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Timestamp: 2018-10-17 08:21:36
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Matched Legal Cases: ['artículo 42', 'artículo 43', 'artículo 13', 'artículo 13', 'artículo 60', 'artículo 26', 'artículo 26']

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Retribución en especie (Leído 232 veces)
« Fecha: Mayo 14, 2018, 05:44:47 pm »
Actualmente tenemos el siguiente planteamiento en estudio:
1.- Servicios básicos al trabajador con carácter gratuito. Puesto que es requerimiento de empresa dar imagen, los servicios gratuitos son un corte de pelo y un tinte de cabello al mes, con su correspondiente lavado y secado sin coste para el trabajador. Además consideramos en esta gratuidad otros servicios como depilación y manicura (ambos quincenal).
Este abanico de servicios podrían ascender por cada trabajador a 3000 €/año, IVA incluido.
Dado que es una exigencia de las normas de empresa no tendrán carácter de retribución en especie, tal y como nos confirmasteis en anterior consulta.
2.- Otros servicios de belleza, como limpieza cutis o botox por ejemplo, entendemos que no son imprescindibles para el cumplimiento de la imagen requerida. Estos podrían considerarse retribución en especie si el descuento fuera un 65% ¿Qué porcentaje deberíamos aplicar para que no fuera considerado retribución en especie?, ¿un 30% por ej. sería suficiente?
3.- La misma cuestión tenemos con la venta de productos. Para que estén exentos de considerarse dentro de este tipo de retribución, ¿a partir de qué descuento se puede aplicar?
4.- Por último, si pensamos en aplicar un descuento a 4 familiares de cada trabajador, según éste nos solicite, ¿podemos mantener un 30% de descuento al familiar, sin que forme parte del paquete retributivo del trabajador?
Nuestra empresa aporta servicios de máxima calidad ofreciendo con frecuencia productos y servicios exclusivos. Por ello, para que el trabajador se haga los servicios de belleza en nuestra empresa y no vaya a la competencia buscando precio,nos interesa mantener una política de descuentos lo más alta posible, pero sin incluirla como retribución en especie.
Como señaláis, en anteriores consultas os señalábamos que aquellos servicios que se prestaban a los trabajadores, de carácter gratuito, como consecuencia de imposición de la empresa, no eran considerados salarios en especie, por constituir esa imposición de la empresa. Os poníamos como ejemplo, la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de 13 de octubre de 2009 que afirmaba que el gasto de peluquería abonado por la empresa, que esta les impone a los empleados para guardar la presencia que requiere su trabajo, no constituye salario en especie:
“La peluquería , indudablemente, a tenor de la importancia de la marca, y del nivel económico de los clientes que deben acudir a la tienda donde prestaba sus servicios, que la empresa le exija a sus empleados una buena presencia, requiere como contrapartida, que los gastos que de ellos se deriven, corran a cargo de la misma, criterio que también es predicable de la ropa que debía llevar, y que si bien estaba limitada en valor a una determinada cantidad, ello no puede a llevarnos a considerar, que era salario en especie , porque el uso de la misma iba incluido como obligación en el cargo de Directora, y su exhibición, incluso aunque fuere del lugar del trabajo entra dentro de las técnicas de venta sobre el producto y sin duda atrae clientela y, en resumidas cuentas provocan que aumenten la ventas.”
Esa obligación que impone la empresa es lo que determina que no constituyan salario en especie, ya que el salario en especie es aquella retribución que reciba el trabajador en forma no dineraria, como puede ser el disfrute de productos para su propio beneficio.
2. OTROS SERVICIOS DE BELLEZA Y DESCUENTO EN PRODUCTOS
Pues bien, respecto de otros servicios de belleza, que no son impuestos por la dirección de la empresa, entendemos que, si son de libre consumo o utilización por parte de los trabajadores, este sí será considerado como salario en especie.
El mismo tratamiento se le dará al descuento en productos que adquieran los empleados.
Nunca podrá condicionarse la determinación del carácter del descuento, como salario en especie por el mero hecho de que el descuento sea mayor o menor, ya que la naturaleza del descuento seguirá siendo de liberalidad concedida por el empresario al trabajador.
En este sentido, la sentencia del Tribunal Supremo de 25 de noviembre de 2015 que determina que el descuento del que disfrutan los empleados, de tan sólo el 15% en los productos de la empresa constituye retribución en especie:
“A partir de ahí se pactan las UNECOS (departamentos) cuyo descuento se modifica y pasa a ser inferior al general del 15%, enumerándose todas las excepciones (con descuentos del 10%, 5% o sin descuento ). Entre las excepciones no se hallan los videojuegos.
