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Timestamp: 2016-10-24 05:19:49
Document Index: 192960353

Matched Legal Cases: ['artículo 870', 'artículo 925', 'artículo 1546', 'artículo 1602', 'artículo 1625', 'artículo 2229', 'artículo 2150', 'artículo 2189', 'artículo 1071', 'artículo 1159', 'artículo 1937', 'artículo 1546', 'artículo 1546', 'artículo 1602', 'artículo 1068', 'artículo 973', 'artículo 1546', 'artículo 1873', 'artículo 1882', 'artículo 1882', 'artículo 9', 'artículo 9', 'artículo 107', 'artículo 214', 'artículo 214', 'artículo 214']

⭐La terminación y la resolución unilateral del contrato
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Jorge Belmonte Martínez
1 1 La terminación y la resolución unilateral del contrato Por: Ernesto Rengifo García* Sumario: I. Introducción.- II. Terminación unilateral del contrato.- III. Resolución unilateral del contrato.- IV. Incumplimiento grave o esencial del contrato.- V. Necesidad de comunicación al deudor.- VI. Cláusula sobre la resolución unilateral.- VII. Valoración final. I. Introducción La terminación y la resolución del contrato constituyen expresión de un mismo fenómeno: la cesación de los efectos del acto de disposición de intereses. El presente escrito analizará si ambas figuras necesitan su reconocimiento en virtud de decisión judicial, o mejor, si alguna de las partes puede privada, unilateral y extrajudicialmente disolver el vínculo, sin intervención del Estado. Algunos sostendrán de entrada que ello significaría justicia por mano propia o desconocimiento de la fuerza normativa u obligatoria del contrato (pacta sunt servanda). Otros, en cambio, podrían mirar estas figuras de cesación sin presencia del juez como formas de auto composición de intereses privados o como expresión genuina de la autonomía privada. La discusión, pues, despunta interesante por el ambiente que se vive de desjudicialización de conflictos, deregulatión 1 y por la influencia del análisis económico en el derecho que ve cómo el acreedor perjudicado por incumplimiento puede más rápidamente reasignar sus recursos en lugar de ver sometido su conflicto a un incierto y engorroso trámite judicial. Veamos: II. Terminación unilateral del contrato Es lugar común la distinción entre terminación y resolución. Se habla de la primera cuando cesan los efectos hacia futuro (ex nunc) de un contrato de ejecución periódica o *Profesor de derecho de contratos en la Universidad Externado de Colombia y Director del Departamento de Propiedad Intelectual en la misma Universidad. 1 Pero deregulation no significa menos derecho: quiere decir menos derecho estatal, en beneficio de una muy amplia potestad normativa de los particulares y, en consecuencia, reducción (si no deterioro) del recurso a la ley : STEFANO RODOTÁ. Cuál derecho para el nuevo mundo?, Trad: Emilssen González de Cancino, Revista de derecho privado, No 9, Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2005, p. 8.2 2 sucesiva, es decir, que hay una incolumidad de los hechos cumplidos y de la segunda cuando el contrato además queda retroactivamente anonadado (ex tunc). O mejor: la terminación tiene efectos a partir de la ejecutoria de la sentencia judicial; la resolución desde la fecha de la celebración del contrato. Por la terminación (o cesación) judicial pierde el contrato su fuerza para lo futuro, mas quedan en pie los efectos hasta entonces surtidos. Existió desde que fue concertado hasta que tuvo fin, y mientras existió nacieron de él obligaciones y derechos que se respetan. He aquí el sentido de la terminación, aplicable de preferencia a los contratos llamados de tracto sucesivo, ejecutorios por oposición a ejecutados, cuyo cumplimiento se hace en prestaciones periódicas o paulatinas. No así la resolución judicial. [Con esta, el contrato] se extingue retroactivamente desde su nacimiento; se borra; se desatan todos los derechos y obligaciones que del contrato emanaron; se vuelven las cosas al estado en que se hallaban antes de celebrarse; se tiene la convención por no celebrada * + La resolución obra doblemente sobre el contrato: para lo futuro, quitándole su fuerza; para lo pasado, deshaciendo sus efectos. * + No hay duda de que un contrato resuelto queda retroactivamente anonadado. Nació válido. Pero el incumplimiento de una parte, alegado y comprobado por la que demuestra su incumplimiento, obliga al juez a eliminarlo 2. La terminación del contrato es uno de los medios de tutela de que dispone el acreedor en los contratos en que surjan obligaciones recíprocas a cargo de ambos sujetos contractuales. La figura tiene las siguientes características: Se trata de una facultad del acreedor, que puede escoger entre exigir el cumplimiento o resolver, en ambos casos con resarcimiento de daños y abono de intereses; es una facultad que en los contratos sinalagmáticos no hace falta pactar, pues se entiende implícita; se da en el supuesto de que uno de los obligados no cumpla lo que 2 Cas., 26 de noviembre de 1935, XLIII, 391; 26 de abril de 1952, LXXII, 713. Si bien en el contrato sinalagmático de ejecución sucesiva, la terminación no opera sobre el tiempo pasado cuando el contrato ha sido ejecutado regularmente, la resolución judicial por falta de cumplimiento o por cumplimiento imperfecto desde un principio, entraña el aniquilamiento retroactivo del contrato : cas. Francesa, sec 3ª, 30 de abril de 2003, citada por F. HINESTROSA Las restituciones consecuenciales a la eliminación del contrato, en AA.VV. Estudios de derecho privado en homenaje a Christian Larroumet, Bogotá, Universidad del Rosario, 2008, p. 466, nota No. 10. Los contratos sucesivos no pueden ser resueltos, porque no se pueden volver las cosas al estado anterior * + De ahí se sigue que en caso de inejecución de una parte para con la otra, el contrato no pueda ser resuelto en el sentido exacto del término, sino eventualmente terminado. La terminación, a diferencia de la resolución pone fin al contrato hacia el futuro, pero no puede desembocar en una restitución de algo que fue irremediablemente hecho o adquirido : B.STARK, H. ROLAND, L.BOYER, Obligations, 2, Contrat et qusi-contrat. Régime général, Paris, Litec, 1992, No. 112, p. 37 y s., citado también por F. HINESTROSA, ob cit., p. 482, nota No. 62. Si el incumplimiento se produce en el curso del desarrollo de un contrato de ejecución continúa o periódica, el efecto de la resolución no concierne a las prestaciones ejecutadas precedentemente : Artículo del Código europeo de los contratos (Proyecto Gandolfi).3 3 le incumbe, esto es, en caso de incumplimiento; aunque el acreedor haya optado por el cumplimiento, puede después pedir la terminación si aquel resulta imposible; el juez se encuentra autorizado para señalar plazo si existen causas justificadas para ello y la resolución se entiende producida sin perjuicio de los derechos de terceros adquirentes 3. El artículo 870 del Código de comercio (el cual habla de resolución o terminación ) establece dos posibilidades a favor del acreedor que se ha visto perjudicado por el incumplimiento de la contraparte. En efecto, le asiste el derecho de obligar al deudor a que cumpla o de pedir la resolución o terminación del contrato, incluida en ambos casos, la correspondiente indemnización por perjuicios. En igual sentido los artículos 1546 y 1930 del Código Civil. Sin embargo, y esto es bueno destacarlo, tratándose de la compraventa mercantil, el Código de Comercio permite que el comprador, a quien no se le ha hecho una tradición válida, reclame directamente los perjuicios, sin necesidad de solicitar previamente el cumplimiento o la resolución del contrato 4. El derecho a la terminación que pertenece