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Timestamp: 2020-02-22 08:26:51
Document Index: 47013129

Matched Legal Cases: ['Artículo 2', 'Artículo 5', 'Artículo 6', 'Artículo 7', 'Artículo 8', 'Artículo 55', 'Artículo 57', 'Artículo 58', 'Artículo 61', 'Artículo 63', 'Artículo 64', 'Artículo 20', 'artículo 10', 'artículo 26', 'artículo 10', 'artículo 31', 'artículo 10', 'artículo 42', 'artículo 10', 'artículo 43', 'artículo 17', 'Artículo 57', 'artículo 17', 'artículo 26', 'artículo 12', 'artículo 26', 'artículo 12', 'artículo 26', 'artículo 12', 'artículo 26', 'artículo 12', 'artículo 26', 'artículo 12', 'artículo 40', 'artículo 12', 'Artículo 43', 'artículo 12', 'artículo 27', 'artículo 27', 'artículo 148', 'artículo 149']

Ley 19/1998, de 25 de noviembre, de Ordenación y Atención Farmacéutica de la Comunidad de Madrid (Vigente hasta el 01 de Enero de 2013).
Vigencia desde 03 de Diciembre de 1998. Esta revisión vigente desde 01 de Enero de 2012 hasta 01 de Enero de 2013
TITULO I. Disposiciones de carácter general
CAPITULO I. De la ordenación y atención farmacéutica
Artículo 2 De las definiciones de ordenación y atención farmacéutica
CAPITULO II. De los establecimientos y servicios farmacéuticos
Artículo 5 De los límites de la dispensación
Artículo 6 Prohibiciones en la dispensación
Artículo 7 De los requisitos básicos de los establecimientos y servicios farmacéuticos
Artículo 8 De los requisitos de los procedimientos de autorización
TITULO II. De la ordenación farmacéutica en el nivel de atención primaria
SECCION 1. De la definición, funciones y servicios de la oficina de farmacia
SECCION 2. De los requisitos técnico-sanitarios de las oficinas de farmacia
SECCION 3. Horarios y servicios de guardia
SECCION 4. De la planificación de las oficinas de farmacia
SECCION 5. De la transmisión y regencia de las oficinas de farmacia
SECCION 6. Criterios básicos de valoración para el acceso a la titularidad de las oficinas de farmacia
SECCION 7. De la modificación de instalaciones y local de la oficina de farmacia
SECCION 8. Del cierre de las oficinas de farmacia
CAPITULO III. De los Servicios Farmacéuticos de Atención Primaria
TITULO III. De la ordenación y atención farmacéutica en los hospitales y centros sociosanitarios
CAPITULO II. De los Servicios de Farmacia de Hospitales y Depósitos de Medicamentos Hospitalarios y Extrahospitalarios
CAPITULO III. De los Servicios Farmacéuticos de los centros sociosanitarios
TITULO IV. De la distribución del medicamento
Artículo 55 Conceptos básicos
TITULO V. De la formación continuada
TITULO VI. Régimen de incompatibilidades
Artículo 57 Incompatibilidades Profesionales
Artículo 58 De la promoción y publicidad de los medicamentos
TITULO VIII. Régimen sancionador
CAPITULO I. De la inspección y medidas cautelares
Artículo 61 Infracciones
Artículo 63 Otras medidas
Artículo 64 Prescripción y caducidad
Artículo 20 redactado por el número uno del artículo 10 de la Ley [COMUNIDAD DE MADRID] 4/2014, de 22 diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas («B.O.C.M.» 29 diciembre). Número 6 del artículo 26 redactado por el número dos del artículo 10 de la Ley [COMUNIDAD DE MADRID] 4/2014, de 22 diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas («B.O.C.M.» 29 diciembre). Apartado 4 del artículo 31 introducido por el número tres del artículo 10 de la Ley [COMUNIDAD DE MADRID] 4/2014, de 22 diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas («B.O.C.M.» 29 diciembre). Número 3 del artículo 42 redactado por el número cuatro del artículo 10 de la Ley [COMUNIDAD DE MADRID] 4/2014, de 22 diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas («B.O.C.M.» 29 diciembre).
