Source: http://www.cidh.org/countryrep/Cuba83sp/capitulo13.htm
Timestamp: 2019-06-16 06:40:47
Document Index: 239229660

Matched Legal Cases: ['artículo 25', 'artículo 12', 'artículo 8', 'artículo 42', 'artículo 49', 'Artículo 49']

Informe de Pais - Cuba 1983 - Capitulo XIII
1. La Declaración Americana estipula:
2. La Declaración Universal de Derechos Humanos por su parte hace una referencia indirecta al derecho de la salud y al cuidado médico en su artículo 25. Sin embargo, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales contiene una disposición explícita en cuanto al derecho a la salud. El artículo 12 del Pacto establece:
2. Entre las medidas que deberán adoptar los Estados Partes en el pacto a fin de asegurar la plena efectividad de este derecho, figurarán las necesarias para: (a) la reducción de la mortinatalidad y de la mortalidad infantil, y el sano desarrollo de los niños; (b) el mejoramiento en todos sus aspectos de la higiene del trabajo y del medio ambiente; (c) la prevención y el tratamiento de las enfermedades epidémicas, endémicas, profesionales y de otra índole, y la lucha contra ellas; (d) la creación de condiciones que aseguren a todos asistencia médica y servicios médicos en caso de enfermedad.
3. La Constitución de Cuba establece, en su artículo 8 que "El Estado socialistagarantizaque no haya enfermo que no tenga atención médica". El artículo 42, por su parte, estipula que "El Estado consagra el derecho conquistado por la Revolución de que los ciudadanos, sin distinción de raza, color u origen nacionalreciben asistencia médica en todas las instalaciones hospitalarias". Finalmente, el artículo 49 de la Constitución dispone:
Artículo 49. Todos tienen derecho a que se atienda y proteja su salud. El Estado garantiza este derecho:
- con la prestación de la asistencia técnica y hospitalaria gratuita, mediante la red de instalaciones de servicio médico rural, de los policlínicos, hospitales, centros profilácticos y de tratamiento especializado;
- con el desarrollo de los planes de divulgación sanitaria y de educación para la salud, exámenes médicos periódicos, vacunación general y otras medidas preventivas de las enfermedades. En estos planes y actividades coopera toda la población a través de las organizaciones sociales y de masas.
4. Es un fenómeno reconocido que antes de 1959 la salud del pueblo cubano era razonablemente buena. Un reciente estudio afirma que el país gozaba de "niveles de salud relativamente altos" antes de la revolución.1 En otro trabajo se concuerda con este criterio, afirmando que "Cuba pre-revolucionaria había realizado avances significativos tanto en los servicios de salud públicos como privados".2 De hecho, podría afirmarse que la tasa de mortalidad era baja mientras el número de médicos y camas de hospital per cápita era bastante alto. Sin embargo, la distribución real de los servicios de salud, recursos humanos y enfermedades presentaban características que resulta importante destacar.
5. Así, se ha afirmado que:
Los servicios médicos,no estaban disponibles para los habitantes de las áreas rurales; los servicios médicos y los recursos humanos estaban concentrados en las grandes ciudades. Más del 60% de todos los médicos en 1958 vivían y trabajaban en La Habana
La tendencia hacia una concentración en la ciudad de La Habana fue también visible entre los dentistas. En 1957, el 62% del total de ellos se encontraba en la capital Las enfermeras seguían un patrón similar.
En 1958 habían 88 hospitales en Cuba con una cama cada 300 personas, pero la distribución era irregular y completamente inadecuada cuando se tomaban en cuenta las tasas de densidad y morbilidad de la población. Las áreas urbanas recibían tratamiento preferencial con el 80% de todas las camas ubicadas en La Habana. Para toda la población rural existían solamente 10 camas en un solo hospital3
6. No se sabe con certeza cuál era la verdadera situación de la salud en todo el país antes de 1959, ya que la información que existe es limitada.
7. Cabe señalar, asimismo, que los servicios de salud eran obtenidos, en general a través del desembolso de dinero, siendo limitada la atención médica gratuita. La calidad de la prestación era inferior en las instituciones públicas y si bien las asociaciones caritativas y de socorro mutuo efectuaban una contribución a la salud de la población urbana, a veces cobraban por sus servicios. Igualmente, debe apuntarse que no existía una centralización administrativa para la prestación y control de los servicios de salud, lo cual contribuía a acentuar la desigualdad en el acceso a esos servicios y la eficiencia en la prestación de los mismos.
