Source: https://pt.scribd.com/document/220972423/Economia-Social-y-Economia-Solidaria-Intento-de-Definicion
Timestamp: 2019-07-22 17:01:12
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Matched Legal Cases: ['in fine', 'in fine', 'in fine', 'in fine', 'in fine', 'in fine', 'in fine', 'in fine', 'in fine', 'in fine', 'in fine', 'in fine', 'in fine', 'in fine', 'IN FINE', 'in fine', 'in fine']

Economía Social y Economía Solidaria Intento de Definición | Economia Social | Cooperativa
Enviado por Mariano Carrillo
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Anteproyecto Economia Solidaria
Potencialidades Arruda
La Economia Solidaria Como Futuro de Las Oraganizaciones
3562_ley_454_1998-2
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Analizar Del Cooperativismo a La Luz de La Constitución de La República Bolivariana de Venezuela.
Oscar Bastidas Delgado, Madeleine Richer Economa social y economa solidaria: intento de definicin Cayapa. Revista Venezolana de Economa Social, vol. 1, nm. 1, mayo, 2001, p. 0, Universidad de los Andes Venezuela
Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=62210102
Cayapa. Revista Venezolana de Economa Social, ISSN (Versin impresa): 1317-5734 revistacayapa@cantv.net Universidad de los Andes Venezuela
CAYAPA Revista Venezolana de Economa Social Ao 1 N 1 Mayo 2001
Economa social y economa solidaria: Intento de definicin
Oscar Bastidas-Delgado, Escuela de Administracin, Universidad Central de Venezuela, Caracas Madeleine Richer Centro de Estudios de la Empresa, Universidad del Zulia, Maracaibo Resumen La crisis del modelo de desarrollo ha dado una nueva vigencia a organizaciones que no pertenecen ni al sector privado tradicional ni al sector pblico. Estas organizaciones reciben diferentes apelaciones, tercer sector, economa solidaria, economa social, economa popular, organizaciones de desarrollo social, etc. Este trabajo se propone analizar los contextos de utilizacin de algunos de estos trminos que designan las actividades que escapan a la lgica capitalista y a la lgica de la administracin pblica. La nueva constitucin venezolana de 2000 incluye en su artculo 184 un trmino nuevo en el pas, el de economa social. Se trata de un trmino que data del siglo XIX, cuando era utilizado sobre todo en el mundo francfono. La crisis del modelo de desarrollo fordista ha llevado a su reactualizacin a partir de los aos 1980. Las definiciones que tiene varan segn los pases. Este trabajo tiene como propsito precisar el significado de este trmino, y de otros que le son afines. Luego, se definen algunos criterios para la delimitacin de un sector de economa social en Venezuela. Abstract The crisis of the development model has given a new validity to organizations that do not belong neither to the traditional private sector nor to the public sector. These organizations receive different names: third sector, solidarity economy, social economy, popular economy, social development organizations, etc. This paper intends to analyse the contexts of some of these terms that designate the activities that escape the capitalist logic and the logic of public administration. The new Venezuelan constitution of 2000 includes in its article 184 a new expression, that of social economy, This term has its origin in the XIX century, when it was used mainly in the French speaking world. The crisis of the fordist model of development has led to a new actualisation of the concept, starting from the 1980s. The definition of this term vary according to the countries. This paper explores the signification of the expression social economy and of other similar expressions. The final part of the paper introduces some criteria for the delimitation of a social economy sector in Venezuela. 1
INTRODUCCIN El trmino economa social es poco conocido en Venezuela. Sin embargo, ha sido introducido en la Constitucin Bolivariana de marzo 2000: el artculo 184 establece que se promover la participacin en los procesos econmicos estimulando las expresiones de la economa social tales como cooperativas, cajas de ahorro, mutuales y otras formas asociativas. Este mismo artculo reconoce la economa popular al afirmar que El Estado promover y proteger estas asociaciones destinadas a mejorar la economa popular y alternativa. A pesar de la poca difusin del trmino economa social, las organizaciones que lo conforman, cooperativas, mutuales, cajas de ahorro, institutos de previsin, y otras organizaciones autogestionarias, asociaciones sin fines de lucro prestatarias de servicios o, como son llamadas en el Noveno Plan de la Nacin organizaciones civiles de desarrollo social, tienen una importancia creciente, formando un tercer sector, entre la economa pblica y la economa privada. Pero fuera de las cooperativas, que son regidas por una Ley y un organismo pblico de control, la Superintendencia Nacional de Cooperativas, adscrita al Ministerio de Produccin y Comercio, las dems organizaciones de la economa social forman un conjunto con lmites poco precisos, y sobre el cual existe poca informacin. Quisiramos en este trabajo contribuir a clarificar algunos de los trminos utilizados para designar estas organizaciones, presentando algunos aportes de la cuantiosa bibliografa que hoy existe sobre este tema a nivel internacional. Luego, en una segunda parte, intentaremos dibujar a grandes rasgos lo que constituira un sector de economa social en Venezuela. ORGENES Y SIGNIFICADOS DEL TRMINO ECONOMA SOCIAL Toda economa es social, en la medida en que no puede funcionar sin instituciones, sin el compromiso de las personas, sin el apoyo de las comunidades y del Estado (Bruyn, 1987; Lvesque y Mendell, 1999). Sin embargo, pocos economistas lo reconocen, y cuando lo social se toma en cuenta, se considera como secundario en relacin con las finalidades econmicas. En cambio, la economa social sera la que reconoce las dimensiones sociales de la economa. Es un trmino polismico, porque designa a la vez un enfoque terico sobre la 2
economa, y tambin un tipo de organizaciones, basadas en la democracia y el empresariado colectivo (Lvesque y Mendell, 1999). El trmino economa social surgi en la primera mitad del siglo XIX, cuando empez a ser utilizado por autores franceses como Charles Dunoyer, Frderic Le Play, Charles Gide, Leon Walras. En el siglo XIX, para muchos de sus defensores, el trmino economa social no designa slo un tipo de organizaciones, las cooperativas y las mutuales, creadas por los trabajadores, sino tambin un cuestionamiento de la economa de los economistas, un enfoque que integra la problemtica social al estudio de la economa. En la exposicin universal de 1900, en Paris, se present un Palacio de la Economa Social descrito por el economista francs Charles Gide como una catedral cuya nave central comprenda tres partes: los poderes pblicos, es decir las intervenciones pblicas que atienden las necesidades sociales no satisfechas por el mercado, las asociaciones (entendidas como las asociaciones obreras), y las obras sociales de los patronos, la filantropa. Incluye as las instituciones que contribuyen a mejorar las condiciones de trabajo y de vida de los obreros, asegurar contra los riesgos sociales, o permitir la independencia econmica. Se trata entonces de las instituciones del progreso social, ttulo de una obra de Gide publicada en 1912 (Vienney, 1994:6). La economa social como enfoque alternativo a la economa de mercado se encuentra en autores pertenecientes a tradiciones intelectuales diversas, ya que el concepto de economa social se forj en la encrucijada de las grandes corrientes ideolgicas del siglo XIX (Defourny, 1992). En el mundo occidental, se pueden identificar dos grandes tradiciones de economa social. Una tradicin social-cristiana, llamada tambin solidarista, influenciada por la encclica Rerum Novarum, sensible al enorme costo humano de la revolucin industrial y que privilegia las dimensiones sociales y morales, y una tradicin socialista, centrada en la capacidad de autoorganizacin de la clase obrera. Se remontan al siglo XIX las experiencias fundadoras de la tradicin cooperativa, inspiradas en parte por Robert Owen (1771-1858) y Charles Fourier (17721837). -Los Equitativos Pioneros de Rochdale (Manchester, 1844), luego de haber proyectado una colonia autosuficiente, abren un almacn de vveres y otros artculos, antepasado de las cooperativas de consumo. - Las Asociaciones obreras de produccin francesas son promovidas por Jean Philippe Buchez (1796-1866), quien apoya igualmente las asociaciones sindicales en la industria. - Las cooperativas rurales multifuncionales (ahorro, crdito y comercializacin) se forman en Alemania impulsadas por Federico Raiffeisen (1818-1888). (Vienney, 1994).
