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Timestamp: 2016-10-25 01:37:11
Document Index: 100627996

Matched Legal Cases: ['Artículo 109', 'Artículo 109', 'Artículo 109', 'Artículo 109', 'Artículo 109', 'Artículo 109', 'Artículo 109', 'Artículo 109', 'Artículo 109', 'Artículo 109', 'Artículo 109', 'Artículo 18', 'Artículo 109', 'Artículo 6', 'Artículo 109', 'Artículo 109', 'Artículo 7', 'Artículo 109', 'Artículo 7', 'Artículo 7']

⭐EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO
Lidia Cuenca Acosta
1 EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO Miriam Rodríguez Ramos Recurrida Certiorari v. Ángel Luis Pérez Santiago 2004 TSPR DPR Peticionario Número del Caso: CC Fecha: 14 de abril de 2004 Tribunal de Circuito de Apelaciones: Juez Ponente: Circuito Regional VII Hon. José L. Miranda de Hostos Abogado de la Parte Peticionaria: Lcdo. Juan Guijarro Turull Abogado de la Parte Recurida: Lcdo. Manuel E. Izquierdo Encarnación Materia: Divorcio Este documento constituye un documento oficial del Tribunal Supremo que está sujeto a los cambios y correcciones del proceso de compilación y publicación oficial de las decisiones del Tribunal. Su distribución electrónica se hace como un servicio público a la comunidad.2 EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO Miriam Rodríguez Ramos Recurrida vs. CC CERTIORARI Ángel Luis Pérez Santiago Peticionario OPINIÓN DEL TRIBUNAL EMITIDA POR EL JUEZ ASOCIADO SEÑOR REBOLLO LÓPEZ En San Juan, Puerto Rico, a 14 de abril de 2004 El presente recurso nos brinda la oportunidad de evaluar el derecho a hogar seguro una vez se decreta un divorcio, cuando la propiedad que se reclama como tal pertenece a una comunidad de bienes -habida antes de efectuado el matrimoniocompuesta por ambos ex cónyuges. Veamos, en detalle, los hechos que dan lugar al recurso ante nuestra consideración. I El 2 de agosto de 1988 el peticionario, señor Ángel Luis Pérez Santiago, y la recurrida, señora Myriam Rodríguez Ramos, siendo solteros ambos,3 CC adquirieron, mediante escritura de compraventa, un inmueble localizado en la Urb. Ciudad Universitaria en Trujillo Alto. 1 El 6 de agosto de 1988, es decir cuatro (4) días después de adquirir la propiedad antes mencionada, las partes contrajeron matrimonio bajo el régimen de la sociedad legal de gananciales. Durante el matrimonio los cónyuges procrearon una hija, quien nació el 14 de febrero de Así las cosas, Myriam Rodríguez Ramos presentó demanda de divorcio el 9 de septiembre de 1999 contra Pérez Santiago por la causal de trato cruel. En la demanda adujo que el inmueble propiedad de ambos cónyuges debía ser decretado como hogar seguro de la menor, quien al momento de la radicación de la demanda contaba con diez (10) años de edad. Además, reclamó una cantidad de ochocientos cincuenta dólares ($850.00) mensuales en concepto de pensión alimentaria para la menor. El peticionario Pérez Santiago, por su parte, contestó la demanda arguyendo que la recurrida no podía 1 De la Escritura de Compraventa Número 628, otorgada ante el notario Roberto A. Combas Martínez, surge que tanto el peticionario como la recurrida tienen una participación de cincuenta por ciento (50%) en el inmueble en cuestión. Surge, además, que la propiedad fue adquirida por el precio de sesenta y cinco mil dólares ($65,000.00). Dicha suma fue saldada al instante por los compradores al entregar una cuantía de cincuenta y dos mil ciento ochenta y nueve dólares con once centavos ($52,189.11) y reteniendo doce mil ochocientos diez dólares con ochenta y nueve centavos ($12,810.89) para saldar la hipoteca que constaba al momento de la transacción como gravamen sobre la propiedad.4 CC reclamar el derecho a hogar seguro, ello debido a que el inmueble en cuestión no pertenecía a la sociedad legal de gananciales. Adujo que, aunque en el referido inmueble se constituyó el hogar matrimonial, éste era propiedad