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Timestamp: 2018-08-16 07:30:22
Document Index: 205965594

Matched Legal Cases: ['artículo 4', 'artículo 95', 'artículo 251', 'artículo 4', 'artículo 5', 'artículo 4']

Propuesta de directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a la hora de verano
Propuesta de directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a la hora de verano /* COM/2000/0302 final - COD 2000/0140 */
Diario Oficial n° C 337 E de 28/11/2000 p. 0136 - 0137
1. La mayoría de los Estados miembros adoptaron la hora de verano en los años setenta y algunos habían recurrido mucho antes a esta medida durante periodos más o menos largos.
La (primera) Directiva del Consejo, de 22 de julio de 1980, relativa a las disposiciones relativas al horario de verano [1], entró en vigor en 1981 y tenía por único objetivo armonizar progresivamente las fechas de inicio y fin del periodo de la hora de verano. La normativa comunitaria sobre la armonización del periodo de la hora de verano tiene su origen en la necesidad de suprimir los obstáculos a la libre circulación de bienes, servicios y personas que podrían crear disposiciones nacionales divergentes sobre la hora de verano.
[1] DO L 205 de 7.8.1980. p. 17.
2. Con la primera Directiva se alcanzó parcialmente este objetivo puesto que solamente se armonizó la fecha de inicio en todos los Estados miembros. Después, las Directivas siguientes establecían dos fechas de finalización: una el último domingo de septiembre para los Estados miembros del continente y otra el cuarto domingo de octubre para Irlanda y el Reino Unido. La armonización completa del calendario del periodo de hora de verano se consiguió por fin con la adopción de la séptima Directiva 94/21/CE, de 30 de mayo de 1994 [2], que establecía a partir de 1996 una fecha común para empezar y terminar el periodo de la hora de verano en todos los Estados miembros sin excepción. Por último, la octava Directiva 97/44/CE [3] del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de julio de 1997, prorrogó por un periodo de cuatro años (de 1998 a 2001, ambos inclusive) las disposiciones de la séptima Directiva, según la cual el periodo de la hora de verano empieza el último domingo de marzo y finaliza el último domingo de octubre en todos los países de la Unión Europea sin excepción.
[2] DO L 164 de 30.6.1994 p. 1.
[3] DO L 206 de 1.8.1997, p. 62.
3. Con motivo de la adopción de la octava Directiva, los Estados miembros, basándose en una consulta jurídica profunda y al término de un extenso debate, rechazaron por una amplia mayoría introducir en la Directiva una excepción que permita a un Estado miembro no aplicar el régimen de la hora de verano. Consideraron que la Directiva comunitaria era de obligado cumplimiento en todos sus puntos y que era obligatorio aplicar al mismo tiempo un régimen horario de verano y un calendario común para las fechas y horas a las que debe comenzar y finalizar el periodo de hora de verano.
2. Estudio de las repercusiones de la hora de verano en la Unión Europea
Cuando se adoptó la octava Directiva, la Comisión se comprometió a realizar un estudio exhaustivo sobre las repercusiones de la hora de verano en los Estados miembros de la Unión Europea.
Un consultor independiente, seleccionado mediante licitación publicada en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas, ha realizado un amplio estudio [4]. El consultor seleccionado, Research voor Beleid Int. (RvB), recibió el encargo de analizar los diferentes estudios y conclusiones de informes existentes sobre esta cuestión, tanto a escala comunitaria como nacional, interrogar a los expertos en los diferentes sectores implicados, presentar sus conclusiones y hacer recomendaciones basándose en los análisis y estudios realizados. Su estudio debía limitarse únicamente a los efectos y repercusiones de la hora de verano y no tenía por objeto analizar la composición o la modificación de las zonas horarias a través de Europa, y aún menos la introducción de una hora única en la Unión Europea. Por consiguiente, el estudio se dedicó a investigar, determinar y evaluar las consecuencias económicas y sociales positivas y negativas del sistema de la hora de verano en los principales sectores económicos implicados como la agricultura, la industria, el comercio, la banca, la salud pública, los transportes, la seguridad vial, el turismo y el ocio. Con él se pretendía también estudiar la situación horaria derivada de la aplicación de la hora de verano en cada uno de los países miembros, dedicando especial atención a aquéllos países que tienen una hora distinta a la de la franja horaria en la que se encuentran. Las autoridades nacionales correspondientes y los representantes de los medios interesados y de las diferentes asociaciones favorables y opuestas a la hora de verano estuvieron estrechamente relacionados en las diferentes etapas de realización del estudio. Por último, el 4 de marzo de 1999 tuvo lugar en Bruselas una presentación en la que se expusieron detalladamente los resultados y el proyecto de informe final y durante la cual el consultor facilitó a los expertos nacionales los datos que le fueron solicitados. Habida cuenta de las observaciones comunicadas por las autoridades nacionales, el consultor pudo entregar un informe final al término de junio de 1999. El informe detallado y el resumen analítico se enviaron a todas las instituciones comunitarias, a los Estados miembros y a los terceros países implicados, además de los organismos que representan a los sectores de actividad y las asociaciones.
[4] Suplemento del DO S 3 de 6.1.1998, p. 22.
Los resultados de los análisis sectoriales realizados tanto dentro del estudio de RvB como en anteriores estudios efectuados para la Comisión y las respuestas facilitadas por los sectores suelen revelar diferencias en las repercusiones del sistema de la hora de verano según la situación geográfica de los países y la importancia de la hora en cada sector de actividad, de ahí la dificultad de alcanzar conclusiones universales definitivas. Por todo ello, la presente exposición proporciona una síntesis de las conclusiones del informe en los sectores que se consideran más importantes y se concentra especialmente en los trabajos que parece que pueden completar o mejorar sensiblemente la información a este respecto en función de su pertinencia, exhaustividad o novedad. Por otra parte, conviene subrayar que las observaciones que figuran a lo largo de la presente exposición se basan también en datos facilitados por los Estados miembros y por los sectores de actividad y organismos en cuestión. Las diferentes consultas y presentaciones organizadas estos últimos años han permitido a los representantes de los distintos sectores de actividad y de asociaciones favorables y opuestas expresarse y comunicar tanto a la Comisión como a todos los Estados miembros los problemas surgidos y las posibles soluciones.
3. Repercusiones de la hora de verano en los sectores de actividad económica
En el caso de la agricultura, a pesar de las conclusiones de estudios anteriores, las respuestas al cuestionario y la opinión manifestada por las asociaciones, la ausencia de datos concretos no permite concluir con certeza si en este sector predominan los efectos negativos o los positivos. Por otra parte, el bajo porcentaje de respuestas al cuestionario enviado por el consultor parece revelar el escaso interés suscitado por este asunto entre los representantes de las organizaciones profesionales. El análisis detallado de las respuestas indica que las preocupaciones se centran fundamentalmente en el bienestar de los animales y en las condiciones de trabajo de los agricultores. Los detractores de la hora de verano denuncian las perturbaciones del biorritmo en los hombres y en los animales. Lamentan también las difíciles condiciones laborales de los trabajadores que, en el momento del cambio de hora, tienen que iniciar sus actividades por la mañana en la oscuridad y luego, o bien trabajar en las horas más calurosas del día, o bien retrasar las horas de trabajo hacia las últimas horas de la tarde, de modo que no pueden disfrutar de momentos de ocio en compañía de su familia. Por el contrario, los partidarios de este sistema indican una perfecta adaptabilidad de los hombres y los animales al cabo de algunos días. En Austria parece que se ha observado que el cambio de hora puede provocar infecciones en las vacas lecheras que se ordeñan más tarde de lo habitual y una disminución de la producción de leche. En Alemania, sin embargo, la mayoría de los organismos consultados consideran que el adelanto de la hora de ordeño no tiene ninguna consecuencia negativa en la salud de los animales, sino únicamente en la vida de los trabajadores que deben levantarse más pronto para respetar el biorritmo de los animales. En el Reino Unido, la oposición más fuerte se manifiesta en Escocia, ya que los efectos del adelanto de hora se notan ahí más debido a la situación septentrional del país. Los detractores señalan sobre todo un mayor riesgo de accidentes para los agricultores que se ven obligados a circular con sus máquinas por la mañana en el momento del cambio de hora en carreteras poco o nada iluminadas. En Francia varios estudios han denunciado un efecto negativo en el biorritmo de los animales y del personal que se encarga de su cuidado, así como los inconvenientes indicados anteriormente en lo que respecta al ocio y la vida familiar. Por el contrario, en los demás países parece que este asunto no suscita ninguna reacción especial. En los países del sur de la Unión, donde tradicionalmente las labores del campo comienzan temprano por la mañana, se valora poder disponer de una hora de luz adicional para dedicarse a otras tareas al final de la tarde.
