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Timestamp: 2013-06-18 21:57:13
Document Index: 412775350

Matched Legal Cases: ['Artículo\n301', 'Artículo 306', 'artículo 316', 'Artículo 316', 'Artículo\n7', 'Artículo 14', 'Artículo 56', 'Artículo 299']

�Es factible el interrogatorio de la propia parte en el proceso civil?
Juan Jos� Garc�a-Andrade Berm�dez,Socio de Visualiza Legal	La respuesta a esta pregunta adquiere capital importancia cuando
el objeto de la litis recae sobre
derechos de propiedad intelectual o industrial en los que la intrínseca
relación del autor o coautor con su obra o del inventor sobre su invención
determinan que su personalísima intervención en la fase probatoria del acto del
juicio pueda resultar imprescindible para obtener una sentencia favorable a las
pretensiones en él ejercitadas, especialmente cuando pudieran no existir otros
medios de prueba eficaces con los que hacer valer nuestros derechos.
Nuestra Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) parte de la premisa de
negar ab initio la posibilidad del
interrogatorio de la propia parte en el proceso al establecer en el Artículo
301, apartado primero, que "Cada parte
podrá solicitar del tribunal el interrogatorio de las demás sobre hechos y circunstancias de los que tengan
noticia y que guarden relación con el objeto del juicio. Un colitigante podrá solicitar el interrogatorio
de otro colitigante siempre y cuando exista en el proceso oposición o conflicto
de intereses entre ambos". Dicho precepto, si bien acota la prueba del interrogatorio de
parte al de las demás, es cierto que ni contempla ni tampoco prohíbe el de la
propia. Como excepción atenuada a la regla general de admisión de la prueba respecto
a las partes contrarias, admite el interrogatorio del colitigante única y
exclusivamente cuando exista oposición o conflicto de intereses entre ambos en
La meritada regulación legal supone de facto que, salvo que la parte contraria proponga en el acto de la audiencia
previa el interrogatorio de nuestra parte y la admita el órgano judicial (hecho
que no ocurre en la práctica cuando dicha prueba podría serle perjudicial), se
cercenaría al autor o artista, motu
proprio, la posibilidad de ser oído en el proceso, ya que no podría ser
interrogado como parte, ni por el hecho de serlo, tampoco podría declarar como
La negativa a la posibilidad del interrogatorio de la propia parte
es respaldada por la mayoría de la Doctrina y de la Jurisprudencia en base a
diferentes argumentos, a mi juicio rebatibles: 1º.- Afirmando que, la versión de los hechos de cada parte aparece
ya plasmada en los correspondientes escritos de demanda y contestación y que
luego son fijados en el acto de la audiencia previa (Artículos 414 y 426 de la
LEC). Cierto, pero en ambos casos, lo es
a través de las alegaciones escritas y verbales del Letrado, pero nunca a
través de la declaración del autor del modelo de utilidad, programa
informático, formato televisivo o coreografía que, a través del conocimiento
científico, técnico, artístico o práctico que ostenta sobre su obra, debería de
ilustrar al Tribunal de forma más precisa y exhaustiva, pudiendo ser
cualitativamente más eficaz que una prueba pericial de tercero ajeno a la
2º.- Admitiendo que, el interrogatorio de la propia parte
implicaría la posibilidad de que las partes realicen alegaciones extemporáneas
habiendo precluído el plazo para ello. La función procesal del Juez debería
tutelar que las partes se ciñeran en sus preguntas a los hechos alegados en su
momento, como se realiza cuando propone el contrario el interrogatorio de
nuestra parte y se nos permite interpelar a nuestro representado con nuevas
preguntas para la determinación de los hechos y que serán repelidas por el
órgano judicial en caso de impertinencia o inutilidad (Artículo 306.1º LEC).
