Source: https://www.scribd.com/doc/44420467/Manual-para-la-Deteccion-y-Orientacion-de-la-Violencia-Intrafamiliar
Timestamp: 2017-02-19 21:40:40
Document Index: 195210231

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Sexual In f o
El MAL TRA TO D EJA HUELLA
© Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. UNICEF © Programa Puente, entrada al Sistema de Protección Chile Solidario © Fondo de Solidaridad e Inversión Social - FOSIS Autoras: Lorena Valdebenito Soledad Larraín Registro de Propiedad Intelectual Nº162.889 I.S.B.N. : 978-92-806-4163-9 Santiago de Chile Mayo, 2007 Diseño y diagramación: Sandra Piñeiro Impreso en los talleres de Imprenta Salesianos S.A. Edición de 3.500 ejemplares Esta publicación está disponible en: www.unicef.cl y www.programapuente.cl
Presentación Introducción Aspectos Conceptuales de la Violencia Intrafamiliar 1. Violencia Doméstica 2. Maltrato Infantil 3. Abuso Sexual Infantil
5 6 8 9 18 29
ANEXOS 1. Pautas para el Diagnóstico de Violencia Doméstica 2. Plan de Seguridad 3. Recursos Legales y Denuncias: Ley 20.066 de Violencia Intrafamiliar Legislación sobre Delitos Sexuales (Ley 19.617 y Ley 19.927) Teléfonos de Informaciones y Denuncias
43 44 49 54 54 57 60
La violencia doméstica, el maltrato y abuso sexual infantil son serios problemas que afectan a la sociedad moderna e influyen en el desarrollo de niños, niñas y adolescentes, en sus relaciones familiares y sociales. En la mayoría de los casos, como las víctimas de violencia intrafamiliar están unidas a sus agresores por lazos de afecto, dependencia económica y temor, no reconocen los abusos de que son víctimas, perpetuando así el maltrato y atropello a sus derechos. Se trata entonces de situaciones complejas y, especialmente graves, cuando nos referimos al abuso y maltrato hacia los niños y niñas, ya que los padres, quienes son los que deben protegerlos, darles afecto y asegurar el ejercicio de sus derechos, son quienes precisamente los violentan y transgreden, dejándolos en un grado de vulnerabilidad y riesgo muy alto. Es importante tener en cuenta que muchas veces quienes tienen mayor disposición a vivir relaciones violentas al interior de la familia son personas que en su infancia presenciaron violencia entre sus padres, y que existe una estrecha relación entre el maltrato que se da a nivel de pareja con el que se ejerce en contra de los hijos e hijas. Es necesario que asumamos que la violencia es una cuestión que trasciende a la familia que la sufre, es un problema que afecta a la sociedad en su conjunto, y donde todos debemos colaborar para que pueda ser superado. Estamos convencidos de que enfrentar estos temas con los propios involucrados, buscando nuevas formas de interrelación familiar, donde se propicie el buen trato y el respeto por los derechos de cada uno, ayudará a que tengamos niños y niñas más sanos y con mejores perspectivas en su vida adulta. Creemos que la experiencia y relación cotidiana que tienen los Apoyos Familiares con las familias del Programa Puente con las que trabajan, pueden ayudar en este sentido. Sobre todo, si se considera que la presencia de violencia intrafamiliar interfiere con el logro de los objetivos del programa, es decir, que las familias logren una integración al medio local donde residen, accedan a una salud, educación y vivienda dignas, mejoren sus niveles de relación al interior de la familia y aumenten sus niveles de ingresos. Con la publicación de este manual, "EL MALTRATO DEJA HUELLA", queremos poner a disposición de los Apoyos Familiares algunos elementos teóricos y prácticos para detectar situaciones de violencia en las familias con las cuales trabajan. De esta manera podrán acogerlas y orientarlas de manera oportuna y eficaz, y ayudar a revertir los malos tratos y abusos entre sus integrantes. Esperamos que este manual sirva para poder ayudar a muchas familias que están viviendo situaciones de violencia en su interior y no encuentran formas de salida. A los Apoyos Familiares va nuestro aliento por su comprometido trabajo y por encarar este nuevo desafío.
Cecilia Pérez Díaz Directora Ejecutiva FOSIS
Egidio Crotti Representante de UNICEF para Chile
(VIF) es un grave problema social que tiene importantes consecuencias para las víctimas, tanto a nivel de su calidad de vida, salud física y mental, como de la seguridad de las personas. Para la sociedad en general también tiene efectos significativos, pues constituye un obstáculo para el ejercicio de los derechos, implica importantes pérdidas económicas para el país y afecta distintos ámbitos de la vida social, educacional y productiva de quienes la padecen. La VIF es una vulneración grave de los Derechos Humanos y así lo ha entendido el Estado de Chile. Por esta razón ha suscrito tratados internacionales y dictado leyes en la materia, ha desarrollado programas de prevención y creado distintas instancias de atención y acogida de las víctimas, con el fin de garantizarles una vida libre de violencia. Todas estas acciones ponen de manifiesto que la VIF es un problema que trasciende las fronteras de las familias que la viven y que es necesaria la participación de distintos actores de la sociedad para avanzar significativamente hacia la erradicación de esta importante vulneración de derechos, que afecta a un gran número de personas en nuestro país.
El Programa Puente tiene por objetivo que las familias desarrollen prácticas de apoyo mutuo, se integren al medio local en donde residen, accedan efectivamente a los beneficios sociales dirigidos a ellas, se integren a las redes locales existentes y tengan un ingreso per cápita superior a la línea de la extrema pobreza. Las dimensiones que se desarrollan con el Programa son: Identificación, Salud, Educación, Dinámica Familiar, Habitabilidad, Trabajo e Ingresos. Las relaciones familiares juegan un papel primordial en el logro o fracaso de los indicadores de todas las dimensiones que abarca el Programa. En las familias en que existe VIF, todos los ámbitos de las relaciones se ven afectados por esta dinámica abusiva. Aún cuando existan épocas o etapas en las que la violencia no se manifieste de manera explícita, este estilo interaccional está siempre presente. Así, si una familia tiene una dinámica abusiva, ésta tendrá efectos negativos en el acceso al trabajo de las mujeres, a la educación preescolar de los niños y niñas, la distribución equitativa de las tareas del hogar, por mencionar algunos aspectos. Por esta razón, la detección precoz de la VIF, así como el adecuado abordaje de ésta, constituye un elemento central en el éxito de la intervención con familias de extrema pobreza. Los Apoyos Familiares están en una posición privilegiada para detectar la violencia en la familia, ya sea ésta en contra de las mujeres, los niños y niñas, los ancianos y/o los discapacitados, quienes son mayoritariamente las víctimas de este tipo de violencia. La relación de confianza y la cercanía que establecen los Apoyos Familiares con las familias, hace que la intervención en esta materia sea relevante.
La neutralidad, la no intervención y la indiferencia frente a estos hechos de violencia, favorecen la perpetuación del sistema abusivo, propician la impunidad del agresor y aumentan la vulnerabilidad de las víctimas. Este punto resulta particularmente importante ya que el trabajo que desarrolla el Programa Puente se enmarca en la protección, promoción y el ejercicio de derechos tanto en la vida social como familiar, esto es, tanto en el ámbito público como privado de las personas. Debido a que el problema de la VIF en la familia es muy complejo y dinámico, es necesario que se aborde con una formación especializada. Por esta razón, la tarea que les corresponderá asumir a los Apoyos Familiares frente a este problema, en conjunto con su Unidad de Intervención, tiene relación principalmente con la detección de la violencia, la primera acogida de las víctimas -cuando corresponda-, la derivación a servicios especializados y la eventual denuncia de estos hechos, cuando éstos implican serios riesgos para la vida de las personas, especialmente si se trata de niños y niñas. Para realizar esta tarea de manera adecuada, se requiere manejar aspectos teóricos y prácticos relativos a la VIF en sus diferentes manifestaciones, es decir, de la violencia doméstica, el maltrato infantil y, especialmente, del abuso sexual infantil. Es importante tener presente que todas las intervenciones en VIF tienen por objetivo principal detener el abuso y proteger a las víctimas. Con el fin de facilitar la labor que desarrollan los Apoyos Familiares cuando se enfrentan a situaciones de VIF en las familias con las que trabajan, se ha desarrollado este material, que tiene por objetivo
entregar elementos teóricos y prácticos para las intervenciones que realicen con estas familias. El material contiene un marco conceptual acerca de lo que se entiende por VIF en general y cada uno de los distintos tipos de violencia, con el objeto de realizar una adecuada detección y diagnóstico de relaciones abusivas al interior de las familias. También se diferencian los conflictos al interior de la familia de las situaciones de violencia, puesto que ambas problemáticas requieren intervenciones diferentes. Para cada tipo de VIF se han desarrollado orientaciones, de manera de proceder en forma oportuna en caso de encontrar alguna de estas formas de violencia en la familia. Se presentan, además, pautas de referencia para desarrollar entrevistas y/o conversaciones con las víctimas. Por último, se incluyen antecedentes de la legislación en la materia.
ASP ECT OS C NCE O PTU ALE D LA VI LENC I S E O IA NTRAF AM L I IAR
La violencia es una práctica orientada, elaborada, aprendida y legitimada de quienes se sienten con más poder que otros/as, con más derechos que otros/as, de controlar e intimidar1. Ese sentimiento de poder se construye y se enmarca en sistemas de valores, leyes, símbolos y representaciones dentro de una estructura social. La violencia intrafamiliar se refiere, por lo tanto, a todas las formas de abuso que ocurren en las relaciones entre los miembros de una familia. Esto incluye toda conducta que -por acción u omisióndañe física y psicológicamente a otro miembro de la familia2. La Organización Panamericana de la Salud la ha definido como: Toda acción u omisión cometida por algún miembro de la familia en relación de poder, sin importar el espacio físico donde ocurra, que perjudique el bienestar, la integridad física, psicológica o la libertad y el derecho al pleno desarrollo de otro/a miembro de la familia. Soledad Larraín propone como definición del concepto: un fenómeno en el cual, en un grupo social doméstico, que mantiene una situación de amor y protección, una persona más débil que otra es víctima de un abuso físico y psíquico ejercido por esa otra persona3. A los actos mismos se suman las condiciones en que se producen, que son de tal naturaleza que resulta difícil implementar recursos de control social capaces de regular e impedir esas prácticas, las que, por lo tanto, tienden a repetirse4.
Los estudios epidemiológicos a nivel mundial muestran cómo y dónde se concentran la mayor cantidad de casos y hacia dónde apunta el daño con más frecuencia. Dentro del campo de la VIF se han delimitado tres grandes fenómenos con significación, éstos son: la violencia en la pareja o conyugal, el maltrato infantil y el maltrato a ancianos. Existen tres categorías de VIF, definidas de acuerdo a quien es la víctima de los malos tratos. Entenderemos por Violencia de Pareja o Doméstica, cuando afecta a algún miembro de la pareja. Sin embargo, esta forma de violencia se da principalmente hacia las mujeres, pues está estrechamente vinculada a la violencia de género que viven las mujeres en otros ámbitos de su vida social. Se llama Maltrato Infantil a la violencia que afecta a niños y niñas. Por último, Violencia contra los Ancianos se denomina cuando afecta a personas mayores que, por su avanzada edad, también se encuentran en una posición de menor poder en la familia. A continuación, se hará una revisión de la violencia doméstica y el maltrato infantil, ya que son las formas más habituales de violencia al interior de la familia. Por ser el abuso sexual una forma de maltrato infantil que tiene características particulares, se profundizará en esta subcategoría.
Comisión Interministerial de Prevención de la Violencia Intrafamiliar. Gobierno de Chile. Plan Nacional de Intervención en Violencia Intrafamiliar 2001-2006. Corsi, J., Violencia Intrafamiliar: Una mirada interdisciplinaria sobre un grave problema social, Editorial Paidós, Buenos Aires,1994. Larraín, Soledad: "Estudio de prevalencia de la violencia intrafamiliar y la situación de la mujer en Chile". Ed. Publicaciones de Salud Mental. Santiago de Chile. 1993. Ravazzola, María Cristina: "Historias Infames: los maltratos en las relaciones". Editorial Paidós. Buenos Aires, 1997.
1. VI OLENCIA DO MÉSTI CA
¿Qué vamos a entender por violencia doméstica?
Se llama así a las diversas formas de malos tratos -físicos, psicológicos, económicos o sexuales- que se dan en las parejas, sean estas constituidas legalmente o no, causados generalmente por los hombres contra las mujeres5. Es entendida también como un fenómeno social que ocurre en un grupo familiar, sea este el resultado de una unión consensual o legal, que consiste en el uso de medios instrumentales por parte del cónyuge o pareja para intimidar psicológica, física, intelectual y/o moralmente a su pareja, con el objeto de disciplinar, según su arbitrio y necesidad, la vida familiar6. La violencia contra la mujer en el espacio doméstico7es parte de un fenómeno más amplio denominado violencia de género8, por lo tanto, su producción está asociada a la distribución desigual del poder entre hombres y mujeres en nuestra sociedad.
Existen diversas formas en que se manifiesta la violencia doméstica:
Abuso Físico: Constituye un tipo de conducta que es dirigida, principalmente, a ocasionar algún 11 daño en el cuerpo de la persona . Entre las conductas posibles de identificar se encuentran: empujones, cachetadas, golpes con puños, golpes de pie, quemaduras, golpes con objetos, agarrones, mordeduras, la asfixia, el uso de armas blancas y de fuego, entre otros. Se considera que es violencia física grave aquella que puede llevar a lesiones externas o internas, o cuando hay una amenaza grave para la vida y/o la integridad física. Abuso Sexual: Consiste en la imposición de actos de orden sexual 12 contra la voluntad del otro , la que incluye: obligar o forzar a la persona a tener relaciones sexuales, exponer u obligar a actividades sexuales no deseadas, manipular a través de la sexualidad, controlar y ridiculizar al otro en su sexualidad. El abuso sexual en la pareja ha sido considerado como la manifestación más grave de violencia conyugal. Además de ser un importante indicador 13 de riesgo , denota un deterioro mayor de la relación 14 de pareja . Esta manifestación de la violencia doméstica es la que ha permanecido más oculta porque para las mujeres resulta muy difícil hablar de ella. Abuso Financiero: Consiste en privar de las necesidades básicas al otro. Puede manifestarse a través de la privación económica, la extorsión y la apropiación de bienes o de dinero 15 del/de la otro/a, entre otras .
