Source: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=CRE&reference=20091125&secondRef=ITEM-012&language=ES&ring=B7-2009-0185
Timestamp: 2013-05-25 02:22:23
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Debates - Miércoles 25 de noviembre de 2009 - Estrategia de la ampliación 2009 relativa a los países de los Balcanes occidentales, Islandia y Turquía (debate) Parlamento europeoChoisissez la langue de votre document :
Índice Anterior Siguiente Texto íntegro Procedimiento : 2009/2675(RSP)Ciclo de vida en sesiónCiclo relativo al documento :
B7-0185/2009Textos presentados :
12. Estrategia de la ampliación 2009 relativa a los países de los Balcanes occidentales, Islandia y Turquía (debate) Vídeo de las intervencionesPV
Presidente. – El siguiente punto son las declaraciones del Consejo y de la Comisión sobre la estrategia de la ampliación 2009 relativa a los países de los Balcanes occidentales, Islandia y Turquía. Carl Bildt, Presidente en ejercicio del Consejo. – Señor Presidente, Señorías, este es un debate muy importante sobre un tema muy importante. Aún así, si quisiera, podría limitar mi intervención de hoy a decir que la Presidencia está totalmente de acuerdo con la propuesta de resolución que ha presentado el señor Albertini en nombre de la Comisión de Asuntos Exteriores. Es importante que el Parlamento y el Consejo, así como la Comisión, se unan en un asunto tan serio como este.
Volviendo la vista atrás, quizá el más importante de todos los artículos del tratado que se firmó en Capitolio, en Roma, hace más de medio siglo era lo que hoy en día es el artículo 49 del Tratado de Lisboa: cualquier Estado europeo que respete nuestros valores y se comprometa a promoverlos puede solicitar ser miembro de la Unión.
De este modo, 19 países de nuestra Unión se han convertido hoy en miembros y parte de la tarea histórica de nuestra Unión. En base a este artículo hemos logrado fomentar la paz y la prosperidad, y promover el Estado de Derecho y el gobierno representativo en muchas zonas de la que en su día fue una parte tan conflictiva del mundo.
A veces es necesario visitar otras partes del mundo, cosa que tengo la obligación de hacer bastante a menudo, para darse cuenta del éxito tan grande que se ha conseguido.
Durante más de medio siglo, Europa ha exportado guerras e ideas totalitarias al resto del mundo. Dos guerras mundiales, dos ideologías totalitarias, conflictos y sufrimiento.
Ahora, por el contrario exportamos la idea de la reconciliación pacífica, de la integración más allá de las viejas fronteras, de las normas y reglamentos comunes como forma habitual de aplicar mejor gobernanza. A esto se añade todo lo que se ha conseguido con el artículo 49 y eso también hace que nuestra Unión pise más fuerte en el mundo.
Una Europa de 6, de 9, de 12 o incluso de 25 habría sido más pequeña en todos los sentidos ―en ambición, en estatus, en posibilidades, en respeto en todo el mundo―.
Su resolución seguramente esté en lo cierto al decir que la ampliación, cito textualmente, «ha demostrado ser una de las políticas de mayor éxito de la Unión Europea». Se trata, en cualquier caso, de una subestimación.
Todos sabemos que el proceso no siempre ha sido fácil. Recuerdo llegar con otra función a un Parlamento Europeo anterior representando a un país que pretendía adherirse y reunirme con los que temían que otra ampliación de los entonces doce podría hacer que se debilitasen las ambiciones políticas de la Unión.
Hemos tenido las dificultades propias de los nuevos miembros que tienen que aplicar las políticas cada vez más numerosas y el acervo, y las dificultades de la adaptación a nuestro propio éxito en forma de nuevos miembros, pero cuando volvemos la vista atrás, es fácil ver que los periodos de ampliación han sido periodos en los que también hemos intensificado nuestra cooperación.
En las últimas dos décadas, hemos llegado a duplicar el número de Estados miembros y, uno tras otro, hemos firmado los Tratados de Maastricht, Ámsterdam, Niza y Lisboa. En las tres décadas anteriores ni siquiera se logró aplicar plenamente el Tratado de Roma.
El artículo 49 es tan importante, diría yo, para nuestro futuro como lo ha sido para nuestro pasado. Nuestro magnetismo sigue presente. Durante el año pasado recibimos nuevas solicitudes de adhesión por parte de Montenegro, Albania e Islandia, y hay otros países que sabemos que también desean alcanzar la posición en la que se puede presentar una solicitud.
Tras la última ampliación que introdujo aproximadamente 100 millones de ciudadanos nuevos a la Unión, nuestra atención está puesta ahora en los países de Europa sudoriental —quizá hasta 100 millones más de ciudadanos—.
No será rápido ni fácil. Los distintos retos a los que nos enfrentamos en los distintos países de los Balcanes occidentales son bien conocidos, y la magnitud de la transformación de Turquía tampoco se nos ha escapado a nosotros.
Somos conscientes de que en nuestras respectivas opiniones públicas hay algunos que preferirían que se les cerrara la puerta a todos, con la esperanza de que se disipe el asunto, y que tienen una idea más cerrada de Europa.
Yo soy de los que están convencidos de que esto sería un error de proporciones históricas, cuyas consecuencias obsesionarían a Europa durante un periodo próximo muy largo.
La puerta de entrada a la Unión puede que a veces esté distante. Algunos tendrán que recorrer un largo y difícil camino de reformas, pero, si se cerrara esa puerta, se abrirían inmediatamente otras a otras fuerzas, y podríamos ver la marcha de esas partes de Europa en direcciones que, con el tiempo, tendrán consecuencias negativas para todos nosotros.
Por eso el artículo 49 sigue siendo de fundamental importancia. Es la luz de la reforma y la reconciliación la que inspira y guía a las regiones de Europa que aún no son miembros de la Unión.
El Comisario Rehn dará más detalles en cuanto a la valoración de la Comisión del progreso de todos estos países implicados, y la Presidencia comparte la valoración hecha por la Comisión.
Sigue siendo nuestra ambición hacer avanzar a todos los países de los Balcanes occidentales en el proceso de adhesión, sabiendo que están en fases muy distintas del mismo. En relación a esto, esperamos que se tome la decisión de que a partir del 19 de diciembre haya un acceso sin visado a la Unión para los ciudadanos de la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Montenegro y Serbia. Constituye un paso adelante fundamental y muy importante.
Junto con el Parlamento, compartimos la esperanza de que Albania y Bosnia se pongan al día y puedan dar también este paso tan importante lo antes posible.
El proceso de adhesión de Croacia ha sido desbloqueado y ahora está avanzando. Esto es importante para Croacia y para toda la región. La Antigua República Yugoslava de Macedonia ha recibido un informe muy positivo de la Comisión y tengo la esperanza de que en diciembre el Consejo pueda especificar nuevos pasos de su proceso de adhesión.
Las solicitudes de Montenegro y Albania han sido remitidas a la Comisión y creo que podremos contar con su opinión para dentro de un año más o menos.
En cuanto a Bosnia, esperamos que los líderes políticos sean capaces de ponerse de acuerdo sobre las reformas necesarias para hacer posible que ese país también considere la solicitud de adhesión. En este momento se están produciendo negociaciones indirectas facilitadas por la Unión Europea y los Estados Unidos en estrecha colaboración.
Serbia ha estado haciendo importantes avances en su aplicación unilateral del acuerdo interino, y nosotros obviamente observaremos cuidadosamente el próximo informe del Fiscal General del TPIY relativo a su cooperación con sus esfuerzos. Esperamos que esté satisfecho con el nivel de esfuerzos actual, aunque también es, sin duda, crítico que esos esfuerzos se mantengan.
Si nos desplazamos más al sureste, quisiera rendir tributo a las reformas fundamentales que se están produciendo en Turquía en relación a la cuestión kurda. Su éxito acercaría al país mucho más a los estándares europeos en áreas de importancia fundamental.
Hay muchos otros asuntos que creo que tratará la señora Comisaria. No están directamente relacionadas pero también son de gran importancia a este respecto las negociaciones en curso entre el Presidente Christofias y el señor Talat sobre la reunificación de Chipre. Lo único que podemos hacer es exigirles que avancen hacia una solución conjunta en base a una federación bicomunal y bizonal con igualdad política conforme a las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La importancia de este asunto apenas puede exagerarse.
Nos dirigiremos bien hacia una nueva era de reconciliación y cooperación en esta parte de Europa y toda la región del este del Mediterráneo, o bien hacia una situación en la que se prevé que nos enfrentaremos rápidamente a cada vez más problemas.
Gran parte de nuestra atención está centrada en los retos de Europa sudoriental, pero la solicitud de Islandia se añade a las razones para centrar más nuestra atención en todos los asuntos del Ártico y el más amplio Alto Norte. Es una zona en la que la Unión debería estar más presente y comprometerse en el futuro. Su importancia se está convirtiendo cada vez más en el centro de atención de todos los actores globales importantes y la solicitud de Islandia también debería ser vista desde esa perspectiva.
Con una tradición democrática que se remonta unos mil años y con su participación en el mercado único a través del Espacio Económico Europeo, es obvio que Islandia ya ha recorrido suficiente camino hacia la adhesión, aunque tendremos que valorar los próximos avances cuando obtengamos el avis de la Comisión.
Señor Presidente, esto es lo que ha conseguido hasta ahora la Presidencia sueca en el importante terreno de la ampliación. Aún tenemos algunas semanas importantes en las que espero avanzar más, pero permítame terminar diciendo que no creo que hayamos terminado la construcción de Europa. Creo que debemos seguir siendo una Europa abierta y que debemos seguir comprometidos con un proceso de ampliación que promueva la buena gobernanza, el Estado de Derecho, la reconciliación, la paz y la prosperidad a cada vez más partes de Europa.
Obviamente esto tiene una importancia clave para ellos, pero hemos de reconocer que también la tiene para nosotros, y no olvidemos que ello nos permitirá pisar fuerte en el mundo y que nuestra voz sea aún más respetada en el futuro. Olli Rehn, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, permítame en primer lugar agradecer a los miembros de la Comisión de Asuntos Exteriores y a su Presidente, Gabriele Albertini, su resolución equilibrada y global. Asimismo, desearía dar las gracias a todos ustedes por su excelente cooperación durante los cinco últimos años. El Parlamento Europeo ha contribuido enormemente a dar forma a nuestra política de ampliación y ustedes han dado ejemplo de responsabilidad democrática. Espero con interés mantener nuestra excelente cooperación en el futuro, sea cual sea la cartera que me corresponda asumir.
La UE dará un paso adelante, esperado desde hace mucho tiempo, cuando el Tratado de Lisboa entre en vigor. Este hecho marcará el comienzo de una nueva era en la política exterior de la UE. Indirectamente, también cimentará el consenso renovado de la UE con respecto a la ampliación basado en las tres «ces» de consolidación, condicionalidad y comunicación, en combinación con una capacidad aprobada de integrar a nuevos miembros. Esto nos permitirá continuar con nuestro proceso de adhesión gradual y cuidadosamente gestionado.
Tal y como pone de manifiesto el proyecto de resolución que ustedes presentan, la ampliación es uno de los instrumentos de política exterior más poderosos de la UE a fecha de hoy. Éste también fue el espíritu que transmitía el mensaje de Carl Bildt y sí estoy de acuerdo con este mensaje basado en las pruebas empíricas recabadas durante la Presidencia sueca y a lo largo de los años y decenios. También es verdad que la credibilidad de la UE como agente mundial se mantiene o se derrumba en función de nuestra capacidad para dar forma a nuestra propia vecindad. Precisamente en este punto es en el que hemos logrado nuestros éxitos más destacables durante los últimos 20 años de transformación del continente europeo mediante la reunificación del Este y el Oeste, y la consiguiente construcción de una Unión Europea más fuerte.
La ampliación ha sido un motor fundamental de este proceso y sigue transformando la Europa sudoriental a día de hoy. Las solicitudes de Albania y Montenegro de adhesión a la UE ponen de relieve el constante poder de atracción que ejerce la Unión. La solicitud de Islandia añade una nueva dimensión política y geoeconómica a nuestro programa de ampliación. Tanto Bosnia y Herzegovina como Serbia están considerando la posibilidad de presentar una solicitud. Dada la crisis económica, todos estos países podrían fácilmente haberse replegado sobre sus asuntos internos. En cambio, mantienen sus aspiraciones europeas aun con todas las decisiones difíciles y reformas audaces que esto conlleva. Croacia está aproximándose al final del proceso de adhesión tras cuatro años de intensas negociaciones al respecto. Zagreb ahora necesita intensificar sus esfuerzos de reforma, sobre todo en el poder judicial y la lucha contra la corrupción y la delincuencia organizada, de manera que puedan concluirse las negociaciones. La cooperación con el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) sigue siendo indispensable.
También hemos observado un progreso constante en Turquía. Este país desempeña un papel crucial en la seguridad energética y en el diálogo entre civilizaciones. El compromiso de Ankara de normalizar sus relaciones con Armenia es histórico, como también lo es la apertura democrática para resolver la cuestión kurda, pero a Turquía aún le queda mucho por hacer. Aparte de las reformas, esperamos de Turquía que garantice la plena aplicación del Protocolo de Ankara y que avance hacia la normalización de sus relaciones con Chipre.
La Antigua República Yugoslava de Macedonia ha realizado progresos convincentes recientemente y ha abordado sustancialmente las prioridades principales en materia de reforma. El país cumple suficientemente los criterios políticos de Copenhague. Estos factores han permitido a la Comisión recomendar la apertura de las negociaciones de adhesión. Tengo la impresión de que el gobierno de Skopje ha visto con acierto en nuestra recomendación un estímulo para terminar de resolver el problema nominal con Grecia. Ahora hay un nuevo contexto, un nuevo debate y una nueva ventana de oportunidades que confío que tanto Skopje como Atenas sepan realmente aprovechar.
También han llegado buenas noticias desde Serbia. Belgrado ha demostrado su compromiso con la integración en la UE, no en vano aplicando el acuerdo provisional con la UE unilateralmente, y presupongo que el TPIY ahora debería estar satisfecho con los esfuerzos de Serbia. Manifiesto mi conformidad con el proyecto de resolución que ustedes presentan con respecto a la necesidad de desbloquear el acuerdo. Ya es hora de permitir que Serbia pase a la siguiente etapa de su viaje europeo.
