Source: https://issuu.com/aguasdecordoba/docs/prevenidos_4
Timestamp: 2020-08-09 09:35:58
Document Index: 317054968

Matched Legal Cases: ['artículo 22', 'artículo 22', 'artículo 32', 'artículo 32', 'Artículo 9', 'artículo 22', 'artículo 22']

Prevenidos 4 by Aguas de Córdoba - Issuu
BOLETÍN INFORMATIVO DE PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES 2018 - Nº4 • Noviembre - Diciembre
Una vuelta de tuerca a los recursos preventivos Protección contra incendios: menos leña al fuego Más edad de oro, menos edad dorada
EMPRESA PROVINCIAL DE AGUAS DE CÓRDOBA, SA Avda. del Mediterráneo, s/n. 14011 CÓRDOBA T. 957 211 358 - F. 957 211 380 aguasdecordoba@aguasdecordoba.es www.aguasdecordoba.es D.L.: CO 583-2013 COORDINADOR: Miguel Ranchal Sánchez EDICIÓN DE TEXTOS: Miguel Ranchal Sánchez FOTOGRAFÍAS: Miguel Ranchal Sánchez Carmen Caballero Oteros MAQUETACIÓN: Carmen Caballero Oteros IMPRESIÓN: Diputación de Córdoba Dpto. de Ediciones y Publicaciones
CONTENIDOS EMPROACSA obtiene el premio a la mejor práctica preventiva pag. 4
Adquisición de pórticos de seguridad pag. 5
Un rumbo favorable pag. 5
Una vuelta de tuerca a los recursos preventivos pag. 6
Protección contra incendios: menos leña al fuego pag. 12
Más edad de oro, menos edad dorada pag. 18
El mapa de las nubes pag. 24
Nueva APP de revisión de equipamientos pag. 28
La realidad virtual ya está aquí pag. 30
Cuatro imágenes y una palabra pag. 31
Prevenidos EMPROACSA OBTIENE
La ciudad de Málaga ha sido el escenario de la entrega de la VI Edición de los Premios a las mejores prácticas preventivas organizada por Asepeyo. Estos galardones reconocen los mejores proyectos en labor preventiva de empresas asociadas a esta Mutua. Se premia la promoción y divulgación de prácticas eficaces de prevención de riesgos laborales, así como impulsar y reconocer mejoras dirigidas a prevenir riesgos de accidente de trabajo y enfermedad profesional. Los Premios Asepeyo han alcanzado gran reputación a nivel nacional, celebrándose las anteriores ediciones en Barcelona, Madrid, Sevilla, Valencia y Bilbao. A lo largo de estas seis convocatorias, han sido más de quinientos los proyectos presentados La Empresa Provincial de Aguas de Córdoba (EMPROACSA) ha sido galardonada con el Primer Premio en la modalidad de Pequeñas y Medianas Empresas por su trabajo “Una vuelta de tuerca a los recursos preventivos: Instrucción y app específicas”. En
dicha exposición se refuerza con aportaciones propias la normativa estatal del recurso preventivo, una figura esencial para la eficaz integración de la prevención, más aún si cabe en empresas caracterizadas por la gran dispersión geográfica de sus trabajadores, como es el caso de EMPROACSA. A ello se suma la incorporación de una App específica para el móvil, que facilita la labor de verificación y control de las condiciones de trabajo y permite un conocimiento casi simultáneo de las mismas tanto por los técnicos de prevención como por la línea de mando. El acto de entrega de este premio ha tenido lugar en el Museo Automovilístico de Málaga, siendo presidido por Javier Carnero Sierra, Consejero de Empleo, Empresa y Comercio de la Junta de Andalucía. Por parte de EMPROACSA recibió el premio Salvador Blanco Rubio, Presidente de la entidad y Vicepresidente de la Diputación Provincial, acompañándo al mismo el Director Gerente, Luis Moya Cosano, así como Miguel Ranchal Sánchez, Jefe del Departamento de Prevención de Riesgos y autor del proyecto. Esta distinción refleja la larga trayectoria de EMPROACSA en la preocupación por la seguridad de sus trabajadores, haciendo de la prevención de riesgos laborales una marca distintiva de su quehacer diario, entendiendo que la misma es un primer exponente para ofrecer un servicio de calidad a los ciudadanos.
Las operaciones de descarga de reactivos en las ETAPs conllevan diversos factores de riesgo. Junto al tratamiento de los riesgos químicos derivados de la manipulación de este tipo de productos, debe igualmente prestarse atención a otros riesgos concomitantes. Así, en la dosificación mediante cisternas, el transportista debe acceder a la parte superior de la cisterna para facilitar las operaciones de vaciado y cierre. Esto supone actuar en una altura incluso superior a los cuatro metros, desplazándose por una superficie que, por la composición del material, se convierte en muy resbaladiza. Es cierto que dichos vehículos llevan incorporada una barandilla quitamiedos. Sin embargo, la misma, ante una eventual caída, no presentaría un grado de resistencia suficiente para poder retener al trabajador. Por ello, y con objeto de garantizar que no se produzca riesgo de caída en altura en las operaciones de dosificación de reactivos, la empresa ha adquirido un pórtico de seguridad destinado a la ETAP de Sierra Boyera. Esta opción está igualmente impulsada por la dificultad de colocar una línea de vida fija para facilitar este tipo de intervención. También cuenta con la ventaja de que, dada su movilidad, puede desplazarse a diversos puntos de dosificación dentro de la instalación, sustituyendo a las líneas de vida fijas, cuya instalación y mantenimiento sería más costoso, teniendo presente el grado de corrosión que se produce en el entorno donde debía operar. Su carácter portátil y fácilmente desmontable facilitaría su colocación en el lugar donde estacione el vehículo cisterna, colocándose sobre la viga longitudinal el carro para personas y el sistema anticaídas retráctil.
