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Timestamp: 2019-05-22 01:43:04
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Matched Legal Cases: ['artículo 38', 'artículo 33', 'artículo 81', 'artículo 81', 'artículo 33', 'artículo 33']

﻿ SENTENCIA 4230 DE DICIEMBRE 11 DE 1990
SENTENCIA 4230 DE 11 DE DICIEMBRE DE 1990
CONTENIDO:ESTUPEFACIENTES, PRESCRIPCIÓN DE DELITOS CONSUMADOS EN EL EXTERIOR
TEMAS ESPECÍFICOS:DELITO CON DROGAS ILEGALES, CONSUMO DE DROGAS
REVISTA JURISPRUDENCIA Y DOCTRINA N°:230 DE FEBRERO DE 1991, PÁG.127
Sentencia 4230 de diciembre 11 de 1990
PRESCRIPCIÓN DE DELITOS CONSUMADOS EN EL EXTERIOR
EXTRACTOS: «Como ... los censores objetaron el que la consumación de la infracción hubiera ocurrido en el exterior, cabe aclarar que dentro de las conductas descritas tanto en el Estatuto de 1974—artículo 38—, como en el de 1986— artículo 33—, la adecuada al caso presente no fue otra diferente a la de “sacar” del país sin autorización legal sustancia estupefaciente, dado su efectivo traslado a los Estados Unidos, comportamiento que necesariamente implica el que su consumación ocurra por fuera de las fronteras, pues en tanto la sustancia permaneciera aún en el territorio patrio, la adecuación podría resolverse con otro de los verbos empleados en la descripción legal tales como el transporte, la tenencia (llevar consigo) o el almacenamiento, conductas que aunque orientadas a la exportación, conllevan para su represión autonomía.
Y es evidente que la tesis de los demandantes resulta enteramente inadmisible, sea que apunte a la tentativa, ora a la consumación dentro del territorio del evento materia de la acusación. Para rechazo de estos dos supuestos precisa recordar que el tipo penal en análisis es infracción de simple conducta en cuanto su consumación no demanda la producción de un determinado resultado, que es además delito de peligro en la medida en que se perfecciona sin necesidad de producir un efectivo menoscabo de la salubridad, bien jurídico que con su represión se tutela, y por lo general instantáneo porque al menos en los eventos de introducir o sacar del país la sustancia, elaborarla, venderla, ofrecerla, adquirirla y suministrarla, la conducta se agota con la sola realización de la acción; pero ante todo, es de relievar que se trata aquí de uno de los llamados delitos compuestos alternativos porque integrado con varios verbos rectores, cada uno de los cuales configura conducta que realizada de manera autónoma e independiente, configura hecho punible, al iniciarse la acción en cualquiera de las modalidades previstas, ya se está consumando el delito en su totalidad.
Tal es lo que en efecto ocurre cuando por ejemplo, se elabora droga con el ánimo de enajenarla, pues lejos de constituirse allí una tentativa de venta, se ha consumado ya el delito en la modalidad de la “elaboración”, lo mismo si se compran narcóticos para suministrarlos, porque la infracción ha quedado ya perfecta en la modalidad de “adquisición”, o bien por quien traslada fármacos para su almacenamiento en cuanto con su conducta ha consumado el evento típico de “transportar”, etc., sin que para nada interese la no consecución del resultado final, porque sin demandar siquiera la norma la presencia de un dolo específico, basta apenas la maliciosa voluntad de cumplir el acto medio que ya se sabe por sí solo contrario a la ley.
Por lo mismo, la segunda eventualidad propuesta en la censura decae, porque afirmar que( quien “saca del país” consuma su conducta en el territorio en que inicia la exportación, implica poco menos que la posibilidad de que el mismo comportamiento se sancione de nuevo como “importación” de la droga en el Estado de destino, eventualidad que repugna al delito que se estudia, pues si en él y como queda visto, cada una de las conductas alternativas configura autónoma e independientemente infracción penal, al ejecutar varias dentro de un mismo contexto de acción o implicando la una un presupuesto o desarrollo necesario de la otra, lejos de generar concurso delictivo, integra un solo hecho punible realizado en dos actos. (Concepto de extradición, octubre 2 de 1985, Magistrado Ponente Dr. Alfonso Reyes Echandía).