Bosnia y Herzegovina presenta serios problemas que le son propios, en parte debido a su historia bélica, pero permítanme expresar con claridad que no es posible rebajar las exigencias para la ampliación de la UE. La solicitud de Bosnia de adhesión a la UE sólo podrá tenerse en cuenta una vez que la Oficina del Alto Representante haya cesado sus operaciones en la zona. Bosnia también tiene que acometer cambios constitucionales en parte para cumplir el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales. El respeto de los derechos humanos en un principio fundador de la Unión Europea. Junto con la Presidencia y los Estados Unidos de América, hemos propuesto un paquete de reformas para lograr estos objetivos. Espero, por el bien de los ciudadanos y de la región en su conjunto, que los dirigentes bosnios estén a la altura de la ocasión y alcancen un acuerdo. La UE y los Estados Unidos de América comparten un compromiso del más alto nivel al respecto porque deseamos que Bosnia tenga éxito, y creo que puede tener éxito.
En cuanto a Kosovo, la estabilidad se ha mantenido pero aún sigue siendo frágil. La Comisión ha presentado un estudio sobre cómo estimular el desarrollo socioeconómico de Kosovo y anclarlo a Europa. Contemplamos la posible facilitación de visados y el comercio como emblemas una vez que se hayan cumplido las condiciones pertinentes.
Para concluir, juntos fijamos un programa ambicioso pero, en retrospectiva, realista hace cinco años, cuando comencé mi mandato como Comisario de Ampliación. Durante mis audiencias, dije a este Parlamento que, para 2009, deseábamos ver una UE de 27 Estados miembros que incluyera a Bulgaria y Rumanía, con el proceso de adhesión de Croacia tocando a su fin, con otros países de los Balcanes occidentales anclados en la UE mediante acuerdos de asociación, con Turquía firmemente situada sobre la senda europea, con el estatuto de Kosovo resuelto y con Chipre reunificado. Me alegra y enorgullece que, con la importante excepción de Chipre, donde las conversaciones destinadas a alcanzar una solución todavía están en curso, casi todas nuestras ambiciones se hayan materializado. Juntos hemos trabajado por estos objetivos tan valiosos y juntos hemos marcado la diferencia. Incluso la solución del conflicto de Chipre puede hacerse realidad, en beneficio de todos sus ciudadanos y de la Unión Europea.
Por otra parte, aunque tenía esperanza en ello, no me atreví a pronosticar un progreso en la liberalización del régimen de visado hace cinco años. Sin embargo, henos aquí, a un mes de convertir en realidad el sueño de los ciudadanos de Serbia, Montenegro y la Antigua República Yugoslava de Macedonia. Esperamos hacer lo mismo para Albania y Bosnia y Herzegovina el próximo año, una vez que cumplan las condiciones pertinentes.
Se trata, por tanto, de un recordatorio muy importante para todos los que colaboramos con la Europa sudoriental de cuán atractivo sigue siendo el sueño europeo para millones de ciudadanos de nuestra vecindad inmediata. Mantengamos vivo ese sueño y, con el tiempo, hagámoslo realidad. Gabriele Albertini, en nombre del Grupo PPE. – (IT) Señor Presidente, Señorías, la votación del lunes en el seno de la Comisión de Asuntos Exteriores dio fe de la complejidad y, al mismo tiempo, del beneficio que entraña la ampliación de las fronteras geográficas y políticas de la Europa que hoy conocemos.
Gracias al trabajo y a los esfuerzos de mis compañeros ponentes y a la contribución de grupos políticos particulares, hemos logrado elaborar un texto que amplía el original y que ha perfeccionado numerosos aspectos que inicialmente sólo se mencionaban de pasada.
El debate en comisión y también dentro de los propios grupos no estuvo exento de desacuerdos, a veces agitados, típicos de una confrontación general que trasciende las posiciones políticas respectivas. Los acontecimientos históricos dentro de cada nación y el estado actual de sus relaciones no concordaban con las solicitudes presentadas por países candidatos o por aspirantes.
En menos de un año, se presentaron otras tres solicitudes para entablar negociaciones de adhesión: Montenegro en diciembre de 2008, Albania en abril de 2009 e Islandia en julio de 2009. Esto constituye un signo de que el proyecto europeo todavía puede jactarse de tener un gran atractivo y se considera un factor fundamental de estabilidad, sobre todo después del hundimiento de los mercados financieros.
El texto obtenido como resultado de las votaciones celebradas en el seno de la Comisión de Asuntos Exteriores subraya con mayor energía la necesidad de que los países aspirantes a adherirse a la Unión Europea afronten esta transición concienzudamente, conscientes de los deberes y de las consecuencias que conlleva dicho proceso.
Su ingreso les obliga a respetar los parámetros europeos, no sólo económicos y políticos, sino también culturales, sociales y jurídicos, para garantizar que el resultado final sea algo más que la suma de sus partes.
Espero que el texto que la sesión plenaria votará mañana aborde todos los aspectos de la estrategia general sobre la ampliación de manera más equilibrada y concisa. Obviamente contará con la beneficiosa contribución de las resoluciones específicas sobre cada país. Kristian Vigenin, en nombre del Grupo S&D. – Señor Presidente, el documento de estrategia de ampliación y la resolución que vamos a adoptar mañana ponen de manifiesto nuestro firme compromiso con la política de ampliación, que ha demostrado ser una de las más fructíferas de todas las políticas de la UE y ha beneficiado tanto a los Estados miembros existentes como a los nuevos.
La ampliación ha contribuido a una extensión sin precedentes de la zona de paz, seguridad y prosperidad en Europa y ahora preparamos la continuación de dicha extensión para incluir en los años venideros los Balcanes occidentales, Islandia y Turquía.
La Alianza de Socialistas y Demócratas sigue siendo una de las fuerzas más partidarias de la ampliación en este Parlamento, si bien cabe resaltar que no se puede comprometer en modo alguno el cumplimiento de los criterios de Copenhague y de todos los parámetros importantes conforme a los cuales se evalúa el grado de preparación de los candidatos.
Esperamos ver concluidas las negociaciones con Croacia lo antes posible el próximo año. Prevemos que el Consejo confirme la propuesta de la Comisión Europea de iniciar las negociaciones con la Antigua República Yugoslava de Macedonia el próximo año de manera que el proceso pueda comenzar también el próximo año. Esperamos una nueva dinámica en el proceso de negociación con Turquía que incluya la apertura del capítulo relativo a la energía. Asimismo, creemos que la UE puede mantener el impulso reforzando los avances positivos en todos los países de la ampliación. La liberalización del régimen de visado constituye una excelente medida para demostrar a la población de los Balcanes occidentales que se mueven en la dirección correcta.
Permítanme también expresar la esperanza de que la entrada en vigor del Tratado de Lisboa aumente aún más la capacidad de la UE para integrar a nuevos miembros, ultimando las reformas institucionales dentro de la Unión. Annemie Neyts-Uyttebroeck, en nombre del Grupo ALDE. – (NL) Como Presidenta del Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa, tengo amigos, conocidos y compañeros en todos los países que conforman el tema del informe de hoy.
Me gustaría comenzar deseando al Comisario Olli Rehn todo el éxito posible con aquello en lo que ha estado trabajando durante los cinco últimos años y, en particular, felicitarlo por dichos esfuerzos. Merece nuestro pleno reconocimiento. Como decía, tengo amigos y conocidos en todos estos países y puedo decir, con un determinado grado de orgullo, que, hasta donde yo sé, somos la única gran familia política que ha llegado a un acuerdo sobre el estatuto para Kosovo. Alcanzamos una posición unánime sobre este asunto ya en 2006 y la hemos mantenido desde entonces. No piensen que se trata de una mera coincidencia, porque fue algo a lo que dedicamos una gran cantidad de arduo trabajo.
Por tanto, pueden imaginar lo decepcionada que estoy, en primer lugar, de ver que no se ha incluido a Kosovo en el acuerdo de facilitación de visados. Me da la impresión de que se está castigando a los kosovares por el hecho de que varios Estados miembros de la UE todavía no han podido hacerse a la idea de que Kosovo ahora es un Estado independiente. Es una verdadera lástima, en mi opinión. Señor Presidente en ejercicio del Consejo y señor Comisario, permítanme también plantear unas pocas cuestiones acerca de lo que parece ser la situación actual en Bosnia y Herzegovina. Me temo que soy menos optimista que ustedes con respecto a la posibilidad de obtener un resultado positivo en una serie de frentes, aunque sólo sea porque es posible que la población de la zona pueda llevarse la impresión de que, de repente, todo tiene que desarrollarse con una rapidez increíble y de que no hay tiempo para una consulta adecuada, al menos no con ninguno de los partidos políticos distintos de los mayoritarios, con los que ustedes están en contacto.
Por último, me gustaría dejar claro, en nombre de mi grupo, que insistimos absolutamente en que los países candidatos respeten la totalidad de los criterios de Copenhague, sin ningún tipo de excepciones para nadie en absoluto. Tampoco deberían ustedes pensar que somos indiferentes a la capacidad de absorción de la Unión Europea. Sin embargo, lo que motiva nuestro descontento es el hecho de que algunos de nuestros compañeros miembros parecen desear recurrir a este concepto de la capacidad de absorción con el fin de posponer la adhesión de nuevos países de manera indefinida. No aprobamos dicha actitud.
Permítanme concluir. Señor Comisario, sí pienso que los cinco últimos años han sido un verdadero éxito. Le deseo todo el éxito posible para el futuro. Estoy segura de que nos encontraremos en estos bancos de nuevo, aunque quizás sea desempeñando una función distinta, pero, en todo caso, muchas gracias. Ulrike Lunacek, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señor Presidente, en nombre del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, he de decir que estoy muy contenta de que esta resolución conjunta vuelva a afirmar el sólido compromiso del Parlamento Europeo con la ampliación, y a expresar que el impulso en favor de la ampliación, sobre el que debatimos en la Comisión de Asuntos Exteriores, ha de mantenerse.
Este hecho es especialmente verídico en el caso de la Europa sudoriental. Espero que la historia de conflicto armado, de crueldad más allá de lo imaginable, en esa parte de Europa sea cosa del pasado de una vez por todas, y creo que la Unión Europea desempeña un papel esencial en ello. En ese sentido, asimismo, me complace enormemente que el sólido compromiso se mantenga en esta resolución.
Como ya se ha dicho, ha habido progresos en muchas cuestiones. Se han producido avances en algunos de los conflictos que tenemos en la zona y, como ponente para Kosovo, siento una gran satisfacción por que la Presidencia española haya anunciado durante su mandato que invitará a Kosovo a participar en la conferencia sobre los Balcanes occidentales, que espero brinde la oportunidad de avanzar en la cuestión del estatuto.
Hay algo sobre Kosovo que la oradora que me ha precedido ya ha dicho. Yo habría preferido que Kosovo hubiera sido partícipe, pero al menos nos hemos asegurado de que habrá un inicio del diálogo sobre la cuestión de los visados con vistas a la liberalización del régimen de visado.
Desearía comentar una enmienda que propondremos para mañana. Trata de una de las minorías que tienen una situación muy difícil en muchas regiones de la Europa sudoriental, así como en otras partes de Europa, pero especialmente en Kosovo, a saber, la minoría romaní. En este momento, unos 12 000 romaníes, en su mayoría niños, están a punto de que se los devuelva desde Estados miembros, principalmente a Kosovo, donde sabemos que las condiciones son tales que no podrán tener una vida humanamente digna. Así pues, pediría a los Miembros de este Parlamento que voten mañana a favor de la enmienda que proponemos para que, al menos durante el invierno, se detenga la devolución de romaníes a Kosovo y para ayudar a Kosovo a propiciar unas condiciones que hagan llevadera la vida de las minorías romaníes allí y aquí.
En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, también me complace enormemente que hayamos logrado introducir enmiendas en este texto que dejen claro que la discriminación de la mujer y la violencia ejercida contra ella también son algo que tanto los gobiernos de la región como la Unión Europea tienen que combatir.
Por último deseo hacer referencia a otras minorías étnicas y sexuales. Creo que se trata de un camino importante hacia la democratización. Charles Tannock, en nombre del Grupo ECR. – Señor Presidente, el Grupo de los Conservadores y Reformistas europeos apoya firmemente la ampliación europea. Extendiendo los beneficios de la adhesión a la UE a aquellos países que reúnen las condiciones exigidas en el artículo 49, esperamos ver cómo se desarrolla la Europa más flexible y adaptable en la que creemos como grupo.
Da la casualidad de que soy el ponente permanente para Montenegro, país que representa una historia de buenas noticias en cuanto a su progreso hacia la adhesión y que ha presentado su solicitud muy recientemente. No obstante, pronto visitaré también ese país para extraer mis propias conclusiones y realizar una valoración independiente.
También acojo con beneplácito el hecho de que Islandia pronto pueda ser un país candidato. Sin embargo, todavía en los Balcanes, el conflicto fronterizo bilateral de Croacia con Eslovenia no debe suponer un obstáculo a la adhesión a la UE, y espero que Macedonia también inicie sus negociaciones en breve.
Con respecto a Turquía, sigue habiendo preocupación por los derechos humanos, el bloqueo en curso de Armenia, las libertades religiosas y el rechazo a admitir barcos chipriotas en los puertos turcos. También ha sido lamentable, a mi juicio, que recientemente Turquía invitase a participar en la Cumbre de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) celebrada en Estambul al Presidente Bashir de Sudán, un hombre acusado por la Corte Penal Internacional de los horrores de Darfur.
Por último, aunque Ucrania no es un país directamente vinculado a este debate, espero también que, con independencia de los resultados de las inminentes elecciones presidenciales en dicho país, la UE continúe ofreciendo la posibilidad de una eventual adhesión de Ucrania a la UE, si ésta llega a ser realmente la voluntad de la mayoría de los ucranianos. Otro tanto cabría aplicar a Moldova y, llegado el día, a Belarús, si pasa a ser un país democrático. Nikolaos Chountis, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (EL) Señor Presidente, señor Comisario, señor Presidente en ejercicio del Consejo, para comenzar con la cuestión de la estrategia de ampliación, me gustaría decir que, a juzgar por las ampliaciones efectuadas hasta la fecha y por la manera en que nos dirigimos a nuevos países candidatos, creo que la política de la Unión Europea no siempre ayuda a la hora de abordar los problemas económicos y sociales de los trabajadores y de las sociedades que han ingresado en la UE o que lo harán en el futuro, y, en muchos casos, la asistencia financiera y de otro tipo, es inadecuada o bien va en la dirección errónea y, como resultado, las desigualdades regionales y sociales se perpetúan o se agravan.
