Source: http://laborparlamentaria.bcn.cl/wsgi/consulta/verDiarioDeSesion.py?id=683510
Timestamp: 2019-07-21 07:49:42
Document Index: 180465624

Matched Legal Cases: ['artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 35', 'artículo 2', 'artículo 35', 'artículo 35', 'artículo 11', 'artículo 4', 'artículo 2', 'artículo 35', 'artículo 2', 'artículo 4', 'artículo 35', 'artículo 35']

Diario de Sesión: Sesión Especial N°84
MODIFICACIÓN DE LEY DE TELEVISIÓN NACIONAL DE CHILE. INFORME DE COMISIÓN MIXTA
Sesión 84ª, en miércoles 24 de enero de 2018
(De 12:21 a 14:11)
Informe de la Comisión Mixta constituida para resolver las divergencias suscitadas durante la tramitación del proyecto que modifica la ley N° 19.132, que crea la empresa Televisión Nacional de Chile (6.191-19) (se aprueba el informe)..................................................................
Concurrieron, además, la Ministra Secretaria General de Gobierno , señora Paula Narváez Ojeda, y el Ministro de Agricultura , señor Carlos Furche Guajardo.
Asimismo, se encontraban presentes el Subsecretario General de Gobierno, señor Omar Jara Aravena, y el Presidente del Directorio de Televisión Nacional de Chile , señor Ricardo Solari Saavedra.
--Se abrió la sesión a las 12:21, en presencia de 12 señores Senadores.
De Su Excelencia la Presidenta de la República , con el que hace presente la urgencia, calificándola de "suma", para la tramitación del proyecto que modifica la ley N° 20.416, que fija normas especiales para empresas de menor tamaño, en materia de plazo y procedimiento de pago a las micro y pequeñas empresas (boletín Nº 10.785-03).
Con el primero comunica que aprobó el proyecto que modifica la Constitución Política de la República para perfeccionar la regulación en las materias que indica (boletín N° 11.342-07).
Con el segundo señala que aprobó, con las enmiendas que indica, el proyecto de ley despachado por el Senado que reconoce y da protección al derecho a la identidad de género (boletín N° 8.924-07) (con urgencia calificada de "suma").
Con el tercero informa que aprobó el proyecto de ley que delega facultades para la modificación de las plantas de personal de profesionales de los servicios de salud (boletín N° 11.486-11) (con urgencia calificada de "suma").
--Pasa a la Comisión de Salud, y a la de Hacienda, en su caso.
En el primer lugar de la tabla figura el informe de la Comisión Mixta recaído en el proyecto que modifica la ley N° 19.132, de Televisión Nacional de Chile, con urgencia calificada de "suma".
Comisión Mixta: sesión 69ª, en 5 de diciembre de 2017.
Mixta: sesión 80ª, en 16 de enero de 2018.
Sesiones 32ª, en 6 de julio de 2010 (se aprueba en general); 49ª, en 3 de octubre de 2017 (queda para segunda discusión en particular); 55ª, en 18 de octubre de 2017 (queda aplazada la votación en particular); 56ª, en 24 de octubre de 2017 (queda pendiente la votación en particular); 59ª, en 7 de noviembre de 2017 (queda pendiente la votación en particular); 60ª, en 7 de noviembre de 2017 (se aprueba en particular).
Las divergencias suscitadas entre ambas ramas del Parlamento derivan del rechazo por parte de la Cámara de Diputados, en tercer trámite constitucional, de las enmiendas efectuadas por el Senado, en el segundo trámite, en el inciso final del artículo 2o propuesto por el número 1); en la nueva letra a) del número 3), y en el nuevo número 28), todos numerales del artículo único.
La Comisión Mixta, como forma de resolver las divergencias entre ambas Cámaras, efectúa una proposición que consiste en aprobar, en los mismos términos en que fue despachado por el Senado, el inciso tercero del artículo 2o propuesto por el número 1); aprobar, con una enmienda, el texto del Senado respecto de la letra a), nueva, del número 3), y acoger con modificaciones el nuevo artículo 35 despachado por el Senado como número 28), proposiciones que acordó con las votaciones que consigna en su informe.
Cabe hacer presente que el inciso final del artículo 2o, incorporado por el número 1), y el número 28) del artículo único contenido en la proposición de la Comisión Mixta revisten el carácter de preceptos de quorum calificado, por lo que requieren para su aprobación 19 votos favorables.
Finalmente, corresponde informar que la Cámara de Diputados, en su sesión del día 16 de enero, acogió la propuesta de la Comisión Mixta.
En el boletín comparado que Sus Señorías tienen en sus escritorios figuran la proposición que formula la instancia bicameral y el texto que quedaría de aprobarse su informe.
Señor Presidente , estimados colegas, la Comisión Mixta abordó las tres controversias que le dieron origen.
La primera se refiere a la redacción del artículo relativo a la misión pública de Televisión Nacional. La segunda tiene que ver con la generación y composición de su directorio. Y la tercera se vincula con la creación de la señal cultural, que figura en el nuevo artículo 35.
Los miembros del órgano bicameral acordaron, por unanimidad, mantener el texto planteado originalmente por el Senado, atendido que no había ninguna propuesta alternativa por parte de la Cámara.
Por ende, se conserva, en esencia, la redacción que también se utiliza en la ley de televisión digital, donde se habla de la misión y el fin comunicacional de la televisión. En particular, se establece que la empresa "deberá velar por la efectiva realización de su misión pública, que incluye promover y difundir los valores democráticos, los derechos humanos, la cultura, la educación, la participación ciudadana, la identidad nacional y las identidades regionales o locales, la multiculturalidad, el respeto y cuidado del medio ambiente, la tolerancia y la diversidad".
Con relación a la segunda controversia, se originó un debate en la Comisión Mixta acerca de cómo generar la composición del directorio. Algunos propusieron que la Alta Dirección Pública tuviera alguna participación en la nominación de ternas, pero finalmente se acordó mantener, en su esencia, el procedimiento, que es similar al actualmente existente, con la finalidad de garantizar la pluralidad de los integrantes.
Sí se incorporó un concepto adicional (página 11 del comparado), consistente en que, para los seis directores propuestos por el Presidente de la República al Senado para su aprobación -que es un segundo grupo-, el " Presidente hará la proposición en un solo acto, cuidando que el Directorio quede integrado en forma pluralista y paritario en cuanto a sexo".
En esta materia se plantea una innovación, que se ha estudiado también en otros debates. En definitiva, hubo unanimidad para la designación del presidente del directorio por parte del Primer Mandatario.
Para lo otro no hubo votación unánime, sino que se aprobó simplemente por mayoría.
Para la tercera controversia, referida a la creación de la señal cultural (artículo 35, ubicado en las páginas 88 y 89 del comparado), se formula una proposición que igualmente fue aprobada solo por mayoría.
A propósito del último inciso de la citada disposición, se produjo un debate sobre cómo debe llevar su presupuesto la señal, dado que recibirá fondos públicos. Y el texto que se acordó dispone lo siguiente: "La señal a que se refiere este artículo deberá contar con un presupuesto separado de las demás operaciones de la empresa de conformidad a los términos contenidos en los incisos segundo a cuarto del artículo 11 de la ley N° 18.196," -relacionada con las empresas públicas- "de normas complementarias de administración financiera, personal y de incidencia presupuestaria.".
El señor ZALDÍVAR, don Andrés ( Presidente ).- Concluyó su tiempo, señor Senador.
Le daré un minuto más, para terminar.
La Comisión Mixta suprimió una frase, que estaba en el texto original, que disponía que el presupuesto separado de las demás operaciones de la empresa debía ser "aprobado por el Ministerio de Hacienda". En resumen, se llegó a acuerdo en las tres materias controvertidas: misión pública; composición del directorio, y señal cultural, respecto de la cual se reconoce que es distinta del canal, en tanto sí podrá recibir fondos públicos, por lo cual deberá existir un procedimiento a través del cual los apruebe el Ejecutivo.
Se ha pedido la autorización de la Sala para que puedan ingresar al Hemiciclo el Subsecretario General de Gobierno, señor Omar Jara, y el Presidente del Directorio de Televisión Nacional , don Ricardo Solari.
A continuación, tiene la palabra la señora Ministra .
La señora NARVÁEZ ( Ministra Secretaria General de Gobierno ).-
Señor Presidente , por su intermedio, saludo a todas las señoras y señores Senadores.
Como recordaremos, el 7 de noviembre de 2017 la Sala del Senado tuvo la oportunidad de votar, en su segundo trámite constitucional, el proyecto de ley que moderniza Televisión Nacional de Chile y establece un aporte extraordinario de capital.
El proyecto, que recibió un amplio apoyo y cuya redacción fue desarrollada durante más de dos años en esta Corporación, fue votado el 5 de diciembre en la Cámara de Diputados en su tercer trámite, donde solamente se rechazó la propuesta sobre el inciso primero del artículo 4°o y no alcanzaron el quorum constitucional de aprobación las normas recaídas en el nuevo inciso tercero del artículo 2 y el nuevo artículo 35°.
Así, esas tres disposiciones fueron tratadas por la Comisión Mixta, que llegó al texto definitivo que hoy votarán las señoras y señores Senadores, luego de su aprobación el miércoles pasado en la Cámara Baja y cuyo apoyo es de suma relevancia para nuestra televisión pública.
Es importante señalar que el proyecto, cuyo informe de Comisión Mixta se vota hoy, es prácticamente el mismo que salió hace unos meses del Senado y contempla cinco ejes fundamentales: misión pública, perfeccionamiento de la gobernanza, modificaciones al régimen financiero, establecimiento de la señal 2 de TVN, y capitalización extraordinaria.
Hoy, de las tres normas analizadas por la Comisión Mixta, dos fueron perfeccionadas con ideas que este mismo Senado planteó en su momento.
Como primer punto, el inciso tercero del artículo 2° pretende establecer en la ley, por primera vez en nuestra historia, una misión pública para TVN, dándole un estatus legal al rol diferenciador de Televisión Nacional en el concierto televisivo del país. Esta norma es exactamente la misma que fuera aprobada en el Senado.
De este modo, Televisión Nacional de Chile, a través de la programación de sus señales y el desarrollo de sus actividades y las de sus filiales, deberá velar por la efectiva realización de su misión pública, que incluye promover y difundir los valores democráticos, los derechos humanos, la cultura, la educación, la participación ciudadana, la identidad nacional y las identidades regionales o locales, la multiculturalidad de nuestro país, el respeto y cuidado del medioambiente, la tolerancia y la diversidad.
Luego, el artículo 4o establece el órgano de administración de la empresa, que corresponde a un directorio de siete integrantes: seis directoras o directores designados por el Presidente de la República con la aprobación del Senado, y un presidente o presidenta del directorio, designado directamente por el Presidente de la República , quien se mantendrá en el cargo hasta treinta días después de terminado el período del Primer Mandatario que lo haya nominado.