a la parte fiel no es puramente potestativo, por el contrario se encuentra sometido a condiciones objetivas cuyo control ejerce el juez, quien deberá verificar en su sentencia si los hechos invocados por el demandante en su libelo son o no idóneos para que se pronuncie la terminación o resolución que se demanda 5. El contrato es ley para las partes; en esto consiste precisamente su fuerza normativa u obligatoria, razón por la cual, en línea de principio, un contrato no podría ser terminado por una de las partes de manera unilateral y siempre habría necesidad, para que quedase aniquilado desde su celebración o desde la ejecutoria de la sentencia, de declaración judicial. Sobre esto ha dicho la Corte Suprema: Fácil resulta comprender que los negocios jurídicos, por regla general, fenecen por el mutuo disenso de las partes (arts y 1625 C.C.); o por la declaración judicial de 3 Cfr. MARIO CLEMENTE MEORO. La facultad de resolver los contratos por incumplimiento, Valencia, Tirant lo Blanch, 1988, p Señala el artículo 925 del Código de Comercio lo que sigue: El comprador tendrá derecho a exigir el pago de perjuicios por el incumplimiento del vendedor a su obligación de hacerle tradición válida, sin necesidad de instaurar previamente cualquiera de las acciones consagradas en el artículo 1546 del Código Civil y 870 de este libro. 5 Cfr. JOSÉ MELICH ORSINI. Doctrina General del Contrato, 3ª ed., Caracas, Editorial Jurídica Venezolana y Marcial Pons, 1997, p. 741.4 4 resolución o de terminación, cuando se acredita el incumplimiento de las obligaciones por uno de los contratantes (arts y 1625 nral. 9 C.C. y 870 C. de Co); o por el pronunciamiento judicial de nulidad absoluta o relativa, fundado en la existencia de una causal concerniente a su invalidez (arts nral. 8 y 1740 y ss, ib). Fuera de estos conocidos supuestos y de algunos otros expresamente previstos por el legislador (p. ej: tratándose de la teoría de la imprevisión)-, importa acotarlo, las partes de un contrato, merced a la ratio que lo inspira, deben plegarse al designio negocial expresado ex ante (principio de fidelidad negocial), lo que implica que la solitaria e insular voluntad de una de ellas de apartarse del contenido de las cláusulas que contribuyó a diseñar, o a las que adhirió en señal de aceptación una de ellas referente a la vigencia del acuerdo respectivo-, es insuficiente y, por contera, anodina para producir el resultado de ponerle fin al contrato y, de paso, privar de efectos jurídicos al acuerdo negocial-, e interrumpir su pervivencia espacio-temporal 6. Esa fuerza normativa u obligatoria del contrato (pacta sunt servanda) está reconocida en el renombrado artículo 1602 C.C. según el cual todo contrato legalmente celebrado es una ley para las partes, y no puede ser invalidado sino por consentimiento mutuo o por causas legales. Además, la imposibilidad de la terminación unilateral se infiere de la regla que prohíbe pactar condiciones meramente potestativas: son nulas las obligaciones contraídas bajo una condición potestativa que consista en la mera voluntad de la persona que se obliga (art ib); así como también de la ausencia del desistimiento unilateral como causa de extinción de las obligaciones: Toda obligación puede extinguirse por una convención en que las partes interesadas, siendo capaces de disponer libremente de lo suyo, consientan en darla por nula (artículo 1625 ib). Sin embargo, la posibilidad de la terminación unilateral del contrato es permitida por el mismo legislador o es admisible en especiales vínculos contractuales como los de duración indefinida, los de larga duración y en donde la confianza constituye el fundamento de la relación jurídica 7. 6 Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, sentencia del 14 de diciembre de 2001, M.P.: Carlos Ignacio Jaramillo. 7 Cfr. LUIS FELIPE BOTERO. Apuntes sobre la terminación unilateral de los contratos en derecho privado colombiano, en AA.VV. La Terminación del Contrato, Bogotá, Universidad del Rosario, 2007, p. 365 a 390. Para este autor, en derecho privado colombiano no existe una prohibición general que impida terminar un contrato unilateralmente: La jurisprudencia nacional no es totalmente ajena al reconocimiento del desistimiento como estipulación lícita, soportada exclusivamente en su consagración legal o para aquellos negocios en los que no se pacta el plazo o se frustre la confianza de una de las partes : p. 384.5 5 En materia civil, en el contrato de mandato, El mandante puede revocar el mandato a su arbitrio (art. 2191) 8 ; de igual manera, el mandatario podrá renunciar a su encargo, sin embargo, la renuncia del mandatario no pondrá fin a sus obligaciones, sino después de transcurrido el tiempo razonable para que el mandante pueda proveer a los negocios encomendados (art. 2193) 9 ; en el contrato para la confección de una obra material, el que encargó la obra, aun en el caso de haberse estipulado un precio único y total por ella, podrá hacerla cesar, reembolsando al artífice todos los costos, y dándole lo que valga el trabajo hecho, y lo que hubiera podido ganar en la obra (art. 2056); en el contrato de arrendamiento de servicios inmateriales, cualquiera de las dos partes podrá poner fin al servicio cuando quiera, o con el desahucio que se hubiera estipulado (art. 2066); en el contrato de depósito, la restitución es a voluntad del depositante. Si se fija tiempo para la restitución, esta cláusula será solo obligatoria para el depositario, que en virtud de ella no podrá devolver el depósito antes del tiempo estipulado; salvo en los casos determinados que las leyes expresan (art. 2251); en el contrato de comodato, el comodatario es obligado a restituir la cosa prestada en el tiempo convenido, o a falta de convención, después del uso para que ha sido prestada; pero cabe la restitución antes del tiempo estipulado si sobreviene al comodante una necesidad imprevista y urgente de la cosa (art numeral 2º); en el contrato de mutuo, puede el mutuario pagar toda la suma prestada, aun antes del término estipulado, si no se han pactado intereses (art. 8 El mandante puede revocar su procuración cuando a bien le parezca (art. 2004); el mandato es revocable ad nutum; es que, en efecto, es negocio de confianza; ahora bien, la confianza no se impone; si llega ella a desaparecer, la armadura de la operación cede; el comitente tiene que poder desasirse a su voluntad revocando la procuración, bien expresamente, bien tácitamente : LOUIS JOSSERAND. Derecho Civil. Contratos, Trad: Santiago Cunchillos, Buenos Aires, EJEA, Tomo II, 2008, p. 370 y Es pertinente comparar las dos prerrogativas o derechos de terminación unilateral de la relación de representación por parte de los dos sujetos envueltos en ella * +. Ambas figuras producen efectos ex nunc, es decir, no vuelven sobre el pasado. De ahí su calificación como fenómenos que dan lugar a la terminación, que no a la resolución de la relación entre las partes: hay una incolumidad de los hechos cumplidos. Pudiendo ambos sujetos ponerle fin a su relación ad libitum, la decisión del poderdante no produce efectos sino a partir de su conocimiento al procurador (arts, 2191 c.c. y 1282 c.co), en tanto que la eficacia de la determinación de este es inmediata, sólo que de no dejar pasar un tiempo congruo antes de su retiro, para que el interesado pueda asumir la gestión de sus asuntos, habrá de resarcirle los daños que su ligereza y desconsideración le ocasionaron, a menos que la decisión in continenti se justifique por imposibilidad o dificultad suya de continuar, o porque la continuación implicaría un grave perjuicio para sus intereses (art c.c.) o, agregaría de mi