Me gustaría mencionar el caso de Turquía. Es necesario ejercer presión para hacer que dicho país cumpla sus promesas y responda de sus compromisos, especialmente el Protocolo de Ankara sobre el reconocimiento de la República de Chipre, cuyos derechos derivados de la legislación internacional Turquía está impugnando. Recordaría a la Cámara que aún existen problemas con el respeto de los derechos democráticos y las libertades sindicales en Turquía, tal y como pone de relieve el reciente enjuiciamiento y juicio de unos sindicalistas turcos en Izmir.
También desearía mencionar el caso de Kosovo, en el que el enfoque adoptado debe respetar la Resolución 1244/99 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Todavía hay problemas como el estatuto de los serbios en Kosovo, que están viviendo en un régimen de aislamiento, y el incumplimiento de los acuerdos sobre el realojo de los refugiados.
Por último, cabe hacer referencia a la Antigua República Yugoslava de Macedonia: el problema de su denominación debe tratarse en el marco de las Naciones Unidas y en el contexto de un acuerdo bilateral que fije los límites geográficos. Me gustaría preguntarles, señor Comisario y señor Presidente en ejercicio del Consejo, qué piensan de la última iniciativa planteada por el recién elegido Primer Ministro griego para celebrar una reunión con los Primeros Ministros de Albania y de la Antigua República Yugoslava de Macedonia? Nikolaos Salavrakos, en nombre del Grupo EFD. – (EL) Señor Presidente, el artículo 49 del Tratado de Roma no es, a mi juicio, un llamamiento romántico a que los Estados miembros participen en la ampliación de una Europa unificada. Es una ambición realista para que el mayor número posible de países europeos adopte los principios de la Unión Europea. Sólo entonces se aplicarán los requisitos básicos a las tres «ces» de consolidación, condicionalidad y comunicación.
Mañana, el Consejo examinará la propuesta de resolución planteada por el señor Albertini, en la que afirma expresamente que, si bien Turquía ha realizado algunos progresos en cuanto al cumplimiento de los criterios políticos de Copenhague, todavía queda mucho por hacer, tanto en el ámbito de los derechos humanos como en el de las libertades de expresión y religiosa, así como en la conducta política en general de Turquía en cuanto al sistema de justicia, entre otros aspectos.
Sin embargo, está claro que Turquía se ha esforzado recientemente por imponer su dominio en la zona del Oriente Medio y el Cáucaso de una manera que contraviene los principios comunes de la Unión Europea. Otro ejemplo es el comportamiento de Turquía con respecto a la cuestión de Irán, que es totalmente contrario a la política exterior de la UE y a los compromisos asumidos por Turquía en el Protocolo de Ankara. Todavía quedan ocho capítulos que deben examinarse con Turquía, por lo que creo que, ante esta situación, Turquía aún no está preparada para que se le asigne una fecha de inicio de negociaciones.
Por cuanto respecta a la Antigua República Yugoslava de Macedonia, he de decir dos cosas: hemos observado que las acciones y declaraciones recientes de su Primer Ministro están causando problemas en los países vecinos y desearíamos que éste moderase su conducta. Barry Madlener (NI). – (NL) El señor Van Rompuy obviamente tenía bastante razón cuando, en 2004, hizo la siguiente observación: «Turquía no es parte de Europa y nunca lo será».
En aquella observación, el señor Van Rompuy hacía hincapié en los valores fundamentales de Europa, que, en su opinión, Turquía socavaría. Así pues, el señor Van Rompuy había expresado objeciones a la adhesión de Turquía en principio. Nosotros, el Partido por la Libertad neerlandés, estamos completamente de acuerdo con él. Por supuesto, ahora no puede retirar dichas palabras de principios, ni siquiera en aras de asegurar el magnífico puesto de trabajo del Presidente de la Unión Europea. Turquía ha llegado incluso a mostrar desprecio por la democracia y la libertad de expresión llamando fascista y racista al dirigente de mi partido, Geert Wilders, representante del pueblo elegido democráticamente. ¡Qué comparación más intolerable e infundada! No se nos debería negar la posibilidad de criticar el Islam. Sin embargo, en esta ocasión, Turquía se está mostrando tal cual es.
Señor Rehn, le planteo la siguiente pregunta: ¿cuál es su reacción a esta actitud intolerable por parte de Turquía? Por supuesto, sólo hay una respuesta posible: romper de inmediato todas las negociaciones con Turquía. Seamos sinceros con los turcos. Sean sinceros con los turcos, como lo han sido Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, y como también lo ha sido su gran amigo Herman van Rompuy. Rompan todas las negociaciones con Turquía y con otros países islámicos.
(El orador responde igualmente a una pregunta formulada de acuerdo con el procedimiento de la «tarjeta azul» según el apartado 8 del artículo 149 del Reglamento) William (The Earl of) Dartmouth (EFD). – Usted parece estar muy impresionado por lo que el señor Van Rompuy tiene que decir. ¿No cree usted que a la mayoría de la gente la impresionaría más el hecho de que tan sólo un 3 % de la masa continental de Turquía se encuentra en el continente europeo, y que esta propuesta de que Turquía se convierta en miembro de pleno derecho de la Unión Europea es, por motivos geográficos, completamente estrambótica? Barry Madlener (NI). – Bueno, no escuché una pregunta real, pero por supuesto creemos que hay múltiples motivos para decir «no» a Turquía. Tan sólo mencioné unos pocos, pero ésta es otra buena razón para decir «no», así que le agradezco su apunte. Elmar Brok (PPE). – (DE) Señor Presidente, señor Bildt, señor Comisario, éste posiblemente sea el último debate sobre ampliación que tengamos con usted, señor Rehn. Me gustaría agradecerle los muchos buenos debates que hemos mantenido con usted desde 2004.
Desearía formular unos pocos comentarios. En mi opinión, ya es hora de resolver con rapidez las dificultades que se están creando para Croacia desde fuera del país, de manera que, durante el próximo año, podamos adoptar rápidamente una decisión con Croacia, completar las negociaciones y ratificar el tratado de adhesión. Creo que estas cuestiones bilaterales, aplicables a varios otros países, incluidos la Antigua República Yugoslava de Macedonia y Grecia, y también las medidas que se están tomando continuamente contra Serbia, país al que otorgo una suma importancia con respecto a la estabilidad de la región, deben resolverse rápidamente.
Hay que dejar claro que a todo país se lo debería juzgar en función de sus capacidades y que se mantendrá la promesa formulada en Salónica, particularmente con respecto a los Balcanes occidentales. A todo país se lo debe evaluar en función de sus aptitudes y el ritmo del proceso debe ajustarse en consecuencia.
No obstante, también es importante explicar que los criterios de Copenhague son de aplicación. Lamento que los socialdemócratas, los verdes y otros grupos se hayan negado a mencionar los criterios de Copenhague en comisión. Espero que ello se revise en el pleno. Estaríamos enviando un mensaje completamente erróneo a los países candidatos, de la misma manera que si no hubiéramos aludido a la capacidad de absorción de la Unión Europea.
La perspectiva europea debe ser correcta para que comiencen los procesos de reforma internos. Sin embargo, también es importante que se cumplan las condiciones necesarias de manera que no se creen falsas expectativas.
Por esta razón, con respecto a los criterios de Copenhague, también debemos garantizar en el caso de Turquía que las condiciones políticas en materia de libertad de expresión, democracia, Estado de Derecho y libertad religiosa sean un requisito para la adhesión y que no haya cabida para cesión alguna a este respecto. Adrian Severin (S&D). – Señor Presidente, quizás la lección más importante de la pasada ampliación es que hemos incorporado a la Unión países, mercados, instituciones y activos industriales, pero nos hemos dejado atrás los corazones y las mentes de las personas. Creo que debemos evitar que se repita esta misma experiencia en el futuro.
Asimismo, no sólo hemos de preparar a los países candidatos a la adhesión sino también a los Estados miembros existentes. La célebre fatiga de la ampliación dice más de la falta de preparación de los Estados presentes —de los antiguos Estados miembros, que no están preparados para convivir con los nuevos Estados miembros— que del carácter indigerible de estos últimos.
A continuación, creo que, al hablar de los países candidatos, deberíamos evitar cualquier condicionalidad que no esté relacionada directamente con su capacidad para ser interoperables con nosotros desde el punto de vista jurídico, institucional, político y cultural, y para competir con nosotros dentro del mercado interno en el sentido más amplio de este concepto. No deberíamos imponer condicionalidades que no guarden relación con estos criterios. Deberíamos recordar que la ampliación consiste en un futuro mejor, no en un pasado mejor. Pensamos demasiado en este pasado.
En tercer lugar, realmente, cada país debería ingresar en la Unión sobre la base de sus méritos. Sin embargo, también deberíamos valorar su capacidad para contribuir, con su adhesión, a mejorar la situación de la región, aportar mayor estabilidad y aumentar la integración en el plano regional.
La gestión de las expectativas también tiene suma importancia y creo que quizás, en el futuro, deberíamos ser un poco más imaginativos a la hora de intentar contemplar algún tipo de integración gradual de un país cuya plena integración no pueda preverse para el corto plazo.
Como último apunte, creo que tenemos que volver a tratar la cuestión problemática de nuestra identidad, nuestra identidad cultural y geopolítica, a fin de conocer exactamente los límites de nuestra ampliación. Ivo Vajgl (ALDE). – (SL) Hoy aquí, estamos a punto de adoptar una resolución que se espera con mucho interés y mucha expectación en numerosos países de la Europa sudoriental.
Esta resolución emplea términos muy diferentes de los utilizados en la Europa sudoriental hace tan sólo unos pocos años. Precisamente estos términos son los que, de hecho, han impulsado y orientado nuestro debate de hoy. Considero importante que lo que pueda desprenderse de las palabras del señor Bildt, Presidente en ejercicio del Consejo, y el Comisario Rehn, por un lado, y de las enunciadas por el señor Albertini, Presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores que ha garantizado que podamos adoptar una resolución tan rica y sustantiva, por el otro lado, sea que apoyamos las perspectivas europeas de todos los países interesados. En este punto, yo haría especial mención de Turquía, en particular.
Únicamente cuando ofrecemos la perspectiva de la ampliación e inclusión a todos los países interesados es cuando algunos de los problemas de esta región, como las tendencias que apuntan a una mayor fragmentación de algunos de los Estados sucesores de la antigua Yugoslavia, las cuestiones fronterizas y los incidentes ocasionales que implican intolerancia religiosa o similar, se vuelven algo menos peligrosos para la región más amplia.
Por consiguiente, podemos concluir que el proyecto de llevar la paz y el progreso a lo que en otro tiempo fue una parte inestable de Europa está destinado a seguir avanzando. Hélène Flautre (Verts/ALE). – (FR) Señor Presidente, tanto mi Grupo como yo estamos de acuerdo en que la política de ampliación de la Unión Europea es una de sus políticas más productivas y más convincentes.
Por esta razón, señor Rehn, estoy un poco preocupada por el futuro de usted, porque no estoy completamente segura de cómo va a poder encontrar una cartera dentro de la futura Comisión que sea más atractiva que la de la ampliación.
Es absolutamente asombroso ver lo que la perspectiva de la adhesión puede propiciar como fuerza para el cambio, para la consolidación de la democracia, en un país como Turquía. Sí, desde luego, todavía queda mucho por lograr: la independencia del poder judicial, el papel del ejército, la libertad de expresión, que todos los aspectos de la cuestión kurda se aborden verdaderamente de una vez por todas, por supuesto.
Sin embargo, tengo la sensación de que es importante insistir en que esta estrategia de ampliación de la UE no sólo redunda en beneficio de los países que se someten al proceso de adhesión, sino que también nos beneficia a nosotros y a nuestros responsables europeos encargados de la toma de decisiones.
Resulta irresponsable infravalorar los esfuerzos de cambio desplegados por un país como Turquía permitiendo que queden dudas sobre el resultado del proceso de negociación. Sí, el resultado del proceso de negociación será la adhesión de Turquía, y debemos decirlo claramente. Ryszard Antoni Legutko (ECR). – (PL) Señor Presidente, la ampliación de la Unión Europea no sólo beneficia a los países que ingresan en la UE o que aspiran a hacerlo, sino que también nos conviene a todos nosotros, ya que aumenta la integración y la seguridad. Por consiguiente, nos complace observar los progresos que se están realizando con respecto a los países de los Balcanes occidentales y Turquía, así como el hecho de que Islandia haya presentado su solicitud de adhesión. Existe eso que se llama la fatiga de la ampliación, pero recordemos que todo país europeo democrático que cumpla unos criterios muy precisos puede solicitar su adhesión a la Unión Europea. No deberíamos olvidar dichos criterios, pero tampoco deberíamos cerrar la puerta a los candidatos. Tampoco cerremos la puerta a nuestros socios orientales. Deberíamos ofrecer a Ucrania una posibilidad clara de adhesión.
