Source: http://1898.mforos.com/1035040/6609814-decretos-y-mensajes-de-emilio-aguinaldo/
Timestamp: 2017-05-30 09:14:20
Document Index: 59063153

Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 1', 'artículo 6', 'Artículo 1', 'Artículo 1', 'artículo 6']

1898 Punto de Encuentro - Decretos y Mensajes de Emilio Aguinaldo. - DOCUMENTOS
Foros · Noticias · Páginas · Calendario · Nuevos mensajes · Buscar · Imágenes · Usuarios · FisgonaDecretos y Mensajes de Emilio Aguinaldo.1898 Punto de Encuentro · UTILIDADES PARA INVESTIGADORES Y DOCUMENTOS · DOCUMENTOSDecretos y Mensajes de Emilio Aguinaldo.
jofapaCoronel#1 · 18/Jun/2007, 15:03 · Editado por jofapaDecreto del 18 de junio de 1898, constituyendo el Gobierno Dictatorial.A L P U E B L O F I L I P I N OHechos providenciales me han colocado en una posición para cuyo sostenimiento no puedo menos de reconocer mi natural insuficiencia; pero ya que no me es dado violentar las leyes de la providencia ni declinar los deberes que me imponen el honor y el patriotismo, desde ella te saludo oh mi querido pueblo. He proclamado a la faz del mundo entero que la aspiración de toda mi vida, el objetivo final de todos mis afanes y esfuerzos no es otro sino tu independencia, porque tengo la convicción íntima de que ella constituye tu constante anhelo, como que la independencia significa para nosotros la redención de la esclavitud y tiranía, la reconquista de la libertad perdida y la entrada en el concierto de las naciones civilizadas. Comprendo por otra parte que el primer deber de todo Gobernante es interpretar fielmente las aspiraciones populares; con este motivo, si bien las circunstancias anormales de la Guerra me han obligado a constituir este Gobierno Dictatorial que asume la plenitud de la potestad civil y militar, mi deseo constante es rodearme de las personas más caracterizadas de cada provincia y que por su conducta merezcan la confianza de la misma a fin de que, conociendo por ellas las verdaderas necesidades de cada una, pueda adoptar las medidas más eficaces para cubrirlas y remediarlas en la medida de los deseos de todos. Comprendo además la necesidad apremiante de establecer en cada pueblo una organización sólida y robusta, baluarte más firme de la seguridad pública y único medio de asegurar la unión y disciplina indispensables para poder implantar la República, o sea el gobierno del pueblo por el pueblo, y conjurar los confictos internacionales que puedan ocurrir. En virtud de las consideraciones expuestas, vengo en decretar lo siguiente: Artículo 1º. Los vecinos de cada pueblo donde aún existan fuerzas del Gobierno español, se pondrán de acuerdo sobre los medios más viables para combatirlas y aniquilarlas según los recursos y elementos de que pueden disponer, dando a los prisioneros de guerra el trato más conforme a los sentimientos humanitarios y a la costumbre observada por las naciones cultas. Art. 2º. Luego que el pueblo esté libre de la dominación española, los vecinos más caracterizados por su ilustración, posición social y conducta honrada, tanto en el centro de la población como en los barrios, se reunirán en una Junta magna en la cual se procederá a la elección por mayoría de votos, del Jefe del pueblo de un cabeza por cada barrio; considerándose por barrios no sólo los conocidos anteriormente como tales, sino también el centro de la población. Tendrán derecho para asistir en esta Junta y ser elegidos, todos los vecinos que reúnan las condiciones expresadas, siempre que sean amantes de la independencia filipina y hayan cumplido veintiún años de edad. Art. 3º. En dicha Junta se elegirán también por mayoría de votos tres Delegados: uno de Policía y orden interior, otro de Justicia y Registro civil, y otro de Rentas y de la propiedad. El Delegado de Policía y orden interior, ayudará al Jefe en la organización de la fuerza armada que para su propia seguridad, debe mantener cada pueblo en la medida de los recursos que cuenta y en la conservación del orden, urbanización e higiene de las poblaciones. El Delegado de Justicia y Registro civil, ayudará al Jefe en la formación de los juicios y de los libros de Registro de nacimientos, defunciones y contratos matrimoniales, y del censo. Y el Delegado de Rentas y de la propiedad, ayudará al Jefe en la recaudación de las contribuciones, administración de los fondos públicos, formación de los libros de Registro de ganados y propiedad inmueble, y en todos los trabajos relativos al fomento de toda clases de industrias. Art. 4º. El Jefe Presidente con los Cabezas y los expresados Delegados, constituirán las Juntas populares que velarán por el exacto cumplimiento de las disposiciones vigentes y por los intereses peculiares de cada pueblo. El cabeza de Centro de la población será el vice-Presidente de la Junta, y Secretario de la misma el Delegado de Justicia. Los cabezas serán los Delegados del Jefe en sus demarcaciones respectivas. Art. 5º. Los Jefes de cada pueblo, después de consultar el parecer de sus respectivas Juntas, se reunirán y elegirán por mayoría de votos al Jefe de provincia, y tres Consejeros para los tres Ramos ya expresados. El Jefe de provincia como Presidente, el Jefe del pueblo capital de provincia como vice-Presidente, y los citados consejeros, constituirán el Consejo provincial que velará por el cumplimiento de las disposiciones de este Gobierno en el territorio de la provincia y por los intereses generales de la misma, y propondrá a este Gobierno las medidas que deben adoptarse en bien de todos. Art. 6º. Dichos Jefes elegirán también por mayoría de votos, tres Representantes por cada una de las provincias de Manila y Cavite; dos por cada una de las provincias clasificadas de término en la legislación española, y uno por cada una de las demás provincias y Comandancias Políticos Militares del Archipiélago Filipino. Dichos Representantes cuidarán de los intereses generales del Archipiélago y de los peculiares de sus provincias respectivas, y constituirán el Congreso revolucionario, que propondrá a este Gobierno las medidas concernientes a la conservación del orden interior y a la seguridad exterior de las Islas, y será oído por el mismo en todos los asuntos graves y trascendentales cuya resolución admita demora o espera. Art. 7º. Las personas elegidas para cualquier cargo en la forma prescrita en los artículos anteriores, no podrán desempeñarlo sin previa confirmación de este Gobierno, quien la dará en vista de las actas de elección. Los Representantes acreditarán su personalidad con la exhibición de dichas actas. Art. 8º. Los Jefes militares nombrados por este Gobierno en cada provincia, no tendrán intervención en el Gobierno y administración de la misma, limitándose a pedir los auxilios que necesitaren tanto en fuerzas como recursos, a los Jefes de provincia y de pueblos, quienes no podrán negarse en caso de verdadera necesidad. No obstante cuando la provincia estuviere amenazada u ocupada por el enemigo en todo o en parte, el Jefe superior militar de ella, podrá asumir las facultades del Jefe de provincia, hasta que desaparezca el peligro. Art. 9º. El Gobierno nombrará para cada provincia un comisionado con encargo especial de establecer en ella la organización que se previene en este Decreto con arreglo a las Instrucciones que el mismo Gobierno le communique. Son comisionados natos los Jefes militares que libren a los pueblo de la dominación española. Dichos comisionados presidirán las primeras Juntas que se celebren tanto en cada pueblo como en cada provincia. Art. 10º. En cuanto se implante la organización prevenida en este Decreto, quedarán sin efecto los anteriores nombramientos para cualquier cargo civil, sean cuales fueren su origen y procedencia, y derogadas todas las disposiciones que se opongan al presente. Dado en Kavite a 18 de Junio de 1898. EMILIO AGUINALDO. jofapaCoronel#2 · 18/Jun/2007, 15:04Decreto del 23 de junio de 1898, estableciendo el Gobierno Revolucionario.DON EMILIO AGUINALDO Y FAMY, PRESIDENTE DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO DE FILIPINAS Y GENERAL EN JEFE DE SU EJERCITO.Queriendo este Gobierno demostrar al pueblo Filipino que uno de sus fines es combatIr con mano firme los inveterados vicios de la Administración española, sustituyendo el lujo de personal y aquella aparatosa ostentación que la hacen rutinaria, pesada, y torpe en sus movimientos, por otra más modesta, sencilla y pronta en la ejecución de los servicios públicos; vengo en decretar lo siguiente: CAPITULO I.Del Gobierno RevolucionarioArtículo 1º. El Gobierno Dictatorial se titulará en lo sucesivo Gobierno Revolucionario, cuyo objeto es luchar por la independencia de Filipinas, hasta que las naciones libres, incluso la española, la reconozcan expresamente, y preparar al país, para que pueda implantarse una verdadera República. El Dictador se titulará en lo sucesivo Presidente del Gobierno Revolucionario. Art. 2º. Se crean cuatro Secretarías de Gobierno: una de Relaciones exteriores, Marina y Comercio; otra de Guerra y Obras Públicas; otra de Policía y Orden Interior, Justicia, Instrucción e Higiene; y otra de Hacienda, Agricultura e Industria Fabril. El Gobierno podrá aumentar este número de Secretarías, cuando observare en la práctica que esta distribución no satisface a las multiples y complicadas necesidades del servicio público. Art. 3º. Cada Secretaría ayudará al Presidente en el despacho de los asuntos concernientes a los diversos Ramos que la misma comprende. Al frente de cada una habrá un Secretario que no responderá de los Decretos de la Presidencia, pero los firmará con el Presidente para darles autenticidad. Pero si apareciere que el decreto ha sido expedido a propuesta del Secretario del Ramo, éste responderá mancomunadamente con el Presidente. Art. 4º. La Secretaría de Relaciones exteriores se dividirá en tres Centros: uno de Diplomacia, otro de Marina, y otro de Comercio. El primer Centro estudiará y despachará todos los asuntos que se refieran a la dirección de las negociaciones diplomáticas con otras Potencias y a la correspondencia de este Gobierno con las mismas; el 2º estudiará todos los asuntos que se refieran a la formación y organización de nuestra Marina de Guerra y creación de cuantas expediciones reclamen las necesidades de la Revolución; y el 3º entenderá en todo lo concerniente al comercio interior y exterior y en todos los trabajos preliminares que se requieran para la confección de los tratados de Comercio con otras naciones. Art. 5º. La Secretaría de guerra estará dividida en dos Centros: uno propiamente de Guerra, y otro de Obras Públicas. El primer Centro se subdividirá en cuatro Secciones: una de Campaña, otra de Justicia Militar, otra de Administración militar, y otra de Sanidad militar. La Sección de Campaña entenderá en el nombramiento y formación de las hojas de filiación y servicios de todos los que sirven en las Milicias Revolucionarias; en la dirección de las campañas; levantamiento de planos, trabajos de fortificación y redacción de los anuncios de los combates; en el estudio de la Táctica militar para el Ejército y organización de los cuerpos de Estado Mayor, Artillería y Caballería; y por último en el despacho de cualquier otro asunto relativo a los trabajos de campaña y operaciones militares. La sección de Justicia militar entenderá en todo lo relativo a los Consejos de guerra y Juicios militares; en el nombramiento de Auditores y Asesores y en el despacho de todos los asuntos jurídico-militares. La de Administración militar se encargará de la provisión de víveres y demás elementos necesarios para el uso del Ejército; y la de Sanidad militar se encargará de todo lo relativo a higiene y salubridad de las Milicias. Art. 6º. Las demás Secretarías se dividirán en tantos Centros cuantos ramos comprendan y cada Centro se subdividirá en secciones, según la índole e importancia de los trabajos. Art. 7º. El Secretario inspeccionará y vigilará todos los trabajos de Secretaría y despachará todos los asuntos con el Presidente del Gobierno. Al frente de cada Centro habrá un Directo, y en cada sección un oficial encargado con el número de auxiliares y escribientes precisos. Art. 8º. El Presidente nombra de su libre elección a los Secretarios, y de acuerdo con éstos nombra a todo el personal subalterno de cada Secretaría. No obstante en la elección de las personas se procurará huir del favoritismo, en el bien entendido de que el buen nombre de la Patria y el triunfo de la revolución, requieren los servicios de las personas verdaderamente capaces. Art. 90. Los Secretarios podrán asistir al Congreso Revolucionario, siempre que tengan que hacer alguna moción en nombre del Presidente, o sean interpelados públicamente por cualquiera de los Representantes; pero en cuanto se ponga a votación el asunto, objeto de la moción, o para qué han sido interpelados, saldrán y no podrán tomar parte en ella. Art. 10º. El Presidente del Gobierno es la personificación del pueblo filipino, y bajo este concepto no podrá exigírsele responsabilidad ínterin ejerza el cargo. Este durará hasta que la Revolución triunfe, a menos que por circunstancias extraordinarias se vea obligado a presentar ante el Congreso su dimisión, en cuyo caso éste elegirá al que estime más apto. CAPITULO II. Del Congreso Revolucionario. Art. 11. El Congreso Revolucionario es la reunión de los Representantes de las provincias del Archipiélago Filipino, elegidos en la forma prevenida