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Timestamp: 2018-05-23 10:10:36
Document Index: 42545037

Matched Legal Cases: ['artículo 36', 'artículo 36', 'artículo 36', 'Artículo 40', 'artículo 43', 'artículo 63', 'artículo 69', 'artículo 34', 'artículo 69', 'artículo 31', 'artículo 53', 'artículo 56', 'artículo 56', 'artículo 53', 'artículo 61', 'artículo 72', 'artículo 2', 'Artículo 1', 'Artículo 1']

13 de julio de 2009 SENTENCIA TRADUCCION NO OFICIAL ASUNTO RELATIVO A LOS DERECHOS DE NAVEGACIÓN Y DERECHOS CONEXOS (COSTA RICA C. - PDF
13 de julio de 2009 SENTENCIA TRADUCCION NO OFICIAL ASUNTO RELATIVO A LOS DERECHOS DE NAVEGACIÓN Y DERECHOS CONEXOS (COSTA RICA C.
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Sofia de la Fuente Padilla
1 1 13 de julio de 2009 SENTENCIA TRADUCCION NO OFICIAL ASUNTO RELATIVO A LOS DERECHOS DE NAVEGACIÓN Y DERECHOS CONEXOS (COSTA RICA C. NICARAGUA) ÍNDICE Párrafos Cronología del procedimiento I. CONTEXTO GEOGRÁFICO E HISTÓRICO Y ORIGEN DE LA DISPUTA II. DERECHO DE LIRE NAVEGACIÓN DE COSTA RICA EN EL RIO SAN JUAN I. El contexto geográfico e histórico y origen de la disputa La base legal del derecho de libre navegación El alcance del derecho de libre navegación atribuido a Costa Rica (a) El significado y el ámbito de la expresión libre navegación con objetos de comercio (i) Observaciones preliminares (ii) El significado de la frase con objetos (iii) El significado de la palabra comercio (b) Las actividades cubiertas por el derecho de navegación perteneciente a Costa Rica (i) Navegación privada (ii) Embarcaciones Oficiales III PODER DE NICARAGUA DE REGLAMENTAR LA NAVEGACIÓN Observaciones Generales (a)características (b)notificación (c) Contexto fáctico La legalidad de las medidas nicaragüenses específicas cuestionadas por Costa Rica (a) Requisito de detenerse y de identificarse (b) Permiso de zarpe (c) Visas y la tarjeta de turismo (d) Gravámenes (e) Horarios de navegación (f) Banderas (g) Conclusiones 133 IV. PESCA DE SUBSISTENCIA V. DEMANDA DE LAS PARTES EN SUS CONCLUSIONES FINALES Lo solicitado por Costa Rica Lo solicitado por Nicaragua
2 2 DISPOSITIVO 156
3 3 CORTE INTERNACIONAL DE JUSTICIA AÑO de julio Rol General Nº de julio de 2009 ASUNTO RELATIVO A LOS DERECHOS DE NAVEGACIÓN Y DERECHOS CONEXOS (COSTA RICA C. NICARAGUA) SENTENCIA Presentes: Presidente Owada; Jueces Shi, Koroma, Al-Khasawneh, Buergenthal, Abraham, Keith, Sepúlveda-Amor, Bennouna, Skotnikov, Cancado trindade, Yusuf, Greenwood; Juez ad hoc Guillaume; Secretario Couvreur. En el caso relativo a los derechos de navegación y derechos conexos, entre la República de Costa Rica, representada por S.E. Sr. Edgar Ugalde-Alvarez, Embajador, Vice-Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica, como Agente; Sr. James Crawford, S.C., F.B.A., Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad de Cambridge, titular de la cátedra Whewell, Miembro del Instituto de Derecho Internacional, Sr. Lucius Caflisch, Catedrático Emérito de Derecho Internacional del Instituto Universitario de Estudios Internacionales y Desarrollo de Ginebra, miembro de la Comisión de Derecho Internacional, miembro del Instituto de Derecho Internacional,
4 4 Sir. Marcelo G. Kohen, Catedrático de Derecho Internacional del Instituto Universitario de Estudios Internacionales y Desarrollo de Ginebra, miembro asociado del Instituto de Derecho Internacional, Sr. Sergio Ugalde, Consejero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica, miembro de la Corte Permanente de Arbitraje, Sr. Arnoldo Brenes, Consejero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica, Sra. Kate Parlett, Consejera Especial del Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica, abogada (Australia), Candidata a Doctorado, Universidad de Cambridge (Jesus College) como Consejeros y Abogados; S. E. Sr. Francisco José Aguilar de Beauvilliers Urbina, Embajador de Costa Rica ente el Reino de los Países Bajos, Sr. Ricardo Otarola, Jefe de Despacho del Vice-Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica. Sr. Sergio Vinocour, Ministro y Cónsul General de Costa Rica en la República francesa, Sr. Norman Lizano, Cónsul General de Costa Rica ante el Reino de los Países Bajos, Sr. Carlos Garbanzo, Consejero de la Misión Permanente de Costa Rica ante la Oficina de Naciones Unidas en Ginebra, Sr. Fouand Zarbiev, Candidato a Doctorado, Instituto Universitario de Estudios Internacionales y Desarrollo, Ginebra, Sr. Leonardo Salazar, Instituto Geográfico Nacional de Costa Rica, como Asesores; Sr. Allan Solis, Tercer Secretario de la Embajada de Costa Rica ante el Reino de los Países Bajos, Como Asesor Adjunto; Sra. Andrea Jiménez Herrera, Primera Secretaria, Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Colombia, y la República de Nicaragua, representada por
5 5 S.E. Sr. Carlos José Argüello Gómez, Embajador de la República de Nicaragua ante el Reino de los Países Bajos, como Agente, Consejero, Sr. Ian Brownlie, C.B.E., Q.C., F.B.A., miembro del English Bar, Ex Presidente de la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas, catedrático emérito de Derecho internacional público (cátedra Chichele) de la Universidad de Oxford, miembro del Instituto de Derecho Internacional, Distinguished Fellow en el All Souls College de Oxford, Sr. Stephen C. McCaffrey, Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad de Pacific, McGeorge School of Law, Sacramento, Estados Unidos de América, ex miembro de la Comisión de Derecho Internacional, Sr. Alain Pellet, Catedrático en la Universidad de Paris Ouest, Nanterre-La Défense, Miembro y ex Presidente de la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas, Miembro Asociado del Instituto de derecho Internacional, Sr. Paul Reichler, abogado en Foley Hoag LLP, Washington D.C., miembro de la barra de la Corte Suprema de Justicia, Miembro de la Barra del Distrito de Columbia, Sr. Antonio Remiro Brotóns, Catedrático de Derecho Internacional Público de la Universidad Autónoma de Madrid, como Consejeros y Abogados; Sra. Irene Blázquez Navarro, Doctora en Derecho Internacional Público, Universidad Autónoma de Madrid, Sra. Clara E. Brillembourg, Foley Hoag LLP, Miembro de las Barras del Distrito de Columbia y de Nueva York, Sr. Lawrence H. Martin, abogado en Foley Hoag LLP, Washington D.C., Miembro de la Barra de la Corte Suprema de Estados Unidos, Miembro de la barra de Massachussetts, Miembro de la Barra del Distrito de Columbia. Sr. Walner Molina Pérez, Consejo Jurídico, Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Sr. Daniel Müller, investigador en el Centro de Derecho International de Nanterre (CEDIN), Universidad de Paris Oeste, Nanterre-La Défense, Sra. Tania Elena Pacheco Blandino, Consejera de la Embajada de la República de Nicaragua ante el Reino de los Países Bajos.
