Source: https://www.tesionline.it/tesi/brano/32953/El-C%C3%B3digo-Civil-Espa%C3%B1ol-
Timestamp: 2018-12-09 22:14:10
Document Index: 345642886

Matched Legal Cases: ['artículo 46', 'artículo 20', 'artículo 68', 'artículo 16037', 'artículo 160', 'artículo 103']

El Código Civil Español - Brano tesi
Desde la primera formulación del Código Civil la relación nietos-abuelos ha siempre tenido una especial atención.
Por ejemplo, en su primera redacción el artículo 46 del Código estableciba que “La licencia para contraer matrimonio, debe ser concedida a los hijos legítimos por el padre; faltando éste, o hallándose impedido, corresponde otorgarla, por su orden, a la madre, a los abuelos paterno y materno, y, en defecto de todos, al Consejo de Familia cuando faltan los padres o se hallan estos impedidos”.
De hecho, era un papel importante para la figura de los abuelos y, en el caso de muerte prematura de los niños, un papel indispensable para poder emitir la licencia para contraer matrimonio.
La importancia de la figura de los abuelos también fue confirmada por la disciplina de la tutela de los menores no emancipados, como se puede deducir da la lectura de los artículos 22132, 22033 y 22734.
Después de so, hay la promulgación de la Ley del Divorcio de 1932 que continuó prestando atención a las relaciones nietos-abuelos.
De hecho, el artículo 20, apartado 2, regulaba el régimen de visitas y, aunque haciendo referencia exclusivamente a los progenitores no custodios, establecida que el cónyuge que no tenga en su poder a los hijos “conserva el derecho de comunicar con ellos y vigilar su educación”.
Posteriormente a la introducción del divorcio se modificó el artículo 68.3 del Código Civil admitiendo la posibilidad, en caso de separación judicial de los cónyuges, que lo mismos y sus niños podrían entretener relación de los miembros de la familia.
También la Ley 11/1981 de 13 de mayo35, reconociera un derecho de relación directa entre los menores con otros parientes y allegados, pero no haciendo una referencia directa a los abuelos.
Incluso con la publicación de la Ley 21/1987 de 11 de noviembre de modificación de la filiación, no cabe una directa referencia a los abuelos.
La consideración especial que tienen los abuelos es especificada en la relación del Grupo de Trabajo de la Comisión General de Codificación en febrero de 1978 donde se declaraba que: “el padre y la madre no pueden impedir las relaciones personales entre su hijo y los abuelos de éste. Cuando los padres o alguno de ellos alegare que tales relaciones son gravemente perjudiciales para el menor, el Juez decidirá lo precedente a la vista de las circunstancias, pudiendo reglar o suprimir el derecho de visita o de correspondencia de los abuelos. También podrá el Juez, en atención a circunstancias que lo aconsejen, conceder tales derechos a otras personas”.
Sin embargo, en el Anteproyecto de Ley la palabra “abuelos” se sustituyó con “los parientes” y dicha modificación fue traslada en la formulación del articulo 161 CC.
De hecho, dicho artículo establece que: “El padre y la madre, aunque no ejerzan la patria potestad, tienen el derecho de relacionarse con los hijos menores excepto con los adoptados por otro de manera plena o conforme a lo dispuesto en resolución judicial; no podrá impedirse sin justa causa las relaciones personales entre el hijo y otros parientes y allegados; en caso de oposición, el juez, a petición del menor o del pariente o allegado, resolverá atendidas las circunstancias”. Claramente el legislador incluye las figuras de los abuelos dentro de las palabras “otros parientes y allegados”.
En el artículo 16037 se hablaba simplemente de “otros parientes y allegados” sin explicitar cuáles debían ser las personas que podían incluirse bajo esta denominación.
Por tanto, los abuelos no tenían a su favor una expresa regulación que garantizase sus contactos periódicos con los nietos, si bien hay que en el término “parientes” se pueden incluir los abuelos.
Lo que es importante en esta disposición es la prioridad de los intereses de los memores que caben ser siempre salvaguardados y limitados solo en presencia de una justa causa.
La misma consideración del artículo 160 del Código Civil se puede hacer en referencia al artículo 103.
Dicho artículo contempla las medidas provisionales en caso de nulidad, separación o divorcio, es decir, trata de la guarda y la custodia de los niños en el caso de falta de acuerdo entre los cónyuges. En su apartado 1, párrafo 2 se lee que: “Excepcionalmente, los hijos podrán ser encomendados a otra persona y, de no haberla, a una institución idónea, confiriéndoles funciones tutelares que ejercerán bajo la autoridad del juez”.
En este caso se hablaba simplemente de “otra persona” sin embargo en dicha definición pueden ser incluidos los abuelos. [...]