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Timestamp: 2016-10-25 21:08:10
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⭐InDret. El embargo de cuentas corrientes. Especialidades que plantea su ejecución telemàtica centralizada. Antonio Evaristo Gudín Rodríguez- Magariños
InDret. El embargo de cuentas corrientes. Especialidades que plantea su ejecución telemàtica centralizada. Antonio Evaristo Gudín Rodríguez- Magariños
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Alberto Rubio Vera
1 InDret REVISTA PARA EL ANÁLISIS DEL DERECHO WWW. INDRET.COM El embargo de cuentas corrientes. Especialidades que plantea su ejecución telemàtica centralizada Antonio Evaristo Gudín Rodríguez- Magariños Secretario Judicial del Juzgado Central nº 6 de la Audiencia Nacional BARCELONA, JULIO 20132 Abstract La ejecución del embargo de cuentas corrientes a través de sistemas telemáticos de gestión centralizada ha supuesto un cambio radical en el modo de gestión procedimental de la ejecución, poniendo de relieve muchas de las dificultades que este tipo de diligencia ha venido presentando en los últimos años. La gestión automática de estos sistemas de embargo supone un enorme salto cualitativo al exigir previsiones sistemáticas y uniformes al objeto de lograr, de una parte la máxima eficiencia, pero de otra el respeto de los derechos de los particulares ante las eventuales circunstancias del caso concreto estudiado. Tal circunstancia ha determinado circunscribir su objeto únicamente a los supuestos de cuentas corrientes a la vista, restringiendo su aplicación a aquellos supuestos que dada su simplicidad permitan una realización automática. Se aborda en el presente trabajo las soluciones alcanzadas tanto en el ámbito del procedimiento de ejecución judicial, como las adoptadas en el procedimiento de recaudación ejecutiva y ante la Seguridad Social. The attachment of saving and checking accounts through centralized management systems developed in the last few years has resulted in a radical change in the rules of execution procedures. The automatic management of these systems involves a huge challenge, requiring uniform and systematic provisions in order to achieve the maximum level of efficiency as well as to appropriately safeguard the individual rights regarding the specific circumstances of each case. These issues have led to a restriction of the object to saving accounts, because given their simplicity; it is possible to perform automated actions. This paper addresses the different alternatives applied by courts in execution procedures as well as in executive recovery procedures and before Social Security. Title: The centralized execution of attachment orders on saving accounts. Palabras clave: Cuentas corrientes, embargo, gestión bancaria Keywords: Saving Account, Checking Accounts, attachment procedures, Central Banking Management 23 Sumario 1. Aproximación a la naturaleza del contrato de cuenta corriente 2. El contrato de cuenta corriente de titularidad indistinta 2.1. El objeto del contrato: los fondos 2.2. La relación externa del contrato de cuenta corriente de titularidad indistinta 2.3. La relación interna del contrato de cuenta corriente de titularidad indistinta 3. Características del embargo de cuentas corrientes 3.1. Trascendencia de la relación interna. El caso del embargo de cuentas corrientes en el que estén domiciliados sueldos o pensiones 3.2. El embargo de saldos en descubierto 3.3. Régimen jurídico del embargo de las cuentas corrientes de titularidad indistinta 3.4. La posición de la persona autorizada en el contrato de cuenta corriente 3.5. Los derechos de tercero frente a la cuenta embargada a) Derecho de retención y liquidación de la cuenta b) Saldos retenidos 4. Cumplimentación centralizada 4.1. Determinación y control de los recursos propios mínimos de las entidades de crédito 4.2. Cumplimentación centralizada por el A.E.AT (EDITRAN) 4.3. Cumplimentación centralizada por Tesorería General de la Seguridad Social 4.4. Cumplimentación centralizada por el punto neutro a través del sistema de embargo masivo (ECCV) 4.5. Diferencias entre los distintos sistemas de embargo centralizado a) Especificación de las cuentas b) Límite máximo y mínimo c) Cotitularidad d) Prelación e) Saldos pignorados f) Saldos procedentes del ingreso de sueldos o pensiones g) Procedimiento para la realización de la traba 5. Tabla de jurisprudencia citada 6. Bibliografía 34 1. Aproximación a la naturaleza del contrato de cuenta corriente La cuestión del embargo de la cuentas corrientes ha sido una de las más discutidas en nuestro derecho y pese a existir en los últimos años un cierto consenso doctrinal y jurisprudencial sobre su naturaleza y sobre el modo de afectación de una eventual orden de embargo, es lo cierto que todavía son muchas las dudas e incertidumbres que se plantean. Pero si ya de por sí, ésta es una materia compleja, en el caso de la gestión centralizada de embargos a través de ordenes generales y automáticas dirigidas a cualesquiera entidades financieras, tales dificultades se acrecientan enormemente. La ejecución centralizada de estos embargos impone, de este modo, revisar todos estos esquemas en una materia especialmente resbaladiza, exigiendo soluciones preconcebidas y uniformes que den respuesta automática a los problemas con carácter previo a que aquellos se presenten. Como es conocido, originariamente la naturaleza de este contrato resultó bastante conflictiva por la tendencia a asimilar estos contratos a los contratos unilaterales de carácter real, como pudieran ser el préstamo o el depósito irregular 1. Tal concepción de los contratos bancarios responde a una economía fundamentada en el intercambio de fondos en moneda o papel moneda, cuyo tráfico actualmente resulta residual (véase Ley 36/2006, 29 de noviembre y ley 7/2012, de 29 de octubre) 2. Este inicial posicionamiento, sin embargo, aparece hoy en día superado, de modo que frente a la pretendida asimilación a los prototípicos contratos romanos reales, el contrato de cuenta corriente se fundamenta hoy en la noción de concesión de crédito, noción que como veremos está estrechamente vinculada al de los contratos fiduciarios, siendo de carácter personalísima y por lo tanto de carácter marcadamente consensual 3. La realidad actual del contrato de cuenta corriente como señala la STS, 1ª, , (Roj 5328/1993) tiende hacia la autonomía contractual, despegándose del depósito bancario que le servía de base y que solo actúa como soporte contable. La cuenta corriente bancaria expresa hoy en día siempre una disponibilidad de los fondos a favor de los titulares de la 1 De dichas previsiones se pretendió incluso deducir la existencia de una norma de orden público contraria a la existencia de contratos de crédito puramente consensuales. En tal sentido, no puede dejarnos de venir a la memoria los interminables de circunloquios sobre la categoría de los contratos reales y el encaje que en el seno de los mismos puedan tener estos contratos, con los que el profesor Albadalejo tuvo a bien alumbrarnos al mundo del derecho. ALBADALEJO (1992, p. 335). 2 En tal sentido, GELLA (1948, p. 81). Cita este autor la sentencia de considera que el contrato de cuenta corriente bancaria es un contrato complejo de depósito irregular con devengo de intereses y liquidaciones periódicas por el Banco. También en este sentido se cita la sentencia de En sentido contrario, para EMBID IRUJO (1988, pp. 331 y ss.) este contrato despliega su eficacia en el orden jurídico obligacional sin consecuencias aparentes en lo que atañe a la esfera jurídico real. 3 En tal sentido para VALPUESTA GASTAMINZA (1994, p. 216), el dinamismo que presenta la operativa bancaria y la multiplicidad de servicios que presta el servicio de caja... son inencajables en las categorías jurídicas del Código de Comercio de 1885 y del Código Civil de 1889, debiéndose de estar a cada caso concreto de cuenta bancaria, para calificar la función económica a la que sirve ese contrato, y de esta forma hallar su causa, conociendo de esta forma cuál será el régimen jurídico supletorio a aplicar. 