Source: https://es.scribd.com/document/44000991/AtmosferasExplosivasMar09
Timestamp: 2020-02-21 00:39:55
Document Index: 18835097

Matched Legal Cases: ['Artículo 3', 'Artículo 7', 'artículo 2', 'artículo 24', 'artículo 8', 'artículo 23', 'artículo 1', 'artículo 5', 'artículo 3', 'artículo 6', 'artículo 1', 'artículo 109', 'artículo 2', 'artículo 41', 'artículo 15', 'artículo 4', 'artículo 3', 'artículo 4', 'artículo 4', 'artículo 24', 'artículo 8', 'artículo 24', 'artículo 8', 'artículo 4', 'artículo 4', 'artículo 4', 'artículo 7', 'artículo 1', 'artículo 15', 'artículo 3', 'artículo 20', 'artículo 14', 'artículo 10', 'artículo 11', 'artículo 11', 'artículo 12', 'artículo 15']

AtmosferasExplosivasMar09 | Valores | Derecho laboral
AtmosferasExplosivasMar09
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Legislación derivada de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales
y la seguridad de los trabajadores expuestos
a los riesgos derivados de
Aproximación de las legislaciones de los estados miembros de la Unión Europea
Aparatos y sistemas de protección para uso en
REAL DEcRETO 400/1996
Título: Protección de la salud y la seguridad de los trabajadores expuestos a los riesgos derivados de atmósferas explosivas en el lugar de trabajo. Aparatos y sistemas de protección para uso en atmósferas potencialmente explosivas. © GobIERno dE nAvARRA Instituto navarro de Salud Laboral, marzo 2009 Edición revisada para PdF diseño Gráfico: Cockburn Apestegui
de 12 de junio, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores expuestos a los riesgos derivados de atmósferas explosivas en el lugar de trabajo. (boE nº145 de 18 de junio de 2003)
disposición adicional única. Aplicación a los equipos de trabajo destinados a ser utilizados en lugares en los que puedan formarse atmósferas explosivas y que ya se están utilizando
para la evaluación y prevención de los riesgos derivados de Atmósferas Explosivas en el Lugar de Trabajo
Desarrollo y comentarios al real decreto 681/2003, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores expuestos a los riesgos derivados de atmósferas explosivas en el lugar de trabajo.
Artículo 3. Prevención de explosiones y protección contra éstas
Artículo 7. Áreas en las que pueden formarse atmósferas explosivas
disposición adicional única. Aplicación a los equipos de trabajo destinados a ser utilizados en los lugares en los que puedan formarse atmósferas explosivas y que ya se estén utilizando
disposición transitoria única. Plazo de aplicación de la nueva normativa a los lugares de trabajo
Anexo II.A. disposiciones mínimas destinadas a mejorar la seguridad y la protección de la salud de los trabajadores potencialmente expuestos a atmósferas explosivas
Anexo II.b. Criterios para la elección de los aparatos y sistemas de protección
Apéndice 1. Funciones y cualificación
Apéndice 2. documento de protección contra explosiones
Apéndice 3. Medidas preventivas y de protección
Apéndice 4. Equipos para uso en atmósferas explosivas
Apéndice 5. Fuentes de ignición. Electricidad estática
Guías sobre atmósferas explosivas
de 1 de marzo, por el que se dicta las disposiciones de aplicación de la directiva del Parlamento Europeo y del Consejo 94/9/CE, relativa a los aparatos y sistemas de protección para uso en atmósferas potencialmente explosivas (boE nº 85 de 8 de abril de 1996).
REAL DEcRETO 681/2003 de 12 de junio, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores expuestos a los riesgos derivados de atmósferas explosivas en el lugar de trabajo. (BOE nº145 de 18 de junio de 2003)
La norma contiene la definición de atmósfera explosiva, que se define como la mezcla con el aire, en condiciones atmosféricas, de sustancias inflamables en forma de gases, vapores, nieblas o polvos, en la que, tras una ignición, la combustión se propaga a la totalidad de
la mezcla no quemada. Se contemplan en la norma, además, una serie de obligaciones del empresario con objeto de prevenir las explosiones y de proteger a los trabajadores contra éstas. El empresario deberá tomar diferentes medidas de carácter técnico u organizativo, siempre de acuerdo con los principios básicos que deben inspirar la acción preventiva, que se combinarán o completarán, cuando sea necesario, con medidas contra la propagación de las explosiones. de carácter específico son la obligación de evaluar los riesgos de explosión y la de coordinar, cuando en un mismo lugar de trabajo se encuentren trabajadores de varias empresas, además de la obligación de elaborar un documento de protección contra explosiones y de clasificar en zonas las áreas en las que puedan formarse atmósferas explosivas.
1. Este real decreto tiene por objeto, en el marco de
la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, establecer las disposiciones mínimas para la protección de la salud y seguridad de los trabajadores que pudieran verse expuestos a riesgos derivados de atmósferas explosivas en el lugar de trabajo,
según se definen en el artículo 2.
2. Las disposiciones de este real decreto se aplicarán sin
perjuicio de las disposiciones más rigurosas o específicas establecidas en la normativa específica que sea de
3. Las disposiciones de este real decreto no serán de
a. Las áreas utilizadas directamente para el
tratamiento médico de pacientes y durante dicho tratamiento.
b. La utilización reglamentaria de los aparatos de gas
conforme a su normativa específica.
c. La fabricación, manipulación, utilización,
almacenamiento y transporte de explosivos o sustancias químicamente inestables.
d. Las industrias extractivas por sondeos y las
industrias extractivas a cielo abierto o subterráneas,
tal como se definen en su normativa específica.
e. La utilización de medios de transporte terrestres,
marítimo y aéreo, a los que se aplican las disposiciones correspondientes de convenios internacionales, así como la normativa mediante la que se da efecto a dichos convenios. no se excluirán los medios de transporte diseñados para su uso en una atmósfera potencialmente explosiva.
1. En cumplimiento de las obligaciones establecidas
en los artículos 16 y 23 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y en la sección 1.ª del capítulo 11 del Reglamento de los Servicios de Prevención, el empresario evaluará los riesgos específicos derivados de las atmósferas explosivas, teniendo en cuenta, al menos:
a. La probabilidad de formación y la duración de
b. La probabilidad de la presencia y activación de
focos de ignición, incluidas las descargas electrostáticas.
c. Las instalaciones, las sustancias empleadas, los
procesos industriales y sus posibles interacciones.
2. En la evaluación de los riesgos de explosión se tendrán
en cuenta los lugares que estén o puedan estar en contacto, mediante aperturas, con lugares en los que puedan crearse atmósferas explosivas.
a. En los lugares en los que puedan formarse
atmósferas explosivas en cantidades tales que puedan poner en peligro la salud y la seguridad de los trabajadores o de otras personas, el ambiente de trabajo sea tal que el trabajo pueda efectuarse de manera segura.
b. En los ambientes de trabajo en los que puedan
formarse atmósferas explosivas en cantidades tales que puedan poner en peligro la salud y la seguridad de
los trabajadores, se asegure, mediante el uso de los medios técnicos apropiados, una supervisión adecuada de dichos ambientes, con arreglo a la evaluación de riesgos, mientras los trabajadores estén presentes en aquéllos.
Cuando en un mismo lugar de trabajo se encuentren trabajadores de varias empresas, cada empresario deberá adoptar las medidas que sean necesarias para la protección de la salud y la seguridad de sus trabajadores, incluidas las medidas de cooperación y coordinación a que hace referencia el artículo 24 de la Ley de Prevención de
Riesgos Laborales. Sin perjuicio de ello y en el marco de lo dispuesto en el citado artículo, el empresario titular del centro de trabajo coordinará la aplicación de todas las medidas relativas a la seguridad y la salud de los trabajadores y precisará, en el documento de protección contra explosiones a que se refiere el artículo 8, el objeto, las medidas y las modalidades de aplicación de dicha coordinación
1. El empresario deberá clasificar en zonas, con arreglo al
anexo I, las áreas en las que pueden formarse atmósferas
2. El empresario deberá garantizar, en las áreas a que se
refiere el apartado 1, la aplicación de las disposiciones
mínimas establecidas en el anexo II.
3. Sin perjuicio de lo establecido en el Real decreto
485/1997, de 14 de abril, sobre disposiciones mínimas en materia de señalización de seguridad y salud en el trabajo, los accesos a las áreas en las que puedan formarse atmósferas explosivas en cantidades tales que supongan un peligro para la salud y la seguridad de los trabajadores deberán señalizarse, cuando sea necesario, con arreglo a lo dispuesto en el anexo III.
El documento de protección contra explosiones formará
parte de la documentación a que se refiere el artículo 23 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, y podrá constituir un documento específico o integrarse total
o parcialmente con la documentación general sobre la
evaluación de los riesgos y las medidas de protección y prevención.
Disposición adicional única. Aplicación a los equipos de trabajo destinados a ser utilizados en lugares en los que puedan formarse atmósferas explosivas y que ya se están utilizando.
1. Los equipos de trabajo destinados a ser utilizados en
lugares en los que puedan formarse atmósferas explosivas, que ya se estén utilizando o se hayan puesto a disposición para su uso por primera vez en una empresa antes del 30 de junio de 2003, deberán cumplir a partir de dicha fecha el apartado A del anexo II, sin perjuicio de lo establecido en el artículo 1.2 de este real decreto.
2. El apartado b del anexo II no será de aplicación a los
equipos de trabajo a que se refiere el apartado 1 de esta disposición adicional.
1. Los lugares de trabajo que contengan áreas en las que
puedan formarse atmósferas explosivas y que ya se hayan utilizado antes del 30 de junio de 2003 deberán cumplir
las disposiciones mínimas contenidas en este real decreto
más tardar tres años después de dicha fecha.
Que se han determinado y evaluado los riesgos de
El plazo de tres años a que se refiere el apartado
b. Que se tomarán las medidas adecuadas para lograr
los objetivos de este real decreto.
c. Las áreas que han sido clasificadas en zonas de
conformidad con el anexo I.
d. Las áreas en que se aplicarán los requisitos mínimos
establecidos en el anexo II.
e. Que el lugar y los equipos de trabajo, incluidos los
sistemas de alerta, están diseñados y se utilizan y mantienen teniendo debidamente en cuenta la seguridad.
f. Que se han adoptado las medidas necesarias, de
conformidad con el Real decreto 1215/1997, para que los equipos de trabajo se utilicen en condiciones seguras.
anterior no será de aplicación a las modificaciones, ampliaciones y remodelaciones de los lugares de trabajo que contengan áreas en las que puedan formarse atmósferas explosivas, efectuadas después del 30 de junio de 2003, que deberán cumplir las disposiciones de este real decreto desde la fecha de su entrada en vigor.
El Instituto nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 5.3 del Real decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención, elaborará
y mantendrá actualizada una guía técnica de carácter no
vinculante, para la evaluación y prevención de los riesgos
Se autoriza al Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales y al Ministro de Ciencia y Tecnología, previo informe de la Comisión nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo,
a dictar cuantas disposiciones sean necesarias para la
aplicación y desarrollo de este real decreto, así como para las adaptaciones de carácter estrictamente técnico de sus anexos, en función del progreso técnico y de la evolución de las normativas o especificaciones internacionales o de los conocimientos en materia de protección frente a los riesgos derivados de las atmósferas explosivas en el lugar de trabajo.
El presente real decreto entrará en vigor el 30 de junio de
y Ministro de la Presidencia, MARIAno RAJoY bREY
Se consideran áreas de riesgo, a los efectos de este real decreto, aquéllas en las que puedan formarse atmósferas explosivas en cantidades tales que resulte necesaria la adopción de precauciones especiales para proteger la
seguridad y la salud de los trabajadores afectados.
A. Disposiciones mínimas destinadas a mejorar la seguridad y la protección de la salud de los trabajadores potencialmente expuestos a atmósferas explosivas.
a. A las áreas clasificadas como zonas de riesgo de
conformidad con el anexo I, siempre que sean necesarias según las características del lugar de
trabajo, del puesto de trabajo, del equipo o de las sustancias empleadas o del peligro causado por la actividad relacionada con los riesgos derivados de atmósferas explosivas.
b. A los equipos situados en áreas que no presenten
riesgos y que sean necesarios o contribuyan al funcionamiento en condiciones seguras de los equipos situados en áreas de riesgo.
Cuando así lo exija el documento de protección contra explosiones
a. El trabajo en las áreas de riesgo se llevará a cabo
conforme a unas instrucciones por escrito que
proporcionará el empresario. b. Se deberá aplicar un sistema de permisos de trabajo que autorice la ejecución de trabajos definidos como peligrosos, incluidos aquellos que lo sean por las características del lugar de trabajo, o que puedan ocasionar riesgos indirectos al interaccionar con otras operaciones.
2.1 Todo escape o liberación, intencionada o no,
de gases, vapores o nieblas inflamables o de polvos combustibles que pueda dar lugar a riesgos de explosión deberá ser desviado o evacuado a un lugar seguro o, si no fuera viable, ser contenido o controlado con seguridad por otros medios.
2.2 Cuando la atmósfera explosiva contenga varios
tipos de gases, vapores, nieblas o polvos combustibles o inflamables, las medidas de protección se ajustarán al mayor riesgo potencial.
2.3 de conformidad con lo dispuesto en el Real decreto
614/2001, de 8 de junio, sobre disposiciones mínimas para la protección de la salud y seguridad de los trabajadores frente al riesgo eléctrico, cuando se trate de evitar los riesgos de ignición con arreglo al artículo 3, también se deberán tener en cuenta las descargas electrostáticas producidas por los trabajadores o el entorno de trabajo como portadores o generadores de carga. Se deberá proveer a los trabajadores de calzado antiestático y ropa de trabajo adecuada hecha de materiales que no den lugar a descargas electrostáticas que puedan causar la ignición de atmósferas explosivas.
2.4 La instalación, los aparatos, los sistemas de
protección y sus correspondientes dispositivos de conexión
sólo se pondrán en funcionamiento si el documento de protección contra explosiones indica que pueden usarse con seguridad en una atmósfera explosiva. Lo anterior se aplicará asimismo al equipo de trabajo y sus correspondientes dispositivos de conexión que no se consideren aparatos o sistemas de protección en la acepción del Real decreto 400/1996, de 1 de marzo, por el que se dictan las disposiciones de aplicación de la directiva del Parlamento Europeo y del Consejo 94/9/ CE, relativa a los aparatos y sistemas de protección para uso en atmósferas potencialmente explosivas, si su incorporación puede dar lugar por sí misma a un riesgo de ignición. Se deberán tomar las medidas necesarias para evitar la confusión entre dispositivos de conexión.
2.5 Se adoptarán todas las medidas necesarias para
asegurarse de que los lugares de trabajo, los equipos de
trabajo y los correspondientes dispositivos de conexión que se encuentren a disposición de los trabajadores han sido diseñados, construidos, ensamblados e instalados
y se mantienen y utilizan de tal forma que se reduzcan
al máximo los riesgos de explosión y, en caso de que se produzca alguna, se controle o se reduzca al máximo su propagación en dicho lugar o equipo de trabajo. En estos lugares de trabajo se deberán tomar las medidas oportunas para reducir al máximo los riesgos que puedan correr los trabajadores por los efectos físicos de una explosión.
2.6 En caso necesario, los trabajadores deberán ser
alertados mediante la emisión de señales ópticas y/o acústicas de alarma y desalojados en condiciones de seguridad antes de que se alcancen las condiciones de explosión.