Las encuestas y estudios llevados a cabo en este sector muestran que ha habido una evolución en las técnicas y las mentalidades. La mecanización, por ejemplo, ha permitido reducir la mano de obra y el recurso a sistema de explotación intensivos ha provocado un aumento de los rendimientos agrarios y lecheros. Las mejoras tecnológicas han permitido también repartir mejor el trabajo y el aumento de la productividad ha modificado la organización y el tiempo necesarios para realizar las tareas del campo. En lo que respecta a la cría de ganado lechero, la ausencia de una verdadera epidemiología a escala europea no permite sacar una conclusión clara y definitiva. En general, los animales y los seres humanos tienen una capacidad de adaptación suficiente para que los posibles inconvenientes sean reversibles y pasajeros. Por último, en lo que se refiere al aspecto social propiamente dicho, hay que destacar que las labores del campo están sometidas antes que otras ocupaciones a los imperativos de maduración de las cosechas y a la imprevisión de las condiciones meteorológicas, a los que se añade la necesidad de rentabilizar el alquiler de maquinaria mediante la reducción al máximo del periodo de utilización. Por todas estas razones los agricultores se ven obligados a trabajar en cualquier momento del día, incluso a última hora de la tarde, los fines de semana y días de fiesta, independientemente del sistema horario en vigor. Por último, es interesante indicar que por primera vez se ha señalado un efecto positivo: los productores vitícolas de Austria se declaran satisfechos de poder vendimiar una hora más por la tarde con luz natural hasta el mes de octubre.
3.2. El medio ambiente
Aunque la hora de verano no ejerce una influencia directa en el medio ambiente, conviene observar sus efectos indirectos. Por lo general, el aumento de la actividad económica en Europa se ha traducido en un aumento simultáneo de la movilidad y de la contaminación. A este respecto, el problema es indudablemente la formación de ozono. Los científicos están de acuerdo en el papel que desempeñan los contaminantes de los automóviles y las radiaciones solares. Las emisiones de los automóviles reaccionan bajo la acción de los rayos solares para formar ozono. La hora en la que se produce la emisión de los contaminantes puede suponer una diferencia en la formación de los oxidantes fotoquímicos que se encuentran en el origen de la formación del ozono. Algunos estudios han intentado hacer un balance sobre la relación entre la hora de verano y la formación de ozono; el más específico fue el realizado para los servicios de la Comisión por SGS/ECOCARE en 1991 [5], que trata de la influencia de la hora de verano en la formación de fotooxidantes como el ozono y el nitrato de peroxiacetilo (PAN), entre otros. Se observó que un desplazamiento de la hora en la que se produce el mayor número de emisiones en relación con la intensidad máxima de radiación solar puede provocar diferencias en la formación de fotoxidantes. El ozono es el resultado de una combinación entre la acción de la radiación solar y la presencia de óxidos de nitrógeno (NO) y de hidrocarburos (HC). En las zonas donde hay un exceso de nitrógeno, se observa una gran producción de ozono. La disminución del contenido de NO2 no conducirá forzosamente a una formación de ozono menos importante, pero la disminución de la cantidad de hidrocarburos ocasionará la reducción de la formación de ozono. Por la noche las concentraciones de ozono están en sus valores mínimos. La circulación de automóviles aumenta las cantidades de NO y de HC. El óxido de nitrógeno NO se transforma en NO2 bajo el efecto del sol. Cuando la cantidad de NO2 está en su nivel máximo, la formación de ozono aumenta y alcanza su máximo volumen entre las 14h y las 17h. La cantidad de ozono empieza a disminuir entre las 17h y 18h. Este proceso está influido, entre otros, por el viento, la temperatura y la radiación solar. ECOCARE menciona el estudio de Cohen (Systems Application Inc.) [6], realizado en 1990 en los Estados Unidos, que demostró que no había una modificación significativa de la concentración de ozono con el cambio de hora en la mayoría de las regiones estudiadas con la excepción de Los Ángeles. Simulaciones realizadas en Europa con el modelo PHOXA, desarrollado por Cohen, han demostrado que las diferencias de niveles de concentración de ozono entre los periodos con y sin hora de verano eran extremadamente pequeñas y, por lo tanto, se consideran insignificantes. La utilización de otro modelo, el modelo LOTOS, para analizar la formación del ozono en toda Europa ha permitido poner de relieve diferencias muy pequeñas entre los cálculos efectuados para los periodos con y sin hora de verano. ECOCARE llegaba a la conclusión de que la hora no ejercía ninguna influencia significativa, al menos para gran parte de Europa.
Existen pocos estudios detallados de ámbito nacional a este respecto y las conclusiones divergen ampliamente entre escuelas y países distintos. Solamente Alemania, Bélgica, Francia y Grecia parecen haber estudiado este fenómeno de forma específica en relación con la hora de verano.
En Bélgica, el estudio del Doctor Hecq de la Universidad Libre de Bruselas, realizado en 1991 [7], se basaba en la hipótesis de que la hora de verano amplía las posibilidades de ocio y, por lo tanto, conduce a un aumento de la movilidad. Hecq dedujo que una hora de luz adicional suponía un aumento del tráfico, teniendo en cuenta que la temperatura y las condiciones meteorológicas ejercen también una influencia significativa en la intensidad del tráfico. El estudio llegó a la conclusión de que las emisiones de contaminantes primarios como el óxido de nitrógeno (NOX) y los componentes orgánicos volátiles (COV) ocasionados por una mayor movilidad tienen poca repercusión en el nivel de ozono y así se registraría un aumento medio de los puntos máximos de concentración de ozono del 3,3 %. Por el contrario, la interacción entre la radiación solar y las emisiones de contaminantes primarios puede ocasionar un aumento de la concentración de ozono. Los niveles máximos de concentración de las emisiones de PAN experimentan, según el estudio, un aumento medio del 6,2%.
En Francia dos estudios llegan a la conclusión de que la hora de verano repercute en la formación de los contaminantes. El primero, el de Dechaux [8], realizado por la Agencia francesa para la calidad del aire, observa un aumento medio del ozono del 10% en el país en general, siendo dicho porcentaje más elevado en París. En lo que respecta al PAN, el estudio indica aumentos de casi el 15%. No obstante, se observa que durante el periodo de hora de verano ese gas se forma más tarde, de modo que se reduce la concentración de ozono. El estudio Nollet [9] llega a la conclusión de que el ozono aumenta un 10% y los fotoxidantes un 88%, mientras que si se mantuviera la hora solar se obtendría un descenso del 10% de O3 y una reducción del 51% de los fotoxidantes.
En cambio, los estudios llevados a cabo en Alemania y Grecia llegan a conclusiones favorables a la hora de verano. Según el Ministerio federal alemán para el medio ambiente, los desplazamientos efectuados por la tarde no contribuyen a la formación de ozono ya que la intensidad de la radiación solar es más débil. Además, la contaminación generada por los coches tiene por efecto disminuir la concentración de ozono puesto que las emisiones de los automóviles disocian las moléculas de O3. La Oficina federal de medio ambiente de Berlín confirmó esta información y subraya además que las emisiones de los automóviles generadas por el tráfico de la mañana tienen una hora más para dispersarse antes de que el sol alcance su punto más alto.
Grecia, que se enfrenta a graves problemas de contaminación, puso en funcionamiento en 1994 un interesante sistema de escalonamiento de horarios laborales según las actividades económicas, pero únicamente durante los meses de verano, de junio a septiembre incluidos. El escalonamiento de los horarios tiene un efecto positivo tanto en la congestión del tráfico como en la contaminación del aire. Dicho esto, la ausencia de una hora de verano tendría como consecuencia en Grecia el desplazamiento de la hora punta del tráfico de la mañana hacia el momento en que las radiaciones UV son más fuertes. Un estudio sobre la contaminación del aire realizado en Atenas permitió observar que la calidad del aire no sólo dependía del volumen de contaminación sino también de las condiciones meteorológicas, que los efectos de los horarios escalonados repercutían en las dos horas siguientes, lo que complicaba las medidas, y que el escalonamiento de horarios tenía un efecto positivo puesto que repartía los efectos de la contaminación a lo largo de un periodo más largo por la mañana y por la tarde. Por todas estas razones, parece que el sistema de la hora de verano está bien adaptado a la realidad griega, al menos en lo que se refiere al aspecto medioambiental.
No obstante, de los trabajos presentados se desprende que los mecanismos ocultos de los efectos producidos por la contaminación no se comprenden todavía muy bien. Por consiguiente, en la actual situación de investigación y conocimientos parece difícil, si no imposible, sacar conclusiones válidas y universales sobre la repercusión directa en el medio ambiente de la hora de verano.
3.3. La energía
Todos recordamos que la principal razón aducida para la introducción de la hora de verano era al principio el ahorro de energía. En el presente estudio se recopila un importante número de trabajos efectuados en los Estados miembros en periodos diferentes. La mayoría de ellos concluye que existe un ahorro de energía aunque su nivel relativamente modesto se sitúa entre un 0 y un 0,5%. No obstante, se observa la dificultad de distinguir entre el ahorro expresado en relación con el consumo total de electricidad y el realizado en relación con el consumo total de energía.
