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Timestamp: 2018-05-25 05:59:16
Document Index: 306845429

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ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS Comisión Interamericana de Derechos Humanos - PDF
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José Luis Alcaraz San Martín
1 ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS Comisión Interamericana de Derechos Humanos Demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de Laura Albán Cornejo (Caso ) contra la República de Ecuador DELEGADOS: Evelio Fernández Arévalos, Comisionado Santiago A. Canton, Secretario Ejecutivo ASESORES: Ariel Dulitzky Mario López Garelli Víctor Madrigal Borloz Lilly Ching Soto 5 de julio de F Street, N.W. Washington, D.C., 20006
2 ÍNDICE Página I. INTRODUCCIÓN... 1 II. OBJETO DE LA DEMANDA... 2 III. REPRESENTACIÓN... 2 IV. JURISDICCIÓN DE LA CORTE... 3 V. TRÁMITE ANTE LA COMISIÓN INTERAMERICANA... 3 A. Antes de la decisión de admisibilidad... 3 B. Decisión de admisibilidad y trámite posterior... 3 VI. FUNDAMENTOS DE HECHO... 5 A. Valoración de la prueba... 5 B. Muerte de Laura Susana Albán Cornejo... 6 C. Diligencias efectuadas entre 1989 y 1996 para esclarecer la muerte de Laura Albán Cornejo... 6 D. Desarrollo del proceso penal entre 1997 y E. Las normas del derecho interno de Ecuador aplicables al caso VII. FUNDAMENTOS DE DERECHO A. Responsabilidad internacional del Estado B. El derecho de acceso a la justicia en la Convención Americana. El derecho al enjuiciamiento penal de los autores de violaciones a los derechos humanos C. El Estado de Ecuador ha violado en perjuicio de Carmen Cornejo de Albán y Bismarck Wagner Albán los derechos a las garantías judiciales (artículo 8) y a la protección judicial (artículo 25) de la Convención Americana en relación con sus artículos 1(1) y D. La responsabilidad del Estado ecuatoriano de arbitrar los medios necesarios para aprehender al procesado que se encuentra prófugo E. Incumplimiento por parte del Estado de los artículos 1(1) y 2 de la Convención Americana (Obligación de respetar los derechos y deber de adoptar disposiciones de derecho interno) VIII. REPARACIONES Y COSTAS A. Obligación de reparar B. Medidas de reparación C. Los beneficiarios D. Costas y gastos IX. CONCLUSIONES X. PETITORIO... 33
3 Página XI. RESPALDO PROBATORIO A. Prueba documental B. Prueba testimonial y pericial a. Prueba testimonial b. Prueba Pericial XII. DATOS DE LOS DENUNCIANTES ORIGINALES Y DE LAS VÍCTIMAS... 39
4 DEMANDA DE LA COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS ANTE LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS CONTRA EL ESTADO DEL ECUADOR CASO LAURA ALBÁN CORNEJO I. INTRODUCCIÓN 1. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en adelante la "Comisión Interamericana" o "la CIDH"), somete ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos ("la Corte Interamericana", "la Corte" o el Tribunal ) la demanda en el caso de Laura Albán Cornejo contra la República de Ecuador (el "Estado de Ecuador, "el Estado" o "Ecuador") conforme a lo dispuesto en el artículo 51 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos ( la Convención o la Convención Americana ). 2. La CIDH solicita a la Corte que establezca la responsabilidad internacional del Estado de Ecuador por haber incumplido con sus obligaciones internacionales en perjuicio de la señora Carmen Susana Cornejo de Albán y el señor Bismarck Wagner Albán Sánchez (en adelante las víctimas o la parte lesionada ), quienes en su interés de esclarecer el homicidio de su hija, Laura Susana Albán Cornejo (en adelante Laura Albán ), por años han buscado justicia y sanción de los responsables mediante el recabo de indicios respecto de la muerte de aquélla y el intento de obtener la atención formal de las autoridades con respecto al caso. 3. El Estado de Ecuador ha incurrido en la violación de los artículos 8 (Garantías Judiciales) y 25 (Protección Judicial) en conexión con los artículos 1(1) (Obligación de Respetar los Derechos) y 2 (Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno) de la Convención Americana, en razón de no reconocer en su ordenamiento interno y en la práctica, normas o mecanismos adecuados que permitan el accionar y cumplimiento de su deber de promover la persecución penal cuando se ven afectados derechos que invocan la acción pública, lo que ha significado una carga para la parte lesionada. Asimismo, el Estado ha incurrido en dichas violaciones al no procurar la captura de quien en la jurisdicción penal interna fue identificado como posible responsable de homicidio preterintencional por suministro de sustancias 1 en perjuicio de Laura Albán Cornejo El presente caso ha sido tramitado de acuerdo con lo dispuesto por la Convención Americana, y se presenta ante la Corte de conformidad con el artículo 33 del Reglamento de la Corte. Asimismo, se adjunta a esta demanda, como apéndice, una copia del Informe N o 7/06 elaborado en observancia del artículo 50 de la Convención 3. Este informe fue adoptado por la Comisión el 28 de febrero de 2006 y fue trasmitido al Estado el 5 de abril de 2006, con un plazo de dos meses para que adoptara las recomendaciones en él contenidas. El plazo de referencia transcurrió sin que el Estado se manifestara al respecto. El 16 de junio de 2006, la Comisión Interamericana decidió, en razón de que consideró que el Estado no había adoptado sus recomendaciones de manera satisfactoria y según lo dispuesto en los artículos 51(1) de la Convención y 44 del Reglamento de la CIDH, someter el presente caso a la jurisdicción de la Corte Interamericana. 1 De conformidad con el artículo 456 del Código Penal ecuatoriano. 2 Ver Anexo CIDH, Informe No. 7/06, Fondo, Caso , Laura Albán Cornejo, Ecuador, 28 de febrero de Apéndice 1.
