Source: http://thomsonreuterslatam.com/2019/05/reforma-en-el-tratamiento-de-los-fondos-comunes-de-inversion-en-el-impuesto-a-las-ganancias-de-las-personas-humanas-y-sucesiones-indivisas/
Timestamp: 2019-06-18 07:43:58
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Thomson Reuters | Reforma en el tratamiento de los fondos comunes de inversión en el impuesto a las ganancias de las personas humanas y sucesiones indivisas
Reforma en el tratamiento de los fondos comunes de inversión en el impuesto a las ganancias de las personas humanas y sucesiones indivisas
Por Thomson Reuters En 2 mayo, 2019 · Añadir comentario · En Articulos de Opinión
Mariano L. Gonzalez y Javier I. Fuentes
Como viene siendo costumbre en nuestra legislación, la reglamentación de las leyes dictadas por el Congreso Nacional es emitida tiempo después de la sanción de aquellas. En este caso, a poco de cumplir un año de sancionada la Ley N° 27.430, el Poder Ejecutivo promulgó el Decreto N° 1170/2018 reglamentando la mencionada ley modificatoria del Impuesto a las Ganancias, y de inminente aplicación.
Sería una utopía pretender abordar todos los temas y comprenderlos cabalmente. Es por ello que en esta oportunidad concentraremos nuestra atención en el tratamiento impositivo de las Rentas Financieras y, más específicamente, de los Fondos Comunes de Inversión (en adelante FCI) en el Impuesto a las Ganancias.
B. Clases de inversiones
El mundo financiero ofrece una enorme variedad de formas de colocación de capital para obtener rentas, las que podríamos agrupar del siguiente modo:
Acciones, certificados de participación en acciones y otras participaciones:
a. Obtenibles en Bolsas y Mercados regulados (abiertos)
b. A través de la participación en sociedades cerradas
Títulos públicos, bonos, Obligaciones negociables, y otros (incluidos los FCI):
a. En su mayoría son colocados por los Gobiernos para obtener financiación para los respectivos Estados
i. Se obtienen por suscripción
ii. O a través de Bolsas y Mercados
b. Por colocaciones privadas
i.Con oferta pública en mercados regulados
ii. Obtenible por inversión en Títulos privados sin intervención de Bolsas o Mercados.
3. Colocaciones a plazos determinados
Cada uno de estos grupos de inversiones puede generar dos tipos de rentas:
I. Por el pago de un rendimiento de la colocación (intereses o rentas, dividendos, etc. con o sin actualización)
II. Por el resultado de la compra-venta de los mismos (excepto el correspondiente a colocaciones a plazos).
Estas distinciones resultan relevantes tenerlas en cuenta, ya que, tanto la Ley como el Decreto Reglamentario del Impuesto a las Ganancias han establecido un tratamiento particular según sea el tipo de inversión y la renta que ha generado.
Adicionalmente, la AFIP, mediante la Resolución General N° 4394 dispuso un régimen de información que deberán observar las Entidades Bancarias, los agentes de liquidación y compensación registrados en la Comisión Nacionales de Valores (CNV) y las sociedades depositarias de FCI por los rendimientos obtenidos por las Personas Humanas (PH) y Sucesiones Indivisas, el cual hará posible que la entidad recaudadora ponga a disposición de los inversores, la mencionada información a fin de que estos puedan elaborar sus declaraciones juradas de los impuestos correspondientes.
C. El caso específico de los FCI
Los FCI son valores regulados en nuestro país por la Ley N° 24.083 que en el primer y segundo párrafo de su artículo 1°, dispone lo siguiente:
“ARTICULO 1º- Se considera Fondo Común de Inversión al patrimonio de titularidad de diversas personas a las cuales se les reconocen derechos de copropiedad representados por cuotapartes, las que podrán emitirse de manera cartular o escritural. Estos fondos no constituyen sociedades y carecen de personería jurídica. Podrán constituirse fondos comunes de inversión abiertos, los que estarán integrados por i) valores negociables con oferta pública y títulos públicos nacionales, provinciales, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipales que se negocien en mercados autorizados por la Comisión Nacional de Valores, ii) metales preciosos o certificados que representen los mismos, iii) moneda nacional y extranjera, iv) instrumentos financieros derivados, v) instrumentos emitidos por entidades financieras autorizadas por el Banco Central de la República Argentina, incluyendo depósitos bancarios, vi) cartera de activos que repliquen índices bursátiles y/o financieros o de una canasta de activos y vii) aquellos otros activos, contratos e inversiones de naturaleza financiera que disponga la reglamentación de la Comisión Nacional de Valores. La cantidad de cuotapartes de los fondos comunes de inversión abiertos podrá acrecentarse en forma continua, conforme a su suscripción, o disminuir en razón de los rescates producidos en los términos de la presente ley y de la reglamentación de la Comisión Nacional de Valores.
