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Timestamp: 2018-10-22 05:13:10
Document Index: 315911790

Matched Legal Cases: ['artículo 64', 'artículo 9', 'artículo 64', 'artículo 9', 'artículo 6', 'artículo 6', 'artículo 6', 'artículo 64', 'Artículo 64', 'artículo 9', 'Artículo 9', 'artículo 3', 'artículo 123', 'artículo 27']

El C. diputado Jorge Eugenio Ortiz Gallegos
Que reforma la el artículo 64 de la Ley Federal de Radio y Televisión, y el artículo 9 de la Ley de Imprenta, presentada por el diputado Jorge Eugenio Ortiz Gallegos, del grupo parlamentario del PAN.
El C. diputado Jorge Eugenio Ortiz Gallegos: -Es para presentar a ustedes, compañeras y compañeros diputados, una iniciativa que reforma la Ley Federal de Radio y Televisión, en su artículo 64, fracción I, y reforme también la Ley de Imprenta en su fracción XIII, en el artículo 9o.
Pido su amable atención para que se escuchen la exposición de motivos, en primer término:
"El derecho a la información será garantizado por el Estado", establece el artículo 6o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, según el agregado que se le impuso mediante la reforma del 6 de diciembre de 1987.
Desde los tiempos de nuestro nacimiento como República, en el curso de la iniciada Guerra de la Independencia, Miguel Ramos Arizpe, diputado por Coahuila ante las cortes españolas, al proponer que se dictase una Ley de Libertad de Imprenta, en sustitución del "soberano decreto del 10 de noviembre de 1910" sobre los "obstáculos que debilitan, sofocan y anulan la libertad de prensa".
El derecho a la información ha planteado en nuestra República un desfile de opiniones y debates, particularmente cuando poco después de la reforma del artículo 6o. de la Constitución, se pretendió acumular una concertación plural, de mera farsa política, para fundamento de la Ley Orgánica de la Información, que habría de sustituir las diversas leyes que norman la comunicación, y muy en particular las siguientes:
La Ley de Imprenta, reglamentaria de los artículos 6o. y 7o. constitucionales, simple decreto con el nombre de ley, expedida por don Venustiano Carranza el 12 de abril de 1917, unas cuantas semanas después de la aprobación de la Constitución General de la República en febrero 5 del mismo año;
La Ley Federal de Derechos de Autor, publicada en el Diario Oficial del 31 de diciembre de 1956, y sus reformas editadas en el mismo Diario del 21 de mayo de 1963, y
La Ley Federal de Radio y Televisión promulgada por el Presidente Adolfo López Mateos, según el Diario Oficial del 19 de enero de 1960.
Se originan los derechos como consecuencia de la naturaleza humana, de su condición superior al haber sido dotada de espíritu; decir derecho, es referirse a un atributo esencial, a una prerrogativa connatural, a una necesidad irrenunciable de la persona humana.
Decir derecho a la información es enunciar el acceso, el privilegio, el gozo de que todos los humanos participemos del conocimiento que se transfiere a través de los medios de información.
El derecho a la información, al ser escrito en la Constitución, representa el reconocimiento de que todos los humanos habremos de recibir noticias sin deformación, divulgación sin instrumentos amañados, acercamientos al acaecer diario sin falsificación, demagogia, ni fraude; todo ello en ejercicio justo, ceñido al principio consustancial de la libertad de expresión, cuyo término o expresión histórica de "libertad de prensa" comprende en su significación, el enlace estrecho entre el decir y al escuchar, entre el comunicar y recibir la comunicación, entre la información expresada por seres libres que encuentran el cauce a su interna exigencia de iluminación y alumbramiento del espíritu, para que seres igualmente libres se incorporen a esa subjetiva pero concreta y transformadora luz del pensamiento encarnado en la expresión materializada. El instrumento para recibir y transmitir información, ha sido desde los tiempos originales de la humanidad el lenguaje, un conjunto de signos intersubjetivos que se plasman, que alcanzan vida, que se ponen al alcance del palpo, por una transmigración milagrosa que convierte la idea, el simple pensamiento en un objeto concreto y sensible, a veces sonoro y vocalizado, a veces gráfico en los signos de las variadísimas escrituras que construyó a través del amor y de los siglos, la cultura de innumerables pueblos a veces en fin, objetividad proyectada y transustanciada en los avances de una imagen armonizada y dinámica, colorida y recreada por los medios electrónicos de la reciente civilización.
