Source: https://www.scribd.com/document/396958/INSTRUMENTOS-FINANCIEROS
Timestamp: 2018-12-15 14:10:34
Document Index: 288263790

Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 1', 'Artículo 1', 'artículo 28', 'Artículo 28', 'Artículo 32', 'Artículo 31', 'Artículo 19', 'Artículo 32', 'Artículo 64', 'Artículo 37', 'Artículo 64', 'Artículo 37', 'Artículo 37', 'Artículo 51', 'Artículo 29', 'Artículo 28', 'Artículo 57', 'Artículo 6', 'Artículo 9', 'Artículo 10', 'Artículo 11']

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Andree C. A. Tudela Tello Eveling M. Baca Custodio Janine V. Vega Bonilla Jorge L. Caruajulca Esquivel Luis E. Ames Peralta
0200210630 0200110630 0200210630 0200110630 1420031301
Los instrumentos financieros derivados pueden significar inversiones muy rentables y, a la vez, muy complejas, considerando el actual ambiente de negocios. La finalidad de estos instrumentos es distribuir el riesgo de movimientos inesperados en variables financieras (precios, tasas, índices, monedas, etc.) entre los que quieren disminuirlo para asegurar la estabilidad de sus flujos operativos, y aquellos que quieren tomarlo con la finalidad de obtener elevados rendimientos financieros. La complejidad en el manejo de estos instrumentos exige el conocimiento de sus características, de cómo pueden ser usados, de sus implicancias, y de la forma de registro y supervisión; de manera que puedan ser utilizados como herramientas para aumentar la rentabilidad de las empresas y disminuir sus riesgos. Es por ello que se elaboró el taller sobre el tema propuesto, a fin de que el grupo, pueda responder a estas exigencias, así como las interrogantes planteadas por el docente en el presente informe.
Instrumentos Financieros Derivados - ¿Qué, cómo y cuáles son? Hasta aquí, analizaremos los contratos financieros derivados desde la perspectiva de un marco económico financiero, un marco técnico jurídico vinculado a las obligaciones con prestaciones de dar, para finalmente arribar a la materia tributaria.
Las diversas circunstancias de orden económico de los Contratos Derivados evidencian la íntima relación que estos tienen con las operaciones o situaciones subyacentes sobre las cuales son estructurados; considerando esa íntima relación es que no se puede concebir a unos sin otros a efectos de realizar un adecuado análisis tributario. En este orden de ideas, reconocemos en la operación o situación subyacente (ya existente o por existir) y en la operación derivada una relación económica compleja que podrá constituir una “relación económica de cobertura”, siendo su resultado final un “hecho económico complejo”.
Justamente ese “hecho económico complejo” es el objeto de análisis tributario, y no las diversas circunstancias de orden económico que pueden presentarse durante la vigencia de la referida “relación económica de cobertura” , por que “Es este «hecho económico complejo», el resultado de una serie de circunstancias económicas de la «relación económica de cobertura» que se presentan tanto a nivel estructural como funcional. No siendo posible considerar a estas circunstancias económicas de manera individual, ya que su manifestación es temporal, previa e incompleta. Temporal en el sentido que obedecen a requerimientos de ajuste de mercado que no significan en sí un beneficio o un perjuicio económico, sino tan sólo una fase de constitución de un valor prefijado para una fecha futura. Previa ya que no conforman un resultado final sino anticipado; el cual se irá reajustando hasta la obtención del resultado final. Incompleta, no sólo por ser temporal y previa, sino porque su falsa apreciación lleva a considerar a estas circunstancias de manera asilada; perdiendo la perspectiva de la «relación económica de cobertura»”1 .
GASTAÑADUI ESPINOZA, Alejandro. Aspectos tributarios de los Contratos Financieros Derivados...; pp. 193-194.
Adicionalmente, es de suma importancia establecer criterios mínimos de reconocimiento de la cobertura con Contratos Derivados, a fin de poder identificar cuándo nos encontramos ante una estrategia de cobertura y cuándo ante una estrategia especuladora. En tal sentido esbozamos tres criterios de orden general:
1) Declarar que se está adoptando una posición de cobertura; 2) Identificar la operación o situación objeto de cobertura; y, 3) Que el riesgo que expone a la referida operación o situación subyacente se
mantenga durante la vida de ésta.
En la presente sección analizaremos los aspectos tributarios de las operaciones con Contratos Derivados, diferenciando los efectos que se generan en la realización de operaciones de cobertura y en la proveniente de actividades meramente especulativas. A tal efecto, nos abocaremos a analizar las operaciones desde el punto de vista conceptual del Impuesto a la Renta y el tratamiento legislativo de este tributo.
Los instrumentos financieros derivados son contratos cuyo precio depende del valor de un activo, el cual es comúnmente denominado como el "subyacente" de dicho contrato. Los activos subyacentes pueden ser a su vez instrumentos financieros, por ejemplo una acción individual o una canasta de acciones; también pueden ser bienes como el oro y la gasolina; o indicadores como un índice bursátil o el índice inflacionario; e incluso el precio de otro instrumento derivado.
Finalidad de los Instrumentos Financieros Derivados Su finalidad es distribuir el riesgo que resulta de movimientos inesperados en el precio del subyacente entre los participantes que quieren disminuirlo y aquellos que deseen asumirlo. En el primer caso, se encuentran los individuos o empresas que desean asegurar el día de hoy el precio futuro del activo subyacente, así como su disponibilidad. En el segundo caso, se trata de individuos o empresas que buscan obtener la ganancia que resulta de los cambios abruptos en el precio del activo subyacente.
Los instrumentos Financieros Derivados surgen como resultado de la necesidad de cobertura que algunos inversionistas tienen, ante la volatidad de precios de los bienes subyacentes.
Los dos principales mercados donde se llevan a cabo operaciones con instrumentos financieros derivados son: a- Bolsas y b -Sobre el Mostrador (Over The Counter)
Caracteres Instrumentos Financieros Derivados que se negocian en Bolsa
Los derivados intercambiados en Bolsa cuentan con características predeterminadas, las cuales no pueden ser modificadas, respecto a su fecha de vencimiento, monto del subyacente amparado en el contrato, condiciones de entrega y precio. Otra característica importante es la existencia de la cámara de compensación, la cual funge como comprador ante todos los vendedores y viceversa, rompiendo así el vínculo entre comprador y vendedor individual. La intervención de la cámara de compensación garantiza que se lleve a buen término el contrato respectivo, ya que en caso de incumplimiento de cualquier participante, la contraparte no dejará de recibir lo acordado. Los Instrumentos que se cotizan en Bolsa son los Futuros y Opciones. LOS CONTRATOS FUTUROS: Son contratos que obligan a las partes a comprar y vender cierta cantidad del activo subyacente a un precio y a una fecha futura preestablecidos. LOS CONTRATOS DE OPCIONES: Son contratos que otorgan a su tenedor el derecho de comprar (opción de compra o Call) o de vender (opción de Venta o Put) cierta cantidad de un activo subyacente, a un precio y durante un plazo previamente convenidos. Por ese derecho el comprador de la opción paga una prima. La contraparte recibe la prima y se compromete a realizar la compra o venta del activo subyacente en las condiciones pactadas.
