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Timestamp: 2018-02-23 22:57:39
Document Index: 197828986

Matched Legal Cases: ['artículo 144', 'artículo 145', 'artículo 17', 'artículo 122', 'artículo 40', 'artículo 122', 'artículo 122', 'artículo 4', 'artículo 144', 'artículo 122', 'artículo 114', 'artículo 13', 'artículo 144', 'artículo 122', 'artículo 13', 'artículo 2', 'artículo 3', 'artículo 4', 'artículo 1', 'artículo 4', 'artículo 123', 'artículo 54', 'artículo 30', 'artículo 4', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 14', 'artículo 4', 'artículo 4', 'ARTÍCULO 391']

TRIBUNAL PLENO DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN - PDF
TRIBUNAL PLENO DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN
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Gabriel Moya Soler
1 TRIBUNAL PLENO DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN SESIÓN PÚBLICA EXTRAORDINARIA VESPERTINA 25 de Agosto de 2008 El día lunes 25 de agosto de 2008, se inició la discusión de las acciones de inconstitucionalidad 146/2007 y su acumulada 147/2007, promovidas por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la Procuraduría General de la República, en las que solicitaron la invalidez de las reformas y adiciones a diversos artículos del Código Penal y de la Ley General de Salud, ambos del Distrito Federal, realizadas mediante Decreto publicado en la Gaceta Oficial de la entidad el 26 de abril de 2007, expedido por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y promulgado por el Jefe de Gobierno del Distrito Federal. A petición del señor Ministro presidente Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, el Secretario de Acuerdos dio cuenta con este asunto en el que se propuso: declarar parcialmente procedente y parcialmente fundada la acción de inconstitucionalidad; sobreseer respecto de los artículos 148 del Código Penal y 16 Bis 7 de la Ley de Salud, ambos para el Distrito Federal; declarar la invalidez de la porción normativa del primer párrafo del artículo 144 del Código Penal para el Distrito Federal, que señala: después de la décima segunda semana de gestación; así como del segundo párrafo del mismo artículo; de la porción normativa de la primera parte del primer párrafo del artículo 145 de dicho código penal que dice: después de las doce semanas de embarazo; y del artículo tercero transitorio del decreto impugnado. De igual forma, se propuso reconocer la validez de los artículos 144 y 145, en las porciones que no se declararon inválidas; de los numerales 146 y 147 del Código Penal para el Distrito Federal, así como de los artículos 16 Bis 6, tercer párrafo, y 16 Bis 8, último párrafo de la Ley de Salud del Distrito Federal.
2 La presentación del proyecto de resolución corrió a cargo del señor Ministro ponente Sergio Salvador Aguirre Anguiano, quien enfatizó que la propuesta relativa se efectuó con una valoración jurídica e imparcial, honrando lo que establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y sin superponer nada a lo jurídico. Mencionó que la solución propuesta se apoyaba en los principios contenidos en los artículos constitucionales 1o., 4o., 14, 22, 123 y tercero transitorio en sus reformas de marzo de 1997 y de febrero de 1999, que reconocen el principio proteccionista para el concebido desde que lo es y cuya vida concebida no puede condicionarse a taxativa alguna que no obre en dicha norma fundamental, además, destacó que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como Tribunal Constitucional, sólo determina en las acciones de inconstitucionalidad si lo impugnado se ajusta o no a lo que dispone la Constitución, por lo que el Alto Tribunal del país no podía dar la razón o ser portavoz de las opiniones de las minorías o de las mayorías. Recalcó que al hablar sobre el derecho a la vida, debe distinguirse con claridad, conforme a la Carta Fundamental, el papel que le corresponde al Máximo Tribunal del país y el que tocó, por una parte, al poder Constituyente originario y el que tocará siempre al poder reformador de la Constitución. En ese sentido, expresó que la Suprema Corte de Justicia de la Nación vela por la supremacía de la Constitución y para ello debe desentrañar lo que establecen sus preceptos, sin poder, so pretexto de las sensibilidades de cada grupo, falsear lo que establece la propia Carta Fundamental. Por último, señaló que debe respetarse la libertad de la mujer, no obstante, indicó que esta última, por prohibición del artículo 17 constitucional, no puede ejercer su libertad con violencia, asimismo, sostuvo que debe respetarse la libertad del concebido, lo cual dijo, no se haría permitiendo que se le privara de la vida. Así las cosas concluyó: Seamos garantistas con ambos conforme a nuestra Constitución. Acto seguido, el señor Ministro presidente Guillermo I. Ortiz Mayagoitia sometió a consideración del Tribunal en Pleno el proyecto de resolución. 2
3 El tema de la competencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para conocer del asunto en estudio, que el proyecto propuso aceptar, no fue motivo de discusión alguna por parte de los señores Ministros y por tanto expresaron su intención de voto a favor de este tema de manera unánime. Posteriormente, se abordó lo relativo a la oportunidad de la demanda. Al respecto, el proyecto de resolución propuso que la demanda presentada por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos resultaba extemporánea por lo que hacía a los artículos 148 del Código Penal para el Distrito Federal (que establece las excluyentes de responsabilidad del delito de aborto) y 16 Bis 7 de la Ley General de Salud del Distrito Federal (que establece los casos en que los prestadores de los servicios de salud pública pueden invocar su objeción de conciencia para no practicar interrupciones de embarazos), ya que tales preceptos legales no fueron objeto de reforma ni adición alguna en el decreto de 26 de abril de 2007 reclamado. Algunos de los señores Ministros coincidieron con este sentido del proyecto, aunque puntualizaron que debía dejarse a salvo la posibilidad de que en su momento se pudiera determinar hacer extensiva la invalidez de las normas impugnadas a estos preceptos legales. Los señores Ministros Aguirre Anguiano, Cossío Díaz, Luna Ramos, Franco González Salas, Góngora Pimentel, Azuela Güitrón, Valls Hernández, Sánchez Cordero, Silva Meza y presidente Ortiz Mayagoitia manifestaron su intención de voto por la extemporaneidad. Enseguida, se analizó el considerando tercero del proyecto de resolución en el que se abordó lo relativo a la legitimación de los promoventes de las acciones de inconstitucionalidad. 3