45 misma contra el banco que los retiene, y que encuentra causa tanto en operaciones activas como pasivas, es decir, que responde tanto a operaciones efectivas en dinero como a créditos que concede el banco a sus clientes. Así, el Tribunal Supremo en sentencia de (Roj 6741/1989) nos recuerda que si bien en este contrato el límite cuantitativo de las órdenes de pago viene dado por la cifra del haber del cliente en el momento de la orden, existe en la práctica bancaria habitual la posibilidad de autorizar descubiertos a determinados clientes hasta la cuantía que el banco estima oportuno, lo cual entraña una concesión de crédito bajo la forma de descubiertos. Cuando esto sucede, se está ante una nueva operación bancaria, de signo contrario a la primera, modificándose la naturaleza de la relación banco-cliente, la cual, como todo contrato, exigirá la concurrencia del consentimiento en ambos contratantes de acuerdo con los artículos 1258, 1261 y 1262 del Código Civil, en adelante CC, (véase en igual sentido sentencia de esta SAP Palencia [LA LEY 1641-JF/0000]). Siendo esto así cualquier equiparación del contrato de cuenta corriente con el depósito irregular es mera reminiscencia de su origen histórico pero poco o nada tienen que ver. Se explica así, que la función del banco en el contrato de cuenta corriente se asimile a la de los contratos de gestión y que, como señalan MUÑOZ PLANAS y MUÑOZ PAREDES (2003, p. 21), en la cuenta corriente como en todo contrato en favor de tercero resulte esencial distinguir la relación externa y la interna. Esta distinción es esencial para el entendimiento de este tipo de contratos, pues permite diferenciar junto a las relaciones internas centradas en la pertenencia y distribución de los fondos, la relación externa a la que atiende propiamente el contrato de cuenta corriente, en el que el banco realiza una actividad principalmente de gestión. En tal sentido señalan los autores citados que lo que regula el contrato es exclusivamente la titularidad de la cuenta, con independencia de quien sea el propietario de los fondos que se ingresan en ella o de los valores confiados para su custodia y administración. Esta es una cuestión que conoce el titular de la cuenta, siendo cuestión de carácter personal y hasta cierto punto reservada a través del secreto bancario, en la cual el banco no puede entrar 4. 4 En tal sentido la jurisprudencia del Tribunal Supremo tiene señalado que la condición de titular no implica per se que se ostente derecho de propiedad sobre el objeto depositado, véase ad exemplum la reciente STS, 1ª, (Roj 505/2013). En este sentido la indicada sentencia señala: es doctrina reiterada que la cuenta corriente bancaria expresa una disponibilidad de fondos a favor de los titulares de la misma contra el Banco que las retiene, no pudiendo aceptarse el criterio de que el dinero depositado en tales cuentas indistintas pase a ser propiedad de uno de ellos, por el solo hecho de figurar como titular indistinta, porque en el contrato de depósito, la relación jurídica se establece entre el depositante, dueño de la cosa depositada, y el depositario que la recibe, no modificándose la situación legal de aquel, en cuanto a lo depositado, por la designación de persona o personas que la puedan retirar. Tales depósitos indistintos no suponen por ello comunidad de dominio sobre los objetos depositados, debiendo estarse a cuanto dispongan los tribunales sobre su propiedad. Por ello, el mero hecho de apertura de una cuenta corriente bancaria, en forma indistinta, a nombre de dos o más personas, lo único que significa prima facie, es que cualquiera de los titulares tendrá frente al banco depositario, facultades dispositivas del saldo que arroje la cuenta, pero no determina por sí sólo la existencia de un condominio que vendrá determinado únicamente por las relaciones internas y, más concretamente, por la propiedad originaria de los fondos o numerario de que se nutre dicha cuenta (SSTS , , , , , , , y ). 56 La ejecución del embargo de cuentas corrientes a través de sistemas telemáticos centralizados sólo interfiere en las relaciones externas entre los cuenta participes y el banco, haciendo tabla rasa de cualesquiera circunstancias particulares que puedan darse en el caso. Todo ello exige simplificar el trámite y en determinados supuestos partir de ciertas presunciones que no siempre se ajustan a la realidad del movimiento contable de la cuenta corriente. 2. El contrato de cuenta corriente de titularidad indistinta El modo normal de gestión de las cuentas corrientes es a través de cuentas de titularidad indistinta con facultades de disposición solidaria o indistinta sobre los fondos. La razón de la extraordinaria extensión de este instrumento contractual se debe precisamente, como señalan MUÑOZ PLANAS y MUÑOZ PAREDES (2003, p. 21), a la necesidad de arbitrar una forma dinámica de gestión de las diversas formas de colaboración en el mundo de los negocios y de la vida civil. Las cuentas corrientes ya conjuntas o indistintas a nombre de socios, administradores o apoderados son muy frecuentes en la administración de empresas de toda índole y magnitud. Las vemos también en el ámbito del ejercicio de las profesiones liberales o de situaciones comunitarias y en cualquier forma de organización para los fines más variados, particularmente en el ámbito familiar. Este carácter marcadamente fiduciario del contrato, no debe hacernos confundir la relación de los diversos titulares con el banco, con la cuestión, a resolver con carácter interno entre ellos, de la distribución concreta de los fondos 5. Para MUÑOZ PLANAS y MUÑOZ PAREDES, la posición de los titulares indistintos en los depósitos bancarios se resolverá en definitiva en una pura legitimación dispositiva frente a la entidad, que si bien no atribuye ningún derecho sobre los fondos o valores disponibles, lo es en el entendimiento de que la pertenencia de aquellos vienen determinadas únicamente por la relación interna. Concluyen dichos autores que la cotitularidad sólo da base a lo más para generar una presunción simple de copropiedad pero el determinar si esa presunción se corresponde con la realidad es cuestión ajena totalmente a la relación de los titulares con el banco, y el interesado en resolverla, desvirtuando o confirmando la presunción, tendrá que recurrir a las relaciones que medien entre los titulares. De este entendimiento, se deducen las siguientes consecuencias: - La condición de titular per se no implica, que se ostente derecho de propiedad alguno sobre el objeto depositado. Lo único que atribuye tal condición son facultades dispositivas frente al Banco en virtud del contrato celebrado cuya finalidad es la gestión de un capital. - La distribución de los fondos viene determinado exclusivamente por las relaciones internas entre los titulares de la cuenta, de ahí que no quepa el embargo de la totalidad de la cuenta, debiéndose de aplicar sólo a la cuota que en proporción le corresponda o 5 Véase MUÑOZ PLANAS (1992, pp. 8 y ss.), VALPUESTA (1992, p. 131), EMBID IRUJO (1993, p. 214). 