Source: http://docplayer.es/17843930-I-plan-director-de-la-cooperacion-navarra-capitulo-2-principios-rectores-de-la-cooperacion-navarra.html
Timestamp: 2018-11-14 14:42:04
Document Index: 57512096

Matched Legal Cases: ['artículo 178', 'artículo 177', 'artículo 180', 'artículo 180', 'artículo 181', 'artículo 177', 'artículo 179', 'artículo 177', 'artículo 2', 'artículo 3', 'artículo 17', 'artículo 3', 'artículo 15', 'artículo 16']

I Plan Director de la Cooperación Navarra. CAPÍTULO 2: Principios rectores de la Cooperación Navarra - PDF
Download "I Plan Director de la Cooperación Navarra. CAPÍTULO 2: Principios rectores de la Cooperación Navarra"
Vicente Lucero Roldán
1 CAPÍTULO 2: Principios rectores de la Cooperación Navarra 44
2 2.1. Introducción El Gobierno de Navarra, a través del presente Plan Director, se orienta en su política de Cooperación al Desarrollo* durante el periodo de vigencia del mismo por los principios rectores determinados por la Ley Foral 5/2001, de 9 de marzo, de Cooperación al Desarrollo; asimismo, asume e incorpora los derivados de la normativa aplicable en el ámbito estatal, y los principios recogidos en los distintos ámbitos internacionales. En este sentido, la CID* Navarra recoge y adapta a su vez los principios, valores, directrices y criterios que informan las políticas de desarrollo, tal y como son entendidas por las principales instituciones internacionales, en particular en el ámbito de las Naciones Unidas, la OCDE (a través del CAD*), la Unión Europea y el Estado español. Por otra parte, y en tanto que posee una naturaleza específica de cooperación descentralizada, asume principios propios de carácter sustantivo y operativo. Tras la revisión de todas las fuentes de las que emanan un amplio conglomerado de principios, se sintetizan todos ellos en tres grandes bloques: los relativos a los fines que persigue la CID* Navarra, los que componen la lógica de los actores descentralizados y finalmente los relativos a los procesos de desarrollo desencadenados (ver cuadro de síntesis al final de este capítulo) PRINCIPIOS DE LA AGENDA COMÚN La Ley Foral 5/2001, de 9 de marzo, de Cooperación al Desarrollo señala en su exposición de motivos que el proceso de creciente globalización de problemas a escala mundial, tales como la pobreza, las presiones demográficas y migratorias, el deterioro medioambiental, los crecientes conflictos interétnicos, la extensión de epidemias, la proliferación de armamento nuclear y otras cuyas consecuencias desbordan las fronteras nacionales, exigen la colaboración entre todos los miembros de la comunidad internacional para ofrecer soluciones eficaces y justas para todos. Como se ha expresado en el capítulo anterior, estas soluciones pasan por la promoción de lo que se ha venido denominando el Desarrollo Humano Sostenible* y se ha ido construyendo progresivamente una agenda común para hacer realidad el mismo, lo que se ha plasmado en la Declaración del Milenio*, en la que, entre otros elementos, quedaron recogidos los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM*), que son las metas mundiales cuantificadas y cronológicas para luchar contra la pobreza extrema en sus numerosas dimensiones, al tiempo que promueven las igualdad de géneros, la educación y la sostenibilidad ambiental. También representan derechos humanos fundamentales, aunando así lo también suscrito en la Declaración Universal de Derechos Humanos 19. El 17 de enero de 2005 fue presentado el primer informe sobre la consecución de estos objetivos al respecto, y se recomendó a los donantes que incorporen en sus estrategias los siguientes aspectos, que este Plan asume: 19 Además de esto, se hace preciso tomar en consideración las orientaciones que la OCDE, a través del CAD*, establece de manera permanente para la actuación de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD)* de los países que lo componen y que representan unas directrices de mejora de la calidad de la cooperación. 45
3 Las instituciones que realizan cooperación al desarrollo deben señalar explícitamente que comparten el objetivo de reducción de la pobreza mediante el apoyo expreso a los Objetivos del Milenio y alinear sus normativas con dichos objetivos. a) La ayuda al desarrollo debe tener en cuenta las necesidades y características de los países receptores y hacer diferencias en consecuencia en el tipo de ayuda prestada por los donantes o en la instrumentalización de la misma. b) El horizonte temporal de la cooperación debe ser lo suficientemente amplio como para poder planificar y evaluar adecuadamente su impacto. Se recomienda la utilización de plazos amplios de 10 años sobre los que se construyan estrategias orientadas a medios plazo (sic) de 3 a 5 años. c) La reducción de la deuda externa de los países empobrecidos debe ser uno de los objetivos específicos de las políticas y