en el Decreto del 18 de los corrientes. No obstante si alguna provincia no pudiere aún elegir Representantes, porque la mayor parte de los pueblos de la misma, no haya aún conseguido librarse de la dominación española, el Gobierno podrá nombrar con carácter provisional, Representantes de la misma a las personas más consideradas por su ilustración y posición social en el número que determina el citado decreto, siempre que hayan nacido o residido por largo tiempo en la provincia de que se trata. Art. 12. Reunidos los Representantes en el pueblo donde reside el Gobierno Revolucionario, y en el edificio que éste designe, procederán a los trabajos preliminares, designando a pluralidad de votos, una Comisión compuesta de cinco individuos, encargada de examinar los documentos acreditativos de la personalidad de cada uno, y otra Comisión de tres individuos que examinará los documentos que exhiban los cinco de la anterior Comisión. Art. 13. Al día siguiente, dichos Representantes se volverán a reunir, y las dos Comisiones leerán sus respectivos informes sobre la legitimidad de dichos documentos, resolviéndose el carácter de los que aparecieren dudosos por mayoría absoluta de votos. Acto seguido, se procederá a la designación, también por mayoría absoluta, de un Presidente, un Vice-Presidente y dos Secretarios, que se sacarán de entre los mismos Representantes, con lo que se tendrá por constituído el Congreso, participándose al Gobierno el resultado de la elección. Art. 14. El local donde delibera el Congreso es sagrado e inviolable, y ninguna fuerza armada podrá penetrar en él, a menos que el Presidente del mismo cuerpo lo pida, para restablecer el orden interior perturbado por los que no saben honrarse a sí mismos y a sus augustas funciones. Art. 15. Las facultades del Congreso son: velar por los intereses generales del pueblo filipino y por el cumplimiento de las leyes revolucionarias; discutir y votar dichas leyes; discutir y aprobar antes de su ratificación, los tratados y empréstitos; examinar y aprobar las cuentas de los gastos generales que le presente anualmente el Secretario de Hacienda. Bien así como las contribuciones extraordinarias y demás que en lo sucesivo se impongan. Art. 16. Será además, oído el Congreso en todos los asuntos graves y trascendentales cuya resolución admita demora o espera; pero el Presidente del Gobierno podrá resolver los de carácter urgente, sin perjuicio de dar cuenta a dicho cuerpo de la resolución que hubiere adoptado por medio de un Mensaje. Art. 17. Cualquier Representante podrá presentar al Congreso algún proyecto de ley, y lo podrá hacer también cualquier Secretario por órden del Presidente del Gobierno. Art. 18. Las sesiones del Congreso serán públicas, y sólo en los casos que exijan reserva podrá celebrarse sesión secreta. Art. 19. Así en el orden de las deliberaciones, como en el Gobierno interior del cuerpo, se observarán las Instrucciones que formare el mismo. El Presidente dirigirá las deliberaciones y no votará, pero en caso de empate tendrá voto de calidad. Art. 20. El Presidente del Gobierno no podrá impedir de modo alguno la reunión del Congreso ni embarazar las sesiones del mismo. Art. 21. El Congreso designará una comisión permanente de Justicia, que presidirá el Vice-Presidente auxiliado por uno de los Secretarios, y se compondrá de estas personas y siete vocales elegidos a pluralidad de votos de entre los mismos Representantes. Esta Comisión fallará en segunda instancia los juicios criminales fallados por los Consejos provinciales; y conocerá y fallará en primera y única instancia, los procesos que se formen contra los Secretarios de Gobierno y los Jefes provinciales y populares, y los Consejeros provinciales. Art. 22. En la Secretaría del Congreso se llevará un Libro de Honor donde se anotarán los grandes servicios prestados a la Patria y reputados como tales por dicho cuerpo. Cualquier filipino, sea militar o civil, podrá pedir al Congreso la anotación en dicho Libro, presentando los documentos acreditativos de los relevantes hechos realizados por el mismo en bien de la Patria, desde que empezó la presente revolución. Por los servicios extraordinarios que en lo sucesivo ocurran, el Gobierno propondrá dicha anotación, acompañando a la propuesta los justificantes necesarios. Art. 23. El Congreso acordará también a propuesta del Gobierno, las recompensas en metálico que deben darse de una sola vez, a las familias de los que fueren víctimas de su deber y patriotismo, por llevar a cabo actos de heroísmo. Art. 24. Los acuerdos del Congreso no serán obligatorios hasta que el Presidente del Gobierno ordene su cumplimiento y ejecución. Cuando dicho Presidente creyere que algún acuerdo es inconveniente o contraproducente o pernicioso, expondrá al Congreso las razones que se oponen a su ejecución, y si éste insistiere en su acuerdo, aquél podrá oponer su voto bajo su más estrecha responsabilidad. CAPITULO III. Del Enjuiciamento militar. Art. 25. Cuando los Jefes de los destacamentos militares tengan noticia de que un militar haya cometido delito, o se ha perpetrado por cualquiera algún hecho de los reputados como delitos militares, lo pondrá en conocimiento del Comandante de Zona, el cual nombrará al Juez Instructor, y Secretario, que instruirán el proceso en la forma prevenida en las Instrucciones de fecha 20 de los corrientes. Si el culpable fuere del grado de Teniente para arriba, el mismo Comandante será el Juez Instructor, y si éste fuere el culpable, el Comandante superior de la provincia nombrará como Juez a un militar que tenga mayor graduación, y si no hubiere instruirá el proceso el mismo Comandante superior. El Juez Instructor pertenecerá siempre a la clace de Jefes. Art. 26. Terminada la instrucción del proceso, el Comandante Superior designará tres vocales de igual o superior graduación que el Juez Instructor, y se constituirá el Consejo de Guerra con dichos vocales: el Juez, el Asesor y el Presidente. Este lo será el Comandante de Zona si el culpable fuere del grado de Sargento inclusive para abajo, y el Comandante Superior si fuere del grado de Teniente para arriba. Este Consejo fallará el proceso en la forma que lo verifican los Consejos provinciales; pero este fallo será apelable ante el Consejo Superior de Guerra. Art. 27. Este Consejo Superior se compondrá de seis vocales que tendrán por lo menos el grado de Generales de Brigada, y el Auditor de Guerra. Si el número de Generales que residieren en la capital del Gobierno Revolucionario no llegare al expresado, se suplirá lo que falte con los Representantes que designe y comisione el Congreso. Será Presidente del Consejo, el General de mayor graduación entre todos, y habiendo varios que la tengan igual, se elegirá de entre los mismos por mayoría absoluta de votos. Art. 28. El Consejo Superior juzgará en primera y única instancia a los Comandantes Superiores de Zona y a todos los militares que tengan el grado de Comandante para arriba. Art. 29. Cometen delitos militares: 1º. Los que falten a la inmunidad debida a los extranjeros tanto en la persona y bienes de los mismos, bien así como a los establecimientos y ambulancias de Sanidad con inclusión de las personas y efectos que se encuentren en unos y otras, y de las agregadas al servicio de los mismos, siempre que no demuestren hostilidad. 2º. Los que falten al respeto debido a las vidas, dinero y alhajas de los enemigos que depusieren las armas y de los prisioneros de guerra. 3º. Los Filipinos que se pongan al servicio de los enemigos, ejerciendo el espionaje o descubriéndoles los secretos de la guerra y los planos de las posiciones y fortificaciones revolucionarias, y los que se presenten con calidad de parlamentarios, sin justificar debidamente su encargo y personalidad. Y 4º. Los que falten a la inmunidad de los parlamentarios que acrediten esta cualidad en la forma prescrita por derecho internacional. Cometerán también delitos militares: 1º. Los que atenten contra la unión de los revolucionarios, provocando la rivalidad entre los Jefes y formando divisiones y bandos armados. 2º. Los que pidan contribuciones sin autorización del Gobierno y malversen los fondos públicos. 3º. Los que se rindan al enemigo o ejecuten actos de cobardía delante del mismo, estando armados. Y 4º. Los que secuestren a alguna persona que no ha hecho daño a la Revolución, violen a las mujeres y asesinen o infieran lesions graves a personas indefensas y ejecuten robos e incendios. Art. 30. Los que cometieren los delitos enumerados se considerará enemigos declarados de la Revolución y se les impondrán las penas previstas en el Código Penal español en su grado máximo. Si el delito no apareciere penado en dicho Código, el reo será encerrado hasta que la Revolución triunfe, a menos que resultare de él un perjuicio irreparable que a juicio del Tribunal sea un motivo justificado para que se le imponga la pena de muerte. CLAUSULAS ADICIONALESArt. 31. El Gobierno establecerá en el extranjero un Comité Revolucionario, compuesto de un número indeterminado de personas las más competentes del Archipiélago Filipino. Este Comité se dividirá en tres Delegaciones: una de Diplomacia, otra de Marina y otra de Ejército. La Delegación de Diplomacia gestionará y negociará con los Gabinetes extranjeros el reconocimiento de la beligerancia y de la independencia filipina. La de Marina se encargará de estudiar y organizar la Marina de Guerra filipina y preparar las expediciones que demanden las necesidades de la Revolución. Y la de Ejército estudiará la táctica militar y la mejor forma de organizar los cuerpos de Estado Mayor, Artillería y de Ingenieros, y todo lo necesario para dotar al Ejército filipino de las condiciones que requieren los adelantos modernos. Art. 32. El Gobierno dictará las Instrucciones necesarias para la debida ejecución del presente Decreto. Art. 33. Quedarán derogados todos los Decretos del Gobierno Dictatorial que se opongan al presente. Dado en Cavite a 23 de Junio de 1898. EMILIO AGUINALDO. jofapaCoronel#3 · 18/Jun/2007, 15:05Mensaje leido por el presidente del congreso revolucionario de Filipinas, Don Emilio Aguinaldo y Famy, en la apertura de la asamblea nacional celebrada de Malolos (Bulacan) el dia 15 de Septiembre de 1898.M E N S A J E LEIDO POR EL PRESIDENTE DEL CONGRESO REVOLUCIONARIO DE FILIPINAS, DON EMILIO AGUINALDO Y FAMY, EN LA APERTURA DE LA ASAMBLEA NACIONAL CELEBRADA EN MALOLOS (BULACAN) EL DIA 15 DE SEPTIEMBRE DE 1898. SEÑORES REPRESENTANTES: Coronada felizmente la obra de la Revolución y firmemente consolidada la reconquista de nuestro territorio, es llegado el momento de declarar que la misión de las armas, brillantemente realizada por nuestro heróico ejército, pide una tregua para hacer plaza a los consejos que el país pone al servicio del Gobierno, para auxiliar a éste en el desarrollo de su propia libertad y justicia, mensaje divino escrito en las enseñanzas del campo revolucionario. Tarea grande y gloriosa, siquiera empresa al alcance de toda clase de patriotas, esta de guerrear y romper lanzas con tropas indisciplinadas por la misma injusticia de lo que defienden. Pero no es todo. Quedan todavía por resolver los graves y transcendentales problemas de la paz, para los que la patria misma que demandó de nosotros el sacrificio de nuestra sangre y de nuestras fuentes de riqueza, reclama también a la hora presente, solemne documento, expresivo de las altas aspiraciones del país rodeado con todos los privilegios y todas las grandezas de la raza filipina, , para saludar con él a la majestad de las naciones que conciertan en los altos fines de la civilización y del progreso. A esas naciones grandes, naciones amigas, cuya libertad gloriosa cantada por la Historia, fue santa evocación que acompañó a nuestra empresa en sus increíbles esfuerzos, a esas naciones dirige cordial salutación de alianza inquebrantable, el pueblo filipino. Al abrirse para nosotros el templo de la ley, yo bien sé cómo ha de acudir el pueblo Filipino, el pueblo sensato por excelencia. Purgado de sus antiguos errores, con el olvido de tres siglos de afrenta, abierto el corazón a todas las más nobles expansiones, y en el alma la ventura de ser libre; complacido en sus virtudes, e inflexible con sus propias flaquezas, aquí en la iglesia de Barasoain, santuario un tiempo de plegarias místicas, templo muy augusto y severo del dogma de nuestra independencia, aquí viene a recoger en nombre de la paz, tal vez cercana, los sufragios de nuestros pensadores y de nuestros políticos, de aguerridos defensores del patrio suelo y de profundos psicólogos del verbo tagalo, de inspirados artistas y poderosas figures de la alta banca, para escribir con estos votos el libro inmortal de la Constitución Filipina como suprema expresión de la voluntad nacional. Manos ilustres de Rizal, de López de Jaena, de (Marcelo) Hilario del Pilar; sombras augustas de Burgos, Peláez y Panganiban; genios guerreros de Aguinaldo y Tirona, de Natividad y Evangelista: surgid un momento de vuestras ignoradas tumbas: ved cómo el legado histórico que por juro de heredad pasara de vuestras manos a las nuestras; vedlo centuplicado y crecido hasta lo inmenso, hasta lo infinito por el esfuerzo gigante de nuestras armas, y más que por las armas, por la eterna sugestión divina de libertad, prendiendo como llama sagrada en el alma filipina! ¡Ni Dios, ni la patria nos otorguen el triunfo, sino a condición de compartir