Source: http://survertical.es/category/seguridad/
Timestamp: 2018-05-23 03:27:51
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Matched Legal Cases: ['artículo 42', 'artículo 6', 'artículo 24', 'artículo 24', 'artículo 24', 'artículo 24', 'artículo 20', 'artículo 24', 'artículo 42', 'artículo 123', 'artículo 42', 'artículo 15']

Seguridad – surVertical Blog
Líneas de vida – Judería de Córdoba
Las nuevas construcciones adaptadas a los cascos históricos convierten estos espacios de una gran utilidad y comodidad. El mantenimiento del patio interior tiene que planificarse asegurando el acceso, con líneas de vida, para el movimiento aéreo de los operarios con total seguridad.
Convocatoria: CURSO BÁSICO DE TRABAJOS VERTICALES Y SEGURIDAD EN ALTURA
Por surVertical / Miscelanea, Seguridad, Trabajos Verticales
Fecha realización: 30-31 de Enero y 1 de Febrero 2014
2º Trabajadores verticales de empresas que quieran perfeccionar y ampliar sus onocimientos y seguridad.
– Instalaciones de cabecera, diseño y desarrollo.
– La cadena de seguridad.
– EPIs, elección, mantenimiento y revisión.
– La línea de trabajo.
– Anclajes.
– Movimientos de cargas.
– Normativa y casos prácticos.
– Material y útiles
– Autorrescate en altura
– Ejemplos aplicables a los sectores de los alumnos.
PARA APUNTARTE O MÁS INFORMACIÓN: 957 32 67 20 o survertical@survertical.es
LA RESPONSABILIDAD DE LAS SUBCONTRATAS EN MATERIA DE PRL
Si bien el artículo 42 del Estatuto de los Trabajadores nada prevé en relación con la prevención de riesgos laborales en casos de contratas, constituye ésta una materia respecto de la cual tradicionalmente se han establecido responsabilidades de la empresa principal, aunque el legislador ha optado por ubicarla en preceptos diversos pero complementarios del estatutario. Por lo demás, las responsabilidades en este ámbito, aunque a veces referidas expresamente a las contratas de la propia actividad, también se establecen en ocasiones más ampliamente, partiéndose de la idea de que, como resultado de la segmentación del proceso productivo, una pluralidad de empresarios que ponen en conexión medios organizativos, materiales y/o personales pueden incrementar los riesgos de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, en la medida en que no exista la debida actuación conjunta en materia preventiva y actúen de forma aislada cada uno de ellos. El punto de partida es el artículo 6.4 Directiva Marco 89/391 sobre seguridad y salud en el trabajo, transpuesta en nuestro ordenamiento sobre todo a través del artículo 24 LPRL.
El artículo 24 LPRL va estableciendo obligaciones in crescendo en función del grado de imbricación entre las empresas que entran en conexión. En primer lugar, cuando se trata de mera coincidencia física en los mismos locales, indica que las empresas deberán «cooperar», reiterando casi literalmente la redacción de la Directiva comunitaria en lo que refiere a medios de «coordinación» y transmisión de información (artículo 24.1 LPRL). En segundo lugar, atribuye una superior responsabilidad a quien es titular del centro de trabajo, pues a éste le imputa un deber reforzado de información al resto de los empresarios y de emisión de instrucciones en relación con los riesgos de los locales y acerca de las medidas de prevención y emergencia a aplicar (artículo 24.2 LPRL); en correspondencia con ello, cuando se trate de afrontar situaciones de emergencia en materia de primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación de los trabajadores, tanto la evaluación de los riegos como la adopción de las medidas oportunas a adoptar, éstas deberán tomar en consideración no sólo la afectación a trabajadores propios de la empresa, sino también «la posible presencia de personas ajenas a la misma» (artículo 20 LPRL), lo que obviamente está pensando en primera instancia en clientes o suministradores de la empresa, pero también personas