5 2 5. La trascendencia del presente caso radica en la necesidad de que se reconozca en el ámbito interno que la protección de los derechos fundamentales consagrados en la Convención Americana requieren el ejercicio activo de las funciones del Estado. II. OBJETO DE LA DEMANDA 6. El objeto de la presente demanda consiste en solicitar a la Corte que concluya y declare que el Estado de Ecuador no ha garantizado el acceso efectivo a las garantías y protección judiciales de la señora Carmen Susana Cornejo de Albán y el señor Bismarck Wagner Albán Sánchez y que, por ello, violó los siguientes derechos garantizados en la Convención Americana: garantías judiciales (artículo 8) y protección judicial (artículo 25), en relación con las obligaciones generales de respetar y garantizar los derechos y de adecuar las normas internas al contenido de dicho instrumento internacional, de acuerdo a sus artículos 1(1) y Como consecuencia de lo anterior, la Comisión Interamericana solicita a la Corte que ordene al Estado que: a. adopte las medidas legislativas o de otro género que sean necesarias para garantizar que se hagan efectivos en el Ecuador el derecho a la protección judicial conforme al artículo 25 de la Convención y el derecho a un juicio justo conforme al artículo 8(1) de la Convención, en cuanto se refiere a la promoción de la acción penal en caso de homicidio preterintencional; b. arbitre todos los medios necesarios a su alcance para aprehender al presunto responsable del homicidio de Laura Albán Cornejo, a fin de que comparezca en el proceso penal seguido en su contra y, en consecuencia, pueda arribarse a una sentencia definitiva que deslinde su eventual responsabilidad penal en el caso; c. realice un acto público de reconocimiento de la responsabilidad internacional del Estado en relación con los hechos del caso y la falta de debida diligencia en la procuración de justicia en relación con la muerte de Laura Albán Cornejo; d. adopte todas las medidas necesarias para la adecuada reparación o mitigación del daño causado a las víctimas incluyendo tanto el aspecto moral como el material; e. adopte todas las medidas necesarias para evitar que hechos similares vuelvan a ocurrir en el futuro, en cumplimiento de los deberes de prevención y garantía de los derechos reconocidos por la Convención Americana; y f. pague las costas y gastos legales incurridos por las víctimas en la tramitación del caso tanto a nivel nacional, como las que se originen en la tramitación del presente caso ante el sistema interamericano. III. REPRESENTACIÓN 8. Conforme a lo dispuesto en los artículos 22 y 33 del Reglamento de la Corte, la Comisión ha designado al Comisionado Evelio Fernández Arévalos, Presidente, y a su Secretario Ejecutivo, Santiago A. Canton, como sus delegados en este caso. Ariel E. Dulitzky, Víctor Madrigal Borloz, Mario López Garelli y Lilly Ching Soto, especialistas de la Secretaría Ejecutiva de la CIDH, han sido designados para actuar como asesores legales.
6 3 IV. JURISDICCIÓN DE LA CORTE 9. La Corte es competente para conocer el presente caso. El Estado ratificó la Convención Americana el 28 de diciembre de 1977 y reconoció la jurisdicción contenciosa del Tribunal el 24 de julio de De acuerdo con el artículo 62(3) de la Convención Americana, la Corte Interamericana es competente para conocer de cualquier caso que le sea sometido relativo a la interpretación y aplicación de las disposiciones de dicho instrumento internacional, siempre que el respectivo Estado parte caso haya reconocido o reconozca la competencia de la Corte. V. TRÁMITE ANTE LA COMISIÓN INTERAMERICANA A. Antes de la decisión de admisibilidad 11. El 31 de mayo de 2001 la Comisión Interamericana recibió la petición inicial presentada por la señora Carmen Susana Cornejo, en nombre de su esposo Bismarck Wagner Albán Sánchez, y en el suyo propio, contra el Estado del Ecuador. El 27 de junio de 2001, la Comisión recibió información adicional de las víctimas. El 3 de julio siguiente, la Comisión, de conformidad con lo establecido en los artículos 26 a 30 de su Reglamento, inició la tramitación de la petición 0419/01, solicitó al Estado la información pertinente y otorgó para ello un plazo de dos meses. 12. El Estado presentó sus observaciones mediante comunicación de 16 de octubre de 2001, y alegó que las víctimas no habían agotado los recursos de la jurisdicción interna. Las partes pertinentes de la respuesta del Estado fueron remitidas a las víctimas el 29 de octubre siguiente; éstas presentaron las observaciones respectivas el 30 de noviembre y 2 de diciembre de 2001 (en fechas posteriores se recibieron copias del mismo documento). Por su parte, las observaciones presentadas por las víctimas fueron remitidas al Estado el 13 de diciembre de En el trámite del caso antes de la decisión de admisibilidad, las víctimas enviaron varias comunicaciones solicitando el estudio del mismo. B. Decisión de admisibilidad y trámite posterior 13. El 23 de octubre de 2002, durante su 116 o período de sesiones, la CIDH consideró las posiciones de las partes y a la luz de los requisitos establecidos en los artículos 31 a 37 de su Reglamento, aprobó el Informe de admisibilidad N 69/02 4. En su informe de admisibilidad, la Comisión concluyó que la petición cumplía con los requisitos dispuestos en los artículos 46 y 47 de la Convención Americana y, en consecuencia, decidió declarar el caso admisible, notificar a las partes de la decisión y continuar con el análisis del fondo. 14. Conforme al artículo 38(1) del Reglamento de la CIDH, dicho informe fue transmitido a ambas partes el 29 de octubre de 2002 y se fijó un plazo de 2 meses para que las víctimas presentaran sus observaciones adicionales sobre el fondo. En esa misma fecha, la Comisión se puso a disposición de las partes y les consultó si estaban interesadas en iniciar el procedimiento de solución amistosa establecido en el artículo 48(1)(f) de la Convención Americana, concordante con los artículos 38 y 41 del Reglamento de la CIDH. Mediante comunicación recibida el 9 de enero de 2003, la señora Carmen Cornejo expresó su decisión de aceptar la posibilidad de diálogo con el Estado ecuatoriano para llegar a un acuerdo justo con la mediación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. 4 CIDH, Informe No 69/02, Admisibilidad, Petición 419/01, Laura Albán Cornejo, Ecuador, 23 de octubre de Apéndice 2.
7 4 15. El 31 de enero de 2003, la Comisión reiteró su disposición a las partes a fin de llegar a una solución amistosa del asunto y solicitó una respuesta al respecto en el plazo de 10 días. 16. El 8 de julio de 2003 las víctimas manifestaron que al no haber recibido respuesta del Estado en relación con la propuesta de la solución amistosa desistían de acogerse a la misma y presentaron las observaciones de fondo correspondientes 5. Esta comunicación fue transmitida al Estado el 3 de diciembre de En esa oportunidad también se reiteró al Estado la solicitud de que presentara sus observaciones sobre el fondo del caso en el plazo de dos meses. Dentro del trámite posterior, las víctimas enviaron varias comunicaciones en las que precisaron su posición. 17. El 18 de febrero de 2005 la Comisión Interamericana reiteró al Estado la solicitud de observaciones efectuada inicialmente el 3 de diciembre de El 31 de marzo de 2005 el Estado presentó sus observaciones sobre el fondo del caso, mediante las cuales controvirtió las violaciones alegadas por las víctimas. Estas observaciones fueron remitidas a la parte lesionada el 10 de junio siguiente. 18. El 8 de julio y 18 de agosto de 2005, respectivamente, la CIDH recibió comunicaciones de las víctimas. Las partes pertinentes de ambas comunicaciones fueron remitidas al Estado el 8 de septiembre siguiente. 19. Luego de analizar las posiciones de las partes, el 28 de febrero de 2006 la Comisión Interamericana aprobó el Informe N 7/06, según lo establecido en el artículo 50 de la Convención Americana y 42 de su Reglamento 6. En dicho informe, la CIDH concluyó el Estado ecuatoriano había violado, con respecto a Carmen Susana Cornejo de Albán y Bismarck Wagner Albán Sánchez el derecho a las garantías judiciales (artículo 8) y derecho a la protección judicial (artículo 25), en conjunto con las obligaciones generales de respetar y garantizar los derechos y de adecuar las normas internas al contenido de la Convención Americana, previstas en el artículo 1(1) y 2 del referido instrumento. 20. En su informe de fondo, la Comisión recomendó al Estado: 1. Adoptar las medidas legislativas o de otro género que sean necesarias para garantizar que se hagan efectivos en el Ecuador el derecho a la protección judicial conforme al artículo 25 de la Convención y el derecho a un juicio justo conforme al artículo 8(1) de la Convención, en cuanto se refiere a la posibilidad de promover una acción penal en caso [de] homicidio causado por mala praxis médica. 2. Arbitrar todos los medios necesarios a su alcance para aprehender al presunto responsable del homicidio de Laura Albán Cornejo, a fin de que comparezca en el proceso penal seguido en su contra y, en consecuencia, pueda arribarse a una sentencia definitiva que deslinde su eventual responsabilidad penal en el caso. 3. Reparar adecuadamente a las víctimas especificadas en [el] informe [de fondo], o a sus familiares, de ser el caso, por las violaciones de derechos humanos determinadas en el [ ] informe [7/06]. Dada la naturaleza particular de los hechos esta reparación, entre otros, [implica] el pago de gastos relacionados con la procuración de justicia 5 Las víctimas presentaron dicha posición mediante comunicación enviada por correo electrónico el 8 de julio, luego remitida por correo postal y recibida en la CIDH el 16 de julio de CIDH, Informe No. 7/06, Fondo, Caso , Laura Albán Cornejo, Ecuador, 28 de febrero de Apéndice 1.