Entre los estudios más significativos, el del Dr. Hecq [10], mencionado en el punto 3.2. en relación con el medio ambiente, llegó a la conclusión de que el ahorro de energía relativamente insignificante se veía considerablemente equilibrado por el consumo adicional de combustible provocado por el aumento del tráfico por la tarde. En lo que respecta al consumo de electricidad, el Dr. Hecq señaló que el efecto de la hora de verano en los puntos máximos de consumo tendía a disminuir con el desarrollo de las nuevas tecnologías y la mayor utilización de bombillas de bajo consumo y estimó que el ahorro se situaba entre un 0 y un 1%. Esta tesis es adoptada por algunas asociaciones contrarias a la hora de verano que, por otra parte, subrayan que los estudios no tienen en cuenta el consumo de energía adicional provocado por los sistemas de aire acondicionado, cuya utilización aumenta cada vez más en los países del sur, ni el consumo derivado de la calefacción de la mañana durante el periodo siguiente al cambio de hora en primavera.
En Alemania, el estudio más importante realizado en este ámbito es el del Dr. Bouillon [11]. Éste llegó a la conclusión de que no había ahorro de energía ya que la proporción de energía utilizada en la iluminación había disminuido considerablemente, pasando del 25% en 1960 al 10% en 1983, mientras que el consumo se duplicó en la misma época. En 1980, según dicho estudio, se economizó un 1,8 por mil del consumo global de electricidad gracias a la hora de verano. El ahorro fue de 121 kW por familia, es decir, el consumo de dos bombillas de 60W encendidas durante una hora. Habida cuenta del consumo adicional provocado por el uso de la calefacción durante las horas frías de la mañana, se obtiene la conclusión de que el ahorro es sólo del 0,1 por mil (234 GWh), lo que representa una cantidad insignificante.
En Francia, por el contrario, la ADEME ("Agence française pour la maîtrise de l'énergie"), el organismo para el control de la energía, consideraba en 1995 que el ahorro de energía alcanzado gracias a la hora de verano era de 1 200 GWh, es decir, 267 000 toneladas equivalentes de petróleo, que representa el 4% del consumo de iluminación y el 0,4% del consumo total de electricidad en Francia aquél año. En 1996 el ahorro aumentó un 10%, para alcanzar un poco más de 1 300 GWh, debido a que el cambio de hora se retrasó hasta finales de octubre. Estas cifras se refieren únicamente a la iluminación, ya que, según el citado organismo, la hora de verano no influye en el consumo de calefacción. Por último, precisó que el ahorro de energía se distribuía del siguiente modo según los diferentes tipos de energía: nuclear 5%, carbón 75% y fueloil 20%.
En Grecia, donde el consumo de energía está estrechamente relacionado con la demanda de energía eléctrica para la iluminación de los hogares, la hora de verano procura efectos positivos puesto que la población tiene la costumbre de acostarse tarde y levantarse pronto. No obstante, se observa un importante consumo de electricidad a causa de la elevada utilización de la climatización, especialmente en las oficinas. Debido a la ley sobre el escalonamiento de los horarios de trabajo, el consumo de energía eléctrica se reparte ampliamente a lo largo de la jornada laboral. Por otra parte, debido a las buenas condiciones climáticas, la población pasa más tiempo en la calle y, por consiguiente, las familias consumen menos electricidad, sobre todo por la noche y durante los días de fiesta y de vacaciones. Sin embargo, es muy difícil evaluar con precisión el ahorro de energía realmente efectuado en todos los sectores.
En Italia, el ENEL ("Ente nazionale per l'energia elettrica"), el organismo nacional para la energía eléctrica, indicó en su momento que la hora de verano permitía economizar unos 126 millones de euros al año, lo que representa un ahorro de energía del 0,3% del consumo nacional. El informe Bellerè [12], por su parte, insistió en 1996 sobre la importancia de la hora de verano, que permitió realizar en Italia en 1996 un ahorro en el consumo de energía estimado en 900 millones de kWh, es decir, un 0,4% del consumo interno.
[12] Bellerè, R., Rapport sur la proposition de huitième directive du Parlement européen et du Conseil concernant les dispositions relatives à l'heure d'été, Parlemento Europeo, Comisión de transporte y turismo, PE 218.712/def., 1996.
El consultor, sin embargo, considera que es difícil calcular en términos financieros la repercusión del ahorro de energía. Sobre la base de las previsiones de consumo anual de los Países Bajos de unos 180 000 GWh, el consultor efectuó una extrapolación de esta cifra a escala europea en función del número de habitantes y llegó a una previsión que se sitúa entre 3,5 y 4,5 millones de GWh al año aproximadamente, bajo reserva de los márgenes de error inherentes a este tipo de cálculos. Teniendo en cuenta que el coste medio del kWh es de alrededor de 0,2 euros, el consultor considera que el gasto por el consumo total de electricidad se encuentra entre 700 y 900 millardos de euros, de modo que la energía ahorrada es, como media, del 0,3% y el ahorro en términos financieros se sitúa entre 2,1 y 2,7 millardos de euros al año. No obstante, habida cuenta de la necesidad de deducir el coste adicional provocado por el aumento del consumo de energía debido a la utilización de calefacción por la mañana en el momento del cambio de hora y el consumo de combustible adicional derivado del aumento del tráfico por motivos de ocio, el valor del ahorro se reduciría a 0,8 millardos de euros al año. Además, una vez deducido el coste derivado de un exceso de consumo de combustible por parte de los automóviles, se alcanzaría un ahorro estimado en 200 millones de euros al año aproximadamente para toda la Unión. Evidentemente, el gran número de hipótesis consideradas en las que se basan las estimaciones hace imposible alcanzar resultados que ofrezcan una fiabilidad y precisión verdaderas. Por consiguiente, las cifras sólo se facilitan con carácter indicativo.
3.4. La salud
La salud representa sin ningún género de dudas uno de los sectores en los que la hora de verano ha suscitado y continúa suscitando animadas discusiones entre los grupos a favor y en contra del sistema. El estudio ha intentado resumir las tendencias más recientes sobre la cuestión, y, en la medida de lo posible, en todos los países. A este respecto, cabe señalar una vez más que los estudios más numerosos se han efectuado en los países en los que la cuestión suscita un vivo debate.
Biorritmo y sueño
Tradicionalmente, a la hora de verano se le reprocha que modifica el biorritmo y afecta al sueño, especialmente al de los niños, los adolescentes y las personas de la tercera edad. La literatura sobre este tema es muy abundante.
El estudio Beauvais [13], realizado por cuenta de la Comisión en 1990, registraba, por una parte, un aumento del número de consultas médicas en las dos o tres semanas siguientes al cambio de horario, y, por otra, daba constancia de que dicho cambio se soportaba mejor en otoño. Por otro lado, el estudio detectó un ligero aumento del consumo de tranquilizantes o somníferos, mientras que la curva de consumo de otros medicamentos adoptaba una tendencia descendente. El estudio concluía que el cambio no tenía consecuencias importantes para la salud e insistía en el carácter temporal y totalmente reversible de los trastornos sufridos por las personas. Otros estudios o trabajos, tales como el de Reinberg, cronobiólogo del CNRS [14] o del Dr. Valtax para la Academia de Lyon [15], en Francia, o el estudio de Hasselkuss [16], en Alemania, llegan a conclusiones similares a las del estudio Beauvais. De acuerdo con los mismos, es necesario de uno a siete días para que la hora de despertar, la temperatura, el despertar y la calidad del sueño se adapten al nuevo horario. En general, las perturbaciones desaparecen al cabo de una o dos semanas.
[16] Hasselkuss, W., Sozialmedizinische Auswirkungen der Umstellung auf die Sommerzeit, in Prävention. III, 1980
El Dr. Kerkhof [17], cronobiólogo de la Universidad de Leiden en los Países Bajos, se dedicó a estudiar la importancia del sueño en los accidentes entre 1989 y 1995. En su estudio se pone de manifiesto que el 6% de los accidentes se pueden atribuir al sueño, y este porcentaje puede ascender al 24% por la noche. A partir de la comprobación de que el hombre moderno duerme cada vez menos y acumula durante la semana laboral un déficit de sueño que trata de compensar durmiendo más durante el fin de semana, el Dr. Kerkhof deduce que el cambio de hora en primavera y en otoño constituye un efecto adicional. Aunque es posible modificar fácilmente la hora de despertarse y de levantarse, no es este el caso de la hora de dormir. La hora en la que nos dormimos está regulada por lo que se conoce popularmente como nuestro reloj biológico interno, es decir, los ritmos circadianos. Dicho reloj impone un horario a todos los procesos internos y su ciclo es de, aproximadamente, 25 horas, lo que significa que debe recuperar una hora diaria. Así, el lunes después del fin de semana, hay que recuperar más de una hora, porque la hora a la que nos dormimos y la del despertar se han retrasado durante el fin de semana; Kerkhof opina que, cuando la interrelación entre las distintas señales (luz, trabajo, comidas, etc) se modifica, el reloj interno se altera y tarda varios días para adaptarse a la nueva situación, lo que puede tener una repercusión negativa momentánea sobre la vigilancia y el humor. Esta teoría no se ha podido comprobar mediante análisis. Los datos sobre accidentes no han demostrado que se produzca un aumento significativo del número total de accidentes tras el cambio de hora en primavera. Sin embargo, en el mismo periodo, al analizar las causas de accidente, el porcentaje vinculado con la somnolencia era mucho más elevado. Al cambiar a la hora de otoño se comprueba que se produce un efecto inverso.