con vosotros los laureles de hazañosa pelea. Y vosotros los Representantes de la soberanía popular, volved los ojos al alto ejemplo de tan esclarecidos patriotas. Sea este ejemplo y su venerado recuerdo, a la vez que la generosa sangre derramada en estos campos de batalla, poderoso incentivo que despierte en vosotros noble emulación para dictar con la alta sabiduría que exige vuestro prestigioso mandato, las leyes que en era venturosa de paz han de regir los destinos políticos de nuestro Patria. HE DICHO. jofapaCoronel#4 · 18/Jun/2007, 15:07SECRETARIA DE FOMENTO D. EMILIO AGUINALDO Y FAMY. Presidente del Gobierno Revolucionario de Filipinas, Vengo en decretar, de acuerdo con mi Consejo de Gobierno, lo siguiente: Art. 1º Se crea un Centro docente que se denominará Universidad Literaria de Filipinas. Art. 2º En esta Universidad se enseñarán las facultades de Ambos Derechos, Derecho Administrativo, Medicina y Cirujía, y Farmacia hasta el Doctorado inclusivo, y las asignaturas correspondientes a la carrera del Notariado. Art. 3º La apertura de los estudios de la misma verificará el día 1º del próximo Noviembre, y el primer año escolar durará hasta el ultimo día de Abril del año 1899. Art. 4º Los títulos de Licenciado o Doctor en dichas Facultades así como el de Notario serán expedidos por el Presidente del Gobierno y firmados por el Secretario de Fomento, siendo nulos y de ningún valor los que hubiesen sido expedidos por la Universidad de Sto. Tomás de Manila con posterioridad el día 12 de Agosto de este año. Art. 5º El gobierno interior de la Universidad Literaria de Filipinas será desempeñado por la persona que el claustro de Profesores de la misma elija de su seno en la forma que él acuerde. Dicha persona tendrá la denominación de Rector. Art. 6º El Claustro de Profesores nombrará también de su seno una Comisión compuesta de cuatro individuos que será presidida por el Rector, para formular y proponer el Reglamento del gobierno interior, y acordar además el plan de enseñanza que a su juicio deba adoptarse. Tanto el nombramiento del Rector como el mencionado reglamento serán remediados a la probación de la Secretaría de Fomento. Art. 7º El nombramiento de los Profesores y de un Secretario general de la Universidad lo hará el Presidente del Gobierno a propuesta del Secretario de Fomento. Art. 8º El nombramiento de Secretario de la Universidad no podrá recaer sino en persona que tenga el título de Licenciado o Doctor en alguna de las Facultades. Art. 9º El sueldo de los Profesores y Secretario se determinará por otro Decreto. Art. 10º Las certificaciones de estudios de las asignaturas correspondientes a las facultades arriba citadas, expedidas por la Universidad de Sto. Tomás de Manila con anterioridad al día 13 de Agosto de este año, serán válidas y producirán los efectos legales. Art. 11º Los alumnos que hayan cursado y probado en dicha Universidad el 5º año de Jurisprudencia podrán obtener el título de Licenciado en ambos Derechos, previos los ejercicios al efecto prescriban en el plan de enseñanzas se refiere el artículo 6º. Previo el mismo requisito podrán obtener igualmente el título de Licenciado en Medicina y Cirugía o en Farmacia, los alumnos que hayan cursado y probado en la repetida Universidad el ultimo año de su respectiva facultad. Esto no obstante, los alumnos de la Facultad de Medicina que hayan prestado servicios de carácter facultativo a la Revolución les bastará haber cursado y probado en aquella Universidad el cuarto año y sujetarse a los ejercicios previos al grado para obtener el título de Licenciado en dicha Facultad. Art. 12º Los que hayan matriculado en cualquiera Facultad para el curso 1897 a 1898 en la mencionada Universidad podrán ganar dicho curso previo examen que verificarán en la Universidad de nueva creación. Artículo transitorio. Desde la publicación del presente Decreto en el periódico “El Heraldo de la Revolución” se admitirán en la Secretaría General establecida en la casa parroquial de Barasoain (BULACAN) las solicitudes de inscripción en la matrícula. De este Decreto que erigirá con carácter provisional, se dará conocimiento a la Cámara de Representantes de la Nación. Dado en Malolos a 19 de Octubre de 1898. EMILIO AGUINALDO El Secretario de Fomento: FELIPE BUENCAMINO. jofapaCoronel#5 · 18/Jun/2007, 15:10Acta de la proclamación de la independencia del pueblo Filipino.En el pueblo de Cavite Viejo comprensión de esta provincia de Cavite, a doce de junio de mil ochocientos noventa y ocho: ante mí Don Ambrosio Rianzares Bautista, Auditor de guerra, Delegado especial nombrado para proclamar y solemnizar este acto por el Gobierno Dictatorial de estas Islas Filipinas, al efecto y en virtud de la circular que dirigió el Egregio Dictador de ellas Don Emilio Aguinaldo Fami, congregados los infranscristos entre Jefes de su Ejército y representantes de los otros de ellos que no han podido concurrir y vecinos notables de varios pueblos de las mismas, teniendo en cuenta que cansados ya sus habitantes de sobrellevar el ominoso yugo de la dominación española por las aprehensiones arbitrarias y malos tratos que hacía la Guardia Civil hasta causar la muerte por condescendencia, y hasta expresa disposición de sus Jefes que llegaban a veces a ordenar el fusilamiento de los aprehendidos bajo el pretexto de que intentaban fugarse en contravención de lo que se dispone en los Reglamentos de su Instituto cuyos abusos se dejaban impunes y por las deportaciones injustas especialmente las decretadas por el General Blanco de personas ilustradas y de cierta posición social a moción del Arzobispo y frailes interesados en mantenerles en el obscurantismo por sus miras egoístas y codiciosas, deportaciones que se llevan a cabo desde luego mediante un procedimiento más execrable que el de la Inquisición y que rechaza toda nación civilizada por resolverse sin audiencia de los que a él están sometidos, determiaron hacer un movimiento insurreccional en Agosto de mil ochocientos noventa y seis, a recobrar la independencia y soberanía de que les privó España por medio del adelantado Miguel López de Legazpi que continuando el rumbo seguido por su predecesor Hernando de Magallanes, que arribó a las playas de Cebu y ocupó esta Isla por medio de pacto de amistad que celebró con su Rey Tupas, aunque fue muerto en el combate habido en dichas playas a que le provocó el Rey Kalipulako de Manktan, receloso de sus malas intenciones, desembarcó en la Isla de Bohol haciendo también el célebre pacto de sangre de amistad con su Rey Sikatuna para después de tomar por fuerza a Cebu, porque el sucesor Tupas no le consintió ocuparlo, venir a la capital de Manila como así hizo, granjeando igualmente la amistad de sus Reyes Soliman y La Kandela y tomando después posesión de ella por todo el Archipiélago para España, en virtud de las órdenes del Rey Felipe II que dados estos precedentes históricos porque en derecho internacional no es reconocida la prescripción establecida por las Leyes para legitimar hasta la adquisición viciosa de bienes de particulares, no se puede poner en duda la legitimidad de tal movimiento que calmó y no del todo sofocó la pacificación propuesta por Don Pedro A. Paterno con Don Emilio Aguinaldo como presidente del Gobierno Republicano constituído en Biaknabato y aceptado por el Gobernador General Don Fernando Primo de Rivera bajo condiciones que se establecieron unas escritas y otras verbales, entre ellas, las amnistía general para todos los emigrados y condenados: que por incumplimiento de alguna que otra de estas condiciones después de la destrucción de la Escuadra Española por la Norteamericana y bombardeo de la plaza de Cavite, volvió Don Emilio Aguinaldo para iniciar una nueva revolución, y apenas que dio la voz para efectuarse el treinta y uno del mes próximo pasado, algunos pueblos se anticiparon a moverse, y el veintiocho entre Imus y Cavite Viejo fue copada y tuvo que rendirse una fuerza española de ciento setenta y ocho al mando de un Comandante de Infantería de Marina, propagándose este movimiento como chispa eléctrica en los otros pueblos, así de esta misma provincia como de los de Bataan, Pampanga, Batangas, Bulacan, Laguna y Morong, algunos con puertos y tal es el éxito del triunfo de nuestras armas verdaderamente asombroso y sin ejemplo en la historia de las revoluciones coloniales que en la primera solo quedan por rendirse los Destacamentos de Naie e Indang, en la segunda no existe ya ninguno, en la tercera esta localizada la resistencia de iguales fuerzas en el pueblo de San Fernando en él concentradas la mayor parte y el resto en los de Macabebes, Sesmoan y Guagua; en la cuarta en la Villa de Lipa, en la quinta en la Cabecera y Calumpit; y en las dos restantes en sus respectivas Cabeceras y próxima a estar completamente sitiada la Ciudad de Manila por las nuestras amén de las provincias de Nueva Ecija, Tarlac, Pangasinan, Union, Zambales, y algunas otras de las Islas Visayas insurreccionadas en algunos de sus pueblos, en unos casi a raíz de aquella pacificación y en otros aún antes, de suerte que puede darse por segura la independencia de nuestro territorio y reivindicada nuestra soberanía, y tomando por testigo de la rectitud de nuestras intenciones al Juez Supremo del Universo, bajo la protección de la Potente y Humanitaria Nación Norte Americana, proclamos y declaramos solemnemente en nombre y por la Autoridad de los habitantes de todas estas Islas Filipinas, que son y tienen el derecho de ser libres e independientes, que están desligadas de toda obediencia a la Corona de España, que todo lazo politico entre unos y otra, está y debe estar completamente roto y anulado y que como todos los Estados libres e independientes, tienen plena Autoridad para hacer la Guerra, concluir la paz, celebrar tratados mercantiles, contraer alianzas, reglamentar el Comercio y realizar todos demás actos y cosas que los Estados Independientes tienen el derecho de hacer, y poseídos de firme confianza en la protección de la Divina Providencia, comprometemos mutuamente para sostenimiento de esta declaración, nuestras vidas, nuestras fortunas y nuestro bien más sagrado que es el honor. Admitimos, aprobamos y confirmamos con las disposiciones emanadas de ellas, la Dictadura constituída por Don Emilio Aguinaldo a quien acatamos como Jefe Supremo de esta Nación que empieza ya hoy a tener vida propia, por creer haber sido el instrumento elegido por Dios, a pesar de sus humildes dotes para efectuar la redención de este desdichado pueblo, preconizada por el Doctor Don José Rizal en los versos magníficos que compuso al ser puesto en Capilla para ser fusilado, librádole del yugo dela dominación Española en castigo de la impunidad que su Gobierno dejaba de los abusos que cometían sus subordinados, y de los fusilamientos injustos de dicho Rizal y otros que fueron sacrificados para contentar a la frailocracia insaciable en s used hidrópica de venganza y de exterminio de todos los que se oponen a sus maquiavélicos fines con conculcación del Código Penal que dio para estas Islas, y de los de personas meramente sospechosas, ordenados por los Jefes de Destacamentos, a instigación de los frailes sin forma ni figura de juicio y sin auxilio spiritual de nuestra sagrada Religión, igualmente que para el mismo fin fueron ahorcados los eminentes patricios curas filipinos Doctor Don José Burgos, Don Mariano Gómez y Don Jacinto Zamora, cuya sangre inocente derramada en virtud de intriga de esas corporaciones mal llamadas religiosas que simularon la insurrección militar estallada la noche del veintiuno de enero de mil ochocientos setenta y dos en el fuerte de San Felipe de la plaza de Cavite, atribuyendo su promoción a dichos mártires para impedir el cumplimiento del Decreto-Sentencia dictado por el Consejo de Estado en el recurso contencioso Administrativo interpuesto por el Clero Secular contra las Reales Ordenes por las que se mandó entregar los curatos que poseía en este Arzobispado a los Recoletanos en cambio de los que regentaban en Mindanao que se cedían a los Jesuítas, revocándolas por completo y ordenando la devolución de aquellos curatos cuyo expediente quedó archivado en el Ministerio de Ultramar; a donde fue remitido en los últimos meses del año anterior para extender la oportuna Real Prohibición; fue la que hizo brotar el árbol de la libertad de este nuestro querido suelo, haciéndolo crecer los inicuos procedimientos empleados para oprimirnos más y más, hasta que agotada la última gota del cáliz de nuestros sufrimientos, estalló la pasada insurrección en Caloocan, se propagó en Santamesa y continuó con las inmediatas en esta provincial, donde el heroísmo sin igual de sus habitantes dio al traste con los combates del General Blanco, y contuvo a las numerosas huestes del General Polavieja por espacio de tres meses, sin los elementos de guerra de que hoy disponemos y empezando con armas propias de este país qie son el bolo, caña agusada y saeta. Además conferimos a nuestro renombrado Dictador Don Emilio Aguinaldo todas las facultades necesarias para desempeñar dibidamente su Gobierno inclusas las prerrogativas de indulto y amnistía. Y por ultimo se acordó unánimemente que esta Nación ya Independiente desde hoy, debe usar la bandera que hasta ahora sigue usando, cuya forma y colores se hallan descritos en el Adjunto dibujo con el remate que representa al natural con tres referidas armas significando