Source: https://www.senado.gob.mx/64/gaceta_del_senado/documento/31750
Timestamp: 2020-01-27 07:36:42
Document Index: 183540823

Matched Legal Cases: ['artículo 71', 'artículo 8', 'ARTÍCULO 123', 'artículo 2', 'artículo 123', 'artículo 123', 'ARTÍCULO 123', 'artículo 123']

Gaceta: LXI/3PPO-268/31750
INICIATIVA PARA ELEVAR LA EDAD MÍNIMA PARA INGRESAR A TRABAJAR.
RICARDO MONREAL ÁVILA, Senador de la República de la LXI Legislatura del H. Congreso de la Unión, con fundamento en lo dispuesto por el artículo 71, fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y en el artículo 8, fracción I del Reglamento del Senado de la República, someto a la consideración de esta Asamblea, la siguiente INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMA EL ARTÍCULO 123 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, al tenor de la siguiente:
En la actualidad, cerca de 215 millones de niños trabajan en el mundo, muchos de ellos a tiempo completo. [1] A la mayoría de estos niños se les ha negado la oportunidad de vivir una infancia plena, ya que no estudian y mucho menos tienen tiempo para jugar. Muchos de ellos no cuentan con las condiciones básicas para vivir, como lo es una vivienda digna, alimentación saludable y cuidados apropiados.
El Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), guiado por los principios consagrados en el Convenio N° 138 [2] sobre la edad mínima y el Convenio N° 182 sobre las peores formas de trabajo infantil, ambos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), trabaja para alcanzar la abolición efectiva del trabajo infantil.
Más de la mitad de los niños que trabajan en el mundo, están expuestos a las peores condiciones laborales, el Convenio N° 182 de la OIT establece que los trabajos en ambientes peligrosos, la esclavitud y otras formas de trabajo forzoso, actividades ilícitas incluyendo el tráfico de drogas y prostitución, así como su participación involuntaria en los conflictos armados [3] forman parte de las peores formas de trabajo infantil.
El Convenio 138 señala en su artículo 2, párrafo 3, que la edad mínima fijada en cumplimiento de lo dispuesto en el párrafo 1 del presente artículo no deberá ser inferior a la edad en que cesa la obligación escolar, en todo caso, a quince años.
De acuerdo con información de la OIT, [4] México aún no ha ratificado el Convenio N° 138, pese a que en nuestro país tenemos 3 millones y medio de niños y niñas que trabajan, de estos, el 67% son niños y el 33% niñas. [5] Es un dato desgarrador y más aún cuando esa cifra nos revela que lo hacen en las peores condiciones y que las edades de estos niños oscilan entre los 5 a los 17 años.
Se han realizado diversos exhortos por parte del Congreso, incluso se han presentado iniciativas al respecto, pero todo ha sido inútil.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social ha afirmado que se requieren cambios constitucionales para que México suscriba el Convenio 138 de la OIT en materia de edad mínima para trabajar ya que el convenio contiene disposiciones que son incompatibles con nuestra legislación.
El artículo 123 de nuestra Carta Magna, apartado A, fracción III, establece la edad mínima para laborar al permitir a los mayores de 14 años ingresar a las fuerzas laborales del país.
Además establece que los mayores de esa edad y menores de 16 tendrán como jornada máxima la de seis horas.
El precepto legal se encuentra previsto en la Ley Federal del Trabajo en diversos artículos como el 5, 22, 173 al 180, 191, 267, 541, 988 y 995.
Si bien en todos los países existen niños que trabajan en condiciones de explotación y peligro, México destaca al respecto por la magnitud de la población, por la gravedad de las condiciones nocivas del trabajo que desarrollan y la violencia que habita en el país.
De acuerdo con datos de INEGI los principales motivos por los cuales los niños y las niñas trabajan, es para pagar su escuela o sus propios gastos, para traer dinero a sus casas o porque quieren aprender un oficio.
De los niños y las niñas que tienen un trabajo remunerado, el 51% recibió como pago una cantidad menor a 2 salarios mínimos, un 4% recibió menos de 1 salario mínimo y el 45% no recibió ninguna remuneración.
Los trabajos de estos menores se desarrollaron principalmente en el campo (29%), el comercio (25%), los servicios (24%), la industria manufacturera (14%), la construcción (6%) y un 2% no está especificado.
Los estados que presentaron el mayor porcentaje de niños que trabajan son Guerrero 20%, Michoacán y Zacatecas ambos con un 18%.
México es el único país en la región que no ha ratificado el convenio 138; ya ratificó el convenio 182 pero aún falta establecer el listado de trabajo infantil peligroso e integrar la participación de los sectores sociales, como lo dice el convenio.
México tiene un gran retroceso a nivel mundial en cuanto a la protección de los derechos de los niños, tiene mucho camino que recorrer. Ni siquiera ha sacado provecho en la experiencia de otros países al intentar agilizar el proceso de homologación de los convenios y tratados internacionales, habiendo un problema de tal magnitud como lo es la violencia y el crimen organizado, que día con día suman a su nómina cientos de niños.
Nuestro país requiere solucionar esta deuda con la niñez mexicana, para lograrla se necesita de una fuerte y seria voluntad política a nivel interinstitucional y social, ya que muchos de nuestros niños y niñas trabajadores, se encuentran viviendo en las peores condiciones de pobreza, se encuentren totalmente desprotegidos.