6 6 Sr. Julio César Saborio, Consejo Jurídico, Ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Sr. César Vega Masis, Director de Asuntos Jurídico, Soberanía y Territorio, Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua, como Asesores Adjuntos; y LA CORTE, compuesta en la forma referida supra, después de haber deliberado, dicta la siguiente sentencia: 1. El 29 de septiembre de 2005 la República de Costa Rica (en adelante Costa Rica ) presentó ante la secretaría de la Corte una Solicitud de la misma fecha, incoando un procedimiento contra la República de Nicaragua (en adelante, Nicaragua ), respecto de una diferencia relativa a la navegación y los derechos conexos de Costa Rica en el Río San Juan. En su demanda, Costa Rica pretende fundar la competencia de la Corte en la declaración hecha el 20 de febrero de 1973 en virtud del artículo 36, párrafo 2 del Estatuto, al igual que en la declaración hecha por Nicaragua el 24 de septiembre de 1929 en virtud del artículo 36 del Estatuto de la Corte Permanente de Justicia Internacional, la cual es considerada, en virtud del artículo 36, párrafo 5, del Estatuto de la presente Corte, por el periodo restante, como una aceptación de la jurisdicción obligatoria de esta Corte. Costa Rica también pretende fundar la competencia de la Corte en el Acuerdo Tovar-Caldera firmado entre las Partes el 26 de septiembre de Además, Costa Rica invoca como base de la competencia de la Corte las disposiciones del artículo XXXI del Tratado Americano de Solución Pacífica de Controversias, designado oficialmente, de acuerdo a su artículo LX, como Pacto de Bogotá. 2. Conforme al Artículo 40, párrafo 2 del Estatuto, el Secretario inmediatamente comunicó una copia certificada de la Solicitud al Gobierno de Nicaragua; y en virtud del párrafo 3 de dicho artículo, todos los Estados autorizados a comparecer ante la Corte fueron notificados de la Solicitud. 3. Conforme a las instrucciones de la Corte en virtud del artículo 43 del Reglamento de la Corte, el Secretario envió a los Estados partes en el Pacto de Bogotá las notificaciones previstas en el artículo 63, párrafo 1 del Estatuto de la Corte. De acuerdo con las disposiciones del artículo 69, párrafo 3 del Reglamento de la Corte, el Secretario remitió también a la Organización de los Estados Americanos la notificación prevista en el artículo 34, párrafo 3 del Estatuto de la Corte pidiéndole que le informase si la
7 7 organización tenía intención de presentar observaciones escritas en el sentido del artículo 69, párrafo 3 del Reglamento de la Corte. 4. Dado que la Corte no cuenta entre sus miembros con ningún juez de la nacionalidad de las partes, cada una procedió a ejercer su derecho conferido por el artículo 31, párrafo 3 del Estatuto, de designar un juez ad hoc para que conozca del caso. Costa Rica designó al Sr. Antônio Cançado Trindade y Nicaragua al Sr. Gilbert Guillaume. El Sr. Cançado Trindade fue elegido posteriormente como Miembro de la Corte. Costa Rica informó a la Corte que había decidido no designar un nuevo juez ad hoc. 5. Mediante ordenanza fechada 29 de noviembre de 2005, la Corte fijó el 29 de agosto de 2006 y el 29 de mayo de 2007, como plazo de expiración para el depósito de la Memoria de Costa Rica y de la Contra Memoria de Nicaragua, respectivamente; estas piezas fueron debidamente depositadas en los plazos prescritos. 6. Basado en el artículo 53, párrafo 1 del Reglamento de la Corte, el Gobierno de la República de Ecuador y el Gobierno de la República de Colombia solicitaron respectivamente que se le facilitaran copias de las piezas del procedimiento y documentos anexos. Tras informarse de la opinión de las Partes, tal y como exige dicho artículo, la Corte decidió acceder a dicha petición. El Secretario comunicó esta decisión al Gobierno de la República de Ecuador y al Gobierno de la República de Colombia, al igual que a las Partes. 7. Mediante una ordenanza de 9 de octubre de 2007, la Corte autorizó la presentación de una Réplica por Costa Rica y de una Dúplica por Nicaragua y fijó el 15 de enero de 2008 y el 15 de julio de 2008, respectivamente, como plazo límite para su depósito. La Réplica y la Dúplica fueron debidamente depositadas en los plazos prescritos. 8. Mediante carta de 27 de noviembre de 2008, el Agente de Costa Rica expresó el deseo de su Gobierno de producir cinco documentos nuevos, de acuerdo con el artículo 56 del Reglamento de la Corte. Según lo establecido en el párrafo 1 de dicho artículo, estos documentos fueron comunicados a Nicaragua. Mediante carta de 10 de diciembre de 2008, el Agente de Nicaragua informó a la Corte que su Gobierno no daba su consentimiento para la producción de los documentos solicitados. La Corte decidió, según el artículo 56, párrafo 2 del Reglamento, autorizar la producción de 4 de los 5 documentos presentados por Costa Rica, en el entendido que Nicaragua tendría la oportunidad, en virtud el párrafo 3 de dicho artículo, de hacerles posteriormente observaciones y presentar documentos para apoyar dichas observaciones. Dicha decisión fue comunicada a las partes mediante cartas del El Secretario fechadas 18 de diciembre de De acuerdo con artículo 53, párrafo 2 del Reglamento de la Corte, la Corte decidió, tras informarse de la opinión de las Partes, que copias de las piezas del procedimiento y de los documentos anexos serían accesibles al público desde la apertura del procedimiento oral. 10. Las audiencias públicas tuvieron lugar entre el 2 y el 12 de marzo de 2009, en el curso de las cuales la Corte escuchó los alegatos orales y las respuestas de:
