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Timestamp: 2017-11-20 00:20:24
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Website de Ronald Ramírez Olano - Historia dei sistema de pensiones en wel Perú
Definición de las AFP
El presente capítulo tiene como objetivo entender qué es el Sistema Privado de Pensiones, cuál es su finalidad y cómo nace en el Perú.
En este sentido, antes de entrar al tema central de investigación es necesario definir qué son las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y en qué consiste el Sistema Privado de Pensiones (SPP). Posteriormente ahondaremos en los antecedentes a su formación y los motivos por los cuales este sistema toma vigencia en la actualidad.
1.1.1. ¿Qué es una Administradora de Fondos de Pensiones (AFP)?
Uno de los principales participantes que interactúan en el Sistema Privado de Pensiones son las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Una AFP es una empresa, conformada únicamente por capitales privados que tienen como propósito exclusivo la administración de los fondos que en forma individual y periódica aportan sus afiliados como resultado de una actividad laboral. La finalidad de la administración de este fondo es la de lograr para sus afiliados una jubilación más acorde con los aportes que ha realizado a través de todos sus años de afiliación a la AFP.
Es importante resaltar que la función de las AFP no se centra exclusivamente en la gestión de inversiones, sino que tienen además la responsabilidad de la recaudación oportuna de los aportes de los afiliados, brindar información que permita la transparencia de sus operaciones y el mantener informados a sus afiliados sobre la situación de sus fondos individuales. Asimismo, son responsables del otorgamiento y pago de las prestaciones previstas al momento que el afiliado se jubile .
El fondo de pensiones es patrimonio independiente de la AFP y está conformado por los aportes de los trabajadores afiliados. Tiene como característica adicional que este fondo es inembargable y su destino es única y exclusivamente para brindar las prestaciones de jubilación . Estas instituciones son supervisadas por un organismo regulador (antes Superintendencia de Administradores de Fondos de Pensiones, ahora Superintendencia de Banca y Seguros), cuya finalidad es asegurar la transparencia en la administración de los fondos otorgados por sus afiliados y la intangibilidad de los mismos.
Italo Muñoz nos resume algunas características adicionales de las AFP:
‘“La composición del accionariado de las AFP cuenta con algunas restricciones. Así, no pueden participar directa o indirectamente en una AFP las empresas del sistema financiero, el IPSS, las clasificadoras de riesgo, otras AFP, los accionistas de otra AFP con participación superior al 3% y los agentes de intermediación financiera.’‘Los ingresos de la AFP por la prestación de sus servicios están compuestos, principalmente, por una comisión porcentual sobre la remuneración asegurable del afiliado, la cual es establecida por cada administradora y regulada por la Superintendencia de Fondos de Pensiones (ahora SBS). Adicionalmente, el afiliado, a través de su empleador (quién le descuenta de su sueldo) debe aportar una contribución que pasa a formar parte de su cuenta individual de capitalización.” (Muñoz. En: Abusada, Du Bois, Morón y Valderrama 2000: 452.)’
1.1.2. ¿En qué consiste el Sistema Privado de Pensiones (SPP)?
En el Perú, el SPP fue implementado mediante DL 724 en Diciembre de 1991, como una alternativa complementaria al Sistema Nacional de Pensiones (SNP), administrado por el Estado, el cual se encontraba, ya a finales de la década de los ochentas, en una profunda crisis, como consecuencia de la escasa transparencia que existía en el manejo de los fondos, el mal uso en el destino de estos fondos y la poca credibilidad en que el IPSS y el Estado pudieran cumplir con los pagos de las pensiones futuras.
El Sistema Privado de Pensiones reúne a una serie de participantes, entre ellos, las empresas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), organismos reguladores, individuos, etc. que tiene por finalidad cubrir las prestaciones de jubilación, invalidez, sobrevivencia y gastos de sepelio de los afiliados.
A diferencia de lo que ofrecía el Sistema Nacional de Pensiones (SNP), que se basaba en un sistema de reparto, es decir, en la administración de un fondo colectivo, en el que los aportes de sus afiliados no eran individualizados, y por lo tanto, el monto de las pensiones no guardaban relación con los aportes realizados durante todos sus años de actividad laboral, el SPP se basa en el manejo de un fondo conformado por cuentas individuales de capitalización (CIC), en donde la pensión está conformada por los aportes individuales realizados y la rentabilidad generada sobre ese fondo individual durante todo el tiempo de aportación.
1.1.3. Objetivos de la creación del Sistema Privado de Pensiones
La creación del SPP fue la respuesta a un Sistema Previsional Estatal que ya venía desgastado y con escasa capacidad de respuesta a los reclamos tanto de jubilados, como de los aportantes. Esto fue consecuencia de lo anteriormente expuesto y por el mal uso del fondo en cuanto a inversiones (tanto por inversiones de escasa rentabilidad, como por el uso de los fondos en inversiones en proyectos del gobierno con fines sociales). Estos factores limitaron el crecimiento del mismo, y por lo tanto, el beneficio que podrían recibir sus afiliados al momento de jubilarse.
Desde esta perspectiva, se puede definir una serie de objetivos que justifican el diseño e implementación de un Sistema Privado de Pensiones en el Perú:
‘“Desde el punto de vista de la normatividad del sistema, el SPP tiene como objeto contribuir al desarrollo y fortalecimiento del sistema de previsión social en el área de las pensiones.” (Artículo 1, DS Nº 004-98-EF). ’
Este objetivo, es quizás muy general en cuanto a su formulación, sin embargo, responde a una situación real y tangible que era el mal estado en el que se encontraba en ese momento es sistema previsional estatal.
Italo Muñoz ahonda un poco más en los objetivos que se buscaban con este sistema privado y de fondos individuales y establece tres objetivos principales:
En primer lugar, “establecer un sistema previsional sólido, que permitiera a los trabajadores disponer de pensiones razonables en el momento de su jubilación” . Se buscaba de esta manera, como indica Eduardo Morón, “asegurar un ingreso estable a los trabajadores que concluyeron su vida laboral, procurando que dicho ingreso guarde relación con aquél percibido durante su vida activa” . Era necesario pues, crear un sistema que permita una jubilación justa y que no era posible bajo un “sistema de reparto” como el que ofrecía el SNP.
Como segundo objetivo, Muñoz afirma que:
‘“al generar una masa considerable de recursos por invertir, el nuevo sistema debía contribuir al desarrollo del mercado de capitales y a incrementar la eficiencia en la intermediación del ahorro interno.” (Muñoz. En: Abusada, Du Bois, Morón y Valderrama 2000: 451-452) ’
Al respecto, es necesario anotar, que las reformas implementadas en el tema previsional fueron parte de una serie de medidas que implementó el Estado Peruano durante la década de los noventa y que buscaban, en su conjunto, dinamizar la economía peruana luego de la catástrofe experimentada en la década anterior. Lo que se buscaba era potenciar la capacidad de ahorro interno con la finalidad de desarrollar el mercado de capitales, permitiendo la inversión de los recursos disponibles al interior del país en proyectos atractivos desde el punto de vista de rentabilidad y de desarrollo interno. Bajo este esquema, el SPP dispondría de recursos y capacidades técnicas suficientes para dirigir flujos de capital a inversiones rentables y dinamizadoras de la economía local.
Como tercer objetivo, con el SPP se buscaba “eliminar la ineficiencia en el uso de recursos generada por el sistema de reparto del SNP”. Se buscaba, a través de la transferencia de la gestión a capitales privados, generar un sistema eficiente de administración, ajeno a los manejos políticos a los que podían estar amenazados los fondos bajo un sistema de administración estatal. Era necesario además, como estrategia social, recuperar la confianza de los aportantes al sistema de pensiones, la cual había sido perdida bajo el sistema previsional estatal.
1.1.4. Experiencia en otros países y comparativos de los SPP.
Este acápite se centrará en las experiencias en otros países donde se ha adoptado un sistema de capitalización individual, en el que los beneficios se derivan de las inversiones realizadas por el fondo, el cual es gestionado por una entidad privada (Administradora de Fondos de Pensiones - AFP).
El SPP, es decir, el nuevo sistema implementado en el Perú nace en Chile en 1981. Perú fue el segundo país en Latinoamérica en usar este sistema en 1993. Posteriormente, en otros países de la región como Argentina y Colombia lo implementaron en 1994, Uruguay en 1996, Bolivia y México en 1997, El Salvador en 1998, Costa Rica en 2001 y recientemente República Dominicana en el 2002. Este sistema también se ha instaurado en otros países de Europa del este como Hungría y Polonia.
Sin embargo, si bien las características fundamentales de los sistemas privados de pensiones basados en la capitalización individual desarrollados en estos países parezcan similares, existen también algunas diferencias que habría que resaltar. En el Boletín de la Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP) hacen una distinción por tipo de sistema destacando tres sistemas básicos: un sistema mixto integrado, un sistema mixto en competencia y un sistema único.
1.1.4.1. Sistema Mixto Integrado
El sistema mixto integrado es cuando coexisten ambos sistemas, el público y el privado se complementan. La FIAP lo explica de la siguiente manera:
‘“Coexiste el régimen de capitalización individual y el de reparto. La cotización como porcentaje de la remuneración del trabajador se distribuye entre ambos regímenes. La afiliación a uno de los dos regímenes es obligatoria y a elección del trabajador (Argentina) y de acuerdo al nivel de ingresos (Uruguay).” (FIAP. Boletín No. 12 al 30.06.2002)’
Argentina, Costa Rica y Uruguay se encuentran dentro de este grupo.
1.1.4.2. Sistema Mixto en competencia
El sistema mixto en competencia es cuando los dos sistemas, el público y el privado, compiten en la captación de afiliados. Es decir, actúan como competidores en el rubro previsional. La FIAP lo explica de la siguiente manera:
‘“El régimen de capitalización individual y el de reparto compiten. Los trabajadores (tanto los que estaban afiliados al momento de la reforma como los nuevos entrantes al mercado laboral) están obligados a elegir uno de estos regímenes. La cotización del trabajador es destinada íntegramente al régimen elegido.” (FIAP. Boletín No. 12 al 30.06.2002)’
Perú y Colombia estarían dentro de este grupo.
