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Matched Legal Cases: ['artículo 5', 'artículo 6', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 3282', 'artículo 1313', 'artículo 1290']

UNIVERSIDAD DEL ACONCAGUA FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS Y JURIDICAS CONTADOR PÚBLICO NACIONAL SEMINARIO - PDF
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Isabel Maldonado Valverde
1 UNIVERSIDAD DEL ACONCAGUA FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS Y JURIDICAS CONTADOR PÚBLICO NACIONAL SEMINARIO Alumna: CORTI, María Lourdes Año de cursado: 2011 Profesora: Cuartara, María Cristina Tema: Regímenes Patrimoniales Matrimoniales Fecha de Presentación: Mendoza Abril de 2013
2 REGÍMENES PATRIMONIALES MATRIMONIALES
3 INDICE ANALITICO Introducción Pág. 7 CAPITULO I: Regímenes Patrimoniales Matrimoniales Pág. 8 A. Concepto Pág. 8 B. Regímenes Típicos Pág Régimen de la absorción de la personalidad económica de la mujer por el marido Pág Régimen de unidad de bienes Pág Régimen de unión de bienes Pág Régimen de separación de bienes Pág Régimen de participación Pág Régimen de la comunidad Pág. 10 C. Régimen Patrimonial Matrimonial Argentino Pág. 12 CAPITULO II: Bienes que componen la sociedad conyugal. Pág. 14 A. Clasificación legal de bienes. Pág. 14 B. Bienes propios. Pág Concepto Pág Enumeración Pág. 15 C. Bienes Gananciales Pág Concepto Pág Enumeración Pág. 18 D. Importancia de la determinación del carácter de los bienes Pág. 22 E. Prueba del carácter de los bienes Pág La presunción de ganancialidad y la prueba en general de bienes propios Pág Prueba del carácter de propio en el caso de permuta con bienes propios, o de compra con fondos propios Pág. 23 CAPITULO III: Disolución de la Sociedad Conyugal Pág. 25 A. Concepto Pág. 25 B. Causas Pág Muerte Pág Ausencia con presunción de fallecimiento Pág Divorcio Pág Nulidad del Matrimonio Pág Separación judicial de bienes Pág. 27
4 C. Momento en que se disuelve Pág. 29 D. Medidas precautorias Pág. 29 CAPITULO IV: Liquidación de la Sociedad Conyugal por divorcio y Separación Personal Pág. 31 A. Las masas gananciales después de la disolución Pág. 31 B. Subrogación real Pág. 31 C. Causa o título anterior Pág. 32 D. Dinero propio recibido o cobrado durante el matrimonio Pág. 32 E. Separación de hecho Pág. 32 F. Liquidación Pág. 33 G. Formas de la liquidación Pág. 34 H. Convenios celebrados antes de la disolución Pág. 34 I. Divorcio o separación por presentación conjunta Pág. 35 J. Divorcio o separación personal por separación de hecho Pág. 35 K. Indebida atribución del carácter propio o ganancial a un bien Pág. 36 L. Las deudas de los cónyuges Pág. 36 M. Facultades de los terceros acreedores Pág. 37 N. Actualización de las recompensas Pág. 37 Ñ. Alimentos Pág. 37 O. Inventario Pág. 38 P. Tasación Pág. 38 Q. Partición Pág. 39 R. Formación de hijuelas de valor diferente Pág. 39 S. Lesión Pág. 40 T. Oposición a la liquidación de un inmueble Pág. 40 U. Locación de un inmueble propio Pág. 41 V. Teoría de la imprevisión Pág. 41 W. Reconstitución de la sociedad conyugal Pág. 41 X. Liquidación simultánea de sociedades conyugales sucesivas Pág. 43 Y. Liquidación en caso de bigamia Pág. 43 CAPITULO V: Indivisión poscomunitaria Pág. 45 A. Concepto Pág. 45 B. Contenido Pág Activo Pág Pasivo Pág. 46 C. Gestión de los bienes indivisos Pág. 48
5 CAPITULO VI: Liquidación de la sociedad conyugal por muerte Pág. 51 A. Concepto Pág. 51 B. Las deudas en las operaciones de liquidación de la sociedad conyugal Pág. 52 C. Las cargas sucesorias en la liquidación de la sociedad conyugal Pág. 52 D. División de la sociedad conyugal Pág. 53 E. Deudas a cargo de la sociedad conyugal: concepto Pág. 53 F. El art del Código Civil Pág. 53 CAPITULO VII: Recompensas Pág. 56 A. Concepto Pág. 56 B. Principales casos de recompensas y su valuación Pág Mejoras Pág Cancelación de derechos reales Pág Donaciones con cargos Pág Legado de gananciales Pág Bienes adquiridos con fondos de distinto origen Pág Acciones Pág Fondos de comercio Pág Enajenación de bienes propios Pág Primas de seguros Pág Deudas comunes pagadas con dinero propio y deudas propias pagadas Con dinero ganancial Pág. 61 C. Prueba de las recompensas Pág. 61 D. Carácter de la acción Pág. 62 E. Liquidación de los bienes propios Pág. 63 F. Masa hereditaria neta Pág. 65 G. División de la herencia Pág. 65 CAPITULO VIII: Partición Hereditaria Pág. 66 A. Concepto Pág. 66 B. Caracteres Pág. 67 C. Partición provisional Pág. 67 D. Partición condicional Pág. 68 E. El principio de la indivisión forzosa de la herencia: casos de indivisión temporaria Pág. 68 F. Bienes excluidos de la partición Pág. 70 G. Oportunidad para ejercer la acción de partición: prescripción Pág. 71 H. Personas que pueden pedir la partición Pág.71
6 I. Modo de hacer la partición Pág. 72 J. Formas de la partición Pág Partición extrajudicial o privada Pág Partición mixta Pág Partición judicial Pág Contenido o partes de la cuenta particionaria en la partición judicial Pág. 78 Conclusión Pág. 83 Bibliografía Pág. 84
7 Introducción El presente trabajo expone los diversos aspectos fundamentales del régimen patrimonial matrimonial que adopta la regulación normativa argentina, junto con la extinción y liquidación de la sociedad conyugal, la cual puede producirse por diferentes motivos, como son el caso de la muerte natural, el divorcio, etc. La liquidación de la sociedad conyugal comprende todos aquellos actos posteriores a su disolución, encaminados a lograr la división de los bienes. El trámite fija la composición de la masa partible e involucra la previa conclusión de los negocios pendientes; la determinación de qué bienes tienen carácter propio y cuáles son gananciales; la solvencia de las bajas comunes; la práctica de inventarios y avalúos; el establecimiento de los créditos de la comunidad sobre cada uno de los cónyuges y las recompensas de éstos, en su caso; la separación para su ulterior reintegro de los bienes propios y la final concreción del saldo partible que, en subsiguiente etapa será dividido. Se realizó una recopilación bibliográfica, para lo cual se consultaron libros de distintos autores y la norma base Código Civil de La Nación Argentina, investigando también a través de internet. La idea es obtener una visión amplia, considerando distintas situaciones que pueden presentarse al momento de disolver una sociedad conyugal. Partiendo del caso de una sociedad conyugal constituida de acuerdo a los preceptos del código civil y contemplando otras situaciones especiales como el caso de las sociedades conyugales sucesivas, el caso de la bigamia, etc., realizando un análisis sobre la aplicación de dicha normativa a la resolución de un conflicto real, evaluando la aplicación que en el mismo se hizo de la norma analizada y con la idea final de emitir un juicio valorativo de la solución aplicada. Proponiendo en el caso que correspondiera nuevas alternativas de solución al conflicto analizado teniendo en cuenta los conocimientos adquiridos.
