Source: https://labeabogados.com/el-astroturfing-la-manipulacion-en-redes-sociales/
Timestamp: 2019-05-20 11:04:18
Document Index: 206812630

Matched Legal Cases: ['Artículo 284', 'Artículo 284', 'Artículo 284', 'artículo 284', 'Artículo 288', 'artículo 284', 'artículo 284']

EL ‘ASTROTURFING’: LA MANIPULACIÓN EN REDES SOCIALES. | LABE Abogados
¿Castigada por el código penal?
A este respecto conviene hablar del fenómeno conocido como ‘Astroturfing’, y es que han sido muchos los intentos por encajar esta conducta en diversos preceptos penales, y ahora a esa lista se suma el Artículo 284, pero antes de entrar en debate sobre si el ‘astroturfing’ tiene o no cabida en el citado precepto, es preciso conocer el contenido del citado fenómeno.
La palabra ‘astroturfing’ hace referencia al nombre de una marca de césped sintético artificial llamada ‘AstroTurf’, y es que a decir verdad, el anglicismo es idóneo toda vez que viene a representar una de las principales características de estas prácticas: una opinión totalmente artificial que trata de dar apariencia de naturalidad.
En concreto, el concepto, el ‘astroturfing’ engloba cualquier acción online que tenga como fin manipular una tendencia social, una opinión pública o el apoyo o rechazo masivo a una idea, o producto, en definitiva, una conducta que altere el mercado y la libre competencia.
El Artículo 284 del Código Penal.
En este sentido, muchos han sido los que ven muy claro el encaje de este fenómeno dentro del tipo objetivo del Artículo 284 del Código Penal, más aún después de la última reforma anteriormente citada, que establece cuanto sigue:
Amplio, como decimos, es el debate sobre si el ‘astroturfing’ tiene o no cabida en el artículo 284 del Código Penal, pero de lo que no hay duda es de que, aunque se trata de un tipo objetivo que perfectamente podría cometerlo una persona física, y de hecho así ocurre, también es cierto que estas prácticas con el auge de las redes sociales y el avance de las nuevas tecnologías se han convertido en tan cotidianas que algunas empresas e incluso partidos políticos también han recurrido a utilizarlas con un sinfín de objetivos que posteriormente analizaremos.
Por este motivo, la nueva reforma también ha modificado este aspecto, incluyendo este precepto entre aquellos de los que son susceptibles de responsabilidad de las personas jurídicas, y en ese sentido, el Artículo 288 del Código Penal establece lo siguiente:
Tipos de ‘Astroturfing’.
Muchos y muy conocidos son algunos de los casos de ‘astroturfing’ que han llegado a nuestros oídos, aunque no todos tienen cabida en el tipo objetivo del artículo 284 del Código Penal transcrito anteriormente.
Muy parecido es el caso por el que el Fiscal General de Nueva York multó con 350.000 $ a 19 empresas por publicar reviews falsas en sitios web como ‘Yelp’ y ‘Google Local’, entre otros; unas reviews escritas por redactores ubicados en Filipinas, Bangladesh y el Este de Europa, a quienes se les pagó una cantidad cercana a 1 $ por publicación.
También fue descubierta la estrategia de McDonal’s en Japón cuando entregó cantidades de dinero a unas 1.000 personas para que hicieran cola frente a sus locales coincidiendo con el lanzamiento de una hamburguesa, saliendo al paso la compañía para explicar que simplemente había sido una acción para testear la calidad del producto.
En España, el ‘astroturfing’ comercial también ha sido puesto en práctica para manejar crisis de imagen en redes sociales, y en concreto, Movistar España, tras verse envuelta en una oleada de publicidad negativa en Twitter, debido al despido de un trabajador. Contrarrestando las críticas recibidas en esa red social surgió la aparición de un grupo importante y aparentemente espontáneo de usuarios en defensa de la empresa, aunque finalmente se pudo demostrar que esos usuarios eran falsos, habiendo sido creados de forma automatizada, y proviniendo de una única fuente.
‘Astroturfings’ políticos como el llevado durante una entrevista a un conocido político, a raíz de la cual surgieron una serie de perfiles en redes sociales apoyando los argumentos del conocido político, unos perfiles que finalmente resultaron ser completamente falsos.
Otro caso es la campaña electoral de desprestigio utilizada por un partido político difundiendo por WhatsApp un video en el que se utilizó a los personajes Epi y Blas para atacar al partido contrario, y si bien el partido político beneficiado no se adjudicó la autoría del montaje, cierto es que si permitió la difusión colaborando en la misma a través de WhatsApp argumentando que el video “explicaba cosas complejas para que todo el mundo las entendiera”.
A China también ha llegado del ‘astroturfing’ político, con un caso conocido como el ‘Partido de los 50 centavos’, en el cual una organización de china contrata a jóvenes estudiantes abonando a estos un sueldo fijo y un variable de 0.5 yuanes por cada comentario que publiquen a favor del gobierno en diferentes foros, blogs o salas de chat.
En España, sospechosa fue la cantidad de perfiles en Twitter de ciudadanos árabes que comenzaron a seguir al expresidente Mariano Rajoy en su perfil de Twitter.
En cuanto a las campañas cuyo único objetivo es el de captar la atención nos encontramos con el caso de ‘Fame Daddy’, un supuesto banco de esperma de famosos que vendía esperma de celebridades a cualquier mujer que lo deseara y pagara sus abultados precios, llegándose incluso a realizarse una página web promocional, produciendo el engaño de la prensa inglesa y la del mundo entero, llegando incluso a ser entrevistado director de marketing de la compañía falsa en el programa televisivo “The Morning”, del canal ITV, asegurando finalmente que se había tratado de una campaña de promoción de un nuevo programa humorístico.
Como decíamos al inicio, muchos han sido los que pretende incluir este tipo de prácticas dentro del tipo objetivo del artículo 284 del Código Penal, aunque a esta parte le surgen demasiadas dudas, quizás por la dicción literal con la que se ha redactado el citado precepto, toda vez que más que a ‘astroturfing’ comerciales, políticos o periodísticos, el tenor literal del artículo hace más bien referencia al engaño que se pueda producir en los mercados financieros, y no tanto a aquellos casos en los que se orquesta una campaña de apoyo o desprestigio contra una determinada marca.