Source: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=CRE&reference=20110309&secondRef=ITEM-015&language=ES&ring=B7-2011-0162
Timestamp: 2013-05-19 15:12:18
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Debates - Miércoles 9 de marzo de 2011 - 16º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (Ginebra, 28 de febrero a 25 de marzo de 2011) (debate)
15. 16º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (Ginebra, 28 de febrero a 25 de marzo de 2011) (debate)Vídeo de las intervencionesPV
Presidente. – El siguiente punto es la Declaración de la Vicepresidenta de la Comisión/Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad sobre el 16º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (Ginebra, 28 de febrero a 25 de marzo de 2011). Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señor Presidente, me alegra que además tengamos la oportunidad esta tarde de debatir el trabajo del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y, de alguna forma, de analizar cómo podemos reforzar su impacto global.
Como sabrán Sus Señorías, pronuncié un discurso ante el Consejo la semana pasada con muchos Ministros de Asuntos Exteriores de todo el mundo. Por razones obvias en esa ocasión, la situación en Libia ocupó el centro del debate.
Me alegra que la comunidad internacional lanzara un mensaje político firme y común en cuanto a las violaciones de los derechos humanos que se están produciendo en Libia. Antes del segmento de alto nivel, el Consejo había exigido una investigación y recomendó la suspensión de la pertenencia de Libia al Consejo —que, como saben, han sido confirmada por la Asamblea General por decisión unánime—.
Todo esto es la prueba de que las instituciones multilaterales pueden cumplir su mandato y actuar en lo que denominamos tiempo real. Como destaqué en los comentarios que hice allí, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas tiene la responsabilidad de garantizar que las intenciones expuestas se traduzcan en acciones y avances reales. Creo que la señora Pillay, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con la que me encontré en Ginebra, está presentando justo el enfoque adecuado a nivel político con el fin de cambiar las cosas sobre el terreno. Lo que al final importa no es el número de resoluciones que se aprueban, sino los resultados en el mundo real que logran cambios para la gente que los necesita.
También destaqué que los derechos humanos son universales. Señalé que en Europa rechazamos la acusación de que de alguna forma la UE está intentando «exportar» los llamados valores europeos a otros países. Los derechos a la libertad de expresión, la libertad de reunión, la justicia y la igualdad no son derechos europeos: son derechos universales. Nunca debemos caer en la trampa de creer que la gente de otras partes del mundo —ya sea África, Asia o Latinoamérica— debería defender menos fervientemente sus derechos. Por eso lo denunciamos y actuamos en contra de las violaciones de los derechos humanos allí donde se produzcan.
Además reconocemos que la propia trayectoria de Europa en lo que respecta a la protección de los derechos humanos no ha sido en línea recta y que también hay que realizar continuos esfuerzos dentro de Europa. En el Consejo de Derechos Humanos, estamos preparados para hablar sobre nuestros propios retos, compartir experiencias y ofrecer apoyo a aquellos que trabajan para aumentar el respecto de los derechos humanos en todo el mundo.
Tenemos varias prioridades para el 16º periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos y las hemos debatido activamente con nuestros socios.
La UE presentará una iniciativa sobre la libertad de religión o creencia. Ante el aumento en los últimos meses del número de actos de discriminación religiosa y violencia en distintas partes del mundo, tenemos que lanzar un mensaje común y firme en contra de la intolerancia religiosa y a favor de la libertad de religión o creencia para las personas de todo el mundo.
También presentaremos resoluciones sobre Birmania/Myanmar y la República Popular Democrática de Corea. Creemos que en ambos casos la gravedad y el número de violaciones de los derechos humanos justifican la ampliación de los mandatos de los respectivos Relatores Especiales de las Naciones Unidas.
La UE también respalda la iniciativa de crear un Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos en Irán, como han propuesto algunos países y regiones. Estamos seriamente concienciados con el deterioro de la situación de los derechos humanos en Irán. Esto fue destacado por la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la señora Pillay. Un asunto concreto es el radical aumento del número de casos de pena de muerte —más de 100 en lo que va de año, como comentamos en nuestro anterior debate— y la represión de aquellos que ejercen sus derechos a la libertad de expresión y de reunión.
Creemos que el Consejo debería hacer frente a la situación de Egipto de una forma adecuada, teniendo en cuenta la rapidez con que se desarrollan los hechos en ese país. La UE agradece la invitación de Egipto a la señora Pillay de enviar miembros de su Oficina al país. Esperamos que esta misión se lleve a cabo sin retrasos.
La UE además se está comprometiendo con las autoridades tunecinas para presentar conjuntamente un proyecto de resolución sobre el asunto de fomentar la asistencia técnica de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos en el contexto de la transición que se está produciendo.
Otras situaciones clave que hay que abordar en este periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos son Belarús, que nos mantiene sumamente preocupados por el número de presos políticos, la República Democrática del Congo —donde hay acuciantes informes de continuas violaciones de los derechos humanos, en concreto, violencia sexual generalizada—, así como Costa de Marfil.
Permítanme concluir destacando una vez más la importancia del Consejo de Derechos Humanos para la UE: los debates, las resoluciones y los ponentes. Pero al final, son solo aportaciones. Lo que realmente importa son los resultados. La verdadera prueba es si conseguimos cambiar algo sobre el terreno. Por esa razón, la UE trabajará duro para reforzar el Consejo de Derechos Humanos y especialmente su capacidad de abordar situaciones urgentes. Es un objetivo clave del actual proceso de revisión. Seguiremos luchando por conseguir un resultado ambicioso. Laima Liucija Andrikienė, en nombre del Grupo PPE. – Señor Presidente, quisiera aprovechar esta oportunidad para expresar mi pleno apoyo a la decisión tomada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 1 de marzo de suspender la pertenencia de Libia al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Creo que esto lanza una señal firme, no solo para el coronel Gadafi y su régimen, sino también para aquellos países del mundo en los que las violaciones de los derechos humanos son frecuentes y están generalizadas.