8 Capítulo I Regímenes Patrimoniales Matrimoniales A. Concepto Al celebrarse el matrimonio surgen situaciones de orden patrimonial, tanto en las relaciones entre los cónyuges como en la de ellos con terceros, que requieren regulación legal. Esto ha determinado la formación de regimenes basados en distintos principios y normas, denominados regímenes matrimoniales. Por lo tanto son regímenes matrimoniales los sistemas jurídicos que rigen las relaciones patrimoniales derivadas del matrimonio. El régimen patrimonial matrimonial comprende la regulación de la propiedad y administración de los bienes aportados por los cónyuges al contraer matrimonio y de los adquiridos con posterioridad, la contribución al sustento de la familia, y la responsabilidad de los esposos por obligaciones a favor de terceros. B. Regímenes típicos
9 9 1. Régimen de la absorción de la personalidad económica de la mujer por el marido El matrimonio provoca la transferencia de todo el patrimonio de la mujer a manos de su marido; que es el único propietario y administrador y puede disponer libremente de todos los bienes; soporta las cargas del hogar y es el único responsable por las deudas. A la disolución de la sociedad por muerte del marido, la mujer tiene derecho a parte de los bienes como heredera y no como socia. Este régimen denominado cum manus estaba vigente en el derecho romano, y ahora ha desaparecido totalmente del derecho moderno. 2. Régimen de unidad de bienes El patrimonio de la mujer se transfiere al marido al contraerse el matrimonio; pero a diferencia del régimen de absorción, si se produce la disolución del vínculo matrimonial, la esposa o sus herederos tienen derecho a que se le restituya el valor de los bienes aportados al matrimonio. Actualmente este régimen no tiene vigencia en ningún país. 3. Régimen de unión de bienes La mujer transfiere al marido, no ya la propiedad de los bienes, sino sólo su usufructo; o sea que los frutos devengados por esos bienes corresponden al marido. Ella conserva su nuda propiedad y los bienes le deben ser devueltos al disolverse el matrimonio. Este régimen ha desaparecido totalmente del derecho moderno. 4. Régimen de separación de bienes:
10 10 Cada cónyuge conserva la propiedad, administración y goce tanto de los bienes anteriores al matrimonio como de los que adquiere durante el mismo. También cada cónyuge responde exclusivamente por sus deudas. Hay una independencia patrimonial total entre los cónyuges como si no estuvieran casados. Al disolverse el matrimonio ninguno de los dos cónyuges tiene derechos sobre los bienes del otro. 5. Régimen de participación Se caracteriza porque, mientras dure, cada cónyuge administra y dispone libremente de su patrimonio, pero una vez disuelto se otorga un crédito de compensación al cónyuge menos favorecido patrimonialmente por el matrimonio. Para esto se calcula el patrimonio inicial y el patrimonio final de cada uno de los cónyuges. La diferencia entre el patrimonio final e inicial representa la ganancia. Si la ganancia de uno es mayor a la del otro, al que tiene menos se le otorga un crédito, y así se igualan. 6. Régimen de la comunidad En la comunidad se forma una masa común (bienes gananciales) de bienes que pertenecen a los dos cónyuges, la que se dividirá entre ellos o sus sucesores cuando se produzca la disolución del régimen matrimonial. Hay dos tipos de comunidad, según cuáles serán los bienes que formarán esa masa común : Régimen de la comunidad universal: la masa común la forman todos los bienes de los cónyuges: tanto los bienes anteriores al matrimonio, como los bienes adquiridos durante el mismo.
11 11 Régimen de la comunidad restringida: se distinguen tres masas de bienes: los propios del marido, los propios de la mujer y los gananciales. La masa común la forman sólo los bienes gananciales, y los bienes que no la integran son los bienes propios. Este régimen a su vez se puede clasificar en: - Régimen de la comunidad restringida a los muebles y a las ganancias: La masa común está formada por todos los muebles de los esposos, ya sean anteriores al matrimonio o adquiridos después; y por los inmuebles adquiridos después del matrimonio a título oneroso (salvo que lo hayan sido por causa o título anterior al matrimonio, por permuta con un bien propio, o con el producto de su venta). No forman la masa común los inmuebles anteriores al matrimonio y los adquiridos luego a título gratuito, por título o causa anterior al matrimonio, por permuta con un bien propio, o con el producto de su venta. - Régimen de la comunidad restringida a las ganancias: La masa común está formada por los bienes muebles e inmuebles adquiridos después del matrimonio a título oneroso (salvo que lo hayan sido por causa o título anterior al matrimonio, por permuta con un bien propio, con el producto de su venta o con dinero propio). No forman la masa común los muebles o inmuebles anteriores al matrimonio y los adquiridos después a título gratuito, por título o causa anterior al matrimonio, por permuta con un bien propio, o con el producto de su venta o con dinero propio. Quién administra la masa común? Hay distintos tipos de administración: o Administración marital: El marido administraba los bienes comunes y los suyos propios, como los propios de la mujer. o Administración conjunta: Los actos de administración y disposición de los bienes gananciales deben ser realizados conjuntamente por los dos esposos. o Administración indistinta: Es ejercida por cualquiera de los dos cónyuges.