[17] Kerkhof, Sleepy into summer, Departarmento de Psicología, Universidad de Leiden, 1995.
Por último, en lo que toca al sueño, los investigadores alemanes [18] han observado que son las personas que realizan un trabajo por turnos las que más se quejan de cansancio por la mañana. El grupo que debería beneficiarse en mayor medida de la hora del verano gracias a las tardes con más luz, que es el equipo de la mañana, es el que experimenta las mayores dificultades.
Influencias sobre la formación de melatonina
Recientemente se han publicado nuevos estudios que ilustran el papel esencial de la melatonina en la función del sueño. Esta hormona regula el sueño y nos permite despertarnos por la mañana y dormirnos por la noche. La melatonina reacciona a la alternativa día/noche. Por la noche, la cantidad de melatonina es de 5 a 10 veces superior con respecto al día. La secreción de la hormona comienza hacia las 21h30 en invierno y a las 23h30 en verano (hora solar), alcanza su nivel máximo de dos a tres horas de la mañana para descender a su nivel normal diurno hacia las siete horas. Con el régimen horario de verano, este proceso comienza una hora más tarde, o dos horas más tarde en los países como España, Francia y los Países Bajos, los cuales tienen una hora de retraso con respecto a la zona horaria natural. Esta situación explica las dificultades para dormirse en verano. Dado que no se modifica la hora de despertarse, el nivel de melatonina es aún elevado hacia las siete de la mañana (las cinco hora solar en los países citados), lo que produce somnolencia y falta de concentración que pueden tener consecuencias desde el punto de vista del rendimiento intelectual tanto a nivel escolar como en materia de seguridad vial. La ACHE [19] y la Asociación belga contra la hora de verano apoyan decididamente esta tesis.
Consultas médicas y consumo de medicamentos
El estudio Beauvais [20] analizó en su momento el número de consultas médicas durante las semanas cercanas al cambio de hora en primavera y en otoño. En las dos a tres semanas siguientes al cambio horario se registró un pico de un 10,9% superior a la media en primavera y de un 8,5% en otoño. Por regla general, parecía que el cambio de hora se soportaba mejor en otoño que en primavera. Asimismo, se analizaron los datos neerlandeses procedentes del NIVEL (Nederlands Instituut voor Onderzoek van de Gezondheidszorg), el Instituto neerlandés de investigación en el sector de la salud, durante dos periodos cercanos al cambio horario: en primavera, el periodo fijado corría del 1 al 18 de abril en otoño, del 6 de septiembre al 17 de octubre, ambos en 1987. Se registró un ligerísimo aumento del número de consultas (un 2,42%). En cuanto al motivo de la consulta, los problemas de sueño parecen ser más numerosos en primavera, lo que confirmaría un aumento del número de prescripciones de somníferos y antidepresivos de un 12,72% y un 11,11%, respectivamente.
[20] Véase la nota 13.
Salud mental y humor
Algunos informes dan cuenta de un "desorden afectivo estacional" que sufre una parte de la población durante los meses de invierno. El origen de este desorden es una estimulación luminosa insuficiente del hipotálamo que puede desembocar en problemas de sueño, síntomas de depresión y un cambio significativo de los niveles de secreción de melatonina. Recientemente, algunos trabajos han destacado la importancia de la luz sobre la salud y el bienestar. En el hospital Frederiksberg [21] se han llevado a cabo investigaciones sobre el desorden afectivo estacional y los tratamientos por sustitución de la luz del día. Parece ser que la luz es especialmente importante en los países nórdicos y escandinavos, en los que los veranos se caracterizan por una gran luminosidad, mientras que los inviernos son muy oscuros. En Finlandia hay trabajos que demuestran la influencia positiva de la luz en la calidad del sueño [22]. Así, el régimen de verano, que ofrece una hora de claridad adicional por la tarde, tiene, según estos estudios, un efecto positivo a este respecto.
[21] Dam, Henrik, Vinterdepressioner, Praksis Sektoren, 5, 1995, pp.13-14.
Algunos especialistas recuerdan que el sol favorece la asimilación de la vitamina D, así como la curación de determinadas enfermedades de la piel. De este modo, destacan la incidencia positiva de la hora de verano, que brinda la posibilidad de exponerse al sol y a la luz durante más tiempo al final de la jornada. Asimismo, el estudio ADAS [23] ya mencionaba varios trabajos que destacaban que durante el periodo de la hora de verano se practican más deportes al aire libre. Estos son especialmente beneficiosos para luchar contra los efectos negativos del estrés y la vida sedentaria y evitar la obesidad en los adultos y los niños y las afecciones cardiovasculares. Los especialistas de los países nórdicos comparten esta línea de argumentación e insisten en la importancia de la hora adicional de luz que permite dedicarse a actividades al aire libre en países en las que las condiciones climáticas las hacen imposibles durante la mayor parte del año.
Los especialistas reconocen en la fase actual de investigación y de conocimientos sobre el tema que la mayor parte de los trastornos sufridos como consecuencia de la hora de verano son de corta duración y no representan un riesgo para la salud por su clara reversibilidad, aunque tienen en cuenta los múltiples efectos posibles de la hora de verano, la mayor parte de los cuales están relacionados con las dificultades de adaptación del cuerpo humano.
3.5. Ocio y turismo
Como consecuencia de las condiciones geográficas y climáticas, los países de norte que no tienen la posibilidad de realizar actividades al aire libre durante el invierno aprovechan esta oportunidad al máximo en verano. Por su parte, los países del sur disfrutan la hora de claridad adicional al final de la jornada para salir en el momento en el que el calor comienza a diminuir. Así, la claridad adicional brindada por la hora de verano al caer la tarde puede beneficiar a los sectores del ocio y del turismo.
En su momento, el estudio ADAS [24] llegó a la conclusión de que la hora de verano favorecía el incremento de la práctica de deportes y actividades al aire libre basándose en el aumento del número de horas de claridad adicional disponibles, que en el Reino Unido se calcula que representa un aumento del 25 al 30%. El Ministerio francés de Educación Física y Deportes compartía esta afirmación e indicaba que, tras el cambio de hora en primavera aumentaba la práctica de los deportes. A este respecto, la Asociación francesa a favor de la hora de verano "Liberté Soleil" [25], tras haber llevado a cabo encuestas en distintas federaciones deportivas nacionales, indicaba que la supresión de la hora de verano tendría como resultado, según los cálculos suministrados por la Federación francesa de tenis, una reducción de 6 millones de horas de tenis anuales. Por último, con ocasión de la audición organizada por los servicios de la Comisión en 1993, la AIT/FIA, que representan a la vez a las organizaciones turísticas y del sector de automóvil, indicó que la hora de verano no sólo favorecía la práctica de deportes al aire libre, sino también el turismo, tanto durante las vacaciones de corta duración como durante el periodo de vacaciones propiamente dichas, y señalaba una ligera disminución de los accidentes de carretera durante unas semanas en otoño y en primavera.
[24] Véase la nota 23 .
Con todo y con eso, aunque la ACHE [26] no niega la incidencia positiva de la hora de verano sobre la práctica de deportes al final de la jornada, destaca que ésta se efectúa únicamente durante los días de diario. Según esta asociación, la hora de verano tiene el inconveniente de impedir la práctica de deportes u otras actividades de ocio temprano por la mañana durante la primavera, durante las horas en las que hace más calor de la tarde en verano e incluso retrasar o dificultar determinadas actividades tales como los espectáculos al aire libre por la noche en verano a causa del exceso de luz. Así, la ACHE ha calculado el número de días favorables y desfavorables, que concluye con un saldo nulo a partir del cual la ACHE llega a la conclusión de que la hora de verano no tiene ninguna repercusión positiva. Por otro lado, la ACHE señala que la mayor parte de los lugares de descanso y ocio (restaurantes, espectáculos, etc) cierran antes sin tener en cuenta la hora de claridad adicional. Por último, la hora de verano, que genera cansancio por falta de sueño durante la semana, incita a las personas a dormir más durante el fin de semana y, consecuentemente, a perder horas preciosas para el ocio. Siempre según la ACHE, la hora de verano tiene repercusiones negativas sobre las condiciones laborales del personal que trabaja en el sector del turismo, concretamente en el de la hostelería y restauración, en el que se oye la queja de que los clientes frecuentan los restaurantes más tarde, lo que obliga al personal a trabajar más tiempo. Por último, la Asociación Belga contra la hora de verano y la Asociación para la vuelta a la hora meridiana de Francia destacan que sería más razonable modificar los horarios de trabajo en verano en lugar de cambiar la hora, solución que, según ellos, se adaptaría mejor a las necesidades de cada uno y tendría la ventaja de eliminar los efectos negativos de la hora de verano.
