Source: http://transparencia.sinart.go.cr/index.php/contraloria-de-servicios/2-uncategorised
Timestamp: 2019-04-19 18:38:32
Document Index: 65352065

Matched Legal Cases: ['Artículo 4', 'artículo 33', 'artículo 89', 'Artículo 33', 'artículo 27', 'Artículo 27', 'artículo 340', 'artículo 38', 'ARTÍCULO 340', 'ARTÍCULO 20', 'ARTÍCULO 21', 'ARTÍCULO 22', 'ARTÍCULO 27', 'ARTÍCULO 3', 'ARTÍCULO 27', 'ARTÍCULO 34', 'Artículo 14', 'Artículo 32', 'Artículo 8', 'Artículo 1', 'Artículo 2', 'Artículo 51', 'Artículo 9', 'artículo 21', 'Artículo 1', 'Artículo 2']

Transparencia - CONTRALORÍA DE SERVICIOS
Contraloría de Servicios del SINART S.A. está para servirle.
Actas de las Sesiones del Consejo Ejecutivo del Sistema Nacional de Radio y Televisión Sociedad Anónima.
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Acta 001 - 10 enero 2019
Acta 002 - 17 enero 2019
Acta 003 - 24 enero 2019
Acta 004 - 31 enero 2019
Acta 005 - 7 febrero 2019
Acta 006 - 14 febrero 2019
Acta 007 - 21 febrero 2019
Acta 008 - 7 marzo 2019
Acta 001 - 18 Enero 2018
Acta 002 - 25 Enero 2018
Acta 003 - 01 Febrero 2018
Acta 004 - 08 Febrero 2018
Acta 005 - 22 Febrero 2018
Acta 006 - 01 Marzo 2018
Acta 007 - 01 Marzo 2018
Acta 008 - 21 Marzo 2018
Acta 009 - 05 Abril 2018
Acta 010 - 10 Abril 2018
Acta 011 - 10 Abril 2018
Acta 012 - 27 Abril 2018
Acta 013 - 27 Junio 2018
Acta 014- 05 Julio 2018
Acta 015- 12 Julio 2018
Acta 016- 19 Julio 2018
Acta 017- 09 Agosto 2018
Acta 018- 16 Agosto 2018
Acta 019- 30 Agosto 2018
Acta 020- 20 setiembre 2018
Acta 021 - 27 setiembre 2018
Acta 022 - 11 octubre 2018
Acta 023 - 18 octubre 2018
Acta 024 - 08 noviembre 2018
Acta 025 - 15 noviembre 2018
Acta 026 - 06 diciembre 2018
Acta 027 - 13 diciembre 2018
Acta 001 - 12 Enero 2017
Acta 002 - 19 Enero 2017
Acta 003 - 30 Enero 2017
Acta 004 - 02 Febrero 2017
Acta 005 - 09 Febrero 2017
Acta 006 - 16 Febrero 2017
Acta 007 - 23 Febrero 2017
Acta 008 - 23 Febrero 2017
Acta 009 - 26 Febrero 2017
Acta 010 - 23 Marzo 2017
Acta 011 - 06 Abril 2017
Acta 012 - 20 Abril 2017
Acta 013 - 27 Abril 2017
Acta 014 - 04 Mayo 2017
Acta 015 - 11 Mayo 2017
Acta 016 - 18 Mayo 2017
Acta 017 - 25 Mayo 2017
Acta 018 - 01 Junio 2017
Acta 019 - 15 Junio 2017
Acta 020 - 22 Junio 2017
Acta 021 - 29 Junio 2017
Acta 022 - 06 Julio 2017
Acta 023 - 13 Julio 2017
Acta 024 - 20 Julio 2017
Acta 025 - 20 Julio 2017
Acta 026 - 03 Agosto 2017
Acta 027 - 10 Agosto 2017
Acta 028 - 17 Agosto 2017
Acta 029 - 24 Agosto 2017
Acta 030 - 31 Agosto 2017
Acta 031 - 01 Setiembre 2017
Acta 032 - 07 Setiembre 2017
Acta 033 - 14 Setiembre 2017
Acta 034 - 20 Setiembre 2017
Acta 035 - 05 Octubre 2017
Acta 036 - 12 Octubre 2017
Acta 037 - 19 Octubre 2017
Acta 038 - 25 Octubre 2017
Acta 039 - 2 Noviembre 2017
Acta 040 - 2 Noviembre 2017
Acta 041 - 16 Noviembre 2017
Acta 042 - 23 Noviembre 2017
Acta 043 - 07 Diciembre 2017
Acta 044 - 14 Diciembre 2017
DEL SINART S.A.
Este documento contiene una serie de reflexiones y aplicaciones prácticas del enfoque de Derechos Humanos, el lenguaje inclusivo y la comunicación libre de todo tipo de discriminación, un compromiso asumido por el SINART por iniciativa de la Dirección General, la Presidencia Ejecutiva y el Consejo Ejecutivo.
En el proceso de construcción de este Manual participaron funcionarias y funcionarios de los diferentes departamentos y medios de comunicación que integran el SINART, que asumieron con convicción y compromiso el reto de implementar en el SINART las mejores prácticas de los medios de comunicación de servicio público; y de dignificar por medio de los contenidos de calidad el derecho de las audiencias a la comunicación y a la información.
Fue invaluable también el aporte de la Defensoría de los Habitantes de la República en la construcción de una nueva mirada sobre la comunicación, sobre los derechos de las personas, sobre los alcances del Estado Social de Derecho, y sobre el papel de los medios de comunicación colectiva en la construcción de sociedades más justas, solidarias, equitativas e igualitarias.
La aplicación de los contenidos de este Manual es responsabilidad de todas y todos sus funcionarios, especialmente de quienes tienen responsabilidad en la generación de contenidos y noticias, en cumplimiento de los principios que rigen nuestro papel en la sociedad como sistema de medios de servicio público.
MISIÓN DEL SINART
Somos el sistema costarricense de comunicación de servicio público que crea y promueve contenidos inclusivos y no discriminatorios, que informan, educan, entretienen y recrean, para contribuir a profundizar la democracia y a mejorar la vida de las personas y su entorno.
VISIÓN DEL SINART
Ser un sistema de comunicación público independiente, relevante, innovador y líder en producción de contenidos de calidad.
Su actividad, de acuerdo con la Ley Orgánica del Sistema Nacional de Radio y Televisión N° 8346, se rige por los siguientes principios (Artículo 4):
La separación entre las informaciones y las opiniones, así como la identificación de quienes sustentan estas últimas y su libre expresión.
El respeto al pluralismo político, religioso, social y cultural.
El respeto al honor, la fama, la vida privada de las personas y, en general, a los derechos y las libertades reconocidos en la Constitución Política.
La protección de los derechos y la dignidad de la juventud y la infancia, los derechos de los hombres, las mujeres y las familias.
El respeto por los valores de igualdad incluidos en el artículo 33 de la Constitución Política.
La oferta de programas diversos, variados y de actualidad, así como de noticias e información rigurosas y equilibradas, a fin de permitir que la ciudadanía forme su propia opinión.
La promoción de la cultura, la educación y el entretenimiento, así como el acceso de los ciudadanos a ellos, por medio de una programación que satisfaga las necesidades de la población.
Contribuir, mediante programas educativos, al incremento de los conocimientos y las oportunidades.
Considerar que la oferta de programas en el mercado libre comercial no resulta productiva, a causa del elevado riesgo comercial que representa.
Liderar la transición a la radiodifusión digital terrestre y, en general, a la innovación tecnológica.
Contribuir al desarrollo y enriquecimiento de la cultura costarricense y universal.
Promover el fortalecimiento de los valores en que se fundamenta el Estado costarricense.
Coadyuvar a garantizar las pautas indicadas en el artículo 89 de la Constitución Política, a efecto de desarrollar y conservar el patrimonio natural, histórico, artístico y cultural.
Promover foros para la discusión de temas de interés nacional e internacional.
Cooperar en el fortalecimiento de la comunidad internacional, especialmente en las materias atinentes a la promoción y tutela de los derechos humanos.
La principal razón de ser del SINART S.A. es garantizar el derecho de la ciudadanía a recibir información veraz e independiente; y contenidos de calidad diversos, plurales y participativos, con enfoque de Derechos Humanos, y respetuosos de los derechos fundamentales y garantías constitucionales de sus televidentes, oyentes y personas usuarias de medios interactivos.
Asimismo, como medio público, el SINART tiene la responsabilidad de rendir cuentas sobre su desempeño y funcionamiento en el cumplimiento de los objetivos y principios que lo rigen.
El Manual de Estilo del SINART contiene los lineamientos y recomendaciones dirigidas a las personas responsables de la producción y emisión de informaciones periodísticas y de todo tipo de contenidos que se emiten por sus medios de comunicación. Incluye pautas relacionadas con el uso del lenguaje, el uso de la información y el carácter público; y las normas para el tratamiento de los temas considerados sensibles. También incluye temas de carácter ético de las personas periodistas y productoras.
Este Manual de Estilo se crea en observancia de la legislación y convenios internacionales ratificados por Costa Rica relacionados con la protección de poblaciones en situación de vulnerabilidad, tales como la Constitución Política, Código de Familia, Código de la Niñez y la Adolescencia, Ley Integral para la persona adulta mayor, Ley de Promoción de la Igualdad Social de la mujer; Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Convención Americana sobre Derechos Humanos, Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Convención sobre los Derechos del Niño, Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad y su protocolo, Declaración Universal de los Derechos Humanos, Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial, entre otros.
El SINART S.A.
Ofrecer información de calidad a sus audiencias debe ser la prioridad de todas las personas trabajadoras del SINART, en todos sus medios, soportes y géneros. Esta información debe ser veraz, independiente, plural y diversa. El SINART rechazará cualquier presión de personas, partidos políticos, grupos económicos o religiosos que intenten poner la información al servicio de sus intereses.
Esta obligación atañe a toda la programación del SINART, pero debe ser especialmente rigurosa para la oferta informativa y los programas de opinión y de actualidad, ya sean propios o independientes.
Con el objetivo de mantener y aumentar los estándares de calidad, la Administración debe promover la capacitación y profesionalización técnica de las personas trabajadoras. Es responsabilidad del personal periodístico y de producción procurarse un conocimiento profundo de la actualidad, y espacios de reflexión y análisis riguroso de los temas bajo su responsabilidad.
Nuestros medios deben observar con actitud crítica la proliferación de pseudociencias (sanadores, dietas milagrosas, astrología, ocultismo, adivinos, angeología, etc), y nunca otorgar a las informaciones emitidas por esas fuentes caracter de verdad científica. A lo sumo responden a tradiciones, supersticiones y creencias, y así deben ser tratadas.
La información y la opinión son componentes diferentes de un mensaje. Para garantizar esa diferenciación los programas del SINART deben delimitar los relatos de hechos de las opiniones, identificando con claridad las opiniones que emitan fuentes periodísticas, personas invitadas a programas o la ciudadanía.
Las personas profesionales del SINART no deben emitir opiniones personales en los espacios informativos, y estas deben limitarse a los programas que por su naturaleza requieran un posicionamiento del o la periodista o quien conduce del espacio.
