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Timestamp: 2018-01-24 01:23:42
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Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 3', 'Artículo 8', 'Artículo 9', 'Artículo 10', 'Artículo 11', 'Artículo 12', 'Artículo 14']

Sesion del del 23 de febrero de 1915, en, Cronicas y debates de las sesiones de la Soberana Convencion Revolucionaria, recopilacion de Florencio Barrera Fuentes. Captura y diseño, Chantal Lopez y Omar Cortes para la Biblioteca Virtual Antorcha
Sesión del 22 de febrero de 1915
SESIÓN DEL 23 DE FEBRERO DE 1915 CELEBRADA EN CUERNAVACA, MORELOS
La sesión del martes 23 de los corrientes de la Soberana Convención Revolucionaria, dio principio a las cinco y diez minutos de la tarde bajo la presidencia del ciudadano general Otilio E. Montaño. La Secretaría a cargo del delegado Lecona, dio lectura al acta de la sesión del lunes 21, que fue aprobada con una nota aclaratoria del ciudadano Piña, referente al incidente suscitado en la sesión del sábado.
En seguida se dio cuenta con los siguientes asuntos en cartera:
De la Comisión de Hacienda que pide se dirija oficio al Ejecutivo en el sentido de que dé mayor fuerza al decreto que previene la forzosa circulación de los billetes llamados villistas y de los emitidos en Durango.
Del ciudadano general Emiliano Zapata, jefe del Ejército Libertador, que pide a la H. Asamblea que se decrete oficialmente el lema de Reforma, Libertad, Justicia y Ley. Pasa la petición a la Comisión de Gobernación para su estudio.
Del presidente de la Soberana Convención, Encargado del Poder Ejecutivo que avisa haber contestado a los generales Barona y Banderas, la solución del conflicto entre ellos suscitado.
Los generales Ildefonso Pérez y Miguel M. Ramos, presos en el Palacio de Cortés, dan cuenta a la Asamblea de la contestación que recibieron del Encargado del Poder Ejecutivo, al consultarle que se les permitiera pasar a sus casas, en donde permanecerían a disposición de las autoridades competentes, en tanto se resuelve si hay o no lugar para proceder contra ellos.
Hasta aquí se inserta la primera parte de la sesión según la nota que de ella publicó el periódico LA CONVENCION, en virtud de que dicha primera parte en su versión taquigráfica, fue publicada en la edición del 26 de mayo de 1915, la que ya se dijo, se encontró mutilada.
Con fecha 22 del actual, recibí la siguiente comunicación:
Ildefonso Pérez y Miguel M. Ramos, generales del Ejército Convencionista, presos actualmente en la cárcel de esta ciudad por el supuesto delito de rebelión, ante usted, respetuosamente exponemos, que desde hace quince días estamos sujetos a prisión, habiendo sufrido una incomunicación de diez días, sin que hasta la fecha se nos haya podido comprobar la comisión de ningún delito; que en este concepto, solicitamos de la reconocida justificación de usted, que se nos traslade, en calidad de presos, a nuestros respectivos domicilios, con las seguridades que usted juzgue convenientes, a efecto de evitarnos los gastos y molestias que nos ocasiona la permanencia en el lugar donde estamos recluidos, toda vez que por causas ajenas a nuestra voluntad, el Gran Jurado que debe juzgarnos, aún no se reúne para pronunciar su fallo, del que esperamos con toda serenidad nuestra absolución, pues tenemos plena confianza en que se nos hará la más cumplida justicia.
Cuernavaca, febrero 22, 1915.
Gral. Miguel M. Ramos, y Gral. Ildefonso Pérez.
A la cual he contestado hoy, en la forma siguiente:
Enterado del atento oficio de ustedes, fecha 22 del corriente, manifiéstoles con toda verdad, que he lamentado el incidente en que se ven envueltos, cuya resolución incumbe única y exclusivamente a la Soberana Convención Revolucionaria.
Procedo, pues, a transmitir a la Respetable Asamblea, la instancia de ustedes.
Lo que, por el estimable conducto de ustedes, me permito poner en conocimiento de la Honorable Asamblea, a fin de que ella tenga a bien resolver lo que sea del caso.
Me es grato protestar a ustedes las seguridades de mi más atenta consideración.
Cuernavaca, Mor., febrero 23, 1915.
R. González Garza, (rúbrica).
A la Comisión de Gran Jurado, fijándose el día de mañana, a las diez para que la Convención se constituya en Gran Jurado.
Enterado de la renuncia presentada por los vicepresidentes de la Mesa Directiva de esta Soberana Convención, y convencido de que el modo de ser de las Asambleas no permite que permanezcan indefinidamente en la Mesa Directiva las mismas personas, lo cual comprueban los preceptos expresos de los reglamentos parlamentarios, que previenen la renovación mensual de dicha Mesa, y demuestra la experiencia de los hechos acaecidos en esta Convención, cuyas únicas causas deben atribuirse al malestar inevitable que produce la inamovilidad de la Mesa, presento, con el carácter de irrevocable, mi renuncia como primer secretario de la Convención, y ruego a la Asamblea que dejando un lado toda emotividad y fórmulas de cortesía que no vienen al caso, tenga presente el mejoramiento indiscutible que para las labores de la Asamblea constituirá la renovación de la Directiva, y admita sin más preámbulos mi expresada renuncia.
Libertad y Convención.
Cuernavaca, Mor., febrero 22 de 1915.
El primer secretario de la Soberana Convención Revolucionaria.
A la Soberana Convención Revolucionaria.
Pasa a la Comisión de Peticiones. (Risas)
Igualmente se mandó pasar a la Comisión de Peticiones, el memorial suscrito por el ciudadano general Alberto L. Paniagua, pidiendo se le dispense la falta de asistencia a las sesiones de esta Convención, en virtud de encontrarse enfermo.
Brigada Pacheco.
Cuerpo Mixto Martínez.
Habiendo recibido con fecha 15 del corriente una comunicación del señor general brigadier I. Zavala, que a la letra dice:
Tengo noticias de que está usted cometiendo actos que no son propios de un buen revolucionario, por lo que espero se limite a todo lo que sea en bien del pueblo, y especialmente en las necesidades de la tropa.
Lo que tengo el honor de comunicar a ustedes, permitiéndome manifestarles que con esta fecha he dado contestación a esa comunicación, en la forma siguiente:
C. Gral. Brigadier I. Zavala.
Contreras, D. F.
Con referencia a la nota de usted de 15 de los corrientes, tengo el honor de manifestarle, con pena, que mucho me extraña me diga usted que tiene noticias de que estoy cometiendo actos que no son propios de un buen revolucionario.
Si expresara usted un solo caso concreto, podría dar una debida contestación; pero como no es así, me limito a manifestarle que, dependiendo, como dependo, de una manera directa, de la Comandancia Militar del Estado de México, a ella es a la que toca juzgar de mis actos y hacerme las observaciones que estime convenientes; pues en mi conciencia está que siempre he cumplido con mi deber; que he dado toda clase de garantías a los pueblos; que careciendo de recursos para socorrer a la fuerza, nunca le ha faltado a ésta lo suficiente para atender a sus necesidades, aunque para ello haya tenido que sacrificar mis propios intereses.
Tengo el honor, señor general, de hacer a usted presentes mi subordinación y respeto.
Campamento de Río Hondo, febrero 17 de 1915.
El coronel, Miguel C. Martínez.
Al comunicarlo a ustedes para su superior conocimiento, me permito manifestarles que constando, como consta, a la Comandancia Militar, Jefatura de Armas y Gobierno del Estado, mi conducta, no he creído justo se me hagan observaciones como la que el señor general Zavala se ha permitido, y por ello me he visto en la necesidad de protestar.
Tengo el honor de hacer a ustedes presentes mi subordinación y respeto.
Campamento de Río Hondo, Méx., febrero 17 de 1915.
El coronel Miguel C. Martínez, (rúbrica).
A la H. Convención Revolucionaria.
Al Ejecutivo, para los efectos a que haya lugar.
Me es altamente satisfactorio acompañar a usted copia del informe que me dirige el ingeniero jefe de la Comisión Agraria en este Distrito, a fin de que la Soberana Convención se dé cuenta de la buena acogida que en los pueblos se ha hecho a las Comisiones agrarias que funcionan en el Estado, bajo las acertadas disposiciones de la Secretaría de Agricultura y Colonización.
Ya me dirijo, con el mismo objeto, a la antes mencionada Secretaría, de la cual dependo.
El jefe de las Comisiones Agrarias, A. Cruz M. (Rúbrica)
Al ciudadano presidente de la Soberana Convención.
Pido la palabra. Pido que se lea el informe que se acompaña. (El ciudadano secretario leyó el informe)
Ejército Libertador del Sureste.
Brigada J. S. Díaz.
Tengo la honra de poner en el superior conocimiento de ustedes, que con fecha 25 de enero próximo pasado, tuve a bien nombrar delegado para que me representara en la Soberana Convención, al ciudadano Pedro Galicia Rodríguez. Según pude informarme por la prensa, parece que este nombramiento no fue aprobado por la Convención, ignorando yo el motivo que tuviesen para ello.
