Source: http://www.indigenas.ideasgroupconsulting.com/web/Pais_Chile/quechua-en-Ch.html
Timestamp: 2014-10-01 12:12:06
Document Index: 223273569

Matched Legal Cases: ['Artículo 2', 'Artículo 48', 'Artículo 20', 'Artículo 38', 'Artículo 1', 'Artículo 2', 'Artículo 3', 'Artículo 4', 'Artículo 5', 'Artículo 7', 'Artículo 10', 'Artículo 329']

QUECHUA (CHILE, ARGENTINA, BOLIVIA, PERU)
PUEBLO: Quechua (Chile-Argentina-Bolivia-Perú)
Inga (Colombia)
Andes (Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú) / Amazonía (Perú, Ecuador)
Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador, Argentina y Chile
Inga (Colombia) / Kichwa (Ecuador) / Quechua (Argentina, Bolivia,
Perú, Chile) / Quichua (Argentina)
Ingano (Colombia)
quechua (Argentina, Bolivia, Chile, Perú), inga (Colombia), kichwa
(Ecuador), quichua (Argentina)
runasimi, ingano
Colombia: 41.468.384
Argentina: 36.260.160
Chile: 15.116.435
Ecuador: 12.150.608
Bolivia: 8.234.325
Población Quechua/ / Kichwa / Inga por país
- Por idioma o dialecto materno1: 3.262.137
- Por auto-pertenencia2: 1.557.689
- Por lengua materna3: 1.542.143
- Por pertenencia4: 2.530.985
- Por lengua hablada: 499.292
- Por pertenencia a una nacionalidad indígena o pueblo indígena: 408.395
- Por pertenencia6: 19.079 ( Arango y Sánchez 2004)7
- Por auto-reconocimiento y/o descendencia de un pueblo indígena8: 6.739
- Por pertenencia a un pueblo indígena9: 6.175
SITUACION LEGAL DE LA LENGUA
La Constitución de la Nación Argentina reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas, garantiza el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e
intercultural. La Ley de Educación Nacional Nº 26.206/06 contempla en el Capítulo XI Art. 52 la EIB como una de las 8 modalidades educativas en la estructura del Sistema Educativo Nacional.
a) Crear mecanismos de participación permanente de los/las representantes de los pueblos indígenas en los órganos responsables de definir y evaluar las estrategias de Educación
c) Impulsar la investigación sobre la realidad sociocultural y lingüística de los pueblos indígenas que permita el diseño de propuestas curriculares, materiales educativos pertinentes
e instrumentos de gestión pedagógica.
d) Promover la generación de instancias institucionales de participación de los pueblos indígenas en la planificación y gestión de los procesos de enseñanza y aprendizaje. e) Propiciar la construcción de modelos y prácticas educativas propias de los pueblos indígenas que incluyan sus valores, conocimientos, lengua y otros rasgos sociales y culturales.
La Ley Nº 19253, de octubre de 1993, establece normas sobre protección, fomento y desarrollo de las culturas y lenguas indígenas y crea la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena; esta institución, en coordinación con las instituciones estatales y en áreas de alta densidad indígena, promoverá sistemas de educación intercultural bilingüe a fin de preparar a los educandos indígenas para desenvolverse, en forma adecuada, tanto en la sociedad de origen como en la sociedad global (BID – IIDH 2003). En septiembre de 2008, Chile se convierte en el decimotercer país en América Latina que ratifica el Convenio 169 de la OIT.
Según la Constitución Política y la Ley 28106 de noviembre de 2003, son lenguas oficiales el castellano y, en las zonas donde predominen, el quechua, el aimara y las demás lenguas aborígenes consideradas en el mapa Patrimonio Lingüístico y Cultural del Perú, Familias Lingüísticas y Lenguas Peruanas; asimismo, el Estado fomenta la educación bilingüe e intercultural según las características de cada zona.
Constitución Política- Artículo 2. Toda persona tiene derecho: 19. A su identidad étnica y cultural. El Estado reconoce y protege la pluralidad étnica y cultural de la Nación. Todo peruano tiene derecho a usar su propio idioma ante cualquier autoridad mediante un intérprete. Los extranjeros tienen este mismo derecho cuando son citados por cualquier autoridad
Artículo 48. Son idiomas oficiales el castellano y, en las zonas donde predominen, también lo son el quechua, el aymará y las demás lenguas aborígenes, según la ley.
Resolución Legislativa 26253 de Diciembre 2 de 1993 Aprueba el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes.
a. A tal fin, deberá recurrirse, si fuere necesario, a traducciones escritas y a la utilización de los medios de comunicación de masas en las lenguas de dichos pueblos.
Ley 28044 de Julio 29 de 2003 Ley General de Educación
Artículo 20. Educación Bilingüe Intercultural
Artículo 38. Alfabetización
Ley 28106 de Noviembre 21 de 2003 Ley de reconocimiento, preservación, fomento y difusión de las lenguas aborígenes.
Artículo 1. Objeto La presente ley tiene por objeto reconocer como idiomas oficiales, en las zonas donde predominen, además del castellano, el quechua y el aimara, las lenguas aborígenes consideradas en el Mapa “Patrimonio Lingüístico y Cultural del Perú, Familias Lingüísticas y Lenguas Peruanas”.
Artículo 2. Declaración de Interés Nacional Declárase de interés nacional la preservación, fomento y difusión de las lenguas a que se refiere el artículo anterior. Artículo 3. Promoción y Preservación Preservase las denominaciones en lenguas aborígenes que evoquen costumbres, hechos históricos, mitos, dioses tutelares andinos y amazónicos, valores culturales y héroes para designar eventos, edificaciones, centros educativos, centros poblados y otros lugares públicos. El Estado fomenta las diversas formas de expresión de las culturas aborígenes.
Artículo 4. Toponimia en Lenguas Aborígenes. El Instituto Geográfico Nacional mantiene las denominaciones toponímicas de lenguas aborígenes en los mapas oficiales del Perú.
Artículo 5. Políticas de Preservación y Difusión El Poder Ejecutivo, a través de sus organismos correspondientes, es el encargado de formular y ejecutar las políticas de preservación y difusión de las lenguas aborígenes materia de la presente ley, a través de los distintos medios de difusión en el ámbito nacional.
