Source: http://accioncontralatrata.com/2019/05/08/mapa-sobre-la-prostitucion-y-la-trata-en-navarra/
Timestamp: 2020-08-07 20:55:31
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Mapa de la prostitución y la trata en Navarra – Acción Contra la Trata
#metachodemacho+
El proxeneta, de Mabel Lozano.
MenEngage: el compromiso de los hombres
Mapa sobre la prostitución y la trata en Navarra
Autora: Satoko Kojima Hoshino. 24/04/2019
Satoko Kojima. ACCIÓN CONTRA LA TRATA.
Las leyes en torno a la trata y la prostitución
A nivel internacional, la trata de personas fue definida por primera vez en el Protocolo de Palermo[1] en su artículo 3, en el año 2000. En el 2005 se aprueba el Convenio de Varsovia, que define la trata en términos muy similares al Protocolo de Palermo, pero poniendo mayor énfasis en la protección de los derechos de las víctimas. Ambos instrumentos internacionales han sido ratificados por España, adoptando por tanto el Estado español la obligación de incorporar al derecho interno sus contenidos, lo que ha llevado a la modificación del Código Penal[2].
En España, hasta 1995, las leyes franquistas habían tipificado como delito dentro de los llamados delitos contra la honestidad el proxenetismo no coercitivo y coercitivo, el rufianismo y la tercería locativa. El Código Penal fue reformado en ese año, suprimiéndose el proxenetismo no coercitivo, limitándose así a penalizar el proxenetismo coactivo. Respecto a su repercusión en la práctica, Según Rosario Carracedo Bullido, el ajuste del Código Penal a las tesis neoliberales que diferencian una prostitución forzada de otra que no lo es, supuso un incremento vertiginoso de la industria del sexo en España[3]. (La cuestión del libre ejercicio de la prostitución, el consentimiento y la posibilidad de diferenciar entre prostitución forzada y no forzada es uno de los temas más discutidos dentro de las distintas posiciones feministas. Sobre este tema se habla en el punto 16 de este mapa).
La trata comenzó a ser perseguida en el estado español a partir de la Ley Orgánica 11/2003, de 29 septiembre, de medidas concretas en materia de seguridad ciudadana, violencia doméstica e integración social de los extranjeros. Esta ley entiende la trata como un asunto relacionado con el tráfico de personas, incluyendo entre las conductas delictivas la inmigración clandestina para la explotación sexual. Se refiere a la protección de las víctimas cuando especifica el abuso de una situación de superioridad o de la situación de especial vulnerabilidad de la víctima (como la minoría de edad o la discapacidad).
La aprobación en diciembre de 2008 del Plan Integral de Lucha contra la Trata de Seres Humanos con fines de explotación sexual por el Gobierno de España (2009-2012) supuso la inclusión de la trata en la agenda política, lo que llevó a dos grandes reformas. La primera, contenida en la Ley Orgánica 2/2009, de 11 de diciembre de reforma de la Ley de Extranjería, que reforma el texto del artículo 59 e introduce un nuevo precepto, el artículo 59 bis, que permite la posibilidad de exención del decreto de expulsión por estancia irregular en España, y la obtención del permiso de trabajo y residencia en caso de que la mujer fuese declarada como víctima de trata, siempre y cuando colaborase con las autoridades facilitando datos para la investigación penal. Con esta ley se proponía facilitar la denuncia por parte de las víctimas, en un intento por contrarrestar los impedimentos del miedo a ser expulsadas en caso de encontrarse en situación irregular. La segunda reforma legal se hizo con la Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, que reforma el Código Penal. Con esta ley, se crea el Título VII bis, denominado «De la trata de seres humanos», de modo que la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, laboral, de extracción de órganos u otros va a ser castigada de forma autónoma, de acuerdo con el Protocolo de Palermo. Por otro lado, se trata de un delito que no implica exclusivamente a personas extranjeras, sino que abarca todas las formas de trata, nacionales o transnacionales y que pueden estar o no relacionadas con la delincuencia organizada.
A pesar del avance que ha supuesto esta modificación, el hecho de que el número de denuncias sea insignificante en relación con la magnitud del fenómeno, indica la necesidad de poner en marcha mecanismos que actúen en múltiples direcciones (de asistencia, de detección, de sensibilización en la población, de inserción socio-laboral etc) si se quiere actuar realmente sobre la trata de personas.
1: Organización de las Naciones Unidas. Oficina contra la Droga y el Delito. (2004). Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional y sus protocolos. https://www.unodc.org/documents/treaties/UNTOC/Publications/TOC%20Convention/TOCebook-s.pdf
2: Boletín Oficial del Estado. Instrumento de Ratificación del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional, hecho en Nueva York el 15 de noviembre de 2000. Boletín Oficial del Estado núm. núm. 296, de 11 de diciembre de 2003, páginas 44083 a 44089.
3: Carracedo Bullido, Rosario (2006), Por un análisis feminista sobre la prostitución, en Adelina Calvo Salvador, Marta García Lastra y Teresa Susinos Rada (eds.), Mujeres en la periferia. Algunos debates sobre género y exclusión social, Barcelona, Icaria editorial, pp. 57-73
Las leyes en la Comunidad Foral de Navarra sobre violencia de género y protección de las víctimas
Si bien la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género [4] restringe la tipificación como violencia de género a la violencia ejercida en la pareja o ex-pareja, la La Ley foral 14/2015, de 10 de abril, para actuar contra la violencia hacia las mujeres [5] ha sido pionera a nivel nacional en tanto que contempla tanto la trata como la prostitución y la explotación sexual como manifestaciones de la misma.
En el Capítulo II de dicha ley se definen los artículos en los que se especifican los recursos y servicios para la atención y recuperación de las víctimas: derecho a la atención integral que incluyen asistencia psicológica, jurídica, tratamiento médico y medidas para asegurar la subsistencia y asesoramiento en su propio idioma (artículo 39); derecho a ser atendidas en centros que garanticen su seguridad y recuperación (artículo 43.3); y el deber de la Administración de la Comunidad Foral de Navarra de garantizar la asistencia letrada gratuita a toda mujer que sea víctima de violencia de género (artículo 63).
Cabe destacar que en Navarra, de acuerdo con la Ley Foral 8/2013, de 25 de febrero, se reconoce a todas las personas residentes en Navarra el derecho a la asistencia sanitaria gratuita, incluyendo a las personas inmigrantes con independencia de su situación legal [6]. Esto no es extensible a todo el territorio nacional, lo que afecta directamente al acceso a la sanidad de las mujeres en situación de prostitución que generalmente se encuentran sin documentación durante largos períodos.
4: Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Boletín Oficial del Estado núm. 313, de 29/12/2004.
5: Ley Foral 8/2013, de 25 de febrero, de derechos y deberes de las personas en materia de salud en la Comunidad Foral de Navarra. Boletín Oficial del Estado núm. 64, de 15 de marzo de 2013.
6: Ley Foral 14/2015, de 10 de abril, para actuar contra la violencia hacia las mujeres. Boletín Oficial del Estado núm. 107, de 5 de mayo de 2015.
Mujeres en situación de prostitución y trata en Navarra
Según el Foro Navarro de Lucha Contra la Trata de Mujeres y Niñas con Fines de Explotación Sexual, el Instituto Navarro de Igualdad (en adelante INAI), y los distintos organismos y asociaciones, hay entre 700 y 800 mujeres y niñas en situación de prostitución en Navarra[7].
Entre 2006 y 2016 Médicos del Mundo ha atendido en Navarra a un total de 2.715 personas en situación de prostitución[8]. Según el Informe Anual de Seguimiento y Evaluación del Cumplimiento del Acuerdo Interinstitucional para la Coordinación ante la Violencia contra las Mujeres en Navarra (2017), se atendió en los distintos recursos a un total de 52 mujeres víctimas de trata durante ese año, donde más de la mitad de las atenciones se sitúan en la franja de edad 30-39, mientras que un tercio se corresponde con mujeres jóvenes de entre 18 y 29 años. El 31,08% de las mujeres atendidas no tenían documentación[9].
