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Timestamp: 2017-08-24 09:05:12
Document Index: 377001479

Matched Legal Cases: ['artículo 18', 'artículo 94', 'artículo 18', 'artículo 209', 'artículo 18', 'Artículo 11', 'ARTÍCULO 14', 'Artículo 14', 'artículo 1', 'artículo 66', 'Artículo 13', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 14', 'artículo 1', 'artículo 1', 'Artículo 16', 'Artículo 16', 'Artículo 16', 'ARTÍCULO 17', 'Artículo 8', 'artículo 17', 'artículo 10', 'Artículo 143', 'Artículo 27', 'Artículo 143', 'Artículo 27', 'Artículo 143', 'Artículo 143', 'Artículo 27', 'Artículo 134', 'Artículo 19', 'Artículo 251', 'Artículo 170', 'Artículo 134', 'Artículo 27', 'Artículo 9', 'Artículo 9', 'artículo 2', 'Artículo 9', 'Artículo 9', 'Artículo 28', 'Artículo 10', 'Artículo 69', 'Artículo 69', 'Artículo 69', 'Artículo 27', 'Artículo 69', 'Artículo 2053', 'Artículo 28', 'Artículo 2063', 'Artículo 968', 'artículo 116', 'artículo 23', 'artículo 116', 'artículo 116', 'Artículo 28', 'Artículo 23', 'Artículo 14', 'artículo 191', 'Artículo 1', 'Artículo 1']

LÍNEA INSTITUCIONAL DE LA CONCILIACIÓN 1. INSPECCIÓN, CONTROL Y VIGILANCIA DE CENTROS DE CONCILIACIÓN Y ENTIDADES AVALADAS. - PDF
LÍNEA INSTITUCIONAL DE LA CONCILIACIÓN 1. INSPECCIÓN, CONTROL Y VIGILANCIA DE CENTROS DE CONCILIACIÓN Y ENTIDADES AVALADAS.
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Sebastián Alcaraz Salazar
1 LÍNEA INSTITUCIONAL DE LA CONCILIACIÓN 1. INSPECCIÓN, CONTROL Y VIGILANCIA DE CENTROS DE CONCILIACIÓN Y ENTIDADES AVALADAS. En los términos de la Ley 640 de 2001, artículo 18, el Ministerio del Interior y de Justicia ejerce funciones de inspección, control y vigilancia sobre los Centros de Conciliación y/ o arbitraje, aspecto refrendado a través de pronunciamientos de la Corte Constitucional conforme a los cuales dicha competencia se limita a tales Centros en cuanto tienen naturaleza operativa y administrativa, en el marco del ejercicio de una función pública que no implica la administración de justicia, esta última reservada por la Constitución Política a los conciliadores. De acuerdo con lo señalado por la Corte Constitucional mediante Sentencia C-782 de 2007, La inspección y vigilancia es en realidad control, lo cual es diferente de la intervención, en donde se modifica el estatus jurídico previo. La diferencia entre intervención e inspección, vigilancia y control consiste en que la primera sólo se hace por mandato de la Constitución y la ley. Las normas de intervención son competencia del Legislador y no del Gobierno, por tanto, el sujeto legitimado es el Legislador, no el Gobierno. Asimismo, la intervención modifica, de un lado, el objeto de intervención, esto es, el estatus jurídico de lo intervenido. De otro lado, como lo sostiene la doctrina, se interviene lo ajeno y no lo propio, por cuanto respecto de lo propio se ejerce control y disposición. Por el contrario, la inspección y vigilancia no implica, de un lado, modificación del sujeto controlado, ya que lo que se busca es que éste se acomode a la ley, y si no lo hace, se obliga mediante sanciones o medidas correctivas a que lo haga. De otro lado, el control no se ejerce respecto de lo ajeno sino de lo propio, esto es, en el caso del control estatal, éste se ejerce en ámbitos que por su propia naturaleza se encuentran bajo la regulación estricta de la Ley, como en el caso de los servicios públicos. En síntesis, inspección y vigilancia no significa más que verificar que el sujeto, entidad u órgano controlado en relación con determinadas materias u ámbitos jurídicos se ajuste a la ley, y es el legislador quien dicta las normas generales que sirven de fundamento jurídico para el ejercicio de dicho control. La Ley 640 de 2001 expresa a su vez que como consecuencia de las labores de inspección, control y vigilancia, el Ministerio del Interior y de Justicia podrá imponer las sanciones a que se refiere el artículo 94 de la Ley 446 de 1998, las cuales pueden ir desde la amonestación escrita hasta la revocatoria de la Resolución que autoriza la creación del Centro de Conciliación. Frente a la función sancionadora de la administración la Corte Constitucional ha señalado que [La] potestad sancionadora como potestad propia de la
2 administración es necesaria para el adecuado cumplimiento de sus funciones y la realización de sus fines, pues (...) permite realizar los valores del orden jurídico institucional, mediante la asignación de competencias a la administración que la habilitan para imponer a sus propios funcionarios y a los particulares el acatamiento, inclusive por medios punitivos, de una disciplina cuya observancia propende indudablemente a la realización de sus cometidos (...) Por esa razón se ha entendido que hace parte de las competencias de gestión que constitucionalmente se le atribuyen a la Administración pues es indudable que si un órgano tiene la facultad jurídica para imponer una obligación o para regular una conducta con miras a lograr la realización del interés general, el incumplimiento de ese mandato correlativamente debe implicar la asignación de atribuciones sancionatorias bien sea al mismo órgano que impuso la obligación o a otro distinto, con el propósito de asegurar la vigencia del orden jurídico mediante la imposición de los castigos correspondientes QUÉ ES LA LÍNEA INSTITUCIONAL DE CONCILIACIÓN DEL MINISTERIO DEL INTERIOR Y DE JUSTICIA? Es el conjunto de conceptos dictados por el Ministerio del Interior y de Justicia en uso de las atribuciones legales de inspección, control y vigilancia de Centros de Conciliación y Entidades Avaladas, que sirven de sustento doctrinario para el ejercicio de las mismas. El Ministerio, dadas las atribuciones conferidas por el artículo 18 de la Ley 640 de 2001 y amparado por los criterios generales establecidos por el legislador, puede establecer unas orientaciones a sus vigilados con el objetivo de lograr la eficiencia, calidad, oportunidad y permanencia en la prestación del servicio a cargo de los Centros de Conciliación, a través de la línea institucional. Así las cosas, es propósito esencial de la línea institucional de conciliación del Ministerio del Interior y de Justicia, fijar los parámetros que enmarcados en lo establecido por la normatividad vigente, dan lugar a la unidad de la acción de los funcionarios del Ministerio en desarrollo de las tareas de inspección, control y vigilancia, a la uniformidad de las decisiones administrativas a partir de esquemas que permiten la concreción del derecho a la igualdad entre quienes se someten a la vigilancia del Ministerio, y la realización del artículo 209 de la Constitución Política que exige que la función administrativa se desarrolle con fundamentos en los principios de igualdad, moralidad, eficacia, eficiencia e imparcialidad. 1 Sentencia C-818 de 2005