acciones de cooperación. Debe optarse preferencialmente por las subvenciones frente a los préstamos financieros. d) La cooperación al desarrollo debe intentar concentrarse sobre aquellas prioridades urgentes más descuidadas en las últimas décadas, como la salud materna, la igualdad de género o la salud reproductiva, así como en aquellos bienes públicos que no han recibido tradicionalmente un apoyo suficiente, como el fomento de la capacidad de investigación, la gestión ambiental, la integración regional o las infraestructuras transfronterizas. Por otra parte, se hace preciso tener en cuenta que aunque la política europea de desarrollo es subsidiaria de lo realizado por los estados miembros, si es de interés conocer y asumir sus principios y objetivos; así entre sus diferentes principios orientadores de la actual política comunitaria de desarrollo 20, este Plan incorpora los siguientes: 1. Incorporación de los objetivos europeos de desarrollo: (a) el desarrollo económico y social duradero de los países en desarrollo, y particularmente, de los más desfavorecidos; (b) la inserción armoniosa y progresiva de dichos países en la economía mundial; y (c) la lucha contra la pobreza. Y todo ello, con el objetivo general de contribuir al desarrollo y la consolidación de la democracia y del Estado de Derecho, así como al respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales. (art. 130 del Tratado de Maastricht y art. 177 del Tratado de Ámsterdam). 2. Coherencia: Estos objetivos no solamente informan la política de cooperación al desarrollo de la Unión Europea, sino que de acuerdo al artículo 178 del mismo Tratado, deben ser tenidos en cuenta en cualesquiera otras políticas que aquélla aplique en la medida en que puedan afectar a los países en desarrollo. 3. El principio de coordinación interinstitucional se recoge en el artículo 177.3, que establece la obligación de la Unión y de los Estados miembros de respetar los compromisos y objetivos acordados en el marco de las Naciones Unidas y de otras organizaciones internacionales competentes. El artículo 180 abunda en esta idea al señalar que la Unión y los Estados miembros coordinarán sus políticas en materia de cooperación al desarrollo y concertarán sus programas de ayuda, también en el marco de organizaciones internacionales y de conferencias internacionales. La posibilidad de emprender 20 Ver en el Glosario Política de desarrollo de la Unión Europea 46
4 acciones conjuntas está también expresamente prevista. De igual modo, en el siguiente artículo se prevé que la Comunidad y los Estados miembros cooperen con los terceros países y las organizaciones internacionales competentes. 4. Las ideas de complementariedad y subsidiariedad también quedan contenidas en estos preceptos, pues el artículo 180 establece que los Estados miembros contribuirán, si fuere necesario, a la ejecución de los programas de ayuda comunitarios, mientras que el artículo 181 aclara que nada de lo aquí dispuesto puede afectar a las competencias de los Estados miembros para negociar en los organismos internacionales y celebrar acuerdos internacionales. Igualmente, el artículo 177 reconoce un principio de complementariedad al señalar que la política de la Comunidad en el ámbito de la cooperación al desarrollo es complementaria de las llevadas a cabo por los Estados miembros. 5. Por otra parte, mención especial merece el principio político de condicionalidad al respeto de los derechos humanos, dado que es clave en la cooperación con los países de África, Caribe y Pacífico (ACP) y en las políticas generales de la UE. En el marco de los acuerdos con países terceros, la Unión hace mención expresa a los principios de los derechos humanos. La llamada condicionalidad política supone la inclusión de una cláusula obligatoria en todo acuerdo bilateral de carácter general celebrado entre las Comunidades y otro país tercero. La UE ha concebido desde un principio la condicionalidad política como directamente vinculada a las violaciones de los valores democráticos, de los derechos humanos y los conflictos. En concreto, esta cláusula estipula que deberán respetarse los derechos humanos, el Estado de Derecho y los principios democráticos. 6. Finalmente, una idea del principio de planificación se encuentra en el artículo 179, cuando señala que las medidas que adopte el Consejo para el logro de los objetivos enunciados en el artículo 177 podrán adoptar la forma de programas plurianuales. El recién aprobado Plan Director de la Cooperación Española señala que esta agenda común no se limita a la identificación de los objetivos mínimos necesarios para alcanzar el desarrollo humano sostenible, sino que también se concreta en un acuerdo generalizado sobre cómo puede avanzarse en su logro, basada en 3 principios: Participación e implicación. La ayuda al desarrollo es más eficaz cuando apoya a una estrategia de desarrollo concebida y liderada por el gobierno nacional en colaboración con su sociedad civil y sectores políticos y sociales. Eficacia. La valoración del éxito o el fracaso de las políticas de desarrollo debe hacerse en función de los resultados (impacto sobre las personas y sus necesidades) obtenidos en los países en desarrollo. Globalidad e integralidad. Deben arbitrarse políticas estables que impulsen el crecimiento de la economía, inversiones en desarrollo social, especialmente en educación y salud; la promoción de la participación de todas las personas en la vida política 21 Ver en el Glosario Política de desarrollo española 47
