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Timestamp: 2019-10-16 02:39:10
Document Index: 58577054

Matched Legal Cases: ['artículo 33', 'artículo 3', 'artículo 3', 'artículo 20', 'artículo 21', 'Artículo 10', 'Artículo 24']

Presentación de Diferentes Documentos sobre la Participación del Ecuador en la Declaración Universal de Derechos Humanos* – Ecuador Diplomacia Cultura
«La Declaración Universal de Derechos Humanos es un texto faro de la historia de la humanidad» (1), escribía Federico Mayor, actual Director General de la Unesco, cuando se celebraba el cuadragésimo aniversario de su creación (1948-1988).
– Eminentes personalidades conformaron la Delegación Ecuatoriana.
– La Delegación Ecuatoriana participó intensamente en la elaboración de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
– El Delegado Ecuatoriano, Jorge Carrera Andrade, fue designado redactor en español de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
– El Ecuador reconocido internacionalmente como el primer país que apoya la propuesta de la Unesco para conmemorar en sus escuelas el día de los Derechos Humanos.
(1) «La Déclaration Universelle des Droits de l’Homme -40 anniversaire: 1948-1988». Unesco, l’Harmattan, Paris; pág.5.
(2) Agradecemos al Doctor Darío Lara por haber proporcionado las fotografías que ilustran esta investigación, y que fueron tomadas en 1948. (Ver el Folleto N 5: «El Ecuador y los Derechos Humanos»).
El 18 de junio del presente, la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas adoptó finalmente su Declaración Internacional de Derechos Humanos, en la cual se sienta «un cartabón común de progreso para todos los pueblos y para todas las Naciones».
4.- Puestos a votación en su integridad, por primera vez, el Preámbulo y la Declaración, la Comisión aprobó ambos por 12 votos a favor, ninguno en contra y cuatro abstenciones, a saber, la Unión Soviética, Ucrania, Bielorusia y Yugoslavia. Un «Manifiesto de Minoría», de paternidad Rusa, fue adjuntado al informe de la Comisión por 11 votos a favor, uno en contra y dos abstenciones. En él se ataca a la Declaración tachándola de insatisfactoria, débil y completamente inaceptable.
5.- En el Manifiesto del Profesor A. P. Pavlov, de la Unión Soviética, hecho suyo por los otros 3 países abstencionistas, se hace recuento detallado de todos los artículos y enmiendas propuestos por la Unión Rusa – Soviética. Afirmase que la Declaración adoptada es de carácter sumamente vago y general, que sus disposiciones «habrían implicado avance sustancial hace 150 años», y que en ella se ha echo caso omiso de toda medida efectiva para combatir el nazifascismo. Subraya, finalmente, el Profesor Pavlov, que en el documento se ha rechazado toda mención de las obligaciones del individuo con respecto al Estado.
7.- Varios oradores se refirieron a la importancia histórica de la adopción del Anteproyecto. En la misma sesión, por 11 votos a favor, ninguno en contra y cuatro abstenciones se decidió recomendar que el próximo período de sesiones de la Comisión se realice» a comienzos de 1949″, a fin de completar el Convenio y el cuerpo de disposiciones que permitirán la aplicación del pacto. Los dos documentos últimos, en su forma inconclusa y provisional, serán también enviados al Consejo Económico y Social, pese a la oposición de la Unión Soviética y sus satélites.
8.- En la misma reunión, los Estados Unidos y China sometieron una propuesta conjunta para su transmisión al Consejo Económico y Social, sobre las formas de ejecución de las disposiciones del Pacto. En virtud de ella, las medidas a aplicarse en casos de violación «deberán desarrollarse gradualmente, a la luz de la experiencia». Opuesta a la idea de una Corte Internacional de Derechos Humanos, la nación Chino-norteamericana postula al ajuste de las quejas mediante negociación, y el establecimiento de un Comité al cual se referirían todos aquellos casos no resueltos mediante negociación. También se contempla el eventual recurso a la Corte Internacional de Justicia, según los términos de la Carta. No se tomó voto alguno sobre la propuesta, la que se decidió trasmitir, amén de otros puntos de vista, al Consejo Económico y Social.
11.- A este respecto, cree este Despacho que el defecto fundamental de la Comisión de Derechos Humanos estriba en estar constituida por representantes de Gobiernos, y no por cuerpo libre, imparcial y científico de peritos cuidadosamente escogidos. Mientras no se llegue a una concreción pura de los valores comunes a todas las culturas, en una «Suma» de lo que para el momento del devenir universal es la esencia del derecho del hombre en cualquier contorno estatal, desembocaremos inevitablemente en el sectarismo, en la búsqueda parroquial, en el final callejón sin salida de las jurisprudencias domésticas.
14.- En vista de la importancia de la Declaración, me permito acelerar su envío adjuntando a la presente el texto de la misma, tal como aparece en el «times» de Nueva York.
ASAMBLEA GENERAL – TERCER PERÍODO DE SESIONES
Me es grato enviar a usted adjuntas las promesas escritas que prestamos los miembros de la Delegación del Ecuador a la Asamblea de las Naciones Unidas (Tercer Período de Sesiones) previamente al desempeño de nuestras respectivas funciones.
ASAMBLEA GENERAL – TERCER PERÍODO DE SESIONES ASUNTO: DISCURSO PRESIDENTE DELEGACIÓN ECUADOR EN DEBATE GENERAL.
