Source: http://docplayer.es/2498652-Procedimiento-penal-procedimiento-abreviado-sumario.html
Timestamp: 2018-02-25 12:26:29
Document Index: 26336048

Matched Legal Cases: ['artículo 138', 'artículo 28', 'artículo 576', 'artículo 139', 'artículo 138', 'artículo 28', 'artículo 28', 'artículo 120', 'artículo 120', 'artículo 28', 'artículo 617', 'artículo 22', 'artículo 617', 'artículo 556', 'artículo 617', 'artículo 634', 'artículo 28', 'artículo 22', 'artículo 21', 'artículo 20', 'artículo 21', 'artículo 21', 'artículo 21', 'artículo 138', 'artículo 150', 'artículo 21', 'artículo 14', 'artículo 21', 'artículo 21', 'artículo 576', 'artículo 20', 'artículo 20', 'artículo 21', 'artículo 138']

Procedimiento: PENAL - PROCEDIMIENTO ABREVIADO/SUMARIO - PDF
Raúl Herrero Camacho
1 Id. Cendoj: Organo: Audiencia Provincial Sede: Madrid Sección: 16 Tipo de Resolución: Sentencia Fecha de resolución: 21/04/2015 Nº Recurso: 387/2014 Ponente: JUAN CARLOS PEINADO GARCIA Procedimiento: PENAL - PROCEDIMIENTO ABREVIADO/SUMARIO Idioma: Español Sección n 16 de la Audiencia Provincial de Madrid C/ de Santiago de Compostela, 96, Planta Teléfono: , Fax: TRA MRD N.I.G.: / Procedimiento sumario ordinario 387/2014 Delito: Homicidio
2 O. Judicial Origen: Juzgado de Instrucción n 41 de Madrid Procedimiento Origen: Sumario (Proc. Ordinario) 2/2013 SENTENCIA N 291/2015 MAGISTRADOS ILMOS. SEÑORES: Don Miguel Hidalgo Abia (Presidente) Don Juan Carlos Peinado García (Ponente) Doña María Cruz Álvaro López En Madrid a veintiuno de abril de dos mil quince. La Sección Decimosexta de la Ilustrísima Audiencia Provincial de Madrid, integrada por los Magistrados más arriba indicados, han visto en juicio oral y público celebrado en la sala de audiencia de esta sección, los días 5, 6, 9, 11 y 16 de Marzo de 2015, la causa seguida con el número 387/15 de rollo de Sala, correspondiente al sumario instruido con el N 2/2013, diligencias previas número 6153/2011 del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid, seguidas por los presuntos delitos de homicidio consumado, homicidio en grado de tentativa, y atentado contra agentes de la autoridad, siendo procesados: Adolfo, mayor de edad, nacido el día NUM000 de 1980, sin antecedentes penales, con DNI n NUM001, policía municipal de Getafe con n NUM002, representado por la Procuradora de los Tribunales Da María Del Carmen Cabezas Maya, y defendido por el Letrado D. José Ramón García García; Claudio, mayor de edad, nacido el día NUM003 de 1976, sin antecedentes penales, con DNI n NUM004, policía municipal de Getafe n NUM005, representado por la Procuradora de los Tribunales Dª Patricia Martín López, y defendido por el Letrado D. José Luís Fuertes Suarez; Fructuoso, mayor de edad, nacido el día NUM006 de 1976, sin
3 antecedentes penales, con DNI n NUM007, policía municipal de Getafe con n NUM008, representado por la procuradora de los tribunales Da Patricia Martín López, y defendido por la letrada Dª Raquel Cobo González; y Lucio, mayor de edad, nacido el día NUM009 de 1982, con antecedentes penales no computables, con DNI n NUM010, representado por la procuradora de los tribunales Dª Ariadna Latorre Blanco, y defendido por el letrado D. Juan Roque Martínez Gil. Han intervenido como acusación todos los procesados, los primeros respecto de Lucio y éste también ejerce acusación particular respecto de los tres agentes de policía procesados. Es igualmente acusación particular Dña. Asunción, representada por el Procurador de los Tribunales D. Eusebio Ruiz Esteban, y defendida por el Letrado D. José María Garzón Flores, y Dña. Erica, representada por el Procurador de los Tribunales D. Eusebio Ruiz Esteban, y defendida por el Letrado D. Adrián Nicolás Marchal González. Han intervenido como responsables civiles directo y subsidiario la entidad aseguradora Segurcaixa, y el Excmo. Ayuntamiento de Getafe respectivamente, representados por los procuradores de los Tribunales D. Rafael Núñez Pagan y D. Federico Ruipérez Palomino respectivamente, y defendidos ambos por la Letrada Dª Beatriz Oleína Tejedor. Ha sido parte el Ministerio Fiscal representado por el Ilmo. Sr. Don José María García Atienza, habiendo sido designado ponente el Ilmo. Sr. Don Juan Carlos Peinado García quien expresa el parecer del Tribunal. ANTECEDENTES DE HECHO PRIMERO.- El Ministerio Fiscal, en sus conclusiones definitivas, parcialmente modificadas en el acto del juicio oral, consideró que los hechos son constitutivos de un delito de homicidio, previsto y penado en el artículo 138 del Código Penal, y de un delito de homicidio en grado de tentativa, previsto y penado en los artículos 138, 16 y 62 del citado texto legal. Responden los procesados Adolfo, Fructuoso e Claudio en concepto de autores según el artículo 28 del Código Penal sin que concurran circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, solicitando que se impusiera a cada uno de ellos la pena de 10 años de prisión, inhabilitación absoluta
