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Timestamp: 2019-10-23 16:44:46
Document Index: 75960980

Matched Legal Cases: ['artículo 29', 'artículo 152', 'artículo 1', 'artículo 29', 'artículo 150', 'artículo 154', 'artículo 153', 'artículo 1617', 'artículo 1617', 'artículo 29', 'Artículo 148', 'artículo 150', 'Artículo 154', 'artículo 1', 'artículo 1']

﻿ Sentencia T-701 de 2012
SENTENCIA T-701 DE 28 DE AGOSTO DE 2012
CONTENIDO:INCIDENTE DE REGULACIÓN DE HONORARIOS. EL INCIDENTE DE REGULACIÓN DE HONORARIOS, COMO SU NOMBRE LO INDICA, BUSCA LEGALIZAR LOS HONORARIOS A LOS QUE EFECTIVAMENTE EL INCIDENTANTE TIENE DERECHO, ESTO LUEGO DE UN ESTUDIO EXHAUSTIVO DE LOS CONTRATOS DE PRESTACIÓN DE SERVICIOS, DE EXISTIR. UNA VEZ DELIMITADOS Y TAZADOS LOS HONORARIOS, SE HACE EXIGIBLE DICHO MONTO, Y POR ENDE SU NO PAGO ACARREARÁ MOROSIDAD.
TEMAS ESPECÍFICOS:DERECHO AL DEBIDO PROCESO, INTERÉS MORATORIO, HONORARIOS DEL PROFESIONAL
Sentencia T-701 de 2012
Referencia: expediente T-3.397.193
Fallo de tutela objeto revisión: Sentencia de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, del siete (07) de febrero de dos mil doce (2012), que confirmó el fallo proferido por la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, el nueve (09) de diciembre de dos mil once (2011), el cual negó el amparo solicitado.
Accionante: Gustavo Antonio Baquero Parra.
Accionados: Sala Civil Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena y el Juzgado Octavo Civil del Circuito de Cartagena.
Magistrados de la Sala Segunda de Revisión: Mauricio González Cuervo, Adriana María Guillen Arango (E) y Gabriel Eduardo Mendoza Martelo.
Bogotá, D.C., agosto 28 de 2012
1.1.1. Derechos fundamentales invocados: al debido proceso.
1.1.2. Conducta que causa la vulneración: i) auto del 21 de septiembre de 2010 que decidió el incidente de regulación de honorarios en primera instancias y aclaró el auto del 12 de mayo del mismo año; ii) auto del 11 de julio de 2011 que anuló el auto admisorio del recurso de apelación; iii) auto del 06 de octubre que decidió el recurso de apelación.
1.1.3. Pretensión: revocar los autos del: i) 12 de mayo y 21 de septiembre de 2010; ii) 11 de julio de 2011; y iii) 06 de octubre de 2011.
1.2. Fundamento de hecho de la pretensión(2).
1.2.1. El 11 de marzo de 1998 Gustavo Baquero envió al Banco Uconal una propuesta de pago de honorarios profesionales por el trámite y cobro judicial de las obligaciones de un litigio en curso, la cual fue aceptada en su integridad por el Banco Uconal. El acuerdo contemplaba que los honorarios serían liquidados sobre el valor total de capital más sus intereses(3).
1.2.2. Se configuró un contrato especial de servicios profesionales para regular el pago de los honorarios a cancelar por el banco Uconal, hoy Central de inversiones S.A. (CISA) el cual se materializó con el otorgamiento del poder correspondiente para iniciar el proceso ejecutivo en referencia.
1.2.3. El 13 de noviembre de 2007, CISA suscribió un contrato de transacción con el demandado en el proceso ejecutivo Promotora Suramericana de Hoteles S.A., el cual una vez cumplido por los deudores daría lugar a la terminación del proceso, además acordaron que el pago de los honorarios del abogado serian cancelados por el demandado.
1.2.4. Se inició un incidente de regulación de honorarios, el cual tuvo el siguiente trámite:
i) Fue admitido por el Juzgado 8 Civil del Circuito de Cartagena.
ii) El 12 de mayo de 2010, el juzgado accedió a las peticiones del incidentante y ordenó el pago de los honorarios en la suma que arrojara la operación aritmética que liquide el capital y los intereses objeto del proceso, hasta la fecha en que se revocó el mandato, esto es, 28 de abril de 2008, en un porcentaje del al 8.5% de dicha liquidación, y se ordenó al perito materializar la suma en comento(4).
iii) El 21 de septiembre de 2010, dicha decisión fue adicionada ordenando sumar un 1% más al porcentaje mencionado anteriormente. Quedando entonces la condena en el equivalente al 9.5% sobre la liquidación que arroje el valor del capital más los intereses. Más los correspondientes intereses legales del 6% anual desde la fecha en que se haga exigible (ejecutoria de los autos) hasta cuando se produzca efectivamente el pago(5).
iv) El actor interpuso recurso de apelación contra las dos decisiones, en cuanto los intereses decretados por la juez fueron ordenados pagarlos al 6% anual desde la fecha ejecutoriada de la providencia y no, como debería ser, a partir de la revocatoria del poder que fue cuando se causaron los honorarios.
v) El 20 de enero de 2011, la Magistrada del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena, Emma Hernández Bonfante, admitió el recurso de apelación “interpuesto por los apoderados judiciales de las partes contra el auto de fecha 12 de mayo de 2010 con su correspondiente adición de fecha 21 de septiembre de 2010, proferido por el juzgado Octavo Civil del circuito de Cartagena”(6).
