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Timestamp: 2018-01-19 05:28:04
Document Index: 255846490

Matched Legal Cases: ['artículo 38', 'artículo 23', 'artículo 23', 'artículo 23', 'artículo 23', 'artículo 23', 'artículo 18', 'artículo 16', 'artículo 23', 'artículo 23', 'artículo 38', 'artículo 38', 'artículo 38', 'artículo 38', 'artículo 38']

Juicio contradictorio. Conclusiones del fiscal
JUICIO CONTRADICTORIO SOBRE LA CONCESIÓN DE LA CORBATA DE LA R.M.O. DE SAN FERNANDO EN LAS BANDERAS DEL REAL REGIMIENTO DE INGENIEROS
Conclusiones del fiscal (15 de junio de 1847)
D. MARIANO MIQUEL Y POLO, BRIGADIER DE LOS EJÉRCITOS NACIONALES, CORONEL DEL CUERPO DE INGENIEROS, COMENDADOR DE ISABEL LA CATÓLICA, DOS VECES CABALLERO DE LA REAL Y MILITAR ORDEN DE SAN FERNANDO, CRUZ Y PLACA DE LA REAL Y MILITAR ORDEN DE SAN HERMENEGILDO, BENEMÉRITO DE LA PATRIA, CONDECORADO CON VARIAS CRUCES DE DISTINCIÓN POR ACCIONES DE GUERRA, SENADOR DEL REINO, &, &, &:
Regimiento Real de Zapadores Minadores Introducción
Compañía de Pontoneros del 1º Batallón
1ª Compañía del 1º Batallón
2ª Compañía del 1º Batallón
3ª Compañía del 1º Batallón
4ª Compañía del 1º Batallón
5ª Compañía del 1º Batallón
6ª Compañía del 1º Batallón
Compañía de Minadores del 1º Batallón
Compañía de Pontoneros del 2º Batallón
1ª Compañía del 2º Batallón
2ª Compañía del 2º Batallón
3ª Compañía del 2º Batallón
4ª Compañía del 2º Batallón
5ª Compañía del 2º Batallón
6ª Compañía del 2º Batallón
Compañía de Minadores del 2º Batallón
Otros méritos del Regimiento
Dictamen del asesor
Nombrado por el Excmo. Sr. Ingeniero General en 18 de Septiembre próximo pasado Juez Fiscal para el Juicio Contradictorio que por Real Orden de 30 de Agosto anterior debía celebrarse para justificar el derecho del Regimiento de Ingenieros a colocar en sus Banderas las Corbatas de la Real y Militar Orden de San Fernando por los distinguidos hechos en grado heroico de las Compañías que lo componen desde su creación y muy particularmente en la Guerra de 1833 a 1840.
Vista la circunstanciada y reverente exposición que a este fin dirigió a S.M. la Reina (Q.D.G.) el Excmo. Sr. Ingeniero General con fecha de 19 de Enero de 1844; vista la solemne declaración de S.M. de 19 de Octubre del mismo año a consulta del Tribunal Superior de Guerra y Marina por la cual se hace al art. 38 del Reglamento de la expresada Militar Orden de San Fernando la adición que literalmente dice así: "Los Batallones de Artillería de Marina, los del Regimiento de Ingenieros, los de Artillería y Brigadas Montadas y de Montaña: atendida la peculiar organización y la subdivisión que se hace de su fuerza en campaña, adquirirán derecho a colocar en sus banderas y estandartes las mencionadas corbatas, siempre que la mitad mas una de las compañías o baterías de los respectivos Cuerpos hayan contraido unidas o separadas el distinguido mérito que en este artículo se previene sin perjuicio de que también opten a la expresada condecoración en el remoto caso de combatir el Cuerpo reunido."
Vistos así mismo el expresado artículo 38, el 23 especialmente consagrado a individualizar las acciones distinguidas propias del instituto de Zapadores, Minadores y Pontoneros, con los demás artículos que al mismo objeto se refieren: examinada madura y escrupulosamente la reunión copiosa de documentos insertos en este proceso, principalmente desde la página 209 a la 341 entre las cuales aparecen Reales Órdenes, Diarios de Operaciones, Órdenes del Día de los Ejércitos, lista de individuos muertos y heridos, Oficiales e individuos de tropa agraciados con la Cruz de San Fernando de la primera y segunda clase o laureada, declaraciones de varios y distinguidos testigos presenciales, brillantes y honrosas certificaciones de célebres Generales que han mandado en Jefe los Ejércitos, Plazas o Divisiones, ejercido los cargos de Jefe de Estado mayor o Comandantes Generales Mayores Generales de Ingenieros con los demás datos y noticias que en el mencionado proceso abundan, y debiendo entrar en cumplimiento de la Real Orden de 30 de Agosto del año próximo pasado arriba citado a la calificación de los hechos heroicos que dan a los Batallones del Regimiento de Ingenieros el derecho a usar en sus banderas las Corbatas de San Fernando ganadas con bizarría y la sangre derramada en las brechas y los campos por sus valerosos individuos, como también a la determinación de las pruebas que solemnemente acreditan aquellos hechos, paso a verificarlo, siguiendo el orden de las Compañías que formaban cada uno de los Batallones 1º y 2º de que constaba dicho Regimiento en el discurso de la mencionada última guerra; si bien lo haré limitándome a los términos precisos con riesgo de debilitar tal vez la fuerza del mérito contraido en algunos señalados casos, porque de no hacerlo así sería este resumen demasiadamente largo y prolijo, siendo por otra parte fácil compensar los documentos que se citan y obran en el proceso.