8. En 1958, Cuba tenía una tasa de mortalidad bruta (muertes por cada mil personas) de 6.5. Esta era una tasa que se aproximaba considerablemente a la de los países desarrollados. Sin embargo, esta cifra debe tomarse con cierta reserva ya que menos del 90% de todas las defunciones eran registradas (las muertes de niños no se registraban si éstos morían antes de que se registrara su nacimiento). La tasa de mortalidad infantil oficial era de 33/1000 nacidos vivos. Las enfermedades infecciosas y parasitarias eran las enfermedades principales que afectaban a los niños. La gastroenteritis, por ejemplo, fue responsable de la muerte de 41.1 de cada 100.000 niños. Se ha dicho que:
de las enfermedades transmisibles en Cuba la principal era el parasitismo intestinal. El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento informó en 1951 que entre el 80% y el 90% de los niños en las áreas rurales sufrían de esa enfermedad. En 1956 una encuesta de las familias rurales reveló que por lo menos el 36% de ellas estaban conscientes de que tenían parásitos. En 1957 se llevó a cabo un estudio sobre niños menores de un año para quienes se procuraba asistencia médica en centros de salud pública, el cual reveló que el 55% de los niños examinados tenían parásitos. En 1959 un estudio exhaustivo realizado por las autoridades del sector de salud pública a través del país demostró que el 71.96% de todos los cubanos sufrían de parasitismo; en las zonas rurales el porcentaje era de 86.54%".4
9. En 1956 aproximadamente el 14% de la población rural sufría o había sufrido de tuberculosis. Las muertes relacionadas con la diarrea sumaron casi 7000 en 1958, resultando en una tasa de 103 muertes por cada 100.000 habitantes. La totalidad de los hospitales y otros centros de salud del país disponían de 380 camas por cada 100.000 personas y para el mismo número de cubanos había 92 médicos y 31 dentistas. Cuba gastó en 1958 $3.25 per cápita para mejorar la salud mental y física del pueblo. La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) ha considerado que grandes sectores de la población urbana marginal y "prácticamente toda la población rural" no gozaba de la protección del sistema médico.5
10. En general, puede concluirse que antes de 1959 el sistema de salud cubano era: (a) desigual en el suministro de servicios, pues dependía del área de residencia (las áreas rurales recibían menos servicios y cuidados que las áreas urbanas), o del ingreso (los pobres tenían un niel de salud más bajo); (b) el sistema no contaba con una coordinación nacional; las instituciones privadas, caritativas y públicas existían independientes unas de otras en detrimento de la cobertura y calidad del servicio; (c) no existía un programa nacional para reducir de manera sistemática las enfermedades transmisibles; (d) el Estado no garantizaba que toda persona gozaría de igual protección como derecho humano reconocido; (e) cualquier mejoría en el campo de la salud era más un resultado de tendencias seculares a la modernización que el resultado directo de medidas gubernamentales; (f) la prevención, el tratamiento y el control de las enfermedades no era un objetivo nacional; (g) la cobertura por el sector público de las necesidades de salud de la población era deficiente e insuficiente; (b) la calidad de la medicina pública era inferior a la del sector privado.
11. A partir de 1959, el Estado cubano reconoció el derecho de toda persona a recibir servicios de salud y médicos a ningún costo directo. Ello ha sido definido por las autoridades de Cuba como un "derecho biológico". El Estado ha asumido la responsabilidad de suministrar los recursos y medios para cumplir con este derecho, que fue formalmente reconocido en la Constitución de 1976.
12. En 1959 se tomaron una serie de medidas administrativas con el objeto de introducir un sistema de cuidado médico más amplio y comprensivo, que cambiaron radicalmente el sistema médico en el país. Se le otorgó al Ministerio de Salud Pública el poder de centralizar la autoridad, de supervisar el funcionamiento de las instituciones y el personal médico en el país y de unificar los procedimientos. Se facultó también al Ministerio a ejercer un control total sobre los recursos financieros. En 1963 los hospitales y clínicas privadas fueron nacionalizadas (las clínicas de socorro mutuo continuaron funcionando hasta 1969). A partir de ese momento se puso en vigencia un plan uniforme a través de todo el país, y la planificación se convirtió en una parte esencial de los cuidados de salud.
13. Los servicios de hospital están distribuidos en cuatro niveles diferentes: el nacional, el provincial, el regional y el local. El Ministerio de Salud Pública supervisa cada nivel pero administra solamente el nacional. Existen 14 provincias en el país, cada una de las cuales (así como la Isla de la Juventud) tiene un hospital provincial con alrededor de 600 camas. Las unidades provinciales suministran servicios especializados a una área con aproximadamente 500,000 habitantes.
14. Cada provincia está dividida en regiones médicas, de acuerdo con la geografía y la densidad poblacional. En 1974 existían 44 regiones (sus números aparentemente cambiaron con la reestructuración administrativa de 1976). Cada región tiene un hospital urbano con capacidad para 350 pacientes cada uno, en el cual se puede realizar cirugía general. Las regiones fueron además subdivididas en áreas de salud (había 334 áreas en 1974) cada una con al menos un policlínico. El policlínico es el corazón del sistema de salud cubano. "El policlínico, una institución para pacientes externos con funciones preventivas y sociales, cuenta con un ginecólogo, dentistas, pediatra, epidemiólogo, enfermeras y un médico practicante de servicio. Disponen también de trabajadores de la salud, que enseñan a las comunidades vecinas los principios y métodos elementales de higiene. Cada policlínico rural tiene de 20 a 30 camas y está equipado para enfrentar problemas de medicina general, obstetricia y pediatría. Aquellos casos que requieren cirugía son remitidos a los hospitales regionales".6
15. Los policlínicos, los hospitales rurales y los servicios médicos rurales tienen la responsabilidad de prestar el tratamiento médico elemental, ejecutar una serie de actividades para la "promoción, protección y restablecimiento de la salud de las personas, así como, realizar actividades encaminadas a proteger y mejorar el medio ambiente".7 Cada área de salud presta servicios a 30.000 habitantes, y, a su vez, cada área está subdividida en sectores de salud. En 1974 habían 334 áreas con 2.267 sectores; cada sector abarca un territorio con aproximadamente 3.000 personas. Los médicos y enfermeras al nivel de área tienen asignados un número determinado de personas, sin importar si gozan o no de buena salud. El personal médico tiene que llevar a cabo este servicio médico/comunitario personalizado con propósito preventivo.
a. Crecimiento de las instalaciones de salud
16. Para asegurar un cuidado médico adecuado a toda la población, el Gobierno inició en 1959 un programa para aumentar el número de hospitales. En 1959 había 79 hospitales en todo el país (54 públicos y 25 privados), y para 1982 la cantidad había llegado a 326, es decir un aumento de un 312%.8
17. El incremento mayor ocurrió entre 1959-1969 cuando fueron construidos 128 hospitales nuevos. En 1978 habían 13 tipos diferentes de hospitales, dependiendo de la especialidad; la mayoría de ellos se encargaba de la medicina general (34.7%), después seguían los especializados en maternidad (22.1%), cuestiones rurales (19.8%), cuidado infantil (8%), psiquiátrico (4.9%), y otros.