Sin perjuicio de que esta es la norma vigente en la actualidad, en la Comisión Mixta se acordó añadir el criterio de paridad de género en la conformación de los directores distintos del presidente. Así, se estableció que cuando el Primer Mandatario haga la proposición de designación de directores y/o directoras, deberá cuidar que dicho órgano quede integrado de forma tanto pluralista como paritaria en cuanto al sexo de sus integrantes.
En el tercer y último punto, el nuevo artículo 35 constituye uno de los avances históricos del proyecto, pues establece que la señal 2 de TVN deberá ser de transmisión exclusiva de contenidos educativos, culturales, tanto en su dimensión nacional como regional y local, tecnológicos, científicos e infantiles.
Para dar mayor claridad al debate, es muy relevante indicar que el Plan de Radiodifusión Televisiva de la Subsecretaría de Telecomunicaciones, que tiene el carácter de reglamento de la televisión digital, obliga a cada concesionario de televisión a transportar al menos dos señales de televisión. Es decir, Televisión Nacional, al igual que los demás canales de televisión, estará obligada a implementar una segunda señal en su proceso de digitalización, la cual sin este proyecto podría dedicarse a cualquier otro tipo de contenidos.
Es ahí donde esta iniciativa de ley se hace fundamental, dado que, aprovechando esta obligación normativa, busca simplemente determinar el tipo de contenidos que la señal 2 de TVN podrá transmitir, indicando que estos deberán ser íntegramente de tipo educativo, cultural -tanto en su dimensión nacional como regional y local-, tecnológico, científico e infantil.
Algo también muy relevante es que el inciso segundo del referido artículo impone a TVN un rol de fomento, cuando indica que los contenidos que deberán emitirse por dicha señal deberán ser especialmente aquellos de producción nacional.
Por último, la Comisión Mixta estimó crucial eliminar las referencias que hacía el artículo 35 a la necesaria aprobación previa del Ministerio de Hacienda del presupuesto de esta señal, buscando preservar la independencia financiera de la televisión pública.
Señoras y señores Senadores, estamos cada vez más cerca de dotar a Televisión Nacional del marco jurídico que le permita retomar su sitial ante la sociedad chilena, a través del cual el conocido "Canal 7" se muestre como la televisión de todos los chilenos y chilenas, pero actualizándola a una nueva época digital y horizontal.
Con la aprobación de este proyecto damos otro pequeño paso en el arduo camino hacia una sociedad más inclusiva, permitiendo a nuestros niños, niñas y adolescentes contar con al menos una señal de televisión abierta que busque satisfacer sus necesidades, especialmente para aquellos que no tienen acceso a televisión de pago. Además, acercaremos la cultura, la tecnología, la ciencia, etcétera, a la ciudadanía, mostrando la riqueza de nuestras regiones y de nuestro país en una pantalla que nos pertenece a todos los chilenos: la de TVN.
Se me ha pedido recabar el acuerdo de la Sala para abrir la votación.
Señor Presidente, saludo a los Ministros que se encuentran presentes, especialmente a la Ministra.
El proyecto original de Televisión Nacional pretendía solicitar 75 millones de dólares, por única vez, con el objeto de actualizar tecnológicamente el canal, específicamente a las exigencias que significa implementar la televisión digital. Luego el Ejecutivo rebajó esa cifra a 47 millones de dólares.
El segundo punto que se analizó fue la diferencia que existió con el Ejecutivo en cuanto al mecanismo de nombramiento de los directores. El Senado insistió en el sistema actual. Y, por su parte, es lo que propone también la Comisión Mixta.
Por otro lado, señor Presidente , se debatieron algunas temáticas en cuanto a las causales de inhabilidad para ocupar los cargos de directores. En esto se ha dado una señal a la ciudadanía de transparencia y rectitud en la elección de esos cargos.
Otro punto que se analizó dice relación con que se deja constancia de que a las remuneraciones de los directores se les aplicarán las disposiciones de la ley N° 20.285, sobre el acceso a la información pública.
Además, se da la posibilidad de que Televisión Nacional comprometa la contratación de créditos previa autorización del Ministerio de Hacienda. Este es un punto muy importante, porque, de lo contrario, existiría un excesivo control por esa Cartera, perdiendo el canal parte de su independencia, y todo lo que ello conlleva.
Es menester hacer presente que en el transcurso de la discusión (tanto en la Comisión de Transportes como en la de Hacienda), el Senado trató de mantener el rol excesivo del Ministerio aludido. Pero creo que hubo bastante sensatez, en el sentido de que, efectivamente, se pudiera avanzar en la tramitación del proyecto.
No obstante, no puedo dejar de traer a colación la renuncia de tres directores de Televisión Nacional justamente antes de la votación del informe de Comisión Mixta. Me refiero a la señora María José Gómez , a don Lucas Palacios y a don Jorge Atton , quienes lo hicieron manifestando algo que nosotros hemos planteado desde el primer día: la ausencia de un plan estratégico para abordar la crisis financiera por que atraviesa este canal.
A pesar de que el Parlamento aprobó la capitalización original, consideramos que no es responsable que el canal reciba recursos del Estado sin un plan que asegure que serán invertidos de mejor manera, en forma real y eficiente.
Señor Presidente , nosotros también rechazamos la señal cultural por los mismos motivos en la Comisión Mixta. En concreto, la administración actual no nos da confianza en el sentido de que vaya a poder avanzar respecto a una señal cultural, cuando el canal tradicional de nuestro país ha tenido pérdidas económicas conocidas por todos nosotros.
Por eso, vamos a votar en contra del informe de Comisión Mixta, porque creemos que, en definitiva, entregar estos recursos al actual directorio y a la actual administración de Televisión Nacional para financiar una señal cultural no nos garantiza que serán utilizados como corresponde.
Y pensamos que el informe también debiera ser rechazado por el Senado.
Señor Presidente, creemos fundamental que el Ejecutivo nos dé una respuesta respecto a lo expresado por los directores de Televisión Nacional que han renunciado.
Es demasiado grave la situación financiera de la estación estatal.
Es demasiado grave también como hoy estamos recibiendo la información de nuestras regiones. En vez de avanzar hacia la descentralización, lo que se ha hecho es restringir justamente los horarios de la información regional, ¡y aumentar los costos de Televisión Nacional!
Hay molestia. Y lo digo como representante de la Región de O'Higgins, que todavía...
¿Me concede unos minutos, señor Presidente?
No voy a dar más tiempo porque el Informe de Comisión Mixta tiene normas de quorum especial y, además, se ha negado el acuerdo para abrir la votación.
Seremos estrictos en cuanto al tiempo. De todas maneras, en su caso, Su Señoría, le otorgo medio minuto adicional.
Señor Presidente , intervendré en los cinco minutos que me corresponden cuando se abra la votación.
Puede hacerlo al momento de la fundamentación del voto.
Señor Presidente , creo que aquí la discusión es si Chile necesita o no televisión pública.
Me pregunto: ¿Existe la suficiente diversidad en nuestros medios de comunicación? ¿Existe el suficiente pluralismo en nuestro país? ¿Se requiere una televisión pública?
Es evidente que si uno mira la realidad chilena tal vez se encuentra con un fenómeno global: existe una excesiva concentración de los medios de comunicación y una excesiva privatización de estos.
Es legítimo que los medios privados tengan una agenda propia y respondan a intereses económicos, o religiosos o políticos. Pero lo que hace una televisión pública es justamente generar, en esa sociedad, el equilibrio necesario para que se pueda garantizar la libertad de expresión, tan demandada por muchos en diversas circunstancias.
Lo segundo es preguntarse si se necesita en Chile fortalecer la cultura. ¿Hay suficiente espacio cultural? ¿Hay suficiente preocupación por su difusión en nuestro país? ¿Es la cultura un valor fundamental en la sociedad chilena? ¿Se requiere en esta, que uno podría denominar "sociedad de los consumidores", reestablecer una comunidad de ciudadanos a partir de que los consumidores, en la medida que accedan a la cultura, pueden ser más activos en incidir y decidir sobre su sociedad?
¡Yo creo que eso es evidente!
Entonces, ¿cuál es el problema que enfrentamos? Que hoy día existe una trampa porque se dice que Televisión Nacional está en cifras rojas. ¡Es cierto! Todos los medios de comunicación presentan cifras rojas y seguirán así de manera mucho más permanente y profunda pues el formato televisivo cambió.
En efecto, en esta era o, más bien, en la siguiente, la torta publicitaria va a ser la misma, pero los interesados en difundir sus contenidos lo harán cada día más a través de redes sociales, a través de Facebook, a través de Google.
Por ejemplo, Google ya representa en publicidad 74 mil millones de dólares en el planeta; y Facebook, cerca de 30 mil millones de dólares.
¡Hacia allá se va a ir la publicidad!
Por lo tanto, tenemos un formato que deberá realizar un proceso de transición muy profundo.
La realidad es que todos los demás medios de comunicación privados han recibido tremendas inyecciones de recursos. Incluso aquellos que están en cifras azules.
En consecuencia, si no se entrega apoyo económico a Televisión Nacional, ¡no va a existir televisión pública!
Ahora, cuando se habla de que falta un itinerario, de que falta un programa, hay que tener en cuenta que la crisis es muy compleja. ¡No existe nadie que tenga ese programa! ¡No existen hoy día las respuestas! Porque lo que estamos viviendo es justamente una transición a una televisión holográfica, que es muy distinta, en que las personas ya no serán puramente espectadores, sino coparticipantes y cocreadores de los contenidos televisivos. Por lo tanto, es otra realidad.
Ese proceso es de laboratorio. Y lo que no podemos hacer es impedir que Televisión Nacional lo desarrolle.
¿Quién define actualmente la parrilla de TVN? Creo que esto es importante.
¿Por qué se necesitan recursos públicos? Porque hoy día la parrilla del canal estatal -lo que ven los chilenos- en realidad, ¡no lo decide el directorio!
¡Eso es una utopía!
En efecto, quienes determinan hoy día lo que ven los telespectadores ¡son los gerentes de las empresas que avisan en la televisión! ¡Ellos son los que deciden los contenidos que van en horarios prime! ¡Ellos son quienes los financian, y son los verdaderos decisores!
¿Queremos que sean los gerentes generales, de marketing, de las isapres, de las grandes tiendas de retail, de las AFP los que definan qué verán los chilenos, como ocurre en la actualidad? O queremos que haya una televisión pública con posibilidades de cierta autonomía para garantizar contenidos de calidad, inteligentes, y, como también establecimos, dentro de su correcto funcionamiento, con un rol democratizador más profundo, en la construcción de la ciudadanía, y así ir al rescate de la identidad en un mundo complejo, en que nosotros, como chilenos, debemos aportar nuestra identidad a la diversidad del planeta.
Además, Televisión Nacional tiene una señal internacional, la que podría ser un instrumento muy muy potente para poner los contenidos de Chile más allá de nuestras fronteras...