La 1ª Compañía de Pontoneros, o sea, la 1ª Compañía de Pontoneros del 1º Batallón, sin hablar de otros sucesos gloriosos, tuvo ocasión en el sitio de Ramales, particularmente en la toma del Fuerte de Guardanimo, de contraer el mérito heroico de que trata el Reglamento de la Orden de San Fernando: a la vista del Ejército en medio del día, a pecho descubierto sufriendo el vivo fuego del enemigo se arrojó a coronar y coronó el camino cubierto del expresado fuerte, perdiendo en tan arriesgado empeño la tercera parte de su fuerza y siendo herido el Comandante General de Ingenieros D. José Cortínez, que puesto a la cabeza lo guió y dirigió. Estando este hecho comprobado por la certificación de aquel General al folio 43; por la del Excmo. Sr. D. Juan Tena, Jefe de Estado Mayor General del Ejército, al folio 397 a 408; por la del Excmo. Sr. D. Miguel Osset, Coronel entonces del Regimiento de Luchana, al folio 1194; la del Excmo. Sr. D. Agustín Caminero, Comandante a la sazón del mismo Regimiento al folio 14; y, finalmente, por la declaración del Coronel de Ingenieros D. Diego Gálvez al folio 81 a 82, no cabe duda que esta Compañía se halla exactamente comprendida en el artículo 23 del Reglamento de la Orden de San Fernando.
La 1ª Compañía del 1º Batallón no solo participó de la gloria que supieron merecer en los muchos y arriesgados casos que les presentó el servicio especial y por su esencia distinguido de su instituto, sino que en varios de ellos contrajo el verdaderamente heroico propio de la más elevada clase en la Orden de San Fernando. Así ella como otras del mismo Regimiento tuvieron la suerte de construir muchas obras que compusieron la gran línea defensiva que, hábilmente trazada desde el Pirineo a Pamplona, salvó los importantes valles del N.E. de Navarra limitando al enemigo elpaís de sus correrías y sus recursos con manifiestas e inapreciadas ventajas.
Por lo mismo puso éste el mayor empeño en impedir la construcción de las obras aprovechándose de las circunstacias del terreno y de ser aquella la parte extrema y por consiguiente más débil en razón de su larga distancia al centro de nuestras fuerzas. Todo esto dió margen a que los ataques fuesen rudos, frecuentes y hubiesen de ser resistidos en obras sin concluir ni artillar y en varias ocasiones por las solas tropas de Ingenieros, que dejando los útiles para usar el fusil los rechazaron con denuedo, dando lugar a que acudiesen las reservas de las demás armas. Estas ligeras indicaciones evitarán en gran parte la repetición que de otro modo sería precisa para circunstanciar los hechos heroicos de las varias Compañías que allí se encontraron. La Primera Compañía del 1º de que ahora se trata en Anchoriz y Fuerte de Íñigo que formaban parte de la expresada línea, atacada por fuerzas superiores del enemigo y con tal empeño que en la obstinada defensa que hizo perdió gran parte de la suya, mereciendo elogios de los que lo presenciaron, entre los cuales se contaba el Excmo. Sr. Virrey de Navarra, habiendo merecido en consecuencia ser condecorados sus Oficiales con la Cruz de San Fernando.
La otra ocasión semejante en el fuerte de Erro en la misma línea en unión con otras dos compañías del mismo Regimiento burló el obstinado empeño de los enemigos capitaneados por uno de sus generales más distinguidos, D. Bruno Villareal, que se propuso apoderarse del puerto a toda costa. Compruebanse estos hechos y sus relevantes circunstancias con las certificaciones del mencionado Virrey de Navarra, el Excmo. Sr. Barón de Meer; del General Tena; del General D. Marcelino Oraá, Jefe del Estado Mayor General del Ejército; y por la del Coronel de Ingenieros D. Benito León y Canales, las cuales aparecen a los folios 190, 397 a 408, 391 a 392 y 66 a 69.
El 20 de Abril de 1839 tuvo así mismo esta Compañía, en unión de la 1ª del 2º y la 5ª del 1º, la feliz oportunidad, que supo aprovechar diestra y valerosamente, [de] demostrar, y a la faz del Ejercito, los caracteres de utilidad y de riesgo que envuelve la índole de su peculiar servicio. A orillas del Arga, sobre el Puente de Belascoaín y su cabeza fortificada, construyó tres baterías de cañón y una de mortero en día claro bajo un fuego vivísimo de Artillería y fusilería que al abrigo de los parapetos de la margen opuesta del río le dirigieron los enemigos constantemente, al que se agregaba por la espalda el que hacían en una casa de Baños situada sobre el mismo río y convertida en casa fuerte. Así mismo, la expresada 1ª Compañía, en unión con las que le acompañaban, después de haber echado un puente de caballetes y de contribuir a que nuestras tropas se apoderaran de la posición, volaron por medio de hornillos y con gran éxito el mismo puente de Belascoaín, sufriendo para ello el fuego de fusil de los contrarios. Resultan probados estos hechos por las certificaciones del ya citado General Oraá al folio 391 a 392; por la del General D. José de la Viña, entonces Jefe de Estado Mayor de la División de la Rivera al folio 109; y por las declaraciones del Coronel Comandante de Ingenieros D. Antonio Fernández Veiguela al folio 22 a 23, y la del Coronel graduado Capitán del mismo Cuerpo D. Pedro Burriel al folio 131 a 134.
Nuevo teatro se presentó al valor de esta y otras compañías del mismo Regimiento en el sitio de Morella, en el cual, en medio del día a pecho descubierto y a tiro de pistola del fuerte de San Pedro Martir, flanqueado por los fuegos de la Plaza, se establecieron brusca y bizarramente sobre el glasis del mismo fuerte, construyendo las baterias que contra él se dirigieron; cuyo señalado hecho acreditan las certificaciones de los Generales Cortínez, Tena y Osset (ya citados), según se ven en los folios 43, 397 a 408 y 194, y la del Brigadier Coronel de Estado Mayor D. Manuel Monteverde puesta al folio 72 a 73, resultando así que no en una sino en varias veces y en todas ellas notoriamente de un modo singular mereció esta Compañía la calificación que establece el artículo 23 del Reglamento de San Fernando.