Los programas y periodistas del SINART no transmiten rumores, por lo que cuando se transmita información que aún no ha sido completamente verificada esta debe limitarse a la información cierta conocida, y usar lo menos posible expresiones como “al parecer”, “podría”, “no se descarta”, que tenderían a aumentar la incertidumbre.
Cuando no se pueda dar el nombre de la fuente, se evitará usar indeterminados como “fuente de confianza”, “fuentes confidenciales”, es obvio que es confidencial, y que es de confianza, de lo contrario la información no se estaría emitiendo. Se deben usar acercamientos como “fuente del mismo partido político”, “fuentes legislativas”, “fuente de gobierno”, “integrante de la organización”.
En todo caso, siempre que sea posible debe citarse la fuente de la información, con nombre y cargo o posición que le autoriza a dar esa información. Cuando la declaración sea una opinión, como es el caso de “analistas” o de “sondeos populares”, se debe evitar generalizaciones como “según analistas en política” o “la ciudadanía”, y procurar la especificidad, por ejemplo “según los analistas AJ y SM” o “de acuerdo con un sondeo realizado a 10 personas en la Avenida Central”.
Los programas de opinión
El SINART generará espacios de opinión y debate sobre temas de interés nacional en todos sus medios, que deben expresar la pluralidad y diversidad de criterios y opiniones de la sociedad costarricense. Los espacios de debate deben procurar participación equilibrada de las distintas posiciones, y la persona conductora debe evitar posicionamiento y limitarse a dirigir el debate para procurar que la ciudadanía reciba la mejor información posible.
Cuando una persona invitada decline participar, se informará a la audiencia en el mismo espacio.
En cualquier caso, la libertad de expresión de las personas invitadas no las exime de responsabilidad en caso de emitir opiniones calumniosas, injuriosas o falsas. Tampoco ampara discursos de odio, incitación a la violencia, apología del delito, o cualquier otra contraria a la dignidad humana o que refuerce y propicie prejuicios y discriminación contra cualquier grupo de la sociedad, siempre respetando la normativa vigente y tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Costa Rica. En estos casos, quien conduzca el programa tiene la responsabilidad de señalarlo y dirigir adecuadamente la entrevista o debate, e incluso deberá aclarar en el mismo espacio que dichas opiniones son contrarias a la posición del medio y del SINART.
El respeto a los derechos y libertades individuales
Es un principio contemplado en la Ley Orgánica del SINART “el respeto al honor, la fama, la vida privada de las personas y, en general, a los derechos y las libertades reconocidos en la Constitución Política”. También el respeto a los valores de igualdad contenidos en el Artículo 33 de la Constitución Política, que dice: “Toda persona es igual ante la ley y no podrá practicarse discriminación alguna contraria a la dignidad humana.”
Para cumplir este principio debemos aclarar los límites entre información de “interés público” y el “derecho a la intimidad”. La intromisión en la vida privada de las personas solo se justifica cuando un aspecto de la vida privada tiene un impacto en la sociedad o cuando una determinada conducta privada violenta legislación o derechos de la ciudadanía. Esta regla se aplica aunque se trate de personas con notoriedad o relevancia pública.
Es importante señalar que no es lo mismo “interés público” que “interés del público”. Esto quiere decir que el interés morboso que pueda generar la vida privada de personas con notoriedad pública no justifica la intromisión en su intimidad.
El personal periodístico del SINART no acosará en busca de una declaración a personas de relevancia pública en su casa de habitación ni en espacios públicos donde se encuentre en actividades privadas, tales como un restaurante o en el supermercado. Ese espacio de intimidad solo podrá irrumpirse en caso de alto valor informativo.
La cobertura de honras fúnebres y enlaces sentimentales de personas de notoriedad pública que se considere tienen valor informativo, debe contar con la autorización expresa de sus familiares o allegados.
El derecho a la intimidad debe ser especialmente vigilado en casos de tragedia y desgracia. El dolor es un sentimiento privado.
Como regla general, los informativos del SINART no cubrirán noticias de sucesos, entendidos estos como eventos particulares que sufre una persona, como un asesinato, un asalto o un accidente; pero sí pueden ofrecer a la audiencia un abordaje integral de las causas y consecuencias de esos eventos, como puede ser lo relacionado con la desigualdad social, los índices de criminalidad o los efectos de graves accidentes en el tránsito vehicular o en la infraestructura pública.
No existe un límite claro para establecer cuándo un suceso se convierte en una tragedia de interés público que amerita la cobertura. Será responsabilidad de la Dirección de los informativos determinar de acuerdo con los valores periodísticos si un evento tiene el impacto social o humano para ser informado.
Por otro lado están las noticias relacionadas con desastres, atentados o guerras, cuyo impacto generalmente alcanza a una mayor población.
En ambos casos, los informativos y programas del SINART nunca deben revictimizar a las personas exponiendo su dolor en declaraciones o imágenes. Para la cobertura de estos eventos, los y las periodistas debe limitarse al relato de hechos, y al enfoque acordado con la Dirección que siempre debe ser analítico y nunca testimonial.
El uso de imágenes o sonidos dramáticos de las personas víctimas es injustificado independientemente del valor visual o auditivo. Se podrán reproducir imágenes de la escena y el contexto donde aconteció el hecho siempre que estas tengan valor informativo o sean necesarias para mostrar la dimensión del evento, por ejemplo de un derrumbe o de una inundación.
Nunca se recurrirá al recurso de avisar a la audiencia sobre el carácter dramático de las imágenes para que ella decida verlas o no. Esto no exime al medio de la responsabilidad de emitirlas y al contrario, es una clara incitación al morbo.
Los primeros planos de personas heridas y cadáveres no son permitidos. Lo mismo aplica para personas llorando en situaciones trágicas.
Los funerales y entierros de las víctimas no son considerados noticia por los medios del SINART.
Los nombres, edades, domicilio, y cualquier otra información personal de las víctimas, solo podrá difundirse cuando provenga de fuentes oficiales y tenga un fin de interés público o de servicio.
Finalmente, cuando se trata de personas desaparecidas, solo se divulgará la información policial oficial que permita contribuir con las labores de búsqueda.
Todas estas reglas se aplicarán con más rigurosidad cuando las víctimas sean menores de edad, lo cual está regulado en el Código de la Niñez y la Adolescencia, específicamente el artículo 27 de dicha ley, que indica:
“Artículo 27°- Derecho a la imagen.
Prohíbese publicar, reproducir, exponer, vender o utilizar, en cualquier forma, imágenes o fotografías de personas menores de edad para ilustrar informaciones referentes a acciones u omisiones que se les atribuyan sean de carácter delictivo o de contravención o riñan con la moral o las buenas costumbres; asimismo, cuando de algún modo hayan participado o hayan sido testigos o víctimas de esos hechos, si se afecta su dignidad.
Queda prohibida la publicación del nombre o cualquier dato personal que permita identificar a una persona menor de edad autora o víctima de un hecho delictivo, salvo autorización judicial fundada en razones de seguridad pública.”
Los informativos y programas de los medios del SINART divulgarán información debidamente corroborada y contrastada con fuentes personales o documentales. Cuando una información confirmada se refiera a una persona de relevancia pública o a una institución pública o privada, se debe recurrir siempre al aludido o a su representante para obtener su versión, sin perjuicio del derecho de esa persona a no brindar declaraciones, cuya decisión se informará a la audiencia.
La veracidad de la información es responsabilidad de la persona profesional en periodismo y de quien autoriza su emisión, aunque esta haya sido facilitada por terceros.
El SINART contará con una base de datos de fuentes autorizadas que será de uso común del equipo periodístico y productor de programas, sin perjuicio de que cada profesional pueda contar con sus propias fuentes de información incluso confidenciales.
Siempre debe identificarse la fuente de una información y el cargo, posición o condición que la autoriza como fuente. También debe indicarse la autoría o procedencia de fuentes documentales como estudios, informes o encuestas. Lo mismo aplica con la obligación de dar el crédito a un medio de comunicación externo que divulgó una información exclusiva o de agenda propia que se desea asumir o dar seguimiento.
Como se señaló antes, se evitará el uso de indeterminados como “fuente de confianza”, “fuentes confidenciales” o “fuentes conocedoras”. Estas frases restan credibilidad a la información. Cuando no se pueda dar el nombre de la fuente, se deben intentar aproximaciones que reflejen una procedencia válida de la información, como “líderes del mismo partido político”, “fuentes de la Asamblea Legislativa”, “fuente de gobierno”, “persona cercana al Ministro”, etc.
Cuando una fuente, después de haber dado la información, pida el anonimato o que la información no sea difundida, el interés público privará en la decisión. Si la información es de interés público y tenemos los suficiente elementos de confirmación, deberá publicarse, aún sin fuente, pero deberá buscarse lo antes posible una confirmación oficial.
El equipo periodístico y de producción de programas se dirigirá a las fuentes con respeto y profesionalismo, y manteniendo siempre la prudente distancia que amerita el ejercicio de la profesión. No aceptarán regalos ni invitaciones de ninguna fuente en carácter personal y en relación con las labores realizadas, so pena de la comisión de un delito, especialmente el estipulado en el artículo 340 del Código Penal, y el artículo 38 inciso m) de la Ley Contra la Corrupción y el Enriquecimiento ilícito en la función pública, que indican lo siguiente:
“ARTÍCULO 340. Cohecho impropio - Será reprimido con prisión de seis meses a dos años, el funcionario público que, por sí o por persona interpuesta, recibiere una dádiva o cualquier otra ventaja indebida o aceptare la promesa de una retribución de esa naturaleza para hacer un acto propio de sus funciones.”
Como parte de las estrategia de promoción algunas compañías y agencias de relaciones públicas recurren a rifas y promociones de sus productos en programas de radio o televisión. Esta estrategia responder a una relación comercial y como tal debe ser gestionada ante el departamento de Mercadeo y Ventas y no por la producción del programa.
Uso de materiales aportados por terceros
Los informativos y programas del SINART no reproducirán comunicados de prensa textuales independientemente de su procedencia. Siempre debe adaptarse a los diferentes medios, corroborarse, y en caso de existir personas aludidas deben tener la oportunidad de referirse al tema.
Siempre que sea posible, una persona profesional en periodismo acudirá a las conferencias de prensa de interés, y debe evitarse la práctica de enviar únicamente equipo técnico para la grabación.
Los comunicados de prensa provenientes de empresas y que tengan fines comerciales o de lucro no son noticia, con excepción de aquellos que respondan a políticas de Responsabilidad Social Corporativa y tengan impactos en una población o comunidad determinada.
En la medida de lo posible no se emitirá material audiovisual o fotografías remitidas por fuentes interesadas, sean gubernamentales, privadas o políticas. En caso de ser necesario se debe hacer pública su procedencia.
Los materiales divulgados en Internet, denominados en muchas casos “virales”, ya sean vídeos o fotografías, solo se divulgarán si cuentan con un alto valor informativo, y debe corroborarse antes su autenticidad y posibles derechos de autor.
Las fuentes invitadas a programas en el SINART
Son responsabilidades de la persona a cargo del programa de opinión o debate:
Informar adecuadamente a la persona invitada sobre las condiciones de su participación, especialmente el tono y temas de la entrevista, si se trata de un espacio pregrabado o en directo y, si las hubiera, los nombres de las otras personas participantes.
