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Timestamp: 2019-05-27 13:56:16
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Matched Legal Cases: ['artículo 24', 'artículo 1', 'artículo 1006', 'artículo 1006', 'artículo 469', 'artículo 469']

BOE.es - Documento BOE-A-2019-6127
Documento BOE-A-2019-6127
«BOE» núm. 98, de 24 de abril de 2019, páginas 41870 a 41878 (9 págs.)
BOE-A-2019-6127
En el recurso interpuesto por don Jesús María Izaguirre Ugarte, notario de Alicante, contra la calificación del registrador de la Propiedad interino de Alicante número 8, don Constancio Villaplana García, por la que se suspende la inscripción de una escritura de adjudicación de herencia.
Mediante escritura autorizada por el notario de Alicante, don Jesús María Izaguirre Ugarte, de fecha 6 de junio de 2018, se otorgaron las operaciones de adjudicación de la herencia causada por el óbito de don L. C. A., fallecido el día 12 de enero de 1998, casado en únicas nupcias con doña R. M. P. G., de cuyo matrimonio tuvo cuatro hijos, llamados don J. L., doña M. A., don J. C. y don J. C. P. En su último testamento otorgado ante el notario de Alicante, don Jorge López Navarro, dispuso legado del usufructo vitalicio de sus bienes a favor de su esposa, hizo un legado de uso y habitación a favor de su hija doña M. A. C. P. mientras permaneciera soltera, e instituyó herederos por partes iguales a sus cuatro hijos, sustituidos por sus descendientes y, a falta de sustitutos, con derecho de acrecer entre ellos.
El hijo don J. L. C. P. falleció el día 20 de julio de 2006, en estado de casado con doña R. T. S., de cuyo matrimonio dejó tres hijos, llamados don G., don J. L. y don F. C. T. En su último testamento, de fecha 26 de mayo de 2006, otorgado ante el notario de Alicante, don Jorge López Navarro, legó a su esposa el usufructo universal de todos sus bienes, derechos, acciones y herencia e instituyó herederos por partes iguales a sus hijos sustituidos por sus descendientes.
Al otorgamiento de la referida escritura de adjudicación de herencia intervinieron presentes o representados la viuda del causante don L. C. A., los tres hijos del mismo que viven –don J. C., doña M. A. y don J. C. P.–, y, a su vez, los tres hijos del fallecido don J. L. C. P., –don G., don J. L. y don F. C. T.–.
La citada escritura fue presentada en el Registro de la Propiedad de Alicante número 8 y causó calificación negativa de fecha 10 de julio de 2018, junto con otro defecto que se ha subsanado, por la falta de intervención de la viuda del transmitente don J. L. C. P., doña R. T. S.
Mediante acta complementaria ante el mismo notario, de fecha 24 de diciembre de 2018, completa la escritura de adjudicación de herencia el notario autorizante, haciendo contar que no interviene la viuda del transmitente al coexistir conjuntamente con la viuda del primer causante, que es usufructuaria universal también por disposición testamentaria por lo que constituye un derecho expectante que se hará efectivo a la extinción del usufructo actual; y que, por otra parte, todos los causahabientes tienen la intención de vender la finca a continuación.
Presentada la referida escritura, junto con el acta complementaria, en el Registro de la Propiedad de Alicante número 8, fue objeto de la siguiente nota de calificación:
«El Registrador que suscribe, previo examen y calificación del precedente documento, en relación con los antecedentes del Registro, y de conformidad con lo dispuesto en los art. 18 de la Ley Hipotecaria y concordantes de su Reglamento, ha resuelto no practicar la operación registral interesada en base a los siguientes:
I.–En la escritura presentada se formaliza la partición de la herencia causada por el fallecimiento de don L. C. A., quien falleció bajo testamento en el que legó a su esposa doña R. M. P. G. el usufructo universal de su herencia, y nombró herederos a sus cuatro hijos don J. L., doña M. A., don J. C. y don J. C. P.