Abuso Psicológico o emocional:
Conducta u omisión que tiene por objeto causar temor e intimidación y controlar la conducta, sentimientos y pensamientos de la persona que 9 está siendo agredida . Incluye manifestaciones como la degradación psicológica, la humillación verbal, la continua amenaza de abandono, la amenaza de agresión física, la reclusión en el 10 hogar, entre otros .
5 Del total de denuncias de casos de Violencia Intrafamiliar interpuestas en Carabineros, un 92% fueron hechas por mujeres, y sólo un 5% por hombres. El resto corresponde a niños y ancianos. Es decir, la relación es: por cada 18 mujeres que denuncian, sólo 1 hombre lo hace. 6 Duque, I., Rodríguez, T., Weinstein, S. "Violence against women: definitions and strategies". Prepared for the World Congress on Human Right, New Delhi 11-15 December, 1990 en: Larraín, S. Violencia Puertas Adentro. 1993. 7 También se ha usado esta denominación para referirse a la violencia que viven las mujeres en el contexto familiar. 8 Violencia de género se refiere a todo acto que se ejerce contra la mujer por el simple hecho de serlo y que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual, psicológico o emocional, incluídas las amenazas, coerción o privación arbitraria de libertad, y todo ello con independencia de que se produzca en el ámbito público o privado (ONU). 9 Azócar, M., Kusmanic, V., Lucar, A. "Violencia conyugal desde una perspectiva sistémica-cibernética. Tesis para optar al título de psicólogo". Universidad Católica de Chile, Santiago. 1991. 10 Larraín, Soledad: "Estudio de prevalencia de la violencia intrafamiliar y la situación de la mujer en Chile". Ed. Publicaciones de Salud Mental. Santiago.1993. 11 Corsi, J. Una mirada abarcativa sobre el problema de la violencia intrafamiliar. Compilación Violencia Intrafamiliar de Jorge Corsi, Edotorial Paidós, Buenos Aires,1995. 12 Corsi, J. Una mirada abarcativa sobre el problema de la violencia intrafamiliar. Compilación Violencia Intrafamiliar de Jorge Corsi, Edotorial Paidós, Buenos Aires,1995.. 13 Riesgo entendido como el nivel de gravedad y severidad de la violencia. 14 Martínez V., Walker C. y otros, "Una reconstrucción posible", Municipalidad de Santiago-SERNAM, 1997. 15 Martínez V., Walker C. y otros, "Una reconstrucción posible", Municipalidad de Santiago-SERNAM, 1997.
¿Cuál es la magnitud de la violencia doméstica?
Un estudio realizado por el Centro de Estudios Públicos para SERNAM en 2001, cuyo objetivo fue conocer la magnitud de este problema en Chile y que se desarrolló en dos regiones del país (RM y IX Región), reveló que el 50,3% de las mujeres sufre alguna forma de entrevistadas, es decir 1 de cada 3, ha sido víctima de maltratos físicos y sexuales de parte de su pareja y un 20% víctima de maltratos físicos de carácter grave.
et as o acci ne que co ap o s mpo nen la i nter venci ón i ntegral en VI F
violencia de parte de su pareja. Esta cifra aumenta a 59,4% en los estratos más pobres. De acuerdo a los resultados, un 34% de las mujeres
Detección activa: en todas las familias es importante estar atentos ante las señales que puedan hacernos pensar que una mujer se encuentra viviendo violencia de parte de su pareja17. Primera acogida: es el primer acercamiento a la mujer, en el que ponemos el tema de la violencia en la conversación18. Durante todo el proceso de intervención debemos seguir las reglas básicas para ayudar a las personas que viven violencia particularmente en este etapa. Diagnóstico y plan de acción: es uno de los objetivos de la primera acogida y con él se pretende determinar si efectivamente hay una situación de abuso. De ser así, es necesario conocer el tipo de manifestación de violencia, la gravedad de esta, así como también el riesgo en que se encuentra la víctima19. Derivación: se debe realizar de acuerdo al diagnóstico, la evaluación de riesgo y las necesidades de la mujer. De acuerdo a estos criterios es posible que esta se produzca en diferentes etapas del proceso20. Asesoría legal y reparación del daño: la mujer acudirá a este tipo de intervenciones de acuerdo a sus necesidades. La asesoría legal sólo será necesaria cuando la mujer acuda a los tribunales de justicia. Sin embargo, es importante que los apoyos familiares informen a las víctimas de los recursos legales con que cuentan 21, sobre todo en casos de extrema gravedad. En tanto, asistir a un centro terapéutico o recurrir a profesionales especialistas en la materia estará condicionado por el impacto que haya tenido la violencia en una determinada persona. A pesar de lo anterior, es siempre recomendable enviar a la mujer a un tratamiento especializado.
La Organización Mundial de la Salud, en su informe sobre Violencia y Salud del año 2001, señala que entre el 40% y 70% de los homicidios contra mujeres en el mundo son cometidos por sus parejas o ex parejas. Un estudio sobre Femicidio en Chile, desarrollado por la Red Chilena Contra la Violencia Doméstica y Sexual, mostró que en nuestro país mueren en promedio 40 mujeres al año por esta causa16. Los antecedentes expuestos muestran que la Violencia Doméstica, tanto en nuestro país como en el resto del mundo, no es un fenómeno aislado sino, por el contrario, representa una situación de riesgo severo para un gran número de mujeres, sus hijos e hijas. Para disminuir este grave problema social es necesaria una intervención activa de todos los sectores de la sociedad y, en particular, de parte de quienes trabajan con grupos de mayor vulnerabilidad. La intervención en VIF está compuesta por diferentes etapas que pueden darse en forma secuenciada o combinarse de diferentes maneras, de acuerdo a las necesidades y recursos que dispongan las personas.
Cada una de estas etapas puede ser abordada por diferentes actores sociales. Como ya se señaló en la introducción, las funciones principales de los Apoyos Familiares en relación a la VIF son la detección, primera acogida de las víctimas y la derivación de éstas a servicios especializados de atención y/o asesoría.
16 Femicidio en Chile, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 2005. 17 Más información en página 14. 18 Más información en página 16. 19 Más información en página 17, Anexo N°1. Pautas para el Diagnóstico de Violencia Doméstica y Anexo N°2. Plan de Seguridad. 20 Más información en página 17, Anexo N°1. Pautas para el Diagnóstico de Violencia Doméstica. 21 Ver Anexo N°3. Recursos Legales y Denuncias.
Reglas básicas para intervenir y ayudar a personas que viven violencia doméstica
Hay ciertas conductas y/o actitudes básicas que se deben tener presentes al intervenir con personas que viven violencia de parte de sus parejas:
Escuchar y creer la experiencia de malos tratos que relata la persona. Asegurarle que no está sola y que no es culpa suya. Promover el derecho a una vida libre de violencia. Animarle a buscar servicios de apoyo en la comunidad. Conocer los recursos de la comunidad en la materia (trabajo en red). Responder a sus necesidades de realizar un plan de seguridad. Apoyarla y asistirla en sus decisiones. Tener siempre presente que los objetivos fundamentales de la intervención en violencia en la familia son: la detención del abuso y la protección de las víctimas.
¿Qué distingue a los conflictos familiares de la VIF?
Es necesario hacer una primera e importante distinción entre conflictos familiares y VIF. El conflicto es entendido como una diferencia de opinión u otra divergencia entre partes de una familia. La violencia, es un abuso de poder de parte de un miembro de la familia sobre otro, valiéndose de creencias sociales y culturales que históricamente han apoyado estas concepciones acerca de hombres y mujeres22. Los conflictos son inherentes a las relaciones humanas y se producen cuando existen diferencias de opinión, creencias, modos de resolver situaciones o cualquier otra discrepancia entre los miembros de la familia, y frente a las cuales las personas involucradas no logran llegar a un consenso, a un acuerdo o modo común de enfrentar una situación. Sin embargo, estos no necesariamente implican la existencia de violencia; muchas veces estos se convierten en una oportunidad de crecimiento y desarrollo para las familias y parejas. Los conflictos familiares se dan en todas las familias, no así la VIF. Esta última implica un estilo de relación, una pauta de interacción al interior de una pareja y/o familia, en la que una persona abusa de su condición de poder para imponer a otra sus puntos de vista, sus ideas y creencias mediante la intimidación, la amenaza o el uso de la fuerza. Si bien ambos afectan la dinámica familiar, en el caso de la VIF siempre existe una vulneración de derechos fundamentales de las personas, daños a la integridad física y psicológica, y restricción de la libertad. Por esta razón, cuando se trabaja con una determinada familia, es clave saber si ésta presenta dinámicas abusivas o no, pues de acuerdo a este criterio se definirá el tipo de ayuda o apoyo que requiere. Intervenir en una familia que tiene una dinámica abusiva sin considerar esta variable como un elemento central, puede aumentar significativamente los niveles de violencia al interior de la familia y poner en serio riesgo a las víctimas de abuso.
22 Entre éstas se encuentra la creencia de que las mujeres son inferiores a los hombres, que las mujeres necesitan de la protección de los hombres pues ellas no son capaces de valerse por si mismas pero a cambio de esta protección deben tener una actitud de sumisión hacia su pareja o marido, que en los hogares donde no hay un hombre no hay autoridad, por mencionar sólo algunas.
¿Qué hacer para saber si existe violencia en una pareja?
Las mujeres que viven violencia de parte de sus parejas muchas veces se sienten culpables de ello, sienten vergüenza por aceptar esta situación o sienten temor de lo que pueda hacer el agresor si sabe que ellas se lo han contado a alguien. A esto se suma que en varios casos existe una dependencia económica total de la pareja y que el deterioro de la salud mental y autoestima de las mujeres, producto de la exposición prolongada a violencia en el espacio familiar es tan grave, que no se sienten capaces de emprender un camino de salida del abuso. Sienten que su vida y la de sus hijos/as está permanentemente amenazada, que no pueden hacer nada frente al agresor o simplemente consideran normal la violencia en la familia, producto de sus experiencias de vida y la influencia del sistema social y cultural, que muchas veces avala y justifica de manera directa o indirecta la VIF. Además de lo anterior, las dinámicas abusivas tienen mecanismos para su perpetuación y mantención. Uno de ellos, y tal vez el más importante, es el aislamiento de las víctimas y la justificación de la violencia tanto de parte de quien la ejerce como de quien la recibe. Por esta razón, en muchas oportunidades la violencia no es percibida ni diagnosticada como tal por las personas que están cerca de la familia y, en algunos casos, ni siquiera por las propias mujeres. En este sentido, los Apoyos Familiares, al desarrollar un vínculo de cercanía afectiva con la familia, están en una posición privilegiada para la detección de estas situaciones. Frente a ellas, deben manejar adecuadamente los indicadores de violencia en la pareja, con el fin de distinguir claramente cuándo se encuentran frente a una pareja que presenta una dinámica abusiva y cuándo no. La violencia en la familia implica riesgos de diversa índole para quienes la viven, por lo que, es necesario ser extremadamente cauteloso/a a la hora de indagar en la existencia de pautas de abuso en una familia, pues el sólo hecho de poner en evidencia la situación puede implicar un aumento significativo del riesgo para las personas que la padecen. Para abordar este tema se debe buscar un espacio de intimidad con la mujer, es decir, tener una entrevista a solas con ella, en la que pueda hablar abiertamente de lo que le sucede, sin que esto signifique ponerla en riesgo y sin que su pareja pueda intimidarla con su presencia. Si no es posible establecer una conversación a solas con ls mujer en el hogar, se la puede citar a otro lugar que no sea visto como una amenaza por la pareja, con el fin de poder conversar en privado. Por ejemplo, se puede invitar a la mujer a un espacio neutral como la municipalidad, el colegio de los niños/as u otra instancia del nivel local a la que sería factible que asistiera en el marco del Programa Puente. Frecuentemente los maridos o convivientes no permiten que las mujeres se relacionen en forma independiente con otras personas e intentan presenciar todos los encuentros que ellas tienen con otros, a modo de control. De esta manera, es posible que cuando el Apoyo Familiar asista al domicilio de la familia y su interlocutora sea la mujer, su pareja esté siempre presente. Cuando esto suceda, es importante saber que el aislamiento y el control de las relaciones sociales es una de las manifestaciones más sutiles e invisibles de la violencia en la pareja y que, por tanto, esto debe considerarse como un indicador de la existencia de violencia en esa pareja. Frente a la sospecha de una relación de abuso, nunca debe indagarse directamente la probable existencia de violencia en una sesión en la que participen ambos miembros de la pareja. En la búsqueda activa y directa de signos que puedan confirmar el diagnóstico de una situación de violencia, debe entrevistarse a los miembros de la pareja por separado. La entrevista en pareja puede poner en severo riesgo a la mujer y sus hijos.
¿Qué signos y señales nos harán sospechar que existe violencia doméstica?
Es importante estar atento ante la presencia de ciertos signos y señales de alerta que pueden dar información acerca de la existencia de una relación abusiva en una pareja. Estos son:
Heridas, huellas de golpes, hematomas, discrepancia entre características y descripción de accidentes, localización de las lesiones (en general no son en la cara o lugares visibles fácilmente).
