Source: https://www.slideshare.net/IgnacioRojasB/el-concepto-de-causa-basal-en-los-accidentes-de-trnsito-ignacio-rojas-barrientos
Timestamp: 2017-05-25 02:17:10
Document Index: 262664204

Matched Legal Cases: ['artículo 171', 'artículo 171', 'artículo 170', 'artículo 1', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 1']

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El Concepto de Causa Basal en los Accidentes de Tránsito - Ignacio Rojas Barrientos
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IgnacioRojasB
Los problemas dogmáticos que la aplicación del concepto de causa
basal presenta son una consecuencia directa de la confusión que existe en
relación con la distinción entre causalidad natural y causalidad normativa. La
causa basal es un concepto técnico que no puede responder a los problemas
normativos de imputación sino a los problemas de causalidad material. La idea
de causa basal debe servir, entonces, como una herramienta de depuración de
los cursos causales complejos involucrados en los accidentes de tránsito,
haciendo así posible la posterior aplicación del examen de imputación, tanto
objetiva como subjetiva.
MARIA CUMANDA CAICEDO MUÑOZ
, Dra. en Jurisprudencia y Abogada en CONSORCIO JURIDICO BONILLA ASOCIADOS
at CONSORCIO JURIDICO BONILLA ASOCIADOS
entonces causa vasal no es otra cosa que la causa material que produjo el accidente de transito.
at Cyber
Yenela Espino
George Kie
Revista Chilena de Derecho [2010] 1EL CONCEPTO DE CAUSA BASAL EN MATERIADE RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL POR ACCIDENTES DE TRÁNSITO IGNACIO ROJAS BARRIENTOS1RESUMEN: Los problemas dogmáticos que la aplicación del concepto de causabasal presenta son una consecuencia directa de la confusión que existe enrelación con la distinción entre causalidad natural y causalidad normativa. Lacausa basal es un concepto técnico que no puede responder a los problemasnormativos de imputación sino a los problemas de causalidad material. La ideade causa basal debe servir, entonces, como una herramienta de depuración delos cursos causales complejos involucrados en los accidentes de tránsito,haciendo así posible la posterior aplicación del examen de imputación, tantoobjetiva como subjetiva.Palabras clave: causa basal, causalidad natural, causalidad normativa,imputación objetivaABSTRACT: Difficulties in the application of the concept of basal cause are adirect consequence of the confusion that exists regarding to the distinctionbetween natural causation and causation in law. The concept of basal cause iseminently technical and cannot give solutions to imputation issues but to thenatural causation’s matters. Consequently, the concept of basal cause must beuse to clarify and to arrange complicated causal courses that are involved intraffic accidents, making possible the execution of the imputation tests.Key words: basal cause, natural causation, causation in law, objectiveimputation 1. INTRODUCCIÓN Asumida ya por el Derecho de Daños, la tarea de desarrollar una esferaespecífica de regulación relativa a los daños derivados de accidentes de tránsito[materializada en nuestro ordenamiento jurídico a través de la Ley Nº 18.290, enadelante indistintamente Ley de Tránsito], una de las principales cuestiones enlas que ha debido centrarse este particular estatuto de la responsabilidadextracontractual es en la forma de determinar la atribución de dichos daños aldéfendeur. Es precisamente en esta dirección que parece apuntar la progresiva,aunque ya ampliamente difundida utilización por parte de nuestros tribunalesde justicia del concepto de causa basal.1 Egresado de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile, candidato al grado deLicenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales. 2.
Revista Chilena de Derecho [2010] 2 Una lectura preliminar del concepto nos arrastra desde ya, al menos en unprimer momento, al amplio espectro de consideraciones relativas a la conexióncausal que necesariamente debe existir entre el daño cuya indemnización sepretende y el hecho ilícito que se imputa al demandado. Llama la atención, sinembargo, que en la práctica ante nuestros tribunales la discusión sobre la causabasal en los accidentes de tránsito gire permanentemente más bien en torno alconcepto de culpabilidad que en torno al de causalidad, no sólo porque tantoéste como aquél tengan una fisonomía absolutamente propia e independiente,sino porque, en el juicio de responsabilidad, la constatación de la relación causalentre el hecho dañoso y las consecuencias pareciera exigir, al menos a primeravista, una preeminencia temporal respecto del examen de culpabilidad. En otraspalabras, si las consecuencias dañosas cuya indemnización se pretende nopueden ser causalmente conectadas con alguna conducta del demandado,pareciera entonces que mal podría el juez proceder a sopesar la imputabilidadde dichas consecuencias a alguna conducta negligente del mismo. No obstante,no resulta poco frecuente encontrar fallos en que nuestros tribunales, utilizandoel concepto de causa basal como piedra de tope para establecer una escala deimportancia entre dos o más conductas negligentes ubicadas simultáneamenteen un escenario siniestroso, recurran a dicha jerarquización para inferir el nexocausal. Son precisamente consideraciones de este tipo las que -aún cuando elempleo del concepto hace presumir una encubierta necesidad conceptual departe de nuestros tribunales al momento de efectuar el juicio deresponsabilidad- han llevado a parte de la doctrina a descolgarse a través dediversas y numerosas dudas acerca de la pertinencia y utilidad de la idea decausa basal2. Pareciera, así, que la complejidad de las dinámicas causales que inciden enla producción de un accidente de tránsito ha puesto a los jueces en la necesidadde contar con una herramienta que les permita determinar con precisión elorigen fáctico de un accidente y en esa dirección ha ido acuñándose laaplicación del concepto de causa basal3. Pero por otra parte, atendido losdiversos alcances que nuestra jurisprudencia actualmente le atribuye, la idea decausa basal amenazaría con entorpecer el adecuado funcionamiento de lasnormas y principios que gobiernan la responsabilidad extracontractual enmateria de accidentes de tránsito. Como se aprecia, la comprensión misma del concepto permanece aún en unestado relativamente vago, sin que pueda todavía distinguirse con claridad nisu funcionalidad ni su contenido específico. Por lo mismo, consideramosnecesario exponer aquí algunas ideas tanto acerca de los supuestos jurídicos enlos que aparece el concepto de causa basal, los conflictos que se abren junto consu cotidiana aplicación, proponiendo una nueva lectura del concepto y de suproblemática a la luz de las ideas de causalidad empírica y causalidad2BARROS BOURIE (2006) p. 726 – 729.3BARAONA GONZÁLEZ (2008) p. 104. “La reflexión en torno a la causa basal es propia de los tribunalesdel crimen, y lo que busca es definir cuál fue la causa exacta del hecho criminal (dañoso)”. 3.
