Source: https://es.scribd.com/book/416278549/Derecho-de-Marcas
Timestamp: 2019-07-18 15:38:46
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Derecho de Marcas by Carlos A. Cornejo Guerrero - Leer en línea
por Carlos A. Cornejo Guerrero
694 página8 horas
Obra citada por el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina y por las sentencias de la Corte Superior de Lima y de la Corte Suprema del Perú.
Obra que analiza la Legislación Comunitaria Andina, aplicable a Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú.
Obra esencialmente práctica que desarrolla criterios jurisprudenciales y doctrinarios.
Editor responsable: YopublicoLanzamiento: May 30, 2019ISBN: 9788740421392Formato: book
Derecho de Marcas - Carlos A. Cornejo Guerrero
Cuarta edición, Dinamarca, setiembre del 2018
© Carlos A. Cornejo Guerrero, 2018
www.cornejoguerrero.com
carloscornejoguerrero@yahoo.com
Editado por SAXO.com Hispanic ApS
Strandboulevarden 89, 2nd th
Teléf.: (+51) 1 221 9998
ISBN de la versión digital: 978-874-046-977-6
Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2018-17572
Impreso en diciembre por:
Jr. Risso 580 Lince
ISBN de la versión impresa: 978-874-04261-2-0
El presente texto es de única responsabilidad del autor. Queda prohibida su total o parcial reproducción por cualquier medio de impresión o digital en forma idéntica, extractada o modificada, en castellano o en cualquier idioma, sin autorización expresa del autor.
Desde la aparición de la primera edición de esta obra en el año 1992, se han dado importantes cambios en la Legislación aplicable al Derecho de Marcas en el Perú y en general en los países miembros de la Comunidad Andina.
Se ha buscado mantener el perfil introductorio de la obra, y su estilo característico, derivado de la reflexión sobre casos concretos y reales.
En el primer capítulo, se trata el tema de la naturaleza jurídica de las marcas. En él se da una noción de lo que es la marca, su forma de adquisición, su ubicación dentro del ordenamiento jurídico y se discute sobre las diferentes teorías jurídicas que han tratado de establecer cuál es la verdadera naturaleza del derecho que recae sobre ella.
El segundo capítulo se ocupa de las funciones y fines de la marca. Se considera que la marca tiene actualmente una función diferenciadora que se da en dos órdenes, los cuales no son incompatibles entre sí. Me refiero a la función distintiva y a la función indicadora del origen empresarial; aunque es necesario destacar que la segunda es una consecuencia de la primera.
Las diferentes clasificaciones que existen respecto de las marcas, son materia del tercer capítulo. En él se tratan las clasificaciones que distinguen entre marcas de producto y marcas de servicio, marcas registradas y no registradas, marcas comunes y marcas notoriamente conocidas, marcas nominativas, figurativas y mixtas, marcas tradicionales y no tradicionales, marcas colectivas y marcas de certificación, marcas de reserva y defensivas, marcas bidimensionales y marcas tridimensionales, y marcas evocativas.
En el cuarto capítulo, se analizan los principios que rigen las marcas como signos distintivos de la propiedad industrial, como el principio de distintividad, especialidad, territorialidad y prelación en el registro; todo ello a través del estudio de la jurisprudencia correspondiente.
El capítulo quinto, versa sobre los criterios aplicables para establecer la confundibilidad de las marcas, explicándolos con las referencias a la jurisprudencia pertinente.
Esperamos sinceramente que esta obra contribuya a un mejor conocimiento de las instituciones propias del Derecho de Marcas en el Perú y en los países de la Comunidad Andina.
NATURALEZA JURÍDICA DEL DERECHO DE MARCAS
I.1 TRATAMIENTO DEL DERECHO DE MARCAS EN EL CÓDIGO CIVIL Y EN LA LEGISLACIÓN SOBRE PROPIEDAD INDUSTRIAL
I.1.1 Concepto de marca
En la vida cotidiana nos encontramos con una cantidad innumerable de signos que distinguen productos de diversos empresarios, clases, calidades, precios, etc. Dichos signos son denominados marcas de producto, los cuales tienen una conformación y funciones particulares. Lo mismo ocurre respecto de los servicios prestados por diversas personas naturales o jurídicas, los que también son susceptibles de ser distinguidos con sus respectivas marcas de servicio.
La función de la marca es precisamente la de distinguir productos o servicios, diferenciándolos de sus similares en el mercado, siendo una de sus finalidades principales la de captar y consolidar clientela.
La marca es un bien distinto al producto o servicio que ella identifica; pensemos en la marca Sorrento que está constituida por un signo denominativo (la palabra Sorrento) y que identifica un determinado producto, que en este ejemplo es un chocolate de ciertas características. Una cosa es el signo (Sorrento) y otra cosa muy distinta es el producto que dicho signo identifica y distingue (el chocolate).
Por otro lado, hay que notar y diferenciar cuáles son los derechos que están involucrados en la adquisición de productos por los consumidores. El hecho que al comprar un producto se esté adquiriendo la propiedad de él, no importa, ni mucho menos, que se esté transmitiendo la marca. Es necesario diferenciar entre el derecho de propiedad sobre el producto -el cual se transmite con la compra- y el derecho de marcas, que es conservado por su titular.
También debemos hacer una delimitación entre lo que es la marca en sí y su posible objetivación física. La marca, en tanto signo, es en sí mismo un bien incorporal, una entidad ideal, una concepción de la inteligencia. La marca puede existir como bien incorporal, independientemente de su manifestación sensible (por ejemplo, cuando se cuenta con el registro de la marca, pero no se usa). Sin embargo, este bien debe tener la aptitud de poder plasmarse en una palabra, sonido, figura u otro elemento, a través de un material o canal determinado.¹
I.1.1.1 Adquisición del derecho de marcas. Registro y renovación del registro.