Existen dos tipos de opciones de acuerdo con los derechos que otorgan: Opción de Compra o CallLe otorga a quien lo adquiere el derecho, más no la obligación, de comprar un cierto número de unidades de un activo subyacente específico a un precio fijo (precio de ejercicio), dentro de un plazo establecido.Este tipo de opciones permiten al adquirente beneficiarse si aumenta el precio del activo subyacente, limitando al mismo tiempo su pérdida al monto de la prima si dicho precio disminuye. Opción de Venta o PutLe otorga a quien lo adquiere el derecho, más no la obligación, de vender un cierto número de unidades de un activo subyacente específico a un precio fijo (precio de ejercicio), dentro de un plazo establecido. Este tipo de opciones permiten al adquirente beneficiarse si disminuye el precio del activo subyacente, limitando al mismo tiempo su pérdida al monto de la prima si dicho precio aumenta.
Caracteres Instrumentos Financieros Derivados que se negocian en Sobre el Mostrador
Los derivados intercambiados sobre el mostrador son diseñados por instituciones financieras de acuerdo con las necesidades específicas del cliente.
Los Instrumentos que se operan sobre el mostrador son: Contratos adelantados (forwards), Swaps, Títulos opcionales (warrants), Opciones
UN FORWAD O CONTRATO ADELANTADO es un contrato que establece en el momento de suscribirse la cantidad y precio de un activo subyacente que será intercambiada en una fecha posterior.A diferencia de un contrato de Futuro, las condiciones pactadas se establecen de acuerdo a las necesidades específicas de las partes. LOS SWAPS, es una serie consecutiva de contratos adelantados convenidos conforme las necesidades particulares de quienes lo celebran. Esta clase de contratos no necesariamente implican la entrega del subyacente del que depende el Swap, sino de compensaciones en efectivo. LOS TITULOS OPCIONALES O WARRANTS, es un Título Opcional otorga a su tenedor el derecho, más no la obligación, de adquirir o vender una cantidad establecida de un activo subyacente a la persona que lo suscribe a un precio específico, durante un periodo determinado. Los posibles suscriptores de títulos opcionales son las propias empresas emisoras de acciones e instituciones financieras.
Beneficio de existir una Bolsa de Instrumentos Financieros Derivados
Permite contar con instrumentos:-Que requieren un monto de inversión menor al de los instrumentos tradicionales (acciones y Cetes).-Cuya operación distribuye el riesgo entre los participantes que quieren asumirlo y los que desean disminuir su exposición a éste.-Que reducen costos de transacción, al poner en contacto a los participantes que deseen obtener mayores rendimientos, incurriendo en mayores riesgos con aquellos que buscan evitar incertidumbre en cuanto a precio y disponibilidad del subyacente en cuestión.-Que aumentan el número de operaciones celebradas en los mercados (mejoran la liquidez).-Cuya operación complementa la formación de precios de los activos subyacentes generados en sus propios mercados.
Objetivo de Uso de los Instrumentos Financieros Derivados
El Objetivo del Uso de los Instrumentos Financieros Derivados son:
1) De Cobertura 2) De Especulación / Negociación
Entenderemos por cobertura o hedging a la “técnica financiera que intenta reducir el riesgo de pérdida debido a movimientos desfavorables de precios en materia de tipo de interés, tipo de cambio y movimientos de las acciones” (Costa, 1990). Existen también distintos tipos de cobertura según el punto de vista de la teoría financiera adoptada (Ver cuadro No. 1).
Cuadro N° 1: Tipos de Cobertura.
Agente de Mercado: Coberturados (Hedgers) Agentes económicos que buscan proteger sus operaciones económicas del riesgo de mercado. Son productores, consumidores, comercializadores, intermediarios, inversionistas, etc., que desean protegerse de los riesgos originados por fluctuaciones en los precios de los mercados físicos. El hedger busca asegurarse un precio "hoy" a fin de disminuir posibles pérdidas por el aumento o disminución de los precios en los mercados spot o mercados reales. Así por ejemplo, un exportador que cambiará las divisas que obtendrá como ingreso por sus exportaciones, si prevé que el tipo de cambio podría bajar, puede tomar un contrato a futuro sobre divisas en donde se compromete a venderlas a un precio determinado de tal forma que no perderá en la conversión de la divisa a moneda nacional. Si el precio de ésta cae, las pérdidas en el mercado spot se verán compensadas con la ganancia en la posición a futuro. De igual manera, si un importador nacional desea cubrirse de posibles alzas en el precio de las divisas que requerirá para cubrir sus operaciones con el exterior, deberá buscar en el mercado de futuros comprar divisas. Así, si el precio sube, compensará las pérdidas del mercado spot con la ganancia obtenida en el mercado de futuros.
La intervención en los mercados se basa en pronósticos y conjeturas acerca de la evolución del mercado y su tendencia. Agente de Mercado: Inversionista Son agentes económicos que asumen específicamente la característica de especuladores, así como los mismos hedgers, que asumen el riesgo de fluctuaciones de precios, estimulados por la obtención de ganancias de capital ante las expectativas que genera la volatilidad de los precios de los diversos mercados físicos. Así, de acuerdo a sus expectativas respecto a la evolución de los precios en los mercados spot, los especuladores asumirán posiciones contrarias de compra o de venta en el mercado de futuros, con el fin de obtener una ganancia por diferencia del precio en ambos mercados. Este mercado de futuros puede resultar beneficioso para los especuladores ya que el monto necesario para operar en él es relativamente bajo y se pueden lograr rentabilidades en el corto plazo, difíciles de conseguir en el mercado físico. Claro, siempre y cuando las previsiones del especulador concuerden con el desarrollo de los mercados. Los especuladores son los que dan liquidez y continuidad a los mercados de contratos a futuro.
Cabe mencionar que esta clasificación genérica es de orden didáctico; en realidad, las posiciones de cobertura y de especulación pueden alternarse e intercambiarse, incluso tomarse simultáneamente. Intermediarios Operadores de mercado, interactúan en las negociaciones a cambio de comisiones, son los brokers y los dealers internacionales. Instituciones de Mercado Aquéllas permiten la regulación de estos mercados y viabilizan la operatividad de las negociaciones. Se presentan pues en el caso de mercados bursátiles.
Estas entidades de mercado vendrían a ser las Bolsas, las Cámaras de Compensación, así como las entidades reguladoras y de control.
