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Timestamp: 2020-07-06 22:48:19
Document Index: 33093873

Matched Legal Cases: ['artículo 456', 'artículo 81', 'artículo 90', 'artículo 89', 'artículo 468', 'in dubio', 'in dubio', 'artículo 3', 'artículo 400']

Para configurar tentativa de homicidio hace falta probar las intenciones no basta analizar los medios utilizados.
Causa Nº 8971, caratulada: “Hoyos, Victoriano Omar s/recurso de casación”.
Sala I de la Cámara Nacional de Casación Penal, rta. 16 de julio 2008.
Reg. Nº 12.312
///la ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina, a los 16 días del mes de julio de 2008, se reúne la Sala I de la Cámara Nacional de Casación Penal, integrada por el doctor Juan C. Rodríguez Basavilbaso como Presidente y los doctores Liliana Elena Catucci y Raúl R. Madueño como Vocales, a los efectos de resolver el recurso de casación interpuesto en esta causa N̊ 8971, caratulada: “Hoyos, Victoriano Omar s/recurso de casación”, de cuyas constancias RESULTA:
1̊) Que el Tribunal Oral en lo Criminal N̊2 condenó a Victoriano Omar Hoyos como autor penalmente responsable del delito de homicidio simple, en grado de tentativa, reiterado en dos oportunidades que concurren materialmente entre sí, a la pena de seis años de prisión, accesorias legales y costas (arts. 12, 29 inciso 3̊, 42,45,55 y 79 del Código Penal).
2̊) Contra esa sentencia el Defensor Oficial, Dr. Ricardo Jorge Grassi, interpuso recurso de casación; denegado motivo la queja a la que la Corte Suprema hizo lugar -fs. 645- luego de lo cual la impugnación fue debidamente mantenida -fs. 658-.
3̊) Que con sustento en el inciso 1̊ del artículo 456 del Código Procesal Penal de la Nación, el recurrente entendió que el tribunal de juicio incurrió en un error en la aplicación del derecho sustantivo, ello por cuanto su asistido se encontró al momento del hecho bajos los efectos del alcohol, con un grado de intoxicación tal, que no pudo comprender lo que hacía por lo que -según su criterio- corresponde que sea absuelto por inimputabilidad.
En ese orden de ideas, entendió que las categorías de alcoholemias no son absolutas y por ende lo único que corresponde hacer es un análisis del ámbito de autodeterminación del imputado, y de los posibles impedimentos que hubieran afectado su capacidad psíquica, no obstante lo cual los sentenciantes sostienen que la inimputabilidad exige una inconciencia absoluta similar al coma. Sin embargo éste no es el requisito pretendido por el art. 34, inc. 1̊, del CP, pues en la medida en que el sujeto sufra una alteración en sus facultades psíquicas, en el caso, por beber alcohol, es suficiente para que dicho precepto se aplique.
Subsidiariamente planteó un estado de emoción violenta en Victoriano Hoyos y por consiguiente que solicitó se reduzca la sanción que le fuera impuesta. Con cita de doctrina destacó que los jueces del tribunal de juicio, al dictar la condena, no tuvieron en cuenta el estado psíquico en el que se encontró Victoriano Hoyos a consecuencia de la “injusta, desmedida e inmerecida golpiza a la que se lo sometió, sumado al exceso de alcohol que tenía en su organismo”.
4̊) Que, durante el término de oficina, el Señor Fiscal ante esta Cámara, doctor Pedro Narvaiz, planteó el rechazo del recurso interpuesto. Ello por cuanto consideró que las cuestiones traídas a estudio de este Tribunal ya habían sido oportunamente introducidas y resueltas por el a quo.
Sostuvo que la imputabilidad o inimputabilidad debe ser analizada por el juzgador y “eso es lo que realizó el tribunal de juicio cuando afirmó la imputabilidad de Hoyos, valorando el informe del laboratorio químico de fs. 116 sobre las sustancias encontradas en el análisis de la muestra de orina del encartado; el informe médico forense psiquiátrico de fs. 157/168 sobre el estado psíquico de Hoyos; el informe del laboratorio químico de la Policía Federal Argentina de fs. 228/229 sobre el estado de alcoholemia del nombrado al momento de tomarle la muestra de sangre; el informe médico forense de fs. 247/250 que analiza la incidencia del índice de alcoholemia en sangre del condenado al momento de los hechos; la propia dinámica de los homicidios tentados sujetos a estudio, el accionar de Hoyos antes, durante y luego de cometer las conductas que se le endilgan y los dichos de los testigos”.