8 8 Por parte de Costa Rica: S.E. Sr. Edgar Ugalde-Alvarez, Sr. Arnoldo Brenes, Sr. Sergio Ugalde, Sr. Lucius Caflisch, Sr. Marcelo G. Kohen, Sr. James Crawford, Sr. Kate Parlett, Por parte de Nicaragua: S.E. Sr. Carlos José Argüello Gómez, Sr. Ian Brownlie, Sr. Antonio Remiro Brotóns, Sr. Alain Pellet Sr. Paul Reichler, Sr. Stephen C. McCaffrey. 11. En las vistas, miembros de la Corte formularon preguntas a las Partes, a las cuales se respondieron por escrito, durante el plazo fijado por el Presidente de acuerdo con el artículo 61, párrafo 4, del Reglamento de la Corte. De acuerdo con el artículo 72 del Reglamento de la Corte, cada Parte presentó sus observaciones sobre las respuestas escritas que habían recibido de la otra Parte. 12. En su Solicitud, las siguientes peticiones fueron formuladas por Costa Rica: * Por esos motivos, y haciendo reserva del derecho de completar, ampliar o modificar la presente Solicitud, al igual que de solicitar a la Corte que dicte medidas conservatorias que puedan ser necesarias para proteger sus derechos y prevenir la agravación de la disputa, Costa Rica pide a la Corte adjudicar y declarar que Nicaragua ha violado sus obligaciones internacionales referidas en el párrafo 1 de esta Solicitud al denegar a Costa Rica el libre ejercicio de sus derechos de navegación y derechos conexos sobre el Río San Juan. En particular le es solicitado a la Corte adjudicar y declarar que, por su conducta, Nicaragua ha violado: a) la obligación de facilitar y agilizar el tráfico en el Río San Juan según los términos del Tratado de 15 de abril de 1858 y su interpretación dada por el arbitraje el 22 de marzo de 1888, b) la obligación de permitir a los botes costarricenses y sus pasajeros de navegar libremente y sin impedimento en el Río San Juan con objetos de comercio, incluyendo el transporte de pasajeros y turismo, c) la obligación de permitir a los botes costarricenses y sus pasajeros mientras realicen dicha navegación atracar libremente en cualquiera de las márgenes del Río San Juan sin pagar ningún cargo, a menos que sea expresamente acordado por ambos gobiernos,
9 9 d) la obligación de no requerir a los botes costarricenses y a sus pasajeros que se detengan en los puestos nicaragüenses a lo largo del río; e) la obligación de no imponer ningún cobro o tasa a los botes costarricenses y a sus pasajeros para la navegación en el río, f) la obligación de permitir a Costa Rica el derecho de navegar el río de acuerdo con el artículo segundo del Laudo Cleveland, g) la obligación de permitir a Costa Rica el derecho de navegar en el Río San Juan en botes oficiales para avituallamiento, relevo de personal de los puestos fronterizos a lo largo de la margen derecha del Río San Juan, con su equipamiento oficial, inclusive las armas necesarias y las municiones y con fines de protección, tal como establecen los instrumentos pertinentes, h) la obligación de colaborar con Costa Rica a fin de ejecutar esas tareas y actividades que requieren el esfuerzo común de ambos Estados a fin de facilitar y acelerar el tráfico en el Río San Juan dentro de los términos del Tratado de Límites y su interpretación, dada por el Laudo Cleveland y otros instrumentos pertinentes, i) la obligación de no agravar o extender la disputa adoptando medidas contra Costa Rica, incluyendo sanciones económicas ilegales contraria a los tratados en vigor o al derecho internacional general, o consistente en nuevas modificaciones en el régimen de navegación y derechos conexos en el Río San Juan no permitidos por los instrumentos referidos supra. Además, se le solicita a la Corte determinar la reparación debida por Nicaragua, en particular en relación con cualquier medida del tipo referida en el párrafo 10 supra. El párrafo 10 de la Solicitud señala: Costa Rica pide la cesación de la conducta nicaragüense que impide el libre y completo ejercicio y disfrute de los derechos que Costa Rica posee en el Río San Juan, y que además impide a Costa Rica de cumplir con sus obligaciones derivadas del Artículo II del acuerdo de 1956 y otros instrumentos. En el caso de que Nicaragua imponga las antes señaladas sanciones económicas, o cualquier otra sanción ilegal, o cualquier otra medida tendiente a agravar y extender la presente disputa, Costa Rica además pide la cesación de dicha conducta y la reparación integral de las pérdidas sufridas. 13. En el procedimiento escrito, las Partes presentaron las siguientes conclusiones: En nombre del Gobierno de Costa Rica, en la Memoria y en la Réplica: 1. Por esos motivos, y haciendo reserva del derecho de completar, ampliar o modificar las presentes conclusiones, Costa Rica pide a la Corte adjudicar y declarar que Nicaragua ha violado sus obligaciones internacionales al denegar a Costa Rica el libre ejercicio de sus derechos de navegación y derechos conexos sobre el Río San Juan.
