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Timestamp: 2018-05-22 08:28:01
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Matched Legal Cases: ['artículo 17', 'artículo 202', 'artículo 24', 'artículo 19', 'Artículo 19', 'artículo 54', 'artículo 2615', 'Artículo 2615', 'artículo 2615', 'artículo 2615', 'artículo 2615', 'artículo 34', 'artículo 2615', 'artículo 34', 'artículo 3', 'artículo 17', 'artículo 25', 'artículo 17', 'artículo 25', 'artículo 2615', 'artículo 198', 'artículo 712', 'artículo 2615', 'artículo 50', 'artículo 2615', 'Artículo 1', 'Artículo 2']

LA ACCIÓN DE AMPARO DE GARANTIAS CONSTITUCIONALES EN EL ARBITRAJE - PDF
LA ACCIÓN DE AMPARO DE GARANTIAS CONSTITUCIONALES EN EL ARBITRAJE
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Xavier Villalba Olivera
1 LA ACCIÓN DE AMPARO DE GARANTIAS CONSTITUCIONALES EN EL ARBITRAJE RIVERA, BOLIVAR Y CASTAÑEDAS I. INTRODUCCION Podemos ubicar el origen del arbitraje en la antigua Grecia, en los escritos del filosofo Platon, quien en sus memorias de forma directa indicó los primeros de los tribunales, serán aquellos cuyos jueces sean seleccionados por las partes, a quienes convendría mejor darles el nombre de árbitros. Los que nos confirma que la selección de una justicia privada, era un tema del momento y con mucha aceptación en esa época. Es así, que el arbitraje privado de la antigua Grecia prevalece en nuestros días, toda vez que el objetivo final es el mismo, lograr la emisión de un laudo arbitral, que tenga autoridad de cosa juzgada y que en su oportunidad pueda ser ejecutado por la parte favorecida. Con la vigencia del Decreto Ley 5 de 1999, nuestra legislación en materia arbitral se adecuó a modelos internacionales, para garantizar a nacionales y extranjeros, la aplicación de reglas claras y acordes con las tendencias modernas de la globalización. Sin olvidar que en Panamá se llevaron a cabo procesos arbitral ad-hoc, o los sujetos al Código Judicial con mucho, lo que confirma el interés por su desarrollo. La Ley Modelo Sobre Arbitraje Comercial Internacional de las Naciones Unidas (CNUDMI/UNCITRAL), los reglamentos de la Cámara de Comercio Internacional (CCI) y de la Asociación Americana de Arbitraje (AAA), sirvieron de apoyo, para el desarrollado apropiado procesos arbitrales locales o internacionales, siempre
2 precedidos por un origen contractual, antes o después de la controversia, produciéndose con ello la llamada privatización de la justicia. Esta relación se fundamenta claro está, en la existencia de un contrato que tenga inserta la cláusula arbitral o un convenio arbitral que puede ser emitido antes o después de surgida la controversia. En esta evolución del arbitraje y con el ferviente deseo de adecuar nuestras normas a principios distintivos de esta institución, para que las mimas cumplan con los principios que distinguen la institución, se han presentado situaciones extremas, que nos han llevado a someter al escrutinio de nuestras máximas autoridades de justicia, sobre la capacidad o no que pueden tener los árbitros para declararse competentes en un proceso, es decir, si los árbitros tienen la capacidad de resolver sobre su propia competencia. Contraviniéndose el principio de LE COMPÉTENCE- COMPÉTENCE, en un fallo, que por suerte de todos no tiene aplicación al día de hoy. Para hacer un poco de historia, podemos mencionar que el artículo del 17 del Decreto Ley 5 de 1999, fue declarado inconstitucional, lo que conllevó que en algunos procesos arbitrales, se promovieron excepciones de incompetencia del tribunal arbitral, y estos se tuvieran que ventilar ante los jueces de circuito civil, tal como fue ordenado en la Sentencia del 13 de diciembre de 2001, que declaró los párrafos primero y tercero del artículo 17 inconstitucionales. Posteriormente esta norma fue restituida y para fortalecer la misma se elevó a rango constitucional el tema de la competencia. Los efectos de esta declaratoria de inconstitucionalidad, y pesar de la derogatoria que se produjo, la vemos en casos donde después de cinco años de la declaratorio de inconstitucionalidad y tres de la restitución de la norma, aún se encuentra en los tribunales ordinarios para ser resueltos. En otros casos, el Tribunal ha tenido que esperar que la corte dicte una resolución, para poder reactivar el proceso arbitral que se mantiene suspendido mientras se resolvía la excepción de incompetencia. Es así, que
3 procesos arbitrales han demorado más de cuatro años en suspenso, hasta tener la resolución que resuelve la excepción, con los efectos negativos que la demora produce para la parte que reclama un derecho. La intención inicial de las partes, o al menos la de una ellas, que era la de llevar la justicia privada su controversia, se afectó de tal forma que al final la celeridad y flexibilidad del arbitraje prometida como una cualidad de estos procesos, no fue la esperada, con consecuencias negativas para la parte que salió vencedora del proceso, pero perdedora en su intento de ejecutar el laudo. Con la norma constitucional de reciente aprobación, se le atribuye a la jurisdicción arbitral una categoría especial, y faculta a los árbitros conocer y decidir por sí mismos sobre su propia competencia. Con el logro de la denominada justicia arbitral, da inicio a una serie de discusiones sobre la calidad de los árbitros, ya que algunos juristas panameños consideran que la norma les concede la calidad de administradores de justicia y que dicha atribución tiene otras repercusiones (Ver artículo 202 de la Constitución Nacional). II. GENERALIDADES En el tema arbitral, las partes de manera voluntaria se someten a una jurisdicción, normada por una ley, se someten al Reglamento de un determinado centro y en algunos casos a su propia reglamentación (arbitrajes ad-hoc), esto sin la participación de la administración de justicia, sin la participación directa de un juez. Pero al poner en ejecución esta voluntad y dar inicio al proceso arbitral, pueden surgir temas que pueden hacer al Tribunal o a las partes, requerir de la participación de los tribunales de justicia, El requerimiento del auxilio a los jueces ordinarios para la práctica de pruebas o la adopción de medidas provisionales o cautelares que considere oportunas la parte en