Respecto a la distinción entre víctimas de trata y mujeres en situación de prostitución, según APRAMP (2017) y el Ministerio de Interior, el 90% de las mujeres en situación de prostitución son o han sido víctimas de trata y/o explotación sexual, aunque muchas de ellas no se reconocen como tales[10]. En el informe del INAI (2017), el 56,76% de las mujeres no se reconocía como víctima de trata[11], lo que se debe en gran parte a que las propias víctimas proceden de entornos de gran violencia y discriminación contra las mujeres. Dice Amelia Tiganus en su artículo La revuelta de las putas (2017): «En ningún momento llegué a identificarme como víctima de trata. Primero, porque no sabía qué era la trata. Y segundo, porque tenía una idea equivocada de que la trata no iba conmigo. Hasta me daban pena las mujeres engañadas, obligadas, encadenadas».[12]
Por otro lado, resulta obligatorio señalar la vinculación que existe entre ambas prácticas, ya que el objetivo de la trata es proporcionar mujeres al mercado prostitucional. La trata es la solución lógica a la demanda, que al no poder cubrir las necesidades del consumidor con las mujeres autóctonas, se lanzan a la captación de mujeres y niñas en otros países más desestructurados.
7: Foro Navarro de Lucha Contra la Trata de Mujeres y niñas con Fines de Explotación Sexual (2011). Informe sobre la explotación sexual y trata de mujeres en Navarra: situación y propuesta de intervención. Recuperado de: https://www.navarra.es/NR/rdonlyres/DED308CD-7920-470E-A2AE-351DAE75519A/190189/InformetrataDefinitivo.pdf
8: Médicos del Mundo Navarra (2017). Diagnóstico participativo. La prostitución en Navarra desde un enfoque de género y de los derechos humanos.Recuperado en: http://www.medicosdelmundo.es/blogosfera/navarra/files/2018/07/Diagn%C3%B3stico-Participativo-Prostituci%C3%B3n-Navarra-2017-1.pdf
9: Instituto Navarro para la Igualdad – INAI (2017). Informe Anual de Seguimiento y Evaluación del Cumplimiento del Acuerdo Interinstitucional para la Coordinación ante la Violencia contra las Mujeres en Navarra 2017. Recuperado en: https://www.navarra.es/NR/rdonlyres/1B9C2A33-8880-46EA-BD0B-72C357271A5A/419753/Informe2017definitivo2.pdf
10: APRAMP. (2017). Dossier Esclavas sexuales en España. Trata de mujeres y niñas paraguayas. Propuestas para una cooperación internacional eficaz. Recuperado en: https://apramp.org/download/dosier_esclavas_sexuales_ninas_paraguayas/
11: INAI. (2017). op. cit.
12: Tiganus, Amelia. La revuelta de las putas. Feminicidio.net. Recuperado de: https://feminicidio.net/articulo/la-revuelta-las-putas
Según los informes de la Guardia Civil (2005), más del 90% de las mujeres en situación de prostitución en España son extranjeras[13]. Esto se debe a que los proxenetas no encuentran mujeres autóctonas dispuestas a abastecer el mercado de la explotación sexual en los países desarrollados, lo que hace que acudan al extranjero para la exportación en masa de mujeres en situación de especial precariedad, y así satisfacer la demanda local.
Si en los inicios del sistema prostitucional que existe hoy en día la mayoría de las mujeres captadas procedían de Colombia (año 2000), la exigencia de visado ha modificado las rutas, siendo en la actualidad en su mayoría de Brasil, Paraguay y Rumanía[14]. Aunque los datos van cambiando, según las distintas asociaciones en Navarra, un alto número de mujeres en situación de prostitución y trata proviene de Nigeria, Paraguay, Rumanía, Brasil, China y República Dominicana. Según el informe anual del año 2017 del INAI, 4 de cada 5 atenciones llevadas a cabo durante ese año estaban dirigidas a mujeres nigerianas, es decir, el 80% de las mismas[15].
Por otra parte, de todos los casos atendidos en los recursos de la Comunidad Foral, el 21,62% de las mujeres habían llegado directamente a Pamplona, lo que muestra que Navarra también es un destino para las redes de trata de mujeres con fines de explotación sexual[16].
Todas las investigaciones coinciden en señalar que la decisión de dedicarse a la prostitución es económica[17], y la mayoría de ellas adoptan – o se les adjudica – el papel de las sustentadoras principales de la familia. La prostitución se convierte en un medio para obtener recursos económicos, y supone una estrategia de supervivencia para mujeres que no cuentan con ninguna otra alternativa. Por muy penoso que resulte, dice Beatriz Gimeno (2012), «a veces sus condiciones de origen eran tan malas que no pueden sino mejorar, y es fácil ver que algunas mujeres migrantes están mejor solas y aquí, aunque se dediquen a la prostitución, que en sus países».[18]
13: Guardia Civil. (2005). Informe criminológico. Trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Recuperado de: http://www.lourdesmunozsantamaria.cat/IMG/pdf/InformeTSH2005GC-1.pdf
14: APRAMP. (2017). Op. cit.
15: INAI. (2017). Op. cit.
16: Ibidem.
17: Gimeno, Beatriz, (2012), La prostitución. Aportaciones para un debate abierto, Barcelona: Ediciones Bellaterra; De Miguel, Ana (2012). La prostitución de mujeres, una escuela de desigualdad humana. Revista Europea de Derechos Fundamentales 19 (1): 49-74; Beatriz Gimeno cita a su vez a Pateman (1995), O’Neill (2001), Phoenix (2001) y Sanders (2005).
18: Gimeno, Beatriz. (2012) Op. Cit.
Según el último informe del Foro Navarro de Lucha contra la Trata (2011), en ese año existían en Navarra un total de 37 clubes de prostitución de mujeres: 23 en la zona de Pamplona y Comarca, 3 en la zona norte, 2 en la zona de Estella, 5 en la zona de Tafalla y 5 en la zona de Tudela[19]. Desde entonces han cerrado algunos clubes y aumentado los pisos de prostitución, los cuales gozan de mayor discreción y dificultan su localización tanto a las organizaciones que apoyan a las mujeres, como a la policía.
En los clubes hay dos formas de funcionamiento generalizado. Por un lado, los clubes de plaza, donde las mujeres ejercen la prostitución durante tres semanas seguidas sin descanso, y tienen que pagar una cantidad diaria al proxeneta. Este sistema funciona con una gran rotación, moviendo a las mujeres constantemente de un club a otro para proveer al cliente de nuevos productos, así como para evitar que se creen lazos entre ellas o con los clientes, que puedan poner en marcha sentimientos de empatía y solidaridad. Otro sistema son los clubes en los que el dueño se queda con un porcentaje por cada consumo de prostitución que realizan los hombres[20]. Aunque solo se conocen datos de la mitad de los casos atendidos durante el 2017, según el INAI la deuda que los proxenetas imponen a las mujeres oscila entre los 30.000€ y los 50.000€ en un 25,68% de los casos entrevistados, y entre los 10.000€ y los 30.000€ en un 16,22%[21]. Por otro lado, de acuerdo con las distintas asociaciones en Navarra, el número de pisos va en aumento, puesto que garantizan mayor discreción a proxenetas y clientes, además de dificultar el acceso de la policía o de organizaciones que apoyan a las mujeres en situación de prostitución.
Según cuenta El Músico, ex-proxeneta y ahora activista contra la trata y la prostitución [22], las mujeres son captadas en los distintos países por hombres de confianza, que al mismo tiempo que contactan con las víctimas se encargan de controlar a sus familias (hijos e hijas menores, madre, padre, hermanos y hermanas, etc), que en caso de posible fuga, denuncia, o incumplimiento por parte de la víctima, son utilizadas mediante amenazas de muerte, destrucciones de la propiedad, etc. Las mujeres son engañadas respecto a la cantidad de deuda contraída por el viaje desde el país de captación, deuda que se va incrementando por cada pequeño gasto, multas arbitrarias, controles sanitarios, y cualquier otro motivo a discreción del proxeneta, que les mantiene en una situación de endeudamiento perpetuo. El tiempo medio de uso de estas mujeres es, según El Músico, de unos tres años, más allá de lo cual muchas están deterioradas y son vendidas a clubes de tercera por un coste mínimo.
Muchas de ellas saben a qué vienen, pero no cómo van a tener que llevarlo a cabo. Otras, directamente desconocen la naturaleza real de su supuesto contrato.
