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El Code Napoleon y sus comentaristas como fuente del Codigo Civil Argentino | UPAU 2
EL CODE NAPOLEON Y SUS COMENTARISTAS COMOFUENTES DEL CÓDIGO CIVIL ARGENTINOJORGE JUAN CORTABARRÍA“es preciso seguir a nuestros predecesores entodo aquello en que han obrado bien, y no pensar ennovedades, sino en los que puntos en que nos handejado vacíos que llenar” .ARISTÓTELES, La Política, Lib. IV, cap. IX.1. Fuentes legalesSe llama fuente de una ley –el Código Civil lo es– a todo material que hainspirado o influido su elaboración: la ley extranjera, la ley nacional precedente, elproyecto de ley, el fragmento de una obra de doctrina, las sentencias judiciales, etc.Todas las leyes tienen sus fuentes, pues en derecho no es posible la creación exnihilo u originalidad absoluta.El Código Civil argentino, sancionado en 1869 y en vigor desde enero de 1871,durante la presidencia de Domingo F. Sarmiento, pero encargado por su predecesor, elgeneral Bartolomé Mitre, tiene numerosas fuentes: leyes y doctrinas extranjeras, leyes1vigentes en nuestro país, proyectos y anteproyectos de códigos, costumbres locales,aunque no se percibe gravitación jurisprudencial o judicial significativa.Las fuentes suelen ser clasificadas en directas e indirectas, según hayan inspirado demanera inmediata o mediata.2. Noticia general sobre las fuentesPara confeccionar su obra magna, Dalmacio Vélez Sarsfield echó mano de la mejordoctrina y legislación coetáneas. No se ciñó a copiar, sino que efectuó sus propiosaportes, a la luz de la realidad social argentina que regiría.Al respecto el civilista Lisandro Segovia (1881) opinó que si bien el codificadorargentino careció de gran originalidad, mostró, en cambio, una notable capacidad deelección y asimilación. “Verdad es que se ha dicho –escribió– que en legislación elegires crear”.En su nota de remisión del primer libro del proyecto (21 de junio de 1865), Vélez leconfió al ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, Eduardo Costa: “Para estetrabajo he tenido presente los códigos publicados en Europa y América y la legislacióncomparada del señor Seoane. Me he servido principalmente del proyecto del CódigoCivil para España del señor Goyena, del Código de Chile, que tanto aventaja a loscódigos europeos y, sobre todo, del proyecto del Código Civil que está trabajando parael Brasil el señor Freitas, del cual he tomado muchísimos artículos.“Respecto a las doctrinas jurídicas que he creído necesario convertir en leyes en elprimer libro, mis guías principales han sido los jurisconsultos alemanes Savigny yZachariæ, la grande obra del señor Serrigny sobre el derecho administrativo delImperio Romano y la obra de Story, Conflicts of Laws”.Como se ve, Vélez omitió al Code Napoleon al enumerar las fuentes de su trabajo.El mismo Vélez, en carta a J. O. de Vigne, de la Revue de droit internationelle et delegislation comparée, reveló (diciembre de 1871): “Por mis estudios de jurisprudenciay por mi larga práctica en el foro, conocía los errores y las deficiencias del códigofrancés y las críticas que le han hecho los principales jurisconsultos de aquel país.Había hecho el estudio de la legislación comparada de los principales códigos deEuropa y América, y creía que había mucho que enmendar en ellos o que crear por2primera vez. Entré así en el trabajo de formar un nuevo Código Civil, que fuese el frutodel estado actual, comparando cada una de las fórmulas con las disposiciones de losCódigos de Europa y América y agregándole notas que explicaran la jurisprudencia deque partía, apoyado en los escritos de los grandes jurisconsultos de Alemania, o de losautores de las Pandectas de Justiniano.“Si gustáis pasar la vista a cualquier parte del Código encontraréis un verdaderoestudio de legislación comparada en cada uno de los artículos y también la opinión delos primeros jurisconsultos de la época actual. El índice, solo, os mostrará el métodoque he seguido, falta imperdonable en todos los códigos que conocía, hasta el último, elItaliano que he juzgado que es el menos bueno, igual solo en sus grandes defectos al delPerú.