8 5 por parte de los familiares de Laura Albán; así como el reconocimiento y disculpa pública por parte del Estado. 21. El 5 de abril de 2006 la Comisión Interamericana procedió de conformidad con lo establecido en el artículo 43(2) de su Reglamento: transmitió el informe de fondo al Estado y fijó un plazo de dos meses para que informara sobre las medidas adoptadas para cumplir con las recomendaciones formuladas en él. 22. En virtud del artículo 43(3) de su Reglamento, el 5 de abril de 2006, la Comisión notificó a las víctimas la adopción del informe de fondo y su transmisión al Estado y les solicitó su posición respecto del sometimiento del caso a la Corte Interamericana. El 5 de mayo de 2006 las víctimas indicaron su interés de que este caso fuera conocido por la Corte. 23. El Estado no presentó observación alguna. El 16 de junio de 2006, ante la falta de cumplimiento por parte del Estado de las recomendaciones del informe aprobado de acuerdo al artículo 50 de la Convención Americana, y de conformidad con lo dispuesto en los artículos 51(1) de la Convención y 44 de su Reglamento, la Comisión Interamericana decidió someter el presente caso a la jurisdicción del Tribunal. VI. FUNDAMENTOS DE HECHO A. Valoración de la prueba 24. La Corte Interamericana ha establecido desde sus primeras sentencias sobre casos contenciosos que el proceso ante sí, por ser tramitado ante un tribunal internacional, y por referirse a violaciones a los derechos humanos, sigue criterios menos formales que los previstos en las legislaciones internas para la valoración de los diferentes medios probatorios. En este sentido, ha subrayado siempre que no es aplicable una rígida determinación del quantum de la prueba necesaria para fundar un fallo, ya que los tribunales internacionales tienen la potestad de apreciar y valorar las pruebas según las reglas de la sana crítica. Para la determinación de la responsabilidad internacional de un Estado por violación de derechos de la persona, el tribunal ha aplicado una amplia flexibilidad en la valoración de la prueba rendida ante él sobre los hechos pertinentes, de acuerdo con las reglas de la lógica y con base en la experiencia En el presente caso, el Estado no controvirtió de manera alguna los hechos descritos por las víctimas en su petición original ni en sus comunicaciones posteriores. Las dos comunicaciones que la Comisión recibió por parte del Ecuador se refirieron, por una parte, a la supuesta falta de agotamiento de los recursos internos, cuestión que quedó dilucidada en el trámite de la admisibilidad; y por la otra, a la razonabilidad del plazo del proceso y la falta de violaciones de la Convención Americana. En consecuencia, en virtud de lo establecido en el artículo 39 del Reglamento de la CIDH y en ejercicio de la sana crítica, la Comisión presumió como verdaderos los hechos sobre los cuales el Estado no se manifestó y que ésta consideró probados en su informe de fondo, los cuales pasa a relatar a continuación 8. 7 Ver por ejemplo: Corte I.D.H., Caso de los Hermanos Gómez Paquiyauri, Sentencia de 8 de julio de 2004, Serie C N 110, párr. 41, citando Caso Maritza Urrutia. Sentencia de 27 de noviembre de Serie C No. 103, párr. 48; Véase también, Corte I.D.H., Caso Myrna Mack Chang. Sentencia de 25 de noviembre de Serie C No. 101, párr. 120; Corte I.D.H., Caso Bulacio. Sentencia de 18 de septiembre de Serie C No. 100, párr. 42 y Corte I.D.H., Caso Juan Humberto Sánchez. Interpretación de Sentencia sobre Excepciones Preliminares, Fondo y Reparaciones (Art. 67 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos). Sentencia de 26 de noviembre de Serie C No. 102, párr Corte I.D.H., Caso Velásquez Rodríguez. Sentencia de 29 de julio de Serie C No. 4. párr. 138 y Corte I.D.H., Caso Godínez Cruz. Sentencia de 20 de enero de Serie C No. 5. párr. 144.
9 6 B. Muerte de Laura Susana Albán Cornejo 26. Laura Susana Albán Cornejo, ciudadana ecuatoriana, ingresó el 13 de diciembre de 1987, cuando tenía 20 años de edad, al Hospital Metropolitano, centro de salud privado situado en Quito, Ecuador. Padecía de fuertes dolores de cabeza, fiebre y convulsiones, y quedó internada bajo el cuidado del neurólogo Ramiro Montenegro López. 27. Luego de que se le practicaran diversos análisis, Laura Albán fue diagnosticada con meningitis bacteriana y el 17 de diciembre por la noche sufrió un fuerte dolor de cabeza. Ante el agravamiento de su hija, los padres requirieron la presencia del médico tratante, Dr. Montenegro López, mas éste no concurrió a ver a la paciente. Consecuentemente, Laura Albán fue atendida por el médico residente Fabián Espinoza Melo 9, quien le prescribió la inyección de 10 mg de morfina 10 para aliviarle el dolor. Casi inmediatamente después de la administración de la dosis indicada por el médico Espinoza Melo, Laura Albán comenzó a sentirse mal y falleció La Hoja Clínica del Hospital Metropolitano de la paciente Laura Albán cita como causa de la muerte paro cardiorrespiratorio, hipertensión craneal, meningitis purulenta aguda fulminante 12. C. Diligencias efectuadas entre 1989 y 1996 para esclarecer la muerte de Laura Albán Cornejo 29. Luego de la muerte de Laura Albán, sus padres comenzaron un proceso de investigación y denuncia, a fin de determinar las causas del fallecimiento de su hija. A tal efecto, requirieron una copia certificada de su historia clínica al Hospital Metropolitano, la cual les fue negada 13. Específicamente, la respuesta del Hospital fue la siguiente: [ ] manifestamos a usted que por carácter reservado que tienen las Historias Clínicas, necesitamos la orden de un juez para enviarle una copia de la que corresponde a la Srta. Laura Susana Albán Cornejo En consecuencia, el 6 de noviembre de 1990 las víctimas se presentaron ante el Juez de lo Civil en Quito y solicitaron se señalara día y hora para que el Gerente General y Director Médico del Hospital Metropolitano exhibieran el historial clínico, los resultados de los exámenes de laboratorio, tomografías, registros de monitoreo, entre otros, relativos a Laura Albán Cornejo. El Juzgado Octavo de lo Civil de Pichincha ordenó la presentación en la misma fecha. Por su parte, el Hospital Metropolitano presentó la copia ante el tribunal el 16 de noviembre de No obstante, la disponibilidad de dicho documento no fue notificada por el juzgado. 9 Cabe destacar que las víctimas no conocieron el nombre completo del Dr. Fabián Espinoza sino hasta Ver Anexos 30, 34, 37 y Ver Anexo Ver Anexos 1 y Ver Anexo Ver Anexos 6, 7 y Ver Anexo Ver Anexos 17, 18 y 19.
