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Timestamp: 2019-03-22 17:12:35
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Abogado delito defraudación fluido eléctrico. Enganche ilegal
Abogado delito defraudación fluido eléctrico
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El delito de defraudaciones de fluido eléctrico y análogas se encuentra regulado en el artículo 255 del Código Penal, cuyo tenor literal reza “Será castigado con la pena de multa de tres a doce meses el que cometiere defraudación utilizando energía eléctrica, gas, agua, telecomunicaciones u otro elemento, energía o fluido ajenos, por alguno de los medios siguientes: (Abogado delito defraudación fluido eléctrico).
1.o Valiéndose de mecanismos instalados para realizar la defraudación. 2.o Alterando maliciosamente las indicaciones o aparatos contadores. 3.o Empleando cualesquiera otros medios clandestinos.
Si la cuantía de lo defraudado no excediere de 400 euros, se impondrá una pena de multa de uno a tres meses”.
2.2. SUJETO ACTIVO DEL DELITO
El sujeto activo de esta conducta delictiva podrá ser cualquier persona, siempre y cuando sea consumidor de un suministro de agua, luz, gas, telecomunicaciones o cualquier otro fluido semejante. Por consumidor se entenderá cualquier persona que haga uso de algunos de los servicios indicados, pudiendo ser tanto el titular de los mismos o una persona que no mantenga ninguna relación contractual con la empresa suministradora.
2.3. SUJETO PASIVO DEL DELITO (Abogado delito defraudación fluido eléctrico).
El sujeto pasivo de este delito es la persona que haya sufrido el perjuicio económico. Generalmente esa persona suele ser una persona jurídica que es la compañía eléctrica o de agua o del servicio defraudado, que ha prestado un servicio a una persona de manera gratuita, o abonando el cliente menos cantidad de la realmente suministrada. Sin embargo también esa persona puede ser un tercero diferente a la compañía, puesto que si la manipulación ejecutada por el sujeto activo del delito se desarrolla de tal modo que el gasto por él generado repercute en la factura de otra persona, es ese tercero el perjudicado que ve incrementada su factura abonando el suministro que corresponde al que ejecuta la acción delictiva.
2.4. OBJETO MATERIAL DEL DELITO
El objeto material de la conducta delictiva es siempre el fluido o servicio defraudado, debiendo tener en cuenta que cuando el Código Penal hace referencia al fluido eléctrico, gas, agua y telecomunicaciones, lo acompaña de una cláusula de cierre, tal cual es “u otro elemento, energía o fluido ajenos”, lo cual supone que la citación de los primeros deba entenderse a título meramente ejemplificativo por ser los más comunes en el momento actual. En definitiva, se debe tratar, en palabras de Juan José González Rus, de “energías o fluidos que se suministran mediante redes o instalaciones distribuidoras o prestadoras del servicio y que se tarifan mediante aparatos contadores, cualquier que sea su clase o configuración técnica”, pudiendo ser los fluidos tanto líquidos o gases (gasolina o gas ciudad), telecomunicaciones cualquier medio de comunicación a distancia (televisión por cable, transmisión de datos, recepción de ondas, o red Wifi), y cualquier otro elemento en el estado actual de la ciencia no parece hacer referencia a producto alguno concreto, puesto que los existentes en la actualidad tienen cabida en los sustantivos anteriores.
2.5. ELEMENTOS DEL TIPO PENAL (Abogado delito defraudación fluido eléctrico).
El verbo típico del tipo penal es defraudar, lo que significa obtener un beneficio económico privando a una persona física o jurídica de aquello a lo que tiene derecho, siendo aquello que se defrauda el objeto material del delito anteriormente expuesto, que necesariamente ha de llevar el calificativo de ajeno.
