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Timestamp: 2020-04-08 19:45:15
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El Reichskonkordat de 1933. La consideración del concordato entre el anticlericalismo nacionalsocialista y el "arma de defensa" vaticana
18 Páginas, Calificación: 1,0
T K Tim R. Kerkmann (Autor)
1. La tradición del catolicismo político en Alemania
2. El Reichskonkordat de
2.1 Los intereses detrás del Reichskonkordat
2.1.1 La política de los Concordatos por parte del Vaticano
2.1.2 Los intereses del Vaticano detrás del Reichskonkordat
2.1.3 Los intereses de los nazis
2.2 La firma y el contenido del Reichskonkordat
2.2.1 El proceso de la firma del Reichskonkordat
2.2.2 El contenido del Reichskonkordat
3 Las consecuencias del Reichskonkordat
3.1 El Kirchenkampf nacionalsocialista
3.2 La crítica de la Iglesia católica en Alemania
3.3 La encíclica Mit brennender Sorge 1937
4 La consideración historiográfica del Reichskonkordat
Estudiante de ERASMUS / Universidad regulatoria: Freie Universität Berlin
Máster Universitario en Historia Contemporánea 2019-2020
Asignatura: “Laicismo y anticlericalismo en la España contemporánea”
El Reichskonkordat de 1933 entre la Santa Sede y la Alemania nazi es sin duda uno de los concordatos más controvertidos en toda la historia de la Iglesia católica. Desde su firma, muchos historiadores, teólogos, periodistas o políticos lo han descrito de maneras muy distintas.1 Algunos han elogiado al secretario papal Eugenio Pacelli (después el papa Pio XII, 1939-1958) que habría defendido la independencia católica por medio del concordato como una protección jurídica. El concordato habría posibilitado así la ausencia de adaptación del catolicismo al régimen nacionalsocialista e incluso la resistencia abierta de algunos obispos alemanes. Otros reprochan a la Iglesia una colaboración con el nacionalsocialismo o, al menos, una indiferencia pasiva frente a los crueles crímenes del nacionalsocialismo, sobre todo frente al Holocausto. Esos críticos perciben el concordato como la base oficial de la conformidad católica con la dictadura nazi.
Este ensayo ponderará los diversos juicios después de haber analizado las circunstancias del concordato. En efecto, el objetivo de este ensayo es de averiguar cuáles eran las intenciones detrás del Reichskonkordat de ambas partes y en qué medida estas expectaciones eran cumplidas. Eso permitirá situar el Reichskonkordat entre dos realidades incuestionables, o sea entre el anticlericalismo evidente por parte del nacionalsocialismo y el “arma de defensa”2 por parte de la Iglesia católica. Como veremos, ambas interpretaciones tienen su parte de razón.
Para englobar todas las dimensiones esenciales del Reichskonkordat, el ensayo se dividirá en cuatro partes. En primer lugar, tratará brevemente la tradición del catolicismo político alemán que es fundamental para captar los objetivos nacionalsocialistas. En segundo lugar, el concordato en sí mismo será analizado: ¿Cuáles eran las intenciones detrás del Reichskonkordat, como se desarrollaron las negociaciones y cuáles son los artículos cruciales para comprender la dimensión del acuerdo? En tercer lugar, discutiremos las consecuencias del concordato. Por un lado, examinaremos la opresión del catolicismo por el nacionalsocialismo y, por otro lado, la reacción católica siguiente, tanto en Alemania como en el Vaticano. La encíclica Mit brennender Sorge de 1937 será de especial interés. Finalmente, el ensayo presentará diferentes interpretaciones del Reichskonkordat en la historiografía, sobre todo las de Konrad Repgen3, Gerhard Besier4, Rudolf Morsey5 y Klaus Scholder6. Estos autores servirán también de referencia principal para el análisis de las intenciones, las negociaciones y las consecuencias del concordato.
Para entender mejor las intenciones del partido nacionalsocialista con respecto al Reichskonkordat de 1933, es esencial tener en cuenta la tradición del catolicismo político alemán que desempeñó un papel destacable desde la fundación del Deutsches Reich en 1871. Ya durante la guerra franco-prusiana, se fundó el partido del Centro (Zentrumspartei o simplemente Zentrum) el 13 de diciembre de 1870 bajo el liderazgo del diplomático católico Karl Friedrich von Savigny. La meta del partido era la representación parlamentaria de los católicos alemanes de todas las clases sociales. Los católicos formaban más de un tercio de la población en ese momento en una Alemania tan marcada por la coexistencia del catolicismo y el protestantismo, ya desde el siglo XVI. En la primera elección desde la Reichsgründung (la fundación del Reich) en marzo de 1871, el Zentrum ya alcanzó el 18,6% de los votos y se convirtió así en el segundo partido en el nuevo parlamento alemán.
