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Timestamp: 2019-04-24 02:36:27
Document Index: 360144474

Matched Legal Cases: ['artículo 35', 'artículo 245', 'artículo 245', 'artículo 2', 'artículo 19', 'artículo 2', 'artículo 52']

﻿ Sentencia 2009-00026 de octubre 24 de 2013
SENTENCIA 2009-00026 DE 24 DE OCTUBRE DE 2013
CONTENIDO:CLASIFICACIÓN ARANCELARIA – ALCOHOL ANTISÉPTICO YIP. TENIENDO EN CUENTA LAS REGLAS INTERPRETATIVAS Y LOS TEXTOS DE LAS PARTIDAS ARANCELARIAS, JUNTO CON LAS NOTAS LEGALES, EL ALCOHOL ANTISÉPTICO YIP HACE PARTE DE CAPÍTULO 22 DEL ARANCEL DE ADUANAS, POR CUANTO CONTIENEN ALCOHOL ETÍLICO DESNATURALIZADO, DE CUALQUIER GRADUACIÓN LO QUE IMPIDE QUE PUEDA CLASIFICARSE COMO UN MEDICAMENTO A LOS QUE ALUDE EL CAPITULO 30.
TEMAS ESPECÍFICOS:ACCIÓN DE NULIDAD Y RESTABLECIMIENTO DEL DERECHO, DIAN, ARANCEL DE ADUANAS, GRAVAMEN ARANCELARIO, CLASIFICACIÓN ARANCELARIA, ETANOL
Sentencia 2009-00026 de octubre 24 de 2013
Radicación: 110010327000200900026 00 (17727)
Demandante: Laboratorios YIP Peláez Lara S.A.
Asunto: Clasificación arancelaria
Bogotá, D.C. veinticuatro de octubre de dos mil trece.
Corresponde a la Sala establecer la legalidad de la Resolución 445 del 20 de enero de 2009, de la subdirección de gestión técnica aduanera de la DIAN, por medio de la cual se expidió una clasificación arancelaria a la sociedad Laboratorios YIP Peláez Lara S.A.
La actora indicó que el “alcohol antiséptico al 70% YIP” debe clasificarse por las subpartidas arancelarias 30.03 y 30.04 que corresponden a medicamentos, tal como lo reconoció el INVIMA en el registro sanitario 2002 M 004839 R2.
La DIAN, por su parte, clasificó el mencionado producto en la subpartida arancelaria 22.07.20.00.00, como un alcohol etílico, al 96%, diluido en agua. Agregó, respecto de los argumentos del coadyuvante, que las resoluciones de clasificación arancelaria de bienes crean situaciones jurídicas de carácter general y abstracto.
La controversia se centra en determinar si la DIAN violó los artículos 29 de la Constitución Política y 35 del Código Contencioso Administrativo y quien es la autoridad competente para clasificar arancelariamente un producto.
Por último, deberá determinarse si al bien en discusión le corresponde la subpartida arancelaria establecida por la DIAN en el acto administrativo cuya nulidad se demanda.
Violación de los artículos 29 de la Constitución Política y 35 del Código Contencioso Administrativo.
El debido proceso es un principio constitucional según el cual toda persona tiene derecho a ciertas garantías mínimas, destinadas a asegurar un resultado justo dentro del proceso, y a permitir que el ciudadano tenga la oportunidad de ser oído y hacer valer sus pretensiones frente al juez.
Así, entonces, las controversias que surjan en cualquier tipo de proceso demandan una reglamentación jurídica previa que limite los poderes del Estado e instituyan el respeto de los derechos y obligaciones de los sujetos procesales, de manera que ninguna actuación de las autoridades dependa de su propio arbitrio, sino que todas se encuentren sujetas a los procedimientos señalados en la ley o en los reglamentos.
El debido proceso administrativo debe ceñirse no sólo al ordenamiento jurídico legal sino a los mandatos constitucionales. Se procura asegurar el adecuado ejercicio de la administración pública a través de la expedición de actos administrativos que no resulten arbitrarios ni contrarios a los principios del Estado de derecho. Ello en virtud de que “toda autoridad tiene sus competencias definidas dentro del ordenamiento jurídico y debe ejercer sus funciones con sujeción al principio de legalidad, a fin de que los derechos e intereses de los administrados cuenten con la garantía de defensa necesaria ante eventuales actuaciones abusivas, realizadas por fuera de los mandatos constitucionales, legales o reglamentarios vigentes(7).
