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Timestamp: 2018-12-17 18:22:30
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Matched Legal Cases: ['ARTÍCULO 148', 'artículo 1902', 'artículo 1101', 'artículo 1101', 'artículo 1902', 'artículo 1544', 'artículo 1271', 'ROJ ', 'Artículo 7', 'artículo 217', 'artículo 217', 'ARTÍCULO 148', 'artículo 148', 'artículo 28', 'artículo 148', 'artículo 148', 'artículo 148', 'artículo 148', 'artículo 148', 'artículo 3', 'artículo 4', 'artículo 148', 'Artículo 3', 'Artículo 4']

María Ángeles Agüero Benítez
1 Trabajo Fin de Grado Responsabilidad civil médica por diagnósticos preconceptivos y prenatales Autor: Elena Serrano Molinés Director: Mª Teresa Alonso Pérez Facultad de Derecho Año 2014
2 SUMARIO Abreviaturas...4 INTRODUCCIÓN CUESTIÓN TRATADA EN EL TRABAJO DE FIN DE GRADO RAZÓN DE LA ELECCIÓN DEL TEMA Y JUSTIFICACIÓN DE SU INTERÉS METODOLOGÍA...7 I. PRIMERA PARTE. APROXIMACIÓN A LA RESPONSABILIDAD CIVIL MÉDICA RÉGIMEN DE RESPONSABILIDAD MÉDICA DERIVADA DEL CÓDIGO CIVIL: LA OBLIGACIÓN DEL MÉDICO COMO OBLIGACIÓN DE MEDIOS El régimen de responsabilidad del Código Civil: artículos 1101 y ss y 1902 y ss: la responsabilidad subjetiva basada en la culpa La obligación del médico es una obligación de medios Responsabilidad subjetiva o por culpa La inversión de la carga de la prueba y mecanismos usados para provocarla EL RÉGIMEN DE RESPONSABILIDAD OBJETIVA DEL ARTÍCULO 148 TRLGDCU Y SU APLICACIÓN AL ÁMBITO MÉDICO...18 II. SEGUNDA PARTE. ESTUDIO DE LAS WRONGFUL ACTIONS CLASES DE WRONGFUL ACTIONS, SU CONCEPTO Y PRINCIPALES PROBLEMAS QUE SUSCITAN Clases...21 A) Wrongful conception...22 B) Wrongful birth...23 C) Wrongful life. El caso Perruche Principales problemas que suscitan: legitimación activa, comportamiento negligente del profesional y daño ANÁLISIS DE LOS ELEMENTOS DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL La culpa...30 A) Deber de información en los diagnósticos prenatales El daño
3 A) Wrongful conception B) Wrongful birth...40 b) La teoría de la pérdida de oportunidad...41 C) Wrongful life Relación de causalidad EL ANTEPROYECTO DE LA LEY ORGÁNICA PARA LA PROTECCIÓN DE LA VIDA DEL CONCEBIDO Y DE LOS DERECHOS DE LA MUJER EMBARAZADA...48 CONCLUSIONES...50 Bibliografía y referencias documentales
4 Abreviaturas AN Audiencia Nacional AP Audiencia Provincial art. Artículo CC Código Civil CE Constitución Española 1978 etc. et cetera LEC2000 Ley de Enjuiciamiento Civil LCU Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios LBAP Ley Básica reguladora de la Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en materia de información y Documentación Clínica LGDCU Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios TRLDCU Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias TS Tribunal Supremo TSJ Tribunal Superior de Justicia vs versus 4
5 I. INTRODUCCIÓN 1. CUESTIÓN TRATADA EN EL TRABAJO DE FIN DE GRADO En el campo de la Medicina los supuestos de responsabilidad civil han de ser analizados con precisión debido a la importancia de los bienes jurídicos protegidos que pueden resultar lesionados (la salud, la vida, la autodeterminación, la libertad, la dignidad, el desarrollo de la personalidad, etc.). En este trabajo se va a analizar un caso concreto de responsabilidad civil médica, se trata de la derivada de diagnósticos preconceptivos y prenatales. Para ello llevaré a cabo un estudio de las acciones que se interponen para lograr indemnizaciones por las actuaciones de los profesionales médicos en aquellos casos en que nacen niños con algún tipo de patología, habiéndose privado a los padres de información relevante debido a una negligente actuación médica. Este tipo de acciones, son las llamadas genéricamente wrongful actions, dentro de las cuales pueden distinguirse tres tipos distintos: las acciones wrongful birth y wrongful life, en las que me centraré especialmente, sin dejar de hacer referencia -aunque más sucinta- a las denominadas wrongful conception. Estas acciones surgen en Estados Unidos en los años setenta, y más adelante en países europeos como Gran Bretaña, Alemania o Francia. El primer supuesto relacionado con la responsabilidad por la vida surge en 1963 en Estados Unidos (Zepeda vs. Zepeda 1 ), y no versa sobre las acciones que son el centro del presente estudio, wrongful birth y wrongful life, sino que trata de un supuesto de responsabilidad planteado por un niño contra sus progenitores por privársele de una infancia normal en un ambiente apropiado, es decir, estamos ante casos de disadvantaged o dissastified life (vida insatisfactoria o vida privada de ventajas). Esta primera acción y otras con el mismo fundamento dieron pie a plantearse si cabía considerar como daño el hecho de la vida o del nacimiento. A partir de este momento van a surgir acciones que ya no sólo tendrán que ver con reclamaciones por el ambiente en el que se vive, sino también con posibles errores cometidos en prestaciones de servicios médicos relacionados con el 1 MACÍA MORILLO, A. «La responsabilidad civil médica. Las llamadas acciones de wrongful birth y wrongful life», en Revista de Derecho Universidad del Norte, Nº 027, 2007, pp. 8. El niño demanda a su padre por haber nacido ilegítimo; el padre prometió a la madre casarse con ella si mantenían relaciones sexuales pero finalmente nunca hubo boda. El hijo alegaba que la conducta de su padre le había conducido a ser concebido y a nacer bajo el estigma de la ilegitimidad, privándole además de poder vivir en un hogar y con una familia normal. 5
6 nacimiento de un niño. La primera acción entablada en nuestro país tardó en llegar, pues hasta el 6 de junio de 1997 no emitía el Tribunal Supremo una sentencia al respecto 2. Era la primera vez que se planteaba ante nuestros Tribunales una acción de responsabilidad civil contra profesionales sanitarios que habían intervenido en el diagnóstico prenatal de un embarazo que terminó en el nacimiento de un niño con Síndrome de Down. El Tribunal Supremo resolvió a favor de la madre sentenciando que se le había privado de la posibilidad de impedir el nacimiento, puesto que los médicos no le habían informado de la enfermedad que padecía el feto. A pesar de que, hoy en día, las reclamaciones van en aumento, sigue siendo una de las reclamaciones por responsabilidad civil más delicadas de tratar por el bien jurídico que está en juego: la vida. 2. RAZÓN DE LA ELECCIÓN DEL TEMA Y JUSTIFICACIÓN DE SU INTERÉS Elijo el presente tema de estudio porque considero interesante reflejar el