Source: https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2019-16374
Timestamp: 2019-12-09 13:14:21
Document Index: 106560350

Matched Legal Cases: ['artículo 42', 'artículo 1357', 'artículo 90', 'artículo 91', 'artículo 103', 'artículo 91']

BOE.es - Documento BOE-A-2019-16374
Documento BOE-A-2019-16374
«BOE» núm. 274, de 14 de noviembre de 2019, páginas 125801 a 125808 (8 págs.)
BOE-A-2019-16374
Mediante sentencia dictada el día 14 de marzo de 2019 por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Zafra, se declaró la disolución por divorcio de mutuo acuerdo del matrimonio entre don A. M. M. M. y doña A. M. M. D., y se aprobó una propuesta de convenio regulador de fecha 14 de diciembre de 2018.
En el citado convenio regulador se procede a la adjudicación, entre otras, de tres fincas registrales (piso, trastero y plaza de garaje), interesando a efectos de este expediente las siguientes particularidades: que estas fincas constaban inscritas a nombre de don A. M. M. M. con carácter privativo por haber sido adquiridas por título de compraventa en estado de soltero mediante escritura ante el notario de Zafra, don José Luis Chacón Llorente, de fecha 26 de noviembre de 1993; que la adquisición de la plaza de garaje y de trastero lo fue por precio pagado en su totalidad en el momento de la adquisición, lo que resultaba del historial registral de las fincas; que el piso fue adquirido también en estado de soltero por don A. M. M. M. por un precio de 7.803.000 pesetas (46.836,7 euros), de los que fueron satisfechos en el momento de la compra, 2.469.000 pesetas, (14.819,93 euros), y quedando subrogado por el resto (32.016,77 euros) en una hipoteca a favor de «Caja Postal»; que habida cuenta de que habían contraído matrimonio el día 9 de septiembre de 1995, fueron satisfechas las cuotas de dos años en estado de soltero; que el piso no constituía la vivienda habitual del matrimonio en el momento del divorcio, ya que constaba otra finca como último domicilio de matrimonio, también en el inventario.
En el convenio regulador se manifestaba que, aunque las tres fincas citadas figuraban inscritas con carácter privativo a nombre del esposo, forman «parte en su totalidad de la sociedad de gananciales al haber sido pagada en su totalidad estando vigente el matrimonio». Se adjudicaban íntegramente a doña A. M. M. D. las tres fincas (piso, trastero y plaza de garaje), y al exesposo el que era domicilio habitual al tiempo del divorcio.
Presentado el día 14 de mayo de 2019 testimonio de la referida sentencia en el Registro de la Propiedad de Zafra, fue objeto de la siguiente nota de calificación:
«Calificado el precedente documento, tras examinar los antecedentes del Registro, el Registrador que suscribe, ha practicado la inscripción 6.ª de la finca registral 15627 de Zafra, en el folio 225 del folio 1649, libro 70, CRU 06015000817293, inscripción 3.ª de la finca registral 15572 de Zafra, en el folio 149, del tomo 1.607, libro 251, CRU 06015000816814, inscripción 5.ª de la finca registral 15562 de Zafra, en el folio 129 del tomo 1.607, libro 251, CRU 06015000817088, inscripción 5.ª de la finca registral 15596 de Zafra, en el folio 198, del tomo 1.607, libro 251, CRU 06015000817057, inscripción 5.ª de la finca registral 15597 de Zafra, en el folio 159 del tomo 1.607, libro 251, CRU 060150900817064, inscripción 5.ª de la finca registral 15600 de Zafra, en el folio 205 del tomo 1.607, libro 251, CRU 06015000817088 inscripción 5.ª de la finca registral 15561 de Zafra, en el folio 127 del tomo 1.607, libro 251, CRU 06015000816708.