2.7 Cuando así lo exija el documento de protección
contra explosiones, se dispondrán y mantendrán en funcionamiento salidas de emergencia que, en caso de peligro, permitan a los trabajadores abandonar con rapidez y seguridad los lugares amenazados.
2.8 Antes de utilizar por primera vez los lugares de
trabajo donde existan áreas en las que puedan formarse atmósferas explosivas, deberá verificarse su seguridad general contra explosiones. deberán mantenerse todas las condiciones necesarias para garantizar la protección contra explosiones.
La realización de las verificaciones se encomendará a
técnicos de prevención con formación de nivel superior, trabajadores con experiencia certificada de dos o más años en el campo de prevención de explosiones
o trabajadores con una formación específica en dicho
campo impartida por una entidad pública o privada con capacidad para desarrollar actividades formativas en prevención de explosiones.
a. deberá poderse, en caso de que un corte de energía
pueda comportar nuevos peligros, mantener el equipo
y los sistemas de protección en situación de funcionamiento seguro independientemente del resto
de la instalación si efectivamente se produjera un corte de energía.
b. deberá poder efectuarse la desconexión manual de
los aparatos y sistemas de protección incluidos en procesos automáticos que se aparten de las condiciones de funcionamiento previstas, siempre que ello no comprometa la seguridad. Tales intervenciones
se confiarán exclusivamente a los trabajadores con una formación específica que los capacite para actuar correctamente en esas circunstancias. c. La energía almacenada deberá disiparse, al accionar los dispositivos de desconexión de emergencia, de la manera más rápida y segura posible o aislarse de manera que deje de constituir un peligro.
1ª. Forma triangular.
2ª. Letras negras sobre fondo amarillo, bordes negros (el amarillo deberá cubrir como mínimo el 50% de la superficie de la señal).
El Real decreto 681/2003, de 12 de junio, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores expuestos a los riesgos derivados de atmósferas explosivas en el lugar de trabajo, encomienda de manera específica, en su disposición final primera, al Instituto nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, la elaboración y el mantenimiento actualizado de una Guía Técnica de carácter no vinculante, para la evaluación y prevención de los riesgos relacionados con las atmósferas explosivas que puedan formarse en los lugares de trabajo.
La presente Guía proporciona criterios y recomendaciones que pueden facilitar a los empresarios y a los responsables de prevención la interpretación y aplicación del citado Real decreto especialmente en lo que se refiere a la evaluación del riesgo por presencia de atmósferas explosivas y en lo que concierne a medidas preventivas y de protección aplicables.
La presente Guía tiene por objeto facilitar la aplicación del Real decreto 681/2003, de 12 de junio (boE nº 145, de 18 de junio) sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores expuestos a los riesgos derivados de la formación de atmósferas explosivas en el lugar de trabajo. Este Real decreto transpone al ordenamiento jurídico español la directiva del Parlamento Europeo y del Consejo 1999/92/CE, de 16 de diciembre.
Se establecen además algunas obligaciones específicas:
la clasificación en zonas de las áreas de riesgo, las características específicas que deben cumplir los equipos instalados o introducidos en las zonas clasificadas y la obligatoriedad de recoger todos los aspectos preventivos que se hayan desarrollado en la empresa en un documento de protección contra explosiones, sin que ello implique la duplicidad de la documentación ya elaborada en virtud de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales.
II. DESARROLLO Y cOMENTARIOS AL REAL DEcRETO 681/2003, SOBRE LA PROTEccIÓN DE LA SALUD Y LA SEGURIDAD DE LOS TRABAJADORES EXPUESTOS A LOS RIESGOS DERIVADOS DE ATMÓSFERAS EXPLOSIVAS EN EL LUGAR DE TRABAJO.
Exposición de motivos La Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, determina el cuerpo básico de garantías y responsabilidades preciso para establecer un adecuado nivel de protección de la salud de los trabajadores frente a los riesgos derivados de las condiciones de trabajo, en el marco de una política coherente, coordinada y eficaz. Según su artículo 6, serán las normas reglamentarias las que irán fijando y concretando los aspectos más técnicos de las medidas preventivas.
Concretamente, la Directiva 1999/92/cE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 1999, relativa a las disposiciones mínimas para la mejora de la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores expuestos a los riesgos derivados de atmósferas explosivas, establece las disposiciones específicas mínimas en este ámbito. Mediante este
real decreto se procede a la transposición al derecho español del contenido de esta directiva. La norma contiene la definición de atmósfera explosiva, que se define como la mezcla con el aire, en condiciones atmosféricas, de sustancias inflamables en forma de gases, vapores, nieblas o polvos, en la que, tras una ignición, la combustión se propaga a la totalidad de la mezcla no quemada. Se contemplan en la norma, además, una serie de obligaciones del empresario con objeto de prevenir las explosiones y de proteger a los trabajadores contra éstas. El empresario deberá tomar diferentes medidas de carácter técnico u organizativo, siempre de acuerdo con los principios básicos que deben inspirar la acción preventiva, que se combinarán o completarán, cuando sea necesario, con medidas contra la propagación de las explosiones. de carácter específico son la obligación de evaluar los riesgos de explosión y la de coordinar, cuando en un mismo lugar de trabajo se encuentren trabajadores de varias empresas, además de la obligación de elaborar un documento de protección contra explosiones y de clasificar en zonas las áreas en las que puedan formarse atmósferas explosivas.
El Real decreto 681/2003 constituye una norma de desarrollo reglamentario de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) para su aplicación en los lugares de trabajo en los que puedan originarse atmósferas explosivas (ATEX) y su objeto es la protección de salud y seguridad de los trabajadores como consecuencia de los riesgos derivados de este hecho.
La protección del patrimonio, la salud pública o el medio ambiente no son por tanto el objetivo de las medidas de prevención y protección establecidas en este Real decreto.
Este Real decreto establece, entre otros, los criterios que debe tener en cuenta el empresario, en lo referente a la evaluación de riesgos, la formación e información de los trabajadores y sus representantes, las características de los equipos y medios de protección…, dentro de la obligación general de aplicar los principios de la acción preventiva, para aquellos riesgos específicos derivados de las atmósferas explosivas que pueden formarse en cualquier lugar de trabajo donde se utilicen sustancias inflamables o productos combustibles.
Tal y como establece el art.1 de la LPRL, se considera que es normativa sobre prevención de riesgos laborales, no solo dicha Ley y sus disposiciones de desarrollo 1 o complementarias, sino también todas aquellas normas, legales o convencionales, que establezcan la adopción de medidas preventivas en el ámbito laboral.
El cumplimiento de los requisitos establecidos en este Real decreto no exime al empresario del cumplimiento, cuando le sea aplicable, de normativa más rigurosa o específica,
bien sea del ámbito de la seguridad industrial, como es el caso de la normativa de los Reales decretos 379/2001, de 6 de abril y 2016/2004, de 11 de octubre, que aprueban el Reglamento de Almacenamiento de productos químicos y sus Instrucciones Técnicas Complementarias entre las que se encuentra la MIE-APQ 1“Almacenamiento de líquidos inflamables y combustibles”, productos susceptibles de generar atmósferas inflamables, y el Reglamento de instalaciones petrolíferas, Rd 2085/1994 2 , o del ámbito de la protección civil, como el Rd 1254/1999, de 16 de julio modificado en último lugar por el RD 948/2005, de 29 de julio, que aprueba medidas de control de los riesgos inherentes a los accidentes graves en los que intervengan sustancias peligrosas.
El Rd 1254/1999 se considera en general una norma más restrictiva puesto que obliga, a las empresas que están bajo su ámbito de aplicación, a elaborar un informe de seguridad que contiene la política de prevención de accidentes graves y el sistema de gestión de la seguridad de la empresa y que supone, en determinados aspectos, el cumplimiento de requisitos más estrictos que los establecidos en este Real decreto y que pueden servir de base, o ser referencia documental, para demostrar el cumplimiento de los mismos.
Por otra parte, el Reglamento de instalaciones petrolíferas, y sus instrucciones técnicas complementarias, establece las condiciones de seguridad de las instalaciones donde se manejan productos petrolíferos. En concreto, la instrucción técnica complementaria (ITC) MI-IP 04“Instalaciones para suministro a vehículos” establece la clasificación de zonas y presenta una serie de figuras con los detalles típicos de clasificación de los surtidores en función de su construcción. Por tanto, desde el punto de vista de la seguridad de la instalación (no tanto de su utilización), los requisitos establecidos en este Real decreto se cumplirían en determinados aspectos preventivos y documentales, si se satisfacen los establecidos por la citada ITC, resolviendo la parte correspondiente del documento de protección contra explosiones.
tratmiento médico de pacientes y durante dicho tratamiento.
1. Entre los que se encuentra este Real decreto.
2. La reglamentación completa actual sobre instalaciones petrolíferas es: Rd 2085/1994 de 20 de octubre, desarrollado por: Rd 2201/1995 de 28 de
diciembre (antigua ITC MI IP 04), Rd 1427/1997 de 15 de septiembre (antigua ITC MI IP 03), Rd 1523/1999, de 1 de octubre (actuales ITC MI IP 03 y 04), Rd 365/2005 de 8 de abril (actual ITC MI IP 05), RD 1416/2006, de 1 de diciembre (ITC MI IP 06), y modificado por RD 1562/1998, de 17 de julio (actual ITC MI IP 02), Rd 1523/1999, de 1 de octubre (actuales ITC MI IP 03 y 04).
almacenamiento y transporte de explosivos o sustancias
químicamente inestables.
d. Las industrias extractivas por sondeos y las industrias
extractivas, a cielo abierto o subterráneas, tal como se definen en su normativa específica.
marítimo y aéreo, a los que se aplican las disposiciones
correspondientes de convenios internacionales, así como la normativa mediante la que se da efecto a dichos convenios. no se excluirán los medios de transporte diseñados para su uso en una atmósfera potencialmente explosiva.
A continuación se cita a modo de información y de forma no exhaustiva la legislación que deben cumplir los equipos, actividades, áreas, etc. que quedan excluidas de este Real decreto.
La exclusión relativa al punto 1.3. a) se remite al Rd 842/2002, de 2 de agosto, Reglamento electrotécnico para baja tensión (REbT) e instrucciones técnicas complementarias. Entre ellas está la ITCbT 38 “Instalaciones con fines especiales. Requisitos particulares para la instalación eléctrica en quirófanos y salas de intervención”. En los lugares de trabajo donde se realicen tratamientos médicos en los que se pueda generar una atmósfera explosiva, se deberán satisfacer las indicaciones establecidas en la ITC-bT 29 “Prescripciones particulares para instalaciones eléctricas de locales con riesgo de incendio o explosión”.
La exclusión relativa al punto 1.3. b) viene fundamentada en la normativa específica existente, y que sobre aparatos de gas se concreta en la directiva de las Comunidades Europeas 90/396/CEE, de 29 de junio (LCEur 1990, 793), relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros sobre los aparatos de gas y la transposición de la misma a la legislación española a través del Real decreto 1428/1992, de 27 de noviembre, sobre aparatos de gas. En este Real decreto se establecen las exigencias mínimas relativas a los aparatos de gas en relación con los dispositivos de seguridad, de control y de regulación para la comercialización y puesta en funcionamiento de los mismos, de forma que en condiciones normales de utilización (utilización de acuerdo al reglamento existente), no pongan en peligro la seguridad de las personas, de los animales domésticos ni de los bienes.
no obstante, en dicha reglamentación se excluyen, en su artículo 1 apartado 2, los aparatos de gas destinados exclusivamente a ser utilizados en procesos e instalaciones industriales. Para los aparatos de gas utilizados en procesos y en instalaciones industriales, la exclusión se refiere a
la ITCICG 10 “Aparatos de gas” del RD 919/2006, de 28 de julio, por el que se aprueba el Reglamento técnico de distribución y utilización de combustibles gaseosos y sus instrucciones técnicas complementarias, ICG 01 a 11.
no se excluyen sin embargo los posibles escapes de las conducciones de gases inflamables, cuya emisión a la atmósfera podría dar lugar a la formación de una atmósfera explosiva peligrosa (como, por ejemplo, podría ocurrir en salas de calderas).
La exclusión relativa al punto 1.3. c) viene fundamentada en la normativa específica existente, y que en relación con la fabricación, manipulación, utilización, almacenamiento y transporte se concreta en el Rd 230/1998, de 16 de febrero, por el que se aprueba el reglamento de explosivos, en el que se adjuntan veinticinco (25) Instrucciones Técnicas Complementarias correspondiendo las dos últimas (ITC 24 y 25) al transporte de los mismos por ferrocarril y a normas de seguridad en la carga y descarga de explosivos en los puertos.
Respecto a las sustancias químicamente inestables, son aquellas que pueden sufrir descomposición o cambios químicos indeseados durante el procedimiento normal de manipulación o almacenamiento. Por ejemplo, sustancias que forman fácilmente peróxidos, monómeros que no llevan estabilizadores o inhibidores y que pueden polimerizarse con una reacción fuertemente exotérmica, productos que dan lugar a reacciones de descomposición, compuestos que reaccionan de forma violenta en contacto, principalmente, con el aire y el agua.
Las características de estas sustancias estarán recogidas en la ficha de datos de seguridad y en las frases R y S del etiquetado de acuerdo con el Rd 363/1995, de 10 de marzo, modificado en último lugar por el RD 99/2003, de 24 de enero, Reglamento sobre notificación de sustancias nuevas y clasificación, envasado y etiquetado de sustancias peligrosas, y sus posteriores modificaciones.
La exclusión relativa al punto 1.3. d) viene fundamentada por el hecho de que las industrias extractivas están reguladas por el Rd 1389/1997 de 5 de septiembre, que a su vez es transposición de la directiva 92/104/CEE del Consejo del 3 de diciembre, donde se establecen las disposiciones mínimas destinadas a mejorar la protección en materia de seguridad y salud de los trabajadores de las industrias extractivas a cielo abierto o subterráneas, y en lo que no se oponga al anterior, por el Rd 863/1985 de 2 de abril, por el que se aprueba el Reglamento General de normas básicas de Seguridad Minera, modificado en su artículo 109 por el RD 150/1996, de 2 de febrero, y sus Instrucciones técnicas complementarias de desarrollo.
La exclusión relativa al punto 1.3. e) viene fundamentada en las disposiciones correspondientes establecidas para el transporte de mercancías peligrosas: por carretera en el Rd 2115/1998 de 2 de octubre, por ferrocarril en los Reales decretos 2225/1998, de 19 de octubre y 412/2001, de 20 de abril, así como por vía aérea, que se recogen en las Órdenes Ministeriales 2/08/1991, 22/06/1995 y 25/05/1998.
El Rd 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención (RSP) y su modificación por el RD 604/2006 es de plena aplicación en cuanto a la organización de la actividad preventiva en sus distintas modalidades, las funciones y actividades que pueden desarrollar cada uno de los sujetos implicados así como la formación que deben tener.
Las explosiones a que se refiere esta definición son explosiones químicas producidas a partir de una reacción de combustión muy exotérmica. Se pueden definir como una combustión rápida que genera gases calientes que se expansionan, dando lugar a una onda de presión (onda aérea) y a un frente de llama que se propaga rápidamente.
La energía liberada en una explosión no tiene por qué ser necesariamentemayor a la producida a partir de una combustión simple, pero esta energía es liberada en un tiempomuy pequeño y por tanto con gran potencia.