5 y económica, sobre todo de las mujeres; la buena gestión de los asuntos públicos; la protección de los derechos humanos, y la promoción del Estado de Derecho; políticas y prácticas respetuosas con el medio ambiente y medios para la prevención de conflictos y la construcción de la paz. Ese Plan se enmarca en la planificación prevista en la Ley 23/1998, de 7 de julio, de Cooperación Internacional, Ley que prescribe los siguientes principios 22 : a) El reconocimiento del ser humano en su dimensión individual y colectiva, como protagonista y destinatario último de la política de cooperación para el desarrollo. b) La defensa y promoción de los derechos humanos y las libertades fundamentales, la paz, la democracia y la participación ciudadana en condiciones de igualdad para mujeres y hombres y, en general, la no discriminación por razón de sexo, raza, cultura o religión y el respeto a la diversidad. c) La necesidad de promover un desarrollo humano global, interdependiente, participativo, sostenible y con equidad de género en todas las naciones, procurando la aplicación del principio de corresponsabilidad entre los Estados, en orden a asegurar y potenciar la eficacia y coherencia de las políticas de cooperación al desarrollo en su objetivo de erradicar la pobreza en el mundo. d) La promoción de un crecimiento económico duradero y sostenible de los países acompañada de medidas que promuevan una redistribución equitativa de la riqueza para favorecer la mejora de las condiciones de vida y el acceso a los servicios sanitarios, educativos y culturales, así como el bienestar de sus poblaciones. e) El respeto a los compromisos adoptados en el seno de los Organismos Internacionales. f) El principio de unidad o de coordinación cuando señala que la política de cooperación internacional para el desarrollo es parte de la acción exterior del Estado y se basa en el principio de unidad de acción del Estado en el exterior, que se aplicará conforme a la normativa vigente y en el marco de las competencias de las distintas Administraciones Públicas. g) Coherencia, en virtud del cual los principios y objetivos señalados en los artículos 2 y 3 de la Ley deben informar todas las políticas que apliquen las Administraciones Públicas en el marco de sus respectivas competencias y que puedan afectar a los países en vías de desarrollo. A modo de resumen se extraen los siguientes principios: a) Centralidad de la promoción del desarrollo humano sostenible, y con equidad de género; y asunción del objetivo de reducción de la pobreza mediante el apoyo expreso a los Objetivos del Milenio. 22 Los señalados del a) al e) están recogidos en el artículo 2º de la Ley, el f) en el artículo 3º y el g) en el 4º 48
6 b) Planificación a partir de las necesidades de los países en desarrollo, con especial acento en los más desfavorecidos, y concertada con ellos. c) Concentración en prioridades urgentes. d) Coherencia. e) Coordinación interinstitucional. f) Complementariedad y subsidiariedad. g) Condicionalidad o compromiso con los derechos humanos. h) Participación e implicación social. i) Eficacia. j) Globalidad e integralidad. k) Orientación temporal a largo plazo. l) Preferencia por instrumentos de subvención PRINCIPIOS ESPECÍFICOS DE LA COOPERACIÓN NAVARRA AL DESARROLLO Características básicas de la cooperación descentralizada La Cooperación al Desarrollo de la Comunidad Foral de Navarra se enmarca dentro de la denominada Cooperación Descentralizada (CD*); en consecuencia, el presente Plan Director se diseña como una adecuación estratégica de CD* adaptada a las características y potencialidades específicas de Navarra. La Ley Foral 5/2001, de 9 de marzo, de Cooperación al Desarrollo, señala en su exposición de motivos que este modelo de cooperación está caracterizada por cinco elementos diferenciales respecto a los sistemas bilaterales y multilaterales de la Cooperación de los Estado, y que se concretan en los siguientes elementos: a) La participación activa de todos los actores y agentes de desarrollo, incluidas las poblaciones beneficiarias. Se trata de configurar a los actores descentralizados como motores de sus propios procesos de desarrollo, promoviendo su responsabilidad compartida. La idea de la cooperación descentralizada es situar a las poblaciones beneficiarias en el centro del proceso. Ello permite además ampliar el elenco de agentes de desarrollo, que englobará a las organizaciones no gubernamentales tanto de la sociedad de destino como de la de origen, los poderes públicos locales, las asociaciones y agrupaciones locales, las 23 Fundamentalmente se hace referencia a la CID* sostenida con fondos procedentes del Gobierno de Navarra. 49
