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Timestamp: 2019-03-20 19:21:09
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Matched Legal Cases: ['artículo 42', 'artículo 43', 'artículo 290', 'artículo 290', 'artículo 290', 'artículo 290', 'artículo 1', 'artículo 23', 'artículo 23', 'artículo 6', 'artículo 22', 'artículo 227', 'artículo 23', 'artículo 225', 'artículo 23', 'artículo 23', 'artículo 4', 'artículo 220']

BOE.es - Documento DOUE-L-2016-80877
Documento DOUE-L-2016-80877
«DOUE» núm. 135, de 24 de mayo de 2016, páginas 1 a 10 (10 págs.)
DOUE-L-2016-80877
Visto el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea y, en particular, su artículo 42 y su artículo 43, apartado 2, Vista la propuesta de la Comisión Europea, Una vez transmitido el proyecto de acto legislativo a los Parlamentos nacionales,
La parte II, título I, capítulo II, sección 1, del Reglamento (UE) n.o 1308/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo (4) establece un programa de consumo de frutas y hortalizas y un programa de consumo de leche en los centros escolares.
La experiencia adquirida con la aplicación de los programas escolares actuales junto con los resultados de las evaluaciones externas y el subsiguiente análisis de las diferentes opciones estratégicas y de las dificultades sociales a las que se enfrentan los Estados miembros, apunta a la conclusión de que es de suma importancia la continuación y el refuerzo de ambos programas escolares. En un contexto como el actual —caracterizado por un consumo en declive de frutas y hortalizas frescas y de productos lácteos, especialmente entre los niños, y por el aumento del sobrepeso entre los niños debido a la tendencia al consumo de alimentos muy transformados y, a menudo, con un alto contenido en azúcares, sal, grasas o aditivos añadidos—, conviene que las ayudas que presta la Unión para financiar el suministro a los centros escolares de una selección de productos agrícolas contribuyan en mayor medida a fomentar unos hábitos alimentarios saludables y el consumo de productos locales.
El análisis de las diferentes opciones estratégicas indica que la adopción de un enfoque unificado, dotado de un marco jurídico y financiero común, es la más adecuada y efectiva para la consecución de los objetivos específicos que persigue con los programas escolares la política agrícola común. Tal enfoque permitirá que los Estados miembros puedan, sin sobrepasar los límites de un presupuesto fijo, maximizar el impacto de la distribución y aumentar la eficacia de su gestión. No obstante, para tener en cuenta las diferencias existentes entre las frutas y hortalizas, plátanos incluidos, y la leche y los productos lácteos, esto es, entre las «frutas y hortalizas para los centros escolares» y la «leche para los centros escolares» según se define en el presente Reglamento, y sus cadenas de suministro, hay ciertos elementos como, por ejemplo, sus respectivas dotaciones presupuestarias, que deben mantenerse separados. Por otra parte, a la vista de la experiencia adquirida con los programas escolares actuales, la participación de los Estados miembros en el programa escolar debe seguir siendo voluntaria. Habida cuenta de los diferentes modelos de consumo que presentan, es preciso brindar a los Estados miembros y a las regiones que participen la posibilidad de elegir, en el contexto de sus estrategias, cuáles de entre los productos elegibles desean suministrar a los niños en los centros escolares. Los Estados miembros también pueden considerar la posibilidad de introducir medidas específicas para abordar la reducción del consumo de leche en el grupo destinatario.