En mi informe sobre el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y el papel que juega la UE en él —aprobado por esta Cámara en febrero de 2009— recomendé encarecidamente la introducción de unos criterios de pertenencia para este importante órgano de las Naciones Unidas.
En el caso de Libia, la Asamblea General de las Naciones Unidas actuó de acuerdo con la resolución del Parlamento Europeo y tomó una decisión correcta y oportuna.
En cuanto al 16º periodo de sesiones, quisiera prestar especial atención al proceso de revisión del Consejo. Es importante que los Estados miembros de la UE y el Servicio Europeo de Acción Exterior se comprometan activamente en la revisión de 2011 del Consejo para reforzar el cumplimiento de su mandato.
El CDHNU debería convertirse más bien en un mecanismo de alarma y prevención. También hace falta un proceso de revisión transparente y que lo incluya todo, a saber, ONG, sociedad civil y todos los interesados.
Por último, pero no menos importante, quisiera aplaudir el establecimiento de la Dirección de Derechos Humanos y Democracia en el seno del SEAE. El establecimiento del Servicio Europeo de Acción Exterior también nos ofrece una oportunidad única de racionalizar nuestra acción relativa a la protección de los derechos humanos en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Así pues, quiero animar a la Alta Representante a que se asegure de que los esfuerzos europeos en el Consejo de Derechos Humanos estén bien coordinados y que los Estados miembros de la UE que pertenecen a este órgano permanezcan más unidos y sean más eficaces que nunca. Richard Howitt, en nombre del Grupo S&D. – Señor Presidente, empezaré aplaudiendo el nombramiento de ayer de Mariangela Zappia como Jefa de la Delegación de Ginebra. Su nombramiento contribuye a avanzar en la igualdad de género en el Servicio Europeo de Acción Exterior. Estamos deseando empezar a trabajar con ella.
Nuestro Parlamento estará presente en un momento crucial de la revisión del Consejo de Derechos Humanos, como piedra angular global del respeto de los derechos humanos, la revisión periódica universal de todos los miembros de las Naciones Unidas, la independencia de sus expertos o los llamados procedimientos especiales, y el realzado papel de la participación de la sociedad civil. Son características clave del Consejo que deberíamos tratar de proteger a toda costa.
Me decepciona que el documento resultante del grupo de trabajo sobre la revisión omite toda reacción independiente a los periodos de sesiones especiales, que no haya requisitos para los países miembros para justificar la ausencia de respuesta a las recomendaciones y que no haya en absoluto disposiciones para abordar situaciones específicas de los países. Resulta irónico que esta sesión vaya a tratar las situaciones de siete países diferentes. Igual que está haciendo en los casos de Libia y Costa de Marfil, la UE debe continuar buscando formas creativas con las normas existentes de asegurar que aquellos que violan los derechos humanos no puedan eludir nunca sus responsabilidades.
Para demostrar en este debate que la Alta Representante responde a las preguntas, ¿puedo hacerle tres preguntas concretas? En primer lugar, dado lo que dijo sobre la República Democrática del Congo, ¿respaldarán los europeos el nombramiento de un titular del mandato especial para ese país? En segundo lugar, ¿acepta que, en algún punto, habrá que establecer un criterio en cuanto a si las investigaciones palestinas e israelíes sobre el informe Goldstone cumplen con los estándares internacionales, con una deliberación sobre la posible remisión a la Corte Penal Internacional si no lo hacen? En tercer lugar, ¿presentará la UE una objeción a la reserva de Pakistán sobre el artículo 40 —la obligación de informar— del Pacto internacional sobre derechos civiles y políticos?
En conclusión, creo que la suspensión de Libia del Consejo de Derechos Humanos crea un precedente histórico para el respeto de los derechos humanos en el sistema de las Naciones Unidas, que, en estos días aciagos, arroja luz sobre el hilo rojo. Marietje Schaake, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas tiene el potencial para abordar las cada vez más urgentes y elaboradas violaciones de los derechos humanos que se producen en todo el mundo en distintos países —Irán, Belarús, Birmania, Túnez, Libia, etc. hay demasiados que mencionar—, así como temas horizontales como los derechos de las personas de la comunidad LGBT, la libre expresión, la violación como crimen de guerra y el papel de los defensores de los derechos humanos.
De alguna manera, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se encuentra en una posición similar a la de la UE y tiene que comportarse como actor global. Pero ambos órganos padecen el mismo problema —falta de credibilidad, dobles normativas a veces y que no pueden actuar lo suficientemente rápido—. La UE hasta ahora se ha mostrado poco dispuesta a examinar lo suficiente su propio registro de derechos humanos, por ejemplo, su participación en prácticas de entrega y la falta de libertad de prensa en algunos de los Estados miembros.
Hasta la semana pasada, Libia era miembro del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Ha sido expulsada legítimamente. Es un precedente muy importante. Heidi Hautala, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señor Presidente, con medidas decisivas y oportunas en cuanto a Libia, la UE y el Consejo de Derechos Humanos ha demostrado, de hecho, que puede tomar medidas cuando sea necesario. Puede hacerlo realmente. Puede demostrar que se pueden unir diferentes grupos regionales y demostrar que el Consejo no tiene por qué dividirse.
Hoy ya no existe una razón por la que las medidas relativas a Irán, Corea del Norte, República Democrática del Congo, Birmania y Sudán no puedan ser las siguientes de la lista.
Esta vez es significativo por otra razón. Se ha concluido una primera revisión exhaustiva de los métodos de trabajo del Consejo y, al igual que mis colegas, me decepciona el hecho de que el Consejo no haya apreciado la importancia de la revisión.
La UE se ha preparado bien pero no se ha Ganado el apoyo de los demás. Al menos no se ha perjudicado a la independencia del Comisionado para los Derechos Humanos y del procedimiento especial, así que esto ya supone un logro en las condiciones actuales.
En futuros debates sobre el trabajo del Consejo, la Unión Europea debe ser capaz de crear alianzas y llegar a otros socios. También debe estar dispuesta a escuchar y a comprometerse. Creo que tuvimos una aplaudida participación de la Alta Representante en la reunión hace algunas semanas. Alta Representante, le doy las gracias por haber dado este paso y por la impresionante presentación que hizo.