Las tecnologías han cambiado nuestra vida. Como decía Carlos Gardel, veinte años no es nada, y sin embargo, en tan poco tiempo la sociedad ha conocido un cambio espectacular en sus hábitos. A finales del siglo pasado, el teléfono móvil, y más aún sus aplicaciones, eran una excentricidad. Aún no podíamos concebir esa dependencia con un artilugio tan pequeño, el mismo que hoy condiciona la forma de vida de buena parte de la ciudadanía. No podemos engañarnos: este es un fenómeno que ha venido para quedarse, con todas las vertientes que conlleva esta nueva revolución de la humanidad. El uso del móvil se ha convertido en una de las principales causas de siniestralidad en la carretera, pero todos los borrones de los avances tecnológicos no pueden empañar la realidad de su arraigo, ni soslayar sus evidentes bonanzas. De hecho, las empresas que no son capaces de adaptarse a una nueva realidad acabarán extinguiéndose como los dinosaurios. Nuestra empresa no es ajena a este contexto. No podría gestionarse como cuatro lustros atrás, aislándose de esta estela global de cambios. Y en esa comunión con estas nuevas herramientas, la prevención de riesgos laborales tiene mucho que decir. Hablamos de un instrumento si cabe aún más necesario, si partimos del propio contexto de la organización, con una gran dispersión geográfica de nuestros trabajadores, lo cual acentúa al mismo tiempo la autonomía personal y la necesidad de interacción. Cuadrar este binomio ha sido el motor de arranque para el desarrollo de una aplicación específica de recursos preventivos. Nos honra decir que dicha APP obtuvo el Primer Premio en la VI Edición de los Premios Asepeyo a las buenas prácticas preventivas. Y esta aplicación informática no se trata precisamente de un instrumento decorativo, pues ya se han emitido más de 235 informes, cumpliendo con ello el principio de seguridad integral que, si cabe, tiene más razón de ser teniendo presente la idiosincrasia de nuestra empresa. Esta APP no se muestra como una tecnología aislada. Se está comenzando a implementar una nueva aplicación de equipamientos, cuya versatilidad permitirá de una manera más ágil y cómoda el seguimiento de equipos de protección individual y equipos de trabajo, incrementando la seguridad de nuestros trabajadores. Si está soplando con fuerza la deriva de un tiempo cambiante, aprovechemos su viento de cola. Salvador Blanco Rubio Presidente de EMPROACSA
DE TUERCA A LOS
Hay mucha doctrina, pero poca literatu-
ra en el campo preventivo. Obviamente, no apelamos a lo literario en un sentido peyorativo, sino a la idoneidad de trasladar la estructura narrativa a un ámbito excesivamente marcado por una praxis mecanicista, que, al despreciar el valor del relato, puede devaluar la divulgación e interiorización de los logros alcanzados en el marco de la prevención. Partimos del año 95, con la promulgación de una Ley que ha dado unos beneficiosos frutos. Sin embargo, en el año 2003, la LPRL tuvo un importante “sobresalto” legislativo. La reforma promulgada por la Ley 54/2003 supuso un cambio de rumbo respecto a la deriva de la Ley 31/95. Algo estaba fallando en el engranaje de la seguridad laboral para que su pieza maestra sufriese una reforma de calado. La prevención corría el riesgo de
esclerotizarse, de convertirse peligrosamente en una prevención de salón, más propensa al papeleo que a la efectividad. Y ya sabemos cuál fue la troika fundamental de esas medidas de ajuste: 1) El Plan de Prevención, un documento ignorado en el 95, que definía el compromiso y el posicionamiento de la organización, y se apuntaba a la tendencia de las precuelas. 2) La sacralización de la seguridad integrada, clave de bóveda del buen funcionamiento de cualquier sistema preventivo. 3) Y por último, una figura novedosa, que iba a descongestionar el carácter formalista que estaba adoptando la prevención de riesgos, permitiendo una mayor fluidez y compromiso con su gestión: el recurso preventivo.
Después de catorce años y tras su indudable consolidación, ahondar en el desenvolvimiento de esta figura preventiva puede antojarse redundante y acaso carente de valor, como la explotación de una mina de oro que ha perdido su rentabilidad. Con independencia de su mayor o menor recorrido, todas las organizaciones han interiorizado su aplicación, con la consiguiente formación de personal con experiencia que participe, desde su propio buen oficio, en este objetivo esencial de minimización de los riesgos.
Pero volvamos al relato: la historia se repite. Sería pretencioso e incluso falaz considerar que el recurso preventivo puede morir de éxito, máxime cuando puede fallar la argumentación mayor. ¿Realmente está consolidada su implantación? ¿No estamos regresando peligrosamente a las perversiones anteriores al año 2003, priorizando nuevamente los aspectos formales frente a un despliegue efectivo de esta figura preventiva? Es cierto que el artículo 22 bis del RD 39/97 ha acotado los supuestos de aplicación, pero en muchos casos no se da respuesta a las problemáticas reales que han de afrontarse en la ejecución de los trabajos. El ejemplo más claro es el referido a los riesgos de caída en altura, el único que comenta de una manera más pormenorizada el Criterio Técnico de la Inspección de Trabajo referido a esta materia. En el
Prevenidos ámbito jurídico, no hay arma más perniciosa que recurrir al casuismo (la obsesión de abarcar todos y cada uno de los supuestos que pueden producirse, lo que derivará en que siempre haya un supuesto no contemplado y, por ello, exento de imputación). Aquí nos encontramos con un supuesto contrario, con una generalización que puede ser contraproducente. La Inspección de Trabajo indica caídas desde más de dos metros enlazando con riesgos especialmente graves, dando cabida nuevamente a un concepto demasiado elástico, una rendija para la indefinición y la inseguridad laboral. Por otro lado, es palpable la influencia del sector de la construcción en la redacción de este texto del legislador. Una realidad que a veces minimiza las características específicas de otros sectores productivos, con unos factores de riesgo específico. El más llamativo puede ser el de la dispersión geográfica, lo cual acentúa las necesidades de coordinación y buen funcionamiento entre todos los estamentos de la empresa, particularmente entre los que gestionan la prevención. Estos inconvenientes han sido solventados en buena medida por las grandes empresas, asumiendo esta cobertura mediante dispositivos propios o acudiendo a la exteriorización durante el tiempo en el que se requiere la presencia del recurso preventivo. Sin embargo, esta capacidad dispositiva difícilmente es trasladable a la pequeña y mediana empresa, con mayores limitaciones en la disponibilidad de recursos tanto materiales como humanos. Una fórmula muy extendida para paliar esta necesidad se sitúa en la generalización de nombramientos de recursos preventivos, criterio en el que nuevamente puede primar la evitación de la sanción antes que un adecuado entramado preventivo. En muchas ocasiones, el nombramiento de recurso preventivo se incorpora a la inercia de los trámites administrativos de la organización, sin que el trabajador sea plenamente consciente de su verdadera significación. Junto a ello, ha de señalarse un aspecto
que, tras este amplio recorrido, ha podido convertirse en un formalismo y al que acaso no se le otorga la significación y trascendencia derivado del mismo. Nos referimos a la propia activación de la necesidad del recurso preventivo. En las actividades programadas, es la propia dinámica de la empresa la que impulsa su puesta en marcha, fruto de una mecánica basada en procedimientos establecidos. Sin embargo, dicha activación puede complicarse en actuaciones no programadas, que requieren el nombramiento de recurso preventivo para intervenciones que no pueden demorarse, fuera del horario habitualmente establecido y en unas condiciones en las que existe precariedad de medios, tanto personales como materiales. Ello unido al alejamiento del lugar de trabajo respecto a los estamentos que vertebran la gestión preventiva de la organización. Como se ha indicado en la exposición de los elementos clave del sistema de gestión preventiva, EMPROACSA-Aguas de Córdoba presenta como un rango definitorio su dispersión geográfica, en la que la operatividad del quehacer diario se realiza por un reducido número de trabajadores, cuando no se efectúa de manera individualizada. Este proceder
es extensible a muchas otras empresas, no circunscribiéndose dicha problemática al sector del agua. Obviamente, en las actividades que requieren la presencia de recursos preventivos se quiebra esta modalidad individualizada, lo cual no obstante acarrea en muchas ocasiones una mayor implementación de recursos. Tampoco puede pasar desapercibida la gran variedad de factores de riesgo que han de afrontar las empresas de aguas, así como otras entidades relacionadas con la infraestructura e ingeniería civil, muy cercanas a la órbita de la construcción. Y es precisamente aquí donde afrontamos una gran paradoja: si alargada es la sombra de la construcción en la propia promulgación de la LPRL, cuanto más en las modificaciones introducidas por la Ley 54/03, especialmente en lo que supone la redacción del artículo 22 bis RD 39/97. Los supuestos detallados en el punto 1 b) de dicho artículo no acotan con claridad la gran variedad de vicisitudes que pueden plantearse a la hora de efectuar los cometidos propios de la organización o de sus empresas auxiliares.
Por todo ello, dentro de su sistema de gestión preventiva, EMPROACSA ha incorporado una Instrucción Técnica específica de recursos preventivos que, lejos de contravenir los propios postulados del legislador, busca un acercamiento y una concreción de aquellas tareas específicas que requieren la presencia de recurso preventivo, reflejadas en la siguiente enumeración: 1
Trabajos de reparación de conducciones aéreas con una altura superior a los cuatro metros desde la superficie.