Revista Chilena de Derecho [2010] 3normativa, para en última instancia examinar brevemente algunos casos deDerecho. 2. CONTEXTO TEÓRICO JURÍDICO EN QUE SE SITÚA LA APLICACIÓN DEL CONCEPTO DE CAUSA BASAL: LA CONCURRENCIA DE CAUSAS El concepto de causa basal no sólo lleva implícita, como antes loseñalábamos, una remisión casi inmediata al ámbito del nexo causal entre dañoy hecho ilícito. Es evidente, por el sólo hecho de las implicancias lingüísticas delpropio término basal, que el concepto contiene una innegable vocaciónordenadora y jerarquizadora4. Parece entonces, que la referencia a la causa basalde un accidente no nos pone, en estricto rigor, primeramente en la necesidad dedescubrir una única causa del mismo. Por el contrario, la tarea prioritaria pareceser la de identificar, de entre un abanico completo de cursos causales que hanincidido en la producción del resultado dañoso, aquella causa que ha sidodecisiva y determinante, por una parte, y por otra aquellas que, aún habiendocontribuido a la realización del daño, sólo concurren conjuntamente con lacausa basal5; éstas últimas corresponderán a las llamadas causas concurrentes.De este modo, una vez definido ese espectro de potenciales orígenes causales, ladificultad residiría en ordenar jerárquicamente, de acuerdo a sus respectivasentidades, ese conjunto de potenciales causas. Esta complejidad causal es, ciertamente, del todo inherente a los accidentesde tránsito en general, y ello por una razón de tipo práctica: el sólo hecho de serprotagonistas en esta actividad, vehículos técnicamente complejos y queexponen a su entorno a modulaciones físicas inusuales, implica que lasdinámicas involucradas en el acaecimiento de un accidente de tránsito seantambién, en la mayoría de los casos, sumamente complejas y embrolladas. Tienesentido entonces, hasta aquí, que a través del concepto de causa basal sepretenda, al menos en un primer instante, discernir con claridad la pluralidadde influjos causales que operan en la producción de un accidente.6 El escenario4 De acuerdo a la definición que entrega el diccionario de la Real Academia Española de laLengua, “basal” quiere decir, en cuanto adjetivo, “situado en la base de una formación orgánicao de una construcción”.5 “René Jara Barrientos y otro con Luis Bórquez Cares” (2000). “Al ser una condición del accidente,puede ser estimada como una causal concurrente, pero no basal del mismo, porque jurídicamente no tienevirtud causal con las consecuencias lesivas (…)”6 “Carlos Corvalán Campos con Ramón Arredondo Gutiérrez y otros” (2008). “Se entiende por causa deun accidente de tránsito cualquier circunstancia, comportamiento, acción o condición riesgosa, sin la cualel hecho no se habría producido. En tal virtud, la denominada causa basal de un hecho culposo en lacirculación vehicular, la ha de constituir el proceder descuidado, imprudente o negligente quenecesariamente ha determinado la producción del resultado antijurídico ocurrido (…) Así, concurriendoen el accidente la maniobra de viraje imprudente y descuidada por parte del conductor del vehículo queestaba siendo adelantado y la maniobra de adelantamiento en un lugar prohibido para tal efecto por partedel otro vehículo, ambas conductas deben estimarse como concausas principales, concurrentes ydeterminantes en la ocurrencia del accidente, resultando ambos responsables del accidente de tránsito(…)”. 4.
Revista Chilena de Derecho [2010] 4recién descrito es el de una multiplicidad de causas que se enmarañan yentrelazan todas, con mayor o menor intensidad, en un único y sólo cursocausal complejo cuyo resultado final es la producción de un accidente, y comoconsecuencia de éste último de un daño7. Este es, pues, el contexto hipotético enel que se sitúa el concepto de causa basal, a saber, precisamente el de ladenominada concurrencia de causas. Resulta relevante recalcar que este contexto viene dado por unacircunstancia eminentemente fáctica –la complejidad técnica y causal de losaccidentes de tránsito- porque, como veremos, el origen de la problemática entorno a la causa basal lo constituye principalmente la tentación de reducir losaspectos empíricos de la causalidad a los aspectos normativos de la misma. Elcontexto en que aparece la necesidad de recurrir a la idea de causa basal es laconcurrencia de causas y no, como se suele confundir, la concurrencia de culpas.Esto resulta del todo determinante pues pone el problema dese ya en el ámbitode las situaciones en que se produce una interferencia del curso causal y no enel de la comparación de las diversas negligencias que puedan haber coincidosimultáneamente en el acaecimiento del accidente. Ahora bien, paraencontrarnos frente a una situación de concurrencia de causas en materia deaccidentes de tránsito se requerirá, en primer lugar, la existencia de un dañoque se ha producido con ocasión de la circulación de un vehículo motorizado o,en términos de la legislación alemana, que proceda de la “actividad de unvehículo automóvil”8; en segundo término, se requerirá la identificación de doso más cursos concausales que participan y contribuyen a la generación delmismo daño; y, por último, la autonomía e independencia9 de ambos cursosconcausales entre sí. Naturalmente, uno de los referidos cursos concausales corresponderásiempre a una acción u omisión voluntaria del propio demandado, de modoque el elemento central del supuesto de concurrencia de causas es justamenteque el resultado dañoso en cuestión pueda ser reconocido como la consecuenciano sólo de la acción desplegada por el demandado, sino también de un eventoexterno y extraño a la conducta de éste último. En materia de accidentes detránsito, al igual que en el régimen general de responsabilidad extracontractual,ese hecho podrá corresponder a tres situaciones distintas, las cualesanalizaremos más adelante: a) un hecho imputable a la propia víctima; b) elhecho de un tercero ajeno tanto a la víctima como al demandado; o, c) un hechono imputable a persona alguna, y en este último caso nos encontraremos, si sereúnen los requisitos exigidos para ello, frente a una hipótesis de caso fortuito ofuerza mayor10. El común denominador en todas estas situaciones es lainterrupción o interferencia total o parcial del nexo causal, de tal modo queentre el hecho ilícito del demandado y el daño cuya indemnización se pretende“interfiera otra causa, que justifique por sí sola el daño, o, a lo menos, lo explique7 BARROS BOURIE (2006) p. 726 y 727. “El concepto de causa basal es empleado precisamente enaccidentes en que concurren en la producción del resultado dos conductas imprudentes”.8 ENNECCERUS (1966) p. 1199 y ss.9 MONTERROSO CASADO (2001) p. 54 - 56.10 DE CUEVILLAS MATOZZI (2000) p. 119. 5.
Revista Chilena de Derecho [2010] 5parcialmente. Se habla entonces de interrupción total o parcial del vínculo causal”11.No obstante esto último, y principalmente por quedar sus alcances imputativossubsumidos principalmente en el hecho de un tercero, a continuación nosconcentraremos principalmente en la culpa de la víctima y el hecho de untercero. 3. CONFLICTOS DOGMÁTICOS Y SISTÉMICOS DERIVADOS DE LA UTILIZACIÓN CONCEPTO DE CAUSA BASAL Hemos visto, a través del examen del contexto teórico en que surge lautilización del concepto de causa basal, que la exploración del contenido de éstenos ha conducido directamente a las múltiples hipótesis de interferencia ointerrupción del nexo causal. Sin embargo, estas referencias, lejos de indicarnosdónde buscar respuestas a la pregunta por el contenido del concepto de causabasal, lo que hacen es, más bien, mostrarnos los puntos desde donde emananlas claves para comprender cuáles son las problemáticas que se plantean enrelación con la utilización de dicho concepto. Un primer problema lo constituye –y ello resulta evidente-, la precariedadconceptual que respecto del concepto de causa basal actualmente existe tanto enla doctrina como en la práctica ante nuestros tribunales. Y lejos de lo que podríapensarse, los inconvenientes que en los hechos dicha precariedad acarrea nohan dado paso, salvo algunas excepciones, a grandes debates o extensospronunciamientos ni de parte de nuestros tribunales ni tampoco de parte denuestra doctrina. Pareciera así que la idea de causa basal se agota sencillamenteen su vocación jerarquizadora de modo que, en un escenario de posibleconcurrencia de causas, no haría más que indicar el camino para lograr atribuirel daño a una sola conducta o curso causal12. Sin embargo, los verdaderos conflictos sistémicos que el concepto de causabasal plantea se producen directamente -y teniendo siempre como cómplice alrecién señalado vacío dogmático- en el seno de las hipótesis de interferencia einterrupción del nexo causal. Es en estas situaciones donde la indefinición delconcepto comienza a entrampar severamente la estructuración del juicio deresponsabilidad, pues, anclado en su supuesta directriz de jerarquización, obien parece ceder ante otras herramientas jurídicas más eficaces, tales como laimputación objetiva, o bien comienza a conducir a conclusiones jurídicamenteimprocedentes, y en éste caso ya no deviene ya en un concepto inútil sino en unconcepto errado. Así, en el caso de la concurrencia del hecho de un tercero ajeno, una de lascríticas que la doctrina reciente ha formulado al concepto de causa basal se11RODRÍGUEZ GREZ (2002) P. 398 y 399.12 “Celinda del Carmen Lazcano Figueroa con José Eduardo Cofré Fuentes; Leonel Alexis CofréThompson” (2000). “se entiende por causa del accidente de tránsito cualquier circunstancia,comportamiento, acción o condición riesgosa, sin la cual el hecho no se habría producido. Sin embargo, enun accidente pueden presentarse múltiples causas, con diferentes grados de incidencia. Por tanto, debedespejarse el entorno, permitiendo conocer la causa basal que se define como la causa necesaria ysuficiente para que el accidente se produzca”. 6.