UNA MENOR VISIBILIDAD DE LA ECONOMA SOCIAL EN EL PERIODO DE PROSPERIDAD Con la expansin de la empresa capitalista y la generalizacin del trabajo asalariado, las asociaciones obreras fueron adoptando predominantemente la forma de sindicatos, cuya funcin reside en la reivindicacin de mejores salarios y condiciones de trabajo, en el seno de la empresa controlada por el capital. Tambin las reivindicaciones se extendieron al campo poltico, y, con el incremento de la productividad en la economa, el Estado fue adoptando una legislacin laboral y social, y medidas de redistribucin de parte del excedente econmico hacia los grupos ms desfavorecidos. As se hizo compatible la expansin de la economa capitalista con la cohesin social, la integracin de los trabajadores a la comunidad poltica. El derecho social, el reconocimiento de los sindicatos y la negociacin de las condiciones de trabajo son herramientas destinadas a corregir los efectos perversos del mercado a travs de la mediacin del Estado. Grfico 1 Estado redistribucin
Circulo virtuoso Fuente: Levesque, 1997 En este modelo, la intervencin del Estado no constituye un freno al desarrollo de los intereses capitalistas sino un motor de desarrollo. El Estado concentra nuevos medios de intervencin econmica: inversiones pblicas en las infraestructuras y los sectores econmicos ms sensibles, planificacin, nacionalizaciones, intervenciones financieras y monetarias. La poltica pblica en materia de mercado de trabajo y salarios, permite el desarrollo de frmulas de conciliacin entre los intereses individuales de las empresas y los intereses generales de la economa. La ley del salario es sustituida por la negociacin peridica de los contratos colectivos entre empresas y sindicatos bajo el control del Estado (Laville, 1994: 42). El funcionamiento del mercado est bajo el control de dispositivos institucionales que permiten conciliar la eficacia econmica y la integracin social, mediante el 4
incremento regular de los ingresos distribuidos en el seno de los diferentes grupos sociales. El pleno empleo as como los servicios pblicos y las transferencias sociales garantizan la integracin. Estos progresos han sido por otra parte el resultado de luchas del movimiento obrero, de movimientos de ciudadanos y de mujeres, que llevaron al reconocimiento del derecho a la sindicalizacin. En este contexto, las asociaciones de la economa social se fragmentan en diferentes conjuntos especializados e integrados a la economa de mercado dominante, y al sistema democrtico: mutuales de seguros especializadas en la cobertura de riesgos, cooperativas especializadas en determinadas actividades, sobre todo ligadas al consumo, al ahorro y crdito, y a la comercializacin de la produccin agrcola, organizaciones sindicales dedicadas a las luchas obreras. Esta especializacin marc profundamente la economa social, que abandon gradualmente el terreno poltico y perdi su vocacin de cuestionamiento de las estructuras del modo de organizacin socioeconmica existente. Se materializ una disociacin entre la economa (la esfera del mercado) y lo social (la esfera del Estado), en detrimento de la identidad de la economa social (Nyssens, 1997: 179). La economa social se convirti en un sector de la economa, formado por las organizaciones cuya especificidad es la de combinar dos estructuras: una asociacin de personas y una empresa (o unidad de produccin de bienes o servicios) cuya produccin est destinada a satisfacer las necesidades del grupo de personas que son sus propietarias. En Amrica Latina, a pesar del carcter incompleto y fragmentario del Estado de bienestar, los modelos populistas y desarrollistas, basados en una fuerte presencia del Estado, tambin generaron procesos de integracin social. Con el crecimiento econmico, apoyado por el gasto pblico, se extendi el rgimen salarial y la incorporacin de la poblacin a los mercados modernos, se desarroll la legislacin laboral y el Estado promovi la integracin social mediante cuantiosas inversiones en educacin, salud y vivienda, tres de las principales vas de incorporacin de los sectores populares a la economa y a la sociedad moderna. Esta tendencia integradora se revertir a partir de la dcada 1980. LA
CRISIS DEL MODELO DE DESARROLLO Y EL RESURGIMIENTO DE LA ECONOMA SOCIAL
A pesar de que las organizaciones que forman parte del tercer sector son muy antiguas (las mutuales, las cooperativas, las organizaciones sin fines de lucro datan del siglo XIX), slo es recientemente, en el contexto actual de crisis y de redefinicin de las relaciones entre el Estado y la sociedad civil, cuando se enfatizan las potencialidades de 5
la participacin de la sociedad civil para la solucin de los problemas sociales y la construccin de una sociedad ms democrtica. Los cambios tecnolgicos y la mundializacin del capital financiero y de los mercados han llevado a una acentuacin de las desigualdades sociales y a un aumento de la violencia, causada por la exclusin de grandes grupos de la poblacin de los frutos del crecimiento econmico. Disminuye la capacidad de regulacin de los Estados nacionales y se produce una crisis del Estado de bienestar. Segn los partidarios del neoliberalismo, la preservacin de las conquistas sociales logradas durante el perodo de expansin constituye un obstculo a la salida de la crisis, y preconizan darle un rol motor al mercado restringiendo la intervencin del Estado. Hay que sacrificar lo social para relanzar la economa. Estas polticas llevan a un incremento de la pobreza, a una acentuacin de las disparidades sociales. La fragmentacin social se ampla y con ella la inseguridad, ante la cual los privilegiados multiplican las protecciones. La salida basada en el rol del Estado como dinamizador de la economa y de la creacin de empleos, y en la presin del movimiento sindical, ya no parece viable. La hegemona del capital financiero a nivel mundial restringe los mrgenes de maniobra de las polticas nacionales. La capacidad de regulacin de los Estados nacionales, disminuida por la mundializacin de las economas, lo es tambin por la profundizacin de la crisis del Estado de bienestar, por razones de equilibrio financiero. El sindicalismo se debilita en la medida en que pierde su poder de negociacin, y que los trabajadores ven su suerte ligada a la de la empresa donde trabajan. Predomina la divisin entre los que tienen un trabajo y los que no lo tienen (los excluidos) por sobre la oposicin capital-trabajo. La exclusin se ha vuelto uno de los problemas centrales an en las sociedades desarrolladas. En este contexto, las organizaciones de la economa social, basadas en la ayuda mutua y la solidaridad, adquieren una nueva vigencia. Al lado de las organizaciones ms institucionalizadas, como las cooperativas y mutuales, se desarrollan nuevas olas de cooperativas, por ejemplo de cooperativas de trabajo, para hacer frente al creciente desempleo, y tambin aparecen nuevas iniciativas asociativas, que surgen para aportar soluciones a necesidades no satisfechas por el mercado ni por el Estado. Tambin inciden en el desarrollo de estas iniciativas las recientes polticas pblicas de transferencia de los servicios sociales a las organizaciones del tercer sector. Entonces junto con un nuevo reconocimiento de las asociaciones del tercer sector, asistimos a una mayor diversificacin de estas organizaciones. Al mismo tiempo, se produce un acercamiento entre asociaciones diferentes, pero que comparten objetivos comunes. En varios casos, estas nuevas organizaciones, llamadas por algunos autores nueva economa social, o economa solidaria desarrollan un proceso de reconocimiento mutuo con las organizaciones ms tradicionales de la economa social, las cooperativas y las mutuales.