Podrán también constituirse fondos comunes de inversión cerrados, los que integrarán su patrimonio con i) los activos autorizados para los fondos comunes de inversión abiertos, ii) bienes muebles o inmuebles, iii) títulos valores que no tengan oferta pública, iv) derechos creditorios de cualquier naturaleza y v) aquellos otros activos, contratos e inversiones que disponga la reglamentación de la Comisión Nacional de Valores. Estos fondos se deberán constituir con una cantidad máxima de cuotapartes, la cual podrá aumentarse conforme lo establecido en la presente ley y en la reglamentación de la Comisión Nacional de Valores y tendrán un plazo determinado de duración, el cual podrá ser extendido conforme los términos de la presente ley y de la reglamentación. Las cuotapartes de estos fondos no podrán ser rescatadas, salvo en virtud de las excepciones dispuestas en la presente ley y en aquellas que establezca la reglamentación y deberán tener oferta pública autorizada por la Comisión Nacional de Valores y estar admitida su negociación en un mercado autorizado por dicho organismo.………”
El Decreto Reglamentario de la Ley del Impuesto a las Ganancias, basó principalmente su tratamiento impositivo considerando estos dos párrafos que hemos transcripto.
Seguidamente expondremos los aspectos que han sido reglamentados en esta materia y con relación a este instrumento (los FCI):
C.1. Los FCI abiertos
De la simple lectura del primer párrafo de la Ley N° 24.083, se aprecia que el FCI puede estar compuesto por distintas clases de inversiones. Es por ello que el artículo 149.2 (segundo artículo agregado a continuación del artículo 149) del Decreto Reglamentario de la Ley del Impuesto a las Ganancias establece que cuando un FCI abierto tenga un activo subyacente principal, las utilidades que distribuya o el rescate de las cuotas partes (para el suscriptor original) estarán sujetas a las tasas previstas en el artículo 90.1. (Ley del Impuesto) que resulten aplicables a los rendimientos de ese activo subyacente. De no ser así, tales rendimientos estarán sujetos a la tasa que resulte aplicable conforme la moneda y cláusula de ajuste del FCI.
Esquemáticamente, la situación es la siguiente:
Ahora bien, ¿Qué considera la norma como un activo subyacente principal? Esto se verifica cuando una misma clase de activo (tipo de inversión) que integra el FCI represente al menos 75 % del total de las inversiones del Fondo.
Asimismo, para determinar ese 75 % la norma bajo análisis exige que ese porcentaje se mantenga más de 11 meses en el año calendario.
El problema está en cómo establecer el tratamiento impositivo de estas inversiones, cuya permanencia en el patrimonio de los inversores puede que sean de corto plazo. Para ello, la norma reglamentaria facultó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) a dictar las normas necesarias para poder efectuar los controles requeridos por dicha norma.
Por último, en caso de que el activo subyacente principal esté por debajo del 75 % o disminuya más de 30 días en el año, y una clase de activo subyacente son acciones que gozan de la exención prevista en el artículo 20 inciso w) de la Ley del Impuesto, entonces podrá restarse de la utilidad generada por el FCI, las referidas ganancias exentas.
Esquemáticamente lo expuesto podría resumirse del siguiente modo:
Es decir, que podemos encontrarnos con inversores que inviertan en FCI abiertos que:
a. Tenga activos subyacentes principales constituidos por acciones que coticen en bolsas o mercados de valores regulados por la CNV, en una proporción mayor al 75 % del total de activos del fondo, en cuyo caso el resultado por el rescate de cuotas partes estará totalmente exento en el impuesto.
b. Tenga otros activos subyacentes principales constituidos, por ejemplo, por Títulos públicos, acciones que no cotizan en bolsas o mercados regulados por la CNV, etc., en una proporción mayor al 75 % del total del activo del fondo, debiendo gravar los resultados por el rescate de cuotas partes, conforme al tipo de activo subyacente principal, que podrá ser a la alícuota del 5 % o 15 %.
c. Que no haya un activo subyacente principal, es decir, ninguno de los activos que constituye el activo del fondo supera el 75 %, o que no se respete el plazo mínimo de permanencia de tales activos subyacentes, por lo que los resultados del rescate de las cuotas partes se realizarán según la moneda y condiciones de emisión del FCI.
d. En el mismo sentido que en el caso c. precedente, pero si uno de los activos subyacentes son acciones que cotizan en bolsas y mercados regulados por la CNV, los resultados generados por estas acciones estarán exentos, en tanto el resto quedará gravado.