12 12 o Administración separada: Mientras dure el régimen matrimonial cada uno de los cónyuges administra y dispone libremente sus bienes propios y los gananciales adquiridos por él; aún cuando estén destinados a entrar a la masa partible a la disolución. C. Régimen patrimonial matrimonial Argentino En el régimen originario del Código Civil, la comunidad era de gestión marital. Salvo en casos de excepción en que la gestión o administración pasaba a la mujer o a un tercero, el marido era el administrador de sus bienes propios, de los gananciales y de los propios de la mujer. Este régimen tuvo importantes modificaciones con las leyes y La ley , en cuanto a la responsabilidad por deudas introdujo, en los artículos 5 y 6 una reforma en el régimen de separación de deudas. El artículo 5 dispuso: Los bienes propios de la mujer y los gananciales que ella adquiera no responden por las deudas del marido, ni los bienes propios del marido y los gananciales que él administre responden por las deudas de la mujer. Por excepción el artículo 6 estableció responsabilidad conjunta, aunque de diversa extensión. Dice este artículo: Un cónyuge sólo responde con los frutos de sus bienes propios y con los frutos de bienes gananciales que administren por las obligaciones contraídas por el otro, cuando sean contraídas para atender las necesidades del hogar, para la educación de los hijos, o para la conservación de los bienes comunes. La ley reemplazó totalmente el régimen anterior, al derogar las normas sobre administración de bienes propios y gananciales de la mujer que contenía la lay y sustituir los artículos y El art dice: Cada uno de los cónyuges tiene la libre administración y disposición de sus bienes propios y gananciales adquiridos con su trabajo personal o por cualquier otro título legítimo, con la salvedad del Este artículo implica distintas titularidades según los bienes. Los bienes propios son de titularidad de la mujer, los bienes propios del marido son de titularidad del marido; y los bienes gananciales no son de titularidad de ambos, pues cada cónyuge es titular de los bienes adquiridos con su trabajo personal o por cualquier otro título legítimo. Por lo que podrán existir bienes gananciales de titularidad del marido y bienes
13 13 gananciales de titularidad de la mujer; y en el caso de que la titularidad sea dudosa, se atribuye al marido. Uno de los cónyuges no podrá administrar los bienes propios o gananciales cuya administración le está reservada al otro sin mandato expreso o tácito conferido por éste. El art dice: Se necesita el consentimiento de ambos esposos para disponer o gravar los bienes gananciales cuando se trate de inmuebles o muebles registrables. Si alguno de los cónyuges negare sin justa causa su consentimiento para otorgar el acto el juez podrá autorizarlo previa audiencia de las partes. También será necesario el consentimiento para disponer del inmueble propio de uno de ellos en que está radicado el hogar conyugal si hubiere hijos menores o incapaces. Esto se aplica aún después de disuelta la sociedad conyugal, se trate de un bien propio o ganancial. Por lo tanto nuestro régimen es: De la comunidad restringida a las ganancias De administración separada (excepto para determinados actos de disposición que se exige la administración conjunta art ) Forzoso (es decir que los esposos no pueden optar un régimen distinto) Imperativo (se trata de normas de orden público)
14 Capítulo II Bienes que componen la sociedad conyugal A. Clasificación legal de bienes 1. Bienes propios de la mujer: Dote, en la terminología del código, se denominaba así a los bienes que la mujer llevaba al matrimonio como bienes propios, y los que durante el matrimonio adquiriese por herencia, legado, o donación (Art ). En el régimen actual instaurado por la ley y por la ley , se habla simplemente de bienes propios, tanto cuando se alude a la mujer, como al marido, ya que ambos están sometidos a un mismo régimen jurídico. 2. Bienes propios del marido: Son igualmente los que el marido lleva al matrimonio, o los que en adelante adquiera por herencia, legado o donación (Art ). 3. Bienes gananciales: Que forman en sentido estricto el haber de la sociedad conyugal. Sobre estos bienes, ambos cónyuges mantienen expectativas comunes durante el matrimonio. Después de la disolución del mismo, o del régimen principal, se dividen en partes iguales entre marido y mujer, o sus de herederos, sin consideración alguna al capital propio de los cónyuges y aunque alguno de ellos no hubiese llevado bienes a la sociedad (Art ). B. Bienes propios 1. Concepto:
15 15 "Son bienes propios de los cónyuges, aquellos que cada uno aporta al matrimonio, los recibidos posteriormente por herencia, donación o legado y los adquiridos con el producto de aquellos". Como regla general, los bienes propios son: - los que cada uno tenía antes de celebrar el matrimonio - los recibidos durante el matrimonio por herencia, donación o legado - los obtenidos con la venta de un bien propio (subrogación real) - los adquiridos durante el matrimonio pero por título o causa anterior a él. 2. Enumeración: a. Bienes aportados al matrimonio: Basta la prueba fehaciente de que los bienes se aportaron al matrimonio para que se los repute propios del cónyuge que los aportó (1.243, 1.263). Son los que cada uno tenía antes de celebrar el matrimonio. b. Bienes adquiridos después del matrimonio, por herencia, legado o donación: Se trata de bienes adquiridos por un título absolutamente extraño a la comunidad y a título gratuito (1.243, 1.263). La razón por la cual no pueden considerarse gananciales es que no son el resultado del esfuerzo común ni de la colaboración recíproca de los cónyuges. c. Bienes adquiridos con el producto de otros de carácter propio: Deben considerarse comprendidos todos los bienes que reemplazan en el patrimonio de los cónyuges, los que se enajenaron a cambio de ellos. (Los adquiridos por permuta con otro bien propio, por la inversión de dinero propio, o por la reinversión del dinero obtenido de la enajenación de algún bien propio -1266). Se opera una subrogación real, y por lo tanto, cada vez que un bien sustituye a otro, ocupa el lugar de éste y tiene su propio carácter. d. Las mejoras y los aumentos materiales de los bienes propios: Según Borda, la edificación, plantación y cualquier clase de mejoras hechas en un inmueble de carácter propio, también lo son.
