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Timestamp: 2020-01-23 05:18:55
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Matched Legal Cases: ['artículo 18', 'artículo 818', 'artículo 1057', 'artículo 843', 'artículo 80', 'artículo 1058', 'artículo 818', 'artículo 818', 'artículo 1079']

BOE.es - Documento BOE-A-2019-15771
Documento BOE-A-2019-15771
Resolución de 5 de septiembre de 2019, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, en el recurso interpuesto contra la calificación de la registradora de la propiedad de San Lorenzo de El Escorial n.º 3, por la que se suspende la inscripción de una escritura de adición de herencia.
«BOE» núm. 265, de 4 de noviembre de 2019, páginas 121618 a 121626 (9 págs.)
BOE-A-2019-15771
Mediante escritura autorizada por el notario de Tres Cantos, don Alfonso García-Perrote Latorre, el día 19 de marzo de 2019, se otorgó adición a la herencia causada por don L. R. V., que se había adjudicado en escritura de fecha 4 de marzo de 2014 ante la notaria de Madrid, doña Milagros Anastasia Casero Nuño.
Don L. R. V. falleció en estado de casado con doña P. S. C. dejando dos hijos y tres nietos de otro hijo fallecido anteriormente. En el último testamento del causante, ante el notario de Madrid, don Francisco Echavarri Lomo, de fecha 4 de diciembre de 2001, el testador lega a la viuda el tercio de la herencia sin perjuicio de su cuota legal usufructuaria; lega a sus tres nietos «en pago de su legítima estricta, y hasta dicho importe, en pleno dominio, las participaciones que el testador posea en la mercantil denominada “Santher, S.L.”»; en el remanente de sus bienes instituyó herederos a sus dos hijos sustituidos por sus descendientes; además, «nombra Albacea Contador Partidor, para el caso de que no haya unanimidad entre los herederos, exista un menor o incapaz, a doña M. D. M. M. Le prorroga el plazo legal por dos años más».
Presentada el día 8 de mayo de 2019 la referida escritura en el Registro de la Propiedad de San Lorenzo de El Escorial número 3, fue objeto de la siguiente nota de calificación:
«Doña Jimena Campuzano Gómez-Acebo, Registradora de la Propiedad de San Lorenzo de El Escorial número tres, ha examinado el procedimiento registral identificado con el número de entrada 863 del presente año, iniciado como consecuencia de presentación en el mismo Registro, de los documentos que se dirán, en virtud de solicitud de inscripción.
Primero.–Con fecha 8 de mayo de 2019 fue presentada en este Registro de la Propiedad, dando lugar al asiento de presentación 1288 del Libro Diario 39, escritura autorizada por el Notario de Tres Cantos, D. Alfonso García-Perrote Latorre, con fecha 19 de marzo de 2019, número de protocolo 211 de adición de herencia, habiéndose presentado autoliquidación del Impuesto sobre Sucesiones el día 27 de marzo de 2019. Se acompaña la escritura de aceptación y adjudicación de herencia que se adiciona autorizada por la Notaria de Madrid, doña Milagros Anastasia Casero Nuño, el día 4 de marzo de 2014, número 232 de protocolo, y justificante de la presentación en el Ayuntamiento de Zarzalejo de la liquidación de Plusvalía.
Segundo.–En la escritura calificada se adicionan a la herencia del causante don L. R. V., dos fincas sitas en término de Zarzalejo, fincas registrales números 1.805 y 1.676 de Zarzalejo, que por error involuntario se omitieron incluir en la partición de herencia del causante, adjudicándose dichas fincas a la esposa, doña P. S. C. y a los hijos doña M. P. y don A. R. S.
Tercero.–Del examen de los libros del registro resulta que las fincas registrales objeto de la escritura calificada están inscritas a nombre de doña P. S. C., casada con don L. R., con carácter presuntivamente ganancial.