4 durante el tiempo de la condena y pago de costas por el primer delito, y la pena de 5 años de prisión, inhabilitación especial para el ejercicio de la función de policía durante el tiempo de la condena, por el segundo delito, y a que indemnicen a Asunción en la cantidad de euros por el fallecimiento de su hijo Agapito, a Lucio en la cantidad de euros por los días de hospitalización, curación e impedimento y en la cantidad de 8.330,04 euros por las secuelas, a Fernando en la cantidad de euros por los daños ocasionados a su vehículo y a Landelino en la cantidad de 453,25 euros por los daños ocasionados a su turismo, todo ello con la responsabilidad civil subsidiaria del Ayuntamiento de Getafe y de la Compañía de Seguros VIDACAIXA ADESLAS SA, cantidades que se incrementarán con el interés legal de demora que se devengue de conformidad con lo dispuesto en el artículo 576 de la Ley de Enjuiciamiento Civil (artículos 109 y 110 del Código Penal). SEGUNDO.- La acusación particular que representa a Dña. Asunción, madre del fallecido Agapito, en su calificación definitiva, parcialmente modificada al inicio del juicio oral, y a la que mostró su adhesión la acusación particular que representa a Doña Erica, hermana del fallecido, calificó los hechos como un delito de asesinato consumado del artículo 139 del Código Penal, y subsidiariamente como un delito e homicidio consumado del artículo 138 del mismo texto legal y reputando responsable del mismo en concepto de autor del artículo 28 del Código Penal al procesado Adolfo, solicitó para el mismo la imposición de una pena de 20 años de prisión con la accesoria de inhabilitación absoluta. En caso de aceptar la calificación subsidiaria de homicidio consumado, solicitó para el mismo la pena de 15 años de prisión con la misma accesoria. La referida acusación calificó igualmente los hechos como constitutivos de un delito de homicidio en grado de tentativa de los artículos 138 en relación con el16 y 62, todos ellos del Código Penal y reputando responsables del mismo en concepto de autor del artículo 28 del Código Penal a los procesados Adolfo y Fructuoso, solicitó para cada uno de ellos la pena de 10 años de prisión, inhabilitación absoluta. Solicitó en todo caso la condena en costas de los referidos procesados. Las referidas acusaciones particulares retiraron su acusación respecto del procesado Claudio.
5 En cuanto a la responsabilidad civil solicitaron la cantidad de euros en concepto de responsabilidad civil por el fallecimiento de su hijo Agapito, todo ello con la responsabilidad civil subsidiaria del Ayuntamiento de Getafe, en base al artículo 120 y 121 del Código Penal, así como de la Compañía de Seguros VidaCaixa Adeslas SA, cantidades que se incrementarán con el interés legal de demora que se devengue de conformidad con lo dispuesto en el art 576 de la LEC. Solicita para Erica, la cantidad de euros, declarando la responsabilidad civil subsidiaria del Ayuntamiento de Getafe, en base al artículo 120 y 121 del Código Penal, así como de la Compañía de Seguros VidaCaixa Adeslas SA, cantidades que se incrementarán con el interés legal de demora que se devengue de conformidad con lo dispuesto en el art. 576 LEC. TERCERO.-La acusación particular que representa a Lucio calificó los hechos como constitutivos de un delito de homicidio en grado de tentativa previsto y penado en los artículos 138, 16 y 62 del Código Penal, siendo responsables en concepto de autores los procesados Fructuoso, Claudio y Adolfo, en virtud del artículo 28 del Código Penal, no concurriendo circunstancias modificativas de responsabilidad criminal. Procede imponer a los procesados la pena de 7 años y 6 meses de prisión e indemnizar conjunta y solidariamente a Lucio por las lesiones sufridas el día 21 de noviembre de 2011 en la cantidad de 450 euros por tres días de hospitalización, en la cantidad de 900 euros por doce días no impeditivos y en la cantidad de 1500 euros por quince días impeditivos. Más la cantidad de euros por las secuelas, consistentes en cicatriz en el pabellón auricular derecho anterior y posterior y cicatriz frontal de 0,5 centímetros, siendo el perjuicio estético de 5 puntos, y síndrome postraumático cervical con mareos y acúfenos 6 puntos. Resultando la cantidad total de euros; resultando tras el informe médico definitivo respecto de la secuela auditiva, aumentar las lesiones en 12 puntos de secuela, por lo que deberán incrementar la cantidad solicitada en euros, resultando la cantidad total de indemnización de euros. Solicitó se declarará la responsabilidad civil subsidiaria del Excelentísimo Ayuntamiento de Getafe y de la compañía de seguros Vidacaixa Adelas S.A. CUARTO.- La acusación particular que se ejerce en nombre de Adolfo, en sus conclusiones definitivas parcialmente modificadas en el acto del juicio oral en el sentido