10 7 31. En diciembre de 1990, las víctimas solicitaron a algunos médicos el análisis de la historia clínica de su hija y estos determinaron que la causa de la muerte había sido la administración de morfina, medicamento que, a su criterio, estaba totalmente contraindicado en casos de meningitis, convulsiones o hipertensión intra-craneana, los tres síntomas que padecía Laura Albán Cornejo al momento en que le fuera prescripta la mencionada sustancia en la forma y cantidad determinada por el médico Espinoza El 25 de noviembre de 1993, las víctimas presentaron una denuncia ante el Tribunal de Honor del Colegio Médico de de Pichincha 17. Sin embargo, el 4 de enero de 1995, el Tribunal de Honor de dicho Colegio resolvió: que no existe fundamento para determinar negligencia en el cumplimiento de la práctica profesional en la conducta médica del doctor Ramiro Montenegro López con la paciente Laura Susana y en consecuencia se abstiene de aplicar sanción alguna en contra del denunciado.- En relación al doctor N. Espinoza, por cuanto dentro del expediente no se ha llegado a establecer su identidad, y tampoco se encuentra responsabilidad de ninguna naturaleza, este Tribunal se abstiene [de] aplicar sanción alguna.- en Relación al doctor N. Andrade, por cuanto dentro del expediente no se ha llegado a establecer su identidad y tampoco se encuentra responsabilidad de ninguna naturaleza, este Tribunal igualmente se abstiene de aplicar sanción alguna.- En relación a la Enfermera Myriam Barahona, este Tribunal declara que no es competente para su juzgamiento y sanción, por cuanto la competencia, en su caso recae en el Colegio de Enfermeras de Pichincha y su respectiva Ley, por lo que también se abstiene de aplicar sanción alguna Los padres de Laura Albán intentaron también conocer el nombre y apellido de los médicos que atendieron a su hija, particularmente el del médico que prescribió los 10 mg de morfina. Dicha información fue solicitada en repetidas ocasiones al personal del hospital, sin embargo no contaron con los datos completos sino hasta Una vez que las víctimas pudieron determinar que su hija había fallecido a consecuencia de una mala praxis médica, concretada en las inyecciones de morfina que se le administraron en el hospital y que resultaba contraindicada en el caso, el 3 de agosto de 1995 presentaron una denuncia ante el entonces Ministro Fiscal General de la Nación, Dr. Fernando Casares 20. En la denuncia, las víctimas solicitaron que se impulsara un proceso penal contra los 16 Comunicación de las víctimas de 27 de junio de 2001 que consta en el expediente ante la Comisión. En ese sentido, cabe mencionar que el referido análisis de los médicos se efectúo de manera cautelosa por parte de quienes emitieron su opinión, en razón de que el artículo 24 de la Ley de Federación Médica, vigente en ese momento, establecía que: Art El Tribunal de Honor juzgará la conducta profesional de los médicos, afiliados o no, y emitirá su fallo en el plazo no mayor de 60 días en los siguientes casos: a) Actuaciones públicas que menoscaben el prestigio de la clase médica, de sus organismos o de sus miembros; b) Quebrantamiento del Código de Etica Profesional; c) Negligencia en el cumplimiento de la práctica profesional; d) Divergencia entre médicos, en relación con sus deberes profesionales, y e) Actuaciones que demuestren parcialización en los Tribunales de concursos o en las apelaciones. 17 Ver Anexo 37, pág Ver Anexo Ver Anexos 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 27, 28, 30, 31, 37 y Ver Anexo 24.
11 8 médicos que intervinieron en el caso de su hija. Sin embargo, el Fiscal General se negó a intervenir en el caso y no recibió la denuncia que le acompañaron las víctimas. 35. El 1º y el 25 de noviembre de 1996 las víctimas llevaron nuevamente el caso al nuevo Ministro Fiscal General de la Nación, Dr. Guillermo Castro Dager 21. En esa ocasión presentaron su denuncia contra el Hospital Metropolitano y contra los dos médicos que, a su entender, habían causado la muerte de su hija Laura, e invocaron a tal efecto los artículos 456 y 457 del Código Penal vigente en la época 22. Dichos artículos tipificaban como delito de homicidio la administración de medicamentos que causaren la muerte cuando lo hubiese efectuado un médico. D. Desarrollo del proceso penal entre 1997 y A consecuencia de la presentación efectuada ante la Fiscalía, el 19 de diciembre de 1996 el Ministro Fiscal General informó del caso a la Ministra Fiscal de Pichincha, Dra. Alicia Ibarra; el 10 de enero de 1997, el Juez Quinto de lo Penal de Pichincha dictó el auto cabeza del proceso penal 23. Por su parte, el 23 de enero de 1997 las víctimas presentaron la acusación particular contra los médicos que atendieron a Laura Albán y contra toda otra persona que hubiese participado de su tratamiento, e invocaron a tal efecto el delito tipificado en los artículos 456 y 457 del Código Penal El 28 de enero de 1997, se emitió un informe policial oficiado por orden del Juzgado Quinto de lo Penal de Pichincha, mediante el cual se concluyó, entre otras cosas, [q]ue el Hospital Metropolitano se rehúsa a dar los nombres completos del Dr. Espinoza el cual ha diagnosticado una dosis de morfina a la paciente antes indicada (Laura Albán Cornejo) El referido informe Policial recomendó a la autoridad competente hacer analizar la Historia Clínica de la paciente Laura Susana Alban Cornejo con peritos en neurología para que determinaran si la inyección que recibió la enferma fue la causa de la muerte El 12 de septiembre de 1997, los médicos José A. Vergara G., Perito Médico Legalista y Dr. Carlos Salinas, Perito Médico, presentaron ante el Juez Quinto de Pichincha un informe pericial médico, que correspondía al examen de la Hoja Clínica de Laura Albán. Dicho informe fue ampliado el 30 de septiembre siguiente y en él establecieron: 21 Ver Anexos 25 y El texto de las disposiciones establece: Art Si las sustancias administradas voluntariamente, que pueden alterar gravemente la salud, han sido dadas sin intención de causar la muerte, pero la han producido, se reprimirá al culpado con reclusión menor de tres a seis años. Art En la infracción mencionada en el artículo anterior, se presumirá la intención de dar la muerte si el que administró las sustancias nocivas es médico, farmacéutico o químico; o si posee conocimientos en dichas profesiones, aunque no tenga los títulos o diplomas para ejercerlas. 23 Ver Anexo Ver Anexo Ver Anexo Ver anexo 30.
