Source: http://legal.legis.com.co/document.legis/sentencia-2000-00587-de-agosto-13-de-2014?documento=jurcol&contexto=jurcol_02e46f2eb5c402d0e0530a01015102d0&vista=STD-PC
Timestamp: 2018-12-11 02:54:06
Document Index: 354719233

Matched Legal Cases: ['artículo 80', 'artículo 3', 'artículo 60', 'artículo 80', 'artículo 136', 'artículo 70', 'artículo 62', 'artículo 165', 'artículo 123', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 106', 'artículo 115', 'artículo 362']

﻿ Sentencia 2000-00587 de agosto 13 de 2014
SENTENCIA 2000-00587 DE 13 DE AGOSTO DE 2014
CONTENIDO:RESPONSABILIDAD ESTATAL- FALLA EN EL SERVICIO. EN EL CASO BAJO ESTUDIO, SE DETERMINÓ QUE LA FALLA DEL SERVICIO CONSISTIÓ EN QUE LOS AGENTES DE POLICÍA PROCEDIERON CONTRARIANDO UNO DE SUS PRINCIPIOS RECTORES, CUAL ES EL CARÁCTER EMINENTEMENTE PREVENTIVO DE SUS ACTUACIONES Y, ASÍ MISMO, FALTANDO A SUS OBLIGACIONES DE PROTECCIÓN Y SEGURIDAD CIUDADANA Y MANTENIMIENTO DEL ORDEN PÚBLICO, PUES, AÚN AVISADOS DEL PELIGRO POR LA PRESENCIA DE EXPLOSIVOS EN EL LUGAR, OMITIERON TOMAR LAS MEDIDAS PREVENTIVAS REQUERIDAS, CONSISTENTES, COMO MÍNIMO, EN DESPEJAR LA ZONA DE CIVILES ANTES DE PROCEDER A RETIRAR LOS ELEMENTOS QUE SE ENCONTRABAN OBSTRUYENDO LA VÍA.
TEMAS ESPECÍFICOS:ACCIÓN DE REPARACIÓN DIRECTA, POLICÍA NACIONAL, RESPONSABILIDAD DEL ESTADO, FALTAS DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, AGENTE DE POLICÍA
Sentencia 2000-00587 de agosto 13 de 2014
Rad.: 76001-23-31-000-2000-00587-01 (32.859)
Actor: María del Carmen Nieto Padilla y otros
Las normas de asignación de competencia que rigen la actuación se encuentran previstas en el Decreto 597 de 1988 y de allí que, para que el asunto pueda ser tramitado en segunda instancia, la cuantía del proceso debe exceder de $26’390.000. Comoquiera que la pretensión de mayor valor formulada en la demanda corresponde a la suma de $261’503.000, solicitada por concepto de lucro cesante, esta corporación es competente para conocer del recurso interpuesto.
Como en el presente asunto los actores pretenden la declaratoria de responsabilidad de la demandada por la muerte de Juan Carlos Cancino Escobar, como consecuencia de la explosión de un artefacto manipulado por miembros de esa institución, en hechos ocurridos el 9 de octubre de 1997, en el municipio de Buenaventura, Valle del Cauca, se tendrá en cuenta esta fecha a efectos de contar el término de caducidad.
Ahora bien, obra en el proceso la solicitud de conciliación prejudicial presentada el 8 de octubre de 1999 por la parte actora, ante la Procuraduría Delegada ante el Tribunal Administrativo del Valle del Cauca(1).
Al respecto, debe tenerse en cuenta que las normas vigentes para ese momento, sobre la suspensión del término de caducidad por solicitud de conciliación prejudicial, eran el inciso segundo del artículo 80 de la Ley 446 de 1998 y el artículo 3º de su Decreto Reglamentario 2511 de 1998, que disponían:
“ART. 80.—Solicitud. El artículo 60 de la Ley 23 de 1991, (sic) quedará así:
“El término de caducidad no correrá desde el recibo de la solicitud en el despacho del agente del Ministerio Público, hasta por un plazo que no exceda de sesenta (60) días. Para este efecto, el plazo de caducidad se entenderá adicionado por el de duración de la etapa conciliatoria” (L. 446/98).
“ART. 3º—Término de caducidad de la acción. El término de caducidad de la acción no correrá hasta por 60 días, de acuerdo con lo previsto en el artículo 80 inciso 2º de la Ley 446 de 1998, los cuales se contarán a partir del recibo de la solicitud en el despacho del Ministerio Público o centro de conciliación autorizado” (D. 2511/98).
En este caso, el daño por cuya reparación se demanda ocurrió el 9 de octubre de 1997, de manera que, conforme al artículo 136 del Código Contencioso Administrativo, la caducidad de la acción operaba el 10 de octubre de 1999; no obstante, como el 8 de octubre de 1999 la parte demandante presentó solicitud de conciliación extrajudicial, a partir de ahí se suspendió el término de caducidad, de modo que los 2 días calendario(2) que faltaban entonces para completar aquel término debían contarse al reanudarse el cómputo del mismo.
Al respecto, la Sección Tercera de esta corporación, en auto del 31 de agosto de 2005, Expediente 30143, M. P. María Elena Giraldo Gómez, dijo:
“… según el artículo 70 del Código de Procedimiento Civil subrogado por el artículo 62 del C. de R. P. y M. ‘En los plazos de días que se señalen en las leyes y actos oficiales, se entienden suprimidos los feriados y de vacantes, a menos de expresarse lo contrario. Los de meses y años se computan según el calendario; pero si el último día fuere feriado o de vacante, se extenderá el plazo hasta el primer día hábil’, por consiguiente el periodo (sic) de vacancia no suspende el término de caducidad”.