Llego al último punto de mi exposición: el rendimiento de la UE. Tras la creación de la Dirección de Derechos Humanos y Democracia en el Servicio Europeo de Acción Exterior, la delegación de la UE en Ginebra tendrá un rol central que desempeñar en la política den materia de derechos humanos de la UE en todo el mundo. Necesita mayores recursos y su labor ha de integrarse en todos los campos de la política exterior de la UE.
Es para mí un honor dirigir la delegación del Parlamento en el 16º periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos en este crítico periodo la semana que viene. Willy Meyer, en nombre del Grupo GUE/NGL. – Señor Presidente, señora Ashton, usted se estrenó en un mundo convulso, en un mundo en crisis financiera, alimentaria, energética, resultado de una apuesta de regular el mercado. La verdad es que usted tiene una gran dificultad precisamente porque esa orientación de fondo, de que el mercado libre sin regular nos organice la vida, ha ocasionado un problema muy serio de derechos humanos, tanto en los países desarrollados como en los países empobrecidos. Este es un problema que tenemos y que no acabamos de resolver, y nada apunta a que haya una reorientación en esa política económica que nos está llevando a un callejón sin salida en el conjunto de la humanidad.
Hemos dado la impresión —y usted heredó esa política exterior— de que nos preocupaba más el libre comercio que los derechos humanos. Nunca hemos aplicado el artículo 2 de los acuerdos de asociación, ni con Túnez ni con Egipto, ni en los acuerdos de asociación que queríamos firmar con Gadafi o con Netanyahu o con Mohamed VI. Ese artículo nunca se ha aplicado. Pareciera como si no nos importara la exigencia del estricto cumplimiento de los derechos humanos a través de los acuerdos de asociación. Es una asignatura pendiente y espero que alguna vez la aprobemos en la Cámara y en la Unión Europea. Nikolaos Salavrakos, en nombre del Grupo EFD. – (EL) Señor Presidente, Comisaria Ashton, no voy a decir que ese hombre es hipócrita, lo que sí diré es que es contradictorio. Todo el conjunto de la filosofía mundial, toda la literatura, todo aquel que posee una educación y todos los que estamos en esta Cámara, reconocemos los derechos humanos y es más, como ha dicho usted, la mitad de los miembros de las Naciones Unidas están violando los derechos humanos. Nosotros hablamos mucho, pero no damos ejemplo. Sabemos que, en nombre de ideas ambiciosas, nos hemos convertido en los mayores criminales de la humanidad.
Siendo así, aplaudo el 16º periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y confío en que, con los avances actuales y con las lecciones que hemos aprendido con la experiencia, adoptará resoluciones básicas. Como saben, llevo 40 años ejerciendo como abogado y he comprendido y mantengo como credo el hecho de que el respeto de los derechos humanos es una forma de vida y no es fácil imponerla. Hagan el favor de adoptar una política más básica en esta materia. Inese Vaidere (PPE). – (LV) Señor Presidente, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas es una plataforma internacional única, creada para promover los derechos humanos y la democracia en el mundo. Su programa de trabajo es difícil y extraordinariamente importante. Se han conseguido muchas cosas positivas, incluido el envío de una misión especial a Egipto y la decisión sobre Libia. Sin embargo, el Consejo puede a menudo ser acusado de una falta de rigor político, de medidas proactivas y de una respuesta rápida. Es precisamente por esa razón, ante todo, por lo que es muy importante llevar a cabo una evaluación objetiva y transparente del trabajo del Consejo. El Consejo debe mejorar su forma de trabajar, a fin de solucionar de forma efectiva problemas a largo plazo, como los que podemos observar en Irán, Belarús, Rusia y otras partes, así como responder con rapidez a situaciones excepcionales, como... (El Presidente interrumpe a la oradora)
… buscar un diálogo activo entre los miembros del Consejo entre las sesiones. La política de los bloques de países, que está empezando a dominar el trabajo del Consejo, ha de eliminarse, ya que conduce a un análisis selectivo de las cuestiones, amenazando su autoridad y fiabilidad política. En segundo lugar, ha de mantener un diálogo más activo con la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales. En tercer lugar, quisiera destacar la necesidad de otorgar un papel más activo a la Unión Europea en el Consejo de Derechos Humanos, donde deberíamos adoptar una posición común. Eso es precisamente por lo que le pido a la Alta Representante que garantice que tenemos una representación clara y fuerte, y coordine nuestra labor en el Consejo. Por su parte, el Servicio Europeo de Acción Exterior debe presentar informes con regularidad y una evaluación del trabajo del Consejo al Parlamento, también a la Subcomisión de Derechos Humanos. Un desafío importante que afrontar actualmente el Consejo de Derechos Humanos es fomentar un proceso pacífico de cambio democrático en Oriente Próximo. Debe tratar de evitar la propagación del radicalismo, el cual empeoraría la situación de los derechos humanos en la región, amenazaría la seguridad internacional y el derecho a existir de Israel. Por eso la misión de Egipto debe ir seguida de nuevas misiones a otros países de Oriente Próximo, donde las protestas han sido cada vez más agresivas y la situación política es aún más compleja.
Gracias. Jörg Leichtfried (S&D). – (DE) Señor Presidente, baronesa Ashton, Señorías, los derechos humanos, la libertad y la igualdad son demasiado importantes para todos nosotros como para permitir que se juegue con ellos, que se midan con poderosos intereses y que los intereses comerciales quizás tengan prioridad sobre estos valores que son tan importantes. Merecen nuestro pleno compromiso y es extremadamente importante que la comunidad internacional ayude en materias relacionadas con los derechos humanos de forma rápida, eficaz y directa.