Trabajos de reparación en zanjas de una profundidad superior a los dos metros y medio, efectuadas en suelos muy poco compactados, así como aquellos cuyo grado de humedad pueda propiciar el deslizamiento del terreno.
Actuaciones en arquetas de una profundidad superior a los cuatro metros.
Actuaciones en postes y líneas aéreas eléctricas, aunque se trabaje sin tensión.
Reparaciones o intervenciones eléctricas que se efectúan en centros de transformación.
Limpieza de filtros y decantadores que precisen acceder a su interior, debiendo salvarse una altura superior a los dos metros y medio.
Utilización de maquinaria para trabajos en altura no diseñada para tales fines, así como el recurso a plataformas elevadoras.
Utilización de agentes químicos o de maquinaria que produzca agentes contaminantes dentro de un espacio confinado.
10 Actuaciones de corte de tuberías de fibrocemento mediante métodos abrasivos. Actuaciones en el interior del reactor biológico, en la cámara anóxica, en el anillo interior del decantador secundario, en los pozos de gruesos; en el interior del espesador; en el 11 interior de la carcasa protectora de los biodiscos; intervenciones en la parte superior de la tolva de fangos, en su interior. 12 Manipulación y elevación de bombas en recintos confinados. 13
Actuaciones de mantenimiento en el interior o sobre la superficie del compacto de pretratamiento.
Intervención en la sala de deshidratación que requieran desmontaje y elevación de la centrífuga.
Después de más de 6 meses de estudio y tras discutir las variadas propuestas presentadas por los diversos estamentos de la empresa, el texto resultante de esta Instrucción fue finalmente aceptado por el Comité de Seguridad y Salud para su posterior aprobación por la Dirección. Para garantizar una adecuada optimización de esta normativa interna, y reforzar la idea de que la misma no concierne exclusivamente a los recursos preventivos, se fijaron una serie de sesiones informativas para que todos los trabajadores de las Áreas de explotación, incluidos los Directivos de la empresa, tuviesen un conocimiento directo de dicha Instrucción Técnica, así como de la trascendencia de la misma. Con independencia de recurrir a medios telemáticos, se subraya la importancia de esas sesiones presenciales, para propiciar un contacto directo y facilitar la resolución de cuantas dudas pudiesen surgir respecto a la puesta en marcha de dicha Instrucción. Vuelve a reincidirse en la dispersión, en la conceptuación preferente por lugar de trabajo frente al centro de trabajo, dada la gran extensión de arterias y ramales cuyo mantenimiento ha de afrontarse a lo largo de toda la provincia.
15 Actuaciones que requieran manipulación de los agitadores del reactor biológico. 16
Actuaciones en arquetas, galerías, colectores o espacios cerrados que por su potencial concentración de agentes nocivos tengan la consideración de espacios confinados.
17 Elevación y manejo de cargas suspendidas, con pesos superiores a los 300 kg.
Prevenidos La citada Instrucción también abunda en una matización que aparece tangencialmente en el artículo 32 bis de la Ley 32/95. Se ha enfatizado en la distinción entre la designación y la asignación de recursos preventivos: a) Se ha formado a una serie de trabajadores con una formación específica para la designación como recurso preventivo (50 horas por desempeñar la empresa actividades descritas en el Anexo I RD 39/97, así como otros cursos específicos). Actualmente, se cuenta con un elenco de una treintena de trabajadores designados como recursos preventivos, que cumplen los requisitos de cualificación y experiencia fijados en el artículo 32 bis 4 de la Ley 31/95. Ello supone un 20% de los trabajadores de las Áreas de Producción, distribuidos entre las diferentes divisiones y adscripciones geográficas de las mismas. Entendemos que esta fórmula es más operativa que la universalización de las designaciones, pues a la postre pueden significar un enmascaramiento formalista más que una adecuada preocupación por la vertebración de la gestión preventiva. Con este proceder no se resta importancia al principio de seguridad integrada, sino que se reviste de una mayor significación. b) Entre todos los trabajadores designados como recursos preventivos, para un supuesto específico debe concretarse la asignación entre todo el elenco. Para dicha asignación, se guardará el siguiente orden de prelación: 1.Disponibilidad y proximidad geográfica. 2.Criterio jerárquico. 3.Cualificación preventiva para abordar este factor de riesgo. Compete al Responsable de Prevención de Riesgos Laborales la asignación específica del recurso preventivo, teniendo en cuenta los criterios indicados. La formación de todos los trabajadores, y no solo los recursos preventivos, se consideraba esencial, pues cualquiera de ellos puede detectar una situación
que potencialmente requiera su presencia. De esta forma, se remitirá al Responsable PRL, mediante sms, aquella actuación que requiera una asignación de recursos preventivo.
Aplicación específica App es un anglicismo, una abreviatura del término sajón application. Al margen de esta incontenible permeabilidad con la lengua inglesa, hablamos de un soporte informático, como el que ha desarrollado EMPROACSA para facilitar el buen desarrollo de esta Instrucción Técnica. Dicha aplicación consta de un menú intuitivo que agiliza la tarea del recurso preventivo. Para facilitar dicha labor, se ha dotado a los recursos preventivos de un smartphone con una cámara fotográfica de 13 megapíxel. No se trata de una indicación gratuita, pues se ha apostado por una buena resolución que ayude a una correcta aproximación sobre las circunstancias en las que se va a operar. Así, la primera observación que te indica la aplicación antes de introducirte en la cumplimentación de los datos es un recordatorio sobre si has efectuado una foto previa de la actuación. A continuación, aparece una pantalla de comunicación previa, basada en el sms anteriormente remitido por el Responsable PRL. Comunicada dicha asignación, se valida y se pasa a la siguiente pantalla. Aparece un preformulario donde se especifica la actuación y se genera la fecha y la hora de inicio. En la misma se recogen los trabajadores que van a intervenir, así como las observaciones previas pertinentes a dicha intervención. En la misma firmará el recurso preventivo. Una vez guardado, este preformulario podrá ser enviado por correo electrónico al Responsable PRL y a toda la línea de mando establecida, con el fin de tener conocimiento inmediato de los pormenores de esa actividad. En la siguiente pantalla, donde también se incorpora una geolocalización del lugar donde se realiza la actividad. De la misma manera,
se realiza una descripción más específica de los trabajos, así como las Instrucciones Técnicas aplicables a ese quehacer. En esta misma pantalla, vienen recogidos como ítems 9 supuestos de formularios a partir de los cuales se despliega su correspondiente lista de chequeo. Se recordará que la Instrucción Técnica de Recursos Preventivos plan-
teaba 17 posibles supuestos en los que se considera necesaria la presencia de recursos preventivos. Pues bien, en la parte superior de la pantalla aparece un icono informativo que te permite asociar cada uno de los 17 ítems con la pertinente lista de chequeo. Puede que dicha asociación se refiera a más de una lista de chequeo. A título de ejemplo,
si la actuación que se va realizar es una Limpieza de depósitos, deberemos cumplimentar las listas de chequeo 1(Espacios confinados), 2 (Alturas) y 9 (Limpieza de depósitos). Cada una de las listas de chequeo verificará en distintos ítems la situación preventiva que deberá adoptarse en la realización de dicha tarea. Como elemento común, existirá un listado final de control de equipos de protección individual. Los trabajadores que realicen dichos trabajos firmarán con carácter previo a la realización de los mismos. La aplicación establece un filtro de control, de manera no podrá continuarse hasta que se verifique que el trabajador ha estado presente en la comprobación de las condiciones de seguridad y e informado de los riesgos de la instalación,
no permitirá continuar. Finalmente, existirá una última pantalla, en la que nos permite incorporar la fotografía inicial, así como la que indica la terminación de los trabajos, con el correspondiente pie de foto. Una vez guardada, se guardará la hora de finalización. De ahí se generará automáticamente un informe con todos los datos incorporados, pudiendo de manera automática ser remitido al Responsable PRL y a toda la línea de mando indicada. Hasta el mes de octubre de 2018 se han realizado más de 240 informes de actuación de recursos preventivos, lo que confirma el grado de aceptación e implantación de esta herramienta preventiva.
