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Timestamp: 2016-10-27 09:05:16
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Matched Legal Cases: ['artículo 2', 'artículo 16', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 3', 'artículo 3', 'artículo 17', 'artículo 2340', 'artículo 62']

⭐Las peores cicatrices no siempre son físicas: la tortura psicológica
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Martín Molina Moreno
1 Septiembre de 2007, N.º 867 de la versión original Las peores cicatrices no siempre son físicas: la tortura psicológica Hernán Reyes * El doctor Hernán Reyes, de la División de Asistencia del CICR, se ha especializado en los aspectos médicos de la detención y ha visitado numerosos centros de detención en todo el mundo. Resumen En los interrogatorios, la tortura suele emplear métodos que no agreden el cuerpo ni causan dolor físico, sino que provocan sufrimientos psicológicos agudos que alteran profundamente las facultades y la personalidad. Mantener a un detenido incomunicado o privarlo del sueño por un período prolongado son sólo dos ejemplos de métodos de tortura psicológica. Estos métodos, que no se equiparan con malos tratos cuando se los practica en forma aislada, son asimilables a tratos inhumanos o degradantes, incluso a actos de tortura, cuando se los aplica en forma conjunta con otras técnicas y/o durante largos períodos. Con frecuencia, esos métodos son indisociables de todo el proceso de tortura y constituyen un contexto general de asedio y coerción. De modo que la acumulación en el tiempo debe considerarse como un elemento del sistema de tortura psicológica. : : : : : : : Lamentablemente, con frecuencia los interrogadores se enorgullecen de no recurrir a métodos físicos brutales en su tarea, sino únicamente a métodos psicológicos, que no consideran como tortura. En las páginas siguientes, anali- * El autor agradece a Jonathan Beynon, doctor en Medicina, coordinador encargado de salud carcelaria en la Unidad de Salud del CICR, sus valiosos comentarios sobre las distintas versiones del presente artículo. Las opiniones expresadas corresponden al autor y no reflejan necesariamente las del CICR. 1 El autor ha oído en reiteradas oportunidades a las autoridades responsables de los centros de detención hacer declaraciones de ese tipo durante las visitas a los detenidos efectuadas por el CICR a lo largo de las dos últimas décadas.2 Hernán Reyes - Las peores cicatrices no siempre son físicas: la tortura psicológica zaremos en qué consiste la tortura propiamente dicha y, en particular, si los métodos psicológicos utilizados durante los interrogatorios pueden producir efectos, mentales o físicos, asimilables a actos de tortura. La tortura puede producirse durante la detención, con el objetivo de castigar o de degradar y humillar a una persona. No obstante, este artículo sólo trata sobre la tortura empleada durante los interrogatorios con el objetivo de extraer información. Durante los interrogatorios, los métodos psicológicos apuntan, precisamente, a ablandar y, por lo tanto, a quebrar la resistencia de los detenidos a fin de hacerlos hablar. Con frecuencia, dicha práctica es el resultado de la política de Estados que autorizan su empleo en forma directa o indirecta, es decir tolerándola. Antes que nada, cabe precisar que los interrogatorios en sí son legítimos siempre y cuando los métodos utilizados respeten el derecho. Dichos métodos ya se han descrito antes y comprenden distintas técnicas de interrogación, así como el empleo de ardides psicológicos. El problema consiste entonces en determinar qué métodos son legítimos y cuáles son ilegales, pues causan un dolor y un sufrimiento que entran dentro de la categoría del trato cruel, inhumano o degradante o bien dentro de la categoría de la tortura. Algunos de los métodos empleados son físicos, actúan sobre el cuerpo y, por lo general, son dolorosos; otros son psicológicos, es decir que no son físicos y actúan a nivel mental. Algunos de ellos son formas comprobadas de tortura; otros que también pueden causar dolor y sufrimiento, pero en menor medida no pueden calificarse de tortura según la definición de esta última. Otros métodos no físicos pueden parecer menores, y hasta inofensivos, si se los practica por separado, uno por uno. En el presente artículo, analizaremos el empleo de los métodos no físicos y determinaremos cómo y cuándo su empleo puede asemejarse a la tortura según la definición establecida. En particular, examinaremos si dichos métodos menores y aparentemente inofensivos también pueden asemejarse a un trato cruel, inhumano y degradante, o incluso a un acto de tortura, cuando se los aplica de manera reiterada, de forma aislada o conjunta, durante un período prolongado. Acerca de la definición jurídica de la tortura Definir la tortura parece tan difícil como definir qué es lo que nos choca en el caso de la pornografía. Un juez de la Corte Suprema de Estados Unidos dijo una vez respecto de la definición de pornografía: En el caso Raquel Martín de Mejía (Raquel Martín de Mejía c. Perú, caso N.º , Informe N.º 5/96, Corte Interamericana de Derechos Humanos, OEA/Ser.L/V/II. 91 Doc. 7 at 168, 1996), la Corte Interamericana de Derechos Humanos destacó que el elemento de intención puede consistir en castigar, humillar o intimidar a una persona. No se limita a sacarle información a un detenido. Los métodos psicológicos de interrogación legítimos superan el marco del presente documento, pero podemos enumerar los más conocidos: terror; orgullo y ego; futilidad, nosotros sabemos todo; amable/malvado; interrogatorio mudo, etc. V. Field Manual (FM) 34-52, Intelligence Interrogation, US Department of the Army, Washington D. C., 28 de septiembre de 1992, capítulo 3, Approach phase and questioning phase, 3-10 y Disponible en: (consultado el 9 de octubre de 2007). También v. Raúl Tomás Escobar, El interrogatorio en la investigación criminal, Buenos Aires, Universidad, 1989, pp3 Septiembre de 2007, N.º 867 de la versión original...hoy no intentaré definir con precisión lo que engloba [el término pornografía] [...] pero la reconozco cuando la veo!. 4 No obstante, hoy existe una definición universalmente aceptada de la tortura, a saber, la que figura en la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de las Naciones Unidas de Según ese texto, por tortura se entiende todo acto que consiste, para un agente de la función pública, en infligirle de manera intencionada a una persona un dolor o sufrimientos graves, físicos o mentales con un objetivo preciso 5. La Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura da una definición más amplia 6 : para que un acto sea calificado de tortura, no es necesario que cause un dolor o sufrimientos graves. En derecho internacional humanitario (DIH), en cambio, la tortura no necesariamente es infligida por un agente de la función pública o con el consentimiento de éste, sino que puede ser perpetrada por cualquier persona. Pese a las diversas interpretaciones, cuando se trata de definir la tortura, los principales elementos por considerar siguen siendo los que se enuncian en la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de las Naciones Unidas. Una de las características importantes de dicha Convención es que introduce una diferencia entre el término tortura y la expresión otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes : prohíbe completa y absolutamente la tortura (artículo 2) 7 y les impone a los Estados la única obligación de comprometerse a prohibir otros actos que constituyan tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (artículo 16). Los Estados han invocado esa disposición para afirmar que, si bien la tortura está prohibida, en 4 El juez Potter Stewart, en un intento por explicar la pornografía dura o la obscenidad. Caso Jacobelliss c. Ohio, 378 U. S., 184 (1964), apelación de la Corte Suprema de Ohio (en la nota al pie de página 11), disponible en: (consultado el 8 de octubre de 2007). 5 El artículo primero de la Convención contra la Tortura la define de la siguiente manera: A los efectos de la presente Convención, se entenderá por el término tortura todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a éstas. 