En función de cómo semezcle la sustancia inflamable con el aire, de su concentración y de cómo se produzca la ignición, se puede generar una combustión rápida en forma
de llamarada o generarse un frente de llama y las citadas ondas de presión causando la explosión.
Las explosiones a que nos referimos normalmente se propagan en régimen de deflagración, es decir, la velocidad lineal de avance de la reacción (frente de llama) es inferior a la velocidad del sonido, y la onda de presión generada avanza por delante del frente de llama o zona de reacción.
La detonación es un régimen de propagación de la explosión más severo, la velocidad de propagación es superior a la velocidad del sonido y la onda de presión, denominada “onda de choque” y el frente de llama avanzan acoplados. Este fenómeno es debido al efecto de compresión de la onda de choque, la cual genera una alta temperatura y da lugar a la autoignición de la mezcla inflamable que aún no se ha quemado. Como consecuencia, se requerirán métodos específicos de protección.
La definición de atmósfera explosiva del artículo 2 incluye en general todas las atmósferas inflamables tanto si la explosión se propaga en régimen de deflagración (que será lo más habitual), como si lo hace en forma de detonación.
otro aspecto que debe cumplirse para que una atmósfera pueda considerarse como explosiva, a efectos de éste Realdecreto, es el hecho de que lamezcla de las sustancias inflamables con el aire se debe producir en condiciones atmosféricas. Estas condiciones se refieren a la presión y temperatura habituales en el ambiente de trabajo. Por ejemplo, dentro del ámbito de aplicación de este Real decreto, no se consideraría atmósfera explosiva el interior de un recipiente a presión de sustancias inflamables (véanse figuras 1 y 3), pero sí la formada en el lugar de trabajo a causa de escapes o fugas de las sustancias inflamables o combustibles almacenadas a presión o la que existe en el interior de tanques y almacenamientos atmosféricos (véanse figuras 2 y 4).
La información sobre las propiedades relacionadas con la inflamabilidad de las sustancias en los lugares de trabajo puede obtenerse de la información que, obligatoriamente, debe aportar el fabricante o proveedor según la normativa específica 3 . Por tanto, si la sustancia está sometida a
dicha reglamentación, se podrá identificar si es inflamable
o no en función de las indicaciones que proporcione su etiquetado y las fichas de datos de seguridad.
Cuando se trate de sustancias y preparados que no estén clasificados de acuerdo con la legislación anterior
o no se contemple ninguna obligación de facilitar información,
3. Alguna de la normativa a que se hace referencia es:
RD 363/1995, de 10 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento sobre notificación de sustancias nuevas y clasificación, envasado y etiquetado de sustancias peligrosas y sus modificaciones posteriores. RD 255/2003, de 28 de febrero (BOE de 4.3.2003) Reglamento sobre clasificación, envasado y etiquetado de preparados peligrosos y sus modificaciones posteriores.
ALMAcENAMIENTO EN cONDIcIONES NO ATMOSFÉRIcAS
Figura 1. Por ejemplo: el gas natural licuado se almacena a presión atmosférica y temperatura -161ºC. En su interior no hay aire, luego no es de aplicación el RD 681/2003.
Si se produce una fuga de la sustancia inflamable almace- nada en este tipo de tanques, ya sea en forma de líquido que pueda producir vapores inflamables o gases inflama- bles, existe ATEX. Hay que aplicar el RD 681/2003.
el usuario profesional podrá solicitar del productor o suministrador la información necesaria para evaluar los riesgos en virtud de lo dispuesto en el artículo 41 de la LPRL. Si se analizanmezclas cuyos datos de inflamabilidad no sean conocidos, pero que se sospecha que, en las condiciones de utilización, pueden formar atmósferas explosivas, y en cualquier otro caso, puede obtenerse información a partir de:
• Normativa existente sobre transporte de mercancías
peligrosas, donde se indican clasificaciones de peligrosidad de los productos químicos y sus correspondientes pictogramas e indicaciones;
• recomendaciones que la Comisión Europea haya hecho
públicas sobre los resultados de la evaluación y estrategia de limitación del riesgo;
• monografías y fichas de datos para sustancias químicas
realizadas por distintas instituciones como onU, oIT, oMS…;
• bibliografía especializada, bases de datos…;
• si se requirieren datos más precisos, se puede recurrir a ensayos normalizados.
ALMAcENAMIENTO EN cONDIcIONES ATMOSFÉRIcAS
Figura 2. Muchos hidrocarburos se almacenan a tempe- ratura y presión atmosféricas. Por tanto, si la sustancia emite vapores y en el interior hay aire, hay que aplicar el RD 681/2003.
Muchos polvos combustibles, tales como harina, piensos, tóner, metales finamente divididos, etc., pueden tener propiedades de explosividad aunque no dispongan de fichas de datos de seguridad. Por tanto, el hecho de no llevar pictograma no excluye el riesgo de estas sustancias. Sus parámetros de explosividad se pueden encontrar también en los tratados de explosiones de polvo.
Para que se forme una atmósfera explosiva es necesario, entre otras condiciones, que la sustancia inflamable esté íntimamentemezclada con el aire. Las sustancias y preparados con propiedades físico-químicas propicias para formar atmósferas explosivas y que pueden mezclarse fácilmente con el aire, son aquellas que se presentan en forma de gases, vapores y nieblas o sólidos combustibles en forma de polvo.
Un gas es un fluido en el cual las fuerzas de atracción entre sus moléculas son tan pequeñas que no adopta ni forma ni volumen fijo, sino que tiende a expandirse todo lo posible para ocupar todo el espacio en el que se encuentra.
Una sustancia gaseosa tendrá las propiedades indicadas en condiciones ambientales de presión y temperatura. Son sustancias gaseosas inflamables: el hidrógeno, gases de combustión incompleta,gases procedentes de fermentaciones de materia orgánica como elmetano, etc. Los gases para su almacenamiento y utilización, normalmente, se encuentran sometidos a presión (incluso pueden estar licuados). Una emisión de gas, que parte de una presión superior a la ambiental, aumenta la velocidad de difusión, lo que unido a su naturaleza facilitará una mezcla íntima del gas con el oxígeno del aire.
En un sentido amplio, el concepto de vapor es equivalente al de gas, y muchas veces se utilizan ambos indistintamente. Sin embargo, estrictamente, se reserva el término “vapor” al estado gaseoso que adoptan los líquidos por acción del calor. Todos los vapores de sustancias líquidas combustibles, como carburantes, aceites combustibles, disolventes…, pueden causar atmósfera explosiva.
Al igual que en el caso anterior, estas propiedades favorecen la mezcla íntima de la sustancia con el oxígeno del aire, sin embargo, en este caso, la velocidad de difusión será menor ya que dependerá de las propiedades fisicoquímicas del fluido (punto de inflamación o flash point) y de la temperatura ambiente.
Las nieblas se forman, normalmente, por acción mecánica en procesos con líquidos, tales como nebulización, pulverización, inyección, dispersión, etc., en los que pequeñas gotas quedan suspendidas en forma de nube en el aire (véase figura 5). Las nieblas formadas a partir de líquidos inflamables y combustibles son susceptibles de formar atmósferas explosivas, incluso a temperaturas inferiores al punto de inflamación (flash point). Estas gotículas favorecerán la evaporación del líquido que las forma, por tanto, a efectos de medidas preventivas, medios de protección y equipos a utilizar, suelen considerarse como vapor.
Figura 5. Uno de los procesos donde es normal la for- mación de nieblas es en pintura por proyección. Si esta pintura o sus disolventes son inflamables, se podría formar una ATEX.
El polvo con capacidad de formar atmósferas explosivas, es materia particulada que proviene de sólidos combustibles. La dispersión de estas partículas sólidas en el aire formando una nube de polvo también se produce, normalmente, por acción mecánica externa, como acciones de molienda o cribado, transporte, llenado o vaciado, etc (véase figura 6). Así mismo, malas prácticas como limpieza por soplado o barrido, entre otras, también pueden dar lugar a atmósferas explosivas.
La permanencia en suspensión en el aire de estas partículas dependerá de su densidad, del tamaño de las partículas que lo constituyen, de las condiciones ambientales, etc.
Se incluyen en general todos los polvos formados a partir de materia orgánica (sustancias alimenticias y piensos, sustancias vegetales…), determinadas sustancias químicas (productos farmacéuticos, determinadas materias plásticas…) y aquellos provenientes del procesado y manipulación de algunos metales (aluminio, magnesio…) finamente divididos y especialmente en atmósferas enriquecidas en oxígeno.
En general, sólo los productos que estén en su estado final de oxidación no serán susceptibles de producir o alimentar un proceso de combustión, que puede ser una explosión si se dan las condiciones adecuadas.
Figura 6. En los procesos de ensacado, trasvase, transpor- te, etc. de polvos inflamables se pueden formar ATEX.
En el caso de materia particulada, tanto polvos como nieblas, el grado de dispersión en el aire suficiente, para producir una atmósfera explosiva, solo se consigue si el tamaño de las gotículas o de las partículas es suficientemente pequeño para posibilitar el mantenimiento de las mismas en suspensión, ya que en caso contrario se depositarían.
Hay que prestar especial atención a las denominadas mezclas híbridas. Son mezclas de aire y sustancias inflamables en distintos estados físicos (materia particulada
concentración % vol en aire
Concentración % vol de sustancia inflamable
Por debajo del LIE no se produce la comustión por falta de combustible
ZONA cON RIESGO DE EXPLOSIÓN
Por encima del LSE no se produce la combustión por falta de oxígeno
Figura 7. Rango de explosividad de una sustancia inflamable.
y gases o vapores inflamables) a temperatura y presión
atmosférica. En estos casos, las condiciones de formación de la mezcla explosiva o de su ignición puede variar con respecto a las correspondientes a cada uno de sus componentes por separado, es decir, la explosión se puede producir a concentraciones inferiores a la concentración mínima o al límite inferior de explosividad de cada componente individual.
La mayor parte de gases, vapores y nubes de polvo inflamables son susceptibles de explotar si se inflaman bajo ciertas condiciones:
• Mezcla del combustible-comburente. Cada sustancia,
ya esté en forma de gas, vapor, niebla o polvo, tiene un rango de concentración en el aire dentro del cual la mezcla sustancia inflamable- aire tiene propiedades explosivas, pero, si la concentración es inferior o superior a los extremos (límites) que definen su rango de explosividad, no se produciría la explosión aunque el grado de dispersión fuese propicio.
El rango de explosividad de las sustancias inflamables se obtiene a partir de un ensayo normalizado en condiciones definidas de presión y temperatura, por tanto será propio para cada mezcla de sustancia inflamable con el aire.
Además, el valor obtenido varía sensiblemente con la temperatura 4 y la presión y según las condiciones de ensayo, fuentes de inflamación, dimensiones del recipiente, etc.
Estos datos se suelen encontrar en las fichas de datos de seguridad bajo la denominación de LIE (límite inferior de explosividad) y LSE (límite superior de explosividad) 5 . vienen dados en forma de porcentaje en volumen y/o en masa por unidad de volumen (véase figura 7).
Para el caso de nube de polvo, el rango de concentración explosiva dependerá además de la granulometría (véase figura 8). Normalmente en el lugar de trabajo no se presentará una mezcla homogénea de polvo-aire formando atmósfera explosiva, por tanto, los valores del rango de concentraciones límite explosivas para polvos deberían usarse solamente como referencia 6
• Fuente de ignición: La reacción de un producto al explotar es siempre una reacción de oxidación. Para que se inicien estas reacciones se necesita una energía mínima de activación, para que se produzca la inflamación y para que la combustión se propague a la mezcla no quemada. En muchos casos, no son necesarias energías de activación muy elevadas y, una vez desencadenada la reacción, el calor generado suele ser suficiente para que se automantenga la reacción.
4. El rango de explosividad se amplía con el incremento de temperatura, de forma que el LIE es menor y el LSE es mayor. Se puede estimar mediante la
LIEt = LIE25ºC−(0,8LIE25ºC x 10-3)(t−25)
LSEt = LSE25ºC+(0,8LSE25ºC x 10-3)(t−25) La variación es de un 8% ante un aumento de temperatura de 100 ºC (bodurtha, F.T. Industrial Explosion Prevention and Protection. new York, McGraw-Hill book Company, 1980).
5. También se encuentran estos datos en bibliografía especializada y en normas técnicas como en la UnE 202007 In
“Guía de aplicación de la norma UNE-EN 60079-10”.
6. En la bibliografía especializada se encuentran tablas con datos de los parámetros más importantes de explosividad, por ejemplo:
Eckhoff, R.K., dust Explosions in the Process Industries, oxford, butterworth-Heinemann, 1991, Apéndice Tabla A1.
Figura 8.La explosión de una nube de polvo inflamable dependerá de la concentración del polvo en el aire y del tamaño de partícula que debe permitir el grado suficiente de dispersión en el aire.
La evaluación de los riesgos debe permitirnos conocer si puede darse la concurrencia de los factores necesarios para que se produzca una explosión y sobre cuál de ellos es más fácil actuar para que finalmente no ocurra.
Las medidas preventivas que se realicen y lasmedidas finalmente adoptadas o planificadas deben ser conformes al orden de prioridades que se establece en los principios generales de acción preventiva definidos en el artículo 15.1 de la LPRL (véase figura 9).
1. En toda acción preventiva, la primera actuación es siempre evitar los riesgos impidiendo la formación de la atmósfera explosiva al actuar sobre la fuente, es decir,
impidiendo la liberación o difusión de cualquier sustancia inflamable en el ambiente de trabajo o evitando su mezcla con el aire en concentraciones peligrosas. La imposibilidad de que una mezcla inflamable entre en contacto con una fuente de ignición, que le suministre la energía de activación necesaria para iniciar la reacción, es también un método de control de riesgos siempre y cuando exista un control sobre la atmósfera explosiva que se haya formado. Por tanto, es imprescindible el uso de equipos e instalaciones adecuados 7 , para que éstos no sean fuente de ignición.
2. Se evaluarán los riesgos que no puedan evitarse estimando
la probabilidad de formación de una atmósfera explosiva, su extensión y duración, la posibilidad de entrar en contacto con una fuente de ignición y las consecuencias finales, según lo indicado en el artículo 4 del presente Real decreto.
1. Evitar los riesgos EVITAR LA FORMAcIÓN DE ATEX
2. Evaluar los riesgos que no hayan podido evitarse EVALUAR EL RIESGO DE IGNIcIÓN DE LA ATEX
3. Aplicar las medidas de protección oportunas para que en caso de que se materialice el riesgo se garantice la seguridad de los trabajadores ATENUAR LOS EFEcTOS DE LA EXPLOSIÓN
Figura 9. Principios para la prevención de explosión y protección frentes a éstas.
3. Por último, se tendrán en cuenta las medidas de
protección que atenúen los efectos de la explosión que pueden ir desde la implantación de barreras físicas que eviten los efectos del calor y de las ondas de presión, hasta la orientación de la explosión y sus efectos hacia lugares o espacios donde no causen daños personales y los posibles daños materiales sean minimizados por la interposición de elementos estructurales de baja resistencia (cubiertas, mamparas, ventanas…) con el fin de facilitar la liberación de energía.
Todas estasmedidas pueden ser de carácter técnico, si actúan modificando los parámetros que originan la formación de una atmósfera explosiva, o de carácter organizativo, si modifican la forma de trabajo.