Por otro lado, en julio de 2012 no se trató y acordó un descuento o descuentos concretos respecto de una o más UNECOS (o departamentos), lo que se discutió y acordó fue el sistema general de descuentos; o dicho de otra forma, lo que se tramitó como una modificación sustancial de condiciones de trabajo fue el sistema de retribución en especie procedente de los descuentos que los empleados gozan en la compra de productos de la empresa ; cuestión que por su importancia y amplitud, cabe calificar, sin duda de sustancial; cuestión distinta es que el mismo carácter haya que otorgar al simple cambio en el descuento de una UNECO o, más concretamente, como es el caso, el de las nuevas versiones de dos concretos productos.”
En este mismo sentido, la Consulta vinculante de 3 abril de 2009 de la Dirección General de Tributos señala lo siguiente:
“DESCRIPCION-HECHOS
La consultante, una sociedad limitada con más de 100 tiendas dedicada al comercio de ropa en España, concede a sus empleados un descuento del 20 por ciento en el importe de sus compras en cualquiera de las tiendas de la compañía.
De acuerdo con esta configuración de las rentas en especie, y no encontrándose el supuesto consultado entre los que el apartado 2 del mismo artículo 42 determina que no tienen la consideración de rendimientos del trabajo en especie, el descuento del 20 por 100 que la entidad consultante ofrece a sus trabajadores en las compras realizadas en sus tiendas constituye para estos un rendimiento del trabajo en especie, pues comporta la obtención de bienes (la ropa) por precio inferior al normal de mercado.
Respecto a la valoración de esta retribución en especie, al corresponderse con la actividad habitual desarrollada por la entidad, su determinación se efectuará conforme con la norma de valoración recogida en el artículo 43.1.1º f) de la Ley del Impuesto, donde se establece que “cuando el rendimiento del trabajo en especie sea satisfecho por empresas que tengan como actividad habitual la realización de las actividades que dan lugar al mismo, la valoración no podrá ser inferior al precio ofertado al público del bien, derecho o servicio de que se trate”. A estos efectos, añade en un segundo párrafo que “se considerará precio ofertado al público el previsto en el artículo 13 de la Ley 26/1984, de 19 de julio, General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, deduciendo los descuentos ordinarios o comunes. Se considerarán ordinarios o comunes los descuentos que sean ofertados a otros colectivos de similares características a los trabajadores de la empresa, así como los descuentos promocionales que tengan carácter general y se encuentren en vigor en el momento de satisfacer la retribución en especie o que, en otro caso, no excedan del 15 por ciento ni de 1.000 euros anuales”.
En este punto, procede aclarar que la mención al artículo 13 de la Ley 26/1984 cabe entenderla referida actualmente al artículo 60 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre (BOE del día 30), al haber sido derogada aquella ley por la disposición derogatoria única del real decreto legislativo.
Por tanto, tres son las categorías de descuentos ordinarios o comunes que contempla la normativa del Impuesto. De acuerdo con lo hasta aquí expuesto, no existirá retribución en especie para los trabajadores de la empresa por el descuento obtenido en la adquisición de ropa si éste se correspondiese con alguno de los descuentos ordinarios o comunes señalados, constituyendo retribución en especie los excesos sobre los mismos.
Finalmente, procede señalar —a efectos de determinar la operatividad de estos descuentos— que en los períodos de rebajas el precio de referencia que debe tenerse en cuenta para la aplicación de los descuentos ordinarios o comunes será el precio final (esto es: el rebajado).”
Por tanto, los descuentos en servicios de belleza que la empresa no impone, así como en la adquisición de productos de la empresa, serán considerados como retribución en especie con independencia de la magnitud del descuento aplicado.
3. DESCUENTOS A FAMILIARES
Por último, y respecto del descuento aplicado a familiares, la respuesta es distinta. En este sentido, aclarar que salario es la retribución que percibe el trabajador, por prestar sus servicios, tal y como afirma el artículo 26 ET.
Por tanto, un beneficio o liberalidad que no recibe el trabajador, sino que lo reciben sus familiares, no puede considerarse salario, y por tanto tampoco salario en especie.