Ninguna incidencia tiene, entonces, en el debate la cita de los artículos 13 y siguientes del Código Penal, si no ha representado motivo alguno de duda en este caso la aplicación de la ley penal colombiana a los encausados, bastando apenas para inferir la extensión del plazo prescriptivo con saber si el delito se inició o consumó en el exterior, aspecto que como queda dicho no es fuente de dificultades frente a la clara comprensión que permite la acción de “sacar” droga del país, porque ese concepto lleva ínsito un desplazamiento material por fuera de los límites del territorio, valga decir, hacia el “exterior” constituyéndose en motivo de aplicación del varias veces citado artículo 81, en cuanto su operancia deviene precisamente “Cuando el delito se hubiere iniciado o consumado en el exterior” .
Desde otro aspecto y para terminar, es de observar que el tiempo adicional previsto en el artículo 81 del Código Penal que rige, tiene justificación frente a las dificultades que naturalmente surgen para el recaudo y desplazamiento de las pruebas a través de las fronteras, como se ha hecho ostensible en el caso que se estudia, demoras que de no hallar correspondencia en una ampliación del lapso extintivo, implicarían fácilmente la imposibilidad de la definición final de los procesos sometidos a tan difícil acopio de evidencias».
(Sentencia de diciembre 11 de 1990. Casación 4230. Magistrado Ponente: Dr. Juan Manuel Torres Fresneda).
En el acto sub examen estoy perfectamente de acuerdo con la decisión cuando considera que el punible que se enrostra a los coacusados se consumó en su doble vertiente: objeto-subjetiva. Esto no admite discusión. No obstante, me separo conceptual y jurídicamente de algunos asertos que en mi sentir no llevan el sentido correcto de las cuestiones técnicas y de las construcciones dogmáticas del derecho penal. Me interesa, entonces, precisar:
a) No entiendo cómo pueda en el proyecto decirse que “...en los eventos de introducir o sacar del país la sustancia, elaborarla, venderla, ofrecerla, adquirirla y suministrarla, la conducta se agota con la sola realización de la acción...”, como tampoco comprendo su afirmación complementaria de que “...al iniciarse la acción en cualquiera de las modalidades previstas, ya se está consumando el delito en su totalidad...”. Fuera de que la ponencia confunde el delito agotado (efectiva consecución de la finalidad última perseguida por el sujeto de la acción) con el delito consumado (realización plena del tipo penal)—que no es lo mismo—creo, por el contrario, que algunos verbos rectores de los diseñados en la composición actual del artículo 33 de la Ley 30 de 1986 admiten un comienzo de ejecución al realizar el sujeto parte de la fase ejecutiva, la cual se interrumpe por causas ajenas a su voluntad. Acaso convenga señalar —respetando el orden de los verbos enlistados en la ponencia— el correcto perfil de las conductas y su exteriorización en el transcurso de la gestación del delito. Así se tiene:
1. Introducir en el país.
El injusto se consuma cuando la droga logra penetrar a territorio colombiano, independientemente de que el culpable logre los fines teleológicos que se propuso alcanzar con la introducción. Esta acción disvaliosa admite la presencia de tipo dependiente pues que es posible que el comienzo de ejecución se vea interferido por circunstancias ajenas al desarrollo de la voluntad criminosa. Si en el plan del autor está entrar la sustancia nociva camuflada entre diversas mercancías y el hecho se descubre al momento de ingresar a suelo colombiano, este acto fallido constituye tentativa punible.
2. Sacar del país.
La conducta incriminadora tiene lugar cuando el sujeto burlando los controles oficiales consigue colocar la sustancia nociva en territorio extranjero. No ofrece problema alguno la tentativa. Se configura la posibilidad de su ejecución imperfecta cuando la droga es embarcada y antes de que se logre superar las fronteras patrias, por un acontecimiento inesperado, es descubierta sin que sobrevenga el resultado final apetecido.
3. Elaborar.
La conducta que aquí se detalla se cumple en su totalidad cuando el agente realiza las operaciones técnicas dirigidas a procesar, preparar y transformar materias naturales para convertirlas en sustancias (drogas, estupefacientes o psicotrópicos) que originen dependencia. Es simple de entender que como la elaboración o fabricación constituyen actos o actividades que requieren la producción de un resultado, cabe la posibilidad de la tentativa si el proceso de convertir la materia prima bruta en sustancia tóxica se interrumpe o frustra, sin alcanzar ésta su destino final, vale decir, las propiedades psicotrópicas propias de la transformación.