vi) El 11 de julio de 2011, la magistrada invalidó el auto del 20 de enero de 2011. Argumentó que el 13 de mayo de 2005 le fue aceptado impedimento para conocer del caso, y fue el magistrado Alcides Morales a quien le correspondió conocer del caso. Basándose en el Acuerdo 1472 de 2002, dispuso pasar la apelación a la magistrada Guiomar Porras del Vecchio —quien reemplazó al doctor Alcides Morales—(7).
vii) El 06 de octubre de 2011, la doctora Guiomar Porras del Vecchio revocó los autos del 12 de mayo de 2010 y 21 de septiembre del mismo año, y en su lugar condeno a CISA S.A. a pagar al señor Baquero Parra , la suma de $ 390.000.000 por concepto de honorarios por la gestión realizada dentro del proceso ejecutivo, valor que resulta de aplicar el porcentaje del 6% sobre la suma de 46.500.000.000 correspondiente al valor total del acuerdo de transacción suscrito por las partes dentro del proceso ejecutivo, el día 13 de noviembre de 2007. Además, no condenó al pago de intereses de mora a favor del incidentante.
viii) El actor interpuso recurso de súplica, el cual fue resuelto el 4 de noviembre de 2011, rechazándolo dado que “los autos que resuelven apelaciones, dictadas por la Sala o el magistrado sustanciador, no admiten recurso”.
1.3. Fundamento de derecho de la pretensión(8).
1.3.1. Cargo 1. Vulneración al debido proceso:
— El artículo 29 de la Constitución Política, contempla el derecho fundamental al debido proceso; el artículo 152, literales a y b, dice que para regular derechos fundamentales y todo lo relacionado con administración de justicia, se debe hacer por ley estatutaria.
1.3.1.1. Por defecto sustantivo(9).
1.3.1.1.1. Error en la declaración de nulidad.
— Para el actor, la consecuencia de que un funcionario actúe por fuera de su competencia es la nulidad del acto jurídico y como toda nulidad el asunto regresa al momento anterior al acto viciado.
— En el caso concreto, la magistrada Hernández declaró la nulidad de todo lo actuado por considerar que era incompetente para conocer del caso por encontrarse impedida para ello. Posteriormente ordenó el reparto del asunto a la magistrada Guimar Porras, sustentando la decisión en el acuerdo 1472 de 2002.
— Las magistradas Emma Guadalupe Hernández y Guimar Porras, confundieron el concepto jurídico de la competencia con el de reparto. Acorde con lo anterior, la magistrada Hernández nunca perdió competencia para conocer del caso, simplemente se encontraba impedida para conocer de él y por lo mismo no debió declarar la nulidad de todo lo actuado, sino realizar el reparto del caso al magistrado que correspondiera.
— Como se dijo, la competencia la asigna la ley, más no un acuerdo. El acuerdo mencionado regula el trámite de reparto que se realiza entre jueces competentes para conocer del asunto.
— La consecuencia de un mal reparto no puede ser generar la nulidad de lo actuado por incompetencia, ya que el magistrado si era competente para resolver el asunto. Puede seguir conociendo el asunto o en el peor de los casos remitir el asunto en el estado en que se encuentre a quien debía ser repartido, pero no genera ninguna nulidad y mucho menos revive términos para interponer recursos o alegar a favor de quien teniendo la oportunidad ha dejado pasarlos sin ejercer sus derechos.
1.3.1.1.2. Por desconocimiento de las normas aplicables para la regulación de intereses moratorios.
— Los pronunciamientos del 21 de septiembre de 2010 y del 06 de octubre de 2011 ordenaron el pago de los intereses de mora a partir de la ejecutoria de los actos.
— Para el accionante, esta actuación vulnera su derecho al debido proceso puesto que los intereses de mora sobre los honorarios deben liquidarse desde la fecha en que se hicieron exigibles y se causaron, esto es desde la fecha de la revocatoria del poder, fecha en que debieron cancelarse los honorarios pactados hasta el día en que se produzca el pago efectivo. Los autos son el medio que permite la realización del derecho reconocido. El nacimiento de la obligación y su exigibilidad no depende del hecho de que el deudor cuestione su exigibilidad, que el deudor niegue la obligación o su porcentaje no significa que ella no exista, la sentencia que condena el pago de los honorarios no está creando una obligación (sentencia constitutiva); solo se limita a reconocer la que existe (sentencia declarativa) y era exigible, conclusión contraria sería premiar al deudor que niega la existencia de una obligación, al permitirse que se beneficie del fenómeno de la pérdida del poder adquisitivo de la moneda, en claro detrimento del acreedor(10).
— Giomar Porras del Vecchio, magistrada de la Sala Civil Familia del Honorable Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena, solicitó declarar improcedente el amparo, puesto que la acción de tutela no está establecida como una tercera instancia para controvertir las decisiones legalmente adoptadas dentro del trámite legal. Considera que en la providencia atacada se señalaron las razones por las cuales de conformidad a la legislación vigente y jurisprudencial no procedía el reconocimiento de los intereses de mora pretendidos por el actor, indicando al respecto que los intereses se adeudaban a partir de la mora y si la obligación no había sido reconocida mal haría el despacho en señalar que existía mora y más aún condenar a la sociedad Central de Inversiones S.A. al pago de intereses moratorios(11).
— Rosiris María Llerena López, jueza octava civil del circuito de Cartagena, solicitó declarar improcedente la acción de tutela argumentado que la demanda no cumple con las causales genéricas de procedibilidad(12).
3. Decisiones de tutela objetos de revisión.
3.1. Sentencia de la Corte Suprema de Justicia Sala de Casación Civil, del nueve (09) de diciembre de dos mil once (2011)(13).