6 que se expone en el escrito presentado, calificó los hechos como constitutivos de un delito de atentado a agente de la autoridad previsto en los artículos 550 y del Código Penal y dos faltas de lesiones delartículo 617 del mismo texto legal, con la concurrencia de la circunstancia agravante de reincidencia del artículo 22.8 del Código Penal, y reputando responsable en concepto de autor de dichas infracciones al procesado Lucio solicitó se le imponga la pena de 4 años de prisión por el primer delito y la pena de 30 días de multa por cada una de las faltas a razón de una cuota diaria de 10 euros. En concepto de responsabilidad civil solicitó se indemnice a Adolfo en la cantidad de 3120 euros a razón de 60 euros por cada uno de los dos días que tardó en curar de sus lesiones físicas, y de 3000 euros por el trastorno adaptativo y stress postraumático crónico. QUINTO.- La acusación particular que representa a Fructuoso y a Claudio, en sus conclusiones provisionales elevadas a definitivas en el acto del juicio oral, calificó los hechos como constitutivos de un delito de atentado a agente de la autoridad previsto en los artículos 550 y del Código Penal, y dos faltas de lesiones delartículo 617 del mismo texto legal, y subsidiariamente a lo anterior, de un delito de resistencia a agente de la autoridad previsto y penado en el artículo 556 del mismo texto legal, junto condos faltas de lesiones delartículo 617 del mismo texto legal, y subsidiariamente a ambos, de una falta contra el orden público prevista y penada en el artículo 634 del C. Penal y dos faltas de lesiones delartículos 617 del mismo texto legal, y reputando penalmente responsable a Lucio en concepto de autor del artículo 28.1 del Código Penal, con la concurrencia de la circunstancia agravante de reincidencia del artículo 22.8 del Código Penal, solicitó la imposición al acusado de la pena de 4 años de prisión por el primer delito y la pena de 3 años de prisión por el segundo delito, con la accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, y por cada una de las faltas la pena de sesenta días multa, a razón de 15 euros/día con la responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago. Todo ello con la inclusión de las costas derivadas de dicha acusación particular. Como responsabilidad civil se condene al referido procesado a indemnizar a Fructuoso en la cantidad de euros como consecuencia del stress postraumático crónico y sintomatología depresiva, y a Claudio en 120 euros por los dos días sin impedimento
7 que tardó en curar de las lesiones físicas (a razón de 60 euros/día), y a su vez, en la cantidad de 100 euros por el día impeditivo, y en la cantidad de euros como consecuencia del transtorno adaptativo con predominio de alteraciones de otras emociones (ansiedad) y stress postraumático crónico, con el incremento en un 30% "pecunia doloris". SEXTO.- La defensa del procesado Lucio consideró que los hechos imputados no son constitutivos de delito y solicitó la libre absolución del mismo con todos los pronunciamentos favorables. SÉPTIMO.- La defensa del procesado Adolfo solicitó la libre absolución de su defendido y alternativamente consideró que los hechos serían constitutivos de una falta de homicidio por imprudencia leve del artículo del Código Penal y una falta de lesiones por imprudencia leve del artículo del Código Penal y al no constar el agente que efectuó el disparo que ocasionó la muerte de la víctima no se puede establecer la autoría. Alternativamente sería autor de dichas faltas el procesado Adolfo, sin la concurrencia de circunstancias modificativas, debiendo imponerle las penas de un mes de multa a razón de una cuota diaria de 5 euros por día por la primera falta, y de una pena de diez días de multa a razón de una cuota diaria de 5 euros por la segunda falta. Como segunda alternativa a la absolución, los hechos se califican como un delito de homicidio por imprudencia grave del artículo del Código Penal y un delito de lesiones por imprudencia grave del artículo del Código Penal, del que seria autor el procesado Adolfo con la concurrencia de la eximente incompleta de cumplimiento del deber del artículo 21.1 en relación con la prevista en elartículo 20.7 del mismo Código Penal, la atenuante de reparación del daño del artículo 21.5 y la atenuante de confesión delartículo 21.7 en relación con elartículo 21.4, todos ellos del Código Penal, debiendo imponer las penas de seis meses de prisión por el primer delito y de tres meses de prisión por el segundo delito, con las accesorias y costas sin incluir las de la acusación particular.
