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Timestamp: 2019-12-09 12:38:37
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conceptodederecho septiembre 3, 2019 Civil No hay comentarios
Origen Histórico del Acto Jurídico
La Voluntad Humana y el Acto Jurídico
Por su Finalidad Mencionamos:
¿Qué Entendemos por el Negocio Jurídico?
¿Qué Nos Dice la Doctrina Acerca del Negocio Jurídico?
En la Doctrina Italiana
¿Qué Nos Dice la Doctrina Acerca del Acto Jurídico Italiano?
¿Qué Relación Existe Entre Acto Juridico y Negocio Jurídico?, Así Como sus Diferencias y Semejanzas
¿Cuáles Son las Diferencias del Acto Jurídico?
Género a Especie
¿Qué posiciones Legislativas Nacionales ha Establecido el Legislador Durante la Evolución de la Codificación Civil en el Perú?
Código Civil de Mil Ochocientos Cincuenta y Dos
Código Civil de Mil Novecientos Treinta y Seis
Código Civil de Mil Novecientos Ochenta y Cuatro
Su Conceptualización más Clara
El Negocio Jurídico en el Código de Mil Novecientos Ochenta y Cuatro
Artículo 140° del Código Civil
El acto jurídico como corporación de Derecho Civil no es una creación legislativa, o sea, no nace en un Código Substantivo (Código Civil), sino más bien es una preparación siguiente a dicho cuerpo normativo.
De esta forma tenemos, que el acto jurídico es una creación doctrinaria siguiente al Código Civil Napoleónico de 1804; esto es, nace en Francia desde las Ideas de Domat y Potier y, podríamos apuntar que todo ello es a consecuencia de una necesidad impuesta por la sociedad en aquel momento.
Debe precisarse que los franceses en su Código Civil (primer objetivo en la codificación civil mundial) regulan lo referente a las Convenciones (que son los antecedentes del contrato), pensando que esta figura jurídica voluntaria sería suficiente para regular todas y cada una de las relaciones Jurídicas que pudieran derivarse como producto de lo ejercido de la autonomía de la voluntad y, con incontables efectos Jurídicos.
No obstante ello no fue de este modo en tanto que existían relaciones jurídicas generadas por la voluntad humana donde era deficiente la regulación normativa establecida para las convenciones (o bien contratos), donde a forma de ejemplo existían vínculos jurídicos habidos de una sola voluntad (unilateral), como el reconocimiento de un hijo, o bien que podía producir asimismo efectos extra patrimoniales, como la adopción, donde la convención no podía regular correctamente estas situaciones generadas en tanto que esta se refería fundamentalmente a efectos patrimoniales y voluntades bilaterales.
Es por este motivo que el acto Jurídico aceptó esa postura y función de regular todas y cada una de las relaciones Jurídicas que pudieren favorecerse del ejercicio de la autonomía de la voluntad.
Doctrinariamente el acto jurídico ha sido definido de diferentes formas, no obstante es necesario concretar que siendo una especie del hecho Jurídico, es preciso para su definición enmarcarlo en esta conceptualización.
De esta forma tenemos, que podríamos apuntar que el acto jurídicos: como hecho jurídico viene a ser mi hecho humano (por cuanto es el hombre el que favorece su celebración más no la naturaleza), voluntario (es la manifestación de voluntad esencial para su generación), legítimo (debido a que debe ajustarse necesariamente al ordenamiento legal existente, caso contrario es nulo).
Dentro de la legislación peruana también es de advertir que el Código Civil de 1984 en el artículo 140° establece, lo que nosotros podríamos señalar como, la definición legislativa del acto jurídico cuando señala en forma expresa lo siguiente: “El acto Jurídico es la manifestación de voluntad destinada a crear, regular, modificar o extinguir relaciones jurídicas. Para su validez se requiere:1. Agente capaz.2. Objeto física y jurídicamente posible.3. Fin lícito.4. Observancia de la forma presenta bajo sanción de nulidad”.
En la legislación peruana asimismo es de advertir que el Código Civil de mil novecientos ochenta y cuatro en el artículo 140° establece, lo que podríamos indicar como, la definición legislativa del acto jurídico cuando apunta en forma expresa lo siguiente:
“El acto Jurídico es la manifestación de voluntad destinada a crear, regular, alterar o bien extinguir relaciones jurídicas. Para su valía se requiere:
Objeto física y judicialmente posible.
Fin lícito.
Observancia de la forma presente bajo sanción de nulidad”.