7 redes cívicas y sociales y otros operadores privados. El Estado y las Administraciones Públicas implicadas, por su parte, cumplen un papel de simplificador y facilitador de los procesos. b) La concertación y complementariedad entre los diferentes actores. La cooperación descentralizada intenta facilitar los procesos de diálogo y la coherencia de las iniciativas de distintos agentes en el marco de un enfoque programático, articulando las intervenciones a distintos niveles, evitando la dispersión de actuaciones. Ello supone apoyar la creación de alianzas entre agentes públicos y privados, estableciendo vínculos de concertación y complementariedad entre ellos. La cooperación descentralizada debe adaptarse a los contextos específicos de los Estados donde se pretende poner en práctica, dinamizando los procesos de democratización y participación. c) La gestión basada en el principio de subsidiariedad. La cooperación descentralizada promueve la delegación de la gestión al nivel más cercano posible a los agentes interesados o a los destinatarios. d) La aproximación de proceso. Frente a la clásica aproximación de proyecto (compuesto por fases claramente diferenciadas, limitado en el tiempo y basado en objetivos, medios y presupuestos definidos antes del inicio del proyecto), la cooperación descentralizada persigue fomentar la participación a través de un planteamiento más progresivo, que valorice el diálogo, la movilización de los recursos locales y la evaluación conjunta. e) El refuerzo de las capacidades* y al desarrollo institucional. La cooperación descentralizada además de contribuir y colaborar en el suministro de bienes y servicios que respondan a necesidades materiales, persigue reforzar el potencial de acción y el control de las iniciativas locales propias, tanto en el Sur como en el Norte. Desde este enfoque, apoyar a los agentes es ayudar también a que nazcan, a organizarse, a formarse, a constituirse en redes y a construir asociaciones entre ellos y con los agentes públicos. El empoderamiento* debe resultar como consecuencia directa de la cooperación descentralizada, la formación, la constitución de redes y asociaciones entre los agentes privados y públicos. Además de estos principios comúnmente aceptados, la Cooperación Navarra asume tres principios propios, alineables en esta consideración de la Cooperación Descentralizada: a) El acompañamiento y la colaboración en los procesos de desarrollo implica necesariamente un impacto en la sociedad propia, modificando estilos de vida y pautas de comportamiento personales y sociales que afectan a los procesos de desarrollo y a las relaciones internacionales con los países en desarrollo. En tal sentido, la educación para el desarrollo y la sensibilización social debe ser un elemento central de la Cooperación Navarra. b) La Cooperación Navarra debe optar por la innovación, definida ésta como la potenciación de caminos originales por los cuales las poblaciones y las organizaciones sociales buscan responder a los retos de su entorno y consiguen potenciar sus capacidades, organizarse y establecer alianzas. Un elemento intrínseco al propio concepto de Desarrollo Humano es la creatividad como concreción de las capacidades que se van desplegando, precisamente porque todas las personas y 50
8 colectivos humanos son creativos en su relación con el entorno, tiene sentido que los fines del desarrollo no estén prefijados de antemano. La libertad como concreción y medio para el desarrollo de las propias capacidades nos ofrece la creatividad como herramienta imprescindible para el desarrollo. c) La Cooperación Navarra asume los principios de la planificación estratégica: Planificar es prever y decidir hoy las acciones que nos pueden llevar desde el presente hasta un futuro deseable. No se trata de hacer predicciones acerca del futuro sino de tomar las decisiones pertinentes para que ese futuro ocurra. En este sentido la planificación estratégica es un proceso participativo, que no resuelve todas las incertidumbres, pero que permite trazar una línea de propósitos para actuar en consecuencia. La convicción en torno a que el futuro deseado es posible, permite la construcción de una comunidad de intereses entre todos los involucrados en el proceso de cambio, lo que resulta ser un requisito básico para alcanzar las metas propuestas. En este sentido, el Plan