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Timestamp: 2017-07-26 04:30:34
Document Index: 179210949

Matched Legal Cases: ['artículo 33', 'artículo 33', 'artículo 33', 'artículo 32', 'artículo 33', 'artículo 9', 'artículo 102', 'artículo 9', 'Artículo 13', 'Artículo 13', 'artículo 219', 'artículo 219', 'artículo 32', 'in fine', 'artículo 32']

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Tag Archives: Indemnizaciones sanciones y prohibiciones	Nueva regulación del daño en materia de competencia, nada más (y nada menos)	Martes, 30 Mayo 2017 10:48
¡Confirmado! Los titulares de licencias sobre dibujos o modelos comunitarios también pueden demandar aunque no hayan inscrito su licencia en el Registro	Miércoles, 03 Agosto 2016 10:13
el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronunció (caso C-163/15) a favor de que los
licenciatarios de marcas comunitarias (o mejor dicho, “de la Unión Europea”)
tuvieran legitimidad para ejercitar acciones por infracción frente a terceros
aunque las licencias no estuvieran inscritas, ahora ha sido el turno de los
licenciatarios de dibujos o modelos comunitarios (todavía “comunitarios”). En efecto, recientemente se publicó la decisión del TJUE en el asunto C-419/15 que
tenía por objeto una cuestión prejudicial planteada por el Oberlandesgericht Düsseldorf
(para entendernos, el tribunal alemán de apelación) a colación de un
procedimiento entre dos empresas alemanas, la primera de ellas, la demandante,
titular de una licencia exclusiva no inscrita de un diseño comunitario, y la
segunda de ellas, la demandada, distribuidora de un producto presuntamente
infractor del referido diseño. Bajo estas circunstancias,
el tribunal alemán plantea al TJUE dos preguntas: ¿Puede un licenciatario no
inscrito ejercitar acciones por infracción de los derechos sobre un diseño
comunitario registrado?
De ser así, ¿puede el
licenciatario exclusivo además ejercitar una acción indemnizatoria por los
daños y perjuicios sufridos o solamente puede participar en un procedimiento
iniciado por el propio titular?
la primera de las cuestiones, una
interpretación literal del artículo 33, apartado 2, del Reglamento 6/2002
podría llevar a pensar que una licencia no inscrita no permite hacer valer los
derechos frente a terceros pues la primera frase de dicho apartado establece que
“los actos jurídicos indicados en los
artículos 28, 29 y 32 [sobre cesiones, derechos reales y concesión de
licencias] sólo surtirán efectos frente a
terceros en todos los Estados miembros tras la inscripción en el Registro”.
Sin embargo, el Tribunal nos recuerda que las normas deben interpretarse no
sólo teniendo en cuenta su tenor literal, sino también de acuerdo a su contexto
Así las cosas, el Tribunal llama la atención al hecho
de que tanto el propio apartado 2 del artículo 33 como también el apartado 3
del artículo 33 se refieren expresamente a los terceros que hubieran adquirido
derechos, lo que le lleva a pensar que, desde un punto de vista contextual, la
norma está pensada para regular los efectos que produce el registro frente a
terceros que hubieran adquirido derechos después y no, en cambio, aquellos
otros casos en los que el tercero sea simplemente un infractor.
En conclusión, la respuesta a la primera cuestión es
que, efectivamente, un licenciatario
puede ejercitar acciones por infracción de los derechos sobre el diseño
comunitario registrado objeto de la licencia aunque dicha licencia no haya sido
Con respecto a la segunda de las cuestiones, la duda sobre
si pudiendo el licenciatario no inscrito iniciar acciones por infracción podría
además ejercitar una acción indemnizatoria surge del tenor del artículo 32,
apartado 4, el cual establece que, a fin de obtener una indemnización por los
daños y perjuicios sufridos, el licenciatario estará facultado para participar
en la acción por infracción interpuesta por el titular del diseño comunitario,
sin precisar si puede reclamar el resarcimiento cuando sea él mismo quien
ejercita la acción. De nuevo, el Tribunal recurre al contexto y señala que
habiendo supuestos en los que el Reglamento contempla que el licenciatario
exclusivo pueda ejercitar por sí mismo una acción por infracción (con
consentimiento del titular y cuando el titular no haya actuado dentro de un
plazo razonable pese a habérselo instado a hacer), no tendría ningún sentido
que en cambio no pudiera solicitar el resarcimiento de los daños y perjuicios
sin adherirse a una acción interpuesta por el titular. Esa interpretación
restrictiva sería además, según apunta la sentencia, contraria al objetivo de
la norma, el cual consiste en dotar al licenciatario de vías procesales para
actuar contra la infracción y defender así sus derechos.