10 10 2. En particular le es solicitado a la Corte adjudicar y declarar que, por su conducta, Nicaragua ha violado: a) la obligación de permitir a todas las embarcaciones costarricenses y sus pasajeros de navegar libremente en el Río San Juan, con objetos de comercio, incluyendo comunicación y el transporte de pasajeros y turismo, b) la obligación de no imponer ningún cobro o tasa a las embarcaciones costarricenses y a sus pasajeros por la navegación en el río, c) la obligación de no exigir a las personas que ejerzan el derecho de libre navegación en el río portar pasaporte u obtener visas nicaragüenses, d) la obligación de no requerir a las embarcaciones costarricenses y a sus pasajeros que se detengan en los puestos nicaragüenses a lo largo del río; e) la obligación de no imponer otros impedimentos en el ejercicio del derecho de libre navegación, incluido los horarios de navegación y las condiciones relativas a banderas, f) la obligación de permitir a las embarcaciones costarricenses y sus pasajeros mientras realicen dicha navegación, atracar en cualquier parte de la margen donde la navegación es común sin pagar ningún cargo, a menos que sea expresamente acordado por ambos gobiernos, g) la obligación de permitir a las embarcaciones oficiales costarricenses el derecho de navegar el San Juan, inclusive para fines de avituallamiento y relevo de personal de los puestos fronterizos a lo largo de la margen derecha del río San Juan, con su equipamiento oficial, inclusive las armas de servicio y las municiones, y con fines de protección, tal como establecen los instrumentos pertinentes, y en particular el artículo 2 del Laudo Cleveland, h) la obligación de facilitar y acelerar el tráfico sobre el San Juan según los términos del Tratado de 15 de abril de 1858 y su interpretación por el Laudo Cleveland de 1888, de acuerdo con el Artículo 1 del acuerdo bilateral de 9 de enero de 1956, i) la obligación de permitir a los ribereños de la margen costarricense, pescar en el río para fines de subsistencia. 3. Además, se le solicita a la Corte adjudicar y declarar que debido a dichas violaciones Nicaragua está obligada a: a) inmediatamente cesar todas las violaciones de las obligaciones que tienen carácter continuo, b) indemnizar a Costa Rica por todas las lesiones causadas a Costa Rica por las violaciones de las obligaciones de Nicaragua referidas supra, en forma de restauración de la situación anterior de las violaciones nicaragüenses y compensación en un monto a ser determinado en fase separada a este procedimiento, y c) ofrecer las seguridades apropiadas y las garantías de no repetición de su comportamiento ilícito, bajo la forma que la Corte estime bien ordenar. En nombre del Gobierno de Nicaragua,
11 11 en la Contra Memoria: Teniendo en cuenta las consideraciones de hecho y de derecho expuestas en la Contra Memoria se le solicita a la Corte, Que decida y declare que las demandas formuladas por Costa Rica en su Memoria sean rechazadas por los motivos siguientes: 1. Según se desprende de los hechos, no existe una violación de las disposiciones del Tratado de 15 de abril de 1858; 2. o, en caso oportuno, porque la obligación que se alega violada, no está incluida en las disposiciones del Tratado de 15 de abril de Además, se le solicita a la Corte hacer una declaración formal de los puntos planteados por Nicaragua en la Sección 2 del Capítulo 7. La parte pertinente de la Sección 2 del Capítulo 7 de la Contra Memoria señala: (i) Costa Rica está obligada a cumplir con las regulaciones para la navegación (y el atraque) en el San Juan impuestas por las autoridades nicaragüenses en particular relacionadas con asuntos relativos con salud y seguridad, (ii) Costa Rica debe pagar por todo servicio especial proporcionado por Nicaragua en el uso del San Juan, sea por navegación o atraque en las márgenes nicaragüenses, (iii) Costa Rica tiene que cumplir con todos cargos razonables por mejoras hechas en las condiciones de navegación en el río con respecto a su situación en 1858; (iv) los botes de servicio fiscal pueden ser usados únicamente y con especial referencia al tránsito efectivo de mercancías autorizado por el Tratado, (v) Nicaragua tiene derecho a dragar el San Juan a fin de restablecer el flujo de las aguas al existente en 1858 aun cuando esto afecte el flujo de aguas de otros recipientes actuales de dicho flujo, tales como el Río Colorado. en la Dúplica: Teniendo en cuenta las consideraciones de hecho y de derecho expuestas en la Contra Memoria y en la Dúplica, se le solicita a la Corte: Que decida y declare que las demandas formuladas por Costa Rica en su Memoria y Réplica sean rechazadas por los motivos siguientes: (a) Sea porque no existe una violación de las disposiciones del tratado de Límites 15 de abril de 1858 o de cualquier otra obligación internacional de Nicaragua; (b) o, en caso oportuno, porque la obligación que se alega violada, no es una obligación derivada de las disposiciones del Tratado de Límites de 15 de abril de 1858 o conforme al derecho internacional general.
12 12 Además, se le solicita a la Corte hacer una declaración formal de los puntos planteados por Nicaragua en la Sección II del Capítulo VII de su Contra Memoria y reiterados en el Capítulo VI, Sección I de su Dúplica. La parte pertinente del Capítulo VI, Sección I de la Dúplica señala: (i) Costa Rica está obligada a cumplir con las regulaciones para la navegación (y el atraque) en el San Juan impuestas por las autoridades nicaragüenses en particular relacionadas con asuntos relativos con salud y seguridad, (ii) Costa Rica debe pagar por todo servicio especial proporcionado por Nicaragua en el uso del San Juan, sea por navegación o atraque en las márgenes nicaragüenses, (iii) Costa Rica tiene que cumplir con todos los cargos razonables por mejoras hechas en las condiciones de navegación en el río, con respecto a su situación en 1858; (iv) los botes de servicio fiscal pueden ser usados únicamente y con especial referencia al tránsito efectivo de mercancías autorizado por el Tratado, (v) Nicaragua tiene derecho a dragar el San Juan a fin de restablecer el flujo de las aguas al existente en 1858 aun cuando esto afecte el flujo de aguas de otros recipientes actuales de dicho flujo, tales como el Río Colorado. 