1.1.4.3. Sistema Único
El sistema único es cuando el SPP reemplaza al sistema público eliminándose el segundo o restringiendo la entrada de nuevos afiliados a éste. La FIAP lo explica de la siguiente manera:
‘“La afiliación al Sistema es de carácter obligatorio para los trabajadores dependientes. Los fondos son administrados por entidades privadas fiscalizadas por una entidad pública. Este sistema reemplaza completamente al sistema de reparto existente. México se diferencia porque su administración es múltiple (privada, pública, cooperativas, etc.) y el beneficio puede ser no definido o definido, ya que los trabajadores que al momento de la reforma estaban afiliados al sistema de reparto pueden escoger, al momento del retiro, entre la suma acumulada en su cuenta individual o la pensión calculada de acuerdo con las normas del sistema público anterior. En estos países, los afiliados al antiguo sistema han tenido varias opciones: En Chile gozaron de un plazo para decidir entre quedarse o cambiarse; en El Salvador sólo un grupo erario intermedio tiene la misma opción (los trabajadores mayores deben quedarse mientras que los jóvenes deben cambiarse); y en Bolivia y México todos los afiliados al sistema antiguo deben, obligatoriamente, pasarse al nuevo.”.(FIAP. Boletín No. 12 al 30.06.2002)’
Chile, El Salvador y México se encuentran dentro de este grupo.
A continuación se presenta un cuadro comparativo de los diferentes países de la región que han adoptado alguno de estos tres sistemas y sus principales características:
Cuadro 01: Características de los SPP de algunos países en Latinoamérica
Fuente: Boletín No.12 al 30.06.2002 de la FIAP
Como se puede observar del cuadro anterior, el Perú se enmarca dentro del tipo de sistema mixto en competencia, al igual que Colombia. Esto es importante notar porque el SPP peruano compite contra el SNP en la captación de nuevos afiliados, hecho que no ocurre en la mayoría de países. Esta competencia influye en el crecimiento y desarrollo del SPP, así como en la situación del SNP.
En la siguiente sección intentaremos buscar indicadores que nos permitan comparar a los distintos países que adoptaron el sistema privado de pensiones.
1.1.5. “Benchmarking”: Indicadores de análisis
Para analizar el crecimiento y desempeño del SPP peruano, lo compararemos con otros países usando distintos indicadores. Cabe señalar que, debido a que cada país comenzó en fechas distintas y además, no son sistemas estrictamente iguales como se explicó en los párrafos anteriores, hay que tener cuidado con las comparaciones. Sin embargo, trataremos de encontrar indicadores que nos servirán de benchmark para los análisis posteriores.
1.1.5.1. Afiliados
De acuerdo con información del último boletín de la Asociación Internacional de Organismos de Supervisión de Fondos de Pensiones (AIOS) de diciembre del 2002, ocho de los países que han adoptado el sistema previsional privado en Latinoamérica cuentan en total con 52 millones de afiliados, 9% más que el año anterior.
Cuadro 02: Número de Afiliados en Latinoamérica
País 31/12/02 31/12/01 31/12/00 31/12/99
Argentina 9,106,349 8,843,089 8,395,368 7,854,363
Bolivia 760,959 675,889 633,152 518,816
Chile 6,708,491 6,427,656 6,280,191 6,105,731
Costa Rica 1,174,768 889,260 ND ND
El Salvador 992,824 919,805 847,805 736,228
México 29,421,202 26,518,534 17,844,956 15,594,503
Perú 2,993,782 2,732,071 2,471,593 2,222,088
Uruguay 616,664 596,964 577,729 536,128
TOTAL 51,775,039 47,603,268 37,050,794 33,567,857
Fuente: Boletín Estadístico AIOS, Número 8, Diciembre 2002
Tal como se observa en el gráfico siguiente, México es el país que presenta el mayor número de afiliados (57% del total latinoamericano), seguido de Argentina (18%) y Chile (13%).
Gráfico 01: Afiliados en Latinoamérica:
1.1.5.2. Distribución por edad
Es importante destacar que los sistemas privados de pensiones en Latinoamérica son relativamente nuevos y reflejan la pirámide poblacional de estos países. Más del 80% de los afiliados en todos los países son menores a 45 años. Esto es importante notar dado que los beneficios de este sistema recién se esperan ver en el largo plazo en la medida que haya más jubilados en el sistema.
Cuadro 03: Afiliados al 31.12.2002 – Distribución por edades
País <30 30 – 44 45 - 59 >60 TOTAL
Argentina 29.4% 41.5% 24.1% 5.1% 100.00%
Bolivia 29.8% 43.5% 22.9% 3.7% 100.00%
Chile 31.1% 46.8% 19.9% 2.2% 100.00%
El Salvador 45.7% 42.2% 12.0% 0.1% 100.00%
México 42.9% 39.2% 13.8% 4.1% 100.00%
Perú 38.5% 44.7% 15.3% 1.5% 100.00%
Uruguay 33.5% 52.7% 13.5% 0.2% 100.00%
TOTAL 40.0% 40.5% 15.6% 3.9% 100.00%
En el siguiente gráfico se observa que Argentina, Bolivia y Chile tienen un porcentaje más elevado de afiliados mayores a 45 años.
Gráfico 02: Distribución de los afiliados por edades
Al respecto, es importante indicar que uno de los factores que contribuyen al descalabro de los sistemas de reparto públicos como el SNP es la tendencia que experimenta la población en edad laboral. El sistema de reparto puede funcionar en la medida que exista una base de aportantes lo suficientemente grande que permita solventar las pensiones de los jubilados. Si esta base de aportantes activos se reduce, disminuye los aportes al fondo, se genera un desequilibrio en el sistema que obliga al Estado a subvencionar los recursos faltantes, lo que genera desvío de recursos para proyectos de desarrollo nacional y otras obligaciones sociales del Estado. Esto se puede ver más claramente en otros países, como por ejemplo los europeos, donde la pirámide poblacional por edad se ha ido invirtiendo, generándole problemas a los Estados en cuanto a mantener sus sistemas previsionales.
Gráfico 03: Pirámide poblacional del Perú según grupo de edad (1950, 1990, 2025 y 2050)
Fuente: INEI – Boletín de Análisis Demográfico No.35
Como se puede observar de los gráfico del INEI, la pirámide poblacional por edad se va aplanando en la medida que pasan los años, lo cual haría inviable un sistema previsional de reparto (“pay as you go”) sin la subvención del Estado. Este problema lo veremos más adelante cuando se analice la comparación entre el SNP y el SPP.
Los cambios demográficos son algunas de las principales variables a monitorear. Al interior de ellos existen subgrupos como la población urbana/rural cuyos cambios afectan la esperanza de vida de la población. Este es un punto que requeriría mayor análisis, sin embargo la información estadística en el Perú es limitada.
1.1.5.3. Aportantes
El concepto de aportantes es muy importante en el SPP. Los aportantes son los afiliados que efectivamente aportan o contribuyen a su cuenta individual de capitalización (CIC). Es decir, los que efectivamente siguen acumulando parte de sus sueldos para su jubilación. Este indicador es importante porque, como se verá luego, las comisiones se cobran a los que aportan efectivamente como un porcentaje de sus sueldos.
En el cuadro siguiente vemos que sólo 21 millones de los 52 millones de afiliados aportaron en diciembre de 2002.
Cuadro 04: Aportantes
Argentina 3,026,570 2,561,620 3,279,942 3,483,265
Bolivia 357,207 317,528 no disponible
Chile 3,424,207 3,450,080 3,196,991 3,262,289
El Salvador 472,097 489,444 468,237 469,350
México 12,283,128 11,853,785 10,330,445 9,387,417
Perú 1,181,014 1,125,278 1,031,386 1,015,832
Uruguay 278,163 317,634 311,231 314,931
TOTAL 21,022,386 20,115,369 18,618,232 17,933,084
En el siguiente gráfico se observa la distribución de aportantes por países.
Gráfico 04: Aportantes
1.1.5.4. Alcance de los regímenes
En el boletín de la AIOS se define como alcance de los regímenes de capitalización como la relación de afiliados y/o aportantes sobre la población económicamente activa (PEA). Según la información de la AIOS, a finales del 2002, del conjunto de ocho países que agrupa esta asociación, la relación promedio de afiliados sobre PEA era de 62%, con valores extremos entre Chile (112%) y Bolivia (23%).
Gráfico 05: Nivel de penetración de Nº de afiliados en PEA
Debido a que en el Perú existe un sistema mixto en competencia, el nivel de penetración medido como número de afiliados sobre PEA es más bajo que otros países, incluso de aquellos que empezaron con el SPP mucho después que Perú.
Sin embargo, este no es el único factor, también es importante considerar el impacto que tiene en esta variable el nivel de informalidad de la economía. En el siguiente gráfico se muestra que el Perú es uno de los países con mayor informalidad en Latinoamérica, luego de Bolivia. Hay que notar que la PEA en el Perú se divide entre el sector formal e informal y los niveles de subempleo y desempleo son altos. Se estima que la PEA informal en el Perú es el 59% del total, la PEA subempleada el 48% y la tasa de desempleo el 9%.
Gráfico 06: Estimaciones del tamaño del sector informal (Promedio 2000/2001)
Fuente: Schneider F.: “The size and development of the shadow economies and shadow economy labor force of 16 central and South American and 21 OECD countries. First results for the 90’s” . Elaboración propia
Otro factor que afecta la penetración del SPP sería el nivel de desconfianza en el Perú hacia los sistemas previsionales dado el mal manejo del sistema público durante muchos años y también por cierta desconfianza a “lo privado” por considerarlo “más caro”.