67 deba presumirse sobre los activos (MUÑOZ PLANAS Y MUÑOZ PAREDES [2003, p. 17]). - Cualquier movimiento contable exige un título causal eficiente para resolver cualquier cuestión que se presente en razón al destino de los fondos. Para ello, se da una relevancia decisiva a las relaciones internas, abundando en la naturaleza gratuita u onerosa de los movimientos de la cuenta y la distribución de los fondos 6. - No cabe hacer aplicación de las reglas de la solidaridad, por cuanto que este concepto en principio es extraño al tipo de detentación que se ejerce sobre los bienes depositados. Como señala MUÑOZ PAREDES y MUÑOZ PLANAS (2003, p. 36): en estas cuentas, a diferencia del deudor ordinario el banco nunca paga ni puede pagar motu propio, sino que atiende y secunda las órdenes de pago que recibe de sus clientes. El banco carece de iniciativa típica de todo deudor para cumplir la prestación debida. Él no puede liberarse por decisión propia y la iniciativa para toda operación sobre la cuenta de la índole y cuantía que sea y en su misma oportunidad, es atributo propio y exclusivo de los titulares en tanto mandantes. El banco no puede pagar como quiera y a quien quiera El objeto del contrato: los fondos La distinción entre la relación interna y externa del contrato de cuenta corriente ha dado lugar a una tendencia a cosificar el objeto de este contrato: la reclamación de los fondos. Tal concepción parte del presupuesto de que los fondos son un bien susceptible de exclusión, transmisible y objeto de una titularidad predefinida por el hecho de su depósito en la cuenta 7. Sin embargo, la detentación de los fondos se explica no en virtud de un concreto título atributivo, sino en la imputación de las operaciones de debe y haber. El concepto de fondos disponibles, como señala SOPENA GIL (1993, p. 152), se trata de un concepto principalmente contable, consecuencia de una operación de liquidación en ciernes, cuya concreta distribución quedará abstraída hasta la completa liquidación de la cuenta. Entre tanto las partes, podrán desde luego disponer de los fondos, pero también pedir la rendición de cuentas y hacer incluso acopio de fondos a cuenta de la liquidación final (véase en tal sentido STS , [Roj 7343/2011]). La razón de ser de este tratamiento diferenciado de los fondos se encuentra en la necesidad de excluir cualquier intromisión fundamentada en las relaciones subyacentes que no quede 6 En tal sentido, dichos autores, redundan con gran extensión de argumentos en el parecer de excluir una supuesta posición jurisprudencial favorable a asimilar la posición de los cotitulares con una relación de carácter gratuito, lo que explicaría el derecho de acrecer que en determinados supuestos se ha pretendido por los bancos con fundamento en el art. 26 de la Ley de Cajas de Ahorros. 7 CACHÓN CADENAS (1993, pp. 394 y 395), entre otros autores, entiende, sin embargo, que el embargo recae propiamente sobre derechos y no sobre cosas: No se pueden embargar como dinero los saldos de las cuentas corrientes bancarias de que sea titular el ejecutado porque en este caso, el ejecutado no es propietario de una suma concreta de dinero efectivo, sino mero acreedor de una entidad bancaria, por lo que el único bien susceptible de embargo es el derecho de crédito que el titular ostenta frente a dicha entidad. El embargo de la cuenta bancaria es el embargo del crédito relativo (CARRERAS LLANSANA [1958, p. 226] o como dice la STS , el acreedor embargante se sitúa en la misma posición de su deudor en relación con la entidad depositaria. También en este mismo sentido SOPENA GIL (1993, p. 182) quien critica la cosificación del saldo que no es sino un concepto contable la diferencia entre el debe y el haber. 78 justificada por el modus operandi bancario. De este modo si frente a tercero se atiende exclusivamente a las necesidades financieras que gestiona la operativa del banco, la relación interna dependerá primeramente de las operaciones de cargo y abono, pero una vez que los fondos se encuentren incorporados a la dinámica contable quedarán afectados al negocio subyacente, y en consecuencia, desvinculados de su origen. Esto determina que no quepa hablar de distribución de cuotas, ni de titularidad de activos porque además de la dificultad implícita de distribuir responsabilidades o proyectar las cuotas sobre el saldo resultante, significaría desconocer la finalidad de las partes en orden a la administración de sus intereses y resultaría profundamente perturbador para el tráfico jurídico. Lo cierto es que estas operaciones de cargo y abono típicas de los negocios bancarios, lo que si determinan es un cambio en cuanto a la naturaleza misma de la aportación. En tal sentido, no cabe hablar de facultades de disposición sobre una cosa cierta, ni tan siquiera de una deuda valor, sino de imputación de derechos de reintegro en el marco de la entera relación externa básicamente configurada por el banco, con sus consiguientes deducciones, intereses, recargos, comisiones, derechos de suscripción, etc. De esta suerte la cuenta corriente se configura como un típico negocio abstracto, en el sentido establecido en el artículo 1278 CC, esto es un contrato cuya causa última no resulta aparente a quienes intervienen en el mismo, pero que ha de presumirse que existe y que es verdadera y lícita. La razón de la elisión de la causa no se debe en este caso tanto a la existencia de un previo pacto, como al hecho incontestable de no poderse determinar el origen de los fondos al quedar confundidos los ingresos con el resto de movimientos contables. En realidad, en el marco propio de la cuenta corriente y mientras está se encuentre vigente, la cuenta corriente se desenvuelve en muchos sentidos, como una suerte de patrimonio separado o afectado a un fin 8. Esto se debe a que durante el tiempo de la vigencia del contrato no cabe hacer alegación entre los cuenta partícipes de atribución o liquidación de cuotas lo que dificultaría el carácter dinámico propio de la gestión de los activos resultando cuando menos conveniente que quede suspendido el ejercicio de estos derechos hasta el momento en que en puridad se verifica la liquidación de la cuenta. Si no fuera así, y pudiese procederse a reclamar parte de los fondos con fundamento en las relaciones causales de los cuenta participes, la posición del banco y la de los terceros que por caso procediesen a domiciliar sus recibos, quedaría en una completa inseguridad. Esto no quita a que las partes puedan hacer uso de su derecho, ejerciendo las reclamaciones que tengan por convenientes entre sí, pero como digo, esto no puede comprometer el régimen jurídico y económico de la cuenta. 8 Esta es la razón por la que a veces se ha procedido a hacer aplicación a la cuenta corriente las reglas de la comunidad germánica, toda vez que presentando enormes dificultades proceder a la liquidación de la cuenta, resulta manifiestamente complejo distribuir o asignar cuotas sino hasta que la cuenta este completamente liquidada. Véase la SAP Madrid (AC 1998\5093) comentada largamente por MUÑOZ PLANAS/MUÑOZ PAREDES (2003, pp. 346 y ss.) 89 En tal sentido el Tribunal Supremo tiene señalado hasta la saciedad que la titularidad indistinta lo único que atribuye a los titulares frente al banco depositario son facultades dispositivas del saldo que arroje la cuenta, pero no determina, por sí solo, la existencia de un condominio y menos por partes iguales sobre dicho saldo de los dos (o más) titulares indistintos de la cuenta, ya que esto habrá de venir determinando únicamente por las relaciones internas entre ambos titulares y, más concretamente, por la originaria pertenencia de los fondos o numerario de que se nutre dicha cuenta 9. De este modo, en tanto no se produce la liquidación de la cuenta, esta se desenvuelve libremente conforme a su propio régimen externo. Este se fundamenta en la facultad de libre retirada de los fondos. Se entiende así la importancia o interés que en determinados supuestos puedan tener no tanto proceder al embargo de las cuentas como el del bloqueo de aquellas, en el sentido de evitar la liquidación que pueda verificarse en perjuicio del derecho del acreedor ejecutante 10. Sin embargo pese a la pretendida preponderancia de los aspectos externos de la cuenta corriente, tal preponderancia no es absoluta, pues como quedó indicado tal condición se deriva del carácter fiduciario de la causa del contrato. El hecho de que la causa se encuentre abstraída o que deba de presumirse su existencia, no impide, que exista otra lícita que deba de ser tenida en cuenta en todo momento, tanto para valorar la legalidad del movimiento contable, como para pedir rendición de cuentas de la disposición que se vengan haciendo de los activos La relación externa del contrato de cuenta corriente de titularidad indistinta Como se ha venido indicando la constitución de una