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Timestamp: 2019-08-19 08:18:47
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Matched Legal Cases: ['ARTÍCULO 1', 'artículo 1', 'artículo 44', 'artículo 5', 'artículo 14', 'artículo 70', 'artículo 68', 'artículo 65', 'artículo 63', 'artículo 101', 'artículo 94', 'artículo 17', 'artículo 21', 'artículo 44']

﻿ RESOLUCIÓN 6918 DE OCTUBRE 19 DE 2010
RESOLUCIÓN 6918 DE 19 DE OCTUBRE DE 2010
CONTENIDO:SECRETARÍA DISTRITAL DE AMBIENTE. ESTABLECE EL PROCEDIMIENTO TÉCNICO Y METODOLÓGICO DE EVALUACIÓN QUE PERMITA PREVENIR, MITIGAR Y CONTROLAR LOS EFECTOS DEL RUIDO A LA POBLACIÓN EXPUESTA AL INTERIOR DE LAS EDIFICACIONES DEBIDO A LA INCIDENCIA EXTERNA O INTERNA DE FUENTES FIJAS DE RUIDO.
BOLETÍN N°:REGISTRO DISTRITAL 4524 DE OCTUBRE 21 DE 2010
VIGENCIA:DEROGADA POR LA RESOLUCIÓN 1632 DE 2017 ARTÍCULO 1° DE LA SECRETARÍA DISTRITAL DEL MEDIO AMBIENTE
“Por la cual se establece la metodología de medición y se fijan los niveles de ruido al interior de las edificaciones (inmisión) generados por la incidencia de fuentes fijas de ruido”.
(Nota: Derogada por la Resolución 1632 de 2017 artículo 1° de la Secretaría Distrital del Medio Ambiente)
El Secretario Distrital de Ambiente (E.) de la Secretaría Distrital de Ambiente,
Que el Ministerio de Salud, hoy Ministerio de la Protección Social, en ejercicio de las atribuciones conferidas por la Ley 9 de 1979, por medio de la cual se dictaron medidas sanitarias en materia ambiental, mediante Resolución 8321 del 4 de agosto de 1983, dictó normas sobre protección y conservación de la Audición de la Salud y el Bienestar de las personas, por causa de la producción y emisión de ruidos.
Que la Ley 715 del 21 de diciembre de 2001, por la cual se dictaron normas orgánicas en materia de recursos y competencias de conformidad con los artículos 151, 288, 356 y 357 (A.L. 1/2001) de la Constitución Política y se dictaron otras disposiciones para organizar la prestación de los servicios de educación y salud, en su numeral 44.3.3.2 del artículo 44 prescribe:
... “ART. 44.—Competencias de los municipios.
Corresponde a los municipios dirigir y coordinar el sector salud y el Sistema General de Seguridad Social en salud en el ámbito de su jurisdicción, para lo cual cumplirán las siguientes funciones, sin perjuicio de las asignadas en otras disposiciones:
... 44.3. De la salud pública.
... 44.3.3. Además de las funciones antes señaladas, los distritos y municipios de categoría especial, 1º, 2º y 3º, deberán ejercer las siguientes competencias de inspección, vigilancia y control de factores de riesgo que afecten la salud humana presentes en el ambiente, en coordinación con las autoridades ambientales.
... 44.3.3.2. Vigilar las condiciones ambientales que afecten la salud y el bienestar de la población generadas por ruido, tenencia de animales domésticos, basuras y olores, entre otros”.
“... una vez citadas de forma general las normas que regulan el tema de ruido, encontramos que si bien es cierto con la expedición de la Ley 99 de 1993 y sus normas reglamentarias, el tema de la contaminación por ruido prácticamente quedó en cabeza de las autoridades ambientales, no es menos cierto que el numeral 44.3.3.2 de la Ley 715 de 2001 le asignó al municipio una función de vigilancia sobre ruido, cuando este afecte la salud humana y el bienestar general, circunstancia esta que nos lleva a la conclusión de que la función que de vigilancia sobre ruido deben ejercer los entes territoriales a través de las Secretarías de Salud, debe ser ejercida en concurrencia de la autoridad ambiental, autoridad esta última que en desarrollo de los artículos 28 y 29 de la Resolución 627 de 2006, tiene competencia sancionatoria”.