Como al nombrarlo lo hice depositario de un pliego que contiene una iniciativa de verdadero interés económico para el país, a fin de que fuese presentada y discutida en la Convención, me permito molestar la atención de ustedes, acompañándoles copia de dicha iniciativa, para que, si a bien lo tienen, se sirvan darle el curso que convenga.
Campamento en San Rafael Ixtapalucan, a 15 de febrero de 1915.
El general de brigada, T. S. Díaz (rúbrica)
Es P. A. Diaz; señores yo lo descifré mal.
¿Desea la H. Asamblea que se lea el pliego que se acompaña? (Voces: No, no)
El trámite es: recibo, pasando a la Comisión de Fomento, por ser un asunto relativo a ella.
Me permito preguntar, ¿qué es el nuevo delegado a la Soberana Convención?
Ustedes recordarán que en México se llamó en tres o cuatro ocasiones al señor Galicia Rodriguez, para discutir tanto la personalidad de él, como de su mandante, y ninguno de los dos se presentó.
En resumen, ese señor no tiene representación aquí; sería bueno, por tanto, que ese oficio lo hiciera suyo un señor delegado. (Voces: Que se lea)
Con mucho gusto. (Volvió a leer la iniciativa que acompaña el general Diaz)
¿En dónde está firmado?
Yo creia que en Tampico. (Risas)
La Mesa por conducto de la Secretaria, pregunta si algún ciudadano delegado hace suya la petición, para que pase a la Comisión respectiva. (Voces: No)
A continuación se dio cuenta con el siguiente dictamen:
La Comisión de Hacienda, teniendo en cuenta las razones expuestas por los ciudadanos delegados signatarios de la proposición referente a la circulación forzosa de los distintos billetes autorizados por el Gobierno Convencionista, y considerando que es urgentísimo evitar los innumerables abusos que vienen cometiendo los comerciantes de mala fe, al negarse a recibir muchos de los billetes de que se trata, con gran perjuicio de la gente menesterosa, y particularmente de las fuerzas, cuyos haberes son pagados con dicho papel moneda; considerando, además, que el único pretexto aducido por quienes se niegan a recibir los relacionados billetes, es el de que no tienen moneda fraccionaria para verificar el cambio respectivo, lo cual es incierto, puesto que últimamente el ciudadano Encargado del Poder Ejecutivo ha lanzado a la circulación vales que representan cantidades menores de un peso; y considerando, igualmente, que ya el mismo ciudadano Encargado del Poder Ejecutivo ha dictado con anterioridad disposiciones tendentes a lograr que todo el papel moneda debidamente autorizado tenga circulación ilimitada; por estas consideraciones, la subscrita Comisión se permite proponer a vuestra deliberación, el siguiente
Dígase al ciudadano Presidente de la Soberana Convención Revolucionaria, Encargado del Poder Ejecutivo, se sirva repetir sus disposiciones, relativas a la circulación forzosa del papel moneda autorizado por el Gobierno Convencionista, imponiendo multas y penas dísciplinarias a quienes rechacen dicho papel moneda.
Sala de Comisiones de la Soberana Convención Revolucionaria en Cuernavaca, Mor., febrero 23 de 1915.
En votación económica se pregunta si se considera el asunto, suficientemente discutido.
No está suficientemente discutido, porque alzar la mano, no equivale a ponerse de pie.
(Se ponen de pie los señores delegados)
Las personas que estén por la afirmativa, sírvanse ponerse en pie.
En seguida se dio lectura a la siguiente comunicación:
Hoy se dice a la Secretaría de Hacienda lo que sigue:
Por acuerdo del C. Presidente de la Soberana Convención, Encargado del Poder Ejecutivo, y para los fines consiguientes, me honro en comunicar a usted que con fecha 20 de enero próximo pasado, se expidió despacho de Coronel del Cuerpo de Ingenieros Constructores, en favor del teniente coronel del mismo Cuerpo, Federico Cervantes, quien continúa en la misma Comisión que actualmente desempeña.
Lo que transcribo a usted para su conocimiento, reiterándole las seguridades de mi atenta y distinguida consideración.
El General, Oficial Mayor Encargado del Despacho
Alfredo Serratos (rúbrica).
Al C. General Otilio Montaño, primer vicepresidente de la Soberana Convención.
El ciudadano secretario dio cuenta con el siguiente dictamen, subscrito por la Comisión de Gobernación.
Considerando que la solicitud del Ayuntamiento de la ciudad de Cuernavaca, no entraña sino el justo anhelo de libertad y emancipación política de los Municipios, que constituye uno de los ideales más nobles de la Revolución, y que esta Asamblea debe ocuparse no sólo de la enunciación de esos ideales, sino de la expedición de las leyes o disposiciones de carácter general y obligatorio que desde luego los haga efectivos y los ponga en práctica, esta Comisión cree indispensable atender no sólo la solicitud del Ayuntamiento de Cuernavaca, sino resolver el punto de la libertad de los Municipios en términos generales, para que de este modo se beneficie la Nación entera.
Artículo 1° Se derogan todas las leyes o dísposiciones que crearon en la República las Jefaturas o Prefecturas Políticas y definieron sus atribuciones.
Artículo 3° Los Poderes Municipales residirán en el Ayuntamiento, el Presidente Municipal, y los Jueces de Paz.
Artículo 8° Los Ayuntamientos tienen facultad de dictar todas las disposiciones relativas a su régimen interíor y al de sus Municipios.
Artículo 9° Los Poderes Municipales cuidarán de que todos los derechos y las obligaciones políticas que hayan de ejercer los ciudadanos que integran el Municipio se realicen con absoluta libertad e independencia, para lo cual se establece que sólo las autoridades municipales podrán intervenir en el ejercicio de esos derechos y en el cumplimiento de esas obligaciones, dentro de la reglamentación que para cada caso dicten las leyes respectivas.
Artículo 10 El Presidente Municipal tendrá carácter de Ejecutivo y sus atribuciones serán definidas y reglamentadas por el Ayuntamiento.
Artículo 11° El Municipio tiene derecho a que el Gobierno del Estado cubra el déficit que hubiere en el presupuesto de aquél, dentro del primer semestre siguiente a la fecha en que se apruebe por dicho Municipio ese presupuesto, y los del Disbito Federal y Territorios tendrán el mismo derecho ante el Gobierno Federal.
Artículo 12° Si el Gobierno del Estado o el Federal no cumplieran con lo dispuesto en el artículo anterior, el Municipio, por conducto de sus autoridades, tendrá derecho de incautarse de todas las contribuciones que se deban pagar al Gobierno local del Estado, o al Federal en su caso, para cubrir dicho déficit, dando cuenta justificada a esos Gobiernos, de la aplicación que se haga de los expresados recursos.
Artículo 14° Los Municipios, representados por el síndico del Ayuntamiento, tendrán derecho de pedir amparo contra las leyes o actos del Gobierno de los Estados o el Gobierno Federal, que violen su independencia política o invadan sus atlibuciones.
Pido la palabra. Suplico a la Secretaría haga el favor de decirme, qué trámite recibió el proyecto de ley que se acaba de leer.
Leyó la proposición del ciudadano Palacios Moreno, pidiendo se supriman los Subsecretarios de Estado.
Leyó el siguiente dictamen:
Los que subscriben, miembros de la Comisión de Gobernación, opinan respecto a la proposición subscrita por el ciudadano Genaro Palacios Moreno, relativa a que se supriman las Subsecretarias de Estado, pasando a desempeñar las funciones que les estaban encomendadas, los Oficiales Mayores de las propias Secretarías, que dicha proposición no debe aprobarse, teniendo principalmente en cuenta la nueva organización del Gabinete, aprobada por la Asamblea, al tratarse del establecimiento del régimen parlamentario de nuestro país.
En tal virtud, se permite someter a vuestra deliberación el siguiente acuerdo económico:
No es de aceptarse la proposición presentada por el Lic. Palacios Moreno, pidiendo que la Asamblea decrete que se supriman las Subsecretarías de Estado y del Despacho del Poder Ejecutivo de la Federación y las funciones que les estaban encomendadas pasen a desempeñarlas los Oficiales Mayores de las propias Secretarias.
Cuernavaca 13 de febrero de 1915.
Está a discusión. (Este acuerdo es de la orden del día de hace una semana)
Pido la palabra, para interpelar a la Secretaría; ¿qué cosa está a discusión, lo que acaba de leerse?
Le suplico lo vuelva a leer.
(El ciudadano secretario leyó el dictamen, en la parte resolutiva)
Pido la palabra, en contra del dictamen.
Suplico se dé lectura a los antecedentes.
Con mucho gusto, señor delegado Piña. (Risas) (Lee los antecedentes)
Pido la palabra, para una moción de orden, porque me parece que la Secretaría ha puesto a discusión, el dictamen de la minoría.
Son los antecedentes que leí, por solicitud del señor delegado Piña; por dos veces se ha leído el acuerdo que está a discusión.
Que se dé lectura al dictamen.