Hay un elemento más. La palabra «solidaridad» se emplea muy a menudo en la Unión Europea. Es una palabra que atrae a otros países europeos a nuestra Comunidad y, al mismo tiempo, nos obliga a ampliar aún más la UE. Por desgracia, en muchos casos, la UE no muestra solidaridad en sus relaciones internas. Un ejemplo evidente es el proyecto del gasoducto del Norte, que está orientado directamente a afectar a los países de tránsito, en particular Polonia, mientras que el gasoducto del Sur es la respuesta de Moscú a los planes de diversificación energética relacionados con el gasoducto Nabucco. Es muy inquietante ver cómo determinados países han dejado con tanta facilidad que Rusia los manipule. Ésta es la razón por la que la materialización de los intereses bilaterales entre Estados miembros individuales de la UE y Rusia conduce a conflictos internos y debilita nuestra posición, a saber, la posición de la UE. Esto constituye una contradicción del principio de solidaridad. La ampliación tienen sentido, pero debemos armonizar la retórica y la práctica. Charalampos Angourakis (GUE/NGL) . – (EL) Señor Presidente, el Tratado de Lisboa está creando un marco todavía más negativo para los pueblos de los Estados miembros de la Unión Europea y de los países de la ampliación. Por desgracia, los pueblos de los Balcanes se encuentran en una situación dramática, causada por las consecuencias de la guerra de la OTAN, las reestructuraciones capitalistas, los acuerdos con la Unión Europea, las bases militares extranjeras en la zona, la crisis capitalista y la competencia entre las fuerzas principales por la energía. La adhesión de estos países sirve a los intereses de los grandes planes empresariales e imperialistas, que incluso contemplan redefinir las fronteras de los países de esta zona. La adhesión de la Antigua República Yugoslava de Macedonia a la OTAN y a la Unión Europea agudizará las luchas internas, mientras que los poderes soberanos de este país todavía persisten en su posición redimida. Turquía está explotando su posición geoestratégica y perseverando en su ocupación de una gran parte de Chipre, reivindicando territorios en el Egeo y manteniendo detenidos a millares de sindicalistas, kurdos, periodistas y otras personas. En Islandia, el mito del milagro económico ha quedado expuesto y se oyen presiones que instigan a que se enganche a la cuadriga imperialista europea. El Partido Comunista Griego está en contra de la ampliación de la Unión Europea, porque es contraria a la propia Unión Europea y al ingreso y la permanencia de Grecia en ella. Estamos luchando junto con el pueblo de Europa por la paz y la justicia social, y contra las uniones imperialistas. Fiorello Provera (EFD). – (IT) Señor Presidente, Señorías, la ampliación de la Unión Europea puede ser una oportunidad o un problema, pero aún sigue siendo un gran reto.
La oportunidad viene representada por el hecho de que los nuevos Estados miembros pueden realizar una contribución tangible a la elaboración de la política europea. Para hacerlo, no basta con cumplir los criterios de Copenhague y limitarse a confirmarlos formalmente. Es esencial fomentar la concienciación europea de los ciudadanos de los países candidatos mediante una campaña que llegue a los corazones y a las mentes, y que debe involucrar a políticos, intelectuales y medios de comunicación.
Europa no puede seguir percibiéndose meramente como un gran fondo común de recursos financieros para resolver problemas económicos, sociales y relacionados con infraestructuras, sino como una institución a la que todo el mundo debe ofrecer una contribución original para establecer una política cimentada en valores comunes.
El apoyo a la ampliación es bajo en los Estados miembros, sobre todo con respecto a determinados Estados. ¿Deseamos cerrar los ojos ante esta situación o queremos involucrar a nuestros conciudadanos y pedirles su opinión? Creo que un referéndum es la mejor manera de avanzar porque es la forma de democracia más directa y acercaría Europa a sus ciudadanos y a la libertad de elección de éstos. Philip Claeys (NI). – (NL) Tenemos que abandonar esta gran fachada de apariencias en lo que respecta a la adhesión de Turquía. Debemos dejar de ocultar y minimizar los problemas. Todos hemos de ser lo bastante valientes como para afrontar la realidad. Ya llevamos cinco años manteniendo negociaciones de adhesión con Turquía y ¿cuál ha sido el resultado? Turquía está decantándose cada vez más por una política exterior antieuropea y antioccidental. Bajo el liderazgo del señor Erdogan y el Presidente Gül, Turquía está adquiriendo un carácter cada vez más islamista. Este país todavía se niega a reconocer todos los actuales Estados miembros de la Unión Europea y a cumplir las obligaciones que le incumben en virtud del marco de la unión aduanera. Turquía todavía mantiene su ocupación de una parte del territorio de uno de los Estados miembros de la UE. Asimismo, ni siquiera he mencionado aún el problema estructural y persistente de la falta de respeto de Turquía por la libertad de expresión.
Apenas recientemente, el señor Bildt ha dicho que rechaza la idea de una Europa cerrada. Pues bien, hasta donde yo sé, ninguno de los aquí presentes estamos a favor de la idea de una Europa cerrada, pero sí estamos aquí presentes algunos miembros, entre los que me incluyo, que estamos a favor de la idea de una Europa europea. Tomaré prestadas las palabras de Herman van Rompuy, Presidente designado del Consejo Europeo: ¡Turquía no es parte de Europa y nunca lo será! PRESIDE: Roberta ANGELILLI Vicepresidenta Cristian Dan Preda (PPE). – (RO) Estamos hablando de la ampliación con relación a los Balcanes occidentales, Islandia y Turquía, que son tres casos muy diferentes. En primer lugar, tenemos los países de los Balcanes occidentales, que distan de cumplir los criterios económicos y políticos requeridos por la Unión Europea. Sin embargo, en estos países, la opinión pública y los dirigentes políticos apoyan el objetivo de la integración y se muestran sumamente optimistas sobre la adhesión.
El segundo caso que nos ocupa es Islandia, un país que cumple muchos de los criterios económicos y políticos, pero en el que la opinión pública y sus dirigentes están profundamente divididos con respecto a este objetivo de adhesión a la UE. Lo que parece vincular a los países de los Balcanes occidentales e Islandia, sólo por el momento, es el hecho de que la profunda crisis económica los está animando a la adhesión.
Sin embargo, por último, tenemos a Turquía, cuyas aspiraciones europeas no están relacionadas con ningún tipo de ciclo económico. Es uno de los países con la actividad económica más dinámica donde se está manteniendo un gran debate. Muy recientemente, el 45 % de los turcos apoyaron este objetivo.
Deseo que diferenciemos entre estas tres situaciones porque los Balcanes occidentales, Islandia y Turquía presentan tres panoramas diferentes desde la perspectiva de la integración. Por otra parte, también es una buena idea que no abordemos estos casos con arreglo a una lógica de política bilateral.
A mi juicio, las diferencias entre los Estados miembros y los posibles países candidatos no las pueden utilizar los Estados miembros o terceros países para bloquear el camino hacia la integración europea. Creo que los méritos de cada país y el consenso público son los únicos parámetros para determinar el camino hacia la integración europea. Maria Eleni Koppa (S&D). – (EL) Señora Presidenta, a pesar de las reservas de algunas personas, la política de ampliación ha traído estabilidad, paz y prosperidad a Europa. Hoy, se nos llama a continuar las negociaciones con los países candidatos: los Balcanes occidentales, Islandia y Turquía. La integración de los Balcanes occidentales es, sin duda, el mayor reto. Su integración pondrá fin a un período de enfrentamientos que comenzaron en 1990 y eliminará lo que va camino de convertirse en un agujero negro en el corazón de Europa. Croacia estará lista para su integración dentro de unos pocos meses y los demás países están realizando un progreso dinámico. En el caso de Serbia en particular, todos hemos de reconocer lo mucho que ha avanzado y apoyar su progreso alentando a este país a dirigirse hacia Europa. Por supuesto, existen cuestiones pendientes. El estatuto no resuelto de Kosovo, la difícil situación de Bosnia y la controversia por la denominación de la Antigua República Yugoslava son heridas abiertas en la zona. Por cuanto atañe a Grecia, el nuevo gobierno está esforzándose por encontrar una solución que ponga fin a la controversia. Tras 17 años de tensión, debe dedicarse tiempo a encontrar una solución, por fin, que resulte aceptable para ambas partes. En líneas generales, se han demostrado relaciones de buena vecindad que, nos guste o no, son la condición previa para la integración. Así pues, trabajemos todos sobre ellas. Alexander Graf Lambsdorff (ALDE). – (DE) Señora Presidenta, usted ha pronunciado un buen discurso, claro y conciso, señor Bildt. Lo que ha dicho acerca de que la Unión Europea es un factor estabilizador geopolítico y que la política de ampliación es un instrumento, es todo correcto.
Sin embargo, creo que no resulta satisfactorio, desde una perspectiva intelectual o política, comportarse como si no existiera el conflicto de objetivos entre la unión cada vez más extensa y la unión cada vez más estrecha. Ésta es una cuestión a la que no hemos respondido definitivamente. Usted tiene razón al decir que una Unión Europea más extensa tiene más influencia, pero también es más compleja, lo que repercute en nuestra capacidad para actuar. Por consiguiente, debemos entablar un nuevo diálogo sobre la ampliación, como ha propuesto el señor Severin desde las filas socialdemócratas, que abarque la integración gradual y nuevas formas de adhesión, a fin de poder conciliar estos dos objetivos legítimos.
Necesitamos reformas institucionales. Por ejemplo, no puedo explicar a la gente en Alemania por qué apoyo lo acordado en Salónica y por qué los Estados sucesores de la antigua Yugoslavia un día tendrán más comisarios que todos los miembros fundadores de la Unión Europea juntos. Esto no está bien. Tenemos que ser francos acerca de nuestra política de ampliación de manera que, una vez más, contemos con el apoyo de los ciudadanos para esta importante política comunitaria. Peter van Dalen (ECR). – (NL) Según una encuesta del Eurobarómetro, los ciudadanos europeos han opinado con claridad sobre la adhesión de Turquía: 28 % a favor y 59 % en contra. Estas cifras hablan por sí solas y ningún político puede ni debería negarlas. Si efectivamente las negamos, no haremos sino agrandar la brecha que separa a los ciudadanos de los políticos.
Turquía no es parte de Europa geográficamente, como tampoco lo es de la historia europea, cuyos paisajes religiosos, culturales y políticos han venido definidos por el cristianismo, el Renacimiento, la Ilustración y el Estado-nación democrático. Por otro lado, una forma de asociación privilegiada combinaría lo mejor de ambos mundos. Además de numerosas ventajas económicas, dicha asociación crearía una relación más relajada entre Europa y Turquía, y nos libraría de la tensión constante de la adhesión. Por tanto, es hora de tomar una decisión clara: detengamos las negociaciones de adhesión y embarquémonos en el proceso de negociar una asociación privilegiada. Hagamos que ésta sea nuestra estrategia de ampliación para 2010. Helmut Scholz (GUE/NGL). – (DE) Señora Presidenta, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Comisario, muchos de mis compañeros de mi Grupo y yo siempre hemos visto la ampliación como uno de los proyectos más importantes de la UE y siempre lo hemos apoyado. A pesar de todas nuestras justificadas críticas de diferentes aspectos de la ampliación, ésta ha sido uno de los capítulos de mayor éxito en el desarrollo externo de la UE y representa una compleja tarea a largo plazo tanto para los países candidatos como para la UE. Este asunto ya se ha debatido hoy en el Pleno.
Debemos preguntarnos si nos conviene seguir adelante con los procesos de ampliación. Con respecto a la Europa sudoriental en particular, con su larga historia de fragmentación de Estados e imperios, es correcto y adecuado que a los pueblos de estos países, que forman parte de una región aquejada de problemas, se les haya ofrecido la posibilidad de adhesión a la Unión Europea. El hecho de que algunos políticos de los Estados miembros de la Unión Europea se hayan distanciado de esta promesa so pretexto de que el fortalecimiento de la identidad y las instituciones de la UE tiene prioridad sobre las adhesiones adicionales a la UE, no sólo ha incrementado la desconfianza de los países candidatos, sino que también ha tenido un efecto inhibidor en el proceso democrático de creación de opinión y los procesos de reforma en la región. Bastiaan Belder (EFD). – (NL) Todavía tengo vivos recuerdos de cuando el Comisario Rehn dijo, en una de nuestras reuniones recientes, que, para ser comisario encargado de la ampliación, hay que ser optimista.
Debo admitir que, a mi juicio, ese calificativo describe muy bien al señor Comisario pero, por lo que a mí respecta, el papel de optimista no es el que le corresponde. Mi opinión personal es que, en política, y eso incluye también la política europea, el optimismo debería ocupar un segundo lugar por detrás del realismo. Me parece de lo más escandaloso que el Parlamento haya actuado con semejante enfoque, viendo todo de color de rosa. ¿Por qué era necesario atenuar la clara señal dirigida a Turquía y a Bosnia en la primera versión del informe del señor Albertini? ¿Por qué teníamos que tributar halagos a Turquía? ¿Por qué hicimos esfuerzos desesperados por encontrar un mensaje de apertura positivo para Bosnia?
¿Acaso el Parlamento no es plenamente consciente de que tenemos la obligación de representar a los pueblos de los Estados miembros de la Unión Europea? Las campañas informativas no van a servir de nada para lograr un proceso de ampliación que cuente con el apoyo del pueblo. Únicamente lo conseguiremos valorando con franqueza y realismo la medida en que estos países han cumplido los criterios de Copenhague. Franz Obermayr (NI). – (DE) Señora Presidenta, es alarmante cuán evidente es el déficit democrático de la UE en el caso de la adhesión de Turquía. La mayoría de la población de la UE está claramente en contra del ingreso de Turquía en la UE. Sin embargo, el proceso de lavado de imagen, evaluación y negociación continúa por encima de lo que piensen los ciudadanos.
Es deshonesto comportarse como si no estuviésemos avanzando hacia la plena adhesión. Como país candidato a la adhesión, Turquía ya está recibiendo 2 260 millones de euros durante el período de 2007 a 2010. Esto lo están pagando los países que son contribuyentes netos y cuyos ciudadanos no quieren que Turquía ingrese en la UE.
Obviamente, todo esto tiene que ver con los intereses de los Estados Unidos de América. Sería posible resolver numerosos conflictos no europeos a raíz de la adhesión de Turquía. Sin embargo, a pesar de la participación de Turquía en el concurso Eurovisión de la canción, comparto la misma opinión del muy respetado antiguo presidente alemán, Theodor Heuss, que dio una definición clara de Europa. Europa, según decía, está construida sobre tres colinas: sobre la Acrópolis para el humanismo griego, sobre el Capitolio de Roma para el concepto del Estado europeo y sobre el Calvario para el mundo occidental cristiano. Doris Pack (PPE). – (DE) Señora Presidenta, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Comisario, Señorías, la ampliación de la UE para incluir a los Balcanes occidentales ha quedado fijada desde Salónica. Aceptar a estos países una vez que hayan cumplido las condiciones pertinentes no es un acto de misericordia, como mantiene mucha gente, sino una simple necesidad, dada su posición geográfica en el centro de la Unión Europea.
Nuestra estabilidad viene determinada por su estabilidad, como por desgracia averiguamos en el decenio de 1990. Todos los países, por supuesto, deben cumplir los requisitos de los criterios de Copenhague y, dado que estos países fueron antiguos enemigos, también deben participar en programas de cooperación regional. Esto también es aplicable a los países que son vecinos de estos candidatos a la adhesión. Espero que Eslovenia y Grecia ayuden a los candidatos a la adhesión a lograr su objetivo con rapidez y facilidad.
