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Timestamp: 2018-04-22 01:40:54
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Matched Legal Cases: ['artículo 25', 'artículo 1', 'artículo 2', 'artículo 3', 'artículo 59', 'artículo 4', 'artículo 3', 'artículo 182', 'artículo 116', 'artículo 117']

1. Cuestiones generales: objetivos, método de trabajo y datos básicos. 2 - PDF
1. Cuestiones generales: objetivos, método de trabajo y datos básicos. 2
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Amparo Villanueva Rodríguez
1 Í N D I C E Prólogo. Presentación. 1 ANEXO I. 71 ANEXO II Cuestiones generales: objetivos, método de trabajo y datos básicos Estudio comparativo sobre la atención prestada a los drogodependientes que se encuentran en libertad y a los internados en prisión Aspectos generales Los recursos Los tratamientos Prevención de enfermedades y educación para la salud Personal Instalaciones Incidencia real de la aplicación de medidas alternativas a la prisión La atención sanitaria del VIH-SIDA y otras enfermedades asociadas a las drogodependencias Asistencia Sanitaria a los enfermos de VIH-SIDA Casas de acogida Especial problemática de la libertad condicional anticipada Conclusiones Recomendaciones. 67
2 PRÓLOGO. La atención que la Institución del Defensor del Pueblo Andaluz presta a los ciudadanos que están internos en centros penitenciarios viene siendo objeto de un amplio tratamiento en la actuación cotidiana de este Comisionado del Parlamento con motivo de la tramitación de las quejas que estos reclusos o sus familiares nos presentan. Esta función garantista de los derechos y libertades de los reclusos también la hemos desarrollado a lo largo de anteriores Informes Especiales elevados al Parlamento como son "La colaboración entre la Junta de Andalucía y la Administración Central en materia penitenciaria", al igual que sendos estudios que abordaron los problemas de los enfermos mentales recluidos en centros penitenciarios y los de aquéllos que cumplen condena fuera de Andalucía. Siguiendo en esta línea, abordamos en esta ocasión un aspecto que podemos calificar de auténtico elemento definidor de la población penitenciaria: la condición de drogodependientes de la mayoría de los internos. El punto de partida de este estudio es la constatación de que nuestros centros penitenciarios están ocupados mayoritariamente por personas que sufren graves problemas de drogodependencia. Y esta circunstancia está condicionando gravemente al sistema penitenciario en un doble sentido: primero, porque el régimen de permanencia en prisión habrá de ser el ámbito en el que se realicen las intervenciones psico-sanitarias que estos enfermos necesitan; y, segundo, porque las funciones de reinserción y de rehabilitación que el sistema penitenciario debe asumir se han de compaginar y adecuar a la eficaz y previa garantía del derecho a la protección de la salud de los drogodependientes reclusos. Para los internos la condena ha de entenderse como función rehabilitadora, pero además, para aquéllos que sufren por la droga, la cárcel ha de ser el medio en el que se desarrolle con garantías su tratamiento y vencer su adicción. De la pelea de muchos por reencontrar la salud y la libertad trata este estudio que, esperamos, logre un nuevo impulso para humanizar nuestras cárceles. Andalucía, Mayo de 1999 José Chamizo de la Rubia DEFENSOR DEL PUEBLO ANDALUZ PRESENTACIÓN. Como ya hemos indicado en otras ocasiones, la protección de los derechos constitucionales de las personas, internas en los centros penitenciarios de nuestro entorno geográfico, nos preocupa especialmente, dada la peculiar situación de debilidad y sometimiento que implica la privación de libertad de cualquier persona.
3 Aunque podríamos decir que no sólo nos preocupa, como predisposición institucional en favor de los más débiles, sino que también nos ocupa habitualmente a través de las numerosísimas quejas que nos hacen llegar los internos desde todos y cada uno de los centros penitenciarios andaluces y aún de fuera de nuestra Comunidad Autónoma. Ambos aspectos nos han llevado a centrar parte de nuestras actuaciones penitenciarias en aquellos temas de mayor recurrencia en nuestro quehacer diario, y por ello hemos elaborado ya algunos informes singulares o de carácter extraordinario tales como el dedicado a la vinculación familiar de los presos en relación con el centro penitenciario de destino -que debe ser el más próximo posible a su domicilio-; nuestro informe sobre la indebida presencia de numerosos enfermos mentales en las cárceles andaluzas o, más recientemente, el Informe Especial sobre la "Colaboración entre la Junta de Andalucía y la Administración Central en materia penitenciaria", que aborda las principales áreas posibilitadoras de la reinserción social de las personas privadas de libertad: educación, trabajo, salud, cultura, deportes, información y relaciones y servicios sociales. Hay otro aspecto del mundo penitenciario que nos atreveríamos a calificar como "la gran cuestión penitenciaria", pues, como todo el mundo conoce, la adicción a las drogas y el comercio ilícito con éstas constituyen las causas principales de la delincuencia actual. La mayor parte de las penas privativas de libertad, incluso las menos pensadas para ello -los modernos arrestos de fines de semana- recaen sobre toxicómanos que empujados por su adicción delinquieron con mayor o menor gravedad. Cuando se pregunta a los responsables de los Centros Penitenciarios cuántos de los internos que albergan son toxicómanos... es frecuente oír respuestas del tipo "la gran mayoría", "casi todos", "un elevadísimo porcentaje". Por ello, debemos profundizar cuanto antes en el estudio de esta realidad que debería condicionar gran parte del presupuesto penitenciario, puesto que si la población penitenciaria es mayoritariamente toxicómana, a su curación y tratamiento deberían dedicarse los mayores esfuerzos aunque sólo se tratase -y éste no sería el objetivo prioritario- de disminuir los elevadísimos índices de reincidencia que no hacen sino aumentar más y más la población penitenciaria. Con este trabajo no pretendemos sino iniciar ese estudio y hemos contado para ello con la colaboración decidida de una de las Organizaciones sociales que más intensamente vienen trabajando en toxicomanías, la Federación Andaluza de Drogodependencia y SIDA, "ENLACE", cuyo personal ha llevado a cabo las principales tareas de investigación y elaboración de encuestas para la elaboración de este Informe. En cuanto a los objetivos del mismo, hay que señalar dos que se aprecian en cualquiera de sus páginas: de un lado, poner de manifiesto la magnitud de la realidad apuntada y, de otro, la desigualdad de recursos que nuestra sociedad pone a disposición de la rehabilitación y curación de los toxicómanos que se encuentran en libertad, y de los que se encuentran en prisión, obviamente en perjuicio de éstos. Por ello, una de las finalidades de este Informe es contribuir a que se garantice el principio de igualdad en las oportunidades rehabilitadoras y curativas para los toxicómanos presos, único camino para su reeducación e inserción social, que son los objetivos orientadores expresamente exigidos por la Constitución Española para cualquier pena privativa de libertad.