C.2. Pago de dividendos y utilidades a los cuotapartistas de FCI abiertos
Como ya mencionamos, la norma reglamentaria ha tratado de captar con detalle cada uno de los resultados que podrían obtenerse de las inversiones.
Es así que también previó – art. 149.8 del decreto reglamentario- que las Sociedades gerentes o depositarias, que abonen dividendos o utilidades similares a sus cuotapartistas (o al momento del rescate de las cuotas partes), sean las encargadas de retener el impuesto a las ganancias sobre tales utilidades, de manera similar al modo en que las Sociedades deben hacerlo con sus accionistas. Claro está que dichos dividendos o utilidades similares deben formar parte de las utilidades del FCI.
No resultará una tarea sencilla para las Sociedades gerentes o depositarias realizar esta segregación y darle el tratamiento impositivo adecuado al pago de las utilidades en cuestión. Recordemos que la Ley y este Decreto han dado a los dividendos y utilidades, un tratamiento impositivo particular sobre la base de la fecha de cierre de su ejercicio comercial.
Esquemáticamente lo expuesto resulta en:
Inicio de ejercicio Utilidades al 31.12.2017 (*) Utilidades hasta el 31.12.19 Utilidades obtenidas en ejercicio 2020 y sig.
Anterior al 01/01/2018 Dividendo sin retención
Posterior al 01/01/2018 Dividendo sin retención Dividendo con retención 7 % Dividendo con retención 13 %
(*) Recordamos que las utilidades acumuladas hasta la entrada en vigencia de la Ley N° 27.430 están sujetas al llamado “impuesto de igualación”
C.3. FCI y certificados de participación en fideicomisos financieros.
El artículo 149.12 ( 12° articulo agregado a continuación del artículo 149 del Decreto Reglamentario de la Ley del Impuesto a las Ganancias) se refiere específicamente a las cuotapartes de fondos comunes de inversión abiertos y/o de certificados de participación de los fideicomisos financieros, cuyo activo subyacente principal esté constituido por:
(i) acciones y/o valores representativos o certificados de participación en acciones y demás valores, que coticen en mercados regidos por la CNV
(ii) demás títulos valores,
La ganancia por rescate derivada de las correspondientes cuotas partes tendrá el tratamiento correspondiente a dicho activo subyacente.
Con relación a las definiciones y requisitos para gozar de este tratamiento impositivo, se dan aquí los mismos parámetros que los expuestos en el punto C.1. precedente, por lo que solamente lo expondremos en los gráficos siguientes:
Los requisitos exigidos para que pueda otorgársele a los resultados generados con estas inversiones son:
En consecuencia, si los activos subyacentes principales están constituidos por inversiones exentas en el Impuesto a las Ganancias, corresponderá entonces darle el mismo tratamiento a los resultados del FCI. De tratarse de otros activos subyacentes, el tratamiento que corresponde dispensar al FCI es el mismo que al activo subyacente.
Aquí, al igual que lo visto en el punto C.1., de no cumplirse con los porcentajes o el plazo de mantenimiento, el resultado por rescate de los FCI y certificados de participación, tributarán el Impuesto a las Ganancias conforme a la moneda y cláusulas de ajuste en el que se hubiera emitido, pudiendo restar aquellas utilidades exentas por provenir de la colocación de fondos en Acciones que cotizan en bolsas y/o mercados regulados por la CNV.
C.4. FCI Cerrados
El resultado de los FCI cerrados proviene de la negociación en las bolsas o mercados de valores de las cuotas partes, con independencia de los activos subyacentes que lo componen.
Es por ello que tales resultados están gravados por la Ley del Impuesto, a la alícuota del 15 %, conforme surge del cuarto artículo agregado a continuación del artículo 90 de dicha Ley, en tanto no cumpla con los requisitos para gozar de la exención prevista en su artículo 20 inciso w).
