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Timestamp: 2018-06-22 20:37:01
Document Index: 336532872

Matched Legal Cases: ['Artículo 25', 'Artículo 8', 'Artículo 26', 'Artículo 4', 'Artículo 5', 'Artículo 6', 'Artículo 11', 'Artículo 13', 'Artículo 8', 'Artículo 21', 'Artículo 5', 'Artículo 1', 'Artículo 2', 'Artículo 3', 'Artículo 4', 'Artículo 5', 'Artículo 6', 'Artículo 7', 'Artículo 8']

Leyes de Reforma, Ignacio Comonnfort, Benito Juarez, Sebastian Lerdo de Tejada, Seleccion, Captura y diseño para la Biblioteca Virtual Antorcha, Chantal Lopez y Omar Cortes
Primera edición cibernética, abril del 2004
Ley de desamortización de fincas rústicas y urbanas propiedad de corporaciones civiles y religiosas.
Ley de nacionalización de los bienes del clero regular y secular.
Ley de secularización de hospitales y establecimientos de beneficencia.
Ley que extinguió las comunidades religiosas.
Ley sobre adiciones y reformas a la Constitución.
Iniciado, en realidad, con la Independencia misma, bien se vislumbraba que no iba a constituir asunto sencillo el intentar hacer entrar en razón al clero, buscando que se adaptara a las necesidades económicas del naciente país y, sobre todo, que fuese capaz de ponerse a tono con el desarrollo económico del mundo. Añejos privilegios e ideologías recalcitrantes oponíanse a ello.
Ciertamente este proceso tuvo sus altibajos, pareciendo, en momentos, que se retrasaría por varias décadas más, pero, finalmente, por fortuna, logróse su consolidación y aunque los enconos ideológicos permanecieron durante mucho tiempo, no constituyó eso merma para los avances logrados.
El México del siglo XXI tiene, sin duda, retos diferentes a los que enfrentó durante los difíciles tiempos de la Reforma, sin embargo, orgullosos debemos de sentirnos todos los que habitamos en la República mexicana, del triunfo de aquél proceso que, lo repetimos, aunque sumamente doloroso, fue crucial para el desarrollo de la República.
Artículo 25.- Desde ahora en adelante, ninguna corporación civil o eclesiástica, cualesquiera que sean su carácter, denominación u objeto, tndrá capacidad legal para adquirir en propiedad o administrar por sí bienes raíces, con la única excepción que expresa el Artículo 8 respecto de los edificios destinados inmediata y directamente al servicio u objeto de la institución.
Artículo 26.- En consecuencia, todas las sumas de numerario que en lo sucesivo ingresen a las arcas de las corporaciones, por redención de capitales, nuevas donaciones a otro título, podrán imponerlas sobre propiedades particulares o invertirlas como accionistas en empresas agrícolas, industriales o mercantiles, sin poder por esto adquirir para sí ni administrar ningna propiedad raíz.
Ministerio de Justicia. Negocios Eclesiásticos e Intrucción pública.
Exelentísimo señor:
Artículo 4.- Los ministros del culto, por la administración de los sacramentos y demás funciones de su ministerio, podrán recibir las ofrendas que se les ministren y acordar libremente con las personas que los ocupen la indemnización que deben darles por el servicio que les pidan. Ni las ofrendas ni las indemnizaciones podrán hacerse en bienes raíces.
Artículo 5.- Se suprimen en toda la República las órdenes de los religiosos regulares que existen, cualquiera que sea la denominación o advocación con que se hayan eregido, así como también todas las archicofradías, congregaciones o hermandades anexas a las comunidades religiosas, a las catedrales, parroquias o cualesquiera otras iglesias.
Artículo 6.- Queda prohibida la fundación o erección de nuevos conventos de regulares, de archicofradias, cofradias, congregaciones o hermandades religiosas, sea cual fuere la forma o denominación que quiera dárseles. Igualmente queda prohibido el uso de los hábitos o trajes de las órdenes suprimidas.
