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Timestamp: 2018-11-15 00:59:01
Document Index: 30021348

Matched Legal Cases: ['artículo 34', 'artículo 35', 'artículo 34', 'artículo 4', 'artículo 4', 'artículo 4', 'artículo 4', 'artículo 4', 'artículo 4', 'artículo 4', 'artículo 4', 'artículo 25', 'artículo 11', 'artículo 3', 'artículo 37', 'artículo 37']

Senador Espina Otero, Alberto
Sesión 60ª, en martes 7 de noviembre de 2017
(De 16:26 a 18:1)
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Corresponde continuar la tramitación del proyecto, en segundo trámite constitucional, que modifica la ley N° 19.132, de Televisión Nacional de Chile, con segundo informe de la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones e informe de la Comisión de Hacienda, y urgencia calificada de "suma".
Sesiones 32ª, en 6 de julio de 2010 (se aprueba en general); 49ª, en 3 de octubre de 2017 (queda para segunda discusión en particular); 55ª, en 18 de octubre de 2017 (queda aplazada la votación en particular); 56ª, en 24 de octubre de 2017 (queda pendiente la votación en particular); 59ª, en 7 de noviembre de 2017 (queda pendiente la votación en particular).
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Continuaremos con la votación relativa a la facultad fiscalizadora de la Contraloría, según solicitó el Comité Renovación Nacional.
El señor LABBÉ (Secretario General).- Señores Senadores, les ruego dirigirse a la página 75 del boletín comparado. Ahí aparece la norma respecto de la cual se pidió reapertura del debate. Mediante ella se remplaza el inciso tercero del artículo 34 de la ley N° 19.132 por el siguiente: "Televisión Nacional de Chile estará afecta al control de la Contraloría General de la República sólo respecto de los recursos que la Ley de Presupuestos pudiese destinar a la señal a que se refiere el artículo 35.".
El señor PIZARRO.- Señor Presidente, por acuerdo de Comités decidimos votar este precepto, que se refiere a la facultad de la Contraloría para fiscalizar a cualquier empresa del Estado, de acuerdo con sus atribuciones.
En la Comisión de Transportes tratamos de dejar una redacción que, por una parte, no interfiriera en la autonomía de gestión de la empresa y del gobierno corporativo, y por otra, le permitiera a la Contraloría jugar su rol.
Sin embargo, al parecer, producto de la redacción aprobada, el objetivo buscado no se cumple cabalmente.
Entiendo que la solicitud de votación separada es para rechazar lo que se aprobó en la Comisión y mantener la norma vigente, que le posibilita a la Contraloría funcionar normalmente en el ámbito del control a las empresas públicas.
El señor COLOMA.- Lo dicho por el Senador Pizarro me ahorra comentarios, señor Presidente.
Efectivamente, ese es el espíritu, esa es la idea.
Todos estamos tratando de que cada institución funcione.
Por tanto, yo pediría votar en contra, para que la Contraloría actúe según las normas legales vigentes y no haya una suerte de excepción que podría dar pie a interpretaciones.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- ¿Qué opina el Gobierno?
La señora NARVÁEZ (Ministra Secretaria General de Gobierno).- Señor Presidente, como señaló el Senador Pizarro, tal fue justamente el espíritu habido en el debate de la Comisión cuando se tramitó este proyecto.
El Ejecutivo comprende que se quiera dejar establecidas claramente las facultades fiscalizadoras de la Contraloría. No está en su ánimo restringirlas.
La redacción de la norma propuesta por la Comisión puede dar pie para interpretar que se están disminuyendo esas facultades. Pero no es eso lo que busca el Gobierno.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- ¿Le parece a la Sala rechazar la disposición?
El señor PIZARRO.- Por supuesto.
--Se rechaza el inciso tercero sugerido por la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones para el artículo 34 de la ley N° 19.132.
El señor LABBÉ (Secretario General).- Señores Senadores, la tercera votación que determinaron los Comités se relaciona con la capitalización.
Para ello hay que dirigirse -según entiende la Secretaría- al artículo quinto transitorio aprobado por la Comisión de Hacienda (página 86 del boletín comparado), que dice:
"Autorízase al Ministro de Hacienda para que, mediante uno o más decretos expedidos bajo la fórmula "Por orden del Presidente de la República",...".
Ese artículo termina en la página 89 del comparado.
Si Sus Señorías quieren puedo leerlo.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- No, señor Secretario.
La señora ALLENDE.- Está escrito.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Los Comités acordaron abrir la votación, respetando el derecho a fundar el voto.
El señor LABBÉ (Secretario General).- Señor Presidente, como no va a haber debate sobre el artículo quinto transitorio, debo hacer presente que existe una situación especial, pues el Senador señor Larraín pidió votación separada de los incisos primero y segundo.
No sé si la idea es votar los dos incisos en conjunto o cada uno de ellos.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- ¿Cuáles son los incisos?
El señor LABBÉ (Secretario General).- El inciso primero comienza en la página 86 y termina casi al final de la 87. El segundo empieza en la parte final de la página 87 y termina al inicio de la 89, en la cual figuran además los dos últimos incisos, o sea el tercero y el cuarto.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Senador señor Larraín, ¿votamos cada inciso en forma separada o hacemos una sola votación?
El señor LARRAÍN.- Señor Presidente, nosotros habíamos solicitado separar la votación del canal cultural de la del resto de las normas. Pero, habiéndose resuelto lo de dicho canal, los dos incisos en comento pueden votarse de una vez.
El señor PIZARRO.- Era lo mismo, señor Presidente.
En efecto, si se hubiera rechazado lo del canal cultural no habríamos podido aprobar el presupuesto. Habiéndose aprobado aquello, lo obvio es hacer una sola votación.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En votación los incisos primero y segundo del artículo quinto transitorio.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Larraín.
El señor LARRAÍN.- Señor Presidente, tal como señalamos esta mañana, nosotros hemos manifestado nuestra inquietud por la responsabilidad que estamos asumiendo al otorgar estos recursos.
Aquí se ha señalado, a mi juicio de manera completamente impropia e infundada, que nuestra intención es poco menos que buscar la privatización del canal nacional y, en todo caso, rechazar la señal cultural.
Eso es casi un agravio.
Personalmente, si debiera optar -lo dije esta mañana y lo reitero ahora; lo he expresado en múltiples oportunidades: la primera vez, hace diez años, por escrito-, me gustaría tener en nuestro país una televisión pública de verdad: una BBC del siglo XXI hecha en Chile.
Canales como Televisión Nacional hay varios. Empero, no existe una televisión pública de verdad.
Una televisión sin carácter comercial que sirva para educar, para informar, para producir debates, para el desarrollo cultural, para el trabajo con los niños o con otros públicos, es necesaria.
Es cierto que hoy día la necesidad se ha hecho menor porque la penetración que tiene la televisión por cable, la televisión de pago, es muy grande. Estamos llegando a cerca de 70 por ciento de cobertura; probablemente, con el tiempo va a ser el 100 por ciento.
En consecuencia, el acceso a otro tipo de televisión -televisión infantil; educativa: histórica, científica, que transmita documentales- será para todos.
Sin embargo, hay un esfuerzo que podríamos hacer desde el punto de vista local.
Por eso, creo que lo que han planteado algunos Senadores es inaceptable.
Aún más: aquello demuestra que aquí se está procediendo de manera completamente irresponsable.
En efecto, lo que importa es lograr el objetivo político de tener una señal, mas no hacerse cargo del cambio de la industria televisiva en Chile, de la necesidad de buscar nuevos formatos, del imperativo de entender que hay que pensar el financiamiento de la televisión de forma radicalmente distinta.