Informar a la fuente si la entrevista posteriormente será editada y usada en fragmentos para generar otras informaciones. En todo caso queda a criterio exclusivo del medio la selección de los fragmentos que desee utilizar, siempre citando el contexto en el que fueron dadas y del que fueron extraídas esas declaraciones o imágenes. La fuente no debe incidir en la decisión profesional y criterio periodístico de esa selección.
Las personas invitadas no podrán exigir previamente el cuestionario de la entrevista. Podrán solicitar únicamente la temática general que tratará el espacio.
En caso de programas pregrabados, las personas invitadas no podrán exigir conocer la edición y producto final previo a su difusión, con excepción de que así se haya acordado por la relevancia de la información.
La veracidad y seriedad de las informaciones determina la credibilidad de los informativos y programas de actualidad. Esta se ve especialmente comprometida en los siguientes casos:
Cuando se obtiene una información antes que cualquier otro medio de comunicación es permitido, incluso deseable, anticiparse. Sin embargo, esta premura no debe obviar la obligación de confirmar su veracidad. El calificativo “exclusiva” solo se usará en caso de informaciones de alto valor noticioso y relevancia social.
Todas estas informaciones exclusivas o anticipadas, que generalmente se encuentran aún en desarrollo, requerirán un seguimiento riguroso hasta aclarar todos los detalles, su desarrollo o su desenlace.
Otro factor determinante en la credibilidad de los medios de comunicación es la falta de conocimiento de la persona periodista o conductora sobre el tema que está tratando, lo que conlleva a un tratamiento superficial e impreciso. Es su responsabilidad informarse adecuadamente antes de emitir una información, especialmente cuando esta requiera un alto conocimiento técnico en áreas como la economía, la legislación o los Derechos Humanos. El SINART contará con un programa de formación y actualización continua de su personal en las áreas que se hayan identificado como prioritarias.
Difundir información equivocada o datos erróneos afecta la credibilidad, pero la deteriora más la negativa del medio de reconocer y rectificar los errores. En este sentido se debe atender lo siguiente:
Corregir de inmediato errores ortográficos, gramaticales o fonéticos.
Verificar estadísticas, datos y nombre y calidades de las fuentes antes de emitirlos.
Cuando la persona profesional en periodismo es consciente de que cometió una equivocación debe rectificar de inmediato, o lo más pronto posible, para subsanarlo. La audiencia no asume que “todas las personas cometemos errores”, porque confía en el profesionalismo de quien le está informando, que no puede bajo ninguna circunstancia mostrar ignorancia o prepotencia.
También influye en la credibilidad el comportamiento de las personas profesionales del SINART en la cobertura de situaciones trágicas, por lo que se reitera la necesidad de cumplir las reglas antes establecidas sobre el tratamiento de estas situaciones.
Asimismo, pierde credibilidad la persona profesional de la comunicación que recurre a juicios de valor, prejuicios y opiniones personales durante la narración de una noticia o durante una entrevista.
El SINART debe atender las regulaciones contenidas en la Ley de Jurisdicción Constitucional y la Convención Americana sobre Derechos Humanos, respecto al derecho de rectificación y respuesta.
El SINART es un sistema de medios de servicio público, que se debe a sus audiencias y no a un Gobierno ni mucho menos a un partido político, por lo tanto debe mantener absoluta independencia al aparato gubernamental y rechazar cualquier intento de convertir en propaganda oficial el derecho de la ciudadanía a recibir información de calidad, independiente, plural y diversa.
El SINART dará cobertura a las actividades de Gobierno, considerando que sus acciones y omisiones tienen un mayor impacto en la ciudadanía, pero cumplirá siempre con el deber de corroborar la información y generar un balance informativo por medio de la investigación y profundización en el tema, o con la búsqueda de reacciones y análisis.
Esta independencia incluye la obligación del SINART de informar e investigar sobre asuntos de interés público como casos de corrupción, deficiencia en los servicios públicos, incumplimiento de deberes o de compromisos de las autoridades de Gobierno, entre otras.
Estos mismos criterios aplican para la cobertura de la Asamblea Legislativa.
El SINART tiene la obligación de contribuir al fortalecimiento de la Democracia y la defensa de los valores sobre los que se fundamenta el Estado costarricense. Por esta razón su cobertura de la actividad política debe estar dirigida a ofrecer a su audiencia ideas, propuestas, debates e iniciativas que repercutan en su calidad de vida.
Para cumplir ese compromiso, el SINART priorizará la información política en todos sus medios, y generará programas especiales de actualidad en periodos electorales, en los que se compromete a un trato equitativo y plural de los diferentes partidos políticos.
En toda su cobertura política el SINART abrirá espacios para la participación de la ciudadanía.
El SINART no transmitirá en directo actividades proselitistas de partidos o líderes políticos. Estos eventos serán cubiertos de acuerdo al interés público, pero deben ser tratados por la persona profesional en periodismo de manera que garantice información imparcial y equilibrada a la audiencia.
Es un mandato legal del SINART la promoción de la cultura, la educación y el entretenimiento, así como el acceso de la ciudadanía a ellos. Los espacios de entretenimiento de los medios del SINART deben ser inclusivos, reflejar la diversidad cultural y étnica de la sociedad costarricense y ofrecer a la audiencia nuevas perspectivas culturales de la región y del mundo. Estos principios están contemplados y regulados en el Reglamento de Programación del SINART, y deben ser acatados.
Nuestra oferta programática destinada al entretenimiento no debe contradecir en ningún momento los principios que rigen la actividad del SINART y las normas de este manual sobre el manejo de la información y de temas sensibles.
Los valores que regirán la programación de entretenimiento son:
Innovación, tanto en los contenidos como en los formatos, teniendo en cuenta las posibilidades de las nuevas tecnologías.
Calidad, la audiencia de los programas de entretenimiento tiene el mismo derecho a exigir la mejor calidad que la de los espacios informativos.
Creatividad, los espacios y contenidos deben ser capaces de despertar el interés de la ciudadanía.
No violencia, los programas, especialmente aquellos dirigidos a menores de edad, deben promover los valores de la igualdad, la justicia, la solidaridad, y el rechazo a toda forma de violencia.
Diversidad, a partir de sus programas y espacios de entretenimiento, el SINART mostrará la diversidad cultural y étnica del país, procurando ser una herramienta educativa para eliminar prejuicios y estigmas sobre determinadas formas culturales nacionales y extranacionales.
La televisión es un medio dominado por el valor de lo visual, por lo tanto es la imagen la que debe predominar y dar valor a las noticias e informaciones que emitimos. El texto y la narración deben acompañar la imagen, no competir con ella ni describir lo que el televidente está viendo. También puede acompañarse con gráficos, animaciones, declaraciones y sonidos.
En todo caso, la imagen debe ser el hilo conductor de las informaciones, y la narración debe ser un complemento, de manera que la audiencia no tenga que dividir su atención entre lo que ve y lo que escucha.
La imagen pierde relevancia, y se puede prescindir de contar con las imágenes más adecuadas, cuando se trate de informaciones de última hora de gran importancia, en que la prioridad es informar a la ciudadanía y no podemos esperar a movilizar los equipos técnicos. En estos casos se permite la improvisación a cámara y las transmisiones telefónicas de periodistas y fuentes, mientras se logra contar con el material visual.
En estos casos, si se tratara por ejemplo del fallecimiento de una personalidad pública, se permite el uso de imágenes de archivo de la persona.
No es permitido usar imágenes de archivo en caso de desastres, accidentes de gran magnitud, o cualquier otra situación en que se corra el riesgo de propagar una imagen que no se corresponde con la realidad. Por ejemplo, cada erupción de un volcán es diferente y tiene consecuencias diferentes, por lo que no podemos informar sobre la erupción que está ocurriendo en el momento con imágenes de erupciones anteriores, mucho menos de otros volcanes.
El manejo del tiempo en los servicios informativos de televisión es fundamental para ofrecer información comprensible y completa, sin perder la atención de la audiencia ni aturdirla con gran cantidad de datos y hechos comprimidos en tiempos muy breves.
El personal periodístico debe tener la capacidad de discernir entre información necesaria y prescindible, y la guía para esa decisión, como medio de servicio público, debe ser: 1) la información que sea de utilidad para la audiencia; 2) que la información que se va a ofrecer sea accesible para un público de diferentes estratos sociales y niveles educativos; y 3) satisfacer el derecho de la audiencia a recibir información de calidad.
Un error recurrente en televisión es la rigidez en la asignación de tiempos, especialmente en transmisiones en directo. Esto provoca que informaciones complejas sean tratadas con superficialidad debido al poco tiempo, o que informaciones poco relevantes sean ampliadas sin justificación por cumplir con un tiempo asignado. De nuevo, la información en el SINART es un servicio, y la calidad de ese servicio no puede estar supeditada al tiempo.
Otro aspecto en el que el manejo del tiempo es central es lo relacionado con declaraciones y testimonios. Estos deben ser concretos y cortos, y es responsabilidad de la persona periodista realizar una mejor interpretación y resumen, no la de la fuente. Sin embargo, no es conveniente cortar una declaración con la única intención de ajustarla a un tiempo determinado, es preferible en ese caso que la persona entrevistada termine la idea, es decir, en el testimonio o declaración termine “en bajo”.
Adicionalmente, se debe poner atención a las siguientes consideraciones:
La exigencia de brevedad no debe provocar la omisión del “cuándo” y “dónde” de la noticia, así como del cargo de protagonistas que lo son no por su nombre sino por razón del puesto que desempeñan.
Salvo excepciones, conviene no omitir el nombre de pila del protagonista. Es una práctica no aconsejable dado que presupone un excesivo grado de familiaridad y confianza.
La brevedad no debe conducir a redactar titulares y/o entradillas imprecisos, ambiguos o que supongan un elevado conocimiento de la persona espectadora acerca de la noticia de la que se informa. En cambio, se debe evitar prolongar el texto con datos superfluos.
Los gráficos, cuando su uso se considere necesario, deben ser simples y fáciles de interpretar en un tiempo muy breve.
Los “super”
Hacemos una mención especial al tema de los super o rótulos debido a su gran relevancia en la televisión. Esas pocas palabras que pretenden resumir una información muchas veces pueden ser más elocuentes que la noticia misma, en muchas casos, incluso, las personas prestan más atención a lo que ven que a lo que escuchan.
El super debe cumplir el objetivo de resumir lo principal de una información, no debe sustituirla ni aportar información que no se incluyó en la noticia principal.
No deben ser extensos, de manera que las personas televidentes se vean forzadas a decidir entre poner atención a la noticia o leer el texto.
Debido a que en muchos casos esto se colocan sin revisión previa, se debe extremar la atención a una correcta escritura.
En una entrevista televisiva intervienen otros factores que determinan el mensaje, tanto o más, que lo que dice la persona entrevistada. Factores como la voz, la entonación, el lenguaje, el vestuario, los gestos, y la actitud tanto de la persona entrevistada como de la que entrevista, influyen y hasta pueden opacar o resaltar el contenido de la entrevista.
