Source: http://cartaeconomica.com/comprendiendo-correctamente-la-tributacion-en-el-salvador/
Timestamp: 2017-09-20 09:24:58
Document Index: 226664202

Matched Legal Cases: ['artículo 223', 'artículo 131', 'artículo 204', 'artículo 223', 'artículo 225', 'artículo 7', 'artículo 7']

Comprendiendo correctamente la tributación en El Salvador | Carta Economica
La legislación tributaria de El Salvador se ha complicado en los últimos años, entre las causas de este fenómeno está la dolarización de la economía a partir del 2001, esta decisión de política económica plasmada en la Ley de Integración Monetaria dejó al país solamente con la política tributaria y el endeudamiento para obtener ingresos; la otra causa es la adopción del modelo neoliberal que permite con mucha facilidad el ingreso de capitales al país y de igual forma se retiran, esto dificulta a la Autoridad Tributaria la recaudación de impuestos derivados de la actividad empresarial, de tal suerte que el país se ha visto obligado a establecer impuestos que se conocen como rentas cedulares, también conocidos como retenciones con carácter de pago definitivo, las cuales gravan eventos económicos específicos.
La forma en cómo la Autoridad Tributaria ha enfrentado la necesidad de legislar para afrontar la creciente necesidad de recursos financieros para el Estado, para controlar los beneficios de la movilidad de capitales creada por el modelo neoliberal y los beneficios económicos derivados de actividades económicas no tradicionales relacionadas con las comunicaciones y la informática, ha sido a través de la casuística, es decir, cuando la Autoridad Tributaria ha conocido de una determinada actividad económica o forma de proceder de las empresas ha recomendado cambios en las leyes tributarias (Impuesto Sobre la Renta e IVA), las cuales tienen que ver con la creación de hechos generadores muy específicos, con el resultado que ahora tenemos leyes tipo “menú”, en las cuales se encuentra una lista larga de los hechos económicos gravados, de los exentos, de los gastos que son deducibles y los que no son deducibles para fines del impuesto sobre la renta, lo que debe entenderse por servicio o que le constituye transferencia de dominio de bienes muebles corporales, etc.
En ese afán de describir en las leyes los hechos económicos gravados o exentos, se ha caído en el absurdo de decir que otorgar préstamos es una actividad de servicios, pero sin decir que es exenta del IVA, solamente cobra este impuesto por los intereses generados por ese servicio; siendo el préstamo o muto de dinero un contrato traslativo de dominio, por consiguiente, el monto del capital prestado debería ser objeto de IVA, pero en la práctica no lo es.
Lo recomendable es que la ley sea genérica y abstracta (para todos y en todos los casos), pero para ello debe haber un conocimiento profundo de lo que se pretenden regular y una definición precisa de los alcances de la ley. La Ley de Operaciones Financieras es un ejemplo contrario a esto, pues en lugar de decir que se trata de una ley que grava la transferencia de dominio del dinero contiene una serie de ejemplos de lo que se pretenden gravar, pero todos los ejemplos redundan en la transferencia de dominio; está claro que quien la diseño sabía lo que quería gravar pero no lo pudo decir técnicamente; luego en esa ley que se supone contiene un impuesto indirecto (a una actividad económica) señala quienes son los contribuyentes, como si se tratase de una ley que tiene un impuesto directo o las personas, por eso dejó por fuera de la obligación de tributar a los sujetos que para esa ley no son el sistema financiero y que otorgan préstamos, pero no se cuidó de dejarlos en la lista de exentos. ¿Cómo se resuelve esta contradicción? Quién sabe.
Debido a esta complejidad de la legislación tributaria conviene tener claridad de los conceptos básicos de los tributos en razón de ello exponemos los siguientes:
Los tributos son prestaciones en dinero que el Estado establece con el objeto de obtener recursos para el cumplimiento de sus fines; por eso es que los tributos existen desde que nace el Estado y existirán mientras exista este último porque son indispensables para su sostenimiento, en tal sentido debemos entender que los tributos son parte esencial de los ingresos corrientes del Estado. También se puede decir que los tributos son derechos económicos de la Hacienda Pública, pues así lo establece el artículo 223 de la Constitución de la República.
El poder de crear tributos corresponde a la Asamblea Legislativa, según establece la Constitución en el ordinal 6º del artículo 131, de manera exclusiva cuando se trata de impuestos; y los Municipios pueden crear tasas y contribuciones, según lo establece el artículo 204 de la Carta Magna.
Los tributos se pueden clasificar con relación a la existencia o no de una contraprestación, así:
Son prestaciones en dinero con carácter obligatorio, sin que exista para el obligado el derecho a pedir contraprestación o beneficio inmediato. El hecho que da origen al impuesto está constituido por negocios, actos o hechos que ponen de manifiesto la capacidad económica de quien lo debe pagar.
Los impuestos tienen la característica que se pagan o enteran al Estados en forma recurrente por períodos previamente establecidos.