En aplicación del principio del debido proceso, los administrados tienen derecho a conocer las actuaciones de la administración, a solicitar y a controvertir las pruebas, a ejercer su derecho de defensa, a discutir los actos administrativos y, en fin, a gozar de todas las garantías establecidas en su beneficio.
Por su parte, el artículo 35 del Código Contencioso Administrativo señala que habiéndose dado la oportunidad a los interesados para expresar sus opiniones y con base en las pruebas e informes disponibles, la autoridad tomará la decisión que deberá ser motivada, al menos en forma sumaria, y en ella resolverá todas las cuestiones planteadas, tanto inicialmente como durante el trámite.
De conformidad con lo anterior debe precisar la Sala si, en el caso que se analiza, se vulneraron los artículos 29 de la Constitución Política y 35 del Código Contencioso Administrativo, es decir si la actuación administrativa respetó el ordenamiento jurídico legal o si, por el contrario, los actos proferidos resultan arbitrarios.
Considera la actora que la entidad aduanera no hizo mención, en la resolución acusada, de los documentos aportados, que ni siquiera los consideró y que adoptó una decisión contraria a la del Invima.
La Resolución 445 del 20 de enero de 2009, por medio de la cual la subdirección técnica aduanera clasificó arancelariamente el “alcohol antiséptico YIP” estableció, en cuanto a las características del producto, lo siguiente:
“Que de acuerdo a la información suministrada por el interesado, el producto denominado “Alcohol antiséptico YIP”, corresponde a:
Un líquido transparente, incoloro e inflamable, con olor aromático característico, miscible en agua en todas sus proporciones. Se caracteriza por ser un liquido polar, con un bajo punto de ebullición y una alta rata de evaporación a temperatura ambiente.
Está compuesto de alcohol etílico al 96% (73.76 ml), agua purificada en cantidad suficiente para formulación y 0.22% de dietilftalato como desnaturalizante.
Se presenta en envase de 120 ml, 340 ml, 375 ml, 700 ml, y en spray de 120 ml.
USO: Se utiliza en (sic) para uso externo en la limpieza, desinfección y asepsia de áreas de la piel, igualmente se usa para la asepsia de instrumental quirúrgico o de odontología y de áreas y superficies físicas así como para la asepsia de las manos en procedimientos médicos.
Otros aspectos técnicos a tener en cuenta
En la etiqueta aportada por el solicitante se lee:
“Alcohol antiséptico”
“Venta libre”
“Para uso externo”
“Cada 100 ml contiene alcohol etílico desnaturalizado al 96% 73.76 ml, agua purificada c.s.p 100ml”
Advertencias: manténgase fuera del alcance de los niños y fuentes de ignición, en un lugar fresco y seco a una temperatura máxima de 25ºC
De los componentes de este producto se pueden hacer las siguientes precisiones:
El alcohol etílico: Se obtiene por fermentación de ciertos azucares por la acción de levadura u otros fermentos y posterior destilación o por síntesis.
El alcohol etílico tiene numerosos usos: como disolvente en la elaboración de productos químicos, barnices, etc., para el alumbrado o la calefacción, para la preparación de bebidas alcohólica, etc. (notas explicativas).
Dietilftalato: Empleado como desnaturalizante que se añade con el fin de inutilizar el producto para el consumo humano sin perjudicar sus aplicaciones industriales. (…)”
Se observa que, así mismo, contiene el análisis de las reglas generales interpretativas 1 y 6, de las notas legales y de los textos de las partidas arancelarias y, de ello, concluyó que el producto se clasifica arancelariamente por la partida 22.07, como alcohol etílico con grado alcohólico volumétrico superior o igual al 80%, diluido en agua y con una sustancia desnaturalizante.
Dice el apelante que la entidad no tuvo en cuenta los documentos que acompañó con la solicitud de clasificación arancelaria, presentada el 24 de diciembre de 2008. Al respecto, la Sala advierte, luego de revisar los antecedentes administrativos del acto acusado, que el ente oficial analizó las características del producto y las reglas generales para la interpretación, establecidas en el Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías, así como las notas explicativas del Arancel de Aduanas, como se extrae de los apartes de la Resolución 445, antes transcritos(8).