El Consejo de Derechos Humanos va por el camino correcto en este sentido. Hemos comprobado que la misión de Túnez tenía sentido y la misión de Egipto también. La pérdida de Libia de su puesto en el Consejo de Derechos Humanos ha sido una señal correcta e importante de que las cosas no pueden seguir así. No obstante, también es cierto que las misiones, las resoluciones y quizás otras cosas que suceden de esta manera han sido abatidas. Usted tiene razón, baronesa Ashton: no basta con decidir hacer algo, debemos además asegurarnos de que se aplica. La Unión Europea podría hacer una aportación aún mayor en este sentido de la que hace actualmente.
Sin embargo, también es esencial que las Naciones Unidas acepten que tras el Tratado de Lisboa, la posición de la Unión Europea ha cambiado. Baronesa Ashton, quisiera pedirle que asegure que especialmente aquellos que siempre se han hecho llamar nuestros amigos y a los que hemos llamado nuestros amigos, y a los que tenemos muy en cuenta (en particular, en lo que respecta a la política comercial), se acuerden en el futuro de que son nuestros amigos y no dejen a la Unión Europea en la estacada, como hicieron en la votación de septiembre. Charles Goerens (ALDE). – (FR) Señor Presidente, en este debate vamos a destacar una vez más la importancia de situar…
los derechos sociales, culturales, civiles y políticos en pie de igualdad. Muy bien. Desafortunadamente, cumplir totalmente ese requisito —que es, sin duda, legítimo— no resulta tan fácil en la práctica. ¿Por qué no podemos hacer que los derechos humanos de segunda generación sean tan vinculantes como los de primera generación? Porque los derechos humanos tradicionales —los resultantes de la Revolución Francesa— están correctamente codificados hoy en día, que no es el caso lamentablemente de los derechos sociales, por ejemplo. No obstante, no deberíamos mostrarnos fatalistas. La Unión Europea, con su batería de instrumentos, puede sostener todo su peso, especialmente en las Naciones Unidas, a fin de mejorar los textos relacionados con los derechos que no están aún codificados correctamente y, en concreto, los derechos sociales. Añadiría que, con la cooperación al desarrollo y la ayuda humanitaria, este requisito se hace algo menos irreal. Marek Henryk Migalski (ECR). – (PL) Señor Presidente, señora Ashton, confieso que no he sido un gran partidario de que usted ocupe la posición eminente que ocupa actualmente, señora Ashton, pero he de decir que hoy me han sorprendido gratamente tres cuestiones que ha mencionado en su discurso. Me gustaría destacarlo y elogiarle por ello. En primer lugar, ha destacado la universalidad de los derechos humanos. Estoy totalmente de acuerdo con eso independientemente del lugar donde nos encontremos —en Estrasburgo, Libia, Rusia o Irán— y dicha universalidad ha de ser plenamente respetada. Me alegra mucho que estemos en la misma onda. La segunda cuestión es que ha destacado la intolerancia religiosa, o más bien la lucha contra ella. De hecho, la resolución del Parlamento Europeo exige a los representantes de los Estados miembros que se ocupen de esta materia. Me alegra mucho que haya destacado eso. La tercera cuestión por la que me alegro como miembro de la delegación de relaciones con Belarús es que ha destacado la posibilidad de intervención en cuestiones relacionadas con Belarús, donde los derechos humanos fundamentales están siendo violados. Existe la opción de que se establezca un Consejo Regional. Me alegra que apoye esta iniciativa, porque es algo que deberíamos estar haciendo. Muchas gracias. Gay Mitchell (PPE). – Señor Presidente, agradezco la oportunidad de poder participar en este debate y he de decir desde el principio que aprecio la sesión informativa que llevó a cabo la Alta Representante ayer sobre las cuestiones que tienen que ver con Libia.
Seis millones de judíos fueron asesinados en la Segunda Guerra Mundial aquí en Europa. Entre las dos Guerras Mundiales —la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial— fueron asesinados 60 millones de europeos, dejando de lado a las personas de otras partes del mundo que murieron.
Según una edición reciente de la revista The Economist, hay un déficit de 100 millones de mujeres debido al aborto por motivos de género. Esto no tiene que ver con el aborto por motivos como que la vida de la madre corra peligro o que haya riesgo de que se produzca un aborto clandestino. Se debe a que es una mujer.
Ayer se conmemoró el Día de la Mujer. No se planteó el tema aquí. ¿Cuándo venceremos a lo políticamente correcto para que podamos tener debates respetuosos, para que no miremos a otro lado, como ocurrió en la primera mitad del siglo pasado, para que planteemos estos temas y para que preguntemos por qué pasa esto?
Esta Cámara se ha deshonrado. Ha rechazado por mayoría de votos una enmienda para no financiar el infanticidio. Para no financiar el aborto coercitivo. ¿Cómo demonios podríamos rechazar por mayoría de votos algo así? Estoy cansado de tanta corrección política que no permite que se debatan cuestiones en esta Cámara de una forma respetuosa que permita que se expresen distintas opiniones.
Quiero preguntar a la Alta Representante si va a plantear esta cuestión a las Naciones Unidas.
Para concluir, permítanme decir que me parecen absolutamente extraordinarias la actitud y algunas de las decisiones del Tribunal de Derechos Humanos de aquí de Estrasburgo, que no es una institución de la Unión Europea.
¿Cuándo podremos debatir esta cuestión? ¿Por qué no hubo mujeres ayer que preguntaran por los 100 millones de mujeres desaparecidas que han sido asesinadas porque eran precisamente mujeres? Es injusto y no debería haber desacuerdo en esta Cámara sobre esa cuestión en concreto.
(El orador acepta responder a una pregunta con arreglo al procedimiento de la «tarjeta azul» de conformidad con el apartado 8 del artículo 149 del Reglamento) Véronique De Keyser (S&D). – (FR) Señor Presidente, Señorías, el Día de la Mujer, quizás usted no se dio cuenta de que en el informe de su colega de grupo, la señora Nedelcheva, el aborto no fue un tema tabú, se abordó, se debatió y se llevó a cabo una votación de forma democrática. No es un tema tabú, esto es una democracia. Gay Mitchell (PPE). – Señor Presidente, conozco la posición de la señora De Keyser en cuanto a esta cuestión y la respeto. Es más de lo que recibí por su parte respecto a mi visión.