La reforma de 1994 a la Constitución boliviana, reconoció por primera vez el carácter multiétnico y pluricultural del país, así como diversos derechos colectivos indígenas. Según el DS Nº 25894, de septiembre de 2000, se reconocen como idiomas oficiales las lenguas indígenas (entre ellas la yaracaré) y se promueve su uso en el sistema educativo. De acuerdo con la Ley 1565, de julio de 1994, la educación intercultural bilingüe es parte integral de la educación boliviana y a la vez una de sus características esenciales. Hoy las lenguas indígenas y la educación intercultural bilingüe se encuentran entre dos leyes la 1565 aún vigente y una nueva ley de educación en discusión en el Congresoy dos constituciones la reformada de 1994 y la aprobada por la Asamblea Constituyente pero pendiente de aprobación por referéndum nacional. Tanto el proyecto de ley de educación como de la nueva constitución
reconocen la oficialidad de todas las lenguas habladas en el territorio boliviano, así como el régimen de educación intra e intercultural y plurilingüe para todos los educandos del país, indígenas y no-indígenas.
Según la Constitución Política reformada de 1998, el castellano es el idioma oficial; el quichua, el shuar y los demás idiomas ancestrales son de uso oficial para los pueblos indígenas. El Estado garantizará el sistema de la educación intercultural bilingüe; en él se utilizará como lengua principal la de la cultura respectiva y el castellano como idioma de relación intercultural (BID  IIDH 2003). En el proyecto constitucional sujeto a referéndum en septiembre 2008 dice: “El castellano es el idioma oficial del Ecuador; el castellano, el kichwa y el shuar son idiomas oficiales de relación intercultural. Los demás idiomas ancestrales son de uso oficial para los pueblos indígenas en las zonas donde habitan y en los términos que fija la ley. El Estado respetará y estimulará su conservación y uso.
Según la Constitución Política de 1991, el Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la nación (Artículo 7); el castellano es la lengua oficial de Colombia; y las lenguas y dialectos de los grupos étnicos son oficiales en sus territorios. La enseñanza que se imparta en las comunidades con tradiciones lingüísticas propias será bilingüe (Artículo 10). La conformación de las entidades territoriales indígenas se hará con sujeción a lo dispuesto en la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, y su delimitación se hará por el Gobierno Nacional, con participación de los representantes de las comunidades indígenas, previo concepto de la Comisión de Ordenamiento Territorial. Los resguardos son de propiedad colectiva y no enajenable. (Artículo 329) Un rápido recorrido a los procesos educativos nos obliga a remontarnos a 1976 en donde el Ministerio de Educación Nacional expidió el Decreto Ley 088, en el cual se analizaba la realidad escolar en algunas comunidades indígenas. Dos años más tarde, en 1978, este mismo ministerio expidió el Decreto 1142, en el cual se planteó por vez primera que la alfabetización se hará en la lengua materna, facilitando la adquisición progresiva de la lengua nacional sin detrimento de la primera (BID  IIDH 2003). La Ley 115 de 1994, Ley General de Educación y el Decreto 804 de 1995, el cual reglamenta el Título III, Capítulo 3 de la mencionada Ley, buscan establecer un proceso de atención educativa para los indígenas según sus procesos pedagógicos y su cultura, su lengua y sus tradiciones, propiciando su articulación con el Sistema Educativo Nacional. Los principales elementos que se proponen en el decreto 804 son: integralidad, diversidad lingüística, autonomía, participación comunitaria, interculturalidad, flexibilidad, progresividad y solidaridad. De acuerdo con la Ley de Educación 115 de 1994, el gobierno nacional, a través del Ministerio y en concertación con los grupos étnicos, prestará asesoría especializada en el desarrollo curricular, elaboración de textos y en la ejecución de programas de investigación y capacitación etnolingüística.
Monolingüe en quechua Bilingüe en lengua quechua y aimara
Bilingüe quechua y castellano
Trilingüe quechua, castellano y aimara
Monolingüe en castellano
Chile (IND)10
Perú (IND)
Población Quechua por departamentos y provincias[1] País 1: Bolivia
Según auto-pertenencia étnica (Censo 2002)
Según lenguas que habla (Censo 2001)
Pantaleón Dalance
País 2: Chile
Según pertenencia a un pueblo indígena (Censo 2002)
Cuaquenes
País 3: Perú
Según idioma o dialecto materno (Censo 2007)
Lamnayeque
Moqiegua
Lima Metropolitana11
Lima provincias12
País 4: Ecuador
Según lengua hablada (Censo 2001)
Shushufinfi
Según pertenencia a una nacionalidad indígena o pueblo indígena (Censo 2001)
Playas (Gral. Villamil)
Carlos Julio Arosenema Tola
Chinchique
País 5: Argentina
Por auto reconocimiento y/o descendencia de un pueblo indígena (ECPI 2004-2005)
Región Muestral 1
País 6: Colombia
(Arango y Sánchez 2004)
DESCRIPCION SOCIOLINGUISTICA
Al igual que en Bolivia, la presencia quechua en el noreste Argentino se atribuye a la política inca de migración forzosa de colonos quechua hablantes, los mitimaes. A la estrategia de desestructurar sistemas de liderazgo de las tribus y señoríos, se añadía el desplazamiento de pobladores a otras regiones. “Se supone que en esos reagrupamientos el quechua circulaba como lengua vehicular o de intercomunicación” (Censabella 1999:29).
La lengua que se expandió con el dominio político y económico inca de vastos territorios en tan sólo sesenta años antes de la Conquista era una variedad quechua chincha de la costa central del Perú transformada en “lengua general”.
“A partir de los años 1550, los castellanos y aragoneses instalados en Santiago del Estero, matándose incluso entre ellos por riqueza y poder e imponiendo el quichua como lengua general para los indígenas, fueron instaurando poco a poco la Colonia a partir de las ciudades que fundaban (Tucumán, Catamarca, Córdoba, La Rioja, Jujuy, etc.). Lo propio hicieron en Cuyo desde Chile” (Magrassi 2000:107).
Y aún si la lengua general quechua hablada y cultivada por las primeras generaciones de criollos la preservó durante más tiempo de la discriminación, en Argentina no pudo mantenerse, excepto en Santiago del Estero. No obstante, añadiendo a esta variedad el quechua hablado en el noroeste argentino y en las metrópolis por los inmigrantes bolivianas, “después del guaraní es la segunda lengua indígena de mayor uso del país” (Magrassi 2000:109).
El “quichua santiagueño”, la variedad quechua del este hablada en Santiago del Estero por criollos en un territorio no contiguo con el boliviano, es una variedad del quechua IIC (ayacuchano), a la que pertenecen todos los quechuas del sur y sureste del departamento de Huancavelica en Perú. Por las similitudes y diferencias con el quechua boliviano, se sostiene que el quechua de Santiago del Estero es producto de diversas fuentes dialectales (Adelaar 2004:188).
El quichua santiagueño es hablado por una cantidad importante de población criolla bilingüe. Fernández Garay (1999) menciona de 60.000 a 100.000, Albarración y Alderetes (2006:249) afirman que es hablado por 160.000 en 14 de los 27 departamentos de la provincia de Santiago del Estero; Magrassi establece un margen entre 2.000 a 200 mil hablantes, “la mitad en su provincia y la mitad fuera de ella” (Magrassi 2000:109). Los hablantes de esta variedad no fueron registrados en la Encuesta Complementaria porque no se los considera miembros de hogares indígenas.