de mayor vinculación a la actividad productiva de la empresa, como son los pertenecientes a empresas con las que se establecen estrechos lazos de cooperación en virtud de fórmulas de segmentación del ciclo productivo. En tercer lugar, cuando se trata de contratas que se desarrollan en locales diferenciados, si bien los trabajadores de la contratista deban operar con maquinaria, equipos, productos, materias primas o útiles proporcionados por la empresa principal, a esta última se le imponen las obligaciones genéricas establecidas a fabricantes, importadores y suministradores (artículos 24.4 y 41 LPRL). En cuarto lugar, cuando se trate de empresas que contraten o subcontraten obras o servicios de la propia actividad, y además éstas se desarrollen en sus propios centros de trabajo, se impone a la empresa principal un deber in vigilando del cumplimiento por los contratistas de la normativa de prevención de riesgos laborales (artículo 24.3 LPRL); como efecto derivado de ello y como veremos más adelante, se impone una responsabilidad «solidaria» del empresario principal por el incumplimiento de las obligaciones de los contratistas en materia de seguridad (artículo 42.3 LISOS), si bien el carácter solidario de esta responsabilidad no ha dejado de ser fuertemente criticado e incluso por algunos considerado inconstitucional, por no suficientemente respetuoso con la exigencia de imputabilidad y culpabilidad requerida en relación con todas las sanciones públicas, incluidas entre ellas las de carácter administrativo.
De otra parte, la responsabilidad por el pago del recargo de prestaciones debido a incumplimientos en materia de seguridad y salud en el trabajo se imputa en la normativa vigente al «empresario infractor» (artículo 123.2 LGSS). Por este motivo resulta indiferente quién sea el empleador del trabajador accidentado, pudiendo asumir tal responsabilidad el empresario principal en el caso de contratas respecto de los trabajadores de la empresa auxiliar en aquellos casos en los que quede constatada la imputabilidad al tal empresario principal, en la medida en que puede ser calificado como «empresario infractor» (STC 81/1995). Eso sí, cuando la infracción sea imputable a ambos, aunque a los dos se le impute el recargo de prestaciones, será el único supuesto en el que propiamente cabrá hablar de responsabilidad conjunta y solidaria (STS 18-4-1992, Rec. 1178/1991; STS 10-12-2007, Rec. 576/2007; STS 7-10-2008, Rec. 2426/2007; STSJ de Extremadura 15-9-2009, IL J 1566). De otro lado, se trata de una responsabilidad no transferible a la entidad gestora, por lo que no juega el principio de automaticidad de las prestaciones (STS 8-3-1993, Rec. 953/1992). Al no encontrarse regulado en el artículo 42 ET y hacerse con regulación diversa, se extiende a cualquier empresario principal infractor, con independencia de que la contrata sea o no de la propia actividad (STS 16-12-1997, Rec. 136/1997; STS 14-5-2008, Rec. 4016/2006).
Autores: Don Jesús Cruz Villalón y Doña Patrocinio Rodríguez Ramos. Estracto del libro «Comentarios al Estatuto de los Trabajadores», 2.ª edición, julio 2012.
Soluciones para trabajadores de más de 100 kg.
Una herramienta de PETZL que plantea soluciones materiales, en función del peso del usuario y de su equipación.
¡Un trabajador con su equipo puede pesar más de 100 kg!
Algunos productos Petzl marcan «100 kg». Solamente las normas EN 341 (descensores), EN 12841 (acceso por cuerda) y EN 813 (arneses de asiento) permiten la certificación para masas superiores a 100 kg. Para el resto del material, las normas europeas imponen ensayos con una masa de 100 kg. Las exigencias normativas sólo cubren parcialmente las consecuencias de caídas de los usuarios de 100 a 140 kg con su equipo.
Petzl ha realizado una serie de ensayos para masas hasta 140 kg y propone tres soluciones adaptadas a los esfuerzos generados en el material y el usuario.