Revista Chilena de Derecho [2010] 6refiere a que éste último sería impertinente y derechamente innecesario, ya queen principio “basta aplicar las reglas generales sobre pluralidad de responsables, sinque sea necesario determinar a priori si la culpa de una de ellas debe tenerse por másimportante que la de los demás”13. Algo similar es lo que ocurriría cuando, conjuntamente con el hecho deldemandado, concurre un hecho de la propia víctima. La prevención se refiereaquí al riesgo de vacuidad en que el concepto de causa basal cae -particularmente en materia de accidentes de tránsito- frente al criterio deimputación objetiva del daño fundado en el fin de la norma. La observaciónrepara esencialmente, en un primer instante, en que, atendido que mediante elconcepto de causa basal se busca establecer una jerarquía de las causas queintegran el curso complejo que ha culminado en el accidente y el daño, puedeafirmarse también que mediante dicho concepto indirectamente se busca excluirdel juicio de responsabilidad aquellos hechos en que la entidad de sucontribución causal sea suficientemente despreciable. Sin embargo –continúarazonando la observación-, cuando en un accidente de tránsito concurrenmúltiples hechos que constituyen todos una o más infracciones a normas deltránsito, es la idea del fin protegido por la norma -atendido lo dispuesto en elartículo 171 de la Ley de tránsito- el que opera como criterio de discernimientopara efectos de corroborar o de descartar la relación de causalidad entre lainfracción y el daño. Establece el referido artículo 171 que “el mero hecho de lainfracción no determina necesariamente la responsabilidad civil del infractor, si noexiste relación de causa a efecto entre la infracción y el daño producido por el accidente.En consecuencia, si una persona infringe alguna disposición y tal contravención no hasido causa determinante de los daños producidos, no estará obligado a laindemnización”. A pesar de que todas estas prevenciones avanzan ellas mismas en medio dela indeterminación y precariedad dogmática del concepto de causa basal, locierto es que tanto ellas como el comportamiento errático de nuestros tribunalesfrente al concepto se ubican casi invariablemente, en su utilización, al alero dela culpabilidad más que de la relación causal. Como se verá, es precisamenteéste el punto de origen de los problemas que, en relación con la causa basal, hoyse plantean en materia de accidentes de tránsito, encontrándose el factordetonante en la propia reglamentación de esta actividad. En efecto, según hemos podido apreciar hasta aquí, aún cuando parezcaobvio que el concepto de causa basal debiera centrarse en la determinación delas dinámicas causales que han concurrido en la producción de un accidente detránsito, la verdad es que la utilización del concepto en nuestra jurisprudenciase ha centrado constantemente en la jerarquización de las negligencias hanconcurrido con ocasión de un accidente de tránsito, infiriendo, a partir de dichajerarquización, el nexo causal entre el hecho dañoso y la conducta negligentejerárquicamente superior.14.13BARROS BOURIE (2006) P. 728.14“Cuasidelito de homicidio de Colzani Recart, Roberto” (1999). “Que, en la especie, viene al casopuntualizar, no se trata de determinar cuál de los partícipes incurrió en más o en menos infracciones, nicuál de ellas es más o menos grave. El punto a dilucidar es mucho más complejo. Trátase de precisar cuál 7.
Revista Chilena de Derecho [2010] 7 Este traslado de la apreciación del nexo causal desde la constatación directae inductiva hacia la inferencia “lógica” o deductiva, se ha producido, pues,precisamente a instancias de la regulación con tenida en Ley Nº 18.290. Es quesin perjuicio del deber general de cuidado que debe siempre observarse,conforme al artículo 170 de la Ley de Tránsito, en la conducción de un vehículo,lo cierto es que esta ley particular consagra prácticamente un régimen generalde culpa infraccional vinculado, en palabras del artículo 1º de la misma ley, altránsito o uso de caminos destinados al uso público. La Ley Nº 18.290, en todassus disposiciones y casi sin excepción, no hace sino establecer uno o másdeberes de diligencia específicos asociados a la protección de fines igualmenteparticulares. Dichos fines, por lo demás, no siempre consisten, dentro de suparticularidad, en la evitación concreta de un accidente o de un resultadodañoso. Lo relevante es, en cualquier caso, que en la práctica casi la totalidad delas acciones que es posible ejecutar en el marco de las actividades reguladas porla Ley Nº 18.290, están cubiertas por un deber específico de diligencia. Fácil esconcluir entonces que en la inmensa mayoría de los accidentes de tránsitoconcurrirán casi siempre múltiples infracciones de normas de tránsito y, porende, múltiples hipótesis de culpa infraccional, tanto respecto del demandadocomo respecto de la víctima o de terceros. Parece ser por esta razón -y enespecial porque en la culpa infraccional la ilicitud en el obrar del infractorqueda establecida por el sólo hecho de constatarse la transgresión de la norma-que el frecuente escenario de concurrencia de causas ha ido siendo absorbidopor el también muy frecuente escenario de concurrencia de culpas. Es este desplazamiento conceptual el que se encuentra en el origen de laoscuridad que paulatinamente ha ido cubriendo el concepto de causa basal:constatándose, con ocasión de la ocurrencia de un accidente de tránsito, laexistencia de un escenario de concurrencia de culpas, tanto nuestros tribunalescomo la propia doctrina han tendido a proyectar en ese universo de conductasinfraccionales –y por ello, desde ya, culposas- el potencial jerarquizadorcontenida en la idea de causa basal. De esta manera, en vez de hacer operar elconcepto de causa basal como un punto de partida y directriz para la búsquedapositiva del nexo causal –remontándose desde el antecedente objetivo de ésteúltimo, o sea el daño, hacia el elemento subjetivo, es decir la conducta dañosa-,comportamiento incidió, de modo determinante, en el resultado acaecido y es de consiguiente, culpable. Aese efecto, oportuno es recordar que el encausado transitaba, en zona urbana y densamente poblada(Avenida Cólon de esta ciudad), a una velocidad no inferior a los 134 kilómetros por hora, esto es, como loapunta la sentencia recurrida, a una que supera en casi tres veces el máximo allí permitido. En talescondiciones, es claro que –al margen de la obvia infracción reglamentaria– un comportamiento de esaíndole supone en el agente una manifiesta falta de prudencia, un actuar derechamente negligente,comoquiera que tal velocidad, especialmente excesiva, resultaba en grado sumo riesgosa y representativade un peligro inminente, al paso que puso al agente en situación de prever que no sería capaz de controlaradecuadamente su vehículo. Luego, ha de apuntarse, en todo caso, que se ha tenido por cierto que lavíctima no respetó en debida forma la señal ceda el paso que enfrentaba y que en su organismo seevidenció una dosificación alcohólica de 1,02 gramos por mil en la sangre. Aun cuando pueda aceptarseque lo anterior involucra una conducta antirreglamentaria, es también cierto que tales factores carecen dela relevancia penal pretendida, dado que aun si se prescindiera de ellos es posible concluir que el desenlacefatal de todos modos se habría producido. Es decir, sólo la eliminación del exceso de velocidad conduce,indefectiblemente, a la desaparición del resultado (…)”. 8.