privativa de él. 2 Alegó que lo procedente era la imposición de una pensión de acuerdo a las disposiciones de la Ley Especial de Sustento de Menores, 8 L.P.R.A. sec. 501, et seq. Finalmente reconvino contra la recurrida Rodríguez Ramos por la causal de trato cruel. Como parte de los procedimientos, se celebró una vista el 17 de agosto de 2000 ante el examinador de pensiones alimentarias donde las partes estipularon que el padre alimentante pasaría una pensión mensual de seiscientos treinta dólares ($630.00). Esta estipulación fue acogida por el tribunal de instancia mediante resolución emitida el 23 de agosto de 2000 y notificada el 29 de agosto de Pérez Santiago presentó una solicitud de sentencia sumaria parcial alegando que no procedía la reclamación del derecho a hogar seguro por parte de la recurrida. 2 Cabe señalar que en la Contestación a Demanda y Reconvención interpuesta por el peticionario, a través de su abogado, se indica que el inmueble en cuestión era privativo de éste. No obstante, en su solicitud de sentencia sumaria indica que el inmueble era propiedad de ambos cónyuges, comprado en una comunidad de bienes. Apercibimos a los abogados de su deber de establecer la verdad en los escritos que presentan ante los tribunales del País de acuerdo a los Cánones de Ética que rigen la abogacía, más aún cuando la información surge claramente de los documentos que tienen ante su consideración.5 CC Fundamentó su solicitud en que el inmueble en cuestión fue adquirido por ambas partes antes de celebrado el matrimonio y, en consecuencia, no pertenecía a la sociedad legal de gananciales. Adujo que, ausente una propiedad de carácter ganancial, no cabía hablar del derecho a hogar seguro de acuerdo a las disposiciones del Artículo 109-A del Código Civil de Puerto Rico, 31 L.P.R.A. sec. 385a. Argumentó, además, que la adjudicación de la propiedad como hogar seguro a uno de los comuneros violentaba las normas referentes a la comunidad de bienes, según establecidas en el Código Civil. La señora Rodríguez Ramos, por su parte, presentó oposición a la solicitud de sentencia sumaria arguyendo que el derecho a hogar seguro no tiene relación alguna con la titularidad de la propiedad. Adujo, además, que resultaba irrelevante si la propiedad era ganancial o no, toda vez que la misma era propiedad de ambos cónyuges. Luego de analizada ambas posiciones, el tribunal de instancia denegó la solicitud de sentencia sumaria. A esos efectos, concluyó que no podía descartar el derecho a hogar seguro cuando el inmueble era propiedad de ambos cónyuges. El referido foro entendió que debía celebrar primero la vista de divorcio a los fines de recibir prueba sobre la intención de las partes al establecer su hogar conyugal en el inmueble reclamado como hogar seguro. Razonó que de esta forma estaría en mejor posición para fines de adjudicar la controversia ante sí.6 CC Inconforme con dicho proceder, el peticionario acudió -vía certiorari-- ante el foro apelativo intermedio, recurso que fue denegado mediante resolución del 1 de febrero de 2001 y notificada el 9 de febrero de La vista de divorcio se celebró el 8 de junio de 2001 y en esa misma fecha el foro primario emitió sentencia de divorcio por la causal de separación. 3 La pensión alimentaria quedó establecida por la cantidad pactada por las partes anteriormente, esto es, seiscientos treinta dólares ($630.00) mensuales. En lo que respecta al reclamo de hogar seguro de la recurrida, el tribunal de instancia celebró una vista el 24 de septiembre de 2001 con el fin de dirimir la controversia planteada. El 22 de octubre de 2001 el referido foro emitió una resolución, notificada el 15 de noviembre de 2001, en la cual reconoció la existencia de un derecho a reclamar la propiedad en cuestión como hogar seguro en beneficio de Rodríguez Ramos mientras ésta tuviera bajo su custodia a la menor, o dicha menor continúe sus estudios