Una entrevista puede tener diferentes justificaciones, desde obtener información sobre un hecho noticioso, conocer la opinión de la persona consultada sobre un determinado tema o realizar una semblanza de un personaje. Sea cual sea la razón por la que decidamos incluir una entrevista en nuestra programación o informativos, Canal 13 debe priorizar el objetivo de informar a la audiencia, y que esa información sea de utilidad. La selección de quien se entrevista debe responder al interés público y ser idóneo para satisfacer ese objetivo.
Captar la atención de la audiencia desde la presentación de la persona entrevistada y desde la primera pregunta.
Evite preguntas que inciten o provoquen una respuesta determinada.
El centro de atención debe ser la persona entrevistada y lo que debe decir, no quien entrevista. Evite hacer alarde exagerado de su conocimiento sobre el tema.
No confunda el ser incisivo o incisiva con la agresividad. La primera cualidad genera credibilidad y equilibrio, la segunda genera irrespeto y apatía.
Evite tomar posición, su responsabilidad de realizar y conducir la entrevista.
Consiste en el desarrollo a profundidad de un determinado hecho noticioso, que puede incluir mayor detalle de los hechos, datos, declaraciones y análisis. El objetivo es profundizar sobre las causas y consecuencias de una noticia, o presentar en detalle una información que por su valor informativo consideramos requiere mayor amplitud de una noticia tradicional.
El reportaje no necesariamente obedece a un tema de actualidad, también puede justificarse por una conmemoración o como una manera de ampliar una serie de hechos noticiosos que pueden estar relacionados.
En el reportaje se permite más que en ningún otro género la creatividad de la persona profesional en periodismo y que imponga su sello personal, respetando siempre las reglas sobre la calidad y el tratamiento de la información y los temas sensibles.
La crónica desde el lugar de los hechos
Los llamados “pases en directo” son uno de los géneros preferidos en nuestros informativos, debido a la credibilidad que aporta el hecho de que una persona periodista se encuentre en el lugar donde aconteció la noticia.
La presencia de la persona profesional en periodismo en la pantalla tiene dos efectos deseables, credibilidad por estar en el lugar de la noticia, lo que hace suponer que tiene información de primera mano; y cercanía con la persona televidente, que agradece recibir la información directamente de esta, en quien confía. Esa proximidad aumenta cuando la primera logra recrear en su relato el ambiente y contexto donde se produce la información, una descripción breve de un escenario, de las condiciones del clima, de la decoración, o cualquier otro aspecto que aporte al contexto puede acercar la audiencia a la información.
Esa confianza debe ser consolidada con información veraz y oportuna. La persona periodista debe ocuparse de comprender y tener el bagaje necesario para emitir una información sin imprecisiones, eso implica conocer el tema, datos exactos, el contexto y protagonistas. Si no está segura de comprender el tema para explicarlo con propiedad, será conveniente prescindir del pase en directo y esperar a que pueda informarse debidamente.
En una crónica en directo se permite que la persona periodista realice un relato en tercera persona o si lo prefiere como testigo presencial, siempre cuidando no caer en exceso de protagonismo, opiniones y juicios de valor.
La crónica puede ser en directo o grabada, pero en todo caso siempre se presenta como información en directo, dado que se realiza desde el lugar de la noticia. Si el material se vuelve a utilizar en otra edición, completo o en parte, se debe mencionar a qué emisión del noticiario corresponde.
El pase en directo puede ir acompañado de notas periodísticas previamente preparadas, o de información que se emita desde estudio antes o después. En estos casos se debe cuidar que las informaciones sean complementarias y no repetitivas, es decir, que la intervención en directo de la persona profesional no repita lo mismo que ya se dijo en su presentación ni el mismo contenido que está en el material grabado.
Antes de la intervención se debe cuidar que el espacio físico y el micrófono sean los adecuados, especialmente si durante el relato la persona periodista debe moverse. Es importante procurar que el logo del canal sea visible, y evitar en la medida de lo posible la aparición de logos y marcas comerciales propias del contexto que no tengan relación con la noticia.
El vestuario y los accesorios, como se ha dicho, también comunican. Como regla general estos factores no deben competir con el relato por la atención de la persona televidente, y debe ser acorde al contexto de la noticia.
El personal periodístico debe estar preparado para preguntas desde el estudio. Quien conduce el informativo, sin embargo, debe recordar que la persona está narrando un hecho, y no siendo entrevistada, por lo que esas preguntas deben ser pocas y breves.
En caso de entrevistas en directo realizadas en el el lugar de la noticia, se debe considerar:
Ser concisas y directas, y estar claramente expresadas.
Como en toda entrevista, conviene formular una sola pregunta en cada intervención.
El protagonismo corresponde a la persona entrevistada y, por tanto, la puesta en escena debe centrarse en ella y no en quien entrevista o presenta.
Comunicar en radio requiere conocimiento y consciencia de las particularidades del lenguaje radiofónico. Una de sus principales características es la fugacidad del mensaje, por lo que su elaboración y emisión debe considerar que la persona oyente tiene una única oportunidad de captar la información, especialmente si la radio es un medio de acompañamiento a otras actividades cotidianas de la audiencia, por lo que su atención es aún más disminuida.
Esta fugacidad sin embargo es relativa en la era de Internet, ya que los contenidos por lo general quedan registrados en distintas plataformas y la audiencia puede acceder a ellos en otros momentos. Esta realidad nos obliga a ser rigurosos con el contenido y las formas de comunicar en radio. Los mensajes en radio no son en la actualidad neecsariamente pasajeros y fugaces.
Para esta elaboración del mensaje, tanto si este es escrito previo a su lectura al aire o si se trata de una improvisación, debe considerarse:
Claridad. Seleccionar el contenido imprescindible de la información que se desea emitir para evitar distracciones en datos o hechos poco relevantes, y comunicarla de forma ordenada y sencilla, siguiendo la estructura gramatical de sujeto-verbo-predicado.
Brevedad. Las exigencias del tiempo, la necesidad de facilitar la asimilación y la fugacidad del mensaje obligan a la radio a construir frases breves que aseguren la comprensión.
Reiteración. La fugacidad del mensaje nos obliga a reiterar la información, de manera que quien escucha pueda tener la información completa, incluso si acaba de encender la radio.
La voz. En la radio, la voz es tan relevante como el mensaje. La persona que locuta debe saber expresarse con claridad, a un ritmo y tono adecuados, y saber conjugar en su transmisión otros elementos como la música, los silencios y los efectos sonoros.
Otros recursos sonoros. Existen otros elementos ajenos a lo verbalizado que comunican y también dotan de connotaciones el mensaje. Un ejemplo es cuando en una producción se utiliza una canción que tiene contenidos racistas o machistas; o cuando se musicaliza cual banda sonora de un thriller policial una nota de sucesos; o se busca una melodía triste para una noticia relacionada con algún desastre. Estos usos sensacionalistas que revictimizan a las personas no son permitidos en nuestros medios.
Los géneros informativos radiofónicos
Los programas informativos de Radio Nacional deberán acatar las reglas sobre el tratamiento de la información detallado en el capítulo LA INFORMACIÓN de este Manual, y generar claras diferencias entre los espacios de información y los de opinión.
Adicional a las normas generales establecidas en el apartado La Entrevista referido a Canal 13, en la entrevista radiofónica la voz, la entonación, la cadencia, y las actitudes que se perciben a través del sonido. desempeñan una función determinante en la comprensión e interpretación que el oyente hace de la entrevista, hasta el punto de condicionar el discurso del entrevistado.
Se refiere a un un hecho novedoso de interés general. Debe responder al qué, quién, cuándo, cómo, dónde y por qué con un lenguaje conciso y sencillo. Las noticias en Radio Nacional se emitirán en forma verbal presente y con estructuras sencillas que faciliten la comprensión.
También evitará el exceso de datos, cifras o nombres que la persona oyente es incapaz de retener. Los números en todo caso pueden redondearse para facilitar la comprensión.
Usamos el reportaje cuando queremos narrar hechos de interés público con mayores posibilidades de interpretación y análisis. Es un género flexible y creativo que puede - y es deseable- combinar todos los elementos que constituyen el lenguaje radiofónico, incluyendo la dramatización, la música, la narración y los efectos sonoros.
Contrario a la noticia, no está necesariamente vinculado con la actualidad, pero sí con la relevancia e interés público. Un reportaje no es lo mismo que una noticia larga, es decir, para este género tenemos que hacer uso de la creatividad, la investigación, el análisis y la consulta a diversas fuentes documentales y testimoniales.
Además, el reportaje es una herramienta para añadir algunos elementos que dentro de la necesaria actualidad de los noticieros suelen ser escasos: los datos de contexto, análisis y seguimiento. Esta oportunidad debe de regularizarse hasta convertirse en un elemento esencial en el tratamiento responsable de la información.
Es una narración desde el lugar de los hechos en la que el comunicador informa, describe y contextualiza un acontecimiento. En este género, por ser mayoritariamente un monólogo, tiene especial relevancia la capacidad de comunicación y síntesis del periodista. Generalmente acompaña esa narración de voces grabadas o efectos que ayuden a explicar o contextualizar la noticia.
El periodista debe garantizar rigor técnico y apegarse a las normas establecidas sobre el manejo de la información y la opinión, independientemente de que esté realizando la crónica mientras los hechos ocurren. Su capacidad de ordenar el mensaje será muy relevante para una transmisión afortunada.
Al inicio y al cierre de la transmisión el periodista debe hacer un breve contexto del acontecimiento y del lugar donde se genera la información con el fin de garantizar que la audiencia recibió la información oportuna.
Como medio de servicio público, Radio Nacional debe propiciar espacios para el debate y la opinión que estimulen la reflexión, el acceso a la información, la actitud crítica y la participación ciudadana.
En estos espacios se debe ser especialmente riguroso en el control de las opiniones personales de quien conduce el espacio. En el SINART la posición oficial es la establecida por nuestros principios, que buscan satisfacer una necesidad de información, educación y entretenimiento desde un enfoque de Derechos Humanos que refleje la diversidad de la sociedad costarricense. (Ver apartados LA INFORMACIÓN Y LA OPINIÓN)
Es un género adecuado para exponer puntos de vista diferentes o contrapuestos sobre un tema y su problemática. Quien conduce un debate no debe participar activamente de una u otra posición, su responsabilidad es ordenar la discusión pensando siempre en el derecho de la audiencia a recibir toda la información necesaria para formar su propio criterio. Sus intervenciones debe ser breve e informadas.
Es responsabilidad de Radio Nacional garantizar equidad entre las personas participantes en un debate, desde haber recibido oportunamente y en igualdad de condiciones la información necesaria sobre las condiciones y reglas del debate, hasta igualdad en condiciones técnicas como calidad del sonido o del espacio físico.
La tertulia es uno de nuestros géneros preferidos para la Radio. Aporta riqueza, análisis y cercanía entre contertulios y audiencia. Precisamente por esa razón las tertulias deben contar con pluralidad y equilibrio entre sus participantes.
Las personas que participen en nuestras tertulias deben tener claro que en su participación deben respetar no solo a sus coparticipantes, sino la serie de principios y el enfoque de derechos humanos con que nos comprometimos en el SINART. El debate y el disentimiento vehemente es bienvenido, siempre en ese marco de respeto.