El caso de Francia es ejemplar de este proceso de reactualizacin del concepto de economa social, a partir del reconocimiento mutuo de diferentes organizaciones (cooperativas, mutuales, asociaciones sin fines de lucro) como pertenecientes a un mismo conjunto, a pesar de las diferencias existentes en su composicin social y en sus actividades. En los aos setenta, cooperativas, mutuales y algunas asociaciones sin fines de lucro crean un Comit Nacional de Coordinacin de las Actividades Cooperativas, Mutualistas y Asociativas, el CNLAMCA, y en 1980 elaboran la Carta de la Economa Social. Luego, en la dcada 1980, el Estado crea una Delegacin de Economa Social, e integra esta denominacin en los textos reglamentarios y legislativos, empezando por la ley del 20 de julio de 1983, primer texto jurdico que contiene una referencia explcita a la economa social (Manoa, Rault y Vienney, 1992) A nivel europeo, gobiernos de diferentes tendencias han ido reconociendo el mismo conjunto de organizaciones. As en Espaa, hasta los aos 1980, el trmino economa social designaba casi exclusivamente el sector cooperativo. Pero la irrupcin de nuevas modalidades asociativas como las sociedades annimas laborales y la participacin de las Mutualidades de Previsin Social en los distintos foros de debates de la Economa Social, reclamando su identificacin con los principios bsicos de la misma, han obligado a reflexionar sobre el impreciso concepto de economa social (Barea y Monzn, 1992). Varias jornadas de estudio sobre la economa social, promovidas por el gobierno espaol a mediados de la dcada 1980, sirvieron para que se iniciara un proceso de aproximacin y de reconocimiento mutuo de las diferentes organizaciones. Al mismo tiempo, se han ido creando ncleos investigadores sobre la economa social en varias universidades. La expresin economa social tambin se ha abierto paso en los mbitos del derecho y de las estructuras polticas. Diversos textos legislativos la incluyen y se ha creado en Espaa el Instituto Nacional de Fomento de la Economa Social (INFES), dependiendo del Ministerio de Trabajo, que sustituye a la antigua Direccin General de Cooperativas y Sociedades Annimas Laborales. (Barea y Monzn, 1992: 132). La nocin de economa social se ha ido difundiendo luego en las instituciones de la Comunidad Econmica Europea (Vienney, 1994:6) Es de resaltar que en Amrica Latina algunos gobiernos han perfilado instituciones para el trabajo estatal con las organizaciones de la economa social, tal es el caso de Argentina donde el antiguo Instituto Nacional de Accin Cooperativa y Mutual fue reemplazado por el Instituto Nacional de Asociacionismo y Economa Social (INAES), organismo dependiente del Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente, y ejerce las funciones de promocin, desarrollo y control de la accin cooperativa y mutual. En Argentina, el trmino economa social se utiliza para designar principalmente
las cooperativas y las mutuales, organizaciones que tienen una fuerte presencia y una larga tradicin en ese pas1. El concepto de economa social se difunde mediante un triple proceso de reconocimiento: un reconocimiento mutuo de las organizaciones, un reconocimiento por el Estado, y un reconocimiento por la comunidad cientfica, con la creacin de ctedras y equipos de investigacin (Malo, 1991). En las dos ltimas dcadas, los esfuerzos de innovacin en las prcticas sociales y econmicas encuentran un eco cada vez ms tangible en los medios universitarios de numerosos pases. Se organizan conferencias y coloquios, surgen grupos de investigacin sobre la economa social y el tercer sector, y se han formado estructuras que le dan permanencia a estas actividades. El concepto de economa social es entonces el resultado de una construccin social, y es tributario de las caractersticas del tercer sector, de su relacin con el Estado y tambin de las orientaciones de la comunidad cientfica. El tercer sector, a diferencia de los dos primeros, el sector privado lucrativo, y el sector pblico, no tiene una definicin unvoca y universalmente aceptada. Las diferentes conceptualizaciones estn ligadas a las tradiciones histricas y a las diferencias en las configuraciones del tercer sector segn los pases. Pues las races sociopolticas determinan las especificidades de las organizaciones pertenecientes a un tercer sector, y los conceptos utilizados para tipificarlas. En un libro publicado en 1992 por el CIRIEC, (Monzon y Defourny, 1992) autores de diversos pases se esforzaron por definir el concepto de economa social a partir de los diferentes contextos nacionales. De la lectura de estos trabajos, sobresalen las condiciones siguientes: 1. La realizacin de una actividad econmica, es decir de produccin o distribucin de bienes o servicios, incluyendo las actividades financieras. Son organizaciones orientadas al bienestar humano en su dimensin econmica (Rock y Klinedienst, 1992: 283). Este criterio lleva a excluir organizaciones polticas, gremiales y de defensa de derechos. Sin embargo, el criterio de las actividades econmicas puede dar origen a algunas dudas: Cul es el tipo de actividad, y la importancia de esta actividad que pueden considerarse suficientes para que una organizacin sea incluida en el sector de economa social? Adems, el criterio de actividad econmica no significa que estas organizaciones slo se dedican a prestar servicios; muchas veces realizan adems actividades de defensa de derechos, educacin, etc. 2. Son organizaciones jurdicamente constituidas. Este criterio nos hace excluir las organizaciones informales.
As, el Instituto Argentina de Investigaciones sobre la Economa Social (IAIES) rene investigadores y actores del movimiento cooperativo y mutualista, y publica la revista Cuadernos de Economa Social.
3. Son organizaciones autnomas, libres de todo control directo estatal o de la empresa privada. Pueden recibir financiamiento pblico, o de empresas privadas, pero tienen autonoma de gestin. 4. El compromiso organizativo primordial es prestar servicios a los miembros o a la comunidad. 5. La gestin interna de la organizacin tiene un carcter democrtico y participativo. Existe un compromiso por fomentar la participacin de los diferentes actores involucrados: socios, empleados, usuarios, voluntarios. 6. Existe primaca de las personas sobre el capital en el reparto de los excedentes o beneficios (Defourny, 1992: 24). En las cooperativas, la parte del excedente que se distribuye a cada socio es determinada por la participacin del socio en la actividad cooperativizada, y no por el monto del capital invertido. La parte no distribuida de los excedentes se aplica al objeto social mediante su reinversin o se destina a usos definidos por los miembros: creacin de empleos, desarrollo de actividades socioculturales, apoyo a otras organizaciones, etc. 7. Estas organizaciones tienen una orientacin social externa que es solidaria, democrtica, y cooperativista (Rock y Klinedinst, 1996) Existe un enfoque segn el cual el tercer sector se identifica con las organizaciones sin fines de lucro, u organizaciones voluntarias (voluntary organizations segn el trmino utilizado en el Reino Unido). Entonces, slo formaran parte del tercer sector las entidades privadas que, en virtud de sus reglas constitutivas, no pueden distribuir beneficios a las personas que las controlan, teniendo que destinarse los mismos a la realizacin de los objetivos de la organizacin, o a la ayuda de personas que no ejerzan ningn control sobre la organizacin. La adopcin de esta definicin excluye las organizaciones que distribuyen beneficios a sus miembros, como las cooperativas. Segn Salamon y Anheier, fundadores de un equipo internacional de investigacin comparativa sobre el tercer sector2, las cooperativas podran ser consideradas como incluidas en la esfera comercial en casi todos los pases del mundo (Salamon y Anheier, 1992:129). De hecho, las grandes cooperativas, por ejemplo en los campos financiero y agrcola, han evolucionado hacia una fuerte institucionalizacin e integracin al mercado, y se
2 El Programa John Hopkins de comparacin internacional del sector sin fines de lucro, creado en 1990.Luego, a partir de los equipos de investigadores que integraban este proyecto, se cre en 1992 la International Society for Third-Sector Research, que publica la revista Voluntas. International Jounal of Voluntary and Nonprofit Organzations.