3 Esta facultad conferida a las entidades con funciones de inspección, control y vigilancia ha sido plenamente avalada por la Corte Constitucional, tal y como queda expresado en sentencias proferidas por ese Alto Tribunal, dentro de las cuales se encuentran la Sentencia C-877 de 2000, C-860 de 2006 y C-487 de En efecto, ese Alto Tribunal a través de prolifera jurisprudencia ha señalado que existe una variedad de actos que aun cuando expresan un juicio, deseo o querer de la Administración, no tienen el alcance ni el efecto de un acto administrativo, porque no contienen formal ni materialmente una decisión, ya que al adoptarlos aquélla no tuvo en la mira generar efectos en la órbita jurídica de las personas, tal como sucede, por ejemplo, con los actos que sólo tienen un valor indicativo (anuncio de un proyecto), los actos preparatorios de la decisión administrativa (dictámenes, informes), y, también, en principio, con los conceptos o dictámenes de los organismos de consulta, o de los funcionarios encargados de esta misión, en orden a señalar la interpretación de preceptos jurídicos para facilitar la expedición de decisiones y la ejecución de las tareas u operaciones administrativas, o simplemente para orientar a los administrados en la realización de las actuaciones que deban adelantar ante la administración, bien en ejercicio del derecho de petición, cuando deban intervenir obligadamente en una actuación a instancia de ésta, o en cumplimiento de un deber legal. La Corte Constitucional mediante sentencia C-877 de 2000 se ha pronunciado advirtiendo que Los preceptos jurídicos, particularmente cuando están dirigidos a la Administración, deben adaptarse a las necesidades cambiantes de los intereses públicos y sociales, de modo que ésta pueda realizar las variadas intervenciones que le competen en el ámbito de la actividad de los particulares. Como al realizar las referidas intervenciones la Administración debe aplicar el derecho, no siempre a través de funcionarios con conocimientos jurídicos, o cuando la debida ejecución de la ley requiere precisiones de orden técnico, se hace necesario que aquélla haga uso del poder de instrucción, a través de las llamadas circulares del servicio, o de conceptos u opiniones, y determine el modo o la forma como debe aplicarse la ley en los distintos niveles decisorios. Por último, debe tenerse presente lo señalado por la Corte Constitucional a través de la Sentencia C-917 de 2002, de acuerdo con la cual el control que haga el Ministerio del Interior y de Justicia sobre el cumplimiento de las obligaciones adquiridas por los centros de conciliación debe restringirse a obligaciones impuestas por la Ley a dichos centros, y no respecto de obligaciones que el organismo
4 autónomamente pudiera gravar, formulación que llevó a condicionar la exequibilidad de la palabra "control" incorporada en el artículo 18 de la Ley 640 de 2001, en el sentido de que éste sólo se circunscribe a las obligaciones y sanciones impuestas por la Ley. En consecuencia, la línea institucional de la conciliación integra conceptos orientadores para el buen ejercicio de las tareas propias de los Centros de Conciliación, sin que su no acatamiento conlleve la imposición de sanciones por parte del Ministerio del Interior y de Justicia, aunque si puede llevar a la sugerencia de modificaciones en la dinámica del Centro que se ajusten a la posición definida por el Ministerio. 3. CONTENIDO DE LA LÍNEA INSTITUCIONAL. TEMA: POSIBILIDAD DE REALIZAR LA JUDICATURA COMO CONCILIADORES EN CENTROS DE CONCILIACIÓN DIFERENTES A LOS DE CONSULTORIOS JURÍDICOS. Este Ministerio reitera su línea dogmática que establece la naturaleza operativa y administrativa de los centros de conciliación y/o arbitraje en procura de prestar todo su apoyo logístico, físico y técnico a las partes, conciliadores y árbitros para el adecuado desarrollo de la conciliación y el arbitraje. Los centros no tienen ninguna función que implique administración de justicia, sino que quienes administran justicia son los conciliadores y árbitros. Lo anterior ha sido reiterado por la Corte Constitucional en Sentencias como: SU- 600 de 1999, C-893 de 2001, C-917 de Sin perjuicio de lo anterior, es importante tener en cuenta que por la importancia de las funciones que desarrollan los centros de conciliación y/o arbitraje, su actividad implica el ejercicio de una función pública diferente a la facultad de administración de justicia reservada a los conciliadores y árbitros habilitados por las partes. Es menester considerar que el parágrafo 1 del Artículo 11 de la Ley 640 de 2001 establece que los egresados de las facultades de derecho que obtengan licencia provisional para el ejercicio de la profesión, podrán realizar su judicatura como abogados conciliadores en los centros de conciliación de los consultorios jurídicos. De acuerdo con lo anterior, no es posible admitir que las funciones que cumplen las personas vinculadas a los centros de conciliación puedan ser avaladas como judicatura, toda vez que la Ley 640 de 2001 solamente permite que la judicatura se realice en centros de conciliación de consultorios jurídicos como conciliadores.