Es responsabilidad del profesional de la radio que modera ese espacio garantizarlo, y tiene además la obligación que señalar y corregir las faltas de respeto o los mensajes que riñan con nuestros principios, y exigir rectificaciones cuando algunas afirmaciones atenten contra los derechos de terceros.
También la persona que conduce es responsable de mantener la calidad del espacio procurando intervenciones coherentes, apego al tema del programa y al interés público, intervenciones claras y no excesivamente largas. Esto incluye la responsabilidad de elegir contertulios idóneos, con un manejo y conocimiento adecuado del tema y capacidades de comunicar ese conocimiento.
Es un recurso válido cuando se desee tomar el pulso a la opinión ciudadana sobre algún tema. A diferencia de los sondeos, los vox pópuli carecen de valor estadístico y así deberá indicarse. Tienen un valor ilustrativo que no permitirá extraer conclusiones sobre la opinión popular.
A pesar de eso, cuando se tome la decisión de realizar un vox pópuli se tendrá especial cuidado en la selección de las personas entrevistadas, de manera que tengan relación con el tema a tratar; y en la construcción de preguntas de fácil comprensión que no induzcan una respuesta determinada. No se deben realizar sondeos de este tipo sin previo aviso, con micrófono o cámara oculta, salvo cuando se trate de demostrar prácticas delictivas que se encuentran en investigación y cuya decisión de recurrir a este recurso será responsabilidad de la Dirección del medio.
Las respuestas que contengan lenguaje irrespetuoso hacia una persona o grupo, que atenten contra la dignidad de una persona, que reproduzcan prejuicios o estereotipos o que inciten al odio o la violencia, serán excluidas.
La participación de los y las oyentes
Facilitar la participación ciudadana es uno de los principales objetivos del SINART. Entendemos la participación más allá de la posibilidad de las personas oyentes de ingresar vía telefónica a un programa; la concebimos como su derecho de recibir respuestas a sus inquietudes, ampliar la información y aportar ideas o criterios que puedan ser tomados en cuenta en el desarrollo y mejoramiento de la programación.
Algunas reglas básicas que debe cumplir la participación, y que son ampliadas adelante, son:
La libertad de expresión no implica que se permitan mensajes que incluyan insultos o difamaciones, ni mucho menos que tengan contenido de odio o discriminación.
Tampoco son aceptables comentarios que promuevan actividades ilícitas o inciten a la violencia.
Se permite retirar el uso de la palabra a quienes estén incumpliendo esas reglas mínimas, usen el espacio para promocionar bienes o servicios privados, o emitan comentarios no relacionados que tienen como objetivo impedir la conversación.
Como medio radiofónico de un país, Radio Nacional de Costa Rica tiene entre sus mayores insumos la creación sonora desarrollada en territorio nacional. Esta va más allá de grupos etáreos, géneros musicales o temáticas. Supone un reflejo de las muchas identidades culturales, visiones de mundo, anhelos y exploraciones de quienes desarrollan este arte.
De ahí la necesidad de que estas músicas se vean representadas en la parrilla programática de la emisora, tanto en la programación regular como en programas específicos. Radio Nacional deberá garantizar cuotas representativas de espacio y horarios oportunos de divulgación para evidenciar la variedad de géneros musicales y autores y autoras que conforman el entramado de la industria musical nacional.
Además, debe garantizar el respeto por la diversidad en aquellos programas creados para contextualizar dichas creaciones artísticas.
SINART Digital es un medio de lenguaje multimedia e interactivo, que complementa los servicios de noticias y de actualidad de Canal 13 y Radio Nacional. Tendrá al menos un sitio web propio, las principales redes sociales y una aplicación móvil.
Como medio complementario debe contar con su propia estructura funcional, condiciones tecnológicas necesarias y formatos adaptados a los medios interactivos.
Una de las prioridades y parte de la naturaleza de este medio será la inmediatez, para lo que deberá usar diferentes medios como el sitio web, las redes sociales y las aplicaciones móviles. Sus informaciones por lo tanto deben ser accesibles por la audiencia desde diferentes plataformas y tipos de tecnología. Esta búsqueda de la inmediatez no exime al medio de la rigurosa confirmación de la noticia o historia que se va a comunicar.
Para la elaboración de sus informaciones podrá utilizar el material audiovisual del Canal y la Radio, así como materiales de elaboración propia, sin embargo, toda información deberá adaptarse a los requerimientos de medio interactivo que se mencionan a continuación:
Las informaciones pueden estar compuestas por diferentes productos (textos, vídeos, audios, fotografías, infografías, juegos, etc.), que deben complementarse entre sí; pero al mismo tiempo deben poder explicarse de forma independiente, debido a que los buscadores pueden referirlos por separado y la audiencia debe poder elegir si consume la información completa o una parte de ella, y en diferentes momentos.
Las personas ingresan a las informaciones por diferentes vías: directamente desde el sitio web, desde las redes sociales, por enlaces enviados vía mensajería móvil (WA y TG), o desde buscadores. Por esta razón el titular y la información visible debe ser lo suficientemente concisa y atractiva para motivar el ingreso. Asimismo, debe evitarse el uso de lenguajes de programación que dificulten el acceso desde esas vías.
La mayor relevancia de la información la debe tener el contenido audiovisual, sin embargo, el texto debe ser el hilo conductor. Internet permite elegir el tipo de formato para cada caso, por lo que no siempre será necesario usar textos y audiovisuales juntos.
Los textos deben cumplir las siguientes características:
Captar interés a primera vista, con un mensaje atractivo pero directo y concreto.
La lectura en Internet suele ser similar a un escáner de página, en el que la persona usuaria de primera entrada hace un recorrido rápido antes de decidir si quiere profundizar, por tal razón los párrafos deben ser cortos, no usar oraciones subordinadas ni exceso de adjetivos. Una idea en cada párrafo es la norma ideal.
La persona debe tener la posibilidad de profundizar durante la lectura, por lo que deben proporcionarse los enlaces internos y externos necesarios durante el texto. Los enlaces externos pueden ser a leyes o decretos mencionados, a sitios oficiales, a perfiles de personalidades públicas, entre otros. Cuando se trate de enlaces a otras noticias deben ser exclusivamente de los medios del SINART. Solo se permiten enlaces a otros medios cuando se refiera a investigaciones o trabajos especiales exclusivos de ese medio.
La información debe poder ser leída por cualquier persona en cualquier lugar del mundo, por lo que no se debe asumir nunca las audiencias conocen el contexto de la información. Debe proporcionarse un contexto concreto y suficiente para comprender la noticia.
Los audiovisuales deben cumplir las siguientes características:
Los vídeos y el audio pueden usarse para contar una noticia sin necesidad de más texto que la presentación y el título.
Los vídeos publicados por Canal 13 deberán editarse a un máximo 5 minutos para el sitio informativo. De ser necesario se dejará la opción de acceder al vídeo completo.
En el caso de los audios, debe aportarse en texto una presentación de la persona que habla y una explicación del contexto en que se realizó la declaración.
Solo se usarán vídeos extraídos de Internet cuando se haya comprobado su autenticidad.
Las fotografías deben cumplir las siguientes características:
Deben ser fotos de calidad y con el tamaño suficiente para que no se alteren en ningún formato.
Las fotos pueden tratarse para mejorar el tamaño, la iluminación, el brillo, los colores, o cualquier otro atributo técnico, pero no para modificar a las personas.
Las fotos deben contar con un pie de foto claro y conciso, que explique no solo el nombre de la persona, si no la razón o noticia de la foto.
La participación de la audiencia y la interactividad
Facilitar la participación ciudadana es uno de los principales objetivos de SINART Digital. Todo el equipo debe conocer y saber utilizar las diferentes redes sociales, y respetar el protocolo de interacción con las personas usuarias.
Entendemos la participación más allá de la posibilidad de las audiencias de publicar un comentario; la concebimos como su derecho de recibir respuestas a sus inquietudes, ampliar la información y aportar ideas o criterios que puedan ser tomados en cuenta en el desarrollo y seguimiento de las publicaciones.
Algunas reglas básicas que debe cumplir la interacción y participación, y que son ampliadas adelante, son:
La libertad de expresión no implica que se permita la publicación de comentarios que incluyan insultos o difamaciones, ni mucho menos que tengan contenido de odio o discriminación.
Se pueden eliminar los comentarios no relacionados que tienen como objetivo impedir la conversación.
Se pueden eliminar comentarios o publicaciones que busquen promocionar bienes o servicios privados aprovechando el flujo de participantes.
La programación y contenidos de los medios de comunicación del SINART se rigen por los postulados del Estado Social de Derecho, y en ese marco se compromete a respetar los Derechos Humanos, el uso de lenguaje libre de todo tipo de discriminación, y a no promover prejuicios ni estereotipos que atenten contra la dignidad de ninguna persona o grupo social.
En este capítulo se establecen las normas que deben seguir las personas profesionales del SINART en el tratamiento de temas considerados sensibles, que son todos aquellos relacionados con poblaciones vulnerables o históricamente discriminadas.
Si bien se intenta dejar plasmadas en este Manual una serie de regulaciones, serán insuficientes en tanto la única “cura” definitiva será una verdadera reflexión y conciencia sobre el papel de los medios de comunicación en la propagación o el combate de diversas formas de discriminación y revictimización, por parte de las personas que producen contenidos y noticias para el SINART.
Estas normas, atendiendo el carácter progresivo de los Derechos Humanos, deberán revisarse periódicamente, siempre con el fin de ampliar el alcance del enfoque de Derechos Humanos, nunca para revertir alguna de ellas.
El lenguaje es una herramienta a través de la cual se pueden generar transformaciones, o en contraste, invisibilizar. Si se da lo segundo, se genera violencia simbólica, ya que es implícita y puede pasar desapercibida (Ver apartado “Violencia simbólica contra las mujeres”).
El uso del lenguaje enfocado en lo masculino conlleva discriminar a la mitad de la población, que son las mujeres. Por ende, es fundamental emplear el lenguaje inclusivo, el cual expone la presencia y visiones femeninas. Se debe partir de la premisa de que “lo que no se nombra no existe”, pues la representación de las mujeres a través del idioma es esencial para garantizar el principio de igualdad.
Es necesario comprender que el idioma no es un elemento estático; por el contrario, cambia de manera constante, al ser producto de construcciones sociales. El español brinda amplias posibilidades para incluir a la población femenina; así, resulta esencial aprovechar la riqueza de este idioma, con el fin de ir más allá de utilizar sustantivos y adjetivos masculinos para generalizar.
A pesar de que la Real Academia Española ha manifestado su oposición al uso del lenguaje inclusivo, aduciendo a que lo masculino puede emplearse como una forma genérica para referirse a una totalidad, esta entidad reproduce una visión que no toma en consideración la representación de las mujeres ni su aporte en la sociedad.
Por tales motivos, se pretende que las personas que laboran en los medios del SINART hagan uso del lenguaje inclusivo en los espacios comunicativos con los que cuentan y en las producciones que desarrollan. Las personas comunicadoras procurarán visibilizar la presencia de las mujeres en los espacios televisivos, radiofónicos, publicitarios y digitales, desde las intervenciones hasta en elementos como supers, cuñas y publicaciones en redes sociales.