Durante el Kulturkampf (1871-1878), el gobierno alemán, bajo el liderazgo del Reichskanzler (canciller) Otto von Bismarck, buscaba a reducir la influencia de la Iglesia católica (y sobre todo del ultramontanismo) en una Alemania mayoritariamente protestante. Sin embargo, el Zentrum demostró su capacidad de resistencia al recibir el 27,9% de los votos en las elecciones de 1874, que forma el mejor resultado del Zentrum durante toda su existencia. Entre 1881 y 1912, el Zentrum formaba el grupo parlamentario más grande del país. En consecuencia, el catolicismo político alemán poseía una importancia destacable, aunque tanto la dinastía real de los Hohenzollern como la mayoría de la población eran protestante.
Durante la República de Weimar, el Zentrum y su partido hermano en Bavaria, la Bayerische Volkspartei ( BVP, que existía a partir de 1920 ), mantenían esta relevancia, así que cinco Reichskanzler formaban parte del Zentrum entre 1920 y 1932.7 Sin embargo, numerosos conflictos surgieron entre las distintas ramas cada vez más heterogéneas (obreros, tradicionalistas, conservadores-agrarios, nacional-conservadores, burgueses, populistas etc.). Se esperaba que la solución del conflicto fuera el retorno a las raíces del catolicismo político alemán, así que ocurrió una “reclericalización” del partido; por lo tanto, los jefes del Zentrum en los territorios más influyentes eran clérigos. También el último presidente del partido pertenecía al clero, el controvertido sacerdote Ludwig Kaas (1928-1933).8
El apoyo destacable del Zentrum entre la población católica, que era tan heterogénea entre sí, se probó durante cada elección. En las últimas elecciones durante la República de Weimar, la NSDAP no recibió más del 20% de los votos en las regiones católicas (como en Bavaria y Renania), mientras que logró más del 60% en algunos territorios homogéneamente protestantes. Incluso tras la “toma de poder” (Machtergreifung) de Hitler, en las elecciones del 5 de marzo de 1933, dos tercios de los fieles católicos votaron por ambos partidos católicos (Zentrum y BVP), es decir, el 14,0% de los votantes.9 No obstante, solo cuatro meses después, el Zentrum se disolvió, de manera que se completó el unipartidismo alemán. ¿Cuáles fueron los motivos fundamentales de la disolución del Zentrum ? ¿Y por qué se firmó, en cambio, un concordato entre el Vaticano y la Alemania nazi? En el capítulo siguiente, analizaremos este proceso intrincado.
2. El Reichskonkordat de 1933
El Reichskonkordat no se entiende si no es analizado en el contexto de los objetivos generales del Vaticano durante el periodo de entreguerras. En una Europa reorganizada después de la devastadora Primera Guerra Mundial, el papa Benedicto XV (1914-1922) anunció en el noviembre de 1921 que la Santa Sede proyectaba firmar numerosos concordatos con los nuevos Estados nacionales.10 Bajo su sucesor Pio XI (1922-1939), la Santa Sede firmó no menos de 38 concordatos con naciones y territorios autónomos, entre otros los Pactos del Letrán con Italia en 1929 y también concordatos con tres territorios alemanes: Bavaria (1924), Prusia (1929) y Baden (1932).11 Como el Vaticano, que fue establecido oficialmente en 1929 mediante los Pactos del Letrán, no es un Estado propiamente dicho, el papa no podía promover una política de poder estatal. Por eso, Repgen tiene razón al igualar la política del papa con la política de la Iglesia.12 Para garantizar los derechos y la influencia de la Iglesia católica central en los países con una población católica, esa Konkordatsmanie 13 (“manía de concordatos”) aparecía como un instrumento apto.14
Igualmente, la Santa Seda y el Zentrum quisieron firmar un concordato durante toda la República de Weimar (1919-1933). No obstante, varios puntos de discordia (como sobre todo el asunto de las escuelas confesionales) y la debilidad de los gobiernos alemanes impidieron tal contrato. Sin embargo, la “toma de poder” de Hitler (30 de enero de 1933) cambió completamente la situación y un concordato era rápidamente firmado ya el 20 de julio de 1933. Después de tratar las pautas y metas generales de la Santa Sede en el periodo de entreguerras, estudiaremos el caso específico alemán: ¿Qué llevó la Santa Sede a firmar un concordato con la dictadura nazi?
