Source: http://composi.info/naciones-unidas-mc-v3.html
Timestamp: 2019-12-10 13:15:45
Document Index: 111449266

Matched Legal Cases: ['artículo 8', 'Artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 2', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 2', 'artículo 8', 'artículo 20']

Directrices en relación con las emisiones de mercurio (artículo 8) a las que se hace referencia en párrafos 8 a) y 8 b) Nota de la secretaría
Medida que podría adoptar la Conferencia de las Partes
Estructura de las directrices
Formas químicas del mercurio
¿Por qué nos preocupan las emisiones de mercurio
Fuentes de las emisiones de mercurio incluidas en las presentes directrices
Disposiciones pertinentes del Convenio de Minamata
Artículo 8 Emisiones
Tema 5 a) iii) del programa provisional*
Cuestiones sobre las que la Conferencia de las Partes podría adoptar medidas en su primera reunión: cuestiones estipuladas en el Convenio: directrices a las que se hace referencia en los párrafos 8 a) y 8 b) del artículo 8
Directrices en relación con las emisiones de mercurio (artículo 8) a las que se hace referencia en párrafos 8 a) y 8 b)
1.En el párrafo 8 del artículo 8 del Convenio de Minamata sobre el Mercurio, relativo a las emisiones, se establece que la Conferencia de las Partes, en su primera reunión, aprobará directrices sobre las mejores técnicas disponibles y las mejores prácticas ambientales, teniendo en cuenta las posibles diferencias entre las fuentes nuevas y las existentes, así como la necesidad de reducir al mínimo los efectos cruzados entre los distintos medios; y sobre la prestación de apoyo a las Partes en la aplicación de las medidas que figuran en el párrafo 5, especialmente en la determinación de los objetivos y el establecimiento de los valores límite de emisión.
2.En su séptimo período de sesiones, el Comité Intergubernamental de Negociación encargado de elaborar un instrumento jurídicamente vinculante a nivel mundial sobre el mercurio examinó el proyecto de directrices elaborado por el grupo de expertos técnicos y lo presentó al Comité como un informe del grupo de expertos técnicos sobre la elaboración de las directrices solicitadas en el artículo 8 del Convenio (UNEP(DTIE)/Hg/INC.7/6, UNEP(DTIE)/Hg/INC.7/6/Add.1 y UNEP(DTIE)/Hg/INC.7/6/Add.2). Se convino en que el proyecto de directrices, que figura en el documento UNEP(DTIE)/Hg/INC.7/6.Add.1 enmendado y publicado en el anexo III del informe del Comité Intergubernamental de Negociación encargado de elaborar un instrumento jurídicamente vinculante a nivel mundial sobre el mercurio relativo a la labor realizada en su séptimo período de sesiones (UNEP(DTIE)/Hg/INC.7/22/Rev.1) y el proyecto de directrices sobre la prestación de apoyo a las Partes en la aplicación de las medidas estipuladas en el párrafo 5 del artículo 8, especialmente en la determinación de los objetivos y el establecimiento de los valores límite de emisión (UNEP(DTIE)/Hg/INC.7/6/Add.2), se presentarán a la Conferencia de las Partes para que esta lo apruebe en su primera reunión. En el anexo I de la presente nota figura un proyecto de decisión para la aprobación de las directrices; las directrices sobre las mejores técnicas disponibles y las mejores prácticas ambientales se reproducen en el anexo II; y las directrices sobre la aplicación de las medidas establecidas en el párrafo 5 del artículo 8 figuran en el anexo III1.
3.La Conferencia de las Partes tal vez desee aprobar oficialmente las directrices relativas al párrafo 8 del artículo 8 remitidas por el Comité Intergubernamental de Negociación.