Señor Presidente , ¿me otorga un minuto adicional?
Y, al mismo tiempo, es evidente que nosotros...
Mejor continúo en mis cinco minutos de fundamentación de voto.
Aprovecho esta oportunidad para desearle un feliz cumpleaños al Senador señor Girardi.
Señor Presidente, quiero hacer dos reflexiones respecto de este proyecto.
Con honestidad, me parece que lo resuelto por la Comisión Mixta, mezclado con el resto de la iniciativa, constituye un paliativo para una situación que va por mal camino.
No digo nada original al constatar algo que ya se manifestó: la televisión cambió completamente de modelo; existe en la competencia una pérdida sostenida de ganancias. Pero agrego algo personal: considero que en los últimos períodos TVN no ha tenido un manejo económico adecuado, aunque los otros canales tampoco, así que no haré de ello un asunto de vida o muerte.
Mi impresión es que, por lo que leí en la carta de renuncia de algunos señores directores, la situación económica del canal ha empeorado en los últimos meses, lo cual veremos cuando aparezcan los estados financieros trimestrales.
Esa es una reflexión común.
No obstante, quiero hacer una reflexión diferente.
Considero que con este proyecto vamos por mal camino.
Tiendo a pensar -quizás algunos señores Senadores se van a sorprender- que debemos apuntar a algo distinto y ver cómo asumimos respecto de la televisión pública una nueva realidad en materia de financiamiento.
Estimo que en vez de solucionar el problema el canal cultural lo complejiza, pues en el fondo se dice: "Vamos a tener un canal público que perderá plata sostenidamente en el tiempo." -parece que eso será así, más allá de cualquier milagro que logre alguien- "Y además contaremos con un canal cultural que requiere otro tipo de financiamiento".
Me atreví a plantearle a la Ministra -sé que es extemporáneo, pero lo sugiero porque pienso que las nuevas autoridades de Gobierno algo están pensando sobre el particular- por qué no hacer algo diferente. Si tenemos que hacer una televisión pública que en forma constante no va a tener capacidad de autofinanciamiento, veamos qué medidas podemos adoptar para considerar esa realidad dentro de lo que tendremos que asumir como gasto de país.
Pero no agreguemos a esa opción un canal -cultural, en este caso- que deberemos financiar.
En las actuales condiciones, este proyecto, más allá de la voluntad de quienes lo sustentan, no va a solucionar el problema y dentro de un año estaremos abocados a resolver la situación del nuevo déficit de Televisión Nacional, tanto en su canal público como en el cultural (que enfrentará otra realidad).
Sé que es tarde desde el punto de vista de encontrar respuestas; sin embargo, debo decir que estamos ante una mala solución.
En el fondo de nuestra alma todos sabemos que en un año más estaremos convocados en el Congreso para volver a enfrentar un problema bastante parecido a este.
Me habría gustado -lo planteo como última idea, como idea de la agonía- repensar acerca de si este tipo de proyectos se hallan bien diseñados. Porque, de verdad, no veo ninguna posibilidad de que no estemos viendo de nuevo esta materia en un año más. Me encantaría equivocarme, pero no lo creo.
Tenemos la oportunidad de reperfilar el sentido de un canal público en una sociedad moderna.
El Senador que me antecedió en el uso de la palabra, que está de cumpleaños, señaló algo cierto: las plataformas cambiaron. Hace unos días 2 millones de personas vieron el Congreso del Futuro vía streaming; otras usan Netflix u otras plataformas.
Entonces, da la impresión de que buscamos una solución legislativa como si estuviéramos hace 5 o 10 años; de que no entendemos la forma como ha cambiado la sociedad y de que tampoco escuchamos las discusiones producidas dentro del directorio de TVN, que han sido duras, y en virtud de las cuales ocurrió algo bastante inédito, fruto un poco de la desesperación de ver cómo se va desfinanciando un medio de comunicación, cómo la caja se vacía o cómo se desmorona una opción y aparecen problemas muy complejos.
Me sumo al tipo de votación que plantea el Senador García-Huidobro, que considero correcto.
Eso sí, también deseo manifestar que aunque las bancadas de enfrente tengan los votos para aprobar el informe de Comisión Mixta no sé si contarán con la tranquilidad moral de haber resuelto bien el problema o la convicción de que no volveremos a lo mismo en pocos meses.
Opino que estamos perdiendo la oportunidad de llevar a cabo una reflexión mucho más profunda y de futuro respecto de un canal público que debe funcionar más de acuerdo con la actual realidad de Chile.
Se ha solicitado otra vez la apertura de la votación.
Pero con fundamentación de voto.
¿Habría acuerdo, permitiendo el fundamento del voto?
En votación el informe de Comisión Mixta.
Señor Presidente , este proyecto fue largamente analizado y evaluado en las distintas instancias del Senado (en las Comisiones de Transportes y Telecomunicaciones y de Hacienda y con largueza en la Sala), e imagino que también en la Comisión Mixta.
No debemos confundir lo que está en discusión: las propuestas del informe de Comisión Mixta.
Como se ha dicho con claridad, son tres o cuatro las materias que fueron objeto de controversia.
Una muy importante es la implementación del canal cultural, que venía definido en el proyecto original, y que además forma parte de los acuerdos que adoptamos años atrás cuando establecimos la legislación que permite la incorporación de la televisión digital en nuestro país.
Las razones de por qué es necesario un canal cultural las hemos hecho presentes muchísimas veces: necesitamos en la televisión abierta una señal en que se exponga la cultura, en que se lleven a cabo producciones que permitan educar, enseñar, informar y destacar la producción y el arte a nivel nacional e internacional.
Por supuesto, esos programas no tienen posibilidad de avisaje comercial, ya que, como se expresó, el sector que maneja la publicidad en el país no tiene interés en financiarlos porque no obtienen un rating adecuado.
Pero el tema de fondo apunta a que esa programación forma parte también de la misión pública definida por el canal, idea que fue abordada en la Comisión Mixta.
Una televisión pública incapaz de entregar una señal cultural de calidad en forma permanente deja de cumplir su misión, porque en ese tipo de canales se expresan muchos de sus objetivos: la diversidad; el respeto a los pueblos originarios; la difusión de la cultura, de los valores esenciales, de los derechos humanos, de la libertad, etcétera.
La segunda materia se relaciona con la composición del directorio y la forma como son nombrados sus miembros.
En mi opinión, no debería tener más integrantes que los actuales. La forma en que se realizan los nombramientos ha funcionado hasta ahora.
No obstante, el trasfondo del debate durante las últimas semanas dice relación con un cambio claro y absoluto.
Por eso me llama bastante la atención -lo digo con gran claridad- la forma y el fondo planteados por los tres directores que representan a la Derecha o al futuro Gobierno en el sentido de que lisa y llanamente renunciaron después de habernos pedido en el Senado de manera reiterada y con mucha fuerza y convicción que era fundamental que el Congreso aprobara los aportes correspondientes para que el canal pudiera funcionar.
Ellos mismos nos dijeron que su marcha había mejorado a partir de la pésima situación con que se encontró el actual directorio y que fue producto de las malas decisiones de la administración anterior, las cuales todos conocemos. Por eso, a partir de ahí y también por razones de mercado, hemos enfrentado una situación más bien compleja.
Pero esos mismos directores nos dijeron en la Sala y en Comisiones -supongo que no estaban mintiendo- que la marcha del canal había mejorado sustancialmente; que de manera progresiva, producto de las medidas adoptadas y del plan que se presentó para fortalecer la gestión del canal, íbamos por buen camino, y que, sin duda, con el aporte del Estado sería perfectamente posible tener un canal de alta calidad en un futuro próximo.
¿Qué cambió? A mi entender, el Gobierno. Y se tomó una decisión política, no sé dónde, de que estos tres directores renunciaran simultáneamente.
Nos surgen dudas, porque recién nos hacían un requerimiento en cuanto a si nosotros teníamos tranquilidad moral para aprobar esta iniciativa de ley.
Pero yo haría la pregunta al revés: ¿a quién obedecen esos directores o qué instrucciones tienen? Porque nos queda la duda -la hemos tenido siempre, no solo con esta empresa del Estado- en el sentido de que por razones más bien ideológicas a la Derecha no le gusta la existencia de empresas del Estado, menos en medios de comunicación. ¿Por qué? Porque el control de los medios de comunicación debe estar en manos del sector privado.
¿Me concede un minuto para terminar?
La duda que se ha planteado ha sido refutada con toda claridad por los miembros del Directorio que quedan. También hemos tenido acceso a una información que habla de manera distinta respecto a lo que se planteó en la renuncia de los tres exdirectores del canal.
A mi juicio, sin duda, fue una maniobra política, que no me atrevo a calificar, que lo único que persigue es hacerle daño a Televisión Nacional de Chile. Seguramente, más de alguno debe de estar pensando que es la gran oportunidad para privatizar TVN.
Con eso último, por supuesto, no vamos a estar de acuerdo.
Señor Presidente , nos duele lo que sucede en Televisión Nacional, porque todos queremos una televisión nacional pública de verdad.
Y en esta situación no llevamos un año o cinco, sino diez años.
El 2008, el mensaje original puso un acento extraordinario en el carácter público de TVN. Y digámoslo francamente, el actual texto absorbió, con la capitalización, todo o lo más fundamental de lo público que tenía el mensaje original.
Durante el Gobierno de Sebastián Piñera no se avanzó nada. Y en el segundo período de la Presidenta Bachelet poco se progresó, y ahora estamos legislando a última hora. Esto ha tomado más de 8 años. Hay proyectos que han demorado 16 años en su tramitación, como la ley del bosque nativo. ¡Por 10 años se ha intentado sacar una ley de TVN con carácter público! Y no es porque el Parlamento no haya trabajado, sino debido a que hay diferencias sustantivas en la concepción de la televisión pública.
Me resulta inexplicable la renuncia de los tres directores. La señora María José Gómez concluía su período en 2020 -ahora se irá en 90 días- y los señores Jorge Atton y Lucas Palacios renuncian transcurrido un año en el cargo.
Recuerdo que cuando Piñera llegó al Gobierno, la Presidenta Bachelet le pidió formalmente que respetara al diario La Nación y no lo privatizara, y Piñera lo privatizó.
No me cabe ninguna duda de que esta renuncia intempestiva no persigue el objetivo de denunciar el mal manejo de TVN, en el que los directores renunciados también tienen parte de responsabilidad. ¿O para qué estaban ahí? ¿Para recibir un sueldo? ¡Estaban para cautelar el interés público! Por lo tanto, existe tanta responsabilidad de ellos como del resto del Directorio.
Hay que precisar que no estamos aprobando una televisión pública. Porque esta TV compite por el avisaje igual que la televisión comercial. De modo que en Chile solo hay TV comercial. Y, por cierto, no hay televisión comunitaria.