4 orden del aseguramiento del objeto del proceso, de conformidad con el artículo 24 del Decreto Ley 5 de 1999, son algunas de ellas. Sin olvidar que este auxilio es opcional, pues la norma no obliga al Tribunal a requerirlo. Art. 24: El Tribunal arbitral practicará todas las pruebas que hayan sido admitidas, dejando constancia de las actuaciones practicadas. Asimismo podrá dirigirse al juez de circuito del ramo civil del lugar del arbitraje, en solicitud de auxilio para las pruebas que no pueda el tribunal practicar por sí mismo, por lo cual se le concede un término no mayor de quince días para su práctica. El juez hará las prácticas de las pruebas solicitadas de conformidad a lo preceptuado en el Código Judicial, y las remitirá al Tribunal Arbitral. Salvo acuerdo en contrario de las partes, el tribunal arbitral podrá, a petición de una de ellas, adoptar las medidas provisionales o cautelares que considere oportunas en orden al aseguramiento del objeto del proceso... Otro caso donde hay participación del órgano judicial, es cuando una parte presenta la demanda y el juez que conoce la misma advierte la existencia de una cláusula arbitral. En estos casos se debe declinar de inmediato el proceso al centro seleccionado, sin mayor trámite. Pero se han dado casos, que se admite la demanda, se prosigue el trámite y luego una de las partes alega la excepción y se produce una controversia sobre un tema que pudo evitarse, desde el momento que se advirtió la cláusula arbitral, misma que representa una renuncia a la justicia ordinaria. Sin que se pueda mal interpretar, debo aclarar, que esta renuncia tiene sus límites, pues el laudo es susceptible de impugnación ante la Sala Cuarta de la Corte Suprema de Justicia. Debemos entender que la privatización de la justicia, que nace con un acuerdo de las partes, ya sea en un convenio, acuerdo que se celebra para someter las controversias a un ente privado, para luego recurrir a la esfera jurisdiccional con el objetivo final de ejecutar el laudo.
5 Así el artículo 19 del Decreto Ley 5, parece confirmar esta posición, de separar el proceso arbitral de las distracciones que pudiera contemplar la jurisdicción ordinaria. Artículo 19. El procedimiento arbitral atenderá a la igualdad de las partes, dando a cada una la oportunidad de hacer valer sus derechos. Las actuaciones arbitrales estarán presididas por los principios de contradicción, impulso de oficio, leal colaboración de las partes en el desarrollo del proceso. La mera inactividad o rebeldía de alguna de ellas, o las actuaciones judiciales, en su caso, acerca de la validez del convenio o de la incompetencia del tribunal arbitral o cualquier otra actuación relacionada con la controversia objeto de arbitraje, no impedirá el seguimiento de las actuaciones arbitrales hasta dictar el laudo. En ningún casos podrán las partes interponer incidentes ante los tribunales ordinarios durante el curso del proceso arbitral. Si bien hemos entendido que el objeto de la privatización de la justicia, es precisamente evitar acciones dilatorias, vemos con preocupación que en los últimos años, ha proliferado la tendencia de los usuarios de la justicia de interponer acciones de Amparo de Garantías Constitucionales en procesos arbitrales. Y por desdicha de todos, esta tendencia no es exclusiva para buscar la afectación del laudo únicamente, sino también, para suspender actos meramente administrativo, como lo son la fijación de honorarios y gastos de un proceso. Esto nos lleva a recordar, casos similares que se daban antes de la vigencia del Código Judicial que entró a regir en el año 1987, cuando en los procesos ejecutivos hipotecarios con renuncia de trámites, se provocaba la suspensión del remate con la presentación de excepciones parciales de pago, o con la presentación de amparos contra la resolución que ordenaba el remate, los que ocasionaba la suspensión temporal del proceso, para que la parte deudora o ejecutada, pudiera llegar a un arreglo o viera frustradas sus intenciones, con la práctica de un nuevo remate, sin tener la opción de ampararlo. Ahora nos encontramos frente a situaciones similares, con acciones de Amparo que se presentan, antes de constituirse el tribunal arbitral, ya que se presentan contra el ente
6 administrativo de algún centro, acciones que se presentan durante el proceso arbitral o contra el tribunal arbitral o sus miembros y en otros casos contra el laudo arbitral. Para adentrarnos a la situación, que nos han motivado a estudiar estos eventos, debemos plantear algunos temas, sobre la naturaleza del amparo de garantías constitucionales, los efectos que este provoca en un proceso arbitral, lo postura generalizada de la corte, los opositores a dicha postura, para luego arribar a una serie de conclusiones finales. Sin pretender imponer un criterio, ni mucho menos defender una u otra posición, el principal interés es plantear el problema, frente a los inconvenientes que se presentan en procesos arbitrales nacionales o internacionales, proponer soluciones, con el objetivo final, que es el de proteger la institución del arbitraje. III. NATURALEZA DE LA ACCION DE AMPARO DE GARANTIAS CONSTITUCIONALES. La Constitución Nacional en el artículo 54 de manera precisa señala que cualquier persona contra la cual se ha emitido una orden violatoria de los derechos y garantías contenidos en la misma, por un servidor público, tiene derecho a que la misma sea revocada, mediante procedimiento sumario, presentado ante los tribunales de judiciales. Esta norma se ve reproducida en el artículo 2615 del Código Judicial, donde se establece el objeto de la acción y se indican las reglas para el ejercicio de la misma contra las resoluciones judiciales, así: Artículo 2615: Toda persona contra la cual se expida o se ejecute, por cualquier servidor público, una orden de hacer o de no hacer, que viole los derechos y garantías que la Constitución consagra, tendrá derecho a que la orden sea revocada a petición suya o de cualquier persona.