Violación de los artículos 245 de la Ley 100 de 1993; 2º del Decreto 1290 de 1994; 2º y 19 del Decreto 677 de 1995; 175 del Código Contencioso Administrativo; 175 del Código Contencioso Administrativo; la Resolución 620 de 2002 expedida por el Ministerio de Protección Social; y la sentencia del Consejo de Estado 13432 del 9 de diciembre de 2004.
El artículo 245 de la Ley 100 de 1993, creó el Instituto de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, y señaló como objeto de éste la ejecución de las políticas en materia de vigilancia sanitaria y de control de calidad de medicamentos, productos biológicos, alimentos, bebidas, cosméticos, dispositivos y elementos médico quirúrgicos, odontológicos, productos naturales homeopáticos y los generados por biotecnología, reactivos de diagnóstico, y otros que puedan tener impacto en la salud individual y colectiva.
Por su parte, el Decreto 1290 de 1994 dispuso lo siguiente:
“ART. 2º—Objetivo. El Invima tiene los siguientes objetivos:
PAR.—Los productos a los cuales hace referencia el artículo 245 de la Ley 100 de 1993 son los siguientes: medicamentos, productos biológicos, alimentos, bebidas, cosméticos, dispositivos y elementos médico quirúrgicos, odontológicos, productos naturales, homeopáticos y los generados por biotecnología, reactivo de diagnóstico, productos de aseo, higiene y limpieza, los plaguicidas de uso doméstico y aquellos que recomiende la comisión revisora de que trata el artículo noveno 9º del presente decreto.
El Decreto 677 de 1995, por el cual se reglamenta parcialmente el régimen de registros y licencias, el control de calidad, así como el régimen de vigilancias sanitarias de medicamentos, cosméticos, preparaciones farmacéuticas a base de recursos naturales, productos de aseo, higiene y limpieza y otros productos de uso doméstico y se dictan otras disposiciones sobre la materia, en el artículo 2ºdefinió medicamento como aquel preparado farmacéutico obtenido a partir de principios activos, con o sin sustancias auxiliares, presentado bajo forma farmacéutica, que se utiliza para la prevención, alivio, diagnóstico, tratamiento, curación o rehabilitación de la enfermedad. Dijo así mismo, que los envases, rótulos, etiquetas y empaques hacen parte integral del medicamento, por cuanto éstos garantizan su calidad, estabilidad y uso adecuado.
Señaló el artículo 19, ibídem, que todo medicamento requiere para su producción, importación, exportación, procesamiento, envase, empaque, expendio y comercialización, de registro sanitario expedido por la autoridad sanitaria competente.
La expedición del registro sanitario distingue dos clases de medicamentos; los incluidos en las normas farmacológicas oficialmente aceptadas y los medicamentos nuevos.
Posteriormente, el Ministerio de la Protección Social expidió la Resolución 620 de 2002, por la cual se adoptó el Manual de Normas Farmacológicas 2002, acogido por el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, en el que se acepta como antiséptico y desinfectante el alcohol etílico al 70% (norma farmacológica 13.1.6.0.N10).
Del marco normativo expuesto se advierte que de acuerdo con la naturaleza de los productos, el Invima otorga el registro sanitario de bienes sometidos a su control y vigilancia, que avala un producto alimenticio, farmacéutico, insecticida o plaguicida, como conveniente para el consumo humano o animal. La clasificación que realiza obedece a criterios estrictamente técnicos de control sanitario, pero no comporta necesariamente la clasificación arancelaria.
El registro sanitario, definido en el artículo 2º del Decreto 3075 de 1997, es el documento expedido por la autoridad sanitaria competente, mediante el cual se autoriza a una persona natural o jurídica para fabricar, envasar e importar un alimento con destino al consumo humano.
Por su parte la DIAN, entre otros asuntos, de conformidad con el Decreto 4048 de 2008, debe administrar y controlar el debido cumplimiento de las obligaciones tributarias, aduaneras y cambiarias, facilitar las operaciones de comercio exterior, y vigilar la seguridad fiscal y el orden económico nacional; así mismo, le corresponde administrar los procesos técnicos aduaneros relacionados con la clasificación arancelaria.
Esta Sección ha precisado que la entidad competente para clasificar arancelariamente un producto es la DIAN. Al estudiar la legalidad de la Circular 24 de 2005(9) concluyó que son distintos el objeto misional del Invima y el de la DIAN, pues mientras la primera clasifica el producto con el fin de expedir el correspondiente registro sanitario, la segunda lo hace con el fin de determinar la subpartida arancelaria en la que está incluido dicho producto, para efectos de comercio exterior.