5 TEMA: REGISTRO ACTAS DE CONCILIACIÓN E INTERPRETACIÓN DEL ARTÍCULO 14 DE LA LEY 640 DE El Artículo 14 de la Ley 640 de 2001 exige que logrado el acuerdo conciliatorio, los conciliadores de los centros de conciliación, dentro de los dos (2) días siguientes al de la audiencia, registren el acta ante el centro en el cual se encuentren inscritos y que dentro de los tres (3) días siguientes al recibo del acta y sus antecedentes, el centro certificará en cada una de las actas la condición de conciliador inscrito, hará constar si se trata de las primeras copias que prestan mérito ejecutivo y las entregará a las partes. El centro sólo registrará las actas que cumplan con los requisitos formales establecidos en el artículo 1 de esta ley. La importancia del registro está en que los efectos del acuerdo conciliatorio y del acta de conciliación previstos en el artículo 66 de la Ley 446 de 1998, sólo se surtirán a partir del registro del acta en el Centro de Conciliación. Teniendo en cuenta lo anterior y considerando que era necesario definir las reglas que orientarán y facilitarán el control de los trámites conciliatorios ante centros de conciliación, el Gobierno Nacional expidió el Decreto 30 de En el ejercicio de la conciliación se han presentado casos en los cuales, por diferentes motivos, los conciliadores han presentado ante el centro de conciliación solicitudes de registro de actas de conciliación después de los dos (2) días de haber realizado la audiencia. En estos eventos, se ha consultado al Ministerio del Interior y de Justicia la forma de proceder del centro de conciliación, toda vez que es esta Entidad la suprema autoridad sobre la materia. La línea dogmática del Ministerio del Interior y de Justicia al respecto es que, sin perjuicio de la fecha en que se presente la solicitud de registro de un acta de conciliación por un conciliador, el centro de conciliación deberá proceder a registrarla como lo ordena el numeral 6 del Artículo 13 de la Ley 640 de 2001, siempre y cuando se cumplan los requisitos exigidos para ello, es decir, que cumpla con los requisitos formales del acta de conciliación establecidos en el artículo 1 de la Ley 640 de 2001 y que quien haya realizado la conciliación sea un conciliador del centro. En este orden de ideas, consideramos que debe primar el derecho de las partes que han llegado a un acuerdo por medio de una conciliación legalmente realizada a obtener los efectos que ellas mismas en virtud del principio de la autonomía de la voluntad han querido, frente al cumplimiento formal de un plazo para presentar ante el centro la solicitud de registro. No aplicar dicho criterio sería atentar contra el derecho al acceso a la justicia consagrado en la Constitución Política. Es una obligación del centro registrar las actas y
6 no les está autorizado rechazar el registro por haberse vencido el término so pena de las sanciones que pueda aplicar este Ministerio en caso de negarse a hacerlo. En relación con el incumplimiento legal del conciliador, el centro de conciliación deberá aplicar el parágrafo 1 del artículo 1 del Decreto 30 de 2002 que establece que si el conciliador no cumple con las obligaciones descritas, el centro impondrá las sanciones que correspondan según su reglamento. Lo anterior sin perjuicio de las sanciones que pueda aplicar el Consejo Superior de la Judicatura como entidad que ejerce el control, inspección y vigilancia de los conciliadores en virtud de la Sentencia C-917 de 2002 de la Corte Constitucional. Vale señalar que con anterioridad, la interpretación que hizo este Ministerio de la expresión del artículo 14 de la Ley 640 de 2001 que dice: El centro sólo registrará las actas que cumplan con los requisitos formales establecidos en el artículo 1 de esta ley, era que el deber de los centros no podía estar sujeto a verificar mecánicamente si el acta de conciliación contiene la información requerida por el artículo 1 de la Ley 640 de 2001 y por ello se consideraba que la interpretación de la norma debía ser extensiva a incluir un control de legalidad de la actuación adelantada. Esta interpretación ha sido replanteada como quiera que el conciliador es el constitucionalmente autorizado para fungir como administrador de justicia, mientras que los centros de conciliación son entidades que coadyuvan a la administración de justicia y prestan a los conciliadores los recursos logísticos, físicos, técnicos y financieros necesarios para el desarrollo del procedimiento conciliatorio. Es en últimas un administrador y prestador de servicios, de suerte que vulneraría la Constitución Política delegar en cabeza del Centro de Conciliación la verificación de la legalidad del acuerdo conciliatorio avalado por el conciliador en su calidad de administrador de justicia, como quiera que aquel no puede constituirse en instancia superior o en garante de la postura jurídica de un operador de la justicia en atención a que su rol es operativo más no jurisdiccional. Se recuerda una vez más que por la importancia de las funciones que desarrollan los centros de conciliación, su actividad implica el ejercicio de una función pública diferente a la facultad de administración de justicia reservada a los conciliadores habilitados por las partes. TEMA: LEGALIDAD DE REALIZAR CONCILIACIONES EN LUGARES DIFERENTES A LAS INSTALACIONES DE LOS CENTROS DE CONCILIACIÓN. De acuerdo con el literal b) del Artículo 16 de la Ley 640 de 2001, una de las formas de selección de los conciliadores es a prevención, cuando se acuda directamente a un abogado conciliador inscrito ante los centros de conciliación.
7 Sobre la aplicación del Artículo 16 de la Ley 640 de 2001 se han presentado diversas interpretaciones. Sin embargo, este Ministerio aplica el criterio de interpretación histórico propuesto por Savigny según el cual la situación de la relación jurídica regulada por reglas jurídicas en el momento de la promulgación de la ley, puesto que si la ley debía intervenir en la relación jurídica de determinada manera, entonces el mencionado elemento ha de evidenciar el modo de aquella intervención: lo que por aquella ley se ha introducido de nuevo en el Derecho. ( ) Si el derecho es considerado, como el producto normativo del espíritu del pueblo (Volksgeinst) y si la ley no tiene un campo conceptual distinto al del derecho generado por el espíritu del pueblo, entonces la interpretación de las normas supone un análisis de la evolución histórica de las instituciones jurídicas. ( ) Su propósito no se reduce a determinar el sentido del texto legal en sí mismo considerado, puesto que el criterio histórico está dirigido a establecer lo que el legislador quiso al momento de elaborar la norma, lo que significa que el intérprete debe colocarse en el punto de vista del legislador, reproducir artificialmente sus operaciones y recomponer la ley en su inteligencia. ( ) el objetivo principal de la actividad interpretativa es la voluntad del legislador. De acuerdo con lo anterior, si se consulta la voluntad de nuestro legislador al expedir la Ley 640 de 2001, expresamente quiso ampliar la oferta de los operadores de la conciliación en Colombia porque eran insuficientes, como quedó consignado en la ponencia para primer debate al Proyecto de Ley 148 de 1999 Senado, 304 de 2000 Cámara de la siguiente manera: además de los funcionarios conciliadores, se promoverá un giro estructural en el manejo de los conflictos a través de la posibilidad de que los abogados en ejercicio puedan actuar como conciliadores desde sus oficinas, previa capacitación sobre los mecanismos alternativos de solución de conflictos que los habilite para el ejercicio de tan importante misión y bajo la égida de los centros de conciliación que, en adelante, cambiarán su actual concepción para convertirse en la célula de un sistema más amplio de solución de conflictos a través del mecanismo conciliatorio. Así las cosas, para este Ministerio, es suficiente aplicar un criterio de interpretación histórico del Artículo 16 de la Ley 640 de 2001 y concluir que es permitido y jurídicamente autorizado realizar audiencias de conciliación por fuera de las instalaciones de los centros de conciliación por parte de los abogados conciliadores cuando las partes lo habilitan. La actual estructura de conciliación extrajudicial en derecho permite que las conciliaciones puedan ser adelantadas ante un conciliador de centro de conciliación, que debe cumplir los requisitos de los Artículos 5 y 7 de la Ley 640 de Dichos conciliadores pueden realizar la audiencia en las instalaciones de los centros de conciliación, en el evento que hayan sido designados por el centro, o pueden llevarlas a cabo en sus oficinas si las partes así lo habilitan.
