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Timestamp: 2018-03-17 14:47:26
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Política Nacional para la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad - PDF
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Gabriel de la Fuente del Río
1 Política Nacional para la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad SERVICIO NACIONAL DE LA DISCAPACIDAD MINISTERIO DE DESARROLLO SOCIAL Noviembre 2013
2 INDICE I. PRESENTACIÓN... 4 II. MARCO LEGAL DE LA DISCAPACIDAD EN CHILE Principios Constitucionales: Igualdad y no discriminación Convención de las Naciones Unidas Ley Nº III. CARACTERIZACIÓN SOCIOECONÓMICA DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN CHILE Primer Estudio Nacional de la Discapacidad, año Encuesta CASEN IV. OBJETIVOS DE LA POLÍTICA NACIONAL PARA LA INCLUSIÓN SOCIAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD Objetivo General Objetivos Específicos V. PRINCIPIOS QUE RIGEN LA POLÍTICA NACIONAL PARA LA INCLUSIÓN SOCIAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD VI. LÍNEAMIENTOS ESTRATÉGICOS DE LA POLÍTICA NACIONAL PARA LA INCLUSIÓN SOCIAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD SALUD PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA PERSONAL Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA EDUCACIÓN ATENCIÓN TEMPRANA INVESTIGACIÓN, DESARROLLO E INNOVACIÓN (I+D+I) ACCESIBILIDAD UNIVERSAL CAPACITACIÓN E INCLUSIÓN LABORAL ACCESO A LA JUSTICIA Y ADECUACIONES NORMATIVAS PROMOCIÓN DE DERECHOS Y GENERACIÓN DE CONCIENCIA SOBRE DISCAPACIDAD EN LA SOCIEDAD PARTICIPACIÓN EN LA VIDA POLÍTICA Y PÚBLICA CULTURA, RECREACIÓN Y DEPORTE
3 VII. MECANISMOS PARA LA IMPLEMENTACIÓN, EJECUCIÓN, MONITOREO Y EVALUACIÓN DE LA POLÍTICA NACIONAL PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD VIII. ACTORES QUE PARTICIPAN EN LA IMPLEMENTACIÓN DE LA POLÍTICA Comité Interministerial de Desarrollo Social en materia de Discapacidad Consejo Consultivo de la Discapacidad Servicio Nacional de la Discapacidad - SENADIS Sector Público Sector Privado y Sociedad Civil IX. BIBLIOGRAFÍA X. ANEXO
4 I. PRESENTACIÓN Nuestro país ha abordado la discapacidad desde distintos prismas o modelos, en una evolución histórica que ha ido asumiendo las distintas visiones que se han desarrollado sobre la temática en el mundo. Hoy, desde la ratificación de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo, en el año 2008, hemos asumido un modelo centrado en las personas, el respeto de sus derechos y el fomento de su independencia y autonomía, el cual nos desafía a abandonar el asistencialismo y generar las condiciones que permitan a las personas con discapacidad su plena inclusión social y una efectiva igualdad de oportunidades. El nuevo paradigma sobre discapacidad ya no centra su análisis en la condición de salud de la persona, como único elemento constitutivo de ésta, sino que nos llama a entender la discapacidad como el resultado de la interacción de esa deficiencia con elementos contextuales, como barreras del entorno y restricciones a la participación en la sociedad. Lo anterior implica que en este nuevo modelo es la sociedad la que debe hacer las adecuaciones para incluir a las personas con discapacidad, eliminando esas barreras y evitando esas restricciones que impiden a las personas con discapacidad estar en igualdad de condiciones con las demás. En este contexto, la principal consecuencia normativa en nuestro país es la Ley Nº que Establece Normas Sobre Igualdad de Oportunidades e Inclusión Social de Personas con Discapacidad, de Esta Ley mandata la elaboración de un instrumento que aborde integralmente la temática y se transforme en una verdadera carta de navegación para la acción del Estado y una guía para nuestra sociedad, lo que se concreta con la presente Política Nacional para la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad. Esta Política se inspira en el nuevo paradigma de la discapacidad, los principios y orientaciones establecidos en los instrumentos internacionales y recogidos por nuestra legislación en la materia, y por tanto, tiene como base el respeto de los derechos humanos y su promoción, así como la concepción y construcción de una sociedad inclusiva y respetuosa de la diversidad, con las consecuencias sociales y culturales que de ello se derivan. Consecuentemente, el rol del Estado es ser agente activo en la promoción de este cambio de paradigma social y cultural, basado en la libertad y la corresponsabilidad, de modo de progresivamente avanzar a un enfoque de promoción de aquellas capacidades de las personas con discapacidad que les permitan defender sus intereses con la mayor autonomía e independencia posible, participar de manera efectiva e integral en una sociedad respetuosa de la diversidad, y contraer compromisos y obligaciones al igual que todos los chilenos. Este nuevo enfoque hace necesario también que esta Política no busque establecer regímenes especiales o paralelos para las personas con discapacidad. Es esencial para lograr una efectiva inclusión social, centrar la acción del Estado en la equiparación de oportunidades, más que en la sola prestación de beneficios sociales, y 4