Revista Chilena de Derecho [2010] 8se ha ido empleando su capacidad jerarquizadora para establecer la existenciade la relación de causalidad de un modo negativo. Así, observándose laconcurrencia de dos o más conductas infraccionales, se ha elevado casi a lacategoría de regla general la autorización para que, una vez comparadas todaséstas conductas entre sí y jerarquizadas en base a su mayor o menor aptitudcualitativa para producir el resultado dañoso que se busca atribuir, se infiera larelación de causalidad15. Es, pues, esta confusión la que ha expuesto al concepto de causa basal a dosimportantes riesgos. Primero, al riesgo de devenir en un concepto vacío e inútil,dado que al establecerse el nexo de causalidad en base a la aptitud de lasconductas negligentes concurrentes para producir el resultado dañoso no sehace sino precipitar el cumplimiento de una función que ya se encuentraplenamente satisfecha a través de los criterios de imputación objetiva y de lateoría de la causa adecuada16. Y segundo, se ha expuesto al concepto de causabasal -o más bien al propio juicio de responsabilidad- a transformar un estatutode culpa infraccional en una especie de estatuto de responsabilidad objetiva,toda vez que al inferirse el nexo causal a partir de la aptitud cualitativa de unaculpa infraccional para producir el resultado dañoso, lo que se hace no es sinodespojar a la hipótesis de culpa infraccional del único elemento que la separabaya de la responsabilidad objetiva: la prueba de la relación causal entre lainfracción y el daño. 4. HIPÓTESIS DE INTERFERENCIA DE LA RELACIÓN CAUSAL DE LA DIFERENCIA ENTRE LA EXCLUSIÓN DE CAUSALIDAD Y LA CONCURRENCIA DE CAUSAS La identificación del contexto en el que recibe su aplicación la idea de causabasal –la concurrencia de causas- nos ha permitido dirigir el enfoque para unacorrecta indagación del contenido del concepto. Hemos visto también que,siendo así las cosas, los conflictos dogmáticos relacionados con la causa basal seplantean fundamentalmente en el plano de las hipótesis específicas deinterferencia del nexo causal. Resulta necesario, sin embargo, examinarbrevemente el funcionamiento de dichas hipótesis de interferencia,precisamente porque es entonces que se aprecia el alcance práctico de losreferidos conflictos.15 KNUTZEN (2003) p. 249 -290. Según explica Knutzen, la inferencia del nexo causal tiene, encierto modo, los alcances probatorios de una verdadera presunción [al menos simplementelegal]. El mecanismo opera en la práctica como una aplicación del principio de determinaciónde responsabilidad Res Ipsa Loquitor, criterio de imputación excepcionalmente aplicado en elLaw of Torts anglosajón para los casos en que habiéndose constatado la concurrencia de unaespecie de negligencia, se da por establecido el nexo causal por el hecho de corresponder eldaño que se pretende indemnizar a una consecuencia normal de dicha negligencia.16 SALVADOR CODERCH Y FERNÁNDEZ CRENDE (2006) p.8-10. 9.
Revista Chilena de Derecho [2010] 9 a) La culpa de la víctima La primera y más frecuente hipótesis -en materia de accidentes de tránsito-de interferencia del nexo causal, es la denominada culpa de la víctima. El hechode la víctima ha sido tradicionalmente conceptualizado dentro del juicio deresponsabilidad como una causal de justificación que finalmente operaríaexcluyendo no la relación de causalidad sino la culpabilidad. Puede parecerextraño entonces que a la culpa de la víctima se la sitúe en el ámbito de lainterferencia del nexo causal. Sin embargo, esto último adquiere sentido cuandose aprecia esta circunstancia a la luz de sus efectos, que en nuestro Código Civilse encuentran consagrados en el artículo 2.330, el cual establece que “laapreciación del daño está sujeta a reducción, si el que lo ha sufrido se expuso a élimprudentemente”. El principal efecto de la concurrencia de la culpa de la víctima es, pues, lareducción del quantum indemnizatorio al que eventualmente será condenado eldemandado. No se trata, sin embargo, como podría pensarse, de una simpleadaptación de las normas que regulan la coautoría a aquellas situaciones en queel coautor es, por ponerlo así, la propia víctima. Si así fuera, la operación deponer a cargo de la víctima parte del daño –y, por ende, de la indemnización-requeriría necesariamente, respecto de la actuación de la victima, el reprochejurídico imputatorio fundado en el principio general alterum non laedere. Noobstante, parece difícil sostener -al menos en el ámbito de los daños nopersonales- que el deber de no irrogar perjuicio a otro se extienda no sólorespecto de terceros sino también respecto del propio obligado17. En realidad, lalimitación del monto de la indemnización aparece más bien como unaaplicación de un principio general de equidad, pues no encontrándose elfundamento causal del daño exclusivamente en la conducta del demandado noresulta justo hacer recaer en él la obligación de indemnizar la totalidad de sucuantía18. De esto se siguen dos importantes conclusiones: 1) La culpa de lavíctima supone necesariamente que la causa determinante del daño seencuentra en la conducta del demandado, mientras que la conducta de lavíctima es solamente una causa concurrente; y 2) La culpa de la victima noconsiste en un reproche subjetivo en el marco del juicio de responsabilidad, sinoen una calificación objetiva de su conducta como negligente19. Como se aprecia, esta cuestión resulta ser sumamente relevante en relacióncon la causa basal ya que si dicho concepto es empleado para inferir el nexocausal dentro del juicio de responsabilidad, ello necesariamente conducirá -como frecuentemente sucede- a excluir del juicio de responsabilidad las causasconcurrentes20, impidiéndose entonces la consideración de las mismas para laaplicación del principio de equidad contenido en la norma del artículo 2.33021.17 BARROS BOURIE (2006) p. 429.18 SÁINZ-CANTERO CAPARRÓS P. 15919 BARROS BOURIE p. 43120 “Delito de lesiones graves inferidas a Villavicencia Bustos, Juan” (2002).21 La crítica formulada en este sentido por don Enrique Barros Bourie en su obra “Tratado deresponsabilidad extracontractual” apunta precisamente a que “(…) la idea de causa basal puede servir 10.
Revista Chilena de Derecho [2010] 10En cambio, si la causa basal es comprendida, tal como más delante se explicará,como una herramienta de determinación de la causalidad fáctica, entoncescomienza a comprenderse lo imprescindible del concepto. Pues concebida deéste modo, la causa basal permite establecer el límite entre la exclusión decausalidad22 –cuando la causa basal se identifica con la conducta de la víctima-y la simple interferencia del nexo causal –cuando la conducta de la víctima estan sólo una causa concurrente-, y es en éste último caso que nos encontraremosen un hipótesis de culpa de la víctima propiamente tal. b) El hecho de un tercero La segunda hipótesis relevante de interferencia del nexo causal lo constituyeel hecho concurrente de un tercero. Y si bien algunas cuestiones que aquí seplantean coinciden con las que veíamos en la culpa de la víctima, existentambién importantes diferencias. También aquí un primer objetivo consistirá endeterminar si la incidencia del hecho del tercero constituye una verdaderahipótesis de interferencia del nexo causal, o si por el contrario opera laexclusión de la causalidad entre el daño y la conducta de la víctima. En estesentido, la causa basal operará del mismo modo que lo hacía en dilucidación deesta cuestión en la culpa de la víctima. Sin embargo, cuando la situación es la de una interferencia del nexo causalpropiamente tal, aquello que allá se traducía en la atenuación del quantumindemnizatorio respecto del demandado, aquí se transforma, en virtud delartículo 2.317 del Código Civil, en una distribución de la carga indemnizatoria. Dispone el artículo 2.317 que “si un delito ha sido cometido por dos o máspersonas, cada una de ellas será solidariamente responsable de todo perjuicio procedentedel mismo delito o cuasidelito (…)”. La diferencia esencial con la culpa de lavíctima consiste, pues, en que aquí la alteración del quantum indemnizatorio noes la consecuencia de un principio de equidad, sino de una doble proyeccióndel juicio de responsabilidad. La culpa del tercero ya no es, entonces, objeto deuna calificación objetiva como sucedía en la culpa de la víctima. No obstante, elpapel que desempeña la noción de causa basal se mantiene intacta, ya que sibien es claro que en la relación de la víctima con los coautores opera un régimennormal de solidaridad pasiva en cuanto a la obligación indemnizatoria, noqueda claro de qué manera pueda determinarse objetivamente la forma y lascantidades en que hayan de concurrir los distintos coautores al momento derepetir el uno en contra de los otros. La utilidad del concepto se vuelveentonces todavía más evidente ya que, pareciendo al menos difícil establecer uncriterio general de comparación de culpas (sobretodo cuando los bienesjurídicos que definen la negligencia son cualitativamente similares o muypróximos), la determinación de la proporción en que la conducta delpara sopesar las causas, atribuyendo a una de ellas un rol preponderante en el resultado, excluyendo laotra, en cuyo caso también surge la seria duda de si por medio de ese concepto no se elude el artículo 2.330(…) o las reglas generales sobre participación de varios ilícitos en la producción de un daño”. BARROSBOURIE (2006) p. 729.22 RODRÍGUEZ GREZ (2009) 11.