encuentran ms cercanas a las sociedades comerciales que a las organizaciones sin fines de lucro. Sin embargo, la nocin de distribucin o no distribucin de beneficios no es unvoca. El autor italiano Benedetto Gui (1991) seala, en defensa de un enfoque del tercer sector que incluye a la vez cooperativas y asociaciones sin fines de lucro, que estas organizaciones tienen una caracterstica comn que las diferencia a ambas de las empresas privadas tradicionales. Tanto las cooperativas como las asociaciones sin fines de lucro son organizaciones que no pertenecen a inversionistas que persiguen la obtencin de utilidades sobre un capital invertido. Las cooperativas, a diferencia de las sociedades comerciales, son asociaciones de personas y no sociedades de capitales. Los miembros de las cooperativas ejercen un derecho de decisin que no es proporcional al volumen del capital invertido, sino que prevalece el principio de un hombre=un voto. En la distribucin de los excedentes, la participacin de cada socio es proporcional no al monto del capital invertido, sino a su participacin en las actividades cooperativizadas. Entonces, a pesar de la diferencia existente entre asociaciones de beneficio mutuo (cooperativas, mutuales...) y asociaciones de beneficio pblico (asociaciones sin fines de lucro), en las cuales los beneficiarios de las actividades no controlan la organizacin, las cooperativas comparten con las asociaciones sin fines de lucro la caracterstica de no ser sociedades de capitales, creadas para obtener y distribuir beneficios entre sus miembros. Adems, podramos aadir que a pesar de ser organizaciones de beneficio mutuo, en las cuales existe una identificacin entre las personas que controlan la asociacin y las beneficiarias de las actividades, generalmente son presentes en el movimiento cooperativo proyectos de cambio social, contribuciones al desarrollo local, as como una visin de una sociedad ms democrtica y equitativa. As, en su Congreso de Manchester (1995), la Alianza Cooperativa Internacional adopt un sptimo principio, el de compromiso hacia la colectividad. Entonces, la diferencia entre el inters de los miembros (el inters colectivo) y el beneficio para la sociedad (el inters general o pblico) no es muy marcada en el caso de las cooperativas (Lorendahl, 1997). Es difcil establecer linderos precisos para definir la pertenencia de determinadas organizaciones al sector de la economa social. De hecho, no todas las organizaciones que no son ni pblicas ni privadas con fines de lucro se conforman a la totalidad de los criterios seleccionados. Al lado de las organizaciones que son componentes seguros del sector, por ejemplo las cooperativas, las mutuales y algunas asociaciones sin fines de lucro, existen algunas organizaciones que se ubican en los lmites del sector. Vivet y Thiry (2000) sealan la existencia de cierta movilidad interfronteras que existe actualmente entre el tercer sector y el sector pblico y privado, en muchos pases. Esta movilidad comprende varios procesos: 10
los procesos de transformacin interna, de desmutualizacin y descooperativizacin; la compra-venta de entidades econmicas, por ejemplo, numerosas cooperativas y mutuales han adquirido filiales que son empresas de capitales, y slo el holding conserva el estatus de cooperativa o de mutual; la delegacin de responsabilidades pblicas a las organizaciones de la economa social. Se trata de una tendencia en muchos pases. Por ejemplo, en el Brasil, el nuevo modelo jurdico-administrativo de las organizaciones sociales, que resulta de la transformacin de rganos o entidades pblicas responsables de la prestacin de servicios sociales en las reas de educacin, salud, cultura, medio ambiente, investigacin cientfica y tecnolgica, en organizaciones pblicas no estatales, con financiamiento pblico pero gestin privada, bajo la modalidad de fundacin o asociacin civil sin fines de lucro (Barreto, 1998). la cooperativizacin de ciertos servicios sociales municipales como en Suecia.
Para ilustrar esta imprecisin de las fronteras de la economa social, estos autores utilizan un grfico inspirado en Henri Desroche, que distingue cuatro fronteras de la economa social: sector pblico, sector privado con fines de lucro, sector comunitario e informal, y el sector sindical. Grfico 2 Sector pblico
Sector comunitario e informal Como organizaciones limtrofes con el sector pblico, se pueden citar las organizaciones del sector salud, educacin o de los servicios sociales que, bajo la cobertura de un estatuto de asociacin o fundacin, pueden ser ms bien instituciones parapblicas (Vivet y Thiry, 2000). De acuerdo con estos autores, esas organizaciones no han sido sistemticamente excluidas del tercer sector pues deberan serlo en funcin de cada contexto nacional sobre la base de modalidades de funcionamiento internas y de las relaciones organizacin-usuarios, e independientemente de la importancia del financiamiento pblico. Del lado de la frontera con la economa privada lucrativa, estn 11
las fundaciones empresariales que realizan actividades de financiamiento o de prestacin directa de servicios de inters pblico. En Venezuela, existen varios ejemplos: la Fundacin Mendoza, que desarroll programas de apoyo a las microempresas, la Fundacin de la Vivienda Popular, las Fundaciones Polar y Bigott, con importantes contribuciones al desarrollo cultural y cientfico, etc. Tambin podran incluirse la empresas con participacin de sus trabajadores en el capital, como los Esop3 en los Estados Unidos, las cooperativas de trabajadores accionistas en el Qubec, las sociedades annimas laborales en Espaa, etc.(Richer, 1999) En la frontera con el sector sindical se encuentran algunos emprendimientos econmicos de los sindicatos, como por ejemplo la toma de control sobre los fondos de pensin de sus miembros. Este control de los trabajadores as como el desarrollo de una orientacin social de la estrategia de los fondos de pensin los acerca a la economa social. En la frontera con el sector comunitario estn las iniciativas econmicas asociativas informales en la produccin de bienes y servicios. LA NUEVA ECONOMA SOCIAL Y EL CONCEPTO DE ECONOMA SOLIDARIA DE JEAN-LOUIS LAVILLE Apoyndose en un gran nmero de estudios de casos4, un autor francs, JeanLouis Laville, ha desarrollado el concepto de economa solidaria, para designar las organizaciones de la nueva economa social, que surgen en respuesta a la crisis del modelo de desarrollo basado en la sinergia mercado-Estado. Intentan aportar respuestas ante el desempleo estructural, las necesidades que no son satisfechas por el mercado ni por el sector pblico. Reciben nuevos nombres: servicios de proximidad, cooperativas sociales, empresas sociales y de insercin, corporaciones de desarrollo econmico comunitario, etc. Generalmente asocian una diversidad de actores (promotores, asalariados, usuarios, voluntarios), mientras las asociaciones tradicionales de la economa social (cooperativas y mutuales) agrupan miembros de categoras homogneas (agricultores, consumidores, trabajadores). Tambin financian sus actividades mediante una combinacin (hibridacin segn la expresin de Laville) de recursos, provenientes de los aportes voluntarios (donaciones, trabajo voluntario), del financiamiento pblico y de la venta de bienes y servicios en el mercado. (Laville, 1994).