Un bien puede ser clasificado por la DIAN en una subpartida arancelaria determinada y necesitar, a su vez, el registro sanitario, pero ello no implica que por requerir registro sanitario, deba clasificarse siempre por las subpartidas correspondientes a medicamentos, toda vez que atendiendo al grado de elaboración que tenga determinado bien o en aplicación de las notas legales o explicativas del arancel(10), el bien puede ser clasificado arancelariamente en otra subpartida”(11).
Así pues, es la DIAN y no el Invima, como lo indica la actora, la autoridad legítima para clasificar si una mercancía es o no un medicamento; igualmente es la encargada de verificar la posición arancelaria que corresponde, de acuerdo con el Sistema Armonizado de Clasificación y Codificación de Mercancías.
La actora aportó con ocasión de la demanda las siguientes pruebas:
— Certificación expedida por la Subdirectora de Registros Sanitarios del INVIMA, en la que se lee “Revisada la Base de datos del Instituto se encuentra el registro sanitario Invima 2002M-004839 R2 del medicamento alcohol antiséptico YIP, solución de alcohol etílico del 70% (desnaturalizado con 0.22% de dietilftalato. Vigente a febrero 12 de 2012”.
— Copia de los tres (3) registros de importación en línea, en la que se observa el número del registro sanitario expedido por el Invima.
— Copia de los documentos que otorgaron el visto bueno, expedidos por el Instituto mencionado.
La demandante solicitó también oficiar al Invima para que certificara si el producto corresponde al alcohol antiséptico, al 70%, de la Norma Farmacológica 13.1.6.0. N10, la mezcla consistente en:
Alcohol etílico extra puro al 96% 73.54%
Agua purificada 26.24%
Dietilftalato 0.22%
El Invima, mediante oficio de fecha 31 de marzo de 2010, radicado en esta corporación el 16 de abril de 2010, informó que “(…) una vez revisada la fórmula y haciendo los cálculos correspondientes se encontró que, partiendo de un alcohol al 90%, tal como es allí señalado, correspondería a un producto con un 66.19% de alcohol, por tanto no se encontraría en la norma farmacológica 13.1.6.0.N10. Sin embargo, el alcohol utilizado como materia prima para fabricar medicamentos es adquirido generalmente en las licoreras y su concentración es del 96% y no del 90% como está descrito en la fórmula reportada en el oficio”.
Así mismo advirtió que “una vez revisado el expediente 43460 correspondiente al producto alcohol antiséptico YIP con registro sanitario Invima 2002 M-004839 R2, otorgado a favor de Laboratorios YIP Peláez Lara S.A., se observa que el alcohol utilizado como materia prima para la fabricación del producto es del 96%, y haciendo los cálculos pertinentes, éste corresponde a un producto terminado de alcohol al 70,8% (valor que se encuentra dentro del rango aceptado)”.
Considera la Sala que las pruebas no contienen un análisis arancelario que lleve a la Sala a concluir si el producto queda clasificado arancelariamente en la partida 30.04 o en 22.07, como lo reconoció la DIAN.
La clasificación arancelaria no depende, como antes se anotó, de lo que indique el registro sanitario otorgado por el Invima, pues dicha institución no clasifica bienes, ni su función se relaciona con el comercio exterior.
En consecuencia, no advierte la Sala la vulneración alegada por la actora, por cuanto las normas y las pruebas a que aludió regulan lo correspondiente a la obtención del registro sanitario, atendiendo los conceptos establecidos en el Decreto 677 de 1995, y en nada se relacionan con el acto mediante el cual la DIAN clasificó arancelariamente el producto en discusión, para lo cual tuvo en cuenta las reglas de clasificación arancelaria establecidas en el Convenio Internacional del Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías, al cual adhirió Colombia mediante la Ley 646 de 2001.