8 En este orden de ideas, es importante insistir que los conciliadores tienen unas obligaciones establecidas en la Ley y sus reglamentos. Este Ministerio trabaja con una línea dogmática definida en materia de conciliación, cual es el respeto del principio de la autonomía de la voluntad de las partes, los derechos fundamentales, el orden público y la ética de la función de administración de justicia. Lo anterior nos permite recalcar el deber de los conciliadores de obrar con buena fe. Somos concientes de los riesgos que presenta la figura de los conciliadores a prevención; sin embargo, consideramos que las fortalezas del sistema nacional de conciliación son mayores en busca del acceso a la justicia de los ciudadanos. En los casos en los cuales se invita a una conciliación por un conciliador a prevención nombrado por una de las partes, el convocado debe habilitar a dicho conciliador para que pueda llevar a cabo la audiencia, de lo contrario basta con la manifestación de la voluntad de no querer hacerlo en tal escenario. En este caso, el Centro de Conciliación en el que se encuentra inscrito el conciliador a prevención procederá a nombrar un conciliador distinto, puesto que son las partes las que en virtud de su autonomía deciden la modalidad y operador más adecuado para encontrarse en un ambiente de neutralidad, para que por medio del diálogo puedan lograr un acuerdo que solucione integralmente su conflicto. Debe tenerse en cuenta que los conciliadores a prevención deben utilizar papelería en la que aparezca el logo del Centro de Conciliación en el que se encuentran inscritos, al igual que la nota de VIGILADO Ministerio del Interior y de Justicia, de forma independiente a que en la misma papelería aparezcan logos o nombre de la firma de abogados o del conciliador. [1]Rodrigo Uprimny Yepes y Andrés Abel Rodríguez Villabona, Interpretación Judicial, Módulo de Autoformación, Consejo Superior de la Judicatura, Escuela Judicial Rodrigo Lara Bonilla, Bogotá, [2]Ponencia para primer debate al Proyecto de Ley 148 de 1999 Senado, 304 de 2000 Cámara publicado en la Gaceta del Congreso No. 451 de TEMA: INTERPRETACIÓN DEL ARTÍCULO 17 DE LA LEY 640 DE 2001.
9 Frente a si los centros de conciliación y sus conciliadores están impedidos o inhabilitados para atender conciliaciones solicitadas por una persona o entidad que ha suscrito un convenio de atención, este Ministerio considera lo siguiente: En reiteradas oportunidades el Ministerio del Interior y de Justicia se ha pronunciado sobre la naturaleza de los centros de conciliación de la siguiente manera: Un centro de conciliación es una entidad que coadyuva a la administración de justicia y presta a los conciliadores los recursos logísticos, físicos, técnicos y financieros necesarios para el desarrollo del procedimiento conciliatorio. Es en últimas un administrador y prestador de servicios. por la importancia de las funciones que desarrollan los centros de conciliación, su actividad implica el ejercicio de una función pública diferente a la facultad de administración de justicia reservada a los conciliadores habilitados por las partes. De acuerdo con lo anterior, si un centro de conciliación presta sus servicios a las personas y conciliadores para que puedan realizar la conciliación en un espacio adecuado, en este sentido pueden suscribir convenios o contratos con personas naturales o jurídicas con el objeto de acordar condiciones y precios convenientes para las partes. La evolución y desarrollo de los centros de conciliación ha llevado a que éstos compitan entre sí por los usuarios; lo anterior implica que las directivas de los centros busquen que los ciudadanos encuentren en los productos ofrecidos el mayor grado de satisfacción; para ello recurren a brindar dentro de su portafolio de servicios beneficios y condiciones especiales dirigidas a sus clientes potenciales. A manera de ejemplo, el Ministerio del Interior y de Justicia ha comprobado dentro de las visitas de control, inspección y vigilancia a los centros de conciliación que éstos tienen contratos o convenios con personas o entidades por medio de los cuales les ofrecen mayor eficiencia en los tiempos de atención, listas especializadas de conciliadores, recursos logísticos de grabación y transcripción de las audiencias, entre otros servicios. En este orden de ideas, el Ministerio del Interior y de Justicia considera que está permitido que los centros de conciliación suscriban contratos o convenios con personas o entidades con el objeto de ofrecer un mejor servicio, siempre y cuando se encuentren enmarcados dentro de la normatividad vigente sobre la materia, verbigracia, las tarifas que se cobran no podrán superar el marco tarifario establecido
10 en el Decreto 4089 de 2007, las obligaciones reglamentadas en el Artículo 8 de la Ley 640 de 2001 de los conciliadores no pueden ser modificadas, entre otras normas de orden público. Es importante mencionar que lo que hacen los centros de conciliación por medio de los contratos o convenios es ofrecer un mejor apoyo físico, logístico o técnico a las partes interesadas en la conciliación como método de solución de conflictos, no comprometen la función y obligaciones del conciliador, no se está comprando la imparcialidad o neutralidad del conciliador si tenemos en cuenta que los conciliadores son los que administran justicia con las partes directamente. Si en algún caso el conciliador viola las normas legales que reglamentan su función, dicho acto deberá ser denunciado ante el Consejo Superior de la Judicatura como entidad que ejerce el control, inspección y vigilancia de los conciliadores, ante la Procuraduría General de la Nación por faltas disciplinarias y ante el Ministerio del Interior y de Justicia si el Centro de Conciliación está involucrado. Para finalizar, es importante mencionar la inhabilidad consagrada en el artículo 17 de la Ley 640 de 2001 que dice: ARTICULO 17. INHABILIDAD ESPECIAL. El conciliador no podrá actuar como árbitro, asesor o apoderado de una de las partes intervinientes en la conciliación en cualquier proceso judicial o arbitral durante un (1) año a partir de la expiración del término previsto para la misma. Esta prohibición será permanente en la causa en que haya intervenido como conciliador De la lectura de la norma citada se concluye que los conciliadores, centros de conciliación y sus funcionarios, deberán abstenerse de tramitar casos en los cuales tengan algún interés. Sin embargo, el conflicto de intereses existe cuando no es posible satisfacer simultáneamente dos intereses, a saber: el radicado en cabeza del conciliador, centro de conciliación o entidad promotora del centro y el de la contraparte, bien porque el interés sea de aquél o de un tercero. TEMA: CONCILIADORES DE CENTROS DE CONCILIACIÓN DE ENTIDADES PÚBLICAS Pueden pertenecer como conciliadores, a un centro de conciliación de una entidad pública los siguientes: 1. Abogados conciliadores que cumplan con los requisitos exigidos en los artículos 5 y 7 de la Ley 640 de 2001, es decir: ser abogados titulados con tarjeta profesional vigente, capacitados en una entidad avalada por el Ministerio del Interior y de Justicia y, estar inscritos en un centro de conciliación.
