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Timestamp: 2020-07-11 02:05:11
Document Index: 273459300

Matched Legal Cases: ['e contrario', 'artículo 3895', 'artículo 3428', 'artículo 3909', 'artículo 3922', 'artículo 3915', 'artículo 3915', 'artículo 2160', 'artículo 3949', 'artículo 3961', 'artículo 3503', 'artículo 3983', 'artículo 3970', 'artículo 3243', 'artículo 2233', 'artículo 4027', 'artículo 3988', 'artículo 4070', 'artículo 535', 'artículo 2000']

CODIGO CIVIL 1870 arts 3893 a 4126 Disposiciones comunes a la sucesión testamentaria y a la legítima – Notaría 232 Ciudad de México
CODIGO CIVIL 1870 arts 3893 a 4126 Disposiciones comunes a la sucesión testamentaria y a la legítima
DISPOSICIONES COMUNES A LA SUCESIÓN
TESTAMENTARIA Y A LA LEGITIMA
De las precauciones que deben adoptarse
cuando la viuda queda en cinta.
Art. 3893
Cuando á la muerte del marido, la viuda queda ó cree quedar en cinta, debe ponerlo dentro de cuarenta días en conocimiento del juez, para que lo notifique á los interesados en la sucesión.
Los interesados podrán pedir al juez que se proceda oportuna y decorosamente á la averiguación de la preñez.
Aunque resulte cierta la preñez, ó los interesados no la contesten, podrán pedir al juez que dicte las providencias convenientes para evitar la suposición del parto, ó que el hijo que nazca pase como viable, no siéndolo en realidad.
Cuando el resultado de la averiguación fuere contrario á la certeza de la preñez, y la viuda insista en que aquella es verdadera, podrá pedir al juez que, con audiencia de los interesados, le señale una casa decente, donde sea guardada á vista y con todas las precauciones necesarias, hasta que llegue el tiempo natural del parto.
Los interesados pueden pedir en cualquier tiempo que se repita la averiguación.
Si el marido reconoció en instrumento público ó privado la certeza de la preñez de su consorte, no podrá procederse á la averiguación; pero los interesados podrán pedir que se practiquen las diligencias de que habla el artículo 3895.
La viuda en cinta, aun cuando tenga bienes, debe ser alimentada competentemente.
Si la viuda no da aviso al juez ó no observa las medidas dictadas por él, podrán los interesados negarle los alimentos, cuando tenga bienes.
Si por averiguaciones posteriores resultare cierta la preñez, se deberán abonar los alimentos que hubieren dejado de pagarse.
La omisión de la madre no perjudica á la legitimidad del hijo, si por otros medios legales pudiere acreditarse.
La viuda no debe devolver los alimentos percibidos aun cuando haya habido aborto ó no resultare cierta la preñez, salvo el caso en que ésta hubiere sido contradicha por la información pericial.
El juez decidirá de plano toda cuestiones relativas á alimentos, en sentido favorable á la viuda.
La viuda que estuviere en ejercicio de la patria potestad, continuará en la administración de los bienes que correspondan á los menores.
Si no tuviere hijos, ó fueren mayores, el albacea administrará los bienes, salvo lo dispuesto, en el art. 2201.
La división de la herencia se suspenderá hasta que se verifique el parto; mas los acreedores podrán ser pagados con mandato judicial.
Para cualquiera de las diligencias que se practiquen conforme á lo dispuesto en este capítulo, deberá ser oída la viuda.
De la porción viudal
El cónyuge viudo, sean cuales fueren las capitulaciones de su matrimonio disuelto, que se hallare sin medios propios de subsistencia, tendrá derecho á que se le suministren alimentos de los frutos de los bienes que el cónyuge difunto dejare.
La concesión de alimentos cesa, si el cónyuge que sobrevive, se encuentra en los casos señalados por las fracciones 1ª, 2ª, 3ª, 6ª y 10ª del artículo 3428.
Lo dispuesto en el artículo 3909, no comprende los bienes de que el marido haya sido siempre usufructuario.
Los alimentos durarán mientras los necesite el viudo, y no pase á segundas nupcias ó no reciba la parte de herencia que conforme á derecho le corresponda.
Los alimentos serán tasados por el juez, atendidos los rendimientos de los bienes y la necesidad y circunstancias del viudo, á no ser que haya arreglo amigable.
Del derecho de acrecer.
Derecho de acrecer es el que la ley concede á un heredero para agregar á su porción hereditaria la que debía corresponder á otro heredero.
Para que en las herencias por testamento tenga lugar el derecho de acrecer, se requiere :
1º. Que dos ó más sean llamados á una misma herencia ó á una misma porción de ella, sin especial designación de partes;
2º. Que uno de los llamados muera antes que el testador, renuncie la herencia ó sea incapaz de recibirla.
No se entenderá que están designadas las partes, sino cuando el testador haya mandado expresamente que se dividan ó las haya designado con señales físicas; mas la frase por mitad ó por partes iguales ú otras, que aunque designan parte alícuota, no fijan ésta numéricamente, ó por señales
que hagan á cada uno dueño de un cuerpo de bienes separado, no excluyen el derecho de acrecer.