5 construir una institucionalidad que asuma en su gestión la variable discapacidad de manera integral e intersectorial. Considerando estos aspectos, el desafío de elaborar la Política Nacional para la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad para el período , es lograr que ésta contribuya a la generación de una cultura de respeto y resguardo de los derechos de las personas con discapacidad, y concrete su participación en la sociedad en todos los ámbitos, asumiendo como principios rectores la igualdad de oportunidades, la corresponsabilidad social, el respeto de la diversidad, la autonomía, el diálogo social y el enfoque de territorialidad o descentralización. Esta Política es el resultado de un trabajo con la comunidad. Entre los años 2011 y 2012, SENADIS lideró la implementación de un total de 16 Diálogos Participativos en las 15 regiones del país, en los cuales se contó con la participación de representantes de organizaciones de y para personas con discapacidad y organismos públicos vinculados a este ámbito. En estos diálogos se pudo constatar que las demandas de la población con discapacidad son diversas según los distintos tipos u origen de la discapacidad, van en aumento y presentan mayores grados de complejidad. Esto implica la necesidad de mejorar la pertinencia y eficacia de las políticas públicas, así como su cobertura y difusión, compromisos gubernamentales y oferta programática existente en el ámbito de la inclusión social de personas con discapacidad, surgiendo por tanto, el desafío de evolucionar a un estadio superior en el diseño e implementación de las políticas públicas, con el fin de asumir un cambio cultural y el nuevo paradigma sobre la discapacidad. A partir de la implementación de estas Jornadas de Diálogos Participativos realizadas en todas las regiones de nuestro país, se establecieron los principales ámbitos de acción de la Política, a través de un Diagnóstico Situacional en Discapacidad en las áreas referidas a: 1) salud; 2) promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia; 3) educación; 4) atención temprana; 5) investigación, desarrollo e innovación; 6) accesibilidad universal; 7) capacitación y promoción de oportunidades de empleo; 8) acceso a la justicia 9) adecuación y ajustes procedimentales adecuados a sus necesidades; 10) respeto de derechos y concienciación de la sociedad; 11) participación en la vida política y pública, y; 12) participación en la vida cultural, las actividades recreativas, el esparcimiento y el deporte. Es así como la construcción de esta Política se ha efectuado a partir del compromiso y corresponsabilidad entre los diversos sectores y actores de nuestra sociedad, donde las personas con discapacidad y sus organizaciones, así como la institucionalidad pública y el sector privado, han participado en la definición de las nuevas orientaciones de la Política Nacional para la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad para el período , presentadas en este documento y de las cuales se desprenden las principales líneas de acción a las que se abocará el Estado en su conjunto. En este sentido resulta oportuno reiterar el compromiso del Estado de Chile en orden a mantener un ineludible dialogo y trabajo común con las organizaciones civiles, como fuente de las políticas y programas sectoriales que a futuro se vayan definiendo. 5
6 Ahora bien, a partir de datos arrojados por la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional, CASEN, 2011, un 7% de la población manifiesta tener algún grado de discapacidad. A su vez, la misma encuesta realizada el año 2006, revelaba que las personas con discapacidad alcanzaban un 6,9% de la población total. El año 2009 la Encuesta informaba sobre un 7,6% de personas con discapacidad, siendo el porcentaje de discapacidad mayor en las mujeres que en los hombres. Otros indicadores interesantes resultan de los datos recogidos en el Primer Estudio Nacional de la Discapacidad en Chile (ENDISC 2004), donde el 12,9% de la población presenta algún tipo de discapacidad. Dado estos disímiles resultados, creemos fundamental que el Estado pueda desarrollar en un futuro próximo, una encuesta que considere dentro de sus focos las personas con discapacidad, de manera que el proceso de inclusión se asuma como una tarea ineludible para el Estado, para lo cual resulta fundamental contar con datos actualizados de esta población, al menos cada 5 años. En