Ya van dos veces, señor. (Repite la lectura)
La presentada es la que acabo de leer hace un momento, pidiendo se supriman las Subsecretarias de Estado y que las funciones respectivas, pasen a ser desempeñadas por los Oficiales Mayores de las Secretarías. Ese es el dictamen de la Comisión de Gobernación, que está a discusión.
Voy a hablar, señores delegados, en contra del dictamen, y como es natural, en favor de la proposición presentada por el señor Palacios Moreno, porque creo que es buena, en virtud de que aminora el número de empleados, y prebendas que hay actualmente en el Gobierno de la República.
Ha habido veces en que he dedicado, a encontrar la manera de mejorar la condición del pueblo mexicano, parte de mi tiempo. Me he ocupado de hacer una larga cuenta de todos los empleos, de todos los individuos que de una manera indirecta, explotan al país, y he llegado a este terrible resultado: que un solo millón de hombres son los que trabajan y mantienen a los demás, en la República Mexicana; esto es desastroso, y, sin embargo, es verdad. Una verdad grande y cierta. No haré ese estudio aquí, porque sería muy largo, pero sí daré unos datos:
Téngase presente que más de la mitad de los habitantes de la República son mujeres, y que esas mujeres no trabajan. Agréguese a esas mujeres los curas, los licenciados y los militares, y toda la clase de individuos que viven a costa del país; todos esos hombres viven a costa del proletariado, y se llegará a la conclusión terrible y desastrosa, de que es muy pequeña la cantidad de los que trabajan, luchan y se mueren en los campos de las haciendas, para dar de comer a la otra parte; a los otros millones de hombres que no trabajan.
En consecuencia, si queremos hacer obra de redención y de salvación en favor del proletariado, por el pueblo que trabaja y lucha, y que a medida que mayor tiempo pasa, más pesa, y se agiganta; si queremos hacer buena labor, comencemos por suprimir el mayor número de empleos inútiles, como son las Subsecretarías de Estado, que para nada sirven, puesto que hemos visto de manera clara y precisa que el Oficial Mayor puede hacer veces de Subsecretario.
Ha hecho, no sólo veces de Subsecretario, sino de Secretario mismo.
Me decía el compañero Castellanos, que no sería conveniente suprimir a los Subsecretarios, porque hemos aprobado en el Proyecto Parlamentario, que el Ministro se ocupará de los asuntos particulares del Ministerio, y que el poco tiempo que le quedara, lo ocuparía en la política del Ministerio, y sería el Subsecretario el que se ocupara de la parte técnica y administrativa del Ministerio.
Yo le digo al señor Castellanos: si el Oficial Mayor es actualmente una persona competente, y así tiene que serlo para ser Oficial Mayor de una Secretaría de Estado, y puede con las funciones de ese Ministerio, ¿por qué no va a poder con las funciones de ese Ministerio, en la parte administrativa y técnica de los asuntos?
Señores delegados: fundándome en la sana intención de que vamos a laborar porque se suprima el mayor número de prebendas en los Gobiernos, pido a esta Honorable Asamblea, se sirva rechazar el dictamen, para ser reformado en el sentido de que se supriman las Subsecretarías de Estado.
He pedido la palabra en pro del dictamen que rechaza la proposición de nuestro estimado amigo el señor Palacios Moreno, por dos razones sencillas: la primera porque no es político en estos momentos suprimir las Subsecretarías, y en segundo lugar, porque se opone al sistema parlamentario que esta Honorable Asamblea ha tenido a bien acordar.
El primer punto se basa en esto: no hay más que una sola Subsecretaria otorgada en favor de la Delegación del Sur, que es la de Agricultura. El señor Subsecretario del ramo, señor ingeniero Hernández, me ha dicho en dos ocasiones, que está conforme con el compañero Orozco en que, en estos momentos, no se deben dilapidar los fondos de la Nación, porque no los hay en abundancia.
El, espontáneamente, renuncia a ese sueldo. Siendo el único Subsecretario que existe, sería poco político, ya dije a ustedes por qué razones, y el parlamentarismo sufriría un terrible golpe, porque los secretarios quedarían elevados con el sistema parlamentario, a la categoría de Ministros, y el Subsecretario a Secretario de Estado en funciones, cosa que no puede desempeñar el Oficial Mayor, porque éste tiene funciones mecánicas, es decir, de Secretario, y no sería fácil que así pudiera hacerlo, dada la enorme cantidad de correspondencia que diariamente se recibe en el Ministerio; a este respecto, cabe una anécdota: cuando el ministro Blas Escontría, se encargó de la Secretaría de Fomento, como llegaba de provincia, y era un perfecto payo en materia de Ministerios, se enojó porque no le llevaban la correspondencia cerrada, sino que se la entregaban abierta; era de muy mal estómago, enfermo, y exigió que desde el día siguiente, le llevaran toda la correspondencia; no le hicieron caso el primer día, y al segundo hizo un gran coraje, al tercero le llevaron toda la correspondencia; estaba muy tranquilo cuando ve entrar a dos mozos con carretillas copeteadas de correspondencia; creyó que le llevaban el archivo, y preguntó: ¿qué es eso? Señor es la correspondencia del día; el hombre hizo otro coraje y ordenó que la despachara el Oficial Mayor; ya comprenderá el señor Orozco el trabajo que tendrá el Oficial Mayor, simplemente con abrir, leer y dar trámite a esa correspondencia a las Secciones de Bosques, de Aguas, etc., etc. Es un trabajo bárbaro.
El Oficial Mayor tiene la siguiente misión: es el que acuerda con los Jefes de Sección, el que recibe al público, el que acuerda con el Ministro; el que recibe la política del Ministerio con los trabajos de forma, de trámite y de administración; es el que se entiende de las licencias de los empleados, con las remociones, y con toda esa serie de menudencias.
En cuanto al Subsecretario no hace caso de esos detalles; él lleva la política del Ministerio, es el que trata los asuntos con todos los Jefes de Sección, y el que va a tratar con el ministro, y resuelve ciertos asuntos de trámite, que no debe estudiar un ministro; sería absurdo, sería imposible, que un ministro estuviera al tanto de todas las menudencias de una Secretaría; sólo se le llevan ciertos asuntos que están clasificados en la jerga burocrática, los de más importancia, y que no puede resolver el Subsecretario.
Esa clasificación de lo baladí y de lo serio es de mucha importancia, y sólo un funcionario especialmente consagrado a ella puede hacerlo; de manera que es un error creer que sobra el Subsecretario.
El Oficial Mayor sobrará en Instrucción Pública, en Justicia, pero nunca en Agricultura, en Gobernación, en Hacienda, en Guerra; de manera que dejaremos para otra ocasión la supresión de los abogados y curas, pero no en este momento. (Aplausos)
Puesto que no hay nadie inscrito en contra, pido la palabra, en contra.
Tiene la palabra, en contra, el ciudadano Orozco.
Yo no quiero suprimir a los licenciados ni a nadie, por lo pronto, lo que quiero es que no haya prebendas. Verdaderamente salió contraproducente el propósito que yo tenía de convencer a esta Asamblea de que los Subsecretarios sobran; yo no conozco, como ustedes comprenden, el manejo de una Subsecretaría, ni el régimen interior de esos asuntos; pero resulta, con la explicación del señor licenciado Soto y Gama, que no solamente se va a suprimir al Subsecretario, sino que es posible que se aumente más personal; por eso digo que sale contraproducente mi proposición, más valía, haberme callado. (Risas)
Yo creo que como todos los que estamos animados de mejorar la intención de este pueblo dolorido y hambriento, que no obstante las buenas razones expuestas por el licenciado Soto y Gama respecto de la administración y política de un Ministerio, creo pudiera suprimirse, aun cuando sería ahora materia de un estudio largo y profundo sobre la organización de los Ministerios, proyecto que habría que estudiarse con todo detenimiento, a fin de suprimir aquellos empleos que fuesen absolutamente innecesarios.
En consecuencia, no apoyo mi proposición, pero creo que no faltará algún delegado, o yo mismo, si llego a tener el tiempo suficiente, que pueda presentar un proyecto de organización con ese fin; que de cualquier modo se resuelva ese asunto, como digo antes, no solamente para quitar al Subsecretario, sino a todos los empleados que hubiere en ese Ministerio, que no hacen sino extorsionar a la nación.
En consecuencia, y a fin de ocuparnos de otros asuntos de más necesaria resolución e importancia en estos momentos, me reservo mis opiniones para mejor oportunidad.
Tiene la palabra, en pro, el ciudadano Matías Pasuengo.
Estoy profundamente sorprendido con el dictamen de mi estimado amigo el señor licenciado Palacios Moreno. (Voces: No, no, la proposición)
La proposición, bien dicho; porque casi me atrevo a decir, que trae gato escondido la cuestión. (Voces: quiere ser Ministro. Risas)
Me he equivocado; estoy desorientado, pues no comprendo cómo pudo hacer esta proposición un licenciado; podría ser perdonable si la hubiera hecho yo u otro que menos conociese.