La ESOP no aporta necesariamente un cambio en la naturaleza de la empresa. A pesar de la participacin de los trabajadores en el capital, sigue siendo una firma con fines de lucro, controlada por inversionistas que poseen la mayor parte del capital. Sus objetivos son individualistas (el beneficio para los propietarios) y no sociales. Sin embargo, si se incrementa su participacin, los trabajadores pueden eventualmente volverse socios importantes e incluso mayoritarios, lo que puede tener consecuencias para la orientacin de la empresa (Rock y Klinedinst, 1996: 49). 4 Realizadas con el equipo del CRIDA-LSCI (Centro de Investigacin e Informacin sobre la Democracia y la Autonoma-Laboratorio de Sociologa del Cambio de las Instituciones), en Paris.
El enfoque de Laville est basado en la perspectiva de la economa sustantiva de Karl Polany (1983), que distingue cuatro grandes principios econmicos: (1) El principio de administracin domstica, que consiste en producir para satisfacer sus propias necesidades y las de su grupo (familia, clan, etc.) Se trata de un grupo cerrado, que puede tener varios tipos de organizacin interna, y cuyo tamao puede variar considerablemente; (2) El principio de reciprocidad, que corresponde a las donaciones entre individuos y grupos. El aspecto esencial de la reciprocidad es que las transferencias son indisociables de las relaciones humanas. Mientras en el mercado los sujetos adoptan la forma indiferenciada de ofertante y demandante, annimos e indiferentes en sus situaciones y cualidades individuales, la reciprocidad corresponde a la relacin que se establece entre grupos o personas gracias a prestaciones que adquieren su sentido en la voluntad de manifestar un vnculo social entre las partes involucradas; (3) El principio del mercado, que permite el encuentro entre una oferta y una demanda de bienes y servicios intercambiados mediante la fijacin de precios; (4) La redistribucin es el principio segn el cual parte de la produccin se entrega a una autoridad central que tiene la responsabilidad de distribuirla, lo que supone la existencia de reglas y procedimientos que rigen esta redistribucin. Los dos primeros principios, que podran agruparse bajo la categora de polo relacional (Nyssens, 1997), han conocido una prdida de importancia, ante el predominio del mercado, y ante la sinergia mercado-Estado. Pero con la crisis de este modelo de desarrollo, el polo relacional, la concepcin de la actividad econmica a partir de un impulso solidario puede permitir a esta actividad fundamentarse en el significado que le dan sus participantes, y as favorecer dinmicas de socializacin (Laville, 1994: 74) Las dos caractersticas fundamentales de las organizaciones de la economa solidaria son, segn Laville, la hibridacin de los recursos, y la construccin conjunta de la oferta y la demanda. La hibridacin de los recursos consiste en la combinacin de recursos provenientes de diferentes fuentes: donaciones y voluntariado (principio de reciprocidad), financiamiento pblico (principio de redistribucin) y venta de bienes y servicios (principio de mercado). Esta combinacin o hibridacin garantiza la sustentabilidad o perennidad de los servicios de proximidad. Se han puesto de manifiesto las limitaciones de los servicios que slo se financian con recursos pblicos, o mediante su venta en el mercado. En cuanto a los servicios que descansan nicamente en el voluntariado, tienden a no ir ms all de realizaciones puntuales, porque se produce un agotamiento de los voluntarios. Los recursos no monetarios, si bien representan una importante contribucin para la sobrevivencia de las actividades ya implantadas, no bastan para asegurar su durabilidad.
La nocin de hibridacin de recursos no designa simplemente la utilizacin de tres tipos de recursos para el desarrollo de las actividades, sino un nuevo equilibrio entre varios tipos de actores, y en particular el establecimiento de nuevas relaciones entre sociedad civil y Estado Las iniciativas de la economa solidaria se inscriben en la tradicin cooperativa al ser empresas basadas en la democracia y la solidaridad, formadas por la cooperacin econmica organizada de los ciudadanos (Lorendahl, 1997: 78). Pero muchas de las organizaciones tradicionales de la economa social, las cooperativas y mutuales, se han ido adaptando a la economa dominante. Laville subraya la dimensin poltica de la economa solidaria, que retoma el proyecto originario del cooperativismo, hoy olvidado por una parte de la economa social institucionalizada en vas de banalizacin (Laville, 1995: 70). Laville critica una visin del tercer sector como esfera residual, complementaria de los dos primeros sectores, visin economicista que se interesa ante todo por los resultados que alcanzan las organizaciones del tercer sector. Ms all de su eficiencia en la prestacin de servicios sociales, estas organizaciones tambin contribuyen al cambio institucional y a la formacin de capital social a travs de la creacin de espacios locales de participacin y autonoma. Estos espacios son espacios pblicos autnomos en el sentido de Habermas, porque no son regulados por el dinero ni por el poder burocrtico (Habermas, 1987). As, una caracterstica fundamental de las asociaciones de la economa solidaria es la construccin conjunta de la oferta y la demanda. Los miembros y usuarios participan en la definicin de los servicios en funcin de las necesidades de los usuarios. Este ajuste directo de la oferta y la demanda requiere una participacin de los miembros en la orientacin y control de la organizacin.5 EL CONTEXTO LATINOAMERICANO:
LA ECONOMA POPULAR Y LA ECONOMA SOLIDARIA
En Amrica latina, y en Venezuela, el trmino economa popular es mucho ms utilizado que l de economa social o economa solidaria6, y viene asociado a estos conceptos. Alrededor de la nocin de economa social hay una gran variedad de conceptos, tales como economa del trabajo, economa cooperativa, empresas asociativas, artesana, microempresas familiares y no familiares. Lo comn en estas denominaciones es que estn basadas en el trabajo y no en el capital. Es el trabajo y no el capital el factor
Ver el artculo de Marie Bouchard en este nmero. Algunos autores hacen un paralelo entre el tercer sector en el Norte y la economa popular en el Sur. As, un artculo de Marthe Nyssens tiene como ttulo: Popular Economy in the South, Third Sector in the North: are they Signs of a Germinating Economy of Solidarity? (Annals of Public and Cooperative Economics, 68, 2, 1997.