Revista Chilena de Derecho [2010] 11demandado y la del tercero han contribuido a la producción del daño sólopuede ser resuelta en base a la apreciación prudencial de la entidad de lascontribuciones causales23. 5. CAUSALIDAD NATURAL Y CAUSALIDAD NORMATIVA Hemos visto en los párrafos precedentes cómo la problemática en torno alconcepto de causa basal en materia de accidentes de tránsito nacefundamentalmente, de una manera sintética, de la dilución del escenarioconcurrencia de causas en la concurrencia de culpas. Sin embargo, este traslapeentre causalidad y culpabilidad resulta ser una fractura conceptual cuyosalcances se extienden mucho más allá del ámbito específico de la causa basal yde los accidentes de tránsito, afectando el sistema de responsabilidad civilcompleto24. Ni este trasvase de conceptos, ni la clave de lectura que permiteexplicarlo y reordenarlo –a saber, la distinción entre causalidad empírica ycausalidad normativa, a la que ahora nos referimos- son cuestiones nuevas paradogmática civilista. Y por eso mismo llama tanto la atención que al momento deabordar la cuestión de la causa basal -particularmente en materia de accidentesde tránsito- la doctrina se embrolle tanto para lograr dar con dicha clave deinterpretación del problema. Dentro de la dogmática clásica del Derecho Civil, la concurrencia del nexocausal entre el daño que se pretende indemnizar y la conducta del demandadoha sido siempre planteada de un modo lineal y unívoco, asumiendo comoaxioma esencial la naturaleza exclusivamente fáctica de dicha cuestión25. Sinembargo, el desarrollo de la cuestión relativa al nexo causal26 -particularmenteen sistemas de Derecho con una impronta subjetivista más moderada, como elDerecho anglosajón- ha decantado en una clara distinción en el seno mismo del23 La discusión acerca de si en el caso de un hecho concurrente de la víctima, debe estarse a laintensidad de la culpa o la relevancia de la contribución causal para la moderación del quantumindemnizatorio, encuentra actualmente partidarios tanto respecto de una como de la otraposición. A favor, VINEY & JOURDAIN (1998) p. 295.; BARROS BOURIE (2006) 435 Y 436. En contra,DOMÍNGUEZ ÁGUILA (1966) p. 45. Se trata de una cuestión ciertamente expuesta al debate, todavez que, perfilándose la evolución más reciente del Derecho de Daños de raíz romano-germánica hacia un abandono de los criterios de reproche, y centrándose asimismo, para efectosde determinar la procedencia y quantum de la indemnización, en el daño experimentado poraquella, no parece resultar del todo cómodo admitir la ponderación de la intensidad de lasculpas como criterio de moderación de la cuantía de la indemnización en la hipótesis contenidaen el artículo 2.330 del Código Civil.24 DOMÍNGUEZ ÁGUILA (2002) p. 121. “(…) resulta entonces explicable porqué, en un sistema deresponsabilidad subjetivo, la preocupación por la causalidad no haya sido relevante ya que un criteriosimple para su determinación es, en la práctica, bastante para dilucidar la cuestión y el porqué el centrode análisis del juicio de responsabilidad reposa en la noción de culpa basada en la previsibilidad (…)”.25 DOMÍNGUEZ ÁGUILA (2002) p. 126 – 127.26 La distinción expresa entre causalidad empírica, fáctica o material, y la causalidad normativao jurídica, como bien lo señala en pie de página BARAONA GONZÁLEZ en “La causa del daño en lajurisprudencia reciente …” cit., p.72, tiene su origen en HANS KELSEN al diferenciar la imputaciónnatural (causalidad) de la imputación jurídica; veáse KELSEN, ”Teoría pura del derecho”, Temas,Editorial Universitaria, Buenos Aires, BA, 1989, p. 16 - 34. 12.
Revista Chilena de Derecho [2010] 12análisis del nexo causal: la distinción entre la causalidad natural o empírica, y lacausalidad jurídica o normativa. La disquisición apunta esencialmente a establecer una diferencia clara entredos planos absolutamente inconfundibles, no sólo desde una perspectivacualitativa, sino también por el hecho de existir una preeminencia temporal delprimero respecto del segundo dentro del juicio de responsabilidad. Así, paraimputar un determinado resultado dañoso a un sujeto, corresponde siempre, enprimer término, examinar la causalidad natural en virtud de la cual el dañologra ser conectado causalmente, y de una manera objetiva y descriptiva, conun determinado evento material. En otras palabras, y a modo de ejemplo, “sólocuando estamos seguros de que la muerte o las lesiones fueron causados por el atropello,estaremos en disposición de indagar si el atropello es un hecho perteneciente alconductor, si le es moralmente reprochable”27. Por otra parte, el examen del nexo causal se compone de una segunda etapaen la cual, una vez establecida la causalidad empírica, puede procedersepropiamente a una etapa de imputación: la causalidad normativa o jurídica28.Es, pues, recién en esta fase que se introducen elementos normativos paralograr establecer la atribución causal del daño a la conducta del demandado. Lacausalidad normativa o jurídica se dirige, así, a verificar si es posible pensar enconectar normativamente, por medio de un reproche conductual ordenado porun deber jurídico, el daño con la conducta del demandado. A pesar de que ladistinción no resulta nueva, la profunda concepción subjetivista de nuestroDerecho continental ha impedido una sistematización de la misma. Essobretodo esta última circunstancia la que finalmente ha contribuido aensombrecer y confundir el análisis de la relación causal en el juicio deresponsabilidad, síntoma que se manifiesta con suprema claridad en ladiscusión acerca de la causa basal. En efecto, la diferencia que aquí hacemos entre causalidad natural ycausalidad jurídica equivale, aunque con ciertas diferencias, a la ya solidamenteasentada distinción que en el Common Law se hace entre la causation in-fact y lacausation in law en materia de Derecho de Daños (Law of Torts). Así, pues, siendolos mismos los problemas que la relación de causalidad plantea tanto en elDerecho anglosajón como en el Derecho continental29, es el desarrollo que estadistinción ha tenido en dicho sistema la que nos proporcionará las claves pararedirigir aquí el enfoque de la discusión acerca de la causa basal. La causation in-fact busca, como ya se ha explicado, establecer una causalidad empírica entre eldaño y un determinado evento material. Y la herramienta que el Derechoanglosajón ha utilizado para dilucidar esta cuestión es el test del but for, que noes sino la muy conocida teoría de la conditio sine qua non o de la equivalencia delas condiciones. El but for test funciona, entonces, como una herramienta útilpara establecer únicamente la causalidad empírica o natural, pero no pretendeextender sus alcances al ámbito de la causalidad jurídica y de la imputaciónnormativa del daño. Este último campo de análisis queda reservado, entonces,27 ALONSO PRIETO (1972) p. 53128 CORRAL (2003) p. 17929 BARAONA (2008) p. 17 – 21. 13.