El modelo de Chile estaba cimentado en la existencia de una televisión universitaria y de una televisión del Estado.
Eso se acabó: ya no hay televisión universitaria. Hoy día se cerró el último canal universitario, el cual, a estas alturas, tenía solo un tercio de la propiedad. De manera que esa parte se acabó.
A su turno, la televisión del Estado no ha marcado una diferencia sustantiva respecto de los otros canales.
En consecuencia, nosotros hemos querido asumir este asunto con mucha responsabilidad.
Intentamos que el directorio de TVN hiciera una proposición, para estar ciertos de que íbamos a avanzar en la televisión nacional, incluso en la actual, corregida y mejorada. Pero no ha sido posible.
Pedimos aplazar la votación hasta la sesión de hoy precisamente para tener un plan, una propuesta, un compromiso del directorio de Televisión Nacional. Sin embargo, el Gobierno bloqueó el posible acuerdo. Ello, porque con su insistencia y la imposición de instalar el canal cultural no dio espacio para el accionar del directorio, que ha hecho un esfuerzo muy significativo para instalar, a través del proceso de capitalización, un canal nuevo de verdad y conseguir una inyección de modernización que permita salir de los problemas.
Entonces, quiero insistir en el punto, pues considero que nuestro país debe saber de la forma a mi juicio irresponsable como se están tomando estas decisiones.
El tema no es menor, señor Presidente.
El Senador Carlos Montes decía que a numerosas áreas se les estaban destinando muchos recursos y que estos eran "poquitos".
¡No son pocos los recursos!
Hay varios sectores -social, educativo, de menores (SENAME, en fin), del adulto mayor- adonde las platas, que les son necesarias en gran cantidad, no están llegando. No obstante, a TVN sí se le dan, en circunstancias de que en situaciones normales deberíamos ser más exigentes que lo que se ha sido.
Por las razones expuestas, señor Presidente, nosotros no nos sentimos alentados o no estamos interesados en aprobar el artículo quinto transitorio, pues no queremos hacernos responsables de la forma como se ha trabajado este tipo de disposiciones.
Queremos que Televisión Nacional subsista: así se lo manifestamos a sus trabajadores. Pero la manera como se ha procedido, como se ha tratado al directorio y como se nos ha respondido a nosotros nos impide apoyar de modo claro y transparente la propuesta que formula el Ejecutivo a través de esta norma.
Hemos hecho el máximo esfuerzo, pero la forma irresponsable como se ha trabajado nos impide aprobar el artículo que estamos votando.
El señor GIRARDI.- Señor Presidente, comparto lo señalado por el Senador Hernán Larraín: Chile necesita una televisión que le dé espesor cultural a nuestra sociedad; una televisión pública que promueva valores, inclusión, integración, un modelo de convivencia sustentado en la paz, en la solidaridad, en la equidad.
Todos queremos eso. El problema radica en que el modelo de televisión por el cual se optó lo hace totalmente inviable.
Lo que resuelve en parte la ley en proyecto es justamente aquello.
El modelo de televisión que tenemos en la actualidad es el de autofinanciamiento.
Sin embargo, en la realidad la televisión no se autofinancia: está financiada por los avisadores. Por lo tanto, quienes definen los contenidos de nuestra televisión son fundamentalmente aquellos que pagan la publicidad por ese medio.
Hoy en nuestro país, nos guste o no, los principales decisores de los contenidos de la televisión son las AFP, las isapres, las farmacias, los bancos. ¿Por qué? Lo señalaba en mi intervención anterior: porque hemos transformado a los chilenos, en vez de una sociedad de ciudadanos, en una de consumidores. Y es lógico.
Cuando se quiere que los ciudadanos sean consumidores y eso es lo que se valora y lo que les da poder a las personas -ser consumidor y no ciudadano-, es evidente que la parrilla televisiva debe estar regida por conceptos de consumo, de marketing, de marcas.
Eso es lo que finalmente hace que nuestra sociedad no sea de ciudadanos sino de consumidores.
En último término, la política es un bien de consumo más.
Entonces, hay coherencia con aquellos que no quieren tener una señal cultural, porque es un antídoto, una construcción de ciudadanía frente a una televisión que fragiliza el rol de las personas y les atribuye a estas el papel fundamental de consumidoras.
Nosotros queremos todo lo contrario. Y por eso se requieren recursos, pues no hay en el planeta ninguna televisión pública de calidad que no se financie a través de los gerentes de marketing, de los avisadores.
La BBC, a la que conozco muy bien (de hecho, el Congreso del Futuro tiene con ella un convenio de ciencia como media partners), está financiada casi íntegramente con recursos que entrega la ciudadanía, los cuales sirven para sustentar una televisión pública de calidad que no dependa de los vaivenes de la economía.
Ahora, tenemos otro problema. Y creo que es bueno explicitarlo.
Es cierto que hay un déficit. Pero sería como tapar el sol con un dedo el no darse cuenta de que el formato televisivo cambió; de que actualmente los recursos emanados de la torta de la publicidad televisiva, están dispersos en Facebook, Twitter y otras plataformas y no se hallan solo en la televisión; y, además, de que el formato televisivo vertical va a ir quedando atrás.
Por lo tanto, el gran desafío es justamente la reconversión de nuestra televisión pública, como lo están haciendo los otros canales.
¡Y todas las estaciones televisivas se están capitalizando!
¡Díganme que no han recibido capitalización Mega, Chilevisión, Canal 13!
¿Somos ingenuos...?
¿Queremos, entonces, que Televisión Nacional muera de inanición? ¿Deseamos que la televisión pública fallezca? ¿Molesta la televisión pública? ¿Molesta una televisión que represente al conjunto del país?
La cuestión estriba, pues, en que la televisión con el formato tradicional está en crisis.
Mi opinión es que la televisión pública debe transformarse en una industria de contenidos de calidad, con multiplataforma.
Además, la televisión vertical, de oferta, va a terminar. Viene la televisión de demanda, como Netflix, en la cual las personas irán a buscar los contenidos que les interesen.
¡Ese mundo llegó!
Yo señalaba también que viene el mundo de los algoritmos, los cuales van a decidir por nosotros. Ellos decidirán qué cosas nos gustan. Y van a elegir incluso sin preguntarnos, pues tendrán tal cantidad de información acerca de cada uno de nosotros que van a seleccionar los que consideren mejores.
Por consiguiente, tenemos una revolución en curso. La era analógica de la televisión que conocemos está terminando. Viene una nueva era, la digital, en la que lo virtual se fusionará con lo real.
Es un nuevo mundo, una nueva civilización.
Nosotros seremos parte de los procesos televisivos.
Cuando vaya a un cine, uno será parte de él y participará en la película por la vía de la tercera dimensión.
¡Ese es el mundo que viene!
Entonces, mi pregunta es más bien cómo nuestra televisión -y en particular la pública-, que va a funcionar con big data, con algoritmo y en función del mundo real pero con el mundo virtual, se prepara para enfrentar el nuevo desafío.
El señor ZALDÍVAR (Presidente).- Saludo a la delegación del Colegio Villa El Sol, de Isla de Maipo, que nos acompaña hoy.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Espina.
El señor ESPINA.- Señor Presidente, en primer lugar, quisiera hacerme cargo de lo señalado por diversos señores Senadores, en la mañana y en la tarde de hoy, respecto de las siguientes materias.
Se ha sostenido, sin ningún fundamento, que quienes estamos ahora en la Oposición no queremos que exista la televisión pública.
Yo deseo recordar que el actual modelo de televisión pública nació el 8 de abril de 1992 (a algunos de nosotros nos tocó participar en la elaboración de la ley pertinente). Y se creó un estatuto de televisión nacional que le impedía al gobierno de turno tener control absoluto sobre la televisión.