4 En la propuesta se estimó que el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el Procurador General de la República contaban con legitimación para promover las acciones de inconstitucionalidad. Al dar respuesta a los planteamientos que hicieron valer las autoridades demandadas, por cuanto hizo a que el primero de los mencionados no tenía esta legitimación por no haber solicitado la participación u opinión del Consejo consultivo del organismo que representa para promover este medio de control constitucional, se estimó que no resultaba necesaria dicha intervención ni alguna otra formalidad, tal como podía advertirse de la propia Constitución General, la Ley Reglamentaria aplicable a las acciones de inconstitucionalidad, la Ley de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y su reglamento interno. Al respecto, el señor Ministro Genaro David Góngora Pimentel manifestó su conformidad con esta parte de la propuesta, no obstante señaló que no estaba de acuerdo con las tesis que se invocaron por analogía para justificar las facultades del presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, pues en su opinión, las mismas versaban sobre la legitimación de los síndicos de los ayuntamientos, cuyas características dijo, no pueden igualarse a las de la citada Comisión, por ende, sugirió eliminar tales tesis, lo cual fue aceptado por el Ministro ponente y así, de manera unánime, los señores Ministros manifestaron su intención de voto a favor de esta parte del proyecto modificado. Por otro lado, debe destacarse que el señor Ministro Sergio A. Valls Hernández advirtió que en el asunto se actualizaba una causal de improcedencia que no se analizó en el proyecto de resolución y que se refería al artículo tercero transitorio del decreto de reformas al Código Penal y a la Ley de Salud, ambos para el Distrito Federal, publicado en la Gaceta Oficial de esa entidad federativa el 26 de abril de 2007, el cual dispone que el Jefe de Gobierno del Distrito Federal deberá expedir la adecuación a los lineamientos generales de organización y operación de los servicios de salud relacionados con la interrupción del embarazo en el Distrito Federal, en un lapso de sesenta días hábiles. Lo anterior, porque los efectos de esta norma transitoria ya habían cesado al haber transcurrido en exceso los sesenta días señalados; de ahí que en su opinión, debía sobreseerse por lo que hacía a dicho precepto legal. 4
5 Los señores Ministros Cossío Díaz, Luna Ramos, Franco González Salas, Góngora Pimentel, Gudiño Pelayo, Valls Hernández, Sánchez Cordero, Silva Meza y presidente Ortiz Mayagoitia coincidieron esta propuesta y manifestaron su intención de voto por el sobreseimiento de esta disposición transitoria. Posteriormente, el señor Ministro presidente del Máximo Órgano Constitucional sugirió estudiar el considerando cuarto del proyecto de resolución en el que se estudió el tema del aborto y lo relativo al momento en que debe protegerse la vida humana, para lo cual se hizo referencia al derecho comparado, a informes en materia de salud, a las causas penales y averiguaciones previas por delitos de aborto, a diversas estadísticas en la materia, a los dictámenes periciales rendidos durante la tramitación de las acciones, y a las audiencias públicas, es decir, al acervo probatorio y demás diligencias realizadas. En uso de la palabra, el señor Ministro Genaro David Góngora Pimentel destacó que en el tema sobre la despenalización del aborto o interrupción legal del embarazo que se trató en el proyecto de resolución, no se introdujeron como consideraciones previas a la complejidad del problema, los derechos humanos y fundamentales de las mujeres, los cuales guardan relación con los derechos sexuales y reproductivos, por significar la puerta de acceso al reconocimiento de la verdadera igualdad y ejercicio pleno de la ciudadanía. Los demás señores Ministros expresaron que el estudio de este considerando era extenso y complejo, dado que se transcribieron una gran cantidad de cuestiones, por lo que acordaron reservar el análisis de este considerando y continuar con el estudio concerniente a la competencia formal de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal como una cuestión previa al análisis de fondo. Dado lo avanzado de la hora, el señor Ministro presidente del Alto Tribunal del país concluyó esta sesión y convocó a la siguiente para el día 26 de agosto de
6 SESIÓN PÚBLICA ORDINARIA MATUTINA 26 de Agosto de 2008 Al iniciar la sesión, y una vez que se dio cuenta con el asunto de mérito, hizo uso de la palabra el señor Ministro Sergio Salvador Aguirre Anguiano para presentar ante el Tribunal en Pleno, un estudio elaborado previamente relativo a la competencia o incompetencia de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal para legislar en materia penal y dictar normatividad en materia de salud, en discrepancia con el sistema normativo de salubridad general y cuando se estime que ocasiona violación a los principios de igualdad y no discriminación. Refirió que el estudio en cuestión establece que aunque la Asamblea Legislativa del Distrito Federal está facultada para legislar en materia penal y para normar la salud y asistencia social, en términos del artículo 122, Apartado C, Base Primera, fracción V, incisos h) e i) de la Constitución General de la República, no es posible contradecir las normas federales en la materia, por lo que el órgano legislativo sólo puede normar la organización, operación, supervisión y evaluación de los servicios de salud; en el estudio se hace análisis del problema que implica el aborto a nivel nacional y se concluye que los artículos 144 y 145 del Código Penal para el Distrito Federal en las porciones que se refieren a las primeras doce semanas de gestación y el concepto de embarazo, contrarían la definición de embarazo contenida en el artículo 40, fracción II, del Reglamento de la Ley General de Salud en materia de investigación para la salud, así como al espíritu de protección a la salud y la vida que deriva de la ley citada. El señor Ministro José Ramón Cossío Díaz manifestó que el tema fundamental en relación a los conceptos de invalidez hechos valer por el Procurador General de la República y por el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, se constriñe en esencia, a delimitar los ámbitos competenciales de la Federación, de los Estados o del Distrito Federal. 6