Revista Chilena de Derecho [2010] 13para la causation in law. Y aunque a partir de este escenario ciertamente surgenuna serie de cuestiones teóricas más específicas y complejas, existe al menos unrelativo consenso en cuanto a la fisonomía de este panorama, esto es, en cuantoa la distinción básica entre estos dos momentos del examen de la relación decausalidad. Y resulta imprescindible destacar dicho consenso, porque laoscuridad acerca del concepto de causa basal parte justamente de la falta declaridad que en nuestro Derecho -y especialmente en nuestra doctrina nacional-existe en relación con estos dos elementos de que se compone la determinacióndel nexo causal. Efectivamente, la reflexión en torno a la causa basal se ha tematizado a partirde su contraposición con otras herramientas empleadas para determinar laatribución de los daños en el juicio de responsabilidad. Se la evalúa, así,especialmente en atención a su menor o mayor aptitud atributiva frente a laimputación objetiva, y nuestros tribunales permanentemente emplean elconcepto de causa basal casi como un sustituto de aquella30. Detrás de estacircunstancia subyace, atendida la distinción entre causalidad natural ycausalidad jurídica, que la causa basal es constantemente situada, comoherramienta de atribución, en el mismo plano conceptual que la imputaciónobjetiva y subjetiva, es decir, en el ámbito de la causalidad jurídica. Pero, a laluz de los casos particulares en que nuestros tribunales echan mano de ella,todo parece indicar que la situación debiera ser exactamente la contraria.31 Loque sucede, así, es que, en vista de la ya manifestada complejidad de los cursoscausales involucrados en los accidentes de tránsito, el juez trata, por medio dela causa basal, de rellenar aquellos enormes vacíos que en materia de30 “Cuasidelito de homicidio de Carlo Marianne Leal Rodríguez” (1994). “Que aun cuando de los mismoselementos de juicio referidos en la primera motivación de este fallo se desprende que la ofendida habríacruzado la calzada por el paso peatonal o cerca de él, en forma descuidada, resulta claro que lo hizo desdePoniente a Oriente, por lo que no podía ver la luz de los semáforos toda vez que ésta enfrenta enRodríguez a los vehículos que circulan hacia el Poniente, ni tampoco los de Zenteno porque éstos estándirigidos a los vehículos que vienen del Norte –porque no se ha acreditado que en este cruce hayaseñalización luminosa para los peatones –según fotografía de fs. 126, dicho descuido, a juicio de estesentenciador sería una causal concurrente y no basal como lo señala el informe de la SIAT de fs. 87 delcual se disiente y sólo se aprecia con el valor de un informe de peritos que no es avalado por otros mediosprobatorios (…) [y por lo tanto] ha quedado establecido que la causa basal del atropello es imputable a éstede acuerdo a los motivos señalados precedentemente”.31 “Cuasidelito de lesiones graves en la persona de Muñoz López, Carolina” (2002):Tercero: Que, sinperjuicio de lo expuesto en el considerando precedente, cabe también dejar establecido que presunto elexceso de velocidad que a fs. 43 se atribuye por la S.I.A.T. al conductor del automóvil placa RJ 7936,deriva "de la huella de frenada dejada por el vehículo, sus daños y posición final", lo cual no se encuentradebidamente acreditado en autos si se considera en el propio croquis del accidente, acompañado a fs. 48por el mismo servicio, no existe constancia alguna sobre eventuales huellas de frenaje, lo que le restaconsistencia a la aludida presunción. Por el contrario, ello refuerza la conclusión de que el móvil ingresóal cruce de los hechos en rodaje libre, siendo, por tanto, imposible establecer con algún grado de certeza lareal velocidad que éste llevaba. A mayor abundamiento, es preciso señalar que, aun cuando se pudieseestablecer con certeza lo que a juicio de los sentenciadores no ha ocurrido que efectivamente el encartadohubiese conducido su vehículo a una velocidad mayor a la reglamentariamente permitida, ello tampoco leharía responsable de los hechos acontecidos, ya que se estaría ante una infracción accesoria y no basal oconcausal del accidente, toda vez que, por tratarse de un cruce regulado por luz de semáforos, dicha causalbasal debe necesariamente reducirse al establecimiento cierto de la luz enfrentada por los actores almomento de los hechos, lo cual, como ya ha quedado sentado, no se ha logrado a través de los mediosprobatorios allegados a la causa. 14.
Revista Chilena de Derecho [2010] 14causalidad natural ha dejado -como se expondrá a continuación- la erradicaciónde la teoría de la equivalencia de las condiciones en nombre de una herramientaque en realidad no es mejor, sino diferente y complementaria: la imputaciónobjetiva. Así las cosas, no resulta adecuado que se busque satisfacer, por mediode la causa basal, necesidades que surgen en el plano de la causalidad jurídica,de modo que la indagación y la comprensión del concepto de causa basal exigenecesariamente redefinir su ubicación dentro del examen de la relación decausalidad. 6. EL EXAMEN TRIPARTITO PARA LA ATRIBUCIÓN DE LOS DAÑOS: ENFOQUE PARA LA REDIFINICIÓN DE LA FUNCIÓN DE LA CAUSA BASAL Explicábamos en lo precedente que el examen de la relación de causalidaden el marco del juicio de responsabilidad se compone fundamentalmente de dosgrandes momentos, a saber, el análisis de la causalidad natural o empírica, poruna parte, y el análisis de la causalidad jurídica o normativa, por otra.Explicábamos también cómo, en la experiencia del Law of Torts, el examen de lacausalidad natural (causation in-fact) se centra en la atribución fáctica de unresultado dañoso a un evento material por medio del but for test o teoría de laequivalencia de las condiciones. Mientras tanto, el examen de la causalidadjurídica (causation in law) se centra en la atribución normativa del daño,especialmente en cuanto a la determinación de la extensión del daño por la víadel concepto de previsibilidad32. Sin embargo, a pesar de que esto puedeparecer normal, para nuestra doctrina y para nuestra jurisprudencia no haresultado para nada obvia la necesidad de descomponer el examen deatribución de los daños en estas dos grandes fases, y por el contrario ha tendido-visiblemente influida por la raigambre subjetivista que impregna nuestroCódigo Civil33- a reducir la cuestión de la causalidad exclusivamente a laimputación, valiéndose así de la culpabilidad para prescindir frecuentementedel examen de la causalidad natural. Se trata éste de un antecedente sumamenterelevante para el análisis que hasta aquí hemos venido desarrollando ya que,como se verá, el análisis del concepto de causa basal sólo adquiere sentidocuando la atribución de los daños es comprendida en forma integral. Cabe señalar que aquello que aquí denominamos atribución del daño, excede,por cierto, el ámbito de la sola relación de causalidad. Al hablar de la atribucióndel daño nos referimos, pues, a la operación completa de trasladar el resultadodañoso a la esfera del sistema de responsabilidad civil aplicado en particular aldemandado. No se trata de establecer la responsabilidad misma de éste últimopor el daño en cuestión, sino de establecer una conexión entre ambos de maneraque pueda, en seguida, mediante la imputación subjetiva, determinarse si el32 BARAONA (2008) p. 18 “La cuestión causal en la responsabilidad civil extracontractual (…)”33 BARAONA (2008) p. 62 “La causa del daño en la jurisprudencia reciente (…). 15.