16 16 e. Aluvión: Los aumentos materiales que acrecen a cualquier especie de uno de los cónyuges, formando un mismo cuerpo con ella, por aluvión, edificación, plantación o cualquier otra causa, pertenecen al cónyuge a quien correspondía la especie principal. (Los aumentos materiales de los bienes propios ) f. Bienes adquiridos por una causa anterior al matrimonio: Puede ocurrir ciertos bienes o valores se incorporen al patrimonio de uno de los cónyuges con posterioridad al matrimonio, pero que tengan una causa anterior a él; la ley le atribuye la calidad de propio. (Los adquiridos después del matrimonio pero por título o causa anterior a él a 1.270). Título de adquisición es el contrato de compraventa. En inmuebles es propio, cuando la escritura traslativa de dominio es anterior al matrimonio, aún cuando la tradición (que es el modo de adquisición) sea posterior. Causa es el acto que origina el derecho de lograr la adquisición, como el boleto de compraventa. g. Producto de los bienes propios: La ley atribuye carácter ganancial a los frutos naturales o civiles de los bienes propios, los productos quedan excluidos de esta norma y son propios. Los frutos de los bienes propios son gananciales. Excepción: el producto de las minas propias es ganancial. h. Indemnización por daños personales: Si el daño físico es permanente la indemnización será propia de quien lo sufrió; en cambio, si es transitorio y durante el matrimonio, la indemnización será ganancial porque ocupa el lugar de los frutos del trabajo que el cónyuge está imposibilitado de obtener, que son gananciales. La indemnización por daño moral es propia. i. Seguros: Las indemnizaciones percibidas por contratos de seguros conservan el mismo carácter del bien que vienen a reemplazar. En seguros por pérdidas o daños sufridos por las cosas, tienen igual carácter que la cosa perdida o dañada, porque hay subrogación real. En los seguros que cubren daños personales, la indemnización tiene carácter propio, pero es ganancial cuando reemplaza la pérdida de beneficios que se hubiesen obtenido durante la vigencia de la sociedad.
17 17 El seguro de vida es siempre un bien propio del beneficiario, sea que el que contrató el seguro fuera un tercero o el otro esposo. Cuando lo percibe uno de los cónyuges por muerte del otro debe recompensar a la sociedad conyugal las primas pagadas con fondos gananciales. j. Derechos intelectuales: al hablar de derecho intelectual debemos referirnos a sus dos aspectos, el moral y el pecuniario. En cuanto al moral es propio del autor. En cuanto al pecuniario si la explotación es parcial y periódica es ganancial; en cambio, si la explotación es total y única la doctrina no se pone de acuerdo, algunos dicen que es propio (Belluscio) y otros que es ganancial (Zannoni). k. Muebles de carácter personal: Hay ciertos bienes muebles de carácter personalísimo, a los cuales se les reconoce universalmente el carácter de propio, pues resulta inconcebible que se los considere como pertenecientes a la comunidad. Tales son: Las condecoraciones, los regalos honoríficos, diplomas y títulos profesionales, la ropa que cada esposo usare, las cartas misivas recibidas por él, los recuerdos de familia, etc. l. Jubilaciones y pensiones: El derecho a la jubilación o pensión tiene carácter personal y propio, pero las mensualidades recibidas durante el matrimonio son gananciales. ll. Rentas vitalicias: Las rentas vitalicias constituidas por un tercero, en favor de uno de los cónyuges, o por uno de los cónyuges en favor de sí mismo, y con capital propio, son bienes propios del beneficiario. Igualmente, por subrogación real, la constituida por el cónyuge a título oneroso mediante la entrega de cosas o dinero propios C. Bienes gananciales 1. Concepto:
18 18 Son los bienes adquiridos durante la vida en común por el esfuerzo de los cónyuges, por la fortuna o el azar o por las rentas o frutos de los bienes propios y comunes. Quizás fuera más exacto decir que son gananciales todos los bienes que no pertenecen como propios a cualquiera de los cónyuges. Este último concepto tiene un valor: Deja sentado que el principio general es que todos los bienes existentes a la época de la disolución se presumen gananciales, salvo prueba en contrario. El artículo del CC, dice que Pertenecen a la sociedad como gananciales, los bienes existentes a la disolución de ella, si no se prueba que pertenecían a alguno de los cónyuges cuando se celebró el matrimonio, o que los adquirió después por herencia, legado, o donación. Como regla general son: - los que los cónyuges adquieren durante el matrimonio con excepción de las donaciones, legados y herencias. - los adquiridos una vez disuelta la sociedad pero por título o causa anterior a tal disolución. 2- Enumeración (Art CC): Son también gananciales los bienes que cada uno de los cónyuges, o ambos adquiriesen durante el matrimonio, por cualquier título que no sea herencia, donación o legado, como también los siguientes: a. Los bienes adquiridos durante el matrimonio con excepción de las donaciones, legados y herencias: son gananciales los bienes adquiridos durante el matrimonio por compra u otro título oneroso, aunque sea en nombre de uno solo de los cónyuges (1.272). O sea, por más que el bien figure a nombre de un solo cónyuge, el bien será ganancial (excepto que el cónyuge demuestre que el bien es propio). b. Los adquiridos una vez disuelta la sociedad por título o causa anterior a tal disolución: según el artículo del CC: Se reputan adquiridos durante el matrimonio, los bienes que
19 19 durante él debieron adquirirse por uno de los cónyuges, y que de hecho no se adquirieron sino después de disuelta la sociedad, por no haberse tenido noticia de ellos, o por haberse embarazado injustamente su adquisición o goce. Esta norma adopta un principio similar al artículo 1.267, en el cual el tiempo en que tiene lugar la causa o título marca, la calidad del bien, prevaleciendo sobre la fecha en que dicha adquisición se hace efectiva. Aquí la causa o título se sitúa estando vigente la sociedad conyugal, aunque por no haber tenido noticias de los bienes o por haberse trabado injustamente su adquisición, no se los pudo adquirir efectivamente sino después de la disolución de la sociedad conyugal. La jurisprudencia ha entendido que estos dos supuestos son ejemplificativos y que en la norma están comprendidas situaciones análogas. Algunos autores extienden estas causales. Zanonni habla de bienes que no fueron adquiridos efectivamente por cualquier circunstancia, y Belluscio se refiere a la innecesariedad de las dos circunstancias que señala el artículo, pues lo que corresponde es simplemente aplicar el principio del artículo en sentido inverso. 1 c. Los adquiridos por hechos fortuitos, como lotería, juego, apuestas, etcétera (1.272): si para la ganancia de lotería se comprometió dinero propio, se reconocerá un crédito (recompensa) del cónyuge contra la sociedad conyugal por el importe arriesgado. Es ganancial el tesoro hallado por el marido o la mujer en predio de uno u otro, y la parte correspondiente al propietario del tesoro hallado por un tercero en predio de cualquiera de los cónyuges (2.560). d. Los frutos naturales o civiles de los bienes comunes, o de los propios de cada uno de los cónyuges, percibidos durante el matrimonio, o pendientes al tiempo de concluirse la sociedad (1.272): lo ganancial son los frutos devengados durante la sociedad conyugal y no los percibidos durante el matrimonio. Los devengados antes del matrimonio son propios, aunque se perciban después. Si se devengan después de la disolución de la sociedad conyugal 1 Zanonni, Eduardo A., Manual de derecho de las sucesiones. 4º Edic. (Buenos Aires, Astrea, 1999), pág.228 Belluscio, Augusto César, La elección del régimen matrimonial por los esposos, en la Ley, t. T.1994-A (Buenos Aires, La Ley, 1993).