A fin de contar con mayor seguridad de que las solicitudes de registro de marcas lleguen a buen término, es posible e indispensable, solicitar búsquedas de antecedentes registrales ante la Dirección de Signos Distintivos del Indecopi. Este es un paso necesario que evita pérdida de tiempo y dinero, ya que permite abstenerse en gran medida de presentar solicitudes de registro de marcas que sean confundibles con otras marcas ya registradas y que, en consecuencia, no serán otorgadas.
En el Perú rige un sistema atributivo de adquisición del derecho de marcas; en consecuencia, el derecho al uso exclusivo de una marca se obtiene a través de su registro. El registro otorga la protección exclusiva de la marca dentro de los límites de la ley por 10 años. Para preparar las solicitudes de registro de marcas y definir su ámbito de protección, es indispensable utilizar la Clasificación Internacional de Productos y Servicios, establecida en virtud del Arreglo de Niza de 15 de Junio de 1957, revisado en Estocolmo el I4 de Julio de 1967 y en Ginebra el 13 Mayo de 1977, y modificada e1 28 de Septiembre de 1979, Décima Edición.
La solicitud de registro podrá incluir productos o servicios de más de una clase de la Clasificación Internacional de Productos y Servicios de Niza (art. 58 del Decreto Legislativo 1075).
Para mantener vigente el derecho de marcas más allá de los diez años, es necesario iniciar un procedimiento de renovación de registro de la marca. Dicho procedimiento puede iniciarse desde 6 meses antes de la fecha de expiración del registro otorgado; existe también un plazo de gracia de 6 meses después de la expiración del registro, para iniciar el procedimiento de renovación. El registro de una marca puede ser renovado mediante este procedimiento en forma indefinida; la renovación de registro -una vez solicitada- se realiza de manera automática y sin que se requiera prueba de uso de la marca, en los mismos términos del registro original. Sin embargo, el titular podrá reducir o limitar los productos o servicios indicados en el registro original (Decisión Andina 486, Art. 153).
La solicitud de registro de una marca puede ser objeto de división o cesión, conforme está establecido en los artículos 59 y 60 respectivamente, del Decreto Legislativo 1075.
I.1.1.2 Oposiciones a las solicitudes de registro de marcas
Dentro de los treinta días siguientes a la fecha de publicación, quien tenga legítimo interés, podrá presentar por una sola vez, oposición fundamentada que pueda desvirtuar el registro de la marca. A solicitud de parte, la oficina nacional competente otorgará, por una sola vez un plazo adicional de 30 días para presentar las pruebas que sustenten la oposición (Decisión Andina 486, Art. 146). No procederá la formulación de oposiciones contra las solicitudes de registro de marca presentadas dentro de los seis meses posteriores al vencimiento del plazo de gracia referido en el artículo I53 de la Decisión Andina 486, cuando tales oposiciones se basen en marcas que hubieren coexistido con la marca solicitada (Decisión Andina 486, Art. 146).
De presentarse oposición, la oficina nacional competente notificará al solicitante para que dentro de los treinta días siguientes haga valer sus argumentaciones y presente pruebas, si lo estima conveniente. A solicitud de parte, la oficina nacional competente otorgará por una sola vez, un plazo adicional de treinta días para presentar las pruebas que sustenten la contestación (Decisión Andina 486, Art. 148). Una vez que se ha vencido el plazo para contestar oposiciones y/o presentar las pruebas que la sustenten, o si no se hubiesen presentado oposiciones, la oficina nacional competente procederá a realizar el examen de registrabilidad. Dicha oficina se pronunciará sobre las oposiciones y sobre la concesión o denegatoria del registro de la marca mediante resolución (Decisión Andina 486, Art. 150).
Contra la resolución de primera instancia, procederá recurso de reconsideración o apelación. Con la resolución de segunda instancia, se agota la vía administrativa. Dicha Resolución puede ser impugnada ante el Poder Judicial, en la vía contenciosoadministrativa.
I.1.1.3 Caducidad, Cancelación y Nulidad del Registro
Como hemos mencionado, la marca tiene una vigencia de 10 años; si no se renovara su registro, entonces éste caduca y su titular pierde todo derecho sobre la marca. De otro lado, a solicitud de parte interesada, la oficina nacional competente cancelará el registro de una marca, cuando sin motivo justificado dicha marca no se hubiese utilizado en por lo menos uno de los Países Miembros, durante los tres años consecutivos precedentes a la fecha en que se inicie la acción de cancelación. La cancelación de un registro por falta de uso de la marca, también podrá solicitarse como defensa en un procedimiento de oposición interpuesto con base en la marca no usada. En el caso que la falta de uso de la marca sólo afectara a uno o algunos de los productos o servicios para los cuales estuviese registrada, se ordenará la reducción o limitación de la lista de productos o servicios en el registro de la marca, eliminando aquellos respecto de los cuales la marca no se hubiese usado, para ello se tomará en cuenta la identidad o similitud de los productos o servicios. (Decisión Andina 486, Art. 165).