Adicionalmente, se sabe que en países emergentes, el valor del dinero presente (hoy) es mucho mayor al valor del dinero futuro, comparado a países desarrollados. Con el bajo nivel de ingresos de la población peruana, es natural que el acumular en un sistema previsional para la vejez queda en una prioridad baja cuando se está pensando en las necesidades de consumo de corto plazo.
Por otro lado, el indicador de número de afiliados sobre la PEA incluye otras distorsiones dado que no todos los afiliados son aportantes. Esto debido a que muchos de los afiliados han pasado a ser desempleados, otros han emigrado y otros evaden aportar. También hay personas inactivas que no forman parte de la PEA. Dado esto, la AIOS considera un ratio más representativo para analizar el alcance del sistema a la relación: aportantes sobre PEA, el cual promediaba 26% en estos ocho países a diciembre 2002, nuevamente con valores extremos como Chile (57%) y Bolivia y Perú (11%).
Cuadro 05: Aportantes / PEA
Argentina 18.4% 15.7% 20.7% 24.9%
Bolivia 10.8% 9.9% No disponible
Chile 57.0% 58.0% 54.5% 55.0%
El Salvador 17.4% 19.0% 18.3% 19.5%
México 30.0% 28.5% 24.6% 22.5%
Perú 10.7% 10.5% 9.9% 10.1%
Uruguay 18.7% 20.7% 20.9% 15.6%
TOTAL 25.7% 24.6% 23.8% 22.5%
Perú se encuentra entre los países con menores indicadores de penetración.
Si bien este indicador es útil para ver el grado de penetración del SPP en cada uno de estos países, no es un ratio completo para comparación entre ellos dado que existen distintos sistemas donde, por ejemplo, en el Perú hay una competencia entre el régimen privado y el público, mientras que en Chile el sistema es único.
Otro ratio que es importante analizar es el de los afiliados que efectivamente aportan, es decir la relación aportantes sobre afiliados. Este ratio refleja la efectividad de cada uno de estos sistemas, a la vez que refleja la situación coyuntural laboral de cada uno de estos países.
Cuadro 06: Aportantes / afiliados
Argentina 33.20% 29.00% 39.10% 44.30%
Bolivia 46.90% 47.00% no disponible
Chile 51.00% 53.70% 50.90% 53.40%
El Salvador 47.60% 53.20% 55.20% 63.80%
México 41.70% 44.70% 57.90% 60.20%
Perú 39.40% 41.20% 41.70% 45.70%
Uruguay 45.10% 53.20% 53.90% 58.70%
TOTAL 41.50% 43.10% 51.10% 54.30%
Gráfico 07: Evolución del ratio aportantes / afiliados
Gráfico 08: Indicadores de penetración
1.1.5.5. Beneficiarios
Como ya se indicó, el SPP en Latinoamérica es relativamente joven, con la excepción de Chile. Sin embargo, uno de los indicadores que mostrará más adelante las ventajas del sistema será el de beneficiarios. Esto se mide de acuerdo a las prestaciones que sirve cada sistema, los cuales son la jubilación por vejez y los seguros de invalidez y muerte. En el siguiente cuadro se ve el número de beneficiarios por tipo de prestación al 31 de diciembre del 2002.
Cuadro 07: Beneficiarios por tipo de prestación al 31.12.2002
Chile es el país con más prestaciones porque empezó a operar en 1981.
1.1.5.6. Traspasos
Una de las características del SPP es la posibilidad que tienen los afiliados de traspasarse de una AFP a otra de acuerdo a sus conveniencias o preferencias en cuanto a rentabilidad, seguridad y servicio. Esto permite la competencia en el sistema en estos tres rubros. Los siguientes dos cuadros muestran el número de traspasos y el ratio de traspasos sobre afiliados.
Cuadro 08: Traspasos anuales
Cuadro 09: Traspasos / afiliados %
Argentina 3.6% 4.7% 4.8% 4.2%
Chile 3.4% 3.7% 4.1% 8.0%
El Salvador 4.1% 8.5% 15.9% 6.3%
México 2.5% 0.4% 0.6% 0.2%
Perú 0.3% 0.2% 0.3% 1.5%
Uruguay 0.2% 0.1% 7.5% 6.6%
TOTAL 2.6% 1.8% 2.5% 2.9%
Una forma de ver el grado de eficiencia y competencia de las administradoras de pensiones es analizando el número de traspasos netos por año y la productividad de sus fuerzas de venta para conseguir dichos traspasos (referido a renta “traspasada”). En ese sentido, el siguiente cuadro muestra el número de traspasos anuales entre número de vendedores.
Cuadro 10: Número de traspasos anuales / número de vendedores
País Creado en Dic-99 Dic-00 Dic-01 Jun-02*
Argentina 1994 27.9 34.3 36.3 31.8
Chile 1981 127.4 85.5 85.8 76.8
México 1997 3.9 6.8 9.9 9.0
Perú 1993 16.5 5.3 7.1 5.2
Uruguay 1996 47.1 127.4 1.7 n.d.
* El número de traspasos a junio 2002 ha sido multiplicado por dos para hacer la serie comparable.
Fuente: Boletín Estadístico FIAP Junio 2002
En el caso peruano se muestra un bajo índice de número de traspasos por vendedor. Una explicación a esto es que no ha habido muchos incentivos para traspasarse de una AFP a otra por costos y restricciones operativas (muchas dadas por la SBS como son el tiempo mínimo de permanencia en una AFP de 6 meses, etc.). Esto ha hecho que los traspasos se centren básicamente en los segmentos de rentas altas, donde la rentabilidad del traspaso para la AFP tiene sentido económico . En los casos de Chile y Argentina se podría decir que hay más competencia por traspasos, seguramente a menores costos y probablemente a todo nivel salarial.
1.1.5.7. Fondo administrado:
Uno de los grandes beneficios del SPP es el ahorro interno que se genera en cada uno de los países donde funciona el sistema. De acuerdo a los datos del boletín de la AIOS, los fondos administrados por ocho de los países Latinoamericanos al 31 de diciembre del 2002 ascendían a US$ 86 mil millones, de los cuales sólo Chile representaba US$ 41 mil millones (dado que fue el primer país en empezar a acumular dicho fondo hace 21 años). El siguiente cuadro muestra el tamaño de los fondos administrados.
Cuadro 11: Fondos administrados en millones de US dólares
Argentina 11,650 20,786 20,381 16,787
Bolivia 1,144 936 841 592
Chile 35,515 35,461 35,886 34,501
Costa Rica 138 23 no disponible
El Salvador 1,061 768 482 213
México 31,456 26,897 17,355 11,430
Perú 4,484 3,589 2,978 2,406
Uruguay 893 1045 811 591
TOTAL 86,341 89,595 78,735 66,520
Es interesante notar del cuadro anterior la caída importante del fondo administrado de Argentina por el descalabro económico de dicho país. También es importante notar la relativa estabilidad del fondo en Chile por la madurez de su sistema y el crecimiento importante de México por la estabilidad de su economía.
Gráfico 09: Tamaño de los Fondos Privados de Pensiones en Latinoamérica
Sin embargo hay que poner estas cifras en el contexto de cada país. En este sentido, otro indicador sería el valor del fondo como porcentaje del PBI para ver la capacidad de acumulación de riqueza, en términos relativos, que el SPP tiene en cada uno de los países.
Gráfico 10: Valor del fondo / PBI
Por el mismo hecho de que en el Perú hay un sistema mixto en competencia, el nivel de acumulación es aún bajo medido como valor del fondo sobre PBI. Luego de casi 10 años de funcionamiento del SPP en el Perú (a diciembre del 2002) recién se llega a 8.1% del PBI (a junio del 2003 estaría en alrededor del 9%), cuando en Uruguay (por ejemplo) llegaba a 9.3% del PBI con tres años menos de funcionamiento del sistema. En Chile, donde hay un sistema único, llega a un 55.8% el valor del fondo sobre el PBI, obviamente luego de 21 años de funcionamiento. Sin embargo, para hacer más justa la comparación, a los 9 años de creado el SPP en Chile, el valor del fondo sobre PBI en 1990 llegaba a 26.5% , sustancialmente superior al 7.3% registrado en el Perú en junio del 2002 (con 9 años de funcionamiento, pero sin considerar los aportes a la ONP por parte del SNP) .
1.1.5.8. Inversión de los fondos
En cuanto a la composición de los fondos invertidos hay una gran heterogeneidad entre países. Esto depende, en parte, a los límites de inversión que tiene cada país, así como el desarrollo de sus mercados de capitales.
Cuadro 12: Composición de la cartera de inversiones
Conjuntamente con Chile, el Perú es uno de los países que tiene una mayor diversificación de sus activos en el fondo administrado. Esto se puede observar por el hecho de que la porción de instrumentos del Estado es sólo el 13% de la cartera . Por otro lado, el SPP peruano presenta el mayor porcentaje en acciones , el tercero en instituciones financieras y en inversiones en el exterior. Esta estructura indica una mayor diversificación y un menor riesgo hacia deuda soberana local.
1.1.5.9. Rentabilidad
Como consecuencia de la distribución de las carteras, la rentabilidad difiere de país en país. Aunque cada mercado tiene sus peculiaridades, las rentabilidades de los fondos de pensiones han sido positivas a lo largo de su historia. Claro está que con cierta volatilidad de año en año. Es importante notar que la medición de la rentabilidad se hace de manera bruta, es decir, sin descontar las comisiones pagadas por el afiliado a las administradoras.
Cuadro 13: Rentabilidad bruta de los fondos de pensiones
Aunque en los últimos tres años la rentabilidad en el Perú ha sido elevada, por arriba de los dos dígitos, la rentabilidad histórica real anualizada de los últimos 96 meses de 6.6% es la menor de la región (según el cuadro de la AIOS). Esto se debe, en parte, al mayor porcentaje que el Perú tiene en acciones (renta variable), lo cual hizo que en los años 1998 y 2000 la rentabilidad sea negativa. Pero por otro lado, el limitado tamaño del mercado de capitales peruano y el exceso de liquidez hace que los retornos sean inferiores a otros países por una distorsión de las tasas de interés locales.