Director aborda las líneas estratégicas óptimas para cumplir con la misión de la Cooperación Navarra (objetivos y prioridades) tras un análisis de las oportunidades y amenazas que provienen del medio externo y, de las fortalezas y debilidades propias Principios rectores de la cooperación navarra La Ley Foral 5/2001, de 9 de marzo, de Cooperación al Desarrollo, define en su artículo tercero la cooperación navarra al desarrollo como la expresión de la solidaridad de la sociedad navarra con los sectores sociales más desfavorecidos de los países y pueblos histórica y estructuralmente empobrecidos. Esta Ley constituye la clave normativa del sistema navarro de cooperación. En términos similares respecto a la Ley estatal, la Ley Foral introduce en su comienzo los principios rectores y objetivos de la política navarra de cooperación. Este marco general de principios rectores es el que debe servir de referencia básica a la planificación institucional que se prevé en el artículo 17 de la misma Ley, y que se concreta en el presente Plan Director. En el marco de la autonomía política que corresponde a la Comunidad Foral, la política navarra de cooperación al desarrollo se configura como una actuación responsable y coordinada con el resto de administraciones estatales, que coadyuva al cumplimiento de los principios y objetivos comunes fijados por la normativa estatal y de modo complementario a las previsiones plurianuales que se recogen en los Planes Directores de Cooperación del Estado. A) Principios rectores sustantivos En el presente Plan Director, se entienden como Principios Rectores Sustantivos aquellos criterios políticos esenciales que informan el contenido del mismo y que resultan necesarios y suficientes por sí mismos para lograr los objetivos de la cooperación navarra, anteriormente señalados. Se trata de principios sustantivos porque son conexos de modo directo e inmediato con la cooperación 51
9 al desarrollo de la Comunidad Foral y porque constituyen en sí mismos las premisas ideológicas fundamentales que deben presidir toda acción derivada del mismo Plan. En este sentido, se diferencian de los principios rectores operativos en su carácter sustantivo, necesario y específico en el ámbito de la cooperación, frente a la explicación instrumental de aquéllos. Ciertamente, para el logro de los objetivos generales y específicos que se contienen en el presente Plan, es necesaria la adopción de los siguientes principios rectores sustantivos: 1. Principio de Integralidad. 2. Principio de Responsabilidad. 3. Principio de Asociación. 4. Principio de Participación. 1) Principio de integralidad La Cooperación Navarra asume una concepción Integral que queda reflejada en la concepción multidimensional del desarrollo humano sostenible (artículo 3.c de la Ley Foral 5/2001, de 9 de marzo de Cooperación al Desarrollo, en adelante LFCD). Esta idea integral de desarrollo conduce a entender el mismo como el proceso que posibilita un disfrute pleno y garantizado de todos los derechos humanos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales de los destinatarios de la ayuda. Desde esta perspectiva, así mismo, se pone el énfasis en el enfoque de la promoción de las propias capacidades humanas y sociales, colaborando en el impulso del desarrollo integral endógeno local. La Cooperación navarra persigue colaborar de modo integral en la promoción de las condiciones necesarias para que la igualdad entre las personas en todos los pueblos llegue a ser real y efectiva, respetando a la vez las características propias de cada pueblo y cultura, a fin de conseguir la integración plena y digna de los individuos en su respectiva comunidad (art. 3.e LFCD). El principio de integralidad presupone igualmente la igualdad plena entre mujeres y hombres, tanto en los procesos de decisión como en la implementación de los mismos. La perspectiva integral del desarrollo humano sostenible incluye, por lo tanto, el correspondiente enfoque de género. Finalmente, presupone así mismo, la equidad entre todas las personas, con independencia de su edad, credo religioso, ideología u orientación sexual. 52
10 2) Principio de responsabilidad Como señala la LFCD en su artículo tercero, la cooperación navarra al desarrollo constituye la expresión de la solidaridad de la sociedad navarra con países y pueblos histórica y estructuralmente empobrecidos. Esta solidaridad deriva de la asunción colectiva de un principio de responsabilidad que se proyecta fundamentalmente sobre las instituciones públicas de la comunidad política que asume su implicación en el desarrollo humano integral del conjunto del planeta. De esta forma, el fomento del desarrollo humano sostenible en los países empobrecidos constituye una responsabilidad de las sociedades desarrolladas y de la sociedad navarra en particular, que se plasma fundamentalmente sobre los