La Resolución Nº 1183-2005/TPI-INDECOPI del 8 de noviembre del 2005, fija un precedente de observancia obligatoria, en cuanto a los criterios para la aplicación del tercer párrafo del artículo 165º de la Decisión Andina 486, sobre cancelación del registro de marcas por falta de uso:
"Cuarto.- Establecer que la presente Resolución constituye precedente de observancia obligatoria con relación a los criterios que se deben de tener en cuenta al aplicar el tercer párrafo del artículo 165 de la Decisión 486. En consecuencia, entiéndase que:
La norma dispone que la Autoridad ordenará la reducción o limitación de la lista de los productos o servicios cuyo uso no haya sido acreditado, por lo que la norma no establece una facultad sino que impone una obligación: la de cancelar parcialmente el registro de una marca respecto a aquellos productos o servicios cuyo uso no haya sido acreditado.
La norma establece -refiriéndose a la reducción o limitación antes señaladaque la Autoridad deberá tomar en cuenta la identidad o similitud de los productos o servicios.
La identidad o similitud debe evaluarse respecto de los productos o servicios cuyo uso haya sido acreditado. En ese sentido, para mantener un producto o servicio en el registro de la marca, la Autoridad deberá determinar:
a) Si se acredita el uso de la marca para un producto o servicio idéntico a uno específicamente detallado en la lista de productos o servicios de la marca; o
b) Si se acredita el uso de la marca para un producto o servicio que no se encuentra específicamente detallado en la lista de productos o servicios que ésta distingue. En este caso, deberá verificar, en particular:
iii) Si dicho producto o servicio resulta similar a alguno de los que se encuentran expresamente detallados en dicha lista; o
iv) Si dicho producto o servicio se encuentra comprendido en un género de productos o servicios distinguidos expresamente por la marca.
Finalmente, si únicamente se acredita el uso de la marca para distinguir un producto o servicio que no se encuentra comprendido en alguno de los supuestos a) y b) antes descritos, la Autoridad procederá a la cancelación del registro, tal como sucede .cuando no se presenta prueba alguna que acredite el uso de la marca."
Por otro lado, también se cancelará el registro de una marca o se limitará su alcance, de oficio o a solicitud de parte, cuando su titular hubiese provocado o tolerado que ella pierda su aptitud distintiva.
En cuanto a la nulidad, la autoridad nacional competente decretará de oficio o a solicitud de cualquier persona y en cualquier momento, la nulidad absoluta de un registro de marca cuando se hubiese concedido en contravención con lo dispuesto en los artículos 134, primer párrafo y 135 de la Decisión. Asimismo, decretará de oficio o a solicitud de cualquier persona, la nulidad relativa de un registro de marca, cuando éste se hubiese concedido en contravención de lo dispuesto en el artículo 136 o cuando éste se hubiera efectuado de mala fe. Cuando una causal de nulidad, únicamente se aplicara a uno o a algunos de los productos o servicios para los cuales la marca fue registrada, se declarará la nulidad sólo para esos productos o servicios, y se eliminarán del registro de la marca. (Decisión Andina 486, Art. 172).
En relación a la mala fe al solicitar el registro de la marca, la Resolución Nº 0728-2005/TPI-INDECOPI del 6 de Julio del 2005, sobre solicitud de nulidad del certificado de registro Nº 83405, presentada por Importadora Shangai South America Trading Corporation Limitada (Perú), de la marca IDEAL BATTERY y logotipo, que distingue pilas y baterías, clase 9 de la Nomenclatura Oficial, registrada a favor de Importaciones Carmelita del Norte E.I.R.L., señala lo siguiente:
"Previamente al análisis de los medios probatorios, conviene señalar que no basta con que los signos sean idénticos o confundibles a una marca registrada en el extranjero para que su solicitud en el país configure una conducta desleal. Antes bien, hace falta que además se transgreda uno de los deberes de la leal y limpia competencia comercial. En efecto, privar del derecho de prelación al primer solicitante por el solo hecho que el posterior solicitante venía usando con anterioridad un signo idéntico o confundible para productos iguales o semejantes en el país o en el extranjero, significaría otorgar protección legal a la marca en virtud a su uso o por su registro en el extranjero, supuestos contrarios a los principios registral y de territorialidad que rigen el ordenamiento jurídico de derecho de marcas andino y nacional, según el cual el derecho de exclusión sobre una marca nace con su registro en el país.
Las facturas emitidas por la accionante a Importaciones Carmelita del Norte E.I.R.L., muestran que la emplazada adquirió de la empresa accionante, pilas identificadas con la marca IDEAL -registrada en Chile a favor de la accionante desde el año 1995-, durante los años 1994 a 1998, es decir, con anterioridad a la fecha de presentación de la solicitud de registro de la marca IDEAL BATTERY y logotipo (25 de junio del 2002).
De las facturas emitidas por la accionante a las empresas Salvador E.I.R.L. y South Andes S.R.Ltda. se aprecia que las mencionadas empresas adquirieron pilas identificadas con la marca IDEAL a la accionante, en algunos casos, con anterioridad a la fecha de presentación de la solicitud de registro de la marca cuya nulidad se pretende (25 de junio del 2002). Asimismo, las Declaraciones Únicas de Aduanas presentadas muestran que la empresa Salvador S.R.Ltda. adquirió de la empresa accionante e importó al Perú, pilas identificadas con la marca IDEAL, durante los años 1998 al 2002.
En su recurso de apelación, la emplazada manifestó que ... mi representada adquiría estos productos en Chile y no en Perú, la empresa accionante no era exportadora de pilas a Perú sino que dos o tres empresas peruanas nos dirigíamos a Chile a comprar este producto, en el Perú la empresa accionante no tiene registrada la marca IDEAL para distinguir pilas y baterías... .
