Source: http://embajadamundialdeactivistasporlapaz.com/forosjudicialesinternacionales/es/categoria/nuevas-propuestas-para-la-prevencion-y-sancion-del-delito-de-genocidio/
Timestamp: 2019-08-22 01:56:34
Document Index: 146098437

Matched Legal Cases: ['e contrario', 'Artículo 5', 'Artículo 5', 'Artículo 77', 'Artículo 110', 'Artículo 67', 'Artículo 26', 'Artículo 21', 'Artículo 23', 'Artículo 67', 'Artículo 6']

Foros Judiciales Internacionales - Tag – Nuevas propuestas para la Prevención y Sanción del delito de genocidio
Estados Unidos, Argentina y Venezuela
La jornada de la tarde en el Tercer Foro Judicial Internacional “Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio” continuó con las intervenciones de la Dra. Elia Cornejo López, Jueza de Distrito 404 de Texas, Estados Unidos; el Dr. Franco Marcelo Fiumara, Juez en lo Criminal ante el Tribunal Oral de Argentina; y el Dr. Luis Antonio Ortiz Hernández, magistrado y Vicepresidente de la sala de casación civil del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela.
El Coordinador en México de la EMAP, el Lic. Francisco Guerra, fue el moderador de esta Mesa, y recordó que tener la tranquilidad de una verdadera justicia es parte de la paz que necesitan los pueblos, y por eso es el interés de parte de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz en desarrollar los Foros Judiciales Internacionales.
De los Estados Unidos participó la Dra. Elia Cornejo López, quien trajo la conferencia: “El genocidio y los crímenes de guerra: Estudio del caso Israel vs. Adolfo Eichmann”, y aunque señaló que hasta el momento no estaba muy familiarizada con el tema de los genocidios, realizó una exposición analizando el caso emblemático de Eichmann. Finalmente destacó que preparar su conferencia la llevó a interesarse por este tema:
«Tenemos leyes para que tomemos acción y hacer del mundo un mejor lugar. Sinceramente, es mi deseo ayudar en la causa para acabar con el genocidio. Esta conferencia ha sido un despertar para mí y ha despertado en mí una nueva pasión».
Con el tema: “Fundamentos para la modificación y ampliación del concepto de Genocidio”, el Dr. Franco Marcelo Fiumara de Argentina, comenzó destacando que en este año se cumplen 100 años del genocidio armenio, el cual no tuvo juzgamiento; se cumplen 80 años de las racistas y antisemitas Leyes de Núremberg, y 70 años de los Juicios de Núremberg, entre otros acontecimientos importantes que han dado el marco para tipificar el genocidio, pero que es necesario ampliarlo, modificarlo y adaptarlo en términos de jurisdicción universal:
«Tenemos que darles a las Cortes las herramientas en tiempo real y no en tiempos históricos; porque si se las damos en tiempos históricos tendremos miles o millones de muertos, en tiempo real podemos actuar como prevención».
Luego de señalar casos emblemáticos los cuales denotan la necesidad imperiosa de trabajar en el tema de la justicia internacional, finalizó el Dr. Fiumara expresando su total apoyo al trabajo del Dr. William Soto y de los Activistas por la Paz:
«Ustedes son engranaje importante en el andamiaje de la humanidad para justamente lograr los objetivos; y que tiene que ver con una definición en una palabra tan sencilla y que le tenemos que dar utilidad, y esa palabra si me permiten decirla es: Shalom, Salam, Pache, Pax , Paz, para todos los pueblos hermanos».
(Ver conferencias anteriores del Dr. Fiumara en los Foros Judiciales Internacionales)
Cerrando esta Mesa de trabajo, el Dr. Luis Antonio Ortiz Hernández de Venezuela ofreció la conferencia: “La Corte Penal Internacional: su función en la sanción de los crímenes internacionales”. Explicó académicamente qué es este organismo supranacional y su función, además describió los crímenes internacionales tipificados en el Estatuto de Roma, señalando la importancia de apoyar la propuesta del Dr. William Soto en que se proponga al Ecocidio como el quinto crimen penal internacional contra la paz, y lo definió como:
«Una catástrofe letal o irreparable de ecosistemas de un determinado territorio en detrimento o no de vidas humanas; ocasionadas directa o indirectamente por personas naturales en representación de las personas jurídicas, transnacionales, o cuando en condiciones de controlar o dirigir efectivamente la acción política o militar de un Estado».
(Ver ponencias anteriores del Dr. Luís Antonio Ortíz durante los foros Judiciales Internacionales)
El magistrado de Venezuela, Dr. Luis Ortiz Hernández, finalizó con una reflexión en cuanto a la celeridad de la justicia internacional:
«¿Por qué es tan tardía la impartición de justicia por parte de la Corte Penal Internacional? Allí, creo que se le están violentando el juicio previo, el debido proceso garantizado por todos los estamentos constitucionales. Y traigo para reflexión el siguiente pensamiento: Justicia tardía no es justicia, sino por el contrario es una injusticia».
(Ver en video Resúmen de los Foros Judiciales en Colombia y Argentina)
« Conclusiones Tercer Foro Judicial Internacional “Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio”
« Dra. Susana Thalia Pedroza de la Llave
Historia y Fundamentos Jurídicos del Genocidio y Tipificación del Ecocidio en la tercera mesa del Foro Internacional Judicial, México 2015 »
MODERADORA 4a MESA
MÉXICO– DRA. SUSANA THALIA PEDROZA DE LA LLAVE
Comisionada de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.
« Lic. Francisco Javier Guerra González
Conclusiones Tercer Foro Judicial Internacional “Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio” »
MODERADOR 3a MESA
MÉXICO– LIC. FRANCISCO JAVIER GUERRA GONZÁLEZ
Vicedirector del Consejo de Proyectos. Coordinador para México de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz. Abogado.
« Dr. José Antonio Murguía Rosete
Dra. Susana Thalia Pedroza de la Llave »
MODERADOR 2° MESA
MÉXICO– DR. JOSÉ ANTONIO MURGUÍA ROSETE
Doctor en relaciones internacionales por la UNAM; Licenciado en Derecho (UNAM); Licenciado en Ciencias Diplomáticas (UNAM); Maestro en administración pública de la Universidad Internacional de Florida; Presidente del AMEI; en dos ocasiones ha sido profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de 1956 a la fecha. Director de la Facultad de Derecho de la Universidad La Salle; Director de las Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; Consejero técnico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; y durante 31 años, miembro de la Comisión de Ingreso al Servicio Exterior, de 1984 a 1988. Presidente fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Ciencias Diplomáticas y Relaciones Internacionales.
Es miembro también del Sistema Nacional de Investigadores durante 11 años. 44 años de servicios en la Secretaría
de Hacienda; y ha tenido varias publicaciones, que son: 4 libros, ensayos y artículos, 748 artículos; y 10 capítulos en libros. Ha tenido premios principales, como es la presea Juan Bautista de la Salle; 2 medallas al mérito universitario; premio Isidro Fabela. Actualmente es miembro del Consejo Académico, asesor del Centro de Relaciones
Internacionales; Director del Seminario de Derecho Internacional del Centro de Relaciones Internacionales de la gloriosa Universidad Nacional Autónoma de México; Miembro del Tribunal Universitario; profesor del
doctorado en Relaciones Internacionales de la UNAM; y Decano de la Facultad y del Consejo Técnico de la Facultad de la Universidad Nacional Autónoma de México.
« Contexto de los delitos internacionales en la Segunda Mesa del Foro Judicial Internacional, México 2015
Lic. Francisco Javier Guerra González »
Con la moderación del importante jurista mexicano Dr. José Antonio Murguía Rosete presidente del Seminario de Derecho Internacional de la UNAM, se conformó la segunda mesa del Foro Judicial Internacional en México, con la participación del destacado jurista de España y presidente de la Fundación FIBGAR Dr. Baltazar Garzón; el estudiante de la Universidad de los Andes de Colombia, Camilo Montoya Real; y el Dr. Hugo Dolmestch Urra, Ministro de la Corte Suprema de Justicia de Chile.
“Encontrar una solución y una forma de movilizar la opinión pública para que apoye una serie de acciones y evitar que los crímenes internacionales proliferen, es una de las metas que hasta el momento han resultado inalcanzables, pero que esperamos que con perseverancia, y con el trabajo que gente como ustedes, podamos llegar a alcanzar.”
Disertando sobre el tema “La jurisdicción Universal como instrumento para combatir el crimen de Genocidio y otros crímenes internacionales” participó el Dr. Baltazar Garzón de España. Conocido internacionalmente por la investigación de casos relacionados con crímenes atroces, el Dr. Garzón habló de la importancia en la definición de Justicia y Jurisdicción universal, la cual “…implica el acercamiento en la investigación de éste tipo de crímenes con una perspectiva internacionalista y universal, es decir sin tener en cuenta el lugar de comisión de los hechos, la nacionalidad de las víctimas o de los victimarios, y siempre que concurra algunas limitantes como que no se hayan investigado esos crímenes en el país en el que se cometieron.” Sobre esta base realizó una disertación muy actual sobre el contexto que vive la humanidad hoy, señalando los diferentes conflictos armados y otros crímenes que se están cometiendo a la vista de todos.
Hablando sobre la importancia de la participación de la juventud y los estudiantes en la construcción de la Paz, el estudiante de la Universidad de los Andes en Colombia, Camilo Montoya Real, con su tema: “El Movimiento Estudiantil: Terreno para la Semilla de la Paz”. Recordó las diferentes propuestas que se han realizado para promover la participación de los estudiantes, especialmente los de derecho, en estos temas relacionados con la discriminación y la tolerancia, e indicó la importancia de fomentar estos movimientos en los ámbitos educativos, y apuntar al enriquecimiento de la vida estudiantil, y garantizar que dicha comunidad tenga la posibilidad de acceder a espacios de participación ciudadana, iniciativas y proyectos que tuvieran como objeto el ámbito y el diálogo político, respetando las diferencias ideológicas.
“Los países latinoamericanos en general no hemos asumido aún, en muchos casos, y ni siquiera ha vislumbrado la cultura de los derechos humanos, tanto en las personas individualmente consideradas, como en los gobiernos y las instituciones.”
“Necesitamos que el respeto a los Derechos Humanos, que el respeto a la vida internacional se cumpla, pero se cumpla integralmente por todos. Es un camino largo pero estamos dispuestos a recorrerlo.”
« Establecidos los principios jurídicos en discusión para la Primera Mesa del Tercer Foro Judicial Internacional, México 2015.
Dr. José Antonio Murguía Rosete »
ESTABLECIDOS LOS PRINCIPIOS JURÍDICOS EN DISCUSIÓN PARA LA PRIMERA MESA DEL TERCER FORO JUDICIAL INTERNACIONAL, MEXICO 2015.
La primera mesa del Foro Judicial Internacional “Nuevas propuestas para la prevención y sanción del delito de Genocidio” estuvo conformada por el Embajador Mundial y Activista por la Paz Dr. William Soto Santiago; el Dr. Luis Ernesto Vargas Silva, presidente de la Corte Constitucional de Colombia; el Dr. Óscar Armando Pineda Navas, presidente de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador; y el Dr. Miguel Ángel Aguilar López, magistrado Noveno de Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito de México.
El Moderador de esta mesa fue experto en el tema del Derecho y las Relaciones Internacionales Dr. Julio Cesar Pineda de Venezuela, quien ofreció un breve resumen sobre los Foros Judiciales Internacionales realizados en Colombia y Argentina en el 2014, indicando que estos eventos procuran fortalecer el derecho internacional, así como adaptar la realidad mundial del delito de genocidio y extenderlo a otros delitos y crímenes atroces, los cuales son parte de las propuestas y reformas que el Embajador Mundial Dr. William Soto ha estado exponiendo en los mencionados foros.
“La paz es un compromiso de todos los Estados en un mundo globalizado. Para alcanzarla es necesario por parte de los gobiernos propiciar las condiciones para una vida digna y una profesión de calidad que concientice a los educandos, de la necesidad de respetar la dignidad humana.” Con estas palabras el Dr. William Soto, Embajador Mundial de la Paz dio inicio a su conferencia: “La prevención y sanción de Genocidio en el siglo XXI”.
Indicó además el Dr. Soto, que estos espacios de discusión forman parte de su Proyecto Justicia para la Paz, la cual debe estar cimentada en la verdad y en el respeto de la dignidad humana:
“Una justicia autónoma e independiente trae la paz, y la paz es el preámbulo de la felicidad y el bienestar de la familia humana.”
El segundo ponente fue el magistrado Dr. Luis Ernesto Vargas Silva de Colombia, con el tema “El delito de Genocidio en la jurisprudencia colombiana: avances y desafíos”. Luego de exponer sobre algunos elementos que colocan a Colombia como un icono en materia de tipificación de delitos como el politicidio, el Dr. Vargas expresó:
“Si algo realmente garantiza que nosotros hayamos estudiado derecho, que nosotros seamos jueces, que ejerzamos la magistratura, es la defensa de los Derechos Humanos, porque su violación denota de manera significativa que necesitamos acercarnos muchísimo a verdaderos actos de pacificidad.”
El Dr. Óscar Armando Pineda Navas de El Salvador, fue el tercer ponente de esta mesa y abordó el tema: “El genocidio a través de la historia”, e hizo un recuento cronológico de eventos históricos cuyas características los señalan como genocidios, pero resaltando que:
“El genocidio no se limita únicamente a asesinatos colectivos, sino también a aberrantes violaciones a Derechos Humanos manifestados por la anulación de derechos fundamentales como la libertad, respeto a la cultura, y por sobre todo a la dignidad humana.”
El último ponente de esta mesa fue el Dr. Miguel Ángel Aguilar López de México abordando el tema: “El Genocidio y la Jurisprudencia Mexicana”. El magistrado fue exponiendo diferentes enfoques relacionados a hechos acontecidos en México y los cuales aún están en estudio:
“Hoy en día, la Corte mexicana ha establecido que en el tema de los derechos humanos no existe jerarquía normativa, las normas que regulan los mismos se contemplan en un plano de igualdad entre los tratados y la propia Constitución que deben de ser interpretados conforme lo más favorable a la persona.”