«La presión que se ejercía sobre ellas cuando llegaban sin haber sido realmente informadas de lo que habían venido a hacer era brutal. Sus primeras reacciones al saber que tendrían que prostituirse para saldar las deudas era un silencio aterrador, vacío de defensas. Enmudecían durante un buen rato hasta que, acto seguido, entraban en una especie de estado de shock y se quedaban muy quietas, inmóviles, paralizadas. Era como si se muriesen un poco por dentro (…)». (El Músico en El Proxeneta, 2017).[23]
Según datos de las Cortes Generales del año 2007, de acuerdo a la Asociación Nacional de Propietarios de Locales de Alterne ANELA, en el estado español se mueven alrededor de 18.000 millones de euros al año en el negocio de la prostitución, donde los dueños de los prostíbulos obtendrían de media al año 45.000€ por mujer prostituida. En el año 2001 en que se constituye ANELA, ésta representaba a 200 prostíbulos en todo el territorio español[24]. Datos policiales más recientes indican que existen 1500 locales de alterne repartidos por todo el país[25].
19: Foro Navarro de Lucha Contra la Trata de Mujeres y Niñas con Fines de Explotación Sexual. (2011). Op.Cit.; Médicos del Mundo. (2017). Op. Cit
20: Médicos del Mundo Navarra. (2017). Op. Cit.
21: INAI. (2017). Op. Cit.
22: Lozano, Mabel. (2017). El Proxeneta. Paso corto, mala leche. Madrid: Mafalda Entertainment y Atlanta Media.
23: Lozano, Mabel. (2017). El Proxeneta. Barcelona: Editorial Alrevés.
24: APROSERS. (2013). Investigación sobre Prostitución y trata de mujeres. Recuperado en: https://www.fundadeps.org/recursos/documentos/629/Investigacion%20sobre%20prostitucion%20y%20trata%20de%20mujeres%20APROSERS.pdf
25: Hernández, María. (2018). La actividad de la prostitución supone el 0,35% del PIB nacional. El Mundo. Recuperado en: https://www.elmundo.es/espana/2018/09/01/5b8990cb46163f05758b45e2.html
Un putero normal
Hablan los clientes de la prostitución: «Pago por sexo, pero no soy una bestia» [26]. Se trata de una entrevista realizada a Jesús Rodríguez, conocido como el putero de izquierdas. Éste quiere resaltar el valor de declararse abiertamente consumidor de la prostitución, y critica que «la gente es muy hipócrita». Según él, los puteros no siempre encajan en la caricatura de los que pagan porque no consiguen ligar. «Nos ven como personas sin escrúpulos o que carecemos de habilidades sociales». Él es padre de dos hijos, y trabaja en un centro telefónico de atención al cliente. «Eso es un cliché. Somos gente normal». No duda tampoco en comparar el consumo de mujeres con cualquier otra compra. Dice, «hay personas que se dan un capricho al comprar una ropa de marca. Yo destino parte de mi sueldo al placer».
Jesús no cree a activistas como Amelia Tiganus. Ni siquiera su demoledor relato como víctima de trata consigue moverlo de sus convicciones. Repite que las putas a las que frecuenta «dicen ejercer esta actividad por propia voluntad». Y afirma: «Si detectara un caso de trata de personas, lo denunciaría; si no, sería cómplice de un delito. Nunca viví esa situación».
La normalización del consumo de prostitutas es sin duda la clave del éxito del gran negocio de la prostitución, a la que los proxenetas han contribuido activamente mediante asociaciones como ANELA (Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne), dedicada a la implantación en el público de la idea de la prostitución libre, segura y bien retribuida. En 2002 el grupo formado por los principales proxenetas de España, ya pedían que se les incluyera en la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales)[27] para que la prostitución no quedara al margen del fisco y evitar que quede en manos de las mafias. Reclamaban además que se legalizara la prostitución como una actividad laboral normal. Lo rocambolesco de esto se puede comprobar en las confesiones de El Músico (ex-proxeneta y ahora activista contra la prostitución y la trata) que fue uno de los socios fundadores del negocio en España y miembro de ANELA, quien afirma que una de las estrategias para monopolizar el negocio era denunciar por trata a la competencia de forma periódica. De esta manera mantenían ocupada a la UCRIF (Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales), vendían medallas a la administración mientras compraban su tranquilidad, y al mismo tiempo reforzaban la idea de que ellos eran empresarios que daban trabajo a mujeres, a diferencia de otros que eran tratantes asociados al crimen organizado[28].
La posibilidad de considerar la prostitución como un trabajo para dotar a las mujeres de derechos laborales ha sido reclamada por las posiciones regulacionistas del feminismo, para quienes la estigmatización de las mujeres es lo único que realmente la hace diferente respecto de cualquier otra profesión. El abolicionismo ha señalado también la necesidad de luchar contra el estigma, pero subraya que la prostitución es un negocio millonario que responde a una construcción de la sexualidad patriarcal, y que por tanto su uso afianza, legitima e incrementa la desigualdad entre hombres y mujeres, situación que se agravaría si la prostitución llegara a legalizarse.
26: Domínguez, Carolina. (2018). Hablan los clientes de la prostitución: «Pago por sexo, pero no soy una bestia» . El Mundo. Recuperado en: https://www.elmundo.es/papel/historias/2018/06/18/5b225bd546163f17be8b45ad.html
27: Muñoz, Ignasi. (2002). Los clubs de alterne piden entrar en la patronal CEOE. El Periódico de Aragón. Recuperado en: https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/sociedad/clubs-alterne-piden-entrar-patronal-ceoe_27279.html
28: Lozano, Mabel. (2017). El Proxeneta. Barcelona: Editorial Alrevés.
Prostitución, patriarcado, capitalismo, neoliberalismo y cultura de la prostitución. Ganancias simbólicas, además de las materiales
Rosa Cobo (2017) en su libro La prostitución en el corazón del capitalismo, hace un análisis de la industria del sexo como producto de la reorganización de la economía mundial entre los setenta y los ochenta, y la reestructuración de las sociedades patriarcales contemporáneas. Según esta autora, la consideración de la sexualidad de las mujeres como mercancía es una conquista fundamental del capitalismo global, ya que se alimenta de la mercantilización de todo lo existente, incluidos los cuerpos, bajo el principio de que todo puede ser comprado, «de que los deseos pueden convertirse en derechos si se tienen recursos suficientes para pagarlos» (Cobo, 2017).[29]
Según la autora, la legitimación de la prostitución se ha sustentado históricamente en tres sistemas de dominio que son el patriarcal, el neoliberal y el racial/cultural, donde la naturalización de la mujer ha sido una constante. Desde esta concepción se ha registrado la prostitución dentro de lo natural, lo inevitable e inmutable, frente a otros asuntos como las guerras, que se consideran fenómenos sociales, y por tanto modificables y producto de la responsabilidad humana. Desde posiciones como esta se ha dicho por ejemplo que la prostitución es el oficio más viejo del mundo.
Dice Rosa Cobo (2016),
«Uno de los subtextos del imaginario de la prostitución sugiere que está profundamente anclada en algún oscuro lugar de la naturaleza humana. Y éste es, desde luego, uno de los problemas que obstaculizan una posición crítica frente a la prostitución, pues con esos argumentos se coloca a esta práctica social en el orden de lo pre-político. En efecto, si el fundamento de esta práctica social está en la naturaleza, entonces difícilmente podrá ser definida como una institución y, por tanto, interpelada socialmente»[30].
Esta idea se encuentra en la base del patriarcado, donde la mujer siempre ha sido naturalizada (como ser emotivo, irracional, sujeto a la biología y no al raciocinio) para justificar el dominio del hombre en todas las esferas. Frente a algunas posiciones que han defendido la prostitución como un medio de empoderamiento, para Rosa Cobo la prostitución es ese lugar donde se produce la potenciación y el rearme ideológico y material del patriarcado en virtud de: la puesta a disposición del consumidor de un espacio donde se puede «desarrollar sin cortapisas la masculinidad más patriarcal, es decir, el dominio, el abuso y la indiferencia emocional» (Cobo, 2017); la conversión de las mujeres en seres exclusivamente sexuales; y los efectos socializadores para los chicos y las chicas a través de todo lo que implica la industria del sexo, reforzando roles y estereotipos masculinos y femeninos desigualitarios.[31]
Desde posiciones afines señala Beatriz Gimeno (2012), que el que los hombres compren sexo a las mujeres es una de las acciones concretas que sirven para reforzar y legitimar el orden patriarcal, y que además lo retroalimenta en su base ideológica en virtud de la obtención de una plusvalía de género, esto es, un plus de masculinidad, poder y conciencia del mismo[32]. Así, las ganancias materiales del sistema prostitucional solo pueden sostenerse debido a las ganancias simbólicas que conlleva, ya que solo la socialización en la normalización de una cultura de la prostitución puede garantizar que sigan existiendo consumidores, y que la gran industria del sexo pueda seguir creciendo.
