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Timestamp: 2019-04-22 00:58:21
Document Index: 210724784

Matched Legal Cases: ['Artículo 66', 'Artículo 66', 'Artículo 32', 'Artículo 33', 'Artículo 33', 'Artículo 24']

¿Conoces la figura del exceso en la legítima defensa? Te la explicamos aquí - Handbook
¿Conoces la figura del exceso en la legítima defensa? Te la explicamos aquí
Abogada egresada de la Universidad Católica Andrés Bello. Monitora por el Edo. Bolívar de Amnistía Internacional. Diplomado en Transporte y Comercio Marítimo. Editora en Handbook 5 julio, 2018
En el Derecho Penal, la mayoría de los daños ocasionados a otra persona se encuentran penados y acarrean sanciones. Sin embargo, existen situaciones en las que el propio ordenamiento jurídico permite que algunos de los intereses tutelados en determinado conflicto sean sacrificados para salvaguardar el interés del agredido frente al del agresor injusto. Tal es el caso de la legítima defensa. No obstante, hay situaciones en las que el sujeto primeramente afectado reacciona de manera desproporcionada. Esto termina dando lugar al exceso en la legítima defensa, convirtiéndolo en causal de responsabilidad penal. En este artículo, analizaremos esta figura excepcional de la legítima defensa. Esperamos sea de ayuda.
Antes de poder comprender esta figura, debemos entender su concepto y naturaleza. En primer término, la etimología de la palabra exceso proviene del latín excessus y significa pasado de la raya. Es decir, es un elemento que va más allá de la medida o límite de lo común o, en este caso, de lo lícito. En ese orden de idea tenemos pues, que el exceso en la legítima defensa tiene lugar cuando el injustamente agredido dentro de los parámetros de la legítima defensa, rebasa los límites del comportamiento legitimado, intensificando innecesariamente la reacción defensiva debida. Lo cual ubica a esta figura en el plano de lo antijuricidad.
El Código Penal Venezolano contempla al exceso de la legítima en su Artículo 66, donde se establece lo siguiente:
Artículo 66 – Código Penal Venezolano
El que traspase los límites impuestos por la ley en el caso del numeral 1 del artículo anterior, y por la autoridad que dio la orden en el caso del numeral 2 del mismo, y el que se excediere en la defensa, o en los medios empleados para salvarse del peligro grave e inminente, haciendo más de lo necesario, será castigado con la pena correspondiente, disminuida desde uno a dos tercios.
En concordancia con tal artículo, debemos hacer énfasis en que la proporción que debe contener en principio la defensa, supone pues, la necesidad señalada en la Ley, pero no a la inversa. En tal sentido, siendo necesaria la defensa, puede entonces haber lugar al exceso cuando haya desproporción de los medios empleados en el caso en concreto. Es decir, la desproporción debe ser entre el medio empleado por quien hace valer su actuar defensivo y el utilizado por el agresor, o bien desproporción evidente o notoria del daño inferido por el agresor y el producido por la defensa.
Diferencias con otros Ordenamientos Jurídicos
A forma de Derecho Comparado, es necesario recalcar las diferencias de esta figura en otros ordenamientos. En el caso del derecho alemán, por ejemplo, en su Código Penal se determina que:
Artículo 32, numeral 1 – Código Penal alemán
Quien cometa un hecho que esta admitido por la legítima defensa, no actúa antijurídicamente.
Con respecto al exceso a la defensa el Artículo 33 eiusdem dictamina que:
Artículo 33 – Código Penal alemán
Si el autor excede los límites de la legítima defensa por confusión temor o miedo, entonces no será castigado.
De esta forma, podemos observar como en el Derecho alemán, el exceso en la legítima defensa no se encuentra tipificado como un delito. Así, no se sancionan estos casos a diferencia de otros países como el caso venezolano.
Tipos de exceso en la legítima defensa
Como toda figura del Derecho Penal, los excesos en los límites de la legítima defensa se pueden clasificar. Así, existen dos tipos de exceso en la legítima, el exceso intensivo y el exceso extensivo. El exceso intensivo, o exceso en la respuesta, consiste en que el medio defensivo utilizado por el sujeto agredido, supere el marco de lo racionalmente necesario para repeler la agresión. Tal sería el caso en que una persona empuje y abofetee a otra y ésta tome una navaja y lo apuñale causándole la muerte. Así, al sobrepasar tales límites de necesidad y por tanto proporcionalidad, se excluye tal acto de los efectos justificantes de la legítima defensa.