Proyecto de decisión MC-1/[XX]: Directrices en relación con las emisiones de mercurio
Reconociendo la importancia del control de las emisiones de mercurio para lograr el objetivo del Convenio,
Decide aprobar las directrices a que se hace referencia en el artículo 8, en particular sus párrafos 8 a) y b), sobre las mejores técnicas disponibles y las mejores prácticas ambientales, teniendo en cuenta las posibles diferencias entre las fuentes nuevas y las existentes, así como la necesidad de reducir al mínimo los efectos cruzados entre los distintos medios, y sobre la prestación de apoyo a las Partes en la aplicación de las medidas que figuran en el párrafo 5, especialmente en la determinación de los objetivos y el establecimiento de valores límite de emisión, propuestas por el Comité Intergubernamental de Negociación.
Proyecto de directrices sobre las mejores técnicas disponibles y las mejores prácticas ambientales, teniendo en cuenta las posibles diferencias entre las fuentes nuevas y las existentes, así como la necesidad de reducir al mínimo los efectos cruzados entre los distintos medios
1.En el párrafo 8 del artículo 8 del Convenio de Minamata sobre el Mercurio, relativo a las emisiones, se establece que la Conferencia de las Partes, en su primera reunión, aprobará directrices sobre las mejores técnicas disponibles y las mejores prácticas ambientales, teniendo en cuenta las posibles diferencias entre las fuentes nuevas y las existentes, así como la necesidad de reducir al mínimo los efectos cruzados entre los distintos medios; y sobre la prestación de apoyo a las Partes en la aplicación de las medidas que figuran en el párrafo 5, especialmente en la determinación de los objetivos y el establecimiento de los valores límite de emisión. 1
2.En su séptimo período de sesiones, el Comité Intergubernamental de Negociación encargado de elaborar un instrumento jurídicamente vinculante a nivel mundial sobre el mercurio examinó el proyecto de directrices elaborado por el grupo de expertos técnicos y lo presentó al Comité como un informe del grupo de expertos técnicos sobre la elaboración de las directrices solicitadas en el artículo 8 del Convenio (UNEP(DTIE)/Hg/INC.7/6, UNEP(DTIE)/Hg/INC.7/6/Add.1 y UNEP(DTIE)/Hg/INC.7/6/Add.2). Se convino en que el proyecto de directrices, que figura en el documento UNEP(DTIE)/Hg/INC.7/6.Add.1 enmendado y publicado en el anexo III del informe del Comité Intergubernamental de Negociación encargado de elaborar un instrumento jurídicamente vinculante a nivel mundial sobre el mercurio relativo a la labor realizada en su séptimo período de sesiones (UNEP(DTIE)/Hg/INC.7/22/Rev.1) y el proyecto de directrices sobre la prestación de apoyo a las Partes en la aplicación de las medidas estipuladas en el párrafo 5 del artículo 8, especialmente en la determinación de los objetivos y el establecimiento de los valores límite de emisión (UNEP(DTIE)/Hg/INC.7/6/Add.2), se presentarán a la Conferencia de las Partes para que esta lo apruebe en su primera reunión. En el anexo I de la presente nota figura un proyecto de decisión para la aprobación de las directrices; las directrices sobre las mejores técnicas disponibles y las mejores prácticas ambientales se reproducen en el anexo II; y las directrices sobre la aplicación de las medidas establecidas en el párrafo 5 del artículo 8 figuran en el anexo III. 1
3.La Conferencia de las Partes tal vez desee aprobar oficialmente las directrices relativas al párrafo 8 del artículo 8 remitidas por el Comité Intergubernamental de Negociación. 2
4.Figura 1: Procesos en la producción de plomo primario 103
5.2.2 Etapas del proceso de producción de zinc 104
6.Mejores técnicas disponibles y mejores prácticas ambientales 126
7.4.1 Sinopsis de las mejores técnicas disponibles 126
8.4.1.1 Otras consideraciones al seleccionar el tipo de control del mercurio durante el proceso de tostación y fundición en el sector de la metalurgia no ferrosa 128
9.Filtro de carbón activado 236
10.Medidas secundarias 240
11.Depurador de selenio 266
12.Carbón 271
En el presente documento se ofrecen directrices relativas a las mejores técnicas disponibles y las mejores prácticas ambientales para prestar asistencia a las Partes en la tarea de cumplir sus obligaciones contraídas con arreglo al artículo 8 del Convenio de Minamata sobre el Mercurio (en adelante “el Convenio”), que trata sobre el control y, cuando sea viable, la reducción de las emisiones de mercurio y los compuestos de mercurio a la atmósfera desde las fuentes puntuales que entran dentro de las categorías enumeradas en el anexo D del Convenio. Las directrices han sido preparadas y aprobadas según se dispone en el artículo 8: no establecen requisitos obligatorios ni pretenden añadir ni eliminar ninguna de las obligaciones de las Partes dimanantes del artículo 8. El párrafo 10 del artículo estipula que las Partes tendrán en cuenta las directrices e insta a la Conferencia de las Partes a mantener en examen, y actualizar según proceda, las directrices con el fin de reflejar circunstancias que no queden plenamente recogidas en ellas.