Hemos de mantener un debate respetuoso en esta Cámara, donde las personas escuchen las opiniones de los demás y, de esa manera, lleguemos a conclusiones. No he oído a ningún socialista ni liberal plantear en esta Cámara la cuestión del aborto por motivos de género. No solo no lo han planteado, rechazaron por mayoría de votos una resolución presentada en esta Cámara para no financiar el infanticidio ni el aborto coercitivo. Es un hecho vergonzoso el que han hecho estas personas y del que queda constancia en esta Cámara.
Permítannos mantener un debate respetuoso en esta Cámara. Se supone que en eso consiste esta Unión Europea —la unidad en la diversidad—.
(El orador acepta responder a una pregunta con arreglo al procedimiento de la «tarjeta azul» de conformidad con el apartado 8 del artículo 149 del Reglamento) Annemie Neyts-Uyttebroeck (ALDE). – Señor Presidente, por supuesto que respeto las opiniones del señor Mitchell. Como la mayoría, si no todos, los diputados al Parlamento, lamento el hecho de que en algunas sociedades del mundo los fetos de sexo femenino sean abortados, ya sea con el consentimiento de la madre o a la fuerza.
No obstante, me temo que, al mezclar esta cuestión con el tema de la libertad reproductiva, el señor Mitchell está complicando la cuestión. Si el tema se limitara al hecho de que los fetos de sexo femenino son abortados, quizá fuera más fácil para nosotros llegar a un acuerdo al respecto. Gay Mitchell (PPE). – Señor Presidente, quisiera darle las gracias a Su Señoría por esa observación. Si todos fuéramos un poco más respetuosos con las posiciones de los demás e intentáramos llegar a un consenso, nos daríamos cuenta de que podemos hacer muchas cosas para reducir la lista de cosas pendientes, pero hagan el favor de abrir un poco la mente.
Me cuesta mucho pensar que el Parlamento rechazaría una enmienda para no financiar el aborto coercitivo, para no financiar el infanticidio. Tengamos esta especie de debate y veamos qué podemos hacer para detener este aborto por motivos de género. Podemos estar en desacuerdo en otras áreas.
Personalmente no tengo ningún problema con el respaldo a la salud reproductiva, pero sí con la cuestión del aborto por motivos fundamentados y estoy dispuesto a debatirlos. No soy un ogro; no pertenezco al pasado. Tengo una opinión muy meditada sobre la cuestión y estoy dispuesto a debatirla con quien quiera. Les doy las gracias a los diputados por sus palabras. Maria Eleni Koppa (S&D). – (EL) Señor Presidente, baronesa Ashton, la sesión del Consejo de Derechos Humanos se celebra este año a la sombra de los eventos que se celebran en el norte de África y el mundo árabe en general, que tienen mucho que enseñarnos. Nosotros, como europeos, debemos asegurar que estamos en condiciones de realizar el trabajo. Esta es, por tanto, una oportunidad que tenemos de realizar una valoración fundamental del Consejo, para así mejorar aún más sus métodos de trabajo y acentuar nuestro respaldo a su independencia y su papel a la hora de defender los derechos humanos en el mundo.
En esta época de cambio histórico en esta parte del mundo, el mensaje de la universalidad de los derechos humanos está más de actualidad que nunca. Al mismo tiempo, no obstante, todos los actores internacionales han de trabajar para acabar con la práctica de la dualidad de normas cuando se trata de hablar de derechos humanos. Tenemos que ser justos y coherentes. De la misma manera que aplaudimos la reciente adopción de la resolución que condena las violaciones de los derechos humanos en Libia, debemos mantener la misma postura respecto a la continuación de la colonización ilegal de las zonas ocupadas de Palestina. Sari Essayah (PPE). – (FI) Señor Presidente, me gustaría rendir homenaje al discurso del señor Mitchell, ya que por supuesto, el derecho humano principal de un niño y una niña es el derecho a llegar a este mundo.
El Consejo de Derechos Humanos es el principal órgano de las Naciones Unidas responsable de los derechos humanos y ahora por fin debemos atrevernos críticamente a valorar su estado y sus políticas. El Consejo, en el mejor de los casos, podría tener un papel decisivo como promotor de los derechos humanos y la democracia. Lamentablemente, su trabajo se caracteriza por la dualidad de normas, la selectividad, la politización y la creación de bloques en cuestiones relacionadas con los derechos humanos.
Resulta normal que el Consejo estuviera a punto de aprobar la resolución sobre el progreso (mente de progreso) de la situación de los derechos humanos en Libia. Entre los países que han otorgado un reconocimiento a Libia se encuentran Irán, Corea del Norte, Egipto, Sudán y Pakistán. ¿Tienen alguna influencia las declaraciones de estos países? ¿No deberían ser estos países los siguientes en ser expulsados del Consejo de Derechos Humanos? Tan solo el hecho de que siquiera se tuviera en cuenta una resolución como esta demuestra lo ignorante que ha sido o ha querido ser la comunidad internacional en cuanto a la situación en Libia.
En las últimas décadas, sin embargo, cerca de dos terceras partes de las resoluciones condenatorias que adoptó el Consejo de Derechos Humanos han tenido que ver con Israel, que sin embargo es la única democracia de esa parte de Oriente Próximo. Al mismo tiempo, ha ignorado la mala situación de los derechos humanos de mujeres y minorías de todos los países árabes de alrededor. La labor del Consejo de Derechos Humanos perderá credibilidad si no cambia esa labor y su forma de trabajar. Raimon Obiols (S&D). – (ES) Señor Presidente, no quisiera reiterar cosas que han dicho mis colegas y que me parecen importantes, por lo que simplemente quiero señalar que la participación de la señora Ashton en este período de sesiones del Consejo, que ha tenido lugar en un momento especialmente importante, ha sido una buena noticia.