20 20 son propios. Los devengados antes de la disolución de la sociedad conyugal, y percibidos después, son gananciales. e. Usufructo de los bienes de los hijos anteriores al matrimonio: es ganancial lo que recibiese alguno de los cónyuges por el usufructo de los bienes de los hijos anteriores al matrimonio y, por supuesto, lo recibido por el usufructo de los bienes de los hijos del matrimonio. f. Productos de las minas: hay que tener en cuenta el momento de la extracción: Todos los minerales arrancados y extraídos después de la disolución de la sociedad conyugal, pertenecen exclusivamente al dueño de la misma. g. Los frutos civiles de la profesión, trabajo, o industria de ambos cónyuges, o de cada uno de ellos (1272): sólo aquellos devengados durante el matrimonio. h. Las mejoras que durante el matrimonio, hayan dado más valor a los bienes propios de cada uno de los cónyuges: el art considera gananciales las mejoras que durante el matrimonio hayan dado más valor a los bienes propios de cada uno de los cónyuges. Esto debe ser coordinado con el art : Las mejoras son propias según principio de accesoriedad, si forman un mismo cuerpo con la especie principal. Si la mejora es separable sin deterioro, es ganancial, si se ha hecho con dinero ganancial. Si es inseparable, o si la separación no pudiera realizarse sin deterioro, tiene el carácter propio de la cosa principal a la cual accede, sin perjuicio de que su realización con la inversión de dinero ganancial implique que sea ganancial su valor. El reconocimiento a la sociedad conyugal del valor de las mejoras se resuelve en un crédito o recompensa de la sociedad contra el cónyuge propietario, en oportunidad de liquidarse aquélla. i. Inversiones en favor de uno solo de los cónyuges: Según el art es ganancial lo que se hubiese gastado en la redención de servidumbres, o en cualquier otro objeto de que sólo uno de los cónyuges obtenga ventajas. Queda comprendido en este supuesto el levantamiento con dinero ganancial de la hipoteca u otro gravamen o derecho real que pesa sobre un bien propio, y el pago con dinero ganancial de primas de seguros de vida de uno de los cónyuges
21 21 en favor del oro, así como el pago con dinero ganancial de deudas personales. Lo ganancial es el crédito que la sociedad conyugal tiene contra el cónyuge por lo gastado o invertido. j. Donaciones remuneratorias: son las hechas por el donante en pago de servicios prestados por el donatario, estimables en dinero, y por los cuales éste podía pedir judicialmente el pago al donante. Estas donaciones a diferencia de las gratuitas son gananciales siempre que el monto de la donación sea proporcional al servicio prestado; si el monto fuera mucho mayor se considera que la donación va más allá del servicio y tiene carácter propio. k. Aumentos materiales y mejoras: por aplicación del 1266 son gananciales los aumentos materiales y mejoras de los bienes gananciales, sin perjuicio del crédito de uno de los cónyuges contra la sociedad conyugal cuando se trate de aumentos debidos a la obra del hombre para cuya realización se hayan empleado fondos propios. También es ganancial el mayor valor adquirido por un bien ganancial sin realización de mejoras. l. Subrogación real: son gananciales aquellos bienes que entran en el patrimonio de los cónyuges por subrogación real de otro bien ganancial, es decir, por permuta con otro ganancial, por inversión de dinero ganancial y por reinversión de un bien ganancial, o sea, enajenación onerosa de un ganancial y adquisición de otro con el dinero obtenido como contraprestación de esa enajenación, así como las indemnizaciones por daños sufridos por la cosa ganancial, por expropiación de un bien ganancial, y el crédito proveniente de la venta de un bien de igual carácter. ll. Rentas vitalicias: es ganancial la renta vitalicia constituida por un tercero en favor de uno de los cónyuges o de ambos a título oneroso, si se dan como contraprestación cosas o dinero gananciales. m. Dividendos de acciones: los dividendos de acciones de sociedades de capital (sean dichas acciones gananciales o propias) que se distribuyen durante la sociedad conyugal son gananciales, porque son frutos devengados durante la sociedad. Se consideran devengados al momento del cierre del ejercicio de la sociedad, o sea que si éste se produce después del matrimonio y antes de la disolución de la sociedad conyugal, los dividendos son gananciales.
