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Timestamp: 2018-02-24 22:11:05
Document Index: 99412231

Matched Legal Cases: ['artículo 46', 'artículo 46', 'artículo 46', 'artículo 46', 'artículo 81', 'artículo 99', 'artículo 81', 'artículo 46', 'artículo 46', 'artículo 32', 'artículo 23', 'artículo 16', 'artículo 17', 'artículo 32', 'artículo 15', 'artículo 16']

DOS REFLEXIONES AL HILO DE LA NUEVA NORMATIVA DE OPAS: LIMITACIÓN DE LA ACTUACIÓN DEL OFERENTE; OPAS, DUE DILIGENCE E IGUALDAD INFORMATIVA - PDF
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Jesús Bernardo Blanco Paz
1 66 Actualidad Jurídica Uría Menéndez / DOS REFLEXIONES AL HILO DE LA NUEVA NORMATIVA DE OPAS: LIMITACIÓN DE LA ACTUACIÓN DEL OFERENTE; OPAS, DUE DILIGENCE E IGUALDAD INFORMATIVA CARLOS PAREDES Y JAIME PEREDA Abogados (*) 1 INTRODUCCIÓN El pasado 13 agosto de 2007 entraba en vigor la nueva normativa de opas española, resultado de la transposición a nuestro ordenamiento de la Directiva 2004/25/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de abril de 2004, relativa a las ofertas públicas de adquisición (la «Directiva de opas» o la «Directiva»). Aunque restan algunos extremos menores pendientes de desarrollo por la Comisión Nacional del Mercado de Valores 1, los parámetros fundamentales de esta nueva normativa aparecen reflejados en la reforma de la Ley del Mercado de Valores operada mediante la Ley 6/2007, de 12 de abril (la «Ley de Opas») y en la promulgación del Real Decreto 1066/2007, de 27 de julio, sobre el régimen de las ofertas públicas de adquisición de valores (el «Decreto de Opas»); ambas normas, que, como indicábamos, han entrado en vigor el pasado 13 de agosto, han venido a culminar, con más de un año de retraso, la transposición al ordenamiento español de la Directiva de Opas. No es propósito de este escrito analizar con carácter general el nuevo sistema de opas. Durante el proceso de elaboración de la nueva regulación ya hemos considerado y examinado los aspectos más evidentes y novedosos de la reforma 2, que ha transformado radicalmente el sistema de opas español. Entre estos extremos se encuentran la sustitución del vigente modelo de opa a priori por uno de opa a posteriori; la eliminación de las opas parciales obligatorias y la instauración de un sistema de opa total; la supresión de los diversos umbrales hasta ahora existentes cuya superación exige la formulación de opa y, si bien con la excepción de la oferta por nombramiento de más de la mitad del consejo, su refundición en uno solo (el 30%), más elevado que el mínimo hasta entonces vigente; el desarrollo de las reglas aplicables en materia de deber de pasividad del órgano de administración y de neutralización de medidas defensivas, con la posibilidad de aplicar en ambos casos la regla de la reciprocidad; el reconocimiento de las figuras de la compra y venta forzosas; y, finalmente, la previsión de un régimen especial para aquellos accionistas que, a la entrada en vigor de la nue- (*) Del Área de Mercantil de Uría Menéndez (Madrid). 1 El Real Decreto 1066/2007 habilita a la Comisión Nacional del Mercado de Valores para regular determinados aspectos adicionales mediante circular (por ejemplo, entre otros, los modelos de las garantías de la oferta art. 15.2, los modelos de los anuncios art ) 2 Véase Paredes Galego, C. «Reflexiones sobre la anunciada normativa de Opas». Actualidad Jurídica Uría Menéndez, año 2006, número extraordinario. Págs ; y de Carlos Bertrán, L., Paredes Galego, C. «Análisis de la nueva normativa de opas» en Observatorio sobre la reforma de los mercados financieros europeos (2007) Págs Fundación de Estudios Financieros.