Del análisis conjunto de los medios probatorios, se determina que dada la relación comercial que mantuvieron la accionante y la emplazada, y la venta de pilas identificadas con la marca IDEAL a otras personas domiciliadas en el Perú, no puede atribuirse a la casualidad que Importaciones Carmelita del Norte E.I.R.L. solicitara el registro como marca del signo IDEAL BATTERY y logotipo, toda vez que se encontraba en condiciones de conocer el uso por parte de la accionante en el mercado de dicha denominación para distinguir pilas y baterías.
En tal sentido, se determina que existen suficientes razones para considerar que Importaciones Carmelita del Norte E.I.R.L. solicitó el registro de la marca IDEAL BATTERY y logotipo conociendo previamente que era usada por la empresa accionante para identificar pilas y baterías, con anterioridad a la fecha de presentación de la solicitud de registro de la marca cuya nulidad se pretende, lo que muestra la intención de la emplazada de perjudicar a la accionante, pues podría tener obstáculos para el ingreso de sus productos en el mercado local, lo que a criterio de la Sala configura una conducta de mala fe.
Por lo expuesto, Importaciones Carmelita del Norte E.I.R.L. tuvo un comportamiento desleal, que atenta contra el deber de la leal y honesta competencia y que es contrario a la buena fe comercial, al solicitar y obtener el registro en el Perú de la marca IDEAL BATTERY y logotipo para distinguir pilas y baterías, de la clase 9 de la Nomenclatura Oficial.
5. Nulidad de registro del certificado Nº 83405
En virtud de las consideraciones expuestas, se concluye que el certificado Nº 83405, correspondiente a la marca de producto IDEAL BATTERY y logotipo, registrado a favor de Importaciones Carmelita del Norte E.I.R.L., para distinguir pilas y baterías, de la clase 9 de la Nomenclatura Oficial, se encuentra incurso en la causal de nulidad establecida en el artículo 172 de la Decisión 486.
CONFIRMAR la Resolución Nº 2722-2005/OSD-INDECOPI de fecha 1º de marzo del 2005 y, en consecuencia, declarar NULO el certificado Nº 83405, correspondiente a la marca de producto constituida por el logotipo conformado por la denominación IDEAL escrita en letras características dentro de una figura irregular y debajo la denominación BATTERY, todo en los colores negro, blanco y rojo, conforme al modelo, registrada a favor de Importaciones Carmelita del Norte E.I.R.L."
I.1.2 Ubicación de la marca en el contexto del Código Civil
El artículo 884 del Código Civil, establece que Las propiedades incorporales se rigen por su legislación especial ; sobre este artículo pueden hacerse algunas observaciones.
La primera de ellas es que el término propiedades incorporales aparece algo contradictorio o falto de armonía lógica, siendo además demasiado genérico. Este puede comprender diversas instituciones jurídicas, respecto de algunas de las cuales, habrían serias dudas, por decir lo menos, de si verdaderamente están o no comprendidas en el artículo referido.
El problema se agrava aún más, si consideramos que las llamadas propiedades incorporales son cuestionadas como tales por un sector de la doctrina, la cual sostiene que en realidad se está ante un nuevo tipo de derecho, distinto de los tradicionales. Esta situación trae como consecuencia, la necesidad de determinar cuáles son las propiedades incorporales, a las que se refiere el artículo 884 del citado Código.
La segunda cuestión atañe a si las propiedades incorporales, se rigen exclusivamente por las leyes especiales aludidas, o si también son aplicables junto con ellas, las disposiciones del Código Civil referidas a la propiedad y otros derechos.
Debemos notar que no se trata simplemente de un problema relativo a la selección de la norma aplicable. Existen una serie de instituciones jurídicas reguladas en el Libro V del Código Civil, cuya aplicación a las propiedades incorporales es dudosa, por lo que también es conveniente precisar, cuáles de estas instituciones son incompatibles con el estatuto jurídico de las propiedades incorporales.
A continuación, trataremos estos dos aspectos por separado, en relación al derecho de marcas:
Utilización de la expresión propiedades incorporales
Es interesante observar cómo distintos conceptos, contrapuestos entre sí a lo largo de la Historia del Derecho, han llegado a unirse en una expresión de mucho éxito hoy en día, pero que justamente por esta particular combinación, tiene ínsita cierta desarmonía lógica.
El Código, en forma implícita, no formulada expresamente, opone la idea de Propiedad Incorporal a la de Propiedad Corporal. En efecto, si las propiedades incorporales se rigen por su legislación especial, es claro que las otras, es decir las corporales, se rigen por las disposiciones del Código.
En parte esta distinción tuvo su origen en la división entre res corporalis (quae tangi possunt) y res incorporalis (quae tangi non possunt), introducida al campo jurídico por Gayo², quien señalaba que las primeras eran aquellas que se pueden tocar y las segundas eran las que no se pueden tocar.
No dudamos que esa clasificación tuvo mucho sentido y utilidad en ese tiempo, pues aparte de ordenar el mundo romano, servía entre otras cosas, para diferenciar los modos de transmisión de los bienes.³
No obstante, notamos que esta división no reúne todas las exigencias de la lógica, que se requieren en sistematizaciones más modernas.
En efecto, la diferenciación entre cosas corpóreas e incorpóreas, como base para la clasificación de las RES,⁴ se presenta algo gaseosa. De un lado, en ambas categorías están presentes los derechos (derecho de propiedad versus otros derechos), y de otro, también están presentes las cosas en sí, el cuerpo (En las Res Corporalis sobre un objeto propio, y en las Res Incorporalis sobre un objeto ajeno).