29: Cobo, R. (2017), La prostitución en el corazón del capitalismo, Madrid: La Catarata.
30: Cobo, R. (2016). Un ensayo sociológico sobre la prostitución. Política y Sociedad. 53(3).
31: Cobo, R. (2017). Op. Cit.
32: Gimeno, Beatriz.(2012). Op. Cit.
Según UNODC (2010) España es el primer país en Europa en consumo de prostitución, y el tercero en el mundo, solamente por detrás de Puerto Rico y Tailandia.[33]
En el Informe de la Ponencia de las Cortes Generales sobre trata y prostitución en España, de 13 de marzo de 2007, se dice que «La prostitución tiene un fuerte componente diferencial de género porque los demandantes son mayoritariamente varones, un total de 99,7 % (…) y las personas en situación de prostitución son mayoritariamente mujeres con graves problemas económicos».[34]
Por otra parte, en la Encuesta Nacional de Salud Sexual de 2009 (CIS) el 4,6% de los hombres afirmó haber pagado por sexo en los últimos 12 meses, mientras que sólo el 0,1% de las mujeres lo había hecho. Según la Encuesta Nacional sobre Salud y Hábitos Sexuales del INE en, 2003 un 27,3% de los hombres afirmaron haber pagado alguna vez por mantener relaciones sexuales, mientras que según el informe de Naciones Unidas (2012) lo hizo un 39%.[35]
Para tener una idea del consumo a nivel nacional, según datos de las Cortes Generales del año 2007, de acuerdo a la Asociación Nacional de Propietarios de Locales de Alterne ANELA, en el Estado español se mueven alrededor de 18.000 millones de euros al año en el negocio de la prostitución, donde los dueños de los prostíbulos obtendrían de media al año 45.000€ por mujer prostituida. En el año 2001 en que se constituyó ANELA, ésta representaba a 200 prostíbulos en todo el territorio español[36]. España cuenta además con el club de alterne más grande de Europa, inaugurado en 2010 en la localidad de La Jonquera (Girona), con capacidad para 160 mujeres, y cuyo dueño está imputado por trata de mujeres brasileñas para la explotación sexual.[37]
33: Acción Contra la Trata. (2016). Guía sobre La trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. Recuperado de: http://accioncontralatrata.com/recursos-act/
34: Cortes Generales. (2007). Ponencia para elaborar un dictamen informativo sobre la situación actual de la prostitución en nuestro país. Boletín Oficial de las Cortes Generales núm. 367. Recuperado en: http://www.congreso.es/public_oficiales/L8/CORT/BOCG/A/CG_A367.PDF
35: APROSERS. (2013). Op. Cit.
36: Ibidem.
37: Ibidem; López Frías, David (2018). La Jonquera, el gran burdel francés en suelo español: una prostituta por cada 10 habitantes. El Español. Recuperado en: https://www.elespanol.com/reportajes/20180107/jonquera-burdel-frances-suelo-espanol-prostituta-habitantes/275222929_0.html
¿Por qué se llega a la prostitución y la trata?. Causas
Según las entrevistas realizadas en Navarra, la mayoría de las mujeres en situación de prostitución proviene de familias numerosas con un nivel económico desfavorable. Destaca la complejidad socio-familiar, como violencia de género, ausencia de progenitores, violaciones en la familia, precariedad, etc. A menudo éstas optan por migrar debido a la precariedad económica en su país de origen, y al hecho de que toman o, se les adjudica, el papel de sustentadoras de la familia, de modo que no sólo deben mantenerse en el lugar de destino, sino que además envían dinero mensualmente a sus países[38]. La falta de oportunidades es una de las grandes trabas. Entre las mujeres nigerianas, el nivel educativo es generalmente muy bajo, incluidas mujeres con niveles mínimos de alfabetización. Esto se debe a situaciones de pobreza y al coste que supone la educación en Nigeria, por lo que las familias prefieren enviar a los hijos a estudiar, antes que a sus hijas.[39]
En Navarra, el 85% de las mujeres atendidas en el 2017 eran nigerianas[40]. El hecho de que Nigeria sea el principal país de origen de las mujeres africanas víctimas de trata con fines de explotación sexual se debe al nivel de violencia, corrupción y a la existencia de una gran red de delincuencia organizada en este país. El tratante es, a menudo, un pariente o amigo, es decir, alguien con vínculos con la familia, o es alguien conocido dentro de la comunidad local, que se beneficia de la captación y la trata.[41]
Dice El Músico en El Proxeneta (2017), «Ninguna mujer nace para puta. Eso es así. Simplemente nacen rodeadas de unas circunstancias. Que vienen con hijos, las más pobres… A ésas son a las que hay que buscar. Y si tú vas a uno de esos países de captación buscando ese perfil… pues tienes todas las que tú quieras».[42] El ex-proxeneta, alias El Músico es actualmente un activista contra la trata y la prostitución, y confidente policial.
Si bien uno de los mitos más arraigados en la población sostenía que las prostitutas son mujeres fundamentalmente lujuriosas que caen en esta vida por su inclinación al vicio, todas las investigaciones coinciden en señalar que la decisión de dedicarse a la prostitución es económica[43]. La prostitución se convierte en un medio para obtener recursos económicos, y supone una estrategia de supervivencia para muchas mujeres que no cuentan con ninguna otra alternativa. Por muy penoso que resulte, «a veces sus condiciones de origen eran tan malas que no pueden sino mejorar, y es fácil ver que algunas mujeres migrantes están mejor solas y aquí, aunque se dediquen a la prostitución, que en sus países» (Gimeno, 2012).[44]
38: Médicos del Mundo Navarra. (2017). Op. Cit.
39: Movimiento por la Paz – MPDL. (2018). La trata de mujeres hoy: mujeres nigerianas víctimas de trata en España. Recuperado en: http://www.mpdl.org/noticias/global/derechos-humanos/informe-trata-mujeres-hoy-mujeres-nigerianas-victimas-trata-espana#sthash.ZgBfalCS.dpbs
40: INAI. (2017). Op. Cit.
41: Movimiento por la Paz – MPDL. (2018). Op. Cit.
42: Lozano, Mabel. (2017). Op. Cit.
43: Gimeno, Beatriz. (2012) Op. Cit.; De Miguel, Ana. (2012). Op. Cit.; Médicos del Mundo Navarra. (2017). Op. Cit.; Cobo, Rosa. (2017). Op. Cit.; APROSERS. (2013). Op. Cit. Entre otros.
44: Gimeno, Beatriz. (2012)Op. Cit.;
En los testimonios de las víctimas de trata y prostitución en Navarra, destaca la violencia y las prácticas abusivas que deben soportar estas mujeres. Entre ellas: violaciones sin preservativo y violencia («que un tío te coja del cuello, que te intente por detrás o hacerlo sin goma es violación»); falta de seguridad en las habitaciones («…y también tengo miedo, o sea, si estás allí en la habitación la música va muy fuerte, estás allá que ni dios te escucha…»); falta de libertad de movimiento («en los clubs los dueños no te dan día libre. Si te vas te descuentan 80 euracos»); consumo de drogas («era más fácil estar ahí aguantando colocada que sin nada»); o secuelas psicológicas, como ansiedad y depresión.[45]
En cuanto a las mujeres nigerianas, éstas no solamente son maltratadas en el lugar de destino, sino que el propio proceso migratorio es a menudo absolutamente traumático, ya que durante el viaje a Europa son prostituidas en Marruecos o Libia para pagar parte del viaje, sufren violaciones y embarazos como resultado de las mismas, muerte de compañeras de viaje, etc.[46]
Una vez que tratan de abandonar la prostitución, son múltiples las trabas que se encuentran por el camino. Algunas mujeres mencionan la obligatoriedad, para recibir la ayuda pertinente por el abandono del ejercicio de la prostitución, de entregar un documento, en el cual figura expresamente «…en un cuadro grande, como para llamar la atención»[47] la causa de la concesión de dicha ayuda: ser ex-prostituta, con el estigma social que esto lleva aparejado.
En el Anexo al Protocolo común para la actuación sanitaria ante la violencia de género en el Sistema Nacional de Salud [48] se indican como consecuencias de la prostitución y la trata, trastornos como: depresión, ansiedad y estrés agudo, trastorno por estrés postraumático, trastornos de la conducta alimentaria (bulimia, anorexia) o de fobia al propio cuerpo, intento de suicidio, autolesiones, fobias y ataques de pánico, abuso de alcohol, drogas y psicofármacos, síndrome de adaptación psicológica a la violencia, disociación, pérdida del deseo sexual, trastornos menstruales, enfermedades de transmisión sexual incluida la infección por VIH, hepatitis B y C, embarazo de alto riesgo, mayor mortalidad materna y aborto, entre otros.