cuenta corriente de titularidad indistinta suele responder a un previo negocio de gestión o administración compartida de varios individuos, el cual habilita para la retirada de fondos por los cuenta partícipes en función de sus comunes intereses. De este modo, en la práctica nos encontramos que es común que figuren como titulares, tanto los titulares propiamente dichos de los fondos, como personas que actúan como meros mandatarios (por ejemplo, los apoderados de una 9 Véase así la STS (Roj 3090/1992): La doctrina de esta Sala, recogida en la STS , niega que ello sea así, que la titularidad indistinta lo único que atribuye a los titulares frente al banco depositario facultades dispositivas del saldo que arroje la cuenta, pero no determina, por sí solo, la existencia de un condominio y menos por partes iguales sobre dicho saldo de los dos (o más) titulares indistintos de la cuenta, ya que esto habrá de venir determinando únicamente por las relaciones internas entre ambos titulares y, más concretamente, por la originaria pertenencia de los fondos o numerario de que se nutre dicha cuenta. Por otra parte si el apoderamiento de dinero depositado en cuentas corrientes indistintas, por parte de uno de los cotitulares, ha sido tradicionalmente considerado como integrante de un delito de apropiación indebida, el hecho de la apropiación no se fundamenta en la existencia de un supuesto condominio. Así también la STS (Roj 3656/2011), con cita de la STS 949/1997, se afirma que aunque los cotitulares de una cuenta bancaria ostentan facultades de disposición frente al banco, esto no significa que entre esos cotitulares exista un condominio sobre los fondos, sino que habrá que estar a las relaciones internas entre ellos. Véase, también STS (Roj 133/2011). 10 La SAP Badajoz configura la naturaleza de estos derechos como la propia de una propiedad germánica, que difícilmente pueden enmarcarse dentro del concepto de propiedad romana y por cuotas, señalando sus paralelismo con la sociedad de gananciales en el sentido de que hasta no se procede a la liquidación de las cuotas no puede materializarse los derechos que en la misma tienen los cónyuges, quedando hasta entonces el derecho expectante a que a los mismos corresponde veda el ejercicio de la tercería por actos de disposición realizados en los bienes del a sociedad. 910 sociedad limitada), como representantes legales como tutores o guardadores de un incapaz o un menor, etc. 11 Todos ellos podrán retirar los fondos como tengan a bien, pero como en todo negocio de gestión o contrato de colaboración, esto no quita para que finalizado el negocio o incluso en el curso del mismo se les puede pedir rendición de cuentas de aquellos actos de gestión que excedan de la habilitación conferida. Estas facultades de los titulares de la cuenta, suelen incardinarse dentro del marco de la solidaridad activa 12, sin embargo, como anteriormente ha quedado apuntado la solidaridad que se predica de estos contratos resulta un tanto atípica presentando notables diferencias con la solidaridad de créditos pura del CC. Según este autor, la posición jurídica que asumen en la realidad contractual tanto el banco como los titulares de la cuenta, van mucho más allá de una pura situación de solidaridad activa, pues ni el banco es un mero deudor que pueda a su elección pagar la deuda a cualquiera de los titulares ni estos son meros acreedores con derecho cada uno a pedir sólo el pago de aquella. En tal sentido para ALONSO MUÑUMER (2007, p. 443) la titularidad indistinta es una solidaridad creada y formalizada siempre en atención al interés de los titulares los acreedores y no del banco. SOPENA GIL (1993, p. 130) matiza, creo que afortunadamente, tales afirmaciones al señalar que tratándose de cantidades embargadas la falta de iniciativa del Banco es consecuencia de lo dispuesto en el artículo 1142 CC, en cuanto, que según este precepto, el deudor puede pagar la deuda a cualquiera de los acreedores solidarios, pero si hubiera sido judicialmente demandado por alguno a éste deberá de hacerse el pago. Por otra parte el hecho de que el banco deudor no pueda pagar cómo y cuando quiera, no se debe a una exclusión de las normas de la solidaridad activa, sino a la falta de exigibilidad de la deuda (art CC). El banco como todo prestatario o depositario no puede hacer el pago a quien quiera no por ninguna razón superior que excluya la solidaridad activa, sino simplemente porque la deuda no es exigible. La falta de exigibilidad en este tipo de depósitos, que por tal razón se conocen como a la vista, se encuentra vinculada al hecho de la obligación de custodia, de modo que la deuda sólo será exigible sino cuando es reclamada y es únicamente a esta reclamación a la que el banco debe atender. 11 En tal sentido señalan MUÑOZ PAREDES y MUÑOZ PLANAS (2003, p. 22): en su función normal de gestión y disposición de los fondos acreditada la existencia de varios titulares responde a necesidades muy frecuentes del mundo de los negocios y de la vida civil en general. Las cuentas ya conjuntas o indistintas, a nombre de socios o administradores o apoderados son muy frecuentes en la administración de empresas de toda índole y magnitud. Las vemos también en el ámbito del ejercicio de las profesiones liberales o de situaciones comunitarias y en organizaciones con los fines más variados. Y ya en el terreno de la vida privada y diaria de los particulares las cuentas indistintas familiares y particulares, las conyugales se ha convertido en un elemento imprescindible para el desenvolvimiento económico cualquier familia, cuyos ingresos y gastos más significativos pasan todos por la cuenta corriente cuyo funcionamiento conviene facilitar y de ahí a su apertura a nombre indistinto de una o más personas. 12 GARRIGUES DIAZ-CAÑABATE (1974, p. 150). 1011 2.3. La relación interna del contrato de cuenta corriente de titularidad indistinta La formalización de la cuenta no influye sobre las posibles obligaciones que pueden tener los titulares entre sí conforme a sus relaciones internas, pues como señalan MUÑOZ PLANAS y MUÑOZ PAREDES (2003, p. 174): La titularidad de la cuenta sólo atribuye facultades dispositivas sobre los activos ingresados, pero nada más. Para estos autores quien es propietario de esos activos antes de abrirse la cuenta lo sigue siendo posteriormente. De igual manera el posible titular, que de acuerdo con los pactos internos, sea un simple fiduciario o gestor de fondos ajenos, quedará sólo legitimado para efectuar con el banco aquellas operaciones que sean precisas al efecto y las hará en su propio nombre pero siempre por cuenta de otro. Su condición de titular no le confiere derechos nuevos respecto a los que tenga internamente en relación con los demás titulares o con los terceros copropietarios de los fondos por él gestionados. Sin embargo, contrariamente a lo postulado por dichos autores, si bien la condición de los titulares no se altera por el hecho de la aportación de fondos a la cuenta, lo que sí se cambia es la naturaleza de los fondos aportados al confundirse aquellos con el resto de movimientos contables. Así, si por ejemplo la cuenta ostenta un saldo negativo y los supuestos fondos no llegan a cubrir el importe del descubierto, los fondos dejan de serlo para transformarse en un derecho de reintegro frente al otro titular de la cuenta. Por el contrario si la cuenta produce un rédito o interés este se aplicará a la cuenta, y sólo cuando la cuenta sea objeto de liquidación, esto es no exista contrato, cabrá distribuir lo obtenido. En principio cabría pensar, que no concretándose el destino de los fondos durante la vida de la cuenta corriente, estos en principio no tendrían porque perder la condición en la que fueron aportados sino hasta el momento de la liquidación. Lo que ocurre, sin embargo, es que al integrarse en el movimiento contable su condición primigenia se va diluyendo al confundirse con el resto de los movimientos al que está afecta la cuenta. En realidad, hasta su liquidación la pertenencia