En este contexto debemos especificar que la voluntad que produce el acto jurídico viene a ser aquella voluntad privada, emitida por la persona con plena conciencia y conocimiento de sus alcances y, destinada a generar un efecto querido por el celebrante y, es por esta razón trascendental que se puede aseverar que esta voluntad queda comprendida en el campo del Derecho Privado en tanto que la persona no lo hace ungido en el ejercicio de algún cargo o en función de carácter público o de jurisdiccional, donde en estos 2 últimos casos si pertenecería a la esfera del Derecho Público puesto que estaríamos propiamente en frente de actos administrativos o bien, jurisdiccionales, respectivamente.
De esta manera por servirnos de un ejemplo, si una dependencia estatal requiere alquilar un bien inmueble para sus fines, el funcionario autorizado va a poder festejar el contrato de alquiler con el dueño, donde vamos a estar en frente de un acto jurídico que entenderá el campo privado, pero no frente a un acto administrativo.
También debemos añadir que el acto jurídico, en esencia, tiene una finalidad jurídica, por cuanto tenderá el generador, de consecuencias en el planeta del derecho, tal y como prevé el artículo 140° del Código Civil cuando apunta que va a deber “crear, regular, alterar(modificar) o bien extinguir relaciones Jurídicas”.
De igual modo, es Indispensable apuntar que todo acto jurídico va a deber cumplir con los requisitos de valía que recoge nuestra norma en el artículo ya antes delimitado, conceptos que desarrollaremos en su contexto más adelante.
En síntesis, de forma educativa podríamos apuntar que el acto Jurídico es aquella manifestación de voluntad que va a producir efectos jurídicos, o sea, derechos y obligaciones y, por consiguiente, relaciones Jurídicas en su más extenso contexto.
Comenzaremos indicar las tres fuentes de la que se ha nutrido a lo largo del tiempo:
El Código Civil alemán, asimismo entendida como “BGB”, (en alemán “Bürgerliches Cesetzbuch”), decretado en el año de mil ochocientos noventa y seis y actual desde mil novecientos, es una creación de la escuela pandectista alemana, que desde las ideas de Savigny y de Ihering busca sentar las bases del derecho civil moderno remitiéndose a los textos únicos del Derecho Romano.
El Código alemán se caracterizó por establecer un desarrollo sistemático dividido en dos piezas dicho cuerpo normativo, o sea, una Parte General y otra Singular o especial, donde exactamente, en los conceptos generales, tiene lugar el negocio Jurídico.
En este punto es necesario detallar que el Negocio jurídico (en contraste al Acto Jurídico) es un aporte doctrinario de la escuela alemana plasmada en un Código Civil o sustantivo, o sea en el Código BGB, donde legislativamente se hallaba desarrollado.
Los alemanes consideraron al Negocio jurídico como uno de los conceptos más extensos o bien generales de su Código Civil designando en esencia como el acto de voluntad de una o bien múltiples personas destinado a generar un efecto Jurídico privado.
Otra definición que podría darse es en el sentido de que el negocio jurídico es aquella declaración de voluntad orientada a conseguir una finalidad práctica, legítima y de conformidad con el derecho, dando a la voluntad una connotación de carácter eficaz para entablar relaciones jurídicas, regularlas, alterarlas (modificarlas) o bien extinguirlas.
En este sentido, el conspicuo tratadista alemán Enneccerus en su Tratado de Derecho Civil, nos apunta que el negocio Jurídico es aquel donde el contenido de la declaración de voluntad da sitio a las consecuencias jurídicas en lo que se refiere a la creación, modificación o bien extinción de derechos.
Otro tratadista alemán con renombre, Larenz, apunta que por medio del negocio jurídico el individuo configura para sí sus relaciones Jurídicas con otros, siendo esta corporación el medio para la realización de la autonomía privada, exactamente la misma que ha de estar destinada a la producción del efecto jurídico.
A forma de conclusión en esta parte, podemos apuntar que el negocio jurídico se apoya en dos pilares, esencialmente; la declaración de voluntad (privada) y la producción de efectos jurídicos legítimos, donde la combinación de los dos facilita el origen y función de esta corporación Jurídica.
Como es de conocimiento general, la codificación civil italiana (plasmada en el Código Civil de mil novecientos cuarenta y dos) forma el tercer gran dirección en la codificación civil mundial, tras los franceses y alemanes respectivamente.
Se debe partir de una premisa esencial en el sentido de que el negocio jurídico no esté regulado en forma expresa en el Código Civil Italiano de mil novecientos cuarenta y dos, no obstante para su desarrollo normativo se remiten a los contratos; si bien con serios cuestionamientos y críticas puesto que no puede ser equiparado la figura del contrato (que es más limitado en su desarrollo normativo) con la creación del negocio jurídico (por su amplitud ideal y generalidad).