Desafortunadamente, Bosnia y Herzegovina está en una situación muy difícil y no creo que yo pueda cubrirla en un minuto y medio, aunque sea el ponente para esta región. Ni siquiera lo intentaré. Tan sólo deseo, señor Bildt y señor Rehn, que las negociaciones en ese país puedan desarrollarse de manera cercana a la gente y que no vengan dictadas desde el exterior.
Todos los países de la región tienen diferentes distancias que salvar y debemos ayudarlos a superar sus problemas. Señor Lambsdorff, la idea de que los candidatos a la adhesión tendrán más comisarios que los miembros fundadores es un argumento bastante débil. De hecho, no es un argumento en absoluto; es un golpe demoledor. Este problema puede resolverse, pero el pueblo de estos países no debería verse excluido simplemente porque usted no quiera resolver el problema. Zoran Thaler (S&D). – (SL) Deseo felicitar tanto al Comisario Rehn como al señor Bildt, Presidente en ejercicio del Consejo, por sus observaciones introductorias constructivas y positivas.
Como ponente para la Antigua República Yugoslava de Macedonia, me complace especialmente observar que este país ha realizado progresos en 2009 y que la Comisión ha recomendado que el Consejo fije una fecha para el comienzo de las negociaciones. También tomamos nota del hecho de que los Primeros Ministros Papandreou y Gruevski hayan entablado una comunicación directa.
Yo haría un llamamiento al señor Bildt y al Comisario Rehn, así como a los gobiernos de todos los Estados miembros interesados en este asunto, para que descuelguen el teléfono y se pongan en contacto con el Primer Ministro Papandreou y el Primer Ministro Gruevski a medida que se acerca la cumbre la cumbre de diciembre para mostrarles su solidaridad y alentar los esfuerzos decididos por parte de ambos para encontrar una solución a esta controversia que ha durado 20 años.
Ésta es la única manera en que Grecia, como miembro de la Unión Europea desde hace mucho tiempo, podrá lograr sus ambiciones y cumplir con las responsabilidades que le corresponden con respecto a esta región. Jelko Kacin (ALDE). – (SL) Serbia ha realizado progresos a lo largo de los últimos meses y, cumpliendo sus criterios para la liberalización del régimen de visado, ha demostrado tanto a sí misma como a Europa que es capaz de lograr más objetivos y actuar mejor de lo que lo ha hecho hasta la fecha. Merece que se reconozca este éxito.
Serbia tiene un potencial oculto que necesita materializar en su camino hacia la adhesión a la UE, y debe hacerlo por su propio bien y el de sus vecinos, la región en su conjunto y la Unión Europea. Dado su tamaño y su posición estratégica, este país podría convertirse en una fuerza motriz que aúne más a la región. Es hora de que Serbia adquiera conciencia de dicho papel y de que haga más por la ampliación de lo que ha hecho hasta la fecha.
Los dirigentes de Belgrado deben dedicarse sistemáticamente a la urgente reforma política y económica, y a la cooperación con todos sus vecinos. La cooperación plena con el Tribunal de La Haya no es suficiente porque es necesario orientarla hacia un fin satisfactorio. Serbia necesita mejorar su cultura política, porque su historial hasta la fecha a ese respecto podría impedir el proceso de adhesión. Necesita transparencia y necesita crear activamente un consenso público lo más amplio posible y superar las divisiones entre la coalición gobernante y la oposición en torno a cuestiones fundamentales relativas a la UE. No obstante, dos condiciones previas importantes para lograr un progreso más rápido son la libertad e independencia de los medios de comunicación y el poner fin a la manipulación de éstos. Geoffrey Van Orden (ECR). – Señora Presidenta, todo lo que yo pediría es más franqueza en nuestras negociaciones con Turquía y una interpretación correcta e imparcial de los acontecimientos, sobre todo en relación con Chipre, donde, por desgracia, una versión tergiversada de la historia reciente se ha convertido en la sabiduría aceptada.
Hay una oportunidad real de aquí a las elecciones presidenciales de abril en el Norte de Chipre que debería aprovecharse, y esto incumbe a todas las partes interesadas. Deberíamos recordar siempre que los chipriotas turcos aceptaron el plan de las Naciones Unidas para la reunificación en abril de 2004. El Sur lo rechazó. También deberíamos recordar la promesa formulada en mayo de 2004 por la Unión Europea de poner fin al aislamiento del Norte de Chipre, una promesa que nunca se cumplió. La UE tiene un deber moral en este asunto. Me temo que, si seguimos tratando los intereses turcos de esta manera, corremos el riesgo de perder a un aliado fundamental en una zona estratégica de gran importancia y de alentar todas las tendencias erróneas en la propia Turquía.
Por supuesto, muchos de nosotros estamos profundamente preocupados por los problemas de migración en relación con nuestras naciones. Éste es un aspecto de nuestras negociaciones con Turquía que habrá de abordarse de manera pormenorizada y sólida.
Si tuviera tiempo, también me gustaría hacer referencia a Croacia y a otros países de la Europa sudoriental que tienen que hacer frente con urgencia a la corrupción, la delincuencia organizada y el abuso de determinados derechos de propiedad privada antes de que la adhesión, en el caso de Croacia, o la candidatura puedan llevarse adelante con confianza. William (The Earl of) Dartmouth (EFD). – Señora Presidenta, los países propuestos para la adhesión a la UE son relativamente pobres. Su sueño europeo, por citar las palabras del señor Comisario, es que recibirán subvenciones. De eso se trata. El hecho es que los países ricos, por ejemplo Noruega y Suiza, sencillamente no quieren ingresar en la UE. Un ejemplo elocuente es el caso de Islandia, que, cuando era un país rico, no tenía ningún interés en adherirse a la Unión Europea. Ahora que está en una situación de quiebra, algo que cabe lamentar, el gobierno islandés está, por supuesto, haciendo cola para adherirse. La falla de San Andrés para la Unión Europea es la que separa a los siete Estados miembros que son grandes contribuyentes netos, y el resto.
Esta situación es inestable, indefendible e insostenible. Ustedes creen que están ampliando el imperio de la UE por medio de esta mal diseñada política. En realidad, están dirigiendo a la UE hacia el caos económico en el futuro. Francisco José Millán Mon (PPE). – (ES) Señora Presidenta, el proceso de ampliación ha sido un gran éxito; la última ha permitido reunirnos con los países del este y del centro de Europa, injustamente apartados de la libertad y de la prosperidad tras la Segunda Guerra Mundial. Ahora la ampliación está encaminada hacia los Balcanes Occidentales, Turquía e Islandia.
Comparto los conceptos que en los últimos años hemos identificado como principios rectores del proceso de ampliación, es decir, consolidación, condicionalidad y comunicación. O sea, hay que cumplir nuestros compromisos, pero no hacer a la ligera promesas de futuras ampliaciones.
En segundo lugar, los avances en los respectivos procesos de adhesión están sometidos al cumplimiento estricto de las condiciones. Los países candidatos deben acometer decididamente las reformas necesarias. Y, en tercer lugar, todos tenemos que hacer un esfuerzo de comunicación con los ciudadanos. La resolución que se votará mañana insiste en este aspecto, tan importante, de la comunicación.
En este contexto, quiero reiterar la propuesta más amplia, que ya he formulado otras veces, de que sería también conveniente reforzar el conocimiento de los jóvenes europeos sobre la Unión Europea mediante la introducción de una asignatura obligatoria a nivel de bachillerato.
Otra idea relevante que recoge la resolución es la capacidad de integración. La ampliación implica que los que estamos dentro de la Unión tomemos medidas. Por ejemplo, en el plano financiero, la ampliación requiere medios financieros suficientes para no poner en peligro políticas comunitarias esenciales como la política agrícola o la política de cohesión.
Voy acabando. Quiero señalar que Kosovo es un supuesto singular, como sabemos, y que sin embargo, desgraciadamente, hay apartados de la Resolución que no ponen de manifiesto claramente esa singularidad. Pier Antonio Panzeri (S&D). – (IT) Señora Presidenta, Señorías, considero verdaderamente positiva la resolución que estamos debatiendo hoy en el Parlamento.
Ahondando en parte de lo expuesto, estimo que el tema de la ampliación europea a los Balcanes occidentales es y debe seguir siendo uno de los ejes de la acción europea en los meses venideros.
Me gustaría elogiar a la Presidencia sueca y, sobre todo, al Comisario Rehn por el trabajo que han realizado. No obstante, debemos sentirnos más partícipes del proceso de ampliación.
Indudablemente, algunos países deben intensificar su acción en el frente jurídico en cuanto a la lucha contra la delincuencia y las reformas. Sin embargo, no debemos perder de vista el objetivo político, a saber, consolidar la democracia en esos países y hacer que sigan la senda europea en materia económica, social y de infraestructuras.
Estoy pensando, por ejemplo, en países como Kosovo —y a este respecto estoy de acuerdo con la enmienda presentada por la señora Lunacek con respecto a la cuestión romaní— porque éste es un país al que no podemos marginar simplemente porque cinco países europeos aún no hayan reconocido su independencia.
En resumen, hemos de tener el grado adecuado de valentía y una política con visión de futuro que esté a la altura del reto que a todos nos plantea el proceso de ampliación. Jorgo Chatzimarkakis (ALDE). – (DE) Señora Presidenta, señor Presidente en ejercicio del Consejo, hablo como Jefe de la Delegación de la Unión Europea en la Antigua República Yugoslava de Macedonia y me concentraré en este país. Me gustaría expresar mi más sincero agradecimiento al señor Rehn por su valentía. Su informe y su luz verde a este país suponen un paso audaz hacia delante que ha generado impulso. Al mismo tiempo, en Grecia se han celebrado elecciones y hay un nuevo gobierno en Atenas, lo que nos ofrece una situación y una ventana en cuyo marco podemos lograr algunos objetivos. Sin embargo, desearía pedir a mis compañeros diputados que reaccionen con calma. El viernes se va a celebrar una reunión entre el señor Papandreou y el Primer Ministro Gruevski, y, si fijamos unas expectativas demasiado altas, puede que incrementemos la presión hasta tal punto que todo se venga abajo, riesgo que no queremos correr.
Debemos animar a todas las partes a seguir amistosamente el camino que ya se ha tomado. Me gustaría dar las gracias al ponente, el señor Thaler, por describir esta ruta con tanta precisión. También me gustaría desear a mi amigo, el señor Rehn, un futuro lleno de éxito en la Comisión.
(El orador responde igualmente a una pregunta formulada de acuerdo con el procedimiento de la «tarjeta azul» según el apartado 8 del artículo 149 del Reglamento) Alexander Graf Lambsdorff (ALDE). – (DE) Señora Presidenta, tengo una pregunta para el señor Chatzimarkakis, si él me la permite. La señora Pack, obviamente, no me oyó cuando dije que apoyamos lo acordado en Salónica. Me gustaría repetirlo aquí.
Quería preguntar al señor Chatzimarkakis cuáles son, a su juicio, las medidas más urgentes que la Antigua República Yugoslava de Macedonia debe tomar para avanzar en resolver la controversia sobre la denominación y para garantizar que las negociaciones que justo ahora están comenzando tengan el mayor éxito posible. Jorgo Chatzimarkakis (ALDE). – (DE) Señora Presidenta, muchas gracias por la pregunta. Creo que ambas partes tienen que cambiar sus posiciones y está claro que ambas están dispuestas a dar un paso adelante. Ahora esperamos que se encuentre una solución duradera. Por esta razón, espero que el asunto de la denominación se resuelva de manera clara y definitiva en el transcurso de un debate de cinco minutos. Ése no es el problema.
La aplicación de la denominación, el llamado alcance, es el problema principal y ambas partes obviamente necesitan tiempo para resolverlo. Me gustaría ver una solución duradera porque la alternativa es una solución a corto plazo que podría conducir al desastre. Por esta razón, todos debemos animar de manera amistosa a ambas partes para que encuentren una solución a largo plazo con un alcance y una aplicación amplios. Mario Borghezio (EFD). – (IT) Señora Presidenta, Señorías, debemos considerar con mucha cautela la afirmación de que la ampliación será un factor de estabilidad.
Recordemos lo que el Primer Ministro Erdogan dijo hace unos pocos días. Afirmó que no podía llevarse bien con el señor Netanyahu pero se sentía mucho más cómodo con el señor Bashir, quien, si no me equivoco, es el Presidente sudanés sometido a una investigación porque se lo acusa de crímenes de lesa humanidad.
En cuanto al tema de los vecinos, si Turquía ingresara en Europa, tendríamos por vecinos a Irán, Iraq y Siria. Ésta no me parece que sea una vecindad ideal. Sería mucho mejor que Turquía se uniera a Europa mediante el vínculo de una asociación privilegiada. Una tendencia un tanto preocupante de desoccidentalización de Turquía ha alcanzado una fase muy avanzada ante nuestros propios ojos. Sólo hace falta que pensemos en medidas que afectan a la vida social comunitaria, como la existencia de piscinas separadas para hombres y mujeres, o las restricciones a la libertad de oposición, que de hecho llegan a incluir la imposición de una multa de 3 millones de euros a programas de radio o televisión de ideología opositora, entre otras medidas.
Creo que aún debemos tener en cuenta un hecho más: puede que haya una mayoría a favor en este Parlamento, pero la mayoría de los ciudadanos turcos están en contra del ingreso de Turquía. Estamos insistiendo en extender nuestras fronteras a Turquía cuando los propios turcos se oponen a ello.
El Presidente de la República Italiana ha dicho que los pactos deben respetarse. Estoy de acuerdo, pero debemos tener en cuenta que los turcos son los turcos. Georgios Koumoutsakos (PPE). – (EL) Señora Presidenta, el informe que hoy estamos debatiendo pretende enviar un mensaje positivo sobre las perspectivas europeas y, en última instancia, sobre la adhesión de los países de los Balcanes occidentales, Turquía e Islandia a la Unión Europea. Creo que todos los aquí presentes en esta Cámara, o al menos la mayoría de nosotros, estamos de acuerdo con este mensaje positivo. Al mismo tiempo, no obstante, debe dejarse claro que es necesario realizar progresos antes de la adhesión. No es un camino de rosas. Por consiguiente, es una cuestión de credibilidad que la Unión Europea observe que los criterios y las condiciones previas que fija se satisfacen con hechos y no sólo buenas intenciones. Dicho de otro modo, la adaptación plena es necesaria para la integración plena.