de aquellos, no atiende tanto a ningún tipo de negocio interno de las partes, como a una situación fáctica, fundamentada en el hecho de la aportación y retirada de fondos. Esta circunstancia determina, que al igual que sucede en la comunidad germánica, hasta que no se proceda a la liquidación no cabe hablar propiamente de cuotas. Hasta entonces cabrá que los cuenta participes retiren los fondos conforme a la mejor gestión de los intereses del negocio de gestión subyacente, pero estos intereses no tienen porque corresponderse con un acto causal del que pueda determinarse la cotitularidad de unas cuotas. Pese a todo ello, aunque durante la vigencia de la cuenta corriente la relación interna permanece larvada al quedar supeditada al negocio o finalidad final propuesta por las partes, sin embargo, su desenvolvimiento, no es del todo indiferente en el tráfico jurídico presentando una triple eficacia frente a tercero: 1112 a) Una función legitimadora. El artículo 1717 CC señala que, cuando el mandatario actúa en su propio nombre el mandante no tiene acción contra las personas con quienes el mandatario ha contratado, ni éstas tampoco contra el mandante, pero exceptúa de estas previsiones el caso de que la cosa que sea objeto del mandato sea de propiedad del mandante en cuyo caso, el mandatario queda directamente obligado a favor de la persona que ha contratado, la aplicación de estas previsiones al contrato de cuenta corriente determina que la gestión que se realice por los cuenta partícipes les vincula a todos, quedando de este modo obligados frente a tercero por la dinámica propia de la gestión de la cuenta. b) Función probatoria. Durante la vida de la cuenta corriente la relación interna servirá de medio para la imputación de pagos en orden al cumplimiento de las obligaciones que eventualmente los cuenta-partícipes puedan tener frente a tercero. En todo caso, hablamos en término de presunción, pues como hemos visto, la liquidación de la cuenta es una cuestión bastante más compleja que las meras operaciones de cargo y abono. c) Función supervisora. La relación interna también configura el marco de gestión de los fondos, estableciendo límites a la eventual actuación de los cuenta partícipes, de modo que aún antes de que se proceda a la liquidación, es posible que las partes pueden pedir la rendición de cuentas de las operaciones realizadas que excedan de la habilitación inicialmente conferida. 3. Características del embargo de cuentas corrientes Aunque impropiamente hablemos de embargo de cuentas corriente, parece claro que lo que es embargable es el saldo y no la cuenta corriente en sí misma, toda vez que esta última se trata de un contrato recíproco en el que surgen derechos y deberes tanto para la entidad financiera como para el titular de la cuenta, estando vinculados los primeros a los segundos, y no siendo posible afectarse a la ejecución de los derechos sin asumir las responsabilidades derivadas de tal condición 13. Se entiende así que la ley equipare el embargo de cuentas corrientes, no tan sólo al de los créditos realizables en el acto, sino al propio dinero en efectivo (art. 592 LEC y a) LGT). Este es un dato fundamental, porque la garantía de liquidez que ofrece el Banco, permite realizar tal equiparación y condiciona enormemente el ejercicio de este derecho, 13 Otra cosa sería que el Secretario del Juzgado acordase la constitución de una Administración Judicial sobre la cuenta en la forma prevenida en el artículo LEC: El Secretario judicial sólo acordará mediante decreto la administración judicial en garantía del embargo de frutos y rentas, cuando la naturaleza de los bienes y derechos productivos, la importancia de los intereses, las rentas o los frutos embargados o las circunstancias en que se encuentre el ejecutado razonablemente lo aconsejen. 1213 pero no por ello, la retirada de los fondos dejar de ser una acción de reintegro. Pese a su evidente sencillez, atendida su equiparación al mismo dinero en efectivo, el embargo de cuenta corriente presenta características muy especiales, debido a la imposibilidad de determinar de antemano el concreto alcance del embargo por la continua mutación del saldo. Consciente de ello, la LEC se refiere al embargo de cuentas corrientes en el artículo 578, como una excepción al principio de prohibición general de embargo de bienes de existencia incierta, a cuyo efecto y para impedir excesos exige que para que aquel pueda tener efecto se determine por el Secretario judicial una cantidad como límite máximo de realización. Por su parte, tanto la LGT en el artículo 171, como el artículo 79 del Reglamento General de Recaudación, contienen también esta preocupación en orden a concretar la falta de identificación de los fondos embargados 14. Así, si bien se establece una obligación genérica de identificación del bien o derecho objeto del contrato de cuenta corriente que es objeto de embargo, este sin embargo podrá extenderse, sin necesidad de identificación previa, al resto de los bienes o derechos existentes en dicha persona o entidad. Lo que no parece que sea posible es proceder a hacer extensivo el embargo a los saldos futuros que pueda presentar la cuenta, no sólo por entrar en contradicción con la prohibición contenida en el artículo LEC, sino por el grave perjuicio que esto causaría tanto al tráfico financiero como a la propia entidad bancaria, al tener que gestionar una cuenta de titularidad ajena al sólo objeto de servir de mecanismo recaudador 15. Por esta misma razón parece que tampoco parecen aceptables, al menos en sede ejecución civil medidas dirigidas al bloqueo indefinido de las cuentas corrientes. Tales medidas podrían tener sentido al objeto asegurar algún medio de prueba o preservar una situación de hecho como el patrimonio protegido de un discapacitado de la Ley 41/2003, de 18 de noviembre, pero desde luego carecen de fundamento legal en vía ejecutiva. En sentido contrario se posiciona, sin embargo, el artículo de la Ley de la Jurisdicción Social (en adelante, LJS) el cual previene: Será nulo el embargo sobre bienes y derechos cuya efectiva existencia no conste. No obstante podrán disponerse la retención y puesta a disposición del juzgado de cualesquiera bienes o cantidades que se devengaren en el futuro a favor del ejecutado como consecuencia de las relaciones de éste con la entidad depositaria, siempre que, en razón del título ejecutivo, se hubiere determinado por el secretario judicial una cantidad como límite máximo a tales efectos. Un embargo de estas características es profundamente perturbador para el tráfico jurídico, cuyas previsiones debieran de limitarse únicamente aquellos rendimientos que 14 La Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria, la que introduce una novedad en esta materia, cuando establece, en el inciso final de su artículo 171.1, que...el embargo podrá extenderse, sin necesidad de identificación previa, al resto de bienes o derechos existentes en dicha oficina, haciendo precisión el reglamento sean conocidos o no por la Administración. La importancia del cambio es grande, y su introducción obedece a razones de eficacia, ya que la conducta que debía seguirse hasta ahora (embargo de saldos y requerimiento separado sobre bienes y derechos depositados en la sucursal) no tenía demasiado sentido desde la citada óptica de eficacia. 