Source: https://www.scribd.com/document/97852923/Informe-Auditivo-AMM-Parte-Primera
Timestamp: 2018-11-17 00:20:35
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(c) AMM. Informe Auditivo AMM Parte Primera
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DGT Tasa Alcoholemia
PoluxCriville Manuale Officina Hornet 07
Departamento I.D.F. seguridadvial@mutuamotera.
Ref. idf/309/2010
Informe 2. Sobre uso de protecciones auditivas para reducir la exposición al ruido.
2.1 . Introducción
Decíamos en el “Informe 1” que el artículo 1 del Real Decreto 818/2009, de 8 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento General de Conductores, al referirse al permiso de conducción, nos dice que su concesión quedará condicionada a la verificación de que los conductores reúnan los requisitos de aptitud psicofísica y los conocimientos, habilidades, aptitudes y comportamientos exigidos para su obtención que se determinan. A tal fin, el Anexo IV del referido texto legal, que trata las aptitudes psicofísicas requeridas para obtener o prorrogar la vigencia del permiso o de la licencia de conducción, establece la importancia de la agudeza auditiva y para el tipo de vehículo que nos ocupa (motocicleta), las hipoacusias, con o sin audífono, de más del 45 por 100 de pérdida combinada entre los dos oídos obtenido el índice de esta pérdida realizando audiometría tonal, impiden la obtención o prórroga del permiso o licencia. No obstante a lo anterior, recordábamos en el informe anterior que el texto legal ha olvidado a los usuarios de motocicletas, cuando como solución a la patología descrita ofrece la instalación de un espejo interior panorámico “Los afectados de hipoacusia con pérdida combinada de más del 45 por 100 (con o sin audífono) deberán llevar espejo retrovisor exterior a ambos lados del vehículo e interior panorámico”. Recordamos igualmente nuestro reconocimiento que, a velocidades legales, el impacto del aire sobre el casco durante la circulación genera una contaminación acústica tal que inutiliza u obstaculiza la percepción auditiva del conductor, camuflando u ocultando sonidos de especial interés (sirenas, claxon, frenazos, etc.) que, reforzamos e insistimos, no serán percibidos por el conductor. El aire es pues el mayor agente modificador de la percepción auditiva del conductor de una motocicleta. Pero ¿Puede esta exposición al ruido generar hipoacusia?, ¿está justificado el uso de tapones reductores de ruido durante la conducción de motocicletas?.
Asociación en defensa de los derechos de usuarios de motocicletas y ciclomotores de ámbito nacional
www.mutuamotera.es Recuerda… la seguridad vial es cosa de todos.
Fdo. “sombra”
Camino de Ronda, 89 bajo. 18004 - GRANADA TEL: 902 196 876 FAX: 958 253 244
Departamento I.D.F. seguridadvial@mutuamotera.es
La historia de la humanidad reconoce desde hace casi 2.000 años el efecto negativo del ruido sobre la audición humana. Plinio el Viejo (28‐79 D.C.) observó que los nativos que vivían y practicaban la pesca cerca de las cascadas del alto Nilo ensordecían (Rosen, 1974). Fosbroke en 1831 describe la sordera de los herreros, Wittmarck describe el efecto histológico del ruido en el oído en 1907. Pero no sería hasta el siglo XX cuando la tecnología hizo posible medir la audición. Los primeros criterios tentativos en relación con los niveles de ruido capaces de dañar el oído datan de mediados del siglo XX. Kryter en 1950 trabajaba sobre conceptos como “bandas críticas y tiempos de exposición”. El doctor Aram Glorig (médico higienista) reconoce que para evitar el riesgo lesional auditivo los niveles máximos de exposición al ruido deben de ser de 80 dBA como máximo. La siguiente tabla muestra el criterio de Glorig sobre riesgo porcentual de daño auditivo relacionado con la edad, los años y el nivel de exposición.
En 1972 nace la primera edición de la Norma ISO 1999 al objeto de normalizar la determinación del riesgo auditivo por exposición al ruido siguiendo la línea de asociación de Glorig pero con diferentes valores. La siguiente tabla muestra el criterio ISO 1999 de 1975 sobre riesgo porcentual de daño auditivo, relacionado con la edad, los años y el nivel de exposición.
