Source: http://asuntoscapitales.com/articulo.asp?ida=6979
Timestamp: 2019-10-19 06:39:10
Document Index: 95005527

Matched Legal Cases: ['artículo 25', 'artículo 25', 'artículo 25', 'artículo 16', 'artículo 27', 'artículo 25']

“Mientras no se elimine de la Constitución el citado párrafo de su artículo 25, sobre todos nosotros penderá la amenaza de la planificación central, y todos los cambios a favor de la libertad individual, la propiedad privada y la responsabilidad personal no dejarán de ser letra, si no muerta, sí frágil.”
Las reformas estructurales que se aprobaron el año pasado dieron como resultado importantes cambios en la Constitución, sobre todo en su capítulo económico, artículos 25 al 28, cambios que bien podrían ser revertidos por obra y gracia de lo que no se cambió, entre lo que hay que señalar el siguiente párrafo del artículo 25: “El Estado planeará, conducirá, coordinará y orientará la actividad económica nacional”, lo cual supone limitar a su mínima expresión, por lo menos en el campo de la actividad económica, la libertad individual, la propiedad privada y la responsabilidad personal, todo lo cual es propio de una economía centralmente planificada, con el gobierno ordenándole a los agentes económicos qué hacer, no quedándoles a los agentes económicos otra alternativa más que obedecer, todo lo cual es el camino seguro, ¡y no lo digo yo, lo dice la historia!, al fracaso económico.
Por si queda duda de lo dicho –el modelo económico propuesto en la Constitución es el de la economía centralmente planificada– comparemos lo ya citado del artículo 25 de la Constitución Política de los Estados Mexicanos, con lo dicho en el artículo 16 de la Constitución de la República (así dice: República) de Cuba en el sentido de que “El Estado dirige, organiza y controla la actividad económica nacional”. La semejanza, ¿es pura coincidencia?[1]
Cierto: en México el Estado, y su concreción en todo momento: el gobierno en turno, no planea, conduce, coordina u orienta, de manera centralizada, las actividades económicas de los agentes económicos, lo cual es un punto a favor. Pero, ¿qué pasaría se llegara al poder alguien convencido de que el camino al progreso es, precisamente, el de la planificación centralizada de las actividades económicas de los particulares? En el mejor de los casos volveríamos a los años de Echeverría y López Portillo, con los agentes económicos enfrentando más obstáculos y cargando más lastres y, en el peor, acabaríamos como está acabando Venezuela, con la economía paralizada.
El capítulo económico de la Constitución, pese a los cambios recientes, resultado de las reformas, propone un modelo de economía centralmente planificada, que, bajo ciertas circunstancias, puede revertir todos los cambios recientes, por ejemplo, lo dispuesto en el párrafo séptimo del artículo 27 con relación a la participación de empresas privadas en la industria petrolera, participación que, bajo cierta interpretación, ¡la más extremista!, de lo establecido en el sentido de que el Estado planeará, conducirá, coordinará y orientará la actividad económica nacional, puede ser considerada como una traición al espíritu de la Constitución.
[1] Cierto: la constitución mexicana es más antigua que la cubana, pero la redacción actual del artículo 25 de la nuestra data de 1983, y fue inspirada por, y copiada de, la cubana.