En la actualidad se registra una tendencia a la baja en el consumo de frutas y hortalizas frescas y de leche de consumo. Es, pues, oportuno centrar de forma prioritaria en esos productos la distribución que contemplan los programas escolares. Esta focalización, que guarda sintonía con lo que ya hoy es la tónica general —los productos en cuestión son precisamente los que más se distribuyen en el marco de los programas actuales— contribuirá a reducir la carga organizativa para los centros escolares y reforzará el impacto de los suministros sin sobrepasar los límites del presupuesto. Sin embargo, para seguir las recomendaciones nutricionales en materia de absorción del calcio y fomentar el consumo de productos específicos, o para responder a las necesidades nutricionales particulares de los niños en su territorio, y dados los problemas crecientes en relación con la intolerancia a la lactosa de la leche, es preciso permitir que los Estados miembros distribuyan otros productos lácteos sin adición de aromatizante, frutas, frutos secos o cacao, siempre que distribuyan ya leche de consumo y sus versiones sin lactosa, como el yogur y el queso, que poseen efectos beneficiosos para la salud de los niños. Es preciso permitir también que los Estados miembros distribuyan productos transformados a base de frutas y hortalizas, siempre y cuando distribuyan ya frutas y hortalizas frescas. Asimismo, deben realizarse esfuerzos para garantizar la distribución de productos locales y regionales. En caso de que los Estados miembros lo consideren necesario para la consecución de los objetivos del programa escolar y de los objetivos establecidos en su estrategia, se les debe permitir completar la distribución de los productos mencionados más arriba con otros determinados productos lácteos y bebidas a base de leche. Todos esos productos deben poder optar plenamente a las ayudas de la Unión. Sin embargo, para los productos no agrícolas solo el componente lácteo podrá optar a estas ayudas. A fin de tener en cuenta los avances científicos y garantizar que los productos distribuidos cumplan los objetivos del programa escolar, la Comisión debe poder estar facultada para adoptar actos delegados de conformidad con el artículo 290 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), respecto a la lista de los potenciadores del sabor excluidos establecida en el presente Reglamento y definir los niveles máximos de azúcar, sal y grasa añadidos en los productos transformados.
Para apoyar la distribución se necesitan medidas educativas de acompañamiento que den efectividad al programa escolar en la consecución de sus objetivos a corto y largo plazo, es decir, aumentar el consumo de una selección de productos agrícolas y conseguir que la infancia adopte dietas más saludables. Dada la importancia que revisten, esas medidas han de servir de apoyo tanto a la distribución de frutas y hortalizas como a la de leche en los centros escolares. Como medidas educativas de acompañamiento que son, constituyen un instrumento esencial para reconectar a los niños con la agricultura y la variedad de productos agrícolas de la Unión, en particular los producidos en su zona, con la ayuda, por ejemplo, de expertos en nutrición y agricultores. Para alcanzar los objetivos que persigue el programa escolar, los Estados miembros deben estar autorizados a incluir en sus medidas una variedad más amplia de productos agrícolas y otras especialidades agrícolas locales, regionales o nacionales como la miel, las aceitunas de mesa y el aceite de oliva.
Para promover unos hábitos alimentarios saludables, es preciso que los Estados miembros garanticen la adecuada participación de sus autoridades nacionales encargadas de la salud y la nutrición en la elaboración de la lista de los productos que se vayan a distribuir, o la correspondiente autorización de dicha lista por parte de esas autoridades, de conformidad con los procedimientos nacionales.
Para asegurar que los fondos de la Unión se utilicen de forma eficiente y bien focalizada y para facilitar la aplicación del programa escolar, es preciso delegar a la Comisión la facultad de adoptar actos de conformidad con el artículo 290 del TFUE para determinar los costes y las medidas que pueden optar a las ayudas de la Unión.
Respondiendo al carácter voluntario de la distribución, las ayudas de la Unión han de concederse por separado para las frutas y hortalizas y para la leche en los centros escolares. Dicha ayuda debe asignarse a cada Estado miembro teniendo en cuenta el número de niños de entre seis y diez años y el grado de desarrollo de las regiones de dicho Estado miembro con el fin de garantizar una ayuda más elevada a las regiones menos desarrolladas, las islas menores del mar Egeo y las regiones ultraperiféricas, habida cuenta de su limitada diversificación agrícola y de la frecuente imposibilidad de encontrar determinados productos en la región, que implica mayores costes de transporte y almacenamiento. Por otra parte, para que los Estados miembros puedan mantener la escala de sus programas actuales de leche en los centros escolares, y para animar a otros Estados miembros a acometer la distribución de leche, resulta oportuno combinar dichos criterios con la utilización histórica de la ayuda de la Unión para la distribución de leche y de productos lácteos a los niños, con la excepción de Croacia, para la que debe determinarse una cantidad específica.