Si la falta del coheredero acaece después de haber aceptado la herencia, no hay lugar al derecho de acrecer, y su parte sé trasmite á sus herederos, salvo lo prevenido en el artículo 3922.
Si los herederos son forzosos, el derecho de acrecer solo tiene lugar cuando la parte de libre disposición se deja á dos ó mas de ellos ó á alguno de ellos y á un extraño
La mejora que se deja á un solo heredero forzoso, ó á varios sin el requisito que se exige en la fracción 1ª del artículo 3915, acrece á los demás coherederos.
Los herederos á quienes acrece la parte caduca, sucede en todos los derechos y obligaciones que tendría el que no quiso ó no pudo recibir la
Los herederos sólo pueden repudiar la porción que acrece á la suya, renunciando la herencia; á no ser que sean herederos forzosos.
Cuando conforme á la ley deba tener lugar el derecho de acrecer entre los llamados conjuntamente á un usufructo, la porción del que falte acrecerá siempre al otro, aunque aquel falte después de haber aceptado y aunque haya estado en posesión de su parte de usufructo.
Lo dispuesto en los artículos 3915, 3916, 3917, 3920, 3921 y 3922 se observará igualmente en los legados.
Cuando los legatarios no se hallen en el caso de la fracción 1ª del artículo 3915, pero sí en alguno de los señalados en la fracción 2ª, el legado acrecerá á los herederos.
El testador puede prohibir ó modificar como quiera el derecho de acrecer, salvas las legítimas.
En las herencias sin testamento se observará lo prevenido en los artículos 3848, 3849 y 3851.
De la apertura y trasmision de la herencia.
Art. 3927
La sucesión se abre en el momento en que muere el autor de la herencia, y cuando, conforme á lo dispuesto en el capítulo 5º, título 13 del Libro 1º, se declara la presunción de muerte de un ausente.
La sucesión se abrirá en el lugar donde el difunto hubiere tenido su domicilio.
A falta de domicilio fijo, se abrirá en el lugar donde estuvieron situados los bienes raíces que la formen.
Si hubiese bienes raíces en diversos lugares, la sucesión se abrirá donde se halle la mayor parte de ellos, calculada por el pago de mayor suma de contribuciones directas.
A falta de domicilio fijo y de bienes raíces, la sucesión se abrirá en el lugar donde su autor hubiere fallecido.
Siendo varias las personas llamadas simultáneamente á la misma herencia, se considerará como indivisible el derecho que tienen á ella, tanto respecto de la posesión como del dominio, mientras no se haga la partición.
No habiendo albacea nombrado, cada uno de los herederos puede, en el caso del artículo anterior, reclamar la totalidad de la herencia que le corresponda conjuntamente con otros; sin que el demandado pueda oponerle la excepción de que la herencia no le pertenece por entero.
Habiendo albacea nombrado, él deberá promover la reclamación á que se refiere el artículo precedente; y siendo moroso en hacerlo, los herederos podrán pedir la remoción.
El derecho de reclamar la herencia prescribe en veinte años y es trasmisible á los herederos.
De la aceptación y de la repudiación de la herencia.
Art. 3936
La aceptación y la repudiación de la herencia, son actos enteramente voluntarios y libres para los mayores de edad, aunque sean herederos forzosos.
La aceptación puede ser expresa ó tácita.
Es expresa la aceptación si el heredero acepta con palabras terminantes; y tácita, si ejecuta algunos hechos de que se deduzca necesariamente la intención de aceptar, ó aquellos que no podría ejecutar sino con la cualidad de heredero.
Ninguno puede aceptar ó repudiar la herencia en parte, con plazo ó condicionalmente.
Pueden aceptar ó repudiar la herencia todos los que tienen la libre disposición de sus bienes.
La mujer casada no puede aceptar ó repudiar la herencia válidamente, sin autorización de su marido ó licencia judicial. Respecto del marido se observará lo dispuesto en el artículo 2160.
La herencia dejada á los menores y demás incapacitados, será aceptada por los tutores.
Los sordo-mudos que no estuvieren en tutela y supieren escribir, podrán aceptar ó repudiar la herencia por sí ó por procurador; pero si no supieren escribir, la aceptará en su nombre un tutor electo para el caso, conforme á lo dispuesto en los casos de interdicción.
Si los herederos no se convinieren sobre la aceptación ó repudiación, podrán aceptar unos y repudiar otros; pero sólo los que acepten tendrán el carácter y los derechos de herederos.
Si el heredero fallece sin aceptar ó repudiar la herencia, el derecho de hacerlo se trasmite á sus herederos.
Los efectos de la aceptación ó repudiación de la herencia se retrotraen siempre á la fecha de la muerte de la persona á quien se hereda.
La repudiación debe ser expresa y hacerse por escrito ante el juez.
La repudiación no priva al que la hace, si no es heredero ejecutor, del derecho de reclamar los legados que se le hubieren dejado.