Cuarto.–En el día de la fecha el documento al que se refiere el apartado anterior ha sido calificado por la Registradora que suscribe apreciando la existencia de defectos que impiden la solicitud de inscripción, con arreglo a los siguientes
Primero.–Con arreglo al párrafo primero del artículo 18 de la Ley Hipotecaria los Registradores calificarán, bajo su responsabilidad, la legalidad de las formas extrínsecas de los documentos de toda clase, en cuya virtud se solicite la inscripción, así como la capacidad de los otorgantes y la validez de los actos dispositivos contenidos en las escrituras, por lo que resulte de ellas y de los asientos del registro.
Segundo.–En el presente caso se observan los siguientes defectos.
En escritura de aceptación y adjudicación de herencia otorgada el día 4 de marzo de 2014 por los tres nietos y por el contador partidor, en su condición de tal y además como representante de la viuda y de los dos hijos del causante, se realizó el inventario y avalúo de los bienes del causante, y se calculó que la cuota correspondiente a la legítima estricta de cada uno de los tres nietos -esto es una veintisieteava parte indivisa- ascendía a un valor de 9.058 €, y para su pago se adjudicó, a cada uno, participaciones de la sociedad mercantil valoradas en 8.983,33 €, recibiendo la diferencia de 75,11 € hasta alcanzar su cuota, en metálico, de sus tíos.
Ahora se presenta escritura de adición de herencia otorgada únicamente por la viuda, doña P. S. C., y los dos hijos doña M. P. y don A. R. S., en la que manifiestan que por error omitieron incluir dos fincas en la partición de bienes efectuada, valoradas conjuntamente en 20.000 €, que tenían carácter ganancial. Tras manifestar que “habiéndose dado por pagados los legitimarios, doña T., doña M. y don L. R. D. de su legítima estricta mediante el legado de los bienes concretos, participaciones de la mercantil dispuestos por el testador a su favor, no teniendo nada que reclamar a los herederos por este concepto, no es necesaria su concurrencia para el otorgamiento de la presente”, se adjudican los comparecientes dichas fincas, a la viuda en cuanto al pleno dominio de una mitad indivisa por adjudicación en la liquidación de la sociedad conyugal, y el pleno dominio de una sexta parte indivisa, y el usufructo de otra sexta parte indivisa en pago de sus derechos hereditarios, y a cada uno de los hijos y herederos el pleno dominio de una doceava parte indivisa y la nuda propiedad de otra doceava parte indivisa.
Así pues, no habiendo partición hecha por el testador ni contador-partidor designado, y pagándose la legítima mediante un legado de cuota, no es posible ejercer las acciones de rescisión o de complemento en su caso sino hasta saber el montante del “quantum” o valor pecuniario que por legítima estricta corresponda a cada uno de los herederos forzosos en la herencia de que se trate, para cuyo conocimiento y fijación han de tenerse en cuenta todos los bienes que quedaren a la muerte de la testadora, con la deducción de las deudas y de las cargas, salvo las impuestas en el testamento, según prescribe el artículo 818 del Código Civil, lo que permite la práctica de las pertinentes operaciones particionales (Resoluciones de 25 de febrero de 2008, 9 de marzo de 2009, 6 de marzo de 2012 y 12 y 16 de junio, 4 de julio de 2014, 5 julio 2016).
Desde la fecha de su notificación esta calificación negativa podrá (…).
San Lorenzo de El Escorial, a 29 de mayo de 2019. La registradora (firma ilegible)».
Contra la anterior nota de calificación, don Alfonso García-Perrote Latorre, notario de Tres Cantos, interpuso recurso el día 24 de junio de 2019 en el que, en síntesis, alegaba lo siguiente:
Mediante escrito, de fecha 8 de julio de 2019, la registradora de la Propiedad emitió su informe y elevó el expediente a este Centro Directivo.