El anexo II indica medidas preventivas técnicas y organizativas y en el apéndice 2 “Documento de Protección contra explosiones” se exponen algunas medidas de actuación.
7. Ver apéndice “Equipos para uso en atmósferas explosivas”.
1. En cumplimiento de las obligaciones establecidas en los artículos 16 y 23 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y en la sección 1.ª del capítulo II del Reglamento de los Servicios de Prevención, el empresario evaluará los riesgos específicos derivados de las atmósferas explosivas, teniendo en cuenta, al menos:
b. La probabilidad de la presencia y activación de focos
de ignición, incluidas las descargas electrostáticas.
El principio básico frente a los riesgos de explosión debe ser evitar el riesgo de formación de atmósferas explosivas. Por tanto, como indica el artículo 3, las primeras actuaciones irán encaminadas a:
1. Evitar la presencia de sustancias inflamables.
2. Evitar la mezcla de estas sustancias con el aire.
Si ninguna de estas dos opciones fuese viable, existe la posibilidad de que se forme atmósfera explosiva y por tanto hay que evaluar el riesgo.
El artículo 4 indica unos pasos básicos para realizar dicha evaluación:
a. La probabilidad de formación y la duración de la atmósfera explosiva.
Se analizará la frecuencia con que se produce la mezcla de la sustancia inflamable con el aire, es decir, si se produce de forma permanente, a intervalos definidos o si es improbable que se produzca. Con esta indicación, el artículo 4 presenta una forma de evaluar que se utilizará para la posterior clasificación en zonas (art. 7 y anexo I), ya que se reproduce este concepto.
Respecto a la duración, se debe partir de la base de que no se debe permitir la existencia permanente de una atmósfera explosiva. Por tanto, se deben contemplar las medidas necesarias, como sistemas de detección continua y medidas de control, para que la duración y el volumen del escape siempre sean mínimos.
b. La probabilidad de la presencia y activación de focos de
ignición, incluidas las descargas electrostáticas.
Hay que evaluar cualquier fuente de ignición que pueda aparecer en las áreas donde puedan formarse atmósferas explosivas. Estas fuentes de ignición pueden ser fijas (aparatos y equipos fijos situados en zonas de riesgo) o pueden introducirse en las áreas de riesgo en razón de las actividades a realizar (equipos portátiles o medios de manutención y trasporte). Estos equipos y medios deben cumplir la normativa que les sea de aplicación y en cualquier caso se debe evaluar su idoneidad respecto al riesgo de explosión. Habrá que evaluar, especialmente, las actividades que se realizan en las áreas de riesgo, los equipos que en éstas intervienen 8 e incluso el uso de herramientas manuales.
Las descargas electrostáticas pueden darse tanto por las condiciones de desarrollo del proceso como por carga acumulada por los trabajadores, por ello tendrán que evaluarse todas las circunstancias en que puedan producirse dichas descargas electrostáticas 9 .
c. Las instalaciones, las sustancias empleadas, los procesos
industriales y sus posibles interacciones.
de manera general, las fases de la evaluación del riesgo comprenderán:
• Identificación de las sustancias susceptibles de formar
• Análisis de instalaciones, procesos industriales, equipos, etc., especialmente los puntos y actividades donde las sustancias inflamables que intervienen se pueden mezclar con el aire formando atmósfera explosiva. Al analizar la presencia de sustancias inflamables, se considerarán
tanto las materias primas utilizadas y los productos finales como las posibles sustancias inflamables intermedias que puedan producirse durante el proceso.
• Interacciones entre equipos, instalaciones, procesos y actividades que puedan dar lugar a mezcla de sustancia inflamable con el aire.
Para minimizar los efectos de la explosión se evitará que pueda propagarse a lo largo de la instalación, ya que se aumenta la probabilidad de provocar incendios y otras explosiones aumentando los efectos dañinos y destructivos. Evaluar los efectos particulares de una explosión puede requerir cálculos complejos, por tanto hay que tender siempre a evitar que éstos puedan ser multiplicativos al afectar a equipos y procesos adyacentes propagándose a zonas donde se hayan establecido puestos de trabajo.
7. Ver apéndice 4 “Equipos para uso en atmósferas explosivas”. 9.Ver apéndice 5 “Fuentes de ignición. Electricidad estática”.
Esta evaluación de riesgos debe contemplar todas las actividades que se realicen en la empresa, tanto las
actividades rutinarias de proceso como las actividades periódicas, tales como limpieza, mantenimiento,
contemplará todas las fases de la actividad: arranque, régimen de trabajo, parada, disfuncionamientos previsibles así como posibles errores de manipulación.
Igualmente, la evaluación de riesgos
La evaluación debe ser global valorando en su conjunto los equipos existentes, las características de construcción de los mismos, las materias utilizadas, las condiciones de trabajo
y los procedimientos así como las posibles interacciones de estos elementos entre sí y con el entorno de trabajo.
El riesgo de explosión es siempre un riesgo grave, ya que las consecuencias en caso de materializarse son graves o muy graves. Por eso, este riesgo debe estar controlado y las medidas preventivas a tomar deberían tener un carácter prioritario.
La evaluación de riesgos debe mantenerse actualizada
y revisarse periódicamente, especialmente antes de
comenzar cualquier nueva actividad y/o proceso o antes de reanudar la actividad en caso de haber realizado modificaciones y/o reformas en una planta o proceso existente, incluyendo el hecho de que se introduzcan nuevas sustancias o fórmulas diferentes.
En el apéndice 2 “documento de protección contra explosiones” se profundiza sobre determinados aspectos de la evaluación de riesgos derivados de atmósferas explosivas y en el apéndice 1 “Funciones y Cualificación” se dan indicaciones sobre quién debe realizar la evaluación de riesgos.
Cuando no se pueda evitar la presencia de atmósfera explosiva o no esté confinada y controlada, se debe prestar especial atención a los lugares que están o pueden quedar comunicados con las áreas de riesgo a través de aberturas, ya que por su propia naturaleza las sustancias que forman la atmósfera explosiva pueden desplazarse acumulándose en zonas no protegidas. Por ejemplo:
Si el gas o vapor es menos denso que el aire, tenderá a ascender acumulándose en falsos techos, por ejemplo,
o filtrándose a través de rejillas y conductos. Si es más denso, tenderá a descender acumulándose a ras de suelo.
Los derrames de líquidos inflamables deben ser controlados
y eliminados evitando su filtración en materiales porosos y acumulación en zonas poco accesibles.
El polvo es siempre más denso que el aire, por tanto tiende a depositarse. En ausencia de ventilación o de procesos externos, las partículas más finas permanecerán más tiempo en suspensión. El polvo puede acumularse en cualquier parte dentro del volumen ocupado por la nube. Hay que evaluar toda la zona afectada incluyendo los puntos menos accesibles como pueden ser canaletas de cables, estanterías en altura, parte superior de los equipos, etc., ya que en estas zonas puede acumularse el polvo que se encuentra en suspensión.
atmósferas explosivas en cantidades tales que puedan
poner en peligro la salud y la seguridad de los trabajadores o de otras personas, el ambiente de
trabajo sea tal que el trabajo pueda efectuarse de manera segura.
formarse atmósferas explosivas en cantidades tales que puedan poner en peligro la salud y la seguridad de los trabajadores, se asegure, mediante el uso de los medios técnicos apropiados, una supervisión adecuada de dichos ambientes, con arreglo a la evaluación de riesgos, mientras los trabajadores estén presentes en aquéllos.
del cumplimiento de los artículos 3 y 4 del presente Real decreto se desprende que se habrá hecho todo lo posible para eliminar el riesgo o bien que habrá sido controlado y evaluado, adoptando las medidas preventivas necesarias para garantizar la seguridad y salud de los trabajadores. Sin embargo, pueden darse circunstancias en las que sea necesario garantizar que las condiciones ambientales seguras se mantienen en el momento de desarrollar el trabajo. En estos casos será necesario prever una supervisión de dichas condiciones antes de comenzar los trabajos.
• Cuándo se va a realizar la supervisión del ambiente: se requerirá una supervisión del ambiente cuando se vayan a realizar actividades que, por su naturaleza o por los equipos que implica, pueden generar o aumentar el riesgo de explosión. Es decir, para realizar una actividad que implique fuentes de ignición en un área donde puede formarse una atmósfera explosiva, se necesita constatar que efectivamente no hay atmósfera explosiva en el ambiente y que no se producirá hasta que no se hayan restablecido las condiciones
de seguridad. Otro caso en que sería necesario verificar las condiciones ambientales es cuando para garantizar la seguridad hay que limitar la temperatura o cualquier otro parámetro ambiental, en cuyo caso habrá que supervisar que el límite efectivamente se mantiene. Igualmente se deben supervisar las condiciones ambientales siempre que se modifiquen las condiciones de las áreas susceptibles de presencia de atmósferas explosivas.
• Cómo se realiza la supervisión del ambiente: normalmente
la supervisión va a consistir en el control de las condiciones ambientales que se consideran seguras respecto al riesgo
de explosión. Puede consistir en: detección de sustancia inflamable en el ambiente y sus concentraciones, control de temperatura, control de condiciones de ventilación, etc. La mayoría de las veces se requerirá realizar mediciones o vigilancia de paneles de control.
En el caso de riesgo de formación de atmósfera explosiva por nube de polvo, normalmente, la supervisión consistirá en la verificación de que no existen capas de polvo que puedan ponerse en suspensión, verificación de estanqueidad, limpieza, etc.
En cualquier caso se establecerá un procedimiento que indique en qué va a consistir la supervisión (por ejemplo, si es puntual o continua), cómo se va a realizar (equipos con los que se va a realizar, número de mediciones, etc.), quién debe efectuarla y los resultados válidos para poder realizar la actividad.
• Procedimiento de actuación: los resultados de la
supervisión deben garantizar que la operación se va a realizar en condiciones seguras. El ambiente de trabajo seguro frente al riesgo de explosión se puede concretar en diferentes aspectos:
• No existe atmósfera explosiva, ni se puede formar.
• El trabajo se realiza con la garantía de que no se producirá la inflamación de una posible atmósfera explosiva.
• La posible inflamación de la atmósfera explosiva no causará daños a los trabajadores. El procedimiento de actuación dependerá de los resultados obtenidos de la supervisión.
La necesidad de supervisar el ambiente de trabajo, así como las prescripciones para su realización, debe estar recogida en la evaluación de riesgos. normalmente la necesidad de realizar la supervisión del ambiente irá acompañada de medidas organizativas de prevención incluyendo permisos de trabajo que garanticen, entre otras cosas, que se ha realizado o se está realizando la supervisión del ambiente mientras se desarrolla la actividad.
Sobre la supervisión del ambiente de trabajo, se detalla más información en el apéndice 1 “Funciones y cualificación”.
Cuando en un mismo lugar de trabajo se encuentren trabajadores de varias empresas, cada empresario
deberá adoptar las medidas que sean necesarias para la protección de la salud y la seguridad de sus trabajadores, incluidas las medidas de cooperación
y coordinación a que hace referencia el artículo 24
de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Sin perjuicio de ello y en el marco de lo dispuesto en el
citado artículo, el empresario titular del centro de trabajo coordinará la aplicación de todas las medidas relativas a la seguridad y la salud de los trabajadores
y precisará, en el documento de protección contra
explosiones a que se refiere el artículo 8, el objeto, las medidas y las modalidades de aplicación de dicha coordinación.
Los diferentes tipos de relaciones que se pueden dar entre empresarios que coincidan en un mismo centro de trabajo están regulados por el Rd 171/2004, de 30 de enero, que desarrolla el artículo 24 de la LPRL. En él se establece la obligación general de coordinación a través de un intercambio de información sobre los riesgos específicos de las actividades de cada empresario concurrente que puedan afectar a los trabajadores de las demás empresas. La forma de coordinación será más o menos compleja dependiendo de la peligrosidad de dichas actividades, del número de trabajadores y de la duración de la concurrencia, llegando incluso a tomar la opción de designar a personas encargadas de esa función y establecer instrucciones de trabajo por escrito.
Obligaciones de Informacióny coordinación con empresas concurrentes
Información a los concurrentes sobre:
• riesgos asociados a sus actividades
• riesgos asociados al lugar de trabajo
Si la actividad contratada o subcontratada se realiza en el centro de trabajo y es parte de su actividad:
vigilancia del cumplimiento de la normativa de PRL
precisar las medidas y las modalidades
de coordinación en el documento de protección contra explosiones
coordinar posteriormente su aplicación,
referida a aquellas actividades concurrentes con riesgo de explosión 10
10. Estas obligaciones son las mismas que se establecen en el artículo 8 “Instrucciones del empresario titular” del RD 171/2004. Puede resumirse en la obligación que tiene cada empresario de recopilar la información relativa a las actividades que sean peligrosas por el hecho de darse una concurrencia de trabajadores de diferentes empresas, para posteriormente elaborar e implantar las instrucciones que se consideren necesarias para la prevención de los riesgos y protección de los trabajadores.
Se resume en el siguiente esquema:
Empresario con capacidad de gestión del centro de trabajo
AcTIVIDADES PROPIAS SUBcONTRATADAS
obLIGACIonES dEL EMPRESARIo para con las empresas subcontratadas concurrentes:
1. Riesgos asociados a las actividades
2. Riesgos asociados a los lugares de trabajo
3. vigilancia en el cumplimiento de la
de las empresas respecto a las actividades propias subcontratadas.
OBLIGAcIONES DE cOORDINAcIÓN Precisar medidas y modalidades de coordinación para las actividades concurrentes.
En cualquier caso, la Guía técnica para la Integración de la prevención de riesgos laborales en el sistema general de gestión de la empresa, elaborada por el InSHT, hace referencia a la forma de integrar el cumplimiento de las disposiciones vigentes en el tema de coordinación de actividades empresariales.
En general, en lo referente al riesgo de explosión, será importante coordinarse sobre:
• Las zonas en que existe o se puede formar una atmósfera
explosiva. Actividades a realizar y entorno en el que se van
• Las medidas preventivas y de protección a adoptar
cuando se realicen trabajos o se manipulen sustancias
capaces de generar una atmósfera explosiva.
Las consecuencias del riesgo de explosión son siempre graves cuando afectan a los trabajadores, por tanto esta información se debería facilitar por escrito, antes del inicio de la actividad y ante cualquiermodificación que deba ser tenida en cuenta para garantizar la seguridad y salud de los trabajadores.
Este deber de coordinación será de aplicación a todas las empresas y trabajadores autónomos concurrentes en el centro de trabajo, existan o no relaciones jurídicas entre
1. El empresario deberá clasificar en zonas, con arreglo
al anexo I, las áreas en las que pueden formarse
2. El empresario deberá garantizar, en las áreas a que
se refiere el apartado 1, la aplicación de las
disposiciones mínimas establecidas en el anexo II.
El objetivo de la clasificación de zonas es delimitar las áreas en que se pueden formar atmósferas explosivas para tomar las medidas preventivas consecuentes en cuanto a equipos a utilizar en dichas áreas, actividades permitidas y procedimientos de trabajo a seguir.
Esta clasificación, como ya se adelantaba en el artículo 4 al evaluar los riesgos, tendrá en cuenta, entre otros aspectos, la probabilidad de formación y duración de la atmósfera explosiva, según los conceptos del anexo I.
