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Timestamp: 2017-10-20 05:20:56
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﻿ 297. Ropa de trabajo. Protección personal. Guardarropas y comedores. Comité paritario. | :: Luis Emilio Recabarren ::
297. Ropa de trabajo. Protección personal. Guardarropas y comedores. Comité paritario.
3 Agosto, 2012 - 20:12 — equipo.editor
Sabemos que los lugares de trabajo pueden albergar graves riesgos o peligros a la salud e incluso a la vida de los trabajadores; riesgos o peligros que pueden manifestarse, por ejemplo, en el ruido, el frío, el calor, el roce, o agentes químicos o biológicos, entre muchos agentes.
Chile, al suscribir y aprobar el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, proclamado por la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, ONU, se obligó a su cumplimiento. Tal convenio internacional reconoce el derecho al goce de condiciones de labores satisfactorias, que aseguren especialmente, entre otras, la seguridad y la higiene en el trabajo (artículo 7, letra b). Ya en 1948, la Asamblea General había aprobado la Declaración Universal de Derechos Humanos, que garantiza a toda persona el derecho a condiciones satisfactorias de trabajo (artículo 23, número 1).
Estas son las normas básicas o fundamentales. Para precisarlas, varios son los cuerpos jurídicos que regulan -al menos parcialmente- esta materia, entre otros el propio Código del trabajo (que tiene el rango de ley especial), el Reglamento Sanitario y Ambiental en los Lugares de Trabajo, contenido en el decreto 594, de 1999, de Ministerio de Salud, y los reglamentos Internos de Orden, Higiene y Seguridad, que son elaborados por las propias empresas, y “controlados” en su ajuste a la legalidad, tanto por la Dirección del Trabajo, como de los Servicios de Salud; este control no es exhaustivo, y la práctica – y falta de acción de los dirigentes- tolera la existencia de Reglamentos internos empresariales, de contenido ilícito, que exceden o vulneran el marco legal.
La ropa de trabajo es elemento esencial de protección personal, directamente vinculada a la tutela de la salud de los trabajadores, y que, entre otros factores o agentes de riesgo, debe proteger, por ejemplo, contra la fricción y el roce, y la exposición ocupacional al frío y al calor.
El mencionado Reglamento Sanitario y Ambiental en los Lugares de Trabajo, contenido en el decreto 594, de 1999, de Ministerio de Salud, regula medidas de tutela de la vida y salud de los trabajadores. Veamos algunas de sus normas esenciales:
I. REGLA BÁSICA.
“La empresa está obligada a mantener en los lugares de trabajo las condiciones sanitarias y ambientales necesarias para proteger la vida y la salud de los trabajadores que en ellos se desempeñan, sean éstos dependientes directos suyos o lo sean de terceros contratistas que realizan actividades para ella” (artículo 3).
II. FISCALIZACIÓN Y SANCIONES.
“Corresponderá a los Servicios de Salud, y en la Región Metropolitana al Servicio de Salud del Ambiente, fiscalizar y controlar el cumplimiento de las disposiciones del presente reglamento y las del Código Sanitario en la misma materia, todo ello de acuerdo con las normas e instrucciones generales que imparta el Ministerio de Salud” (artículo 2).
Las infracciones a las disposiciones del reglamento serán sancionadas por los Servicios de Salud en cuyo territorio jurisdiccional se hayan cometido, previa instrucción del respectivo sumario, en conformidad con el Código Sanitario (artículo 118).
III. EQUIPOS DE PROTECCIÓN PERSONAL.
“El empleador deberá proporcionar a sus trabajadores, libres de costo, los elementos de protección personal adecuados al riesgo a cubrir y el adiestramiento necesario para su correcto empleo, debiendo, además, mantenerlos en perfecto estado de funcionamiento. Por su parte, el trabajador deberá usarlos en forma permanente mientras se encuentre expuesto al riesgo” (artículo 53).
“Los elementos de protección personal usados en los lugares de trabajo, sean éstos de procedencia nacional o extranjera, deberán cumplir con las normas y exigencias de calidad que rijan a tales artículos según su naturaleza, de conformidad a lo establecido en el decreto 18, de 1982, del Ministerio de Salud” (artículo 54).
IV. GUARDARROPÍAS Y COMEDORES.
”Todo lugar de trabajo donde el tipo de actividad requiera el cambio de ropa, deberá estar dotado de un recinto fijo o móvil destinado a vestidor, cuyo espacio interior deberá estar limpio y protegido de condiciones climáticas externas. Cuando trabajen hombres y mujeres los vestidores deberán ser independientes y separados. En este recinto deberán disponerse los casilleros guardarropas, los que estarán en buenas condiciones, serán ventilados y en número igual al total de trabajadores ocupados en el trabajo o faena. En aquellos lugares en que los trabajadores están expuestos a sustancias tóxicas o infecciosas, éstos deberán tener 2 casilleros individuales, separados e independientes, uno destinado a la ropa de trabajo y el otro a la vestimenta habitual. En tal caso, será responsabilidad del empleador hacerse cargo del lavado de la ropa de trabajo y adoptar las medidas que impidan que el trabajador la saque del lugar de trabajo” (artículo 27).