hasta los veinticinco (25) años. Insatisfecho, Pérez Santiago presentó recurso de certiorari ante el Tribunal de Apelaciones. El referido foro apelativo intermedio denegó el recurso. Inconforme, el peticionario acudió ante este Tribunal - vía certiorari-- imputándole al foro apelativo haber errado: 3 Dicha sentencia fue notificada el 22 de junio de 2001.7 CC en su interpretación de la norma jurídica aplicable al caso, al determinar que el concepto de equidad que incorporó el legislador en el Artículo 109-A del Código Civil, autoriza al juzgador a ignorar el texto claro de la ley y reconocer el derecho a reclamar hogar seguro en circunstancias donde no existe tal derecho.... al ignorar totalmente las disposiciones del Código Civil que regulan la comunidad de bienes en su resolución de la controversia planteada en este caso, a pesar de que reconoce que la vivienda sobre la cual se reclamó el derecho a hogar seguro pertenece a la comunidad de bienes constituida por las partes previo a contraer matrimonio.... en su interpretación y aplicación del concepto de equidad establecido por el Tribunal Supremo en el caso de Cruz Cruz v. Tirado, supra e incorporado por el legislador en el Artículo 109-A del Código Civil al establecer el derecho a hogar seguro de la demandante recurrida de forma automática, sin que se justificara la necesidad real de que se le otorgara el mismo.... al determinar que las alegaciones de la parte recurrente con relación a la pensión alimentaria fueron tardías. Expedimos el recurso. Contando con la comparecencia de las partes, y estando en condición de resolver el mismo, procedemos a así hacerlo. II -A- En Puerto Rico el derecho a hogar seguro se estableció por vez primera mediante la Ley de 12 de marzo de 1903, titulada Ley para definir el homestead (hogar seguro) y para exentarlo de una venta forzosa. Esta Ley fue derogada en su totalidad y reemplazada por la Ley Núm.8 CC de 13 de mayo de 1936, la cual, a su vez, fue enmendada mediante la Ley Núm. 116 de 2 de mayo de 2003, 31 L.P.R.A. 1851, et seq., mejor conocida como Ley para Establecer el Derecho a Hogar Seguro (en adelante Ley de Hogar Seguro). A esos efectos, la Sección 1 de la Ley 87 disponía, antes de ser enmendada por la Ley 116, en lo aquí pertinente, lo siguiente: Toda persona que sea jefe de familia tendrá derecho de poseer y disfrutar, en concepto de hogar seguro, una finca cuyo valor no exceda de mil quinientos (1,500) dólares, consistente en un predio de terreno y los edificios enclavados en el mismo, de cualquier estancia, plantación o predio de terreno, que le pertenezca o posea legalmente, y estuviere ocupada por ella o por su familia como residencia... Cabe señalar que la Ley 116 enmendó las Secciones 1 y 5 de la Ley de Hogar Seguro, ante. La Sección 1 ahora dispone, en lo pertinente, que: Toda persona que sea jefe de familia tendrá derecho a poseer y disfrutar, en concepto de hogar seguro, una finca cuyo valor no exceda de quince mil (15,000) dólares consistente en un predio de terreno y los edificios enclavados en el mismo, de cualquier estancia, plantación o predio de terreno, que le pertenezca o posea legalmente, y estuviere ocupada por ella o por su familia como residencia. Este derecho a hogar seguro es irrenunciable, y cualquier pacto en contrario se declarará nulo... Por otra parte, la Sección 2 de la Ley de Hogar Seguro, ante, 4 dispone para la exención del hogar seguro al establecer que [d]icho hogar seguro y todo derecho o 4 31 L.P.R.A. sec9 CC título sobre el mismo estará exento de embargo, sentencia, exacción o ejecución... La Sección 3 de la Ley, 5 dispone para la exención establecida en la Sección 2 cuando ocurre la muerte del jefe de familia o el abandono por uno de los cónyuges. Además, dicha Sección 3 establece que, en casos de divorcio, el tribunal dispondrá del derecho a hogar seguro de acuerdo a la equidad. A esos efectos, la referida