Paralelamente, entendió que no corresponde hacer lugar al planteo defensista de subsumir la conducta reprochada a Victoriano Hoyos dentro del tipo penal del artículo 81, inciso 1̊, del código de fondo -homicidio en estado de emoción violenta, en grado de conato,- pues consideró que el origen de la causa de la emoción estuvo en el accionar previo del propio imputado. Por lo tanto el hecho acaecido en autos cumple con todos los elementos objetivos y subjetivos de la figura del homicidio simple, en grado de tentativa.
En su oportunidad -a fs. 668/670- el Defensor Oficial ante esta instancia, Dr. Guillermo Lozano, sostuvo que si la intención del autor no ha sido determinada con la precisión necesaria e inequívoca de dar muerte a la víctima, su responsabilidad debe analizarse apreciando el resultado, por ende el suceso que damnificó a Haydeé Rodríguez debe ser calificado como lesiones graves.
En esa línea de ideas, afirmó que el fallo cuestionado se caracteriza por la inexistencia de certeza positiva en razón de que, tanto de las pruebas recolectadas durante la instrucción como de las rendidas en el debate, no puede inferirse el dolo homicida de su representado.
Así entonces, requirió que se modifique del título condenatorio por el de lesiones graves del artículo 90 del Código Penal -respecto del hecho que perjudica a Haydeé Rodríguez-, y lesiones leves del artículo 89 de dicho cuerpo normativo -el suceso en el que resultara víctima Andrea Bullón-, y no como tentativa de homicidio.
5̊) Que superada la etapa prevista en el artículo 468 del Código Procesal Penal de la Nación, sometido el recurso a consideración del Tribunal, se plantearon y votaron, según el sorteo practicado, las siguientes cuestiones: Primera: ¿Resulta ajustada a derecho la resolución recurrida? Segunda: ¿Qué decisión corresponde adoptar?
I) Previo a abordar las cuestiones traídas a estudio, corresponde reproducir la plataforma fáctica que tuvo por acreditada el Tribunal Oral en lo Criminal N̊ 2.
Así los sentenciantes tuvieron por probado que en la madrugada del día 22 de marzo de 2004 Victoriano Hoyos en el interior del inmueble sito en Cerri 1031 -en ocasión en que se festejaba el cumpleaños de su hija menor de edad- con un arma blanca, agredió a Haydeé Rodríguez, causándole heridas de gravedad que pusieron en peligro su vida. Seguidamente, sostuvieron que “hizo otro tanto en perjuicio de Andrea Elizabeth Bullón, residente en el lugar (...), aunque en esta oportunidad la lesión que le provocara fue de carácter leve”.
También se demostró que durante la celebración en la que se bebiera abundante alcohol, el imputado Hoyos previo protagonizar los hechos descriptos, mantuvo una discusión con Haydeé Rodríguez -ante los reclamos de ésta para que le devolviera un cable tomacorriente- que culminó cuando le aplicó un empujón que la hizo caer. Ante ello, uno de los nietos de la mujer -Diego Vázquez- solicitó ayuda a otras personas a las que fue a buscar -de quienes sólo se conocieron sus apodos “Colo” y “Guachín”-, los que le propinaron una dura golpiza y finalizada la agresión de la que fuera objeto acometió contra las víctimas en la forma descripta precedentemente.
El tribunal de juicio arribó al veredicto de condena, valorando los dichos de Haydeé Rodríguez y de su nieto Diego Vázquez, al considerar contundente el relato en cuanto a la agresión que la primera sufriera por parte del imputado en el interior de su habitación a la que irrumpió, armado con un arma blanca, desencadenada por la golpiza que éste sufriera en represalia del empujón que le había propinado a Haydeé Rodríguez haciéndola caer al suelo.
Seguidamente valoró los testimonio de Andrea Elizabeth Bullón y de Juan Carlos Pianetti, en cuanto confirmaron la agresión de la que ésta fuera víctima por parte de Victoriano Hoyos en el interior del lugar en donde habitan. A su vez el nombrado Pianetti -presente en el festejo- señaló que efectivamente el condenado había sido golpeado por el ”Colo” y “Guachín” y que, después de ello, ingresó a la morada que habitaba junto a la víctima, a la que agredió con el arma blanca que esgrimía.