Debo puntualizar que nosotros somos partidarios de la televisión pública porque creemos que garantiza la diversidad, el pluralismo, la cultura, el deporte y una serie de valores y principios que el día de mañana los canales privados podrían, legítimamente, dejar de considerar.
Con la misma franqueza, quiero señalar que los gobiernos de la Concertación nunca pretendieron cambiar el modelo actual de televisión pública.
Lo que estamos pidiendo, señor Presidente, es algo que solicita cualquier persona que tenga un mínimo de responsabilidad con los recursos públicos, que pertenecen a todos los chilenos: que digan cómo se van a gastar los 65 millones de dólares que se está planteando que el Congreso Nacional le entregue a Televisión Nacional.
Se sostiene que es poca plata; que 65 millones de dólares no importan; que los canales privados han tenido una mala gestión.
A este último respecto, distinguidos amigos Senadores, quiero señalarles una gran diferencia: ¡la plata de los privados es de los privados; los recursos con que estamos financiando a Televisión Nacional son del Estado y los aportan todos los chilenos a través de los impuestos que pagan!
Esos chilenos son los mismos que hoy día quieren que haya recursos para los 8 mil niños -vamos a verlo en un rato más en la Comisión Mixta de Presupuestos- que están en listas de espera en el SENAME. Cada vez que uno de ellos muere o queda gravemente afectado, todos corren a buscar un micrófono y generar la pena de la ciudadanía. Mas no se entregan recursos para poder financiar el organismo.
No estoy haciendo demagogia, porque no quiero comparar una cosa con la otra. Simplemente doy un ejemplo en el sentido de que, cuando la televisión pública se financia con recursos públicos, ello significa, en la práctica, que debemos cuidar los dineros. Y resulta que lo único que han pedido nuestros representantes en la negociación, mis Honorables colegas Larraín y Allamand, es que se nos diga con claridad en qué y cómo se van a gastar y cómo se garantizará que en el futuro el canal no vuelva a pasar por una pésima situación económica.
¡Todos ustedes no dicen una palabra sobre eso! Total, es plata que no proviene del bolsillo de ninguno de nosotros, sino de los demás chilenos, que no tienen voz y están "invisibilizados" cuando 65 millones de dólares se transferirán sin asumirse la mínima responsabilidad de explicar en qué forma se emplearán.
Lo comprendo, señor Presidente, porque ustedes nos están dejando un Gobierno -si la ciudadanía lo quiere, ya que es preciso esperar siempre el resultado de las elecciones- con una deuda de 75 mil millones de dólares, de los cuales gastaron 35 mil millones en cuatro años, dejando al país más endeudado que nunca desde el retorno a la democracia. Entonces, ¡65 millones más dan lo mismo!
Mas no es así. Siempre hemos expuesto nuestro deseo de que exista un canal público. Varios lo consideramos clave para garantizar que toda la diversidad de expresiones puedan estar presentes y no queden sometidas solo a los canales privados. Pero un mínimo sentido de responsabilidad se traduce en señalar en qué y cómo se utilizará la plata.
¿O vamos a esperar dos años más para que nuevamente se necesite pasarle el platillo al Estado y pedirle otros 50 millones de dólares? ¿Cuándo se terminará?
Todo lo que han pedido nuestros representantes es la firma de un documento, de un protocolo, en el cual se exprese con claridad en qué y cómo se realizará el gasto.
¡Por supuesto que queremos una señal cultural, pero primero es preciso sanear la situación! Si el canal fuera una empresa privada, ¡estaría quebrado!
Entonces, no aceptaremos que se afirme que estamos en contra de la televisión pública y queremos chantajearla, porque no es cierto.
Estos son nuestros argumentos.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Puede intervenir el Honorable señor Navarro.
El señor NAVARRO.- Señor Presidente, luego de escuchar a los parlamentarios de Derecha, deseo recordar, con todo respeto por el Senador señor Espina, que los mismos argumentos esgrimidos hoy día en relación con el SENAME -estimo que la comparación es total y absolutamente inválida- fueron expuestos cuando quisimos capitalizar la ENAP.
En el Gobierno de Sebastián Piñera se prometieron 400 millones de dólares para ir en ayuda de dicha entidad, que es la empresa de energía más importante de Chile -la única-, y le fueron negados durante todo su período.
Es más, pusieron de Ministro de Energía a quien fuera gerente general de COPEC durante 19 años. ¡La competencia tuvo en el sillón del titular de la Cartera, Presidente de ENAP, al exejecutivo de COPEC!
A lo anterior se agrega lo ocurrido cuando queríamos capitalizar CODELCO, otra empresa del Estado a la que durante años se le "pisó la manguera", se le impidió innovar en materia medioambiental y se le restringieron -por cierto, durante la dictadura- todas las posibilidades de convertirse en competitiva. Y, luego, los presupuestos fueron anuales, como si la minería pudiera desarrollarse con los determinados de un año a otro, lo que implicó una atadura de manos.
Hoy día, con motivo de otra empresa estatal, TVN, se vuelve a argumentar en el mismo sentido: "Queremos una televisión pública y que sea una alternativa en el mercado, de modo que vamos a votar en contra de ayudarla para que sobreviva a sus graves dificultades".
Diría que no hay coherencia.
Y no la hay no solo en la Derecha, sino también en la Nueva Mayoría cuando afirmamos nuestro deseo de un fortalecimiento y jibarizamos totalmente las funciones. ¡Redujimos todo lo que queríamos a la mera nominación de cultura, educación, identidad nacional, multiculturalidad, tolerancia, diversidad!
Esta televisión pública -voy a votar a favor para que sobreviva y podamos perfeccionarla- no cumple el rol que debería en un estatuto corporativo. No es lo que quisiera.
¡Hemos venido evitando el debate!
Sus ejecutivos, como también sus trabajadores, tendrán que responder en qué se va a gastar la plata.
Hay una parte destinada a indemnizar a estos últimos.
Durante los últimos 16 años hemos dictado leyes especiales para todos los trabajadores públicos: de la salud, de educación, de minería.
Cada vez que se establece un incentivo al retiro, en el Senado se aprueban miles y miles de millones de pesos para este efecto.
Ello también se extiende a las universidades estatales, por cierto.
¡Lo hacemos cada año!
Así ocurrió con Piñera, con Bachelet, con Lagos.
¿Cuál es el distingo de una iniciativa que contemple también los recursos necesarios para cumplir con la ley laboral y proteger los derechos de los trabajadores?
Hay un doble estándar, por lo tanto, respecto del tema de fondo.
La televisión pública no complace a la Derecha. A esta no le gusta lo público ni lo estatal. Le agrada el mercado. Piensa de un modo diferente.
Me parece que el proyecto que nos ocupa -espero que contemos con los votos necesarios para que TVN sobreviva y cumpla el rol que se le asignó desde su nacimiento- debiera ser aprobado por unanimidad.
No he escuchado otro argumento que el de cuidar las platas.
Descuidamos a Carabineros y se llevaron 26 mil millones de pesos. Y no he escuchado a la Derecha criticar a Carabineros.
No he escuchado a los Senadores señores Espina y Allamand criticar el "milicogate". De no ser por el cabo que fue al Monticello no hubiéramos sabido de los millones de pesos que se estaban gastando.
No me he impuesto de comentarios acerca del despilfarro de recursos provenientes de la Ley Reservada del Cobre.
Hoy día pedimos que la empresa pública de que se trata pueda seguir trabajando.