Se ha extendido nota de afección fiscal por el plazo de cinco años al margen de las inscripciones practicadas y cancelado doce más por caducidad.–
No consta referencia catastral.–
Así lo reconocen los ex cónyuges expresamente en el convenio regulador, donde se indica que dichos bienes deben reputarse como gananciales al haber sido pagados en su mayor parte durante la vigencia de la sociedad conyugal disuelta. Asimismo, consta que la finca registral 10604, no constituía la vivienda habitual del matrimonio en el momento del divorcio, pues del propio convenio objeto de calificación resulta ser otra distinta la que tiene tal carácter, registral 15627 adjudicada a Don A. M. M. M. La adjudicación de estos bienes privativos de un ex cónyuge, al haber sido adquiridos en estado de soltero, a favor del otro, es un negocio ajeno al contenido típico del convenio regulador, por lo que, para la inscripción en el Registro de la Propiedad, es necesario la oportuna escritura pública, o en su defecto la oportuna sentencia firme dictada por el juez competente en el procedimiento que corresponde. La inclusión de nuevos bienes en el patrimonio ganancial no puede producirse en el convenio regulador de la liquidación de dicho régimen económico, al ser contradictorio con la naturaleza propia del acto de liquidación, en cuanto se estaría aportando un bien a una sociedad de gananciales disuelta antes de este acto, en este sentido se ha pronunciado la DGRN en numerosas Resoluciones desde el 5 de mayo de 1978, 6 de noviembre de 1980… hasta las de fecha más reciente como las de 9 de marzo, 1 y 26 de junio, 19 de diciembre de 2013, 11 de marzo y 9 de abril 6 y 8 de mayo, 16, 19 y 30 de junio, 1, 10 y 26 de julio, 4 de agosto, 4, 6, 16 y 29 de septiembre, 16 de octubre y 12 de noviembre de 2014, 27 de febrero, 13 y 25 de marzo, 9 de abril, 26 de mayo, 16, 19 y 30 de junio, 9 y 17 de septiembre, 24 de noviembre de 2015, 4 de abril, 4 y 5 de mayo, 16 y 26 de julio, 23 de septiembre, 16, 19 y 24 de octubre, 30 de noviembre de 2016, 11 y 31 de enero, 8 de septiembre, 11 de octubre y 12 de diciembre de 2017, 23 y 28 de febrero, 22 de marzo, 23 de abril y 6 y 13 de junio, 11 de julio de 2018.
Se suspende la inscripción del documento calificado por el defecto señalado en el apartado segundo anterior, respecto de las registrales 10604, 10570 y 10582, al que me remito en este punto y doy por reproducido en este lugar para evitar repeticiones innecesarias. No se practica anotación preventiva de suspensión del artículo 42.9 de la Ley Hipotecaria por no haberse solicitado expresamente.–
Se notifica esta calificación al presentante y a la autoridad judicial del documento, haciéndoseles saber que la calificación negativa que precede, extendida por el Registrador que suscribe, podrá (…)
Zafra, a 28 d mayo de 2019.–El registrador de la Propiedad (firma ilegible) Fdo: María José Mateo Vera.»
Contra la anterior nota de calificación, don A. M. M. M. interpuso recurso el día 3 de julio de 2019 en el que, en síntesis, alegaba lo siguiente:
Primero. Que la cuestión que se plantea consiste en determinar si las fincas registrales 10.570, 10.582 y 10.604 integran la sociedad de gananciales. En el convenio regulador se expresa que «dado que la sociedad de gananciales posee dos viviendas, las cuales han sido domicilio familiar durante la vigencia del matrimonio, se atribuye el uso de ambas atendiendo a su adjudicación en la liquidación de la sociedad de gananciales». Y que «aunque figura inscrita con carácter privativo a favor del esposo, la misma forma parte en su totalidad de la sociedad de gananciales al haber sido pagada estando vigente el matrimonio».