En el anexo II se presentanmedidas adecuadas para garantizar la seguridad y salud de los trabajadores que se aplicarán a las zonas clasificadas y de acuerdo con los resultados de la evaluación de riesgos.
Las medidas preventivas y de protección a adoptar
se van a realizar trabajos en caliente o actividades
El Rd 485/1997 se aplica para señalización de seguridad
susceptibles de generar fuentes de ignición.
• Los equipos que se deben utilizar y procedimientos de
trabajo a cumplir cuando se realicen actividades en zonas clasificadas por riesgo de explosión.
• Cuantas otras medidas estén previstas en la evaluación de riesgos.
y salud en el trabajo, referida a zonas, locales, vías,
recorridos, peligros derivados de la actividad o la propia
instalación, los medios de protección, emergencia, socorro
y salvamento de los lugares de trabajo, permitiendo una
información común, independiente del centro de trabajo en que se desarrolle la actividad. Además de la señalización
indicada en el mismo, el Rd 681/2003 en su anexo III presenta una señal específica sobre el riesgo de explosión.
Esta señal se colocará en las zonas con riesgo de atmósfera explosiva siguiendo los criterios del art.4 del Rd 485/1997 y su guía de desarrollo elaborada por el InSHT.
a. Que se han determinado y evaluado los riesgos de
d. Las áreas en que se aplicarán los requisitos
mínimos establecidos en el anexo II.
e. Que el lugar y los equipos de trabajo, incluidos
los sistemas de alerta, están diseñados y se utilizan y mantienen teniendo debidamente en cuenta la seguridad.
¿Qué es el Documento de Protección contra Explosiones?
El documento de protección contra explosiones (dPCE) es una recopilación de las actuaciones preventivas realizadas por la empresa que tiene por objeto reflejar el conjunto de medidas adoptadas para garantizar la seguridad y salud de los trabajadores frente al riesgo de explosión.
Es obligación del empresario evaluar los riesgos y adoptar lasmedidas preventivas y de protección precisas para evitar daños a los trabajadores.Concretamente este Real decreto exige la evaluación de los riesgos de explosión en su artículo 4, la clasificación de zonas de acuerdo con el anexo I y la adopción de las medidas oportunas indicadas en el anexo II.
¿Qué debe reflejar?
El art. 8 indica los aspectosmínimos que debe reflejar el dPCE. Aunque tal y como se expresa, puede inducir a preparar un documento específico, separado del resto de
actividades preventivas realizadas en la empresa, donde se recojan los apartados que se indican, tal y como se aclara al final del artículo, el DPCE no tiene por qué constituir un documento independiente puesto que muchas de las acciones a que obliga ya se habrán realizado y estarán convenientemente reflejadas y documentadas siguiendo las obligaciones generales de prevención. Por ejemplo, una empresa con riesgo de explosión ya debería tener evaluado dicho riesgo antes de la entrada en vigor del Rd 681/2003
y la elaboración del dPCE.
A continuación se analizan los aspectos específicos que debe reflejar el DPCE:
a. Que se han determinado y evaluado los riesgos de explosión: la evaluación del riesgo de explosión responde
a la obligación general de evaluación de riesgos presentes
en el lugar de trabajo. El presente Real decreto obliga específicamente, en su artículo 4, a realizar la evaluación del riesgo de explosión. Este apartado del dPCE puede referirse a dicha evaluación que a su vez podría estar ya incluida en la evaluación general de riesgos realizada por el empresario en cumplimiento de la LPRL.
b. Que se tomarán las medidas adecuadas para lograr los
objetivos de este Real Decreto: el principal objetivo del presente Real decreto es garantizar la seguridad y salud de los trabajadores expuestos al riesgo de explosión, por tanto, en este punto, se indicarán las medidas preventivas y de protección adoptadas para minimizar los riesgos de explosión que no hayan podido ser evitados. Estas medidas preventivas también podrían estar ya incluidas en la planificación de la actividad preventiva general de la empresa. Si fuese éste el caso, el dPCE podría hacer referencia a ellas sin necesidad de duplicar la información.
conformidad con el anexo I: se remite al cumplimiento del artículo 7 y del anexo I de este Real decreto. Este requisito es una novedad en el campo preventivo. Hasta el momento no era obligatorio ninguna actuación preventiva
que obligase a clasificar en zonas el lugar de trabajo y recogerlo en un documento.
Es obligatorio identificar los lugares de trabajo donde se pueden formar atmósferas explosivas y clasificar estas áreas en zonas, según la naturaleza de la sustancia que la provoque (gas, vapor, niebla o polvo), y en función de la frecuencia y duración de la atmósfera explosiva según indica el anexo I.
El RD 842/2002, REBT, en su ITC-BT 29, define el mismo concepto de clasificación de zonas para evitar el riesgo de explosión por fuentes de ignición de origen eléctrico. Dicha clasificación, aunque puede servir de orientación, no exime de las obligaciones del Rd 681/2003 que abarca el riesgo de explosión sea cual sea la sustancia que lo origine y la fuente de ignición que pueda iniciar la inflamación de la atmósfera explosiva. Por tanto, pueden existir en la empresa áreas peligrosas por la presencia de atmósferas explosivas y fuentes de ignición, que no sean de origen eléctrico y que no hayan sido clasificadas según el REBT.
establecidos en el anexo II: el anexo II detalla las
disposiciones mínimas destinadas a mejorar la seguridad
y la protección de la salud de los trabajadores
potencialmente expuestos a atmósferas explosivas. Puede no ser necesario aplicar todas las medidas indicadas pero sirven de referencia al empresario a la hora de seleccionar las medidas preventivas adecuadas a su situación particular. Estas medidas preventivas ya podrían haber sido consideradas formando parte de la planificación general de prevención de la empresa. En ese caso, al igual que en puntos anteriores, no tendría que repetirse en el dPCE y podrían simplemente estar referenciadas.
conformidad con el Real Decreto 1215/1997, para que los equipos de trabajo se utilicen en condiciones seguras:
estos dos aspectos hacen referencia a condiciones generales de seguridad.
Junto con todas las medidas de prevención y protección
frente al riesgo de explosión, se debe garantizar la seguridad general de los lugares de trabajo (Rd 486/1997)
y la seguridad en la utilización de los equipos (Rd
1215/1997) mediante la aplicación de medidas específicas
así como de un sistema de mantenimiento y revisiones adecuado.
El Rd 1215/1997 establece en el punto 11 apartado 1
“Condiciones generales de utilización de los equipos de trabajo” que en ambientes especiales, caso de las atmósferas explosivas, no se emplearán equipos de trabajo que en dicho entorno supongan un peligro para la seguridad de los trabajadores. Esta aseveración supone que los equipos no deben limitarse sólo a cumplir una serie de criterios en cuanto a su fiabilidad constructiva, sino que deben ser adecuados para ser utilizados específicamente en las zonas clasificadas por riesgo de explosión. Las medidas aplicadas así como los criterios seguidos, para garantizar la seguridad de los equipos no sometidos a legislación específica (RD 400/1996), deberán estar expresamente detallados en el dPCE.
Además, como parte de la evaluación de riesgos, en el documento de protección contra explosiones, y siempre que no figure en otra documentación de la empresa a la que se pueda hacer referencia, deberá reflejar también:
• La metodología de evaluación del riesgo por atmósferas explosivas.
• La planificación de puesta en marcha de las medidas preventivas.
• La validación de dichas medidas en cuanto a eficacia, posibles riesgos residuales
• El contenido y planificación de la formación que deben recibir los trabajadores involucrados.
• El seguimiento y revisión periódica de la evaluación
realizada, así como de las medidas preventivas adoptadas, de acuerdo con posibles modificaciones de actividad, reformas del lugar de trabajo, incorporación de nuevos trabajadores, evolución de la tecnología
• Los procedimientos de trabajo a aplicar para realizar determinadas actividades en las zonas clasificadas.
• Las actividades que requerirán permisos de trabajo antes de acometerse, en las zonas clasificadas.
• Identificación de los trabajos o tareas ligadas a
actividades de riesgo especial que den lugar a la presencia de los recursos preventivos.
El dPCE debe adaptarse a las condiciones operativas existentes en cada caso y, como parte de la documentación preventiva de la empresa, debe cumplir los requisitos generales exigidos por la legislación preventiva en cuanto a su realización, su mantenimiento y revisión, la consulta y participación de los trabajadores…
¿cuándo debe realizarse el documento de protección contra explosiones?
Siempre que existan sustancias inflamables en la empresa en forma de gas, vapor, niebla o polvo y puedan mezclarse con el aire en cantidades peligrosas existe riesgo de explosión y por tanto es necesario que dicho riesgo sea evaluado y controlado.
1. Los equipos de trabajo destinados a ser utilizados
en lugares en los que puedan formarse atmósferas explosivas, que ya se estén utilizando o se hayan puesto a disposición para su uso por primera vez en una empresa antes del 30 de junio de 2003, deberán cumplir a partir de dicha fecha el apartado A del anexo II, sin perjuicio de lo establecido en el artículo 1.2 de este real decreto.
2. El apartado B del anexo II no será de aplicación a
los equipos de trabajo a que se refiere el apartado 1 de esta disposición adicional.
El apartado b del anexo II indica que, salvo que se disponga otra cosa en el dPCE, los aparatos y sistemas de protección en las áreas en que puedan formarse atmósferas explosivas deberán ser conformes a lo dispuesto en el Rd 400/1996, relativo a los aparatos y sistemas de protección para su uso en atmósferas potencialmente explosivas.
El Rd 681/2003 permite la continuidad del uso de aparatos no conformes al Rd 400/1996 si ya se estaban utilizando antes del 30 de junio de 2003. Estos aparatos y sistemas deben cumplir la reglamentación que les sea de aplicación y en cualquier caso deben ser evaluados para garantizar su adecuación a las zonas clasificadas donde vayan a ser instalados. Aparte de cumplir los requisitos indicados en el apartado A del anexo II se debe evaluar que dichos aparatos y sistemas no generen atmósfera explosiva, que no sean fuente de ignición y en su caso poder detener o limitar la explosión a un nivel de seguridad suficiente en caso de que se produjese.
Respecto a la legislación aplicable a estos aparatos se puede citar la siguiente:
Real decreto 1435/1992 de 27 de noviembre. dicta las disposiciones de aplicación de la directiva 89/392/CEE, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros sobre máquinas. Anexo I. Art. 1.5.7 “Riesgos de explosión: la máquina deberá diseñarse y fabricarse a fin de evitar cualquier riesgo de explosión provocada por la misma máquina, o por los gases, líquidos, polvos, vapores y demás substancias que produzca o utilice la máquina.
Para ello el fabricante tomará las medidas oportunas:
evitar concentraciones peligrosas de productos, impedir
la inflamación de la atmósfera explosiva, limitar las consecuencias de la explosión, si ésta llega a producirse, con el fin de que no tenga efectos peligrosos para el entorno”.
ITC MI-bT 029 del Reglamento Electrotécnico para baja Tensión. Instalaciones eléctricas en locales con riesgo de incendio y explosión.
Real decreto 1215/1997, de 18 de julio. disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización por los trabajadores de los equipos de trabajo. (boE de 7.8.1997).
Para realizar la evaluación de estos aparatos y sistemas puede ser de ayuda seguir los requisitos generales del punto 1 del anexo II del Real decreto 400/1996.
las disposiciones mínimas contenidas en este real decreto a más tardar tres años después de dicha fecha.
2. El plazo de tres años a que se refiere el apartado
Actualmente el Rd 681/2003 es de plena aplicación.
Se autoriza al Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales
y al Ministro de Ciencia y Tecnología, previo informe
de la Comisión nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, a dictar cuantas disposiciones sean necesarias para la aplicación y desarrollo de este real decreto, así como para las adaptaciones de carácter estrictamente técnico de sus anexos, en función del progreso técnico y de la evolución de las normativas o especificaciones internacionales o de los conocimientos en materia de protección frente a los riesgos derivados de las atmósferas explosivas en el lugar de trabajo.
El presente real decreto entrará en vigor el 30 de junio de 2003. dado en Madrid, a 12 de junio de 2003.
y Ministro de la Presidencia MARIAno RAJoY bREY
ANEXO I cLASIFIcAcIÓN DE LAS ÁREAS EN LAS QUE PUEDEN FORMARSE ATMÓSFERAS EXPLOSIVAS
Observación preliminar Esta clasificación en zonas se aplicará a las áreas en las que deban tomarse las medidas establecidas en los artículos 3, 4, 7 y 8.
Las medidas establecidas en los artículos 3, 4, 7 y 8 son en su conjunto coherentes con la aplicación de los principios preventivos establecidos en el artículo 15 de la LPRL.
En un primer análisis, es suficiente determinar en qué áreas se utilizan sustancias inflamables o combustibles en procesos u operaciones, que hagan posible que pasen al ambiente en una cantidad tal que permita la formación de una atmósfera explosiva. Si se conoce además la frecuencia con la que se produce, se habrá realizado de forma intuitiva una clasificación de áreas (sin delimitación de su extensión).
Esta primera clasificación no conllevaría, en principio, la aplicación de las medidas establecidas en el Anexo II, ni posiblemente su inclusión en las áreas definitivas del dPCE, sino que su utilidad sería únicamente a efectos de establecer las zonas susceptibles de ser desclasificadas o modificada su clasificación mediante la implantación de medidas preventivas obvias (como la sustitución de sustancias o compuestos, implantación de extracción localizada, garantizar una ventilación natural suficiente…) que, aunque puedan ser complejas, evitarían tener que realizar la clasificación de áreas resolviendo este problema desde el momento inicial.
La clasificación final de zonas será consecuencia de los resultados de la evaluación de riesgos, habida cuenta que antes de proceder a clasificar una zona o puesto de trabajo se habrán considerado todas las posibilidades de eliminación del riesgo y en su defecto la disminución de la probabilidad y frecuencia de la posible existencia de ATEX, como se ha comentado en el párrafo anterior.
Las zonas que, por la naturaleza y características de explosividad de los productos empleados y por los condicionantes del proceso, no se pueden eliminar completamente son las que se deben clasificar.
Se consideran áreas de riesgo, a los efectos de este real decreto, aquéllas en las que puedan formarse
atmósferas explosivas en cantidades tales que resulte necesaria la adopción de precauciones especiales para proteger la seguridad y la salud de los trabajadores afectados.
explosivas en cantidades tales
debería evaluar la probabilidad de formación de atmósferas explosivas así como la cantidad de éstas, antes de considerar la clasificación en zonas.
cabe esperar la formación de atmósferas ”
indica que el empresario
Una zona donde no es posible que se forme una atmósfera explosiva en cantidades tales que requiera precauciones especiales no se considerará zona de riesgo. Se entiende por precauciones especiales aquéllas dirigidas al control de las posibles emisiones de sustancia inflamable o combustible, control de fuentes de ignición en las áreas peligrosas y aquellas medidas relacionadas con la instalación, actividades y uso de equipos especiales frente al riesgo de explosión.
Se citan a continuación algunos ejemplos de situaciones en las que la atmósfera explosiva que se formase lo fuese en cantidad no peligrosa:
• Un vertido o derrame accidental de una pequeña botella
de disolvente emitiría una cantidad pequeña de atmósfera inflamable y no sería necesario aplicar otras precauciones especiales aparte de las medidas generales establecidas para el tratamiento del vertido y su eliminación y el control de fuentes de ignición. No se clasificaría como zona peligrosa.