A nivel nacional es sorprendente comprobar que no existe prácticamente ningún estudio sobre la repercusión de la hora de verano en el ocio y el turismo, por lo que el asesor se ha visto obligado a consultar una serie de trabajos diversos que, en la mayor parte de los casos, proporcionan muy pocos datos económicos, o incluso ninguno. Así, en Dinamarca, una encuesta [27] realizada por la Oficina de Turismo danesa en 1992 demostró que los turistas parecían preferir las vacaciones "activas" cada vez con más frecuencia, lo que implica un aumento del empleo de los recursos naturales y de los servicios culturales y comerciales. Si el día es más largo, los turistas pueden aprovechar durante más tiempo la naturaleza y los servicios a su disposición. Lamentablemente, la encuesta no proporciona datos precisos sobre la importancia de la luz del día sobre el comportamiento, sobre todo en lo que toca al gasto.
En Finlandia el Dr. Kimmo Ruosteenoja ha realizado un estudio [28] en el que, a partir del cálculo del ángulo del sol en distintos puntos del globo en diferentes horas, ha calculado el número de horas de ocio disponibles antes de la puesta del sol con y sin régimen horario de verano. Este cálculo se ha realizado basándose en la hipótesis de que Finlandia adoptase la hora CET todo el año, lo que tendría las mismas consecuencias que el abandono de la hora de verano en verano y el efecto contrario en invierno. El autor ha evaluado que la media de horas de ocio por semana de una población normal es de 60. En el estudio ha constatado una pérdida de horas de ocio antes de la puesta del sol equivalente a 3,3 semanas para la región de Helsinki, a 2,8 semanas para la región Oulu y a 2,3 semanas para Kittilä, que está situada aún más al norte. Julio se considera que es el mes de vacaciones, por lo que no está incluido en los cálculos. A partir de este análisis, Ruosteenoja ha calculado la diferencia de horas de ocio con luz natural con y sin sistema horario de verano. Los cálculos ponen de manifiesto una diferencia de un 10% (al norte) a un 13% (en el sur) en favor de la hora de verano. Por último, el Sr. Ilkanen, responsable de la Oficina de turismo finlandesa de Helsinki, ha destacado que el aspecto más importante es la armonización del calendario del período de la hora de verano, siempre insistiendo en el incremento de posibilidades de ocio al aire libre durante la tarde-noche. A este respecto, en Suecia un informe [29] de 1962 llegó a conclusiones similares, y recogía un aumento del número de horas de luz por la noche de un 40% en el Sur, de un 30% en el Centro y de un 22 a un 24% en el Norte.
[28] Véase la nota 22 .
En Alemania, organismos representativos tales como la Deutsche Zentrale für Tourismus (Centro alemán del turismo) , la ADAC (Allgemeiner Automobil Club Deutschland - Club Automóvil de Alemania), así como Ameropa expresan una opinión positiva basándose fundamentalmente en que la mayor claridad por la tarde favorece el ocio, la práctica de deportes, ofrece más posibilidades de reunirse con la familia o con los amigos después de trabajar y permite asimismo hacer pequeñas excursiones. El único sector que parece levantar la voz en contra es el sector de la hostelería y la restauración (HORECA). La oposición viene fundamentalmente por el hecho de que en determinadas ciudades de Alemania las cervecerías al aire libre (« Biergarten ») están obligadas a cerrar a las diez de la noche para no molestar a los vecinos por el ruido. Sin embargo, con la hora de verano, los clientes tienden a salir más tarde, hacia las nueve de la noche, lo que reduce el tiempo de consumo, por lo que, al final, este horario puede tener una repercusión económica relativa en el sector. El Sr. Hammermeister, responsable de la federación del sector de Westfalia, que denuncia esta situación, no se opone a la hora de verano, pero se declara favorable a una liberalización de los horarios de apertura en su sector para compensar las repercusiones negativas.
En Francia, el informe Gonnot [30] mencionaba la reacción negativa de la Confederación francesa de hosteleros, restauradores, cafeterías y discotecas únicamente motivada por las dificultades de gestión de los horarios del personal. Al llegar la clientela tarde y muy dispersa, se alarga la duración del servicio, y, consecuentemente, no se respetan los imperativos en materia de horarios establecidos por la legislación laboral. En Portugal surgían las mismas críticas cuando este país cambió su hora legal para pasar del horario GMT al GMT+ 1.
Entre los países del sur de la Unión, Grecia, a pesar de que no existe un estudio cuantitativo sobre el tema, ha suministrado algunos comentarios interesantes sobre las repercusiones de la hora de verano en el ocio y el turismo. En una carta al Ministro de Desarrollo de 1997, la Cámara profesional del Pireo enunciaba los motivos por lo que no se debía suprimir la hora de verano: la disminución de las horas con luz al final de la jornada podría también reducir las posibilidades de visitar lugares y, en consecuencia, limitar los desplazamientos de los turistas, generar problemas de coordinación de las llegadas de los vuelos chárter, sobre todo en los pequeños aeropuertos de las islas griegas, lo que incrementaría los costes, y, además, podría reducir los horarios de apertura de los comercios, los museos y los yacimientos arqueológicos. Los mismos argumentos aparecen recogidos en una carta a favor del mantenimiento de la hora de verano de la Unión de propietarios de buques de pasajeros al Ministerio de Economía Nacional de Grecia en el año 1997.
Por otro lado, la estimación realizada a petición del consultor por la organización patronal de los Países Bajos Verbond van Nederlandse Ondernemingen VNO-NCW ha proporcionado cifras más recientes que las del PSI (Policy Studies Institute), que datan de la década de los 80. Según dicha estimación, como consecuencia de la hora de verano se incrementa en un 10% el horario de apertura de los centros de ocio y sus visitantes aumentan en un 5%. El aumento del volumen de negocios correspondiente alcanza unos 22,5 millones de euros anuales, lo que representa un 5% de los ingresos por la venta de entradas. Por su parte, el volumen de negocios del sector de la restauración y la hostelería aumenta en un 5%, lo que supone un incremento calculado en la nada despreciable cifra de 13,5 millones de euros. Además, el sector en conjunto experimenta un incremento de un 3% que genera la creación de 500 puestos de trabajo adicionales.
Asimismo, el asesor ha recogido las conclusiones a las que se llegó con ocasión de un encuentro profesional que reunió en Colonia a numerosos representantes del sector alemán de la hostelería y la restauración en octubre de 1998. Los participantes señalaron de forma unánime que han observado una clara evolución de las costumbres a lo largo de los últimos 20 años. Parece ser que la población tiene tendencia a levantarse y acostarse más tarde que en 1978, diferencia que es aún más marcada con respecto a 1958. Entre la razones que se mencionaron para explicar esta clara tendencia, los profesionales de hostelería citaron concretamente la hora de verano, los horarios de trabajo del sector de los servicios (bancos, comercios), que comienzan y terminan más tarde, empleando dicho sector más personas que los sectores tradicionales de la industria y la agricultura, en los cuales los horarios de trabajo comienzan mucho antes, el retraso de la hora de cierre de los comercios a las 20 horas en lugar de cerrar a las 18h30, como hace 20 años, el incremento de la población estudiantil, que tiene tendencia a salir más tarde, la conclusión más tarde de la programación de las televisiones e, incluso en algunos casos, la retransmisión ininterrumpida durante toda la noche, la multiplicación de los viajes al extranjero, gracias a los cuales los alemanes se han acostumbrado a una vida nocturna "a la italiana o a la española" que les incita a irse a la cama más tarde y la evolución demográfica, que da constancia de un incremento del número de personas que viven solas y de familias sin hijos.
Por último, a falta de datos económicos cifrados, las respuestas al cuestionario proporcionan en cualquier caso una base de apreciación de la hora de verano. Así, por lo que respecta a la opinión de los representantes del sector del turismo y el ocio, el 84% considera que el hecho de que las mañanas sean más oscuras no tiene una repercusión significativa, mientras que un 62% de ellos considera que las tardes con más luz tienen una incidencia muy positiva. En cuanto al periodo más adecuado para la hora de verano, un 58% se pronuncia en favor de los meses de marzo a octubre, tal y como está fijado actualmente.
