Source: http://www.riideespana.es/RiideCodigoEtico.html
Timestamp: 2019-11-12 19:19:21
Document Index: 402625005

Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 2', 'Artículo 3', 'Artículo 4', 'Artículo 5', 'Artículo 6', 'Artículo 7', 'Artículo 8', 'Artículo 9', 'Artículo 10', 'Artículo 11', 'Artículo 12', 'artículo 26', 'Artículo 13', 'Artículo 14', 'Artículo 15', 'Artículo 16', 'Artículo 17', 'Artículo 18', 'Artículo 19', 'Artículo 20', 'Artículo 21', 'Artículo 22', 'Artículo 23', 'Artículo 24']

(Julio del 2016, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México)
Artículo 1°: Este Código de Ética es aplicable a todos los miembros activos de la RED INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN EN DERECHO EDUCATIVO A. C. (RIIDE), y tiene como propósito subrayar la importancia que para personas e instituciones tiene el ejercicio ético, garantizando el respeto puntual de los Derechos Humanos.
Artículo 2°: Declaramos que el Derecho Educativo es fundamental para coadyuvar al desarrollo integral de las personas e instituciones, así como de las naciones y los pueblos; por tal razón, hemos decidido en plena conciencia de nuestros derechos y obligaciones acatar estos principios y valores, procurando en todo momento el apotegma juarista que señala: “Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Artículo 3º: El lema central que distingue y da fortaleza a la RIIDE es: “Unidad y Desarrollo del Derecho Educativo en el mundo”, constituye el objetivo central de la organización y representa en sí mismo la síntesis de los valores individuales y colectivos.
Artículo 4°: La función principal de nuestro Código de Ética es su carácter normativo y formativo, para lo cual se requiere la voluntad de participar en un proceso de reeducación, estableciendo un necesario equilibrio entre lo objetivo y lo subjetivo del mundo que nos ha tocado vivir, tratando siempre de construir lo más justo y mejor para todos, sin descuidar el necesario ejercicio de libertades con responsabilidad.
Artículo 5°: Los miembros de la RIIDE deben ser respetuosos del marco jurídico-educativo que rige a las instituciones, naciones y pueblos. Las reformas que proponga deben utilizar los canales jurídicos apropiados para tal efecto, cuidando en todo momento sus derechos y obligaciones, respetando los valores y creencias de sus colegas.
Artículo 6°: Los miembros de la RIIDE tienen la obligación de conducirse con honor, valor cívico, y capacidad de servicio, respetando puntualmente la dignidad humana.
Artículo 7°: Ser miembro de la RIIDE es ser socio de una comunidad internacional con identidad propia, en permanente comunicación, que promueve la convivencia social y el espíritu de colaboración a partir del interés común por el Derecho Educativo.
Artículo 8°: Un miembro de la RIIDE es un permanente defensor del derecho a la educación y del derecho de la educación en beneficio de todos.
Artículo 9°: Reconocemos que la educación es derecho fundamental que garantiza la legítima aspiración de las personas y los pueblos para conseguir las oportunidades necesarias y lograr mediante los esfuerzos requeridos un mejor nivel de vida.
Artículo 10°: Un miembro de la RIIDE es conocedor de los marcos jurídicos-educativos que regulan la actividad pedagógica de su interés, y promueve la aplicación de diversos mecanismos fundamentados en la solidaridad, la tolerancia, y la cultura de paz.
Artículo 11°: Todos los miembros de la RIIDE estamos obligados en nuestras relaciones de colaboración e intercambio en torno al Derecho Educativo a:
a). Respetar y ser respetados.
b). Desempeñarnos al máximo de nuestras capacidades.
c). Decir siempre la verdad, cueste lo que cueste la verdad.
d). Aprender del otro en un marco de interés y tolerancia a las diferencias.
e). Agradecer la oportunidad de crecer como persona y como profesionales.
f). Ser congruentes entre lo que decimos y lo que hacemos.
g). Aportar económicamente en la medida de nuestras posibilidades para hacer posibles proyectos conjuntos.
h). Desarrollar la puntualidad y el sentido de la responsabilidad.
i). Apoyarnos mutuamente sin esperar nada a cambio.