Esperamos que sea un paso adelante para que la Unión Europea aumente la coherencia y la visibilidad de su acción, sume posiciones comunes en todos los temas relevantes de derechos humanos y construya, en el Consejo, las coaliciones con países y con las sociedades civil e internacional necesarias para hacer avanzar concretamente, en el terreno de los cambios reales —como ha señalado en su intervención la señora Ashton—, la causa de los derechos humanos, y también para que la Unión Europea pueda afirmar el carácter universal de los derechos humanos frente a toda visión relativista y logre, finalmente, algo que está al alcance de nuestras generaciones contemporáneas, que es conseguir que, así como en el pasado se logró la abolición universal de la esclavitud, nosotros podamos ver la abolición universal de la pena de muerte. Salvatore Iacolino (PPE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, no hay duda de que la inviolabilidad de los derechos humanos es la verdadera esencia de todas las sociedades, que de hecho da lugar a los valores democráticos. Por esa razón, la reunión del Consejo de Derechos Humanos que tendrá lugar en Ginebra debe tener unas prioridades concretas y oportunas: por supuesto, esto incluye la lucha contra la discriminación en sus diferentes formas —raza, sexo, religión, orientación política— así como, por otro lado, también está la cuestión de la defensa de las minorías y los grupos vulnerables.
El clima en el que se está llevando a cabo la reunión del Consejo es especialmente delicado. Todos somos conscientes de lo que está ocurriendo en el norte de África y, sobre todo, en Libia. Hoy, en un extenso debate, hemos escuchado y aplaudido en gran medida los discursos de la baronesa Ashton. No obstante, también existe el problema de Oriente Próximo y, al mismo tiempo, el Tratado de Lisboa nos recomienda que adoptemos una actitud aún más firme y más decisiva a favor de la Unión Europea. Necesitamos una gran determinación y solidaridad, que deben ser las directrices de una acción tangible y decisiva, porque, después de todo, los libios, los tunecinos y los marroquíes quieren seguir estando donde viven actualmente. Para que esto sea posible, tenemos que actuar de forma rápida.
Me gustaría hacer una última observación, que es además una pregunta para la baronesa Ashton: hemos escuchado sus discursos, como ya he dicho, y los hemos aplaudido en gran parte. Una forma de grave discriminación tiene que ver con la religión: ¿cómo demonios, teniendo en cuenta que la violencia más sangrienta de los últimos tiempos se ha perpetrado contra los cristianos, usted no ha mencionado la «cristianofobia» en su discurso? Norica Nicolai (ALDE). – (RO) Señor Presidente, no sé si esta sesión que está teniendo lugar ahora mismo terminará bien o mal. Pero lo que sí sé es que habría merecido la pena celebrar este debate mucho antes, porque la Unión Europea tendrá voz en esta sesión, lo cual resulta coherente, articulado y, sobre todo, eficaz. Esta revisión, que está en marcha ahora, parte en Nueva York y parte en Ginebra, lanza un mensaje muy complejo a un mundo que está cambiando y que tiene un gran problema con el fracaso de un cierto tipo de política de derechos humanos.
Señores diputados, creo que tendremos que analizar muy seriamente este mecanismo institucional creado por las Naciones Unidas, desde luego sin dar ninguna prioridad a derechos concretos. No obstante, debemos analizar su eficacia y, en particular, pensar si no merecería la pena tener una de las agencias internacionales implicada en la prevención inmediata. En este contexto, no creo que tengamos que limitarnos simplemente a observar lo que ha ocurrido hasta ahora, sino que además deberíamos evitarlo. Creo que es probable que exista otra forma de gestionar el tema de los derechos humanos. Charles Tannock (ECR). – Señor Presidente, el hecho de que Libia fuera miembro del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas nos dice todo lo que necesitamos saber sobre esta desacreditada y politizada organización. Los 42 años de dominio de Gadafi han acabado sistemáticamente con todo vestigio de derechos humanos en su país y ahora nosotros hemos visto las consecuencias de la cultura de la violencia en la que se ha basado su régimen de terror.
No obstante, sería injusto hacer resaltar solo a Libia. Otros culpables de abusos de los derechos humanos disfrutan también de su pertenencia al Consejo, incluida China, Cuba, Arabia Saudí, Pakistán y Uganda, donde los homosexuales son perseguidos. Por extraño que parezca, incluso se ha sugerido que Irán dirija en algún momento la Comisión de Igualdad entre Mujeres. El CDHNU también pasa gran parte de su tiempo vilipendiando a nuestro aliado democrático, que es Israel.
Sin embargo, supongo, pensándolo bien, que este Consejo es todo lo que hay sobre derechos humanos a nivel de las Naciones Unidas, así que tendremos que implicarnos, aunque seamos plenamente conscientes de las contradicciones inherentes de contar con brutales regímenes no democráticos como miembros del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Struan Stevenson (ECR). – Señor Presidente, quisiera decirle a la Baronesa Ashton que no respondió a mi colega, el señor Zahradil, en el último debate relativo a Irán en cuanto a la pregunta sobre el campo de Ashraf. Las 3 400 personas que hay allí están sufriendo una tortura psicológica. Esto constituye una violación de sus derechos humanos. Hemos dado 1 200 millones de euros para la reconstrucción de Iraq y todavía, cada vez que aprobamos una resolución en esta Cámara, cada vez que aprobamos una declaración por escrito por una gran mayoría, simplemente nos ignora el Gobierno Iraquí y sus cohortes iraníes.
Han estado torturando psicológicamente a la gente del campo de Ashraf con 210 altavoces vociferando propaganda y amenazas a un alto nivel de decibelios día y noche durante el último año. Prohíben el acceso a medicamentos y al hospital a los heridos y los enfermos de cáncer.