Al determinar las mejores técnicas disponibles, cada Parte tendrá en cuenta sus circunstancias nacionales, de conformidad con la definición de mejores técnicas disponibles que figura en el párrafo 2 b) del artículo 2, en el que se tienen en cuenta explícitamente las consideraciones económicas y técnicas en relación con una Parte dada o una instalación dada dentro de su territorio. Se reconoce que algunas de las medidas de fiscalización descritas en las presentes directrices pueden no estar a disposición de todas las Partes por razones técnicas o económicas. La forma de poner a su disposición apoyo financiero, creación de capacidad, transferencia de tecnología y asistencia técnica se describe en los artículos 13 y 14 del Convenio.
Las directrices se dividen en siete capítulos. El presente capítulo introductorio incluye información general sobre los problemas que el mercurio plantea y las disposiciones del Convenio, en particular las relativas a las emisiones de mercurio a la atmósfera. También proporciona alguna información intersectorial, entre las que figuran consideraciones al seleccionar e implementar las mejores técnicas disponibles y las mejores prácticas ambientales.
En el capítulo 2 se brinda información general sobre técnicas comunes de control de las emisiones generalmente aplicables a todas las categorías de fuentes incluidas en el artículo 8, y en el capítulo 3 figura información sobre elementos comunes de la monitorización de las emisiones de mercurio a la atmósfera antes de esas fuentes.
Los capítulos 4, 5, 6 y 7 tratan sobre las categorías de fuentes enumeradas en el anexo D. Cada categoría de fuente se presenta en un capítulo aparte, aunque las directrices sobre las centrales eléctricas de carbón y calderas industriales de carbón se presentan en un solo capítulo, dadas las similitudes en los procesos y los controles aplicables.
El apéndice A contiene información sobre algunas tecnologías que no se consideraron suficientemente desarrolladas como para ser incluidas en el texto de las directrices, pero que pueden ser de interés en el futuro.
En un documento aparte también se ofrece información complementaria, en forma de estudios monográficos, aunque estos no forman parte de las directrices oficiales.
El mercurio es un elemento, pero puede presentarse en diferentes formas químicas. El Convenio trata tanto sobre el mercurio elemental como sobre los compuestos de mercurio, pero únicamente en los casos en que el mercurio y sus compuestos se emiten o liberan de forma antropógena2. Por ejemplo, entre los compuestos orgánicos de mercurio figuran óxidos, sulfuros o cloruros. En las presentes directrices, “mercurio” se refiere tanto al mercurio elemental como a los compuestos de mercurio, a menos que el contexto aclare que se hace referencia a una forma específica. Esto concuerda con el alcance del artículo 8 relativo a las emisiones, que trata sobre el control y, en los casos en que sea viable, la disminución de las emisiones de mercurio y los compuestos de mercurio, que suele expresarse como “mercurio total”.
La forma química de las emisiones de mercurio provenientes de las categorías incluidas en el anexo D varía según el tipo de fuente y otros factores. El mercurio elemental gaseoso es el más común en las emisiones antropógenas a la atmósfera (UNEP, 2013). Las emisiones restantes se producen en forma de mercurio gaseoso oxidado o como mercurio unido a partículas emitidas. Estas formas permanecen menos tiempo en la atmósfera que el mercurio elemental gaseoso, y se depositan en los suelos o las masas de agua con mayor rapidez después de su liberación (UNEP, Global Mercury Assessment, 2003). El mercurio elemental en la atmósfera puede transformarse en mercurio oxidado, que se deposita con mayor facilidad.