12 9 entre las contraindicaciones de la morfina consta, entre otras la hipertensión endocraneana y estados convulsivos. Ambas entidades patológicas, según las historia clínica y anotadas en nuestro primer informe, estaban presentes en la paciente El 3 de marzo de 1998, una vez obtenido el nombre completo del médico Fabián Espinoza, se extendió sumario en su contra ante el Juez Quinto Penal de Pichincha El 24 de julio de 1998, el abogado de las víctimas fue notificado del dictamen fiscal definitivo, en el cual se concluyó que, de conformidad con las constancias obrantes en el expediente, había indicios suficientes para presumir la comisión de un delito por parte de los médicos acusados 29. Sin embargo, pese a la conclusión del fiscal, el 14 de diciembre de 1998 el Juez Quinto desestimó las acusaciones contra los médicos denunciados y dictó su sobreseimiento provisional 30. En esa oportunidad, el Juez dispuso que se consultase esta resolución a la Corte Superior de Quito y remitió el proceso en forma inmediata, emplazando a las partes a que concurrieran ante el Superior a hacer valer sus derechos. 42. El 23 de diciembre de 1998 las víctimas apelaron la decisión del Juez Quinto. En consecuencia, el 24 de febrero de 1999 la Sexta Sala de la Corte Superior recibió el caso, que fue remitido a consulta del Ministro Fiscal de Pichincha. El 15 de junio de 1999 el Ministro Fiscal de Pichincha, Dr. José Marín, concluyó que existían elementos probatorios suficientes para presumir que los acusados eran autores del delito establecido y sancionado por los artículos 456 y 457 del Código Penal, de manera que debía revocarse la decisión del Tribunal inferior y abrirse la etapa plenaria de las actuaciones contra los médicos Montenegro y Espinoza En el marco del proceso penal seguido contra los presuntos responsables del homicidio, la Sala Sexta de la Corte Superior de Justicia de Quito solicitó el peritaje del Dr. Marcelo E. Cruz. El Dr. Cruz respondió en los siguientes términos a las preguntas efectuadas por la Sala: 1. La morfina está completamente contraindicada en los pacientes con síntomas de hipertensión endocraneal. 2. La morfina está completamente contraindicada en los pacientes con meningitis. 3. Ningún neurólogo entrenado recetaría ni dosis mínimas de morfina a pacientes con meningitis e hipertensión endocraneal La Sala también solicitó su opinión al médico Iván Cruz Utreras, quién respondió que, según su criterio, la morfina en pacientes con evidencia de cuadro de hipertensión endocraneal así como de meningitis está siempre contraindicado cualquiera sea su dosis La Sala Sexta de la Corte Superior de Justicia de Quito decidió en su sentencia de 13 de diciembre de 1999 que, a pesar de que había méritos suficientes para presumir la calidad del 27 Ver Anexo 44(b) 28 Ver Anexo Ver Anexo Ver Anexo Ver Anexo Ver Anexo 44(e). 33 Ver Anexo 44(f).
13 10 médico Montenegro de autor inintencional (por omisión) de la muerte de Laura Albán, toda vez que el delito del que se lo acusaba estaba sujeto a pena de prisión (de acuerdo a lo establecido en el artículo 459 del Código Penal Ecuatoriano), 34 correspondía declarar prescrita la acción penal. La Sala consideró que desde el acaecimiento del hecho delictuoso hasta el auto de apertura del proceso penal, había transcurrido el plazo prescriptivo de 5 años previsto en el artículo 101 del referido cuerpo legal Es decir, transcurridos más de 5 años desde que ocurrió la muerte de Laura Albán y hasta que se dictó el auto cabeza del proceso, la Sala Sexta de la Corte Superior de Justicia de Quito concluyó que la acción penal contra el médico Ramiro Montenegro López había prescrito en razón de considerar que el artículo aplicable correspondía al homicidio inintencional, (artículo 459) en lugar de homicidio preterintencional por suministro de sustancias (artículo 456) con el agravante de que el administrador de las mismas era un médico (artículo 457), delito por el que se elevó la acusación. 47. Respecto del médico Fabián Espinoza, la Sala Sexta declaró que: Por existir presunciones de ser autor del delito tipificado y sancionado en el Art. 456 del Código Penal de conformidad con lo dispuesto por el Art. 253 del Código de Procedimiento Penal, se DECLARA ABIERTA LA ETAPA DEL PLENARIO, se ordena su prisión preventiva, la evaluación de su personalidad psiquiátrica de ser posible, para lo que se nombrará dos peritos del Centro de Investigaciones Criminológicas de la Universidad Central [ ] Por encontrarse prófugo el sindicado al tenor del Art. 254 del Código Adjetivo Penal se ordena la suspensión en Etapa Plenaria hasta que el encausado sea aprehendido o se presente voluntariamente Por otra parte, en su auto de prescripción de 13 de enero de 1999, la Sala Sexta de la Corte Superior de Justicia se refirió a la conducta de encubrimiento del Hospital Metropolitano en relación con el médico Espinoza y señaló lo siguiente: Cabe precisar, que existiendo como han existido documentos específicos sobre el Dr. Espinoza Cuesta, en los archivos del HOSPITAL METROPOLITANO [ ] realmente llama la atención que por parte de esta Casa de Salud, que goza del prestigio de ser seria, se haya incurrido en tan grave encubrimiento (entendiendo por tal el ocultamiento de su nombre, dificultando la acción indagatoria, obstaculizando de esta manera la administración de justicia) A pesar de lo anterior, la Sala concluyó que en razón de que el hospital era una persona jurídica, no podía ser declarado encubridor por cuanto el delito penal exige la existencia de una voluntad que no es predicable de las personas de existencia ideal El texto de la disposición establece: Art Es reo de homicidio inintencional el que ha causado el mal por falta de previsión o de precaución, pero sin intención de atentar contra otro. 35 El artículo 101 de referencia establece que: En los delitos de acción pública, de no haber enjuiciamiento, la acción para perseguirlos prescribirá en diez años en tratándose de infracciones reprimidas con reclusión, y en cinco años en tratándose de infracciones reprimidas con prisión. En ambos casos el tiempo se contará a partir de la fecha en la que la infracción fue perpetrada. Además, ver anexo Ver Anexo Ver Anexo Ver Anexo 37.