El nombrado heredero en testamento y que al mismo tiempo tenga derecho de heredar por intestado, si repudia como heredero testamentario, pierde el derecho de suceder por intestado.
El que repudia el derecho de suceder por intestado sin tener noticia de su título testamentario, puede, en virtud de éste, aceptar la herencia.
Se exceptúa de lo dispuesto en el artículo 3949 la renuncia hecha por un heredero forzoso, de la herencia que se le dejare con alguna condición ó gravaren sobre su legítima.
Ninguno puede, ni aun por contrato de matrimonio, renunciar la sucesión de persona viva, ni enajenar los derechos que eventualmente pueda tener á su herencia.
Nadie puede aceptar ni repudiar, sin estar cierto de la muerte de aquel de cuya herencia se trata.
Conocida la muerte de aquel á quien se hereda, se puede renunciar la herencia dejada bajo condición, aunque ésta no se haya cumplido.
Los legítimos representantes de las sociedades y corporaciones capaces de adquirir, pueden aceptar la herencia que á aquellas se dejaren; mas para repudiarla necesitan la aprobación judicial con audiencia del Ministerio público.
Los establecimientos públicos no pueden aceptar ni repudiar una herencia sin aprobación del Gobierno.
Cuando alguno tuviere interés en que el heredero declare si acepta ó repudia la herencia, podrá pedir, pasados nueve días de la apertura de ésta, que el juez asigne al heredero un plazo que no excederá de un mes, para que dentro de él haga su declaración, apercibido de que si no la hace, se tendrá la herencia por aceptada.
La aceptación y la repudiación, una vez hechas, son irrevocables, y no pueden ser impugnadas sino en los casos de dolo ó violencia.
El heredero puede revocar la aceptación ó la repudiación, cuando por un testamento desconocido al tiempo de hacerla, se altera la calidad ó la cantidad de la herencia.
En el caso del artículo anterior, si el heredero revoca la aceptación, devolverá todo lo que hubiere percibido de la herencia, observándose respecto de los frutos las reglas relativas á los poseedores de buena ó mala fé, según haya sido la del heredero.
Si el heredero repudia la herencia en perjuicio de sus propios acreedores, pueden éstos pedir al juez que los autorice para aceptarla en nombre de aquel.
En el caso del artículo anterior, la aceptación sólo aprovechará á los acreedores para el pago de sus créditos; pero si la herencia excediere del importe de éstos, el exceso pertenecerá á quien llame la ley, y en ningún caso al que hizo la renuncia.
Los acreedores cuyos créditos fueren posteriores á la repudiación, no pueden ejercer el derecho que concede el artículo 3961.
El que por la repudiación de la herencia deba entrar en ella, podrá impedir que la acepten los acreedores, pagando á éstos los créditos que tenían contra el que repudió.
El heredero que por sentencia es declarado culpable de haber ocultado ó sustraído algo de la herencia, es responsable de los daños y perjuicios, y queda, además, sujeto á las prescripciones del Código penal.
El que á instancia de un legatario ó acreedor hereditario, haya sido declarado heredero, será considerado como tal por los demás, sin necesidad de nuevo juicio.
La aceptación en ningún caso produce confusión de los bienes del autor de la herencia y de los del heredero.
Toda herencia se entiende aceptada con beneficio de inventario, aunque no se exprese.
En la disposición del artículo 3503, no se comprenden las obligaciones mancomunadas que hubieren contraído el heredero y el autor de la herencia.
Del inventario y de la liquidación de la herencia.
Todo heredero, ya lo sea por testamento, ya por intestado, si aceptare la herencia, tendrá obligación de promover la formación de inventario dentro de ocho días, contados desde que supiere su nombramiento ó tomare parte en la sucesión.
El albacea promoverá por sí mismo en el plazo indicado en el artículo que precede, y el inventario legal que él forme, aprovechará á los demás interesados.
Si el albacea no promoviere el inventario, podrá hacerlo cualquier heredero, y aprovechará á los demás aunque no sean interesados.
Èl heredero que hubiere promovido, se considerará como asociado al albacea, quien no podrá sin consentimiento de aquel, ejecutar ningún acto de administración.
Lo dispuesto en los dos artículos anteriores, se observará igualmente cuando pasados los noventa días y la prórroga qué concede el artículo 3983, no haya concluido el albacea, y algún heredero promueva la conclusión del inventario.
El juez, durante los días señalados en el artículo 3970, y aún inmediatamente después de la muerte de una persona, si no está presente alguno de los herederos, dictará las providencias oportunas para que no se oculten ó pierdan los bienes.
En el caso del artículo anterior será oído precisamente el Ministerio público.
El inventario se formará por memorias simples, con citación de todos los interesados ó de sus representantes legítimos.
El inventario será solemne en los casos siguientes:
1º Si la mayoría de los herederos y legatarios así lo exige;
2º Cuando los acreedores hereditarios pidan separación de patrimonio, conforme á lo dispuesto en los artículos 2065 y 2066.
3º Siempre que la herencia hubiere confundidos bienes dotales.
4º Siempre que la Hacienda pública ó los establecimientos de beneficencia tengan interés en la herencia.