1. Debe decidirse en este expediente si es o no inscribible una escritura de adición de herencia en la que concurren las circunstancias siguientes: la herencia se había adjudicado en escritura de fecha 4 de marzo de 2014 y ahora se otorga la adición en escritura de fecha 19 de marzo de 2019. En su testamento, el causante lega a la viuda el tercio de la herencia sin perjuicio de su cuota legal usufructuaria; lega a sus tres nietos «en pago de su legítima estricta, y hasta dicho importe, en pleno dominio, las participaciones que el testador posea en la mercantil denominada “Santher, S.L.”»; en el remanente de sus bienes instituyó herederos a sus dos hijos sustituidos por sus descendientes; además, «nombra Albacea Contador Partidor, para el caso de que no haya unanimidad entre los herederos, exista un menor o incapaz, a doña M. D. M. M. Le prorroga el plazo legal por dos años más». En la escritura de partición y adjudicación de herencia intervinieron la albacea contadora-partidora, la viuda, los dos hijos herederos, y los tres nietos; a estos últimos se les adjudicaron las participaciones sociales y un complemento en metálico para cubrir su legítima. Ahora, la escritura de adición de herencia la otorgan la viuda y los dos hijos herederos; se adicionan dos fincas que son colindantes con otra que pertenece a la viuda con carácter privativo.
La registradora señala como defecto, en esencia, la necesidad de intervención de los tres nietos legitimarios en la adición de herencia, lo que fundamenta en lo siguiente: que es necesaria la intervención de los tres nietos, dada su condición de herederos forzosos en la adición de herencia, y no deja de ser una segunda partición complementaria de la anterior ya que el testador ha fijado unas pautas para el pago de la cuota legitimaria, es decir que estamos ante unas normas particionales, y en este caso la intervención de todos los legitimarios en la partición, es inexcusable; que la legítima se paga con un legado de cuota -de su legítima estricta-, lo que exige la intervención del legitimario en la partición, dado que tanto el inventario de bienes, como el avalúo y el cálculo de la legítima son operaciones en las que está interesado, para preservar la intangibilidad de su legítima; que no cabe dejar al legitimario la defensa de su derecho a expensas de unas acciones de rescisión o resarcimiento o la vía declarativa para reclamar derechos hereditarios y el complemento de la legítima, ejercitables tras la partición hecha y consumada, lo que haría que el legitimario perdiese la posibilidad de exigir que sus derechos, aun cuando sean reducidos a la legítima estricta y corta, le fueran entregados con bienes de la herencia; que no habiendo partición hecha por el testador ni contador-partidor designado, y pagándose la legítima mediante un legado de cuota, no es posible ejercer las acciones de rescisión o de complemento en su caso sino hasta saber el montante del «quantum» o valor pecuniario que por legítima estricta corresponda a cada uno de los herederos forzosos en la herencia de que se trate, para cuyo conocimiento y fijación han de tenerse en cuenta todos los bienes que quedaren a la muerte de la testadora, con la deducción de las deudas y de las cargas, salvo las impuestas en el testamento; que, al ser legitimarios de cuota, para el cómputo de su legítima habrá de tenerse en cuenta todos los bienes que forman parte del patrimonio del causante, incluidas las fincas a que hace referencia la escritura de adición, ya que en caso contrario se verían burlados los derechos de los legitimarios, y, por lo tanto, el legado de cuota que exige un avalúo de todo el caudal hereditario para su determinación.
2. Como afirmó este Centro Directivo en su Resolución de 1 de marzo de 2006, la especial cualidad del legitimario en nuestro Derecho común, caso de que exista en una sucesión, hace imprescindible su concurrencia para la adjudicación y partición de la herencia, a falta de persona designada por el testador para efectuar la liquidación y partición de herencia (artículo 1057.1 del Código Civil), de la que resulte que no se perjudica la legítima de los herederos forzosos. En efecto, la legítima en nuestro Derecho común (y a diferencia de otros ordenamientos jurídicos forales, como el catalán) se configura generalmente como una «pars bonorum», y se entiende como una parte de los bienes relictos que por cualquier título debe recibir el legitimario, sin perjuicio de que, en ciertos supuestos, reciba su valor económico o «pars valoris bonorum». De ahí, que se imponga la intervención del legitimario en la partición, dado que tanto el inventario de bienes, como el avalúo y el cálculo de la legítima son operaciones en las que está interesado el legitimario, para preservar la intangibilidad de su legítima. Y dicha intervención es necesaria también para la entrega de legados (vid. Resoluciones de 25 de febrero de 2008, 9 de marzo de 2009, 6 de marzo de 2012 y 12 y 16 de junio y 4 de julio de 2014).