Número 3 del artículo 43 introducido por apartado uno del artículo 17 de Ley [COMUNIDAD DE MADRID] 6/2013, 23 diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas («B.O.C.M.» 30 diciembre). Artículo 57 redactado por apartado dos del artículo 17 de Ley [COMUNIDAD DE MADRID] 6/2013, 23 diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas («B.O.C.M.» 30 diciembre).
Número 2 del artículo 26 introducido, en su actual redacción, por número uno del artículo 12 de la Ley [COMUNIDAD DE MADRID] 8/2012, 28 diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas («B.O.C.M.» 29 diciembre). Número 3 del artículo 26, renumerado, se corresponde con el anterior número 2, por número uno del artículo 12 de la Ley [COMUNIDAD DE MADRID] 8/2012, 28 diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas («B.O.C.M.» 29 diciembre). Número 4 del artículo 26, renumerado, se corresponde con el anterior número 3, por número uno del artículo 12 de la Ley [COMUNIDAD DE MADRID] 8/2012, 28 diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas («B.O.C.M.» 29 diciembre). Número 5 del artículo 26, renumerado, se corresponde con el anterior número 4, por número uno del artículo 12 de la Ley [COMUNIDAD DE MADRID] 8/2012, 28 diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas («B.O.C.M.» 29 diciembre). Número 6 del artículo 26, renumerado, se corresponde con el anterior número 5, por número uno del artículo 12 de la Ley [COMUNIDAD DE MADRID] 8/2012, 28 diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas («B.O.C.M.» 29 diciembre). Número 2 del artículo 40 redactado por número dos del artículo 12 de la Ley [COMUNIDAD DE MADRID] 8/2012, 28 diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas («B.O.C.M.» 29 diciembre). Artículo 43 redactado por número tres del artículo 12 de la Ley [COMUNIDAD DE MADRID] 8/2012, 28 diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas («B.O.C.M.» 29 diciembre; corrección de errores «B.O.C.M.» 15 enero 2013).
La ordenación de las oficinas de farmacia, la ordenación del medicamento y el protagonismo del farmacéutico en el Sistema Sanitario, han sido objeto de amplios debates. Todo esto ha determinado la promulgación de leyes reguladoras que han marcado los principios necesarios para dar las últimas respuestas a estos debates y los medios precisos para afrontar los retos que se derivan de la aparición de nuevos medicamentos, más eficaces pero también con más riesgos, lo que obliga a una mayor y mejor dotación en medios materiales y personales en los servicios y establecimientos farmacéuticos, lo que además de satisfacer las necesidades de una sociedad moderna, contribuye a una mayor calidad en las prestaciones del Sistema Nacional de Salud, referente éste necesario para garantizar el derecho de la población a la protección de la salud.
Estas exigencias son de tal importancia que, sin duda, son las que han motivado que la Organización Mundial de la Salud no sólo haya instado a los países a desarrollar políticas amplias en materia de medicamentos sino que también ha orientado el contexto en que los farmacéuticos tienen que desarrollar su labor.
En el campo de la atención farmacéutica la Organización Mundial de la Salud y el Consejo de Europa, han promulgado diversas resoluciones que ponen de manifiesto el importante papel que tiene reservado el farmacéutico en los Sistemas Sanitarios, y los ámbitos en que este profesional debe desarrollar su trabajo. Dan especial realce a las funciones y servicios que pueden y deben prestar los farmacéuticos, aparte de la dispensación de medicamentos. Todo ello con el objeto de que las normas y principios sobre el Uso Racional de los Medicamentos, no sólo se asienten de manera natural en el quehacer diario de los profesionales, sino que se exija como un derecho por los usuarios del Sistema Sanitario.
De acuerdo con lo anterior, en el cuadro que conformará la política de medicamentos en nuestro país, tienen relevancia, como pilares básicos de ella, desde el punto de vista normativo: la Ley 25/1990, de 20 de diciembre, del Medicamento, la Ley 16/1997, de 25 de abril, de regulación de servicios de las oficinas de farmacia y las leyes de Ordenación Farmacéutica de las diferentes Autonomías que constituyen el Estado Español.