Negó el amparo. No encontró arbitrariedad que comprometiera las garantías fundamentales alegadas por el accionante, pues las providencias atacadas fueron motivadas razonablemente, circunstancia que permite descartar un actuar caprichoso de su parte.
— El accionante alegó que la sentencia de primera instancia no analizó ningún aspecto de fondo respecto de la providencia del 11 de julio de 2011 donde se declaró la “invalidez” del auto admisorio del recurso de apelación, proferido el 20 de enero de 2011, que es donde se presenta la irregularidad y la violación al debido proceso y la igualdad de las partes, así como la del 06 de octubre de 2011.
— Resaltó que la vulneración a sus derechos fundamentales no radican en el pago de los intereses, según él, es el procedimiento del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bolívar el acto vulneratorio de sus derechos.
3.3. Sentencia de la Corte Suprema de Justicia Sala.
Confirmó la sentencia de primera instancia. Consideró que en las providencias atacadas no se evidencia quebrantamiento de derechos de estirpe constitucional, pues la interpretación que realizó el juzgador fue el resultado de una potestad legal que no es viable desconocer mediante la acción de tutela.
La Corte Constitucional es competente para revisar la decisión judicial mencionada, con base en la Constitución Política —artículos 86 y 241.9— y lo desarrollado en el Decreto 2591 de 1991 —artículos 31 a 36—(15).
Se alega la vulneración del derecho al debido proceso.
El señor Gustavo Antonio Baquero Parra presentó demanda de tutela a través de apoderado judicial(16).
Al respecto, el artículo 1º del Decreto 2591 de 1991 establece que toda persona tiene a su alcance la acción de tutela para reclamar ante los jueces la protección inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales, cuando quiera que éstos resulten vulnerados o amenazados por la acción o la omisión de cualquier autoridad pública.
La Sala Civil Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena y el Juzgado Octavo Civil del Circuito de Cartagena son autoridades judiciales y como tal, son demandables en proceso de tutela.
2.4. Causales genéricas de procedencia de la demanda de tutela contra providencia judicial. Reiteración de jurisprudencia.
En la Sentencia C-590 de 2005 se fijaron como requisitos generales para la procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones judiciales, cuya existencia debe ser verificada por el juez de amparo, los siguientes: (i) evidente relevancia constitucional del asunto por afectar derechos fundamentales de las partes; (ii) agotamiento de todos los medios de defensa judicial ordinarios o extraordinarios, excepto cuando lo que se pretende es evitar la consumación de un perjuicio irremediable; (iii) cumplimiento del requisito de inmediatez, lo que significa que la tutela debe interponerse en un término razonable a partir del hecho que originó la vulneración(17); (iv) de alegarse la existencia de una irregularidad procesal, debe ser evidente que la misma tenga un efecto decisivo en la sentencia que se impugna y afecte los derechos fundamentales del accionante —salvo cuando se trate de una prueba ilícita obtenida con violación de esos derechos— ; (v) identificación, por el demandante, tanto los hechos que generaron la vulneración como los derechos vulnerados, y su alegación en el proceso judicial si ello fuere posible; (vi) que no se trate de fallos de tutela(18).
— Relevancia constitucional.
Del presente proceso se advierte su relevancia constitucional, por cuanto se discute la salvaguarda del derecho fundamental al debido proceso. De conformidad con el artículo 29 de la Constitución Política(19), el debido proceso constitucional aboga por la protección de las garantías esenciales o básicas de cualquier proceso, que en criterio de la Corte(20) pueden consistir en: el derecho al juez natural; el derecho a presentar y controvertir las pruebas; el derecho de defensa —que incluye el derecho a la defensa técnica—; el derecho a la segunda instancia en el proceso penal; el principio de predeterminación de las reglas procesales o principio de legalidad; el derecho a la publicidad de los procesos y decisiones judiciales y la prohibición de juicios secretos. Con base en el debido proceso constitucional se pueden atacar decisiones que anulen o restrinjan, de manera grave, el equilibrio procesal entre las partes(21). Precisamente, estas características del debido proceso constitucional son las que se pretenden hacer valer en las acciones de tutela presentadas. Igual puede decirse de las hipotéticas vulneraciones al derecho de acceso a la administración de justicia y a la primacía del derecho sustancial sobre el formal alegados por los demandantes, en cuanto principios consagrados en disposiciones constitucionales(22).
— Agotamiento de mecanismos de defensa.
El incidente de regulación de honorarios culmina con el auto que resuelve, de existir, la apelación contra el auto que decide en primera instancia sobre el incidente.
En este caso, existió auto que decidió en primera instancia, el cual fue adicionado con un segundo auto y apelados por las partes. Dicha decisión fue admitida, auto que posteriormente se “invalidó” y culminó con la decisión del 06 de octubre de 2011, donde la Dra. Guiomar Porras del Vecchio revocó los autos del 12 de mayo de 2010 y 21 de septiembre del mismo año, y en su lugar condenó a CISA S.A. a pagar al señor Baquero Parra, la suma de $ 390.000.000 por concepto de honorarios por la gestión realizada dentro del proceso ejecutivo, valor que resulta de aplicar el porcentaje del 6% sobre la suma de 46.500.000.000 correspondiente al valor total del acuerdo de transacción suscrito por las partes dentro del proceso ejecutivo, el día 13 de noviembre de 2007. Además, no condenó al pago de intereses de mora a favor del incidentante.
Contra dicho auto se interpuso recurso de súplica el cual fue rechazado por no ser procedente.