Al producto alcohol antiséptico YIP, según la actora, le corresponde la clasificación arancelaria 30.04, que se refiere a “Medicamentos (excepto los productos de las partidas 30.02, 30.05 ó 30.06) constituidos por productos mezclados o sin mezclar, preparados para usos terapéuticos o profilácticos, dosificados (incluidos los destinados a ser administrados por vía transdérmica) o acondicionados para la venta al por menor”; por su parte, la DIAN, lo clasificó en la subpartida 2207.20.00.00, “alcohol etílico y aguardiente desnaturalizados, de cualquier graduación”
De conformidad con el Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías, instrumento utilizado en Colombia para clasificar arancelariamente y de manera uniforme las mercancías objeto de procesos de comercio exterior, la clasificación de las mercancías se regirá por las reglas generales de interpretación, notas de sección, notas de capítulos y notas de partidas, ordenadas de forma sistemática, las cuales, a su vez, se encuentran subdivididas en subpartidas.
Las reglas de interpretación a que se hace referencia, establecen:
“DECRETO 4589 del 27 de diciembre de 2006
“Por el cual se adopta el Arancel de Aduanas y otras disposiciones”
ART. 1º—El Arancel de Aduanas quedará así:
ART. 1º—Disposiciones preliminares
Conforme con la regla de interpretación 1, la Sala precisa que la clasificación arancelaria está determinada por los textos de las partidas y de las notas de sección o de capítulo; en caso de no ser posible establecer la partida con base en los textos o notas legales, se deben aplicar las reglas siguientes. Establecida la partida, corresponde analizar la regla general interpretativa 6 para determinar la subpartida que corresponde al producto, teniendo en cuenta los textos y las notas legales de las subpartidas.
En ese orden, la Sala estudiará las características y naturaleza del producto “alcohol antiséptico YIP” (análisis fáctico), las notas legales y el texto de las partidas en discusión (análisis jurídico), con el fin de establecer si al mismo le corresponde la partida arancelaria 30.04, indicada por la demandante, o la 22.07, defendida por la DIAN.
Característica del “alcohol antiséptico YIP”
Es un líquido transparente, incoloro e inflamable, con olor aromático característico, miscible en agua en todas sus proporciones. Es un líquido polar, con un bajo punto de ebullición y una alta rata de evaporación a temperatura ambiente.
Dietilftalato como desnaturalizante 0.22%
Se utiliza para uso externo en la limpieza, desinfección y asepsia de áreas de la piel, igualmente se usa para la asepsia de instrumental quirúrgico o de odontología y de áreas y superficies físicas así como para la asepsia de las manos en procedimientos médicos.
La partida 22.07 está ubicada en el Capítulo 22 relativa a “Alcohol etílico sin desnaturalizar con grado alcohólico volumétrico superior o igual al 80% vol.; alcohol etílico y aguardiente desnaturalizados, de cualquier graduación”.
La subpartida 2207.20.00.00 corresponde a: Alcohol etílico y aguardiente desnaturalizados, de cualquier graduación.
Las notas legales del capítulo 22 disponen:
a) los productos de este capítulo (excepto los de la partida 22.09) preparados para uso culinario de tal forma que resulten impropios para el consumo como bebida (generalmente, partida 21.03);
b) el agua de mar (partida 25.01);
c) el agua destilada, de conductibilidad o del mismo grado de pureza (partida 28.53);
d) las disoluciones acuosas con un contenido de ácido acético superior al 10% en peso (partida 29.15);
e) los medicamentos de las partidas 30.03 o 30.04;
f) los productos de perfumería o de tocador (capítulo 33) (resalta la Sala).
La interpretación de esta nota permite concluir que los medicamentos de las partidas arancelarias 30.03 y 30.04 no hacen parte de las bebidas, líquidos alcohólicos y vinagres.
La partida arancelaria 30.04 está ubicada en el capítulo 30 que corresponde a productos farmacéuticos. En la nota 3 se advierte lo siguiente:
3. En las partidas 30.03 y 30.04 y en la Nota 4 d) del Capítulo, se consideran:
a) productos sin mezclar:
1) las disoluciones acuosas de productos sin mezclar;
2) todos los productos de los capítulos 28 o 29;
3) los extractos vegetales simples de la partida 13.02, simplemente normalizados o disueltos en cualquier disolvente;
b) productos mezclados:
1) las disoluciones y suspensiones coloidales (excepto el azufre coloidal);
2) los extractos vegetales obtenidos por tratamiento de mezclas de sustancias vegetales;
3) las sales y aguas concentradas obtenidas por evaporación de aguas minerales naturales.
Las notas explicativas del sistema armonizado permiten clasificar arancelariamente las mercancías ya que contienen aclaraciones sobre el alcance y contenido de las diferentes subpartidas.
