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Timestamp: 2020-07-11 04:03:21
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Higiénico Sanitarias en
Mercedes Suárez Bernal. Carmen Blancas Cabello.
ISBN: 84-8486-6002-7
SUÁREZ BERNAL, Mercedes Recomendaciones higiénico sanitarias en
piscinas de uso colectivo / [ autoras, Mercedes Suárez Bernal, Carmen Blancas Cabello ]. – 2.ª
ed. – [Sevilla] : Consejería de Salud,
72 p. : il. col, ; 24 cm. – (Manuales de salud ambiental ; 1) ISBN 84-8486-002-7 1. Piscinas. I. Blancas Cabello, Carmen.
II. Andalucía. Consejería de Salud III. Título
La Dirección General de Salud Pública y Participación manifiesta su agradecimiento a D. Nicolás Cortés Muñoz, farmacéutico titular del Ayuntamiento de Camas, por su colaboración en el capítulo 4 del presente manual.
E l desarrollo económico y turístico de los últimos años en Andalucía, unido a las características climatológicas de nuestra Comunidad Autónoma, favorecen la práctica de las actividades deportivas y recreativas acuáticas en el periodo estival. El aumento de urbanizaciones, apartamentos y comunidades de vecinos con piscinas comunitarias ha incidido en el incremento del número de sus usuarios.
El uso de las piscinas puede entrañar un potencial riesgo para la salud pública, cuando las instalaciones no reúnen unas característi- cas y condiciones higiénico-sanitarias adecuadas, la calidad del agua de los vasos no es correcta para el baño o el tratamiento del agua es deficitario.
Los responsables del mantenimiento de las instalaciones y de la calidad del agua, operarios de piscinas, así como los propios usuarios, juegan un papel fundamental en la disminución de ries- gos para la salud.
Conscientes de ello, y con el apoyo legal del Decreto 23/1999, por el que se aprueba el Reglamento Sanitario de las Piscinas de Uso Colectivo, la Consejería de Salud presenta este Manual, dirigido fundamentalmente a las comunidades de vecinos y a los usuarios de las mismas, como instrumento de consulta y divulga- ción de medidas preventivas que fomenten el correcto uso de las citadas instalaciones.
María Antigua Escalera Urkiaga
2. Riesgos sanitarios derivados del uso de las piscinas.
Relativos a la higiene del agua: infecciones.
3. Tratamiento del agua de los vasos.
5. Valoración y solución de los problemas más frecuentes que puede presentar el agua de los vasos.
6. Condiciones higiénicas de las instalaciones.
Anexo 1. Decreto 23/1999, de 23 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento Sanitario de las Piscinas de Uso Colectivo.
El conjunto de elementos destinados al baño o a la natación e incluidos en el recinto del establecimiento: zonas de baño (vasos y playa), zonas de descanso, aseos, vestuarios, equipos de tratamiento del agua y ser- vicios necesarios para el buen funcionamiento de la instalación. Pueden estar al aire libre o ser cubiertas.
¿Qué piscinas se consideran de uso colectivo?
Todas, excepto las piscinas privadas de uso familiar o plurifamiliar per- tenecientes a comunidades de vecinos de menos de veinte viviendas.
Las piscinas de uso colectivo deben cumplir un conjunto de normas para que su funcionamiento y utilización no supongan riesgos para la salud de los usuarios. Estas normas se encuentran recogidas en el Reglamento Sanitario de Piscinas de Uso Colectivo. (Anexo 1).
Así mismo, el Reglamento no será de aplicación a los baños termales, centros de tratamiento de hidroterapia, piscinas dedicadas a usos médi- cos y las de uso deportivo, que, por sus especiales características, esta- rán sometidas a normativa específica.
1. Vaso de la piscina (siempre en colores claros). 2. Rebosadero perimetral continuo. 3. Playa o andén (anchu- ra mínima un metro, material antideslizante). 4. Desagüe del fondo (siempre protegido por una rejilla). 5. Escaleras (material inoxidable, diferencia de altura entre brazos treinta centímetros como mínimo). 6. Duchas (en cantidad al menos igual a la de escaleras). 7. Flotadores (en cantidad al menos igual a la de escaleras).
Aforo del vaso: número máximo de usuarios que pueden utilizar simultáneamente el vaso. Será el resultante de establecer, en las pisci- nas al aire libre, dos metros cuadrados de superficie de lámina de agua por usuario. En piscinas cubiertas se establecen tres metros cuadrados por usuario. El aforo se deberá exponer en un lugar visible a la entrada y en el interior de la piscina.
• Licencia municipal.
• Informe Sanitario favorable.
• Licencia de reapertura expedida por el Ayuntamiento.
¿Quién emite el Informe Sanitario? El Delegado Provincial de la Consejería de Salud.
¿Quién solicita el Informe Sanitario? El Ayuntamiento que va a expedir la correspondiente autorización de apertura o reapertura a instancia del titular de la piscina.
El uso de las piscinas, como cualquier otra acti- vidad, puede entrañar riesgos para la salud.
Los riesgos sanitarios derivados del uso de las piscinas pueden clasificarse en dos grupos:
– Derivados del diseño inadecuado de las ins- talaciones: Accidentes.
– Derivados de la deficiente calidad del agua y estado higiénico-sanitario de las instalacio- nes: Infecciones.
La causa de los accidentes puede ser consecuencia de un diseño ina- propiado de las instalaciones, o por el mal uso que puedan hacer los usuarios de las mismas. Se pueden clasificar en dos tipos, según la causa:
Las lesiones traumáticas pueden ser ocasionadas por golpes, caídas, resbalones…, que pueden originar desde lesiones leves, como heridas rozaduras y pequeños cortes a traumatismos graves como fracturas, o lesiones vertebrales, estas como consecuencia de zambullidas en zonas poco profundas o desde gran altura.
Accidentes por inmersión:
Pueden ser ocasionados por retenciones subacuáticas, deficiente pro- tección del sistema de desagüe, inadecuadas medidas de seguridad, mal uso por parte de los usuarios, etc.
Las medidas de prevención para evitar los accidentes se centran en:
– Diseño del vaso y otras instalaciones de la piscina que garantice la seguridad de los usuarios.
– El mantenimiento adecuado de las instalaciones.
– Cumplimiento por parte de los usuarios de las normas de seguridad previstas en el Reglamento de Régimen Interno.
– Vigilancia permanente de personal socorrista.
– Separación de los vasos infantiles
y los del público en general, que
evite el acceso accidental de los niños al vaso de los adultos.
– La playa tendrá una anchura mínima de un metro y será de material anti- deslizante, para evitar resbalones.
– Los cambios de pendiente en el suelo de la piscina serán modera- dos y progresivos. Los puntos de máxima y mínima profundidad esta- rán señalizados.
suelo del vaso será de material
El sistema de desagüe del fondo del vaso estará protegido por un dis- positivo de seguridad.
Las escaleras estarán empotradas
y no podrán sobresalir del plano de
la pared del vaso, teniendo los dos
brazos una diferencia de al menos treinta centímetros.
Una de las causas más frecuente de accidentes en piscinas está relacionada con la inadecuada utilización que hacen los usuarios de las instalaciones, tal es el caso de las lesiones traumáticas que se derivan del uso de trampolines y palancas. Por ello, queda prohi- bida la utilización de los que tengan una altura superior a un metro en vasos de recreo y uso polivalente, durante su uso para finalida- des recreativas.
Otra causa frecuente de accidentes es la caída accidental al vaso cuan- do las instalaciones no se encuentran en uso. La prevención de estos accidentes, que en esta situación son los más graves, ya que normal- mente no hay nadie vigilando, consiste en utilizar cubiertas durante los periodos de cierre. El vallado de la piscina también evitará que los niños se acerquen a ella o caigan de forma accidental.