4 1. Cuestiones generales: objetivos, método de trabajo y datos básicos. En el plano de los principios, la finalidad de las penas privativas de libertad, y especialmente de la prisión, es la de reeducar y reinsertar en la sociedad a las personas que han cometido el delito. Así lo dispone la Constitución Española, en su artículo 25.2, cuando dice que "las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social... El condenado a pena de prisión que estuviese cumpliendo la misma gozará de los derechos fundamentales de este capítulo", es decir, de todos los derechos fundamentales de los ciudadanos, a excepción de aquellos que limite la propia sentencia, el sentido de la pena y la ley penitenciaria. La misma idea es plasmada en la Ley Orgánica General Penitenciaria, así como en el Reglamento que la desarrolla. El artículo 1 de la Ley dispone que las instituciones penitenciarias "tienen como fin primordial la reeducación y la reinserción social de los sentenciados a penas y medidas penales privativas de libertad...". Por su parte el Reglamento Penitenciario recoge en su artículo 2 los fines de la actividad penitenciaria y señala que "la actividad penitenciaria tiene como fin primordial la reeducación y reinserción social de los sentenciados a penas y medidas de seguridad privativas de libertad". Obviamente, junto a dicho fin primordial reeducador, ambos preceptos recogen los principios de retención y custodia, intrínsecos a la privación de libertad. Por otro lado, el artículo 3.2 del citado texto reglamentario señala: "principio inspirador del cumplimiento de las penas y medidas de seguridad privativas de libertad será la consideración de que el interno es sujeto de derecho y no se halla excluido de la sociedad, sino que continúa formando parte de la misma. En consecuencia, la vida en prisión debe tomar como referencia la vida en libertad, reduciendo al máximo los efectos nocivos del internamiento, favoreciendo los vínculos sociales, la colaboración y participación de las entidades públicas y privadas y el acceso a las prestaciones públicas". De esta manera, puede comprobarse que en España, al igual que en resto de los estados de nuestro entorno, la prisión ha perdido la función represiva, de castigo, de venganza... de las que participó su filosofía antaño. En los países democráticos, la prisión debe servir como medio para recuperar a las personas que muestran conductas no adaptadas a la sociedad imperante. En el marco de la legislación existente, esta función reinsertadora y resocializadora se plasma en el "tratamiento penitenciario", que consiste, según el artículo 59.1 de la L.O.G.P., en el conjunto de actividades directamente dirigidas a la consecución de aquellos fines. Pero, además de ser un "medio", el tratamiento penitenciario está configurado como un derecho subjetivo de los presos, de modo que es incluido en la carta de derechos y deberes del interno, en el artículo 4.2d) del Reglamento Penitenciario: Salidas programadas, grupos de terapia, programas de actuación especializada en drogodependencias, formación, cultura, deporte y trabajo penitenciario, son las actividades y campos que, según la legislación, deben conformar el tratamiento.