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El reconocimiento de esta práctica preventiva se ha visto refrendada con la obtención del Primer Premio de la VI Edición de los Premios Asepeyo a las mejores prácticas preventivas, en la modalidad de pequeña y mediana empresa.
MENOS LEÑA AL FUEGO La promulgación del RD 513/2017, que aprueba el Reglamento de instalaciones de protección contra incendios, ha supuesto un novedoso tratamiento preventivo respecto al abordaje de un factor de riesgo cuyo tratamiento suele simplificarse en el manejo y tratamiento del extintor.
Esta inercia ha tenido si cabe más predi-
camento en nuestro sector, por considerarse incluso contrapuesto que pueda producirse un conato de incendio en instalaciones que explotan o almacenan grandes volúmenes de agua. La prueba de esta despreocupación se aprecia en un dato no tan anecdótico: Inicialmente las plantas de tratamiento carecían de un hidrante que facilitase ante una emergencia un rápido abastecimiento de los vehículos de extinción de incendios.
Principales novedades ¿Cuáles son las principales novedades introducidas por el RD 513/2017? • El ámbito de actuación del Reglamento incluye el diseño de las instalaciones y como ámbito de aplicación subjetivo a las empresas instaladoras y mantenedoras. • Atendiendo al reglamento de productos de la construcción (RPC), se establecen los requisitos de calidad para los productos: marcado CE (cuando exista norma armonizada), acreditación o evaluación técnica favorable (como novedad, cuando no exista norma armonizada) y el protocolo de control de productos en el mercado conforme a la Ley de Industria. • Se establece que los proyectos de instalación deben cumplir con los requisitos de la norma UNE 157001. • Se actualizan e introducen normas UNE, como guías para realizar las actas de mantenimiento o para las propias tareas de mantenimiento. • Se establecen los requisitos que deben cumplir las empresas instaladoras y mantenedoras, así como sus obligaciones. • Se exige a las empresas instaladoras y mantenedoras contratar a personal técnico competente, adecuado al nivel de actividad. • Las empresas instaladoras y mantenedoras deberán contar con un Sistema de Calidad certificado. Sin embargo, no resulta paradójico este factor de riesgo, dado que resulta indisociable nuestro propio cometido respecto al suministro eléctrico. Todo ello unido al cuantioso número de instalaciones que gestionamos, y a la necesidad de un adecuado entrenamiento para acometer en primera instancia un foco de ignición.
• Se establecen los medios humanos mínimos de las empresas instaladoras y mantenedoras y la cualificación de los mismos, tanto para el técnico competente como para el operario cualificado. Éste último debe estar cualificado para cada uno de los sistemas que vaya a instalar o mantener. • Se determinan las inspecciones periódicas a las que se han de someter las instalaciones de protección contra incendios. • Se describen todos los sistemas de protec-
ción activa contra incendios, en total 15, de los cuales son novedosos: - Sistemas fijos de extinción por aerosoles condensados. - Sistemas para control de humo y calor. - Mantas ignífugas. - Alumbrado de emergencia. - Señalización luminiscente. • Además, se establecen condiciones de diseño e instalación de hidrantes y BIEs y se contemplan los extintores móviles. • Se determina el concepto de vida útil máxima para algunos dispositivos como los detectores, las mangueras de las BIEs y las señales fotoluminiscentes.
Empresas instaladoras y mantenedoras El Artículo 9 del Reglamento determina que la instalación de equipos y sistemas de protección contra incendios será responsabilidad de empresas instaladoras habilitadas por el órgano competente de cada Comunidad Autónoma. No obstante, se producen exenciones respecto a esta obligación general: • Extintores portátiles (y móviles): pueden ser instalados por empresas instaladoras o mantenedoras habilitadas, pero también por el fabricante. Además, en establecimientos de superficie ≤ 100 m2 o en viviendas unifamiliares, también puede instalarlos el usuario. • Mantas ignífugas: pueden ser instalados por empresa instaladoras, mantenedoras de mantas ignífugas, por el fabricante y en caso de establecimientos de superficie ≤ 100 m2 o en viviendas unifamiliares, también puede instalarlos el usuario.
Prevenidos Se ha producido igualmente un incremento de los requisitos exigidos a estas empresas instaladoras y mantenedoras: 1 Disponer de documentación que identifique a la empresa, que, en el caso de ser persona jurídica, deberá estar constituida legalmente. 2 Disponer de personal contratado, adecuado a su nivel de actividad, conforme a lo establecido en el Anexo III de dicho Real Decreto. Concretamente, se exige a dichas empresas contar con el siguiente personal: a. Un Responsable Técnico competente en la materia, con titulación universitaria o equivalente. b. Un Operario Cualificado para cada uno de los sistemas para los que esté habilitada la empresa, pudiendo un operario estar cualificado para uno o varios sistemas. 3 Disponer de medios técnicos necesarios para el desarrollo de su actividad, en condiciones de seguridad. 4 Disponer de medios materiales técnicos para el desarrollo de su actividad, incluyendo, en todo caso, el utillaje y repuestos suficientes e idóneos para la ejecución eficaz de las operaciones de mantenimiento en condiciones de seguridad. 5 Suscribir un seguro de responsabilidad civil, avales u otras garantías financieras otorgadas por entidad debidamente autorizada, que cubran los riesgos de su responsabilidad, respecto a daños materiales y personales a terceros, por una cuantía mínima de 800.000 euros, sin que dicha cuantía limite dicha responsabilidad. 6 Disponer de certificado de calidad del sistema de gestión de la calidad implantado, emitido por una entidad de certificación acreditada, según procedimientos establecidos en el Reglamento de la Infraestructura para la Calidad y Seguridad Industrial, aprobado por RD 2200/1995. El alcance del correspondiente certificado
deberá incluir, explícitamente, el diseño, si procede, e instalación de todos y cada uno de los equipos o sistemas para los que se solicita la habilitación. 7 En el caso de extintores portátiles, la entidad de certificación acreditada deberá tener en cuenta los requisitos adicionales recogidos en la norma UNE 23120 sobre «Mantenimiento de extintores portátiles contra incendios». 8 Entregar un informe técnico al titular, en el que se relacionen los equipos o sistemas que no ofrezcan garantía de correcto funcionamiento, presenten deficiencias, que no puedan ser corregidas durante el mantenimiento. 9 Conservar, al menos durante cinco años, la documentación justificativa de las operaciones de reparación y mantenimiento que realicen. 10 Emitir un certificado del mantenimiento periódico efectuado, anexando copia de las listas de comprobación utilizadas, durante las operaciones y comprobaciones ejecutadas, con las anotaciones realizadas y los resultados obtenidos. 11 En el caso de extintores de incendio, la empresa mantenedora colocará en todo
extintor que haya mantenido, fuera de la etiqueta del fabricante del mismo, una etiqueta con su número de identificación, nombre, dirección, fecha en la que se ha realizado la operación, fecha en que debe realizarse la próxima revisión. Asimismo, las empresas mantenedoras de extintores de incendio llevarán un registro en el que figurarán los extintores y las operaciones realizadas a los mismos.