Para la prevención, vigilancia y actuación en caso de accidentes, así como en la prestación de primeros auxilios, toda piscina de uso colectivo cuya superficie de lámina de agua sea de 200 m 2 o superior deberá con- tar con un servicio de socorristas acuáticos.
Entre 200 y 500 m 2
Entre 500 y 1.000 m 2
Más de 1.000 m 2
un socorrista acuático
un socorrista acuático por cada vaso o fracción de 500 m 2
Los usuarios deberán seguir en todo momento las instrucciones de los socorristas y cumplir las normas del Reglamento de Régimen Interno obligatorio en toda piscina de uso colectivo.
La presencia de microorganismos patógenos en el agua del vaso y en otros elementos anexos pueden transmitir determinadas infecciones a los usuarios.
El tratamiento del agua tiene como finalidad evitar las alteraciones de la calidad que pueden ser producidas por diversos agentes contami- nantes, como son:
– Bacterias: causantes de enfermedades como otitis, conjuntivitis, gas- troenteritis, etc.
Además de esta contaminación biológica, puede existir una contamina- ción química: debida a un inadecuado funcionamiento del sistema de depuración, por el uso de sustancias químicas no autorizadas o por el mal uso de las que se añaden durante el proceso de depuración.
– Los usuarios: aportan al agua gérmenes, parásitos y partículas como pelos, cremas, etc.
– Elementos extraños al agua: como tierra, hojas, insectos, etc., que son transportados al agua por la lluvia, el viento y el mal uso que pue- den hacer los bañistas de las instalaciones.
– Número excesivo de bañistas: aportan materia orgánica y microorga- nismos. La materia orgánica además de consumir una parte importante de desinfectante es empleada como nutriente por los microorganismos.
– Temperatura elevada del agua que facilita el desarrollo de microor- ganismos.
– Las superficies que no son lisas y son de difícil limpieza y fácil acú- mulo de suciedad pueden agredir la piel mojada y blanda, lo que favo- rece la penetración de algunos microorganismos.
Los procesos más frecuentemente relacionados con el uso de piscinas son las infecciones dérmicas, de mucosas y gástricas, al ser estas las vías de entrada de los gérmenes al organismo en contacto con el agua.
A través de la piel pueden penetrar hongos dermatofitos, causantes de enfermedades como el pié de atleta, virus que provocan la verruga plan- tar y estafilococos que son origen de forúnculos.
La contaminación química puede provocar irritaciones de piel y muco- sas causadas por la acción de desinfectantes, principalmente el cloro, por el pH alcalino o por el contrario cuando el pH es ácido.
Recomendaciones higiénicas para los usuarios
A los usuarios de piscinas de uso colectivo se les debe exigir que cum-
plan una serie de medidas higiénicas previas al baño, que se pueden consultar en el capítulo dedicado a las Normas para los usuarios.
Conviene utilizar toallas distintas para el descanso en el césped y para
Las personas que padezcan alguna enfermedad infectocontagiosa debe- rán evitar el uso de las piscinas.
Se debe controlar estrictamente el aforo.
Para evitar los riesgos sanitarios derivados de la presencia de los contami- nantes biológicos y químicos, las piscinas de uso colectivo deberán mante- ner, durante el periodo de funcionamiento, un sistema de depuración que eli- mine las impurezas y partículas, destruya los microorganismos, evite el desarrollo de algas, limite el carácter irritante del agua y evite la corrosión y atascado de las conducciones y distintas partes de los equipos.
El tratamiento del agua de los vasos tiene como finalidad mantener la cali- dad del agua de baño, de forma que su uso no suponga un riesgo para la salud de los bañistas.
Para ello, deberán realizarse un conjunto de operaciones continuas y simul- táneas que permitan la depuración de todo el volumen de agua del vaso, en un periodo de tiempo determinado. (Ciclo de depuración).
Duración de los ciclos de depuración
– Vasos de chapoteo: No superior a 1 hora.
– Vasos recreativos y polivalentes descubiertos: 4 horas.
– Piscinas cubiertas: 5 horas.
1. Circulación del agua
Consiste en la recogida del agua del vaso, su conducción a la depuradora y el retorno del agua tratada al vaso.
El paso del agua del vaso a la depu- radora se hará mediante rebosade- ros perimetrales o “skimmers”. Para lograr una correcta recirculación del agua, el sistema de extracción y retorno estará colocado de forma que no quede ninguna “zona muerta”, para ello el vaso no debe tener ángulos, recodos u obstáculos que difi- culten la circulación del agua.
En caso de disponer de rebosaderos perimetrales, es necesaria la instala- ción de un vaso de compensación, que acumule el agua desplazada, sien- do este agua utilizada para alimentar los tubos de aspiración de las bombas.
1. Rebosadero. 2. Depósito de compensación. 3. Prefiltro. 4. Bombas. 5. Filtro multicapa. 6. Intercambiador de calor. 7. Sondas de pH y cloro. 8. Regulador. 9. Dosificación de hipoclorito sódico. 10. Dosificación de ácido clorídrico. 11. Contador. 12. Toma de muestras.
2. Filtración del agua
La filtración es la operación más importante del tratamiento. Una buena filtración reduce el consumo de desinfectantes. Una mala filtración pro- voca el consumo de gran cantidad de desinfectante y la producción de sustancias derivadas de la desinfección, como las cloraminas, que pue- den tener carácter irritante o tóxico para los bañistas.
La filtración consiste en el paso del agua a través de un material poroso que retiene las partículas en suspensión y materias coloida- les. Las dimensiones de los poros del filtro determinan la calidad de la filtración.
Para que el agua esté limpia, la filtración debe ser capaz, independien- temente de cual sea el tipo de filtro, de retener las partículas en suspen- sión de un tamaño superior a 20 µm.
Circuito hidráulico: el circuito hidráulico tiene que ser concebido para que bombee, filtre y haga refluir el agua, con el fin de favorecer la correc- ta circulación y la buena difusión de los productos de tratamiento, evi- tando las zonas muertas.
Bombeo: el sistema de bombeo está destinado a hacer circular el agua para que sea filtrada y tratada. Debe ser calculado en función al tiempo de circulación específico para cada tipo de piscina.
Bombas de circulación: las bombas deben garantizar en cada momento el caudal de circulación del agua. Se recomienda tener en reserva una bomba de seguridad para poder reemplazar una bomba averiada.
Prefiltros: los prefiltros son obligatorios a fin de retener los residuos más gruesos presentes en el agua y proteger las bombas.
Filtros de arena: la capa filtrante de los filtros de arena debe ser como mínimo de un metro. La velocidad de filtración debe ser como máximo de 30 m 3 /h/m 2 (m/h).
Floculación: para aumentar el rendimiento de los filtros de arena puede ser necesaria una floculación previa. Esta operación permite aglomerar las partículas más finas para que puedan ser retenidas por la arena. Los floculantes que pueden utilizarse son el sulfato de alúmina, los policloru- ros de alúmina o los polímeros orgánicos.
Otros tipos de filtro: también se pueden usar filtros multimedia, de dia- tomea y de cartucho.
Manómetros: Los filtros deberán estar equipados con dos manómetros, uno delante del filtro y otro detrás del mismo. El ensuciamiento de los fil- tros se traduce por un aumento de la presión. Según el tipo de filtro y siguiendo las indicaciones del fabricante, el lavado de los filtros deberá realizarse cuando los manómetros indiquen la presión de obturación. El lavado puede igualmente realizarse con la instalación de un presostato eléctrico y funcionamiento automático.
Fluidificación del lecho filtrante: Para los filtros de arena, la circulación en el interior de los mismos debe asegurar la fluidificación del lecho fil- trante, pero sin descomponer las capas de arena. Se recomienda la inyección de aire para facilitar la fluidificación.
Aclarado: Después del lavado y antes de la puesta en funcionamiento del filtro es obligatorio efectuar un aclarado para reasentar la arena y evacuar a través del desagüe el agua que aún contiene impurezas.
