Source: https://www.juntadeandalucia.es/boja/2003/53/25
Timestamp: 2018-12-12 15:37:45
Document Index: 50455482

Matched Legal Cases: ['artículo\n46', 'artículo 13', 'artículo 6', 'artículo 9', 'artículo 11', 'artículo 8', 'artículo 11', 'artículo 1']

BOJA Histórico > 2003 > Boletín 53 > 3. Otras disposiciones >
12.3.6, refiriéndose a las funciones de conservación y enriquecimiento del Patrimonio Histórico que obligatoriamente deben asumir los poderes públicos, según prescribe el artículo
46 de la Constitución Española de 1978, establece como uno de los objetivos básicos de la Comunidad Autónoma la protección y realce del patrimonio histórico-artístico de Andalucía, atribuyendo a la misma en su artículo 13.27, la competencia exclusiva sobre esta materia. Por su parte, el artículo 6.a) de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, determina que se entenderán como Organismos competentes para la ejecución de la Ley los que en cada Comunidad Autónoma tengan a su cargo la protección del patrimonio histórico.
II. La primera iniciativa para dotar a la Necrópolis de Carmona de una normativa de protección fue el Decreto de 3 de junio de
1931 que la integraba en el Tesoro Artístico Nacional con la categoría de Monumento Histórico-Artístico. Dicha norma de tutela era lógica consecuencia del carácter de titularidad pública que había adquirido el Monumento, tras la cesión realizada al Estado por Juan Fernández López y Jorge Bonsor, del Museo y terrenos de la Necrópolis de Carmona efectuada el 28 de junio de 1930. Por Decreto 474/1962, de 1 de marzo, se actualizó la declaración. A partir de ese momento el monumento atraviesa una fase de expansión, con la renovación del Museo y la sistematización de las colecciones realizadas entre 1962 y 1963. Este proceso de reactivación se verá beneficiado por la donación a favor del Estado del Anfiteatro, que formalizaron los condes de Rodezno. Este se declaró Monumento Histórico-Artístico y Arqueológico de carácter nacional en virtud del Real Decreto
729/1978, de 11 de marzo. Los referidos monumentos pasaron a tener la consideración y a denominarse Bienes de Interés Cultural, en virtud de lo establecido en la Disposición Adicional Primera de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. Finalmente, a propuesta de la Consejería de Cultura, se crea el Conjunto Arqueológico de Carmona mediante Decreto 146/1992, de 4 de agosto.
III. Por Resolución de 23 de marzo de 2001, de la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, se incoa expediente para la declaración y delimitación como Zona Arqueológica, del Bien de Interés Cultural denominado Necrópolis y Anfiteatro romanos de Carmona y su entorno, sito en la provincia de Sevilla, siguiéndose de conformidad con lo establecido en el artículo 9 de la ley
16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, la tramitación establecida en dicha Ley y en el Real Decreto
111/1986, de 10 de enero, que la desarrolla, modificado parcialmente por el Real Decreto 64/1994, de 21 de enero.
De acuerdo con la legislación vigente se cumplieron los trámites preceptivos, abriéndose un período de información pública mediante anuncios en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía número 60, de 26 de mayo de 2001, y Boletín Oficial de la Junta de Andalucía número 138, de 29 de noviembre de 2001. Con fecha 6 de noviembre de 2001, la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de Sevilla emite informe favorable sobre la
declaración y delimitación propuestas. Asimismo se concedió trámite de audiencia al Ayuntamiento con fecha 22 de junio de
2001 y 10 de diciembre de 2001. Con fecha 18 de diciembre de
2001, el Ayuntamiento propone una modificación de la
delimitación que es asumida, volviéndose a abrir un período de información pública mediante anuncio en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía número 40, de 6 de abril de 2002.
Terminada la instrucción del expediente, según lo previsto en el artículo 11.2 del Real Decreto 111/86, de 10 de enero,
modificado por el Real Decreto 64/1994, de 21 de enero, procede la declaración y delimitación, con la categoría de Zona Arqueológica, del Bien de Interés Cultural denominado Necrópolis y Anfiteatro romanos de Carmona y su entorno, así como su inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, de conformidad con lo prevenido en la Disposición Transitoria de la Ley 1/1991, de 3 de julio, del Patrimonio Histórico de Andalucía, en relación con el artículo 8 del Reglamento de Protección y Fomento del Patrimonio Histórico de Andalucía, aprobado mediante Decreto 19/1995, de 7 de febrero.