Con todo, el actor agotó todos los recursos que tenía a su alcance para atacar los autos que considera, vulneraron sus derechos fundamentales.
— Inmediatez(23).
La pretensión del actor va dirigida a ordenar que se revoque los autos adoptados por la Sala Civil Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena, el 11 de julio y 06 de octubre de 2011, y el proferido por el Juzgado 8 Civil del Circuito de Cartagena el 21 de septiembre de 2010.
Para la Sala, la demanda cumple con el requisito de inmediatez, puesto que la última actuación se presentó el 06 de octubre de 2011 y la demanda de tutela se presentó el 08 de noviembre de 2011, trascurriendo 1 mes para la presentación de ella.
— Identificación, por el demandante, tanto los hechos que generaron la vulneración como los derechos vulnerados, y su alegación en el proceso judicial si ello fuere posible.
De la demanda de tutela se extraen dos alegaciones, a saber: i) vulneración al debido proceso como consecuencia de la declaración de nulidad del auto admisorio del recurso de apelación; ii) vulneración al debido proceso como consecuencia del no reconocimiento de intereses moratorios.
Respecto de la vulneración al debido proceso como consecuencia de la declaración de invalidez del auto admisorio del recurso de apelación, el actor no contaba con los recursos legales para alegarla dentro del proceso, puesto que el auto por medio del cual el juez ordena remitir el proceso al juez competente, es inapelable(24).
Respecto de la vulneración al debido proceso como consecuencia del no reconocimiento de intereses moratorios, esta si fue alegada dentro del proceso, tanto en la solicitud de aclaración del auto que resolvió en primera instancia, como en la apelación.
— No se controvierte una sentencia de tutela.
Tratándose de una acción de tutela contra providencia judicial, es improcedente dirigirla contra una sentencia que resuelve un recurso de amparo, cuestión que no se da en el presente caso, pues se trata de una decisión judicial adoptada en la jurisdicción penal dentro de un proceso adelantado contra el actor por el ilícito de omisión de agente retenedor.
Una vez superado el estudio de procedencia, debe la Sala resolver los siguientes problemas jurídicos:
— ¿Se vulnera el derecho al debido proceso cuando el juez de conocimiento invalida el auto admisorio del recurso de apelación, y lo envía al juez que considera competente, con fundamento en que en una actuación anterior había sido declarado impedido para conocer del asunto?
— ¿Se vulnera el debido proceso cuando el juez de conocimiento considera que los intereses moratorios se deben a partir de la ejecutoria de los autos que ordenan el pago de los honorarios y no desde la revocatoria del poder?
3.1. Causales especificas de procedibilidad de la acción de tutela contra providencias judiciales.
En Sentencia C-590 de 2005 esta Corporación precisó las causales especiales de procedibilidad de la acción de amparo contra sentencias, especificando que cualquiera de ellas que se invoque debe estar plenamente probada. Tales causales son:
d. Defecto material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base en normas inexistentes o inconstitucionales(25) o que presentan una evidente y grosera contradicción entre los fundamentos y la decisión.
f. Error inducido(26), que se presenta cuando el juez o tribunal fue víctima de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo condujo a la toma de una decisión que afecta derechos fundamentales.
h. Desconocimiento del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo, cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado(27).
i. Violación directa de la Constitución”(28).
Considerando que en el presente caso los accionantes alegan que la providencia atacada adolece de varios defectos como el sustantivo, se hará un análisis respecto él.
3.1.1. El defecto sustantivo en la jurisprudencia constitucional.
En diferentes pronunciamientos, la Corte ha ido precisando el ámbito de lo que ha denominado defecto sustantivo como una condición de procedibilidad de la tutela contra las providencias judiciales. Al respecto ha señalado que se presenta, entre otras razones: (i) cuando la decisión judicial tiene como fundamento una norma que no es aplicable, porque a) no es pertinente(29), b) ha perdido su vigencia por haber sido derogada(30), c) es inexistente d) ha sido declarada contraria a la Constitución, e) a pesar de que la norma en cuestión está vigente y es constitucional, “no se adecúa a la situación fáctica a la cual se aplicó, porque a la norma aplicada, por ejemplo, se le reconocen efectos distintos a los expresamente señalados por el legislador”(31) (ii) cuando pese a la autonomía judicial, la interpretación o aplicación de la norma al caso concreto, no se encuentra, prima facie, dentro del margen de interpretación razonable(32) o “la aplicación final de la regla es inaceptable por tratarse de una interpretación contraevidente (interpretación contra legem) o claramente perjudicial para los intereses legítimos de una de las partes”(33) o cuando en una decisión judicial “se aplica una norma jurídica de manera manifiestamente errada, sacando del marco de la juridicidad y de la hermenéutica jurídica aceptable tal decisión judicial”(34) (iii) cuando no toma en cuenta sentencias que han definido su alcance con efectos erga omnes, (iv) la disposición aplicada se muestra, injustificadamente regresiva o contraria a la Constitución(35) (v) cuando un poder concedido al juez por el ordenamiento se utiliza “para un fin no previsto en la disposición”(36) (vi) cuando la decisión se funda en una interpretación no sistemática de la norma, omitiendo el análisis de otras disposiciones aplicables al caso, (vi) cuando se desconoce la norma del ordenamiento jurídico constitucional o infraconstitucional aplicable al caso concreto.
Igualmente, existe un defecto sustantivo en providencias judiciales: (vii) cuando la actuación no está justificada en forma suficiente de manera que se vulneran derechos fundamentales; (viii) cuando sin un mínimo de argumentación se desconoce el precedente judicial o (ix) “cuando el juez no aplica la excepción de inconstitucionalidad frente a una violación manifiesta de la Constitución(37)”.