2 ARTÍCULOS 67 va normativa, ostenten una participación entre el 30% y el 50% del capital de una sociedad cotizada. Sin desmerecer la relevancia de estas cuestiones, nos interesa ahora reflexionar sobre algunos extremos particulares del nuevo régimen de opas. Se trata de cuestiones recogidas en el Decreto de Opas, igualmente novedosas, pero notablemente más concretas y específicas que las grandes líneas de la reforma antes enunciadas. Nos referimos a las limitaciones sobre la actuación del oferente estando anunciada o en curso la oferta y a las reglas sobre revisiones legales (due diligence) e igualdad informativa entre oferentes. 2 EL PRINCIPIO DE IGUALDAD INFORMATIVA ENTRE OFERENTES Y LA REALIZACIÓN DE REVISIONES LEGALES DE LA COMPAÑÍA AFECTADA El Decreto de Opas ha admitido expresamente la posibilidad de que la compañía afectada por una opa pueda proporcionar información sobre su negocio a un oferente o potencial oferente. Así lo proclama el artículo 46 3, donde se hace hincapié en la necesidad de que en todo caso se proporcione un trato igualitario a todos los oferentes: «46. Igualdad informativa 1. La sociedad objeto de la oferta procurará que exista igualdad informativa entre los oferentes competidores. 2. A tal fin y cuando sea específicamente requerida para ello por un oferente o potencial oferente de 3 El precepto está sin duda inspirado en la regulación del Takeover Code británico, que dedica varios apartados a los due diligence de compañías cotizadas y a las reglas de reparación de la asimetría informativa frente a accionistas y potenciales oferentes: «20.1 Equality of information to shareholders Information about companies involved in an offer must be made equally available to all offeree company shareholders as nearly as possible at the same time and in the same manner.» «20.2 Equality of information to competing offerors Any information, including particulars of shareholders, given to one offeror or potential offeror, whether name or unnamed, must, on request, be given equally and promptly to another offeror or bona fide potential offeror even if that offeror is less welcome. This requirement will usually only apply when there has been a public announcement of the existence of the offeror or potential offeror to which information has been given or, if there has been no public announcement, when the offeror or bona fide potential offeror requesting information under this Rule has been informed authoratively of the existence of another potential offeror.» buena fe, la sociedad objeto de la oferta habrá de poner a su disposición la información solicitada siempre que ésta hubiese sido facilitada a otros oferentes o potenciales oferentes. 3. La sociedad condicionará la entrega de información a que el destinatario garantice la debida confidencialidad de la misma; a su empleo al exclusivo fin de formular una oferta pública de adquisición y a que la información sea necesaria para la formulación de la oferta.» La inclusión de esta previsión en la nueva normativa abona la idea de que es ciertamente posible realizar revisiones legales y financieras de una compañía cotizada con vistas a formular una oferta. De hecho, la realización de procesos de due diligence en el marco de operaciones de adquisición de compañías cotizadas es una práctica admitida y frecuente en mercados desarrollados. En España los due diligence de compañías cotizadas tampoco son desconocidos, aunque su práctica es de más reciente implantación. En nuestro país, pueden mencionarse como ejemplos tempranos de ello las opas de Barclays sobre Banco Zaragozano o de Advent sobre Parques Reunidos 4, ambas en el ejercicio 2003, la opa de Midorina S.L. (Yell Group plc) sobre Telefónica Publicidad e Información o, más cercanamente, las ofertas formuladas por E-On o Acciona y Enel sobre Endesa o la revisión legal de Iberia por Texas Pacific Group, sin que, en ninguno de esos supuestos, hasta donde nos consta, la práctica haya sido objetada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Todo ello evidencia que las revisiones de información en el marco de procesos de adquisición de compañías cotizadas son frecuentes en muchos casos necesarias, están admitidas en la práctica y los reguladores no suelen poner especiales reparos 5. Esa general admisibilidad no impide, sin embargo, que llamemos la atención sobre la cuestión fundamental que se pone de manifiesto cuando tratamos un due diligence de compañía cotizada: la creación de una situación de asimetría informativa frente a los accionistas de la sociedad objetivo que pueden no conocer simultáneamente la información comunicada al oferente y frente a otros posibles oferentes que pueden no tener las mismas oportunidades de revisión de la información facilitada. Esta últi- 4 Hecho relevante comunicado por Parques Reunidos, S.A. el 16 de septiembre de El mejor ejemplo lo encontramos en la regulación del Takeover Code británico antes referida.