En este sentido, la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 21 de marzo de 2001:
“Y es que, en realidad, no hay vulneración, cual quiere sostener el tercer motivo de recurso, de los artículos citados, 47 del Real Decreto 214/1999, de 5 de febrero, 82.3 del Estatuto de los Trabajadores de 24 de marzo de 1995 y 16, 43, 44 y 82 de la mencionada Ley de diciembre de 1998, ya que los descuentos que les hace la empresa demandada a los familiares de sus empleados por la compra de automóviles no son salarios, ni en especie ni de ningún otro tipo, del empleado cuyo familiar ha adquirido un vehículo con dicho beneficio, pues el salario es claro que viene constituido por toda contraprestación que el empleado recibe por sí mismo a cambio de la prestación que, también personalmente, satisface al empresario, lo que comporta, como consecuencia última, la inexistencia de violación del artículo 26.4 estatutario a que se refiere, junto con otros preceptos ya citados, el cuarto y último motivo de recurso.
Y es que no cabe la posibilidad de reputar como salario la carga fiscal que debe soportar un tercero por la compra de un vehículo, transmutándola en renta de trabajo del empleado no partícipe en la operación mercantil imponible.”
Los tratamientos que la empresa impone a sus empleados no constituyen salario en especie.
Los descuentos en tratamientos y productos, que libremente y sin que medie imposición de la dirección empresarial puedan adquirir y disfrutar los empleados sí constituyen salario en especie, sin que pueda modificar su naturaleza el porcentaje de descuento aplicado.
Los descuentos en productos disfrutados por familiares no constituyen salario en especie.
En relación a su respuesta le agradecemos un par de aclaraciones:
1.- En el apartado 2 de la respuesta que nos dan, no nos queda claro, en el apartado de descuentos ordinarios, inferior al 15% o 1000 €/año, lo siguiente: "De acuerdo con lo hasta aquí expuesto, no existirá retribución en especie para los trabajadores de la empresa por el descuento obtenido... si éste se correspondiese con alguno de los descuentos ordinarios o comunes señalados, constituyendo retribución en especie los excesos sobre los mismos".... Sin embargo a continuación nos indican "los descuentos en servicios de belleza que la empresa no impone,... serán considerados como retribución en especie con independencia de la magnitud del descuento aplicado".
2.- A modo de ejemplo. Si un trabajador tiene salario de 1000 € brutos y este mes disfruta de un servicio con PVP 100 €, por el que paga 70 € (30% de descuento), ¿Qué cuantía se reflejaría como retribución en especie en la nómina? ¿Qué cuantía es la que se refleja para cotización y retención?
3.- La representación de los trabajadores solicita tener los descuentos como cualquier otro colectivo promocional de clientes (ej.: los clientes de la empresa multinacional X tienen un 30% de descuento por un acuerdo comercial) y no ser reflejado como retribución en especie. Nos plantean enfocarlo como una mera actividad comercial sin incluirlo en su nómina. ¿Este enfoque consideráis que puede ser planteable y defendible?
4.- Les agradecemos nos indiquen las ventajas e inconvenientes que supone para la empresa y para el trabajador la aplicación de los descuentos en servicios de belleza incluyéndolos como retribución en especie.
En relación a la consulta planteada, os señalamos que, sólo debe declararse como salario en especie, aquellos descuentos que excedan de la normalidad.
Es decir, si por una determinada promoción, todo cliente disfruta de un 15% de descuento, y en cambio los trabajadores del 30%, ese 15% de diferencia, que se aplica a los trabajadores, por su condición de trabajadores, es la parte que computa como salario en especie.
Con el ejemplo que señaláis, se reflejaría en este caso 15 euros como salario en especie, que estarían sujetos a cotización y retención.
Sobre el descuento del 30% de los clientes de la empresa multinacional, este descuento no es un descuento “ordinario o común”, por lo que si se les ofrece a los trabajadores, debe ir incluido en nómina como salario en especie, por lo que el planteamiento de la representación de los trabajadores nos parece inadecuado.
Volvemos a insistir en el planteamiento expuesto en la primera respuesta.
Si un descuento que se le aplica a cualquier cliente, se le aplica también a un trabajador, ese descuento no es salario en especie. Esto sucede, porque según la jurisprudencia, estamos ante un descuento ordinario o común.
Si el descuento que se le aplica a los trabajadores, es superior al descuento común para cualquier cliente, ese exceso aplicado a los trabajadores, es salario en especie.
Si un producto no tiene descuento más que para un cliente multinacional en concreto, en virtud de acuerdo comercial con ese cliente, no estamos ante un descuento ordinario. Por tanto, si a los trabajadores se le aplica el mismo descuento, éste sí es salario en especie, y tributa y cotiza.