Comparecen al otorgamiento de la escritura la viuda y tres de los hijos (doña M. A., don J. C. y don J. C. P.), así como tres nietos (don G., don J. L. y don F. C. T., estos dos últimos representados por doña R. M.), hijos de don J. L. C. P. (fallecido con posterioridad al causante don L.). No comparece doña R. T. S., viuda de don J. L. C. P. En su testamento, don J. L. C. P. había nombrado herederos a sus tres hijos, y legado el usufructo universal de su herencia a su esposa doña R. T. S.
II.–Con ocasión de una anterior presentación (asiento 874 del Diario 41, entrada 2334/2018) la escritura fue calificada negativamente, según nota de fecha 10 de julio de 2018, que, para evitar repeticiones innecesarias, se da aquí por reproducida.
III.–Se aporta ahora acta complementaria autorizada el 24 de diciembre de 2018, al amparo del art. 153 del Reglamento Notarial, por el notario don Jesús María Izaguirre Ugarte (autorizante de la escritura de partición de herencia), quien hace una serie de consideraciones acerca de por qué a su juicio no es necesaria la intervención de doña R. T. S. en la partición de la herencia de don L. C. A., amén de corregir el error cometido en la escritura en cuanto al segundo apellido de los nietos del causante.
Con el acta ahora aprobada se subsana el primero de los defectos reseñados en la nota de calificación negativa de fecha 10 de julio de 2018 (error en el segundo apellido de los nietos), no así el primero (no intervención de doña R. T. S. en la partición de la herencia de don L. C. A.), por las razones que a continuación se exponen.
El art. 1006 del Código Civil establece el derecho de transmisión hereditario, al disponer: “Por muerte del heredero sin aceptar ni repudiar la herencia pasará a los suyos el mismo derecho que él tenía”.
El art. 806 del Código Civil dispone: “Legitima es la porción de bienes de la que el testador no puede disponer por haberla reservado la ley a determinados herederos, llamados por esto herederos forzosos”. El art. 834 del Código Civil atribuye al cónyuge viudo la condición de legitimario (heredero forzoso) en la herencia de su consorte, al disponer: “El cónyuge que al morir su consorte no se hallase separado de este legalmente o de hecho, si concurre a la herencia con hijos o descendientes, tendrá derecho al usufructo del tercio destinado a mejora”. En materia de legítimas, tiene declarado la Dirección General de los Registros y del Notariado (resoluciones de 20-10-2001, 1-3-2006, 6-3-2012 y 16-6-2014) que, siendo la legitima un derecho del legitimario (heredero forzoso) a participar de los bienes de la herencia (art. 806 del Código Civil), de la que el testador no puede privarle (art. 813) salvo en los casos de desheredación (arts. 848 y siguientes), la intervención de todos los legitimarios en la escritura de partición de herencia es inexcusable, con el fin de que puedan participar en la fijación de inventario y valoración de los bienes y con ello fijar adecuadamente la cuantía de sus derechos en la herencia (arts. 1052, 1056 y 1058 del Código Civil).
Interpretando toda esta normativa, en materia de derecho de transmisión tiene igualmente declarado la Dirección General de los Registros y del Notariado (resoluciones de 22-10-1999, 27-7-2017, 22-1-2018, 25-4-2018, 5-7-2018 y 28-9-2018) lo siguiente:
Fallecida una persona (primer causante), si con posterioridad uno de sus herederos fallece sin haber aceptado ni repudiado la herencia, dicho heredero (transmitente) transmite a sus propios herederos (transmisarios) los derechos que él tenía en la herencia del primer causante. Tales derechos se concretan en el “ius delationis”, que es el derecho a aceptar o repudiar la herencia del primer causante. De manera que si los transmisarios, en ejercicio del “ius delationis”, aceptan la herencia del primer causante, los bienes que integran esta herencia pasan a formar parte de la herencia del transmitente, de modo que a partir de ese momento cualquier acto de partición de la herencia del primer causante ha de contar con la intervención de todos los interesados en la herencia del transmitente; y, por lo antes dicho, tales interesados no son solo los herederos del transmitente (es decir, los transmisarios), sino también los legitimarios de este (es decir, los herederos forzosos o parientes con derecho a legitima), todos los cuales (herederos y legitimarios del transmitente) habrán de intervenir por tanto en la partición de la herencia del primer causante.
