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Timestamp: 2018-04-19 22:08:14
Document Index: 230114440

Matched Legal Cases: ['artículo 32', 'artículo 35', 'artículo 36', 'artículo 36', 'artículo 35', 'artículo 36', 'artículo 36', 'artículo 35', 'artículo 35', 'artículo 46', 'artículo 43']

COMUNICACIÓN AL XIII CONGRESO DE RESPONSABILIDAD CIVIL Y SEGURO: LA RESPONSABILIDAD CIVIL DE ADMINISTRADORES CONCURSALES Y AUXILIARES DELEGADOS - PDF
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Javier Blanco Soriano
1 COMUNICACIÓN AL XIII CONGRESO DE RESPONSABILIDAD CIVIL Y SEGURO: LA RESPONSABILIDAD CIVIL DE ADMINISTRADORES CONCURSALES Y AUXILIARES DELEGADOS Alberto Muñoz Villarreal Abogado, Master en Insolvencia Empresarial. Socio de Muñoz Arribas Abogados, S.L.P. 1.- La administración concursal Para el estudio de su responsabilidad, es fundamental el hecho de que, la administración concursal sea un órgano colegiado. Cuando la administración concursal se compone de tres miembros, sus funciones se ejercen de forma colegiada, las decisiones se toman por mayoría y en el caso de que esta no se alcance, decide el juez, y en el supuesto de que se encuentren en el ejercicio del cargo sólo dos de los tres componentes, la actuación de estos es mancomunada, aunque, las decisiones o actuaciones de mero trámite o gestión, se llevan a cabo de manera individual, si bien, en el procedimiento abreviado, la administración concursal esta formada, en principio, por un único miembro. A los citados administradores, les pueden ayudar en sus funciones auxiliares delegados si la complejidad del concurso lo exige, previa petición al juez por parte de los administradores. Así la Sentencia del Juzgado de lo Mercantil de Oviedo, de 25 de abril de 2006, en contra de la opinión de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, consideró oportuno la designación de un letrado como auxiliar delegado, para el ejercicio de acciones jurídicas diferentes, de carácter cambiario y laboral. Ambos comparten el mismo régimen de incapacidades, incompatibilidades, prohibiciones, recusación y responsabilidad, que los administradores concursales. Ahora bien, en el caso de los auxiliares, dado que el juez específica las funciones delegadas que van a llevar a cabo, artículo 32 Ley Concursal (en adelante LC), su responsabilidad se limita a las mismas. 2.- La Responsabilidad Civil de administradores concursales y auxiliares delegados Todos los componentes de la administración concursal, deben actuar con la diligencia de un ordenado administrador y de un representante leal, según estipula el artículo 35.1 de la LC. Mientras Navarro asevera que la diligencia del administrador concursal es menor a la exigida al empresario, Prendes por su parte piensa que es la misma, Romero y Serantes, discrepan y afirman que es mayor (ya que el administrador concursal, tiene una preparación profesional que no le es exigible al empresario), y Tirado considera que es la de una persona media, y varía en función de quien sea el administrador concursal (así si fuese el profesor Ángel Rojo, se le exigiría más que a otro). Por nuestra parte, consideramos que se trata de la diligencia de un profesional, y que por tanto (al igual que la de un arquitecto, abogado, etc.) se rige por la lex artis.