cambio de mentalidad que ha sufrido la sociedad en los últimos tiempos en cuanto a su propia responsabilidad y la de los demás. Tal y como reflejaré a lo largo de todo este estudio, se ha llegado a un punto en el que se piensa que los demás son responsables de todo lo que ocurre en la vida de uno mismo -de modo que siempre hay alguien que tendría que indemnizar el daño ocurrido- y hay ocasiones en las que es cierto, pero en otras no lo es tanto. En un principio tratar sobre la responsabilidad civil médica en una materia tan específica como los diagnósticos preconceptivos y prenatales me hizo dudar, pues si bien mi trabajo consiste en analizar en qué situaciones se cumplen los elementos de la responsabilidad que darán lugar a la concesión de indemnizaciones, no hay que olvidar los problemas éticos y morales que suscita esta cuestión. Y es que, a la hora de comprobar si se cumplen los presupuestos para declarar que existe responsabilidad civil, las principales dificultades surgen al determinar el daño, ya que al plantear la posibilidad de concebir la vida como un daño estamos aludiendo a concepciones conforme a las cuales vivir con discapacidad no es vivir, y nos encontramos con un hipotético y polémico derecho a no nacer que tendría el nasciturus, así como con la cuestión de si la posibilidad de decidir si interrumpir o no el embarazo que 2 STS (Sala de lo Civil ), número 495/1997, de 6 de junio (RJ 1997/4610). GALÁN CORTÉS, J.C. «La acción de wrongful birth en nuestra jurisprudencia», en Revista Española de Medicina Legal, XXII (84-85), 1998, pp
7 tienen los progenitores puede concebirse como un derecho 3. Tampoco será tarea fácil la determinación de la relación de causalidad, sobre todo en los diagnósticos prenatales. Teniendo siempre presente una visión estrictamente técnica de las cuestiones jurídicas que suscitan este tipo de acciones, decido asumir el reto que supone realizar este trabajo, pues considero que todo jurista, en su profesión, debe llevar asuntos que le pueden resultar conflictivos y me parece una buena opción empezar por éste. 3. METODOLOGÍA He consultado una amplia bibliografía nacional 4 y extranjera 5, así como documentación, ya sea para ayudarme a comprender conceptos, para estructurar el hilo de mis ideas, o para colmar mis ganas de saber más. He tenido la oportunidad de manejar materiales en otros idiomas, inglés y francés, que me han hecho ver la trascendencia de las acciones objeto de mi estudio fuera de las fronteras españolas 6, todo ello a pesar de las dificultades para comprender los tecnicismos que en ellos se utilizan. En mi trabajo, empiezo haciendo una aproximación a la responsabilidad civil médica para adentrarme después en el estudio específico de las wrongful actions y los principales problemas que pueden suscitar. Así mismo, analizaré también si, en cada una de estas acciones, se cumplen los presupuestos de la responsabilidad civil para conceder las oportunas indemnizaciones derivadas de las mismas. Y, finalmente, reflejaré las conclusiones que he extraído de todo este estudio. En todo trabajo sobre responsabilidad civil es fundamental analizar cómo está resolviendo los casos la jurisprudencia, sobretodo en aquellos ámbitos en que no existe normativa específica, por ello, dejaré constancia de la posición de los Tribunales españoles en relación a este tipo de acciones. 3 Se ha de tener en cuenta que para hablar de estas acciones hemos de estar en un Ordenamiento jurídico en el que esté despenalizado el aborto, siempre y en todo caso atendiendo a los supuestos en los que lo está. 4 A nivel nacional ha resultado muy importante para mi trabajo la monografía de MACÍA MORILLO, A titulada Responsabilidad civil médica por diagnósticos preconceptivos y prenatales (Las llamadas acciones wrongful birth y wrongful life), Tirant lo Blanch, Valencia, FOWLER V. HARPER; FLEMING JAMES, J.R.; OSCAR S. GRAY, The law of torts, Aspez Law & Business, 1956; WILMOTH, D.D., Wrongful birth causes of action: suggestions for a consistent analysis, 63 Marq. L. Rev. 611, 1980; DOBBS, The Law of Torts, St. Paul, Minn, West Group, 2000; LARROUMET, C. Droit Civil. Les obligations. La responsabilité civile extracontractuelle, Ed. Economica, París, 2007; MARTÍN CASALS, M. "Wrongful Conception and Wrongful Birth Cases in Spanish Law: Two Wrongful in Search of a Right" in Ulrich MAGNUS / Jaap SPIER, European Tort Law. Liber Amicorum for Helmut Koziol, Peter Lang. Frankfurt a. M., 2000, pp Estas acciones tienen ya un amplio recorrido fuera de las fronteras españolas cuando llegan a nuestro país. 7
8 Sería pretencioso por mi parte pretender realizar avances científicos en la materia, tampoco creo que esté en disposición de aportar ideas originales al respecto; mi objetivo es más modesto y consiste en realizar un estudio que refleje el problema en la actualidad, aludiendo finalmente a los posibles cambios que pueden producirse si sigue adelante el Anteproyecto de Ley de Protección de la vida del concebido y de los Derechos de la embarazada. Dejando las conclusiones para el final, comienzo este trabajo, tal y como he dicho, con una aproximación a la responsabilidad civil médica. 8
9 I. PRIMERA PARTE. APROXIMACIÓN A LA RESPONSABILIDAD CIVIL MÉDICA En la sociedad actual, la responsabilidad civil ha pasado de ser la excepción, que supone que sólo es posible hacer soportar económicamente al causante el daño que ha producido en otros cuando haya justificación, a ser la regla general: cualquier daño debe ser indemnizado al margen de cualquier otra consideración. Existen dos tipos de responsabilidad civil: la objetiva y la subjetiva. La responsabilidad civil médica es subjetiva, es decir, sólo se imputa responsabilidad al profesional de la Medicina si queda acreditado de alguna manera su comportamiento negligente, correspondiendo -en principio- la carga de la prueba de la culpa al paciente que demanda al médico. Se ha de tener en cuenta que este último, en su profesión, siempre se enfrenta a un riesgo, que no es otro que el propio de la enfermedad que padece el paciente, y por ello para evitar desagradables consecuencias como pueden ser reclamaciones fundadas en una actuación negligente, ha de cumplir estrictamente la lex artis ad hoc que se le exige 7. Hecha esta primera y breve alusión a la responsabilidad civil, y más concretamente a la responsabilidad civil médica, pasamos a analizar diferentes aspectos de la misma que ayudan a comprender mejor su significado. 1. RÉGIMEN DE RESPONSABILIDAD MÉDICA DERIVADA DEL CÓDIGO CIVIL: LA OBLIGACIÓN DEL MÉDICO COMO OBLIGACIÓN DE MEDIOS 1.1. El régimen de responsabilidad del Código Civil: artículos 1101 y ss y 1902 y ss: la responsabilidad subjetiva basada en la culpa. La regla básica en materia de responsabilidad extracontractual es la recogida en el artículo 1902 CC conforme al cual: «El que por acción y omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado». Con esto, es posible decir que la responsabilidad civil puede derivar tanto de una conducta 7 Es más, el propio TS, en la primera sentencia que resuelve acerca de un caso de wrongful birth dice que en el ámbito de la Medicina los profesionales médicos han de tener una diligencia que supera en creces lo que sería el buen padre de familia. STS (Sala de lo Civil), número 495/1997, de 6 de junio (RJ\1997\4610) 9
