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Timestamp: 2018-09-19 13:37:54
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Las Bolsas de Valores y el Principio de Autorregulación Por Anayansy Rojas Chan indice
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Las Bolsas de Valores y el Principio de Autorregulación
Concepto. Clasificación
Sistemas de constitución de las bolsas
La autorregulación en las bolsas de valores
I-ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Existe discrepancia en la doctrina sobre el momento histórico preciso en el cual aparecen las bolsas de valores, lo cual en gran medida se atribuye a la creciente rapidez con la que se desarrollan los fenómenos propios de la actividad mercantil. Sin embargo, desde que el hombre siente la necesidad de acudir en días específicos a un lugar común, con el propósito de intercambiar bienes y mercancías, aparecen los primeros signos de las Bolsas.
Tomando como punto de partida el concepto más simple de Bolsa como lugar geográfico de reunión de comerciantes para practicar actos propios del giro mercantil, se considera que las ferias de Florencia y otras ciudades de importancia en la edad media representan el antecedente más inmediato de lo que hoy en día conocemos como Bolsa1. Estas ferias facilitaban la reunión de compradores y vendedores en una época remota en que la comunicación era lenta o imposible. Estas se llevaban a cabo en un territorio de carácter neutro y generalmente fronterizo, bajo la tutela religiosa, y de forma expresa o tácita se acordaba una "paz comercial" para la protección a los extranjeros2.
En cuanto al origen del vocablo "bolsa", se considera que proviene del nombre de un comerciante de Brujas (Bélgica), durante el siglo XIII, de apellido Van de Burse, en cuyo escudo familiar aparecían tres bolsas y en cuya casa se acostumbraba celebrar reuniones de comerciantes de gran importancia, posteriormente la denominación se extiende de forma generalizada a los centros de contratación3.
El concepto moderno de Bolsa como mercado organizado surge en siglo XVI, con la aparición de los títulos valores y las sociedades anónimas. En este sentido se señala que la primera Bolsa General fue la de Amberes en 1460 y en la que a partir de 1531 se negocian valores en especial obligaciones emitidas por los reyes de Castilla, Portugal e Inglaterra4. Finalmente, cabe destacar que la Bolsa de Amsterdan, ha sido considerada en términos generales como la primera Bolsa de Valores del mundo, puesto que en ella por primera vez se cotizaron acciones de las sociedades anónimas5.
II- CONCEPTO. CLASIFICACIÓN
El término "Bolsa" es empleado con diversas acepciones, principalmente, la bolsa suele ser identificada con un punto geográfico específico (local, edificio, etc.) en el cual se reúnen comerciantes para llevar a cabo sus operaciones de comercio.
Un concepto más amplio define las bolsas como instituciones o mercados organizados con el objeto de realizar negociaciones mercantiles en forma masiva a través de intermediarios de carácter especializado.
En atención al objeto que se negocia en las bolsas, estas se clasifican en bolsas de mercancías y bolsas de valores. Se denomina bolsas de mercancías o de comercio cuando en ellas se transan mercancías y productos, en el tanto que las bolsas de valores se caracterizan por dedicarse únicamente a la negociación de títulos o valores.
Esta distinción es reconocida por la legislación costarricense. De conformidad con los artículos 399 y 400 del Código de Comercio, las Bolsas de Comercio se encuentran sujetas a la aprobación del Ministerio de Hacienda y su vigilancia corresponde al Banco Central de Costa Rica. Por su parte, de acuerdo con el artículo 5, inciso b) de la Ley Reguladora del Mercado de Valores, la creación de una Bolsa de Valores se encuentra sujeta a la aprobación previa por parte de la SUGEVAL. No obstante; la nueva Ley Reguladora del Mercado de Valores en el Transitorio IX, establece que las bolsas de productos, las cuales podemos considerar una especie dentro de la categoría genérica de bolsas de mercancías, estarán sujetas a la regulación y supervisión de la Superintendencia, con base en las normas y principios conferidos por la propia Ley Reguladora y que le sean racionalmente aplicables, hasta tanto no se dicte una legislación especial que las regule.
1)- Institucionalización : uno de los aspectos que caracteriza a las bolsas es su naturaleza "institucional", o sea, de establecimiento organizado. Los funcionarios que forman parte de dichas instituciones por lo general no son comerciantes o realizan sus labores de manera temporal, sino personas vinculadas en forma permanente a la institución y con un conocimiento técnico especializado de la actividad bursátil. Tanto su estatuto como organización deben encontrarse claramente definidos y permitir una actividad flexible y reglamentada. Los derechos, obligaciones y responsabilidades de su personal y miembros de los órganos directivos deben estar fijados con precisión y constituirse en garantía del interés público6.