3.6. Seguridad vial
Entre todos los aspectos que deben tenerse en cuenta para evaluar las posibles repercusiones de la hora de verano, la seguridad vial constituye sin duda alguna uno de los más importantes. Cabe lamentar, no obstante, que la inexistencia de datos comparables haya impedido que se extraigan conclusiones para el conjunto de los países de la Unión Europea. En efecto, las investigaciones efectuadas con la ayuda de la base de datos CARE (base de datos comunitaria sobre los accidentes de tráfico en Europa) acerca del número de accidentes de circulación han resultado sumamente complicadas. Por ejemplo, ha sido imposible poner en relación los datos relativos a los accidentes de tráfico con los referentes a la intensidad del mismo o las condiciones meteorológicas, ya que CARE sólo facilita datos semanales por países y datos cotidianos para un grupo de diez países. Ante la imposibilidad de extraer conclusiones universales fiables, el estudio ha tenido únicamente en cuenta algunos resultados disponibles a escala nacional.
En un estudio anteriormente realizado por ADAS [31] por encargo de la Comisión se construyó un modelo europeo a partir del análisis de los resultados registrados cuando el Reino Unido adoptó la British Standard Time (BST), entre 1968 y 1971. En su día, ese cambio se reflejó en un aumento del número de accidentes por la mañana, compensado por una reducción de los accidentes por la tarde, con un balance de disminución del número total de accidentes. No obstante, ADAS señaló la dificultad de extrapolar ese modelo estadístico a la situación de los demás Estados miembros, debido en parte a las distintas opciones de cambio de hora, ya que, por ejemplo, no se examinó para el caso del Reino Unido la opción HU (hora universal) + hora de verano frente a la opción HU durante todo el año. A este respecto, ACHE advierte que los estudios llevados a cabo en el Reino Unido se refieren siempre a una situación de hora adelantada en invierno y no en verano, ya que el Reino Unido ha aplicado siempre el modelo HU + 1 en verano y HU en invierno, excepto en el periodo comprendido entre 1969 y 1971. Según ACHE, el cálculo por modelación de los accidentes en caso de introducción de una hora de verano "doble", con HU+1 en invierno y HU + 2 en verano no podría validarse para el periodo de la hora de verano aplicando el régimen HU + 2, ya que ese sistema nunca se ha aplicado en el Reino Unido.
[31] Véase la nota 23 .
Por su parte, ACHE realizó un estudio a escala nacional de la evolución de los accidentes de tráfico en Francia [32], basado en los datos del Observatoire national de la sécurité routière (Observatorio nacional de seguridad vial) para los años 1993, 1994, y 1995, periodo en que la hora de verano concluía el último fin de semana de septiembre, así como para los años 1996, 1997 y 1998, en los que el periodo de hora de verano finalizaba el último domingo de octubre. El análisis revela que en 1996 el número de accidentes se redujo solamente un 3,9% respecto de 1995 y, sobre todo, que en octubre de 1996 la reducción fue sólo del 1,9% respecto de 1995. Además, en 1997 la reducción total era del 5% respecto de 1995, a pesar de haberse registrado un aumento del 1,7% para el mes de octubre durante ese periodo. Estos resultados parecen indicar que el cambio de hora en octubre tiene efectos negativos para la seguridad vial. Por lo que respecta al análisis correspondiente al periodo 1994-1998, el estudio de ACHE muestra un aumento de once víctimas mortales durante el periodo septiembre-octubre-noviembre, a pesar de que esa cifra presenta una fuerte disminución en el caso de los demás trimestres; idéntica situación se observa en lo que respecta a los heridos graves y leves. Además, el estudio realizado por Météo France-Lille por encargo de ACHE indicó que el tráfico sufría un retraso suplementario de una hora debido a las nieblas matinales (que se forman con mayor frecuencia en torno a las 5 o las 6 de la mañana, es decir, a las 7 o las 8 de la mañana HU + 2 en Francia) desde el inicio de la primavera hasta el final del verano. Esa situación puede acrecentar el riesgo de atascos y, por consiguiente, de accidentes, en una medida comparable a la del supuesto de no modificación de la hora.
En Bélgica, el estudio De Brabander [33] examinó el número total de accidentes ocurridos en Bélgica en 1976 durante la noche y el día. De los 63 500 accidentes registrados ese año, menos de 1 000 se produjeron entre las 3 y las 7 horas de la mañana, y casi 6 000 entre las 17 y las 18 horas. Si bien la introducción de la hora de verano hizo que se registrase un aumento del número de accidentes durante la hora punta matinal, también produjo una fuerte y paralela reducción del número de accidentes en la hora punta vespertina, excepto durante los fines de semana. Por otro lado, De Brabander estudió el número total de accidentes durante el invierno y el verano del periodo 1975-1983. Basándose en las cifras medias registradas en invierno y verano durante los periodos precedente y siguiente a la introducción de la hora de verano, De Brabander concluyó que la influencia de este régimen horario en el número total de accidentes en Bélgica era débil, y que, en todo caso, habría conducido a una disminución de los accidentes. No obstante, le resultó imposible determinar la existencia de cualquier tipo de consecuencia de la hora de verano sobre la gravedad de los accidentes. Por último, el ya citado autor reconoció la dificultad de comparar esos resultados con las experiencias de otros países, dado que algunos de ellos ni siquiera disponían de estadísticas de accidentes mensuales.
En Alemania, el estudio de Pfaff y Weber [34] reveló, por una parte, un aumento del número de accidentes en 1980 (año de introducción de la hora de verano en ese país) en comparación con 1979, y, por otra parte, el dato de que los accidentes se producían una hora más tarde que el año anterior. A título explicativo se adujo el cansancio de los conductores, quienes, a pesar de tener que levantarse más pronto, se acostaban más tarde. Resulta interesante, además, observar los datos suministrados por la Oficina Estadística Federal para 1997 [35], ya que permiten efectuar comparaciones de las distintas situaciones del periodo inmediato al cambio de hora observando los domingos, lunes y martes de la semana anterior al cambio, de la semana del cambio y de la semana siguiente al cambio. Se registra una fuerte disminución de los accidentes el domingo en que se produce el cambio de hora y un fuerte aumento de los mismos ocho días más tarde. Por lo que respecta al lunes, el número de accidentes es claramente más elevado ocho días después del cambio, aumento que es todavía más acusado el martes inmediatamente siguiente al cambio. No obstante, la Oficina Federal advierte de que otros factores, como es estado de la carretera y las condiciones meteorológicas, tienen una incidencia mucho más importante sobre la seguridad que la claridad o la oscuridad.
En Irlanda, la National Roads Authority (NRA) llevó a cabo un interesante estudio de los accidentes en los que están involucrados peatones [36]. En efecto, Irlanda tiene el tercer índice más elevado de mortalidad de peatones en Europa. A título indicativo, 130 de las 472 víctimas de accidentes de tráfico registradas en ese país en 1997 eran peatones. El estudio realizado en 1996 delimitó dos periodos durante los que los accidentes eran más frecuentes: entre 16h y 21h y entre 23h y 5h. El estudio revela importantes variaciones estacionales, ya que el número de víctimas mortales durante la primera franja horaria citada es dos veces mayor en invierno que en verano; el perfil de edades indica una mayoría de jóvenes y personas mayores y el número de accidentes según los días de la semana es, por lo general, constante. En 1998, la NRA publicó un informe de seguimiento en el que presentaba un análisis comparativo sobre un periodo de diez años (1988-1997) a partir de los datos compilados en Gran Bretaña e Irlanda del Norte. El informe pone de manifiesto que un 43% de los accidentes mortales sufridos por los peatones se producen entre 16h y 22h, y un 27% de los mismos entre 23h y 5h. Se observa una importante variación estacional en el número de muertos, ya que en los meses de junio y julio la cifra disminuye un 75% respecto de la de enero y diciembre, Esta enorme diferencia se debe a la variación de la luz del día entre 16h y 22h a lo largo del año. La comparación efectuada con los datos de Gran Bretaña e Irlanda del Norte revela, entre otras cosas, una relación similar entre las horas de luz diurna y el número de peatones muertos por accidente de tráfico entre 16h y 22h. También se observa una fuerte correlación entre la luz diurna y el número de heridos en la misma franja horaria, registrándose en junio y julio una disminución del 45% del número de heridos en relación con los meses de diciembre y enero. En Gran Bretaña e Irlanda del Norte, esta reducción es del 22% y el 26%, respectivamente. Estas cifras vienen a corroborar la idea de que la claridad suplementaria al final del día contribuye a mejorar las condiciones de seguridad.
La experiencia de los países nórdicos indica que el riesgo de accidentes por falta de luz es mayor por la tarde que por la mañana. Las estadísticas correspondientes a Suecia muestran que un 43% de los accidentes que tienen por víctimas a niños en edad escolar ocurren entre las 16h y las 18h, mientras que los que suceden entre las 6h y las 8h de la mañana sólo representan un 6%. En un estudio realizado en 1980 [37] se comparó el porcentaje de accidentes y la distribución del tráfico entre 1979 y 1980, año de introducción de la hora de verano. La comparación, que tenía por objeto la red nacional de carreteras durante las 24 semanas comprendidas entre el 6 de abril y el 20 de septiembre, se basaba en la intensidad del tráfico y el número de accidentes registrados por la policía. Entre las principales conclusiones extraídas en su momento cabe citar los efectos fundamentalmente positivos para la seguridad vial y la reducción de los accidentes en los que están involucrados animales en un 15%. Estos efectos eran más acusados durante la segunda parte de la jornada y el fin de semana.