el triángulo blanco como distintivo de la célebre Sociedad “Katipunan” que por medio de pacto de sangre empujó a las masas a insurreccionarse; representando las tres estrellas las tres principales Islas de este Archipiélago, Luzon, Mindanao y Panay en que estalló este movimento insurreccional; indicando el sol los agigantados pasos que han dado los hijos de este país en el camino del progreso y civilización, simbolizando los ocho rayos de aquél las ocho provincias: Manila, Cavite, Bulacan, Pampanga, Marinduque, Bataan, Laguna y Batangas, declarando en estado de guerra apenas se inició la primera insurrección; conmemorando los colores azul, rojo y blanco los de la bandera de los Estados Unidos de la América del Norte, como manifestación de nuestro profundo agradecimiento hacia esta Gran Nación por la desinteresada protección que nos presta y seguirá prestando. Y empuñando la dicha bandera la presenté a los Señores congregados: Don Segundo Aveliano, Don Tiburcio del Rosario, Don Sergio Matias, Don Agapito Zialeita, Don Glaviano Alonso, Don Mariano Legazpi, Don José Turiano Santiago y Acosta, Don Aurelio Tolentino, Don Félix Ferrey, Don Felipe Buen Camino, Don Fernando Canon Faustino (hijo), Don Anastasio Gimenez, Don Timoteo Bernali, Don Flaviano Rodriguez, Don Luciano Masancay, Don Narciso Muguya, Don Gregorio Villa, Don Luis Perez de Tayle, Don Canuto Celestino, Don Marcos Foesien, Don Martin de los Reyes, Don Ciriaco Bansa, Don Manuel Santos, Don Mariano Toribio, Don Gabriel Reyes, Don Hugo Lim, Don Emiliano Lim, Don Fausto Tisono, Don Rosendo Simon, Don Leon Tanyangues, Don Gregorio Bonifacio, Don Manuel Salafranca, Don Simon Villareal, Don Calixto Lara, Don Beneventura Toribio, Don Zacarias Fajardo, Don Florencio Manulo, Don Ramon Ganas, Don Marcelino Gomez, Don Valentin Polintan, Don Felix Polintan, Don Evaristo Dimulantu, Don Gregorio Alvarez, Don Sabas de Guzman, Don Esteban Francisco, Don Guido Yap-tinchay, Don Sillariano Rianzares Bautista, Don Francisco Arumbulo, Don Antonio Gonzalez, Don Juan Arevalo, Don Ramon Delfino, Don Honorio Tiengea, Don Francisco del Rosario, Don Epifanio Saguil, Don Ladislao Afable Jose, Don Sixto Rolian, Don Luis de Lara, Don Marcelo Basa, Don Jose Medina, Don Epifanio Ciriaia, Don Pastor Lopez de Leon, Don Mariano de los Santos, Don Santiago Garcia, Don Claudio Tria Tirona, Don Estanislao Tria Tirona, Don Daniel Tria Tirona, Don Andrés Tria Tirona, Don Carlos Tria Tirona, Don Sulpicio P. Antony, Don Epitasio Asuncion, Don Catalino Ramon, Don Juan Bordador, Don José del Rosario, Don Riverso Pulido, Don José Maria del Rosario, Don Ramon Magcanes, Don Antonio Calingo, Don Pedro Mendiola, Don Estanislao Calingo, Don Numercano Castilla, Don Federico Toma Cruz, Don Teodoro Yates, Don Ladislao Dina, los cuales juraron solemnemente reconocerla y defenderla hasta la última gota de nuestra sangre. Por esto lo cual extiendo la presente Acta que forman conmigo los concurrentes en este acto como asi mismo el único extranjero Subdito Norteameriacano Mr. L. M. Johnson Coronel de Artilleria que asistió a el mismo de que certifica.jofapaCoronel#6 · 18/Jun/2007, 15:40MENSAJE DEL HONORABLE PRESIDENTE DE LA REPUBLICA AL CONGRESO EL 23 DE ENERO DE 1899.Señores Representantes: Felicito a VV. por haber terminado la obra constitucional. De hoy en adelante Filipinos tienen un Código Nacional, a cuyos justos y sabios preceptos todos, absolutamente todos, debemos cumplida e inescusable obediencia y cuyos liberales y democráticas garantías alcanzan también a todos. De hoy más Filipinos cuenta con una ley fundamental que enlaza a nuestro pueblo con las demás naciones por medio de la más fuerte de las solidaridades, cual es solidaridad de la justicia, y del derecho, verdades eternas, que son la principal base de la dignidad humana. Felicítome también por ver premiados más afanes y esfuerzos de siempre, desde que empujado por impulsos providenciales, me lancé al campo con mis valientes paisanos los caviteños al igual que hicieron nuestros hermanos en otras partes sin más armas que el bolo para reconquistar nuestra libertad e independencia. Y felicito en fin, a nuestro amado pueblo, que desde este gran día dejará de ser anónimo, y puede con legítimo orgullo ostentar ante la faz del Universo el tan codiciado nombre de REPUBLICA FILIPINA. Ya no somos insurrectos, ya no somos revolucionarios, es decir, somos desde hoy republicanos, esto es, hombres de derecho con quienes hermanar todos los demás pueblos, mediante el mutuo respeto y el recíproco cariño. Nada falta, pues, para que podamos ser reconocidos y admitidos como Nación libre e independiente. ¡Ah señores Representantes! ¡Cuántos Dolores y amarguras acusan en la memoria aquellos pasados días de esclavitud española, y cuántas venturas y alegrías despiertan en el alma los presentes momentos de la libertad filipina! Grande es este día; gloriosa es esta fecha; y será eternamente memorable el momento este en que se eleva nuestro amado pueblo a la apoteósis de la Independencia. El día 23 de enero será para Filipinos de hoy en adelante día de fiesta nacional, como el 4 de Julio lo es para la nación norte-americana. Y así como en el siglo pasado Dios ayudó a la débil América, cuando luchaba contra la ponderosa Albion, por reconquistar su libertad e independencia, también nos ayudará hoy en esta nuestra idéntica empresa, porque los derroteros de la justicia Divina son inmutablemente los mismos en rectitud y sabiduría. Gracias mil, señores Representantes, por vuestra labor parlamentaria, que enaltece y acredita por manera pública y fehaciente que somos un pueblo culto a la par que valiente, digno por tanto de merecer franca entrada en el concierto de las Naciones libres. Habéis merecido justamente la gratitud de la Patria y del Gobierno, al demostrar a los ojos de todo el mundo con nuestra sabiduría, sensatez y prudencia, que, en esta remota y hasta hoy mal conocida parte del mundo, los principios de la civilización europea y americana son sabidos y más que sabidos; que aquí hay inteligencias y corazones que se compenetran perfectamente con las inteligencias y los corazones de los pueblos más cultos; y que no obstante la calumniosa voz de nuestros eternos detractores, hay aquí, en fin, alma nacional, que une y funde todos los corazones filipinos en una sola idea y en una sola aspiración. VIVIR INDEPENDIENTE DE TODO YUGO EXTRANJERO BAJO LA DEMOCRATICA SOMBRA DE LA REPUBLICA FILIPINA. Por eso yo, al observAr consagrados en nuestra obra constitucional los eternos principios de autoridad, de libertad, de orden y de justicia, que se profesan entre sí todas las Naciones civilizadas como la más perfecta garantía de su actual solidaridad, me siento fueRte, orgulloso, enaltecido, y sinceramente impulsado para lanzar, señores, desde el fondo de mi alma los gritos de VIVA LA REPUBLICA FILIPINA. VIVA LA CONSTITUCION. VIVAN SUS ILUSTRES AUTORES, LOS REPRESENTANTES DEL 1er. CONGRESO FILIPINO. HE DICHO.jofapaCoronel#7 · 18/Jun/2007, 15:42Domingo, 5 de Febrero de 1899.ORDEN GENERAL AL EJERCITO FILIPINO A las nueve de la noche de este día, he recibido de la Estación de Caloocan un parte comunicándome que las fuerzas americanas atacaron sin previo aviso ni motivo justificado nuestro campamento en San Juan del Monte y nuestras fuerzas que guarecen los blockhouses de los alrededores de Manila, causando bajas entre nuestros soldados, los cuales en vista de tan inesperada agresión y del decidido empeño de los agresores, hubieron de defenderse hasta que se generalizó el fuego por toda la línea. Yo deploro como el que más esta ruptura de hostilidades: tengo la conciencia tranquila de haberla querido evitar a todo trance, procurando conservar con todas mis fuerzas la amistad del Ejército de ocupación aún a costa de no pocas humillaciones y mucho derechos sacrificados. Pero tengo el deber ineludible de mantener íntegro el honor nacional y el del ejército tan injustamente atacado por los que, preciándose de amigos y libertadores, pretenden dominarnos en sustitución de los españoles, como lo demuestran los agravios enumerados en mi manifiesto del 8 de Enero ultimo; los continuos atropellos y violentas exacciones cometidos contra el vecindario de Manila; las conferencias inútiles y todos mis esfuerzos frustrados en pro de la paz y la concordia. Ante esta provocación que no esperaba, solicitado por los deberes que me imponen el honor y el patriotismo y la defensa de la nación a mí encomendada, invocando a Dios por testigo de mi buena fe y de la rectitud de mis intenciones; Ordeno y mando: 1º Quedan rotas la paz y las relaciones de amistad entre las fuerzas filipinas y las americanas de ocupación, las cuales serán tratadas como enemigos dentro de los límites prescritos por las leyes de la guerra. 2º Serán tratados como prisioneros de guerra los soldados americanos que fueren cogidos por las fuerzas filipinas. 3º Este Bando será notificado a los Sres. Cónsules acreditados en Manila y al Congreso, para que acuerde la suspensión de las garantías constitucionales y la consiguiente declaración en estado de guerra. Dado en Malolos a 4 de Febrero de 1899 Emilio Aguinaldo, General en Jefe jofapaCoronel#8 · 18/Jun/2007, 15:43Viernes 24 de Febrero de 1899 PAISANOS: Debemos celebrar muchísimo que temprano se dejó conocer la mala intención del Norte Americano. No hubiera sido así, tal vez nos hubiéramos caído en un abismo. Y demos gracias a Dios que hayan ellos empezado la Guerra. Mirad que jamás esa gente nos puede enseñar algún bien. Puramente maldades lo que aprenderemos de ellos. Decid, si no es verdad, los agravios que hacen a nuestros hermanos en Manila, que saquean las casas cuando los moradores se distraigan o bien salen de ellas. Con tal que puedan seguir sus malas inclinaciones, no respetan a la casa de más consideración. Son aún peores que la gente nacida de los bosques, no tienen ni una pizca de pundonor, ni un rasgo de respeto a la razón, por eso no les remuerden sus actos, sin miramiento suben en cualquiera casa y si alcanzan a la gente comiendo, sin decir una palabra, sacan de la mesa lo que más le plazca llevándola a la boca y después se marchan del mismo modo como entró. Si a la gente los encuentra durmiendo o descansando por la siesta, entran hasta en el aposento más retirado de la misma manera como si andase en la calle. En las tiendas, sacan lo que les gusta y cuando el vendedor les cobra, contesta amenazando con el fusil. Casi no se puede creer y nuestra pluma se horroriza tener que expresar las perversidades, las maldades y la fea costumbre de esa gente. Esas costumbres es un desprestigio de la Nación donde han nacido. En ninguna historia todavía no ha mencionado costumbres semejantes, ni el más ignorante pueblo. A las mujeres que pasan, las registran cogiendo todas las partes del cuerpo, sacando después el dinero y todo lo que lleva consigo, y si las encuentra en un lugar algo retirado, las desnudan por completo después de violarlas sin perdonar el último trapo. Ese es el pueblo honrado? Ese es el pueblo que nos enseñará las buenas costumbres? Ese es el que nos ha de guiar? Lo que publica esos hechos, es el pueblo más despreciado del mundo entero; ese es el pueblo de las crueldades; en ese pueblo no saben educar las madres; en ese pueblo aún no han tenido noticia de lo que es la dignidad; y es pueblo despreciado de los demás pueblos; pueblo que no conoce el honor y ni tiene el más pequeño rasgo de dignidad. Ese es el pueblo que nos ha de proteger? Valdría más que muriésemos todos que caer en manos de esos malvados sin igual. Que se aniquilen los malos! Que se mueran los americanos! Que se extermine los Estados Unidos! Esperanza Makapugay jofapaCoronel#9 · 18/Jun/2007, 15:46 · Editado por jofapaBatalla en mariquina, 8 Febrero 1899.Sr. Presidente de la República. El portador de la presente que llegó ayer de Cainta me dice que se encuentra en Pasig el General Ricarte, y los americanos no entraron en Mariquina por haber puesto el pueblo la bandera blanca. En Cainta mataron al Presidente Local por negar comida a la tropa y además pedía primero el fusil para rendir a los americanos. Maysan, 8 de Febrero de 1899 P.D. El Portador es Victorio Y……. y le podrá relatar mejor lo ocurrido. jofapaCoronel#10 · 18/Jun/2007, 16:00 · Editado por jofapaInforme telegráfico de la acción en Bagbag River, 25 de abril de 1899.General Jefe Operaciones a Presidente República San Ildefonso urgente Telegrama Ayer continuó a las tres continuo combate en Dampol entre el Batallón Torres Bugallon al mando del Teniente Coronel Simon 5ª Compañía tiradores Capitán Obin, 4ª del 1er Teniente Lazo, combate fue recio, hasta seis y media tarde sin abandonar los nuestros sus posiciones. Vista situación después de los combates anteriores días ordené anoche retirada fuerzas Baybay no pudiendo conservar aquella posición. Agotadas municiones para aceptación combate en brazo Calumpit. La 3ª del 1er Capitán Nemesio para 3ª del 3º Capitán Carballo, 6ª y 7ª del 3º Tenientes Cruz y Mendoza, enemigos a pesar de su superioridad numérica y cañones, fueron rechazados. A las 12 hicieron fuego, fiel a mi plan a las 3 y media ordené la retirada después de otro combate abandonando Calumpit con orden rompiendo puentes militares. Ayer en Pulilan tuvimos 32 bajas en 6ª del 2º tiradores y 2º Teniente Leonardo San Juan muerto, otro herido en 5ª del 1º del Capitán Obin nuestro Teniente Lugay y 2º Teniente de la 4ª José Villanueva periodista diez bajas, total 50. Por la tarde en Dogo murieron Teniente Tanjeco del Batallón Torres Bugallon, herido levemente el Capitán Cruz del mismo, muerto corneta 5º del 1º y un sargento con unas 12 bajas entre todas las fuerzas, total 186 bajas en la acción de H. Presidente no quise proponer hoy dos muertos 3ª del 1º del Capitán Nemesio Perez, herido con diez más leve, Teniente Coronel Natividad que se agregó al Cuartel General, herido en el tobillo a mi lado; 6ª y 7ª de tiradores, con 25 bajas respectivamente, 4ª del 6ª Capitán Carballo con ocho bajas, total 57 bajas. Según Natividad y Comandante Cabestani tuvieron americanos unas 200 bajas en Pulilan. 