“Cuando por la naturaleza o modalidad del trabajo que se realiza, los trabajadores se vean precisados a consumir alimentos en el sitio de trabajo, se dispondrá de un comedor para este propósito, el que estará completamente aislado de las áreas de trabajo y de cualquier fuente de contaminación ambiental y será reservado para comer, pudiendo utilizarse además para celebrar reuniones y actividades recreativas. El empleador deberá adoptar las medidas necesarias para mantenerlo en condiciones higiénicas adecuadas. El comedor estará provisto con mesas y sillas con cubierta de material lavable y piso de material sólido y de fácil limpieza, deberá contar con sistemas de protección que impidan el ingreso de vectores y estará dotado con agua potable para el aseo de manos y cara. Además, en el caso que los trabajadores deban llevar su comida al inicio del turno de trabajo, dicho comedor deberá contar con un medio de refrigeración, cocinilla, lavaplatos y sistema de energía eléctrica” (artículo 28).
V. EXPOSICIÓN OCUPACIONAL AL FRÍO.
“Se entenderá como exposición al frío las combinaciones de temperatura y velocidad del aire que logren bajar la temperatura profunda del cuerpo del trabajador a 36°C o menos, siendo 35°C admitida para una sola exposición ocasional. Se considera como temperatura ambiental crítica, al aire libre, aquella igual o menor de 10°C, que se agrava por la lluvia y/o corrientes de aire. La combinación de temperatura y velocidad de aire da origen a determinada sensación térmica representada por un valor que indica el peligro a que está expuesto el trabajador” (artículo 99).
“A los trabajadores expuestos al frío deberá proporcionárseles ropa adecuada, la cual será no muy ajustada y fácilmente desabrochable y sacable. La ropa exterior en contacto con el medio ambiente deber ser de material aislante” (artículo 100).
“En los casos de peligro por exposición al frío, deberán alternarse períodos de descanso en zonas temperadas o con trabajos adecuados” (artículo 101).
VI. PAPEL DEL COMITÉ PARITARIO.
Recordemos que en toda industria, faena, sucursal o agencia en que trabajen más de veinticinco personas, deberán funcionar uno o más Comités Paritarios de Higiene y Seguridad. Si la empresa tuviere faenas, sucursales o agencias distintas, en el mismo o en diferentes lugares, en cada una de ellas deberá organizarse un Comité.
1. ¿CÓMO SE INTEGRA UN COMITÉ PARITARIO?
Con tres representantes patronales y tres representantes de los trabajadores, elegidos por éstos. Por cada miembro titular se elige, además, otro con la calidad de suplente. Asimismo, en aquellas empresas obligadas a poseer un Departamento de Prevención de Riesgos Profesionales, el experto en prevención que lo dirija formará parte, por derecho propio, del Comité Paritario (ley 16.744, artículo 66, inciso 2º).
Los trabajadores deben elegir a sus representantes en el Comité mediante votación secreta y directa, convocada por el presidente del Comité que termina su mandato, con no menos de quince días de anticipación de la fecha en que deba celebrarse, elección que deberá efectuarse con una antelación no inferior de cinco días desde el día en que deba cesar en sus funciones el Comité que se trata de reemplazar. En esta elección podrán participar todos los dependientes de la respectiva entidad empleadora, empresa, faena, sucursal o agencia, debiendo haber pertenecido a la empresa un año como mínimo; si alguno desempeñare parte de su jornada en una faena y parte en otra, podrá actuar en las elecciones que se realicen en cada una de ellas (artículo 10 del decreto supremo 54, de 1969, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, modificado por decreto supremo 168, de 1996).
Los miembros de tales Comités durarán dos años en sus funciones, pudiendo ser reelegidos.
Sus funciones son múltiples; entre las principales anotamos:
b) Vigilar el cumplimiento tanto por parte de las empresas como de los trabajadores de las medidas de prevención, higiene y seguridad;
d) En el evento de accidente o enfermedad profesional, decidir si se ha debido a negligencia inexcusable del trabajador;
e) Indicar la adopción de todas las medidas de higiene y seguridad que sirvan para la prevención de los riesgos profesionales. En este ámbito, las empresas estarán obligadas a adoptar y poner en práctica las medidas de prevención que les indique el Comité Paritario y/o el Departamento de Prevención respectivo;
f) Promover la realización de cursos de adiestramiento destinados a la capacitación profesional de los trabajadores en organismos públicos o privados autorizados para cumplir esta finalidad o en la misma empresa, industria o faena bajo el control y dirección de esos organismos, y
g) Cumplir las demás funciones o misiones que le encomiende el respectivo organismo administrador (ley 16.744, de 1966, artículo 66; decreto supremo 54, ya citado, artículos 1 y siguientes).
3. CONTROL DEL CUMPLIMIENTO DE LAS NORMAS QUE REGULAN DICHOS COMITÉS.
Corresponde a la Dirección del Trabajo controlar el cumplimiento de las normas sobre constitución y funcionamiento de los Comités Paritarios de Higiene y Seguridad en las empresas, faenas, sucursales o agencias, sin perjuicio de las atribuciones que competen a la Superintendencia de Seguridad Social y a los organismos de salud (decreto supremo 54, de 1969, citado).
4. CONTROL POR PARTE DEL SINDICATO.
La propia ley encomienda a los sindicatos un rol activo en la fiscalización de estas materias. Por ejemplo, según el artículo 220, número 8, del Código del Trabajo, es función esencial de las organizaciones sindicales:
“Propender al mejoramiento de sistemas de prevención de riesgos de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, sin perjuicio de la competencia de los Comités Paritarios de Higiene y Seguridad, pudiendo además, formular planteamientos y peticiones ante éstos y exigir su pronunciamiento”.