cuanto al ámbito de competencia del Servicio Nacional de la Discapacidad, SENADIS, la Ley Nº le confiere la función de asesorar técnicamente al Comité Interministerial de Desarrollo Social en materia de Discapacidad 1, en adelante Comité Interministerial, en la elaboración de la Política Nacional para la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad y en la evaluación periódica de todas aquellas acciones y prestaciones sociales ejecutadas por distintos órganos del Estado que tengan como fin directo o indirecto la igualdad de oportunidades, inclusión social, participación y accesibilidad de las personas con discapacidad. Asimismo, la Ley atribuye al SENADIS un rol estratégico en la elaboración y ejecución de un Plan de Acción de la Política Nacional para la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad, PLANDISC, que congrega las políticas públicas de todos los sectores involucrados y que materializa el compromiso del Estado hacia las personas con discapacidad. Por este motivo, el PLANDISC constituye el marco de acción de la Política Nacional para la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad, siendo el instrumento que permitirá guiar la gestión de la institucionalidad estatal durante los próximos 7 años, y que rendirá cuenta ante la ciudadanía y los organismos internacionales con los cuales se ha comprometido el Estado de Chile. Cabe señalar que para la ejecución, tanto de la Política como del Plan de Acción, se debe considerar la gradualidad en el tiempo, así como la consecuente disposición de los recursos suficientes por parte del Estado. 1 El Comité Interministerial de Desarrollo Social, creado por la ley N , reemplaza al Comité de Ministros de la Discapacidad creado por la Ley N asumiendo sus funciones, y para tratar temas de discapacidad está compuesto por los mismos Ministros contemplados en la Ley N : Desarrollo Social, quien lo preside, Salud, Educación, Justicia, Trabajo y Previsión Social, Vivienda y Urbanismo, Transporte y Telecomunicaciones. 6
7 Finalmente, es importante relevar la corresponsabilidad que nos cabe como entidades públicas, organizaciones de y para personas con discapacidad, organizaciones de la sociedad civil, representantes del sector privado y población en general, de conocer y comprometerse con la presente Política, pues la discapacidad y la inclusión social requieren ser asumidas como temas país, entendiendo para ello que la generación de un cambio cultural se encuentra también en manos de cada ciudadano y ciudadana, ya que sólo de esta forma, podremos avanzar juntos hacia un Chile más Inclusivo. 7
8 II. MARCO LEGAL DE LA DISCAPACIDAD EN CHILE En el ámbito legal se debe destacar la importancia que implicó para las políticas públicas sobre discapacidad en Chile, la promulgación en el año 1994, de la Ley Nº , que Establece Normas Para la Plena Integración Social de Personas con Discapacidad. A partir de dicho año y a la fecha, se han dictado a lo menos 21 cuerpos normativos (ver Anexo) que han abordado directamente la temática de la discapacidad en ámbitos vinculados con la educación, salud, capacitación y trabajo, accesibilidad al entorno, vivienda, entre otros. En este contexto, al realizar un análisis del período normativo, se distinguen claramente dos etapas: la primera, como se mencionó anteriormente, se inicia el año 1994 con la dictación de la Ley Nº , y la segunda desde el año 2008 a la fecha, con la ratificación de la Convención Universal de los Derechos de las Personas con Discapacidad, siendo el hito normativo que impulsó un progresivo cambio en el ámbito de la discapacidad a nivel global. Luego de ratificar la Convención sobre los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad de 2008, el Estado chileno promulgó la Ley Nº , en febrero de 2010, basada en un marco universal de cultura y respeto de los derechos humanos de las personas con discapacidad, recogiendo el cambio de paradigma en materia de discapacidad, e induciendo un cambio en la visión estatal en la materia, desde el rol tradicional de asistencia a un enfoque centrado en las personas, el respeto de sus derechos y el fomento de su independencia y autonomía. El cambio de paradigma se genera luego del paso por diferentes modelos de abordaje de la discapacidad, que pasan desde un modelo asistencialista a un modelo social de derechos humanos. El modelo asistencialista centra su visión en entender que la causa de la discapacidad es un tema de salud, concibiéndola como una enfermedad, en que la persona con discapacidad necesita que los Estados tomen medidas tendientes a protegerlas, de forma de implementar políticas legislativas destinadas a garantizar servicios sociales o de compensación, como por ejemplo, las pensiones de invalidez. A lo largo de la historia, el modelo asistencialista pierde vigencia, una vez que se toma conciencia y se rechazan los fundamentos que giran en torno a la identificación de la discapacidad con el concepto de enfermedad. El modelo es criticado y se comienza a pensar en un modelo social, que es aquel que considera que las causas de la discapacidad son preponderantemente sociales, pues las causas se encuentran en el entorno, y no en el individuo. Asimismo, este modelo asume ciertos valores inherentes a la naturaleza humana impulsando el respeto por la dignidad humana, la igualdad y la libertad personal, traduciéndose en lograr la instauración de los principios de vida independiente, no discriminación, accesibilidad universal y diálogo social. 8