6 En su artículo 2, la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura define la tortura de la siguiente manera: todo acto realizado intencionalmente por el cual se inflijan a una persona penas o sufrimientos físicos o mentales, con fines de investigación criminal, como medio intimidatorio, como castigo personal, como medida preventiva, como pena o con cualquier otro fin. Se entenderá también como tortura la aplicación sobre una persona de métodos tendientes a anular la personalidad de la víctima o a disminuir su capacidad física o mental, aunque no causen dolor físico o angustia psíquica. 7 El artículo 2 (2) de la Convención Contra la Tortura de las Naciones Unidas dispone que en ningún caso podrán invocarse circunstancias excepcionales tales como estado de guerra o amenaza de guerra, inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública como justificación de la tortura.4 Hernán Reyes - Las peores cicatrices no siempre son físicas: la tortura psicológica circunstancias excepcionales puede justificarse el hecho de infligir tratos crueles, inhumanos o degradantes. Por lo tanto, si esos tratos, y no la tortura, puedenautorizarse en determinadas circunstancias la distinción entre esas dos nociones se vuelve importante. No obstante, otros instrumentos jurídicos no establecen una distinción entre ambas nociones. Por ejemplo, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos prohíbe en términos absolutos tanto la tortura como los tratos inhumanos o degradantes 8. Lo mismo sucede con el Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH) 9. El derecho internacional humanitario también proscribe la tortura (física o mental) y los tratos crueles, inhumanos o degradantes, así como toda forma de coerción física o moral 10. En la aplicación práctica de las disposiciones pertinentes, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos distinguió la tortura de los tratos crueles, inhumanos o degradantes adjudicándole a la palabra tortura una especial infamia y atribuyéndole una intensidad y [...] crueldad particulares 11. En el caso Irlanda c. Reino Unido, ya antiguo, determinados métodos, como el encapuchamiento, la privación del sueño, la obligación de estar de pie contra un muro durante un tiempo prolongado y un ruido constante no constituyeron una práctica de tortura 12. A la inversa, cuando hubo que determinar si algunos métodos similares empleados por el Servicio General de Seguridad israelí para interrogar a presuntos terroristas palestinos a fines de la década de 1980 y en los años 1990 se asemejaban a la tortura, el Comité contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de las Naciones Unidas y el Relator Especial sobre la Tortura estimaron que dichos métodos constituían, en efecto, actos de tortura 13. De manera más general, es posible establecer una distinción entre las dos nociones si nos referimos a la Declaración de las Naciones Unidas de 1975, que define la tortura como una forma agravada de trato cruel, inhumano o degradante 14. La tortura implica, pues, que se inflija un sufrimiento o una pena más grave, noción que, sin duda, es muy subjetiva. 8 Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, artículos 4 y 7. 9 Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales, artículo 3: Nadie podrá ser sometido a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. 10 V. el artículo 3 común a los cuatro Convenios de Ginebra de 1949 y el artículo 17 del III Convenio de Ginebra de 1949 relativo al trato de los prisioneros de guerra. 11 Irlanda c. Reino Unido, Sentencia N.º 5310/71, Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Estrasburgo, 18 de enero de 1978, párr Ibíd., párr No obstante, la Comisión Europea de Derechos Humanos, que examinaba obligatoriamente los casos antes de presentárselos al Tribunal, había concluido que, en efecto, los actos podían considerarse una práctica de tortura, posición que hoy muchos sostendrían. 13 Centro Israelí de Información por los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados (B Tsalem), Legislation allowing the use of physical force and mental coercion in interrogations by the General Security Service, Position Paper, enero de 2000, disponible en: (consultado el 15 de octubre de 2007). 14 Esta Declaración de las Naciones Unidas no define con claridad dicho trato, excepto por esa comparación con la tortura. V. la Declaración de las Naciones Unidas sobre la Protección de Todas las Personas contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, adoptada por la Asamblea General en su resolución 3452 (XXX) del 9 de diciembre de 1975, disponible en: h_comp38.htm (consultado el 7 de octubre de 2007).5 Septiembre de 2007, N.º 867 de la versión original De modo que la definición de la tortura, en oposición al trato cruel, inhumano o degradante no está demasiado clara y constantemente es objeto de debates. Una interpretación de buena fe de los instrumentos pertinentes relativos a los derechos humanos vuelve inútil la diferencia entre estas dos nociones en el plano jurídico, ya que dichos instrumentos apuntan a proscribir a la vez la tortura y el trato inhumano o degradante y a impedir que los Estados soslayen la prohibición absoluta de la tortura clasificando sus métodos dentro de la categoría de los tratos crueles, inhumanos o degradantes en vez de en la categoría de actos de tortura. Definición de tortura psicológica La expresión tortura psicológica puede referirse a dos aspectos diferentes del mismo fenómeno. Por un lado, aquí puede designar los métodos no físicos. Mientras que los métodos físicos de tortura pueden ser más o menos evidentes (como el uso de esposas, la flagelación, la aplicación de descargas eléctricas sobre el cuerpo y otras técnicas similares), los métodos no físicos no hieren, no mutilan y hasta pueden no tocar el cuerpo, sino que afectan la mente. Entre los métodos no físicos que pueden asimilarse de manera manifiesta a actos de tortura figuran la privación prolongada del sueño, una privación sensorial total u obligar a una persona a presenciar la tortura de miembros de la familia, para mencionar sólo tres ejemplos. Por otro lado, la expresión tortura psicológica también puede servir para designar los efectos psicológicos (en oposición a los efectos físicos) de la tortura en general (por tortura en general entendemos la práctica del método físico o psicológico, o de ambos). A veces, se tiende a fusionar estos dos conceptos, lo que lleva a confundir los métodos y los efectos. Debido a esa confusión, algunas autoridades han negado la existencia misma de la tortura psicológica como realidad concreta. Hemos afirmado que podía ser difícil definir la tortura en general. Es aún más difícil definir la tortura psicológica. Como hemos visto, la definición de la tortura se funda, sin lugar a dudas, en un dolor y sufrimientos graves. El hecho de que esa noción se califique a la vez de física y mental da cuenta del carácter indisociable de ambos aspectos. La tortura física produce a la vez un sufrimiento físico y mental; lo mismo ocurre con la tortura psicológica. Por lo tanto, resulta difícil aislar la tortura psicológica como una entidad clara y definir los aspectos que la distinguen. Un informe de 2005 de la organización no gubernamental Physicians for Human Rights, Médicos por los Derechos Humanos, (en adelante PHR, por la sigla en inglés) hizo avanzar el debate al proponer una definición del término tortura psicológica fundada en la interpretación que figura en el código de Estados Unidos (USC) codificación de leyes generales y permanentes de Estados Unidos6 Hernán Reyes - Las peores cicatrices no siempre son físicas: la tortura psicológica de la prohibición de la tortura 15. La interpretación del Código hace referencia a: los dolores o sufrimientos mentales graves causados por la amenaza o por la aplicación efectiva de métodos destinados a alterar profundamente las facultades o la personalidad. 