3 68 Actualidad Jurídica Uría Menéndez / ma y sus posibles soluciones aparecen parcialmente contempladas en el nuevo artículo 46 del Decreto de Opas, pero no así la primera, la asimetría informativa frente a los accionistas de la sociedad objetivo, sobre la que el Decreto de Opas guarda un silencio absoluto, más allá del genérico principio de igualdad de trato que inspira la normativa de opas. A la vista de todo ello resulta oportuno plantearse en qué medida puede resultar admisible un due diligence de una compañía cotizada en el contexto de una oferta pública y cómo puede ello coordinarse con el debido cumplimiento de los deberes fiduciarios de los administradores, con la prohibición del uso de información privilegiada y con los principios de difusión igualitaria de información en el mercado. Vaya por delante que nuestra respuesta es decididamente afirmativa, aunque deberán respetarse determinadas cautelas y procedimientos, en buena parte encaminados al restablecimiento de la simetría informativa en relación con los dos planos comentados, el de los accionistas de la sociedad objetivo y el de los restantes potenciales oferentes. (i) El cumplimiento de los deberes fiduciarios de los administradores Interés social La decisión de autorizar la entrega o puesta a disposición de un tercero potencial adquirente de información acerca de la compañía objetivo compete con carácter general al Consejo de Administración 6. A este órgano le corresponderá valorar y ponderar la oportunidad de brindar acceso a un potencial oferente desde la perspectiva del interés social de la compañía afectada. No existe, sin embargo, obligación ni deber alguno de entrega de dicha información ni acerca de su cantidad o calidad, aunque sea solicitada por un tercero potencial adquirente o por un oferente en firme. Así resulta del tenor del artículo 46 del Decreto de Opas que, lejos de imponer una obligación genérica de entrega de información, se limita a exigir un trato igualitario entre oferentes o potenciales oferentes. Quiere ello decir que la compañía goza de absoluta libertad para decidir si abre o no sus puertas a terceros. Una vez abiertas, eso sí, habrá de garantizar la paridad de trato entre todos los oferentes o potenciales oferentes de buena fe. Para adoptar su decisión, la compañía afectada habrá de ponderar los potenciales perjuicios derivados del acceso por un tercero a la información y los posibles beneficios derivados de ese acceso. Entre los primeros pueden contarse la diseminación fuera de los límites de la compañía de información sensible que puede ser empleada por competidores, la distracción del equipo directivo en tareas no propias del negocio y, desde luego, la posibilidad de que aparezcan en escena otros oferentes menos bienvenidos que aquél a quien inicialmente se abren los libros y que habría que tratar de forma pareja. Entre las ventajas podremos normalmente encontrar las derivadas de la posible formulación de una oferta sobre la totalidad del capital y dirigida a todos los accionistas 7, la existencia, en su caso, de un plan de futuro adecuado para la compañía que podría implementar el potencial oferente, o la posible complementariedad de un nuevo accionista con un accionista significativo que redunde igualmente en beneficio de la compañía. Acuerdo de confidencialidad Si la decisión fuese favorable a la entrega de información, será muy conveniente adoptar cautelas adicionales, de índole tanto procedimental como material. Éstas no sólo servirán para evidenciar el cumplimiento de los deberes fiduciarios de los administradores sino que vienen en cierto modo exigidas por el tenor del artículo 46 del Decreto de Opas, que parece requerir que la sociedad objetivo condicione la entrega de la información «a que el destinatario garantice la debida confidencialidad de la misma; a su empleo al exclusivo fin de formular una oferta pública de adquisición y a que la información sea necesaria para la formulación de la oferta». Aunque la redacción del precepto es claramente mejorable, pues resulta complicado entender su imperatividad («la sociedad condicionará [...]») y 6 Teóricamente podría incorporarse en los estatutos como una competencia de la junta general, si bien ni es una previsión frecuente ni parece desde luego muy recomendable, porque priva de la necesaria agilidad a la sociedad y porque son idealmente los consejeros quienes mejor informados están para adoptar una decisión sobre el particular. 7 Aunque en el Decreto de Opas se admiten ofertas parciales, el tipo general de oferta y aquella en la que más frecuentemente encontraremos un due diligence se refiere a la totalidad del capital social.