DISCURSO PRONUNCIADO POR EL PRESIDENTE DE LA DELEGACIÓN DEL ECUADOR A LA TERCERA SESIÓN ORDINARIA DE LA ASAMBLEA GENERAL, SEÑOR DOCTOR HOMERO VITERI – LAFRONTE, EN LA REUNIÓN PLENARIA DEL 28 DE SEPTIEMBRE DE 1948
En cuanto al «recurso a organismos o acuerdos regionales», como medio para solución de conflictos, a que refiere el artículo 33 de la Carta de San Francisco, vale la pena hacer presente que las veinte y un Repúblicas de América que constituyen el sistema regional más antiguo y más desenvuelto entre los que hoy existen en el mundo, aprobaron, en la Conferencia de Bogotá, entre otras importantes convenciones, un Pacto Constitutivo y un Tratado de Soluciones Pacíficas de las disputas internacionales.
Las Naciones democráticas, unidas para la defensa del hombre -durante los años tremendos del conflicto bélico permanecen unidas después de la victoria, que debe ser, según lo quieren los representantes más auténticos de la humanidad, una «victoria del hombre». El hombre ha salido vencedor de las maquinas de muerte, desatadas por los ciegos Estados deseosos de imponer su sello imperial sobre los países débiles, y adueñarse de las llaves de nuestro planeta. Mas, las Naciones pasan… y el hombre permanece. Esta sencilla concepción del hombre, impersonal y múltiple habitante de la tierra, ha sido olvidada a veces en estas épocas confusas por inhumanas doctrinas nacionalistas que han querido sepultar el mundo bajo artificiales tempestades políticas. Somos hombres antes de ser ciudadanos, relaciones sociales consiste, ante todo, en establecer nuestros derechos como elementos componentes de la especie humana. Nuestros derechos no pueden desaparecer ante las murallas o fronteras nacionales porque son de índole menos transitoria que esas accidentales estructuras.
En el informe de la Tercera Comisión de la Comisión de los Derechos del Hombre figuran como anexos el Proyecto de Declaración Internacional de los Derechos del Hombre, el Proyecto de Pacto Internacional relativo a los Derechos del Hombre y el Protocolo de ejecución del mismo. La Delegación del Ecuador cree que estos tres documentos forman un conjunto bien estructurado e indivisible y que al ser adoptada separadamente la Declaración no pasaría de ser un manifiesto romántico, una amonestación idealista, condenada a disiparse en humo y a ir a descansar al cementerio de las buenas intenciones. La Declaración, el Pacto y un Protocolo de ejecución son los tres cuerpos al ser aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, constituirá «una norma universal, un documento magno», para usar las palabras pronunciadas en la sesión de ayer de nuestra Comisión por el distinguido Delegado de Nueva Zelandia.
Hay una cláusula en la Declaración a que nos referimos, que contiene en síntesis los derechos del hombre, como la semilla contiene el árbol futuro. Se trata del artículo 3 que dice: «Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona». Si añadimos estas pocas palabras: «a la paz, al trabajo, al descanso y a la libertad de pensamiento, palabra y religión» tendremos indudablemente el artículo básico, el artículo primero sobre el que podrían levantarse los escalones de los otros artículos. Este minimum vital del derecho humano, debe ser no solamente anunciado sino también garantizado en su ejecución por cláusulas especiales. El hombre -formidable realidad del mundo moderno en el que se derrumban, una tras otra, las esclavitudes- lucha por su derecho a la vida y a la paz, es decir a la existencia pacífica, a la existencia civilizada. La vida sin la paz es aventura bárbara y nada ganarían los hombres con asegurar su manutención y su salud si los detentores del rayo jupiteriano los condenan al exterminio en masa. Desarmemos el brazo del dios obscuro, enmascarado, que tiene pendiente sobre la cabeza del hombre el nuevo fruto del árbol del bien y del mal, el fruto de la muerte atómica. No permitamos que la familia humana se divida para seguir a dos grandes hermanos enemigos. Desarmemos nuestras conciencias y vayamos con la mente limpia a la construcción de un mundo que sea hogar venturoso para todos, a fin de que por lo menos nuestros hijos disfruten del derecho a la paz.
Es indudable que con la Carta Internacional de Derechos Humanos llegamos a una etapa supranacional, asistimos al nacimiento de una realidad supranacional por propia voluntad de las Naciones que reconocen que las soberanías aisladas no bastan para implantar y mantener la paz universal. Las Naciones soberanas dan vida a una soberanía superior, unificada, con el fin de salvar a la humanidad. Vuelve a tener vigencia la idea del «hombre soberano» que, en resumen, es la víctima y el vencedor de todas las batallas.
– LABORES DE LA TERCERA COMISIÓN
1.- El día 1ro. de Octubre, la Tercera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas inició el estudio y discusión del proyecto de Declaración Internacional de Derechos Humanos, elaborado por la Comisión Especial de Lake Success, en el período de Sesiones del 24 de mayo al 18 de junio de 1948. El examen de este proyecto, constante en el Documento E/800, se abrió con un Debate General, en el que intervino el suscrito con un discurso que fue oportunamente puesto en conocimiento de Ud. y luego enviado a la Cancillería. Los comentarios favorables de los diarios «Le Provencal» y la «Tribune des Nations» irán con los anexos al Informe General sobre las labores de la Comisión, en la cual se me ha honrado con la representación del Ecuador. Un extracto de este discurso apareció en el acta de la Naciones Unidas. (Documento A/C.3/SR.90, de fecha 2 de Octubre de 1948).