IFD y Renta
Instrumentos Financieros Derivados - ¿Se considera Renta? Atendiendo a la definición de renta de Mullin, puede entenderse por renta a “el producto periódico de un capital (corporal o incorporal, aún el trabajo humano), asimismo, a el total de ingresos materiales que recibe un individuo, o sea el total de enriquecimientos que provienen de fuera del individuo, cualquiera sea su origen y sean o no periódicos, además se considerar{a a el total de enriquecimientos del individuo, ya se hubieran traducido en satisfacciones (consumo) o en ahorros, a lo largo de un período; este concepto implica considerar renta todo lo consumido en el período, mas (menos) el cambio producido en su situación patrimonial”. Y constatando que las operaciones con derivados, se efectúan con el fin de gestionar el riesgo existente debido al ambiente económico mundial y aminorar el efecto de la incertidumbre que siempre está presente en las negociaciones, consideramos necesario analizar los efectos tributarios de estas operaciones. Como ha quedado también indicado, reiteramos que la “relación económica de cobertura”, constituida por dos operaciones claramente identificables pero íntimamente vinculadas –lo que nos ha hecho concluir en la existencia de una relación compleja-, debe ser el objeto de imposición, en la medida en que entraña es sí un “hecho económico complejo” que debe ser materia de imposición. En efecto, descrita la naturaleza y operatividad de estos contratos, es posible concluir que los mismos, conjuntamente con la operación subyacente constituyen la materia imponible puesto que determinan lo que hemos denominado: el “resultado esperado”, producto de la combinación de ambas operaciones. Partiendo entonces de esta fundamental conclusión, creemos que si entraría bajo la definición de renta, es por ello que abordaremos la materia tributaria vinculada al Impuesto a la Renta desde el punto de vista conceptual y a la luz de la legislación vigente. En lo relativo a esta materia, nos referiremos de manera separada a cada uno de los aspectos sustantivos de la hipótesis de incidencia tributaria, con una somera excepción del subjetivo que consideramos no ofrece mayores dificultades en la materia bajo estudio.
Como ha quedado indicado, el hecho económico tributariamente relevante es aquél que determina un resultado económico consolidado producto de la realización de una operación física -spot- vinculada al giro del negocio que un determinado contribuyente ha efectuado y de una operación en el mercado de derivados (en cualquiera de las modalidades ya estudiadas). En tal sentido, resulta de suma importancia definir el objeto de imposición. Como es por todos conocida, la doctrina en materia del Impuesto a la Renta ha identificado básicamente tres teorías para la calificación de renta, a saber:
1) Renta Producto
En la que se considera renta al producto (riqueza nueva) proveniente de la explotación de una fuente durable y susceptible de generar ingresos periódicos, claramente diferenciable de la fuente que los genera.
2) Flujo de riquezas
Que entiende que la renta, además de la generada en la teoría anterior, puede provenir de ganancias de capital realizadas, ingresos accidentales, ingresos eventuales, ingresos a título gratuito y cualquier tipo de ganancias o ingresos derivados de una operación realizada con terceros.
3) Incremento patrimonial más consumo
Que considera que existe renta, además de en los casos antes descritos, si en un período establecido (apertura y cierre del balance) existen incrementos patrimoniales y consumos realizados.
Tomando en cuenta las teorías citadas, el “resultado consolidado”2 como hemos denominado al hecho económico complejo, proveniente de la celebración de un contrato derivado vinculado a la realización de un contrato en el mercado físico (spot), debería ser calificado como “renta” por estar contenido en la definición de la primera de las teorías citadas.
Esta primera conclusión se sustenta en la constatación del objetivo perseguido en la realización de una cobertura. En efecto, un sujeto gravado con el impuesto, determina cuál es su “resultado esperado” en la realización de su actividad económica y sobre esa base toma un “seguro” –contrato derivado- que le permita conservar ese resultado hasta la realización o culminación de la operación subyacente.
No cabe duda pues que la cobertura se vincula con la generación de renta a través de la explotación de la fuente y la conservación de la misma en ese estado de explotación. Un coberturista -hedger- no busca lucrar en la toma de un derivado sino proteger su fuente generadora de renta.
SAENZ RABANAL, María Julia. Aspectos Tributarios de las Operaciones con Derivados Financieros.
Adicionalmente, por efecto de esta primera conclusión, no resultaría posible separar los resultados de las operaciones derivada y subyacente, sin que ello suponga una arbitraria calificación de hechos imponibles como independientes. Se trata sí de reconocer que la materia imponible es una sumatoria de hechos susceptibles de imposición. Sobre este tema volveremos cuando nos refiramos al aspecto temporal.
Considerar lo contrario, es decir, concluir que no existe vinculación en la realización de una operación física con una derivada, produciría probablemente una doble o múltiple imposición o un tratamiento diferenciado de los gastos o pérdidas.
En tal sentido los ingresos obtenidos por utilizar un contrato de derivados, se constituye renta por la teoría de RENTA PRODUCTO por las consideraciones que a continuación resumiremos:
Descripción en la Teoría de Renta Producto
1) Existe una riqueza nueva (ingreso obtenido) que se puede separar de la fuente 2) Fuente Productora Durable: es respecto de la persona traducida en la
manifestación voluntad puesta en el Contrato de Instrumentos Financieros Derivados, ésta que genera el ingreso para dicha persona.
3) En este tipo de rentas se presume que es exclusividad de la persona jurídica,
debido a que tanto los contratos derivados de cobertura o de inversión, concurre un agente que tiene habitualidad en las actividades mercantiles.
4) Es periódica, por que si tiene la posibilidad de celebrar nuevamente este tipo de
5) La fuente está puesta en explotación, entendiendo de que la persona a fin de
poder realizar este tipo de contratos, debe estar en constante capacitación y/o información de éstos, además de otros datos que coadyuven a la realización de los mismos, a fin de que le generen ganancia o beneficio.
Doctrinariamente también, este aspecto de la hipótesis pretende determinar cuales son los criterios de imputación de la renta y cuando ésta debe ser reconocida.
Al efecto, se han podido distinguir básicamente dos criterios y uno tercero que proviene de la combinación de los primeros (devengado exigible).
1) Criterio del devengo
Según este criterio, se reconoce un ingreso o gasto (renta) -según corresponda-, cuando exista un derecho a cobro u obligación de pago que se deriven de un hecho sustancial y en el cual no exista condición para su reconocimiento, plazo indefinido u obligación no determinada.
2) Criterio del percibido
Según este criterio, debe considerarse que existe renta cuando se hubiere recibido un pago (ingreso real), se considere percibido (ingreso presunto) o se trate de un ingreso razonable que también puede ser considerado como percibido (ingreso potencial).
Por las especiales consideraciones vinculadas al alcance de este trabajo, en adelante nos referiremos únicamente a las rentas obtenidas por empresas (personas jurídicas) en la medida en que son estas las que realizan normalmente realizan las operaciones de cobertura.