En aras de una buena administración y de una gestión presupuestaria saneada, es necesario que los Estados miembros que deseen participar en la distribución de los productos elegibles presenten cada año una solicitud de ayuda de la Unión.
Para poder participar en el programa escolar, debe ser condición necesaria que los Estados miembros establezcan una estrategia nacional o regional. Todo Estado miembro que desee participar debe presentar una estrategia, en forma de documento que abarque un período de seis años y establezca sus prioridades. Los Estados miembros deben poder actualizar periódicamente sus estrategias, en particular a la vista de la evaluación y reconsideración de prioridades u objetivos y del éxito de sus programas. Además las estrategias podrán incluir elementos específicos relacionados con la aplicación del programa escolar que permitan a los Estados miembros aumentar la eficacia de la gestión en relación, entre otras cosas, con las solicitudes de ayuda.
Con objeto de favorecer el conocimiento del programa escolar y mejorar la visibilidad de la ayuda de la Unión, deben delegarse en la Comisión los poderes para adoptar actos de conformidad con el artículo 290 del TFUE relativos a la obligación de los Estados miembros de dar a conocer claramente la ayuda de la Unión para la aplicación del mismo, incluyendo herramientas publicitarias y, en su caso, el identificador común o elementos gráficos.
Con el fin de garantizar la visibilidad del programa escolar, es preciso que los Estados miembros expliquen en su estrategia la forma en que se proponen velar por el valor añadido de sus programas, especialmente cuando los productos financiados por el programa de la Unión se consuman al mismo tiempo que otros alimentos que se ofrezcan a los niños en los centros escolares. Para asegurar que el objetivo educativo del programa de la Unión pueda alcanzarse y sea eficaz, deben delegarse en la Comisión los poderes para adoptar actos con arreglo al artículo 290 del TFUE, que regulen la distribución de los productos financiados por el programa de la Unión en relación con la provisión de otros alimentos en los centros escolares y con su preparación.
Para comprobar la eficacia del programa escolar en los Estados miembros, conviene financiar por parte de la Unión acciones de seguimiento y evaluación de los resultados obtenidos, prestando especial atención a los cambios en el consumo a medio plazo.
El principio de cofinanciación para la distribución de frutas y hortalizas debe suprimirse.
El presente Reglamento no debe afectar la distribución de competencias regionales o locales en los Estados miembros.
El Reglamento (UE) n.o 1308/2013 y el Reglamento (UE) n.o 1306/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo (5) deben modificarse en consecuencia. Para tener en cuenta la periodicidad del curso escolar, las nuevas normas deben comenzar a aplicarse a partir del 1 de agosto de 2017.
La parte II, título I, capítulo II, sección 1, se sustituye por el texto siguiente:
Ayuda para la distribución de frutas y hortalizas y de leche, en los centros escolares, medidas educativas de acompañamiento y costes conexos
a)para el suministro y distribución de los productos subvencionables a los que se hace referencia en los apartados 3, 4 y 5 del presente artículo;
b)para medidas educativas de acompañamiento, y
c)para cubrir determinados costes vinculados a equipamiento, publicidad, seguimiento y evaluación y, en la medida en que estos costes no estén cubiertos por la letra a) del presente apartado, a logística y distribución.
a)los productos frescos del sector de las frutas y hortalizas y del sector del plátano;
b)leche de consumo y las versiones sin lactosa de esta.
a)los productos transformados a base de frutas y hortalizas, además de los productos a que se refiere el apartado 3, letra a);
b)queso, cuajada, yogur y otros productos lácteos, fermentados o acidificados, sin adición de aromatizante, frutas, frutos secos o cacao, además de los productos a que se refiere el apartado 3, letra b).
a)azúcares añadidos;
b)sal añadida;
c)grasa añadida;
d)edulcorantes añadidos;
e)potenciadores artificiales del sabor E 620 a E 650 añadidos, conforme se definen en el Reglamento (CE) n.o 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo (*).
