Source: http://www.camoron.org.ar/vermas-fallos.php?f=921
Timestamp: 2017-07-23 18:45:53
Document Index: 48279587

Matched Legal Cases: ['artículo 943', 'artículo 1197', 'artículo 943', 'artículo 943', 'artículo 954', 'artículo 954']

El Nuevo Código y el vicio de lesión
En esta nota destinada a comentar algunas de las reformas que aparecen en el Proyecto de Código Civil y Comercial Unificado nos ocupamos del tratamiento de este vicio de los actos jurídicos, que fuera incorporado a nuestro Código actual por la reforma de la ley 17.711. DENTRO DE LA NOTA ENCONTRARÁ EL LINK PARA DESCARGAR LOS TEXTOS DEL PROYECTO
El vicio de lesión, desde el Código de Vélez hasta el Proyecto
En la parte final de su nota al artículo 943 del Código Civil, Vélez Sarsfield expresa que "El consentimiento libre, prestado sin dolo, error ni violencia y con las solemnidades requeridas por las leyes, debe hacer irrevocables los contratos".
Efectúa así el Codificador la defensa más vehemente a la teoría de la autonomía de la voluntad como fuente de la obligatoriedad de los contratos: Dos personas que negocian todas las cláusulas del convenio y manifiestan su voluntad con discernimiento intención y libertad, deben quedar obligadas por este acuerdo como a la ley misma, idea que encuentra su manifestación positiva en el artículo 1197 del Código Civil.
En materia contractual, el “modelo de contratación clásico”, imagina a dos partes, en igualdad de condiciones sociales culturales y económicas, sentadas frente a frente y negociando una a una las cláusulas que formarán el acuerdo al que después se obligarán como a la ley misma.
Es que la mirada del legislador decimonónico estaba puesta predominantemente en el aspecto subjetivo del contrato: Si la voluntad manifestada por las partes no estaba viciada, el contrato era irrevisable judicialmente .
Sin embargo, la realidad de un mundo en rápido cambio, con una economía basada en la producción y comercialización en masa de bienes y servicios, la publicidad inductiva, la contratación "al paso" y por correspondencia, entre otras técnicas modernas, dio por tierra con el molde "artesanal" con el que se hacían los contratos y que tuvo en mente Vélez Sarsfield. Si en la época de entrada en vigencia del Código Civil este "modelo de negociación perfecta", con partes con igualdad de discernimiento intención y libertad, ya era una ficción que no se correspondía demasiado con la realidad, hoy día se encuentra tan alejado de esta, que más que una ficción útil y necesaria, la de la autonomía de la voluntad termina siendo una ficción peligrosa, solo conveniente a determinados intereses sectoriales que salen gananciosos con el mantenimiento de la misma.
Siguiendo con nuestro tema, es particularmente interesante tener en cuenta que la nota del artículo 943, antes citada, cuya última parte transcribimos, está dedicada a explicar, por parte de Vélez Sarsfield, cuáles fueron sus razones para no incorporar al texto legal la llamada Lesión enorme o enormísima , pese a que, como él mismo lo recuerda, "En casi todos los códigos y escritos de derecho, se ve asentado que la lesión enorme o enormísima vicia los actos jurídicos" .
La lesión enorme o enormísima, que tiene su origen en el Derecho Romano, implica una inequivalencia o apreciable desproporción entre las prestaciones a cargo de las partes del contrato. Como la nota del artículo 943 ejemplifica, para algunas legislaciones de la época, como el Código de Prusia, hay lesión cuando el precio de la venta exceda al doble del valor de lo vendido. La parte "lesionada" puede pedir la resolución del contrato.
Vélez Sarsfield, como se adelantó, rechaza este instituto principalmente por dos razones: Por un lado, porque cada uno de los textos legales y doctrinarios por el consultado, si bien acepta la lesión, la regula de manera distinta; por el otro, porque si el consentimiento no está viciado, el contrato debe ser irrevisable judicialmente.
Muchos años más tarde, la reforma de la ley 17.711 incorpora el instituto de la lesión (en una variante subjetivo-objetiva) a nuestro Código Civil, a través de la modificación del artículo 954.
Art. 332 del Proyecto: “ Lesión. Puede demandarse la nulidad o la modificación de los actos jurídicos cuando una de las partes explotando la necesidad, debilidad síquica o inexperiencia de la otra, obtuviera por medio de ellos una ventaja patrimonial evidentemente desproporcionada y sin justificación. Se presume, excepto prueba en contrario, que existe tal explotación en caso de notable desproporción de las prestaciones. Los cálculos deben hacerse según valores al tiempo del acto y la desproporción debe subsistir en el momento de la demanda. El afectado tiene opción para demandar la nulidad o un reajuste equitativo del convenio, pero la primera de estas acciones se debe transformar en acción de reajuste si éste es ofrecido por el demandado al contestar la demanda. Sólo el lesionado o sus herederos pueden ejercer la acción. "
En los fundamentos del Proyecto, solo se expresa que “ Referido a la normativa de la lesión, se mantiene el texto del artículo 954 del Código Civil con algunas modificaciones que incorporan la interpretación doctrinal y jurisprudencial” (página 49).
1) En cuanto al método, se le dedica un artículo exclusivo, en la SECCIÓN 1ª del Capítulo 6, titulado “ Vicios de los actos jurídicos”.
2) Se le da expresamente a este vicio el nombre de “lesión”.
3) El art. 954 habla de “ necesidad, ligereza o inexperiencia”. La expresión “ligereza” despertó criticas en la doctrina desde la propia reforma dispuesta por la ley 17.711 y ahora fue sustituida por la de “ debilidad síquica” en el Proyecto. Así como el art. 954 del Código no define a la “ligereza”, el 332 del Proyecto tampoco lo hace respecto de la debilidad síquica, por lo que tal vez se esté cambiando una expresión confusa por otra. De todas maneras, “ligereza” podía ser interpretado como “irreflexividad” o “imprudencia”, es decir, actuar impulsivamente, una conducta que puede llegar a realizar una persona psíquicamente normal. En cambio, al referirse a “debilidad psíquica”, indudablemente la norma se remite al caso de que alguien se aproveche de un menoscabo, una limitación en las facultades cognoscitivas y/o emocionales de la contraparte, menoscabo que puede ser transitorio o permanente. Cabe destacar que esta es la interpretación que la doctrina mayoritaria le da desde hace tiempo la palabra “ligereza”. Por ejemplo, Mosset Iturraspe considera que la ligereza “ debe vincularse con la situación patológica de debilidad mental ” (Contratos, página 156, Editorial Ediar, año 1984)
4) No se menciona el plazo de prescripción, dejando el tema para la parte pertinente, es decir, la que trata integralmente ese tema, evitando así que aparezcan plazos de prescripción dispersos por todo el articulado del nuevo Código. Así, los arts. 2562 inc. a) y 2563 inc. e) del Proyecto fijan un plazo de dos años de prescripción, el que empezará a contarse, “ desde la fecha en que la obligación a cargo del lesionado debía ser cumplida ”. El plazo de prescripción parece reducirse, pues en el Código actual es de cinco años, pero debe tenerse en cuenta que el art. 954 dispone que el plazo corre desde que fue “ otorgado el acto ”. En cambio, como vimos, en el Proyecto, el plazo se cuenta, “ desde la fecha en que la obligación a cargo del lesionado debía ser cumplida ”.