En definitiva, la conclusión a la que llega el
Tribunal en relación con la segunda cuestión es que el licenciatario, una vez legitimado para ejercitar la acción por
infracción, puede asimismo reclamar por sí el resarcimiento de los daños y
De este modo, como ya hiciera con la marca
comunitaria, el TJUE se posiciona nuevamente a favor de que los licenciatarios también puedan
demandar aunque no hayan inscrito su licencia en el Registro. Esta decisión,
además, se sitúa en línea con la interpretación que en su día realizó el Juzgado de lo Mercantil de
Alicante, en cuya sentencia de 26 de diciembre de 2011 (ECLI:ES:JMA:2011:152) señaló
que el artículo 33 del Reglamento estaba tan sólo dedicado a regular la
posición jurídica del licenciatario frente a terceros subadquirientes del
licenciante titular de la marca.
Daños y perjuicios en infracción de solicitud de marca de la UE	Viernes, 01 Julio 2016 09:38
En el litigio principal del que
derivan las cuestiones planteadas al TJUE (Sentencia de 22 de junio de 2016,
Asunto C-280/15), la demandante y titular de una marca de la UE interpuso una
demanda por el uso ilícito de su marca como “término de búsqueda oculto” en un sitio web. El uso al que se
refería la demanda habría comenzado antes de la publicación de su solicitud de
marca y se habría prolongado hasta más allá de la publicación de su registro. Las pretensiones de la actora
eran tres: (i) la declaración de existencia de violación de su marca; (ii) la
indemnización por la ventaja obtenida indebidamente por medio de la violación
calculada a partir de la multiplicación del período de la violación por el
canon de la licencia que tenía concedida; y (iii) la indemnización por el daño
moral sufrido como consecuencia de la violación. Ante las pretensiones de la
actora, al órgano remitente se le plantean ciertas dudas y decide referir tres
preguntas al TJUE: En
primer lugar, el órgano remitente se plantea si el art. 102.1 RMUE debe
interpretarse en el sentido de que un tribunal de marcas de la UE debe dictar
una resolución que prohíba a un tercero continuar los actos de violación de
marca, aun cuando el titular de la marca no formuló una pretensión en ese
sentido ante ese tribunal.
A esta pregunta el TJUE responde
que el art. 102.1 RMUE no se opone a que, en aplicación de determinados principios de derecho nacional en materia procesal, un tribunal de marcas de la
UE se abstenga de dictar una resolución que prohíba a un tercero continuar los
actos de violación de marca debido a que el titular de la marca afectada no
formuló una pretensión en ese sentido. La
segunda y tercera preguntas planteadas por el órgano remitente se refieren al
art. 9.3, segunda frase, RMUE sobre indemnizaciones y, en concreto, cuestionan dos aspectos:
(i) Si el titular de una marca de la UE pueda reclamar una indemnización
por hechos de terceros anteriores a la publicación de la solicitud de registro
de la marca de que se trata; y
(ii) Si tratándose de hechos posteriores a la publicación de la
solicitud de registro de esa marca, pero anteriores a la publicación de su
registro, el concepto de “indemnización razonable” que figura en ese precepto
abarca la indemnización por daños y perjuicios dirigida a reparar la totalidad
del daño sufrido por su titular, esto es, la reclamación del valor normal
obtenido por el tercero de la utilización de dicha marca y la indemnización del
daño moral sufrido.
pregunta es clara: el art. 9.3, segunda frase, RMUE establece una excepción
estrictamente delimitada a la norma conforme a la cual una marca de la UE no
puede oponerse frente a terceros antes de la publicación de su registro (art.