La conjugación del verbo típico ha de producirse de cualquier modo o manera, puesto que el texto legal punitivo recoge dos modalidades y una tercera que no es sino una cláusula de cierre que nuevamente provoca que se haya de entender que las dos primeras se mencionen a título ejemplificativo. La primera modalidad es utilizando mecanismos instalados para realizar la defraudación, lo cual supone la colocación de instrumental en aras a conseguir una menor o nula facturación por el servicio prestado, como pudiera ser enganchando el suministro eléctrico al contador de la comunidad de vecinos, recibir suministro de agua del servicio público a través de conexiones de tuberías colocadas a tal efecto, o el uso de instrumentos que simulen tarjetas prepago en cabinas telefónicas como recoge la Consulta de la Fiscalía General del Estado 3/2001 de 10 de mayo. La segunda modalidad es la alteración maliciosa de las indicaciones o aparatos contadores, recayendo en este caso el actuar de la persona sobre el mecanismo encargado de contabilizar el volumen de servicio facturado, valiendo como ejemplo de tal actuar todas las acciones sobre el contador de luz para conseguir que indique una cantidad de watios inferior a la realmente consumida. Finalmente se introduce la posibilidad de utilizar para la defraudación cualquier modalidad o medio clandestino, lo cual supone permitir penar como conducta penal cualquier tipo de actuación encaminada al impago de un suministro, pero sin que el medio utilizado no sea colocando un mecanismo ni alterando el contador, como pudiera ser utilizar agua de obra ocultando que la obra está finalizada y el inmueble ocupado.
En cuanto al mecanismo utilizado es prácticamente imposible acreditar quien es la persona que ha acometido la ejecución del medio para defraudar, puesto que sino es visto por un testigo presencial o lo reconoce el propio sujeto activo del delito es de acreditación compleja. Sin embargo, como razona la sentencia de la Audiencia Provincial de Girona de 5 de mayo de 2015 “si bien no se ha acreditado que él efectuase directamente la manipulación, toda vez que demostrar este extremo es ciertamente dificultoso y supondría la práctica imposibilidad de aplicar este precepto penal en cuasi la totalidad de supuestos, no puede dudarse de que era conocedor del misma, como se deduce de la circunstancia de ser la única persona beneficiada de tal vinculación”. En el mismo sentido la Audiencia Provincial deMadrid de 10 de octubre de 2013 recoge que “No es necesario que el mecanismo o medio clandestino utilizado para llevar a cabo la defraudación los haya sido instalado por el beneficiario de la defraudación, bastando con que conozca su existencia y la aproveche para obtener el suministro de que se trate (energía eléctrica, gas, agua, etc.), sin pagar su importe, aunque un completo desconocimiento de la existencia de los mecanismos defraudadores daría lugar a un error sobre el tipo excluyente del dolo. Así, por ejemplo, aunque no se pueda acreditar que el acusado efectuase directamente la manipulación, puede inferirse que era conocedor de la misma si está consumiendo electricidad en su vivienda y no queda reflejado en el contador que tenga instalado”. Con lo cual, no es necesario que los mecanismos defraudatorios o los medios clandestinos ayan sido instalados por quien comete la defraudación, basta que éste conozca su existencia y la aprovec e para obtener la energía eléctrica, gas, agua, etc., sin abonar el importe correspondiente. (Abogado delito defraudación fluido eléctrico).
Así mismo es necesario que se haya causado un perjuicio por importe superior a 400 euros, es decir, 401 € en adelante para calificar los hechos conforme al apartado primero, puesto que en caso contrario el castigo será reconducido al apartado segundo del mismo precepto punitivo. Ello convierte a la presente conducta delictiva en un delito de resultado, habiendo dudas doctrinales sobre si las acciones de enganchar la luz o manipular un contador pueden ser entendidas como tentativas de la conducta delictiva, estimando el Doctor Blanco Lozano que no, entendiendo González Rus que sí, y en el punto intermedio el profesor Muñoz Conde, que mantiene que “la mera instalación de los medios clandestinos, sin llegar a usarlos para defraudar, carece en principio de relevancia típica: se aplicaría un desistimiento, salvo que se pruebe que se mantiene la intención de usarlos en el futuro, en cuyo caso estaríamos ante una tentativa punible (…) la instalación de los mecanismos supone el inicio de la ejecución de una de las modalidades típicas. Cuestión distinta es que la tentativa no se persiga por razones extrajurídicas, dada las dificultades de prueba y la escasa cuantía de la pena prevista”. En todo caso como tal tentativa, no causándose perjuicio alguno es imposible presumir que el mismo ubiera sido superior a los 400 €, con lo cual siempre supondría castigar por una tentativa del apartado segundo del artículo 255.