7 En ese sentido, señaló que los accionantes hicieron valer la incompetencia de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal para legislar en la materia de salud, bajo el supuesto de la supremacía de la Ley General de Salud y del Sistema Nacional de Salud, en los cuales se condicionan las facultades de las Legislaturas locales para emitir normas que versen sobre salubridad general de la República, cuyas atribuciones se limitan a la organización, operación, supervisión y evaluación de la prestación de los servicios en las materias de salubridad general, pues en las normas impugnadas se redefinen los conceptos de embrión y embarazo, y se faculta al jefe de gobierno del Distrito Federal para emitir lineamientos generales de organización y operación de los servicios de salud relacionados con la interrupción del embarazo en la entidad, lo que implica establecer normas y procedimientos de salud reservados a las autoridades federales, con lo que se vulnera el régimen de distribución de competencias en la materia. Al respecto, manifestó que la Ley General de Salud establece un sistema de concurrencia, en el cual el Legislador Federal establece qué materias son propias de la Federación, qué materias son propias de los Estados, y qué materias pueden coordinarse entre ambos niveles de gobierno. Concluyó que la Asamblea Legislativa tiene competencia para establecer las condiciones para definir el embarazo así como las de aborto, en razón de que tiene a su cargo las competencias en materia materno-infantil, por una parte, y por otro lado y como lo establece el artículo 122, para establecer un código penal, y por ende sus definiciones y sus sanciones. En el mismo sentido se expresó el señor Ministro Genaro David Góngora Pimentel, al señalar que la adición a la Ley de Salud en el Distrito Federal, se hizo con base en el artículo 122, disposición C, Base Primera, fracción V, incisos h) e i), de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y que por tanto, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal cuenta con la facultad para legislar en materias de salud y penal. 7
8 Añadió que en materia de salud existe competencia local y concurrente con la Federación, de conformidad con lo establecido en el artículo 4, párrafo tercero, 44 y 122 de la Constitución General de la República. Mencionó que la reforma a la Ley General de Salud del Distrito Federal guarda una importante relación con las normas penales impugnadas debido a que no podría ser completamente eficaz una despenalización de la interrupción del embarazo, si ésta no conlleva una reforma integral en el servicio de salud sexual y reproductiva competencia de la Secretaría de Salud del Gobierno del Distrito Federal. Asimismo, señaló que de la lectura de la Ley General de Salud, no se observa la existencia de contradicciones con las normas impugnadas, debido que en esta materia federal, no existe capítulo o disposición específica sobre el tema de interrupción del embarazo antes de las doce semanas que pudieran generar una correlación. En coincidencia con quienes le antecedieron en el uso de la palabra, la señora Ministra Olga María del Carmen Sánchez Cordero de García Villegas manifestó que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, al establecer en el Código Penal del Distrito Federal el tipo penal del delito de aborto, en su artículo 144, lo hizo en ejercicio de la atribución que constitucionalmente le confiere el artículo 122 de la Norma Fundamental de legislar en la materia penal, pues contiene el establecimiento de una conducta la interrupción del embarazo y de las condiciones de temporalidad posteriores a las doce semanas de gestación sobre la penalización de esa conducta, aspectos que están dentro de su ámbito de competencia. De igual modo, manifestó que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal no invadió facultades del Congreso de la Unión en materia de salubridad general al haber establecido la definición de embarazo en su artículo 114, pues en el caso del artículo impugnado del Código Penal del Distrito Federal, la materia que regula es penal y no relativa a servicios de salud; por tal motivo, estimó que el concepto de embarazo establecido no guarda 8
9 relación con el presupuesto conceptual concerniente a funciones que pertenecen al ámbito de salubridad general. En ese sentido, añadió que los artículos 3o, fracciones I, IV, VII, XI; y el artículo 13o, en su Apartado B, fracción I, de la Ley General de Salud, distribuyen competencia entre la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, de la cual es materia, entre otros, la atención materno infantil, en términos de los artículos 16 Bis 6, párrafo tercero y 16 Bis 8, de la Ley de Salud del Distrito Federal, así como de planificación familiar a que se refiere la Ley General de Salud; por tanto corresponde a los gobiernos de dichas entidades organizar, operar, supervisar y evaluar la prestación de los servicios de salubridad general. Por lo anterior, y de conformidad con la Ley General de Salud, concluyó que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal tiene competencia para organizar y operar los servicios de atención materno infantil y planificación familiar, por lo que no se excedió en sus facultades de legislar en tal materia, pues no se encuentra limitado a organizar y operar los servicios de salud en la forma y en los términos previstos por la Ley General de la materia. Además, estimó que los destinatarios de la norma en materia de salubridad impugnada, lo son las instituciones públicas de salud del Distrito Federal, por lo que no es posible considerar que exista obligatoriedad de los servidores públicos señalados para interrumpir el embarazo. Por su parte, el señor Ministro José de Jesús Gudiño Pelayo coincidió con las posturas de los señores Ministros que se manifestaron por la competencia de la Asamblea del Distrito Federal para legislar, tanto en materia penal como en materia de salud, en el caso concreto. Además, señaló que es potestad de los Estados de la República penalizar y despenalizar conductas, no obstante, consideró que al despenalizar el aborto, se crea una 9