4 ARTÍCULOS 69 debería interpretarse en sentido más permisivo («podrá condicionar»), proporciona una indicación de cuáles habrán de ser los límites y condicionantes a los que deberá sujetarse la entrega de información, cumplidos los cuáles y en caso de tratarse de una decisión acorde con el interés social, debería resultar correcta la conducta de los administradores. Atendido lo anterior, será por consiguiente muy aconsejable que el potencial oferente suscriba un acuerdo de confidencialidad con la compañía afectada. Este acuerdo de confidencialidad, que operaría como una cautela procedimental, habría de estipular expresamente que la información facilitada ya sea por la compañía objetivo al oferente o viceversa sólo pueda emplearse a los exclusivos fines de la formulación de una oferta o de la modificación de las condiciones de una oferta ya presentada. La finalidad del acuerdo es evidente: se trata de asegurar en la medida de lo posible que el uso de la información se ajuste al motivo que justificó su entrega. Ello implica que la información no debería servir para que el oferente o potencial oferente la emplease para aumentar su participación antes del lanzamiento y autorización de la oferta y que convendrá, por consiguiente, obtener de ese oferente o potencial oferente un compromiso de no adquisición al margen de la oferta o al menos hasta que el folleto explicativo no haya sido autorizado y hecho público (standstill). De lo contrario, si ese tercero adquiriese valores de la sociedad afectada antes de la formulación de la oferta, podría resultar sencillo argumentar que tales valores fueron adquiridos sobre la base de información, en su caso privilegiada, facilitada por los administradores de la sociedad afectada, lo que podría desencadenar responsabilidades administrativas para los administradores de la sociedad objetivo (véase apartados b) y c) infra.). Otra de las cautelas, esta vez de índole material, es que la información que se facilite sea aquella estrictamente necesaria para la formulación de la oferta. Se trata, también, de una exigencia del Decreto de Opas que nos parece adecuada. Con todo, ha de admitirse que la interpretación que debe hacerse acerca del carácter necesario de la información ha de ser amplia, por la subjetividad con que el concepto ha de ser manejado en el contexto de una operación de adquisición del control. No nos parece por ello que la previsión reglamentaria impida facilitar informaciones que pudieran calificarse como meramente convenientes y, por tanto, no estrictamente necesarias, para la formulación de la opa. Ahora bien, ha de advertirse que este juicio no debería conllevar la negativa a la entrega de información a un segundo oferente bajo el pretexto de la ausencia de necesidad cuando esa misma información ha sido facilitada al primer oferente en relación con la oferta, pues en tal caso lo normal será concluir que, si fue facilitada al primer oferente, es porque era «necesaria», con carácter general y no subjetivo, para la formulación de la oferta. (ii) La revelación de información privilegiada y la reparación de la asimetría informativa entre accionistas La realización de un proceso de due diligence sobre una compañía cotizada puede conllevar el acceso por el oferente o potencial oferente no sólo a información pública sino también el conocimiento de informaciones reservadas o confidenciales de la sociedad objetivo o incluso de información privilegiada. Precisamente, la posible inclusión de información privilegiada en un due diligence exige que prestemos especial atención a este extremo. Antes de ello, sin embargo, conviene distinguir el concepto de información privilegiada de otros tipos de información, principalmente la reservada o meramente confidencial. La información privilegiada sería aquélla «de carácter concreto que se refiera directa o indirectamente a uno o varios valores negociables [...] o a uno o varios emisores de los citados valores negociables [...] que no se haya hecho pública y que, de hacerse o de haberse hecho pública, podría influir o hubiera influido de manera apreciable sobre su cotización [...]». Asumiendo que se cumplen los restantes requisitos de la información privilegiada (carácter concreto, referida a valores negociables o a su emisor) ha de advertirse que por la circunstancia de no haberse hecho pública no puede conceptuarse una información como privilegiada. Es necesario además que sea susceptible de influir de manera apreciable sobre la cotización de los valores. Por ello, existe información reservada o confidencial que no tiene el carácter de privilegiada. Con todo, debe indicarse que la información meramente confidencial o reservada puede convertirse en información privilegiada. Piénsese, por ejemplo, en la confirmación, tras el examen de información simplemente confidencial,