No vamos a tener televisión pública en los términos que quisiéramos y que hemos expresado cuando hemos debatido sobre esto. Es decir, una televisión pública que garantice plenamente una parrilla que dé cuenta de esa función y que posea financiamiento.
Ninguna televisión pública, como tampoco ningún ferrocarril público, se autofinancian. Siempre requieren subsidios del Estado, porque cumplen una función diferente al de la comercialización. Por tanto, ese canal de televisión no debe estar -como aquí ha dicho el Senador Girardi- sujeto a la publicidad del retail, de los bancos, de las AFP o de los intereses legítimos pero comerciales.
A mi juicio, esta votación en bloque de la Derecha persigue impedir tener canal cultural. Digámoslo francamente.
Yo escucho al Senador Coloma señalar que hay que reperfilar el sentido del canal. ¡Pero si han estado 10 años en esto! No lo hicieron en su primer Gobierno y ahora quieren hacerlo durante el segundo. Permítanme dudar de la intencionalidad de este segundo Gobierno de Piñera en reperfilar la televisión pública. ¡Díganlo francamente! ¡No quieren televisión pública! El sepulturero de La Nación fue Piñera, y ahora quiere ser el sepulturero de TVN.
Tengo serias dudas sobre el mecanismo de financiamiento del canal cultural, que se define por tres Ministerios y año a año en la Ley de Presupuestos.
No veo a Felipe Larraín aprobando con gusto un presupuesto que vaya a financiar debidamente el canal cultural. De verdad no lo veo. Y si me equivoco lo voy a reconocer en esta misma Sala.
Por tanto, ¡ojo!, los 18 millones, primero para dar cuenta del canal, no son el efectivo para que funcione. Y cada año habrá que negociar con tres Ministerios para ver si hay oxígeno, si hay capital, si hay dinero, si hay financiamiento para el canal cultural.
¿Saben qué va a pasar? Todos van a querer meter la mano. Todos querrán que esa parrilla del canal cultural dé cuenta de que el que pone la plata pone la música.
Espero que el Directorio que surja de esta iniciativa de ley respete la autonomía. No hay cultura si no hay autonomía cultural en la libertad de expresión, en la libertad de pensamiento.
Señor Presidente, este ha sido un proyecto de lato debate.
Yo sostuve que se impide la participación de los trabajadores de TVN con voto en el Directorio. ¡Por favor! ¡Si es una empresa pública y debiéramos generar en esta condición la plena integración de sus trabajadores! Pero se ha dejado sin derecho a voto a los trabajadores en el Directorio de TVN.
Respecto a la participación ciudadana, la Ministra Narváez nos habló de un Defensor de la Audiencia . Se planteaba un Consejo Consultivo Comunitario. Pero no está aquí. No hay ciudadanía. Y me preocupa, porque las minorías van a tender a quedar excluidas debido a que las mayorías son siempre excluyentes.
Por eso, señor Presidente , voto a favor de este conjunto de observaciones, esperando tener la mayoría necesaria en este Senado y en el Gobierno para dotar a Chile de una televisión pública de verdad.
Pido autorización para que la Comisión de Trabajo y Previsión Social sesione en forma paralela con la Sala, pues tiene gente citada.
¡Que voten primero!
¿Para qué va a sesionar?
La Comisión de Trabajo requiere la anuencia de la Sala para reunirse con personas a las que ha citado. Además, el proyecto que nos ocupa no es de quorum especial.
Señor Presidente, intervendré aunque solo sea para constancia en la historia de la ley.
Cuando una empresa del Estado pide 94 millones de dólares para un proyecto y después está dispuesta a bajarse a 47 millones, me surge la duda de para qué quería ese dinero, si era para pagar indemnizaciones, adquirir nuevos soportes tecnológicos o desarrollar algún proyecto que tenga algún contenido.
Digamos las cosas como son. Todos sueñan con una televisión pública -yo también-, pero Televisión Nacional está lejos de ser un canal de televisión pública si analizamos su contenido, su formato, su estilo.
Por otro lado, esta crisis la están gestionando los mismos que condujeron al canal a esta situación. Y ellos sostienen que van a rescatar el canal en función de un proyecto que nunca ha llegado a este Senado, a pesar de que llevo meses sosteniendo que por lo menos justifiquen la petición con un proyecto de televisión pública que nos explique algo más que un párrafo que establece que "Televisión Nacional de Chile, mientras cuente con una concesión, deberá transmitir, mediante una señal televisiva especial", en fin. Se habla de algunos contenidos, pero creo que ese no es un proyecto, sino solo una intención.
La verdad es que la crisis de Televisión Nacional de Chile está asociada a los cambios en la industria, pero también lo está a la ausencia y a la debilidad de un proyecto y de una gestión. Y no veo que nadie se haga responsable de ello.
Por otro lado, la ausencia de un proyecto de televisión pública nos lleva a los contenidos, pero también a un modelo de negocios.
No me cabe ninguna duda de que si las cosas siguen igual, en uno, dos, tres o cuatro años van a estar pidiendo otra cantidad de millones de dólares para seguir salvándose.
Ahora bien, esos 47 millones de dólares, ¿son para el canal cultural o para pagar indemnizaciones, otras calillas, otras deudas? Nunca me ha quedado claro.
Que conste que esto lo hice presente también en la discusión en general del proyecto y en las distintas etapas de su tramitación. No estoy diciendo nada que no haya señalado antes en esta Sala.
Yo soy un convencido de que Chile requiere una televisión pública. Pero eso se define por una misión, por un contenido programático, por una forma de gestión, pero también por un modelo de financiamiento que le dé sustentabilidad y que sea realista, en un escenario en que la televisión abierta en nuestro país se reducirá a no más de dos canales grandes y quizás uno mediano. Porque el mercado no da para más.
En consecuencia, yo estoy lleno de aprensiones. Pero, sobre todo, tengo la sensación de que aquí no se ha propuesto nada que nos haga pensar que esto va a cambiar y que de verdad vamos a contar con una televisión pública.
No basta llamarse Televisión Nacional para argumentar que es una televisión pública. Acá no hay una televisión pública; no se ha justificado. Por lo tanto, al hablar de una televisión pública, no nos engañemos. Pero asumamos, sí, que abrigamos el sueño de una televisión pública que nos traiga otros contenidos y que tenga capacidad de sustentarse. No obstante, ha faltado la sinceridad para presentar ese proyecto.
¿Por qué le vamos a pasar esa plata a gente que fracasó en un proyecto y que pretende continuar en él? ¿A cambio de qué? ¿A qué se comprometen los que nos están pidiendo esos 47 millones de dólares?
Yo soy un hombre de regiones. Televisión Nacional tiene cero influencia en Antofagasta. Cualquier canal privado lo barre y aporta más: en temas locales, en espacios, en debates, en entrevistas.
Entonces, ¿qué nos están pidiendo?
Ahora, si uno vota en contra -yo conozco a mis colegas-, me van a decir: "Les quitas el pan a mis hijos"; "Me dejas sin empleo"; "Eres desleal".
Okay. Será así.
Yo, francamente, por una lealtad al sueño de una televisión pública, voy a votar a favor, pero créanme que nos estamos engañando. Porque lo que nos han presentado es una falta de respeto a nuestro país. Es una falta de respeto al Senado de la República venir a pedir plata y variar al punto de bajarse a la mitad sin haber hecho nada por justificar esa petición.
Aquí no hay una televisión pública. Lo lamento. Y no veo que se esté construyendo un proyecto que nos dé sentido y que a quienes creemos en la televisión pública nos permita visualizar un horizonte. No veo ninguno.
Señor Presidente , está bien que debatamos en esta Sala cuál es la realidad de una empresa del Estado que ha enfrentado cambios tecnológicos dramáticos. Por eso hubo una ley corta en este Congreso para establecer la posibilidad de que TVN pueda usar otras plataformas en el área de las comunicaciones, una condición necesaria pero no suficiente para desplegar su misión. Por eso discutimos aquí, en el Senado, sobre televisión digital, sobre el correcto funcionamiento de los canales, sobre la forma como tienen que operar. Por eso estamos debatiendo esta iniciativa hace más de seis años en el Congreso, respecto de cuál es la misión de una televisión pública.
Yo me sorprendo con las palabras que escuché de una intervención anterior. Las considero absolutamente vacuas, porque se plantean en un contexto aislado. Lo que ha pasado con Televisión Nacional es bastante más complejo que solo el sistema de financiamiento. Está vinculado a cambios tecnológicos tremendos. Tiene que ver con la industria de producción y de los productores nacionales, que no siempre han encontrado el respaldo y el estímulo necesarios.
Es cosa de ver. En los últimos años hemos tenido reconocimientos internacionales por nuestras producciones. Hoy en los premios Óscar está nominada una película chilena, y mucha de esa producción nacional de excelente calidad, reconocida en el mundo entero, no tiene espacios de expresión en los medios actuales en nuestro país.
Este proyecto sí representa un cambio radical, porque TVN va a comenzar a dar cuenta al Congreso Nacional todos los años sobre cómo cumple su misión, de manera de ir desarrollando en un debate colectivo un canal público distinto.
Aquí se modifica lo que ha sido la forma de trabajo de esta empresa hasta ahora. Pido que los colegas se detengan y lean el articulado.
El canal no depende solo de un directorio. Este es una condición necesaria, no suficiente. Me sorprende la situación hasta ridícula de los directores que renunciaron con una evidente intencionalidad política. Uno no renuncia cuando representa a todos los chilenos. Fueron designados por nosotros, por este Senado, y renuncian sin venir a dar cuenta en lo más mínimo. Se hacen parte de un alegato político de coyuntura. Bueno, eso es propio a veces de algunos en nuestro país.
Lo que está en juego en este debate -no me quiero alargar en exceso- es si tenemos una señal cultural. La capitalización de Televisión Nacional es necesaria, porque enfrentamos la exigencia de que este canal se digitalice, de que todas las regiones tengan cobertura, de que efectivamente exista inversión en infraestructura.
¿Por qué se redujo el presupuesto? Por una razón: porque los cambios tecnológicos permiten invertir menos para cumplir esos objetivos.
Lo fundamental, en todo caso, es la señal cultural. Por eso el proyecto fue a Comisión Mixta. Por eso estamos votando hoy: para que las más de cuatrocientas productoras y personas vinculadas a la creación en estos medios audiovisuales tengan un espacio de despliegue de su creatividad, de esa industria que está en ciernes, en pleno desarrollo en nuestro país; para que exista una programación televisiva infantil, que es fundamental. Los niños no tienen qué ver en televisión. ¡Nada de producción nacional! ¡Nada de valores! ¡Nada de contenido!
¡Queremos un canal científico, tecnológico, educacional e infantil!
Eso es lo que se está discutiendo. Y la verdad es que quienes se oponen no han dicho hoy aquí lo que han señalado en Comisiones: hablan de que no quieren dirigismo cultural, hablan de la desconfianza en la producción estatal de contenido cultural. ¡De eso hablan!