9 2.1 Principios Constitucionales: Igualdad y no discriminación La Constitución Política de la República de Chile consagra en su artículo 1 la igualdad de las personas en dignidad y derechos, y en su artículo 19 numerales 2 y 3 asegura a todas las personas la igualdad ante la ley, de forma que ni la ley ni autoridad alguna podrán establecer diferencias arbitrarias 2, a la vez que reconoce la igual protección de la ley en el ejercicio de sus derechos 3. Ambos derechos se encuentran cautelados por el recurso de protección, acción constitucional consagrada en su artículo 20 que resguarda la vigencia de las garantías fundamentales en caso de su privación, perturbación o amenaza por causa de una acción u omisión arbitraria o ilegal. En este sentido, la normativa constitucional pone el acento en el bien común, la igualdad y no discriminación respecto de todas las personas que habitan en nuestro país, incluyendo a las personas con discapacidad. En este marco podemos destacar que la Constitución Política dispone que el Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantía que esta constitución establece 4. Sin perjuicio del reconocimiento a nivel constitucional, de la igualdad, creemos necesario avanzar en un trabajo que nos permita adecuar nuestra legislación, de manera coherente, con los cambios culturales y los nuevos paradigmas y enfoques en materia de discapacidad, así como con las definiciones que adopta esta política pública, para el logro y compromiso del Estado, con el goce de un mayor nivel de autonomía e independencia de las personas con discapacidad. 2.2 Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad fue adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas, en diciembre de Chile ratificó este tratado internacional, promulgando el Decreto N 201, del Ministerio de Relaciones Exteriores, de 25 de agosto de 2008, publicado en el Diario Oficial el 17 de septiembre de Dicha Convención es la primera que versa sobre derechos humanos del siglo XXI y que compromete a los países que la ratifiquen a garantizar que todas las personas son iguales 2 Artículo 19, numeral 2, Constitución Política de la República. 3 Artículo 19, numeral 3, Constitución Política de la República. 4 Artículo 1 de la Constitución Política de la República. 9
10 ante la ley. Con ello se prohíbe y pretende erradicar cualquier tipo de discriminación en razón de una posible discapacidad, ya sea física, intelectual o sensorial. La adopción de esta Convención, como instrumento jurídico vinculante, obliga al Estado de Chile a promover, proteger y garantizar el pleno disfrute de los derechos humanos de las personas con discapacidad y asegurar que gocen de plena igualdad ante la ley. Además, y muy principalmente, obliga a adaptar sus ordenamientos jurídicos para que las personas con discapacidad puedan hacer valer sus derechos. En la Convención se incluyen ámbitos fundamentales como la accesibilidad, autonomía e independencia, la salud, la educación, el empleo, la habilitación y rehabilitación, la participación en la vida política, la igualdad y la no discriminación, y la protección a grupos especialmente vulnerables, entre otros. En este contexto el Estado de Chile deberá adoptar medidas destinadas a promover y resguardar los derechos de las personas con discapacidad, así como a generar un proceso de mayor inclusión social, oportunidades e independencia para estas personas. Estas medidas debieran incluir una legislación antidiscriminatoria, la eliminación de leyes y prácticas que establecen algún grado de discriminación hacia personas con discapacidad, el rediseño de políticas de interdicción, considerando a las personas con discapacidad y a las organizaciones civiles incumbentes al momento de aprobar nuevos programas y políticas dirigidas a este sector de la población, todo ello con el propósito de concientizar a la sociedad en su conjunto. 