10 activa como omisiva, lo cual interesa al objeto de nuestro estudio, ya que sería posible considerar la conducta del profesional sanitario como omisiva en aquellos casos en los que no se transmite la información necesaria a la paciente. Así mismo, cabe citar el artículo 1101 del mismo texto normativo que, regulando la responsabilidad contractual dice: «Quedan sujetos a la indemnización de los daños y perjuicios causados los que en el cumplimiento de sus obligaciones incurrieren en dolo, negligencia o morosidad, y los que de cualquier modo contravinieren al tenor de aquéllas». De la redacción de estos dos artículos se extrae que el régimen de responsabilidad que regula el Código Civil es un régimen de responsabilidad subjetiva, de manera que para imputar responsabilidad a un sujeto por haber causado un daño, será necesario probar que lo causó con un comportamiento negligente. Es importante tener claro tal concepto puesto que, en materia de responsabilidad civil médica el criterio de imputación es la culpa del profesional médico, y que como veremos más adelante sólo será eximido de la misma en circunstancias concretas, llegando en otras a tener que probar él mismo su comportamiento diligente. Se ha de aludir a que tal responsabilidad puede derivar tanto de una relación contractual, como de una extracontractual. Mientras que en la primera las partes se han obligado mutua y expresamente a hacer o no hacer algo por haber una obligación preexistente, en la segunda la responsabilidad se produce al margen de la posible relación obligatoria existente entre ambas partes. Así, en los casos de responsabilidad sanitaria en los que entre el causante del daño y el dañado exista una relación obligatoria previa cuyo contenido sea la prestación de servicios sanitarios habrá de aludirse al artículo 1101 CC, y para aquellos casos en los que no quepa apreciar relación obligatoria alguna que ligue al causante del daño con el dañado habrá que argumentar la oportuna pretensión en el artículo 1902 CC 8. Con la certeza de que en los siguientes sub-apartados se comprenderá en su totalidad el significado exacto de la responsabilidad por culpa, me remito a ellos sin hacer más consideraciones al respecto. 8 ASUA GONZÁLEZ, C, «Responsabilidad civil médica», en Tratado de responsabilidad civil dir. por REGLERO CAMPOS, L.F., Ed. Aranzadi, Pamplona, 2008, pp
11 1.2. La obligación del médico es una obligación de medios. Antes de centrarnos en la responsabilidad que asume el profesional sanitario ha de quedar claro que tanto en el ámbito contractual como en el extracontractual la obligación de los profesionales sanitarios es de medios y no de resultado 9. Al igual que cualquier otro profesional en su ámbito de trabajo, el médico ha de ser diligente en sus actividades, pues de lo contrario responderá por su negligencia. La diligencia que se le exige viene determinada por el tipo de obligación que asume, puesto que en aquellos casos en los que el paciente se somete a una intervención médica sin ser necesario por motivos de salud (Medicina voluntaria), el profesional sanitario ha de actuar con una diligencia superior en su deber de información, en cuanto a la información a comunicar al paciente. Mientras que en la obligación de medios la responsabilidad del médico -contractual o extracontractual- no queda determinada a no ser que el paciente pruebe la culpa de aquél basada en una actuación negligente, cuando la obligación es de resultado, de la no consecución del resultado y de la prueba de este hecho por parte del paciente se hace derivar la presunción de culpabilidad del profesional médico 10 sin que pueda exonerarse de la misma, a no ser que los acontecimientos se hayan producido por fuerza mayor. Con carácter general, el profesional sanitario asume una obligación de actividad, diligencia y prudencia, en todo caso acomodada a la lex artis y conforme al estado actual de la ciencia médica 11, estando por ello sometido a una obligación de medios encaminada a prestar el servicio más adecuado para lograr un resultado, debido a que en según qué prácticas resulta difícil, por no decir imposible comprometerse a la obtención de un concreto resultado final 12. Esta misma visión es la que comparte el TS en la Sentencia de la Sala 3ª, de 10 de mayo de 2005, donde queda claro que el médico tiene una obligación de medios siempre 9 ASUA GONZÁLEZ, C, «Responsabilidad civil médica», en Tratado de responsabilidad civil dir. Por REGLERO CAMPOS, L.F., Ed. Aranzadi, Pamplona, 2008, pp En este tipo de obligaciones el problema se plantea en términos de causalidad y no de culpabilidad, porque el deudor sólo va a verse exonerado de responsabilidad si demuestra la ruptura del nexo causal, siendo indiferente la acreditación de que obró diligentemente o no (casos de incumplimiento no imputable). GALÁN CORTÉS, J.C. Responsabilidad civil médica, Ed. Aranzadi, Pamplona, 2011, pp GALÁN CORTÉS, J.C. Responsabilidad civil médica, Ed. Aranzadi, Pamplona, 2011, pp Por ejemplo, en el tema que nos ocupa cuando una mujer acude a la consulta del médico para ser atendida durante todo el proceso de su embarazo, se entiende que reclama todos los medios necesarios que le conduzcan a tener un bebé sano, así como a ser informada de las posibles patologías del feto, todo encaminado a poder tomar las decisiones libre y sopesadamente. 11