5º En los de intestado de que hablan los artículos 3710 y 3713.
El inventario solemne se formará según disponga el Código de procedimientos.
El albacea hará citar judicialmente por un término que no pase de treinta días, á los legatarios y acreedores del difunto, para que, si quieren, asistan á la formación del inventario.
Si pasado dicho término, no comparecieren las personas citadas, la formación del inventario continuará con asistencia del Ministerio público.
El albacea tendrá obligación de concluir los inventarios dentro de noventa días contados desde que aceptó el nombramiento.
Si los bienes se hallaren repartidos, ó ubicados á grandes distancias, ó si por la naturaleza de los negocios no se creyeren bastantes los noventa días, podrá el juez ampliar hasta por nueve meses el término, con audiencia de los interesados y del Ministerio público.
El albacea, al promover la formación del inventario, nombrará de acuerdo con los interesados, uno ó más peritos valuadores, y si no hubiere conformidad en el nombramiento, la mitad de los peritos será de elección del albacea y la otra mitad de los demás interesados.
Los peritos, antes de comenzar sus trabajos, nombran un tercero para el caso de discordia, y si no hubiere acuerdo entre ellos, la elección será hecha por el juez.
Los peritos incluirán su dictamen en el mismo inventario, firmando éste bajo protesta, y si fueren convencidos de dolo ó mala fe, serán responsables de los daños y perjuicios.
Todos los objetos deberán estimarse según su estado y valor actual.
Los peritos declararán cuales objetos pueden dividirse sin perjuicio.
Los predios rústicos y urbanos serán valuados por el importe medio de sus productos en un quinquenio, deducidos los gastos de reparación y cultivo y cualesquiera gravámenes.
Si entre los bienes de la herencia hubiere predios sujetos á enfitéusis, no valuados según se previene en el artículo 3243, se calculará el valor del dominio útil por las mismas bases establecidas en el artículo que precede, y el dominio directo se calculará capitalizando la pensión al tanto por ciento estipulado, y á falta de convenio, al seis por ciento anual.
El inventario debe comprender todos los bienes muebles é inmuebles del difunto, sus derechos y acciones, y sus deudas, con expresión del origen, naturaleza y calidad de los documentos en qué consten.
Si el difunto tenía en su poder bienes ajenos prestados, en depósito, en prenda o bajo cualquier otro título, también se harán constar en el inventario con expresión de la causa.
Durante la formación del inventario no podrán los acreedores y legatarios exigir el pago de sus créditos y legados, con las excepciones contenidas al fin de los artículos 3997 y 4000.
Pueden también los acreedores y legatarios demandar al albacea sobre cualquiera cuestión de dominio y posesión que se funde en títulos anteriores á la sucesión, así como el albacea podrá demandar á los deudores hereditarios.
Si los interesados no estuvieren conformes con el inventario, el juez decidirá con audiencia de todos ellos, en los términos que establezca el Código de procedimientos.
Obtenida la decisión judicial ó estando conformes los interesados con el inventario, el albacea procederá á liquidar la herencia.
En primer lugar serán pagadas las deudas mortuorias, si no lo estuvieren ya, pues pueden pagarse antes de la formación del inventario.
Se llaman deudas mortuorias los gastos del funeral y los que se hayan causado en la última enfermedad del autor de la herencia.
El pago de las deudas mortuorias se imputará á la parte libre, haya ó no dispuesto de ella el testador: Lo que excediere de esa parte, se pagará del cuerpo de la herencia.
En segundo lugar se pagarán los gastos causados por la misma herencia y los créditos alimenticios, que pueden también ser cubiertos antes de la formación del inventario.
Si para hacer los pagos de que hablan los artículos anteriores no hubiere dinero en la herencia, el albacea promoverá la venta de los bienes muebles y aun de los inmuebles, con las solemnidades que respectivamente se requieren.
En seguida se pagarán las deudas hereditarias que fueren exigibles.
Se llaman deudas hereditarias las conocidas por el autor de la herencia independientemente de su última disposición, y de las que es responsable con sus bienes.
Si hubiere pendiente algún concurso, el albacea no deberá pagar sino conforme a la sentencia de graduación.
Los acreedores, cuando no haya concurso, serán pagados en el orden en que se presenten; pero sí entre los no presentados hubiere algunos preferentes, se exigirá á los que fueren pagados la caución de acreedor de mejor derecho.
El albacea, concluido el inventario no podrá pagar los legados sin haber cubierto ó asignado bienes bastantes para pagar las deudas, conservando en los respectivos bienes los gravámenes especiales que tengan.
Los acreedores que se presenten después de pagados los legatarios, sólo tendrán acción contra éstos cuando en la herencia no hubiere bienes bastantes para cubrir sus créditos.
La venta de bienes hereditarios para el pago de deudas y legados, se hará en pública subasta; á no ser que la mayoría de los interesados acuerde otra cosa.
El acuerdo de los interesados ó la autorización judicial en su caso, determinarán la aplicación que haya de darse al precio de las cosas vendidas.