5 Como sustrato de cualquier objetivo reeducador, el cuidado de la vida, integridad física y la salud de los internos se erigen en basamento de las obligaciones de la Administración Penitenciaria para con los internos (artículo 3.4 de la Ley). Formando parte de la obligación de velar por la salud de los internos, la atención y cuidado de los internos toxicómanos ha de constituir una constante en la vida diaria de los centros penitenciarios no sólo por la abrumadora presencia de los mismos sino porque la moderna legislación penal y penitenciaria así lo exige. Por lo que hace al trabajo en el interior de las cárceles, las previsiones del Reglamento Penitenciario son, asimismo, concluyentes debiéndose destacar al respecto las nuevas posibilidades que ofrece el artículo 182 para el internamiento y asistencia en institución extrapenitenciaria y para los casos en que ello no fuese posible, el catálogo de previsiones de actuaciones especializadas que se contiene en el artículo 116 que por su interés reproducimos parcialmente: "1. Todo interno con dependencia de sustancias psicoactivas que lo desee, debe tener a su alcance la posibilidad de seguir programas de tratamiento y deshabituación, con independencia de su situación procesal y de sus vicisitudes penales y penitenciarias. 2. Dentro del marco establecido en el Plan Nacional sobre Drogas, la Administración Penitenciaria, en coordinación con otras Administraciones Públicas o con otros organismos e Instituciones debidamente acreditadas, realizará en los Centros penitenciarios los programas de atención especializada en drogodependencias que precisen los internos que voluntariamente lo soliciten. 3. Para la realización de programas permanentes relativos a drogodependencias, el Centro directivo podrá disponer de departamentos específicos ubicados en diferentes áreas geográficas para evitar, en lo posible, el desarraigo social de los internos que sigan un programa en ellos". En cuanto al procedimiento de elaboración de este Informe, se ha basado en la cumplimentación de un Cuestionario -que se acompaña como Anexo- cuyo contenido se agrupa en cinco bloques de datos distintos, cuatro de ellos a proporcionar por los Directores de los Centros, así como por los Subdirectores Médicos y de Tratamiento, y otros técnicos, y el último a recoger entre los presos entrevistados. El primero de los bloques se centra en Datos Generales como población penitenciaria y otros sobre personal; el segundo, titulado Drogodependencias, recaba datos sobre presos drogodependientes, tratamientos con metadona, grupos de terapia y formas especiales de tratamiento; el bloque tercero aborda el trabajo específico de los equipos de los Centros Provinciales de Drogodependencia -personal dependiente de la Administración Autonómica-, si los hubiere. El bloque cuarto se centra, por su parte, en el VIH-SIDA y otras enfermedades asociadas a las drogodependencias. El bloque quinto se reservó a los presos, mediante entrevistas personales. Los presos entrevistados en cada prisión fueron elegidos al azar y su número, en función del total de personas que había en ellas. En estas entrevistas, de forma dialogada, mostraban sus opiniones acerca de las preguntas que se les hacían.
6 En relación a las opiniones y datos proporcionados por los entrevistados, hay que señalar que conocieron a los entrevistadores en ese momento por lo que su percepción era de personas completamente extrañas. A veces se percibía alguna reticencia a hablar con los entrevistadores, utilizando respuestas demasiado escuetas y, en otros casos, no contestaban a algunas preguntas por miedo a que la información pudiera ser utilizada en su contra. El trabajo de campo, mediante una visita a cada uno de los trece centros andaluces, se realizó entre los meses de Junio y Julio de Finalmente, en lo que respecta a la configuración de este primer capítulo introductorio, conviene establecer o fijar algunos datos básicos de carácter general que sirvan de marco orientador a los capítulos siguientes. Así, por ejemplo, sería necesario recordar que en Andalucía existen trece Centros penitenciarios, uno por provincia excepto en las de Cádiz y Sevilla. Concretamente en la provincia de Cádiz, además del Centro penitenciario de carácter provincial en el sentido de acoger la mayoría de preventivos de la provincia y los penados allí destinados por vinculación familiar -ese Centro es Puerto II- existen los de Jerez de la Frontera, sólo de hombres mayores de veinticinco años, el de Algeciras, que en poco tiempo será clausurado, y el Centro penitenciario Puerto I que sirve para objetivos penitenciarios de carácter estatal, como centro de régimen cerrado, único existente en España. Por su parte, la provincia de Sevilla acoge los centros específicos de Alcalá de Guadaira, sólo para mujeres, y el Hospital Psiquiátrico Penitenciario, sólo para hombres, que también acoge internos de todo el Estado. En cuanto a características físicas de dichos establecimientos, los de Algeciras, Córdoba, y Jerez de la Frontera son prisiones viejas, pequeñas, situadas dentro de los núcleos de población, no superan los quinientos presos, y sus infraestructuras son generalmente muy deficitarias desde un punto de vista estructural con respecto a las prisiones actuales. Próximamente