12 vinculada a su buen hacer 13. Se ha de matizar además, que si bien el médico no está obligado a obtener un resultado, sí tiene una obligación de resultados parciales o intermedios, pues en su actuar con respecto al paciente va llevando a cabo distintas intervenciones 14. No obstante, en el ejercicio de la que se ha dado en llamar Medicina voluntaria o satisfactiva (caso de operaciones para mejorar el aspecto físico, esterilizaciones masculinas y femeninas, intervenciones encaminadas a la procreación, intervenciones para corregir deficiencias visuales) que hace referencia a aquellas ocasiones en las que el paciente solicita de la actuación del médico sin que sea estrictamente necesario, sí se ha venido entendiendo que los profesionales asumen una obligación de resultado. Sin embargo, esta doctrina ha sido corregida por la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo que ultimamente ha afirmado que incluso en supuestos de Medicina voluntaria -operación de cirugía estética- la obligación del médico es de medios 15. La distinción entre obligaciones de medios y de resultado permite distinguir el contrato de arrendamiento de servicios del contrato de obra 16. Conforme a lo dicho, se considera que en la mayoría de las ocasiones la relación contractual establecida entre el médico y el paciente encaja en el citado arrendamiento de servicios contemplado en el artículo 1544 CC. Mediante este contrato el profesional se compromete a actuar guiado por la lex artis ad hoc en cada una de las fases del tratamiento del paciente; esto incluye, por supuesto, la fase de diagnóstico que es la que interesa en este estudio, puesto que es en ese 13 Cfr. STS (Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección 6ª), de 10 de mayo de 2005 (RJ\2005\9332): «Por más perfecta que sea la asistencia médica que se haya prestado a un paciente, hay multitud de causas que pueden determinar que una intervención quirúrgica fracase, entre otras razones, porque se está actuando sobre un cuerpo vivo, cuya complejidad, y también fragilidad, es patente. [...] Es que también puede ocurrir -y ocurre- que habiéndose respetado escrupulosamente las reglas de la lex artis, habiéndose actuado con arreglo a los protocolos establecidos, habiendo funcionado perfectamente el instrumental y demás medios materiales, y siendo diligente, eficaz y eficiente la actuación del equipo médico actuante, puede fracasar -total o parcialmente- el acto sanitario realizado. [...] Y por eso, para quedar libre de responsabilidad por los eventuales daños que pueda sufrir el paciente con ocasión -que no por causa- del acto médico, la Administración pública sanitaria ha de obtener previamente el consentimiento informado del paciente». 14 Cuando a lo largo de este trabajo se utiliza el término intervención, no se hace en un sentido de intervención quirúrgica, sino que se utiliza dicho término para aludir a toda práctica que lleva a cabo un profesional sanitario, sea cual sea su trascendencia y dificultad. 15 Para mejor comprensión cfr. STS (Sala de lo Civil, Sección 1ª), número 583/2010, de 27 de diciembre (RJ\2010\5155): «Obligación del médico es poner a disposición del paciente los medios adecuados, y en especial ofrecerle la información necesaria [...]» 16 Ante esta diferenciación cabe aludir como ejemplo las siguiente sentencias: SAP de Sevilla (Sección 5ª), de 29 de abril de 2002 (JUR\2002\206917); SAP de Granada (Sección 4ª), número 29/2014, de 31 de enero (JUR\2014\81927); STS (Sala de lo Civil) número 495/2006, de 23 de mayo (RJ\2006\3535); STS (Sala de lo Civil, Sección 1ª), número 463/2013, de 28 de junio (RJ\2013\4986) 12
13 diagnóstico en el que se puede haber incumplido uno de los deberes que tenía el profesional frente a los progenitores, el deber de información; por otro lado, hay que presumir que el profesional no se habrá comprometido a lograr un resultado concreto, pues queda fuera de su alcance saber con certeza si se producirá. El pacto celebrado entre las partes sobre si se debe o no obtener un resultado es lo que permite calificar jurídicamente la relación como de medios o de resultado 17. Para que el profesional sanitario se comprometa a lograr un determinado resultado dando lugar a un contrato de obra, ha de haberlo pactado expresamente con el paciente, es lo que, se venía entendiendo que ocurría en los casos de Medicina voluntaria. El problema es que, normalmente, las partes no se pronuncian acerca de las obligaciones que se van a asumir, por lo que habrá que atender a las circunstancias de cada caso concreto para saber la voluntad de las mismas. Pero no sólo en la Medicina voluntaria se ha considerado posible encontrar obligaciones de resultado, sino que también podría entenderse que concurren cuando el profesional sanitario asume voluntariamente el riesgo derivado del resultado 18. No obstante, estos contratos de obra pueden ser nulos por tener como elemento objetivo del contrato bienes como la salud, la integridad física, etc. y por ir en contra de lo previsto en el artículo 1271 del CC que prohíbe contratos cuyo objeto sean res extracommercium. En conclusión, en los casos en los que el profesional sanitario ha asumido una obligación de medios, la incumple cuando desenvuelve un comportamiento contrario a la lex artis, mientras que en aquellos casos en los que se podría entender que se ha comprometido a la consecución de un resultado, incumpliría la obligación asumida cuando no lo logra Responsabilidad subjetiva o por culpa Como ha quedado claro en el sub-apartado anterior, la responsabilidad que se le imputa al profesional sanitario en la mayoría de los casos, y concretamente en las dos principales acciones que estudiaremos en este trabajo (wrongful birth y wrongful life) es una responsabilidad por culpa o subjetiva, además de ser la obligación que asume una obligación 17 ALONSO PÉREZ, Mª. T, «La obligación del médico como obligación de resultado y sus consecuencias en el ámbito de la responsabilidad civil (A propósito de la sentencia de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo de 2 de diciembre de 1997)», en Anuario de Derecho Civil, enero-marzo 1998, pp MACÍA MORILLO, A. La responsabilidad médica por los diagnósticos preconceptivos y prenatales. (Las llamadas acciones de wrongful birth y wrongful life), Tirant lo Blanch, Valencia, 2005, pp
