Source: https://ogueta69.wordpress.com/2016/05/28/maltrato-habitual-articulo-173-2-cp-doctrina-ts/
Timestamp: 2017-08-17 09:51:30
Document Index: 86749395

Matched Legal Cases: ['artículo 173', 'artículo 173', 'artículo 173', 'artículo 153', 'artículo 173', 'artículo 177', 'artículo 25', 'artículo 173', 'artículo 173', 'artículo 10', 'artículo 173']

Maltrato habitual: artículo 173.2 CP: Doctrina TS – SIN ANIMUS MOLESTANDI
Maltrato habitual: artículo 173.2 CP: Doctrina TS
En relación al delito de maltrato habitual en el ámbito de la violencia de género y/o la violencia doméstica debemos señalar que nos estamos refiriendo al tipo penal recogido y penado en el Código Penal en su artículo 173.2, dentro del capítulo de los delitos de torturas y contra la integridad moral.
No son pocas las ocasiones en que se ha dado la confusión o malentendido en cuanto a su naturaleza jurídica en relación a la posibilidad o no de alegar la infracción del principio general del derecho penal de non bis in idem, que como sabemos impide que una única conducta pueda ser sancionada y/o penada por dos veces. Nos referimos a la habitual confluencia de una pluralidad de hechos constitutivos de varias infracciones penales del artículo 153 CP –delito básico de violencia de género– y su consideración, en conjunto, como también constitutivos del delito que venimos a analizar hoy. Se defiende, según las tesis de las defensas, que se pena por dos veces los hechos como delito de violencia de género, individualmente considerados, haciéndolo por duplicado al tomarlos en su conjunto como delito habitual de maltrato. Resulta comprensible prima facie tan injusta vulneración de un principio tan básico del derecho penal. sin embargo el Tribunal Supremo ha tenido oportunidad de pronunciarse en tal sentido con un resultado que anticipo, es contrario a considerar que exista infracción alguna, de tan elemental principio.
Resulta ineludible traer a colación la literalidad de los dispuesto en el artículo 173.3 CP:
“Para apreciar la habitualidad que se refiere el apartado anterior, se atenderá al número de actos de violencia que resulten acreditados, así como la proximidad temporal de los mismos, con independencia de que dicha violencia se haya ejercido sobre la misma o diferentes víctimas de las comprendidas en este artículo, y de los actos violentos hayan sido o no objeto de enjuiciamiento en procesos anteriores.”
Asimismo debemos también tener en cuenta lo dispuesto en el artículo 177 CP:
“Si en los delitos descritos en los artículos precedentes, además del atentado a la integridad moral, se produjere lesión o daño a la vida, integridad física, salud, libertad sexual o bienes de la víctima o de un tercero, se castigarán los hechos separadamente con la pena que les corresponda por los delitos cometidos, excepto cuando aquél ya se halle especialmente castigado por la ley.
Obviamente, el principio de legalidad es también piedra angular y eje fundamental del derecho penal, y viene consagrado en el artículo 25 CE. No cabe interpretación alguna que vaya en contra de lo que expresamente dispone la Ley, salvo en los casos en que dicho precepto con rango de ley esté viciado de inconstitucionalidad, y así sea declarado por el único órgano competente para dicha declaración, que conllevaría la nulidad del precepto que contravenga el marco constitucional, con el efecto lógico quod nullus est, nullum efectum producit, lo que es nulo, ningún efecto produce. El Tribunal Constitucional no se ha pronunciado en el sentido de considerar estos preceptos contrarios a la Carta Magna por lo que debemos dar por bueno que son de plena aplicación y que ninguna interpretación de la legalidad puede obviar lo que el texto literal de la ley recoge sin ambages ni oscurantismos. Siendo además dichos preceptos de una inteligibilidad y comprensión tan sencilla, que la hace totalmente accesible a cualquier profano en la materia. La ley no deja lugar a dudas: se castigarán los hechos individualmente considerados delitos, así como el delito de maltrato habitual. ¡Diáfano como pocas veces!