Señaló como prueba de cargo las declaraciones de José Francisco Viotti- quien explicó que mientras dormía, fue despertado por su mujer diciéndole que Victoriano Hoyos quería matar a Juan Carlos Pianetti y al salir, los vio forcejeando, al tiempo que aquel empuñaba un cuchillo que no quiso soltar, y de Juan Carlos Vázquez -nieto de Haydeé Rodríguez- quien declaró en forma conteste con los otros testigos, corroborando la discusión previa del imputado con su abuela, provocando que al empujarla, él saliera en su defensa y más tarde, al escuchar los gritos de ella y de Juan Carlos Pianetti pidiendo ayuda, comprobó que estaba herida. También se enteró que Victoriano Hoyos había lesionado a Andrea Bullón, aunque no pudo verla.
La conducta desplegada por Victoriano Omar Hoyos fue calificada como homicidio simple, en grado de tentativa, reiterado en dos oportunidades que concurren materialmente entre sí.
II) En procura de un mejor orden expositivo, he de abordar separadamente cada uno de los hechos que se le atribuyen al encartado.
a) Suceso en el que resultara víctima Haydeé Rodríguez.
Al momento de prestar declaración durante el debate la damnificada manifestó que la noche del hecho mantuvo una fuerte discusión con el imputado, tras lo cual fue arrojada al piso. Tiempo después -casi de madrugada- ingresó a su habitación seguida por Victoriano Hoyos, cayendo sobre la cama, oportunidad en la que la “apuñaló en dos oportunidades, al tiempo que le decía ́mirá lo me hicieron por tu culpa (...)”, no aportó más detalles por no recordar. Aclaró que no vio cuando agredieron al encausado, pero sí haberlo visto golpeado. Finalmente refirió que siempre “había sido bueno con ella” (cfr. fs. 354/355).
Del informe médico de fs. 86/87 y 98 surge que Haydeé Rodríguez presentaba una herida de arma blanca en hemitórax posterior derecho, la que puso en peligro su vida y la imposibilitó para el trabajo por más de treinta días.
Al prestar declaración indagatoria Victoriano Omar Hoyos, refirió que en circunstancias en que festejaba el cumpleaños de su hija, mantuvo una discusión con la damnificada Rodríguez y que en dicho momento ingresaron dos sujetos apodados “Guachín” y “Colo”, quienes lo golpearon con palos y con una botella rota, tras lo cual Haydeé Rodríguez también lo atacó con un cuchillo provocándole heridas en la mano. Señaló que luego de recuperarse de la golpiza que recibiera fue a buscar la “bayoneta” que guardaba bajo su colchón, para responder a quienes lo agredieron. Luego regresó a la vivienda encontrando a Haydeé Rodríguez en el pasillo que no lo dejaba ingresar al baño a la vez que le “tiró otros puntazos acertándole uno en el dedo de la mano izquierda”. No recordó las circunstancias en que lesionó a la víctima, pero aclaró que en ningún momento su deseo fue hacerle daño. Reiteró que todo sucedió durante una riña con Haydeé Rodríguez (cfr. fs. 362 vta./364).
Los dichos de Victoriano Hoyos se encuentran corroborados por la declaración de la propia damnificada y por los testimonios de Irma Catalina Vázquez, Juan Carlos Pianetti y Juan Carlos Vásquez, quienes fueron contestes en cuanto a la discusión que mantuvo con Haydeé Rdoríguez y la golpiza que recibiera por parte de los aludidos “Guachín” y “Colo”. Las lesiones que presentará están acreditadas por el informe médico de fs. 83 y 84 y las vistas fotográficas de fs. 10 del legajo de incidentes que corre por cuerda.
B)Suceso en el que resultara víctima Andrea Bullón.
Al deponer Andrea Bullón, expresó que el día del hecho se estaba celebrando un cumpleaños en el cual se ingirieron bebidas alcoholicas, que en circunstancias en que se encontraba en su habitación junto a su marido, ingresó Victoriano Hoyos, con un cuchillo, quien intentó agredir a aquél y al no conseguirlo - pues se había escapado por la ventana-, “le tiro un puntazo al pecho; que como giró hacia la izquierda, la lastimó en la espalda”. Agregó que siempre mantuvo una buena relación con el encausado (cfr. fs. 355 vta. y 356).
