Source: http://www.donguima.com/440724628
Timestamp: 2020-06-01 17:31:49
Document Index: 252297285

Matched Legal Cases: ['Artículo 301', 'Artículo 2', 'Artículo 18', 'Artículo\n301', 'Artículo 247', 'Artículo 210']

PROPONEN PROHIBIR LAS CARRERAS CUADRERAS EN TODO EL TERRITORIO NACIONAL / Don Guima
Primero fueron por las carreras de galgos.Ahora son las cuadreras las que están bajo la lupa. Un diputado de Cambiemos acaba de presentar en el Congreso Nacional un proyecto de ley para que se las prohíba en todo el país a nivel nacional y pene hasta con 6 años de prisión a quien las organice, opere o explote.
Las carreras cuadreras o simplemente “cuadreras” son un tipo de carrera de caballos que se realizan en Argentina, Paraguay y Uruguay. Fueron creadas en los tiempos coloniales. Se denominan cuadreras para haciendo referencia a que se trataba de carreras cortas, derivando el término de “cuadra”, una unidad de medida equivalente a 129 metros, que se utilizaba en tiempos de la colonia.
La competencia se realizaba entre dos o más caballos “parejeros”, casi siempre caballos criollos, y en ella se realizaban multiplicidad de apuestas.
En la actualidad, las cuadreras son carreras de caballos de dos a cuatro participantes. Por lo general, se corren sin gatera y en pelo o con un pelero. Los caballos que se utilizan son mestizos, en un grado de ¾ o ⅞ y, hoy, también participan equinos descartados de los hipódromos oficiales. Cuando comienza la carrera, el animal corre entre 200, 300, 400 o hasta 1000 metros, en algunos casos, bajo
castigo de una fusta, hasta llegar al final, con un gran agotamiento físico, que muchas veces termina en lesiones o, incluso, la muerte del animal.
La actividad que entusiasma a muchos se pervierte y el que más pierde es el animal, dado que a los caballos se le suministran todo tipo de fármacos- anabólicos orales e inyectables- y productos de dudosa procedencia, con el objeto de explotar al máximo su rendimiento en las pistas.
Al no existir ningún tipo de control previo a las carreras, dueños y cuidadores se sienten
habilitados a hacer trampa, sobre todo en las cortas, que son aquellas carreras de menor distancia, para que el caballo vea incrementado su rendimiento al máximo, ya que en estas competencias se pone en juego gran cantidad de dinero mediante las apuestas.
El ofrecimiento de preparados supera lo imaginable, algunos para el corazón, otros para lograr tonicidad muscular y evitar calambres, o también para proteger el hígado y riñones frente a la variedad de sustancia que se les suministran. Algunas de ellas generan que el animal sude mucho y se desprenda de toda grasa no utilizable, el cual es suministrado, muchas veces, con granos de maíz machacado que contiene anabólicos y arsénico.
Además, se puede mencionar que aún hay quienes aplican una sustancia que contiene cardiotónico con estricnina, cafeína y anfetamina que se inyecta en las venas de los caballos una hora y media antes de correr. A su vez, se le suministran también creatina, útil para retardar la fatiga, aumentar la masa muscular, la fuerza y el rendimiento, en el marco de ejercicios intensos e intermitentes; morfina para calmar el dolor que se les pudiere ocasionar y; diuréticos, para que no derramen sangre. Estos son sólo algunos de la infinidad de productos que se les suministra y de los cuales al día de hoy se desconocen sus compuestos, pero que las cuadreras parecen adoptar como regla básica, en contraposición con lo que ocurre en las competencias desarrolladas en los hipódromos oficiales, donde se encuentran prohibidas y sujetas a la fiscalización para garantizar su inaplicabilidad.
Estos procedimientos se reproducen pavorosamente en casi todas las pistas clandestinas, a
saber, más de 200 en todo el territorio nacional.
Dentro de los daños más usuales, que son producto de la aplicación de los estupefacientes en cuestión, cabe mencionar los siguientes: hemorragia pulmonar, reducción del tejido óseo, progresivo deterioro de extremidades y huesos, deshidratación severa, ulceraciones, infertilidad y diversos tipos de dolores, camuflados por los medicamentos que les son brindados para encubrir los efectos adversos de los compuestos suministrados.
Las competencias que se organizan son “carreras por anotación”, en las cuales los
organizadores salen a buscar caballos y, a su vez, proponen competidores. Una vez reunidos, se arman las listas de competición y, simultáneamente, supervisan el nivel de apuestas, de donde perciben importantes porcentajes de retorno, estimulando así la impudicia del criador y sellando el destino insalubre del animal. El negocio de los organizadores no finaliza allí, sino que se extiende a la oferta de anabólicos a los propietarios de los equinos para elevar el rendimiento de sus caballos. Todo ello
posible debido a que, en el marco de estas competiciones, no existen controles anti-dopaje ni otro tipo de evaluación o control veterinario estricto que impidan el suministro de las sustancias en cuestión, ni castigo alguno a quienes comercialicen dichas sustancias.
Por lo expuesto anteriormente, se solicita la prohibición de esta actividad, carreras cuadreras, que no sea considerada deporte, ya que su realización implica infracción a múltiples leyes. La sanción de la Ley 27.330 de Prohibición de Carreras de Perros, que prohíbe en todo el territorio nacional competencias de caballos (PERROS) con modalidades similares a las de las cuadreras, y la reciente modificación al Código Penal del Artículo 301 bis, que incorpora como delito el “juego ilegal o clandestino”, reprimiendo con pena de prisión de tres a seis años al que “explotare, administrare, operare o de cualquier manera organizare, por sí o a través de terceros, cualquier modalidad o sistema de captación de juegos de azar sin contar con la autorización pertinente emanada de la autoridad jurisdiccional competente”.
Entendiendo que las carreras de perros tienen estrechas similitudes con las carreras de caballos clandestinas (o cuadreras) donde sus partícipes se dedican de modo frecuente a estas actividades sustentadas en un sistema de juegos y apuestas clandestinas, donde tampoco existe control alguno del bienestar animal de los equinos que son utilizados en estas competencias, incumpliendo la Ley 14.346 de protección animal, ya que se les suministra drogas para estimularlos (Inciso 5, Artículo 2 Ley 14.346; Artículo 18 y 111 de la Ley 26.912 de control de dopaje), juego ilegal o clandestino (Artículo
301 bis del Código Penal), ejercicio ilegal de la medicina veterinaria (Artículo 247 del Código Penal) y asociación ilícita (Artículo 210 del Código Penal), entre otros.
Por los motivos expuestos, solicito a mis pares acompañen el presente proyecto de ley