Que el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, de acuerdo con los numerales 10, 11 y 14 del artículo 5º de la Ley 99 de 1993, le compete determinar las normas ambientales mínimas y las regulaciones de carácter general aplicables a todas las actividades que puedan producir de manera directa o indirecta daños ambientales y dictar regulaciones de carácter general para controlar y reducir la contaminación atmosférica en el territorio nacional.
Que en este orden, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, de conformidad con el artículo 14 del Decreto 948 de 1995, expidió la Resolución 627 del 7 de abril de 2006, por la cual fijó la norma nacional de emisión de ruido y ruido ambiental para todo el territorio nacional, sin ocuparse del ruido y las vibraciones al interior de las edificaciones.
Que el artículo 70 de la regulación en mención, consagra que las corporaciones autónomas regionales y grandes centros urbanos, los departamentos, los municipios y distritos, en su orden, en su condición de autoridades ambientales, podrán adoptar normas específicas de calidad del aire y de ruido ambiental, de emisión de contaminantes y de emisión de ruido, más restrictivas que las establecidas por el Ministerio del Medio Ambiente, con fundamento en las previsiones allí impuestas.
Que el artículo 68 del referido decreto preceptúa que “en desarrollo de lo dispuesto por el artículo 65 y concordantes de la Ley 99 de 1993, corresponde a los municipios y distritos en relación con la prevención y control de la contaminación del aire, a través de sus alcaldes o de los organismos del orden municipal o distrital a los que éstos las deleguen, con sujeción a la ley, los reglamentos y las normas ambientales superiores: a. Dictar normas básicas para la fijación de los estándares de emisión y descarga de contaminantes a la atmósfera, las de emisión de ruido y olores ofensivos, se regula el otorgamiento de permisos de emisión, los instrumentos y medios de control y vigilancia, el régimen de sanciones por la comisión de infracciones y la participación ciudadana en el control de la contaminación atmosférica”.
Que en aras de la protección efectiva del derecho a gozar de un medio ambiente sano, el artículo 63 de la Ley 99 de 1993, establece el principio de rigor subsidiario y lo expresa como “las normas y medidas de policía ambiental, es decir, aquellas que las autoridades medioambientales expidan para la regulación del uso, manejo, aprovechamiento y movilización de los recursos naturales renovables, o para la preservación del medio ambiente natural, bien sea que limiten el ejercicio de derechos individuales y libertades públicas para la preservación o restauración del medio ambiente, o que exijan licencia o permiso para el ejercicio de determinada actividad por la misma causa, podrán hacerse sucesiva y respectivamente más rigurosas, pero no más flexibles, por las autoridades competentes del nivel regional, departamental, distrital o municipal, en la medida en que se desciende en la jerarquía normativa y se reduce el ámbito territorial de las competencias, cuando las circunstancias locales especiales así lo ameriten”.
Que Colombia en su condición de miembro de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y de suyo de la Organización Mundial de la Salud, como autoridad directiva y coordinadora de la acción sanitaria en el Sistema de la Naciones Unidas, atiende el documento: “—OMS— Guías para el Ruido Urbano”, el cual fue resultado de la reunión del grupo de trabajo de expertos de esa Organización Internacional llevada a cabo en Londres —Reino Unido— en abril de 1999; tuvo como documento fundante: “Community Noise”, preparado por la Organización Mundial de la Salud, publicado en 1995, que trata el ruido urbano (también denominado ruido ambiental, ruido residencial o ruido doméstico, con las características en detalle del ruido de las ciudades). El objetivo de la OMS al preparar estas guías fue consolidar el conocimiento científico sobre las consecuencias del ruido urbano en la salud y orientar a las autoridades y profesionales de salud ambiental en la protección de los efectos del ruido.