2)- Concentración : las bolsas constituyen mercados de alta concentración tanto en el tiempo como en el espacio, porque en ellas se llevan a cabo negociaciones en forma masiva a través de intermediarios especializados. Tal concentración no sería posible si todos los inversionistas interesados en comprar o vender títulos valores acudieran personalmente y en forma simultánea al mismo lugar. Por otra parte, el hecho de que no se requiera de la presencia física de los títulos valores para llevar a cabo las transacciones hace posible la concentración y rapidez de las negociaciones en los mercados de valores7.
3)- Intermediarios especializados : también se le conoce como "negociación indirecta". Significa que quienes celebran las operaciones de bolsa no son los directamente interesados en la adquisición o venta de los títulos valores, sino intermediarios con una preparación técnica especializada quienes llevan a cabo las operaciones de bolsa. En suma, quienes compran o venden sus valores en ningún momento llegan a tener contacto personal8.
4)- Valores negociables : tradicionalmente las bolsas se han caracterizado por tener como objeto de negociación determinado tipo de valores conocidos como "valores negociables o mobiliarios". Estos valores se emiten en forma masiva o en serie, con características homogéneas (fecha de emisión, de vencimiento, tasa de interés, monto), lo cual satisface la necesidad de contratación y movilización de elevadas cuantías9.
Básicamente las Bolsas de Valores cumplen con dos funciones de gran relevancia. Desde un punto de vista microeconómico, facilitan el autofinanciamiento del Estado y de las empresas privadas, a través de la oferta de los títulos o valores emitidos por éstas. De esta forma las empresas se proveen de los recursos de capital necesarios para la realización de sus proyectos.
Bajo una perspectiva macroeconómica, las Bolsas contribuyen a canalizar en forma eficiente el ahorro público o la parte no consumida de los ingresos individuales en forma eficiente hacia la inversión.
Por último, también cabe destacar que las bolsas contribuyen a la formación objetiva de los precios de los valores cotizados en éstas.
V- SISTEMAS DE CONSTITUCIÓN DE LAS BOLSAS
Las Bolsas también se clasifican de acuerdo a constitución y funcionamiento. Básicamente existen tres sistemas: el de libertad o autorregulación, el oficial o de servicio público y el mixto o de vigilancia gubernamental. Este criterio responde a la mayor o menor participación que el Estado posea en la constitución y funcionamiento de las Bolsas. Cuando las Bolsas se crean y organizan por iniciativa privada y sin intervención estatal nos encontramos frente a un sistema de la primera categoría, tal es el caso de la Bolsa de Valores de Londres. Por otra parte, si el Estado es quien las crea como establecimiento oficial, el sistema se califica como de servicio público, por ejemplo, la Bolsa de Valores de España. Finalmente, un sistema mixto se caracteriza porque su creación y funcionamiento se encuentra supeditado a una autorización previa de un ente estatal, y a leyes protectoras del interés público, no obstante la bolsa como institución tiene carácter privado10. Costa Rica se adscribe a este último sistema.
VI- LA AUTORREGULACIÓN EN LAS BOLSAS DE VALORES
Si bien es cierto que la intervención del Estado en los mercados financieros y de valores se ha extendido de manera generalizada en el mundo, es un hecho indiscutible que para el desarrollo eficiente de los mercados de valores se requiere de un esquema normativo abierto, que permita y promueva la iniciativa de los participantes del mercado, con la debida y necesaria protección hacia los intereses de los inversionistas11. Cabe aclarar, que no todas las Bolsas de Valores cuentan con la posibilidad de aplicar la autorregulación.
Es importante señalar que un sector de la doctrina considera la autorregulación como un sistema de constitución y funcionamiento de las bolsas12; no obstante, en nuestro criterio la autorregulación ha evolucionado y mas que un sistema de constitución de las bolsas, actualmente es una facultad o potestad, que la ley en algunos ordenamientos jurídicos le otorga a las Bolsas.
La autorregulación parte del hecho de que las Bolsas poseen un conocimiento directo e inmediato del medio, por lo cual se constituye en la sede natural para detectar, prevenir y resolver con mayor rapidez y eficacia los problemas que se presente en el mercado que éstas organizan. En este sentido, las Bolsas requieren de ámbitos propios para actuar con la mayor amplitud posible.
La autorregulación se divide en dos aspectos fundamentales, por un lado la facultad de las Bolsas para emitir sus propias normas y regulaciones, especialmente aquellas de carácter operativo. Esta facultad necesariamente debe integrarse con la posibilidad por parte de las Bolsas de aplicar las regulaciones que dicta y sancionar su incumplimiento. De esta forma, la autorregulación posee un componente normativo y otro disciplinario.