5.- En el Examen del texto original del Art. 3, la Delegación de la Unión Soviética propuso un aditamento: «Queda abolida la pena de muerte en tiempo de paz». El Delegado del Ecuador tomó parte en la discusión de esa enmienda o aditamento, en las Sesiones del 16 y 18 de Octubre. Como el Delegado de la Unión Soviética solicitara voto nominal sobre su proposición, el Delegado del Ecuador creyó su deber razonar su voto y explicar el punto de vista de su país acerca del principio del derecho de la vida, a la abolición de la pena de muerte, y el problema de la integridad física y la seguridad personal. Entre otras cosas el representante ecuatoriano dijo: «La Constitución Política de mi país consagra las acciones de la pena de muerte, sin restricciones de ninguna clase. Esta ley humanitaria y generosa ha sido ampliamente reconocida en sus frutos, y se puede afirmar que el pueblo ecuatoriano es un pueblo sano y cordial, respetuoso de la vida humana, del derecho a la vida, hasta el punto de que la crimininalidad casi ha desaparecido. Cuando la ley es benévola, el hombre sabe ser por igualmente pacífico, civil y tolerante. Mas, a pesar de que la abolición de la pena de muerte es una de nuestras grandes conquistas democráticas, la Delegación Ecuatoriana se abstendrá de votar en favor de la enmienda Soviética por considerarla fuera de su sitio en el Art. 3, debiendo más bien constar en el artículo pertinente que trata de las penas…». (Documento A/C.3/SR.102, de fecha 16 de Octubre y A/C.3/CR.104, de fecha 18 de Octubre).
6.- También, al votarse la última parte del artículo 3, o sea las palabras «seguridad personal», el Delegado del Ecuador mantuvo el punto de vista de que debían constar en el texto igualmente las palabras «Integridad física» y argumentó su opinión con las siguientes razones: «la seguridad es indudablemente, un término que tiene semejanza con el de integridad pero en el mundo del derecho sus esferas están bien delimitadas: la integridad se refiere únicamente al ámbito de lo físico, en el caso de la integridad material o física, y constituye aquello que se llamaba en derecho político «la inviolabilidad del cuerpo». La palabra seguridad es demasiado vaga sino se la califica y señala su campo de acción: seguridad económica, seguridad jurídica, etc. La seguridad de la persona está ligada íntimamente a la idea de protección … En realidad, la integridad física es un derecho del individuo, mientras que la seguridad personal es un deber del Estado…». Esta exposición consta en el acta de la Decisión del 20 de Octubre de la Tercera Comisión (Documento A/C.3/SR 107).
7.- Después de amplio debate, la Comisión aceptó por gran mayoría un aditamento al Art. 4 de la Declaración de Derechos Humanos. Este aditamento, original de la Delegación de la Unión Soviética, establece que » la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas». El Delegado del Ecuador, como los Delegados de los otros países latinoamericanos -con excepción de Honduras- y de varios países Europeos, creyó del caso consignar su voto favorable a ese aditamento.
8.- Al ponerse en consideración el Art. 5 del Proyecto de Declaración, las Delegaciones de Cuba y del Paraguay introdujeron sendas enmiendas al texto original. La enmienda de Cuba expresa que todos los individuos tienen el derecho a ser «reconocidos como poseyendo derechos y obligaciones y gozando de derechos civiles fundamentales». En lo que se refiere a la enmienda del Uruguay, solamente introduce dos correcciones en el texto original: cambiar las palabras personas y «ser humano», por » persona física» y «persona «, respectivamente. El Delegado del Ecuador fijó la posición de su país ante estas dos enmiendas en la Sesión del 25 de Octubre con una exposición en la que manifestó, entre otras cosas: «La enmienda Cubana es una limitación del texto original ya que habla solamente de «derechos civiles fundamentales», mientras el Art. original consagra la expresión «persona ante la ley», es decir sujeto de derecho, de todos los derechos civiles y no solamente de los fundamentales. Hay una serie de derechos que no pueden ser cubiertos sino por la expresión de igualdad de categoría ante la ley. En lo que respecta a la enmienda del Uruguay, la denominación «persona física» no aclara el sentido del artículo. Más concretas son las expresiones «ser humano» e «individuo», porque, al cabo, es el individuo quien tiene derecho a ser reconocido como persona ante la ley. La ley no debe ser ambigua sino clara y expresa. Al hablar en general de derechos y obligaciones, no se añade ningún elemento preciso y se establece la cuestión de las obligaciones, lo que esta fuera de lugar en esta declaración únicamente de derechos… Por estas razones, la Delegación del Ecuador consigna su voto favorable al Artículo original». Esta exposición aparece en el Acta de la Tercera Comisión (Documento A/C.3/SR. 111).
10 – Desde la iniciación del debate general sobre el Art. 7 del Proyecto de Declaración, el Delegado del Ecuador demostró vivo interés porque se considerara como aditamento el texto de la Comisión el derecho del hombre a no ser expatriado arbitrariamente. En apoyo de su aditamento, el Delegado del Ecuador hizo una exposición amplia -de la que tratará en un informe especial- en la Sesión del día 26 de Octubre, como consta en el acta respectiva (Documento A/C.3/SR.113). La sugerencia del Delegado Ecuatoriano encontró un ambiente de simpatía y obtuvo el apoyo caluroso de Francia, Bolivia, Uruguay, Líbano, México y otros países. La Delegada de Estados Unidos -Mrs. Roosevelt- manifestó que se hallaba interesada con la proposición ecuatoriana… También el Delegado de la Gran Bretaña expresó que «tenía la mejor buena voluntad para añadir al texto la proposición Ecuatoriana».