El inventario hecho por el heredero que después repudia, aprovecha al sustituto y á los herederos por intestado.
El inventario perjudica á los que lo hicieron y á los que lo aprobaron, pero no á los que no fueron citados para él.
Si los acreedores hereditarios ó testamentarios, al demandar al heredero, designan como pertenecientes á la herencia algunos bienes no incluidos en el inventario, es de su cargo la prueba correspondiente.
Si dichos acreedores obtienen sentencia favorable, y en la omisión hubo dolo por parte de los herederos, se impondrá á éstos una multa de veinticinco por ciento sobre el importe de su parte líquida, fuera de la indemnización de daños y perjuicios.
Cuando no alcancen los bienes para pagar las deudas y legados, el albacea debe dar cuenta de su administración á los acreedores y legatarios.
Aprobado el inventario por el juez ó de consentimiento de todos los interesados, no puede reformarse sino por error ó dolo declarados por sentencia definitiva, pronunciada en juicio ordinario.
Los gastos de inventario son carga de la herencia, salvo que el testador haya dispuesto otra cosa.
Las cantidades que los herederos forzosos hayan recibido antes de la muerte del testador por dote, donación ú otro título lucrativo, se considerarán como existentes en la masa de la herencia, para la designación de las legítimas y la cuenta de partición: esto es lo que se llama traer a colación
La colación no tendrá lugar entre los herederos legítimos, si el donante así lo hubiere declarado, ó si el donatario repudiare la herencia; salvo el caso en que la donación deba reducirse por inoficiosa.
Cuando los nietos sucedieren á los abuelos, representando á sus padres, traerán á colación lo que éstos hubieren recibido, aun cuando ellos no lo hayan heredado.
El padre no está obligado á traer á colación en la herencia de sus ascendientes lo donado á su hijo por aquellos, ni el marido ó la mujer lo donado á su consorte por el suegro ó suegra, aún cuando el donante disponga expresamente lo contrario, salva la limitación del artículo 2233.
Los gastos hechos por el padre en la curación de un hijo, aun cuando sean de grande importancia y extraordinarios, no están sujetos á colación.
Tampoco lo están los de alimentos y educación primaria, ni los de la secundaria que reciba el hijo en la casa de su padre.
Los gastos que el padre haga en dar á sus hijos una carrera profesional ó artística, ó para el pago de sus deudas, se traerán a colación, pero se rebajará de ellos lo que el hijo habría gastado viviendo en la casa y compañía de sus padres.
El padre puede dispensar la colación de que trata el artículo que precede, á no ser que aún hecha la deducción que en él se previene, excedan los gastos de la legítima.
No han de traerse á colación las mismas cosas donadas, sino el valor que tenían al tiempo de la donación, aunque no se hubiere hecho entonces su justiprecio.
El aumento ó deterioro posterior, y aún la pérdida total, sea casual ó culpable, será á cargo del donatario.
Respecto de las cosas dadas en dote, la mujer elegirá para la computación el tiempo en que se constituyó la dote ó el de la apertura de la sucesión.
Los coherederos del donatario serán pagados en bienes de la misma especie y naturaleza que los traídos á colación, si fuere posible.
Los herederos no pueden ser pagados en especie, tienen derecho de ser igualados el dinero, si los bienes traídos á colación fueren raíces; en cuyo caso se venderán los que al efecto fueren necesarios.
Si los bienes fueran muebles, sólo tendrán los cohetes de los derechos de ser enterados con otros muebles de la herencia, según su valor.
Cuando el valor de los bienes donados excediere de la porción legítima del donatario, y el testador ó la ley no hicieren aplicación de la parte disponible, si la donación fue por vía de dote, la mujer no tendrá más opción para conservarla integra, qué la que le concede el artículo 4027.
En el caso del artículo anterior, si la donación no fuere por dote, se considerará como mejora en la parte libre del testador, y lo que exceda de esta y de la legítima, se devolverá á la masa de la herencia.
Si hubiere diversos donatarios, y la parte de libre disposición no alcanzare para pagar á todos, se prorateará entre ellos.
En el caso del artículo anterior, si el autor de la herencia hubiere aplicado su porcion disponible á otro heredero distinto del donatario, se tendrá por no hecha la aplicación.
Si la donación es hecha por ambos cónyuges, sólo se traerá á colación al inventario de cada uno de ellos, la parte con que cada cual contribuyó á la donación.
Cuando el valor de los inmuebles donados excediere del haber del donatario, y éste los hubiere enajenado, los coherederos sólo podrán repetir contra el tercer poseedor por el exceso y previa excusión de los bienes del donatario.
Los bienes, por el solo hecho de traerse á colación, no causan réditos ni producen frutos para la herencia, mientras no se hace la partición.
Si computado el valor de los bienes, resulta que hay alguna parte que por exceder de cuánto podía aplicarse al donatario, debe ser devuelta por el, los intereses legales de esa parte ó los frutos se deben á la masa hereditaria desde el día en que se abre la sucesión.