1.1.5.10. Comisiones
De acuerdo con la AIOS, las comisiones que se cobran a los afiliados son difíciles de comparar debido a los distintos conceptos que las integran y los distintos niveles de ingreso y de tasas de contribución.
Cuadro 14: Comisiones y aportes en los regímenes de capitalización. (Diciembre 2002)
Uno de los mayores cuestionamientos al SPP peruano son sus altas comisiones respecto al resto de países que han adoptado este sistema. Efectivamente, si se compara el ratio de comisiones más seguro sobre el total descontado al trabajador mensualmente, el Perú muestra el tercer mayor ratio de los países analizados 30.5%, detrás de Argentina por las distorsiones actuales que presenta este país luego de su crisis financiera del año 2002, hecho que no la hace comparable (en Argentina se redujo el aporte de capitalización por la crisis en diciembre del 2001 de 11% a 5% del salario, en marzo del 2003 se incrementó a 7%, luego pasará a 9% en julio y recuperará su nivel original en octubre) y México. En el caso de México, la comisión se calcula sobre el flujo, lo cual no la hace comparable según la AIOS. En México, el seguro de invalidez y vida es administrado por el Instituto Mexicano de Seguridad Social. Debido a que las AFORES (AFPs Mexicanas) cobran distintos tipos de comisión, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) calcula una comisión equivalente promedio, la cual es de 1.70% del salario imponible a junio de 2002.
Sin embargo, para Morón y Carranza, las cifras presentadas por la AIOS respecto a comisiones llevan a conclusiones inexactas dado que la asignación de comisiones y gastos por administración del fondo y seguro no son claros. Cada país tiene una estructura de cobro de comisiones distinta. Adicionalmente, las comparaciones que hace la AIOS las hace sobre la suma de comisiones variables sobre la remuneración por concepto de administración y seguro. Sin embargo, estas no son las únicas comisiones que cobran algunos sistemas.
‘“A diferencia de Perú, donde desde el año 1997 las administradoras sólo cobran una comisión variable sobre el salario, en otros sistemas se utilizan esquemas mixtos de cobros de comisiones que incluyen comisiones fijas, comisiones sobre el saldo acumulado y comisiones sobre la rentabilidad obtenida por el fondo administrado. Todos ellas establecen costos adicionales para el afiliado.” (Morón y Carranza 2003: 94)’
Para Morón y Carranza los datos que publica la FIAP sobre comisiones son más adecuados. Para ello incluimos el siguiente cuadro:
Cuadro 15: Estructura de comisiones y contribuciones por país (junio 2002)
Fuente: FIAP (2002). Elaboración: Morón y Carranza
Como se puede observar del cuadro anterior, ya no queda tan claro cuál sistema de cobro es más “caro” o “barato” dado las distintas estructuras de cobro. En este sentido Morón y Carranza hacen un análisis sobre este tema homogenizando las distintas modalidades de comisiones empleadas por cada país, para lo cual calculan una Comisión Anual Equivalente (CAE) medida como un porcentaje del fondo administrado. Para ello utilizan una serie de supuestos como la homogenización de los aportes y estimaciones sobre rentabilidad. Después de su análisis llegan a la conclusión de que Chile es el país más “barato” (por la madurez de su sistema, el cual puede ser usado como benchmark), México es la más “cara” y el Perú sigue siendo el tercer país más “caro” en cuanto a comisiones, pero no con una diferencia muy marcada respecto a la mediana. Para ello reproducimos el siguiente cuadro del libro de Morón y Carranza.
Gráfico 11: Comisión variable sobre la remuneración vs. comisión anual equivalente
Fuente FIAP (2002), Elaboración Morón y Carranza (Para el CAE promedio de 0.34 se excluyó a México)
El cuadro muestra que Perú es el país más caro si sólo se compara la comisión variable sobre el salario, pero es el tercer país (11.7% mayor al promedio de la región excluyendo a México) si se le mide respecto a la comisión anual equivalente (CAE de 0.38%).
En el informe que realiza el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) sobre el funcionamiento del SPP también realizan un análisis del CAE en el Perú, pero comparado a fondos norteamericanos . De lo que se puede extraer de este informe es que el CAE no es uniforme en el tiempo. Es decir, depende de los aportes y la permanencia en el sistema previsional. A mayor permanencia en el sistema (o mayor número de años de aporte), el sistema de cobro de las comisiones como porcentaje del salario tiende a abaratarse . En el caso de este estudio hecho por el BCRP, el CAE comienza a ser competitivo a partir de los 25 años de aporte si se le compara con el sistema de cobro sobre el saldo administrado que podría tener cualquier fondo norteamericano.
La conclusión que se puede extraer de este informe del BCRP es que el sistema es cada vez más “caro” en la medida que el número de años aportados es cada vez menor, y viceversa en la medida que aumentan los años de aporte.
Para finalizar el tema de las comisiones, Edward Whitehouse del Banco Mundial en su estudio referido a la comparación internacional de los cargos administrativos de los fondos de pensiones hace un análisis sobre los cobros por comisiones en distintos sistemas (países) de fondos de pensiones, llegando a las siguientes conclusiones:
Cuando se discute el tema de las comisiones administrativas en los distintos sistemas (los cuales son complejos y enredados), es fácil perder de vista los aspectos más importantes sobre las políticas que se deben seguir en cuanto a los sistemas previsionales. Para él, los aspectos más relevantes deben ser los relacionados a los mercados financieros (qué tan evolucionados son los mercados de capitales en cada país, los mercados accionarios están sobrevaluados o no, etc.). El tema comisionario lo considera secundario a estos temas.
El tema de regulación de las comisiones tiende a ser muy complejo. Por lo tanto, es preferible tener un sistema comisionario lo más simple posible, de modo que sirva para comparaciones entre los distintos administradores de fondos. Cobrar una sola comisión como porcentaje sobre el salario es el modo más transparente para el afiliado, dado que la comparación es sencilla y se percibe el cobro al momento del aporte y no al momento de la jubilación.
Muchos analistas centran sus preocupaciones en las comisiones de administración como el único objetivo que debe controlarse en los sistemas pensionarios. Sin embargo, Whitehouse cuestiona este enfoque cerrado por su miopía en el sentido de que cobrar “barato” por la administración de las pensiones puede llevar a que se reduzcan las opciones en el número de administradores, reduciendo la competencia y limitando las opciones de los portafolios, concentrando los esfuerzos y estrategias de los administradores en reducción de sus propios costos.
Los conflictos que se generarían respecto a los objetivos de reducción de comisiones descuidando por ello el desarrollo del mercado de capitales, la transparencia en el cobro y la mayor competencia entre administradores, podría ser más contraproducente para los afiliados en cuanto a la obtención de una rentabilidad neta adecuada.
Se podría demostrar que aumentar un punto porcentual en la rentabilidad bruta anual es más importante para obtener una pensión mayor, que bajar un punto porcentual en las comisiones. Esto sugiere que analizar las comisiones únicamente es una visión sesgada del problema.
1.2. Historia de las AFP en el Perú
El presente acápite tiene como finalidad presentar los antecedentes del sistema privado de pensiones, es decir, cuál era la situación del sistema previsional en el Perú antes de las reformas, así como analizar los antecedentes del Sistema Privado de Pensiones en Chile, el cual fue usado como modelo en el Perú. Luego veremos un resumen de la regulación peruana respecto del SPP, para terminar con un análisis de la evolución histórica y consolidaciones del SPP.
Antes de ver los antecedentes del SPP, sería necesario repasar cuáles fueron los del SNP, de modo que se entienda cuál era la situación del sistema previsional antes de la creación del sistema privado.
En 1973, el gobierno militar unificó los distintos sistemas de pensiones existentes en el Perú hasta ese entonces, creando el Sistema Nacional de Pensiones (SNP) mediante el DL19990 y el Seguro Social del Perú, ente encargado de la administración de la seguridad social (a partir de 1980 el ente encargado de la administración fue el Instituto Peruano de Seguridad Social – IPSS). El DL 19990 intentaba unificar los distintos sistemas previsionales hasta ese momento, incorporando a los trabajadores independientes al sistema de pensiones.
Por otro lado, en 1974 el gobierno estableció el Régimen de Pensiones para los servidores públicos no comprendidos en el DL 19990 con el DL 20530, el cual se modifica en 1982 creando el régimen de cédula viva para un segmento del sector público. Es importante mencionar estos dos Decretos Legislativos dado que la problemática actual de la situación del SNP parte de la desigualdad de estos dos regímenes.
Como lo indica Italo Muñoz , el SNP se crea bajo un régimen de capitalización colectiva que debía ser complementado con los aportes de los afiliados activos. Sin embargo, el mal manejo de los fondos del SNP, terminó convirtiéndolo en un sistema de reparto, donde los aportes de los afiliados activos servían para pagar las pensiones de los jubilados.
Desde su creación, el SNP ha sufrido una serie de problemas, siendo quizás el más importante la mala administración de los fondos. Tal como lo indica Fritz Du Bois, “…estos fondos fueron constantemente utilizados por los gobiernos como fuente de financiamiento fácil (“caja chica”)…” . En general, como lo indica Muñoz:
‘“las distintas administraciones implementaron una inadecuada política de administración de reservas e inversiones que generó una escasa rentabilidad real de los recursos, que incluso fue negativa durante diversos periodos.” (Muñoz. En: Abusada, Du Bois, Morón y Valderrama 2000: 450)’
Otro de los factores que afectó al SNP, según Muñoz , fue que el Estado se convirtió en el principal empleador en la década de 1970, incumpliendo continuamente los aportes que debía hacer al sistema. Esto debido a la precaria situación fiscal y al desorden en el manejo financiero.