2.3 Ley Nº , promulgada el 3 de febrero de 2010 y publicada el 10 de febrero de 2010, que Establece Normas Sobre Igualdad de Oportunidades e Inclusión Social de Personas con Discapacidad Con posterioridad a la ratificación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, y con el objeto de incorporar sus normas y estándares, se publica, en febrero de 2010, la Ley Nº que Establece Normas Sobre Igualdad de Oportunidades e Inclusión Social de Personas con Discapacidad. Esta ley cambia el eje de la acción estatal en materia de discapacidad, enfocando su accionar en garantizar el ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad. La Ley Nº señala que su objeto es asegurar el derecho a la igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad, con el fin de obtener su plena inclusión social, asegurando el disfrute de sus derechos y eliminando cualquier forma de discriminación fundada en la discapacidad 5. Para ello precisa lo que se entiende por igualdad de oportunidades: la ausencia de discriminación por razón de discapacidad y la adopción de medidas de acción positiva orientadas a evitar o compensar las desventajas 5 Citar Ley N , artículo 1. 10
11 de una persona con discapacidad para participar plenamente en la vida política, educacional, laboral, económica, cultural y social. En ese sentido cabe destacar que en el Título IV de la Ley Nº sobre Medidas para la Igualdad de Oportunidades, se señala que el Estado impulsará y aplicará medidas y acciones positivas como instrumentos de la acción estatal para fomentar la accesibilidad y la no discriminación, en los siguientes ámbitos: a) accesibilidad a la cultura, entorno físico transporte, entre otros; b) educación e inclusión escolar; c) capacitación e inserción laboral; d) exenciones arancelarias; y e) reconocimiento de la lengua de señas como el medio de comunicación natural de la comunidad sorda. En este mismo sentido consideramos la necesidad de impulsar y aplicar acciones positivas, por parte del Estado, en beneficio de las personas con discapacidad mental y otros tipos de discapacidad, debido a que hoy tienen poca consideración en las políticas, programas y planes de los diversos Servicios y Órganos del Estado. Por otra parte, la Ley Nº contempla 5 principios que conforman este cuerpo normativo, todos los cuales son de cumplimiento obligatorio en la aplicabilidad de ésta. Los principios referidos son: 1) Vida Independiente, 2) Accesibilidad, 3) Diseño Universal, 4) Intersectorialidad, 5) Participación y Diálogo Social. Al mismo tiempo, la ley conforma una nueva institucionalidad pública destinada a relevar el tema de la discapacidad y establece la creación del Servicio Nacional de la Discapacidad, SENADIS, el Comité de Ministros para la Discapacidad que posteriormente, y en virtud de la ley se implementa a través del Comité Interministerial de Desarrollo Social- y el Consejo Consultivo de la Discapacidad 6, organismos que trabajarán para abordar los desafíos que genera la plena inclusión social de las personas con discapacidad. Las funciones asignadas a SENADIS en el marco de la Ley Nº , son: a) Coordinar el conjunto de acciones y prestaciones sociales ejecutadas por distintos organismos del Estado que contribuyan directa o indirectamente a la igualdad de oportunidades, inclusión social, participación y accesibilidad de las personas con discapacidad; b) Asesorar técnicamente al Comité de Ministros en la elaboración de la Política Nacional para la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad; c) Elaborar y ejecutar, en su caso, el plan de acción de la política nacional para personas con discapacidad, así como, planes, programas y proyectos; 6 El Consejo Consultivo de la Discapacidad está integrado por el (la) Director (a) Nacional del Servicio Nacional de la Discapacidad, cinco representantes de organizaciones de personas con discapacidad de carácter nacional, a fin de representar equitativamente a agrupaciones de personas con discapacidad psíquica, intelectual, física, auditiva y visual, un representante del sector empresarial y otro de organizaciones de trabajadores y dos representantes de instituciones privadas sin fines de lucro constituidas para atender a personas con discapacidad. 11
12 d) Promover y desarrollar acciones que favorezcan la coordinación del sector privado con el sector público en todas aquellas materias que digan relación con mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad; e) Financiar, total o parcialmente, planes, programas y proyectos; f) Realizar acciones de difusión y sensibilización; g) Financiar, total o parcialmente, ayudas técnicas y servicios de apoyo requeridos por una persona con discapacidad para mejorar su funcionalidad y autonomía personal, considerando dentro de los criterios de priorización el grado de la discapacidad y el nivel socioeconómico del postulante; h) Estudiar y proponer al Presidente de la República, por intermedio del Ministro de Planificación, las normas y reformas legales necesarias para el ejercicio efectivo de los derechos de las personas con