Por último, cabe lamentar especialmente la inexistencia de cifras para los países del sur, acerca de cuya situación en relación con el tema que nos ocupa no parece haberse realizado ningún análisis detallado, lo que impide obtener un panorama completo de la cuestión. Como conclusión, conviene subrayar que en la seguridad vial, además de los efectos de la claridad o la oscuridad, entran en juego otros factores como las tendencias estacionales, semanales y mensuales de los accidentes de circulación, las modificaciones de la composición del tráfico por las tardes provocadas sobre todo por el aumento de los desplazamientos relacionados con el ocio, las variaciones de las condiciones meteorológicas con presencia de nieblas, heladas o humedad en las primeras horas de la mañana, además de los cambios estacionales y los producidos por la aplicación de una normativa más estricta, por ejemplo la imposición del porte de los cinturones de seguridad para todos los pasajeros, la reducción del índice de alcoholemia tolerado y la obligación de que los motociclistas mantengan los faros encendidos durante el día.
3.7. Transportes y comunicaciones
La armonización de las disposiciones referentes a la hora de verano se derivan de la necesidad de eliminar los obstáculos a la libre circulación de bienes, servicios y personas y, por lo tanto, de favorecer el buen funcionamiento del mercado interior, especialmente en lo que se refiere a todos los sectores de transportes.
En 1993, la consultoría David Simmonds Consultancy [38] (DSC) realizó, por encargo de la Comisión, un estudio dirigido a calcular el coste de la existencia de dos fechas distintas de conclusión del periodo de hora de verano. Con ese motivo, se celebraron consultas exhaustivas con numerosos operadores, las cuales pusieron de manifiesto el incremento de trabajo que suponía, por ejemplo, por la elaboración de horarios suplementarios para todos los modos de transporte, la costosa negociación de las franjas horarias intermedias para las compañías aéreas durante un periodo muy limitado (menos de un mes, etc.). La conclusión del estudio era la necesidad de una armonización completa, máxime ante la perspectiva de la apertura del túnel de la Mancha y de la entrada en servicio de una nueva conexión ferroviaria entre el continente y Gran Bretaña.
La mayor parte de los países europeos había realizado estudios sobre las posibles dificultades que podría plantear la introducción del régimen de hora de verano. Las investigaciones llevadas a cabo con motivo de este estudio no revelaron la existencia de nuevos trabajos de ámbito nacional sobre el tema. Únicamente el informe presentado en 1996 por el Sr. Gonnot [39] al Primer Ministro francés incluía algunas indicaciones recientes sobre las dificultades que atravesaría el sector de transportes en el supuesto de que Francia abandonase el régimen de hora de verano, situación unilateral que de hecho supondría una "desarmonización". De ese modo, el informe recogía la necesidad de que la compañía Air France renegociase todas las franjas horarias fuera del centro aeroportuario de París, ejercicio complicado habida cuenta de la práctica saturación de las demás plataformas europeas. Además, por lo que respecta al transporte ferroviario, la SNCF calculaba que el coste de la modificación del plan de transporte ascendería a unos 10 millones de FRF (aproximadamente 1,52 millones de euros) por cada cambio de hora, mientras que los costes suplementarios derivados de la adopción de una posición unilateral por parte de Francia se acercarían a 50 millones de FRF (aproximadamente 7,62 millones de euros). Estos costes suplementarios corresponderían a la multiplicación, por cada cambio de hora de los demás países de la Unión, de los planes de transporte, que deberían adaptarse al caso de cada uno de los países limítrofes con Francia. Además, el informe Gonnot mencionaba las perturbaciones que podían afectar al transporte por carretera. En ese sector, el control del tiempo de trabajo se vería sumamente dificultado por la diferencia horaria entre un punto de control y otro, problema que podría no obstante resolverse si los controles se efectuasen en tiempo real tomando la hora universal como referencia. Por último, el informe no olvidaba mencionar las especiales dificultades que se plantearían en cuanto a la organización de los servicios de transporte a cargo de empresas de autocares en las zonas fronterizas.
[39] Véase la nota 30.
La ausencia de estudios recientes de alcance nacional o sectorial tiende a demostrar que el sector de transportes ha dejado de tener dificultades relacionadas con el cambio de hora, especialmente desde 1996, año en que empezó a aplicarse un calendario único para todos los países de la Unión. Los operadores y los representantes de las organizaciones profesionales, tanto a escala nacional como europea, han indicado en repetidas ocasiones, con motivo de las reuniones organizadas por los servicios de la Comisión y de las entrevistas realizadas por el consultor, su pleno apoyo a la total armonización de las disposiciones relativas a la hora de verano. Este régimen, con su cambio anual, parece por tanto perfectamente asumido y aceptado por el conjunto del sector más directamente afectado. Algunos ramos del sector de transportes desearían incluso una armonización de la hora a escala europea para facilitar las conexiones aéreas y marítimas entre el continente y las Islas Británicas, pero este aspecto, como ya se ha indicado anteriormente, excede del ámbito de competencia de la Unión, ya que, en virtud del principio de subsidiariedad, la fijación de la hora vigente en cada Estado miembro es una decisión de carácter exclusivamente nacional.
1. Habida cuenta de los efectos de la mundialización en todos los sectores, especialmente en el modelo de sociedad occidental, es probable que pudieran extrapolarse a los demás países de la Unión Europea las conclusiones extraídas en Alemania sobre la evolución de los modos de vida mencionada en el punto 3.5, relativo al ocio y el turismo. Además, la progresiva disminución del tiempo ocupado por el trabajo durante los últimos treinta años ha facilitado a la población de la Unión Europea en su conjunto un suplemento nada desdeñable de horas de ocio que puede dedicar en mayor medida a actividades varias al final de la jornada. La hora de verano, que favorece la práctica de todo tipo de actividades de ocio con luz natural y, por consiguiente, de una manera mucho más cómoda, parece justamente adaptarse a las exigencias de la sociedad del nuevo milenio. Tampoco conviene olvidar el factor de seguridad, que ocupa un lugar prioritario en la evaluación de la calidad de vida, especialmente en los centros urbanos. En su momento, el estudio ADAS [40] recordó la importancia psicológica de la hora de luz suplementaria por las tardes, que suscitaba una sensación de mayor seguridad entre las personas solas o mayores, sin olvidar a los niños y adolescentes, quienes pueden salir por las tardes y regresar a sus casas cuando aún es de día. Por último, ha podido observarse que las dificultades a las que suele aludirse están de hecho relacionadas con los horarios de trabajo de los empleados y de apertura y cierre de los establecimientos y las empresas de servicios. En el caso concreto del sector de la hostelería y la restauración, la aplicación de una legislación nacional adaptada en materia de gestión del tiempo de trabajo resolvería parcialmente los problemas de gestión de los horarios de los empleados, con posibles repercusiones en la creación de nuevos puestos de trabajo en el sector.
[40] Véase la nota 23.
2. Los trabajos e investigaciones analizados a propósito del estudio parecen indicar, en todo caso, que los distintos sectores de actividad han asumido la hora de verano sin grandes dificultades y no se cuestionan su existencia. El escaso índice de respuesta al cuestionario observado en algunos sectores e incluso la sorpresa manifestada por algunas autoridades nacionales y organismos representativos vienen a corroborar la idea de que la hora de verano no constituye objeto de preocupación alguno en la mayoría de los países de la Unión y candidatos a la adhesión. Por lo que respecta a la oposición planteada por algunas asociaciones organizadas, resulta evidente que su existencia y actividad son proporcionales a las dificultades suscitadas por la adopción a nivel nacional de una hora distinta de la del huso horario en que se sitúa el país, dado que en esos casos los efectos de la hora de verano se ven intensificados por el desfase respecto de la hora solar.
3. No obstante, los operadores de transporte, por un lado, y algunos representantes del turismo, por otro, son unánimes al afirmar que el régimen de hora de verano plantea menos problemas desde que la total armonización del calendario ha permitido eliminar los principales obstáculos encontrados en el pasado. La preocupación de los sectores socioeconómicos afectados se centra sobre todo en la aplicación del sistema sin una periodicidad regular y en algunas ocasiones durante periodos muy breves de dos, tres e incluso cuatro años, como ha venido sucediendo hasta la fecha. Estas preocupaciones han podido agravarse por el hecho de que las discusiones consiguientes al posible replanteamiento del sistema han retrasado en algunas ocasiones su proceso de aprobación, como sucedió con la Octava Directiva, que dejó a los operadores de transporte un plazo mínimo para adoptar las disposiciones oportunas, exponiendo por ello al sector a dificultades tan evitables como inútiles. Representantes de otros sectores industriales, como los fabricantes de calendarios y agendas, de programas informáticos y, en particular, los fabricantes de tacógrafos electrónicos, expusieron los argumentos en favor de la implantación de un sistema perenne capaz de eliminar la repetición y la multiplicación de las tareas derivadas de la programación y de contribuir a reducir los costes provocados por los cambios de hora anteriormente mencionados.
