Source: http://www.icac.meh.es/Consultas/Boicac/ficha.aspx?hid=508
Timestamp: 2017-06-25 08:51:48
Document Index: 183538691

Matched Legal Cases: ['artículo 6', 'artículo 25', 'artículo 25', 'artículo 6', 'artículo 5', 'artículo 25', 'artículo 25', 'artículo 25', 'artículo 25']

Nº de BOICAC: 98/JUNIO 2014
Contenido: Sobre aspectos relacionados con el deber de secreto al que se encuentran sujetos los auditores de cuentas, en el cumplimiento de determinados requerimientos de las normas de auditoria y de la Norma de Control de Calidad Interno.
Consulta: Sobre aspectos relacionados con el deber de secreto al que se encuentran sujetos los auditores de cuentas, en el cumplimiento de determinados requerimientos de las normas de auditoria y de la Norma de Control de Calidad Interno.
“A50. Cabe la posibilidad de que no resulte factible, en el caso de firmas de auditoría que cuentan con un número reducido de socios, que el socio del encargo no participe en la selección del revisor de control de calidad. Cuando un profesional ejerciente individual o una firma de auditoría de pequeña dimensión identifiquen encargos que requieren una revisión de control de calidad, se pueden contratar personas externas debidamente cualificadas. Como alternativa,
algunos profesionales ejercientes individuales o las firmas de auditoría de pequeña dimensión pueden considerar adecuado recurrir a otras firmas de auditoría para facilitar las revisiones de control de calidad de los encargos. Cuando la firma de auditoría contrata a personas externas debidamente cualificadas, se aplican los requerimientos de los apartados 39-41 y las guías de los apartados A47-A48.”
En este sentido, el artículo 6.1 de dicho texto legal establece cuál es el sistema de fuentes al que debe sujetarse el ejercicio de la actividad auditora, al señalar que “La actividad de auditoría de cuentas se realizará con sujeción a la normativa constituida por las prescripciones de esta ley, de su Reglamento de desarrollo, así como a las normas de auditoría, de
ética y de control de calidad interno de los auditores de cuentas y sociedades de auditoría”.
A tales efectos, el artículo 25.2 del TRLAC contempla excepciones subjetivas a este deber de guardar secreto para determinadas personas y entidades, las cuales podrán acceder a la citada información y documentación de la auditoría de cuentas de una entidad a los efectos exclusivos de lo previsto en el citado artículo y quedando en todo caso sujetas a su vez a las obligaciones del mismo deber de secreto. Entre dichas excepciones subjetivas se encuentran: este Instituto, en el ejercicio de sus competencias; quienes resulten designados por resolución judicial; los autorizados por la ley; las Instituciones públicas con competencias de
control y supervisión de entidades financieras, de seguros o que cotizan en el Mercado de Valores, en el ejercicio de sus funciones; las corporaciones representativas de los auditores de cuentas, a efectos de verificar la adecuada actuación de sus miembros; los auditores de cuentas y sociedades de auditoría, en los supuestos de auditoría de cuentas anuales consolidadas y de sustitución del auditor; y las autoridades competentes de los Estados miembros de la Unión Europea y de terceros países en los términos previstos legalmente.
(b) Los informes emitidos por la firma de auditoría o por los socios de los encargos son adecuados a las circunstancias”.
Como parte de dicho sistema, el apartado 46 de la citada NCCI exige establecer “políticas y procedimientos diseñados para preservar la confidencialidad, la custodia segura, la integridad, la accesibilidad y la recuperación de la documentación de los encargos” (Ref: Apartados A56-A59). Dicho apartado debe interpretarse, tal como se incorpora en la nota
que la acompaña, de acuerdo con el contenido del citado artículo 25 del TRLAC y normativa de desarrollo.