11. Los Estados miembros seleccionarán los productos que vayan a distribuirse o que pretendan incluirse en medidas educativas de acompañamiento basándose en criterios objetivos, entre los que debe incluirse al menos uno de los siguientes: consideraciones relacionadas con la salud y el medio ambiente y con la temporalidad, la variedad o la disponibilidad de productos locales o regionales, dando prioridad, en la medida de lo posible, a productos que sean originarios de la Unión. Los Estados miembros podrán fomentar, en particular, la compra local o regional, los productos ecológicos, las cadenas de distribución cortas o los beneficios ambientales, así como, si procede, los productos reconocidos en virtud de los regímenes de calidad establecidos en el Reglamento (UE) n.o 1151/2012.
a)en el caso de las frutas y hortalizas, los 150 millones EUR por curso escolar;
b)en el caso de la leche, los 100 millones EUR por curso escolar.
a)el número de niños de entre seis y diez años en el Estado miembro en cuestión;
b)el grado de desarrollo de las distintas regiones del Estado miembro en cuestión, garantizando así la concesión de una ayuda más elevada a las regiones menos desarrolladas y a las islas menores del mar Egeo que define el artículo 1, apartado 2, del Reglamento (UE) n.o 229/2013, y
c)en el caso de la leche, además de los criterios mencionados en las letras a) y b), la utilización histórica de la ayuda de la Unión para la distribución de leche y de productos lácteos a los niños.
3. Los Estados miembros que deseen participar en el programa escolar presentarán cada año una solicitud de ayuda de la Unión, especificando la cantidad solicitada para el programa de consumo de fruta y hortalizas, y la cantidad solicitada para la distribución de leche a centros escolares que desean recibir.
a)antes de establecer de manera definitiva las asignaciones para el siguiente curso escolar, entre las asignaciones indicativas del Estado miembro, o bien
b)una vez comenzado el año escolar, entre las asignaciones definitivas del Estado miembro, cuando se hayan determinado dichas asignaciones para el Estado miembro en cuestión.
Las transferencias a que se refiere la letra a) del tercer párrafo no podrán efectuarse de la asignación indicativa al grupo de productos para los que el Estado miembro solicite una cantidad superior a su asignación indicativa. Los Estados miembros notificarán a la Comisión las cantidades transferidas entre asignaciones indicativas 5. El programa escolar no afectará a otros programas escolares nacionales independientes que sean compatibles con el Derecho de la Unión. La ayuda de la Unión prevista en el artículo 23 podrá utilizarse para ampliar el alcance o la eficacia de los regímenes nacionales de consumo escolar o los sistemas existentes de distribución en los centros escolares de frutas, hortalizas y leche, pero no debe sustituir la financiación de dichos regímenes nacionales existentes, con excepción de la distribución gratuita de alimentos a los niños en los centros de enseñanza. Si un Estado miembro decide ampliar el ámbito de un programa escolar nacional existente o aumentar su eficacia solicitando ayudas de la Unión, deberá indicar en la estrategia a que se refiere el artículo 23, apartado 8, el procedimiento que se aplicará.
