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Timestamp: 2020-04-06 07:27:07
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Reflexiones R.D. 56/2016 (VII): Los contadores individuales de consumo y repartidores de costes, directamente olvidados
26 Feb 2016/0 Comments/en Noticias /por NZNOVA
Increíblemente, la obligación de contabilizar los consumos energéticos de manera individual en los sistemas centralizados de calefacción, refrigeración y A.C.S., bien mediante la instalación de contadores individuales, bien mediante repartidores de costes, ha sido eliminada del texto finalmente aprobado, cuando el borrador sí la contemplaba.
La obligación entra en vigor el 31 de diciembre de 2016, de acuerdo al artículo 9 de la Directiva 2012/27/UE.
Sin duda constituye otra oportunidad perdida, una más, para avanzar en los objetivos 20-20-20 de la Unión Europea, como bien explica Antonio Ocaña, director de REMICA, en este artículo.
Reflexiones R.D. 56/2016 (VI): Los edificios de consumo casi nulo, de puntillas
En la disposición adicional cuarta del Real Decreto 56/2016 se establece la definición de los edificios de consumo de energía casi nulo (conocidos como NZEB –nearly zero energy buildings-): “Se define como edificio de consumo de energía casi nulo, en el ámbito de la Directiva 2010/31/UE (…) relativa a la eficiencia energética de los edificios, aquel edificio con un nivel de eficiencia energética muy alto, que se determinará de conformidad con el anexo I de la citada Directiva. La cantidad casi nula o muy baja de energía requerida debería estar cubierta, en muy amplia medida, por energía procedente de fuentes renovables, incluida energía procedente de fuentes renovables producida «in situ» o en el entorno”. Coincide plenamente con la definición recogida en el artículo 2 de la citada Directiva.
En el anexo I de la misma sólo se especifica el marco general común del cálculo de la eficiencia energética de los edificios, pero en ningún caso se define cuánto es “muy alto”, a cuánto asciende “una cantidad casi nula o muy baja” o qué porcentaje constituye una “muy amplia medida”.
No hay en el Real Decreto más desarrollo ni previsión de desarrollo legislativo a través de otra norma.
Es cierto que el Real Decreto 56/2016 es una transposición parcial de la Directiva 2012/27/UE, no de la 2010/31/UE, pero este “pasar de puntillas” nos parece que constituye una oportunidad perdida para avanzar en el cumplimiento de la obligación relativa a los edificios de consumo casi nulo recogida en la segunda, consistente en que a más tardar el 31 de diciembre de 2020 todos los edificios nuevos sean de este tipo; del 31 de diciembre de 2018 en el caso de los edificios nuevos que estén ocupados y sean propiedad de autoridades públicas (artículo 9 de la Directiva 2010/31/UE). Increíblemente, en España está prevista una tercera revisión del Código Técnico de la Edificación en 2018 que incluirá el concepto de edificio de consumo de energía casi nulo, pero la aprobación de una definición definitiva está prevista para 2019, de acuerdo al informe de 2013 de la Comisión al Parlamento Europeo y al Consejo sobre avances efectuados en la implantación de edificios de consumo de energía casi nulo, y así se confirma en el informe encargado por la Comisión Europea en octubre de 2014.
Nos consta que ya hay administraciones públicas cuyos procesos de decisión de inversión y diseño de edificios es especialmente largo (sanidad, educación), que se preguntan cómo van a cumplir con la Directiva en los proyectos que empiezan a planificar ahora, si no saben cuáles son los parámetros definitorios de los edificios de consumo casi nulo. Algunas administraciones están optando por el estándar Passivhaus, pero sería deseable una pronunciación oficial del legislador lo antes posible.
Para las mediciones obligatorias en el estándar Passivhaus (y previsiblemente para los NZEB) durante la ejecución de la obra y al término de ésta, NZ NOVA cuenta con el test de infiltraciones Blower Door, cámara termográfica y termoflujómetro, y con unos técnicos altamente cualificados y experimentados.
Reflexiones R.D. 56/2016 (V): El registro administrativo de auditorías energéticas: una oportunidad para implantar un sistema de indicadores sectoriales
24 Feb 2016/0 Comments/en Noticias /por NZNOVA
El artículo 6 del Real Decreto 56/2016 recoge la creación del registro administrativo de auditorías energéticas, dependiente del MINETUR, y lo regula. El artículo 3.7. obliga a las empresas -y grupos de sociedades- a actualizar la información contenida en las auditorías energéticas inscritas en el susodicho registro.