De todos los elementos del tipo penal, es evidente que el más complicado de acreditar será sin duda alguna el perjuicio causado. En muchas ocasiones es prácticamente imposible determinar a que cantidad asciende el suministro consumido por el sujeto activo del delito y no facturado por la compañía o facturado a un tercero, puesto que la propia compañía es incapaz de cuantificarlo, o si quien lo está pagando es un tercero, es imposible diferenciar lo que abona por el consumo propio del servicio contratado y la cantidad que abona a mayores por el consumo ejecutado por el sujeto activo del delito. Ante la dificultad mencionada es evidente que de no poder probarse con total seguridad que el consumo supera la barrera de los 400 euros, necesariamente el actuar deberá ser reconducido a la modalidad de apartado segundo del artículo 255 del Código Penal, en aplicación del principio de in dubio pro reo, siempre y cuando al menos sí podamos acreditar que ha habido algún consumo que haya generado alguna cuantía económica defraudada. Ante ello se han utilizando diferentes vías para poder calcular el consumo mínimo realizado por la persona sujeto activo del delito, y por lo tanto el importe mínimo defraudado, para poder acreditar como mínimo que la cantidad supera la barrera económica citada.
El primer método utilizado, únicamente aplicable para el fluido eléctrico, es la aplicación del artículo 87 del Real Decreto 1955/2000 de 1 de diciembre por el que se regulan las actividades de transporte, distribución, comercialización, suministro y procedimientos de autorización de instalaciones de energía eléctrica, el cual indica que “La empresa distribuidora podrá interrumpir el suministro de forma inmediata en los siguientes casos: Cuando se haya realizado un enganche directo sin previo contrato. Cuando se establezcan derivaciones para suministrar energía a una instalación no prevista en el contrato. Cuando se manipule el equipo de medida o control o se evite su correcto funcionamiento. En el caso de instalaciones peligrosas (…) De no existir criterio objetivo para girar la facturación en estos supuestos, la empresa distribuidora la girará facturando un importe correspondiente al producto de la potencia contratada, o que se hubiese debido contratar, por seis horas de utilización diarias durante un año, sin perjuicio de las acciones penales o civiles que se puedan interponer”. Utilizando la metodología establecida en el precepto mentado, se hace un cálculo desde la fecha en que se conoce la existencia de la conexión ilegal hasta la desconexión (sentencias de la Audiencia Provincial de Zaragoza de 5 de mayo de 2015, de la Audiencia Provincial de Valencia de 1 de abril de 2015, de la Audiencia Provincial de Zaragoza de 16 de octubre de 2013, de la Audiencia Provincial de Baleares de 3 de julio de 2013, de la Audiencia Provincial de Valencia de 7 de junio de 2012, de la Audiencia Provincial de Vizcaya de 24 de febrero de 2010, o de la Audiencia Provincial de Valladolid de 14 de enero de 2009, entre muchas otras). (Abogado delito defraudación fluido eléctrico).
La segunda vía de cuantificación del perjuicio, únicamente valida para aquellos casos en que se factura el consumo del sujeto activo del delito a una tercera persona, sería calcular el consumo medio que ese tercero venía teniendo antes de la conexión acometida por el sujeto activo de la conducta delictiva y el tenido durante el período defraudatorio, de tal modo que la diferencia entre ellos sería la cantidad defraudada, que de superar ampliamente los 400 € permitiría ubicar el actuar delictivo en el apartado primero del artículo 255. La sentencia de la Audiencia Provincial de La Coruña de 31 de marzo del año 2015 expone “el único método posible para calcular el importe defraudado: comparar los consumos anteriores del perjudicado con los existentes después de la realización del puente. Estudia un periodo de cuatro años y acoge las mediciones más favorables para los acusados. Establece tres facturas en las que el desvió respecto a la media es cuantitativamente muy relevante y realizados los correspondientes descuentos concluye que el coste del fluido eléctrico defraudado es de 876,51 euros”. En sentido semejante la Audiencia Provincial de Alicante en sentencia de 7 de abril de 2014 razona que “se observa que en los periodos de tiempo que subsistía el enganche ilegal los consumos eran muy superiores a aquellos en los que no se daba este enganche. Y dado que el importe defraudado es muy superior a 400 Eur., por las razones anteriormente apuntadas, la condena de los dos acusados en la primera instancia resulta ineludible”.