10 situación de permisividad que a su vez puede generar condiciones desigualitarias entre las mujeres que están en el supuesto de hacerlo, lo que se debe contrarrestar con la acción del Estado; de esta forma, estimó, es posible neutralizar la desigualdad económica, aunque no la regional, pues ello es facultad de las entidades federativas como acciones propias del sistema de salud local. Asimismo, manifestó que los conceptos de aborto y embarazo previstos en el Código Penal impugnado y la Ley General de Salud y sus normas derivadas, carecen de coincidencia, no obstante, las definiciones ahí establecidas son parte de un tipo penal, materia en la es competente el órgano legislativo del Distrito Federal, por lo que no consideró que desde este aspecto pudiera existir una invasión de esferas. En ese sentido, declaró que el aborto es un tema de salud pública, en el que tanto la Federación como el gobierno del Distrito Federal son competentes. Coincidente con las posturas de los señores Ministros Cossío Díaz, Góngora Pimentel y Gudiño Pelayo, se pronunció el señor Ministro Juan N. Silva Meza, quien puntualizó que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal actuó en uso de sus atribuciones constitucionales sin invadir la esfera competencial del Congreso de la Unión, pues los promoventes afirman lo anterior basando sus premisas en la definición de embarazo empleada en el tipo penal controvertido. Señaló que en cumplimiento a lo ordenado por la Ley General de Salud, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal pretende, al emitir los preceptos impugnados, organizar, operar, supervisar y evaluar la prestación de los servicios y salubridad general, la atención materno-infantil y la planificación familiar. En ese sentido, manifestó que no es posible afirmar que el Legislador local se extralimitó al reformar el artículo 144 del Código Penal para el Distrito Federal, toda vez que la norma en la cual se prevé la definición del embarazo, no tiene el carácter de una ley general, sino un Reglamento expedido por el Presidente de la República en uso de su 10
11 facultad reglamentaria, y no fue expedido por el Congreso de la Unión; añadió que la definición de embarazo contenida en el Reglamento citado, sólo aplica para cuestiones relativas a investigación médica y no para obligar a las Legislaturas locales al regular cuestiones propias del derecho penal. En uso de la palabra, el señor Ministro Mariano Azuela Güitrón señaló su coincidencia con el resto de los señores Ministros que hicieron uso de la palabra previamente, y manifestó que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal cuenta con facultades para legislar en materia penal, toda vez el problema en esta parte del debate, radicaba en el concepto de aborto y en el de embarazo, lo cual se encuentra enunciado en el Código Penal del Distrito Federal. Abundó en el tema al señalar que en la Constitución Federal se establece que dentro de las facultades de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal se encuentra la de legislar en las materias civil y penal; de esta forma, al analizarse el tema relativo al Código Penal del Distrito Federal, es posible concluir que formalmente es competente la Asamblea Legislativa del Distrito Federal para legislar en materia penal. Acto seguido, el señor Ministro Sergio A. Valls Hernández estimó que conforme a lo que dispone la Constitución General de la República sobre el ámbito de atribuciones que le corresponden a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, ésta sí cuenta con la atribución para legislar en las materias respectivas. En ese sentido, manifestó que, de conformidad al catálogo que como parte de un régimen expreso y cerrado se enumera y detalla en el apartado C, base primera, fracción V, incisos h) e i), del artículo 122 de la Constitución Federal, la Asamblea Legislativa está facultada para legislar en materia penal y para normar en materia de salud; precisó que al utilizar el inciso i), del ordenamiento en cita la palabra normar, se desprende la expedición de la ley respectiva, como acontece en la materia de salud del Distrito Federal. 11
12 En ese sentido, puntualizó que se encuentra autorizada la concurrencia legislativa de la Federación y las entidades federativas, así como del Distrito Federal, en materia de salubridad general, pues explícitamente se otorga competencia al Congreso de la Unión para legislar en materia de salubridad general de la República, y a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal facultades para normar, como sinónimo de legislar, lo relativo a la salud en el ámbito local, así como para regular lo relativo a la materia penal, igualmente dentro de dicho ámbito local, lo que comprende el establecimiento de las conductas consideradas como delitos y su penalización. Señaló que la Asamblea Legislativa sí cuenta con atribuciones para legislar en la materia de salud; en tanto la normativa marco que es la Ley General de Salud omite establecer si permite o no a las instituciones públicas, practicar abortos, por tanto, la interpretación sistemática de ese cuerpo normativo, donde el artículo 13 establece la distribución de competencias entre la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, también faculta a la Asamblea Legislativa citada para legislar en esa materia, como se desprende del en el inciso b), fracción I, del numeral 13 citado, el cual a su vez, remite al Tercero en diversas fracciones, donde considera que la atención médica materno infantil, en su fracción IV, y la planificación familiar en su fracción VII, son algunas de las especialidades que podrán ser reguladas por las autoridades locales, de ahí que también en la Ley General de Salud se deriva una competencia expresa para la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, para tomar acciones de política legislativa general en materia de salud, vinculado con aspectos de atención materna y planificación familiar. En uso de la palabra, el señor Ministro José Fernando Franco González Salas coincidió con los señores Ministros que hicieron uso de la palabra antes que él y señaló que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, cuenta con facultades expresas para legislar en materia penal, mismas que le fueron conferidas en el año de mil novecientos noventa y seis, cuando se determinó expresamente que se le otorgaba dicha facultad en las materias penal y civil. 12