En los primeros años de su existencia, el movimiento de los nacionalsocialistas era abiertamente rechazado por la Iglesia católica alemana. En marzo de 1931, varios obispos prohibieron estrictamente la colaboración de los clérigos en organizaciones nacionalsocialistas. En este marco, algunos teólogos y obispos subrayaron que la “radicalización” del pensamiento nacional iba contra la doctrina católica.15 Sin embargo, la Iglesia católica moderó esa crítica tajante durante la primavera de 1933, después de la “toma de poder” de Hitler y la victoria de su partido NSDAP en las elecciones siguientes en marzo de 1933. Un rol importante en este proceso lo desempeñó la declaración de Hitler del 23 de marzo de 1933 en la que describió a ambas Iglesias cristianas como “factores más importantes para la conservación del pueblo alemán”. Además, elogió el cristianismo como el “imperturbable fundamento de la vida decente y moral de nuestro pueblo alemán”.16 En consecuencia, la conferencia episcopal alemana revocó oficialmente su claro rechazo hacia el nacionalsocialismo el 28 de marzo de 1933. Los obispos modificaron su idea de la discordancia inalterable del catolicismo con el nacionalsocialismo, también con la finalidad de encontrar un modus vivendi con el nuevo gobierno. Por ejemplo, la conferencia autorizó la presencia de nacionalsocialistas uniformados durante las misas, que había estado prohibida desde 1931.17 El 6 junio de 1933, la conferencia episcopal fue aun un paso más allá al publicar una carta pastoral en la que elogió el patriotismo, la obediencia y el bienestar común, supuestamente provocados por el nationale Erhebung (“alzamiento nacional”) de los nacionalsocialistas.18 Asimismo, Pio XI subrayó el anticomunismo como elemento común entre el nacionalsocialismo y la Iglesia católica.19
En este clima de acercamiento estaba situado el Reichskonkordat. Sin embargo, la mayoría de los clérigos no se forjaba ilusiones sobre el carácter anticatólico del nacionalsocialismo. Sabían que un concordato no impediría ni la opresión ni la persecución de aquellos católicos que criticaban la dictadura nazi.20 También por eso, el Vaticano21 quería firmar un concordato lo más rápido posible para garantizar una cierta libertad de la creencia de unos 20 millones católicos alemanes frente al comienzo de las persecuciones nacionalsocialistas. Como Repgen escribió, la Iglesia católica necesitaba un concordato para defender sus propios derechos.22
¿Por qué los nazis estaban dispuestos a firmar un concordato e incluso tan rápidamente – al contrario que los gobiernos alemanes anteriores, en los que el Zentrum representaba un papel fundamental? Para contestar a esta cuestión, es indispensable destacar el anticlericalismo, el anticatolicismo o aun la antireligiosidad de la ideología nazi. Siendo su objetivo principal, Hitler aspiraba a eliminar cualquier poder político del clero, tanto en partidos como por partidos políticos. Como modelo sirvió su aliado Benito Mussolini, que había podido implementar el artículo 42,2 en los Pactos de Letrán de 1929. Este artículo prohibió la actividad política del clero italiano que antes había tenido un poder notable por medio del Partito Popolare Italiano.23
Además de la clara finalidad anticlerical, los nacionalsocialistas esperaban demonstrar su supuesta legitimidad con un concordato en vista de que el catolicismo desempeñaba un papel importante en la sociedad alemana, sobre todo en los territorios tradicionalmente católicos como en Bavaria o en Renania. Así, el nacionalsocialismo esperaba ganar los católicos como simpatizantes del Drittes Reich. A nivel internacional, un concordato mejoraría la reputación moral y el reconocimiento del nuevo gobierno nacionalsocialista alemán.24 A pesar de estas diversas intenciones, el asunto del Reichskonkordat no tuvo nunca una primordial importancia política para los nacionalsocialistas, sino que constituyó un tema entre muchos otros.25
A pesar de las numerosas controversias historiográficas, los historiadores están de acuerdo con el hecho de que fue el gobierno alemán de Berlín que inició primero las negociaciones para un concordato. Aparentemente, el Vizekanzler (vicecanciller) alemán Franz von Papen envió la oferta del concordato por parte del Reichskanzler Adolf Hitler a la Santa Sede en Roma el 10 de abril de 1933.26 Como el Vaticano directamente mostró interés, las negociaciones empezaron ya inmediatamente después de la propuesta.27 El jefe del Zentrum y experto en derecho eclesiástico Ludwig Kaas gestionó las negociaciones por parte de Alemania desde el 18 de abril 1933. Por parte del Vaticano, el interlocutor designado fue el secretario papal Eugenio Pacelli, conocido por su competencia en cuestiones de concordatos.28 El proceso de la negociación estuvo caracterizado por una rapidez sin precedente que demuestra el interés mutuo por una firma veloz de un concordato. Como razones principales destacan las persecuciones de católicos críticos por los nacionalsocialistas desde junio de 1933 y la política de Gleichschaltung (uniformización) galopante, que ponía las asociaciones católicas en peligro.29
Un momento decisivo durante las negociaciones fueron las disoluciones voluntarias de los partidos católicos alemanes, de la BVP (el 4 de julio de 1933) y del Zentrum (el 5 de julio de 1933).30 Después de estos actos, la NSDAP permanecía como el último partido alemán, el unipartidismo de la dictadura nazi se convirtió así en una realidad.