5 70 Actualidad Jurídica Uría Menéndez / de que una determinada compañía está perfectamente al día en materia de cumplimiento de licencias o de obligaciones fiscales; en tal supuesto el resultado de la revisión podría ser calificado como «privilegiado», ya que permitiría al oferente asegurar que la compañía objetivo no tiene riesgo alguno en materia regulatoria o fiscal y, por consiguiente, evitar el descuento por pasivos contingentes de esa índole con el que suelen cotizar los títulos en bolsa. Como antes indicábamos, la eventualidad de que, entre la información a disposición del tercero potencial adquirente, se incluya alguna que pueda calificarse de «privilegiada» aconseja dedicar una especial atención. Porque, precisamente, este tipo de información es el que más problemas puede plantear en el ámbito de una revisión legal de una compañía cotizada. Y es que, conforme a lo dispuesto en el artículo 81.2 a) de la Ley del Mercado de Valores, la prohibición de uso de información privilegiada se extiende no sólo a la realización de operaciones con base en esa información, sino también a la mera preparación. A su vez, la infracción muy grave prevista en el artículo 99 o) de la Ley del Mercado de Valores se refiere al incumplimiento de las obligaciones establecidas en el artículo Si interpretásemos estas previsiones ad pedem litterae deberíamos concluir que el due diligence no puede comprender información privilegiada, so pena de incurrir en un flagrante incumplimiento de la prohibición de preparar operaciones sobre los valores afectados 8. No nos parece sin embargo que ese entendimiento literal y mecánico deba prevalecer. Las razones que aducimos para ello son las siguientes: En el contexto de ofertas públicas de adquisición, el legislador comunitario ha admitido, como dispone el considerando 29 de la Directiva 2003/6/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 28 de 8 Puede verse, en este sentido, E. Hernández Sainz, El abuso de información privilegiada en los mercados de valores, Cizur Menor, 2007, pp.580 y ss., para quien, sin embargo, estos problemas se circunscriben a los procesos de data room en compañías cotizadas, pero no a los supuestos en los que habiéndose anunciado o formulado una oferta se produce intercambio de información privilegiada entre el oferente y la compañía objetivo. La misma autora critica, con razón (op.cit. pág. 520), la equiparación a efectos punitivos de la mera preparación y de la realización de operaciones con información privilegiada. enero de 2003, sobre las operaciones con información privilegiada y la manipulación del mercado (abuso de mercado), que el acceso a información privilegiada de otra empresa y el uso de la misma en el contexto de una oferta pública de adquisición con el fin de obtener el control de dicha empresa o de proponer una fusión con la misma no debe considerarse en sí mismo como constitutivo de abuso de información privilegiada. Aunque no se trata más que de una declaración en el considerando de una directiva, la norma admite expresamente la posibilidad de que el oferente pueda acceder a información privilegiada de la sociedad objetivo y no concibe esa circunstancia como una evidencia necesaria de abuso de información privilegiada. Por otra parte, la normativa sobre información privilegiada debe interpretarse en el contexto de la legítima expectativa de los accionistas de obtener por sus acciones el mejor precio posible, precio cuya obtención, en multitud de ocasiones, exige la previa realización de due diligence por el potencial oferente cuya finalidad es, precisamente, que el potencial adquirente pueda determinar adecuadamente el mejor precio que está dispuesto a abonar por la compañía objetivo. Asimismo, debe repararse en que la limitación del due diligence a la información meramente confidencial que, por definición, no tiene influencia en el precio o es contradictorio con el fin último del proceso de revisión definir el mejor precio para la formulación de la oferta o, si tiene influencia en el precio, implica que entonces la información debería reputarse como privilegiada. No debe tampoco olvidarse que, siendo la Comisión Nacional del Mercado de Valores el organismo encargado de velar por el cumplimiento de las previsiones del artículo 81 de la Ley del Mercado de Valores, no ha puesto reparos a los procesos de revisión legal que se han venido realizando hasta ahora en relación con compañías cotizadas. A pesar del tenor de la norma, la mera preparación de una oferta sobre la base