Segundo. Por lo tanto, el convenio regulador, anterior a la sentencia de divorcio, revela una presencia de tales bienes en la sociedad de gananciales anterior la disolución. Incluso anterior al propio convenio, dado que no se está realizando aportación alguna en ese acto del convenio, sino reconociendo la naturaleza ganancial de los inmuebles en cuestión. Este reconocimiento no es contradictorio con la naturaleza del acto de liquidación ni supone la aportación de un bien a la sociedad ya disuelta. La sociedad de gananciales se disuelve por la sentencia de divorcio, y en convenio es anterior, sin que se aporte ningún bien a la sociedad de gananciales. Se reconoce la naturaleza ganancial por haber sido la vivienda habitual del matrimonio y haber sido pagada en su totalidad vigente el mismo.
Tercero. Que resulta de aplicación del artículo 1357 del Código Civil. El esposo adquiere la vivienda el día 26 de noviembre de 1993, en estado de soltero, y ésta se convierte en la vivienda del matrimonio contraído el día 9 de septiembre de 1995, hasta que adquieren otra el día 16 de noviembre de 2005 y se trasladan a ella, después de transcurridos diez años, durante los cuales la vivienda habitual del matrimonio fue adquirida por el esposo en estado de soltero, pero que se ha pagado con cargo al haber ganancial. La sentencia de divorcio nada obsta a la mención expresa del convenio regulador sobre que «aunque figura inscrita con carácter privativo a favor del esposo (…)». Ambos cónyuges han reconocido en el convenio que ambas fincas han sido vivienda habitual del matrimonio, y conociéndolo el juez, ha aprobado el contenido del mismo.
Mediante escrito, de fecha 17 de julio de 2019, la registradora de la Propiedad emitió su informe y elevó el expediente a este Centro Directivo.
1. La cuestión que se debate en este expediente es si se puede inscribir la adjudicación de tres fincas registrales (piso, plaza de garaje y trastero) mediante testimonio de una sentencia en la que se declara el divorcio y aprueba un convenio regulador en el que se liquida la sociedad de gananciales, con las circunstancias siguientes:
Las tres fincas constan inscritas a nombre del marido con carácter privativo por haber sido adquiridas por título de compraventa en estado de soltero el día 26 de noviembre de 1993. El precio de compra de la plaza de garaje y del trastero se pagó en su totalidad al contado en el momento de la adquisición. Y, según resulta del historial registral, el piso fue adquirido también en estado de soltero por el ahora recurrente, por un precio de 7.803.000 pesetas (46.836,7 euros), de los que fueron satisfechos en el momento de la compra, 2.469.000 pesetas, (14.819,93 euros), y quedando subrogado por el resto, 5.335.000 pesetas (32.016,77 euros), en una hipoteca a favor de «Caja Postal, S.A.». El matrimonio se contrajo el día 9 de septiembre de 1995, por lo que, hasta entonces, se habían satisfecho por el comprador, en estado de soltero, las cuotas del préstamo hipotecario. Dicho piso no constituye la vivienda habitual del matrimonio en el momento del divorcio, ya que en el convenio consta otro como tal en Zafra; pero en el convenio se expresa que el piso había sido vivienda habitual del matrimonio por algún tiempo, si bien al divorcio lo es otra vivienda que también se adjudica. En el convenio regulador se limitan a manifestar que, aunque las tres fincas figuran inscritas con carácter privativo a nombre del esposo, la vivienda «forma parte en su totalidad de la sociedad de gananciales al haber sido pagada estando vigente el matrimonio»; y la plaza de garaje y el trastero también forman parte «en su totalidad de la sociedad de gananciales» al haber sido pagados «en su totalidad constante el matrimonio». Estas tres fincas se adjudican íntegramente a la esposa -no titular de las mismas- y al marido se le adjudica, entre otros bienes, otro piso que había sido el último domicilio conyugal ganancial por haber sido comprado constante matrimonio.
2. En primer lugar hay que recordar que según la reiterada doctrina de esta Dirección General (vid. Resoluciones citadas en el apartado «Vistos» de la presente), la calificación registral no entra en el fondo de la resolución judicial (testimonio de una sentencia de divorcio, en este caso), ni en la validez del convenio regulador aprobado judicialmente, sino en si tal convenio constituye o no título inscribible para la práctica del asiento registral teniendo en cuenta los aspectos susceptibles de calificación registral conforme a los artículos 100 del Reglamento Hipotecario y 522 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que hacen referencia, entre otros extremos, a la calificación registral de la congruencia de la resolución con el procedimiento en que se ha dictado y de los obstáculos derivados de la legislación registral.