7 La acción de Amparo de Garantías Constitucionales a que se refiere este artículo, se tramitará mediante procedimiento sumario y será de competencia de los tribunales judiciales.... De las normas citadas se desprenden una serie de elementos, que nos llevan a elaborar algunas interrogantes, que se plantean ante las acciones de Amparo que se han presentado en procesos de arbitraje. IV. DISTINTAS INSTANCIAS EN LAS QUE SE HAN PRESENTADO LOS AMPAROS DE GARANTIAS CONSTICUIONALES. Como mencionamos anteriormente, para este estudio, hemos advertido que se presenta amparos en infinidad de situaciones y momentos procesales. Es así que la corte, ha tramitado acciones de amparos contra funcionarios administrativos, quienes son demandados por actos realizados en función de sus labores como tal. De esta forma, se vulnera la premisa, que los amparos de garantías constitucionales recaen únicamente sobre las ordenes emitidas por funcionarios públicos y obliga a la pregunta: Son permitidos los amparos de garantías constitucionales en los procesos arbitrales? Para dar respuesta a esta pregunta, vamos a referirnos a casos donde se ha dado trámite estas demanda y lo resuelto por el Pleno de la Corte Suprema. A. ACCION DE AMPARO CONTRA JUECES QUE DECLINARON COMPENTECIA A UN CENTRO DE ARBITRAJE. Es evidente que se han presentado Amparos de Garantía Constitucionales, contra resoluciones emanadas de jueces de circuito y confirmada por el Tribunal Superior, donde se declinaba la competencia para el inicio de procesos arbitrales donde existía un contrato con una cláusula arbitral. En estos casos no era procedente la discusión sobre la calidad del funcionario público requerida por la norma, pues la orden procedía de un juez ordinario. En estos casos, el
8 análisis se enfocaba en determinar si el demandante, había cumplido con los requisitos del artículo 2615, principalmente el numeral 2. Los Amparos de Garantía, promovidos en estos casos, no tuvieron el resultado deseado por el demandante, ya que no fuero atendidos por no cumplir con los requisitos del artículo 2615 del Código Judicial. Así podemos mencionar la Sentencia de 10 de marzo de 2004, donde se resolvió el Amparo de Garantías Constitucionales promovido por el Licenciado. José Salvador Muñoz en representación de la sociedad 3VE INGENIEROS & ARQUITECTOS, S. A. contra la Resolución No. 654 de 15 de abril de 2003, emitida por el Juzgado Decimocuarto de Circuito Civil del Primer Circuito Judicial de Panamá. Bajo la ponencia del Magistrado Alberto Cigarruista Cortez, en la cual se destacó lo siguiente: Respecto a ello, es de lugar recordar que éstas acciones, aún cuando buscan proteger a las personas de aquellos actos dictados en contravención con la Constitución, es necesario que los mismos cumplan con requisitos previamente establecidos en la ley; tal es el caso del numeral 2 del artículo 2615 del Código Judicial, que a la letra dice: "... La acción de amparo de garantías constitucionales podrá interponerse, con sujeción a las siguientes reglas: Sólo procederá la acción de amparo cuando se hayan agotado los medios y trámites previstos en la ley para la impugnación de la resolución....". Hacemos referencia a este numeral en específico ya que esta Corporación Judicial, encuentra valedero el argumento expuesto por el Primer Tribunal Superior de Justicia. El criterio expuesto por dicho Tribunal y compartido por la Corte Suprema de Justicia, se fundamenta no sólo en la norma legal antes transcrita, sino también en diversos fallos dictados por la última y que nos servirán no sólo para sustentar lo planteado sino también para ilustrar la decisión a tomar. Al respecto, la Corte Suprema como Corporación que administra justicia, ha dicho: "En efecto, el presupuesto procesal para la admisión de estas acciones es el agotamiento de 'los trámites de ley y de los medios de impugnación' debidamente comprobado con la prueba documental idónea, y no basta