11 2. Servidores públicos que cumplan los requisitos para ser conciliadores a que se refiere el numeral anterior. Además, solamente podrán pertenecer a la lista oficial de conciliadores los empleados públicos que pertenezcan a la misma entidad pública a la cual le fue autorizado el funcionamiento del centro de conciliación y que la función de conciliador sea incluida en su manual de funciones. La anterior aplicación de las normas que reglamentan la conciliación la entendemos adecuada si consideramos que el legislador al contemplar la posibilidad de crear centros de conciliación y/o arbitraje para las entidades públicas, lo hizo principalmente para motivar a las mismas a constituirlos y con ello ofrecer la oportunidad de solucionar las controversias surgidas al interior de la institución y de sus asociados con la comunidad. De otra parte, pretender que una entidad pública contrate personal adicional a su planta autorizada para que actúe como conciliador en su centro iría en contravía de la política nacional de austeridad y llevaría a hacer inoperante la intención manifiesta del artículo 10 de la Ley 640 de TEMA: REQUISITOS PARA SER CONCILIADOR. De conformidad con la Ley 640 de 2001 son conciliadores extrajudiciales en derecho: 1. Los abogados capacitados en conciliación por una entidad avalada por este Ministerio y que se inscriban en un centro de conciliación. 2. Determinados servidores públicos que en virtud de su cargo son conciliadores por ley, ejemplo de ello tenemos en materia laboral a los inspectores de trabajo. 3. Los notarios quienes también son conciliadores en virtud de su cargo por ley. 4. Estudiantes de derecho que hagan sus prácticas en los centros de conciliación autorizados a las universidades y que reciban una capacitación en conciliación. 5. Los estudiantes de las facultades de derecho que realicen su judicatura en centros de conciliación autorizados a las universidades. El Ministerio del Interior y de Justicia en ninguno de los casos anteriores inscribe en un registro, asigna códigos, ni entrega tarjetas a los conciliadores, toda vez que en los casos de los conciliadores de los centros de conciliación, son éstos quienes los inscriben y asignan códigos de acuerdo con la Resolución 2722 de 2005 del Ministerio del Interior y de Justicia. En relación con los servidores públicos conciliadores y notarios, éstos no requieren inscripción, código ni tarjeta que los acredite como tal. Sin embargo, al igual que los Centros de Conciliación, están obligados a reportar información al Ministerio del Interior y de Justicia a través del Sistema de Información de la Conciliación. TEMA: CONCILIACIÓN EN TRÁNSITO.
12 El Código Nacional de Tránsito, Ley 769 de 2002 reglamenta la conciliación en tránsito. Este Ministerio se ha pronunciado en repetidas ocasiones sobre la aplicabilidad de dichas normas en los siguientes términos: La Ley 769 de 2002, actual Código Nacional de Tránsito en su Artículo 143 establece la competencia para adelantar las conciliaciones extrajudiciales en derecho de los conflictos derivados de los accidentes de tránsito. Es así como el Artículo 27 de la Ley 640 de 2001 define que la conciliación extrajudicial en derecho en materias que sean de competencia de los jueces civiles podrá ser adelantada ante los conciliadores de los centros de conciliación, ante los delegados regionales y seccionales de la Defensoría del Pueblo, los agentes del ministerio público en materia civil y ante los notarios. A falta de todos los anteriores en el respectivo municipio, esta conciliación podrá ser adelantada por los personeros y por los jueces civiles o promiscuos municipales. En relación con el Artículo 143 de la Ley 769 de 2002, este Ministerio considera importante para su correcta aplicación hacer una interpretación integral que permita el cumplimiento de lo ordenado por el Legislador, es decir, dicho Artículo incurre en una serie de imprecisiones como son: 1. La conciliación en materia civil no solamente se puede adelantar ante los centros de conciliación, sino también, ante los delegados regionales y seccionales de la Defensoría del Pueblo, los agentes del ministerio público en materia civil y ante los notarios. A falta de todos los anteriores en el respectivo municipio, esta conciliación podrá ser adelantada por los personeros y por los jueces civiles o promiscuos municipales como lo establece el Artículo 27 de la Ley 640 de Las compañías aseguradoras no pueden realizar conciliaciones extrajudiciales en derecho, ante estas se podría intentar una transacción. 3. El Artículo 143 menciona que para acudir a los centros de conciliación y/o compañías aseguradoras (SIC) para adelantar la conciliación, previamente se debe extender un acta que suscribirán las partes y la autoridad de tránsito que presencie la conciliación, la cual tiene la calidad de cosa juzgada, y prestará mérito ejecutivo. Es decir, el procedimiento establecido es realizar una supuesta conciliación como requisito para acudir a otra conciliación, sin tener en cuenta el efecto de cosa juzgada. De conformidad con las anteriores observaciones al Artículo 143 de la Ley 769 de 2002, este Ministerio considera que se requiere aplicar las herramientas de hermenéutica jurídica con el fin de garantizar el cumplimiento adecuado del espíritu del legislador, es decir, que las partes involucradas en un conflicto sobre daños materiales en tránsito puedan conciliarlo.