Sección indica, en lo aquí pertinente, que: La exención establecida en la sección anterior continuará subsistente después de la muerte del jefe de familia a beneficio del cónyuge... En casos en que el marido o la mujer abandonase su familia la exención continuará a favor del cónyuge que ocupe la finca como residencia; en caso de divorcio el tribunal que lo conceda deberá disponer del hogar seguro según la equidad del caso. (énfasis suplido). La Exposición de Motivos de la Ley de Hogar Seguro, 6 ante, dispone que la misma se creó a los fines de establecer el derecho a hogar seguro (homestead), exentarlo de una venta forzosa, y fijar el procedimiento para inscribirlo en el registro de la propiedad... (énfasis suplido). De las disposiciones antes citadas surgen dos aspectos medulares de esta pieza legislativa. En primer lugar, esta Ley crea un derecho a poseer y disfrutar, en concepto de hogar seguro, una finca, en los términos 5 31 L.P.R.A. sec P. de la C. 253, Ley Núm. 87 aprobada el 13 de mayo de 1936.10 CC dispuestos en su Sección 1, siempre y cuando la misma le pertenezca a una persona jefe de familia, o la posea legalmente, y que esté ocupada por dicha persona, o su familia, como residencia. En segundo lugar, la legislación crea una exención que opera en contra de terceros acreedores y a favor del jefe de familia, para así proteger la vivienda familiar de embargos, sentencias, entre otros, hasta un máximo de $15,000. Como vemos, la Ley de Hogar Seguro no dispone expresamente para la adjudicación de la vivienda familiar cuando ocurre un divorcio donde existen hijos menores habidos en el matrimonio y uno de los cónyuges adviene custodio de éstos. Es más, previo al año 1997, 7 nuestro ordenamiento jurídico no contaba con ninguna disposición legal que proveyera para ello en forma precisa. Antes del año 1997, la única referencia que nuestra legislación hacía en cuanto al derecho a hogar seguro cuando ocurre un divorcio lo era la remisión a equidad contenida en la mencionada Sección 3 de la Ley de Hogar Seguro, ante. Debido a esta encrucijada de a quien atribuir la vivienda familiar cuando ocurre un divorcio y existen menores de 7 Como discutiremos más adelante, la Ley Núm. 184 de 26 de diciembre de 1997 añadió el Artículo 109-A a nuestro Código Civil, 31 L.P.R.A. sec. 385a. En el mismo se reconoce expresamente el derecho a reclamar el hogar seguro que cobija al cónyuge custodio de hijos menores, incapacitados o dependientes por razón de estudio. Este Artículo se aprobó para dar carácter de Ley a lo dispuesto por este Tribunal en Cruz Cruz v. Irizarry Tirado, 107 D.P.R. 655 (1978).11 CC edad, este Tribunal desarrolló la norma hoy vigente como parte del amplio tema sobre hogar seguro. En otras palabras, desde tiempos inmemoriales, este Foro utilizó las disposiciones de la Sección 3 de la referida Ley de Hogar Seguro, y su equivalente en la Ley anterior, para disponer de la vivienda familiar cuando ocurre un divorcio y existen menores de edad, fundamentando sus decisiones sobre este tema en los supuestos de equidad. 8 De acuerdo a lo anterior, desde Carrillo v. Santiago, 51 D.P.R. 545 (1937), reconocimos el derecho que cobija a los jefes de familia a los que se le atribuye la custodia de los menores a reclamar la propiedad ganancial como hogar seguro hasta que los hijos menores alcancen la mayoridad. En dicho caso el esposo advino custodio de los cuatro (4) hijos menores habidos dentro del matrimonio a quienes educaba y mantenía. Este Tribunal entendió que, mientras su situación conservara estas características, el esposo tenía derecho a reclamar como hogar seguro la propiedad ganancial y la esposa estaba impedida de solicitar, por ese periodo, la mitad pro indivisa de la propiedad en cuestión. Todo ello conforme a los supuestos de equidad. 