Aunque los herederos no estén conformes á lo que alguno de ellos deba traer á colación, no se suspenderá la partición de la herencia, asegurándose previamente el derecho reclamado por aquellos.
Aprobados el inventario y la cuenta de administración, el albacea debe hacer inmediatamente la partición de la herencia.
A ningún coheredero puede obligarse á permanecer en la indivisión de los bienes, ni aun por prevención expresa del testador.
Sólo puede suspenderse una partición en virtud de convenio expreso de los interesados, y por un término que no pase de cinco años.
Todo coheredero que tenga libre disposición de sus bienes, puede pedir en cualquier tiempo la partición de la herencia.
Por los incapacitados y por los adolescentes deben pedir la partición sus representantes legítimos.
El marido no puede pedir la partición a nombre de su mujer sin consentimiento de ésta, ni la mujer sin autorización del marido, el defecto de uno ú otra se suplirá por el juez.
Los herederos bajo condición no pueden pedir la partición hasta que aquella se cumpla.
Los coherederos del heredero condicional pueden pedir la partición, asegurando competentemente el derecho de aquel para el caso de existir la condición, y hasta saberse qué ésta ha faltado ó no puede ya verificarse, la partición se tendrá como provisional.
Lo dispuesto en el artículo anterior se observará también cuando el albacea haga la partición en uso de sus facultades.
La partición se considerará provisional sólo en cuanto á la parte en que consista el derecho pendiente, y en cuanto á las cauciones con que se haya asegurado.
El acreedor de un heredero ó legatario que ha trabado ejecución en el derecho que estos tienen en la herencia, y que ha obtenido sentencia de remate, puede pedir la partición siempre que el pago no puede hacerse con otros bienes.
El cesionario del heredero ó legatario puede pedir la partición.
Si antes de hacerse la partición, muere uno de los herederos, dejando dos ó más herederos, bastará que uno de éstos la pida, pero todos ellos deberán proceder de consuno y bajo una misma representación.
Respecto de la división de los bienes de un ausente, se observará lo dispuesto en el título 13 del Libro 1º.
El dueño de los bienes que tenga herederos forzosos, puede hacer la partición de aquellos por acto entre vivos, sujetándose á las reglas siguientes:
1ª Que todos los herederos sean mayores de edad:
2ª Que de hecho reciba cada uno de ellos los bienes que le correspondan.:
3ª Que la partición se reduzca á escritura pública, y sea aceptada expresamente por los herederos.
En el caso del artículo anterior, el dueño de los bienes puede reservarse la parte que conforme á la ley es de libre disposición, y respecto de ella y de cualesquiera otros bienes que adquiera después de la partición, no tendrán derecho los herederos forzosos sino en el caso de intestado.
Cuando los herederos no sean forzosos, se observa la dispuesto para las donaciones entre vivos.
Si la partición se hiciere por última voluntad, se cumplirá en cuanto no perjudique la legítima de los herederos forzosos.
Si alguno de los herederos estuviere ausente y no tuviere representante legítimo, el juez procederá conforme á lo dispuesto en los artículos 697 á 706 y demás relativos.
La partición en el caso del artículo anterior debe ser aprobada judicialmente, observándose además lo prevenido en los artículos 768 á 771.
El albacea separará en primer lugar la parte que corresponda al cónyuge que sobreviva, conforme á las capitulaciones matrimoniales y á las disposiciones que arreglan los bienes dotales y la sociedad legal.
Se deducirá enseguida la parte que conforme á derecho fuera de libre disposición del testador.
Con ella se pagarán los legados, observándose el órden y demás disposiciones sobre preferencia y reducción contenidas en el capítulo 7º, título 2º de este Libro.
Lo que sobre se agregará al resto del caudal hereditario, el cual se dividirá entre los herederos por partes proporcionales á sus legítimas ó á las cuotas que el testador les haya asignado.
El albacea formará el proyecto de partición por sí mismo ó lo encargará á otra persona de acuerdo con la mayoría de los herederos.
Si no hubiere mayoría, el juez nombra al contador, escogiéndole entre los que hubieren sido propuestos por el albacea ó por los herederos.
El proyecto de partición se sujetará á las reglas siguientes:
1ª Si el testador hizo designación de partes, el albacea la observará estrictamente, anotando el exceso ó defecto del precio de la cosa designada respecto de la legítima ó porción del heredero;
2ª Si no hay designación de partes en cosa determinada, se incluirán en cada porción bienes de la misma especie, en cuanto fuere posible;
3ª Si los inmuebles de la herencia reportan gravámenes, se especificarán, indicando el modo de redimirlos ó dividirlos entre los herederos.
El albacea presentará el proyecto de partición á la aprobación de todos los interesados ó de sus representantes legítimos.
Si formadas las porciones, algún heredero reclamare sobre la cantidad que se le haya designado, el juez oyendo sumariamente al contador, decidirá confirmando la partición ó mandando reponerla.
De lo determinado por el juez, no habrá más recursos que los que para los juicios sumarios establece el Código de procedimientos.
Si la reclamación fuere relativa á la clase de bienes asignados, y no hubiere convenio, los bienes que se disputen, se venderán, observándose lo dispuesto en los artículos 4074 á 4080.
