Source: http://carlostardiocordon.blogspot.com/2009/02/
Timestamp: 2017-08-24 00:54:42
Document Index: 85040329

Matched Legal Cases: ['artículo 12', 'artículo 7', 'artículo 2', 'artículo 36', 'artículo 36', 'artículo 36']

Con esta "carta abierta" es la segunda vez que nos dirigimos a todos los Presidentes de Colegios Provinciales de Enfermeros del Estado, que afecta, obviamente, a todos los miembros de los órganos colegiados de esos mismos Colegios. Y nos atrevemos a hacerlo así, públicamente, por la sencilla razón de estar en juego el futuro de esta "Profesión", sí, profesión en entrecomillado, porque a una Profesión de la que se pretende que sea el "INSTRUMENTO" de otra, como es la médica, eso no es Profesión, sin entrecomillar. También se le llamó en su día "profesión" a lo que era un mero "auxiliar sanitario titulado".
¡QUE SOMOS DERROTISTAS!.
Pués están ustedes en su perfecto derecho de consultar a un Abogado las normas que le señalamos: una, el Real Decreto 1393/2007, de 29 de octubre; el Acuerdo de Consejo de Ministros del día 8 de febrero de 2008, publicado por Resolución de 14 del mismo mes y año, y, por último, la Orden del Ministerio de Educación, de 3 de julio de 2008, sobre requisitos para VERIFICAR LOS PLANES DE ESTUDIO QUE APRUEBEN LAS UNIVERSIDADES.
Primero.- El artículo 12.9 de aquel Real Decreto dice lo que allí se ordena.
Segundo.- El acuerdo de Consejo de Ministros, lo damos por reproducido, no obstante, llamamos la atención de uno de los objetivos que deberán cumplir los planes de estudio, que dice: Normas reguladoras de la profesión. Los P.E. conducentes a la obtención de los TÍTULOS universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de la profesión de ENFERMERÍA garantizarán la adquisición de las competencias necesarias para ejercer la profesión de acuerdo con lo regulado en la normativa aplicable".
En principio, no sabíamos que hubiera más de un título que habilitara para el ejercicio de la Profesión Enfermera, puesto que los Planes de estudio sí que podrán ser "diferentes", donde fuera posible, pero el título se presume único, EN SINGULAR; y esto ya llama la atención. Y en cuanto a la normativa aplicable para ejercer la Profesión sólo puede serlo la Ley 44/2003, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, en concreto su artículo 7.2,a) en relación con su artículo 2º. Quiere ello decir que el REAL Y EFECTIVO ejercicio de la Profesión; o mejor expreado, lo que deberemos entender por Cuidados Enfermeros, será aquello que contengan los Planes de estudio, porque, obviamente, no se podrá ser "profesional" de unas competencias que no han sido ni tan siquiera enunciadas en los específicos planes de estudio.
De ahí que ya se diga en ese Acuerdo de Consejo de Ministro que los planes de estudio conducentes a la obtención de los TÍTULOS universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de la profesión de ENFERMERÍA garantizarán la adquisición de las competencias necesarias para ejercer la profesión de acuerdo con lo regulado en la normativa aplicable.
Y Tercero.- Aquí es donde cobra especial relevancia el contenido de la Orden Ministerial de 3 de julio, que establece como competencias necesarias las siguientes (entre otras):
•Conocer el uso y la INDICACIÓN de productos sanitarios vinculados a los cuidados de enfermería.
•CONOCER los diferentes grupos de fármacos, los principios de su autorización, uso e indicación, y los mecanismos de acción de los mismos.
CONCLUSIÓN.- Pues bien, todas estas materias vienen en la Directiva 77/453/CEE, de 27 de junio, plenamente vigentes, por haber sido ratificadas por la Directiva 36/2005; como, igualmente constan las asignaturas de Parasitología, Virología y Bacteriología, entre otras, que el señor inquilino-empresario-presidente ha debido, también, olvidar, pero que aludio a ellas indirectamente en uno de esos mítides, a la hora de hablar de "infecciones nosocomiales", como algo novedoso, cuando el puesto de trabajo existe en los Estatutos del año 1973.