discapacidad; i) Realizar estudios sobre discapacidad y aquellos relativos al cumplimiento de sus fines, o bien, contratar los que estime necesarios de tal forma de contar periódicamente con un instrumento que permita la identificación y la caracterización actualizada, a nivel nacional y comunal, de la población con discapacidad, tanto en términos socioeconómicos como con respecto al grado de discapacidad que los afecta; j) Velar por el cumplimiento de las disposiciones legales y reglamentarias relacionadas con la protección de los derechos de las personas con discapacidad. Esta facultad incluye la atribución de denunciar los posibles incumplimientos ante los organismos o instancias jurisdiccionales respectivas, y ejercer acciones y hacerse parte en aquellas causas en que estén afectados los intereses de las personas con discapacidad, de conformidad a la ley. 12
14 III. CARACTERIZACIÓN SOCIOECONÓMICA DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN CHILE En Chile, a partir del año 2000 se inicia un primer acercamiento a la medición de prevalencia de discapacidad, cuando se incorporan preguntas sobre deficiencias en la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional, CASEN, y luego en el Censo del año Sin embargo, el instrumento que genera un cambio importante en la medición de la discapacidad en nuestro país es el Primer Estudio Nacional de la Discapacidad -ENDISCque se realizó el año 2004, donde se utiliza la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud -CIF, nuevo marco conceptual impulsado por la Organización Mundial de la Salud el año Primer Estudio Nacional de la Discapacidad, año 2004 El Primer Estudio Nacional de la Discapacidad en Chile del año 2004, ENDISC, establece datos estadísticos fundamentales para conocer la realidad de las personas con discapacidad en nuestro país. Entre los datos levantados por esta encuesta, se destacan los siguientes: a) El 12,9% de la población chilena presenta discapacidad en cualquiera de sus grados, al año A su vez, el 7,2% presenta discapacidad leve, es decir alguna dificultad para llevar a cabo actividades de la vida diaria; el 3,2% presenta una discapacidad moderada, vale decir, una disminución o imposibilidad importante de su capacidad para realizar la mayoría de las actividades cotidianas, llegando incluso a requerir apoyo en labores básicas de autocuidado; y el 2,5% presenta discapacidad severa, lo que significa que ven gravemente dificultada o imposibilitada la realización de sus actividades cotidianas, requiriendo del apoyo o cuidados de una tercera persona. b) Una característica importante que revela el estudio respecto a la composición de la población con discapacidad, dice relación con la concentración de la discapacidad en los niveles socioeconómicos más bajos. En Chile, el 39.5% de las personas con discapacidad presenta condiciones socioeconómicas bajas. Más de la mitad de las personas con discapacidad se encontrarían en un nivel socioeconómico medio y en el nivel más alto se situaría el 5.1% de las personas con discapacidad. c) De las personas con discapacidad, el 58,2% son mujeres y el 41,8% son hombres, siendo la tasa de prevalencia de discapacidad mayor en las mujeres, 14,9% (1 de cada 7 mujeres), mientras que en los hombres es de 10,9% (1 de cada 9 varones). d) Respecto del tramo etario, el 51,0% de las personas con discapacidad se encuentra entre los 30 y 64 años, y el 86,1% de la población con discapacidad en Chile tiene más de 29 años. 14
15 e) En el ámbito de acceso al empleo, mientras que el 48,1% de la población total del país, mayor de 15 años, realiza algún trabajo remunerado 7, sólo un 29,2% de las personas con discapacidad lo hace. En otras palabras, siete de cada diez personas con discapacidad no logran generar ingresos autónomos. Esta situación se complejiza en cuanto a que el 43,9% de las personas con discapacidad son jefes de hogar, de los cuales el 66,2% son trabajadores no calificados. f) Los problemas de acceso a la educación en este segmento de la población forman parte, entre otros, de los factores determinantes en la reproducción de la pobreza y, en particular, en la configuración de un mayor riesgo de vulnerabilidad de las personas con discapacidad. Al momento de la realización del estudio (agosto/septiembre 2004), sólo el 8,5% de las personas con discapacidad se encontraba estudiando, a diferencia del 27,5% de la población total del país que se encontraba estudiando en ese momento. Lo más relevante en esta materia alude a la brecha educacional que se debe cubrir: el 9,8% de las personas con discapacidad no cuenta con estudio alguno; el 42,7% no ha completado la enseñanza básica; sólo un 13,2% ha cursado la enseñanza media completa; y apenas el 6,6% ha accedido a la educación superior (sólo el 2,1% logra titularse), en