La conciliación permanente entre la libertad de expresión y el derecho a la información, es una dolorosa vía en la que irrumpen como escollos, el apego a la verdad del comunicador y la subordinación al propósito de respetar a sus lectores, escuchas o videntes, sin que las expresiones hayan sido previamente condicionadas por el compromiso mercantil y el acondicionamiento de la preventa.
La libertad de prensa, como contenido que generaliza toda expresión comunicadora, arrastra una doble aplicación, la de la venalidad, en su significado clásico de comerciable, enajenable, vendible, para toda aquella producción informativa que genera recursos económicos o materiales, orientados al sostenimiento y el rendimiento utilitario del órgano de prensa, de radio o televisión, y aquella otra implicación de servir como transmisor de la cultura, de los conocimientos, de las noticias, y en este segundo sentido debe darse permanentemente un amplio espacio a la información no subordinada al propósito rentable, no condicionada a la búsqueda de un intercambio mediante el cual se cobre lo que se dice, o se ponga precio a cuanto comunicándose con espíritu de verdad y ejercicio de libertad, encadene el decir y ponga en venta lo que debiera ser producto de la simple libertad y que según el sentido de producto reciba impresión de acentos favorables o desfavorables, de elogio o de crítica.
Las páginas deportivas, las secciones de noticias sociales de diarios y semanarios, son en nuestro medio el ejemplo más evidente que podemos mencionar para comprensión de cualquier mexicano que lea; el ejemplo más concreto de cómo lo que el pueblo recibe como información ha sido previamente pagado por los interesados en noticiar, en propalar triunfos o derrotas, en promover ídolos y cultos personales, en prestigiar espectáculos y vedettes de diversos niveles en la sociedad.
Tal forma de enajenar el pensamiento, de vender la información sin advertir su carácter de anuncio, de propaganda, de versión prevenida, ha cundido a todos los medios de comunicación masiva; puede afirmarse que el prurito mercantil de tal manera ha corroído la superior misión de los comunicadores, que el periodista, el reportero, el columnista, el jefe de información y el órgano mal llamado de información, se han convertido en plumas vendidas, que el sentido del pensamiento y la formulación de sus expresiones han caído en su mayoría, salvo nobles excepciones. de algunos órganos o de algunos espacios de los órganos en la actitud fraudulenta del servicio al postor, que sin mostrar la cara logra hacer creer al espectador o lector, que lo que fue puesto a la venta como producto propagandístico, es la versión de una realidad analizada, reporteada, referida, recreada por el veraz escritor de la prensa, la radio, la televisión.
En la jerga periodística se llama gacetilla a la información que se publica como reporte de los acontecimientos relatados, cuando en verdad han sido redactados por instrucciones del comprador del espacio en la columna, o en la página informativa, o en el texto del escritor de páginas editoriales, o en los comentarios leídos ante el micrófono o la cámara.
En nombre pues, del derecho a la información, para que no se dé el nombre de información a lo que es propaganda, anuncio, producción elaborada a cambio de cheques o moneda, vengo a proponer las siguientes modificaciones a la Ley de imprenta y a la Ley de Radio y Televisión.
Pido la aprobación de esta iniciativa, que contribuirá a moderar el espíritu de lucro y a reencauzar la información por el sendero de la verdad que no puede ser vendida, de la información que ha de entregarse, limpia y sin condicionamientos para que contribuya a la cultura y no al truco veral, para que se otorgue mayor justicia a los mexicanos, al concretarse uno siquiera de los aspectos del proclamado añadido al artículo 6o., de la Constitución, que establece el derecho a la información.
Por lo anteriormente expuesto, y con fundamento en lo establecido por los artículos 71, fracción II; 79, fracción III de la Constitución general de la República; 21, fracción III, 85, 94 y 179, segundo párrafo del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, me permito someter a la consideración de la asamblea el siguiente
PROYECTO DE LEY QUE REFORMA LA LEY FEDERAL DE RADIO Y TELEVISIÓN Y LA LEY DE IMPRENTA
Primero. Se reforma el artículo 64, en su fracción I de la Ley Federal de Radio y Televisión, para quedar como sigue:
Artículo 64. No se podrán transmitir:
1. Noticias, mensajes o propaganda de cualquier clase, que sean contrarios a la seguridad del Estado o al orden público, o que no incluyan la nota de "información pagada", cuando se trate de servicios que sean el resultado de un pago por su difusión.