3.2. Caso concreto – nulidad por error en el reparto.
El 12 de mayo de 2010, el juzgado 8 Civil del Circuito de Cartagena accedió a las peticiones del incidentante ordenando el pago de los honorarios, el 21 de septiembre de 2010 dicha decisión fue adicionada.
Las partes interpusieron recurso de apelación contra las decisiones.
El 20 de enero de 2011, la magistrada del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena, Emma Hernández Bonfante, admitió el recurso de apelación.
El 11 de julio de 2011, la misma Magistrada invalidó el auto del 20 de enero de 2011. Argumentó que el 13 de mayo de 2005 le fue aceptado impedimento para conocer del caso, y fue el magistrado Alcides Morales a quien le correspondió conocer del mismo. Basándose en el Acuerdo 1472 de 2002, dispuso pasar la apelación a la magistrada Guiomar Porras del Vecchio —quien reemplazo al doctor Alcides Morales—(38).
El 6 de octubre de 2011, la doctora Guiomar Porras del Vecchio revocó los autos del 12 de mayo de 2010 y 21 de septiembre del mismo año.
El Código de Procedimiento Civil no contempló como causal de nulidad la actuación de un juez que considerándose impedido, pero no declarado como tal, actúe dentro del proceso(39). Por tal motivo, tiene plena validez la tramitación adelantada y el fallo que en el asunto pudiera emitir(40). Sin embargo, una vez aceptado el impedimento, el proceso pasa a otro juez y el impedido queda separado del conocimiento del caso, es decir, pierde la competencia subjetiva para continuar con el estudio del asunto(41).
El accionante alegó que la magistrada Hernández Bonfante declaró la nulidad de todo lo actuado dentro de la apelación del auto que decidió el incidente de regulación de honorarios, por un error en el reparto, incurriendo en una vía de hecho, dado que dentro de las causales que contempla el Código de Procedimiento Civil, un mal reparto no es causal de nulidad, fundamentando su decisión en una norma inexistente.
Sin embargo, para la Sala, la invalidez de lo actuado por la magistrada Hernández Bonfante no obedeció a un error en el reparto del asunto, obedeció a la falta de competencia para conocer del mismo. Esto teniendo en cuenta que en actuaciones anteriores, la magistrada fue declarada impedida para conocer del caso, por estar incursa en una de las circunstancias contempladas en el artículo 150 del Código de Procedimiento Civil.
El artículo 154 del Código de Procedimiento Civil(42), establece que todos los actos surgidos con anterioridad a la recusación o a la declaración de impedimento son válidos. Lo que tácitamente implica que los actos que se profieran con posterioridad a la aceptación del impedimento serán inválidos.
Acorde con la ley y la jurisprudencia, no es posible en materia civil ni en administrativa o penal, salvo el caso que exceptúa la parte final del inciso 1º del artículo 153 del Código de Procedimiento Civil(43), que no es el que se examina, que un funcionario separado del conocimiento de un negocio por recusación o impedimento, pueda recuperar la competencia(44).
Para la Sala, la magistrada actuó en desarrollo del principio de imparcialidad que debe presidir las actuaciones judiciales. Con tal fin la legislación procesal previó una serie de situaciones en las cuales el juez debe declararse impedido para decidir, y otras en las cuales debe juzgar hasta dónde el factor previsto en la norma está presente en su fuero interno, y cuánto puede alterar las decisiones que debe proferir para impulsar el proceso y garantizar a las partes, terceros y demás intervinientes las formas propias de cada juicio.
Las causales objetivas obligan, aunque el juez incurso en ellas internamente considere que su juicio no va a ser influido por los factores considerados en la ley; por tanto, una vez la situación es conocida, el afectado debe manifestarla para que se proceda a separarlo del conocimiento como está previsto en las normas, y el proceso no sufra retrasos ni se afecten las garantías de los artículos 28, 29, 228, 229 y 230 de la Carta Política. En este caso, la juez anteriormente había sido declarada impedida, lo que trajo como consecuencia la separación del caso.
Los impedimentos constituyen un mecanismo procedimental dirigido a la protección de los principios esenciales de la administración de justicia: la independencia e imparcialidad del juez, que se traducen así mismo en un derecho subjetivo de los ciudadanos, pues una de las esferas esenciales del debido proceso, es la posibilidad del ciudadano de acudir ante un funcionario imparcial para resolver sus controversias(45).
Con todo, la actuación de la magistrada garantizó el derecho fundamental de las partes al debido proceso, en lo que se refiere al trámite dado a la equivocada admisión del recurso de apelación, y con base en las disposiciones del Código de Procedimiento Civil(46), esto en el entendido que el trámite judicial adelantando por un juez subjetivamente incompetente no puede entenderse desarrollado bajo el amparo de las garantías requeridas para la recta administración de justicia(47).
3.3. Caso concreto – intereses moratorios.
El 12 de mayo de 2010, el juzgado 8 Civil del Circuito de Cartagena ordenó el pago de los honorarios acorde con el calculo que arroje la operación aritmética que liquide el capital y los intereses objeto del proceso, el 21 de septiembre de 2010 dicha decisión fue adicionada estableciendo el pago de honorarios más los correspondientes intereses legales del 6% anual desde la fecha en que se haga exigible (ejecutoria de autos) hasta cuando se produzca efectivamente el pago.