Ansiedad, depresión, confusión, agitación, síndrome de estrés postraumático, intentos de suicidio.. Aislamiento, falta de redes sociales, escasa o nula participación en la comunidad, ausencia de contacto con familiares. Control de las actividades cotidianas de la mujer, sumisión de parte de la mujer, prohibición de salir, de trabajar y/o participar socialmente, de parte de la pareja. La presencia de estereotipos de género tradicionales y rígidos. Temor, nerviosismo, ausencia de contacto visual, inquietud, sobresalto al menor ruido, miradas inquietas a la puerta, pasividad, ensimismamiento, tendencia a culpabilizarse y a exculpar a su pareja, reticencia a responder preguntas o a dejarse explorar, incapacidad para tomar decisiones.
ACTITUD DE LA VÍCTIMA
Tristeza, miedo a morir, ideas suicidas, ansiedad extrema.
Quejas crónicas de mala salud, insomnio, cefaleas, abdominalgias, disfunciones sexuales, consumo abusivo de medicamentos, ausentismo laboral, abortos provocados o espontáneos, etc. Los trastornos por somatización son una posible consecuencia de la violencia mantenida.
¿Qué hacer para abordar el tema con la posible víctima?
Ante la presencia de estos signos debemos generar un espacio de conversación privado, a solas con la mujer. Una alternativa para definir si estas señales son indicadores de la existencia de violencia en la pareja es la 23 aplicación de pautas para el diagnóstico , que permiten determinar si esta mujer vive o no violencia doméstica. Se puede además formular algunas preguntas facilitadoras, que permitan abrir el diálogo en el tema. La conversación que se tenga con la mujer para detectar si vive o no violencia debe regirse por las reglas básicas de la intervención en violencia señaladas en la página 11.
Preguntas facilitadoras: Le veo preocupada: ¿Cómo van las cosas en su familia? ¿Tiene algún problema con su esposo o con los hijos? Esperar respuesta. ¿Se ha sentido alguna vez maltratada? ¿Se siente segura? ¿Ha sentido miedo? ¿Ha sido violentada o agredida físicamente, sexualmente? Su pareja o marido: ¿Controla sus salidas? ¿Le controla el dinero? ¿Le ha amenazado alguna vez? ¿Tiene armas en casa? ¿Ha contado su problema a algún familiar o amigo?
Es importante tener presente que para las mujeres que viven violencia, y en particular aquellas que tienen una dependencia económica total de su pareja abusadora, resulta difícil y amenazante hablar de la situación en que están. Por esta razón, los/as Apoyos Familiares deberán tener presentes estos elementos a la hora de abordar este tema con una determinada mujer.
23 Ver Anexo Nº1. Pautas para el Diagnóstico de Violencia Doméstica.
¿Qué esperamos lograr con esta conversación?
La entrevista tiene por objeto diagnosticar una situación de abuso, evaluar el riesgo y elaborar un plan en conjunto con ella para detener el abuso. Un aspecto que debe estar siempre presente en cualquier etapa de la intervención en violencia es la necesidad de protección que tengan las víctimas, por lo que, en este espacio, la seguridad y protección también serán un objetivo central y un tema que hay que abordar. Este tipo de entrevistas debe tener elementos de la intervención en crisis24, es decir, acoger a la víctima, ordenar el relato, evaluar las posibilidades y definir una estrategia de salida. No se pretende que con esta intervención se solucione el problema, pero sí que se definan líneas de acción que le permitan a la mujer iniciar un camino de salida del abuso.
Respetar las decisiones de la mujer en relación a su situación actual y las posibles alternativas de salida o no de la violencia. Mostrar a la mujer todas las acciones que ella ha realizado para cambiar la situación de violencia, con el fin de demostrarle que: es falso que no ha hecho nada, tiene fortaleza, no es cobarde ni tonta por el hecho de haberse quedado callada y que ella tiene poder para revertir esta situación. Desnormalizar la violencia en la pareja. Mostrarle que la violencia es un problema social que aqueja a gran cantidad de mujeres en nuestro país y en el mundo, e implica una grave vulneración de derechos fundamentales de las personas. Que no todas las familias viven o se relacionan de esta manera. Y que existen diversos factores que van a influir en que una pareja tenga una dinámica abusiva, pero que ella tiene derecho a una vida libre de violencia. Establecer una conversación que despatologice la violencia, deshaciendo etiquetas y creencias que la mujer tiene acerca de sí misma. Ayudarla a conectarse con sus propios sentimientos y emociones, pues después de muchos años de estar expuesta a violencia existe una disminución del malestar que le provoca la violencia. Mostrar las alternativas posibles, salidas o soluciones (entregar información). Reforzar su decisión de pedir apoyo y romper el silencio, como primer paso para salir de una relación abusiva.
Escuchar activamente a la mujer. NO juzgar a la mujer. Respetar las decisiones que ha tomado durante todo el tiempo que ha estado expuesta a violencia.
Ofrecer un espacio para que ella se sienta tranquila, segura, confiada y que pueda ser ella. Explicar a la mujer que no existen las soluciones rápidas que la sacarán de su situación. No hay una sola forma de enfrentar esta problemática, por lo que no es bueno dar consejos ni tomar decisiones por la mujer. Con la información que ella proporcionará, juntas/os podrán buscar salidas a lo que vive. La idea es abrir un espacio de reflexión que le permita dar el primer paso para salir de esta situación. Las soluciones existen, pero son diferentes para cada mujer. No existen casos iguales. Intentar ordenar el relato y devolverlo a la mujer en forma ordenada. Mostrar a la mujer las manifestaciones de violencia presentes en su relación y las características del ciclo de la violencia25.
24 Concepto de intervención en crisis (Slaikeu 1988). Método de ayuda dirigido a auxiliar a una persona y/o familia o grupo para que pueda enfrentar un suceso traumático, de modo que la probabilidad de efectos
negativos (daño físico y psicológico, estigmas emocionales) se aminore y se incremente la probabilidad de crecimiento (nuevas habilidades, opciones y perspectiva de vida). Intervenir en una crisis significa introducirse de manera activa en la situación vital de la persona que la está experimentando y ayudarla a movilizar sus propios recursos para superar el problema y recuperar el equilibrio emocional. 25 Ver en el portal www.cpuente.cl en dinámica familiar, violencia intrafamiliar. Ciclo de la violencia y/o buscar en Internet, hay innumerables artículos al respecto.
Si luego de esta entrevista se llega al diagnóstico, es decir, al conocimiento de la existencia de una situación de maltrato hacia la mujer de parte de su pareja, es preciso hacer una valoración inicial de la situación de riesgo inmediato, poniendo especial énfasis en el riesgo vital por las lesiones, riesgo potencial de homicidio o de nuevas agresiones y riesgo de suicidio. Esta información es posible extraerla del relato de la persona, además de la aplicación de instrumentos específicamente diseñados para evaluar el riesgo. Es necesario valorar si se trata de una situación aguda o crónica y establecer un plan de acción (teniendo en consideración la opinión de la mujer, la situación de los hijos, los apoyos que tenemos). Para ello debemos conocer los recursos con los que contamos y a los que es posible derivar a la mujer, y dar una respuesta oportuna que le permita estar protegida y detener el abuso. Muchas veces los recursos especializados para derivar a la mujer son escasos o inexistentes; en estas situaciones el Apoyo Familiar deberá desarrollar una estrategia para dar respuesta
a esta mujer. Para tales efectos es importante que no tome decisiones solo/a; se debe involucrar a otras personas o profesionales de la red territorial disponibles tanto en nivel local como regional, que el Apoyo Familiar considere que pueden aportar en el diseño e implementación de una estrategia de intervención en los casos de VIF26.
¿Cómo podemos evaluar el nivel de riesgo?
El Ministerio de Salud -en el marco de su programa de atención a mujeres que viven violencia en la atención primaria- ha desarrollado un instrumento que permite valorar la severidad de la violencia en sus diferentes manifestaciones, y que puede ser utilizado para estos efectos27. La valoración de la severidad de la violencia representa la evaluación de un momento y, como tal, puede sufrir variaciones. No obstante ello, nos permite definir el grado de riesgo en que se encuentra la mujer en ese momento determinado y, de este modo, tomar decisiones que garanticen su seguridad y si lo ameritan, denunciar los hechos a los organismos correspondientes28. En este mismo sentido, se han desarrollado planes para aumentar la seguridad de las mujeres en distintas situaciones; es recomendable que los Apoyos Familiares los conozcan y puedan ponerlos a disposición de las mujeres que lo requieran29.
26 En todas las comunidades existen instituciones que históricamente han estado vinculadas a esta temática, entre las que se encuentra: Carabineros de Chile, SERNAM e instituciones dependientes de él, organizaciones de Mujeres, Consultorios de Atención Primaria -aún cuando no haya un programa específico dirigido a mujeres que viven violencia-, Centros de Salud Mental (COSAM). En todas estas instituciones existen profesionales que, de una u otra manera, han estado vinculados a esta problemática y que pueden aportar desde sus instituciones y experiencias a la intervención en VIF. Para contar con estas redes es necesario que el Apoyo Familiar identifique quienes son estas personas. 27 Ver Anexo Nº1. Pautas para el Diagnóstico de Violencia Intrafamiliar. 28 Ver Anexo Nº3. Recursos Legales y Denuncias. 29 Ver Anexo Nº2. Plan de Seguridad.
2. mal trato i anti nf l
¿Qué vamos a entender por maltrato infantil?
UNICEF define como víctimas de maltrato y abandono a aquellos niños, niñas y adolescente de hasta 18 años que sufren ocasional o habitualmente actos de violencia física, sexual o emocional, sea en el grupo familiar o en las instituciones sociales. También se define el Maltrato Infantil como cualquier acción u omisión no accidental que provoque daño físico o psicológico a un niño por parte de sus padres o cuidadores30.
30 Corsi, J., Violencia Intrafamiliar: Una mirada interdisciplinaria sobre un grave problema social, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1994.
b Tipos de maltrato infantil:
Maltrato físico: toda agresión que puede o no tener como resultado una lesión física, producto de un castigo único o repetido, con magnitudes y características variables. Maltrato emocional o psicológico: se trata del hostigamiento verbal habitual por medio de insultos, críticas, descréditos, ridiculizaciones, así como la indiferencia y el rechazo explícito o implícito hacia el niño, niña o adolescente. Se incluyen también en esta categoría el rechazo, el aislamiento, aterrorizar a los niños o niñas, ignorarlos y corromperlos. El ser testigo de violencia entre los padres es otra forma de maltrato emocional. Negligencia: se refiere a la falta de protección y cuidado mínimo por parte de quienes tienen el deber de hacerlo. Existe negligencia cuando los responsables del cuidado y educación de los niños, niñas y adolescentes no atienden ni satisfacen sus necesidades básicas, sean estas físicas, sociales, psicológicas e intelectuales. Abandono: es el grado extremo de negligencia de parte de los adultos. Abuso sexual: cualquier clase de práctica sexual con un niño, niña o adolescente, por parte de un familiar o cuidador que tenga una posición de autoridad o poder sobre éste. Puede abarcar desde la exhibición de genitales hasta la violación. Se ha definido también como toda forma de actividad sexual entre un adulto y niño, niña o adolescente. Se incluye en esta categoría la explotación sexual31.
En el Tercer Estudio de Maltrato Infantil realizado en el país por UNICEF en el año 2006, se estableció que un 75,3 % de los niños y niñas en Chile han sido víctimas de alguna forma de maltrato en sus familias. Un 21,4% de los niños/as es víctima de violencia psicológica, un 27,9% recibe violencia física leve y un 25,9% ha sido víctima de maltrato físico grave, es decir, un 53,8% de los niños y niñas en Chile recibe alguna forma de maltrato físico. Se estableció en este estudio además que hay una relación significativa entre la existencia de violencia entre los padres y la violencia que éstos ejercen hacia sus hijos. En más de la mitad de los casos de los niños que viven violencia física grave, existe violencia entre sus padres. Otro aspecto importante que reveló este estudio es que, a mayor gravedad de la violencia, existe una mayor aceptación y validación de la violencia como una forma de disciplinar: un 51,9% de los niños que vive violencia física grave considera adecuado el castigo físico mientras que sólo el 30,2% de los niños y niñas que no recibe violencia aprueba el castigo físico. En el estudio del año 2000 los porcentajes en relación a esta dimensión eran de 48% y 25% respectivamente, es decir, que hubo un aumento en relación a la aceptación del castigo físico en ambos grupos.
Frecuencia de la violencia hacia los niños y niñas- 2006
75,3% de los niños y niñas recibe algún tipo de violencia. 24,7% de los niños y niñas no recibe ningún tipo de violencia. 53,4 recibe algún tipo de violencia física. 25,9% recibe violencia física grave.
Violencia Física Grave 25,9% SIN VIOLENCIA 24,7%
31 Ver Capítulo 3. Abuso Sexual.
Violencia Física Leve 27,9%
Violencia Psicológica 21,4%
Reglas básicas de intervención que se deben tener presentes con niños, niñas y adolescentes víctimas de maltrato infantil:
En primer lugar, es necesario tener presente que el maltrato infantil presenta factores de mayor vulnerabilidad que las otras formas de violencia en la familia, en la medida que los adultos encargados de la protección y el cuidado de los niños/as son precisamente quieneslos dañan. Esta situación se ve agravada por la dependencia física, emocional y económica casi total de niños/as hacia los adultos. Por último, muchas veces las medidas de protección dictadas a favor de los niños/as no consideran sus perspectivas y en varias oportunidades constituyen formas de victimización secundaria32.
Por estas razones, al intervenir en situaciones de maltrato o abuso infantil es necesario tener siempre presente el interés superior del niño, niña o adolescente.