“Yo he salido de la vía común de seguir el mal método del Código francés, y copiarsus artículos aceptando toda su jurisprudencia, y hallaréis diversos títulos que no seencuentran en los códigos de Europa y América sobre materias que estaban sólolibradas en los juicios a la jurisprudencia general, o a la especial de cada juez quedebía fallar un proceso”.Agregó que los títulos I y II, la sociedad conyugal, posesión, sucesiones y variosotros tienen innovaciones y pueden motivar artículos de Derecho Comparado. Vélez leremitió el Código en su edición de Nueva York.Bien señala el historiador del derecho argentino Abelardo Levaggi, “Comocimientos del Código Civil Vélez adopta estas obras científicas, que hacen las veces delDigesto para los romanos”1.En términos generales, luego de un pormenorizado estudio, Segovia coligió que “lasfuentes principales del Código son el Proyecto del Dr. Freitas, para los tres primeroslibros; Aubry y Rau y el Código francés, para los tres últimos y García Goyena y elCódigo Chileno para todo el Código, pero con un caudal de trescientos artículosúnicamente. Vienen en seguida Zachariæ, sus anotadores Massé y Vergé, Troplong,Demolombe, el Código de Luisiana, Pothier, Acevedo, Marcadé, Duranton y Chabot,con contingentes para los tres últimos Libros, que oscilan entre setenta y veinte3artículos. El Código de Rusia suministra trece artículos al Libro 1º, Maynz otro tantopara el 2º; el Código de Rusia y Savigny, veinte artículos para el mismo Libro, yMolitor once para el 3º”2. En su Código Civil anotado. (Obra complementaria de loscomentarios del mismo autor) (editado en 1894) aseveró que Teixeira de Freitas yAubry y Rau son las fuentes principales.Conforme al eminente civilista argentino Raymundo M. Salvat (1913), éste es elorden de importancia de las fuentes: Teixeira de Freitas (tres primeros libros), Aubry yRau y el Código francés (tres últimos libros) y el resto3.El punto de vista de Segovia peca por “cuantitativista”. Bien dijo al respecto elcatedrático Héctor Lafaille: “No es cuestión de juzgar numéricamente los artículos ydecir: Savigny dio tantos artículos; Freitas tantos; sino que debe determinarse lainfluencia de cada uno, porque hay artículos que tienen una importancia mucho mayorque otros”4.La recepción de ordenamientos jurídicos foráneos, enseñaba el historiador delderecho Ricardo Zorraquín Becú (1976), “es, generalmente, obra de los gobernantes yde los juristas, que quieren perfeccionar el régimen en vigor. No es un hechoespontáneo ni popular. Consiste en una actitud imitativa que sólo puede existir entrequienes conocen el derecho extranjero y valoran o admiran sus cualidades. Tiende aapropiarse de instituciones y de leyes propias, de culturas que se consideran superiores.Esta necesidad aparece cuando el derecho resulta anticuado o inconveniente ante lasnuevas circunstancias históricas, y entonces se buscan los modelos que se estiman másperfectos o más útiles para la comunidad que los recibe”5.1 LEVAGGI, Abelardo, “La formación romanística de Vélez Sarsfield”, en Studi Sassaresi. DirittoRomano. Codiificazioni e Unitá del sistema giurídico latinoamericano, Università di Sassari, Societásassarese per la scienze giuridiche, serie III, 1977-1978, Sassari, 1981, p. 337.Siguiéndolo, Machado (Exposición y crítica del Código Civil Argentino) contabilizó 2.556 artículosaportados por diversas fuentes y sostiene que el resto los tomó de Teixeira de Freitas, aunque Segoviano lo diga –afirmó–, “¿quién se atreverá a amenguar el mérito del argentino, porque los materiales desu obra hayan sido elaborados por otros?”3 SALVAT, Raymundo M., “El Código Civil Argentino. (Estudio general). Historia, plan, método yfuentes”, Revista Argentina de Ciencias Políticas, VII, Buenos Aires, 1913, p. 430.4 LAFAILLE, Héctor, Fuentes del Derecho Civil y Código Civil, Buenos Aires, 1917, p. 86.5 ZORRAQUÍN