La 2ª Compañía del mismo Batallón, durante la expedición sobre Solsona en los días 24, 26 y 28 de Abril de 1840, acreditó su extraordinaria bizarría cuando puesta a la cabeza de la columna de ataque contra la casa fortificada llamada Casa Serra, sobre la cual se había intentado en vano dirigir el fuego de la Artillería, a cuerpo descubierto con singular denuedo se arrojó sobre ella, consiguiendo el objeto apetecido y mereciendo sobre el campo de batalla un particular elogio del Excmo. Sr. General en Jefe y que una gran parte de todos sus individuos recibieran varias recompensas. Este hecho heroico corrobora los servicios que indistintamente han prestado estos soldados, ya como Infantería ya como tropa de Ingenieros, y que está probado por las certificaciones del Mariscal de Campo D. Antonio Lasauca al folio 26, la del Mariscal de Campo Jefe de Brigada D. Antonio Aristizábal al folio 343 a 344, la del General D. Pedro Chacón Comandante General de una División de aquel Ejército al folio 384, colocan a esta Compañía en los casos que dan opción a la cruz de San Fernando los artículos 17 y 23 de su Reglamento.
La 3ª Compañía del 1º Batallón en la defensa de Montalbán, donde fue atacada por fuerzas décuplas y gruesa artillería, estableciéndose contra sus muros baterías de brecha a corta distancia y empleando tambien la mina, supo contrarrestar los progresos de ataque con la guerra subterránea, destruyendo los hornillos y galerías del sitiador, como terminántemente se manifiesta por los documentos referentes a este hecho, el cual merece grandes elogios porque contribuyó decidamente a la salvación de aquel punto y de su guarnición, que de este modo pudo ser socorrida por el Ejército, habiendo sido agraciado su Capitán con la Cruz Laureada o de 2ª Clase de la Orden de San Fernando.
Todo lo que consta por las certificacones del General D. Francisco Serrano al folio 116, la del Brigadier de Estado Mayor D. Mariano Belestá al folio 126 a 129 y la del Brigadier Segundo Comandante General de Ingenieros D. José Navarro al folio 93 a 94. Levantado dicho sitio y emprendida la retirada de su guarnición en la tarde del 11 de Junio de 1839, esta Compañía, a despecho de lo fatigada que debió salir en la misma mañana de aquel fuerte a cuya defensa tanto habían contribuido sus penosos y arriesgados trabajos por sí sola, valiéndose de los accidentes del terreno, contuvo al Ejército enemigo, protegiendo a toda la Caballería que a las órdenes del referido general Serrano sostenía la retirada: así lo atestigua el mismo general por certificación, añadiendo que esta Compañía se portó de tal manera que con su serenidad y disciplina dió tiempo a que el Ejército, empeñado en el largo y estrecho desfiladero del pueblo, que dió nombre a esta acción, se repusiese y tomase la ofensiva, logrando algunas fuerzas llegar hasta donde se encontraba la Compañía que, puesta a la cabeza de ellas, cargó al enemigo donde se presentó, por lo que en el parte dado por el Excmo. Sr. General D. Joaquín Ayerbe fue apellidada modelo de bravura.
Estos repetidos y heroicos hechos de valor y pericia se hallan sobradamente justificados con los documentos que se citan y al tenor de ellos es indudable que la Compañía de que se trata está comprendida en los artículos 17 y 23 del Reglamento de San Fernando.
La 4ª Compañía en la batalla de Chiva el día 19 de Junio de 1837, situada a la izquierda de la línea y a la cabeza de la columna que mandaba el Coronel del Regimiento de Borbón D. Pascual Churruca, dió diferentes y atrevidos ataques hasta romper la línea enemiga y obligar a los que la formaban a emprender la retirada, mereciendo que el Excmo. Sr. D. Marcelino Oraá, General en Jefe del Ejército, apellidase a la citada compañía delante de la columna cuya cabeza llevaba: "MURO DE BRONCE". No se consiguieron estas ventajas precursoras de la victoria sin la pérdida consiguiente a tan arriesgada empresa, habiendo cabido a la Compañía de Ingenieros el honor de haber tenido mayor número de muertos y heridos en proporción de su fuerza que todas las demás tropas y su capitán y oficiales la de haber sido agraciados con la Cruz de San Fernando.
Acredítase toda puramente por las certificaciones del mencionado General Oraá al folio 391 a 393, por la del General Aristizábal al folio 343 a 344, la del Brigadier Belestá al folio 126 a 129 y por la del Brigadier Segundo Comandante de Ingenieros D. Tomás Aguirre al folio 39, por el parte oficial de dicha batalla, cuya copia se halla al folio 412 a 419, por los términos solemnes de la relación contemporánea inserta en la Egida, periodico militar al folio 197.
En el mismo pueblo de Chiva, los dias 21 y 22 de Mayo de 1838, esta Compañía, según la certificación del expresado General en Jefe, se distinguió notablemente arrojando con 30 hombres a un número superior de enemigos de la importante posición de que se habían apoderado a viva fuerza, por lo que tambien aparece en el parte dado por el Gobernador de aquel fuerte cuya copia se halla al folio 160. Por último, el heroico valor de esta Compañía brilló así mismo en el sitio de Morella, donde concurrió a la construcción de las baterías, que se verificó de día, sin estar cubierta, a gran proximidad de la plaza, y sobre todo en el asalto de la brecha, permaneciendo al pie de ella firme en su formación, sin resguardo alguno, bajo el mortífero fuego de Artillería, fusilería y granadas de mano, flanqueada inmediatamente y a boca de jarro por el torreón de San Miguel, no retirándose hasta oir el toque convenido para ello, y habiendo resultado herido de bala de fusil su Capitán. Encarecen este glorioso hecho el mencionado General en Jefe en su certificación al folio 391 a 393; el Mariscal de Campo D. Manuel Bayo, Comandante General de Ingenieros del sitio en la suya al folio 392 a 393, el Brigadier D. José Navarro al folio 93 a 94 y el Coronel D. Antonio Rosado al folio 87 a 88. Este simple relato basta para conocer que la Compañía a que se refiere se halla comprendida en los artículos 17 y 23 del Reglamento de la Orden de San Fernando.
La Quinta Compañía, en igaul caso que la 1ª del mismo Batallón, contrajo sobre Belascoaín el señaladísimo mérito que queda explicado al tratar de esta última, corroborado por los documentos de que allí se hace mención y según los cuales tiene el derecho que concede el Reglamento de la Orden de San Fernando.