Otro de los problemas que enfrentó el SNP, de acuerdo con Muñoz , fue que los recursos aportados al SNP terminaban financiando la cobertura de salud del IPSS . Por otro lado, Du Bois menciona que en el IPSS no tenía una contabilidad separada entre los servicios de salud y pensiones.
Como consecuencia de todos estos problemas administrativos y de malos manejos, el SNP terminó convirtiéndose en un sistema de reparto, donde los afiliados activos no sólo terminaban pagando al creciente número de pensionistas, sino también financiaban los servicios de salud del IPSS (subsidiando a los no aportantes al sistema previsional vigente). En consecuencia, este sistema de reparto terminó dependiendo de la incorporación de nuevos afiliados activos.
En la década de 1980 la situación del SNP fue deteriorándose, ya no sólo por los malos manejos administrativos, sino también por la situación económica de esta década. Entre los distintos factores macroeconómicos que afectaron las inversiones que hacía el IPSS está el aumento de la inflación, la caída de los salarios reales, el crecimiento del desempleo, el aumento de la informalidad y la evasión y mora.
Todos estos problemas relacionados al SNP condujeron a adoptar un cambio de sistema durante el primer gobierno de Alberto Fujimori (1990-1995). Este cambio significó la creación del SPP y la reforma del sistema público. A finales de 1992, con el DL 25967 se restringió el acceso al goce de pensiones (sólo para aquellos que aportaron por lo menos 20 años) y se limitó la pensión máxima. En ese momento se autorizo al IPSS a fijar las contribuciones mínimas que debían aportar los trabajadores. También se separó el tema previsional de el de salud. Inicialmente se creó la Oficina de Normalización Previsional (ONP) para hacerse cargo de la administración del SNP en junio de 1994, y más adelante se creó el Seguro Social de Salud – EsSalud en Enero de 1999.
Sería conveniente ahondar un poco más en la creación de la ONP, su razón de ser y sus funciones. Para ello nos apoyaremos en un par de textos obtenidos de su página web. En ella aparece la siguiente reseña histórica:
‘“La Oficina de Normalización Previsional - ONP ha sido creada mediante Ley Nº 25967, modificada por el D.L. Nº 26323 del 02.06.94, estableciéndole como objeto principal, la administración centralizada del Sistema Nacional de Pensiones y el Fondo de Pensiones a que se refiere el Decreto Ley Nº 19990 así como de otros sistemas de pensiones administrados por el Estado. ’‘Para tal fin, mediante el D.S. Nº 061-95-EF se aprueba su Estatuto, definiéndola como una Institución Pública descentralizada del Sector Economía y Finanzas, con personería jurídica de derecho público interno, con recursos y patrimonio propios, con plena autonomía funcional, administrativa, técnica, económica y financiera dentro de la Ley, constituyendo un pliego presupuestal, cuya misión es velar por el fortalecimiento del Sistema Previsional a cargo del Estado.” (ONP 2003, Página Web: www.onp.gob.pe.)’
En la misma página web de la ONP se mencionan las funciones de la misma, las cuales son:
‘“a. Calificar, reconocer, otorgar y pagar derechos pensionarios de los sistemas previsionales, con arreglo a Ley. ’‘b. Mantener los registros contables y elaborar los estados financieros correspondientes a los sistemas previsionales. ’‘c. Emitir y verificar los Bonos de Reconocimiento a que se refiere el Decreto Ley Nº 25897 y cualquier otro título u obligación que se derive de sus fines, conforme a Ley.’‘d. Efectuar la verificación, liquidación y fiscalización de derechos pensionarios que sean necesarias para garantizar su otorgamiento con arreglo a Ley. ’‘e. Coordinar con la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (SUNAT) o la entidad que la sustituya, las actividades necesarias para el control de los aportes recaudados y la obtención de la información requerida para sus procesos administrativos. ’‘f. Realizar los procedimientos administrativos vinculados a las aportaciones, de los sistemas previsionales, conforme al marco legal vigente. ’‘g. Proponer la expedición de normas que contribuyan al mejor cumplimiento de sus fines y opinar sobre los proyectos de dispositivos legales relacionados directa o indirectamente con los sistemas previsionales. ’‘h. Interpretar, para su obligatoria aplicación, la legislación que rige el funcionamiento de los sistemas previsionales. ’‘i. Actuar como Secretaría Técnica del Directorio del Fondo Consolidado de Reservas Previsionales (FCR). ’‘j. Aprobar y administrar su presupuesto con arreglo a las disposiciones legales sobre la materia. ’‘k. Administrar los procesos inherentes al Seguro Complementario de Trabajo de Riesgo (SCTR) y al Fondo Nacional de Ahorro Público - FONAHPU, conforme a la normatividad vigente sobre la materia. ’‘l. Ejercer cualquier otra facultad que se derive de sus fines y los demás que expresamente le confiera la Ley.” (ONP 2003, Página Web: www.onp.gob.pe)’
Como se puede ver de esta enumeración de funciones, la ONP cumple varios roles en la administración y pago de pensiones para el SNP.
Otra manera de ver los antecedentes al SPP es analizando de dónde parte el modelo que se usa en el Perú. En ese sentido, en el siguiente acápite se analizará las principales características del modelo Chileno, el cual sirvió como base para la creación del SPP en el Perú.
1.2.2. Formación de las AFPs en el Perú como adaptación del modelo chileno.
Para entender la adaptación del modelo chileno, valdría la pena entender cómo se creó este sistema en Chile y por qué se realizó esta reforma previsional.
Para Iglesias, Acuña y Chamorro , el proceso de reforma previsional terminó en Mayo de 1981 con el DL 3500 donde se establecía el primer régimen obligatorio de pensiones basado en la capitalización individual de contribución definida, con administración privada y competitiva de los fondos acumulados. El proceso de reforma del antiguo sistema “de reparto” era necesario porque éste había dejado de cumplir eficientemente sus objetivos originales. En Chile, la discusión de la reforma fue larga debido a que no existía una experiencia práctica de un sistema previsional privado.
De acuerdo a estos autores, las opciones que barajaba Chile en 1980 eran tres: (1) hacer una reforma para aumentar la eficiencia administrativa del sistema de reparto vigente, (2) hacer un cambio hacia sistemas de beneficios definidos con acumulación de reservas financieras, es decir, volver al origen de casi todos los sistemas de reparto y (3) hacer un cambio hacia un sistema de contribuciones definidas con acumulación de reservas financieras.
La primera opción se descartó en Chile porque la reforma administrativa del sistema de reparto (uniformizando regímenes, racionalizando su administración y ajustando beneficios) no resolvía el problema de fondo de este sistema. Para José Piñera (Ministro de Trabajo de Chile en ese momento), era un error mantener el sistema de reparto porque no alentaba a la población a esforzarse en su trabajo dado que no había una correlación entre el esfuerzo de éste con la pensión alcanzada luego. Adicionalmente, se hicieron estudios que demostraban que la pirámide poblacional esperada en el futuro no permitiría seguir financiando el sistema de reparto por mucho tiempo más, pese a las reformas administrativas.
La segunda opción de pasar a un sistema de beneficios definidos con acumulación de reservas financieras (o rentas vitalicias por parte de compañías de seguro de vida) tampoco fue aceptada por el alto riesgo y costo de poder cumplir con los compromisos adquiridos . Por un lado, Chile no tenía un mercado financiero desarrollado en ese momento y, por el otro, el sistema hubiese sido muy costoso (al pagar primas y comisiones para garantizar un beneficio definido).
Se optó por la tercera alternativa, es decir, la de capitalización de contribuciones definidas, las cuales se van acumulando a lo largo de la vida activa de cada trabajador para obtener el fondo necesario para su jubilación . El costo obviamente era menor porque no se requería garantizar un beneficio definido, también permite la transferencia de un fondo a otro, lo cual crea competencia, facilita el ahorro voluntario para ajustar el monto de los beneficios a lo deseado por el trabajador y se limita el riesgo de cambios demográficos sobre las posibilidades de financiamiento. Adicionalmente, se establecía una relación directa entre el aporte y el beneficio para cada trabajador al ser una capitalización individual.
Como consecuencia de esta elección, Chile comenzó a preparar los componentes para el funcionamiento de este nuevo sistema. Por un lado, al Estado se le asignó una participación “subsidiaria” , consistente en las responsabilidades de reglamentar y fiscalizar la operación del sistema, así como de garantizar una pensión mínima para aquellos trabajadores que no puedan acumular un mejor monto de jubilación que en el anterior sistema.
El segundo componente fue promover la competencia de entidades privadas, es decir, las AFP, para que comprometieran su patrimonio en la creación de administradoras para que gestionen los fondos, hecho que resultaba clave para eficiencia operativa del sistema .
De los dos párrafos anteriores se desprende la primera relación importante:
En Chile se decidió por un sistema único de pensiones que reemplazó al sistema anterior. No se buscó un sistema complementario ni un sistema paralelo (como ocurrió en el Perú). Las razones presentadas en el libro de Iglesias, Acuña y Chamorro son que la sustitución del sistema favorece la eficiencia económica y enfoca adecuadamente el gasto público a favor de los más necesitados . A la luz de la experiencia peruana, podemos afirmar que con el mantenimiento del SNP en paralelo al SPP, la propuesta Chilena fue más acertada.
El sistema implementado en Chile también limitó los beneficios que otorgaba, siendo estos los de pensiones por vejez, invalidez y sobrevivencia, fijando adicionalmente un giro exclusivo a las instituciones que administrarían los fondos . El SPP peruano copia estas tres prestaciones del sistema chileno.
De acuerdo al estudio, con esto se pretendía alcanzar tres objetivos: (1) garantizar la administración eficiente del sistema, (2) no dejar espacio a las presiones de poderes políticos para beneficiarse o romper la equidad del sistema y (3) focalizar adecuadamente el gasto público en seguridad social .