Son los precios que se pagan en dinero por la prestación de servicios públicos individualizados. Son servicios públicos cuando se lleven a cabo mediante cualquiera de las formas previstas en la legislación y su titularidad corresponda a un ente público. Algunos ejemplos de servicios públicos por los que se cobran tasas son: la inscripción de documentos en los registros públicos o la recolección de desechos sólidos.
Las tasas generalmente se pagan cuando se hace uso del servicio o por períodos recurrentes, cuando se trata de servicios que se prestan de forma sucesiva, como los de recolección de desechos sólidos o el de alumbrado público.
Es la prestación a favor de Estado por beneficios derivados de la realización de obras públicas y tiene como consecuencias: el aumento de valor de los bienes de quien paga el tributo o beneficios que reciben los contribuyentes como miembro de una comunidad. Algunos casos en los que es factible cobrar estos tributos son la construcción de obra vial, a los propietarios de terrenos colindantes con la obra o cualquier otra obra física, como desagües, cloacas y otras similares que beneficien a los dueños de inmuebles beneficiados.
En este tipo de tributo se sustituye el principio de la capacidad contributiva por el beneficio. Quiere decir, que no paga más el que más tiene, sino que paga más el que más se beneficia por la obra en cuestión.
Las contribuciones especiales se pagan solamente una vez, no obstante, el Estado puede otorgar pagos fraccionados pero esto no cambia la naturaleza que es un solo pago.
2.4 Aportes o contribuciones parafiscales
Son prestaciones a favor del Estado que afectan a un determinado grupo social o económico, y se utilizan para el beneficio del propio sector. El manejo, administración y ejecución de estos recursos se hace exclusivamente en la forma dispuesta por la ley que los crea y se destinarán sólo al objeto previsto en ella. Estos aportes o contribuciones son obligatorios y no confieren al ciudadano el derecho a exigir del Estado una contraprestación inmediata o directa. Algunos ejemplos son el FOVIAL, FOSALUD, la contribución al presupuesto de la Superintendencia del Sistema Financiero (que hacen las entidades del Sistema Financiero).
Generalmente se pagan o enteran a entidades estatales en forma recurrente por períodos previamente establecidos.
En nuestro país se cuestiona este tipo de tributos porque el artículo 223 de la Constitución de la República establece que los tributos forman parte de la Hacienda Pública y el 224 que todos los ingresos de la Hacienda Pública forman un sólo fondo destinado de manera general a las necesidades y obligaciones del Estado, por consiguiente, las contribuciones o aportes parafiscales deberían pasar por el fondo general y luego separarse para los destinos específicos, como lo permite el artículo 225 de la Constitución.
Suele incluirse en este concepto a las cotizaciones por seguridad social o de fines previsionales; no obstante, este tipo de contribuciones si bien se destinan para los fines del Estado, no son parte de los ingresos corrientes de éste, por consiguiente, merecen una consideración especial.
A cada tributo le corresponde un marco normativo propio, el cual determina sus elementos o componentes, éstos son:
El Código Tributario define al Estado como sujeto activo de los tributos; pero éste se puede desdoblar en dos partes, primero como la autoridad que tiene la facultad de crear el tributo; y segundo el acreedor de la suma de dinero que se recauda con el tributo y que tiene la capacidad de exigir que se cumpla con esa prestación.
El Código Tributario considera como sujetos pasivos al obligado en calidad de contribuyente, es decir, al deudor del tributo; y al obligado en calidad de responsable, éstos son los agentes de retención y percepción, los representantes de los contribuyentes y en los entes colectivos en determinados casos.
3.3 Hecho generador, imponible o gravable
Es un o conjunto de hechos o eventos abstractos, previstos en la ley cuya realización origina el nacimiento de la obligación tributaria. Sin duda, constituye el parámetro de referencia a partir del cual un gravamen se hace identificable y puede ser diferenciado de otro.
3.4 Base gravable o base imponible
La base gravable o imponible es la magnitud o la medición, la cual se puede expresar en valores monetarios o como unidad de medida sobre la que se aplica la tarifa o alícuota correspondiente. Algunos ejemplos de base imponible o gravable son: el valor de la propiedad, la renta o ingresos obtenidos, caudal hereditario, la contraprestación, el peso y otras mediciones que permitan determinar el impuesto.
3.5 Alícuota, tasa o tarifa
Es la magnitud o proporción que se aplica a la base gravable o imponible y en virtud de la cual se determina el valor final en dinero que debe pagar el contribuyente.
Exenciones, beneficios e incentivos
Las exenciones tienen como finalidad neutralizar los efectos de la configuración del hecho generador o imponible, de tal suerte que aunque esté configurado, no nace la obligación tributaria o nace por un importe menor. En sentido estricto, la exención debe reunir el requisito de ser genérica, es decir, aplicar para todos los sujetos o para todos los hechos generadores.
Las exenciones pueden ser subjetivas y objetivas. Las primeras son las que tienen efecto en relación con las personas obligadas en concepto de contribuyentes; y las segundas son aquellas que surgen, se dan en razón del hecho generador o imponible.