Entonces, el 8 de octubre de 1999 empezaron a contarse los 60 días hábiles de la suspensión del término de caducidad, los cuales se cumplieron el 31 de enero de 2000, a los que debían sumarse los 2 días faltantes del término de la caducidad, por lo que la demanda podía presentarse hasta el 2 de febrero siguiente; así, como la demanda fue presentaba el 28 de enero de 2000, se tiene que se presentó dentro del término.
Advierte la Sala que obran copias de recortes de periódicos allegados por la parte demandante(3) y también por la demandada(4), con los que se pretende demostrar la ocurrencia de los hechos; al respecto, se precisa que aquellos carecen de la entidad suficiente para probar, por sí solos, la existencia y veracidad de tales hechos. En efecto, en sentencia reciente de la Sala Plena Contencioso Administrativa de esta corporación se dijo, refiriéndose a las noticias de prensa, que “Su eficacia como plena prueba depende de su conexidad y su coincidencia con otros elementos probatorios que obren en el expediente. Por tanto, individual e independientemente considerada no puede constituir el único sustento de la decisión del juez”(5), razón por la cual los recortes allegados se apreciarán con el conjunto de pruebas obrantes en el expediente.
El señor Juan Carlos Cansino (sic) falleció el 9 de octubre de 1999 en Buenaventura, por “shock hipovolémico fragmento proyectil bomba” producido por la acción de ondas explosivas, según el registro civil de defunción 2901047 expedido por la Notaría Segunda de esa localidad(6) y la diligencia de inspección del cadáver(7) realizada por funcionarios de la Fiscalía General de la Nación.
Así mismo, mediante oficio del 5 de enero de 2000, el Personero Municipal de Buenaventura certificó que el señor Juan Carlos Cancino Escobar falleció el 9 de octubre de 1997 en esa localidad, como consecuencia “del atentado dinamitero perpetrado por el Ejército Nacional de Liberación (sic) ‘ELN’ en el corregimiento de Cisneros, jurisdicción de éste (sic) municipio, en el marco del conflicto armado interno”(8).
2. Verificado lo anterior, se abordará el análisis de imputación tendiente a establecer si esos daños antijurídicos son atribuibles o no a la entidad pública demandada.
Sobre las circunstancias de ocurrencia de los hechos, obran las copias de los libros de minuta de guardia y minuta de servicios, remitidas mediante oficio 158 /Coman-Escis, del 19 de octubre de 1997(9), por el comandante de la Estación de Policía de Cisneros al jefe de asuntos disciplinarios Dispa de Buenaventura, en las que consta:
“09 10 97 05:45 Nota. A esta hora sale (sic) el CP Rios Velasco y el AG Ospina Carrillo. (sic) A verificar un trancon (sic) que se ha presentado en la via (sic) al parecer por 9-50. Salen de civil y en motocicleta particular, s/ (sic) novedad”(10).
En el mismo sentido, mediante Oficio IPC 022 del 9 de octubre de 1999, “Informe Ordén (sic) Publico (sic)”, el Inspector Departamental de Policía de Cisneros, Buenaventura, informó que:
“… hoy 9 de octubre de 1997, a la altura de la vereda Sombrerillo, aproximadamente a las 6:05 A.M., donde fallecierón (sic) el Cabo Primero Carlos Alberto Rios (sic) Velasquez (sic) y el agente Juan Diego Ospina Carrillo, adscritos a la Estación de Policía de Cisneros, quienes al tratar de desactivar una carga explosiva que se encontraba en la carretera, depositada … por un grupo subversivo, que se hace llamar Frente José Maria (sic) Becerra del ELN, esto según valla instalada unos metros antes del sitio de los hechos y algunos vehículos pintados con los mismos grafitis”(11).
Así mismo, obra la denuncia formulada por el subintendente César Eduardo Palacio (comandante de la Estación de Policía de Cisneros), ante la Sijin del Distrito Policial del Pacífico, contra el frente José María Becerra del ELN por los delitos de homicidio y terrorismo, en la que dice:
“Encontrandome (sic) de Comandante de la Estación de Policía de Cisnero (sic) (Valle), el día 091097 aproximadamente a las 05:40 horas, fué informad (sic) el Agente Vicentiny Tafur Hernando, que se encontraba realizando primer turno de seguridad a las instalaciones, que aproximadamente hacia un kilómetro y medio distante a la Estación de Policía, vía Cisneros Buenaventura, se hallaba congestionada la vía debido a un tracón (sic) vehicular causado, por subsersivos (sic) que se encontraban en el area (sic), fué asi (sic) como el señor agente de inmediato informó al señor C.P. Carlos Alberto Ríos Velasco subcomandante de la estación la novedad que se estaba presentando, quién (sic) de inmediato procedió a colocarse en traje de civil, con el fin de ír (sic) a verificar el (sic) situación. Para tal fin llamó al AG. Ospina Carrillo Juan Diego, para que lo acompañara, y de inmediat (sic) salieron del corregimiento, en la motocicleta de propiedad del agente Ospina … cuando eran aproximadamente las 6:00 horas se escuchó una detonación por aquel lugar, transcurrido (sic) aproximadamente 15 a 20 minutos, fuimos informados en la estación que los dos policías que iban de civil en la moto, habían fallecido, quedando totalmente destrozados ya que según informaciones de las personas que se encontraban en aquel lugar, el señor suboficial levantó una bandera del ELN, que se encontraba insertada en un cono, fué (sic) en ese preciso momento, en que detonó la carga explosiva que se hallaba ahí como ceñuelo (sic). Los cuales (sic) perdiero (sic) la vida el suboficial, el agente y el señor JUAN CARLOS CANSINO (sic) y se produjo (sic) daños en algunos vehículos debido a la explosión, de igual manera sufrieron algunas heridas de consideración los señores Luis Alberto Viera Alzate … Se cree que el hecho se atribuye al frente José María Becerra del ELN y al XXX Frente de las FARC, quienes operan por este sector”(12).