19. Durante las audiencias orales, las Partes presentaron las siguientes conclusiones: En nombre del Gobierno de Costa Rica, En la vista de 9 de marzo de 2009: Teniendo en cuenta las alegaciones escritas y orales y las evidencias sometidas por las Partes, se pide a la Corte que decida y juzgue que, por su conducta la República de Nicaragua ha violado: a) la obligación de permitir a todas las embarcaciones costarricenses y sus pasajeros de navegar libremente en el San Juan, con fines de comercio, incluyendo comunicación y el transporte de pasajeros y turismo, b) la obligación de no imponer ningún cobro o tasa a las embarcaciones costarricenses y a sus pasajeros para la navegación en el río, c) la obligación de no exigir a las personas que ejerzan el derecho de libre navegación en el río portar pasaporte u obtener visas nicaragüenses, d) la obligación de no requerir a las embarcaciones costarricenses y a sus pasajeros que se detengan en los puestos nicaragüenses a lo largo del río; e) la obligación de no imponer otros impedimentos en el ejercicio del derecho de libre navegación, incluido los horarios de navegación y las condiciones relativas a banderas, f) la obligación de permitir a las embarcaciones costarricenses y sus pasajeros mientras realicen dicha navegación, atracar en cualquier parte de la margen donde la navegación es común sin pagar ningún cargo, a menos que sea expresamente acordado por ambos gobiernos,
13 13 g) la obligación de permitir a las embarcaciones oficiales costarricenses el derecho de navegar el San Juan, inclusive para fines de avituallamiento y relevo de personal de los puestos fronterizos a lo largo de la margen derecha del Río San Juan, con su equipamiento oficial, inclusive las armas de servicio y las municiones, y con fines de protección, tal como establecen los instrumentos pertinentes, y en particular el artículo segundo del Laudo Cleveland, h) la obligación de facilitar y facilitar el tráfico sobre el San Juan según los términos del Tratado de 15 de abril de 1858 y su interpretación por el Laudo Cleveland de 1888, de acuerdo con el Artículo 1 del acuerdo bilateral de 9 de enero de 1956, i) la obligación de permitir a los ribereños de la margen costarricense, pescar en el río para fines de subsistencia. Además, se le solicita a la Corte adjudicar y declarar que debido a dichas violaciones Nicaragua está obligada a: a) inmediatamente cesar todas las violaciones de las obligaciones que tienen carácter continuo, b) indemnizar a Costa Rica por todas las lesiones causadas a Costa Rica por las violaciones de las obligaciones de referidas supra, en forma de restauración de la situación anterior de las violaciones nicaragüenses y compensación en un monto a ser determinado en fase separada a este procedimiento, y c) ofrecer las seguridades apropiadas y las garantías de no repetición de su comportamiento ilícito, bajo la forma que la Corte estime bien ordenar. Se solicita a la Corte rechazar la demanda de declaración presentada por Nicaragua. En nombre del Gobierno de Nicaragua, En la vista de 12 de marzo de 2009: Teniendo en cuenta las evidencias y las consideraciones legales expuestas en la Contra Memoria, Dúplica y audiencias orales, Se pide a la Corte que decida y juzgue que: Las demandas formuladas por Costa Rica en su Memoria, Réplica y alegatos orales sean rechazadas por los motivos siguientes: (a) No existe una violación de las disposiciones del Tratado de Límites 15 de abril de 1858 o de cualquier otra obligación internacional de Nicaragua;
14 14 (b) o, en caso oportuno, porque la obligación que se alega violada, no es una obligación derivada de las disposiciones del Tratado de Límites de 15 de abril de 1858 o conforme al derecho internacional general. Además, se le solicita a la Corte hacer una declaración formal de los puntos planteados por Nicaragua en la Sección II del Capítulo VII de su Contra Memoria, en la Sección I, Capítulo VI, de su Dúplica, reiteradas en estas audiencias orales. * * * I. La Geografía y contexto histórico y origen de la disputa 15. El río San Juan corre aproximadamente 205 km desde el Lago de Nicaragua al Mar Caribe (ver mapas N. 1 y 2). A 19 kilómetros del Mar Caribe se divide en dos brazos: el San Juan propiamente dicho, que constituye el brazo septentrional, que desemboca en el Mar Caribe en la bahía de San Juan del Norte, en el sur, el Colorado que es el más largo de los dos brazos, corre enteramente a lo largo del territorio costarricense desembocando en el Mar Caribe en la Barra del Colorado. 16. Parte de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua se extiende a lo largo de la margen derecha (es decir, la margen costarricense) de el Río San Juan desde un punto 3 millas inglesas río abajo del Castillo Viejo, un pequeño pueblo en Nicaragua, al final de Punta de Castilla, donde el río desemboca en el Mar Caribe. Entre el Lago Nicaragua y un punto río abajo del Castillo Viejo, el río corre enteramente a través del territorio nicaragüense. 17. Ambos Costa Rica y Nicaragua, habiendo sido colonias españolas, accedieron a la independencia en Inmediatamente después su independencia, Costa Rica y Nicaragua, junto con El Salvador, Guatemala y Honduras decidieron constituir la República Federal de Centroamérica. En 1824 los habitantes del distrito de Nicoya en la Costa del Pacífico, originalmente parte de Nicaragua, optaron mediante plebiscito formar parte de Costa Rica. El 9 de diciembre de 1825 el Congreso Federal de Centroamérica publicó un decreto el cual establecía que Nicoya sería momentáneamente separada del Estado de Nicaragua y anexada al de Costa Rica. La situación en relación a Nicoya permaneció invariable al momento de la disolución de la República Federal de Centro América en En adelante, Nicaragua no reconoció, sin embargo, a Nicoya como perteneciente a Costa Rica. 18. Durante mediados de los años 1850, Nicaragua atravesó un periodo de conflicto interno que envolvió un grupo de aventureros, conocido como filibusteros, liderados por William Walker. El gobierno de Costa Rica al igual que los de El Salvador, Guatemala y Honduras unieron esfuerzos con Nicaragua para vencer a los filibusteros. En mayo de 1857 Walker capituló y abandonó el territorio de Nicaragua. Posteriormente a la derrota de los filibusteros, se desencadenó una guerra entre Costa Rica y Nicaragua. Al final de esas hostilidades, los dos países entraron en negociaciones para solucionar los asuntos bilaterales pendientes entre ellos, relativos sobre todo a su frontera común, el régimen de