Purga de aire: Después de las operaciones de lavado es necesario pro- ceder a la purga del aire contenido en los filtros. Para facilitar esta ope- ración, los filtros pueden ir equipados con purgadores automáticos.
El objetivo de la desinfección es eliminar los microorganismos pre- sentes en el agua de baño, de forma que no se puedan transmitir agentes infecciosos a los bañistas y asegurar que cualquier organis- mo patógeno que entre en el agua sea también rápidamente inactiva- do. Esto implica que el agua además de estar desinfectada, debe ser desinfectante.
Pueden ser utilizados para la desinfección básicamente:
– Productos clorados.
– Clorhidrato de polihexametileno-biguanida.
– Sistema electrofísico (Cobre electrolítico y Plata electrolítica).
Las instalaciones deberán contar con sistemas de dosificación automáticos y que funcionarán conjunta- mente con el de recirculación del agua, permitiendo la disolución total y homogénea de los productos utiliza- dos en el tratamiento.
El cloro es un agente químico muy activo que actúa por oxidación: pro- ceso de limpieza y purga de los contaminantes orgánicos y nitrogenados presentes en la piscina, tales como suciedad, algas y residuos humanos. La oxidación es el proceso de convertir las moléculas orgánicas comple- jas en compuestos simples que pueden evaporarse en forma de gas totalmente inofensivo.
Al agregar cloro al agua, este reacciona con las sustancias disueltas
suspendidas en ella: la materia orgánica, las sustancias reductoras
el amoníaco. La cantidad de cloro consumido durante este proceso
se denomina demanda de cloro. Si no se agregase cloro en cantidad suficiente, la reacción con estos compuestos lo consumiría totalmen- te, no produciéndose la desinfección deseada, por lo que debe adi- cionarse en cantidad suficiente para que permanezca en el agua des- pués del periodo de reacción.
La cantidad de cloro que permanece en el agua después de reaccionar con estas sustancias se define como cloro residual.
El cloro residual puede existir como compuestos clorados de materia orgánica y amoníaco. Es el cloro combinado. También puede estar pre- sente como cloro libre, y en este caso se conoce como cloro residual libre, que es un agente desinfectante muy activo.
El cloro residual total es el cloro residual libre más el cloro combinado.
Cloro residual libre: la presencia de cloro es imprescindible para evitar el crecimiento de microorga- nismos en el agua. Los valores deben encontrarse entre los 0,4 a 1,5 mg/l.
Cloro residual combinado: No podrá sobrepasar en 0,6 mg/l sobre cloro libre medido.
Cloro residual total: Es la suma del cloro residual libre y el cloro residual combinado.
Es el desinfectante más utilizado para cualquier tipo de piscina. La adición se debe realizar mediante bomba dosificadora.
Tiende a aumentar el pH del agua, por lo que se debe corregir con la adi- ción de ácido clorhídrico o bisulfato sódico.
Otros productos clorados autorizados para la desinfección:
Bromo Tiende a acidificar el agua, siendo necesario dosificar una solución alca- lina de carbonato sódico u otra base para mantener el pH adecuado (7,4-8,2) para una buena desinfección.
La concentración de bromo residual total debe mantenerse entre 1-3 mg/l.
Biguanidas Estos productos pueden ser utilizados en piscinas de aforo reducido pero no en piscinas de uso público de gran aforo.
El valor límite en el agua del vaso se sitúa entre 25-50 mg/l.
Ozono Su principal función es la oxidación. Al no tener carácter residual, debe utilizarse en compañía de otro compuesto clorado.
Una vez que el ozono ha actuado eliminando gran parte de la carga orgánica, la dosificación de cloro es utilizada en su mayor parte en la producción de cloro libre residual. El problema de “olor de piscina” tien- de a disminuir y la cantidad de cloro utilizada es menor. El agua no debe contener ozono a su vuelta a la piscina.
Tiene como desventajas lo voluminoso de las instalaciones, el costo, la complicada explotación y la necesidad de intensa aireación de los loca- les, al ser un gas tóxico.
Cobre y plata (Sistema electrofísico) Los iones Cu ++ y Ag + que se generan por alimentación con corriente eléc- trica continua de bajo voltaje de una serie de placas instaladas en para- lelo, se combinan con iones OH¯ para formar hidróxidos que, posterior- mente actúan como floculantes.
En el proceso de floculación actúan como bactericidas, alguicidas y fungicidas.
Finalmente, los filtros retienen los agregados de diverso tamaño en profundidad.
La acción bactericida de la mayoría de los desinfec- tantes se realiza en un rango óptimo de pH.
Se debe mantener un pH entre 6,8 y 8. Las aguas con pH inferior a 7 tienen carácter corrosivo para
metales como el hierro, pudiendo ocasionar irritación de piel
Las aguas con pH superior a 8 tienen tendencia a ocasionar precipitaciones, enturbiamientos, bloqueos de filtros, e irrita-
ción de piel y mucosas.
Las altas temperaturas favorecen el desarrollo de bacterias, algas y otros microorganismos, así como la precipitación de sales cálcicas y el enturbamiento del agua. En piscinas cubiertas la temperatura del agua se mantendrá entre los 24º C y los 30º C.
El aporte de agua nueva diaria deberá ser al menos el 5% del volumen total. Con el aporte de agua nueva conseguimos:
– Mantener la calidad del agua, disminuyendo la concentra- ción de contaminantes.
– Reponer las pérdidas.
Algicidas: combaten el crecimiento de algas en el agua del vaso. El más utilizado es el Sulfato de cobre.
Los productos químicos que se utilicen en el tratamiento del agua, deben estar autorizados, adecuadamente etiquetados
con la homologación sanitaria correspondiente.
Los productos se almacenarán en lugares inaccesibles a los bañistas.
Será obligatorio instalar, como mínimo, dos sistemas de
medición de agua, uno a la entrada de alimentación del vaso
y otro después del tratamiento del agua depurada.
En toda piscina de uso colectivo se llevará un Libro de Registro y Control de la calidad del agua de cada uno de los vasos, previamente diligenciado por la Delegación Provincial de Salud, que estará a disposición de las Autoridades Sanitarias y usuarios que lo soliciten.
Las determinaciones analíticas quincenales y mensuales deberán ser reali- zadas en laboratorios de Salud Pública autorizados.
¿Qué hay que anotar en el Libro de Registro y Control?
Concentración de desinfectante utilizado (mg/l) 1
Bacterias aerobias a 37º C
Cantidad de agua depurada y renovada en cada vaso.
En piscinas cubiertas:
Temperatura del agua y ambiental y humedad relativa del aire.
*Al menos dos veces al día, en el momento de apertura y en el de máxima concurrencia. 1 Cuando el desinfectante utilizado no sea cloro.
¿Que indica sanitariamente esta información?
Cloro residual libre (CRL) El cloro residual libre es el compuesto clorado que desinfecta el agua y por tanto el parámetro más importante a controlar para garantizar la seguridad microbiológica del agua de la piscina. Dado que su concen- tración disminuye, al consumirse en la desinfección o al evaporarse, es necesario un aporte continuo mediante la bomba dosificadora, para lo cual es necesario que la depuradora esté constantemente en funcionamiento.
Cloro residual combinado (CRC) Al añadir cloro a la piscina, parte de él se combina con compuestos nitrogenados, formando cloro residual combinado. Este producto no tiene ninguna acción positiva en el agua, y sin embargo es el principal causante de la irritación de ojos y del mal olor a cloro.
El control del pH es fundamental por su triple repercusión. Por un lado conforme el pH aumenta, el cloro residual libre se inactiva, perdiendo su capacidad de desinfección, y por otro lado, conforme el pH se distancia del valor fisiológico de siete, provoca irritación de ojos y mucosas, así como corrosiones en tuberías y precipitaciones de sustancias.