A su turno, Juan Carlos Pianetti declaró que luego de cenar con el imputado se retiró a su habitación y que tiempo después escuchó unos gritos provenientes del patio y al salir observó a quienes conoce como “Colo” y “Guachín” o “Dani” y “Carlos” golpeando a Victoriano Hoyos por lo que intervino separándolos. Aclaró que aparentemente había golpeado a algún chico o a Haydeé Rodríguez. Luego de ello, el encartado le golpeó la ventana a la vez que le manifestó “salí o entro yo”, seguidamente pateó la puerta de entrada e ingresó con un arma blanca, motivo por el cual huyó por la ventana. Inmediatamente escuchó los gritos de su pareja Andrea Bullón que decía “me mata, me mata”, por lo que reingresó a la habitación y logró llevarlo hasta afuera donde pudo reducirlo con la ayuda de José Viotti. Finalmente aludió que vio a Haydeé Rodríguez sentada en el piso sangrando (cfr. fs. 356 y vta.)
Al declarar José Francisco Viotti, manifestó que el día del suceso se estaba celebrando un cumpleaños en el que se bebió abundante alcohol, luego de lo cual se retiró a descansar, cuando fue despertado por su señora quien le manifestó que Victoriano Hoyos quería matar a Juan Pianetti, al salir los observó forcejeando y a aquél con un facón en una de sus manos. Refirió que le solicitó al imputado que se calmara, quien así lo hizo (cfr. fs. 356 vta.).
La lesión que presentó la víctima fue de 3 cm. en la región posterolateral del tercio inferior del hemotórax izquierdo y de importancia leve según se desprende del informe médico de fs. 101/102.
Victoriano Hoyos negó los hechos en los que se encuentran involucrados Andrea Bullón y Juan Carlos Pianetti y agregó que no fue su intención atentar contra la vida de la nombrada.
III) No se discute en autos la realidad fenoménica de los hechos que se imputan a Victoriano Omar Hoyos; la defensa sólo discrepa con la adecuación típica efectuada en el veredicto.
En lo que respecta a la acreditación del elemento subjetivo del tipo penal del delito de homicidio tentado, al integrar la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de esta capital, tuve ocasión de sostener que es requisito indispensable que quede demostrado el propósito del sujeto enderezado a cegar la vida del ofendido, en tanto que al señalar el art. 42 del Código Penal “cometer un delito determinado”, va de suyo que tal cometido debe acreditarse, ya sea por la propia confesión del agente, o de prueba eficaz e inequívoca que permita captar el verdadero designio de matar (conf. causas n̊ 11.505, “Buteler, C.A” rta. el 2 de octubre de 1979 y n̊ 12.940, “Coccetta, Eduardo”, rta. el 28 de octubre de 1980).
Es que para que una agresión sea calificada como tentativa de homicidio no bastará el mero empleo de un medio capaz de producir la muerte por su poder ofensivo, la repetición de la agresión, el número de las lesiones, el lugar vital en que fueron inferidas, y las manifestaciones verbales, sino que la intención del agresor debe aparecer claramente definida en tal dirección, por lo que es menester una prueba específica demostrativa de la resolución de matar en el momento de comenzar la ejecución para dar a los signos exteriores una correlativa fuerza intencional, y si ello no se halla plenamente demostrado por actos confusos y equívocos, dicha calificación debe ser rechazada en virtud del principio in dubio pro reo; correspondiendo en cada caso particular y en función del resultado producido, la calificación de lesiones o abuso de armas (conf. mi voto en causa n̊ 3714 “Di Fortuna, Juan Marcelo s/rec. De casación” rta. el 20 de mayo de 2002, reg. n̊ 4923 de la Sala II).
Conforme tales criterios, considero que el tribunal de mérito realizó una errónea aplicación de la ley sustantiva. En efecto, fueron contestes los testigos Irma Catalina Vázquez, Diego Oscar Vázquez, Juan Carlos Pianetti y Juan Carlos Vázquez y las propias damnificadas, al hacer alusión al evento festivo, en el cual se ingirió en exceso bebidas alcohólicas y en destacar la golpiza que habría recibido el encausado por parte de “Guachín” y “Colo”, entre otros y resaltaron que les llamó la atención la conducta del imputado con quien no habían tenido problemas anteriormente; adviertase que José Francisco Viotti, manifestó que Victoriano Hoyos tranquilizó su ánimo agresivo a poco que interviniera para apasiguarlo.