Artículo 12°: Al amparo del artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reconocemos que el Derecho Educativo debe ser considerado un derecho humano al servicio de las personas y de los pueblos.
Artículo 13°: Nos oponemos a todo tipo de violencia en cualquiera de sus modalidades o expresiones, aun aquellas que por considerarse “normales” atentan contra la integridad y dignidad de las personas en los distintos espacios educativos.
Artículo 14°: Pretendemos generar espacios educativos libres de violencia, encaminados a la necesaria construcción de la paz, fundamento indispensable para la construcción del nuevo ciudadano que trabaja para el desarrollo tecnológico y humanístico, cuidando el medio ambiente y el marco de los derechos y las obligaciones de todos y cada uno de los integrantes de la comunidad educativa en tanto que habitantes de este planeta.
Artículo 15°: Nos comprometemos a impedir el avance de la cultura de la violencia en todas sus formas y modalidades pues afectan los espacios educativos, el desarrollo familiar y social de la comunidad.
Artículo 16°: Para ingresar formalmente como miembro activo de la RIIDE, en solemne ceremonia presidida por el Consejo Directivo que corresponda, se aplicará el “Protocolo de Juramento del Código de Ética”, donde el (la) interesado(a) deberán jurar públicamente cumplir y hacer cumplir tales principios.
Artículo 17°: Los miembros de la RIIDE consideramos necesaria la suma de esfuerzos de personas e instituciones para hacer del Derecho Educativo un elemento coadyuvante al desarrollo político, social y económico al servicio del pueblo, capaz de formar nuevos ciudadanos con mayores potencialidades y valores al servicio de la comunidad.
Artículo 18°: Un miembro de la RIIDE está obligado a practicar la cultura de la legalidad en todas y cada una de sus acciones, pero siempre tendrá presente que antes que la legalidad está la justicia.
Artículo 19º: Ser miembro activo de la RIIDE en cualquier parte del mundo, debe ser motivo de orgullo y capacidad de servicio de calidad en materia de Derecho Educativo, pero al mismo tiempo debe ser un acto de humildad y reconocimiento por aprender a desarrollar más y mejores competencias que deberán tener como sustento sólida cultura general y especializada. Para ello, todos los socios debemos de estar en permanente formación y actualización profesional.
Artículo 20: Los miembros activos de la RIIDE no sólo somos una organización, una academia o un colegiado, fundamentalmente SOMOS UNA FAMILIA, y debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para ser solidarios con nuestros colegas sin esperar nada a cambio, mas que la satisfacción del deber cumplido.
Artículo 21: Cada miembro de la RIIDE tiene la obligación de cumplir y hacer cumplir el presente Código de Ética, su violación en alguna de sus partes estará sujeta a las sanciones correspondientes, y será la Comisión de Honor y Justicia la encargada de procesar el caso y sentenciar lo procedente. El Consejo Directivo Nacional correspondiente, y en su caso, el Consejo Directivo Internacional serán los responsables de la aplicación de la sentencia.
Artículo 22°: Nadie podrá ser sentenciado sin antes ser escuchado en su legítima defensa. Además, siempre será considerado inocente hasta que con evidencias de diversos tipos se genere suficiente confiabilidad y sea declarado culpable por la Comisión de Honor y Justicia.
Artículo 23°: El Consejo Directivo Internacional y en su caso el Consejo Directivo Nacional podrán tomar las medidas generales disciplinarias que consideren convenientes para cumplir y hacer cumplir el presente Código de Ética, siempre con estricto respeto a los derechos de las personas dentro y fuera de la organización.
Artículo 24°: El Consejo Directivo desarrollará como una de sus actividades permanentes el Programa para Fomentar la Cultura del Reconocimiento entre los miembros de la RIIDE.
