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Timestamp: 2017-11-23 14:02:51
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LA REFORMA DEL CÓDIGO PENAL: - PDF
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Soledad Sandoval Franco
1 LA REFORMA DEL CÓDIGO PENAL: Un grave retroceso en los derechos y las libertades públicas Enero 2014 Plataforma No Somos Delito
3 INTRODUCCIÓN La reforma del Código Penal planteada por el Gobierno tiene como objetivo principal aumentar la represión punitiva, amparando así el sentimiento de venganza y de miedo a lo desconocido, o lo que viene de fuera, que está extendiéndose, cada vez más, en nuestra sociedad. El nuevo Código Penal criminaliza algunas estrategias de economía doméstica, así como el apoyo a personas extranjeras, o la libertad de expresión y la protesta social. También suaviza las sanciones contra los delitos económicos de cuello blanco, cuyas penas, en relación con los tradicionales delitos contra la propiedad, cometidos por los sectores de la población más excluidos, siguen resultando extraordinariamente bajas. Pero en cambio se endurece el castigo contra muchos colectivos que no constituimos ni un peligro, ni una amenaza para la sociedad. Este proyecto de Código Penal, supondrá un empeoramiento sustancial de la vida de una gran mayoría social, porque introduce la cadena perpetua (llamada eufemísticamente prisión permanente revisable), convierte el apoyo cotidiano que se preste a una persona sin papeles en delito, establece que vender en la manta será nuevamente constitutivo de delito, que se pueda expulsar del país a personas con permiso de residencia, que el mero hecho de apoyar o difundir una manifestación pueda ser delito, y equipara la enfermedad mental con la peligrosidad. Estos son sólo algunos de los ejemplos que incluye esta reforma del Código Penal, que criminaliza ciertos espacios de la vida cotidiana de las personas y de los colectivos que simplemente sobreviven, se apoyan y se expresan libremente. Al regresar a conceptos, ya superados por la doctrina penal, como el de peligrosidad, este proyecto deja la puerta abierta a la sospecha y la criminalización de ciertos grupos de personas como los migrantes, sus redes de apoyo, o los activistas, con gran injusticia y arbitrariedad. Este documento, elaborado por un amplio grupo de personas y colectivos que integramos la Plataforma No Somos Delito, es el punto de partida de un movimiento
4 contra esta reforma del Código Penal, que tendrá gravísimas consecuencias para un amplio sector de nuestra sociedad, si no logramos detenerlo a tiempo. Por ello, queremos hacer llegar nuestras propuestas y nuestra visión crítica de este Proyecto a toda la ciudadanía. La aparición de un Código Penal más represivo con el pequeño delito, y más benévolo con los estafadores y corruptos, sólo puede ampliar la brecha social a la que ya estamos asistiendo. No queremos que la crisis sirva de excusa para fracturar nuestra convivencia y para atacar a quienes menos recursos tenemos. Con este documento pedimos la no aprobación del Proyecto de Ley Orgánica del Código Penal, animando a todas las personas y a las fuerzas sociales u políticas a trabajar para conseguir pararlo. Porque creemos en una sociedad civil fuerte, capaz y comprometida. Porque no es legítimo gobernar sin escuchar a la ciudadanía. Porque tenemos algo que decir. No hay razones para esta reforma el Código Penal. No somos delito.