En este caso el argumento que tengo para apoyar el dictamen es que en el sistema parlamentario hemos aprobado que los ministros van a tener en lo sucesivo, más bien; van a ser responsables de sus actos y de sus hechos, y ahora es cuando más necesitan .al Subsecretario. En ese respecto apoyo mi argumento, y básteme decir que el licenciado Soto y Gama ha estado muy claro con sus argumentos, han sido concretos y claros y creo que toda la Asamblea se ha dado perfecta cuenta de ello, y aceptará el criterio de que ahora, más que nunca, es cuando se necesitan a los Subsecretarios, sean del Ministerio que fueren.
Yo voy a insistir sobre los argumentos bien dados del señor Orozco; con la circunstancia de que yo voy a hablar de una manera práctica, y digo de una manera práctica, porque conozco las oficinas del Gobierno, de las cuales me he formado el siguiente concepto:
En la época porfiriana, y todas las que le siguieron, hasta la actualidad, pero de preferencia en la primera, el Secretario de Estado, no iba sino media hora a los Ministerios, y algunas veces no iba; era el Subsecretario el que únicamente se dedicaba a llenar las labores correspondientes de la Secretaría.
Sabemos perfectamente que todos los individuos que ocupaban las carteras en la época de la dictadura, eran individuos de grandes consideraciones por parte del dictador, y no ocupándose en llenar sus obligaciones, sino hacer negocios de particulares; allí tienen ustedes a don Olegario Molina, a don Joaquín Casasús, y a Limantour; todos esos señores se ocupaban de hacer grandes combinaciones, grandes negocios, ya sea por medio de la Secretaría que tenían a su cargo, ya de una manera indirecta, lo hacían en todas las Secretarías; pero no se ocupaban absolutamente de las Secretarías que tenían a su cargo; eran únicamente los Subsecretarios los que se ocupaban del asunto.
Aquí puede ser que haya varios individuos que estando en la capital hayan tenido alguna vez motivo para ir a esas Secretarías, y yo quisiera que me dijeran si las veces que fueron a tratar algunos asuntos, era el señor Secretario de Estado el que respondía, o trataban el asunto con él. No siendo algún encopetado de la misma dictadura, no se trataba con él, sino cuando más con el Subsecretario, el Oficial Mayor o con el Jefe de la Sección correspondiente; sentado este hecho, que nadie me podrá negar, paso a analizar las funciones de los Oficiales Mayores y de los Jefes de Sección.
Es notorio en la ciudad de México, que cerca de los Ministerios hay siempre establecidas cantinas, más o menos bien dotadas, con los elementos suficientes para poderse divertir; la entrada era a las nueve de la mañana, para los empleados, y para el señor Subsecretario a las once; trabajaban los empleados un rato, después iban a tomar el aperitivo, cosa que consistía en estarse media hora o más en la cantina, y regresar a la una, hora en que ya el Oficial Mayor se había ocupado de resolver los asuntos, dándoles el trámite; se mandaba imprimir aquello y todo estaba concluido.
Esto quiere decir que si el Oficial Mayor, el Jefe de Sección y los empleados de una categoría inferior, se ocuparan un poco más de sus negocios, no sería para el Oficial Mayor el trabajo abrumador que se le ha concedido ahora.
Por otro lado, los empleados inferiores tampoco se ocupan de sus trabajos; la prueba la tienen ustedes en que en las Secretarias se trabaja de las nueve de la mañana a las dos, y no se vuelve a trabajar en el resto del día. Esto no tiene comparación con las horas que trabaja un labrador, un operario o cualquiera otro individuo que haga trabajo físico, porque no hay mucho trabajo material en estas oficinas; la mayor parte de los empleados no hacen más que trabajo mecánico; en tal virtud, si a un operario se le exige como mínimum de trabajo siete u ocho horas, ¿cómo es que a esos empleados sólo se les exige que trabajen cuatro o cinco horas?; eso quiere decir que las labores de las Secretarías no son tan arduas para que no se puedan despachar en ese tiempo.
Yo creo que la base para juzgar del trabajo de una Secretaría debe ser que cada empleado cumpla con su deber, que se les asigne, si es posible, un sueldo conveniente, es decir, que su trabajo esté perfectamente retribuido, para que se dediquen única y exclusivamente a su negocio, a atender a su oficina; todos sabemos que en las oficinas del Gobierno se crearon y se multiplicaron los empleos, única y exclusivamente con el objeto de acaparar mayor número de serviles; así podían ver a un individuo abdicar de su independencia, y de esa manera contaban con un voto más, con una personalidad más que los apoyara. Esta fue la táctica seguida por los gobiernos anteriores; muchos de los individuos que están aquí lo comprenderán y pueden perfectamente formarse el juicio de que el señor Subsecretario se puede suprimir de hecho y ser suplido por el Oficial Mayor, que es el encargado, como decía el señor Soto y Gama, de dar el trámite; pero este Oficial Mayor tiene inmediatamente a sus órdenes a los Jefes de Sección, que son los que le informan de todos los datos; así, pues, no hay necesidad de que el Oficial Mayor tramite un asunto en determinado sentido, para que vaya al Subsecretario y de éste al Jefe de Sección. En toda esa serie de trámites de que tanto hemos protestado, precisamente está la dificultad. En esa serie de escalones que no tienen ningún objeto, nosotros precisamente en el Programa de Gobierno hacemos figurar que todas esas cosas se harán con la mayor brevedad posible.
El sostener el puesto de Subsecretario es precisamente contra ese principio, contra el de hacer más fácil la resolución de los negocios, de suerte que teniendo en cuenta que el futuro ministro se dedica realmente a su Ministerio y que los empleados subordinados al Subsecretario cumplen con su deber, veremos en la práctica que el empleo del Subsecretario no tiene razón de ser.
Probablemente en lo que se refiere al Ministerio de Agricultura sí se tenga razón, porque va a entrar en una época de creación, en la cual se va a tropezar con dificultades, en el cual se tiene que hacer mucho; pero recuérdese muy bien que el señor ministro tiene un secretario, como lo han tenido los Secretarios de Estado, secretarios particulares, a los que se puede llamar; tiene, además, otros empleados que le ayudan, como son los abogados consultores; todo ese trabajo se va repartiendo, y resulta que el Subsecretario viene a ser un simple empleado que no sirve más que para entorpecer o dilatar la tramitación de los asuntos; de manera que teniendo en cuenta que todos esos individuos laboran con el ministro de Gabinete, yo creo que no se hace necesario el cargo de Subsecretario; lo que debemos procurar es que cada uno cumpla con su deber, y así podemos suprimir al Subsecretario y a muchos empleados inferiores también.
Dice el Reglamento que una vez que hayan hablado tres en pro y tres en contra, se pregunte si está suficientemente discutido.
La Secretaría pregunta si está suficientemente discutido el punto.
Se pone a votación el dictamen que dice: (Leyó)
Los que estén por que se apruebe, sirVanse ponerse de pie.
En seguida se dio cuenta con el siguiente dictamen formulado por la Comisión de Hacienda.
La Comisión de Hacienda se permite, opinar que no es de aprobarse la proposición referente al nombramiento de un pagador especial para esta Convención, tanto porque la práctica ha demostrado que uno de los empleados dependientes de la Secretaría de Hacienda pueda encargarse de cubrir el presupuesto de gasto de esta Asamblea, cuanto porque las condiciones precarias de las arcas convencionistas nos exigen hacer las mayores economías, evitando erogaciones dispendiosas y no indispensables, como la que originará el sueldo asignado a una persona encargada exclusivamente de la Pagaduría de que se trata.
En tal virtud, nos permitimos proponer a vuestra deliberación el siguiente acuerdo, que suponemos satisface los fines perseguidos por los autores de la proposición de referencia:
Dígase al ciudadano Encargado del Poder Ejecutivo, que se sirva librar sus órdenes para que se encargue de la Pagaduría de esta Convención, uno de los empleados de la Tesorería General del Gobierno, sin perjuicio de las labores que en dicha Tesorería tenga encomendadas y no sean incompatibles con el desempeño de la Pagaduría mencionada.
Sala de Comisiones de la Soberana Convención Revolucionaria, en Cuernavaca, Mor., febrero 15 de 1915.
A la Comisión de Justicia que suscribe, pasó para su estudio y dictamen el oficio que con fecha 2 de febrero del presente año dirigió a esta H. Asamblea el coronel Mayor de Ordenes de esta plaza, F. del Castillo, relativo al proceso que se instruye al ciudadano coronel Miguel C. Zamora, por el presunto delito de lesiones.
Desde luego hacemos constar que el trámite dado por esta H. Asamblea, consignando dicho oficio a la Comisión de Justicia, es, en nuestro concepto, indebido, pues si esta Comisión se avocara de su conocimiento, invadiría las atribuciones de la Sección Instructora del Gran Jurado.
En tal virtud, sometemos a la consideración de esta H. Asamblea, el siguiente
Pasa a la Sección Instructora del Gran Jurado el oficio del Coronel Mayor de Ordenes de esta Plaza, F. del Castillo, de fecha 2 de los corrientes.