Por la Ley 25/1990, de 20 de diciembre, del Medicamento se han sentado los principios y requisitos que deben garantizar la calidad, seguridad y eficacia de los medicamentos que sean utilizados por los pacientes, los requisitos y los criterios del uso racional de los mismos, las garantías de las condiciones de igualdad en el derecho a la prestación farmacéutica de los ciudadanos españoles y, por último, la Ordenación Farmacéutica, que esta Ley hace depender de la garantía a la adecuada Asistencia Farmacéutica.
Por la Ley 16/1997, de 25 de abril, de Regulación de Servicios de las oficinas de farmacia, sin perjuicio de las normas autonómicas, se ha avanzado de manera importante en aquellos aspectos de la ordenación farmacéutica que mejor podrían colaborar en mantener para todo el Estado Español una planificación farmacéutica armónica en todo el territorio, respetando las características regionales, geográficas y demográficas. Para todo ello adopta medidas generales en cuanto a definición y funciones de las oficinas de farmacia, criterios básicos de la ordenación farmacéutica, tramitación de expedientes, transmisión, presencia de un farmacéutico en la oficina de farmacia, y la flexibilización del régimen de jornada y horario de apertura, entre otros aspectos. Este conjunto de normas posibilita así un tratamiento legal adaptado a las necesidades concretas y peculiaridades derivadas de la diversidad cultural, geográfica y social de nuestras regiones y Comunidades Autónomas. En este contexto la presente Ley pretende completar la ordenación farmacéutica de la Comunidad de Madrid, fiel al espíritu y letra de las normas anteriormente citadas, adaptándose a las particularidades de nuestra Comunidad y a sus necesidades.
En cuanto a la habilitación competencial, la Ley Orgánica 3/1983, de 25 de febrero, aprobó el Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid, estableciendo el artículo 27.4, en la nueva redacción dada por la Ley Orgánica 5/1998, de 7 de julio, de Reforma del Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid, que corresponde a la Comunidad de Madrid el desarrollo legislativo, incluida la potestad reglamentaria y ejecución en materia de sanidad e higiene en el marco de la legislación básica del Estado.
Al tener asumida la Comunidad de Madrid, por vía del artículo 27.4 de su Estatuto, la competencia de desarrollo legislativo en materia de sanidad interior, haciendo uso de la facultad establecida en el artículo 148.1.21.ª en relación con el artículo 149.1.16.ª de la Constitución y estando la Ordenación Farmacéutica integrada en la genérica materia de la sanidad interior, le compete a la Comunidad de Madrid desarrollar por vía legislativa la regulación de la citada materia, en el marco orientador de la legislación básica dictada por el Estado al respecto: Ley General de Sanidad, de 25 de abril de 1986 y Ley 25/1990, de 20 de diciembre, del Medicamento y Ley 16/1997, de 25 de abril, de Regulación de Servicios de las oficinas de farmacia.
Para ello la presente Ley tiene en cuenta los distintos niveles de atención farmacéutica. En el nivel de atención primaria, regula las oficinas de farmacia, Servicios Farmacéuticos de Atención Primaria y Botiquines; en el de los Centros Hospitalarios y Sociosanitarios, los Servicios Farmacéuticos Hospitalarios, Servicios Farmacéuticos de los Centros Sociosanitarios y Depósitos de Medicamentos y en el nivel de la distribución, regula los Almacenes Mayoristas de Distribución de Productos Farmacéuticos.
En este contexto, por la especificidad y necesidad de actualización, la Ley regula de manera muy especial las oficinas de farmacia como establecimientos sanitarios privados, de interés público, agrupando el articulado referido a estos establecimientos en bloques bien definidos y que se refieren a: funciones y servicios; requisitos técnico-sanitarios y locales e instalaciones; y planificación de las oficinas de farmacia, según modelo considerado como mejor adaptado a las circunstancias específicas de la Comunidad de Madrid.