¿Por qué no les decimos, «paren o dejarán de recibir ayuda y dinero por parte de esta Cámara»? Diane Dodds (NI). – Señor Presidente, quisiera preguntarle a la Alta Representante, a la luz de todos los acontecimientos que se están produciendo en Libia en este momento y la tan pregonada angustia que demostramos por la violación de los derechos humanos en Libia, si apoyará la causa de las personas del Reino Unido que tenían familiares, amigos y seres queridos que han sido asesinados con Semtex o armas suministradas por el coronel Gadafi y su régimen sanguinario en Libia. ¿Respaldará su caso en el nuevo régimen que surja del conflicto en Libia? José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra (PPE). – (ES) Señor Presidente, en el contexto del debate que estamos teniendo sobre la situación de los derechos humanos y en relación con el informe anterior que se ha debatido, quería formularle, señora Ashton, la siguiente pregunta:
¿Considera usted que, habida cuenta de las circunstancias que se están viviendo en algunos países del norte de África y de la región, es oportuno en estos momentos abrir una delegación de la Unión Europea en Irán? Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señor Presidente, una vez más, ha sido un debate muy interesante y completo, que ha planteado un gran número de cuestiones que Sus Señorías consideran muy importantes.
En primer lugar, quisiera dar las gracias a todas Sus Señorías por la energía y la pasión con la que han dirigido este debate. Reflexiono sobre el hecho de que hace dos años desde que se publicó el informe de la señora Andrikienė relativo a la evolución del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, incluido el papel de la UE, y relativo a las resoluciones que se han aprobado desde que se elaboró el informe. Quisiera darle las gracias por sus comentarios sobre la labor que estamos haciendo en el Servicio Europeo de Acción Exterior y los comienzos de nuestra labor de desarrollar los nuevos trabajos sobre derechos humanos.
También me alegra mucho ver que la señora Hautala asistirá a la sesión del Consejo. Creo que es extremadamente importante, con su conocimiento y experiencia, que ella pueda participar. También espero que respalde los esfuerzos que hemos estado haciendo para tratar de asegurar que la labor del Consejo mejora y aumenta. He oído las críticas que se le han hecho. Creo que todos hemos estado insistiendo mucho en la revisión para tratar de hacer la revisión lo más sólida posible. Desde luego no ha llegado donde nos hubiera gustado que llegara, pero ahora que hemos visto el traspaso a Nueva York de algunos de los debates, podemos seguir trabajando también allí. Se trata de un área de trabajo donde los diputados que trabajan con nosotros pueden lograr cambios importantes. Confío plenamente en la fuerza de la señora Hautala para seguir adelante con ello.
Quiero dar respuesta a algunas de las preguntas concretas que se me han hecho. Empezaré con la del señor Howitt, porque ha dicho que había tres en concreto. En cuanto a la República Democrática del Congo, estamos a favor de una resolución firme y, de hecho, hemos dicho que ahora tiene que haber un mandato específico sobre esta situación particular. En cuanto a Goldstone, estamos tratando de implicarnos para dar con una resolución consensuada. Eso es lo que estamos haciendo actualmente. En Pakistán, hicimos una démarche el 5 de marzo concretamente sobre el artículo 40, que es el punto implicado.
En cuanto a aquellos diputados que han hablado específicamente sobre la libertad de religión y creencia, permítanme primero antes de nada que hable sobre las terribles tragedias que viven comunidades cristianas de cualquier parte del mundo en las que se producen estos hechos. Mi argumento general es que creemos en el derecho a la libertad de religión y creencia, independientemente de que la religión o la creencia estén presente en ese contexto. Es importante que sigamos haciendo este tipo de declaraciones lo más claramente posible, cuando observamos la existencia de terrorismo o ataques a alguna religión, incluido el cristianismo.
Mi equipo acaba de reunirse con un grupo de diputados al Parlamento para seguir hablando sobre qué más podemos hacer al respecto. Ya he dicho que planeamos hacer algo en esta sesión del Consejo de Derechos Humanos específicamente sobre eso porque es muy importante.
Pido disculpas por no haber contestado la pregunta sobre el campo de Ashraf. Era mi intención, pero le di la vuelta al papel demasiado pronto. Creo que tenemos un total de 3 000 personas ―o quizás 3 400, las cifras varían― y mantenemos un contacto semanal con las Naciones Unidas que, como saben, van a visitar el campo. Me garantizan que se están cubriendo las necesidades básicas. Hay cuestiones realmente complicadas, como bien saben Sus Señorías, a la hora de analizar lo que se podría hacer con respecto al campo de Ashraf. Soy consciente de las distintas opiniones que hemos oído al respecto. Sin embargo, Su Señoría tiene toda la razón en que la parte importante de todo esto es que aseguremos que no se violan los derechos de las personas y que garanticemos que se da apoyo humanitario. De hecho, lo estamos haciendo —de ahí que conozca los informes semanales—. Esto no es fruto de la casualidad. Se debe a que nos estamos implicando en esta cuestión y con el gobierno de allí para intentar solucionarla de la mejor forma posible.
También estoy de acuerdo en que ahora es importante conseguir una delegación fuerte en Ginebra. Una vez más, la señora Hautala plantea específicamente el hecho de que acabamos de nombrar a una nueva Jefa de la Delegación. He hablado con el equipo mientras estaba en Ginebra. Hemos dividido la delegación en dos, para que una pueda concentrarse en las cuestiones, especialmente de la Organización Mundial del Comercio, y la otra pueda centrarse mucho más en las agencias de las Naciones Unidas.
En mis conversaciones sobre este tema, también soy clara con respecto a la necesidad de pensar mejor y de forma más creativa sobre cómo actuamos en Ginebra. Tenemos que construir alianzas sobre los derechos humanos y tener la oportunidad de hablar con socios de todo el mundo para encontrar causas comunes sobre algunas de las cuestiones más importantes que nos afectan. Espero que podamos avanzar al respecto en las próximas semanas y meses.
Si me lo permiten, termino ya con esto. Me ha conmovido mucho lo que ha dicho el señor Salavrakos al decir que los derechos humanos son una forma de vida. Creo que seguramente tenga razón. Yo lo describo como algo así de simple: para que los derechos humanos sean aplicables a una persona, esa persona solo tiene que estar aquí y ser humana. No hay otros criterios que aplicar. Creo que en todo aquello que hacemos, es muy importante que no olvidemos ese principio básico tan simple.