9 alegar el uso de los medios de impugnación pertinentes,.. pues el no corroborar el uso de esas etapas procesales obligatorias, de su sustentación y consecuente decisión, impide de manera obligante entrar a la revisión del supuesto quebrantamiento de la normativa de la Ley Suprema, por parte de la autoridad judicial competente". (Amparo de Garantías Constitucionales propuesto por Jeptha Duncan contra el Juez Segundo de Circuito Civil, 4 de febrero de 2000). Por otro lado, esta misma Corporación de Justicia, en materia similar ha expuesto que: "Reiterada es la jurisprudencia de este nivel jurisdiccional y de nuestra más alta Corporación de Justicia en el sentido de que el amparista debe probar que ha agotado los recursos ordinarios y en el sentido de que en la demanda de amparo la prueba es preconstituida". (Amparo de Garantías Constitucionales, Tricom Panamá, S.A., contra el Juez Séptimo de Circuito Civil, 8 de julio de 2002). El solo incumplimiento de tan indispensable requisito, no permite a esta Corporación de Justicia hacer pronunciamientos de fondo respecto a la situación sometida a consideración. B. ACCION DE AMPARO DE GARANTÍAS CONSTITUCIONALES CONTRA LAUDOS ARBITRALES. En otro orden de ideas, tenemos que mencionar los casos en que se promovieron, acciones contra laudos arbitrales, tanto de procesos administrados, como de procesos arbitrales laborales. En los casos bajo estudio, se plantearon otros elementos distintos al requerimiento del agotamiento de los recursos ordinarios y es de entenderse, ya que contra los laudos arbitrales sólo podrá interponerse recurso nulidad, conforme lo establece el artículo 34 del Decreto Ley 5 de Los Magistrados se ocuparon de hacer interesantes planteamientos, sobre la esencia de la acción de amparo y se adelantaron importantes consideraciones respecto al trámite de admisibilidad de los mismos e indicaron que el presupuesto básico para la admisión de la iniciativa constitucional y el consecuente estudio de la pretensión y eventual reconocimiento de un derecho, descansa en el
10 cumplimiento satisfactorio de los requerimientos que para tales efectos exige la Constitución, pero sin concebirla como una institución extremadamente formalista. En resolución de 13 de marzo de 2002, que resolvió Amparo de Garantías Constitucionales promovido por la firma ARIAS, FÁBREGA & FÁBREGA, en representación de DEL MONTE FRESH PRODUCE INTERNATIONAL INC. contra el Laudo Arbitral del 24 de febrero de 2001, emitido por el tribunal de arbitraje, bajo la ponencia del Magistrado César Pereira Burgos. Panamá, se destacó lo siguiente. La doctrina nos enseña que el amparo es un "Procedimiento de carácter jurisdiccional, extraordinario y de gran flexibilidad formal para la protección de los derechos consagrados constitucionalmente, tendientes a lograr el restablecimiento de los mismos de manera efectiva e inmediata" (GARCIA RUIZ, Luis. El Recurso de Amparo en el Derecho Español, Editora Nacional, Torregalindo, Madrid, pág.20.). El amparo constituye una figura garante de derechos fundamentales y de defensa de la jerarquía de la Constitución. Esta cualidad indica que los requisitos de procedibilidad, lejos de proyectarse como rigurosos e inflexibles, deben manejarse con prudencia y accesibilidad, porque lo contrario supondría coartar el derecho a la tutela y desconocer, por meros formalismos, la función de asegurar la supremacía de los preceptos constitucionales que consagran garantías fundamentales. Aunque no ha sido una práctica cotidiana, esta Corporación de Justicia ha propuesto la posibilidad de admitir acciones de amparo, aún cuando el peticionario no satisfaga los requisitos formales para su admisibilidad. Así por ejemplo, podemos consultar las sentencias del Pleno de la Corte de 23 de enero de 1992, de 22 de julio de 1998 y de 25 de febrero de 2000, en las que a pesar de la comprobación de la improcedencia de las iniciativas, se atendió la controversia planteada, dándole prioridad al fuero de maternidad, al superior interés del menor y al estricto cumplimiento del debido proceso, respectivamente (Sentencias publicadas en los Registros Judiciales de enero de 1992, pág.64, julio de 1998, pág.30 y febrero de 2000, pág.50). En consecuencia, se puede admitir la idea de que el cumplimiento de los requisitos formales del amparo, sea proporcional al acontecimiento de presupuestos evidentes y excepcionales como: 1) la gravedad de los cargos expuestos por el actor, 2) la flagrante violación de garantías fundamentales, 3) el propósito de evitar la indefensión de la parte que alega el derecho y 4) la necesidad de obtener una respuesta judicial expedita, inmediata y eficaz.
