Source: https://www.justitonotario.es/dudas-reflexiones-oposiciones-notarias/
Timestamp: 2018-10-23 16:09:49
Document Index: 53595076

Matched Legal Cases: ['Artículo 16', 'Artículo 16', 'Artículo 18', 'Artículo 18', 'Artículo 18', 'Artículo 16']

Seis dudas y cuatro reflexiones sobre las oposiciones a notarías - El blog de Justito El Notario
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16 mayo, 2018	Nihil prius Fide, Oposiciones 4 Comentarios
Tengo una sección llamada Opo Flashes en la que, a modo de destellos, trato cuestiones cortas sobre las oposiciones a notarías que me preguntan o me salen al paso. No me parece mala idea recopilar algunas, de cuando en cuando, en formato post, para que así tengan mayor visibilidad.
Sí, aunque es inusual que se excluya a alguien con el clásico toque de campana.
La exclusión, que así se llama, la regula el Artículo 16 del Reglamento Notarial:
Sí y hasta llevar una calculadora.
Así lo recoge el citado Artículo 16 del Reglamento Notarial:
¿Cuándo salen las notas del tercer ejercicio?
Pues nos lo dice el Artículo 18 del Reglamento Notarial:
Es costumbre que el último opositor al que corresponda leer, sea el único que lo haga en el día, pues una vez que termina de hacerlo, el Tribunal se encierra a calificar y saca en ese día la lista de aprobados del tercero que es (aunque históricamente ha habido excepciones) la lista de aprobados definitivos de la oposición.
En mis cinco convocatorias, estoy seguro de que al menos en una dieron cincos (5) y no cincos ceros unos (5,01). Se interpretó, creo recordar, como un aprobado “con condiciones” que te obligaría a pasar algo más holgado el siguiente ejercicio. Posteriormente no sé si se han dado más casos. Lo habitual es que el que aprueba con la mínima lo haga con un 5,01.
Lo de las puntuaciones también lo regula el Artículo 18 del Reglamento Notarial que dice al respecto:
¿Por qué cuando me retiro o suspendo no sale mi nombre en los listados?
Pues porque lo dice el Reglamento Notarial en el citado Artículo 18:
Pues más bien poca cosa, solo lo que indica el mencionado Artículo 16 del Reglamento Notarial:
El miedo al fracaso lo tiene todo el mundo, pero en el caso del opositor a notarías, nos encontramos ante un estudiante que por lo general no ha tenido dificultad con los estudios y que comienza a estrellarse contra ellos cuando llega a la Champions League, al Mundial de los Estudiantes. Yo no fui un estudiante de los mejores en la época de la Facultad. Fui mejorando curso a curso y cuando aprobé todas las asignaturas en quinto, tome la decisión de intentar aquello que siempre había querido ser. Mis fracasos, mis suspensos fueron horrorosos, pero no lo fueron por mi ego, sino porque suponían nuevas prórrogas a la normalización de mi vida. Fui muy autodestructivo y me metí mucha presión. Mi principal autoexigencia, bastante destructiva, era la de imponerme siempre un perfecto cante de cada tema, resultando en ocasiones verdaderamente agotador. Por lo demás mi autoexigencia fue la que me permitió la marcha de las cosas en cada momento, puesto que durante una temporada no fui más que un opositor zombie con escasa capacidad a todos los efectos.
Yo le decía a mi amiga que lo cierto es que mi ego estuvo bajo mínimos durante muchos años. Fui consciente de la dificultad de la empresa desde el minuto uno. Me sentí siempre muy incomprendido, excepto por mi preparador, mi familia y mi novia/luego mujer. El resto del mundo no me aportaba nada y yo para ellos era el eterno opositor. A menudo tengo la sensación, en esta época de mi vida, de que la gente que hace más tiempo que me conoce, es la que en realidad menos me conoce, porque se acostumbraron a aquel Justito fracasado, aspirante a lo más alto y estrellado permanentemente.
Dictamen sí, dictamen no: El círculo vicioso
Los opositores que tienen el programa más o menos en la cabeza, los que tienen una cierta veteranía y no se encuentran pasando una mala racha, suelen enfrentarse a un gran dilema:
Pues como siempre ocurre en la oposición, hay que tomar decisiones, dosificar el tiempo y hacer lo que uno (y su momento personal) se pueda permitir y, al tiempo, sus preparadores consideren oportuno.
Me decía uno de los nuevos flamantes Notarios aprobados hace pocas semanas que:
Impagables estas reflexiones compartidas por un amigo opositor que aún tiene ánimos, después de un largo recorrido, para calificar a nuestra oposición como “maravillosa aventura”.
Discrepo abiertamente de lo que dice mi amigo, pues para mí la oposición fue una tortura de principio a fin de la que solo puedo salvar su resultado final, lo mucho que aprendí y el valor del sacrificio, del trabajo, del esfuerzo y de la fuerza de voluntad.
Mi amigo dice, además, cosas como que:
“Preparadores hay muchos, pero no todos están preparados para preparar”
“Yo no he abandonado gracias a mi preparador que me ha hecho la oposición una meta alcanzable y que lejos de la falta de entrega y atención que dispensan muchos preparadores, haciendo el camino estéril y poco gratificante, me muestra empuje e ilusión“
“El tiempo no puede atesorarse, solo ganarse, perderse o ahorrarse y ha sido recientemente mi enemigo, pero también mi amigo en numerosas ocasiones cuando he conseguido obtener el máximo partido de él”.
“Tengo un profundo agradecimiento a mi preparador”.
Yo también lo siento por el mío.
“Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos”.
¿Se puede tener nostalgia de la oposición? ¿es la oposición una dicha?
Entonces la mano que había salido de la tumba, da un chasquido y la joroba desaparece.
El jorobado, como loco, vuelve al pueblo y lo cuenta a todos. Ilusionado, el manco del pueblo sale corriendo hacia el cementerio al encuentro con la misteriosa mano. Tiene suerte y la mano le sale al paso y le pregunta:
En este caso el opositor aprobado no va a ver desaparecido su título de Notario, pero tampoco hace falta restregarlo, aunque no se pretenda, a los que siguen con su joroba a cuestas (y sufriendo, en muchos casos, lo indecible, sufriendo “lo que no está escrito“). Si encima el restriegue (inconsciente, lo sé, en ocasiones) lo acompañas de comentarios como “disfrutar de la etapa o de la oportunidad”, tal vez se pueda llegar al convencimiento de que este opositor, sin duda, ha sufrido poco y que, tal vez, pudiera ser merecedor (como el manco del chiste) de una nueva joroba.
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1 junio, 2018 de 5:36 pm
El que un sistema de selección sea comparable a una joroba debería hacer reflexionar a más de uno.
Eso convierte a los opositores exitosos en operados con secuelas; y a los fracasados, en deformes para siempre.
1 junio, 2018 de 5:59 pm
Mi reflexión no es exactamente esa, pero acepto su visión de la que discrepo pues las oposiciones son un sistema más entre los posibles.
No se puede ser campeón de halterofilia sin hacer burradas. Pues opositar a alto nivel, también tiene sus riesgos.
Espléndidas reflexiones. Algunos deberían haber llevado la joroba unos añitos mas.
16 mayo, 2018 de 4:18 pm
Estimado José Luis. Gracias…estoy de acuerdo….ahora que no nos lee, ni escucha nadie. ;)) Un abrazo y ánimo. Justito El Notario.