El Dr. Julio Cesar Pineda concluyó esta mesa indicando que estamos en el camino de proponer que en América Latina puede llegar a instrumentos jurídicos propios de la región, para poder legislar con respecto al genocidio y otros crímenes atroces.
« En el Instituto de la Judicatura Federal de México – Acto de instalación del III Foro Judicial Internacional “Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio”
Contexto de los delitos internacionales en la Segunda Mesa del Foro Judicial Internacional, México 2015 »
Embajador Mundial de Activistas por la Paz
Palabras de clausura y ceremonia de entrega de reconocimientos e imposición de pines
La Ciudad de México, D.F., ha sido el escenario de este Tercer Foro Internacional “Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio”.
Hoy se clausura este encuentro académico con la satisfacción de haber avanzado en la comprensión del delito de genocidio, la posibilidad de ampliar su tipificación para proteger a otros grupos humanos excluidos, como los grupos políticos y los grupos culturales; la necesidad de tipificar el ecocidio, la democratización de la ONU, y el fortalecimiento de la Corte Penal Internacional para investigar y juzgar los crímenes internacionales, entre los que destaca el genocidio como crimen capital.
Estos proyectos sobre los cuales se adelantó la discusión deben ser instrumentalizados y llevados a las esferas políticas internacionales, al seno de la Organización de Naciones Unidas, a los primeros mandatarios y a la Corte Penal Internacional, para que redunden en beneficio de la paz del mundo y del bienestar de la familia humana. Para el logro de este objetivo su ayuda resulta indispensable.
Solo resta expresar mi agradecimiento para todos los ponentes, por sus valiosos aportes para ponderar y enriquecer el alcance de las propuestas de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz.
Mis agradecimientos para la Judicatura mexicana y las autoridades académicas que se vincularon a este Foro.
Mi gratitud para todo el personal de logística, de prensa, de equipos, de protocolo, y a todos los Activistas por la Paz que hicieron posible este Foro.
Les reitero mi cordial invitación para que hagan llegar sus ponencias escritas con la correspondiente sesión de derechos para su publicación de parte de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz.
El debate seguirá abierto. Es mucho lo que podemos aportar para sembrar una cultura de paz y fortalecer la justicia; el mundo necesita activistas por la paz como ustedes.
Los grandes cambios en favor de la humanidad, se han gestado por el trabajo en equipo altruista y desinteresado de corazones unidos con un mismo sentir. El deseo de trabajar por una justicia más humana, objetiva, independiente y autónoma; una justicia fundamentada en la verdad, una Justicia para la Paz.
« “El delito de genocidio en el ámbito del Derecho Penal Internacional” – Dr. Camilo Montoya Reyes
Conclusiones – Dr. Camilo Montoya Reyes »
Moderadora: Dra. Susana Thalía Pedroza de la Llave (México)
Comisionada de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas
Gracias al Dr. Fernando Córdova por su intervención, en donde principalmente pues se refirió a algo que siempre olvidamos como un derecho humano, y yo creo que hace falta mayor difusión, y así comenzó su intervención: El derecho a la felicidad. El derecho a la felicidad no está plasmado en los textos constitucionales, sin embargo sí se plasmaron en los documentos de Derechos Humanos del siglo XVIII, y entonces pues hay que ser felices.
Algunos lo buscan como el bienestar de la persona, pero yo estoy segura, y llevándolo a la práctica ya durante muchos años, si uno sigue los postulados o el respeto a esos Derechos Humanos y los conoce, puede ser feliz; y entonces, pues por mi parte, me agradó mucho que se tocara el tema del derecho a la felicidad.
Posteriormente el Dr. Fernando Córdova del Valle abordó la diferencia entre el concepto de genocidio y la diferencia con los crímenes de lesa humanidad. Aquí hay que profundizar mucho en estos temas porque… y habría que sumarlo a otra cosa: aparte de genocidio, crímenes de lesa humanidad, también el tema de violaciones graves. Lamentablemente por ejemplo en nuestro país, no está todavía definido estos términos: genocidio, crímenes de lesa humanidad, y cuáles son las violaciones graves.
Pero bueno, totalmente coincidimos en que, por mi experiencia también en haber estado en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, fíjense que ahí en un reglamento interno se habla de cuáles son esas violaciones graves, y se habla de lesa humanidad, de desaparición forzada, de tortura, de ataques a la libertad sexual; pero hace falta mucho por avanzar en ese tema de las violaciones graves.
Estableció la diferencia o resaltó, que el genocidio se refiere al exterminio de un grupo, y también pues nos comenta la gran problemática que existe respecto de los Códigos Penales, que hacen definiciones distintas de lo que significa el genocidio, y la importancia del Derecho Internacional.
Ahí también, como estudiosa del Derecho Constitucional y de los Derechos Humanos en el ámbito internacional, y de todos los tratados internacionales, sin duda alguna el Derecho Internacional, a partir de los principios de los años 80, han impactado a todas las legislaciones a nivel mundial. Y entonces lo que hay que seguir es el Derecho Internacional para modificar nuestra legislación nacional en cualquier país.
Nos habló de los casos de Hiroshima, de Nagasaki, de Camboya. Aquí uno también quisiera participar, uno nada más es moderadora pero pues hay varios casos que también no se comentaron de alguna forma, y no quiero entrar en detalle, pero por ejemplo el tema del genocidio en nuestro Código Penal Federal está considerado como un delito imprescriptible; está ya ahí establecido. Y una de las características es que sea un grupo, que un grupo sea exterminado; y entonces, en el caso mexicano habrá que estudiar con mucho cuidado cuándo decimos que ciertos hechos en México son genocidio o son otro tipo de delitos. Y yo los dejo nada más con esa inquietud, para no meterme en temas del ámbito nacional y entrar al debate de hechos que han ocurrido en México y que no son propiamente genocidios.
Bueno, a continuación el Dr. Camilo Montoya Reyes, de Colombia, pues nos va a presentar también su ponencia.
Y quisiera comentarle también, que me regreso un poquito con el Dr. Fernando Córdova del Valle, pues que hace su propuesta de establecer el delito de lesa humanidad en el Código Penal. También ahí tendremos que establecer, en el Código Penal Federal, qué es lo que se consideran como violaciones graves. Tenemos muchas instituciones para la promoción, la protección de los Derechos Humanos, y resulta (y esto desde los ámbitos de la procuración, administración de justicia, y de los organismos públicos que atienden estos casos), y no tenemos definido un concepto de qué son violaciones graves. Entonces por ahí también podría ser en el Código Penal Federal, qué se entiende por violaciones graves y cuál es la pena de esas violaciones graves.
Bueno, hablaba sobre el siguiente ponente (…) Bueno, el Dr. Camilo Montoya Reyes tiene la palabra; y muchas gracias.
Procurador ante el Tribunal Superior de Bogotá, profesor Universidad Libre de Colombia
Un cordial saludo para todos los presentes, especialmente para el señor Embajador Mundial de la Paz, Dr. William Soto Santiago, a quien agradezco de corazón la invitación que me ha extendido para acompañarlo en este Foro Judicial Internacional, el tercero que se lleva a cabo y que muy seguramente es el preámbulo de todo un trabajo que viene haciendo la Embajada Mundial de Activistas por la Paz.
Mi saludo cordial y mi agradecimiento también a la Lcda. Gabriela Lara, Directora General de la Embajada; al Coordinador Internacional de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, Dr. Miguel Bermúdez Marín; y también a todos los Coordinadores de la Embajada que están aquí, de otros países; de Colombia precisamente está también mi amigo el Ing. Iván Sarmiento; y a todos y cada uno de los Activistas por la Paz, los jueces, los fiscales, los magistrados, los estudiantes de Derecho que están en el otro salón…, la juventud, como dicen y como decía creo que era uno de los ponentes (Franco creo que era), decía: “Donde hay juventud, hay esperanza”. Para ellos también; y para los funcionarios de la rama judicial que están en el otro sitio que también está muy concurrido, pues mi saludo cordial y fraternal para todos.
Hoy vamos brevemente a hablar y a tratar de esquematizar cómo se ha concebido el delito de genocidio y qué criterios han manejado los altos tribunales internacionales de los que se ha hablado hoy acá; como por ejemplo, en un momento dado, el Tribunal de Núremberg, a pesar de que no estaba tipificada la conducta, tampoco se condenó por genocidio; pero se habló de graves atentados contra la humanidad.
Tenemos también tribunales ad hoc, como el Tribunal para la Antigua Yugoslavia, el Tribunal para Ruanda; tenemos tribunales mixtos, penales mixtos como el de Sierra Leona; y tenemos la Corte Penal Internacional de la que mencionaba el señor Embajador Mundial de la Paz, es un organismo que merece todo nuestro apoyo, nuestro respaldo, para que la Corte Penal Internacional sea fortalecida, que es lo que busca la Embajada Mundial de Activistas por la Paz: Fortalecer ese Tribunal Internacional; porque es el único actualmente que puede condenar personas de carne y hueso por crímenes internacionales; y eso es el primer tribunal permanente, y por ende no es un producto terminado, no es un producto perfecto; es un producto asertivo, es un producto falible como todo producto humano, y por ende —he ahí lo bueno—, es susceptible de ser mejorado.
El delito de genocidio lo han caracterizado básicamente, y lo han delimitado a nivel de la intención. Algunos autores se inclinan por caracterizar y por delimitar el alcance de lo que es genocidio frente a otros tipos penales comunes (por llamarlo de alguna manera), no menos graves, en la intención.
Todo delito para que se considere consumado debe configurarse de dos maneras: Un actus reus, es decir una conducta: lo que nosotros vemos, lo que podemos palpar experimentalmente; y una intención, que es el mens reus.
Esa intención en los delitos, las más de las veces es una intención sencilla, una intención primigenia, una intención directa; es el llamado dolo directo. Pero hay ocasiones en que el legislador le agrega un ingrediente al dolo o, como algunos afirman, el legislador cataloga al dolo como un dolo especial, un dolo específico; y eso le da una connotación especial al delito de genocidio, que lo diferencia de los demás tipos penales.
¿Cuál es esa connotación que le ha dado el legislador internacional en la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, que luego fue copiada —como ha denunciado la Embajada— en 1998, en los mismos términos, al definir el delito de genocidio? Esa connotación tiene que ver con lo que señala el Artículo II de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio. Dice así esa norma internacional:
“En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados…”
Noten ustedes, es un tipo penal de conducta alternativa: “cualquiera de esos actos”. No hay conjunción allí, no se exige la totalidad.
“…cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención…”
Miren ustedes, un segundo dolo, como dicen algunos, o un dolo específico. ¿Por qué se habla de un dolo específico? Porque la Convención pudo haber dicho que se consideraría genocidio el perpetrar los siguientes actos; y los mencionaría:
Pero el legislador no se quedó allí, sino que dijo: Perpetrados esos actos, que exigen un dolo…, porque quien perpetra un sometimiento de un grupo a condiciones de existencia que puedan acarrear su exterminio o puedan acarrear la desaparición del grupo, tiene que perpetrar esos actos con conocimiento de que está desplegando una conducta lesiva de la integridad de un grupo.
Pero adicionalmente a eso, el legislador exige que esos actos sean perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a ese grupo; que ya se ha mencionado aquí con mucha ilustración: grupo nacional, grupo étnico, grupo racial o grupo religioso. Y lo cual ha sido objeto de muchas críticas por los proyectos del señor Embajador Mundial de la Paz, cuando señala de que ahí se está discriminando, al seleccionar unos grupos humanos objeto de protección y dejar sin protección a muchos grupos que también son humanos y que también tienen estabilidad y tienen permanencia en tiempo y en el espacio.
Pero estábamos hablando hoy del dolo en el delito de genocidio, la intención en el delito de genocidio.
¿Cómo se ha interpretado por los Tribunales Penales Internacionales esa intención de destruir totalmente o parcialmente al grupo? Dicho aquí en el escritorio puede resultar muy fácil repetirlo, ¿verdad? “No, pues si esos actos se perpetran con la intención de destruir al grupo, pues sencillo, Dr. Camilo Montoya, eso es un genocidio; y si no se perpetran con la intención de destruir al grupo, pues no es genocidio”. Y se degradará la conducta a un tipo penal también, que puede ser un crimen internacional, como un crimen o un delito de lesa humanidad.
Sin embargo el tema es muy complejo, no admite respuestas tan sencillas. ¿Por qué? Porque depende qué se entiende por la intención de destruir al grupo. ¿Basta para decir que se quiere destruir al grupo porque el perpetrador o victimario sepa que los miembros, las víctimas por él seleccionadas, forman parte del grupo? Miren ahí ya el primer cuestionamiento.
Si x-x perpetrador de un genocidio o de un atentado —no lo califiquemos—, sabe que las víctimas forman parte de un grupo étnico, pero las quiere destruir por otra razón, viene la pregunta: ¿Será eso un genocidio? ¿Los está destruyendo al grupo como tal? ¿Los está destruyendo por su pertenencia al grupo? O basta el sólo conocimiento de que forman parte del grupo para afirmar que se está cometiendo un genocidio.
Vamos a ver un ejemplo hipotético que he querido traer con fines didácticos y académicos. Unos perpetradores de una conducta altamente lesiva, quieren exterminar a un grupo político, óigase bien, quieren cometer un politicidio no tipificado en la Convención del Genocidio, excluido del Estatuto de Roma.
Al querer cometer ese atentado contra ese grupo político, pensemos de ochocientas mil personas, doscientas mil personas…; el número es lo de menos, porque el carácter considerable de las personas que integran el grupo no depende de x o y número, sino que el número es proporcional a la magnitud del grupo. Yo no puedo decir que trescientas muertes no son un genocidio, porque es relativo, dependiendo esas trescientas personas qué tanto afectan la esencia y la integridad del grupo como tal.