8 Como tercer alternativa un delito de homicidio del artículo 138 del Código Penal, y un delito de lesiones del artículo 150 del Código Penal, y reputando responsable del mismo al procesado Adolfo, con la concurrencia de una eximente incompleta de cumplimiento del deber prevista en el artículo 21.1 en relación con el 20.7 del Código Penal en ambos delitos, y un error vencible de prohibición del p 3 del artículo 14 en relación con el 20.4 del Código Penal (legítima defensa putativa), la atenuante de reparación del daño del artículo 21.5 del Código Penal, y la atenuante analógica de confesión del artículo 21.7 en relación con el 20.4 del mismo texto legal, debiendo imponerle la pena de quince meses de prisión por el delito de homicidio y cinco meses de prisión por el delito de lesiones, accesorias y costas. En cuanto a la responsabilidad civil al existir concurrencia de culpas con la víctima se indemnizará a Asunción en la cantidad de 38345,06 euros correspondiente al 50% de la cantidad que le correspondería por el fallecimiento de su hijo, y a Lucio al existir concurrencia de culpa con la víctima en el 50% de la cantidad de 2250 euros por los días de hospitalización, curación e impedimento y de la cantidad de 8830,04 euros por las secuelas, lo que ascendería a una cantidad total de 5540,02 euros con responsabilidad civil subsidiaria del Ayuntamiento de Getafe y de la compañía aseguradora VIDACAIXA ADESÑAS S.S. incrementadas con el interés legal del artículo 576 de la LECivil. OCTAVO.- La defensa del procesado Claudio solicita la libre absolución del mismo, respecto del fallecimiento de Agapito y de las lesiones de Lucio, al entender, en cualquier caso, que respecto de ambos hechos concurrirían las circunstancias eximentes completas de legítima defensa (artículo 20.4 CP) y de cumplimiento del deber (artículo 20.7 CP) y la circunstancia atenuante de reparación del daño del artículo 21.5 del Código Penal. Subsidiariaente considera que los hechos relativos al fallecimiento de Agapito serían constitutivos de una falta de imprudencia con resultado de muerte del artículo del C. Penal y las lesiones de Lucio serían subsidiariamente constitutivas de una falta de lesiones por imprudencia del artículo del Código Penal.
9 NOVENO.- La defensa del procesado Fructuoso en sus conclusiones definitivas y parcialmente modificadas en el acto del juicio oral, las formuló en los mismos términos que el procesado Claudio. DÉCIMO.- La defensa de SEGURCAIXA ANÓNIMA DE SEGUROS Y REASEGUROS consideró que no debía de fijarse ninguna responsabilidad civil a cargo de la misma que debe ser absuelta de las peticiones que contra ella se deducen, y alternativamente que indemnice a Dña. Asunción en la cantidad de , 33 euros, Dña. Erica no sería tributaria de indemnización alguna, y a Lucio por los días de hospitalización, curación e impeditivos de sus lesiones en la cantidad de 1547,22 euros y por las secuelas en 3503,04 euros. HECHOS PROBADOS PRIMERO.- Sobre las 10 horas y 45 minutos del día 21 de noviembre de 2011, el funcionario del Cuerpo de la Policía Local de Getafe con carnet profesional n NUM011, franco de servicio en ese momento, se encontraba en el interior de su vehículo particular en compañía de unos familiares, con los que se disponía a atender los gastos del sepelio de su abuelo que había sido enterrado el día anterior, y encontrándose en la Calle Ferrocarril de la referida localidad, creyó observar cómo dos personas introducían a la fuerza a una tercera persona en el interior de un vehículo blanco marca Citroen, modelo C-3 matrícula...-mtm, que conducía el acusado Lucio. Ante tal situación, el referido funcionario policial decidió ponerlo en conocimiento de sus compañeros a través de la emisora central que utiliza la Policía Municipal de Getafe, y cambiar su destino inicial para perseguir al citado vehículo. SEGUNDO.- De esta forma, a la vez que iniciaba la persecución en el municipio de Getafe y continuaba por la carretera A-42 (Madrid-Toledo) en sentido Madrid, iba
10 informando a la emisora de la Policía Local del trayecto que seguía en el curso de la persecución del referido vehículo Citroen, que resulto ser propiedad de Fernando, y cuya sustracción constaba denunciada el día 16 de noviembre de 2011 en la comisaría de Usera. El policía franco también comunicó que varias personas ocupaban los asientos traseros del Citroen y que una de ellas iba siendo agredida por otra u otras. Como consecuencia de dichas informaciones, varios vehículos de Policía Local de Getafe comenzaron a realizar el mismo trayecto desde esta última localidad hasta Madrid, con la finalidad de alcanzar al vehículo que ocupaba su compañero franco de servicio y al vehículo al que éste último perseguía. En concreto, los vehículos patrullas que realizaban esa persecución eran los que integraban los indicativos de la Policía Local de Getafe NUM012, NUM013 y NUM014. El primero de ellos era un vehículo marca Peugeot modelo 307 con matrícula...-xpc, ocupado por los agentes de policía local con número NUM015 y NUM016, el segundo, de iguales características que el anterior, con matrícula...-kxv, era ocupado por los agentes de policía procesados Fructuoso e Claudio, y finalmente a bordo de un Opel Astra... RCC se encontraba el indicativo Policial NUM014, integrado por dos agentes de policía, el NUM017 y el procesado Adolfo. Durante el trayecto que seguía el vehículo del policía franco y el Citroen al que perseguía, el primero iba comunicando su posición a la emisora desde la que se difundía la información facilitada a todos los vehículos de la Policía Local de Getafe, entre los que se encontraban los que se dirigían hacía Madrid, llegando a comunicar que ya se había dado aviso a la Policía Nacional y a la Policía Local de Madrid, comentándose que el vehículo Citroen blanco perseguido seguía ocupado por "tres bichos", con referencia a las tres personas que según el policía franco iban en su interior. Una vez que el vehículo Citroen llegó al municipio de Madrid seguido por el vehículo conducido por el agente franco de servicio, tomaron el Paseo de Santa María de la Cabeza y se introdujeron en la calle Ferrocarril, donde los vehículos policiales de