El 6 de octubre de 2011, la doctora Guiomar Porras del Vecchio revocó los autos del 12 de mayo de 2010 y 21 de septiembre del mismo año. Resolvió ordenar el valor de los honorarios, en el término de 10 días, vencidos los cuales deberá pagarse intereses moratorios del 6% anual.
El accionante considera vulnerado su derecho al debido proceso considerando que los intereses de mora sobre los honorarios deben liquidarse desde la fecha en que se hicieron exigibles y se causaron, esto es desde la fecha de revocatoria del poder, fecha en que debieron cancelarse los honorarios pactados hasta el día en que se produzca el pago efectivo de la misma y no desde la fecha de ejecutoria de los autos, como quiera que éstos son apenas las providencias que permiten la realización del derecho reconocido.
Los argumentos de los jueces para ordenar el pago de los intereses moratorios, desde la ejecutoria de los autos son:
— El artículo 1617 del Código Civil(48) establece que los intereses legales que se puede cobrar al deudor para mantener actualizada la respectiva condena, de no pagarse esta una vez queda en firme la misma, es decir, una vez ejecutoriada, es la tasa del 6% anual(49).
— En relación con la condena en intereses, debe señalarse que los mismos no se han causado y por lo tanto el incidentante no tiene derecho a ellos, en virtud que los intereses, según la legislación vigente y la jurisprudencia nacional (C.C., art. 165, SNG de dic. 2/36, XLIV, 753), se deben desde la mora, es decir, desde que la obligación se hizo exigible. Así la obligación y los intereses causados en virtud de la mora, solo se adeudan desde el momento en que la obligación es reconocida por sentencia judicial ejecutoriada por ser a partir de ese momento que la deuda adquiere el carácter de exigible(50).
Respecto de la mora, la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia(51) establece que si la obligación es dineraria supone, necesariamente, que se encuentre plenamente determinada, es decir que con certeza se halle establecido cuál es su monto, asunto este sobre el cual, desde antiguo tiene dicho la Corte que “la mora en el pago solo llega a producirse cuando exista en firme una suma líquida(52)”.
En este orden de ideas, asiste razón a los jueces demandados, dado que el incidente de regulación de honorarios, como su nombre lo indica, busca legalizar los honorarios a los que efectivamente el incidentante tiene derecho, esto luego de un estudio juicioso y exhaustivo de los contratos de prestación de servicios, de existir.
Una vez delimitados y tazados los honorarios, se hace exigible dicho monto, y por ende su no pago acarreará morosidad.
Para la Sala, las razones aportadas por las accionadas para justificar la orden del pago de los intereses moratorios desde el momento de ejecutoria de los autos, no presentan signos de arbitrariedad, por cuanto están fundadas en una interpretación razonable tanto de las normas del Código Civil en materia de intereses, como en la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia.
4.1. Conclusión del caso concreto:
4.1.1. La providencia del 11 de julio de 2011, no contiene un defecto sustancial toda vez que la juez, al invalidar el auto que equivocadamente proferido, actuó conforme a lo establecido en el Código de Procedimiento Civil, otorgando protección de los principios esenciales de la administración de justicia de independencia e imparcialidad del juez y al derecho fundamental al debido proceso.
4.1.2. No es protuberante ni evidente que la interpretación de los jueces en las providencias del 12 de mayo y del 21 de septiembre de 2010 y del 06 de octubre de 2011, estén viciadas de un defecto sustancial, pues fue fundamentada en normas legales, específicamente en el artículo 1617 del Código Civil.
4.2. Regla jurisprudencial aplicable.
El defecto sustantivo debe revestir un carácter protuberante y presentarse de forma evidente en la decisión bajo examen. El mero desacuerdo del accionante frente a la interpretación del juez accionado, no es, por si misma, vulneratoria del derecho fundamental al debido proceso.
1. CONFIRMAR el fallo de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, del siete (07) de febrero de dos mil doce (2012), que confirmó el fallo proferido por la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, el nueve (09) de diciembre de dos mil once (2011), el cual negó el amparo solicitado, por las razones expuestas en esta providencia.
Magistrados: Mauricio González Cuervo—Adriana Guillén Arango—Gabriel E. Mendoza Martelo, ausente en comisión.
(1) Tutela interpuesta el 23 de agosto de 2011, ver folio 228 del cuaderno 1.
(2) El apoderado del accionante, presentó acción de tutela interpuesta el 08 de noviembre de 2011, ver folio 117 del cuaderno 1.
(3) De otra parte, los honorarios profesionales a pagar serán los descritos a continuación:
— Desde la fecha de entrega de la obligación hasta la fecha de presentación de la demanda, un 2.5% sobre el valor total del capital más interés.
— Desde el registro de las medidas cautelares hasta el cierre de la etapa probatoria, un 4% sobre el valor total del capital más intereses.
— Desde el cierre de la etapa probatoria, hasta la sentencia que se dicte en primera instancia debidamente ejecutoriada, un 6% sobre el total del capital más intereses.
— Desde la sentencia de primera instancia en adelante, incluida la segunda instancia, un 8.5% sobre el valor total del capital más intereses.
— En caso de que el demandado proponga excepciones, los valores se incrementaran en un 1% dependiendo la etapa en que se haga el pago o el arreglo.
— En la eventualidad de que se haga un pago parcial con dación, se liquidarán honorarios en un 2.5% sobre el valor total de la dación si esta se hace antes del registro de medidas cautelares, sobre el resto de la obligación se liquidaran de acuerdo a lo aquí pactado.
Los honorarios se liquidaran en un 3.5% si la dación cubre la totalidad de la obligación sin importar la etapa en que se encuentra.
(4) Ver folios del folio 15 al 24 del cuaderno 1.