13 En el mismo sentido se pronunció la señora Ministra Margarita Beatriz Luna Ramos, quien añadió que con base en la facultad expresa que la Constitución Federal le otorga a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, puede ésta legislar en la materia penal y, si hubiera discrepancia entre la Ley de Salud y el Reglamento correspondiente, no se trataría de un problema de competencia para emitir el Decreto, ni un problema de constitucionalidad, puesto que en su opinión, se trataba de un problema de legalidad. En uso de la palabra, el señor Ministro presidente Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, señaló su coincidencia con los señores Ministros que sustentaron la postura que establece que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, no invadió la competencia exclusiva de la Federación, al incluir en la normatividad impugnada, las definiciones cuya finalidad fue la de hacer precisa la legislación penal, y al reglamentar dos distintos tipos de aborto, el voluntario a cargo de la madre y el aborto forzoso o forzado. Acto seguido, el señor Ministro Sergio Salvador Aguirre Anguiano consideró que el concepto de embarazo debe quedar bajo la potestad de la Federación, pues de lo contrario, se atenta contra el principio de legalidad, toda vez que las mujeres embarazadas recibirían trato diverso en distintos lugares del país, pues existirían definiciones diferentes de embarazo entre la Federación y las entidades federativas e incluso hasta en los Municipios. Asimismo, hizo hincapié en que las definiciones de salud y salubridad general no deben ser consideradas como iguales, pues de lo contrario no se diferenciarían las atribuciones de la Federación y las de las entidades federativas. Se procedió entonces, por instrucciones del señor Ministro presidente Ortiz Mayagoitia, a votar dos temas distintos, por lo cual se votó a favor de que se incluyera en el engrose correspondiente el estudio relativo a la competencia formal de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y proporcionado por el señor Ministro Aguirre Anguiano, y a favor de la competencia del citado órgano legislativo, en ambos casos, por una mayoría de diez votos de los señores Ministros, en contra del voto del señor Ministro Sergio 13
14 Salvador Aguirre Anguiano, quien votó en contra de integrar el referido estudio en el engrose correspondiente y en contra de la citada competencia del órgano legislativo del Distrito Federal. De esta forma, se entró a dilucidar el tema relativo al derecho a la vida, y al respecto, el señor Ministro Genaro David Góngora Pimentel manifestó que no existía una justificación lógico-jurídica, que permitiera determinar que el embrión menor de doce semanas, es un individuo o persona que pueda anteponerse y restringir los derechos de las mujeres; en todo caso, estimó, el embrión menor de doce semanas, es un bien jurídico que no queda desprotegido del marco de la ley, salvo en el supuesto de que la mujer decida no continuar con su embarazo; por tanto, es un bien jurídico, cuya valoración corresponde al ámbito moral, ético o religioso, que a su vez consolida los derechos, creencias y libertades de las personas. Asimismo, señaló que el artículo 2o constitucional obliga a que el Estado tutele de manera relevante los derechos de humanos, la dignidad e integridad de las mujeres, y les garantice la participación frente a los varones, en condiciones de equidad que respeten el pacto federal; asimismo, añadió, exige que se incorpore a las mujeres indígenas al desarrollo mediante apoyo y protección de su salud, educándolas en la toma de decisiones. De esta forma, reflexionó que al tomar en consideración que en el Distrito Federal existen grupos de población indígena, en los cuales algunas mujeres han solicitado la interrupción legal de su embarazo, con lo que se hace patente que los beneficios de las normas impugnadas tienen una trascendencia a los diferentes sectores de la población; es así que con las normas citadas se beneficia a un sector vulnerable, generándoles un servicio de salud pública. En otro tema, señaló que el programa de la interrupción legal del embarazo, contribuye en la educación de los derechos sexuales y reproductivos, porque forma parte de una política integral que brinda información a la mujer que solicita la interrupción de su 14
15 embarazo sobre opciones anticonceptivas, aconsejándole cuál es el método apropiado a sus condiciones; por lo anterior, concluyó que no se vulnera el artículo 3o, constitucional, pues por el contrario, se promueven aspectos de educación de la salud reproductiva y de derechos sexuales. Asimismo, consideró que del artículo 4o. de la Norma Fundamental no se desprende que el derecho a la vida del producto de la concepción sea tutelado por la vía penal, y concluyó que la penalización de la interrupción del embarazo a petición de la mujer, es inconstitucional pues entraña una norma que desde la perspectiva de género hace una distinción negativa a partir de una diferencia biológica entre el hombre y la mujer. SESIÓN PÚBLICA EXTRAORDINARIA VESPERTINA 26 de Agosto de 2008 Una vez que se encontraba todo dispuesto para dar inicio con la sesión extraordinaria, el señor Ministro presidente Guillermo I. Ortiz Mayagoitia abrió a discusión el fondo del asunto y dio el uso de la palabra al señor Ministro Genaro David Góngora Pimentel para que continuara con la exposición que había comenzado al final de la sesión ordinaria de ese mismo día por la mañana. En ese contexto, el señor Ministro Góngora Pimentel continuó con el tema relativo al derecho de procreación estudiado en el proyecto del señor Ministro ponente Aguirre Anguiano y señaló que en virtud de lo establecido en la propia consulta, respecto a los alcances de dicho derecho, era posible establecer que la maternidad constituye un ejercicio de libertad que no debe ser influenciado o inferido y menos aún, imponerse a través de la vía penal. Asimismo, estimó que debía reconsiderarse la especificación del proyecto en el que sólo identifica a la familia como la conformada entre hombre y mujer, debido a que en su opinión, no es congruente con el contenido del artículo tercero del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, así como a su observación general 28, donde se establece 15
16 la importancia de reconocer diversas formas de familia, en la que se incluya a parejas no casadas y sus hijos, o a familias monoparentales y sus hijos. De igual manera, señaló que los derechos de procreación no deben confundirse con la posibilidad de que el padre o pareja de la mujer embarazada o a los padres de una menor intervengan en la decisión de interrumpir un embarazo antes de las 12 semanas, pues esto, dijo, atenta contra la intimidad sexual y libre maternidad; además de que se corre el riesgo de que un tercero exija a la mujer que interrumpa su embarazo aun en contra de su voluntad. Posteriormente, el señor Ministro Góngora Pimentel se avocó al estudio realizado en el proyecto sobre el derecho a la protección de la salud y especificó que la despenalización del aborto hasta las 12 semanas, así como el servicio público que brinda la interrupción del embarazo en este contexto, constituye un derecho de salud pública, el cual se vincula estrechamente con el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que