8 Como veremos más adelante, estas mismas razones en equidad llevaron a este Tribunal a concluir que el límite en la exención del derecho a hogar seguro dispuesto en la Sección 1 de la Ley de Hogar de Seguro no aplica a casos de divorcio donde se le adjudica la propiedad al cónyuge custodio de los hijos menores de edad. Cruz Cruz v. Irizarry Tirado, ante.12 CC Asimismo, en Cruz Cruz v. Irizarry Tirado, 107 D.P.R. 655 (1978), reiteramos la norma de que existente una propiedad perteneciente a la sociedad de gananciales, la parte quien adviene custodio de los hijos menores de edad tiene derecho a reclamar la misma como hogar seguro, en tanto en cuanto así la equidad lo apoye. En el referido caso la demandada-peticionaria reclamó este derecho ante el tribunal de instancia, el cual atendía la demanda de divorcio entre ésta y su esposo. El foro primario optó por desestimar el reclamo y ordenar la venta en pública subasta del inmueble en cuestión. Este Tribunal, siguiendo la norma establecida en los casos anteriores sobre hogar seguro, utilizó la única legislación disponible en aquel momento, a saber: las Secciones 1 y 3 de la Ley de Hogar Seguro. De esta forma establecimos que, de acuerdo a la equidad, la preservación del hogar seguro familiar para el beneficio del grupo formado por madre e hijos tiene primacía sobre el derecho de propiedad del cónyuge en los activos de la disuelta sociedad de gananciales y, por ello, se le atribuyó el uso de dicha propiedad al jefe de familia. Como vemos, el reconocimiento de este derecho en casos de divorcio dependió siempre de la equidad del caso, según disposición expresa de la Ley de Hogar Seguro, ante. En tal virtud, la equidad fue siempre el norte para resolver este tipo de controversia. De acuerdo a este supuesto hemos reconocido que la equidad implica más que13 CC una justicia estrictamente legal, una justicia de tipo natural y moral. Castán Tobeñas, Derecho Civil Español, Común y Floral, 10ma ed., Madrid, Editorial Reus S.A., 1962, Tomo 1, Vol. 1, p Hemos resuelto que la equidad remite al juzgador a un proceso adjudicativo en busca de la recta razón y de la médula racional y moral del Derecho. Cruz Cruz v. Irizarry Tirado, ante. De igual forma, hemos reconocido que "[e]l más poderoso instrumento para hacer justicia reservado a los jueces es la discreción. La equidad nació precisamente de la necesidad de atemperar el rigor de la norma mediante recurso a la conciencia del juzgador." Banco Metropolitano v. Berríos, 110 D.P.R. 721 (1981). 9 En aras de reconocer expresamente el derecho a reclamar como hogar seguro la propiedad ganancial cuando ocurre un divorcio y existen menores de edad, --y recogiendo la norma jurisprudencial establecida-- la Asamblea Legislativa añadió el Artículo 109-A del Código Civil, 31 L.P.R.A. sec. 385a. 10 El referido Artículo dispone, en lo aquí pertinente, lo siguiente: 9 No obstante lo anterior, en Cruz Cruz v. Irizarry Tirado, ante, reconocimos que no debe entenderse esta decisión como imponiendo el reconocimiento automático del hogar seguro en todo caso sobre liquidación de gananciales en que se reclamare tal exención. La solución en equidad se abraza a la justicia de cada caso, sin generalizar. 10 Cabe señalar que dicho Artículo extendió la decisión de Cruz Cruz v. Irizarry Tirado, ante, al ampliar el derecho a reclamar como hogar seguro la propiedad ganancial no sólo mientras los hijos del matrimonio sean menores de (Continúa...)14 CC El cónyuge a quien por razón de divorcio se le concede la custodia de los hijos del matrimonio, que sean menores de edad, que estén incapacitados mental o físicamente sean estos mayores o menores de edad o que sean dependientes por razón de estudios, hasta [los] veinticinco años de edad, tendrá derecho a reclamar como hogar seguro la vivienda que constituyó el hogar del matrimonio y que pertenece a la sociedad de gananciales... La propiedad ganancial que constituye el hogar seguro no estará sujeta a división mientras dure cualesquiera de las condiciones en virtud de las cuales se concedió. Disponiéndose que el derecho a hogar seguro podrá reclamarse desde que se necesitare, pudiendo ser reclamado en la demanda de divorcio, durante el proceso, o luego de decretarse el mismo. Una vez reclamado, el juzgador determinará lo que en justicia procede de acuerdo con las circunstancias particulares de cada situación. 