Desde otro punto de vista, la clasificación también es criticable, tal como señala el jurista Biondo Biondi,⁵ según el cual ...cuando decimos que el fundo es cosa corporal y el usufructo Incorporal, nos referimos a la cosa sobre la que recae el derecho, no al derecho mismo, mientras, inversamente, cuando decimos que el usufructo es incorporal nos referimos al derecho más que a la cosa... . Es decir, que estamos aplicando un criterio de división a órdenes diversos, cuando lo único que se debería clasificar son los derechos⁶.
Otro tanto, ocurre con la palabra propiedades . Da la impresión, que la idea tradicional ya superada en doctrina, de que la propiedad se confunde con la cosa ⁷ hubiera dejado sentir su influencia, para referirse a la marca y otros bienes similares. La expresión propiedades incorporales , en el contexto del artículo 884 del Código Civil, se refiere al objeto del derecho, y por tanto es poco técnico referirse a él como propiedad , que es el derecho en sí y no el objeto sobre el que recae.
Tal vez, podría haberse usado el término entidades incorporales o abstractas, o aun bienes incorporales; no obstante, la utilización de estas expresiones, tampoco solucionan los problemas a los que nos referimos a continuación.
El legislador utiliza un término demasiado general en la elaboración de esta norma jurídica y crea incertidumbre en cuanto al alcance de ella, lo que se agrava aún más si se tiene en cuenta que la regulación de la institución del caso, se remite a una norma especial.
Ello trae como consecuencia que -por ejemplo- las acciones de las Sociedades Anónimas, estén perfectamente encuadradas en la norma. En efecto, respecto de una acción, podría afirmarse que uno tiene un derecho de propiedad tal como lo tiene sobre una marca; y además, el objeto sobre el que recae el derecho es igualmente un bien intangible, en el sentido de que es una alícuota del capital social , o un conjunto de derechos y obligaciones . No nos referimos al documento, al título valor, aun cuando incluso en este caso, la existencia del título valor como tal, se encuentra indisolublemente ligada a la representación de derechos, o de un cierto status jurídico del accionista, lo cual evidentemente también es un bien intangible.
Este aspecto ha merecido la atención de la destacada jurista Lucrecia Maisch Von Humboldt⁸, quien señala refiriéndose al artículo 884 del Código Civil, lo siguiente:
...Es preciso aclarar, dada la ambigüedad del término propiedades incorporales , que no se refiere a créditos, títulos valores u otros bienes incorporales, sino específicamente a las concepciones de la inteligencia tales como los derechos de autor, del inventor, los derechos de patentes, marcas, registros, etc .
No obstante la aclaración, debe convenirse que de la redacción de la norma no puede entenderse con certeza, que ella se refiera únicamente a las llamadas concepciones de la inteligencia.
Desde otro punto de vista, no se justifica la utilización del término propiedades incorporales , por cuanto no existe consenso en la doctrina sobre lo que quiere significar, y hasta se cuestiona la idoneidad del término en sí. No hubiera importado mucho que la Ley no precisara el alcance de la expresión analizada, si en doctrina existiera un concepto uniforme sobre ella, pero eso no es así. De otro lado, no debe olvidarse que no existe norma de remisión, que se refiera en forma global a las propiedades incorporales , lo que genera mayor inseguridad.
El artículo 884 del Código Civil, debe ser concordado con el artículo 886 inciso 6, el cual hace una enumeración de ciertos bienes muebles, que serían los que están comprendidos dentro de las propiedades incorporales.
El indicado artículo señala lo siguiente:
Artículo 866.- Son muebles: 6.- Los derechos patrimoniales de autor, de inventor, de patentes, nombres, marcas y otros similares .
Debemos mencionar que el citado artículo, podía haber seguido la pauta señalada por el artículo 884, refiriéndose a dichos elementos como propiedades incorporales. Sin embargo, ello no ha ocurrido así, habiéndose optado por enunciarlos, pero culminando con una expresión también genérica: ... y otros similares , lo que no permite solucionar el problema planteado.
También debe notarse que la redacción no es muy clara, pues, por ejemplo, menciona a los derechos patrimoniales de inventor, los cuales se acreditan con un título que es la patente, y por otro se menciona a la misma patente.
Desde mi punto de vista, hubiera sido más técnico, recurrir a una formulación casuística, es decir, señalar taxativamente cuáles eran las propiedades incorporales, que debían regirse por legislación especial. Ello habría eliminado toda ambigüedad e incertidumbre en cuanto a la aplicación de la norma. Para este propósito, también se podría utilizar un término que aunque igualmente no muy técnico, ya se ha impuesto internacionalmente y que es el término Propiedad Intelectual ; con ello se eliminaría la ambigüedad señalada.
El dispositivo bajo análisis podría quedar redactado entonces, de la siguiente manera:
Los derechos de autor y derechos conexos, los derechos sobre marcas, lemas comerciales, nombres comerciales, indicaciones geográficas, invenciones, modelos de utilidad, diseños industriales, secretos empresariales y otros propios de la Propiedad Intelectual, se rigen por su legislación especial.
Aplicación de las normas contenidas en el Código Civil a las marcas
Hemos mencionado anteriormente que el artículo 884 del Código Civil, establece que las propiedades incorporales -dentro de las que se encuentran las marcas- se rigen por su legislación especial.
Dicha disposición -en principio- excluye a las marcas del ámbito de aplicación de las normas del Código, y en consecuencia deben regirse por la Legislación sobre Propiedad Industrial, contenida en la Decisión Andina 486 y el Decreto Legislativo 1075.