Asimismo el ciudadano secretario dio cuenta con los siguientes dictámenes:
Los suscritos, miembros de la Comisión de Peticiones, en función, pasan a dictaminar los siguientes puntos en cartera y someterlos a la consideración de la H. Asamblea:
Número 1. A la solicitud que con fecha 8 de enero hizo en México el cadete Guillermo Gómez, para que la Asamblea se preocupara de la reapertura del Colegio Militar y que hicieron suya los mismos firmantes, acordamos: Que por la actitud decorosa y que ha sido un orgullo para la República Mexicana, y los muchos merecimientos que tiene el simpático Colegio Militar, se tome en consideracién dicha solicitud, pero no juzgando que esta Asamblea tenga la competencia de tratar de lleno el asunto, que lo pase a la Secretaría de Guerra, para que en el menor tiempo posible resuelva sobre lo solicitado.
Número 2. A la moción que con fecha 4 del presente mes presentaron los señores generales Sergio y Matías Pasuengo, para que la Comisión de Programa presente a la mayor brevedad posible los delineamientos generales del Programa dE' Gobierno, resolvemos lo siguiente: Que la Asamblea en masa excite de una manera categórica a la referida Comisión de Programa, para que cuanto antes presente ese trabajo por considerarse de vital importancia, y que será un factor poderoso para la orientación general de la República.
Número 3. A la proposición que con fecha 4 de este mismo mes presentaron los ciudadanos Genaro Palacios Moreno y José Casta, y en la cual someten a la consideración de la Asamblea la conveniencia de que las sesiones tengan por término máximo una duración de tres horas, resolvemos que habiendo una Comisión encargada para la formación del Reglamento interior de la Asamblea, pase esa proposición a dicha Comisión, para los efectos consiguientes.
Número 4. A las proposiciones que con fecha 8 de este mes hace el señor Genaro Palacios Moreno, nombrando una Comisión compuesta de tres miembros, para la formación del Reglamento interior de la Asamblea, resolvemos lo siguiente: Por haber sido extemporánea dicha proposición, pásese a la Secretaría para su archivo, en virtud de que la Comisión nombrada con anterioridad ya somete a la consideración de la H. Asamblea el Reglamento a que se refiere esa proposición.
Cuernavaca, Morelos, febrero 12 de 1915.
A Preciado.
(Rúbircas)
De la Comisión de Instrucción Pública:
Los que suscribimos, miembros de la Comisión de Instrucción Pública de la Soberana Convención Revolucionaria, habiendo estudiado detenidamente la proposición hecha por el delegado Francisco Cuervo Martínez, en que solicita que se excite al Ejecutivo para que ordene a quien corresponda que se atienda debidamente la Instrucción Pública en este Estado y para que nombre Comisiones del Ramo que se encarguen de establecer Escuelas Rudimentarias en los lugares cuya población no sea menor de treinta alumnos, tenemos el honor de someter a la deliberación de esta H. Asamblea, el siguiente dictamen:
1. Siendo este asunto de la exclusiva competencia de las autoridades del Estado de Morelos, la Comisión opina que aunque el asunto es de capital importancia, no deben emplearse los medios propuestos por el delegado Cuervo Martinez; por no estar federalizada la enseñanza en nuestra República.
Sala de Comisiones de la H. Convención.
Teniente coronel D. Marines Valero.
Tiene la palabra en contra del dictamen el ciudadano Cuervo Martinez.
Señor secretario, tenga usted la bondad de volver a leer.
El dictamen dice así: (Repite la lectura)
Me parece que se preguntó si estaba suficientemente discutido y se aprobó que sí.
Iba a preguntarIo, señor, cuando se pidió la palabra.
Me opongo a la parte resolutiva del dictamen, en primer lugar, porque los signatarios del dictamen no lo han fundado ni exponen ningún argumento en pro de su dictamen; es verdad que no está federalizada la enseñanza, pero no es absolutamente necesario en este caso, porque mi proposición fue la siguiente: Primero, que se abrieran las escuelas ex:stentes ya en la ciudad de Cuernavaca ...
Suplico al ciudadano delegado que está haciendo uso de la palabra, hable más alto, porque los señores taquígrafos no perciben nada ...
Mi proposición comprende tres partes: la primera, en que se pide sean abiertas las escuelas existentes ya en la ciudad de Cuernavaca; segunda, que se haga un presupuesto escolar, para ver si las escuelas son suficientes, y tercero, que se abrieran y funcionaran esas escuelas, y en caso contrario se establecieran escuelas nuevas para dar cabida a los niños que no pudieran concurrir, por ser muchos, y sólo en tercer lugar, en ese inciso pido que lo mismo que se hiciera aqui en Cuernavaca y en el Distrito del mismo nombre, se hiciera en todos los Distritos que comprende el Estado de Morelos.
Refiriéndome a las escuelas ya existentes y a las que fuera necesario establecer, en vista de que la población escolar fuera numerosa, y esas escuelas no pudieran darle cabida, esto en nada se opone a la federalización de la enseñanza, a mi modo de ver.
En lo que se refiere a las escuelas rudimentarias, proponía yo se establecieran en aquellos lugares de Morelos en que hubiera niños en número mayor de treinta; estaba perfectamente explicado.
En el año de 1911 el Gobierno de don Francisco I. Madero nombró una Sección en el Ministerio de Instrucción Pública, para que se coupara exclusivamente del establecimiento de escuelas rudimentarias en todo el país; se nombró el número de instaladores competentes y cada uno de estos instaladores marchó al Estado al que se le designaba. Yo fui uno de esos instaladores, y por lo que a mí respecta puedo decir que sólo en el Estado de San Luis Potosí fundé doce de estas escuelas; en el Estado de Hidalgo, seis, y en Veracruz, diez. Cada uno de nosotros tenía la obligación de establecer diez escuelas en cada Estado, porque el Presupuesto entonces no alcanzaba para más.
Hago esta digresión solamente para poner de manifiesto a los señores delegados, qúe ya existía el precedente de que el Gobierno Federal se ha ocupado del establecimiento de las escuelas en los demás Estados de la República y que, por consiguiente, no encuentro ningún inconveniente en que se establecieran en el Estado de Morelos, aparte de la federalización de la enseñanza.
Esto es únicamente para indicar cuál es la razón, que tiene visos de argumento, en el dictamen.
A nadie le es desconocida la importancia que tiene en nuestro país, así como en todos los demás, la instrucción primaria; ha sido pregonada por todos los heraldos del progreso, como la base de toda educación ulterior, y como tal debe de ser sólida, completa, integral y ecléctica, para que de esta manera responda a los fines educativo, instructivo, normal, moral e ideal; para que prepare al hombre en su triple aspecto de hombre, ciudadano y miembro de la gran familia humana, para que cumpla debidamente con sus destinos.
Un escritor francés hace tiempo decía que el pueblo que tiene mayor número de escuelas, es el pueblo más grande del mundo. Lo es hoy y lo será mañana. El pueblo japonés nos ha dado un ejemplo vivo y patente de este hecho: que el Sol Naciente tiene desde entonces más destellos.
En el país la instrucción pública ha estado abandonada desde hace tiempo, y por eso he pedido en esta proposición el establecimiento y la multiplicación de las escuelas en este Estado, ya que todos los que estamos aquí deseamos que se haga labor en ese sentido, paralelamente a la meritoria labor de repartir tierras a los habitantes de este Estado; ya que les vamos a dar tierra a esos habitantes; ya que vamos a darles medios de cosechar el pan para satisfacer sus necesidades corporales, hay que fundar escuelas donde puedan recoger el pan para su alimento espiritual, y creo que con esto es bastante para poner de manifiesto la importancia de la proposición.
Suplico, por lo tanto, a los compañeros, que se sirvan dar su aprobación.
El ciudadano delegado Cuervo Martínez ha hablado como si se encontrara en perfecto estado de paz la República Mexicana; nos ha hablado de la instrucción rudimentaria, nos ha venido a hablar de las escuelas establecidas en el Sol Naciente, y, nos ha puesto cátedra pedagógica, ya que él es director de la Escuela Normal para Maestros; pero el ciudadano Cuervo Martínez se ha ido por los montes de Ubeda y se ha salido completamente del medio; también se ha figurado que se encuentra fuera de la República Mexicana, fuera del Estado de Morelos.
En primer lugar voy a fundar el dictamen. El que el Ejecutivo se mezcle en los asuntos educativos de un Estado, no estando federalizada la enseñanza, es sencillamente atacar la soberanía de los Estados.
En la época del señor Madero el ciudadano Francisco Vázquez Gómez, que fue uno de los primeros secretarios de Instrucción Pública, a raiz del triunfo de la revolución de 1910, llevó a la práctica las ideas del ciudadano Vera Estañol, estableciendo las escuelas rudimentarias; después desfilaron por esa Secretaría, a más de Vázquez Gómez, Miguel Díaz Lombardo, José María Pino Suárez, Vera Estañol y más tarde José María Lozano, y se vino a esta conclusión: que se habían gastado más de quince millones de pesos para el establecimiento de escuelas rudimentarias en el país, y que hasta ahora no hay ninguna escuela establecida; fue un perfecto fracaso.