Que el artículo 101 del Acuerdo 257 del 30 de noviembre de 2006, expedido por el Honorable Concejo de Bogotá, por el cual se dictaron normas básicas sobre la estructura, organización y funcionamiento de los organismos y de las entidades de Bogotá, Distrito Capital, transformó el Departamento Técnico del Medio Ambiente, DAMA, en la Secretaría Distrital de Ambiente.
“(...) La vida en sociedad genera para el ser humano ciertas cargas propias de la interacción social. Este es el caso del ruido. Ciertamente, la vida social supone la tolerancia de la existencia de la alteridad, es decir, del otro. Esa otra persona tiene derecho a ser y, en consecuencia, a ejecutar todas las manifestaciones de existencia como la producción de su propio ruido, obviamente limitado por los derechos de los demás y el orden jurídico (C.P., art 16). (...) El nivel de tolerancia social del ruido está condicionado, principalmente, por la situación espacial y temporal en la cual se produce (...).
Agregó la sentencia que el ruido es reconocido como agente contaminante del medio ambiente, tanto por la legislación nacional (D. 2811/74) como por la jurisprudencia de esta corporación (C. Const., sents. T-411/92, T-308/93, T-025/94 y T-226/95, entre otras)”.
Sentencia T- 576 de 1994. M.P. José Gregorio Hernández Galindo.
“...En el caso sub examine, es bien diciente el dictamen pericial que se llevó a cabo por el Instituto de Medicina Legal...aunque se pueda afirmar que las causas de la pérdida de la audición pueden ser múltiples; una de estas es la exposición a ruido continuo pero para establecer que existe relación de causa a efecto se requiere una exposición permanente a niveles sonoros que deben cumplir un determinado niveles de decibeles, ya que existen tablas de exposición permisibles al ruido...”.
Sentencia T-1158 de 2005, M.P. Alfredo Beltrán Sierra.
“...Así, cuando bajo determinadas circunstancias la tranquilidad se ve afectada e incide de manera concreta en la vulneración o amenaza de algún derecho fundamental como la salud, la vida o la intimidad, procede la tutela en aras de proteger el derecho vulnerado.
Al respecto en la Sentencia T-210 de 1994(1), M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz, señaló lo siguiente:
“En su versión tradicional, el derecho a la intimidad ha sido identificado con la protección al domicilio y a la correspondencia frente a intervenciones indeseadas y arbitrarias de personas ajenas. A nivel penal, el allanamiento del domicilio o la interceptación de las comunicaciones, sin orden judicial que las autorice, son conductas punibles que atentan contra la inviolabilidad de la habitación y del sitio de trabajo (C.P., Tít. X, Cap. IV) y contra la reserva de las comunicaciones y documentos privados (C.P., Tít. X, Cap. V).
“Sin embargo, una interpretación del derecho fundamental a la intimidad personal y familiar, a la luz de los tratados internacionales ratificados por Colombia (C.P., art. 93), exige entender comprendido en su núcleo esencial la interdicción de ruidos molestos e ilegítimos. En efecto, la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) establece:
‘Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra y a su reputación.
“La prohibición que recae sobre las injerencias arbitrarias en la vida privada de la persona, su familia, su domicilio o su correspondencia, no sólo garantiza a la persona frente al ingreso injustificado de personas o agentes públicos al espacio físico de su exclusivo control, sino también la ampara contra las invasiones que penetran la esfera de intangibilidad de su vida personal o familiar, mediante aparatos electrónicos o mecánicos, en este caso ya no tan sólo en forma directa e intencional. La amplitud del concepto de “injerencia”, contenido en el derecho a no ser molestado que, a su vez, hace parte del núcleo esencial del derecho fundamental a la intimidad personal o familiar, incluye los ruidos ilegítimos, no soportables ni tolerables normalmente por la persona en una sociedad democrática”.
Esta corporación ha manifestado que “la acción de tutela es un mecanismo eficaz de protección de los derechos a la vida y a la salud de personas que se encuentran en estado de indefensión frente a particulares que contaminan auditivamente el medio ambiente, produciendo disminución en la calidad de vida de los vecinos”(2).