En mercurio también se puede presentar en compuestos orgánicos –por ejemplo, metilmercurio o etilmercurio, que son las formas más tóxicas. Los compuestos orgánicos de mercurio no son emitidos por las fuentes incluidas en el artículo 8 del Convenio, sino que, bajo ciertas circunstancias, una vez que el mercurio elemental u oxidado se deposita, las bacterias presentes en el medio ambiente lo pueden transformar en compuestos orgánicos.
¿Por qué nos preocupan las emisiones de mercurio?
Se reconoce que el mercurio es un producto químico que suscita preocupación a nivel mundial debido a su transporte a gran distancia en la atmósfera, su persistencia en el medio ambiente, su capacidad de bioacumulación en los ecosistemas y sus importantes efectos perjudiciales en la salud humana y el medio ambiente3.
En altas concentraciones, el mercurio es tóxico para los sistemas nerviosos central y periférico, tanto en su forma elemental como orgánica, y la inhalación de vapor de mercurio puede producir efectos nocivos en los sistemas nervioso, digestivo e inmune, los pulmones y los riñones. Incluso a concentraciones menores, los compuestos orgánicos de mercurio pueden afectar los órganos en desarrollo, como el sistema nervioso fetal. El mercurio también está presente en abundancia en muchos ecosistemas –se han medido niveles elevados en numerosas especies ictiológicas marinas y de agua dulce en todo el mundo. El mercurio es bioacumulativo y, por consiguiente, se halla en concentraciones mayores en organismos que ocupan el nivel superior de la cadena alimentaria4. La exposición de las personas tiene lugar mayormente mediante la ingesta de pescado.
A nivel mundial, las liberaciones antropógenas más importantes se producen a la atmósfera, pero el mercurio también se libera a partir de diversas fuentes directamente al agua y los suelos. Una vez que está presente en el medio ambiente, el mercurio persiste y circula de varias formas entre el aire, el agua, los alimentos, el suelo y la biota. Las emisiones y liberaciones desde prácticamente cualquier fuente local se suman al caudal mundial de mercurio que se moviliza continuamente, se deposita en los suelos y las aguas, y se vuelve a movilizar. Los ríos y las corrientes oceánicas también son medios para el transporte a gran distancia. Incluso los países en que las liberaciones de mercurio son mínimas y las zonas alejadas de la actividad industrial pueden verse afectadas desfavorablemente. Se observan altos niveles de mercurio en el Ártico5, lejos de fuentes de liberaciones importantes.
Previsiblemente la implementación de medidas para controlar o disminuir las emisiones de mercurio podría generar beneficios tangibles desde el punto de vista de la salud de las personas, así como para el medio ambiente. Esos beneficios revisten un valor económico. En algunos países y regiones se han realizado estimaciones cuantificadas sobre la escala de esos beneficios6, pero resulta muy difícil hacer una estimación mundial del valor de esos beneficios en términos monetarios. No obstante, probablemente su valor sea considerable.
Sin embargo, la implementación de medidas para controlar las emisiones de mercurio generalmente comportará gastos. Podrán producirse ya sean gastos de inversión generados por la instalación de tecnologías de control, o aumento de los gastos para el funcionamiento y mantenimiento de las instalaciones, o ambos. En los capítulos que tratan sobre las categorías de fuentes se brindan ejemplos de esos gastos para determinadas instalaciones, en los casos en que se dispone de información fiable. No obstante, los gastos efectivos probablemente estén sujetos a circunstancias concretas de una instalación. En consecuencia, las cifras citadas deben tomarse únicamente como una indicación general de la escala probable de los gastos. Para cualquier caso concreto, será menester obtener información específica para esa instalación concreta. Se reconoce que esos gastos generalmente recaen en el operador de la instalación en cuestión, en tanto que los beneficios descritos precedentemente los devenga la sociedad en general.