45: Médicos del Mundo Navarra. (2017). Op. Cit.
46: Movimiento por la Paz – MPDL. (2018). Op. Cit.
47: Médicos del Mundo Navarra. (2017). Op. Cit.
48: Comisión contra la Violencia de Género del Consejo Interterritorial del SNS. (2017). Actuación sanitaria frente a la trata con fines de explotación sexual.Anexo al protocolo común para la actuación sanitaria ante la violencia de género en el sistema nacional de salud. Recuperado en: https://www.mscbs.gob.es/organizacion/sns/plancalidadsns/pdf/equidad/anexo_trata_al_protocolo_comun_vg_sns_27nov2017_entregado_en_papel_reunion_comisionvg_28nov2017.pdf
Intervenciones desde las ONG y las asociaciones. La lucha contra la trata y la prostitución
El Protocolo de Palermo señala la demanda como una de las causas del fenómeno de la trata, y solicita a los Estados parte que adopten las medidas necesarias para desincentivar el consumo. En la misma línea, el Convenio de Varsovia [49], define en su artículo 6 que las Partes deberán adoptar o reforzar medidas legales, administrativas, educativas, sociales, culturales o de otro tipo, incluyendo investigaciones sobre las mejores prácticas, métodos y estrategias, medidas para que tanto los medios de comunicación como la sociedad tomen consciencia de su responsabilidad identificando la demanda como una de las causas profundas de la trata, campañas informativas, o medidas preventivas que incluyan programas educativos destinados a niñas y niños durante su escolaridad.
Siguiendo estas directrices, en Navarra se han venido haciendo diversos esfuerzos para luchar contra la trata de personas. Este trabajo ha cristalizado en el establecimiento en 2011 del Foro Navarro de Lucha contra la Trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual [50], integrado por Administraciones Públicas y organizaciones no gubernamentales que pueden intervenir ante posibles situaciones de trata. Las cuatro tareas asignadas a este foro son: la creación de un grupo de trabajo técnico, liderado por el Instituto Navarro para la Igualdad; la elaboración de un diagnóstico sobre la realidad de las mujeres en situación de explotación sexual y de trata; el análisis comparativo de la situación de la Comunidad Foral respecto de otras comunidades; y la de generar vías de comunicación entre las entidades públicas y las organizaciones no gubernamentales.
En los últimos años, se ha publicado desde este Foro el Protocolo de coordinación y actuación con mujeres y niñas víctimas de trata con fines de explotación sexual 2016 [51], con la finalidad de establecer pautas de actuación para la detección, identificación, atención y protección de las víctimas; y el Informe sobre la explotación sexual y trata de mujeres en Navarra: situación y plan de actuación 2017 [52]; desde Médicos del Mundo Navarra (2017) el Diagnóstico participativo. La prostitución en Navarra desde un enfoque de género y de los derechos humanos [53]; desde Acción Contra la Trata (2016) la Guía sobre La trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual [54]entre otros.
Las entidades sociales en Navarra han venido haciendo diversas actuaciones, como visitas sociosanitarias a los clubes, sesiones de formación en prevención de violencia de género, talleres de salud sexual y reproductiva, acogida y acompañamiento, programas de pisos de acogida, atención psicológica, clases de español y atención primaria, actividades de sensibilización sobre prostitución y trata dirigidos a la población en general, entre otros.
49: Consejo de Europa. (2005).Convenio del Consejo de Europa sobre la lucha contra la trata de seres humanos. Serie de los Tratados del Consejo de Europanúm. 197. Recuperado en: https://www.mscbs.gob.es/ssi/igualdadOportunidades/internacional/consejoeu2/doc/ConveniodeConsejoEuropaTrata.pdf
50: Foro Navarro de Lucha contra la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. (2011). Op. Cit.
51: Instituto Navarro para la Igualdad. INAI. (2016). Protocolo de coordinación y actuación con mujeres y niñas víctimas de trata con fines de explotación sexual. Recuperado en: https://www.navarra.es/NR/rdonlyres/8346E44F-1C60-4850-AAC8-
52: Instituto Navarro para la Igualdad INAI (2017). Informe Anual de Seguimiento y Evaluación del Cumplimiento del Acuerdo Interinstitucional para la Coordinación ante la Violencia contra las Mujeres en Navarra 2017. Recuperado en: https://www.navarra.es/NR/rdonlyres/1B9C2A33-8880-46EA-BD0B-72C357271A5A/419753/Informe2017definitivo2.pdf
53: Médicos del Mundo Navarra. (2017). Op. Cit.
54: Acción Contra la Trata.Op. Cit.
Exclusión social y el círculo perverso de la prostitución
Según Joan Subirats (2004), Catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Barcelona, la exclusión social es:
«una situación concreta, resultado de un proceso creciente de desconexión, de pérdida de vínculos personales sociales, que hacen que le sea muy difícil a una persona (…) el acceso a las oportunidades y recursos de que dispone la sociedad. Un conjunto de factores, de combinaciones y solapamientos de causas, de pequeños y grandes fracasos, de conflictos y carencias que han podido conducir a ello»[55].
Según fuentes expertas, la exclusión social implica tres elementos: la falta relativa de recursos sociales y materiales para cubrir las necesidades básicas; la inestabilidad o desaparición del conjunto de relaciones sociales; y por último la precarización del trabajo.
Entre algunas consecuencias de la trata y la prostitución están el aislamiento social y la limitación en el establecimiento de las relaciones sociales, así como incapacidad de comunicación debido al desconocimiento del idioma, falta de oportunidades, el miedo al estigma o la situación administrativa irregular, etc. Por otra parte, estas consecuencias son exacerbadas por la constante movilidad geográfica habitual entre distintos clubes y pisos. Esto hace que salir del sistema prostitucional resulte tremendamente difícil, y que una vez fuera de él, mantenerse a flote y formar parte de una sociedad – que les estigmatiza, o en el mejor de los casos desconoce la realidad de la trata y la prostitución – , sea una tarea ardua. La exclusión social es una de las consecuencias más graves del sistema prostitucional, que hace que muchas mujeres se vean en la obligación de volver a la prostitución, a pesar de sus intentos por salir de ella.
La exclusión social y la feminización de la pobreza son dos factores en constante retroalimentación, ya que el propio funcionamiento del Estado del Bienestar hace que las mujeres tengan una capacidad contributiva inferior a la de los hombres, lo que a su vez revierte en un menor aprovechamiento del sistema por parte del colectivo, perpetuando su empobrecimiento.
55: Subirats, Joan (2004). Pobreza y exclusión social: Un análisis de la realidad española y europea. Barcelona: Fundación “La Caixa”. Fuente: Obra Social La Caixa.
¿Por qué no abandonan? ¿Por qué no denuncian? ¿Por qué no se cierran burdeles?
Uno de los factores que hace que las mujeres queden atrapadas durante largos años (algunas 10 años) en el sistema prostitucional es la deuda que contraen al ser traídas a España. Aunque solo se conocen datos de la mitad de los casos atendidos durante el 2017, según el INAI (2017), la deuda de las mujeres en Navarra oscila entre los 30.000€ y los 50.000€ en un 25,68% de los casos entrevistados, y entre los 10.000€ y los 30.000€ en un 16,22% [56]. Estas cantidades, y el hecho de que las deudas continúan creciendo ante múltiples excusas y supuestos favores por parte de los proxenetas, hace que las mujeres tratadas necesiten muchos años para poder saldarla en caso de que lleguen a hacerlo.