16 Así pues, se definen claramente los efectos que se calificarán de tortura. Si los métodos utilizados durante los interrogatorios lo que PHR llama técnicas coercitivas psicológicas producen los efectos mencionados, dichos métodos psicológicos pueden calificarse de tortura psicológica. Su utilización apunta a quebrar toda voluntad de los prisioneros de resistirse a las preguntas de los interrogadores. Los examinaremos en detalle más adelante. Así como la definición de la tortura enunciada en la Convención contra la Tortura de las Naciones Unidas, esta definición exige que se mida la intensidad del sufrimiento, puesto que los métodos están destinados a alterar profundamente las facultades o la personalidad y los efectos producidos deben consistir en un dolor o un sufrimiento grave. Analicemos ahora por qué resulta difícil medir el dolor y el sufrimiento mentales. Medición del dolor y el sufrimiento mentales Como ya se ha indicado, para que determinados actos entren en la esfera de la práctica de la tortura, deben causar un dolor y un sufrimiento graves. La Convención contra la Tortura de las Naciones Unidas prohíbe explícitamente infligir un sufrimiento físico o mental (o psicológico) grave. Las formas físicas del dolor y el sufrimiento son más fáciles de comprender que las formas psicológicas, aunque el sufrimiento físico también puede ser difícil de cuantificar y medir objetivamente. Definir un dolor y un sufrimiento graves supone una evaluación de su intensidad; ahora bien, es difícil proceder a dicha evaluación, pues se trata de nociones muy subjetivas que dependen de una variedad de factores, como la edad, el sexo, el estado de salud, la educación, el contexto cultural o las convic- 15 Federal Criminal Anti-Torture Statute, título 18 del Código de Estados Unidos, artículo 2340: 1) Se entiende por tortura un acto cometido por una persona que actúa bajo el amparo de una ley y que apunta expresamente a infligir un dolor o sufrimientos físicos y mentales graves (diferentes del dolor y el sufrimiento inherentes a las sanciones legítimas) a todo aquel que se hallara bajo su supervisión o bajo su control físico; 2) por un dolor o un sufrimiento mental grave se entienden los trastornos mentales crónicos causados, directa o indirectamente, por A) el hecho de infligir intencionadamente, o de amenazar con infligir, un dolor o sufrimientos físicos graves; B) el hecho de administrar o de amenazar con administrar, sustancias psicotrópicas o cualquier otro trato destinado a alterar profundamente las facultades o la personalidad; C) el hecho de proferir una amenaza de muerte inminente; o D) el hecho de amenazar con matar a una tercera persona, con infligirle sufrimientos físicos graves o con administrarle sustancias psicotrópicas o cualquier otro trato destinado a alterar profundamente sus facultades o su personalidad, disponible en el sitio: chapters/113c/sections/section_2340.html (consultado el 15 de octubre de 2007). 16 Break Them Down, Informe de PHR, Washington D. C., 2005.7 Septiembre de 2007, N.º 867 de la versión original ciones religiosas de la víctima 17. Cómo establecer una distinción entre un dolor leve, moderado, importante, grave, intenso, extremado, insoportable, intolerable, extremadamente grave, atroz? Y la lista continúa... Es particularmente difícil proceder a una evaluación objetiva del sufrimiento psicológico. Sir Nigel Rodley, ex Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura y eminente especialista en el tema, declaró lo siguiente:...la noción de intensidad del sufrimiento no se presta a una gradación precisa y, en el caso de un sufrimiento principalmente mental, en oposición a un sufrimiento físico, puede existir una zona de incertidumbre acerca de la manera [...] [de evaluar] la cuestión en cada caso. 18 Esa zona de incertidumbre plantea un problema, ya que se la ha utilizado para hacer que determinados tratos escapen a la calificación de tortura. En lo que respecta al dolor y el sufrimiento físicos, quizá sea útil recordar que el debate se ha desviado más de una vez. En el célebre memorando (algunos dirán tristemente célebre ) de Jay Bybee de 2002, que se proponía definir la tortura con fines internos al gobierno de Estados Unidos, el dolor o el sufrimiento necesarios para que un método de interrogación cumpliera con las condiciones requeridas para ser considerado como práctica de tortura debía tener un nivel de intensidad elevado 19. Con respecto al sufrimiento físico, el autor del Memorando definió como intenso : un sufrimiento del orden del que acompaña graves daños físicos como la muerte, la deficiencia de un órgano o el disfuncionamiento grave de una función corporal. 20 El razonamiento según el cual el dolor, para que se lo califique de intenso, debe producir una deficiencia y un daño permanentes tal vez sea válido para que 17 V. Cordula Droege, El verdadero Leitmotiv: la prohibición de la tortura y otras formas de malos trataos en el derecho internacional humanitario, en el presente número de la International Review of the Red Cross. 18 Informe del Comité de Derechos Humanos, Documentos Oficiales de la Asamblea General, trigésimo séptimo período de sesiones, Suplemento N.º 40 (1982), Anexo V, Observación General 7(16), párr Memorando de Jay. S. Bybee, adjunto del Ministro de Justicia, Oficina de Asesoría Jurídica, para Alberto Gonzales, Asesor del Presidente (1 de agosto de 2002), en Karen Greenberg y Joshua Dratel (eds.), The Torture Papers, Cambridge University Press, 2005, pp Es conveniente observar que los debates internos en el seno del gobierno de Estados Unidos, que comenzaron por la difusión de memos internos provenientes de la Oficina de Asesoría Jurídica, se hicieron públicos, principalmente, luego de escándalos muy mediatizados, como los malos tratos a los que se sometía a los detenidos de Abu Ghraib. Esa divulgación de los debates internos que subyacen a la concepción y la aplicación de determinados métodos de interrogatorio en interés de la seguridad nacional no tiene lugar, en efecto, en la mayoría de los países. Sin duda, muchos otros gobiernos tendrían contribuciones para aportar a esos argumentos a la luz de lo que han hecho o tolerado en el pasado o de sus comportamientos actuales, pero no comparten sus argumentaciones con el mismo espíritu de apertura. 20 Ibíd., p. 176.8 Hernán Reyes - Las peores cicatrices no siempre son físicas: la tortura psicológica la víctima pueda recibir una indemnización 21. Pero no se aplica a la definición de la tortura; de hecho, para que un dolor o un sufrimiento entre en la esfera de la tortura, no es necesario que dure mucho tiempo y, mucho menos, que sea permanente. El recurso a la legislación nacional para evaluar pedidos de indemnización no tiene ninguna relación con la interpretación del derecho internacional que prohíbe la tortura. Sufrir por una enfermedad y sufrir por tortura son dos cosas completamente diferentes. El umbral propuesto para el dolor físico, además de ser inapropiado, es también extremadamente elevado y no toma en consideración el sufrimiento mental. Con respecto a la tortura psicológica, el mismo Memorando de Bybee 22 propone otra condición, de las más extraordinarias, que sugiere que: sólo puede haber un dolor o un sufrimiento mental grave si se produce un ataque persistente a la integridad mental, de larga duración y que se extienda durante meses o incluso años. Eso significa que para toda calificación objetiva del sufrimiento psicológico se debe confirmar la duración prolongada. El CICR visita prisioneros en todo el mundo y se reúne con muchos que aún son sometidos a interrogatorios en situaciones donde se practica la tortura. Según la interpretación antes mencionada, toda evaluación significativa del daño prolongado, debería efectuarse meses o años después de los hechos; ahora bien, lo útil es calificar de tortura una práctica que se está aplicando en el presente. El trastorno por estrés postraumático (TEPT) 23 diagnosticado en los detenidos sometidos a interrogatorios coercitivos podría constituir, sin duda, un ataque importante y de duración prolongada a la integridad mental. No obstante, ese diagnóstico sólo puede establecerse si los síntomas están presentes desde hace más de un mes y exige que se den las condiciones adecuadas y el tiempo suficiente para entrevistar a la persona. Es muy difícil que se den esas condiciones óptimas cuando los interesados aún están detenidos y es más difícil si estos siguen siendo interrogados, ya que están sometidos a un estrés permanente. Según el Memorando de Bybee, los actos que ocasionan deliberadamente un estrés postraumático pueden calificarse de tortura, pero esa calificación exigiría que se efectúe una evaluación apropiada, que tendría lugar varios meses o años después, a fin de determinar qué les había ocurrido a los prisioneros que aún no habían sido liberados en el momento de la perpetración de esos actos. Ello constituye no sólo un obstáculo inútil para la clasificación de determinados efectos psicológicos como asimilables a la tortura, sino que también compromete el objetivo mismo de toda evaluación psicológica con fines de rehabilitación. 