Cuando se trata de exenciones que se otorgan a determinados sujetos pasivos, es decir, que no son genéricas, sin que el sujeto pasivo tenga una obligación correlativa, se está en presencia de un beneficio tributario.
Se pueden llamar incentivos fiscales a las exenciones que se otorgan a favor de sujetos pasivos, cuando éstos tienen que cumplir con determinadas obligaciones, como por ejemplo: abrir cierta cantidad de empleos o invertir determinadas sumas o llevar a cabo acciones en beneficio de la ecología, etc.
No imposición, hechos no sujetos o no regulados
En toda ley tributaria existen operaciones, transacciones o hechos económicos gravados y exentos, pero al confrontar la Ley con la realidad siempre surgen algunos que no son gravados ni exentos; a éstos se les suele llamar no sujetos, no regulados o no imposición.
Suele ocurrir que al comparar una transacción con el hecho generador encuadra perfectamente en éste, pero resulta que la ley es de aplicación territorial y si la transacción se realizó fuera del territorio donde obliga la ley, ésta no es gravada, pero tampoco es exenta. Esto es sólo un ejemplo, pueden resultar otros casos.
Al no poder encuadrar esas operaciones en ninguna de las dos categorías quedan fuera de la aplicación de la Ley, porque según el inciso tercero del artículo 7 del Código Tributario no se puede hacer uso de la analogía para extender más allá de sus términos el ámbito del hecho imponible o el de sus exenciones.
Entendemos que en el caso del Código Tributario al mencionar el hecho imponible se está refiriendo al hecho generador, porque somos un país en el que toda ley secundaria es de aplicación nacional, por consiguiente, no tiene sentido entender el concepto “ámbito” del inciso tercero del artículo 7 del Código Tributario, como un espacio territorial y temporal, porque no puede existir interpretación analógica para decidir el espacio territorial y temporal de la aplicación de la ley. Dicho lo anterior se comprenderá que la aplicación analógica no se puede usar para establecer hechos generadores ni exenciones.
Y es correcto que no se pueda hacer uso de la analogía para establecer el hecho generador y las exenciones, para evitar la inseguridad jurídica del Estado y de los contribuyentes.
Elusión fiscal o tributaria
La elusión consiste en evitar el pago de determinados tributos, utilizando para ello figuras y estrategias legales. Es frecuente que se produzcan ambigüedades en los textos legales que dan lugar a diferentes interpretaciones.
La elusión también puede ocurrir porque las leyes tributarias de los países, territorios o Estados no son uniformes. Lo mismo ocurre con la legislación mercantil. Por ello es que contando con estas diferencias normativas, en muchos casos es posible reducir sustancialmente o incluso evitar el pago de impuestos de manera legal.
La leyes que son en exceso descriptivas o casuísticas (tipo menú) como las de El Salvador, son las que más facilitan la elusión porque basta adoptar una forma legal diferente a la gravada, aunque en sustancia sea otra, para eludir el pago de impuestos. Por esa razón es que las leyes tributarias deben ser genéricas y abstractas (lo más posible), es decir, que se puedan aplicar para todos y en todos los casos.
Para poner en práctica la elusión es necesario contar con un asesoramiento legal y tributario adecuado. Por eso son las multinacionales y entidades financieras las que por lo general se benefician más de ella, al disponer de la estructura internacional y los recursos necesarios para poner en marcha auténticas estrategias de ingeniería fiscal.
La elusión fiscal no es un delito, pero es fácil comprender que no es vista con agrado por las autoridades tributarias. Al fin y al cabo por culpa de ella pueden llegar a perder una parte importante de su recaudación.
Evasión fiscal o tributaria
La evasión fiscal o tributaria es una actividad ilícita que consiste en no pagar de forma consciente y voluntaria algún tributo, habitualmente está contemplada como delito o como infracción administrativa.
Los impuestos que por lo general son el rubro más importante de los tributos se pueden clasificar así:
Se conocen como impuestos directos aquellos que recaen sobre una persona determinada, sea esta natural o jurídica, y tiene como objeto gravar los ingresos, la utilidad o beneficio obtenido o el patrimonio; como se comprenderá, se fundamenta en la capacidad económica o contributiva del sujeto obligado. Algunos ejemplos de estos impuestos son: el impuesto sobre la renta, el impuesto sobre el patrimonio y el impuesto predial.
Tienen la característica de ser intransferibles, es decir, la persona sobre la que recae el impuesto no puede trasladarlo en forma directa a otro sujeto, debe asumirlo con su propio patrimonio.
Los impuestos indirectos son los que recaen sobre hechos o actos de naturaleza económica, como el consumo de bienes y servicios, o sobre transacciones, como la transferencia de dominio de bienes o recursos financieros. Indudablemente que el impuesto lo termina pagando una persona pero lo hace a través del consumo o de la realización de transacciones.
Algunos ejemplos de estos impuestos son el IVA, el impuesto a las operaciones financieras y los impuestos a los combustibles.
El desenvolvimiento de la economía mundial 2014