No obstante, debe observarse que en la Sección Segunda del Libro V, artículo 885 inciso 6, del Código, sobre las Clases de Bienes, se considera que las marcas son bienes muebles. Al margen de las bondades o defectos que pueda tener la indicada clasificación, es importante delimitar si ciertas instituciones contenidas en el Código, son o no incompatibles con el tratamiento normativo que se da a las marcas, pues dicho tratamiento eventualmente podría no ser completo, en cuyo caso serían de aplicación las normas del Código Civil, a tenor de lo dispuesto por el artículo IX del Título Preliminar del citado cuerpo legal, que establece que: Las disposiciones del Código Civil se aplican supletoriamente a las relaciones y situaciones jurídicas reguladas por otras leyes siempre que no sean incompatibles con su naturaleza .
De una revisión global del Libro V del Código, se aprecia que muchas de sus normas sólo pueden estar referidas a bienes corporales, y por lo tanto no dejan duda alguna que son incompatibles con la naturaleza del derecho de marcas. En consecuencia, dichas disposiciones no son aplicables a éste.
Dichas normas son cuando menos las siguientes:
-Libro V, Título II, Capítulo Segundo. Apropiación (Sub-Capítulo I) Art. 929 a 936
Ejemplo: "Artículo 929.- Las cosas que no pertenecen a nadie, como las piedras, conchas u otras análogas que se hallen en el mar o en los ríos o en sus playas u orillas, se adquieren por las personas que las aprehendan. ...".
-Especificación y Mezcla (Sub - Capítulo II)
Ejemplo: "Artículo 937.- El objeto que se hace de buena fe con materia ajena...".
-Accesión (Sub - Capítulo III) Art. 938 a 949
Ejemplo: "Artículo 938.- El propietario de un bien adquiere por accesión lo que se une o adhiere materialmente a él".
-Transmisión de la Propiedad (Sub - Capítulo IV) Art. 947
Ejemplo: "Artículo 947.- La transferencia de propiedad de una cosa mueble determinada se efectúa con la tradición a su acreedor...".
-Prescripción adquisitiva (Sub - Capítulo V) Art. 950 a 953.
Cabe señalar aquí, que una marca (considerada un bien mueble) no puede adquirirse por prescripción, pues el acto constitutivo del derecho, se produce a través del registro. La prescripción adquisitiva, está pensada también para los bienes corporales.
-Libro V. Título II, Capítulo III
Propiedad predial (Sub-Capítulo I)
Limitaciones por razones de vecindad (Sub-Capítulo II) Derechos del Propietario (Sub-Capítulo III)
-Libro V. Título II. Capítulo IV
Medianería (Sub-Capítulo VI)
-Libro V, Título V y VI Superficie y Servidumbre.
De otro lado, existen otras disposiciones respecto de las que podría plantearse alguna duda, sobre si son o no aplicables al derecho de marcas. Entre ellas vemos que, en principio, presentan algunas analogías con el derecho de marcas, las que se refieren a los atributos y/o características del derecho de propiedad (artículo 923 al 928 del Código Civil), de la Posesión (principalmente artículos 896 a 899), Copropiedad (artículo 969 a 973 y art. 988, 989, 999, 991, 992 inciso 1, 2, 4, 5); Usufructo (principalmente art. 999 a 1005), y Uso (art. 1026).
Es muy interesante, por otro lado, analizar si respecto de la licencia de marcas, puede darse la institución de las mejoras y el consiguiente derecho de retención si no se cumple con el reembolso del valor de ellas, una vez extinguido el contrato de licencia.
En relación a este punto, debe tenerse en cuenta que tal como lo consigna el artículo 917 del Código Civil: El poseedor tiene derecho al valor actual de las mejoras necesarias y útiles que existan al tiempo de la restitución y a retirar las de recreo que puedan separarse sin daño...
Igualmente, en el artículo 918 se establece que En los casos en que el poseedor debe ser reembolsado de mejoras, tiene el derecho de retención .
Podría argumentarse que estos dos artículos son aplicables respecto de la licencia de uso de la marca, por las siguientes razones:
1.- El cedido, al tener el uso de la marca, se convierte en poseedor de ella, según los términos de los artículos 896 y 905 del Código Civil. Por tal motivo, le sería aplicable el artículo 917 del Código arriba transcrito, y tendría derecho al reembolso por las mejoras necesarias y útiles que hubiera realizado en el bien.
2. El artículo 918 del Código Civil establece claramente que el poseedor (y el licenciatario de una marca lo es), tiene el derecho de retención.
3.- A pesar de que se trate de un objeto intangible, de una propiedad incorporal , la marca sería susceptible de mejoras.
Pensemos en el caso del titular de una marca nueva y no conocida en el mercado, la cual es licenciada a un tercero. Este tercero, realiza fuertes inversiones en publicidad y se esfuerza por elaborar un producto de calidad, lo que con el tiempo da como resultado, que el público consumidor asocie la marca con productos de buena calidad. No hay duda que cuando el licenciatario tenga que devolver la marca al licenciante, o mejor dicho, cuando deba dejar de usarla por no estar autorizado a ello, la marca en cuestión, será conocida por el público, habrá captado cierta clientela y por ende tendrá un mayor valor que en el momento en que se licenció. Por tal motivo, el licenciatario podría pensar que debería ser reembolsado por el mayor valor de la marca, y de no ocurrir ello, podría ejercitar su derecho de retención.
A pesar de los argumentos arriba señalados, pensamos que la institución de las mejoras y el ejercicio del derecho de retención, no es aplicable al régimen de las marcas.
En efecto, las mejoras tal como se encuentran tratadas en el Código Civil, son aplicables no a entidades abstractas o incorporales, sino a aquellas que tienen un cuerpo.