Pero aún hay a su favor otra acción que añadir a la anterior. En la defensa de Puente la Reina, encargada de las obras de uno de los fuertes destacados en los cuales apenas se habían levantado los parapetos a la altura de la rodillera, y establecida por los enemigos una Batería contra él, tomó parte en la salida arrojada y gloriosa que se verificó, en la cual se apoderó de la artillería enemiga con muerte de su Jefe; hecho que además de otros documentos públicos se halla consignado por la certificación del Brigadier D. Manuel Monteverde al folio 72 a 73 y la declaración del Coronel D. Benito León y Canales al folio 66 a 69. Por todo lo dicho esta Compañía se encuentra en los casos prefijados en el artículo 23 y otros del Reglamento de San Fernando.
La 6ª Compañía del expresado Batallón, siendo una de las tres que tomaron parte en los riesgos y fatigas del Ejército del Centro según queda manifestado al tratar de la 4ª del mismo Batallón, se halla por tanto en el propio caso y en el mismo derecho acreditado, respecto de esta en cuyo concepto y contrayéndose el sitio de Morella y a sus trabajos arriesgados merece citarse, lo que aparece del Boletín de los enemigos titulado Real de Aragón, Valencia y Muercia nº 167 puesto al folio 299 a 303, donde se leen las siguientes palabras al tratar del día 14 de aquel memorable sitio. "Nuestro fuego destruyó enteramente las baterías enemigas con gran estrago de los artilleros y especialmente de los Zapadores que se atrevieron a recomponerlas al día claro, a los cuales hasta por tercera vez consecutivamente se les obligó a abandonar este trabajo." Testimonio tan solemne y sencillamente expuesto por los enemigos vienen a unirse con las certificaciones del General en Jefe al folio 391 a 393, la del General D. Manuel Bayo al folio 392, la del Brigadier Navarro al 93 a 94 y, finalmente, la declaración del Coronel Rosado al 87 al 88, resultando de todo claramente demostrado hallarse esta Compañía en el caso que refiere el artículo 23 del Reglamento de San Fernando.
La Compañía de Minadores del mismo Batallón el 19 de abril de 1840 en el sitio del castillo de Aliaga dió una patente muestra del más heroico valor y del que exige en ocasiones la especialidad de su instituto. Vista la imposibilidad de abrir brecha por medio de artillería, atendidas las circunstancias de la localidad y del momento, fue encargada de establecer hornillos al pie mismo del muro. Para ejecutarlo marchó, en medio del día, a pecho descubierto, sufriendo el vivísimo fuego de fusil enemigo, bajó al foso y llegó al muro; tamaño arrojo valió a su capitán una muerte gloriosa en el acto y a la Compañía que allí permaneció hasta recibir la orden de retirarse del General en Jefe el crédito debido a su valor sereno comprado con la sangre de otros 29 individuos entre muertos y heridos. Este suceso que valió al Teniente de la misma Compañía que sustituyó a su Capitán la Cruz de San Fernando laureada está presentando con toda su verdad y brillo en las certificaciones del General D. Juan Tena al folio 397 a 408, de los de igual clase D. Fernando Cotoner y Duque de Ahumada a los folios 112 y 120 y por la del Brigadier D. Mariano Belestá, Jefe de Estado Mayor de una de aquellas divisiones, al folio 126 a 129.
Ya antes de aquel acontecimiento, acantonada esta Compañía en el pueblo de Monteagudo, donde se construía un fuerte correspondiente a la línea de Camarillas, y atacada por cuatro Batallones y dos Escuadrones enemigos en eldía 11 de Febrero de 1840, rechazó con denuedo aquella fuerza tan superior antes de que acudiese a su socorro la que guarnecía dicha línea, saliendo despues a perseguir a los enemigos y recobrando la Ermita de su frente, todo a costa de la muerte de su bizarro Capitán y no pocos de sus zapadores. Las ordenanzas Generales y el Reglamento de la Orden de San Fernando califican semejante hecho de los más distinguidos porque sin reparar la superioridad del número ni en la clase de los enemigos los rechazó, atacó y batió. Así lo atestiguan las certificaciones del General Duque de Ahumada al folio 120, las de los Brigadieres D. Mariano Belestá y D. Jose´Navarro a los folios 126 a 129 y 93 a 94, resultando por tanto comprendida esta Compañía en los artículos 16 y 23 del Reglamento de San Fernando.
La de Pontoneros del 2º Batallón, cumpliendo gloriosamente con su instituto peculiar, restableció bajo un nutrido fuego de Artillería y fusilería la cortadura del puente de Luchana, cuya extensión era de 49 pies, con tanta habilidad como desprecio del enemigo, habiendo dado margen al buen éxito de tan arriesgada empresa a los gloriosos sucesos fundados exclusivamente en su logro, que salvaron a Bilbao mudando la faz de la campaña y de la guerra. Comprueba este hecho heroico las certificaciones de los Generales D. Marcelino Oraá, Barón de Meer, D, Juan Tena, Barón de Carandolet y D. José Rendón a los folios 138 y 134 a 136. Inútil fuera especificar aquí de nuevo el mérito contraido por esta Compañía en la línea de Zubiri a la par que las anteriores ya citadas y que ha sido calificado de altamente distinguido, según queda manifestado y aparece de las certificaciones de los Generales D. Marcelino Oraá, Barón de Meer y D. Juan Tena, la del Coronel Benito León y Canales a los folios 391 a 393, 190, 397 a 408 y de 66 a 69.
Pero hay más. Esta fue tambien la Compañía que el 16 de Marzo de 1837 en la infausta retirada de las líneas de San Sebastián sobre la Plaza y en medio de la general confusión, sorprendió al General D. José Rendón, como él mismo dice en su certificación nº 364, hallándola formada en el mejor orden y con la mayor serenidad brindándose a lo que dispusiera en aquel conflicto. En efecto, rompiendo su fuego sobre la columna enemiga más cercana logró rechazarla salvando así las alas de las líneas comprometidas. De este hecho solo depone el General D. Juan Tena al folio 397 al 408, el expresado general Rendón al 364, pero el último lo hace en términos tan explícitos que forman el elogio más acabado de la bizarría y la disciplina de aquella tropa. Semejante conjunto de circunstancias colocan su mérito dentro de los artículos 17 y 23 del Reglamento de San Fernando.