14 de medios. Por ello, para poder hacerle responsable de un daño se habrá de comprobar que no ha cumplido con dicha obligación de medios, cuyo punto de referencia va a ser la lex artis ad hoc 19. Tal y como cita ASUA GONZÁLEZ aludiendo a lo dicho por el TS, la lex artis es un «criterio valorativo de la corrección del concreto acto médico ejecutado por el profesional de la medicina [...] que tiene en cuenta las especiales características de su autor, de la profesión, de la complejidad y trascendencia vital del paciente y, en su caso, de la influencia de otros factores endógenos, para calificar dicho acto conforme o no con la técnica normal requerida [...] 20». Algunos de los citados factores endógenos o externos son aquellos que hacen referencia al estado de salud del paciente, al ámbito que le rodea, a las propias circunstancias en las que se desarrolla la actuación médica, etc. El Tribunal Supremo, en su sentencia de 18 de diciembre de viene a decir esto mismo aludiendo a que la responsabilidad que puede imputarse al médico por una acción u omisión negligente o culposa está vinculada al hecho de no haber puesto en práctica la lex artis ad hoc que ha de inspirarle en su actuar. Está aquí reflejando el Alto Tribunal la obligación de medios que le es exigible al profesional sanitario. Si por el contrario, la responsabilidad del profesional sanitario se calificase como objetiva 22 daría igual que hubiese o no culpa, pues la máxima por la cual se rige este tipo de responsabilidad es que se responde por el daño producido sean cuales sean las circunstancias, situación, personas,etc. que lo han provocado. No obstante, se ha de tener en cuenta que el resultado de la actividad de los profesionales sanitarios está sujeto al azar, puesto que a pesar de tomar todas las precauciones necesarias y de cumplir con la lex artis ad hoc no hay que olvidar que el cuerpo humano es una "máquina imperfecta", y en cualquier caso, no es posible saber cómo va a evolucionar en 19 El término lex artis proviene del latín y significa la ley del arte. Hace referencia a un sentido de apreciación sobre si la tarea llevaba a cabo por el profesional es o no correcta, y si se ajusta o no a lo que debe ajustarse. En el caso de los profesionales sanitarios ha de ajustarse a cada caso concreto, y por ello se aludirá a la misma con el vocablo latino lex artis ad hoc. 20 ASUA GONZÁLEZ, C, «Responsabilidad civil médica», en Tratado de responsabilidad civil dir. por REGLERO CAMPOS, L.F., Ed.Aranzadi, Pamplona, 2008, pp STS (Sala de lo Civil, Sección 1ª), número 7801/2003, de 18 de diciembre (ROJ 7942/2006). Así mismo cfr. la STS (Sala de lo Civil, Sección 1ª), número 922/2005, de 24 de noviembre (RJ\2005\7855) el Alto Tribunal dice que: «[...] en el ámbito de la responsabilidad del profesional médico, ha descartado toda clase de responsabilidad más o menos objetiva [...] habrá de responder incluso del riesgo típico si el daño se debió a una actuación descuidada o a la aplicación de técnicas descuidadas [...]» 22 Remito a lo dicho en el sub-apartado anterior para recalcar lo que este tipo de responsabilidad implica. 14
15 cada caso concreto. A un médico no se le puede exigir evitar complicaciones que aun siendo previsibles son inevitables; otra cosa es la necesidad de haber informado sobre tales riesgos y sus posibles consecuencias (información y consentimiento informado del que hablaré más adelante) 23. Así mismo, en aquellos casos en los que no haya una opinión unánime en cuanto a la técnica que ha de utilizarse, no puede exigírsele responsabilidad al profesional sanitario si usa una de las técnicas discutidas teniendo en cuenta todas las prevenciones necesarias (información al paciente, consentimiento informado, cuidado en la intervención, precisión, etc.) 24. De igual modo, el paciente ha de colaborar con el médico en todo lo posible, puesto que una omisión de datos que pueden resultar de interés puede dar lugar a consecuencias fatales que, en ningún caso, provocarían responsabilidad en el médico, pues éste pudo ver entorpecida su labor en la no colaboración del paciente. En el tema objeto de este trabajo es de gran importancia el error de diagnóstico que en ocasiones cometen los profesionales sanitarios, puesto que una de las causas por las que se interponen acciones por wrongful birth o wrongful life es el error en el diagnóstico de enfermedades que tenía el feto durante la gestación, o también posibles enfermedades que este podría tener y que pueden ser detectadas incluso antes de ser el mismo concebido (acciones por wrongful conception) 25. Para saber si dicho diagnóstico se realizó erróneamente habrá de examinarse el momento en que se hizo, teniendo en cuenta todas las circunstancias, puesto que si lo analizásemos en el momento en que se está imputando responsabilidad no estaríamos siendo exactos 26. No todo diagnóstico equivocado provoca responsabilidad, ya que no es exigible que el médico siempre acierte en su diagnóstico, así como tampoco es siempre sancionable su error 27, se ha de tener en cuenta que no sólo influye su intervención, sino los factores externos 23 En este sentido cfr. la STS (Sala de lo Civil, Sección 1ª), número 544/2007, de 23 de mayo. (RJ\2007\4667) conforme a la cual: «[...] relación como de un arrendamiento de obra, sin embargo, también es cierto que ello no conlleva la ineluctable consecuencia de que dicho personal sanitario debe de responder en todo caso en el que el resultado no termine siendo el proyectado, pues siempre podrán incidir en dicho resultado factores ajenos al propio actuar médico [...] tan sólo le es achacable la hipotética falta de diligencia profesional [...]» 24 La culpa comenzaría donde terminen las discusiones científicas. GALÁN CORTÉS, J.C. Responsabilidad civil médica, Ed. Aranzadi. Pamplona, 2011, pp Muestra de ello es la SAP de Málaga (Sección 6ª), número 80/2000, de 31 de marzo. (AC\2000\915) 26 LARROUMET, C. Les obligations. La responsabilité civile extracontractuelle, Ed. Economica, París, 2007, pp La SAP de Vizcaya (Sección 3ª), número 386/2001, de 9 de abril (AC\2002\159) pone de manifiesto que no cabe la imputación de responsabilidad en caso de simple error científico o de diagnóstico equivocado, salvo cuando por su propia categoría o entidad cualitativa o cuantitativa resulte de extrema gravedad. 15