21 Ibíd., p El Memorando menciona específicamente que la expresión dolores intensos se utiliza en las leyes que definen un estado crítico a los fines del otorgamiento de subsidios por enfermedad. 22 Ibíd., p. 195 y ss. 23 El debate que aspira a determinar si la tortura produce un estrés postraumático es complejo y excede el alcance del presente documento. En su definición primera, el estrés postraumático debía aplicarse a situaciones extremas, de hecho, a situaciones cercanas a la muerte que causaran en las víctimas un trauma psicológico grave. Por ejemplo, sería el caso de un sobreviviente de un accidente de avión o de una persona que hubiera escapado por poco a un incendio. Lo que diferencia esas situaciones cercanas a la muerte de la tortura es que la tortura es una creación del hombre y es intencional. Por lo tanto, los efectos de la tortura que podrían asemejarse al estrés postraumático son diferentes. Hoy, en los debates entre especialistas, esta distinción se ha atenuado mucho.9 Septiembre de 2007, N.º 867 de la versión original En la siguiente descripción de los métodos psicológicos de tortura y de los efectos psicológicos que éstos producen, examinaremos primero la cuestión de la tortura psicológica desde el punto de vista de los métodos. Métodos psicológicos empleados durante los interrogatorios Los métodos psicológicos empleados durante los interrogatorios son aquellos que alteran los sentidos o la personalidad sin causar un dolor físico ni dejar secuelas físicas visibles. Esos métodos no físicos son muchos y su utilización es muy habitual. Incluyen: - privación del sueño; - aislamiento celular; - miedo y humillación; - humillaciones sexuales y culturales graves 24 ; - recurso a amenazas y fobias para inducir el miedo a morir o a recibir heridas; - recurso a técnicas como la desnudez forzada, la exposición a temperaturas glaciales, la privación de la luz, etc. El Departamento de Estado norteamericano, en sus Country Reports on Human Rights Practices , cita un informe en el que el US Committee for Human Rights enumera diversos métodos psicológicos que califica de tortura:...los métodos de tortura incluían [...] períodos de exposición prolongados, humillaciones como la desnudez forzada, el aislamiento en pequeñas celdas disciplinarias en las que los prisioneros no podían estar de pie ni recostarse y donde podían estar detenidos durante varias semanas, forzados a acuclillarse o a permanecer sentados durante largos períodos Si bien muchos de los ejemplos aquí mencionados implican la detención por parte de Estados Unidos en el marco de la guerra global contra el terrorismo, existen muchos otros contextos donde se utilizan, o se han utilizado, técnicas psicológicas agresivas que se asemejan a la tortura. Por ejemplo, las técnicas brutales empleadas por la policía secreta de Alemania del Este o Stasi se documentaron 24 En el informe PHR, op.cit. (nota 16), que trata sobre la detención en Estados Unidos, se examinan los efectos de las humillaciones sexuales y culturales en relación con los detenidos de confesión musulmana. 25 Report for North Korea, Country Reports on Human Rights Practices 2004, publicado por la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, 28 de febrero de 2005, disponible en el sitio: gov/g/drl/rls/hrrpt/2004/41646.htm (consultado el 15 de octubre de 2007). 26 Los dos primeros métodos aquí mencionados, la desnudez forzada y el encierro en una celda de pequeñas dimensiones, son métodos no físicos típicos. Los otros dos, las posiciones dolorosas y la inmovilización, están en la frontera entre lo físico y lo psicológico. Sin duda, sus efectos psicológicos son más profundos que sus efectos físicos.10 Hernán Reyes - Las peores cicatrices no siempre son físicas: la tortura psicológica abundantemente después de la caída de la República Democrática Alemana. Se ha probado que el empleo de diversas formas de humillación, tratos degradantes, amenazas, hambre y frío, aislamiento y otros métodos psicológicos durante los interrogatorios ocasiona ansiedades persistentes y paranoides que salen a la superficie en situaciones específicas; pesadillas de persecución, trastornos de la personalidad, tendencias suicidas y pérdida de confianza en sí mismo. 27 Como se ha indicado antes, existen razones para tomar en consideración no sólo el trato que se da a una persona, sino también la situación general, las circunstancias, así como la predisposición y la vulnerabilidad de cada uno. Sin duda, deben tomarse en cuenta los contextos étnicos y religiosos. Todos esos factores serán necesariamente subjetivos y propios de cada caso. No es posible limitar el debate sobre la tortura a los meros actos que infligen dolor y sufrimiento en un sentido abstracto. Además de los métodos psicológicos que causan una alteración de los sentidos y de la personalidad, durante los interrogatorios se emplean otros métodos que no apuntan, de por sí, a ser una forma de tortura psicológica. Dichos métodos podrían calificarse de métodos menores o inofensivos ; no obstante, pueden volverse coercitivos si se los emplea durante períodos prolongados. Esos métodos secundarios también corren el peligro de producir una situación de coerción que, de hecho, puede asemejarse a una forma de trato cruel, inhumano y degradante o, incluso, a la tortura. Se los analizará más adelante en el presente artículo. Efectos psicológicos de la tortura Se ha comprobado que la tortura, en general es decir, el empleo de métodos psicológicos y/o físicos de tortura, tiene efectos nocivos para la salud de los detenidos 28. El empleo de dichos métodos hace que los detenidos se sientan responsables de lo que les está ocurriendo en diversos aspectos, genera sentimientos de miedo, vergüenza, culpa y profunda tristeza, así como de intensa humillación 29. En el plano clínico, las víctimas de tortura psicológica presentan síntomas similares a los trastornos de ansiedad. Los síntomas descritos causan, sin duda, una alteración de las facultades y la personalidad, como ha indicado la organización PHR. Los múltiples efectos negativos de la tortura psicológica para la salud también han sido objeto de sendos estudios V. Über das Stasi-Verfolgten-Syndrom (Síndrome de persecución por la Stasi), Uwe Peters, Fortschr Neurol Psychiatr, Vol. 59, Nº 7, julio de 1991, pp También v. Christian Pross, Social Isolation of Survivors of Persecution in a Post-totalitarian Society, Behandlungszentrum für Folteropfer, BZFO/ Arch, Berlín, Informe PHR, op.cit., (nota 16), Health consequences of psychological torture, pp El personal del CICR ha observado esos mismos síntomas y efectos durante sus visitas a muchos países. El CICR recaba informaciones sobre la tortura para poder efectuar gestiones oficiales ante los Estados miembros y de ese modo intentar lograr que cesen esas prácticas. 30 V. Pétur Hauksson, Psychological Evidence of Torture, CPT, Consejo Europeo, 2003, p. 91; v. también Metin Başoğlu, Torture and its Consequences, Cambridge University Press, 1992, y Psychological Evidence of Torture: A Practical Guide to the Istanbul Protocol for Psychologists, Human Rights Foundation of Turkey (HRFT),11 Septiembre de 2007, N.º 867 de la versión original Por lo tanto, se ha demostrado que los métodos psicológicos pueden ser extremadamente coercitivos, constituir una práctica de tortura y ser ilegales. En ese sentido, el primer Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura, el profesor Peter Kooijmans, hizo una declaración donde fusionó los métodos y los efectos de la tortura: A veces se hace una distinción entre tortura física y tortura mental. Pero esa distinción parece tener más significación en lo que respecta a los medios por los cuales se practica la tortura que en cuanto a su carácter. Casi invariablemente, el efecto de la tortura, cualesquiera que sean los medios por los que se practica, es físico y psicológico [...]. Su efecto común es la desintegración de la personalidad. 