A este respecto, el connotado tratadista italiano Francesco Messineo, en su obra Manual de Derecho Civil y Comercial, T. II, apunta que el negocio Jurídico, partiendo del hecho jurídico, califica como aquel evento o bien situación que generará una modificación de la realidad Jurídica y, por este motivo que resulta Judicialmente relevante puesto que de no existir lo dicho, el ordenamiento jurídico continuaría inerte y no nacerían efectos Jurídicos.
Estos hechos interesan al derecho cuando están referidos a la persona (ser humano) o bien se producen con la voluntad humana.
Como se va a poder observar, la doctrina italiana cuando se refiere al negocio Jurídico, lo hace teniendo en consideración a la voluntad esgrimida por la persona (como ente generador) y, de exactamente la misma forma destinada a la producción de efectos Jurídicos con arreglo al ordenamiento Jurídico existente; lo que a propósito tiene relación y prosigue exactamente el mismo criterio establecido primigeniamente por la doctrina alemana plasmada en el Código Civil BGB.
La corriente doctrinaria de España recoge el negocio jurídico, incluso cuando en el Código Civil se tiene referencia al Acto jurídico.
De esta forma tenemos, que conceptúan al negocio jurídico como aquella declaración o bien declaraciones de voluntades privadas destinadas a lograr un fin práctico jurídico, a las que el ordenamiento jurídico reconoce como sustento para generar determinadas consecuencias jurídicas.
Los tratadistas españoles inciden en el negocio jurídico como el poder de autorregulación de los intereses Jurídicos efectuado por los propios celebrantes, entendiéndose como tal que va a ser la voluntad privada la que determine los alcances bajo los que debe regirse el negocio jurídico; exactamente el mismo que, sin duda ha de estar destinado a la producción de efectos jurídicos ciñéndose al ordenamiento legal.
Como se ha citado previamente, existe diferencia, desde et punto de vista histórico, en lo que se refiere al nacimiento del acto y negocio jurídico, respectivamente.
De este modo tenemos, que el Acto jurídico como corporación del derecho civil nace en Francia, no como una creación legislativa (por cuanto no estuvo regulado en el Código Civil francés de mil ochocientos cuatro), sino más bien como un aporte doctrinario elaborado con posterioridad a dicho código substantivo, en virtud de que las “convenciones” reguladas en este texto normativo, eran deficientes para regular todas y cada una de las relaciones que brotaban del ejercicio de la autonomía de la voluntad privada.
En contraste a ello, el negocio jurídico nace con el Código Civil alemán decretado en el año mil ochocientos noventa y seis y actual desde mil novecientos, donde la doctrina elaborada por los pandectistas alemanes, en este sentido, fue plasmada legislativamente en el mencionado Código Civil.
En cuanto a las diferencias, vamos a señalaremos los más notables y de carácter objetivo para un mejor entendimiento de esta parte del tema.
En lo que se refiere a las diferencias, vamos a señalaremos los más notables y de carácter objetivo para un mejor comprensión del tema en especifico.
En este sentido, la doctrina italiana califica al acto jurídico como un acto de la voluntad humana efectuado de manera consciente y del que nacen efectos jurídicos, pues el sujeto al efectuarlo desea determinar un resultado considerado por el derecho, donde este acto puede ser legítimo o bien ilegal (ilícito).
Al tiempo que el negocio Jurídico viene a ser una especie del acto jurídico, consistente en una declaración de voluntad o bien múltiples, dirigidas a la producción de efectos Jurídicos que el ordenamiento jurídico reconoce y garantiza, siempre y cuando se trate de efectos legítimos.
A este respecto Fernando Vidal Ramírez en su obra (Acto jurídico, 2007; treinta y siete) apunta que en la doctrina del negocio Jurídico, al hecho jurídico voluntario se le llama acto jurídico y se le conceptualiza como una conducta humana generadora de efectos Jurídicos que pueden ser legítimos o bien ilegal (ilícito).
Puesto que bien, teniendo en considerado que el negocio jurídico está definido como aquella declaración de voluntad práctica, destinada a conseguir un fin lícito y amparado por el ordenamiento legal, al tiempo que el acto jurídico viene a ser todo hecho voluntario que genera efectos jurídicos, sean legítimos o bien ilícitos; de ello se puede llegar a la conclusión de que la diferencia substancial, desde el punto de vista doctrinario, se encuentra en que el negocio Jurídico está destinado a generar efectos jurídicos legítimos, en la medida en que el acto Jurídico va a poder producir consecuencias Jurídicas lícitas y también ilegales.
Siendo ello de este modo, haciendo un símil entre una relación de género a especie podríamos indicar que el acto Jurídico es el género, al paso que el negocio Jurídico es la especie, por cuanto el primero deriva efectos legítimos y también ilegales, al tiempo que el segundo, en su contexto, solo puede producir consecuencias lícitas.