La variedad noroeste hablada en Jujuy y región montañosa de Salta es de los migrantes bolivianos y sus descendientes, “que desde esas provincias continúan hacia otros centros urbanos como Mendoza y Buenos Aires” (Censabella 1999:36). En la provincia de Tucumán también se escucha quechua gracias a la “numerosa colectividad de origen boliviano” (Albarracín y Alderetes 2006:249). Según épocas de migración, la actitud hacia el quechua varía, y si bien “los migrantes con mayor cantidad de años de residencia en la provincia de Jujuy han abandonado el uso de la lengua quechua y, en la mayor parte de los casos, no la han transmitido a sus hijos para facilitar su integración a la vida social y económica de la región”, migrantes más recientes no dejan de usar la lengua y transmitirla a sus hijos. Los migrantes de nacionalidad boliviana superarían las 600 o 700 mil personas (OIE 2003:188).
Existe cierta confusión en la bibliografía especializada acerca del uso de la lengua quechua por los collas argentinos… Este grupo indígena habita en diversas localidades alrededor de la zona de la Puna, la Quebrada de Humahuaca, los valles calchaquíes y Orán y en las provincias de Salta y Jujuy. Quechuizados y/o aimarizados por mitimaes cuzqueños, se supone que antes de la colonización española sus lenguas autóctonas coexistían con la vehicular quechua. También es muy probable que los migrantes del altiplano hablaran aimara y que esta lengua también coexistiera con las autóctonas y con el quechua. (Censabella 1999:37).
Las collas de Jujuy y Salta serían bilingües castellano aimara o quechua o ambos o monolingües castellano hablantes. “Lamentablemente no podemos brindar datos actualizados sobre la situación lingüística de los collas argentinos. El tema debe ser estudiado con urgencia, ya que es muy probable que se haya quebrado la transmisión intergeneracional de la lengua. Ancianos collas pueden tener manejo pasivo del quechua.
La variante regional castellana de la zona andina de Jujuy y Salta, lengua que caracteriza a la población colla, tiene un sustrato quechua marcado. La diversidad lingüística se presenta en este caso como diglosia dialectal con una variedad criolla o regional de castellano utilizado en el ámbito familiar, en situaciones comunicativas informales y espontáneas, y una variedad estándar castellana usada en espacios formales como el escolar.
La región del pueblo Quechua en Bolivia comprende los valles interandinos situados entre 1.800 y 3.000 m.s.n.m. en los departamentos de Cochabamba, Chuquisaca y Potosí. También existen poblaciones quechuas en los departamentos de Tarija y Oruro y en un enclave al norte del departamento de La Paz. En Bolivia, amplias regiones pertenecientes al reino colla de habla aimara se fueron quechuizando con los asentamientos de mitimaes. Hasta hoy, en las zonas de contacto aimara y quechua (departamentos aimaras de Oruro y la Paz con departamentos quechuas en Potosí y Cochabamba, respectivamente), existe la tendencia a la quechuización previa a la castellanización previa a la castellanización.
De las personas que se auto identifican con le pueblo Quechua, 71% se concentra en valles interandinos: Cochabamba concentra a más de un tercio de la población quechua, Potosí a un quinto, Chuquisaca a algo más de un décimo. Este orden se corresponde al tamaño poblacional de los mencionados departamentos (Cochabamba, 900.020 habitantes; Potosí 414.838 habitantes; Chuquisaca 308.386 habitantes).
TOTAL QUECHUAS
En el departamento de Santa Cruz, de Tierras Bajas, hay en la actualidad más población quechua que en el departamento de Chuquisaca, territorio ancestral quechua, desde finales del siglo XIV. Esto evidencia el fuerte proceso migratorio interno, en curso desde hace unos veinte años, que expulsa población andina hacia tierras tropicales de colonización. Los otros dos departamentos andinos altiplánicos, La Paz y Oruro, son tradicionalmente aimaras.
El pueblo Aimara tiene su ubicación histórica en la meseta del Collao, y hoy en los valles orientales de los departamentos de La Paz y Oruro. Debido a la migración ininterrumpida de las distintas décadas, también las Tierras Bajas cuentan con población quechua y con población aimara en áreas rurales (colonización) y en las ciudades.
Destaca la concentración aimara en el departamento de La Paz, muy distante del segundo departamento aimara, Oruro. La población aimara en Cochabamba se explica por los asentamientos sobre 3.000 m.s.n.m. a los que fueron desplazados los aimaras por la mencionada ola prehispánica de asentamientos quechuas, pero, sobre todo, por la migración de población minera del altiplano al trópico cochabambino, que data de 1985. Esta expulsión también se refleja en la presencia aimara en Santa Cruz.
Los quechuas y aimaras tienen distintos pesos poblacionales. Mientras “los que se reconocen quechuas son mayoría absoluta en Potosí (77,1%). Cochabamba (66,2%) y Chuquisaca (61,1%)… el pueblo aimara es mayoría absoluta sólo en la Paz (68,4%), le sigue Oruro donde hay casi tantos aimaras (37,3%) como quechuas (35,7%)” (Molina y Albó 2006:72).
Mientras que los quechuas muestran una distribución casi pareja entre el área urbana (50,8%) y en el área rural (49,2%), la concentración aimara es mayor en el área (59,6%) que en el campo (40,4%). Esta diferencia la establece la ciudad adyacente a la capital, El Alto, verdadero “bastión” aimara, con su 68,9% de población autoidentificada con este pueblo. Ambas ciudades conforman la mayor concentración metropolitana que sigue siendo la “capital natural” aimara, “conocida hasta hoy con el nombre aimara Chukiyawu – de Chuki Yapu: parcela de metal precioso”. La capital del departamento y sede de los poderes legislativo y ejecutivo, La Paz, “solamente” cuenta con 49,1% de población aimara y 6,5% de población quechua.
Tres censos nacionales han registrado puntualmente el aspecto del multilingüismo, hecho que nos coloca en una situación privilegiada de poder “escuchamos” a nosotros mismo a lo largo de tres décadas. Incluso se han incorporado en los censos diversas preguntas sobre las lenguas: en el de 1976 se preguntó sobre las lenguas que se hablan con más frecuencia en la familia y también: “¿Qué idiomas bolivianos sabe habla?”. En el censo de 1992 solamente se mantuvo la segunda pregunta, y únicamente para la población de seis y más años; es decir, a partir de la escolarización. En el censo de 2001 se modificó esta pregunta, apuntando al uso de las lenguas (“¿Qué idiomas o lenguas habla”?) para toda la población, y se incluyó la pregunta” ¿Cuál es el idioma o lengua que aprendió a hablar en su niñez?” para la población de 4 y más años. Como ya se vio antes, a la población de quince y más años se le preguntó: “¿Se considera perteneciente a algunos de los siguientes pueblos originarios o indígenas?”.