El término victimización secundaria hace referencia a las consecuencias negativas experimentadas por la víctima, cuando otros integrantes de la sociedad toman conocimiento de su situación y no actúan en concordancia con las necesidades de una persona cuyos derechos están siendo vulnerados. La victimización se da, generalmente, en dos ámbitos: el policial y el judicial. Esta se produciría cuando existe un choque entre las expectativas previas de la víctima y la realidad institucional. En muchas ocasiones la víctima se siente maltratada y, en ocasiones, humillada por el mismo sistema legal que, en vez de protegerla y garantizar sus derechos, ignora sus expectativas, sentimientos y necesidades. Una víctima también puede ser objeto de victimización secundaria de parte de otras personas que tomen conocimiento de su situación y, por ejemplo, no le creen o no le dan la importancia debida a la violencia que esta vive y/o desatienden sus necesidades de protección y ayuda; o cuando la ayuda que se le entrega no considera en forma integral las necesidades y decisiones de la víctima.
¿Cómo saber si existe maltrato hacia los niños, niñas y/o adolescentes en la familia?
Las maneras más adecuadas para evaluar si existe o no maltrato es observar las pautas de relación entre los adultos y los niños, niñas y adolescentes, así como generar espacios de conversación con ellos respecto del tipo de relación que tienen con sus padres.
I nd icadore d mal s e tra to f ico ís
S nos F icos en ig ís el n ño/a i
Lesiones en la piel: magulladuras o moretones en distintas partes del cuerpo (rostro, labios o boca, en zonas extensas de torso, espalda, nalgas o muslos), señales de mordeduras humanas, quemaduras. Fracturas en diversas fases de cicatrización, de diferente data y no tratadas; fracturas múltiples; cualquier fractura en un niño menor de dos años. En niños mayores de dos años, fractura de costillas y de la columna vertebral. Heridas o raspaduras en la boca, labios, encías u ojos; en los genitales externos; en la parte posterior de los brazos, piernas o torso. Heridas sobreinfectadas. Hemorragia de la retina. Lesiones abdominales, hinchazón del abdomen, dolor localizado, vómitos constantes. Retraso importante en el desarrollo de la estatura. Intoxicaciones recurrentes por tóxicos desconocidos. Cauteloso en contacto físico con adultos. Se muestra aprensivo cuando otros niños lloran. Manifiesta conductas extremas (agresividad o rechazo). Parece tener miedo a sus padres o a volver a su casa. Informa que su padre/madre le ha causado alguna lesión. Agitación o excitación. Trastornos del sueño o de la alimentación. El relato de los padres o cuidadores no concuerda con la intensidad o características de las lesiones observadas. Historias cambiantes o inconsistencia en el relato de los padres o cuidadores. Inconsistencia o contradicción entre el relato del niño y el de sus padres. Intentan ocultar la lesión del niño o proteger la identidad de la persona responsable de ésta. No permiten que el niño relate lo sucedido o niegan lo que el niño cuenta. El adulto responsable del niño se refiere a éste en términos negativos, utiliza una disciplina rígida y severa, no adecuada a la edad del niño. Abuso de alcohol u otras drogas.
co mport ami entos d n ño/a el i
Co ndu as d ct el o los cu d i ador/e s
I nd icadore d mal s e tra to emoci nal y ps o icológ ico S nos F icos en ig ís el n ño/a i
Retraso en el desarrollo físico (baja en el peso y en la talla). Trastornos de las funciones relacionadas con la alimentación, sueño y regulación de los esfínteres. Parece excesivamente complaciente, pasivo, nada exigente o, por el contrario, es agresivo, muy exigente o rabioso. Muestra conductas extremadamente adaptativas, que son demasiado adultas, como ejercer el papel de padre de otros niños, o tener conductas demasiado infantiles, como mecerse constantemente, chuparse el pulgar, enuresis (descarga involuntaria de orina en la noche). Intentos de suicidio. Extrema falta de confianza en sí mismo. Exagerada necesidad de ganar o sobresalir. Demandas excesivas de atención. Mucha agresividad o pasividad frente a otros niños. Su educación es intimidadora en el momento de poner límites. Transmiten una valoración negativa del niño/a; desprecian constantemente sus logros y lo/a someten a humillaciones verbales y a críticas excesivas. Generan en el niño/a un miedo intenso, amenazándole con un castigo extremo. Hacen esfuerzos activos por alejar al niño/a de relaciones sociales normales con sus compañeros: le prohíben jugar con otros niños, invitar a sus amigos a la casa, etc. Son fríos, rechazantes y niegan amor. No muestran interés por los problemas que el niño/a pueda presentar en la escuela, mostrando un claro desinterés por su persona. Mantienen expectativas inalcanzables con respecto al niño/a, castigándole por no lograrlas. Toleran absolutamente todos los comportamientos del niño/a sin poner límite alguno.
I nd icadore d Negl s e igencia y abando no
Se le ve constantemente sucio, hambriento o inapropiadamente vestido. Sufre repetidos accidentes domésticos (sobre todo cuando se trata de niños menores de 3 años) debido claramente al descuido de sus cuidadores. El niño pasa largos períodos del día sin los cuidados ni vigilancia de un adulto, está solo o con sus hermanos. Presenta problemas físicos o necesidades médicas no atendidas (por ejemplo, heridas sin curar o infectadas) o ausencia del control y cuidados médicos rutinarios. Sufre de intoxicaciones recurrentes por tóxicos desconocidos. Inasistencia repetida y no justificada a la escuela. Raras veces asiste a la escuela. Se suele quedar dormido en clases. Muestra cansancio o apatía permanentes. Llega muy temprano a la escuela y se va muy tarde. Dice que no hay nadie que lo cuide. Abusa de drogas o alcohol. La vida en el hogar es caótica. Muestra evidencias de apatía o inutilidad. Está mentalmente enfermo o tiene un bajo nivel intelectual. Tiene una enfermedad crónica. Fue objeto de negligencia en su infancia. No le proporciona al niño/a alimentación y vestimenta adecuadas y descuida su higiene. No asiste a las reuniones en la escuela. No sabe donde está el niño. Falta de interés y ausencia de contacto con el niño/a. No lo lleva al Servicio de Salud o a controles médicos.
33 Barudy, J. El dolor invisible de la infancia, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1998.
¿Cómo podemos evaluar el nivel de riesgo que corren los niños, niñas y adolescentes?
Determinar los factores de gravedad y riesgo en que se encuentra el/la niño/a es un aspecto relevante de la intervención en esta materia. Como se ha señalado anteriormente, la evaluación de riesgo es un aspecto transversal a la intervención en VIF, que debe estar presente en los distintos momentos que la componen, desde la detección hasta la reparación de daño. Esta evaluación se hará considerando las características que presente el maltrato, el grado de daño sufrido por el niño/a o adolescente y la posibilidad de que los hechos violentos continúen. Esta información nos permitirá determinar el nivel de emergencia de la intervención, y adoptar las medidas pertinentes. Es preciso evaluar la dinámica familiar, los recursos, la capacidad de la familia de adaptarse y enfrentar nuevos escenarios y experiencias sin perder su esencia y organización y, en especial, el grado de disfuncionalidad para determinar la posibilidad de cambio de ésta, así como también la existencia de soporte social y redes de apoyo informales. De acuerdo a estos antecedentes se definen las intervenciones que es necesario hacer, las eventuales medidas de protección del niño/a o adolescente y la ayuda terapéutica más adecuada para él/ella y su familia. Los Apoyos Familiares deberán en muchas ocasiones definir cursos de acción tipo frente a situaciones de maltrato infantil, por lo que es necesario que cuenten con instrumentos de apoyo que les permitan tomar las decisiones más acertadas para cada caso. La siguiente pauta es una guía para recabar información acerca de diversos aspectos, que se utiliza cuando existe certeza de la existencia de maltrato infantil. Es útil para determinar la gravedad de la situación de maltrato, ordenar la información de un determinado caso, definir cursos de acción y aportar antecedentes relevantes a las instituciones que posteriormente se harán cargo de esta situación. La información en ella contenida puede ser obtenida desde diversas fuentes, principalmente desde los adultos que refieren esta situación de maltrato como son la madre, el padre, otros parientes, los vecinos, por mencionar algunos.
Información para determinar la intervención a seguir
Se deben indagar los siguientes aspectos:
a. Características del incidente
1. Tipo de incidente 2. Severidad y/o frecuencia del maltrato 3. Cercanía temporal del incidente 4. Presencia y localización de la lesión 5. Historia previa de informes de maltrato 1. Acceso del perpetrador del maltrato al niño/a 2. Edad y visibilidad por parte de la comunidad de la situación de maltrato 3. Capacidad del niño para protegerse 4. Características comportamentales del niño ¿cómo es y se comporta? 5. Salud mental y estatus cognitivo del niño/a 1. Capacidades físicas, intelectuales y emocionales 2. Capacidades asociadas a la edad 3. Habilidades parentales y expectativas hacia los niños/as 4. Métodos de disciplina y castigo hacia el niño/a 5. Abuso de drogas/alcohol 6. Historia de conducta violenta, antisocial o delictiva 7. Historia personal de maltrato/abandono 8. Interacción cuidador-niño/a
b. Factores de vulnerabilidad infantil
c. Características del cuidador
d. Características del entorno familiar
1. Relación de pareja 2. Presencia de un/a compañero/a o padre/madre sustituto/a 3. Condiciones generales del hogar 4. Fuentes de apoyo social
e. Respuesta ante la intervención
Grado de conciencia del problema y motivación de cambio de la persona responsable del cuidado y protección del niño/a o adolescente, que no es el abusador
¿Qué hacer ante la certeza de maltrato infantil en la familia?
Si usted tiene la certeza de que un niño/a o adolescente vive maltrato de parte de sus padres o cuidadores debe, de acuerdo al tipo de maltrato que vive el niño/a o adolescente, hacer lo siguiente:
MALTRATO PSICOLÓGICO Y/O FÍSICO CON LESIONES LEVES:
Debe contactarse rápidamente con la red local de prevención y atención de maltrato y/o de abuso o, en su defecto, con profesionales de la salud (COSAM, Centros de Salud Familiar, Consultorios, SENAME regional, Oficina de Protección de Derechos de SENAME - OPD, Centros Regionales de Atención de VIF, entre otros), a fin de programar los pasos a seguir. Para esto es necesario que los Apoyos Familiares conozcan los recursos existentes en la comunidad en la que trabaja.
Cuando el maltrato no produce lesiones graves, los padres o adultos a cargo pueden estar más dispuestos a colaborar. En este caso, se debe instar a la familia a buscar ayuda especializada. Estos hechos también pueden denunciarse a las Policías o Tribunales de Familia34 (en caso de apoyarse en la Ley N° 20.066 de VIF), sobre todo cuando no hay reconocimiento de la situación o colaboración por parte de la familia. En este procedimiento de denuncia debe entregarse toda la información que posea en relación a la situación de maltrato y el entorno del niño/a o adolescente.
34 Ver Anexo Nº3. Recursos Legales y Denuncias.
MALTRATO FÍSICO GRAVE Y/O DE ABUSO SEXUALES:
Si existe certeza de maltrato físico grave con resultado de mutilaciones, lesiones graves o menos graves de parte de algún miembro de la familia se deben denunciar los hechos a las Policías y/o al Ministerio Público o ante los Tribunales de Garantía. Las Apoyos Familiares deben conocer y estar en contacto con las instituciones de la red de prevención y atención en la materia a nivel local. Si no cuenta con recursos en la comunidad, deberá llamar al fono: 800 730 800 de SENAME, donde le informarán los pasos a seguir en casos de abuso sexual y/o maltrato infantil35. Sin perjuicio de lo anterior, cuando un Apoyo Familiar toma conocimiento de una situación de maltrato infantil es importante que busque un adulto al interior de la familia o de la red más cercana del niño/a o adolescente para poder comunicar esta situación, con el fin de comprometerlo en la detención del abuso y la protección del niño/a o adolescente. Si en la red del niño/a o adolescente no hay ningún adulto capaz de garantizar el cese del abuso, el Apoyo Familiar debe realizar las acciones necesarias en la comunidad que garanticen que ese niño/a o adolescente no seguirá siendo víctima de maltrato, que se lo protegerá de su agresor y que se iniciará un camino de reparación y restitución de derechos.
Moltedo, C. y Miranda, M. Protegiendo los derechos de nuestros niños y niñas. Prevención del maltrato infantil y el abuso sexual en el espacio escolar. Manual de apoyo para profesores. Fundación de la Familia y Ministerio de Justicia, 2004.
¿Qué conductas y actitudes se deben tener en una entrevista con un niño, niña o adolescente víctima de maltrato?
Las entrevistas con los niños, niñas o adolescentes víctimas de maltrato pueden producirse en distintos momentos y en cualquier circunstancia, ya sea que ésta tenga por objetivo detectar una situación de abuso, recabar información sobre la situación, evaluar el riesgo o acoger la demanda espontánea de un niño/a o adolescente que pide ayuda al Apoyo Familiar. Esta conversación debe realizarse de acuerdo a las siguientes orientaciones: Nunca culparlo/a por lo que ha sucedido. Desnaturalizar el maltrato infantil en todas sus formas como método legítimo de educar. Desarrollar la entrevista en un lugar que tenga privacidad y permita la confidencialidad. Generar un clima de acogida y confianza.
Mostrar interés por su relato. No poner en duda su relato. No hacer preguntas que pongan en duda lo que están relatando. Escucharlo/a con atención y hablarle cordialmente. No interrumpirlo/a. No presionarlo/a. Respetar su silencio, no insistir ni exigirle. Darle seguridad, no acusar ni juzgar a los adultos involucrados. Explicar que el maltrato hacia los niños y niñas vulnera sus derechos y que no es un comportamiento adecuado de parte de los adultos. Plantear que es necesario tomar medidas para que el abuso se detenga. Valorar la decisión de contar lo que le está sucediendo y agradecer la confianza depositada.
3. ab so sexu u al i f n anti l
¿Qué vamos a entender por Abuso Sexual?