Requisitos de personal El Reglamento no especifica el tipo de contrato que se ha de celebrar con el personal a su servicio (mercantil, laboral), pero se deberá garantizar en el contrato la disponibilidad y presencia durante el tiempo de actividad de la empresa. Concretando aún más los requisitos que ha de acreditar las empresas instaladoras/man-
tenedoras respecto a su personal cualificado, se efectúan las siguientes indicaciones: 1	Se deberá obtener un Certificado de Cualificación Individual de Baja Tensión para la instalación/mantenimiento de alumbrado de emergencia, dando cumplimiento con lo establecido en el Real Decreto 842/2002, de 2 de agosto (Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión), en su
artículo 22 e ITCB-BT-03. 2	Requerimiento de una certificación específica para la instalación/mantenimiento de sistemas de extinción basados en agentes gaseosos fluorados, cumpliendo con lo establecido el Reglamento (CE) n.º 517/2014, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de abril de 2014, y el Real Decreto 115/2017, de 17 de febrero, por
Prevenidos el que se regula la comercialización y manipulación de gases fluorados y equipos basados en los mismos.
das por experiencia laboral, en las materias objeto del presente Reglamento, para las que acredita su cualificación.
diente. (Este requisito está pendiente de acuerdo y desarrollo por parte de las Comunidades Autónomas).
3.	Para el resto de instalaciones de protección contra incendios, una de las siguientes situaciones:
c.	Poseer una certificación otorgada por entidad acreditada para la certificación de personas, según lo establecido en el Real Decreto 2200/1995, de 28 de diciembre, que incluya, como mínimo, los contenidos que cubra las materias objeto del presente Reglamento, para las que acredita su cualificación. En la actualidad NO existe ninguna Entidad Certificadora de personas en PCI.
e.	Trabajadores cualificados antes de la entrada en vigor del Reglamento: los trabajadores que presten o hayan prestado servicios como personal cualificado en la instalación y/o mantenimiento para cada uno de los sistemas para los que solicita la habilitación durante al menos 12 meses, anteriores a la entrada en vigor del presente Reglamento, podrán solicitar certificación acreditativa de la cualificación ante el órgano competente de la Comunidad Autónoma donde residan.
a.	Disponer de un título universitario, de formación profesional o de un certificado de profesionalidad incluido en el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales, cuyo ámbito competencial cubra las materias objeto del presente Reglamento, para las que acredita su cualificación. b.	Tener reconocida una competencia profesional adquirida por experiencia laboral, de acuerdo con lo estipulado en el Real Decreto 1224/2009, de 17 de julio, de reconocimiento de las competencias profesionales adquiri-
d.	Haber realizado, con aprovechamiento, un curso de formación específico sobre las materias para las que acredita su cualificación, impartido por entidades habilitadas por el órgano competente en materia de industria de la Comunidad Autónoma correspon-
Inspecciones periódicas El artículo 22 del Reglamento regula las obligaciones en materia de inspección de las instalaciones de protección contra incendios, pero teniendo en cuenta otras posibles reglamentaciones relacionadas. Se debe tener en cuenta lo siguiente: Las instalaciones de protección activa contra incendios NO sujetas a otra reglamentación específica, deben solicitar al menos cada 10 años, una inspección por parte de un organismo acreditado (OCA). Los establecimientos industriales a los que resulta de aplicación el RD 2267/2004 NO estará sujetos a esta obligación porque ya contemplan inspecciones periódicas en el capítulo III. Por contra, aquellas instalaciones y edificios a los que sea de aplicación el Código Técnico de la Edificación (CTE), el cual no incluye obligaciones en esta materia, SI les aplica esta obligación de inspección decenal. También se debe tener en cuenta que aquellos equipos de protección tipificados con categoría I según el RD 2060/2008, deberán desarrollar las inspecciones que determina este reglamento.
Con independencia de lo anterior, esta obligación de inspección decenal se exceptúa en los casos siguientes (siempre que no exista RIESGO ALTO en alguna zona o local):
Edificios destinados a viviendas de uso residencial Edificios de uso administrativo con superficie construida < 2000 m2 Edificios de uso docente con superficie construida < 2000 m2 Edificios de uso comercial con superficie construida < 500 m2 Edificios de pública concurrencia con superficie construida < 500 m2 Aparcamientos con superficie construida < 500 m2 Los 10 años empiezan a contar desde la puesta en servicio de la instalación. Si no consta puesta en servicio porque no se hizo o no fuera obligatoria, los 10 años empezarán a contar desde que se finalizó la instalación. Durante la inspección se revisará tanto el estado de los equipos y sistemas in situ, como la documentación aplicable (puesta en servicio, mantenimientos). Si durante la inspección se detectan incumplimientos graves, el organismo de control lo pondrá en conocimiento del organismo competente de la CCAA. Como resultado de la inspección, un técnico titulado del organismo de control emitirá un ACTA DE INSPECCIÓN PERIÓDICA, con el siguiente contenido mínimo:
Datos del organismo de control Datos de la instalación y su titular Datos del inspector / técnico que desarrolla la inspección Lista de equipos / sistemas inspeccionados Resultados de la inspección Posibles incumplimientos y plazos para su subsanación Otras observaciones Fecha y firma del técnico competente La Disposición transitoria cuarta del RD 513/2017 establece que las instalaciones que existan desde hace más de 10 años desde su puesta en servicio deberán someterse a la primera inspección en los siguientes plazos:
1 año (diciembre de 2018)
2 años (diciembre de 2019)
3 años (diciembre de 2020)
Vida útil El RD 513/17 introduce el concepto de vida útil referido a una serie de dispositivos relacionados con la lucha contra incendios, entre ellos los detectores, las mangueras de las BIEs y las señales fotoluminiscentes. En el caso de detectores de incendios y mangueras de Bocas de Incendios Equipadas (BIE), la vida útil la debe determinar el fabricante. Respecto a los sistemas de señalización luminiscente, será igualmente la que fije el fabricante, y en su defecto tendrá un límite de 10 años.
Hoy también resultaría difícil librarse de la
muerte de la adivina. Y no tanto por acertar, como Edipo, la resolución del enigma, sino porque la prolongación de la esperanza de vida ha llevado a impulsar el concepto de “cuarta edad” en el que se incluye el periodo de vejez avanzada, a partir de los ochenta años. Igualmente, no se presta suficiente atención a ese “mediodía” tan largo que denominaríamos segunda edad y que en buena medida comprendería el ciclo laboral, con una duración aproximada de 40 años. Sin embargo, uno de los problemas insuficientemente resueltos en el ámbito de la prevención de riesgos laborales es esa querencia a no resaltar la edad como un elemento condicionante de los factores de riesgo. En una labor de autocrítica de los prevencionistas, acaso esta falta de priorización se ha radicado más en las consecuencias que en las causas, enlazando aquéllas con la gravedad, y las causas con la probabilidad, siendo esta última valorada como el vector determinante de la siniestralidad, en la medida en que de una manera más tangible se pueden aplicar medidas correctoras. Pero lo cierto es que la edad irrumpe como un actor decisivo en la conformación de las condiciones de trabajo. Así, ante un mismo agente causal, lo que a los treinta años puede presentarse como una pasajera lumbalgia, a los sesenta pueda debutar como una hernia discal.
