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Timestamp: 2020-08-10 17:59:35
Document Index: 9352986

Matched Legal Cases: ['Artículo 2412', 'artículo 3271', 'artículo 2412', 'artículo 2412', 'artículo 2', 'artículo 2788', 'artículo 3270', 'artículo 1051', 'artículo 1051', 'artículo 4', 'artículo 2795']

Reivindicación de cosa mueble - Unidad I ubicación de los derechos reales dentro de los derechos subjetivos
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Reivindicación de cosa mueble:
Artículo 2412: mientras que para los inmuebles domina la regla del nemo plus iuris, en los muebles se protege al poseedor. El artículo 3271 excluye el nemo plus iuris de los muebles y el artículo 2412 determina que la posesión de la cosa muebla crea a favor del poseedor la presunción detener la propiedad de ella y el poder de repeler cualquier acción de reivindicación si la cosa no fuese robada o perdida Es decir que requiere:
Que la cosa no sea robada o perdida, dado que si lo es puede reivindicarse. No son reivindicables las cosas que fueron entregadas voluntariamente por el propietario.
Que la posesión de buena fe, es decir que debe ignorar que la cosa pertenecía a un tercero.
Que la haya adquirido a título oneroso, aunque no está previsto en el artículo 2412.
Cosa robada: la calidad de cosa robada sólo se aplica a la sustracción fraudulenta de cosa ajena y no a un abuso de confianza, violación de un depósito, ni otro acto de engaño o estafa.
Cosa entregada voluntariamente: la idea de cosa robada o perdida no concibe un abuso de confianza, violación de depósito, estafa o engaño como intervención de título. En estos supuestos funciona la limitación a la acción del 2412 ya que la cosa no fue robada.
Obligación de rembolsar el precio: el comprador de buena fe de cosa robada o perdida que la adquirió debe soporta la reivindicación, en principio, sin derecho al resarcimiento por parte del reivindicante (aunque puede demandar por evicción al enajenante), pero en algunos supuestos de injusticia manifiesta, puede darse la restitución del precio:
Cuando el tercero poseedor la adquirió en lugar de venta pública, donde se venden objetos semejantes o iguales (art. 3768). Igual cuando la adquirió de quien acostumbra a vender cosa semejante (art. 3214).
Cuando difícilmente la hubiera recuperado de no estar en poder del actual poseedor aunque no la haya adquirido en casa de venta pública de cosa semejante; cuando fue de buena fe y a titulo oneroso. Puede pedir una indemnización proporcional (art. 2422).
La buena fe se presume del adquirente, pero admite prueba en contrario por parte del reivindicante, aunque debe ser inequívoca no pudiendo remitirse a anuncios de cosas robadas o perdidas (art. 2770).
Automóviles: la inscripción registral de automotores es declarativa. El artículo 2 del decreto 6582/58 determina que la inscripción de buena fe de automotores no robado ni hurtados confiere la propiedad el automotor y puede repeler cualquier reivindicatoria (no requiere título oneroso). Cuando la adquisición de auto hurtado o robado fue de buena fe, el propietario puede reivindicarlo del titular registral, debiendo resarcir lo que hubiera abonado.
Aeronaves: no juega el 2412, dado que para poder reivindicarla contra terceros debería registrarla en el Registro Nacional de Aeronaves, ya que solamente el registro lo convierte en poseedor de buena fe.
Semovientes: la propiedad de los semovientes sólo se prueba con la marca o señal por lo que no se puede hablar de posesión de buena fe si no le coloca la marca o señal. Los animales de raza requieren inscripción en el registro correspondiente.
Efectos de la reivindicación:
Medidas de seguridad: En forma genérica, el artículo 2788 dispone que el que ejerce la acción de reivindicación puede durante el juicio impedir que el poseedor haga deterioro en la cosa que reivindica. Se admite el secuestro y la posterior designación de un depositario salvo que el poseedor garantice la restitución de la cosa si es condenando.
Códigos de procedimiento: para garantizar que recaída la sentencia, pueda cumplirse el fin principal se autoriza la adopción de diversas medidas de seguridad durante la tramitación. Se puede anotar la litis para hacer saber de esa situación litigiosa, el embargo preventivo o exhibición del inmueble; incluso el secuestro.
Restitución de la cosa: el efecto fundamental es la restitución al reivindicante de la plena posesión de la cosa (art. 2794) que comprende todos los accesorios unidos físicamente a ella. La sentencia no se limita a declarar el derecho.
Daños y perjuicios: como efecto accesorio, corresponde indemnizar el daño causado cuando corresponda, o cuando pudiendo reivindicarse, se prefiera la referida indemnización.