(5) Ver folios del 25 al 31 del cuaderno 1.
(6) Ver folio 32 del cuaderno 1.
(7) Ver folios 33 y 24 del cuaderno 1.
(8) Acción de tutela interpuesta el 08 de noviembre de 2011, ver folio 117 del cuaderno 1.
(9) Ver folios 89 al 92 del cuaderno 1.
(10) Ver folios 85 y 86 del cuaderno 1.
(11) Ver folios 126 al 154 del cuaderno 1.
(12) Ver folios 168 al 188 del cuaderno 1.
(13) Ver folios 192 al 200 del cuaderno 1.
(14) Ver folios 217 y 218 del cuaderno 1.
(15) En auto del diez (10) de mayo de dos mil doce (2012) de la Sala de Selección de tutela 5 de la Corte Constitucional, se dispuso la revisión de la providencia en cuestión y se procedió a su reparto.
(16) El señor Gustavo Antonio Baquero Parra confirió poder especial a un abogado para interponer acción de tutela en su nombre contra Sala Civil Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena y el Juzgado Octavo Civil del Circuito de Cartagena. (Fls. 1 y 2 del cdno. 1).
(18) Reiterada en T-243 de 2008.
(19) El artículo 29 de la Carta establece: “El debido proceso se aplicará a toda clase de actuaciones judiciales y administrativas. Nadie podrá ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al acto que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio.
(20) Sentencia T-061 de 2007
(22) Arts. 229 y 228 C.P.
(23) Sentencia T-443 de 2008.
(24) Artículo 148 CPCP.
(25) Sentencia T-522/01
(26) En Sentencia T-1192/03 se reiteró la jurisprudencia consignada en la Sentencia SU-014 de 2001 donde “la Corte estableció que cuando actuaciones de terceras personas inducían en error al juez, se configuraba la “vía de hecho por consecuencia”. Con ello la Corte indicaba que la violación de los derechos fundamentales de la persona no le eran imputables al juez, pero que la decisión judicial resultaba inconstitucional”. En la Sentencia T-68 de 2005 la Corte dijo la Corte: (v) Finalmente, el defecto o vía de hecho por consecuencia se estructura cuando la providencia judicial se soporta en hechos o situaciones jurídicas adelantadas por autoridades distintas a quien la profiere, y cuyo manejo irregular afecta de manera grave e injusta derechos o garantías fundamentales. En estos casos, aun cuando la decisión se haya adoptado con pleno acatamiento de la normatividad aplicable y dentro de una valoración juiciosa de las pruebas, la vía de hecho se produce como consecuencia de la negligencia de otras instancias públicas, que obligadas a colaborar con la administración de justicia, por acción o por omisión no lo hacen en forma diligente. Tal como lo señaló la Corte ‘si bien el criterio imperante frente a la vía de hecho es el de que esta se origina en una actuación judicial arbitraria o manifiestamente contraria a derecho, puede ocurrir que tal defecto no sea atribuible directamente al juez de la causa, sino a la acción u omisión de otras autoridades públicas —en la mayoría de los casos administrativas— que debiendo colaborar armónicamente en la función de administrar justicia, con su conducta negligente inducen en error al operador jurídico y permiten que a través de la decisión se afecten en forma grave los derechos y garantías constitucionales de quienes intervienen en la actuación judicial.
(27) Sentencias T-462/03; SU-1184/01; T-1625/00 y T-1031/01.
(28) Ver además Sentencias T-051 de 2009, T-060/09, T-130 de 2009, entre otras.
(29) Sentencia T-189 de 2005 en esta oportunidad concluyó la Corte que “En efecto, en su fallo el Tribunal omitió aplicar la norma que se ajustaba al caso y, en su lugar, empleó otra que no era pertinente”.
(30) Ver Sentencia T-205 de 2004, aquí la Corte concluyó la existencia de un defecto sustantivo “por cuanto el juez se basó en una norma legal que había perdido su vigencia”.
(31) Sentencia SU-159 de 2002.
(32) T-051 de 2009. Ver sentencias T-1101 de 2005 dijo la Corte:” Sobre el tema relacionado con las vías de hecho ocasionadas por interpretaciones judiciales contrarias a la Constitución y la procedencia de la tutela para conjurarlas, la Corte tuvo oportunidad de precisar que debe aparecer probado que la aplicación de la norma se hizo (i) contraviniendo o haciendo caso omiso de los postulados, principios y valores constitucionales , (ii) imponiendo criterios irracionales o desproporcionados , (iii) sin respetar el principio de igualdad , y (iv) en desmedro de los derechos sustantivos en litigio “ y T-1222 de 2005. Dijo la Corte en esta ocasión: “para que una interpretación judicial se considere constitutiva de vía de hecho, es indispensable que la misma defienda una lectura de las normas realmente contraria a su sentido lógico, manifiestamente opuesta a los principios de derecho y salida del cauce de la juridicidad”.
(33) Sentencia T-462 de 2003. Ver además Sentencia T-001 de 1999 “Diferente es el caso de la ostensible aplicación indebida de una norma, en cuya virtud se pretende lograr que los hechos quepan en ella, aun contra toda evidencia. Allí puede darse la vía de hecho, como lo ha admitido esta Corte, si por haberse forzado arbitrariamente el ordenamiento jurídico se han quebrantado o se amenazan derechos constitucionales fundamentales (Cfr., por ejemplo, la Sent. T-765 de dic. 9/98)”.