Mediante Oficio 156/Coman-Escis del 12 de octubre de 1997, el mismo subteniente, comandante de la Estación de Cisneros, presentó el informe de novedad dirigido al comandante del Distrito Policial del Pacífico en el que consta:
“Siendo aproximadamente las 05:30 horas del día jueves (ilegible) informado el agente Vicentini Tafur Hernando quien se encontraba realizando primer turno ese día, que aproximadamente a 1.5 (ilegible) de la Estación había un trancon (sic) causado por miembros de la guerrilla, fue así como el agente procedió a informarle al señor cabo (ilegible) la novedad, quien de inmediato procedió a levantarse a verificar la situación.
“Transcurridos 5 minutos aproximadamente el suboficial sale de su residencia en traje de civil y le dice al agente (ilegible) que si se dirigian (sic) a verificar la situación, a lo que el agente respondió que no podia (sic) ir y que él le facilitaba la motocicleta para que fuera a lo que el cabo respondio (sic) que entonces llamara a Ospina, quien de inmediato se levanto (sic) tambien (sic) en traje de civil y emprendierón (sic) la marcha hacia el lugar en la motocicleta de propiedad del ag. Ospina, es de anotar que el señor suboficial no informo (sic) al comando de la estación el desplazamiento lo que se presume que con el afan (sic) de cumplir con su deber salio (sic) apresuradamente hacia el sector, transcurrido (sic) 10 minutos aproximadamente, es decir hacia las 6:00 horas cuando los dos miembros de la institución llegarón (sic) al lugar hizo explosión una carga de explosivos que se hallaba sobre la vía, según versión dicho explosivos (sic) se activo (sic) ya que al parecer el suboficial inconcientemente levanto (sic) una bandera del ELN la cual era el señuelo.
“Desafortunadamente estos dos miembros de la Institución identificados como cabo primero Ríos Velasco Carlos Alberto y el agente Ospina Carrillo Juan Diego fallecierón (sic) quedando totalmente destrozados debido a la explosión asi (sic) mismo el señor Juan Carlos Cancino tambien (sic) fallecio (sic) y seprodujo (sic) daños en algunos vehiculos (sic) que se hallaban en el lugar quedando tambien (sic) con heridas de consideración los Señores (sic) Luis Alberto Viera Alzate.
“Se cree que el hecho fue protagonizado por el frente José María Becerra del ELN y del (sic) 30 frente de las FARC, quienes desde muy temprano ese día se hallaban por el lugar, asi (sic) mismo este grupo de delincuentes repartierón (sic) una serie de volantes a la gente campesina donde les indicaban que no podían salir a votar el proximo (sic) 26 de octubre”(13).
En el informe administrativo por lesiones 021-97 del 1º de noviembre de 1997, el comandante del Distrito Policial del Pacífico hizo constar que:
“Se registraron el día 091097, siendo aproximadamente 5:00 horas cuando fué (sic) informado el personal de la Estación de Policía Cisneros, que había un trancon (sic) retén causado por miembros del 30 frente de las FARC y el ELN que operan en la jurisdicción del corregimiento de Cisneros, jurisdicción de éste (sic) municipio más exactamente a la altura del sitio denominado Sombrerillos entre Kilometros (sic) 53 y 54; el Señor CP. Ríos Velasco Carlos Alberto (q.e.p.d.), subcomandante de la estación, enterado de la novedad y estando autorizado previamente por el comandante de la misma para hacer cualquier desplazamiento dentro de la jurisdicción sobre casos de policía, se desplazó en motocicleta particular … en traje de civil y sin armamento en compañía del AG. Ospina Carrillo Juan Diego (q.e.p.d.), con el fin de verificar la real situación, lugar hasta donde se movilizaron ya que tan sólo quedaba a escasos kilometro (sic) y medio de la estación, en donde por acción de los delincuentes (sic) subversivos éstos activaron una descarga de dinamita causandoles (sic) la muerte en forma instantánea, quedando esparcidos por todos los lados. Del impacto explosivo tambien (sic) resulto (sic) muerto el particular JUAN CARLOS CANSINO (sic) … y heridos … Luis Alberto Viera … con esquirlas de la carga explosiva …
“… los policiales fallecieron al tratar de mantener, restablecer y/o en defensa de la vida, honra y bienes de las personas que se encontraban arengadas (sic) sobre la via (sic)…
“III. Calificación:
“Que la muerte de los señores que en vida se llamaron CP. Ríos Velasco Carlos Alberto … y AG. Ospina Carrillo Juan Diego … se enmarcan dentro del contenido del artículo 165 del Decreto 1212 de 1990 y artículo 123 del Decreto 1213 de 1990, respectivamente, es decir, ‘muerte en actos especiales del servicio’”(14).
De lo expuesto hasta aquí, se tiene que, el 9 de octubre de 1997, el cabo primero Carlos Alberto Ríos Velasco y el agente Juan Diego Ospina Carrillo, ambos adscritos a la Estación de Policía del Corregimiento de Cisneros, en una motocicleta y vestidos de civil se dirigieron al sitio denominado “Sombrerillos”, en la vía que de esa localidad conduce a Buenaventura, donde había un retén de la guerrilla, con el fin de verificar cuál era la situación, ya que tenían detenido el tráfico vehicular.
Con el fin de restablecer el orden público, uno de los agentes levantó una bandera del ELN que se encontraba insertada en un cono como señuelo (lo que es indicativo de que los agentes desconocían la existencia de artefactos explosivos en el lugar), lo que ocasionó la explosión que le causó la muerte tanto a los policiales como al señor Cancino Escobar.