circunstancias que en la población sin discapacidad esta cifra se eleva a más del doble, alcanzando un 14,2%. g) En relación al acceso a la salud, sólo el 67,1% de las personas con discapacidad ha recibido atención básica de salud, el 40,6% ha recibido algún tipo de servicio de diagnóstico, y tan sólo el 6,5% ha recibido servicios de rehabilitación, lo que equivale a una de cada quince personas con discapacidad. h) En el ámbito de la accesibilidad al entorno, el 33,3% de las personas con discapacidad tiene problemas para desplazarse en la calle debido a obstáculos físicos del entorno, lo que se manifiesta en distintos grados de severidad. De ellos, el 18,0% declaran tener pocas dificultades, y un 19,8% declararon tener muchas o extremas dificultades. Las cifras son suficientemente elocuentes y dan cuenta de la necesidad y relevancia de desarrollar una estrategia país para la discapacidad, pues el impacto de las consecuencias sociales y culturales que de ella se derivan puede hacer una significativa diferencia en la calidad de vida de millones de chilenos. 3.2 Encuesta CASEN Estos valores son calculados en base a la población mayor de 15 años. 15
16 El artículo 5 de la Ley N define a la persona con discapacidad como aquella que teniendo una o más deficiencias físicas, mentales, sea por causa psíquica o intelectual, o sensoriales, de carácter temporal o permanente, al interactuar con diversas barreras presenten en el entorno, ve impedida o restringida su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás. Esta definición recoge el marco conceptual proveniente de la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y la Salud (CIF) elaborado por la Organización Mundial de la Salud el año 2001, y sobre el cual se basa el Primer Estudio Nacional de la Discapacidad en Chile del año 2004, ENDISC, como se mencionó anteriormente. Este marco considera el funcionamiento y la discapacidad de una persona como una interacción dinámica entre los estados de salud y los factores contextuales, incluyendo en estos últimos los factores personales y ambientales. En este contexto, en la encuesta CASEN no ha sido posible construir un indicador de discapacidad, debido a que las preguntas relacionadas con esta materia abordan el concepto de manera parcial, orientándose a medir condiciones de salud de larga duración, dificultades en la realización de un conjunto de actividades y la interacción entre ambas, quedando fuera del análisis algunos estados de salud y la dimensión relacionada con restricciones en la participación. Las cifras por tanto corresponden sólo a personas que presentan al menos una dificultad de salud de larga duración, correspondiente a: dificultad física y/o de movilidad; mudez o dificultad en el habla; dificultad psiquiátrica; dificultad mental o intelectual; sordera o dificultad para oír aún usando audífonos; ceguera o dificultad para ver aún usando lentes. Hecha esta aclaración, resulta relevante mencionar algunas cifras recogidas en la Encuesta CASEN del año 2011: a) El 42,5% de la población con dificultades de salud de larga duración pertenece a los tres primeros deciles de ingreso, cifra muy cercana a la revelada por el Estudio ENDISC 2004 señalada anteriormente. b) En el ámbito laboral, el 78,1% de la población con dificultades de salud de larga duración se encuentra inactiva, es decir, personas de 15 años o más que no integran la población económicamente activa, mientras que en la población sin dificultades esta cifra es de 41,4%. c) En cuanto a la educación, el 19,4% de la población con dificultades de salud de larga duración no tiene estudios formales y el 30,6% tiene estudios básicos incompletos, sólo un 14,1% ha completado la enseñanza media y apenas el 7,1% accedió a la Educación Superior. d) El 9,1% de los jefes(as) de hogar de nuestro país presenta dificultades de salud de larga duración. 16
17 e) De total de la población que presenta dificultades de salud de larga duración, el 33,6% presenta algún tipo de dificultad para llevar a cabo actividades de la vida diaria en forma autónoma, incluyendo labores básicas de autocuidado. Este porcentaje aumenta a 57,1% en las personas de 6 a 59 años. 17