MENTIRAS Y MÁS MENTIRAS.- El problema es que así hemos estado treinta años, desde que se crearon las Escuelas Universitarias de Enfermería, cuyo efecto de la titulación ha ido perdiendo crédito y respaldo social en relación con sus antecesores los ATS y Practicantes. Aquí los únicos que han hecho su agosto han sido aquellos que se han servido del curso de nivelación de ATS por el de DUE, hacer dos cursos de Antropología (algunos) y el Doctorado (no se explica muy bien en qué, pero se han expedido títulos así). Y todo eso ¿a costa de qué?.
SIGAMOS, ¡QUE VAMOS POR BUEN CAMINO!. Pregunten en las instituciones sanitarias y ¡ya verán la motivación del personal con tanta mentira y patraña!: licenciatura, especialidades, Bolonia; sigamos, que estamos !a punto de conseguirlo! ... el descalabro ¡claro!. La historia se repite, pero CON EL MISMO AUTOR, ¡QUE YA ES DIFÍCIL!.
Publicado por Carlos Tardío Cordón en 6:37
Como ya todos nos conocemos, en referencia a las personas que ocupan cargos en la Organización Colegial de Enfermeros, por el simple motivo de que somos "los mismos" -salvo alguna excepción-, les cuento lo que sucedio en Sevilla con motivo de mi intervención, en la que intenté aclarar al inquilino-presidente-empresario del Consejo General que la ordenación del ejercicio profesional es una atribución de la Ley a los Colegios, y que él no podía hacer ese trueque de "acreditación" por dejación de funciones. La respuesta es que me fuera a una Facultad de Derecho, ya que aquello era una Asamblea de Presidente; y le hicimos caso; pero, a cambio, el siguió en sus treces: cambiar las atribuciones legales a los Colegios para que ordenen el ejercicio de la Profesión a cambio de que le acreditaran los cursos que se imparten desde esa "Escuela", que él dice que es del Consejo General.
Pues si la Escuela es del Consejo General y tiene -porque tiene que tener- beneficios, ¿dónde están?.
El asunto es que yo cumplí con lo que "me ordenó" pero él, a cambio, se quedó con la "acreditación" de los cursillitos, que es más sustancioso, económicamente hablando. Y lo hizo, ¡vaya que si lo hizo!; y así hoy nos vemos abocado a tener que satisfacer "prebendas" a cambio de la dichosa "acreditación".
No obstante, es cierto que a través de la correspondiente Comunidad Autónoma, también es posible acceder a esa "acreditación", y así nos evitamos el tener que pagar "tributos al cesar". Por este motivo, en los Presupuesutos del Consejo General existe un capítulo de gastos dedicado a la "reversión" del veinticinco por ciento de la cuota del Colegio al Consejo General que, al mismo tiempo, sirve para financiar esos "cursillitos", ¡y algo más!, "ingeniería financiera" que es donde algunos Presidentes provinciales "juegan su baza", figurando como "coordinadores" o "directores" de esos programas, por llamarle de alguna manera.
En cuanto a la ordenación del ejercicio de la Profesión, ya lo han dicho los tribunales de todo orden y jurisdicción: es competencia de los Colegios Profesionales, y no hay que hacer mucho esfuerzo para demostrarlo, es lo que se conoce en el argot jurídico como "Ope legis"; es decir, que es competencia de la Organización colegial porque así lo dispone la Ley, no ya sólo para ordenar el ejercicio de la profesión Enfermero, sino su desarrollo, a través del correspondiente método o proceso científico, que es justo lo que no ha hecho, hace, ni hará el ínclito inquilino-presidente. Y no lo hace porque no quiere, ya que personas con conocimientos los hay -pero de verdad, no los que él tiene-. Esta es la realidad legal y material, pero que el inquilino-presidente-empresario no hace, ni tiene ganas ni voluntad de hacer (son más de veinte años como presidente y no lo ha hecho).