El abuso sexual es una forma de maltrato al niño, niña o adolescente y, como tal, supone y se basa en un abuso de poder. Sin embargo, esta forma de abuso tiene características particulares en las que es necesario profundizar.
Existen numerosas definiciones de abuso sexual. En la mayoría de ellas se establecen dos criterios para hablar de abuso
1. Coerción La coerción es la presión ejercida por una persona con poder (abusador) hacia otra de menos poder (víctima) para forzar su voluntad y su conducta. En este caso el agresor utiliza la coerción para interactuar sexualmente con el menor. 2. Asimetría o significativa diferencia de edad entre el agresor y la víctima El agresor es significativamente mayor que la víctima, aunque no necesariamente haya cumplido la mayoría de edad. En realidad, esta asimetría o significativa diferencia de edad determina muchas otras asimetrías: asimetría anatómica, asimetría en el desarrollo y especificación del deseo sexual (que no se especifica ni se consolida hasta la adolescencia), asimetría de afectos sexuales (el fenómeno de la atracción en prepúberes tiene menos connotaciones sexuales), asimetría en las habilidades sociales, asimetría en la experiencia sexual Por todo ello, ante una diferencia de edad significativa no se garantiza la verdadera libertad de decisión. Esta asimetría representa en sí misma una coerción36.
36 Save the Children/España. Abuso sexual infantil: Manual para la formación de profesionales, Primera edición, Noviembre 2001.
Finkelhor y Korbin (1988) entregan la siguiente definición: Abuso sexual es cualquier contacto sexual entre un adulto y un niño/a sexualmente inmaduro (madurez sexual puede ser definida con un criterio social o psicológico) con el propósito de la satisfacción sexual del adulto. O cualquier contacto sexual con un niño/a hecho mediante amenaza, el uso de la fuerza o el engaño para asegurar la participación del niño/a, o contacto sexual en el cual el niño/a es incapaz de asentir debido a su edad, diferencia de poder y la naturaleza de la relación con los adultos37. El National Center of Child Abuse and Neglect en 1978 hizo una importante contribución a la comprensión del abuso sexual, planteando que éste puede ser también cometido por una persona menor de 18 años cuando esta es significativamente mayor que el niño/a (víctima) o cuando el agresor está en una posición de poder o control sobre otro. Arruabarrena y De Paul han definido el abuso sexual como: Cualquier clase de placer sexual con un niño/a por parte de un adulto desde una posición de poder o autoridad. No es necesario que exista un contacto físico (en forma de penetración o tocamientos) para considerar que existe abuso, sino que puede utilizarse al niño/a como objeto de estimulación sexual. Se incluye aquí el incesto, la violación, la vejación sexual (tocamiento/manoseo a un niño/a con o sin ropa, alentar, forzar o permitir a un niño/a que toque de manera inapropiada al adulto) y el abuso sexual sin contacto físico como la seducción verbal, solicitud indecente, exposición de órganos sexuales a un niño/a para obtener gratificación sexual, realización del acto sexual en presencia de un menor, masturbación en presencia de un niño/a, pornografía38.
37 Finkelhor D., Korbin J., "Child abuse as an international issue". Child Abuse & Neglect 1988:12:3-23. 38 Arruabarrena, M.I. y De Paul, J. Maltrato a los niños en la familia. Evaluación y tratamiento. Editorial Pirámide, Madrid,
¿ Cuál es la magnitud del problema?
En un recuento de 19 investigaciones planteadas en EEUU, Canadá e Inglaterra, Finkelhor (1986) considera que aproximadamente el 20% de las mujeres y el 10% de los hombres dicen haber sido víctimas de abusos sexuales en su infancia. En nuestro país no existen estudios en la población, solamente hay cifras de procesos judiciales o del anuario de investigaciones de Chile. De acuerdo a las cifras entregadas por la Unidad Especializada de Delitos Sexuales y Violentos de la Fiscalía Nacional (Ministerio Público), del total de causas ingresadas en 2005 (23.986), el 46% correspondió a delitos violentos, con 11.115 casos, mientras que las causas relativas a delitos sexuales alcanzaron el 54%, con 12.871. Es decir, en las fiscalías de todo el país fueron denunciados más delitos sexuales que violentos. Es necesario destacar que el 45% de las víctimas de los delitos sexuales, son niños/as menores de 14 años. En tanto, el 96% de los imputados corresponde a hombres. De las víctimas registradas, el 13.4% corresponde a menores de 7 años (y de éstas, el 69% son niñas), 31.5% a menores de 14 y mayores de 7 (el 82% es de sexo femenino) y el 25.1% son mayores de 14 y menores de 18 años (el 91% de estas víctimas corresponde a adolescentes mujeres). Es decir, el 70% de las víctimas de delitos sexuales registradas en 2005, de acuerdo al Ministerio Público, correspondieron a menores de edad y de éstas, el 82,9% son de sexo femenino.
Edad y sexo de las víctimas de delitos sexuales registrados en 2005 3500 3000 2500 2000 1500 1000 500 0
menor de 7 mayor 7 y menor de 14 mayor 14 y menor de 18 mayor 18 y menor de 60 mayor de 60
Fuente: Perfil de víctimas e imputados en causas ingresadas por delitos sexuales y violentos durante el año 2005, Ministerio Público, Chile.
b Formas de abuso sexual hacia los niños, niñas y adolescentes:
Abuso sexual. Cualquier forma de contacto, físico o no, con o sin acceso carnal, realizado sin violencia o intimidación y sin consentimiento. Puede incluir: penetración vaginal, oral y anal, penetración digital, caricias o proposiciones verbales explícitas. Agresión sexual. Cualquier forma de contacto físico con o sin acceso carnal con violencia o intimidación y sin consentimiento. Exhibicionismo. Es una categoría de abuso sexual sin contacto físico. Explotación sexual infantil. Categoría de abuso sexual infantil en la que el abusador persigue un beneficio económico y que engloba la prostitución y la pornografía infantil. Se suele equiparar la explotación sexual con el comercio sexual infantil. Dentro de la explotación sexual infantil, existen diferentes modalidades a tener en cuenta, puesto que presentan distintas características e incidencias: Prostitución infantil Tráfico sexual infantil Turismo sexual infantil
De acuerdo a la relación víctimavictimario, el abuso sexual se clasifica en:
Abuso sexual extrafamiliar Se dan dos situaciones: aquel abuso cometido por un desconocido del niño/a, en cuyo caso el abusador goza sometiendo a su víctima por la fuerza y el terror, haciéndola sufrir, y aquel abuso cometido por un conocido del niño/a y su familia, situación en que el abusador manipula la confianza que le tiene. Abuso sexual intrafamiliar Es aquel en que el abusador es un familiar. En este caso, el abusador se aprovecha del vínculo familiar, tanto emocionalmente como en el ejercicio de la autoridad abusiva. Este tipo de abuso tiende a repetirse; raramente se trata 39 de un episodio aislado. Generalmente, se da un proceso gradual y progresivo que pasa por distintas etapas o fases . Si bien el abuso sexual es en general una situación difícil de abordar y en muchos casos tiene graves consecuencias para las víctimas, el abuso sexual intrafamiliar suele ser una situación repetida en el tiempo y no un incidente aislado, que es perpetrado por personas que ocupan un rol en la familia y con la que existen vínculos afectivos. Esta situación complejiza significativamente el abordaje de esta problemática.
39 Arón A.M. editora.,Violencia en la Familia. Programa de Intervención en Red: La experiencia de San Bernardo. Editorial Galdoc; Santiago de Chile, 2001. Ver proceso Familiar del Incesto.
Abuso sexual intrafamiliar y el Proceso familiar del incesto
Las particularidades del abuso sexual intrafamiliar han sido descritas en lo que se ha denominado Proceso Familiar del Incesto, que se refiere en forma amplia a todos los abusos sexuales que se dan en el contexto de la familia. En este proceso se distinguen cinco fases. Conocerlas ayuda a comprender de una manera más integral cómo se instala, se mantiene y, muchas veces, a pesar de ser develado el abuso, no se protege a las víctimas.
S STEMA F I AMI IAR L EN EQU L BRI II O
INTERACCIÓN SEXUAL ABUSIVA
f ase D pr s EL oce so f ami iar d I l el NCE STO
CRISIS F AMILIAR
Características de las fases de proceso familiar del incesto
SISTEMA F AMI LIAR EN EQUI BRIO LI
En esta fase el abusador -por ejemplo, el padre- manipula la dependencia y la confianza del niño o niña incitándolo a participar de actos abusivos, que él presenta como un juego o como un comportamiento normal. Lo seduce con frases como "tú eres mi niño/a preferido". En esta fase, además, el abusador toma las precauciones para elegir el momento y el lugar adecuados en que iniciará el ciclo del abuso.
No es frecuente que el abusador de un familiar viole directamente a su víctima. Lo más usual es que el abusador comience con gestos de exhibicionismo y/o voyerismo (mirar a los niños/as solapadamente cuando están desnudos/as), continuando con manoseos de las zonas erógenas de la víctima, obligándole a tocar las suyas, a realizar actos masturbatorios en su presencia, felación y/o penetración con los dedos del orificio anal y/o vaginal.
Esta fase comienza casi al mismo tiempo que las interacciones sexuales abusivas. El abusador impone la ley del silencio al niño o niña mediante amenazas o manipulación. Convence a su víctima del peligro que existe para ella, para él y para su familia si divulga lo que pasa entre ellos, y la amenaza con dañarla físicamente o a otro integrante del grupo familiar. También busca descargar su angustia en la víctima, haciendo que el niño o niña se sienta culpable y avergonzado/a de lo que le sucede. Le dice, por ejemplo, que se va a ir preso si cuenta lo que le está pasando. De este modo, el abusador se asegura de que la víctima no dirá lo que le está ocurriendo. Todas estas estrategias ejercidas por el abusador hacen que el niño o niña termine por aceptar esta situación y adaptarse a ella, pues siente que no hay salida, que no tiene a quien recurrir ni nadie que pueda ayudarlo/a.
Las situaciones de abuso sexual se descubren por accidente o porque el niño/a o el adolescente lo divulgan. En el primer caso, los hechos abusivos son descubiertos accidentalmente por un tercero, ya sea presenciando el abuso, que la víctima esté embarazada del victimario o que se observen secreciones genitales anormales o signos de enfermedades de transmisión sexual. En el segundo caso, la víctima divulga el abuso, ya sea a partir del dolor que los actos del abusador le provocan, sobre todo en el caso de la penetración en niños/as más pequeños, o bien por un conflicto de autonomía, en el caso de adolescentes. Esto genera una crisis al interior de la familia y un gran sentimiento de culpa en las víctimas. Siempre se debe buscar un apoyo terapéutico.
Dado lo desestabilizante de la situación, muchas veces las familias y las propias víctimas tienden a negar lo ocurrido, intentando hacer como que nada ha pasado para superar la crisis, silenciando el problema. Por lo general, esta estrategia implica la participación activa del abusador, también de la esposa, hermanos y, desgraciadamente, también de policías, médicos y jueces. En la mayoría de los casos, las características del abuso sexual intrafamiliar impiden una detección o develación oportuna, produciéndose incluso fenómenos como la retractación de la víctima, quien termina presentando relatos confusos o incoherentes. Se trata de una situación muy delicada que, mal manejada, puede producir daños mayores. En otros países la retracción de las víctimas es considerada como una evidencia más que avala la existencia de abuso sexual intrafamiliar40. Por lo tanto, al hacer un diagnóstico y una intervención en situaciones de abuso sexual intrafamiliar es siempre importante tener presente este proceso que nos ayuda, por un lado, a comprender los comportamientos contradictorios de la familia y las víctimas y, por otro, a tomar las medidas necesarias para garantizar la detención del abuso y la protección de las víctimas, en casos de abuso sexual intrafamiliar.
40 Save the Children/España. Abuso sexual infantil: Manual para la formación de profesionales. Primera edición, Noviembre, 2001.
¿Qué signos y señales nos harán sospechar que existe abuso sexual?
Se han descrito muchos indicadores que nos alertarán en relación a la posible existencia de abuso sexual infantil. Es importante conocerlos para poder indagar su posible presencia en las familias. Uno de los criterios más importantes para definir una situación como abuso sexual es el relato hecho por el niño/a o adolescente respecto de esta situación. No hay síntomas vinculados exclusivamente a los abusos sexuales, aunque la presencia de todos o algunos de los siguientes indicios se presentan en niños y niñas que han vivido experiencias de algún tipo de abuso sexual. Entre los indicadores que presentamos a continuación, aquellos señalados con un asterisco (*) son altamente sugerentes de abuso sexual:
Síntomas físicos41
Dificultades para andar o sentarse. Dolores abdominales o pelvianos. Infecciones genitales y urinarias. Secreción en pene o vagina (*). Hemorragia vaginal en niñas prepúberes (*). Enfermedades de trasmisión sexual, VIH-SIDA (*). No controla esfínteres. Enuresis y encopresis (incontinencia fecal) en niños que ya han controlado primariamente. Embarazo, especialmente al inicio de la adolescencia, cuando es incierta la identidad del padre. Trastornos alimenticios (anorexia, bulimia).
41 Aunque en muchos casos los abusos sexuales no producen lesiones físicas, los indicadores y lesiones señaladas pueden ser síntomas de este tipo de abuso.
Consumo de drogas o alcohol, huida de la casa, conductas auto lesivas o suicidas, bajo rendimiento escolar. Cambio repentino de la conducta. Retrocesos en el comportamiento: chuparse el dedo u orinarse en la cama, incluso puede parecer retrasado (*). Inhibición o pudor excesivo. Aislamiento. Escasa relación con sus compañeros. Conducta sexual no acorde a la edad (*), como masturbación compulsiva, miedo. Inexplicable embarazo. Aparición de temores repentinos e infundados a una persona en especial, resistencia a regresar a la casa después de la escuela, rechazo a alguien en forma repentina (*). Dice que ha sido atacado por su padre o cuidador (*). Miedo a estar solo, a los hombres o a algún miembro de la familia. Problemas de sueño, como temores nocturnos y pesadillas. Comportamientos agresivos y sexualizados.