Según lo antes indicado, las empresas deben considerar o imputar sus rentas y/o gastos en el ejercicio en el cual ellos se hubieren devengado. García Belsunce menciona al respecto, que el devengo de un rédito importa la disponibilidad jurídica de éste y no la disponibilidad económica o efectiva del ingreso3. Debe distinguirse entonces, a fin de identificar claramente el momento en que se produce el devengo del resultado tributable o deducible, el momento en que se tiene derecho a la percepción o deducción de éste, diferenciando dicho momento de aquél en que resulta exigible y de aquél en que es efectivamente percibido o pagado4. De acuerdo con lo expuesto, lo devengado supone la constatación real de la existencia de un derecho que no esté sujeto a condición o plazo no definidos o no determinados. En tal sentido, si se generara una riqueza (o pérdida) que pudiera ser imputada a un determinado período, ésta debe ser reconocida en el mismo. En nuestro caso, hemos concluido que el objeto de imposición a la renta en los contratos de cobertura, es el “hecho económico complejo”. Por tal razón, si ese hecho aún no se ha configurado porque es necesario concluir las operaciones físicas y derivadas (cierre de posiciones), no puede haberse producido el devengo. En otras palabras, mientras no se cierre una posición derivada y se cumpla con el cierre de la operación física, los resultados -que son diarios- que pudieran estarse obteniendo durante la vida de los contratos, son meramente referenciales y no permiten concluir en la configuración del criterio de vinculación temporal denominado devengado. No existe por tanto realización de la renta.
Aspecto Jurisdiccional
Este aspecto permite vincular a la renta con un lugar o territorio al que debe considerarse adherida. A tal efecto, la doctrina también ha descrito criterios de vinculación objetivos y subjetivos y dentro de los mismos se ha referido a una serie de categorías que traemos a colación:
GARCIA BELSUNCE, Horacio. El Concepto de Rédito.... El propósito de diferenciar el derecho de percepción o deducción de una renta o pérdida, del derecho de exigibilidad y de la percepción misma o pago de éstos, es justamente su aplicación práctica para determinar el período gravable al cual debe imputarse el resultado.
1) Criterios subjetivos
En esta materia se distinguen a las personas físicas y a las sociedades. En relación con las primeras se reconocen como criterios de vinculación la nacionalidad, ciudadanía, residencia y domicilio. Respecto de las sociedades se identifican como válidos los criterios de lugar de constitución y sede de dirección efectiva.
2) Criterios objetivos
Se refieren básicamente a la territorialidad de la fuente, en cuyo caso, independientemente de los criterios subjetivos, se hace referencia a la ubicación de física de bienes en el país fuente, a la utilización económica del capital y al lugar de realización de determinados negocios o actividades. Siempre refiriéndonos a las personas jurídicas (o empresas), debemos entender que se considera renta a la generada por una sociedad (en términos amplios) constituida en el país (domiciliada) y a los ingresos, beneficios, ganancias y similares, considerados como renta de fuente peruana, independientemente del lugar de realización de las actividades, celebración de los contratos, pago y otros. Según lo indicado, la definición de la renta como “de fuente peruana” no proviene de la calificación del sujeto como domiciliado. Dicha calificación sólo nos informa sobre la manera en que dicho sujeto tributará en el Perú (renta de fuente mundial). La definición de renta de fuente peruana en las operaciones de cobertura sólo proviene de constatar que la misma cubre una actividad que tiene vinculación con el país. Se trata por lo tanto de afirmar que dicha vinculación es de carácter objetivo, no subjetivo.
Por lo expuesto, una gran conclusión a la que podríamos arribar es la siguiente: la hipótesis de incidencia tributaria en materia del Impuesto a la Renta para el caso de la realización de operaciones de cobertura -hedging- con derivados, es el hecho económico complejo formado a su vez por la sumatoria de hechos gravados y estrechamente vinculados. Asimismo, para la determinación de la renta -o resultado esperado- es preciso indicar que la misma se genera en atención al criterio de renta producto. Dicha renta se considera devengada en la fecha en la cual se liquidan las posiciones física -spot- y la de cobertura -hedging- y debe ser considerada como renta (o pérdida) de fuente peruana porque se vincula directamente con el país. Esta vinculación objetiva coincide con la subjetiva si quien realiza la operación compleja de cobertura es un sujeto domiciliado. Finalmente, si quien realiza la actividad gravada no se encuentra domiciliado, será necesario evaluar si la renta puede calificar dentro de los conceptos que la legislación considere como rentas de fuente peruana, independientemente del domicilio de las partes o del lugar realización de las operaciones.5
Contabilidad y Juridicidad
Instrumentos Financieros Derivados - FISCALIDAD –
En este punto se abordará la el tratamiento contable como jurídico, que persigue los instrumentos financieros Derivados, tanto en las NIC’s como en la Ley del Impuesto a la Renta y Reglamento de la LIR – también se verán los criterios de vinculación: objetivo y subjetivo, así como que casos se grava y se utiliza como deducción – .
En la NIC 32
La naturaleza dinámica de los mercados financieros internacionales ha provocado el uso generalizado de una amplia variedad de instrumentos financieros, desde los instrumentos primarios tradicionales, tales como bonos, hasta las diversas formas de instrumentos derivados, tales como permutas de tasas de interés. El objetivo de esta Norma es mejorar la comprensión que los usuarios de los estados financieros tienen sobre el significado de los instrumentos financieros, se encuentren reconocidos dentro o fuera del balance de situación general, para la posición financiera, los resultados y los flujos de efectivo de la empresa. La Norma prescribe ciertos requisitos a seguir para la contabilización de los instrumentos financieros dentro del balance de situación general, e identifica la información que debe ser revelada acerca de los instrumentos contabilizados (reconocidos) y de los instrumentos fuera del balance de situación general (no reconocidos). La normativa sobre contabilización se refiere: a la clasificación de los instrumentos financieros como pasivos o como patrimonio neto; a la clasificación de los intereses, dividendos, pérdidas y ganancias relacionados con ellos, así como a las circunstancias bajo las cuales los activos y los pasivos financieros deben ser objeto de compensación. La normativa sobre la información a revelar se refiere a la descripción de los factores que afectan al importe, la fecha de aparición y la certidumbre de los flujos de efectivo futuros de la empresa relacionados con instrumentos financieros, así como a las políticas contables aplicadas a dichos instrumentos. Además, la Norma aconseja a las empresas revelar información acerca de la naturaleza e importancia del uso de instrumentos financieros, los propósitos para los que se usan, los riesgos asociados con ellos y las políticas que la empresa utiliza para controlar tales riesgos.
1) Esta Norma debe ser aplicada al presentar y revelar información sobre cualquier
tipo de instrumento financiero, ya esté reconocido en el balance de situación general o no, salvo en los casos siguientes: (a) inversiones en subsidiarias, tal como se definen en la NIC 27, Estados Financieros Consolidados y Contabilización de Inversiones en Subsidiarias; (b) inversiones en empresas asociadas, tal como se definen en la NIC 28, Contabilización de Inversiones en Empresas Asociadas; (c) Inversiones en negocios conjuntos, tal como se definen en la NIC 31, Información Financiera sobre los Intereses en Negocios Conjuntos; (d) obligaciones de los empleadores y de los planes de todo tipo para conceder beneficios post-empleo a los trabajadores, incluidos los planes de beneficios a los empleados, tal como se describen en la NIC 19, Beneficios a los Empleados, y en la NIC 26, Contabilización e Información Financiera sobre Planes de Beneficio por Retiro; (e) obligaciones de los empleadores derivadas de las opciones sobre compra de acciones, así como de los planes de compra de acciones para los empleados, tal como se describen en la NIC 19, Beneficios a los Empleados; y (f) obligaciones derivadas de los contratos de seguro.