Otra característica del sistema chileno es la de brindar los mismos beneficios a todos los trabajadores; es decir, sin diferencias por actividad o sector económico en el cual se desempeñen . Esto implicaba que las cotizaciones y condiciones para acceder a los beneficios fuesen únicas (con la excepción de la diferencia de edades de jubilación entre hombres y mujeres). Según el libro de Iglesias, Acuña y Chamorro, esto eliminaba las discriminaciones y las diferencias generadas en los sistemas centralizados y que carecen de sentido en un sistema de capitalización individual. En el caso peruano, al no eliminarse el SNP se mantienen diferencias importantes entre los tres sistemas pensionarios más importantes (como lo veremos luego), donde se encuentran grandes diferencias y privilegios para los afiliados bajo el DL 20530 en detrimento de que están bajo el DL 19990.
El sistema chileno también optó por la afiliación individual, antes que la colectiva o por empresa, dando libertad a cada afiliado para que escogiera la AFP que más se ajustara a sus preferencias y para cambiarse de una a otra, lo cual genera competencia en cuanto a eficiencia y servicio que brindan . En el caso peruano se adoptó el mismo esquema de libertad de afiliación y el concepto del traspaso. Sin embargo, también se permitió la libertad de escoger entre el SPP y el SNP, lo cual deja menos margen en la promoción de la competencia. Adicionalmente, cuando se lanzó el SPP en el Perú, se dieron mayores incentivos para quedarse en el SNP que para afiliarse en el SPP, dado que el porcentaje de aportación en el SNP se mantenía en 3% para el afiliado y 6% para el empleador, mientras que en el SPP el porcentaje de descuento fue de aproximadamente 14% (pagado íntegramente por el empleado), lo que lo hacía comercialmente menos atractivo.
Otra de las características del sistema creado en Chile fue la separación entre el fondo administrado y los administradores, es decir, las AFP. Esto implicaba que la rentabilidad de la cuenta de capitalización individual de los trabajadores dependiera exclusivamente de la gestión de inversiones del fondo y no de los resultados financieros de la administradora . Esto adicionalmente implicaba que la administradora no pudiese garantizar ninguna rentabilidad, con lo cual el patrimonio de las administradoras no tenía que garantizar las inversiones. En el libro de Iglesias, Acuña y Chamorro también se menciona que esto fomentaba la competencia al no requerir la AFP de patrimonios enormes.
Para compensar la separación entre administradora y fondo, el Estado se encargaría de la fiscalización de la correcta administración de cada fondo, mediante reglas muy estrictas en los límites de inversión y necesidades de información para que haya una diversificación adecuada y una transparencia en las inversiones, lo cual garantizaría la seguridad de los recursos del fondo . En el Perú se copió este esquema de separación entre el fondo y la administradora, adicionalmente a la estricta regulación y fiscalización de los fondos por parte del Estado.
De los párrafos anteriores se desprende esta nueva relación, donde por un lado está la relación entre la AFP, el Estado y los afiliados, y por otro lado está la relación entre el fondo de pensiones administrado, el Estado como regulador de las inversiones y las inversiones propiamente dichas del fondo:
Finalmente, el sistema chileno optó por financiar las pensiones por concepto de invalidez y sobrevivencia (viudez y orfandad) con un seguro complementario. Este seguro beneficia a los afiliados activos (aportantes efectivos) a los cuales se les cargaba una prima o comisión por este seguro, y donde interviene una compañía de seguro de vida que asume este riesgo . En el caso peruano se adoptó una figura similar en cuanto al cobro de un seguro de invalidez y sobrevivencia a los a aportantes activos.
La última relación básica que se desprende del párrafo anterior, es decir entre los afiliados activos, las compañías de seguro y los seguros de invalidez y sobrevivencia se juntan con las otras dos relaciones de la siguiente manera:
El cuadro anterior muestra las relaciones básicas entre en Estado (como Superintendencia y como Banco Central), la AFP, el fondo, las inversiones, los afiliados, jubilados y compañías de seguro.
En el siguiente acápite veremos el marco legal del SPP, el cual se basa en la legislación chilena.
1.2.3. Regulación peruana.
En el Perú, el SPP se crea en 1992 con el Decreto Ley No. 25897 y a partir de entonces, se han efectuado una serie de adiciones, mejoras y modificaciones a la ley, perfeccionándose esta hasta nuestros días (remítase al ANEXO 1).
‘El SPP es un sistema altamente regulado dado el objeto y características del mismo, tal como se indica en la síntesis legal de Pablo Martín García:’‘“El SPP tiene como objeto: Contribuir al desarrollo y fortalecimiento del Sistema de Previsión Social en el área de Pensiones. Estando integrado por las AFP, sus afiliados y la SAFP. (Artículo 1º D.S.Nº 004-98-EF).’‘’‘Características: ’‘- El SPP, funciona bajo la modalidad de Cuentas Individuales de Capitalización;’‘- Libre elección, el trabajador puede optar entre el SPP y el SNP, además puede elegir la AFP donde desea afiliarse y la modalidad de pensión;’‘- Conocimiento del destino de los aportes, por medio de los estados de cuenta;’‘- Fiscalización por la SAFP, El estado controla y supervisa el SPP;’‘- Traspaso de Fondos, se pueden transferir los fondos de una AFP a otra; ’‘- Rentabilidad de los aportes, obligación de las AFP de obtener rendimiento para el Fondo;’‘- Relación directa entre el monto de la Pensión y el monto de los aportes, a mayores aportes, mayor pensión.” (Martín García 2003: 17)’
Del mismo objeto social se desprenden algunas relaciones básicas, como la relación de la AFP con sus afiliados y la Superintendencia de AFP (SAFP), como ente regulador, que luego fue absorbida como superintendencia adjunta dentro de la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS). Del mismo texto de Pablo Martín García se obtiene el objeto de las AFP:
‘“Las AFP tienen como objeto, la administración del Fondo, del Encaje y el otorgamiento de las prestaciones previstas en la Ley (jubilación, invalidez, sobrevivencia y gastos de sepelio.)” (Martín García 2003: 19)’
De las características del SPP se desprende varios puntos importantes. Un primer punto es el hecho de que el SPP funciona bajo el concepto de “Cuentas Individuales de Capitalización”, lo cual quiere decir que cada afiliado tiene una cuenta individual (CIC) que refleja la acumulación de sus aportes y la capitalización de sus rendimientos. La CIC es de propiedad exclusiva del afiliado para fines de su jubilación y es administrado por alguna AFP. Sobre la afiliación el texto de Pablo Martín García indica:
‘“La afiliación es la relación jurídica que se produce entre una AFP y un trabajador a través de la cual el trabajador se incorpora al SPP, o ejerce su derecho a traspasarse de una a otra AFP, según sea el caso. (Artículo 1º del Titulo V aprobado por Resolución Nº 080-98-EF/SAFP)’‘La afiliación del trabajador queda perfeccionada con la suscripción del contrato de afiliación; todos los derechos y obligaciones correspondientes a su incorporación al SPP rigen desde el consiguiente otorgamiento, por parte de la Superintendencia de un código de identificación, que se denomina "Código Único de Identificación SPP", el mismo que se mantiene durante la vida del trabajador independientemente de los traslados de AFP que éste decida efectuar. (Artículo 41º D.S. Nº 004-98-EF)” (Martín García 2003: 51)’
Por otro lado, cada trabajador puede afiliarse libremente a una AFP dentro del SPP, o puede optar por el Sistema Nacional de Pensiones (SNP) al afiliarse a la Oficina de Normalización Previsional (ONP). Es importante tener en consideración dos puntos: El primero es que el Perú es uno de los pocos países donde se ha adoptado el SPP en coexistencia con el SNP. En Chile, como hemos visto, las afiliaciones al sistema público se detuvieron cuando se creó el sistema privado.
El segundo punto es que se crea otra relación entre el SPP (a través de las AFPs) y el SNP (a través de la ONP). Dado que muchos trabajadores se trasladaron del SNP al SPP, el Estado reconoció parte de los aportes hechos al sistema público mediante un Bono de Reconocimiento, el cual se traslada a la AFP que el afiliado elige y se redime al momento de la jubilación del empleado. El trámite de entrega del Bono de Reconocimiento y su cobro es de responsabilidad de la AFP al cual el afiliado se traslada. En el texto de Pablo Martín García se menciona lo siguiente:
‘“El Bono de Reconocimiento es un título valor mediante el cual el Estado reconoce a los trabajadores los aportes realizado al SNP, cuando opten por incorporarse al SPP. Los meses a reconocer son para los obreros a partir del mes de agosto de 1936 y para los empleados a partir del mes de octubre de 1962.” (Martín García 2003: 81)’
Otro punto a destacar entre las características del SPP es que el afiliado debe conocer el destino y la gestión de sus aportes mediante el estado de cuenta que la AFP le hace llegar cuatrimestralmente. En este estado de cuenta se detalla los aportes, el cobro de las comisiones de administración y seguro de invalidez y sobrevivencia, así como la rentabilidad obtenida por sus aportes.
La relación entre el Estado y el SPP es otra de las características del sistema, en la cual, el segundo es supervisado por el primero mediante la SAFP . Es decir, el Estado supervisa y controla todo lo que hace la AFP y hace cumplir lo que la ley manda. Para hacer cumplir la ley cuenta con un esquema de infracciones y multas muy detallado. Del mismo texto de Pablo Martín García se menciona:
‘“La Superintendencia de Banca y Seguros ejercerá el control de las Administradoras Privadas de Fondos de pensiones con arreglo a las disposiciones del Texto Único Ordenado de la Ley del Sistema Privado de Administración de Fondos de Pensiones, sus normas complementarias y reglamentarias y demás normatividad aplicable.” (Martín García 2003: 40)’
La siguiente característica del SPP se refiere a la libre transferencia que tiene el afiliado entre fondo y fondo. Esto implica que el afiliado puede trasladarse de una AFP a otra de acuerdo a su conveniencia . Este punto debe garantizar la competencia entre las AFPs, es decir, el afiliado se trasladará a la AFP que le brinde una mayor seguridad, rentabilidad y/o servicio.