En los momentos actuales, en el Estado de Morelos sobran escuelas y faltan alumnos; todas las escuelas en Cuernavaca están abiertas y atendidas por el ciudadano Ramos Roa, encargado de la Secretaría de Instrucción Pública en el Distrito de Cuernavaca; ¿se han abierto algunas escuelas en el Estado de Morelos, donde la Revolución ha sido potente, donde la racha revolucionaria ha arrasado los pueblos?, pregunto al delegado Cuervo 'Martínez: ¿Qué se necesita en el Estado de Morelos para establecer escuelas? Dinero, señores delegados, y si no se les puede pagar a los ciudadanos que eStán militando en las filas contra el enemigo, ¿cómo vamos a poder sacar del Erario dinero para levantar casas, para comprar muebles y menesteres, y sueldos también, para poder pagar a los profesores que vayan a enseñar y a dar la luz a los alumnos de las escuelas de este Estado.
Primero, ciudadanos delegados, terminemos con la guerra, utilicemos el dinero para acabar con el enemigo, y después en buena hora destinémoslo para impartir la enseñanza y establecer la instrucción rudimentaria, difundiendo la luz de la ciencia por toda la República; pero mientras, como antes dije, es absurdo irse por los cerros de Ubeda; además, los revolucionarios al mismo tiempo de darles educación deben de tener que comer; estoy perfectamente de acuerdo en darles educación; pero primero, ciudadano delegado Cuervo Martínez, vamos a darle de comer al pueblo y después que coma podrá pensar. Un alumno que llega a la escuela sin el estómago satisfecho, aseguro al señor delegado que lo único que hará será echarse sobre el pupitre y hacer reflexiones sobre el jugo gástrico, porque no lleva el estómago satisfecho. (Aplausos)
Para hablar en contra del dictamen, en primer lugar diré que no es de discutirse la proposición del ciudadano delegado Cuervo Martínez, porque no facilita la enseñanza. En segundo lugar, porque no existe el dinero suficiente para establecer las escuelas en el Estado de Morelos, y en tercero, porque aquí en el Distrito de Cuernavaca están perfectamente establecidas escuelas dentro del medio ambiente que aqui reina.
Me sorprende grandemente, señores delegados, que el socialista Pérez Taylor nos venga ahora con ciertas ideas, las cuales no van de acuerdo absolutamente con la obra teórica que ha estado haciendo desde que ingresó a esta Asamblea. Digo con la obra teórica, y necesito explicarlo, porque en todo lo que el señor Pérez Taylor ha sostenido, con más o menos éxito, es porque se ha inspirado de todo ello en los libros, pero desgraciadamente no lo ha hecho en la práctica.
No me negará el señor Pérez Taylor que la base fundamental para la felicidad de los pueblos, no son las riquezas, no son el dinero ni el tener mucho que comer; antes que todo está la moralización, y la moralización sólo viene por medio de la instrucción. (Aplausos)
No me aparto de que haya momentos críticos en los cuales debe primero tragarse un mendrugo de pan, para luego aprender a decir la A; pero esos momentos, afortunadamente aunque estamos en una situación muy análoga, muy parecida, todavía podemos llevar una mazorca en una mano y un libro en otra.
Me extraña que el señor Pérez Taylor quiera, en las actuales circunstancias, darle la supremacia, y digo que me extraña en boca de él lo que en otra no me extrañaría, que quiere que nos ocupemos exclusivamente de la cuestión guerrera, que dejemos primero a los soldados que vayan a dirimir la contienda en el campo de la lucha, y después les enseñemos.
Yo creo que la mejor manera, señores, de que podamos llevar a efecto los ideales por los que estamos luchando, por los que se está combatiendo, es la de la persuasión, es el cámino que el pueblo debe seguir, y así no se volverá a llegar a esta desgraciada situación' en que hoy nos encontramos.
Me extraña que el señor Pérez Taylor, un individuo a quien juzgo ilustrado, nos venga a dar ese dictamen, porque es todo lo contrario de lo que él dijo en sus fundamentos; nos aduce razones que ningún socialista aduciría ni en esta ni en otra circunstancia, porque estas razones no son convincentes; pero, en fin, no quiero dejar pasar muchos de los argumentos que dio el señor Pérez Taylor en favor de; este dictamen.
Dice el señor Pérez Taylor que para ir a las escuelas se necesita llevar el est6mago lleno.
Pido la palabra para una aclaración. (Voces: No. se puede)
Señor Presidente: concedo al señor Pérez Taylor que baga la aclaración que desea.
Que lo primero que se necesita es que haya alumnos. (Risas)
No tomo en consideración lo que no fue una aclaración.
Decía que para que un individuo fuera a la escuela, necesitaba primero llevar el estómago bien lleno. Yo debo decirle al señor Pérez Taylor que es una idea muy buena, pero es una idea como muchas de él, de él exclusivamente.
Yo les pregunto a muchos de los que están aquí, si no han ido a la escuela alguna vez sin haber tomado un pedazo de pan; yo le pregunto al señor Pérez Taylor si hay individuos que describan su biografía cuando no tenían que comer. Esto lo dicen mucho los autores franceses e ingleses; es decir, no se necesita como condición exClusiva que primero se coma para después ir a la escuela; eso viene a amoldarse a lo que le criticó al señor Cuervo; eso es en tiempo de paz, cuando se puede luchar debidamente, cuando se dispone de todas las riquezas.
Vuelvo al asunto de que aduce el señor Pérez Taylor, que debemos primero resolver la situación guerrera y no nos debemos preocupar de otra cosa. Debo decirle al señor Pérez Taylor que no recuerdo si fue el señor Juárez quien dijo: en la guerra se labora para la paz; si solamente se estuviera discutiendo la situación por medio de las armas, pregunto al señor Pérez Taylor, ¿qué está haciendo sentado en ese sillón? ¿Por qué no toma un fusil y se va al campo de batalla? Eso quiere decir que no sólo el fusil es el que debe resolver los conflictos más graves que la guerra.
Por otra parte, digo al señor Pérez Taylor, que juzgo que la enseñanza se debe dar; démosla como vamos a dar el predio; en primer lugar vamos a buscar los medios. Dice que se ataca la soberanía del Estado de Morelos. Ya el señor Cuervo Martínez, de una manera poco efusiva, que yo lamento, porque hubiera querido que hablara con todo el ardor que se necesita en estas circunstancias, que si bien es cierto que no ha habido federalización de la enseñanza, sin embargo se han dado los primeros pasos para conducir a ese fin, como es el establecimiento de las escuelas rudimentarias. Estas escuelas han dado sus productos; cierto que nos han dado pocos, pero no es que la falta de éxito en esas escuelas haya consistido en el Estado, ha consistido, más que todo, en los individuos que han estado al frente del Ministerio; que, como en los anteriores gobiernos, no se preocupaban en favor del pueblo, sino solamente para explotarlo. Allí tenemos al señor Vera Estañol, que en su cargo de Ministro se ocupaba de hacer maquinaciones con objeto de hacerse propaganda electoral; así es que, repito, el señor Pérez Taylor debe ver en qué consiste la falta de éxito de las escuelas rudimentarias. Además, el que las escuelas rudimentarias se hayan establecido en varias partes del país, es el primer paso para la federalización de la enseñanza.
No sé por qué el señor Pérez Taylor no lo comprende.
La autoridad de la Convención en estos momentos está por encima de las autoridades de los Estados, y será la que dé el dictamen sobre el particular. Que el señor Pérez Taylor lo haga en cierta forma, que no sea un simple acuerdo sino una ley; pero que no nos venga con pretextos de ésos, a decir que no se debe dar la enseñanza.
No se debe tampoco tomar como argumento la cuestión de la soberanía del Estado de Morelos, y en eso me muestro respetuoso en tiempos normales, y seré el primero en defender este punto; lo creo también necesario, pero en los momentos actuales, ¿qué soberanía puede existir en Morelos y en los demás Estados? ¿Qué autoridades competentes existen aquí? ¿Dónde funcionan, para que de hecho las pueda alegar?
Aquí no tenemos autoridades, tengo entendido que fuera del Ayuntamiento no tenemos ninguna otra. Acabamos de ver que ese Ayuntamiento ha pedido su autonomía; pero quiero suponer que ya la tuviera, constitucionalmente hablando; no se fija el señor Pérez Taylor que en una de las proposiciones del señor Martínez dijo que se excite al Ejecutivo para que se dirija a quien corresponda; de manera que el Ejecutivo sabrá quién es la autoridad del Estado de Morelos, y con ella se entenderá para que se haga el establecimiento de esas escuelas; por eso no creo que se consideren lastimados los morelenses.
Nos decía el señor Pérez Taylor que había aquí suficiente número de escuelas y que lo que hacía falta eran alumnos. Hace pocos días tuve oportunidad, con motivo de una invitación del señor general Galván, de ver, al pasar por algunos pueblecitos ...