2) Aunque esta Norma no es de aplicación a las inversiones que una empresa
tenga en sus subsidiarias, es aplicable a todos los instrumentos financieros incluidos en los estados financieros consolidados de la controladora, con independencia de si tales instrumentos se han emitido o comprado por parte de la controladora o de la subsidiaria. De forma similar, esta Norma resulta de aplicación a los instrumentos financieros emitidos o comprados por un negocio conjunto, e incluidos en los estados financieros de cualquiera de los copartícipes, ya sea directamente o a través de la consolidación proporcional.
3) Para los propósitos de esta Norma, un contrato de seguro es un acuerdo que
expone al asegurador a riesgos definidos de pérdida por sucesos o circunstancias ocurridos o descubiertos a lo largo de un periodo determinado, incluyendo muerte (en el caso de pagos periódicos, supervivencia del asegurado), enfermedad, discapacidad, daños en inmuebles, daños a terceros o interrupción de la actividad de la empresa. No obstante, se aplicarán las disposiciones de esta Norma cuando el instrumento financiero, aunque tome la forma de un contrato de seguro, implique fundamentalmente la transferencia de riesgos financieros (véase el párrafo 43), lo que sucede, por ejemplo, con algunos tipos de reaseguro financiero o con contratos de inversiones de rendimiento garantizado emitidos tanto por compañías de seguros como por otras empresas. Se aconseja, a las empresas que posean obligaciones derivadas de contratos de seguros, considerar la conveniencia de aplicar las disposiciones de esta Norma al presentar y revelar en los estados financieros información relativa a tales compromisos.
4) Algunas otras Normas Internacionales de Contabilidad, específicas para ciertos
tipos de instrumentos financieros, contienen disposiciones adicionales respecto a la presentación y revelación en los estados financieros de información sobre los mismos. Por ejemplo, la NIC 17, Arrendamientos, y la NIC 26, Contabilización e Información Financiera sobre Planes de Beneficio por Retiro, incorporan
requisitos específicos de presentación y revelación de información referentes a los arrendamientos financieros y a las inversiones procedentes de los planes de beneficio por retiro. Además, son de aplicación a los instrumentos financieros las disposiciones contenidas en otras Normas Internacionales de Contabilidad, particularmente las contenidas en la NIC 30, Informaciones a Revelar en los Estados Financieros de Bancos e Instituciones Financieras Similares. Es por ello que creemos acertado que los Instrumentos Financieros Derivados, encontraría sustento en esta NIC 32, ya que ésta regula a los Instrumentos Financieros en General.
En la Ley del Impuesto a la Renta y su Reglamento
En principio, cabe indicar que la legislación del Impuesto a la Renta no ha previsto de manera específica el tratamiento aplicable a estas innovaciones financieras y mucho menos, los efectos tributariamente relevantes que podrían producirse con su realización. En razón de ello, una primera opinión nos podría conducir a concluir que por la razón expuesta, los efectos económicos de los instrumentos derivados -que ciertamente sí pueden ser identificados en la celebración de los contratos-, no tienen relevancia tributaria debido a que la legislación ha sido creada con anterioridad a su existencia y tratar de incluirlos en sus concepciones tradicionales -renta, gasto, ganancia, devengamiento, fuente, territorio, pérdidas, etc., etc.-, sería deformar sus estructuras básicas. No obstante ser válida esta apreciación, consideramos que la realización de estas operaciones, por efecto de sus implicancias económicas y vinculación con las actividades tradicionalmente consideradas dentro del campo de aplicación del impuesto, sí debe ser analizada desde el punto de vista del Impuesto a la Renta, de acuerdo con la legislación vigente. Ciertamente el no contar con una regulación específica y adecuada, genera problemas vinculados con la interpretación y análisis de las operaciones, causando incertidumbres y/o posiciones contrapuestas; sin embargo, mientras no contemos con la citada regulación, es válido todo intento de conceder un tratamiento tributario dentro del marco legal vigente, que intente respetar la esencia la estructura de estas operaciones. En adición a ello, dentro de una economía globalizada, resulta ya casi imposible seguir ignorando legislativamente la existencia de estas operaciones, considerando la necesidad de las compañías de operar cada vez más con Contratos Derivados. En todo caso, estos esfuerzos de interpretación siempre nos pueden conducir a generar el interés del legislador por tratar de regular estos temas. Asimismo, se cuenta con una herramienta de interpretación muy útil en estos supuestos, contenida en Norma VIII del Código Tributario, aprobado por Decreto Legislativo 816 y modificado por la Ley 26663, según la cual para determinar la verdadera naturaleza del hecho imponible, la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (SUNAT) tomará en cuenta los actos, situaciones y relaciones económicas que efectivamente realicen, persigan o establezcan los deudores tributarios. Esta disposición podría permitirle a la Administración Tributaria calificar los hechos económicos derivados de las operaciones efectuadas con estas nuevas innovaciones financieras, estableciendo su correcta afectación.
Teniendo en cuenta lo expuesto, a continuación analizaremos las normas que podrían resultar relevantes y que se encuentran actualmente vigentes.
En su Aspecto Material
Calificación de la renta
En primer lugar nos referiremos a la definición de renta que pudiera ser aplicable según la legislación vigente. Al efecto, de acuerdo con el inciso a) del Artículo 1 de la Ley del Impuesto a la Renta, aprobada por Decreto Legislativo 774 -en adelante la Ley del Impuesto a la Renta-, el impuesto grava las rentas que provengan del capital, del trabajo y de la aplicación conjunta de ambos factores, entendiéndose como tales aquellas que provengan de una fuente durable y susceptible de generar ingresos periódicos. Como ha quedado ya indicado, la realización de operaciones de cobertura se sustenta en la necesidad de mantener la fuente productora y proteger el resultado esperado. En atención a ello un coberturista -hedger- evalúa los márgenes de utilidad -o de menor gasto- que espera obtener con una determinada operación y se compromete por ello a vender en el futuro sus bienes a un precio que se establezca o a cumplir con obligaciones específicas. No obstante, como la obligación de entrega o cumplimiento se difieren, dicho coberturista se encuentra expuesto a la fluctuación de los precios o valores -riesgos e incertidumbre- que podrían variar el resultado que espera obtener y que será materia de imposición por el Impuesto a la Renta, cuando corresponda. Por lo tanto, decide tomar una posición contraria con un derivado para que al momento en que sea obligatoria la entrega del bien, el cumplimiento de la obligación o la culminación del contrato en el mercado spot, el resultado de la operación derivada compense la fluctuación operada en el tiempo (que puede ser positiva o negativa). Si no se hubiera optado por la protección que otorga un derivado, el coberturista podría generar pérdidas o mayores gastos no queridos y afectar con ello la utilidad materia imponible- o el resultado esperado. No cabe duda entonces que existe una estrecha vinculación con la explotación de la fuente y por lo tanto, estas actividades califican en su caso como renta -resultado compensado o hecho complejo- de acuerdo con lo indicado por el Artículo 1 de la Ley del Impuesto a la Renta.