31 Protocolo de Estambul Los efectos a la vez físicos y psicológicos de la tortura se han examinado, analizado y expuesto ampliamente en el Manual para la investigación y documentación eficaces de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, una publicación de referencia conocida bajo el nombre de Protocolo de Estambul 32. Compilado durante varios años por numerosos expertos de muchos países, el Protocolo de Estambul pasa revista prácticamente a todos los aspectos de la tortura y sus consecuencias y establece un procedimiento para los gobiernos o los órganos independientes que permite realizar una investigación estandarizada sobre la práctica de la tortura. También ha sido un pionero al abarcar cuestiones que nunca antes se habían reconocido del todo. El Protocolo de Estambul declara categóricamente que no es necesario que la tortura, para que se la califique como tal, deje cicatrices o marcas visibles. En suma, afirma que la tortura, aun cuando no deja ningún signo físico tangible, no deja de ser tortura y, por ende, puede acarrear consecuencias graves. En otras palabras, en materia de tortura, lo que importa no es sólo lo que se ve (contrariamente a la noción del WYSIWYG ) 33. El tamaño de las cicatrices no tiene ninguna relación con la amplitud del trauma: la ausencia de marcas tangibles no significa que la persona no haya sido torturada. Durante décadas, muchos tribunales tendieron a descartar las denuncias de 31 La tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, Nota del Secretario General, Documentos oficiales de la Asamblea General de las Naciones Unidas, quincuagésimo noveno período de sesiones, punto 107 a) del orden del día de 2004, (Documento de las Naciones Unidas A/59/324), párr Protocolo de Estambul: Manual para la investigación y documentación eficaces de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, Serie sobre la formación profesional N 8/Rev. 1, Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Ginebra, 2004, disponible en el sitio: (consultado el 15 de octubre 2007) [versión en español disponible en el sitio: 33 Abreviatura tomada de la jerga de los ingenieros informáticos: WYSIWYG= what you see is what you get (lo que ve es lo que tiene). Por el contrario, la ausencia de cicatrices o de huellas en el cuerpo de una víctima no reduce en nada su credibilidad, que debe determinarse de manera separada. V. Michael Peel y Vincent Iacopino (eds.), The Medical Documentation of Torture, Greenwich Medical Media, Londres, 2002, cap12 Hernán Reyes - Las peores cicatrices no siempre son físicas: la tortura psicológica tortura debido a que los demandantes no tenían nada que mostrar sobre sus cuerpos que habrían sido torturados. El Protocolo de Estambul establece de forma oficial 34 que la ausencia de signos físicos no indica que no se ha producido tortura 35 y, de ese modo, afirma que la tortura es la tortura, aun cuando no deja ninguna huella física. Por extensión, los métodos psicológicos de tortura, que se supone no deben dejar una marca física, también constituyen una forma de tortura. Esto es bien sabido desde hace muchos años en los centros de rehabilitación para los sobrevivientes de tortura, donde se ha observado que la tortura provoca graves traumas y problemas de salud sin dejar signos físicas 36. El recordado profesor Sten Jakobsson, experto sueco en materia de tortura, afirmó que las peores cicatrices no siempre son físicas 37. El Protocolo de Estambul también dice que el testimonio de la víctima sobre su experiencia de tortura puede ser incompleto o confuso. Puede ser impreciso en cuanto al tiempo, el lugar o los detalles o en cuanto a todos esos aspectos, cosa que es muy normal. Olvidar de forma inconsciente, o incluso deliberada, el acto de tortura padecido suele ser parte de los mecanismos de supervivencia de una persona. Ese fenómeno también es conocido, desde hace varias décadas, por quienes ayudan a las víctimas de tortura y es válido tanto para las formas físicas como para las formas psicológicas de la tortura 38. El Protocolo de Estambul considera, con razón, que la tortura es un proceso global que puede incluir tanto métodos físicos como psicológicos, que producen, a la vez, efectos físicos y psicológicos. Esto fue primero establecido y descrito por un grupo de investigadores en medicina en Toronto (Federico Allodi et al.) y de Copenhague (Inge Genefke et al.), en los primeros centros de rehabilitación que comenzaron a ocuparse de manera sistemática y científica de los sobrevivientes de la tortura hace unos treinta años. No obstante, ese enfoque global presenta un inconveniente debido a que, para analizar los efectos de la tortura, el Protocolo de Estambul adoptó un enfoque basado en las pruebas y, además, describió los efectos de la tortura en general. No distingue los efectos causados por métodos puramente físicos de aquellos causados por métodos que son puramente no físicos. Esto podría parecer insig- 34 Protocolo de Estambul, op.cit. (nota 32), cap. V, párr. 160: Las pruebas físicas, en la medida en que existan, son importantes informaciones que confirman que la persona ha sido torturada. De todas formas, en ningún caso se considerará que la ausencia de signos físicos indica que no se ha producido tortura, ya que es frecuente que estos actos de violencia contra las personas no dejen marcas ni cicatrices permanentes. 35 Parafraseando a Carl Sagan en un contexto diferente, v.: The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark, Nueva York, 1996 [trad. esp.: El mundo y sus demonios: la ciencia como una luz en la oscuridad, Barcelona, Planeta, 2005]. 36 Pétur Hauksson, op.cit. (nota 30), p Testimonio del profesor Sten Jakobsson, Universidad de Estocolmo, Kaorlinska Institutet, Estocolmo, recogido por el autor durante el IV Simposio Internacional sobre la Tortura y la Profesión Médica, Budapest, octubre de La tortura física tiene efectos psicológicos y físicos; del mismo modo, la tortura psicológica tiene efectos a la vez psicológicos y físicos. V. Anne Goldfeld, Richard Mollica et al., The physical and psychological sequelae of torture, Journal of the American Medical Association, 1988, pp ; también v. Metin Başoğlu, Murat Paker et al., Psychological effects of torture: A comparison of tortured with non tortured political activists in Turkey, American Journal of Psychiatry, enero de 1994, N.º 151, pp13 Septiembre de 2007, N.º 867 de la versión original nificante, ya que en la mayoría de las situaciones de tortura se combinan ambos tipos de métodos durante los interrogatorios. Acaso no es artificial querer separar los efectos físicos de los efectos psicológicos después de haber afirmado claramente que la tortura es un fenómeno global y que ambos métodos producen los dos tipos de efectos? Cómo puede contribuir el hecho de separarlos a clarificar la noción de tortura psicológica? Examinar de forma separada los efectos de los métodos psicológicos permite determinar si dichos métodos provocan, por sí mismos, es decir, sin agresión física, un dolor y un sufrimiento que alcanzan el umbral del trato cruel, inhumano o degradante, o de la tortura. En los últimos veinte años, el empleo de la tortura ha seguido dos vías diferentes. En algunos Estados, la tortura hoy sigue siendo física y muy brutal. Las marcas tangibles dejadas en los cuerpos de las personas torturadas no perturban demasiado a esos Estados opresores, donde la impunidad es algo muy corriente y donde los torturadores no tienen ninguna razón para temer ser perseguidos y, mucho menos, condenados por haber realizado algo que es de hecho (aunque por lo general no esté escrito) una política de Estado. Pero ése no es el tema del presente análisis. Otros Estados, al optar por una interpretación restrictiva de la tortura que implica únicamente actos físicos, han cambiado sus prácticas de manera considerable debido a la creciente responsabilización o tal vez debido a la presión moral, u otra, y entonces emplean cada vez más métodos psicológicos coercitivos durante sus interrogatorios. Los Estados que recurren a la tortura intentan dar de ella una definición limitada, que sólo toma en consideración los aspectos del dolor y el sufrimiento graves de naturaleza física. Como la persona no es agredida, no se cumple el criterio de la intensidad del dolor y el sufrimiento (en el sentido físico solamente) y, por lo tanto, según ese razonamiento, no ha habido tortura. Este tipo de argumentación es una manera eficaz de manipular la opinión pública en su conjunto que, en un sentido amplio, considera la tortura, principalmente, como un fenómeno físico y por lo tanto acepta el razonamiento (erróneo) según el cual si no hay agresión física, no hay tortura. Los efectos psicológicos de la tortura (es decir, de todos los métodos, tanto