poderes públicos de la misma. Sin embargo, esta responsabilidad pública en el proceso de desarrollo no agota la intervención en la materia, puesto que este principio debe complementarse de modo obligado con el principio sustantivo de participación. En consecuencia, es parte de la responsabilidad pública el garantizar espacios de participación en el diseño, implementación y evaluación de la cooperación al desarrollo, así como animar a que otros agentes privados y sociales asuman sus propias tareas en el ámbito de la sensibilización ciudadana y la cooperación internacional. Del principio de responsabilidad deriva de modo directo el principio de gratuidad, en virtud del cual las acciones en materia de Cooperación al Desarrollo estarán regidas por la gratuidad, en el sentido de que la cooperación al desarrollo no estará orientada, ni directa ni indirectamente, a la recepción de una contraprestación económica por parte de las instituciones, organizaciones o empresas navarras (art. 3.i LFCD). 3) Principio de asociación El Principio de asociación supone respetar en la cooperación la plena soberanía de los pueblos involucrados (art. 3.a LFCD), planificando y llevando a efecto las actuaciones de conformidad con los objetivos convenidos con los propios pueblos afectados (art. 3.b LFCD). Del mismo modo, la asociación como principio implica el acompañamiento a los procesos endógenos y a largo plazo de desarrollo humano sostenible. Finalmente, este principio, propicia, desde un plano de igualdad, el estrechamiento de lazos entre la sociedad navarra y los pueblos receptores de las acciones de cooperación, multiplicando los propios efectos de la ayuda y contribuyendo al mayor conocimiento de la realidad de los pueblos en la sociedad navarra. La existencia creciente, además, de personas inmigrantes en nuestra sociedad, puede amplificar, desde la perspectiva del codesarrollo, estas relaciones de asociación. 4) Principio de participación 53
11 La cooperación al desarrollo debe formularse y ejecutarse promoviendo la participación de sectores significativos de la sociedad civil, tanto en la propia Comunidad Foral, como en las diferentes zonas de actuación, en la concepción y en la acción de cooperación al desarrollo (art. 3.d LFCD). En virtud de este principio, la cooperación al desarrollo de la Comunidad Foral será ejecutada en su mayor parte a través del concurso de organizaciones no gubernamentales o sociales y con la participación de contrapartes locales y de la propia población beneficiaria de las acciones de cooperación. De igual modo, la participación tanto funcional como orgánica está expresamente prevista en varios artículos de la LFCD, destacando en este sentido el papel otorgado al Consejo Navarro de Cooperación al Desarrollo. La participación constituye un modo de hacer y una estrategia instrumental de la cooperación, pero al mismo tiempo se configura como un principio rector sustantivo, particularmente afectado a la cooperación descentralizada, que preside todo el ejercicio de la cooperación. Dicho principio se basa en la necesidad democrática y de eficiencia de contar en la elaboración y gestión de políticas públicas, con los grupos destinatarios de las mismas o con aquellas organizaciones sociales o cívicas que colaborarán o presidirán su diseño y ejecución. El principio de participación implica en sí mismo una profundización democrática de los sistemas políticos. En la sociedad navarra, la participación social y cívica en la cooperación al desarrollo debe ayudar a la consolidación de una sociedad democrática avanzada y crear una cultura participativa en la sociedad que refuerce las ideas de responsabilidad compartida y de solidaridad activa con respecto a los países empobrecidos. En esta línea, la participación activa de la sociedad navarra encuentra en las organizaciones no gubernamentales de desarrollo un cauce privilegiado para vehicular y facilitar la misma. Respecto a las sociedades destinatarias, la cooperación navarra persigue conseguir un proceso de empoderamiento de los sectores sociales involucrados. Igualmente, la cooperación navarra debe colaborar en el compromiso con la democracia y apoyar a los pueblos empobrecidos para que su desarrollo se produzca en un marco sociopolítico participativo y plenamente democrático (art. 3.f LFCD). B) Principios rectores operativos Junto a los principios rectores sustantivos, en el presente Plan Director se incluye una serie de principios rectores operativos, que traducen a naturaleza principal los criterios básicos que presiden las estrategias y metodologías que deben adoptarse para la consecución de los objetivos previamente diseñados. A diferencia de los principios sustantivos, los principios rectores operativos se caracterizan por su naturaleza no específica en relación con la cooperación al desarrollo. Se trata de principios de naturaleza 54