5. Igualmente, según doctrina también consolidada de este centro (vid. Resoluciones citadas en los «Vistos»), el convenio regulador, suscrito por los interesados sin intervención en su redacción de un funcionario competente, no deja de ser un documento privado que con el beneplácito de la aprobación judicial obtiene una cualidad específica, que permite su acceso al Registro de la Propiedad, siempre que el mismo no se exceda del contenido que a estos efectos señala el artículo 90 del Código Civil, pues hay que partir de la base de que el procedimiento de separación o divorcio no tiene por objeto, en su aspecto patrimonial, la liquidación del conjunto de relaciones patrimoniales que puedan existir entre los cónyuges sino tan sólo de aquellas derivadas de la vida en común. Así resulta indubitadamente de la regulación legal que restringe el contenido necesario del convenio regulador a la atribución del uso de la vivienda y ajuar familiar y a la liquidación, cuando proceda, del régimen económico matrimonial amén de otras cuestiones como la pensión compensatoria y el sostenimiento a las cargas y alimentos (artículos 90 del Código Civil y concordantes de la Ley de Enjuiciamiento Civil citados en los «Vistos»). Por este motivo, el propio Código restringe la actuación del juez, a falta de acuerdo, a las medidas anteriores (artículo 91), como restringe también la adopción de medidas cautelares al patrimonio común y a los bienes especialmente afectos al levantamiento de las cargas familiares (artículo 103). Por ello, la liquidación del régimen económico-matrimonial y en general del haber común del matrimonio es materia típica y propia del convenio, al igual que aquellos actos relativos a la vivienda familiar.
7. A la luz de las anteriores consideraciones, el recurso no puede prosperar. La adjudicación de un bien inmueble perteneciente a uno de los excónyuges, adquirido antes del matrimonio, de carácter privativo, es un negocio ajeno al contenido típico del convenio regulador por lo que para su inscripción en el Registro de la Propiedad es necesaria la oportuna escritura pública o, en su defecto, la sentencia firme dictada por juez competente en el procedimiento que corresponda.
Ciertamente, tratándose de la vivienda familiar, si se han realizado pagos del precio aplazado de la misma con dinero ganancial, la titularidad privativa inicial habrá devenido -«ex lege»- con los desembolsos realizados, en el nacimiento de una comunidad romana por cuotas entre la sociedad de gananciales y los cónyuges titulares, en proporción al valor de las aportaciones respectivas (cfr. artículos 1354 y 1357.2 del Código Civil). Esa situación y la consiguiente extinción de ese condominio, para tener acceso registral, tiene que ser así convenida por las partes (cfr. artículo 91.3 Reglamento Hipotecario). El propio Tribunal Supremo en Sentencia de 31 de octubre de 1989 destaca la relevancia que tiene para el carácter de la vivienda familiar adquirida en estado de soltero el hecho de que se haya amortizado un préstamo hipotecario -formalizado el mismo día de la compraventa- con fondos gananciales durante el matrimonio, lo que permite confirmar que es adecuada la conexión de los fondos gananciales empleados en la adquisición de la vivienda familiar con las adjudicaciones que en ese caso se realizan con motivo de la liquidación de la sociedad de gananciales incluyendo la finca adquirida en el reparto de bienes que motiva dicha liquidación, adjudicándola al otro de los cónyuges, quien asume la deuda hipotecaria, y en compensación por otros bienes gananciales que se adjudican al otro titular (vid. las Resoluciones de 19 de diciembre de 2013, 4 de mayo y 26 de julio de 2016 y 11 de enero y 8 de septiembre de 2017).
Madrid, 2 de octubre de 2019.–El Director General de los Registros y del Notariado, Pedro José Garrido Chamorro,