La caída de una masa de 140 kg aumenta un 40 % la energía ejercida sobre el sistema, en relación a la de un usuario de 100 kg. Si el material no es capaz de absorber esta energía adicional, existen dos soluciones posibles: utilizar un material con una capacidad de absorción de energía superior o modificar la situación de trabajo para reducir la altura de caída potencial.
Solución 1: Reducir la altura de caída
La altura de caída potencial puede reducirse disminuyendo la longitud del elemento de amarre.
Solución 2: Aumentar la capacidad de absorción del sistema
Utilizar un material que pueda absorber hasta un 40 % de energía adicional.
Solución 3: No cambiar nada
La capacidad de absorción del sistema es suficiente.
LA RESISTENCIA DEL MATERIAL A UN ESFUERZO ESTÁTICO
Es la capacidad del material para retener una masa en suspensión.
La resistencia estática de los EPI certificados como anticaídas, o para el posicionamiento, está comprendida entre 10 kN (1000 kg) y 30 kN (3000 kg) dependiendo de los equipos.
Así un peso de 140 kg es 7 a 20 veces inferior a la capacidad de resistencia del material nuevo.
CAPACIDAD DINÁMICA DEL MATERIAL
Es la capacidad del material para retener y/o amortiguar una caída. Ejemplo con ABSORBICA-Y MGO 150 (L70150 IM): la caída de un usuario de 140 kg con su equipo sobrepasa la capacidad de amortiguación del absorbedor de energía.
Los EPI certificados como anticaídas pueden absorber la energía de una masa de 100 kg que cae de 4 m de altura, es decir, unos 3900 J (norma EN 353-2).
La energía generada en una caída es directamente proporcional al peso del sujeto: E = mgh Un usuario de 140 kg genera un 40 % de energía adicional que uno de 100 kg para la misma caída (5494 J contra 3920 J). Esta energía adicional supera la capacidad de absorción del sistema, la fuerza de choque entonces puede sobrepasar los 7 kN.
La detención de una caída consiste en frenar el cuerpo en movimiento hasta detenerlo.
El frenado puede ser rápido (impacto brusco) o amortiguado (impacto reducido). Es la capacidad de absorción del material (absorbedor de caída o elemento de amarre dinámico) que permite aumentar el tiempo de frenado para reducir la fuerza de choque. Con un sistema rígido, el esfuerzo en el sistema supera fácilmente los 15 kN y más, incluso para las pequeñas caídas de factor inferior a 1.
Fc = md
Fc = fuerza de choque expresada en kN
Los absorbedores Petzl están diseñados para respetar 6 G de desaceleración en la caída de un usuario de 100 kg. La fuerza de choque transmitida al cuerpo entonces cumplirá con el valor de la normativa de 6 kN: Fc = 100*6*9,8 = 5,9 (6 kN).
Fc para 100 kg y 6 G = 100 x 9,81 x 6 = 5,9
La misma desaceleración para un usuario de140 kg impondrá una fuerza de choque superior: Fc = 140*6*9,8 = 8,2 (8 kN). Se sabe que el cuerpo no sufre ninguna lesión siempre que la desaceleración sea inferior o igual a 6 G. Petzl admite que una fuerza de choque hasta 8 kN es aceptable para un usuario de 140 kg (con el equipo incluido).
Del mismo modo, se puede aceptar una fuerza de choque. Fc = 120*6*9,8 = 7,1 (7 kN) para un usuario de 120 kg (con el equipo incluido).
En ciertas situaciones, Petzl acepta que un usuario de más de 100 kg pueda soportar una fuerza de choque superior a 6 kN, siempre que la desaceleración máxima esté limitada a 6 G.
Evitar las caídas desde altura, un reto para el sector de la construcción
Por surVertical / Miscelanea, Seguridad, Trabajos
Los datos de accidentabilidad laboral registrados en el sector de la construcción, publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, y obtenidos a partir del sistema DELTA (Declaración Electrónica de Trabajadores Accidentados), ponen de relevancia que las caídas en altura provocan el mayor número de accidentes graves, muy graves o mortales.