físicos como psicológicos, descritos en detalle en el Protocolo de Estambul y en muchas otras publicaciones médicas) se conocen muy bien 39. Citemos los más corrientes: - revivir el trauma (flash-back, pesadillas, reacciones de estrés, desconfianza incluso hacia miembros de su familia al límite de la paranoia, etc.); - comportamiento de evitación de todo lo que podría recordar la experiencia de la tortura (también llamado torpeza emocional); 39 Cf. Federico Allodi, Glenn Randall et al., Physical and psychiatric effects of torture, en Eric Stover y Elena Nightingale (eds.), The Breaking of Bodies and Minds: Torture, Psychiatric Abuse, and the Health Professions, Freeman and Company, Nueva York, 1985, pp14 Hernán Reyes - Las peores cicatrices no siempre son físicas: la tortura psicológica - hiperexcitación (irritabilidad, trastornos del sueño, hipervigilancia, ansiedad generalizada, dificultades de concentración, etc.); - síntomas de depresión y despersonalización (detección de un comportamiento atípico, sensación de estar despegado del propio cuerpo) 40. En consecuencia, es prácticamente imposible determinar sólo a partir del Protocolo de Estambul qué tipos de métodos no físicos de malos tratos 41 producen qué síntomas y qué efectos y, por lo tanto, por extensión, determinar qué métodos no físicos podrían considerarse (según el criterio de dolor y sufrimiento agudos) como una forma de tortura; en este caso, de tortura (puramente) psicológica. Ejemplos específicos de tortura psicológica Planteadas, entonces, las definiciones y las referencias, pasaremos ahora a analizar diversos métodos de tortura psicológica y sus efectos que, de hecho, combinan los métodos y los efectos antes mencionados. Comenzaremos por un método indudablemente muy físico que tiene efectos a la vez físicos y psicológicos (donde los efectos psicológicos duran mucho más tiempo que los efectos físicos). El suplicio del submarino El ejemplo que mejor ilustra los métodos físicos que tienen consecuencias psicológicas es un método conocido bajo el nombre de submarino 42, término creado, en un principio, para designar una práctica muy corriente en América Latina en las décadas de 1970 y Tanto el personal de los centros de rehabilitación de las víctimas de tortura como el CICR conocen este método, utilizado durante los interrogatorios. Consiste en sumergir por la fuerza la cabeza de la víctima en el agua, a menudo mezclada con orina, heces, vómito y otras impurezas que puedan 40 Protocolo de Estambul, op.cit. (nota 32), Başoğlu et. al., op.cit. (nota 38), pp ; v. también Hauksson, op.cit. (nota 30). Otros efectos psicológicos de la tortura también pueden tener un objetivo mucho más definido y estar directamente ligados a lo que se ha hecho. Para citar tan sólo un ejemplo tomado de una situación que se presentó en un país asiático. Un grupo de detenidos habría sido torturado con extrema brutalidad mediante métodos muy físicos: aplastamiento de los miembros y aplicación de descargas eléctricas en todo el cuerpo. Se observó que la consecuencia más traumática de esa tortura era, de hecho, psicológica: el miedo de los jóvenes torturados, que se encontraban en el comienzo de su virilidad, a volverse impotentes debido a las reiteradas agresiones golpes y descargas eléctricas en los genitales. Ese miedo les fue infundido de forma deliberada por los torturadores, que conocían su significado cultural, y fue descrito por las víctimas como el peor sufrimiento que hubieran padecido. Ni siquiera el hecho de que los médicos los tranquilizaran respecto de su integridad genital lograba disipar ese miedo. Experiencia del CICR en el terreno en Asia, Aquí empleamos la expresión malos tratos para no entrar en el debate tendiente a determinar si estamos hablando de tortura, de trato cruel, inhumano o degradante, o de una práctica menos grave. 42 En todas las publicaciones especializadas en la cuestión de la tortura, el término empleado es submarino. La expresión teléfono se ha convertido en el término oficial para designar la acción de propinar violentos golpes en las orejas durante la tortura. 1415 Septiembre de 2007, N.º 867 de la versión original agregarse para incrementar el tormento 43. Puede provocar una experiencia de cuasi ahogamiento durante la cual la víctima se asfixia, pues debe contener la respiración bajo el agua o inhalar agua, que se ha descrito como una de las experiencias más traumáticas que pueda sufrir un ser humano 44. Este método es muy conocido; se lo ha descrito en muchos textos 45 y, muchas veces, se lo ha mostrado en películas 46. Por lo general, las consecuencias físicas del submarino son de corta duración y consisten, principalmente, en una tos incontrolable causada por el agua inhalada 47, pero este método también puede causar importantes lesiones cerebrales provocadas por la falta de oxígeno, así como una muerte por asfixia. Al grave sufrimiento producido durante la práctica del submarino se suma, luego, el miedo, a menudo insoportable, de tener que volver a vivir esa experiencia. Esta práctica puede dejar horribles recuerdos, que persisten bajo la forma de pesadillas recurrentes, en que la víctima sueña que se ahoga. Este método se ha condenado como práctica de tortura desde hace varias décadas y está prohibido por el derecho internacional y el derecho interno de Estados Unidos 48. El método no deja ninguna marca externa tangible y, con frecuencia, se lo practica bajo el control del personal médico, que procura que la víctima no se ahogue realmente. Una variante del submarino, llamada chiffon 49 [paño], induce la misma experiencia de cuasi ahogamiento mediante un paño o un material similar que se aplica sobre el rostro cubriendo a la vez las fosas nasales y la boca, que se va embebiendo lentamente con agua. Esta variante se ha utilizado en muchos países, en los distintos continentes. Está claro que el submarino y sus variantes son un ejemplo de método físico que produce un sufrimiento físico y mental inmediato y, luego, un gran desasosiego psicológico. Es sabido que el mero hecho de mencionar la repetición del submarino ocasiona una gran angustia y hace que los detenidos acepten confesar todo lo que se espera de ellos 50. El waterboarding (técnica de tortura con agua) es el nombre que se ha dado a una técnica bastante similar en realidad, idéntica al submarino o el chiffon. Se la ha descrito como una técnica de interrogación dura que consiste en un ahogamiento 43 En ciertos países, se echa en el agua ají molido en polvo para incrementar el tormento. 44 El informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, Chile, junio de 2005, (también llamado informe Valech), presenta una breve descripción del submarino en el capítulo 5. Este documento está disponible en el sitio: (consultado el 15 de octubre de 2007). 45 V. Boston Centre for Refugee Health and Human Rights, disponible en el sitio: pro/course/physical/signs.html (consultado el 15 de octubre de 2007). 46 El submarino era uno de los métodos favoritos de la Gestapo. Se lo representó de manera elocuente en la película de 1974, Lacombe Lucien, de Louis Malle, 2003, y recientemente en la película biográfica de Pierre Aknine sobre Jean Moulin, Une affaire française, TF1. También hemos podido ver un ejemplo reciente del empleo de este método en la película de 2006 Black Book, de Paul Verhoeven, que muestra claramente la angustia y la desesperación causadas por la experiencia de cuasi ahogamiento del submarino. 47 Una infección pulmonar es posible, pero poco frecuente. 48 V. la declaración de Kenneth Roth, Director Ejecutivo de Human Rights Watch, 12 de noviembre de 2005, disponible en el sitio: (consultado el 15 de octubre de 2007). 49 El término designa, originariamente, un método empleado por los franceses en África del Norte. 50 El autor ha recogido testimonios precisos durante sus visitas a detenidos políticos en América el Sur en las décadas de 1980 y16 Hernán Reyes - Las peores cicatrices no siempre son físicas: la tortura psicológica simulado. El prisionero está maniatado de modo tal que la cabeza queda más abajo que los pies. Entonces, se le cubre la boca y la nariz con un paño y se le vierte agua encima 51. El Consejo Europeo 52 realizó un examen preciso de este método y condenó su empleo. Declaró lo siguiente:...sumergir a personas bajo el agua para hacerles creer que se van a ahogar no es una técnica de interrogación profesional, sino un acto de tortura. 