En el caso de las mujeres nigerianas, la deuda es generalmente más alta que para mujeres de otras procedencias. Ésta incluye inicialmente los gastos de viaje y documentación, y aumenta gradualmente para cubrir los gastos de comida y alojamiento. También se incrementa en casos de mal comportamiento, o por múltiples causas arbitrarias. En muchos casos, las mujeres tratadas desconocen la cantidad real de la deuda, y los tratantes aprovechan la diferencia entre nairas (la moneda nigeriana) y euros. Las mujeres nigerianas a menudo realizan un juramento inicial en un ritual conocido como vudú o juju, que supone un contrato entre la mujer y el tratante, donde se hace uso de partes del cuerpo humano (como pelo, uñas, sangre menstrual, etc.), que permanece bajo la custodia del tratante. Este paquete se utiliza después como mecanismo de control de la mujer, a la que se amenaza con diversas desgracias tanto para ella como para sus familiares, como enfermedades, locura o muerte en caso de que incumpliera su acuerdo o quisiera denunciar a alguien relacionado con este supuesto contrato.[57]
La situación de indefensión debida a su situación administrativa irregular, la deuda contraída, el desconocimiento y el miedo hace que pasen muchos años antes de que estas mujeres entren en contacto con algún servicio de atención. De las mujeres atendidas en la Comunidad Foral en 2017, algo más de la mitad se llevaron a cabo con mujeres que llevaban menos de 3 años en el sistema prostitucional, un 25,67% llevaban entre 4 y 10 años, y un 10,81% más de 10. De ellas, el 75,68% rechazaban denunciar su situación, el 18,92% llegaban a denunciar, y un 5% no daban una respuesta.[58]
En muchos casos el daño psicológico que sufren las víctimas puede desembocar en el llamado síndrome de adaptación paradójica a la violencia[59] , lo que les lleva a desarrollar una gran tolerancia y normalización de ésta, llegando a aceptar la situación y responsabilizándose a sí mismas de su situación.
Las mujeres entrevistadas por Médicos del Mundo Navarra (2017) denuncian además haber sufrido un trato abusivo por parte de algunos agentes de la policía durante los registros de los clubes, como tocamientos, violencia sexual y requerimientos para realizar un servicio sexual sin pagar. Esto, junto con el miedo debido a su situación irregular, infunde una gran desconfianza hacia las autoridades. También los tratantes alimentan ese miedo a la policía, a los servicios sociales o a las entidades. Dice una de ellas «¿De quién nos podemos fiar? Ni tan siquiera de la policía».[60]
Respecto a por qué no se denuncia, el Músico es tajante: las mujeres no denuncian por miedo[61]. Las amenazas a las familias que quedan bajo el control de los captadores en el país de origen, la violencia física y psicológica, y la propia culpa y estigmatización de las mujeres son armas poderosas que impiden que estas mujeres hablen. A esto se le suma la complicidad de las autoridades y de los consumidores que los proxenetas compran mediante sobornos, chivatazos a la policía, patrocinio de equipos de fútbol y financiación de foros en internet que difunden una imagen positiva de la prostitución.
Dice éste:
«cuando la gente se pregunta por qué los judíos no se rebelaron contra los nazis a pesar de las vejaciones, la violencia extrema, las crueldades y los asesinatos, siempre les digo que en los clubes está la respuesta. Si a una persona le robas sus ilusiones, su futuro, su dignidad, la dejas sin esperanza, sin motivación, la vacías de emociones, y la conviertes en un muerto viviente. (…) Los nazis conducían a los judíos a las cámaras de gas, nosotros llevábamos a las mujeres al salón» (El Proxeneta, 2017).[62]
56: INAI. (2017). Op. Cit.
57: Movimiento por la Paz – MPDL. (2018). Op. Cit.
58: INAI. (2017). Op. Cit.
59: Comisión contra la Violencia de Género del Consejo Interterritorial del SNS. (2017). Op. Cit.
60: Médicos del Mundo Navarra. (2017). Op. Cit.
61: Lozano, Mabel. (2017). Op. Cit.
62: Ibidem.
Las voces de las otras
El informe-diagnóstico de Médicos del Mundo Navarra (2017) fue elaborado con la participación de siete mujeres, todas ellas víctimas de trata y prostitución en Navarra. En él se recoge sus testimonios, entre otros, sobre:
Su experiencia en la prostitución:
«Horrible, asqueroso, es una cosa que yo no sé bien describir, porque me daba asco de mi propio cuerpo, ¿no?. Estar con una persona por dinero, una persona que tú no conoces, (…) lo primero era un señor mayor y no sé, es horrible yo me sentía sucia (…) atendía a un cliente y salir corriendo para meterme en la ducha. Me duchaba 10, si tuviera 10 clientes me duchaba 10 veces al día, porque asco».
Sobre la necesidad de mentalizarse para poder sobrellevarlo:
«Y así por las noches también pienso… que tengo que dejarlo (…), nada he dicho mira he hecho tantas cosas para seguir adelante, éste también es un trabajo, solo tengo que cuidar mi cuerpo para no pillar una enfermedad (…). Solo cuidar de mí misma y ya está, no hay más, solo es un trabajo».
Sobre su situación de constante movilidad: «Estuve en Austria, en Noruega, en Suecia, en Holanda, en Bélgica estuve como 8 veces (…) ».
Sobre la falta de seguridad: «Pero yo no soy de pelear, no me sé pelear, y también tengo miedo, o sea, si estás ahí en la habitación, la música va muy fuerte, estás allá que ni dios te escucha (…)».
Los testimonios pueden leerse en el Diagnóstico participativo. La prostitución en Navarra desde un enfoque de género y de los derechos humanos. [63]
63: Médicos del Mundo Navarra. (2017). Op. Cit.
Según el informe de UNODC– United Nations Office on Drugs and Crime (2018)[64] llevado a cabo mediante la comparativa de informes de 142 países, en 2016 se registró el mayor número de víctimas de trata de personas de los últimos 13 años. Esto puede deberse, según la entidad, tanto al crecimiento del delito como a una mejora en la capacidad de detección de la trata en los distintos países, lo que implica que el menor número de registros significa a menudo una menor concienciación en el país en cuestión y por tanto una mayor impunidad para este delito.
Las mujeres y las niñas siguen siendo el principal objetivo de las organizaciones criminales dedicadas a todo tipo de trata, donde casi el 75% de las víctimas de trata son mujeres. El 35% de las víctimas captadas para la explotación laboral son mujeres y niñas, mientras que más del 50% son varones.
Fuente: UNODC (2018).
La explotación sexual sigue siendo la forma mayoritaria del delito de trata en el mundo, donde entre las mujeres víctimas de trata de personas, el 83% son víctimas de explotación sexual (frente al 10% de los varones). Entre las niñas, el 72% de las víctimas de trata son captadas para la explotación sexual, mientras que el 21% son víctimas de trabajos forzados.
FFuente: UNODC (2018).
64: UNODC – United Nations Office on Drugs and Crime(2018). Global report on trafficking in persons. Recuperado en: https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/glotip/2018/GLOTiP_2018_BOOK_web_small.pdf
«¿Qué hay de malo si ellas quieren ejercer?». La cuestión del consentimiento y la libertad en la prostitución
Gran parte de la población civil, incluyendo a los consumidores, parecen aceptar sin mayor problema la idea de la prostitución como una elección tan libre como cualquier otra. Todos hemos oído a alguien decir «lo hacen porque quieren», o «prefieren prostituirse antes que ganar 800€ al mes limpiando portales». La existencia o no del consentimiento, es decir, del libre ejercicio en la prostitución, ha sido tradicionalmente uno de los puntos de mayor confrontación entre las posturas abolicionista y regulacionista. Desde el sector antiprostitución, se ha considerado la prostitución como un asunto de desigualdad de género, es decir, como producto de una construcción cultural de la sexualidad basada en la desigualdad entre hombres y mujeres, – la sexualidad patriarcal-, y como una forma de violencia de género. Este sector ha tomado como referente el modelo sueco, cuya ley no considera a la mujer que se prostituye como delincuente y penaliza únicamente al cliente. El sector regulacionista también se refiere a la prostitución como un producto de la desigualdad, aunque su discurso aboga más por la consideración de la prostitución como un trabajo y afirma que lo que hace que la prostitución sea denigrante es el estigma que lleva aparejado. El estigma se convierte en un poder pedagógico que separa a las mujeres consideradas virtuosas de las que no lo son, funcionando como un mecanismo de control de la sexualidad femenina. Según Gimeno (2012), aunque actualmente las feministas pro-prostitución ya no son tan partidarias de decir que la prostitución es como cualquier otro trabajo, -reconociendo que es imposible desligar la prostitución del sentido particular que da una cultura al sexo y de su capacidad para definir estereotipos-, el regulacionismo defiende que la prostitución es una elección como otra cualquiera[65]. Muchas feministas que se consideran más progresistas han adoptado esta visión, pero también los proxenetas, que a través de asociaciones como ANELA han tratado de vender al público la idea de una prostitución libre, segura e incluso emancipadora.