Aún y cuando en nuestra Carta Magna en su artículo 123 se considera a los trabajadores menores entre 14 y 16 años, limita su jornada a seis horas diarias, prohíbe su trabajo en lugares insalubres o peligrosos, así como jornadas nocturnas industriales, y en cualquier otro trabajo después de las diez de la noche, sin embargo la realidad dista mucho de lo que enmarca la norma.
Además, la Constitución instituye la educación básica obligatoria hasta la secundaria, lo cual implica a cualquier niño menor de 15 años, sin embargo para ellos es prioridad la subsistencia y entonces este rango de edad se vuelve uno de los sectores más sensibles de la sociedad, que aporta trabajadores que no cuestan mucho y que no van a exigir nada.
Cala más hondo el hambre y la necesidad, y aunque en México por ley los menores de 14 años y los mayores de esa edad y menores de 16 deben contar con el permiso de sus padres, tutores o de un sindicato para trabajar, según cifras oficiales de la altísima cifra de niños y niñas que ayudan económicamente a su familia, 2 millones han abandonado la escuela para trabajar, generalmente estos trabajos suelen ser de lavacoches, cargadores, franelero, cerillito, ayudantes en el servicio doméstico, etc.… pero también muchos de ellos caen en las redes de prostitución infantil. México está identificado como uno de los países donde existe mayor tráfico sexual significativo.
El gobierno no se cansa de repetir la trillada frase de “Los niños son el futuro de México”, pero esto suena a burla, cuando ni siquiera ha sido capaz de suscribir el Convenio 138 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la edad mínima de admisión al empleo. Este Convenio es un instrumento que protege los derechos humanos de los niños, en especial los de desarrollo, salud física y mental, así como educación.
Es necesario suscribir el Convenio 138 de la OIT sobre la edad mínima de los niños para incorporarse al trabajo, somos el único país latinoamericano que no ha ratificado dicho Convenio, con ello estamos mostrando al mundo un nulo compromiso para asegurar los derechos de la infancia y la abolición del trabajo infantil; pero no hay que hacerlo solo por nuestra imagen al exterior, lo que apremia en este momento es comprometernos de verdad a desarrollar las políticas necesarias para abolir el trabajo infantil y elevar progresivamente la edad mínima para ingresar al empleo.
Tanto las diversas instancias de Gobierno como la sociedad somos corresponsables en esto y debemos trabajar unidos y defender los derechos de los protagonistas del mañana. Debemos de mostrar mucha más voluntad política, más humanidad, menos permisividad, encarar el problema de fondo y no seguir pretendiendo que aquí no pasa nada.
La niñez mexicana necesita contar con la protección y el respaldo de un Gobierno que cumpla a cabalidad con su propia legislación y con los compromisos que adquiere al suscribirse a tratados o instrumentos internacionales, como los diversos convenios de la OIT, los cuales establecen claramente los derechos de los niños.
La obligación del Estado es la de respetar los derechos y libertades que estos reconocen, así como garantizar su libre y pleno ejercicio.
La Convención sobre los Derechos del Niño establece “el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social”. [6]
Protejamos a nuestros niños de caer en las redes de la esclavitud, de trabajos clandestinos, denigrantes, como el de la prostitución infantil o la pornografía, démosle a la niñez mexicana todas las herramientas para que puedan alcanzar un mejor futuro, para que nada ni nadie dañe su salud física, su inocencia, o su seguridad, pero sobre todo su moralidad.
Para ello se requiere de un Gobierno que realmente se comprometa, que no sea indolente ante el sufrimiento de un niño y que le importe lo suficiente como para implementar una política que en verdad vele por los derechos básicos de la infancia mexicana.
Como ya hemos dicho, el trabajo infantil implica limitaciones en cuanto a la educación, la salud y la dignidad. La grave situación de violencia e inseguridad que estamos viviendo en el país, debe animarnos para crear las bases de nuevas sociedades más justas, donde se respete el derecho que tienen los menores a no trabajar, es decir, el derecho a ser niños y niñas.
Por lo anteriormente expuesto y fundado, someto a la consideración del pleno, el siguiente proyecto de DECRETO POR EL QUE SE REFORMA Y ADICIONA EL ARTÍCULO 123 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS PARA ELEVAR LA EDAD MÍNIMA PARA INGRESAR A TRABAJAR.
ÚNICO.- Se reforma y adiciona el artículo 123, fracción II y III, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para quedar como sigue:
II. La jornada máxima de trabajo nocturno será de 7 horas. Quedan prohibidos los trabajos que dañen la salud, la seguridad o la moralidad de los niños, el trabajo nocturno industrial y todo otro trabajo después de las diez de la noche, de los menores de dieciocho años;
III. Queda prohibida la utilización del trabajo de los menores de quince años. Los mayores de esta edad y menores de dieciocho tendrán como jornada máxima la de seis horas.
II. La jornada máxima de trabajo nocturno será de 7 horas. Quedan prohibidos: los trabajos que dañen la salud, la seguridad o la moralidad de los niños, el trabajo nocturno industrial y todo otro trabajo después de las diez de la noche, de los menores de dieciochoaños;
Dado en el salón legislativo del Senado de la República a los 14 días del mes de septiembre de 2011.
[1] Organización Internacional del Trabajo, 2011.
[2] http://www.ilo.org/ilolex/cgi-lex/convds.pl?C138
[3] http://www.ilo.org/ilolex/cgi-lex/convds.pl?C182
[4] http://www.ilo.org/ilolex/cgi-lex/ratifcs.pl?C138
[5] FUENTE: INEGI-STPS. Resultados del Módulo de Trabajo Infantil. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2007.
[6] http://www.unicef.org/spanish/crc/