II. Se adiciona una fracción XIII al artículo 9o., de la Ley de Imprenta, para quedar como sigue:
Artículo 9o.,... Queda prohibido:
De la fracción I AL XII. ..
XIII. Publicar cualquier tipo de texto que no incluya al final del mismo la inscripción "información pagada", cuando dicho texto haya originado un precio o tarifa en beneficio del editor
Salón de Legisladores de la República, a 18 de mayo de 1988,- Por el Partido Acción Nacional, diputado Jorge Eugenio Ortiz Gallegos.>>
El C. Presidente: - Tiene la palabra para el mismo asunto, el diputado Héctor Morquecho Rivera.
El C. diputado Héctor Morquecho Rivera: - Señor presidente; compañeros legisladores: Esta presentación de la iniciativa del Partido Acción Nacional, es una oportunidad en mi opinión, para hacer algunas reflexiones de lo que está ocurriendo en este momento en nuestro país en materia electoral.
Desde luego que la iniciativa va a recibir su curso, conforme a lo que marca el Reglamento del Congreso; sin embargo, quiero hacer algunas reflexiones para efectos de hacer otros planteamientos.
La iniciativa parte de una base falsa, de un fundamento que está enterrado ya en tumba de la historia, ya que parte del hecho de que la información es un derecho natural; que este derecho natural se proporciona a los ciudadanos, toda vez que como seres humanos han sido dotados de espíritu, como si la cuestión religiosa o la creencia muy propia de cada mexicano pudiera contribuir, pudiera aportar la formación del derecho en nuestro país y afirma la iniciativa que el derecho natural es irrenunciable.
En mi opinión, es una filosofía en un tiempo tuvo vigencia en la sociedad, toda vez que era el poder, el poder llamado divino que se otorgaba a los poderosos para que éstas fórmulas en la información, fórmulas en el quehacer para la elección de la entidades, de las instituciones que en su tiempo rigieron nuestro país.
Creo que esta filosofía, que en este caso Acción Nacional sustenta, no da respuesta a lo que necesita el pueblo de México, porque todos sabemos que antes las votaciones se realizaban en parroquias y que esas votaciones eran operadas por, o más bien en función del poder económico o de los bienes poseídos por los votantes, y se marginaban a las clases explotadas de lo que hoy irónicamente pudiéramos llamar el ejército del derecho natural, es decir, en ese entonces y en este caso, no operaba el derecho natural.
En consecuencia, lo que ha venido, digamos, dando cauce a la formación histórica del derecho, han sido los reconocimientos que han surgido de las luchas de clases, de las cuales ha surgido el derecho de cada clase social.
Tenemos el artículo 3o., las garantías individuales, el artículo 123 de nuestra Carta Magna y el artículo 27 de nuestra Carta Fundamental; el derecho en esta etapa, es originalmente poseído por la nación y el derecho de los particulares en sentido de la propiedad o usufructo de bienes, es una concesión que la nación otorga a los particulares, según lo dicte el interés público; pero más acá, compañeros legisladores, como todos lo sabemos, opera el derecho de los partidos políticos, y ése es precisamente el quehacer que nos ocupa.
Y en este sentido compañeros legisladores, yo quiero expresar que a pesar de los avances que hemos tenido en materia social, de reconocimiento a los partidos políticos, todavía sigue prevaleciendo el interés de los sectores más poderosos económicamente para dar su aplicación, su fuerza en el manejo de los medios de comunicación, ya sea la prensa, la radio o la televisión, eso es lo que sigue prevaleciendo, compañeros legisladores, y eso es lo que yo quiero expresar en ese sentido
Claro que el Partido Acción Nacional, expresa sus preocupaciones en función de la clase social a la que pertenecen, eso es evidente y nosotros estamos expresando lo que a nuestro juicio, la clase trabajadora en nuestro país, a pesar de los avances que han logrado y que hoy están en peligro de ser retraídos o de ser cancelados, es que expresamos que los medios de comunicación son muy importantes en estos días de debate político, de debate ideológico, en el cual los intereses se han puesto con mucha claridad ante la faz de nuestro pueblo: o es la nación la que debe fortalecerse para beneficio de los mexicanos, o serán los intereses del imperialismo norteamericano los que habrán de prevalecer en un futuro no muy lejano, y en este caso, quiero manifestar que en lo que toca a la prerrogativa que tienen los partidos políticos, y fundamentalmente mi partido junto los integrantes del Frente Democrático Nacional, es que no vemos equidad, no vemos una aplicación pareja del uso de la televisión.
