Source: https://docs.com/lefisco/1399/2016-05-17-la
Timestamp: 2017-01-25 01:24:56
Document Index: 33720311

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2016 05 17 LA
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1. XXX, manifiesta que es una empresa que se dedica a la compra, venta, importación, exportación, comercialización y distribución de productos forestales de mayoreo, medio mayoreo y menudeo entre otras actividades. 2. Que XXX ha realizado importaciones de plywoods (madera contrachapada) de las especies: nyatoh, silkwood, sapelli, obeche, pine, red oak, parota, tzalam, ejemplo de ello, son las operaciones tramitadas al amparo de los pedimentos XXX clave “A1”, con fecha de pago 24 de marzo de 2015, XXX clave “A1”, con fecha de pago 24 de marzo de 2015 y XXX clave “A1”, con fecha de pago 26 de junio de 2015. 3. En virtud de lo anterior, los proveedores extranjeros de XXX, emiten la correspondiente factura comercial a efecto de estar en posibilidad de determinar el valor en aduana de la mercancía. 4. Señala XXX, que para determinar el valor en aduana de la mercancía utiliza el método de valor de transacción tomando como base la siguiente documentación: • Factura comercial (en la cual se consigna el precio pagado o por pagar). • Facturas correspondientes a los gastos por fletes o transportes a cargo de XXX (en aquellos casos en los que no se encuentran incluidos en el precio). 5. XXX, indica que se han incrementado dentro de su sector diferencias de criterios entre comerciantes del mismo ramo sobre el método correcto que se debe de utilizar para determinar el valor en aduana de la mencionada mercancía y con ello la correspondiente base gravable de impuesto general de importación y exportación. 6. Que derivado de lo anterior, XXX, a efecto de no incurrir en alguna irregularidad y cumplir con la normatividad aplicable, solicita confirmación de criterio, con la finalidad de que la empresa tenga seguridad jurídica en sus operaciones y se confirme que al realizar sus importaciones definitivas sí se encuentra en posibilidad de utilizar el método de valor de transacción para determinar el valor en aduana de su mercancía y con ello la base gravable del impuesto general de importación, para lo cual manifiesta: a) Que no existen restricciones a la enajenación o utilización de las mercancías pues se trata de “madera contrachapada” que comúnmente es comercializada en territorio nacional. b) Que la venta para exportación con destino al territorio nacional o el precio de las mercancías no dependen de alguna condición o contraprestación cuyo valor no pueda determinarse con relación a las mercancías a valorar, ello debido a que en cada factura podemos observar claramente el precio unitario de las mercancías que, relacionada con la cantidad (unidad de medida), arroja el precio total también reflejado en las mismas facturas comerciales. c) Que no se revierte de forma alguna al vendedor parte del producto de la enajenación posterior, puesto que no existe relación posterior a la importación con la empresa proveedora, dado que XXX, en su momento enajena al público en general en territorio nacional, las maderas contrachapadas que importó con los pedimentos XXX, XXX y XXX. d) Que no existe vinculación entre XXX y su proveedor, que en su caso pudiera llegar a influir en el precio, en virtud de que XXX, compra productos forestales para su importación a territorio nacional con la finalidad de enajenarlas al público en general.