Reivindicación de inmuebles
La regla la da el artículo 3270 con el principio de que nadie puede transmitir un derecho mejor y más extenso del que gozaba, ni recibir un derecho mejor y más extenso que el que tenía del que la adquiere. Concordante con eso, el 1051 dice que todos los derechos reales o personales transmitidos sobre un inmueble por una persona que ha llegado a ser propietaria en virtud de un acto anulado quedan sin ningún valor y pueden ser reclamados directamente del actual poseedor; salvo que sea adquirente de buena fe a título oneroso sea nulo o anulable. Prevalece la seguridad dinámica frente a la propiedad.
Principio del 3270 y 1051 (teoría de la apariencia)
Situación antes de la reforma: Rige la regla general nemo plus iuris en donde nadie puede transmitir un derecho mejor y más extenso del que gozaba; y recíprocamente nadie puede adquirir sobre un objeto un derecho mejor y más extenso que el que tenía aquel de quien la adquirió. En principio la lógica es intachable. La consecuencia es que caen todas las sucesivas transmisiones de dominio posteriores al acto nulo. Es correlativa al artículo 1051 en el que todos los derechos reales o personales transmitidos sobre un inmueble por una persona que ha llegado a ser propietaria en virtud de un acto anulado quedan sin ningún valor y pueden ser reclamados directamente del actual poseedor. Esto generaba grandes perjuicios a la seguridad jurídica con graves e injusta lesiones para quien la adquirió de buena fe y a título oneroso.
Los problemas que generaba: Citando un simple ejemplo, una persona adquiere de buena fe un inmueble sobre la base de un título perfecto, y mas tarde resulta que quien le vendió ese inmueble (o alguno de sus antecesores) lo obtuvo en razón de un título nulo o anulable. En virtud de esa situación, caen todas las sucesivas transmisiones del dominio y pueden ser reivindicadas del actual poseedor.
La reforma de la 17.711: con la reforma de la 17.711 se introdujo al artículo 1051 un párrafo «salvo los derechos de los terceros adquirentes de buena fe y a título oneroso sea el acto nulo o anulable» recibiendo la teoría de la apariencia. La salvedad es tan importante que prácticamente destruye los efectos de la nemo plus iuris ya que sea el acto nulo o anulable el tercero de buena fe a título oneroso queda libre de reivindicación. El error invencible y generalizado crea derecho y debe probarse:
La posesión de la cosa inmueble.
La buena fe creencia (que estaba convencido de hacer todo lo correcto) y la buena fe diligencia (realizó todos los pasos normales). No basta la buena fe registral del artículo 4 de la 17.801.
El título oneroso.
El error común (que cualquiera haya podido caer en ese erro) insalvable e invencible.
El derecho aparente.
Cumpliendo todos los recaudos; no obtiene el dominio del transmitente sino de la ley y el propietario extingue su derecho real por ser incompatible con el actual poseedor por razones de estabilidad en los negocios.
Limitaciones: aunque la reforma del 1051 abarca los supuestos de nulidad, hay que analizar cuando no existe nulidad sino invalidez.
Es reivindicable la falsificación de una escritura en acuerdo con el escribano o cuando fuese de buena fe y a título oneroso el adquierente, no quedando amparado en el 1051.
En caso de condición resolutoria o plazo resolutorio, quien lo vende sin aclarar que está sujeto a esta modalidad no lo puede hacer oponible a un tercero de buena fe.
La prueba en la reivindicación de inmuebles
Como en todo juicio el actor debe probar su derecho, es decir, su propiedad. Pero en la reivindicación, además debería probar que su transmitente tenía justo título, y el transmitente de su transmitente también. Esto generó una prueba casi imposible de producir. Por eso Velez estableció una serie de reglas al efecto:
Art. 2789: Cuando el reivindicante tiene título con fechas posteriores a la posesión del demandado, el título no es suficiente para fundar la demanda. El dominio requiere título y posesión y como el demandado tiene posesión anterior al título, se prueba que nunca fue propietario (puede intentar acciones posesorias).
Art. 2790: Cuando el reivindicante tiene título con fecha anterior a la posesión del demandado ese título de fecha anterior es suficiente para que proceda la demanda.
Art. 2791: Cuando los títulos presentados emanan de la misma persona (Ej: cuando vende el mismo inmueble o varios) se considera propietario del primero que fue puesto en posesión cuando fue de buena fe e ignorase la obligación precedente del deudor.
Art. 2792: cuando ambos presentan títulos y emanan de distintas personas sin que pueda establecerse cuál de ellos era el verdadero propietario, se presume que es del que tiene la posesión (aun cuando toda investigación del juez fue inútil para determinar el verdadero dueño).
Efectos de la reivindicación triunfante
Reconoce el derecho del reivindicante.
Restitución del inmueble con todos sus accesorios.
Restitución de los frutos percibidos de la cosa y los que por su culpa hubiera dejado de percibir al igual que debe indemnizar al dueño de los frutos civiles que había podido producir una cosa no fructífera si el dueño hubiera podido sacar beneficio de ella. En cambio si fue poseedor de buena fe le pertenecen los frutos percibidos aun no consumidos.