31 L.P.R.A. sec. 385a. (énfasis suplido). Como podemos notar, la referida disposición estatutaria estableció claramente que cuando se reclama el derecho cobijado en éste el juzgador deberá determinar lo que en justicia proceda. Es decir, el legislador entendió, al igual que la jurisprudencia desarrollada hasta el momento, que el derecho a reclamar la propiedad ganancial como hogar seguro no debía otorgarse en forma automática. El peticionario argumenta que, de acuerdo al texto del Artículo 109-A, la única situación de hechos en que se reconoce el derecho a hogar seguro en casos de divorcio es cuando la propiedad que se reclama como tal pertenece a la sociedad legal de gananciales. Entiende el peticionario edad, sino, además, mientras hayan hijos incapacitados y mientras los hijos sean dependientes por razón de estudio.15 CC que aplicar los supuestos de equidad a los hechos del caso ante nos es erróneo, ya que la Ley no deja dudas sobre su carácter restrictivo. No le asiste la razón. Veamos por qué. Como mencionáramos anteriormente, desde la inclusión del Artículo 109-A en nuestro Código Civil, esta jurisdicción reconoció expresamente que el cónyuge custodio de los hijos menores, incapacitados, o dependientes por razón de estudio, puede reclamar como hogar seguro la propiedad ganancial que se utilizó como vivienda familiar. De esta forma se dio carácter de Ley a lo que ya había sido reconocido por este Tribunal a través de la jurisprudencia interpretativa de la Sección 3 de la Ley de Hogar Seguro. Aunque el texto del Artículo 109-A reconoce un derecho a reclamar como hogar seguro la vivienda conyugal perteneciente a la sociedad de gananciales, ello no significa que este Tribunal, por equidad o por razones de política pública, esté impedido de reconocer dicho derecho en otras situaciones de hecho. Precisa recordar que el derecho a hogar seguro en esencia emana de la Ley de Hogar Seguro, ante. Por esta razón, desde antes de la inclusión del referido Artículo 109-A, este Tribunal utilizó las disposiciones de esta Ley para resolver las controversias sobre la atribución de la vivienda familiar en casos de divorcio. De igual forma, no podemos perder de perspectiva que la jurisprudencia, que le sirvió de base al legislador16 CC al aprobar el Artículo 109-A, se desarrolló utilizando las Secciones 1 y 3 de la Ley de Hogar Seguro. De lo anterior, a nuestro juicio, se puede colegir que el efecto principal que tuvo el Artículo 109-A fue disponer que la propiedad ganancial puede ser reclamada como hogar seguro por el cónyuge custodio de los hijos. Es decir, tanto este Artículo como la Ley de Hogar Seguro deben ser utilizadas e interpretadas conjuntamente. Sobre este particular debemos destacar el Artículo 18 del Código Civil, 31 L.P.R.A. sec. 18, en tanto en cuanto dispone que [l]as leyes que se refieren a la misma materia o cuyo objeto sea el mismo, deben ser interpretadas refiriendo las unas a las otras, por cuanto lo que es claro en uno de sus preceptos pueda ser tomado para explicar lo que resulte dudoso en otro. Este Artículo establece el principio de in pari materia, por el cual tanto el historial legislativo y social de la ley, como los estatutos sobre las mismas materias, deben ser interpretados a los fines de lograr el propósito legislativo. Véase: Riley v. Rodríguez Pacheco, 124 D.P.R. 733 (1989); Morales v. Adm. Sistemas de Retiro, 123 D.P.R. 589 (1989). Las leyes deben interpretarse y aplicarse a tono con el propósito social que las inspira. Morales v. Adm. Sistemas de Retiro, ante, a