El artículo VII del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), establece lo siguiente: “Artículo VII Valoración en aduana 1. Las partes contratantes reconocen la validez de los principios generales de valoración establecidos en los párrafos siguientes de este artículo, y se comprometen a aplicarlos con respecto a todos los productos sujetos a derechos de aduana o a otras cargas o* restricciones impuestas a la importación y a la exportación basados en el valor o fijados de algún modo en relación con éste. Además, cada vez que otra parte contratante lo solicite, examinarán, ateniéndose a dichos principios, la aplicación de cualquiera de sus leyes o reglamentos relativos al valor en aduana. Las PARTES CONTRATANTES podrán pedir a las partes contratantes que les informen acerca de las medidas que hayan adoptado en cumplimiento de las disposiciones de este artículo. 2. a. El valor en aduana de las mercancías importadas debería basarse en el valor real de la mercancía importada a la que se aplique el derecho o de una mercancía similar y no en el valor de una mercancía de origen nacional, ni en valores arbitrarios o ficticios.* b. El "valor real" debería ser el precio al que, en tiempo y lugar determinados por la legislación del país importador, las mercancías importadas u otras similares son vendidas u ofrecidas para la venta en el curso de operaciones comerciales normales efectuadas en condiciones de libre competencia. En la medida en que el precio de dichas mercancías o mercancías similares dependa de la cantidad comprendida en una transacción dada, el precio que haya de tenerse en cuenta debería referirse uniformemente a: i) cantidades comparables, o ii) cantidades no menos favorables para importadores que aquellas en que se vendido el mayor volumen haya de estas mercancías en el comercio entre el país de exportación y el de importación.* c. Cuando sea imposible determinar el valor real de conformidad con lo dispuesto en el apartado b) de este párrafo, el valor en aduana debería basarse en el equivalente comprobable que se aproxime más a dicho valor.* 3. En el valor en aduana de todo producto importado no debería computarse ningún impuesto interior aplicable en el país de origen o de exportación del cual haya sido exonerado el producto importado o cuyo importe haya sido o habrá de ser reembolsado. (…) 5. Los criterios y los métodos para determinar el valor de los productos sujetos a derechos de aduana o a otras cargas o restricciones basados en el valor o fijados de algún modo en relación con éste, deberían ser constantes y dárseles suficiente publicidad para permitir a los comerciantes calcular, con un grado razonable de exactitud, el valor en aduana.” (Énfasis nuestro) Por su parte, el Acuerdo Relativo a la Aplicación del Artículo VII del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de 1994, establece: “INTRODUCCIÓN GENERAL 1. El "valor de transacción", tal como se define en el artículo 1, es la primera base para la determinación del valor en aduana de conformidad con el presente Acuerdo. El artículo 1 debe considerarse en conjunción con el artículo 8, que dispone, entre otras cosas, el ajuste del precio realmente pagado o por pagar en los casos en que determinados elementos, que se considera forman parte del valor en aduana, corran a cargo del comprador y no estén incluidos en el precio realmente pagado o por pagar por las mercancías importadas. El artículo 8 prevé también la inclusión en el valor de transacción de determinadas prestaciones del comprador en favor del vendedor, que revistan más bien la forma de bienes o servicios que de dinero. Los artículos 2 a 7 inclusive establecen métodos para determinar el valor en aduana en todos los casos en que no pueda determinarse con arreglo a lo dispuesto en el artículo 1. PARTE I NORMAS DE VALORACIÓN EN ADUANA Artículo 1 1. El valor en aduana de las mercancías importadas será el valor de transacción, es decir, el precio realmente pagado o por pagar por las mercancías cuando éstas se venden para su exportación al país de importación, ajustado de conformidad con lo dispuesto en el artículo 8, siempre que concurran las siguientes circunstancias: a) que no existan restricciones a la cesión o utilización de las mercancías por el comprador, con excepción de las que: i) impongan o exijan la ley o las autoridades del país de importación; ii) limiten el territorio geográfico donde puedan revenderse las mercancías; o iii) no afecten sustancialmente al valor de las mercancías; b) que la venta o el precio no dependan de ninguna condición o contraprestación cuyo valor no pueda determinarse con relación a las mercancías a valorar; c) que