Concretamente, en la partida 30.03 y 30.04 se describen los siguientes productos:
30.04 Medicamentos (excepto los productos de las partidas 30.02, 30.05 o 30.06) constituidos por productos mezclados o sin mezclar, preparados para usos terapéuticos o profilácticos, dosificados (incluidos los destinados a ser administrados por vía transdérmica) o acondicionados para la venta al por menor.
Atendiendo la anterior descripción, para la Sala, un producto con 96% de alcohol etílico no puede clasificarse en las aludidas partidas arancelarias porque, como antes se anotó, estos productos corresponden a la partida arancelaria 22.07.
De conformidad con las reglas interpretativas y los textos de las partidas arancelarias, junto con las notas legales, la Sala considera que el alcohol antiséptico YIP hace parte del capítulo 22 del arancel de aduanas, por cuanto contiene alcohol etílico desnaturalizado, de cualquier graduación lo que impide que pueda clasificarse como un medicamento a los que alude el capítulo 30.
Así pues, y teniendo en cuenta que las características del alcohol no se ajustan a las descripciones de los bienes contenidos en las partidas arancelarias 30.03 y 30.04, relacionados con medicamentos, que reclama la sociedad actora, es claro, para la Sala, que la partida por la que clasifica el producto es la 22.07, y la subpartida 22.07.20.00.00, que corresponde a alcohol etílico y aguardiente desnaturalizados, de cualquier graduación.
Intervención del coadyuvante.
Según el artículo 52 del Código de Procedimiento Civil, quien tenga con una de las partes, determinada relación sustancial, a la cual no se extiendan los efectos jurídicos de la sentencia pero que pueda afectarse desfavorablemente si dicha parte es vencida, podrá intervenir en el proceso como coadyuvante de ella, mientras no se haya dictado sentencia de única o segunda instancia.
En el curso de la acción se admitió la intervención de la empresa Productos Osa E.U. como coadyuvante de la demandante, con similares razones; sin embargo, en el escrito manifestó que los actos de clasificación arancelaria son de contenido particular y concreto; que, por lo tanto, la entidad demandada no puede modificar las liquidaciones de tributos aduaneros presentadas por ellos, teniendo como sustento legal la Resolución 455 de 2009, emitida con ocasión de la solicitud presentada por la sociedad demandante.
Advierte la Sala que este no fue un argumento expuesto por la sociedad actora y que desborda las facultades del coadyuvante, establecidas en el artículo antes aludido, porque “el coadyuvante no es autónomo de la parte a la que adhiere, no pudiendo por esta razón modificar las pretensiones ni proponer nuevos cargos pues para ello podría perfectamente instaurar su propia demanda”(12).
No obstante, la Sala en sentencia del 23 de junio de 2011, expediente 16090(13) precisó que las resoluciones de clasificación arancelaria de bienes crean situaciones jurídicas de carácter general y abstracto, pues tienen como fin especificar la subpartida arancelaria de la nomenclatura del sistema integrado en la que clasifican las mercancías objeto de comercio exterior, clasificación a la que están sujetos todos los usuarios que realicen operaciones de comercio exterior.
El hecho de que la persona que solicita la clasificación arancelaria del bien, o cualquier otra persona, pueda afectarse o beneficiarse con la clasificación del bien, no desvirtúa que la resolución de clasificación arancelaria tenga un contenido general y abstracto, porque la situación jurídica particular y concreta, en cabeza de cualquier operador de comercio exterior, sólo se dará cuando presente la respectiva declaración aduanera de la mercancía que fue objeto de clasificación.
Bajo los parámetros enunciados, la Sala negará las súplicas de la demanda.
(7) Corte Constitucional. Sentencia T-1341 del 11 de diciembre de 2001, M.P. Álvaro Tafur Galvis.
(8) Folios 32 a 38.
(9) Sentencia 15558 del 11 de junio de 2009. Sección Cuarta Consejo de Estado.
(10) Debe tenerse en cuenta que las notas definen, clasifican, amplían, restringen, incluyen, excluyen, aclaran y en algunos casos se combinan estas fórmulas.
(11) Sentencia 15558 del 11 de junio de 2009, Sección Cuarta Consejo de Estado.
(12) Sentencia de octubre 28 de 2010, C.P. María Elizabeth García González. Radicación 25000232400020050052101.
(13) C.P. Dr. Hugo Fernando Bastidas Bárcenas.