Otros niños, otra pedagógica, otro derecho:
Es por ello, que hoy se necesita más que nunca, de una capacitación especial de padres y profesores; esta capacitación debe realizarse en forma urgente en la propia escuela, por medio de la práctica diaria de la convivencia, basada esta, en normas que contengan los valores fundamentales y que sean creadas, reformadas y aceptadas por toda la Comunidad Educativa, mediante su efectiva participación democrática. El derecho debe acompañar a la nueva escuela, como instrumento principal de las interrelaciones subjetivas, acomodando su perfil en el nacimiento de una nueva humanidad, en la creación de un nuevo derecho, que acomode sus normas de convivencia a características especiales basadas en la expresión del sentimiento y no en su represión, normas de conducta cuya motivación sea el cimiento de la solidaridad y el amor; y no la competencia, la confrontación y la agresión.
Los fines a conseguir por medio de las normas del nuevo derecho deben ser el bien común, la ética, y la paz, erradicando definitivamente todo objetivo egoísta, dañino e inmoral de la Comunidad educativa y por lógica de la unidad escolar. John White, miembro de la Asociación Antropológica Americana plantea que: “Se está perfilando una nueva humanidad, que se caracteriza por una psicología ya modificada”; eso se trasluce en que tenemos en nuestra casa y/o en el aula, a un niño/a cuyo aparato sensorial y emocional ya es más sensible; por lo que es capaz de percibir espectros energéticos y cognitivos que a veces el mismo adulto no percibe. Es por esto, que el mencionado investigador habla de un giro de la humanidad en su conjunto y lanza la posibilidad de la aparición del Homo Noeticus, el hombre de conciencia.
Es basada en estas transformaciones que proponemos que el Derecho Educativo elabore en cada ámbito escolar un programa especial, con el objeto de activar diariamente la concientización de la Comunidad Educativa y tendiente a que la misma elabore y experimente sentimientos y pensamientos propios basados en valores genuinos, que conformen normas de convivencia, sostenidas por el deseo del bien común y dirigidas a privilegiar la cultura de paz; y que su realización se formalice por medio de la aceptación de todos y el deseo ferviente de no querer imponerle al otro sus razones, sino que las normativas se basen en el respeto a los sujetos que integran el ámbito escolar y comunitario.
Es decir, que si llegamos a la conclusión de que las características de los niños/as de hoy, no son solamente sus altas capacidades cognitivas, sino que contemplamos también sus amplias percepciones en todos los ámbitos, sus agudo nivel de empatía y sus sorprendentes aperturas psíquicas y espirituales. Al mismo tiempo, observamos una capacidad que les hace capaces de comprender y experimentar los sentimientos y pensamientos de los otros; sorprendiéndonos que puedan ver los diferentes aspectos de una misma cosa y también el contenido multidimensional de la misma.
Ha llegado el momento de pensar y concebir una pedagogía nueva destinada a ayudar al educando a desplegar una motivación solidaria y amorosa, no competitiva ni agresiva, al mismo tiempo que logre un sentido de identidad inclusiva-colectiva, no aislada-individual y también aptitudes que sostengan propósitos benevolentes y éticos, eliminando en las escuelas aquellas conductas dañinas, violentas e inmorales. Es precisamente a esa “nueva pedagogía”, a la que debe apuntalar el derecho en las escuelas, formando normas de convivencia basadas en principios y valores no negociables, que surjan de una Comunidad Escolar consustanciada por una visión especial del Derecho Educativo, y lograda mediante el desarrollo del plan especial que venimos propiciando en nuestros documentos.
La transformación del Derecho y la Escuela:
El Derecho Educativo emplea a la escuela como un laboratorio social, para procurar la legitimación del derecho; y la escuela debe emplear al derecho para concientizar a toda la Comunidad Educativa –no solamente a los alumnos- de una participación democrática activa en la conformación y aplicación de las normas de convivencia escolar. Para lograr este objetivo, primero el derecho debe ser transformado en su visión y concepción.
El derecho debe dejar de ser represivo, basado en el miedo al castigo para lograr su cumplimiento. Precisamente el derecho fue perdiendo legitimidad y consenso en la sociedad, a medida que los preceptos impuestos querían manipular la conducta de las personas, produciendo en ellas una resistencia, al ser obligados a obedecer una disposición autoritaria, impuesta por otros sujetos, sin su participación ni aceptación, y que tampoco se basaba en valores fundamentales ni estaban destinadas al bien común. El derecho en el laboratorio escolar debe ser conformado y aceptado por todos los integrantes de la Comunidad Educativa, que tiene necesariamente que participar y tener conciencia plena de que las normas de convivencia que se pone en vigencia en el ámbito escolar, deben ser respetada por su perfil especial, y que la mismas tienden a lograr, el bien común de todas y cada uno, de los sujetos que integran la comunidad escolar.