• Sustancias inflamables en pequeños envases para su
comercialización no formarían atmósferas explosivas peligrosas en circunstancias normales y por tanto no se requeriría su clasificación como área peligrosa. Sin embargo, sí se clasificarían como área peligrosa los contenedores previstos para almacenar grandes cantidades de estos envases.
• Una capa homogénea de pequeño espesor (visible)
de polvo inflamable puede formar mezcla explosiva. En el caso de capas de polvo combustible, el área se considera de no riesgo cuando dicha capa es eliminada (generalmente, mediante limpieza que no levante polvo) de forma rápida y eficaz antes de que exista la posibilidad
de formación de concentraciones explosivas de polvo inflamable con aire (véase figura 12).
Figura 11. El uso de pequeñas cantidades de sustancias inflamables con las debidas precauciones no formará at- mósfera explosiva en cantidades peligrosas.
Figura 12. La existencia de capas finas de polvo depositado puede ser suficiente para formar una atmósfera explosiva peligrosa. Cuanto más fino y seco s ea el polvo inflamable, mayor peligrosidad. El polvo depositado debe ser eliminado.
no se puede indicar la cantidad máxima de cada sustancia a partir de la cual puede formar una atmósfera explosiva peligrosa, pues depende de las propiedades de cada sustancia pero, además, para poder determinar esta situación se deben relacionar todos los factores implicados:
• Propiedades fisicoquímicas de las sustancias (LIE).
• Cantidad utilizada por realización del trabajo. Material de reserva.
• Cantidades utilizadas en otras condiciones,
mantenimiento, transvases
• Condiciones de propagación: puede ocurrir que la
explosión sea insignificante en cuanto a los daños que puede causar, pero pueda iniciar explosiones mayores.
Este párrafo indica en sentido amplio que las sustancias con propiedades inflamables o combustibles pueden formar atmósferas explosivas, al mezclarse con el aire. Las sustancias inflamables con capacidad para formar atmósferas explosivas serán gases, líquidos inflamables y polvos combustibles.
Las sustancias combustibles suelen incluir a los sólidos y a los líquidos capaces de arder, pero con menor facilidad que las sustancias inflamables.
En el caso de líquidos combustibles, éstos adquieren la característica de inflamables y por tanto de mayor peligrosidad cuando se calientan a una temperatura igual o superior al punto de inflamación (ignición, destello o “flash point”).
La ignición de la materia sólida se presenta con mayor facilidad cuando ésta se encuentra finamente dividida, en forma de polvo, en cuyo caso, si está en suspensión en el aire, puede presentar la característica de polvo inflamable o explosivo aunque no todos los polvos dan resultado positivo en el ensayo de explosión.
A diferencia de los gases y vapores inflamables, en el caso de los polvos inflamables la propagación de la llama no se limita sólo al rango de concentración inflamable. Las partículas de polvo, aunque estén depositadas en forma de capa, siempre contienen cierta cantidad de aire entre dichas partículas permitiendo la propagación de la combustión a través de todo el polvo depositado, aunque sea de manera muy lenta.
Además, el polvo inflamable depositado entraña un potencial de explosión considerable, ya que puede acumularse en cualquier superficie de un área de trabajo pudiendo ponerse en suspensión a partir de ligeras corrientes de aire o como consecuencia de una explosión primaria, provocando en este caso gran número de explosiones en cadena.
Cualquier depósito de polvo apreciable a simple vista debe ser evitado (eliminación mediante limpieza). En caso de que el polvo depositado permanezca, deberá procederse a la clasificación de la zona.
Las áreas de riesgo se clasificarán en zonas teniendo en cuenta la frecuencia con que se produzcan atmósferas explosivas y su duración. De esta clasificación dependerá el alcance de las medidas que deban adoptarse de acuerdo con el apartado A del anexo II.
La clasificación en zonas tiene como objetivo principal determinar y delimitar las áreas en que se pueden formar atmósferas explosivas, con el fin de adoptar las medidas necesarias para evitar cualquier foco de ignición que pudiera dar lugar a la explosión.
Esta clasificación es una forma de categorizar la
peligrosidad del área, debida a la presencia de una atmósfera explosiva, en función de la mayor o menor frecuencia con que se produce y su permanencia. Esta contingencia vendrá dada por la naturaleza
y comportamiento de las fuentes de escape y por
condicionantes del proceso o trabajo analizado. Una emisión continua de sustancia inflamable al ambiente dará lugar a una atmósfera explosiva de forma permanente.
Cuando la emisión no se produzca de forma permanente se deberá analizar el intervalo y las circunstancias en que se produce la formación de atmósfera explosiva.
En base a estos principios se procederá a la clasificación de zonas según los conceptos que se indican en este anexo I.
A efectos de esta clasificación, se entenderá por condiciones normales de explotación la utilización de las instalaciones de acuerdo con sus especificaciones técnicas de funcionamiento.
Las condiciones normales de explotación son aquellas previstas por el fabricante e indicadas en el manual del usuario. Se considerarán también los posibles disfuncionamientos previsibles, tanto los indicados por el fabricante como aquellos que razonablemente se puedan esperar en la utilización del equipo o instalación.
Las condiciones normales de explotación implicarán por tanto el cumplimiento de las indicaciones del fabricante en cuanto a puesta en servicio, utilización, mantenimiento, revisiones… El no cumplimiento de cualquiera de estos requisitos puede invalidar los sistemas de prevención y protección previstos frente al riesgo de explosión.
Las áreas con riesgo de formación de atmósferas explosivas se clasificarán en zonas de acuerdo con las definiciones indicadas en el presente anexo.
Para realizar esta clasificación de zonas es necesario conocer:
• Tipo de sustancia que origina la atmósfera explosiva:
si es un gas, vapor o niebla o si se forma por materia
• Existencia de la atmósfera explosiva: si está presente de forma permanente o si la ocurrencia de la atmósfera explosiva será ocasional, debido a circunstancias o actuaciones concretas, y finalmente si sólo se da esporádicamente de forma no previsible.
• Presencia de la atmósfera explosiva. Se clasificará según la duración de dicha atmósfera. En estos casos, siempre se debe partir de la premisa de que cualquier atmósfera explosiva que se produzca va a ser detectada y evitada en el menor tiempo posible, por tanto se tratará de minimizar al máximo su permanencia.
Por regla general, no es aceptable la presencia permanente de atmósfera explosiva, por tanto, las condiciones de la zona 0 sólo se darán en el interior de recipientes o instalaciones que pueden entrar en contacto con el aire exterior (evaporadores, recipientes de reacción). También se puede presentar en el exterior alrededor de respiraderos y otras aberturas a las que se pueda aplicar la definición anterior.
A continuación se presentan unos ejemplos de
emplazamientos que se pueden clasificar como zona 0:
• El interior de recipientes de almacenamiento cerrados
que contengan líquidos inflamables. Corresponde a recipientes que no están a presión, en cuyo interior puede entrar aire atmosférico por los tubos de venteo
o respiraderos, o por la apertura de tapas o registros en
operaciones de llenado y vaciado, etc. También por la misma circunstancia podría considerarse zona 0 el entorno próximo a la salida de los tubos de aireación de los
depósitos atmosféricos de líquidos inflamables.
• El interior de aparatos de fabricación o de mezcla
cerrados. Corresponde a aparatos a presión atmosférica que están cerrados sólo durante la operación del proceso. La formación de la atmósfera explosiva tiene lugar de forma similar al caso anterior. El aire inicial y el que penetra al realizar aperturas al ambiente exterior puede crear una situación de atmósfera explosiva.
• Almacenes de piezas recién tratadas con sustancias que
puedan desprender vapores inflamables como pinturas, productos de limpieza, etc., cuando no dispongan de ventilación suficiente.
• Siempre que el proceso se realice de forma continuada, se presentará una atmósfera explosiva de forma permanente
• El entorno inmediato de puntos de carga y descarga
de líquidos inflamables, por encima de su punto de inflamación, en recipientes abiertos al exterior.
• El entorno próximo de puntos de llenado de aerosoles
con gases inflamables como el propano o el butano.
• El entorno próximo de puntos de llenado de botellas de gases licuados inflamables.
La definición de zona 1 se asocia a formación de atmósfera inflamable debido a condiciones particulares del proceso o instalación y a actividades que no se realizan de forma continuada. Por ejemplo: en determinadas fases del proceso o puntos de la instalación se emitirá de forma prevista un gas o vapor a la atmósfera que se produce a intervalos definidos. Del mismo modo, la realización de determinada actividad puede originar la formación de una atmósfera explosiva en el momento en que se realice la actividad. Si ésta se realiza a intervalos definidos, dará lugar a una zona 1.
Se pueden incluir, entre otras:
• La proximidad inmediata de aberturas de llenado y
vaciado ocasionales de líquidos inflamables.
• La proximidad inmediata de prensaestopas sin garantías
plenas de hermeticidad, por ejemplo: bombas y válvulas con prensaestopas.
• El exterior de recipientes que pueden abrirse
ocasionalmente o la proximidad inmediata de aberturas de alimentación, bocas de carga y tomas demuestras.
• Los orificios de salida al aire libre de guardas apaga-
llamas hidráulicas (dispositivos con columna de agua que
hace la función de una válvula antirretroceso de llama en aparatos con gases inflamables).
• Extremos de los brazos articulados y de las mangas
flexibles de carga de vehículos-cisterna y otros recipientes.
• Tapas y registros de carga y válvulas de vaciado de
• Válvulas de tomas de muestras y de purgado libre al ambiente.
• Fosos y canalizaciones cerrados sin estanqueidad
• Puntos de drenaje de agua de recipientes que contengan
líquidos inflamables, que puedan llegar a desprender sustancias inflamables a la atmósfera al sobrepasarse el purgado.
La formación de este tipo de zonas se asocia a posibles escapes y fugas no previstos. debe reservarse a casos donde por las características del proceso o de la instalación se podría producir una emisión de sustancia inflamable a la atmósfera aun en condiciones normales de funcionamiento, pero no es previsible.
La clasificación de un área como zona 2 implica en la mayoría de los casos una evaluación de escenarios de riesgo previstos donde se analicen los posibles disfuncionamientos o accidentes esperables. Según la evaluación y escenarios de riesgo previstos, podrían considerarse zona 2:
• Las áreas en que el escape puede proceder de una
avería o situación anormal o accidental: bridas, conexiones, válvulas y uniones de tuberías en las que no es esperable que se produzcan fugas en funcionamiento
normal. no constituyen áreas de riesgo las canalizaciones en tuberías que se mantienen técnicamente estancas, por ejemplo, alrededor de conducciones soldadas. La zona en que hubiera bridas con juntas, en que una fuga se pueda considerar una situación anormal de avería, sería zona 2.
• Mirillas o tubos de nivel de vidrio en condiciones estancas.
• Cierres o sellados de bombas, de compresores, válvulas, etc.
• Aparatos de materiales frágiles (vidrio, cerámica, grafito, etc.), protegidos, en los que accidentalmente podría producirse su rotura.
• Orificios de respiración de membranas de
manorreductores (reductores de presión).
• Cubetos de retención en condiciones de seguridad.
• Almacenamientos de productos inflamables de acuerdo con la legislación vigente.
Aunque la concentración explosiva varía para cada tipo de polvo, las nubes de polvo dentro del rango de explosividad suelen ser densas y se ve con dificultad o no se puede ver a su través en distancias superiores a un metro. Esta observación puede ayudar en cierta medida a estimar visualmente la extensión de la zona.
En primer lugar, cabe destacar que, debido a los efectos dañinos que la inhalación de polvo puede causar sobre la salud de los trabajadores, así como los riesgos en la realización del trabajo en ambientes pulverulentos por la baja visibilidad, no se debe trabajar en ambientes clasificados como zona 20.
Por tanto estas condiciones deben darse únicamente en el interior de recipientes o contenedores de polvo combustible, sistemas de transporte y aparatos o equipos de procesos con polvo combustible. Sin embargo, es importante remarcar que, si en el exterior de estos equipos está presente de forma continuada o durante largos períodos de tiempo una mezcla explosiva pulverulenta, esta zona deberá también ser clasificada como zona 20.
Por regla general, el interior de instalaciones como molinos, trituradoras, secadoras, mezcladoras, ciclones, tuberías de transporte, tolvas, silos, filtros, equipos de ensacado, etc. sólo se incluye aquí si en ellos se pueden formar mezclas explosivas pulverulentas en cantidades peligrosas de manera permanente, prolongada o frecuente.
Es imprescindible evitar la entrada masiva incontrolada de aire en el interior de equipos que pudieran favorecer la generación de atmósferas peligrosas. Hay que evitar a toda costa que el interior de recipientes pueda encontrarse en situación normalmente explosiva.
Figura 13. En esta imagen se observa luz entre el polvo pero no se puede distinguir la luminaria que la proyecta.
Se aplica aquí el mismo concepto indicado para la zona 1, es decir, se asocia a formación de atmósfera inflamable debida a condiciones particulares del proceso o instalación y a actividades que no se realizan de forma continuada. En determinadas fases del proceso o puntos de la instalación se producirá de forma prevista una nube de polvo en la atmósfera que se generará a intervalos definidos. Del mismo modo, la realización de determinada actividad puede originar la formación de una atmósfera explosiva en el momento en que se realice la actividad. Si ésta se realiza a intervalos definidos, dará lugar a una zona 21.
Se pueden clasificar como zona 21:
• Zonas inmediatamente próximas a las zonas de acceso a
recipientes o contenedores de polvo combustible, cuando estas son abiertas ocasionalmente y en funcionamiento normal el polvo se pone en suspensión.
• Zonas próximas a los puntos donde pueda existir un
escape en funcionamiento normal que ponga en suspensión en la atmósfera polvo combustible (fuente de escape).
• Puntos de llenado y de vaciado ocasional de material
pulverulento, puestos de trasiego, estaciones de descarga de vehículos, alimentación o vertido de cintas transportadoras, etc. En caso de tratarse de lugares de trabajo habituales y con continua generación de polvo, en los que se carece de extracción localizada, se clasificarían como zona 20.
• Zonas donde existe acumulación de polvo y en las que,
en condiciones normales de explotación, por dispersión por ejemplo, de forma ocasional se forman concentraciones explosivas de polvo/aire (plantas desmotadoras de algodón, talleres de confección, industrias de procesado de madera tales como carpinterías, ebanisterías, etc.).
Por otra parte, desde el punto de vista higiénico, no se puede trabajar efectivamente en una zona 21, salvo en momentos puntuales y con la protección adecuada, lo que requiere sistema de extracción localizada en los puntos previsibles de emisión.
Una zona se clasificará 22 cuando exista la posibilidad de formación de nubes de polvo exteriores a puntos del sistema de contención (recipiente contenedor). Estas nubes de polvo en suspensión no se darán en condiciones normales de explotación.
Ejemplos de zona 22 pueden ser:
• Áreas en torno a instalaciones que contienen polvo,
cuando puedan producirse fugas de polvo por puntos no
estancos y pueda emitirse o mantenerse en suspensión.
• Equipos que manipulen polvos combustibles y trabajen a presión positiva, como los sistemas de transporte
neumático, que podrían ejercer sobrepresiones en sistemas de resistencia débil y dar lugar a fallos (fugas) en juntas de uniones o en recipientes, ocasionando nubes de polvo combustible.
en condiciones normales de explotación, no es probable
que se formen concentraciones explosivas de polvo/aire.