no revierta directa ni indirectamente al vendedor parte alguna del producto de la reventa o de cualquier cesión o utilización ulteriores de las mercancías por el comprador, a menos que pueda efectuarse el debido ajuste de conformidad con lo dispuesto en el artículo 8; y d) que no exista una vinculación entre el comprador y el vendedor o que, en caso de existir, el valor de transacción sea aceptable a efectos aduaneros en virtud de lo dispuesto en el párrafo 2.” (Énfasis añadido) De la transcripción anterior, se desprende que para efectos del artículo VII del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), el "valor de transacción", es la primera base para la determinación del valor en aduana y este es el precio realmente pagado o por pagar (valor real) de las mercancías cuando éstas se venden para su exportación al país de importación. Es decir el "valor real" debe ser el precio al que, en tiempo y lugar determinados por la legislación del país importador, las mercancías importadas u otras similares son vendidas u ofrecidas para la venta en el curso de operaciones comerciales normales efectuadas en condiciones de libre competencia. En la medida en que el precio de dichas mercancías o mercancías similares dependa de la cantidad comprendida en una transacción dada, el precio que haya de tenerse en cuenta debería referirse uniformemente a: i) cantidades comparables, o ii) cantidades no menos favorables para importadores que aquellas en que se vendió el mayor volumen haya de estas mercancías en el comercio entre el país de exportación y el de importación. Ahora bien, en la legislación nacional, es el artículo 64 de la Ley Aduanera el cual establece la base gravable del impuesto general de importación, tal como sigue: “ARTICULO 64. La base gravable del impuesto general de importación es el valor en aduana de las mercancías, salvo los casos en que la ley de la materia establezca otra base gravable. El valor en aduana de las mercancías será el valor de transacción de las mismas, salvo lo dispuesto en el artículo 71 de esta Ley. Se entiende por valor de transacción de las mercancías a importar, el precio pagado por las mismas, siempre que concurran todas las circunstancias a que se refiere el artículo 67 de esta Ley, y que éstas se vendan para ser exportadas a territorio nacional por compra efectuada por el importador, precio que se ajustará, en su caso, en los términos de lo dispuesto en el artículo 65 de esta Ley. Se entiende por precio pagado el pago total que por las mercancías importadas haya efectuado o vaya a efectuar el importador de manera directa o indirecta al vendedor o en beneficio de éste.” De la transcripción anterior, se desprende que la base gravable del impuesto general de importación es el valor en aduana de las mercancías, excepto en los casos en que se establezca otra base gravable. El valor en aduana de las mercancías será el valor de transacción de estas, el cual es el precio pagado por las mismas, siempre que concurran todas las circunstancias a que se refiere el artículo 67 de la Ley Aduanera y que éstas se vendan para ser exportadas a territorio nacional por compra efectuada por el importador, precio que se ajustará, en su caso, en los términos de lo dispuesto en el artículo 65 del mismo ordenamiento, tal como se cita a continuación: “ARTICULO 65. El valor de transacción de las mercancías importadas comprenderá, además del precio pagado, el importe de los siguientes cargos: l. Los elementos que a continuación se mencionan, en la medida en que corran a cargo del importador y no estén incluidos en el precio pagado por las mercancías: a) Las comisiones y los gastos de corretaje, salvo las comisiones de compra. b) El costo de los envases o embalajes que, para efectos aduaneros, se considere que forman un todo con las mercancías de que se trate. c) Los gastos de embalaje, tanto por concepto de mano de obra como de materiales. d) Los gastos de transporte, seguros y gastos conexos tales como manejo, carga y descarga en que se incurra con motivo del transporte de las mercancías hasta que se den los supuestos a que se refiere la fracción I del artículo 56 de esta Ley. II. El valor, debidamente repartido, de los siguientes bienes y servicios, siempre que el importador, de manera directa o indirecta, los haya suministrado gratuitamente o a precios reducidos, para su utilización en la producción y venta para la exportación de las mercancías importadas y en la medida en que dicho valor no esté incluido en el precio pagado: a) Los materiales, piezas y elementos, partes y artículos análogos incorporados a las mercancías importadas. b) Las herramientas, matrices, moldes