15 STS14 en el futuro puedan acrecer como resultado del depósito constituido, pero resulta difícilmente admisible la posibilidad de que se haga extensivo respecto de nuevos ingresos, lo que determinaría de suyo convertir a la cuenta en un mero instrumento ejecutivo meramente recaudador Trascendencia de la relación interna. El caso del embargo de cuentas corrientes en el que estén domiciliados sueldos o pensiones Sea como fuere aunque la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha tendido a diferenciar la relación externa de la interna del contrato de cuenta corriente (y ello con independencia de que se trate de titularidad indistinta o simple autorización), de algún modo la relación interna trasciende frente a tercero. Resulta así manifiesto que si la cuenta es utilizada para una operación fraudulenta o delictiva, el juez a la hora de imputar responsabilidades no atenderá nunca a la titularidad de aquellos, como al hecho mismo de su procedencia. También es el caso como veremos a continuación de la retención de ingresos salariales, en el que el origen de los fondos impone discriminar la retención que deba aplicarse. De este modo, por mucho que queramos abstraer la condición de los titulares del origen de los fondos, entiendo que si es conocida o se justifica el origen de aquellos no cabe desconocer esta circunstancia, pues como hemos pretendido sustentar, los fondos no pierden la condición con la que fueron aportados sino hasta que se confunden con el resto del movimiento contable de la cuenta 16. De este modo, la supuesta prevalencia de la relación interna no debe confundirse con una suerte de habilitación que legitime para detraer una parte de los fondos con exclusión de su origen. El caso más relevante a propósito de esta situación es el de las cuentas corrientes en el que se ingresan periódicamente sueldos o pensiones y hasta qué punto el hecho de su ingreso en cuenta excluye las limitaciones en orden a la embargabilidad de las percepciones salariales. Conforme a la interpretación que hemos postulado el ingreso en cuenta determina su aplicación al pago de las domiciliaciones constituidas sobre la cuenta y al resto de recargos a que la misma esté afecta quedando confundido con el resto de los movimientos de cargo y abono hasta su completa liquidación. Tal integración dentro del marco contable de algún modo desnaturaliza su condición primigenia como consecuencia de la voluntad de las partes de destinarse al pago de los recargos domiciliados en la cuenta y al resto de la operativa de la cuenta. Lo cierto, sin embargo, es que como veremos el legislador no ha excluido de modo absoluto su condición de percepciones salariales, en el entendimiento que los ingresos no pierden relación con la condición que originariamente fueron aportados en la cuenta. Buen ejemplo de cuanto decimos es el caso enjuiciado en la SAP Barcelona (RJ 182/2009) en el que se aborda el caso de la constitución de un fondo de pensiones a favor de la esposa, fondo que fue domiciliado en una cuenta corriente 16 Esto no se debe a ningún títulos atributivo propio, sea a títulos oneroso o gratuito, sino al carácter fiduciario que es propio de este tipo de contratos, en el que incorporados los fondos al movimiento contable no cabe determinar a priori la naturaleza o condición de aquellos, y esto no por ninguna razón de orden superior sino porque en la mayoría de los casos es imposible o muy difícil discriminar la procedencia y el destino de aquellos. 1415 de titularidad exclusiva del esposo y en el que las cantidades percibidas con base aquel se confunden con el resto del movimiento contable. La sentencia hace aplicación de la presunción de donación del art. 39 del Código de Familia atribuyendo a ambos esposos la titularidad del fondo, más consciente de la imposibilidad de proceder a la atribución de los fondos difiere para la ejecución de sentencia la distribución de las cantidades correspondientes. Pero si esto es así, también lo es, que tal condición no se extiende de forma indefinida en el tiempo, así en el caso del procedimiento administrativo transcurrido un mes sin que los mismos sean gastados, aquellos pierden esta condición, para pasar a tener la de ahorro habilitando por tanto su embargo conforme a las reglas ordinarias (art de la LGT) 17. Tales previsiones demuestran como los fondos conservan su condición al entrar en la cuenta, pero ésta no puede durar más del tiempo estrictamente previsto para atender la finalidad a que se encuentran afectos, esto es, que si las percepciones están periodificadas mensualmente, la afectación no podrá exceder más del tiempo al que responde tales remuneraciones. Así, si el salario tiene una estipulación mensual como contraprestación de los servicios prestados por el trabajador durante el curso de un mes, transcurrido este término se habrá de entender que los fondos pierden aquella condición para confundirse con el resto de los efectos de la cuenta al pasar a tener la condición de ahorro. En este mismo sentido, la LJS de 2011 en su artículo previene que los saldos, depósitos u otros bienes, y en general cualquier otro bien embargable, son susceptibles de embargo con independencia de la naturaleza de los ingresos o rentas que hubieran podido contribuir a su generación. A estos efectos, las limitaciones absolutas o relativas de inembargabilidad que puedan afectar a ingresos o rentas de carácter periódico conforme al artículo 607 LEC se aplicarán a partir del embargo en el momento de la generación o devengo de cada una de las mensualidades o vencimientos de tales rentas El embargo de saldos en descubierto Un supuesto especial de embargo es el caso de los embargos de los saldos en descubierto, aquellos en los que el que banco se obliga a adelantar las cantidades debidas hasta un cierto límite para saldar los eventuales descubiertos de los cuenta partícipes. Se plantea también la duda en aquellas cuentas corrientes en que no existe saldo para hacer efectivo el embargo, de si el banco se encuentra obligado a cubrir la cantidad reclamada en concepto de embargo a cuenta de un descubierto. 17 Se señala en dicho precepto que cuando en la cuenta afectada por el embargo se efectúe habitualmente el abono de sueldos, salarios o pensiones, deberán respetarse las limitaciones establecidas en la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, mediante su aplicación sobre el importe que deba considerarse sueldo, salario o pensión del deudor. A estos efectos se considerará sueldo, salario o pensión el importe ingresado en dicha cuenta por ese concepto en el mes en que se practique el embargo o, en su defecto, en el mes anterior. 1516 Este es el caso objeto de la SAP Palencia (RJ 350/2000), en este caso la entidad financiera satisfizo el descubierto creado por un embargo de bienes y procedió posteriormente a repetir frente al cliente. La sentencia declaró entonces que es evidente que si en una cuenta corriente no hay saldo, es que no hay dinero susceptible de ser embargado, de ahí que en la propia diligencia de embargo se indicara que se declaraban embargados los saldos de todas las cuentas, hasta cubrir el importe indicado o hasta donde alcance dicho saldo de las cuentas embargadas, sin que en ningún caso se pueda considerar cumplimentado un embargo a costa de generar un descubierto en una cuenta comente, ya que no hay dinero susceptible de ser embargado, y no hay autorización del cliente para generar tal descubierto. La sentencia estima que el hecho de haber pagado por cuenta del deudor, no es óbice a lo que dispone el artículo 1158 CC, puesto que el pago se ha hecho en contra de su voluntad (como lo pone en evidencia el que se tratara de un embargo), por lo que lo único que le cabe a la entidad es alegar frente a la Tesorería General de la Seguridad Social que ha efectuado un pago indebido, teniendo acción la entidad para reclamar la devolución de lo indebidamente abonado, mientras la acción esté viva. En realidad lo que se refiere la sentencia no es tanto al ejercicio de una acción por cobro de lo indebido del artículo 1895, obviamente lo satisfecho es debido y el accipiens tiene todo el derecho a su cobro, como al ejercicio de una acción de repetición en el que el banco podrá repetir contra el deudor todo lo que le hubiese sido útil al pago conforme al último inciso del artículo 1158 CC. Lo que es claro, que lo que no es posible es proceder adelantar cantidades a cuenta de estos conceptos en orden a evitar el embargo de bienes, porque el embargo por su naturaleza implica la voluntad contraria de la persona embargada a pagar las cantidades que se le reclaman, de ahí que sea impensable que el cliente autorice que estos adelantos Régimen