La siguiente característica se refiere a la obligación de la AFP de generar una rentabilidad a los aportes del afiliado (antes se pedía una rentabilidad real mínima positiva, hecho que se cambió por la volatilidad de los mercados año a año). Este aspecto es quizás uno de los más importantes dado que el objeto de la AFP es invertir los fondos de la CIC para que el afiliado pueda obtener una rentabilidad sobre lo aportado, y por ende, al momento de la jubilación esta pueda ser digna. Sin embargo, no siempre se puede lograr rendimientos positivos con las estructuras de las carteras y la volatilidad de los mercados. De este punto se desprenden otras relaciones implícitas, una, ya mencionada, la relación entre el afiliado y su AFP de la cual espera buenos rendimientos, y la otra, menos obvia, entre las AFP y el mercado de capitales, es decir, la relación con los proveedores financieros, custodio y emisores de valores. Sobre esto, en el texto de Pablo Martín García se recoge lo siguiente:
‘“El objeto de las inversiones que realiza la AFP con los recursos del fondo, es lograr la máxima rentabilidad dentro de la mayor seguridad, a efectos de brindar las prestaciones del SPP. (Artículo 59º D.S. Nº 004-98-EF)” (Martín García 2003: 148)’
Es importante notar que para controlar la seguridad de las inversiones, la SBS a través de la Superintendencia adjunta de AFPs, norma y controla los límites de las inversiones según tipo de instrumento, emisor, grupo económico, mercado, etc. Adicionalmente a los límites regulados por la SBS, el BCR establece los límites máximos operativos sobre las inversiones. Aquí se genera otra relación entre el SPP y el BCR. En el texto de Pablo Martín García se menciona:
‘“Las inversiones de los Fondos de Pensiones sólo podrán efectuarse en los porcentajes máximos que establece el Banco Central de Reserva dentro de los límites que para tal fin estable el Reglamento de la Ley del SPP (…) Corresponde al Banco Central fijar los límites y sublímites operativos máximos de inversiones e imposiciones por instrumentos, individuales y conjuntos, dentro de los límites establecidos en el Artículo 25º de la Ley. Establecido dicho límite, el mismo no puede ser reducido, salvo acontecimientos extraordinarios que, a juicio del Banco Central, con la opinión favorable de la Superintendencia, así lo justifiquen. (Artículo 76º D.S. Nº 004-98-EF)” (Martín García 2003: 149-150)’
Finalmente, la última característica del SPP se refiere a que el aporte (“…obligaciones que tiene el trabajador afiliado para poder gozar de sus beneficios como un derecho dentro del SPP” ) tiene una relación directa con la pensión (“… tienen derecho a percibir la pensión de jubilación los afiliados cuando cumplan 65 años de edad. Constituye derecho del afiliado jubilarse después de los 65 años. En tal caso se mantienen los derechos y las obligaciones del afiliado, de la AFP y de la Compañía de Seguros” ). En la medida que el afiliado haga mayores aportes, esto se reflejará en la pensión que obtendrá dado que estos aportes se acumulan en su CIC. A diferencia del SNP, donde el aporte va a un sistema de reparto, en donde no importa cuanto se aporte (en tiempo y monto) por lo que no hay una relación directa con la pensión, en el SPP sí hay una relación directa entre el aporte (más la rentabilidad obtenida) con la pensión. Hay un principio de mayor justicia en el SPP dada la relación entre el aporte y la pensión de jubilación. Sin embargo, el SNP puede tener un sentido más de reasignación de recursos en la economía, donde los que más aportan subsidian a los que menos ganan.
En el siguiente acápite veremos la evolución histórica del SPP en el Perú.
1.2.4. Evolución histórica y consolidaciones del SPP
En noviembre de 1992 el SPP fue creado con el D.L. 25897 y en junio de 1993 inicia sus operaciones con la autorización de funcionamiento de ocho AFP, siendo el segundo país en Latinoamérica en iniciar este tipo de sistema.
Las ocho AFP creadas en 1993 fueron: Horizonte, Megafondo, Integra, Providencia, Nueva Vida, Unión, Profuturo y El Roble. La mayoría de ellos con socios extranjeros con experiencia en la industria, especialmente chilenos.
Los trabajadores en ese momento debían optar por pasar al nuevo sistema o mantenerse en el SNP. La ley del SPP dispuso, a su vez, la emisión de Bonos de Reconocimiento para aquellos trabajadores que hubiesen aportado durante un tiempo determinado al sistema público, de modo que se les reconociese parte de su aporte al trasladarse al sistema privado.
Adicionalmente, a los trabajadores dependientes en la etapa de lanzamiento del sistema, se les otorgó un aumento salarial para que compense el aporte a una AFP, de modo que hubiese un aliciente para trasladarse del IPSS al SPP. Este aumento fue de 10.23% (desapareciendo el aporte del empleador al IPSS) más un 3% adicional . Al IPSS el empleado aportaba 3% de su sueldo y un 6% adicional lo aportaba el empleador.
El aporte del trabajador en esta primera etapa fue de un 10% de su remuneración asegurable para su fondo, más la comisión a la AFP (1.91% en promedio), primas de seguro (2.15% en promedio) y un 1% adicional como contribución de solidaridad al IPSS .
El primer año de operaciones de las ocho AFP se caracterizó por una agresiva campaña de afiliaciones, donde las fuerzas de venta eran sustancialmente grandes. Para fines de 1994 ya se contaba con casi un millón de afiliados. Sin embargo, el crecimiento de las afiliaciones disminuyó drásticamente a partir del segundo año, debido al alto costo relativo que era afiliarse a una AFP (sobre todo para los nuevos trabajadores que no recibieron el aumento del 10.23%+3%), cuando el aporte al SNP por parte del empleado era de sólo 3% de su sueldo (el empleador pagaba el 6% adicional) .
El proceso de fusiones y absorciones se inicia en el año 1994 con las absorciones de AFP Providencia por parte de AFP Nueva Vida y de AFP Megafondo por parte de AFP Horizonte. En el año 1996, AFP Profuturo se fusiona con AFP El Roble (quedando el nombre de Profuturo) y en el año 2000 AFP Unión es comprada por AFP Nueva Vida, fusionándose y quedando AFP Unión Vida.
Gráfico 12: Evolución de las consolidaciones de las AFP
Fuente: SBS/SAFP. Elaboración propia
De acuerdo con el libro de Morón y Carranza , las fusiones y absorciones respondieron al limitado tamaño del mercado, donde al comienzo hubo una alta dispersión en cuanto al número de afiliados y monto administrado. Las cuatro AFP que quedan ahora se reparten casi equitativamente el tamaño del mercado en cuanto a número de afiliados, pero no en cuanto a monto administrado donde hay una dispersión mayor porque las carteras de clientes son distintas (en cuanto a ingresos de los afiliados y regularidad en los aportes).
A continuación analizaremos la evolución de las principales variables del SPP mediante una serie de cuadros:
1.2.4.1. Afiliados y aportantes
Como explicamos en el capítulo anterior cuando vimos las comparaciones entre los distintos países de la región, cuando se analiza la evolución de afiliados al SPP, hay que analizar también el grado de penetración de los afiliados sobre la PEA y el grado de aportantes o índice de cotización ajustado.
Cuadro 16: Afiliación y cotización en el SPP (1993-2002)
Año Número de Afiliados Afiliados SPP / PEA urbana (%) Índice de Cotización Ajustado (%)
1993 626 401 7.50 n.d.
1994 961 370 11.20 n.d.
1995 1 130 492 12.80 n.d.
1996 1 549 855 23.51 n.d.
1997 1 735 502 23.74 n.d.
1998 1 980 420 26.36 58.63
1999 2 222 088 28.36 56.45
2000 2 471 593 32.12 55.27
2001 2 692 711 33.03 50.28
2002 2 993 782 36.27 48.97
Fuente: SBS-SAFP.
Como puede observarse en el cuadro anterior, el número de afiliados crece rápidamente al inicio y luego disminuye su crecimiento entre 1994 y 1995 por los pocos incentivos que tenía el nuevo sistema frente al SNP en cuanto a descuentos para el trabajador, adicionalmente a otras diferencias como el acceso a una pensión mínima, la cual existía en el sistema público, pero no en el privado.
En ese sentido, en el año 1995 se realizaron algunas reformas adicionales en el SPP y en el SNP para hacer más atractivo al SPP. En primer lugar, en julio de 1995, se redujo la aportación al fondo de 10% a 8% del salario, se eliminó la contribución de solidaridad de 1% al IPSS y se dio una exoneración del pago del IGV a las comisiones y primas de seguro (Ley No. 26504) . Esta misma ley dispuso que los trabajadores del DL 19990 afiliados al SNP incrementaran su aporte de 9% a 11% y luego a 13% en enero de 1997 (luego de recibir un aumento de 3.3% en sus remuneraciones). Esto hizo que las condiciones de contribución fuesen más equilibradas entre ambos sistemas.
Este cambio de regulación en 1995 hizo que el ritmo de nuevas afiliaciones y el ratio de afiliados sobre PEA urbana se incremente nuevamente en 1996 (de 12.8% en 1995 a 23.5% en 1996) hasta conseguir el ratio de 36.3% en diciembre 2002. Ahora, si sumamos a los afiliados del SPP con los del SNP obtenemos un ratio de afiliados sobre PEA urbana de 44.6%, lo cual para Morón y Carranza:
‘“al medir el impacto de la reforma en función al grado de cobertura previsional alcanzado, se puede afirmar que este ha sido menor de lo deseable”… (adicionalmente dicen)… “El número de trabajadores fuera de algún sistema de pensiones sigue siendo elevado. Lo que es peor, dentro del grupo de trabajadores que sí están afiliados existe un segmento importante que no contaría con protección previsional adecuada.” (Morón y Carranza 2003: 42)’
Esto en parte debido al alto grado de informalidad de la economía peruana y a los pocos incentivos que tiene un trabajador independiente para afiliarse a un sistema previsional en el Perú.