Creo que hay una actitud muy negativa, desnacionalizante, entre el gobierno y el sistema Televisa o la corporación Televisa, una actitud de cómplices; es el caso que a principios de este mes, cuando el Partido Popular Socialista tenía preparado un programa a las 11.00 horas, para presentar un programa sobre la venta de las paraestatales, sobre la política desnacionalizante, desmanteladora del gobierno, es que Televisa con subterfugios, con maniobras, con triquiñuelas, cumpliendo su papel de artífice al servicio de la reacción. de la derecha, de la contrarrevolución y del imperialismo, es que estuvo retardando el programa de mi partido en virtud de que era un programa que sin duda daría claridad, o daría un punto de vista de lo que hoy está a debate sin duda en el panorama político económico de nuestro país.
Una tardanza de 23 minutos que hizo Televisa de manera mañosa, maniobrera, una tardanza de 23 minutos, en los que estuvieron pasando cortos comerciales sin ningún aviso del porqué no pasaban el programa del Partido Popular Socialista, sin explicación, sin justificación; por eso se presta a reflexiones la iniciativa que presta el Partido Acción Nacional, y aclaraciones sobre lo que plantea cada clase social y por lo tanto cada partido político.
Yo quiero, compañeros legisladores, aprovechar esta oportunidad para demandar, para hacer el pronunciamiento, para que el sistema Televisa, el sistema Inmevisión, el sistema televisivo de nuestro país, se ajuste a lo que marca la Constitución general de la República, que es nuestra Carta rectora, la que rige los mandatos del pueblo de México, y también para que se cumplan las disposiciones del Código Federal Electoral, que producto de un debate es lo que hoy rige la conducta de los partidos políticos, y en consecuencia, las prerrogativas que tenemos y que en el ejercicio todos los partidos políticos hagamos que Televisa deje de ser hoy un artífice de las fuerzas más negativas, para que por lo menos con cierta neutralidad, ya de perdida pueda ajustarse a lo que le marca el propio Código Federal Electoral.
El C. Presidente: -Esta presidencia acuerda turnar la iniciativa a las comisiones unidas de Gobernación y Puntos Constitucionales y de Cinematografía, Radio y Televisión de la honorable Cámara de Diputados.
El C. diputado Jorge Eugenio Ortiz Gallegos (desde su curul): Pido la palabra.
El C. diputado Jorge Eugenio Ortiz Gallegos (desde su curul): -Para hechos y alusiones personales.
El C. Presidente: - Tiene usted la palabra.
El C. diputado Jorge Eugenio Ortiz Gallegos: - Con su venia, señor presidente: Venturosamente el diputado Morquecho, ha coincidido con nosotros en la bondad, en la importancia del proyecto que acabo de dejar presentado a la iniciativa para reformar la Ley de Radio y Televisión y de la Imprenta, sólo me queda precisarle algo que es trascendente en nuestra vida, del desarrollo democrático del país.
Efectivamente, existen en el panorama de la nación partidos políticos clasistas; en la filosofía nuestra de Acción Nacional, no estamos de acuerdo con que la política mezcle a las clases sociales que defienden sus intereses en materia de partido político, cuando la subordinación de los trabajadores o de la clase social representada, significa una subordinación al apego y a la obligación de pertenecer a un partido político.
En ese sentido, hemos condenado constantemente la actitud de aquellas centrales obreras, que defendiendo sus intereses de clase, subordinan a sus trabajadores para que se encadenen a una ideología y a un partido político, pero el que cuando se den los hechos de la defensa clasista, subsistan contemporánea o simultáneamente la libertad sindical y la libertad política, es un hecho que nosotros no sólo podemos condenar, sino aplaudir.
Nosotros respetamos a aquellos partidos que tratan de agrupar por clases sociales a los trabajadores o a los campesinos o a toda clase de gente, siempre y cuando no esclavicen la libertad personal de sumarse a una corriente política u otra. Con esa aclaración fundamental, rechazamos también que se diga que nosotros somos un partido de clase.
Para la propaganda de un partido que tiene 60 años de manipular la política del país, ha sido objeto constante el usufructo de este marbete que se nos ha colocado, diciendo que somos un partido clasista o clacisista, Nosotros tenemos la adhesión personal de cuantos quieran inscribirse en el partido y nuestro inventario de gentes, nuestro directorio de socios en el partido lo mismo contiene campesino que obreros, que profesionista que artesanos, que empresarios.
Rechazamos esa implicación que se nos coloca una vez más, con todo el respeto que merece el diputado Morquecho, él ha tocado un asunto trascendente que está pendiente de discusión cuando hemos solicitado la comparecencia del subsecretario de Gobernación para que muestre los contratos que tiene otorgados como concesión la Secretaría de Gobernación a los medios de información electrónica de radio y televisión
En ese Parlamento, en esa ocasión, hemos estado esperando la oportunidad de presentar la incongruencia de que si los contratos están efectivamente otorgados dentro del espíritu de nuestras leyes, se permita que en nombre de la libertad de prensa, la prensa se encadene a los intereses privados y particulares, con ignorancia de la Constitución y de las leyes escritas
Las concesiones de radio y televisión, de acuerdo con la ley, están dadas en primer término, para promover la cultura y la libre comunicación; cuando se impone el criterio individual de un empresario dueño de televisión, por encima de todos aquellos servidores o trabajadores del sistema de un circuito de televisión o de radio, se está rompiendo con los principios de la libertad de expresión y se está tomando la libertad de expresión como el privilegio para que un señor dueño de una empresa de radio o televisión, encadene a todos los que están con él a que piensen como él, y eso es un atraco contra la libertad de expresión, contra la libertad individual, contra los derechos más elementales consagrados en nuestra Constitución.
El tema nos lleva a concretar específicamente, como lo hizo el diputado Morquecho Rivera, un debate sobre un asunto concretado en una persona física cuyo nombre extranjero no quiere decir que sea un extranjero pernicioso, sino un mexicano que quizá como cualquier otro mexicano nació en la convicción de que debe defender, en primer lugar, el sentido nacionalista de la patria y las libertades constitucionales, pero que en el ejercicio de su oficio se ha convertido en un súbdito del sistema que patrocina la vinculación y la exigencia, el servicio y la esclavitud a aquellos que controlan la política a lo largo de 60 años.
La declaración que hace un par de semanas de este señor de apellido extranjero, ha llegado a ser el extremo de la discordancia contra todos los principios constitucionales. Se atribuye la libertad de darnos la información a los partidos de acuerdo con los resultados del sistema de calificación electoral de la pasada contienda de hace tres años.
Bien estaría, suponiendo sin aceptar que esa regla de juego fuera adecuada y permitiese que fuese un sistema de libre información, siempre que esa medida estuviese sujeta al convenio y a las leyes establecidas en México que no puede permitir sistemas de atribución privativa para unos cuantos, porque se le ocurra al dueño de la televisión o al señor encargado del noticiero.
Pero lo más grave de todo eso, es que cuando el señor ha declarado que existe una regla proporcional al número de votos en la emisión de sus noticieros, está faltando a la verdad, porque el monitoreo que se ha hecho del número de tiempo dedicado a dar información para las actividades del PRI, nos ha entregado la conclusión y el dato de que el 96% del tiempo que se toma en la televisión, se dedica al partido llamado Revolucionario Institucional, y se deja apenas un 4% para el resto de los partidos, siendo que la proporción de votos que tuvieron los partidos es muy superior a ese 4%. Si esa fuera una fórmula aceptable desde el punto de vista de la ley, la que dio el señor encargado de ese noticiero, de todos modos subsistiría el hecho de que ni siquiera su propia ley respeta, de que no es cierto que esté otorgando ese tiempo a los partidos políticos que no forman parte del gobierno, y en ese sentido estamos hablando de condenar a un señor no simplemente por arbitrario y de aplicar ciertas reglas del juego que están contra las leyes y la Constitución, sino porque no respetan sus propias leyes; porque es tan mendaz, tan absolutamente absurda y mentirosa su actitud, que ni siquiera sus propias reglas le son ciertas ante sí mismo. Muchas gracias, compañeros.