7. La Unión podrá financiar asimismo, en virtud del artículo 6 del Reglamento (UE) n.o 1306/2013, información, publicidad, seguimiento y evaluación aplicables al programa escolar, incluidas las medidas de concienciación de la opinión pública de los objetivos del programa, así como medidas para la constitución de redes con vistas a intercambiar experiencias y mejores prácticas con el fin de facilitar la aplicación y la gestión del mismo.
a)los criterios adicionales para la admisibilidad de los grupos destinatarios a que se refiere el artículo 22;
b)el procedimiento de selección y aprobación de los solicitantes de ayuda que se siga en los Estados miembros;
c)la elaboración de las estrategias nacionales o regionales y las medidas educativas de acompañamiento.
a)la determinación de los costes y las medidas que puedan acogerse a la ayuda de la Unión;
b)la obligación de los Estados miembros de someter a medidas de seguimiento y evaluación la efectividad de su programa escolar.
a)si procede, el establecimiento de criterios específicos en cuanto a la presentación, la composición, el tamaño y el diseño de la identidad común o de los elementos gráficos;
b)los criterios específicos relacionados con la utilización de herramientas de publicidad; 5. Con objeto también de garantizar la visibilidad y el valor añadido del programa escolar, la Comisión estará facultada para adoptar en virtud del artículo 227 actos delegados por los que se regule la distribución de los productos en relación con la provisión de otros alimentos en los centros escolares.
a)la información que deban contener las estrategias de los Estados miembros;
b)las solicitudes y los pagos de ayuda, incluida la simplificación de los procedimientos resultantes del marco común de los programas escolares;
c)los métodos para dar publicidad al programa escolar y las medidas para la constitución de redes con relación a este;
d)la presentación, formato y contenido de las solicitudes de ayuda anuales, los informes de seguimiento y evaluación de los Estados miembros que participen en el programa escolar;
e)la aplicación del artículo 23 bis, apartado 4, en particular sobre los plazos de ejecución de las transferencias y sobre la presentación, la forma y el contenido de las notificaciones de transferencia.
(*) Reglamento (CE) n.o 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2008, sobre aditivos alimentarios (DO L 354 de 31.12.2008, p. 16).»." 2)
En el artículo 225 se añaden las letras siguientes:
«e)a más tardar el 31 de julio de 2023, un informe sobre la aplicación de los criterios de asignación a que se refiere el artículo 23 bis, apartado 2;
f)a más tardar el 31 de julio de 2023, un informe sobre el impacto de las transferencias a que se refiere el artículo 23 bis, apartado 4, en la eficacia del programa escolar en relación con la distribución de frutas y hortalizas y de leche en los centros escolares.».
El texto del anexo V se sustituye por el siguiente:
— Productos lácteos fermentados sin zumo de frutas, aromatizados de forma natural,
— Productos lácteos fermentados con zumo de frutas, aromatizados de forma natural o no aromatizados,
— Bebidas a base de leche con cacao, zumo de frutas o aromatizado de forma natural.
Modificación del Reglamento (UE) n.o 1306/2013
En el artículo 4, apartado 1, del Reglamento (UE) n.o 1306/2013, la letra d) se sustituye por el texto siguiente:
«d)la participación financiera de la Unión en las medidas relacionadas con las enfermedades animales y la pérdida de confianza de los consumidores que contempla el artículo 220 del Reglamento (UE) n.o 1308/2013.».
(3) Posición del Parlamento Europeo de 8 de marzo de 2016 (pendiente de publicación en el Diario Oficial), y Decisión del Consejo de 11 de abril de 2016.
(4) Reglamento (UE) n.o 1308/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 17 de diciembre de 2013, por el que se crea la organización común de mercados de los productos agrarios y por el que se derogan los Reglamentos (CEE) n.o 922/72, (CEE) n.o 234/79, (CE) n.o 1037/2001 y (CE) n.o 1234/2007 (DO L 347 de 20.12.2013, p. 671).
CORRECCIÓN de errores en DOUE L 222, de 17 de agosto de 2016 (Ref. DOUE-L-2016-81471).
Arts. 22 a 25, 217 y anexo V del Reglamento 1308/2013, de 17 de diciembre (Ref. DOUE-L-2013-82903).
Art. 4.1.d) del Reglamento 1306/2013, de 17 de diciembre (Ref. DOUE-L-2013-82901).