Alrededor de un cuarto de la población boliviana (27,6%) es quechua hablante, alrededor de un quinto (18,5%) aimara hablante y más de tres cuartos (82,6%), castellano hablante, incluyendo en los tres casos a los monolingües, los bilingües y los trilingües. Alrededor de un décimo de la población nacional (12,3%) declara ser monolingüe en lengua indígena, alrededor de Un tercio (35,1%) es bilingüe castellano-lengua indígena, y algo más de la mitad de los censados (52,6%) es monolingüe en castellano.
En 25 años, en Bolivia el monolingüismo castellano aumentó 16,3% el monolingüismo en lengua indígena disminuyó 8,1% y el bilingüismo disminuyó 8,2%. Hay que tener en cuenta, no obstante, que la población boliviana se duplicó en el último cuarto de siglo. Si prestamos atención a la evolución de la situación lingüística en los tres censos, los hablantes de quechua han disminuido en eso veinticinco años 12,1%, mientras que los hablantes de castellano han aumentado solamente 3,8%. Los hablantes de aimara disminuyeron en el período de veinticinco años 10,3%.
Como único país en Latinoamérica con mayoría indígena, Bolivia registra en el último censo (2001) un porcentaje de hablantes monolingües en castellano (46,8%) relativamente similar al porcentaje de bilingües de lenguas indígenas y castellano (40,8%). Algo más de un décimo de la población es monolingüe en lenguas originarias.
Hablantes de lenguas indígenas andinas en ciudades capitales Bolivianas plurilingües
Por la migración interna y la mencionada concentración poblacional general e indígena en zonas urbanas, también las capitales de los departamentos son escenarios multilingües. Es así como todas las capitales de departamentos andinos tienen una mayoría de hablantes bilingües. La ciudad de Potosí tiene más de dos tercios de sus habitantes bilingües en lenguas andinas y castellano, seguida por Sucre. Algo más de la mitad de los habitantes de Cochabamba, La Paz y Oruro son bilingües; casi un quinto de los habitantes de Santa Cruz en Tierras Bajas y Tarija, ciudad ubicada en un valle interandino de castellanización temprana y vinculada culturalmente a Argentina, es bilingüe. De esta forma, todas las ciudades bolivianas se constituyen en espacios de reproducción de culturas y lenguas andinas.
Hablantes de lenguas indígenas andinas en capitales departamentales
POBLACION HABLANTE DE LENGUAS ANDINAS %
El quechua es la lengua indígena más hablada, y también la que se habla en más departamentos. Los 2.281.198 quechuas hablantes se distribuyen en los departamentos tradicionales quechuas, en departamentos tradicionales aimaras, pero también en departamentos a donde llegó producto de la migración. Además, el quechua está desplazando al aimara en las zonas de contacto (Molina y Albó 2006:141-161).
Es innegable que las nuevas generaciones van perdiendo la lengua indígena, y se puede percibir un tránsito del monolingüismo en la lengua indígena al monolingüismo en castellano, pasando por una etapa actual de máximo bilingüismo. “Esta constatación muestra que los crecientes esfuerzos públicos y políticos para revalorizar la lengua, cultura e identidad indígena siguen yendo contracorriente frente a esta tendencia prevalente, derivada sin duda de la persistencia de una sociedad neocolonial discriminada y, últimamente, también de los procesos de urbanización en un contexto cada vez más global. (Molina y Albó 2006:196).
LENGUAS DEL PERU ANDINO
La mayor parte de las variantes de lenguas quechuas se ubican en territorio peruano, por ser éste el más probable lugar de origen de estas hablas. En relación de variantes se usarán los datos proporcionados por Cerrón-Palomino (1987). Existen dos grandes grupos de lenguas quechuas: Grupo Huáihuash o Quechua I y Grupo Huámpuy o Quechua II, y varios subgrupos o complejos dialectales dentro de cada uno.
Con relación a la familia aymará Cerrón-Palomino (2000) sugiere que la misma presenta una rama central o tupina, que comprende el jacanu o cauqui como variantes, así como una rama sureña o collavina. La familia Aimara es también conocida como Jaqi (Hardmann 1978) y Aru (Torero 1972).
Lenguas Andinas de Perú y sus variantes
Provincia Huaral (Lima)
Hualas-Conchucos
Alto Pativilca-Alto Marañón-Alto Hualaga
Provincia de Bolognesi (Ancash), provincia de Cajatambo y el distrito de Ámbar en la provincia de Chancay (Lima), provincia de Dos de Mayo (huánuco) y provincias de Ambo, Huánuco y Panchitea (Huánuco)
Cajatambo y serranías deChancay (Lima), región de Pasco y provincias de Junín, Yauli y Tama (Junín).
Provincias de Juaja, Concepción y Huancayo (Junín)
Río Topará (frontera de Lima e Ica), sur de Yauyos y distrito de Chavín de Topará en la provincia de Chincha (Ica).
Quechua Sureño Norteño
Yungay Central
Laraos, Lincha, Apurí, Mandeán y Chocos (Lima)
Provincias de Fereñafe y Lambayaque (Lambayaque) y provincias de Jaén y Cutervo (Cajamarca)
Provincias de Cajarmaca y Hualgáyoc (Cajarmaca)
Provincias de Chachapoyas y Luya (Amazonas)
Provincias de Lamas y San Martín (San Martín)
Región Ayacucho, región Huancavelica y parte de la región Apurímac.
Parte de la región Apurímac; toda la región Cuzco, provincias altas de la región Arequipa, varias provincias de la región Puno, provincia de Sánchez Cero (Morquegua)
Jacaru y cauqui
Localidades de Tupe, Aiza y Colca (distrito de Tupe) y en Cachuy (distrito de Catahuas) en región Lima.
Collavina
Región Puno (provincias de Huancané, Moho, Puno, El Collao, Yunguyo y Chucuito), en Moquegua (provincia Mariscal Nieto) y en Taca (provincias de Candarave, Jorge Basadre y Tarata).
En cuanto a la vitalidad de las lenguas andinas, Chirino (1998) sostiene que, al analizar las tendencias que muestran los datos censales, se puede ver que en las capitales departamentales (ahora regionales) la pérdida de las lenguas andinas es bastante acelerado. Sin embargo, la presencia de las lenguas andinas en las zonas rurales haría que el proceso de sustitución tarde muchos años. Así mismo, sostiene que si se toma en cuenta el índice de crecimiento natural de quechua hablantes (25% en las zonas rurales en los próximos diez años), se puede calcular que el número absoluto de quechua-hablantes aumentará en 5%.