Ello, con la fiscalización apropiada, desde luego. Los Senadores no la ejercen, sino los Diputados, y la UDI y Renovación Nacional cuentan con muchos que pueden realizar esa tarea. ¡Hagan la pega! Pueden llevarla a cabo con el órgano contralor que es el Congreso.
Pero que no se vote en contra -porque es posible argumentar en contra, pero votar a favor- de Televisión Nacional. TVN es necesaria para los chilenos en nuestro país y en el exterior. Se precisa para mantener la pluralidad y la diversidad.
¡Ya mataron La Nación con Piñera! A pesar de que la Presidenta Bachelet le pidió no venderla, lo hizo.
¡No vamos a permitir que hoy día terminen con TVN!
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Quinteros.
El señor QUINTEROS.- Señor Presidente, hemos escuchado diferentes argumentos para oponerse a los aportes extraordinarios de capital a Televisión Nacional.
Unos creen que esta empresa pública debe financiarse de la misma manera que las de la competencia, es decir, a través de la publicidad, pero no mencionan que los dueños de las televisoras privadas han hecho importantes aportes de capital en el último período.
Otros condicionan el apoyo a ciertos indicadores de gestión, cuestionando la destinación de recursos cuando los números están en rojo, aunque también la han negado al ser azules.
Finalmente, no faltan, como hemos escuchado, los que caen en el discurso simple de confrontar la inversión en TVN con la de carácter social y llaman a priorizar necesidades como educación y salud. Curiosamente, cuando alguien propone dirigir parte del alto gasto militar a esos fines, levantan de inmediato el argumento de que las instituciones de la defensa constituyen un recurso estratégico.
Pues bien, igualmente lo es la entidad que nos ocupa. En verdad, no se puede hacer referencia al financiamiento sin referirse al rol de la televisión nacional. La manera en que ello se verifica dice mucho sobre el modelo que queremos. En un mundo en que la generación y la difusión de contenidos han adquirido una gigantesca relevancia, Televisión Nacional reviste también el carácter mencionado y debe transformarse en una verdadera plataforma de contenidos públicos que viajen por diferentes señales y medios tecnológicos. Esta situación ya existía cuando se fundó, pero la incidencia es muchísimo mayor ahora, en la era digital.
Antes sabíamos, al menos, que el principal medio de difusión -la televisión- estaba en manos del Estado y de las universidades, pero estas han abandonado completamente el escenario.
La última señal, UCV Televisión, fue vendida a Disney, y el rector de la Universidad Católica anunció ayer la enajenación de la parte que se mantenía en la propiedad de Canal 13.
En verdad, la declaración del rector Sánchez, publicada hoy día, entrega varios argumentos que son válidos también en la presente discusión. Expresa que "es conocida la difícil situación financiera que afecta a la industria de la televisión comercial" y que "se requiere con urgencia de un significativo aumento de capital para cumplir sus deudas y financiar su futuro, con nuevos desafíos de inversión como la televisión digital".
Lo único que no sería posible traer al debate es su conclusión, que es la venta de la parte en el canal. El Estado no puede prescindir de la televisión pública y su participación debe ser relevante -hago referencia al Estado, no al gobierno de turno- en la generación de contenidos públicos que resguarden su integridad, identidad y pluralismo, y promuevan la participación, la creatividad y la innovación.
¿Podemos dejar entregado este recurso estratégico a la sola decisión del mercado?
No cabe juzgar a Televisión Nacional solo por los números azules o rojos de su balance. Hay más cosas en juego.
Durante varios años, una de las demandas de la circunscripción que represento fue la de contar con una señal regional de este medio, al igual que en otras zonas. Buscábamos contar con espacios para el desarrollo de contenidos e informaciones propios, de carácter local. La respuesta siempre fue la misma: no había suficiente mercado para financiar un canal. Y nunca comprendieron que este era necesario precisamente porque no había mercado.
El espacio es ocupado hoy por televisoras locales, las que, con grandes sacrificios y poquísimos apoyos, cubren parcialmente el vacío.
Debería haber un fondo espejo para apoyar a las estaciones de esta índole, sobre todo donde no se generan contenidos locales por Televisión Nacional.
Mucho se ha avanzado en la agenda de probidad y transparencia para separar dinero y política, pero nada se menciona de la relación del dinero y las noticias. Ello, para quienes no estamos conformes con que noticieros y programas de opinión dependan de la publicidad de empresas privadas con intereses en la banca, las administradoras de fondos de pensiones o las isapres.
Televisión Nacional podría explorar la posibilidad de liberar de auspicios a sus noticieros, y garantizar, así, independencia en la creación de las pautas noticiosas.
La estación está en deuda con Chile. Muchas veces no ha estado a la altura de lo que el país demanda. Pero ello no desmerece su carácter estratégico. La solución no pasa por llevar al Estado, su dueño, a prescindir de esta valiosa herramienta, que asegura el contar con un generador de contenidos públicos en el mar de informaciones que hoy se crean y difunden desde todo el mundo y están llegando a televisores, computadores y teléfonos de los chilenos, especialmente de nuestros niños y jóvenes.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Puede intervenir el Senador señor Allamand.
El señor ALLAMAND.- Señor Presidente, ya casi al culminar el debate parece interesante, o al menos importante, desde nuestro punto de vista, recapitular cuáles han sido los ejes en que ha tenido lugar.
Por cierto, no voy a hacerme cargo de la insistencia en algunas opiniones de las bancadas del frente, ya que, no obstante que reafirmamos públicamente que somos partidarios de la televisión pública, se nos opone que no es así. Como se comprenderá, esa es simplemente una majadería argumental absoluta, que va mucho más allá de la retórica aceptable en una discusión de esta naturaleza.
A mí me ha sorprendido que, después de todas las horas de debate, no haya existido de parte del Gobierno y de las bancadas oficialistas ni una sola palabra crítica respecto de la gestión de Televisión Nacional durante estos cuatro años.
Ojalá algún Senador, entre los que han solicitado la palabra, se haga cargo de un hecho tan manifiesto.
Más aún, me gustaría que se pudieran hacer públicas las actas del Directorio de Televisión Nacional mucho más allá de lo que es posible en la actualidad. Verificadas la renovación de hace un par de años y las incorporaciones de Jorge Atton, María José Gómez y Lucas Palacios, se dejó constancia desde el primer minuto de todos los errores de gestión en que se estaba incurriendo: rotativa en los cargos principales, manejos inadecuados, administración incorrecta y endeudamiento abultado.
Sin embargo, esos hechos no existen para el Gobierno.
Claro, todos queremos una televisión pública, pero nosotros deseamos que por lo menos se financie. Y si ello no es posible en la forma en que la ley lo establece, entonces sostengamos una discusión respecto de cómo hacerlo. Pero me parece completamente absurdo que no medie una palabra autocrítica para un canal que se encuentra en quiebra y se pretenda afirmar que la industria es la que presenta todos los problemas, sin siquiera mencionar las graves incompetencias y negligencias que recaen hoy día en los encargados de la gestión.
¿Qué solicitamos? Al inicio del debate dijimos que nos interesa un compromiso del Directorio de Televisión Nacional con el Congreso; que no sea una cartita que mande el señor Presidente del canal para dar a entender qué quiere hacer o no con más de 60 millones de dólares; que sea fidedigno, establecido, serio y explicite cómo se gastará la plata y se salvará de la quiebra la estación.
Mientras el Gobierno no contó con los votos para aprobar el texto en debate, se mostró lo más partidario del protocolo. En el mismo minuto de conseguirlos, lo olvidó.
Hasta el día de ayer, en las conversaciones sostenidas a nivel de los miembros del Directorio, se mantuvo la cuestión central. El punto es muy sencillo: hemos querido un compromiso fehaciente, específico y concreto acerca de qué se hará con la plata: de qué manera se va a gastar y en qué no se va a gastar.