Además de lo anterior, obran los testimonios de 4 personas que presenciaron los hechos desde diferentes perspectivas, pero difieren sustancialmente de lo hasta aquí expuesto.
En efecto, en testimonio rendido el 21 de abril de 2003, ante el Tribunal Administrativo del Valle del Cauca, el señor Eleázar Giraldo Lasso(15), quien acompañaba al señor Juan Carlos Cancino (víctima mortal) al momento de la explosión, dijo:
“… ese día salimos de Buenaventura como entre las cuatro y media a cinco de la mañana, nosotros llegamos al trancón entre las cinco y cinco y media, nos cuadramos atrás de una flota magdalena (sic), y nos bajamos averiguar (sic) lo que pasaba y estabamos (sic) allí averiguando cuando vimos que llegan dos tipos en una moto se hacen donde estan (sic) los conos que habian (sic) puesto en la carretera, se baja el parrillero y le pega una patada al primer cono y lo tira hacia la orilla de la carretera y grita el tipo ‘vean que no hay nada’ entonces la gente de decía a los dos tipos de la moto que ‘dejaran eso quieto que eso estaba dinamitado’ entonces el otro de la moto o sea el que la iba manejando, se baja a echarle mano al segundo cono, entonces al ver eso nosotros nos regresamos corriendo junto con otra gente que había allí cuando escuchamos fue la explosión, entonces yo voltié (sic) a mirar cuando veo a Juan Carlos Cancino mi jefe, extendido en el suelo entonces yo lo cojo de las manos y lo arrastro bastante entonces los de la flota Magdalena me ayudan a cogerlo y a subirlo en una camioneta a llevarlo al Hospital de Buenaventura … lo unico (sic) que sé era que ellos llegaron allí a quitar los conos que tenía (sic) unas iniciales del ELN pintadas en el cono y arriba en la punta del cono tenían una banderita de colores rojo y negro … Juan Carlos al hospital ya llegó muerto … PREGUNTADO. Manifiestele (sic) al despacho, enn (sic) que (sic) consistía el obstáculo que ocasionó ‘el trancón’. CONTESTO.- El pasó (sic) lo impedía (sic) unos conos y un letrero delante (sic) de los conos que decía ‘carretera dinamitada’. Los conos estaban atravezados (sic) de ladoa (sic) a lado de la carretera en forma horizontal tapando la carretera, eran 4 conos que habían los conos eran de color zapote de los que colocan los policías de carretera, osea (sic) los que ponen en los retenes y lo que dije anteriormente recien (sic) llegamos al trancón habían quemado unas llantas. PREGUNTADO. Usted, percibió algún otro elemento sobre la carretera como cables o algún dispositivo extraño. CONTESTO. No yo no ví (sic) nada y los de la moto directamente llegaron a quitar los conos sin revisar nada. PREGUNTADO. Dígale al Despacho que (sic) actividades desarrollaron estas dos personas que llegaron en la motocicleta para proteger a las personas que estaban en el lugar. CONTESTO. No ellos llegaron allí a nadie le dijeron nada, ni siquiera que nos quitáramos”(16).
En testimonio rendido en la misma fecha ante el tribunal, la señora Ruth María Romero de Herrera(17), también testigo presencial de los hechos, relató:
“… como a las seis de la mañana me levanté y salí atrás por el solar y ví (sic) que habían dejado unos costales con unos frascos y unos palos grandes que estaba (sic) trancando una lata de zinc liso que tenía un letrero, en ese letrero decía ‘zona minada’, de allí cuando nosotros estábamos mirando, bajaron dos señores en una moto, iban en pantaloneta, quitaron los palos y quitaron la lata y siguieron más adelantico y más adelantico estaba el explosivo cuando escuchamos fue la explosión y entonces me tiré adentro a la casa, de allí para allá no ví (sic) nada”(18).
En testimonio rendido el 5 de mayo de 2003, también ante el tribunal, el señor Menelio Rentería(19), quien al momento de los hechos se desempeñaba con inspector de policía de la localidad, manifestó:
“… en un sitio donde es un engrasadero pude observar que en el centro de la carretera se encontraba una lámina con un letrero que decía ‘Carretera Minada No Pase Frente José María Becerra ELN’ en este lugar no se encontraba ningún subversivo o persona extraña que impidiera el paso a las personas que circulaban a pie o en cicla por el lugar, pasé la valla y seguí y a unos 200 metros aproximadamente … encontré otra valla en el centro de la carretera con el mismo letrero de la anterior, además, se encontraban unos costales a lado y lado de la valla, obstruyendo totalmente la carretera para que no pudiera circular ningún vehículo … mirábamos el taponamiento en el que estaban algunos vehículos los cuales no podían circular porque a unos 10mts (sic) de éstos (sic) vehículos aproximadamente se encontraban 4 conos de color zapote a lo ancho de la carretera cubriéndola totalmente y evitando el paso de los vehículos, en uno de ellos se podía observar desde la distancia desde aproximadamente 50 mts que nos encontrábamos, una bandera, la distancia del lugar donde nos encontrábamos no se podía observar el color de ésta, estábamos en esa observación cuando de repente aparecieron en una motocicleta dos agentes de policía de la estación de cisneros (sic) conducida por el cabo de apellido rios (sic) y como parrillero el agente de apellido ospina (sic), venían en traje lijero (sic) o sea en pantaloneta y camiseta, al llegar al sitio donde nos encontrábamos les llamamos y les manifestamos que no se acercaran a ningún sitio fuera de donde nos encontrábamos porque al parecer los conos que se podían observar a la distancia se encontraban con explosivos como lo indicaban las vallas, ellos manifestaron que querían acercarse a mirar en realidad que (sic) contenían esos conos porque tenían la orden del comandante del puesto de retirar todo lo que se encontraba en la vía para dar paso a los