Revista Chilena de Derecho [2010] 15perjuicio es o no susceptible de ser “puesto a cargo” del demandado34. Laatribución del daño no agota, pues, el juicio mismo de responsabilidad –ya queéste incluye otros elementos tales como las consideraciones relacionadas con eldaño y con la acción u omisión-, pero sí abarca parte importante del mismo, yse compone primero de una causalidad natural, y por otra de una causalidadjurídica la que, a su vez, se identifica con la fase de imputación. La causalidadjurídica comprende entonces la imputación subjetiva, en un extremo, y laimputación objetiva como gozne entre ésta última y la causalidad natural. Estaes la estructura tanto temporal como conceptual del examen de atribución deldaño35. Lo primero, pues, en el juicio de responsabilidad -al menos en lo que a laatribución del daño se refiere- consistirá siempre en la determinación de lacausalidad natural, puesto que ella tiene por función conectar al menosfísicamente la producción del daño con un evento que, normalmente, consistiráen la conducta de un sujeto (el demandado). Lo normal será -tal como ocurríaen la causation in-fact con el but for test- que para establecerse esta causalidadnatural se recurra a la conocida teoría de la equivalencia de las causas. Reciénuna vez que se encuentre establecida esta causalidad natural podrá estimarseque existe una base o fundamento racional para pretender atribuir a un sujetodeterminado los daños cuyo resarcimiento se persigue36, y sólo entonces podráprocederse a evaluar si el daño en cuestión puede o no ser objetivamenteimputado al demandado y posteriormente, y por último, si ese daño puedeserle imputado al demandado subjetivamente. Pues bien, es precisamente en el examen de la causalidad natural que elconcepto de causa basal logra adquirir sentido y no, como suele pretenderse, enel marco de la causalidad normativa. En efecto, en materia de accidentes detránsito, aquello que en general se busca a través de la idea de causa basal no esconectar el daño con el la conducta del demandado, sino sencillamenteidentificar el evento que resulta determinante en la producción empírica y realdel accidente. Y la razón por la cual se recurre a la idea de causa basalespecialmente en materia de accidentes de tránsito, se encontrará, como ya loexplicábamos, en la esencia misma de la actividad en cuestión: el tránsito devehículos motorizados implica siempre incidencias y modulaciones físicascomplejas e inusuales, de modo que los cursos causales involucrados en laproducción de una accidente de tránsito son siempre, también, por reglageneral, complejos y generalmente técnicos. No es de extrañar, entonces, que lanoción de causa basal no tenga un origen propiamente jurídico sino científico,siendo generalmente introducido en los raciocinios jurídicos de nuestros34 PANTALEÓN (1990) p. 1561 – 1562. “(…) el problema de la existencia o no de nexo decausalidad entre la conducta del posible responsable y el resultado dañoso no debe en modoalguno ser confundido con el problema, radicalmente distinto, de si el resultado dañoso,causalmente ligado a la conducta en cuestión, puede o no ser “puesto a cargo” de aquellaconducta como “obra” de su autor, de acuerdo con los criterios establecidos al efecto por ellegislador (…)35 SAINZ – CANTERO CAPARRÓS, p. 12536 COSSIO, p. 527 – 554. 16.
Revista Chilena de Derecho [2010] 16tribunales por organismos técnicos y científicos encargados de investigarprecisamente las causas científicas de los accidente de tránsito. Lo que ha ocurrido, sin embargo, es que, consecuencia de la confusión entrecausalidad natural y causalidad jurídica, se ha tendido a atribuir al concepto decausa basal alcances y funciones completamente ajenos al mismo,impidiéndosele operar en forma correcta, y forzándolo finalmente a sucumbir –como es natural que suceda- frente a la imputación objetiva en cuantoinstrumento de determinación de la causalidad normativa. Así, frecuentementeobservamos que tanto la doctrina como nuestros tribunales han ido tendiendo,en materia de accidentes de tránsito, a absorber la causalidad empíricamediante la causalidad normativa, precisamente porque herramientas talescomo la teoría de la equivalencia no permitirían dar solución a la tarea deatribuir los daños cuando las causas del mismo son más de una o cuando existeambigüedad respecto de esta circunstancia37. Las consecuencias de este error son ciertamente mucho más severas que elsólo hecho del desfase teórico pues, a instancias de él, lo que se ha idoeliminando no es sólo la aplicación de la teoría de la equivalencia de lascondiciones sino la causalidad natural completa38. Y aún cuando el concepto decausa basal pertenece enteramente al ámbito de la causalidad natural, aquél noha ido desapareciendo junto con esta del juicio de responsabilidad, pero encambio se le ha exigido que cumpla con las labores que normalmente loscriterios de imputación objetiva se encargarían de cumplir39. 7. SITUACIÓN EN EL DERECHO COMPARADO: LA REFERENCIA DEL COMMON LAW Y EL CONCEPTO DE IMPLICACIÓN EN FRANCIA Hemos esbozado ya un panorama general de los problemas que plantea elconcepto de causa basal –y la relación de causalidad en sí misma- en el marcode los accidentes de tránsito. Conviene ahora, revisar esquemáticamente cómoes que el problema de la causalidad en los accidentes de tránsito ha sidoabordada en el Derecho Comparado. Nos centraremos, sin embargo, en elanálisis de casos particulares: primero, el caso del Common Law, porque las37 ARAYA (2003) p. 2438 Por eso resulta tan curioso que aún cuando el concepto de causa basal pertenece enteramenteal examen de la causalidad empírica, dicho concepto no haya ido siendo progresivamentedesterrado de los razonamientos de de nuestros jueces en materia de accidentes de tránsito. Ellose explica, no obstante, justamente porque, como ya lo decíamos más arriba, el concepto haseguido siendo empleado permanentemente por organismos periciales tales como, por ejemplo,el SIAT.39 LUZÓN PEÑA (1989) p. 108 y ss. Merece ser destacado que, las exigencias impropias que seplantean en relación con el concepto de causa basal, tienen, como contrafaz, el recargo de lasexigencias planteadas también respecto de la imputación objetiva: “(…) se esta sobrecargandoindebidamente el ámbito de la imputación objetiva del resultado con problemas que pueden y debenresolverse en otro lugar distinto dentro de la estructura del tipo (…)”. 17.
Revista Chilena de Derecho [2010] 17dinámicas que en el operan en materia de determinación de la causa basal sonsimilares a las que hoy operan en el Derecho chileno, y las cuales hanconducido finalmente a la introducción del concepto de causa basal; y segundo,el caso francés, porque la incorporación del concepto de implicación en dichalegislación constituye ciertamente una innovación que, en materia decausalidad en accidentes de tránsito, va más allá de la simple transferencia delriesgo al sistema general de seguros. 1) El Common Law Sin perjuicio de que en el Common Law la causalidad en materia deaccidentes de tránsito no difiere sistemáticamente del problema de lacausalidad general, parece adecuado -dada la similitud, al menos formal, entreel estado de la cuestión en dicho sistema y el Derecho chileno- visitarbrevemente el caso del Derecho anglosajón. Como ya lo hemos explicado, en elLaw of Torts el problema de la causalidad es sistemáticamente enfrentado desdela distinción entre la causation in-fact y la causation in law. La nitidez de ladistinción proviene del hecho de que la causalidad natural o empírica quedaentregada en un primer instante al ya antes mencionado but for test, mientrasque la causalidad jurídica o normativa se perfila como un herramientacomplementaria de depuración para todos aquellos casos -particularmenteaquellos en que hay ambigüedad acerca de la pluralidad de causas- a los que elbut for test no logra dar solución. Los criterios utilizados para esta tarea dedepuración serán, por lo general, los siguientes: a) la inversión de la carga de laprueba, mecanismo que asegura parcialmente un incentivo para que eldemandado entregue indicios que permitan establecer positivamente laimputación; b) el criterio del incremento del riesgo; y c) la autorización de lainferencia40. Puesto en términos de nuestro Derecho Continental, la determinación de lacausalidad en el Common Law queda entregada, en un primer instante, a ladeterminación de la causalidad natural mediante la aplicación de la teoría de laconditio sine qua non, y en un segundo momento, a criterios normativossimilares a los que integran la imputación objetiva. 2) Francia y el concepto de implicación en la Ley Badinter Uno caso interesante de analizar en materia de causalidad e imputación enlos accidentes de tránsito, es el caso de la Ley Nº 85-677 del 5 de Julio de 1985(también denominada Ley Badinter), que introduce el concepto de implicación.Resulta interesante principalmente porque, si bien es cierto que -al igual que lamayoría de las legislaciones europeas de la materia- ella también tiene porobjeto desplegar las bases para la implementación de un sistema general deaseguramiento de riesgos41, la diferencia radica en que ella, en la práctica, nosólo manipula y transfiere riesgos mediante la implementación de seguros y la40 BARAONA p. 18 “La cuestión causal en la responsabilidad civil extracontractual (…)”.41 GROUTEL (1987) cap. 1. 18.