Sin embargo, según esta autora, basar la legitimidad de la prostitución en la existencia del consentimiento desvirtúa el debate al mismo tiempo que resulta profundamente clasista ya que el discurso puede deslizarse hacia una idea de que el consentimiento y la capacidad de decisión es posible en las prostitutas blancas, de clase media y europeas, mientras que se les niega a las inmigrantes pobres. Beatriz Gimeno, ella misma abolicionista, adopta una visión crítica respecto a este debate, puesto que señala como una de las flaquezas de muchas abolicionistas el negarse de forma radical a diferenciar entre prostitución voluntaria y forzada, lo que dificulta la lucha eficaz contra esta última. Para esta autora, reconocer que algunas prostitutas que trabajan autónomamente logran un alto grado de control no implica aceptar automáticamente que la prostitución es emancipadora para ellas. Por ello, se centra en la idea de que la prostitución implica una desigualdad estructural, independientemente del consentimiento y de si una mujer se sitúa en posición de dominación o de sumisión en el momento concreto de la transacción. En cualquier caso, aludir a la elección para justificar una desigualdad estructural implica una idea tramposa, ya que las mujeres pueden elegir ser prostitutas de la misma manera que eligen trabajos mal pagados o degradantes. Y la única manera de que dejen de elegir esos trabajos es que éstos dejen de existir.
En la misma línea, dice Ana de Miguel (2012) que trasladar el debate de la prostitución a la cuestión del consentimiento invisibiliza la parte fundamental sobre la que se asienta la institución de la prostitución, es decir, el hombre que demanda que su deseo sexual sea satisfecho y la existencia de una determinada ideología que normaliza este hecho, la ideología de la prostitución. Éste evita que se focalice sobre preguntas fundamentales como:
«¿Por qué la mayor parte de las personas destinadas al mercado de prostitución son mujeres y no son hombres? ¿Por qué tantos hombres aceptan con normalidad que haya cuerpos de mujeres que se observan, se calibran y finalmente se paga para disponer ellos? ¿Cómo es posible que los hombres obtengan placer de personas que se encuentran en una situación de clara inferioridad y que, en general, sólo sienten indiferencia o asco por ellos?» (De Miguel, 2012).[66]
Beatriz Gimeno (2012) señala que la mayoría de la gente no especialista en el tema se declara regulacionista, esto es, a favor de la legalización de la prostitución, y que el abolicionismo se encuentra con grandes dificultades para ganar el debate social debido entre otras cosas a: los sectores económicos muy poderosos que hacen lobby, – se trata a fin de cuentas, de un negocio millonario -; a que buena parte de mujeres que se consideran progresistas han relacionado el abolicionismo con lo conservador, puritano y antisexual; y a que una parte de la derecha se ha declarado antiprostitución desde posiciones fuertemente católicas. Así el regulacionismo parece más realista, – quién no ha oído aquello de «la prostitución nunca va a desaparecer», y el abolicionismo, más utópico. Ser regulacionista también es visto como prosexo, y más alternativo, cuando en realidad se trata de la postura que a quien más respalda es a los grandes empresarios de la industria del sexo, y que resulta más coherente con el sistema capitalista neoliberal. «Ocultar esto y conseguir que esta postura parezca progresista es su verdadero éxito»[67]. Esto explica cómo en el regulacionismo pueden encontrarse juntas posiciones tan distintas como las propias de ultraliberales y antisistema.
En España, el debate desde los distintos partidos políticos sigue abierto desde posiciones divergentes. Al igual que Izquierda Unida, el PSOE se ha declarado abolicionista, presentando en diciembre de 2018 una proposición no de ley para abolir la prostitución y para que se apruebe una ley integral de lucha contra la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. Ciudadanos se ha manifestado a favor de la legalización de la prostitución, junto con los vientres de alquiler, bajo el concepto del feminismo liberal [68]. El PP rechaza la regulación desde una posición conservadora, y Podemos no ha adoptado de momento una posición oficial[69]. La iniciativa del gobierno de Sánchez fue aprobada por el Congreso en febrero de 2019, con 231 votos a favor (PP, PSOE e IU), y la abstención de Podemos, Ciudadanos y PNV.[70]
En la Comunidad Foral de Navarra, entidades como Médicos del Mundo y la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres – EHULEAK se declaran abolicionistas. Respecto a los partidos, Izquierda-Eskerra y PSN son abolicionistas, mientras que en Podemos las posturas todavía son divergentes.
66: Gimeno, Beatriz. Op. Cit.
67: De Miguel, Ana (2012). Op. Cit.
68: Moraga, Carmen. (2018). Arrimadas propone regular la prostitución y los vientres de alquiler y los sitúa como ejemplos del feminismo liberal. El Diario. Recuperado en: https://www.eldiario.es/politica/Albert_Rivera-Ines_Arrimadas-Ciudadanos-decalogo_feminista-8M_0_873862670.html
69: Castro, Natalia. (2018). Abolición o legalización: ¿Qué opinan los partidos sobre la prostitución? El Plural. Recuperado en: https://www.elplural.com/politica/prostitucion-que-opinan-los-partidos-abolicion-legalizacion_205216102
70: El Diario.es. (2018) El Congreso aprueba la propuesta del PSOE para abolir la prostitución, aunque con críticas por la forma y el contenido. (2019). El Diario.es. Recuperado en: https://www.eldiario.es/politica/Congreso-aprueba-propuesta-PSOE-prostitucion_0_869664155.html
¿Por qué la prostitución aumenta la desigualdad?
La definición de la trata de personas para la explotación sexual como una forma de violencia de género en el Protocolo de Palermo fue un paso decisivo en la comprensión del fenómeno de la prostitución, ya que por primera vez se la situaba dentro del contexto de una cultura que fomenta la desigualdad y la violencia. Esto permitía contextualizar el fenómeno dentro de un complejo entramado de creencias, ideologías, mecanismos de socialización y factores económicos, y poner el foco, al mismo tiempo, en la otra cara del fenómeno: el consumidor de prostitución.
Dice Beatriz Gimeno (2012), «no es el sexo en abstracto lo que hace que comprarlo sea un comportamiento no ético desde un punto de vista feminista, sino que lo es insertarse y ser cómplice de una institución destinada a mantener la desigualdad, y que a su vez se nutre de ella». [71] La sexualidad no puede entenderse como una mera necesidad orgánica que los seres se ven impulsados a satisfacer sin ninguna otra implicación social, sino que responde a una determinada construcción social. Y cada cultura, en su contexto histórico ha elaborado dispositivos para controlarla, al mismo tiempo que la ha respaldado por medio de relatos que legitiman determinadas formas de vivir la sexualidad y condenan otras. De aquí se desprende que, de la misma manera que una bofetada de una mujer a un hombre no es equivalente a una bofetada de un hombre a una mujer, la compra de sexo por parte de un hombre en nuestra sociedad actual no está vacía de significado. Esta no puede ser neutral porque está generizada, en el sentido de que en la prostitución se establece una relación de poder, de afirmación de la masculinidad, que se ha construido tradicionalmente a través de la degradación de lo femenino.
Si el comercio de un producto depende de la venta de estereotipos sexistas, roles de género desigualitarios, un concepto de la sexualidad basado en la deshumanización y la conversión de la mujer en un objeto, el mercado de la prostitución de mujeres no sólo refuerza este sistema, sino que además dificulta el cambio a un modelo distinto, el del camino hacia una sociedad igualitaria y libre de violencias.