Transparencia y turbidez La turbidez del agua está provocada por partículas sólidas suspendidas en el agua, lo cual sanitariamente es importante pues provoca irritación en los ojos y pérdida de la acción desinfectante del cloro.
Para mantener el agua transparente es necesario que la depuradora esté constantemente en funcionamiento y el pH ajustado a valores próximos a siete.
Cantidad de agua depurada Con el control diario de este parámetro se pretende comprobar el cum- plimiento del ciclo de depuración exigido.
Cantidad de agua renovada El objeto sanitario de renovar diariamente una cantidad determinada de agua es para disminuir la concentración de contaminantes y facilitar el mantenimiento de la calidad del agua.
Conductividad La conductividad muestra, de una forma global, la composición del agua. Este parámetro totaliza las sustancias con carga eléctrica disueltas en el agua. Su determinación, es una medida indirecta de cómo se va “ensu- ciando” el agua del vaso y permite apreciar un cambio significativo en la composición iónica.
Oxidabilidad al permanganato La medición de la oxidabilidad al permanganato permite apreciar el con- tenido de materia orgánica en el agua.
Nitratos La presencia de nitratos puede estar ocasionada por la oxidación de pro- ductos nitrogenados en el agua del vaso, entre ellos la urea de la orina y las proteínas del sudor, saliva, etc. Su disminución y/o eliminación se consigue con el incremento de la renovación diaria del agua.
Coliformes totales Su presencia en el agua del vaso puede ser indicador de contaminación fecal, ya que son bacterias que viven en el intestino del hombre y de los animales. Valores superiores a diez colonias por 100 ml, es indicativo de mala desinfección.
Coliformes fecales Su presencia en el agua del vaso indica contaminación fecal reciente, ya que estas bacterias, que viven exclusivamente en el intestino del hombre y de los animales, suelen resistir poco tiempo fuera de su medio habitual.
Estreptococos fecales Su presencia en el agua del vaso, indica contaminación fecal no reciente, pues son bacterias muy resistentes fuera de su medio habitual (intestino).
Salmonella sp. Con este término se engloban todas las especies de salmonellas, que son bacterias causantes principalmente de enfermedades gastrointesti- nales tras su ingestión. Su medio es el intestino del hombre y animales, por lo que acceden al agua de la piscina por contaminación fecal.
Staphylococcus aureus Se encuentra como flora normal en la nariz de portadores que pueden introducirlo en el agua de la piscina. También puede llegar al agua del vaso a través de personas que se bañen teniendo alguna lesión en la piel causada por esta bacteria.
Pseudomonas aeruginosa Su presencia es en cierto modo un indicador de la eficacia de la clora- ción, ya que su resistencia al cloro es superior a la de los restantes microorganismos del agua.
Aluminio Proviene fundamentalmente de la adicción de floculantes (sulfato de alu- minio y polihidroxicloruro de aluminio) para mejorar la eficacia de los fil- tros en el proceso de depuración del agua del vaso.
Cobre Su ausencia es debida, principalmente, al sulfato de cobre, utilizado como algicida, aunque también puede provenir de las canalizaciones para la conducción, que son atacadas por el oxígeno disuelto, la acidez y la temperatura del agua.
Hierro Un elevado contenido en hierro confiere al agua poder corrosivo, así mismo, puede comunicar al agua color y sabor metálico.
Recomendaciones para el control de los parámetros
1. Para determinar el CRL se deben tomar las muestras de agua en dis- tintas zonas y profundidades del vaso.
2. El método de elección para determinar el CRL y el CCR es el N,N-die- til-p-fenilenediamina (DPD). La adición del reactivo provoca colora- ción rosada en el agua de la muestra.
3. Se debe mantener en constante funcionamiento la depuradora y la bomba de cloro.
4. La dosificación de cloro va a depender del resultado de los controles, debiendo ser ajustada la bomba de cloro para mantener el CRL entre 0,4 y 1,5 mg/l o ppm.
5. Al inicio de la jornada y en el momento de máxima concurrencia debe- rá realizarse una lectura del contador que asegure la corrección de los ciclos de depuración.
6. La instalación dispondrá de un contador que permita conocer el volu- men diario de agua renovada.
7. Los parámetros que se determinan quincenal o mensualmente deben ser convenientemente interpretados para adoptar las medidas correc- toras necesarias.
8. Un aumento en la conductividad, oxidabilidad al permanganato, nitra- tos o la presencia de espumas, indican que habrá que renovar diaria- mente mayor cantidad de agua.
9. La alteración de los parámetros microbiológicos exige:
– Investigar el origen de la contaminación.
– Intensificar los controles diarios de CRL, aumentando la dosis de cloro para acercarlo a su límite superior.
– Mantener el pH en un rango óptimo (6.8-8), acercándolo a su lími- te inferior.
– Intensificar los controles diarios de transparencia.
– En caso de presencia de Salmonella sp., Stafilococos aureus y Pseudomonas aeruginosas realizar cloración de choque, siempre en ausencia de bañistas, tomando una muestra posterior para con- firmar la desaparición del microorganismo. Antes de reiniciarse el baño se comprobará que las concentraciones de cloro estén dentro de los límites establecidos.
5. Valoración y solución de los problemas más frecuentes que puede presentar el agua de los vasos
Provocan coloración verde del agua. Las paredes y el suelo del vaso se vuelven resbaladizos.
– Ajustar el pH entre 7,2 y 7,6.
– Efectuar cloración de choque.
– Añadir algicida.
– Cepillar con intensidad el vaso, al cabo de unas horas.
– Continuar filtrando.
Puede ser consecuencia de un pH alto y/o alcalinidad alta, de una filtración pobre, contracorrientes ineficaces, o formación de algas.
– Disponer de una filtración adecuada.
– Hacer un tratamiento contra las algas, si las hay.
– Flocular.
5. VALORACIÓN Y SOLUCIÓN A LOS PROBLEMAS
Causadas por la corrosión de metales (cobre, hierro y manganeso) debida a pH bajo.
– Ajustar la alcalinidad y dureza.
– Reducir el nivel de sólidos disueltos, si es elevado.
– Vaciar y limpiar el vaso si las manchas son importantes.
La formación de incrustaciones pueden causar:
Calcificación de filtros.
Reducción de su diámetro.
Ineficacia del intercambiador de calor.
– Ajustar la dureza del agua, cuando sea posible.
– Ajustar la alcalinidad.
– Mantener el pH entre 7,2 y 7,6.
– Añadir un anticalcáreo.
Causados, generalmente, por exceso de cloraminas.
– Renovar el agua.
– Ajustar pH entre 7,2 y 7,6.
– Evitar la aportación de materia orgánica.
Los factores que aceleran la corrosión son:
Un pH bajo. Oxígeno disuelto. Los oxidantes. Las altas temperaturas. Velocidades de filtración elevadas. Total de sólidos disueltos. Tratamiento:
– Mantener el agua químicamente equilibrada.
– No sobrecargar la bomba.
– No combinar metales incompatibles.
– Mantener el total de sólidos disueltos por debajo de 2000 ppm.
6. Condiciones higiénicas de las instalaciones
Mantener las instalaciones anexas en un correcto estado de limpieza duran- te el periodo de tiempo en que la piscina permanezca abierta, es una medi- da tan importante para evitar riesgos sanitarios a los usuarios, como el man- tenimiento de la adecuada calidad del agua de los vasos.
Previo a la apertura de la temporada de baño, todas las instalaciones que hayan permanecido fuera de uso, deberían recibir un tratamiento de limpie- za y posterior desinfección.
Actuaciones previas a la apertura o reapertura de la temporada de baño.
Se han de limpiar antes de la apertura o reapertura, con el siguiente pro- cedimiento:
– Vaciarlos y a continuación limpiarlos con un cepillo duro, agua y lejía.