Pido la palabra para un hecho. (Voces: No se puede)
Ahora sí ya no se lo permito, señor. (Risas)
Decía que vi al pasar por algunos pueblecitos, y allí están varios colegas que nos acompañaron y pueden decirlo si no es cierto, que en un pueblo se nos acercó un individuo, creo que el presidente municipal, rodeado por algunos otros, y que con convicción y dolor en su alma, nos decía que le mandásemos un maestro de escuela.
Ya verá el señor Pérez Taylor que no sobran escuelas. Más adelante, en otro pueblecito de ese lugar, donde nació el señor general Galván, el cura del lugar era el que daba instrucción a los niños, en número de trescientos. No debemos permitir esa puerta de entrada a un enemigo futuro. En Tepoztlán era donde el señor cura estaba encargado de impartir la enseñanza; pero por fortuna, es un señor que comulga con nuestras ideas, pero que si no fuera así debe el señor Pérez Taylor imaginarse las consecuencias que traería que trescientos individuos fueran educados por uno de tantos retrógrados. (Aplausos)
Y eso por dos pueblecitos por donde pasamos. ¿Qué diremos si vamos a recorrer algunos otros?
Nos aduce algunos argumentos el señor Pérez Taylor; pero yo creo que lo debía de hacer de una manera conveniente, para que se solucionara el defecto con que tropezamos. Dice que habría que construir edificios, y yo le contesto que enseñar a un individuo para que sepa sumar, restar y dos o tres cosas, no se necesitan edificios; con los que hay aquí, con los jacales, allí estarán muy contentos esos muchachillos, recibiendo el don de la sabiduría; allí, por fortuna, podrian comer sus tortillas que, felizmente, no les hacen falta, y para cuando se acabe la revolución, que ojalá sea un día no muy lejano, esos individuos podrán entrar a la vida de ciudadanos previsores.
Yo creo que los hay aquí; los tenemos; yo creo que eso no sería un motivo de dificultades; precisamente todos estamos dispuestos a trabajar y a ayudar en lo que se pueda.
Esto depende de que haya una buena voluntad de parte del que quiera implantar esta enseñanza y de los colaboradores que tenga.
No le diré al señor Pérez Taylor que será una enseñanza como yo la deseara, porque aun en la capital se enseña muy mal; aquí sencillamente se enseñarían dos o tres cosas a esos individuos, y sacarían mucho más producto que en las escuelas que hasta hoy han existido en México, en donde no se ha sabido aplicar la moralización debidamente a las conveniencias de cada uno de esos individuos.
El dinero. (Me insiste el señor Pérez Taylor haciéndome señas. Risas) El dinero puede ser también una causa para no poder fundar escuelas; pero si no tenemos dinero, que no nos alegue otras razones.
De la proposición del señor Cuervo Martínez debe hacerse un estudio un poco más concienzudo, para ver hasta dónde es posible solucionar el conflicto que existe entre la falta de elementos y la de ilustración. No me negará el señor Pérez Taylor, dado el buen concepto que tengo de él, que la ilustración y la moralización son una base efectiva para el engrandecimiento de los pueblos; por consiguiente, si está conforme en eso, no neguemos esa autorización; lo razonable es que busquemos la manera de solucionar el conflicto, es nuestro deber. No tengamos a este pueblo de Morelos sumido en la ignorancia; si el señor Pérez Taylor hubiera visto lo que nosotros vimos; cuando esos indios van a pedir un profesor que les enseñe, es porque tienen sed de aprender, y bajo esa base vamos a procurar resolver el asunto; no digamos con algún pretexto que no es posible acceder a la petición del señor Cuervo Martínez; vamos a hacer lo posible por dar esa instrucción, no digamos que no, pues esto nos avergonzaría ante la Historia, de que nosotros no nos ocupamos de enseñarle al indio, que tiene derecho de aprender lo que constituirá el futuro nacional. (Aplausos)
Creo que el señor doctor Castellanos está equivocado con respecto a la propaganda que hacían los instaladores en favor del señor Vera Estañol. En efecto, en aquel tiempo se propaló en México esta noticia; se hicieron duros cargos al señor ministro Vera Estañol, de que la intención que lo guiaba para el establecimiento de escuelas rudimentarias en el país, era contar con el mayor número de prosélitos y, por consiguiente, con mayor número de votos para las elecciones que iban a verificarse, después de que hiciera su propaganda como Presidente de la República. Muchos de nosotros en aquel tiempo protestamos en las columnas de la prensa, por las consideraciones calumniosas; pero eso no fue suficiente ...
La Secretaría va a dar trámite a una proposición del señor Castellanos.
El señor Castellanos hace notar que la apreciación que hizo no fue directa a la persona del señor Cuervo Martínez, sino en general, y la H. Asamblea quiere que se concrete usted al punto a discusión. El señor Castellanos dice que no es una alusión personal, sino una relación de lo que ha pasado.
La alusión del señor Castellanos no fue directa, pero ... (Siseos, campanilla, ruido) fue a todos los instaladores. (Risas, campanilla) ... y como yo era instalador, pues ...
No está a discusión eso.
Piden la palabra varios ciudadanos delegados, para algunas rectificaciones; de manera que voy a concederla por turno.
Tiene la palabra en pro el ciudadano Luis Valle.
Señores delegados: al pedir la palabra en pro del dictamen no es que me vaya a referir a que se viole la soberanía del Estado; no me llama la atención, no es la primera vez que se haya violado la soberanía de un Estado, pues ya se ha violado la de todos.
No voy a hablar teórica sino prácticamente; voy a hablar por lo que he juzgado con mi vista, en la parte Sur del Estado de Puebla y en una parte del Estado de Morelos, por Jonacatepec, Cuautla, etc., etc. He visto que en los actuales momentos no hay fondos para sostener las fuerzas, y voy a decir que se ha recibido orden expresa del cuartel general, si es que no estoy equivocado, de que a todos los soldados no se les facilite nada, ni pasturas ni elementos de primera necesidad. (Risas)
Y tienen razón. (Una voz: Pasturas para los caballos)
Para los caballos, se entiende. (Aplausos y risas)Esos soldados son los que en defensa nuestra están al frente del enemigo, y con setenta y cinco centavos que se les dan, a tan alto precio como están las cosas, apenas tienen para una cajetilla de cigarros; así es que hay que tener como punto de vista esto.
Por lo que he visto, como he dicho antes, el empeño mío ha sido que se establezca en todas partes la instrucción rudimentaria, cosa que no nos ha sido posible a consecuencia de la falta de elementos pecuniarios; no culpo al compañero Castellanos porque no se da cuenta de la situación actual del Estado de Morelos. Un profesor dice esto: Yo estoy en la mejor intención de servir, no a treinta alumnos, sino a los que quiera usted; pero tropiezo con esta dificultad: tengo familia; ¿la voy a mantener con una media de maíz? ¿Con qué me compro ropa? Hay que ver esto, y eso no sólo lo podré decir yo, sino allí está el general Montaño y otros que lo habrán visto.
Algunos pueblos se encuentran en las condiciones que acaba de decir el compañero Castellanos; pero no todos se encuentran en las mismas condiciones pecuniarias, y por eso me opongo al dictamen, haciendo ver esto, que es lo principal; por eso me refiero exclusivamente al Estado de Morelos; pero si hay alguna otra persona que dé datos y me convenza. entonces sí.
Debo manifestar a los señores delegados y al compañero Valle, que el cuartel general no ha dado orden de que no se les dé de comer a los soldados, más aún cuando hay la circunstancia de que los soldados no tienen lo suficiente, y el cuartel general cometería un crimen viendo que nuestros correligionarios ayudaran en esa forma a los soldados. No conozco ninguna orden a este respecto, y debo manifestar que está totalmente equivocado en ese sentido. Lo hago constar para que no se crea que el cuartel general ha cometido esa barbaridad.
Tiene la palabra el ciudadano Pérez Taylor, para una aclaración.
En la época de don Francisco Madero, en la Sección de Instrucción Rudimentaria se presentaron diez quejas, por lo menos, de los distintos gobernadores, y entre ellos el de Coahuila, protestando por ataques a la soberanía de los Estados, porque la mayor parte de los instaladores se paseaban tranquilamente, aunque no por falta de trabajo. Los mandaban al Estado que se les designaba, comenzaban a instalar escuelas, y a lo mejor tenían que regresarse a la metrópoli; si comenzamos a instalar en el Estado de Michoacán escuelas de instrucción rudimentaria, a lo mejor viene la revolución y destruye la obra realizada. Yo soy ferviente admirador de la instrucción, soy de los convencidos, tal vez más que el señor Castellanos, y pienso como él, que el libro está por encima de la espada. El mismo Schopenhauer dice que es absurdo el querer imbuir ideas absolutas a individuos analfabetos que no quieren leer ni escribir. (Aplausos)
Debe probarse el intelecto del individuo; no es que yo esté en contra de la instrucción; pero es verdaderamente irrisorio que en los momentos actuales, cuando el Erario está así, así, vengamos a pagarles a los maestros, a los individuos que vayan a establecer escuelas y a comprar útiles escolares, cuando no se puede pagar a los soldados; eso es un sarcasmo.