LA HISTORIA SE REPITE.-
Y esto es lo que se propone con el tema de la prescripción en la Comunidad Autónoma de Andalucía, de ahí que le parezca "bueno" lo pactado entre el Consejo Andaluz de Médicos y Enfermeros, cuya valoración es tan negativa como que han vuelto a "resucitar" el texto franquista del año 1960, cuando allí se escribio que no podríamos hacer nada sin contar con la "orden médica" o bajo su supervisión. Y esto es tan cierto como que basta para ello con remitirse a lo acordado, fiel reflejo de aquel texto reglamentario previsto entonces para unos "auxiliares sanitarios", que es el rango que tenía aquel título de A.T.S. del año 1.953. Y es tan cierto como que su contenido nos lo recordó el inquilino-presidente del Consejo General en una Circular del año 1997, ¡vamos!, literal, además de con su correspondiente remisión a aquel Decreto de 1960, ¡y eso que los estudios se transformaron en el año 1977, como estudios universitarios, que "habilitan" para ejercer una Profesión, no una actividad profesional, eso que en las Escuelas algunos "docentes" dice sobre "actividades propias, delegadas y tareas".
Y ahora nos volverá a hablar de Bolonia, de la "licenciatura", y de todo lo habido y por haber. ¡Patrañas y más patrañas!. Nada nuevo porque "Bolonia" a los estudios de Enfermería, ni le va ni le viene; de hecho su regulación sigue siendo la Directiva 77/453/CEE, de 27 de junio, a la que ese señor le tiene pánico. ¿Y saben por qué?, por el simple motivo de que en élla se establece el contenido de los Planes de estudio, estructura y contenido que, según vemos, jamás se establecerán en este País: Bioquímica; Radiología; Parasitología; Virología; Bacteriología, y otras materias de obligado cumplimiento que sistemáticamente olvida -con saña. Esto no le interesa-.
Me podrán decir que ahora el Plan de estudio va a durar cuatro años, en lugar de tres; sí, pero, entonces, añadiré que el contenido sigue siendo el mismo, aunque repartido en cuatro años. ¿Y por qué ahora sí y antes no?. No obstante, si se fijan bien, son tres módulos de 60 créditos cada uno y el cuarto consta de 90 créditos, lo que hacen un total de 270 créditos, que no son los 240 que nos venden. No obstante, nos faltan otros 220 créditos.
El Plan de estudio que IMPONE la Comunidad Europea es de 4600 horas mínimas, lo que se traduce en no menos de cinco años su estructura, además del contenido allí previsto; y esa Directiva Europea está plenamente vigente. Luego, lo legal es transponer ese contenido a este País, no nos sirven "milongas" ni venta de "humo", porque lo que cuenta es lo que se escribe en el Boletín Oficial del Estado, que vuelve a faltar a esa transposición. ¡Vean los objetivos competenciales y se darán cuenta de lo que digo!: se nos permite "indicar" productos sanitarios, pero sólo "conocer" los efectos farmacológicos de los medicamentos; diferencia sibelina pero muy importante a efectos Profesionales (Orden de 3 de julio de 2008). No vamos a poder "convencer" a ningún Juez si se mantiene en esos "objetivos competenciales" previstos en esa Orden Ministerial que sí podemos "conocer e indicar productos sanitarios", pero sólo "conocer los diferentes grupos de fármacos, los principios de su autorización, uso e indicación, y los mecanismos de acción de los mismos", ya que hasta tanto no se modifique la Ley del Medicamento, todos sabemos que únicamente están "autorizados" para prescribir los Médicos y los Odontólogos.
¿POR QUÉ NOS TIENE QUE PASAR ESTO?
¿Qué le hemos hecho como Profesión al inquilino-presidente-empresario para que nos trate así?. ¿Cuál será el motivo?. Por nuestra parte, intentamos divulgar todo esto, esperando que alguna persona o grupo de personas se interesen por lo que decimos, lo comprueben y les remuerda la conciencia por su "aquiescencia". El efecto es, simplemente, ver cómo entre unos y otros nos engañan, ¡y de qué manera!. Los responsables de las enseñanzas, los de sanidad, ¡y hasta el mismísimo inquilino-presidente-empresario del Consejo General!. Al final, lo que evidenciamos todos son los resultados; y los resultados no son otros que vuelta a los años 1950/1960, cuando esta Profesión tenía la consideración de "auxiliar sanitario". ¡Ya veremos quién va a acreditar la posibilidad de "prescribir" esos medicamentos que se anuncian en los medios de comunicación!.