La 1ª Compañía del 2º batallón cuenta entre otros hechos los muy distinguidos especificados ya al tratar de la 1ª del Primer Batallón, con quien estuvo unida en el establecimiento de las baterías sobre el puente de Belascoaín y su cabeza fortificada, no obstante el mortífero fuego de cañón y fusil de frente y de flanco conque los enemigos trataron de impedirlo, como tambien en la construcción de los hornillos que bajo igual fuego colocó y sirvieron para volar el puente sobre el Arga, todo lo cual resulta solemnemente probado por los documentos citados al tratar de la referida compañía del 1º en cuyo caso se halla la que ahroa se trata.
De la misma manera la 2ª Compañía del 2º Batallón que tomó parte en los gloriosos y repetidos combates de la linea de Zubiri, donde estuvo con la 1ª del 1º y la de Pontoneros del segundo, como lo atestiguan las certificaciones ya mencionadas de los Generales D. Marcelino Oraá, D. Juan Tena y Barón de Meer y la del Coronel D. Benito León y Canales, se halla por identidad de razón en el caso del artículo 23 del Reglamento citado.
La 3ª Compañía del 2º Batallón y la de Minadores del mismo les tocó en suerte probar que las tropas de este Regimiento eran iguales en sus variados servicios, pues que fueron las que en gran manera sostuvieron las célebres defensas de Bilbao, cuyos siios sufrieron con repetidos hechos de la constancia en la fatiga, la inteligencia y el valor que su instituto requiere durante la defensa de las Plazas. No en una sino en muchas ocasiones, a tiro de fusil y de pistola, bajo el fuego enemigo hecho detrás de sus resguardos y trincheras trabajaron al descubierto, con desprecio del más inminente peligro ya en la consrucción de obras ya en la reparación de los estragos que los proyectiles del sitiador hacian en las defensas. Abierta la mina conra la casa llamada de Quintana, emprendieron la contramina los individuos de esta Compañía, con tan favorable éxito quelos planes del sitiador fueron frustrados, perdiendo la vida de un balazo en esta ocasión uno de sus Tenientes.
Además, en los asaltos de la Mallona y Punta de la Concepción, tan heroicamente rechazados, tuvieron parte muy señalada.
Esta suma de hechos, confirmados por las certificaciones de los Generales D. José Ramón de Ozores al folio 386 a 387, la del General Gobernador de la Plaza D. Santos San Miguel folio 346, la del General D. Juan Tena al folio 397 a 408, la del General Oraá al folio 391 a 393 y la del Brigadier Monteverde al folio 72 a 73, justifican el mérito de estas Compañías al tenor del art´culo 23 del Reglamento de San Fernando.
La 4ª Compañía del mismo Batallón, en el hecho de haber sido una de las que en el segundo sitio de Morella contrajeron el mérito distinguido de construir al descubierto bajo el fuego enemigo la Batería de Brecha, se encuentra en el mismo caso que la de Pontoneros, 1ª y Minadores del 1º Batallón y la 2ª, 3ª y 5ª del 2º, de las cuales y de los documentos comprobantes se ha dicho lo suficiente en su lugar respectivo. Pero tiene además otro derecho que le es exclusivo y que acredita la universalidad de los servicios de esta clase de tropa. Tal es el que resulta en su brillante comportamiento en la célebre batalla de Mendigorría verificada el 19 de Julio de 1839.
Puesta a la cabeza de la columna que atacó a la bayoneta el cerro de la Corona, llave de la posición enemiga, se apoderó bizarramente de él cayendo enseguida sobre el puente del Arga, atravesándole y arrollando fuerzas más que triples que lo defendían, despreciando para ello la considerable pérdida que hubo de sufrir. Su Capitán y sus Oficiales obtuvieron en consecuencia la Cruz de San Fernando, y los individuos de tropa otras de distinción.
Tan señalado hecho, uno de los que comprende la ordenanza general del Ejército en su artículo 18, título tratado 2º y al que se refiere el artículo 16 del Reglamento de San Fernando, se halla probado por las certificaciones del General Tena al folio 397 a 408, de los Generales Velasco y Laviña a los folios 138 y 109 y la del Brigadier Monteverde al folio 72 a 73.
La 5ª Compañía del propio Batallón obrece no uno sino varios de esos hechos que perpetúan la gloria de un cuerpo militar.
En la defensa de Maeztu fueron tantos, tan repetidos y señalados los servicios que prestó, ya facultativos de gran resultado por la prolongación de la resistencia, ya de serenidad y valor en el asalto rechazado de su brecha y en tales términos, que hizo acreedores a su Capitán y Sargentos Primeros a la Cruz Laureada de San Fernando, circunstancias todas que acreditan la Orden General del Ejército, el parte dado al Gobierno y la Real Orden pasada al Excmo. Sr. Ingeniero General inserta al folio 19, las certificaciones del General Tena y del Brigadier Monteverde al folio 397 a 408, al 72 y 73.
En el sitio de Peñacerrada con desprecio del fuego enemigo a quemarropa de los defensores, sin ninguna especie de resguardo concluyó en breve tiempo las baterías inmediatas a sus muros, formando parte despues en el asalto del Castillo de Ulizarra con pérdida de siete de sus individuos, según resulta de la relación de heridos que se halla al folio 378 a 379 y de las certificaciones de los Generales Juan Tena, Don Miguel Osset y del Brigadier Monteverde a los folios 397 a 408, 194, y 72 a 73.
Por último, en el asalto del fuerte de Castellote sostuvo la alta reputación de que gozaba, habiendo sido herido en él su Capitán, de lo cual deponen en sus certificaciones los Generales Osset al folio 194, Cortínez al 43 y el Brigadier Monteverde al 72 a 73; siendo por tantos títulos patente estar comprendida en el artículo 23 del Reglamento de San Fernando.
La 6ª Compañía del 2º Batallón, que obró unida con la 4ª y 6ª del 1º en el sitio de Morella, se encuentra en el mismo caso que ellas en todo concepto, sin que sea por tantonecesario repetir lo arriba dicho para considerarla en el mismo artículo 23 del Reglamento de San Fernando.