vehículos una y otra vez les insistíamos que no se acercaran a ese lugar pero ellos no hicieron caso a nuestro llamado y se dirigieron en la motocicleta hacia el sitio donde se encontraban los conos. Al ellos llegar al sitio donde se encontraban los conos se podía escuchar y mirar que algunas personas que se encontraban cerca a los vehículos, al parecer, conductores de los mismos y otras personas curiosas del sector, le (sic) gritaban que no fueran a tocar esos conos, ya que en estos (sic) se encontraban explosivos, los agentes de la Policía hicieron caso omiso a las súplicas de las personas y con el ánimo de ser héroes y llevarle un buen operativo a su comandante, cual era dar vía para que los vehículos circularan, el agente parrillero de apellido Ospina se bajó de la moto y pateó uno de los conos a (sic) ver esta acción el cabo de apellido Ríos, (sic) se bajó de la moto y agarró un cono, en el instante se escuchó una explosión. pudimos (sic) observar que los agentes de policía murieron en el acto y su motocicleta quedó totalmente destruída (sic) … en el informe enviado a mi jefe en ese entonces con respecto a los hechos, narré lo sucedido haciendo enfasis (sic) en que los agentes de policía habían tratado de desactivar de la carretera los conos donde al parecer se encontraban los explosivos para despejar la vía, además el incidente en (sic) que en esta zona era constantemente (sic) la permanencia de subversivos cometiendo actos delictivos como el que acabamos de presenciar y además que los conductores constantemente se quejaban de la quema y pintada de sus vehículos con frases alusivas a estos grupos subversivos perjudicándolos notablemente … los agentes de policía no llevaron a cabo ninguna actividad para proteger a las personas ya que su misión era despejar la vía para el paso de los vehículos. PREGUNTADO. Sírvase manifestarle al despacho, que (sic) sucedió con los carteles o vallas y los costales con frascos de vidrio que la guerrilla había atravesado en la carretera. CONTESTO. En el sitio donde nos encontrábamos … se encontraba una Valla (sic) y los costales con vidrios estas (sic) fueron retiradas (sic) por los agentes de Policía que llegaron en la moto”(20).
En testimonio rendido el 6 de diciembre de 2004, también ante el tribunal, el señor Luis Alfonso Delgado(21), conductor de un camión que se encontraba en el trancón al momento de los hechos, manifestó:
“… habían letreros que decían ‘carretera dinamitada’ ‘Peligro’ esos letreros eran grandes. Cuando llegué a la cola porque había otro trancon (sic) en la vía, quede (sic) de tercero, ese trancon (sic) lo formaban cuatro conos que estaban atravezados (sic) en la vía, eran unos conos zapotes, cuando en ese momento llegó una moto, iban dos policías, un sargento y un policía de civil, llegaron al sitio de los conos y el policía parrillero se bajó a patear los conos y antes de patearlos la gente le gritaba —no toque esos conos que tienen dinamita— Entonces el policía dijo —allí no pasa nada, eso no tiene nada—, entonces patió (sic) un cono y allí nosotros salimos corriendo para los carros, cuando yo me senté en la cabina de mi camión, el sargento que iba manejando la moto levantó el otro cono y es allí donde hubo la explosión … PREGUNTADO. Sírvase manifestarle al despacho, que (sic) medidas de precaucion (sic) fueron tomadas por los policías que llegaron de civil en el preciso instante en que arribaron al sitio donde ocurrió la explosión para proteger a las personas que estaban presentes y prevenir una desgracia. CONTESTO. No tomaron ninguna medida por el contrario se bajaron de la moto como arrebatados se bajaron a quitar los cono (sic) sin hacerle caso a la gente que le (sic) gritaba”(22).
Así, los testigos presenciales de los hechos (entre los que se encuentra el inspector de policía de la localidad de ese entonces) coinciden al afirmar que en el sitio del retén, además de unos conos atravesados en la vía, obstruyéndola, habían letreros ubicados por el grupo insurgente, que advertían sobre la presencia de explosivos, diciendo cosas tales como, “Carretera dinamitada”, “Zona minada”, “Carretera Minada No Pase Frente José María Becerra ELN” y “Peligro”.
Dan cuenta también de que, cuando llegaron los dos agentes en la motocicleta, tanto el inspector de policía, como la gente que se encontraba presente en el lugar, en un clamor generalizado les pidieron, les insistieron (les gritaron) que no se acercaran al retén, que lo dejaran como estaba, que no movieran nada, porque estaba dinamitado y, sin embargo, los policiales hicieron caso omiso a esas advertencias y, cuando llegaron al sitio, el agente que iba de parrillero (Juan Diego Ospina Carrillo) se bajó de la moto y empezó a patear los conos y a gritarle a la gente que miraran que no había nada.
Cuando el agente que iba conduciendo la motocicleta (cabo primero Ríos Velasco Carlos Alberto) se bajó a coger también los conos y movió uno de ellos, se produjo la explosión que les causó la muerte a ambos policías y al señor Juan Carlos Cancino Escobar.
Es claro, entonces, que los dos agentes de la policía, quienes en el cumplimiento de sus funciones pretendían restablecer del orden público y con ello despejar la vía, actuaron imprudentemente, puesto que obviaron los avisos de peligro que advertían sobre la presencia de explosivos en el lugar, así como las advertencias y súplicas de las personas que allí se encontraban, omitieron revisar previamente el lugar, omitieron despejar la zona, es decir, no retiraron a los civiles allí presentes y tampoco pidieron apoyo de un grupo de antiexplosivos, sino que, por el contrario, decidieron despejar la vía ellos mismos, sin prever el peligro que ello representaba.