La relación entra esta disolución del catolicismo político y el Reichskonkordat es muy controvertida en la historiografía; en particular durante los años setenta hubo muchas discusiones llamativas. Algunos historiadores como Klaus Scholder implican una causalidad: El Zentrum se disolvió a causa del concordato que ya habría sido anunciado por Hitler en marzo de 1933. El jefe del partido Kaas habría sacrificado a priori su Zentrum para recibir, a cambio, el tan deseado concordato.31 Por el contrario, Konrad Repgen describe la disolución del Zentrum como un proceso de fragmentación interior, es decir, un proceso autónomo sin una interrelación directa con el concordato.32 Esta opinión suena más convincente para la mayoría de los historiadores como Volk o Morsey.33 Desafortunadamente, no disponemos del espacio aquí para discutir de este apasionante desacuerdo historiográfico de una manera más detallada.
En cualquier caso, el artículo 32 del Reichskonkordat, que prohibía la actividad política del clero alemán y prescribía su neutralidad política34, ya no fue una concesión. Como el catolicismo político alemán ya se había disuelto, el artículo 32 representó solamente el reconocimiento de un hecho alcanzado. Después de la firma del concordato el 20 de julio de 1933 por el Vizekanzler Papen (en nombre del Reichskanzler Adolf Hitler) y por el secretario papal Pacelli (en nombre del papa Pio XI), el gobierno alemán ratificó el concordato el 10 de septiembre de 1933. Desde entonces, el Reichskonkordat continúa vigente hasta hoy.
El Reichskonkordat consiste en 34 artículos principales, de ellos 21 están dedicados a los derechos de la Iglesia católica en Alemania. Los más importantes son los artículos 1 (la libertad garantizada de la creencia católica), 19 (la continuidad de las facultades teológicas), 21 (la enseñanza de la religión católica como una asignatura regular en todas las escuelas), 23 (la conservación y la proliferación de las escuelas confesionales) y 31 (la conservación de las asociaciones católicas que son apolíticas).35 Particularmente, los artículos 23 y 31 eran de importancia primordial para la Iglesia católica, que ya durante toda la República de Weimar había luchado para conseguir esas regulaciones. Por lo tanto, la Santa Sede estaba en general contenta con el concordato, aunque, como ya he señalado, era consciente de la actitud anticatólica de Hitler. A pesar de la convicción de que el nacionalsocialismo oprimía el catolicismo, el Vaticano no podía rechazar el Concordato por dos razones. Por un lado, porque el concordato contenía todas las reivindicaciones de la Iglesia católica, así que el Vaticano hubiera perdido credibilidad al rechazar esta atractiva oferta. Y por otro lado, porque el concordato ofrecía un documento de defensa contra las persecuciones de católicos por parte de los nacionalsocialistas; así, todas las potenciales violaciones del concordato podrían ser condenadas internacionalmente. Por lo tanto, muchos clérigos alemanes estaban satisfechos con esta rápida firma del concordato que habían anhelado por tanto tiempo. A modo de ejemplo del cambio de actitud por parte de los clérigos alemanes, miraremos la nota de felicitación del cardenal alemán Michael von Faulhaber de julio de 1933:
“Lo que los antiguos parlamentos y partidos no lograron en 60 años, su visión de futuro estadista lo ha logrado en seis meses. Por el prestigio de Alemania en Oriente y Occidente y ante el mundo entero este apretón de manos con el papado, el mayor poder moral en la historia del mundo, es hazaña de bendición inconmensurable.”36