De otro lado refiriéndose al ruido como limitante para ejercer derechos fundamentales en sentencia T-394 de 1997, M.P. José Gregorio Hernández Galindo se dijo lo siguiente: “Ahora bien, en repetidas oportunidades esta corporación ha dicho que la contaminación auditiva puede constituir una intromisión indebida en el espacio privado de las personas, y que, por contera, implica generalmente la transgresión de los derechos a la intimidad personal y familiar, a la paz y a la tranquilidad, sin perjuicio de los daños que aquélla pueda ocasionar a la salud o a la calidad de vida”.
Además, la contaminación auditiva viola también el derecho personalísimo a la tranquilidad, tal como lo juzgó esta Corte en la Sentencia T-028/94(3):
“...la tranquilidad se ha erigido en derecho susceptible de protección por esta vía, en tanto es inherente a la persona humana y se encuentra dentro de los derechos del artículo 94 superior. La jurisprudencia lo ha catalogado como personalísimo, derivado por necesidad del derecho a la vida digna. Si bien es cierto que la tranquilidad tiene una dimensión subjetiva, indeterminable, y por lo tanto imposible de ser objeto jurídico, también es cierto que existen elementos objetivos para garantizar ese bienestar íntimo de la persona, dada la influencia del entorno sobre el nivel emocional propio. A nadie se le puede perturbar la estabilidad de su vivencia sin justo título fundado en el bien común. Y esto obedece a una razón jurisprudencial evidente: el orden social justo parte del goce efectivo de la tranquilidad vital de cada uno de los asociados, de suerte que, al no perturbar el derecho ajeno, se logra la común unidad en el bienestar, es decir, la armonía perfeccionante de los individuos que integran la sociedad organizada, bajo el imperio de la ley, en forma de Estado”.
Que las acciones populares en materia de ruido más recurrentes se instauran por: inmuebles destinados al parqueo de automóviles; ruido por bares y discotecas; ruido producido por la locomotora del Tren de la Sabana; el ruido de vehículos, establecimientos de comercio y personal de las instituciones educativas —universidades— ubicadas en zonas residenciales; el producido por tráfico de servicio público en determinadas vías de la ciudad; el ejercicio de actividades industriales ruidosas y los cultos de alabanzas de iglesias cristianas. Acciones que en algunos casos han generado condenas en contra de la entidad.
* La Subdirección de Calidad del Aire, Auditiva y Visual, mediante memorando 2010IE16206 del 17 de junio de 2010, informó que durante los años 2007 a mayo de 2010 ha elaborado 9837 conceptos técnicos, de los cuales se han remitido a las alcaldías locales 6057, al área jurídica de esa misma subdirección 3.745 y a otras dependencias 9837. Se señaló igualmente, que de las 6657 visitas efectuadas a establecimientos de comercio abiertos al público durante este lapso de tiempo el 84% se encuentran fuera de los parámetros de la Resolución 627 de 2006.
ART. 1º—Objeto. Establecer el procedimiento técnico y metodológico de evaluación que permita prevenir, mitigar y controlar los efectos del ruido a la población expuesta al interior de las edificaciones debido a la incidencia externa o interna de fuentes fijas de ruido.
ART. 2º—Ámbito de aplicación. Las presentes disposiciones aplican para las siguientes actividades generadoras de ruido y edificaciones receptoras:
Está orientada al control y seguimiento del ruido al interior de edificaciones reglamentadas por la normatividad urbanística vigente y el POT como:
* Edificaciones de uso institucional (público y/o privada).
* Edificaciones de usos dotacionales contempladas en el POT.
PAR.—Se excluyen aquellas fuentes generadoras de ruido producidas por actividades domésticas en áreas residenciales, que afectan la convivencia y tranquilidad ciudadana por ser competencia de las autoridades locales del Distrito Capital.
ART. 3º—Definiciones. Para la interpretación de las normas contenidas en la presente resolución se adoptan las siguientes definiciones, sin perjuicio de las contenidas en los demás instrumentos legales que rigen la materia y que puedan auxiliar la interpretación y alcance de la presente disposición.