Tampoco es necesario nueva especificación respeto a la Compañía de Minadores de este Batallón, pues que habiendo participado de las fatigas, riesgos y glorias dela heroica defensa de Bilbao en unión con la 3ª de Zapadores del propio Batallón, según se dijo al tratar de ésta, lo que fuera ocioso repetir aquí, resulta demostrado su identidad de méritos con el de la expresada 3ª Compañía, y por lo mismo dentro de los artículos 16 y 23 del Reglamento de la Orden de San Fernando.
Esta sencilla enumeración harto liegra y desaliñada, si bien no basta para retratar debidamente los hechos heroicos y gloriosos no ya de una ni de la mayor parte de las Compañías del Regimiento de Ingenieros sino de todas ellas, es sin embargo suficiente para producir en el ánimo más recto y justificado el pleno convencimiento del derecho que las leyes dan a este Cuerpo para llevar en sus banderas el galardón de sus méritos por medio de las Corbatas de la Real y Militar Orden de San Fernando.
El efecto del cuadro mal trazado anteriormente no corresponde en verdad al que debiera producir el examen prolijo de los numerosos documentosque en este proceso abundan y que hubiera sido fácil aumentar todavía. Vense entre ellos certificaciones fieles, al par que honrosas, de Generales en Jefe, Generales de División, Jefes de Estado Mayor, Capitanes Generales y Virreyes, Gobernadores de Plazas, Brigadieres, Jefes y Oficiales de otras Armas, Comandantes Generales y Mayores Generales de la de Ingenieros. Vense partes oficiales de los mismos Generales, Órdenes Generales de los distintos Ejércitos, Diarios y Comunicaciones de los Jefes Superiores del Arma en ellos, y aún se cuentan partes de los mismos enemigos, a quienes la verdad arrancó elogios merecidos. Insértanse como comprobantes, por cierto de gran fuerza, una relación de los oficiales muertos y heridos en los combates de que se habla, otra de los individuos de tropa que sufrieron igual suerte y otra clásica y adecuada de los agraciados con la Cruz de la Real y Militar Orden de San Fernando, ya de primera clase, ya la laureada, habiéndola obtenido dos y más veces algunos de estos individuos, circunstancia que lleva naturalmente a contemplar de la más rigurosa justicia el uso de las insignias de la orden del valor, o sea, de San Fernando, en las banderas de un Regimiento compuesto de tantos Caballeros de la misma orden y que presenta en las páginas de su historia tanta sangre derramada por los que si no tuvieron la gloria de llevarla en su pecho, tuvieron ciertamente la de morir mereciendo ese honor.
El Fiscal, despues de haber analizado menudamente Compañía por Compañía los hechos más notables entre los que cada una de ellas pudiera presentar, durante su continua asistencia a los campos de batalla y en las operaciones de una guerra de siete años, tan fecunda por su naturaleza en acntecimientos ligados con la fortificación en el ataque y defensa de puntos fuertes, despues de examinar y calificar el valor de las pruebas que atestiguan aquellos hechos, despues de en fin de compararlos imparcialmente con las Ordenanzas Generales del Ejército de 1768, con la peculiar del Cuerpo de Ingenieros de 1803, en la cual se establecen por primera vez en España las obligaciones y derechos del servicio especial de los Oficiales y tropa de esta Arma, señaladamente en sus reglamentos 5º y 9º, y por último con el de la Real y Militar Orden de San Fernando que hoy rije y la Real declaración de 19 de Octubre de 1844 hecha a consulta del Tribunal Supremo de Guerra y Marina, a nombre de la Ley y en cumplimiento del sagrado que ésta impone al oficio que ejerce, pide resuelta y fundadamente que los Batallones del Regimiento de Ingenieros usen para siempre en sus Banderas las Corbatas de la expresada Real y Militar Orden de San Fernando de cuarta clase, puesto que están plena y superabundantemente llenas las condiciones que para ello se exije en la adición hecha al artículo 38 del Reglamento de esta Orden por la Real declaración literalmente inserta al principio de este escrito.
En efecto, los Batallones del Regimiento de Ingenieros tienen derecho a usar estas insignias siempre que la mitad más una de una de sus Compañías juntas o separadas hayan contraido el distinguido mérito que allí se previene. Y estando probado que no solo cinco Compañías de cada uno de dichos batallones, o sea diez en total de las dieciseis que compusieron el Regimiento en la última guerra, se hallan en este caso, sino todas ellas, no cabe la menor duda del derecho que asiste a este Regimiento para gozar el honor adquirido a tanta costa. Ni ofrece el menor reparo en en la actualidad sean tres las banderas por constar el Regimiento de tres Batallones desde que S.M. se dignó el 17 de Mayo de 1844 darle esta organización, con la fuerza de seis Compañías por Batallón en vez de las ocho de que antes constaba cada uno de los dos de que se componía, puesto que sin alteración en ninguna de las que hicieron la última guerra pasaron las quintas y sextas de los antiguos Batallones a formar cuatro de las seis del 3º, según aparece en las Reales disposiciones insertas en los folios 419, y resultando así que aún en este concepto cuatro de sus seis Compañías, o sea la maitad más una de las que lo constituyen, tienen probado su derecho, aún sin tomar en cuenta que los oficiales y sargentos de las dos nuevas salieron de las antiguas.
Aquí terminaría el Fiscal su fácil y lisonjera tarea si no creyeses oportuna esta ocasión de consignar algunas reflexiones que, al mismo tiempo que corroboran y fortalecen más y más el convencimiento que este proceso impone al ánimo menos atento, confirman también y exalzan la hidalguía y grandeza del carácter español y su excelencia para la guerra.
Desde luego salta a la vista que las indagaciones practicadas y cuyo resultado ofrece este proceso se han ceñido a la última guerra. Esta circunstancia hace más eficaz su ventajoso resultado, pues no se han ido a buscar glorias antiguas en la noche de los tiempos sino que la verdad hallada aparece con la claridad del mediodía, a pesar del influjo de las pasiones y de la contradicción provocada en los contemporáneos.
Mas no por eso habrá de negarse a la justicia la conmemoración breve y sencilla enhorabuena de algunos de los hechos anteriores que, aumentando los méritos y los derechos, fortalecen la petición del Fiscal.