53 Hemos descrito en detalle la experiencia de cuasi ahogamiento para dar una idea precisa de la angustia psicológica y del miedo que produce, aunque es un método de tortura innegablemente físico. Ahora examinaremos los métodos psicológicos utilizados durante los interrogatorios, así como sus efectos en las víctimas. Suscitar fobias durante los interrogatorios Otro método psicológico que suele emplearse en los interrogatorios es suscitar fobias en la víctima. Las fobias pueden ser culturales, y afectar a la población en su conjunto 54, o individuales. Orwell describió muy bien el aspecto individual de su empleo en su clásica novela 1984, donde se tortura al protagonista, Winston, en la habitación Sea individual o colectivo, el empleo de las fobias amplifica al máximo el sufrimiento psicológico, pues los elementos específicos para suscitar el miedo o el espanto se eligen en función de la persona interrogada. El empleo de perros para provocar miedo a los detenidos de la prisión de Abu Ghraib se adaptaba al sabido terror que los musulmanes sienten por los perros; también explotaba el hecho de que estos consideran a los perros animales impuros 56. En otras culturas, por ejemplo, se ha empleado el miedo y el asco inspirados por los cerdos para atormentar a las víctimas. Romper los tabúes sexuales Los interrogadores siempre han utilizado, voluntariamente o no, los tabúes sexuales. Los métodos utilizados para romper esos tabúes pueden ser tanto psicológicos como físicos y, en función de una variedad de factores, pueden asemejarse a un trato cruel, inhumano o degradante o a actos de tortura. En la mayoría 51 V. una descripción completa de la técnica del waterboarding en Leave No Marks: Enhanced Interrogation Techniques and the Risk of Criminality, PHR y Human Rights First, agosto de 2007, p. 17, disponible en el sitio: (visitado el 15 de octubre de 2007). 52 Por intermedio del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes (CPT), el mecanismo operacional del Consejo Europeo encargado del seguimiento del Convenio Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes º Informe General sobre las Actividades del CPT, CPT, Estrasburgo, 22 de septiembre de 2005 (CPT/Inf (2005) 17). 54 Como la cuasi fobia a los perros en muchas poblaciones árabes. V. Rafael Patai, The Arab Mind, Hatherleigh Press, Nueva York, publicado en 1976 y reeditado en George Orwell, 1984, Secker & Warburg, Londres, 1949 [trad. esp.: 1984, Barcelona, Planeta, 2006]. 56 Las fobias sexuales y religiosas en el mundo musulmán se describen en detalle en Patai, op.cit. (nota 54). 1617 Septiembre de 2007, N.º 867 de la versión original de los casos, implican maltratos brutales infligidos por los hombres a las mujeres, que van desde comentarios y alusiones obscenos hasta la obligación de desvestirse y quedarse desnudas frente a un grupo de hombres, manoseos groseros y, por último, un trato sexual brutal que puede llegar (pero no siempre) a la violación 57. Hoy, la violación, en el sentido de agresión sexual con penetración, se reconoce como una forma de tortura 58. No obstante, conviene reconocer que las otras formas de maltrato sexual antes mencionadas, aparte de la violación, también pueden tener efectos devastadores, precisamente debido al trauma psicológico que generan. Los tabúes sexuales han cobrado notoriedad recientemente en el contexto de los países islámicos debido a los incidentes de Abu Ghraib y otros hechos conexos 59. Dichos tabúes existen en todas las culturas, pero están, simplemente, más o menos marcados. Cualquier connotación sexual dada a la coerción en detención puede ser extremadamente horrorosa y tener efectos devastadores sobre la mente, y los torturadores lo saben 60. Pero cabe explicar que existe una diferencia entre los hombres y las mujeres en lo que respecta al empleo de métodos sexuales. Es posible que las mujeres detenidas se traumaticen más que los hombres por cualquier acoso de naturaleza sexual por parte de sus raptores o sus interrogadores. Como, por lo general, las detenidas son conscientes de la posibilidad de sufrir maltratos sexuales durante la detención y el interrogatorio y pueden preguntarse, ante la más mínima insinuación (durante el arresto, por ejemplo), hasta dónde puede llegar ese acoso, se las puede asustar cada vez más hasta el punto de quedar traumatizadas y temer lo peor, aunque en la práctica no se les haya hecho nada. Es por eso que nunca habría que subestimar el efecto traumático de cualquier maltrato sexual, ni siquiera el de la mera insinuación sexual, aunque en ese caso no se trate de una violación. Todo maltrato sexual es traumático, pero por razones culturales y por todas las demás cuestiones ligadas al embarazo y la fecundidad, tiende a ser más traumático para las mujeres que para los hombres 61. Esto de ningún modo significa que los maltratos sexuales sean menos nocivos para los hombres. En muchas sociedades, no obstante, la mera alusión al hecho de que una mujer podría haber sufrido violencia sexual durante la detención le hace correr el riesgo de que su familia la condene al ostracismo, la sociedad la excluya o la señale como víctima de un crimen de honor. 57 A menudo, los maltratos sexuales infligidos por hombres a otros hombres consisten simplemente en apuntar a los órganos genitales cuando se está golpeando a la víctima o cuando se la somete a descargas eléctricas. La sodomía se practica, pero es proporcionalmente menos frecuente que la violación de detenidas. 58 V. Christine Strumpen-Darrie, Rape: A Survey of Current International Jurisprudence, disponible en el sitio: (consultado el 15 de octubre de 2007). 59 Los tabúes religiosos también se han analizado en el contexto musulmán. Se los utiliza para humillar a las víctimas, hacerlas enojar o infligirles otros tormentos durante los interrogatorios. Los interrogadores profanan todo aquello que las personas detenidas bajo su autoridad consideran sagrado; convierten esa práctica en un elemento constitutivo del sistema de interrogación. 60 Compárese con la trivialización de Abu Ghraib, de la que algunos se jactan. V. Mortimer Zuckerman, A bit of perspective, please!, US News and World Report, 16 de mayo de 2004, disponible en el sitio: usnews.com/usnews/opinion/articles/040524/24edit.htm (consultado el 15 de octubre de 2007). 61 Afirmación fundada en 25 años de experiencia de visitas, en el marco del CICR, a hombres y mujeres presos en situación de coerción y estrés. 1718 Hernán Reyes - Las peores cicatrices no siempre son físicas: la tortura psicológica En las sociedades donde la cuestión de la sexualidad es más compleja debido a los tabúes sexuales, el trauma se verá evidentemente amplificado. Las diferencias entre las sociedades marcadas por la culpa y aquellas marcadas por la vergüenza ya se han descrito antes y superan el alcance de este artículo 62. En muchos centros de rehabilitación para los sobrevivientes de tortura, se ha establecido, por ejemplo, que las mujeres de las sociedades asiáticas que han sido víctimas de maltratos sexuales extremos, y a veces de violaciones múltiples, suelen ser muy reticentes a solicitar ayuda. La vergüenza de lo que ha ocurrido es tan grande para ellas que no quieren que nadie se entere. Temen que con su visita al centro de rehabilitación, alguien pueda pensar que han sufrido maltratos sexuales 63. Por supuesto, los hombres también son víctimas de maltratos sexuales, como lo prueban las recientes fotos de la prisión de Abu Ghraib ampliamente divulgadas que ilustran la explotación de los tabúes sexuales por los interrogadores, aparentemente con el objetivo de hacer que los detenidos cooperen más durante el interrogatorio. En ese caso, una vez más, la dimensión cultural agrava el efecto psicológico de lo que ha ocurrido 64, ya que en la sociedad musulmana los tabúes sexuales se inculcan desde la infancia 65. Aislamiento celular Un método utilizado en muchos países durante los interrogatorios de prisioneros es el aislamiento celular 66, es decir el aislamiento en una celda durante varios días consecutivos, con una estimulación ambiental mínima y prácticamente sin ninguna posibilidad de interacción social. El aislamiento durante períodos prolongados en una celda sería el tormento más difícil de tolerar según prisioneros particularmente endurecidos y acostumbrados a las condiciones rigurosas y los actos de violencia. Los efectos del aislamiento celular se han documentado ampliamente. Según Grassian, en los casos graves: los trastornos mentales de los prisioneros detenidos en esas condiciones [ ] [son] un estado de confusión y de agitación y presentan las 62 V. Grethe Skylv, The nature of human experience: Some interfaces between anthropology and psychiatry, Conferencia en la Sociedad Real de Medicina, Londres, 1992 (copia en posesión del autor). También v. Başoğlu et al., op.cit. (nota 38), p En un país asiático, un grupo de mujeres detenidas que habían sido violadas durante su arresto por militares no dijeron nada durante meses, ni siquiera a los delegados del CICR que las habían entrevistado cuando estaban detenidas. Sólo se atrevieron a hablar del tema tímidamente cuando un médico (en este caso, un hombre) fue a visitarlas, bajo la protección del secreto médico, pues querían hacerle preguntas acerca de su futura fecundidad. (Experiencia personal del autor.) 