2 El régimen legal de responsabilidad que instaura la LC, y que en opinión de algunos autores se debería modificar, o al menos ser precisado (Duodécima Conclusión del Primer Congreso Español de Derecho de la Insolvencia. Declaración de Gijón, 18 de abril de 2009), hace responder a los administradores concursales y los auxiliares delegados, frente al deudor y los acreedores, de los daños y perjuicios causados a la masa, por actos y omisiones contrarios a la ley o realizados sin la debida diligencia. Se trata de un régimen, muy similar al de la responsabilidad por daños de los administradores sociales, tal es así que el artículo 36 de la LC, copia casi de forma mimética, el régimen de responsabilidad de los administradores de sociedades anónimas y limitadas. Ahora bien, la responsabilidad de los administradores concursales, debe ser diferente al régimen de responsabilidad de los administradores sociales, ya que los supuestos de hechos son diferentes. Como señala la Sentencia 118/2008, de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, de 4 de abril, en su Fundamento de Derecho Tercero, la solidaridad que impetra la parte apelante no puede extenderse como se pretende, a los actos de cualquier administrador, haciendo referencia el art. 36.2º LC a la solidaridad de la responsabilidad "derivada del ejercicio mancomunado o colegiado de competencias", con lo que se está refiriendo a la administración concursal como órgano colegiado (art. 35.2º) pero naturalmente en cuanto a las decisiones o acuerdos que se adopten en su seno por los miembros que en cada momento lo integren, no siendo admisible esa extensión de la responsabilidad que se pretende que afecte a quienes no formaban parte de dicha administración al adoptarse el acuerdo en cuestión. Se caracteriza, pues, por ser de tipo indemnizatorio y requiere para que se de, la existencia de un daño, culpa (bien por acción bien por omisión) y nexo causal. La Sentencia 142/2008, de la Audiencia Provincial de Córdoba (Sección 3ª), de 7 julio, en su Fundamento de Derecho Primero, explica la naturaleza de la responsabilidad civil de la administración concursal de la siguiente manera: El artículo 36 de la Ley Concursal (RCL 2003, 1748) regula dos tipos diferentes de acciones de exigencia de responsabilidad a los administradores concursales. Una, a la que se refieren los seis primeros números de dicho precepto, y que es denominada por la doctrina como responsabilidad concursal " o "colectiva", que tiene por objeto reparar el daño sufrido por la masa como consecuencia de actos u omisiones ilícitos de la administración concursal; se trata de una acción que se relaciona con el interés colectivo de preservación de la integridad de la masa y puede ser ejercitada indistintamente tanto por el deudor como por cualquier acreedor. Otra, prevista en el apartado séptimo del indicado artículo, conocida por la doctrina como "individual", que permite al deudor, a los acreedores o a terceros reclamar por los daños y perjuicios que les hayan causado los actos u omisiones de los administradores concursales directamente en su patrimonio. Respecto a la primera modalidad de responsabilidad, la propiamente concursa, se configura en la Ley Concursal como una responsabilidad subjetiva, por culpa y por daño, derivada del incumplimiento de obligaciones específicas -las previstas en la Ley- y genéricas -las que surgen del deber de diligencia exigible ("Los administradores concursales desempeñarán su cargo con la diligencia de un ordenado administrador y de un representante leal", ex artículo 35.1 de la Ley Concursal)-. Son presupuestos materiales de dicha responsabilidad, según se desprende inequívocamente del propio artículo 36, la existencia de daños y perjuicios en la masa, la realización por parte de los
3 administradores concursales de actos contrarios a la ley o negligentes y la relación de causalidad entre tales actos y el resultado lesivo. Daño En el caso de la responsabilidad de los administradores concursales, el daño es aquel que se irroga a la masa, entendiendo por tal el daño colectivo, es decir el daño causado a la masa. Pero el artículo 36.7 de la LC, se refiere a daños que la administración concursal cause al deudor, acreedores o un tercero, no a la masa. La masa no es ninguna persona jurídica. La masa no tiene créditos, no tiene derechos, es sólo una acepción, de ahí que haya créditos contra la masa. El daño colectivo por tanto, en realidad no lo sufre la masa sino los acreedores, que son quienes en última instancia están detrás de la masa. Culpa La ya citada Sentencia, de la Audiencia Provincial de Córdoba, en su Fundamento de Derecho Tercero, señala: respecto a los actos negligentes, el estándar de diligencia ha de ser integrado por el transcrito artículo 35.1 de la propia Ley, que hace referencia a la conducta del ordenado administrador y representante leal. Se trata, por consiguiente, de valorar la actuación de la administración concursal bajo el prisma de este doble rasero: qué hubiera hecho un ordenado administrador y un representante leal en el caso concreto enjuiciado, cómo hubiera debido cumplir la obligación legalmente impuesta, qué comportamiento hubiera debido observar en ausencia de previsión legal expresa y qué era lo exigible conforme a dichos parámetros. Por nuestra parte, entendemos que para los administradores concursales, se debe manejar el concepto de negligencia profesional, que no es otro que la omisión de la diligencia exigible al profesional en el desempeño de su actividad. Lógicamente, conlleva un patrón de medida mucho más riguroso, que viene impuesta por la lex artis, el grado de especialidad de sus conocimientos o estudios, y la actualización y capacitación técnica que se presumen en un profesional de la categoría concreta de que se trate. 