parte, porque un incumplimiento de importancia del dominus lo relevara de su propio cumplimiento :FERNANDO HINESTROSA. La representación, Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2008, p. 426.6 6 2229) y en el caso de mutuo para adquisición de vivienda urbana incluso cuando estos se hayan pactado 10. En materia mercantil, en el contrato de suministro si no se ha estipulado su duración, cualquiera de las partes podrá dar por terminado el contrato, dando a la otra preaviso (art. 977); en el contrato de transporte de personas, el pasajero podrá desistir del transporte contratado con derecho a la devolución total o parcial del pasaje, dando previo aviso al transportador (art. 1002); en el contrato de seguro, el cual es calificado como de uberrimae bona fides, se permite su revocación unilateral por cualquiera de las partes mediante aviso escrito a la otra parte (art. 1071); en el contrato de fiducia, típico negocio de confianza, figura como causa de extinción del contrato, la revocación del fiduciante, cuando expresamente se haya reservado ese derecho (num 11, art. 1240); en el contrato de mandato mercantil, el mandante podrá revocar total o parcialmente el mandato, a menos que se haya pactado la irrevocabilidad o que el mandato se haya conferido también en interés del mandatario o de un tercero, en cuyo caso sólo podrá revocarse por justa causa (art. 1279); el mandatario, en esa misma lógica, sólo podrá renunciarlo mediando justa causa, si el encargo se ha pactado en interés del mandante o de un tercero (art. 1283). El Código de Comercio, a propósito del mandato y en razón a ser el arquetípico negocio de confianza que de conformidad con el código civil permite al mandante revocar ad nutum el encargo y recogiendo jurisprudencia previa de la Corte Suprema de Justicia 11, consagró la figura de la revocación abusiva del mandato (art. 1280) 12, destacándose en esta que la justa causa no es requisito de procedibilidad de la revocación, sino criterio de valoración de la conducta del revocante, en el sentido de que si fue abusiva, su conducta 10 De acuerdo con la sentencia C-252 de 26 de mayo de 1998, el artículo 2229 (exequibilidad condicionada) no opera para los créditos de vivienda a largo plazo, es decir que el mutuario de un crédito de vivienda a largo plazo, podrá pagar toda la suma prestada antes del vencimiento del término estipulado, aun cuando se hayan pactado intereses. 11 Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, sentencia del 6 de julio de 1955, LXXX, 646 a Aun cuando no se encuentre en el Código Civil ninguna disposición que venga a condicionar el derecho de revocación, está admitido, en jurisprudencia y en doctrina, que ese derecho no es absoluto, sino relativo; no puede ser ejercido sino con seriedad, por un motivo legítimo, sin lo cual la responsabilidad del mandante podría quedar comprometida respecto al mandatario a quien el arrepentimiento de aquél causaría un perjuicio; aun cuando el mandato pueda ser revocado ad nutum, su retractación se presta al abuso, por ejemplo si procede del deseo de perjudicar o de un simple capricho o del deseo de apropiarse de la clientela del mandatario; de modo general, si no está justificada por las circunstancias, por una causa plausible : LOUIS JOSSERAND, Contratos, ob cit., p. 372.7 7 no quede impune 13. Es decir que la revocación puede ser abusiva, pero en este caso, será fuente de responsabilidad: el mandante quedará obligado a pagar al mandatario su remuneración total y a indemnizar los perjuicios que le cause. *T+ratándose de ciertos negocios jurídicos en los que de ordinario- la confianza constituye soporte medular de la relación jurídica, como sucede en el seguro o en el mandato, entre varios, el legislador directa o indirectamente- ha posibilitado que las partes, o alguna de ellas, en desarrollo de los lineamientos que signan la autonomía privada, particularmente del poder potestativo conferido, fulminen el contrato, consagrándose así una forma particular de extinguir o de hacer cesar- anticipadamente el vínculo contractual (revocación; distracto o desistimiento unilateral; receso, etc.), lo que se traduce en elocuente excepción o quiebre a la arraigada regla de la fidelidad contractual * +, en la medida en que, para el logro del prenotado fin, es suficiente la declaración o exteriorización de voluntad del contratante que hace uso de ese singular derecho, en orden a que el contrato, por consiguiente, no despliegue efectos jurídicos para el porvenir ( negocio abolitivo ), dado que se trata, per se, de negocios de duración 14. De conformidad con el Código Civil el contrato de mandato se reputa perfecto por la aceptación del mandatario, y aceptado no podrá disolverse el contrato sino por mutua voluntad de las partes (art. 2150); empero, como ha quedado dicho, el mismo código menciona la revocación del mandante y la renuncia del mandatario como causales de terminación del mandato (nums. 3 y 4 art. 2189). Ante esta aparente contradicción, esto es, si se requiere el mutuo acuerdo o si puede existir una revocación unilateral del contrato, se sostiene que la revocación se refiere es a la representación, de tal forma que el contrato de mandato no desaparece por ella y, por lo tanto, las obligaciones del mandante para con el mandatario subsisten 15. Y es que en efecto, una cosa es el mandato 13 *U+na cosa es el hecho de la revocación y su efecto supresor del poder de representación, y otra la calificación política de esa decisión del poderdante, pues si bien, en términos generales, él puede cancelar la delegación ad libitum, eso no significa que pueda hacerlo impunemente, por lo cual habrá de examinarse hasta dónde fue justificado su comportamiento, o si fue ligero o abusivo. * ] el poderdante puede dar por terminado el poder, y esa decisión produce plenos efectos, pese a su eventual sin razón. Pero ello no quiere decir que si la revocación fue indebida y causó daño al apoderado, el poderdante no tenga que responder: FERNANDO HINESTROSA, La representación, ob. cit., p Corte Suprema de justicia, Sala de Casación Civil, sentencia del 14 de diciembre de 2001, M. P.: Carlos Ignacio Jaramillo. 15 Recordando la diferenciación entre el apoderamiento y el negocio de gestión, es oportuno precisar que la terminación de este acarrea la extinción del poder, pero que, en cambio, la extinción de este, especialmente por revocación, no lleva consigo necesariamente la terminación de la relación base. Así, por ejemplo, la8 8 y otra cosa es la representación, o mejor, el mandato viene a constituir la causa de la representación. No hay que olvidar, además, que de acuerdo con el Código de Bello, el mandatario puede actuar con representación o sin ella: El mandatario puede, ejercicio de su cargo, contratar a su propio nombre o al del mandante; si contrata a su propio nombre no obliga respecto de terceros al mandante (art. 2177). De modo pues que siendo el mandato diferente de la representación, en el sentido de que el primero es causa y la segunda efecto, ni la renuncia ni la revocación hacen desaparecer el contrato de mandato 16. En el contrato de seguro, ha dicho la Corte que la revocación en esta clase de negocios debe entenderse como una declaración de voluntad unilateral incausada, lo que pone de presente, en lo que a su génesis atañe, que es altamente subjetiva, que ella debe dejarse al arbitrio unilateral de cada uno de los contratantes (ad nutum), como a propósito- se consignó en la exposición de motivos del mencionado Proyecto de Código de Comercio del año 1958, sin que ello signifique, de ninguna manera, que el revocante escape al inexorable y plausible deber constitucional y legal de no abusar de sus derechos (arts. 951 C.P. y 830 C.Co), habida cuenta que el reconocimiento de una facultad o poder, de por sí, no constituye salvoconducto o patente de corso para propiciar la arbitrariedad, so pena de la condigna indemnización de los perjuicios irrogados. Es por ello por lo que el abuso, en sí, trasciende al mero o a la simple volición 17. revocación del poder por desconfianza del poderdante patrono respecto del trabajador representante, no quiere decir la terminación del contrato de trabajo * + A mi juicio, el debate es del todo exegético, al extremo de que la Corte dice preferir las normas de los artículos 2189, 2190 y 2192, porque son posteriores a la del art [!]