2º Teniente Coronel Simon y Capitán Obin en Dampul enemigos tuvo 300 a 400 bajas por nuestras trincheras ocultas. La sorpresa: esta mañana es possible tuvieron también de 200 a 300 total, unas 700 o más. Las retiradas cree hicieron por orden perfecto. Teniente Natividad, Capitanes Bagadin, Caison o Elbina Caballos y Tenientes Mendoza y Cruz como valientes tiradores dieron siempre como buenos soldados.En su informe telegráfico, el Jefe de Operaciones informa al Presidente Emilio Aguinaldo que ha habido duros combates entre las tropas Filipinas y los soldados americanos en varias ciudades de Bulacan.jofapaCoronel#11 · 18/Jun/2007, 16:04Constitución Provisional de la República de Filipinas.La separación de Filipinas de la Monarquía Española, constituyéndose en Estado Independiente y soberano con Gobierno propio, con el nombre de República de Filipinas, es el fin que persigue la Revolución en su guerra actual, iniciada en xxiv de Agosto de 1896; y en su nombre y por delegación que le confiriera el pueblo filipino, interpretando fielmente sus votos y aspiraciones, los Representantes de la Revolución, reunidos en Asamblea Constituyente en Biak-na-bató en Noviembre de 1897, han votado unánimes los siguientes artículos de Constitución de Estado: ARTÍCULO I. El Gobierno Supremo de la República residirá en un Consejo Supremo compuesto de un Presidente, un Vice-Presidente y cuatro Secretarios: de Estado para el despacho de los asuntos de Relaciones Exteriores, Guerra, Interior y Hacienda. ART. II. Serán atribuciones del Consejo Supremo de Gobierno: I. Adoptar todas las medidas encaminadas a sostener y desarrollar su existencia, dictando las disposiciones que crea adecuadas para la conservación y seguridad de la vida civil y política de la Nación. II. Imponer y percibir contribuciones, contraer empréstitos nacionales o extranjeros cuando fuere preciso, emitir papel-moneda, acuñar moneda é invertir los fondos recaudados por cualquier concepto con destino á las atenciones del Estado en sus diferentes ramos. III. Autorizar el corso con la patente necesaria, declarar represalias, levantar y organizar tropas y mantenerlas, ratificar tratados y celebrar tratado de paz con España, con ratificación de la Asamblea de Representantes. IV. Someter al poder judicial, si lo estima oportuno, al Presidente ó á cual quiera de los Miembros del Consejo, cuando fueren acusados por infracciones, cuyo conocimiento corresponde al poder judicial y resolver toda clase de reclamaciones que hiciere cualquier ciudadano, excepción hecha de la judicial. V. Tener la intervención y dirección suprema de las operaciones militares, cuando crea necesario para la consecución de altos fines políticos: aprobar, reformar o modificar los Bandos y Ordenanzas del Ejército, que propusiere el General del Ejército, conferir los grados y ascensos desde el de Primer Teniente en adelante y conceder honores y recompensas que se obtuvieren por servicios de guerra a propuesta del mismo Capitán General del Ejército. VI. Elegir y nombrar un Capitán General y un lugar-Teniente General, y VII. Ordenar la convocación de la Asamblea de Representantes, cuando con arreglo á las prescripciones de esta Constitución sea necesaria. ART. III. El Vicepresidente sustituirá interinamente al Presidente en caso de vacante. ART. IV. Para cada Secretaría habrá un Subsecretario que auxiliará en el despacho de los asuntos y sustituirá interinamente al Secretario respectivo en casos de vacantía, teniendo entonces voz y voto en el Consejo de Gobierno. ART. V. Serán incompatibles con cualquier otro cargo de la República, los de Presidente, Vicepresidente, Secretario y Subsecretario. ART. VI. Será requisito indispensable para ser Presidente, Vicepresidente, Secretario y Subsecretario ser mayor de veintitrés años. ART. VII. La base de toda elección y nombramiento de cualquier funcionario de la República será precisamente la aptitud para el desempeño del cargo que se le confiriere. ART. VIII. El tagalog será la lengua oficial de la República. ART. IX. Los acuerdos del Consejo de Gobierno se resolverán por mayoría de votos y en sus deliberaciones tomarán parte todos los miembros del mismo. ART. X. El poder ejecutivo residirá en el Presidente o en el Vicepresidente en su defecto y serán sus atribuciones: Sancionar y promulgar los acuerdos del Consejo Supremo de Gobierno; efectuar su cumplimiento dentro del término de nueve días, expidiendo los Decretos, Reglamentos é Instrucciones correspondientes para sus ejecuciones; recibir á todos los Embajadores; celebrar tratados y expedir sus despachos á todos los funcionarios. ART. XI. En las vacantías definitivas de los cargos de Presidente, Vicepresidente y Secretarios por muerte, renuncia ú otros motivos legítimos, se reunirá la Asamblea de Representantes para la elección de los que habrán de desempeñar los cargos vacantes. ART. XII. Los Secretarios tendrán voz y voto en las deliberaciones de todos los acuerdos de cualquier índole. ART. XIII. A propuesta de los Secretarios, se nombrarán los Subsecretarios y demás empleados de su respectiva dependencia. ART. XIV. El Secretario de Relaciones Exteriores tendrá á su cargo: Todas las correspondencias con las Naciones Extranjeras, tratados de cualquier naturaleza, nombramiento de Representantes para aquéllas y formación de sus despachos; autorizando los gastos de aquellos funcionarios que por acuerdo del Consejo de Gobierno residan en el Extranjero y refrendando los pasaportes para el Extranjero. ART. XV. Serán de la incumbencia del Secretario del Interior: La formación de la Estadística General de la República, la apertura de caminos y carreteras, el fomento de la agricultura, industria, comercio, artes, oficios y manufacturas, la instrucción pública y los correos, los depósitos de reses y caballos para el servicio de la Revolución: la policía para la protección y seguridad del orden público y para la del ejercicio de las libertades y derechos individuales establecidos en esta Constitución y el cuidado de los bienes del Estado. ART. XVI. El Secretario de Guerra se encargará de toda la correspondencia militar; del aumento ó disminución, organización é instrucción de las tropas del ejército; Estados Mayores de plaza, vestuarios, hospitales y provisiones del ejército de boca y guerra, y concesión de toda clase de mercedes por servicios de guerra. ART. XVII. El Secretario de Hacienda tendrá á su cargo todos los ingresos y gastos del Erario, cobrando é invirtiendo con sujeción a los Reglamentos y Decretos emanados de los acuerdos del Consejo de Gobierno; acuñación de moneda, emisión de papel moneda y la deuda pública, administración de los bienes del Estado y de los efectos y demás derechos de la Hacienda. ART. XVIII. Los Secretarios se encargarán de la redacción de todos los despachos, Leyes, Reglamentos y Decretos de su respectiva incumbencia. ART. XIX. El Capitán General del ejército tendrá el mando superior de todas las tropas armadas existentes en los pueblos, plazas y destacamentos, la dirección de las operaciones de guerra, salvo el caso reservando para el Consejo de Gobierno establecido en el artículo II, número cinco, y dictará los bandos que juzgue necesarios para la disciplina y seguridad de las tropas. ART. XX. El lugar- Teniente General sustituirá interinamente en caso de vacante al Capitán General del ejército. ART. XXI. Cada provincia de Filipinas podrá tener un Representante delegado elegido por sufragio universal que la representará en las Asambleas. ART. XXII. Se establece la libertad de cultos, de asociaciones, de enseñanza y de imprenta, así como la del ejercicio de toda clase de profesión, artes, oficios, é industrias y reuniones. ART. XXIII. Todos los filipinos tendrán derecho a dirigir peticiones ó presentar reclamaciones de cualquier índole por sí ó por representación al Consejo de Gobierno de la República. ART. XXIV. Ningún individuo sea cual fuere su nacionalidad, podrá ser preso ó detenido sino en virtud de mandamiento fundado, expedido por tribunal competente a no ser por delitos que afectan a la Revolución, al Gobierno y al ejército. ART. XXV. Tampoco podrá ser privado ningún individuo de sus bienes ó de su domicilio, sino en virtud de sentencia firme. ART. XXVI. Todo filipino está obligado a servir a la Revolución con su persona é intereses a medida de sus aptitudes. ART. XXVII. Las deudas y compromisos contraídos con anterioridad a la promulgación de esta Constitución por los Jefes del Ejército Revolucionario y por los agentes ó comisionados debidamente nombrados para el efecto, serán reconocidas y válidos, como también lo serán los que en lo sucesivo se obtuvieran mediante documentos auténticos expedidos por el Gobierno. ART. XXVIII. El Consejo de Gobierno podrá deponer a cualquiera de sus miembros por motivo justificado, legítimo y suficiente a juicio de todos los demás Consejeros. ART. XXIX. El poder judicial residirá en un Concejo Supremo de Gracia y Justicia, y su planta y organización estará a cargo del Consejo Supremo de Gobierno. ART. XXX. El Consejo de Gracia y Justicia procederá con entera independencia de los otros poderes en cuanto a la aplicación de las leyes civiles y penales. ART. XXXI. Todos los funcionarios de la República tendrán el deber de auxiliarse mutuamente en el ejercicio de sus funciones. ART. XXXII. Esta Constitución regirá a Filipinas durante dos años a contar desde la fecha de su promulgación si antes no terminare la guerra. Transcurrido este plazo, se convocará la Asamblea de Representantes y podrá ser modificada o reformada esta Constitución y se procederá á la elección del nuevo Consejo de Gobierno y á la clausura del saliente. Así lo han pactado los Representantes del pueblo filipino y en nombre de la República, lo ordena la Asamblea Constituyente, prometiendo los concurrentes con la fe de su honor el cumplimiento de cuanto se prescribe en la presente Constitución en Biak-na-bató a primero de Noviembre de mil ochocientos noventa y siete. Presidente EMILIO AGUINALDO, SEVERINO DE LAS ALAS, PASCUAL ALVAREZ, MARIANO LLANERA, MAMERTO NATIVIDAD, ISABELO ARTACHO, VICENTE LUCBÁN RILLES, MELECIO CARLOS, SIMÓN TECSON, MARIANO NORIEL, SALVADOR ESTRELLA, PANTALEÓN GARCÍA, ESCOLÁSTICO VIOLA, JULIÁN DE LA CRUZ, CIRIACO SARTORE, JOSÉ YGNACIO, AGUSTÍN DE LA ROSA, CELESTINO ARAGÓN, GREGORIO H. DEL PILAR, ANDRÉS PRESBÍTERO, BENITO NATIVIDAD, PEDRO DUNGON, EDUARDO LLANERA, HERMINIO MIGUEL, DEODATO MANAJAN, PEDRO GUALDES, AMBROSIO DE LA CRUZ, MIGUEL CATAJAN, MATÍAS SANDORRA, MODESTO PORCIUNCULA, CLEMENTE VALENCIA, EMILIANO TECSON, BEMBENUTO RAMÍREZ, FRANCISCO M. SOLIMÁN, MÁXIMO KABIGTING, RAMÓN TOMBO, ARTEMIO RICARTE VÍVORA, SINFOROSO DE LA CRUZ, AGAPITO BUSON, VALENTÍN DÍAZ, TOMÁS AGO SUZANO, CIPRIANO PACHECO, MANUEL TINIO, SERVILIANO AQUINO, ANASTASIO FRANCISCO, DOROTEO LÓPEZ, WENCESLAO VINIEGRA, Secretario VITO BELARMINO – Secretario TEODORO GONZALES- Secretario ANTONIO MONTENEGRO. jofapaCoronel#12 · 11/Dic/2007, 16:06Decreto declarando la Independencia de los Filipinos, 01 de agosto de 1898.Los infrascritos Jefes de los pueblos que componen las provincias que al final se dirán, elegidos como tales en la forma prescrita por el Decreto del 18 e Instrucciones, de fecha 20 de junio ultimo, después de haber sido comfirmados en sus cargos respectivos por el Presidente del Gobierno, y prestado el juramento debido ante el mismo, se han reunido en grande Asamblea, previa convocatoria al efecto, con el fin de tratar de la proclamación solemne de la Independencia Filipina. Hecha la discusión con la madurez y extensión que require asunto tan importante, y, tras una conveniente deliberación, acordaron por unanimidad las siguientes declaraciones: La Revolución Filipina registra, de una parte hechos brillantes de armas realizados con denuedo singular por un Ejército improvisado y casi desarmado, y de otra el hecho no menos notable de que el pueblo, después del combate, no se ha entregado a grandes excesos ni se ha ensañado contra el enemigo; tratándole, por el contrario, con nobleza y humanidad, y volviendo luego a su vida habitual y tranquila. Tales hechos demuestran por modo indubitable que el pueblo Filipino no se ha hecho, como todos creían, para el sólo objeto de arrastrar las cadenas de la servidumbre; sino que tiene idea perfecta del orden y de la justicia, huye de la vida salvaje y ama la civil. Pero lo que más sorprende en este pueblo, es que va dando pruebas de que sabe formar leyes a la altura de los adelantos de la época, acatarlas y obedecerlas, demostrando que sus costumbres nacionales no están en pugna con dichos adelantos; que no ambiciona el poder, ni los honores, ni las riquezas, llevado de la aspiración racional y justa a una vida libre e independiente, e