Señor Presidente , yo confío en que esta empresa del Estado, que por cierto tiene que actuar con más transparencia, que deberá venir a dar cuenta aquí, al Congreso, del uso de los recursos, va a poder desplegar un canal cultural como una nueva etapa.
Falta un debate mayor: cómo se hace comunicaciones en el mundo de las redes sociales. Pero esa no es la discusión de hoy. El debate de hoy es cómo fortalecer una empresa pública que cumple una función social trascendente y cómo tener un canal cultural.
Por eso vamos a votar que sí y vamos a generar un espacio para la creación, espacio que Chile hace mucho tiempo no ha tenido.
Señor Presidente , este proyecto tiene mucho más que ver con el iPhone que tengo en mis manos que con un canal abierto de televisión.
El tema de fondo no es la televisión abierta, sino las comunicaciones en el siglo XXI, con todos los cambios tecnológicos que se suceden y que las hacen radicalmente distintas de lo que hemos conocido hacia atrás: redes sociales, Internet, en fin.
El 70 por ciento de la publicidad hoy día en el mundo está en Facebook y Google. Y la portada de la revista The Economist de la semana pasada está dedicada justamente a Facebook, Google y Amazon.
Ese es el tema que se nos presenta hacia el futuro: las comunicaciones en una perspectiva del siglo XXI. Y este proyecto, acotado a Televisión Nacional de Chile y eventualmente a un canal cultural, es un aspecto. Tiene que ser visto en la perspectiva de los cambios radicales, cualitativos en el ámbito de las comunicaciones en este siglo XXI.
Eso es lo tecnológico.
Pero el tema es político, y Político con mayúscula. Las preguntas que nos hacemos en torno a este proyecto son qué tipo de sociedad, qué tipo de democracia, qué medios de comunicación, qué valores, qué estructura de propiedad de esos medios, qué niveles de pluralismo, qué niveles de diversidad queremos.
Esa es la discusión de fondo en lo político.
Yo quiero una Televisión Nacional de Chile y un canal cultural comprometidos con una sociedad abierta, pluralista, diversa, democrática.
Ese es el sentido de este proyecto, en lo tecnológico, frente al tema de las comunicaciones, pero especialmente en lo político.
Sin Televisión Nacional se empobrece la oferta televisiva en Chile. Quedaría en manos de Falabella, del Grupo Luksic y de AT&T, que son los tres grandes canales abiertos privados de televisión, y lo digo con respeto por los tres. Pero sin Televisión Nacional se empobrece la oferta televisiva, se empobrece la sociedad chilena, que sería menos democrática, menos pluralista y menos diversa.
Quiero referirme al tema económico, señor Presidente . Setenta y cinco millones de dólares es plata. De ellos, dieciocho millones de dólares van para un canal cultural. Pero fíjense en la comparación. En días recientes aprobamos un proyecto sobre universidades estatales -¡bien!- en que de una semana a otra subimos los recursos de 150 mil millones a 300 mil millones de pesos. ¡Bien por las universidades estatales! ¡Bien por el fortalecimiento de la oferta pública!
Repito: en una semana subimos las platas en 150 mil millones de pesos. ¿Cuánto es eso? Alrededor de 250 millones de dólares, de una semana a otra.
En este caso se trata de 75 millones de dólares: un tercio de lo que sumamos de una semana a otra para garantizar una mejor oferta pública en la educación universitaria.
Francamente, no es mucha plata.
Por último, señor Presidente , compro el argumento de que hay pendiente un tema de futuro: qué tipo de canal público necesitamos y queremos. Pero agrego: a partir de lo que hemos construido. Porque el proyecto de Televisión Nacional, especialmente en los años 90 y parte de los 2000, durante su fase inicial, enriqueció la oferta televisiva; fortaleció la democracia pluralista; obligó a todos los canales a abrir sus departamentos de prensa y, entre tantas otras cosas, el área dramática.
Eso es mucho más que 75 millones de dólares. En tal perspectiva, es un pelo de la cola. ¡Lo digo así! Este es un tema político; es un tema tecnológico; es un tema de las comunicaciones del siglo XXI.
Por lo tanto, invito a mis Honorables colegas a votar favorablemente.
Señor Presidente , es sobremanera significativo que por fin podamos votar las proposiciones de la Comisión Mixta y, sin más, dar un paso definitivo en lo que implica tener un canal público de televisión.
Yo considero difícil que un país que se dice democrático no sea capaz de contar con una estación televisiva pública y sustentarla.
En tal sentido, me asombra que los parlamentarios de la Derecha se opongan y no estén disponibles para dar su voto afirmativo en esta oportunidad; incluso, creo que otros Senadores los van a acompañar. ¡No logro entenderlo!
Ciertamente, uno puede tener cuestionamientos. Es factible que alguien diga, por ejemplo, que la programación nunca va a satisfacer todo lo que uno quisiera de un canal público. Pero no olvidemos que en nuestro país existe una dramática concentración de los medios, que no hay pluralidad en los medios escritos -ellos pertenecen completamente a dos grandes consorcios monopólicos que administran todo-, por lo que a lo menos necesitamos una estación televisiva pública.
Ahora, lo que más me llama la atención es que al formularse críticas se ignoren -ya lo dijimos; no quiero extenderme, porque lo discutimos en su momento- las malas decisiones tomadas hace bastantes años.
Señor Presidente , yo quiero reivindicar el tremendo esfuerzo realizado por el actual Directorio de Televisión Nacional, que incluso ha ido reduciendo los costos. Eso ha significado aun sacar personal. Mucha gente ha debido salir para posibilitar la proyección y la sustentabilidad de un canal que, por lo demás, tiene una particularidad que no existe en otros países, pues decimos querer una estación pública pero no damos el financiamiento o no entregamos las herramientas necesarias para desenvolverse en un ámbito en que la tecnología ha generado un cambio tan brutal que les impide a las señales abiertas sostenerse como lo han hecho hasta ahora. Porque la competencia a que dan lugar las innovaciones tecnológicas y las nuevas formas de comunicación es total. Basta ver qué están haciendo los otros canales, que pertenecen a privados: han debido poner millones y millones para sustentarse, pues todos registran pérdidas.
Entonces, cuesta entender que se venga aquí a rasgar vestiduras sin dar argumentos que expliquen el conflicto que tiene hoy día cualquier canal para desenvolverse frente a la competencia que originan las nuevas tecnologías.
Señor Presidente, nuestro canal público tiene la mayor cobertura internacional: es nuestra cara al exterior.
Además, comenzó nuestros programas en las regiones, los que, por restricciones presupuestarias, se han limitado. Pero fue la primera estación televisiva en dar señales en dichos ámbitos.
Ahora, cuando hablamos de un directorio pluralista y de que vamos a conservar a los siete miembros, esperamos que ello sea no solo en términos de género o políticos: queremos también que represente la diversidad cultural y regional de nuestro país. Esto es muy importante. Y la participación de género nos interesa debido a que normalmente las mujeres quedan muy alejadas de instancias como aquella.
Señor Presidente , yo no entiendo la renuncia que presentaron hace algunos días tres directores, salvo como una acción de la Derecha y una señal.
Me parece profundamente equivocada, porque nosotros los elegimos para que representaran al canal y se comprometieran, como deben hacerlo todos los directores, con el desafío de darle a la estación sustentabilidad y proyección.
Leí cuidadosamente las declaraciones que formuló Jaime de Aguirre durante una larga entrevista. En ella decía que habían expuesto planes de corto, mediano y largo plazos. Reconocía, sí, que algunos programas no habían tenido el éxito de sintonía que se deseaba. Pero eso es parte del desafío. No siempre se logra cautivar a la audiencia. En todo caso, han tenido planes, proyecciones.
Por lo tanto, no se justifica la renuncia de tres directores, salvo que se trate de una maniobra política, lo que me parece una gran pequeñez.
En resumen, hoy día vamos a aprobar la señal cultural.
¡Cómo no tenerla! ¡Cómo no darles espacio a los niños, cuya única posibilidad es la televisión por cable!
Sin embargo, todos sabemos que el cable significa acceso para cierta elite, porque actualmente no es universal.
Aunque ha aumentado enormemente en nuestro país, el cable todavía dista mucho de ser universal. De manera que la audiencia infantil no tiene posibilidades en la transmisión televisiva por esa vía.
¡Qué decir si hablamos de temas científicos, medioambientales, tecnológicos; de innovación!
Entonces, seamos consecuentes.
Señor Presidente, no puedo dejar de decir, ante la muerte del antipoeta Nicanor Parra, que lo mejor que podemos hacer es rescatar nuestras raíces populares. Y, en este sentido, el canal nacional debe ser uno de los pilares.
Señor Presidente , voy a continuar el argumento que comencé hace un rato, porque esta discusión es apasionante.
Mi visión -lo digo humildemente- es que aquí se cerró un ciclo.
Al respecto, quiero valorar lo que Televisión Nacional hizo en este período, desde el término de la dictadura hasta ahora, porque creo que fue una gran colaboradora para la profundización democrática.
Ahora, lo que le ocurre a Televisión Nacional es lo que les sucede a los partidos políticos, a la Iglesia, a todas las instituciones analógicas del siglo XX: acá se cierra un ciclo y las respuestas de ayer no sirven para el futuro.
En este sentido, yo creo que no hay respuesta.
Por eso, cuando el Senador Guillier pregunta cuál es la propuesta, yo digo que no hay respuesta. No hay respuesta ni en la política ni en los medios de comunicación, pues estamos viviendo una metamorfosis, un proceso disruptivo, un tránsito al mundo digital, que es totalmente distinto.
Yo siempre digo que para el mundo analógico un segundo no era nada. Hoy día, en la era digital, un segundo puede cambiar la historia de la Humanidad.
Ahora todo lo codificamos en 01. Todos nuestros datos en Facebook, en Google, etcétera, son 01. Es un sistema binario que está produciendo inteligencia artificial y se desplaza a la velocidad de la luz, mientras nosotros lo hacemos a la velocidad biológica.
¿Qué está sucediendo? Hay una carrera hacia la obsolescencia. Todo lo que estamos haciendo está deviniendo en obsoleto. Y la televisión, también.
En consecuencia, este es un tema más de fondo.
Por eso, me importa mucho esta discusión, pues creo que Televisión Nacional puede jugar un rol importante.
Aquí se va a confrontar la libertad de expresión de los seres humanos con la libertad de comunicación que desean Facebook y Google.
¿Qué quieren Facebook y Google? Hacerse de los datos de todos los ciudadanos de nuestro planeta. Y todas las aplicaciones libres son en realidad captura de datos de un valor inmenso, que significa la monetización de todos nosotros.
Entonces, ¿qué dice la libertad de comunicación? "Registre su dato, póngalo en la red del flujo de datos, y un algoritmo inteligente le va a dar sentido a ese dato y le dirá lo que usted tiene que hacer en la vida".