Depresión, ansiedad, llantos frecuentes. Miedo generalizado. Hostilidad y agresividad. Culpa y vergüenza. Baja autoestima y sentimientos de estigmatización, rechazo del propio cuerpo. Desconfianza y rencor hacia los adultos. Trastornos, estrés postraumático.
Conocimiento y/o práctica de conductas sexuales no propias de la edad. Masturbación compulsiva. Excesiva curiosidad sexual, conductas exhibicionistas y problemas de identidad sexual. Lenguaje sexual.
Déficit en habilidades sociales. Retraimiento o aislamiento social. Conductas antisociales. Desconfianza relacional.
Otro aspecto que es necesario observar es la conducta del cuidador, que también nos aporta información respecto de la existencia o no de abuso sexual intrafamiliar.
Extremadamente protector o celoso del niño. Alienta al niño a implicarse en actos sexuales o de prostitución en su presencia (*). Sufrió abuso sexual en su infancia. Abuso de drogas o alcohol. Está frecuentemente ausente del hogar.
Todos los síntomas físicos, conductuales, emocionales, sexuales, sociales y las conductas del cuidador descritas nos entregan elementos para la detección y diagnóstico del abuso sexual.
Cuando se está frente a la sospecha de abuso sexual o se tiene la certeza de que un niño o niña está siendo víctima, es necesario evaluar el riesgo en que éste/a se encuentra. Es importante consignar que el abuso sexual se considera siempre una situación que requiere una intervención inmediata. Es decir, cuando se toma conocimiento de la existencia de abuso sexual se deben desarrollar acciones inmediatas destinadas a detener el abuso y proteger la integridad física y psicológica de las víctimas. Para definir el tipo de acciones que se requiere implementar es importante evaluar algunos indicadores que dan cuenta de la gravedad de la situación y de los factores protectores que existen en la familia. En relación a este punto se han descrito algunos criterios que definirán el tipo de intervención que se deberá desarrollar. Si bien la intervención en abuso sexual debe ser realizada por un especialista en la materia, los Apoyos Familiares deberán tomar importantes decisiones, de acuerdo a la evaluación de riesgo realizada. Es así como en algunos casos será posible que algún integrante de la familia proteja al niño o niña víctima y garantice la detención del abuso. En otros, cuando no exista nadie en su entorno más cercano que pueda cumplir con esta tarea, se deberá recurrir a otras instancias capaces de garantizar la detención del abuso y la protección del niño, niña o adolescente, teniendo siempre presente que el abuso sexual es un delito42. Existe una amplia gama de aspectos a indagar para evaluar el riesgo. En esta sección mencionaremos los más importantes.
42 Ver Anexo N3. Recursos Legales y Denuncias.
Asp ectos que se d eben i nd agar p ara ev u al ar el ri sgo e
Tipo de incidente: tipo de abuso sexual cometido contra el niño, niña o adolescente. Severidad y/o frecuencia del abuso sexual. Acceso del perpetrador al niño. Capacidad del niño para protegerse. Características comportamentales, de salud mental y estatus cognitivo del niño. Si existe o no un adulto que se haga responsable, que sea capaz de garantizar que el niño, niña o adolescente no siga siendo víctima de abuso sexual. Respuesta del o los adultos no abusadores frente a la develación del abuso. Tipo de relación de pareja: pues si el abusador es el padre o el conviviente y éste ejerce además abuso en contra de la madre de la niña o niño abusado, difícilmente esta mujer podría proteger a sus hijos del abuso. Será necesario entonces abordar en este escenario también la violencia hacia la mujer.
De acuerdo a esta evaluación, se tomarán las decisiones que siempre tienen que estar orientadas a detener el abuso y proteger a las víctimas.
¿Qué hacer ante un posible caso de abuso?43
Los abusos sexuales son situaciones difíciles de manejar, por lo que se requiere de una formación especializada para intervenir en ellas. Por esta razón, lo primero que debe hacer el Apoyo Familiar que se enfrente a una situación de esta naturaleza, es brindar un primer apoyo a la víctima y su familia y derivarlos a una institución que pueda ofrecer una adecuada orientación y/o tratamiento. Sin embargo, el Apoyo Familiar por su contacto directo con la familia, y al contar con elementos para detectar esta situación, en algunas oportunidades tendrá que entregar una atención de primera acogida a las víctimas y su familia. Esta intervención tiene como objetivo primordial la contención emocional de la victima y su familia, la protección del niño, niña o adolescente, la evaluación del riesgo y la generación de condiciones adecuadas para que la víctima pueda recibir tratamiento psicosocial especializado. Frente a la develación de una situación de abuso sexual en la familia los expertos sugieren algunas recomendaciones.
43 Para más informaciones puede consultar en los teléfonos del Anexo Nº3. 44 Extraído de "Intervención en crisis en abuso sexual", documento disponible en: http://www.cpuente.cl/agencia/recursos/familiar
RECO MEND ACI Ne ANTE U O s NA S ITU ACIÓN D AB SO SEXU 44 E U AL
Propiciar la confianza de los niños y escucharlos. ("Ten confianza en mí", "puedes contarme lo que sea", "quiero escuchar lo que me quieres decir", "yo puedo ayudarte a solucionarlo"). Creerle al niño. No hay que cuestionar la veracidad de los hechos porque cuando los niños cuentan un abuso, no mienten prácticamente nunca. Decirle que no es culpable. Casi siempre muestran sentimientos de culpabilidad, por lo que es muy importante dejarle claro que él no tiene ninguna culpa, que el responsable es el agresor . ("Tú no has hecho nada malo", "no es tu culpa", "tú no has podido evitarlo). Hacer que se sienta orgulloso por haberlo contado. Quienes comunican estos hechos son valientes. ("Estoy muy orgulloso de ti por habérmelo contado", "has sido muy valiente al contarme esto"). Asegurarle que no le ocurrirá nada, que el abuso no se repetirá y no habrá represalias. ("Ahora que me lo has contado, ya no volverá a suceder"). Decirle que saldrá adelante. ("Sé que ahora te sientes mal, pero te vamos a ayudar para que vuelvas a sentirte bien"). Expresarle afecto. Necesitan sentirse seguros y queridos, sobre todo en situaciones traumáticas como en los casos de abuso sexual. Comunicar el abuso a la familia y/o a las instituciones que correspondan. Hay que informar a la familia de lo ocurrido cuanto antes, para que busque la ayuda necesaria y proteja al niño y así el abuso no vuelva a producirse. Si el abuso es intrafamiliar, se debe informar a un familiar directo diferente del agresor, que tenga la capacidad de protegerlo.
Confrontar al niño, niña o adolescente con el abusador con el fin de corroborar su versión de la situación de abuso. Culpar al niño del abuso. No hay que reñirle o castigarle por lo sucedido. Se haya resistido o no, lo importante es no responsabilizar al menor, incluso en los casos en los que el agresor ha logrado que colabore. Nunca hay que abordarle con preguntas como: "¿Por qué le dejaste hacerlo?", "¿por qué no me lo dijiste antes?", "¿por qué no dijiste no, huiste o luchaste?" Las víctimas nunca tienen la culpa; la culpa es siempre del agresor. Negar que el abuso ha ocurrido ("¿Estás seguro/a?", "no es verdad, debe ser un malentendido", "no inventes esas historias"). Expresar alarma, angustia por el niño/a o por el agresor. Tratar al niño/a de forma diferente. Evitar tocarle, acariciarle, hablar de él o ella como la víctima. Sobreprotegerlo/a.
Por último, nunca debe olvidarse que los principales objetivos frente a cualquier situación de abuso, en particular si se trata de niños, niñas o adolescentes, son la detención del abuso y la protección a las víctimas. Es por esto que cuando se devela el abuso las acciones que se emprendan deben ir orientadas de acuerdo a estos objetivos. Una respuesta protectora por parte de la familia y el adulto a quien el niño, niña o adolescente le confió la situación de abuso constituye un elemento clave en el inicio de la recuperación y superación del trauma.
45 Extraído de "Intervención en crisis en abuso sexual", documento disponible en http://www.cpuente.cl/agencia/recursos/familiar
RECO MEND ACI NE P O S ARA EVIT AR AB SOS SEXU U ALE 46 S Para evitar abusos sexuales, los padres y/o cuidadores del niño pueden adoptar algunas conductas y tomar ciertas medidas:
No dejar a los niños y niñas que salgan solos a la calle en horas de la noche. Nunca dejarlos solos en la casa, menos aún si está alguna persona que a ellos no les agrade o les provoque desconfianza, o si ha contratado a alguna persona para realizar un trabajo eventual. No dejar solos a los niños/as en automóviles u otros lugares desprotegidos. Acostumbrar a los niños/as a avisar si se sienten solos o tienen miedo.
Instar a los padres a que sean amigos de sus hijos e hijas, recordándoles que su rol de padres es insustituible, es decir, que tienen el deber de enseñarles y protegerlos. Estar atento a los lugares y amistades con que se contactan los niños/as. En el hogar, separar los dormitorios de los niños y adultos, y también según el sexo de los niños. Si no es posible, tratar de tener el máximo de camas separando ocupantes por sexo y edades. Ante visitas de familiares o conocidos que necesiten alojar en la casa, implementar una cama adicional (saco de dormir, sillón, colchón en el suelo). Nunca obligar a los hijos/as a compartir una cama o dormitorio con un adulto o adolescente que no sea alguno de sus padres. Enseñar a los niños/as desde pequeños a ser cuidadosos con su cuerpo, especialmente a no cambiarse de ropa o desvestirse frente a personas que no sean del núcleo familiar.
46 Tiempo de Crecer, Guía para la familia, La salud de niños y niñas de 0 - 3 años, UNICEF - FOSIS, 2005.
ANEXO 1 PAUTAS PARA EL DIAGNÓSTICO DE VIOLENCIA DOMÉSTICA47
Las siguientes pautas le ayudarán a determinar el tipo de violencia que vive una mujer y la gravedad de ésta. A partir de la aplicación de este instrumento podrá tener una visión más acabada de las manifestaciones de violencia presentes y la gravedad de ellas. Esto le permitirá determinar el nivel de riesgo en que se encuentra una mujer. Entonces, una vez que se haya generado una conversación en la que pueda hablar acerca de la posibilidad de que la mujer esté viviendo violencia de parte de su pareja y por tanto, sea posible aplicar estos instrumentos, ud. puede plantearle a la mujer que es importante saber qué tipo de violencia ella está viviendo y si corre algún riesgo. Explique que para esto se han desarrollado pautas que ayudan a tener una visión integral de la situación. Con este propósito, dígale que ud. le hará algunas preguntas sobre situaciones que le pudieran estar ocurriendo con su pareja o en su familia.
CONTROL EN LA RELACIÓN Y VIOLENCIA PSICOLÓGICA
De no ser posible llenar las pautas directamente con la mujer es importante extraer del relato libre de la mujer la información que en ellas aparece para poder tomar decisiones.
1 vez (1 punto) Algunas veces (2 puntos) Muchas veces (3 puntos)
Su esposo o pareja: ¿Trata de impedir que vea a sus amistades? ¿Trata de restringir el contacto con su familia? ¿Insiste en saber dónde está usted en todo momento? ¿La ignora o la trata de manera indiferente? ¿Se molesta si usted habla con otro hombre? ¿Sospecha a menudo que usted le es infiel? ¿Usted tiene que pedirle permiso antes de buscar atención en salud? ¿La insulta o la hace sentir mal con usted misma? ¿La menosprecia o humilla frente a otras personas? ¿Hace cosas a propósito para asustarla o intimidarla? (por ejemplo, la manera como la mira, como le grita o rompiendo cosas) ¿La amenaza con herirla a usted o a alguien que a usted le importa? Nº de respuetas SI
L = Leve M = Moderado S = Severo
1 - 11 puntos 23 - 33 puntos
47 Ministerio de Salud. Guía clínica para la atención primaria, Violencia intrafamiliar: Detección, diagnóstico y tratamiento. Anexo 2, Instrumentos Diagnósticos.
12 - 22 puntos
Su esposo o pareja: VIOLENCIA FÍSICA ¿La abofetea o le tira cosas que pudieran herirla? ¿La empuja, zamarrea, arrincona o le tira el pelo? ¿La golpea con puño o con alguna otra cosa que pudiera herirla?
¿La patea, la arrastra o le ha dado una golpiza? ¿Ha intentado estrangularla? ¿Ha intentado quemarla o la ha quemado? ¿La amenaza con usar o ha usado una pistola, cuchillo u otra arma en contra suya? Nº de respuetas SI
L = Leve M = Moderado S = Severo 1 - 4 puntos 5 - 8 puntos 9 - 12 puntos
VIOLENCIA SEXUAL Su esposo o pareja: ¿La descalificó en su sexualidad o su cuerpo, culpándola de no servir como mujer? ¿La forzó alguna vez a realizar algún acto sexual que usted encontró humillante o degradante? ¿Quiso que usted tuviera relaciones sexuales cuando usted no lo deseaba y usted lo hizo porque tenía miedo de lo que él podía hacer? ¿La ha forzado físicamente a tener relaciones sexuales cuando usted no lo deseaba? Nº de respuetas SI
1 - 4 puntos 5 - 8 puntos 9 - 12 puntos
M = Moderado S = Severo
Frecuencia Su esposo o pareja: ¿Usted tiene que rendirle cuentas de todo lo que gasta a su pareja/esposo? ¿Usted debe darle todo o una parte del dinero a su esposo/pareja? ¿El dinero que usted trae al hogar es más de lo que contribuye su esposo/pareja? ¿Alguna vez usted ha dejado o rechazado un trabajo porque su esposo/pareja no quería que usted trabajara? ¿Alguna vez su esposo o pareja ha tomado su dinero o ahorros en contra de su voluntad? ¿Su esposo o pareja se ha negado alguna vez a darle dinero para los gastos del hogar, aún cuando él tiene dinero para otras cosas?