Desafío a que alguno de los parlamentarios del frente sea capaz de contestar la pregunta que estoy formulando.
Simplemente se está girando un cheque en blanco y se trata de recursos extraordinarios.
Y si el canal cultural arroja pérdidas, ¿cómo vamos a financiarlo?
Y si la reingeniería para los efectos del denominado "capital de giro" tampoco funciona, ¿quién va a responder?
¿Alguien levantará la mano y planteará que se requieren 15 millones de dólares más?
Debió mediar un compromiso. Era el mínimo de seriedad exigible.
En consecuencia, ante la falta de ese requisito, vamos a abstenernos. Ya dimos todos nuestros argumentos de por qué el canal cultural en esta etapa constituye una decisión incorrecta y se transformará en una mochila para la viabilidad de TVN.
¿Qué haremos hacia delante? Como se ha señalado, vamos a fiscalizar adecuadamente y al detalle en qué se gastarán los recursos, y veremos, en definitiva, si el cheque en blanco que entregue la mayoría del Senado ha sido otro acto de irresponsabilidad, como algunos pensamos.
El señor HARBOE.- Señor Presidente, no recuerdo bien quién dijo -no deseo repetir errores en la cita de autores- que "obras son amores".
Si se expresa: "Queremos la televisión pública, pero no estamos disponibles para salvarla", Sus Señorías me disculparán si sostengo que es preciso ser coherente. Los que declaran estar de acuerdo con ella y que les importa no desean participar hoy día en el salvataje.
Parece que quisieran que el canal público quebrase. Aparentemente, les encantaría ver que se acaba Televisión Nacional. Porque probablemente el modelo de negocios en el que creen dice relación con que se privatice.
Por mi parte, no estoy disponible para eso. Y no es que sea un estatista por naturaleza. Creo en la libertad y en el mundo privado, pero también en la televisión pública.
Al final del día, la política apunta a que la gente viva un poco mejor. Numerosas familias habitan en viviendas sociales con escasez de metros cuadrados, de zonas de esparcimiento y de áreas verdes, y donde se teme salir a la calle. Y muchos hacen de la televisión abierta su principal entretención, su punto de encuentro. No pueden acceder a la de pago. Esa televisión abierta debe tener contenidos.
Chile no puede seguir permitiéndose que la televisión pública tenga que competir en el mercado para financiarse.
Hay que asumir, en algún minuto, que debemos tener una televisión pública como corresponde, no sometida a una competencia tremendamente desigual con otros canales.
Señor Presidente, vea usted cómo invierten en Canal 13, en Mega y en otros.
El canal público no puede realizar esas inversiones, lo cual representa un problema.
Y cuando llega el momento de ponerse la mano en el bolsillo y decir que Chile requiere una televisión pública de contenidos, que genere industria de contenidos -como mencionaba en la mañana- infantiles, científicos, de educación cívica, que destaquen nuestra variedad, nuestra riqueza cultural regional, hay una bancada que sostiene: "No estamos de acuerdo con financiar"; "No queremos"; "Creemos en la televisión pública, pero no la financio"; "Yo estoy convencido de la televisión pública, pero no voy a capitalizar".
Los jueces hablan con sus sentencias; los parlamentarios, con nuestros votos. Pueden decir lo que quieran, pero si votan en contra, habrán estado en contra de que Chile tuviera una señal cultural, científica e infantil; habrán estado en contra de que se pudiera capitalizar, salvar a la televisión pública chilena.
Espero que esta capitalización sea lo suficientemente adecuada y bien implementada, para que volvamos a tener -como decía en la mañana- los noticiarios regionales con contenido local -recordemos que hoy día en Chile existen 16 regiones, no 15, incluida la Región de Ñuble-; para que el canal público pueda hacer las inversiones a fin de que en ningún rincón chilenas o chilenos, por más aislados que estén, dejen de ver televisión pública abierta, y ojalá con contenido.
¡Cómo me habría gustado que esta discusión fuera mucho más de fondo, sobre el rol de la televisión pública en la sociedad, pero también respecto de la necesidad de una televisión con vocación pública en nuestro país!
Señor Presidente, algunos han intentado señalar permanentemente, a mi juicio de manera majadera, la responsabilidad de una u otra persona en la crisis. Cuando una administración hace malas inversiones, los que pagan no son los que están trabajando en ese momento, sino los futuros.
Mire qué pasó en CODELCO. Recuerdo que Tomás Keller -en ese tiempo Presidente Ejecutivo, nombrado por el Presidente Piñera- nos llamó a conversar, y nos decía desesperado: "Ayúdennos para que este Gobierno capitalice CODELCO, porque si no se capitaliza vamos a tener una crisis". ¿Y qué tuvimos? Una crisis. ¿Quién debió llegar? Michelle Bachelet: la mayor capitalización de CODELCO, para sacar adelante la empresa.
Y vean ahora lo que pasa en Televisión Nacional. Echaron a todos los actores. Durante dos años el Directorio, con representantes de la Derecha, mantuvo al canal sin Director de Programación. Después, el nuevo Directorio, cuando se presentó el nombre de Jaime de Aguirre, lo rechazó recurrentemente.
Señor Presidente, lo importante es sacar adelante el canal público.
Tal como lo dije temprano, aquí lamentablemente hay una agenda en orden a privilegiar que Televisión Nacional de Chile no salga de esta crisis, para bajarle valor y, eventualmente, el día de mañana privatizarla. Y con eso se genera, al final del día, una discriminación a los jóvenes, a los niños, y a las personas del 40 por ciento de los sectores E de nuestro país, más pobres, donde la televisión pública es su único elemento de entretención.
Señor Presidente, voto a favor de esta capitalización, porque cuando el Estado de Chile, no el Gobierno, requiere a sus legisladores para salvar la televisión pública, ahí estoy.
Lamento que otros, que se dicen hombres de Estado, no estén hoy día a la altura de las circunstancias.
El señor LETELIER.- ¡Es porque Piñera les dijo que no!
El señor WALKER (don Ignacio).- Señor Presidente, podemos pensar en cualquier modelo de televisión pública, y cada uno tendrá alguna idea respecto de cuál resulta deseable o preferible. Pero eso supone que exista una televisión pública.
La diversidad de pareceres sobre los modelos de televisión pública son muy amplios.
El mío siempre ha sido, por ejemplo, la BBC. ¡Siempre!
Por supuesto, las cosas no son copiadas mecánicamente. Pero ese modelo de televisión pública al que cada uno aspira o desea, en el marco de una discusión democrática, pluralista, supone que exista el instrumento; supone que exista una televisión pública; supone que sobreviva Televisión Nacional de Chile. Y si se niega, si se rechaza esta capitalización extraordinaria que se solicita, se corre el riesgo de que desaparezca Televisión Nacional de Chile.
Esto es mucho más que un salvataje financiero o una capitalización extraordinaria.
Yo ya hice mi alegato sobre el fondo del tema.
Pero si se niega, corremos el riesgo de que nos quedemos sin instrumento, sin formato, sin plataforma, sin Televisión Nacional.
Entonces, ¿de qué modelo hablamos?
Por lo tanto, y lo digo con mucho respeto a las bancadas de Oposición, resulta completamente contradictorio sostener "Sí, estoy a favor de una televisión pública" y agregar "Voto en contra de esta capitalización".
¡Es contradictorio!
Se ha dicho que no se ha explicitado en qué se van a usar estos 64,8 millones de dólares.
Son para salvar el modelo de una televisión pluralista, de un canal público estatal, no gubernamental, no oficialista.
