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Timestamp: 2018-07-21 20:26:00
Document Index: 64450024

Matched Legal Cases: ['artículo 15', 'artículo 17', 'artículo 17', 'artículo 21', 'artículo 3', 'artículo 2', 'artículo 22', 'artículo 3']

4. NECESIDAD DE UTILIZAR LOS INSTRUMENTOS DE CON- TROL PREVISTOS POR LA NORMATIVA DE ACCESIBILI- DAD - PDF
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Josefa Montserrat Navarro Barbero
1 RECOMENDACIONES DE CARÁCTER GENERAL NECESIDAD DE UTILIZAR LOS INSTRUMENTOS DE CON- TROL PREVISTOS POR LA NORMATIVA DE ACCESIBILI- DAD Introducción Coincidiendo con el Año europeo de las personas con discapacidad, la institución del Ararteko ha presentado ante el Parlamento Vasco -con fecha 24 de septiembre de un informe titulado Accesibilidad en edificios de uso público en la Comunidad Autónoma del País Vasco. Con el análisis realizado en dicho informe hemos querido contribuir al fomento de la reflexión y el debate sobre las medidas necesarias para promover la igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad, cumpliendo así con uno de los objetivos marcados para este año Hemos pretendido examinar la evolución de las actuaciones públicas en materia de accesibilidad desde la entrada en vigor de la Ley para la Promoción de la Accesibilidad, de 4 de diciembre de 1997, y de su normativa de desarrollo, en particular del anejo III del Decreto 68, de 11 de abril de 2000, que explicita las normas técnicas sobre condiciones de accesibilidad en los edificios. En el presente trabajo, queremos incidir sobre una cuestión que, cuando menos, ha resultado llamativa en las conclusiones obtenidas en el informe, sobre todo si tenemos en cuenta que han sido las propias administraciones quienes han aportado la información necesaria para la elaboración de ese informe extraordinario: la escasa utilización por parte de las administraciones públicas de los instrumentos de control previstos en la normativa para la promoción de la accesibilidad para garantizar su efectivo cumplimiento. Ello coincide con el contenido de las numerosas quejas en las que se han denunciado irregularidades en la aplicación de la normativa de accesibilidad, incluso por parte de las administraciones públicas, así como por la realización de obras de reforma o ampliación, y edificaciones de nueva planta, contraviniendo los requisitos y los procedimientos de excepción previstos en la normativa de aplicación. A este respecto, resultan significativas las reclamaciones individuales y de las propias asociaciones de personas con discapacidad por plazas de aparcamiento reservadas para personas con discapacidad que son ocupadas por ciudadanos sin problemas de movilidad, plazas con medidas insuficientes, parkings inaccesibles porque no funciona el ascensor, hoteles y restaurantes sin baños adaptados, viviendas de protección oficial del cupo de reserva para personas con discapacidad que no son accesibles, el incumplimiento de los requisitos de accesibilidad en locales comerciales de nueva apertura, respecto a edificios de prestación de servicios públicos (centros de salud, centros de enseñanza, etc.). El Decreto 68/2000, de 11 de abril, que desarrolla la Ley 20/1997, considera edificios de uso o servicio público, con independencia de su titularidad, los servicios de la Administración pública, centros sanitarios de todo tipo, residencias de ancianos y orfanatos, centros asistenciales y de acogida, servicios de educación de todo tipo, residencias colegiales, mercados de abastos, centros y locales comerciales y de ocio, servi-
2 504 ARARTEKO. INFORME 2003 cios religiosos, servicios culturales, cinematográficos y teatros, estadios y centros deportivos, edificios y locales de uso hostelero, estaciones de transporte ferroviarias, marítimas, de autobuses y aeropuertos, edificios de oficinas, servicios bancarios, aparcamientos públicos y aseos públicos. La Ley 20/1997, atribuye a las instituciones con competencias en materia de ordenación urbanística la función de seguimiento y control respecto del cumplimiento de las normas de accesibilidad en los edificios de uso o servicio público. Por lo tanto, son los ayuntamientos quienes juegan un papel clave, ya que disponen de la facultad de control y de supervisión, mediante la concesión de las preceptivas autorizaciones o licencias para la ejecución de obras. No obstante, hemos constatado, tanto en la tramitación de las denuncias formuladas ante esta institución, como por la información recogida en el informe extraordinario, que su capacidad de acción en cuanto a la garantía de la accesibilidad está