M = Moderado S = Severo 7 - 12 puntos 13 - 18 puntos
Nº de respuetas SI
1 - 6 puntos
ANEXO 1 EVALUACIÓN DE RIESGO
CUADRO RESUMEN DIAGNÓSTICO VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
Tipo y gravedad de la violencia ( marque con una X) PSICOLÓGICA Leve Moderada Severa FÍSICA Leve Moderada Severa
SEXUAL Leve Moderada Severa
ECONÓMICA Leve Moderada Severa
Es importante recordar que el nivel de gravedad de la violencia, y por consiguiente el riesgo, pueden variar de acuerdo a muchas circunstancias. Sin embargo, estas pautas nos permitirán orientar nuestro trabajo en un momento determinado de la intervención. Si el nivel de violencia detectado es leve, es necesario conversar con la mujer, hacer conciencia sobre la violencia incipiente que está viviendo, cómo ésta se manifiesta y la importancia de realizar acciones orientadas a detener la situación. Es necesario mostrar a la mujer los efectos que puede tener en ella y sus hijos estar expuesta a este tipo de relación. También resulta relevante mostrar que la severidad y frecuencia de la violencia pueden aumentar, por lo que es necesario pedir ayuda especializada para detener esta situación lo antes posible. Cuando el nivel de violencia es moderado, especialmente en los casos de violencia física y sexual, es relevante conversar con la mujer, buscar estrategias para la detención de la violencia de manera inmediata y entregar información sobre la Ley de VIF y los mecanismos para la realización de una denuncia a los tribunales competentes48. Es recomendable además derivar a la mujer para que reciba ayuda especializada, con el fin de tomar las acciones que le permitan detener el abuso. Particularmente importante resulta este apoyo si la mujer decide recurrir a los tribunales pues es necesario que esté preparada para enfrentar el proceso judicial y hacer un buen uso de las herramientas que le entrega la Ley para su protección. Cuando el nivel de violencia es severo, es imprescindible evaluar si existe riesgo inminente de lesiones graves y homicidio con la pauta que se entrega a continuación. Además, se debe evidenciar a la mujer la situación de riesgo que está viviendo y la urgencia de hacer la denuncia ante los tribunales competentes49. Es necesario que la mujer implemente planes de seguridad y protección de acuerdo a la situación particular que está viviendo50. En estos casos es especialmente importante que la mujer reciba atención multidisciplinaria especializada, pues generalmente la gravedad y cronicidad de su situación han afectado significativamente su salud mental y capacidad para salir del abuso. Es importante recordar que la violencia doméstica siempre implica una vulneración grave de los derechos humanos, por lo que, independientemente de su gravedad, es imprescindible ayudar a la mujer a tomar conciencia de esta situación y apoyarla en las acciones que emprenda para detener el abuso.
48 Ver Anexo Nº 3. Recursos Legales y Denuncias. 49 Ver Anexo Nº 3. Recursos Legales y Denuncias. 50 Ver Anexo Nº 2. Plan de Seguridad.
ANEXO 1 PAUTAS PARA EVALUACIÓN DE PELIGRO DE HOMICIDIO O LESIÓN GRAVE51
Si bien con la aplicación de las pautas anteriores podrá tener una visión general del riesgo en que se encuentra una mujer, hay manifestaciones de violencia que indican un riesgo inminente de lesiones graves u homicidio que es necesario tener presentes. Para evaluar si existe este riesgo se ha desarrollado un instrumento o pauta que permite hacer un diagnóstico de la gravedad de la situación. Para aplicar esta pauta es recomendable explicar a la mujer para qué sirve dicho instrumento. A modo de introducción se sugiere plantear a la mujer lo siguiente: "La situación de violencia que usted esta viviendo puede ser de extrema gravedad para su vida si están presentes algunas condiciones que es necesario que ud. conozca. Hay algunas preguntas que tal vez han sido abordadas anteriormente, sin embargo, resulta relevante que ud. las vuelva a contestar".
¿Ha aumentado la severidad de violencia física en el último año? ¿Ha aumentado la frecuencia de violencia física en el último año? ¿El la amenaza con matarla y/o usted cree que él es capaz de matarla? ¿Alguna vez él ha tratado de ahorcarla? ¿Alguna vez él ha usado un arma o amenazó con usarla? ¿Hay algún arma de fuego en la casa? ¿El usa drogas o alcohol? ¿El está borracho todos los días o durante las crisis? ¿Alguna vez fue golpeada por él estando embarazada? ¿Alguna vez él la ha forzado sexualmente? ¿El es violento fuera del hogar? ¿El controla la mayoría de sus actividades cotidianas? ¿El es violento con sus hijos? ¿El está celoso en forma violenta y constante? ¿Alguna vez usted ha amenazado con suicidarse o ha intentado hacerlo? ¿Cuándo fue eso? TOTAL DE RESPUESTAS SI PUNTAJE 11 a 15 respuestas SI o cualquier sombreado: Riesgo de Vida
51 Ministerio de Salud. Guía Clínica para la atención primaria, Violencia intrafamiliar: Detección, diagnóstico y tratamiento. Anexo 2: Instrumentos Diagnósticos.
Si se detecta que existe un serio riesgo para la integridad de una mujer: Es muy importante no abordar situaciones de extrema gravedad solo/a. Es necesario compartir el caso con otro integrante del equipo para poder definir la mejor estrategia a seguir y asumir en conjunto la intervención en este tipo de situaciones. Mostrar a la mujer el riesgo que ella corre y plantearle la necesidad de que tome medidas de protección. Orientarla para que ponga en marcha planes de seguridad que disminuyan su nivel de riesgo (Anexo 2). Informar a la mujer de los recursos, legales y de otro tipo, existentes a los que puede recurrir. Es importante recordar que muchas veces el riesgo de una mujer aumenta cuando inicia un proceso de salida del abuso, por lo que es necesario tomar todas las medidas para garantizar su seguridad.
P LAN D SEGURI AD52 E D
Fecha :.........................................................................
.......... /.......... /.......... Fechas de revisión .......... /.......... /.......... .......... /.......... /..........
Durante un incidente violento en el hogar, puedo usar alguna de las siguientes estrategias:
O Cuando vea que viene un incidente, trataré de ir a un lugar que tiene menor riesgo (por ejemplo, no al baño, cocina o piezas que no tienen
acceso a una puerta hacia el exterior).
O Le diré a ______________________ y a ____________________sobre la situación de violencia y le pediré que llame a la policía
si escuchan ruidos sospechosos en mi casa. (Nombre aquí al menos dos personas vecinas).
O Usaré _____________________ como palabra clave con mis hijas/os o mis amigos para que sepan que quiero que pidan ayuda. O Le enseñaré a mis hijas/os nuestro nombre y dirección completa, y cómo usar el teléfono para llamar a la policía y decir alguien
está atacando a mi mamá y dónde vivimos.
O Le enseñaré a mis hijas/os dónde ir dentro de la casa, o si salen de la casa, para estar seguros si yo estoy siendo atacada.
52 Adaptación de la traducción de Pablo Varas, SERNAM VIII Región. Profesora Liz Kelly. Universidad de North London, Unidad de Estudios de Abuso de la Mujer y la Infancia, Guía: Visión, Innovación y Profesionalismo en el trabajo policial en violencia contra mujeres y niños/as publicado por el Consejo de Europa, 2002.
Si decido irme, voy a:
(Piense sobre cómo salir de manera segura: ¿qué puertas, ventanas, escaleras, ascensores, usar?)
Puedo tener dinero y llaves (y documentos importantes) listas y dejarlas en (lugar) ______________________________ para salir más rápidamente. Si tengo que dejar mi casa, iré a ________________________________________________________________________. (Decida esto aun cuando no piense que va a haber otra situación) Si no puedo ir a ese lugar, entonces puedo ir a _____________________________ o a _____________________________.
Recuerde hablar de su plan a todas las personas que ha mencionado aquí, y qué necesita que ellos hagan por usted.
Seguridad cuando se prepara para dejar su hogar Es más seguro para usted si realiza una salida planificada estratégicamente, pero a veces a usted no le queda más que correr. Si puede hacer un plan, esto es mejor para usted (y sus hijas/os), ya que muchos hombres a menudo son muy controladores y abusivos cuando la mujer toma la decisión de dejar el hogar. Cuando haga el plan de salida, usaré algunas o todas las siguientes estrategias: Dejaré dinero, copias de documentos importantes y un juego extra de llaves con ________________________ para poder salir rápidamente. Con fecha ______________ abriré una cuenta de ahorro para tener mayor independencia. Pediré ayuda legal a un/a abogado/a que entiende estas materias. Voy a consultar con ______________________ y ____________________ para ver quién me puede alojar en una emergencia y/o prestarme algo de dinero. Puedo dejar ropa extra donde ______________________________________________________________________. Ensayaré mi plan de escape. Otras cosas que puedo hacer para tener más independencia son:
Puedo comprar un teléfono celular y saber a qué números llamar en una emergencia. Puedo contactarme con la línea 800/grupo de apoyo/Refugio. Su número es:__________________________________ Puedo tener siempre monedas para llamadas telefónicas. Me sentaré a revisar mi plan de seguridad cada ___________________ para planificar la manera más segura de salir. 3
Seguridad en mi propia casa Existen algunas medidas de seguridad que puede tomar en su casa y con sus hijos para protegerse del agresor. En mi casa y con mis hijos tomaré algunas o todas las siguientes medidas de seguridad:
Puedo cambiar las llaves de puertas y ventanas lo más pronto posible. Puedo pedirle a _____________ que me ayude a instalar seguros en las ventanas y/o cadenas de seguridad en mi puerta de calle. Puedo instalar sistemas de seguridad que incluyen seguros adicionales, barrotes para ventanas, barra para trancar las puertas. Puedo instalar un sistema de luz externa que se enciende cuando alguien se acerca a la casa. Puedo tener un identificador de llamadas, y denunciaré llamadas ofensivas a la compañía de teléfonos y a la policía. Puedo comprar un teléfono celular. Puedo consultar a la policía por cualquier medida de protección que pudieran tener para ayudarme. Llamaré a la policía si veo al abusador cerca de mi casa o si trata de amenazarme/comunicarse conmigo de cualquier forma. Le pediré a ________________ que llame a la policía si ven al abusador cerca de mi casa. Le enseñaré a mis hijas/os a usar el teléfono para llamar a ______________________ si estamos en peligro, o para llamarme si los raptan. Informaré a las educadoras/es de mis hijas/os quién tiene permiso para retirarlos y quién no tiene. 4
Seguridad con una orden de protección Las órdenes de protección son restricciones que la corte pone a movimientos y acciones de personas. Hay varias formas, tales como: garantías de paz, órdenes de protección, condiciones de la fianza, condiciones de palabra, órdenes de acceso/custodia de niñas/os. Algunos encausados respetan las órdenes de protección, pero nunca se puede estar seguro sobre quiénes las romperán. A menudo las órdenes necesitan el mandato de la corte o policía. Algunas acciones que puedo realizar para ayudar a la obligatoriedad de mis órdenes de protección son las siguientes:
Guardaré el documento de la orden de protección (en lo posible el original) en ___________________ (Téngalo siempre con usted o a mano. Cuando cambie de bolso, ésa es la primera cosa que debe revisar. También es bueno hacer copias, por si acaso). Informaré a mi empleador, amigos, vecinos, escuela/jardín (diga a quiénes) ____________________________________ que tengo una orden de protección. Si el abusador destruye la orden, puedo obtener otra copia de la corte, mi abogado o de _____________________________ Si creo que va a haber problemas puedo informar a la policía y pedirles que estén alerta. Si el abusador falta a la orden, llamaré a la policía para informarle y le diré a cualquier otra persona que necesite saber, incluyendo mi abogado y el juez (recuerde cada violación de la orden). Si no estoy satisfecha con la acción de la policía, puedo presentar un reclamo al jefe del departamento de policía y también hacérselo saber a mi abogado/magistrado y a todos los que están involucrados. 5
ANEXO 3 Recursos Legales: Ley 20.066 de Violencia Intrafamiliar
En Chile existe la Ley 20.066 que sanciona la VIF. Si bien muchos de los casos se resuelven sin recurrir a la justicia, es importante tener presentes los instrumentos legales que existen en esta materia por dos razones fundamentales: En primer lugar, las leyes, además de ser marcos regulatorios de los delitos y faltas, son la expresión de la perspectiva de un país en relación a un tema. Por esta razón, es importante que quienes trabajen con personas que viven VIF conozcan cual es la postura de Chile en relación a esta grave problemática social y las obligaciones que estas leyes imponen al Estado, la sociedad en general y al sistema judicial en particular. En segundo lugar, es importante que los/las Apoyos Familiares conozcan esta ley, a fin de que puedan orientar a las personas que decidan hacer uso de este instrumento jurídico para poner fin a la situación de abuso y garantizar su protección. Para ello, a continuación se presenta un resumen de los aspectos más relevantes de esta Ley que es necesario manejar para entregar una adecuada 53 orientación a las víctimas de VIF .