Calibración: conjunto de operaciones que establecen, bajo condiciones especificadas, la relación entre los valores de magnitudes indicados por un instrumento o sistema de medición, o valores representados por una medida materializada o un material de referencia y los correspondientes valores reportados por patrones.
Frecuencia (f) (Hz): en una función periódica en el tiempo, es el número de ciclos realizados en la unidad de tiempo (f=c/s). La frecuencia es la inversa del período.
La unidad es el Hertzio (Hz) que es igual a I/S.
L10: Es el nivel sonoro en dBA que se sobrepasa durante el 10% del tiempo de Observación. L10= L50+1,28s (dBA)
L90.: Es el nivel sonoro en dBA que se sobrepasa durante el 90% del tiempo de
Observación. L90=L50-1,28s (dBA)
Norma: solución que se adopta para resolver un problema específico, así la norma es una referencia respecto a la cual se juzgará un tema específico o una función y es el resultado de una decisión colectiva y razonada. La norma es un documento resultado del trabajo de muchas personas por mucho tiempo y la normalización es la actividad conducente a la elaboración, aplicación, y mejoramiento de las normas.
Plan de Ordenamiento Territorial, POT: instrumento básico para desarrollar el proceso de ordenamiento del territorio municipal y se define como el conjunto de objetivos, directrices, políticas, estrategias, metas, programas, actuaciones y normas adoptadas para orientar y administrar el desarrollo físico del territorio y la utilización del suelo.
Tercios de octava: tercera parte de una banda de octava y grupo de frecuencias en torno a una banda central que cumplen la relación f2 = 21/3 x f1 y fc = (f1 x f2) 1/2fc son las frecuencias centrales, que toman valores normalizados según la Norma ISO-266-75.
ART. 4º—Equipos de medida: para la realización de las mediciones se deberán utilizar sonómetros integradores promediadores tipo 1 o 2, en cumplimiento de lo establecido en la norma ISO 1996/1 o Norma Técnica colombiana NTC 3522, o aquellas que las modifiquen o sustituyan. Para la calibración acústica de los equipos, se deberá utilizar un calibrador o pistófono.
ART. 5º—Calibraciones: antes de iniciar una toma de mediciones, en el sitio de medida, el equipo tiene que ser calibrado acústicamente a las condiciones del lugar en el que se van a tomar las mediciones, para lo cual se utilizará un pistófono o calibrador.
ART. 6º—Horarios. se adoptan los horarios definidos por la Resolución 627 de 2006 de Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, en su artículo segundo y los artículos 9º y 13 de la Resolución 8321 de 1983 de Ministerio de la Protección Social, o de las disposiciones que las modifiquen o sustituyan.
Tabla 1: Horario de aplicación.
ART. 7º—Valores permisibles de ruido: se adoptan como niveles máximos permisibles de ruido al interior de edificaciones receptoras los valores límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud, OMS, en horario diurno y el valor máximo permisible para zonas residenciales en periodo nocturno establecido por la Resolución 8321 de 1983 en su capítulo II, artículo 17, o la norma que la modifique o sustituya.
Tabla 2 - Estándares máximos permisibles de niveles de ruido al interior de edificaciones receptoras por la incidencia del ruido generado por fuentes fijas externas expresado en decibeles dB(A).
Edificación receptora / uso de suelo Nivel equivalente de ruido en dB(A)
Periodo diurno Periodo nocturno
Edificaciones de uso residencial 55 45
Edificaciones de uso institucional (oficinas públicas y/o privadas) 55 45
Edificaciones de usos dotacionales contempladas en el POT 55 45
Áreas comunes en edificaciones destinadas a actividades comerciales 70 70
PAR. 1º—Los niveles de ruido adoptados para cada tipo de actividad generadora y edificación receptora, se aplicará con base en la reglamentación de usos del suelo vigente.
PAR. 2º—La Secretaría Distrital de Ambiente en el término de un (1) año, contado a partir de la expedición de la presente resolución y previo estudio técnico, evaluará los niveles de ruido a los que se encuentra expuesta la población capitalina, con el propósito de revisar los valores máximos de ruido permisibles al interior de las edificaciones receptoras como línea base, definidas en la tabla 2 del presente artículo.