5 LIBRO I TITULO III.- DE LAS PENAS CAPÍTULO I.- DE LAS PENAS, SUS CLASES Y EFECTOS Sección 1ª. De las penas y sus clases * Arts. 32 a 34 Las penas, en función de su naturaleza y duración, se clasifican en graves, menos graves y leves. Esta clasificación influye en la determinación de otras circunstancias penales como, por ejemplo, la cancelación de antecedentes penales. Dependiendo de la clasificación de la pena, se requerirá mayor o menor tiempo para su cancelación. También influye en las prohibiciones del art. 48 del Código Penal. 1.- Se incluye la prisión permanente revisable en el catálogo de penas graves (art.33.2). 2.- En el catálogo de penas menos graves, se aumenta el límite mínimo de la pena de multa, que pasa de los dos a los tres meses (art. 33.3). 3.- También se modifica la duración máxima de la pena de trabajos en beneficio de la comunidad, que pasa de tener un límite máximo de 180 días, a un año de duración, si bien sigue catalogándose como pena menos grave. Se suprimen los trabajos en beneficio de la comunidad de 1 a 30 días, dejando de existir como pena leve (arts y 33.4). Sección 2ª. De las penas privativas de libertad. * Arts. 35 a Se introduce la prisión permanente revisable dentro de las penas privativas de libertad. El régimen jurídico de esta pena varía según se haya impuesto por delitos de terrorismo y afines, o para delitos de distinta naturaleza (art. 35). 2.- En el caso de los delitos de terrorismo, la persona condenada no podrá obtener
6 permisos de salida hasta haber cumplido un mínimo de 12 años de prisión, y no podrá ser clasificada en tercer grado hasta haber cumplido 20 años de prisión efectiva (art.36.1). 3.- Para el resto de delitos castigados con pena de prisión permanente revisable, la persona condenada no podrá obtener permisos de salida hasta haber cumplido un mínimo de ocho años de prisión, y no podrá ser clasificada en tercer grado hasta haber cumplido quince años de prisión efectiva (art. 36.1). 4.- La regulación de la pena de prisión permanente revisable la convierte, en la práctica, en una pena efectiva de cadena perpetua, pues resultará difícil realizar un pronóstico favorable de reinserción social (requisito indispensable para obtener la libertad condicional ex art. 92 CP), tras haber cumplido, como mínimo, 25 años ininterrumpidos de prisión, de los cuales lo habrán sido sin tener contacto alguno con el exterior. Según el criterio de expertos en Psicología 1, el encierro superior a 10 años produce alteraciones psíquicas graves y difícilmente reversibles, que influyen de manera desfavorable en la propia personalidad del condenado. 5.- La introducción, además, de periodos de seguridad para el acceso a los permisos de salida, supone un endurecimiento de la ejecución de las penas sin precedentes, pues son precisamente éstos los primeros contactos con la sociedad de las personas presas. Además, no se contempla ningún tipo de circunstancia extraordinaria que permita no aplicar este periodo de seguridad, sino que resulta imperativo para el tribunal aplicarlo. 6.- Se introduce la posibilidad de acordar la progresión a tercer grado, por motivos humanitarios y de dignidad personal de penados enfermos muy graves con padecimientos incurables valorando, especialmente, su dificultad para delinquir y su escasa peligrosidad. Esta posibilidad es aplicable a cualquier penado y, a diferencia de la libertad condicional, no se contempla para penados que hubieran cumplido los 70 años de edad (art. 36.3). 1 VALVERDE MOLINA, J. La cárcel y sus consecuencias. Ed. Popular, 1997.