resultando limitada. Asimismo, los colectivos de afectados insisten en atribuir el incumplimiento de la normativa a la falta de sensibilización administrativa, profesional y social hacia las personas con discapacidad. Por ello, en la presente recomendación vamos a tratar de analizar los motivos que nos llevan a la conclusión de que las administraciones públicas no se están poniendo los recursos suficientes para cumplir las previsiones establecidas en la normativa de accesibilidad. Los instrumentos de control previstos por la normativa de accesibilidad, y la necesidad de que las administraciones públicas cumplan esa normativa El artículo 15.1 de la Ley 20/1997, determina que: El cumplimiento de los preceptos de la presente ley será exigible para la aprobación de los instrumentos de planeamiento urbanístico y de su ejecución, así como para la concesión de licencias, autorizaciones, calificaciones y otros actos, por parte de la Administración de la Comunidad Autónoma, las Diputaciones Forales y los Ayuntamientos. Y a tenor de lo dispuesto en el artículo 17.1, deben ejercer el control sobre la verificación de su adecuación a las determinaciones de la ley. Por lo tanto, la concesión de las licencias, autorizaciones o calificaciones viene condicionada al cumplimiento con carácter previo de los preceptos normativos en materia de accesibilidad, y a la verificación por la administración correspondiente de dicho cumplimiento. Hay que tener en cuenta que las licencias urbanísticas son actos administrativos de naturaleza reglada mediante los cuales la Administración actúa como control preventivo sobre la actividad de los administrados, para asegurar que las instalaciones pretendidas se ajustan a la ordenación urbanística, quedando claro que el ejercicio mediante la licencia es un control de legalidad. Por lo tanto, dicha autorización constituye un acto debido, puesto que necesariamente debe otorgarse o denegarse según la actuación pretendida se adapte o no a la ordenación aplicable. Estas competencias de control recaen básicamente en los ayuntamientos, que, conforme a lo previsto en la normativa vigente en materia de régimen local y de orde-
3 RECOMENDACIONES DE CARÁCTER GENERAL 505 nación urbanística, son los competentes para otorgar licencias para realizar obras de nueva planta, autorizaciones para reformas y ampliaciones en las edificaciones, etc. En consecuencia, tal como hemos precisado anteriormente, el papel de los ayuntamientos en la materia resulta primordial. Hay que tener en cuenta que son tres los momentos principales en los que un ayuntamiento puede controlar y supervisar el cumplimiento de la normativa: (1) la supervisión del proyecto con vistas a la concesión de la licencia de obra; (2) las inspecciones de obra durante su ejecución, y (3) las inspecciones de final de obra para certificar su adecuación a la licencia concedida. Sin embargo, de la información recogida en la elaboración del informe extraordinario se puede concluir que existe una insuficiente actuación de control de las corporaciones locales desde la perspectiva de la accesibilidad. Así, un 56 % de los ayuntamientos reconocen que sus técnicos no acuden sistemáticamente a las obras de reforma para inspeccionar el cumplimiento de los requisitos de accesibilidad, y lo que es más preocupante aún, un tercio de los consistorios no acostumbran a inspeccionar las obras de reforma una vez finalizadas. Lo mismo sucede en relación con la labor inspectora de los edificios y locales de uso o servicio público de nueva construcción. A pesar de estos datos, sólo un 23 % de los profesionales encuestados consideraba necesaria la contratación de nuevos técnicos en su ayuntamiento o la ampliación del grado de dedicación de los actuales, con el fin de garantizar la eficacia de las tareas de supervisión y control de la accesibilidad. En cualquier caso, resulta sorprendente que un 55 % de los 27 municipios que manifestaban no inspeccionar sistemáticamente las obras de construcción una vez finalizadas, señalaban no precisar de personal adicional para realizar dichas visitas de comprobación. En más de una ocasión hemos constatado en esta institución que los ayuntamientos han tenido conocimiento de infracciones en cuanto a las condiciones de accesibilidad, como consecuencia de las visitas de inspección realizadas, ante denuncias formuladas por particulares, o a requerimiento de la Ararteko. Por este motivo, para el correcto funcionamiento de los servicios de inspección es preciso que los ayuntamientos se doten de los recursos suficientes, tanto materiales como personales, para garantizar