Para poder concluir que los FCI cerrados podrían gozar de la exención en este impuesto, es necesario analizar en mayor detalle cada una de las normas mencionadas.
El cuarto artículo agregado a continuación del artículo 90 expresa:
“La ganancia neta de fuente argentina de las personas humanas y sucesiones indivisas derivada de resultados provenientes de operaciones de enajenación de acciones, valores representativos y certificados de depósito de acciones, cuotas y participaciones sociales -incluidas cuotapartes de fondos comunes de inversión y certificados de participación de fideicomisos financieros y cualquier otro derecho sobre fideicomisos y contratos similares-, monedas digitales, Títulos, bonos y demás valores, quedará alcanzada por el impuesto a la alícuota que se detalla a continuación dependiendo del valor de que se trate:
a) Títulos públicos, obligaciones negociables, Títulos de deuda, cuotas partes de fondos comunes de inversión no comprendidos en el inciso c) siguiente, así como cualquier otra clase de Título o bono y demás valores, en todos los casos en moneda nacional sin cláusula de ajuste: cinco por ciento (5%).
El Poder Ejecutivo nacional podrá incrementar la alícuota dispuesta en el párrafo precedente, no pudiendo exceder de la prevista en el inciso siguiente, siempre que medien informes técnicos fundados, basados en variables económicas, que así lo justifiquen.
b) Títulos públicos, obligaciones negociables, Títulos de deuda, cuotapartes de fondos comunes de inversión no comprendidos en el inciso c) siguiente, monedas digitales, así como cualquier otra clase de Título o bono y demás valores, en todos los casos en moneda nacional con cláusula de ajuste o en moneda extranjera: quince por ciento (15%).
c) Acciones, valores representativos y certificados de depósitos de acciones y demás valores, certificados de participación de fideicomisos financieros y cualquier otro derecho sobre fideicomisos y contratos similares y cuotapartes de condominio de fondos comunes de inversión a que se refiere el segundo párrafo del artículo 1 de la ley 24083 y sus modificaciones, que (i) cotizan en bolsas o mercados de valores autorizados por la Comisión Nacional de Valores que no cumplen los requisitos a que hace referencia el inciso w) del artículo 20 de esta ley, o que (ii) no cotizan en las referidas bolsas o mercados de valores: quince por ciento (15%).” (el resaltado nos pertenece).
En una primera interpretación del artículo reseñado surge que los FCI cerrados están gravados a la alícuota del 15 %, a menos que cumplan con los requisitos del artículo 20 inciso w), en cuyo caso estarían exentos de este impuesto.
Lo que hemos resaltado en la norma bajo análisis es lo que nos permitirá sostener la exención, ya que es bajo estas premisas que los FCI cerrados podrían gozar del beneficio, sobretodo porque el inciso w) del artículo 20 está referido solo a los FCI abiertos y no se mencionan los FCI cerrados. Concretamente, esta norma expresa lo siguiente:
“Estarán exentos del gravamen:
w) Los resultados provenientes de operaciones de compraventa, cambio, permuta o disposición de acciones, valores representativos de acciones y certificados de depósito de acciones, obtenidos por personas humanas residentes y sucesiones indivisas radicadas en el país, siempre que esas operaciones no resulten atribuibles a sujetos comprendidos en los incisos d) y e) y en el último párrafo del artículo 49 de la ley. La exención será también aplicable para esos sujetos a las operaciones de rescate de cuotapartes de fondos comunes de inversión del primer párrafo del artículo 1 de ley 24083 y sus modificaciones, en tanto el fondo se integre, como mínimo, en un porcentaje que determine la reglamentación, por dichos valores, siempre que cumplan las condiciones que se mencionan en el párrafo siguiente.
El beneficio previsto en el párrafo precedente solo resultará de aplicación en la medida en que (a) se trate de una colocación por oferta pública con autorización de la Comisión Nacional de Valores; y/o (b) las operaciones hubieren sido efectuadas en mercados autorizados por ese organismo bajo segmentos que aseguren la prioridad precio tiempo y por interferencia de ofertas; y/o (c) sean efectuadas a través de una oferta pública de adquisición y/o canje autorizados por la Comisión Nacional de Valores.
………………………” (el resaltado nos pertenece).