Como ha puesto de relieve el Tribunal Supremo en la Sentencia de 22 de octubre de 2014, la posibilidad del pago de las legítimas en metálico, según artículos 841 a 847 del Código Civil, «se establece, también, conforme al cumplimiento de unos requisitos o condicionantes que tienen, como finalidad última, velar por la neutralidad, seguridad y equilibrio de la conmutación operada en el pago de la legítima, de forma que su mera aplicación no resulte perjudicial para los intereses de los legitimarios». Y añade el Alto Tribunal que «(…) conforme a la tutela o salvaguarda de la intangibilidad material de la legítima, el propio artículo 843 del Código Civil requiere, sin distinción alguna, la confirmación expresa de todos los hijos o descendientes respecto de la liquidación y adjudicación de la partición practicada, pues en caso contrario será necesaria su aprobación judicial. De ahí, entre otros argumentos, que para la inscripción de los bienes hereditarios deba aportarse, necesariamente, dicha confirmación o, en su caso, la aprobación judicial de la partición hereditaria (artículo 80.2 del Reglamento Hipotecario)».
3. Centrados en el objeto de este expediente, se menciona literalmente en el testamento que hace legado a sus tres nietos «en pago de su legítima estricta, y hasta dicho importe, en pleno dominio, las participaciones que el testador posea en la mercantil denominada “Santher, S.L.”». En este testamento no hay avalúo de los bienes ni se hace la adjudicación definitiva, sino que se marcan unas pautas para adjudicar esos bienes en pago de la legítima estricta, pero con el límite del importe de la misma. En definitiva, se hace un legado de cosa con delimitación de cuota legitimaria. La determinación del alcance de esta cuota, exige un avalúo de todo el caudal hereditario. En consecuencia, no nos encontramos ante una auténtica partición del testador, por lo que debemos concluir en que las menciones que se hacen en el testamento son las de un legado con unas normas de partición. Así pues, siendo unas «normas de la partición» no se produce ninguno de los efectos dichos antes para la partición del testador, y, por consiguiente, las operaciones de partición no son complementarias sino las propias de la partición hecha por los herederos conforme los términos del artículo 1058 del Código Civil. Así pues, sentado que el testador no hizo la partición por no figurar ésta en el testamento, debemos concluir en que estableció normas particionales para hacerla, y según reiterada doctrina de este Centro Directivo, la intervención de todos los legitimarios en la partición, es necesaria.
4. En cuanto a la posibilidad de reclamación y ejercicio de sus acciones por parte del legitimario, ha reiterado este Centro Directivo (vid. «Vistos») que la necesaria intervención del legitimario, se recoge entre muchas otras, por la Sentencia del Tribunal Supremo de 8 de marzo de 1989, que reconoce las acciones que corresponden a los legitimarios y resuelve sobre si cabe la posibilidad de ejercicio por uno o varios herederos forzosos de la acción de complemento de la legítima antes de haberse practicado la partición del caudal hereditario y por tanto, antes de conocerse a cuánto asciende el importe de la legítima estricta correspondiente a cada heredero, a los efectos de comprobar si existe una infracción del artículo 818 del Código Civil en relación con el 657 del mismo Código y aplicación indebida de los artículos 1075 y 1079 en relación con los artículos 1056 y 818. Según dicha Sentencia, el momento de practicar las correspondientes operaciones particionales, incluso tratándose de partición hecha por contadores partidores, en la ejecución de la misma, será «cuando podrá saberse si alguno o algunos de los herederos individualmente considerados, no en la forma indiscriminada y global (…) han percibido menos de lo que le corresponde por legítima estricta».