13 Así las cosas, para lograr un procedimiento acorde con las normas que rigen la conciliación extrajudicial en derecho, las personas habilitadas por la Ley para conciliar los asuntos de tránsito son las que establece el Artículo 27 de la Ley 640 de No de otra manera se podría armonizar la norma en mención con el Artículo 134 de la Ley 769 de 2002 que establece la competencia de dichos conflictos en los jueces civiles. Por otra parte, en el mismo concepto se concluye: ( )las autoridades de tránsito no están facultadas por la Ley para conciliar extrajudicialmente en derecho. En vigencia de la Ley 23 de 1991 dichas autoridades estaban autorizadas para conciliar los conflictos en tránsito. Sin embargo, el Artículo 19 de la Ley 23 de 1991 que modifica el Artículo 251 del Código Nacional de Tránsito -Decreto 1344 de 1970-, fue derogado por el Artículo 170 de la Ley 769 de De acuerdo con lo anterior, las autoridades de tránsito perdieron la facultad de ser conciliadores extrajudiciales en derecho y, así mismo, la Resolución 3114 de 1993 del Instituto Nacional del Transporte carece de sustento jurídico. Sobre el procedimiento a seguir en una conciliación en materia de tránsito, es importante recordar que los inspectores de tránsito no son conciliadores extrajudiciales en derecho y los asuntos relacionados con las multas de tránsito no son conciliables; por ello, en nuestro concepto el inspector de tránsito no es competente para indagar dentro de la actuación contravencional la responsabilidad civil de las personas involucradas en el accidente de tránsito, ya que es un tema reservado en el proceso judicial correspondiente al juez civil de acuerdo con el Artículo 134 del Código Nacional de Tránsito. En relación con la posibilidad de la conciliación de las multas de tránsito este Ministerio conceptuó: ( ) las infracciones al Código Nacional de Tránsito no son asuntos susceptibles de transacción, desistimiento o conciliación. Como dice la Corte Constitucional, las multas en tránsito hacen parte de la potestad administrativa sancionadora correccional en razón de la protección que para los intereses públicos generales representa la educación y la seguridad vial. Por ello, el control de las decisiones tomadas por la autoridad de tránsito radica en la jurisdicción de lo Contencioso Administrativa por ser controversias originadas en la actividad de las entidades públicas. Además, la conciliación es un mecanismo alternativo de solución de conflictos y atendiendo a la doctrina de la Corte, en las
14 contravenciones que adelantan los inspectores de tránsito no hay partes que tengan intereses opuestos, lo pretendido no es resolver un conflicto surgido entre dos o más personas y la administración no actúa como un árbitro o juez que dirime la controversia. Es simplemente la administración frente al administrado que ha desconocido una norma de conducta. Sumado a lo anterior, si tenemos en cuenta que la decisión que toma la autoridad de tránsito en las contravenciones por infracciones al Código Nacional de Tránsito, entendida como la imposición de la multa, son actos administrativos, dicho asunto no es conciliable como en reiteradas oportunidades lo ha establecido la Corte Constitucional. El Ministerio del Interior y Justicia considera que los conciliadores en equidad no son competentes para atender conciliaciones en materia de tránsito, toda vez que el Código Nacional de Tránsito solamente se refiere a los conciliadores de los centros de conciliación y la interpretación que hace este Ministerio al respecto incluye a los conciliadores en derecho a que se refiere el Artículo 27 de la Ley 640 de 2001 solamente. La anterior interpretación se ve reforzada si tenemos en cuenta que los conflictos derivados de los accidentes de tránsito son competencia de los jueces civiles mediante proceso ordinario y en estos casos la conciliación en derecho es requisito de procedibilidad. En conclusión, no solamente los conciliadores en equidad no son competentes para atender los asuntos de tránsito, sino también que la conciliación en equidad no cumple con el requisito de procedibilidad para interponer la demanda judicial en estos casos. TEMA: LA CONCILIACIÓN FRENTE AL ACOSO LABORAL. La Ley 1010 de 2006 tiene por objeto definir, prevenir, corregir y sancionar las diversas formas de agresión, maltrato, vejámenes, trato desconsiderado y ofensivo y en general todo ultraje a la dignidad humana que se ejercen sobre quienes realizan sus actividades económicas en el contexto de una relación laboral privada o pública. Sobre las medidas preventivas y correctivas del acoso laboral, el Artículo 9 de la Ley 1010 de 2006 establece: Artículo 9. MEDIDAS PREVENTIVAS Y CORRECTIVAS DEL ACOSO LABORAL.
15 1. Los reglamentos de trabajo de las empresas e instituciones deberán prever mecanismos de prevención de las conductas de acoso laboral y establecer un procedimiento interno, confidencial, conciliatorio y efectivo para superar las que ocurran en el lugar de trabajo. Los comités de empresa de carácter bipartito, donde existan, podrán asumir funciones relacionadas con acoso laboral en los reglamentos de trabajo. 2. La víctima del acoso laboral podrá poner en conocimiento del Inspector de Trabajo con competencia en el lugar de los hechos, de los Inspectores Municipales de Policía, de los Personeros Municipales o de la Defensoría del Pueblo, a prevención, la ocurrencia de una situación continuada y ostensible de acoso laboral. La denuncia deberá dirigirse por escrito en que se detallen los hechos denunciados y al que se anexa prueba sumaria de los mismos. La autoridad que reciba la denuncia en tales términos conminará preventivamente al empleador para que ponga en marcha los procedimientos confidenciales referidos en el numeral 1 de este artículo y programe actividades pedagógicas o terapias grupales de mejoramiento de las relaciones entre quienes comparten una relación laboral dentro de una empresa. Para adoptar esta medida se escuchará a la parte denunciada. 3. Quien se considere víctima de una conducta de acoso laboral bajo alguna de las modalidades descritas en el artículo 2o de la presente ley podrá solicitar la intervención de una institución de conciliación autorizada legalmente a fin de que amigablemente se supere la situación de acoso laboral. De acuerdo con la norma anterior, el Ministerio del Interior y de Justicia considera que en los reglamentos de trabajo de las empresas e instituciones cuando se establezca un procedimiento interno, confidencial, conciliatorio y efectivo, se debe interpretar en el sentido de que el organismo, grupo o comité que en dichas instituciones se encargue de ayudar a las partes involucradas en una situación de acoso laboral a solucionar su conflicto, lo hace como mediador y no como conciliador extrajudicial en derecho. La conciliación extrajudicial en derecho está reglamentada entre otras, por la Ley 640 de 2001, la cual exige para ser conciliador en derecho ser abogado titulado con tarjeta profesional vigente, una capacitación en conciliación en una entidad avalada por el Ministerio del Interior y de Justicia e inscribirse en un centro de conciliación; también son conciliadores en derecho los estudiantes y judicantes de las Facultades de Derecho que previa capacitación en mecanismos alternativos de solución de conflictos y conciliación pueden ser conciliadores en su centro de conciliación del consultorio jurídico y, finalmente son conciliadores en derecho determinados funcionarios que la Ley expresamente ha facultado para serlo, como es el caso de los notarios, defensores de familia, comisarios de familia, inspectores de trabajo, delegados regionales y seccionales de la Defensoría de Pueblo, fiscales, procuradores judiciales ante lo administrativo, civil, familia y laboral, personeros y jueces civiles y promiscuos municipales.