MÁS EDAD DE OROMENOS
Pocos animales mitológicos son tan conocidos como la esfinge. Pero para muchos es ajena la despiadada fiereza de un ser asociado para siempre con las grandes pirámides egipcias. La esfinge era un monstruo con rostro y busto de mujer, patas de león, cuerpo de perro, cola de dragón y alas de pájaro. Se aposentó en una colina a la entrada de Tebas, sembrando el terror entre todos sus pobladores y todos aquellos que pretendiesen entrar o salir de la ciudad. Únicamente podría pasar quién adivinase su popular acertijo: “¿Cuál es la única criatura que por la mañana camina con tres patas; a mediodía con dos, y al caer la tarde con tres?”
Hablar de problemas insuficientemente resueltos, como hemos hecho en el párrafo anterior, no significa una completa desatención al factor edad. Véase el caso de las prejubilaciones que se incentivaron en colectivos con un acentuado factor de riesgo, cual es el caso de la minería. A ello se unía una política favorecedora de las jubilaciones anticipadas, en la que se armonizaban las propias limitaciones causadas por el ciclo biológico
con una política dinamizadora del mercado de trabajo. La crisis económica que ha azotado este último decenio ha trastocado esta opción lo que, unido al aumento de la esperanza de vida, requiere la exploración de nuevas vías en cuanto a la preservación de las condiciones de trabajo de una población laboral más envejecida.
Prevenidos Partimos de un informe elaborado por la Mutua Fremap1, que analizó cerca de 920.000 procesos de incapacidad temporal, de los que 770.000 derivan de contingencias comunes, y 150.000 procesos de contingencias profesionales. Debe tenerse presente que durante 2016, año en que se efectuó dicho estudio, la media de trabajadores afiliados a dicha Mutua se situó en unos 3.331.000 en contingencia profesional, y 2.820.000 en contingencia común, lo cual representa aproximadamente el 23% del sistema. En el estudio se determinaron tres grandes agrupaciones en función de la edad, tanto para contingencia común como para contingencia profesional: Hasta 34 años, de 35 a 49 años y más de 49 años. Respecto a las características de este estudio, conviene precisar los siguientes datos: La mayor parte de la población trabajadora se encuentra en el grupo de edad de 35 a 49 años, que representan más del 46% del total; los trabajadores menores de 35 años representan el 30% y por último, los trabajadores de más de 49 años superan el 24% de la población analizada. Atendiendo al sexo, no se observan diferencias significativas de distribución porcentual, si bien se aprecia un mayor porcentaje de mujeres en el grupo de menos de 35 años, que se corresponde con la disminución de las mismas en el de más de 49 años. En relación al tamaño de la empresa (CIFCNAE), predomina la ocupación en empresas de menos de 50 trabajadores (47%), seguida de la gran empresa (con más de 250 trabajadores) con el 35% y finalmente la mediana (de entre 50 y 249) que emplea al 18% de la población objeto del estudio.
1- Estudio de los procesos de incapacidad temporal respecto a la edad del trabajador (1ª edición, junio 2017).
Al relacionar los distintos grupos de edad con el tamaño de la empresa, destacan los siguientes aspectos: • Los trabajadores de menos de 35 años, que representan cerca del 30% de la población estudiada, mantienen una distribución uniforme en todos los tamaños de empresa, con un máximo de presencia del 33% en las empresas de menos de 10 trabajadores y del 26% de las plantillas de las grandes empresas. • En el grupo de entre 35 y 49 años también se mantiene una distribución homogénea en todos los tamaños de empresa. • Por último, los trabajadores de más de 49 años, que suponen el 24% de la población, tienen una distribución más heterogénea, con algo más de presencia en las empresas grandes. Es importante indicar que, conforme a los datos analizados, los mismos no introducen aspectos significativos que distorsionen los resultados obtenidos en las diferentes escalas observadas. A raíz del referido informe, se obtiene un índice de procesos (número de procesos de baja por cada 100 trabajadores), cuyos resultados, en función de la distribución por edad, género y contingencias comunes y profesionales, se reflejan en el siguiente gráfico:
35,78 30,92 25,69
6,01 menos de 35 años
30,7 22,82
Hombre contingencia común
Mujer contingencia común
Hombre contingencia profesional
Mujer contingencia profesional
En este estudio, los de menos de 35 años son los que presentan un mayor índice de procesos, con un incremento de 5 puntos respecto a los otros grupos de edad. También se comprobó que el tamaño de la empresa es un factor determinante del índice de procesos por contingencia común. Así, a medida que aumenta el tamaño de la empresa, se incrementa el índice de procesos. Según dicho estudio, por un proceso de incapacidad temporal por contingencias comunes en empresas de menos de 10 trabajadores, se producen 2,36 procesos en las de más de 250 trabajadores. Sin embargo, esta ordenación muestra un giro radical si asociamos los procesos de baja con los días de baja asociados a cada uno de ellos:
Tramos de edad Hombre Mujer Hasta 34 años De 35 a 49 años Más de 49 años
741,59 1070,54 990,33 1391,18 1652,4 2238,34
Prevenidos Pero ¿cuál es el caso de nuestra empresa? La mejor forma de acercarnos a esta cuestión y romper estereotipos es realizar un análisis exhaustivo de los datos. Para ello, se han analizado los días de baja, tanto por contingencias comunes como por contingencias profesionales de los últimos tres años. Estos datos necesariamente han de relacionarse con el número de bajas contabilizadas, tanto por contingencias comunes como por contingencias profesionales, dentro del mismo periodo analizado.
DÍAS DE BAJA CONTINGENCIAS
2015 HOMBRE MUJER TOTALES
COMUNES Hasta 34 años 35 a 49 años
TOTALES HOMBRE MUJER TOTALES
PROFESIONALES Hasta 34 años
Más de 49 años % Género
2017 HOMBRE MUJER TOTALES
2016 HOMBRE MUJER TOTALES
% Comunes
NÚMERO DE BAJA CONTINGENCIAS
COMUNES Hasta 34 años
% Género Total % Comunes % Profesionales
Cotejando ambas tablas, se aprecia que respecto a las contingencias comunes no solo se conjugan estos criterios con los del trabajo expuesto, sino que quedan confirmados en cuanto el colectivo de más de 49 años es el único que aumenta el porcentaje de las bajas registradas con respecto al día de bajas asociadas a las mismas. Sin embargo, en el campo de las contingencias profesionales no es el que acapara el mayor número de bajas. El de mayor edad es el colectivo que presenta el menor número de bajas, frente a la tendencia predominante de la franja que abarca a los trabajadores entre 35 y 49 años. Aún así, los de más de 49 años también revierte la tendencia del resto de los grupos de edad, en la que el porcentaje de días de baja es inferior a las bajas registradas de dicho colectivo. CONTINGENCIAS COMUNES
nº de bajas nº de días
Recomendaciones para unas mejores condiciones de trabajo Cada vez queda más claro que la salud laboral y la personal no son compartimentos estancos, que exigen una adecuada interrelación entre todos los estamentos afectados, dejando a un lado trabas burocráticas que en lugar de sumar, restan eficacia en cuanto al objetivo de procurar un bienestar a la persona, más allá de un esclerótico concepto de trabajador. Tal y como indica la Organización Mundial de la Salud, las organizaciones deberían comenzar a incorporar el concepto de envejecimiento activo entendido como el proceso en el que se optimizan las oportunidades de salud, participación y seguridad a fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen. El envejecimiento activo permite que las personas realicen su potencial de bienestar físico, social y se centra en las personas mayores y en la importancia de dar una imagen pública positiva de este colectivo. En las evaluaciones de riesgo deben también tomarse en consideración los factores inherentes a la edad, así como facilitar el fortalecimiento de las redes de empresas saludables, en las cuales se de una visión integral de la salud del trabajador, incluyendo buenos hábitos, como el ejercicio físico y la adecuada alimentación.