Aseverar que se utilizan denominativos masculinos por la economía del lenguaje no es un argumento válido, pues como se señaló previamente, el español es un idioma que brinda variedad de opciones que se pueden emplear, y solo basta utilizar la creatividad para encontrar una alternativa incluyente.
Cabe destacar que el lenguaje inclusivo no es solamente agregar “los y las” en las oraciones (que es muy válido y se exhorta a utilizar), sino que también significa utilizar formas neutrales del idioma o hacer énfasis en la participación de las mujeres, si se desea destacar su papel, posición o logros.
A continuación, se exponen algunos ejemplos de frases en las que se hace un uso excluyente o sexista del lenguaje, y su forma inclusiva.
(refiriéndose al conjunto de personas)
“El hombre vive en una era digital”
“La humanidad vive en una era digital”
“El ser humano vive en una era digital”
“Las personas viven en una era digital”
Las personas legisladoras
Las personas docentes
“Los que conocen del tema”
“Los que deben declarar impuestos”
“Los que juegan fútbol”
“Quienes conocen del tema”
“Quienes deben declarar impuestos”
“Quienes juegan fútbol”
La población costarricense
El pueblo costarricense
Las personas costarricenses
(Prescindir del artículo, si no se afecta el sentido de la oración)
Las personas que habitan
“Todos votaron”
“Todas las personas votaron”
“Todos y todas votaron”
Votaron en su totalidad
“Bienvenidos a esta emisión”
“Les damos la bienvenida a esta emisión”
“Bienvenidos y bienvenidas a esta emisión”
Personas que usan/utilizan
Personas televidentes
Personas que nos sintonizan
Personas oyentes
“¿Está antojado de esta receta?”
“¿Se le antoja esta receta?”
Además de la incorporación de estas formas de lenguaje inclusivo, también se apela a no subordinar lo femenino, por ejemplo en casos en los que habla de una mujer, pero que se hace en función de su esposo, pareja o progenitor. Por ejemplo, en lugar de mencionar “la esposa del presidente”, se utilizará “la Primera Dama”, agregando su nombre.
Se evitará reproducir roles de género al asignar denominativos específicos a las personas, como si fueran características innatas o lo único que merece resaltarse. Tal es el caso de frases como “la fragilidad de las mujeres”, “la guapa deportista” o “la fuerza de los hombres” o “los futbolistas, con mucha testosterona, se llevaron la victoria”. Si las personas invitadas a las distintas producciones del SINART ejercen la violencia simbólica a través del lenguaje, es deber de quienes dirigen estos espacios que lo identifiquen y se lo hagan saber, para así evitar su reproducción y que el público también comprenda esta problemática.
Los derechos de las niñas, niños y personas adolescentes están contemplados en el Código de la Niñez y la Adolescencia Ley N° 7739. Para nuestras actividades son especialmente relevantes los siguientes tres artículos:
ARTÍCULO 20.- Derecho a la información
ARTÍCULO 21.- Deber de los medios de comunicación
La función social de los medios de comunicación colectiva es colaborar en la formación de las personas menores de edad, divulgando información de interés social y cultural. Para ello, procurarán atender las necesidades informativas de este grupo y promoverán la difusión de sus derechos, deberes y garantías.
ARTÍCULO 22.- Mensajes restringidos
Los medios de comunicación colectiva se abstendrán de difundir mensajes atentatorios contra los derechos de la persona menor de edad o perjudiciales para su desarrollo físico, mental o social.
Los programas, la publicidad y los demás mensajes que se difundan por radio y televisión, se ajustarán a la audiencia correspondiente. Mediante decreto ejecutivo se reglamentará lo relacionado con los horarios que regirán para programas no aptos para menores de edad.
ARTÍCULO 27.- Derecho a la imagen
Queda prohibida la publicación del nombre o cualquier dato personal que permita identificar a una persona menor de edad autora o víctima de un hecho delictivo, salvo autorización judicial fundada en razones de seguridad pública.
Adicionalmente, de acuerdo con diversos instrumentos jurídicos internacionales ratificados por nuestro país, el Estado tiene la obligación de ejecutar acciones de protección en defensa de las personas menores edad. En este sentido la Convención sobre los Derechos del Niño, Ley N° 7184 dispone lo siguiente:
ARTÍCULO 3 (...) Inciso 2. Los Estados partes se comprometen a asegurar al niño la protección y el cuidado que sean necesarios para su bienestar, teniendo en cuenta los derechos y deberes de sus padres, tutores u otras personas responsables de él ante la ley y, con ese fin, tomarán todas las medidas legislativas y administrativas adecuadas.
ARTÍCULO 27. Los Estados partes reconocen el derecho de todo niño a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social.
ARTÍCULO 34. Los Estados partes se comprometen a proteger al niño contra todas las formas de explotación y abuso sexuales. Con este fin los Estados partes tomarán, en particular, todas las medidas de carácter nacional, bilateral y multilateral que sean necesarias para impedir:
La incitación o la coacción para que un niño se dedique a cualquier actividad sexual ilegal.
La explotación del niño en la prostitución u otras prácticas sexuales ilegales.
Los horarios y regulaciones relacionados con la protección de la niñez
Para los efectos de este Manual, se considerará niño o niña a toda persona hasta los doce años de edad cumplidos, y adolescente a toda persona mayor de doce años y menor de dieciocho.
La Comisión de Control y Calificación de Espectáculos Públicos establece las siguientes franjas de protección para estos públicos:
De 5:00 am a 6:00 pm
Comprende aquel material de valor cultural, científico, deportivo, ecológico, educativo así como biografías, acontecimientos históricos o material de entretenimiento, que pueda ser apreciado por cualquier grupo de edad. Se trata de películas cuyo contenido permite reflexionar o promueve relaciones de tolerancia y respeto a la diversidad cultural, política, religiosa y al medio ambiente.
Comprende material de diversos géneros, en especial de aventuras, ficción, de vida en familia, en los que puede incluirse en forma ocasional tramas y escenas de adulto, sin promover la resolución de conflictos por medios violentos. El material no contiene violencia física ni verbal extrema y/o sistemática, adicciones ni sexo explícito.
Comprende tramas juveniles, de ficción, aventuras, historia, de conflictos y dramas sociales o de humor. Pueden incluirse historias, secuencias o escenas en los que se dramatizan conflictos, sucesos, vivencias propias del inicio del interés romántico y en la dimensión erótica y sexual.
Después de las 10:00 pm
Comprende material cuyo contenido es exclusivamente para adultos. Puede contener tramas, historias complejas, consumo de drogas y escenas de violencia extrema y crueldad, dramatizadas y mostradas con realismo. Puede contener dramatizaciones y sexo explícito.
Fuente: http://www.mjp.go.cr/viceministeriopaz/EspectaculosPublicos
En los medios del SINART se tratará con especial cuidado las informaciones que involucren a personas menores de edad. Se atenderá la normativa citada en relación con el uso de su nombre o imagen, con igual rigurosidad independientemente de si se trata de menores de edad costarricenses o de otros países o de su condición migratoria; y de la misma manera si están siendo vinculadas con un hecho delictivo ya sea como autoras o como víctimas.
Cuando una persona menor sea protagonista de un delito, nuestra obligación es protegerla, sea víctima, testigo o acusada. En el caso de que sea declarada culpable, se respetará escrupulosamente su derecho a la intimidad, independientemente de que esta garantía ya se le haya violentado por otros medios o en Internet. Nuestros programas no entrevistarán a menores en esas situaciones, y, en caso de ser imprescindible, se procederá a distorsionar la voz y la imagen.
La fama o notoriedad pública de una persona menor de edad o su familia no disminuye estos derechos.
Nuestra legislación castiga con cárcel las relaciones sexuales con personas menores de edad, es decir, son un delito. Las relaciones con personas menores de 13 años son una violación, y como tales deben nombrarse en nuestras informaciones. Nuestras noticias o programas jamás podrán informar sobre casos de violaciones o abusos contra menores de edad poniendo en duda la responsabilidad total y absoluta de quien comete el delito. Tampoco deberán usarse palabras que den una connotación romántica al delito como “enamoramiento”, “amor” o “cariño”; ni endilgar alguna cuota de responsabilidad a la persona ofendida aludiendo a la forma de vestir, a la hora o lugar donde ocurrió el hecho, o a su comportamiento; ni disminuir la responsabilidad de la persona ofensora con expresiones como “nadie lo esperaba”, “era una buena persona”, “es un buen vecino”, o cualquier otra que además de ser irrelevante, tiende a suavizar la gravedad de los abusos contra menores de edad.
Nuestra programación debe contribuir a no propagar ningún modelo físico ideal, dado el riesgo de que se convierta en patrón obsesivo para niños, niñas y adolescentes.
Podrán difundirse imágenes de menores de edad cuando estén asociadas a actividades propias de su edad, sean educativas, deportivas, culturales o recreativas; o a la promoción de principios de solidaridad, igualdad y respeto. También cuando sucedan de manera casual en espacios públicos y no sean el centro de atención de la información.
Participación de menores en contenidos del SINART
Los contenidos que cuenten con la presencia de menores de edad deben disponer del previo consentimiento de sus representantes legales así como de la propia persona.
Las personas menores y sus representantes tienen derecho a conocer en detalle el objetivo, el contexto, la temática y las situaciones bajo las que participará durante el programa.
Las personas productoras o periodistas a cargo deben evitar, en la participación de las personas menores de edad, la banalización o normalización de conductas contrarias a la ley, situaciones especialmente traumáticas relacionadas con violencia o enfermedades.
Es absolutamente prohibido exponer a las personas menores de edad a situaciones que atenten contra su dignidad, relacionadas con su condición socioeconómica, origen étnico, nacionalidad, orientación sexual e identidad de género, o condición física.
El Derecho a la imagen de las personas adultas mayores está contemplado en la Ley Integral de la Persona Adulta Mayor N° 7935.
En julio de 2016, la Asamblea Legislativa de Costa Rica ratificó la Convención Interamericana sobre la protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, que indica en su articulado algunos aspectos de nuestro interés:
Artículo 14. Derecho a la libertad de expresión y de opinión y al acceso a la información
Artículo 32 Los Estados Parte acuerdan:
Adoptar medidas para lograr la divulgación y capacitación progresiva de toda la sociedad sobre la presente Convención.
Fomentar una actitud positiva hacia la vejez y un trato digno, respetuoso y considerado hacia la persona mayor y, sobre la base de una cultura de paz, impulsar acciones de divulgación, promoción de los derechos y empoderamiento de la persona mayor, así como evitar el lenguaje e imágenes estereotipadas sobre la vejez.
En cumplimiento con esa normativa, los contenidos e informaciones del SINART deben considerar:
Las personas mayores son diversas en estilos de vida, y están presentes en todos los ámbitos de la sociedad, no deben reproducirse imágenes o relatos que refuercen estereotipos de las personas mayores como “cansadas”, “enfermas”, “lentas”, o una “carga” para la sociedad o sus familias.
Las personas mayores pueden hablar sobre sí mismas, de sus sueños, condiciones y necesidades. Su voz no debe ser sustituida por la de otras personas no mayores bajo el criterio de que pueden expresarse mejor.