Calificación fiscal Las rentas generadas por los productos derivados se consideran rendimientos de actividades económicas, o bien, como ganancias y pérdidas patrimoniales, siendo así que la inclusión en una u otra categoría de renta dependerá de la finalidad última de la operación con derivados. Cuando con los instrumentos derivados una persona física pretenda cubrir un riesgo sobre un elemento afecto a la actividad empresarial, esto es, la operación tenga una finalidad de cobertura de partidas activas o pasivas, las rentas obtenidas tendrán generalmente la consideración de rendimientos de actividades económicas. Cuando la operación con derivados sea especulativa o de arbitraje, las rentas positivas o negativas obtenidas tendrán la consideración de ganancia o pérdida patrimonial. Este sería el
caso de una persona física que fuera del ámbito de una actividad empresarial o profesional cubriese una compra especulativa de acciones con un derivado, dando lugar a una ganancia o pérdida patrimonial por el resultado de la cobertura. Con carácter general estas ganancias o pérdidas de patrimonio obtenidas por las personas físicas se integran en la Parte General de la Base Imponible del IRPF puesto que el plazo por el que se conciertan las operaciones con derivados no suele ser superior a un año. A este respecto puede ser ilustrativo ver el capítulo dedicado a la fiscalidad de las operaciones con acciones.
Sumado todo esto, es que creemos que este tipo de renta, se encontraría definido por la Ley del Impuesto a la Renta, en su artículo primero inciso a)., que a la letra prescribe lo siguiente: Artículo 1º.- El Impuesto a la Renta grava: a) Las rentas que provengan del capital, del trabajo y de la aplicación conjunta de ambos factores, entendiéndose como tales aquellas que provengan de una fuente durable y susceptible de generar ingresos periódicos.
Y por tanto se encontraría gravado en los alcances de la tercera categoría artículo 28 inciso G)., considerando que este tipo de actividades no se encuentra regulada plenamente por nuestra ley, debido a su aspecto innovador y altamente técnico; siendo necesaria hacerse una interpretación extensiva de la norma. Ésta prescribe lo siguiente: Artículo 28º.- Son rentas de tercera categoría: g) Cualquier otra renta no incluida en las demás categorías.
Somos de la idea que la actividad de comprar y vender elementos subyacentes a futuro, corresponde a una actividad comercial, tanto en el contrato derivado de cobertura como de inversión (especulación). En el contrato derivado de inversión el elemento subyacente se convertiría en un elemento accesorio que seguiría la suerte de la actividad económica principal: compra y venta de bienes y servicios. En el contrato de inversión por su parte, el subyacente se constituiría como el principal.
En segundo término, nos referiremos al valor al que deben ser gravadas las transacciones consideradas como renta, considerando que las operaciones realizadas en el mercado spot se refieren básicamente a transferencia de bienes o prestación de servicios. Al efecto, el Artículo 32 de la Ley del Impuesto a la Renta señala que en los casos de ventas, aporte de bienes y demás transferencias a cualquier título, a personas jurídicas y empresas que se constituyan o ya constituidas, el valor asignado a los bienes para los efectos del Impuesto, será el de mercado, determinado de acuerdo con las reglas del Artículo 31. Si el valor asignado fuera superior, la SUNAT procederá a ajustarlo tanto para el adquirente como para el transferente. Este ajuste
también se produce en el caso de subvaluación, de acuerdo a lo dispuesto por el Artículo 19 del Reglamento de la Ley del Impuesto a la Renta, aprobado por Decreto Supremo 122-94-EF -en adelante el Reglamento del Impuesto a la Renta-. Según lo expresan las citadas normas, el valor de mercado pretende evitar que los contribuyentes disminuyan la materia imponible en las transferencias, a través de la determinación de valores que no responden a los que normalmente deben tener los bienes y/o servicios en un mercado libre. En razón de ello se considera, sin admitir prueba en contrario, que la base de las transacciones que involucran transferencias siempre es el valor de mercado. Ahora bien, en las relaciones económicas complejas que constituyen las operaciones con Contratos Derivados se presenta una aparente dificultad por la diferencia que pudiera existir entre el valor de las transacciones acordadas en el mercado spot y el que pudiera tener el bien o servicio materia de los contratos. En efecto, sucede que nuestro coberturado podría estar obligado -al cierre de su contrato spot- a transferir bienes o servicios a valores distintos a los que tenga el mercado en dicho momento. En este sentido, podría considerarse que sería necesario proceder a realizar un ajuste en aplicación de lo dispuesto por el Artículo 32 de la Ley del Impuesto a la Renta. No obstante, esta conclusión es errónea porque el valor que debe calificar como “de mercado” para estas operaciones es aquél en que se acuerden las transacciones, aunque difiera de aquél que exista en la fecha de cierre ya que éste es sólo un valor referencial para el contrato y para la determinación del cierre de la cobertura. No debe olvidarse que estos precios se fijan en función a mercados internacionales y siempre teniendo en cuenta que son contratos en los que habría entrega de bienes. Distinto es el caso de los contratos “non delivery” -que se generan en la mayoría de los casos- en donde se entrega sólo el diferencial. Aquí el concepto clásico de valor de mercado no funciona porque no existe transferencia. De otro lado, resulta importante traer a colación las disposiciones que existen respecto al valor de las operaciones de exportación debido a que los derivados pueden ser utilizados con mayor frecuencia por contribuyentes que destinen su producción al exterior. El segundo párrafo del Artículo 64 de la Ley precisa que el valor asignado a las mercaderías o productos que sean exportados, no podrá ser inferior a su valor real, entendiéndose por tal el vigente en el mercado de consumo menos los gastos, en la forma que establezca el reglamento, tendiendo en cuenta los productos exportados y la modalidad de la operación. Si el exportador asignara un valor inferior al indicado, la diferencia, salvo prueba en contrario, será tratada como renta gravable de aquél. Por su parte, el Artículo 37 del Reglamento del Impuesto a la Renta, entiende por valor vigente en el mercado de consumo al precio de venta al por mayor que rija en dicho mercado. En caso que el referido precio no fuera de público y notorio conocimiento o que su aplicación sobre bienes de igual o similar naturaleza pudiera generar duda, se tomará los precios obtenidos por otras empresas en la colocación de bienes de igual o similar naturaleza, en el mismo mercado y dentro del ejercicio gravable. Consideramos que estas disposiciones no deben ser aplicables a las operaciones que se realicen utilizando derivados, debido a que no han sido estructuradas para regularlas. No obstante, en la medida en que están vigentes debería ser de aplicación la salvedad contenida en el Artículo 64 respecto de la prueba en contrario que, para el caso de las operaciones que pudieran culminar con un valor inferior al mercado de consumo menos gastos, sería la realización de una operación de venta a futuro con derivados de cobertura.