En virtud de lo expuesto y de acuerdo con lo establecido en los artículos 6 y 9.1 y 2 de la Ley de Patrimonio Histórico Español; artículo 11.2 del Real Decreto antes referenciado, en relación con el artículo 1.1 del Reglamento de Organización
Administrativa del Patrimonio Histórico de Andalucía, a propuesta de la Consejera de Cultura y previa deliberación del Consejo de Gobierno en su reunión del día 18 de febrero de 2003,
Primero. Declarar como Zona Arqueológica el Bien de Interés Cultural denominado Necrópolis y Anfiteatro romanos de Carmona y su entorno, sito en la provincia de Sevilla.
Segundo. Delimitar la Zona Arqueológica conforme se publica como Anexo en el presente Decreto. Así mismo definir un entorno delimitado por una figura poligonal cuyos vértices, en
coordenadas UTM se recogen en el citado Anexo.
Tercero. Inscribir el bien y su entorno en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz.
4/1999, de 13 de enero, o directamente recurso contencioso- administrativo en el plazo de dos meses ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía con sede en Sevilla, de acuerdo lo previsto en los artículos 10 y 46 de la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa.
Denominación: Zona Arqueológica, Necrópolis y Anfiteatro romanos de Carmona.
Situada en una de las áreas de mayor interés arqueológico de Andalucía, la ciudad de Carmona ocupa una meseta inexpugnable del alcor, a cuyos pies se extienden las fértiles tierras del valle del Guadalquivir. Ha sido uno de los principales enclaves de población desde la antig?edad. Su importancia histórica se explica por las características del medio en que se asienta; ocupa una meseta de fuertes pendientes que la convertían en una plaza fuerte natural que controlaba desde su posición
estratégica las principales vías de comunicación del valle del Guadalquivir y los tres paisajes que constituyen su fuente de recursos: Los Alcores, la Vega y las Terrazas.
La necrópolis está situada en el sector occidental de las afueras de la ciudad, a un kilómetro aproximadamente de la Puerta de Sevilla, en terrenos que cruzaba la vía romana que llevaba a Híspalis. Actualmente comprende las áreas conocidas como Campo de los Olivos y Campo de las Canteras, pero se extendía mucho más allá de sus límites. Hay numerosas noticias sobre tumbas aparecidas en los terrenos vecinos, que volvieron a ser enterradas o desaparecieron expoliadas, y parece que se extendían hasta los alcores de Brenes.
A través de las excavaciones se ha comprobado la existencia de un conjunto funerario prerromano y romano ubicado dentro del conjunto protegido y otro sector, también de carácter funerario, junto al anfiteatro.
Se trata de una necrópolis de incineración, en uso
principalmente durante los siglos I y II de nuestra era. Los cadáveres eran depositados en los quemaderos excavados en la roca, donde se colocaba la pira, llegándose, ocasionalmente, a utilizarlos como enterramientos, para lo cual se cubrían mediante tégulas, ladrillos o sillares y, posteriormente, indicar su emplazamiento mediante la colocación de una estela.
El mausoleo colectivo de carácter familiar es el tipo más generalizado en la necrópolis de Carmona; está formado por una cámara subterránea a la que se accede por un pozo con escalones. La cámara suele ser cuadrangular, con un banco corrido en la parte inferior, donde se colocaban las ofrendas y sobre el que se abrían los nichos. En algunas cámaras queda la huella de las puertas que las cerraban; otras se cerrarían con una losa. Suelen tener un conducto al exterior y a veces auténticos óculos. Dentro del recinto funerario existen dos tumbas -la tumba de Servilia y la del Elefante- que destacan por su espectacularidad.
El anfiteatro está excavado en el alcor, aprovechando la pendiente natural del terreno por donde, al parecer, discurría un arroyo. En la arena han quedado una serie de huellas, posiblemente de postes de madera, que según unos autores serviría como soporte de una cubierta de velas, o bien, pudieran ser los puntos de referencia para trazar la propia elipse de la arena, cuyo eje mayor mide 55 metros y el menor 39. La entrada se sitúa en el extremo oriental siguiendo una dirección este- oeste, y está cortada en la roca en forma de rampa de 57 metros. El lado sur es el mejor conservado.