La Ley 20.066 tiene por objeto prevenir sancionar y erradicar la VIF y otorgar protección a las víctimas. Establece que: Es deber del Estado adoptar las medidas conducentes para garantizar la vida, integridad personal y seguridad de los miembros de la familia(Artículo 2º) así como la adopción de políticas orientadas a prevenir la VIF, en especial contra la mujer y los niños, y a prestar asistencia a las víctimas (Artículo 3º, párrafo 1). Otro aspecto importante que se señala en esta ley es que deben adoptarse las medidas necesarias para dar cumplimiento a la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, la Convención sobre los Derechos del Niño y demás instrumentos internacionales suscritos por el 54 Estado de Chile (Artículo 3º, letra e) . Esta ley define Violencia Intrafamiliar como todo maltrato que afecte la vida o la integridad física o psíquica de quien tenga o haya tenido la calidad de cónyuge del ofensor o una relación de convivencia con él; o sea pariente por consanguinidad o por afinidad en toda la línea
recta o en la colateral hasta el tercer grado inclusive, del ofensor o de su cónyuge o de su actual conviviente. También habrá VIF cuando la conducta referida en el inciso precedente ocurra entre los padres de un hijo común, o recaiga sobre persona menor de edad o discapacitada que se encuentre bajo el cuidado o dependencia de cualquiera de los integrantes del grupo familiar(Artículo 5º). Se define que los actos no constitutivos de delitos en esta materia serán de competencia de los Tribunales de Familia y los actos de VIF que sí constituyen delitos serán competencia de las Fiscalías. Como uno de los objetivos fundamentales de esta ley es dar protección a las víctimas, se establece en ella que: cuando exista una situación de riesgo inminente para una o más personas de sufrir un maltrato constitutivo de violencia intrafamiliar, aun cuando éste no se haya llevado a cabo, el tribunal, con el sólo mérito de la denuncia, deberá adoptar las medidas de protección o cautelares que correspondan (Artículo 7º, párrafo 1). Estas medidas podrán ser adoptadas en el transcurso
53 El texto completo de la Ley 20.066 se encuentra disponible en el sitio web de la Biblioteca del Congreso en www.bcn.cl/publicadores/pub_leyes_mas_soli/admin/ver_archivo_leyes.php?id_ley=131&file=1 54 El texto completo de todos esto instrumentos pueden ser encontrados en Internet. La Convención sobre los Derechos del Niño, en la página de UNICEF www.unicef.cl/archivos_documento/112/Convencion.pdf; la Convención Belém do Pará se encuentra disponible en la página web de ISIS Internacional en www. isis.cl/temas/vi/inst2.htm. La Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, CEDAW en la dirección: http://www.un.org/womenwatch/daw/cedaw/text/sconvention.htm
de todo el proceso judicial de acuerdo a las necesidades de las víctimas. Se presumirá que existe una situación de riesgo inminente como la descrita en el inciso anterior cuando haya precedido intimidación de causar daño por parte del ofensor o cuando concurran además, respecto de éste, circunstancias o antecedentes tales como: drogadicción, alcoholismo, una o más denuncias por violencia intrafamiliar, condena previa por violencia intrafamiliar, procesos pendientes o condenas previas por crimen o simple delito contra las personas o por alguno de los delitos establecidos en los párrafos 5 y 6 del Título VII, del Libro Segundo del Código Penal o por infracción a la Ley N° 17.798, o antecedentes psiquiátricos o psicológicos que denoten características de personalidad violenta (Artículo 7º, párrafo 2). Además, el tribunal cautelará especialmente los casos en que la víctima esté embarazada, se trate de una persona con discapacidad o tenga una condición que la haga vulnerable (Artículo 7º, párrafo 3).
Se define además en la ley que el juez deberá aplicar en la sentencia una o más de las siguientes medidas accesorias: a) Obligación del ofensor de abandonar el hogar que comparte con la víctima. b) Prohibición de acercarse a la víctima o a su domicilio, lugar de trabajo o de estudio. c)Prohibición de porte y tenencia y, en su caso, el comiso de armas de fuego. d)La asistencia obligatoria a programas terapéuticos o de orientación familiar. La Ley de VIF es un valioso instrumento para ayudar a las personas a detener la violencia en la familia y garantizar la seguridad de las víctimas. Y protege a: En la pareja: a los cónyuges, convivientes, ex convivientes o ex cónyuges, que se hayan anulado, se encuentren separados o se
hayan divorciado. A los padres de un hijo en común aun cuando no haya existido convivencia ni matrimonio entre ambos Parientes del cónyuge o conviviente: sean estos consanguíneos o por afinidad en toda línea recta o en la colateral hasta el tercer grado, es decir abuelos, padres, hijos, nietos, hermanos, tíos, cuñados, sobrinos del cónyuge o conviviente. Menores de edad o personas con discapacidad: que se encuentren bajo el cuidado o dependencia de cualquiera de los integrantes del núcleo familiar.
ANEXO 3 Proceso de denuncias de violencia intrafamiliar (mujeres, niños/as):
¿Quiénes pueden denunciar? 1. Las o los afectadas/os 2. Sus parientes 3. Cualquier otra persona que tenga conocimiento directo de los hechos ¿Dónde se hacen las denuncias? 1. Carabineros de Chile 2. Policía de Investigaciones 3. Tribunales de Familia 4. Fiscalías, cuando se trate de maltrato físico y/o delito de amenazas.
Es importante tener presente que: Las policías están obligadas a recibir todas las denuncias y a remitirlas a los tribunales competentes. En el caso de la violencia intrafamiliar, a los Tribunales de Familia o Físcalías. El incumplimiento de esta obligación constituye una falta grave y está sancionada hasta con penas de cárcel. Por esta razón no existen las constancias en violencia intrafamiliar. Del mismo modo, si algún funcionario de la policía intentara disuadir o pedir antecedentes innecesarios en esta etapa del proceso judicial, tales como certificados de lesiones, testigos u otros, estaría obstruyendo la justicia y esto también es sancionado en nuestra legislación.
¿Es necesario concurrir con un abogado en los juicios de violencia intrafamiliar? N o. S i n e m b a r g o, e s impor tante asesorarse respecto de las distintas etapas del proceso judicial, las pruebas y los testigos que se puede presentar y preparase para enfrentar las audiencias.
¿Qué puede hacer una persona si no se acoge su denuncia? En el caso de las unidades policiales, puede solicitar hablar con la persona encargada de la unidad policial a la que concurrió. En el caso de los tribunales, se puede recurrir a una instancia superior para dar cuenta de la situación. En primer lugar, a la Corte de Apelaciones y luego a la Cor te Suprema. Cada tribunal tiene un Juez visitador encargado de supervisar que el desarrollo del proceso judicial se dé adecuadamente.
ANEXO 3 Legislación sobre Delitos Sexuales (Ley 19.617 y Ley 19.927)
En los últimos años se han promulgado leyes que establecen importantes reformas al Código Penal en materia de delitos sexuales. Los cambios dicen relación con definiciones de los delitos sexuales, la ampliación de los comportamientos constitutivos de delito en esta materia y el aumento de las penas. Definición de delitos sexuales anal o bucal. El acceso canal se refiere a la penetración, por lo que este delito sólo puede ser cometido por hombres. Las penas para este delito van de 5 años y un día a 15 años de prisión Si la persona afectada es menor de 14 años se definirá siempre como violación el acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal aún cuando no se den las condiciones antes mencionadas. Las penas para este delito van de 5 años y un día, pudiendo llegar al presidio perpetuo.
O Cuando se ha abusado de una anomalía o perturbación mental de la víctima. O Cuando se abusa de una relación de dependencia, afectiva o laboral. O Cuando se abusa del grave desamparo en que se encuentra la víctima. O Cuando se engaña a la víctima abusando de su inexperiencia o ignorancia sexual.
bViolación: acceso carnal por vía vaginal,
Las penas para este delito van desde 3 años y un día, pudiendo llegar hasta los 10 años de prisión. distinta del acceso carnal, entendida como cualquier acto de significación sexual y de relevancia, realizado mediante contacto corporal con la víctima, o que haya afectado los genitales, el ano o la boca de la víctima, aún cuando no hubiere contacto corporal con ella.
bEstupro: acceso carnal, por vía vaginal,
anal o bucal, a una persona entre 14 y 18 años de edad. La diferencia entre la violación y el estupro es que en este último la relación sexual se produce con el consentimiento de la víctima. Sin embargo, se estima que este consentimiento está viciado pues la persona afectada carece de madurez o del conocimiento para entender la significación del acto sexual. Para que el estupro sea calificado como tal, deben darse cualquiera de las siguientes circunstancias:
bAbuso sexual: es una acción sexual
Si la persona afectada es mayor de 14 años, deben darse alguna de las siguientes condiciones para que la conducta pueda ser calificada de violación:
O Que el perpetrador utilice la fuerza o intimidación. O Que este acto suceda cuando la víctima se halla privada de sentido, o no esté en condiciones de oponer resistencia. O Que el perpetrador se aproveche de la enajenación o trastorno mental de la víctima para cometer este acto.
Las penas para este delito van desde 3 años y un día a 10 años de prisión. Mientras menor es la víctima, mayores pueden llegar a ser las penas.
Se incorporó un nuevo artículo que castiga el acto sexual de introducir objetos de cualquier índole vía vaginal, anal o bucal, y la zoofilia, con penas especialmente fuertes en el caso de mediar las circunstancias del estupro o la violación. Las penas para este delito van desde 3 años y un día hasta 20 años de presidio. sexual ante una persona menor de catorce años o la haga ver o escuchar material pornográfico o presenciar espectáculos del mismo carácter. Este delito tiene una pena que va desde los 541 días a 5 años de presidio. Se sanciona además a quien, con el fin de procurar su excitación sexual o la excitación sexual de otro, haga que una persona menor de catorce años realice acciones de significación sexual delante suyo o de otro. Este delito se castiga con penas que van desde 3 a 5 años de prisión. se refiere a los actos tendientes a promover o facilitar la prostitución de menores de edad. cualquier naturaleza, obtuviere servicios sexuales por parte de personas mayores de 14 años pero menores de 18, sin que medien las circunstancias de la violación o el estupro. Este delito puede ser castigado hasta con 5 años de presidio. con menores: La producción de material pornográfico en la que participen menores de 18 años también está penada por la ley. Se entiende por material pornográfico en cuya elaboración han sido utilizados menores de dieciocho años, toda representación de éstos dedicados a actividades sexuales explícitas, reales o simuladas, o toda representación de sus partes genitales con fines primordialmente sexuales. En la última modificación a la legislación en materia sexual se incorporaron delitos como la comercialización, importación, exportación, distribución e incluso la exhibición y almacenamiento malicioso de material pornográfico donde hubieran menores, siendo penadas dichas conductas con 541 días a 5 años de presidio. Los tribunales competentes en materia de delitos sexuales son las Fiscalías y Tribunales de Garantía.
bProducción de material pornográfico
bSodomía: se define como el acceso
carnal a un varón menor de dieciocho años, sin que se den las condiciones definidas para los delitos de violación o estupro. Las penas para este delito van desde 61 días hasta 3 años de prisión. Delitos de corrupción de niños y niñas Se han incorporado nuevas figuras legales tendientes a sancionar de manera más efectiva los delitos que involucran la corrupción de personas menores de edad. Entre estos delitos se encuentran: significación sexual: se entiende que una persona comete este delito cuando, con el fin de procurar su excitación sexual o la excitación sexual de otro, realice acciones de significación
bFavorecimiento de la prostitución:
bExposición de menores a actos de
Se castiga el incitar a un menor a prostituirse o mantener, por cualquier medio, el ejercicio de la prostitución con el fin de satisfacer el apetito sexual de otros. Incitar a una persona menor de edad es un delito, independientemente de si ésta conciente el prostituirse. Se sanciona además a aquel que, a cambio de dinero u otras prestaciones de
ANEXO 3 Proceso de denuncias de delitos sexuales
La denuncia en los casos de abuso sexual tiene por objeto desencadenar un procedimiento policial y judicial que proteja al niño o niña de seguir siendo abusado y que le permita recibir el apoyo o tratamiento que necesite. ¿Quiénes pueden denunciar? 1. Las o los afectadas/os 2. Sus parientes (padres, abuelos o guardadores) 3. Si por la edad o estado mental del agredido no puede hacer la denuncia, y además no tiene parientes o estos se encuentran imposibilitados o implicados en el delito, la denuncia puede ser efectuada por personas que tomen conocimiento del hecho en razón de su actividad (educadores, médicos, etc.). ¿Cuál es el objetivo de la denuncia? Poner en conocimiento de los órganos competentes un hecho que reviste carácter de delito, con el propósito de que el Estado persiga la responsabilidad penal de quienes participaron en él como autores, cómplices o encubridores. La denuncia tiene por objeto, además, desencadenar un procedimiento policial y judicial que proteja al niño/a de seguir siendo abusado y que le permita recibir el apoyo o tratamiento que necesite. ¿Dónde se hacen las denuncias? 1. Carabineros de Chile 2. Policía de Investigaciones 3. Fiscalías o Tribunales de Garantía. La denuncia al Fiscal facilitará la coordinación con la red, ya que el caso se puede derivar a la unidad de Atención a Víctimas y Testigos del Ministerio Público. La denuncia de un delito sexual puede generar una crisis familiar, por lo que es importante que ésta sea realizada junto con la derivación a una instancia de manejo psicosocial del caso. ¿Existen otras instituciones a las que se puede acudir? El Servicio Nacional de Menores, SENAME, es otra institución a la que se puede recurrir en caso de tomar conocimiento de que un niño o niña está sufriendo algún tipo de abuso sexual. Existen a lo largo del país 105 Oficinas de Protección de Derechos (OPD) de la infancia que operan a nivel comunal y realizan un trabajo en red; éstas pueden orientar a los Apoyos Familiares en relación a los recursos comunales, regionales y nacionales a los que es posible acceder en estas situaciones.
Teléfonos de Informaciones y Denuncias
A continuación se mencionan algunos teléfonos que operan a nivel nacional para realizar consultas relativas a casos de violencia intrafamiliar y abuso sexual.
Fono Familia de Carabineros de Chile.
800-730-800:
Programa de Violencia Intrafamiliar y de Maltrato Infantil de la Corporación de Asistencia Judicial.
800-220-040:
Oficina de Informaciones, Reclamos y Sugerencias (OIRS) del SERNAM.
56-2-6326805 ó 56-2-6326860
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