Leíamos una Sentencia del Tribunal de Justicia de la Comunidad Europea, referida a una "homologación" que se llevó a cabo en el Ministerio de Educación solicitada por un ciudadano Italiano. Este señor obtuvo así la homologación de un "título" de Ingeniero Técnico, especialidad mecánica, que obtuvo en Italia por el que se expide en España. El Ministerio Español, ¡ni corto ni perezoso! se lo homologó, con lo cual accedio al Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Cataluña.
Una vez obtenida la "homologación" del título italiano por el Español, volvio a su Páis, para que le convolidaran la acreditación que obtuvo en España por el título Italiano de Ingeniero Técnico, especialidad en mecánica, pero el verdadero, el legal, a lo que accedio el Gobierno Italiano, dictando la correspondiente Orden de reconocimiento.
Por suerte que estaba allí, en esa comisión, el Presidente del Consejo de Colegios de Ingenieros Técnicos de Italia (distinto al que tenemos nosotros), que se opuso frente a todos los demás miembros de la comisión y, consecuentemente, impugnó la orden de convalidación. La Sentencia del Tribunal de Justicia de la Comunidad Europeo resolvió el asunto, declarando nula esa convalidación, ya que se trataba de un "título", aquel, el Italiano, distinto al título oficial que acredita la formación de Ingeniero Técnico, especialidad en mecánica. O dicho en otros términos: la persona de "turno" hizo en Italia algún "curso" de esos que aquí en España, programan las Universidades, y le fue otorgado el correspondiente título, pero no era un título con carácter oficial, validez en todo el territorio nacional, efectos académicos pleno y que habilita para el ejercicio de una Profesión, de acuerdo con la legislación vigente; no, se trataba de un título propio de la Universidad.
Suponemos que estas situaciones son las pretendidas en eso que llaman "Plan Bolonia", inventada por algún economista para disminuir costes, con la inestimable ayuda de algunos jurídicos, que bien deberían volver a la Universidad a repasar algunos temas. ¡No les vendría mal!.
Publicado por Carlos Tardío Cordón en 6:44
Esta persona, ahora, además de todos esos cargos, títulos y Empresas, también nos define el concepto de "intrusismo"; ¡veamos por qué lo decimos:
Declara el inquilino-Presidente-Empresario del Consejo General de Colegios Enfermeros de este País, a raíz del proyecto de Decreto de la Junta de Andalucía sobre la Prescripción Enfermero, lo siguiente: "... desde la aprobación de esta nueva “ley del medicamento”, mientras no haya una regulación concreta que garantice la necesaria seguridad jurídica a aquellas situaciones clínicas en las que las enfermeras prescriben, los enfermeros están cometiendo una ilegalidad, tipificada en nuestro ordenamiento jurídico como “supuesto delito de intrusismo profesional” cada vez que curan una herida o una úlcera (utilizando medicamentos de cura sin una indicación médica), cuando deciden administrar un analgésico a un paciente encamado, cuando inyectan la vacuna de la gripe sin indicación médica individualizada…, "
¡Delito de intrusismo profesional!, ¡"tipificado" en nuestro ordenamiento jurídico!. ¿Sabe usted qué significa "tipificación penal"?. En principio confunde "sancionado" con "tipificado", que ya es bastaqnte.