y elementos análogos utilizados para la producción de las mercancías importadas. c) Los materiales consumidos en la producción de las mercancías importadas. d) Los trabajos de ingeniería, creación y perfeccionamiento, trabajos artísticos, diseños, planos y croquis realizados fuera del territorio nacional que sean necesarios para la producción de las mercancías importadas. III. Las regalías y derechos de licencia relacionados con las mercancías objeto de valoración que el importador tenga que pagar directa o indirectamente como condición de venta de dichas mercancías, en la medida en que dichas regalías y derechos no estén incluidos en el precio pagado. IV. El valor de cualquier parte del producto de la enajenación posterior, cesión o utilización ulterior de las mercancías importadas que se reviertan directa o indirectamente al vendedor. Para la determinación del valor de transacción de las mercancías, el precio pagado únicamente se incrementará de conformidad con lo dispuesto en este artículo, sobre la base de datos objetivos y cuantificables.” (Énfasis añadido) De lo anterior se destacan los conceptos que habrá que incrementar al precio pagado por las mercancías, a efecto de determinar el valor de transacción de estas, además de que se establece que el precio pagado únicamente se incrementará sobre la base de datos objetivos y cuantificables. En ese sentido, para efectos de la Ley Aduanera, se entiende por precio pagado, el pago total que por las mercancías importadas haya efectuado o vaya a efectuar el importador de manera directa o indirecta al vendedor o en beneficio de éste. Ahora bien, para considerar el valor en aduana y determinar la base gravable del impuesto general de importación, deben presentarse todas las circunstancias a que se refiere el artículo 67 de la Ley Aduanera, el cual establece: “ARTICULO 67. Para los efectos de lo dispuesto por el artículo 64 de esta Ley, se considerará como valor en aduana el de transacción, siempre que concurran las siguientes circunstancias: l. Que no existan restricciones a la enajenación o utilización de las mercancías por el importador, con excepción de las siguientes: a) Las que impongan o exijan las disposiciones legales vigentes en territorio nacional. b) Las que limiten el territorio geográfico en donde puedan venderse posteriormente las mercancías. c) Las que no afecten el valor de las mercancías. Il. Que la venta para la exportación con destino al territorio nacional o el precio de las mercancías no dependan de alguna condición o contraprestación cuyo valor no pueda determinarse con relación a las mercancías a valorar. III. Que no revierta directa ni indirectamente al vendedor parte alguna del producto de la enajenación posterior o de cualquier cesión o utilización ulterior de las mercancías efectuada por el importador, salvo en el monto en que se haya realizado el ajuste señalado en la fracción IV del artículo 65 de esta Ley. IV. Que no exista vinculación entre el importador y el vendedor, o que en caso de que exista, la misma no haya influido en el valor de transacción. En caso de que no se reúna alguna de las circunstancias enunciadas en las fracciones anteriores, para determinar la base gravable del impuesto general de importación, deberá estarse a lo previsto en el artículo 71 de esta Ley. En ese tenor, el artículo 71 de la Ley Aduanera establece: “ARTICULO 71. Cuando la base gravable del impuesto general de importación no pueda determinarse conforme al valor de transacción de las mercancías importadas en los términos del artículo 64 de esta Ley, o no derive de una compraventa para la exportación con destino a territorio nacional, se determinará conforme a los siguientes métodos, los cuales se aplicarán en orden sucesivo y por exclusión: I. Valor de transacción de mercancías idénticas, determinado en los términos señalados en el artículo 72 de esta Ley. II. Valor de transacción de mercancías similares, determinado conforme a lo establecido en el artículo 73 de esta Ley. III. Valor de precio unitario de venta determinado conforme a lo establecido en el artículo 74 de esta Ley. IV. Valor reconstruido de las mercancías importadas, determinado conforme a lo establecido en el artículo 77 de esta Ley. V. Valor determinado conforme a lo establecido en el artículo 78 de esta Ley. Como excepción a lo dispuesto en el primer párrafo de este artículo el orden de aplicación de los métodos para la determinación del valor en aduana de las mercancías, previstos en las fracciones lll y lV de este artículo, se podrá invertir a elección del importador.” Conforme a lo anterior, la base gravable del impuesto general de importación es el valor