Revista Chilena de Derecho [2010] 18consagración de hipótesis de responsabilidad objetiva, sino que introduceinnovaciones para la integración del juicio de responsabilidad. El artículo 1º de la referida Ley dispone que “las disposiciones del presentecapítulo se aplican, aún cuando sean transportadas en virtud de un contrato, a lasvíctimas de accidentes de tránsito en los cuales se encuentre implicado un vehículoterrestre motorizado (…)”. El concepto de implicación es introducido, por ende,para efectos de delimitar el campo de aplicación de la ley en sí, cuyo contenidosustancial implementa en seguida un sistema de transferencia de riesgos42. Elconcepto de implicación no contiene, en consecuencia, pretensiones definitoriasen los aspectos normativos que componen el juicio de responsabilidad, sinomás bien en el campo estrictamente fáctico. En efecto, la idea de implicación tiene por objeto sindicar, mediante laconstatación descriptiva de los hechos que configuran el accidente, la personadel débiteur, es decir aquél contra quien deberá dirigirse la pretensiónindemnizatoria y a quien deberá respaldar el sistema de seguros. El concepto deimplicación cumple, entonces, con la tarea de determinar la identidad del autor,el cual no necesariamente será finalmente el responsable. Y para determinar lapersona del autor la Ley Badinter -precisamente a causa de la ya explicadacomplejidad de los cursos causales involucrados en los accidentes de tránsito-suprime los exámenes causales naturalísticos o empíricos, y hace recaer lacausalidad natural directamente sobre el conductor o guardián del vehículoimplicado en el accidente. Para determinar cuál será el vehículo implicado, lajurisprudencia francesa ha entendido que la implicación viene dada en general–al menos para los casos en que hay un vehículo en movimiento- por elcontacto físico entre la víctima y el vehículo. Como se aprecia, la implicación trata de dar respuesta precisamente aaquellas cuestiones que el concepto de causa basal pretende responder, a saber,la determinación de la causalidad natural o empírica. La implicación no sirve,por lo tanto -como bien lo señalan los autores franceses- para resolver losproblemas de imputación del daño, ya que la indemnizabilidad de éste último,atendidos los aspectos normativos de la hipótesis de responsabilidad, es unacuestión reservada exclusivamente para la determinación de la causalidadjurídica. En otras palabras, a través de la idea de implicación se conecta elaccidente con un vehículo43 –y de este modo con un autor- que ha tenidoparticipación en el accidente mismo44, mientras que mediante el examen deimputabilidad –tanto en su faz objetiva como subjetiva- se conecta el daño conel accidente. 8. CONCLUSIONES Dada la complejidad de los cursos causales involucrados en la producciónde un accidente de tránsito, la aplicación del concepto de causa basal resulta, en42 VINEY & JOURDAIN (1998) p1120-1121.43 CARBONNIER (2004) nº 270.44 LARROUMET (1985) p. 237 y ss. 19.
Revista Chilena de Derecho [2010] 19el muy frecuente marco de las hipótesis de concurrencia de causas, sumamenterelevante en la determinación del nexo de causalidad entre el daño cuyaindemnización se pretende y la conducta del sujeto demandado. No obstante, elsentido que tanto la doctrina como la jurisprudencia nacional han tendido adarle a la noción de causa basal es, como consecuencia del amplio régimen deculpa infraccional presente en la actividad en cuestión, el de un auténticomandato de jerarquización de las diversas conductas culpables quenormalmente concurren en los accidentes de tránsito, infiriéndose el nexocausal a partir de la culpa normativamente identificada, de acuerdo a criteriosde imputación objetiva, como jerárquicamente superior. Lo anterior ha sido consecuencia de la conjugación de dos elementos:primero, la confusión entre la causalidad natural y la causalidad normativa; ysegundo, la exacerbación de la fase imputativa de la causalidad comoconsecuencia de la supuesta insuficiencia de teorías tales como la de laequivalencia de las condiciones, para establecer el nexo causal. De este modo, yal no identificarse la causalidad natural como una etapa autónoma einsustituible en la atribución del daño, ésta operación ha ido siendo reducidoúnicamente a la causalidad jurídica imputativa. Estimamos, sin embargo, que la atribución del daño se compone siempre dedos fases, la de la causalidad natural o empírica y la de la causalidad jurídica onormativa. El concepto de causa basal no tiene por objeto imputar el daño aldemandado y contribuir así a la determinación de la causalidad normativa, sinosolamente hacer posible dicho examen de imputación, conectando primerofísicamente el resultado dañoso con alguna conducta del demandado. La causabasal corresponde, entonces, a la fase de determinación de la causalidad naturalo empírica, la cual debe siempre ser completada, primero por la fase deimputación objetiva, y luego por la fase de imputación subjetiva. La noción de causa basal en accidentes de tránsito no es, por ende, unconcepto normativo, sino empírico y técnico, que tiene por objeto servir deherramienta para que el juez cumpla con la difícil tarea de establecer lacausalidad fáctica y científica en los accidentes de tránsito, reservando para lacausalidad jurídica la imputación propiamente tal. BIBLIOGRAFÍA CITADAALONSO PRIETO, Luis (1972): “El tratamiento de la culpa de la víctima en lospronunciamientos sobre responsabilidad civil acordados en sentencia penal.Incidencia del régimen de Seguro Obligatorio” en Revista de Diritto commerciale edelle obligación. núm. 6 (noviembre-diciembre).ARAYA JASMA, Fernando (2003): La relación de causalidad en la responsabilidad civil(Santiago, Ed. LexisNexis). 20.
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Revista Chilena de Derecho [2010] 22Celinda del Carmen Lazcano Figueroa; con José Eduardo Cofré Fuentes; Leonel Alexis Cofré Thompson (2001): Corte Suprema, 20 de Junio de 2001, Rol Ingreso Nº 434-2001 (recurso de casación en el fondo, indemnización de perjuicios, cuasidelito de lesiones), número identificador LexisNexis: 18909, disponible en: www.legalpublishing.clRené Jara Barrientos y otro con Luis Bórquez Cares (2000): Corte Suprema, 25 de Abril de 2000, Rol Ingreso Nº 751-2000 (recurso de casación en el fondo criminal, cuasidelito de lesiones graves), número identificador LexisNexis: 16756, disponible en: www.legalpublishing.clRoberto Colzani Recart. Cristián Tabilo Lattapiat (1999): Corte Suprema, 12 de Abril de 1999, Rol Ingreso Nº 114-1999 (recurso de casación en el fondo criminal, cuasidelito de homicidio), número identificador LexisNexis: 15850, disponible en: www.legalpublishing.cl Recommended
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