¡Ese es el mundo del control! ¡Y estamos en eso!
Durante el año 2015 Facebook y Google transmitieron en un minuto 1 millón de videos de YouTube; a través de Facebook se divulgaron 4 millones de post por minuto; mediante Twitter circularon 350 mil tuits por minuto, y hubo cientos de millones de búsquedas por Google.
¡Esos son los dueños del mundo!
Por consiguiente, ¿qué está en cuestión acá? Que ellos, a través de nuestros datos, van a poder predecirnos, anticiparnos: podrán determinar todo acerca de nosotros; incluso, hacer legibles aspectos de nuestra vida que no conocemos o el efecto burbuja.
Facebook nos va a mostrar lo que quiera. Y Google, también: cuando busquemos algo nos va a exhibir a lo mejor el mundo de Google y no lo que deseamos.
Hoy día existe una reducción del espacio comunicacional. Si ustedes escriben "jaguar" en Google van a aparecer diez marcas de autos antes de que surja el pobre animal que seguramente buscan, el cual está totalmente discriminado.
Entonces, ¿qué pienso yo sobre Televisión Nacional?
Imagino que la migración de TVN es una suerte de Facebook, una plataforma social en que la gente ya no acepta contenidos verticales de oferta sino contenidos de demanda y participación en ellos.
De hecho, la serie House of cards se hizo con Big Data, sistema interactivo en que los personajes fueron construidos por los propios -entre comillas- telespectadores.
En mi concepto, Televisión Nacional debe ser una especie de Facebook público que remplace el control que ejercen esas superplataformas. Porque Facebook tiene detrás una sola persona y ya cuenta con 2 mil millones de internautas a los que podrán condicionar.
Entonces, me parece que esto es mucho más que una sola reflexión sobre la apuesta por el canal cultural: debe ser un laboratorio de innovación social, de exploración. Porque todo cambió.
¿Cuál es el desafío de Televisión Nacional? Precisamente, entender que ya pasamos la era analógica y vamos hacia una civilización digital, la que es totalmente distinta en lo que respecta a cómo se van a generar los contenidos, a de qué manera se transmiten, a cuál es el rol de la televisión pública.
Sin embargo, también me gustaría resaltar las palabras "cultura", "belleza", "teatro", "cine", "reflexión" en un mundo de consumidores, donde todos los satisfactores están puestos en función del tener, donde las cosas son lo que da estatus y sentido a la vida.
Si no hay cultura en la ciencia; si no hay belleza en la ciencia; si no hay arte en la ciencia; si no hay arte en la sociedad; si no hay transmisión de esos valores, vamos a construir una comunidad cada vez más individualista y egoísta.
Ese es el desafío que tenemos ahora. Y por eso me parece tan importante no cortarle los pies y las manos a la televisión pública, para permitirle desarrollar tal proceso.
Creo que ese es el sentido de lo que se plantea.
No vamos a tener una respuesta hoy día: no la hay.
Debemos ser capaces de formular las preguntas y estar dispuestos a trabajar de manera transversal para responderlas.
Señor Presidente , voy a votar a favor del informe de la Comisión Mixta, tal como lo hice durante la tramitación del proyecto.
Sin embargo, considero superimportante dejar claro que si no existen un protocolo y un compromiso real, como dijo el Senador Guillier durante su intervención, los responsables de que el canal público quiebre serán los representantes del actual Gobierno y no los del próximo.
Aquí, los del frente y los de otro lado han dado largas explicaciones, cuasiideológicas, sobre la existencia de un canal público. Pero el sueño es que sea realmente un canal público, pluralista y que llegue a todos.
La verdad es que hoy día casi todas las personas tienen acceso al cable. En las poblaciones lo comparten y existe un montón de estrategias para que pague uno y accedan cincuenta.
La idea no es impedir la existencia de un canal cultural, sino que, como país, seamos capaces de ir difundiendo todas las otras cosas que nos parecen importantes: nuestras tradiciones, nuestros sueños.
Por eso, votaré a favor. Pero, claramente, considero necesario marcar un punto político si no existe un protocolo real.
Al respecto, es menester aclarar algo que manifestó una Senadora que me antecedió en el uso de la palabra.
Su Señoría aludió a la Derecha a propósito de la renuncia de tres directores de Televisión Nacional.
Ella no obedeció a ninguna estrategia política o movida de la Derecha. Fue una decisión tomada primero por un director, quien manifestó -conversé con él- que, como no existía ningún protocolo y no se sabía cómo se iba a gastar la plata, no estaba dispuesto a poner en riesgo su patrimonio personal si el canal nacional quebraba. Luego, los otros dos directores sintieron que debían apoyar tal determinación.
Por lo tanto, hay que aclarar que no hubo acción de ningún sector político: fue una decisión personal de directores que estimaron que existía poca claridad en la forma como se iban a gastar las platas.
Repito: si aquí no se toma un compromiso serio; si no se hace una verdadera planificación y los recursos se van a indemnizaciones, en 18 meses más el canal público estará quebrado, lo que será responsabilidad del Gobierno de la Presidenta Bachelet y no de la próxima Administración.
En este momento ha llegado a la Mesa un certificado de la Comisión de Hacienda recaído en el proyecto de ley, en primer trámite constitucional, que establece incentivos al retiro para los funcionarios del Senado, de la Cámara de Diputados y de la Biblioteca del Congreso Nacional, otorgándoles el derecho a percibir la bonificación por retiro del Título II de la ley N° 19.882, en la forma que indica (boletín N° 11.585-05).
Queda para tabla. Y lo veremos en la sesión de esta tarde, al igual que el proyecto relativo al Poder Judicial .
Señor Presidente , hace poco tiempo el Congreso Nacional aprobó la creación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Eso reflejó, tras largas discusiones, que Chile es un país pluricultural.
Por lo tanto, es fundamental recoger la mirada de otras identidades, de otros territorios. Y qué mejor que hacerlo con el apoyo de la televisión, más aún con el de la televisión pública.
Ahora, aquello no siempre es posible, pues en Chile tenemos una realidad muy atípica en materia de televisión. No sucede así en otros países del mundo, donde básicamente hay tres sistemas.
Uno de esos sistemas es claramente comercial. Sin embargo, presenta las dificultades que varios colegas han planteado aquí. Por ejemplo, tiene menor participación del avisaje.
Recordemos que el chileno más bien está mutando hacia los sistemas de consumo por Internet, incluso superando a naciones como Brasil. Por ende, hay menor televisión abierta, con todo lo necesaria que es.
Tampoco tenemos un sistema público desarrollado fuertemente, y mucho menos un sistema comunitario, el que sí existe en otros países (en nuestro caso es completamente incipiente).
Por consiguiente, el plantearnos la capitalización de TVN en función de objetivos culturales no me parece mal. Lo contrario implica seguir manteniendo un sistema basado en el consumo, en el marketing, en el que, como decían varios colegas, los avisadores deciden qué va y en qué horario.
Eso, obviamente, nos plantea un problema tremendo como país, como sociedad.
¿Qué ocurre con este proyecto?
Al asumir este Gobierno, la Presidenta Bachelet tenía otras intenciones en esta materia. Pero, en mi opinión, no fue acompañada como debió ser por los directivos del canal. De lo contrario, hoy estaríamos dando cumplimiento a dos grandes compromisos. Primero, el de tener un canal cultural como corresponde y no quedarnos solo con una porción de la frecuencia comercial; un canal cultural en que incluso se obviara lo del avisaje, de modo que este no fuera un elemento central. Y segundo, el compromiso político de este Gobierno -en él, claramente, no ayudaron las instancias directivas en su conjunto- en el sentido de que el canal informativo también pudiera correr por una línea abierta y no solo mediante un sistema de pago. Ello nos habría hecho bien como país. Se trataba de un objetivo político bien importante. Pero nada de eso sucedió.
Entonces, ocurrió lo que vemos hoy día acá, con mucha renuncia -como sucedió varias veces en el pasado- a objetivos políticos centrales.
Por ejemplo, mediante indicaciones que presentamos con el Senador Navarro y otros colegas planteamos que el sindicato de trabajadores tuviera presencia en el Directorio de TVN, tal como acontece con otras empresas estatales. Y no es un invento de algún país centroamericano: ocurre en la CORFO, en la ENAP, en cuyos directorios los sindicatos de trabajadores tienen presencia y poder de decisión.
Eso no se recogió. El Gobierno optó más bien por algunas propuestas de la Oposición.
En definitiva, ¿qué sucederá? Que el destino de los 18 millones de dólares del canal cultural terminará siendo decidido por tres Ministros de la próxima Administración: el de Hacienda, el de la Secretaría General de Gobierno y el de Economía. Ellos van a determinar finalmente cómo se invertirán tales recursos.
Por supuesto, eso nos genera preocupación.
También provoca inquietud el hecho de que hoy día los actores, si bien se hallan agrupados en el SIDARTE, no tienen en el canal público participación como trabajadores dependientes y subordinados; o sea, no tienen reconocimiento de su condición laboral al interior de esa estación televisiva.
Ahora, hay que decir las cosas como son: los problemas no fueron causados por este Gobierno. Este Gobierno realizó despidos, generó leasings en terrenos que el Estado le había facilitado o arrendado. Pero las dificultades, claramente, se generaron en el Directorio anterior. La gestión del señor Mikel Uriarte terminó descabezando el área dramática y provocando que la estación fuera mucho menos competitiva que en la actualidad. Y de eso Televisión Nacional nunca se pudo recuperar en los cuatro años precedentes.
Aquel es uno de los principales problemas que enfrenta TVN y que motivan la inyección especial de recursos que se nos plantea.
Por lo tanto, considerando los aspectos que se vieron en la Comisión Mixta: rol público, directorio, perfil, qué se entiende por cultura, más allá de una definición que considero bastante ambigua, siento que el peor de los mundos sería dejar al Canal sin la capitalización.
Además, pensando en las regiones, creo que se infligiría un grave daño a las estaciones locales, que han hecho grandes esfuerzos por sobrevivir, siendo muchas veces las primeras en golpear en emergencias, hechos noticiosos y asuntos de interés público.
Por todas estas razones, pero también con muchas aprensiones respecto de lo que pueda ocurrir en el futuro, voto...
Se agotó su tiempo, Su Señoría.
Informo a la Sala que en la tabla de Fácil Despacho de la sesión de la tarde, que empezará a las 16, se incluirán los proyectos tendientes a otorgar un incentivo al retiro a los funcionarios del Poder Judicial y del Congreso.
Luego se tratará la iniciativa que crea el Servicio Nacional Forestal, esperada por el señor Ministro de Agricultura .
Señor Presidente , en verdad, el presente debate me recuerda el de ayer, en el que no escuché a nadie decir: "La reforma de la educación superior tiene que ver con un modelo de negocios". Aquí se ha hecho referencia a este último cuando se trata de Televisión Nacional, de una señal pública, de definir el espacio que podrán ver los sectores más vulnerables, más populosos, y su contenido, y cómo podrán expresar su opinión y participar.