Restitución los productos, sea la posesión de buena o mala fe.
Restituir las mejoras necesarias (que siempre debe pagar el reivindicante) y útiles (que debe pagar si existen al tiempo de la restitución), pero no las de mero lujo; cuando es de buena fe. Si es de mala fe la posesión puede repetir las mejoras útiles que hayan aumentado el valor de la cosa hasta la concurrencia del mayor valor existente. Las necesarias debe restituirse y pagarse, en cambio las voluntarias las pierde, pero pude llevárselas si al extraerlas no causa daño a la cosa.
Los gastos de simple conservación sean de buena o mala fe, no se deben reintegrar por el reivindicante.
El actual poseedor vencido en juicio petitorio pose derecho de retención sobre el inmueble hasta tanto se le paguen las mejoras útiles o necesarias.
En cuanto a los riesgos, cuando es de buena fe, solo responde de la destrucción total o parcial y por los deterioros aun por el hecho suyo (aunque no excluye el abuso) hasta las consecuencias del provecho que hubiera obtenido, y solo está obligado a entregar la cosa en el estado en que se halle. Si es de mala fe, responde de la ruina o deterioro de la cosa aunque hubiera ocurrido por caso fortuito si la cosa no hubiere de haber perecido o deteriorado en poder de su dueño.
Concepto y ámbito de aplicación: el 2800 determina que es la que compete a los poseedores de inmuebles contra los que les impiden la libertad de ejercicio de los derechos reales a fin que la libertad sea restablecida. Solo difiere de la reivindicatoria por la extensión de la lesión, ya que todo ataque menos grave basta para que proceda la negatoria. Comúnmente proviene de otro que pretende una servidumbre sobre la propiedad, y la acción tiende a negar ese pretendido derecho sobre la cosa.
Actores: pueden intentar la acción todos los poseedores de inmuebles (es decir titular de derechos reales que se ejerzan mediante la posesión) y los acreedores hipotecarios impedidos de ejercer libremente sus derechos a los fines de que el inmueble gravado no sufra desmedro.
Demandados: se da contra cualquiera que impida el derecho de poseer de otro, aunque sea el dueño del inmueble, arrogándose sobre él alguna servidumbre indebida. Aunque lo normal es un dueño contra un tercero, puede darse que lo haya dado en usufructo y el usufructuario lo ejerza contra el propio dueño.
Prueba: el demandante le basta probar su derecho de poseer o su derecho de hipoteca sin necesidad de probar que el inmueble no está sujeto a la servidumbre que se le quiere imponer.
Efectos: su principal objeto es privar al demandado de todo ulterior ejercicio del derecho real que indebidamente ejercía sobre la cosa de otro. Además accesoriamente se busca obtener del demandado la reparación de los perjuicios sufridos por el actor e inclusive asegurar la obtención de nuevas infracciones mediante fianza que el juez puede imponer si lo considera pertinente.
Concepto y ámbito de aplicación: el artículo 2795 establece que es la derivada de actos que de cualquier modo impidan la plenitud de los derechos reales o la servidumbre activa con fin de que los derechos y las servidumbres se restablezcan. Compete a los poseedores de inmuebles con derecho a poseer cuando fuese impedidos de ejercer derechos inherentes a la posesión, titulares verdaderos o putativos de servidumbres personales activas cuando fuesen impedidos en ejercerla; acreedores hipotecarios de inmuebles dominantes cuyos poseedores fuesen impedidos de ejercer derechos inherentes a la posesión. Una primera teoría la otorga no solo a titulares de servidumbres activas, sino también a otros derechos reales. Una segunda de Allende, estudiando las fuentes como Freitas, reconoce la confesoria solo en protección de servidumbres prediales o personales activas y acreedores hipotecarios (no para cobrar su crédito sino para mantener incólume la garantía contra los actos del deudor o de terceros). No es concebible que se puedan superponer acciones.
Poseedores de inmuebles con derecho de poseer cuando fuesen impedidos de ejercer los derechos inherentes a la posesión que se determina en este Código (se refiere a titulares de servidumbres prediales).
A los titulares verdaderos o putativos de servidumbres personales activa cuando fuesen impedidos de ejercerla (no obstante ser personales se vinculan con el dominio).
Acreedores hipotecarios de inmuebles dominantes cuyos poseedores fuesen impedidos de ejercer derechos inherentes a su posesión.
Demandados: se da contra cualquiera que impida los derechos inherentes a la posesión de otro o sin servidumbre activa. Lo normal es que sea el propietario del fundo sirviente, pero puede ser un tercero.
Prueba: le basta al actor probar su derecho de poseer el inmueble dominante, cuando el derecho impedido no fuese servidumbre, y su derecho de poseer el inmueble dominante y su servidumbre activa o derecho de hipoteca cuando fuese tal el derecho impedido.
Efectos: la sentencia debe disponer el cese de toda resistencia u obstáculo para que se ejerza plenamente la servidumbre.