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Timestamp: 2019-08-24 18:25:52
Document Index: 76358233

Matched Legal Cases: ['artículo 823', 'artículo 825', 'artículo 826', 'artículo 646', 'artículo 647', 'artículo 648', 'artículo 831']

La mejora | | Ferrer-Bonsoms & Sanjurjo, Abogados
Regulación de la mejora
En el caso de que alguno de los hijos o descendientes haya sido judicialmente incapacitado
¿Qué donaciones no se reputarán como mejora?
¿Cuándo será válida la promesa de mejora?
¿Cuándo puede ser revocada la mejora?
Revocación por hijos
Acción irrenunciable
Revocación de la donación en las mejoras
Otros supuestos de revocación de la donación:
2.º Si el donatario imputare al donante alguno delitos
3.º Si le niega indebidamente los alimentos al donatario.
Significado jurídico de alimentos
Como se tiene que solicitar la revocación de las donaciones
¿Qué tipos de mejora testamentaria existen?
Mejora expresa
Criterio del Tribunal Supremo respecto de la mejora tácita
Mejora presunta
¿Cómo se puede delegar la facultad de la mejora?
Respetar la legítima
En este apartado tratamos de una cuestión de herencias relevante. La mejora. Como abogados expertos en herencias creemos que puede ser de interés.
Es la porción hereditaria legítima de que puede disponer libremente el testador para su distribución entre sus hijos y descendientes
Art. 808 del Código Civil
Sin embargo, podrán éstos disponer de una parte de las dos que forman la legítima. Ello para aplicarla como mejora a sus hijos o descendientes.
El testador podrá establecer una sustitución fideicomisaria sobre el tercio de legítima estricta.
Y por ello serán fiduciarios los hijos o descendientes judicialmente incapacitados y fideicomisarios los coherederos forzosos.
La mejora es institución que se da exclusivamente en la sucesión testadas. A ello se refiere el artículo 823 del Código Civil. En concreto refiere que
“el padre o la madre podrán disponer en concepto de mejora a favor de alguno o algunos de sus hijos o descendientes, ya lo sean por naturaleza, ya por adopción plena, de una de las dos terceras partes destinadas a la legítima” .
El artículo 825 del Código Civil lo regula. En concreto refiere que ninguna donación por contrato entre vivos, sea simple o por causa onerosa, en favor de hijos o descendientes, que sean herederos forzosos, se reputará mejora. Ello si el donante no ha declarado de una manera expresa su voluntad de mejorar.
Se regula en el artículo 826 del Código Civil. Señala que la promesa de mejorar o no mejorar, hecha por escritura pública en capitulaciones matrimoniales, será válida. La disposición del testador contraria a la promesa no producirá efecto.
La promesa de mejorar o no mejorar deberá hacerse en escritura pública o capitulaciones matrimoniales.
Se regula en el artículo 646 del Código civil.
Refiere dicho artículo que la acción de revocación. En concreto por superveniencia o supervivencia de hijos prescribe por el transcurso de cinco años.
Dicho plazo se empieza a contar desde que se tuvo noticia del nacimiento del último hijo o de la existencia del que se creía muerto.
Se regula en el artículo 647 del Código Civil. En concreto refiere que la donación será revocada a instancia del donante, cuando el donatario haya dejado de cumplir alguna de las condiciones que aquél le impuso.
En este caso, los bienes donados volverán al donante. Siendo por ello nulas:
-las enajenaciones que el donatario hubiese hecho y
-las hipotecas que sobre ellos hubiese impuesto. Todo ello con la limitación establecida, en cuanto a terceros, por la Ley Hipotecaria.
Se encuentran regulados en el artículo 648 del Código civil.
En concreto se permite la revocación en estos supuestos:
Puede parecer verdaderamente extraño. Dado que aparentemente choca de manera frontal contra el deber cívico de todo ciudadano de poner en conocimiento de las autoridades aquellas actuaciones que podrían ser constitutivas de delito.
En general se entiende que el deber cívico de denunciar está por encima. Y que solamente podrá revocarse cuando, además de denunciar, el donatario interpusiera él mismo la acción penal.
En concreto aquellos que dan lugar a procedimientos de oficio o acusación pública, aunque lo pruebe. Ello a menos que el delito se hubiese cometido contra el mismo donatario, su cónyuge o los hijos constituidos bajo su autoridad.
La última causa de revocación es por ingratitud. En concreto que se le niegue al donante alimentos, de manera indebida.
Cuando una persona se encuentra en estado de necesidad, puede pedir legalmente a ciertos familiares cercanos que le ayuden para sustentarse. Por ejemplo, tener un sitio donde vivir, vestido y asistencia médica.
