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Timestamp: 2019-01-22 15:06:52
Document Index: 102078579

Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 2', 'Artículo 3', 'Artículo 4', 'Artículo 5', 'Artículo 6']

Suma Teológica - I-IIae - Cuestión 88
1. ¿Se divide adecuadamente el pecado venial contra el mortal?
2. ¿Difieren por su género el pecado mortal y el venial?
3. El pecado venial, ¿es disposición para el mortal?
4. ¿Puede un pecado venial convertirse en mortal?
5. ¿Pueden las circunstancias cambiar un pecado venial en mortal?
6. ¿Puede el pecado mortal convertirse en venial?
Suma teológica - Parte I-IIae - Cuestión 88
Puesto que el pecado venial y el mortal se distinguen por el reato, a continuación vamos a tratar de ellos (q.87 intr). Y en primer lugar consideraremos el pecado venial en relación con el mortal (q.88); y, en segundo lugar, trataremos del venial en sí mismo (q.89).
¿Es adecuada la división del pecado venial como contrapuesto al mortal?
¿Se distinguen por su género?
¿El pecado venial es disposición para el mortal?
¿Puede el pecado venial llegar a ser mortal?
¿Puede una circunstancia agravante convertir el pecado venial en mortal?
¿Puede el pecado mortal devenir venial?
Artículo 1: ¿Se divide adecuadamente el pecado venial contra el mortal? lat
2. Además, el Apóstol dice en 1 Cor 10,31: Ya comáis, ya bebáis, ya hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios. Mas todo el que peca obra contra este precepto, pues el pecado no se hace para gloria de Dios. Luego, como obrar contra el precepto es pecado mortal, parece que todo el que peca peca mortalmente.
3. Quienquiera que se apega a una cosa, lo hace o para disfrutar de ella o para usarla, como se ve por Agustín en el libro I De doctr. christiana. Mas ninguno que peca se apega al bien transitorio como usándolo, pues no lo ordena al bien que nos hace felices, lo cual propiamente es el uso, como dice allí mismo Agustín. Luego todo el que peca disfruta del bien transitorio. Pero disfrutar de las cosas que se han de usar es una perversidad humana, según dice Agustín en el libro Octoginta trium quaest. Luego, puesto que perversidad denota pecado mortal, parece que quienquiera que peca peca mortalmente.
3. Quien peca venialmente se apega al bien temporal no como el que disfruta de él, pues no pone en él su fin, sino como quien lo usa, ordenándolo a Dios, no actualmente, sino de un modo habitual (2-2 q.24 a.10 ad 2).
Artículo 2: ¿Difieren por su género el pecado mortal y el venial? lat
3. Más arriba (q.74 a.3 ad 3; a.10) se dijo que los movimientos repentinos tanto de la sensualidad como de la razón son pecados veniales. Pero movimientos repentinos se dan en cualquier género de pecados. Luego no hay pecados veniales por el género.
Artículo 3: El pecado venial, ¿es disposición para el mortal? lat
Contra esto: está lo que dice el Eclo 19,1: El que desprecia las cosas pequeñas, caerá poco a poco. Mas el que peca venialmente parece despreciar las cosas pequeñas. Luego se dispone poco a poco a caer totalmente por el pecado mortal.
1. El pecado venial y el mortal no se distinguen por contraposición, como si fuesen dos especies de un mismo género, según hemos dicho (a.1 ad 1); sino como el accidente se distingue por contraposición con la sustancia. Por lo tanto, como un accidente puede ser disposición para una forma sustancial, así el pecado venial puede ser disposición para el mortal.
2. El pecado venial no es específicamente semejante al mortal; lo es, sin embargo, en el género, en cuanto ambos implican una falta del orden debido, si bien cada uno a su modo, como hemos dicho (a.1 y 2).
Artículo 4: ¿Puede un pecado venial convertirse en mortal? lat
1. Exponiendo aquello de Jn 3,36: El que no cree en el Hijo, no verá la vida, dice Agustín: Los pecados más pequeños —esto es, los veniales— si se descuidan, matan. Ahora bien, el pecado mortal se llama así porque espiritualmente mata el alma. Luego el pecado venial puede convertirse en mortal.
Artículo 5: ¿Pueden las circunstancias cambiar un pecado venial en mortal? lat
Respondo: Como anteriormente expusimos (q.7 a.1; q.18 a.5 ad 4; a.10 y 11) al tratar de las circunstancias, la circunstancia en cuanto tal es un accidente del acto moral. Sin embargo, acontece que una circunstancia se toma como diferencia específica del acto moral, y entonces pierde la razón (o carácter) de circunstancia y constituye la especie del acto moral. Esto ocurre en los pecados cuando la circunstancia añade una deformidad de otro género: si uno, por ejemplo, se acerca a una (mujer) que no es la suya, es un acto deforme con una deformidad opuesta a la castidad. Pero si se acerca a la mujer no suya, que es la mujer de otro, se le añade una deformidad opuesta a la justicia, contrario a la cual es el que uno usurpe lo ajeno; y en conformidad con esto tal circunstancia constituye una nueva especie de pecado, que se llama adulterio.
Es imposible, pues, que una circunstancia haga de un pecado venial uno mortal, a no ser que aporte una deformidad de otro género. Pues hemos dicho (a.1) que el pecado venial posee su deformidad en cuanto que implica un desorden acerca de los medios; mas el pecado mortal tiene su deformidad porque implica un desorden respecto de último fin. Por consiguiente, es evidente que la circunstancia no puede hacer de un pecado venial uno mortal mientras continúe siendo circunstancia; sino sólo cuando lo transfiere a otra especie y se convierte en cierto modo en diferencia específica del acto moral.
Artículo 6: ¿Puede el pecado mortal convertirse en venial? lat
1. El pecado venial está tan distante del mortal como al contrario. Mas el pecado venial deviene mortal, como hemos dicho (a.4; a.2). Luego también el pecado mortal puede convertirse en venial.
Respondo: Venial y mortal en el género (o materia) de pecado difieren (entre sí) como perfecto e imperfecto, según hemos dicho (a.1 ad 1). Mas lo imperfecto puede llegar a la perfección por alguna adición. Por donde también el (pecado) venial viene a ser mortal añadiéndose una deformidad que pertenece al género de pecado mortal; v. gr., si uno dice una palabra ociosa para fornicar. Pero lo que es perfecto no puede convertirse en imperfecto por adición. Por eso el pecado mortal no se convierte en venial añadiéndole alguna deformidad perteneciente al género de pecado venial: pues el pecado del que fornica no se aminora por decir una palabra ociosa, sino que se agrava más por la deformidad adicional.