16 antes mencionados. Sólo será posible exigirle tal responsabilidad cuando obvió los deberes a los que está obligado y que forman parte de la lex artis, es decir, cuando ha sido negligente. Además, el médico, al igual que ocurre con otros muchos profesionales, ha de actualizar sus conocimientos de manera continuada pues por el deber que le exige utilizar las técnicas necesarias en cada caso, le resulta imprescindible mantener las mismas al día 28. ATÁZ LÓPEZ clasifica el error según los factores que lo han causado. El primer supuesto de tal clasificación es aplicable al tema de nuestro estudio, puesto que el médico actúa sin la diligencia debida en la emisión de un diagnóstico, provocando así un error de diagnóstico que podía haberse evitado atendiendo a la técnica debida La inversión de la carga de la prueba y mecanismos usados para provocarla En cualquier pretensión indemnizatoria en clave contractual ha de acreditarse el incumplimiento de la obligación -que es de medios-, el daño y la relación de causalidad. En cambio, si estamos ante una reclamación con fundamento extracontractual, la prueba propiamente dicha hará alusión a la culpa o, en su caso, a la negligencia, pero también al daño y a la relación de causalidad. No obstante, como la obligación de medios se traduce en el desenvolvimiento diligente de la actividad profesional -adecuada a la lex artis ad hoc- resulta que su incumplimiento equivale a actuar negligentemente, de modo que los presupuestos de la responsabilidad civil son los mismos con independencia de que la relación sea contractual o extracontracutal: en ambos casos la imputación al profesional médico de la responsabilidad requerirá la concurrencia -y acreditación en el proceso- de la culpa, del daño y del nexo causal entre el comportamiento negligente y dicho daño. A pesar de que como ha quedado reflejado en la breve introducción del apartado dos, 28 «La formación médica continuada es un deber ético, un derecho y una responsabilidad de todos los médicos a lo largo de su vida profesional.» Artículo 7.3 Código de Deontología Médica. Organización Médica Colegial de España. 29 El primer caso de error se produce porque en el proceso psíquico de formación del juicio ha faltado la confrontación con parámetros o criterios reconocidos como correctos en el particular campo de examen, y por tanto, tal juicio no resulta convalidado; en el segundo, los parámetros han sido correctamente utilizados, pero la deducción ha sobrepasado los límites de su aplicabilidad; en el tercero, el parámetro válido a los fines de evaluación, se revela extraño en el ámbito en el cual se desenvuelve la investigación crítica, y se verificará así el cambio de una categoría por otra; y por último, el parámetro es apropiado, pero incapaz de discriminar el caso concreto. ATAZ LÓPEZ, J. Los médicos y la responsabilidad civil, Ed. Montecorvo, Madríd, 1985, pp
17 la carga de la prueba corresponde al paciente demandante (Incumbit probatio ei qui dicit, non qui nega), en ocasiones, la estricta aplicación de las normas sobre la carga de la prueba (art. 217 LEC2000) puede dar lugar a acentuar la desigualdad existente en la relación entre el profesional sanitario y el paciente, desigualdad que hace alusión -en lo que ahora nos afecta- a las posibilidades que tiene cada uno de ellos para conseguir las pruebas que demuestren la inocencia o culpabilidad. Se han desarrollado instrumentos que permiten suavizar tales exigencias sin provocar la sobrecarga de responsabilidad en los profesionales sanitarios. Pasamos a mencionar alguno de estos mecanismos. Debido a la estrecha relación entre el principio de aportación del que afirma y la facilidad probatoria 30 se puede proceder a una inversión de la carga de la prueba haciéndola recaer sobre aquél que se encuentre en mejores condiciones procesales para aportarla, y así lo dice el artículo LEC En definitiva, se trata de la inversión de la carga de la prueba a través de lo que sería una distribución dinámica de la misma por encontrarse el profesional sanitario en mejores condiciones para acreditar un hecho determinado 32. Uno de los mecanismos usados para atenuar el régimen de la carga de la prueba con respecto al paciente demandante ha sido la configuración de algunas obligaciones de los profesionales sanitarios como de resultado (en casos de Medicina voluntaria). Y es que, en caso de tratarse de una obligación de resultado, la carga de la prueba de los presupuestos de la responsabilidad también recae sobre el demandante, pero se deriva una presunción de culpa de la no obtención de resultado, de modo que la posición en el proceso del demandante es mucho más cómoda. Ya hemos dicho que esta tendencia se ha revertido en la última jurisprudencia de la Sala de lo Civil del TS. Además, la atenuación del régimen de la carga de la prueba en relación al paciente demandante se ha operado también a través de la doctrina de los daños desproporcionados. 30 GALÁN CORTÉS, J.C. Responsabilidad civil médica, Ed. Aranzadi, Pamplona, 2011, pp El artículo 217 LEC2000, en su apartado 7 dice: «Para la aplicación de lo dispuesto en los apartados anteriores de este artículo el tribunal deberá tener presente la disponibilidad y facilidad probatoria que corresponde a cada una de las partes del litigio». 32 Es posible aludir a la SAP de Madrid (Sección 11ª), número 549/2013, de 10 de octubre (AC\2013\2119): «[...] en el ámbito de la responsabilidad por culpa profesional la carga de la prueba se invierte, de modo que al perjudicado sólo se le exige probar el daño emanado de una actuación profesional, y es sobre el profesional sobre quien recae la carga de probar que su actuación fue diligente y conforme con la lex artis, pues de su lado está la facilidad probatoria a que se refiere el artículo 217 de la Ley de Enjuiciamiento Civil». y a la STS (Sala de lo Civil), número 63/2003, de 31 de enero (RJ\2003\646). 17
18 En la actualidad, viene siendo frecuente la idea de la presunción judicial de culpa debido a que, en ocasiones, las consecuencias derivadas de un acto médico llevan a decir, sin más, que dicho acto es manifiestamente negligente, puesto que tales consecuencias son desproporcionadas en relación a las que se hubieran producido en caso de haberse llevado a cabo la intervención médica correctamente. Por ende, si la actuación médica se hubiera llevado a cabo en condiciones normales no se habría producido el daño, deduciéndose de este modo que el profesional sanitario no actuó con la diligencia debida 33. Con esta presunción, el juzgador da por acreditada la culpa, de modo que la demanda de responsabilidad puede estimarse sin que haya de probarse la culpa del demandado, y siendo éste el que tiene la carga de probar que llevó a cabo la actividad con la diligencia debida para así librarse de la responsabilidad que se le imputa, no siendo necesario que pruebe la causa exacta del daño, sino que bastará con que alegue una explicación causal compatible con su presunta negligencia 34. En virtud de esta doctrina, el daño sirve de elemento de imputación de responsabilidad civil aun cuando la culpa y el nexo casual se intuyen pero no se pueden demostrar. 