En lo que respecta a las funciones y servicios, teniendo en cuenta que la base de la atención a la salud en la Atención Primaria en el campo farmacéutico está sustentado por las oficinas de farmacia, se les ha querido dar una particular importancia y extensión. Dentro del espíritu de garantizar el Uso Racional del Medicamento, al que antes nos hemos referido, estas funciones exceden claramente las actividades de dispensación y elaboración que ya se venían realizando tradicionalmente en las oficinas de farmacia, incluyendo aquellas otras, cuyo desarrollo progresivo se pretende estimule la presente Ley, contemplando, además, una vez objetivadas, la posibilidad de concertación de determinadas actividades llegado el momento oportuno.
Entre dichas actividades, debemos destacar la de información de medicamentos. Actividad imprescindible que debe llevar a cabo el farmacéutico, con el objetivo inicial de que el paciente sepa utilizar correctamente el medicamento y dirigida fundamentalmente al cumplimiento correcto del tratamiento. De la misma manera, se regula la información a otros profesionales sanitarios.
Por otra parte, para que el consejo farmacéutico en la dispensación de medicamentos sin receta pueda realizarse con unos criterios unificados y según una adecuada selección, es indispensable la elaboración consensuada de protocolos de actuación en síntomas menores, que se han demostrado instrumentos útiles en el uso correcto de los medicamentos para estos casos.
Otra función que se ha demostrado facilita una implicación clínica de la práctica farmacéutica, es la confección de perfiles farmacoterapéuticos de los pacientes, que hagan posible la vigilancia y el control del uso individualizado de los medicamentos. Son útiles también para detectar o prevenir duplicaciones en los tratamientos, errores de prescripción, reacciones adversas e interacciones, entre otros. De la misma forma, y según la obligación de notificar reacciones adversas que establece para todo profesional sanitario la Ley del Medicamento, el farmacéutico de oficina de farmacia ha de colaborar con el Sistema Español de Farmacovigilancia en actividades relacionadas con esta materia. Además, al ser el farmacéutico un profesional en contacto muy directo con el usuario, puede desarrollar una importante labor de educación sanitaria en la población, de forma que ésta adopte comportamientos que mejoren su estado de salud.
Otro aspecto importante que actualiza la presente Ley es el referido a los requisitos técnico-sanitarios de las oficinas de farmacia, procurando que lo exigible sea equilibrado con los objetivos que se pretenden. En primer lugar, en lo referente a la dirección técnica y actuación de los farmacéuticos y personal auxiliar como garantía de servicio al usuario y, en segundo lugar, con relación a los locales e instalaciones.
Con respecto a lo primero, se subraya la importancia de la presencia y actuación personal de un farmacéutico al frente de la oficina de farmacia, aunque dejando más definida esta obligación de presencia, sea de titular o adjunto. Al mismo tiempo se completa la regulación de las restantes figuras de farmacéuticos que pueden desarrollar su labor en las oficinas de farmacia. Se considera como un avance importante la función del farmacéutico adjunto que haya de sustituir al farmacéutico titular, verdadero instrumento para garantizar la permanente dirección técnica en las oficinas de farmacia y la asistencia farmacéutica permanente a la población bajo la tutela de la Autoridad Sanitaria y que esta asistencia sea de calidad, facilitando la formación continuada del profesional farmacéutico.
En relación a los locales e instalaciones, la presente ley recoge los requisitos mínimos, actualizados unos y por primera vez otros, de los locales, sus dependencias y su equipamiento.
Se destaca la exigencia de autorización de instalaciones para la elaboración de fórmulas magistrales y preparados oficinales, instrumento imprescindible para garantizar la calidad, seguridad y eficacia de estos preparados, y la disposición de bibliografía básica actualizada y de reconocida solvencia que permitan el desempeño de las funciones y servicios con la máxima garantía para el paciente.
En el municipio de Madrid cabe destacar la alta concentración de farmacias que existe en la zona centro. Estas farmacias, abiertas antes de la normativa vigente desde los años 70, guardan distancias inferiores a los 250 metros marcados por el Decreto 909/1978. La población del municipio de Madrid con escasas perspectivas de crecimiento condiciona una relación de habitantes por oficina de farmacia muy inferior a la media de la Comunidad. Por otra parte, el desarrollo y amplitud del municipio de Madrid condiciona una gran desigualdad entre las oficinas de farmacia instaladas en barrios céntricos y antiguos con población envejecida y las situadas en barrios nuevos de más reciente creación.