van a ser cerradas. Las de Almería, Jaén y Puerto II no superan los mil presos, son de construcción reciente y sus instalaciones, siendo deficitarias, suelen ser más adecuadas que las primeras, aunque algunas presentan bastante deterioro. Están alejadas de los núcleos de población. La de Sevilla contiene, a su vez, varias unidades o centros independientes: preventivos, cumplimiento, mujeres y sección abierta, siendo la primera prisión que se construyó en Andalucía con capacidad superior a las mil personas. Estas unidades son como pequeñas cárceles dentro del macrocentro, se organizan por módulos y zonas comunes y están equipadas con todo lo necesario para desarrollar la vida en su interior (cocina, talleres, biblioteca y zonas culturales, gimnasio, enfermería...). El Hospital Psiquiátrico Penitenciario se encuentra ubicado formando parte de la estructura arquitectónica del Centro Penitenciario de Sevilla, aunque su funcionamiento es totalmente independiente. Las de Granada, Huelva, y Málaga están ubicadas muy lejos de los núcleos de población y ocupan una gran extensión de terreno cada una de ellas. Las dos primeras son lo que
7 hoy se conoce con el nombre de "Centro Tipo" y forman parte del proyecto de amortización y construcción de centros penitenciarios que se comenzó a desarrollar en 1991 y que finalizará próximamente cuando culmine la construcción de los últimos centros (en Andalucía se están construyendo dos, uno en Córdoba y otro en Algeciras). Las construcciones se basan en módulos cerrados e independientes, de donde el preso no sale normalmente y cuyo equipamiento consta fundamentalmente de talleres ocupacionales, una pequeña sala-escuela y un minúsculo gimnasio, además de las celdas, los patios y el comedor-sala de estar. Fuera de los módulos, estos centros constan de zonas comunes a todos ellos: locutorios y habitaciones para comunicaciones, módulo de enfermería, guardería, instalaciones destinadas a actividades deportivas y socio-culturales, cocinas, talleres productivos... El número de presos en estos centros siempre sobrepasa los mil doscientos, y sus instalaciones, en general, están diseñadas para desarrollar actividades formativas, lúdicas, ocupacionales, productivas, etc. En cuanto a la población penitenciaria de Andalucía es, a fecha de Julio de 1998, de personas, de los cuales el 90% son hombres (8.767) y sólo el 10% son mujeres (971). Destaca el dato de que, del total, son presos preventivos, lo que constituye más de un 30%. En cuanto a la clasificación de los penados, en primer grado se encuentran 289 personas, en segundo grado 4.244, y en tercero 695, permaneciendo el resto sin clasificar. CUADRO Nº1 DATOS SOBRE POBLACIÓN PENITENCIARIA Prisión Total Presos Preventivos 1º 2º 3º Alcalá de Guadaira Algeciras Almería Córdoba Granada Huelva Jaén Jerez de la Frontera Málaga
8 Puerto I Puerto II Sevilla II Tránsito Subtotal Psiquiátrico Intern.Judiciales Penados 15 Total Por otro lado, sólo el 44% de los presos son de la provincia donde se encuentra el centro penitenciario, siendo el resto de otras provincias de nuestra Comunidad Autónoma y, en menor porcentaje, del resto del Estado y extranjeros. Según los datos facilitados por los diferentes centros penitenciarios andaluces, entre el 70% y el 80% de los presos tienen o han tenido problemas de drogodependencias. No obstante, no todos lo manifiestan al ingresar en prisión. Entre el 20% y el 25% de los presos padece VIH-SIDA, siendo drogodependientes casi el 100% de los mismos. En el capítulo siguiente analizaremos con mayor detenimiento estos datos. Las prisiones andaluzas cuentan con funcionarios, lo que supone un funcionario para cada tres presos. De ellos, un 68% se dedica a seguridad, lo que supone 4 presos por cada funcionario de seguridad. Excluyendo los datos del Psiquiátrico, dadas las peculiaridades que presenta, hay 252 funcionarios de tratamiento (más de 38 presos por cada funcionario de tratamiento), y 183 de enfermería, elevándose a 53 el número de presos por funcionario de enfermería. CUADRO Nº2 DISTRIBUCIÓN DE PERSONAL SEGÚN FUNCIONES Prisión Seguri-dad Funcionarios Tratamiento Enfermería Drogodepend. Contratados Alcalá de Guadaira (sin exclu.) 4 Algeciras Almería Córdoba (sin exclu.) 33
9 Granada (sin exclu.) 26 Huelva Jaén (casi exclu.) 22 Jerez de la Frontera Málaga Puerto I Puerto II Sevilla II (sin exclu.) 1 (con exclu.) 2 Subtotal Psiquiá-trico Total Nota: De los 67 funcionarios dedicados a drogodependencia, sólo 1 actúa con exclusividad, el resto desempeñan también otras funciones de tratamiento en general. El resto de funcionarios que no aparece en el cuadro se encuadran en el grupo dedicado a trabajos de oficinas. 2. Estudio comparativo sobre la atención prestada a los drogodependientes que se encuentran en libertad y a los internados en prisión Aspectos generales. Una vez analizados en el capítulo precedente los datos básicos a considerar, correspondientes al bloque 1 de nuestra encuesta, y las principales previsiones normativas a tener en cuenta, vamos a realizar un estudio comparativo entre el tipo de asistencia que reciben los toxicómanos que se acogen a los servicios generales existentes y la que reciben los que se encuentran internos en los establecimientos penitenciarios. En una primera fase de cualquier intervención social, sea en medio abierto o cerrado, es fundamental llevar a cabo un análisis de las causas que provocan o mantienen el fenómeno sobre el que se pretende intervenir. Desde el planteamiento reeducacional y reinsertador de las penas privativas de libertad, no es posible eludir este aspecto,