11.- Como se había presentado con anticipación varias enmiendas, de diferentes países, al Art. 7, el Presidente de la Tercera Comisión eligió un grupo de Delegados para que redactara el Texto definitivo del Artículo, con todas las indicaciones hechas. Los Delegados elegidos fueron Pérez Cisneros -de Cuba- el suscrito -de ECUADOR-, Campos Ortiz -de México-, Arechaga – de Uruguay- y Pavlov -de Unión Soviética-. Esa Comisión Especial presentó un nuevo texto en la Sesión del 27 de Octubre (Ver anexo No.- 3).
13 – En lo que se refiere a los Artículos 8 y 9, fueron aprobados en sus textos presentados por la Comisión de Derechos Humanos, con breves modificaciones en su redacción. El voto del Delegado del Ecuador fue favorable a esos dos textos.
14 – La discusión de los nueve primeros Artículos del Proyecto de Declaración Internacional de Derechos Humanos ha tomado exactamente un mes -todo el mes de octubre-; pero puede afirmarse que se trata de los Artículos básicos y que los veinte Artículos restantes serán considerados con mayor celeridad, ya que todavía quedan numerosos puntos de la Agenda que deben ser estudiados por la Tercera Comisión en esta Tercera Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
1.- La Comisión Social y Humanitaria terminó el día de hoy sus labores y encargó al Relator, señor Saint – Eloit que presentara su informe a la Asamblea General juntamente con el proyecto de Declaración Universal de Derechos del Hombre, en la forma en que había sido aprobado en el curso de más de ochenta sesiones diurnas y nocturnas. Una copia del informe, con el correspondiente Proyecto, me permito adjuntar a la presente Nota (Anexo N.1).
7.- La Delegación del Ecuador, en unión de las Delegaciones de la Argentina, Uruguay, Perú, Bélgica, República Dominicana, Dinamarca y otras, apoyó una enmienda de la URSS al Art. 17 (que corresponde al Art. 20 del Proyecto aprobado por la Comisión) en el sentido de prohibir que se utilice la libertad de prensa y de palabra para fines de propaganda a favor del fascismo, de la agresión y del odio entre las Naciones. En los tres votos separados que se solicitaron para cada uno de los términos «fascismo», «agresión» y «odio» «entre los pueblos», el Delegado del Ecuador votó consistentemente por la enmienda y razonó su voto explicando «que había votado por la enmienda en consideración de que en ella se condenaba toda propaganda en favor del fascismo y toda campaña de prensa tendiente a fomentar el odio entre los pueblos»… (Ver Acta A/C.3/SR.129, de fecha 12 de Noviembre. Anexo N°. 4).
8.- En la discusión sobre el artículo 20 (Art. 23 de Proyecto de la Comisión) nuestro punto de vista fue por la conservación de la expresión «seguridad social» y propusimos el siguiente texto: «Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social y a la realización de los derechos económicos, sociales y culturales enunciados en los artículos 21, 22, 23, 24, 25 y 26, por medio del esfuerzo nacional y la cooperación internacional, en la medida de la organización y recursos de cada país». Este Artículo, con la supresión únicamente de la referencia a los números de los Artículos citados, fue aprobado por la Comisión y forma parte actualmente de la Declaración de Derechos Humanos. (Ver el Acta A/C.3/SR/138 de fecha 16 de Noviembre. Anexo N°. 5).
10.- Acerca de los principios contenidos en los Artículos 23 y 25 (Arts. 27 y 28 del Proyecto sometido por la Tercera Comisión a la Asamblea General) que establecen los derechos del hombre a la educación y a la participación en la vida cultural de la comunidad, la Delegación del Ecuador expuso claramente su posición, pronunciándose por la educación gratuita y obligatoria en las etapas elementales y preparatoria como también por la universidad de la obra de arte -especialmente la obra literaria- que es patrimonio de la humanidad y que puede ser considerada como un producto colectivo de la experiencia humana. No prevaleció este punto de vista en la Comisión que prefirió consignar los derechos de autor entre los derechos generales del hombre. El Delegado del Ecuador intervino 5 veces en la discusión sobre la propiedad literaria, manifestando que ésta es una parte del «capítulo general del derecho de propiedad» y que en verdad «el derecho del autor no se refiere sino a una minoría del género humano». También la Delegación del Ecuador votó a favor de una enmienda tendiente a declarar que la ciencia debe servir a los intereses de la paz y no a los de la guerra, o sea a los intereses de la vida antes que a los intereses de la muerte. (Ver Actas A/C.3/SR.147, de fecha 20 de Noviembre, A/C.3/SR.150 y A/C.3/SR.152, de fecha 23 y 24 de Noviembre respectivamente. Anexos 8, 9 y 10).