7 7.- Se incrementa el límite mínimo de la pena de trabajos en beneficio de la comunidad, que pasa de uno a 31 días, aunque se mantiene el límite máximo de un año (art. 40.4). Este incremento es consecuencia de la supresión de las faltas, que pasan a castigarse como delitos leves, lo que conlleva un endurecimiento de la sanción por la transformación de la naturaleza de la conducta, que deja de ser tratada como infracción leve para pasar a ser sancionada como delito. Esta no es sino una muestra más del endurecimiento del derecho penal que pretende la reforma proyectada. Sección 4ª. De la pena de multa *Arts. 50 a Se elimina la posibilidad de que la responsabilidad personal subsidiaria se cumpla mediante trabajos en beneficio de la comunidad (art. 53.1), manteniéndose la posibilidad de cumplirla mediante la pena de localización permanente. 2.- La eliminación de los trabajos en beneficio de la comunidad como forma de cumplir la responsabilidad personal subsidiaria, implicará en la práctica que cuanta menos capacidad económica se tenga, mayor probabilidad habrá de cumplir una pena de prisión. Hay que tener en cuenta, además, que en las últimas reformas del Código Penal ya se contempló la posibilidad de que la pena de localización permanente pudiera cumplirse en un centro de detención, lo que supone que aquellas personas del ámbito de la exclusión social, a quienes se imponga una pena de multa que no puedan pagar, tendrán muchas posibilidades de cumplir la sanción inicialmente prevista como de naturaleza pecuniaria, en una prisión. El cumplimiento de condenas cortas en centros de detención ha sido también duramente criticado por personas expertas en criminología y política criminal, porque produce el efecto contrario al que nuestra Constitución prevé que debe ser la finalidad principal de las penas: la reinserción social. En estos casos, la corta permanencia en prisión impide poner en práctica un programa individualizado de tratamiento dirigido a mejorar la capacidad de inserción del penado en la sociedad, produciendo, por el contrario, el efecto de escuela del crimen.
8 Sección 5ª. De las penas accesorias *Art. 54 a Se introduce el delito de trata de seres humanos en el catálogo de delitos para los que los jueces podrán imponer las prohibiciones del artículo 48 a los autores de los mismos (art. 57). 2.- La imposición en sentencia de las prohibiciones del artículo 48 (derecho a residir o acudir a determinados lugares, aproximarse a la victima o a sus familiares etc.) tenía una duración máxima de 6 meses cuando la infracción cometida era una falta. La nueva reforma, al eliminar las faltas del Código Penal y sustituirlas por delitos leves, aumenta la duración de estas prohibiciones hasta 1 año (art. 57).
9 LIBRO I TÍTULO III.- DE LAS PENAS CAPÍTULO II.- DE LA APLICACIÓN DE LAS PENAS Sección 1ª. Reglas generales para la aplicación de las penas. * Arts. 61 a Al igual que sucede con los delitos imprudentes y las todavía vigentes faltas, los jueces no estarán sujetos a las reglas de determinación de la pena en el caso de los delitos leves (art. 66.2) 2.- En la aplicación de las penas previstas para las personas jurídicas, cuando la responsabilidad de la persona jurídica venga determinada por el incumplimiento de los deberes de supervisión, vigilancia y control previstos en el art. 31 bis.1.c, si éste no fuera grave, las penas previstas tendrán una duración máxima de 2 años (art. 66 bis). 3.- Se establece que la pena inferior en grado a la de prisión permanente revisable es la pena de prisión de 20 a 30 años (art. 70.4). Sección 2ª. Reglas especiales para la aplicación de las penas. *Arts. 73 a Se introduce la cercanía temporal como criterio para poder apreciar la existencia de delito continuado. Se restringe, por tanto, su posibilidad de apreciación (art. 74.1). 2.- Se aumenta la pena a imponer en caso de delito continuado, pasando de ser la pena que hubiera correspondido a la infracción más grave en su mitad superior (pudiendo llegar hasta la mitad inferior de la pena superior en grado), a ser una pena cuyo mínimo se situará en la pena mínima que habría sido impuesta para el caso concreto para la infracción más grave y su máximo será el resultante de las que correspondería aplicar si se penaran separadamente las infracciones (art. 74.1).