PAR. 3º—Las fuentes de ruido objeto de la presente regulación no las exime de cumplir con las demás normas de emisión de ruido, especialmente la Resolución 627 de 2006 del MAVDT, o la norma que la modifique o sustituya.
ART. 8º—Procedimiento técnico y metodológico de medición:
— Filtro de ponderación frecuencial (A)
— Filtro de ponderación temporal rápida (Fast)
— Nivel de presión sonora equivalente ponderado A – Leq dB(A).
c) Ubicación del punto de medición: el punto de medición se deberá ubicar en el sitio o área que se considere de mayor incidencia o percepción de ruido. Las medidas se realizarán sin modificar las condiciones típicas de habitabilidad y/o laboral.
PAR. 1º—Para las mediciones realizadas en el interior de edificaciones de tipo residencial, se deberá guardar condiciones de silencio con el propósito de no alterar o influenciar los resultados de la evaluación; Así mismo, los elementos tales como fuentes internas de la residencia (televisores, radios, equipos de sonido, entre otros); deberán ser apagados.
PAR. 2º—Cuando por las condiciones de funcionamiento de una fuente generadora de ruido suspende su funcionamiento en periodos regulares o aleatorios, se deberán realizar dos procesos de medición, los resultados de la medición con la fuente apagada se tomaran como ruido de fondo.
PAR. 3º—En caso de no poderse evaluar el ruido de fondo, se tomará como valor correspondiente el nivel percentil noventa (L90); si la diferencia aritmética entre LRAeq,1h, inmisión y LRAeq,1h, fondo es igual o inferior a 3 dB(A), se deberá indicar que el nivel de ruido de inmisión (LRAeq,1h, inmisión) es del orden igual o inferior al ruido de fondo.
ART. 9º—Condiciones meteorológicas. Las mediciones de los niveles equivalentes de presión sonora ponderados A, -LAeq,T- deben efectuarse en tiempo seco, no debe haber lluvias, lloviznas, truenos o caída de granizo, los pavimentos deben estar secos.
PAR.—Durante el proceso de evaluación de ruido al interior de edificaciones, no se requiere la medición de parámetros meteorológicos.
ART. 10.—Informe técnico. Para la elaboración del informe técnico resultante de las evaluaciones de ruido al interior de edificaciones, se adopta el modelo establecido en el artículo 21 de la Resolución 627 del 2006 del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, o la norma que la modifique o sustituya.
ART. 11.—Clasificación del impacto acústico. Para determinar la clasificación del impacto acústico generado por la(s) fuente(s) de emisión, se aplicará la siguiente fórmula:
Tabla 3. Evaluación del CIA
Valor del CIA, horario diurno y nocturno Grado de significancia del aporte contaminante
>3.0 Bajo
Entre 3 y 0 Medio
Entre -0.1 y -3 Alto
< -3.0 Muy alto
ART. 12.—Sanciones. La violación a las disposiciones previstas en la presente Resolución, darán lugar a la aplicación del procedimiento y de las sanciones previstas en la Ley 1333 del 21 de julio de 2009, o la norma que la sustituya, modifique o derogue.
ART. 13.—Vigilancia condiciones que afectan la salud y bienestar de la población por ruido. Para armonizar las competencias ambientales de la Ley 99 de 1993 con las disposiciones de la Ley 715 de 2001, especialmente el mandato del artículo 44, numeral 44.3.3.2, o las normas que las deroguen o las sustituyan y en la guarda y respeto al principio de concurrencia de normas de igual jerarquía, la Secretaría Distrital de Ambiente remitirá semestralmente a la Secretaría Distrital de Salud, con destino a fortalecer los programas de vigilancia epidemiológica la información relacionada con visitas de seguimiento y control de ruido por inmisión.
ART. 14.—Publicación. La presente resolución será publicada en la página web de esta Secretaría para que sea de conocimiento público.
Dada en Bogotá, D.C., a 19 de octubre de 2010.