que organiza y dirige la empresa. Este sector est constituido por trabajadores independientes, no subordinados. No existe separacin entre el capital y el trabajo (Rivas, 1999). A pesar de la aplicacin, durante varias dcadas, de modelos de desarrollo basados en la industrializacin y en el desarrollo del mercado interno, en los pases latinoamericanos nunca se ha logrado la integracin de la totalidad de la poblacin a la economa moderna basada en la inversin del capital y en el trabajo asalariado. As, en Venezuela, el trabajo asalariado es minoritario, slo comprende aproximadamente el 44,4 % de la fuerza de trabajo, es decir unos 4 millones de trabajadores, de los cuales 1,4 millones estn en el sector pblico, para el segundo semestre de 1998 (Rivas, 1999). Entonces un alto porcentaje de la fuerza de trabajo trabaja en pequeas unidades de economa familiar7, en gran parte informales. En los enfoques que predominaron hasta la dcada 1980, el sector informal era definido como el segmento menos productivo del mercado laboral, con una fuerza de trabajo que no lograba insertarse en el mercado de trabajo moderno. El sector informal, asimilado a la marginalidad, estaba destinado a resorberse con la presin del crecimiento econmico global apoyado por las polticas pblicas. La crisis del modelo de desarrollo ha llevado a una revisin de este enfoque. La retraccin del Estado y el incremento del desempleo, y de la pobreza, llevaron a una nueva mirada sobre el sector informal. Estas actividades ya no son consideradas slo como medios de sobrevivencia para los ms pobres, sino como posibles trayectorias hacia el desarrollo econmico y la integracin social. Se empieza a hablar de microempresas y de economa popular, y desde los organismos internacionales (BM, BID) y los Estados nacionales, se implementan programas de apoyo crediticio y asesora a este nuevo actor econmico. Mientras la nocin de microempresa contiene la idea de una continuidad entre la pequea unidad de produccin y la verdadera empresa, existiendo entre ellas slo una diferencia de escala, algunos autores enfatizan ms bien las particularidades de las unidades econmicas populares, en las cuales los comportamientos quedan fuertemente marcados por los principios de funcionamiento de la economa de subsistencia, y obedecen a otra racionalidad, distinta de la lgica que domina la empresa capitalista, estructurada en funcin de la rentabilidad del capital. En la economa popular, la actividad se orientara, fundamentalmente, en funcin de la satisfaccin de las necesidades. La evaluacin de la actividad econmica es ntimamente ligada a la apreciacin subjetiva de los actores, a la satisfaccin de un conjunto multidimensional de aspiraciones de orden econmico, social, relacional, cultural...(Larraechea y Nyssens, 1994: 213). Sin mitificarla, existe una cultura popular donde la gratuidad, la afectividad
Se excluye de la economa popular las pequeas empresas organizadas por una lite profesional y dotadas de tecnologa de punta.
y la comunidad tienen un lugar importante. La situacin de precariedad y el sentimiento de ser abandonados por las instituciones pblicas y por la sociedad en general explican la acentuacin de una lgica por medio de la cual se privilegian las estrategias colectivas para enfrentar las dificultades (Larraechea y Nyssens, 1994: 198). El trabajo es la categora dominante en las empresas de la economa popular. Predominan las relaciones de reciprocidad. Existe un reconocimiento mutuo debido a un pasado comn, a una vida cotidiana que transcurre en los barrios populares, y una identidad popular. [...] Al mismo tiempo, la economa popular est integrada a una lgica de mercado. [...] As, la lgica de la economa popular es fundamentalmente hbrida. Esta interpretacin permite romper la subordinacin con respecto al sector formal y arrojar alguna luz en un modo especfico de organizacin socioeconmica (Nyssens, 1997:188). La economa popular no sera slo una fuente de empleo y de recursos para el desarrollo de la economa de mercado, sino un potencial para el desarrollo de una sociedad ms solidaria. Algunos autores, como Jos Luis Coraggio, ven en la economa popular urbana un embrin de una sociedad nueva que construye nuevas solidaridades y nuevos mercados (Coraggio, 1991, cit. Por Hiernaux-Nicolas, 1995). Pero la economa popular es constituida por un conjunto de comportamientos heterogneos: algunos estn ms cercanos a una lgica mercantil, mientras otros son portadores de valores comunitarios y solidarios y de capacidades organizativas y de gestin tales, que constituyen un potencial indiscutible, hasta hoy desaprovechado por un modelo de desarrollo que slo tomaba en cuenta la empresa capitalista. (Barrantes, 1992:99). En algunos pases latinoamericanos, por ejemplo en Chile y Per, la economa popular, si bien comprende una mayora de iniciativas individuales y familiares, tambin ha desarrollado un sector asociativo, las organizaciones econmicas populares, en varios campos de actividad: grupos de compras, talleres de produccin, grupos de autoconstruccin de viviendas, etc. (Razeto, Klenner, Ramrez y Urmeneta, 1991). En el Per, Villa el Salvador y los comedores populares autogestionarios son importantes ilustraciones del potencial de la economa popular. En Venezuela, la expresin economa popular, ya presente en la Constitucin Nacional de 1961, fue mantenida en el Art. 184 de la actual que reconoce la economa popular al afirmar que El Estado promover y proteger estas asociaciones destinadas a mejorar la economa popular y alternativa. En 1989, en la fase ms aguda de la crisis, el Estado venezolano cre el Programa de Apoyo a la Economa Popular (PAEP), con dos sub-programas: el de apoyo a la microempresa, y el de ferias de consumo, que consista en el apoyo financiero del Estado al movimiento cooperativo, principalmente a las centrales de integracin regionales, para la organizacin de ferias de hortalizas durante los fines de semana, suprimiendo los intermediarios en la comercializacin. Mediante este 16
programa, se intentaba replicar en otras regiones la iniciativa que haba desarrollado con mucho xito la Central Cooperativa del Estado Lara, CECOSESOLA, en la ciudad de Barquisimeto, a partir de 1983, vinculando cooperativas y asociaciones de productores y asociaciones de consumidores. Entonces en el PAEP la economa popular abarcaba tanto la pequea economa familiar (la microempresa), como los emprendimientos asociativos orientados hacia el inters general. Luego, en 1995, el Programa de Apoyo a la Economa Popular es sustituido por el Programa de Economa Solidaria (Barrantes, 1999: 47), mediante el cual se privilegian las iniciativas econmicas asociativas por sobre las microempresas individuales o familiares en el otorgamiento de crditos por parte de Foncofin8. En el movimiento cooperativo venezolano tambin se ha ido difundiendo el trmino economa solidaria por influencia de la Confederacin Latinoamericana de Cooperativas y Mutuales de Trabajadores (COLACOT), organizacin fundada en 1975 y que agrupa cooperativas, mutuales, cajas de ahorro, empresas comunitarias y autogestionarias de 24 pases de Amrica Latina. COLACOT forma parte de la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), de la Confederacin Mundial del Trabajo y de la Alianza Cooperativa Internacional. Para COLACOT, los trminos economa solidaria y economa del trabajo son sinnimos. En un Anteproyecto de Ley Orgnica del Sector Solidario que propone COLACOT, se incluyen en un sector de economa solidaria, junto con cooperativas, empresas asociativas de trabajo, cajas de ahorro, empresas comunitarias, vecinales, etc, "las empresas en las cuales predomine el trabajo familiar, es decir todas aquellas cuyos miembros sean a la vez sus propietarios, gestores y usuarios o trabajadores, sin importar su forma jurdica9, es decir la economa popular en sus modalidades no asociativas. Entonces, los lmites de un sector de economa solidaria son mucho ms difusos que los del concepto de economa social. Pero es importante destacar la presencia e intencionalidad del planteamiento de lo solidario y el uso que del mismo se realiza. En ste sentido no hay dudas de que tras de l se cobijan ciertos contingentes de trabajadores, mutualistas, y cooperativistas que apuntando a una sociedad donde los principios enunciados por COLACOT dominen, construyen desde ahora sus cimientos. En Amrica Latina, el trmino economa solidaria y la propuesta que tras l se esconde posee una interesante carga societal transformadora que no puede perderse de vista y que estamos obligados a estudiar ( COLACOT CGTD, 1996 Bastidas-Delgado, 2000).
Fundacin gubernamental sin fines de lucro, creada en 1987, y adscrita al Ministerio de la Familia, con el fin de promover, fomentar y dar asistencia tcnica, financiera y legal para la formacin y el desarrollo de pequeas unidades de produccin operadas por familias de escasos recursos econmicos(Decreto ejecutivo del 6-5-87, Cit. por Barrantes, 1999: 39). Foncofin haba sido el ente financiador del PAEP. 9 Garca Mller, Alberto. Exposicin de Motivos del Anteproyecto de Ley Orgnica de la Economa Solidaria de la Republica de Venezuela. Ponencia en: Universitarios y cooperativistas. Jornadas nacionales. Juntos por un nuevo pas. Universidad Central de Venezuela, 17 al 19 de noviembre de 1999.