18. El aumento de los hospitales rurales ha sido significativo. En 1958 había un hospital rural en el país, representando el 1.8% del total. A través de la década de 1960 la proporción aumentó, llegando a un máximo de 24.8% del número total de hospitales. A partir de 1966, sin embargo, la proporción de hospitales rurales con respecto al número total de hospitales declinó progresivamente hasta 1978. Desde entonces, el Estado ha emprendido un esfuerzo mayor para cerrar la brecha existente entre el número de hospitales rurales y urbanos. Para 1982 habían 117 hospitales rurales en Cuba, es decir, el 35.8% de todos los hospitales de la nación.9
19. El policlínico, como se mencionó antes, es la espina dorsal del sistema de salud cubano. Existían 52 policlínicos en 1958 y 22 años más tarde este número había aumentado a 389, es decir un incremento de un 648%.10 Cabe observar que la función del policlínico de servicio médico rural y de los hospitales rurales es prestar servicios de medicina general; éstos no proporcionan tratamiento intensivo ya que existen otras instituciones para ese propósito. En consecuencia, estas instalaciones no cuentan con el número de camas por paciente que se podría esperar.
20. Además de aumentar el número de hospitales las autoridades también incrementaron la cantidad total de camas en los hospitales. La mayor parte del esfuerzo ocurrió durante los 10 primeros años del gobierno revolucionario. En 1958 había 25.745 camas, y en los próximos 11 años se añadieron 19.498 camas adicionales. De 1969 a 1982 hubo un aumento de solamente 926 camas. Por tanto, mientras el número total de hospitales subió, el número de camas se mantuvo bastante constante y la tasa de camas en hospital por cada 1.000 habitantes no ha cambiado mucho: en 1958 era 3.8 y en 1982 solamente 4.7.11 Si se toma el año 1976 como punto de comparación con el año 1958, se nota que a pesar de que el número total de camas aumentó un 65.3%, ciertas provincias habían disfrutado un aumento mayor que otras. Por ejemplo, en la provincia de La Habana, donde se encontraban concentradas la mayoría de las camas antes de 1959, la tasa de incremento fue de sólo 10.8% durante esos 17 años. Las provincias que en el pasado se habían visto rezagadas, experimentaron aumentos notables: Las Villas (87.9%), Pinar del Río (161.1%), Matanzas (159.8%), Oriente (179.7%), y Camagüey (189.2%). Ha ocurrido una inversión fundamental en la distribución de camas en los hospitales; en 1958 la ciudad de La Habana monopolizaba alrededor del 62% de todas las camas, mientras el resto del país contaba con un 38% solamente, veinte años más tarde la capital tenía el 39% de las camas mientras el resto del país disfrutaba del 61% de éstas.12
21. En 1959, con 6.286 médicos, la tasa de médicos por cubano era de 1:1.107; veintidós años más tarde habían 16.193 médicos, es decir, una tasa de 1:600. A pesar de que persiste la diferencia entre las provincias, ésta ha sido reducida en más de la mitad durante la revolución. En 1980 la tasa era la siguiente: Isla de la Juventud (1:611), Matanzas (1:615), La Habana (1:862), Villa Clara (1:923), Pinar del Río (1:1500), Guantánamo (1:1520), y Granma (1:1855). No fue posible obtener información para el resto de las provincias.13
22. La distribución provincial de los médicos ha sido mejorada, pues antes de la revolución alrededor del 33% de todos los doctores se encontraba fuera de la capital, pero en 1978 ocurría exactamente lo opuesto: el 36% de todos los médicos vivían en La Habana mientras el 64% residía en el resto del país.14
23. En la actualidad, el Ministerio de Salud cuenta con 157.933 personas de las cuales 16.193 son médicos, 14.156 son enfermeras, 4.087 son dentistas y el resto son farmacéuticos, técnicos, administradores y personal de servicios de apoyo.15 El Ministerio también supervisa 326 hospitales, 389 policlínicos, 115 clínicas dentales, 37 laboratorios de salud, 60 hogares de maternidad, 67 hogares para los impedidos física o mentalmente, 22 bancos de sangre y 10 hogares para las personas en edades avanzadas.