11.- En la discusión sobre el Art. referente al derecho al trabajo (Art. 24 del Proyecto de la Tercera Comisión), la Delegación del Ecuador tuvo un papel destacado con la introducción de una enmienda tendiente a completar el salario de los trabajadores «con otros medios de protección social». La historia de este Art. consta en el informe del Relator de la subcomisión 3 de la Tercera Comisión. El Delegado del Ecuador formó parte de esa Subcomisión, y su participación en ella será objeto de un informe separado. Debo adelantar sin embargo que la Tercera Comisión aprobó el artículo de la enmienda ecuatoriana, en la forma en que le fue presentado por la Subcomisión. La segunda enmienda referente a consignar los casos de discriminación en el trabajo fue negada por la Comisión. (Ver las Actas A/C.3/SR. 156 y A/C.3/SR. 157, de 26 y 27 de Noviembre. Anexos N°. 11 y 12.).
12.- Sobre el derecho de petición -que fue combatido por la Unión Soviética, Gran Bretaña y los Estados Unidos- el Delegado del Ecuador pronunció un discurso en la sesión del 25 de noviembre manifestando «que una de las más grandes conquistas que puedan realizar las Naciones Unidas en el campo jurídico es el reconocimiento de este derecho, que es el corolario justo de una Declaración Internacional de Derechos Humanos». También dijo lo siguiente: » Si no ponemos en las manos del hombre de la calle la posibilidad de hacer respetar esos derechos, o por lo menos de apelar a los organismos competentes de las Naciones Unidas, cuando esos derechos sean amenazados o destruidos, toda la Declaración no pasaría de ser un manifiesto ideológico, sin ninguna vigencia en el mundo… La Delegación del Ecuador dará su voto afirmativo a ese Artículo y a la luminosa enmienda de Francia, la gran Nación que ha reconocido la necesidad del derecho de petición en esta hora histórica, y que, con modestia honrosa ha puesto en la balanza su inmensa contribución, callando sus siglos de historia y de cultura, renunciando al gobierno intelectual del mundo para someterse a la necesidad de este compromiso de naciones para construir el futuro…». Una síntesis de este discurso consta en el Acta de esa sesión. (Ver el Acta A/C.3/SR.158, de fecha 27 de noviembre. Anexo N°. 13).
13.- Cuando la Comisión llegó a considerar los Artículos adicionales de la Declaración, propuesta por Yugoeslavia, Cuba y otros países, la Delegación Ecuatoriana fijó su posición de este modo: En lo referente al derecho del hombre al libre desarrollo de su nación, se abstuvo de votar, explicando que ese libre desarrollo nacional » es enteramente función de la capacidad económica de cada país»; y acerca del Artículo adicional Cubano sobre «derechos del hombre a la rebelión y a la resistencia contra la tiranía» el Delegado del Ecuador pidió que fuera retirado de la lista de derechos «por considerar que la resistencia a la opresión y a la tiranía nacional o extranjera era, más que un derecho, un deber de todo ciudadano de un país democrático». La Delegación de Cuba retiró su Proyecto de artículo, reservándose la oportunidad de consignarlo como una frase del preámbulo de la Declaración. (Ver las Actas A/C.3/SR.163 y A/C.3/SR.164, de fecha primero de Diciembre).ANEXOS Nos. 14 y 14 bis.
14.- En la sesión del 2 de diciembre, el debate general sobre el Preámbulo se abrió con el discurso del Delegado ecuatoriano que pidió el apoyo de la Comisión para el Proyecto del Ecuador, manifestando » que en él se establece la necesidad de una Norma Internacional que haga posible el respeto universal de los Derechos Humanos como también se hace referencia al compromiso solemne de los Estados Miembros de la Organización de Naciones Unidas para asegurar ese respeto a los derechos de hombre». He aquí otros párrafos de su discurso en defensa del preámbulo ecuatoriano: » En el Proyecto de preámbulo que nosotros hemos presentado no se especifican las mediadas para difusión de los principios y del respeto a los derechos; porque el preámbulo no debe adelantar la forma del procedimiento de ejecución que adoptarán los Estados Miembros. En lo que se refiere a las alusiones que el eminente Delegado de Francia desearía que constaran en el Preámbulo de la Declaración, reconocemos la justicia de su punto de vista; pero al mismo tiempo debemos tener en cuenta que una frase de esta índole sobre los actos de barbarie nazi-fascista, a pesar de ser de actualidad hoy, envejecería muy pronto este documento cuando las heridas ya se cierren y se apaguen los odios encendidos por la guerra. Un documento tan importante debe ser hecho para durar siglos, como ha durado la Magna Carta, el Bill of Rigths de los Estados Unidos o la Declaración Francesa de Derechos del Hombre y del Ciudadano. Debemos recordar que el Bill of Rigths americano se formuló cuando no se había apagado aún el fuego de la vida de las campañas de la Independencia. No hay, sin embargo, en la Declaración Americana, una sola palabra de odio o reproche contra los colonizadores ingleses, ya vencidos. Muchos de los primeros enemigos de la democracia americana juraron el Bill of Rigths, porque fue un documento de solidaridad humana, hecho para unir y no para separar a los hombres…».En la misma sesión, el Delegado del Ecuador tomó la palabra por segunda vez para sesión del día siguiente, con nuevos argumentos, examinando con espíritu crítico las enmiendas propuestas por Nueva Zelandia, Holanda, Cuba, Chile, la República Dominicana y Francia. Las Delegaciones de Austria, Francia, Gran Bretaña, India y otras Naciones tuvieron frases de alto elogio para el Preámbulo propuesto por el Ecuador. El Representante australiano dijo que «el tono noble y elevado del Proyecto del Ecuador era el que convenía en un Preámbulo de esta importancia»; mientras que el Profesor Cassin, de Francia, expreso que «el Proyecto del Ecuador estaba redactado en términos llenos de nobleza y de elevación y que algunas de sus parágrafos deberían servir de modelo para el enunciado final del Preámbulo de la Declaración de Derechos Humanos». (Ver las Actas A/C.3/SR.165 y A/C.3/SR.166 de fecha 2 y 3 de Diciembre respectivamente). ANEXOS N°s. 15 y 16.