¡A ver!, vamos a enseñarle, aunque no hace falta mucho trabajo cuando se tiene interés;
TIPIFICAR una conducta es facultad soberana del Estado, lo que se conoce como el "ius puniendi", y esa tipificación contiene una serie de elementos; a saber: acción típica, antijurídica y culpable, a los que otros autores añaden el de la "punibilidad". Así que lo previsto en la "Ley del Medicamento" no se trata de una tipificación, como tamoco sanciona conducta alguna; se limita única y exclusivamente a decir que "la receta médica, pública o privada, y la orden hospitalaria de dispensación, son los documentos que aseguran la instauración de un tratamiento con medicamentos por instrucción de un médico o un odontólogo, únicos profesionales con facultad para ordenar la prescripción de medicamentos", redacción que, por otra parte, no es otra cosa que una "obviedad", porque insiste en su iniciso final que los médicos y odontólogos, son "los únicos profesionales con facultad para ordenar la prescripción de medicamentos en esas "recetas y orden hospitalaria de dispensanción", que van dirigidas al Farmacéutico; sí, pero los prescritos por ellos.
No olvidemos la Ley del Medicamento no es una Ley que tenga su amparo en el artículo 36 de la Constitución, que es la norma específica, cualificada, que autoriza la regulación de las Profesiones tituladas. Aquella Ley ya fue publicada, y es la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, LOPS, que sí tiene amparo Constitucional en ese específica y concreta norma, la de REGULAR EL EJERCICIO DE LAS PROFESIONES TITULADAS.
El venir ahora la Ley del Medicamento a introducir, vía indirecta, una modificación sustancial de aquella LOPS, a través de aquel inciso final, cuando dice que los médicos y odontólogos son los "... únicos profesionales con facultad para ordenar la prescripción de medicamentos", considerando que esta Ley no puede modificar a la anterior LOPS -por su especifidad Constitucional- habrá de interpretarse al respecto que los "únicos profesionales" lo serán para ordenar medicamentos en esos dos "documentos": la receta y la orden hospitalaria de dispensación. Y de ello hemos de inducir varias cuestiones:
- una, que la Ley va dirigida a los Farmacéuticos, que son los responsables de las Farmacias.
- dos, que cada uno de ellos, médicos y odontólogos, están autorizados para prescribir y ordenar dispensación en esos documentos;
- tres, que se trata de instrucciones que aseguran la instauración de un tratamiento médico,
- cuatro, que pueden existir otros "documentos", que no se trate de "receta" ni de "orden hospitalaria de dispensación"; y
- cuatro, que la prescripción Enfermera no tiene por qué identificarse con esas prescripciones médicas y odontológicas, precisamente porque como tal "Profesión Sanitaria titulada" tiene sus competencias "exclusivas", que no son otras que las derivadas de la citada LOPS.
Por tanto, y con idependencia de "coincidir" en eso que se llama "diagnóstico" con otras Profesiones, la redacción de la Ley del Medicamento no puede impedir a la Enfermera "prescribir", porque, si aquello lo entendiéramos así, esta Ley del Medicamento vendría a derogar, implícitamente, a aquella LOPS.
TIPIFICAR.-
Aunque ya hemos hecho referencia a los elementos que "tipifican" un "delito", insistimos en ello porque, si no se producen todos los elementos del tipo, no cabe delito. Así, descrito con precisión. Si una conducta humana no se ajusta exactamente al tipo penal vigente, no puede considerarse delito por un juez. De este modo una norma penal está integrada por dos partes: el tipo y la pena. ¿Contiene la Ley del Medicamento la "descripción del tipo"?, NO. ¿Contiene la Ley del Medicamento la Pena?: NO. Luego, será el Código Penal quien, por ese elemental principio de legalidad penal, debe "tipificar", es decir, señalar todos y cada uno de los elementos que configuran el "tipo".
No obstante, otra interpretación pudiera ser la del reenvío del Código Penal a la norma "extrapenal", o lo que se suele conocer como "norma penal en blanco", que no es otra cosa que "complementar" los elementos del tipo en esa otra Ley. ¿Cumple la Ley del Medicamento la tipificación del delito de intrusismo?, entendemos que NO. Y lo entendemos así porque, entonces, la Ley del Medicamento debería atribuir, como "acto" propio de las Profesiones Médicas y Odontológica la prescripción de medicamentos; y ese "acto" propio, como ya lo vemos no resulta tal, ya que entonces hablaríamos de un acto que es "propio de dos Profesiones únicamente": la de médicos y la de odontológos.