Entonces, si ese perpetrador desea atentar contra ese grupo político, pero sabe que ese grupo político está conformado por un grupo de personas que forman parte de una etnia, y otro grupo de personas que forman parte de un grupo religioso… Absorbamos ese interrogante, hagamos abstracción un momentito por favor. Vámonos al ámbito fáctico. ¿Qué ocurriría allí? El perpetrador dirige su ataque contra el grupo político no protegido bajo el epígrafe del genocidio; pero sabe que el grupo político está integrado por x número de personas que forman parte de una etnia, y que también está conformado por x número de personas que forman parte de un grupo religioso. ¿Ese simple conocimiento convierte ese atentado contra el grupo político en genocidio, bajo la calificación de genocidio contra un grupo étnico o genocidio contra un grupo religioso?
¿Basta el sólo saber de que el grupo objeto de su ataque es político pero que quienes lo integran forman parte de una etnia, para decir que él está atentando contra la etnia como tal, cuando sólo está atentando contra una parte del grupo étnico?
¿Podemos decir nosotros que él está cometiendo genocidio contra un grupo religioso, porque tiene conocimiento de que ese grupo político contra el cual dirige el ataque, está conformado por miembros de un grupo religioso?
Las respuestas son muy variadas. Por eso hoy se han planteado en este Foro que está culminando, precisamente todos los interrogantes que… los cuestionamientos que surgen contra la sentencia de la Corte Internacional de Justicia. Algunos critican el pronunciamiento de la Corte Internacional de Justicia, porque la Corte aplicó allí una interpretación restrictiva.
Porque dice: “Si no está aprobado el ánimo y la intención de destruir al grupo político objeto del ataque como tal, no se puede predicar una conducta genocida.” Se predicará la comisión de otro crimen de lesa humanidad, mas no una conducta genocida.
¿Y cuáles son las explicaciones dogmáticas a esas posturas?
Una. La que habla del dolo especial. Que el delito de genocidio exige un dolo específico, y que se integra por una serie de conductas que han de ser cometidas con la intención de destruir total o parcialmente al grupo. O sea, que cada ataque individualmente considerado, sería un medio para lograr el fin último, que es la destrucción total o parcial del grupo.
Esa teoría afirma que el genocidio se perfecciona con varios actos; pero que un solo acto puede, a su vez, constituir genocidio si va acompañado de la intención de desaparecer o exterminar al grupo.
¿Requiere dolo? El delito de genocidio ¿requiere un dolo genérico?, o sólo el específico. Es natural que requiere el dolo genérico, porque el perpetrador de la conducta tiene que saber que está realizando una conducta que está lesionando a unos miembros de un grupo.
La siguiente teoría, la del dolo específico, es exigente —reitero—, porque exige la demostración del ingrediente específico para configurar el delito de genocidio. Ellos afirman que si el dolo forma parte del tipo, y el tipo subjetivo enmarcado en la tipicidad de la conducta por la intención específica, esa intención específica delimita la configuración de un tipo penal o de otro, según el caso.
La siguiente teoría, entre esas está la del profesor Greenwald. Según él, la intención se demuestra con el solo conocimiento. Es decir, si el perpetrador tiene conocimiento que las víctimas que están resultando afectadas con su conducta, forman parte de ese determinado grupo objeto de tutela en la Convención, esa será una conducta genocida. ¿Por qué? Porque se exige únicamente el conocimiento, el elemento cognitivo del dolo, desestimando la intención especifica, el elemento volitivo o el querer.
Ellos afirman que es mucho más difícil demostrar el querer, y mucho más fácil (probatoriamente hablando) acreditar con evidencia el conocimiento; o por lo menos la probabilidad de actualizar el conocimiento; lo cual llevaría en un momento dado, a pensar si cabe el dolo eventual en el delito de genocidio. Y con esa pregunta termino.
Hay autores, entre esos Kai Ambos, por ejemplo, dice que la intención se basa en el conocimiento (siguiendo a Greenwald); pero ambos afirman de que debe haber categorías o rangos de perpetradores. Es decir, unos perpetradores de genocidio que estarían en un rango superior, unos perpetradores de genocidio en un nivel medio, y unos perpetradores de genocidio inmediatos, en el rango inferior.
Para ambos, el genocidio se comete si los perpetradores del rango inferior, los que están en un grado de inmediatez con la conducta, tienen conocimiento de que están actuando enmarcados en un plan genocida. Si ellos tienen conocimiento de que estaban actuando en un plan genocida, esos perpetradores de un nivel inferior, serían autores de genocidio; no así los restantes. Habría que demostrar esa específica intención. Es decir, los perpetradores del nivel inferior sí cometerían genocidio.
Termino en esta forma, dejando claro entonces, que obviamente, como un Foro, se plantean inquietudes, no hay verdades absolutas y nadie tiene en Derecho la última palabra. Pero sí quiero dejar sentado de que esas críticas que debemos formular o que podemos formular a diferentes pronunciamientos de los Tribunales Internacionales, hay que tener en cuenta la configuración dogmática del delito. De acuerdo a la configuración del dolo específico es una interpretación restrictiva y se reduce el número de autores de genocidio.
¿Sería impunidad? No necesariamente, porque caerían por carácter residual en la tipificación de un tipo genérico; y la configuración del genocidio como un dolo ya genérico basado únicamente en el conocimiento de la pertenencia al grupo determinado; y hay quienes admiten hasta el dolo eventual. Es decir, que si la persona al dirigir el ataque sabe que pueden resultar afectados un número considerable de personas que integran un grupo objeto de protección, esa perpetración del ataque, ya por el solo conocimiento, le hace a él prever que muy probablemente se puede producir el resultado. Y si él lo deja librado al azar es una especie de: prever algo como posible y no hacer nada por evitarlo, equivale a quererlo. Esa es la teoría del dolo eventual aplicada en el marco o para establecer la consumación del delito de genocidio.
De todas maneras, que nos quede claro que hoy hemos disertado sobre el más grave de los crímenes, sobre el crimen capital; determinado en el Derecho Penal Internacional como la máxima expresión de la barbarie. Y así como el genocidio es el crimen capital, el Holocausto es el paradigma del acto genocida; y el Holocausto no se perpetró contra el pueblo judío, sino contra toda la humanidad; y por eso se afirma de que formamos parte de una sola raza: la gran familia humana.
« “El genocidio y la jurisprudencia internacional.” – Dr. Fernando Córdova del Valle
Palabras de Clausura – Dr. William Soto Santiago »
Juez Décimo Segundo del Distrito en Materia del Amparo Penal
Muy buenas tardes a todos. Es solo para quitar un poquito el frío; no sé si sea frío, nervios, o sea este deseo estar ya frente a ustedes.
Es importante entender que de alguna u otra forma todos sabemos que “el objetivo del ser humano lo es la felicidad”, pero para ello debemos entender también que “no hay felicidad sin paz” y que por supuesto “no puede haber paz sin una nación que no respete los Derechos Humanos”. Y por supuesto que “no se puede vivir en una sociedad democrática, tal cual, donde no se respeten los derechos fundamentales y las personas no sean educadas con este fin”.
Sólo cito[i] al doctor, que esta aquí presente con nosotros y lo cual me da muchísimo gusto: el Dr. William Soto Santiago.
De esta manera agradezco enormemente la invitación al presente Foro Judicial Internacional sobre: “Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio”. Pero más debo agradecer la presencia de todos y cada uno de ustedes, dado que estoy casi seguro que por el hecho de estar aquí presente, todo lo que aquí se ha hablado y todo lo que se seguirá hablando en lo que termina el presente Foro, por supuesto no solo quedará en estas cuatro paredes que conforman —déjenme decirles, para los que no conocen—, uno de los institutos más importantes de la República mexicana e incluso de manera internacional, que lo es mi casa, mi escuela: el Instituto de la Judicatura Federal.
Todos sabemos, en términos de lo que es el genocidio, que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas —eso ya lo hemos venido platicando durante todo el día—, el 9 de diciembre de 1948 creó la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.
También sabemos que posteriormente, durante la Conferencia Diplomática de Plenipotenciarios de las Naciones Unidas, sobre el establecimiento de una Corte Penal Internacional, se estableció que se iba a manejar en Roma, Italia; fue establecido el 17 de julio, en el Estatuto de Roma, lo que hoy en día son los conceptos principalmente de lo que es genocidio.
Pero para abundar sobre el tema, siempre he considerado importante saber cuál es la diferencia entre los delitos de lesa humanidad y cuál es la diferencia entre el delito de genocidio.
¿Y hacia dónde los quiero encaminar a cada uno de ustedes? Muy sencillo. En nuestro país, en México, en mi país no existe como tal el delito de lesa humanidad pero sí el de genocidio.
¿Cuáles son los crímenes de lesa humanidad o cómo debemos nosotros señalarlos como concepto? El crimen contra la humanidad o crimen de lesa humanidad va a comprender las conductas tipificadas como: asesinato, exterminio, deportación o desplazamiento forzoso. También uno muy conocido, que lo es la tortura, la violación, la prostitución forzada (que hasta hace algunos años era por muchos desconocida y que está cada día mayor en nuestro país), la esclavitud sexual, la esterilización forzada, la encarcelación y persecución por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales y étnicos.
También esta persecución por cuestiones de orientación sexual e incluso otros definidos ya expresamente. La desaparición forzada, que es un tema que debe preocuparnos en gran suma. El secuestro y cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien lo sufre, siempre que dichas conductas se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, y por supuesto, con conocimiento de dicho ataque. Esto es el crimen de lesa humanidad.
El crimen, por su parte, de genocidio, lo es la puesta en práctica de acciones coordinadas que tienden a la destrucción de los elementos decisivos de la vida de los grupos nacionales, con la finalidad de su aniquilamiento.
Es importante también hacer ver a toda la sociedad, independientemente del conocimiento o no del Derecho, que dicho crimen —en particular el que estamos viendo, que lo es el genocidio— se encuentra protegido por el ius cogens; y esto es una manera de señalarlo, pero el ius cogens no es más que una locución latina que significa (empleada en términos de Derecho Internacional), como el Derecho imperativo internacional que no puede ser ni puede admitir siquiera una exclusión o alteración, por cuanto hace a su contenido.
Es importante, porque cuando nosotros hablamos de cuestiones de delitos de genocidio y vemos otras legislaciones, en muchas ocasiones vemos alterando la conformación del mismo.
Y al estar protegido por el Derecho Internacional, y este Derecho internacional imperativo lo hace ser un Derecho que no puede ser jamás excluido o alterado en su contenido. Y cuando digo “Derecho” me refiero al que se contenga como tal, como delito del genocidio, en los términos que acabo de señalar.
Este concepto, que también, para que nosotros tomemos conciencia de dónde nace, nace en 1939 por un judío-polaco que huyendo de los nazis había encontrado asilo en los Estados Unidos de Norteamérica. Y es incorporado en nuestro país, en México, como tal, hasta 1967 en el Código Penal Federal, y establecido en un Artículo: el 149 BIS, en el cual se señalaba ya el tipo de genocidio; con penas que van hasta hoy en día, de 20 a 40 años de prisión, y multas de 15.000 a 20.000 pesos.
Pena privativa de libertad que para muchos podrá ser muy poca: 20 años, para otros podrá ser excesiva; pero lo cierto es que realmente la pena nunca nos va a reflejar el tipo de conducta y el tipo de daño que se está causando o causa una persona o un grupo, cuando de genocidio se trata.
Lo importante de todo lo hasta aquí expuesto por un servidor, estriba principalmente en que contrario a lo que muchos piensan, los crímenes de lesa humanidad no son perseguidos en México puesto que no están tipificados como tales, y en nuestro ordenamiento interno no se contiene.
Entonces al no encontrarse, al solo hablarse de aspectos y de conductas generalizadas, nosotros lo que hemos estado haciendo es catalogar, señalar, clasificar —o como le quieran llamar—, en términos del Código Penal, a estas conductas lesivas como genocidio.
Esto de alguna otra forma pudiera ser un poco carente de técnica jurídica.
¿Por qué resalto, luego de decir el concepto de genocidio y pasar al crimen de lesa humanidad, y además estar señalando constantemente que no está establecido en nuestro país? Pues lo señalo por la importancia de una de las propuestas que traigo, que lo es su inclusión ya en nuestro Código Punitivo.
¿Cuál es la diferencia en sí entre genocidio y delitos de lesa humanidad?
Quiero hacerlo lo más simple y lo más sencillo en este aspecto; entendiendo que muchas de las cosas que nosotros debemos de hacer finalmente cuando exponemos, es hacerlo lo más explícito para que la sociedad, para que la gente como nosotros se vaya con esta idea más clara y lo vaya divulgando.
Es muy sencillo. los delitos de lesa humanidad son aquellos que se cometen como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque; entendiendo como “ataque generalizado contra una población civil”, esa conducta que implica la comisión de actos mencionados en el catálogo que le había señalado ya contra una multiplicidad de personas dentro de dicha población.
Sistematizado, así es el crimen de lesa humanidad; porque estos actos se cometen, no lo crean, pero se cometen de conformidad con la política de un Estado, e incluso con la organización para cometerlos. Le llaman algunos la equiciencia, la conciencia, la conformidad del propio Estado en donde se está cometiendo. Esto en seguimiento a veces en un plan preconcebido lo cual deja de excluirlo a lo que es el azar.
Y el genocidio, el tema de hoy, ¿cuál es su diferencia? Bueno, el genocidio por su parte, requiere a cualquiera de los actos perpetrados con la intención de destruir total o parcial a un grupo nacional, a un grupo étnico, racial, religioso; describiéndose como tal; la matanza de miembros de grupo; su lesión gravemente, por cuanto hace a su integridad física e incluso mental a estos miembros; un sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física total o parcial; las medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; y el traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.
Concretamente para diferenciarlos, hay que partir que se consideran actos de genocidio: la matanza, la lesión grave, el sometimiento intencional de los miembros de un grupo, así como evitar nuevos nacimientos de ese grupo, y el traslado a la fuerza de los niños de un grupo hacia otro.
Dicho en otras palabras: el genocidio es toda suerte de barbarie que tiene como finalidad el exterminio y la no regeneración de un determinado grupo de personas. Sin más y sin menos. Una barbarie.
Los crímenes de lesa humanidad, no existe en ellos una voluntad intencional de destruir a un determinado grupo, pero sí se actúa con una violencia extrema a este grupo o a esta sociedad civil.