El desarrollo de este comportamiento tiene lugar cuando el autor traspasa el producto prohibido recibiendo como contraprestación el dinero convenido. Cabe aquí la tentativa si en el instante de la venta el delincuente es sorprendido por la autoridad sin alcanzar el designio vedado.
5. Ofrecer.
El contenido del tipo penal se perfecciona cuando el malhechor concreta la proposición del espécimen al presunto cliente o cumple actos persuasivos o de proselitismo activo. Es bastante el ofrecimiento independientemente de la aceptación o acogida de la oferta que incluso puede rechazarse. En estos supuestos cabe hablar de un conato de delito.
6. Adquirir.
Esta conducta alcanza la consumación cuando la actividad enderezada a obtener la droga que produce dependencia se cumple a satisfacción. Si el autor es descubierto en el momento mismo de la adquisición de la sustancia, habrá un comienzo de ejecución y no una acción consumada.
7. Suministrar.
La base culminante de esta conducta tiene lugar cuando se aprovisiona o abastece a otro de droga tóxica a cualquier título. La acción típica admite la figura imperfecta de tentativa si el sujeto es descubierto en el momento mismo en que surte o provee a alguien de la sustancia.
b) Paréceme, además, que en otras modalidades de la acción, la conducta del autor se conjuga conforme a una de las hipótesis del tipo casuístico alternativo, realizándose la subsunción de manera integral y completa. La tentativa es así, un imposible jurídico. Al menos en dos modalidades:
1. Llevar consigo.
La ejecución de este verbo rector requiere necesariamente que el agente porte directamente el estupefaciente; su desarrollo ejecutivo nace y muere en un sólo acto. Y como la sustancia se porta o no se porta, no resulta adecuado hablar de un conato punible.
Para la consumación de esta conducta es suficiente con que el sujeto asegure la subsistencia de la droga mediante actos relacionados con formas de protección, vigilancia y custodia. Técnicamente no es posible la tentativa por constituir estas acciones comportamientos simples e instantáneos propios de un acto único, de tal guisa que cualquier actividad de las tipificadas es suficiente por sí misma para la realización del tipo.
c) No puedo aceptar —dogmáticamente hablando— que ante la concreción de una hipótesis específica, los aspectos intelectivo, material y externos de la conducta, debidamente calificados, varíen, con condicionamientos que desvirtúan su propia realidad y desconocen la dirección volitiva de esa conducta. En el actuar del sujeto hay una actividad consciente acerca de un objetivo que penalmente debe reprimirse como tal, esto es, como comportamiento dirigido a lograr un fin relevante. Pero esto no presupone que porque las diversas modalidades que integran el actuar punible ofendan un mismo interés jurídicamente protegido y evidencien idéntico correctivo punitivo, pueda producirse una transmutación de voluntad para que cualquiera de las conductas alternativamente descritas suplante la que describe con exactitud el hecho y sus circunstancias. Por eso, hasta ahora, no he logrado entender la afirmación de la mayoría de que si hay ánimo de enajenar la sustancia prohibida y la operación se frustra no es dable pregonar la tentativa de venta y sí la elaboración (!). O esta otra de que quien traslada fármacos para su almacenamiento ha consumado el evento típico de transportar (!). Debo confesar —sin infringir los buenos modales— que mi lucidez y mis intentos dialécticos han sido inútiles para alcanzar a averiguar la virtud que se esconde en esos párrafos. Sospecho que mi desacuerdo es total en la materia.
d) Ninguna excelencia conceptual advierto, pues, en lo sostenido por la mayoría. Lo sé a punto fijo por dos consecuencias de inocultable trascendencia: la aplicación de un criterio extensivo que el derecho penal no posee y la eliminación de la tentativa en los supuestos del artículo 33 de la Ley 30 de 1986. Juzgue cada cual lo particular de estas ideas jurisprudenciales. De pronto y de verdad el asunto es de cavilar. Con buena meditación, obviamente.
e) Con la obligada brevedad de un salvamento de voto digo mis verdades. Puedo engañarme claro está, y esta es una posibilidad que no desdeño. Alguien dijo que la historia tiene de río no saber andar hacia atrás. Es buena la reflexión. Yo, al menos la practico mientras las objeciones llegan a la intimidad de mis creencias. Conste así. Con todo respeto,