6 ARTÍCULOS 71 de un due diligence en el que en mayor o menor medida exista algún tipo de información privilegiada no debe reputarse contraria a la finalidad perseguida por la norma, que no es otra que evitar que exista una difusión asimétrica de información en el mercado que permita a unos beneficiarse a costa de otros. En la medida en que el acceso a la información privilegiada no permita al oferente beneficiarse a costa de otros oferentes o de los accionistas a los que dirige la oferta, no debería reputarse problemático ese acceso. Y, finalmente, debe subrayarse que si el informe de los administradores de la sociedad afectada es favorable a la oferta, esto implica o debería implicar que el due diligence no le ha proporcionado al oferente ninguna «ventaja» y que, por tanto, no existe ningún «valor escondido» en la sociedad por el que el oferente no esté pagando (ha de advertirse que son precisamente esas «ventajas» ocultas las que la normativa sobre información privilegiada pretende evitar). Bajo nuestro criterio el punto clave está en la asimetría informativa y, fundamentalmente, en la duración de ésta, que no debería exceder del momento de formulación de la oferta por el tercero potencial adquirente en un contexto de oferta pública, el momento y lugar idóneo para ello es el folleto explicativo. Si el potencial adquirente ha accedido a determinada información sensible o privilegiada a la hora de preparar su oferta, una vez que dicha oferta y sus condiciones en especial, el precio se hacen públicos, el mercado debería tener conocimiento en lo sustancial de la información privilegiada a la que ha accedido el oferente y que ha motivado que formule la oferta en los términos referidos. Ello permitirá entonces al resto de los accionistas y al mercado en general ponderar si las condiciones ofrecidas por el tercero adquirente reflejan adecuadamente el valor real de la compañía o no. Asimismo y como ya hemos apuntado, no debe olvidarse que, aunque conforme al Decreto de Opas el oferente puede adquirir valores de la sociedad objetivo en cualquier momento, no debería hacerlo mientras se halle realizando el proceso de due diligence y en tanto en cuanto no se haya hecho público el folleto explicativo en los términos indicados. Por último, convendría incluso que la compañía objetivo se reservarse el derecho de hacer pública esa información sensible facilitada al potencial adquirente para el supuesto de que éste no la divulgue o al menos que en el informe de administradores que debe elaborarse sobre la opa se dejase constancia de las cuestiones en las que no se ha producido una restauración de la asimetría informativa. (iii) La reparación de la asimetría informativa entre potenciales oferentes Por último, resta abordar la reparación de la asimetría informativa entre potenciales oferentes. En este caso, la regla que a nuestro juicio debería regir la puesta a disposición de información, en un contexto de oferta pública de adquisición, es aquélla que permita que todos los potenciales oferentes se sitúen en las mismas condiciones. Este criterio emana del Takeover Code británico (Regla 20.2) y, como se ha indicado, ha sido incorporado en su formulación general en el artículo 46 del Decreto de Opas. La promulgación de este nuevo precepto implica, en principio, que toda aquella información puesta a disposición de un oferente deba entregarse a cualquier otro oferente o potencial oferente de buena fe que a tal efecto específicamente lo solicite. Se evita de este modo que, merced a la conducta de la sociedad objetivo, se favorezca injustificadamente a uno de los potenciales oferentes. La regla fundamental al respecto la encontramos en los apartados 2 y 3 del artículo 46 del Decreto de Opas, merced a los cuales se exigen varios requisitos para que la información pueda ser entregada. Son los siguientes: Que la sociedad objetivo sea específicamente requerida para ello. Con ello, y aunque no replica con la misma claridad el tenor de la norma británica 9, creemos que la sociedad afectada no debería verse obligada por solicitudes de carácter general del tipo «entrégueme lo mismo que le haya facilitado al otro oferente». De lo contrario, resultaría prescindible el 9 En las Notes on Rule 20.2 (1 General enquiries), el Takeover Code especifica «the less welcome offeror or potential offeror should specify the questions to which it requires answers. It is not entitled, by asking in general terms, to receive all the information supplied to its competitor».