la pág Además, es principio reiterado de nuestro ordenamiento que las leyes se interpretan dentro del contexto general en que hayan sido redactados, en forma integral y no tomando sus17 CC disposiciones aisladamente y fuera del contexto en que las mismas se redactaron. Opinión del Secretario de Justicia de Núm. 27 de Por otro lado, el Artículo 109-A no contiene una cláusula derogatoria expresa sobre las disposiciones contenidas en la Ley de Hogar Seguro. De igual forma, ambas legislaciones no son en ningún sentido contrarias o irreconciliables, por lo que no cabe hablar de derogación tácita. Véase: Artículo 6 del Código Civil, 31 L.P.R.A. sec. 6. Además, debe mantenerse presente que la situación a la que hoy nos enfrentamos --en la cual ocurre un divorcio; uno de los cónyuges adviene custodio de los hijos menores, y la vivienda conyugal pertenece a una comunidad de bienes compuesta por ambos ex-cónyuges-- nunca antes había sido planteada ante este foro judicial. Es decir, el legislador al codificar lo resuelto por este Tribunal en Cruz Cruz v. Irizarry Tirado, ante, no tuvo la oportunidad de reglamentar la situación ante nos. Recordemos que el legislador no puede prever ni dar solución a todas las situaciones que la vida contempla. McCrilis v. Autoridad de la Navieras de Puerto Rico, 123 D.P.R. 113 (1989). Somos del criterio, en síntesis, que las disposiciones estatutarias sobre hogar seguro, y la jurisprudencia interpretativa del mismo, deben verse como un todo. En otras palabras no podemos enfocar nuestra18 CC atención únicamente en el Artículo 109-A sin tomar en consideración la Ley de Hogar Seguro y la jurisprudencia que se ha desarrollado sobre este tema. No hay duda que las razones en equidad y de política pública que este Tribunal ha desarrollado sobre el tema del hogar seguro continúan vigentes y pueden, por lo tanto, aplicarse al caso de autos. El peticionario sostiene que el antes mencionado Artículo 109-A no aplica a los hechos de este caso, por razón de no tratarse de una sociedad de gananciales. Asumiendo, sin resolverlo, que su premisa fuera correcta, ello no varía la situación ante nos, por cuanto siempre tendríamos que acudir a lo dispuesto en el Artículo 7 del Código Civil, 31 L.P.R.A. sec. 7. En otras palabras, si asumiéramos, como pretende el peticionario, que el Artículo 109-A no aplica ya que estamos ante una propiedad perteneciente a una comunidad de bienes --habida antes del matrimonio-- y no ante una propiedad perteneciente a una sociedad de gananciales, entonces, de acuerdo al Artículo 7, ante, necesariamente tendríamos que recurrir a la equidad. 11 Debemos mantener presente, por último y a manera de resumen, que dentro del desarrollo jurisprudencial del tema de hogar seguro, y de acuerdo a los supuestos de 11 Como es sabido, el Artículo 7 del Código Civil dispone, en lo aquí pertinente, que [c]uando no haya ley aplicable al caso, el tribunal resolverá conforme a equidad...19 CC equidad, una de las razones medulares para el reconocimiento del mismo en una propiedad ganancial --cuando ocurre un divorcio y existen menores de edad-- lo ha sido el que el derecho a hogar seguro no afecta la titularidad, ni es un título adicional de propiedad. Reiteradamente hemos establecido que el reconocimiento del hogar seguro en estos caso no crea un nuevo título de dominio en el terreno, ni tampoco fortalece ni ensancha el ya existente. Ello debido a que es el uso de la propiedad, y no el título, el que cambia. Vega Acosta v. Tribunal Superior, 89 D.P.R. 408, 412 (1963); González v. Corte Municipal, 54 D.P.R. 18, 20 (1938); Carrillo v. Santiago, ante. Cónsono con lo anterior, hemos reconocido que el límite de la exención de hogar seguro establecida en la Sección 1 de la Ley de Hogar Seguro, ante, no opera en casos de reconocimiento de este derecho a favor del jefe de familia cuando ocurre un divorcio y existen hijos menores. En tal