A lo expuesto cabe agregar que ni Andrea Bullón ni Haydeé Rodríguez brindaron datos que permitan acreditar la intencionalidad del imputado de atacar contra sus vidas.
Las declaraciones reseñadas anteriormente si bien prueban que durante un festejo, se desató una discusión en la que participaron entre otras personas el imputado y las damnificadas, y que aquel las agredió ocasionandole distintas heridas, no ilustran en modo alguno el animus que necesariamente requiere la figura por la que viene condenado. Por el contrario, resulta claro para mí que la conducta desplegada estuvo influenciada por la ingesta de alcohol y por la golpiza que recibiera, circunstancias estas que nadie discute.
En definitiva, considero que ninguno de los que han declarado durante el debate han podido certificar más allá de toda duda razonable la intencionalidad homicida que se le atribuye a Hoyos, más aún tampoco de lo que han declarado las víctimas se puede inferir la intencionalidad del encausado de atentar contra sus vidas.
Así entonces desde mi personal perspectiva considero que debe modificarse la significación jurídica oportunamente escogida por el tribunal de juicio, por la de lesiones graves respecto al suceso que involucra a Haydeé Rodríguez y como lesiones leves el hecho que perjudica a Andrea Bullón.
IV) Resta considerar si cabe atribuir reproche penal a Victoriano Omar Hoyos en orden a los episodios señalados ut supra.
Para ello, resulta necesario remitirse al informe de fs. 247/250, que ilustra que al momento del hecho el imputado se encontraba inmerso en el primer período del cuadro de ebriedad, con lo cual no se encuentra privado de comprender la criminalidad de sus actos ni dirigir sus acciones.
Al respecto la doctrina sostiene que “en este primer grado de ebriedad no se pierde el control de la conducta ni la claridad de la conciencia perceptiva; tampoco se suspenden las funciones cognoscitivas y volitivas. No hay amnesia, a lo sumo una leve ́dismnesiá que no impide el ejercicio consciente y voluntario de las acciones” (cfr. Cabello, Vicente “Psiquiatría forense en el derecho penal”, tomo I, Hammurabi, 2005, pág. 275).
De ello se infiere que si bien está acreditado en autos que al desplegar la conducta delictiva el nombrado Hoyos se encontraba bajo los efectos del alcohol, el nivel de intoxicación que presentaba no lo exime de su responsabilidad penal por los hechos cometidos.
Por otra parte, el planteo efectuado en su oportunidad por la defensa solicitando se disminuya la pena impuesta a su asistido por cuanto obró en estado de emoción violenta, no ha de prosperar. Ello por cuanto no se advierte la aparición de ningún estado de emoción distorsionada que condujera a la situación de violencia en la cual se quiere amparar la defensa. Por otra parte, aún cuando se admitiera aquella hipótesis, para que la emoción violenta excluya la atribuibilidad del injusto las circunstancias deben hacerlo excusable, siendo que en el caso concreto el a quo no tuvo por probada ni la existencia ni la idoneidad del medio (cfr. mi voto in re “De Francesco, Gustavo Daniel s/ recurso de casación”, rta. el 10/5/2002, causa n̊ 3752, Sala II).
Al respecto Nuñez explica que la emoción violenta conlleva una perturbación mental que impide hacer uso de los frenos inhibitorios por estar sus posibilidades valorativas de acción superadas por un estado de emoción al que la ley reconoce legitimidad (Nuñez, Ricardo; Manual de Derecho Penal, parte especial; Córdoba, 1976, pág. 12). Lozano Delgado expresa que tal estado debe responder a un estímulo externo, nunca interno (Laje Anaya, Justo; Comentarios al Código Penal, parte especial; Buenos Aires, 1978, pág. 70). Nuñez agrega en ese sentido que el espíritu de la ley radica en beneficiar al vencido por la causa excitadora ajena; es un reconocimiento de la menor criminosidad de quien ha llegado al delito dominado a pesar de su resistencia (ob cite; pág. 91). Manzini, por su parte, entiende que el atenuante exige que el delito haya sido determinado por un impulso fisio-psíquico reactivo, por el cual la voluntad actúa con extraordinaria rapidez y vehemencia como consecuencia de la debilitación de los poderes inhibitorios y de excitación general. Ello puede expresarse en diversas manifestaciones somáticas y psíquicas. Las somáticas se evidencian en inhibición o impulsividad motora, movimientos desordenados o sin sentido, temblores, palidez o congestión facial, sudoración, trastornos gastrointestinales, obnubilación visual, etcétera. Entre los psicológicos pueden notarse una pasajera desorientación temporo-espacial, perplejidad, disminución de la atención espontánea y de la memoria, confusión en la conciencia, etcétera. Empero el sujeto comprende la criminalidad del acto, lo cual no pone en riesgo la imputabilidad del hecho al sujeto (Laje Anaya, Justo; Comentarios al Código Penal, parte especial; Buenos Aires, 1978, pág. 410).