10 poniéndose de manifiesto que la mayoría de las personas que se encuentran en prisión lo están por delitos relacionados con las drogas ilegales (más de un ochenta por ciento son o han sido drogodependientes). Ante este hecho, la intervención más acertada, si de verdad se quiere cumplir ese fin considerado primordial, debe ir encaminada al tratamiento de las drogodependencias y es, en este sentido, en el que queremos destacar varios aspectos que nos llaman la atención. En Andalucía, el porcentaje de heroinómanos entre la población mayor de doce años es del 0,7%. En las prisiones andaluzas, las personas que son o han sido drogodependientes, rondan el 80% del número total de presos, aunque no todos manifiestan su drogodependencia al ingresar en un centro penitenciario ni reconocen su toxicomanía durante su estancia en el mismo (en las entrevistas realizadas a los presos tan sólo lo reconoce el 60%). En algunas prisiones, el porcentaje de toxicómanos es menor, debido, entre otras causas, a las propias características del centro o de la zona en la que se ubica; Como ejemplos de lo primero estarían la prisión de mujeres de Alcalá de Guadaira, en la que hay muchas reclusas de edad avanzada, normalmente madres cuyos delitos fueron contra la salud pública ya que "trapicheaban" con drogas como forma de ganarse la vida; y el Hospital Psiquiátrico Penitenciario, al tratarse de una tipología muy concreta de presos. Un ejemplo del segundo caso sería la prisión de Algeciras, en la que un gran porcentaje de presos están allí por delitos contra la salud pública, sobre todo por tráfico de hachís, dada la cercanía de las costas marroquíes, a pesar de lo cual el porcentaje de toxicómanos es algo menor. De los toxicómanos ingresados en prisión, sólo están en tratamiento personas, habiendo iniciado este tratamiento fuera de prisión la mayoría, aunque en muchos casos los contactos con el Centro de Tratamiento se habían interrumpido, retomándose cuando la persona ingresa en prisión. De estas personas, están en Programas de Metadona, generalmente de mantenimiento, y del resto, la mayoría suele estar en programas con Naltrexona. CUADRO Nº3 TOXICÓMANOS EN TRATAMIENTO PRISIÓN Nº PRESOS EN TRAT. POR TOXICÓMANOS INICIO DE TRATAMIENTO FUERA O DENTRO DEL CENTRO PENITENCIARIO PRESOS EN META- DONA Alcalá de Guadaira Todas han iniciado tratamiento en prisión 10 Algeciras Fuera 36 / Inician Almería En esta prisión no se inician tratamientos de metadona. Fuera iniciaron tratamiento con metadona 35. Respecto a otros tratamientos, casi todos (el 80%) tienen o han tenido tratamiento fuera y aquí se retoma 24
11 Córdoba La mayoría había iniciado tratamiento fuera de prisión, aunque en muchos casos éste se había interrumpido y se retoma cuando la persona entra en prisión 144 Granada Huelva La mayoría viene de fuera en tratamiento 210 Jaén Un 67% aproximadamente, inicia tratamiento fuera y un 33% lo hace en prisión 65 Jerez de la Frontera La mayoría no estaba en tratamiento fuera de prisión, aunque sí han tenido contactos con CPD. Con la generalización de los programas metadona, el número de personas en tratamiento va aumentando 68 Málaga El 80% ha iniciado tratamiento fuera de prisión, y el 20% lo inicia dentro 100 Psiquiátrico Ningún paciente, debido a las peculiaridades del Hospital Psiquiátrico Penitenciario, inicia tratamiento dentro 2 Puerto I Casi nadie inicia tratamiento en esta prisión, excepto en seguimientos de Proyecto Hombre. No se inician tratamientos de metadona Puerto II La mayoría tiene tratamiento de fuera, de hecho, ciento quince estaban ya en tratamiento y veinte lo han iniciado en prisión Sevilla En prisión inician aproximadamente el 25%, el resto viene incluido en programa de fuera o de otra prisión TOTAL Globalizando los datos, el 75% inician tratamiento fuera y el 25% dentro Sólo el 19,90% de los presos entrevistados dice estar en tratamiento de drogodependencias, siendo metadona y, en menor medida, naltrexona, los tratamientos que reciben la mayoría de ellos (el resto son atendidos por recursos externos, sea por parte del CPD o de ONGs). Asimismo, preguntamos a los presos qué opinión tenían acerca de la calidad del tratamiento que reciben los drogodependientes en comparación con el que recibían antes. Sus respuestas, que no dejan lugar a dudas, las resumimos a continuación:
12 CUADRO Nº4 OPINIÓN SOBRE LA CALIDAD DEL TRATAMIENTO El tratamiento es peor El tratamiento es igual El tratamiento es mejor No sabe / No contesta 60,2% de los entrevistados 25,6% de los entrevistados 1,4% de los entrevistados 12,8% de los entrevistados Nota: Datos extraídos de las entrevistas realizadas a los presos. Respecto a estas respuestas, algunos explicaron las razones de su opinión (los números que aparecen detrás de cada afirmación corresponden a los presos que la suscribían): * De los que pensaban que el tratamiento es peor: - De la cárcel no reciben ayuda La única atención que reciben es metadona o medicamentos Tardan mucho en atenderles La cárcel no es el lugar adecuado para rehabilitarse Te enganchas a la metadona. La metadona la utilizan como medio coercitivo. 6 - Toman represalias con los drogodependientes. 4 - No dan nada para el mono. 4 - Hay casos de sobredosis de metadona. 3 - No hay terapias. 3 - Se cortan los tratamientos de metadona. 2 - No inician tratamientos de metadona o sólo lo hacen con los VIH Tienen que compartir jeringuillas. 2 * Razones por las que se consume más dentro de la cárcel: - Por el aburrimiento, la falta de actividades, de relaciones, de afectividad,... 20