El principio de causalidad -gastos y pérdidasEl Artículo 37 de la Ley del Impuesto a la Renta precisa que a fin de establecer la renta neta de tercera categoría se deducirá de la renta bruta los gastos necesarios para producirla y mantener su fuente, en tanto la deducción no esté expresamente prohibida por la Ley. A su vez, el último párrafo del Artículo 37 de la misma Ley dispone que se presume, salvo prueba en contrario, que los gastos en que se haya incurrido en el exterior han sido ocasionados por renta de fuente extranjera. Siempre considerando la naturaleza de la cobertura, los gastos que pudieran derivarse de su realización, deben ser considerados como vinculados a la generación de renta gravada, es decir, generados en atención al principio de causalidad debido a que sólo responden a la necesidad que tiene el coberturista -hedger- de proteger su resultado esperado. Asimismo, en principio estos gastos también tienen que considerarse como incurridos con ocasión de la obtención de rentas de fuente peruana debido a que la materia imponible es la resultante de la operación subyacente. En todo caso, si una interpretación no acorde con la esgrimida pudiera demostrarnos que se trata de gastos generados en rentas de fuente extranjera -porque desconoce la indesligable vinculación de la operación subyacente y el derivado de cobertura-, cabría la prueba en contrario destinada a acreditar que los desembolsos se producen siempre para cubrir el riesgo de una fluctuación posible en el precio de una operación vinculada a una renta de fuente peruana. Por su parte, el Artículo 51 de la Ley del Impuesto a la Renta señala que los contribuyentes domiciliados en el país sumarán y compensarán entre sí los resultados que arrojen sus fuentes productoras de renta extranjera y únicamente si de dichas operaciones resultara una renta neta, la misma se sumará a la renta neta de fuente peruana. Agrega la norma que en ningún caso se computará la pérdida neta total de fuente extranjera, la que no es compensable a fin de determinar el impuesto. El inciso d) del Artículo 29 del Reglamento establece que los contribuyentes domiciliados en el país pueden compensar la pérdida de fuente peruana proveniente de su renta de tercera categoría con su renta de fuente extranjera que provenga de actividades comprendidas en el Artículo 28 de la Ley. Estas disposiciones son evidentemente de aplicación para el caso de la realización de operaciones distintas a los derivados. No obstante, siempre debe sostenerse que no sólo no son aplicables porque no fueron pensadas para el caso específico de estas operaciones, sino que ello no es posible debido a que las pérdidas -al igual que los gastos- en operaciones de cobertura son siempre derivadas de rentas de fuente peruana. Finalmente es preciso indicar que, al analizar la causalidad, debe tenerse presente como símil el caso de los seguros que buscan proteger por ejemplo los bienes exportados. En esta hipótesis el gasto es perfectamente vinculado a la renta de fuente peruana que es la exportación, ya que busca protegerla y por tanto, aunque dicha exportación produzca pérdida, el gasto realizado por dicho concepto es deducible. Igual sucede con la cobertura que otorga el derivado, el mismo que busca proteger o “asegurar” el precio del producto exportado, o sea de la renta productora de riqueza.
En su Aspecto temporal
El inciso a) del Artículo 57 de la Ley del Impuesto a la Renta indica que las rentas de tercera categoría se considerarán producidas en el ejercicio comercial en que se devenguen. Analógicamente sucede con los gastos que también se imputarán al mismo ejercicio gravable. Trayendo a colación lo ya expresado en el análisis conceptual, entendemos que el devengo de las operaciones de cobertura tiene lugar en el mismo momento en que se cierra la operación física -culminación del hecho económico complejo-, porque es sólo en ese momento cuando se puede determinar la existencia de un derecho (diferencial positivo) o de una obligación (diferencial negativo). Todo lo que ocurra antes del cierre de las transacciones no es relevante para la imputación de ingresos o gastos. A manera de ejemplo podríamos referirnos al caso en el cual un sujeto que desconozca esta vinculación decida considerar como realizadas las aparentes ganancias provenientes de las liquidaciones diarias del mercado o determine pérdidas también aparentes
Imputación de las rentas Entrando en el terreno de la imputación de rentas debe tenerse en cuenta que los criterios de imputación fiscal variarán según si la operación en concreto se realiza en mercados no organizados (OTC) o en mercados organizados. 1. Imputación de rentas de operaciones con derivados en mercados organizados. Para los supuestos de operaciones de cobertura de riesgos empresariales, tanto de empresarios individuales como de entidades, realizadas en mercados organizados, la imputación de los rendimientos se hará con el mismo criterio que los resultados de la operación principal que se pretende cubrir, esto es, la imputación se ajustará de forma paralela y concordante con la contabilización de los ingresos o gastos de la operación cubierta. De este modo, el rendimiento del derivado se registrará transitoriamente como ingreso o gasto diferido, y se imputará a pérdidas y ganancias en el momento de contabilizarse los ingresos y gastos de la partida cubierta. En el supuesto de operaciones especulativas en mercados organizados debe aplicarse el principio de imputación inmediata, aunque no se lleve a cabo la cancelación formal de las posiciones, es decir, la ganancia o pérdida se considerará producida en cada liquidación diaria. Las personas físicas que realicen operaciones fuera del ámbito de su actividad empresarial o profesional, es decir, que utilicen los instrumentos derivados con fines especulativos, deben imputar las rentas obtenidas en el ejercicio de la liquidación de la posición de la extinción del contrato. 2. Imputación de rentas de operaciones con derivados en mercados no organizados Respecto a las operaciones realizadas fuera de mercados organizados (OTC u «Over The Counter»), tanto efectuadas por personas físicas como jurídicas, independientemente de la finalidad de cobertura o especulativa de la operación, la imputación del ingreso o gasto se hará en el momento de la liquidación, ya sea al vencimiento o antes si el contrato se liquida anticipadamente, y las pérdidas potenciales serán objeto de provisión.