En este sentido la Sentencia del Tribunal Supremo 232/2015 de 20 de abril (pon. Excma. Ana María Ferrer García) -entre otras- STS 232/2015 (Sala 2ª) señala que el bien jurídico protegido por el tipo penal del artículo 173.2 CP es la dignidad de la persona y su derecho a no ser sometida a tratos inhumanos o degradantes en el ámbito de la familia, protegiéndose al tiempo, de esta forma, la paz en el núcleo familiar como bien jurídico colectivo. Haciendo referencia a otras Sentencias de la Sala que se pronuncian en idéntico sentido: 474/2010; 889/2010; 1154/2011; 168/2012. En este sentido señala la doctrina de la Sala que la violencia física y psíquica a que se refiere el tipo es algo distinto de los concretos actos violentos o vejaciones aisladamente considerados, remarcando que el bien jurídico que protege este tipo penal es más amplio y relevante que el mero ataque a la integridad, quedando afectados fundamentalmente valores inherentes a la persona y dañado el primer núcleo de toda sociedad, el familiar. Se trata de un tipo con sustantividad propia que sanciona la consolidación por parte del sujeto activo de un clima de violencia y dominación; de una atmósfera psicológica y moralmente irrespirable, capaz de anular a la víctima e impedir su libre desarrollo como persona, precisamente por el temor, la humillación y la angustia inducidos. Un estado con autonomía propia y diferenciada, que se vertebra sobre la habitualidad, pero que los distintos actos que lo conforman sólo tienen el valor de acreditar la actitud del agresor. Lo relevante es que creen […] esa atmósfera irrespirable o el clima de sistemático maltrato. Se consolida así en la doctrina de la Sala la línea que considera que lo relevante, lo decisivo, no es el número de actos violentos o que estos exceden de un mínimo, sino la relación entre autor y víctima. Será conducta habitual la del que actúa repetidamente en la misma dirección con o sin condenas previas por los actos violentos, que sólo tienen en este sentido la consideración de prueba que acredita lo que se sanciona: dicho clima de violencia. Asimismo, añade que no es ésta la única vía para la acreditación del clima que se sanciona (en este sentido Sentencias de la Sala 765/2011; 701/2013; 981/2013; 856/2014).
Se me ha presentado en una ocasión un tenaz e imaginativo Fiscal que en su escrito de acusación ha calificado los hechos como constitutivos de 3 delitos de maltrato habitual del artículo 173.2 CP por el hecho de que el autor de tal clima de violencia intrafamiliar tuvo como destinatarios una pluralidad de víctimas: todos los que con él convivían. Vamos, que el acusado era violento con todos, por igual; en contraposición a la posibilidad de que fuese violento sólo con una o algunas de las personas que componían el núcleo familiar que venía violentando de una forma sistemática y habitual, como exige el tipo penal y la Jurisprudencia antedicha. El “genero” Fiscal consideró que como dicho clima de violencia se proyectó contra 3 personas diferentes, el autor debía ser condenado por un delito de maltrato habitual por cada una de sus víctimas. Ciertamente demuestra una tendencia clara, y una forma evidente interpretación extensiva del tipo penal, obviamente proscrita del ámbito interpretativo de las disposiciones penales y sancionadoras no favorables en general. Esto es doctrina consolidada del TC, del TEDH y de cualquier interpretación mínimamente acorde en mérito de la Justicia en general. Del mismo modo, y atendiendo a una interpretación sistemática del Código penal, en relación con lo dispuesto en los artículos antes mencionados, en relación con la doctrina de la Sala en relación al tipo penal que aquí estudiamos, y de la decisiva importancia que tiene el hecho de que el bien jurídico protegido sea un bien jurídico colectivo: la paz en el núcleo familiar; hacen decaer inexorablemente tal calificación de los hechos como constitutivo de un delito de maltrato por cada una de las víctimas del violento clima generado por el autor. Es más, el párrafo tercero del artículo estudiado dispone textualmente que el delito se produce con independencia de que dicha violencia se haya proyectado sobre la misma o diferentes víctimas. De lo contrario se estaría castigando de forma claramente excesiva a los autores por el hecho de convivir en un núcleo familiar más numeroso. Incremento en la pena que no parece responder a una protección adiccional que justifique o cualifique la agravación de la actitud violenta que se castiga. Sin perjuicio de que más afectados por un mismo delito conllevará necesariamente y dentro del ámbito indemnizatorio de la responsabilidad civil ex delito.
Queda perfectamente aclarado el ámbito de aplicación, el alcance y la naturaleza del tipo penal al que se ha dedicado este artículo. Únicamente añadir que se protege, ni más ni menos, lo que propugna el artículo 10.1 CE como fundamento del orden político y de la paz social.
En la ciudad del próximo equipo que se integrará la próxima temporada en la 1ª DIVISIÓN del fútbol a 28 de mayo de 2016. ¡AUPA ALAVÉS!
28 mayo, 2016 26 marzo, 2017 Oguetaartículo 173.2 CP, delito de maltrato habitual, Doctrina TS, Excma. Ana María Ferrer García, Penal, Tribunal Supremo, Violencia de géneroPenal
Entrada anterior AGENTES DE LA POLICÍA: PRUEBA TESTIFICAL: CREDIBILIDAD RELATIVA: VISIÓN CRÍTICA
Entrada siguiente ¿Hasta cuando puede personarse el perjudicado con su abogado en el proceso penal? — Miguel Ángel Montoya