Asimismo, los nazis no estaban menos satisfechos con el concordato, ya que habían logrado su objetivo principal con el artículo 32: la eliminación definitiva del clero católico de la escena política alemana. Como he mencionado arriba, eso ya había sido logrado con la disolución del Zentrum el 5 de julio de 1933. Aparte del anticlericalismo, otra regulación interesante para los nacionalsocialistas era el artículo 16 que prescribió el juramento de lealtad por parte de todos los nuevos obispos al Reich alemán y a su gobierno. Además de esos dos artículos, el éxito más notable para los nacionalsocialistas era la firma del concordato en sí mismo, porque eso significaba supuestamente un reconocimiento de las valores del nacionalsocialismo por parte de la Santa Sede. El periódico de propaganda de la NSDAP, el Völkischer Beobachter, tituló consecuentemente que la Iglesia católica había reconocido el nacionalsocialismo alemán “de la manera más oficial y solemne posible”.37 Los nacionalsocialistas lograron así mitigar la desconfianza y las críticas de numerosos católicos en Alemania. En el marco internacional, el concordato fue el primer gran éxito de la dictadura nazi, que sin duda ganó prestigio moral.38
1 KRETZSCHMANN, Carsten: „Eine Partie für Pacelli. Die Scholder-Repgen-Debatte“, en Brechenmacher, Thomas (ed.): Das Reichskonkordat. Forschungsstand, Kontroversen, Dokumente, Schöningh, Paderborn, 2007, pp. 13-24.
2 REPGEN, Konrad: Von der Reformation zur Gegenwart. Beiträge zu Grundfragen der neuzeitlichen Geschichte, Paderborn, Schöningh, 1988, p. 199.
3 REPGEN, Konrad: Von der Reformation zur Gegenwart y REPGEN, Konrad: “P. Robert Leiber SJ. Der Kronzeuge für die vatikanische Politik beim Reichskonkordat 1933. Anmerkungen zu meiner Kontroverse mit Klaus Scholder 1977-1979“, en Brechenmacher, Thomas (ed.): Das Reichskonkordat. Forschungsstand, Kontroversen, Dokumente, Paderborn, Schöningh, 2007, pp. 25-36.
4 BESIER, Gerhard / PIOMBO, Francesca: Der Heilige Stuhl und Hitler-Deutschland. Die Faszination des Totalitären, München, Deutsche Verlags-Anstalt, 2004.
5 MORSEY, Rudolf: Der Untergang des politischen Katholizismus, Stuttgart, Belser, 1977 y MORSEY, Rudolf: „Das Ende der Zentrumspartei 1933. Forschungsverlauf und persönliche Erinnerungen an die Zusammenarbeit mit Zeitzeugen“, en Brechenmacher, Thomas (ed.): Das Reichskonkordat. Forschungsstand, Kontroversen, Dokumente, Paderborn, Schöningh, 2007, pp. 37-54.
6 SCHOLDER, Klaus: Kirchen und das Dritte Reich, Berlin, Propyläen, 1977.
7 Esos eran Constantin Fehrenbach (1920-1921), Joseph Wirth (1921-1922), Wilhelm Marx (1923-1925 y 1926-1928), Heinrich Brüning (1930-1932) y al final Franz von Papen (1932), el último Reichskanzler antes de la así llamada “toma de poder” de Hitler.
8 MORSEY: Das Ende der Zentrumspartei 1933, p. 51.
9 REPGEN: Von der Reformation zur Gegenwart, p. 156.
10 REPGEN: Von der Reformation zur Gegenwart, p. 142.
11 BIESINGER, Joseph A.: “The Reich Concordat of 1933. The Church Struggle against Nazi Germany”, en Coppa, Frank J. (ed.): Controversial Concordats. The Vatican’s Relations with Napoleon, Mussolini, and Hitler, Washington D.C, The Catholic University of America Press, 1999, pp. 120-181; 120-126.
12 REPGEN: Von der Reformation zur Gegenwart, p. 142.
13 REPGEN: Von der Reformation zur Gegenwart, p. 141.
14 En tal sentido, se entienden las negociaciones entre la Santa Sede y la Unión soviética comunista y atea (1922-1927), que al final no fueron exitosas, véase REPGEN: Von der Reformation zur Gegenwart, pp. 142-144.