24. El presupuesto de salud pública que en 1958 era de 22 millones de pesos ($3.30 por persona) aumentó a $236 millones en 1969 (29.50 per cápita) y a $388 millones en 1978 ($40 por persona). De 1958 a 1969 el presupuesto de salud pública se multiplicó por 10.7 mientras que entre 1970 y 1978 aumentó sólo 1.6 veces.16
2. Situación de la Salud
25. Pueden utilizarse numerosos indicadores para determinar el nivel de salud de la población. Uno de ellos es la tasa de mortalidad bruta anual, o tasa de mortalidad (el número de muertes por cada 1.000 habitantes). A este respecto cabe señalar que en Cuba hubo un incremento significativo en el número de muertes notificadas en el período de 1959 a 1962, resultando que este último año registró la tasa más alta en todo el período revolucionario. A partir de ese momento, la tasa declinó hasta 1967, salvo un breve intervalo (1968-1969) cuando volvió a aumentar. Desde 1970 la tasa de mortalidad ha descendido al nivel más bajo de Latinoamérica; mientras la tasa de mortalidad disminuyó, la esperanza de vida ha aumentado de 61.8 años para el período 1955-1960 a 73.5 para el lapso 1980-1982.17
26. La distribución de muertes por edad ha sido marcadamente alterada en la última década. Entre 1959 y 1966 la población infantil contribuyó con un 19% de todas las muertes, pero ya en 1978 la cifra se había reducido a un 6%. Lo mismo ha ocurrido para los menores de 1 a 14 años. Hasta mediados de la década de 1960, los niños y los adolescentes representaban el 5.7% de todas las muertes, pero para 1978 representaban sólo un 3.3%.18
27. Un análisis de la mortalidad infantil sirve como indicador más exacto de las condiciones de salud en un país. La mortalidad infantil (defunciones de menores de un año por cada 1.000 nacimientos) tiende a ser más elevada en los países pobres. Al respecto, un autor ha escrito que "las naciones subdesarrolladas demuestran una alta tasa de mortalidad infantil debido a la falta de servicios, los bajos ingresos, la inadecuada nutrición de los padres, y la mala higiene. Cuando estas condiciones cambian, la mortalidad infantil disminuye".19
28. En un reciente estudio, un equipo de epidemiólogos urbanos expresó que antes de 1959 y durante los primeros años de la revolución no se podía confiar en los datos existentes sobre la mortalidad infantil en Cuba, ya que existía una marcada tendencia a no notificar muchas defunciones y nacidos vivos. En esa época no existía una clara definición de los nacidos vivos o de la mortalidad infantil, y además, en muy pocas ocasiones se llevaban registros en las áreas rurales. Fue en 1965 que las autoridades cubanas adoptaron la definición y diferenciación de nacimientos vivos propuesta por la Organización Mundial de la Salud (neonatal precoz, neonatal tardío y postneonatal). A partir de ese momento, la recopilación de datos llegó a ser más confiable, pero no fue hasta después de 1968 que se comenzaron a llevar registros minuciosos sobre las causas de la mortalidad infantil.20
29. De 1959 a 1969 el número de casos de mortalidad infantil notificadas aumentó progresivamente. Así, el 1969 registró la tasa de mortalidad infantil más alta, llegando a ser de 46.7/1000 nacidos vivos. Además, la mortalidad infantil que representó un 13.8% del total de las defunciones registradas en 1958 aumentó a un 20.6% once años más tarde (la tasa de 1964 fue aún más alta con un 21%). En un gran número de los casos (80%), las causas principales de defunción fueron seis: enfermedades perinatales, enteritis, enfermedades diarréicas agudas, influenza, neumonía, y anomalías congénitas. Si bien la mala nutrición no puede considerarse como una causa directa de la defunción, aparentemente complica la situación. En ese año, además, el país se vio afectado por una epidemia de influenza, lo cual llevó, dada la crítica situación de salud infantil a una campaña sistemática para mejorar su salud. La campaña tuvo resultados positivos, ya que de 1970 a 1979 la tasa de mortalidad infantil disminuyó de 38.8/1000 nacidos vivos a 19.3/1000, es decir una reducción de un 50%.21
30. En 1976, Cuba reestructuró sus sistema administrativo y político, creando 14 provincias en lugar de 6. Las nuevas provincias, como regla general, representaban áreas rurales con menos hospitales u otros recursos médicos, y en consecuencia registraban una incidencia de mortalidad infantil más alta (En particular en el caso de las provincias de las Tunas, Guantánamo, Granma, Sancti Spiritus y Ciego de Avila). En la década de 1970 se asignaron recursos extraordinarios a esas provincias, con el objeto de reducir la tasa de mortalidad infantil, con resultados positivos.22
31. El cambio en las causas principales de defunciones ha sido notable. Antes de 1959, la mayoría de las enfermedades responsables de las defunciones en Cuba eran aquellas que tradicionalmente se han asociado con el subdesarrollo: enfermedades del sistema digestivo, enfermedades en el primer período de la infancia, problemas respiratorios tales como la tuberculosis, etc. En la actualidad, las causas principales de defunción en Cuba son básicamente las mismas que las del mundo desarrollado: anomalías congénitas, lesiones que afectan el sistema nervioso central, diabetes, etc. En otras palabras, las principales causas de defunción han cambiado de enfermedades transmisibles a enfermedades degenerativas.
32. Asimismo, el cuadro de morbilidad ha cambiado de manera notable. Cuba ha erradicado la poliomelitis, difteria, malaria, tétano y paludismo. Los casos de fiebre tifoidea se han convertido en una cifra estadística insignificante; la poliomelitis desapareció en 1963, seguida por la malaria en 1967, la difteria en 1970 y el tétano en 1976.23
33. Un aspecto significativo del cuidado de la salud en Cuba es que ha logrado romper con la tradicional vinculación entre morbilidad y mortalidad. A pesar de que ha ocurrido un incremento en la incidencia de algunas enfermedades, en muchos menos casos el resultado final es la muerte. Las tasas de diarrea aguda, por ejemplo, se elevaron de 5.707/100.000 en 1965 a 8.286 en 1973, pero al mismo tiempo, la tasa de mortalidad de esta enfermedad disminuyó de 25.8/100.000 a 9.9; y en 1980 la tasa de mortalidad era de 3.1.
34. Los casos notificados de tuberculosis por cada 100.000 habitantes aumentaron en un 261% de 1958 a 1965. Sin embargo, a pesar de que el 60.1% de aquellos que tenían tuberculosis murieron como resultado de la enfermedad en 1959, el número de defunciones en ese momento, cuando la enfermedad estaba en su apogeo, disminuyó a un 24.4%. Desde mediados de la década de 1960, la tasa de morbilidad y mortalidad ha declinado a su punto más bajo en toda la historia con registro en el país.
35. Con el paso de los años las autoridades cubanas han puesto más énfasis en la medicina preventiva. La política ha tenido como eje central la vacunación de posibles víctimas de enfermedades transmisibles. Desde que se inició la campaña en 1960, los niños cubanos han sido vacunados constantemente. Por ejemplo, en 1974 1.1 millón de niños recibieron vacunas orales, representando el número más alto alcanzado en un año. El número de vacunas ha declinado en términos absolutos, de acuerdo con las características demográficas de la población.