Las personas mayores son también profesionales y expertas en diversos temas. Son también abogadas, economistas, ambientalistas, funcionarias y un sin fin de condiciones más que las definen. Dentro de nuestros programas o espacios de análisis o debate debe procurarse su participación y no ser excluidas o sustituidas en razón de su edad.
Dar relevancia a las actividades sociales, políticas, culturales o de otra índole, impulsadas y realizadas por las personas mayores, desde una perspectiva integradora de la vejez.
Estas regulaciones aplican para los contenidos e informaciones de toda persona adulta mayor independientemente de nacionalidad, condición migratoria, condición socioeconómica, orientación sexual y creencia religiosa o ausencia de ella.
Para efectos de este Manual, vamos a entender la violencia contra las mujeres como la violencia que se ejerce por su condición de mujer, y que tiene su origen en las relaciones de poder desiguales que viven hombres y mujeres en la sociedad. Esta violencia tiene diferentes manifestaciones: física, sexual, emocional, económica, etc; y se expresa en todos los ámbitos de la sociedad: relaciones personales y familiares, el Estado y sus instituciones, o en la comunidad.
La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como la “Convención de Belém do Pará” (Ley N° 7499, de 2 de mayo de 1995) establece en su Artículo 8, inciso g:
Alentar a los medios de comunicación a elaborar directrices adecuadas de difusión que contribuyan a erradicar la violencia contra la mujer en todas sus formas y a realzar el respeto a la dignidad de la mujer.
Ley nº 5811. Ley de Control a Propaganda y su reglamento
Esta Ley establece la responsabilidad del Ministerio de Gobernación, a través de la Oficina de Control de Propaganda, como responsable de controlar y regular que todo tipo de publicidad comercial que ofenda la dignidad de la familia (y de las mujeres), incluyendo material de texto, audio y/o visual que sea difundido por cualquier medio de comunicación colectiva en Costa Rica. Asimismo, por medio de su reglamento se establece la conformación y funciones del Consejo Asesor de Propaganda y en su capítulo IV se refiere al “procedimiento para denuncias hechas por el público.”
Código de Autorregulación Publicitaria (2010)
El anteriormente conocido como Instituto Nacional de la Publicidad (INPUB), creó este código para que “la industria publicitaria pueda vigilarse a sí misma y regular el contenido de los mensajes publicitarios mediante estándares y criterios imparciales, equitativos e independientes”. En sus artículos nº5 y nº8, se refiere que la publicidad no debe tener imágenes, textos o sonidos que ofendan de “forma seria o generalizada a un sector relevante de la población”, con “especial precaución para evitar ofensas con base en la raza, religión, género, nacionalidad, edad, orientación sexual o discapacidad física”, debe respetar la “intimidad de las personas”, debe “elaborarse con un sentido de responsabilidad social” y debe abstenerse de “aparentar que condona o incita a la violencia, o bien a conducta irresponsables”.
Fuente: http://oimp.ciem.ucr.ac.cr/leyes2
Nuestra programación no incluirá contenidos que inciten a la violencia ni comportamientos machistas. La violencia contra las mujeres es un delito, y dentro de ese marco deberá informarse siempre, siendo irrenunciables los siguientes enunciados:
La víctima no puede ser mostrada sin su permiso, y ese permiso no debe darse en situaciones de shock o de inestabilidad emocional. Divulgar las secuelas puede ser una buena herramienta de pedagogía social pero, en todo caso, debe prevalecer el respeto a la integridad de las víctimas. Cuando sea necesario un testimonio con imagen protegida, deben usarse recursos diferentes a los que generalmente se utilizan. Los efectos como el desenfoque, las tiras en los ojos, o la distorsión de la voz son habituales en otro tipo de criminalidad, por tanto en el caso de violencia contra las mujeres debe buscarse recursos menos agresivos como contraluces o voz en off.
Igualmente, hay que evitar la reconstrucción de los hechos que abunde en detalles o en primeros planos que provoquen el morbo o la naturalización del delito.
Los femicidios son femicidios, NUNCA crímenes pasionales o asesinatos simples. Evite las expresiones: “celos provocaron crimen”, “actuó por amor”, “mal enamorado” o “crimen pasional” porque esconden la gravedad de la violencia contra las mujeres.
Atención al uso de adjetivos sobre el agresor o la víctima que puedan inducir a una justificación del delito, por ejemplo al referirse al agresor como “celoso”, “enfermo”, “enamorado” se acerca a la exculpación; mientras que si hablamos de la víctima como “mujer guapa”, “joven”, “alegre”, carga responsabilidad en la víctima que no tiene.
El foco debe estar sobre el agresor. Si bien debemos respetar el principio de presunción de inocencia, es importante identificarlo, hablar de él, sus actitudes y comportamientos. Esto puede ayudar a muchas mujeres a tomar conciencia de su situación de riesgo. El sujeto activo es el agresor, por lo tanto, en lugar de decir “Mujer muere en manos de…”, digamos “Hombre asesina a mujer…”
La violencia contra las mujeres no son noticias de sucesos, responde a un problema más amplio que atañe a toda la sociedad, por tanto su cobertura debe hacerse en los espacios de noticias nacionales.
No contribuyamos a la normalización de la violencia contra las mujeres. Cuando se decide informar sobre un caso se debe dar con amplitud y análisis, y no como un repaso rápido de “un caso más” al que la ciudadanía podría acostumbrarse.
Las informaciones sobre violencia deben acompañarse de información útil sobre sistemas de protección y atención de las víctimas, mecanismos de denuncia, y apoyo institucional o de organizaciones sociales a las víctimas. También debe señalar cuando la respuesta institucional ha fallado y pedir cuentas a las autoridades responsables.
El acoso y la violación también son manifestaciones de la violencia que enfrentan mayoritariamente las mujeres, y nuestras informaciones deben tratarlos como delitos, y nunca como comportamientos propios de la cultura o idiosincrasia.
El responsable de una violación es siempre el violador. Evite afirmaciones que sugieren alguna cuota de responsabilidad por parte de la víctima relacionadas con su forma de vestir, su comportamiento, la hora o los lugares que frecuenta.
Cuando la víctima sea menor de edad debe tenerse especial cuidado y atención, siguiendo los lineamientos del capítulo sobre Niñez y Adolescencia de este Manual.
La violencia contra las mujeres no solo implica agresiones físicas o emocionales explícitas, sino que tiene otras manifestaciones que pueden pasar desapercibidas, ya que son conductas normalizadas en la sociedad, que se ven como algo común y es aceptado.
La violencia simbólica contribuye a mantener las estructuras que histórica y sistemáticamente han colocado a las mujeres en roles determinados, pues se les asigna ciertas características e ideales que se esperan de ellas o que tienen que cumplir.
Resulta fundamental comprender que desde la comunicación las mujeres deben ser vistas como sujetas de derecho, y no como objetos, cuyas decisiones individuales pueden ser objeto de debate público.
Dentro de la comunicación, presentar a la mujer como “frágil”, “emocional”, “bella” o en roles tradicionales como el de madre o única responsable de las labores del hogar, contribuye a esa violencia simbólica, por lo que es necesario evitar reproducir esas características que tradicionalmente se le asignan. Para revertir estas manifestaciones de violencia contra las mujeres, primeramente hay que reconocer que existen, para así identificarlas y erradicarlas del trabajo diario.
En ese sentido, no se presentarán tomas cerradas de los cuerpos de mujeres para resaltar sus atributos físicos o se hará mención de dichas características con esos propósitos. En las notas periodísticas tampoco se referirá a que una mujer es mamá, si no tiene relación con el tema a tratar (para no caer en el juego de los roles de género, la persona periodista puede pensar de previo si ese tipo de preguntas se las haría a un hombre).
Por otra parte, incluir las visiones, puntos de vista y voz de las mujeres es lo que se denomina “perspectiva de género”, la cual debe ir de la mano con el enfoque de derechos humanos. Esta perspectiva promueve la no reproducción de roles, pero también a dar espacios a las mujeres, como por ejemplo incluyendo la misma cantidad de fuentes informativas masculinas y femeninas en una nota o consultando a mujeres en temas que les afectan de forma directa, y no buscar posiciones masculinas (como en tópicos como la fecundación in vitro, el aborto o el acoso callejero).
Asimismo, es importante descartar fuentes informativas que no reproduzcan visiones en contra de los derechos humanos de las mujeres, y de hacerse, que se exponga claramente lo que esa forma de pensar representa o que se incluya una contraparte que cuestione dichos posicionamientos.
Personas Migrantes, Racismo y Xenofobia
Los medios de comunicación son actores fundamentales en el proceso de integración de las personas en condición de migrantes o refugiadas, que pueden contribuir a mejorar el entendimiento y reconocimiento tanto en el país de acogida como para las mismas personas que llegan.
Por otro lado, también pueden ser actores que propaguen la exclusión, la xenofobia y el odio contra las poblaciones en condición de migrantes o por razón de su origen étnico.
Los contenidos del SINART deben partir siempre del reconocimiento a lo establecido en el Artículo 1 de la Constitución Política:
Costa Rica es una República democrática, libre, independiente, multiétnica y pluricultural. (Así reformado por el artículo único de la Ley N° 9305 del 24 de agosto del 2015).
Así, nuestros medios deben evitar las visiones estereotipadas cuando se aborden asuntos relacionados con migración, racismo y xenofobia.
La migración es una condición que vive una persona en una coyuntura determinada de su vida, por lo que cuando se trate de informaciones relacionadas con migración se debe hablar del “fenómeno de la migración” y de “personas en condición de migrante” en lugar de “los migrantes”, como si se tratara de una condición permanente de las personas.
Nunca se debe calificar de “ilegal” a una persona migrante independientemente de su condición administrativa. Sustituya esos calificativos por “sin documentos migratorios” o “en condición migratoria irregular”.
Nuestros programas deben incluir contenidos positivos protagonizados por personas o comunidades de migrantes. La mejor forma de contribuir a eliminar prejuicios y estereotipos es mostrando las historias de vida, las razones que las obligaron a dejar su país de origen, y el aporte que realizan a la sociedad costarricense.
Evite propagar el falso vínculo entre migración-violencia-delincuencia. Salvo en muy pocas excepciones en que sea estrictamente necesario para comprender la totalidad de una información, no se debe citar el país de origen, la condición migratoria, o el grupo étnico de una persona.
Evite ponerle precio a los derechos humanos. Informar sobre el “costo” de otorgar derechos como la salud o la educación a la población migrante es contrario a los derechos fundamentales de las personas. La educación, la salud, la protección social son derechos por tanto no se deben ver como costos, si no como inversión para una mejor sociedad y una vida digna.
Las personas menores de edad en condición de migrantes tienen para nuestros efectos la misma protección que todo niño, niña o adolescente costarricense, y se deben cumplir las mismas regulaciones.
Nuestra programación incluirá contenidos que contribuyan a combatir la discriminación por origen étnico.
El concepto “raza” surgió en el Siglo XVI durante la conquista española como una forma de justificar las existencia de castas o clases y de suprimir derechos (blanca, negra, indígena). No debemos usarlo. El término correcto es etnia u origen étnico.