el cumplimiento de las previsiones contenidas en la normativa de accesibilidad. Tal como prevé la Ley de accesibilidad, es primordial que los técnicos municipales revisen todos los proyectos técnicos y las solicitudes de licencias y autorizaciones desde la perspectiva de la accesibilidad; y, como aval del cumplimiento de las disposiciones que resultan de aplicación en la materia, en conformidad con lo previsto en el artículo 17.2 de la Ley, la autoridad municipal debe exigir que de manera expresa se indique, en toda la documentación urbanística que se presente, el cumplimiento de lo dispuesto en la norma. También es fundamental que se refuercen los servicios de inspección de las entidades locales, para que puedan supervisarse las obras en su fase de ejecución, ya que, en más de un ocasión, al resolver las denuncias en esta institución, hemos constatado que, una vez concluidas las edificaciones o construcciones, resulta técnicamente imposible adecuar la instalación a las condiciones de accesibilidad. Lógicamente, es inexcusable que se realicen las preceptivas visitas de comprobación cuando finalice cualquier tipo de obra, para verificar que la edificación o construc-
4 506 ARARTEKO. INFORME 2003 ción se ajusta a la licencia concedida, como trámite previo a la concesión de la licencia de primera ocupación y, para que, además, se puedan adoptar los mecanismos de restablecimiento de la legalidad y de sanción de las infracciones prevista en la Ley 20/1997, si fueran necesarios. Resulta llamativo que ninguno de los municipios que han respondido a la encuesta remitida para elaborar el informe extraordinario citado ha impuesto sanción alguna por incumplimiento de los requisitos de accesibilidad en las obras de reforma o de construcción. Basta recordar que una de las grandes novedades de la ley era la inclusión de un régimen sancionador, lo que supuso un importante avance respecto a la situación anterior. La falta de previsiones sancionadoras en la regulación anterior convertía la normativa de accesibilidad en mera declaración de buenas intenciones, sin potestad alguna para forzar a su cumplimiento. No obstante, hemos comprobado que la falta de intervenciones sancionadoras está limitando las virtualidades de la normativa. Hay que tener en cuenta que ante una posible infracción administrativa, la Administración no dispone de opciones para incoar o no un expediente administrativo, sino que tiene el deber de proceder en tal sentido, de lo contrario nos encontramos ante una dejación de sus deberes de orden público. Además, en esta materia, es importante destacar que, según estipula la Ley 20/1997, la sanción no exime al infractor de la obligación de reponer o, en los casos de incumplimiento, de realizar la reforma del proyecto o las obras de adaptación precisas. Por este motivo, al igual que sucede en el ámbito de la disciplina urbanística, la Administración tiene el deber de adoptar las medidas para reponer los bienes afectados al estado anterior a que se produzca la situación ilegal. La normativa de accesibilidad vincula a su cumplimiento, no sólo a los particulares, sino también a la propia Administración, dado que el principio de legalidad debe informar todas las actuaciones de los poderes públicos. Por todo ello, los ayuntamientos están obligados, en uso de la potestad sancionadora prevista en el artículo 21-1k) de la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local, a incoar expedientes sancionadores cuando constaten supuestas infracciones previstas en la Ley 20/1997, de 4 de diciembre, para la promoción de la accesibilidad. Las normas que facultan a las administraciones públicas para sancionar no son caprichosas, sino que surgen ante la necesidad de reprimir conductas o transgresiones que se cometan en el ámbito competencial de la Administración pública. Por último, hemos de referirnos al instrumento de control previo establecido en el artículo 3.3 del anejo V del Decreto 68/2000, de 11 de abril, por el que se aprueban las normas técnicas sobre condiciones de accesibilidad de los entornos urbanos, espacios públicos, edificaciones y sistemas de información y comunicación. Ese artículo regula el procedimiento para las exenciones en la aplicación de los criterios de practicabilidad en las obras de reforma, ampliación o modificación en los edificios y locales contenidos en el artículo 2.1 de dicho anejo. En concreto, ese precepto dictamina que: En el caso de que alguno de los elementos mencionados en el apartado anterior no puedan adaptarse a las condiciones mínimas de accesibilidad reflejadas en el presente Anejo, deberá justificarse documentalmente dicha circunstancia, siendo preceptivo en dicho caso, con carácter previo a la aprobación de la licencia, la emisión de un informe por los Servicios