inspirado por una idea más alta del patriotismo y del honor nacional; y que al servicio de esta idea y para la realización de aquella aspiración no ha vacilado en el sacrificio de su vida y de su fortuna. Este acto admirable y más que admirable, asombroso, engendra necesariamente el convencimiento firmísimo e ineludible de la necesidad de dejar a Filipinas libre e independiente, no tanto porque lo merece, sino porque está dispuesto a defender hasta la muerte su porvenir y su historia. Filipinas está plenamente convencido de que, si los individuos han menester de la perfección material, moral e intelectual para contribuir al bienestar de sus semejantes, los pueblos necesitan tener la plenitud de vida; requieren la libertad e independencia, para contribuir al progreso indefinido de la humanidad. Lucha y luchará pues, con decisión y constancia, sin arredrarse ni retroceder jamás ante los obstáculos que se opongan a su paso, y con la fe inquebrantable de que realiza la justicia y cumple las leyes Providenciales. Y ni siquiera le desvían del camino hasta aquí seguido, las prisiones sin causa, las torturas, los asesinatos y demás actos vandálicos cometidos por los españoles en las personas de los Filipinos pacíficos e indefensos; aquéllos se creen desligados de toda obligación jurídica para con éstos, por la única razón de no estar reconocida la beligerancia de la Revolución, sin tener en cuenta que, por encima de toda ley escrita o consutuedinaria, se imponen con caracteres imprescindibles la cultura, el honor nacional y la humanidad. NO: Filipinas no ha de hacer jamás uso de las represalias, porque busca la independencia con la cultura, la libertad con el respeto incondicional a la Ley como órgano de la Justicia, y un nombre purificado en el crisol de los sentimientos humanitarios. En virtud de las consideraciones expuestas, los que suscriben interpretando la aspiración unánime de los pueblos que representan, y cumpliendo los encargos recibidos de los mismos, y los deberes correlativos a las facultades de que se hallan investidos, proclaman solemnemente ante la faz del Mundo entero, la independencia de Filipinas. Reconocen y acatan al Sr. D. Emilio Aguinaldo y Famy como Presidente del Gobierno Revolucionario, constituído en la forma prescrita por Decreto del 23 e Instrucciones del 27 de junio último, y ruegan a dicho Sr. Presidente que impere y recabe de los Gobiernos extranjeros el reconocimiento de la beligerancia y dicha independencia, no sólo porque este acto constituye un deber de justicia, sino también porque a nadie le es lícito contravenir las leyes naturales ni ahogar la aspiración legítima de un pueblo al mejoramiento y dignificación. Dado en la provincial de Cavite el día primero de Agosto del año del Señor de mil ochocientos noventa y ocho y año primero de la Independencia Filipina. Siguen las firmas de los Presidentes Locales de la provincia de Cavite: Mariano Peñaflorida, Damián Ermitaño, Lorenzo Angeles, Agustín Ramos, Cayetano Aure, Juan Bello, Ciriaco Beltrán, José Quiamton, Nicolás González, Mariano Pusalan, Eusebio de Castro, Crisóstomo Riel y Rillo, Sixto Sapinoso, Ramón Palmero Santos, José de León y Lizardo, Plácido Campos, Ciriaco Nazareno, Quiterio Olimpo, Catalino Antico, Ramón Magcauas, Jacinto Pulido. Siguen las firmas de los Presidentes Locales de la provincia de la Pampanga: Ceferino Joven, Antonio Consunji, Simeón Vergara Victing, Paulino Mañaga, Vicente Cabigning, Ladislao Dairit, Juan Nepomuceno, Marcelo Tiglao y Dizón, Lorenzo Pecson, Victorino J. Cruz, Rómulo Mercado, Luciano Vitug, Ponciano Enson, Prudencio Lanzan, Martin Gagui, Martín Mercado, Espiridión Fajardo, Domingo Sunga, Cayetano Dalusung, Juan Angulo, Francisco Tison, Gregorio Evangelista, Quintin Romero. Siguen las firmas de los Presidentes Locales de la provincia de Manila: Gregorio Basa, Calixto Santos, Eligio Naval, Pedro Lázaro, Ignacio Santos, Catalino Taylo, Ramón Raynaldo, Cipriano de Lara, Cipriano Reyes, Balbino de la Cruz, Teodoro de Mesa, Baltazar Capistrano, Liberato Damian, Esteban Guiogue, Timoteo Bernabé, Joaquin Rodriguez. Siguen las firmas de los Presidentes Locales de la provincia de Bulacan: Cayetano Bernardo, Luis H. del Pilar, Froilán Cajiuat, Sabino Victoria, Albino Camacho, Juan Am;isola Cruz, Martin Hilario, Miguel Fuentes, Mariano Ramirez, Aguedo Noriega, Martin Villarica, Simon Tecson Ocampo, Manuel Crisóstomo, Justo Panis, Feliciano de la Merced, Francisco Mendoza, Tiburcio González, Anacleto Reyes, Andrés de la Fuente, Pascual Mate y Mendoza, Hilarion Reyes, Catalino Velarde, Nicolás Cepillo Cruz. Siguen las firmas de los Presidentes Locales de la provincia de Bataan: Nicolás de la Fuente, Ildefonso Batol, Salvador Linao, Joaquin Rodriguez, Marcos Tantiongco, Toribio Advíncula, Mariano Saldaño, Ciriaco Zialcita, Isaac Tongco, Florencio Valero, Damian Baluyot, Agustin Págulo. Siguen las firmas de los Presidentes Locales de la provincia de Nueva Ecija: Juan Ortiza, Severino de Mesa, Alipio González, Potenciano Esquivel, Pedro Cuison, Isidro Asesames, Juan Manubay, Juan Valino, Lauricio Lungalung, Gaudencio Balarag, Eulalio Itangan, Dionisio Barieló, Juan Sanz, Alfredo Sicuan, Dionisio Aison, Calixto Laureta, Raymundo Laureta, Cenon Corrales, Martin Pereira, Fruto Aquino, Casimiro Castro, Eustaquio de Guzman, Marcelo Garcia, Vicente de Castro, Publio Ramos, Pablo Medina, Nemecio Apenir. Siguen las firmas de los Presidentes Locales de la provincia de la Laguna: José Bella, Epifanio Montes, Telesforo Franco, Ignacio Cabanalan, Pedro Villanueva, Gasilio Gonzalez, Urbano Calses, Ponciano Mercurio, Guillermo Vito, Francisco Ongleyco, Marcelino Jule, Pedro Obordo, Vicente Polístico, Cecilio Peirosa, Cririlo Ustáris, Luis Patis, Inocente Martinez, Juan Peñaflor, Pascual S. de Rosas, Antonio Fabricante, Raymundo Ibarría, Gregorio Alvarez, Mariano Apolo, Nicolás Regalado, Juan Tabella. Siguen las firmas de los Presidentes Locales de la provincia de Morong: Exequiel Ampil, Apolonio Villaluz, Ceferino Pelegrina, Adancio Ocampo, Flaviano Estanislao, Tranquilino Olsan, Clemente Antiporda, Estanislao Alcántara, Cirilo Aniezo, Críspulo Custodio, Domingo del Rosario, Bríjido Capili, Timoteo Pasay. Siguen las firmas de los Presidentes Locales de la provincia de Tarlac: Antonio Austria, Artemio Nocom Soliman, Patricio N. Soliman, Felipe Leal Enriquez, Miguel Catajan, Gerónimo Velasco, Eulalio Calma, Gabriel Gachalían, José Lorenzana, Manuel Briones, Cecilio Curanes, Pablo Rivera, Cayetano Signa, Agustin Ganet, Gregorio Concepción, Marcelino Maravilla, Domingo D. Valeriano. Siguen las firmas de los Presidentes Locales de la provincia de Batangas: Potenciano Hilario, Jacinto Dimaculangan, Teófilo Atienza, Agapito Panganiban, Domingo Medina, Ruperto de León, Andrés de Jesús. Vicente Almanzor, Francisco Lejano, Bibiano Romey, Luis Luna, Juan Florida, Gerónimo Hormilla, Celestino Gutierrez, Bernardo Solis, Esteban de Villa, Leon Magtibay, Sixto Castillo, Dalmacio Hernandez, Ciriaco Lurel, Celedonio Dechavez. Y siguen las firmas de los Presidentes Locales de los pueblos de las provincias de Mindoro, Tayabas, Zambales, Pangasinan, Union e Infanta. El Secretario del Interior que suscribe certifica: que el presente documento es copia literal del original que obra en la Secretaría de su cargo; en prueba de lo cual lo firma con el Visto Bueno del Presidente del Gobierno Revolucionario, en Bacoor, a seis de Agosto de mil ochocientos noventa y ocho. Vº. Bº. El Presidente del G. R. Emilio Aguinaldo.El secretario del interior,Leandro Ibarra.jofapaCoronel#13 · 11/Dic/2007, 16:16 · Editado por jofapaAl pueblo Filipino, 31 de Agosto de 1899 AL PUEBLO FILIPINO Consecuente con los humanitarios principios seguidos por nuestros Gobierno y Ejército, vuelvo a manifestar a mi amado pueblo que todos los que no tengan cargo alguno oficial, pueden, si bien a nuestro pesar, retirarse para atender sus intereses, a sus respectivos pueblos, aunque estuviesen ocupados por el enemigo; rogándoles únicamente observen la mayor neutralidad, y caso que el partido imperialista, intentase atraerles, ya valiéndose de amenazas, ya de otros medios, cual ocurre, dejo al sano criterio de los mismos la adopción de la política que puedan observar, pues que estoy convencido del patriotismo de cada uno. Nuestro Gobierno no necesita de excesivo número de hombres, sino lo suficiente al de sus armas y demás cargos precisos; podéis estar, pues, tranquilos, que nuestro sufrido Ejército no descansará de luchar mientras haya extranjeros que intenten esclavizar al pueblo Filipino, sin que le arredre ninguna dificultad, porque está firmemente resuelto a vencer todos los obstáculos con constancia y virilidad, y dispuesto a sostener la lucha contra el invasor, mientras le quede un soplo de vida. El Ejército Filipino, además prefiere mil veces sucumbir en defensa de la justicia, y… ¿qué importa en verdad vivir, si se ha de vivir sin honra y en la esclavitud? ¡Lástima fuera que después de más de tres siglos de vida común con nuestra antigua madre España, dándonos su propia civilización, si hoy nos dejásemos dominar del enemigo, que quiere imponernos nuevos usos y costumbres, como por ejemplo, su lengua, que para aprenderla hay que volver a la edad infantil! Tened presente aquel decir: Ang isip na dilat ay mahirap nang mabulag."La virtud de la civilización penetra en las almas para no sucumbir jamás".¿El invasor dice que nos ha de gobernar siguiendo las leyes que heredamos de España? Creo no equivocarme que sobre este punto sabemos más que los extraños advenedizos. Un pueblo que ha sabido con dignidad recobrar su libertad, sabrá también hacer buen uso de ella. Podemos decir que es provechosa esta Guerra que sostenemos contra el partido imperialista, porque ella ilustra al pueblo, cultiva y acrisola todas las virtudes, hace amar al prójimo, y mientras más víctimas sucumban de nuestros queridos hermanos a los golpes homicidas del invasor, el amor patrio se desarrolla y se consolida en el corazón de todos. Pero no debemos olvidar que una vez independiente el pueblo Filipino, es necesario que nos cuidemos de no prometer nada que no podamos cumplir, a la manera de las hechas por los americanos a su arribo a estas playas, asegurando que habían venido a defender y ayudar a los pueblos oprimidos para que sean libres o independientes, y constituyan un gobierno propio con bandera que distinga la nueva nacionalidad de las demás, promesa viva en la conciencia de los mismos y de las grandes naciones que han presenciado desde la Bahía de Manila como testigos providenciales los triunfales hechos de nuestra gloriosa revolución. Y hago notar ante la faz del mundo civilizado, que el pueblo y el ejército Filipinos no se olvidan del Convenio de alianza y amistad que celebré en su nombre con el primer Representante de Estados Unidos que ha llegado aquí, el almirante Dewey, por mediación de los Cónsules americanos de Hong Kong y Singapore. Y tan vivo está en el corazón del pueblo y del ejército el renombrado Convenio, que al ver a los americanos que han caído en nuestro poder me han pedido a voz en grito, que les ponga inmediatamente en libertad diciendo: Nosotros no queremos ni hacemos Guerra con Estados Unidos. Los hijos de esta ponderosa nación son nuestros amigos, nuestros hermanos. Y ante unánime petición, tan conforme con mis sentimientos, y con los de mi actual gobierno decreté la libertad de los prisioneros americanos, encargando al Sr. Secretario de Guerra les ponga inmediatamente a disposición del General Otis, Comandante General de las fuerzas enemigas. Por tanto, queridos conciudadanos, no me cansaré de repetiros que no permitáis se mancille en lo más mínimo la hermosa existencia de nuestra madre Filipinas, ni se imite esa conducta de valerse de la fuerza para atropellar los derechos, tanto más los consignados en Leyes internacionales; y tened siempre presente que nunca faltan nobles defensores porque la justicia triunfe, cual hoy acontece en el mismo pueblo de América, donde háse levantado un partido que espolea a su gobierno para reconocer la independencia de Filipinas. De modo que, aún podemos esperar de que alguien nos defienda, obligando a sus compatriotas a cumplir la promesa pactada con nosotros, tan notoria y solemnemente acreditada a pesar de no estar documentada, razón porque debemos desde ahora saludarles con nuestra gratitud, se lleve o no a cabo este primer cumplimiento, supuesto que, fácil es que nuestros enemigos muden de parecer algún día, y que únicamente nos estén probando, como así creo, dado el valor que tienen por todos conocido. ¡Oh, cuán rica y hermosa eres, patria mía! Compatriotas, os invito, que cada uno llevéis un puñado de cenizas y barro, para cubrir con ello la hermosura y riqueza de nuestra virgen madre Filipinas, pues de esta manera no se excitará la pasión de nadie, y ninguno más tratará de disputárnosla, como en estos momentos sucede. Por codicar desmedidamente algunos americanos la hermosa Filipinas, mucha sangre háse derramado ya, e incontables vidas hanse inmolado; muchas calumnias hanse inventado para ver de conseguirla y gracias a los buenos hijos de Filipinas que por defenderla desprecian riquezas y hasta la propia vida, cual corresponde en justicia y cumple al honor nacional; y sepan todos que nuestro Ejército entero pidió a nuestro Gobierno que, mientras Filipinas estuviese frente al enemigo, no sólo no se les devengue