11 La esencia de este ejercicio jurídico no se dirige hacia la interpretación de que se deben obviar las exigencias que condicionan la admisibilidad del amparo, sino de flexibilizarlas cuando sea evidente y necesario el reconocimiento jurisdiccional del derecho frente a un acto lesivo de garantías fundamentales, lo que indudablemente evitaría restringir el ámbito de protección del amparo y aliviaría el temor fundado de colocarlo en una institución inoperante. A diferencia de los casos anteriores, donde el estudio se centró en verificar el cumplimiento de los requisitos del artículo 2615, en el segundo se busca una flexibilización de tales exigencias, para conocer la demanda, a pesar que posteriormente, se llega a la conclusión que el tema, no es viable, ya que la acción subjetiva se dirige contra el laudo arbitral y en estos casos la ley establece un medio de impugnación. La resolución de 12 de marzo de 2003, al respecto dice lo siguiente: En este caso, la no viabilidad de la iniciativa deriva del hecho de que la acción subjetiva se dirige contra un laudo arbitral, decisión contra la cual la ley prevé un mecanismo de censura que brinda, precisamente, la respuesta jurisdiccional requerida por la actora, cual es el recurso de anulación contemplado en el artículo 34 del Decreto Ley N 5 de 8 de julio de 1999, del Régimen General de Arbitraje, de la Conciliación y de la Mediación; medio de impugnación que dicho sea de paso fue empleado por la demandante y conocido y decidido por la Sala Cuarta de Negocios Generales de esta Corporación de Justicia, mediante resolución judicial calendada 25 de septiembre de 2001, que denegó la petición de anulación del laudo arbitral. En lo medular de esa sentencia se expresó: "que DEL MONTE FRESH PRODUCE INTERNATIONAL INC y las sociedades PRIME CREST ADMINISTRATOR INC y EL JARDIN DE CARIARI, S.A. habían pactado un Convenio Arbitral... donde señalaban que las diferencias surgidas por el contrato serían resueltas en forma definitiva por un Tribunal Arbitral y que el Laudo proferido por el Tribunal Arbitral sería inapelable y de obligatorio cumplimiento para las partes, antes de que se hubiese dado un litigio formal, por lo que considera esta Sala de la Corte que este Convenio Arbitral es válido". Como quiera que una de las Salas que compone esta Corporación de Justicia, ya se pronunció sobre la eficacia del laudo arbitral, tras acreditar que las partes habían pactado un Convenio Arbitral donde señalaban que las diferencias surgidas por el contrato serían resueltas en forma definitiva por un Tribunal Arbitral y que el Laudo sería inapelable y de obligatorio cumplimiento para las partes, resulta contradictorio que ahora la actora pretenda censurar ese acto con la utilización de esta vía constitucional, desconociendo la existencia de un convenio arbitral en que se acordaba el acatamiento de la decisión, examinado por la Sala Cuarta y que encontró
12 plenamente válido. Esta simple comprobación demuestra la improcedencia de la iniciativa constitucional que ahora se examina. Otro fallo similar, fue emitido por el Pleno de la Corte, el 13 de enero de 2002, con la ponencia del Magistrado César Pereira Burgos. En fallo de 17 de de julio de 2002, se mantuvo la posición. C. AMPARO DE GARANTIA CONSTITUCIONAL CONTRA EL TRIBUNAL ARBITRAL, LA DIRECTORA GENERAL DE UN CENTRO DE ARBITRAJE. Después de haber comentado sobre los distintos casos donde se plantean acciones, que guardan relación directa con arbitrales y donde parecen existir elementos que validen su trámite, también se nos presentan casos, donde surge la interrogante natural, es posible presentar una demanda de Amparo de Garantías Constitucionales contra un Tribunal Arbitral, como se agota la vía en los procesos donde no se puede interponer otro recurso que el de anulación del laudo, es posible que paralizar el proceso por mas del tiempo que por ley, el tribunal debe dictar el laudo, es la secretaria o directora general de un centro de arbitraje, susceptible de ser demandada por sus actuaciones administrativas.? Es este el verdadero dilema, para los que pretendemos que la práctica arbitral florezca en nuestro país, como forma alterna de solución de controversias. En el caso que ahora ocupa a la Corte, se advierte que la inadmisibilidad del amparo no sobreviene por el hecho de que la autoridad demandada es un tribunal arbitral y que los árbitros no poseen la calidad de servidor público, ya que se trata de un asunto muy debatido tanto en el plano nacional como en la doctrina. Así por ejemplo, existen sectores que proponen negarle el carácter jurisdiccional al arbitraje, con la idea de que las facultades de los árbitros provienen de un acuerdo estrictamente privado entre las partes; sin embargo, otros afirman que los árbitros son jueces que ejercitan la actividad jurisdiccional del estado, mientras dure el desempeño de sus funciones (Cfr.SALGAR BENETTI, Julio. El Arbitraje en el Derecho Colombiano; Editorial Temis S.A., Bogotá, 1994, págs.10-12).