Desde el año 1803 en que se establecieron en España tropas de Ingenieros, durante los 30 años transcurridos hasta el principio de la guerra, en todas partes, en medio de las violentas convulsiones que la Nación ha sufrido, a través de esta gloriosísima guerra de la Independencia sostenida contra el capitán del Siglo y sus mejores Tenientes, así como en las Campañas intestinas del 20 y 23, ni un solo lunar aparece en la historia de aquellas tropas y, por el contrario, brillan hechos de los que busca para premiarlos la sabia instrucción de la Orden de San Fernando.
Su largo catálogo fuera pertinente aquí, mas no es posible pasarlos todos en silencia. La creación de un Regimiento de zapadores Minadores, anterior por cierto a la adopción de igual medida en otros paises y aún en la misma francia, donde solo hubo hasta mucho despues Compañías sueltas, produjo en Alcalá de Henares, punto escogido para su establecimiento, un espíritu de cuerpo y un amor de gloria que encontró bien pronto ocasión de mostrarse. y por cierto de modo muy solemne.
Ocupado por los franceses el Norte, el Centro y aún la Capital de España, ofendido así el honor nacional, el Regimiento de Zapadores, llevando sus banderas, partió inopinadamente de Alcalá y entró en Zaragoza, donde su buen nombre había de confundirse con el de la ciudad heroica. No sólo se atribuyó por escritores nacionales a esta abundancia de Oficiales de Ingenieros el feliz éxito de aquella defensa al apoyo de muros construidos súbitamente y luego de calles y de casas con uso constante de las minas, sino tambien por los extranjeros en obras facultativos: no pudiendo desconocerse sin necesidad de este testimonio el poderoso influjo del saber especial de aquellos oficiales y su tropa en la resistencia de una ciudad que dejó atrás las más célebres de las Plazas de Guerra. Allí vertieron su sangre a ejemplo del sabio Coronel del Cuerpo San Genís, que murió de un balazo, no pocos oficiales.
En la memorable jornada de Bailén, una de las Compañías de Zapadores de nuestro Ejército, encargada de la defensa de la Artillería sobre el Camino Real, no solo rechazó los vigorosos ataques del enemigo, sino que saliendo en su persecución se apoderó bizarramente de uno de sus cañones, que trajo a nuestras líneas.
En la batalla de Rioseco, y en medio de la confusión de la derrota, se hizo notar por su denuedo una Compañía de Zapadores cuyo Teniente, Cacho Montenegro, quedó muerto en el campo.
La fuerza del Regimiento que, tomando parte en la gloriosa resolución de las tropas que al mando del marqués de la Romana volaron a España desde las islas bálticas, se distinguió entre los valientes de la reñida batalla de Espinosa de los Monteros, donde murieron el Capitán Azpiroz y las dos terceras partes de sus oficiales.
Basten estos hechos elegidos entre otros, porque recayendo en los primeros encuentros de guerra que tuvieron despues de su creación, las tropas de Ingenieros demuestran que el espíritu de que estaban poseidas y que sin interrupción ha llegado hasta nuestros días, como lo acredita este proceso. No se hablará por tanto de los elogios merecidos por las mismas tropas en los partes oficiales de las batallas de Talavera, Aranjuez, Almonacid, Chiclana, la Albuera, etc, ni de los sitios y defensa de Tarragona, Badajoz, Isla de León, Astorga, etc, etc. Ni tampoco se enumerarán acontecimientos de igual naturaleza ocurridos en los años de 1820 a 1823.
Las designaciones que anteceden y que resultan de la compulsa de muchos documentos sobran para justificar la doctrina de que el derecho adquirido en la última guerra por el Regimiento de Ingenieros a la noble recompensa que el Reglamento de la Orden de San Fernando ofrece al valor heroico se fortifica y engrandece por títulos no menos poderosos cuyo origen coincide con el de la creación de estas tropas.
Otros títulos también de no menor eficacia se derivan inmediatamente de la naturaleza peculiar de su servicio y de su frecuente separación por compañías. Túvolos sin duda muy presente la justificación y sabiduría del Tribunal Supremo de Guerra y Marina al consultar a S.M. la ampliación del artículo 38 del Reglamento de la Orden de San Fernando que trata de uso de las corbatas en las Banderas de los Cuerpos. En efecto, por este artículo se prescribe que si un Regimiento, Batallón o Escuadrón ejecutase en Cuerpo alguna Acción conocidamente distinguida, debe llevar siempre en sus banderas o estandartes una corbata de tafetán con sus borlas y cordones de los colores de la cinta de la misma orden. Por manera que un solo hecho, ejecutado en un solo día y en un solo combate por tropas reunidas al mando de un solo jefe, da este derecho justo ciertamente e indisputable.
Sin rebajar de ningún modo el verdadero mérito en que reposa aquel derecho, no puede menos de llamar la atención el concurso de tantas otras circunstancias como se requieren para que un batallón de Ingenieros, Artillería o Marina, que obra por lo común en compañías separadas, puede granjearse igual recompensa. Aún sin exceder de los límites de la ampliación concedida según la cual basta para ello que cuatro Compañías de las seis de un Batallón contraigan el mérito de que se trata, resulta claramente que suponiéndolas separadas, se necesita para el honor que se trata que se distinga esta fuerza por cuatro hechos, en cuatro días y combates diversos almando de cuatro Jefes diferentes: consideración de grave peso para cuantos conocen los azares de la guerra.
Ofrece así mismo un carácter singular, distinto aún de las otras armas facultativas, el servicio de la tropa de Ingenieros por su extraña variedad, propia de su índole. No hay que buscar las pruebas de semejante asunto más allá de este proceso.
El mérito heroico contraido por las Compañías de Ingenieros y demostrado solemnemente en dicho proceso presenta casos tan distintos como los siguientes:
Servicio de Infantería: defendiendo la brecha de Maeztu, atacando a la bayoneta las alturas de Mendigorría, en el campo de la batalla de Chiva, la Casa Fuerte de Solsona y las baterías sitiadoras de Puente la Reina, sosteniendo con la Caballería la retirada del Ejército de Montalbán, las de las líneas de San Sebastián y otros de este modo.
