Source: http://www.senado.gob.mx/64/gaceta_del_senado/documento/51333
Timestamp: 2019-11-20 00:23:29
Document Index: 374327387

Matched Legal Cases: ['ARTÍCULO 2', 'artículo 71', 'artículo 179', 'artículo 2', 'artículo 2', 'Artículo 2']

Gaceta: LXII/3PPO-55/51333
INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMA EL ARTÍCULO 2 DE LA LEY DEL BANCO DE MÉXICO
El que suscribe, ÁNGEL BENJAMÍN ROBLES MONTOYA, senador integrante de la LXII Legislatura del Congreso de la Unión, artículo 71 fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 8 fracción I y 164 del Reglamento del Senado de la República, en relación con el artículo 179 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos; someto a la consideración de esta Honorable Asamblea Iniciativa con Proyecto de Decreto por el que se reforma el artículo 2 de la Ley del Banco de México, al tenor de la siguiente:
Desde el 15 de Agosto de 1971 cuando el Presidente Richard Nixon declarara el fin del Sistema de Paridades Fijas hasta la actualidad, han transcurrido 45 años de crisis financieras y monetarias mundiales que sigue apuntando contra el bienestar de países pobres y ricos, principalmente de Occidente.
Cuando se quiebra este sistema que se ordenaba en el equivalente mundial de 35 dólares por onza troy, es decir por 31.1034768 gramos de oro; el dólar se pone a flotar en referencia al metal, inaugurando la era de un Sistema de Paridades Flotantes vigente hasta la fecha y causante de un gran volumen de dólares en el mercado mundial; de la especulación con el oro y de un sinfín de mecanismos e instrumentos de creación de dinero ficticio, es decir sin respaldo en algún bien o metal.
Una de las más graves consecuencias de este proceso es la apertura de creación de nuevas formas de dinero que viajan de un continente a otro sin restricción alguna y con una simple transferencia electrónica.
Estas consecuencias hicieron que en estos últimos 45 años los diversos Bancos Centrales de los países europeos; de los países de América y de otros continentes quedaron en una situación de no poder controlar las emisiones secundarias de dinero por muy reguladores que fueran. Pero a la vez, las naciones de occidente principalmente, quedaron expuestos a que las emisiones primarias de dinero, o parte de ellas fueran absorbidas por los circuitos de dinero de emisiones secundarias, que por lo general son altamente especulativos. Los Bancos Centrales de Occidente se convirtieron en protectores de la especulación en su gran mayoría.
Los montos de dinero destinados al crédito productivo, y las preferencias por dinero para la producción crecieron pero a un ritmo mucho menor del que crecieron los montos dirigidos a la especulación.
En esta ruta, los consorcios de banqueros privados mundiales, ayudados por organismos internacionales e inclusive por un grupo de gobiernos, fueron creando nuevas figuras de bonos, de valores y de instrumentos financieros, que avanzaron desde las simples tarjetas de crédito sin respaldo en nada, nada más que en el “poder de tu firma” hasta muy sofisticados mecanismos de los llamados “derivados financieros” que han llegado a convertirse oficialmente en “activos tóxicos” por su alta volatilidad de riesgos de pérdida.
A su vez estos instrumentos y mecanismos vienen inflando los montos de valor de un dinero completamente ficticio en el mundo. Instrumentos que demandan --para seguir existiendo – más dinero real o ficticio que permita ofrecer ganancias a la contraparte, es decir a los propietarios de tales instrumentos financieros.
Cuando ya no hay de donde exprimirle más a la producción o inclusive a la propia especulación, se desencadenan los rescates ya conocidos por todos en todo el mundo. Y el más aparatoso recientemente ha sido el rescate de la Reserva Federal de EUA a los banqueros tenedores de bonos impagables, por 85,000 millones de dólares mensuales pero que después de más de un año, anunciaron que ya terminaron de apalancar a los banqueros en octubre pasado.
Toda la situación mencionada ha relegado el papel de la Banca Central en muchos países y México no es la excepción. Los capitales financieros han desplazado los objetivos primarios de la banca central, que debería de ser también ofrecer al Ejecutivo el crédito necesario para el financiamiento de las obras de infraestructura; de energía; de transporte; de agua y de producción de alimentos con la finalidad de defender y promover el crecimiento económico.
II.- El caso del Banco de México
El objetivo y las políticas del Banco de México han seguido la ruta globalizadora mencionada en los puntos anteriores. Las políticas de apertura comercial progresiva y radical, implementadas en México, --- a partir de su adhesión al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio en agosto de 1986 y hasta la puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) en 1994, --- sentaron las bases para la creación de una serie de instituciones que se ajustaron para el nuevo orden globalizador y muchas veces en amplia desventaja con respecto a los “socios” de Canadá y EUA. Y no hay que olvidar que esto ocurre en particular con el TLCAN a pesar de las decenas de encuentros entre los especialistas de las naciones, y que en calidad de “socios” buscaron homologar y converger las metas macroeconómicas como las tasas de inflación.