A la vez, hay que adecuarse a las exigencias de la Ley de Televisión Digital Terrestre. Esto también es aplicable a la televisión pública estatal, no gubernamental, no oficialista.
Se ha señalado: "Hemos solicitado que se nos diga en qué se van a usar los recursos".
¡Pero si se ha dicho hasta el cansancio!
Sobre el particular expuso la Ministra, hay una minuta, hay protocolo.
Esta capitalización extraordinaria permite a Televisión Nacional asumir el compromiso de usar los fondos que se le entreguen en los siguientes proyectos de inversión (estamos hablando de los 64,8 millones de dólares):
Primero, despliegue nacional de la televisión digital terrestre e infraestructura regional (centros regionales y producción de noticiarios regionales). No me voy a adentrar en los aspectos específicos de este gran capítulo, al cual se va a destinar una parte importante de estos recursos.
Segundo, inversiones para dotar de contenidos a la "Señal Dos" de Televisión Nacional (obligatoria por la Ley de Televisión Digital Terrestre). Y hay todo un desarrollo acerca de en qué consiste la utilización de esos recursos para ese canal.
Tercero, adecuación competitiva de la empresa. ¡Pero si lo hemos dicho hasta el cansancio! Mega, Chilevisión, Canal 13 -veamos el diario de hoy-, todos han acometido tareas de capitalización extraordinaria, porque, de lo contrario, no sobrevivían. Eso les ha permitido permanecer en el mercado.
Ha quedado por escrito que "Adicionalmente a los compromisos de inversión de los fondos para cumplir con los objetivos antes mencionados, TVN tendrá las siguientes obligaciones de gestión y rendición de cuentas, las cuales quedan claramente establecidas en el propio proyecto de ley en discusión en el Senado.".
Las obligaciones son las siguientes.
Primero, la entrega de fondos de capitalización será en forma escalonada, de manera gradual, en un plazo de seis meses.
Segundo, el Directorio de Televisión Nacional de Chile, por exigencia del presente proyecto de ley, deberá aprobar un documento público denominado "Compromiso para el cumplimiento de la Misión Pública".
Tercero, el Presidente del Directorio comparecerá en forma anual al Senado para dar cuenta de la gestión de la empresa y del uso de los fondos de capitalización.
¡Perdóneme, señor Presidente, pero qué más queremos! ¡Qué más queremos! ¡Si ahí está el destino de los 64,8 millones de dólares! De lo contrario, TVN puede desaparecer. Y cualquiera sea el modelo que tengamos en mente, va a morir porque no va a existir ese instrumento.
Por eso, creo yo que es un imperativo de Estado votar a favor de este proyecto y de esta capitalización.
El señor GIRARDI (Vicepresidente).- Terminada la votación.
--Se aprueban los incisos primero y segundo del artículo quinto transitorio (19 votos a favor, 7 abstenciones y un pareo).
Votaronpor la afirmativa las señoras Allende, Goic y Muñoz y los señores Araya, De Urresti, Girardi, Harboe, Horvath, Lagos, Letelier, Matta, Navarro, Ossandón, Pizarro, Quintana, Quinteros, Ignacio Walker, Patricio Walker y Andrés Zaldívar.
Se abstuvieron la señora Van Rysselberghe y los señores Allamand, Chahuán, Coloma, Espina, Hernán Larraín y Moreira.
No votó, por estar pareado, el señor García-Huidobro.
El señor LABBÉ (Secretario General).- Señores Senadores, ahora corresponde realizar las votaciones que se encuentran pendientes.
La primera está referida al artículo 4° -página 8 del comparado-, en que se propone reemplazar su encabezamiento y su letra a), que dispone: "Un director de libre designación y remoción por parte del Presidente de la República, cuya idoneidad garantice el debido pluralismo en el funcionamiento de la empresa, y que se desempeñará como Presidente del directorio.".
Esa norma se aprobó solo por mayoría en la Comisión de Transportes.
La señora ALLENDE.- ¡Que se toquen los timbres, señor Presidente!
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Sí, señora Senadora. Y también se mandó a avisar.
El señor LETELIER.- Señor Presidente, entiendo que se encuentran pendientes seis u ocho votaciones, pero varias se podrían agrupar. Habría que ver si los colegas de la Oposición o el Senador Allamand estarían de acuerdo en agrupar las seis o siete votaciones que faltan. Se trata de materias parecidas. Una quizás amerita una votación aparte. Pero hay varias que corresponden a la mayoría que se ejerció en su momento y que ahora no va a cambiar sustantivamente.
El señor ALLAMAND.- Votemos las normas una a una, sin debate.
La señora ALLENDE.- Bien.
El señor LETELIER.- Sin debate, señor Presidente.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Entonces, se procederá a llamar a los señores Senadores que están en la Comisión Especial Mixta de Presupuestos y en otras Comisiones.
El señor LETELIER.- Yo soy de los que integran la Comisión Mixta, señor Presidente.
La señora MUÑOZ.- No tenemos quorum.
El señor LETELIER.- Sí hay quorum en la Sala.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Entonces, se pondrá en votación la propuesta de la Comisión de Transportes relacionada con el encabezado del artículo 4° y con su letra a), que se refiere al director de libre elección.
El señor NAVARRO.- Señor Presidente, la redacción de la letra a) no es la más adecuada. Habla de "Un director de libre designación y remoción por parte del Presidente de la República".
Todos los Presidentes pertenecen a coaliciones políticas muy claras y definidas. En un país donde ha habido binominalismo por veintiséis años, la facultad del Primer Mandatario para remover al director puede transformarse en un problema bajo el principio de la pluralidad y la diversidad. Porque el Presidente de turno podrá remover por "quítame esta pestaña".
Por tanto, claramente, creo que en el caso de la remoción debe haber un fundamento. Pero, más allá de aquello, se trata de una facultad que existía.
Ahora bien, señor Presidente, son seis directores nombrados por el Presidente de la República con la aprobación del Senado. ¿Y dónde está el director representante de los trabajadores?
¿Por qué -le pregunto a la Ministra- se negó la posibilidad de que hubiera un director representante de los trabajadores, como sucede en otras empresas del Estado? Lo dijimos en la mañana: así ocurre en ENAP y en CODELCO, donde tienen derecho a voz y voto.
Los que van a salvar la empresa, los que van a salvar a TVN son los trabajadores. Son ellos los que deberán hacer el sacrificio, con su creatividad y profesionalismo, con el espíritu de cuerpo que tienen para enfrentar un tremendo desafío.
El peso del éxito de TVN recae sobre los trabajadores. Y no parece justo que estos no estén representados en el directorio.
Eso genera problemas, pues estamos hablando de una empresa pública.
Si es la CCU o la Copec y los dueños del billete y de las acciones deciden que eso no corresponde, está bien. Pero esta es una empresa de todos los chilenos.
Quiero que haya ¡más participación, más democracia, más transparencia y fortalecimiento de los derechos de los trabajadores!
Como señalé, aquello se da en ENAP, en CODELCO.
Me parece que, sobre la base de lo señalado, un representante de los trabajadores debiera estar en el directorio -podemos definir la forma en que se elegiría-, porque eso da garantías de que el directorio no se vuelva loco, de que no obedezca solo a directrices políticas, de que siempre el interés superior de los trabajadores esté salvaguardado cuando se tomen decisiones importantes para el canal.
No me explico por qué, señor Presidente, ello no se consideró. Siento que no hay una explicación. Yo les representé el asunto en la mañana a la Ministra y al Ministro para que dieran una explicación.
Veremos algunos artículos relacionados con esta materia en la Comisión Mixta, y estimo que es perfectamente factible que este punto sea discutido en dicha instancia. No sé si el punto se planteó formalmente o si hay alguna indicación rechazada en ese sentido.