– Limpiar a fondo paredes y suelos.
– Enjuagar bien con agua a presión.
– El personal encargado de realizar estas operaciones deberá llevar pro- tección respiratoria y ropa adecuada.
Grifos y duchas:
– Realizar revisión, limpieza y desinfección antes de la apertura o reapertura.
– Desmontar los elementos, limpiar y enjuagar, posteriormente sumer- girlos en una solución de hipoclorito de 20 ppm (añadir por cada cinco litros de agua un tapón de lejía) durante treinta minutos.
– Esta operación deberá realizarse también en las duchas situadas en la proximidad del vaso.
– Los elementos difíciles de desmontar o sumergir se pueden cubrir con una bayeta limpia impregnada en la misma solución y dejarla durante el mismo tiempo, posteriormente enjuagar con agua fría.
Durante la temporada de baño.
– Realizar limpieza diaria de aseos y ves- tuarios con productos de uso doméstico.
– Los aseos dispondrán en todo momento de agua corriente, papel higiénico, toallas monouso y dosificador de jabón.
– Uso de las papeleras para depositar los residuos sólidos.
– Es aconsejable que las papeleras tengan tapadera, para evitar que los residuos no puedan ser dispersados por el viento y lleguen al vaso.
Todos los espacios e instalaciones de las piscinas de uso colectivo debe- rán reunir las condiciones de saneamiento e higiene que impidan la proli- feración de insectos y roedores, con las condiciones contempladas en el Decreto 8/1995 de 24 de Enero, por el que se aprueba el Reglamento de Desinfección, Desinsectación y Desratización Sanitarios.
En las piscinas de uso temporal, durante el periodo en que no se utili- cen, deberán adoptarse las medidas preventivas o correctivas que impidan el desarrollo de larvas de mosquitos culícidos en el agua con- tenida en el vaso o en cualquiera de las instalaciones anexas al mismo que contengan agua estancada.
Cuando se realicen tratamientos DDD en zonas de pública concurrencia, deberán adoptarse medidas de seguridad que garanticen su inocuidad para las personas, respetando los plazos de seguridad señalados en la etiqueta de los productos y al menos un periodo de 24 horas para aque- llos en los que no se especifique plazo alguno, durante el cual no se per- mitirá el acceso de los usuarios a los recintos tratados.
La utilización de polvos, cebos u otros plaguicidas no volátiles queda- rá restringida a las zonas no accesibles al público o a la época de cie- rre de la piscina, siendo, en cualquier caso, señalizadas de forma ine- quívoca y visible.
Es recomendable que los tratamientos DDD los realice una empresa especializada inscrita en el Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Plaguicidas. En caso de realizarlos el titular de la piscina siem- pre deberán ser utilizados productos autorizados para uso doméstico.
Todas las operaciones de limpieza se realizarán fuera del horario de apertura.
Si usted es usuario de una piscina de uso colectivo debe saber que en todo momento deberá seguir las instrucciones de los socorristas y cumplir las normas del Reglamento de Régimen Interno, que estará expuesto públicamente, en lugares visibles, tanto a la entrada de la piscina, como en su interior y que con- tendrá, como mínimo, según establece la normativa, las siguientes prescripciones:
Antes de cada baño es obligatorio el uso de la ducha, asegurándose el usuario de eliminar en la misma, cre- mas, suciedades y restos que pudieran quedar en los pies después de andar descalzo por el recinto.
Se prohibe el paso de animales, con excepción de los perros guías utilizados por personas con dis- funciones visuales.
Está incluida la corrección de errores aparecida en el BOJA n.º 65 de 8 de junio de 1999.
En este sentido los artículos 13.21 y 20.1 del Estatuto de Autonomía para Andalucía, atribuyen a esta Comunidad Autónoma la competencia en materia de sanidad e higiene, así como el desa- rrollo legislativo y ejecución de la legislación básica del Estado en materia de sanidad interior.
La Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, en sus artículos 1.1 y 24 estable- ce la regulación general de todas las acciones que permitan hacer efectivo el derecho a la protección de la salud, y contempla la intervención pública en las actividades públicas o pri- vadas que, directa o indirectamente, puedan tener consecuencias negativas para la salud, mediante las correspondientes limitaciones preventivas de carácter administrativo.
La Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía en su artículo 19 establece que la Administración Sanitaria de la Junta de Andalucía realizará entre otras actuaciones el estable- cimiento de normas y directrices para el control y la inspección de las condiciones higiénico- sanitarias de funcionamiento de las actividades en locales de convivencia colectiva.
Por todo ello, se estima conveniente llevar a cabo la aprobación de un nuevo Reglamento que, basándose en el anterior, introduzca estos nuevos conceptos, garantice al usuario una mejor calidad del agua y de las instalaciones y no suponga un gasto excesivo de la ejecución de las reformas necesarias.
Disposición transitoria única.– Período de adaptación. 1. Las piscinas de uso colectivo existentes con anterioridad a la entrada en vigor de este Decreto y del Reglamento que se aprueba, deberán adaptarse a las exigencias del mismo en el plazo de dos años, siempre que tal adaptación se refiera a requisitos de carácter estructural que supongan modificaciones de instalaciones o elementos constructivos, que no afecten a la seguridad de los usuarios.
2. Se exceptúa de la exigencia de adaptación prevista en el apartado anterior, el sistema de rebose superficial establecido en el apartado 3 del artículo 21 del citado Reglamento, para los vasos de superficie de lamina de agua superior a trescientos metros cuadrados construidos con anterioridad a la entrada en vigor de este Decreto. En estos vasos se uti- lizará el rebosadero o dispositivo perimetral continuo, o los “skimmers”, a razón de uno cada 25 metros cuadrados de lámina de agua o fracción.
Disposición derogatoria única.– Quedan derogadas cuantas disposiciones de igual e infe- rior rango se opongan a lo dispuesto en este Decreto y en el Reglamento que se aprueba y, en particular, el Decreto 77/1993, de 8 de junio, por el que se aprueba el Reglamento Sanitario de las Piscinas de Uso Colectivo, así como la Orden de 7 de junio de 1994, por la que se consi- deran válidas determinadas titulaciones para la realización de actividades de salvamento y socorrismo acuático en las piscinas de uso colectivo.
Disposición Final Segunda.– Entrada en vigor. El presente Decreto y el Reglamento que se aprueba entrarán en vigor el día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía.
José Luis García de Arboleya y Tornero. Consejero de Salud.
1. El presente Reglamento tiene por objeto establecer las normas que regulan la calidad
higiénico-sanitaria de las piscinas de uso colectivo, el tratamiento y control de la calidad del agua del vaso, su aforo, las normas de régimen interno y el régimen de autorizaciones, vigilan- cia e inspecciones sanitarias, así como el régimen sancionador aplicable en los supuestos de incumplimiento.
2. Quedan excluidas de su ámbito de aplicación, las piscinas privadas de uso unifamiliar o
plurifamiliar pertenecientes a comunidades de vecinos de menos de veinte viviendas, las de baños termales, centros de tratamiento de hidroterapia y otras dedicadas exclusivamente a usos médicos, así como las dedicadas exclusivamente a usos y competiciones deportivas que estarán sometidas a su normativa específica.
– Zona de descanso, las áreas de hierba u otro pavimento que sirven para el juego, el des- canso o la permanencia de los usuarios.
Sección 1.ª. Características de las zonas de baño.
Se entenderá por aforo del vaso el resultante de establecer, en las piscinas al aire libre, dos metros cuadrados de superficie de lámina de agua por usuario, y en las piscinas cubiertas tres metros cuadrados por usuario. La cifra correspondiente a éste aforo se expondrá en lugar visi- ble, tanto en la entrada de la piscina como en su interior.