El Código Penal, cuando habla del delito de intrusismo, dice: "El que ejerciere actos propios de una profesión sin poseer el correspondiente título académico expedido o reconocido en España de acuerdo con la legislación vigente,...". El Código Penal, efectivamente, habla de ejercer "ACTOS PROPIOS de una "profesión", como también añade, careciendo del correspondiente "título académico"; luego, como antes hemos visto, el que una Enfermera prescriba, como atribución de esa Profesión Enfermera y con título académico legalmente establecido, cuando prescribe como tal Enfermera no está cumpliendo ninguno de esos dos elementos básicos del "delito de intrusismo", ya que es Profesión y está amparada por un título académico. Luego sus actos son "ACTOS PROFESIONALES" Enfermeras. Distinto será que la Enfermera se arrogara la cualidad de médico u odontólogo.
Vimos los elementos del tipo, como son la acción o conducta, típica, antijurídica y culpable; luego, la prescripción cumple el primer supuesto, que es una conducta, pero Profesional: "típica", pero en clara referencia al delito, que no se da, es decir: "actos propios de una Profesión"; "antijurídica", que tampoco se cumple, puesto que la LOPS legitima cualquier "acción o conducta", Profesional amparada legal y constitucionalmente; y "Culposa", o responsable, puesto que si no se tiene "responsabilidad" nunca podrá darse el hecho culposo. La responsabilidad, como se infiere con facilidad, es la actual culposa; o dicho en otros términos: existirá "culpabilidad" en la medida que se cometa un hecho dañoso.
Pues que el inquilino-Presidente-Empresario -al que además de todos esos títulos habrá que añadirle el de "jurista"-, se atreve a decirnos que no podemos prescribir, porque incurriríamos en el delito de intrusismo profesional. Ya ve, señor polifacético, que si una Enfermera prescribe medicamentos no incurre en "delito de intrusismo profesional", puesto que no cumple ninguno de los elementos con los que se construye el "tipo". La Enfermera, cuando prescribe, lo hace bajo esa premisa, que es la mayor, es decir, prescribe como Enfermera -no lo hace ni como médico ni como odontólogo-, luego, el segundo elemento del tipo tampoco lo cumple.
En cuanto a la "antijuricidad", brilla por su ausencia, porque, efectivamente, la LOPS legitima cualquier actividad: dirige, evalúa y presta cuidados (actividades a las que, además, ¡no lo olvide!, habrá que añadir lo dispuesto en los Estatutos Generales de nuestra Organización, en el que mucho nos cuidamos en su redacción, cuando escribimos: "atiende a las necesidades, desequilibrios y alteraciones del ser humano"). Y, por último, obviamente, para incurrir en ese elemento de "culpabilidad", para ello es necesario, ineludiblemente, ser responsable, y esa responsabilidad es, precisamente, la que asume la Profesión Enfermera.
LA RESPONSABILIDAD es, sin duda, el nudo gordiano de este dilema. Ser responsable significa "asumir" aquellos actos o conductas, comisivas u omisivas, que realice o no un Profesional; pero también es cierto que, a salvo la vía penal, esa responsabilidad "última" la tiene atribuida la Admistración responsable de la salud (Ley de Régimen Jurídico).
TRATAMIENTO MÉDICO u ODONTOLÓGICO.
¿Alguien discute ésto?; es posible, y por ello hacemos pública nuestra opinión. Nadie puede discutir que lo prescrito por un médico u odontólogo no son conductas exclusivas y excluyentes de esos Profesionales; simplemente se corresponde con sus "instrucciones" médicas u odontológicas; pero ello no puede impedir que otros Profesionales también puedan prescribir. Distinto será que lo hagan en algunos de esos dos documentos que se citan, que tendrá que oficializar la Administración competente; pero ello no sería objeto de la jurisdicción penal, en su caso, lo sería de la Administrativa, siempre que no estuviera autorizada por la Administración. Pero de ahí a inferir, sin más, que sólo el médico y el odontólogo sean los únicos que pueden prescribir medicamentos va un abismo; porque ello, como decimos, estaría anulando, dejándola sin efecto, a la vigente LOPS, que es la norma especial, específica, que ordena el ejercicio de las Profesiones Sanitarias. Y esa Ley del Medicamento no es "norma habilitada" para desarrollar al artículo 36 de la Constitución.
