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Timestamp: 2019-06-16 13:35:17
Document Index: 97401992

Matched Legal Cases: ['artículo 338', 'artículo 7', 'artículo 46', 'artículo 48', 'artículo 49', 'artículo 49', 'artículo 74', 'artículo 48']

Sobre el derecho de acceso a los barrancos.
por juanmafont el Mar 23 Sep 2014 - 13:09
A raíz de una conversación con un amigo, he recordado que había leído por algún lado un compendio de leyes, artículos, opiniones y citas sobre toda aquella normativa que nos puede afectar a la hora de acceder al cauce de un barranco, el compendio data del año 2007, y son las 4 últimas páginas de un documento pdf realizado por nuestro entrañable amigo y aperturista Vicente Riolobos, de Action Vera, al que he tenido el gusto de conocer en persona.
El documento original está aquí-> Documento completo sobre barranco en la Vera
Las páginas que nos interesan, las últimas 4, las podéis descargar de aquí-> Derecho sobre acceso a los barrancos
De todas formas, lo copio aquí abajo:
Desde un perspectiva jurídica, podemos observar cómo en el ámbito de nuestro derecho no existe un régimen jurídico específico sobre los cañones fluviales, ni mucho menos sobre la actividad que nosotros vamos a desarrollar en los mismos, por lo que tendremos que acudir a normas generales de Derecho Civil y de derecho administrativo para intentar determinar con precisión el marco normativo dentro del cual nos movemos.
1. PROPIEDAD DE LAS AGUAS Y ACCESO A LUGARES.
En el ámbito de nuestro código civil se establece con carácter General en su artículo 338 que los bienes pueden ser de domino público o de propiedad privada, pudiendo entenderse por dominio público el derecho de propiedad que el Estado tiene sobre determinados bienes en cuanto que están afectos a un destino que puede ser el uso público, el servicio público, el fomento de la riqueza nacional o la defensa del territorio, y que les confiere un régimen jurídico especial y exorbitante. El artículo siguiente indica que consideración de bienes de dominio público por razón de estar destinados al uso público, los bienes se citan, entre los que se incluyen expresamente los canales, ríos y torrentes.
Por su parte, la ley 29/1985, de 2 de Agosto, de Aguas, procede en su titulo Y a delimitar el régimen jurídico aplicable al denominado "dominio público hidráulico", régimen jurídico que podría sintetizarse en el siguiente esquema indicativo:
Aguas pluviales: dominio público ( sin perjuicio del derecho de aprovechamiento del
dueño del suelo ).
Aguas corrientes: dominio público.
Aguas estancadas: dominio público ( sin perjuicio del derecho de aprovechamiento de los
colindantes }.
Aguas subterráneas: dominio público.
En cuanto a los cauces, riberas y márgenes, la Ley 29/85 procede en primer lugar a definir dichos conceptos, para luego determinar su régimen jurídico:
Cauce: alveo o cauce natural de una corriente continua o discontinua del terreno cubierto por las aguas en las máximas crecidas ordinarias. Son de dominio público los cauces corrientes naturales, mientras los cauces de aguas pluviales ocasionales tienen la consideración de bienes propiedad privada, siempre y cuando atraviesen desde su origen únicamente fincas particulares.
Riberas: son las fajas laterales de los cauces públicos situadas por encima del nivel de aguas bajas, y también tienen la consideración de dominio público.
Márgenes: terrenos que lindan con los cauces, y que están sujetos en toda su extensión longitudinal y en una anchura de cinco metros a una servidumbre de uso público.
Conforme a lo establecido en el artículo 7 del Reglamento de Dominio Público Hidráulico ( aprobado por el Real Decreto de 11 de Abril de 1986 ), la zona de servidumbre de uso público a que nos acabamos de referir tendrá los siguientes fines:
Para el servicio de personal de vigilancia de cauce.
Para el ejercicio de actividades de pesca fluvial.
Para el salvamento de personas y bienes.