Así, en este caso, la muerte de Juan Carlos Cancino Escobar resulta imputable a la Policía Nacional, a título de falla del servicio, porque —se reitera— sus agentes Juan Diego Ospina Carrillo y el cabo primero Carlos Alberto Ríos Velasco, en ejercicio pleno de sus funciones y estando advertidos de la presencia de explosivos en el lugar, de manera irreflexiva y precipitada procedieron a despejar la vía que había sido ocupada con un retén de la guerrilla, sin precaver el inminente peligro al que se estaban exponiendo ellos mismos y exponían a las personas que allí se encontraban.
En ese sentido, el artículo 2º de la Ley 62 de 1993(23), respecto de los principios que rigen el cumplimiento de las funciones policiales, dispone:
“ART. 2º—Principios. El servicio público de policía se presta con fundamento en los principios de igualdad, imparcialidad, control ciudadano y publicidad mediante la descentralización, la delegación y la desconcentración de funciones. Por tanto, el interés por mantener la armonía social, la convivencia ciudadana, el respeto recíproco entre las personas y de estas hacia el Estado, da a la actividad policial un carácter eminentemente comunitario, preventivo, educativo, ecológico, solidario y de apoyo judicial” (negrillas de la Sala).
Así mismo, sobre las funciones de la Policía Nacional, el artículo 2º del Decreto 2203 de 1993(24) establece:
“ART. 2º—Funciones. La Policía Nacional cumplirá las siguientes funciones generales:
“6. Fortalecer las relaciones entre el ciudadano y la institución, estableciendo mecanismos efectivos, que permitan la expresión y atención del servicio de policía y seguridad ciudadana.
“8. Establecer, mantener y fortalecer las condiciones necesarias, para que el servicio de policía sea oportuno y efectivo en las ciudades y en los campos, utilizando los medios adecuados para el mantenimiento del orden público interno en todo el territorio nacional.
“9. Organizar, cumplir y hacer cumplir las funciones de Policía Cívica, contenidas en la ley, haciendo uso de los mecanismos necesarios para que esta actividad cumpla la misión de acercamiento a la comunidad.
“12. Las demás que le determine la ley.
Se tiene, entonces, que la falla del servicio consistió en que los agentes de policía procedieron contrariando uno de sus principios rectores, cual es el carácter eminentemente preventivo de sus actuaciones y, así mismo, faltando a sus obligaciones de protección y seguridad ciudadana y mantenimiento del orden público, pues, aún avisados del peligro, omitieron tomar las medidas preventivas requeridas, consistentes, como mínimo, en despejar la zona de civiles antes de proceder a retirar los elementos que se encontraban obstruyendo la vía.
Expuesto lo anterior, habrá lugar revocar la sentencia recurrida para, en su lugar, declarar la responsabilidad de la Policía Nacional, por la muerte de Juan Carlos Cancino Escobar.
Por la muerte del señor Juan Carlos Cancino Escobar, concurrieron al proceso María del Carmen Nieto Padilla (en calidad de esposa), Luis Alberto Cancino Nieto, Carlos Oliver Cancino Nieto, Juan Felipe Cancino Nieto y María del Pilar Cancino Nieto (en calidad de hijos), Luis Alberto Cancino Vonwalter (en calidad de padre), Elvira Escobar Llanos (en calidad de madre), Luis Alberto Cancino Escobar, María Esperanza Cancino Escobar, Gloria Patricia Escobar, Silvio Rolando Escobar, María Yedny Escobar, Bernardo Gelmuth Cancino Cárdenas, Luis Alberto Cancino Cárdenas, Carolina Cancino Cárdenas, Angela Patricia Cancino Cárdenas, Walter Cancino Cárdenas, Pedro Alberto Cancino Alzate y Carlos Alberto Cancino Cabal (en calidad de hermanos).
En efecto, se acreditaron tales calidades(25), excepto la del señor Carlos Alberto Cancino Cabal, de quien solo aparece la copia de su cédula de ciudadanía, documento que no es el idóneo para acreditar el parentesco con la víctima, sin que se hubiera probado tampoco la calidad de tercero afectado, razón por la cual se negarán los perjuicios morales para este último.
Respecto de la cuantía de la indemnización de este perjuicio inmaterial, debe recordarse que, de conformidad con lo expresado en sentencia del 6 de septiembre de 2001, esta Sala ha abandonado el criterio según el cual se estimaba procedente la aplicación analógica del artículo 106 del Código Penal de 1980, para establecer el valor de la condena por concepto de perjuicios morales; se ha considerado, en efecto, que la valoración de dicho perjuicio debe ser hecha por el juzgador, en cada caso, según su prudente juicio y se ha sugerido la imposición de condenas por la suma de dinero equivalente a 100 salarios mínimos legales mensuales, en los eventos en que aquel se presente en su mayor grado de intensidad(26).