14 En su sentencia de 13 de diciembre de 1999, la Sala Sexta de la Corte también señaló que: Se destaca igualmente la negligencia por parte del personal de enfermería y demás responsables del cuidado del pabellón en donde se encontraba al enferma, de turno en la fatídica noche del fallecimiento de Laura Albán, pues los datos procesales consagrados al respecto, así lo demuestran, al no haber prestado el socorro necesario y en esta forma, haber impedido, por omisión que el Dr. Montenegro médico tratante- se presente a tiempo, pues hay que resaltar que, de todas maneras el Dr. Montenegro se presentó con posterioridad; sin embargo de lo sostenido, al no haber sido identificadas estas personas, resulta inútil cualquier análisis al respecto El 16 de diciembre de 1999 las víctimas solicitaron a la Sexta Sala que revocara la decisión sobre la prescripción e iniciara la etapa plenaria de las actuaciones contra el médico Montenegro. Para ello, las víctimas consideraron que el delito por el cual correspondía juzgar al médico tratante era el tipificado en el artículo 456 del Código Penal, que prescribía a los 10 años a partir de la fecha en que la infracción fue perpetrada. El 16 de febrero de 2000 el recurso fue rechazado 40. Así también, el 24 de abril de 2000, la Sala Sexta de la Corte Superior de Justicia negó el recurso de casación por extemporáneo 41, y el 15 de junio del mismo año la misma Sala negó un recurso de hecho interpuesto por el Dr. Fabián Ernesto Espinoza Cuesta Al día de hoy no consta que el Estado haya realizado algún tipo de gestión tendiente a ubicar y eventualmente enjuiciar al acusado, así como a investigar de manera alguna a las personas que serían responsables del homicidio de Laura Albán Cornejo. Asimismo, sus padres no han podido acceder a un proceso con las debidas garantías y protección judicial. E. Las normas del derecho interno de Ecuador aplicables al caso 53. La Comisión estima pertinente efectuar algunas consideraciones preliminares sobre el régimen normativo de aplicación. 54. El artículo 29 del Código de Ética médica 43, vigente a partir de 1992, establece bajo el Capítulo V Deberes de Confraternidad que: El honor del cuerpo médico exige del facultativo se abstenga de dañar la reputación de sus colegas con calumnias e injurias, o manifestar sus defectos y errores que tiendan a rebajar sus méritos. 55. El Código Penal ecuatoriano vigente para los hechos del caso 44, tipificaba en sus artículos 456 y 457 el delito de homicidio preterintencional por suministro de sustancias y la presunción legal aplicable a médicos en relación con el anterior, artículos que establecen los supuestos posibles de mala praxis respecto de la muerte de un paciente. Las referidas previsiones disponen lo siguiente: 39 Ver Anexo Ver Anexo 38 y Ver Anexo Ver Anexo Ver Anexo Ley Nº 134, publicada el 10 de junio de Anexo 46.
15 12 Art Si las sustancias administradas voluntariamente, que pueden alterar gravemente la salud, han sido dadas sin intención de causar la muerte, pero la han producido, se reprimirá al culpado con reclusión menor de tres a seis años. Art En la infracción mencionada en el artículo anterior, se presumirá la intención de dar la muerte si el que administró las sustancias nocivas es médico, farmacéutico o químico; o si posee conocimientos en dichas profesiones, aunque no tenga los títulos o diplomas para ejercerlas. 56. Por su parte, el artículo 459 tipifica el delito de homicidio inintencional al establecer que es reo de homicidio inintencional el que ha causado el mal por falta de previsión o de precaución, pero sin intención de atentar contra otro. 57. En lo que respecta a la prescripción de la acción penal, ésta se encontraba regulada en términos generales en el artículo 101 del Código Procesal Penal ecuatoriano, que en su parte pertinente disponía: En los delitos de acción pública, de no haber enjuiciamiento, la acción para perseguirlos prescribirá en diez años tratándose de infracciones reprimidas con reclusión, y en cinco años en tratándose de infracciones reprimidas con prisión. En ambos casos el tiempo se contará a partir de la fecha en la que la infracción fue perpetrada. 58. A su vez, de acuerdo con la referida norma, el único supuesto en el cual la prescripción podía ser interrumpida ocurría cuando el acusado cometía otro delito durante el transcurso del plazo extintivo. Al respecto, el artículo 108 del Código Penal ecuatoriano establecía lo siguiente: Art Tanto la prescripción de la acción como la de la pena se interrumpen por el hecho de cometer el reo otra infracción que merezca igual o mayor pena, antes de vencerse el tiempo para la prescripción. El deber de inicio, impulso e investigación en el marco de una acción penal 59. El Código Procesal Penal que se encontraba vigente en Ecuador en el momento de ocurrir los hechos del presente caso establecía, al igual que el Código actualmente vigente 45, que en términos generales la acción penal es de carácter público y, en consecuencia, se ejerce de oficio. Al respecto, el artículo 14 disponía: Art La acción penal es de carácter público. En general, se la ejercerá de oficio, pudiendo admitirse la acusación particular; pero en los casos señalados en el Art. 428 de este Código se la ejercerá únicamente mediante acusación particular. 60. De acuerdo al ordenamiento penal interno de Ecuador, en los delitos de acción pública es el Estado --por intermedio de los órganos públicos instituidos al efecto-- quien tiene el deber de promover la persecución penal y de proseguirla hasta la culminación del procedimiento. 61. Por su parte, el artículo 428 establecía las únicas infracciones en las cuales la acusación particular resultaba imprescindible para el inicio de las actuaciones penales. La mencionada norma preveía: 45 Ley Nº 000, RO/SUP 360, publicada el de 13 de enero del 2000.
16 13 Art Mediante acusación particular, los jueces penales juzgarán únicamente los siguientes delitos: a) El estupro perpetrado en una mujer mayor de dieciséis años y menor de dieciocho; b) El rapto de una mujer mayor de dieciséis años y menor de dieciocho, que hubiese consentido en su rapto y seguido voluntariamente al raptor; c) La injuria calumniosa y la no calumniosa grave; d) Los daños causados en bosques, arboledas o huertos de propiedad particular, mediante el corte, descortezamiento o destrucción de árboles; los causados en un río, canal, arroyo, estanque, vivar o depósitos de agua, ya destruyendo los acueductos, diques, puentes o represas de propiedad particular, ya echando sustancias propias para destruir peces y otras especies ictiológicas; los causados con la muerte o heridas y lesiones a caballos y otros animales domésticos y domesticados; los causados mediante la destrucción de cercas o cerramientos de cualquier clase que fueren; la supresión o cambio de linderos, y cegamiento de fosos; y, e) Todos los demás delitos de usurpación no contemplados en el numeral anterior. 62. Entre las infracciones allí enumeradas y cuya persecución penal queda sujeta a iniciativa privada, no se encuentran los delitos contra la vida. 63. Por otro lado, al igual que su versión actual, el Código adjetivo previamente en vigor establecía que en los delitos de acción pública, el inicio e impulso de los procesos penales, a fin de proceder a su investigación, correspondía al Ministerio Público. Ello sin perjuicio de la posibilidad de que las víctimas o sus familiares se presentaran en carácter de acusadores particulares, aunque esta se trataba de una facultad meramente potestativa que, de acuerdo a términos expresos del Código, no suplía ni desplazaba el deber de los fiscales de iniciar e impulsar la acción penal. Al respecto, los artículos 21 y 23 establecían: Art El Ministerio Público excitará a los respectivos jueces para que inicien los procesos penales por la comisión de delitos, fundamentando la excitación en la noticia que hubiesen recibido. Art Será necesaria la intervención del Ministerio Público en todos los procesos penales que, por la comisión de un delito, se iniciaren en los correspondientes tribunales y juzgados, aún cuando en dichos procesos actúe un acusador particular, siempre que tal infracción deba perseguirse de oficio. 64. Efectuadas estas consideraciones previas, la CIDH desarrollará sus alegatos en relación con los derechos violados en el presente caso respecto a las garantías y protección judiciales; y en cuanto a la responsabilidad del Estado ecuatoriano de arbitrar los medios necesarios para aprehender al procesado que se encuentra prófugo. VII. FUNDAMENTOS DE DERECHO 65. Una vez precisados los hechos, la Comisión estima pertinente aclarar que en la presente demanda, entre otros, concentra su atención en el efectivo acceso a la justicia conforme a los estándares previstos en la Convención Americana, relativos a las garantías y protección judiciales. Así también analiza la efectividad del mismo en el marco del proceso penal definido a nivel interno para situaciones en la cuales resultase afectado un derecho fundamental, como es el derecho a la vida tomando en cuenta las circunstancias particulares como las desarrolladas en este caso.