2. EL RÉGIMEN DE RESPONSABILIDAD OBJETIVA DEL ARTÍCULO 148 TRLGDCU Y SU APLICACIÓN AL ÁMBITO MÉDICO Es aplicable el Derecho de Consumo a la responsabilidad por daños derivados de la prestación de servicios médicos? En el artículo 148 del TRLGDCU se establece un régimen de responsabilidad objetiva, al igual que se hacía en el artículo 28 de la derogada LGDCU que ha dado lugar al nuevo Texto Refundido. Este precepto -el artículo 148 TRLGDCU- se aplica únicamente a los daños originados en el correcto uso de los servicios 35 y la responsabilidad objetiva se establece sin 33 Para entender mejor esta doctrina crf. STS (Sala de lo Civil, Sección 1ª), número 1108/2004, de 17 de noviembre (RJ\2004\7238); STS (Sala de lo Civil, Sección 1ª), número 836/2007, de 19 de julio (RJ\2007\4692) y STS (Sala de lo Civil, Sección 1ª), número 1/2011, de 20 de enero (RJ\2011\299) que dice: «La doctrina llamada del daño desproporcionado [...] comporta [...] el reconocimiento de que la forma de producción de determinados hechos es susceptible de evidenciar en principio, con sujeción a reglas de experiencia, la concurrencia de la falta de medidas de diligencia, prevención y precaución exigible según las circunstancias [...]» 34 GALÁN CORTÉS, J.C. Responsabilidad civil médica, Ed. Aranzadi, Pamplona, 2011, pp BERCOVITZ RODRÍGUEZ-CANO, R. Comentario del Texto Refundido de la Ley general para la defensa de los consumidores y usuarios y otras leyes complementarias : (Real Decreto Legislativo 1/2007), Ed. Civitas, Madrid, 2009, pp
19 matiz alguno a diferencia de lo que ocurre con la responsabilidad por productos defectuosos. La aplicación de este texto normativo queda supeditada a la existencia de un incumplimiento de los niveles de pureza, eficacia o seguridad exigibles que ha provocado daños cuando se estaba haciendo un uso correcto de los servicios. A pesar de que en la actualidad la noción de que el artículo 148 del citado texto normativo establece un régimen de responsabilidad objetiva pura ya está asentada, ha habido gran discusión al respecto, pues durante mucho tiempo se pensó que prevalecía el elemento culpabilístico. Donde mayor controversia se ha generado al respecto es en el ámbito sanitario, cuyos servicios quedan expresamente citados en el apartado 2 del artículo 148. La controversia en cuanto a la responsabilidad que puede derivarse de los daños causados con ocasión de la prestación de servicios sanitarios gira en torno a la consolidada afirmación de que la obligación que asumen los profesionales sanitarios es de medios y no de resultados, por lo que se exigirá culpa para imputarles responsabilidad. Por ello, considerar aplicable el artículo 148 TRLGDCU, que recoge un sistema de responsabilidad objetiva, a los servicios sanitarios, supondría contradecir una consolidada jurisprudencia que viene afirmando que en el ámbito sanitario se exige culpa para imputar responsabilidad. Ante esta situación, la Sala 1ª del TS, que en principio se mostró muy reacia a aplicar el TRLGDCU a supuestos de responsabilidad sanitaria, se decantó por resolver el problema diferenciando dos supuestos: uno en el que se hacía responsable al médico como profesional que realiza una actividad científica y para el que se seguiría exigiendo culpa, y otro, en el que se hacía responsable al centro sanitario en el que los profesionales sanitarios realizaban su labor y cuyo régimen de responsabilidad sería objetiva, estableciendo así la novedad. El cambio de la jurisprudencia es fruto de la STS de 1 de julio de , en la que se considera al paciente como un verdadero usuario que ha utilizado los servicios sanitarios y que por ello se encuentra en una posición en la que puede exigir al centro sanitario una indemnización basada inicialmente en criterios objetivos 37. En la actualidad este precepto se aplica por la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo cuando el daño es provocado por cuestiones relacionadas con la organización de la prestación de servicios médicos en el centro sanitario STS (Sala de lo Civil), número 604/1997, de 1 de julio (RJ\1997\5471) 37 GALÁN CORTÉS, J.C. Responsabilidad civil médica, Ed. Aranzadi, Pamplona, 2011, pp Para entender mejor la aplicación del art. 148 TRLGDCU cfr. STS (Sala de lo Civil, Sección 1ª), número 463/2013, de 28 de junio: «[...] la legislación de consumidores únicamente es aplicable en relación con los aspectos organizativos o de prestación de servicios sanitarios, ajenos a la actividad médica propiamente dicha». 19
20 También ha de recalcarse que por mucho que se afirme que el artículo 148 TRLGDCU determina la sumisión de los servicios sanitarios a un sistema de responsabilidad objetivo, el precepto no ha sido utilizado por el Tribunal Supremo para atribuir responsabilidad sin hacer presente de alguna manera la culpa 39 y, en ningún caso se ha aplicado la relación al desenvolvimiento de la actuación médica en sí misma. Debido a toda la discusión acerca de aplicar el régimen de responsabilidad objetiva del TRLGCU a la prestación de servicios sanitarios que ha desembocado en el sistema actual, parece oportuno aludir brevemente a las causas que determinan su aplicación. En primer lugar, al paciente se le ha caracterizado como consumidor 40, puesto que cumple con las condiciones establecidas en el artículo 3 Texto Refundido. En segundo lugar, la otra parte de la relación prestada, es decir, el centro sanitario encaja en la definición otorgada por el artículo 4 del citado texto en cuanto a prestador de servicios o empresario 41 ; a pesar de que, en determinados supuestos es posible asimilar a prestador de servicios al propio médico que los presta, a la actividad propiamente médica desenvuelta por éste no se entiende aplicable este precepto. En conclusión, el artículo 148 TRLGDCU sólo será aplicable a los servicios sanitarios para imputar responsabilidad, que será objetiva, al centro sanitario donde se prestan tales servicios y por cuestiones de organización. así como la STS (Sala de lo Civil, Sección 1ª), número 1227/2007, de 15 de noviembre (RJ\2007\8110). 39 ASUA GONZÁLEZ, C, «Responsabilidad civil médica", en Tratado de responsabilidad civil» dir. Por REGLERO CAMPOS, L.F., Ed. Aranzadi, Pamplona, 2008, pp Artículo 3 TRLGDCU: «[...] son consumidores o usuarios las personas físicas que actúen con un propósito ajeno a su actividad comercial, empresarial, oficio o profesión. Son también consumidores a efectos de esta norma las personas jurídicas y las entidades sin personalidad jurídica que actúen sin ánimo de lucro en un ámbito ajeno a una actividad comercial o empresarial.» 41 Artículo 4 TRLGDCU: «[...] se considera empresario a toda persona física o jurídica, ya sea privada o pública, que actúe directamente o a través de otra persona en su nombre o siguiendo sus instrucciones, con un propósito relacionado con su actividad comercial, empresarial, oficio o profesión.» 20