15 15 navegación en el San Juan y la posible construcción de un canal interoceánico que atravesaría el istmo centroamericano. 19. El 6 de julio de 1857 fue firmado un tratado de límites, en relación con los límites territoriales y el status del río San Juan, pero no fue ratificado por Costa Rica. El 8 de diciembre de 1857 un tratado de paz fue firmado por las partes pero no fue ratificado por Costa Rica ni por Nicaragua. Gracias a la mediación del Ministro de Relaciones Exteriores salvadoreño, los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua llegaron a un acuerdo el 15 de abril de 1858 mediante un Tratado de Límites, el cual fue ratificado por Costa Rica el 16 de abril de 1858 y por Nicaragua el 26 de abril de El Tratado de Límites de 1858 fijó el trazado de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua desde el Océano Pacífico hasta el Mar Caribe. De acuerdo a la frontera entonces trazada el Distrito de Nicoya se encontraba en el territorio de Costa Rica. Entre un punto tres millas inglesas del Castillo Viejo y el Mar Caribe, el tratado fijó la frontera a lo largo de la margen derecha del río San Juan. Establecía el dominio y jurisdicción soberana de Nicaragua sobre las aguas del río San Juan, pero al mismo tiempo afirmaba los derechos de navegación de Costa Rica con objetos de comercio en la parte baja del curso del río (Artículo VI). El tratado de 1858 estableció otros derechos y obligaciones para ambas partes, inclusive, entre otros, la obligación de contribuir con la defensa de las bahías comunes de San Juan del Norte y Salina, al igual que a la defensa del Río San Juan en caso de agresión externa (Artículo IV), una obligación de parte de Nicaragua de consultar con Costa Rica antes de concluir cualquier acuerdo de canalización o tránsito en relación a el Río San Juan (artículo VIII) y una obligación de no cometer actos de hostilidad en contra del otro (artículo IX). 20. Después de que Nicaragua contestara en varias ocasiones la validez del Tratado de 1858, las partes sometieron la cuestión a arbitraje por el Presidente de Estados Unidos. Las partes además convinieron que si el Tratado de 1858 era reconocido como válido, debería el Presidente Cleveland decidir si Costa Rica podía navegar el Río San Juan con embarcaciones de guerra o de servicio fiscal. En su laudo de 22 de marzo de 1888, el Presidente Cleveland decidió que el tratado de 1858 era válido. Indicó además en referencia al artículo VI del Tratado de 1858, que Costa Rica no tenía derecho a navegar sobre el río San Juan con embarcaciones de guerra, pero que podía navegar con embarcaciones del servicio fiscal que estuvieran relacionados con navegación for the purposes of commerce. 21. Después del Laudo Cleveland una comisión fronteriza fue establecida para demarcar la frontera. Un ingeniero, Sr. Edward Alexander, fue encargado de la tarea de resolver cualquier punto o puntos en disputa que pudieran surgir sobre el terreno durante el proceso de demarcación, el cual comenzó en 1897 y fue concluido en El Sr. Alexander emitió cinco laudos con este fin. 22. El 5 de agosto de 1914, Nicaragua firmó un tratado con los Estados Unidos (el Tratado Chamorro Bryan) que otorgaba a los Estados Unidos derechos de propiedad exclusiva y perpetuos para la construcción y mantenimiento de un canal interoceánico a través del Río San Juan. El 24 de marzo de 1916 Costa Rica presentó una demanda contra Nicaragua ante la Corte de Justicia Centroamericana reclamando que Nicaragua había violado su obligación de consultar con Costa Rica antes de entrar en cualquier proyecto de canalización de acuerdo con el Artículo VIII del Tratado de El 30 de
16 16 septiembre de 1916 la Corte de Justicia Centroamericana falló que al no consultar a Costa Rica, Nicaragua había violado los derechos garantizados a Costa Rica por el Tratado de Límites de 1858 y el Laudo Cleveland de El 9 de enero de 1956 Costa Rica y Nicaragua concluyeron un acuerdo (Acuerdo Fournier Sevilla) en cuyos términos las Partes convinieron facilitar y acelerar el tráfico, en particular sobre el río San Juan y acordaron cooperar para salvaguardar la frontera común. 24. En los años 1980 varios incidentes comenzaron a ocurrir relativos al régimen de navegación del Río San Juan. Durante ese período Nicaragua introdujo ciertas restricciones a la navegación costarricense en el Río San Juan la cual fue justificada como temporal, medidas excepcionales para proteger la seguridad nacional de Nicaragua en el contexto de un conflicto armado. Algunas de las restricciones eran suspendidas cuando Costa Rica protestaba. Durante mediados de los 1990 nuevas medidas fueron introducidas por Nicaragua, incluyendo el pago de ciertas sumas por los pasajeros que viajaban en embarcaciones costarricenses que navegaban en el Río San Juan y la obligación de las embarcaciones costarricenses de detenerse en los puestos nicaragüenses a lo largo del río. 25. El 8 de septiembre de 1995 el Comandante en Jefe del Ejército de Nicaragua y el Ministro de Seguridad Pública de Costa Rica firmaron un documento, conocido como Comunicado Conjunto Cuadra-Castro el cual preveía la coordinación de operaciones en las zonas fronterizas de los dos Estados contra el tráfico ilegal de personas, vehículos y contrabando. 26. En julio de 1998 después de subsiguientes desacuerdos entre las Partes en relación a la extensión de los derechos de navegación de Costa Rica en el Río San Juan, Nicaragua adoptó ciertas medidas. En particular, el 14 de julio de 1998, Nicaragua prohibió la navegación de embarcaciones costarricenses que transportaban miembros de la fuerza policial de Costa Rica. El 30 de julio de 1998, el Ministro de Defensa nicaragüense y el Ministro de Seguridad Pública costarricense firmaron un documento, conocido como Comunicado Conjunto Cuadra-Lizano. El cual permitía a las embarcaciones armadas de policía costarricenses navegar en el río para avituallamiento de sus puestos fronterizos en la margen costarricense, a condición de que los agentes costarricenses en dichas embarcaciones portaran únicamente sus armas de servicio y dieran aviso previamente a las autoridades nicaragüenses, las cuales podrían decidir sobre si las embarcaciones costarricenses debían estar acompañadas por un escolta nicaragüense. El 11 de agosto de 1998, Nicaragua declaró que consideraba el Comunicado Conjunto Cuadra-Lizano como legalmente nulo y sin validez. Costa Rica no aceptó esta declaración unilateral. De esta forma las partes continuaron divididas en relación al régimen de navegación en el Río San Juan. 27. El 24 de octubre de 2001Nicaragua hizo una reserva a su declaración de aceptación de la jurisdicción de la Corte (ver párrafo 1 supra), de acuerdo a la cual no reconocería más la competencia de la Corte en relación a ningún caso o demanda basada en interpretación de tratados o laudos arbitrales que fueran firmados y ratificados o hechos, respectivamente, antes del 31 de diciembre de En el acuerdo Tovar-Caldera,