36. La tuberculosis ha sido combatida también con un programa de vacunación. En 1959 sólo 10.000 personas recibieron la vacuna BCG; desde entonces se ha vacunado un promedio anual de 300.000 personas (en 1969 el número fue 649.296). Como parte de la campaña preventiva contra la tuberculosis el Ministerio de Salud tomó radiografías del tórax a 5.8 millones de personas entre 1960 y 1970. En la actualidad, el BCG se le aplica aproximadamente al 95% de los recién nacidos y más tarde se repite con los niños de edad escolar. La vacuna en contra del tétano ha sido distribuída ampliamente; entre 1967 y 1978 se aplicaron 17.6 millones de vacunas. Lo mismo ha ocurrido con la fiebre tifoidea, aunque no con el sarampión, ya que sólo fue en 1972 cuando se inició la campaña en contra de esta enfermedad. Entre 1971 y 1978, poco más de 1.7 millones de personas fueron vacunadas. La incidencia de la enfermedad ha disminuído consistentemente a través de la década de 1970, llegando al punto más alto de 264.5/100.000 habitantes en 1977. Desde entonces, ha declinado drásticamente a 50.5 casos por cada 100.000 habitantes, y la tasa de mortalidad por 100.000 habitantes es menos del 1 desde 1972.
37. Los casos de lepra han declinado de 4.2/100.000 en 1965 a 3.3 en 1980. El Ministerio de Salud controla muy de cerca el 98% de los casos notificados. Por su parte, la hepatitis infecciosa, las enfermedades venéreas y las enfermedades respiratorias han aumentado. La tasa de mortalidad causada por la sífilis, sin embargo, ha sido reducida veintiún años más tarde de 95/100.000 en 1960 a 2/100.000. Cabe señalar que resulta preocupante el incremento de la tasa de suicidios, la cual pasó de 17.2 por cada 100.000 habitantes en 1975 a 21.3 en 1980, apareciendo "entre las primeras causas de muerte en los grupos de 15-49" años de edad.24
38. Cabe señalar que todas las vacunas son suministradas gratis a la población a través de las organizaciones de masas.
39. La atención médica básica del actual sistema social en Cuba está dirigida a tratar y prevenir las enfermedades en todos los cubanos. En los primeros cinco años del régimen revolucionario (1959-1964) se concentraron esfuerzos en el tratamiento así como en facilitar el acceso al cuidado médico para el mayor número posible de personas; es decir, la igualdad y el tratamiento avanzaron al mismo paso. Después de 1965 se ha producido una concentración sistemática de los esfuerzos para prevenir las enfermedades contagiosas. La prevención y la promoción con igualdad se han convertido en la perspectiva dominante, y el crecimiento de las instalaciones médicas y de los recursos humanos son testimonio de la actual política del país sobre el cuidado médico.
40. El número de visitas médicas y dentales ha aumentado de manera consistente en los últimos 23 años. No se tiene información de cuántos pacientes recibieron tratamiento médico en 1958, pero para el año 1963 éstos llegaron a 13.8 millones; dieciocho años más tarde, alcanzaban a más de 49 millones. Para colocar esta cifra en perspectiva, debe señalarse que la Organización Panamericana de la Salud estableció la meta de dos visitas médicas per cápita a partir de 1980. En 1981, Cuba alcanzó la proporción de 5.04 visitas per cápita.25 El número absoluto de visitas médicas había aumentado en 276% entre 1963 y 1981. Lo mismo ha ocurrido con las visitas dentales: en 1963 se realizaron solamente 700.812 visitas, pero en 1981 habían alcanzado 10.5 millones.26
41. Para cuidar y mantener una población saludable, es esencial contar con un medio ambiente adecuado a ese propósito. Ciertos factores inciden de manera significativa en la salud ambiental: el abastecimiento de agua, la eliminación de excretas o desechos industriales, y el sistema de recolección de basura.
a. Abastecimiento de agua
42. En 1953, más de las tres cuartas partes de las familias rurales en Cuba obtenían su agua de los ríos, pozos o manantiales, muchos de los cuales estaban contaminados. Sólo el 6.6% de la población disponía de conexiones domiciliarias, aunque el promedio nacional era de un 55%, ya que por contraste, esta cifra se elevaba a un 79.5% en las ciudades. Un censo de la vivienda realizado en 1970, reveló que el 66.7% de los cubanos disponían de acceso al agua en tubería (las ciudades gozaban de un 88.2%, mientras que el país contaba con un 26.7%). Por tanto, había ocurrido una pequeña mejoría, en particular en las áreas rurales, aunque el crecimiento no ha sido tan marcado como en otras áreas.27 El número absoluto de población sin acceso al agua en tubería ha aumentado de 508.000 habitantes en 1953 a 628.000 en 1970.
43. El agua ha sido tratada con cloro. En 1969, sólo el 21% del agua suministrada al público recibía tratamiento, pero en la década de 1970, había aumentado a un 98%.28 Aún así, no son infrecuentes los casos de contaminación del agua. Por ejemplo, en 1977 la fiebre tifoidea se desató en la más vieja sección de La Habana, cuando heces humanas se filtraron en el sistema de abastecimiento de agua.29 Ese mismo año se notificaron, sólo en la capital, 302 casos de contaminación del agua, y el año siguiente se reportaron 120 casos.30 Debido a la frecuencia con que ocurren estos casos, el Ministerio de Salud Pública exhorta al público a hervir toda el agua que utiliza.