BECÚ, Ricardo, “La recepción de los derechos extranjeros en la Argentina durante el sigloXIX”, Revista de Historia del Derecho, 4, Instituto de Investigaciones de Historia del Derecho, BuenosAires, 1976, p. 327.4En virtud de esta recepción –señaló el mismo historiador–, el Código Civil “fue sinduda el más importante en el proceso renovador del derecho argentino, no sólo porreferirse a la rama principal del orden jurídico, sino también por la jerarquía científicade su contenido”. En dicho cuerpo normativo, más que en el Código de Comercioprimitivo, se verificó una “verdadera recepción del derecho extranjero en su forma y ensu fondo”. Si bien Vélez conocía al dedillo los derechos romano y español, a los que citómuchas veces en las notas de su obra cumbre, y los adoptó como fuentes, le eraimposible conservar el lenguaje anticuado y escasamente preciso que los afectaba. Portal causa “buscó sus modelos directos, literales”, en el Esboço de Teixeira de Freitas, enel Code Napoleon y sus comentaristas (especialmente en Aubry y Rau), en el proyectode García Goyena y en el Código Civil chileno, que se constituyeron en sus fuentesprincipales, aunque no únicas6. La influencia europea fue grande, y significó incorporarreglas y soluciones nuevas que hicieron del argentino uno de los códigos más avanzadosy completos de entonces. La europeización es muy perceptible en lo que concierne apersonas jurídicas, derecho internacional privado, supresión de la muerte civil yderechos reales.3. El Código Civil francés y sus comentaristas3.1. El CódigoPor decreto de 13 de agosto de 1800, el primer cónsul de Francia, NapoleónBonaparte, creó una comisión integrada por Tronchet, Bigot de Preaumeneau, Portalis yMaleville, todos vinculados con la administración de Justicia. Gracias a la decididaintervención de Napoleón, el Código Civil quedó sancionado en marzo de 1804.Sus fuentes son los derechos romano (vigente en el sur de Francia), consuetudinario(de espíritu germánico), canónico y las leyes y jurisprudencias locales. Su ideología esracionalista y liberal.Vélez tenía en su biblioteca una edición de 1807.En su famosa carta a Lucas González, estudiante de Derecho en Turín, afirmaba(16 de abril de 1850) Juan Bautista Alberdi que en las naciones de culturagrecorromana, a continuación del derecho romano se debe estudiar el derecho civil6 ZORRAQUÍN BECÚ, “La recepción...” (5), p. 350. 5francés, al que juzgaba una refundición del primero. “De ahí es –decía– que losjurisconsultos franceses con un manantial de instrucción y doctrinas aplicables en lospaíses españoles, tan fértiles como oportunos. Los textos mismos del derecho francésson un medio luminoso de comento para nuestras leyes españolas. Conozco en laAmérica del Sud abogados distinguidos que deben toda su superioridad a su continuoestudio de los jurisconsultos franceses y a las aplicaciones prácticas de las doctrinas deéstos”.Por ese mismo tiempo, Eduardo Acevedo, en una nota de la “Introducción” a suproyecto de Código Civil uruguayo, confesó que vio facilitada su tarea codificadoraporque el Código Napoleón “no es más que las instituciones de Justiniano con algunasadiciones sobre usos y derechos, que en tiempo de los romanos no se conocían. de esasadiciones la mayor parte fueron sacadas del Código Prusiano”.Por su parte, el abogado e historiador argentino Vicente F. López deploraba por esosaños que diversos Estados hubiesen copiado ciegamente el Código Civil francés, sin lanecesaria adaptación a sus respectivas realidades sociales y tradiciones, y lomenospreció por haber sido generado por “la influencia omnipotente de un déspota antecuya voluntad desaparecía el derecho de pensar de los demás”. Esto no impedíareconocer el hecho de que fue fruto de once años de trabajo de un grupo de juristas, locual marcaba –a su juicio– una importante ventaja respecto de lo que sucedía en el Plata,donde imperaba la ligereza y la imposición. De resultas de estas circunstancias, sedictaban códigos sin base científica, meras