Como se puede observar, ninguna previsión contempla en relación a los usos deportivos. Solamente en los articulas 46 de la Ley y 41 del Reglamento, al referirse a las servidumbres legales, bajo el epígrafe genérico de "utilización del Dominio Público Hidráulico ", establecen que los organismos de la cuenca podrán imponer la servidumbre de paso cuando se trate de garantizar el acceso o facilitar el mismo a zona de dominio público de los cauces, para usos determinados, incluyendo los deportivos y recreativos. En este mismo sentido, el artículo 46 del Reglamento establece la posibilidad de los dueños de los predios sirvientes de variar la dirección de la vía o senda, pero no su anchura ni entrada, y siempre que la variación no perjudique el uso de la servidumbre.
Desde una perspectiva administrativa, la única limitación en este sentido puede venir determinada por las restricciones de acceso a determinadas zonas o lugares sometidos a regímenes jurídicos de protección, en cuyo caso habrá que dirigirse a la autorización administrativa correspondiente, quien deberá expedir la oportuna autorización.
2. EL USO DE LAS AGUAS: EL DESCENSO DE CAÑONES.
El artículo 48 de la Ley establece con carácter general que " todos pueden, sin necesidad de autorización administrativa, y de conformidad con lo que establezcan las Leyes y Reglamentos, usar las aguas superficiales, mientras discurran por sus cauces naturales, para beber, bañarse y otros usos domésticos, así como para abrevar el ganado ".
Por otra parte, el artículo 49 se apresura a señalar que "requerirán de autorización administrativa previa los siguientes usos especiales:
a) La navegación y flotación;
b) El establecimiento de barcas de paso y sus embarcaderos;
c) Cualquier otro uso no incluido en el artículo anterior, que no excluya la utilización del recurso por terceros.
En principio parece, por exclusión, que no nos encontramos ante un uso especial de los que nos exigen autorización administrativa previa: el descenso de cañones no puede ser considerado como una actividad de navegación ( que exige según el concepto académico el empleo de una embarcación o nave ) o de flotación ( previsto expresamente en la norma para el transporte de madera ), con lo que solamente nos quedaría analizar el uso a que se refiere el artículo 49, que aparece desarrollado en los artículos 70 y siguientes del propio Reglamento. La única referencia próxima se contiene en el artículo 74, cuando se alude a las autorizaciones para el establecimiento de " baños o zonas recreativas y deportivas en los cauces públicos ", referencia que tampoco nos puede ser de gran utilidad, toda vez que parece más bien dirigida a la creación de infraestructura o la construcción de instalaciones de baño recreativas, lo cual no es el caso.
Parece claro por tanto, que la práctica de esta actividad no requiere autorización administrativa previa. Salvo, hemos visto en el apartado c), si esta actividad es realizada por empresas que se lucren con la actividad en concreto.
No obstante, si hemos de ser rigurosos no podemos desconocer que según el diccionario de la Real Academia Española, por bañar ha de entenderse " meter el cuerpo o parte de él en el agua y otro líquido, por limpieza, para refrescarse o con un fin medicinal ", con lo que en puridad y a la vista de este concepto, tampoco sería del todo correcto entender que no sería necesaria autorización por aplicación del artículo 48. No obstante el vacío legislativo que surge al respecto aconseja, en nuestra opinión, una interpretación flexible del término bañarse, dentro de la cual se incluiría, además de las finalidades expresadas, la puramente deportiva.
Es importante advertir, al igual que hicimos al hablar del acceso a los lugares, que todo lo anteriormente dicho debe entenderse sin perjuicio de las limitaciones específicas que pueden ser impuestas por las autoridades administrativas en determinados enclaves protegidos, que determinarán la necesidad de tramitar con carácter previo la oportuna solicitud.
Pongo este ejemplo específico de regulación de cañones, pues además de ser el paraíso
europeo para la práctica de cañones, es de los pocos que han aplicado una reglamentación al respecto.
Se ha extractado lo referente a la actividad que nos ocupa.