Dentro de las ventajas o beneficios de la autorregulación se citan las siguientes13 :
1)- Inmediatez : el personal que labora para las Bolsas tiene un conocimiento directo e inmediato del medio, basado en su experiencia cotidiana así como en su preparación profesional y técnica. De esta forma, las Bolsas gozan de una mayor facilidad y conocimiento para evaluar los resultados de las regulaciones a aplicar o bien cualquier medida de carácter concreto que consideren oportuna dadas las circunstancias que presente el mercado en un momento determinado.
2)- Flexibilidad : por lo general los trámites o procedimientos que utilizan las Bolsas para emitir o modificar normas, así como para ejercer el control disciplinario de sus participantes goza de menor rigidez que aquellos aplicados por las entidades de carácter estatal. Por la estructura administrativa propia de las organismos estatales éstos usualmente deben cumplir con procesos mas complejos y requieren de mayor tiempo. Esta agilidad que otorga la autorregulación facilita una respuesta más inmediata ante determinadas situaciones y se ajusta en mayor medida a las exigencias de rapidez de los mercados de valores.
3)- Eficiencia : cuando las Bolsas cuentan con la posibilidad de autorregularse en forma amplia, pesa sobre ellas el deber y la responsabilidad de actuar con mayor precisión. Estas deben actuar no solo en forma rápida sino también acertada ante las diversas circunstancias que se pueden presentar en el mercado.
A)- La autorregulación y la intervención estatal
Históricamente la autorregulación antecede la participación del Estado en los mercados de valores. En sus orígenes aparecen los agentes de bolsa, que posteriormente se agrupan y constituyen las Bolsas, estableciendo normas que regirán sus relaciones así como aquellas que establezcan con terceros. De esta forma los intermediarios depositan en las instituciones creadas el poder para emitir normas que regulan su función así como disciplinar su actividad14.
Sin embargo, debido al amplio desarrollo de los mercados de valores, el Estado asume una gran parte de la función reguladora y fiscalizadora de los participantes del mercado. Se ha discutido sobre la conveniencia o no de mantener la potestad autorregulatoría en las Bolsas, puesto que el Estado ha asumido un rol interventor en los mercados de valores, lo cual puede producir una duplicidad de funciones, incremento de la burocracia, así como eventuales fricciones entre el órgano estatal y los participantes del mercado.
Lejos de suprimir la autorregulación, la tendencia legislativa debe dirigirse a conciliar en forma armónica la participación del Estado y la autorregulación de las Bolsas, guardando el ámbito de competencia de cada una de estas entidades.
Debido al interés público del cual se reviste la actividad en los mercados de valores, así como la necesaria protección al ahorro del público inversionista, la actividad del Estado es fundamental. Asimismo, en virtud de la flexibilidad y celeridad de los procedimientos que se aplican en las bolsas; la rapidez en la implementación de normas operativas producto del quehacer cotidiano de sus funcionarios, quienes dada la inmediatez de sus labores pueden detectar con mayor facilidad las necesidades de los participantes del mercado; y los requerimientos propios de un mercado dinámico, debe conservarse la autorregulación en las Bolsas de Valores.
B)- La autorregulación en la legislación costarricense
La legislación costarricense reconoce el principio de autorregulación. De conformidad con el artículo 5 de la Ley Reguladora del Mercado de Valores, ( en adelante LRMV) la Comisión Nacional de Valores posee amplias potestades para regular, fiscalizar y vigilar el mercado de valores. Sin embargo, las Bolsas conservan su facultad para emitir normas y procedimientos, así como para sancionar a los puestos y agentes de bolsa.