10 3.- Se impide la posibilidad de apreciar la figura del delito continuado a los delitos contra la libertad e indemnidad sexuales (art. 74.2). 4.- Se introduce una nueva regla al artículo 76 (art e), que establece que el máximo de cumplimiento efectivo de la condena no será aplicable a las penas de prisión permanente revisable y habrá que acudir a las reglas de los artículos 78 bis nuevo- y 92 modificado El artículo 78 bis establece que, para acceder al tercer grado en los casos en que una persona haya sido condenada por dos o más delitos, y al menos uno de ellos esté castigado con prisión permanente revisable, se exigirá: - Un mínimo de cumplimiento efectivo de 18 años cuando, estando condenado por varios delitos, uno de ellos esté castigado con pena de prisión permanente revisable y las demás penas impuestas sumen un total superior a 5 años. - Un mínimo de 20 años de prisión cuando, estando condenado por varios delitos, uno de ellos esté castigado con pena de prisión permanente revisable y las demás penas impuestas sumen un total superior a 15 años. - Un mínimo de 22 años de prisión cuando, estando condenado por varios delitos, dos o más de ellos estén castigados con pena de prisión permanente revisable. 6.- En estos casos, la suspensión de la ejecución del resto de la pena requerirá que el penado haya extinguido: - Un mínimo de 25 años de prisión, en los dos primeros supuestos. - Un mínimo de 30 años de prisión para el tercer supuesto. 7.- Si se tratara de delitos referentes a organizaciones y grupos terroristas y delitos de terrorismo del Capítulo VII del Título XXII del Libro II, o cometidos en el seno de organizaciones criminales, los límites mínimos de cumplimiento para acceder al tercer grado serán:
11 - Un mínimo de 24 años de prisión en los dos primeros supuestos. - Un mínimo de 32 años de prisión para el tercer supuesto. En estos casos, la suspensión de la ejecución del resto de la pena exigirá: - Un mínimo de cumplimiento de 28 años de prisión para los dos primeros supuestos. - Un mínimo de cumplimiento de 35 años de prisión para el tercer supuesto. 8.- En relación con el criterio de conexión para la aplicación del límite máximo de cumplimiento de las penas, se acoge el criterio establecido por la jurisprudencia Tribunal Supremo, impidiendo así, con carácter definitivo, la aplicación de otras posibles interpretaciones (art. 76.2). 9.- Con una redacción particularmente confusa, se distinguen, penológicamente, el concurso ideal y el medial. Se mantiene la pena prevista para el concurso ideal, mientras que se endurece la prevista para el concurso medial. En este último caso se impondrá una pena, cuyo límite mínimo será superior a la pena que habría correspondido, en el caso concreto, a la infracción más grave, y cuyo límite máximo no será superior a la suma de las penas concretas que habrían sido impuestas si se hubieran penado separadamente (art. 77) Se suprime el apartado 3 y se modifica el apartado segundo del artículo 78. Se suprime la obligatoriedad para el juez de que los beneficios penitenciarios se apliquen sobre la suma total de las penas impuestas, en los casos previstos en el art a, b, c, y d. Resultaría una reforma favorable para el penado, pues la aplicación del artículo 78 pasaría a ser potestativa para el tribunal, dejando de ser una excepción la no aplicación de este artículo a los supuestos del art a, b, c, y d.
12 LIBRO I TÍTULO III.- DE LAS PENAS CAPÍTULO III.- DE LAS FORMAS SUSTITUTIVAS DE LA EJECUCIÓN DE LAS PENAS PRIVATIVAS DE LIBERTAD Y DE LA LIBERTAD CONDICIONAL Sección 1ª. De la suspensión de la ejecución de las penas privativas de libertad. *Arts. 80 a Cambio de régimen: de la regulación diferenciada de dos modelos de suspensión y otro de sustitución de la pena, se pasa a la regulación única de la suspensión y se suprime la figura de la sustitución de la pena, salvo en el caso de la sustitución de la pena por la expulsión para los extranjeros. 2.- Se incrementa el número de variables que debe examinar el juez para determinar si suspende o no la pena. De este modo, se pasa de la valoración de la peligrosidad criminal del sujeto y la existencia de otros procesos penales contra él, como único requisito para acceder a la suspensión de la condena, a la exigencia de que el juez valore si considera que la mera imposición de la pena pese a la suspensión- será suficientemente disuasoria de la comisión de nuevos delitos. A continuación se establecen los criterios que el juez deberá examinar para determinar si el sujeto necesita o no cumplir la pena, para que ésta cumpla su finalidad de prevención especial. Así, las circunstancias del delito, la personalidad del penado, sus antecedentes, su conducta posterior al hecho (en particular su esfuerzo por repara el daño), sus circunstancias familiares y sociales, y los efectos que cabe esperar de la suspensión y del cumplimiento de las medidas que fueren impuestas, son los nuevos criterios establecidos por el Legislador. Una vez más se recurre a la utilización de conceptos indeterminados que darán lugar a una gran arbitrariedad judicial, contraviniendo con ello el principio de seguridad jurídica.