Por último ha de concurrir el elemento subjetivo del tipo penal, tal cual es el ánimo de lucro o intención de cometer un aprovechamiento patrimonial ilícito, apareciendo el mismo desde el momento en que la persona sujeto activo del delito disfruta de un suministro sin haber abonado cantidad alguna por ello, o siendo consciente de estar pagando menos cantidad de la realmente adeudada. (Abogado delito defraudación fluido eléctrico).
2.6. CONCURSO DE DELITOS
La conducta penalmente tipificada en el artículo 255 puede entrar en concurso con el delito de estafa previsto en el artículo 248 del Código Penal, puesto que no deja de ser una forma de obtener un beneficio patrimonial en que el engaño se genera mediante la manipulación del aparato contador. La relación entre ambos preceptos es de concurso de normas, de conformidad al artículo 8 del Código Penal, de tal modo que será aplicable siempre el artículo 255 por encima del artículo 248, siempre y cuando la conducta sea encajable en el precepto indicado, por ser más especial.
Es posible aplicar la continuidad delictiva para este delito. No es aplicable la continuidad delictiva en aquellos casos en que una persona realice la defraudación por alguno de los medios penalmente establecidos y permanezca conectado al suministro sin abonar el importe correspondiente de manera adecuada durante un período de tiempo prologando, sino en aquellos casos en que es más de un fluido el defraudado, o en los supuestos en los que la empresa suministradora desconecta y el autor del ilícito penal se vuelve a conectar nuevamente mediante alguno de los instrumentos o medios fijados en el texto legal punitivo. El delito continuado no es aplicable para la permanencia en el suministro ilícito porque la persona no aprovecha idéntica ocasión para ejecutar nuevamente el verbo típico defraudar por alguno de los mecanismos típicos, sino que ejecuta la conducta una vez y se beneficia de ello sin más.
3. REGULACIÓN JURÍDICA DEL DELITO DE DEFRAUDACIONES DE FLUIDO ELÉTRICO, GAS, AGUA, TELECOMUNICACIONES Y ANÁLOGAS COMETIDA POR PERSONAL DE LA EMPRESA SUMINISTRADORA
3.1. INTRODUCCIÓN (Abogado delito defraudación fluido eléctrico).
El delito de defraudaciones de fluido eléctrico y análogas cometido por el personal de las empresas suministradoras se encuentra regulado en el artículo 283 del Código Penal, que tiene como contenido “Se impondrán las penas de prisión de seis meses a un año y multa de seis a dieciocho meses a los que, en perjuicio del consumidor, facturen cantidades superiores por productos o servicios cuyo costo o precio se mida por aparatos automáticos, mediante la alteración o manipulación de éstos”. (Abogado delito defraudación fluido eléctrico).
Esta conducta delictiva solamente será perseguible mediante denuncia de la persona agraviada o su representante legal, que será siempre el titular del suministro contratado, salvo que sea menor de edad, incapaz o persona desvalida, caso en el cual podrá denunciar el Ministerio Fiscal. Ello de acuerdo al artículo 287 del Código Penal, el cual prevé una excepción, tal cual es eliminar el requisito de procedibilidad para el caso de que el delito afecte a los intereses generales o a una pluralidad de personas. (Abogado delito defraudación fluido eléctrico).
3.2. SUJETO ACTIVO DEL DELITO
El sujeto activo de esta conducta delictiva podrá ser una persona que actúe en nombre y beneficio de la compañía suministradora del servicio, puesto que la acción típica se basa en la facturación de una cantidad superior a la realmente debida por el consumo realizado por el cliente a consecuencia de la contratación del servicio.
3.3. SUJETO PASIVO DEL DELITO
El sujeto pasivo del tipo penal del artículo 283 solamente puede ser el usuario de la empresa suministradora del servicio correspondiente, y además en su faceta de consumidor frente a aquella.