7 72 Actualidad Jurídica Uría Menéndez / adverbio «específicamente» pues hubiese bastado con precisar que la sociedad sea simplemente «requerida». Ello conlleva, a nuestro juicio, que, salvo que otra cosa libremente decida la sociedad afectada, ésta sólo estaría obligada a atender aquellas solicitudes formuladas de manera concreta y específica. De este modo no se impide que el oferente o potencial oferente solicite toda la información que considere relevante que la sociedad habrá de entregar si también lo ha hecho a otros oferentes, pero se evita que se haga con documentación sobre la que no haya mostrado interés concreto. Que el oferente o potencial oferente actúe de buena fe. Al respecto, creemos que la buena fe se presume en quien ya tenga la cualidad de oferente, pues ya ha presentado su oferta y ha incurrido en una serie de gastos y compromisos. La evaluación del grado de buena fe debe por consiguiente circunscribirse al potencial oferente, pues éste no ha asumido hasta entonces ningún compromiso más allá del general de comportarse de acuerdo a esas exigencias de buena fe. Cuestiones de difícil mensurabilidad como el grado de seriedad de la posible oferta, la disposición de recursos económicos para formularla o la existencia de posibles intereses ajenos (como la condición de competidor del potencial oferente) habrán de ser tenidas en cuenta por la sociedad objetivo para valorar la solicitud y decidir acerca de su admisión y, en su caso, de las cautelas adicionales a adoptar. Que la información solicitada hubiese sido facilitada a otros oferentes o potenciales oferentes. Que el destinatario garantice la debida confidencialidad y emplee la información al fin exclusivo de formular la oferta, cuestiones estas que normalmente se regularán en el correspondiente acuerdo o compromiso de confidencialidad. Por último, que la información sea necesaria para la formulación de la oferta. Al respecto conviene razonar que si en el supuesto analizado se cumple con los restantes requisitos y, especialmente, con el de que la información haya sido facilitada a otro oferente o potencial oferente resultará complicado para la sociedad requerida negar la entrega de esa misma información bajo el pretexto de que no es necesaria para la formulación de la oferta. Sólo podemos imaginar situaciones en las que la información no haya sido facilitada al oferente anterior por el hecho de la oferta sino que dicha entrega pueda justificarse sobre la base de alguna relación de otra índole (comercial, financiera, etc.) que la sociedad objetivo mantenga con ese oferente, en cuyo caso resultaría legítimo negar la entrega al nuevo oferente. 3 LAS LIMITACIONES A LA ACTUACIÓN DEL OFERENTE DURANTE LA TRAMITACIÓN DE LA OFERTA El artículo 32 del Decreto de Opas contiene el régimen general de las limitaciones a la actuación del oferente durante la tramitación de una oferta pública de adquisición de valores 10. Este artículo es, en alguna medida, tributario del artículo 23 del derogado Real Decreto 1197/1991, de 26 de julio, sobre el régimen de las ofertas públicas de adquisición de valores (el «Decreto 1197/1991») 11, aunque incluye bastantes novedades. Unas derivadas de la propia estructura de las opas introducida por la nueva regulación, en la que el oferente primero anuncia su intención u obligación de lanzar la oferta (artículo 16 del Decreto de Opas) y, posteriormente, en un plazo de uno o tres meses, la presenta (artículo 17 del Decreto de Opas) y, otras, de la experiencia práctica acumulada durante la Vigencia del Decreto 1197/1991. Así, por un lado, el Decreto de Opas presta especial atención a la actuación del oferente 10 El Decreto de Opas incluye otra serie de disposiciones que, aunque no previstas en el artículo 32, también limitan o condicionan la actuación del oferente durante la oferta o con carácter anterior a su formulación. Así, por ejemplo, en aquellos casos en que la contraprestación ofrecida sean valores a emitir por la sociedad oferente, el artículo 15.3 del Decreto de Opas impone a los administradores de ésta la obligación de actuar de modo no contradictorio con la decisión de formular la oferta; y el artículo 16.1 impone al oferente la obligación de asegurarse de que puede hacer frente íntegramente a la contraprestación antes de anunciar su decisión de formular una opa voluntaria. 11 La disposición derogatoria única del Decreto de Opas deroga expresamente el Decreto 1197/1991.