13 Además, se introducen criterios que conllevarán a la discriminación de un amplio sector de infractores penales, cuyas circunstancias personales, sociales o familiares harán a los jueces menos proclives a concederles la suspensión de la pena, frente a la regulación vigente que establece un criterio objetivo e igualitario para todos (art. 80.1). 3.- En las condiciones exigibles para poder acceder a la suspensión, se introduce un nuevo criterio que se asemeja al que venía siguiéndose hasta la fecha, consistente en que los antecedentes penales referentes a delitos de distinta naturaleza al delito objeto de valoración, no se computarán como antecedentes penales. Pero la forma en que se redacta no expresa exactamente esta idea, sino que se establece que no se tendrán en cuenta como antecedentes penales, los delitos cometidos que carezcan de relevancia para valorar la comisión de delitos futuros. Este nuevo criterio supone dar mayor margen de discrecionalidad al juez en perjuicio de la seguridad jurídica. Además se modifica la condición 3ª, relativa a la satisfacción de la responsabilidad civil, eliminando la posibilidad de que el juez pueda acordar la insolvencia del penado, y su consiguiente liberación de la obligación de pagar la responsabilidad en tanto en cuanto permanezca esta circunstancia. Con la reforma, este requisito se entenderá cumplido cuando el penado asuma el compromiso de satisfacer las responsabilidades civiles de acuerdo a su capacidad económica, y sea razonable esperar que sea cumplido. En consecuencia, si no es razonable esperar que sea cumplido (es decir, si el sujeto es insolvente), no cabrá acordar la suspensión (art. 80.2). 4.- Se introduce un nuevo requisito junto a la exigencia de pago de la responsabilidad civil, que es que se haya hecho efectivo el comiso del artículo 127. El penado tiene, además, la obligación de facilitar ese comiso bajo riesgo de que no le sea concedida la suspensión (art. 80.2). 5.- Se introduce un apartado en el que se prohíbe la suspensión de penas de más de un año de duración, cuando ello ponga en riesgo la confianza general en la vigencia de la norma infringida. De este modo se refuerza, por parte del Legislador, la finalidad de prevención general de la pena frente a la de prevención especial, además de introducir un nuevo elemento de inseguridad jurídica, por la enorme discrecionalidad que supone para cualquier juez, la valoración sobre si concurre o no este requisito (art. 80.4).
