante de la unión civil se halle privado de la libertad”.
En ese sentido, consideramos que existen mecanismos jurídicos que tratan sobre este punto, sin necesidad de la creación de un proyecto de ley que se equipare al matrimonio, para regular tal beneficio.
UNICEP recuerda a la ciudadanía que, nuestra Constitución Política en su Art. 4° protege a la familia y protege al matrimonio “… como institutos naturales y fundamentales de la sociedad”. Por lo que, exhortamos a los señores Congresistas que legislen de acuerdo a lo que establece nuestra Carta Magna y no se impongan privilegios, vulnerando el Principio de Igualdad ante la ley. El Principio de Igualdad reconoce que todas las personas son iguales ante la ley y prohíbe toda práctica de discriminación que resulte contraria a la dignidad humana.
La Iglesia consciente del importante papel que cumple a favor de la defensa de la Familia, no puede dejar de expresar su gran preocupación por la forma como está conduciéndose esta problemática.
Pronunciamiento de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera
https://www.youtube.com/watch?v=4Qo0ph0zZ4E
Finalmente se conoció el contenido de la entrevista que brindó la primera dama Nadine Heredia a la revista Cosas. Durante la primera parte, el texto se trata más de una entrevista personal, pero en la segunda mitad, la lideresa del Nacionalismo habló de temas políticos.
“El caballito de batalla de Villanueva era el cambio de ministros. A cada rato decía ‘sí, vamos a cambiar ministros’. Los ministros venían y me decían ‘¿quiénes vamos a salir?’ Mis directores no quieren firmar nada porque estamos todos en evaluación”, señaló.
Para la primera dama, el cargo “le quedó gigante” y lo demostró queriendo cambiar a Pedro Cateriano y Eda Rivas (ministros de Defensa y Relaciones Exteriores) antes y después del fallo de La Haya, pese a la importancia de mantenerlos antes de la resolución y para la determinación de las coordenadas finales.
Comentó que García y el Apra la acusaron “vanamente” de querer manejar las elecciones para elegirse en el 2016, pero que fue una cortina de humo para que el líder aprista se limpiara de polvo y paja de los cargos que pesan sobre él a través de un recurso que consiguió moviendo sus tentáculos en el Poder Judicial.
Además, llamó “cargamontón político” a las acusaciones sobre los supuestos preparativos para una “reelección conyugal” en el 2016. Sin embargo, calificó como “linda” la propuesta del premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa para que sea candidata en el 2021.
Fuente: Revista COSAS y Diario La República.
Esta entrada fue publicada en Entrevistas el 30 abril, 2014 por Víctor Raúl Nomberto Bazán.
No recojamos las piedras que nos arrojan
El recuerdo del ex-secretario ahora cardenal: le dije a Wojtyla que abría ventanas que provocaban algunas preocupaciones. Conferencia conjunta con los secretarios de Juan Pablo II y Juan XXIII.
La «última gran palabra» de Juan XXIII fue el simple mensaje evangélico «amémonos los unos a los otros». Lo indicó Loris Capovilla, de 98 años y que fue el secretario particular de Angelo Roncalli, a través de una conexión de video con la conferencia organizada por la Sala de prensa de la Santa Sede, en la que también participó el secretario de Juan Pablo II, el cardenal Stanislaw Dziwisz, a pocos días de la doble canonización del próximo domingo. En los últimos días de Papa Roncalli «pedí perdón al Papa: no fui el hombre que merecía, le dije, la sinceridad y la fidelidad, eso sí, pero… él me dijo, con sus manos en las mías: “Loris, no te preocupes, lo que importa es que hicimos nuestro servicio según la voluntad del Señor, que no nos detuvimos a recoger las piedras que a veces, por aquí y por allá, nos arrojaron; hemos callado, perdonado, amado”». Por ello el deseo para toda la humanidad: «amemonos los unos a los otros, todo el mundo», para un «nuevo orden» de paz, verdad, amor.