LAS NUBES Las nubes siempre han sido fuente de inspiraciĂłn para el hombre, mucho antes de que comenzase a conocer sus diversas formas. Algunas se asoman amenazadoras, mostrando la fuerza de la naturaleza; otras muestran su plĂĄstica, ayudando a dibujar idĂ­licos atardeceres.
Aunque tenemos unos indicios para acer-
carnos a sus distintas variantes, y el refranero ha mostrado la natural sabiduría del observador, es bueno conocer una serie de conceptos que ayuden a perfilar el avistamiento de las nubes y las caracterizaciones de cada una de ellas. Para la observación e identificación de las nubes hay que tomar en consideración la altura, la dirección y velocidad del viento y el espesor óptico.
• Frontales: Nubes bajas de gran espesor asociadas a sistemas frontales. Un frente es la frontera entre dos masas de aire de diferentes temperaturas y densidades. • Orográficas: Están ligadas a la orografía o accidentes del terreno. • Convectivas: Tipo de nubes que generan tormentas, en las que el aire cálido asciende rápidamente empujado por el aire frío.
Además de estos parámetros, podemos conformar una clasificación de las nubes en función de los siguientes criterios:
• Naturales • Artificiales • Mixtas
Por su origen Por su naturaleza Por su forma
• Cirros: Fundamentalmente cirros, con la apariencia de nube fibrosa • Estratos: Capa. Nubes tipo sábana • Cúmulos: Montones. Nube abultada
Por su altura en la atmósfera
• Altas: Cirros • Medias: Se asocian con el prefijo Alto • Bajas: Estratos • Desarrollo vertical: Cúmulos y cumulo nimbos. Debe tenerse presente que el prefijo/sufijo nimbo significa agua.
NUBES ALTAS Cirros:
• El elemento más característico es la forma de mechón de pelo, o rizo.
•	Son delgadas, de aspecto plumoso y a veces transparentes.
• Alcanzan alturas superiores a los 6 km. En esas alturas las temperaturas son de - 40ºC o incluso inferiores.
•	Presentan formas muy variadas: penachos o pinceladas aisladas, líneas curvas o bandas estrechas y largas.
•	Están formadas exclusivamente por cristales de hielo. •	Son de color blanco generalmente. •	El hielo refleja y refracta la luz solar dando lugar a fenómenos ópticos como los halos solares o lunares. •	La humedad disminuye con la altura, solo se puede condensar cantidades pequeñas de vapor de agua.
ESPECIES: Fibratus, Uncinus, Spissatus y Floccus. VARIEDADES: Intortus, Radiatus, Vertebratus y Duplicatus. TIEMPO ASOCIADO: Aislados, indican buen tiempo. Si aumentan en número y extensión, puede indicar que se acerca un sistema frontal y un cambio de tiempo.
•	Áreas o capas delgadas, blancas sin sombra. •	Formadas por un gran número de elementos, unidos o separados. •	Aspecto de granos, escamas o copos de algodón: “cielo aborregado”. •	Se confunden a veces con altocúmulos pero los cirrocúmulos son más translúcidos. ESPECIES: Stratiformis, Castellanus y Floccus.
VARIEDADES: Undulatus y Cirrocumulus Lacunosus. TIEMPO ASOCIADO: Si aumentan en extensión pueden indicar que se acerca un sistema frontal.
Prevenidos NUBES MEDIAS
•	Nubes blancas o grises o mezcla, generalmente con sombra.
•	Capa de nube generalmente gris con base bastante uniforme.
•	Constituidas por láminas de nubes o por grupos de pequeñas nubes redondeadas, a veces parcialmente fibrosas o difusas que pueden estar unidas o no, rodillos, etc.
•	Manto de nubes similar a la niebla sin tocar el suelo. A nivel de superficie se considera niebla. •	Provocan llovizna, o granos de nieve.
•	No son fibrosas excepto cuando tienen virga, y pueden fusionarse los elementos o no.
•	Las formas cumuliformes son debidas a la inestabilidad atmosférica de la masa de aire.
•	Cuando el sol es visible a través de la nube su contorno se distingue fácilmente.
•	Grises, blanquecinas, o ambas cosas y con zonas más oscuras.
•	Se forman generalmente cuando una gran masa de aire es empujada por un sistema frontal hasta niveles de altura media.
•	Aparecen a veces como áreas deshilachadas.
•	No produce halos excepto posiblemente a muy bajas temperaturas.
•	Capa de nube gris, a menudo oscura, ocupando todo el cielo y con precipitación.
•	Se forman sobre la tierra, por irradiación nocturna o por advección de aire relativamente cálido sobre suelo o sobre el mar más fríos.
•	Debido a la lluvia continua o nieve, que en muchos casos alcanza la tierra, su apariencia suele ser difusa.
•	Aparecen tanto en frentes fríos como cálidos. En estos últimos pueden aparecer junto con altoestratos. ESPECIES: stratiformis, lenticularis, castellanus y floccus. VARIEDADES: translucidus, perlucidus, opacus, duplicatus, undulatus, radiatus, lacunosus. TIEMPO ASOCIADO: Si este tipo de nubosidad va en aumento y aparecen altoestratos, puede indicar que se acerca un sistema frontal o una borrasca.
•	Se pueden confundir con nimboestratos.
Estratocúmulos: •	Nubes bajas con rollos o masas grandes, formando como un mosaico, que se unen formando un estrato.
•	Son lo bastante espesos como para tapar el sol.
•	Pueden alcanzar alturas hasta de 5 km por lo que ocupa el espacio de las nubes bajas, de altura media, llegando hasta la región de las nubes altas.
•	Algunos autores la consideran en su clasificación dentro de las nubes de altura media.
TIEMPO ASOCIADO: Aislados, indican buen tiempo. Si aumentan en número y extensión, puede indicar que se acerca un sistema frontal y un cambio de tiempo. Se forman debido al enfriamiento en las capas inferiores de la atmósfera cuando existe turbulencia debida al viento.
•	Es una nube difícil de distinguir.
•	Son más uniformes y oscuros que los estratos. •	Se distinguen de los cumulonimbos por el tipo de precipitación y porque no presentan rayos ni truenos. •	El Nimbostratus suele formarse en los frentes cálidos, al ascender una enorme y extensa capa de aire relativamente cálido y húmedo por encima de una masa fría, en pendiente suave. •	El tiempo asociado es un manto lluvioso amorfo. Produce lluvias o nevadas continuas.