14 6.- Siempre que se haya satisfecho la responsabilidad civil y se haya hecho efectivo el comiso, el juez podrá conceder la suspensión aunque el reo no cumpla las otras dos condiciones para la suspensión. De este modo, si el reo tiene capacidad económica suficiente, se podrá suspender la pena aunque éste tenga antecedentes penales y aunque la condena sea de más de dos años, siempre que las penas que se suspendan no excedan los dos años individualmente (art. 80.3). 7.- En cuanto a la suspensión de la ejecución de las penas privativas de libertad de los penados drogodependientes, se elimina la obligación del juez de solicitar informe médico forense en todo caso, siendo suficiente con la acreditación por parte del interesado. Se suprime el párrafo referente a la posibilidad que se otorga al juez en la redacción vigente, de conceder la suspensión a penados drogodependientes y reincidentes en resolución motivada. Esto podría tener el efecto de hacer desaparecer en la práctica la suspensión de la pena a drogodependientes reincidentes, si bien esta posibilidad tampoco se prohíbe expresamente. Se faculta al juez para ordenar la comprobación del cumplimiento de los requisitos de la suspensión (art. 80.6). 8.- Se elimina la audiencia de las partes y del Ministerio Fiscal para fijar el plazo de suspensión. El plazo sigue siendo de 2 a 5 años y de 3 a 5 años en el caso de la suspensión para drogodependientes (art. 81). 9.- El juez tendrá que resolver sobre la suspensión de la pena en la sentencia siempre que sea posible, o con la mayor urgencia posible una vez sea declarada firme la sentencia. Se introduce un apartado para determinar el cómputo del plazo de suspensión, que será desde la firmeza de la resolución en que se acuerde. Asimismo, se sustrae del cómputo del tiempo para la suspensión, aquél en que el penado se encuentre en situación de rebeldía (art. 82) Desaparece del catálogo de prohibiciones durante el periodo de suspensión, la de volver a delinquir el penado, si bien puede colegirse de la lectura del nuevo texto. Se introduce la prohibición de imponer deberes y obligaciones excesivos o desproporcionados. Las obligaciones cambian en su redacción pero básicamente vienen
15 a ser las mismas, con algún añadido extra, aunque se introduce la prohibición de relacionarse con personas que puedan facilitar o inducir al penado a cometer delitos. Se introduce la obligación del Juzgado de informar de las medidas prohibitivas a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, que deberán velar por su cumplimiento, y la obligación de control del cumplimiento de las medidas formativas a la Administración penitenciaria. Por último se introduce la prohibición de conducir vehículos a motor que no contengan dispositivos tecnológicos que condicionen su encendido o funcionamiento, a la comprobación de las condiciones físicas del conductor cuando el sujeto haya sido condenado por un delito contra la seguridad vial (art. 83) Se introduce la facultad potestativa del juez, de exigir el cumplimiento de alguna de las siguientes condiciones: el cumplimiento de un acuerdo de mediación en su caso, el pago de una multa, o la realización de trabajos en beneficio de la comunidad. De este modo, lo que con la redacción vigente constituyen supuestos de sustitución de la pena, como modalidad alternativa a la suspensión, pasan a ser condiciones acumulables a las de exigencia obligatoria para el acceso a la suspensión, reguladas en los artículos precedentes. Esto supone una penalización doble del penado, que además de tener que superar el periodo condicional impuesto por el juez para obtener la remisión definitiva de la pena -con el cumplimiento, además, de las condiciones de tratamiento o de prohibición de acercamiento que se le pudieran imponer- podrá verse obligado a hacer frente al pago de una multa, o a tener que realizar trabajos en beneficio de la comunidad (que en ningún caso tendrán una duración inferior a 31 días). Se introduce un límite máximo para la extensión de la multa y los trabajos en beneficio de la comunidad, que en ningún caso podrán superar los dos tercios de duración de la pena de prisión. Se introduce, además, un párrafo que condiciona la imposición de la multa en el caso de los delitos sobre la mujer, a los casos en que quede acreditado que entre ambos cónyuges ya no existen relaciones económicas (art. 84) El juez podrá modificar las condiciones o las prohibiciones impuestas durante el tiempo de la suspensión (art. 85).