9.3, primera frase). Por tanto, no cabrá exigir indemnización alguna por hechos
que se produzcan con anterioridad a la publicación de la solicitud de registro
de esa marca. Para responder a la segunda
cuestión, el TJUE lleva a cabo una interpretación del concepto de
“indemnización razonable” partiendo de los siguientes extremos: Los
derechos conferidos por una solicitud de registro de marca de la UE revisten un
carácter condicional, pues no existe todavía certeza de que la marca objeto de
solicitud vaya a ser concedida.
lo anterior se deriva que la indemnización razonable que puede reclamarse en
una acción basada en una solicitud de marca deba tener un alcance menor que
aquella que puede reclamar el titular de una marca registrada.
las acciones en uno y otro caso aparecen diferenciadas en el art. 96 RMUE: la
letra a) se refiere a cualquier acción por violación y la letra b) a cualquier
acción entablada a raíz de hechos contemplados en el artículo 9.3, segunda
frase RMUE.
otro lado, el art. 13 de la Directiva 2004/48 establece reglas en materia de
indemnización de daños y perjuicios que prevén, por un lado, un resarcimiento
integral del perjuicio sufrido, que puede incluir el daño moral, en casos de
actos violación de marca cometidos de
forma consciente; y, por otro, la recuperación de los beneficios o el pago de
los daños y perjuicios que puedan ser preestablecido cuando los actos de
violación no se hayan cometido a sabiendas.
Todo ello confirma que la
“indemnización razonable” prevista en el art. 9.3, segunda frase, RMUE debe
tener un alcance inferior a la indemnización de daños y perjuicios que puede
reclamar el titular de una marca de la UE por actos de violación posteriores al
registro de la marca y debe limitarse a la recuperación de los beneficios
efectivamente obtenidos por los terceros infractores con la utilización de la
marca durante ese periodo, sin que quepa incluir el daño moral. A la luz de las anteriores
consideraciones, el TJUE respondió a las preguntas planteadas por el órgano
remitente en los siguientes términos: 1) El artículo 102, apartado
1, del Reglamento (CE) n.º 207/2009 del Consejo, de 26 de febrero de 2009,
sobre la marca de la Unión Europea, debe interpretarse en el sentido de que no
se opone a que, en aplicación de determinados principios de Derecho nacional en
materia procesal, un tribunal de marcas de la Unión Europea se abstenga de dictar
marca, debido a que el titular de la marca afectada no ha presentado una
solicitud en ese sentido ante dicho tribunal.
2) El artículo 9, apartado
3, segunda frase, del Reglamento n.º 207/2009 debe interpretarse en el sentido
de que se opone a que el titular de una marca de la Unión Europea pueda
reclamar una indemnización por hechos de terceros anteriores a la publicación
de una solicitud de registro de marca. En lo que respecta a hechos de terceros
cometidos durante el período posterior a la publicación de la solicitud de
registro de la marca de que se trata, pero anterior a la publicación de su
registro, el concepto de «indemnización razonable», recogido en esa disposición,
abarca la reclamación de los beneficios efectivamente obtenidos por los
terceros por la utilización de esa marca durante el mencionado período. Por el
contrario, este concepto de «indemnización razonable» excluye la reparación del
perjuicio más amplio que pueda haber sufrido el titular de dicha marca
incluido, en su caso, el daño moral.