. Por lo demás, muestra confusión entre el mandato como negocio de gestión y el poder, acto de habilitación, que puede estar engastado en él. Pues como es bien sabido, el apoderamiento y la relación de gestión no se asimilan y, por el contrario, mantienen su autonomía, de manera que el poder se puede revocar, como también renunciar, con plenos efectos, conforme a su propia disciplina, quedando vigente la relación de base: mandato, sociedad, contrato de prestación de servicios dependiente o autónoma, agencia, etc. : FERNANDO HINESTROSA. La representación, ob cit., p. 424, 425 y 426. De conformidad con el art del código civil, el mandato termina por la revocación del mandante o la renuncia del mandatario, pero ni una ni otra extinguen las obligaciones surgidas del contrato : Cas., 28 de marzo 1955, LXXIX, El artículo 2150 se refiere al mandato como causa, esto es, al contrato de mandato en cuanto crea derechos y obligaciones entre mandante y mandatario, al aspecto interno del contrato de mandato; al paso que los numerales 3 y 4 del artículo 2189 se refieren a la representación como efecto del mandato, al aspecto externo del mandato. Por consiguiente, ni la renuncia del mandatario a la representación del mandante, ni la revocación de los poderes de representación por parte del mandante, destruyen o deshacen el contrato de mandato : CÉSAR GÓMEZ ESTRADA. De los principales contratos civiles, 3ª ed., Bogotá, Edit. Temis, 1999, p Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil. Sentencia del 14 de diciembre de 2001, M.P.: Carlos Ignacio Jaramillo.9 9 Entonces, el abuso del derecho viene a colocarse como límite a la facultad discrecional de las partes para terminar unilateral y anticipadamente aquellos negocios de duración en donde la confianza constituye el soporte medular de la relación jurídica, tal como sucede con el contrato de seguro. El artículo 1071 del C. de Co prevé que El contrato de seguro podrá ser revocado unilateralmente por los contratantes, con lo cual, como ha dicho la Corte Suprema, no se está propiciando la arbitrariedad en la medida en que el abuso del derecho, entendido en este caso como límite a una prerrogativa legal, trasciende al mero arbitrio o a la simple volición. Debe agregarse que en el contrato de seguro en general es admisible que cualquiera de las partes lo pueda dar por terminado de manera unilateral, dado el alto grado de confianza que debe existir en todo momento entre las partes de este negocio, pero hay excepciones a este criterio como se observa en el seguro de cumplimiento en donde en razón de la especialidad del riesgo materia de la cobertura, es decir, garantizar el cumplimiento de una obligación, resulta ilógico permitir que una de las partes termine unilateralmente el vínculo 18. Tampoco es permitida la revocación unilateral en el seguro de vida 19. Para la ley 820 de 2003, reglamentaria del arrendamiento de la vivienda urbana en Colombia, ya no existen contratos de arrendamiento a término indefinido por cuanto a falta de estipulación expresa, se entenderá que el contrato tiene una duración de un año, prorrogable en iguales condiciones y por el mismo término, siempre que cada una de las partes haya cumplido con las obligaciones a su cargo y que el arrendatario se avenga a los reajustes del precio autorizados por la ley (arts. 5 y 6). La ley establece causales de terminación para ambas partes. Dentro de ellas y para efectos de este escrito, se ha de destacar aquella que permite al arrendador dar por terminado unilateralmente el contrato durante las prórrogas, previo aviso dirigido al arrendatario con un antelación no menor de tres meses y el pago de una indemnización equivalente al precio de tres meses de arrendamiento (art. 22.7). Es decir, es una terminación con indemnización por el ejercicio de esa facultad discrecional de terminación incausada (ad nutum) que tiene el arrendador no durante el término inicial, sino dentro de cualquiera de las prórrogas del 18 Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, sentencia de 15 de agosto de 2008, M.P.: Pedro Munar. Aquí se lee: *R+epudia por puro sentido común la posibilidad de que las partes lo ultimen de tal modo. Nótese, analógicamente, como en punto de contratación administrativa ya fue explícita la ley 80 de 1993, al señalar que tales pólizas no expiran por revocación unilateral (Sent. Cas. Mayo2 de 2002, exp. 675). 19 El artículo 1159 del C. de co dispone: El asegurador no podrá, en ningún caso, revocar unilateralmente el contrato de seguro de vida.10 10 contrato. Si no hay preaviso, el contrato se renueva por un término igual al inicialmente pactado. También se permite la terminación unilateral injustificada (ad arbitrium) del arrendador, cuando el contrato ha cumplido como mínimo cuatro años de ejecución y se pague a título de indemnización al arrendatario una suma equivalente al precio de uno punto cinco meses de arrendamiento (art d). Estas dos situaciones se encuentran dentro de los escasos actos jurídicos incausados que el ordenamiento permite, pero ellas, obsérvese, se ejercen con el cumplimiento de especiales requisitos y con indemnización a la parte afectada con la decisión unilateral. La ley referida, igualmente, permite la terminación unilateral, sin indemnización, previo aviso con una antelación no menor de tres meses a la fecha de vencimiento inicial o de sus prórrogas, invocando cualquiera de las siguientes casuales: (i) cuando el propietario o poseedor del inmueble lo necesite para su propia habitación por un término menor de un año; (ii) cuando el inmueble vaya a ser demolido o se necesite para ser reparado y (iii) cuando es vendido y deba ser entregado al comprador ( resoluto iure dantiis, resolvitur ius accipientis ). En estas tres hipótesis no hay indemnización por cuanto la terminación unilateral se origina en una justa causa establecida en la ley. Si no hay preaviso, el contrato se entenderá renovado automáticamente por un término igual al inicialmente pactado. Ahora bien, la ley correlativamente permite que el arrendatario pueda terminar de manera unilateral el acuerdo dentro del término inicial (esto no se permite en la situación contraria ya expuesta) o durante sus prórrogas, previo aviso con antelación no menor a tres meses y el pago a título de indemnización de una suma equivalente a tres meses de arrendamiento (art. 24.4). Así mismo se faculta al arrendatario a terminar el contrato unilateralmente, a la fecha de vencimiento del término inicial o de sus prórrogas, con preaviso no menor a tres meses a dicha fecha, en este caso el arrendatario no estará obligado a invocar causal alguna diferente a la de su plena voluntad, ni deberá indemnizar al arrendador (art. 24.5). Es decir que el arrendatario está investido de una facultad ad libitum o enteramente discrecional, cuyo ejercicio no está ni siquiera supeditado al pago de previa indemnización. Un contrato de larga duración es aquel en que su cumplimiento se dilata en el tiempo, o