copias, selecciones “más o menos felices delo estatuido y redactado por los códigos franceses, anotados por la critica jurídica ypor los pronunciamientos de la magistratura francesa. Trabajos de mera comparación,de mero acomodo de incisos”. De modo que ahora, en su criterio, un trabajo decodificación se había tornado un “simple trabajo de selección, en el que no puede caberotro mérito que el de la pureza del estilo, su corrección, su diáfana concisión”7.7 LÓPEZ, Vicente F., “Último libro del Código Civil del Dr. Vélez Sarsfield. Rol y relaciones denuestras instituciones civiles y políticas en el estado actual de la Sociedad Argentina. Resto feudalque las serviliza y encadena al pasado”, Revista de Legislación y Jurisprudencia (dirigida por JoséMaría Moreno, Ceferino Araujo, Antonio E. Malaver y Juan José Montes de Oca), t. 2, Buenos Aires,1869, pp. 239-242.6El ex presidente Nicolás Avellaneda refirió en 1884 que a los ojos de Vélez elCódigo Napoleón no era más que “una faz del derecho romano”8.El codificador argentino no se sustrajo de la influencia de este Código, de notablegravitación en Europa y América (algunos países lo adoptaron sin más o con ligerasreformas, como Bélgica, Luxemburgo, Haití, Perú, Bolivia, la República Dominicana, eincluso Egipto y el Japón habían recibido ya su influjo). Vélez tuvo el acierto de nodejarse llevar por el prestigio de ese cuerpo de leyes, debido principalmente a suslecturas de los comentaristas. Por eso se apartó de él al permitir la transmisión deldominio por la tradición y no por el mero título; al instituir un solo régimen decomunidad de bienes conyugales y no optativo; al escoger el sistema del domicilio y noel de la nacionalidad para determinar la ley aplicable9; al establecer el comienzo de laspersonas físicas con la concepción y no con el nacimiento; al suprimir el vicio de lesión;al extender la aplicación de la evicción y de los vicios redhibitorios a todos los contratosy no solamente a la compraventa; etc., teniendo el gran acierto de no seguir el métodotan deficiente del Código Napoleón. Mientras que este cuerpo normativo da escasaimportancia al régimen de las personas jurídicas o de existencia ideal y a la posesión ladeja librada a la doctrina y la jurisprudencia, Vélez reguló cuidadosamente estosinstitutos iluminado por Savigny y Teixeira de Freitas.En la causa por embargos políticos (1847), Vélez citó al Código francés. Lo propiohizo en la “Letamendi c. Echevarría”, bien que evidenciando un conocimientosuperficial.Muchos años después, en una carta al doctor Manuel R. García (del 11 de octubre de1865), escribió el jurista cordobés: “ciertamente que no trato muy bien al código de8AVELLANEDA, Nicolás, “El Doctor Don Dalmacio Vélez Sársfield (Reminiscencias)”, § X,Escritos y discursos, III, Compañía Sudamericana de Billetes de Banco, Buenos Aires, 1910.9 Víctor Romero del Prado (Manual de Derecho Internacional Privado, Córdoba, 1961) estudió losmanuscritos del código y de su compulsa concluyó que Vélez evolucionó mientras lo redactaba: en losprimeros manuscritos continuaba en el sistema de la nacionalidad, mas al final se inclinó por el deldomicilio (arts. 6, 7 y 8 y sus respectivas notas y artículo 948). La nacionalidad es acogida comoalternativa solamente en el artículo 3.638, referido a la forma de los testamentos (el mismo autor tocótambien el tema en “Vélez Sársfield y el sistema de la nacionalidad”, Revista del Colegio de Abogados deBuenos Aires, a. V, IV, números 5 y 6; “El Derechp Internacional Privado en el Codigo Civil”, Libro dehomenaje a Vélez Sársfield, Universidad de Cordoba, 1935, y en “Fuentes de las normas de DerechoInternacional Privado en el Codigo Civil” (conferencia en el Instituto de Derecho Civil de dichaUniversidad), Boletin del Instituto, a. VIII, nº 3, 1943).7Napoleón, y esto tal vez no me lo dispensen los jurisconsultos franceses”. El 15 deagosto del año siguiente le escribió al mismo destinatario: “Los jurisconsultos deFrancia no lo han de ver [al proyecto de