16.- El Proyecto de Declaración Universal de Derechos Humanos pasó al estudio de una Subcomisión de Redacción, de la que formó parte el Delegado del Ecuador, por votación unánime de la Comisión Tercera. En esa Subcomisión de Redacción fueron modificados algunos Artículos. Igualmente fue suprimido el Art. 29 que se refería a los derechos iguales de los habitantes de los territorios no autónomos y bajo tutela. El Delegado del Ecuador votó contra la supresión de ese Artículo y se reservó el derecho de apelar a la Comisión para que fuera reincorporada la garantía a la población colonial en el texto definitivo de la Declaración. En efecto, la Delegación Ecuatoriana intervino dos veces en el seno de la Comisión sosteniendo la tesis de que la supresión de ese Artículo era una enmienda de fondo y no de forma y que, por lo tanto, no podía ser considerada por la Subcomisión que tenía mandato únicamente para modificar las cuestiones de estilo. La Presidencia de la Tercera Comisión dio la razón al Delegado Ecuatoriano y dictaminó en el sentido de que la Subcomisión se había sobrepasado en sus atribuciones. La Tercera Comisión votó por la reincorporación del Artículo y negó la reconsideración solicitada por el Delegado de la Gran Bretaña, quien manifestó que llevaría el asunto de la modificación de ese Artículo a la Asamblea Plenaria. (Ver las Actas A/C.3/SR.175 Y 176, de fecha 7 de Diciembre.) ANEXOS N°s. 18 y 19.
Miembros de la Delegación del Ecuador ante la Asamblea de las Naciones Unidas, depositan ofrenda floral al pié del busto de Juan Montalvo, en la plaza Champerret – París el 7 de Diciembre de 1948.
4.- El artículo 21, rechazado por la Comisión, y que pasó a estudio de la Subcomisión mencionada, estaba redactado en los siguientes términos: «Toda persona tiene derecho al trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y de remuneración y a la protección contra el desempleo.- Toda persona tiene derecho a un salario igual por un trabajo igual.- Toda persona puede formar libremente sindicatos y afiliarse a ellos, en defensa de sus intereses».
5.- Cumpliendo el mandato de la Comisión Tercera, la Subcomisión, bajo la presidencia del Delegado de Francia, Profesor Rene Cassin, estudió durante varias secciones diurnas y nocturnas, todos los proyectos y enmiendas presentados sobre el llamado «derecho del hombre al trabajo», especialmente el Proyecto de la Comisión de Derechos del Hombre, el Informe del Consejo Económico y Social y las enmiendas de Cuba, Nueva Zelandia, Argentina, Suecia, Uruguay, Unión Soviética y los aditamentos propuestos por Bélgica (‘Toda persona tiene derecho a recibir una remuneración que, según sus aptitudes profesionales, le asegure una vida digna para sí y su familia») y Cuba («Toda persona tiene derecho a seguir libremente su vocación en la medida en que lo permitan las posibilidades de empleo existentes»). Estos dos aditamentos habían sido negados en el texto total por la Comisión Tercera.
6.- El Delegado de Cuba retiró su aditamento a favor de una proposición de los Estados Unidos, tendiente a añadir en el primer párrafo del nuevo texto la frase » a escoger libremente su trabajo», lo que parecía encerrar la idea de la libertad de trabajo según la vocación personal.
7.- El suscrito apoyó la proposición de los Estados Unidos en ese punto; pero se reservó de suscribir al segundo parágrafo que hacía referencia a la discriminación en el trabajo. El Proyecto del segundo parágrafo que decía » Toda persona sin distinción de raza, de nacionalidad y de sexo tiene derecho a un salario igual por un trabajo igual «, parecía incompleto, pues debía añadirse entre otras causas de discriminación la de la edad, pues en muchas partes del mundo suele pagarse salarios muy bajos a los muchachos y a los ancianos. La Subcomisión resolvió no adoptar una lista de discriminaciones en el trabajo sino únicamente en expresión general, redactada de este modo: «Toda persona, sin ninguna discriminación, tiene derecho a un salario igual por un trabajo igual».
8.- El representante de Bélgica propuso que se añadiera a este parágrafo un inciso, más o menos en estos términos: «Todo el que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y suficiente, completada, si hubiere lugar, por otros medios necesarios para satisfacer sus necesidades y las de su familia». Esta proposición fue motivo de largos y reñidos debates en la Subcomisión. Los representantes de los Estados Unidos y de la Gran Bretaña se opusieron a la inserción de ese inciso, manifestando que no era necesario, ya que su idea principal estaba virtualmente contenida en el parágrafo primero del artículo; mientras que otros Delegados como el de Cuba, Unión Soviética, Argentina y el suscrito nos pronunciamos favorablemente por el mantenimiento de esa cláusula que trataba de armonizar las ideas de un salario mínimo y de un nivel de vida digno.
9.- La dificultad mayor para la aceptación de la proposición belga residía en los términos «remuneración completada por otros medios para satisfacer las necesidades, etc.», cuya vaguedad era evidente, como lo habían manifestado las Delegaciones de Gran Bretaña, Nueva Zelandia, Líbano y otras.