mejor, en que éste es condición para que el contrato produzca los efectos queridos por las partes y satisfaga la necesidad (durable y continuada) que las indujo a contratar; la duración no es tolerada por las partes, sino querida por ellas, por cuanto la utilidad del contrato es proporcional a su duración. En los contratos de larga duración el11 11 tiempo es esencial para el cumplimiento, y no accesorio, como ocurre en la ejecución diferida. El interés del acreedor no es satisfecho sino a través de una prestación continua o reiterada en el tiempo. Por ello se dice que el tiempo se vincula con el objeto del contrato, dado que el acuerdo no puede cumplirse sino a través de una prolongación temporal. Lo característico es que el tiempo se incorpora en el objeto, como medida para la satisfacción del interés de las partes. No se trata sólo de que haya obligaciones de cumplimiento periódico o continuo, sino de que el tiempo sea esencial para que el objeto pueda cumplirse. En contratos de larga duración, basados en la confianza, diluida o deteriorada ésta, la parte afectada puede dar por terminado unilateralmente el contrato, mediando por supuesto un preaviso razonable. Como el tiempo está vinculado al objeto del contrato, su terminación no puede quedar sujeta al capricho o al humor de uno de los contratantes. Por ello, las causas de terminación de un contrato de larga duración son de apreciación estricta y rigurosa, precisamente por tratarse de la cesación unilateral del vínculo y de ser una excepción al principio de la preservación del contrato. A propósito de la legalidad de las cláusulas que establecen la no prórroga en un contrato de agencia mercantil (negocio de colaboración, de duración y que descansa en la confianza recíproca de las partes), la Corte Suprema de Justicia declaró su validez: Es evidente que, si como ocurre en este caso, como cláusula accidental del contrato, se pacta que puede darse por terminado en forma anticipada, o no prorrogarse por un término igual al inicialmente convenido, siempre y cuando se dé aviso a la otra contraparte con la debida anticipación, es claro entonces que el ejercicio por una de las partes de esta facultad no puede, ni de lejos, constituir abuso del derecho, máxime si la conducta de la demandada se ajustó a lo previsto en la cláusula séptima del contrato mencionado, consideración esta que sería suficiente para el fracaso de la acusación que aquí se analiza 20. El contrato de agencia como contrato de duración, en razón de la estabilidad que lo caracteriza, reclama una práctica de plazos prorrogables, en cuyo caso su extinción requiere de un preaviso escrito comunicado a la otra parte con una antelación razonable para que de esta forma pueda estimarse admisible la denuncia unilateral del contrato Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil. Sentencia del 31 de octubre de 1995, CCXXXVII, 1269 y ss. M.P.: Pedro Lafont Pianetta. 21 Cfr: Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil. Sentencia del 20 de octubre de 2000, M.P.: José Fernando Ramírez. Aquí se lee: La estabilidad nunca puede asimilarse a perpetuidad o permanencia, porque esta característica no se opone a una vigencia temporal del contrato * + De ahí que anteladamente12 12 Es bueno advertir, sobre todo para contratos de larga duración y fundados en la confianza recíproca de las partes, que la terminación incausada o injustificada se pueden hallar en contravía con el principio de la buena fe o constituir un ejercicio abusivo de la posición dominante contractual. Por ello es conveniente la motivación justificada de la decisión unilateral del vínculo, así como la notificación previa y con un tiempo razonable al otro sujeto contractual. En los contratos de duración indefinida cualquiera de las partes puede poner fin al acuerdo por cuanto nadie puede resultar vinculado de manera indefinida (aplicación de la regla de prohibición de los compromisos a perpetuidad) 22, pero de todos modos, hay necesidad de un preaviso razonable que tenga en cuenta lo que ha durado el contrato, el esfuerzo y las inversiones que le haya supuesto a la otra parte el cumplimiento del contrato y el tiempo que le costaría a la otra persona conseguir celebrar otro contrato con una nueva persona 23. Ahora bien, si la terminación unilateral (resiliación) ha sido diseñada por las partes en virtud de un pacífico ejercicio de la autonomía privada, esto es, mediante cláusula a propósito previamente discutida entrambas, o por lo menos suficientemente expuesta, creemos que su legalidad es indiscutible; por el contrario, si su predisposición, o mejor, su ejercicio o aplicación resulta irrazonable (desleal), desproporcionada, contraria a la buena fe, así debería ser juzgada en sede judicial. El criterio de la buena fe sirve no solo para apreciar el comportamiento de las partes, sino también, y con igual grado de importancia, para desentrañar la genuina se haya dicho que la estabilidad excluye los encargos ocasionales o esporádicos, pero no la delimitación temporal del contrato. 22 En contra de esta justificación véase RANFER MILINA. La terminación unilateral del contrato ad nutum, en Revista de derecho privado No. 10, Bogotá, Universidad Externado de Colombia, Para este autor, por el contrario, la facultad de la terminación unilateral en los contratos a término indefinido se debe a que en esta clase de contratos la regla general es la libre terminación, Lo que parece exagerado es que se diga que la mencionada facultad se justifica por la prohibición de los vínculos perpetuos. * + Al consagrar el legislador una facultad de terminación unilateral en los contratos a término indefinido, sencillamente está protegiendo la libertad que las partes desean conservar cuando deciden vincularse contractualmente pero sin atarse a un término : p. 139 y En los contratos de duración indefinida la terminación unilateral es la regla; en los de duración definida es la excepción. En los contratos de duración indefinida la regla general es que cualquiera de las partes puede en cualquier momento dar por terminada la relación contractual de manera libre, es decir, sin necesidad de alegar justa causa ni de pagar contraprestación alguna, aunque con la obligación de respetar un preaviso. Pese a no existir ninguna disposición de carácter general ni en el Código de Comercio ni en el Código Civil sobre el punto, tal regla se induce de las normas que regulan la terminación de la mayoría de los contratos de ejecución sucesiva : RANFER MOLINA, La terminación unilateral del contrato ad nutum, ob cit., p. 137.13 13 voluntad o intención de las partes y para precisar específicamente el alcance de las prestaciones y derechos que del contrato emanan. La buena fe es entendida como expectativa de satisfacción de la otra parte 24, como respeto de la confianza recíproca depositada. La buena fe aparece como la exigencia a cada una de las partes de actuar de forma que se preserven los intereses de la otra, es decir, como la obligación de cada parte de salvaguardar la utilidad del otro sujeto negocial en los límites en los cuales esto no constituya un sacrificio considerable; es decir, los contratantes deben actuar en consideración del otro, sin que ello signifique un desprendimiento tan sublime o franciscano que la parte misma resulte afectada; mejor dicho: la buena fe es una norma de conducta que impone a la parte la consideración de la utilidad del otro, salvaguardar razonablemente la expectativa legítima de la contraparte 25. La buena fe, en fin, es deber de colaboración. Pues bien, la buena fe servirá de control a la terminación unilateral de vínculo. Si se han ejecutado obligaciones, el desistimiento