13 En nuestra jurisprudencia también se pueden consultar posiciones encontradas sobre la materia. Así, en sentencia de 8 de febrero de 1994, la Corte sostuvo que "los árbitros son servidores públicos mientras se encuentran ejerciendo la función jurisdiccional que la ley les encomienda" (Sentencia del Pleno de la Corte de 8 de febrero de 1994, publicada en el Registro Judicial de febrero de 1994, pág.44), mientras que en sentencia de 10 de julio de 1998, el Pleno manifestó que no es "aceptable la calidad de funcionario público...porque la inclusión que de ellos que hace (sic) el Código Judicial en su artículo 3, es como de personas particulares que PARTICIPAN en las funciones jurisdiccionales" (Sentencia del Pleno de la Corte de 10 de julio de 1998, publicada en el Registro Judicial de julio de 1998, págs.15-16). Considerando que sobre la naturaleza jurídica del tribunal arbitral existen diversas posiciones, sería apresurado concluir de inmediato que la iniciativa constitucional presentada es inadmisible, por afirmar que los árbitros no son servidores públicos. El Código Administrativo y la Constitución contemplan las características que identifican a la persona considerada como funcionario público, y frente a las posturas presentadas, no encontramos en la norma, asidero alguno para justificar que un árbitro o una secretaria de un centro sean funcionarios públicos, por razón de las funciones que realizan. En Resolución del 20 de mayo de 1998, que resuelve Amparo de Garantías Constitucionales propuestas por CABLES WIRELESS PANAMA contra la orden de hacer expedida por el Secretario Ejecutivo del Centro, en nota de 20 de abril de 1998, se mantiene la postura de la corte y adiciona a los puntos anteriormente desarrollados, que la exigencia de cumplir con el requisito de que la persona quien emitió la orden, y se demanda en la acción debe ser un funcionario público, está definido en la Constitución claramente, y que sobre dicho tema también se hace énfasis en los artículos 2617, 2619, 2621 del Código Judicial. En fallo reciente bajo la ponencia del Magistrado Harley J. Mitchell D., del 27 de abril de 2009, en Amparo de Garantías Constitucionales promovido por Jorge Roberto Matos contra el Tribunal Arbitral., se mantuvo el criterio antes esgrimido, sobre la falta de legitimidad del Tribunal para ser demandado. Indica el fallo lo siguiente Además de lo dicho, la atenta lectura del decreto ley 5 de 1999, no revela que el Juez árbitro pueda
14 identificarse con el Juez ordinario en ninguna facultad, privilegio, inmunidad o derecho que éste último posee como representante del Estado. Si bien el Juez Árbitro ejerce jurisdicción, por cuanto puede interpretar le y decir el contenido del derecho para resolver un conflicto en particular, lo cierto es que carece de las facultades coactivas o coercitivas que sólo residen en el juez ordinario. Esa sentencia contiene un Salvamento de Voto del Magistrado Adan Arnulfo Arjona, así como el Voto razonado del Magistrado Jerónimo E. Mejía E., donde se hacen interesantes planteamientos, respecto a los elementos que en la actualidad, esgrimen los constitucionalistas, con el apoyo del artículo 17 del Constitución, que permite la incorporación a nuestro ordenamiento jurídico del artículo 25 de la Convención de los Derechos Humanos. Si bien, nos parece interesante, la defensa de derechos y deberes individuales, garantizados con la principios con la Tutela Judicial Efectiva, no es menos cierto, que las mismas normas utilizadas para solventar dicha defensa, hacen referencia a que esa protección judicial, requiere de un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que le ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos. De lo anterior y frente a los hechos que se han venido suscitando en los últimos años, vemos que se presenta la Acción de Amparo de Garantías Constitucionales contra el tribunal arbitral o el funcionario del Centro, se admite la solicitud y se ordena la suspensión del proceso. Esto sin entrar en mayores consideraciones, sobre la pertinencia o la afectación que se pueda causar a un tercero. Entendemos que en uno de los amparos se indicó que la persona desconocía el Reglamento al que se había sometido. Este procedimiento implicaba que ante la falta de designación de un árbitro, será el Centro quien se encargará de hacerlo. También objetaba que los honorarios o
15 gastos no consignados, pudieran ser asumidos por la demandante para lograr la continuación del proceso arbitral y así una cantidad de posturas, que buscan con toda claridad la paralización del proceso arbitral. Todo esto nos lleva a una interrogante, sí es el amparo la vía para resolver estas desavenencias que no constituyen una violación a derechos fundamentales. Es este un proceso sencillo y rápido, cuando después de dos años, se mantienen procesos suspendidos en espera de una resolución. Las disposiciones constitucionales, consagradas en el artículo 17, 54, relacionadas con el artículo 25 de la Convención de los derechos humanos, en estos casos, realizan una real tutela para garantizar el debido proceso a las partes. Debemos concluir que no es así, la Acción de Amparo de Garantía requiere la violación de una norma constitucional, si consideramos que una disposición es violatoria de la carta magna, debemos entonces impugnar la misma por la vía de la inconstitucionalidad, pero no aprovechar otra, con los agravados efectos de arruinar el destacado desarrollo que ha tenido el arbitraje en nuestro país. V. CONSIDERACIONES FINALES. Desde el momento que las partes se acogen a la jurisdicción arbitral, tienen la intención de excluir la controversia de la justicia ordinaria su controversia. La acción de amparo de garantías constitucionales no tiene acogida en la institución arbitral y aceptar esta la posibilidad que estos procesos se admitan, puede provocar la decadencia del arbitraje. Los principios consagrados en la constitución, lo mismo que en las Convenciones Internacionales, respecto a la Acción de Amparos de Garantías Constitucionales, son en la teoría excelentes, pero en la práctica pierden su esencia de garantizar el fiel cumplimiento de la carta magna, cuando no son resueltos oportunamente.
16 Las acciones de Amparo se presentan y ese escrutinio inicial, para determinar su viabilidad, no se lleva a cabo con la celeridad requerida, si fuera así las acciones fueran rechazadas de inmediato, por carecer de fundamento conforme a lo dispuesto por el artículo 2615 del Código Judicial. La demora también produce una violación de los derechos y garantías de aquella parte, que accedió a una justicia privada y ahora depende de una decisión que demora años. No existe ese recurso sencillo y rápido, a que se refiere la norma, ni la entidad que lo resuelva en un plazo aceptable y que no vulnere el principio de celeridad del proceso arbitral.