Código Civil argentino] por mi absolutaprescindencia del Código de Napoleón, y mucho menos si ven el segundo libro, que va acomenzar a publicarse, donde ha sido indispensable hacer algunas criticas graves a esaobra de sus grandes hombres, mi nota al gobierno le dirá lo que sigue, que es untratado completo de las obligaciones”10.En cuanto al método francés, le confió a J. O. de Vigne (diciembre de 1871): “Yo hesalido de la vía común de seguir el mal método del Código francés, y seguir susartículos aceptando toda su jurisprudencia”11.A juicio de Lisandro Segovia, el Código galo es fuente principal en los tres últimoslibros y de sus 2.282 artículos, “sólo una mitad se ve reproducida en el CódigoArgentino, aunque no hay copiados sino 145”. En consecuencia, sería la segunda fuentedirecta, después de Teixeira de Freitas.El futuro codificador argentino profundizó sus estudios sobre el Código Civil de losFranceses a partir de su exilio en Montevideo (1840-1846) y adquirió a tal efecto variasobras que lo examinaban. Fue el hallazgo de la Consolidaçao das leis civis y del Esboço(anteproyecto de Código Civil) del jurisconsulto brasileño Augusto Teixeira de Freitas,aparecidos en 1858 y 1860-1865, respectivamente, lo que hizo que Vélez se convirtieraen el autor de uno de los Códigos Civiles más originales de América. La influenciabenéfica de Teixeira de Freitas (adoptado por su romanismo y su recepción del eminentejurisconsulto alemán Friedrich Carl von Savigny) fue tanto en cuestiones de fondo comode forma, salvándolo de varios defectos que la doctrina había señalado en la máximaobra legislativa de Napoleón.3.2. LoscomentaristasEl Código Civil de los Franceses originó uno de los períodos más gloriosos de lahistoria del derecho.10 Cartas publicadas por García Mansilla en La Nación, 5 de junio de 1917.11 SARMIENTO, Domingo F., Bosquejo de la biografía de D. Dalmacio Vélez Saarsfield, Imprenta deLa Tribuna, Buenos Aires, 1875, p. 125.8Zorraquín Becú creía que gracias al repertorio de Merlin Vélez se interesó en losexpositores y críticos del Code Napoleon12.En 1851 Eduardo Acevedo ya había escogido como fuentes de su proyecto a Domat,Pothier (que no pudo comentar el Código de 1804 pero gravitó en su redacción),Toullier, Merlin y Troplong, entre otros, “a quien dice no ha dejado de la mano en todoel curso del trabajo”.El notable civilista Héctor Lafaille enseñó que la profusa cita de autores francesesque se hace en las notas del Código Civil argentino se debió a que éstos “no eranconocidos en el mundo, ni aún [sic] entre los abogados, porque las bibliotecas eranraras; así es que el codificador familiarizaba al publico con esas fuentes”. Lafailleopinaba que la selección hecha por Vélez fue “correcta, casi siempre justificada y existeel detalle curioso de que si se leen los comentarios de ciertos autores al CódigoNapoleón, se encuentra que las críticas coinciden con las del doctor Vélez”13.Por su parte, Colmo dijo que las notas del Código velezano rebosan de cienciajurídica, que la elección fue feliz y que trajo como consecuencia no reiterar errores de laley francesa, citando como ejemplos: la distinción entre obligaciones y contratos, lasupresión de las hipotecas tácitas, la regulación de los hechos y actos jurídicos, lafacultad de aceptar o no una sucesión14.A juicio de Octavio R. Amadeo, el Código de Vélez no es una copia del deNapoleón, “sino su rectificación y su depuración, después de cincuenta años deexégesis y de jurisprudencia; y solamente una cabeza extraordinaria, de grandisciplina, erudición y sangre fría, pudo realizar una tarea que parecía imposible paraun hombre solo. Es que Vélez tenía el espíritu jurídico, la emoción jurídica; y a pesar desus relajamientos de expresión, poseía también un estilo jurídico”15.El primer comentarista del Code Napoleon fue Charles-Buenaventure-MarieToullier (1751-1835), de Rennes, de quien Vélez tenía Le droit civil français suivantl'ordre du Code (15 volúmenes, 1830-1834), perteneció a la Escuela de la