Visite nuestra página web: http://www.elzaburu.es/	El TJUE da alas a la indemnización por daño moral	Martes, 29 Marzo 2016 09:06
La indemnización por daño
moral en infracciones de derechos de propiedad industrial e intelectual ha
tenido que superar tradicionalmente no pocas barreras y prejuicios. Algunos
nacen de la propia naturaleza del daño: un menoscabo en los intereses patrimoniales es siempre más sencillo de
sostener -cuando hablamos de marcas, diseños, patente o creaciones
intelectuales- que una lesión en la esfera inmaterial o espiritual del autor o
del titular del derecho. Pero es triste que las reservas hacia la indemnización
por daño moral pudieran obedecer también a un defecto de técnica legislativa. La Directiva 2004/48/CE de
ampliación de los medios de tutela de los derechos de propiedad industrial e
intelectual insertaba el daño moral
en el marco de las consecuencias
económicas negativas derivadas de la infracción, como un elemento más al
lado de la pérdida del beneficio sufrido por la parte perjudicada y del
beneficio ilegítimamente obtenido por el infractor (Artículo 13.1 letra a). De
forma alternativa, la Directiva
regulaba el criterio indemnizatorio de la regalía
hipotética: la cantidad a tanto alzada que el infractor hubiera debido
pagar de haber pedido la correspondiente autorización (Artículo 13.1 letra b). Se creaba con ello la impresión de que si el demandante optaba
por este criterio alternativo para la cuantificación de la indemnización –la
regalía hipotética- el daño moral no podía entrar en el cálculo. Y esta anomalía
normativa había sido llevada por el legislador español ad pedem literae, merced a la Ley 19/2006, a todos las modalidades
de propiedad industrial e intelectual: la Ley de marcas, la Ley de patentes, la
Ley del diseño nacional y el Texto Refundido de la Ley de Propiedad
Ha sido el Tribunal de
Justicia, en su Sentencia de 17 de marzo de 2016 en el asunto C-99/15, el que
ha venido a poner las cosas en su sitio. La Sentencia trae causa de una
cuestión prejudicial planteada por el Tribunal Supremo español a propósito de
la regulación del daño moral en derechos de autor. El demandante –director,
guionista y productor de una obra audiovisual- había demandado por infracción
de sus derechos a la productora de un documental en el que se insertaban
pasajes de su obra. A efectos indemnizatorios, el demandante había escogido
como criterio reparador el canon por
la utilización inconsentida de su obra, pero
también una indemnización de 10.000 euros por daño moral. El Tribunal
Supremo se plantea si en estos casos se puede solicitar además la indemnización por daño moral.
de Justicia aclara que una disposición del Derecho de la Unión debe ser
interpretada no sólo de acuerdo con su tenor literal, sino también de su
contexto y de los objetivos que persigue; que la indemnización por daño tiende
a garantizar la reparación íntegra
del perjuicio efectivamente sufrido;
y que la licencia hipotética sólo cubre el daño “material”. Nada obsta, en consecuencia, para que el titular del
derecho pueda solicitar además la
indemnización del daño “moral” que,
en su caso, haya sufrido.
La Sentencia tiene una
importancia extraordinaria por sus efectos secundarios:
el alcance aclaratorio se extiende al derecho de marcas, patentes y diseños.
Pero si la Sentencia da alas a la
indemnización por daño moral, no olvidemos que no debemos pretender volar demasiado alto. El daño moral también
tiene sus reglas y podemos acabar, como en el mito de Ícaro, cayendo al mar con
las alas quemadas por acercarnos al sol. Pero no será, en ese caso, ¡por un
defecto de técnica legislativa!.
Visite nuestra página web: http://www.elzaburu.es/ La utilización de fragmentos de grabaciones audiovisuales en formatos televisivos de collage o zapping no quedan amparados por el límite de cita. Sentencia del Tribunal Supremo de 14 de enero de 2012	Viernes, 08 Marzo 2013 12:48
1. Hechos. La presente sentencia pone fin al litigio surgido hace ya más de cinco años entre Telecinco y La Sexta por el supuesto uso inconsentido de secuencias audiovisuales en los programas de esta última.