Trasladadas estas consideraciones al presente caso, resulta que fallecido el primer causante (don L. C. A.), uno de sus herederos (don J. L. C. P., transmitente) fallece con posterioridad sin haber aceptado ni repudiado la herencia de su padre, por lo que, en aplicación del art. 1006 del Código Civil, entra en juego el derecho de transmisión a favor de los propios herederos del transmitente (sus hijos don G., don J. L. y don F., transmisarios). Una vez que estos últimos han aceptado la herencia del primer causante, los bienes de esta herencia se integran en la herencia del transmitente, y cualquier operación de partición de esta última ha de ser realizada no solo por los herederos del transmitente (los transmisarios), sino por cualquiera que tenga derecho a legitima en la herencia del transmitente. En el presente caso, además de los transmisarios hay otra persona que tiene derecho a legitima en la herencia del transmitente (la viuda de este, doña R. T. S.), y por tanto derecho a intervenir en la partición de la herencia del primer causante.
En consecuencia, para poder inscribir la partición de la herencia de don L. C. A. sería preciso que en ella intervenga doña R. T. S., o que esta ratifique la escritura que por la presente se califica.
Alicante, diez de enero del año dos mil diecinueve El registrador interino Fdo.: Constancio Villaplana García. Contra la presente (…)».
Contra la anterior nota de calificación, don Jesús María Izaguirre Ugarte, notario de Alicante, interpuso recurso el día 7 de febrero de 2019 en el que, en síntesis, alegaba lo siguiente:
«A) Hechos (…)
Apoyan éstos, en contra de la nota recurrida, las siguientes afirmaciones:
1. No se cuestiona en las notas de calificación el correcto ejercicio del ius delationis de la herencia del causante por parte de los herederos transmisarios.
2. A partir de la sentencia del Tribunal Supremo de 11 de septiembre de 2013 se venía admitiendo la partición de herencia del causante sin el concurso de la viuda del transmitente siempre que no fuera heredera. Posteriormente, todas las resoluciones de la Dirección General de los Registros y del Notariado exigen su participación en cuanto que es legitimaria.
3. Consideramos que, si bien la regla general es la necesidad de intervención del cónyuge legitimario, por cuento se trata de evitarle un perjuicio económico, el presente caso presenta una singularidad que permite llegar a una solución distinta.
El usufructo en cuanto derecho de carácter patrimonial es un derecho cuyo contenido recae sobre la nuda propiedad y es evaluable económicamente, si bien su valor era cero en el momento en que se defirió, el fallecimiento del transmitente, y seguía siendo cero al tiempo de otorgarse la escritura de adjudicación de herencia, por coincidir con un usufructo preferente. De facto es un derecho sujeto a la condición suspensiva de la consolidación del dominio al extinguirse aquel. Aunque no se trata de una norma sustantiva, es aplicable al caso lo dispuesto en el artículo 24 de la Ley 29/1987, reguladora del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, según el cual el devengo se produce el día del fallecimiento del causante, debiendo estarse a tal fecha en lo relativo a la valoración de los bienes, a la determinación de la norma tributaria aplicable y a la fecha de adquisición de los mismos. En el usufructo que nos ocupa el devengo del impuesto se producirá cuando se extinga el usufructo anterior, siendo este el tratamiento fiscal dado a los actos y contratos sujetos a condición suspensiva, es decir, el acaecimiento del suceso que determina el cumplimiento de la condición.