21 II. SEGUNDA PARTE. ESTUDIO DE LAS WRONGFUL ACTIONS 1.CLASES DE WRONGFUL ACTIONS, SU CONCEPTO Y PRINCIPALES PROBLEMAS QUE SUSCITAN 1.1. Clases Hasta ahora, se ha tratado de establecer un marco general de la responsabilidad civil médica, intentando relacionarla con las acciones objeto de estudio de este trabajo. Ahora nos centramos en el tema del trabajo: las wrongful actions. Las wrongful actions son acciones encaminadas a imputar responsabilidad por haber privado a la madre de la posibilidad de evitar o de terminar el embarazo, y son de tres tipos: wrongful conception, wrongful birth y wrongful life. Teniendo siempre presente que en ninguna de estas acciones se está alegando que fuera el facultativo el que causare la discapacidad al feto 42. Antes de profundizar en su explicación se ha de precisar que sus denominaciones no coinciden en todos los autores 43, vienen del Derecho norteamericano y aunque pueden ser traducidas al castellano (wrongful conception como embarazo injusto, wrongful birth como nacimiento injusto y wrongful life como vida injusta), nuestras traducciones no reflejan todo su contenido, además de que la terminología anglosajona está más aceptada y extendida 44, por lo que como hace la mayoría de sus estudiosos, a lo largo de este trabajo se usará la 42 Alguna de las sentencias estudiadas en este trabajo y en las que se explica detalladamente la noción de estas acciones son las siguientes: SAP de Las Palmas (Sección 5ª), número 41/2005, de 25 de enero (AC\2005\339); SAP de Cádiz (Sección 1ª), de 17 de noviembre de 2002 (AC\2002\1929); SAP de Gerona (Sección 1ª), número 188/2013, de 6 de mayo. (AC\2013\1460); SAP de Albacete (Sección 1ª), número 244/2002, de 30 de octubre (AC\2002\1867). Quiero destacar las Sentencias de la AP de las Islas Baleares (Sección 5ª), número 59/2013, de 15 de febrero (AC\2013\2036); de la AP de Salamanca (Sección 1ª), número 485/2006, de 29 de noviembre (JUR\2007\194526) y la de AP de Tarragona (Sección 1ª), número 411/2008, de 28 de octubre (JUR\2009\78233) en las que se detalla con precisión el significado de las wrongful actions explicando todo lo que estas acciones conllevan. 43 ATAZ LÓPEZ, J. «Las wrongful actions en materia de responsabilidad médica», en La responsabilidad civil por daños causados por servicios defectuosos: estudio de la responsabilidad civil por servicios susceptibles de provocar daños a la salud y seguridad de las personas, Ed. Aranzadi, Pamplona, 2006, pp MARTÍN CASALS, M. «Wrongful conception and wrongful birth cases in Spanish Law: two wrongs in search of a right» in Ulrich MAGNUS / Jaap SPIER, European Tort Law. Liber Amicorum for Helmut Koziol, Peter Lang. Frankfurt a. M., 2000, pp ; MACÍA MORILLO, A. La responsabilidad médica por los diagnósticos preconceptivos y prenatales (Las llamadas acciones de wrongful birth y wrongful life), Tirant lo Blanch, Valencia, 2005, pp
22 denominación comúnmente admitida: wrongful conception, wrongful birth y wrongful life. La aparición de las acciones de wrongful birth y de wrongful life se debe a la disponibilidad de modernas y novedosas técnicas para llevar a cabo diagnósticos prenatales 45, así como por la generalizada legalización del aborto. Se interponen para lograr un resarcimiento económico por la actuación del profesional sanitario, puesto que de no haber sido por su negligencia, los progenitores habrían obtenido la información de los males o defectos que padecían sus descendientes, y habrían podido adoptar una decisión, respecto de la posibilidad de abortar 46. Por su parte, los diagnósticos preconceptivos 47 tienen relevancia en cuanto a las acciones wrongful conception. A) Wrongful conception Las acciones de wrongful conception, hacen alusión a daños producidos por la negligente actuación del médico anteriores a la concepción del feto, y que derivan en el nacimiento de un hijo no deseado. Es decir, se trata de una reclamación de responsabilidad civil consecuencia de una anticoncepción fallida 48. Los progenitores habían tratado de evitar la concepción mediante la esterilización voluntaria, el uso de métodos anticonceptivos o la práctica de un aborto. Lo que ocurre es que estas prácticas sanitarias a las que se someten los progenitores fracasan y nace un niño no deseado, hecho que se pretende que puede ser constitutivo de un daño; puede ser también que 45 ÁNGEL YÁGÜEZ, R. de, «Diagnósticos genéticos prenatales y responsabilidad, Parte I», en Revista de Derecho y Genoma Humano, 1996, Nº 4, pp. 108, pone de manifiesto que el diagnóstico genético prenatal se trata de una de las partes o momentos del llamado consejo genético, que a su vez es el proceso de comunicación que tiene por objeto los problemas humanos relacionados con la existencia, o el riesgo de existencia, de un trastorno genético en una familia. Por otro lado, según GALÁN CORTÉS, el diagnóstico prenatal es el conjunto de procedimientos de que dispone la ciencia médica para diagnosticar un defecto congénito del feto. GALÁN CORTÉS, J.C. Responsabilidad médica y consentimiento informado, Ed. Civitas, Madrid, 2001, pp. 327; o tal y como lo define la Sociedad Española de Ginecología y Osbtetricia, las «acciones dirigidas a descubrir durante el embarazo un defecto congénito, entendiendo éste como toda anomalía del desarrollo morfológico, estructural, funcional o molecular presente al nacer, externa o interna, familiar o esporádica, hereditaria o no, única o múltiple». 46 DOBBS, D.B. The law of torts. St. Paul. Minn, West Group, 2000, pp. 791; MACIA MORILLO, A. «Negligencia médica en el seguimiento del embarazo y responsabilidad por wrongful birth. Comentario a la STS (Sala 1ª) de 24 de octubre de 2008», en Revista Jurídica Universidad Autónoma de Madrid, Nº 18, 2008, pp Los diagnósticos preconceptivos son aquellos que se llevan a cabo antes de concebir al feto y que otorgan información acerca de las enfermedades o malformaciones que un eventual feto puede padecer. 48 ATAZ LÓPEZ, J. «Las wrongful actions en materia de responsabilidad médica» en La responsabilidad civil por daños causados por servicios defectuosos: estudio de la responsabilidad civil por servicios susceptibles de provocar daños a la salud y seguridad de las personas, Ed. Aranzadi, Pamplona, 2006, pp