Que el MINETUR disponga de todos los datos de las auditorías, homogeneizados de acuerdo al modelo de comunicación recogido en el anexo I del Real Decreto, representa una excelente oportunidad de crear un sistema público de indicadores energéticos con el que cualquier empresa podría hacer benchmarking sectorial, de manera que podría identificar oportunidades de mejora y tomar decisiones al comparase con el sector. La empresa que quisiera hacer benchmarking no tendría por qué haber registrado ninguna auditoría, ni siquiera haberla realizado. Podría limitarse a hacer una revisión energética que le permitiera calcular una serie de indicadores y compararse con el sector para ver en qué punto está.
Estos sistemas de indicadores existen en multitud de países desde hace tiempo, y de hecho han dado lugar a guías de buenas prácticas sectoriales basándose en la experiencia de las mejores empresas.
Es más, dado que el registro admite auditorías realizadas por empresas de manera voluntaria, convendría incentivarlas, al objeto de alimentar el sistema de indicadores energéticos y enriquecerlo con la participación de pymes, no obligadas por el Real Decreto 56/2016. Sin duda esto mejoraría el nivel de fiabilidad de la base de datos y de la acción de benchmarking.
Uno de los pocos intentos de crear un sistema de indicadores energéticos que conocemos en España fue la herramienta y guía de eficiencia energética en dependencias municipales de la Federación Española de Municipios y Provincias, relativa exclusivamente a edificios. Lamentablemente la herramienta no se encuentra disponible en la actualidad, sólo puede consultarse la guía aquí.
En el ámbito autonómico, la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León, en colaboración con el Ente Regional de la Energía (EREN), ha elaborado un sistema de indicadores energéticos de centros docentes, que a día de hoy ya recoge los datos eléctricos y se está completando con los térmicos.
Desde NZ NOVA animamos al MINETUR a crear el sistema de indicadores y a incentivar la participación de las pymes en el registro administrativo de auditorías energéticas, y a la FEMP a relanzar la herramienta de eficiencia energética en dependencias municipales.
En relación a la comunicación al registro administrativo de auditorías energéticas, observamos en el modelo del anexo I que deben incluirse, entre otros, los siguientes datos:
Inversión estimada para acometer las mejoras señaladas en la auditoría.
Normalmente, una auditoría energética propone diferentes opciones y combinaciones de medidas de mejora de la eficiencia energética, cada una de las cuales tendrá una previsión de inversión, ahorro económico, amortización, ahorro energético y de emisiones de CO2. La empresa puede decidirse a acometer sólo una parte de las propuestas de la auditoría, en función de sus propios criterios y prioridades (menor período de amortización, inversiones menores de una determinada cantidad, mayor reducción de gases de efecto invernadero…). ¿Qué dato habrá de comunicar la empresa al registro? ¿El máximo contemplado en el informe de auditoría? ¿La suma de todas las opciones, aunque haya medidas repetidas en varias combinaciones? ¿El plan finalmente aprobado por la empresa? Recordemos que ésta tiene tres meses desde la realización de la auditoría para comunicársela al registro.
Reflexiones R.D. 56/2016 (IV): Análisis de coste de ciclo de vida frente a cálculo de períodos simples de amortización
23 Feb 2016/0 Comments/en Noticias /por NZNOVA
El artículo 3.3.c) del Real Decreto 56/2016 establece que las auditorías “se fundamentarán, siempre que sea posible en criterios de rentabilidad en el análisis del coste del ciclo de vida, antes que en periodos simples de amortización, a fin de tener en cuenta el ahorro a largo plazo, los valores residuales de las inversiones a largo plazo y las tasas de descuento.”
Al margen de un posible pequeño error de redacción (¿en criterios de rentabilidad en el análisis del coste…?), lo interesante es el cambio de enfoque que deberemos adoptar los auditores energéticos. Queda la duda de si el cliente apreciará ventajas a esta perspectiva, o le complicará la comprensión de informes que ya tienden a ser farragosos.
Al hilo de esta reflexión, recordamos una de las conclusiones más interesantes del webinar organizado por Seinon el 28 de enero con el título “Tendencias de eficiencia energética para el 2016”: la necesidad de contribuir a la sensibilización del cliente final mediante un mensaje conciso y profesional, libre de lo superfluo, por parte de las empresas del sector de la eficiencia energética.
¿Qué herramienta de toma de decisión es más eficiente y útil para una empresa: el análisis de coste de ciclo de vida o el cálculo de período simple de amortización?