4. En lo que respecta al periodo considerado más apropiado para la hora de verano, las entrevistas y el análisis de las respuestas de los cuestionarios enviados a los sectores interesados indican una preferencia del 46% por el periodo marzo-octubre actualmente aplicado frente a un 15% de partidarios del periodo marzo-septiembre antiguamente utilizado, al menos por los Estados miembros del continente. Ninguno de los Estados miembros ha manifestado su deseo de modificar el calendario vigente, que fija el comienzo de la hora de verano el último domingo de marzo y el final del periodo el último domingo de octubre, a la 1 de la madrugada HU (hora universal).
5. Por último, la información facilitada por los Estados miembros permite concluir que, actualmente, ninguno de ellos tiene la intención de dejar de aplicar el sistema de hora de verano. Es más, hace ya años que los terceros países europeos, especialmente los candidatos a la adhesión a la Unión, incorporaron este sistema, que siguen aplicando con arreglo al calendario fijado por la Directiva vigente en la Unión Europea.
4.1. Subsidiariedad
Conviene por último recordar que cuando se aprobó la Octava Directiva, 97/44/CE [41], y se descartó la posibilidad de introducir una excepción para permitir a uno de los Estados miembros no aplicar la hora de verano, los Estados miembros consideraron que la Directiva encerraba a la vez la obligación de aplicar un régimen de hora de verano y la de observar las fechas de inicio y fin del llamado "periodo de la hora de verano". De conformidad con el principio de subsidiariedad, el papel de la Unión consiste en fijar las disposiciones relativas a la aplicación de la hora de verano para garantizar el buen funcionamiento del mercado interior y, concretamente, suprimir los obstáculos a la libre circulación de bienes, servicios y personas. Conviene subrayar no obstante que la fijación de la hora vigente en los Estados miembros en condiciones normales, es decir, fuera del periodo de hora de verano, es competencia exclusiva de los Estados miembros y, por consiguiente, depende de una decisión de carácter exclusivamente nacional adoptada por cada Estado miembro.
[41] Véase la nota 3.
4.2. Procedimiento legislativo
1. Dadas todas estas circunstancias, la Comisión propone proseguir las actividades de armonización y, por lo tanto, fijar las fechas y horas a las que se iniciará y finalizará el periodo de hora de verano en toda la Unión Europea después de 2001. Por los motivos anteriormente expuestos, se propone establecer las disposiciones relativas a la hora de verano sin plazo definido a partir de 2002. No obstante, los servicios de la Comisión consideran apropiado velar por la aplicación de las disposiciones vigentes y dar cuenta periódicamente de la situación generada por la aplicación de las mismas en un informe dirigido al Consejo y el Parlamento Europeo. Los servicios competentes de la Comisión elaborarán ese informe cada cinco años sobre la base de la información presentada por todos los Estados miembros acerca de todos los sectores afectados por la hora de verano. Se propone que el primer informe se publique como máximo cinco años después del primero de aplicación de la Novena Directiva, es decir, en 2007.
2. Además, para facilitar la información de los Estados miembros, la Comisión considera apropiado comunicar con una periodicidad regular de cinco años el calendario del periodo de hora de verano. Para ello, se propone publicar en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas, inmediatamente después de su aprobación, el texto de la Directiva acompañado del calendario de fechas y horas de cambio horario para el primer periodo de cinco años, es decir, de 2002 a 2006 inclusive.
3. Habida cuenta de que se trata en principio de una medida dirigida a facilitar las prestaciones de servicios en los sectores de los transportes y las comunicaciones, la competencia al respecto es compartida.
La Octava Directiva, 97/44/CE, prorrogó la armonización total de las fechas de inicio y fin del periodo de hora de verano, según se contempla en las disposiciones siguientes, para los años 1998 a 2001 inclusive.
Según lo dispuesto en el artículo 4 de la Octava Directiva, el régimen aplicable a partir de 2002 debe aprobarse antes del 1 de enero de 2001. La Directiva propuesta, del mismo modo que las Directivas Cuarta, Quinta, Sexta, Séptima y Octava, se fundamenta en el artículo 95.
Ello requiere la aplicación del procedimiento de codecisión contemplado en el artículo 251 del Tratado.
Vista la propuesta de la Comisión [42],
[42] DO C ...
Visto el dictamen del Comité Económico y Social [43],
[43] DO C ...
(1) La Octava Directiva 97/44/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de julio de 1997, relativa a las disposiciones sobre la hora de verano [44], fija una fecha y una hora comunes a todos los Estados miembros para el comienzo y el fin del periodo de hora de verano durante los años 1998, 1999, 2000 y 2001.
[44] DO L 206 de 1.8.1997, p. 62.
(2) Habida cuenta de que los Estados miembros aplican disposiciones relativas a la hora de verano, resulta importante para el funcionamiento del mercado interior seguir fijando una fecha y una hora comunes para el comienzo y el fin del periodo de hora de verano que sean válidas en la Comunidad.
(3) El periodo de hora de verano considerado más apropiado por los Estados miembros es el comprendido entre el final de marzo y el final de octubre. Procede, por consiguiente, mantener ese periodo.
(4) El buen funcionamiento de algunos sectores, no sólo los transportes y las comunicaciones, sino también otros ramos de la industria, requiere una programación estable a largo plazo; resulta por consiguiente apropiado establecer con carácter indefinido disposiciones relativas al periodo de hora de verano. El artículo 4 de la Directiva 97/44/CE establece a este respecto que el régimen aplicable a partir de 2002 debe ser aprobado por el Parlamento Europeo y el Consejo antes del 1 de enero de 2001.
(5) Por motivos de claridad y de precisión de la información, es preciso fijar y publicar cada cinco años el calendario de aplicación del periodo de hora de verano para los cinco años siguientes.
(6) Es preciso, además, supervisar la aplicación de la presente Directiva, estableciendo la obligación para la Comisión de presentar un informe al Parlamento Europeo, al Consejo y al Comité Económico y Social sobre el impacto de las presentes disposiciones en todos los sectores afectados. Dicho informe deberá basarse en la información comunicada por los Estados miembros a la Comisión a la mayor brevedad para permitir la presentación del informe en el plazo fijado.
(7) Con arreglo al principio de subsidiariedad y al principio de proporcionalidad establecidos en el artículo 5 del Tratado, el objetivo de la armonización completa del calendario de hora de verano con el fin de facilitar los transportes y comunicaciones, no puede ser alcanzado de manera suficiente por los Estados miembros y por consiguiente puede lograrse mejor a nivel comunitario. La presente Directiva se limita a lo mínimo necesario para alcanzar ese objetivo y no excederá de lo que sea necesario a tal efecto.
(8) Por motivos de carácter geográfico, es preciso que las disposiciones comunes relativas a la hora de verano no se apliquen a los territorios ultramarinos de los Estados miembros.
A los efectos de la presente Directiva, se entenderá por « periodo de hora de verano » el periodo del año durante el cual la hora se adelanta en sesenta minutos respecto a la hora del resto del año.
A partir de 2002, el periodo de hora de verano comenzará en todos los Estados miembros a la 1 de la madrugada, hora universal, del último domingo de marzo.
A partir de 2002, el periodo de hora de verano terminará en todos los Estados miembros a la 1 de la madrugada, hora universal, del último domingo de octubre.
La Comisión publicará en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas, por primera vez en el momento de la publicación de la presente Directiva y en lo sucesivo cada cinco años, una comunicación que incluirá el calendario de fechas de inicio y fin de la hora de verano para los cinco años siguientes.
La Comisión presentará al Parlamento Europeo, el Consejo y el Comité Económico y Social, a más tardar el 31 de diciembre de 2007, un informe en el que dará cuenta de la incidencia de la aplicación de las disposiciones de la presente Directiva en los sectores afectados.
La presente Directiva no se aplicará a los territorios ultramarinos de los Estados miembros.
Los Estados miembros pondrán en vigor las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas necesarias para dar cumplimiento a lo establecido en la presente Directiva no más tarde del 31 de diciembre de 2001. Informarán de ello inmediatamente a la Comisión.
Comunicación* de la Comisión con arreglo al artículo 4 de la Directiva .../.../... del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a las disposiciones sobre la hora de verano**
Calendario del periodo de hora de verano
El inicio y el fin del periodo de hora de verano de los años 2002 a 2006, inclusive, quedan fijados, respectivamente, en las fechas siguientes a la 1 de la madrugada, hora universal:
- 2002: domingos 31 de marzo y 27 de octubre,
- 2003: domingos 30 de marzo y 26 de octubre,
- 2004: domingos 28 de marzo y 31 de octubre,
- 2005: domingos 27 de marzo y 30 de octubre,
- 2006: domingos 26 de marzo y 29 de octubre.