1.1. Infantiles o de “chapoteo”, destinados exclusivamente a menores de seis años, sin per- juicio de su acompañamiento o vigilancia, con una profundidad no superior a cuarenta centímetros, cuyo fondo no ofrezca pendientes superiores al diez por cien (10%), y cuyo emplazamiento sea totalmente independiente, de forma que dichos menores no puedan acceder accidentalmente a otros vasos. Su sistema de depuración será tam- bién independiente del de los demás vasos existentes en la piscina.
2. Cuando la utilización de un vaso sea múltiple, se señalará y delimitará de forma clara el lími-
te entre zonas destinadas a usos diversos, en particular en el uso simultáneo para saltos y natación.
1. No existirán ángulos, recodos u obstáculos que dificulten la circulación del agua en el
vaso, así como obstrucciones subacuáticas de cualquier naturaleza que puedan retener al bañista bajo el agua.
2. Las paredes y el fondo del vaso serán de color claro, antideslizantes, lisos e impermea-
bles. En su construcción se utilizarán materiales que permitan una fácil limpieza y desinfección
y serán resistentes a los productos utilizados en el tratamiento y conservación del agua.
3. El fondo del vaso tendrá una pendiente mínima del dos por cien (2%) y máxima del diez
por cien (10%) en profundidades menores a un metro cuarenta centímetros. La pendiente no podrá superar el treinta y cinco por cien (35%) en profundidades mayores o iguales a un metro cuarenta centímetros y menores a dos metros.
Los cambios de pendiente serán moderados y progresivos y estarán señalados, así como los puntos de máxima y mínima profundidad mediante rótulos u otro tipo de señalización, que serán visibles desde dentro y fuera del vaso.
4. El sistema de desagüe del fondo del vaso debe permitir el vaciado total del agua, que
será evacuada en la red de saneamiento cuando ésta exista, y en su ausencia, donde se deter- mine por la Administración competente. Con el fin de prevenir situaciones de riesgo que pue- dan afectar a las personas, el sistema estará protegido mediante rejillas u otro dispositivo de seguridad resistente a la acción corrosiva del agua.
La playa o andén que tendrá una anchura mínima de un metro, será de material antidesli- zante, debiendo conservarse en perfectas condiciones higiénicas. Su diseño se realizará de forma que se impidan los encharcamientos y vertidos de agua al interior del vaso y estará libre de obstáculos que dificulten su correcta limpieza a fin de evitar riesgos para la salud de los usuarios.
1. En las proximidades del vaso se instalará un número de duchas al menos igual al número de
escaleras de acceso al vaso. El agua de la ducha se ajustará a lo establecido en el artículo 15.
2. El plato de la ducha será de material antideslizante, con bordes redondeados, de fácil lim-
pieza y desinfección y con la pendiente suficiente para permitir un desagüe sin retenciones.
3. Cuando la zona que rodea la playa sea de tierra, césped o arena, las duchas contarán
con un sistema adecuado de grifos para el lavado de los pies, a no ser que en la piscina exis- tan pediluvios previos a la zona de baño, que dispongan de una lámina de agua desinfectada en circulación continua, con una profundidad de al menos diez centímetros y una longitud no inferior a dos metros.
1. Excepto en los vasos infantiles o de chapoteo en los que no es obligatorio, para el acce-
so al vaso se instalará una escalera como mínimo cada veinticinco metros del perímetro del vaso o fracción.
2. Las escaleras serán de material inoxidable, de fácil limpieza y desinfección y con pelda-
ños de superficie plana y antideslizante, alcanzando bajo el agua la profundidad suficiente para subir con comodidad, sin llegar al fondo del vaso.
3. Las escaleras estarán empotradas en su extremo superior, y para evitar accidentes, se
colocarán de forma que no sobresalgan del plano de la pared del vaso, teniendo los dos brazos una diferencia de altura de al menos treinta centímetros.
4. En caso de existir escalinatas ornamentales o rampas, éstas no sobresaldrán del plano
de la pared del vaso, tendrán suelo antideslizante, aristas redondeadas y pasamanos.
Excepto en los vasos infantiles o de chapoteo, donde no será obligatorio, se colocarán flo- tadores salvavidas en número no inferior al de escaleras, instalados en lugares visibles y de fácil acceso para los bañistas. Cada flotador dispondrá de una cuerda unida a él de longitud no inferior a la mitad de la máxima anchura del vaso, más tres metros.
1. Los trampolines y plataformas serán de material inoxidable, antideslizante y no astillable
y sus accesos estarán provistos de barandillas de seguridad y peldaños de superficie plana y lisa, no resbaladiza, de cantos redondeados y sin aristas vivas.
2. Queda prohibida la utilización de trampolines y palancas de altura superior a un metro,
en vasos de recreo y uso polivalente, durante su uso para finalidades recreativas.
3. Los deslizadores y toboganes serán de material inoxidable, lisos, sin juntas ni solapas
que puedan producir lesiones a los usuarios.
4. Los accesorios a que se refieren los apartados anteriores se colocarán en vasos inde-
pendientes, o en zonas acotadas en los vasos de uso polivalente. Las características de cons-
trucción y montaje de todos los elementos garantizaran la seguridad de los usuarios.
Las piscinas de uso colectivo atenderán a lo dispuesto en la normativa vigente en materia de eliminación de barreras arquitectónicas.
Sección 2.ª. Características de las instalaciones anexas.
2. La limpieza y desinfección deberá hacerse con la frecuencia necesaria para garantizar
que no existan riesgos sanitarios y, como mínimo, diariamente. En el proceso se utilizaran pro- ductos de uso doméstico.
3. Los elementos o dispositivos últimos de los sistemas de agua, tales como grifos y duchas,
deberán ser tratados al menos una vez al año, mediante operaciones de limpieza, desincrusta- ción y desinfección con productos autorizados para tal fin. 4. Los aseos dispondrán en todo momento de agua corriente, papel higiénico, toallas monouso y dosificador de jabón.
5. En los alojamientos turísticos en los que la piscina sea para uso exclusivo del personal
alojado y en comunidades de vecinos donde las viviendas estén próximas, no sera obligatoria
la existencia de vestuarios.
1. El agua disponible en todas las instalaciones procederá de la red de abastecimiento públi-
co siempre que sea posible. Si tuviera otro origen, será preceptivo el informe sanitario favora- ble del Delegado Provincial de la Consejería de Salud, sobre la calidad del agua y los mínimos necesarios para su potabilización.
2. En supuestos excepcionales, el agua de las instalaciones podrá no cumplir los requisitos
exigidos por la normativa aplicable en materia de abastecimiento y control de las aguas pota- bles, siempre que se cuente con el informe favorable del Delegado Provincial de la Consejería de Salud. En tal supuesto, será preciso que todos los puntos de suministro de agua lleven el rótulo de “agua no potable” y que en el recinto exista, al menos, un punto de abastecimiento de agua potable debidamente señalizado.
1. Las piscinas de uso colectivo cuyos vasos tengan una superficie de lámina de agua igual
o superior a seiscientos metros cuadrados, deberán contar con un local adecuado e indepen-
diente, de fácil acceso y bien señalizado, destinado a la prestación de los primeros auxilios. Este local, deberá disponer del equipamiento señalado en el Anexo 3 del presente Reglamento, cuya reposición habrá de ser continua y podrá ser utilizado durante todo el tiempo de funcionamien-
to de la piscina.
2. Las piscinas de uso colectivo, no comprendidas en el apartado anterior, tendrán al menos
un armario botiquín, de reposición continua, dotado con el material de cura especificado en el Anexo 3 de este Reglamento.
Sección 3.ª . Saneamiento e Higiene de las Piscinas de Uso Colectivo.
2. Se efectuará una recogida diaria de los residuos producidos, que serán almacenados en
lugar seguro, aislados del público, en contenedores de tamaño suficiente, completamente impermeables y herméticamente cerrados, hasta su gestión por los servicios municipales.