En este marco, la puesta en práctica de unas relaciones de buena vecindad reviste gran importancia. No debemos intentar ocultar lo inocultable. Los graves problemas no resueltos en las relaciones de buena vecindad entre países candidatos y Estados miembros están afectando al avance hacia la adhesión de aquellos que desean pasar a ser miembros de esta familia. El precedente de Eslovenia y Croacia lo confirma. Por esta razón, el problema pendiente de la denominación de la Antigua República Yugoslava de Macedonia debe resolverse antes, y no después, del comienzo de las negociaciones de adhesión. El motivo es sencillo. Si a este país se le asigna una fecha de inicio de las negociaciones sin que se haya resuelto el problema, entonces su gobierno ya no tendrá ningún incentivo fuerte para adoptar una postura constructiva con el fin de lograr en última instancia una solución mutuamente aceptable con Grecia.
Por cuanto respecta a Turquía, la normalización de sus relaciones con la República de Chipre y el fin de los sobrevuelos por el espacio aéreo griego por parte de la flota aérea militar turca son dos factores importantes a la hora de acelerar el avance de Turquía hacia la adhesión. Precisamente con estos pensamientos decidiremos nuestra postura en la votación de mañana. Richard Howitt (S&D). – Señora Presidenta, el debate y la resolución de hoy brindan al nuevo Parlamento Europeo la oportunidad de renovar su compromiso con la continuación de la ampliación de la Unión Europea, de observar los avances positivos que se producen en los países candidatos, en prácticamente todos y cada uno de los casos, y de recordarnos a nosotros mismos que la liberalización del comercio, el refuerzo de la estabilidad, la mejora del control de nuestras fronteras y la expansión del abanico de oportunidades de viaje y de libre cambio para nuestros pueblos, fortalecen —y no debilitan— nuestra Unión Europea.
Los conservadores europeos repiten hoy que están a favor de la ampliación pero, al mismo tiempo, excluyen dicha afirmación del documento fundador de su nuevo grupo, cuyo portavoz oficial, que interviene en este debate, reitera su oposición a Turquía, lo que los sitúa exactamente en el mismo bando que la extrema derecha, como hemos oído todos esta tarde.
No obstante, sí expreso mi sincero agradecimiento al Comisario Olli Rehn, cuyo buen humor se reflejaba en su reciente comentario acerca de que, en el futuro, la Dirección General de Ampliación no debería estar a igual distancia del Consejo o de la Comisión, en el centro de la Rue de la Loi.
Agradezco su buen humor y su buen juicio. Espero que su legado sea la adhesión de todos los actuales países candidatos a ingresar en la UE. Pat the Cope Gallagher (ALDE). – (GA) Señora Presidenta, siempre ha existido un fuerte vínculo entre Islandia y la Unión Europea, y, como Presidente de la Delegación para las Relaciones con Suiza, Islandia y Noruega, y el Espacio Económico Europeo, tuve el enorme placer de dar la bienvenida a la delegación parlamentaria de Islandia la semana pasada. Espero que pronto se constituya una comisión parlamentaria mixta y que el gobierno islandés participe en un estrecho diálogo con la Comisión a raíz de la decisión adoptada por los Ministros de Asuntos Exteriores de la Unión el pasado mes de julio. Estoy seguro de que los dirigentes europeos darán luz verde para que puedan comenzar las negociaciones entre la Unión e Islandia en la reunión en la cumbre que se celebrará la próxima primavera. Dado que Islandia es miembro del Espacio Económico Europeo, ya tiene cubiertos 22 de los capítulos que se han de cumplir. Gran parte del trabajo ya está hecho. Confío en que los demás capítulos se tratarán de manera positiva y directa, y en un ambiente cordial. Krzysztof Lisek (PPE). – (PL) Señora Presidenta, como polaco, pero al mismo tiempo ciudadano de la Unión Europea desde hace cinco años, me gustaría expresar mi gran satisfacción por que estemos dialogando aquí en compañía tan ilustre, en la que figuran personas estrechamente vinculadas al proceso de ampliación, como el señor Rehn y el señor Bildt. Estamos hablando de la continuación de la ampliación de la Unión Europea, y lo estamos haciendo a pesar de quienes están diciendo que la UE ha tocado el techo de sus posibilidades de desarrollo territorial. La única buena noticia que tenemos para esos opositores a la continuación de la ampliación es que no habrá ninguna ampliación en absoluto de la UE en 2009.
Me gustaría que no considerásemos el proceso de ampliación de la UE únicamente desde el punto de vista de las cláusulas jurídicas. Desearía que también lo viéramos como un proceso histórico. La historia nos enseña, al fin y al cabo, que los Balcanes, por ejemplo, fueron la fuente de muchos conflictos en el siglo xx. Fueron conflictos que posteriormente se propagaron por todo el continente, como ocurrió con la Primera Guerra Mundial, y conflictos como la guerra del decenio de 1990, que también afectó a otros países, aunque sólo fuera por la migración de muchos millones de personas. Por consiguiente, la admisión de los Estados balcánicos en la Unión Europea, a mi juicio, podría suponer la contribución más importante jamás realizada por la UE a la estabilización y la paz en nuestro continente.
Si se me permite que diga una cosa más sobre lo que el señor Bildt dijo acerca de la política de puertas abiertas, me gustaría pedirle que no olvide que aún hay otros países, que no se mencionan en el documento de hoy, que sueñan con ser miembros de la UE. Emine Bozkurt (S&D). – (NL) En primer lugar, lamento que ahora mismo no podamos dibujar un paisaje optimista de la situación política de Bosnia y Herzegovina.
El proceso de reforma en este país todavía permanece paralizado por las fuerzas políticas nacionales. Las dos partes implicadas todavía no han sido capaces de desarrollar una visión común, por lo que el avance se ha estancado.
Una vez más, me gustaría subrayar la importancia de crear el marco constitucional duradero que este país y sus instituciones necesitan para trabajar con mayor eficacia. Por consiguiente, hago un llamamiento a los dirigentes políticos de ambas partes para que trabajen en esta dirección como punto de partida.
Además, desearía señalar que estoy encantada de saber que Turquía está tan cerca de los corazones y las mentes del partido de mi compañero diputado Madlener, el Partido por la Libertad neerlandés. Precisamente las negociaciones de Turquía con la Unión Europea son las que han propiciado que este país haya realizado enormes progresos. Por tanto, yo esperaba que el Partido por la Libertad mostrara un mayor apoyo al proceso de negociación.
Por último, me gustaría señalar que el proceso de adhesión debería de orientarse hacia los resultados y que debería regirse no por la fecha de adhesión, sino por los resultados conseguidos. Sólo una vez que los países candidatos hayan cumplido los requisitos fijados y, por ende, sean aptos para convertirse en miembros de pleno derecho de la UE, puede hablarse de adhesión. Arnaud Danjean (PPE). – (FR) Señora Presidenta, señor Comisario, señor Ministro, ustedes han señalado con acierto que la adopción del Tratado de Lisboa iba a permitirnos entrar en una nueva era de la política de ampliación, y debemos embarcarnos en este nuevo proceso con realismo y lucidez: ésa es la esencia de esta resolución.
Por un lado, un nuevo proceso no significa jugarse el todo por el todo. Ésa sería la forma más segura de provocar malentendidos, incluso recelo, entre el público, y también sería la mejor manera de crear ideas falsas entre los países candidatos y de animarlos a refugiarse en políticas retóricas y cosméticas en lugar de en políticas destinadas a reformas más exhaustivas. Debemos ser cautelosos con las medidas, las condiciones y los valores sobre los que no podamos hacer cesiones, y creo en particular en la cooperación con el Tribunal Penal Internacional.
Por otro lado, hay que reafirmar, en los términos más claros, que el lugar de los Balcanes occidentales, de todos los países de los Balcanes occidentales, incluido Kosovo, en efecto está en la Unión Europea, y que debemos animarlos a proseguir e incrementar sus esfuerzos. No existe ninguna contradicción entre dejar claras las exigencias, por un lado, y mostrar pleno apoyo al proceso de la ampliación para incluir a los Balcanes occidentales, por el otro, de la misma manera que no hay contradicción alguna entre mantener esta filosofía de juzgar a todo el mundo en función de sus méritos y tener que adoptar importantes iniciativas para todos los países de la región, como la liberalización del régimen de visado.
Por último, permítanme decir unas palabras sobre Turquía. Antes de hacer conjeturas sobre cualquier resultado futuro muy hipotético con respecto al proceso de adhesión de Turquía, simplemente diré que la Comisión ha observado, por segundo año consecutivo, que no se ha alcanzado ningún progreso con respecto al Protocolo de Ankara y que ello impide que se abran nuevos capítulos de negociaciones. Hannes Swoboda (S&D). – (DE) Señora Presidenta, me perdí el comienzo de este debate, porque, como ponente para Croacia, tuve que acudir a la Comisión Parlamentaria Mixta UE-Croacia.
Me gustaría aprovechar esta oportunidad para dar las gracias al señor Bildt y al señor Rehn por su ayuda a la hora de encontrar una solución al menos temporal al conflicto fronterizo entre Eslovenia y Croacia. Éste es un buen ejemplo de cómo la cooperación entre el Consejo, la Comisión y el Parlamento puede ayudar a los países a superar sus problemas. También he contribuido a garantizar que el tratado se haya ratificado de manera casi unánime, al menos en Croacia.
Sin embargo, lo que me causa mucha más preocupación es Bosnia y Herzegovina. Estuve recientemente en Banja Luka y Sarajevo. Es verdad que el señor Dodik alcanzó algunos acuerdos de compromiso y ofreció algunos cambios durante nuestra reunión con los que él puede estar conforme. No obstante, me gustaría retomar una idea que la señora Pack acaba de mencionar. ¿Cómo podemos establecer contacto con amplios sectores de la población? Allí, despierta un gran interés superar esta falta de voz y las contradicciones que caracterizan a muchas políticas de las altas esferas. De algún modo, debemos conseguir hablar a la gente directamente, porque, a diferencia de lo que William (The Earl of) Dartmouth ha vuelto a decir, hay muchos ciudadanos en esta región que no están interesados en el dinero de la Unión Europea, sino que desean pasar de una región de odio y guerra a una unión de paz y entendimiento. En eso consiste Europa. Usted no quiere entender eso y nunca lo entenderá. Sin embargo, los ciudadanos de Sarajevo y Banja Luka saben lo que significa Europa y son quienes necesitan nuestra ayuda. Bernd Posselt (PPE). – (DE) Señora Presidenta, debemos incorporar a Croacia a la Unión Europea el próximo año o al menos concluir las negociaciones de adhesión y comenzar el proceso de ratificación. Durante 20 años, Croacia ha ido avanzando hacia su ingreso en la Unión Europea y hacia la libertad. Se han puesto obstáculos artificiales en su camino y estoy agradecido a la Presidencia sueca por ayudar a eliminarlos.
Croacia ya ha ratificado el acuerdo con Eslovenia por una mayoría de dos tercios y debemos hacer todo lo posible por garantizar que Eslovenia también cumpla sus obligaciones contraídas con la Unión Europea. La fecha objetivo de 2010 también es importante porque ésta es una cuestión que afecta a la credibilidad de la propia Unión Europea.
Por cuanto respecta a Macedonia, espero que la Presidencia sueca logre hacer posible que las negociaciones de adhesión comiencen el próximo año, de manera que podamos resolver finalmente el problema bilateral que también existe en este caso. Espero que podamos modificar el texto del informe que, de manera bastante tendenciosa, impone demasiadas obligaciones a Macedonia y no las suficientes a sus vecinos. Todo el mundo debe aportar su granito de arena, incluidos los Estados miembros de la Unión Europea.
Considero crucial que incluyamos a Kosovo plenamente en el proceso de Salónica y éstos son pasajes importantes del informe de Albertini. Este país también necesita una perspectiva europea. Me gustaría instar a todos los Estados miembros que aún no lo hayan hecho a que reconozcan a Kosovo, de manera que ya no tengamos problemas jurídicos o técnicos y de modo que Kosovo pueda ser pleno partícipe del proceso de integración.
(El orador responde igualmente a una pregunta formulada de acuerdo con el procedimiento de la «tarjeta azul» según el apartado 8 del artículo 149 del Reglamento) Nikolaos Salavrakos (EFD). – (EL) Señora Presidenta, he notado que el señor Posselt, al igual que otros diputados, emplea el término «Macedonia» para referirse a la Antigua República Yugoslava de Macedonia. Precisamente el término «Macedonia» es el que está provocando roces entre Grecia, que es un Estado miembro de la Unión Europea, y este país candidato. Estaría enormemente agradecido si se pudiera formular una recomendación a mis compañeros diputados para que utilicen el verdadero nombre de este país. Bernd Posselt (PPE). – (DE) Señora Presidenta, me gustaría responder brevemente citando las palabras de mi muy estimado colega el señor Cohn-Bendit del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, que dijo una vez en esta Cámara: «Macedonia es Macedonia y seguirá siendo Macedonia». Comparto exactamente la misma opinión. Intimidar a un país vecino nunca sirve de nada. Nikolaos Salavrakos (EFD). – (EL) Señora Presidenta, sólo hay una Macedonia y es griega, razón por la que estos juegos tienen que terminarse. Al hablar en esta Cámara, hemos de utilizar los términos que todo el mundo ha aceptado y la Antigua República Yugoslava de Macedonia, el país candidato, se ha aceptado como «Antigua República Yugoslava de Macedonia» y no como «Macedonia». Andrey Kovatchev (PPE). – (BG) En primer lugar, deseo agradecer al señor Albertini el trabajo que ha realizado sobre este difícil informe relacionado con la estrategia para estimular el progreso de muchos países en diferentes fases de sus preparativos para cumplir los criterios necesarios para la adhesión a la Unión Europea. Comprendo y respaldo el deseo del señor Albertini de aportar la máxima claridad y dar el visto bueno a la ampliación de la Unión Europea con los Balcanes occidentales, Islandia y Turquía. Sin embargo, la mayoría de las enmiendas propuestas indica que se trata de un tema complejo. Una vez que el Tratado de Lisboa haya entrado en vigor el día 1 de diciembre, debemos analizar e incrementar la capacidad de integración de nuestra Unión. Quiero sugerir a la Comisión que lleve a cabo dicho análisis de la capacidad de integración de la Unión Europea porque, sin el apoyo de nuestros ciudadanos, la propia Unión Europea corre el riesgo de convertirse en una cáscara vacía.