Artículo 11.- El gobernador del Distrito y los gobernadores de los Estados, a pedimento del M.R. arzopispo y los R.R. obispos diocesanos, designarán los templos regulares suprimidos que deben quedar expeditos para los oficios divinos, calificando previa y escrupulosamente la necesidad y utilidad de caso.
Artículo 13.- Los eclesiásticos regulares de las órdenes suprimidas que después de quince días de publicada esta ley en cada lugar continúen usando el hábito o viviendo en comunidad, no tendrán derecho a precibir la cuota que se les señala en el Artículo 8, y si pasado el término de quince días que fija este artículo se reunieren en cualquier lugar para aparentar que siguen la vida común, se les expulsará inmediatamente fuera de la República.
Artículo 21.- Quedan cerrados perpetuamente todos los noviciados en los conventos de las señoras religiosas. Las actuales novicias no podrán profesar y al separarse del noviciado se les devolverá lo que hayan ongresado al convento.
Exclentísimo señor:
El excelentísismo señor Presidente interino constitucional de la República se ha servido dirigirme el decreto que sigue:
Artículo 5.- Todos los libros del Registro Civil serán visados en su primera y última foja por la primera autoridad política del cantón, departamento o distrito, y autorizados por la misma con su rúbrica en todas sus demás fojas. Se renovarán cada año, y el ejemplar original de cada uno de ellos quedará e el archivo del Registro Civil, así como los documentos sueltos que les correspondan; remitiéndose, el primer mes del año siguiente, a los gobiernos de los respectivos Estados, Distrito y Territorios los libros de copia que de cada uno de los libros originales ha de llevarse en la oficina del Registro Civil.
I. Que en la gravísima situación en que ha venido la República, el gobierno debe emplear todos los medios posibles para atender a las exigencias de la administración y muy especialmente para repeler al ejército extranjero invasor del territorio nacional.
VI. Que la influencia de los sacerdotes en la conciencia de las religiosas restituídas a la condición civil y al goce de sus derechos naturales tendrá las justas limitaciones que le prescriben el decoro del hogar doméstico, la opinión pública y las leyes del país.
Por estas causa, y usando de las amplias facultades con que me hallo investido, he tenido a bien decretar lo siguiente:
Artículo 1.- Quedan extinguidas en toda la República las comunidades de señoras religiosas.
Artículo 2.- Los conventos en que están reclusas quedarán desocupados a los ocho días de publicado este decreto, en cada uno de los lugares donde tenga que ejecutarse.
Artículo 3.- De estos edificios, y de todo lo que en ellos se encontrara perteneciente a las comunidades de señoras religiosas, y no a estas últimas en particular, se recibirán las Oficinas de Hacienda que designe el Ministerio del ramo.
Artículo 4.- No podrán ser enajenados estos edificios sino a virtud de una orden concerniente a cada caso, expedida por el Ministerio de Hacienda, y que se insertará precisamente en la escritura de enajenación, sin lo cual será ésta nula y de ningún valor; y el escribano que la autorice sufrirá la pena de privación completa de su oficio, respondiendo, además, por las resultas de su dolosa omisión.
Artículo 5.- El Gobierno entregará sus dotes a aquellas de las religiosas que no los hubiesen recibido todavía; y mientras esto sucede, proveerá a la manutención de las interesadas.
Artículo 6.- De los templos unidos a estos conventos, continuarán destinados al culto católico los que fueren designados al efecto por los gobernadores respectivos.
Artículo 7.- Lo prevenido en este decreto no comprende a las hermanas de la caridad.
Artículo 8.- El Ministerio de Hacienda expedirá el reglamento y órdenes que convengan para la exacta observancia de este decreto.
México, 26 de febrero de 1863
Al ciudadano Juan Antonio de la Fuente, Ministro de Relaciones Exteriores y Gobernación