Esta singularidad unida a que no puede existir perjuicio económico para el cónyuge viudo y que son los herederos según determina el artículo 1.058 del Código Civil los que de común acuerdo forman el inventario y adjudican los bienes hereditarios, deben permitir que la inhibición de la viuda del transmitente no implique primero la denegación de la inscripción de la herencia y después la de la compraventa subsiguiente.
El derecho de la viuda del transmitente, existe, aunque no haya otorgado la escritura ni se encuentre inscrito. Es un derecho que se respeta pero que no debe impedir el ejercicio de los que también tienen todos los demás interesados en la sucesión.»
Mediante escrito, de fecha 11 de febrero de 2019, el registrador de la Propiedad emitió informe y elevó el expediente a este Centro Directivo.
Vistos los artículos 806, 807, 834, 839, 924 y 1006 del Código Civil; las Sentencias del Tribunal Supremo de 11 de septiembre de 2013 y 16 de diciembre de 2014, y las Resoluciones de la Dirección General de los Registros y del Notariado de 23 de junio de 1986, 22 de enero de 1998, 22 de octubre de 1999, 24 de noviembre de 2004, 21 de diciembre de 2011, 26 de marzo, 11 de junio y 6 de octubre de 2014, 2 de marzo y 9 de junio de 2015, 4 de febrero de 2016, 26 de julio de 2017 y 22 de enero, 22 de febrero, 12 de marzo, 25 de abril, 5 de julio y 28 de septiembre de 2018.
1. Debe decidirse en este expediente si es o no inscribible una escritura de adjudicación de herencia en la que concurren las circunstancias siguientes: el primer causante deja cuatro hijos y viuda; uno de los hijos herederos fallece a continuación, sin haber aceptado o renunciado a la herencia de su padre, dejando a su vez viuda y tres hijos; en la escritura comparecen todos a excepción de la viuda del segundo causante.
El registrador señala como defecto que falta la intervención de la viuda del segundo causante en la partición de la herencia del primero con el fin de que pueda participar en la fijación de inventario y valoración de los bienes y con ello fijar adecuadamente la cuantía de sus derechos en la herencia, ya que entra en juego el derecho de transmisión a favor de los propios herederos del transmitente y una vez que estos últimos han aceptado la herencia del primer causante, los bienes de esta herencia se integran en la herencia del transmitente, y cualquier operación de partición de esta última ha de ser realizada no solo por los herederos del transmitente (los transmisarios), sino por cualquiera que tenga derecho a legitima en la herencia del transmitente; que además de los transmisarios hay otra persona que tiene derecho a legitima en la herencia del transmitente (la viuda de éste), y por tanto derecho a intervenir en la partición de la herencia del primer causante.
El notario recurrente alega que el presente caso presenta la singularidad de que el usufructo en cuanto derecho de carácter patrimonial, es un derecho cuyo contenido recae sobre la nuda propiedad y es evaluable económicamente; que su valor era cero en el momento en que se defirió, al fallecimiento del transmitente, y sigue siendo cero al tiempo de otorgarse la escritura de adjudicación de herencia, por coincidir con un usufructo preferente.
2. Esta Dirección General ha tenido que abordar en numerosas ocasiones, (cfr., entre las más recientes, las Resoluciones de 26 de julio de 2017 y 22 de enero, 12 de marzo, 25 de abril, 5 de julio y 28 de septiembre de 2018) las cuestiones planteadas por el denominado derecho de transmisión que, en nuestro sistema sucesorio, está recogido en el artículo 1006 del Código Civil. El mismo señala que «por muerte del heredero sin aceptar o repudiar la herencia pasará a los suyos el mismo derecho que él tenía».