A esa institución se le llama genéricamente “alimentos”. Si el donante tiene esa necesidad y el donatario le niega esa prestación, puede revocar la donación que le hubiera hecho.
No hay más causas de revocación por ingratitud, y esto conviene tenerlo en cuenta.
Las donaciones se revocan por medio de demanda judicial. Se deberá alegar la causa de revocación.
Y ello a menos naturalmente que el donatario reconozca la existencia de dicha causa y acepte voluntariamente prestar su consentimiento a la revocación.
En este caso simplemente se otorgará el correspondiente documento, que habitualmente será una escritura pública notarial.
Es aquella manifestada por el causante de forma inequívoca.
Es aquella que deriva de una declaración implícita expresada por el causante respecto a su voluntad de mejorar.
En este sentido, no perderá tal condición por el hecho de no emplearse la palabra «mejora» en dicha manifestación.
Por ejemplo podemos referir la Sentencia del Tribunal Supremo, Sala de lo Civil, de 18 de junio de 1982 que señala que
«las mejoras tácitas con aquéllas que se disponen o se entienden dispuestas, sin que en su otorgamiento se haya utilizado el sustantivo «mejora», ni el verbo ‘mejorar», en cualquiera de sus tiempos.
No hay por qué negar la existencia de mejora si no se usan esas voces. Elevarlas a un rango tan sacramental, equivale a un retroceso científico, a una vuelta a las concepciones más rigurosamente formalistas del derecho.
El empleo de esas palabras no tiene por qué resultar indispensable para constituir la institución.
Es aquella que no ha sido expresada de forma directa por parte del causante. Tampoco puede encontrarse de forma indirecta dentro de las disposiciones testamentarias del causante. Por ello, no se permite.
Si bien es cierto que los artículos 825 y 828 del Código Civil determinan, respectivamente, que ninguna donación por contrato entre vivos, sea simple o por causa onerosa, en favor de hijos o descendientes, que sean herederos forzosos, se reputará mejora. Ello si el donante no ha declarado de una manera expresa su voluntad de mejorar.
Por otro lado, que la manda o legado hecho por el testador a uno de los hijos o descendientes no se reputará mejora sino cuando el testador haya declarado expresamente ser ésta su voluntad. De ello «no cabe deducir la regla general de que las mejoras han de ser expresas» (Sentencia del Tribunal Supremo , Sala de lo Civil, de 18 de junio de 1982).
Está regulado en el artículo 831 del Código Civil.
Establece que podrán conferirse facultades en testamento para que, fallecido el testador, pueda realizar a favor de los hijos o descendientes comunes mejoras. Incluso con cargo al tercio de libre disposición. Y, en general, adjudicaciones o atribuciones de bienes concretos por cualquier título o concepto sucesorio o particiones. Incluidas las que tengan por objeto bienes de la sociedad conyugal disuelta que esté sin liquidar.
Asimismo, estas mejoras, adjudicaciones o atribuciones podrán realizarse por el cónyuge en uno o varios actos, simultáneos o sucesivos. Si no se le hubiere conferido la facultad de hacerlo en su propio testamento o no se le hubiere señalado plazo, tendrá el de dos años contados desde la apertura de la sucesión o, en su caso, desde la emancipación del último de los hijos comunes.
Se precisa que al ejercitar las facultades que le han sido encomendadas, se deberá respetar las legítimas estrictas de los descendientes comunes, las mejoras y demás disposiciones del causante en favor de ellos.
De esta forma, se entenderán respetadas las disposiciones del causante a favor de los hijos o descendientes comunes y las legítimas, cuando unas u otras resulten suficientemente satisfechas aunque en todo o en parte lo hayan sido con bienes pertenecientes sólo al cónyuge que ejercite las facultades.
Respecto de la concesión al cónyuge de las facultades expresadas, éstas no alterarán el régimen de las legítimas ni el de las disposiciones del causante, cuando el favorecido por unas u otras no sea descendiente común. En tal caso, el cónyuge que no sea pariente en línea recta del favorecido tendrá poderes, en cuanto a los bienes afectos a esas facultades, para actuar por cuenta de los descendientes comunes en los actos de ejecución o de adjudicación relativos a tales legítimas o disposiciones. Además, en el supuesto de que algún descendiente que no lo sea del cónyuge supérstite hubiera sufrido preterición no intencional en la herencia del premuerto, el ejercicio de las facultades encomendadas al cónyuge no podrá menoscabar la parte del preterido facultades conferidas al cónyuge cesarán desde que hubiera pasado a ulterior matrimonio, a relación de hecho análoga o tenido algún hijo no común, salvo que el testador hubiera dispuesto otra cosa
Finalmente, en el apartado último del citado artículo establece que serán de aplicación cuando las personas con descendencia común no estén casadas entre sí.