jurídico del embargo de las cuentas corrientes de titularidad indistinta Como hemos visto originariamente la doctrina y la jurisprudencia, no sin reticencias, asimilaron el contrato de cuenta corriente, al contrato de depósito irregular, de modo tal que la posición jurídica del titular de la cuenta respecto de los fondos existentes en el banco se equiparó a una relación propiamente dominical. En tal sentido suele citarse el art. 27 del Decreto de 14 marzo de 1993 que aprobó el Estatuto de las Cajas de Ahorros, entonces Cajas Generales de Ahorro Popular, en el que se reconocía a cada uno de los titulares indistintos la propiedad de la integridad del saldo. Sin embargo, superadas estas previsiones por anacrónicas y contrarias al sistema de fuentes, la jurisprudencia vino a distinguir la relación interna y externa del contrato, dando preferencia a los derechos de los cuenta partícipes en cuanto estos puedan exteriorizarse de alguna manera. En este sentido se posiciona LUCES GIL (2005, p. 19) quien señala que en estos casos de pluralidad de titulares, tanto el embargo como la retención judicial deben limitarse a la parte del saldo o depósitos que corresponda realmente al ejecutado con base en las información facilitada por el banco, por el ejecutante o por los demás cotitulares de la cuenta. Por tal razón siempre que existan indicios probatorios que permitan inferir razonablemente en qué proporción corresponden al ejecutado los fondos de la cuenta 1617 compartida, la parte del saldo que corresponda a terceros debe quedar libre de embargos y de la retención consiguiente. Esta relación interna como ha quedado también indicado viene determinada inicialmente por la aportación de los fondos, en la medida que careciendo el negocio de gestión de carácter excluyente, los activos no dejan de perder la condición que tuvieran en su origen. Sin embargo, la distribución de los activos en atención a su origen no es una tarea en absoluto clara, pues el hecho, es que los activos disminuyan o no, depende tanto o más de los ingresos en cuenta como de las domiciliaciones y cargos que puedan hacerse con cargo a la misma cuenta. Entiendo que resultaría manifiestamente abusivo, como ordinariamente se suele hacer, el atender tan sólo al origen de los activos como si estos fueran un ente corpóreo susceptible de exclusión y extraño al resto de los movimientos que en la misma cuenta se operan. Otra cosa como veremos es que la ley, consciente de la imposibilidad de proceder a su liquidación y determinación de la imputación de los fondos, en un momento dado, proceda a establecer una presunción sobre la distribución de aquellos. Resulta por tanto manifiesto que si el origen y el destino dado a los fondos es determinante en orden a fijar la titularidad de aquellos, el movimiento contable hace difuminar su condición originaria para destinarse a las finalidades previstas en el negocio jurídico subyacente, pago de domiciliaciones, gastos de gestión, intereses, etc. Puede darse la circunstancia de que las partes hayan convenido contractualmente el destino de aquellos con anterioridad a la constitución de la cuenta, pero lo normal en la vida diaria es que el ingreso y salida de los fondos no quede afectado a priori a un plan previo preconcebido, simplemente quedan incorporados al movimiento contable al objeto de dar satisfacción a unas finalidades concretas de carácter doméstico, comercial o meramente de gestión administrativa Véase en este sentido STSJ de Madrid, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sec. 5ª, (RJ 440/2007, Gandarillas Martos), en el que se señala En el presente litigio, entre la socia mayoritaria (al 99%) y la sociedad, se contabilizaron bajo el asiento de cuentas comerciales, una serie de movimientos consistentes en determinadas cesiones unidireccionales de capitales de la socia a la sociedad, destinados por la entidad a efectuar algunas inversiones y a sufragar determinados gastos (como se manifiesta en el acta de conformidad levantada a la sociedad). Por otro lado, no consta la cesión de capitales de la sociedad a la socia. Por lo tanto sólo existían saldos favorables a la socia, tenían el carácter de saldos acreedores y que crecían continuamente, sin que conste la existencia de correlativas anotaciones de liquidación a los efectos fiscales. Luego, pese a la afirmación de la recurrente, estamos ante un préstamo o transferencia sucesiva y progresiva de capital de la socia a la entidad, lo que impide considerar la relación contractual como cuenta corriente mercantil. Debemos recordar que la actora tampoco ha acreditado el contrato o relación pactada para hacer efectiva la cuenta corriente, ni se manifiesta la clase de negocios que dan lugar a los ingresos y pagos que se anotan en la cuenta, ni se especifica la fecha de cierre o liquidación de la cuenta corriente. Estas entregas merecen la calificación jurídica de préstamo y deben valorarse con arreglo al art. 8 de la Ley del IRPF de 1991, en relación con el artículo 16.3 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades 61/78, como operaciones entre sociedades vinculadas, puesto que se trata de la cesión de capitales propios del socio a la entidad para su financiación. 1718 La jurisprudencia, de este modo poco a poco ha venido reconociendo la posibilidad de afectación de los activo, haciendo abstracción del origen de los fondos y sin tener que justificar la distribución de aquellos en una situación contractual. Cabe citar en tal sentido la paradigmática STS , (RJ 1010/2000): Tales depósitos indistintos no suponen por ello comunidad de dominio sobre los objetos depositados, debiendo estarse a cuanto dispongan los tribunales sobre su propiedad. Por ello, el mero hecho de apertura de una cuenta corriente bancaria, en forma indistinta, a nombre de dos o más personas, lo único que significa prima facie, es que cualquiera de los titulares tendrá frente al Banco depositario, facultades dispositivas del saldo que arroje la cuenta, pero no determina por sí solo la existencia de un condominio que vendrá determinado únicamente por las relaciones internas y, más concretamente, por la propiedad originaria de los fondos o numerario de que se nutre dicha cuenta. En este mismo sentido, las SSTS de (Roj. 9716/1998), (Roj 702/1991), (Roj 4132/1992), (Roj 5339/1993), (Roj 7495/1994), (Roj 6498/1995), (Roj 3464/1996,), (Roj 5730/1997), (Roj 3524/1994) y (Roj 526/2000). El legislador al abordar el procedimiento de recaudación, consciente de la imposibilidad de distribuir el saldo ha establecido un sistema de presunciones, cuyo origen se remonta a la redacción dada al art. 6.d) 3 de la Ley 50/1977, de 14 noviembre, sobre medidas urgentes de reforma fiscal, que creó el Impuesto Extraordinario sobre el Patrimonio, exigible a partir del 31 de diciembre de Según dicho precepto legal los saldos medios de las cuentas de titularidad múltiple serán prorrateados por igual entre los cotitulares, salvo que éstos hayan establecido diferente proporción ; frente a tal previsión legal, el Reglamento General de Recaudación de 1990, en su art a) excluyó este sistema de presunciones, señalando que en el caso de cuentas de titularidad indistinta con solidaridad activa frente al depositario, habitualmente denominadas cuentas indistintas, la administración quedaba facultada para retener la totalidad de los saldos, aunque el deudor sea uno solo de los titulares, ignorando así, mediante un precepto con rango de mero Reglamento, lo que dispone una Ley sustantiva como es la citada norma. Por tal razón el precepto fue anulado por la STS (Roj 19667/1994). Derogada la norma legal, la situación no resultaba 19 El origen de este tipo de presunciones se remonta a un momento muy anterior, por causa de la desconfianza con que la Administración Tributaria ha tenido para este tipo de cuentas. Ésta siempre vio con desconfianza estos supuestos de cotitularidad indistinta como medio para verificar desplazamientos posesorios, exentos al control fiscal. En tal sentido SESMA SÁNCHEZ (1993, p. 6) señala como ejemplo típico y de los más antiguos de esa reacción de las leyes tributarias para evitar este tipo de fraudes la Ley de presupuestos francesa de 31 marzo En efecto, como consecuencia del aumento importante de los impuestos sucesorios establecido por la Ley de 25 febrero 1901, se difundieron de forma extraordinaria y con propósito de evasión, las cuentas indistintas ( comptejoint ), y de ahí la severa reacción de la Ley de 1903 en cuyo art. 7 se obligaba a las entidades bancarias a informar a la Administración Tributaria en un breve plazo, de la apertura o existencia de ese tipo de cuentas y de quiénes eran sus titulares, así como de su importe y compensación a la muerte de uno de los titulares, estableciendo finalmente, la presunción salvo prueba en contrario, de que los títulos y los valores de estas cuentas pertenecen, por cuotas viriles a cada uno de los titulares. Postulados que siguen inspirando en Francia el tratamiento fiscal de estas operaciones como lo demuestra la actual redacción del art. 753 del Code General des Impôts. 