16 Las personas que integran el organismo, grupo o comité a que se refiere el numeral 1 del Artículo 9 de la Ley 1010 de 2006 no cumplen con dichos requisitos y en consecuencia no son en virtud de la Ley conciliadores extrajudiciales en derecho. Por el contrario, de acuerdo al régimen legal colombiano, podrían ejercer como mediadores en los asuntos de acoso laboral, ya que la mediación es un mecanismo de solución de conflictos por medio del cual un tercero ajeno al problema interviene entre las personas que se encuentran inmersas en un conflicto para escucharlas, ver sus intereses y facilitar un camino en el cual se encuentren soluciones equitativas para los participantes en la controversia. El Ministerio del Interior y de Justicia interpreta que el espíritu del legislador fue crear mecanismos internos en las instituciones para que a través del diálogo las partes puedan llegar a un acuerdo satisfactorio en los casos de acoso laboral y que la palabra conciliatorio se usa como sinónimo de amigable, concertado, negociado, es decir, se refiere al procedimiento y no a la institución de la conciliación como mecanismo alternativo de administración de justicia. Por otra parte, el numeral 3 del Artículo 9 establece que quien se considere víctima de una conducta de acoso laboral (...) podrá solicitar la intervención de una institución de conciliación autorizada legalmente a fin de que amigablemente se supere la situación de acoso laboral, el Ministerio del Interior y de Justicia interpreta que la Ley hace referencia a los conciliadores que la Ley habilita en materia laboral, es decir, los inspectores de trabajo, los delegados regionales y seccionales de la Defensoría del Pueblo y los procuradores judiciales en materia laboral. A falta de todos los anteriores en el respectivo municipio, podrán ser conciliadores en materia laboral los personeros y por los jueces civiles o promiscuos municipales de conformidad con lo establecido en el Artículo 28 de la Ley 640 de Es importante resaltar que los conciliadores de los centros de conciliación y notarios no pueden conocer y conciliar conflictos que son de competencia de la jurisdicción laboral en cumplimiento de lo ordenado por la Corte Constitucional en su Sentencia C-893 de Finalmente, el Artículo 10 de la Ley 1010 de 2006 ordena las sanciones aplicables cuando el acoso laboral estuviere debidamente acreditado, aspecto que en concepto de este Ministerio no es un asunto conciliable. TEMA: CONCILIACIÓN EN RESTITUCIÓN DE INMUEBLE ARRENDADO. El Artículo 69 de la Ley 446 de 1998 dice:
17 Artículo 69. Conciliación sobre inmueble arrendado. Los Centros de Conciliación podrán solicitar a la autoridad judicial que comisione a los Inspectores de Policía para realizar la diligencia de entrega de un bien arrendado, cuando exista incumplimiento de un acta de conciliación con un acta al respecto. El Ministerio del Interior y de Justicia en su línea institucional de conciliación considera que la aplicación del Artículo 69 de la Ley 640 de 2001 no puede ser limitada al tenor literal de la norma. Para el año 1998 la legislación vigente consideró que podían ser conciliadores en materia civil los conciliadores de los centros de conciliación en todos los asuntos transigibles, desistibles y conciliables. Hoy en día, nuestro ordenamiento jurídico autoriza no solo a los conciliadores de los centros de conciliación para realizar conciliaciones civiles sino que amplía la competencia a los notarios, delegados regionales y seccionales de la Defensoría del Pueblo y procuradores judiciales civiles. A falta de los anteriores en un municipio se podrá adelantar ante el personero o juez civil o promiscuo municipal. Si realizamos una interpretación integral, tendríamos que en los casos donde se concilie sobre la restitución de un inmueble arrendado ante cualquiera de los conciliadores autorizados por el Artículo 27 de la Ley 640 de 2001, si una de las partes incumple, la otra podrá pedir al centro, para los casos donde se haya realizado la audiencia de conciliación ante un conciliador de centro, al notario, al delegado regional o seccional de la Defensoría del Pueblo o procurador judicial civil. A falta de los anteriores en un municipio se podrá solicitar ante el personero o juez civil o promiscuo municipal la aplicación del Artículo 69 de la Ley 446 de 1998 para que éste solicite a la autoridad judicial competente para que comisione a los Inspectores de Policía para realizar la diligencia de entrega de un bien arrendado. En concepto de este Ministerio, una interpretación diferente generaría una desigualdad entre los operadores de la conciliación, primando las conciliaciones de restitución de inmueble arrendado ante los centros de conciliación en relación con los funcionarios conciliadores y podría obstaculizar el acceso a la justicia porque no existen centros de conciliación en todos los municipios de Colombia. TEMA: CONCILIACIÓN FRENTE A CONTRATOS DE PRESTACIÓN DE SERVICIOS. El contrato de prestación de servicios es atípico en la legislación civil, comercial y laboral; sin embargo, dicho contrato se puede asimilar al contrato de arrendamiento para la confección de una obra material 2, al contrato de arrendamiento de servicios inmateriales 3 o del contrato de suministro 4. 2 Artículo 2053 y siguientes del Código Civil.