5.- A este respecto, debe advertirse que esta misma situación se puede producir en los casos en los que un auditor de cuentas o sociedad de auditoría requiera realizar consultas a expertos en una materia determinada o sobre una cuestión concreta que pudiera surgir en la realización de un trabajo de auditoría de cuentas o incluso cuando dicho auditor o sociedad de auditoría utilice el trabajo de un experto externo o ajeno a su propia estructura organizativa, circunstancia que puede darse en determinados encargos según lo previsto en las Normas Técnicas de Auditoría, resultado de la adaptación de las Normas Internacionales de Auditoría para su
aplicación en España (en adelante, NIA-ES), publicadas mediante Resolución de este Instituto de 15 de octubre de 2013, y cuya observancia deben seguir los auditores de cuentas con arreglo a lo establecido en el artículo 6 del TRLAC. En estos supuestos los citados expertos externos también necesitarán acceder a la documentación e información de la entidad auditada para poder realizar el trabajo encomendado.
a) Todas las firmas de auditoría, entendiendo como tales tanto a los auditores de cuentas individuales como las sociedades de auditoría, e incluyendo a las de pequeña dimensión (puesto que no hay excepción a este respecto en la cita normativa reguladora de la actividad de auditoría de cuentas), estarán obligados a asegurar que quién firma el informe de auditoría, los socios auditores, y los auditores designados para actuar en nombre de una sociedad auditora mantengan el secreto de cuanta información conozcan en relación con la actividad de auditoría desarrollada por dicha firma, no pudiendo hacer uso de la misma para fines distintos a los de la propia auditoría de cuentas.
b) La participación o intervención en “la realización de un trabajo de auditoría” puede y debe producirse por la realización de los procedimientos,
evaluaciones, verificaciones y demás actuaciones que pudieran darse tanto en relación con el ejercicio de la actividad auditora de la firma, como en las distintas actuaciones correspondientes a la realización de un trabajo concreto de auditoria, y que resulten exigidas por la normativa reguladora de auditoría. Así, y a título enunciativo, entre dichas actuaciones se encontrarían:
- Las revisiones de control de calidad de un trabajo de auditoría (apartado A50 de la NCCI).
- Los procedimientos de seguimiento del sistema de control de calidad de la firma (apartado A68 de la NCCI).
- La realización de consultas a expertos externos (apartados 34 y A36 a A40 de la NCCI o apartados 18 y A22 de la NIA-ES 220 “Control de calidad de la auditoría de estados financieros”) y la utilización del trabajo de expertos externos del auditor prevista en la NIA-ES 620 “Utilización del trabajo de un experto del auditor” (apartados 7 y 11), cuando así lo exijan las circunstancias que concurran.
- El acceso y la revisión de los papeles de trabajo de otro auditor correspondientes a la auditoría de una determinada entidad en los supuestos de auditoría de cuentas consolidadas (artículo 5 del TRLAC y NIA-ES 600 “Consideraciones especiales- auditoría de estados financieros de grupos”) o de sustitución de auditor (Norma Técnica de relación entre auditores, apartados 6 a 12, y NIA-ES 510 “Encargos iniciales de auditoría- Saldos de apertura”, apartado 6). Circunstancias ambas expresamente contempladas en el artículo 25.2.f) del TRLAC como supuestos en los que se excepciona el deber de secreto. Cabe remitirse en este último caso, de sustitución de auditor, a la respuesta de este Instituto a una consulta que le fue formulada sobre esta cuestión, y que fue publicada en el Boletín Oficial de este Organismo número 93, la consulta número 1.
De no llegarse a esta interpretación, no podría darse el debido cumplimiento a las obligaciones que se imponen a las firmas por la normativa reguladora de la actividad auditora, siendo así que, en el caso planteado en la consulta,
la realización de la adecuada revisión y seguimiento lleva consigo el necesario acceso a la documentación de modo que pueda verificarse y justificarse su efectivo cumplimiento por parte de la firma. De seguirse la interpretación contraria, se impediría alcanzar la mejora global del sistema de control interno que, en este aspecto, la NCCI pretende, sistema que va dirigido a asegurarse de que la firma de auditoría y su personal cumpla las normas aplicables y que los informes de auditoría emitidos sean adecuados a las circunstancias que concurran.