Los hechos se remontan a comienzos del 2006, cuando la cadena de televisión La Sexta comenzó a emitir en abierto el programa “Sé lo que hicisteis”, un formato televisivo caracterizado por la utilización de fragmentos de programas de otras cadenas, -fundamentalmente programas del corazón-, con fines humorísticos, sarcásticos, e incluso ridiculizantes. Telecinco ejercitó sus derechos de propiedad intelectual ante los Tribunales, obteniendo pronunciamientos estimatorios tanto en primera instancia como en apelación. Coincidían ambos órganos al afirmar que la emisión de este programa constituía una actividad vulneradora de los derechos de Telecinco que no quedaba amparada por límite alguno a la propiedad intelectual. Frente a tales pronunciamientos la demandada interpone ante el Tribunal Supremo recurso extraordinario por infracción procesal y de casación. 2. Pronunciamientos. El recurso extraordinario por infracción procesal tiene como único motivo la infracción del artículo 219.3 LEC. La sentencia de primera instancia, confirmada posteriormente por la Audiencia, condenaba a La Sexta al pago de la indemnización de los daños y perjuicios, difiriendo su cuantificación a un posterior procedimiento declarativo. Según la recurrente, este pronunciamiento infringe lo establecido en el apartado 3 del artículo 219 de la LEC, que excluiría la posibilidad de diferir a ejecución de sentencia la cuantificación de los daños cuando no es ése el único pronunciamiento pretendido en el suplico. Pues bien, según el Alto Tribunal, una interpretación conforme al espíritu de la Ley pasa por entender que es posible tal diferimiento cuando el resto de pretensiones que se acumulan a la indemnizatoria han de entenderse implícitamente ejercitadas, tal es la fundamental y previa de que se califique la conducta como ilícita. De lo contrario, un excesivo rigor en la aplicación del precepto en cuestión tendría como consecuencia privar de indemnización a los perjudicados, afectando gravemente a su derecho a la tutela judicial efectiva. En lo que se refiere al recurso de casación, el pronunciamiento del TS está encaminado a dilucidar si la conducta de los demandados tiene o no cabida en el límite de cita y reseñas y revistas de prensa recogido en el artículo 32.1 TRLPI. En este sentido, el Tribunal afirma que la utilización de secuencias ajenas en el programa de la demandada no queda amparado por tal límite, por cuanto que no se cumplen sus principales exigencias. En primer lugar, se trata de un programa de entretenimiento, sin una finalidad docente, de investigación o, al menos, cultural. Además, la utilización de las imágenes ajenas no se realiza “en la medida justificada por el fin”, sino que se trata de una práctica recurrente e indiscriminada. Tampoco constituye una reseña o una revista de prensa, pues carece el programa de finalidad informativa. Ni siquiera puede considerarse que se trata de una actividad encuadrada dentro del fenómenos conocido como “press clipping” (art. 32.1 in fine), dado que tal género es exclusivo de la prensa escrita. En definitiva, la conducta de la demandada constituye una infracción de los derechos de reproducción y comunicación de la demandante. 3. Comentario. Esta sentencia resulta doblemente interesante, tanto en lo que se refiere a sus pronunciamientos en materia procesal como en lo relativo a los aspectos sustantivos. La posibilidad de diferir la cuantificación de los daños a ejecución de sentencia es algo que ya había sido anunciado con anterioridad por el alto Tribunal entre otras, por la sentencia de 16 de enero de 2012. Sin embargo, con este pronunciamiento, queda claro que el principio de que las sentencias deben ser líquidas ha de ser matizado en ocasiones (fundamentalmente cuando por causas ajenas a los perjudicados no es posible la cuantificación de la indemnización en el curso del proceso) en aras del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva. En lo que al pronunciamiento sobre el fondo se refiere, la interpretación del límite del artículo 32.1 TRLPI, además de ser ajustada al tenor literal de la Ley, resulta ciertamente acorde con la finalidad y espíritu del sistema de límites establecido por el legislador. En efecto, uno de los motivos que sustenta la decisión del Tribunal es el de que la conducta de la demandada, desde el momento en que persigue un mayor éxito de audiencia en el mismo mercado en el que concurre con los programas de la demandante, es susceptible de perjudicar la normal explotación de las obras utilizadas. Cabe preguntarse, no obstante, cuál hubiera sido la decisión del Tribunal si la conducta de la recurrente hubiese sido analizada desde el punto de vista de la parodia…