ningún haber, sino inclusive ponen a disposición del mismo cuanto posean. Pidamos, pues, a Dios que el gran partido demócrata, que es el que ha de defender la independencia de Filipinas, triunfe en Estados Unidos, y que el imperialismo ceda en su empeño loco de sojuzgarnos por las armas, y ojalá no se realicen mis temores de que, en el caso de ser derrotado por el partido demócrata, se vengará de Filipinas, sugiriendo la idea de exigirnos una gruesa indemnización que fuera imposible de pagar, a fin de obtener por este ultimo medio el triunfo de sus inicuos ideales; lo que probaría evidentemente que esta Guerra a todas luces desigual, con sus negros colores de explotación, no es otra cosa que un verdadero asesinato. Pero, aún podemos abrigar alguna esperanza en la sensatez de los buenos americanos, arriba citados, que siguen siendo consecuentes con los rectos principios de justicia que heredaran de sus ilustres ascendientes, los fundadores de la República de Estados Unidos. Fijaos, además, en muchos de los que se encuentran aquí, hombres sensatos, que si bien combaten contra nosotros por compromisos anteriores y disciplina, sin embargo, comprendiendo que la justicia y el derecho están de nuestra parte, desertan de su campo y pasan al nuestro para no ser solidarios de esta guerra calificada por el ilustre norteamericano Mr. Ackinson de agresión criminal; y tanto que, habiéndoles yo ofrecido facilidades para volver a su campo, no han querido hacerlo. Termino repitiendo a mis compatriotas, que procuren ocultar la hermosura de Filipinas y la riqueza que posee, para que los codiciosos imperialistas no nos den más que hacer, y gocemos de paz inalterable. ¡Viva la Independencia! ¡Viva la República! ¡Viva el Ejército libertador! ¡Viva la union de los Filipinos! Tarlak, 31 de Agosto de 1899 Emilio Aguinaldo jofapaCoronel#14 · 11/Dic/2007, 16:38Mensaje del presidente dela revolucion filipina, 23 Junio 1898 Emilio Aguinaldo y FamySi es verdad como es verdad que la Revolución política bien entendida es el medio violento que emplean los pueblos, para reivindicar la soberanía que naturalmente les corresponde, usurpada y pisoteada por un Gobierno tiránico y arbitrario, la Revolución Filipina no puede ser más justa, porque el pueblo ha recurrido a ella después de haber agotado todos los medios pacíficos que la razón y la experiencia aconsejaran. Los antiguos reyes de Castilla se obligaron a mirar las Filipinas como un pueblo hermano unido al español en una perfecta solidaridad de miras e intereses, tanto que por la Constitución de 1812 promulgada en Cádiz con motivo de la Guerra de la Independencia española, estaban representadas estas islas en las Cortes Españolas; mas los intereses de las Corporaciones monacales que han encontrado siempre un apoyo incondicional en el Gobierno español, se sobrepusieron a este deber sagrado, y las Filipinas quedaron excluidas de la Constitución Española, y el pueblo a merced de las facultades discrecionales o arbitrarias del Gobernador General. En este estado, el pueblo clamaba justicia, pedía a la Metrópoli el reconocimiento y restitución de sus seculares derechos mediante reformas que lo asimilasen por modo gradual y progresivo a ella; pero su voz quedaba pronto ahogada y sus hijos obtenían como premio de su abnegación, la deportación, el martirio y la muerte. Las Corporaciones religiosas con cuyos intereses siempre opuestos a los del pueblo Filipino, se ha identificado el Gobierno español, se burlaban de estas pretensiones, y contestaban a ciencia y paciencia del mismo Gobierno, que las libertades españolas habían costado sangre. ¿Qué otro recurso le quedaría entonces al pueblo de insistir como debía en la reivindicación de sus preteridos derechos? No le quedaba otro medio que la fuerza, y convencido de esto ha recurrido a la Revolución. Y ya no se limita a pedir la asimilación a la Constitución política española, sino que pide la separación definitiva de ella; lucha por su Independencia, en la completa seguridad de que ha llegado el tiempo en que puede y debe gobernarse a sí mismo. Así ha constituido un Gobierno Revolucionario sobre leyes sabias y Justas, acomodadas a las circunstancias anormales por las que atraviesa, y que al propio tiempo lo preparen para una verdadera República. Así, tomando por única norma de sus actos la razón, por único fin la justicia, y por único medio el trabajo honrado, llama a todos los Filipinos sus hijos sin distinción de clases, y los invita a que se unan solidariamente con el objeto de formar una Sociedad noble, no por la sangre ni por los títulos pomposos, sino por el trabajo y el mérito personal de cada uno; una Sociedad libre donde no existan egoísmo y política personal que aniquilen y aplasten, ni envidia y favoritismo que envilezcan, ni fanfarronería ni charlatanería que ridiculicen. Y no podía ser otra cosa: un pueblo que ha dado pruebas de sufrido y valiente en la tribulación y el peligro, y de trabajador y estudioso en la paz, no es para la esclavitud; ese pueblo está llamado a ser grande, a ser uno de los brazos más firmes de la Providencia para regir los destinos de la humanidad; ese pueblo tiene recursos y energía bastantes para librarse de la ruina y aniquilamiento en que lo ha puesto el Gobierno español, y reclamar un sitio modesto pero digno, en el concierto de las naciones libres. Dado en Cavite a 23 de Junio de 1898. EMILIO AGUINALDO. jofapaCoronel#15 · 11/Dic/2007, 17:23R. Manalamy, Gobernador Provincial de Zambales, informa al General Americano que quiere comprar rifles y revólveres de los americanos para las tropas revolucionarias, 25 Junio 1898.Excmo. e Ilmo. Sr. Americano “Viva la Libertad” Toda la provincia de Zambales, participó a Su Superioridad que aquí necesitamos armas que V. lleva consigo y estamos conformes con el precio justo referente al pago de las mismas. Las que necesitamos son 2.000 fusiles; 100 revólveres del sistema Smit; pues necesitamos en esta Jurisdicción del Norte de Zambales que me corresponde. Por todo esto, nos ponemos a su conocimiento y ofrecemos a su persona nuestros servicios. Alaminos, 25 Junio 1898El Gobernador RevolucionarioR. Manalamy jofapaCoronel#16 · 29/May/2008, 17:40 · Editado por jofapaOrganización de las tropas provinciales, 30 de Julio de 1898.DON EMILIO AGUINALDO Y FAMY PRESIDENTE DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO DE FILIPINAS Y GENERAL EN JEFE DE SU EJÉRCITO. La perturbación causada en los pueblos por la presente Revolución debe cesar a toda costa, pues así lo reclaman la vida de los pueblos y la estabilidad del Gobierno. Arrancados muchos brazos de la agricultura y de los oficios y profesiones industriales, que antes constituían el patrimonio de un sin número de familias, para improvisar un núcleo de fuerzas necesarias para la expulsión de los antiguos dominadores, los pueblos se vieron obligados a mantener dichas fuerzas y las familias de las mismas, con los recursos que pudieran ofrecer los habitantes tranquilos y pacíficos. Más no pudiendo por otra parte cultivarse los campos, y estando paralizados por causa de la guerra las industrias y demás medios de vivir, los pueblos caminan a pasos agigantados hacia el empobrecimiento, que no tardará en convertirse en verdadera ruina, de continuar este estado de cosas. Y puesto que las grandes y continuas necesidades de la Revolución requieren que los recursos de cada pueblo no se agoten, al paso que la defensa de las provincias reconquistadas, demanda fuerzas permanentes debidamente organizadas y disciplinadas, vengo en decretar lo siguiente: Artículo 1º. Cuando alguna provincia esté libre por completo de la dominación española, el Comandante Superior Militar de la misma dispondrá la formación inmediata de las relaciones detalladas y circunstancias de la filiación y servicios de los que han tomado parte en los combates, incluso los fallecidos en campaña, a cuyo efecto ordenará dando las instrucciones convenientes a los Comandantes de los grupos o destacamentos revolucionarios. En las relaciones se especificarán los grados que cada uno ha llevado u ostentado. Art. 2º. Formadas las relaciones parciales, éstas se remitirán sin pérdida de tiempo al Comandante Superior Militar, quien las examinará devolviendo a quienes corresponda las que encuentre mal formadas para que se subsanen los defectos de que que adolezcan. Dichas relaciones parciales se conservarán en el Archivo de la Comandancia provincial, después de haberse formado una relación general que dicho Comandante Superior remitirá a la mayor brevedad posible a la Secretaría de Guerra. Art. 3º. Inmediatamente dicho Comandante Superior se constituirá en cada puesto o destacamento, y ordenará que se presenten de entre los milicianos los que quieran servir de una manera permanente en el Ejército, prefiriendo siempre a los solteros, y a falta de éstos, a los casados que tengan corta familia. Luego procederá a formar la lista de los voluntarios que destinará para cubrir los puestos avanzados y estratégicos, cuyo resguardo sea indispensable para la defensa y seguridad de la provincia. Art. 4º. Cuando el número de voluntarios fuese excesivo se mandará el resto al Jefe de pueblo, para que lo emplee en el cuerpo de Policía. El Comandante Superior licenciará las tropas que no se presenten para el servicio permanente, recogiéndoles las armas que se depositarán en el Cuartel Principal de la provincia, después de dejar a cada Jefe de pueblo las que fuesen necesarias para la fuerza de Policía que tiene a su cargo. Art. 5º. Dicho Comandante al despedir a los licenciados les hará presente que tienen derecho a la gratitud del Gobierno que no olvidará los servicios de los mismos, los que habrán sido consignados en las relaciones formadas precisamente con el objeto de que el Congreso pueda acordar la debida recompensa, cuando se restablezca por completo la paz. Art. 6º. Las familias de los fallecidos e inutilizados en campaña que carezcan de recursos para vivir, recibirán de la caja del pueblo donde residan la dotación que corresponda a un soldado por alimentos hasta que dejen de tener las condiciones del párrafo siguiente: Se entenderán por estas familias la viuda que no ha pasado a segundas nupcias, o los hijos menores, cuando no cuenten con ningún pariente que los pueda mantener, o los padres que por su vejez u otra causa estuvieren incapacitados para buscarse la vida cuando no tengan otro hijo que los mantenga. Art. 7º. Con dichos voluntarios se formarán las siguientes permanentes de cada provincia compuestas de un Batallón en cada una de las provincias de Cavite, Manila, Bulacán, Batangas, Laguna, Tayabas, Zambales, Pampanga y Tarlac a razón de seis compañías por cada Batallón; de cuatro compañías en las provincias de Morong, Bataan y Nueva Ecija; de dos compañías en Mindoro y de una en Marinduque. Las de las demás provincias del Archipiélago Filipino se fijarán a medida que vayan librándose de la dominación española. Dichas guarniciones podrán aumentarse o disminuirse según las necesidades y recursos de cada provincia. Art. 8º. Cada compañía se compondrá de 88 soldados , 8 cabos, 4 sargentos, un 2º Teniente, un 1er. Teniente y un Capitán, cuatro rancheros y un cabo, cuatro camilleros y un corneta: total 110 individuos de tropa armados de fusiles y bolo, y tres Oficiales armados de sable y revólver. La Plana Mayor de un Batallón se compondrá de un Teniente Coronel Jefe, dos Comandantes, un Teniente abanderado, un Oficial de Administración Militar que se encargará de la contabilidad y provisiones, un Médico y un Maestro armero. En las provincias donde exista de guarnición un Batallón entero se podrá poner un General de Brigada o un Coronel como primer Jefe, en cuyo caso el Teniente Coronel será segundo Jefe. Aunque la guarnición provincial no llegue a un Batallón, podrá ponerse como Jefe de ella un Teniente Coronel con su Plana mayor siempre que tenga cuatro compañías. El Jefe Superior tendrá además dos Ayudantes si fuere General de Brigada y uno si fuere Coronel. Art. 9º. Cuando el número de los voluntarios que se presentaren para el servicio permanente fuere mayor que el que debe corresponder a la provincia según el artículo anterior, se remitirá el exceso al Gobierno escogiendo a los solteros, para que entren a formar parte del Cuerpo Central de Ejército, que no bajará de tres mil hombres y estará a las órdenes inmediatas del Presidente del Gobierno, como General en Jefe. Si el número de voluntarios fuere menor, las plazas vacantes tanto en el cuerpo central como en las guarniciones de cada provincia y en las Policías de los pueblos, se cubrirán con individuos sacados a la suerte de entre los solteros que cuenten de 17 a 30 años de edad en el número proporcionado a los habitantes de cada provincia. Art. 10º. En caso de peligro inminente de una invasión, todos los varones aptos para el servicio de las armas, tienen obligación de cogerlas para defender a la Patria, y por consiguiente la seguridad de su persona, de su hogar y de sus intereses. En este caso el Comandante Superior de cada provincia cuidará bajo su más estrecha responsabilidad de la formación inmediata de las hojas de filiación y servicios de cada uso, para que puedan conocerse en todo tiempo los que por sus hechos han merecido bien de la Patria. Así mismo formará una relación detallada de los ciudadanos que por no poder ingresar en el servicio de las armas, contribuyan con su fortuna al sostenimiento