3º.- Considerando que, la utilidad probatoria del interrogatorio
de la propia parte se limitaría al reconocimiento de hechos ciertos y
enteramente perjudiciales (artículo 316.1º LEC). Circunstancia ésta predicable
en cualquier interrogatorio de parte, propia o ajena, y que no debe desvirtuar el
hecho de que todas las demás declaraciones de las partes vertidas en él, deban
ser valoradas por el juez según las reglas de la sana crítica (Artículo 316.2º
Es práctica habitual dentro del sector de la creación
intelectual la existencia de relaciones contractuales de carácter verbal que
sitúan al autor o artista, en caso de litigio, en una precaria situación
procesal si no se admitiere su declaración para constatar indubitadamente,
primero, la existencia del contrato y segundo, el alcance de los pactos
alcanzados entre las partes. Sin olvidarnos de que en muchas ocasiones son
obligados, para ser contratados, a firmar contratos de adhesión, en los que se
establecen cesiones forzosas de todos los derechos que la Ley de Propiedad
Intelectual (LPI) les reconoce sobre su obra o interpretación.
Existen multitud de supuestos, como por ejemplo, cuando en las
obras en colaboración (como son las audiovisuales) una vez divulgadas, un autor
rehusa justificadamente su consentimiento para explotarla en la forma en la que
se divulgó por no estar satisfecho con el resultado de su creación (Artículo
7.2º LPI); o cuando un autor ejercita su derecho moral de retirada de la obra
por cambio de sus convicciones intelectuales o morales (Artículo 14.6º LPI); o cuando
el autor de una obra plástica hubiera excluido expresa y verbalmente el derecho
de exposición pública de la obra al adquirente de la propiedad del soporte y
aún así ésta se hubiera llevado a cabo (Artículo 56.2º LPI), etc..., en los que,
en todos ellos, la carga de la prueba correspondería al autor y su declaración
ante el órgano jurisdiccional vía interrogatorio de parte o como testigo/
testigo-perito sería, a mi juicio, conditio
sine qua non para verificar la legitimidad de la pretensión ejercitada.
En la praxis, considero
que en atención a las particularidades del caso planteado y de la especialidad
de la materia enjuiciada, el Juez debería de valorar la pertinencia y utilidad
de la prueba propuesta por la propia parte, admitiéndola, en su caso, al amparo
del Artículo 299.3º de la LEC, que se articula como "cajón de sastre" respecto
a los medios de prueba planteados en los apartados primero y segundo del
referido artículo, siempre que no fuera posible su incardinación legal en los
mismos: "Cuando por cualquier otro medio no expresamente previsto en los apartados
anteriores de este artículo pudiera obtenerse certeza sobre hechos relevantes, el tribunal, a instancia de parte, lo admitirá como prueba, adoptando
las medidas que en cada caso resulten necesarias".
Debiendo prevalecer la búsqueda de la verdad de lo acontecido
sobre la rigidez, a veces excesivamente formal, del proceso.
Juan Jos� Garc�a-Andrade Berm�dez,
[ 5 Comentarios ] Pagina 1 de 1 5 2012-06-06 10:48:40
Enhorabuena,creo que el artculo es claro y actual para el poceso de defensa de la propiedad intelectual hasta ahora ubn poco confusa.
4 mikestebann@gmail.com 2012-06-05 13:43:40
Enhorabuena por el art�culo !!!
3 Susana Mor�n 2012-06-04 13:47:40
Enhorabuena por el art�culo !!! Muchos hemos pensado lo mismo planteando nuestra estrategia procesal. Yo creo que no puedas interrogar a t� propio representado si que podr�a causar indefensi�n y vulnerar la tutela judicial efectiva, m�xime en los asuntos de propiedad intelectual. Como se dice, en la demanda o contestaci�n no se oye al autor y sus "especiales circunstancias" y pueden influir muy mucho en la decisi�n del Tribunal.
2 David 2012-06-04 13:04:06
Pues yo no veo que aporta el demandante/demandado que no haya aportado en la demanda/contestaci�n.
No me parece que se produzca indefensi�n, al final casi siempre es mejor poner las cosas por escrito y explicarlas bien que someter a las preguntas a la parte, y que se ratifique. De hecho en la pr�ctica suele ser una repetici�n de lo puesto en la demanda.
En el �nico caso ser�a en el que se podr�a plantear ser�a en relaci�n a la contestaci�n a la demanda, en la que s� hay m�s limitaci�n temporal para exponer los argumentos del demandado, pero a�n as� considero que no hay un problema de tutela judicial efectiva en este tratamiento del interrogatorio de parte.
1 silviasrecio@gdbabogados.com 2012-06-04 11:11:21
Comparto plenamente la reflexion realizada.
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