En nuestras informaciones, para referirse a esta población deben usarse las palabras afrodescendiente, afrocostarricense, afro o negra. Nunca usar la palabra “moreno”, usada como forma de invisibilizar la existencia y relevancia de la cultura negra.
No se permitirán las asociaciones de la palabra negro con lo negativo. Sustituya “aguas negras” por “aguas sépticas” y elimine expresiones como “mayo negro”, “futuro negro”, “negro porvenir” o cualquier otra que visible o sutilmente esconda expresiones racistas.
La cultura afrocostarricense no se limita a la provincia de Limón, ni mucho menos a carnavales o playas. Es importante tener en cuenta para la selección de imágenes que acompañen información relacionada con la población afro.
Nuestra Constitución Política consagra el principio fundamental de la igualdad:
Como institución del sector público nos compete también el Decreto Ejecutivo Nº 34399, que declara el 17 de mayo “Día Nacional contra la Lesbofobia, Homofobia y Transfobia” y que dice en su Artículo 2: “Las instituciones públicas deberán difundir ampliamente los objetivos de esta conmemoración, así como facilitar, promover y apoyar las acciones orientadas a la erradicación de la homofobia, la lesbofobia y la transfobia".
También nos regulamos por el Decreto Ejecutivo Nº 38999 y la Directriz 025-P, que tienen como objetivo proteger a las personas funcionarias y usuarias de los servicios públicos de cualquier tipo de discriminación en razón de su orientación sexual e identidad y expresión de género. Con base en esta normativa, y asumiendo que nuestro servicio público son los contenidos, es nuevo deber proteger a las personas usuarias (las audiencias) de todo tipo de discriminación.
El término gay está asociado a los hombres homosexuales y excluye a las mujeres lesbianas. Para referirse a toda la población sexualmente diversa es mejor usar las iniciales LGBTI o bien especificar cuando se refiera a mujeres lesbianas, personas bisexuales, trans o intersexo. También se puede usar el término población sexualmente diversa. Hablar del movimiento gay o los activistas gays es excluyente de las demás poblaciones.
La normalidad es una construcción social y parte de que lo diferente a la mayoría es anormal. Nunca use el término “normal” para diferenciar entre una persona o población LGBTI y una persona heterosexual.
Diferencie los conceptos jurídicos de los religiosos. La población que reclama el derecho al matrimonio civil se refiere a la figura jurídica que regula la relación de pareja entre dos personas adultas, y no tiene ninguna relación con el concepto religioso. No es conveniente
Orientación sexual es el término correcto para referirse a la población LGBTI. No es preferencia ni opción, porque ninguna persona decide o elige ser homosexual, bisexual o heterosexual. Además hablar de opciones o preferencias se refiere más a un menú del cual se puede seleccionar carne pero se elige pollo, o se prefiere el café, pero puede consumir té si lo hubiera.
El concepto Identidad de Género se refiere a a autopercepción de una persona sobre su propio género, es decir, la definición de con cual se siente identificada.
Para referirse a una persona trans siempre utilice el pronombre del género con el cual esa persona se siente identificada. Nunca trate en masculino a alguien que se identifica como mujer; ni viceversa. Utilice siempre el término TRANS para referirse a estas personas cuando no sabe si es una persona transexual (hay cirugía y tratamientos hormonales) o transgénero (no hay cirugía).
Cuando ilustre notas sobre las personas LGBTI, no use únicamente imágenes de marchas y manifestaciones. Hay mucha diversidad en la vida de las personas LGBTI para reducirlas a un solo aspecto.
Se ha creado una falsa oposición entre los derechos humanos y las religiones, y es frecuente que en los debates se contrapongan posiciones jurídicas y de derechos con creencias o valores religiosos. Nuestros medios no deben reproducir esa falsa disyuntiva. Muchas personas LGBTI practican alguna religión, así como existen religiones que reconocen los derechos de las parejas del mismo sexo, incluido el matrimonio. Los debates jurídicos o de derechos se realizan entre personas expertas de las diferentes posiciones; los debates teológicos corresponden a personas expertas en religiones.
El suicidio no es noticia. Diferentes profesionales han señalado que la divulgación de noticias sobre suicidios provoca que personas que puedan estarlo valorando lo concreten. Esto es especialmente relevante cuando la persona que comete suicidio es reconocida públicamente, por ejemplo, la muerte por suicidio de un artista puede impulsar a sus seguidores.
El SINART debe velar por un tratamiento responsable cuando se encuentren situaciones de suicidio en programas de ficción o en informaciones periodísticas. Estas informaciones deben estar relacionadas con la problemática del suicidio, y nunca sobre el suicidio de una persona. Deben incluir opciones de ayuda a las que puedan recurrir las personas que por diferentes situaciones puedan estar pensando en ello.
No deben ofrecerse detalles sobre métodos de suicidio empleados que puedan inducir a una persona a probar alguno de ellos, no debe justificarse el suicidio con valores dignos de imitar como el valor, la dignidad, y el honor; o asociarse expresiones como salida, opción, solución, etc.
Ley 7600. Capítulo VI de Acceso a la Información y la Comunicación. Artículo 51: “Los programas informativos transmitidos por los canales de televisión, públicos o privados, deberán contar con los servicios de apoyo, inclusive intérpretes o mensajes escritos en las pantallas de televisión, para garantizarles a las personas con deficiencias auditivas el ejercicio de su derecho de informarse”.
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, Ley 8661, indica el punto 1 de su Artículo 9 sobre Accesibilidad que “los Estados Partes adoptarán medidas pertinentes para asegurar el acceso de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones… “
Agrega en el punto 2 que “Los Estados Partes también adoptarán las medidas pertinentes para asegurar que las entidades privadas que proporcionan instalaciones y servicios abiertos al público o de uso público tengan en cuenta todos los aspectos de su accesibilidad para las personas con discapacidad”.
Además, en el artículo 21 sobre Libertad de expresión y de opinión y de acceso a la información, la misma Ley es clara en que los Gobiernos “deben adoptar todas las medidas pertinentes para que las personas con discapacidad puedan ejercer el derecho a la libertad de expresión y opinión, incluida la libertad de recabar, recibir y facilitar ideas en igualdad de condiciones con las demás y mediante cualquier forma de comunicación que elijan, entre ellas: (Inciso b) Aceptar y facilitar la utilización de la lengua de señas (…) y todos los demás modos, medios y formatos de comunicación accesibles que elijan las personas con discapacidad en sus relaciones oficiales: (Inciso e) Reconocer y promover la utilización de lenguas de señas.”
Todo lo anterior se refuerza con la Ley de Reconocimiento del Lenguaje de Señas Costarricense (LESCO) como Lengua Materna, Ley 9049, publicada en el Diario oficial La Gaceta N° 140 del 19 de julio del 2012.
Artículo 1: Se reconoce el lenguaje de señas costarricense (LESCO) como lengua materna de la comunidad sorda.
Artículo 2: El Consejo Nacional de Rehabilitación y Educación Especial, en su condición de rector en discapacidad, velará por que las entidades públicas y privadas de servicio garanticen el derecho de las personas sordas y con sordoceguera a hacer uso del lenguaje de señas costarricense, con el fin de hacer efectivo el ejercicio de sus derechos y libertades constitucionales.
Las personas con discapacidad se desenvuelven en diversas áreas de la vida pública y privada, y su condición no debe limitar su vocería en nuestros medios exclusivamente a temas relacionados con discapacidad.
Si en uno de nuestros programas contamos como vocera a una persona con discapacidad física para referirse a cualquier otro tema de interés nacional, procure crear condiciones de equidad entre las vocerías por medio del manejo del espacio. La audiencia no tiene porque conocer que una de las personas tiene una discapacidad si ese no es el tema del programa.
La discapacidad de una personas solo debe mencionarse si la información que estamos emitiendo tiene relación directa. Por ejemplo, debemos tratar a un atleta en Olimpiadas Especiales por su condición de atleta, y no por la discapacidad con que vive.
Evite tratamientos de “pobrecitos” o de “héroes. Las personas con discapacidad solo desean condiciones para integrarse plenamente a la sociedad y gozar de una vida independiente, no tratos especiales por su condición. Esto incluye llamar las cosas por su nombre, es decir, usar las palabras discapacidad física, sordo o ciego con naturalidad y nunca usar expresiones como “cieguita”, “sordita” o “enfermito”.
Use siempre el término “personas con discapacidad”, y no “discapacitado” o “discapacitada”, ya que las personas que tienen algún tipo de discapacidad mantienen capacidades físicas y mentales para desarrollar plenamente muchas otras actividades de la vida diaria.
Nunca repita expresiones como: “sufrir una discapacidad”, “condenado a una silla de ruedas”, “castigado por la ceguera”, o “a causa de una terrible enfermedad”, ya que usted estaría convirtiendo en víctima a esa persona. Recuerde que la discapacidad no es una enfermedad sino una característica.
Nunca atribuya características propias de alguna discapacidad a otras situaciones. Por ejemplo, evite expresiones como “la Asamblea Legislativa renquea”, “el gobierno autista”, o “el presidente es sordo a las necesidades del pueblo”. Si usted recurre a ese tipo de expresiones transmitirá una carga peyorativa en contra de las personas que viven con esas características.
Como medio de servicio público debemos garantizar que todas las creencias y prácticas religiosas sean tratadas con el mismo respeto e imparcialidad; así como asegurarnos de conocer sus particularidades para evitar ofensas contra las personas que las profesan en nuestro lenguaje o actitudes frente a una cobertura que involucra alguna religión.
Nuestra audiencia es diversa y practica diferentes credos religiosos o no practica ninguno, por tanto debemos evitar que nuestras intervenciones en programas y noticias sean interpretadas como proselitismo a favor de un determinado credo religioso.
A las autoridades de las diferentes religiones debemos tratarlas con los títulos oficiales de su credo, evitando otros términos propios de sus feligreses. Sacerdote, Obispo, Papa, Rabino, Imán, entre otros, son títulos formales de las religiones. No lo son su santidad, su eminencia, excelentísimo, maestro, y otros.
Existen celebraciones religiosas que representan parte del acervo cultural del país, o que tienen implicaciones políticas. En ese marco son actividades interés para nuestros medios, nunca por motivos confesionales
La Comisión Redactora del Manual de Estilo recomienda al Consejo Ejecutivo, la Presidencia Ejecutiva, la Dirección General, y las Direcciones de departamentos:
El Manual de Estilo debe ser de conocimiento y acatamiento obligatorio por parte de todas las personas que tienen a cargo la producción y emisión de contenidos, sean informativos o de ficción. Se deben propiciar los espacios de capacitación e información necesarios para que todo el personal del SINART conozca sus contenidos.
El Manual de Estilo deben ser de conocimiento público y ampliamente divulgado entre las audiencias y las organizaciones de la sociedad civil, como un insumo para propiciar la participación y el control ciudadano sobre nuestros contenidos.
El Manual debe revisarse al menos una vez cada dos años con el fin de ampliar su cobertura y protección de derechos, siempre atendiendo el carácter progresivo de los Derechos Humanos.
Incorporar en los procesos de contratación de personal mecanismos para verificar y medir el conocimiento de los contenidos del Manual de Estilo, y otorgarle un valor en la calificación de las personas que desean ingresar a trabajar en el SINART.