¿A qué se debe entonces que la sociedad perciba la compra-venta de sexo como un intercambio igualitario, como cualquier otro intercambio?. Según Beatriz Gimeno, esto se debe a que el valor de cambio se ha igualado al valor de uso,[72] lo que es propio de la economía liberal, que defiende que el valor de un objeto es básicamente lo que vale en el mercado. La desigualdad de esta transacción es lo que denuncia Mabel Lozano cuando dice, «yo tengo derecho a vender mi cuerpo. ¿Tienes tú el derecho a comprarlo?».[73]
Para Ana de Miguel (2012), la tesis de que la prostitución es un trabajo como otro cualquiera contrasta con la realidad de que la mayoría de las mujeres prostituidas proviene de los países más pobres y desestructurados del planeta. La legalización de la prostitución traería consigo, según la autora, la necesaria competitividad que obliga la ley del mercado a hacer que la oferta de un producto sea cada vez más atractiva, y la desigualdad no solo de género, sino de clases y países. La mercantilización legal de los cuerpos implica la ruptura radical con el concepto de la sexualidad como una forma especial de relación, un derecho innegociable de todas las personas, cuya autonomía nos permite marcar los límites del acceso a nuestros cuerpos. Considerar la posibilidad de intercambiar dinero por sexo es negar esta idea, quedando el valor de la sexualidad a disposición de las leyes del mercado. Dice De Miguel (2012):
«Si esto es así, ¿qué argumentos van a encontrar en el futuro las chicas de las clases más bajas para no dejar abierto el acceso a sus cuerpos? (…) Si una chica no encuentra trabajo su hermano bien le podría recriminar su conducta: “papá y mamá lo están pasando mal, mamá ya está mayor, pero tú puedes colocarte de puta, no seas puritana, es un trabajo como otro cualquiera”»[74]
La existencia de la prostitución influye en la idea colectiva de lo que es una mujer, y lo que se puede esperar de ella, así como en lo que se puede hacer con ella. En palabras de Ana de Miguel, constituye una auténtica escuela de desigualdad, ya que refuerza la concepción de las mujeres como cuerpos de los cuales es posible disponer de forma inmediata a cambio de dinero:
«Si un joven es rechazado por una de sus iguales puede elegir acceder al cuerpo de otra con el dinero que tiene en la cartera. Puede decidir no hacerlo, pero sabe que puede disponer de una “chica” las 24 horas. Vive en una sociedad que le garantiza este servicio, esta satisfacción inmediata de sus deseos. ¿Qué consecuencias tiene este comportamiento para la concepción igualitaria de las personas y la reciprocidad en sus relaciones?». [75]
71: Gimeno, Beatriz. (2012). Op. Cit.
72: Ibidem.
73: Kojima, Satoko. (2018). El Proxeneta, de Mabel Lozano. Acción Contra la Trata. Recuperado en: http://accioncontralatrata.com/2019/02/15/el-proxeneta-de-mabel-lozano/
74: De Miguel, Ana. (2012). Op. Cit.
75: Ibidem.
Afianzamiento de estereotipos sexistas
Dice Rosa Cobo (2017):
«En la prostitución se condensa la pedagogía patriarcal sobre las mujeres. En efecto, la mujer prostituida representa lo que no tiene que ser una mujer decente (…), pero también lanza un mensaje a las demás mujeres en el sentido de que no pueden desafiar el papel patriarcalmente asignado (…)».[76]
Esto se hace más comprensible cuando se ubica el florecimiento de la industria del sexo en su contexto, en la revolución sexual de los años 60 que buscaba la ruptura con el puritanismo de la época. Sin embargo, como describe la autora, el efecto real de este movimiento fue una transformación en los valores que ha facilitado una mayor aceptación social de la prostitución. Como ya denunció el feminismo radical en los 70, la liberación sexual no tuvo un significado simétrico para hombres y mujeres, pues si para ellos supuso una mayor posibilidad de acceder al sexo fuera del matrimonio y del sexo de pago (la prostitución), para las mujeres supuso una creciente sexualización de la identidad femenina, camuflada bajo un halo de emancipación. Este proceso de sexualización de la mujer queda diseñado en los comienzos de la modernidad, que, junto con la banalización del sexo y el constante bombardeo desde los medios de comunicación, la publicidad y el cine que enseñan a la mujer (y al hombre) la importancia de su imagen, – y por tanto asimilan la identidad de la mujer a un cuerpo erotizado – , han configurado una cultura propicia para la explotación sexual del cuerpo femenino.
Resulta obvio que, para que un sistema tan devastador en su crueldad y violencia como el sistema prostitucional pueda instalarse con absoluta normalidad en la sociedad, – no en vano se dice que la prostitución es la nueva esclavitud del siglo XXI – , es necesario un mecanismo que pueda transmitir, legitimar, reproducir y perpetuar determinada construcción de la mujer que lo respalde. Éste ha sido el papel del relato construido en torno a la hipersexualidad femenina, que lleva implícita la idea de que quien está más próximo a la sexualidad, lo está más de la naturaleza que a la cultura, y al instinto que a la racionalidad.[77] Dice Rosario Carracedo (2006), «la naturaleza resulta implícita o explícitamente afirmada en los discursos pro-reglamentación de la prostitución, en la medida en que ésta es tratada como un acontecimiento inevitable (…) que requiere la intervención del Estado».[78]
Cuando se habla de la ideología o la cultura de la prostitución, nos referimos expresamente a la parte simbólica que sirve al mismo tiempo de causa y consecuencia de la prostitución. Esta ideología defiende dos tesis básicas: primera, que los hombres tienen necesidades sexuales que deben ser satisfechas; y segunda, que la sociedad debe proporcionarle esa satisfacción[79]. Y de acuerdo con su asunción, se ha construido un complejo entramado de relatos, estereotipos, socialización, mitos y símbolos que la legitiman. Ésta es la realidad que se prefiere ocultar desde las partes interesadas en concebirla como único producto de la delincuencia organizada, obviando que la base de su existencia está en el consumidor.
76: Cobo, Rosa. (2017). Op. Cit.
77: Cobo, Rosa. (2016). Op. Cit.
78: Carracedo Bullido, Rosario. (2006). Op. Cit.
79: De Miguel, Ana. (2012). Op. Cit.
¿Qué piden las mujeres en situación de prostitución en Navarra?
Las mujeres entrevistadas por Médicos del Mundo Navarra (2017) han indicado la importancia de los talleres socio-sanitarios, así como la necesidad de aumentar las visitas de las organizaciones, ya que la alta movilidad de las mujeres impide que la información pueda llegar a muchas de ellas: «Pienso que hay muchas chicas que no saben cómo protegerse, y de pronto les da vergüenza preguntar».[80]
También han manifestado la necesidad de llevar a cabo análisis de enfermedades de transmisión sexual con mayor regularidad: «Lo que me gustaría, no que sea obligado, pero que inciten a las chicas que se hagan más a menudo análisis». [81]
La necesidad de regularizar su situación administrativa para poder optar a un empleo digno en el mercado, sin el cual resulta prácticamente imposible el abandono de la prostitución: «Yo por lo menos no, porque sin papeles (…) yo sé que tengo las puertas cerradas por donde sea».[82]
Recalcan la necesidad de recibir mayor atención psicológica tanto para poder sobrellevar su situación como para poder recuperarse de ella: «Lo que sí que yo pediría que aconsejaran a las chicas, aunque ellas no lo ven necesario, de que acudieran al psicólogo (…) para poder hablar y desahogarse (…) de las cosas que estamos haciendo ahí».[83]
Señalan también la necesidad de trabajar en la sensibilización de la población y romper el silencio sobre la realidad de las mujeres que ejercen la prostitución, los estereotipos y su estigmatización: «Yo lo que realmente me gustaría que la gente de fuera supiera de cómo es nuestro trabajo (…), las cosas que tenemos que aguantar, las personas que realmente nos tienen que somos putas, y realmente sepan por lo que estamos pasando. (…) Que sepan que nosotras también somos mujeres normales como ellas, aunque no hemos tenido la oportunidad de tener un trabajo normal, y por circunstancias nos hemos tenido que meter a trabajar ahí.»[84]
Médicos del Mundo Navarra, por su parte, en su reciente comparecencia en el Parlamento ha solicitado al Gobierno Foral que se apliquen políticas claramente abolicionistas, que garanticen el acceso de las mujeres a los recursos que se recoge en la Ley Foral. Ha incidido en que no se haya ampliado el presupuesto destinado, y que no se hayan creado recursos específicos destinados a la investigación, educación, prevención, detección, atención integral y reparación de la violencia sufrida. Ha recordado además que la ley navarra «sigue siendo pionera a nivel del Estado en cuanto a incorporar la prostitución y la explotación sexual como violencia de género».[85]
80-84: Médicos del Mundo Navarra. (2017). Op. Cit.
85: NavarraTV. (2019). Médicos del Mundo solicita más recursos contra la trata. NATV. Recuperado en: https://www.natv.es/noticia/ZFF400B2C-9E09-4DF6-206F7BB2A02A85D4/Medicos-del-Mundo-solicita-mas-recursos-contra-la-trata
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Subvenciona el área de Igualdad del Ayuntamiento de Pamplona y el Instituto Navarro para la Igualdad del Gobierno de Navarra.
Satoko Kojima Hoshino
26 junio, 2019 a las 02:39
Enhorabuena para la autora de este excelente artículo, se ha desmenuzado el tema de una forma extraordinaria. Lo cierto es que mientras se viva en un sistema económico-social tan desigual, supuestamente basado en las libertades personales (donde algunos tienen más libertades que otros), combatir problemas como la trata, el trabajo esclavo y la prostitución se hace sumamente complicado desde mi modesta opinión. Mucho ánimo para @ACT y que siga trabajando de esta forma.
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