11 Getafe anteriormente identificados, con los rotativos acústicos y luminosos accionados, les observan por primera vez, recibiendo indicaciones del agente franco de servicio que les señala al vehículo Citroen al que venía persiguiendo desde la localidad de Getafe. Desde el referido lugar y al llegar a la confluencia con el Paseo de las Delicias, el vehículo Citroen C 3, siendo perseguido por los vehículos policiales, giró hacia la izquierda continuando su marcha por la calle Bustamante hasta girar nuevamente por la calle General Lacy, donde ya es avistado otra vez por los vehículos policiales, cuyos agentes ya pudieron comprobar que solo dos personas, conductor y copiloto, ocupaban los asientos delanteros del vehículo Citroen, sin que apareciera nadie ocupando su parte trasera. Finalmente el C-3 se introdujo por la calle Canarias, en la que es alcanzado por los tres vehículos policiales que se colocan de la siguiente forma con el fin de evitar la huida de sus ocupantes: por el lado izquierdo pero por delante del Citroen se coloca el indicativo NUM012, por su lado derecho por detrás el vehículo con el indicativo NUM013, y a la izquierda por detrás del C-3 el indicativo NUM014. Como quiera que al vehículo Citroen, situado en el cruce de la calle Canarias con la calle Vara del Rey, el vehículo policial del indicativo NUM012 le impedía continuar la marcha por la primera de las calles indicada, el conductor trató de buscar salida por la segunda a través del hueco que le había dejado abierto el indicativo policial NUM013, para lo que efectuó una primera maniobra hacia delante, en la que impactó contra una valla o un contenedor de basura que allí había, una segunda maniobra hacia atrás, y una tercera con la que finalmente consiguió introducirse en la calle Vara del Rey en sentido contrario al autorizado para la circulación de vehículos. Simultáneamente, cuando el conductor del vehículo Citroen comenzaba a realizar las referidas maniobras, del vehículo policial correspondiente al indicativo NUM012, salió el funcionario policial NUM015 que lo conducía, quien agarró la manilla de apertura de la puerta del conductor del Citroen y profirió la expresión "alto policía" que desoyó su conductor, que con la maniobra de marcha atrás dio lugar a que el citado agente se desplazara hacia atrás y cayera al suelo.
12 TERCERO.- En esos momentos, salieron de sus respectivos vehículos los agentes procesados Adolfo, Fructuoso, e Claudio, portando sus armas reglamentarias desenfundadas, montadas y sin el seguro puesto, y cuando el Citroen conducido por Lucio ya se había introducido en la Calle Vara del Rey, los tres procesados realizaron numerosos disparos contra dicho vehículo con objeto de impedir su huida, siendo conscientes del grave riesgo que entrañaba su acción que podía alcanzar mortalmente a los ocupantes del vehículo, y así, mientras unos disparos impactaron en la parte baja del mismo, otros se introducían en su interior, constando que al menos tres de ellos se introdujeron por la parte trasera media alta del vehículo a una altura de 0,95, 0,98 y 105 centímetros del suelo respectivamente, y que otro disparo impactó a la parte superior, contra el techo del Citroen. Todos estos disparos se efectuaron cuando el Citroen se alejaba por la Calle Vara del Rey y era perseguido a la carrera por los tres agentes de policía procesados, a pesar de que aquel circulaba en sentido contrario por el único carril de circulación que tenía la calle, por lo que era previsible que cualquier vehículo que viniera en el sentido de la circulación de la vía le hubiera impedido el paso y hubiera facilitado la detención de su conductor, el procesado Lucio, y de su acompañante, el fallecido Agapito. El procesado Adolfo utilizó su arma reglamentaria, pistola semiautomática calibrada para el 9 mm. Parabellum marca Heckler&Koch modelo USP, con número de serie NUM018, y los procesados Claudio y Fructuoso utilizaron sus respectivas armas reglamentarias, de iguales características que la de su compañero Adolfo y con números de serie NUM019 y NUM020 respectivamente. Consta que al menos se efectuaron trece disparos y que todas las vainas de los proyectiles fueron recogidas en la Calle Vara del Rey, unas en el paso de peatones situado al inicio de dicha calle, y otras superado éste. CUARTO.- De la pistola utilizada por el procesado Fructuoso fueron recogidas las vainas que los funcionarios del Cuerpo de Policía Nacional de la Brigada de Homicidios
13 que realizaron la primera inspección ocular señalaron con los números 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9. De la pistola utilizada por el procesado Adolfo se recogieron las vainas que fueron señaladas con los números 2 y 10, así como las señaladas con las letras B, C y D, y finalmente, de la pistola utilizada por el procesado Claudio se recogió la vaina señalada con el número 1. La bala extraída del cadáver del fallecido Agapito presentaba una deformación longitudinal por bandas de rozamiento, consecuencia de una microlesión que sufre un cañón longitudinal. Del examen de las armas de los tres agentes procesados, solo la utilizada por Adolfo presentaba esa microlesión, siendo hecho objetivo, conforme a los informes técnicos policiales y de la defensa de los agentes procesados, que tal bala procedía de un disparo efectuado por el referido agente policial procesado. QUINTO.- Tras los disparos realizados por los agentes procesados, uno de cuyos fragmentos alcanzó a Lucio, conductor del vehículo C-3, éste solo pudo recorrer una distancia aproximada de veinte metros de la calle Vara del Rey, quedando detenido tras impactar contra el vehículo matrícula D-...