LA ECONOMA SOCIAL EN VENEZUELA: QU ORGANIZACIONES? Las cooperativas El movimiento cooperativo, relativamente poco importante en la economa venezolana, es el sector ms institucionalizado de la economa social. Est regido por una Ley de Asociaciones Cooperativas, y existe un organismo adscrito al Ministerio de la Produccin y Comercio, la Superintendencia Nacional de Cooperativas (SUNACOOP)10, encargado de registrarlas y supervisar su funcionamiento. Tambin posee organismos de integracin, que son principalmente de carcter regional y multisectorial, y se agrupan en una organizacin confederativa nacional, la Central Cooperativa Nacional de Venezuela (CECONAVE). Cuadro 1 LAS COOPERATIVAS EN VENEZUELA Actividades Cooperativas Ahorro y crdito Produccin de bienes y servicios Consumo Transporte Otras Total Fuente: Sunacoop, julio 2000. N de Cooperativas 230 270 134 306 10 950
En cuanto a las organizaciones de segundo grado, existen diecisiete centrales cooperativas regionales (CCRs) afiliadas a Ceconave y slo tres federaciones sectoriales (transporte, servicios mltiples, y caficultores). La forma predominante de integracin es la organizacin regional multisectorial. La agrupacin de las cooperativas en centrales de integracin regionales se hizo a partir de una iniciativa de provisin de servicios funerarios para los miembros de las cooperativas. Se cre una organizacin de segundo grado para proveer este servicio a los miembros de las cooperativas afiliadas. As se
Este organismo fue creado en 1966, con la promulgacin de la nueva Ley General de Asociaciones Cooperativas. Antes, desde la tercera ley de cooperativas, de 1942, las relaciones de las cooperativas con el Estado se efectuaban de manera atomizada, a travs de diferentes ministeros (Ministerio de Agricultura y Cria para las cooperativas agrcolas y pesqueras, Ministerio de Educacin para las cooperativas escolares, y Ministerio de Trabajo para las dems cooperativas).
crearon Centrales Cooperativas Regionales a partir de 1967, cuando se inicia el servicio funerario cooperativo en el Estado Lara, crendose la primera central cooperativa regional, la Central de Cooperativas de Servicios Sociales Lara (CECOSESOLA). Hoy el servicio funerario cooperativo, que funciona como una mutual, tiene unas 240 cooperativas afiliadas, en 12 estados del pas. El servicio cubre a aproximadamente un milln de personas, y es considerado como un xito del movimiento cooperativo venezolano (SUNACOOP/Venezuela Competitiva, 1998). Algunas centrales cooperativas han organizado otros servicios destinados a los miembros de las cooperativas afiliadas pero tambin a la colectividad en general: servicios de salud, provisin de gas domstico en regiones rurales11, mercados populares de productos agrcolas. Las Ferias de Consumo Familiar son otra realizacin de las centrales cooperativas regionales, fundamentalmente de la Central Cooperativa de Lara (CECOSESOLA), que desde 1983 desarrolla la mayor experiencia de consumidores organizados del pas (Gomez Calcao, 1998; Salas y Correa, 1998; Richer, 1999b). En aos recientes, se ha producido un incremento en las cooperativas de trabajo, en particular en el sector de los servicios, con la formacin de cooperativas de profesionales asociados; tambin se han formado cooperativas de trabajo para retomar empresas en quiebra o a consecuencia de un proceso de outsourcing de las actividades por parte de las empresas. Los trabajadores se asocian para constituir una empresa contratista de su antiguo empleador. OTRAS ORGANIZACIONES AL SERVICIO DE SUS MIEMBROS En Venezuela, no es frecuente la creacin de grupos de autoayuda. Estos grupos surgen en coyunturas puntuales, para resolver problemas especficos (ocupacin de tierras, perdida de viviendas por inundaciones, construccin de vas de penetracin, etc.), y funcionan por perodos muy cortos (Gonzalez, 1999). Sin embargo, con el apoyo de sindicatos y gremios profesionales se han ido creando cajas de ahorro y otras organizaciones afines (por ejemplo institutos de previsin social, que funcionan como mutuales para la provisin de servicios de salud). Generalmente, estas instituciones han sido creadas por los empleados u obreros de empresas privadas e instituciones pblicas, a travs de sus organizaciones sindicales. Las cajas de ahorro e institutos de previsin social funcionan con aportes de los patronos a la vez que de los trabajadores. Son organizaciones autogestionarias, de carcter democrtico. Alberto Garca Muller evala a 2.000 el nmero de cajas de ahorro existentes en el pas, y a un milln el nmero de sus
Caso de la Central Cooperativa CECOFAL, del Estado Falcn, que provee el servicio de distribucin de bombonas de gas desde 1982.
afiliados. En cuanto a los Institutos de Previsin Social, existiran unos 1.000, con 300.000 miembros12. En menor medida, se han creado servicios de salud autogestionarios entre trabajadores autnomos, por ejemplo del transportistas urbanos (Richer y Ortiz, 1999). Estas organizaciones, tanto las creadas en empresas privadas y organismos pblicos, como las de los trabajadores por cuenta propia, no tienen organismos de integracin, y generalmente no participan en las redes creadas por el movimiento cooperativo. Adems, no existe informacin fidedigna sobre el nmero de estas organizaciones, el nmero de sus miembros, etc. En la agricultura, adems de algunas cooperativas de agricultores, existen otras modalidades organizativas creadas mediante intervenciones de las diversas polticas pblicas con el objetivo de organizar a los productores rurales, como las uniones de prestatarios, las empresas agrarias, las cajas rurales. Es difcil reunir informacin cuantitativa sobre estas organizaciones, al existir pocos registros actualizados. En general, son organizaciones muy dependientes de los organismos pblicos, y con un bajo nivel de dinamismo. En el mbito urbano, algunas asociaciones de vecinos realizan actividades econmicas y podran as formar parte de la economa social. En particular en el campo de la vivienda y el urbanismo, se han desarrollado varias experiencias de organizacin comunitaria (FVP, 1999; Bolivar y Bald, 1996). Tambin existen numerosas asociaciones culturales (grupos de danzas, teatro, etc.), deportivas y recreativas, bibliotecas populares, comits de salud, etc. (Gruson et al., 1998: 45). LAS ORGANIZACIONES SIN FINES DE LUCRO, LAS ONGS, LAS ORGANIZACIONES DE DESARROLLO SOCIAL. Antes de la segunda mitad de la dcada 1980, existan en Venezuela pocas organizaciones de desarrollo social, u ONGs. La riqueza del Estado, su omnipresencia, y el predominio de los partidos polticos como forma de organizacin, dejaban poco espacio a organizaciones autnomas de la sociedad civil. En los aos setenta se formaron algunas organizaciones de educacin popular a partir de militantes de movimientos catlicos.13 En la dcada 1980 surgieron en varias ciudades del pas las Casas de la Mujer, organizaciones formadas por militantes
Ver el artculo de Alberto Garca Muller, en este nmero. Por ejemplo el Centro al Servicio de la Accin Popular (CESAP), el Equipo de Formacin y Publicaciones (EFYP)