Esta misma tesis ha seguido la doctrina de este Centro Directivo, en Resoluciones como las de 26 de marzo y 11 de junio de junio de 2014, y más recientemente en las de 26 de julio de 2017 y 22 de enero, 12 de marzo, 25 de abril, 5 de julio y 28 de septiembre de 2018. En estas seis últimas se expresa que «los transmisarios suceden al primer causante de manera directa y no mediante una doble transmisión del causante al transmitente y de éste a los transmisarios. Pero es indiscutible que la determinación de quiénes son los transmisarios y en qué porcentaje y modo adquieren los bienes, viene determinado por la sucesión del transmitente, no por la sucesión del primer causante».
3. Por otro lado, y como circunstancia especialmente reseñable, confluye como interesada en los derechos sucesorios del transmitente, una legitimaria en la cuota legal usufructuaria de uno de los hijos que ha fallecido.
En un caso como el presente, y teniendo en consideración la existencia de una única sucesión (al abuelo primer causante, fallecido con testamento) sólo deben intervenir –a los efectos de aceptar o repudiar su herencia– los designados por el testamento como herederos (es decir, los hijos supervivientes) así como los herederos del hijo que habiendo sobrevivido a aquél no tuvieron ocasión de pronunciarse sobre la adquisición de la condición de heredero, al ser los únicos titulares del «ius delationis». Por todo ello, la intervención de tales herederos a los efectos de aceptar la herencia de los dos causantes es perfectamente válida y plenamente eficaz.
En este sentido, el Derecho común fija como presupuestos básicos para la sucesión «mortis causa» la supervivencia al causante y la capacidad de suceder, sin perjuicio de la existencia de ciertas cuotas de la masa hereditaria que han de ser respetadas y reservadas de manera inexcusable a los llamados herederos forzosos o legitimarios –amén de un eficaz y válido llamamiento a la sucesión–.
Las circunstancias del caso analizado, en el cual el primer causante fallece testado y el transmitente fallece testado también, implican que el «ius delationis» respecto del primer causante, como derecho a aceptar o repudiar, corresponde a los hijos que le sobreviven, investidos con la cualidad de herederos por el causante, y, por disposición testamentaria del transmitente, a los nietos que ahora comparecen. Como ha afirmado el Alto Tribunal y dispone el artículo 1006 del Código Civil, el «ius delationis» del primer causante se atribuye a dichos interesados, es decir, sus herederos directos y a los herederos del fallecido posteriormente. Pero lo que se transmite y lo que se adquiere en virtud de citado precepto no puede ser más que dicho «ius delationis», que si bien se ejercita de manera directa –sin pasar por la herencia del transmitente– sólo puede referirse al acto de aceptar o repudiar la herencia del primer causante, pero no debería afectar a otras consecuencias más allá de ello, máxime cuando ello podría derivar en la vulneración de una ley reguladora de nuestro derecho sucesorio.
6. Como ha puesto de relieve este Centro Directivo en las citadas Resoluciones de 22 de enero, 25 de abril, 5 de julio y 28 de septiembre de 2018, sin que ello suponga una ruptura de la doctrina fijada por el Sentencia del Tribunal Supremo de 11 de septiembre de 2013, que se limita a explicar que el «ius delationis» no se fragmenta o se divide en dos sucesiones, y confirmada como tal dicha premisa, debe entenderse en el ámbito práctico que, una vez aceptada la herencia del primer o de los primeros causantes por parte del transmisario, éste pasará a formar parte subjetiva de la comunidad hereditaria, ostentando un derecho abstracto sobre un conjunto de bienes, derechos y deudas procedentes de los indicados finados. Y concluye que cualquier operación tendente a la partición de la herencia a la que esté llamado el transmitente debe ser otorgada por todos los interesados en su sucesión. En los términos expresados en dichas Resoluciones, serán los cotitulares de esta masa los que deban verificar estas operaciones, dentro de los cuales deben tenerse en consideración los designados como herederos y de forma indudable sus legitimarios, ya hayan sido beneficiados como tales a título de herencia, legado o donación. Indudablemente, el llamado como heredero por el transmitente –o por la ley– está sujeto a las limitaciones legales o cargas en que consisten las legítimas. Por todo ello, concluyó este Centro Directivo que en la partición de la herencia del primer causante era necesaria la intervención del legitimario del transmitente.