Si no funciona un medio de esa naturaleza, ¿quién lo hace? Y si no existe un costo colectivo del Estado, ¿quién financia? El retail no puede seguir proporcionando recursos para la programación de lo que llamamos "canal público". Porque, en definitiva, se estará cercenando la libertad de una expresión de la diversidad.
Soy representante de la Novena Región, donde contamos con el canal local Red Araucanía, que recoge la diversidad. Lo ha hecho durante mucho tiempo, fortaleciendo los lazos de información, de conexión, de conectividad.
Cuando debatimos sobre el rol de Obras Públicas, no pensaría en cuál es su modelo de negocios, porque no vamos a definir este último con relación al papel de un servicio de esa índole. El Canal Nacional tiene que revestir el mismo carácter. Tampoco podemos considerar ese elemento en el caso del SERVIU o del Ministerio de Vivienda. Aquí hay un subsidio del Estado para actividades indispensables, desde el punto de vista colectivo y del tipo de sociedad que queremos construir.
Si hemos aprobado ministerios financiados con el presupuesto público por ser necesarios para atender necesidades de la población, como la conectividad en caminos, ¿por qué no hacerlo en relación con la conectividad de la información?
¿Por qué no hacer del Canal, en definitiva, un medio que recoja la opinión de la ciudadanía? Podría contar con participación, pero también facilitar un acceso al ámbito cultural que no se lograría de otra manera. Porque si no registra un alto índice de audiencia, si no está digitalizado desde el retail, no será un canal cultural como el que queremos ni un canal regional que recoja la diversidad.
Por lo tanto, me resulta contradictorio que estemos debatiendo con miras a buscar un modelo de negocios respecto de un servicio público. Ni al SERVIU ni a Obras Públicas podemos exigirles rentabilidad, como tampoco a Televisión Nacional.
Sin perjuicio de revisar que haya una buena y sana administración de los recursos, creo que nuestra línea de trabajo debería ser la de cómo profundizar y fortalecer el rol público del Canal.
Por esta razón, votaré a favor de lo resuelto por la Comisión Mixta, que tiene que ver, en definitiva, con una señal cultural, con un gobierno cooperativo y con la misión pública de Televisión Nacional.
Señor Presidente , cuando escucho el debate, en el que las bancadas oficialistas emiten una serie de juicios teóricos, de objetivos muy bien intencionados, me surge la reflexión de que parece que no se estuvieran refiriendo al canal de Televisión Nacional que conocemos todos los chilenos, a aquel que en mi Región, donde cuenta con la Red Biobío, por ejemplo, discriminó abiertamente a Chile Vamos en los últimos cuatro años. Digámoslo con todas sus letras. Ese fue el accionar del medio en dicho ámbito.
¿Se registró una integración en forma plural? Jamás. Fue un espacio para difundir todo lo hecho por el Gobierno, los parlamentarios y los dirigentes políticos de la Nueva Mayoría. Chile Vamos estuvo absolutamente al margen de toda posibilidad de participación.
Esa es Televisión Nacional.
El que algunos dijeran que en cuatro años no pudieron hacer nada por decisiones erradas del Gobierno anterior me trajo a la memoria un debate en el que a un dirigente estudiantil se le representó la pérdida de 120 millones de pesos en la organización de una fiesta. La respuesta fue: "En efecto. No resultó". ¡Paga Moya! No importa.
Aquí intentaron hacer algo que no resultó. ¿Quién paga? Todos los chilenos. Eso es, en definitiva. Porque la cuestión de fondo es la existencia de una crisis financiera. Entonces, se busca destinar plata para que no colapse la empresa Televisión Nacional.
El canal público que soñamos, que queremos, da lugar al discurso, a la retórica, pero no refleja la realidad absolutamente para nada.
El medio que nos ocupa cubre toda una mañana la inundación de una calle de Santiago, y si ocurre lo mismo en Lota, Tucapel , Los Ángeles o Chillán, ¡nada! ¡El sufrimiento de esos sureños en verdad no existe, en consecuencia!
Este es el canal de que se trata, que ha dado un portazo a lo que aquí se dice que es la televisión pública. No se ha adecuado a la realidad ni ha asumido los nuevos desafíos como corresponde. ¡Si todo el mundo sabía de esos retos y de la nueva realidad de la industria! ¡Hace ocho o diez años se veía literatura de lo que venía!
Nadie se adecuó. Se siguió contratando gente y estructurando equipos de trabajo muy bien remunerados, y no se dio una respuesta a las necesidades de los chilenos.
Ya se aprobaron recursos. ¡No nos pidan ahora, además, otro canal! O sea, los mismos que han manejado extraordinariamente mal el medio nos expresan: "¿Sabe? La solución es contar con otro, de carácter cultural". Ello, con el mismo sesgo, discriminación y sectarismo con que Televisión Nacional se ha conducido particularmente en los últimos cuatro años.
Considero imposible soslayar ese hecho. No hay duda de que tanto los desafíos del futuro como aquello que queremos se relacionan con un canal de televisión pública; pero el proyecto no nos lleva hacia allá, como tampoco el medio actual. No es el camino. Por lo tanto, digamos las cosas como son: la iniciativa fue presentada exclusivamente para tratar de salvar, en parte, la crisis financiera.
Si la situación sigue exactamente igual, es indudable que en un año más, como decía mi Honorable colega Coloma , estaremos discutiendo sobre nuevos aportes. O verdaderamente se asume un proyecto de televisión nacional en que se hallen integrados todos los sectores o eso no se hace.
Lo que se desprende de la empresa Televisión Nacional de Chile en particular en los últimos cuatro años -de los últimos 28 años, el mismo sector ha gobernado 24- es que claramente no la ayudaron en nada.
Por eso, votaremos en contra.
Señor Presidente , continuando con mi intervención anterior, me referiré a algo que no puedo dejar pasar.
Un aumento de 250 millones de dólares con relación a la gratuidad en la educación superior es mucha plata, efectivamente. El Honorable señor Ignacio Walker hace la comparación con los 75 millones de dólares o más que se podrían entregar a Televisión Nacional, que sería poco. Tratándose de personas en listas de espera en hospitales, esta última suma contribuiría en gran medida a salvar vidas. También sería un aporte en materia de pensiones. Por lo tanto, resulta bastante complejo calificar la plata de poca o de mucha, sobre todo cuando no la hay.
Tampoco puedo hacer caso omiso de lo dicho por algunos señores Senadores respecto de la situación del directorio de Televisión Nacional. Tengo el máximo respeto por sus integrantes, que creo que hicieron lo posible para enmendar el rumbo del Canal.
Su carta de renuncia expresa que, "en agosto de 2016, nos encontramos con un canal en una severa crisis, mucho peor de lo que esperábamos de acuerdo a la información existente, e hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance para sacar adelante a la Televisión Pública de nuestro país. Pese a todos estos esfuerzos, los cuales constan en las actas de Directorio, no hemos logrado que se produzcan los cambios fundamentales que se requieren realizar en el canal para hacerlo viable en el mediano y el largo plazo.
"Desde el punto de vista económico, en el transcurso del año 2018 y tras haberlo solicitado en múltiples oportunidades en las sesiones de Directorio a lo largo del año 2017, la Administración no ha sido capaz de dar a conocer un plan concreto y razonable que permita al canal enfrentar la estrechez de caja que mantiene, la cual se ha ido agravando por el magro desempeño de la pantalla y la consiguiente caída en los ingresos.
"Del mismo modo, la Administración tampoco ha entregado un plan estratégico de mediano y largo plazo que modernice el modelo de negocios" -lo han mencionado muchos colegas- "y adecúe la estructura de la compañía para hacerla económicamente sostenible".
"No obstante lo anterior, aunque la Ley de Capitalización sea aprobada y considerando la experiencia de haber formado parte del Directorio de TVN por más de un año, no consideramos responsable que el canal reciba recursos por parte del Estado sin un plan que asegure que los mismos serán invertidos de la mejor manera, en forma eficiente. No nos parece correcto ni profesional avalar una Administración que por casi cuatro años ha llevado al canal a una situación de inviabilidad económica con pérdida progresiva de su valor en el mercado, más aún cuando sabemos que la Ley de Capitalización impondría nuevas exigencias económicas y operacionales futuras al canal, producto de la creación de la señal cultural.".
Juzgo, entonces, que ellos han sido responsables. Han dicho que carecía de sentido continuar en un lugar donde no eran escuchados. Por lo tanto, se les hizo insostenible mantenerse como directores, calidad aprobada por el propio Senado.
Se afirma que se trata de una movida política, pero es justamente al revés: el propósito es que la administración de Televisión Nacional reaccione y entienda que el sistema de información cambió. No se puede seguir considerando el medio con los ojos del pasado. Por eso, estimo fundamental al menos un mea culpa de sus integrantes. Pero ello no se ha escuchado hasta el día de hoy.
¿Cuál es el plan? Tampoco se conoce.
En consecuencia, si se trata de entregar recursos a una señal que no sabemos qué hará mañana, sin que medien una garantía de pluralidad y un plan concreto, considero absolutamente irresponsable avalar el informe de la Comisión Mixta y votar a favor.
Señor Presidente , voy a abstraerme absolutamente de la crítica que se pueda dirigir al directorio actual o a los anteriores.
Me parece que el asunto presenta un aspecto histórico. Es decir, nuestro país no ha sabido apuntar al significado de una verdadera televisión pública.
He escuchado atentamente todas las intervenciones. A algunas les he encontrado mucho sentido, como la del Senador señor Girardi. Cabe compartir varios juicios expuestos, fundamentalmente en cuanto a lo venidero.
En la Región de Magallanes fuimos actores principales, porque es donde nació TVN, precisamente. Toda esa historia la conocemos. Y nos duele constatar la situación en que queda. Disponía de una infraestructura extraordinaria.
Las dificultades eran las propias de la época. Las valijas iban y venían con la programación, que llegaba dos o tres días tarde, pero en regiones había una presencia tremendamente relevante de la televisión pública.
Bueno, todo eso se perdió.
Ha habido otros emprendimientos, así como esfuerzos de canales regionales, en lo que significa llevar adelante, no solo la programación, sino también la identidad local, el sentido de pertenencia. Ello asimismo involucra perjuicios económicos para muchos de ellos.
Se tiene que hacer fuerza y valerse de este espacio -nos acompañan miembros del directorio y del Ejecutivo, Ministros- en el sentido de que en algún momento es preciso comprender que el país realmente necesita la televisión pública. Obviamente, ahí lograremos una absoluta coincidencia.
El canal cultural contemplará una dedicación especialísima a los niños, a los menores. En tal caso, ¿quién se puede negar a que la televisión pública que anhelamos, a la que aspiramos, recupere el sentido de lo nacional, lo territorial, lo regional; de la identidad; de lo cultural, lo étnico, etcétera? Rechazar hoy día un aporte a una señal cultural implica simplemente eliminar toda posibilidad de avanzar en lo señalado con anterioridad.