«Este viejo sacerdote, Loris Capovilla, que les habla desde la casa de Papa Juan, está conmovido, confundido e intimidado», dijo el neopurpurado, que, al principio un poco perplejo frente a todo el equipo tecnológico instalado en su casa en Sotto il Monte, después se desenvolvió con confianza ante la telecámara y el micrófono.
«A menudo vienen aquí multitudes de niños y niñas, y vienen a la casa de Papa Juan, es un santo, y no lo dicen hoy a la vigilia de la canonización, sino desde hace muchos años; a veces hay también niños y niñas musulmanes, y yo hablo con ellos sobre el corazón del papá, o, si prefieren, del abuelo. Pregunto: ¿sabes a qué edad murió Papa Juan? Te lo digo yo: tenía 81 años y seis meses. Pero tengo que decirles una cosa: no vi morir a un hombre viejo de 81 años, vi morir a un niño, porque tenía los ojos espléndidos como los tuyos, y una sonrisa en los labios que era como la tuya, expresaba una bondad que sube desde lo profundo del corazón». Capovilla citó a Georges Bernanos, según quien «los santos son los que nunca han salido de la infancia, pero esta condición la han ido madurando poco a poco según la medida de la vocación recibida y de la misión que se les encomendó». Un concepto que Capovilla aplica tanto a Juan XXIII como a Juan Pablo II, «ante cuyo altar me arrodillo con todos sus hermanos e hijos de Polonia y del mundo entero».
El cardenal Capovilla narró la anécdota de un encuentro con Papa Juan Pablo II, en Castel Gandolfo, durante su primer año de Pontificado, «cuando me llamó para concordar el primer peregrinaje al santuario mariano de Loreto, de donde era delegado. Me dijo: “Capovilla, decida usted como le parezca la organización de la visita, pero dígame solamente una cosa, hábleme de Papa Juan”. El señor cardenal Stanislaw tal vez se acuerda. En Castel Gandolfo, el Papa me recibió en la capilla, me dijo palabras extraordinarias. Usted estará contento de encontrarse en esta casa, me dijo. Yo deseaba que me interrogara, y le dije: «Santidad, tengo muchos recuerdos y emociones, y también aprendí a sufrir en esta casa. ¿Cómo?, me preguntó. Hablamos mucho sobre las salidas del Papa por las calles de Roma, del anuncio del Concilio, de la “Pacem in Terris”, de ciertas audiencias y de ciertas ventanas abiertas, que provocaban algunas preocupaciones…», dijo el secretario de Roncalli, que después subrayó su absoluto respeto «hacia todos los que ayudaron a Papa Juan y a los Papas que han venido después». Capovilla después leyó un texto de don Giuseppe De Luca: «Es fácil amar a los pobres, y no tan fácil amar la pobreza; es fácil amar a los santos, y no tan fácil amar la santidad; es fácil entregarse a obras de asistencia, sobre todo con el dinero de otros, y no es tan fácil sufrir sonriendo y consolando a los que están a nuestro alrededor; es fácil narrar peripecias de penitentes, y no tan fácil hacer penitencia que sea tal y no un expediente devocional; es fácil despreciar los honores en la conversación, y no tan fácil aceptar el deshonor inmerecido; es fácil, en una palabra, decirse cristianos, y no tan fácil serlo».
El cardenal Stanislaw Dziwisz, por su parte, subrayó que la santidad de Juan Pablo II se encuentra en la profundidad de su oración y en su amor por el sufrimiento, y volvió a proponer algunos episodios conocidos de la vida de Karol Wojtyla, desde el abrazo a un chico enfermo de Sida, hasta el momento del atentado en la Plaza San Pedro (el 13 de mayo de 1981), cuando, antes de conocer la identidad de su agresor, Alí Agca, el Papa lo había perdonado y rezaba por él en la ambulancia que lo llevaba al hospital.
Esta entrada fue publicada en Espiritualidad el 25 abril, 2014 por Víctor Raúl Nomberto Bazán.
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