Si como expresamos anteriormente la “nueva humanidad” no se va a conformar en un Homo Sapiens, sino en un Homo Noeticus (hombre de conciencia); debemos trabajar para lograr que el nuevo derecho se base en la conciencia de su acatamiento y no en el cumplimento por miedo a la sanción. Para poder lograr esta transformación del derecho debemos estructurar u plan especifico, para implementar en las escuelas la formación futura de una Comunidad Educativa concienciada en hábitos de aceptación y respeto por el otro, y de confianza en solucionar sus diferencias por medio de la negociación, escuchando y comportándose como una persona que sabe estimular al prójimo y dar amor.
Para conseguirlo, lo primero es organizar el ámbito escolar de tal forma que todos y cada uno de los integrantes de la Comunidad Educativa puedan participar de la actividad diaria escolar, involucrándose en la misma, interesándose por el centro escolar, y que cada integrante de esa comunidad, docentes, alumnos, padres, no docentes, ex alumno etc.; esté preparado para comprender que lo único valedero para alcanzar los objetivos de bien común es conseguir vencer los obstáculos que se presenten por medio de la negociación permanente y continua. También es necesario consignar que para lograr trasformar nuestra conducta actual, es necesario eliminar hábitos de culpar al otro, de quejarse, de criticar, de insistir, de amenazar, de castigar o sobornar al prójimo. Estos malos hábitos lo debemos trasmutar por hábitos de aceptación y estimulación de los otros integrantes de la comunidad escolar; debemos aprender a escuchar al otro y respetar sus ideas, no discriminando y apoyando el bien común y confiando siempre que podremos solucionar nuestras diferencias por medio de la mediación.
La Escuela ha propiciar una cultura de la comunicación, donde padres, maestros, administrativos y alumnos se integren en espacios de diálogo para expresarse, comprenderse, aclararse, coincidir, disentir y comprometerse con su proceso educativo y desarrollo. En esta nueva escuela tiene que valorarse el saber universal y sistemático, pero a la vez, el conocimiento la realidad que tengan los alumnos. Solo en un espacio democrático podemos aprender y vivir para la dignificación del ser humano y el respeto de sus derechos.
Como expresara Hans Kelsen: “El Derecho es por esencia un orden para preservar la paz”. La idea de derecho, por lo consiguiente, va unida al concepto de paz de modo que su justificación debe fundarse en el conjunto de instrumentos existentes relativos a los derechos humanos en el orden nacional e internacional. El jurista Fernando Martínez Paz, entiende que el Derecho Educativo cumple una tarea importante en una política transformadora de la educación. Conviene tener en cuenta los siguientes presupuestos y tareas:
c) Que el Derecho Educativo forme parte del mundo jurídico multidimensional, considerado como una red de relaciones complejas que se desprende de la relación básica “hombre-sociedad-cultura-derecho”. En el caso del Derecho Educativo, también son elementos clave los fundamentos antropológicos, sociales, culturales, éticos, y jurídicos de la política educacional, por cuanto configuran una relación específica entre el derecho y la educación.
i) Que todos estos presupuestos y tareas estén apoyados en una ética jurídica configurada por el conjunto de principios, valores y criterios éticos-jurídicos articulados de una manera práctica y eficaz con las situaciones históricas concretas y con los complejos problemas de las sociedades contemporáneas.
Para determinar el valor y la importancia del Derecho Educativo en el mundo jurídico Martínez Paz expresa que la voluntad ética que anima al derecho debe entenderse como una fuerza social que lucha por las justicia y que debe culminar con el reconocimiento jurídico de todos los principios y derecho humanos para todos los pueblos y que no debe ser concebido como una fuerza simplemente individual.
EL DERECHO EDUCATIVO EN LA ESCUELA