Solo para traer a dimensión cuáles han sido estos genocidios de manera internacional (y en esto, guardar totalmente respeto):
Hiroshima, 6 de agosto de 1945 primera bomba, “little boy”, así se llamaba, que mata de 70.000 a 140.000 personas.
Nagasaki, 3 días después, normalmente decimos “el ataque de Hiroshima y Nagasaki”, realmente fueron dos bombas, la segunda de ella es la bomba “fast bomb”, que mató cerca de 80.000 personas.
El Holocausto, que por sí solo nos permite mantenernos callados y en silencio, en la época nazista, en la época de 1941 con Adolfo Hitler.
En Chile, Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, en 1973 (su nombre completo), el cual 3.200 chilenos aproximadamente murieron a manos de agentes del Estado, 1.200 desaparecidos y 38.000 torturados.
Camboya (1976 a 1979) con Saloth Sar [Pol Pot] quien fue revolucionario y dictador comunista, al principio un hombre de bien. No hay cifras exactas de cuánta gente murió, pero se habla incluso de esta atrocidad, de poner más de 10 millones de minas, colocadas para detener a todo aquel que se quisiera dar a la fuga. ¡10 millones!
Por si fuera poco, y tristemente, en México también se ha dado:
Tlatelolco, 2 de octubre de 1968, en el cual no se sabe la cifra exacta pero policías, militares y cuerpos especiales dispararon sobre el movimiento estudiantil de esa época.
Ciudad Juárez, que hasta hace poco iban alrededor (decía ahí): más de 745 mujeres, 200 desaparecidas (cifras no exactas), el caso que le llaman, con mucho respeto, Las Muertas de Juárez.
Acteal, en el estado de Chiapas, a escasas 6, 7, 8 o 9 horas de aquí, un grupo armado de aproximadamente 100 personas asesina cobardemente a 45 indígenas tzotziles; y cuando lo hablo en este tono, lo hago porque siempre que se mencionan niños no es más que un ataque atroz: 18 niños, 22 mujeres y 6 hombres.
¿Por qué menciono esto si estamos hablando de genocidio?, y si se dan cuenta es la forma, el devenir histórico, lo que les estoy mencionando. Muy sencillo, lo menciono porque[ii] “hoy más que nunca tenemos que entender la obligación de recordar el pasado, aprender sus lecciones, y por supuesto, aplicarlas al presente. ¿Con qué fin? Con el fin de asegurar el futuro de nuestros pueblos con base en la justicia, la armonía y la equidad”; palabras ya saben de quién, de nuestro Dr. William Soto Santiago.
Es así que con base en lo expuesto, propongo, y de manera muy humilde y respetuosa, que bueno… creo que la propuesta siempre deberá ser un ideal para todos aquellos que queremos cambiar en este mundo. Siempre he señalado, con base en algunas lecturas, que todo aquel que pretende cambiar finalmente este mundo, aun cuando pueda ser señalado como loco, finalmente es el que puede lograrlo; y esto es a lo que nosotros debemos aspirar.
Y cuando me han preguntado de qué mundo hablas, por supuesto que primero tengo que hablar de mi mundo: cambiando el mío, podré cambiar el de los demás.
Primer punto: Considero necesario entonces, en aras de evitar, de repetir este pasado, tipificar en el Código Penal Federal —por supuesto— el delito de lesa humanidad.
¿Con qué finalidad? Evitar, de alguna otra forma, el estar buscando reclasificar a otras conductas y desconocer este delito que se ha estado dando no solo en nuestro país sino en muchos; y estar evitando crear delincuencia organizada, violaciones, homicidios, cuando por su nombre deberíamos de llamarlo como lesa humanidad, y por qué no genocidio.
Evitar también, una vez legislado en nuestro Código Penal Federal, una figura que parece desconocerse, pero que existe y está ahí, que se llama: el Principio de Complementariedad; en el cual se puede juzgar a través o ante la Corte Penal Internacional, por delitos de lesa humanidad, a todo aquel que lo comenta.
Además que, bueno, para que se dé este principio se debe dar varias características: si hay un colapso en la administración de justicia, ¡es momento de entrar! O que no se dispongan de pruebas o testimonios, que no se haya incorporado en la legislación aplicable, de ahí su importancia, o que no se haya estipulado como conducta delictiva en algún país para que pueda entrar la Corte.
También me interesa que se deje claramente establecido que el genocidio y —por supuesto— los delitos de lesa humanidad, son imprescriptibles, ¡no hay más!, por encima de cualquier principio de irretroactividad de la ley; algo de lo cual en México ha sido superado.
Esto, dada la protección de la vida en la que se está en juego, y que por supuesto, protección de la vida que se reconoce en términos de Derecho Constitucional y (¿qué más?) en Derecho Internacional.
Por último, sólo señalar unas palabras que son del Dr. William Soto Santiago en relación con este tópico:
[iii]Un nuevo genocidio, señores, señoras, doctores, maestros, público en general. Un nuevo genocidio en nuestro país se puede evitar, en cada uno de nuestros países, ¿como? si se concientiza a la población mundial que no podemos, ni debemos seguir siendo indiferentes ni pasivos ante las circunstancias actuales de intolerancia, y de discriminación que a veces nosotros mismos provocamos.
Que Dios los bendiga. Muchísimas gracias y bienvenidos a nuestro país.
[i] “El objetivo de todo ser humano es la felicidad; pero no hay felicidad sin paz. No hay paz en una nación si no se respetan los Derechos Humanos de los ciudadanos; y no se puede vivir en una sociedad democrática donde se respeten los Derechos fundamentales si las personas no son educadas con este fin.” Dr. William Soto Santiago – Discurso en la Embajada de Alemania – 3 de marzo, 2014, México
Link: http://williamsotosantiago.com/022-el-objetivo-del-ser-humano-es-la-felicidad/
[ii] “Hoy más que nunca tenemos la obligación de recordar el pasado, aprender sus lecciones y aplicarlas al presente; a fin de asegurar el futuro de nuestros pueblos con base en la justicia, la verdad, la armonía y la equidad”. – Dr. William Soto Santiago – Discurso “Negar, minimizar o relativizar el Holocausto, es pervertir la verdad histórica”, 24 de mayo, 2014, Venezuela
Link: http://www.embajadadeactivistasporlapaz.com/es/prensa/negar-minimizar-o-relativizar-el-holocausto-es-pervertir-la-verdad-historica
[iii] “Un nuevo genocidio se puede evitar si concientizamos a la población mundial que no podemos ser indiferentes ni pasivos ante las circunstancias actuales de intolerancia y discriminación”. – Dr. William Soto Santiago – Discurso ante el Congreso de la República de Perú – 28 de enero, 2014
Link: http://www.williamsotosantiago.com/323
« “La Corte Penal Internacional y su papel en la sanción de los crímenes internacionales” – Dr. Luis Antonio Ortiz Hernández
“El delito de genocidio en el ámbito del Derecho Penal Internacional” – Dr. Camilo Montoya Reyes »
Moderador: Lic. Francisco Javier Guerra González (México)
Vicedirector del Consejo de Proyectos y Coordinador para México de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz
Agradecemos la participación del Dr. Franco Fiumara, y muy particularmente ese respaldo absoluto a la Jurisdicción Universal, sabiendo la importancia que tiene a partir de los Tribunales de Núremberg, los Tribunales Internacionales, y muy particularmente la creación de la Corte Penal Internacional, que si bien es una justicia complementaria, de alguna manera fuerza a las jurisdicciones nacionales para que puedan avanzar en el sistema de administración de justicia.
Sabemos la importancia que tiene el luchar en contra de la impunidad, porque solamente arraigando la impunidad será posible alcanzar finalmente la paz.
Vamos a tener enseguida a nuestro tercer panelista en esta tercera Mesa, al Dr. Luis Antonio Ortiz Hernández.
Dr. Luis Antonio Ortiz Hernández
Primero que todo quiero darle gracias a Dios, al Todopoderoso y a la virgencita de Guadalupe por permitirme esta tarde compartir con todos y cada uno de ustedes y con este auditorio tan nutrido y concurrido.
Después de ello quiero darle las gracias al ciudadano Embajador William Soto, por esta invitación al Tercer Foro Judicial Internacional. Ya he tenido la honra de participar en dos anteriores: en Bogotá, Colombia, en Buenos Aires, Argentina, y hoy tengo el placer y el honor de compartir con este pueblo mexicano, a quien desde mi país les doy un gran saludo muy cordial y muy caluroso.
Debo darle gracias también, por supuesto, como dije anteriormente, al Dr. William Soto por esta invitación, y a todo ese maravilloso equipo que en esta ardua labor los acompaña en tan noble acometida, en cuanto de lograr, poder insertar dentro del Estatuto de Roma, a través de la Reforma de él y de la Resolución de 1948, ampliar el contenido que establece el genocidio y los delitos de lesa humanidad, crímenes de guerra, y por supuesto, el delito de agresión.
Me corresponde en la tarde de hoy, hablar “La Corte Penal Internacional y su papel en la sanción de los crímenes internacionales”. Como me corresponde hablar, como decíamos de la Corte Penal Internacional, no puedo dejar pasar por alto —en un preámbulo— de hablar lo que es en realidad la Corte Penal Internacional; el por qué, para qué y la finalidad de esta Institución con carácter internacional y el estamento que lo justifica.
Todos sabemos, y lo han dicho por estos excelentes panelistas que me han antecedido con unas excelentes e ilustres ponencias; no voy a repetir lo que decía el amigo de Chile, ni mucho menos mi amigo allí, porque caería en lo repetitivo; pero sí me queda cuesta arriba llegar allí.
Sin embargo, estamos aquí para cumplir y vamos a tratar de hacerlo lo mejor posible. Espero también alegar la benevolencia que le fue otorgada a mi amigo Garzón, en cuanto a que por favor me guarden el papelito un poquito más, por favor.
Okay. Dicho esto, todos sabemos que la Corte Penal Internacional no es un instrumento jurídico internacional que salió de la noche a la mañana. Todos sabemos, una vez que transcurre la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, estos tribunales ad hoc, como ya lo hablaron mis antecesores; por allá por 1948 surge la idea de crear un instrumento que podamos tener un Tribunal Internacional, el cual tenga la capacidad y la competencia de juzgar esos crímenes atroces cometidos, y que todavía se siguen cometiendo a través de los conflictos bélicos y la utilización de defoliantes con destrucción masiva.
Dicho esto, pues debo caer en lo que es el introctus y me permito leer qué es el Estatuto de Roma.
El Estatuto de Roma, conformado por 128 artículos, comprende una normativa sustantiva y a la vez adjetiva, en el cual se tipifican los crímenes internacionales y las sanciones correspondientes a los mismos; así como el procedimiento y aspectos institucionales de la Corte. Por lo que constituye, como es por todos sabido, un texto sumamente completo en materia, siendo así el principal instrumento normativo del Derecho Penal Internacional de la actualidad.
Es imperativo, asimismo, resaltar que el Derecho Penal Internacional es aplicable única y exclusivamente en relación a las personas determinadas en el Estatuto de Roma; tal y cual como lo prevé el Artículo 5º del Estamento en comento.
Con las personas determinadas en este Estatuto, no así con los Estados ni con empresas o corporaciones; y por ello se habla de la responsabilidad individual.
Esto es de importancia, porque es justamente una de las principales características del Derecho Internacional, en virtud por el cual las personas jurídicas no se hacen responsables; así puede ocurrir en el ámbito del Derecho Internacional. Y es por ello, entonces, que se puede afirmar en este sentido, que el propósito de la Corte Penal Internacional como ente sancionador, se sostiene en el Preámbulo del Estatuto de Roma al establecer de manera clara, precisa y concisa, que, teniendo presente en este siglo millones de niños, mujeres y hombres han sido víctimas de atrocidades que desafían la imaginación del ser humano y que conmueven profundamente a la conciencia de la humanidad, y de los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional; en su conjunto no deben quedar sin castigo, decidido a poner fin a la impunidad de los autores de estos crímenes y a contribuir así a la prevención de nuevos crímenes.
El Estatuto de Roma establece de manera clara, son cuatro delitos: El delito de genocidio, el cual en esta jornada y estos Foros estamos tratando de modificar; el delito de lesa humanidad, el delito de crímenes de guerra y el delito de intromisión.
Estos son los delitos de competencia de la Corte Penal Internacional; y si bien es cierto que ya tenemos de manera definida lo que podemos entender nosotros por delito de agresión, no menos cierto es que no es sino hasta enero del 2017 cuando la Corte Penal Internacional pueda tener competencia sobre este delito.
Estos delitos, tipificados —como dije anteriormente— en Artículo 5º del Estatuto de Roma, me dio la oportunidad, viendo la ardua labor que lleva el ciudadano Embajador William Soto en cuanto a ampliar, modificar lo que llamamos nosotros la Resolución de 1948 y el Estatuto Roma de 1998, el cual entra en vigencia en enero del 2002; traer aquí —y una vez que escuchamos a los panelistas que me antecedieron— una figura nueva; digo una figura nueva porque la traemos para tipificar ese delito, pero no soy yo el primero que habla de ecocidio.
Si nosotros damos un paso atrás, por allá por los años 1950 a 1975, ya hablábamos de ecocidio; ya hay juristas que han intentado llevarlo como un crimen aún no tipificado. Sin embargo, tuve la oportunidad de llevar la propuesta y que el ciudadano Embajador hoy definió muy claro, y lo traje como el quinto crimen internacional contra la paz, y que aún no está tipificado, y que le pido a usted encarecidamente, ciudadano Embajador, que a través de esta labor que hace con esta maravillosa comitiva que le acompaña, llevemos adelante, a las Naciones Unidas y a los organismos que tengamos que llevar, y visitar las instituciones que haya que visitar, y hacer los Foros que haya que hacer, a los fines de que esto se logre.