64 Véanse las pirámides de hombres desnudos, la masturbación simulada forzada y otros maltratos de orientación sexual ampliamente difundidos por las fotos de Abu Ghraib. También v. el informe PHR, op.cit. (nota 16), pp El autor ha estado personalmente ante casos de trauma psicológico de detenidos musulmanes cuyos tabúes sexuales y miedos habían sido explotados durante los interrogatorios (visitas del CICR en ). 66 El aislamiento celular también se utiliza como castigo, pero esa cuestión no entra en el marco del presente análisis. 1819 Septiembre de 2007, N.º 867 de la versión original características de un delirio florido [con] aspectos paranoicos y alucinatorios agudos así como una intensa agitación y una violencia ciega, impulsiva, a menudo dirigida contra sí mismos. 67 Según Craig Haney, con respecto al tema del aislamiento celular: Existen pocas formas de encarcelamiento, o ninguna, que produzcan un trauma psicológico tan grave y con tantos síntomas manifiestos de psicopatología [ ] [los prisioneros están detenidos] en un cuasi aislamiento y [están librados] a un ocio cuasi total [ ] no se les permite ninguna actividad grupal o social [ ] las repercusiones psicológicas nocivas del aislamiento celular [ ] están muy bien documentadas [ ] [Incluyen] trastornos del sueño, ansiedad, pánico, ira, pérdida del autocontrol, paranoia, alucinaciones, automutilaciones [ ] disfunción cognitiva [ ] depresión [y] derrumbe emocional. 68 Más recientemente, el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura (CPT) afirmó que el régimen de aislamiento es una medida que puede tener consecuencias muy nefastas para la persona implicada. [ ] En determinadas circunstancias, puede constituir un trato inhumano y degradante. En todo caso, las formas de aislamiento deberían durar lo menos posible 69. En Uruguay, en las décadas de 1970 y 1980, los líderes del movimiento MLN-Tupamaro estuvieron encarcelados en durísimas condiciones de aislamiento celular durante varios años sin poder comunicarse con absolutamente nadie. Los guardias les servían las comidas a través de una trampilla y tenían terminantemente prohibido dirigirles la palabra. Varios de esos prisioneros confesaron que, para ellos, el aislamiento celular era la peor forma de tortura. La tortura mediante descargas eléctricas dijo uno de ellos es un juego de niños en comparación con la soledad prolongada. 70 Los tupamaros estaban detenidos en celdas sucias, apestosas, infectadas con cucarachas. Pero el aislamiento celular en una celda limpia de una prisión moderna de alta seguridad puede ser mucho peor 71. El sufrimiento es causado no sólo por la soledad, sino también por la privación sensorial (no se oyen ruidos ni voces, 67 Stuart Grassian, Psychiatric effects of solitary confinement, Journal of Law and Policy, Vol. 22, 2006, pp Craig Haney, Mental health issues in long-term solitary and supermax confinement, Crime and Delinquency, Vol. 49, N. 1, enero de 2003, pp El profesor Haney es un eminente especialista en los efectos del aislamiento celular. 69 Normas del CPT: secciones de los Informes Generales del CPT dedicadas a cuestiones de fondo, CPT/ Inf/F (2002), Rev. 2006, disponible en el sitio: (consultado el 15 de octubre de 2007) [versión en español disponible en el sitio: 70 Esas experiencias personales se publicaron en Mauricio Rosencoff y Eleuterio Fernández-Huidobro, Memorias del calabozo, Montevideo, Banda Oriental, 1987 y 2005, acompañadas por entrevistas a los dirigentes del MLN entre 1983 y Paradójicamente, el hecho de estar detenido en una celda infectada con cucarachas era una ventaja para al menos uno de los líderes de los tupamaros. Según éste, las cucarachas al menos le daban la sensación de tener compañía. 1920 Hernán Reyes - Las peores cicatrices no siempre son físicas: la tortura psicológica reina un silencio absoluto) y por una hiperestimulación de los sentidos (por ejemplo, los pasos en el pasillo se amplifican de manera considerable) 72. En efecto, las celdas modernas de este tipo están más aisladas que las celdas vetustas y, por lo tanto, pueden ser más traumáticas. Cabe observar que el Conjunto de Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos de las Naciones Unidas 73 y las Normas Penitenciarias Europeas 74, si bien no prohíben por completo el recurso al aislamiento celular, prescriben un control médico cotidiano para todas las personas colocadas bajo un régimen de aislamiento celular. Esa medida no sería necesaria si el aislamiento no se considerara potencialmente nocivo. Es posible considerar el aislamiento celular en función de su duración y de las circunstancias que lo rodean. El Comité Europeo para la Prevención de la Tortura estableció que todo recurso al aislamiento celular debería durar lo menos posible. En las visitas que realizó en los países escandinavos, el Comité declaró que un aislamiento total prolongado podría conducir a la destrucción psicológica del detenido 75. Describió los efectos de un encarcelamiento en régimen celular prolongado (de una duración de entre siete y veinticuatro meses) y observó los siguientes síntomas: ansiedad, nerviosismo, estrés, trastornos del sueño, dificultades de concentración y del habla, así como tendencias suicidas, depresión y síntomas de paranoia. En consecuencia, como lo ha indicado el CPT, el aislamiento celular constituye, cuando menos, una forma de trato inhumano y degradante si se lo aplica durante varias semanas. Asimismo, un detenido al que se le aplica una combinación de distintos métodos, es decir, que es interrogado de manera intensiva (aunque no haya violencia física) y, luego, encerrado repentinamente solo en una celda, aunque sea por unos días, puede presentar los síntomas antes mencionados desde el primer o el segundo día. Hay que tomar en consideración el conjunto de esos factores cuando se determina qué método o qué grupo de métodos deben calificarse como una práctica de tortura, además de los criterios generales enunciados en la Convención contra la Tortura o en otras convenciones. 72 La privación sensorial se inflige, por ejemplo, mediante la utilización de celdas insonorizadas casi por completo para suprimir todo ruido. Por el contrario, la exasperación de los sentidos o la hiperestimulación, a menudo combinada con la privación sensorial, es una amplificación exagerada de cualquier ruido (por ejemplo, el ruido de las botas en el pasillo, los portazos sistemáticos o el golpeteo de los barrotes de las celdas con las porras para hostigar al detenido). 73 Conjunto de Normas Mínimas para el Trato de los Detenidos, adoptado por el primer Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, realizado en Ginebra en 1955 y aprobado por el Consejo Económico y Social en sus resoluciones 663 C (XXIV) del 31 de julio de 1957 y 2076 (LXII) del 13 de mayo de Disponible en: comp34.htm (consultado el 15 de octubre de 2007) [versión en español disponible en: ch/spanish/html/menu3/b/h_comp34_sp.htm]. 74 Normas Penitenciarias Europeas, Consejo Europeo, Recomendación N. R(87)3, adoptada por el Comité de Ministros del Consejo Europeo el 12 de febrero de 1987, Estrasburgo, revisada en 2006, disponible en: (consultado el 17 de octubre de 2007). 75 Informe del CPT para el Gobierno danés sobre la visita a Dinamarca efectuada por el CPT en diciembre de 1990, disponible en el sitio Web del CPT: (consultado el 15 de octubre de 2007). 20 Mostrar más
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