no puede propiciar el enriquecimiento sin causa de quien desiste del contrato, ni ser usado a la manera de una condición meramente potestativa, ni ejercerse de manera abusiva. Como se ha hablado de preaviso razonable, es bueno señalar que el adjetivo razonable o la categoría de la razonabilidad no aparecen en los códigos modernos y su presencia en el lenguaje jurídico y en la jurisprudencia de los países con tradición de civil law se debe a la influencia del derecho anglosajón en donde dicha categoría tiene un alcance propio que ha sido desarrollado por la jurisprudencia de los países en donde ese derecho campea 26. Entre nosotros el adjetivo razonable lo podemos entender en el 24 La buena fe se podría caracterizar como un criterio de conducta que se funda sobre la fidelidad del vínculo contractual y sobre el compromiso de satisfacer la legítima expectativa de la otra parte: un compromiso en poner todos los recursos propios al servicio del interés de la otra parte en la medida exigida por el tipo de relación obligatoria de que se trate; compromiso en satisfacer íntegramente el interés de la parte acreedora a la prestación : EMILIO BETTI, Teoría general de las obligaciones, trad: José Luis de los Mozos, Madrid, Revista de Derecho Privado, tomo I, 1969, p La exigencia de buscar una noción operativa que tenga un valor real práctico ha llevado a la doctrina a limitar el concepto de buena fe dentro de la materia de las relaciones obligatorias, para traducirlo en términos de la lealtad que se impone entre los partícipes de una relación determinada, y que se específica como respeto de la confianza recíproca depositada : MASSIMO BIANCA, El contrato, trad. F. Hinestrosa y Edgar Cortes, Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2007, p Los Principios de derecho europeo de los contratos, de marcada influencia anglosajona, definen lo razonable así: art : Para los presentes principios, lo que se entienda por razonable se debe juzgar según lo que cualquier persona de buena fe, que se hallare en la misma situación que las partes14 14 sentido de lealtad. Es decir, un preaviso razonable es aquel que se hace pensando también en el otro, en sus circunstancias y no solo en el que lo produce 27. III. Revocación unilateral del contrato Una cosa es la terminación, llamada resiliación por los franceses, y otra es la resolución por incumplimiento. Ante el auge de la autonomía privada, por el entorno de desregulación que se vive, corresponde mirar ahora si es viable la resolución unilateral del vínculo cuando medie el incumplimiento de una de las partes, sin necesidad de una sentencia judicial, es decir, si el aniquilamiento del contrato cabe sin la intervención del Estado 28. Para algunos, ello es un imposible a la luz del actual derecho colombiano en el sentido de que siempre la condición resolutoria tácita o expresa, deberá ser declarada por el juez. Navia, por ejemplo, señala: Sanción sin intervención judicial? Es ello posible, jurídicamente hablando, en particular desde el punto de vista constitucional? En adición a la resolución judicial, no constituye sanción suficiente y, a la vez, mecanismo adecuado de protección del interés del acreedor, la posibilidad que tiene este de suspender, a su turno, la ejecución de las obligaciones a su cargo, de plantear la exceptio non adimpleti contractus? A pesar de la tendencia, podría decirse que universal, a permitir la resolución unilateral de pleno derecho por incumplimiento, la doctrina y la jurisprudencia colombianas, al menos por ahora, se mantienen firmes en la necesidad de la intervención contratantes, consideraría como tal. En especial, para determinar aquello que sea razonable, habrá de tenerse en cuenta la naturaleza y objeto del contrato, las circunstancias del caso y los usos y prácticas del comercio o del ramo de actividad a que el mismo se refiera. 27 Para el derecho colombiano, como corresponde a la tradición romano-germánica, el concepto de buena *fe+, no es sinónimo de razonabilidad. Esto quiere decir que la buena fe es una regla relacional, cuyo contenido es objetivo y cuyo entendimiento va siempre en función de la tutela de la otra parte, o sea en garantía de la confianza legítima que en ella despertó quien debía proceder lealmente: Dictorum conventorumque constantia et veritas : FERNANDO HINESTROSA, El deber de sinceridad del tomador del seguro en su declaración del estado del riesgo, en Revista Ibero-Latinoamericana No. 27, Bogotá, Universidad Javeriana, 2007, p El derecho de resiliación que el derecho concede a los contratantes o a uno de ellos es sin duda excepcional y se mantiene reducido a límites sabios. No es más que un atentado muy soportable al principio de la fuerza obligatoria del contrato: MAZEAUD-CHABAS, Lecons de droit civil, t. II, 1er. Vol., Obligations, Théorie générale, 9e. éd., Montchrestien, Paris, 1998, no 729, p. 853.15 15 judicial 29. La justicia por mano propia desconocería la fuerza normativa y obligatoria del contrato. Otros, sin embargo, admiten la posibilidad de la resolución, sin la intervención del juez por cuanto esta exigencia genera una carga más gravosa para el sujeto al que le fue incumplido el contrato porque éste se ve en la necesidad de iniciar un proceso, con todo lo que esto implica, para liberarse definitivamente del vínculo jurídico con su contratante. Situación que de hecho, hace del ejercicio de la institución de la resolución de los contratos algo complejo y poco eficiente. * + En nuestra opinión, no se hace justicia por su propia mano quien adopta una decisión con efectos jurídicos, siempre y cuando esa decisión pueda ser revisada por los jueces. De lo contrario, se tendría que llegar a la conclusión de que, cuando se revoca unilateralmente un contrato de mandato o una compañía de seguros resuelve unilateralmente un contrato de seguro por el no pago de la prima, estaría en presencia de una justicia por cuenta propia 30. Por supuesto, que la resolución privada, no queda exenta de la revisión judicial, en el sentido de que será el juez quien decida la legalidad de la desvinculación, pero la 29 FELIPE NAVIA ARROYO. La terminación unilateral del contrato de derecho privado, Revista de Derecho Privado No. 14, Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2008, p. 54. Y más adelante en este ensayo el autor agrega: En suma, podría decirse que entre nosotros la regla general es que la resolución en virtud de un pacto comisorio no opera automáticamente. En principio, se exige siempre un previo pronunciamiento judicial, o sea, la parte cumplida no puede, ante la inejecución en que haya incurrido la otra y por su sola determinación unilateral, desvincularse del contrato. * + Probablemente ello se deba al hecho de que el señor BELLO, al igual que los redactores del Code Napoléon, desconfiaba profundamente de los acreedores, especialmente de su dureza para con el deudor. Por lo tanto, permitirles proceder a declarar unilateralmente terminado el contrato, podría fácilmente convertirse en una patente de corso, o sea en una autorización para desvincularse bajo cualquier pretexto : p. 66. En igual sentido el trabajo de SILVIA NAVIA REVOLLO, La resolución por autoridad del acreedor, Tesis de Grado, Bogotá, Universidad Externado de Colombia, Aquí se lee: Lo cierto es que, a excepción del contrato de seguro, en el ordenamiento jurídico ius privatista colombiano existe la obligación de acudir a la jurisdicción ordinaria para que sea un juez de la república el que declare la resolución de los convenios. Por ello, encontramos figuras como la del pacto comisorio calificado, que aunque opere ipso facto impone la obligación de iniciar un proceso ordinario para