16 13.- En cuanto a los criterios para la revocación de la suspensión, se introduce el supuesto de que no se cumpla con el compromiso de pago de las responsabilidades civiles, salvo que el penado carezca de capacidad económica para ello. De este modo, la insolvencia no constituye un criterio para obtener la suspensión de la pena, pero sí es un criterio para evitar la revocación de la misma ante el incumplimiento de la obligación de pago de la responsabilidad civil. Se genera así una situación de inseguridad jurídica y desigualdad. En caso de revocación de la suspensión se tendrían en cuenta los pagos y prestaciones realizadas, que se abonarán al cumplimiento de la pena (art. 86) Se introduce una nueva causa de revocación de la suspensión, para los casos en que, aún habiendo finalizado el plazo fijado para la suspensión, el penado sea condenado, dentro del año siguiente a la terminación del plazo de suspensión, por un delito cometido con anterioridad. Se acaba así con el criterio mantenido por un importante sector de la doctrina penal 2, para el que sólo cabe la revocación de la suspensión en aquellos casos en que sucedan ambas cosas, que el penado cometa un delito y obtenga una condena firme durante el periodo de la suspensión (art. 87) En cuanto a la sustitución de la pena por la expulsión del territorio prevista para los extranjeros que se encuentran en España en situación irregular, se introducen las siguientes novedades; a. Desaparece la adjetivación no residente legalmente en España, de modo que la expulsión se aplica a todos los penados extranjeros indiscriminadamente. b. Las penas de prisión de menos de un año no pueden sustituirse por la expulsión. c. Las penas de más de un año son sustituidas por la expulsión y no se cumple la prisión. Excepcionalmente el juez puede acordar que cumpla una parte de la pena (máximo 2 tercios). En el caso de las penas de más de cinco años, el juez puede acordar la 2 RIOS MARTÍN, J., SEGOVIA BERNABÉ, JL., PASCUAL RODRÍGUEZ, E. Las penas y su aplicación. Contenido legal, doctrinal y jurisprudencial. Colex, 3ª ed., 2007.
17 ejecución de toda la pena o de parte de ella, y el resto de la pena se sustituye por la expulsión. En todo caso se acordará la expulsión una vez que el extranjero haya obtenido el tercer grado o la libertad condicional. d. Se introduce una cláusula de interdicción de la expulsión atendiendo a las circunstancias del hecho y a las personales del autor, en especial su arraigo en España. e. Se prevé, asimismo, la expulsión de los extranjeros comunitarios, aunque no la de sus familiares. Se condiciona la expulsión al hecho de que el extranjero comunitario represente una amenaza grave para el orden público o la seguridad pública en atención a la naturaleza, circunstancias y gravedad del delito cometido, sus antecedentes y circunstancias personales. f. Se introduce el delito del art. 177 bis (trata de seres humanos), en el catálogo de delitos que no permiten la sustitución de la misma por la expulsión (art. 88) Una vez más, el Legislador ha perdido la oportunidad de trasponer lo dispuesto en la Directiva europea de Retorno 2008/115/CE, del Parlamento y el Consejo Europeo, que establece que la vigencia de la prohibición de entrada en la Unión Europea tras la expulsión no excederá de 5 años. Sólo podrá exceder este periodo y ampliarse hasta 10 años, cuando el extranjero represente una amenaza grave para el orden público, la seguridad pública o la seguridad nacional. Pero el Legislador sigue dejando libre discrecionalidad al juez para establecer el periodo de prohibición de retorno al territorio Schengen -entre cinco y diez años- sin permitir que éste pueda ser inferior a cinco años, ni especificar que puede ampliarse hasta 10 años sólo en los casos de excepcional gravedad, tal y como recomienda la Directiva UE Asimismo, la reforma mantiene la posibilidad de que si se acuerda la sustitución de la pena por la expulsión, y el extranjero no estuviera ya en prisión provisional, el juez pueda acordar el internamiento en el CIE para asegurar la expulsión. Con el mantenimiento de esta medida, el Legislador ha perdido también la ocasión de aplicar la jurisprudencia que ha venido revocando este tipo de prácticas, al entender que la realidad fue que, durante el procedimiento, éste (el extranjero) se había encontrado, en todo momento, a disposición de la autoridad judicial, y en ningún momento se había sustraído a la acción de la Justicia. Carece por tanto de sentido la medida de internamiento, sin razones que la