La necrópolis de Carmona está considerada por la comunidad científica como uno de los conjuntos funerarios romanos de mayor extensión y mejor conservado, con un gran interés para el conocimiento de las costumbres funerarias y de la vida cotidiana de la Hispania prerromana y romana. Se trata de un conjunto funerario que en determinados elementos reviste carácter monumental y presenta ajuares espectaculares, que permiten vislumbrar reminiscencias culturales anteriores a la
romanización y unos modos de enterramiento complejos y variados, que le confieren la categoría de singulares en el panorama de la arqueología funeraria de la península ibérica. Estas
calificaciones están avaladas por la singularidad de sus características: paisaje de fuerte personalidad situado extramuros del casco histórico de la ciudad, y gran extensión y profusión de sepulturas incluidas dentro de la Zona Arqueológica protegida, tanto las hoy conservadas, como las que
potencialmente puedan ser descubiertas en el futuro. Este último rasgo le confiere un valor añadido, en cuanto que no se trata de un yacimiento arqueológico excavado y agotado en sí mismo, sino que puede ser objeto, en el futuro, de investigaciones que contribuyan a una mejor puesta en valor de sus resultados, así como a un rendimiento y amortización de carácter científico de indudable valor histórico.
Los valores intrínsecos de carácter histórico y paisajístico de la Zona Arqueológica se definen tanto interna como externamente, de ahí la importancia de proteger su entorno. Sobre él, queremos llamar la atención, en cuanto a la degradación experimentada en los últimos años, con consecuencias devastadoras, no sólo para el propio recinto protegido, sino también para espacios y lugares tan emblemáticos como las canteras romanas, el propio entorno del anfiteatro, o incluso la destrucción de la
necrópolis prerromana y romana, separada por la antigua carretera nacional IV, de Huerta Cabello. Esta necrópolis fue liberada a principios de los años ochenta, tras las
excavaciones, para la explotación de una cantera de albero, con las consiguientes pérdidas de elementos estructurales, de indudable valor histórico, por cuanto constituía un referente espacial del entorno funerario que rodeaba a Carmona en la antigüedad, con clara relación con la necrópolis actualmente protegida.
La segunda cuestión a considerar en la propuesta, es el establecimiento de unas pautas de protección del entorno inmediato del recinto, con su inclusión dentro de la
delimitación de la Zona Arqueológica. La última consideración, se refiere al control de aquellas afecciones específicamente vinculadas tanto a la puesta en valor de estructuras funerarias como de cualquier obra de infraestructura vinculada al sector del actual conjunto. En definitiva, todo aquello que pudiera suponer hipotecar futuras operaciones de investigación, puesta en valor y dignificación de la Zona Arqueológica.
Con el fin de definir con mayor precisión la delimitación tanto del bien como del entorno, se tomará como base para la
delimitación, un seguimiento de los límites de las parcelas catastrales completas.
2.	265.350	4.150.035
3.	265.650	4.150.019
4.	263.310	4.150.002
5.	265.383	4.150.004
6.	265.436	4.150.022
7.	265.620	4.150.155
8.	265.754	4.150.240
9.	265.734	4.150.257
10.	265.684	4.150.275
11.	265.725	4.150.381
12.	265.751	4.150.375
13.	265.802	4.150.381
14.	265.801	4.150.391
15.	265.858	4.150.398
16.	265.842	4.150.469
17.	265.820	4.150.465
18.	265.807	4.150.526
19.	265.801	4.150.534
20.	265.786	4.150.552
21.	265.785	4.150.557
22.	265.775	4.150.550
23.	265.774	4.150.561
24.	265.765	4.150.559
25.	265.764	4.150.565
26.	265.747	4.150.559
27.	265.690	4.150.560
28.	265.880	4.150.567
29.	265.708	4.150.566
30.	265.710	4.150.558
31.	265.620	4.150.558
32.	265.635	4.150.535
33.	265.690	4.150.495
34.	265.575	4.150.456
35.	265.496	4.150.439
36.	265.354	4.150.428
37.	265.355	4.150.413
38.	265.335	4.150.415
39.	265.323	4.150.349
40.	265.370	4.150.340
41.	265.394	4.150.343
42.	265.403	4.150.259
43.	265.273	4.150.080
2. El entorno: Para la delimitación del entorno se han tenido en consideración las diferentes relaciones entre el bien objeto de delimitación y su entorno, valorándose tanto el mero contacto físico como histórico, y su aporte configurador de la trama urbana. Además, se tiene en cuenta la relación visual desde distintos puntos de enfoque espacial y la correcta apreciación del bien dentro del paisaje urbano y su ámbito geográfico.
El entorno se completa con los siguientes puntos cuyas
1.	265.197	4.150.067
44.	265.253	4.150.119
45.	265.306	4.150.168
46.	265.310	4.150.195
47.	265.344	4.150.219
48.	265.350	4.150.245
50.	265.820	4.150.282
49.	265.797	4.150.274
56048 Parcelas: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14,
15, 16, 17, 18, 19, 20, 21,22, 23 y 24.
56050 Parcelas: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12,.
53014 Parcelas: 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15,
57033 Parcelas: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11 y.