feministas y que constituyen espacios donde las mujeres encuentran ciertos servicios: de salud, asistencia jurdica, educacin, apoyo organizativo, capacitacin laboral, etc. Con el incremento de la pobreza en la segunda mitad de la dcada 1980 surgieron tambin varias organizaciones prestadoras de servicios a los nios y jvenes en condiciones de exclusin: nios de la calle, madres adolescentes, jvenes desertores del sistema educativo y desempleados, etc. En los aos 80, el discurso oficial empieza a apelar a la participacin ciudadana y comunitaria como medio de remediar la ineficiencia de la administracin pblica y de combatir la pasividad y la dependencia de la poblacin. A partir de finales de los aos ochenta, el Estado incorpora organizaciones de la sociedad civil en la ejecucin de programas sociales, lo que provocar un aumento espectacular en el nmero de ONGs. En la dcada 1990 se produce lo que algunos autores llamaron un boom de las ONGs (Grusson et al., 1998). Un inventario realizado en 1997-98 llega a alrededor de 2.000 ODS, con un personal asalariado de alrededor de 10.815 personas, lo que permite concluir que Venezuela cuenta hoy con una indiscutible capacidad de servicios sociales desde las organizaciones de desarrollo (Vargas, 1999: 400). Las actividades privilegiadas son la educacin (21% de las organizaciones censadas), la salud (14%), el desarrollo de las capacidades organizativas de las comunidades (14%), la cultura y el arte (10%), el deporte y la recreacin (8%), la generacin de ingresos (7%), los derechos civiles (6%), la vivienda (6%), el medio ambiente (5%) (Vargas, 1999: 400). Segn el estudio de CISOR, los programas sociales del Estado definen las reas en que se concentra el mayor nmero de organizaciones de desarrollo social en la dcada 1990 (Gruson et al., 1998: 46). Un gran nmero de organizaciones se crearon para responder al llamado del Estado para la ejecucin de programas sociales: de capacitacin y crditos a microempresarios, de guarderas (el Programa de Multihogares), de capacitacin laboral de los jvenes desertores de la escuela, de vivienda, etc., y dependen exclusivamente de los recursos aportados por los programas gubernamentales. Esto plantea el problema de la autonoma de estas organizaciones. Uno de los criterios de pertenencia al sector de la economa social es la autonoma de gestin, la cual implica tambin una autonoma en materia de estrategia. En las ONGs que no son ms que instancias operativas o ejecutoras de programas diseados desde el Estado, no existe una verdadera autonoma. La combinacin de recursos provenientes de diversas fuentes, lo que Laville llama la hibridacin de recursos, es una fuente de autonoma y permanencia de las organizaciones de desarrollo social, o de la economa solidaria. Dada la diversidad del universo de las organizaciones de desarrollo social (ODS), llamadas tambin organizaciones pblicas no estatales (OPNE), se pueden introducir algunos criterios de clasificacin de las organizaciones. Carlos Antonio Morales propone dividirlas en cuatro categoras: las organizaciones de base (en realidad, esta categora 21
pertenece al primer tipo de organizaciones del tercer sector que definimos arriba: las organizaciones de ayuda mutua para sus miembros); las ONGs, como agencias de desarrollo u organizaciones de desarrollo social; las OPNEs que prestan servicios continuos y que generalmente reciben un financiamiento pblico (en general se trata de servicios de salud, educacin, cultura o investigacin); y las OPNEs financiadoras (Morales, 1998) El proceso de reconocimiento mutuo de las organizaciones es uno de los procesos de conformacin del sector de la economa social. Las organizaciones se organizan en redes para facilitar la realizacin de sus actividades en reas temticas similares, la coordinacin de acciones en mbitos locales o la obtencin de recursos. En los ltimos aos, se han ido organizando en Venezuela algunas redes de organizaciones de desarrollo social: la red de Organizaciones de Mujeres, la Red de Organizaciones de Atencin al Nio (Congani), la Red Social (REDSOC), la Red de Organizaciones de Vivienda. Ms recientemente se cre Sinergia, una red formada por las organizaciones de desarrollo social ms grandes y conocidas del pas. Tambin existen esfuerzos por crear redes regionales y locales. CONSIDERACIONES FINALES A pesar del carcter social de toda actividad econmica, las organizaciones de la economa social son las que reconocen explcitamente las dimensiones sociales de las actividades econmicas, a partir de reglas como las que rigen las cooperativas y la mayora de las organizaciones sin fines de lucro: objetivo de servicio a los miembros o a la comunidad, antes que la obtencin de beneficios sobre un capital invertido; autonoma de gestin, primaca de las personas sobre el capital en el reparto de los beneficios, gestin democrtica. La dimensin social de la actividad da origen a la nocin de rentabilidad social, es decir el mejoramiento de la calidad de vida y del bienestar de la poblacin. Entonces, an en el caso de organizaciones al servicio de sus miembros, estas organizaciones contribuyen al inters general. Hoy da, el desarrollo considerable del tercer sector o de la economa social en trminos cuantitativos y cualitativos (diversificacin de las formas organizacionales, actividades desarrolladas, partenariados entre organizaciones de diferentes naturalezas, en funcin del desarrollo local), plantea un reto importante a los investigadores. En varios pases la investigacin en este campo tiene un gran dinamismo, con el desarrollo de equipos y centros de investigacin, ctedras, publicaciones, eventos, etc. En Venezuela, este movimiento se est apenas iniciando. Recientemente, se han creado algunos cursos y programas de investigacin sobre la economa social, revelndose un nuevo inters del medio acadmico y del sector pblico por el tema. 22
Adems de algunas universidades, la Fundacin Escuela de Gerencia Social, una institucin gubernamental, ha inscrito en su programacin de marzo 2001 un curso sobre economa social y desarrollo local. Pero existe un gran vaco documental sobre las organizaciones de la economa social. Incluso sobre las cooperativas, que constituyen el sector ms antiguo e institucionalizado, existe un solo libro de carcter cientfico y data de la dcada 1970 (Martinez Terrero, 1972). Han existido numerosos centros de educacin cooperativa en las universidades, pero eran centros orientados bsicamente a la capacitacin y formacin de cooperativas, y no a la investigacin sistemtica del campo cooperativo14. Se pueden encontrar algunos trabajos sobre las cooperativas y otras organizaciones de la economa social que han sido presentados como tesis o trabajos de ascenso en varias universidades. Pero como no han sido publicados en libros o revistas, no se han difundido y se desconoce hasta su existencia. En la dcada 1990, la Superintendencia de Cooperativas, SUNACOOP, en asociacin con la organizacin Venezuela Competitiva, ha dado a conocer algunos casos exitosos de cooperativas y otras organizaciones de desarrollo social, mediante la publicacin de textos cortos (SUNACOOP, 1998) y videos presentados en la televisin. Ahora falta desarrollar la investigacin cientfica sobre las organizaciones del sector, sus procesos de emergencia, las caractersticas de su funcionamiento, sus relaciones entre ellas y con las entidades del sector pblico y privado, las experiencias de partenariado, etc. Es necesario desarrollar vnculos entre investigadores y centros de investigacin, y entre stos y los actores del sector de la economa social, para lograr la pertinencia de las investigaciones, y la sinergia entre actores e investigadores en funcin del reconocimiento de la economa social por los poderes pblicos. REFERENCIAS BIBLIOGRFICAS BAREA, Jos y MONZN, Jos Luis (1992), La economa social en Espaa, en MONZN, J. L: y J. DEFOURNY (dir.) Economa Social, entre Economa Capitalista y Economa Pblica. CIRIEC-Espaa, Valencia. BARRANTES, Cesar (1999), Organizaciones de desarrollo social y Estado en la economa popular en Venezuela, Espacio Abierto, 8, 1, enero-abril: 35-68.
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