Los artículos 916 y 917 del Código, hablan de mejoras necesarias, útiles y de recreo, lo cual es una distinción que sólo puede referirse a entidades corporales, por lo que al establecerse el derecho del poseedor al valor de las mejoras necesarias y útiles, se está haciendo alusión al poseedor de una entidad corporal. En consecuencia, estas disposiciones y el correspondiente derecho de retención del artículo 9I8, no pueden ser aplicables a las marcas.
Desde otro punto de vista, hay que considerar que las mejoras del Código Civil, están pensadas para bienes que normalmente se deterioran por el uso, y que por tal motivo, requieren de mantenimiento y conservación, lo que demanda gastos para el usuario, los cuales deben ser reembolsados.
Cosa distinta y totalmente opuesta ocurre con las marcas de producto o de servicios, respecto de las cuales el uso, no las deteriora ni modifica en forma alguna, pues son entidades incorporales que en sí mismas no pueden ser afectadas, a menos que desaparezcan o varíen sus elementos constitutivos (por ejemplo, la cancelación de la marca por su uso contra las buenas costumbres o la pérdida completa de distintividad, debido a un uso inadecuado). Esta afirmación es especialmente importante, si tenemos en cuenta que en la misma definición de mejoras del artículo 916, está presente la idea que al bien se le debe agregar algo , que haga a su vez que aumente el valor, impida la destrucción o sirva para el ornato, etc. En el caso de la marca, no se le puede agregar nada por ser un bien incorporal, y en consecuencia, el régimen de mejoras aludido no le es aplicable.
El mayor o menor valor que pueda tener una marca como consecuencia de su uso, constituye un fenómeno singular propio de la naturaleza de varios bienes incorporales y típico del Derecho de Marcas, cuyos efectos deben analizarse teniendo en cuenta su finalidad económica, cual es la de servir de herramienta para captar y consolidar clientela. Es con dicho propósito que se obtiene la licencia de uso de una marca, para explotarla económicamente, y cualquier gasto que se realice por este motivo, no tiene como objeto el evitar el deterioro o destrucción, ni aumentar el valor de la marca, como podría ser el caso de los bienes corporales a los que se refieren los artículos 916 y 917 del Código, sino más bien obtener un provecho económico de ella.
La institución de las mejoras del Código Civil no es aplicable a las marcas, pues dicha institución no es compatible con su naturaleza de bien incorporal destinado a la explotación económica. En consecuencia, sobre ese aspecto las marcas sólo podrían regirse por su legislación especial, que muy acertadamente no dice nada al respecto.
La razón de ello atañe también a la seguridad jurídica, pues ninguna persona licenciaría su marca, sabiendo que luego el licenciatario ejercitará un derecho de retención hasta que se le reembolse por el aumento del valor de la marca.
I.1.3 La naturaleza del derecho de marcas en el Código Civil y en la Legislación Especial
Como se ha señalado, el Código Civil remite la regulación de las propiedades incorporales -entre las que se encuentran las marcas- a su Legislación Especial.
La Legislación Especial a la que se refiere el Código Civil, está constituida fundamentalmente en lo que se respecta a las marcas, por la Decisión Andina 486, dada el 14 de Setiembre del 2000 y vigente desde el primero de Diciembre del mismo año (art. 274 de la misma Decisión), y por el Decreto Legislativo 1075, que aprueba las Disposiciones Complementarias a la Decisión Nº 486 de la Comisión Andina. El indicado Decreto Legislativo se publicó con fecha 28 de Junio de 2008, e inició su vigencia al mismo momento en que entró en vigor el Acuerdo de Promoción Comercial suscrito entre la República del Perú y los Estados Unidos de América.
La Decisión 486 norma el régimen común sobre Propiedad Industrial para los países miembros de la Comunidad Andina de Naciones (Ecuador, Colombia, Bolivia y Perú. Venezuela se retiró en el año 2006). El artículo 276 de la misma Decisión, consigna expresamente que los asuntos sobre propiedad industrial no comprendidos en ella, serán regulados por la legislación interna de los países miembros.
La Legislación sobre Propiedad Industrial y específicamente sobre las marcas, ha variado continuamente en los últimos años. La Decisión 85 del Acuerdo de Cartagena que fue incorporada al ordenamiento jurídico nacional por Decreto Ley 22532 del 15 de Mayo de 1979, fue sustituida por la Decisión 311 que entró en vigencia el 12 de Diciembre de 1991. A su vez, la Decisión 311 fue sustituida por la Decisión 313, que entró en vigencia el 15 de Febrero de 1992, la que también fue sustituida por la Decisión 344. La Decisión 486, que sustituyó a la Decisión 344, es la norma andina actualmente vigente.
De otro lado, el Título V del Decreto Supremo 001-71-IC/DS, del 25 de Enero de 1971, reglamentario de la Ley General de Industrias Decreto Ley 18350, que había seguido en vigencia en lo que atañe a la propiedad industrial por disposición expresa del artículo 142 de la nueva Ley General de Industrias 23407, del 28 de Mayo de 1982, quedó derogado casi completamente con la dación del Decreto Ley 26017 de fecha 24 de Diciembre de 1992 (Tercera Disposición Final del mismo cuerpo legal). El Decreto Ley 26017, fue derogado por el Decreto Legislativo 823, el cual a su vez fue derogado por el Decreto Legislativo 1075, actualmente vigente.
Luego de esta evolución, el panorama sobre el tratamiento de la naturaleza del derecho de marcas, se presenta hasta cierto punto diferenciado en el Código Civil y en la Legislación especial vigente. Mientras que en las normas del Código Civil se desprende la consideración que es un derecho de propiedad, la Legislación Especial, poco a poco, se ha ido alejando de este criterio.