22 22 D. Importancia de la determinación del carácter de los bienes 1. Determina las bases sobre las que se hará la liquidación de la sociedad conyugal. 2. Delimita los derechos del cónyuge supérstite en la sucesión del cónyuge premuerto. 3. Individualiza los bienes que por pertenecer a uno de los cónyuges, pueden ser sustraídos de la acción de los acreedores del otro cónyuge. 4. Define los bienes gananciales de la masa que deberán ser divididos por mitades. E. Prueba del carácter de los bienes 1. La presunción de ganancialidad y la prueba en general de los bienes propios El art establece que: Pertenecen a la sociedad como bienes gananciales, todos los bienes existentes al momento de su disolución, siempre que no se pruebe que pertenecían a uno de los cónyuges cuando se celebró el matrimonio, o que los adquirió después por herencia, legado o donación. Prueba general de los bienes de propios: La carga de la prueba del carácter del propio de los bienes, corresponde a quien sostenga que el bien le pertenece. Inmuebles: La prueba será el título de adquisición con fecha anterior a la celebración del matrimonio. Para los adquiridos post matrimonio, la prueba será la causa de gratuidad del título (herencia, legado o donación). Los adquiridos después a título oneroso, la prueba puede hacerse por todos los medios. Muebles: La prueba de su aporte al matrimonio antes de celebrarse este, puede ser hecha por cualquier medio. Los adquiridos después del matrimonio a título gratuito, puede ser cualquier medio de prueba, igual que si son a título oneroso.
23 23 2. Prueba del carácter de propio en el caso de permuta con bienes propios, o de compra con fondos propios a. Permuta: El art establece que es bien propio de la mujer, lo que con su consentimiento se cambiara con sus bienes propios, expresándose el origen de los bienes propios que ella deberá a cambio. Había que indicar en el acto adquisitivo qué bienes se daban a cambio y cómo eran propios esos bienes; por ejemplo expresar que el bien dado en permuta es propio porque la mujer lo recibió de la sucesión de su padre. b. Compra: El art establece que los bienes raíces que se compraren con dinero de la mujer, son propiedad de ella, si se cumple: Que la compra se hiciese con su consentimiento. Este requisito carece actualmente de validez porque la compra no la hace el marido para la mujer, sino la mujer misma. Que se manifieste que el dinero es propiedad de ella. Esa manifestación debe constar en la escritura pública de adquisición. Que en la escritura se designe cómo el dinero pertenece a la mujer. La indicación del origen del dinero debe ser precisa. Así, si se trata de dinero proveniente de una sucesión, basta denunciar el nombre del causante, sin que sea preciso indicar el juzgado donde se tramitó. Si el dinero lo tenía antes del matrimonio, hay que indicar cómo lo había adquirido. Si provenía de la venta de un bien propio, hay que especificar el bien y expresar por qué era propio. No basta decir que el dinero proviene de sus ahorros, porque ellos podían ser anteriores o posteriores al matrimonio, siendo en este último caso gananciales; o de su trabajo personal. No entra dentro de las exigencias legales acompañar documentos al momento de escriturar, para probar la verdad de las manifestaciones. Algunos pronunciamientos judiciales, haciendo una interpretación rigurosa del artículo, exigieron la prueba de las manifestaciones, por considerar que el requisito legal no está cumplido sino se prueba el origen de cómo el dinero pertenece a la mujer.
24 Civil. 2 En las mismas, se aprobó lo siguiente: El art debe ser interpretado con 24 La falta de cumplimiento de las exigencias legales, o la omisión de ellas, produce iguales efectos; en ambos casos la escritura de compra vale como tal, pero el bien adquirido será ganancial. Extensión de los artículos y al marido No hay norma alguna que obligue al marido a consignar el origen del bien que se diera a cambio ni el origen propio del dinero de compra. Sectores muy importantes de la doctrina propugnan la aplicación de estas normas al marido, después de la sanción de la ley A esa conclusión llego también el despacho mayoritario de las Quintas Jornadas de Derecho amplitud, reconociendo por igual a marido y mujer, la facultad de determinar el origen propio de los fondos aplicados a la compra de bienes inmuebles. Tal manifestación importa una presunción iuris tantum sobre el carácter del bien adquirido. Ese criterio debe quedar reflejado con mayor precisión en una eventual reforma del texto vigente que incluirá también las cosas muebles registrables. Si se acepta la vigencia de los artículos y y se reconoce la situación de igualdad jurídica de ambos esposos en cuanto al régimen patrimonial de bienes, se aplicarían las exigencias de esa norma al marido. De lo contrario resultaría una desigualdad que iría contra la igualdad del artículo 1.276, párrafo 1º, de la ley Conveniencia de extensión a los muebles registrables. El artículo sólo menciona los bienes inmuebles, quedando fuera de él los bienes muebles, sean o no registrables. La igualdad de ambos cónyuges en el artículo o la necesidad del asentimiento del otro cónyuge para disponer o gravar bienes gananciales que sean muebles registrables, según el artículo 1.277; no son suficientes para aplicar el artículo al caso de bienes muebles. Esto implica que cuando se compra con dinero propio algún mueble registrable, por ejemplo un automotor, en principio ese bien es ganancial, a no ser que se consigne en el título que los fondos son propios, en cuyo caso el bien será propio sin necesidad de explicar cómo ha obtenido el dinero el cónyuge adquiriente, o sea, si proviene de la herencia del padre o de una donación recibida. 2 En Quintas Jornadas de Derecho Civil.