44. La escasez de agua ha sido un persistente y difícil problema. Las tuberías tienen numerosas filtraciones a través de las cuales se pierde buena cantidad de agua y, además, se corre el riesgo de que se contamine. Un informe del gobierno señala que en 1980 alrededor del 50% del agua se perdió debido a las filtraciones. Las tuberías por lo general son muy viejas, así como las bombas, las cuales tienen más de 45 años. El sistema no ha sido mejorado, recibido mantenimiento o ampliado porque los limitados recursos financieros del país han sido asignados a prioridades diferentes. En consecuencia, la situación empeora con el paso de los años, y en la actualidad ya alrededor de 300.000 personas no obtienen mucha agua en ciertos vecindarios de la capital.31 Además, el nivel hidrostático en ciudades como La Habana y Santiago está disminuyendo progresivamente, a la vez que aumenta en salinidad. La escasez de agua se ha convertido en una queja persistente en todo el país.32
45. Debido a que Cuba tiene numerosos ríos, es lógico pensar que éstos serían utilizados para el abastecimiento de agua. Desafortunadamente, la mayoría de ellos ha sido contaminados por desechos industriales. Alrededor de la ciudad de La Habana, los ríos Martín Pérez, Cojimar, Almendares, Luyano, Quibus y Arroyo Tadeo están inservibles o casi inservibles debido a la contaminación, ya que al ser utilizados para drenaje, contienen numerosos productos químicos tóxicos así como hidrocarburos.
46. A su vez, la contaminación de los ríos ha resultado en la contaminación de bahías y costas. La refinería de petróleo Antonio Nico López en La Habana, por ejemplo, ha destruído prácticamente toda la fauna marina en el puerto de La Habana. La descarga de desechos químicos ocurre tanto en el puerto de Nuevitas, en la bella bahía de Cienfuegos, como en el pantano de Zapata, cuyos ecosistemas están a punto de ser totalmente destruídos. Ya no existe flora o fauna marina en la bahía de Moa. Un especialista soviético en medio ambiente declaró "Hoy en día las bahías de La Habana y de Moa son regiones prácticamente muertas. Es imposible obtener de ellas ningún recurso natural, pero continúan contaminando toda la costa. En Santa María del Mar se puede observar una capa de petróleo flotando en el agua en Santiago de Cuba más del 60% del volumen del agua está altamente contaminado En Moa, se vierten en el agua diariamente más de 450 metros cúbicos de desechos procesados de níquel".33
47. A pesar de que en los últimos años se han aprobado varias leyes para resolver el problema, poco se ha avanzado.
48. Es conocido que la salud de una población, puede ser afectada por el sistema empleado para la eliminación de excretas. En la década de 1950, el sistema que existía era sin lugar a dudas inadecuado. Un autor ha escrito que "el 28% de todos los hogares disponían de inodoros con agua corriente, y el 13.7% se encontraban fuera de las casas. Más de una tercera parte de las familias tenían letrinas y el 23.2% de las viviendas (54.1% en el país) no disponían de instalaciones sanitarias".34
49. En la actualidad, mientras una pequeña parte de la población goza del beneficio de una adecuada alimentación de las excretas humanas, el alcantarillado se encuentra en un estado tan deplorable que frecuentemente afecta al país de manera negativa. La ciudad de La Habana es un ejemplo de esto: su alcantarillado fue construído entre 1908 y 1913 y fue diseñado para una población máxima de 600.000 personas, quienes se suponía que vivirían re un radio de 25 millas cuadradas. En la actualidad, la capital tiene más de 1 millón de habitantes y cubre más de 100 millas cuadradas. El sistema de alcantarillado, para expresarlo en términos suaves, está sobrecargado; recibe 1.5 veces su capacidad de procesamiento.35 Aparentemente, se estima que alrededor de un millón de metros cúbicos de líquido entra en el sistema cada día, es decir, aproximadamente 6 metros cúbicos por segundo, pero el alcantarillado solamente puede absorver de manera eficiente un metro cúbico por segundo. El resultado es que las tuberías se rompen frecuentemente.
50. Se estima que la ciudad de La Habana, requiere 300 kilómetros de alcantarillado sólo para satisfacer la demanda, pero poco se proyecta para resolver este problema.
c. La basura
51. La recolección de la basura representa también un serio problema. Con respecto a este tema, no existe información pública sobre la situación en todo el país, pero la situación en la ciudad de La Habana puede servir como indicador.
52. En 1980, la ciudad de La Habana produjo alrededor de 1.000 toneladas de basura diaria, (una cantidad anual de 373.200) toneladas, es decir, alrededor de 1 libra por persona. Sin embargo, la ciudad solamente tenía 30 camiones para recoger la basura, lo cual parece haber mejorado levemente en 1981 cuando se compraron más camiones. Los camiones realizaban un promedio de 92 viajes diarios, las 24 horas del día. La recolección podía llevarse a cabo en cualquier vecindario cada cuarto día, resultando en un ambiente urbano altamente insalubre, dado el clima tropical donde los desechos se descomponen rápidamente. Ratones, cucarachas y numerosos insectos se congregaban en las aceras donde se ponía la basura.36
53. Hasta hace poco la basura se dejaba descubierta en el frente de las casas. A mediados de 1980, sin embargo, las autoridades compraron 92.000 basureros que fueron distribuídos entre la población. Esta medida fue positiva pero insuficiente ya que para cada 100 residentes de La Habana había 4.6 basureros. Debido a la escasez de recursos ha ocurrido una proliferación de basureros en los vecindarios. La situación se tornó tan crítica que el Ministerio de Salud coordinó un gran esfuerzo para limpiarlos. En 1981 se lanzó la "operación tareco", para la cual se utilizaron 600 camiones de diferentes sectores de la economía, los cuales efectuaron más de 40.000 viajes para limpiar la basura acumulada.37 Este tipo de medidas representan un inicio, pero ilustran las limitaciones del sistema debido a la carencia de recursos. Con los recursos existentes la ciudad no puede ser mantenida limpia de manera sistemática y diaria.