3.4. OBJETO MATERIAL DEL DELITO
El objeto material de la conducta delictiva es exactamente igual al descrito en el artículo 255 del Código Penal, sin embargo en este caso el legislador ha decidido no realizar un listado a modo ejemplificativo, sino simplemente introducir los sustantivos “productos o servicios”, dentro de los cuales encaja cualquier modalidad de fluido como los mencionados en el precepto indicado, así como otros no expresamente inclusos. La única condición para que pueda ser sancionada la conducta del suministrador es que el coste de ese producto o servicio sea medible por aparatos automáticos, lo cual incluye claramente los fluidos y servicios mencionados en el artículo 255 del Código Penal.
3.5. ELEMENTOS DEL TIPO PENAL (Abogado delito defraudación fluido eléctrico).
El verbo típico del tipo penal es facturar, que supone reflejar sobre un documento un determinado importe económico que se gira a un cliente consecuencia de una relación contractual de un determinado suministro por encima del valor realmente debido, razón por la cual el sujeto activo del delito ha de ser necesariamente la empresa suministradora. La conducta delictiva no requiere producción de resultado alguno, estando ante un delito de mera actividad, que se consuma con el simple reflejo en una factura de un importe a cobrar superior al realmente debido, aunque el cliente no abone cantidad alguna, pretendiendo así, en palabras del Doctor en Derec o Carlos Blanco Lozano, “ponerse de manifiesto el axiológico criterio del legislador de otorgar una mayor protección frente a esta clase de defraudación en serie en función de su superior gravedad cuantitativa y cualitativa”. Lo que se factura tiene que ser el objeto material del delito, cualquier producto o servicio cuyo precio pueda ser medio por un contador.
El instrumento o medio para cometer la conducta delictiva tiene que ser la alteración o manipulación del contador. Ello supone que el único mecanismo apto para cometer esta conducta delictiva sea el previsto en el párrafo segundo del apartado segundo del artículo 255 del Código Penal, de tal modo que cualquier otra forma de defraudar tiene que ser reconducida al delito genérico de estafa del artículo 248 del Código Penal, como puede ser por ejemplo realizar mal el cálculo del importe a pagar cuando se refleja en factura en perjuicio del cliente, o realizar una contabilización indebida del consumo que refleja el contado en perjuicio del cliente. (Abogado delito defraudación fluido eléctrico).
Por último ha de concurrir el elemento subjetivo del tipo penal, tal cual es el ánimo de lucro o intención de cometer un aprovechamiento patrimonial ilícito, concurriendo el mismo desde el momento en que la persona autora del ilícito factura al cliente un importe superior al realmente consumido por éste.
3.6. CONCURSO DE DELITOS (Abogado delito defraudación fluido eléctrico).
La conducta penalmente tipificada en el artículo 283 puede entrar en concurso con el delito de estafa previsto en el artículo 248 del Código Penal, puesto que no deja de ser una forma de obtener un beneficio patrimonial en que el engaño se genera mediante la manipulación del aparato contador. La relación entre ambas normas es de concurso de normas del artículo 8 del Código Penal, por el mismo razonamiento esgrimido a la hora de tratar el tipo penal del artículo 255 del texto legal punitivo, de tal modo que será aplicable siempre el artículo 283 por encima del artículo 248bpor ser más especial, siempre y cuando la conducta sea encajable en el precepto indicado el actuar delincuencial.
En caso la defraudación acometida no fuera realizada en su forma de alteración de contador, deberá ser castigado tal actuar únicamente conforme al artículo 255 del Código Penal o conforme al artículo 248.2 del Código Penal, en función de la acción desarrollada por el sujeto activo del delito y por lo tanto donde podría ser posible ubicar su actuar.
La figura del delito continuado es plenamente aplicable a este precepto punitivo por cada factura que se extienda por el personal de la empresa suministradora, habida cuenta de que quedaría conjugado el verbo típico cada vez que se hace una nueva facturación con importe superior al debido.
By Rinber Abogados|2018-02-15T09:36:09+01:00marzo 11th, 2017|Noticias Rinber|0 Comments