Servicio Mixto de Infantería e Ingenieros: en las líneas de Zubiri y en las de Camarillas, donde estas tropas manejaban alternativamente el útil y el fusil, en las baterías del sitio de Morella y en otras situaciones semejantes.
Servicio de Zapadores: en los sitios de puntos fuertes en Peñacerrada, Ramales y Guardamino, en Morella, en Castellote y en otros muchos puntos donde hacían sus trabajos en medio del día a pecho descubierto y a menor distancia que la del tiro de fusil, circunstancias todas que, producidas sin duda por la urgencia de apoderarse de los puntos atacados, vinieron a ser esenciales para el buen éxito obtenido y elevar a la clase de heroico el Servicio de Zapadores, puesto que hubo de prescindirse de las condiciones que establecen como indispensables las reglas del arte para disminuir el eminente peligro de los que la ejecutan.
Servicio de Minadores: en campo raso como en la voladura del puente de Belascoaín; en el sitio de puestos fuertes como el de Aliaga, donde el arrojo de aplicar el Minador al pie del muro marchando al descubierto sin apagar los fuegos, rayó en lo temerario; en las defensas de Maeztu, de Bilbao y de Montalbán, haciendo uso de la guerra subterránea o las contraminas.
Servicio de Pontoneros: en la habilitación del Puente de Luchana, que dió margen a aquella gloriosa batalla y en otros casos referidos en su lugar.
Tan distintos y peligrosos servicios, hechos en tan diversas ocasiones al mando no de un Jefe sino de muchos, da un carácter especial al mérito contraido que le hace indudablemente de mayor aprecio al aplicarlo a la piedra de toque establecida en el artículo 38 del Reglamento de la Orden de San Fernando.
Así que el Fiscal, despues de haber demostrado por el análisis del proceso encontrarse exactamente comprendidos los tres batallones del Regimiento de Ingenieros en la declaración hecha por S.M. a consulta del Tribunal Supremo de Guerra y Marina como ampliación del mencionado artículo 38 y de haber insinuado algunas reflexiones superfluas, tal vez para la calificación del derecho, mas no por eso extrañas a la naturaleza de su oficio antes bien propias para el hallazgo de la verdad y esenciales a la institución de la Real y Militar Orden de San Fernando, concluye repitiendo su anterior súplica de que el Regimiento de Ingenieros sea autorizado a usar siempre en las Banderas de sus Batallones de las Corbatas de la cuarta clase de la expresada Real Orden a que le da derecho su mérito heroico plenamente probado. Así lo exije el más estricto cumplimiento de la Ley.
Madrid, a quince de Junio de mil ochocientos cuarenta y siete.
MARIANO MIGUEL Y POLO
En la Villa y Corte de Madrid, a los diez y seis dias del mes de Julio de 1847 pasó el Señor Fiscal D. Mariano Miguel y Polo acompañado de mí, el Secretario, a la casa morada del Excmo. Sr. Director Subinspector de Ingenieros de Castilla la Nueva y le entregó las preinsertas actuaciones de que doy fé.
Vicente Talledo
ASESORÍA GENERAL DE ARTILLERÍA E INGENIEROS
He examinado detenidamente las actuaciones que comprende el juicio contradictorio, intentado para probar el distinguido mérito contraido por el Regimiento de Ingenieros a fin de optar al derecho de que se coloque en las Banderas de sus batallones la Corbata de la Real y Militar Orden de San Fernando, cuyo expediente se sirve V.E. pasar a mi dictamen, para que manifieste si está en estado de remitir a la Superioridad.
Instruido este juicio de orden de V.E. y en virtud de las facultades que para ello se le concedieron por las Reales Órdenes de 19 de Octubre de 1844 y de 30 de Agosto de 1846, se observa al recorrer sus páginas y contemplar el mérito legal que ofrecen, que no sólo se ha cumplido con las condiciones establecidas en el artículo 38 del Reglamento de aquella orden adicionado por la primera de las dichas Reales Resoluciones, sino que se han sobrepujado en gran manera haciendo patentes los distinguidos y heroicos hechos de armas ejecutados repetidamente, no por la mitad sino por todas las Compañías del Regimiento, durante la última guerra y aún en épocas anteriores.
Ni una sola hay de estas Compañías que no sea merecedora por sus proezas del distintivo honroso que ha de colocarse en las banderas que a todas las une y representa. Sería verdaderamente redundante que yo me detuviera a analizar cada una de las gloriosas hazañas consignadas en el completo expediente que tengo a la vista. Ellas están resumidas y fijadas concisamente y co el mayor orden y claridad en las conclusiones del Fiscal. A este razonado escrito me refiero y así mismo a la multitud de documentos y pruebas de todas clases esparcidas en el expediente y que señaladamente se citan al hablar con separación del mérito de cada Compañía. En vista de ellos, no es posible dudar del derecho que asiste al Regimiento de Ingenieros para ostentar en sus pendones unas insignias que hace tanto tiempo y en tan multiplicadas ocasiones tiene ganada este brillante Cuerpo ya por su admirable disciplina, ya por su comportamiento en todo lo relativo a su instituto, ya en fin por su bizarría en el Campo de batalla, donde ha rivalizado en heroicas acciones con los mejores cuerpos de Infantería del Ejército, sus virtudes y alto renombre, están bien reconocidos en el juicio por los Excmos. Sres. Generales y Jefes que en el mando de los Ejércitos han tenido ocasión de presenciar su esclarecida conducta y de premiar el valor de sus oficiales y tropa.
Siendo pues indisputable y por nadie contradicho el mérito que el Regimiento del Arma tiene superabundantemente contraido para optar a la colocación de las Corbatas de la Real y Militar Orden de San Fernando en las Banderas de sus tres batallones, nuevamente reorganizados con las compañías y oficialidad que antes constituían los dos de que el Cuerpo constaba; y hallándose completo el juicio a este fin instruido, soy de dictamen que puede V.E. servirse elevarle a la Superioridad a los efectos correspondientes.
V.E. no obstante determinará lo que estime más acertado.
Madrid a 20 de julio de 1847
Excmo. Sr. Ingeniero General