5 RECOMENDACIONES DE CARÁCTER GENERAL 507 Municipales en relación con tales aspectos, dándose traslado del expediente al Consejo Vasco para la Accesibilidad para su oportuno conocimiento. Por tanto, la norma prevé la necesidad de que documentalmente se justifique la circunstancia que genera la exención, bien porque por las características orográficas, estructurales o de forma no sea posible la adaptación a las condiciones de accesibilidad previstas, o bien porque su adopción constituya un gasto desproporcionado. También se exige que antes de la concesión o denegación de la licencia, los servicios técnicos municipales emitan el preceptivo informe que determine la idoneidad de la medida propuesta. Ese informe en principio no parece ser vinculante, ya que el artículo 22.2 de la Ley 20/1997 determina la responsabilidad de los miembros de las corporaciones locales que hubieran votado a favor de la concesión o aprobación de la licencia cuando los informes previos preceptivos fueran desfavorables. A pesar de ello, entendemos que el informe técnico debe valorarse como determinante en el procedimiento, ya que en éste se realiza una apreciación técnica sobre las circunstancias que en la documentación se justifican como causas de la solicitud de exención y, sólo cabría que resultara desfavorable a la aplicación de dicha exención si se probara que técnicamente es posible adoptar las condiciones de accesibilidad establecidas, o si se pudiera justificar que no resulta desproporcionado económicamente aplicar los requisitos de accesibilidad teniendo en cuenta el presupuesto global de las obras que se han de ejecutar. Es muy limitada la información disponible en cuanto al funcionamiento en la práctica de los procedimientos de aplicación de las excepciones y exenciones. Se dispone de los datos que se aportan en los informes anuales del Consejo Vasco para la Accesibilidad. Así, aparecen reseñadas tres comunicaciones de exenciones en el informe correspondiente al año 2000 y, en el informe de 2001, la cifra asciende a 47. Se observan importantes diferencias entre ayuntamientos y entre territorios. El Consejo manifiesta que desconoce si los datos reflejan la realidad, es decir, que no sabe si todos los ayuntamientos cumplen debidamente su obligación de comunicación en estos supuestos. Además, el Consejo informa de que las comunicaciones que sí se remiten suelen ser meras notificaciones, que se limitan a indicar en qué casos se ha aplicado y con referencia a qué condición de accesibilidad. Esta práctica, que parece sustituir al traslado de los expedientes previsto en la normativa vigente, no permite al Consejo verificar si la concesión de la exención está o no suficientemente justificada. Es evidente que dicha actitud desvirtúa la finalidad pretendida por la norma de garantizar, mediante esta facultad de control, la correcta aplicación de los supuestos de exención del cumplimiento de las condiciones de accesibilidad previstas por el ordenamiento. Propuestas A la vista del contenido de lo hasta aquí expuesto, la Ararteko considera que, para garantizar la accesibilidad al medio físico y a la comunicación a todas las personas, y de manera especial a aquellas que por razones diversas presentan algún tipo de limitación,
6 508 ARARTEKO. INFORME 2003 los poderes públicos deben promover las actuaciones que resulten necesarias para el efectivo cumplimiento de las previsiones establecidas en la normativa vigente en materia de accesibilidad. Por ello, especialmente los ayuntamientos, deben realizar un esfuerzo notable para procurar un mayor reforzamiento de los servicios de inspección y garantizar así un correcto ejercicio de las funciones de control e intervención de la actividad de los particulares, así como de la decidida aplicación de los mecanismos de restablecimiento de la legalidad y de sanción de las infracciones previstos en la Ley 20/1997, de 4 de diciembre, para la promoción de la accesibilidad. Finalmente, es necesario recordar a las autoridades locales la obligación que la norma les impone sobre la exigencia de notificar al Consejo Vasco para la promoción de la accesibilidad todos los supuestos en los que se concede una licencia municipal en aplicación del procedimiento de exención previsto. Además, la notificación debe implicar la remisión del expediente municipal completo en los términos previstos en el artículo 3.3 del anejo V del Decreto 68/2000, de 11 de abril.