establece un principio de progresividad de los derechos humanos, referente a la obligación del Estado a mejorar la situación de estos derechos y en el que simultáneamente asume la prohibición de reducir los niveles de protección de los derechos vigentes, o en su caso, de derogar los ya existentes sin que concurran elementos consensuados, jurídicos y fuertemente razonables. En tal virtud, señaló que el Decreto por el que se reforma el Código Penal para el Distrito Federal representa el cumplimiento por parte del gobierno de esa entidad a las recomendaciones formuladas por el Comité de Derechos Humanos de la ONU, respecto a la forma en que deben verificarse sus obligaciones en materia de derechos humanos. Indicó que el respeto, protección y garantía efectiva del derecho a la vida, no implica la obligación del Estado a limitar el acceso de las mujeres a servicios de aborto en condiciones seguras, ya que su restricción injustificada no contribuye a hacer efectivo el derecho a la vida, sino que deja a las mujeres expuestas a la muerte y la enfermedad a causa de abortos practicados en condiciones de riesgo. 16
17 En otra de las cuestiones abordadas por el proyecto, relativas al derecho de la niñez a su desarrollo integral, el señor Ministro Góngora Pimentel consideró que hasta ese punto no se justificaba por qué el producto de la concepción pasa de ser un bien jurídico tutelado, a ser humano con un derecho a la vida tutelado por la materia penal y cómo es que se le atribuye la categoría de niño. Por ello, estimó oportuno aclarar que el artículo 1o. de la Convención sobre los Derechos del Niño no define el momento a partir del cual se asigna la condición de niño, sino que sólo establece hasta cuando se deja de serlo, toda vez que se buscó evitar divergencias entre los Estados que protegen desde el momento de la concepción y los que incluyen en su legislación hipótesis lícitas de la interrupción del embarazo. En lo concerniente a la protección al producto de la concepción, comentó que no pueden ser considerados como suficientes para determinar un principio o derecho constitucional, los argumentos que se basan en algún proceso legislativo dentro del cual se hace referencia al producto de la concepción, como lo hace el proyecto de resolución respecto a la exposición de motivos de la reforma al artículo 4o. de la Constitución General, de fecha 3 de febrero de 1983, donde se menciona que la protección de la mujer embarazada incluye al producto de la concepción. Por tanto, consideró que dicho argumento no justifica, en primer lugar, que sea inconstitucional la interrupción legal del embarazo antes de las 12 semanas, cuando éste se solicita por la mujer gestante y, en segundo, que el Constituyente hubiera atribuido una temporalidad en el derecho a la vida. Sobre este mismo tema, señaló que no es posible estimar que se protege al producto de la concepción, como lo hace el proyecto, con base en lo establecido en el artículo 123, apartado A, fracciones V y XV; y apartado B, fracción XI, inciso c), de la Constitución Federal, ya que dicho precepto está destinado a establecer los derechos de la trabajadora ya nacida, y no así del embrión por nacer como persona potencial; de ahí que 17
18 el Estado no puede alegar que protege la vida de la madre o del embrión al prohibir el aborto en el primer trimestre, por consiguiente, indicó que resultaba absurdo que de un derecho derivado de la lucha de mujeres trabajadoras, se restrinjan los derechos que les permiten ejercer y consolidar su autonomía y verdadera ciudadanía. En relación al tema de nacionalidad, precisó que ésta se adquiere por nacimiento y no por concepción, y por citar un ejemplo de ello, hizo referencia a lo establecido en el artículo 54 del Código Civil Federal, en el cual se estipula que las declaraciones de nacimiento se harán presentando al niño ante el juez del Registro Civil en su oficina, o en el lugar donde aquél hubiere nacido. Asimismo, indicó, contrario a lo precisado en la consulta y en lo referente al artículo tercero transitorio del decreto que reformó los artículos 30, 32 y 37 de la Constitución Federal, que los motivos que propiciaron la reforma constitucional que dio origen al citado precepto transitorio no pueden establecer que la Constitución reconoce el derecho a la vida del producto de la concepción, toda vez que el artículo 30 constitucional exige como requisito el nacimiento, sin que pueda concederse un alcance mayor y mucho menos que tenga que protegerse por la vía penal, esto es, no se desprende ninguna exigencia que obligue a resguardarlo por encima de los hombres y mujeres nacidos. Por otra parte, en relación a los Instrumentos internacionales de derechos humanos citados en el proyecto, manifestó que reiteraba los argumentos expresados en la sesión anterior. Sin embargo argumentó, entre otras cuestiones, que los órganos del Sistema Interamericano de Derechos Humanos y del Sistema Universal de Derechos Humanos, en ningún momento han declarado que el Estado se encuentre obligado a proteger sin excepción la vida desde el momento de la concepción o que deba prohibir y penalizar la interrupción voluntaria del embarazo. Precisó que en virtud de lo establecido por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, sobre la igualdad entre hombre y mujer, se introducen no sólo otros derechos como el de la vida privada, sino también el derecho a la intimidad de las mujeres. 18
19 Consideró que cuando el Estado impone a los médicos, así como a otros funcionarios de salud, la obligación de notificar los casos de mujeres que se someten a abortos, se vulnera su derecho a la salud, igualdad e intimidad, además de que las sitúa en un estado de riesgo, pues ante el temor de ser denunciadas, se practican la interrupción del embarazo en lugares inseguros, lo cual produce una afectación y desigualdad en las relaciones de género, pues no se les reconoce su autonomía y control de su sexualidad. Por otro lado, en cuanto a la Convención Americana sobre Derechos Humanos, estimó importante hacer referencia a dos interpretaciones que ha realizado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos al artículo 4o. de dicha Convención, en el que se establece que a partir del momento de la concepción nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente. En esa tesitura, detalló que en la primera de estas interpretaciones se determinó que el derecho a la vida desde el momento de su concepción no debía entenderse en términos absolutos, ya que ésta definición era incompatible con las leyes que regían el aborto en la mayoría de los Estados americanos y tal reconocimiento habría implicado la derogación de los artículos de los Códigos Penales que excluían la sanción penal por el delito de aborto, de ahí que, para conciliar los distintos puntos de vista, era necesario tomar en cuenta la redacción del propio artículo, pues agregaba la expresión en lo general. Posteriormente, hizo alusión a la siguiente interpretación realizada por la Comisión Interamericana, la cual, dijo, derivó de la solución amistosa adoptada entre el Estado mexicano y la peticionaria el 9 de marzo de 2007, y destacó que aun cuando el caso se encontraba relacionado con una violación sexual a la víctima, la interpretación tiene efectos extensivos que debían tomarse en cuenta, pues se concluyó que es obligación del Estado mexicano proteger y promover los derechos de las mujeres como una prioridad, con el fin de garantizar la igualdad, la no discriminación y la vida libre de violencia basada en el género. 19