Pero me parece extraña esta determinación.
Pienso que, a todas luces, eso era necesario, por el carácter mismo de la televisión, que es creatividad, participación. No se trata de una tarea para un director genio. Siempre en los medios de comunicación hablamos de creaciones colectivas; siempre es la creación del conjunto. Un hombre por sí solo no es capaz de salvar un canal, aunque traigan al mejor director. Es cosa de equipo.
Por tanto, señor Presidente, me aproblema aprobar este artículo.
Consagramos los hechos que es posible que haya empresas estratégicas, como las que he mencionado: ENAP, petróleo; CODELCO, cobre; Televisión Nacional, comunicaciones.
Sin embargo, aquí no se considera la participación de los trabajadores porque alguien no lo quiso. ¿Quién fue? ¿El Gobierno no lo quiso? Que nos informe el Ejecutivo. ¿Fue la Presidenta Bachelet? ¿Fue la Ministra Secretaria General de Gobierno? ¿Quién del Ejecutivo vetó a los trabajadores? ¿Fue el directorio actual? ¡Que se diga por qué no están!
Esta fue una demanda que se formuló. ¿No lo plantearon los trabajadores? Por supuesto que lo hicieron.
Señor Presidente, este no es un tema menor.
Lo que señalo es muy necesario en un país donde decimos que queremos fortalecer los derechos de los trabajadores, en un país donde el 6 por ciento accede a la negociación colectiva, en un país donde se pisotean los derechos de los trabajadores y se persigue a los sindicatos. Existen, por cierto, prácticas antisindicales, y no hay un ombudsman para defender a los trabajadores del abuso del Estado, como hay en toda América Latina. Creo que es muy necesaria, tratándose de empresas públicas, la presencia de los trabajadores. Además, bajo el criterio de que pertenecen a todos los chilenos, no veo por qué vamos a excluir a un tipo de chilenos: a aquellos que trabajan.
Señor Presidente, quisiera escuchar a la Ministra antes de decidir mi voto en este tema, que considero fundamental. No es un asunto menor.
Estimo que, en lo que respecta a la dirección de la empresa, debiera existir un procedimiento acordado con los trabajadores. A mi juicio, eso es muy necesario.
Como dije, para decidir mi voto, voy a esperar la opinión del Ejecutivo.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Letelier.
El señor LETELIER.- Señor Presidente, estamos hablando de un director que será designado por el Presidente de la República y que ejercerá como presidente del directorio. La única modificación consiste en que podrá ser removido por el Primer Mandatario.
Ese es el único cambio. No hay más.
El artículo comprende diferentes temas, pero la letra a) considera solo eso. Por lo tanto, invitamos a votar a favor.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En votación la proposición de la Comisión de Transportes.
--Se aprueba la proposición de la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones respecto del encabezado y la letra a) del artículo 4° (17 votos a favor, uno en contra y 3 pareos).
Votaron por la afirmativa las señoras Allende y Muñoz y los señores Allamand, Araya, Chahuán, De Urresti, Espina, Girardi, Harboe, Horvath, Letelier, Montes, Ossandón, Quinteros, Ignacio Walker, Patricio Walker y Andrés Zaldívar.
No votaron, por estar pareados, los señores García-Huidobro, Lagos y Prokurica.
El señor LABBÉ (Secretario General).- Ruego a los señores Senadores dirigirse a la página 17. Ahí figura el número 4), nuevo, que incorpora un artículo 4° bis. Se trata de los requisitos para ser director.
Aquí hay una diferencia entre el texto aprobado por la Comisión de Transportes y el despachado por la Comisión de Hacienda, por cuanto esta última plantea eliminar el número 1 propuesto por la Comisión de Transportes, que establece como requisito el haber alcanzado la mayoría de edad, pasando el número 2 a ser 1. Y en ese número 2 (pasa a ser 1) propone eliminar la frase "o acreditar alguna de las siguientes circunstancias:", y eliminar los literales a) y b).
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En discusión la proposición de la Comisión de Hacienda.
El señor LETELIER.- Señor Presidente, estas son, básicamente, adecuaciones.
Lo relativo a los requisitos de edad se encuentra en otra parte del texto.
Durante el debate en la Comisión sobre los requisitos para ser director, se contempló la posibilidad de estar en posesión de un título profesional o de uno técnico. Lo importante es que se trate de personas idóneas.
A ese respecto hubo unanimidad en la Comisión de Transportes y entiendo que también en la de Hacienda.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En votación las enmiendas de la Comisión de Hacienda al inciso primero del nuevo artículo 4º bis, contenido en el número 4) del artículo único del proyecto.
El señor DE URRESTI.- Señor Presidente, intervengo para fundamentar mi voto y ser consecuente con lo que argumentamos anteriormente.
Si se están introduciendo modificaciones en relación con los requisitos para formar parte del Directorio y se ha discutido sobre la necesidad de contar ahí con representantes de los trabajadores, creo que debemos considerar el punto.
En cuanto a los requerimientos para integrar el Directorio, es fundamental -y pido que ello quede en la historia de la ley- la pluralidad política, pero también, la diversidad de sus miembros.
En primer lugar, no hay ninguna paridad. Hemos trabajado enormemente y conversado con el Directorio, con las distintas fuerzas políticas, en torno a la necesidad de avanzar hacia una entidad directiva con mayor presencia de mujeres.
Segundo, se habla del "canal de todos los chilenos". ¿Están todos representados efectivamente en ese Directorio? ¿Dónde están los pueblos originarios? ¿Dónde está la gente de regiones?
Se restringe absolutamente esa integración.
Dicho canal tiene una visión de la sociedad, no obstante que reconocemos su pluralismo político. Posee una mirada centralista, metropolitana, urbana.
¡No presenta la diversidad que requerimos!
Obviamente, me parece interesante la inclusión de los trabajadores, como ocurre en CODELCO y en la ENAP. Ellos algo tienen que decir dentro de la organización y podrían incidir en su destino con voz y voto, para que no se dé la situación -la denunciamos en su momento- de que el Directorio, al no tener un directo origen en la empresa, se vea atrapado por los grandes sueldos de rostros televisivos, por personajes que solo utilizan TVN para alcanzar una buena remuneración y luego, al no tener la camiseta puesta de la institución, migran hacia otros canales.
Son los trabajadores -lo dije en mi intervención anterior-, esos que realizan la pega, esos que han hecho toda su carrera en el canal -y seguramente van a morir ahí-, esos que aspiran a seguir mejorando su trabajo, siendo incluso hijos de gente que también se formó en TVN, quienes legítimamente van a velar por el canal, y no las aves de paso, quienes cuentan con buenas remuneraciones, con protección a su imagen y con contratos que no son laborales, sino subterfugios para evitar el pago de los impuestos correspondientes.
Al respecto, sería bueno que la Inspección del Trabajo fiscalizara los contratos no solo en TVN, sino en todos los canales.
En el Directorio se requiere una mayor presencia de los trabajadores y asegurar la diversidad territorial, social, étnica, de género que tiene nuestro país.
No me cabe duda de que ello le va a dar una mirada distinta a la empresa: más austera y con una mayor protección, en lugar de contar con un directorio que termina designado por un par de años, sin asumir una responsabilidad directa en el destino de Televisión Nacional.
Quise argumentar mi posición, señor Presidente, porque hacia allá debe avanzar el canal de todos los chilenos.
No cabe duda de que los trabajadores, ¡sus trabajadores!, serán los que cuidarán dicha empresa ahora y en los próximos años.