25 Capítulo III Disolución de la Sociedad Conyugal A. Concepto Es la conclusión del régimen patrimonial de bienes que tienen los esposos, el cual, siendo de orden público y legal, solo puede concluir por aquellas causales que la ley fija. El art expresa: La sociedad conyugal se disuelve por la separación judicial de los bines, por declararse nulo el matrimonio y por la muerte de alguno de los cónyuges. Pero esta enunciación no es completa, ya que hay dos causales que quedan fuera de ella: la ausencia con presunción de fallecimiento y el divorcio vincular. Por otra parte, las causas de separación judicial de bienes son varias: la separación personal, el sometimiento de la administración de los bienes de un cónyuge a un extraño, la mala administración de uno de los esposos, su concurso y el abandono de hecho. No debe confundirse disolución de la sociedad conyugal, con disolución del matrimonio: La disolución de la sociedad conyugal: Significa disolución del régimen patrimonial o de bienes que tienen los esposos. Lo que significa la disolución del régimen de comunidad. Disolución del matrimonio: Se disuelve por alguna causal (Muerte, Ausencia con presunción de fallecimiento, Divorcio vincular y Nulidad del matrimonio). B. Causas
26 26 1. Muerte: La muerte de uno de los cónyuges disuelve el matrimonio, pone fin a la sociedad conyugal de pleno derecho y sin posibilidad de que se restablezca. La sociedad conyugal se disuelve desde el instante de la muerte, instante que también determina la apertura de la sucesión (artículo 3282). Esta vinculación entre la sociedad conyugal y la sucesión se manifiesta en el artículo 1313, que dice: disuelta la sociedad por muerte de uno de los cónyuges, se procederá al inventario y división de los bienes como se dispone en el Libro Cuarto de este código para la división de las herencias. Ese inventario debe ser hecho por el supérstite dentro de los tres meses del fallecimiento del otro cónyuge, bajo sanción de no tener el usufructo de los bienes de los hijos menores. 2. Ausencia con presunción de fallecimiento: Tiene la peculiaridad de que en algunos casos opera de pleno derecho y en otros a petición de parte, y de que no excluye la posibilidad de que la sociedad conyugal se restablezca si el ausente reaparece. Una vez declarada el cónyuge tiene el derecho de optar entre: Disolver la sociedad conyugal: haciendo la división de los bienes y tomando lo suyo. Continuar la sociedad conyugal: tomando la administración de todos los bienes. Esto impide el ejercicio de los derechos subordinados al fallecimiento de su marido. La continuación de la sociedad conyugal no durara sino hasta el día en que se decrete la sucesión definitiva. Esto se producirá en los siguientes casos: Cuando la mujer opta por la disolución. Cuando la mujer contrae segundas nupcias. Cuando se cumplen 5 años del día del fallecimiento presunto u 80 años del nacimiento del marido.
27 27 En caso de desaparición de la mujer: Se considera disuelta la sociedad conyugal, el día que se fije como presuntivo de fallecimiento. 3. Divorcio: El artículo establece que la sentencia de divorcio vincular produce la disolución de la sociedad conyugal con efecto al día de la notificación de la demanda o de la presentación conjunta de los cónyuges, quedando a salvo los derechos de los terceros de buena fe. 4. Nulidad del matrimonio: Para que haya disolución de la sociedad conyugal debe haber existido ésta, lo que ocurre cuando ambos contrayentes son de buena fe, y cuando lo es uno solo y él opta por liquidar los bienes según el régimen de la sociedad conyugal. Sólo puede hablarse de sociedad conyugal en el matrimonio putativo; si, por el contrario, se hubiera contraído de mala fe, lo que se liquida es una simple sociedad de hecho. 5. Separación judicial de bienes: La separación de bienes, implica la disolución de la sociedad conyugal y su sustitución por el régimen matrimonial extraordinario de separación de bienes, al cual quedan sujetos los cónyuges hasta que el matrimonio se disuelva, o sobrevengan algunas de las causas de extinción del régimen matrimonial. Las causas de la separación de bienes son: a. Separación personal:
28 28 Dice el artículo que la sentencia de separación personal produce la disolución de la sociedad conyugal con efecto al día de la notificación de la demanda o de la presentación conjunta de los cónyuges, quedando a salvo los derechos de los terceros de buena fe. Hay que aclarar que aun cuando la norma se refiere también al divorcio, son dos supuestos distintos de disolución: en el divorcio, al disolverse también el matrimonio, desaparece todo régimen matrimonial, en la separación personal, como el matrimonio persiste, los cónyuges quedan sujetos al régimen extraordinario de separación de bienes. b. Administración de los bienes del cónyuge por un tercero: Cuando se declara incapaz a uno de los cónyuges, y un tercero es designado su curador, el otro cónyuge puede pedir la separación judicial de bienes, evitando así que un tercero administre los bines gananciales del cónyuge incapaz, ya que esto podría perjudicar su eventual derecho sobre dichos bienes. Según el artículo 1290 si la mujer no quisiere someter a esa administración (la del curador del marido o de sus bienes, designado por incapacidad o excusa de la mujer) los bienes de la sociedad, podrá pedir la separación de ellos. c. Mala administración y concurso: Dice el artículo que uno de los cónyuges puede pedir la separación de bienes cuando el concurso o la mala administración del otro le acarree el peligro de perder su eventual derecho sobre los bienes gananciales. d. Abandono de hecho: No hay que confundir la separación de hecho con abandono de hecho. Abandono de hecho: permite la acción de separación judicial de bienes. El abandono implica que uno de los cónyuges se aleje del otro voluntariamente por una causa maliciosa. La acción puede invocarla tanto el abandonado como el que abandona la convivencia matrimonial, ya que para determinar el abandono deben analizarse las razones del mismo. Quien alega el abandono deberá probarlo. Separación de hecho: no permite la acción de separación judicial de bienes pero el culpable de la separación no tiene derecho a participar en los bienes gananciales que con posterioridad a la separación aumentaron el patrimonio del no culpable (art ). La separación de hecho puede darse por decisión conjunta o unilateral.
29 29 En definitiva el cónyuge víctima del abandono puede: solicitar la separación judicial de bienes por abandono de hecho; o no solicitar separación judicial de bienes para beneficiarse con el artículo cuando se produzca la disolución de la sociedad conyugal. C. Momento en que se disuelve Por muerte: El día de la fecha de fallecimiento. Presunción de fallecimiento: La Mujer: El día presuntivo de muerte. El Hombre: El día que la mujer opta por terminar la sociedad; El día del nuevo matrimonio; El día de cumplimiento de 80 años desde nacimiento; A los 5 años desde el día presuntivo de fallecimiento. Nulidad de matrimonio: El día de la notificación de la demanda. Divorcio vincular, separación personal: El día de la notificación de la demanda y presentación conjunta de los cónyuges. D. Medidas precautorias Frente a un divorcio, o ante la posibilidad muy cercana de él, los cónyuges pueden tomar medidas idóneas para individualizar los bienes que existen en la sociedad conyugal y así evitar que uno u otro de los cónyuges, realicen actos que hagan desaparecer esos bienes perjudicando al otro. Esto también se da frente a la separación personal y la separación de hecho. Las medidas que se pueden tomar son las siguientes: 1. Inventario (Art. 233): Una de las partes, le pide al juez que se realice un inventario para tomar conocimiento de los bienes que existen, sobre todo cuando no se sabe que pueda
30 30 tener la otra parte. Se realiza durante el juicio de separación personal o divorcio, y aun antes de su iniciación, en caso de urgencia. 2. Embargo (Art. 1295): Entablada la acción de separación de bienes y aun antes de ella, si hubiere peligro en la demora, la mujer debe pedir embargo de sus bienes muebles que están en poder del marido, y la no enajenación de los bienes de este o de la sociedad. Puede pedir que se le de lo necesario para las partes que exigen en juicio. El embargo puede recaer sobre: Bienes inmuebles. Bienes muebles El salario del otro, (La liquidación del 50% que es lo que corresponde como bien ganancial). 3. Inhibición: Se da cuando no le conozco los bienes a la otra parte, pero se que tiene mucho, para que no los haga desaparecer, pido que se lo inhiba en el régimen de propiedad. 4. Intervención de negocios: Se da en el caso de un establecimiento o casa de comercio, el juez designa a un interventor judicial para que analice el movimiento de fondos, por lo general esta medida va acompañada de un embargo.