En ese orden de ideas, se condenará a la Policía Nacional a pagar a los familiares del señor Juan Carlos Cancino Escobar, por concepto de perjuicios morales, las siguientes sumas:
María del Carmen Nieto Padilla (esposa) 100 smlmv
Luis Alberto Cancino Nieto (hijo) 100 smlmv
Carlos Oliver Cancino Nieto (hijo) 100 smlmv
Juan Felipe Cancino Nieto (hijo) 100 smlmv
María del Pilar Cancino Nieto (hija) 100 smlmv
Luis Alberto Cancino Vonwalter (padre) 100 smlmv
Elvira Escobar Llanos (madre) 100 smlmv
Luis Alberto Cancino Escobar (hermano) 50 smlmv
María Esperanza Cancino Escobar (hermana) 50 smlmv
Gloria Patricia Escobar (hermana) 50 smlmv
Silvio Rolando Escobar (hermano) 50 smlmv
María Yedny Escobar (hermana) 50 smlmv
Bernardo Gelmuth Cancino Cárdenas (hermano) 50 smlmv
Luis Alberto Cancino Cárdenas (hermano) 50 smlmv
Carolina Cancino Cárdenas (hermana) 50 smlmv
Angela Patricia Cancino Cárdenas (hermana) 50 smlmv
Walter Cancino Cárdenas (hermano) 50 smlmv
Pedro Alberto Cancino Alzate (hermano) 50 smlmv
Con el fin de demostrar los ingresos del señor Juan Carlos Cancino Escobar, obra en el expediente una certificación expedida por la Empresa de Transportes Especiales(27), expedida el 25 de marzo de 1999, en la que consta que aquél laboraba allí; sin embargo, el monto devengado aparece por concepto de “viajes ocasionales prestados”, motivo por el cual no se puede tener como ingreso fijo mensual, a efectos de liquidar este perjuicio.
Entonces, aunque no se haya demostrado el valor de sus ingresos y en consideración a que, para el momento de su muerte, el señor Cancino Escobar era una persona en edad productiva y, por lo mismo, con capacidad de ejercer una actividad laboral que le permitiera recibir por lo menos un salario mínimo, la Sala liquidará el perjuicio material teniendo en cuenta el salario mínimo legal mensual vigente para la época de su muerte (1997), es decir, la suma de $172.005, valor que se actualizará a la fecha de esta sentencia, así:
Vh: valor a actualizar ($172.005).
Índice inicial: índice de precios al consumidor, a la fecha de la muerte, esto es, octubre de 1997.
Vp = $456.195,65
Comoquiera que la actualización arroja un valor inferior al salario mínimo vigente al momento de esta sentencia, esto es, al de 2014, se tendrá este último ($616.000), más el 25% por prestaciones sociales ($154.000), menos el 25% que se supone que la víctima destinaba a su propia subsistencia ($192.500), esto es, $577.500 como ingreso base de liquidación, el cual se dividirá entre la esposa y los hijos, así: 50% ($288.750) para la ella y el otro 50% para los 4 hijos, es decir, 12,5% ($72.187.50) para cada uno de ellos.
A. Para la señora María del Carmen Nieto Padilla (esposa):
El lucro cesante consolidado se calcula desde el momento de la muerte de Juan Carlos Cancino Escobar (octubre de 1997), hasta el mes anterior al de esta sentencia (junio de 2014), esto es, 200 meses.
La liquidación del lucro cesante para la señora María del Carmen Nieto Padilla (esposa) se hará con base en la fórmula:
Donde “Ra” es el ingreso mensual actualizado, “i” es una constante y “n” corresponde al número de meses indicado anteriormente (200).
S = $97’338.853,97
El lucro cesante futuro se calcula desde la fecha de esta sentencia (julio de 2014) hasta lo que restaba de la vida probable más corta entre la de la víctima y la de su esposa, para lo cual se tiene en cuenta la de la víctima, esto es, 46,24 años (554,88 meses), menos el lucro cesante consolidado (200 meses), para un total de 354,88 meses.
Para su liquidación, se aplicará la fórmula matemático - actuarial utilizada por la jurisprudencia para el efecto, la cual se expresa en los siguientes términos, donde “Ra” es el ingreso mensual actualizado, “i” es una constante y “n” corresponde al periodo mencionado, equivalente a 354,88 meses:
S = $48’737.972,74
Para un total de $146’076.826,71, por concepto de lucro cesante (consolidado y futuro), a favor de la señora María del Carmen Nieto Padilla.
B. Para los hijos: Luis Alberto Cancino Nieto, Carlos Oliver Cancino Nieto, Juan Felipe Cancino Nieto y María del Pilar Cancino Nieto
El lucro cesante consolidado se calcula desde el momento de la muerte de su padre, Juan Carlos Cancino Escobar (octubre de 1997), hasta el mes anterior al de esta sentencia (junio de 2014) o, en el caso de que para esta última fecha ya hubieran cumplido los 25 años (momento en el que, según reiterada jurisprudencia, adquieren su independencia económica), será hasta el momento en que ello ocurrió.
Entonces, el lucro cesante consolidado para Luis Alberto Cancino Nieto se calcula desde octubre de 1997 hasta enero de 2010 (cuando cumplió 25 años), es decir, 147 meses. La liquidación se hará con base en la fórmula:
Donde “Ra” es el ingreso mensual actualizado, “i” es una constante y “n” corresponde al número de meses indicado anteriormente (147).
S = $15’448.431,98
El lucro cesante consolidado para Carlos Oliver Cancino Nieto se calcula desde octubre de 1997 hasta septiembre de 2013 (cuando cumplió 25 años), es decir, 191 meses. La liquidación se hará con base en la fórmula:
Donde “Ra” es el ingreso mensual actualizado, “i” es una constante y “n” corresponde al número de meses indicado anteriormente (191).
S = $22’660.107,86
El lucro cesante consolidado para Juan Felipe Cancino Nieto se calcula desde octubre de 1997 hasta junio de 2014, esto es, 200 meses. La liquidación se hará con base en la fórmula:
S = $24’334.713,49
De igual forma, el lucro cesante consolidado para María del Pilar Cancino Nieto se calcula desde octubre de 1997 hasta junio de 2014, es decir, 200 meses. La liquidación se hará con base en la fórmula:
El lucro cesante futuro se calcula desde la fecha de esta sentencia (julio de 2014) hasta lo que resta a Juan Felipe Cancino Nieto y a María del Pilar Cancino Nieto para cumplir 25 años.