¿A QUIÉN VA DIRIGIDA LA LEY?. La Ley del Medicamento va dirigida a los Farmacéuticos; para que despachen las prescripciones y dispensaciones que en esas "recetas y órdenes hospitalarias dispensación" se establezca, que es el tema "discutido"; de hecho, hubo de redactar una disposición adicional a la Ley que digera que "Para facilitar la labor de los profesionales sanitarios que, de acuerdo con esta Ley, no pueden prescribir medicamentos, en el plazo de un año el Ministerio de Sanidad y Consumo revisará la clasificación de los medicamentos de uso humano que han de dispensarse con o sin receta médica".
¿Es que la Disposición adicional se ha olvidado del Odontólogo?. Recuerdo que en el articulado si figura esta Profesión. ¿Está, entonces, la Ley derogando, como venimos insistiendo, a la LOPS?. Fíjense que reconoce que existen "profesionales sanitarios", y dentro de esos profesionales sanitarios estamos incluidos los Enfermeros, a tenor, precisamente, de la LOPS. Si nos atenemos al tenor literal del texto, la Ley del Medicamento va dirigida a los Farmacéuticos, ya que a ellos les corresponde despachar esas "prescripciones y órdenes hospitalarias de dispensación". Luego, ¿qué papel cumple la Profesión Enfermera en el Sistema de Salud según la Ley del Medicamento?.
Según la citada Ley, la Enfermera DEJARÍA DE SER PROFESIÓN SANITARIA TITULADA para volver a sus inmediatos orígenes: "ser el auxiliar del médico"; ¡es que no cabe otra interpretación!. Y esto no puede hacerlo la citada Ley, porque no sólo estaría invalidando a la LOPS sino que, también, estaría vaciando de contenido a las Leyes Universitarias, que establecen el carácter oficial de los títulos académicos, su validez así como la habilitación para el ejercicio de la Profesión. Y ya hemos visto que la espcífica Ley de desarrollo del artículo 36 de la Constitución es la mentada LOPS, como el específico amparo para dictar normas académicas es el artíclo 149.1,30ª, de la Constitución.
¿La Ley del Medicamento tienen competencia para derogar, implícitamente, la competencia que una Ley especial ha atribuido a los Enfermeros?; la respuesta tiene que ser que no, como también merece ese calificativo negativo si con ello se estuviera pensando que ha derogado a las Leyes universitarias, al suprimer el carácter, validez y efectos a la titulación, que son los requisitos integrantes como tal "Profesión Sanitaria", precisamente dedicada a cuidar la salud. Si eso fuera así nos estaría RELEGANDO a "meros instrumentos" del personal médico u odontológo, o lo que es lo mismo: "VUELTA AL CONCEPTO DE AUXILIAR SANITARIO TITULADO", que ya previo aquel Decreto del año 1960 para aquellos "auxiliares sanitarios"; o dicho en otros términos: la Ley del Medicamento no sólo estaría modificando a la actual LOPS, sino que, además, estaría "desnaturalizando" la consideración del título, que es de carácter oficial, validez en todo el territorio nacional y habilitación Profesional.
POR ÚLTIMO. ¿Quiénes administran los medicamentos instaurados por un médico?. ¿Es que, acaso, lo hará el mismísimo médico?. ¿Por qué, entonces, venimos evaluando los procesos clínicos?. ¿Dónde dice que tenemos que administrar y valorar los resultados que se deriven de esa medicación?. Les aseguro que "como juez penal", lo que más me iba a importar es la "posición de garante" de una valoración, y ese puesto de trabajo, le guste o no a los políticos, a los médicos y a los gestores -que también son médicos- es realizado por los Enfermeros; luego, los Enfermeros no pueden ser privados de prescribir medicamentos, entre otros motivos, porque estamos ahí mientras los demás se "escaquean".