Así mismo, después de veinte años encontramos el traslado masivo de hablantes de quechua y aimara a Lima y otras ciudades principales, y procesos de etnogénesis entre los hijos de pobladores andinos nacidos en las ciudades que se adscriben a la herencia cultural y lingüística de sus padres o abuelos (véase, por ejemplo, Suxo 2007, para el caso aimara en Lima).
Preocupa, sin embargo, la pérdida generacional de las lenguas andinas y que los más jóvenes y los niños sean cada vez más castellano hablantes y menos quechua y aimara hablantes. Cabe diferenciar, sin embargo, que los porcentajes de pérdida son, por lo regular, mayores entre los quechuas.
En un estudio etnográfico realizado a fines de los años noventa, García determinó que, en su comunidad de origen, Aucará, en el departamento de Ayacucho, a 3.250 m.s.n.m., los cambios políticos y sociales derivados de la guerra interna, la migración hacia la zona urbana, incluso hacia urbes costeñas, pero también la llegada del teléfono y de la televisión, en transmisión directa desde Lima crearon el contexto para una mayor castellanización de la zona. “A grandes rasgos, se puede notar que la población mayor de veinte años en su mayoría es bilingüe en quechua y castellano. En este segmento de la población se nota claramente la alternancia de código /codeswitching/” (García 2005:79). También detectó que las mujeres mayores de cincuenta años mantenían un uso activo del quechua, aunque se evidenciaba en ellas un conocimiento pasivo del castellano; que la población menor de veinte años era por lo general bilingüe, y que incluso había un porcentaje creciente de niños monolingües castellano hablantes. Influye en la modificación de los patrones lingüísticos comunitarios la llegada de profesores y funcionarios castellano-hablante monolingüe. En Aucara existiría un bilingüismo con diglosia, en desmedro de la lengua ancestral.
Por su parte, Carbajal (2005) determinó que en Q’iru, una de las áreas tradicionales del departamento de Cuzco, y en muchos sentidos paradigmática de la quechuizada rural, en el plano social se mantenía un comportamiento comunitario monolingüe, aun cuando en lo individual se dieran casos de bilingüismo de quechua y castellano. El bilingüismo caracteriza sobre todo a los jóvenes q’irus, quienes salen de la comunidad para, entre otras cosas, realizar trámites para la misma. El mantenimiento del uso predominante del quechua en la comunidad le exige a ésta contar con algunos mediadores culturales bilingües, aun para reafirmar su condición comunitaria monolingüe quechua, reafirmar su etnicidad y resistir la castellanización. En una de las comunidades estudiadas de esta región, el bilingüismo sería mayor, dada la creciente insatisfacción de los jóvenes con la vida comunitaria y su creciente conciencia de que sólo en las ciudades y los pueblos intermedios se puede conseguir mejores condiciones de vida. Los de la comunidad más tradicional resisten, apelando a mecanismos tradicionales, como el control de diversos pisos ecológicos, para complementar la economía y la dieta comunitarias. No obstante, el mayor contacto con la ciudad, el turismo, la radio y las sectas religiosas son factores de “modernización” que erosionan gradualmente la lealtad lingüística y cultural.
Un caso extremo es el de los aimaras residentes en Lima (Suxo 2005). Se encontró que si bien las mujeres, sobre todo las mayores, usaban el aimara en la comunicación informal en el hogar, ni ellas ni sus maridos necesariamente transmitían la lengua originaria a sus hijos. Ello ocurre aún cuando el contexto está fuertemente marcado por un notorio proceso identitario aimara, que bien podría calificarse de etnogénesis, pero desde una perspectiva diferente, urbana y condicionada por el emprendimiento económico aimara.
A pesar de los malos augurios, el quechua continúa siendo hoy la lengua de millones de hablantes del Perú y otros países sudamericanos. Los quechua hablantes se han desplazado mucho por el Perú en los últimos 30 años, al punto que Lima se ha convertido en el lugar que concentra la mayor cantidad de quechua – en el mundo (más de medio millón). El impacto de este desplazamiento – sobre el quechua y sobre el castellano- es, sin duda, enorme, aunque todavía no lo conocemos bien. Así mismo, la masiva migración andina ha enfrentado a los hablantes de la gran ciudad, pertinaces monolingües, con el uso del quechua en escenarios oficiales. Pero también ha sido ésta la ocasión para que los quechuas hablantes se encuentren directamente con la cariada oferta cultural que la ciudad ofrece, y para que se inserten ellos mismos en una tradición cosmopolita. Los resultados de este encuentro son complejos y variados, y están seguramente salpicados de éxitos y de fracasos.
Hay varias poblaciones de habla quechua que conviven con los aimaras y los atacameños. Los quechuas viven sobre todo en la I y II Región, en el área precordillerana y altiplánica. En Chile, los quechuas hoy podrían ser descendientes de los mitimaes trasladados por los incas en el proceso de ocupación del actual territorio chileno, o población quechuizada cuyos orígenes se remontan a la ocupación incaica, como también descendientes de trabajadores bolivianos, provenientes de Oruro y Potosí, que migraron primero durante el auge salitrero y, después, durante el minero.
Como se aprecia, la población indígena andina mencionada se distribuye, sobre todo, en el norte chileno, en lo que se conoce como norte grande (regiones I, II y III) y norte chico (regiones IV y V). Si bien los pueblos indígenas han perdido grandes espacios de su autonomía y otros desaparecieron, la continuidad de los primeros fue posible, entre otros factores, por haberse posicionado en zonas de refugio cultural y lingüístico en los ámbitos más inhóspitos de los pisos ecológicos de los Andes.
LENGUAS EN LA SIERRA ECUATORIANA
En Ecuador siguen todavía en uso tres lenguas de la familia Barbacoa, en el lado occidental de los Andes del Pacífico. En el sector sur de las estribaciones orientales de la Cordillera de los Andes se hablan lenguas de la familia Shuar, conocida en la literatura internacional como familia Jivaroana, en la provincias de Zamora-Chinchipe y Morona-Pastaza, colindantes con Perú, por lo que las lenguas de esta familia son también transnacionales. La tercera familia fronteriza con presencia en el Ecuador es la Quechua.
Los pueblos indígenas andinos en Ecuador hablan variedades locales y regionales de la lengua kichwa. A esta lengua se la llama también runa shimi (habla de la gente), a la usanza de lo que también ocurre en algunas variedades sureñas (runa simi).
Según los resultados del censo de 2001, fueron 524.136 las personas que afirmaron hablar una lengua nativa, cifra que incluye el 10% de no indígenas que declararon hablar una lengua originaria (autodefinidos como “negro afro-ecuatoriano, mestizo, mulato, blanco u otro”, (Chisiguano 2006:35). Descontándolos, tendríamos que casi 50% de la población que se autodefine como indígena hablaría la lengua ancestral. Por inferencia, el 50% restante sería hablante de castellano.