Recordemos que en el artículo 884 del Código Civil, de manera no muy técnica, se utiliza la palabra propiedad para designar al objeto del derecho. Por otro lado, el artículo 881 del Código, establece que son derechos reales los regulados en este libro y otras leyes . Esta norma admite dos interpretaciones que no son excluyentes. La primera de ellas, ha sido señalada por la jurista Lucrecia Maisch Von Humboldt:⁹
Con buen criterio se dispone que la tipificación del derecho real no sólo se efectúe en el Código Civil, sino que también puede ser materia de otras leyes, como sería el caso de crear un nuevo derecho real por ley, distinto a los existentes .
Bajo este punto de vista, el derecho de marcas, comprendido en el artículo 884 del C.C., estaría también regulado por el Libro y en este sentido sería un derecho real de propiedad. Hay que notar, sin embargo, que si no se hace esa última consideración, el resultado sería totalmente opuesto, y tendría que concluirse que no estamos ante un derecho real, o en todo caso que se trata de un derecho especial de propiedad.
De acuerdo con la segunda interpretación, el artículo 884, establece muy claramente que las propiedades incorporales , y dentro de ellas las marcas, no están reguladas por el Libro V del Código Civil, sino por su Legislación Especial. No obstante, igualmente estaríamos ante un derecho real de propiedad, por cuanto el mismo artículo 881 del Código, dispone que son derechos reales no sólo los que han sido regulados por el Libro V, sino también por otras leyes, entre las que se encontraría la Decisión Andina 486 y el Decreto Legislativo 1075.
Hasta aquí, no hay ninguna duda que el tratamiento normativo al derecho de marca ha sido como un derecho de propiedad. Sin embargo, ya en la Legislación Especial actualmente vigente se nota, en contraste con la legislación anterior (Decisión 85 y D.S. 001-71-IC/DS), que pese a que aún se utiliza la expresión: Propiedad Industrial en varias de sus normas, ya se ha dejado de utilizar las expresiones como la de derecho de propiedad de la marca y propietario de la marca , reemplazándolas por derecho sobre la marca , titular de la marca y derecho exclusivo de una marca .
Veamos por ejemplo algunos artículos de la Decisión Andina 486:
Artículo 154.- El derecho al uso exclusivo de una marca se adquirirá por el registro de la misma ante la respectiva oficina nacional competente .
Artículo 153.- El titular del registro, o quien tuviere legítimo interés, (...)
Este tratamiento muestra que en la Legislación Especial, hay un alejamiento gradual de la noción que identifica al derecho de marcas como un derecho de propiedad.
I.2 TEORÍAS QUE EXPLICAN LA NATURALEZA DEL DERECHO DE MARCAS
I.2.1 Teorías que asimilan el derecho de marcas a la división de los derechos en reales y personales
A lo largo del tiempo se han adoptado diversas perspectivas en el estudio de la naturaleza jurídica de las marcas, llegándose a desarrollar teorías con conclusiones disímiles. Entre ellas, están las que consideran al derecho de marcas, con todos los rasgos tradicionales de los derechos reales. Por ejemplo, A. Laborde,¹⁰ sostuvo que la propiedad intelectual -dentro de la que se comprendía al derecho de marcas- debía asimilarse al derecho real de propiedad, por cuanto comparte con éste las mismas características esenciales. En este sentido, se consideraba que el derecho de marcas, al igual que el derecho de propiedad, tenía la característica de ser absoluto, exclusivo y directo. Se ha criticado mucho esta teoría, resaltándose en especial lo señalado por Breuer Moreno¹¹ en el sentido de que en casi todos los derechos reales aparecen los mismos caracteres que en el derecho de propiedad, sin que ello implique que se trate de derechos de la misma naturaleza.
Dentro de este grupo de teorías, tenemos también, la que consideró que las relaciones entre el titular y la marca eran las mismas que entre el titular y la propiedad común. El titular tenía derecho a la marca, como consecuencia directa de la propiedad que tenía sobre los productos que llevaban la marca. La sostuvieron Reendu, Blanc, Calmels. Dichos autores, sin embargo, no tomaron en cuenta que el derecho a la marca no se pierde cuando los productos han salido de manos del titular de la marca. Esto se debe a que, el derecho sobre la marca es independiente del derecho de propiedad de los productos. Adquirir el producto, no quiere decir que se adquiera la marca. ¹²
Por último, también tenemos aquellas teorías, que consideraron al derecho de marcas como un derecho de crédito, y las que sostuvieron que era una propiedad especial (propiedad industrial), que no recaía sobre bienes materiales.
I.2.2 Teorías que ubican el derecho de marcas en una categoría nueva
Con el tiempo se consideró que para explicar la naturaleza del derecho de marcas, no bastaba con ceñirse a las clasificaciones tradicionales, y se trató de buscar nuevos caminos. Como resultado de ello, se elaboraron las teorías que se reseñan a continuación:
A.- Teoría de los derechos intelectuales
El jurista Edmond Picquard, ideó esta nueva categoría de derechos, apartándose de la clásica división de derechos reales y personales. Para ello, estableció una diferenciación de los derechos en base a su objeto.
Bajo esta diferenciación, está la consideración de que los derechos constan de los siguientes tres elementos:
1.- Objeto sobre el cual se ejerce el derecho.
2.- Sujeto que ejerce el derecho.
3.- Relación jurídica entre el objeto y el sujeto.
De los tres elementos enunciados, sólo el objeto puede ser de utilidad para