13 - Por la presión, la tensión, las torturas psicológicas, Hay mucha droga, siempre está presente Por la mezcla de gente consumidora con no consumidora.1 * De los que pensaban que el tratamiento es igual: - Reciben la atención adecuada Es más difícil consumir; hay poca droga y muy cara Dan metadona. 11 * De los que pensaban que el tratamiento es mejor: - Mejor acceso a los tratamientos. 2 - Este es el mejor centro Los recursos. En principio, el hecho de estar en prisión no debería afectar ni al tipo ni a la calidad de tratamiento al que la persona puede acogerse. Teniendo en cuenta las dificultades que se dan en un centro penitenciario para llevar a cabo un tratamiento de drogodependencias integral y eficaz, debido a las propias características que presenta ese medio tan cerrado y al uso, en la vida diaria, de las técnicas de imposición, frente al fomento de la autorresponsabilidad y la toma de decisiones consensuadas, seguidamente, pasamos a analizar cada uno de los aspectos que conforman el tratamiento de las drogodependencias, tomando como base la atención que se ofrece a los ciudadanos libres. Los recursos públicos de drogodependencias en Andalucía son muy variados, desarrollándose, por una parte, desde programas ambulatorios, en los que la persona acude con determinada frecuencia a seguimiento con profesionales, hasta programas estrictamente estructurados en régimen de internamiento y, por otra parte, desde programas totalmente libres de drogas hasta programas basados en la utilización de sustitutivos. Todo trabajo de tratamiento de drogodependencias tiene por objeto la incorporación social del afectado, debiendo incidir, a través de programas individualizados, en todos los ámbitos de socialización de la persona, es decir, en la familia, la comunidad, el grupo de iguales, etc.. Asimismo, no podemos olvidar la importancia de los programas de reducción del daño o de prevención de enfermedades asociadas a las drogodependencias, como por ejemplo el intercambio de jeringuillas. En el Plan Andaluz sobre Drogas, existe una amplia red de centros de atención, de los que sólo los Centros Provinciales de Drogodependencias y los Centros de Tratamiento
14 Ambulatorio son de acceso directo, es decir, cualquiera puede acudir para recibir atención, siendo ésta gratuita. Al resto de los recursos públicos se accede en todos los casos por derivación de los anteriores. Los distintos tipos de centros asistenciales con los que cuenta el Plan Andaluz son los siguientes: * Centros Provinciales de Drogodependencias (C.P.D.): Son recursos de carácter ambulatorio, constituyendo el acceso a la red de atención en drogodependencias. Además desarrollan programas de reinserción social y coordinan las distintas actuaciones de su provincia. Dentro de éstos se ubican los Equipos de Apoyo a Instituciones Penitenciarias. * Centros de Tratamiento Ambulatorio: Realizan, en líneas generales, las mismas actuaciones que los CPD pero en el territorio que les compete (municipio, comarca, etc). * Unidades de Desintoxicación Hospitalaria: Están ubicadas en hospitales y realizan desintoxicaciones con carácter de internamiento cuando ésta no puede llevarse a cabo de manera ambulatoria. * Comunidades Terapéuticas: Su función es fundamentalmente de rehabilitación, aunque en algunas de ellas realizan tratamientos de desintoxicación, y tiene carácter de internado, es decir, la persona que accede a ellos no tiene, durante cierto tiempo, contacto con su entorno. * Centros de prescripción y/o dispensación de Metadona: Son Centros en los que se prescribe y dispensa la metadona a aquellas personas que requieren dicho tratamiento, o bien se dispensa a aquellas a las que se les ha prescrito en los Centros de Tratamiento Ambulatorio. Dentro del área de integración social, los recursos que existen son: * Centros de Día: Fundamentalmente en ellos se desarrollan actividades socioeducativas y prelaborales. * Red de Artesanos: Son programas de ayudas para la formación profesional desarrollados a través de empresas en las que se adquieren conocimientos profesionales que facilitan el acceso al mercado de trabajo. * Pisos de Reinserción: Son residencias cuyo objetivo es facilitar la adquisición de pautas sociales a través de la convivencia con otras personas en las mismas circunstancias. A estos centros y recursos habría que añadir los privados, con independencia de si concertados o acreditados, y aquellos otros que, sin ser específicos, desarrollan algunas actuaciones en drogodependencias, con lo que la Red de Atención a la que tiene acceso una persona en drogodependencias en Andalucía se amplía considerablemente (sin entrar a valorar la calidad o idoneidad de cada uno de estos recursos).