que mediante sentencia se declare resuelto el contrato (artículo 1937 del Código Civil y 406 del Código de Procedimiento Civil). * + En fin, aunque no haya una norma que expresamente señale que la resolución de los contratos deba ser declarada por un juez, toda la normatividad civil, referida a los asuntos contractuales, da por sentado la obligación del acreedor de demandar a su deudor en los estrados judiciales para que sea un juez el que declare la terminación de la relación. * + En resumen, bien difícil es que la figura de la resolución unilateral de pleno derecho por incumplimiento tenga entrada a la legislación colombiana por vía de la autonomía privada, pues el único facultado para declarar la resolución de los contratos es el juez : p. 206 a ARTURO SANABRIA GÓMEZ. La resolución en el derecho colombiano, en AA.VV. La Terminación del Contrato, Bogotá, Universidad del Rosario, 2007, p.158 y 159.16 16 demanda ya no será formulada por la parte cumplidora, sino por la incumplida. Es decir que la carga del inicio de la acción judicial se invierte y el juez pues tendrá un control ex post de legalidad y de justeza, es decir, después de la disolución unilateral por una de las partes. Podría pensarse que al tenor del artículo 1546 del Código Civil, tratándose de la condición resolutoria tácita, esto es, la que va envuelta en todos los contratos bilaterales, en caso de no cumplirse por uno de los contratantes lo pactado, se requiere inexorablemente la sentencia del juez que declare disuelto el vínculo contractual y que cuando es expresa cabría la resolución privada. La Corte Suprema, en postura que no ha sido la general, había dicho: La condición resolutoria estipulada expresamente por los contratantes resuelve de pleno derecho el contrato sin que se requiera declaración judicial. El artículo 1546 del C.C. se refiere a la condición resolutoria tácita, es decir a la que envuelve todo contrato bilateral, y no a la expresa, o sea a la que libremente hayan estipulado las partes 31. La admisión de la resolución privada permitiría al acreedor evitar perjuicios *y+ al mismo tiempo establecer relaciones contractuales con terceros para satisfacer su interés * + La consecuencia principal de la resolución unilateral consiste en evitar que los perjuicios se agraven por el incumplimiento y el mantenimiento del vínculo contractual * + Se recoge interpretar el artículo 1602, no como la necesidad ante el incumplimiento de forzar al deudor a ejecutar su obligación, sino que abre para el acreedor diversos remedios que puedan satisfacer su interés, entre los cuales pasaría a integrarse la ruptura unilateral del contrato 32. Pese a la reticencia en la aceptación de la resolución unilateral por incumplimiento es conveniente mencionar que el mismo legislador la ha reconocido en ciertos eventos. En el contrato de seguro, el artículo 1068 del C. de Co prevé la terminación automática del vínculo cuando exista mora en el pago de la prima de la póliza; también a propósito del contrato de suministro, se prevé en el artículo 973 ibídem que como consecuencia del incumplimiento del contrato, la parte cumplidora tenga el derecho de dar por terminado el negocio, cuando el incumplimiento es de tal relevancia que per se pueda mermar la confianza de aquella hacia el recibo de suministros sucesivos. 31 Cas., 31 de mayo de 1892, VII, 243; citada por ORTEGA TORRES, Código Civil, Bogotá, Temis, 1969, p. 627, a propósito del comentario al artículo 1546 del C.C. 32 CARLOS PIZARRO WILSON, La ruptura unilateral del contrato, en AA.VV. La Terminación del Contrato, Bogotá, Universidad del Rosario, 2007, p17 17 El pacto comisorio cualificado, figura excepcional, regulado en el contrato de compraventa y no extensible su aplicación procedimental a otras figuras contractuales 33, se constituye sin duda en una institución a favor del deudor en la medida en que los efectos resolutorios del contrato por el no pago del precio se pueden enervar si el comprador paga el precio dentro de las veinticuatro horas subsiguientes a la notificación judicial de la demanda. Es decir que el contrato no se resuelve inmediatamente, sin intervención judicial, o ipso facto, como dice la norma, sino que se requiere demanda judicial del vendedor insatisfecho y, por supuesto, la respectiva sentencia que declare disuelto el contrato. Pero en el mismo contrato de compraventa se regulan dos situaciones en donde se infiere un desistimiento unilateral sin intervención de juez. El artículo 1873 C.C. contempla la posibilidad de la renuncia del contrato cuando tanto el vendedor como el comprador se encuentran avenidos sobre el precio del contrato, pero si el día en que ha de hacerse el peso, cuenta o medida, alguno de ellos no concurre a la cita, entonces, se faculta al que sí concurrió, si le conviene, a que pueda desistir del contrato. También, el artículo 1882 ibidem prevé el desistimiento unilateral a favor del comprador cuando el vendedor ha retardado por hecho o culpa suya la entrega de la cosa. En ambos casos, el perjudicado se encuentra facultado para reclamar judicialmente los perjuicios si estos se han presentado. En estos dos supuestos fácticos, se observa, pues, la inteligencia del legislador de ahorrarle al afectado el inicio de un trámite judicial y dejarle en su órbita de actuación la potestad de renunciar al acuerdo, sin la intervención del juez. En cuanto a la primera hipótesis Gómez Estrada está de acuerdo con esa interpretación expuesta al decir que Como el texto habla expresamente de facultad de desistir, que es separarse por propia voluntad de un vínculo, no se ve razón para interpretarlo, como alguna opinión lo hace, en el sentido de que la parte autorizada para desistir ha de hacerlo pidiendo al juez competente que declare resuelto el contrato por incumplimiento. Si el artículo habla de desistir, es precisamente porque el legislador consideró que el incumplimiento allí previsto merecía esta sanción, obviamente más rápida y directa que la resolución En contra Felipe Navia para quien *E+l principio de la libertad contractual no permite, al menos en el estado de la legislación vigente, descartar la intervención previa del juez, prevista para la condición resolutoria tácita y para el pacto comisorio simple y calificado, es decir, para todas las hipótesis de resolución por incumplimiento. La justificación de este aserto no es otra que la prohibición de hacerse justicia a sí mismo, que es un principio de orden público : ob cit., p CESAR GÓMEZ ESTRADA. De los principales contratos civiles, ob cit., p. 51.18 18 Sin embargo, se aparta del criterio anterior cuando se refiere a la segunda hipótesis sobre la demora en la entrega de la cosa al decir que conforme a opinión generalizada, este inciso no hace nada distinto a reproducir, con distintas palabras, pero queriendo significar lo mismo, la norma general del art. 1546, o sea la de que al incumplir una parte el contrato bilateral, la otra puede pedir el cumplimiento de este o su resolución, alternativamente, y en uno u otro caso la correspondiente indemnización de perjuicios. Conforme a la opinión, al hablar el inciso comentado de que ante el retardo culpable del vendedor en hacer la tradición de la cosa, es decir, ante el incumplimiento del vendedor, puede el comprador perseverar en el contrato, con ello está diciendo que el comprador está habilitado para pedir el cumplimiento del contrato, esto es, ejercitar la actio empti; y que cuando expresa que en el evento dicho puede el comprador desistir del contrato en vez de exigir su cumplimiento, lo que en realidad está diciendo, no obstante el empleo indebido de la palabra desistir, es que el comprador puede