3. Naturaleza de la responsabilidad de la administración concursal La acción de responsabilidad es en interés de la masa, de manera que si se condena a indemnizar los daños y perjuicios, la cuantía económica en que consista la indemnización se destinará a la masa concursal. La responsabilidad es solidaria, dado el ejercicio mancomunado o colegiado de competencias. De conformidad con el artículo 35.2 de la LC, las funciones de este órgano concursal se ejercerán de manera colegiada, adoptándose las decisiones por mayoría y resolviendo el juez, en caso de que aquélla no se alcance. Esta regla de distribución homogénea de competencias se quiebra, sin embargo, en dos casos. De un lado, para los miembros que sean auditores, economistas o titulados mercantiles, a quienes la Ley les viene a encomendar la específica labor de supervisar las cuentas anuales que formule el concursado o los administradores de la sociedad concursada durante la tramitación del concurso, para el caso de mera intervención de sus facultades patrimoniales, o de formular esas cuentas en el caso de suspensión de tales facultades (artículo 46.2 de la LC). De otro lado, para los miembros que sean abogados a los que el artículo de la LC les atribuye la dirección técnica de los recursos
4 frente a las resoluciones del Juez del concurso. Esta dirección, además, se entiende incluida entre las funciones del letrado miembro de la administración concursal y es por ello que no pueden retribuirse de manera autónoma. Si bien, estará exonerado el administrador concursal que pruebe que, no ha intervenido en la adopción del acuerdo lesivo, desconocía su existencia o, conociéndola, hizo todo lo conveniente para evitar el daño o, al menos, se opuso expresamente a aquél (de manera similar al régimen de la responsabilidad de los administradores sociales). De los actos y omisiones lesivos de los auxiliares delegados, responden solidariamente los administradores concursales, a no ser que prueben haber empleado toda la diligencia debida para prevenir o evitar el daño. Por tanto, en virtud de la culpa in vigilando, como señala Iñiguez (2009:19) los administradores concursales responderán solidariamente con los indicados, de los actos y omisiones lesivos de los anteriores, únicamente, quedan exonerados de responder por su falta de diligencia (ex art último párrafo del Código Civil) si probaron, haber empleado toda la debida, para prevenir o evitar el resultado dañoso (art LC), lo que habrá de efectuarse, en atención a los títulos en que se basa su responsabilidad. La doctrina científica, en el ámbito de la responsabilidad tributaria (artículo 43.1.C de la Ley General Tributaria), ha dudado de que se pueda exigir responsabilidad al auxiliar delegado. Nosotros entendemos que tanto en el ámbito tributario, como en el civil, el auxiliar delegado, incurre en responsabilidad, siempre y cuando se den los presupuestos de dicha responsabilidad. El presupuesto subjetivo, para el nacimiento de dicha responsabilidad, hace referencia a la administración concursal, no a los administradores concursales. Por lo tanto, debe entenderse que incluye a todos los miembros de la administración concursal, es decir también a los auxiliares delegados. Ahora bien, dado que el juez específica las funciones delegadas, que van a llevar a cabo, artículo. 32 LC, su responsabilidad se limita a las mismas. Bibliografía Aedin Primer Congreso Español de Derecho de la Insolvencia. Declaración de Gijón, 18 de abril de Beltrán, Emilio y Tirado, Ignacio La prohibición de autocontratación de los administradores concursales, Anuario de Derecho Concursal 1: Calbacho Losada, Fernando 1999 Responsabilidad civil derivada de los procesos concursales. : Consejo General del Poder judicial. De Ángel Yágüez, Ricardo 2004 Responsabilidad civil en la Ley Concursal: sinopsis, textos legales y cuestiones. Estudios de Deusto: Revista de la Universidad de Deusto Vol. 52, 1: García Cruces, Jose Antonio 2003 Acumulación y coordinación de acciones de responsabilidad de los administradores de una persona jurídica en concurso. Aranzadi Civil
5 18: Iñiguez, Pilar 2009 La responsabilidad de los administradores concursales en la nueva regulación concursal. Valencia: Tirant lo Blanch. Martínez Clavel, Andrés 2009 Responsabilidad Civil de los administradores concursales y su aseguramiento. XI Congreso de Responsabilidad civil y Seguro., de octubre de INESE. Marín de la Barcena, Fernando 2005 La acción individual de responsabilidad frente a los administradores. : Marcial Pons. Prendes, Pedro 2004 La responsabilidad de los administradores tras la Nueva Ley Concursal. Aranzadi Civil 2004, nº 11: Romero Fernández, Jesús Antonio 2007 Aproximación al estudio de la Responsabilidad Civil de los Administradores Concursales. Sevilla: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. García Cruces, Jose Antonio 2003 Acumulación y coordinación de acciones de responsabilidad de los administradores de una persona jurídica en concurso. Aranzadi Civil 2003, nº 18, pgs
NÚMERO 31. SEPTIEMBRE DE 2013 ISSN: 2254-3805 DERECHO CIVIL EL ASEGURAMIENTO DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL DE LOS ADMINISTRADORES CONCURSALES Socio de Muñoz Arribas Abogados, S.L.P. Profesor Colaborador
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