15 Dentro de los centros penitenciarios, la oferta de atención pública para drogodependientes es muy inferior a la que se ofrece a las personas que están en libertad. El acceso a muchos de estos recursos se contempla sólo como una alternativa a la prisión o como una opción cuando consiguen la libertad, no como un recurso terapéutico y/o sanitario que pueda ofrecerse a personas drogodependientes que están presas. Desde hace unos años, los distintos CPD están presentes en casi todas las prisiones, a excepción del Psiquiátrico, Alcalá de Guadaira, Jerez de la Frontera y Huelva, cuyo convenio de colaboración entre ambas entidades estaba interrumpido y al momento de la visita se mantenían conversaciones para enviar a dos nuevos profesionales. Su trabajo prácticamente se limita a llevar un seguimiento de los casos incluidos en el programa de metadona así como derivaciones a otros recursos una vez los pacientes tienen la libertad cercana. El personal del CPD se coordina con los profesionales de la prisión a través de las reuniones del Grupo de Atención a Drogodependientes (G.A.D.) existente en todas ellas. En cuanto al horario y días de atención, en todos los casos es por la mañana, variando su periodicidad desde 2 días en semana hasta consulta diaria, habiendo en la mayoría de los centros penitenciarios listas de espera para recibir atención. CUADRO Nº5 OTROS DATOS: CENTROS PROVINCIALES DE DROGODEPENDENCIAS (C.P.D) PRISIÓN PERSONAL Nº ATEN. METADONA NALTRE- XONA Algeciras Almería 1 Médico 1 Psicólogo 1 Médico 1 Psicólogo Córdoba 2 Médicos Granada Jaén Málaga 1 Psicóloga 1 Trabajadora Social 1 Psicólogo 1 Trabajadora Social 1 Médico 1 Psicólogo X X Puerto I 1 Médico X
16 Puerto II Sevilla 1 Psicólogo Mismo equipo de Puerto I 1 Psicóloga 1 Trabajadora Social X TOTALES (22%) En cuanto a las entidades específicas en drogodependencias, en la mayoría de las prisiones están presentes tanto las asociaciones pertenecientes a la Federación Andaluza de Drogodependencias y Sida ENLACE como Proyecto Hombre. En algunas prisiones están presentes asociaciones evangelistas como Reto y Remar. Como es de imaginar, el trabajo que todas estas entidades pueden realizar dentro de las prisiones es muy limitado, dada la propia estructura y funcionamiento de las mismas. CUADRO Nº6 ASOCIACIONES ESPECÍFICAS Y ENTIDADES COLABORADORAS PRISIÓN ONGs PRISIÓN ONGs Alcalá de Guadaira Asociación "Sin Límites" Jaén Proyecto Hombre, Evangelistas y Andújar contra la Droga (ENLACE) Algeciras Proyecto Hombre, Coordinadora Despierta (ENLACE) y Evangelistas Jerez de la Frontera Proyecto Hombre y Brote de Vida (ENLACE) Almería Ninguna Málaga Proyecto Hombre, Evangelistas y Hacienda de Toros (ENLACE) Córdoba Proyecto Hombre y Reto Psiquiátrico Ninguna Granada Proyecto Hombre, Remar, Hogar 20 (ENLACE) y Aprex (ENLACE) Puerto I Proyecto Hombre, Trille y Reto (pendiente de autorización) Huelva Proyecto Hombre, Evangelistas y ENLACE Puerto II Proyecto Hombre, Evangelistas, Nivel y Afaad (ENLACE) Sevilla Proyecto Hombre, Evangelistas y Liberación
17 (ENLACE) Los tratamientos. En los centros de atención a las drogodependencias se llevan a cabo todos los tratamientos ofertados desde los recursos públicos en drogodependencias en Andalucía. En líneas generales, podríamos estructurarlos como sigue: - Tratamientos de desintoxicación: Su objetivo es superar el síndrome de abstinencia orgánico. Pueden ser de carácter ambulatorio u hospitalario, con utilización de fármacos o sin ellos (éstos últimos son los menos). En prisión sólo se contemplan los tratamientos con fármacos, sobre todo ansiolíticos, y el programa de reducción de metadona, no planteándose en ninguna de ellas la posibilidad de ofrecer la desintoxicación hospitalaria. Esto se traduce en que, en muchos casos, las personas presas se ven obligadas a desintoxicarse solas y sin fármacos. De esta manera, la mayoría de los entrevistados que han abandonado el consumo en prisión, dicen haberlo hecho "a pelo", tras un fuerte síndrome de abstinencia. - Tratamientos de deshabituación / rehabilitación: Su objetivo es conseguir estabilizar la abstinencia. Suelen llevarse a cabo con la ayuda de fármacos y/o actividades ocupacionales, realizándose un seguimiento de cada persona además de prestarle apoyo psicosocial. Las personas presas no pueden acceder a actividades ocupacionales de este tipo, excepto en el caso de estar clasificado en tercer grado, o a través del artículo 117 del Reglamento Penitenciario si su clasificación es en segundo grado, posibilidad esta última que no se ha aplicado en toda Andalucía durante el año 1997 (ver cuadro 11). Esto supone, en la práctica, negar a la población reclusa afectada la posibilidad de acudir a entidades del exterior a realizar actividades ocupacionales de cara al tratamiento de su drogodependencia. Esta imposibilidad de acceso a recursos externos se está viendo agravada con la puesta en marcha de los nuevos centros penitenciarios, principalmente por la lejanía a los núcleos urbanos. Con carácter sustitutivo, se utilizan los talleres que, en general, ponen en marcha las prisiones, cuyos objetivos no van dirigidos, en ningún caso, al tratamiento de las drogodependencias y que, además, pueden ocupar a un porcentaje muy pequeño de personas. El 35,32% de los presos entrevistados afirma que no se le ofrecen actividades que ocupen su tiempo y que se pasan el día en el patio. El otro 40.30% piensa que, aunque existen algunos talleres y actividades ocupacionales, éstos son insuficientes para ocupar a la totalidad de los presos interesados. En la mayoría de las prisiones (diez de las trece) existen grupos de terapia que son dirigidos casi siempre por personal de la propia prisión, salvo en los casos en que los lleva el CPD o una organización externa a prisión (por ejemplo en Sevilla). A pesar de que existen, los grupos que se ponen en marcha así como el número de participantes en cada uno de ellos suele ser muy limitado, calculándose, en la actualidad, un total de