Porque yo digo lo siguiente: Aquí hablamos todos de los seres humanos, que estamos acabando con los seres humanos, los seres humanos, las personas naturales, etcétera, etcétera. ¿Y el planeta? ¿Qué pasa con el planeta? ¿Será que el planeta no tiene amigos, abogados, jueces, que lo defiendan; o es que acaso, sí existe un ser humano si no hay planeta? No. Si el planeta se acaba, el planeta Tierra, pues los seres humanos también nos acabamos. Y ese desastre está ocurriendo a diario, a cada momento, a cada instante.
Ustedes ven cómo se esta cambiando el sistema, el calentamiento global, nuestras especies, animales, florales, los ecosistemas, los estamos acabando. Decía el doctor Garzón, por allá en África, donde estamos destruyendo la fauna, el ecosistema, para sacar este famoso material para la alta tecnología, lo decía esta mañana. Estamos acabando con el planeta y si no le ponemos un “parao” pues lógicamente que nos vamos a quedar nosotros también los seres humanos “ponchaos”.
Por ello quiero hacer hincapié y traje aquí, decía, cuando la actividad de las grandes empresas multinacionales o entes gubernamentales, causa que supone un peligro de deterioro grave y permanente para el medio ambiente, y además afecta la salud de un número indeterminado de personas, esta situación deja de ser un problema local o nacional, para transformarse en una cuestión de protección de los Derechos Humanos pertenecientes ya al Derecho Internacional, y por ende, al Derecho Internacional Penal.
Así bien, ante la tal magnitud del daño al ecosistema y a la salud de seres humanos como consecuencia de ello, he propuesto en aquella oportunidad —y hoy quiero ratificar— la inclusión del Ecocidio como quinto crimen internacional dentro del Estatuto de Roma.
En aquel entonces lo propuse, y hoy lo vuelvo a reafirmar. Propongo o propuse definir el delito de ecocidio como una catástrofe letal o irreparable de ecosistemas, de un determinado territorio, en detrimento o no, de vidas humanas; ocasionadas directa o indirectamente por personas naturales en representación de las personas jurídicas, transnacionales, o cuando en condiciones de controlar o dirigir efectivamente la acción política o militar de un Estado.
Fíjate que el Estatuto de Roma habla de personas naturales. Yo aquí quiero involucrar a las persona jurídicas. Si bien es por todos sabido las personas jurídicas no las podemos juzgar. ¿Cómo meto yo preso, cómo condeno yo a una institución? Ah, pero sí debo condenar a la persona que sea su presidente, que a sabiendas de que se está cometiendo un ecocidio, no menos cierto es que no hacen absolutamente nada para tratar de evitarlo.
Es allí entonces, donde la reflexión que debemos dejar plasmada en la tarde de hoy: incentivar a todos los Estados, a todos los países del mundo, para que dentro de sus estatutos constitucionales sea insertado el delito de ecocidio como tal.
Así pues, al proponer que sea agregado como el quinto crimen internacional contra la paz, el Estatuto de Roma, he destacado varios elementos: Un elemento, la legitimidad. Este crimen podrá ser cometido por personas naturales cuando en su condición de contralor y/o dirigentes, efectivamente, desde la acción militar o política de un Estado, y de las personas naturales que dirijan a una persona jurídica nacional o trasnacional ubicada en una jurisdicción de un Estado que haya sido ratificado el Estatuto de Roma.
Cabe destacar que en el Estatuto de Roma vigente, la legitimidad para incurrir en los crímenes internacionales allí establecidos, va dirigida básicamente a la persona natural que actúa en condiciones de controlar o dirigir efectivamente la acción política o militar de un Estado. Sin embargo, en un plano puramente normativo, este problema lo podríamos solucionar utilizando desarrollos jurisprudenciales importantes del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos.
Los Estados no infringen el Convenio cuando directamente con su actividad lesionan algunos de los derechos reconocidos, sino, también, cuando una vez lesionados no realizan las investigaciones eficaces para descubrir y sancionar adecuadamente a los verdaderos culpables.
El segundo elemento: La magnitud del daño. La Corte Penal Internacional, debe tener la potestad, de acuerdo a la investigación realizada por el Fiscal ante la Corte, de todas aquellas probanzas, aquel acervo probatorio: qué magnitud tiene, qué daño ha causado, y entonces poder aplicar la sanción correspondiente de acuerdo al delito de ecocidio, delito de genocidio, lesa humanidad, crímenes de guerra, delito de agresión, etc.
Como tercer elemento: La sanción aplicable. Yo creo que aquí no tenemos problema alguno. Quiero hacer una reflexión al respecto y unas consideraciones. Fíjate que la sanción aplicable podría ser la misma sanción que se aplica a estos otros cuatro delitos, que ya tiene vigencia dentro de la Corte Penal Internacional, con unas consideraciones que debo decir que deben ser corregidas. Aquí establece, de acuerdo al Artículo 77 en concordancia con Artículo 110 del Estatuto de Roma, establece en primer término, dice: “Una pena en años que no exceda de treinta años”, pero luego va al ordinal B, y dice: “Y la Corte Penal Internacional puede castigar con la perpetuidad”.
¿Qué es esto? O es la perpetuidad o es máximo treinta años, tal y cual como lo establece casi la mayoría de las Constituciones del mundo.
Yo creo que deberíamos definir como lo hacen en mi país, tanto la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela como el Código Orgánico Procesal Penal, donde damos una pena mínima y una pena máxima, hacemos la sumatoria de ellas dos y le damos un punto de partida al juez.
¿Cómo sabe un juez cuando hay alevosía, premeditación, que se hizo? ¿Será que todos los delitos que se cometan es igual? No. De acuerdo a las investigaciones podemos tener nosotros un punto de partida. Si ponemos una pena mínima y ponemos una pena máxima, podemos nosotros entonces, de acuerdo a las atenuantes o a los agravantes, podríamos aplicar la pena justa, o podríamos decir: “De cero pena a la perpetuidad”.
Claro, tampoco no podríamos decir, como hoy la mayoría de algunos países, que hablan de cuatro. En estos días salió una sentencia donde dice: “Se condena a cuatro cadenas perpetuas y media.”
¿Qué será la cadena perpetua?, para poder determinar cuántas veces me corresponde a mí pagar esa sanción.
Decía el reverendo Moon, y quiero traerlo hoy a colación, dice: “Todo ser humano tiene tres partes dentro de su vida: un proceso que dura diez meses, uno que dura cien años y uno que dura la eternidad.” Haciendo reflexión: Pues, tenía razón.
Si nosotros vemos cuando se engendra a un bebé: diez meses dura, lo máximo para que dé a luz son cuarenta semanas (que llaman por ahí). El promedio de vida de una persona, de un ser humano, es de cien años (aunque yo pienso vivir 115, por ahí estoy pidiendo los consejos para ver si llego allá). Y la eternidad, por supuesto, después de la muerte.
Entonces allí es donde tenemos que saber cómo o cuándo podemos nosotros establecer qué es perpetuidad.
Tampoco, por allí hay una sentencia en España (me corrige, Garzón, por favor), de un joven que violó a una señora y solo le metieron 314 años. [Dr. Baltasar Garzón: Hay condenas de dos mil años] Bueno, fíjate, no quise ser tan exagerado, me traje la más chiquitita. ¿Ustedes saben lo que son 314 años? Este muchacho tenía 26 años. ¿Será posible que este joven tenga esa posibilidad de vivir 340 años?
Yo considero aquí, y traigo esto a colación, porque al Estatuto de Roma hay que darle la sanción que pueda aplicar la Corte Penal Internacional, una sanción verdaderamente aplicable. Fácil de poderla hacer efectiva. Y es por eso que entonces quería hacer esa acotación, en cuanto a la sanción que debe ser aplicada.
Luego tenemos otro punto muy importante. Decía que la sanción que había que aplicarla, le comenté en ese momento que debería acotar, que en cuanto a la imposición de la sanción convendría establecer la existencia de una condena mínima y una condena máxima para cada crimen; que en concreto y así poder determinar a ciencia cierta qué pena debería imponérsele al infractor de estos delitos contenidos dentro del Estatuto de Roma.
Me toca la parte de casos que conoce la Corte Penal Internacional. Entró en vigencia en el año 2000. Es decir, que creo que tenemos trece o catorce años, más o menos con vigencia. ¡Son muchos!, de verdad que son muchos los casos que han pasado por la Corte Penal Internacional.
Tuve el placer, tuve el honor de conocer a los magistrados de la Corte Penal Internacional iniciándose, y al fiscal Luis Ocampo de Argentina (muy buenas relaciones tuve con él). Y debo criticar la Corte Penal Internacional, en este caso en concreto, de que cómo es posible, de todos los casos que se han ventilado por ante la Corte Penal Internacional, sólo haya ocho casos; ocho casos que están en conocimiento de la Corte Penal Internacional.
En la actualidad, como dije, se desarrollan oficialmente ocho investigaciones: La República Democrática del Congo, Uganda del Norte, la República Centroafricana y Mali; estos fueron remisiones por los Estados Partes. Hay dos remisiones por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que es el Sunam y Libia. Y luego tenemos, por iniciativa del fiscal de la Corte Penal Internacional, el caso de Kenia y el caso de Costa de Marfil.
Sin embargo, yo considero que para cumplir con su mandato, la Corte Penal Internacional debe alcanzar los más altos estándares de independencia, efectividad y justicia, tal y cual como lo espera la comunidad internacional.
Decía que la Corte Penal Internacional como órgano sancionador bajo la óptica de la justicia, establece en su Artículo 67, literal c): una justicia expedita, un juicio previo, un debido proceso, sin dilaciones algunas. Nuestra Constitución de la República en su Artículo 26, así lo prevé. Y considero y creo y estoy convencido, de que todas las Constituciones del mundo prevén la justicia expedita sin dilación alguna.
Sin embargo, el caso de Thomas Lubanga fue de conocimiento de la Corte Penal Internacional en el 2006; y no es sino hasta el 14 de marzo del 2012 que logra sacar una decisión en la cual este ciudadano había sido denunciado por no sé cuántos delitos, y solo fue juzgado por uno, sin dar respuesta de los otros en absoluto. ¿Cómo es posible que se tuvo que esperar más de 6 años para dar ese pronunciamiento?
Otro caso que me trae bastante a colación y que debo traerlo aquí a ustedes, el caso del ciudadano Jean Pierre Bemba. Desde el 2008 a la actualidad, al día de hoy, todavía no hay un pronunciamiento.
¿Dónde está esta justicia expedita?, ¿dónde está esta justicia rápida, sin dilaciones algunas?, ¿dónde está el debido proceso que debemos garantizarle a todo infractor de la ley? Porque es que la ley no distingue. La ley no dice: aquella persona que haya cometido un hecho por atroz que sea ya deja de ser humano, ya deja de ser un ciudadano que le falten los derechos. No. Cometió un hecho, pues hay que aplicarle todo el peso de la ley, por supuesto que sí; pero respetándole sus Derechos Humanos. Nuestra Constitución lo establece en el Artículo 21 y en el Artículo 23. Dice: “Todos somos iguales ante la ley, no importa lo que hayamos hecho o lo que hayamos cometido”.
Ya para finalizar, mi querido compañero, yo me hago una reflexión, me pregunto: De acuerdo a los postulados establecidos en la mayoría de las Constituciones de los países del mundo, como el Artículo 67 que mencioné anteriormente, en el literal c) del Estatuto de Roma: ¿Por qué fue tan tardía, o por qué es tan tardía la impartición de justicia por parte de la Corte Penal Internacional?
Allí, creo que se le están violentando el juicio previo, el debido proceso garantizado por todos los estamentos constitucionales. Y a ello traería yo a reflexión lo siguiente: Justicia tardía no es justicia, sino por el contrario, es una injusticia.
« “Fundamentos para la modificación y ampliación del concepto de genocidio” – Dr. Franco Marcelo Fiumara
“El genocidio y la jurisprudencia internacional.” – Dr. Fernando Córdova del Valle »
“Fundamentos para la modificación y ampliación del concepto de genocidio” – Dr. Franco Marcelo Fiumara
Queremos agradecer la participación de la Dra. Elia Cornejo con este caso particular de los juicios de Núremberg, el caso de Israel con Eichmann, que tiene que ver con el genocidio capital como fue el Holocausto, y que a partir de ese evento histórico comenzó a generarse una serie de investigaciones y procesamientos a nivel internacional, como fueron esos juicios de Núremberg y los Tribunales especiales que siguieron a este acontecimiento, para finalmente caer en la instalación de un tribunal de carácter permanente, como fue la Corte Penal Internacional.
La importancia que tiene de que los pueblos reconozcan la necesidad de hacer justicia, aun cuando no se trate de casos específicos que acontezcan en un país. Ella se suma a la propuesta que hacía el Dr. Baltasar Garzón de la justicia universal, y muy particularmente la Jurisdicción Universal, para que quienes cometen delitos sean finalmente castigados; y de ahí la importancia de reconocer la necesidad de hacer justicia tratándose de violaciones a los más graves delitos que vulneran, que ofenden a toda la humanidad.
Vamos a pasar con nuestro siguiente panelista. Tenemos ahora, nos da mucho gusto recibir nuevamente con nosotros al Dr. Franco Marcelo Fiumara de Argentina.
Juez en lo Criminal ante el Tribunal Oral, Doctor en Ciencias Jurídicas y Ciencias Políticas
Buenas tardes al querido pueblo hermano de México, es un honor para mí estar aquí. También quiero extender mis saludos a quienes se encuentran en el salón posterior, que he visto que es multitudinario, y también he visto muchos jóvenes entre ellos, lo cual quiere decir que tenemos esperanzas; si hay juventud: hay esperanza, hay futuro.
Yo quiero que me acompañen, que sean cómplices míos justamente para brindar un aplauso en el momento que le diga, pero no para mí, no sé si soy merecedor de tamaño reconocimiento; porque como bien ha dicho nuestro querido amigo y colega de Chile “jugando al fútbol se ven los pingos”; y con las personalidades que hoy nos precedieron soy un mero marcador de punta acompañando a Messi, Maradona, Pelé y Cristiano Ronaldo juntos en la selección, así que se me hace difícil.