Exegésis, yZORRAQUÍN BECÚ, Ricardo, “Vélez Sársfield y el Código de Comercio”, Libro del Centenario,Comisión Nacional de Homenaje a los doctores Dalmacio Vélez Sársfield y Eduardo Acevedo,Buenos Aires, 1966.13 LAFAILLE, Fuentes del Derecho... (4), p. 91.14 COLMO, Alfredo, Técnica legislativa del Código Civil Argentino, Buenos Aires, 1927, nº 46.9fue –a estar con Lafaille– el mentor de muchos artículos. Jean-Baptiste Duvergier(1835-1843) completó esa obra, con los tomos 18 al 21.El sucesor de Toullier fue Raymond Théodore Troplong (1795-1869), que gozó degran reputación científica. Fue autor de trece tratados, en 26 volúmenes, presidente deChambre a la Corte Real de Nancy y miembro de la Corte de Casación. “Troplong –escribió Segovia– se distingue por su erudición y por la elegancia del estilo, en que noes superado por ninguno; pero es un tanto causuista, apegado a las doctrinas antiguasy muchas veces arbitrario en sus conclusiones”. “Sus comentarios sobre los contratos yel tratado sobre Testamentos han suministrado al Dr. Vélez el material de unoscincuenta artículos, a más de unos pocos para el Libro 3º”, computó el citado autor.Lafaille lo reconoció como fuente en materia contractual. Vélez tenía de este autor 26volúmenes (1835-1864).Jean Charles Demolombe (1804-1888), del foro de Caen y, como Troplong,miembro de la Legión de Honor, escribió un tratado en 30 tomos, aunque sin tratar 513artículos del Código, De acuerdo con Segovia, “Demolombe es el escritor que descuellaentre los comentaristas del Código Napoleón y cuyo talento y sagacidad no sonmenores que su ciencia”. Lo detectó como fuente de cincuenta y dos artículos para ellibro IV y de nueve para el III. Lafaille juzgó el tratado de este notable jurista, del queVélez tenía 23 volúmenes (1861-1867), como “la mejor obra publicada en Franciaantes de sancionarse nuestro Código. Es un tratado excesivamente extenso. Comprendetreinta y un tomos que luego fueron continuados por Guillouard, llegando a cincuenta.Esta excesiva frondosidad se debe al enorme desarrollo que da a ciertas cuestiones demero detalle”. Demolombe no era un mero exégeta, pues propuso soluciones, muchasde las cuales Vélez aprovechó.Victor Marcadé, redactor y fundador de la Revue critique de jurisprudence, compusouna Explication du Code Napoleon (7 volúmenes, 1866-1968), que Vélez poseía.Brillaba por su espíritu crítico, pero su estilo carecía de elegancia, sin el nivel de otrostratadistas. A los ojos de Segovia, su mejor trabajo es La prescription. Lafaille lo tuvopor fuente en materia de contratos, en especial en compraventa y error. Paul Pont15 AMADEO, Octavio R., Doce argentinos, Ed. Cimera, Buenos Aires, 1945, p. 7.10continuó a Marcadé con volúmenes sobre sociedades, Petis contrats, privilegios ehipotecas Pont, que fue miembro de la Corte de Casación, consejero del Estado yministro del Interior, influyó en contratos reales y en privilegios. Nuestro codificadortenía sus obras sobre pequeños contratos (2 volúmenes, 1867) y privilegios, hipotecas yexpropiación (2 vols, 1868).Alexandre Duranton (1783-1868) fue el primero que comentó todo el Código Civilfrancés, lo cual hizo en su Cours de droit français suivant le Code Civil (22 volúmenes),que Vélez poseía en su cuarta edición, de 1844. Era profesor en La Sorbona y miembrode la Legión de Honor.George-Anthoine Chabot de l'Allier (1758-1819), consejero de la Corte de Casación,escribió un Comentaire sur le loi des successions (2 volúmenes) y una obra tituladaQuestions transitoires sur le Code Civil (3 volúmenes), cuyas ediciones de 1839 y 1829,respectivamente, poseyó el codificador argentino. Aportó, según Segovia, cuarenta yocho artículos para el libro IV.Karl Salomon Zachariæ (1769-1843) era un jurista alemán que escribió para suscompatriotas un manual que alcanzó celebridad, luego traducido al francés y anotadopor G. Massé, juez del Tribunal de Reims, y por Ch. Vergé, doctor en Derecho. En labiblioteca de Vélez Sarsfield figura la edición de 1854-1860 (5 