Castellanus CIRROS
Una clasificación de las nubes, aceptada de forma generalizada en la comunidad científica a partir de las Conferencias Meteorológicas de Munich (1891) y Upsala (1894), es la que estableció Luke Howard a principios del siglo XIX (1803). ALTITUD
PARTICULARIDADES SUPLEMENTARIAS
Altas (6.000-10.000 m)
Cirrus (Ci) Cirrocúmulus (Cc) Cirrostratus (Cs)
Medias (2.000-6.000 m)
Altocúmulus (Ac) Altoestratus (As)
Bajas (0-2.000 m)
Nimbostratus (Ns) Stratocúmulus (Sc) Stratus (St)
Intortus (Ci) Vertebratus (Ci) Undulatus (Cc,Cs, As,Sc,St) Radiatus (Ci, Ac,As,Sc,Cu) Lacunosus (Cc,Ac,Sc) Duplicatus (Ci,Cs,Ac,As,Sc) Translúcidus (Ac,As,Sc,St) Perlúcidos (Ac,Sc) Opacus (Ac,As,Sc,St)
Incus (Cb) Mamma (Sc,As,Ac,C,,Ci) Virga(Cb,Cu,Sc,Ns,As,Ac,Cc) Praecipitatio (Cb,Cu,St,Sc,Ns,As) Arcus (Cb,Cu) Tuba (Cb,Cu) Pileus (Cb,Cu) Velum (Cb,Cu) Pannus (Cb,Cu,Ns,As)
Cúmulus (Cu) Cumulonimbos (Cb)
Fibratus (Ci,Cs) Uncinus (Ci) Spissatus (Ci) Castellanus (Ci,Cc, Ac,Sc) Flocus (Ci, Cc,Ac) Stratiformus (CC,Ac,Sc) Nebulosus (Cs,St) Lenticularis (Cc,Ac,Sc) Fractus (St,Cu) Humilis (Cu) Mediocris (Cu) Congestus (Cu) Calvus (Cb) Capillatus (Cb)
Lacunosus Intortus
Para dar respuesta a esta problemática, se ha desarrollado un aplicativo destinado a la revisión de equipamientos relacionados con la seguridad laboral. Esta aplicación pretende ser una traslación de las tradicionales listas de chequeo, optimizadas por las múltiples posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías. Para el desarrollo de sus prestaciones, dicha aplicación consta de dos partes para realizar su función. Una será a través de un dispositivo móvil (Android), y la otra un interfaz web que gestionará un servidor.
El administrador de la empresa, a través de un servidor, creará las distintas tablas que darán respuesta a aquellos equipamientos que precisan de una revisión. Dichas tablas contemplarán la relación de trabajadores, equipamientos, marcas o elementos identificativos, zonas y ubicaciones específicas. Se quiere subrayar que tanto el título de este trabajo como la denominación de la aplicación ha recurrido deliberadamente al concepto de equipamiento. Fieles a implementar el principio de seguridad integrada, se muestra la intención de traspasar ciertas barreras invisibles pero estancas, que
NUEVA APP DE
EQUIPAMIENTOS Un hecho indudable en la gestión de la empresa es la gran dispersión de instalaciones a las que hay que atender. Dicha dispersión, unido a la dinamicidad en el desempeño de los puestos de trabajo, incrementa la necesidad de un control preventivo. Las posibilidades de mantenimiento y verificación de equipos de protección individual y equipos de trabajo se reducen cuando se multiplican los establecimientos objeto de chequeo y no se disponen de unas eficaces herramientas preventivas para verificar dicho control.
muchas veces derivan a limitar las labores de revisión de manera exclusiva a los equipos de protección individual. Con la puesta en marcha de este dispositivo, se pretende dar un paso más en cuanto a la extensión de aquellos elementos de verificación y control. Y ello porque una de las grandes bonanzas de este programa es su ductilidad y capacidad de adaptación a las características de cada organización. Así, el formato de tablas no configura una relación rígida, sino que permite su ampliación conforme se considere idóneo ampliar el campo de las medidas de control.
La propia génesis de esta aplicación ofrece una muestra de su versatilidad. Inicialmente fue concebido para el control de equipos de protección individual críticos, como son los arneses de seguridad. Hablamos de unos epis expuestos a una gran variedad de factores de riesgo, que operan en lugares de trabajo muy alejados de los centros de control administrativos y cuyo seguimiento se complica cuando la dispersión es un factor común entre los trabajadores a los que se asigna este elemento protector. Sin embargo, de este paso inicial, se ha trasladado el
control a las líneas de vida, eslingas, botiquines o a otros equipos también cercanos a la seguridad industrial, cual es el caso de los extintores o las duchas lavaojos. Este carácter dinámico permite hacerlo extensivo a campos en buena medida hermanados con la seguridad laboral, cual es el caso de la gestión ambiental. Así, la aplicación también permitir el seguimiento de la gestión de residuos peligrosos vinculados a instalaciones específicas.
VIRTUAL YA ESTÁ
AQUÍ En España se produce cada año medio centenar de muertes en el trabajo derivadas de caídas en altura. Se trata de uno de los principales factores de riesgo que se afronta en el ámbito laboral, y en el cual se produce una clara frontera respecto a la percepción del riesgo. Los trabajos a gran altura propician en líneas generales la autoprotección del trabajador, aunque, desgraciadamente, todavía existen focos donde se observan conductas temerarias e imprudentes, las cuales merecen las mayores reprobaciones y deben ser objeto de corrección y, en su caso, de sanción. En otros casos, asistimos a una situación inversa, puesto que esa percepción del riesgo se amortigua por cuanto se aprecia que las consecuencias de un accidente serán menores. Hablamos de la peligrosa frontera que se sitúa en torno a los dos metros de altura, cuantificación que suele tomarse como referencia para acentuar las medidas protectoras. Ese umbral no es taxativo, pues se ampara en las propias condiciones de trabajo como principal ingrediente para acentuar las medidas de protección. En tal sentido, es significativa la aportación de la Inspección de Trabajo que, en su Criterio Técnico relativo a los recursos preventivos, en lo referente
a trabajos en altura, establece necesaria la presencia de esta figura preventiva cuando se trata de riesgos de especial gravedad, lo que descarga en los responsables de la prevención de la empresa la configuración de tales medidas. Como herramienta de sensibilización, se entiende un paso muy positivo la incorporación a la formación preventiva de nuevas tecnologías que permitan acentuar la concienciación del trabajador. Este ha sido el propósito del curso impartido esta pasada primavera por Asepeyo. Con el mismo, la realidad virtual se ha puesto al servicio de EMPROACSA para simular una caída en altura. Todos los trabajadores que realizaron este ejercicio pudieron experimentar la sensación de vértigo al caminar por una cornisa de un edificio de varios pisos de alto, y el pavor que se sentía al venirse abajo parte del entramado y caer al vacío. En la segunda parte de dicha práctica, se recurría a un arnés virtual, comprobando la amortiguación que suponía el adecuado enclavamiento para minimizar el riesgo de caída. Dicho curso fue valorado muy positivamente por todos sus asistentes.
¿Qué tienen en común las cuatro imágenes? Encuentra la palabra con las letras que se muestran
A S P H B A N L I E T O M R
DE HUMO El adiestramiento ante un riesgo de incendio tiene un carácter transversal, cuyo tratamiento no solo ha de enfocarse en la polivalencia de los puestos de trabajo, sino recordando que se trata de una amenaza que también se hace extensible al ámbito personal y familiar.
En esa visión integral, se ha realizado en la EDAR de Villafranca un curso teórico práctico sobre intervenciones antes un riesgo de incendio. La gran novedad, frente a cursos de extinción de incendios anteriormente realizados, se centró en el recurso a un contenedor móvil en el que se simulaban las condiciones de incendio en un entorno cerrado, intentando incluso apagar un fuego con condiciones de cero visibilidad. En dicho curso, se pusieron en práctica una serie de técnicas esenciales para combatir un incendio o para preservar la integridad física en el supuesto de dicho siniestro se encuentre fuera de control. La activa participación de cuantos participaron en este entrenamiento facilitó el buen éxito de esta acción formativa.
Prevenidos 4
Número 4 de la revista Prevenidos, boletín informativo de Prevención de Riesgos Laborales.