18 Por su parte, la jurisprudencia ha definido el contratos de prestación como aquellos que se celebran por el Estado en aquellos eventos en que la función de la administración no puede ser suministrada por personas vinculadas con la entidad oficial contratante o cuando requiere de conocimientos especializados, para lo cual se establecen las siguientes características: a. La prestación de servicios versa sobre una obligación de hacer para la ejecución de labores en razón de la experiencia, capacitación y formación profesional de una persona en determinada materia, con la cual se acuerdan las respectivas labores profesionales. b. La autonomía e independencia del contratista desde el punto de vista técnico y científico, constituye el elemento esencial de este contrato. c.la vigencia del contrato es temporal y, por lo tanto, su duración debe ser por tiempo limitado y el indispensable para ejecutar el objeto contractual convenido. Por último, no es posible admitir confusión alguna con otras formas contractuales y mucho menos con los elementos configurativos de la relación laboral, razón por la cual no es procedente en aquellos eventos el reconocimiento de los derechos derivados de la subordinación y del contrato de trabajo en general, pues es claro que si se acredita la existencia de las características esenciales de éste quedará desvirtuada la presunción establecida en el precepto acusado y surgirá entonces el derecho al pago de las prestaciones sociales en favor del contratista, en aplicación del principio de la primacía de la realidad sobre las formas en las relaciones de trabajo 5. De acuerdo con lo anterior, los conflictos derivados de contratos de prestación de servicios son competencia de la jurisdicción laboral, si el contrato de prestación de servicios se torna en laboral en razón a la función desarrollada, el trabajador puede ejercer la acción laboral ante la justicia del trabajo, si se trata de un trabajador oficial o ante la jurisdicción contencioso administrativa, con respecto al empleado público. Por su parte, la Corte Constitucional en Sentencia C-893 de 2001 con ponencia de doctora Clara Inés Vargas, al referirse al Artículo 28 de la Ley 640 de 2001 que otorgaba la competencia de las conciliaciones laborales, a los conciliadores de los centros de conciliación y notarios dijo: 3 Artículo 2063 y siguientes del Código Civil. 4 Artículo 968 y siguientes del Código de Comercio. 5 Corte Constitucional, Sentencia C-154 de 1997, M.P. Hernando Herrera Vergara.
19 las normas acusadas establecen una delegación permanente de la función de administrar justicia en los particulares, desconociendo flagrantemente el texto del artículo 116 de la Carta que expresamente autoriza al legislador para atribuirles dicha función pero en forma transitoria. Ciertamente, cuando el artículo 23 (SIC) acusado alude a "los conciliadores de los centros de conciliación", indudablemente se está refiriendo a un grupo determinado de individuos que tienen como función habitual actuar como conciliadores, toda vez que se trata de personas que por regla general deben ser abogados en ejercicio que habiendo acreditado la capacitación en mecanismos alternativos de solución de conflictos avalada por el Ministerio de Justicia y del Derecho, se inscriben ante un centro de conciliación y se encuentran, por ende, en continua disponibilidad de servir como conciliador (art. 6 de la Ley 640 de 2000) Aparte de lo anterior, debe recordarse que por mandato del artículo 116 Superior la conciliación tiene un carácter esencialmente voluntario, porque son las partes las que, en cada caso en concreto, seleccionan en forma espontánea al particular que habrá de hacer las veces de conciliador, lo cual impide que, desde este punto de vista, se establezca una suerte de permanencia en el ejercicio de dicha función. En el caso de los notarios ocurre algo similar. Aún cuando los notarios son particulares que ejercen una función pública y, por ende, podrían ser en principio autorizados legalmente para que oficien como conciliadores, la norma acusada no establece un límite en el tiempo para el ejercicio de su función conciliadora contraviniendo de esta manera el artículo 116 Fundamental que le asigna carácter transitorio a la conciliación. Con base en las anteriores razones la Corte Constitucional declaró contrario a la Constitución que los conciliadores de los centros de conciliación y notarios pudieran conciliador en asuntos de naturaleza laboral y administrativa. En este orden de ideas, el Ministerio del Interior y de Justicia en aplicación del principio de unidad del derecho interpreta que la competencia de los conciliadores extrajudiciales en derecho tiene una relación directa con la competencia que la ley asigna a las diferentes jurisdicciones y los respectivos jueces, es decir, los conciliadores a los que se refiere el Artículo 28 de la Ley 640 de 2001 están habilitados para conocer de los asuntos conciliables que son competencia de los jueces laborales y los conciliadores a los que se refiere el Artículo 23 de la Ley 640 de 2001 están facultados para conciliar los asuntos administrativos que son del conocimiento de los jueces administrativos.
20 La conciliación extrajudicial en derecho como mecanismo alternativo de solución de conflictos debe articularse con la justicia formal y tradicional del Estado en cabeza de los jueces de la República y tener una coherencia e integridad, si un conflicto tiene como juez natural a uno que pertenece a la jurisdicción laboral, los conciliadores en derecho competentes serían los mismos que la ley faculta para dicha materia. Así las cosas, si los conflictos derivados de los contratos de prestación de servicios son de conocimiento de la jurisdicción laboral, así mismo, los conciliadores competentes para atender dichas controversias serán los inspectores de trabajo, los delegados regionales y seccionales de la Defensoría del Pueblo, los agentes del Ministerio Público en materia laboral. A falta de todos los anteriores en el respectivo municipio, esta conciliación podrá ser adelantada por los personeros y por los jueces civiles o promiscuos municipales. Para el caso propuesto, los conflictos sobre el pago de contratos de prestación de servicios son competencia de la jurisdicción laboral y los que buscan la declaración de la existencia de un contrato administrativo como el de prestación de servicios es de conocimiento de los jueces administrativos, por lo anterior, los conciliadores de los centros de conciliación no son competentes para conciliar dichos asuntos por las razones expuestas. El Ministerio del Interior y de Justicia reitera su línea institucional de conciliación 6 en el sentido de exigir a los directores de los centros de conciliación verificar los requisitos formales de las actas de conciliación como lo establece el Artículo 14 de la Ley 640 de 2001 y si observan inconsistencias legales en la realización de la conciliación lo adviertan por escrito a las partes y los conciliadores en el marco del registro de las actas de conciliación. Lo anterior garantizará una mayor seguridad jurídica y evitará que la conciliación se vea perjudicada por actividades ilegales de los conciliadores o las partes que pretendan hacer ver los conflictos laborales o administrativos como civiles. TEMA: CONCILIACIÓN DE DECISIONES TOMADAS EN ASAMBLEA GENERAL DE SOCIOS. Establece el artículo 191 del Código de Comercio: Los administradores, los revisores fiscales y los socios ausentes o disidentes podrán impugnar las decisiones de la asamblea o de la junta de socios cuando no se ajusten a las prescripciones legales o a los estatutos. 6 Concepto No del 18 de noviembre de 2004.
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