pedir la resolución de la compraventa, mediante la promoción del correspondiente proceso ante el juez competente 35. No obstante lo anterior, la Corte Suprema había interpretado el verbo desistir como un derecho potestativo del comprador sin necesidad de pronunciamiento judicial: Existe notable diferencia entre la acción resolutoria prevista por el art del C.C. y el desistimiento de que tratan los arts 1882 y Aquella requiere sentencia judicial en que se decrete la resolución del contrato, en tanto que el derecho de desistir de la compraventa, en caso de que el vendedor por hecho o culpa suya haya retardado la entrega de la cosa vendida, es un derecho potestativo del comprador que no requiere pronunciamiento alguno del juez. Puede el comprador desistir por sí y ante sí, ante el mero hecho de haber incurrido el vendedor en mora, y pedir la indemnización que los citados artículos le reconocen 36. Ahora bien, el Código Civil en el inciso final de este mismo artículo 1882 se adelantó a lo que hoy los Principios de derecho europeo de contratos denominan Incumplimiento previsible al reconocerle la posibilidad al vendedor de no entregarle la cosa al comprador si sabe que este no va a cancelarle el precio; esto no es más que un desistimiento unilateral, sin intervención judicial, por cuanto el vendedor no aparece obligado a ejecutar su obligación principal cuando otea que el comprador no va a ejecutar lo que le corresponde, a menos que cumpla o garantice el cumplimiento: Pero si después del contrato hubiese menguado considerablemente la fortuna del comprador, de modo 35 CESAR GÓMEZ ESTRADA, ibídem, p. 63 y Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, sentencia de 9 de junio de 1971, G.J. CXXXVIII, p. 382.19 19 que el vendedor se halle en peligro inminente de perder el precio, no se podrá exigir la entrega aunque se haya estipulado plazo para el pago del precio, sino pagando o asegurando el pago 37. Fueyo Laneri, jurista chileno, de formación clásica, ha dicho que se le llama resolución por autoridad del acreedor, como podría también llamarse mixta, porque a través de esta fórmula moderna, realista y eficaz, se dilucida la vieja opción ejercitada ante el juez para seguirse generalmente un pleito largo, costoso y de resultado incierto. * + Esta forma de resolución fue ignorada por el Código Civil francés y por muchos que le siguieron, aunque según se afirma- la doctrina y la jurisprudencia francesas han admitido en ciertos casos de excepción la ruptura del contrato sin intervención del juez 38 La tendencia en las codificaciones modernas es la de permitir la resolución privada o extrajudicial: La resolución es judicial en derecho francés, extrajudicial en derecho europeo. En efecto, conforme a lo dispuesto en el artículo 9:301 de los PDEC [ Principios de derecho europeo de contratos +, Una parte puede resolver el contrato si existe incumplimiento esencial de la otra parte. Inspirada en las lecciones del análisis económico del derecho, la resolución unilateral, la resolución sin juez por la cual optaron los PDEC, se diferencia claramente, en su fundamento, del sistema utilizado en derecho francés. En esencia, la idea es que, gracias a la exclusión del juez, el acreedor víctima del incumplimiento gane tiempo y dinero, puesto que se le permite una más rápida reasignación de los recursos ; en lugar de someterse a la espera aleatoria inherente a la intervención del juez, el acreedor puede, de inmediato o en un plazo razonable, celebrar un nuevo contrato con un tercero, lo que le evita perder su tiempo y su dinero. A pesar de esta profunda divergencia, el examen del derecho positivo francés revela una tendencia hacia el acercamiento entre los dos cuerpos normativos. En efecto, la Corte de Casación admite ahora que La gravedad del comportamiento de una parte en un contrato puede justificar que la otra parte le ponga fin de manera unilateral, por su cuenta y riesgo, sin importar que el contrato sea a término indefinido o no. De esta jurisprudencia, que ilustra 37 Como se verá los Principios de derecho europeo de contratos parten de regla según la cual la resolución del contrato se ejerce entre las partes a través de una actuación privada y a iniciativa por supuesto de la parte perjudicada. El artículo 9:304 señala: Cuando con carácter previo al vencimiento resulta evidente que una parte incumplirá su obligación de manera esencial, la otra tiene derecho a resolver el contrato. Ahora bien, en la doctrina nacional, sobre el inciso transcrito del Código Civil, GÓMEZ ESTRADA señala que Esta protección concedida al vendedor envuelve una excepción al principio general de que los contratos son una ley para los contratantes : ob cit, p FERNANDO FUEYO LANERI. Cumplimiento e incumplimiento de las obligaciones, Santiago de Chile, 3ª edición actualizada por Gonzalo Figueroa Yáñez, 2004, p. 321 y 322.20 20 la importancia que ha ido ganando el unilateralismo en derecho de contratos, se ha escrito que equivale a cuestionar el principio mismo de la necesidad de una resolución judicial 39. En igual sentido el Proyecto Gandolfi o Código Europeo de los contratos el cual en su artículo señala: Si se produce un incumplimiento grave, en el sentido del artículo 107, el acreedor tendrá derecho a exigir la resolución del contrato, requiriendo al deudor el cumplimiento en un plazo razonable que no sea inferior a quince días, y notificándole que, transcurrido inútilmente el plazo, el contrato se considerará resuelto. En esta perspectiva también se encontraría Hinestrosa quien al exponer su pensamiento sobre el fenómeno de las restituciones debidas a la disolución del contrato, señala que en lo que hace a las restituciones consiguientes al aniquilamiento, es clara la presencia de dos tendencias: aquélla que puede considerarse clásica, con arreglo a la cual, el contrato se resuelve por decisión judicial- con efecto ex tunc y de ese modo se desvanece como si jamás hubiera existido. Otra doctrina, admite una resolución por simple declaración de parte del acreedor, que abre una nueva fase post-contractual en la que las partes desatan los vínculos contractuales de conformidad con el contrato celebrado y ha venido ganando adhesión, precisamente por su flexibilidad 40. IV. Incumplimiento grave o esencial del contrato No cualquier clase de incumplimiento constituiría motivo para resolver privada y unilateralmente un convenio; se requiere que sea grave o esencial, es decir, que recaiga sobre prestaciones principales y no accesorias, o mejor, que termine afectando sustancialmente la economía de la relación contractual o significativamente el interés del acreedor. En los principios UNIDROIT artículo respecto de la terminación del contrato se dice: Una parte podrá dar por terminado el contrato si la falta de la otra parte al cumplir una de las obligaciones contractuales constituye un incumplimiento esencial. Y a renglón seguido se señalan los criterios que se han de tener en la cuenta para efectos de determinar si la falta de cumplimiento de una obligación constituye un incumplimiento esencial: (a) El incumplimiento priva sustancialmente a la parte perjudicada de lo que tenía derecho a esperar en virtud del contrato, a menos que la otra no hubiera previsto ni podido prever razonablemente ese resultado; (b) el incumplimiento estricto de la 39 DENIS MAZEAUD, La Europeización del derecho de contratos, en El contrato: problemas actuales, evolución, cambios, Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2007, p. 61 y FERNANDO HINESTROSA. Las restituciones consecuenciales a la eliminación del contrato, ob cit., p. 483. Mostrar más
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