17 17 firmado por las partes el 26 de septiembre de 2002, Nicaragua aceptó una moratoria de 3 años en relación a la reserva que hizo en 2001 a su declaración de aceptación de la jurisdicción de la Corte. Por su parte, Costa Rica se comprometió a que durante el mismo período de tres años no iniciaría ninguna acción ante la Corte Internacional de Justicia o ante ninguna otra autoridad sobre algún asunto o reclamación mencionada en tratados o acuerdos actualmente en vigor entre ambos países. 28. Una vez agotado el plazo de tres años sin que las partes hubieran podido resolver sus diferencias, Costa Rica, el 29 de septiembre de 2005, instituyó una demanda ante la Corte en contra de Nicaragua en relación a sus disputados derechos de navegación y derechos conexos sobre el Río San Juan (ver párrafo 1 supra). Nicaragua no ha interpuesto ninguna excepción a la competencia de la Corte para conocer este diferendo. * 29. Tomando en cuenta el objeto del diferendo tal como fue resumido supra y las conclusiones y argumentos de las partes, la Corte procederá de la siguiente manera. Primero determinará la extensión del derecho de Costa Rica de libre navegación en el Río San Juan (II). Seguidamente cuestionará si, y en qué medida, en el ámbito del derecho así definido, Nicaragua tiene el poder de regular la navegación de los botes costarricenses y si las medidas específicas que ha decidido e implementado durante el período de la disputa son compatibles con los derechos de Costa Rica (III). Después examinará la cuestión del derecho que Costa Rica reclama para los habitantes de la margen costarricense del río a practicar pesca de subsistencia (IV). Finalmente, a la luz de su razonamiento sobre los puntos precedentes, considerará lo solicitado por las partes tal y como presentado en su conclusiones finales, en particular en respecto a los remedios apropiados (V). II. EL DERECHO DE COSTA RICA DE LIBRE NAVEGACIÓN EN EL RÍO SAN JUAN 30. Las partes convienen en que Costa Rica posee un derecho de libre navegación en la sección del Río San Juan donde la margen derecha, es decir el lado costarricense, marca la frontera entre los dos Estados en virtud del Tratado de Límites (El Tratado Jerez- Cañas) concluido entre ellos el 15 de abril de Esta es la parte del río que fluye desde el punto tres millas inglesas río abajo del Castillo Viejo, un pueblo en el territorio nicaragüense, a la boca del río en el Mar Caribe (ver párrafo 16 supra). Río arriba del punto referido supra, el San Juan fluye enteramente en el territorio nicaragüense desde su origen en el lago de Nicaragua, en esta dirección ambas márgenes pertenecen a Nicaragua. La sección del río en el cual la margen derecha pertenece a Costa Rica, la cual es objeto de disputa, mide aproximadamente 140 km. de largo. 31. Si bien no se discute la sección del río en cuanto pertenece a Nicaragua, ya que la frontera se sitúa en la margen costarricense, poseyendo Costa Rica un derecho de libre navegación, las partes divergen en cuanto al fundamento jurídico de dicho derecho y,
18 18 sobre todo, en cuanto a su precisa extensión, en otras palabras, al tipo de navegación que éste incluye. 1. El fundamento jurídico del derecho de libre navegación 32. De acuerdo con Costa Rica, su derecho de libre navegación en la parte del Río San Juan que está en disputa, deriva por un lado de ciertas disposiciones convencionales en vigor entre las Partes, principalmente, pero no exclusivamente del Tratado de Límites de 15 de abril de 1858, y por otro lado, de las reglas de derecho internacional general que son aplicables, aun en ausencia de las disposiciones convencionales, sobre navegación en relación a los ríos internacionales. El San Juan entraría en dicha categoría, al menos en la sección cuyo curso sigue la frontera, poseyendo Costa Rica entonces un derecho consuetudinario de libre navegación en su capacidad de estado ribereño. 33. De acuerdo con Nicaragua, por el contrario, el San Juan no es un rio internacional ya que fluye enteramente en el territorio de un único país en virtud de las disposiciones del Tratado de Límites de 1858, el cual establece la frontera en una forma que ninguna parte del río cae bajo la soberanía de otro estado que no sea Nicaragua. Además, Nicaragua cuestiona la existencia de un régimen general que pueda ser aplicable, bajo derecho internacional consuetudinario, a ríos cuyos cursos, o una de sus márgenes, constituya la frontera entre dos Estados, y más ampliamente a ríos internacionales. Finalmente, de acuerdo con Nicaragua, aún cuando dicho régimen existiera, sería suplantado en este caso por las disposiciones convencionales que definen el status del Río San Juan y que gobiernan el derecho de navegación de los Estados ribereños. Son estas disposiciones especiales que deberían ser aplicadas a fin de resolver la presente disputa, en cualquier caso en la parte que se refiere al derecho de navegación en el río. 34. La Corte no considera que se requiere que tome posición en este caso sobre si y en qué medida existe, en derecho consuetudinario internacional, un régimen aplicable a la navegación en ríos internacionales sea de alcance universal o de naturaleza regional abarcando el área geográfica en la cual el Río San Juan está situado. Tampoco considera, por consecuencia, que sea necesario resolver la cuestión de si el San Juan entra en la categoría de ríos internacionales, como Costa Rica alega, o si es un río nacional que incluye un elemento internacional, que es el argumento de Nicaragua. 35. De hecho, aun cuando la categorización como río internacional fuera jurídicamente relevante en relación a la navegación, en lo que supusiera la aplicación de derecho internacional consuetudinario a esta cuestión, dichas reglas solo podrían producir efecto, como máxime, en ausencia de disposiciones convencionales que tuvieran el efecto de excluirles, en particular porque esas disposiciones pretenderían definir completamente el régimen aplicable a la navegación, por los Estados ribereños en un río específico o en una sección de éste. 36. Este es precisamente el caso en cuestión. El Tratado de Límites de 1858 define completamente las reglas aplicables a la sección del Río San Juan que está en disputa en relación a la navegación. Interpretado a la luz de las otras disposiciones convencionales en vigor entre las partes, y de conformidad con las decisiones arbitrales o judiciales