Pero ¿por qué les hago este mensaje comparativo y banalizándolo a través del fútbol? Porque también va a ser importante para ver por qué motivos banales se puede llegar a un conflicto bélico.
Y se los transmito a los jóvenes para que comprendan las personas que están escuchando, la importancia en el campo jurídico que tienen, aprovechémoslo porque realmente aprendemos de ellos muchísimo, y aprendemos sobre la senda del bien.
Yo quiero que me acompañen con un aplauso a una persona que nos muestra cuál es el camino, cuál es el camino de la paz, copiando quien fue quizás uno de nuestros guías: Mahatma Gandhi, Nelson Mandela o también nuestro líder de color negro, estadounidense, quien también marcó el sentido o el sendero de lo que es no discriminar; y quiero que me acompañen en brindarle un aplauso al Dr. William Soto Santiago, que se lo merece. (Gracias por acompañarme, realmente lo merece).
Es un año muy especial; justamente termina con 5; y en este año se están cumpliendo, justamente cien años del primer crimen generalizado del siglo XX: el genocidio armenio, que no tuvo juzgamiento. Primer deuda de la sociedad mundial con un pueblo.
También se cumplen 80 años de una estigmatización, de un tema legal de una ley, como bien marcara uno que me precedió (o Kelsen o Carl Schmitt) de las nefastas Leyes de Núremberg. Leyes. Legalizaron quién es superior y quién es inferior. Estamos atravesando justamente los ochenta años, porque esto ha sido en 1935 en el mes de septiembre, cuando se estigmatizó por primera vez a los que eran “miembros inferiores”, pero sobre todo, al pueblo judío.
Estamos cumpliendo también setenta años (uno de los motivos que nos está convocando aquí) del inicio de los Juicios de Núremberg y también de la primera legislación internacional a través de la Carta de Londres —si mal no recuerdo— del 8 de agosto de 1945; paradójicamente la misma semana que se arrojó la primer bomba atómica y la segunda, tres días posteriores; pero bueno, aquí está el camino.
Veinte años de “La paz de Dayton”, del gran genocidio europeo, que lamentablemente hoy nuestro querido ilustrísimo y mi admirado Dr. Baltasar Garzón nos ha dicho, quitándonos un poquito de esperanza de la decisión de la Corte Internacional. Pero no la vamos a perder, vamos a dar lucha; y para eso somos juristas y también personas de bien.
Reitero, con todos los que me precedieron, voy a tener que hacer malabarismos para no volver a repetir o solamente tratar de hacer un juego para poder ser comprendido con la sencillez que me caracteriza, y que todos quizás me conocen (quien ha tenido posibilidad de tratarme). Y tiene que ver mucho también con el concepto de soberanía, que muy bien ha introducido Baltasar o que también ha nombrado acá nuestra distinguida colega de Texas.
El sentido de soberanía. Todos conocemos, estamos todos en el ámbito jurídico; y no voy a hablar a través de qué significa soberanía o qué puede significar para la humanidad. Para mí, si voy a la palabra soberanía, significa: daño, no acepto al otro.
Y yo soy producto, Franco Fiumara, el apellido me lo dice, soy producto de mis padres que han tenido que escaparse: del lado de mi madre, de España, por la guerra civil; y de mi padre, de un pueblito remoto llamado Pizzoni en la región de Calabria en Italia, que justamente está asolado por las mafias, en especial La’ndrangheta; y hoy en día hay una preocupación generalizada en Italia, porque Calabria y Sicilia están a ojo de tiro justamente de Libia, del nuevo fenómeno criminal llamado ISIS. Esa preocupación la tenemos que tener latente, lo explicó bien el Dr. Baltasar Garzón. Gozan de sumas ideales de dinero a través del tráfico internacional del petróleo en negro y con eso están fomentando todo el armamentismo, el dominio territorial en África y también el dominio territorial en Asia; o sea, expandiéndose o al alcance de mano de España y de Italia. ¡Debe preocuparnos!
Y como yo les decía: ¿Que generó en mí, ser hijo de italiano? Y si yo lo bajo en el concepto jurídico: en el Derecho positivo tengo una doble ciudadanía, eso es en el ámbito del Derecho. Pero en lo que a mí me atañe en lo personal, si yo les puedo comentar, justamente es hacerme un hombre de paz, un hombre de paz. Yo me le debo a dos Estados: a Italia y Argentina. Y si hay un conflicto entre ellos yo no voy a fomentar ese incendio, justamente me va a hacer tratar de apagarlo.
¿Y por qué? ¿Y por qué le tengo cariño a Australia? ¿Por qué le tengo cariño a Alemania? Tengo otros dos primos hermanos con mi nombre y apellido, que nos marcan justamente nuestra ascendencia calabresa de honrar a nuestro abuelo, y que están en Australia (italo-australianos) y en Alemania (germano-italiano). ¿Cómo yo puedo enojarme o tener algún problema con esos Estados si solamente mi condición de binacional me llama al diálogo?
Entonces el concepto de soberanía va cediendo, va cediendo la estructura mental de nosotros, y tenemos que empezar a aceptar al prójimo tal cual es, como es y con la cultura que tiene. Si nos convencemos de eso vamos a respetar justamente todos los parámetros y culturas internacionales.
Ahí empieza con una sencillez tremenda lo que es el tema preventivo, y cómo nosotros vamos a obligar a los gobiernos locales a que realmente no confronten sino que dialoguen. Ese es el tema que yo por lo menos comprendo como soberanía.
Quizás me la pueden criticar y seguramente me la van a criticar, y tienen razón jurídicamente. Pero todo andamiaje jurídico debe nacer de la realidad de la sociedad, no justamente de lo que nos marcan los gobiernos políticos que después (uno de los casos que les quería justamente decir a la brillante exposición de mi colega) pueden corromperse y justamente albergar adentro criminales de guerra. Eso no lo podemos permitir.
El significado de paz, tan vituperado, y yo ya se los he explicado cuál es la forma de integrarnos. Cuando nosotros nos integramos entre pueblos y nos integramos como comunidad internacional, no vamos a fracasar, no nos va a pasar lo que sucedió con los jóvenes turcos, reitero, o con el Káiser, que ha podido escaparse del juicio (justamente ponderando una cuestión de soberanía) y Holanda no lo ha entregado para el juzgamiento.
Y en el caso de que se nos escape —porque como un Estado nacional no podemos dar respuesta soberana—, entonces sí es necesaria una Corte Penal Internacional que nos sirva justamente de resguardo o de paraguas protector a lo que nosotros no podemos dar.
Y aquí sí, tenemos que saber comprender y ceder soberanía. Un Estado cede soberanía, aunque funcione la complementariedad de la Corte Penal Internacional; y vaya si tiene que funcionar y lo tenemos que comprender.
Hoy en día Irak y Siria y también Libia, no pueden dar respuestas, las judicaturas locales. Entonces la comunidad internacional tiene que salir al rescate y tiene que ayudarlos a través de las Cortes, que después lo voy a mezclar con educación.
Quiero ser un poco claro con este concepto (pero lamentablemente hay muchos detractores de la Jurisdicción Internacional, y justamente por esto): volvemos a encerrarnos en nacionalismos cuando tenemos problemas económicos, volvemos a ideologizar el nacionalismo y nos volvemos a tornar fanáticos. Entonces, nuestro deber como juristas, como personas de bien, es no permitir esto y defender la Jurisdicción Internacional a ultranza —como bien lo dijera el Dr. Baltasar Garzón— en las Judicaturas locales o en las legislaciones locales, y también con la complementariedad de la Corte Penal Internacional. Esta es la verdadera importancia justamente de este foco y justamente de este encuadre.
La soberanía es algo efímero que lo aprovechan los Gobiernos, justamente, que son ideologizados a ultranza.
Creo que he dado un poquito los fundamentos de por qué hay que apoyar todas las posturas que nos está dando la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, encabezadas a través de la dirección del Dr. Soto, que nos guía por el camino de la paz —como dijese al inicio—; y por eso hay que modificar tanto la definición de genocidio, o ampliarla, y también el Artículo 6 del Estatuto de Roma. Tenemos que darles a las Cortes las herramientas en tiempo real y no en tiempos históricos; porque si se las damos en tiempos históricos tendremos miles o millones de muertos, en tiempo real podemos actuar como prevención.
Hemos tenido ya ejemplos nefastos, como bien nos ilustraran prácticamente todos los que me han precedido y lo han hecho magníficamente y brillantemente, que yo no creo estar en condiciones de alcanzarlos.
Cuando hay un genocidio o hay crímenes de lesa humanidad, uno no debe etiquetarlo en un color político, porque ya estaríamos cometiendo el primer error. Han cometido en su generalidad crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad o genocidios (los etiquetados ideológicamente de izquierda), como en Camboya, como bien nos ha dicho el Dr. Baltasar Garzón, la Unión Soviética con uno de los criminales más grandes del siglo XX (cuasi comparable con Adolfo Hitler, si me lo permiten), que fue Stalin con El Holodomor, ideado del Estado soviético para eliminar al pueblo ucraniano con siete millones de personas padecidas por la política de la hambruna en la década del 30. Y paradójicamente mucho de esto no sabemos, y es importante saberlo.
¿Y por qué? Unión Soviética, Ucrania, Rusia. Rusia, miembro del Consejo de Seguridad Permanente en la actualidad, está haciendo nuevamente un desastre en Ucrania. Prestemos atención a lo que nos puede suceder en futuro. Nuevamente tenemos un conflicto prácticamente en corazón europeo con un miembro del Consejo de Seguridad Permanente que vetan muchas decisiones que se deben tomar en beneficio de la humanidad.
Otro de los temas también que ya atañe… Y no nos olvidemos, Hitler tomó dos ejemplos: el genocidio armenio, “¿quién se acuerda de los armenios?”, cuando se dirigió a sus generales; y también, justamente, Stalin, una admiración y odio justamente con el contra líder político comunista, pero que él tenía con su servicio de inteligencia pleno conocimiento de las purgas que Stalin realizaba adentro de su territorio, y también de lo que había acontecido con Ucrania; y Hitler copió.
Yo creo que el nazismo no ha inventado nada nuevo: fue una recopilación de crímenes que no han podido ser detenidos o preventivos en su momento, y él copió y dice: “Vamos a hacerlo,” e ideologizó en base a una falsa teoría racial que no existe; porque como bien alinea el Dr. Soto: somos el género humano, es la única raza existente acá en el planeta Tierra; ideologizó con teorías raciales, con darwinismo social, falsamente un ser superior; y ese ser superior, justamente (que era la “raza aria”) fue fanatizado con una ideología política; una ideología política de exterminio a quien no era correspondido, a través de las Leyes de Núremberg, y cuyo arquitecto que facilitó la estructura de exterminio (justamente como bien mencionara mi colega de Texas) fue Adolf Eichmann, quien asistió a Reinhard Heydrich en la Conferencia de Wannsee el 20 de enero de 1942; poquito tiempo después que Estados Unidos ingrese en la guerra.
La Conferencia de Wannsee fue la organización, no el inicio del exterminio; fue la organización a través del plan Reinhard de generar una industria, una industria llamada: exterminio de personas.
Eran todos conducidos a través del ferrocarril a los nuevos campos de la acción: Reinhard, Sobibor, Treblinka y Belzec, donde entraban millones de personas y eran exterminados en forma directa y sistemática. Y que muchas evidencias no tenemos al respecto, salvo por las personas con una famosa película que yo siempre recomiendo bien, que puede observarse en “Escape de Sobibor”, de cómo justamente se operaba allí.
Lógicamente, en pleno apogeo de guerra el nazismo iba a ser un desastre a nivel mundial, porque a los judíos los iban a acompañar las otras razas que también eran “bocas inútiles”, como bien dijese en su momento Binding y Hoche, pero en otro sentido jurídico, cuando eran sobre discapacitados que también el nazismo se dedicó a exterminar.
La guerra ya después de Stalingrado vino con una contramarcha, un revés para el nazismo; pero el nazismo no menguó el exterminio, simplemente cerró los campos de exterminio directos de la acción Reinhard e implementó Birkenau II o Auschwitz II, como ustedes quieran llamarlo, que también lo grafica la película “La lista de Schindler”, donde era un campo mixto de concentración, donde había gitanos y donde los judíos que no eran mano de obra ideal (ancianos, niños y mujeres) eran conducidas en forma directa a esa fábrica criminal que era la cámara de gas, y posteriormente incinerados; utilizándose hasta las cenizas para un proyecto, un plan económico que servía para el abono. Tremendo, dramático. Y la humanidad lo soportó; y parece que el ejemplo no ha bastado.
Lógico, gracias a Dios Alemania perdió la guerra, no por el Estado alemán sino por el sistema político que lo gobernaba; porque los propios alemanes que eran disidentes fueron las primeras víctimas del nazismo, como los del Partido Comunista, Socialista, demócratas-cristianos, y no quiero ampliar para no confundir.
Y todo esto hubo un remedio, como bien dijeron todos ustedes, que fueron los Juicios de Núremberg; fue un remedio jurídico, que se ha dicho, con la Carta de Londres.
Y no voy a entrar – fueron el juicio principal a los jerarcas que habían podido capturar en ese momento, que no se habían suicidado o que no se habían escapado por la vía de las ratas, justamente a Sudamérica, en todo caso con la complicidad de gobiernos que amparaban a los criminales por algún beneficio, llámese personal, corrupción o llámese ideología política.
¡Una cuestión increíble! ¡Increíble! Pero que en Argentina va a hacer una mella muy especial con la dictadura de 1976, ¿no? Cuando lleguemos, que todo judío que era encerrado en el campo, sobre todo en La Matanza (en la jurisdicción donde ejerzo la magistratura), en donde estaba “el Turco” Simón, que torturaba a quien era judío, y entre una de las cosas que lo estigmatizaba, le hacía cantar marchas nazis o le hacía besar la bandera nazi; eso fue en Sudamérica la copia del nazismo.
Ahora, sí “el Turco” Simón (quien está gracias a Dios detenido)… Y aquí tengo que agradecer la integridad intelectual del Dr. Baltasar Garzón quien tan bien le ha hecho a la República Argentina para detener a muchos criminales que se habían escapado a España o en Europa con el juzgamiento; hemos podida dar una pequeña solución después, cuando retomamos los juicios.