Al Convenio solo le atañen las emisiones y liberaciones antropógenas de mercurio (las fuentes que ocurren de manera natural, como los volcanes, quedan fuera de su alcance), y el artículo 8 trata sobre cinco categorías de fuentes específicas enumeradas en el anexo D del Convenio. La lista original contiene centrales eléctricas de carbón, calderas industriales de carbón, procesos de fundición y tostación utilizados en metales no ferrosos7, plantas de incineración de desechos y fábricas de clínker. En los capítulos 4, 5, 6 y 7 estos procesos se describen con lujo de detalles.
El mercurio puede ser emitido desde esas fuentes si está presente en los combustibles y las materias primas utilizadas en los procesos conexos, o en los desechos combustionados en plantas de incineración. Las emisiones a la atmósfera también proceden de otras fuentes no enumeradas en el anexo D –como la extracción de oro artesanal y en pequeña escala, que probablemente es la mayor fuente individual de emisiones, o de procesos industriales en que el mercurio se utiliza como parte del proceso, por ejemplo, como agente catalizador. Otros artículos del Convenio tratan sobre estas fuentes y no se incluyen en las presentes directrices.
En la Evaluación Mundial del Mercurio del PNUMA correspondiente a 2013 se ofrecen estimaciones de emisiones antropógenas de mercurio a la atmósfera. No obstante, las categorías empleadas en esa evaluación no corresponden exactamente a las enumeradas en el anexo D.
El Convenio trata sobre todos los aspectos del ciclo de vida del mercurio antropógeno, y es menester que sus disposiciones se traten en su conjunto.
Existen disposiciones sobre las fuentes de suministro y el comercio del mercurio; los productos con mercurio añadido y los procesos de producción que utilizan mercurio; la extracción de oro artesanal y en pequeña escala; las emisiones y liberaciones; el almacenamiento temporal ambientalmente racional del mercurio; los desechos de mercurio y los lugares contaminados. También existen disposiciones sobre la monitorización, los inventarios, la presentación de informes por las Partes, el intercambio de información, la información, sensibilización y educación del público, la investigación, el desarrollo y la monitorización, así como aspectos relativos a la salud. También existen disposiciones relativas a los recursos financieros y la creación de capacidad, la prestación de asistencia técnica y la transferencia de tecnología.
En el artículo 2 del Convenio se fijan las definiciones relativas al mercurio y los compuestos de mercurio, así como a las mejores técnicas disponibles y las mejores prácticas ambientales:
“b) ‘Por “mejores técnicas disponibles” se entienden las técnicas que son más eficaces para evitar y, cuando eso no es factible, reducir las emisiones y liberaciones de mercurio a la atmósfera, al agua y al suelo, y los efectos de esas emisiones y liberaciones para el medio ambiente en su conjunto, teniendo en cuenta consideraciones económicas y técnicas para una Parte dada o una instalación dada en el territorio de esa Parte. En ese contexto:
“‘Por “mejores” se entiende más eficaces para lograr un alto grado general de protección del medio ambiente en su conjunto;
“‘Por “disponibles” se entienden, en relación con una Parte dada y una instalación dada en el territorio de esa Parte, las técnicas que se han desarrollado a una escala que permite su aplicación en un sector industrial pertinente en condiciones de viabilidad económica y técnica, tomando en consideración los costos y los beneficios, ya sean técnicas que se utilicen o produzcan en el territorio de esa Parte o no, siempre y cuando sean accesibles al operador de la instalación como determine esa Parte; y
“‘Por “técnicas” se entienden tanto las tecnologías utilizadas como las prácticas operacionales y la manera en que se diseñan, construyen, mantienen, operan y desmantelan las instalaciones;
“c) ‘Por “mejores prácticas ambientales” se entiende la aplicación de la combinación más adecuada de medidas y estrategias de control ambiental;
“d) Por “mercurio” se entiende el mercurio elemental (Hg(0), núm. de CAS 7439-97-6);
“e) ‘Por “compuesto de mercurio” se entiende toda sustancia que consiste en átomos de mercurio y uno o más átomos de elementos químicos distintos que puedan separarse en componentes diferentes solo por medio de reacciones químicas.”