18 IV. OBJETIVOS DE LA POLÍTICA NACIONAL PARA LA INCLUSIÓN SOCIAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD 4.1 Objetivo General La Política Nacional para la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad tiene por objeto contribuir a la generación de una cultura de respeto y resguardo de los derechos de las personas con discapacidad física, sensorial, mental y multidéficit, promoviendo su participación efectiva en la vida cívica, educacional, económica, social y cultural, dentro de un marco que garantice a los principios de igualdad de oportunidades, corresponsabilidad, respeto a la diversidad, autonomía, diálogo social, y territorialidad, que permitan su plena inclusión social. 4.2 Objetivos Específicos Salud Generar condiciones para el acceso de las personas con discapacidad a servicios de salud que sean inclusivos, oportunos, eficaces, eficientes, con tecnología adecuada y personal especializado, focalizados en la prevención, tratamiento, habilitación, rehabilitación de las personas con discapacidad y atención de personas con discapacidades severas y en situación de dependencia. Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en Situación de Dependencia Favorecer el desarrollo de la autonomía personal de las personas con discapacidad, a través de servicios de apoyo pertinentes a su grado y tipo de discapacidad, promoviendo su independencia y el desarrollo de sus capacidades, asegurando el desarrollo de factores ambientales que faciliten los procesos de inclusión social. Educación Velar por el acceso de las personas con discapacidad a un sistema educativo inclusivo y con igualdad de oportunidades en todos sus niveles, desde la Educación Parvularia a la Educación Superior, caracterizado por la incorporación de innovaciones y adecuaciones curriculares y de infraestructura, con personal docente sensibilizado, capacitado y formado profesionalmente en la educación inclusiva. De igual forma se deberá considerar la variable discapacidad en los sistemas e instrumentos de 18
19 monitoreo periódico orientados a mejorar los estándares de calidad del sistema educacional. Atención Temprana Asegurar la inclusión social de la primera infancia con discapacidad o rezago del desarrollo, procurando que niños y niñas gocen plenamente de todos los derechos humanos y libertades fundamentales en equidad de condiciones. Investigación, Desarrollo e Innovación Promover estrategias y acciones en universidades, centros de investigación y empresas, que contemplen el desarrollo de conocimiento puro y aplicado orientado a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad y la inclusión social, cultural y económica de éstas. Accesibilidad Universal Crear estrategias y acciones que incentiven el acceso de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones que las demás, al entorno físico, transporte, información y comunicaciones, incluyendo tecnologías de información y otros servicios de uso público en zonas urbanas y rurales, impulsando para ello planes, programas y proyectos intersectoriales públicos y privados de accesibilidad universal, acciones de capacitación y sensibilización en este ámbito y mecanismos de evaluación y certificación respecto del cumplimiento de normas y compromisos en esta materia. Capacitación e Inclusión Laboral Propender al acceso de la población con discapacidad en edad de trabajar al mercado laboral, en condiciones de inclusión y equidad, a partir de programas de formación para el trabajo y apoyo a la permanencia en el trabajo, incentivos a la contratación, apoyo de emprendimientos productivos y la certificación de la inclusión laboral en espacios públicos y privados. Acceso a la Justicia Velar por el efectivo acceso a la justicia de las personas con discapacidad, e informarles sobre sus derechos. Para la consecución de este fin se deberán desarrollar programas de capacitación, en conjunto con el Poder Judicial, para quienes trabajan en la administración de justicia, sea del sector privado o público, incluido el personal policial y penitenciario. Adecuaciones Normativas 19
20 Desarrollar programas de trabajo conjunto con el Poder Legislativo y Judicial, para perfeccionar la legislación y la normativa nacional, sistematizarla y darle coherencia, de modo de adecuarla al desarrollo actual de los estándares internacionales en materia de Derechos Humanos de las personas con discapacidad, cualquiera sea la naturaleza de la misma. Promoción de Derechos y Generación de Conciencia sobre Discapacidad en la Sociedad Implementar estrategias educativas, formativas y comunicacionales, que promuevan la toma de conciencia por parte de la sociedad en su conjunto y que generen un cambio cultural hacia el respeto de los derechos de las personas con discapacidad, y de sus capacidades, diferencias y aportes a la comunidad. Participación en la Vida Política y Pública Velar por condiciones que permitan la participación política, social y cultural de las personas con discapacidad, así como su asociatividad, a través de los distintos mecanismos de participación. Favorecer la asociatividad de las personas con discapacidad, que les permita incidir en políticas públicas, especialmente sobre aquellas que les conciernen. Cultura, Recreación, Esparcimiento y Deporte Promover el bienestar físico, espiritual y social de las personas con discapacidad a través de su participación en actividades culturales, deportivas y recreativas tanto públicas como privadas. 20