12 instrumental que informan la configuración y actuación concreta de los agentes de la cooperación y muy en particular, de las administraciones públicas. Los principios rectores operativos configuran un modelo de organización y estrategia necesario para el desarrollo adecuado del presente Plan y se presentan como consecuencias necesarias de los principios rectores sustantivos anteriormente expuestos. En este sentido los principios rectores operativos que deben informar la política navarra de cooperación al desarrollo pueden concretarse en el siguiente listado: 5) Principio de Eficiencia. 6) Principio de Subsidiariedad. 7) Principio de Complementariedad. 8) Principio de Descentralización. 9) Principio de Coherencia. 10) Principio de Coordinación. 11) Principio de Prevención. 12) Principio de Planificación. 13) Principio de Evaluación. 5) Principio de eficiencia El principio de Eficiencia se encuentra reconocido expresamente en el artículo 15 de la LFCD, y se concreta en una apuesta por la cooperación realizada en régimen de cofinanciación y en el aprovechamiento óptimo de los recursos destinados por los distintos agentes implicados. 6) Principio de subsidiariedad En el marco de la cooperación descentralizada, resulta preferible la ejecución de las acciones de cooperación por aquéllas instancias más cercanas a la realidad afectada o por aquéllas personas e instituciones que conocen más de cerca el objeto de las actuaciones. A su vez, el principio de subsidiariedad juega un papel importante respecto de la política de cooperación estatal o de la Unión Europea, en la medida en que la cooperación gestionada por las instituciones forales permite una mayor cercanía con las organizaciones sociales navarras involucradas en los procesos de desarrollo. A su vez, todas las acciones de la Cooperación Navarra se configuran como un elemento subsidiario respecto de las propias acciones de los pueblos destinatarios en sus respectivos procesos de desarrollo sostenible (art. 3.g LFCD). 55
13 7) Principio de complementariedad La política navarra de cooperación es diseñada desde la perspectiva de la complementariedad externa e interna. Desde el punto de vista externo, la cooperación navarra se complementa respecto a la política estatal de cooperación y, en su caso, con relación a la cooperación municipal desarrollada por los ayuntamientos de la Comunidad Foral. En el ámbito interno, la política de cooperación persigue la complementariedad entre las instituciones públicas navarras y las organizaciones sociales de la Comunidad Foral que vehiculan una parte sustancial de la misma. Del mismo modo, la complementariedad de la cooperación navarra se proyecta también sobre las acciones que los propios pueblos destinatarios de la ayuda llevan a cabo en su proceso endógeno de desarrollo sostenible y autosostenido (art. 3.g LFCD). 8) Principio de descentralización La política navarra de cooperación al desarrollo es una expresión de la cooperación descentralizada y en consecuencia se guía por los principios rectores de la misma, anteriormente comentados. La descentralización significa igualmente la necesidad de reconocer la existencia de múltiples y variados agentes de cooperación, tanto en el plano institucional como en el ámbito social y la búsqueda de la adecuada coordinación de estrategias y políticas con todos ellos. En particular, en el caso de la Comunidad Foral, la política de cooperación debe esforzarse por integrar de modo eficiente y racional las acciones de cooperación realizadas a instancia de los ayuntamientos navarros. 9) Principio de de coherencia Las políticas que aplica la Comunidad Foral en los diferentes ámbitos de actuación que le competen, cuando éstas puedan afectar a la Cooperación al Desarrollo, deben seguir el principio de coherencia, en consonancia con lo establecido por la propia LFCD (art. 3.h y 3.j). Como consecuencia de ello, y además en virtud de la necesaria racionalización y optimización de los recursos, todas las Administraciones Públicas de Navarra con independencia o no de que dispongan de competencias en el ámbito de la cooperación al desarrollo deben colaborar para conseguir el máximo aprovechamiento de los recursos públicos de que disponen en su conjunto (art. 3.h LFCD). En ese sentido, este principio hace referencia explícita al compromiso de otros Departamentos del Gobierno de Navarra y su participación en las políticas de cooperación y educación al desarrollo del Gobierno, en coherencia con lo establecido por este Plan Director. 10) Principio de coordinación 56
