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Timestamp: 2020-02-27 13:36:53
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A propósito de los híbridos de humano y mono, la genética y la autonomía de la voluntad: Un análisis desde el Derecho Genético - IUS 360
A propósito de los híbridos de humano y mono, la genética y la autonomía de la voluntad: Un análisis desde el Derecho Genético
Escrito por Anjana Meza, comisionada de Ius 360°
Hace unos días, mediante los medios de comunicación, se informó que, en China, se había realizado un experimento que intentaba inyectar células humanas en otras especies animales para crear órganos humanos y realizar trasplantes. Así, el equipo liderado por el investigador Juan Carlos Izpisúa logró crear embriones híbridos de humano y mono. Es decir, se combinó material genético de distinta naturaleza[1]. El experimento consistió en diseñar embriones de primate que no sean capaces de formar ciertos órganos para luego inyectarles células madre humanas que promuevan la formación de órganos humanos. Cabe señalar que esta gestación, similar a los otros cruces creados en laboratorio con células de humanos y otras especies, fue interrumpida a los 14 días para evitar el desarrollo del sistema nervioso central humano[2]. Esta noticia llevó nuevamente a la palestra pública un tema polémico: el Derecho genético (o genómico) y volvió a surgir la siguiente pregunta: ¿hasta qué punto podemos sacar ventaja del progreso científico?
Según Escobar, el Derecho genético no está del todo regulado en nuestro ordenamiento jurídico, hay escasas normas y las nacientes están poco trabajadas[3]. La principal norma de nuestro ordenamiento referida a este tema se encuentra en el capítulo V, artículo 324, del Código Penal: ´Toda persona que haga uso de cualquier técnica de manipulación genética con la finalidad de clonar seres humanos, será reprimido con pena privativa de la libertad no menor de seis ni mayor de ocho años e inhabilitación conforme al artículo 36°, incisos 4 y 8´. Para Campos, este artículo resulta insuficiente, ya que no solo se debe tomar en cuenta la clonación, sino también otros actos que constituyan manipulación genética, selección de genes, caracteres físicos o raciales[4].
En el caso de los híbridos de humano y mono, se estaría manipulando material genético humano. Si este experimento se hubiera realizado en el Perú, nos habríamos encontrado frente a una laguna del Derecho, ya que este hecho que no se encuentra regulado en nuestro ordenamiento jurídico, pero debería estarlo por su trascendencia social. No obstante, el artículo 2.24.a de la Constitución peruana señala que ´nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda, ni impedido de hacer lo que ella no prohíbe´. Teniendo en cuenta ello, la única manipulación genética prohibida en nuestro ordenamiento sería aquella que se realiza con la finalidad de clonar seres humanos, mientras que otras manipulaciones genéticas con fines distintos a la clonación no estarías expresamente prohibidas. En este último caso, podríamos estar hablando de la autonomía de la voluntad de las personas, la cual encontraría sustento en el artículo 2.24.a de la Constitución.
Esta autonomía, interpretada literalmente, permitiría, por ejemplo, manipular material genético para crear órganos humanos en especies animales (tal como se realizó en China), el cual constituiría un progreso científico que ayudaría a salvar muchas vidas, debido a los trasplantes que se realizarían gracias a los órganos creados. De esta manera, los avances científicos se posicionarían como trascendentales para la historia humana. Cabe señalar que, según el artículo 27.1. de la Declaración Universal de Derechos Humanos y según el artículo 15.1.b) del Pacto internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, toda persona tiene derecho a gozar de los beneficios del progreso científico.
Sin embargo, podemos encontrar cuestionamientos bioéticos en la utilización de estos avances científicos. Por ejemplo, en algunos casos de técnicas de reproducción asistida (TERAS), se tuvo la intención de realizar selección de genes en los embriones. “La clínica norteamericana Fertility Institute tuvo que dejar sin efecto la opción de elegir el color de ojos y pelo, dadas las fuertes críticas que generó dicho ´servicio´ que se basaba en un diagnóstico genético preimplantacional […]”[5]. En este caso, la selección de genes tenía un sustento banal y caprichoso, mas, en otros casos, podemos encontrar que esta selección, como por ejemplo de sexo, ayudaría a evitar enfermedades hereditarias como la hemofilia que está vinculada al sexo[6].
En el caso de los híbridos de humano y mono, estos tendrían un sistema nervioso humano, es decir, sentirían dolor. Aquí también nos encontraríamos frente a cuestionamientos bioéticos, ya que, por un lado, se estaría instrumentalizando a seres que serían “mitad humanos” y, por otro lado, se estaría vulnerando la dignidad del ser humano, al utilizar su material genético para crear criaturas que serían objeto de cosificación. Teniendo presente ello, señalamos que la autonomía de la voluntad no es absoluta y, como cualquier otro derecho, tiene límites. Así “la presión social del grupo constriñe la libertad individual, por lo que el artículo 2.24.a de la Constitución debe leerse teniendo como límite la plena existencia del grupo”[7].
En ese sentido, la necesidad de una regulación expresa relacionada con el Derecho genético se hace evidente y la bioética cobra importancia, pues esta buscará establecer criterios orientativos para encauzar las ´ciencias de la vida´ y que la tecnología no se revierta en contra de la humanidad. “Fernandez Sessarego ya señalaba en aguda síntesis que el Derecho deberá contrarrestar cualquier intento tendente a la deshumanización de las relaciones sociales”[8]. De ese modo, mediante la bioética se buscará respetar la dignidad e integridad del ser humano. “Es importante tener en cuenta que, en los últimos años, ha habido un extraordinario desarrollo de la bioética, poniendo de relieve su relación con el desarrollo y aplicación del principio de la autonomía de la voluntad, lo cual se torna aún más importante si consideramos la lenta incorporación de esta materia en los planes de estudio universitarios y la ausencia de ella en la formación de la mayor parte de quienes tienen que aplicar el Derecho”[9].
Imagen obtenida de http://planoinformativo.com/669989/-secretaria-de-salud-pone-a-disposicion-el-comite-hospitalario-de-bioetica-slp
[1] LA REPÚBLICA
Científicos españoles crean por primera vez quimeras de humano y mono en China. Lima, 31 de julio de 2019. Recuperado de http://bit.ly/2Yyq7oV
[2] El COMERCIO
Científicos crean embriones híbridos de humano y mono en China. Lima, 1 de agosto de 2019. Recuperado de http://bit.ly/2GY4aox
[3] ESCOBAR, Luisa
“El derecho genético. Ética en investigación biomédica y la dignidad de la persona humana”. En Lex. Número 11, año XI, p. 274. Lima, 2013.
[4] CAMPOS, Edhín
“La manipulación genética en nuestro ordenamiento jurídico peruano”. En Revista Oficial del Poder Judicial, p. 135. Lima, 2 de febrero de 2008.
[5] CÁRDENAS, Ronald
2014 “Autonomía de la voluntad y reproducción asistida”. En Consensus. Número 19 (2), p. 82. Recuperado de http://bit.ly/2Z1N92T
[6] Ibídem, p. 83
[7] ARCE, Elmer
2013 Teoría del Derecho. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú. Fondo Editorial PUCP, p. 232.
[8] VARSI, Enrique
Derecho y manipulación genética. Universidad de Lima: Fondo de desarrollo editorial, p. 21-22. Lima, 1997. Recuperado de http://bit.ly/2P3Gupl
[9] CÁRDENAS, Ronald, op. cit. p, 74
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