Más todavía, con respecto al contrato podríamos manifestar que este es una especie con relación al acto Jurídico y negocio Jurídico respectivamente, por cuanto se restringe o bien regula el aspecto patrimonial.
A lo largo de la evolución de la Codificación Civil en el Perú hasta la actualidad, el legislador ha asumido diferentes situaciones en comparación con tratamiento que ha tenido el Acto Jurídico como figura Jurídica autónoma y sistemática. Al respecto, podemos apuntar lo siguiente:
Este Código Civil, actual desde el veintinueve de julio de mil ochocientos cincuenta y dos, ignoró legislativamente la teoría del acto Jurídico, por cuanto no fue regulado de forma sistemática en su texto normativo.
Pero, se debe concretar que ciertas figuras inherentes y propias del acto jurídico fueron legisladas en la parte pertinente a los contratos, lo que indica puesto que que no existió una definición programática y visión en comparación con acto jurídico por la parte de aquellos que realizaron el convocado código substantivo y, de allá la ausencia normativa del acto jurídico.
Aunque es verdad que el convocado Código Civil de mil ochocientos cincuenta y dos tuvo su influenciación del Código Civil Francés, pareciese que estuvo más próximo al derecho romano, tal y como indican los estudiosos de la historia del derecho peruano.
En contraste al Código Civil precedente, aquel actual desde el catorce de agosto de mil novecientos treinta y seis, si desarrolló legislativamente la Teoría del acto jurídico; no obstante, no lo hizo de forma autónoma y también independiente, sino más bien como un apéndice del Libro de Derecho de Obligaciones, si bien el aporte ya estaba plasmado siendo considerado en forma expresa en un código substantivo.
De este modo tenemos, que para un ámbito de la doctrina se apunta que resultaba indigno y contraproducente tal localización sistemática, por cuanto el derecho de obligaciones (tratándose sobre todo de aquellas de carácter usual), forma parte y es subordinada a la teoría del acto Jurídico, por el hecho de que esta figura es el ente generador de derechos, deberes jurídicos y obligaciones.
Pero cuando menos ya existía un avance en este sentido de legislar, si bien de forma equivocada en lo que se refiere a su localización, la teoría del acto Jurídico en un Código Civil Peruano.
El Código Civil actual, acorde a la temporada en que fue decretado y actual a la data, con criterio y lógico argumento del legislador, dio el tratamiento conveniente y adecuado a la figura del acto jurídico como creación (institución) del derecho civil.
De esta forma tenemos, que por su trascendencia y también relevancia se halla situado legislativamente, de forma autónoma, en el Libro Segundo del Código Civil desde el artículo 140° hasta el doscientos treinta y dos. Con esta localización sistemática se supera el fallo de haberlo considerado en el Libro de Derecho de Obligaciones y, por ende, se le da un tratamiento conveniente y congruente.
Ahora bien, el Código Civil de mil novecientos ochenta y cuatro resulta claro en lo que se refiere a la conceptualización del acto Jurídico en tanto que en forma expreso se refiere a ello en el artículo 140°, donde lo hace siguiendo la tradición civil sudamericana, tomando como marco de referencia legislativo y doctrinario tanto al Código Civil Argentino, de Dalmacio Vélez Sarfield como el Código Civil Brasileiro, de esto se puede advertir que hay una aproximación prácticamente absoluta al negocio Jurídico y, en consecuencia se llega a la conclusión de que para la codificación civil peruana, hay una relación de homonimia de carácter ideal entre el acto jurídico y el negocio jurídico, donde en cualquier caso el nomen juris de acto jurídico se adoptó por tradición jurídica siguiendo la situación doctrinaria sudamericana, cuyo gestor primordial en el país fue el profesor José León Barandiarán, quien realizó un arquetipo de la teoría del acto Jurídico en el Perú.
Sin efectuar muchas diferencias doctrinarias que entran en la dificultad y abstracción remitiéndose directamente a aspectos substanciales, podemos establecer que el negocio jurídico ha sido definido como aquella declaración de voluntad práctica destinada a conseguir un fin lícito; y además, conforme el artículo 140° del Código Civil se define el acto jurídico como aquella manifestación de voluntad destinada a crear, regular, alterar (modificar) y extinguir relaciones jurídicas con un fin lícito, es incuestionable que -para el derecho civil peruano- estamos en frente de conceptos sinónimos.
A forma de conclusión, podríamos decir que en el artículo ciento cuarenta y siguiente del Código Civil de mil novecientos ochenta y cuatro se recoge la doctrina del negocio jurídico, mas con el nombre de acto jurídico.
diciembre 3, 2019	• No Comment
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