Los municipios que integran la corona metropolitana han crecido extraordinariamente en los últimos 20 años y disponen en su mayoría de oficinas de farmacia abiertas con la normativa vigente desde los años 70. Esto ha propiciado una relación de habitantes por oficina de farmacia que, cuanto menos, duplica el de la capital. Existen en algunas áreas ratios desmesurados, con la consiguiente masificación y consecuentemente mayor dificultad en la atención farmacéutica. En otro orden de cosas sí se puede aceptar que el aspecto comercial de la dispensación farmacéutica pueda estar cubierto.
La zona rural tiene también unas características peculiares dado que la integran más de 150 municipios pequeños, de los cuales medio centenar no sobrepasa los 500 habitantes. Muchos de ellos albergan, durante largos períodos, a madrileños que tienen en ellos su segunda residencia.
- Una redistribución de las actuales farmacias que favorezca una mejor atención y asistencia farmacéutica, al mismo tiempo que la apertura de otras nuevas de acuerdo con los nuevos módulos que la presente Ley establece.
- Posibilitar la coordinación de las farmacias con los Servicios Sanitarios de las Zonas Básicas de Salud.
- Adecuar la cifra de habitantes por farmacia a la realidad media, que parece razonable, de forma que se garantice la calidad de las prestaciones en un marco de autonomía económica suficiente.
- Facilitar la adecuada asistencia farmacéutica a todos los núcleos de población de la Comunidad de Madrid.
La elección de la Zona Farmacéutica derivada de la planificación sanitaria general, como parámetro de referencia para decidir la instalación de una oficina de farmacia, aprovecha una herramienta que ya ha demostrado ser útil para planificar la asistencia sanitaria y consolidar las oficinas de farmacia como establecimientos sanitarios que colaboran en la Atención Primaria a la asistencia farmacéutica de una población determinada.
El marco en el que se desenvuelve la oficina de farmacia, determina que el éxito y desarrollo de esta oficina sea dependiente en importante medida de circunstancias extra profesionales. Este aspecto incide también en la obligatoriedad de mantener la valoración de conocimientos académicos y experiencia profesional ya existente en la legislación anterior, aunque se revisa en orden a establecer un equilibrio en los elementos a valorar. Con esto se pretende poder seleccionar a los profesionales que puedan prestar un mejor servicio farmacéutico.
Otra novedad que aporta este texto legal, ya prevista en la Ley General de Sanidad y la Ley del Medicamento y recogida en los textos de leyes sobre Ordenación Farmacéutica de otras Comunidades Autónomas, son los Servicios Farmacéuticos de Atención Primaria.
La progresiva reforma de la Atención Primaria contemplada en la Ley General de Sanidad ha hecho necesario el establecimiento de estructuras farmacéuticas de apoyo a los programas relacionados con medicamentos a este nivel. Por este motivo se ha incorporado a esta norma una primera regulación de estos servicios, centrada fundamentalmente en definir sus funciones, que si bien guardan un cierto paralelismo con las de los servicios farmacéuticos hospitalarios, también contienen las diferencias lógicas por el distinto marco de actuación.
Por último, se han recopilado determinadas obligaciones, debidamente precisadas, antes establecidas con carácter general en disposiciones dispersas y de variado rango, que se han considerado esenciales en el conjunto de actividades a desarrollar por los centros y establecimientos farmacéuticos.
En definitiva, con la presente Ley se pretende un desarrollo de la intervención de la Administración Autonómica que tutele el ejercicio de la profesión farmacéutica de acuerdo con la doctrina de Uso Racional de Medicamentos promulgada por la Organización Mundial de la Salud y adoptada por los países avanzados; que propicie un ejercicio profesional más vinculado al conocimiento y la preparación, a la vez que más alentador; que sirva a los objetivos del Servicio Regional de Salud de nuestra Comunidad y todo ello en el respeto al derecho de los ciudadanos a recibir una adecuada atención farmacéutica.