17 14 A. Responsabilidad internacional del Estado 66. La Comisión considera necesario realizar una observación general respecto de la generación de responsabilidad internacional para el Estado por los actos u omisiones de sus órganos y agentes. De conformidad con principios generales del derecho internacional toda actuación u omisión de cualquiera de los órganos del Estado puede generar su responsabilidad internacional. Al respecto, el artículo 1(1) de la Convención es esencial para determinar la responsabilidad del Estado con respecto a la violación de los derechos humanos reconocidos en dicho instrumento legal. Esta disposición señala que: [l]os Estados partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social. 67. Este principio ha sido reafirmado por la Corte al señalar que la responsabilidad internacional del Estado puede generarse por actos u omisiones de cualquier poder u órgano de éste, independientemente de su jerarquía, que violen la Convención Americana. Es decir, todo acto u omisión, imputable al Estado, en violación de las normas del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, compromete la responsabilidad internacional del Estado Es importante recalcar que desde su primera sentencia de fondo 47, la Corte estableció: En principio, es imputable al Estado toda violación a los derechos reconocidos por la Convención cumplida por un acto del poder público o de personas que actúan prevalidas de los poderes que ostentan por su carácter oficial. No obstante, no se agotan allí las situaciones en las cuales un Estado está obligado a prevenir, investigar y sancionar las violaciones a los derechos humanos, ni los supuestos en que su responsabilidad puede verse comprometida por efecto de una lesión a esos derechos. En efecto, un hecho ilícito violatorio de los derechos humanos que inicialmente no resulte imputable directamente a un Estado, por ejemplo, por ser obra de un particular o por no haberse identificado al autor de la trasgresión, puede acarrear la responsabilidad internacional del Estado, no por ese hecho en sí mismo, sino por falta de la debida diligencia para prevenir la violación o para tratarla en los términos requeridos por la Convención. [ ] [a] los efectos del análisis, [ ] [l]o decisivo es dilucidar si una determinada violación a los derechos humanos reconocidos por la Convención ha tenido lugar con el apoyo o la tolerancia del poder público o si éste ha actuado de manera que la trasgresión se haya cumplido en defecto de toda prevención o impunemente. En definitiva, de lo que se trata es de determinar si la violación a los derechos humanos resulta de la inobservancia por parte de un Estado de sus deberes de respetar y de garantizar dichos derechos, que le impone el artículo 1.1 de la Convención. 46 Corte I.D.H., Caso Olmedo Bustos y otros (La última tentación de Cristo). Sentencia del 5 de febrero de Serie C No. 73, párr Corte I.D.H., Caso Velásquez Rodríguez. Sentencia de 29 de julio de Serie C No. 4, párrs. 172 y 173.
18 La Corte señaló también que 48 : [e]l Estado está, por otra parte, obligado a investigar toda situación en la que se hayan violado los derechos humanos protegidos por la Convención. Si el aparato del Estado actúa de modo que tal violación quede impune [ ] puede afirmarse que ha incumplido el deber de garantizar su libre y pleno ejercicio a las personas sujetas a su jurisdicción. Lo mismo es válido cuando se tolere que los particulares o grupos de ellos actúen libre o impunemente en menoscabo de los derechos humanos reconocidos en la Convención. [ ] En ciertas circunstancias puede resultar difícil la investigación de hechos que atenten contra derechos de la persona. La de investigar es, como la de prevenir, una obligación de medio o comportamiento que no es incumplida por el solo hecho de que la investigación no produzca un resultado satisfactorio. Sin embargo, debe emprenderse con seriedad y no como una simple formalidad condenada de antemano a ser infructuosa. Debe tener un sentido y ser asumida por el Estado como un deber jurídico propio y no como una simple gestión de intereses particulares, que dependa de la iniciativa procesal de la víctima o de sus familiares o de la aportación privada de elementos probatorios, sin que la autoridad pública busque efectivamente la verdad. Esta apreciación es válida cualquiera sea el agente al cual pueda eventualmente atribuirse la violación, aun los particulares, pues, si sus hechos no son investigados con seriedad, resultarían, en cierto modo, auxiliados por el poder público, lo que comprometería la responsabilidad internacional del Estado. 70. Asimismo, la Corte desarrolló en su jurisprudencia reciente 49 lo relativo a la responsabilidad internacional del Estado e indicó que: [ ] Para establecer que se ha producido una violación de los derechos consagrados en la Convención [ ][e]s suficiente la demostración de que ha habido apoyo o tolerancia del poder público en la infracción de los derechos reconocidos en la Convención, u omisiones que hayan permitido la perpetración de esas violaciones. [ ] Los Estados Partes en la Convención tienen obligaciones erga omnes de respetar y hacer respetar las normas de protección y de asegurar la efectividad de los derechos allí consagrados en toda circunstancia y respecto de toda persona. Esas obligaciones del Estado proyectan sus efectos más allá de la relación entre sus agentes y las personas sometidas a su jurisdicción, pues se manifiestan también en la obligación positiva del Estado de adoptar las medidas necesarias para asegurar la efectiva protección de los derechos humanos en las relaciones inter-individuales. La atribución de responsabilidad al Estado por actos de particulares puede darse en casos en que el Estado incumple, por acción u omisión de sus agentes cuando se encuentren en posición de garantes, esas obligaciones erga omnes contenidas en los artículos 1.1 y 2 de la Convención. 71. Por todo ello, es obligación del Estado tanto respetar los derechos y las libertades reconocidos en la Convención como garantizar su ejercicio. En el cumplimiento de estas obligaciones, el Estado es una unidad y no puede excusarse su responsabilidad por la actuación de uno o más de sus órganos o poderes, en virtud de los principios de derecho internacional. La conducta de los agentes del Estado --en este caso del Poder Judicial-- se caracteriza por la falta de la más mínima debida diligencia que ha ocasionado la violación de los derechos a las garantías judiciales y protección judicial de las víctimas. Tal conducta ha generado asimismo el 48 Ver: Corte I.D.H., Caso Velásquez Rodríguez. Sentencia de 29 de julio de Serie C No. 4, párrs. 176 y Ver por ejemplo: Corte I.D.H., Caso de la Masacre de Mapiripán vs. Colombia. Sentencia de 15 de septiembre de Serie C No. 134, párrs. 110 y 111..
19 16 incumplimiento de la obligación del Estado de respetar los derechos de la Convención Americana, establecida en su artículo 1(1). B. El derecho de acceso a la justicia en la Convención Americana. El derecho al enjuiciamiento penal de los autores de violaciones a los derechos humanos 72. La Comisión enfatiza las obligaciones asumidas por Ecuador en el marco de la Convención Americana en materia de investigación y sanción del accionar de particulares que pudiese resultar lesivo para los derechos humanos. Tal determinación resulta esencial, por cuanto la Comisión ha encontrado, de conformidad con los hechos probados en su informe de fondo, que la conducta estatal compromete la responsabilidad internacional bajo las obligaciones asumidas en relación con los artículos 8(1) y 25 de la Convención Americana, de conformidad con los deberes genéricos previstos en los artículos 1(1) y 2 del referido instrumento. 73. El Estado de Ecuador no garantizó a las víctimas del caso un efectivo acceso a la justicia, conforme a los parámetros previstos en la Convención Americana. En ese sentido, es importante señalar que tanto la Comisión como la Corte Interamericana han establecido en diversos precedentes que, los Estados tienen, como parte de sus obligaciones generales, un deber positivo de garantía respecto de los individuos sometidos a su jurisdicción; este deber incluye, entre otros, garantizar el acceso a los tribunales de justicia en la esfera interna de cada Estado. Esta obligación supone la necesidad de tomar todas las medidas necesarias para remover los obstáculos que puedan existir para que los individuos puedan disfrutar de los derechos que la Convención reconoce. Por consiguiente, la tolerancia del Estado a circunstancias o condiciones que impidan a los individuos acceder a los recursos internos adecuados para proteger sus derechos, constituye una violación del artículo 1.1 de la Convención En sentido concordante, el artículo 8(1) de la Convención Americana precisa el alcance y características del derecho a acceder a un tribunal de justicia, en cuanto dispone que: [t]oda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter. 75. La Corte Interamericana ha interpretado que esta disposición de la Convención Americana consagra el derecho de acceso a la justicia y, en consecuencia, que de ella se desprende la obligación de los Estados de abstenerse de crear obstáculos a las personas que acudan a los jueces o tribunales en busca de que sus derechos sean determinados o protegidos. De esta forma, cualquier norma o medida del orden interno que imponga costos o dificulte de cualquier otra manera el acceso de los individuos a los tribunales, y que no esté justificada por las razonables necesidades de la propia administración de justicia, debe entenderse contraria al precitado artículo 8(1) de la Convención Americana En concordancia con lo establecido en el artículo 8 de la Convención Americana, el artículo 25 del mismo instrumento establece que: 50 Corte I.D.H., Caso Hilaire, Constantine y Benjamin y otros, Serie C, Nº 94, sentencia del 21 de junio de 2002, párr. 151; y Corte I.D.H., Excepciones al agotamiento de los recursos internos (Artículos 46.1, 46.2.a y 46.2.b Convención Americana sobre Derechos Humanos), Opinión Consultiva OC-11/90 del 10 de agosto de 1990, Serie A Nº 11, párr Corte I.D.H., Caso Cantos, Serie C, Nº 97, sentencia del 28 de noviembre de 2002, párr. 49.
20 17 [t]oda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, la ley o la presente Convención, aun cuando tal violación sea cometida por personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales. 77. El referido artículo también consagra el derecho de acceso a la justicia. En efecto, la norma citada establece la obligación positiva del Estado de conceder a todas las personas bajo su jurisdicción un recurso judicial efectivo contra actos violatorios de sus derechos fundamentales y, a su vez, la garantía allí consagrada se aplica no sólo respecto de los derechos contenidos en la Convención, sino también de aquéllos que estén reconocidos por las Constituciones locales o por la ley A ello se agrega que, tal como también se ha señalado en otras oportunidades, la garantía de un recurso efectivo constituye uno de los pilares básicos, no sólo de la Convención Americana, sino del propio Estado de Derecho en una sociedad democrática en el sentido de la Convención. 53 De esta manera, para que el Estado cumpla con lo dispuesto en el artículo 25 de la Convención Americana, no basta con que los recursos existan formalmente, sino que resulten efectivos, es decir, que debe brindarse a la persona la posibilidad real de interponer un recurso por ante una autoridad imparcial e independiente 54 y luego de obtener una decisión final sobre la cuestión puesta bajo su consideración. 79. En consecuencia, cualquier norma o medida que impida o dificulte hacer uso del recurso de que se trata, o impida que éste se desarrolle y concluya en el dictado de una decisión que haga mérito de la pretensión esgrimida en el proceso, constituye una violación del derecho al acceso a la justicia bajo la modalidad consagrada en el artículo 25 de la Convención Americana. 80. En forma complementaria a lo antes señalado, en otros precedentes la Corte ha expresado que, en el ámbito específico de las causas penales, cuando la acción penal se ejerce contra otros particulares, los jueces deben asegurar el cumplimiento de las reglas del debido proceso posibilitando el ejercicio irrestricto de las garantías del artículo 8 de la Convención Americana, pero por el otro, deben tutelar el derecho de la víctima a la justicia (artículo 25 de la Convención), que se materializa con el dictado de la sentencia que dirima los hechos y las responsabilidades A su vez, el artículo 8(1) de la Convención Americana, en conexión con el artículo 25(1) de la misma, confiere a los padres de Laura Albán el derecho a que su muerte sea efectivamente investigada por las autoridades del Estado; que se siga un proceso con las debidas 52 Corte I.D.H., Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni, sentencia de 31 de agosto de 2001, Serie C No. 79, párr. 112; Caso del Tribunal Constitucional, Sentencia de 31 de enero de Serie C Nº 71, párr. 89; y Garantías Judiciales en Estados de Emergencia (Artículos 27.2, 25 y 8 Convención Americana sobre Derechos Humanos), párr. 24. Opinión Consultiva OC-9/87 del 6 de octubre de Serie A Nº 9, párr Corte I.D.H., Caso Durand y Ugarte. Sentencia de 16 de agosto de Serie C Nº 68, párr. 101; y Corte I.D.H., Caso de los Niños de la Calle (Villagrán Morales y otros). Sentencia de 19 de noviembre de Serie C Nº 63, párr Corte I.D.H., Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni, sentencia de 31 de agosto de 2001, Serie C No. 79, párr. 112; Caso Ivcher Bronstein. Sentencia de 6 de febrero de Serie C No. 74, párr. 134; y Corte I.D.H., Caso del Tribunal Constitucional. Sentencia de 31 de enero de Serie C No. 71, párr. 90. En igual sentido, Corte Europea de Derechos Humanos., Caso Keenan v. the United Kingdom, Sentencia del 3 de Abril de Corte I.D.H., Caso Bulacio, Serie C, Nº 100, sentencia del 8 de diciembre de 2003, voto del Juez Ricardo Gil Lavedra.
SI )10 NQI)d3)3B 30 VBOH Oficio No. O3 OO4 4,- :- -r.rr r f-_ ~J\l'Wl5bli'í,;~.L Quito, 14DIC2006 Señor doctor Sergio García Rarnírez PRESIDENTE CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS San José, Costa