Los requisitos específicos del tipo penal son el estado emocional -conmoción del ánimo que genera una modificación en la personalidad-, la violencia en la emoción -dificultad de controlar los impulsos y disminución marcada de los frenos inhibitorios- y la excusabilidad de la emoción -las circunstancias del hecho tendrían el mismo efecto en cualquier otra persona-. Este último carácter es de particular importancia; de éste se desprende que debe existir una causa provocadora de la emoción que tenga entidad suficiente y provenga desde afuera. Asimismo requiere que la causa sea eficiente respecto de la emoción, es decir, tiene que ser un estímulo externo que muestre la emoción violenta como algo comprensible (D’ Alessio, Andrés José; Código Penal comentado y anotado, parte especial, tomo II; Buenos Aires; 2004; pág 25/26).
Bajo la luz de la doctrina reseña, nos lleva a dilucidar que el estado de ánimo del encausado y sus circunstancias concomitantes al momento del hecho no tuvieron entidad suficiente para configurar el alegado estado de alteración en su espíritu que alterara su conducta.
V) El cambio de adecuación típica que se propone proyecta sus efectos sobre la escala penal aplicable al caso por lo que el quantum de la pena merece ser disminuido.
A efectos de graduar la sanción a imponer y con sujeción a las pautas mensurativas consagradas en los artículos 40 y 41 del código de fondo ha de ponderarse como atenuantes que Victorino Omar Hoyos carece de antecedentes penales, que es instruido con estudios primarios, que trabajaba desde muy joven y lo había hecho en forma continua, que ayuda económicamente a su familia y que los testigos expresaron que les llamó atención la forma violenta en que se comportó esa noche, ya que no era habitual que tuviera ese tipo de reacciones, y como agravante las características de los hechos y el medio empleado para ejecutarlos.
En consecuencia corresponderá imponer a Victoriano Omar Hotos la pena de cuatro años de prisión en orden al delito de lesiones graves en concurso real con lesiones leves (arts. 55, 89 y 90 del C.P.)lo que así propongo al acuerdo.
Por todo lo expuesto, corresponde contesta negativamente al interrogante planteado.¬¬
Que se adhiere a los fundamentos del voto que antecede.
Con mérito al principio “in dubio pro reo” previsto en el artículo 3 del Código Procesal Penal aplicable en torno a la verdadera intención y voluntad del encausado en el acometimiento armado a dos víctimas, me adhiero a la conclusión propuesta en el primer voto.
En atención a la forma en que fue resuelta la cuestión anterior, corresponde: Condenar a Victoriano Omar Hoyos a la pena de cuatro años de prisión como autor materialmente responsable del delito de lesiones graves que concurren en forma real con lesiones leves, con accesorias legales y costas (arts. 55, 80 y 90 del C.P.). Por ello, y en mérito al acuerdo que antecede, el Tribunal RESUELVE: Condenar a Victoriano Omar Hoyos a la pena de cuatro años de prisión como autor materialmente responsable del delito de lesiones graves que concurren en forma real con lesiones leves, con accesorias legales y costas (arts. 55, 80 y 90 del C.P.). Regístrese, notifíquese en la audiencia del día 16 de julio de 2008, a las 1100 horas, designada a los fines establecidos en el artículo 400, en función del 469 del Código Procesal Penal de la Nación. A tal fin líbrense cédulas y oportunamente de¬vuélvase al tribunal de origen, sirviendo la presente de atenta nota de estilo.
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