de los defensores. Art. 11º. Los que presten el servicio permanente en las Policías de los pueblos serán mantenidos por la Caja Popular; los que lo presten en las guarniciones de las provincias lo serán por el Tesoro provincial, y los del Cuerpo Central por el Tesoro Central. La dotación y subvenciones se ajustarán a la adjunta plantilla. Art. 12º. El Oficial de Administración Militar, el Médico, así como el Maestro armero que están agregados a la Plana mayor de un Batallón, serán nombrados por la Secretaría de Guerra. Art. 13º. Las fuerzas de Policía que deben ser mantenidas por cada pueblo, se compondrán desde quince individuos de tropa hasta cincuenta, acomodándose al número de almas y recursos de cada pueblo. Art. 14º. Ningún individuo podrá solicitar el licenciamiento del servicio permanente, sino después de dos años de continuo servicio. Art. 15º. Ínterin no se disponga otra cosa, regirán con carácter provisional las ordenanzas y Reglamentos españoles para la disciplina y táctica militar. Art. 16º. Los empleos se concederán en consideración a los servicios y aptitudes demostrados por cada uno en los combates. Art. 17º. Formados los Batallones y Compañías de guarnición en cada provincia, el Comandante Superior elevará a la Secretaría de Guerra, una relación exacta y detallada de los armamentos y municiones que están a su cargo, tanto en los Cuarteles de los destacamentos de guarnición y de Policía de los pueblos, como en el Cuartel principal de la provincia; bien así como las relaciones de filiación de todos los que sirven en los mismos. Dispondrá también que los Comandantes de los destacamentos le den partes circunstanciados de las novedades que ocurrieren a la mayor brevedad posible, y pedirá al consejero de Policía los relativos a las Policías de los pueblos, para ponerlos en conocimiento de la Secretaría de Guerra con la oportunidad debida. Art. 18º. Los Comandantes Superiores, cuidarán sobre todo de que el honor del Ejército filipino se levante muy alto. Mucha cortesía y mucha cordialidad con los ciudadanos pacíficos y honrados, y mucha generosidad para con el vencido, y mucha disciplina y respeto a la Ley, constituyen los deberes de honor de un Ejército, en cuya historia brillan con caracteres inmarcesibles el valor y la abnegación heroica. Art. 19º. Sólo quedarán exentos de las contribuciones, los que presten el servicio permanente tanto en el Cuerpo Central como en las guarniciones de las provincias y en las Policías de los pueblos. Art. 20º. El primer Jefe Militar de cada provincia se titulará Comandante Superior, y Comandantes de puesto, los Jefes de los destacamentos. El Jefe de un Ejército en operaciones se llama Comandante en Jefe, y si lo fuere el Presidente del Gobierno, Comandante General o General en Jefe. Art. 21º. Los Jefes y Oficiales al ingresar en el Ejército Revolucionario prestarán al pie de la bandera ante el Presidente del Gobierno o el Dignatario Militar en quien éste delegue su representación, y la mano derecha puesta en la empuñadura de la espada el juramento siguiente: Juro por Dios y por mi honor defender hasta la muerte la bandera que simboliza la independencia de la Patria. Juro acatar la disciplina militar y las Leyes de la Revolución, y cumplir fielmente las obligaciones propias de mi cargo bajo pena de degradación militar y demás establecidas por dichas Leyes. Así sea. Los Sargentos, Cabos y soldados prestarán también a su ingreso en las filas abrazadas al pie de la bandera y doblada la rodilla derecha ante el Delegado del Presidente o el Comandante Superior el citado juramento. Para la mayor solemnidad del acto del juramento, serán invitados los Jefes y Oficiales francos de servicio y las Autoridades Civiles que residan en el pueblo donde tenga lugar. Ninguno tendrá derecho a la dotación o subvención que le corresponda en la plantilla, sin haber prestado el correspondiente juramento. Art. 22º. Las divisas que distinguen los diversos Cuerpos de Ejército consisten en un pedazo de tela cortada en forma circular debajo de las insignias correspondientes a cada grado que ostentan los Jefes y Oficiales. Art. 23º. Los colores de los distintivos son los siguientes: negro para la Infantería; rojo para la Artillería; verde para la Caballería; morado para los del Cuerpo de Ingenieros; azul para los del Cuerpo de Estado Mayor; blanco para el Cuerpo Jurídico Militar; y amarillo para el Administrativo Militar. Los del Cuerpo de Sanidad Militar llevarán como distintivo la cruz Roja Reglamentaria, además de las insignias del grado que ostenten. Art. 24º. Los Comandantes Superiores de las provincias y los Comandantes en Jefe de los Ejércitos de operaciones, podrán llevar como insignia de mando un pito de oro pendiente del cuello de una cadena del propio metal. Art. 25º. Quedan derogadas todas las disposiciones que se opongan al planteamiento de la presente Organización. Dado en Bacoor en 30 de julio de 1898 El Presidente del G. R. EMILIO AGUINALDO El Secretario de Guerra. BALDOMERO AGUINALDO Las clases de tropa así como los soldados tendrán además dos y medio chupas de arroz por plaza como ración, señalándose a cada plaza un kilogramo de leña también diario para la cocción del rancho y una luz de aceite por cada 25 hombres. Bacoor 30 de julio de 1898 El Presidente del G. R. EMILIO AGUINALDO El Secretario de Guerra BALDOMERO AGUINALDOjofapaCoronel#17 · 29/May/2008, 17:53Esbozo del plan para una soblevación en las Provincias del N.W.Ejército popular vengador.Se compondrá de 100.000 hombres, organizados por secciones, grupos y columnas. Cada Sección se compondrá de 1.000 hombres, mandados por el Jefe local del pueblo de su procedencia; sus auxiliares serán los Delegados y Cabezas de Barrio. Cada Grupo se compondrá de 5.000 hombres mandados por el Jefe Provincial; serán sus auxiliares sus Consejeros y Jefes milicianos. Cada Columna se compondrá de 10.000 hombres mandados por los Jefes del Ejército así como éste por el Capitán General. Todas las Secciones se organizarán por los citados Jefes locales, Delegados y Cabezas de Barrio. Llevarán sus víveres en carretones para 15 días, palas, picos y barretas para hacer trincheras y sus bandas de música. Los mismos Jefes locales, Delegados y Cabezas de Barrio, reunirán todos los rifles , escopetas y todo armamento de guerra para entregarlos al que sepa manejar y sean más revueltos. Los demás llevarán flechas, bolos, lanzas y cuantos armamentos ofensivos sean, como piedras, garrotes, etc. Los sitios que deben ser atacados serán desde Polo hasta Malolos, y el plan de ataque así como la distribución de las fuerzas, será estudiado por el Cuerpo de Estado Mayor. Para ejecutar este plan, se debe contar con el concurso patriótico de las provincias de Bulacan, N. Ecija, Pampanga, Tarlac y Zambales, a cuyos Jefes Provinciales y Jefes de la milicia territorias debemos inmediatamente llamar para explorar su voluntad. jofapaCoronel#18 · 23/Sep/2008, 15:42 · Editado por jofapaEmilio Aguinaldo declara por Decreto, que el 30 de Diciembre sea día de luto nacional por Rizal y otros patriotas filipinos, 20 de Diciembre de 1898.SR. EMILIO AGUINALDO Y FAMY PRESIDENTE DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO DE FILIPINAS Y GENERAL EN JEFE DE SU EJERCITO Atendiendo a las aspiraciones del pueblo Filipino, e interpretando sus sentimientos nobles y patrióticos, vengo en decretar lo siguiente: Artículo 1º. En memoria de los grandes patriotas filipinos, Dr. José Rizal y demás víctimas que sucumbieron bajo la extinguida dominación española, se declara día de luto nacional, el día 30 de Diciembre. Art. 2º. Con tal motivo, desde el medio día del 29 hasta el medio día del 30, en señal de duelo, se izará a media asta la bandera nacional. Art. 3º. Vacarán todas las dependencias del Gobierno Revolucionario durante el día 30 de Diciembre. Comuníquese y publíquese para general conocimiento. Dado en Malolos, a 20 de Diciembre de 1898Emilio Aguinaldo jofapaCoronel#19 · 23/Sep/2008, 15:44Decreto del 19 de octubre de 1898 , estableciendo la Universidad Literaria de FilipinasSECRETARIA DE FOMENTO D. EMILIO AGUINALDO Y FAMY. Presidente del Gobierno Revolucionario de Filipinas, Vengo en decretar, de acuerdo con mi Consejo de Gobierno, lo siguiente: Art. 1º Se crea un Centro docente que se denominará Universidad Literaria de Filipinas. Art. 2º En esta Universidad se enseñarán las facultades de Ambos Derechos, Derecho Administrativo, Medicina y Cirujía, y Farmacia hasta el Doctorado inclusivo, y las asignaturas correspondientes a la carrera del Notariado. Art. 3º La apertura de los estudios de la misma verificará el día 1º del próximo Noviembre, y el primer año escolar durará hasta el ultimo día de Abril del año 1899. Art. 4º Los títulos de Licenciado o Doctor en dichas Facultades así como el de Notario serán expedidos por el Presidente del Gobierno y firmados por el Secretario de Fomento, siendo nulos y de ningún valor los que hubiesen sido expedidos por la Universidad de Sto. Tomás de Manila con posterioridad el día 12 de Agosto de este año. Art. 5º El gobierno interior de la Universidad Literaria de Filipinas será desempeñado por la persona que el claustro de Profesores de la misma elija de su seno en la forma que él acuerde. Dicha persona tendrá la denominación de Rector. Art. 6º El Claustro de Profesores nombrará también de su seno una Comisión compuesta de cuatro individuos que será presidida por el Rector, para formular y proponer el Reglamento del gobierno interior, y acordar además el plan de enseñanza que a su juicio deba adoptarse. Tanto el nombramiento del Rector como el mencionado reglamento serán remediados a la probación de la Secretaría de Fomento. Art. 7º El nombramiento de los Profesores y de un Secretario general de la Universidad lo hará el Presidente del Gobierno a propuesta del Secretario de Fomento. Art. 8º El nombramiento de Secretario de la Universidad no podrá recaer sino en persona que tenga el título de Licenciado o Doctor en alguna de las Facultades. Art. 9º El sueldo de los Profesores y Secretario se determinará por otro Decreto. Art. 10º Las certificaciones de estudios de las asignaturas correspondientes a las facultades arriba citadas, expedidas por la Universidad de Sto. Tomás de Manila con anterioridad al día 13 de Agosto de este año, serán válidas y producirán los efectos legales. Art. 11º Los alumnos que hayan cursado y probado en dicha Universidad el 5º año de Jurisprudencia podrán obtener el título de Licenciado en ambos Derechos, previos los ejercicios al efecto prescriban en el plan de enseñanzas se refiere el artículo 6º. Previo el mismo requisito podrán obtener igualmente el título de Licenciado en Medicina y Cirugía o en Farmacia, los alumnos que hayan cursado y probado en la repetida Universidad el ultimo año de su respectiva facultad. Esto no obstante, los alumnos de la Facultad de Medicina que hayan prestado servicios de carácter facultativo a la Revolución les bastará haber cursado y probado en aquella Universidad el cuarto año y sujetarse a los ejercicios previos al grado para obtener el título de Licenciado en dicha Facultad. Art. 12º Los que hayan matriculado en cualquiera Facultad para el curso 1897 a 1898 en la mencionada Universidad podrán ganar dicho curso previo examen que verificarán en la Universidad de nueva creación. Artículo transitorio. Desde la publicación del presente Decreto en el periódico “El Heraldo de la Revolución” se admitirán en la Secretaría General establecida en la casa parroquial de Barasoain (BULACAN) las solicitudes de inscripción en la matrícula. De este Decreto que erigirá con carácter provisional, se dará conocimiento a la Cámara de Representantes de la Nación. Dado en Malolos a 19 de Octubre de 1898 . EMILIO AGUINALDO El Secretario de Fomento: FELIPE BUENCAMINO. ATENCIÓN: Este tema no tiene actividad desde hace más de 6 MESES,te recomendamos abrir un nuevo tema en lugar de responder al actual1898 Punto de Encuentro · UTILIDADES PARA INVESTIGADORES Y DOCUMENTOS · DOCUMENTOSOpciones:Versión imprimible del temaSubscríbete a este temaDate de baja de este temaIr al subforo: [ Selecciona un subforo ]NORMAS DEL FORONOTICIAS Y AVISOS DEL FORODUDAS, QUEJAS, SUGERENCIAS, PRESENTACIÓN ...DOCUMENTOSUTILIDADES PARA EL INVESTIGADORBORRADORESÁREA DEL CARIBEÁREA DEL PACÍFICOESPAÑAU.S.A.ÁFRICA ESPAÑOLAEUROPAASIAAMÉRICALOS PERSONAJES RECONOCIDOSLOS HÉROES ANÓNIMOS: SU HI ...SOLDADO DESCONOCIDOTERRESTRENAVALUNIFORMES, CONDECORACIONES, EFECTOS PERS ...MAPAS DE ÉPOCA Y ACTUALESMONUMENTOS, EDIFICIOS HISTÓRICOS, MUSEOS ...CAMPOS DE BATALLAEVENTOS, CURSOS, JORNADAS, SEMINARIOS, E ...NOTICIAS DE ÉPOCANOTICIAS ACTUALESEFEMÉRIDESPOBLACIONES Y PAISAJES DE ESPAÑAPOBLACIONES Y PAISAJES DE CUBAPOBLACIONES Y PAISAJES DE PUERTO RICOPOBLACIONES Y PAISAJES DE FILIPINAS Y OC ...POBLACIONES Y PAISAJES DE IBEROAMÉRICA Y ...INVENTOS DE LA ÉPOCA¿QUÉ HUBIERA PASADO SI…?LIBROSENLACES¿SABÍAS QUÉ...?RECREACIÓN HISTÓRICAESPAÑACARIBEFILIPINAS Y ANTIGUA OCEANÍA ESPAÑOLAIBEROAMÉRICA Y U.S.ASÁHARA Y GUINEA ECUATORIALPATIO DE ARMASCUERPO DE GUARDIAMARCHAS MILITARESHIMNOS MÚSICA PARA UNA ÉPOCASANGGUNIAN HUKUMANSubforo Principal TU NO PUEDES Escribir nuevos temas en este foro TU NO PUEDES Responder a los temas en este foro TU NO PUEDES Editar tus propios mensajes en este foro TU NO PUEDES Borrar tus propios mensajes en este foroAhora son las 11:14 UTC+02:00 DSTTemas similaresNo se han encontrado temas similares