c) En este contexto, y de acuerdo con la obligación de guardar secreto referida en la letra a) anterior, las firmas de auditoría deben establecer como parte de su sistema de control de calidad interno, tanto a nivel global de firma de auditoría, como de cada trabajo de auditoría a realizar, los procedimientos y mecanismos adecuados que les garantice el cumplimiento efectivo del deber de confidencialidad, custodia e integridad de la documentación e información correspondiente a cada uno de los trabajos de auditoría realizado.
d) Lo concluido hasta aquí no impediría que, para evitar dudas en relación con la cuestiones planteadas, pudiera ser conveniente incorporar en el contrato de auditoria que se suscriba con la entidad auditada las disposiciones o acuerdos de acceso a la documentación correspondiente de otros auditores y expertos, tal como prevé el apartado A24 de la “Guía de
aplicación y otras anotaciones explicativas” de la NIA-ES 210 “Acuerdo de los términos del encargo de auditoria”.
7.- En consecuencia, sobre la cuestión concreta planteada, referente a si en el caso de firmas de auditoría de pequeña dimensión que pudieran utilizar a personas o sociedades de auditoría externas para la realización de una revisión de control de calidad o de procedimientos de seguimiento del propio sistema de control de calidad de dichas firmas, conforme a lo previsto en la NCCI, en sus apartados A50 y A68, se vulneraría o no el deber de secreto establecido en el artículo 25 del TRLAC, este Instituto, atendiendo al sentido literal de las normas, al contexto en que se aplican y a la finalidad que se persiguen, entiende que cuando las firmas de auditoría (de pequeña dimensión) utilicen o contraten a personas externas ajenas a su estructura organizativa para realizar revisiones de control de calidad de algún trabajo de auditoría o para la aplicación de procedimientos en el proceso de seguimiento del sistema de control de calidad de la firma (conforme a lo previsto en los apartados A50 y A68 de la NCCI), éstas tienen el derecho y deber de acceder a la documentación correspondiente que sea necesaria para el cumplimiento de sus funciones respectivas, no vulnerándose por tal acceso el deber de secreto al que las firmas de auditoría se encuentran sujetas, de acuerdo con lo exigido en el artículo 25 del TRLAC. En este caso, las citadas firmas de auditoría deberán establecer los procedimientos adecuados que sean necesarios para asegurar en todo caso el estricto cumplimiento de su deber de secreto al que se encuentran legalmente sujetos, de modo que las personas (pertenecientes o no a la estructura organizativa de la firma) que participen o estén relacionadas con la realización de la actividad de auditoría de la firma, cumplan con las obligaciones relativas a dicho deber de secreto requerido legalmente, debiendo a este respecto suscribir los acuerdos contractuales correspondientes sobre confidencialidad.
8. Finalmente, debe advertirse que el deber de guardar secreto al que se encuentran sujetos los auditores de cuentas y todos los intervinientes en el desarrollo de la actividad de auditoría de cuentas sobre la información que hubiesen conocido en la realización de un trabajo de auditoría de las cuentas anuales de una entidad, implica la prohibición de que dicha información pueda utilizarse para finalidades distintas a las de la propia auditoría de cuentas, conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 25 del TRLAC. Es decir, la información obtenida de una entidad en la realización de la auditoría de sus cuentas anuales no puede utilizarse por el
auditor, sociedad de auditoría o personas ajenas a su estructura organizativa para actividades o fines distintos a los de la realización de la propia auditoría.
Es decir, fuera los supuestos aquí planteados en esta consulta no pueden los auditores de cuentas o sociedades de auditoria divulgar o permitir el acceso de la información obtenida para fines distintos de los de la propia auditoría, puesto dicho acceso supondría vulnerar el deber legal de secreto impuesto a los auditores y, a su vez, del secreto que protege la contabilidad y de los datos que se reflejan en ella por parte de la entidad auditada, con la consiguiente posible exigencia de responsabilidad, no sólo administrativa, sino la que pudiera derivarse en otras sedes. Documento: