Source: https://indubioproactione.wordpress.com/2012/12/18/el-csv-mola-y-rellenar-el-nif-con-boli-tambien-mola/?replytocom=5
Timestamp: 2019-10-22 00:57:43
Document Index: 172497948

Matched Legal Cases: ['In dubio', 'artículo 8', 'artículo 5', 'in fine', 'artículo 12', 'artículo 13', 'artículo 14']

El CSV: mola. Y rellenar el NIF con boli: también mola | In dubio pro actione
El CSV: mola. Y rellenar el NIF con boli: también mola
de indubioproactione 18/12/2012 Derecho administrativo Derecho TIC Ley de tasas
El post de hoy trata sobre la Orden HAP/2662/2012, de 13 de diciembre, en virtud de la cual, y en desarrollo del “famoso” artículo 8 de la Ley 10/2012, de tasas, se aprueban los dos siguientes formularios:
Formulario 696: es el de autoliquidación de la tasa.
Formulario 695: en este caso, se trata de la solicitud de devolución por solución extrajudicial del litigio y por acumulación de procesos.
Esta norma, como sabéis todos a estas alturas, puede ser analizada desde diversas perspectivas. Yo, por deformación profesional, voy a abordar el aspecto relativo a la presentación de los formularios por medios electrónicos.
En primer lugar, cabe destacar las normas comunes en materia de presentación para los dos formularios, contenidas en el artículo 5:
Este precepto determina que la presentación de los modelos se hará obligatoriamente de forma telemática cuando el sujeto pasivo de la tasa sea:
Una persona o entidad adscrita a alguna de las Unidades de Gestión de Grandes Empresas de las Delegaciones Especiales de la Agencia Estatal de Administración Tributaria.
Entidades que tengan forma jurídica de sociedad anónima o sociedad de responsabilidad limitada.
En lo que respecta a la presentación del formulario propiamente dicha, se requiere estar en posesión del certificado electrónico X.509.V3 (v. art. 7.2.b) y 10.2.b)). Una vez realizado el proceso de presentación del formulario, al presentador se le devolverán en pantalla los datos del modelo que corresponda, validado con un código seguro de verificación de 16 caracteres, además de la fecha y hora de presentación. Y tanto si se presenta el formulario 696 como el 695, el declarante deberá imprimir y conservar la aceptación de la presentación del formulario, debidamente validada con el correspondiente código seguro de verificación.
Detengámonos aquí un momento. Igual soy muy ilusa, pero llegada a este punto de la lectura de la Orden, me pregunto: ¿qué sentido tiene establecer la comunicación por medios electrónicos (es más, para algunos sujetos con carácter obligatorio tal como hemos visto), para que luego el legislador remate la faena diciendo que el declarante deberá imprimir y conservar (¡en papel, of course!)la aceptación de la presentación del formulario?
Ya que hablamos de tramitación obligatoria por medios electrónicos, ¿no sería lógico dar la posibilidad de descargar y conservar en formato electrónico la aceptación de la presentación del formulario? Me pregunto yo, vaya. Porque tal popurrí de mundo analógico y digital a mí no deja de sorprenderme.
¿Que este punto que acabo de exponer es un despropósito? Bueno, quizás sí. ¿Pero qué nos esperamos, si ya en el art. 5.2 in fine te sueltan esta perla? (literal):
“No obstante, por motivos de seguridad, el dato del NIF del contribuyente se deberá cumplimentar manualmente”.
Ojiplática me han dejado ¡Qué fe en las nuevas tecnologías y qué fe en la seguridad de la sede electrónica de la AEAT! Vaya, que lo que me vienen a decir que es mucho más seguro el boli y el papel de toda la vida que el internet ése, que es muy peligroso. Pero no deja de parecerme fascinante que, por poner un ejemplo palpable, tras presentar cualquiera de los formularios se devuelva una confirmación con su código seguro de verificación (medida técnica correcta a todas luces) y que por otro lado, me suelten que por motivos de seguridad, en el caso de los formularios que no se tramitan electrónicamente el NIF se tendrá que rellenar a manija. Uf…
Y después nos extrañamos que sigamos con rollos y legajos, y que la implantación de los medios electrónicos en la Administración de Justicia siga siendo una entelequia, a pesar de que la Ley 18/2011 lleva ya dando vueltas un buen rato.
Pero no os perdáis lo siguiente: para aquellos casos en los que no se presenten los formularios por medios telemáticos, será posible la presentación de los modelos 695 y 696 en papel impreso que será generado exclusivamente mediante la utilización del servicio de impresión desarrollado a estos efectos por la Agencia Estatal de Administración Tributaria en su Sede electrónica, y previa la cumplimentación de los respectivos formularios disponibles en la citada Sede electrónica. Además, será necesaria la conexión a Internet para poder obtener las autoliquidaciones impresas válidas para su presentación.
Al leer por primera vez esta parte de la Orden (art. 5.2, para más señas), me vino una palabra a la cabeza: aberración. Aberración desde dos puntos de vista:
(1) Desde un punto de vista práctico, por ignorar la existencia de la brecha digital; si bien (afortunadamente) cada vez son más amplios los colectivos familiarizados con las nuevas tecnologías, es obvio que no todos los ciudadanos están habituados a su uso.
(2) Y desde un punto de vista jurídico, porque la relación de los ciudadanos con la administración por medios electrónicos está configurada como un derecho, no como una obligación. Esto, como bien sabéis, es así tanto de acuerdo con la Ley 11/2007 (art. 1 y 6) como de acuerdo con la normativa tributaria, si bien con las excepciones y matices que ésta determina.
Aunque de acuerdo con este art. 5.2 de la Orden el ciudadano no está obligado a tramitar el procedimiento de autoliquidación de la tasa por medios electrónicos, sí que se le está obligando en un momento determinado a usar dichos medios para que pueda llegar a entablar el necesario contacto con la administración. Por lo tanto, creo que la Orden, en este punto, roza lo ilegal por la parte de fuera.
Finalmente, quería recoger la guinda del pastel, la disposición final segunda de la Orden:
“Las disposiciones referentes al modelo 695 recogidas en los artículos 2, 4, 5, 9, 10 y 11 así como lo dispuesto en el apartado 3 del artículo 12, en el apartado 2 del artículo 13 y en el artículo 14, entrarán en vigor el 1 de abril de 2013”.
Bien, pues según la nota informativa elaborada por la propia AEAT, lo que se quiere decir (reproduzco literalmente) es que “debido a la necesidad de los Tribunales de Justicia de establecer una adecuada interconexión informática con la Agencia Tributaria, se ha aplazado hasta el 1 de abril de 2013 la entrada en vigor de las comunicaciones electrónicas entre ambos organismos así como la fecha de inicio de las posibles solicitudes de devolución que pudieran producirse como consecuencia de la acumulación o de la resolución extrajudicial de procesos (solicitudes de devolución a través del modelo 695)”.
Dicho de otra manera: primero aprobamos la tasa y luego ya veremos cómo la gestionamos, oye… ¿Y por qué no se deja la aprobación de la tasa para cuando esté preparado? (desde la Orden del ministerio hasta los mecanismos técnicos necesarios). Misterios de la vida y del Derecho…
2 pensamientos en “El CSV: mola. Y rellenar el NIF con boli: también mola”
18/12/2012 en 7:27 PM	 Responder
La brecha informática no existirá pues la evidente intención del cutrelegislador es que seamos los abogados y procuradores los gestores de cobro de las tasas. Aunque el otro día me hablaron de un compañero que no sabía lo que es un correo electrónico y que sigue haciendo las demandas con máquina de escribir. Ósea que habrá una brecha digital mínima 🙂
18/12/2012 en 8:53 PM	 Responder
Ahí te doy la razón, Alfredo. A la hora de regular el procedimiento, el legislador ha parecido dar por sentado que sea el representante legal de turno quien lleve a cabo todos los trámites relacionados con la tasa. Pero tal como apuntas tú mismo, no todos los abogados están familiarizados con el uso de las TIC (se tendrán que adaptar a la nueva realidad de las tasas, qué remedio les queda). Aunque esta adaptación no debe suponer un trauma, entiendo en parte a ese abogado de una cierta edad que se pregunte por qué tiene que ir a buscar por internet un formulario del que podría disponer en papel. Me parece absurdo a más no poder.