Siguiendo la evolución de los hablantes de lenguas originarias, de conformidad con los censos nacionales de población, Chisaguano (2006:20) establece, ene l estudio del Instituto Nacional de Estadística y Censos, que la cantidad de población que “habla una lengua indígena en 1950 sumó 347.745 personas, en 1990 se contabilizó 362.500 personas y, en el año 2001 ascendió a 524.136 personas, con una tasa de crecimiento del 4,2% en el período de 1950-1990, para el período 1990-2001, esta población creció en el 44,6%”. No obstante, mientras que en 1950 los hablantes de lenguas originarias representaban 10,9% de la población, cincuenta años después este porcentaje desciende a 4,3%.
Un rápido análisis de los rangos de edad de la población kichwa hablante revela que los grupos etarios con más alta presencia de kichwa hablantes son los de diez a catorce años y de quince a diecinueve años de edad. El grupo de uno a cuatro años registra una merma de quechua hablantes equivalente a 20% menos de quienes tienen de 10 a 14 años de edad, aunque más que a abandono parcial de la lengua kichwa, esto podría deberse a una disminución en la tasa de natalidad. De igual modo, que el número de kichwa hablantes disminuya progresivamente de los 20 años en adelante, más que dar cuenta de la pérdida de kichwa hablantes podría estar refiriéndose a los efectos de la migración hacia el exterior.
El kichwa se habla en casi toda la región andina de Ecuador, excepto en los extremos sureños y norteños de la misma. Al parecer, la quechuización de los Andes ecuatorianos se completó durante el período colonial con el desplazamiento de diversas lenguas locales, pues se rompió el régimen de complementariedad idiomática, cultural y religiosa que rigió durante el régimen de esa región. AL mismo tiempo, el kichwa se introdujo en el oriente ecuatoriano, reemplazando a algunas lenguas de esa región. Se pueden encontrar algunos rastros léxicos y elementos de sustrato de las antiguas lenguas locales en las variedades actuales del kichwa serrano (Adelaar 2004).
Si se supone que el kichwa ecuatoriano fue adoptado a partir de las migraciones de quechua hablantes de los Andes centrales que ahora forman parte de la república peruana, la llamada quichuización del oriente ecuatoriano avanzó aparentemente de los núcleos serranos, de la mano con la evangelización y las misiones católicas, hacia las cuencas de los ríos Tigre, Pastaza y Napo, donde viven actualmente los kichwas peruanos. La semejanza entre las variedades de kichwas del actual Ecuador y del ahora oriente peruano y la tradición oral de éstos últimos parecen confirmar el origen común de la quichuización de pueblos de estirpe amazónica.
El kichwa muestra una gran vitalidad de supuso en las actividades comunitarias, aunque según algunos autores estaría perdiendo terreno frente al castellano, incluso en los ámbitos familiares (Garcés 2006). Se plantea que los estudios lingüísticos se han centrado en la situación del kichwa o en la relación de esta lengua con el castellano, siendo poco lo que se sabe de la vitalidad de las lenguas en estos contextos de multilingüismo.
La población indígena hablante de … kichwa se concentra principalmente en las provincias de Chimborazo con el 27,8% del total de hablantes de esta lengua, seguida por Imbabura, Cotopaxi y la provincia de Napo en la Amazonia… Del total de kichwa hablantes; el 15,6% se encuentran en la región amazónica, concentrados en su mayoría en el orden del 45,4% en la provincia del Napo, en Pastaza con el 16,9% y en Sucumbios con el Sucumbíos con el 10,2% (Chisaguano 2006:37).
Un poco más de 50% de la población kichwa ecuatoriana que mantiene la lengua ancestral sería en su mayoría bilingüe de kichwa y castellano. Según los análisis realizados a partir de los datos del censo de 2001, sólo 14,3% de la población que se auto reconoció indígena sería monolingüe vernácula y 48,8% bilingüe.
En tres comunidades kichwas rurales de la provincia de Imbabura, en las proximidades del lago San Pablo, Cachimuel (2005) encontró que, si bien el kichwa era la lengua de uso comunal, en muchos casos los niños ya aprendían a hablar en castellano, y los jóvenes se comunicaban preferentemente en esta lengua, sobre todo cuando les tocaba trabajar hacia las ciudades grandes. También detectó que algunos hombres, en una de las comunidades estudiadas, reconocían que allí se hablaba una variedad híbrida entre kichwa y castellano, que ellos denominaban chawpi shimi (media lengua) o chapu shimi (lengua mezclada). Si bien en dos de las tres comunidades parecía haber más lealtad al kichwa que en aquellas más cercanas a la carretera y que contaban con servicios educativos completos, en las tres la mayoría de los pobladores era bilingüe de kichwa y castellano, aun cuando si se reconocían kichwas. Según los docentes de las tres escuelas de esta área, muchos niños llegaban a la edad escolar manejando las dos lenguas. Pese o tal vez en razón de ello, la mayoría de padres entrevistados esperaban que a sus hijos e hijas se les enseñara el castellano en la escuela y más adelante también el inglés. Si bien todos rechazaban una educación en la vernácula, no se oponían a su utilización escolar si las clases se desarrollaban en ambos idiomas. A lo que sí hubo resistencia fue a la utilización de un kichwa “técnico”, o normalizado por la escuela, que difería de la variedad que cotidianamente se utilizaba en la comunidad: el “kichwa popular”, como lo denominaban los docentes.
Uno de los maestros entrevistados precisó, sin embargo, que la situación distaba de ser uniforme en la comunidad Ucsha. Si bien sus alumnos llegaban a la escuela entendiendo y hablando algo de castellano, en los recreos la comunicación entre los niños era mediada por el kichwa y ésta era también la lengua que utilizaban entre ellos, en el aula, cuando “cuchichean” o hablaban en voz baja. En kichwa, otro tercio en chawpi lengua y el tercio restante en castellano. También precisaba que el grupo de alumnos que ahora tenía se comportaba lingüísticamente de manera diferente a grupos de años anteriores, que hablaban “puro kichwa” (Cachimuel 2005:196).
Respecto a los efectos de la migración sobre el mantenimiento del kichwa en el sector femenino. Haboud (1999:12) opina que la migración temporal masculina ha contribuido a que el rol social de las mujeres en la comunidad cambie, hecho que incluye la necesidad de un mayor uso del castellano en la comunidad y en el hogar. Del mismo modo precisa que, si bien las mujeres migran menos, cuando lo hacen, salen por más tiempo, pues a menudo trabajan como domésticas en las ciudades, en hogares hispanos hablantes, hecho que, nuevamente, incide en un mayor uso del castellano.