virtud, en Cruz Cruz v.irizarry Tirado, ante, a la pág. 661, establecimos que: El límite de $1,500 señalado por la Sec del Título 31, Leyes de Puerto Rico, a la exención de hogar seguro opera exclusivamente contra acreedores del jefe de familia, mas no restringe ni representa el valor del hogar seguro que en caso de divorcio se conceda a uno de los cónyuges, porque en esta última eventualidad no hay transmisión de dominio sobre el inmueble ni alteración del título de propiedad, sino una autorización por el tribunal para uso del inmueble en satisfacción de una legítima necesidad de la familia. (citas omitidas y énfasis suplido).20 CC Otra de las razones en equidad por la que hemos reconocido el derecho a hogar seguro en la propiedad ganancial lo ha sido el supuesto de que la preservación de éste para beneficio del grupo formado por madre e hijos tiene primacía sobre el derecho de propiedad del cónyuge en los activos de la disuelta sociedad conyugal. Ello claramente se desprende de lo expresado en Cruz Cruz v. Irizarry Tirado, ante, a la pág (1978) donde concluimos: La preservación del hogar seguro familiar para beneficio del grupo formado por madre e hijos tiene primacía sobre el derecho de propiedad del cónyuge en los activos de la disuelta sociedad conyugal. Su reclamación de gananciales en la vivienda que aloja a esta familia quedará paralizada por el tiempo que subsistan las circunstancias que le dan calidad de hogar seguro y mientras la recta razón de equidad ampare el derecho de sus ocupantes. Hemos reconocido que el derecho de dominio no es atribución absoluta de su titular y que está supeditado a intereses sociales de orden superior, significativamente la protección de la vivienda. (énfasis suplido). Ahora bien, es cierto que en la mayoría de los casos de divorcios en los que hemos reconocido el derecho a hogar seguro estaba envuelta una propiedad ganancial. Sin embargo, ello no significa que en otras circunstancias no hayamos reconocido dicho derecho. A esos efectos, en Irizarry Quiles v. García Sanabria, 58 D.P.R. 280 (1941), establecimos que procedía el reclamo de hogar seguro por parte de la madre custodio de los hijos, aun cuando la propiedad se encontraba inscrita a nombre de los hijos. Expresamos en dicho caso que:21 CC El demandante, con la demandada y sus hijos, tenían constituido su hogar sobre la propiedad que poseía legalmente aun cuando el título estuviera inscrito a nombre de dos de sus hijos, y dicha propiedad estaba ocupada por él y su familia como su residencia, hasta que él la abandonó, continuando entonces la demandada residiendo allí hasta el presente. Irizarry Quiles v. García Sanabria, ante, a la pág Por otro lado, es correcto que, en Quiñones v. Reyes, 72 D.P.R. 304, 308 (1951), este Tribunal resolvió que si la propiedad que sirvió como vivienda matrimonial era privativa en su totalidad, entonces no cabía hablar de hogar seguro. Es de notar, sin embargo, que este Tribunal basó su dictamen, en el citado caso, en que la sociedad de gananciales utilizó la propiedad privativa en carácter de arrendataria y ya este mismo Tribunal había resuelto que no cabe reconocer el derecho a hogar seguro en los arrendamientos. Dicho caso se distingue de la situación ante nos ya que aquí tenemos un inmueble propiedad de ambos cónyuges, y no un inmueble privativo. Aunque se puede argumentar que cada participación de los cónyuges en la comunidad de bienes habida antes del matrimonio es privativa en esencia, la propiedad como tal es de ambos. El que ambos cónyuges ocupen la propiedad en carácter de dueños es el aspecto relevante y medular para conceder el derecho a hogar seguro en este tipo de caso. A esos efectos, en el caso de Quiñones v. Reyes, ante, a la pág. 307, resolvimos que cuando [los cónyuges] tienen establecida su residencia en una propiedad perteneciente a Mostrar más
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