En 1972, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, fue comisionada por el Congreso, como parte de los requerimientos de la Ley de Control de Ruido (Noise Control Act, 1972), para elaborar y publicar una serie de criterios relacionados con el ruido cuyo resultado se publicó en marzo de 1974 bajo el título “Información sobre los niveles de ruido ambiental requeridos para proteger la salud y el bienestar públicos con un adecuado margen de seguridad” (EPA 1974). La Agencia o el informe EPA concluye diciendo que el nivel de protección es de 70 dBA promedio a lo largo de las 24 horas diarias durante un intervalo de 40 años, equivalente a un límite de 75 dBA en una jornada de 8 horas. Pero fue también en 1972 cuando el ruido fue reconocido como agente contaminante por la Organización de las Naciones Unidas. La segunda edición de la Norma ISO 1999 es del año 1990 y se bautizaba con el título “Acústica. Determinación de la exposición a ruido laboral y estimación de la pérdida auditiva inducida por el ruido”. Esta nueva norma intenta distribuir estadísticamente el daño auditivo expresado en términos de desplazamiento del umbral de audición a las diversas frecuencias. El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, como organismo científico técnico de la Administración General del Estado dependiente del Ministerio de Trabajo e Inmigración, es el encargado de elaborar las Guías Técnicas orientativas (no vinculantes) para la interpretación de los reglamentos dimanados de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. El Real Decreto 286/2006, de 10 de marzo, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición al ruido, encomendaba de manera específica, en su disposición adicional segunda, al Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, la elaboración y actualización de una Guía técnica, de carácter no vinculante, para la evaluación y prevención de los riesgos derivados de la exposición al ruido en los lugares de trabajo. Este Real Decreto traspone al ordenamiento jurídico español la Directiva 2003/10/CE del Parlamento Europeo y del Consejo y adecúa la prevención de riesgos derivados de la exposición laboral al ruido a los requisitos exigidos en el actual marco normativo establecido por la Ley 31/1995 (Prevención de Riesgos Laborales) y su desarrollo reglamentario. El Real Decreto 286/2006 mencionado, establece una nueva referencia denominada valor límite, localizada en el oído del trabajador. Esta “localización”, que no es extensible a los valores superior e inferior de exposición que dan lugar
a una acción, permite utilizar la atenuación del protector auditivo para demostrar el cumplimiento con los valores límite. Dichos valores límite no deben superarse en ninguna circunstancia salvo que la situación de trabajo se califique de excepcional en las condiciones que para ello marca el Real Decreto. El artículo 5.1 del Real Decreto 286/2006, dicta que los valores límite de exposición y los valores de exposición que dan lugar a una acción, referidos a los niveles de exposición diaria y a los niveles de pico, se fijaran en: a) Valores límite de exposición: LAeq,d = 87 dB(A) y Lpico = 140 dB (C), respectivamente. b) Valores superiores de exposición que dan lugar a una acción: LAeq,d = 85 dB(A) y Lpico = 137 dB(C), respectivamente. c) Valores inferiores de exposición que dan lugar a una acción: LAeq,d = 80 dB(A) y Lpico = 135 dB(C), respectivamente. El artículo 8 del mismo texto legal sobre limitación de la exposición, dicta que en ningún caso la exposición del trabajador, determinada con arreglo al artículo 5.2, deberá superar los valores límite de exposición. Según la guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relacionados con la exposición de los trabajadores al ruido, el tiempo máximo de exposición al ruido para alcanzar un nivel equivalente diario de 87 dB(A) se ajusta al contenido de la siguiente tabla.
La misma Guía nos dice que a niveles de ruido elevados, un incremento relativamente pequeño, del tiempo de exposición, puede significar la vulneración
del valor límite de exposición. Por ejemplo, el límite se alcanza con una permanencia diaria de media hora a 99 dB(A) pero solamente sería tolerable permanecer un cuarto de hora a un nivel de 102 dB(A). Por otro lado la norma UNE EN 458:2005 recomienda seleccionar el protector de forma que el nivel de presión sonora percibido esté entre 65 dB(A) y 80 dB(A). Visto y reconociendo el valor para la salud de todo lo anterior, debemos respetar y asociar al uso de motocicletas lo que establece el artículo 17.2 de la Ley 31/1995 y el artículo 4 del Real Decreto 773/1997: “Los equipos de protección individual deberán utilizarse cuando existan riesgos para la seguridad o salud de los trabajadores que no hayan podido evitarse o limitarse suficientemente por medios técnicos de protección colectiva o mediante medidas, métodos o procedimientos de organización del trabajo”, más si tenemos en cuenta que en la conducción segura de la motocicleta por vía interurbana apenas se emplea la audición, permitiendo que sus conductores hagan uso de tapones para la protección auditiva. Como todos sabemos, el sentido del oído queda inutilizado por el ruido generado por el impacto del aire sobre el casco de protección, al que se encuentra sometido durante la circulación de la propia motocicleta, especialmente en trayectos interurbanos. La siguiente tabla muestra e incide (el informe 1 también lo hacía), en las diferencias básicas del comportamiento del aire ante la presencia de protecciones.