Es en este contexto, que en 1993, se propone una Nueva Ley del Banco de México (Banxico) ofreciéndole autonomía para su mejor desenvolvimiento al margen de los intereses gubernamentales. La Ley se pone en vigencia el mismo año que entra en vigencia el TLCAN.
Es una Ley donde el artículo segundo precisa que Banxico “tendrá como objetivo prioritario procurar la estabilidad del poder adquisitivo de dicha moneda” en referencia al peso mexicano; y que “serán también finalidades del Banco promover el sano desarrollo del sistema financiero y propiciar el buen funcionamiento de los sistemas de pagos” es decir, que el objetivo de apoyar o velar o coadyuvar por el crecimiento económico nacional queda completamente fuera de la emisión primaria de dinero y de la política monetaria en general y en particular.
No se puede dejar de mencionar que no ocurre lo mismo con los objetivos del Banco Central de Canadá y del Sistema de Reserva Federal de EUA. Sus leyes observan algo diferente. Observan que no solo deberán velar por mantener un equilibrio en el nivel de precios sino también velar por el crecimiento económico en sus respectivas naciones. Así el Banco Central de Canadá tiene por objetivo “promover la prosperidad económica y financiera”; mientras que la Reserva Federal la “conducción de la política monetaria del país” pero para que se puedan crear “las condiciones monetarias y crediticias en la economía con el fin de generar el máximo empleo, estabilizar precios y generar tasas de interés moderadas a largo plazo”, además de otras entre las que se puede destacar el “mantener la estabilidad del sistema financiero y contener el riesgo sistémico que pueda surgir en los mercados financieros”
¿Entonces, porque el objetivo del Banco de México tendría estar sesgado a solo controlar la inflación?
III.- Es necesario agregar el crecimiento económico como objetivo prioritario
Las circunstancias económicas actuales, son difíciles para México, el crecimiento económico ya es algo que no puede esperar nada. Porque observamos como desempleo se empieza a volver galopante; los pronósticos económicos del gobierno son erróneos, fallan, mienten y ponen a la economía en una situación de alto riesgo.
El país tiene una Ley de Ingresos 2015 con muchos supuestos muy endeble, anclado a los precios del barril de petróleo que se viene desplomando para el caso de la mezcla mexicana, por debajo de los 79 dólares. Hay una seria amenaza, entre hoy y mediados del año próximo de una severa salida de capitales a EUA en razón que aumentarán su tasa de interés, sí México hace lo mismo, no hay garantía que regresen esos capitales, y sí hay garantía que los precios suban por el alto volumen de importaciones en todos los campos de la actividad económica que amenaza sufrir una recesión aguda.
Todos los expertos ven –menos el gobierno—una crisis venidera mayor a la cual hay que adicionarle la creciente inseguridad y las menores perspectivas de la inversión extranjera directa.
Por ello, es necesario, un golpe de timón en la conducción de la política económica. Se tiene que establecer un flujo monetario y crediticio independiente de las variables externas y dependiente de las decisiones propias.
En este sentido, el único camino de emergencia que queda para preservar el interés económico nacional es reformar el mencionado artículo segundo para que Banxico también tenga entre sus objetivos velar por el crecimiento económico. De esta forma, podrá hacer emisiones primarias de dinero para los proyectos productivos que necesita el país y ser un agente del crecimiento económico nacional. Asunto que por supuesto no es inflacionario como lo plantean los fanáticos del monetarismo.
En razón de lo anterior, me permito someter a la consideración de esta Soberanía el siguiente proyecto de:
Artículo único.- Se reforma el primer párrafo del artículo 2 adicionandole las fracciones I y II de la Ley del Banco de México para quedar como sigue:
Artículo 2º .- “El Banco de México tendrá por finalidad proveer a la economía del país de moneda nacional. En la consecución de esta finalidad tendrá como objetivos prioritarios:
I. Procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional. Serán también finalidades del Banco promover el sano desarrollo del sistema financiero y propiciar el buen funcionamiento de los sistemas de pagos.
II. Proveer de los recursos de emisión primaria de dinero, en forma de crédito, a las instancias que se designen para el crecimiento económico nacional según los Proyectos Estratégicos del Plan Nacional de Desarrollo de cada sexenio de acuerdo a solicitud expresa del Presidente de la República”.
ÚNICO.- El presente Decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación, salvo las disposiciones que para su aplicación requieran de modificaciones en el Reglamento de la Ley del Banco de México
Dado en el Salón de Sesiones a los trece días del mes de noviembre de dos mil catorce.
SENADOR ÁNGEL BENJAMÍN ROBLES MONTOYA.