Así, con la información relativa al año 2010 (últimos disponibles en su totalidad), si se analiza la variable “desviación” que describe las características del accidente, se puede observar que la forma identificada como “caída de una persona desde una altura”, si bien solo contribuye al 5,7 % de los accidentes leves, aporta el 28,5% de los graves, muy graves y mortales. Si se habla en números absolutos, las cifras son aún más desalentadoras. Durante el año 2010, 23 trabajadores perdieron la vida debido a una caída desde altura y 380 sufrieron un accidente de esta tipología con consecuencias graves o muy graves. Todos estos datos son recurrentes año tras año y así, por ejemplo, en 2009 fueron 31 los trabajadores que sufrieron un accidente mortal, y 395 uno grave o muy grave. Lo dicho nos lleva a la conclusión de la necesidad de establecer una serie de medidas con la finalidad de reducir al máximo posible estas cifras que anualmente provocan daños en la salud de los trabajadores.
En los trabajos en las obras de construcción concurren una serie de características como son su movilidad, el estado cambiante de las mismas y el gran número de trabajadores que se concentran en ellas, que dificultan la adopción de medidas preventivas debido a que los riesgos se modifican y aparecen nuevos, a medida que transcurre el desarrollo de los trabajos. A pesar de estas circunstancias, las características de los riesgos suelen repetirse, aunque las tipologías de las obras de construcción sean diferentes. De este modo, los bordes de forjado sin proteger, los huecos horizontales, los trabajos en la construcción de puentes, la utilización de equipos para la elevación de personas y las excavaciones son algunos de los peligros a los que están sometidos los trabajadores en su labor diaria.
Las iniciativas en años precedentes
Desde las distintas instituciones se han promovido diversas campañas para intentar solventar este grave problema que afecta al sector. En este sentido, la Fundación Laboral de la Construcción, conocedora de las dificultades existentes para promover las distintas acciones y que éstas lleguen a los usuarios finales, lleva trabajando desde hace varios años en la elaboración de diferentes manuales o guías técnicas orientadas a este aspecto. Ya en el año 2005 publicó un manual sobre los medios de protección colectiva más comunes en el sector de la construcción frente a las caídas de altura focalizado en los sistemas provisionales de protección de borde (más conocidos como barandillas) y en las redes de seguridad como medios contra las caídas de altura. En esta guía se establecen las consideraciones mínimas, desde un punto de vista técnico, para la instalación y el mantenimiento de dichos medios de protección colectiva. Estos son, como se recoge en los principios de acción preventiva descritos en el artículo 15 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, una de las medidas (cuando el riesgo no se ha podido eliminar) de protección de los trabajadores, que debe anteponerse a la protección individual. Pese a esta obligación, en numerosas ocasiones no es posible la utilización de estos medios y es necesario el uso de equipos, por ejemplo, para la realización de los trabajos mediante el empleo de técnicas de acceso y de posicionamiento mediante cuerdas. Este medio de trabajo se usa, por ejemplo, cuando existe la imposibilidad de instalar equipos para la ejecución de determinados trabajos o cuando por la brevedad de los mismos no sea rentable la utilización de otras técnicas. Para dar información, en el año 2010 se desarrolló un proyecto donde se analizaban, desde un punto de vista preventivo, las mencionadas técnicas, más conocidas como “trabajos verticales”, esto es, los requisitos mínimos de los equipos de protección individual que deben usar los trabajadores que realizan actividades mediante las repetidas técnicas. Como continuación de esta línea de trabajo, también durante el año 2010, y teniendo en cuenta que la protección de los trabajadores contra los riesgos de caída desde altura puede llevarse a cabo mediante la utilización de determinados equipos de trabajo que, además de facilitar la ejecución del proceso constructivo, llevan integrada la seguridad en el propio equipo, se elaboró la guía denominada “Requisitos técnicos para equipos empleados en los trabajos en altura” que, además de actualizar los contenidos tratados en el año 2005 en relación con los sistemas provisionales de protección de borde y las redes de seguridad, se adentra en sistemas de encofrado horizontal y vertical para muros, encofrado trepante y autotrepante, así como plataformas de carga y descarga de materiales. En el estudio de todos estos equipos de trabajo se marcan los requisitos mínimos que deben cumplir para garantizar la seguridad de los trabajadores. Además, en esta guía, que se ha editado en formato CD-ROM para facilitar la búsqueda de la información por parte de empresarios, trabajadores y técnicos de prevención, se incluyen unas fichas resumen por cada uno de los sistemas y equipos de trabajo, que permiten el acceso a la información relevante de forma más ágil.