volúmenes). Zachariæno incurrió en el casuismo que tanto afeó a los tratadistas galos. Sobresalió por sucapacidad de generalización y su método, que influyó en nuestro Código. Segovia hadicho que Vélez confundió en sus notas, casi siempre, la opinión del eximio juristagermano con la de sus anotadores, de menor autoridad doctrinaria y que en ocasionesdiscrepan con aquél. Aportó setenta artículos. Según Allende, este jurisconsulto fue mástenido en cuenta al comienzo del Código; posteriormente predominan Aubry y Rau, aquienes –en compañía del primero– conceptúa como los comentaristas del Códigofrancés con mayor influencia sobre el codificador argentino.Charles Marie Anthoine Aubry (1803-1883) y Charles Rau, catedráticos de laUniversidad de Estrasburgo y caballeros de la Legión de Honor, compusieron elmagistral Cours de droit civil français, d'apres l'ouvrage allamand de C. S. Zachariæ,cuya 3ª edición (6 volúmenes, 1856-1858) utilizó Vélez para setecientos artículos, segúnSegovia. Esta obra principió casi como una repetición del texto del eximio civilista11alemán, pero con los años pasó a ser uno de los monumentos de la ciencia jurídicafrancesa. Aubry y Rau, a causa de este origen, generalmente coincidieron conZachariæ16. Fue la fuente doctrinaria de más peso sobre nuestro Código Civil. La terceraedición, la que Vélez usó, es muy superior a las precedentes y fue la última que vio laluz en vida de Rau17.E. Colmet de Santerre, profesor de la Facultad parisiense y miembro de la AsambleaNacional, completó el Cours analytique de Code Civil de Anthoine Marie Demante(1789-1856) a partir del artículo 980. Esta obra (5 volúmenes, 1849-1865) gravitó,según Lafaille, en materia sucesoria.Otros civilistas galos con autoridad considerable sobre el codificador argentinofueron Olivier Jacques Chardon (1762-1856), caballero de la Legión de Honor ypresidente del Tribunal Civil de Auxerre, autor de un tratado sobre el dolo y el fraude enlo civil y comercial (3 volúmenes, 1828); Martou, del foro de Bruselas, autor de unaobra sobre privilegios (4 volúmenes, 1855-1857) sobre privilegios e hipotecas; FredericMourlon (1811-1860), del foro parisiense, autor de una crítica al comentario deTroplong sobre privilegios (2 volúmenes, 1855); Jean-Baptiste Coin-Delisle, autor detres volúmenes acerca de la adquisición y la extinción de los derechos civiles (18351855)y sobre donaciones y testamentos; Vazeille; Jean-Baptiste-Victor Proudhom(1759-1838), tratadista de derechos reales.4 ConclusionesVélez Sarsfield detectó las fallas de los códigos y proyectos que le erancontemporáneos gracias a su actualización doctrinaria con los mejores autores de laépoca y a su propio talento, ejercitado con sus incesantes lecturas especializadas.Como ha dicho Zorraquín Becú, gracias a esta recepción de los autores ylegislaciones extranjeros (especialmente europeos) la obra cumbre de Vélez fue “uno de16ALLENDE, Guillermo L., “El Código francés como fuente del Código Civil argentino”, RevistaJurídica Argentina La Ley, 1979-D, p. 931.17 ALLENDE, Guillermo L., “Sobre las notas del Código Civil”, Revista Jurídica Argentina La Ley, t.143,p. 973.12los códigos más avanzados y completos de la época”, sin por ello apartarse de latradición jurídica vernácula18.Supo evitar el casuismo y la copia, aunque cedió un tanto en frondosidad ydidactismo en razón de las falencias doctrinarias de los abogados argentinos demediados de la centuria pasada, que eran comunes en Iberoamérica.La profusión de fuentes adoptadas, si bien acreditan el empeño y la responsabilidaddel codificador argentino, causaron algunos efectos contraproducentes menores. Ladiversidad de sistemas produjo incoherencias, que surgen ante todo por la adopciónparalela del Código francés y del jurista brasileño Teixeira de Freitas19.En el Código Civil argentino sintetizó acertadamente la tradición20 (que defendió alsostener que tomó como bases al derecho español, al haber considerado que el CódigoNapoleón es un paso en la evolución histórica del