en aduana de las mercancías. Así, atendiendo al segundo párrafo del citado artículo 64, en relación con el 71 de la propia ley, el método que por regla general debe aplicarse es el valor de transacción, regulado en los numerales 64 a 70 de la Ley Aduanera; y sólo si no se colman los supuestos ahí precisados para determinarlo, se aplicarán en orden sucesivo los restantes métodos de valoración, previstos en los artículos 72, 73, 74, 77 y 78 del mismo cuerpo legal. De conformidad con lo expuesto, en el comercio internacional se entiende por valor de transacción el que establecen libremente el comprador-importador y el vendedor-exportador para la adquisición de determinada mercancía. Este método de valoración está regulado en los artículos 64 a 70 de la Ley Aduanera, conforme a los cuales, para que el valor de la aduana se determine aplicando el valor de transacción, se requiere: a) una importación; b) un precio pagado o por pagar por las mercancías a importar; c) una compra efectuada por el importador; d) que las mercancías se vendan para ser exportadas a territorio nacional; e) que el precio se ajuste, en su caso, con los elementos incrementables o decrementables, según los artículos 65 y 66 de la Ley Aduanera; f) que no se actualicen las restricciones del artículo 67 de la ley referida para aplicar el valor de transacción, esto es, que no existan restricciones a la enajenación o utilización de las mercancías por el importador, salvo las permitidas por la propia ley; g) que la venta para la exportación con destino al territorio nacional o el precio de las mercancías no dependan de alguna condición o contraprestación cuyo valor no pueda determinarse en relación con las mercancías a valorar; h) que no revierta directa ni indirectamente al vendedor parte alguna del producto de la enajenación posterior o de cualquier cesión o utilización ulterior de las mercancías efectuada por el importador; i) que no exista vinculación entre el importador y el vendedor, y en caso de que exista, no haya influido en el valor de transacción; j) que el precio pagado se determine sobre la base de datos objetivos y cuantificables. Aunado a lo anterior, en caso de no darse alguna de estas condiciones para aplicar el valor de transacción, el artículo 71 de la Ley Aduanera establece que se aplicarán en orden sucesivo los métodos previstos en sus artículos 72, 73, 74, 77 y 78. Ahora bien, en el presente asunto XXX, solicita se confirme su criterio en el sentido de que al realizar sus importaciones definitivas, se encuentra en posibilidad de utilizar el método de valor de transacción para determinar el valor en aduana de su mercancía y con ello la base gravable del impuesto general de importación, para lo cual presentó la información y documentación que a continuación se cita: • Copia del pedimento de importación definitiva XXX clave “A1” y fecha de pago 24 de marzo de 2015. • Copia del pedimento de importación definitiva XXX clave “A1” y fecha de pago 24 de marzo de 2015. • Copia del pedimento de importación definitiva XXX clave “A1” y fecha de pago 26 de junio de 2015. • Copia de la factura –XXX del 5 de febrero de 2015, con un valor de $94,722.00 USD en la que se observa como proveedor a la empresa XXX , y como consignatario a la empresa XXX. • Comprobante de pago internacional de fecha XX XXXXX XXXX, en donde se describe la transferencia de la cuenta del titular XXX, a la cuenta del tercero XXX, por un monto total de 94,722.00 USD por concepto de “Pago de material madera factura XXX 6 contenedores Nyatoh Silkwood Sapeli Cherri Walnut pedido XXX”. • Copia de la factura XXX del 26 de mayo de 2015, con un valor de $77,767.20 USD en la que se observa como proveedor a la empresa XXX, y como consignatario a la empresa XXX. • Comprobante de pago internacional de fecha XX XXXXX XXXX, en donde se describe la confirmación de compraventa y transferencia de la cuenta de -XXX, a la cuenta de XXX, por un monto total de $77,767.20 USD. • Declaración por parte de XXX, de que no existen restricciones a la enajenación o utilización de las mercancías pues se trata de “Madera Contrachapada” que comúnmente es comercializada en territorio nacional. • Declaración de que la venta para exportación con destino al territorio nacional o el precio de las mercancías no dependen de alguna condición o contraprestación cuyo valor no pueda determinarse con relación a las mercancías a valorar, ello debido a que en cada factura podemos observar claramente el precio unitario de las mercancías que, relacionada con la cantidad (unidad de medida), arroja el precio total también reflejado en las mismas facturas comerciales. • Declaración de que no