Al respecto el artículo 29 de la Ley Reguladora del Mercado de Valores establece :
"Artículo 29- Las funciones y atribuciones de las bolsas serán las siguientes :
a)- Autorizar el funcionamiento de los puestos de bolsa y de los agentes de bolsa, regular y supervisar sus operaciones en bolsa y velar porque cumplan con esta ley, los reglamentos de la Superintendencia y las normas dictadas por la bolsa de la que sean miembros, sin perjuicio de las atribuciones de la Superintendencia. b)- Establecer los medios y procedimientos que faciliten las transacciones relacionadas con la oferta y la demanda de los valores inscritos en el Registro Nacional de Valores e Intermediarios. c)- Dictar los reglamentos sobre el funcionamiento de los mercados organizados por ellas, en los cuales deberá tutelarse la objetiva y transparente formación de los precios y la protección de los inversionistas. (...) f) Vigilar que los puestos de bolsa exijan a sus clientes las garantías mínimas, el cumplimiento de garantías y el régimen de coberturas de las operaciones a crédito y a plazo, de acuerdo con los reglamentos dictados por la bolsa respectiva. (...) h)- Autorizar el ejercicio a los agentes de bolsa, cuando cumplan con los requisitos dispuestas por esta ley y los reglamentos de la respectiva bolsa
Por otra parte el artículo 165 de la LRMV regula la potestad disciplinaria de las Bolsas sobre los puestos de bolsa y agentes de bolsa:
"Artículo 165.- Imposición de sanciones por parte de las bolsas Las bolsas de valores tendrán competencia para imponer las sanciones previstas en este título en relación con los puestos de bolsa y los agentes de bolsa que operen en esta. Para ello, deberán aplicar un procedimiento equivalente al indicado en este título. Cuando una bolsa inicie un procedimiento sancionatorio, deberá comunicarlo de inmediato a la Superintendencia, en la forma que ésta lo disponga reglamentariamente. La resolución que inicia un procedimiento y la resolución final de la bolsa tendrán recurso de apelación ante la Superintendencia, el cual deberá interponerse dentro de los tres días hábiles siguientes a su notificación. Para apelar, estarán legitimadas las personas a quienes se les haya impuesto una sanción, pero también cualquier otra persona física o jurídica que tenga interés legítimo en que se modifique la resolución, sea o no sancionatoria. La competencia indicada en el párrafo anterior no excluye ni limita, en modo alguno, las facutades de la Superintendencia de iniciar procedimientos de investigación e imponer sanciones a los puestos de bolsa y agentes de bolsa. (...)
De conformidad con el artículo transcrito, el Título IX de la Ley Reguladora del Mercado de Valores, denominado "Medidas precautorias, infracciones, sanciones y procedimiento", es aplicable por las bolsas de valores en lo relativo a transgresiones que cometan los puestos y agentes de bolsa.
El procedimiento a través del cual se ejerce la actividad disciplinaria por parte de las bolsas será establecido en el reglamento general que debe formular cada bolsa de valores. (Artículo 165 de la LRMV) En igual sentido, gran parte de los aspectos operativos de las Bolsas son regulados mediante reglamentos emitidos por éstas y aprobados por la SUGEVAL. (Artículo 5 inciso c) en relación con el artículo 29 incisos b y c de la LRMV)
La legislación costarricense representa un claro ejemplo de la autorregulación en las Bolsas de Valores, permite que las Bolsas sean las encargadas de regular a través de la emisión de reglamentos los aspectos operativos de la actividad bursátil, así como ejercer su potestad disciplinaria ante la presencia de conductas que infrinjan las regulaciones legales. Todo lo anterior, bajo la supervisión del Estado a través de la Comisión Nacional de Valores, con lo cual se logra un adecuado balance entre la intervención estatal y el necesario espacio que requieren las bolsas para llevar a cabo sus actividades en forma eficiente.
1 LINARES BRETON (Samuel), Operaciones de Bolsa, Buenos Aires, Ediciones Depalma, 1980, pag.5
2 GARRIGUES (Joaquin), Curso de Derecho Mercantil, Tomo I, Editorial Temis, reimpresión de la sétima edición, Colombia, 1987, pág.52-53.
3 LINARES BRETON (Samuel), op.cit., pag.7
4 BARTOLOME LABORDA , La Bolsa en el Mundo, Organización y Funcionamiento de las Bolsas Existentes, Bilbao, Ediciones Deusto S.A., 1980, pag.27
5 Ibídem, pág. 32
6 IGARTUA ARAIZA (Octavio), Introducción al Estudio del Derecho Bursátil Mexicano, México, Editorial Porrúa S.A., 1988, pag.224-225. .
7 LINARES BRETON (Samuel), op.cit., pag.10-11
8 LINARES BRETÓN (Samuel), op.cit., pág.17
9 CACHÓN BLANCO (José Enrique), Derecho del Mercado de Valores, Tomo I, Madrid, Dykinson, 1992, pag. 125
10 MARTÍNEZ NEIRA (Nestor), Intervención del Estado en el Mercado Público deValores, Colombia, Editorial Temis, 1986, pag. 11, 12.
11 Federación Interamericana de Bolsas de Valores, Informe de la Presidencia sobre el desarrollo de actividades en el subcómite de normatividad y autorregulación, Buenos Aires, setiembre, 1995, pág. 5
12 Véase, MARTINEZ NEIRA (Néstor), op.cit., pág.11
13 Ibidem, pag. 2
14 Ibídem, pág. 5
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