Todo heredero ó legatario de cantidad, tiene derecho de pedir que se le apliquen en pago bienes de la herencia, la aplicación de ellos se hará por el precio que tengan en el avalúo.
En el caso del artículo anterior, la elección será del que debe pagar la herencia ó el legado, á no ser que el testador hubiere dispuesto otra cosa.
Los bienes que fueren indivisibles ó que desmerezcan mucho por la división, podrán adjudicarse á uno de los herederos con la condición de abonar á los otros el exceso en dinero.
Si no pudiere realizarse lo dispuesto en el artículo anterior, y los herederos no se convinieren en usufructuar los bienes en común ó en otra manera de pago, se procederá á su venta, prefiriéndose al heredero que haga mejor postura.
La venta se hará en pública subasta, y admitiendo licitadores extraños, siempre que haya menores ó que alguno de los herederos lo pida.
La diferencia que hubiere en el precio, aumentará ó disminuirá la masa hereditaria. En estos casos la partición deberá modificarse.
Si a pesar de lo dispuesto en el artículo 3988, se suscitaré cuestión sobre si los bienes admiten cómoda división, el juez oyendo á un nuevo perito que él nombre, decidirá lo conveniente.
Si verificadas tres al monedas, no hubiere postor para los bienes que no admitan cómoda división, se sortearán, y al que designe la suerte, se adjudicarán por la mitad de su valor.
Lo que en el caso del artículo anterior, exceda de la cuota del heredero adjudicatario, será reconocido por éste, salvo convenio en otro sentido, durante seis años al seis por ciento con hipoteca de la cosa adjudicada, á favor de la persona á quien corresponda, según la partición.
Si la cosa adjudicada no cubriere la cuota del heredero adjudicatario, y no pudiere completarse ésta con otros bienes, la diferencia se reconocerá sobre otro inmueble en los términos establecidos en el artículo anterior.
Si varios herederos pretenden una misma cosa de la herencia, se licitará entre ellos, y lo que se diere de más sobre su precio legítimo, entrará al fondo común.
Si hubiere alguna cosa que todos rehusaren recibir, se observará lo dispuesto en el artículo 4070 y los que en él se citan.
Cualquiera heredero puede, aún después de sorteada la cosa, en los casos de los artículos 4078 y 4082, evitar la adjudicación por la mitad del precio, aumentando éste, y si hubiere varios pretendientes habrá lugar á la licitación.
Los coherederos deben abonarse recíprocamente las rentas y frutos que cada uno haya recibido de los bienes hereditarios, los gastos útiles y necesarios, y los daños ocasionados por malicia ó negligencia.
Las deudas contraídas durante la indivisión serán pagadas preferentemente.
Un coheredero no puede enajenar ni gravar cosa alguna de los bienes hereditarios.
Si el testador hubiere legado alguna pensión ó renta vitalicia por cuenta de su parte disponible, sin gravar con ella en particular á algún heredero ó legatario, se capitalizará al seis por ciento anual, y se separará un capital ó fundo equivalente, que se entregará al heredero ó legatario, quien quedará sujeto á todas las obligaciones de mero usufructuario.
Si los bienes de la cuota disponible no alcanzaren, en el caso del artículo que precede, para la formación del capital en él mencionado, quedará á arbitrio de los herederos entregar al legatario la parte disponible ó retenerla, pagando integra la pensión.
En el proyecto de partición se expresará la parte que del capital afecto al pago de la pensión, corresponderá á cada uno de los herederos luego que aquella se extinga.
Estando conformes los coherederos en el proyecto de partición, se reducirá á escritura pública; y con ese solo requisito, surtirá todos los efectos legales, si los interesados fueren mayores.
Sólo será judicial la partición, si fuere menor alguno de los interesados, ó si la mayoría de éstos lo exigiere.
Cuando hubiere varios menores representados por un solo tutor, se observará lo dispuesto para el caso previsto en el artículo 535.
La escritura de partición deberá contener:.
1º El nombre y apellido de todos los herederos y legatarios;
2º Los nombres, medidas y linderos de los predios adjudicados, con expresión de la parte que cada heredero adjudicatario tenga obligación de devolver si el precio de la cosa excede al de su porción, ó que recibir, si falta;
3º La garantía especial que para la devolución del exceso constituya el heredero en el caso de la fracción que precede;
4º La enumeración de los muebles ó cantidades repartidas:
5º Noticia de la entrega de los títulos de las propiedades adjudicadas ó repartidas.
6º Expresión de las cantidades que algún heredero quede reconociendo á otro y de la garantía que se haya constituido.
7º La firma de todos los interesados.
Los títulos que acrediten la propiedad ó el derecho adjudicados, se entregarán al heredero ó legatario á quien pertenezca la cosa.
Cuando en un mismo título estén comprendidas fincas adjudicadas á diversos herederos, ó una sola, pero dividida entre dos ó más, el título hereditario quedará en poder del que tenga mayor interés representado en la finca ó fincas, dándose á los otros copias fehacientes, á costa del caudal hereditario.