También apoyo el punto de vista de que un Estado miembro no debería imponer unas condiciones de adhesión inalcanzables a un país candidato. Todos los problemas bilaterales deben resolverse con un espíritu de entendimiento europeo, compartiendo unos valores, una historia y una cultura comunes. A este respecto, deseo hacer un llamamiento a una conmemoración conjunta de los acontecimientos históricos y de los héroes de la península balcánica. Kyriakos Mavronikolas (S&D). – (EL) Señora Presidenta, deseo referirme a los intereses de Turquía que, en mi opinión, se están tratando en detrimento de los intereses de la República de Chipre. Quiero expresar mi descontento con el hecho de que los asuntos relacionados con la República de Chipre se estén relegando a un segundo plano; actualmente, hay asuntos sobre los que habría que condenar a Turquía que se están utilizando para mejorar la posición de este país en cuanto a su adhesión a la Unión Europea. En 2006, Turquía se comprometió a reconocer a la República de Chipre, aplicando el Protocolo de Ankara y ayudando a resolver la cuestión de Chipre. No ha hecho nada. Al contrario, hoy las conversaciones se están empleando en beneficio de Turquía, coronadas por los esfuerzos dirigidos a abrir el capítulo energético, que, por supuesto, se considera beneficia a la propia Unión Europea. Sin embargo, ustedes entenderán que la República de Chipre, como Estado pequeño, necesita velar por sus intereses y solicitar sanciones contra Turquía, entre ellas, desde luego, la de impedir que se abran determinados capítulos. Franziska Keller (Verts/ALE). – Señora Presidenta, en primer lugar, mi Grupo, el de los verdes, preferiría no fijar ninguna fecha para la adhesión de Croacia. Creemos que la experiencia ha demostrado que ésa no ha sido una buena idea en el pasado, deba o no Croacia adherirse tan pronto como cumpla los criterios pertinentes.
En segundo lugar, señor Brok, los criterios de Copenhague tienen validez, por supuesto. Ahí están; no es necesario que los mencionemos una y otra vez. Nos estamos ciñendo a los acuerdos que la Unión Europea alcanzó en materia de adhesión y a los criterios de Copenhague. El objetivo del progreso hacia la adhesión es la propia adhesión.
Cuando estemos deliberando acerca de Turquía, no deberíamos olvidar el progreso asombroso que se ha realizado en dicho país en ámbitos en los que, hace unos pocos años, pensábamos que nunca habría sido posible. Éste es el claro éxito del proceso de adhesión, algo que no deberíamos olvidar. Marian-Jean Marinescu (PPE). – (RO) Señora Presidenta, señor Comisario, permítanme por favor darles las gracias por su dedicada labor en torno a la ampliación de la Unión Europea. Durante los dos últimos años, la Unión Europea ha tenido un efecto potente sobre el cambio democrático y la desregulación económica en los Balcanes occidentales. La exención de visado para algunos países de los Balcanes occidentales y el comienzo de las negociaciones de adhesión para la Antigua República Yugoslava de Macedonia marcan un progreso del que disfrutarán los ciudadanos europeos, como resultado de la cooperación judicial y policial con la UE y desde una perspectiva económica.
Creo que, durante el período actual de crisis económica, el proceso de ampliación de la UE ofrece una solución para reactivar la economía de la Unión Europea. Sin embargo, no debemos olvidar las consecuencias adversas derivadas de los beneficios injustos ofrecidos por la Unión Europea a diferentes países de la región de los Balcanes occidentales. La Comisión también debe examinar minuciosamente la posibilidad de incluir a Moldova en el grupo de países de los Balcanes occidentales, ya que la asistencia ofrecida a los países vecinos para ayudar a aplicar las reformas necesarias debe continuar de manera equitativa. Moldova es un posible candidato, preparado para adaptarse a la Unión Europea como parte del proceso de integración política y económica. Corina Creţu (S&D). – (RO) La Unión Europea ahora tiene una constitución —el Tratado de Lisboa—, un Presidente y un Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Por consiguiente, podemos adoptar una perspectiva diferente a la hora de abordar el nuevo proceso de ampliación involucrando a los países de los Balcanes occidentales, Islandia y, de manera especial, Turquía.
Soy consciente de que, dentro de la Unión Europea, son muchos quienes dudan sobre comprometerse con un nuevo proceso de ampliación, pero la experiencia de Rumanía y Bulgaria, por ejemplo, demuestra que la adhesión a la UE ha sido el instrumento más potente para cambiar las cosas para mejor en nuestros países.
Por supuesto, tenemos que mirar con ojo muy crítico los procesos en todos estos países que desean ingresar en la Unión Europea. Debemos concentrarnos, sobre todo, en la solidez y la funcionalidad de los sistemas políticos democráticos. No obstante, disponemos de instrumentos adecuados para velar por el cumplimiento de las condiciones de adhesión. El hecho de ofrecer a estos países una clara perspectiva de adhesión representaría un factor estabilizador y actuaría como catalizador de un progreso interno en los países candidatos. György Schöpflin (PPE). – Señora Presidenta, estoy muy agradecido por esta oportunidad que se me brinda para compartir algunas ideas con ustedes. La ampliación se ha calificado con acierto como una de las políticas más fructíferas de la Unión Europea; muchos de los que participamos en este debate así lo hemos expresado. Asimismo, la idea de que los valores centrales de Europa —la democracia, los derechos humanos, la solidaridad— deberían englobar a todos los Estados de Europa ha ocupado y seguirá ocupando el núcleo de la identidad de Europa.
La Europa que conocemos hoy se construyó en torno a la proposición de que, mediante la integración, los Estados de Europa irán aceptando gradualmente una resolución pacífica de los conflictos, pero este proceso no está exento de esfuerzos. Los Estados candidatos a la adhesión deben experimentar una profunda transformación para cumplir los requisitos necesarios para convertirse en miembros de la UE. El proceso, cabe subrayar, es voluntario. No se coacciona a ningún Estado para que ingrese en la UE, pero, para hacerlo, han de cumplirse determinadas condiciones.
Al mismo tiempo, precisamente porque el cumplimiento de las condiciones pertinentes requiere un esfuerzo muy importante, debe animarse a los Estados candidatos a la adhesión a que realicen el esfuerzo asociado y no sólo eso. Las obligaciones que conlleva ser miembro de la UE deben transferirse del papel a la práctica. De no aplicarse, el proceso carecerá de contenido.
Éste es el mensaje que la resolución de Albertini está enviando a los posibles candidatos a la adhesión a la UE. La UE está dispuesta a aceptar a los Estados de los Balcanes occidentales y a Turquía como miembros de pleno derecho, pero de ellos depende el cumplimiento de las condiciones fijadas por la UE. Carl Bildt, Presidente en ejercicio del Consejo. – Señora Presidenta, permítame que intente ser breve.
En primer lugar, si la Presidencia lo estima oportuno, me uno a aquellos diputados que han rendido tributo al Comisario Rehn por el trabajo que ha realizado en los cinco últimos años. Muchos han sido los logros. Puede que sea bueno para su sucesor que aún quede algo por hacer, pero se ha hecho mucho.
También manifiesto nuestro agradecimiento por el apoyo tan amplio a la política de ampliación que a lo largo de este debate han expresado todos los representantes de todas las principales agrupaciones políticas aquí presentes. Creo que dicho apoyo constituye una fuente de fortaleza.
(Interjección de William (The Earl of) Dartmouth: «¿Ha escuchado el debate?»)
Sí he escuchado el debate. Usted no forma parte de ninguno de los grupos principales. Lo siento.
El señor Severin ha sido uno de los que han mencionado que éste es un proceso que también debemos anclar en los corazones y las mentes de las personas. Estoy de acuerdo, pero deberíamos reconocer también que esto requiere un liderazgo político decidido por parte de todos y cada uno de nosotros. Si observan la historia de nuestra Unión, es fácil darse cuenta de que muy pocos son los acontecimientos que han ocurrido en la historia de la integración europea debido a una corriente repentina de opinión pública que los solicitara.
Casi todo ha sido resultado de un liderazgo político visionario, clarividente, a menudo difícil y exigente, pero posteriormente también nos hemos ganado el apoyo de nuestros ciudadanos a lo que estamos haciendo.
Dije que yo era Primer Ministro de mi país cuando ingresamos en la Unión Europea. Libramos una campaña de referéndum encarnizada. La ganamos por poco margen. Tuvimos a la opinión pública en contra de la Unión Europea durante bastante tiempo. Sin embargo, ahora, si consultan las encuestas de opinión pública, comprobarán que somos uno de los países más europeístas del continente. Costó liderazgo político conseguirlo. No es algo que suceda de por sí.
Permítanme decir también, al abordar las zonas más difíciles de Europa, que la reconciliación no es fácil. Ésta requiere mucho liderazgo como el mencionado y todavía ha de alcanzarse plenamente en todas las partes de Europa.
Varios oradores han aludido a los Balcanes occidentales, y lo han hecho con acierto. Permítanme asegurarles que somos conscientes de los asuntos relacionados con Kosovo y de la necesidad de avanzar sobre ellos, teniendo en cuenta también algunos de los asuntos internos de nuestra Unión.
Bosnia ha sido objeto de comentario por parte de varias personas, como la señora Pack y el señor Swoboda, y permítanme formular simplemente un par de observaciones sobre ese punto. He pasado cuatro días completos este año dialogando con los dirigentes políticos de Bosnia, tratando de hacer que den un paso adelante e intentando advertirlos de los peligros de rezagarse cuando el resto de la región está avanzando. Quizás he hecho demasiado porque, a fin de cuentas, como dijo la señora Pack, ellos tienen que acometer esta tarea por sí mismos. Se trata de su país, no del nuestro, pero también tenemos el deber de decírselo: si no lo hacen, el resto de la región avanzará y la situación no será buena para su país. Eso es lo que hemos estado intentando hacer y, hasta un determinado punto, todavía estamos intentando hacer.
Nuestro proceso de ampliación, como todo el mundo ha venido señalando, se basa en la actuación. Requiere reformas, exige reconciliación, y esto es aplicable a todos y cada uno de los interesados. Así se aplicó a Suecia en su momento, y lo logramos. Se aplica a todos y cada uno.
En cuanto al caballero que estaba interesado en entablar un debate, sí me he dado cuenta de que había varios caballeros —principalmente— de la extrema derecha ahí arriba que tenían sus reservas con respecto a Turquía, por emplear los términos más suaves posibles. Si he entendido bien el argumento, se trataba de que Turquía fuera demasiado grande, demasiado complicada y demasiado musulmana.
Si leen el artículo 49 del Tratado, que es en lo que debemos basar nuestras políticas, éste no plantea excepciones para países grandes, no hace excepciones para casos complicados y no establece ningún criterio religioso.
(Aplausos del centro izquierda)
Así pues, a eso es a lo que tenemos que atenernos. He escuchado las conmovedoras palabras sobre la herencia cristiana, y hay mucha verdad en ellas. Todos los católicos y ortodoxos o protestantes y anglicanos podrían interpretarlas de maneras muy diferentes, pero yo haría una advertencia contra la definición de la herencia judía como ajena a Europa. No son cristianos, pero, con todos los problemas de nuestra historia, también forman parte de nuestra Europa del pasado, el presente y el futuro.
También defendería que sería asimismo un error definir a los ciudadanos de confesión musulmana, ya se encuentren dentro de nuestros Estados miembros actuales, en Bosnia, en otra parte o en Turquía, y excluirlos del ámbito de aplicación del artículo 49 del Tratado. Creo que eso sería un error.
A ese respecto, he escuchado con interés a la señora Koppa en representación de Grecia con sus comentarios tanto sobre los retos planteados en los Balcanes occidentales como sobre la reconciliación con Turquía, y he tomado nota de los avances y declaraciones realizados por el Primer Ministro Papandreou últimamente.
Por último, si me lo permiten, me gustaría simplemente retomar uno de mis temas favoritos. Alguien ha mencionado, como ocurre a veces en este debate, la cuestión de la capacidad de absorción —que sencillamente no podemos absorber a demasiados países—. No me gusta la palabra. No veo que nuestra Unión «absorba» naciones. No sé si hemos absorbido al Reino Unido. Tampoco sé si Francia quiere que se la absorba. Asimismo, espero que nunca se absorba a Suecia.
Veo que nuestra Unión enriquece a los países cuando ingresamos en ella, y todavía no he visto una ampliación que haya debilitado a nuestra Unión. Cada una de las ampliaciones, si bien ha sido difícil, ha fortalecido a nuestra Unión, la ha enriquecido, la ha hecho más ambiciosa, y yo, por lo pronto, no pertenezco a aquellos que creen que la historia a tocado fin. Cabe aplicar el artículo 49.
Finalmente, uno de los caballeros ha dicho que hay otros países también sobre los que no hemos deliberado. Es verdad. El artículo 49 se aplica a todos y cada uno de los países europeos, incluidos aquellos que todavía no se han mencionado en el debate de hoy. Olli Rehn, Miembro de la Comisión. – Señora Presidenta, me gustaría darle las gracias por hacer posible un debate muy animado y sustantivo sobre la ampliación de la UE y nuestra estrategia —ahora, el próximo año y en un futuro cercano—. Este debate ha estado en consonancia con las mejores tradiciones democráticas de este Parlamento, y estoy agradecido por el amplio respaldo general que ha recibido nuestra política de ampliación que tan minuciosamente llevamos a cabo.
Ustedes han subrayado con acierto la importancia de un compromiso y una condicionalidad simultáneos y paralelos en la ampliación de la UE. Estoy de acuerdo, y quiero insistir en la importancia capital de ser tanto justos como firmes al mismo tiempo.
Tenemos que ser justos y cumplir los compromisos que hemos contraído con los países que cubre nuestro programa consolidado de ampliación en la Europa sudoriental, esto es, los Balcanes occidentales y Turquía. Al mismo tiempo, podemos ser tan firmes como justos, y hemos de aplicar una condicionalidad rigurosa al tratar con estos países candidatos y otros posibles candidatos.