--Se aprueban las enmiendas de la Comisión de Hacienda al inciso primero del nuevo artículo 4º bis, contenido en el número 4) del artículo único del proyecto (20 votos a favor y 3 pareos).
Votaron por la afirmativa las señoras Allende, Muñoz y Von Baer y los señores Allamand, Araya, Chahuán, De Urresti, Espina, Girardi, Harboe, Horvath, Hernán Larraín, Letelier, Montes, Navarro, Ossandón, Quinteros, Ignacio Walker, Patricio Walker y Andrés Zaldívar.
El señor LETELIER.- Señor Presidente, en la Comisión de Transportes -entiendo que ello no atenta contra la propuesta de la de Hacienda- se discutió acerca de si los dos requisitos de la disposición eran copulativos o no.
Hubo una larga discusión al respecto, a partir de un planteamiento del Senador Girardi y otros colegas. Y llegamos unánimemente a la propuesta de que fuera "o" y no "y"; es decir, que los requisitos no fueran copulativos.
Entiendo que en ese punto no hubo debate. Y lo planteo ahora.
En la página 17 del comparado dice "o acreditar alguna de las siguientes circunstancias", y ahí vienen los requisitos. Lo importante es que estos no son copulativos.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Señor Senador, la Secretaría pregunta en qué parte del artículo se encuentra lo que usted señala.
El señor LETELIER.- En la página 17.
El señor LABBÉ (Secretario General).- El texto propuesto figura siempre con "o".
Dice: "Estar en posesión de un título profesional o técnico o licenciatura de carrera de, a lo menos, cinco semestres de duración otorgado por una universidad o instituto profesional del Estado o reconocido por éste, o de un título de nivel equivalente otorgado por una universidad extranjera.".
Esa es la norma que quedó finalmente.
Con la votación de lo propuesto por la Comisión de Hacienda, el número 2 del texto de la de Transportes pasó a ser número 1 y se suprimió su frase final, que dice: "o acreditar alguna de las siguientes circunstancias:".
En el fondo, la Comisión de Hacienda dijo: "Mire, se suprime la expresión final y, por tanto, se eliminan los literales a) y b) que aprobó la Comisión de Transportes.
El señor LETELIER.- Señor Presidente, solamente deseo explicar que, dependiendo de la interpretación en uno y otro caso, la norma de la Comisión de Transportes habría permitido que una persona como Pablo Neruda fuera parte del Directorio de Televisión Nacional.
Por eso era tan importante la "o".
Entendemos que cambió el ordenamiento, pero nunca estuvo en la voluntad de la Comisión de Hacienda excluir de los requisitos a las personas destacadas con ese tipo de trayectoria, quienes podrían no tener un título profesional pero sí los méritos pertinentes.
Lo dejo ahí, señor Presidente. Ese fue el sentido de mi intervención.
Entiendo que la Comisión de Hacienda nunca quiso eliminar esa posibilidad.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Al parecer, con la redacción actual se estaría recogiendo la inquietud del Senador señor Letelier.
Con todo, quedó aprobada la norma como viene de la Comisión de Hacienda.
El señor LABBÉ (Secretario General).- Ruego a los señores Senadores dirigirse a la página 20 del boletín comparado, donde hay otra diferencia en los textos aprobados por una y otra Comisión.
Se refiere a las inhabilidades para ser director.
En la cuarta columna está la propuesta de la Comisión de Hacienda para sustituir la letra a) del nuevo artículo 4º ter, que dice:
"a) Haber sido condenado por delito que merezca pena aflictiva o que signifique la inhabilitación perpetua para desempeñar cargos u oficios públicos, por delitos tributarios, por delitos contemplados en la ley N° 18.045, del mercado de valores, o por violencia intrafamiliar constitutiva de delito conforme a la ley Nº 20.066.".
Dicha enmienda se aprobó por mayoría (3 votos a favor, 1 en contra y una abstención).
El texto de dicha letra a) es diferente del aprobado por la Comisión de Transportes -tercera columna-, el cual fue aprobado por unanimidad (3 votos).
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En discusión la enmienda propuesta por la Comisión de Hacienda.
El señor LETELIER.- "Si le parece", señor Presidente.
La señora ALLENDE.- Conforme.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- ¿Hay acuerdo para aprobar esta modificación?
--Por unanimidad, se aprueba la letra a) del nuevo artículo 4º ter, contenida en el número 5) del artículo único del proyecto, propuesta por la Comisión de Hacienda.
El señor LABBÉ (Secretario General).- Ruego a Sus Señorías dirigirse a la página 69 del comparado.
La Comisión de Hacienda agregó a la norma que aprobó la de Transportes en el inciso primero del artículo 25, contenido en el número 22), la siguiente oración: "Asimismo, sólo para efectos de informar al Ministerio de Hacienda, le serán aplicables los incisos segundo y cuarto del artículo 11 de la ley Nº 18.196 de normas complementarias de la administración financiera, personal y de incidencia presupuestaria y el inciso segundo del artículo 3 del decreto ley Nº 1.056, de 1975, del Ministerio de Hacienda.".
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Esta enmienda fue acogida por unanimidad.
¿Habría acuerdo para darla por aprobada?
El señor LABBÉ (Secretario General).- Enseguida, ruego a los señores Senadores dirigirse a las páginas 79 y 80.
Ahí figura el número 30), que introduce un artículo 37, nuevo.
El Senador señor Larraín pidió votación separada para dicho numeral, sin perjuicio de las votaciones por mayoría que se produjeron en ambas Comisiones.
El texto que propone la Comisión de Transportes fue aprobado por mayoría de 3 votos a favor, 1 en contra y una abstención.
Por su parte, la Comisión de Hacienda -también por mayoría- propone incorporar en el inciso final, a continuación de la expresión "en el presupuesto" la palabra "separado".
Ahora, la votación separada fue pedida por el Senador señor Larraín en la sesión de la mañana con relación a la supresión que hizo la Comisión de Hacienda de la expresión "de libre difusión".
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En discusión.
Tiene la palabra el Senador señor Allamand.
El señor ALLAMAND.- Señor Presidente, yo recuerdo que en la mañana los Senadores Larraín y García-Huidobro hicieron ver -entiendo que hubo consenso en los miembros de las Comisiones que estudiaron el proyecto- que la expresión correcta era "de libre recepción". Ello, para los efectos de que no se interpretara que la señal podría transformarse, por ejemplo, en un canal por cable de pago.
En consecuencia, la expresión correcta debe ser "de libre recepción".
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Así también lo entendí yo.
Entiendo que los representantes del Gobierno están de acuerdo.
La señora NARVÁEZ (Ministra Secretaria General de Gobierno).- Sí, señor Presidente.
El señor DE LA FUENTE (Ministro Secretario General de la Presidencia).- Conforme.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Muy bien.
¿Habría acuerdo para aprobar el artículo 37 con la enmienda de la Comisión de Hacienda en su inciso final y la modificación señalada por el Senador señor Allamand?
El señor LABBÉ (Secretario General).- Ahora corresponde entrar a los artículos transitorios.
Como Sus Señorías recordarán, el artículo quinto transitorio, que se refiere a la capitalización y figura en la página 82 del comparado, ya fue aprobado.
Con relación a los artículos segundo y tercero transitorios, que fueron aprobados por unanimidad, se solicitó votación separada.
El señor ALLAMAND.- Retiramos la petición, señor Secretario.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En ese caso, ¿habría acuerdo para darlos por aprobados?
--Se aprueban, por unanimidad, los artículos segundo y tercero transitorios, quedando el proyecto aprobado en particular y despachado en este trámite.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Despachamos la iniciativa que modifica la Ley de Televisión Nacional de Chile.