1. Todos los espacios e instalaciones de las piscinas de uso colectivo deberán reunir las
condiciones de saneamiento e higiene que impidan la proliferación de insectos y roedores, según lo establecido en la normativa vigente en la materia.
2. En las piscinas de uso temporal, durante el período en que no se utilicen, deberán adop-
tarse las medidas preventivas o correctivas que impidan el desarrollo de larvas de mosquitos culícidos en el agua contenida en el vaso o en cualquiera de las instalaciones anexas al mismo que contengan agua estancada, tales como registro del sistema de depuración y rebosadero.
Cuando se realicen tratamientos de desinfección, desinsectación y desratización en
zonas de pública concurrencia, sin perjuicio de lo establecido en la normativa vigente, deberán adoptarse cuantas medidas de seguridad garanticen su inocuidad para las personas, respetan- do los plazos de seguridad señalados en la etiqueta de los productos y al menos un período de veinticuatro horas para aquellos en los que no se especifique plazo alguno, durante el cual no se permitirá el acceso de los usuarios a los recintos tratados.
4. La utilización de polvos, cebos u otros plaguicidas no volátiles quedará restringida a las
zonas no accesibles al público o a la épocas de cierre de la piscina, siendo, en cualquier caso, señalizadas de forma inequívoca y visible.
Sección 4.ª. Calidad y tratamiento del agua de los vasos.
El agua de llenado de los vasos procederá de la red pública de distribución de agua de con- sumo siempre que sea posible. Si tuviera otro origen, será preceptivo un informe sanitario favo- rable del Delegado Provincial de la Consejería de Salud sobre la calidad del agua utilizada. En cualquier caso, recibirá un tratamiento adecuado para cumplir las características que se deter- minan en los artículos siguientes. La entrada de agua al vaso se realizará de forma que se imposibilite el reflujo o retrosifo- naje del agua de éste a la red de distribución.
1. El agua contenida en los vasos deberá ser filtrada y desinfectada, no será irritante para la
piel, ojos y mucosas y en cualquier caso deberá cumplir los requisitos de calidad establecidos en el Anexo 1 del presente Reglamento, a fin de evitar riesgos para la salud de los usuarios.
2. La Dirección General de Salud Pública y Participación de la Consejería de Salud podrá
modificar los parámetros del citado Anexo 1, por razones de salud pública, pudiendo incluir otras determinaciones que considere necesarias para garantizar la calidad del agua.
1. Durante el tiempo de funcionamiento de la piscina, el agua de los vasos deberá ser reno-
vada continuamente, bien por recirculación previa depuración, o por entrada de agua nueva.
2. Los sistemas de entrada y salida del agua a los vasos estarán colocados de forma que
se consiga una correcta recirculación de todo el volumen de agua.
3. Los vasos deberán disponer de un sistema adecuado de rebose superficial. En aquellos
en los que la superficie de lámina de agua sea superior a trescientos metros cuadrados, el paso del agua del vaso a la depuradora se hará mediante rebosadero o dispositivo perimetral conti- nuo y dispondrán de un depósito regulador o de compensación. Si la superficie de la lámina de agua es inferior o igual a trescientos metros cuadrados se podrán utilizar “skimmers”, a razón de uno cada veinticinco metros cuadrados de lámina de agua o fracción.
1. El agua recirculada será sometida a un tratamiento físico-químico, utilizando al efecto un sis-
tema de depuración que mantenga la calidad de agua establecida en el presente Reglamento.
2. Para el tratamiento del agua de los vasos, se prohíbe la aplicación directa de productos,
por lo que las instalaciones contarán con sistemas de dosificación automáticos, que funciona-
rán conjuntamente con el de recirculación del agua permitiendo la disolución total y homogénea de los productos utilizados en el tratamiento. Excepcionalmente y por causas muy justificadas, se permitirá la aplicación directa de algún producto, siempre que se realice fuera del horario de apertura al público.
3. Los sistemas de desinfección del agua sin efecto residual, requerirán la utilización adi-
cional de cloro u otro desinfectante con efecto residual, en las condiciones establecidas en el Anexo 1 de este Reglamento.
4. Los productos utilizados para el tratamiento del agua deberán cumplir todos los requisi-
tos exigidos para su uso por la normativa de aplicación.
La manipulación y almacenamiento de los productos químicos se hará en lugares no
accesibles a los bañistas y de máximo aislamiento.
6. Lo establecido en el presente artículo, en relación con los productos químicos utilizados
para el tratamiento del agua, se entiende sin perjuicio del cumplimiento de las diferentes dispo- siciones normativas sobre productos y sustancias químicas.
1. El ciclo de depuración de todo el volumen de agua del vaso no será superior a una hora
en los vasos de chapoteo, cuatro horas en los vasos recreativos y polivalentes descubiertos y cinco horas en los cubiertos. La velocidad máxima de filtración del agua será la necesaria para garantizar un eficaz pro- ceso en función de las características del filtro y granulometría del material de relleno.
2. Para conocer diariamente la proporción de agua renovada y depurada, será obligatorio
instalar como mínimo dos sistemas de medición de agua, situados, uno a la entrada de alimen- tación del vaso, y otro después del tratamiento del agua depurada.
3. El aporte diario de agua nueva a los vasos será el necesario para reponer las pérdidas
producidas y facilitar el mantenimiento de la calidad del agua, debiendo ser del cinco por cien (5%) de su volumen total en los períodos de máxima afluencia de bañistas.
Las piscinas cubiertas dispondrán de instalaciones que garanticen la renovación constante del aire del recinto, manteniendo un volumen de ocho metros cúbicos de aire por metro cuadrado de superficie de lámina de agua y una humedad ambiental relativa no superior al ochenta por cien (80%). La temperatura del agua estará comprendida entre veinticuatro y treinta grados centígrados y la temperatura ambiente será superior a la del agua de dos a cuatro grados centígrados. Estas piscinas deberán contar con equipos que permitan la medida de los distintos pará- metros señalados anteriormente.
1. Toda piscina de uso colectivo cuya superficie de lámina de agua sea de doscientos
metros cuadrados o superior, deberá contar con un servicio de socorristas acuáticos con titula- ción válida para el desarrollo de actividades de Salvamento y Socorrismo Acuático expedido por Organismo competente o Entidad privada cualificada.
Un socorrista en piscinas cuya lámina de agua este comprendida entre doscientos y qui- nientos metros cuadrados.
Dos socorristas en piscinas cuya lámina de agua esté comprendida entre quinientos y mil metros cuadrados.
En piscinas de más de mil metros cuadrados de lámina de agua, deberá haber un soco- rrista más por cada vaso o fracción de quinientos metros cuadrados.
Para el cálculo del número de socorristas de una piscina se deberán sumar todas las super-
ficies de lámina de agua de sus distintos vasos, a excepción de los vasos infantiles o de chapoteo.
No obstante, si la suma de las superficies de lámina de agua de los distintos vasos fuese inferior a doscientos metros cuadrados, se sumarán las de los vasos infantiles o de chapoteo.
4. El Delegado Provincial de la Consejería de Salud, en función de las circunstancias espe-
ciales que concurrieran en las piscinas, podrá fijar un número de socorristas distinto del que resulte de aplicar las normas establecidas en los apartados anteriores.
5. Sin perjuicio de lo determinado en los apartados anteriores, cuando la separación entre
los distintos vasos no permita una vigilancia eficaz, será obligatoria la presencia de un soco- rrista, como mínimo, en cada vaso.
6. Durante el horario de funcionamiento, será obligatoria la presencia del personal socorris-
ta en las inmediaciones de los vasos.
El personal señalado en éste artículo, cuyas funciones consisten fundamentalmente en
la prevención, vigilancia y actuación en caso de accidentes, así como en la prestación de pri- meros auxilios, quedará encargado y responsabilizado del mantenimiento del local de primeros auxilios y del armario botiquín a que se refiere el artículo 16 del presente Reglamento.