19 19 emitidas a este respecto, el Tratado es suficiente para resolver la cuestión de la extensión del derecho de Costa Rica a la libre navegación sometido ahora ante la Corte. Consecuentemente, la Corte no necesita considerar si, en caso de que estas disposiciones no existieran, Costa Rica hubiera podido sin embargo, utilizar las reglas derivadas de la costumbre internacional, universal o regional. 37. La disposición principal que funda el derecho de Costa Rica a la libre navegación está contenida en el Artículo VI del Tratado de 1858 (ver párrafos 43 y 44 infra); este ha sido el centro de intercambio de argumentos entre las partes en cuanto a la extensión del derecho de navegación por el Río San Juan. El Artículo VI, después de conferir a Nicaragua exclusivamente el dominio y sumo imperio sobre todo el San Juan, desde su origen el lago hasta su desembocadura en el mar, concede a Costa Rica, en la sección del río que sigue la frontera entre los dos Estados (ver párrafo 30 supra), los derechos perpetuos de libre navegación con objetos de comercio, de acuerdo a los términos de la versión española del Tratado, que es la única que da fe, sobre cuyo significado la Corte abordará más adelante. Además, el Artículo VI reconoce a las embarcaciones de ambos países ribereños el derecho de atracar libremente en cualquiera de sus márgenes sin estar sometido a ninguna clase de impuestos, a menos que sea acordado por ambos gobiernos. 38. Otras disposiciones del Tratado de 1858, aunque de menos importancia para los fines del presente caso, no están desprovistos de relevancia para el derecho de navegación en el río. Esto es aplicable en particular al Artículo IV, que obliga a Costa Rica a contribuir a la seguridad del río desde la parte que le pertenece de la margen, el Artículo VIII, que obliga a Nicaragua a consultar a Costa Rica antes de entrar en acuerdos con un tercer Estado para la canalización o el tránsito por el río, y por supuesto el Artículo II, el cual establece la frontera en la margen costarricense en la sección del río que es la causa de la presente disputa. 39. Además del Tratado de 1858, se debe mencionar, entre los instrumentos convencionales susceptibles de tener un efecto en la determinación del derecho de navegación por el río y las condiciones para su ejercicio, el acuerdo concluido el 9 de enero de 1956 entre los dos Estados (conocido como Acuerdo Fournier-Sevilla) por el cual las partes convienen colaborar en la medida de sus posibilidades, en particular para facilitar y hacer expedito el tráfico por el Río San Juan conforme a lo dispuesto en el Tratado de 1858 y el laudo arbitral del Presidente Cleveland de 1888 (para el texto de las disposiciones pertinentes del Acuerdo de 1956 ver párrafo 94 infra). 40. Costa Rica también invocó ante la Corte el Comunicado Ministerial Conjunto de 8 de septiembre de 1995 (conocido como Comunicado Conjunto Cuadra-Castro, ver párrafo 25 supra) y el de 30 de julio de 1998 (conocido como Comunicado Conjunto Cuadra- Lizano, ver párrafo 26 supra). En opinión de la Corte, sin embargo, estas declaraciones emanadas de los ministros responsables, por cada parte, en asuntos de defensa y seguridad pública, no pueden ser incluidas en la base convencional del derecho a la libre navegación reconocida a Costa Rica. Más bien, son disposiciones prácticas destinadas, en parte, a la implementación de los compromisos convencionales previos, incluido en particular la obligación de cooperar referida en el Acuerdo de 9 de enero de 1956 (ver
20 20 párrafo 23 supra y párrafo 94 infra). Los efectos legales de dichos compromisos están más limitados que los mismos actos convencionales propiamente dichos: modalidades de cooperación que pusieren en marcha son susceptibles de ser revisados según convenga a las Partes. Además, el segundo de ellos fue rápidamente declarado nulo y sin efecto por Nicaragua (ver párrafo 26 supra). 41. Los instrumentos convencionales antes mencionados deben de ser entendidos a la luz de dos importantes decisiones que resolvían las diferencias entre las Partes determinando sus derechos y obligaciones respectivas: El Laudo Arbitral hecho por el Presidente de Estados Unidos de 22 de marzo de 1888 (conocido como Laudo Cleveland); y la decisión dada, sobre la demanda presentada por Costa Rica, de la Corte de Justicia Centroamericana de 30 de septiembre de La primera de estas dos decisiones resuelve varios puntos relativos a la interpretación del Tratado de 1858 que dividió a las partes en dicho caso; la segunda encontró que Nicaragua, al concluir un acuerdo con Estados Unidos permitiendo la construcción y el mantenimiento de un canal interoceánico a través del Río San Juan, había desconocido los derechos de Costa Rica derivados del artículo VIII del Tratado de ser consultada antes de la conclusión de cualquier acuerdo de esa naturaleza. A pesar de que ninguna de estas decisiones directamente decide las cuestiones que están actualmente ante la Corte, contienen ciertas indicaciones que será necesario tomar en cuenta para los fines del presente caso. 2. El alcance del derecho de libre navegación atribuido a Costa Rica 42. Habiendo entonces definido la base jurídica del derecho que Costa Rica señala haber sido parcialmente desconocido por Nicaragua, la Corte debe ahora determinar su alcance preciso, en otras palabras, su campo de aplicación. Las partes divergen considerablemente sobre la definición de este campo de aplicación, es decir, en cuanto a los tipos de navegación que están abarcadas por el derecho perpetuo concedido a Costa Rica por el Tratado de La divergencia concierne esencialmente a la interpretación de las palabras libre navegación con objetos de comercio en el Artículo VI del Tratado de Límites, que comporta un desacuerdo importante en cuanto a la definición de las actividades abarcadas por el derecho en cuestión y de los que, no estando entonces abarcados, están sujetos al poder soberano de Nicaragua de autorizar y regular como bien corresponda toda actividad que tiene lugar en su territorio, del cual el río forma parte. (a) El significado y límite de la expresión libre navegación.con objetos de comercio 43. En su versión española, que es la única que hace fe, el Artículo VI del Tratado de Límites de 1958 establece: La República de Nicaragua tendrá exclusivamente el dominio y sumo imperio sobre las aguas del río de San Juan desde su salida del Lago, hasta su desembocadura en el Atlántico; pero la República de Costa Rica tendrá en dichas aguas los derechos perpetuos