El segundo tipo es el exceso extensivo, o exceso en la causa o cronología. Este tiene lugar cuando el sujeto agredido supera innecesariamente los límites temporales de la defensa, cuando en realidad no hay agresión o cuando dejó de existir porque ha cesado el peligro.
Legítima defensa contra el exceso a la legítima defensa
Ahora bien, es menester preguntarse si todo exceso en la legítima defensa da lugar a una nueva legítima defensa. Existen varias posturas al respecto. Algunos autores señalan que no habría lugar a un nuevo caso puesto que no se estarían cumpliendo todos los supuestos consagrados en la Ley. Específicamente si habría provocación por parte del sujeto que se defiende del exceso defensivo.
Otra parte de la doctrina afirma que sí tiene cabida la legítima defensa contra el exceso producido en la misma. Ésto debido a que éste constituiría una conducta antijurídica e injusta, que da lugar pues, al derecho natural de usar la defensa propia para salvaguardarse de una agresión ofensivo. Sin embargo, es de recordar en este punto, que debe ser tomado en cuenta el estado de provocación inicial en que incurrió el sujeto que agredió y provocó tal exceso, de lo cual se infiere la postura primeramente explicada.
Criterios para decidir sobre el exceso en la legítima defensa
En diversas legislaciones, como es el caso venezolano, se sanciona el exceso en la legítima defensa como delito culposo. Éste llevará consigo ademas, atenuantes según se trate el caso en cuestión. Asimismo, el exceso en la defensa, como ya vimos, puede tener lugar por falta de proporcionalidad en el medio empleado o en el daño producido.
En cuanto al primero, debe estudiarse el caso concreto teniendo como criterio rector el daño que produciría la agresión que se está ejecutando con un medio determinado y el que produjo la defensa utilizada para evitar el que se iba a producir. No puede exigirse al agredido que para su defensa utilice exactamente un instrumento análogo al que utiliza el agresor. Debe mas bien examinarse la figura delictiva que se integraría al consumarse la agresión. Si aquella es formalmente idéntica a la que produjo la defensa, no puede sostenerse el exceso.
Caso de exceso en la legítima defensa
Existen innumerables casos en los que se presentan excesos al momento de necesariamente defenderse de una agresión ilegítima. En esta oportunidad abordaremos uno que particularmente causó mucha polémica social. De esta forma, esperamos que se entienda de mejor forma el concepto de exceso en la legítima.
El 16 de junio de 1990 el ingeniero Santos se encontraba en una zapatería y escucho la alarma de su auto. Dos jóvenes, Osvaldo Aguirre y Carlos González robaron su pasacasete. Santos, subió con su esposa al vehículo y persiguió a los dos sujetos que iban también en auto. En el momento en que los alcanzaron, su esposa gritó asustada lo cual hizo reaccionar a Santos. Éste tomó su arma y le disparó a cada uno de los sujetos en la cabeza, causandoles la muerte en el acto.
Santos estuvo detenido por un breve lapso y luego se lo liberó a la espera del juicio, en el cual se dieron paso tres posibles soluciones:
Absolución, si se consideraba que había actuado en legítima defensa. Siendo que el código penal argentino también considera no punible a quien obra en defensa propia.
La condena por homicidio doloso si no se encontraba justificación alguna para su acción.
La condena por homicidio con exceso en la legítima defensa si se juzgaba que su acción excedió los límites impuestos por la Ley, por la autoridad o por la necesidad. En tal caso, la ley penal argentina consagra que se aplica la pena fijada para el delito por culpa o imprudencia.
Fue en 1.995 que Santos fue condenado a tres años de prisión con fundamento en este último punto.
De lo anteriormente expuesto podemos concluir que el exceso en la legítima defensa en algunos países constituye en sí misma una causa de responsabilidad penal por ser antijurídica. Asimismo, supone la no concurrencia de los presupuestos legales al ser desproporcionada y constar de provocación por parte del agredido principal que se excede en la defensa. Sin embargo su visión en el mundo jurídico, dependerá de la legislación que se aplique al imputado, por cuanto en algunas naciones no constituye un delito (como el caso alemán por ejemplo).
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