• Zonas externas cercanas a recipientes de
almacenamiento, sacos, bolsas, etc. donde puede existir derrame del polvo combustible por sobrellenado o rotura del recipiente.
• Talleres de molienda, en los que el polvo puede escapar
de los trituradores y luego depositarse.
• Filtros no encapsulados y las bolsas debajo de ellos que
se pueden rasgar o quedar sueltas (por ejemplo, filtros de mangas).
• Conexiones flexibles entre elementos de un equipo.
Observación preliminar Las disposiciones de este anexo se aplicarán:
a. A las áreas clasificadas como zonas de riesgo
de conformidad con el anexo I, siempre que sean necesarias según las características del lugar de trabajo, del puesto de trabajo, del equipo o de las sustancias empleadas o del peligro causado por la actividad relacionada con los riesgos derivados de atmósferas explosivas.
El anexo II indica una serie de medidas que contribuyen
a garantizar la seguridad de los trabajadores en aquellas zonas en las que no se ha podido eliminar el riesgo de formación de atmósfera explosiva y que, por tanto, se habrán clasificado según el anexo I en función de su frecuencia de aparición y duración.
de entre las medidas propuestas por el anexo II, se deben aplicar aquellas que se consideren apropiadas de acuerdo con la evaluación de riesgos. Por tanto, el cumplimiento de las medidas propuestas en el presente anexo no exime de la evaluación de riesgos y de la aplicación de otras medidas previstas en el desarrollo de la planificación preventiva.
El Rd 400/1996 se aplica tanto a los aparatos y sistemas de protección para uso en atmósferas potencialmente explosivas como a los dispositivos de seguridad, control
y reglaje destinados a utilizarse fuera de dichas
atmósferas, pero que son necesarios o que contribuyen al funcionamiento seguro de los aparatos y sistemas de protección en relación con los riesgos de explosión garantizándose así su seguridad.
Sin embargo, los equipos no afectados por el Rd 400/1996 (equipos ya en uso antes del 30 de junio de 2003), situados en zonas clasificadas, habrán sido evaluados garantizando su seguridad para su instalación y funcionamiento en zonas clasificadas. Del mismo modo hay que evaluar y aplicar las medidas convenientes para todos aquellos equipos
e instalaciones que contribuyan a la seguridad de los primeros aun estando instalados en zonas seguras.
Particularizando de acuerdo con el presente Real decreto las obligaciones establecidas en los artículos 18 y 19 de la LPRL, el empresario deberá formar e informar a los trabajadores sobre cómo y en qué lugares surge el riesgo de explosión así como las medidas preventivas, de protección y de emergencia que se deben observar.
Todo trabajador que acceda a un área clasificada por riesgo de explosión debe ser informado acerca de los riesgos presentes en dicha área y recibir la formación adecuada. En concreto, todos los trabajadores que puedan acceder a un área clasificada deberían recibir formación e información sobre:
• El resultado de la evaluación de riesgos y medidas
adoptadas sobre el riesgo de explosión.
• Manipulación correcta de las sustancias implicadas.
• Equipos y sistemas de protección a utilizar y manejo adecuado de los mismos.
• Actuaciones prohibidas en la zona (por ejemplo: trabajos en caliente, fumar…).
• Ropa de trabajo, equipos de protección individual,
medios de protección colectivos, herramientas y equipos de trabajo permitidos y prohibidos en la zona.
• Rutas a seguir y señales de evacuación.
• Conocimiento suficiente del plan de emergencia para el caso de incendio o explosión.
Además, recibirán formación e información específica sobre las actividades que deban realizar en dichas zonas así como sobre los procedimientos de trabajo que se hayan decidido en la evaluación de riesgos y sobre permisos de trabajo específicos impuestos en dichas áreas.
También habrá que proporcionar la información necesaria al personal presente aunque no sean empleados cuando ésta sea necesaria para garantizar su seguridad.
proporcionará el empresario.
b. Se deberá aplicar un sistema de permisos de trabajo
que autorice la ejecución de trabajos definidos como peligrosos, incluidos aquellos que lo sean por las características del lugar de trabajo, o que puedan ocasionar riesgos indirectos al interaccionar con otras operaciones. Los permisos de trabajo deberán ser expedidos, antes del comienzo de los trabajos, por una persona expresamente autorizada para ello.
Una de las medidas preventivas básicas, de tipo organizativo, frente al riesgo de explosión, debería ser la puesta a disposición de los trabajadores de instrucciones por escrito generales o específicas para informar sobre las precauciones y pautas de trabajo a seguir en las actividades que se vayan a realizar en zonas clasificadas, sobre todo en aquellas actividades que puedan agravar el riesgo de explosión. Estas instrucciones deberán ser conocidas por los trabajadores, incluyendo los métodos de trabajo seguros en las zonas clasificadas. Así mismo, la realización de determinadas actividades debería ser autorizada por escrito mediante un permiso de trabajo en el que se establezcan las medidas preventivas necesarias para su realización y se garantice su cumplimiento.
Estos permisos de trabajo deben ser expedidos antes del comienzo de los trabajos y deberán contemplar todos aquellos aspectos que puedan influir en el riesgo de explosión, por tanto debería reflejar:
• Riesgos y medidas preventivas aplicables a la operación.
• Riesgos indirectos que puede ocasionar el trabajo al interaccionar con otras operaciones.
• Lugar exacto de la empresa en que deben realizarse los trabajos.
• Indicación clara del trabajo que debe efectuarse.
• Personal que va a intervenir.
• Indicación de los riesgos.
• Medidas de seguridad a adoptar.
• Equipos de protección personal necesarios.
• Inicio y finalización previsible de los trabajos.
• Aceptación, confirmación y comprensión.
• Procedimiento de extensión/relevo de turno.
• Revisión de la instalación para comprobación y reanudación del servicio.
• Comunicación de anomalías.
debe informarse a todos los participantes sobre la finalización de los trabajos 11 .
La atmósfera explosiva, en caso de formarse, deberá estar lo más alejada posible de cualquier otra instalación o construcción y, sobre todo, de los lugares donde puedan hallarse trabajadores. Si no es así, se puede conseguir mediante sistemas que desvíen o evacuen el escape a zona segura tales como sistemas de extracción localizada.
Una zona segura para la evacuación de atmósfera explosiva debe garantizar que:
• no habrá presencia de trabajadores,
• no habrá instalaciones ni construcciones que pudiesen verse
afectadas (o los trabajadores que estuviesen en ella) en caso de explosión. Especialmente si se pudiesen aumentar los efectos de
la explosión primaria, generando explosiones en cadena,
• no habrá conductos ni comunicaciones por los que
la atmósfera explosiva pueda aparecer en lugares no previstos,
• no habrá fuentes de ignición que pudiesen inflamar la
atmósfera explosiva y
• no habrá productos inflamables que puedan incendiarse en caso de explosión.
También debe verificarse que la atmósfera explosiva formada durará el menor tiempo posible, por tanto se recomienda su evacuación al exterior donde se garantice su dilución rápidamente.
Si no se puede desviar a lugar seguro, el escape o emisión debe ser controlado y contenido, es decir, se deben aplicar medidas para detectar y actuar sobre la posible mezcla de sustancias inflamables en el aire en el menor tiempo posible.
Además, se debe limitar el alcance de la atmósfera explosiva aplicando medidas de contención, es decir limitando la extensión y propagación de la atmósfera explosiva. Cuanto más localizada esté y menor volumen ocupe, más fácil será su eliminación.
de este tipo de actuaciones se habla en los apéndices 2 “Documento de protección contra explosiones”
y 3 “Medidas preventivas y de protección”.
11. Ver apéndice 1 “Funciones y cualilifación”.
No siempre es fácil identificar las propiedades de las sustancias y su explosividad, sobre todo en el caso en que haya varias sustancias.
Además, las características de inflamabilidad de la mezcla de sustancias no coinciden con las de las sustancias implicadas, ni se puede asimilar a la de mayor riesgo ya que la mezcla puede ser más peligrosa.
Existen métodos para poder calcular algunas de las propiedades de inflamabilidad y explosividad de mezclas de sustancias, por ejemplo:
Para las mezclas de varios gases o vapores, se pueden estimar los límites de explosividad aplicando la Regla de Le Chatelier, siempre y cuando se conozcan los límites de explosividad de los componentes.
Siendo ci la concentración de cada componente combustible sobre el volumen total de combustibles, el límite inferior de explosividad de la mezcla viene dado por:
100% ν/ν
y el límite superior de explosividad viene dado por:
Por ejemplo: aplicado a una mezcla de sustancias inflamables con aire de la siguiente composición:
Para otras propiedades, puede ser necesario recurrir a ensayos específicos para determinar las propiedades de la mezcla.
de cualquier forma, el conocimiento de estas características sólo será necesario si las medidas preventivas están basadas en la limitación o control de estas propiedades.
Aparte de las propiedades fisicoquímicas, el mayor riesgo potencial habrá que considerarlo en función de:
• cantidad de sustancia liberada a la atmósfera:
bien por la cantidad de mezcla liberada o por diversas
fuentes de emisión de distintas sustancias cuya emisión se pueda producir simultáneamente,
• frecuencia y duración de la atmósfera explosiva,
• formación de mezclas híbridas,
• propiedades de las sustancias.
2.3 de conformidad con lo dispuesto en el Real Decreto 614/2001, de 8 de junio, sobre disposiciones mínimas para la protección de la salud y seguridad de los trabajadores frente al riesgo eléctrico, cuando se trate de evitar los riesgos de ignición con arreglo al artículo 3, también se deberán tener en cuenta las descargas electrostáticas producidas por los trabajadores o el entorno de trabajo como portadores o generadores de carga. Se deberá proveer a los trabajadores de calzado antiestático y ropa de trabajo
adecuada hecha de materiales que no den lugar a descargas electrostáticas que puedan causar la ignición de atmósferas explosivas.
En el Rd 614/2001, sobre disposiciones mínimas para la
protección de la salud y seguridad de los trabajadores frente al riesgo eléctrico, en la definición de “riesgo eléctrico” están incluidos expresamente los riesgos de incendios o explosiones originados por la electricidad.
Las instalaciones y equipos eléctricos pueden ser fuentes de ignición efectivas cuando se utilizan en presencia de atmósferas explosivas. dentro de las fuentes de ignición efectivas relacionadas con instalaciones y equipos eléctricos se incluyen las descargas electrostáticas.
% ν/ν
LIE1 = 1,1 % LIE2 = 5,0 % LIE3 = 2,7 %
Total inflamables 3,3
Hexano =
Metano =
Etileno =
100 = 24,2% = c 1
100 = 60,6% = c 2
* 100 = 15,2% = c 3
LIE mezcla =
Los trabajadores, por el simple hecho de moverse en su entorno de trabajo, pueden producir e incluso acumular en sí mismos cargas eléctricas.
Así mismo, los materiales y las condiciones del entorno de trabajo pueden contribuir a la manifestación de este fenómeno. En relación con el entorno de trabajo, se debe tener en cuenta que el anexo III del Real decreto 486/1997, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo,
establece que la humedad relativa del aire estará comprendida entre el 30% y el 70%, excepto en los locales donde existan riesgos por electricidad estática en los que el límite inferior será el 50%.
Es especialmente importante evitar que las personas acumulen cargas electrostáticas cuando trabajen en atmósferas potencialmente explosivas para impedir la posible formación de chispas que pudieran ser origen de un incendio o explosión. La forma de conseguirlo es básicamente asegurando que el suelo y el calzado tengan un nivel adecuado de conductividad.
El calzado y la ropa que se suministre a los trabajadores expuestos a los riesgos derivados de atmósferas explosivas, para permitir la disipación de las cargas electrostáticas que pudieran generarse, deben estar certificados de acuerdo con el Rd 1407/1992, de 20 de noviembre, cumpliendo, además de otros, con la exigencia 2.6 del Anexo II “EPI destinados a servicios en atmósferas potencialmente explosivas” (“Los EPI destinados a ser usados en atmósferas potencialmente explosivas se diseñarán y fabricarán de tal manera que no pueda producirse en ellos ningún arco o chispa de origen eléctrico, electrostático o causados por un golpe, que puedan inflamar una mezcla explosiva”).
El término “antiestático” es con frecuencia mal entendido. Un material antiestático, en el contexto que nos ocupa, es aquel incapaz de retener una carga electrostática significativa cuando está conectado a tierra, lo cual no implica que no se cargue, sino que permite que la carga se disipe a tierra a través de él. Por tanto, calzado o ropa antiestática están referidos a equipos con propiedades disipativas, es decir, conductivas, dentro de unos márgenes.
A pesar del hecho de que la ropa fabricada con materiales textiles sintéticos puede rápidamente cargarse electrostáticamente, no supone, en general, un riesgo de ignición siempre y cuando el usuario esté conectado a tierra mediante calzado y suelo adecuados.
En el apéndice 5 “Fuentes de ignición. Electricidad estática” se proporciona más información sobre la ropa y el calzado antiestático.
2.4 La instalación, los aparatos, los sistemas de protección y sus correspondientes dispositivos de conexión sólo se pondrán en funcionamiento si el documento de protección contra explosiones indica que pueden usarse con seguridad en una atmósfera explosiva. Lo anterior se aplicará asimismo al equipo de trabajo y sus correspondientes dispositivos de conexión que no
se consideren aparatos o sistemas de protección en la acepción del Real Decreto 400/1996, de 1 de marzo, por el que se dictan las disposiciones de aplicación de la directiva del Parlamento Europeo y del Consejo 94/9/ cE, relativa a los aparatos y sistemas de protección para uso en atmósferas potencialmente explosivas, si su incorporación puede dar lugar por sí misma a un riesgo de ignición. Se deberán tomar las medidas necesarias para evitar la confusión entre dispositivos de conexión.
El DPCE debe reflejar la evaluación de riesgos y las medidas tomadas para garantizar la seguridad de los equipos y sistemas de seguridad instalados en las zonas clasificadas y aquellos instalados en zonas seguras pero que contribuyan a la seguridad de los primeros.
Fuera del ámbito de aplicación del Rd 400/1996 y siempre que no exista normativa específica al respecto, tanto la evaluación, como la instalación, mantenimiento, revisión… de los equipos, instalaciones y sistemas de seguridad será responsabilidad del empresario. Los criterios y medidas adoptadas para la instalación y utilización de dichos equipos deberán reflejarse en el documento de protección contra explosiones y sólo deben ponerse en funcionamiento si se han cumplido todas las medidas indicadas en el mismo.
La instalación de los aparatos sometidos al Rd 400/1996 queda fuera del ámbito de aplicación de dicho Real decreto, por tanto, siempre que no exista reglamentación específica al respecto, la instalación, utilización, mantenimiento y revisiones quedan bajo responsabilidad del usuario que debería seguir en todo caso el manual de instrucciones proporcionado por el fabricante.
La seguridad en áreas potencialmente explosivas únicamente podrá garantizarse por el trabajo seguro del conjunto de las partes involucradas.
Los fabricantes de los aparatos protegidos contra explosiones son responsables de las pruebas de rutina,
certificación y documentación, y es necesario que cada equipo cumpla con las pruebas determinadas.
Los instaladores deben observar los requerimientos de instalación y realizar la correcta instalación del aparato para su uso determinado. Los usuarios deben cumplir los procedimientos de trabajo establecidos.