18 doscientas cincuenta personas en toda Andalucía, que suponen menos del 4% de los presos drogodependientes. CUADRO Nº7 GRUPOS DE TERAPIA PRISIÓN GRUPOS TERAPIA ENTIDAD PRISIÓN GRUPOS TERAPIA ENTIDAD Alcalá de Guadaira 1 Asoc. "Sin Límites" Jaén 4 Prisión Algeciras 0 Jerez de la Frontera 1 CPD Almería 1 CPD Málaga 1 Prisión Córdoba 1 Prisión Psiquiátrico 0 Granada 4 Prisión Puerto I Alguno esporádico Proyecto hombre Huelva 1 Prisión Puerto II 2 Prisión Sevilla 5 Prisión, Liberación y Proyecto Hombre TOTAL GRUPOS DE TERAPIA 21 - Tratamientos de mantenimiento con metadona: Haciendo uso de este sustituto de la heroína, se persigue la normalización de la vida del usuario, posibilitándole el acceso a la sustancia sin la necesidad de acudir al mercado ilegal para proveerse de la misma y proporcionándole un artículo controlado médica y sanitariamente. Con ello, por un lado, se evita que el drogodependiente delinca y entre en el circuito penal y penitenciario ( o continúe en el mismo) y, por otro lado, se previene el contagio enfermedades infecciosas. En los centros penitenciarios andaluces se tiene acceso a la dispensación de metadona, si bien se dan casos en los que sólo se suministra si la persona viene con la prescripción del fármaco de un recurso externo a prisión, no iniciándose el tratamiento dentro: esta situación se da en Almería y Puerto I. Generalmente, el tratamiento con metadona no se complementa con el tratamiento psicosocial que requiere el programa tal como está configurado. No obstante, según la información proporcionada por las prisiones, a las personas incluidas en programas de metadona se les realiza, como mínimo, un
19 seguimiento individual y, la mayoría de ellas, reciben apoyo psicológico o psicoterapéutico individualizado. Frente a estos datos, más del 60% de los presos drogodependientes manifiesta no recibir ningún tipo de atención aparte de la dispensación de metadona. En los pocos casos en que reciben atención complementaria, ésta consiste, sobre todo, en seguimientos individuales y es llevada a cabo por el CPD o por las distintas ONGs que intervienen. Según la información que facilitan las prisiones, la inclusión en los programas de metadona suele ser inmediata si el tratamiento se prescribió desde el exterior, y se demora aproximadamente tres semanas como media, si lo solicitan estando ya en prisión, no superando nunca los tres meses el tiempo de espera. Normalmente no hay grandes listas de espera; así, en Córdoba había en el momento de realizar la visita 21, en Granada 9 y en Huelva 15, siendo las listas más largas las de Sevilla (40) y Jerez de la Frontera, cuyo equipo afirmaba que había bastantes personas esperando ser incluidos en el programa y que les resultaba imposible atenderles rápidamente. Los criterios de inclusión varían de una prisión a otra, aunque es común a todas ellas exigir que el solicitante sea drogodependiente en fase activa, existiendo, por otra parte, criterios que más que de inclusión suelen ser de priorización de casos (por ejemplo, ser VIH o tener SIDA, estar embarazada, etc). CUADRO Nº8 PROGRAMA DE METADONA: CRITERIOS DE INCLUSIÓN PRISIÓN PERSONAS PLAZAS OTRA INTERVENC. ADEMÁS DEL SUMINISTRO CRITERIOS DE INCLUSIÓN HORA DE SUMINISTRO Alcalá de Guadaira Seguimiento GAD Ser drogodependiente activo, valorándose su estado de salud h a h Algeciras 49 Ilimitadas Seguimiento individual Almería 24 Ilimitadas Seguimiento individual, grupos de terapia, cursos de formación, etc. Córdoba Lo único que hay es un seguimiento personalizado. Es un programa Dependencia a opiáceos Venir ya con el tratamiento y demostrar abstinencia Ser consumidor de drogas, priorizando los casos de enfermedad 9.00 h h a h 9.00 h
20 muy medicalizado Granada 113 Ilimitado Seguimiento individual terminal, mental o libertad próxima Ser adicto a la heroína 9.00 h Huelva 210 Ilimitado aunque se considera 180 como número óptimo Seguimiento individualizado y psicoterapia de apoyo Adicción activa a drogas, priorizando casos VIH, embarazo, Tuberculosis, deterioro físico y pronta libertad h Jaén 65 Ilimitado Terapias individuales y grupales, intervención social y charlas de Educación para la Salud Cada caso lo evalúa el equipo médico, priorizando casos VIH y tuberculosis, embarazos y consumo intravenoso 9.00 h Jerez de la Frontera 68 Ilimitado Talleres, grupos de terapia No existen criterios sino prioridades: orden de solicitud, consumo intravenoso, historia clínica, pronta libertad h Málaga 100 Ilimitado Terapia y apoyo psicológico Los criterios generales del programa h Psiquiátrico h Puerto I 15 Ilimitado Seguimiento y apoyo psicológico Puerto II 120 Ilimitado Atención psicológica Sevilla 278 Ilimitado Seguimiento personal, algunos en grupo de terapia Traer el tratamiento prescrito del exterior Ser VIH o tener dependencia muy alta Estar incluido en el programa en la calle u otro centro, deseo expreso de abandonar la droga o amortiguar su h a h 9.30 h a h 9.00 h a h
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