ASUNTO: LA ACTITUD ECUATORIANA EN LA SUBCOMISIÓN DE ESTILO ENCARGADA DE LA REDACCIÓN FINAL DE LA DECLARACIÓN DE DERECHOS HUMANOS.
3.- El Mandato fue formulado en los términos siguientes: «La Tercera Comisión decidió constituir una Subcomisión 4a., compuesta de once países y encargada de examinar la totalidad de la Declaración de Derechos del Hombre, es decir los 29 artículos y el preámbulo ya aprobados, con referencia exclusiva al arreglo, compatibilidad, uniformidad y estilo del texto, y de presentar a la Tercera Comisión propuestas al respecto, debiendo también establecer un Grupo Lingüístico de cinco Miembros, uno por cada idioma oficial, para comprobar y asegurar la correspondencia exacta del texto en esos cinco idiomas.
«Los Derechos proclamados en esta Declaración se
«Tampoco puede fundarse distinción alguna en el
estatuto político del país al que la persona pertenece».
1.- Durante los días 9 y 10 de Diciembre próximo pasado, la Asamblea Plenaria de las Naciones Unidas, después de escuchar a diversos oradores -entre ellos el Delegado del Ecuador a la Tercera Comisión-, aprobó la Declaración de Derechos Humanos, a la que se calificó de «Declaración Universal», según proposición oportuna del Delegado de Francia.
2.- En la sesión del día 9, después del informe del Relator de la Comisión de Cuestiones Sociales y Humanitarias, tomó la palabra el Delegado Malik, en su calidad de Presidente de la Tercera Comisión que había elaborado la Declaración Universal de Derechos Humanos. «El Documento que vamos a aprobar –dijo el Delegado Malik- es un arma potente en la guerra ideológica que ocupa la escena contemporánea»… Luego, rindió homenaje a las figuras principales que habían intervenido mayormente en la elaboración de ese documento, aportando su concurso, sus ideas, aspiraciones y anhelos, que eran también los de la humanidad moderna.
3.- Después de haber citado a las Delegados de las Cinco Grandes Potencias y a los iniciadores de la Declaración – nacida al calor de la Comisión de Derechos Humanos, que fue creada en 1946-, el orador declaró:
«No puedo dejar pasar esta ocasión sin mencionar las contribuciones verdaderamente importantes que han realizado en esta etapa de la historia de la elaboración de la Declaración ciertos elementos que no tuvieron la oportunidad de participar en las etapas iniciales de ese documento. La Declaración que se halla ahora ante vosotros, será siempre un testimonio del pensamiento lógico y analítico de mi buen amigo de Australia, señor Alan Watt. El señor Cisneros de Cuba y el señor Carrera Andrade, del Ecuador, han contribuido con el gran tesoro de su erudición y alto idealismo. El Conde Cartón de Viart, de Bélgica, quien –según propia confesión- fue el Delegado más antiguo de la Comisión, aportó su gran experiencia a nuestros debates…»
La Declaración Universal de los Derechos del Hombre ha nacido de la semilla fecunda de donde floreció el árbol sapiente de la jurisprudencia, de raíz árabe, hebrea, romana y bizantina, enriquecida por las profundas corrientes occidentales y vivificadas en el crisol de América, donde el hombre se transforma en el heredero universal de todas las culturas y de todas las razas. Esta multiplicidad de orígenes del derecho se percibe a cada paso en los grandes capítulos de esta Declaración, en los párrafos luminosos de este documento, escrito entre relámpagos de tempestad. La igualdad bélica y la fraternidad humana -conceptos hebraicos y cristianos; – el primigenio derecho de matrimonio; los medioevales derechos de asilo y de amparo; la libertad de viajar – exaltada por el Renacimiento, – el derecho a la libertad de conciencia y el derecho a la educación – proclamados con énfasis por la Reforma, -los derechos del ciudadano, invocados por el liberalismo romántico, los modernos derechos sociales conseguidos por las masas trabajadoras del mundo en épica lucha, se encuentran juntos y ordenados en la magna Declaración que debe ser adoptada por la Asamblea General.
Hay que confesar que el Proyecto de Declaración, elaborado por la Comisión de Derechos Humanos es uno de esos trabajos obtenidos por el aporte colectivo de las organizaciones especializadas en esa clase de estudios y por la experiencia de varias edades de vida política. La otra de síntesis y compendio que ha realizado la Comisión es digna de todo elogio, ya que ha necesitado de todo el pragmatismo rooseveltiano, de toda la casuística latina y de todo el esoterismo oriental para levantar el orden arquitectural de la Declaración. La Comisión ha querido conservar en la ubicación de los artículos una jerarquía metafísica y un orden, sobre todo, moral. Se ha tratado de elaborar un estatuto del hombre, desde su nacimiento hasta su acción de madurez sobre el plano social e internacional. La Delegación del Ecuador propuso en la Subcomisión de Estilo una estructuración lógica de los primeros artículos que a su juicio -eran los más importantes de la Declaración, estableciendo un sistema que iba de lo más general a lo particular, en esta forma: Derecho a la vida, derecho a la igualdad y a la libertad, derecho al pensamiento y a la palabra, derecho al trabajo y derecho a un nivel de vida suficiente. Esta y otras proposiciones de otros países, no fueron aceptadas por la Comisión, que ha conservado, en sus grandes lineamientos, casi intocado el Proyecto original, en el que consta como artículo primero una afirmación que nos es familiar ya que está consignada en el frontispicio de la Declaración de Bogotá. También la formulación de los artículos sobre la prohibición de la esclavitud en todas sus formas y de las torturas y tratamientos inhumanos y de los derechos iguales al reconocimiento de la personalidad jurídica y a la protección de la ley, es semejante, en su origen y estructura, a los artículos correspondientes de la Declaración Hispanoamericana, que ha precedido en algunos meses a la Declaración Universal de Derechos del Hombre.