Si el título fue original, deberá también aquel, en cuyo poder quedare, exhibirlo á los demás interesados cuando fuere necesario.
Si todos los interesados tuvieren igual porción en las fincas, el título quedará en poder del que designe el juez si no hubiere convenio entre los partícipes.
En el título y en los protocolos relativos, se hará constar la entrega de las copias á costa del fondo común.
Los acreedores hereditarios legalmente reconocidos, pueden oponerse á que se lleve a cabo la partición mientras no se pague su crédito, si ya estuviere vencido el plazo, y si no lo estuviere, mientras no se les asegure debidamente el pago.
La garantía de que habla el artículo anterior, será la misma que aseguraba el crédito, si éste no estaba garantizado, se dará la que designe el juez, si no hubiere convenio entre los interesados.
Si el acreedor estuviere sujeto á tutela, el crédito se garantizará con hipoteca, previa autorización judicial.
La acción para pedir la partición de la herencia, prescribe á los veinte años contra el coheredero que ha poseido el todo ó parte de ella en nombre propio.
Si todos los coherederos poseen en común la herencia ó alguno en nombre de todos, no tiene lugar la prescripción.
El término para la prescripción contará desde el día en que falleció el autor de la herencia.
El heredero ó legatario no pueden enajenar su parte en la herencia, sino después de la muerte de aquel á quien se hereda.
Si hubiere otros herederos, el que la quiera enajenar, deberá instruirles de la enajenación y de sus condiciones.
Los coherederos serán preferidos por el tanto, si usan de este derecho dentro de los tres días siguientes al aviso, y cumplen las demás condiciones impuestas al cesionario extraño.
El derecho concedido en el artículo anterior, cesa si la enajenación se hace á un coheredero, ó cuando se hace á un extraño por donación.
Las reglas dadas para la partición de la herencia principal, se observarán también en la que se haga entre los que sucedan por derecho de representación.
Los gastos de la partición se bajarán del fondo común: los que se hagan por el interés particular de algunos de los herederos ó legatarios, se imputarán á su haber.
De las efectos de la partición
La partición legalmente hecha, confiere á los coherederos la propiedad exclusiva de los bienes que les hayan sido repartidos.
Los coherederos están recíprocamente obligados á indemnizarse en caso de evicción de los objetos repartidos, y pueden usar del derecho que les concede el artículo 2000.
La obligación de saneamiento sólo cesará en los casos siguientes:
1º. Cuando el mismo autor de la herencia haya hecho en vida la partición:
2º. Cuando al hacerse ésta se haya pactado expresamente:
3º. Cuando la evicción proceda de causa posterior á la partición ó fuere ocasionada por culpa del que la sufre.
El que sufre la evicción será indemnizado por los coherederos en proporción á sus cuota hereditarias.
La porción que deberá pagarse al que pierda su parte por evicción, no será la que represente su haber primitivo, sino la que le corresponda, deduciendo del total de la herencia la parte perdida.
Si alguno délos coherederos estuviere insolvente, la cuota con que debía contribuir se repartirá entre los demás, incluso el que perdió su parte por la evicción.
Los que pagaren por el insolvente, conservarán su acción contra él para cuando mejore de fortuna.
Si se adjudica como cobrable un crédito, los coherederos no responden de la insolvencia posterior del deudor hereditario, y sólo son responsables de su solvencia al tiempo de hacerse la partición.
Por los créditos incobrables no hay responsabilidad.
El heredero cuyos bienes hereditario fueren embargados, ó contra quien se pronunciare sentencia en juicio ordinario por causa de ellos, tiene derecho de pedir que sus coherederos caucionen la responsabilidad que pueda resultarles; y en caso contrario, que se les prohiba enajenar los bienes que recibieron.
De la rescisión de las particiones.
Las particiones hechas extrajudicialmente, sólo pueden ser rescindidas en los casos en que lo pueden ser los contratos en general.
Las particiones hechas judicialmente, sólo pueden ser rescindidas en los casos y forma que establezca el Código de Procedimientos.
La partición hecha con preterición de alguno de los herederos, no so rescindirá, á menos que se pruebe que hubo dolo ó mala fe de parte de los otros interesados; pero éstos tendrán obligación de pagar al preterido la parte que le corresponda.
La partición hecha con un heredero falso, es nula en cuanto tenga relación con él y en cuanto su personalidad perjudique á los otros interesados.
Los demás puntos comprendidos en la división de que habla el artículo que precede, no son rescindibles sino ‘por otra causa legal.
Si hecha la partición aparecieren algunos bienes omitidos en ella, se hará una división suplementaria, en la cual se observarán las disposiciones contenidas en este título.
Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido cumplimiento. —- Palacio del Gobierno Nacional, en México, á 13 de Diciembre de 1870.—- Benito Juarez. — Al C. Lic. José M. Iglesias, Ministro de Justicia é Instrucción pública.
Y lo comunico á V. para su inteligencia y fines consiguientes.
Independencia y Libertad.—- México, Diciembre 13 de 1870.—- Iglesias,