15 BESIER: Der Heilige Stuhl und Hitler-Deutschland, pp. 144-145.
16 BESIER: Der Heilige Stuhl und Hitler-Deutschland, p. 179 (traducción propia).
17 BESIER: Der Heilige Stuhl und Hitler-Deutschland, p. 188.
18 BIESINGER: The Reich Concordat of 1933, p. 127.
19 BESIER: Der Heilige Stuhl und Hitler-Deutschland, p. 175.
20 REPGEN: Von der Reformation zur Gegenwart, pp. 162, 191.
21 Es importante resaltar que no se puede hablar de una política vaticana, ya que en el seno de la Santa Sede había distintos grupos con diferentes puntos de vista acerca del concordato, véase en REPGEN: Von der Reformation zur Gegenwart, pp. 204-210 y KRETZSCHMANN: Die Scholder-Repgen-Debatte, pp. 22-23.
22 REPGEN: Von der Reformation zur Gegenwart, pp. 155-157.
23 BESIER: Der Heilige Stuhl und Hitler-Deutschland, p. 191.
24 BIESINGER: The Reich Concordat of 1933, p. 138.
25 REPGEN: Von der Reformation zur Gegenwart, p. 200.
26 REPGEN: Von der Reformation zur Gegenwart, p. 199 y BIESINGER: The Reich Concordat of 1933, pp. 129-130.
27 BESIER: Der Heilige Stuhl und Hitler-Deutschland, p. 191.
28 BIESINGER: The Reich Concordat of 1933, p. 130.
29 REPGEN: Anmerkungen zu meiner Kontroverse mit Klaus Scholder 1977-1979, p. 31.
30 Antes, el 23 marzo de 1933, los partidos del catolicismo alemán ya habían confirmado de facto la disolución del Reichstag, el parlamento alemán.
31 SCHOLDER: Kirchen und das Dritte Reich. Véase también BESIER: Der Heilige Stuhl und Hitler-Deutschland, p. 178 y REPGEN: Von der Reformation zur Gegenwart, pp. 156-175.
32 REPGEN: Von der Reformation zur Gegenwart, pp. 200-213 y KRETZSCHMANN: Die Scholder-Repgen-Debatte, pp. 18-22.
33 VOLK, Ludwig: Das Reichskonkordat vom 20. Juli 1933, Mainz, VKZ, 1972 y MORSEY: Der Untergang des politischen Katholizismus y MORSEY: Das Ende der Zentrumspartei 1933, p. 43-51.
34 Concordat Between the Holy See and the German Reich, artículo 32 (traducción en inglés): “In view of the special situation existing in Germany, and in view of the guarantee provided through this Concordat of legislation directed to safeguard the rights and privileges of the Roman Catholic Church in the Reich and its component States, the Holy See will prescribe regulations for the exclusion of clergy and members of religious Orders from membership of political parties, and from engaging in work on their behalf.”
35 Concordat Between the Holy See and the German Reich y BESIER: Der Heilige Stuhl und Hitler-Deutschland, p. 196 y BIESINGER: The Reich Concordat of 1933, pp. 139-142 y REPGEN: Von der Reformation zur Gegenwart, p. 188-198.
36 LEWY, Guenter: The Catholic Church and Nazi Germany, New York City, Da Capo Press, 1964, p. 104 (traducción propia).
37 REPGEN: Von der Reformation zur Gegenwart, p. 210 (traducción propia).
38 BIESINGER: The Reich Concordat of 1933, pp. 120-123 y REPGEN: Von der Reformation zur Gegenwart, p. 162.
University of Zaragoza (Facultad de Filosofía y Letras)
9783346128553
9783346128560
Die Hausarbeit untersucht zunächst die Intentionen des Vatikans und der Nationalsozialisten, ein Konkordat abzuschließen. Anschließend werden die Konsequenzen des Konkordats während der nationalsozialistischen Diktatur von 1933 bis 1945 untersucht, bevor zuletzt eine historiographische Einordnung des Konkordats erfolgt.
Reichskonkordat, Vatikan, Nationalsozialismus, Heiliger Stuhl, Katholische Kirche, Ludwig Kaas, Eugenio Pacelli, Pius XI, Pius XII
Tim R. Kerkmann (Autor), 2020, El Reichskonkordat de 1933. La consideración del concordato entre el anticlericalismo nacionalsocialista y el "arma de defensa" vaticana, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/520009