14 En relación con el anterior, el Plan Director de Cooperación se construye sobre la necesaria coordinación de los diferentes ámbitos institucionales implicados en la cooperación para el desarrollo. De este modo, el presente Plan prevé cauces de coordinación en cuatro niveles diferenciados: a) Con las Administraciones Locales de la Comunidad Foral de Navarra. b) Con la Agencia Española de Cooperación Internacional y la Comisión Europea. c) Con las organizaciones sociales y no gubernamentales que coadyuvan a los Departamentos competentes del Gobierno. d) Con los agentes de la sociedad destinataria de la ayuda. 11) Principio de prevención La Cooperación navarra al Desarrollo no se limita a la ejecución de programas o a la traslación de ayudas a los países empobrecidos, sino que tiene entre sus cometidos principales la prevención de aquellos factores que impiden o dificultan el proceso de Desarrollo humano sostenible. 12) Principio de planificación El Principio de planificación se encuentra recogido expresamente en los artículos 17 y 18 de la LFCD y expresa la voluntad de organizar de modo coherente y eficaz la cooperación al desarrollo de las instituciones navarras. El principal instrumento operativo en este sentido es el Plan Director de Cooperación al Desarrollo que aprobará con carácter plurianual el Gobierno de Navarra. Como instrumentos secundarios, con carácter anual, el Departamento de Bienestar Social, Deporte y Juventud viene obligado a realizar un Programa Anual que concrete en el ejercicio las previsiones contenidas en el Plan Director vigente, así como una Memoria de Gestión del programa anual del ejercicio precedente que incluya la valoración de los avances. En este sentido, la Cooperación Navarra asume los principios de la planificación estratégica, entendida como un proceso participativo, integral y asociativo entre todos los involucrados en el proceso de cambio. Este Plan Director aborda las líneas estratégicas óptimas para cumplir con los objetivos de la Cooperación Navarra previamente señalados. 13) Principio de evaluación El Plan Director constituye una herramienta de trabajo al servicio de una cooperación integral eficaz. En este sentido, la gestión de la cooperación debe disponer de la adecuada dosis de flexibilidad que permita su constante adaptación y la mejora continua. La Administración de la Comunidad Foral debe establecer los órganos y procesos adecuados para realizar una evaluación permanente del cumplimiento del Plan y de su idoneidad. 57
15 En esta línea, el artículo 16 de la LFCD señala expresamente la necesidad de establecer mecanismos adecuados de control y evaluación de las actuaciones realizadas, lo que constituye el complemento obligado del principio de planificación. Por ello este Plan Director promoverá la evaluación permanente y transversal, bien al nivel del propio Plan Director y su avance, como en la gestión de los proyectos y programas de intervención directa. 58
16 2.4. Síntesis de los principios rectores según sus fuentes PRINCIPIOS DE LA AGENDA COMÚN Centralidad de la promoción del desarrollo humano sostenible, y con equidad de género; y asunción del objetivo de reducción de la pobreza mediante el apoyo expreso a los Objetivos del Milenio. Planificación a partir de las necesidades de los países en desarrollo, con especial acento en los más desfavorecidos, y concertada con ellos. Concentración en prioridades urgentes. Coherencia. Coordinación interinstitucional. Complementariedad y subsidiariedad. Condicionalidad o compromiso con los derechos humanos. Participación e implicación social. Eficacia. Globalidad e integralidad. Orientación temporal a largo plazo. Preferencia por instrumentos de subvención. PRINCIPIOS DE LA COOPERACIÓN DESCENTRALIZADA Participación. Subsidiariedad. Coherencia. Descentralización. Autonomía presupuestaria. Auto responsabilidad de ejecución. Aproximación de proceso. Desarrollo institucional. Impacto en la sociedad Navarra. Innovación. Planificación. SÍNTESIS DE PRINCIPIOS PRINCIPIOS DE LA COOPERACIÓN DE LA COMUNIDAD FORAL DE NAVARRA Integralidad. Responsabilidad. Asociación. Participación. Eficiencia. Subsidiariedad. Complementariedad. Descentralización. Coherencia. Coordinación. Prevención. Planificación. Evaluación. Fines: Centralidad de la promoción del desarrollo humano sostenible, y con equidad de género; y asunción del objetivo de reducción de la pobreza mediante el apoyo expreso a los Objetivos del Milenio; compromiso con los derechos humanos; e impacto en la propia sociedad Navarra. Lógica de actores: Asociación y concertación de actores; participación, responsabilidad e implicación social; coherencia, coordinación, complementariedad y subsidiariedad; descentralización; refuerzo de capacidades y fortalecimiento institucional. Lógica de procesos: Planificación estratégica; temporalidad a largo y medio plazo; eficacia y eficiencia; globalidad e integralidad desde la concentración. 59
Sevilla, 16 de enero 2008 BOJA núm. 11 Página núm. 131 1. Disposiciones generales CONSEJERÍA DE LA PRESIDENCIA DECRETO 283/2007, de 4 de diciembre, por el que se aprueba el Plan Andaluz de Cooperación