derecho romano y al oponerse al afánreformista de muchos legisladores) con la modernización (llevada a cabo al escoger ladoctrina científica de la época)21.Según el jurista español José Luis De los Mozos, el Código Civil argentino, al igualque el de Chile, “no integra el grupo de países que han acogido «pasivamente la18 ZORRAQUÍN BECÚ, “La recepcion...” (5), p. 351.19 Un caso demostrativo de este acierto se halla en el artículo 2.838, sobre el objeto del derecho real deusufructo, donde sigue al Code Napoleon y establece que pueden serlo tanto las cosas corporales como lasque no lo son. Pero Teixeira de Freitas, fuente principal en la organización de los derechos reales,solamente admitía “cosas corporales”.Otro: en el artículo 2.503 enumera taxativamente los derechos reales (numerus clausus), entre los cualesno figura el privilegio de los copartícipes, mientras que en la nota al 3.923 dice que es un derecho real.Otro: en la última parte del artículo 2.918, se mencionan las “causas generales de extinción de losderechos reales”, pero en el artículo 2.505, siguiendo al romanista belga Maynz, se niega la existencia deéstas.Un tercer caso: en derecho de familia, al referirse al inventario de los bienes del menor antes de que eltutor entre en la administración de sus bienes, en el artículo 3.515 se permite expresamente, cuando el tutorinstituido por testamento ha sido dispensado por el causante de efectuar el inventario y tasación judicial deaquellos, que lo hagan extrajudicialmente, pero luego deben presentarlo al juez para su aprobación. Sinembargo, en el artículo 417 se dice que “cualesquiera que sean las disposiciones del testamento, en que elmenor hubiera sido instituido, el tutor no puede ser eximido de hacer el inventario judicial”.Por último, en sucesiones, en el artículo 3.354, se usaba la palabra “legítima” en un sentido distinto deladoptado en el resto del Código. La ley 17.711 derogó esta cláusula.20 Avellaneda, empero, siguiendo a Segovia, no lo creyó así.21 ZORRAQUÍN BECÚ, “La recepción...” (5), p. 351, considera que es a la vez conservador y avanzado.13codificación francesa” y dieron los dos códigos más originales de la codificaciónlatinoamericana, en los cuales “la «continuidad» de la tradición es más viva”22.En tanto, el italiano Tito Ravá consideró que la Argentina y el Brasil, sobre la basede fuentes europeas e influidos por el Código Napoleón, “pero con una relativaoriginalidad y una amplia preparación en cuanto al derecho comparado”, originarondos códigos civiles “que no constituyen simples adaptaciones a los modelosanteriores”23.Finalmente, creo que el “Código de Vélez” contribuyó en grado no desdeñable alesplendor cultural y material de la Argentina de finales del siglo XIX al interpretarcabalmente el espíritu de la Constitución Nacional y asegurar la propiedad privada y lalibertad de contratación, instrumentos que por entonces se consideraban imprescindiblespara el desarrollo económico nacional. La Argentina de 1870 necesitaba inmigrantes ycapitales24.22 DE LOS MOZOS, José Luis, “Perspectivas y métodos para la comparación jurídica en relación con elderecho privado iberoamericano”, Revista de Derecho Privado, LX, Madrid, 1976, p. 777, cit., porANTONIO LAQUIS, Manuel, “Desde Vélez Sarsfield hasta la actualidad”, Revista Jurídica Argentina LaLey, 1987-D, p. 920.23RAVÁ, Tito, Introduzione al diritto della civilita europea, Padova, 1982, p. 98, cit. por LAQUIS,“Desde Vélez...” (22), 920.24 Roberto H. Brebbia (“El Centenario del Código Civil”, discurso al inaugurar el IV Congreso Nacional de Derecho Civil, Córdoba, 22 de septiembre de 1969, Iuris, julio-diciembre de 1969, t. 35, p. 364) dijo que “junto con la Constitución Nacional y tal vez en la misma o mayor medida que aquélla, ninguna ley incidió de manera tan directa sobre el progreso y prosperidad de la nación, como el Código de Vélez, durante los últimos cien años”. En igual sentido: Juan Carlos Luqui, ex decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.14