31 Capítulo IV Liquidación de la Sociedad Conyugal: por divorcio y separación personal A. Las masas gananciales después de la disolución A diferencia de lo que sucede durante la sociedad conyugal, en que las masas están destinadas a evolucionar y crecer, aunque también pueden disminuir por los avatares de la vida y los negocios, desde la disolución, las masas jurídicamente se cristalizan; es decir, deben mantenerse tal cual son al momento de la disolución, para después del trámite de liquidación, partir los mismos bienes que había en aquel momento. Por ello es que, después de la disolución, ya no rige la libre administración y disposición del tiempo de la sociedad conyugal, sino que cada cónyuge estará obligado a rendir cuentas al otro por los actos que realiza. La administración de cada masa ganancial continúa en manos del mismo cónyuge administrador, sea que se apliquen los arts y 1277, o el art del Código civil, que remite a la liquidación de sociedades en el Código de Comercio. Por otra parte, ésta es la solución adecuada, a diferencia de los problemas de aplicar el art. 3451, destinado a la administración de la comunidad hereditaria, ya que es más útil que el marido que administra el campo continúe haciéndolo durante el período de la liquidación de la sociedad conyugal y que la mujer que administra su negocio de ropas continúe en esa administración, y no que, para cada acto de esas empresas se necesite la conformidad de ambos esposos, como resultaría de aplicar el art B. Subrogación real
32 32 Seguirá rigiendo, hasta la partición, el principio de subrogación real, por el cual, si un bien ganancial es reemplazado (por otro bien, o por venta de aquél y utilización del dinero obtenidos para la compra del nuevo bien), éste será ganancial. C. Causa o título anterior También continúa en vigencia el principio de la causa o título anterior a la disolución conforme a los dispuesto en el art. 1273, que establece que se reputan adquiridos durante el matrimonio, los bienes que durante él debieron adquirirse por uno de los cónyuges, y que de hecho no se adquirieron sino después de disuelta la sociedad, por no haberse tenido noticia de ellos, o por haberse embarazado injustamente su adquisición o goce. D. Dinero propio recibido o cobrado durante el matrimonio Si a la liquidación de la sociedad conyugal un cónyuge demuestra que durante su vigencia recibió dinero por donación o herencia o vendió un bien propio, tendrá un crédito frente a la sociedad conyugal por la suma de dinero que recibió, salvo que se pruebe que utilizó esa misma cantidad para pagar deudas propias o sea, anteriores al matrimonio- o para comprar otro bien propios. De manera que no deberá demostrar que subsisten, exactamente, esos mismos fondos materiales recibidos, pues las sumas de dinero se confunden. No probándose que se pagó una deuda propia o que se compró un bien propio, se presumirá que el dinero propio recibido se gastó en cargas de la sociedad conyugal. Es procedente la recompensa al cónyuge que gastó esos fondos, o los consumió sin reinvertirlos, ya que de lo contrario la sociedad conyugal se vería incrementada, en perjuicio de ese cónyuge, beneficiando al otro indebidamente en la liquidación. E. Separación de hecho
33 33 Producida la separación de hecho, el culpable de ella no tendrá derecho de participar, cuando se liquide la sociedad conyugal, en los bienes gananciales que aumentaron el patrimonio del no culpable con posterioridad a la separación (art. 1306). De manera que, en la partición, el inocente tomará el 50% del saldo líquido activo de la masa ganancial del culpable, calculada hasta el momento en que se produzca la disolución de la sociedad conyugal; en cambio, el culpable no participará en los nuevos bienes del inocente. Si ambos fueron culpables de la separación de hecho, ninguno de ellos participa en los bienes que obtiene con posterioridad el otro. Esta solución es distinta de la del art que permite pedir la separación de bienes, que implica la disolución de la sociedad conyugal, por abandono de hecho de la convivencia matrimonial. En el caso del art. 1306, la sociedad conyugal se mantiene vigente. Aunque uno de los esposos haya dado culpa, originariamente, a la separación, puede aparecer luego un elemento, en la conducta del otro estando ya separados de hecho- que también lo torne culpable; por ejemplo si injuria gravemente a aquel cónyuge, si vive en concubinato con un tercero, etc. O sea que en este caso, al liquidarse la sociedad conyugal, el art se aplicará a ambos esposos. Si la separación de hecho se produjo por el abandono de hecho de la convivencia matrimonial en los términos del art. 1294, y por esto se decretara la separación de bienes entre los cónyuges, la sentencia producirá efectos retroactivos al día de la notificación de la demanda (por aplicación análoga al art para el caso de divorcio o separación personal), pero operará el criterio de liquidación y el cónyuge que abandonó la convivencia no participará en los gananciales que, con posterioridad al abandono, aumentaron el patrimonio del otro. F. Liquidación La liquidación comprende trámites, operaciones y actos destinados a establecer los saldos líquidos de cada masa de gananciales, para realizar luego la partición; de manera que abarca los actos relativos al inventario de los bienes gananciales, a la determinación y pago de las deudas de cada cónyuge ante terceros, a la dilucidación del carácter ganancial o propio de