20 Asimismo, se estableció que las víctimas de violencia sexual tienen derecho al reconocimiento, goce, ejercicio y protección de todos sus derechos humanos, incluyendo los civiles, políticos, sociales, culturales y principalmente los relacionados con programas de salud, por lo que también se determinó que la interrupción legal del embarazo constituye un derecho a la salud y, por tanto, los Estados que lo prevén deben facilitar estos servicios en el menor tiempo posible. Así pues, consideró que las citadas interpretaciones ofrecen un equilibrio y respeto a la legislación interna de los Estados cuando éstos conceden el derecho a la interrupción del embarazo. En otro punto, respecto a la referencia en el proyecto a la Ley General de Salud, al Código Penal Federal, Civil Federal y Civil para el Distrito Federal, especificó que los supuestos establecidos en dichas legislaciones no pueden generar principios constitucionales que reconozcan el derecho a la vida desde la concepción y menos que pretendan su protección bajo el sistema penal. Para terminar con su intervención, el señor Ministro Góngora Pimentel concluyó que el proyecto presentado por el señor Ministro ponente Aguirre Anguiano, no aporta elementos lógico-jurídicos que permitan justificar que la Constitución mexicana contiene principios que contemplen el derecho a la vida del producto de la concepción o que expresen el momento en que ésta comienza, ni que señale a este derecho como absoluto o abstracto, ni que justifique a la vía penal como único medio de protección para el producto de la concepción menor de 12 semanas y, en ese sentido, precisó que incluso en el caso de que se estableciera la exigencia constitucional de proteger al producto de la concepción, esto no significaría que tuviera que hacerse bajo una sanción penal. Por ello, puntualizó que los sistemas de derechos humanos no pueden obligar a los Estados a defender el derecho a la vida desde la concepción, toda vez que implicaría imponer ideologías y valorizaciones subjetivas, a través de las cuales se sacrificarían otros derechos plenamente identificables. 20
21 En la última intervención de este día, el señor Ministro José de Jesús Gudiño Pelayo señaló que si bien en el proyecto de resolución se especifica que no existe una norma constitucional que de manera expresa contemple el derecho a la vida, pero que este derecho se infiere de los artículos 1o., 14 y 22 constitucionales, así como de una interpretación conjunta y sistemática de todas sus disposiciones, lo cierto era que para determinar lo que realmente regula la Constitución, no sólo era necesario referirse a lo que establece, sino también a lo que no dice pero implica. Esto es, explicó que en el sistema de la Constitución Mexicana, a diferencia del seguido en otras normas fundamentales, no se realizan declaraciones de derechos de manera abstracta, ya que por ejemplo, no se encuentra una consagración expresa del derecho a la vida, del de propiedad o de la seguridad jurídica, sino que tal sistema consiste en impedir, limitar o condicionar la actividad del Estado en situaciones específicas y precisadas en la Carta Magna para salvaguardar lo que en la Constitución de 1857 se denominaron derechos del hombre, los cuales son valores abstractos que ni esta última ni la vigente Constitución General enumeran. Indicó que ni el Constituyente de 1857, ni el de 1917 pretendieron garantizar todos los derechos del hombre, hoy denominados derechos humanos, ya que únicamente se hizo respecto de las situaciones que expresamente previeron y que surgieron de la experiencia histórica, esto es, se protegió a aquéllos valores que vieron violados con más frecuencia. En ese sentido el señor Ministro efectuó un análisis y comparación del texto del artículo 1o. plasmado en la Constitución de 1857 con el contenido de este mismo precepto legal que se modificó en la Constitución de Así, expresó que el texto del artículo 1o. de nuestra actual Constitución General que establece que: En los Estados Unidos Mexicanos todo individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución, las cuales no podrán restringirse y suspenderse, sino en los 21
22 casos y con las condiciones que ella misma establece, habla de garantías sin señalar qué es lo garantizado, ni tampoco frente a quién se garantiza, a diferencia de la Constitución de 1857, que sí lo preveía en su numeral 1o. al señalar que: El pueblo mexicano reconoce que los derechos del hombre son la base y objeto de las instituciones, lo cual, a juicio del señor Ministro Gudiño Pelayo, se traducía en que toda ley y todas las autoridades del país debían respetar y sostener las garantías que otorgaba esa norma fundamental, es decir, lo garantizado eran los derechos del hombre y las garantías eran las disposiciones ahí previstas. En ese contexto, se refirió al debate que hubo por parte de los integrantes del Constituyente de 1856, sobre todo, a las objeciones que hicieron respecto del aludido artículo 1o., en cuanto a la concepción derechos del hombre y que entendían como los derechos de carácter abstracto, pues derivaban de la propia naturaleza del hombre y por lo tanto no tenían que enunciarlos, lo cual dijo, explica la desaparición de esta expresión en el texto de la Constitución de 1917, cuyo artículo 1o. ahora habla de garantías. Asimismo, aclaró que aun cuando en la Constitución de 1857 se hablara de derechos del hombre, éstos eran principios y valores. Así pues, concluyó que el artículo 1o. constitucional debe interpretarse a la luz de los principios, valores y reglas que contienen las constituciones, reglas éstas que no son sino las garantías individuales y por tal motivo, refirió que de la dinámica de esta interacción entre principios y valores, entre principios y normas, entre valores y reglas, es como debe hacerse una correcta interpretación constitucional; de ahí que no pudiera sostenerse que la Constitución mexicana no establece como un valor constitucional el derecho a la vida, ya que debe partirse de que las garantías individuales pretenden garantizar precisamente los valores. No obstante, puntualizó que para él, no había una sola regla en la Constitución que estableciera una protección directa al producto de la concepción, con independencia o en contra de la voluntad de la madre. 22