Normativa 164/1997, de 23 de Septiembre , del Gobierno de Aragón, por el que se aprueba definitivamente el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Parque de la Sierra y Cañones de Guara.
Impone la obligatoriedad de uso de arnés con descensor y mosquetón por persona para el descenso de barrancos con rápel. Además de ser obligatorio el uso de una cuerda de la longitud apropiada a cada barranco para cada grupo.
También es obligatorio el uso de traje de neopreno (mono integral o dos piezas) en los siguientes barrancos: Palomares del Flumen, Formiga, Gorgonchón, Gorgas Negras, Barrasil, Peonera, Balced Superior, Oscuros del Balced, Estrechos de Balced, Vero y Fornocal.
El tamaño máximo de los grupos, sin contar el guía, en su caso, no podrá exceder de 10 personas en el Vero, Barrasil, Peonera, Balced Superior y Estrechos del Balced, de 4 en el Gorgonchón y de 8 en el resto de barrancos.
Se establece una frecuencia mínima de entrada en los barrancos de 10 minutos entre grupos de tamaño máximo.
En el ascenso al Canal de Palomo, no se permite entrar en las pozas.
No se permite la actividad del barranquismo en el cauce del barranco de San Martín, en el tramo comprendido en los 10 metros aguas debajo de la ermita de San Martín de la Val D 'Onsera.
El descenso del barranco de Otín, durante el período comprendido entre el 1 de Marzo y el 30 de Junio, precisa autorización expresa de la Dirección del Parque.
En los barrancos de Yara y Formiga hasta su mutua confluencia y en los de la zona de Vadiello (Isarre, Escomentué, San Chinés y Piedra Foradada) no se permite el descenso durante el período comprendido entre el 1 de Diciembre y el 30 de Junio.
El descenso de barrancos de La Choca precisa de autorización expresa de la Dirección del Parque.
Desde nuestro punto de vista en factible llevar a cabo la actividad del descenso de barrancos
Al ser algo novedoso y desconocido en la zona, nos encontramos con que algunas de las instalaciones han sido objeto de robos, que se han repuestas convenientemente, por lo que se sugiere un mantenimiento y seguimiento de las mismas.
Prácticamente habría que adecuar pocos metros de sendas, pues se han aprovechado sendas ganaderas o rutas ya existentes. El simple uso de las mismas las acabaría marcando. Sería recomendable con el tiempo marcar o señalizar las mismas.
Confederación no permite la instalación de ningún tipo de instalación sin su consentimiento (si para labores de rescate o mantenimiento) en los cauces de las Gargantas, pero en Aragón, dónde llevan haciendo y explotando más de 20 años esta actividad están igual, pues es de ámbito estatal la Ley de Aguas,(un poco y por la tradición que hay se permite realizar la actividad. Sería conveniente algún tipo de negociación de los estamentos Comarcales con Confederación al respecto.
Action Vera a realizado la actividad con grupos de amigos (fotos gargantón), en precario, pero ya con instalaciones fijas y el éxito de la misma prevee un futuro halagüeño, pues debido al componente natural y lúdico que lleva asociada la actividad, es una experiencia inolvidable.
En el trabajo se han hecho perfiles de los descensos, los cuáles podrían ser el modelo para
señalización de los mismos.
Así mismo se sugiere no ampliar los barrancos abiertos hasta al momento, para sí afianzar estos y utilizarlos a menudo, para así ir abriendo más las sendas de acceso, conservar los mismos, e ir creando la afición y la oferta apropiada.
Re: Sobre el derecho de acceso a los barrancos.
por Sixto Roller el Mar 23 Sep 2014 - 14:09
Bajo mi punto de vista, este es un deporte relativamente nuevo y en expansión en nuestra comunidad. La necesidad de solventar los problemas ya expuestos y venideros requerirá tarde o temprano una legislación referente a la práctica del descenso de cañones. No podemos dejar el acceso a los barrancos en la arbitrariedad de aquellos quienes se hacen llamar los dueños de la tierra y más grave aún, dueños de espacios naturales