Cuando se adopten medidas de prevención de explosiones, ya sea actuando sobre la concentración de la mezcla aire- sustancia inflamable, sobre el oxígeno del aire o sobre las fuentes de ignición, se contemplará además, siempre que sea razonable, la posibilidad de que se produzca la explosión, por disfuncionamientos de las medidas adoptadas. En estos casos se deben adoptar las medidas organizativas de emergencia y medios de protección adecuados que contengan, supriman o desvíen la explosión para evitar daño a los trabajadores.
Una de las medidas preventivas esenciales para evitar y controlar la formación de atmósferas explosivas es el correcto mantenimiento preventivo y regular de los equipos y sus revisiones periódicas. En algunos casos esto puede estar regulado por la legislación existente pero, si no es así, debe formar parte de la planificación preventiva.
Entre los aspectos que se deben revisar se encuentran:
• Rango de temperatura en que funciona el equipo: los
equipos únicamente podrán ser utilizados dentro del rango de temperatura que figure en sus instrucciones.
• Instalación correcta: los equipos y sistemas de
protección deben ser instalados siguiendo las instrucciones del fabricante.
• Agentes externos: se deben proteger los equipos
de cualquier influencia externa que pueda afectar
negativamente a la protección contra explosiones.
• Mantenimiento: se debe prever un mantenimiento
regular de acuerdo con las instrucciones del fabricante para garantizar la seguridad de equipos e instalaciones. Antes de realizar cualquier tarea de revisión o mantenimiento se asegurará de que no se forma atmósfera
explosiva, al menos durante el proceso.
• Los equipos portátiles: también serán evaluados,
mantenidos y revisados según indique el dPCE para su uso en atmósferas explosivas.
Los equipos deben ser instalados y utilizados de acuerdo con la reglamentación específica vigente y las instrucciones del fabricante. Su utilización y manipulación de forma segura estará contemplada como parte de la formación de los trabajadores involucrados, y, cuando así se desprenda de la evaluación de riesgos, la utilización de dichos equipos será conforme a un permiso de trabajo. Respecto a todo aquello relativo a la seguridad de equipos,
se recuerda la obligatoriedad del Rd 1215/1997, que indica, entre otros aspectos relacionados con la seguridad de los equipos, condiciones de seguridad para los órganos de accionamiento, puesta en marcha de los equipos, dispositivos de conexión… así como condiciones seguras en la utilización de equipos.
El Rd 485/1997, de 14 de abril, sobre disposiciones mínimas en materia de señalización de seguridad y salud
en el trabajo, indica en su anexo Iv las características
y requisitos que deben cumplir las señales luminosas y
acústicas. Así mismo la Guía Técnica de Señalización de Seguridad y Salud en el trabajo, elaborada por el InSHT en virtud del citado Real decreto, puede servir de orientación sobre aspectos concretos de este tipo de señales
El artículo 20 de la LPRL obliga a tener previstas las situaciones de emergencia, para que, en caso de que se produzcan, los trabajadores no sufran daños.
El Rd 486/1997, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, obliga, en el anexo I-A punto 10, a tener vías y salidas de evacuación señalizadas de acuerdo con el Rd 485/1997. Así mismo existe normativa 12 sobre protección contra incendios para la disposición de las salidas y vías de evacuación.
Sin embargo, por las condiciones especiales de desarrollo
y propagación de la explosión, el cumplimiento de
la normativa de protección contra incendios para la evacuación de ocupantes puede no ser suficiente para la protección contra explosiones, por tanto, habrá que evaluar si las salidas previstas son suficientes y están dispuestas adecuadamente para su utilización en caso de riesgo de explosión y si los sistemas de alarma actúan con el tiempo suficiente para permitir la evacuación a lugar seguro.
Se debe prever un plan de emergencia en caso de explosión teniendo en cuenta la evacuación de las personas y las actuaciones a llevar a cabo en caso de que se produjese la emergencia.
2.8 Antes de utilizar por primera vez los lugares de trabajo donde existan áreas en las que puedan formarse atmósferas explosivas, deberá verificarse su seguridad general contra explosiones. deberán mantenerse todas las condiciones necesarias para garantizar la protección contra explosiones. La realización de las verificaciones se encomendará a técnicos de prevención con formación de nivel superior, trabajadores con experiencia certificada de dos o más años en el campo de prevención de explosiones o trabajadores con una formación específica en dicho campo impartida por una entidad pública o privada con capacidad para desarrollar actividades formativas en prevención de explosiones.
Las consecuencias, en caso de que los trabajadores se vean afectados por una explosión, son siempre graves, por tanto, si es posible que se produzca una atmósfera explosiva, se deberán tomar todas las medidas técnicas y organizativas necesarias para garantizar la seguridad de los trabajadores.
El hecho de adoptar medidas técnicas implicará en la mayoría de los casos la instalación de equipos, componentes y elementos de seguridad apropiados para el riesgo de explosión.
En algunos casos, la legislación industrial 13 indica quién debe ser la persona que realice la instalación, incluso el procedimiento de puesta en marcha. Sin embargo, en la mayoría de los casos en cuanto a medidas de prevención y protección contra explosiones no existe legislación al respecto.
Si la instalación la realiza el fabricante, deberá indicar el procedimiento adecuado de control y operación para realizar la puesta en marcha.
Si es el propio personal de la empresa quien ha realizado la instalación, deberá estar formado e informado para proceder a su activación.
Como se ha indicado en apartados anteriores, el dPCE debe reflejar los criterios y procedimientos para la instalación, puesta en marcha y utilización de equipos e instalaciones así como los dispositivos que contribuyan a su seguridad en zonas con riesgo de explosión. Estas operaciones deben estar supervisadas por un verificador con la formación indicada en el presente anexo que verificará también el cumplimiento y buen estado del resto de medidas adoptadas tanto técnicas como organizativas. véase el apéndice 1 “Funciones y cualificación”.
pueda comportar nuevos peligros, mantener el equipo y los sistemas de protección en situación de funcionamiento seguro independientemente del resto de la instalación si efectivamente se produjera un corte de energía.
b. deberá poder efectuarse la desconexión manual
de los aparatos y sistemas de protección incluidos en procesos automáticos que se aparten de las condiciones
de funcionamiento previstas, siempre que ello no
comprometa la seguridad. Tales intervenciones se confiarán exclusivamente a los trabajadores con una formación específica que los capacite para actuar correctamente en esas circunstancias.
c. La energía almacenada deberá disiparse, al accionar
los dispositivos de desconexión de emergencia, de la manera más rápida y segura posible o aislarse de manera
que deje de constituir un peligro.
normalmente, las funciones peligrosas14 del equipo de trabajo se obtienen por establecimiento o elevación de energía y las funciones o condiciones de seguridad se obtienen por anulación o reducción de energía. Sin embargo, muchos elementos de seguridad, no tanto del propio equipo sino de la instalación en general, como detectores de gases, sistemas de ventilación, sistemas de control…, van a depender para su funcionamiento de la alimentación de energía. En estos casos, un corte de energía puede provocar una situación peligrosa bien por el equipo en sí, bien por la disminución de control en los parámetros del equipo u otras causas. En cualquier caso comporta una disminución en la seguridad. Por ello, en estos casos es necesario, si el sistema no cuenta con ello, establecer mecanismos que garanticen la continuidad de las condiciones de seguridad previstas.
Estos requerimientos deberán ser contemplados al evaluar los riesgos y decidir la idoneidad de los equipos e instalaciones para su uso en zonas con riesgo de explosión.
Los aparatos a los que aplica el Rd 400/1996 deben cumplir los requisitos esenciales de seguridad, entre los que se encuentran los citados en este punto.
B. criterios para la elección de los aparatos y sistema
Siempre que en el documento de protección contra explosiones basado en una evaluación de los riesgos no
12. Normas básicas de edificación (NBE-CPI-82, 91 y 96), RD 314/2006, Código técnico de la edificación, Documento básico, seguridad en caso de incendio
db-SI. Rd 1942/1993 sobre instalaciones de protección contra incendios, Rd 2267/2004 por el que se aprueba el reglamento de protección contra incendios
en establecimientos industriales…
13. Por ejemplo: Rd 1942/1993 Reglamento de instalaciones de protección contra incendios, Rd 842/2002 REbT…
Guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a la utilización de los equipos de trabajo. Primera parte. Rd 1215/1997. InSHT.
se disponga otra cosa, en todas las áreas en que puedan formarse atmósferas explosivas deberán utilizarse aparatos y sistemas de protección con arreglo a las categorías fijadas en el Real Decreto 400/1996, de 1 de marzo, por el que se dictan las disposiciones de aplicación de la directiva del Parlamento Europeo y del Consejo 94/9/CE, relativa a los aparatos y sistemas de protección para uso en atmósferas potencialmente explosivas.
En la zona 0 o en la zona 20, los aparatos de la categoría 1. En la zona 1 o en la zona 21, los aparatos de las categorías 1 ó 2. En la zona 2 o en la zona 22, los aparatos de las categorías 1, 2 ó 3.
La utilización de la categoría de aparatos indicada en cada una de las zonas para las que son apropiados, garantiza que dichos equipos no provocarán atmósfera explosiva, ni serán fuente de ignición efectiva.
cLASIFIcAcIÓN DE LA ZONA donde se va a instalar o utilizar el equipo
Pueden utilizarse equipos
de categoría 1 por ofrecer mayor seguridad.
3. Pueden utilizarse equipos
de categoría 1 y 2 por ofrecer mayor seguridad.
En ocasiones, bien porque no se comercializan, porque no son del ámbito de aplicación, bien por particularidades de cada equipo, no será posible instalar en cada zona clasificada todos los equipos de la categoría que corresponde. En estos casos, se deben aplicar todas las medidas pertinentes para proceder a la desclasificación de la zona. Si por imposibilidades técnicas o de mercado se utilizan equipos que no tengan la categoría correspondiente a la zona o que no estén fabricados de acuerdo con el Rd 400/1996, deberán ser evaluados convenientemente y, en su caso, modificados, adecuados y ensayados para garantizar su utilización segura en dichas zonas, quedando reflejado este hecho en el documento de protección contra explosiones. La responsabilidad del uso
de estos equipos en zonas recae de cualquier forma en el empresario.
En el apéndice 4 “Equipos para uso en atmósferas explosivas” se dan indicaciones sobre el marcado y la selección de los equipos para uso en atmósferas explosivas.
• Letras negras sobre fondo amarillo, bordes negros (el amarillo deberá cubrir como mínimo el 50% de la superficie de la señal).
Esta señal indica que existe riesgo de explosión, por tanto es la misma independientemente de la clasificación de la zona y del tipo de sustancia que provoque la atmósfera explosiva.
En este caso la señalización sigue el mismo concepto que todas aquellas encuadradas en el Rd 485/1997, de 14 de abril, y por tanto no debe ser considerada más que en términos complementarios al resto de medidas preventivas aplicadas tras la evaluación de riesgos.
Se puede acompañar, si es necesario, de paneles informativos así como de otras señales apropiadas para la zona.
Los criterios de señalización siguen la base indicada en la Guía Técnica del InSHT, del Rd 485/1997. En algunos casos, puede ser conveniente señalizar la extensión de la zona si con ello se mejora la seguridad de los trabajadores. Sin embargo, en otros, esta actuación conllevaría una concentración excesiva de señales, perdiendo con ello su objetivo.
La señal es de gran utilidad a la entrada de salas donde se pueden formar atmósferas explosivas, tales como almacenamientos de productos inflamables, salas de baterías, envasado de material pulverulento…
Se presentan a continuación una serie de apéndices, a los que se ha ido haciendo referencia en el desarrollo del articulado del Rd 681/2003, que pueden ayudar al usuario de esta Guía a profundizar sobre algunos temas tratados y
a aplicar mejor las obligaciones aquí recogidas.
En el apéndice 1 “Funciones y cualificación” se trata de responder a las siguientes cuestiones:
• ¿Qué funciones hay que realizar?
• ¿Quién debe realizarlas?
• ¿Qué formación debe tener?
En el apéndice 2 “Documento de protección contra explosiones” se dan orientaciones sobre algunos apartados que debe reflejar el DPCE tales como la evaluación de riesgos, la clasificación de zonas y la extensión de las zonas clasificadas.
Además, aunque se mencionan en el apéndice 2, por su extensión e importancia se han desarrollado en apéndices independientes aspectos referidos a las medidas
preventivas, los equipos para uso en atmósferas explosivas
y las fuentes de ignición.
En el apéndice 3 “Medidas preventivas y de protección” se desarrollan algunas medidas preventivas, tanto técnicas como organizativas, y se orienta sobre posibles medidas de protección a aplicar.
En el apéndice 4 “Equipos para uso en atmósferas explosivas” se presentan los aspectos a considerar en el momento de elegir o preparar un equipo para su instalación o uso en una zona clasificada por atmósfera explosiva.
En el apéndice 5 “Fuentes de ignición. Electricidad estática”, se tratan las fuentes de ignición que pueden inflamar una atmósfera explosiva y especialmente se desarrolla, por su alta incidencia, la electricidad estática en cuanto a formas de generación y medidas preventivas.
La Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales establece, en el artículo 14.2, que el empresario, en cumplimiento de su deber de protección de los trabajadores a su servicio, integrará la actividad preventiva en la empresa y adoptará todas las medidas preventivas que sean necesarias. Para ello dispondrá de una organización (servicio de prevención) 15 con los medios humanos y materiales necesarios para llevar a cabo, entre otras cosas, el desarrollo de las actividades preventivas y para asesorarle tanto a él como a los trabajadores y a sus representantes.
La modalidad de la actividad preventiva en la empresa se llevará a cabo según establece el artículo 10 del Rd 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención (RSP). El empresario puede optar por:
• designar uno o varios trabajadores que se ocupen de la
actividad preventiva,
• o concertar dicho servicio con una entidad especializada ajena a la empresa.
En el caso de empresas de menos de seis trabajadores, el empresario también puede optar por asumir personalmente estas funciones, si concurren todas las circunstancias establecidas en el artículo 11 de dicho Reglamento.
dentro de la empresa, por tanto, las personas encargadas de llevar a cabo la evaluación de los riesgos y el desarrollo de la actividad preventiva especializada deberán formar parte de la modalidad de organización de los recursos preventivos por la que haya optado el empresario, además de tener la formación exigida por el Capítulo vI (funciones y niveles de cualificación) del RSP según el nivel de las funciones que vayan a desempeñar.
dependiendo de la modalidad elegida, puede ser necesario completar la organización preventiva. Si esto ocurre, habrá que tener en cuenta las siguientes consideraciones:
• Si el empresario asume personalmente el desarrollo de
la actuación preventiva, tendrá que recurrir a alguna de
las restantes modalidades de organización preventiva para realizar (artículo 11.2):
• la vigilancia de la salud de los trabajadores (en cualquier caso siempre que sea obligatoria),
• el resto de actividades preventivas que no pueda asumir.
• Cuando no es suficiente la designación por parte
del empresario de uno o varios trabajadores para la realización de las actividades preventivas, éstas podrán ser desarrolladas a través de uno o más servicios de prevención propios o ajenos (artículo 12.1).
• Si el empresario ha constituido, voluntariamente o no, un
servicio de prevención propio, las actividades preventivas que no sean asumidas a través de éste deberán ser concertadas con uno o más servicios de prevención ajenos (artículo 15.4).
• Las entidades especializadas que actúen como servicios
de prevención deben estar en condiciones de proporcionar a la empresa el asesoramiento y apoyo que precise en relación con las ac