23 Agregó que el valor de la vida establecido en la Constitución no es de carácter absoluto, ya que la propia naturaleza del régimen constitucional exige conciliar una serie de valores que no son necesariamente compatibles, esto es, debe equilibrar valores antagónicos que pueden entrar en conflicto, en el caso, dijo, la vida humana entra en conflicto con otros valores, como la libertad de la mujer sobre su cuerpo y el no imponerle una maternidad que no sea absolutamente querida por ella. Finalmente, el señor Ministro Gudiño Pelayo sostuvo que no encontró motivo alguno de inconstitucionalidad, ya que se trata de una despenalización que no infringe las reglas o valores que establece la Constitución, porque ninguna regla obliga al Legislador a penalizar conductas de particulares y, por tal motivo, se pronunció por la validez de las normas reclamadas. SESIÓN PÚBLICA ORDINARIA MATUTINA 27 de Agosto de 2008 Se abrió la sesión, y en palabras del señor Ministro presidente Guillermo I. Ortiz Mayagoitia se daría el uso de la voz a sus compañeros Ministros José Ramón Cossío Díaz, Juan N. Silva Meza, Mariano Azuela Güitrón, José Fernando Franco González Salas, y Sergio A. Valls Hernández para pronunciarse en cuanto a los elementos de fondo del proyecto de resolución en análisis, y así hacer del conocimiento del Tribunal en Pleno el sentido y razonamientos de su voto. Por su parte, el señor Ministro José Ramón Cossío Díaz se pronunció en contra de la propuesta planteada, y a continuación se relatarán de manera general lo que fueron sus argumentos para sustentarlo: Para comenzar, se refirió al fundamento del derecho a la vida, y en ese tenor, manifestó que este concepto, la vida, no se encuentra previsto en nuestra Constitución Federal en la calidad de un derecho, y por tanto no coincidía con que su protección tuviera un carácter absoluto. 23
24 Al respecto, agregó que no obstante que existe un precedente emitido en la acción de inconstitucionalidad 10/2000, en el que se reconoce su calidad suprema, éste no cuenta con efectos vinculantes al no haber alcanzado la mayoría calificada. Por otro lado, aludió que la modificación hecha al artículo 14, primer párrafo de la Constitución Federal, en la que se eliminó de su texto la expresión derecho a la vida, y de igual manera la extracción normativa de un conjunto de conductas tipificadas tales como parricidio, asaltador de caminos, traidor a la patria, incendiario, plagiario, etcétera, para expresar que dicha modificación en la Norma Fundamental obedeció al cumplimiento por parte del Estado mexicano de ciertos compromisos internacionales. Dichos compromisos se sustentaban en la Convención Americana de Derechos Humanos, particularmente su artículo 4o., el cual, a su juicio, si bien cuenta con el mandato de protección a la vida, éste tiene como fin impedir ejecuciones llevadas a cabo como una acción represora por parte del Estado, pero no el de salvaguardar el derecho a la vida del concebido en las primeras doce semanas de gestación. Posteriormente y en el mismo orden de ideas, comentó que el derecho a la vida no cuenta con un carácter preeminente sin el cual no tienen cabida los demás derechos fundamentales ni constituye el presupuesto lógico de estos, ya que el hecho de que la vida sea una condición necesaria de la existencia de otros derechos, no puede, de ahí deducirse, que se deba considerar a ésta en un valor superior al de que cualquiera de los otros derechos. En ese sentido, agregó que la Constitución Federal establece previsiones que de manera positiva determinan obligaciones para el Estado, como promocionar derechos relacionados con la vida, por ejemplo, asistencia a la salud, a la vivienda, al medio ambiente, a la protección a la niñez, a la alimentación y cuidado de mujeres en estado de embarazo y parto, entre otros. 24
25 Por otro lado, al referirse a los instrumentos internacionales signados por México que dictan normas sobre el derecho a la vida, precisó que éstos contemplan una garantía genérica que prohíbe la privación arbitraria de la vida y otra más específica que restringe la aplicación de la pena de muerte. En ese orden de ideas, precisó que la expresión en lo general, contenida en el artículo 4o., punto primero de la Convención antes citada, da a dicho mandato la posibilidad de relativizarse, pues tiene como destino específico permitir que los Estados en los cuales se hubiere ya previsto la realización de abortos o en los Estados que posteriormente aceptaran esta legislación, no se diera esta condición violatoria. A mayor abundamiento, precisó que el Estado mexicano hizo dos declaraciones interpretativas y una reserva a dicha norma internacional contenida en la Convención Americana de Derechos Humanos, la primera, tenía que ver con el embarazo y la posibilidad de un aborto y la segunda declaración interpretativa con los actos de culto religioso, mientras que la reserva la hizo respecto a los derechos políticos de los ministros de culto. Cabe decir, que fue motivo de precisión por parte del señor Ministro Cossío Díaz que la segunda declaración interpretativa fue retirada por el Estado mexicano y de la misma manera la reserva, pero la declaración interpretativa que dice en general, fue confirmada para declarar que en México no era una obligación adoptar o mantener en vigor legislación que protegiera la vida a partir del momento de la concepción. Con base en las razones expuestas, llegó a la conclusión de que ni constitucionalmente ni internacionalmente, existe un derecho como tal a la vida y, en consecuencia, tampoco puede verificarse un derecho absoluto sobre ésta. En torno a la fundamentación de su voto, agregó que de precedentes expuestos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación también se podía afirmar que los derechos fundamentales o garantías individuales, admiten la posibilidad de su modulación. 25
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