1. Por cada vaso se llevará un Libro de Registro y Control de la calidad del agua, previa-
mente diligenciado por la Delegación Provincial de la Consejería de Salud. El libro estará siem- pre a disposición de las autoridades sanitarias y de los usuarios que lo soliciten.
2. En el Libro de Registro aparecerán los datos de identificación del vaso y los registros ana-
líticos de la calidad del agua, conteniendo al menos los datos indicados en el Anexo 2.
3. Al menos dos veces al día, en el momento de apertura y en el de máxima concurrencia
serán analizados y anotados en el Libro de Registro y Control los siguientes parámetros:
– Concentración de desinfectante utilizado, expresado en miligramos por litro (mg/l). Si el desinfectante usado es cloro, se determinará el cloro residual libre y el combinado.
– En las piscinas cubiertas se controlará además la temperatura del agua, la temperatura ambiental y la humedad relativa del aire.
Para la realización de estos controles se deberá disponer de los reactivos y del instrumen- tal necesario, adecuado al tipo de parámetro a analizar.
4. Cada quince días se determinarán y anotarán: la Conductividad, Turbidez, Amoníaco,
Bacterias aerobias a 37º C, Coliformes fecales y totales, Staphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa, Larvas y Algas.
5. El resto de parámetros fijados en el Anexo 1 del presente Reglamento serán analizados
y anotados mensualmente.
6. Las determinaciones analíticas de los parámetros señalados en los apartados 4 y 5 debe-
rán ser realizadas por Laboratorios de Salud Pública debidamente autorizados conforme a la normativa vigente.
1. Los usuarios de piscinas de uso colectivo, deberán seguir las instrucciones de los socorris-
tas, y cumplir las normas que establezca el Reglamento de Régimen Interno, que estará expuesto públicamente y en lugares visibles, tanto en la entrada de la piscina como en su interior.
2. El Reglamento de Régimen Interno será obligatorio en toda piscina de uso colectivo, y
como mínimo contendrá las siguientes prescripciones:
– Prohibición de entrar en la piscina con animales, sin perjuicio de lo establecido en la Ley 5/1998, de 23 de noviembre, relativa al uso en Andalucía de perros guia por personas con disfunciones visuales.
Autorización e inspección.
1. La concesión de las licencias municipales para la construcción o reforma de las piscinas
de uso colectivo, estará condicionada a la existencia de un informe sanitario favorable del Delegado Provincial de la Consejería de Salud.
2. La inactividad de las piscinas por un período de tiempo superior a seis meses, requerirá
la concesión por parte del Ayuntamiento competente por razón de su ubicación, de la corres-
pondiente licencia de reapertura, que requerirá el informe sanitario favorable del Delegado Provincial de la Consejería de Salud.
3. El informe citado en los apartados anteriores, se solicitará por el Ayuntamiento a la
correspondiente Delegación Provincial de la Consejería de Salud, quien en el plazo de un mes deberá emitir informe sanitario. Si al vencimiento del plazo, no se ha evacuado informe, se entenderá favorable.
4. Con anterioridad a la fecha prevista de apertura o reapertura al público, los Municipios
darán cuenta a las correspondientes Delegaciones Provinciales de la Consejería de Salud o a los Servicios Sanitarios de Atención Primaria de las licencias concedidas, a fin de su inclusión en los programas de inspección correspondientes.
Sin perjuicio de las competencias de inspección que tienen atribuidas las Entidades Locales
u otros órganos administrativos, la Dirección General de Salud Pública y Participación de la
Consejería de Salud, supervisarán el cumplimiento de lo regulado en el presente Reglamento y ordenarán las visitas de inspección que procedan, con el fin de comprobar el estado sanitario de las instalaciones y el funcionamiento de los servicios.
Son sujetos responsables las personas físicas o jurídicas que sean propietarias u ostenten por cualquier otro título jurídico la explotación de la piscina, e incurran en las acciones u omi- siones previstas como infracciones en este Reglamento.
De acuerdo con lo previsto en el artículo 25 de la Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de
Andalucía, artículo 35 de la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, y el artículo 131.3 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas
y del Procedimiento Administrativo Común, se tipifican como infracciones sanitarias en la mate- ria objeto del presente Reglamento las siguientes:
1. Las acciones u omisiones que supongan vulneración de las disposiciones relativas a las características de las zonas de baño, y de las instalaciones anexas al saneamiento e higiene de las piscinas, a la calidad y tratamiento del agua de los vasos, y al personal, vigilancia y usuarios, sin transcendencia directa para la salud.
Las acciones u omisiones que supongan la vulneración de las disposiciones relativas a
depuración y desinfección del agua de los vasos, a las características de las zonas de
baño, y de la estructura y conservación de los vasos y las playas, en la forma determi- nada en este Reglamento, incidiendo directamente en la salud de los usuarios.
El incumplimiento de las disposiciones relativas a los aseos y vestuarios, cuando supon- gan un riesgo para la salud de los usuarios.
El incumplimiento de las disposiciones relativas a la prestación de primeros auxilios y personal socorrista, cuando supongan un riesgo para la salud de los usuarios.
La ocultación, alteración o ausencia de datos en el Libro de Registro y Control.
La reincidencia en la comisión de infracciones leves en el término de un año cuando así haya sido declarado por resolución firme.
El incumplimiento de las disposiciones relativas a la calidad y tratamiento del agua de los vasos, siempre que se produzca un daño grave para la salud de los usuarios.
La reincidencia en la comisión de faltas graves en el término de un año cuando así haya sido declarado por resolución firme.
1. De acuerdo con lo previsto en el artículo 27 de la Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud
de Andalucía, y artículo 36 de la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, las infrac- ciones previstas en el artículo anterior, serán sancionadas con multas de acuerdo con la siguiente graduación:
Infracciones leves, hasta 500.000 pesetas (3.005,06 euros).
Infracciones graves, desde 500.001 a 2.500.000 pesetas (3.005,07 a 15.025,30 euros),
pudiéndose rebasar dicha cantidad hasta alcanzar el quíntuplo del valor de los productos
Infracciones muy graves, desde 2.500.001 a 100.000.000 de pesetas (15.025,31 a 601.012,10 euros), pudiéndose rebasar dicha cantidad hasta alcanzar el quíntuplo del valor de los productos o servicios objeto de la infracción.
Asimismo, en el supuesto de infracciones muy graves, el Consejo de Gobierno, a propues-
ta del Consejero de Salud, podrá acordar el cierre de la piscina por un plazo máximo de cinco años.
1.– Determinaciones físico-químicas:
No más de 800 µS/cm del agua de llenado
Cloro residual libre (*)
0,4-1,5 mg/l
Cloro combinado (*)
No podrá sobrepasar en 0,6 mg/l sobre cloro libre medido
Bromo total (*)
Ozono (*)
Ácido Isocianúrico (*)
75 mg/l expresado en H 3 C 3 N 3 O 3
Derivados polímeros de la biguanida (PHMB) (*)
Incremento no superior a 10 mg/l, respecto al agua de llenado
Incremento no superior a 4 mg O 2 /l sobre el agua de llenado
2.– Determinaciones microbiológicas:
10 colonias/100 ml
Algas, larvas de artrópodos u otros organismos vivos
Ausencia en 1 litro
Nombre propietaria
CUMPLIMENTACIÓN DIARIA
CUMPLIMENTACIÓN QUINCENAL
CUMPLIMENTACIÓN MENSUAL
OXIDABILIDAD AL
SULFITOREDUCTORES
Equipamiento del local de primeros auxilios y del armario botiquín.
– Ambú clínico, adulto e infantil.
• Solución antiséptica desinfectante.
• Analgésico general.
• Antihistamínico. • Antipruriginoso de uso tópico.
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