A diferencia de ello, en la Región Salasaca, de la provincia de Tungurahua, área sociolingüística relativamente uniforme, la conservación y el uso del kichwa parecen estar vinculadas a la vigencia que aún tiene el sistema de organización social tradicional kichwa, la conservación de la vestimenta propia y de diversas manifestaciones culturales ancestrales. Los salasacas serían descendientes de mitimaes del Incario, probablemente procedentes de Bolivia (Costales, Rubio Orbe y Poeschel, citados por Jerez 2001). En los hogares salasacas, la lengua de uso predominante es el kichwa, lengua que rige en la comunicación entre padres e hijos, lengua que rige en la comunicación entre padres e hijos así como entre estos últimos, aun cuando los hogares posean radio y televisión y escuchen el castellano a través de ellos (Jerez 2001). A pesar de que al ingresar a la escuela tienen mayor contacto con el castellano, los niños y los jóvenes salasacas prefieren hablar la lengua ancestral, sólo utilizan el castellano para comunicarse con personas de habla hispana, así como también fuera de la comunidad. Y es que el kichwa se escucha y utiliza en la comunidad en todo momento, en las mingas, las reuniones comunales y las organizacionales. Esta sería la única región de la provincia de Tungurahua donde lo anterior ocurriría.
Como se puede apreciar, la situación dista a ser uniforme y existe distintas situaciones sociolingüísticas en la región kichwa hablante. También hay población kichwa, como la de Saraguro, par ala que la lengua de uso habitual es hoy el castellano, aunque se considere indígena, persistan formas de organización tradicional, combinadas o complementadas con otras propias de la sociedad actual contemporánea, mantenga su vestimenta, la música y otras expresiones culturales kichwas.
Cuando se trata de comunidades migrantes, que habitan en la periferia de ciudades importantes, los nuevos modos de vida y la escolarización sólo en castellano afectan seriamente la identidad indígena, debilitando la visión que los indígenas tienen sobre la cultura propia, y, sobre todo, la lealtad hacia la lengua ancestral y su uso. Así lo demuestra un estudio realizado en un barrio periférico de la comercial ciudad de Ambato, al norte de Quito, al comprobar que la transmisión intergeneracional de la cultura y la lengua se debilitan: “No es extraño ver en la escuela hispana a niños de origen indígena que tienen rechazo al uso de vestimenta y práctica del idioma de su cultura y por el contrario ver la preferencia hacia el castellano y la vestimenta mestiza” (Tohainga 2006:45). La transcripción de la entrevista a un padre de familia revela los procesos de cambio cultural y lingüístico en curso:
En esta escuela, todos los alumnos asisten a la escuela con el uniforme de la escuela, al pasar los años los hijos ya no quieren hablar kichwa. Como vivimos en la ciudad, ya los niños tienen vergüenza de su cultura, por eso prefieren hablar castellano y niegan su cultura. Eso causa la migración del campo a la ciudad (Entrevista MIMKRQ el 18 de octubre de 2005).
Pese a constataciones como éstas, en Ecuador se dan también algunas experiencias interesantes en zonas urbanas, como es el caso de la escuela “Tránsito Amguaña”, de la ciudad de Quito, que atiende a hijos de los trabajadores del mercado mayorista de esta ciudad. Allí los niños reciben educación bilingüe, pero desde una perspectiva comunitaria y directamente vinculada con sus intereses y la de sus padres. Así, los niños se apropian de la escritura para producir los textos que necesitan y aprenden tanto su lengua como el castellano, desde un enfoque natural y de lenguaje en la vida (Zavala y otros 2008). Siendo una escuela urbana, lo bilingüe reside en asegurar un buen manejo del castellano y en orientar el aprendizaje del kichwa para fortalecer la identidad indígena, fundamentalmente desde el área de lenguaje. En una experiencia como ésta, los educandos construyen una relación diferente con su lengua y su cultura, pues la evidencia demuestra que los estudiantes de secundaria no se avergüenzan de hablar kichwa ni de ser identificados como tales, a diferencia de lo que ocurre con sus pares de Ambato.
El pueblo Inga se ubica en el departamento del Putumayo y también en Nariño, en el alto Caquetá y al sur del departamento del Cuaca. Cuenta con 19.079 individuos en 109.913 hectáreas. Uno de sus aspectos más característicos es la dispersión de sus miembros en varias regiones del país y en países vecinos, ya que han adoptado el comercio como estrategia de supervivencia, logrando consolidar bases comerciales, sin abandonar su territorio ancestral, al cual regresan periódicamente. Se han extendido a Venezuela y a Bogotá. Su lengua es el ingano, de la familia quechua.
Los ingas serían de la selva tropical y habrían emigrado del Perú, tomando la vertiente oriental de la Cordillera de los Andes, pasando por los ríos Napo y Ceguarico. Entraron en Colombia por el río San Miguel, para detenerse en el Putumayo (González y Rodríguez 2000:117). Al igual que los kamentsás, afirman se de origen selvático.
Otra hipótesis ligada al hecho de llamarse ingas supone que son mitimaes que llagaron cuando el “nombre de quechua aún no había sido adoptado como término lingüístico. Los españoles denominaron al idioma la lengua del inga o la lengua general” (Ramírez 1996:53). Podría tratarse también de grupos que huían de la invasión incaica y dejaron de pertenecer al Imperio Inca, migrando del actual Ecuador hacia el norte (Carlosama 2001).
Actualmente, la comunidad enfrenta serios problemas por la escasez de tierra debido a la ocupación de los colonos.
Históricamente el pueblo inga se ha distinguido por sus familias extensas, cuya autoridad principal recae sobre el padre y el abuelo, quienes ostentan el conocimiento. El papel de las relaciones familiares es muy fuerte y la comunidad es percibida como una gran familia. La residencia es patrilocal, con un sistema de parentesco que reconoce descendencia tanto patrilineal (linea paterna) como matrilineal (línea materna). El cabildo es la institución política reconocida por los ingas, con el gobernador como su jefe máximo. Cuentan con tres cabildos (Santiago, San Andrés y Colón), cuyas funciones están estrechamente ligadas con el sistema ritual y ceremonial. Tanto kamentsas como ingas comparten gran cantidad de aspectos organizativos aunque se reconocen diferentes y se han ubicado en espacios distintos. Son minifundistas y se los conoce como médicos tradicionales.
Sánchez y Arango (2004) establecen como una región natural la región “selvas andinas”, que albergan a los pueblos Awa, U’wa, Barí y Yuko que constituyen 3,8% de la población indígena en Colombia. El pueblo U’wa conservaría sus recursos naturales de bosque húmedo, como también los miembros del pueblo Barí en tierras más bajas. En contraposición, los pueblos Yuko y Awa estarían más expuestos a presiones de colonos y a su economía extractiva.