d. La vivienda
54. Entre 1959 y 1981 el Estado construyó 235.047 viviendas,38 cantidad que, sin embargo, está lejos de ser suficiente. Si se toma en cuenta el crecimiento de la población (3 millones desde 1959), el establecimiento de nuevas familias, el deterioro de viviendas viejas, etc., el déficit resultante sería 1.4 a 1.9 millones de unidades para 1985.39 De acuerdo al censo de vivienda realizado en 1970, el 9.4% de la población residía en viviendas en mal estado, el 15.5% en hogares construidos con techo de palma y el 0.1% en viviendas provisionales. En otras palabras, 2.1 millón de personas residían en viviendas inadecuadas. Esta es una situación extremadamente deficiente tanto en la zona rural como urbana. Con frecuencia muchas personas tratan de solucionar el problema por sí mismas y, como consecuencia, han aparecido barrios marginales a través de las capitales provinciales. En la ciudad de La Habana, por ejemplo, hay 94 barrios pobres (que los cubanos llaman "barrios insalubres");40 no existen datos sobre cuántos existen en todo el país.
55. Desde la década de 1970 las prioridades del Estado en cuanto a la vivienda han cambiado. Hasta ese momento casi la mitad de las nuevas viviendas eran construídas fuera de La Habana, en particular, en las zonas rurales. La reparación de viviendas recibía escasa atención. Esto sin embargo ha cambiado; ahora, se asignan mucho más recursos a La Habana, en particular para el mantenimiento de las viviendas en existencia. Entre 1978 y 1980, aproximadamente el 57% de las residencias de La Habana necesitaban reparaciones inmediatas.41 En la medida en que se agudizó la escasez de vivienda, la densidad poblacional en los hogares disponibles de incrementó paralelamente. Por tanto, en La Habana vieja, en un área de 3.2 kilómetros cuadrados viven alrededor de 100.000 personas o sea 31.250 habitantes por kilómetro cuadrado. De hecho, existen aproximadamente 22.750 edificios en La Habana que abrigan aproximadamente 800.000 habitantes, en un promedio de 35 personas por estructura. La mayoría de los edificios se encuentran en condiciones verdaderamente insalubres.42
56. La escasez de vivienda es un problema que aún espera solución. Lo mismo puede decirse con respecto a las reparaciones de los hogares y en lo relativo a la limpieza de los vecindarios y de los edificios.
57. De la exposición realizada puede concluirse que los servicios de salud en la forma de atención médica y dental son un derecho universal en Cuba, que se proporcionan gratis y bajo la responsabilidad del Estado. Numerosas y positivas medidas se han tomado para extender este derecho a todos los sectores de la sociedad, sin importar el sexo, edad, color, creencia, ingreso o lugar de residencia.
58. Se ha realizado considerable progreso en la reducción de la tasa de natimuertos, mortalidad infantil y el desarrollo saludable de los niños. La prevención, tratamiento y control de las enfermedades epidémicas ha avanzado a través de los años, en particular, en términos de mortalidad aunque las tasas de morbilidad han aumentado para algunas enfermedades. Preocupa, sin embargo, el incremento de la tasa de suicidios y sería importante tratar de precisar las razones que explican el mencionado incremento.
59. La medicina preventiva y la participación de la comunidad son la espina dorsal de la política sanitaria del país. La prevención, tratamiento y control de enfermedades y accidentes en el trabajo deja mucho qué desear, ya que no se han hecho esfuerzos suficientes ni asignado los recursos necesarios para esta área.
60. La higiene ambiental e industrial requieren mucho más atención. La vivienda, el alcantarillado y el abastecimiento de agua necesitan una mejoría radical. Debido a la escasez de recursos se da tratamiento preferencial a aquéllos que tienen la necesidad más grande y lo ameritan.
61. La contaminación del suelo, el aire y el agua avanzan a un ritmo peligroso y, a menos que se tomen medidas para controlarlas, podrían minar los éxitos que se han logrado en el campo de la salud.
1 Mesa-Lago, C., "The Economy " op. cit., pág. 166.
2 Domínguez, J., Cuba: Order and Revolution, Cambridge, Harvard University Press, 1978, pág. 223.
3 Valdés, Nelson P., "Health and Revolution in Cuba", Science and Society, Vol. 35, No. 3, Otoño 1971, págs. 321-322.
4 Ibídem, pág. 334.
5 CEPAL, "Cuba" op. cit., pág. 122.
6 Valdés, N.P., "Health " op. cit., pág. 323.
7 Pan American Health Organizations, Extension of Health Service Coverage Based on the Strategies of Primary Care and Community Participation, Summary of the Situation in the Americas, Washington, D.C., 1978, Official Document, No. 156, pág. 28.
8 Leyva, Ricardo, "Health and Revolution in Cuba", en Rolando E. Bonachea y Nelson P. Valdés, eds., Cuba in Revolution, New York: Doubleday, 1972, pág. 478; Comité Estatal de Estadísticas, Anuario Estadístico de Cuba 1978, La Habana, Cuba, pag. 246; II Congreso del Partido Comunista de Cuba, Informe Central, La Habana: Editora Política, 1980, pág. 24; Comité Estatal de Estadísticas, Cuba en cifras 1979, La Habana, n.p., 1980, pág. 75; Granma Resumen Semanal, 31 de octubre de 1982, pág. 12. La cifra de 326 hospitales fue obtenida añadiendo el número de 61 nuevos hospitales rurales construidos en 1982 a los 265 que existían dos años antes.