Reflexiones R.D. 56/2016 (III): La diversidad de definiciones del servicio energético
22 Feb 2016/0 Comments/en Noticias /por NZNOVA
Diferentes textos legislativos recogen diferentes definiciones de servicio energético, parecidas entre ellas pero con diferente grado de claridad y de detalle.
El mencionado artículo 1.2.m) del Real Decreto 56/2016 define el servicio energético como “el beneficio físico, la utilidad o el bien, derivados de la combinación de una energía con una tecnología energética eficiente o con una acción, que pueda incluir las operaciones, el mantenimiento y el control necesarios para prestar el servicio, el cual se prestará con arreglo a un contrato y que, en circunstancias normales, haya demostrado conseguir una mejora de la eficiencia energética o un ahorro de energía primaria verificable y medible o estimable.”
Asimismo, el artículo 1.2.l) define al proveedor de servicios energéticos como “toda persona física o jurídica que presta servicios energéticos o aplica otras medidas de mejora de la eficiencia energética en la instalación o los locales de un cliente final, de acuerdo con la normativa vigente.”
Y el artículo 1.2.f) define el contrato de rendimiento energético como “todo acuerdo contractual entre el beneficiario y el proveedor de una medida de mejora de la eficiencia energética, verificada y supervisada durante la vigencia del contrato, en el que las inversiones (obras, suministros o servicios) en dicha medida se abonan como resultado de un nivel de mejora de la eficiencia energética acordado contractualmente o de otro criterio de rendimiento energético acordado, como, por ejemplo, el ahorro financiero o la garantía de ahorros contractuales.”
Por otro lado, el Real Decreto-ley 6/2010, de 9 de abril, de medidas para el impulso de la recuperación económica y el empleo, define en su artículo 19 las empresas de servicios energéticos y las regula así:
“Se entiende por empresa de servicios energéticos a los efectos de este real decreto-ley aquella persona física o jurídica que pueda proporcionar servicios energéticos, en la forma definida en el párrafo siguiente, en las instalaciones o locales de un usuario y afronte cierto grado de riesgo económico al hacerlo. Todo ello, siempre que el pago de los servicios prestados se base, ya sea en parte o totalmente, en la obtención de ahorros de energía por introducción de mejoras de la eficiencia energética y en el cumplimiento de los demás requisitos de rendimiento convenidos.
El servicio energético prestado por la empresa de servicios energéticos consistirá en un conjunto de prestaciones incluyendo la realización de inversiones inmateriales, de obras o de suministros necesarios para optimizar la calidad y la reducción de los costes energéticos. Esta actuación podrá comprender además de la construcción, instalación o transformación de obras, equipos y sistemas, su mantenimiento, actualización o renovación, su explotación o su gestión derivados de la incorporación de tecnologías eficientes. El servicio energético así definido deberá prestarse basándose en un contrato que deberá llevar asociado un ahorro de energía verificable, medible o estimable.”
En NZ NOVA nos gusta más la definición del Real Decreto-ley 6/2010, por parecernos más clara y con más rasgos definitorios de la naturaleza particular del servicio energético: riesgo económico, optimización de calidad, la gestión como fuente de ahorros, pago del servicio inapelablemente ligado a ahorros…
En relación a este último aspecto, en nuestra opinión la definición de proveedor de servicios energéticos del Real Decreto 56/2016 deja un cabo suelto, al no ligar necesariamente y en todo caso el abono de los servicios a los ahorros obtenidos. Veamos el matiz: el artículo 1.2.l) define al proveedor de servicios energéticos como quien “presta servicios energéticos” (ahí sí existe la obligación de remuneración ligada a ahorros, de acuerdo a la definición de servicio energético del artículo 1.2.m) “o aplica otras medidas de mejora de la eficiencia energética en la instalación o los locales de un cliente final, de acuerdo con la normativa vigente”. Y en esa segunda alternativa es donde no hay obligación; el proveedor puede aplicar las medidas de mejora y liquidarlas inmediatamente después, sin que el abono del servicio esté ligado a la efectiva consecución de las mejoras. Cabe preguntarse si un instalador que sustituya una caldera antigua por una de condensación (mucho más eficiente energéticamente), por ejemplo, es un proveedor de servicios energéticos. En nuestra opinión es un instalador que cumple la normativa vigente y como tal estará dado de alta en el registro correspondiente, pero si no condiciona el pago de sus servicios a la obtención de ahorros no debería ser considerado proveedor de servicios energéticos.