A continuación se reproducen los párrafos 1 a 6 del artículo 8 del Convenio y su anexo D.
Este artículo trata del control y, cuando sea viable, la reducción de las emisiones de mercurio y compuestos de mercurio, a menudo expresadas como “mercurio total”, a la atmósfera mediante medidas encaminadas a controlar las emisiones provenientes de las fuentes puntuales que entran dentro de las categorías enumeradas en el anexo D.
a) “Por “emisiones” se entienden las emisiones de mercurio o compuestos de mercurio a la atmósfera;
b) “Por “fuente pertinente” se entiende una fuente que entra dentro de una de las categorías enumeradas en el anexo D. Una Parte podrá, si así lo desea, establecer criterios para identificar las fuentes incluidas en una de las categorías enumeradas en el anexo D, siempre que esos criterios incluyan al menos el 75% de las emisiones provenientes de esa categoría;
c) “Por “nueva fuente” se entiende cualquier fuente pertinente de una categoría enumerada en el anexo D, cuya construcción o modificación sustancial comience como mínimo un año después de la fecha de:
d) “Por “modificación sustancial” se entiende la modificación de una fuente pertinente cuyo resultado sea un aumento significativo de las emisiones, con exclusión de cualquier variación en las emisiones resultante de la recuperación de subproductos. Corresponderá a la Parte decidir si una modificación es o no sustancial;
e) “Por “fuente existente” se entiende cualquier fuente pertinente que no sea una nueva fuente;
f) “Por “valor límite de emisión” se entiende un límite a la concentración, la masa o la tasa de emisión de mercurio o compuestos de mercurio, a menudo expresadas como “mercurio total”, emitida por una fuente puntual.
Una Parte en la que haya fuentes pertinentes adoptará medidas para controlar las emisiones y podrá preparar un plan nacional en el que se expongan las medidas que deben adoptarse para controlar las emisiones, así como las metas, los objetivos y los resultados que prevé obtener. Esos planes se presentarán a la Conferencia de las Partes en un plazo de cuatro años desde la fecha de entrada en vigor del Convenio para esa Parte. Si una Parte decidiera elaborar un plan de aplicación con arreglo a lo establecido en el artículo 20, podrá incluir en su texto el plan que se contempla en el presente párrafo.
En lo relativo a las nuevas fuentes, cada Parte exigirá el uso de las mejores técnicas disponibles y las mejores prácticas ambientales para controlar y, cuando sea viable, reducir las emisiones lo antes posible, pero en cualquier caso antes de que transcurran cinco años desde la entrada en vigor del Convenio para esa Parte. Una Parte podrá utilizar valores límite de emisión que sean compatibles con la aplicación de las mejores técnicas disponibles.
En lo relativo a las fuentes existentes, cada Parte incluirá una o más de las siguientes medidas en cualquier plan nacional y las aplicará lo antes posible, pero en cualquier caso antes de que transcurran diez años desde la fecha de entrada en vigor del Convenio para ella, teniendo en cuenta las circunstancias nacionales y la viabilidad económica y técnica, así como la asequibilidad, de las medidas:
a) Un objetivo cuantificado para controlar y, cuando sea viable, reducir las emisiones provenientes de las fuentes pertinentes;
c) El uso de las mejores técnicas disponibles y las mejores prácticas ambientales para controlar las emisiones provenientes de las fuentes pertinentes;
e) Otras medidas encaminadas a reducir las emisiones provenientes de las fuentes pertinentes.
Las Partes podrán aplicar las mismas medidas a todas las fuentes existentes pertinentes o podrán adoptar medidas diferentes respecto de diferentes categorías de fuentes. El objetivo será que, en el transcurso del tiempo, las medidas aplicadas por una Parte permitan lograr progresos razonables en la reducción de las emisiones.