-DY que se encontraba debidamente estacionado en el margen izquierdo y que resultó ser propiedad Dña. Fidela, que renunció a ser indemnizada por los daños de su vehículo que fueron tasados en euros. El vehículo Citroen conducido por el acusado también ocasionó daños al vehículo matrícula...-qqd, propiedad de Landelino, que también se encontraba estacionado en dicho lugar y que fueron tasados en 453,25 euros. Como quiera que los agentes procesados ya habían iniciado una persecución a pie corriendo tras el vehículo Citroen con las pistolas reglamentarias desenfundadas y en posición de tiro, llegaron al punto donde aquel había quedado detenido, y una vez allí observaron que tanto el conductor como su acompañante, únicas personas que ocupaban el vehículo, se encontraban heridos, estando toda la parte trasera ocupada
14 por unas cajas de herramientas de grandes dimensiones, sin que en el interior del vehículo o en poder de sus ocupantes, se encontraran otros elementos, instrumentos o armas que hubieran podido utilizar los perseguidos. SEXTO.- Examinado el vehículo Citroen...-MTM se comprobó que había recibido diversos impactos de bala, pudiéndose objetivar al menos los siguientes: - Tres en la puerta del maletero a una altura, medida desde el suelo, de 95, 98 y 105 centímetros respectivamente. - Tres en el paragolpes trasero. - Uno en el techo. - Uno en la parte lateral derecha. Uno en la aleta delantera. Uno en el tapacubos de la rueda delantera. Uno en el tapacubos de la rueda trasera. Así mismo se comprobó un fuerte impacto en la luna trasera con rotura de la mayor parte de su superficie, y otro impacto en el cristal del parabrisas delantero. El disparo que impactó en el maletero trasero del C-3, situado a 101 centímetros del suelo, que atravesó dicho maletero y penetró en el interior del coche, alojándose finalmente en el respaldo del asiento del conductor Lucio sin salida del mismo, fue efectuado por el agente procesado Claudio. Como consecuencia de los daños sufridos el vehículo Citroen C-3 resultó siniestro total, habiéndose tasado su valor en euros. SÉPTIMO.- Uno de los disparos efectuados por los procesados alcanzó a Agapito que ocupaba el asiento del copiloto del Citroen C-3, impactándole en la región cérvico
15 occipital, sin orifico de salida, lo que provocó su fallecimiento el día 22 de Noviembre de 2011 en la UCI del Hospital Universitario al que fue trasladado. El conductor, también procesado, Lucio, sufrió una herida por arma de fuego frontal derecha con destrucción parcial del pabellón auricular, estabilizando de dichas lesiones en treinta días, de los que quince de ellos estuvo impedido para ocupaciones habituales, precisando de una intervención quirúrgica en la que le efectuaron la exploración de la herida, limpieza y desbridamiento, así como extracción del fragmento de proyectil, permaneciendo ingresado tres días y quedándole como secuelas cicatrices en el pabellón auricular derecho anterior y posterior, cicatriz frontal de 0,5 centímetros con perjuicio estético leve, y por analogía, síndrome postraumático cervical de grado leve que incluye mareos y acúfenos, así como pérdida de audición. OCTAVO.- El fallecido, Agapito, quien tenía 28 años al tiempo de ocurrir los hechos, dejó de convivir con su madre cuando tenía aproximadamente dieciocho meses y pasó a hacerlo de forma habitual con una tía suya, sin que haya resultado acreditado que haya convivido en algún momento con su hermana por parte de madre Erica, de 19 años de edad. NOVENO.- No ha resultado probado que el día de los hechos, los ocupantes del vehículo Citroen, el acusado Lucio y el fallecido Agapito, hubieran introducido a una tercera persona en el interior de dicho vehículo, ni que portaran instrumentos, armas u otros objetos peligrosos. DÉCIMO.- El Ayuntamiento de Getafe, al tiempo de ocurrir los hechos, tenía suscrita póliza de responsabilidad civil patrimonial con VidaCaixa Adeslas, Sociedad Anónima de Seguros y Reaseguros, hoy SecurCaixa, Sociedad Anónima de Seguros y Reaseguros. FUNDAMENTOS DE DERECHO
16 PRIMERO.- Los hechos declarados probados son legalmente constitutivos de un delito de Homicidio consumado, previsto y penado en el artículo 138 del Código Penal, de un delito de homicidio en grado de tentativa del mismo precepto en relación con los artículos 16 y 62 del referido texto legal. Efectivamente, en los hechos declarados probados concurren los elementos que integran los indicados tipos delictivos. Respecto del delito de homicidio consumado del que ha sido victima Agapito, debe señalarse que concurren los elementos de dicha figura delictiva, que como es bien sabido son: Una acción, que integra el elemento objetivo, y que en adecuada relación de causalidad es susceptible de producir como resultado la muerte de una persona, consistente en este caso en recibir el impacto de una bala disparada por un arma de fuego, en concreto por una pistola, que llegó a impactar sobre la zona occipital del cráneo de la víctima y le produjo la muerte, una vez fue trasladado al centro hospitalario en un breve intervalo de tiempo. Respecto de este elemento, no cabe duda alguna, de que con independencia de que la bala que impactó en la zona occipital del fallecido, Agapito, tuviera una u otra trayectoria, lo que será analizado posteriormente, lo cierto es que el impacto era apto y adecuado para causar la muerte, como así ocurrió. Un elemento subjetivo que permita inferir que existía "animus necandi". Y es aquí donde surge el problema de la determinación de si la conducta de los sujetos a los que se les imputa la muerte debe considerarse de carácter doloso o de carácter imprudente, para considerar el homicidio doloso o en su caso, imprudente como vienen a sostener de forma alternativa las defensas de los procesados.