La lengua inga o ingano variante del quechua es inteligible con otras variantes de esta lengua habladas en Ecuador y Perú. Según Landaburu (2006:6). El quechua que se expandió en territorio colombiano es afín a los dialectos kichwas ecuatorianos, específicamente a los dialectos ecuatorianos de la selva, y se debe a su difusión como lengua general por los misioneros católicos a partir del siglo XVII. También existen variedades de quechua amazónico peruano. Otra hipótesis es que los ingas fueron llevados a fines del siglo XV en el imperio incaico para evitar la resistencia de los awas o kwaikeres, dirigiéndose al actual Putumayo, donde quedaron aislados de los demás grupos quechuas.
Hay un extendido bilinguismo ingano-castellano por el contacto con la población colona, aunque se presentan casos de monolingüismo ingano en niños y ancianos y monolingüismo castellano en jóvenes (Carlosama 2001:75). Los ingas están promoviendo la unificación de su alfabeto, para lo cual realizan seminarios en varias zonas con hablantes y mayores. En estas discusiones se determinó propiciar el uso de la lengua en todos los contextos posibles. Jóvenes ingas son convocados a recuperar su lengua y a participar en encuentros dirigidos a resaltar los valores culturales (Bodnar 2000:814). Las cartillas elaboradas por el ILV no son utilizadas en la educación.
Arango, Luís y Enrique Sánchez 2004. Los pueblos indígenas de Colombia en el umbral del nuevo milenio. Santa Fe de Bogotá: Departamento Nacional de Planeación. BID – IIDH 2003. Banco de datos de legislación indígena (CD).
Fabre, Alain 2005. Diccionario etnolingüístico y guía bibliográfica de los pueblos indígenas sudamericanos. Edición electrónica disponible en http://butler.cc.tut.fi/~fabre/BookInternetVersio/Alkusivu.html, consultada el 16/01/2008.
Molina, Ramiro y Xavier Albó 2006. Gama étnica y lingüística de la población boliviana. La Paz: Sistema de las Naciones Unidas en Bolivia.
PROEIB Andes 2000. Estudios sociolingüísticos y socioeducativos con pueblos originarios de tierras bajas de Bolivia. Informe final. Cochabamba (Mimeo).
http://www.ine.gov.bo (Publicado en 2003 y consulta en diciembre de 2007).
http://www.ine.cl (Consulta en diciembre de 2007)
1 La pregunta para esta categoría y sus opciones de respuesta, aplicable a personas de 5 años y más en el Censo de 2007 dice: El idioma o dialecto materno aprendido en su niñez es: Quechua, Aimara, Asháninka, Otra lengua nativa, Castellano, Idioma extranjero. No están disponibles los resultados del Censo 2007 para la opción Otra lengua nativa
2 La pregunta en la boleta censal para esta categoría, que se aplicó sólo a los mayores de 15 años, dice: ¿Se considera perteneciente a algunos de los siguientes pueblos originarios o indígenas?. Posteriormente, las opciones de respuesta tienen el siguiente orden: Quechua, Aymara, Guaraní, Chiquitano, Moxeño, Otro nativo y Ninguno. Exceptuando los cinco pueblos antes mencionados, en la categoría Otro nativo se incluyen a los 31 pueblos restantes, una mayoría de tierras bajas.
3 Esta categoría responde a la pregunta: ¿Cuál es el idioma o lengua que aprendió a hablar en su niñez?. Las posibles respuestas tienen el siguiente orden: Quechua, Aymara, Castellano, Guaraní, Otro nativo, Extranjero, No habla. Dicha pregunta fue aplicada a personas de 4 o más años de edad.
4 Incluye a la población menor a 15 años que fue inferida por Molina y Albó (2006:179,180).
5 Según la boleta censal de 2001, esta categoría responde a la pregunta: ¿Cuál es el idioma o lengua que habla? Sus posibles respuestas son: Sólo español, Sólo lengua nativa, Solo idioma extranjero, Español y lengua nativa y Otro. En el caso de responder Lengua nativa, la boleta ofrece una pregunta complementaria: ¿Cuál lengua nativa?. En este país, también se incluyó una pregunta referida a la raza (Cómo se considera: ¿Indígena, negro (afroecuatoriano), mestizo, mulato, blanco u otro? En caso de responder Indígena, hay una pregunta complementaria: ¿A que nacionalidad indígena o pueblo indígena pertenece?).
6 La pregunta en la boleta censal de 1993, que se aplicó a toda la población, dice: ¿Pertenece a alguna etnia como grupo indígena o comunidad negra? Hay dos alternativas de respuesta: 1: Si y 2: No. En caso de ser afirmativa la respuesta, la pregunta complementaria dice, ¿a cuál?.
7 La información de población indígena, a diferencia de la población total del país que se obtuvo del Censo del 2005 que fue realizado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), tiene como fuente a Arango y Sánchez; quiénes utilizan datos proyectados del Censo de 1993 a diciembre de 2001. El presente trabajo no considera la información estadística por pueblos indígenas del Censo de 2005, debido a que ofrece datos que no coinciden con la realidad ni con algunos estudios específicos
8 Esta categoría responde a la pregunta del Censo 2001: ¿Existe en este hogar alguna persona que se reconozca descendiente o perteneciente a un pueblo indígena?. La respuesta inicial es dicotómica: Si o No. En caso de responder de manera afirmativa la pregunta complementaria señala: ¿A qué pueblo?. Las posibles respuestas son: Chané, Chorote, Chulupi, Diaguita Calchaquí, Huarpe, Kolla, Mapuche, Mbyá, Mocoví, Ona, Pilagá, Ranculche, Tapiete, Tehuelche, Toba, Tupi Guaraní, Wichi, Otro pueblo indígena e Ignorado. Cabe aclarar, sin embargo, que dicho censo mediante esta pregunta identificó a 57.000 hogares, de todas las provincias del país, donde al menos una persona se reconoció como perteneciente o descendiente de un pueblo indígena. La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI), fuente principal de los datos de esta ficha, se aplicó a una muestra representativa de dicha población y está organizada en regiones muestrales que aglutinan a varias provincias.
9 La pregunta para esta categoría, aplicable a todas las personas en el censo de 2002, dice: ¿Pertenece usted a alguno de los siguientes pueblos originarios o indígenas?. Las posibles respuestas son las siguientes: Alacalufe, Atacameño, Aymara, Colla, Mapuche, Quechua, Rapanui, Yámana, Ninguno de los anteriores.
10 Información no disponible
11 Comprende la provincia de Lima y la Provincia Constitucional del Callao
12 Comprende el departamento de Lima, excepto la provincia de Lima
[1] Este cuadro considera solamente a aquellas provincias (o comuna en el caso de Chile) que tienen una población quechua igual o mayor a los 250 habitantes.