La incorporación de pantalla reduce de La falta de protección aumenta la forma importante la presión del aire y su exposición al impacto del aire y por tanto, impacto durante la movilidad. al ruido.
La hipoacusia es una disminución de la capacidad auditiva, dicho de otra forma, es la incapacidad total o parcial para escuchar sonidos en uno o ambos oídos. Se caracteriza por la disminución de la sensibilidad al sonido en comparación con una audición normal. Podemos identificar la hipoacusia en códigos de armonización como el CIE ‐ 10 (H83, H90 o H91) o el CIAP‐2 (H84, H85 o H86). Los tipos de hipoacusia básicos son: conductiva, neurosensorial y mixta. Su severidad se puede clasificar en leve (límites de audición en la audiometría tonal lineal entre 21 dB y 40 dB), moderada (límites de audición en la audiometría tonal lineal entre 41 dB y 60 dB), severa (límites de audición en la audiometría tonal lineal entre 61 dB y 80 dB) y profunda (límites de audición en la audiometría tonal lineal mayor de 81 dB).
2.2.Otras informaciones sobre la agresividad del ruido y su relación con el usuario de motocicletas.
Aunque existen otros muchas investigaciones e investigadores que manifiestan la gravedad para la salud que supone la constante exposición al ruido y los derechos de los ciudadanos a protegerse de éste, utilizaremos de ejemplo el contenido del informe emitido por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo “NTD 287: Hipoacusia laboral por exposición al ruido: Evaluación clínica y diagnostico”, redactado por Eduardo Gaynés Palou. Según este informe sabemos que:  Cualquier persona expuesta a ruido de forma repetida, puede desarrollar una hipoacusia progresiva, al cabo de los años. La pérdida auditiva empieza en la zona extraconversacional y, por tanto, no es percibida por el paciente. Este cuadro no tiene tratamiento. Por tanto, la medida más correcta es impedir la aparición o su evolución en el peor de los casos. Intensidad del ruido. Se considera que el límite para evitar la hipoacusia es de 80 dB (A) para una exposición de 40 h. semanales, a un ruido constante. Aunque no es un punto de total seguridad, por encima de esta cifra, la lesión aparece y aumenta en relación con la misma. Puede existir pérdida de audición por ruido por debajo del nivel diario equivalente señalado.
Tiempo de exposición. La lesión auditiva inducida por ruido sigue una función exponencial. Si el deterioro es importante puede continuar tras la exposición.  Naturaleza del ruido. Es evidente que la exposición a ruido, de forma intermitente, es menos lesiva. Uno de los mecanismos organizativos para disminuir la probabilidad de lesión, es disminuir el tiempo de exposición. Los ruidos permanentes son menos lesivos que los pulsados, a igualdad de intensidades, gracias al sistema muscular de amortiguación del oído medio.
Reforzando lo anterior y en la misma línea ejemplarizante, la Organización Mundial de la Salud ha fijado los valores guía en su relación entre los efectos críticos para la salud y los ambientes específicos determinando que las zonas industriales, comerciales y de tráfico son génesis de daños en la audición por encima de 70 LAeq(dB), en un tiempo de exposición de 24 horas.
Imagen 03. Comunicarte verbalmente con otros usuarios con el casco de protección puesto tiene sus inconvenientes. Uno de ellos es la pérdida parcial de la agudeza auditiva. Ello no quiere decir que el casco de protección sea un elemento de protección acústica (E.P.I.) debidamente probado y testado por las normas correspondientes.
Sabemos, pero no podemos cuantificar científicamente, a la espera de los resultados de la investigación que se encuentra realizando la Asociación Mutua
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