17 Para resolver esta cuestión debemos comenzar recordando que la Jurisprudencia de nuestro Tribunal Supremo tiene reiterada y pacíficamente establecido, entre otras muchas, en la reciente sentencia 759/2014 de 25 de noviembre, que "Lo relevante para afirmar la existencia del dolo penal es, en esta construcción clásica del dolo, la constancia de una voluntad dirigida a la realización de la acción típica, empleando medios capaces para su realización. Esa voluntad se concreta en la acreditación de la existencia de una decisión dirigida al conocimiento de la potencialidad de los medios para la producción del resultado y en la decisión de utilizarlos. Si además, resulta acreditada la intención de conseguir el resultado, nos encontraremos ante la modalidad dolosa intencional en la que el autor persigue el resultado previsto en el tipo, en los delitos de resultado. Pero ello no excluye un concepto normativo del dolo basado en el conocimiento de que la conducta que se realiza pone en concreto peligro el bien jurídico protegido, de manera que en esta segunda modalidad el dolo radica en el conocimiento del peligro concreto que la conducta desarrollada supone para el bien jurídico, en este caso, la integridad física, pues, en efecto, "para poder imputar un tipo de lesiones a título doloso basta con que una persona tenga información de que va a realizar lo suficiente para poder explicar un resultado lesivo y, por ende, que prevea el resultado como una consecuencia de ese riesgo. Es decir, que abarque intelectualmente el riesgo que permite identificar normativamente el posterior resultado. En el conocimiento del riesgo se encuentra implícito el conocimiento del resultado y desde luego la decisión del autor está vinculada a dicho resultado". En otras palabras, se estima que obra con dolo quien, conociendo que genera un peligro concreto jurídicamente desaprobado, no obstante actúa y continua realizando la conducta que somete a la víctima a riesgos que el agente no tiene la seguridad de poder controlar, y aunque no persiga directamente la causación del resultado, del que no obstante ha de comprender que hay un elevado índice de probabilidad de que se produzca. Entran aquí en la valoración de la conducta individual parámetros de razonabilidad de tipo general que no puede haber omitido considerar el agente, sin que sean admisibles por irrazonables, vanas e infundadas esperanzas de que el resultado no se produzca, sin peso frente al más lógico resultado de actualización de los riesgos por el agente generados. (...) "el dolo supone que el
18 agente se representa un resultado dañoso, de posible y no necesaria originación y no directamente querido, a pesar de lo cual se acepta, también conscientemente, porque no se renuncia a la ejecución de los actos pensados. Lo que significa que, en todo caso, es exigible en el autor la consciencia o conocimiento del riesgo elevado de producción del resultado que su acción contiene. En definitiva, el conocimiento del peligro propio de una acción que supera el límite de riesgo permitido es suficiente para acreditar el carácter doloso del comportamiento, al permitir admitir el dolo cuando el autor somete a la víctima a situaciones peligrosas que no tiene seguridad de controlar, aunque no persigue el resultado típico. " En cuanto a los hechos que nos ocupan debemos indicar que la prueba practicada en el acto del juicio oral, revela claramente que los agentes de policía procesados eran conocedores del riesgo que entrañaba su acción, cuando de forma unitaria y conjunta comenzaron a efectuar disparos a una distancia desde la que ya no podían controlar su trayectoria ni su destino final, ni asegurar que estos alcanzaran únicamente a las partes bajas del vehículo Citroen, ni descartar la posibilidad de que impactaran contra otras distintas, y en definitiva, contra sus ocupantes, salvo que los agentes procesados hubieran sido unos expertos tiradores, que en modo alguno ha resultado acreditado a tenor de sus propias manifestaciones en el plenario. Lo anterior ha quedado probado para este tribunal, sin duda alguna, por el propio reconocimiento de los procesados, al declarar que efectuaron los disparos con su arma reglamentaria sobre el vehículo Citroen C-3, por el visionado en el acto del juicio oral de la grabación de lo acontecido, y por la prueba pericial que determinó que las vainas encontradas en el lugar de los hechos correspondían a los disparos efectuados con las identificadas armas de cada uno de los tres procesados, practicada en el acto del juicio oral por los agentes de la policía nacional con número NUM021 y NUM022, pertenecientes a la sección de Policía Científica, y por los peritos de la defensa señores Benjamín y Doctor Eutimio. Todos ellos, advertidos de su obligación de decir verdad, y bajo los principios procesales de oralidad publicidad, inmediación y contradicción ratificaron sus informes. Se indicó que las vainas señaladas con número 3,4,5,6,7,8 y 9 fueron disparadas por la pistola con n de serie NUM020; que las vainas señaladas con