9 Comité Estatal de Estadísticas, Anuario Estadístico de Cuba, 1975, La habana, n.d.; Anuario Estadístico de Cuba, 1978, La Habana, n.d., pág. 246; Cuba en cifras 1979, La Habana, n.d., pág. 75.
11 RL, pág. 479; Anuario 75, pág. 232; Anuario 78, pág. 247; Cuba 79, pág. 76; discurso de Fidel Castro, 9 de diciembre de 1981; Bohemia, 10 de diciembre de 1982, pág. 58; 12 de marzo de 1982, págs. 46-47.
12 CEPAL, Cuba:  op. cit., pág. 139; Bohemia (La Habana), 16 de febrero de 1979, pág. 68.
13 Bohemia, 2 de octubre de 1981, pág. 39; 9 de octubre de 1981, pág. 13; 16 de octubre de 1981, pág. 12; 23 de octubre de 1981, pág. 12; 30 de octubre de 1981, pág. 10; 6 de noviembre de 1981, pág. 10; 13 de noviembre de 1981, pág. 12; 20 de noviembre de 1981, pág. 10; 27 de noviembre de 1981, pág. 11; 4 de diciembre de 1981, pág. 12; 11 de diciembre de 1981, pág. 14; 18 de diciembre de 1981, pág. 12; 25 de diciembre de 1981, pág. 15; 1o. de enero de 1982, pág. 10.
14 Igual que la nota 12.
15 Igual que nota 12.
16 Leyva, Ricardo, op. cit., pág. 486; Bohemia, 16 de febrero de 1979, pág. 68.
17 Granma Resumen Semanal, 5 de diciembre de 1982, pág. 12.
18 Leyva, Ricardo, op. cit., pág. 492; Anuario Estadístico de Cuba, 1979.
19 Ibid, pág. 489.
20 Riverón, Ricardo, et al, "Salud materno-infantil: situación actual y perspectiva", Revista Cubana de Pediatría, No. 50, 1978, pags. 407-423.
21 CEPAL, op. cit., cuadro 24; ESC, cuadro 44; Granma Resumen Semanal, 7 de diciembre de 1980, suplemento, pág. 5; Granma, 19 de enero de 1969, págs. 2-4; Unión Panamericana, América en Cifras 1967, Washington, 1969, págs. 81-82; Comité Estatal de Estadísticas, Anuario Estadístico de Cuba 1975, Anuario de Estadístico de Cuba 1978.
22 Informe Annual del Ministerio de Salud Pùblica, Cuba, 1981; y para 1981-82, vèase la nota 12.
23 CEPAL, pág. 142; Anuario 78, pág. 253.
24 Granma Resumen Semanal, 5 de diciembre de 1982, pág. 12. Para la tasa de suicidios, Ministerio de Salud Pública, Informe Anual 1980, pág. 9.
25 Pan American Health Organization, Annual Report of the Director, 1979, Washington, D.C., agosto de 1980, Documento Oficial No. 171, pág. 33; Bohemia, ( La Habana), 10 de diciembre de 1982, pág. 58.
26 Ministerio de Salud Pública, Cuba: la salud en la revolución, La Habana, 1975, pág. 78; Bohemia, 10 de diciembre de 1982, pág. 58.
27 Cifras en los censos de 1953 y 1970, y United Nations, Economic Commission for Latin America, Statistical Yearbook for Latin America, New York, 1980, pág. 111.
28 Información al Delegado (La Habana), No. 3, 1980, pág.8.
29 Gugler, Josef, "Un mínimo de urbanismo y un máximo de ruralismo: la experiencia cubana", Revista Mexicana de Sociología, Vol. 43, No. 4, octubre-diciembre 1981, pág. 1.473.
30 Información al Delegado, No. 8, febrero 1979, pág. 6.
31 Granma, (La Habana), 25 de enero de 1980, pág. 2.
32 Domíngues, Jorge, "Cuba " op. cit., págs. 284-285, 408, 488, 495.
33 Hernández, Gregorio, "Detener la contaminación de nuestras aguas marinas", Bohemia, 30 de abril de 1982, págs. 28-31. Véase también: Hernández, Gregorio, "La contaminación de la bahía de Cienfuegos", Bohemia, 20 de agosto de 1982, págs. 28-30.
34 Leyva, Ricardo, op. cit., pág. 466.
35 Hernández, Gregorio, "La contaminación en la bahía de La Habana", Bohemia, 20 de agosto de 1982, págs. 28-30.
36 Bohemia, 13 de junio de 1980, pág. 7.
37 Bohemia, 24 de julio de 1981, pág. 46.
38 Mesa-Lago, C., "The Economy " op. cit., cuadro 46; "Del Informe del Comité Central del PCC al II Congreso", Economía y Desarrollo, No. 62, mayo-junio 1981, pág. 183; Pérez, Humberto, "La Plataforma Programática y el Desarrollo Económico de Cuba", Cuba Socialista, No. 3, junio de 1982, pág. 24.
39 Estimados de Carmelo Mesa-Lago en "The Economy " op. cit., pág. 173, y de Sergio Díaz-Briquets, Demographic and Related Determinants of Recent Cuban Emigration, trabajo preparado y presentado en la reunión annual de la Latin American Studies Association, Washington, D.C., 4 al 6 de marzo de 1982, cuadro 3, pág. 51.
40 Bohemia, 23 de abril de 1982, pág. 48; 19 de junio de 1981, pág. 53.
41 Bohemia, 25 de enero de 1980, pág. 2; 15 de febrero de 1980, pásg. 52-53.
42 Información al Delegado, septiembre 1979, pág. 12; Bohemia, 5 de junio de 1981, págs. 56-57.