Pedir, además, un resultado económico a lo cultural no resiste un mayor análisis. Cabe comprender que lo más probable es que año a año será preciso subsidiar una televisión pública, una televisión regional, una televisión cultural. Como la tecnología avanza, el medio tendrá que responder de otra manera a lo que viene por delante en esta materia y en la comunicación.
Voy a votar a favor de la creación del canal cultural, desde la óptica de que se necesita una verdadera representación de lo regional. Lo decía un señor Senador que me antecedió en el uso de la palabra: en las regiones estamos todo un día presenciando la inundación de una avenida o de lo que ocurra en Santiago en materia de transporte o de lo climático. Son realidades brutalmente distintas. ¡Y esta televisión nacional perdió absolutamente toda conexión con ellas!
Entonces, conviene volver a pedir al directorio -por su intermedio, señor Presidente - que entienda que, en un Estado unitario, un medio de esta índole no puede considerarlas en la última situación, como algo de orden meramente económico.
La infraestructura en Punta Arenas se encuentra totalmente perdida. De la cantidad de personal que había, creo que quedan tres o cuatro personas. No abrigo dudas de que tendrán que vender un megaedificio en una fecha próxima.
Mi aporte al aprobar tiene mucho que ver con la idea de recuperar la importancia de las regiones, la identidad cultural regional, etcétera, y de avanzar en una verdadera televisión pública, debate que se planteará con motivo de lo que venga.
Pido la autorización de la Sala para prorrogar la sesión. Quedan dos Senadores inscritos.
Señor Presidente , en primer lugar, para situar la discusión del proyecto, quiero brindar un reconocimiento al hecho de que la Presidenta Bachelet está cumpliendo un compromiso de su programa, en el sentido de fortalecer el canal nacional. ¡Lo está cumpliendo!
Eso habla bien no solo de la Presidenta , sino también de un Gobierno que se comprometió con una visión de la televisión pública.
No me cabe duda de que obtendremos una votación favorable importante, un gran apoyo, más allá de las miradas ideológicas que cada uno sustenta, que me parecen legítimas. Y es importante que queden consignadas en el debate.
La Presidenta cumple.
El Ministerio hoy encabezado por la señora Paula Narváez ha sacado adelante este proyecto, con muchos inconvenientes, con mucha conversación, con mucho diálogo.
Se podría plantear que se quiere más, que se quiere menos, pero lo concreto es que estamos despachando una iniciativa que fortalece la televisión pública.
Eso me parece importante y es bueno reconocerlo. Cuando se cumple un programa, cuando se lleva adelante con convicción algo que se prometió, hay que destacarlo.
En segundo lugar, creo que es relevante que quienes siguen esta discusión vean que aquí se enfrentan dos visiones ideológicas.
Claramente, hay un sector del país y de este Parlamento que no quiere una televisión pública ni cree en ella; que considera que todos los canales debieran competir en igualdad de condiciones, y que piensa que el mercado y el avisaje debieran establecer el financiamiento respectivo.
Tal sistema está colapsado. No es sostenible en el tiempo.
Si los Senadores de regiones estamos pidiendo identidad regional, identidad territorial, diversidad, obviamente el Estado de Chile tiene que asumir un compromiso, debe tomar una definición. Y eso se manifiesta con voluntad política, pero también con financiamiento.
Primero que todo, estamos capitalizando Televisión Nacional.
¿Gestión? Se igualará. Para eso hay un directorio.
¡Y ojo con el directorio!
No quiero individualizar a ninguno de los tres directores que han renunciado. ¡Pero vaya que es fácil renunciar y dejar al canal en la estacada, precisamente en el momento clave de la votación!
Tal acción obedece a una mirada política, a una visión mandatada por algún sector para colapsar el canal y venderlo.
Es lo mismo que hicieron con el diario El Nación. Recordemos que cinco o seis años atrás, La Nación, con todos los inconvenientes que pudiera tener dicho medio, era una portada pluralista, de diversidad en nuestro mundo. Se vendieron las imprentas y hoy día no contamos con ese espacio.
Algunos estarán contentos. Yo creo que la sociedad perdió.
Y Chile también perdería -no solo las regiones, sino muchos actores del país- si nos quedáramos sin TVN.
Ese es el debate. ¡Sincerémoslo!
La operación de la renuncia de los tres directores no resultó. Estamos acá, y no me cabe duda de que en breves minutos más vamos a aprobar este proyecto. Porque, en el fondo, quienes representamos a la ciudadanía sabemos que es necesario un canal de televisión pública.
Más aún, resulta fundamental la señal 2, la señal cultural, para mostrar la diversidad de nuestro país, la obra de nuestros creadores, lo que se hace en los festivales de cine, en las escuelas, en los establecimientos de educación pública.
El día de ayer despachamos un importante proyecto para fortalecer a las universidades del Estado. Bueno, ¡ahí está la producción!
¿Cómo nos vincularemos de manera creativa con las obras que se financian a través del FONDART, del Ministerio de las Culturas recientemente aprobado, entre otras instituciones?
¿Cómo las tremendas creaciones que se hacen a lo largo de Chile serán transmitidas mediante nuestra señal educativa, didáctica, cultural?
Me refiero a obras que nacen de la diversidad de los creadores locales, regionales, nacionales e internacionales. Esto no puede ser un coto para determinado sector; será el espacio donde se expresará la diversidad de nuestro país.
Nos llenamos de orgullo, con portadas en los diarios, por las nominaciones al Óscar de películas chilenas o por la estatuilla que hace un par de años ganó la maravillosa producción "Historia de un oso". Esos son creadores locales y esa obra debiera tener pantalla.
Pero un sector de este país no quiere eso.
Espero que las nuevas autoridades, que asumirán en marzo, entiendan que deben fortalecer el canal público. ¡Y no habrá ninguna posibilidad de privatizarlo ni de relativizar su función!
Tendremos un canal plural, financiado, capitalizado por el Estado. Y también existirá la señal 2, que mostrará la diversidad de nuestros creadores a lo largo de Chile.
Señor Presidente , Honorable Sala, me tocó desempeñarme como Presidente de la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones durante el período legislativo anterior, cuando se señalaba que el proyecto de televisión digital no iba a ver jamás la luz del día por la cantidad de conflictos de intereses que había por delante.
Con el esfuerzo de los miembros de dicho órgano técnico, no solamente logramos sacar adelante esa iniciativa, sino que, adicionalmente, velamos para que Televisión Nacional tuviera una segunda señal, cuyo objetivo era transmitir toda clase de contenidos locales, y fuimos capaces de visualizar en el futuro un canal cultural.
Tal planteamiento contó con todo nuestro respaldo. En efecto, en la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones, con el apoyo de todos sus miembros, logramos hacer una excepción para Televisión Nacional, precisamente por el rol público que cumplía.
Luego, señalamos que había temas pendientes, como la denominada "ley corta" de TVN, que también era parte de los compromisos. En su oportunidad pedimos al Gobierno que pusiera urgencia al proyecto respectivo para que los trabajadores del canal estatal pudieran contar con un representante en el directorio, con voz y voto, y así participar en la definición de los planes de desarrollo de la estación televisiva.
Pero, desde hace unos años, hemos visto cómo Televisión Nacional les ha dado la espalda a las señales regionales. De hecho, tuvimos que presionar para que la señal de Valparaíso no se perdiera. Se anunció el cierre de la estación, como sucedió en varias regiones. Finalmente, en la nuestra logramos que ese proceso no se desarrollara.
Estamos conscientes de la pregunta que cabe hacerse: ¿qué tipo de televisión pública se requiere? Por supuesto, una que sea realista.
Por eso aprobamos la capitalización de la señal digital. Y hubo un acuerdo transversal, tanto de la Cámara de Diputados como del Senado, para avanzar en esa dirección.
Nadie puede negarse a que haya un canal cultural. Nosotros estamos pidiendo simplemente que exista una responsabilidad y un compromiso del directorio en orden a establecer un plan para la asignación de los recursos que este Parlamento está entregando.
¿Y por qué lo planteo? Porque en su minuto, cuando algún parlamentario pidió información a Televisión Nacional sobre los gastos y honorarios cancelados, no hubo posibilidad de acceder a esos antecedentes. Se discutió en su oportunidad si TVN podía ser objeto de fiscalización por parte de la Cámara Baja. Esto fue, incluso, un tema de debate nacional.
¡Hablemos en serio! ¡Ese asunto también es parte de los temas que están sobre la mesa!
Entonces, lo que uno le pide a la estación pública -y estamos de acuerdo en que necesitamos avanzar en un canal cultural- es que exista un plan sobre la asignación de recursos. No hablo de un plan de negocios, como se ha señalado acá -por lo menos, no es lo que yo solicito-, porque entendemos que la televisión pública tiene una función diferente y requiere aportes del Estado. Nadie ha puesto eso en cuestión jamás.
Y tampoco se exige que, cuando haya utilidades, esos fondos se vayan a las arcas fiscales. ¡No!
Estamos hablando de una televisión pública que cumpla un rol distinto. O sea, nos referimos a una televisión que no compita en igualdad de tono con el resto de los canales de nuestro país. De ese modo, podrá emitir programación cultural en horario prime, como pedimos y logramos que quedara consagrado en la Ley sobre Televisión Digital, que ha sido un tremendo aporte al carácter del canal estatal.
Por lo tanto, señor Presidente , quiero señalar que me voy a abstener en esta votación, con el propósito de pedir al directorio de Televisión Nacional que genere, en el marco de la responsabilidad, un plan a los efectos de saber cómo se van a gastar los recursos de todos los chilenos.
Reitero que nosotros aprobamos los dineros para la creación de una señal digital -nos habría gustado contar con una ley especial respecto del canal cultural- y esperamos que se adopten todas las medidas de rigor para que los fondos que el Parlamento va a entregar en virtud del despacho del presente proyecto se inviertan con sensatez.
Mi voto de abstención obedece simplemente a un llamado de atención, para que las acciones se realicen con la mayor responsabilidad posible.
--Se aprueban las proposiciones de la Comisión Mixta (23 votos a favor, 6 en contra y una abstención), dejándose constancia de que se reunió el quorum constitucional requerido, y queda despachado el proyecto.
Votaron por la afirmativa las señoras Allende, Goic y Muñoz y los señores Araya, Bianchi, De Urresti, Girardi, Guillier, Harboe, Lagos, Letelier, Matta, Montes, Navarro, Ossandón, Pizarro, Quintana, Quinteros, Rossi, Tuma, Ignacio Walker, Patricio Walker y Andrés Zaldívar.
Votaron por la negativa las señoras Van Rysselberghe y Von Baer y los señores Coloma, García, García-Huidobro y Pérez Varela.
--Se levantó a las 14:11.