Como bien sostiene la registradora, ha puesto de relieve este Centro Directivo que no cabe dejar al legitimario la defensa de su derecho a expensas de unas «acciones de rescisión o resarcimiento» o la vía declarativa para reclamar derechos hereditarios y el complemento de la legítima, ejercitables tras la partición hecha y consumada, lo que puede convertir la naturaleza de la legítima de Derecho común, que según reiteradísima doctrina y jurisprudencia es «pars bonorum», en otra muy distinta («pars valoris»), lo que haría que el legitimario perdiese la posibilidad de exigir que sus derechos, aun cuando sean reducidos a la legítima estricta y corta, le fueran entregados con bienes de la herencia y no otros. Y esta doctrina se aplicará aun cuando se haya citado a los legitimarios fehacientemente y no hayan comparecido, ya que conforme reiterada doctrina de este Centro Directivo, la circunstancia de citación a los legitimarios para formación del inventario, no altera la necesidad de su consentimiento.
Así pues, no habiendo partición hecha por el testador ni contador partidor designado -que en este supuesto no la ha hecho respecto de los bienes adicionados-, y pagándose la legítima mediante un legado de cosa con delimitación de cuota, no es posible ejercer las acciones de rescisión o de complemento en su caso sino hasta saber el montante del «quantum» o valor pecuniario que por legítima estricta corresponda a cada uno de los herederos forzosos en la herencia de que se trate, para cuyo conocimiento y fijación han de tenerse en cuenta todos los bienes que quedaren a la muerte del testador, con la deducción de las deudas y de las cargas, salvo las impuestas en el testamento, según prescribe el artículo 818 del Código Civil, lo que permite la práctica de las pertinentes operaciones particionales.
5. Alega el notario recurrente que no estamos ante unas normas particionales dispuestas por el testador, y que tampoco se trata de un legado de cuota, sino un legado de bienes con asignación de cuota -lo que ciertamente ocurre en este expediente-, y que esto determina que la voluntad del causante sea que los nietos no tuvieran cotitularidad sobre otros bienes de la herencia y que por lo tanto no habían de recibir más que su legítima estricta.
6. El artículo 1079 del Código Civil establece que «la omisión de alguno o algunos de los objetos o valores de la herencia no da lugar a que se rescinda la partición por lesión, sino a que se complete o adicione con los objetos o valores omitidos», lo que contempla la posibilidad de partición adicional a una partición inicial -que se pretendía completa-. Este artículo es aplicable a supuestos de hecho en que existan uno o varios objetos, que, perteneciendo a la herencia, hayan sido omitidos, y que se encuentran por lo tanto en estado de indivisión. Se trata de adicionar a la partición unos bienes que no se han repartido, y que por lo tanto siguen en comunidad hereditaria. En esta partición adicional habrá de cumplirse con todos los requisitos que se exigieron a la partición inicial, y entre ellos, la intervención de todos los legitimarios, dado que, en el supuesto de este expediente, dicha partición adicional no ha sido realizada por un contador partidor. En consecuencia, los nietos legitimarios pueden ratificar la adjudicación hecha en la escritura de adición de herencia de las fincas registrales a favor de su abuela y sus tíos, y con ello darse por pagados y satisfechos en su legítima estricta con las adjudicaciones iniciales que se les hicieron, pero es necesario que dichas afirmaciones se hagan de forma expresa, no tácita o presunta, por lo que es imprescindible su intervención en la escritura de adición.
7. Por último, alega el notario recurrente que no se altera sustancialmente la partición con la adición de fincas, porque forman una unidad de hecho con una tercera finca registral -son colindantes y forman una misma parcela catastral-, que tiene carácter privativo de la viuda, y que no se trata de fincas nuevas y desconocidas para los otorgantes, sino de unas fincas accesorias a la principal, a las que simplemente se les ha dado un valor simbólico, por exigencias formales, por lo que se puede presumir que todos los otorgantes de la escritura inicial de partición conocían su existencia, y sabían que no habían de incluirse en el inventario, de manera que no se estaría alterando la situación patrimonial globalmente considerada, y no se habría producido un error sustancial que pudiera de alguna forma mitigar el consentimiento prestado.