Señorías, habrá muchos temas en los que no estemos de acuerdo, muchos temas que creen ―como ya he presenciado― una verdadera pasión y preocupación, pero la habilidad de poder debatir esos temas y de contar con la fuerza de nuestros sentimientos sobre los derechos humanos en el foco de lo que pensamos es totalmente esencial.
Por último, no he tomado ninguna decisión en cuanto a la apertura de una delegación en Irán. Eso es en parte una cuestión de recursos pero, por supuesto, mantendré informadas a Sus Señorías al respecto.
Mientras tanto, quisiera dar las gracias a todos por este debate y asegurar a Sus Señorías que haré todo lo que pueda para que el Consejo de Derechos Humanos sea lo más eficaz posible y ―aún más importante que eso― para representar al Parlamento Europeo y la Unión Europea en cuestiones de derechos humanos de la forma más efectiva que me sea posible. José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra (PPE). – (ES) Señor Presidente, no he entendido muy bien la respuesta de la señora Ashton. No sé si me ha respondido o si me ha dicho que la respuesta a la pregunta que yo le he formulado sobre la conveniencia, en el contexto del respeto a los derechos humanos, de abrir una delegación de la Unión Europea en Irán queda para más adelante o, si, directamente, no me ha respondido. Me gustaría insistir en la pregunta que le he formulado porque no he entendido la respuesta. Catherine Ashton, Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. – Señor Presidente, en respuesta al señor Salafranca Sánchez-Neyra, intentaba decir que hay dos problemas. Uno son los recursos, inevitablemente. El Segundo es que esto requerirá que se tome una decisión y que yo presente unas propuestas, obviamente también a la Comisión, sobre la apertura de una delegación. Habrá un debate en el Consejo de Asuntos Exteriores y el Parlamento también dará su opinión al respecto. No he hablado sobre esto con nadie de momento. Como bien saben ustedes, actualmente mi compromiso con Irán se centra sobre todo en las conversaciones sobre cuestiones nucleares y las cuestiones de derechos humanos. El Presidente. − Para cerrar el debate se han presentado seis propuestas de resolución(1) de conformidad con el apartado 2 del artículo 110 del Reglamento.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento) Tunne Kelam (PPE), por escrito. – En vista de la actual situación en el norte de África y teniendo en cuenta el hecho de que los derechos humanos están siendo violados más que nunca en todo el mundo, la labor del CDHNU ha de ser reformada. El CDHNU tiene que actuar a tiempo y reaccionar de forma eficiente a los nuevos desafíos. Lamentablemente, esto no se corresponde con la realidad. El problema se podría solucionar parcialmente si se celebraran reuniones adicionales más allá de las sesiones actuales. Asimismo, el CDHNU tiene que revisar seriamente su lista de miembros para asegurarse de que sus miembros cumplan los criterios mínimos. Resulta vergonzoso que dictaduras como Libia pudieran ganarse un puesto tan fácilmente en el órgano que se supone que protege los derechos humanos. La credibilidad del CDHNU se está poniendo en duda, más que nunca, debido a comportamientos con una motivación política. Mediante el EEE, la UE ahora tiene la oportunidad de hablar con una sola voz y actuar como un agente internacional. La Vicepresidenta y Alta Representante tiene que asegurarse de que las acciones sean coherentes y que se lleva a cabo una coordinación eficaz entre las representaciones de la UE en Ginebra y Nueva York. No hay alternativa práctica a la política exterior basada en valores de la UE. Alexander Mirsky (S&D), por escrito. – No se puede adoptar una solución convincente y eficiente mientras los derechos humanos se estén violando duramente dentro de la Unión Europea. Todas las declaraciones y las palabras en alto se convierten en cinismo y minan las bases de la lucha contra la injusticia global y las mentiras. La Unión Europea no debería dar consejo a terceros países mientras en su propio territorio, concretamente en Letonia, el gobierno trate la resolución del Parlamento del 11 de marzo de 2004 con desprecio y mofa. No es aceptable que se exija a otros países hacer lo que la Unión Europea no es capaz de exigir a Letonia que haga. ¿Cómo puede la UE llamarse «unida» cuando las normas no son aplicables a todos los Estados miembros? Hasta que no se aplique la resolución sobre los 335 000 letones no nacionales, no tiene sentido que se pidan cambios en el área de los derechos humanos en terceros países. Es una dura mofa de la democracia y los derechos humanos. Joanna Senyszyn (S&D), por escrito. – (PL) Hay que aplaudir que en el programa del 16º periodo de sesiones del CDHNU, junto al problema general del respeto de los derechos humanos, se han incluido informes y mesas redondas relativos a los derechos del niño, la violencia contra las mujeres, los derechos de las minorías nacionales, étnicas, religiosas y lingüísticas y la lucha contra el terrorismo. También se presentará en la sesión una declaración interregional sobre los derechos de LGBT. El CDHNU necesita nuevas herramientas legales para la continua supervisión de las violaciones constantes de los derechos humanos y para reaccionar rápidamente a las situaciones urgentes que surjan debido a la situación política que hay en el mundo (Túnez, Egipto, Irán, Belarús). Así pues, respaldo la idea propuesta en la resolución de las «reacciones» independientes que permitan una pronta respuesta a las crisis de derechos humanos. Aplaudo el establecimiento de la nueva Dirección de Derechos Humanos y Democracia y la creación de un grupo de trabajo sobre derechos humanos del Consejo de la UE con base en Bruselas, porque esto permitirá una mejor coordinación y supervisión de la política de la UE sobre derechos humanos. El Representante Especial de alto nivel de la UE para los derechos humanos debería tener un papel más importante. Las mesas redondas del CDHNU también se deberían celebrar entre sesiones, y las propias sesiones deberían trasladarse a otras regiones, incluido a lugares donde hay conflictos actualmente en proceso. Por último, también apelo a los Estados miembros de la UE a que respeten los derechos humanos en su propia política nacional, porque si no lo hacen, se debilita la posición de la Unión en el CDHNU. PRESIDE: Libor ROUČEK Vicepresidente (1) Véase el Acta.
Última actualización: 19 de julio de 2011Aviso jurídico