Pero lo que quiero decir: imagínese mexicanos, argentinos, todos los amigos sudamericanos que me acompañan, ¿cómo puede haber un nazi entre nosotros, que haya nacido en el continente americano, cuando en su mayoría somos latinos o criollos? ¡No puede ser nazi, es incomprensible! “El Turco” Simón no sé qué comprendía. Si se miraba al espejo era tan mestizo o tan latino como yo. El nazismo no nos iba a perdonar, también nos iba a pasar por arriba como un tsunami.
Por eso no se puede permitir la política nazi. Jamás en el mundo debemos permitirla. Y nosotros debemos luchar (o toda ideología a ultranza).
Y el Juicio de Núremberg, que solamente voy a tocar el juicio principal… y una cuestión, aparte de las penas, y no quiero entrar en particularidades; pero sí que es una cuestión que siempre hablamos con mi admirado y distinguido colega Luis Ortiz Hernández, Magistrado de Venezuela: Cuando el Juicio Núremberg condenó (que muy pocos lo saben) a organizaciones nazis como organizaciones criminales. El sólo el hecho de pertenencia a la SS, a la Gestapo, al RSHA [Oficina Central de Seguridad del Reich], después gobernada por Kaltenbrünner o al Partido Nazi, ya era una persona criminal por el solo hecho de pertenencia.
Eso fue también lo que ayudó mucho al Estado israelí cuando fue el juzgamiento de Eichmann, porque justamente una de las acusaciones y de los motivos de sentencia tuvo que ver con su pertenencia al Partido Nazi, más allá de la arquitectura del exterminio.
O sea que marcó más cuestiones que hoy en día no las hemos revisto. ¿Y por qué no se han revisto o no se revieron terminada la guerra? Por una cuestión de política real, que es lo que los juristas no podemos permitir: que la política real nos pase por arriba, que el poder nos pase por encima; porque si no, no vamos a ser justos con nuestros pares. Somos servidores públicos, no nos servimos del poder; justamente servimos a los que necesitan, que es la ciudadanía común, que quizás no comprende la criminalidad de los actos; para eso estamos los servidores públicos.
Lamentablemente han pasado muchísimos años más después de Núremberg de que se han dejado de esto, la brillante definición de Lemkin que habría que actualizarla y que se dejó de lado: el politicidio, por las cuestiones que yo he nombrado; pero hemos llegado a la fuente originaria de lo que ha permitido la creación del Estatuto de Roma y a través de ello la Corte Penal Internacional. ¿Y qué fue? Un nuevo foco de conflicto dentro del continente europeo cuando ya paradójicamente también en Ruanda había un desastre; pero parece que el mundo tiene ciudadanos de segunda, ciudadanos de tercera y ciudadanos de primera. ¿Es triste no? Cuando yo dije que somos todos iguales, somos el género humano.
El foco o el caldo de cultivo para justamente lograr la Jurisdicción Internacional no fue Ruanda, sino que fue Bosnia, en pleno corazón europeo. Ya nos han, nuevamente Baltasar ha explicado un poquito la cuestión, lo que fue Srebrenica, una cuestión de política, justamente el Estado que está ahora bajo juzgamiento… (Creí que el tiempo no me pasaba, pero me pasó rápido; pero bueno, vamos a ir concluyendo).
Qué importante que fue igualmente la creación de una Corte Internacional después de lo acontecido en Bosnia, en Ruanda, donde fue la primer sentencia —como nos ha dicho— bajo el etiquetamiento de genocidio: Jean Paul Akayesu, que era maestro y un excelente jugador fútbol del club, era una personal normal. Fíjese por qué yo le doy la banalidad, justamente cuando les dije del fútbol, que no era descolgado; y justamente con nuestro admirado colega de San Salvador (para los que no recuerdan), si bien fue el motivo banal la guerra del fútbol entre El Salvador y Honduras que no recordamos, que produjo miles de desplazados… y todo tuvo que ver: la excusa y el aprovechamiento que uno de los dos había perdido el partido para clasificarse al mundial de México 1970 (que mi país Italia, mi segunda patria, perdió la final; pero bueno, eso es paradoja); pero quiero explicarles justamente cómo es la banalidad (después está mi revancha con Argentina, lógico).
Fíjense cómo de una banalidad, de una ideologización o de varias cuestiones que uno no tiene presente al inicio, podemos llegar a un conflicto sin conocer cuál va a ser el desenlace final. Y en esto es con lo que quiero ir concluyendo con el ISIS.
El ISIS es un fenómeno que tenemos que controlar, tenemos que ir etiquetando. El ISIS no admite diferencias. Con una diferencia con el nazismo: si uno se transforma por la sharía [ley islámica] a la ideología de ellos, puede permanecer con vida; con los nazis, si eras raza inferior directamente eras exterminado.
Pero lo que no acompañan yazidíes, cristianos, coptos, chiítas, musulmanes, que dicen que aplican más las enseñanzas del profeta Mahoma: que son ultras los del ISIS, y que no comprenden lo que es el verdadero islamismo, son solamente yihadistas. Y es un fenómeno criminal que aparte de destruir las culturas, las culturas preexistentes, también va contaminando a su paso cada uno de los elementos que la naturaleza y que Dios nos dio para la sobrevivencia, llámese agua, otra fuente de vida, y que muy bien con este ecocidio nos va a ilustrar mi admirado magistrado venezolano, el Dr. Luis Ortiz Hernández, a posteriori.
Él dice justamente y sostiene inteligentemente: es el quinto crimen internacional contra la paz que aún no se ha tipificado; y así es, fíjense que sencillo, a través de este racconto cómo tenemos todos los fundamentos para que sea modificado el Estatuto y la definición de Genocidio.
Lógico, estamos con la justicia, estamos con extremistas, con extremistas que no temen a la muerte; es más, buscan la muerte para llegar justamente a Alá; muchos se inmolan, y cuando se inmolan muchas veces pueden escapar; no les interesa que exista una justicia. Y yo creo que ahí tiene que entrar en juego —como bien lo hace la Embajada de Activistas por la Paz— un juego permanente entre educación preventiva en Derechos Humanos y la justicia como un paraguas protector; en síntesis: la justicia nos protege y los libros nos enseñan cómo convivir pacíficamente.
A través de este racconto histórico y actual, para ir concluyendo, quiero dejar mi total apoyo a todas las mociones a través del Dr. William Soto Santiago, admirado doctor, y a todos los que trabajan como Activistas de la Paz. Y quiero hoy, que por favor más de uno se sume como un Activista; ustedes son un engranaje importante en el andamiaje de la humanidad para justamente lograr los objetivos. Y que tiene que ver con una definición, con una definición en una palabra tan sencilla y que le tenemos que dar utilidad; y esa palabra, si me permiten decirla, es: Shalom, Salam, Pache, Pax: Paz para todos los pueblos hermanos del mundo.
« “El genocidio y los crímenes de guerra: Estudio del caso Israel vs. Adolfo Eichmann” – Dra. Elia Cornejo López
“La Corte Penal Internacional y su papel en la sanción de los crímenes internacionales” – Dr. Luis Antonio Ortiz Hernández »
“El genocidio y los crímenes de guerra: Estudio del caso Israel vs. Adolfo Eichmann” – Dra. Elia Cornejo López
Buenas tardes. Estamos comenzando la Tercera Mesa de trabajo de este Foro Judicial Internacional. Vamos a hacer un esfuerzo para ahora sí que recuperar las fuerzas. Esperamos hacer de nuestra parte lo suficiente para mantenerlos despiertos, es una hora un poquito pesada pero vamos a… Creemos que la temática que estamos tratando en este Foro Judicial Internacional es de la mayor importancia.
La Embajada Mundial de Activistas por la Paz ha venido trabajando en diferentes programas, pero especialmente en este proyecto de los Foros Judiciales Internacionales. Sabemos la importancia que tiene de alcanzar una verdadera justicia, no solamente en los ámbitos nacionales sino también y muy particularmente por el tema que nos toca en el ámbito internacional.
Hemos logrado después de muchos años, después de muchos genocidios, de muchos crímenes internacionales, finalmente crear una Corte Penal Internacional, una Corte que ya tiene su propia reglamentación; mas sin embargo, sabemos que todos los cambios se han venido generando a lo largo de los años. Cada uno de los países ha logrado conformar sus propias instituciones, y muy particularmente en el tema de administración de justicia, ir consolidando los tribunales de justicia para impartirla y hacer expedita la administración en este campo tan importante como es el tema judicial.
Como lo dice el proyecto del Dr. William Soto Santiago, “Justicia para la Paz”, sabemos que mucho depende la paz, la tranquilidad de que hay una verdadera justicia. Por eso el interés de parte de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, para que a través de sus Foros Judiciales Internacionales podamos presentar las mejores propuestas a través de este trabajo, de este ejercicio que se ha venido generando en estos anteriores Foros, y muy particularmente en el día de hoy que ha sido muy fructífero la participación de nuestros ponentes que han estado en las dos mesas anteriores. Esperamos al final de la jornada tener las mejores conclusiones para enriquecer la propuesta que ya nos ha presentado nuestro Embajador Mundial, el Dr. William Soto Santiago.
Vamos a pasar con nuestro primer panelista de esta Tercer Mesa, y nos honra tener con nosotros a una jueza de los Estados Unidos, del estado de Texas en particular (…) Con nosotros la jueza, la Dra. Elia Cornejo López.
Jueza de Distrito 404 de Texas
Buenas tardes, me da mucho placer estar aquí con ustedes y presentarles a Elizabeth Rivera de Puerto Rico que me va a ayudar en mi presentación, porque les digo que mi español es básico. La señorita me va a ayudar.
Es mi placer estar aquí en el D.F. de México, país natal de mi madre, y de mis ancestros maternales. Mi madre fue nacida en Pénjamo, Guanajuato; mi padre viene de Estados Unidos, tercera generación de inmigrantes de España y se conocieron cuando él estaba trabajando en el ferrocarril. Llegó aquí a México, conoció a mi mamá y lo demás pues es historia.
Estoy hablando sobre un tema en el cual no estoy muy familiarizada. Y aquellos que están aquí presentes, como el Dr. Soto Santiago, y los demás que han estado antes que yo, y los que me siguen, están más calificados que yo para hablar sobre este tema. Sin embargo, he aprendido más sobre el tema del genocidio y los crímenes contra el ser humano durante esta pasada semana; y me compenso por la falta de conocimiento con una pasión nueva para ayudar al movimiento a parar el genocidio, asegurando que la juventud se eduque en este tema.
Cuando me siento a reflexionar y pienso en qué haría el ser humano para lograr la paz, me di cuenta que podemos lograrlo con unos pensamientos básicos de la vida. Si escuchamos las palabras de Benito Juárez, su presidente anterior, que dijo: “El derecho al respeto ajeno es la paz”; Jesucristo que nos enseñó a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, o el principio fundamental: hacer a otros como ustedes desean que ellos le hagan a usted. Si el ser humano sigue esas reglas, esas normas, tendríamos paz mundial.
Antes de comenzar a hablar sobre el juicio de Israel contra Adolf Eichmann, quisiera darle reconocimiento al trabajo de Trisha Joy, el Diario de Derecho y Política Internacional, publicación hecha por los estudiantes de la Universidad de Pennsylvania y muchas páginas de internet por los cientos de artículos que leí sobre el genocidio.
Antes de 1945, el principio de la soberanía del Estado triunfó sobre el Derecho Internacional. No fue hasta los juicios de Núremberg que el paradigma de la inmunidad del Estado y responsabilidad individual comenzó a cambiar significativamente. Los juicios de Núremberg marcaron la jurisdicción universal para ciertas violaciones a las leyes criminales internacionales.
Todo se enfrió luego de la guerra fría; pero en el 1961, Eichmann regresó la jurisdicción universal de manera drástica a nivel internacional. Durante el juicio de Eichmann la Corte invocó todos los intereses de la humanidad, enfatizando en su juicio el derecho y responsabilidad de cada Estado como parte de la familia de las naciones, para perseguir y castigar a los que han cometido el más atroz de los crímenes internacionales.
Adolf Eichmann fue nacido en Berlín, Alemania, y comenzó a trabajar para el servicio secreto de Alemania. Se hizo voluntario en el campo de concentración nazi, ascendió rápidamente y pronto fue encargado, dirigió un campo de concentración. En el campo de concentración Eichmann no le daba comida a los judíos, quería darles lo más mínimo, solamente para que ellos pudieran sobrevivir; y cuando ya estaban muy débiles para trabajar, él los mandaba a matar, asesinar.
Pero lo más que disfrutaba era cuando metía a los niños, las mujeres, los hombres en las cámaras de gas y los asesinaban. El tribunal de Israel dijo: “Los crímenes abominables definidos en esta ley, no son delitos de derecho solamente a Israel; estos crímenes que azotaron a la humanidad entera y sacudieron la conciencia de las naciones, son delitos graves contra el propio derecho de los pueblos. Cada crimen visto en cualquier película del Holocausto fue un crimen perpetuado por Eichmann”.
El tribunal agregó: “La jurisdicción para juzgar a los crímenes de Derecho Internacional es universal. Es el carácter universal de los delitos en cuestión, que se atribuye a cada Estado, el poder de juzgar a las personas que participaron en la preparación de este tipo de delitos y luego castigarlos”.
Una de las preguntas hechas durante este juicio fue: ¿Cómo logró el Tribunal del Distrito de Jerusalén adquirir jurisdicción para juzgar el caso de Eichmann, dado a que él es un extranjero y los crímenes fueron cometidos en territorio extranjero? El Tribunal de Israel descubrió que tenía jurisdicción sobre Eichmann por la Ley de los Nazis y Colaboradores de los Nazis, que se encuentra en las secciones 5710-1950.
El derecho de Israel para castigar se basa en dos elementos: En primer lugar, el carácter universal de los delitos en cuestión, que son grandes delitos contra el propio derecho de los pueblos, y en ausencia de un tribunal internacional se otorga jurisdicción en un tribunal nacional. En segundo lugar, el carácter específico de los crímenes —que era el exterminio del pueblo judío— ofrece un punto de enlace necesario entre el acusado y el Estado recién fundado de Israel; un Estado establecido y reconocido como el Estado de los judíos.