Señores delegados: el señor Castellanos, con su peroración, casi me ha dejado sin argumentos; pero procuraré combatir el dictamen que nos presenta la Comisión de Instrucción Pública.
La iniciativa del señor Cuervo Martínez no puede ser más plausible, llamando notablemente la atención que el señor Pérez Taylor, que defendió a capa y espada el dictamen referente al reparto de las haciendas en Tepic, venga ahora a impugnar una proposición que a mi manera de entender se reduce al Estado de Morelos. ¿Es así o no lo es?
En tal concepto, no veo ninguna razón que diga en el dictamen que se ataca la soberanía del Estado de Morelos. Ya el doctor Castellanos hizo una moción sobre ese particular, y no creo necesaria su repetición. Desde el momento en que se tiene pensado hacer la federalización de la instrucción en la República, no creo que corra peligro la soberanía del Estado de Morelos, con que se comience a trabajar en la implantación de la educación, ya que en este pueblo de Morelos las continuas etapas por que ha atravesado han hecho que esos habitantes sufran tanto. ¿Nos viene la Comisión Dictaminadora a impedir que también la ilustración deje de tener la extensión suficiente?
Víctor Hugo dijo: Cada escuela que se abre es una cárcel que se cierra. (Voces: Muy bien. Risas)
Por tal concepto, señores delegados, es de nuestro deber velar por los intereses del niño de hoy, que será el guardián de los intereses de su Estado en el mañana.
Aducen, además, que la falta de dinero es la que les inspira para dictaminar en contra de la educación en el Estado. Yo no veo un gran sacrificio; ¿quieren que el Ejército lo absorba todo? Pues démosles a los generales más dinero para que sigan dilapidando grandes cantidades, como hasta ahora lo hacen. Porque no me podrán negar que los altos jefes dilapidan grandes cantidades; que si se limitaran un poco, con ellas se podría pagar la instrucción en el Estado de Morelos. No pongamos obstrucción a una idea que es preciosísima; si se hubiera presentado el caso del señor Castellanos en los pueblos que cita, se hubieran convencido el señor Pérez Taylor y la Comisión Dictaminadora, de la ingente necesidad de impartir la instrucción pública.
Por tanto, hay muchos argumentos sobre el particular, pero no quiero ser más extenso, para no fastidiar; pero sí suplico a la Asamblea rechace de plano ese dictamen, y que la Comisión Dictaminadora estudie con más conciencia la proposición del señor Cuervo Martínez.
No fue la mente de la Comisión Dictaminadora el obstruir o poner obstáculos para que se imparta la instrucción, ni en Cuernavaca ni en las demás partes del Estado de Morelos. Claramente se sobreentiende que si la Convención no excita al Ejecutivo para que éste, a su vez, excite a quien corresponda, los jefes militares del Estado de Morelos tendrán buen cuidado de atender este ramo, y ya el profesor Montaño, en lo particular, me ha dado noticias de que hay muchas escuelas, las más que se puede, establecidas, tanto en Cuernavaca como en los demás puntos del Estado. Ciertamente la Comisión Dictaminadora cree en la gran fuerza que da la instrucción; cree, además, que más que con armas, más que a balazos, más que con programas, se realizarán los bellos ideales que llevamos en la mente, educando al pueblo, y ojalá que cuando tengamos paz tengamos en cada lugar un propagandista que tenga como primer cuidado el ir en la mañana a educar a ese pueblo, para convertirlo en un hombre completo, en un luchador que presente a cada momento el ejemplo bellísimo de don Vicente Guerrero, dando una muestra de cómo se es grande, después de haber sido un gran guerrero, dando una muestra de abnegación que no tenga ejemplo en la Historia, presentando también muchos ejemplos, como nos dice la Historia, ponen de manifiesto cómo se es patriota y leal, cómo se defiende a la Patria; pero ciertamente la Comisión Dictaminadora, si cree que debe esparcirse la enseñanza para todas partes, no está dispuesta a cometer disparates, y no por el hecho de que se piense en la federalización de la enseñanza, vamos a basarnos en eso para inmiscuirnos en la soberanía de un Estado; aquí los jefes de Morelos vienen a cumplir con sus deberes; a ellos les toca mejorar ese ramo. Si creemos en la mentira de que el Estado de Morelos es libre y soberano, no nos hagamos tontos, como tío Lolo; aprendamos a respetar esos principios, respetémosles hasta en lo más nimio, como es la instrucción, y si tan fervientes somos de ella, demos una prueba, como el día en que se trató este asunto; vamos a colaborar con nuestro grano de arena. Por mi parte estoy dispuesto a renunciar a mi sueldo de militar, para ir a trabajar como un humilde maestro, por las luchas de la Patria. (Aplausos)
Tiene la palabra en contra el ciudadano Piña.
Creo que ya el señor presidente lo adivinó; no necesito hablar. (Risas)
La Mesa, por conducto de la Secretaría, pregunta a la H. Asamblea si considera suficientemente discutido el asunto.
¿Afirmativa de qué?
De la aprobación del dictamen.
Señor presidente: para una moción de orden.
Tengo entendido que entre los señores delegados ha ocurrido una confusión al preguntárseles si aprobaban el dictamen, y, además, creo que no fueron los más los que se pararon, sino los que han continuado sentados. Suplico respetuosamente a la Presidencia que repita la votación.
El dictamen que se pone a votación es el siguiente: (Volvió a leer)
¿Está conforme el señor Piña?
(Leyó e insértese la proposición)
La Comisión que subscribe, con relación a la moción presentada por los señores delegados Carlos Treviño y Rafael Pérez Taylor, relativa a que las diligencias que hayan de practicarse por la Convención erigida en Gran Jurado, para juzgar a los ciudadanos generales Manuel M. Ramos e Ildefonso Pérez, se verifiquen por las mañanas, para no interrumpir las sesiones ordinarias de la misma Convención, tiene a bien dictaminar como sigue:
Efectivamente, el delicado asunto de referencia tendrá que ser discutido larga y cuidadosamente, por su propia naturaleza, interrumpiéndose así los asuntos que se tratan por la tarde, siendo muchos de ellos de verdadera importancia, y resulta de bulto la necesidad imperiosa de tratar por las mañanas el referido asunto, no para juzgar a los expresados generales, como lo solicitan los signatarios de la moción, sino para hacer el estudio encaminado a declarar si hay o no méritos suficientes para que los repetidos generales sean consignados a la autoridad competente que deba iniciar el juicio respectivo y dictar la sentencia que corresponda.
La Comisión, en vista de las razones expuestas, suplica a la H. Asamblea se sirva aprobar que para tratar el asunto de referencia se haga esto en sesiones de la mañana, como lo solicitan los señores delegados Treviño y Pérez Taylor.
Cuernavaca, Mor., febrero 20 de 1915.
La Secretaría informa respetuosamente a la Asamblea, que en virtud de que varios delegados no han podido asistir, y que uno de los miembros de la Comisión está enfermo, se difiere para pasado mañana, a las 10 a. m., la erección en Gran Jurado.
En vista de la solicitud presentada por el ciudadano delegado J. Herrera Ponce y que hacen suya los ciudadanos Filiberto Sánchez y Joaquín M. Cruz, relativa a la excitativa que piden se haga a los ciudadanos delegados, a fin de que concurran a las sesiones de esta Soberana Convención, a la hora reglamentaria, y considerando que dicha solicitud es absolutamente cuerda y benéfica, puesto que de esa manera habrá tiempo suficiente para llevar a cabo los trabajos diarios que tenga que ejecutar esta H. Asamblea, la Comisión opina que la Mesa Directiva debe hacer una vez más la excitativa de referencia, sin ser necesaria la aprobación de la Asamblea, puesto que es atribución económica de la misma Mesa.
¿No hay otro ciudadano delegado que haga uso de la palabra?
El dictamen de la Comisión no necesita argumentación, porque toda la Asamblea lo aprueba; pero seria conveniente que se haga extensiva esa excitativa a los miembros de la Mesa, para que también vengan puntualmente a las sesiones, porque siempre llegan al último. (Risas)
La Mesa, por conducto de la Secretaría, suplica atentamente a toda la Asamblea la puntual asistencia a las sesiones.
Pido la palabra para reforzar lo propuesto, permitiéndome suplicar a la Mesa que pase lista a las cuatro en punto, y que los delegados que lleguen después, no tengan nota de asistencia. (Voces: No, no)
Sólo así habrá puntualidad.
La Mesa, por conducto de la Secretaría, pregunta si se aprueba la proposición hecha por el ciudadano Casta. (Voces: No, no; la primera parte si, la segunda, no)
Bueno, entonces quieren llegar siempre a las cinco o cinco y media de la tarde.
En votación ec0nómica se pregunta si se aprueba. (Voces: ¿Qué es lo que se aprueba?)
El dictamen que dice: (Leyó)
Los que estén por la afirmativa sirvanse ponerse de pie.
Orden del día para mañana. (Leyó)