(34) Sentencia T-066 de 2009. “En esta hipótesis no se está ante un problema de interpretación normativa, sino ante una decisión carente de fundamento jurídico, dictada según el capricho del operador jurídico, desconociendo la ley, y trascendiendo al nivel constitucional en tanto compromete los derechos fundamentales de la parte afectada con tal decisión”. Ver además Sentencia T-079 de 1993.
(35) Sentencia T-086 de 2007.
(36) T-231 de 1994. Dijo la Corte: “La vía de hecho predicable de una determinada acción u omisión de un juez, no obstante poder ser impugnada como nulidad absoluta, es una suerte de vicio más radical aún en cuanto que el titular del órgano se desliga por entero del imperio de la ley. Si la jurisdicción y la consiguiente atribución de poder a los diferentes jueces, se hace con miras a la aplicación del derecho a las situaciones concretas y a través de los cauces que la ley determina, una modalidad de ejercicio de esta potestad que discurra ostensiblemente al margen de la ley, de los hechos que resulten probados o con abierta preterición de los trámites y procedimientos establecidos, no podrá imputarse al órgano ni sus resultados tomarse como vinculantes, habida cuenta de la “malversación” de la competencia y de la manifiesta actuación ultra o extra vires de su titular. // Si este comportamiento - abultadamente deformado respecto del postulado en la norma - se traduce en la utilización de un poder concedido al juez por el ordenamiento para un fin no previsto en la disposición (defecto sustantivo)…”.
(37) Sobre el tema pueden consultarse además, las sentencias SU-1184 de 2001; T-1625 de 2000; T-522 de 2001; T-047 de 2005. En la sentencia T-522 de 2001, la Corte señaló que: “es evidente que se desconocería y contravendría abiertamente la Carta Política si se aplica una disposición cuyo contenido normativo es precisamente, y solamente, impedir que se otorguen medidas de aseguramiento a los sindicados porque los procesos se adelantan ante jueces especializados”, razón por la cual el juez, al constatar su existencia, tendría que haber aplicado la excepción de inconstitucionalidad. Sentencia T-086 de 2007. Ver además Sentencia T-808 de 2007 “… en cualquiera de estos casos debe estarse frente a un desconocimiento claro y ostensible de la normatividad aplicable al caso concreto, de manera que la desconexión entre la voluntad del ordenamiento y la del funcionario judicial sea notoria y no tenga respaldo en el margen de autonomía e independencia que la Constitución le reconoce a los jueces (C.P., art. 230)
(38) Ver folios 33 y 24 del cuaderno 1.
(39) Entre las 14 causales de recusación consagradas en el artículo 150 del código de procedimiento civil existen indistintamente hechos objetivos y argumentos subjetivos para tachar al juez, así:
“— Son objetivas las siguientes causales: Nº 2 (haber conocido del proceso), 3 (parentesco), 4 (guarda), 5 (dependiente), 6 (existir pleito), 7 (denuncia penal contra el juez), 8 (denuncia penal por el juez), 10 (acreedor o deudor), 11 (ser socio), 12 (haber emitido concepto), 13 (ser heredero o legatario) y 14 (tener pleito pendiente similar).
(40) Artículo 154 del Código de Procedimiento Civil.
(41) Hernán Fabio López Blanco, Procedimiento Civil, Tomo 1, undécima edición 2012, página 247.
(42) ART. 154.—Suspension del proceso por impedimento o recusación. “Artículo modificado por el artículo 1º, numeral 88 del Decreto 2282 de 1989. El nuevo texto es el siguiente:” El proceso se suspenderá desde que el funcionario se declare impedido o se reciba en la secretaría el escrito de la recusación, hasta cuando hayan sido resueltos, sin que por ello se afecte la validez de los actos surgidos con anterioridad. Cuando se hubiere señalado fecha para una audiencia o diligencia, esta solo se suspenderá si la recusación se presenta por lo menos cinco días antes de su celebración.
(43) ART. 153.—Juez o magistrado que debe reemplazar al impedido o recusado. “Artículo modificado por el artículo 1º, numeral 88 del Decreto 2282 de 1989. El nuevo texto es el siguiente:> El Juez que deba separarse del conocimiento por impedimento o recusación, será reemplazado por el mismo ramo y categoría que le siga en turno, atendiendo el orden numérico, y a falta de este por el juez civil o promiscuo de igual categoría o de otra rama que determine el tribunal superior del respectivo distrito. En el último caso, si desaparece la causal invocada en contra del funcionario, volverá a este el conocimiento del asunto.
(44) Consejo de Estado, Sala Plena de lo Contencioso Administrativo, Consejera Ponente: Dolly Pedraza de Arenas, febrero 25 de 1997. Radicación: C – 343.
(45) T-176 de 2008 (C.P., art. 29, en concordancia con diversas disposiciones contenidas en instrumentos de derechos humanos, tales como los artículos 14.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y 10 de la Declaración Universal de Derechos Humanos)
(46) Siempre que el juez declare su incompetencia para conocer de un proceso, ordenará remitirlo al que estime competente dentro de la misma jurisdicción.
(47) Ver Sentencia T-176 de 2008.
(48) ART. 1617.“Indemnización por mora en obligaciones de dinero”. Si la obligación es de pagar una cantidad de dinero, la indemnización de perjuicios por la mora está sujeta a las reglas siguientes:
El interés legal se fija en seis por ciento anual
(49) Juez 8 Civil del Circuito de Cartagena, folio 27 del cuaderno 1.
(50) Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena – Sala Civil Familia, folio 57 del cuaderno 1.
(51) Sentencia Casación 10 de noviembre de 1995, pág. 23.
(52) Sentencia Casación 27 de agosto de 1930, G.J. T.XXXVIII, pág. 128.