Los crímenes cometidos por los acusados son intereses vitales del Estado, por lo tanto tienen derecho a castigar al acusado conforme al principio de protección. Luego de la guerra, Eichmann se fugó a Argentina, donde vivió por dos décadas, hasta que fue atrapado por el Servicio Secreto de Israel. Israel entró a Argentina sin permiso para extraer a Eichmann. Cuando se le preguntó a Israel, ellos dijeron que no se acercaron al Gobierno de Argentina porque ellos no sabían si Argentina estaba trabajando para proteger a Eichmann y no querían arriesgar el no poder capturar a Eichmann.
Pero el gran país de Argentina, de donde viene el magistrado Franco Fiumara, les dijo que Argentina va a rechazar cualquier ley que Israel haya violado para sacar a Eichmann de Argentina.
¿Será la alternativa, la jurisdicción negada por el secuestro del acusado de un país extranjero? Esta jurisdicción no es negada por la manera en que el acusado fue llevado ante la Corte; se trata de una norma establecida de Derecho, que una persona acusada por un delito contra las leyes de un Estado no podrá oponerse a ser juzgado por razón de la ilegalidad de su detención o el medio por el cual fue traído a la jurisdicción de la Corte. Esta norma aplica igualmente a los casos en donde el acusado no está confiando en violaciones de Derecho Internacional, en lugar de nacional.
En el caso de Eichmann, el Gobierno de Argentina acordó renunciar a la Responsabilidad Civil Internacional creada cuando Israel entró a Argentina para detener a Eichmann. Argentina enfatizó que ellos hubieran ayudado en la captura, detenido y extracción de Eichmann.
Durante el juicio, Eichmann se declaró inocente, intentó echarle la culpa a sus superiores diciendo que simplemente estaba siguiendo las órdenes de sus superiores. ¿Obedecer órdenes a superiores es un desafío que excluye responsabilidad penal? La contestación es no.
La Corte de Distrito de Jerusalén examinó la estructura de mando del servicio secreto de Alemania y de Berlín, y el alcance de la autoridad del acusado; la Corte concluyó que éste actuó de conformidad con las directrices generales de sus superiores, pero él conservó amplios poderes de discreción. El señor Eichmann tenía discreción en la forma en que llevaba a cabo sus órdenes. Eichmann no tenía que ejecutar los hombres, los niños y las mujeres en la cantidad y en la forma en que lo hizo; por lo tanto, Eichmann no está justificado y no puede simplemente hacer caso omiso de sus crímenes de guerra culpando a sus superiores. Eichmann fue responsable de sus propios actos.
Bajo la Sección 8 de la Ley de Sanciones, la oposición a órdenes superiores, que figura en la Sección 19 (b) del Código Penal, Ordenanza de 1936, no está disponible en casos de delitos enumerados por la ley antes mencionada; pero puede ser tomada en cuenta como un factor en la sentencia. Los subordinados que obedecen órdenes se podrán conceder una sentencia más leve, si el tribunal determina que el subordinado no tenía otra opción o una cantidad limitada de elección, estaba bajo cohesión o tuvo que llevar a cabo las órdenes.
Desde Eichmann, la doctrina de jurisdicción universal dice que: debido a que las violaciones más abominables de los crímenes internacionales ofenden a toda la humanidad, los autores deben rendir cuentas y son objeto de enjuiciamiento por cualquier Estado.
Hemos aprendido que tenemos la autoridad legal para tomar acción contra aquellos que cometen crímenes de guerra, asesinan inocentes y luego se esconden. Hemos visto que los encuentran y tienen un juicio legal. Cada Estado tiene el derecho a llevar a cabo juicios a aquellos que violan la ley.
Y entonces, ¿por qué el mundo no ha tomado acción contra aquellos que se enfocan en segmentos de la sociedad, asesinan miembros de ciertas razas, nacionalidades, secuestran niños para tráfico sexual y por creencias religiosas diferentes?
Tenemos las leyes para que tomemos acción, y lo que nos tenemos que dar cuenta es que cuando ocurrió el Holocausto, por muchos años la humanidad sabía, pero los Gobiernos no se querían involucrar: “No queremos ver, nos va a costar dinero; nos va a afectar económicamente tener que cruzar el océano y arreglar esas situaciones en el extranjero”.
Muchas veces es más fácil virar la cara y pensar que no está sucediendo. Depende de nosotros. Nos han dado esas obligaciones a nosotros. Desde que era muy niña mi padre siempre nos decía: “A aquellos que Dios le ha dado más, tienen un deber y una responsabilidad para actuar para los demás que no pueden defenderse.”
Es un placer para mí estar aquí con ustedes, que piensan de la misma manera.
Muchas gracias, Dr. Soto, por todo lo que usted está haciendo por todos los panelistas que están aquí, por todos ustedes; porque sé que en nuestra mente y en su corazón, sobre todo en su corazón, desean la paz mundial y están dispuestos a intervenir y tomar acción para traer la paz mundial. Muchas gracias.
Conferencia original / Original conference
It’s my pleasure to be here in Mexico City, the birth country of my mother and my maternal ancestors. My mother was born in Pénjamo, Guanajuato, and my father comes from the United States of America, and he is third generation… when he met my mother he was working for the railroad. And he came to Matamoros, Tamaulipas, Mexico, and he met my mom there; and you know, the rest is history.
I’m speaking on a subject on which I’m not well versed, and those here in attendance like Dr. Soto Santiago and those that have spoken before me, and those that will be after me are much more versed and qualified on this subject. However, I have learned more about the subject of genocide and the crimes against mankind in this past week, and I make up for the lack of knowledge with a new found passion: to join the movement to help put an end to genocide. By ensuring that the youth become educated on the subject. And when I sit back and I reflect on what would it take for mankind to live in peace, I really found that it comes down to some really simple rules in life.
If we were to listen to, for example, your former president, Benito Juarez, who said: “El derecho al respeto ajeno es la paz.” Jesus Christ, who taught us to “Love your neighbor as you love yourself,” or just a basic golden rule which is to “do unto others, as you want them to do unto you.” If mankind were to follow those rules, we would have world peace. Before I get into the trial of Israel versus Adolf Eichmann, I’d like to give credit to the work of Trisha Joy, the Journal of International Law and Policy, a student-run publication of the University of Pennsylvania and many other websites for the hundreds of articles on the subject that I read. Prior to 1945, the Principal of State Sovereignty trumped all else on International Law.
It was not until the Nuremberg Trials that the paradigm of state immunity and individual accountability began to shift in a meaningful way. The Nuremberg Judgments set forth the concept of Universal Jurisdiction violations of International Criminal Law.
Everything was cooled during the Cold War, but in 1961 Eichmann brought Universal Jurisdiction back to the international stage. During the Eichmann trial, the courting woke the interest of all mankind. Emphasizing in its judgement the right and responsibility of every State as part of the family of nations to prosecute and punish those who have committed the most hideous of crimes.
Adolf Eichmann was born in Berlin, Germany and began working for the German Secret Service. He volunteered to work at the Nazi camps. He moved up quickly and was soon in charge of a Nazi camp. At the camp, Eichmann failed to feed the Jews. He wanted to feed them the least possible, just to keep them alive. And when they became too weak to work, he would simply have them shot to death. What he enjoyed the most was when he would put children, women, men, into the showers and gassed them to death.
The District Court in Israel said “The (00:13:38 – abhorrent, https://www.icrc.org/customary-ihl/eng/docs/v2_rul_rule157) crimes defined in this law are not crimes under Israel law alone.” These crimes which struck at the whole of mankind and shocked the conscience of Nations, are grave offenses against the law of Nations itself. Every crime that you have ever seen in any Holocaust movie, was a crime that Eichmann had been involved in. The Court added, “The Jurisdiction to try crimes under International Law is universal. It is a universal character of crimes in question. Which rest in every state the power to try those who participated in the preparation of such crimes and then punish them.”
One of the questions that was placed during this trial, is how did the district court of Jerusalem acquire Jurisdiction to try the Eichmann case, given that he is a foreign national and the crimes were committed in a foreign country? The Israel Court found it had Jurisdiction over Eichmann by the Nazis and Nazi Collaborators Law, which is found in punishment sections 5710 through 1950. Israel’s right to punish is founded on two elements: first, the universal character of the crimes in question, which are great offenses against the Law of Nations itself and in the absence of an International Court, which grants Jurisdiction to any Domestic Court. Second, the specific character of the crimes, which was the extermination of the Jewish people; provides a necessary linking between the accused and the newly found State of Israel, a state established and recognized as the State of the Jews. The crimes committed by the accused, concerned the vital interest of the State. Thus, it has a right to punish the accused pursuant to the protective principle.
After the war, Eichmann fled to Argentina, where he lived for two decades, until he was caught by Israeli Secret Service. Israel entered Argentina without permission, without any permission to remove Eichmann. When questioned, Israel stated that it did not approach the Government of Argentina because they did not know whether or not Argentina was working to protect Eichmann or not; and they did not want to risk being able to capture Eichmann. But the great country of Argentina (where our brother Judge, Magistrado Franco Fiumara comes from), graciously said that they waived any International Law that the government of Israel violated by entering Argentina without permission.
So, the question that was asked of Israel is the alternative, is Jurisdiction negated by the abduction of the accused from a foreign country? And the answer was: “This Jurisdiction is not negated by the manner in which the accused was brought before the Court. It is an established rule of Law that a person standing trial for an offense against the Laws of a State, may not oppose as being tried by reason of the illegality of his arrest or the means by which he was brought to the Jurisdiction of the Court.” This rule applies equally in cases where the accused is relying on violations of International, rather than Domestic Law. In the Eichmann case, the Government of Argentina agreed to waive any International Tort created when Israel entered it’s country to capture Eichmann, and Argentina went as far as saying that they would have assisted Israel in the abduction, arrest and return of Eichmann.
During the trial Eichmann wanted to claim innocence, or claimed innocence and tried to blame his superiors, saying that he was only following orders of his superiors. So, the question became: is obeying a superior’s orders a defense, excluding criminal responsibility? The answer as you know, is no. The District Court in Jerusalem examined the command structure, in place of the German in Berlin Secret Service and the scope of the accused authority. The Court concluded that the latter acted in accordance with general directives, but he retained wide power of discretion. Mr. Eichmann had discretion in how he carried out his orders. Eichmann did not have to execute men, children and women in the number and manner that he did. Thus, Eichmann is not excused and cannot simply shrug off his war crimes by scapegoating on his superiors. Eichmann was held responsible for his own actions.
Under Section 8 of the Punishment Law, the defence of superior orders (contained in Section 19 (b) of the Criminal Code Ordinance of 1936), it is not available in cases of offences enumerated by the afore-mentioned Law, that may be taken into account as a factor in sentencing.
Underlings that obey orders may be granted a lighter sentence. If the Court finds the underling had no choice or a limited amount of choice, was under coercion or had to carry out the orders. Since Eichmann, the Doctrine of Universal Jurisdiction says that “because violations of the most uphorrent of International crimes, offend all of humanity, perpetrators must be held accountable and are subject to prosecution by any State.” We learned that we have the Legal authority to take action against those who commit crimes of war, assassinate the innocent and go into hiding. When found, they are captured and given a Legal trial. Each State has a right to try those who violate the Law.
So, why hasn’t the world taken an action against those who target segments of society, kill numbers of a certain race, national origin, kidnap girls for sex trade and because their religion is different from theirs? We have the laws that give us those Rights; and what we have to realize is that when the Holocaust occurred, for years the world knew, but as governments, were concerned with, you know, “We don’t want to get involved, we don’t want to look, its gonna cost us money. It’s gonna be an economic cost to our country to go across an ocean and try to solve those crimes.” So, sometimes it’s easier to look the other way and pretend it’s not happening. So, it’s up to us. We have been vested with those duties and obligations. Since I was a little girl, my father would always tell us, “to those that God has given the most, you have a duty and a responsibility to act for others who cannot defend themselves.”
And it’s my pleasure to be here with a group of people who feel the same way. And Dr. Soto, thank you so much for everything that you do, and for everyone, all the panelists and all of you that are in attendance, because I know that your mind and in your heart, more importantly, in your heart you want world peace and you’re willing to intervene and take action to bring world peace. Thank you very much.
“Fundamentos para la modificación y ampliación del concepto de genocidio” – Dr. Franco Marcelo Fiumara »
Representante del Consejo Estudiantil de la Facultad de los Andes, Colombia.
Estudiante de doble programa en Derecho y Filosofía en la Universidad de Los Andes, Colombia. Realiza múltiples actividades sociales y académicas en pro de los estudiantes y los derechos humanos.
Conferencia: “El Movimiento Estudiantil: Terreno para la semilla de la paz”
« Dr. Julio César Pineda
“El genocidio y los crímenes de guerra: Estudio del caso Israel vs. Adolfo Eichmann” – Dra. Elia Cornejo López »
MODERADOR 1° MESA
Abogado y Doctor en Derecho y Relaciones Internacionales. Diplomático de carrera por más de 30 años, ejerciendo como Embajador de Venezuela en Libia, Corea del Norte y Kuwait. Miembro del Parlamento Internacional por la Seguridad y la Paz. Conferencista, profesor y escritor. Conductor del Programa de televisión “Brújula Internacional” transmitido diariamente por el canal de noticias Globovisión.
« Dr. Fernando Córdova del Valle
MÉXICO – DR. FERNANDO CÓRDOVA DEL VALLE
Juez Décimo Segundo de Distrito de Amparo en Materia Penal en el Distrito Federal de México.
Licenciado en Derecho. Doctor en Derecho Constitucional y Derecho Penal. Capacitador certificado para la implementación del Sistema de Justicia Penal en México. Catedrático en diferentes universidades de México.
Conferencia: “El genocidio y la jurisprudencia internacional.”
« Dr. Miguel Angel Aguilar López
Dr. Julio César Pineda »