Estos elementos sólo funcionan de forma conjunta —en tándem, al unísono— y ésa es, de hecho, la mejor receta para promover reformas y la transformación democrática y económica en la Europa sudoriental. También es la mejor receta para consolidar la estabilidad en los Balcanes occidentales e introducir reformas que amplíen las libertades fundamentales en Turquía.
Creo que la señora Flautre tiene razón cuando afirma que, por definición, no puede haber una cartera más atractiva que la ampliación. Sin embargo, soy un hombre moderado —lo crean o no— y creo que existen determinados límites al grado de atracción o fascinación que un hombre puede aguantar. Asimismo, como ha solicitado el señor Carl, también quedará trabajo pendiente para mi sucesor, para la próxima Comisión y para este Parlamento.
Sea como fuere, ha sido un placer trabajar con ustedes. Juntos hemos marcado la diferencia. Recordemos que la ampliación de la UE ha contribuido en gran medida a que Europa hoy esté entera y sea libre. Mantengámosla así y completemos nuestra labor en la Europa sudoriental.
(Aplausos) Presidenta. – He recibido una propuesta de resolución(1) presentada de conformidad con el apartado 2 del artículo 110 del Reglamento.
La votación tendrá lugar el jueves 26 de noviembre de 2009.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento) Elena Băsescu (PPE), por escrito. – (RO) Considero sumamente importante que el Parlamento Europeo participe en la evaluación del proceso de ampliación. Este proceso ha sido un éxito fundamental para la Unión Europea, que le ha traído paz y estabilidad. En este contexto, debemos tener presente que los países de los Balcanes occidentales son parte de Europa geográfica, cultural e históricamente. Entre los posibles países candidatos mencionados en la resolución, me gustaría destacar los esfuerzos fructíferos y los progresos tangibles realizados por Serbia. Este país ha avanzado y ha aplicado unilateralmente el Acuerdo interino sobre comercio que firmó con la UE, con lo que demuestra su determinación a aproximarse a la Unión Europea, a pesar de las dificultades políticas y económicas a las que se está enfrentando. El Parlamento Europeo debe alentar a Serbia a proseguir su viaje hacia la UE. A este respecto, debemos pedir al Consejo y a la Comisión que se muestren abiertos y que continúen con las negociaciones con este país de manera constructiva. Creo que el avance del proceso de integración de Serbia en la Unión Europea no debe estar supeditado al reconocimiento de la independencia de Kosovo. Takis Hatzigeorgiou (GUE/NGL), por escrito. – (EL) La postura contraria a Turquía es un asunto crucial que se debatirá, dentro del marco de la ampliación, en la cumbre del Consejo Europeo de diciembre. Nosotros apoyamos la integración plena, al considerar que este objetivo debe constituir una fuerza motriz para la reforma y el cambio de políticas en torno a cuestiones importantes. Desearíamos señalar que Turquía aún no ha cumplido sus obligaciones contractuales para con la UE y todos los Estados miembros. Debe empezar a cumplir sus compromisos de inmediato o, de lo contrario, no saldrá indemne de la evaluación en diciembre. Los compromisos por los que se la evaluará y el calendario figuran en las conclusiones de fecha de diciembre de 2006. Entre ellos, se incluyen la aplicación del Protocolo adicional, la mejora de las relaciones bilaterales con la República de Chipre y el reconocimiento de este país, y una postura constructiva con respecto al procedimiento para resolver la cuestión de Chipre. Es absurdo que, mientras trata de lograr la integración y un papel regulador en la zona, Turquía continúe vulnerando el derecho internacional y los principios en los que se fundamenta la UE manteniendo tropas ocupantes en un Estado miembro. Por último, el capítulo energético no puede abrirse mientras Turquía impida que la República de Chipre ejerza sus derechos soberanos en su zona económica exclusiva. Cătălin Sorin Ivan (S&D), por escrito. – (RO) La UE es como un edificio en construcción y, por tanto, el concepto de detener su ampliación contravendría el propio principio en el que se basa. De conformidad con el artículo 49 del Tratado de la Unión Europea: «Cualquier Estado europeo... podrá solicitar el ingreso como miembro en la Unión». Precisamente por esto, la estrategia de ampliación para los Balcanes Occidentales, Turquía e Islandia está recibiendo cada vez más atención como parte de nuestras actividades. Yo apoyo sin reservas este interés próximo. Croacia, Turquía y la Antigua República Yugoslava de Macedonia tienen condición de candidatos, tras haberse embarcado de manera responsable en la vía hacia la integración. Islandia, Montenegro y Albania han solicitado la adhesión y, actualmente, la Comisión está evaluando a los dos primeros países. Por supuesto que aún quedan problemas por superar, como la corrupción, la delincuencia o la libertad de los medios de comunicación. La introducción del plan de exención de visado en Serbia, Montenegro y la Antigua República Yugoslava de Macedonia, que comenzará el día 19 de diciembre, dará un impulso considerable a este proceso. Sin embargo, también quiero llamar su atención sobre el hecho de que, cuando hablamos de ampliación, debemos tomar igualmente en consideración a la República de Moldova, que actualmente está atravesando un período político crucial, en lo que se refiere a embarcarse en la vía hacia la democracia y la adhesión a la UE. Teniendo esto presente, debemos apoyar la aplicación de los objetivos de la Estrategia Europea para la República de Moldova para el período 2007-2013, a fin de conseguir los resultados deseados por ambas partes. Tunne Kelam (PPE), por escrito. – Me gustaría formular tres observaciones. En primer lugar, me alegro de que el Ministro de Asuntos Exteriores Carl Bildt haya señalado el mensaje más importante de la resolución de Albertini, a saber, que la UE mantiene su firme compromiso con la política de ampliación, la cual considera como una de sus políticas de mayor éxito. Esto se debe en muy gran medida al excelente trabajo realizado por el Comisario Rehn. El segundo mensaje importante es que el Estado de Derecho se percibe como un principio fundamental del progreso democrático y como una de las condiciones principales para futuras adhesiones. También deberíamos seguir subrayando con claridad la relevancia de los criterios de Copenhague. La tercera observación es la siguiente: recomiendo vivamente que la apertura de las negociaciones de adhesión con Macedonia la decida el Consejo Europeo de diciembre de conformidad con la recomendación de la Comisión. Petru Constantin Luhan (PPE), por escrito. – Islandia ya es un socio activo desde hace mucho tiempo en el proceso más amplio de integración europea. Islandia coopera estrechamente con los Estados miembros de la UE como miembro fundador de la OTAN, y como miembro del Consejo de Europa, la Asociación Europea de Comercio Justo (EFTA), la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y el Acuerdo de Cooperación de Schengen. Asimismo, se ha estimado que Islandia ya ha adoptado alrededor del 60 % del vasto acervo comunitario. Desde este punto de vista, la solicitud de Islandia para adherirse a la UE es un paso lógico.
En mi opinión, Islandia siempre ha tenido una vocación europea y la adhesión islandesa representará una situación de la que ambas partes saldrán ganando. Ya estamos aprendiendo de la experiencia de Islandia en la gestión sostenible de los recursos pesqueros, el uso del calor geotérmico y las medidas para combatir el cambio climático. Islandia ha demostrado su determinación a ingresar en la Unión presentando las respuestas al cuestionario de la Comisión mucho antes de la fecha límite y aguardo con interés a la evaluación que se realizará en la cumbre de mediados de diciembre. Si se cumplen todos los requisitos y se respeta el principio de méritos propios, espero que la adhesión de Islandia pueda emparejarse con la de Croacia. Andreas Mölzer (NI), por escrito. – (DE) Es necesario adoptar un enfoque diferenciado de la estrategia de ampliación. Mientras que Islandia es un país europeo que está preparado para ser miembro de la UE, los Estados balcánicos distan de estar preparados, a excepción de Croacia. Los problemas no resueltos son difíciles de abordar tras la adhesión y permanecen sin resolver durante años. Por tanto, no debe haber ninguna duda en absoluto sobre la preparación de los Estados balcánicos para la adhesión, y los salarios y las condiciones sociales en dichos países deben corresponderse con el promedio europeo. Durante años, los informes sobre los progresos de Turquía se han compuesto de una larga lista de problemas. Si Turquía fuera un coche, desde hace tiempo no habría superado su inspección técnica de vehículos. Es verdad que este país no es parte de Europa ni geográficamente ni en el plano espiritual o cultural. Esto queda claro al observar su constante desprecio por los derechos humanos y la libertad de expresión, algo que el plan para los kurdos no puede ocultar, y la cuestión de Chipre. Sin embargo, quizás la UE también desee apartarse de sus normas de derechos humanos. Ésta es la única explicación que se puede encontrar a su homenaje a los decretos Beneš. Turquía se considera a sí misma como la potencia suprema de los pueblos túrquicos. Como resultado, los problemas de la UE no harían sino aumentar a raíz de la adhesión de Turquía, tal y como han dejado claro sus acciones en repetidas ocasiones. Los aspectos positivos, como la mejora de la seguridad energética, también se pueden conseguir mediante una asociación privilegiada. Ya es hora de que empecemos a hablar con franqueza y claridad. Csaba Sándor Tabajdi (S&D), por escrito. – (HU) Como diputado al Parlamento Europeo por Hungría, país vecino de la región de los Balcanes Occidentales, apoyo sin reservas las ambiciones de los países de los Balcanes occidentales de ingresar en la UE. Un paso importante en este ámbito ha sido la iniciativa puesta en práctica por la Comisión Europea, por la que se elimina el requisito de visado para Serbia, Macedonia y Montenegro a partir del día 1 de enero de 2010. Sin embargo, la propuesta del Parlamento Europeo, que suprimiría el requisito de visado para una fecha tan temprana como el día 19 de diciembre, tendría una importancia simbólica y también reportaría beneficios prácticos.
La Unión Europea difícilmente podría ofrecer un regalo de Navidad mejor que un viaje sin necesidad de visado a los húngaros que viven en Voivodina en Serbia y que guardan numerosos vínculos con Hungría, lo que beneficiaría a familias y amigos que residen a ambos lados de la frontera. Confío en que los Estados miembros darán su visto bueno a esta decisión este mismo mes.
La exención de visado es una respuesta positiva a los auténticos esfuerzos que los países de los Balcanes occidentales están realizando con miras a su integración europea. Serbia ha logrado progresos particularmente significativos recientemente. Incluso el informe publicado hace poco por la Comisión afirma que el nuevo gobierno del Primer Ministro Mirko Cvetković ha emprendido con éxito la batalla contra la corrupción, por no mencionar los avances sumamente importantes realizados en el ámbito de los derechos de las minorías. El Parlamento serbio ha aprobado una ley relativa a los consejos nacionales. Tras unos debates preliminares alentadores, la próxima semana se presentará ante el Parlamento serbio una decisión sobre el estatuto de Voivodina. Aparte de los muchos avances positivos, deben seguir dedicándose esfuerzos a erradicar por completo de Voivodina los crímenes violentos por motivos étnicos y la incidencia cada vez mayor de las palizas propinadas a húngaros. Jarosław Leszek Wałęsa (PPE), por escrito. – (PL) Me gustaría dar las gracias al señor Albertini por la resolución sobre la estrategia de ampliación de la Comisión Europea. Por supuesto, estoy de acuerdo en que los países candidatos deben continuar con el proceso de reforma. Los esfuerzos deberían concentrarse en garantizar el Estado de Derecho y la igualdad de trato para las minorías étnicas, así como la lucha contra la corrupción y la delincuencia organizada. La evaluación de la situación política de Turquía, incluidas las reformas que se han planificado o llevado a cabo, reitera la evaluación de la Comisión que figura en el Informe Periódico. Es evidente el progreso realizado en lo relativo al cumplimiento de los criterios políticos de Copenhague, pero, por desgracia, queda mucho por hacer en lo que en líneas generales se comprende como la categoría de las libertades de los ciudadanos. Sin embargo, lo más importante de todo es que las controversias bilaterales se resuelvan mediante la participación de las partes. Estas cosas no deberían, por sí mismas, constituir obstáculos en el camino hacia la adhesión, pero la UE debería esforzarse por su resolución antes de la adhesión. El Parlamento Europeo debería ser un observador objetivo, porque nos gustaría que las negociaciones culminaran en un acuerdo, lo que facilitaría la adhesión de Turquía a la UE. Como ciudadano de Polonia, país que ingresó en la Unión Europea en 2004, sé que la estrategia de ampliación es una de las esferas más efectivas de la política de la UE. Resulta crucial atenerse a los compromisos que se han contraído, algo que también es aplicable a la Unión Europea. El objetivo de las negociaciones de adhesión es ser miembros de pleno derecho y, por ende, cumplir unas condiciones estrictas pero claras también debería ser un requisito básico para que los aspirantes logren este objetivo. Esto es aplicable a todos los Estados, incluida Turquía. Dominique Vlasto (PPE), por escrito. – (FR) Nuestra resolución sobre futuras ampliaciones debe reflejar la opinión preponderante en Europa. Debemos evitar la repetición de errores pasados y construir Europa con sus pueblos. Las decisiones que se han de adoptar están repletas de compromisos y deben prepararse bien y explicarse bien de manera que la mayoría de los ciudadanos europeos puedan apoyarlas. Nuestro Parlamento, que representa a estos ciudadanos, debe permanecer especialmente vigilante a este respecto.
La prisa sería la peor política posible y podría devolvernos a la inestabilidad institucional, aunque la Unión Europea está a punto de dejarla atrás gracias a la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. Hoy debemos examinar el nuevo mecanismo institucional resultante del Tratado de Lisboa, construir una Europa política y consolidar las políticas que nuestros conciudadanos desean en cuanto al empleo, la recuperación económica, la lucha contra el cambio climático, la seguridad del suministro energético y la defensa común.
No deberíamos invertir el orden de las prioridades, sino más bien incrementar la coherencia y la eficacia de las políticas comunitarias antes de que nos dispongamos a llevar a cabo nuevas ampliaciones de la UE. Por último, todavía me opongo a la adhesión de Turquía a la Unión Europea y sigo esperando que se opte por una asociación privilegiada con ese país en el seno de la Unión por el Mediterráneo. (1) Véase el Acta.