En su Aspecto jurisdiccional
El Artículo 6 de la Ley del Impuesto a la Renta, establece que están sujetas al impuesto la totalidad de las rentas gravadas que obtengan los contribuyentes domiciliados en el país, sin tener en cuenta la nacionalidad de las personas naturales, el lugar de constitución de las personas jurídicas, ni la ubicación de la fuente productora. En el caso de contribuyentes no domiciliados en el país, de sus sucursales, agencias o establecimientos permanentes, el impuesto recae sólo sobre las rentas gravadas de fuente peruana. El literal b) del Artículo 9 de la citada Ley considera como renta de fuente peruana la producida por capitales, bienes o derechos situados físicamente, colocados o utilizados económicamente en el país. Asimismo, el literal a) del Artículo 10 del mencionado dispositivo legal considera como renta de fuente peruana los intereses, comisiones, primas y toda suma adicional al interés pactado por préstamos, créditos o, en general, cualquier capital colocado o utilizado económicamente en el país. El Artículo 11 de la Ley precisa que también se consideran íntegramente de fuente peruana las rentas del exportador provenientes de la exportación de bienes producidos, manufacturados o comprados en el país. Según las disposiciones citadas, el sujeto domiciliado en el país debe tributar por la totalidad de sus rentas de fuente mundial, sin admitir prueba en contrario. Por lo tanto, las empresas domiciliadas en el Perú, que realicen actividades que les generen resultados positivos, deberán considerarlos gravados en el país como rentas de tercera categoría. En tal razón, y como ha quedado indicado anteriormente, los gastos y las pérdidas que se generen cuando se realicen actividades de cobertura, deben ser considerados como de fuente peruana por su vinculación con la materia imponible en el país. Ahora bien, son también relevantes aquellos ingresos que pudieran percibir los sujetos no domiciliados que brindan coberturas a los domiciliados o aquellos otros que prestan servicios de intermediación. De conformidad con las normas referidas, las entidades no domiciliadas se encuentran gravadas únicamente por sus rentas de fuente peruana, definidas por la Ley del Impuesto a la Renta. Entre estas rentas se encuentran aquéllas producidas por capitales, bienes o derechos colocados o utilizados económicamente en el país. Consideramos que ante la falta de regulación podría concluirse que los ingresos que pudieran percibir los agentes económicos no domiciliados como contraprestación por el desarrollo de operaciones derivadas, provendrían de la colocación o utilización de capitales, bienes o derechos en el país y por lo tanto las operaciones estarían sujetas a retenciones. Es interesante señalar que la legislación argentina -de noviembre de 1997- ha concluido que existe renta de fuente argentina cuando el derivado cubre riesgos ubicados en su territorio y ha concluido que se configura tal situación cuando el sujeto que se cobertura es un domiciliado. Con esta última precisión, ha quedado establecido el tratamiento del sujeto no domiciliado que otorga la cobertura, liberándolo de cualquier afectación en dicho país. Esta regla no existe en nuestro país y válidamente podrían ser esgrimidas ambas interpretaciones.
Los Criterios de Vinculación
A nuestro entender los criterios de vinculación son como siguen: CONCEPTO AMBOS DOMICILIADOS UNO ELLOS DOMICIALIADO Y OTRO NO FUENTE MUNDIAL SI ES DOMÍ: MUNDIAL SI NO ES DOMI: PERUANA PERUANA GRAVADO SI SI CRITERIO SUBJETIVO SUBJETIVO CASO PERDIDA DEDUCIBLE DEDUCIBLE
NO DEDUCIBLE NO DEDUCIBLE
NINGUNO DE ELLOS DOMICIALIADO
CASO DEL ELEMENTO SUBYACENTE MUNDIAL SI SUBJETIVO DEDUCIBLE ORIGEN PERUANO PERUANO SI OBJETIVO NO ORIGEN EXTRANJERO DEDUCIBLE LUGAR DE CELEBRACIÓN Ó MERCADO DONDE SE REALICE EN EL PERÚ MUNDIAL SI SUBJETIVO DEDUCIBLE PERUANA SI OBJETIVO NO EN EL EXTRANJERO DEDUCIBLE
En tal sentido, es que si sucediera que:
1) Si ambos fueran domiciliados: tributarán por sus rentas de fuente mundial, 2) Si es que Uno de ellos es domiciliado y el otro No domiciliado:
a. Tributarán acorde a la persona, si es domiciliado tributará por su renta de fuente mundial, y si no lo es por su renta de fuente peruana; y viceversa.
3) Si es que Ninguno de ellos fuera domiciliado: tributará por sus rentas de fuente
Conclusiones de los Instrumentos Financieros Derivados
El grupo, por todas las consideraciones y estudios expuestos, llega a las siguientes conclusiones:
Los ingresos obtenidos por utilizar un contrato de derivados, se constituye renta por la teoría de RENTA PRODUCTO por las consideraciones siguientes:
El devengo del resultado de las operaciones derivadas tiene lugar en el mismo momento en que se devenga el resultado de la operación subyacente -culminación del hecho económico complejo-, porque es sólo en ese momento cuando se puede determinar la existencia de un derecho (diferencial positivo) o de una obligación (diferencial negativo), resultando todos los flujos económicos computables antes del cierre de las transacciones irrelevantes para la imputación de la renta y su afectación tributaria.
Atendiendo a la naturaleza de la cobertura, los gastos que pudieran derivarse de su realización, deben ser considerados como vinculados a la generación de renta gravada, es decir, generados en atención al principio de causalidad debido a que sólo responden a la necesidad que tiene el coberturado -hedger- de proteger su resultado esperado el cual va ser evidentemente objeto de imposición.
Este tipo de renta, se encuentra gravada por la Ley del Impuesto a la Renta, en su artículo primero inciso a). Se encontraría gravado en los alcances de la tercera categoría inciso G)., considerando que este tipo de actividades no se encuentra regulada plenamente por nuestra ley, debido a su aspecto innovador y altamente técnico; siendo necesaria hacerse una interpretación extensiva de la norma.
La actividad de comprar y vender elementos subyacentes a futuro, corresponde a una actividad comercial, tanto en el contrato derivado de cobertura como de inversión. En el contrato derivado de inversión el elemento subyacente se convertiría en un elemento accesorio que seguiría la suerte de la actividad económica principal: compra y venta de bienes y servicios. En el contrato de inversión por su parte, el subyacente se constituiría como el principal.
CONCEPTO AMBOS DOMICILIADOS UNO ELLOS DOMICIALIADO Y OTRO NO
FUENTE MUNDIAL SI ES DOMÍ: MUNDIAL SI NO ES DOMI: PERUANA PERUANA
GRAVADO SI SI
CRITERIO SUBJETIVO SUBJETIVO
CASO PERDIDA DEDUCIBLE DEDUCIBLE
CASO DEL ELEMENTO SUBYACENTE ORIGEN PERUANO MUNDIAL SI SUBJETIVO DEDUCIBLE PERUANO SI OBJETIVO NO DEDUCIBLE ORIGEN EXTRANJERO LUGAR DE CELEBRACIÓN Ó MERCADO DONDE SE REALICE EN EL PERÚ MUNDIAL SI SUBJETIVO DEDUCIBLE PERUANA SI OBJETIVO NO DEDUCIBLE EN EL EXTRANJERO Por tanto si es que: Ambos son domiciliados: tributarán por sus rentas de fuente mundial. Uno de ellos domiciliado y el otro No domiciliado: a. Tributarán acorde a la persona, si es domiciliado tributará por su renta de fuente mundial, y si no lo es por su renta de fuente peruana; y viceversa. Ninguno de ellos domiciliado: tributarán por sus rentas de fuente peruana.
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