17 VI. ANEXOS AMPARO DE GARANTIAS CONSTITUCIONALES PROMOVIDO POR EL LCDO. JOSE SALVADOR MUÑOZ EN REPRESENTACION DE 3VE INGENIEROS & ARQUITECTOS, S. A. CONTRA LA RESOLUCION N 654 DE 15 DE ABRIL DE 2003, EMITIDA POR EL JUZGADO DECIMOCUARTO DE CIRCUITO CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DE PANAMA. (APELACION) PONENTE: ALBERTO CIGARRUISTA CORTEZ. PANAMA, DIEZ (10) DE MARZO DE DOS MIL CUATRO (2004). Tribunal: Corte Suprema de Justicia, Panamá Sala: Pleno Ponente: Alberto Cigarruista Cortez Fecha: 10 de marzo de 2004 Materia: Amparo de Garantías Constitucionales Apelación Expediente: V i s t o s: En grado de apelación conoce el Pleno de la Corte Suprema de Justicia la acción de Amparo de Garantías Constitucionales interpuesta por el licenciado Jorge Orcasita en representación de la sociedad 3VE INGENIEROS & ARQUITECTOS, S.A. contra la resolución de 26 de noviembre de 2003, proferida por el Primer Tribunal Superior. En primera instancia, dicha acción constitucional se dirigió contra la orden de hacer contenida en la Resolución Nº654 de 15 de abril de 2003, dictada por la Juez Decimocuarta de Circuito Civil. La resolución en mención fue dictada dentro del proceso sumario el cual tiene como partes a 3VE INGENIEROS & ARQUITECTOS, S.A., y LOS PUEBLOS 2000, S.A.; en la misma se decretó la nulidad de todo lo actuado y se declinó la competencia del Tribunal en el Centro de Conciliación y Arbitraje de Panamá; todo lo anterior como consecuencia del escrito presentado por la parte demanda LOS PUEBLOS 2000 S.A., en donde solicitó "la nulidad de lo actuado y el cumplimiento del convenio arbitral", suscrito entre las partes. Agrega el recurrente que, según lo normado en el Decreto Ley Nº5 de 1999 las partes tienen la facultad de elegir árbitros. Las partes intervinientes en el proceso, decidieron someter a arbitraje cualquier controversia que se suscitara, siguiendo las normas establecidas en el Código Judicial. Continúa expresando el amparista que la resolución citada contraviene el derecho de legítima defensa, ya que: "No existe en el ordenamiento jurídico panameño disposición alguna que faculte al Juez para ordenar a las partes que se sometan a las reglas de una institución privada, son las partes las que pueden decidirlo".
18 Según el proponente, dicha resolución violenta la garantía del debido proceso ya que, somete la controversia a la competencia del Centro de Conciliación y Arbitraje de Panamá "y rebasa las facultades del juzgador". Aunado a ello indica que: "La cláusula Décimo Cuarta del Contrato de Construcción celebrado entre las partes el cual sirvió de base a la juez de la causa para declinar competencia en el caso en cuestión, no sujetaba a las partes a celebrar un arbitraje en el Centro de Conciliación y Arbitraje de Panamá". Con la resolución citada, también se vulnera la garantía de la gratuidad de la justicia contemplada en el artículo 198 de la Constitución Nacional. Presentada la acción de amparo de garantías constitucionales, el Primer Tribunal Superior de Justicia, se pronunció en cuanto a la admisibilidad de la misma, indicando lo siguiente: "...dicha acción de carácter extraordinaria enfrenta obstáculos de orden formal que imposibilita su admisibilidad. Y es que, según se extrae del contenido del auto atacado por vía del presente amparo (copia autenticada de la cual reposa a fojas de este cuaderno), a través de la aludida resolución judicial la Juez civil demandada decide incidente por falta de competencia promovido por la parte demandada dentro del proceso sumario que la hoy amparista le sigue a la también persona jurídica de nombre LOS PUEBLOS 2000, S.A., lo que quiere decir, que la postulante del amparo contaba en la esfera civil ordinaria con el recurso de apelación, previsto en el artículo 712 del Código Judicial, para impugnar el referido Auto Nº 654 de fecha 15 de abril de 2003; mas, sin embargo, no acompañó a los autos prueba demostrativa de haber agotado el citado medio ordinario de impugnación, desatendiendo así, el mandato consignado en el numeral 2 del artículo 2615 del Código Judicial...". La decisión adoptada por el Primer Tribunal Superior de Justicia, fue impugnada a través del recurso de apelación, el cual se encuentra sustentado en las siguientes consideraciones: "... Segundo: Luego de ser notificados del incidente en cuestión le dimos respuesta el mismo el 6 de noviembre del Tercero: Después de más de 5 meses de haberse contestado el incidente comentado, la juez de la causa procede a resolver el mismo y lo notifica mediante edicto emplazatorio. Cuarto: El incidente fue fallado ordenando remitir el expediente a una entidad de arbitraje que de manera inconstitucional elimina o viola de manera directa la garantía constitucional que establece la gratuidad de la justicia. Quinto: El artículo 50 de la Constitución Nacional de manera precisa señala que cualquier persona contra la cual se ha emitido una orden violatoria de los derechos y garantías contenidos en la misma tiene derecho a que la misma sea revocada, mediante procedimiento sumario....". Corresponde en estos momentos al Pleno de la Corte Suprema de Justicia determinar si, en efecto, la acción de amparo de garantías constitucionales presentada cumple con los requisitos establecidos en la ley. Respecto a ello, es de lugar recordar que éstas acciones, aún cuando buscan proteger a las personas de aquellos actos dictados en contravención con la Constitución, es necesario que los