Más herramientas para el presente
Fruto de la necesidad de seguir trabajando en el ámbito de la mejora de las condiciones de seguridad y salud de los trabajadores que realizan tareas en altura, la Fundación Laboral de la Construcción está desarrollando en la actualidad cuatro proyectos en este ámbito. Estos, que se enfocan desde distintos aspectos, pretenden complementar los manuales y guías publicadas por la propia Fundación hasta el momento, con el objeto de que sirvan como herramienta de información técnica a los propios trabajadores, así como a los empresarios y a los técnicos de prevención que desempeñan su actividad en las obras de construcción. En primer lugar, y como complemento al proyecto desarrollado en 2010 sobre “trabajos verticales”, se van a proponer diferentes técnicas para llevarlos a efecto. Se pretende realizar una descripción detallada de los procedimientos que deben seguir los trabajadores para realizar estas tareas de forma segura. También, y como continuación del proyecto ejecutado en el año 2010 en relación con la guía sobre los “Requisitos técnicos para equipos empleados en los trabajos temporales en altura”, se está realizando una ampliación de contenidos incluyendo nuevos equipos, algunos de última generación, que permiten integrar la prevención en el propio proceso productivo, lo cual repercute en mayores niveles de seguridad. De esta forma se estudiarán, por ejemplo, distintos tipos de andamios o cimbras, además de otros equipos que cada vez se utilizan con mayor asiduidad. Además de los trabajos verticales analizados en los proyectos mencionados anteriormente (en el ejecutado en el año 2010 y el que se desarrolla en el presente año), se ha detectado un gran desconocimiento en los equipos de protección individual que se deben utilizar durante la ejecución de los trabajos en altura. Así, y con el fin de que el uso deficiente de estos equipos no cause efectos secundarios, la Fundación está desarrollando un proyecto en el que se analizan estos equipos y describe, de una forma sencilla para el fácil entendimiento por parte de todos los trabajadores, sus características y su modo de empleo. Por último, con el fin de ahondar en los requisitos de las redes bajo forjado, se editará, al finalizar este año, un manual que describa este tipo de redes y el método para su correcta instalación, haciendo hincapié en las malas prácticas para evitar su repetición. Esta clase de redes, que no están amparadas por la norma UNE-EN 1263 sobre redes de seguridad, se utilizan con gran frecuencia en las obras de edificación, especialmente en los procesos de encofrado continuo. Sobre ellas no existe una información detallada que permita su uso adecuado, motivo por el cual la Fundación Laboral de la Construcción ha considerado necesario ejecutar este proyecto. Todos estos proyectos, que han sido financiados por la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, están accesibles y se pueden descargar a través de la página web de la Fundación www.lineaprevencion.com, en el apartado de “Proyectos”.
Aún con todas estas actuaciones, la Fundación Laboral de la Construcción no quiere quedarse estancada y sigue trabajando en el desarrollo de otros proyectos y no solo con la edición de nuevas guías o manuales, sino en todas aquellas actuaciones que a medio o largo plazo permitan poner a disposición del sector herramientas de información y ayuda en la formación, con el objeto de coadyuvar en la disminución de los accidentes laborales producidos en el sector en general, y por caídas desde altura en particular.
ANTONIO SANTANDER, RESPONSABLE DE PROYECTOS DE SEG. Y SALUD LABORAL DE LA FLC.