1819 para nada clara, en la medida que el precepto legal que fundamentaba la anulación había sido derogado, implícitamente, por la Ley del Patrimonio de Sea como fuere el artículo 171 LGT consagró la posición contraria a la embargabilidad de los saldos, restableciendo la presunción por cuotas, estableciendo en el art. 171: Cuando los fondos o valores se encuentren depositados en cuentas a nombre de varios titulares sólo se embargará la parte correspondiente al obligado tributario. A estos efectos, en el caso de cuentas de titularidad indistinta con solidaridad activa frente al depositario o de titularidad conjunta mancomunada, el saldo se presumirá dividido en partes iguales, salvo que se pruebe una titularidad material diferente 20. En definitiva, como señala MUÑOZ PLANAS, al menos en el ámbito de la recaudación ejecutiva, siendo el deudor uno sólo de los titulares, la Hacienda únicamente puede embargar la cuota resultante de dividir el saldo entre el número de titulares salvo que se acredite una titularidad material de los fondos diferente 21. No obstante, no debemos olvidar que lo que está estableciendo la ley es una presunción que no tiene por qué responder a la realidad y que resulta bastante discutible que pueda hacerse extensiva a otros títulos atributivos. El procedimiento tributario carente de la posibilidad de articular la tutela judicial de los derechos de tercero, requiere este tipo de presunciones para que pueda desenvolverse la eficacia ejecutiva que se predica del acto administrativo. Pero precisamente el que estemos ante una presunción no nos puede hacer olvidar que la titularidad indistinta de la cuenta lo único que atribuye a los titulares frente al banco depositario son facultades dispositivas del saldo que arroja la cuenta, pero no determina por si sólo la existencia de un condominio y menos por partes iguales sobre dicho saldo de los dos o más titulares indistintos de la cuenta, ya que esto habrá de venir determinado únicamente por el origen de los fondos o numerario de que se nutre dicha cuenta y la aplicación que a los mismos se le haya dado. Se trata en suma de meros derechos de reintegro de las cantidades aplicadas por cada uno de los cuenta participes dentro de este movimiento contable que es propio del tráfico jurídico financiero. 20 En términos semejantes se pronuncia el RD 1415/2004, de 11 de junio: Cuando el dinero se encuentre depositado en cuentas corrientes o de ahorro a la vista a nombre de varios titulares, ya sean las cuentas de titularidad indistinta con solidaridad activa frente al depositario, habitualmente denominadas cuentas indistintas, ya sean de titularidad conjunta o de mancomunidad activa frente al depositario, el embargo podrá alcanzar a la parte del saldo correspondiente al deudor, entendiéndose que corresponde a partes iguales a los titulares de la cuenta, salvo que de los términos del contrato se desprenda otra cosa o que se pruebe una titularidad material de los fondos diferente. A tales efectos, el Director General de la Tesorería General de la Seguridad Social o los Directores Provinciales podrán autorizar o efectuar los requerimientos sobre operaciones, activas o pasivas, que hayan tenido lugar en las cuentas, cuando se consideren necesarios para probar las relaciones reales entre los cotitulares y la auténtica titularidad material sobre los fondos depositados, con el fin de limitar el embargo a los que efectivamente correspondan al deudor. 21 El embargo de una cantidad superior a la que resulte de la prueba aportada en su defecto de la división por cuotas viriles sería nula, véase entre otras STSJ Cataluña20 Se entiende, así, que lo que se debe tener en cuenta a la hora de un embargo no es tanto la titularidad de la cuenta, lo que en realidad se refiere a la relación externa, como a las facultades de disposición sobre el saldo en el caso de que este exista. Son estas facultades las que deben de quedar afectadas por la traba en la medida en que si no fuese así el embargo sería ilusorio al poderse sustraerse a la garantía constituida mediante la disposición del saldo 22. Debe recordarse que el embargo en principio no supone un despojo, sino únicamente la afectación de los bienes mediante la constitución de una garantía que permita posteriormente saldar la deuda, pero hasta que esto no se produzca en principio la situación quedará imprejuzgada. De este modo a la hora de proceder al embargo, no cabe hacer presunciones de ningún tipo, existe un estado externo, sustentado en las facultades de retirar la totalidad del saldo existente en la cuenta, y es esta ostentación externa a la que cabrá hacer extensivo el embargo, todo ello al objeto de impedir que la disposición del saldo pueda desenvolverse en perjuicio del derecho del acreedor ejecutante. A partir de aquí los criterios para la resolución del derecho de los partícipes que se vean afectados, depende de la posición que se ostente respecto de lo que pueda ser objeto de embargo según la preponderancia se dé a la relación interna o a la externa. Para quienes dan prevalencia a la relación interna y ante la dificultad de proceder a distribuir por cuotas, la falta de prueba debe reconducirnos a hacer aplicación de lo dispuesto en los artículos 393.2º y CC, declarando la propiedad por partes iguales de los saldos (MUÑOZ PAREDES y MUÑOZ PLANAS [2003, p. 354], SESMA SÁNCHEZ [1993, p. 14]). Resulta muy clarificadora de esta posición doctrinal, la SAP Jaén (La Ley 12458/1996) quien señala que la facultad solidaria o indistinta de operar sobre la cuenta bancaria es sólo una modalidad de ejercicio, un derecho o facultad contractual de los titulares frente al banco, que agota en esta forma de operar, sin exigir la conformidad o firma de los demás, sus efectos sin incidir ni determinar de quien sea la titularidad real de los fondos depositados, que es cuestión ajena al banco. En definitiva los titulares indistintos no ostentan per se derecho dominical ni su existencia presupone una comunidad de dominio para cuya declaración de propiedad habrá de estarse a lo que resuelvan los Tribunales en cada caso concreto (por todas STS 16 de junio de 1965 o 11 de julio de 1988), aceptándose entre tanto, como válida la apariencia ante terceros de prorratear el dominio en tantas partes como titulares existan (art CC y STS 22 de noviembre de 1994). 22 En tal sentido MUÑOZ PLANAS y MUÑOZ PAREDES (2003, p. 317) citan la opinión de Ascarrelli, en el que comentando un caso ante el fisco brasileño, sostiene, respecto a la posición del acreedor de un coacreedor solidario que el objeto de la ejecución no era directamente la totalidad del crédito, ni tampoco la cuota del ejecutado sino la posición del derecho de al coacreedor solidario ejecutado o sea su derecho a cobrar la totalidad del crédito, pero, advierte, dejando a salvo la responsabilidad regresiva para con los demás acreedores solidarios. 20 Mostrar más
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