7. Alega el recurrente que el usufructo de la viuda del transmitente es un derecho de valor «cero» o en definitiva vacío de contenido. Pues bien, la viuda del primer causante ostenta su legado de usufructo universal en toda su extensión, y con todas las facultades que al usufructuario le atribuye el Código Civil; la viuda del segundo causante recibe un derecho de usufructo en el que el disfrute de sus facultades está pendiente mientras viva la viuda del primero. Se trata de un usufructo sucesivo, para cuando se extinga el actual. El usufructo sucesivo está plenamente admitido en el artículo 469 del Código Civil, que dispone «podrá constituirse el usufructo en todo o parte de los frutos de la cosa, a favor de una o varias personas, simultánea o sucesivamente, y en todo caso desde o hasta cierto día (...)». No admitir esta forma de constitución del usufructo perjudicaría claramente los derechos sucesorios del cónyuge viudo.
En este sentido, este Centro Directivo en Resolución de 24 de noviembre de 2004, afirmó que «(…) cuando se adjudica el usufructo de una finca que se tiene sólo en nuda propiedad, inventariándose solamente tal nuda propiedad, lo que se está adjudicando es un usufructo distinto, que nacerá cuando se extinga el actual, es decir, cuando se consolide en la nuda propiedad el usufructo actualmente existente a favor de un tercero; por ello, el actual usufructo no se ve afectado en absoluto, ni, por ello, existe una contravención del principio de tracto sucesivo. Lo contrario supondría, injustificadamente, demorar la inscripción del usufructo que ahora se adjudica, hasta el momento en que se produzca la expresada consolidación». Así pues, este derecho de «usufructo» –consecuencia de la sucesión por derecho de transmisión y del legado de usufructo universal ordenado en su favor por el segundo causante– no tiene contenido pleno actual, sino que permanecerá «latente o expectante» en tanto se mantenga viva la actual usufructuaria –viuda del primer causante–, quien tendrá el pleno disfrute de los bienes; al fallecimiento de ésta, se hará efectivo el derecho de la viuda del segundo causante, que cobrará virtualidad plena en la usufructuaria expectante.
Por último, en cuanto al contenido de este usufructo expectante, como ha afirmado esta Dirección General –Resolución de 21 de diciembre de 2011–, al cónyuge sobreviviente también se le puede adjudicar en pago de su legítima vidual el usufructo de la nuda propiedad de ciertos bienes o de unas cuotas indivisas de los mismos. «Esta figura (usufructo de la nuda propiedad), que también cae dentro del ámbito del artículo 469 del Código Civil, aunque fue cuestionada por una antigua sentencia del Alto Tribunal (cfr. Sentencia del Tribunal Supremo de 28 de febrero de 1919) ha sido reconocida por este Centro Directivo, y su potencialidad económica es evidente, por cuanto reside en la eventualidad de poder llegar a disfrutar (rectius, usufructuar) el bien afectado, una vez que se extinga el usufructo vigente (en este caso el constituido primariamente sobre la vida de don A. M. S.), en cuyo caso se convertirá en un usufructo pleno, «estableciéndose, en consecuencia –como ya tiene dicho esta Dirección General (Resolución de 12 septiembre de 2001)– un usufructo sucesivo, admitido por el Código Civil, y cuya inscribibilidad no ofrece la menor duda en nuestra legislación hipotecaria», pues, «lo contrario supondría, injustificadamente, demorar la inscripción del usufructo que ahora se adjudica, hasta el momento en que se produzca la expresada consolidación (con la nuda propiedad, por extinción del primitivo usufructo)» (Resolución de 24 de noviembre de 2004)». En consecuencia, no cabe más que admitir la validez y contenido económico del derecho expectante.
Madrid, 5 de abril de 2019.–El Director General de los Registros y del Notariado, Pedro José Garrido Chamorro.