18 justifiquen, porque lo previsto en el artículo 89.6 C.P. no es una medida que deba adoptarse de forma automática, (A.P. Barcelona, Sección 2ª, en el Auto 336/2012, de 16 de abril). Hay que tener en cuenta además, que el tiempo de permanencia en el CIE no es abonable al tiempo de cumplimiento de la condena. Sección 3ª. De la libertad condicional *Artículos 90 a 94 CP 1.- Con la reforma del Código penal, los supuestos de adelantamiento del periodo de cumplimiento de la pena en régimen cerrado, que hay que agotar para acceder a la libertad condicional (actuales artículos 91 y 92 C.P.), dejan de ser una medida excepcional para pasar a ser supuestos ordinarios. El Legislador incorpora a la redacción algunos de los requisitos que se venían exigiendo en la práctica, pero que no estaban expresamente contemplados en la redacción del Código Penal, lo cual mejora la seguridad jurídica, (...desarrollado actividades laborales, culturales u ocupacionales, bien de forma continuada, bien con un aprovechamiento del que se haya derivado una modificación relevante y favorable de aquéllas de sus circunstancias personales relacionadas con su actividad delictiva previa ) (art ) 2.- Asimismo, la nueva regulación de la libertad condicional prevé, como supuesto excepcional, la concesión de la libertad condicional a los penados que cumplan con los siguientes requisitos: a) Que se encuentren cumpliendo su primera condena de prisión, y que ésta no supere los tres años de duración. b) Que hayan extinguido la mitad de su condena. c) Que acredite el cumplimiento de los requisitos a que se refiere al apartado 1 (estar clasificado en tercer grado y tener buena conducta), salvo el de haber extinguido tres cuartas partes de su condena, así como el regulado en la letra b) del apartado anterior (haber desarrollado actividades laborales, ocupacionales o culturales).
19 Este régimen no será aplicable a los penados que lo hayan sido por la comisión de un delito contra la libertad e indemnidad sexuales (art. 90.3). 3.- Sin embargo, la medida más relevante de la reforma proyectada de la libertad condicional, es que el periodo de cumplimiento de la pena en libertad condicional, pasa a ser un periodo de suspensión de la pena de dos a cinco años, que en ningún caso podrá ser inferior a la duración de la parte de pena pendiente de cumplimiento. De este modo, en caso de revocación de la libertad condicional, el tiempo transcurrido no será computable como tiempo de cumplimiento de la condena (art. 90.6). La reforma abandona la concepción de la libertad condicional como beneficio penitenciario, y la convierte en una forma más de suspensión de la ejecución de la pena de prisión. En este sentido, la revocación de la libertad condicional no permitirá el cómputo del tiempo transcurrido como de cumplimiento. 4.- Se regula la suspensión de la ejecución de la pena de prisión permanente revisable, que podrá acordar el Juez de Vigilancia Penitenciaria cuando el penado haya cumplido veinticinco años de condena, y concurran, además, los demás requisitos exigibles para acceder a la libertad condicional en el resto de las penas privativas de libertad: clasificación en tercer grado y valoración de factores como la personalidad del penado, sus antecedentes sociales, familiares y delictivos, su conducta en prisión, etc. El juez valorará también los efectos que quepa esperar de la propia suspensión de la ejecución y del cumplimiento de las medidas que fueren impuestas. Una vez más se hace uso desmedido de este tipo de conceptos jurídicos indeterminados que conllevan a una situación de gran inseguridad jurídica (art. 92). 5-. En caso de los delitos de terrorismo, se introduce, además, el requisito de que el penado haya colaborado activamente con las autoridades policiales o judiciales, haya abandonado la violencia y pedido perdón a las víctimas, todo ello de forma expresa (art. 92). 6.- La nueva regulación de la libertad condicional, entronca con lo que parece ser el objetivo prioritario de la reforma: la consolidación de la pena de prisión como la pena reina del sistema, y el rigorismo punitivo aplicado con especial énfasis en los delincuentes peligrosos.
20 Este proyecto de Ley es la vuelta de tuerca definitiva en la apuesta por la inocuización de este tipo de delincuencia, en detrimento de otras respuestas reinsertadoras y reeducativas. De esta forma, la libertad -condicional o total- se convierte en un horizonte inalcanzable para muchos presos.
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