Entonces, el lucro cesante futuro para Juan Felipe Cancino Nieto se calcula desde julio de 2014 hasta octubre de 2017. La liquidación se hará con base en la fórmula matemático - actuarial utilizada por la jurisprudencia para el efecto, la cual se expresa en los siguientes términos, donde “Ra” es el ingreso mensual actualizado, “i” es una constante y “n” corresponde al período mencionado, equivalente a 39 meses:
S = $2’558.857,23
El lucro cesante futuro para María del Pilar Cancino Nieto se calcula desde julio de 2014 hasta febrero de 2020. La liquidación se hará con base en la fórmula matemático - actuarial utilizada por la jurisprudencia para el efecto, la cual se expresa en los siguientes términos, donde “Ra” es el ingreso mensual actualizado, “i” es una constante y “n” corresponde al periodo mencionado, equivalente a 67 meses:
S = $4’118.726,48
Para unos totales de:
— Para Luis Alberto Cancino Nieto, $15’448.431,98 (por concepto de lucro cesante consolidado).
— Para Carlos Oliver Cancino Nieto, $22’660.107,86 (por concepto de lucro cesante consolidado).
— Para Juan Felipe Cancino Nieto, $26’893.570,72 (por concepto de lucro cesante consolidado y futuro).
— Para María del Pilar Cancino Nieto, $28’453.439,97 (por concepto de lucro cesante consolidado y futuro).
Revócase la sentencia del 10 de octubre de 2005, proferida por el Tribunal Administrativo del Valle del Cauca. En su lugar:
1. Declárase la responsabilidad patrimonial de la Policía Nacional por la muerte del señor Juan Carlos Cancino Escobar, ocurrida el 9 de octubre de 1997 en Buenaventura.
2. En consecuencia, condénase a la Policía Nacional a pagar, por concepto de perjuicios morales, a las siguientes personas, los valores que a continuación se indican:
3. Condénase a la Policía Nacional a pagar, por concepto de perjuicios materiales, en la modalidad de lucro cesante, a las siguientes personas, los valores que a continuación se indican:
A. Para María del Carmen Nieto Padilla (esposa), ciento cuarenta y seis millones setenta y seis mil ochocientos veintiséis pesos con setenta y un centavos ($146’076.826,71), por concepto de lucro cesante (consolidado y futuro).
B. Para Luis Alberto Cancino Nieto (hijo), quince millones cuatrocientos cuarenta y ocho mil cuatrocientos treinta y un pesos con noventa y ocho centavos $15’448.431,98 (por concepto de lucro cesante consolidado).
— Para Carlos Oliver Cancino Nieto (hijo), veintidós millones seiscientos sesenta mil pesos ciento siete pesos con ochenta y seis centavos $22’660.107,86 (por concepto de lucro cesante consolidado).
— Para Juan Felipe Cancino Nieto (hijo), veintiséis millones ochocientos noventa y tres mil quinientos setenta pesos con setenta y dos centavos 26’893.570,72 (por concepto de lucro cesante consolidado y futuro).
— Para María del Pilar Cancino Nieto (hija), veintiocho millones cuatrocientos cincuenta y tres mil cuatrocientos treinta y nueve pesos con noventa y siete centavos 28’453.439,97 (por concepto de lucro cesante consolidado y futuro).
5. Dése cumplimiento a lo dispuesto por los artículos 176 y 177 del Código Contencioso Administrativo, para lo cual se expedirá copia de la sentencia de segunda instancia, conforme a lo dispuesto en el artículo 115 del Código de Procedimiento Civil. Para tal efecto, el tribunal de instancia cumplirá los dictados del artículo 362 del Código de Procedimiento Civil.
(1) Folio 26 a 40 del cuaderno 1.
(2) Esos días deberán computarse como calendario y no como hábiles, en la medida en que corresponden al plazo restante para el vencimiento del término de caducidad de la acción, el cual se cuenta como calendario.
(3) Folios 112 a 121 del cuaderno 1.
(4) Folios 185 a 191 y 194 a 196 del cuaderno 1.
(5) Sentencia del 29 de mayo de 2012. Sala Plena de lo Contencioso Administrativo. PI 2011-01378-00. C. P. Susana Buitrago Valencia.
(6) Folio 50 del cuaderno 1.
(7) Folio 48 del cuaderno 1.
(8) Folio 23 del cuaderno 1.
(9) Folios 99 y 207 del cuaderno 1.
(10) Folios 98 y 208 del cuaderno 1.
(11) Folios 21 y 22 del cuaderno 1.
(12) Folios 100, 127, 205 y 206 del cuaderno 1.
(13) Folios 122, 123, 183 y 184 del cuaderno 1.
(14) Folio 91, 134 y 216 del cuaderno 1.
(15) Folios 226 a 230 del cuaderno 1.
(16) Folios 227 a 229 del cuaderno 1.
(17) Folios 231 y 232 del cuaderno 1.
(18) Folio 231 del cuaderno 1.
(19) Folios 233 a 239 del cuaderno 1.
(20) Folios 235 a 238 del cuaderno 1.
(21) Folios 246 a 249 del cuaderno 1.
(22) Folios 247 y 248 del cuaderno 1.
(23) “Por la cual se expiden normas sobre la Policía Nacional, se crea un establecimiento público de seguridad social y bienestar para la Policía Nacional, se crea la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada y se reviste de facultades extraordinarias al Presidente de la República”.
(24) “Por el cual se desarrollan la estructura orgánica y las funciones de la Policía Nacional y se dictan otras disposiciones”.
(25) Folios 5, 6, 8, 10, 12 a 16, 18, 44, 46, 51, 52, 54 a 57 del cuaderno 1.
(26) Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 6 de septiembre de 2001, Expediente 13.232-15.646, actor: Belén González y otros.
(27) Folio 65 del cuaderno principal.