La contribución de la Delegación Ecuatoriana en este memorable documento se halla en los artículos 10 y 24, que se refieren a la libertad y a la integridad física y al derecho al trabajo. Era indispensable que, juntamente con la detención y la prisión arbitrarias, se condenara también al destierro, o sea la expatriación, vieja práctica acostumbrada especialmente por los déspotas de América. Había que consagrar el derecho del hombre a no ser expatriado, a no ser privado de su patria, muchas veces más amada que la propia vida. Casi todos los países representados en la Tercera Comisión aceptaron la proposición ecuatoriana para incluir al exilio entre las prohibiciones establecidas en el Artículo 10. Igualmente, la Delegación Ecuatoriana, en la Subcomisión encargada de elaborar la parte pertinente al derecho del hombre al trabajo, propuso como fórmula de compromiso la inclusión de los «medios de protección social» para suplementar los salarios bajos y dar al trabajador y su familia una existencia más conforme a la dignidad humana. Esta fórmula, incluida en el tercer párrafo del Artículo 24 fue aceptada por la Tercera Comisión de Cuestiones Sociales y Humanitarias.
Señor Presidente, en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas, deseo repetir mi llamamiento, formulado en la Tercera Comisión, al buen sentido y al espíritu de justicia de los distinguidos representantes de cincuenta y ocho países de la tierra: Todo retardo en la adopción de esta Declaración de Derechos del Hombre no producirá otro resultado que aumentar el desaliento reinante en el mundo y minaría el prestigio de esta Organización que nació con el objeto de preservar la paz y hacer desaparecer los motivos de desacuerdo que conducen a la guerra… Ha llegado el momento histórico de proclamar, por encima de las fronteras, la fe de los pueblos en la libertad y en la dignidad del hombre, la fe en el progreso de la persona humana y de la sociedad, la fe en una norma jurídica universal que lleve al mundo hacia su convalescencia de las heridas últimas e inicie una nueva era de justicia y de cultura.
Considero mi deber informarle que, como resultado de las conversaciones llevadas a cabo entre el señor Director General de la UNESCO, en París, y el suscrito, la Oficina de Información de dicho organismo dio el día de hoy a la publicidad un Comunicado de Prensa bajo los siguientes rubros o «headlines» : «EL ECUADOR VA A CONMEMORAR EN SUS ESCUELAS EL DÍA DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE» – «EL PRIMER PAÍS QUE APOYA LA PROPUESTA DE LA UNESCO».
2.- Al mismo tiempo, el señor Antonio Gamarra, Jefe de la Oficina de Información envío una Carta a todas las Agencias de Prensa de los países de lengua inglesa, francesa y española «encareciendo que el gesto del Gobierno ecuatoriano, el primero que responde al llamamiento del Dr. Torres Bodet, se lo destaque en toda la significación que tiene…». El «CORREO DE LA UNESCO», por su parte, publica la fotografía del Ministro Plenipotenciario del Ecuador en Londres en momentos en que hacía entrega de la respuesta del Ecuador al señor Director General de la UNESCO.
El primer país que apoya la propuesta de la UNESCO.
La respuesta ecuatoriana, firmada por el Ministro de Asuntos Extranjeros, Neptalí Ponce, hace especial alusión a la sugerencia del Dr. Torres Bodet de que el 10 de diciembre, día en que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la histórica Declaración, se celebre cada año en las escuelas del mundo entero. El «Ecuador» ha dicho al Sr. Ponce, «no sólo acoge favorablemente esta idea», sino que «está tomando medidas inmediatas para preparar la conmemoración del Día de los Derechos del Hombre en todos los establecimientos educacionales de la República».
Además se ha comunicado oficialmente al Dr. Torres Bodet que el Ministerio de Educación ecuatoriano está elaborando los planes de una serie coherente de publicaciones, conferencias y certámenes de ensayos sobre el tema de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. El objeto de esos planes, según se declara en la respuesta del Sr. Ponce al Dr. Torres Bodet, es garantizar el amplio conocimiento del texto de la Declaración, juntamente con un «estudio de sus antecedentes y de su relación con los principios establecidos en las constituciones de los países democráticos, especialmente en la del Ecuador».
En las escuelas de niños del Ecuador, ha dicho el Sr. Ponce, se enseñará también «lo que la Declaración significa para el futuro de los pueblos» y la «íntima conexión existente entre los Derechos del Hombre y los principios de la Unesco».
La nota ecuatoriana hace saber, además, al Director General de la Unesco que la sugerencia de dar publicidad a la Declaración por medio de las escuelas de todos los países ha encontrado en el Ecuador una «aprobación sin reservas». Y el Sr. Ponce termina transmitiendo el «aplauso entusiasta» de su Gobierno y el sincero deseo de las instituciones culturales ecuatorianas de cooperar con el Dr. Torres Bodet para el éxito de su nueva misión.
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