Por otro lado, el crecimiento de afiliados y el ratio de afiliados sobre PEA urbana no refleja la realidad de la cobertura real del SPP. En este sentido es importante ver el ratio de aportantes o cotizantes sobre afiliados. Como se aprecia en el cuadro anterior, el índice de cotización ajustada ha venido cayendo año a año hasta llegar en el 2002 a 48.97%, lo que significa que menos de la mitad de afiliados realmente lograrán obtener una pensión digna dado que no están acumulando en su cuenta de capitalización individual, fuera de no recibir los beneficios del seguro de invalidez y sobrevivencia. Una de las razones que explica la caída del índice de cotización ajustada es el deterioro de la situación económica de los últimos años. Sin embargo, también hay un porcentaje (19.4%) que se afilió y nunca realizaron aportes, y otro grupo que probablemente dejó de cotizar (pese a tener empleo) porque o el empleador retenía pero no aportaba a la AFP o porque no le vio los beneficios a seguir aportando al SPP por edad (muy mayores para acumular lo suficiente para la jubilación) o por desconocimiento.
1.2.4.2. Pensionistas y monto de pensiones
En el siguiente cuadro se muestra la evolución del número de pensionistas, sea por jubilación o por seguro de invalidez y sobrevivencia. Como se puede observar, a pesar de que el número de pensionistas ha crecido exponencialmente, este sigue siendo relativamente bajo comparado al número de afiliados o aportantes debido a la juventud del SPP. En 10 años de creado el SPP es todavía prematuro ver todos los efectos del sistema por el lado de las pensiones.
Cuadro 17: Evolución del número de pensionistas
AÑO JUBILACIÓN INVALIDEZ SOBREVIVENCIA TOTAL
1993 0 0 85 85
1994 0 12 976 988
1995 27 50 2,084 2,161
1996 252 138 4,295 4,685
1997 684 297 7,042 8,023
1998 1,656 568 10,294 12,518
1999 3,163 985 13,470 17,618
2000 5,432 1,708 16,749 23,889
2001 7,643 2,664 20,586 30,893
2002 10,514 1,838 20,397 32,749
Fuente: SBS a Diciembre 2002. Elaboración: Asociación de AFPs.
Esta información se puede ver en el gráfico siguiente:
Gráfico 13: Evolución del número de pensionistas
Del mismo modo, las pensiones promedio obtenidas a los 10 años de creado el sistema son bajas por el poco tiempo de acumulación en las cuentas individuales de capitalización. Sin embargo, a pesar del poco tiempo de acumulación, las pensiones promedio obtenidas en el SPP ya son mayores a las pensiones promedio en el SNP.
Cuadro 18: Pensiones promedio en el SPP y en la ONP
Fuente: SNP (boletines de la SBS) y ONP (página web de la ONP). Elaboración: Propia
1.2.4.3. Fondo de Pensiones y Rentabilidad
El siguiente cuadro muestra la evolución del fondo administrado por las AFP. Como se puede observar, el crecimiento viene siendo exponencial sobre todo en los dos últimos años, en el que la rentabilidad pasa a ser un componente cada vez más importante.
Cuadro 19: Evolución del fondo administrado
AÑO MILLONES US$ CRECIMIENTO US$ VAR. % US$ MILLONES S/. VAR % S/.
1993 29 62
1994 260 231 805.9% 567 818.6%
1995 581 321 123.6% 1,343 137.0%
1996 949 368 63.3% 2,468 83.7%
1997 1,510 561 59.1% 4,108 66.5%
1998 1,733 223 14.7% 5,459 32.9%
1999 2,406 673 38.8% 8,445 54.7%
2000 2,752 346 14.4% 9,700 14.9%
2001 3,622 870 31.6% 12,467 28.5%
2002 4,527 905 25.0% 15,906 27.6%
En gráfico siguiente se observa la evolución del fondo, pero dividiendo cuánto corresponde a las aportaciones y cuánto a la rentabilidad obtenida. Como se puede observar, la rentabilidad acumulada del fondo representa cada año un porcentaje mayor del fondo administrado total, llegando al 2002 al 35% del fondo.
Gráfico 14: Evolución del fondo administrado / aportación y rentabilidad
Fuente: Boletines mensuales de la SBS. Elaboración: AFP Horizonte
Es importante apreciar en siguiente gráfico que hubo dos años donde la rentabilidad fue negativa: en 1998 por la crisis Asiática y Rusa y en el año 2000 por los problemas políticos internos del fin del gobierno de Fujimori y la crisis brasilera.
Gráfico 15: Rentabilidad nominal y real anual de la cartera administrada
Fuente: Boletines mensuales de la SBS. Elaboración: Asociación de AFP.
Sin embargo, a pesar de esos dos años negativos, la rentabilidad real acumulada anualizada de la cartera (sin incluir las comisiones) es positiva desde el comienzo del SPP. La rentabilidad real acumulada anualizada desde el inicio del sistema hasta el 2002 fue de 6.57%, como se puede ver en el gráfico siguiente. Es importante indicar también que en los dos últimos periodos completos, es decir las rentabilidades anualizadas acumuladas del 2000-2002 y del 2001-2002 han sido extraordinariamente altas.
Gráfico 16: Rentabilidad real acumulada anualizada de la cartera administrada
Fuente: SBS, Diciembre 2002. Elaboración: Asociación de AFP.
Adicionalmente, si se compara la rentabilidad de las inversiones del SPP frente a otras alternativas de inversión en el Perú, el rendimiento acumulado es mucho más atractivo como lo podemos ver en el siguiente gráfico.
Gráfico 17: Rendimiento acumulado en nuevos soles de algunas alternativas de inversión (1994-2002)
Fuente: BCR, SBS-SAFP, Elaboración: Morón y Carranza
Por otro lado, si medimos la evolución del fondo administrado sobre el PBI, nos encontramos que el fondo es cada vez más relevante dentro de la economía peruana, llegando al 2002 al 8% de la misma.
Cuadro 20: Tamaño del fondo administrado respecto al PBI
AÑO PBI Nominal (MILLONES US$) VAR PBI FONDO (MILLONES US$) FONDO/PBI
1993 38,887 4.77% 29 0.1%
1994 43,873 12.82% 260 0.6%
1995 47,637 8.58% 581 1.2%
1996 48,823 2.49% 949 1.9%
1997 52,119 6.75% 1,510 2.9%
1998 51,842 -0.53% 1,733 3.3%
1999 52,335 0.95% 2,406 4.6%
2000 53,973 3.13% 2,752 5.1%
2001 54,081 0.20% 3,622 6.7%
2002 56,893 5.20% 4,527 8.0%
Fuente: PBI BCRP y Fondo SBS a Diciembre 2002. Elaboración: Asociación de AFP.
Gráfico 18: Evolución del fondo administrado como % del PBI
Uno de los objetivos de la creación del SPP era generar ahorro interno en la economía. En el cuadro siguiente se puede observar como el fondo administrado por las AFP representa cada vez más un porcentaje importante del ahorro interno. En los dos último años, 2001 y 2002, el ratio de tamaño del fondo sobre ahorro interno se ha incrementado exponencialmente a 40.9% y 48.5%, respectivamente.
Gráfico 19: Evolución del fondo administrado como % del ahorro interno.
Fuente: Ahorro Interno BCRP y Fondo SBS a Diciembre 2002. Elaboración: Asociación de AFP.
Otro de los objetivos de la creación del SPP fue la de desarrollar el mercado de capitales peruano. En el cuadro siguiente podemos ver la importancia de las inversiones en renta variable del SPP respecto a la capitalización bursátil de la BVL.
Gráfico 20: Evolución de la cartera de renta viable de SPP y la capitalización bursátil en la BVL
Fuente: Nota semanal del BCRP y Boletines Mensuales del la SBS. Elaboración AFP Integra.
También se puede ver la importancia del SPP en las inversiones en bonos. En el gráfico siguiente se observa la participación de las AFP en el total de bonos en circulación.
Gráfico 21: Participación de las AFP en el total de bonos en circulación
Fuente: Nota semanal del BCRP y Boletines Mensuales del la SBS (no incluye bonos del Gobierno). Elaboración: AFP Integra.
1.2.4.4. Comisiones y costo del SPP
Como ya hemos visto, los afiliados al SPP deben pagar dos tipos de comisiones, la comisión variable que es la retribución a la administradora y la comisión de seguro que sirve para pagar la póliza de seguro de invalidez y sobrevivencia.
Actualmente, del 11.5% de la remuneración que el afiliado realiza como contribución total, el 8% corresponde al aporte obligatorio al CIC, el 2.26% corresponde a la comisión variable y el 1.24% al costo del seguro.
Como veremos más adelante en el presente trabajo, el costo de las comisiones es uno de los puntos más discutidos entre los distintos actores del sistema. Si la comisión se expresa como porcentaje de la contribución total, esta se percibe como elevada. Esto debido a que si se descompone el desembolso total del trabajador, el 69.6% corresponde al aporte a su CIC, el 19.6% se destina a pagar la comisión de la administradora y el 10.8% a pagar la prima del seguro.
En cuanto a la evolución de las comisiones, el costo del seguro se han ido reduciendo (43.9% desde que se creo el sistema), mientras que las comisiones de la administradora se ha mantenido relativamente estable, con una pequeña reducción en los últimos dos años (4.35%).
Gráfico 22: Evolución de la comisión total del SPP (1993-2002)
Fuente: SBS-SAFP. Elaboración: Morón y Carranza
Si bien, como dice Morón y Carranza, el costo administrativo que debe cubrir el trabajador es significativo, esto no queda tan claro respecto al costo relativo entre el SPP y el SNP. En el SNP el aporte es mayor al SPP, sin embargo el sistema público no diferencia cuánto es aporte ni cuánto es comisión, debido a que es un sistema de reparto. Lo que habría que comparar más adelante es el “costo” del aporte en ambos sistemas, versus el beneficio que se obtiene al momento de la jubilación.