19 número 2 y 10, y con las letras B-C- y D, fueron disparadas por la pistola con n de serie NUM018, y que la vaina señalada con el número 1 fue disparada con la pistola con n de serie NUM019, las cuales coinciden con las que se ha declarado probado que utilizaron los procesados. La prueba pericial y documental ha demostrado claramente los lugares en los que impactaron los disparos, en concreto, tres en la puerta del maletero a una altura, medida desde el suelo, de 95, 98 y 105 centímetros respectivamente, tres en el paragolpes trasero, uno en el techo, uno en la parte lateral derecha, uno en la aleta delantera, uno en el tapacubos de la rueda delantera, y otro en el tapacubos de la rueda trasera. También se objetivo un fuerte impacto en la luna trasera con rotura de la mayor parte de su superficie, y otro impacto en el cristal del parabrisas delantero. Lo anterior permite inferir, aplicando las leyes de la lógica y de la sana crítica, que al realizar esos disparos contra un vehículo que estaba huyendo, debieron necesariamente representarse y asumir que las balas disparadas podían entrar en el habitáculo del citado vehículo, y que las trayectorias de los proyectiles, ya fueren de forma directa o tras sufrir un rebote, no solo podían acabar provocando resultados lesivos en sus ocupantes, sino resultados mortales, como finalmente ocurrió. Estos disparos fueron efectuados por los tres agentes procesados cuando no existía un riesgo inminente contra ellos, con objeto de evitar que se dieran a la fuga unos individuos a quienes, en ese momento, sólo se les podía atribuir el uso de ese vehículo Citroen, que aparecía denunciado como sustraído. La realidad y la lógica que no puede desconocer un agente de policía, es que tanto cuando la trayectoria de la bala disparada siga un curso directo, como cuando al impactar con un cuerpo extraño se desvíe de esa inicial trayectoria, la bala puede finalmente llegar a impactar contra otro cuerpo que puede ser humano, y ocasionar los ya referidos resultados, y no solo con la propia bala en su integridad, sino que también
20 los pueden provocar los trozos, fragmentos o esquirlas en que puede descomponerse después de haber impactado previamente contra algo, puesto que también son elementos que han de ser considerados aptos para causar lesiones de mayor o menor gravedad, e incluso la muerte. Por ello, cuando los agentes de policía procesados efectuaron todos esos disparos no podían descartar que se produjera, como así fue, la muerte de Agapito, y las lesiones de Lucio. De acuerdo con lo expuesto es claro que la acción desplegada por los procesados con sus respectivas armas de fuego contra un vehículo en movimiento y a la velocidad reducida que las circunstancias le permitían en su intento de huida, debían representarse, y no descartar, el resultado ocurrido, por lo que es claro que nos encontramos ante un evidente supuesto de dolo eventual. No puede compartirse la tesis que alternativamente se sostiene por las defensas de los agentes procesados de que fuera una acción de carácter imprudente, pues no es que se omitiera la diligencia debida al efectuar los disparos, sino que la acción que fue llevada a cabo por los agentes fue más allá de una imprudencia, como se ha dicho, pues no podían descartar y desde luego tuvieron que representarse necesariamente ese posible resultado que incluso pudo haber sido mucho más grave, si se tiene en cuenta que los disparos se efectuaron en una calle en pleno casco urbano de Madrid y a una hora (entre las 11,15 y las 11,30 horas) en que el tránsito de viandantes y vehículos era el habitual, que sin llegar a ser muy intenso era lo suficiente como para que las balas disparadas pudieran haber impactado en alguna de esas personas. Incluso consta que apareció un vehículo estacionado en la propia calle Vara del Rey que, según manifestó su propietario en el plenario, presentaba un impacto de bala. En suma, el realizar disparos en plena vía pública, en pleno casco urbano, en una ciudad como Madrid, con un tráfico de vehículos y peatones de cierta intensidad y a esa hora del día, no podemos considerar que se trata de una mera falta de diligencia, sino que al no poder descartarse, y tener que representarse, con el baremo del hombre medio ideal, en este caso agentes de Policía Local, que por otra parte no eran expertos