Source: http://historia.cubaeduca.cu/constitucion-guaimaro
Timestamp: 2018-10-23 14:57:09
Document Index: 44797194

Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 4', 'Artículo 6', 'Artículo 8', 'Artículo 10', 'Artículo 11', 'Artículo 12', 'Artículo 14', 'Artículo 15', 'Artículo 19', 'Artículo 20', 'Artículo 21', 'Artículo 22', 'Artículo 23', 'Artículo 27']

Constitución Guáimaro | CubaEduca
Camagüey no quería someterse al mando de Céspedes que consideraba dictatorial. Céspedes entendía que su autoridad debía ser acatada, por haber sido el primero en el pronunciamiento.
Pero todos sabían que ese estado de cosas no podía continuar, perjudicaba a la Revolución dentro, en su organización, y fuera, en su prestigio. Como por encima de estas diferencias imperaba en los revolucionarios el amor a la patria y el afán de lograr su independencia, se convocó en el pueblo libre de Guáimaro una asamblea con representantes de los tres departamentos de la Isla, levantados en armas, Oriente, Las Villas y el Centro, como solía llamarse a Camagüey para formar un gobierno nacional que rigiera por igual en toda la República.
El resultado principal de la Asamblea de Guáimaro fue la redacción de la primera Constitución cubana que estuvo en vigor en el territorio de Cuba Libre, votada el 10 de abril de 1869.
Constitución Política que regirá lo que durela Guerra de Independencia
Artículo 1. El Poder Lejislativo (sic.) residirá en una Cámara de Representantes.
Artículo 4. Sólo pueden ser representantes los ciudadanos de la República mayores de veinte años.
Artículo 6. Cuando ocurran vacantes en la representación de algún estado el ejecutivo del mismo dictará las medidas necesarias para la nueva elección.
Artículo 8. Ante la Cámara de Representantes deben ser acusados, cuando hubiere lugar, el Presidente de la República, el Jeneral (sic.) en Jefe y los miembros de la Cámara. Esta acusación puede hacerse por cualquier ciudadano: si la Cámara la encuentra atendible, someterá el acusado al Poder Judicial.
Artículo 10. Las decisiones legislativas de la Cámara necesitan para ser obligatorias la sanción del Presidente.
Artículo 11. Si no la obtuvieren, volverán inmediatamente a la Cámara para la nueva deliberación, en la que se tendrán en cuenta las objeciones que el Presidente presentare.
Artículo 12. El Presidente está obligado en el término de diez días a impartir su aprobación a los proyectos de ley ó á (sic.) negarla.
Artículo 14. Deben ser objetos indispensablemente de ley: las contribuciones, los empréstitos públicos, la ratificación de los tratados, la declaración y conclusión de la guerra, la autorización al Presidente para conceder patentes de corso, levantar tropas y mantenerlas, proveer y sostener una armada, y la declaración de represalias con respecto al enemigo.
Artículo 15. La Cámara de Representantes se constituye en sesión permanente desde el momento en que los representantes del pueblo ratifiquen esta ley fundamental, hasta que termine la guerra.
Artículo 19. Designará los embajadores, ministros plenipotenciarios y cónsules de la República en los países estrangeros (sic.).
Artículo 20. Recibirá los embajadores, cuidará de que se ejecuten fielmente las leyes y espedirá (sic.) sus despachos á (sic.) todos los empleados de la República.
Artículo 21. Los secretarios de despacho serán nombrados por la Cámara á (sic.) propuesta del Presidente.
Artículo 22. El Poder Judicial es independiente, su organización será objeto de una ley especial.
Artículo 23. Para ser elector se requieren las mismas condiciones que para ser elejido (sic.).
Artículo 27. Los ciudadanos de la República no podrán admitir honores ni distinciones de un país estrangero (sic.).
Esta Constitución fue votada en el pueblo libre de Guáimaro el 10 de Abril de 1869, por el ciudadano Carlos Manuel de Céspedes, Presidente de la Asamblea Constituyente y los Ciudadanos Diputados Salvador Cisneros Betancourt, Francisco Sánchez, Miguel Betancourt Guerra, Ignacio Agramonte Loynaz, Antonio Zambrana, Jesús Rodríguez, Antonio Alcalá, José Izaguirre, Honorato Castillo, Miguel Gerónimo Gutiérrez, Arcadio García, Tranquilino Valdés, Antonio Lorda y Eduardo Machado.
* Tomado de Hortensia Pichardo Viñals: Documentos para la historia de Cuba. Tomo I, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1971, pp. 358 a 362.