Como puede apreciarse, la exención se refiere a los FCI abiertos que cumplan con las condiciones dispuestas en el segundo párrafo del inciso w del artículo 20. Ahora bien, el cuarto artículo incorporado a continuación del artículo 90 que comentamos precedentemente, está referido a los FCI cerrados y que, de un modo poco ortodoxo, sujeta la gravabilidad de los resultados al cumplimiento de los requisitos del inciso w) del artículo 20.
Sobre la base de esta articulación de normas reseñadas es que interpretamos que los FCI cerrados que cumplan con los requisitos previstos en el segundo párrafo del inciso w), podrían gozar de la exención en el impuesto a las ganancias.
D. Deducciones de gastos vinculados con estas inversiones
Hasta el momento, nos hemos focalizado en establecer cuáles son los ingresos que están sujetos a este impuesto y sus alícuotas aplicables. Pero debemos establecer también, como determinar el resultado neto producido sobre el cual aplica el impuesto respectivo.
En el caso de los ingresos por rescate o compra-venta, el costo de la suscripción o compra de los FCI se podrá deducir de tales ingresos, siendo éstos, costos directos de la operación.
Pero tratándose de rendimientos de estas inversiones, identificar los costos y gastos directos resulta complejo y mucho más aún, los indirectos.
Piénsese por ejemplo, en el Impuesto sobre los Bienes Personales. Gran parte de la doctrina sostiene su deducción como gasto de la base imponible del impuesto a las ganancias. Esto implica que habrá que determinar el modo de proporcionar el impuesto sobre los bienes abonado deducible, en función de los bienes que generaron ganancias gravadas.
A diferencia de años anteriores, donde estos activos gozaban de exenciones, en el ejercicio fiscal 2018 y siguientes, se deberá realizar tareas adicionales para la correcta determinación de la base imponible sujeto al impuesto cedular en pos de tributar equitativamente el Impuesto a las Ganancias respectivo.
A partir del ejercicio fiscal 2018, el Poder Legislativo, juntamente con el Ejecutivo, han establecido la gravabilidad de las denominadas “Rentas Financiera”, a través de la incorporación de un capítulo que denominaron Impuesto Cedular.
Pero más allá del tecnicismo, lo que importa son los cambios que deberán observar los contribuyentes para determinar con la mayor y mejor precisión posible el importe a tributar, sin perjuicio además de las otras rentas que obtenga.
Asimismo, y como ya mencionamos, las Entidades Bancarias y otros agentes financieros estarán obligados a informar al Fisco y a poner a disposición de los contribuyentes la información sobre las Rentas Financieras obtenidas.
En esta ocasión nos hemos referido al tratamiento impositivo de los FCI, con la idea de continuar nuestro análisis en próximas entregas de los restantes tipos de inversiones existentes y estableciendo la mejor forma de determinar el Impuesto a la Renta correspondiente, en cada caso.
Para finalizar, resumimos el tratamiento impositivo de los FCI, tanto abiertos como cerrados, aplicable a los resultados generados en el rescate de las cuotas partes pertinentes:
TIPO DE FCI CON ACTIVO SUBYACENTE PRINCIPAL SIN ACTIVO SUBYACENTE PRINCIPAL
ACCIONES EXENTAS OTROS ACTIVOS INCLUYE ACCIONES EXENTAS RESTO ACTIVOS SUBYACENTES
ABIERTOS EXENTO GRAVADO 5 % / 15 % RESULTADO ACCIONES RESTA DEL TOTAL GRAVADO AL 5% / 15 % (**) GRAVADO 5 % / 15 % (**)
CERRADOS EXENTO EXENTO (*) / GRAVADO 15 % RESULTADO ACCIONES RESTA DEL TOTAL GRAVADO AL 15 % / EXENTO (*) GRAVADO 15 % / EXENTO (*)
(*) El FCI Cerrado debe cumplir con los siguientes requisitos para estar exento:
(a) se trate de una colocación por oferta pública con autorización de la Comisión Nacional de Valores; y/o
(b) las operaciones hubieren sido efectuadas en mercados autorizados por ese organismo bajo segmentos que
aseguren la prioridad precio tiempo y por interferencia de ofertas; y/o
(c) sean efectuadas a través de una oferta pública de adquisición y/o canje autorizados por la Comisión Nacional
(**) Según la moneda de emisión del FCI y condiciones de emisión (con o sin ajuste por actualización).