19 mismos cumplan con requisitos previamente establecidos en la ley; tal es el caso del numeral 2 del artículo 2615 del Código Judicial, que a la letra dice: "... La acción de amparo de garantías constitucionales podrá interponerse, con sujeción a las siguientes reglas: Sólo procederá la acción de amparo cuando se hayan agotado los medios y trámites previstos en la ley para la impugnación de la resolución....". Hacemos referencia a este numeral en específico ya que esta Corporación Judicial, encuentra valedero el argumento expuesto por el Primer Tribunal Superior de Justicia. El criterio expuesto por dicho Tribunal y compartido por la Corte Suprema de Justicia, se fundamenta no sólo en la norma legal antes transcrita, sino también en diversos fallos dictados por la última y que nos servirán no sólo para sustentar lo planteado sino también para ilustrar la decisión a tomar. Al respecto, la Corte Suprema como Corporación que administra justicia, ha dicho: "En efecto, el presupuesto procesal para la admisión de estas acciones es el agotamiento de 'los trámites de ley y de los medios de impugnación' debidamente comprobado con la prueba documental idónea, y no basta alegar el uso de los medios de impugnación pertinentes,.. pues el no corroborar el uso de esas etapas procesales obligatorias, de su sustentación y consecuente decisión, impide de manera obligante entrar a la revisión del supuesto quebrantamiento de la normativa de la Ley Suprema, por parte de la autoridad judicial competente". (Amparo de Garantías Constitucionales propuesto por Jeptha Duncan contra el Juez Segundo de Circuito Civil, 4 de febrero de 2000). Por otro lado, esta misma Corporación de Justicia, en materia similar ha expuesto que: "Reiterada es la jurisprudencia de este nivel jurisdiccional y de nuestra más alta Corporación de Justicia en el sentido de que el amparista debe probar que ha agotado los recursos ordinarios y en el sentido de que en la demanda de amparo la prueba es preconstituida". (Amparo de Garantías Constitucionales, Tricom Panamá, S.A., contra el Juez Séptimo de Circuito Civil, 8 de julio de 2002). El solo incumplimiento de tan indispensable requisito, no permite a esta Corporación de Justicia hacer pronunciamientos de fondo respecto a la situación sometida a consideración. En vista de las consideraciones expuestas, el Pleno de la Corte Suprema, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, CONFIRMA, la resolución de 26 de noviembre de 2003, proferida por el Primer Tribunal Superior. Notifíquese. ALBERTO CIGARRUISTA CORTEZ
20 GRACIELA J. DIXON C. -- ROGELIO A. FÁBREGA ZARAK -- ARTURO HOYOS -- CÉSAR PEREIRA BURGOS -- ANÍBAL SALAS CÉSPEDES -- WINSTON SPADAFORA FRANCO -- JOSÉ A. TROYANO -- ADÁN ARNULFO ARJONA L. YANIXSA Y. YUEN (Secretaria General Encargada). AMPARO DE GARANTÍAS CONSTITUCIONALES PROMOVIDO POR LA FIRMA ARIAS, FÁBREGA & FÁBREGA, EN REPRESENTACIÓN DE DEL MONTE FRESH PRODUCE INTERNATIONAL INC. CONTRA EL LAUDO ARBITRAL DEL 24 DE FEBRERO DE 2001, EMITIDO POR EL TRIBUNAL DE ARBITRAJE. MAGISTRADO PONENTE: CÉSAR PEREIRA BURGOS. PANAMÁ, TRECE (13) DE MARZO DE DOS MIL DOS (2002). CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. PLENO VISTOS: Conoce el Pleno de la Corte Suprema de la acción de amparo de garantías constitucionales presentada por la firma forense Arias, Fábrega & Fábrega, quien actúa en representación de la sociedad Del Monte Fresh Produce International Inc., contra el laudo arbitral de 24 de febrero de 2001, emitido por el Tribunal de Arbitraje dentro del proceso seguido ante el Centro de Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, por Prime Crest Administrator Inc. y El Jardín Cariari S.A., contra Del Monte Fresh Produce International Inc. En lo medular del libelo de amparo, la actora plantea que "se revoque totalmente el Laudo Arbitral de 24 de febrero de 2001 que condena a nuestra representada a pagar una indemnización a Prime Crest Administrator Inc. y El Jardín Cariari S.A. por contravenir disposiciones constitucionales" (f.41). La ritualidad procesal de esta iniciativa indica que en este momento procesal, el Pleno de esta Corporación de Justicia debe avocarse al examen del libelo, a los efectos de determinar si satisface adecuadamente los requisitos de admisibilidad establecidos en los artículos 50 y 204 de la Constitución Nacional y 101, 665, 2615 y 2619 del Código Judicial, así como los señalados por reiterada jurisprudencia patria. La Corte aprovecha la labor de análisis jurídico que le compete para adelantar, de manera preliminar, ciertas consideraciones sobre el trámite de admisibilidad asignado a la acción de amparo. En esa dirección, advertimos inicialmente que el presupuesto básico para la admisión de la iniciativa constitucional y el consecuente estudio de la pretensión y eventual reconocimiento de un derecho, descansa en el cumplimiento satisfactorio de los requerimientos que para tales efectos exige la Constitución y la Ley. No obstante lo anterior, resulta preciso destacar que la tarea de acreditar el acatamiento de esos requisitos, no puede ocasionar la práctica procesal restrictiva de concebir la acción de amparo como una institución extremadamente formalista. La doctrina nos enseña que el amparo es un "Procedimiento de carácter jurisdiccional, extraordinario y de gran flexibilidad formal para la protección de los derechos consagrados
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