se revierte de forma alguna al vendedor parte del producto de la enajenación posterior, puesto que no existe relación posterior a la importación con la empresa proveedora, dado que XXX, en su momento enajena al público en general en territorio nacional, las Maderas Contrachapadas que importó con los pedimentos XXX, XXX y XXX. • Declaración de que no existe vinculación entre XXX y XXX, que en su caso pudiera llegar a influir en el precio, en virtud de que XXX, compra productos forestales para su importación a territorio nacional con la finalidad de enajenarlas al público en general. Del análisis a la información y a las documentales antes referidas, se tiene que su representada determinó aparentemente la base gravable del impuesto general de importación de conformidad con el segundo párrafo del artículo 64 de la Ley Aduanera, esto es, considerando el valor de transacción de la mercancía consignada en los pedimentos de importación definitiva XXX con fecha de pago 24 de marzo de 2015, XXX con fecha de pago 24 de marzo de 2015 y XXX con fecha de pago 26 de junio de 2015, entendiéndose como valor de transacción, el precio pagado por las mercancías importadas y que además cumple con los requisitos establecidos en el artículo 67 de la Ley Aduanera. En efecto, en el caso que nos ocupa, además del precio pagado por las mercancías importadas consignado en las facturas comerciales XXX del 5 de febrero de 2015, con un valor de $94,722.00 USD y XXX del 26 de mayo de 2015, con un valor de $77,767.20 USD pagadas mediante transferencias bancarias internacionales al proveedor XXX, aparentemente se acreditan los requisitos de concurrencia establecidos en el referido artículo 67 de la Ley Aduanera, en virtud de las manifestaciones realizadas por -XXX. En relación con las facturas comerciales, no pasa desapercibido para esta unidad administrativa que la expedición de una factura produce, entre otros efectos, los de carácter fiscal. Así, el mencionado documento mercantil es la forma objetiva de comprobar lo que se ha pagado por un bien o servicio, para así estar en aptitud de determinar el valor de transacción para efectos aduanales. En ese tenor, la factura tiene la eficacia probatoria de una presunción legal sobre la relación comercial, el pago y la entrega de la mercancía, No obstante lo anterior, es importante tener en consideración, que la referida calidad de presunción legal con que se reviste a las facturas, es una de tipo relativo o iuris tantum, es decir, que admite prueba en contrario, por lo que la autoridad fiscal podrá, en cualquier momento, dentro del plazo que contemplado el artículo 67 del Código Fiscal de la Federación, comprobar la legalidad de las facturas presentadas en esta consulta de conformidad con el artículo 36-A, fracción I, inciso a) de la Ley Aduanera y la regla 3.1.7 de las Reglas Generales de Comercio Exterior vigentes.
PRIMERO. Se confirma el criterio sostenido por XXX, en el sentido de que en las operaciones tramitadas al amparo de los pedimentos de importación definitiva XXX clave “A1”, con fecha de pago 24 de marzo de 2015, XXX clave “A1”, con fecha de pago 24 de marzo de 2015 y XXX clave “A1”, con fecha de pago 26 de junio de 2015, se está en posibilidad de utilizar el método de valor de transacción para determinar el valor en aduana de las mercancías de conformidad con lo dispuesto por los artículos 64 y 65 de la Ley Aduanera, siempre que concurran las circunstancias previstas en el artículo 67 del mismo ordenamiento legal y no se ubique en los supuestos de exclusión a que se refiere el artículo 71 de la citada Ley. No obstante lo anterior, la autoridad en el ejercicio de sus facultades de comprobación, podrá verificar el debido cumplimiento de los preceptos legales relacionados con la determinación del valor de transacción, y de ser el caso, rechazar dicho valor declarado, a fin de determinar el valor en aduana de las mercancías importadas considerando para su determinación los métodos de valoración que establece la Ley Aduanera. SEGUNDO. De conformidad con el artículo 34, segundo párrafo del Código Fiscal de la Federación, los criterios establecidos en el presente oficio son de aplicación obligatoria para las autoridades, hasta en tanto no se modifiquen los hechos, circunstancias o disposiciones legales sobre los que versa la consulta y no se hayan ejercido las facultades de comprobación previo a la presentación de la misma. En términos del tercer párrafo de la citada disposición legal, la autoridad no quedará vinculada con la respuesta otorgada a través de la presente, si los términos de la consulta no coinciden con la realidad de los hechos o datos consultados. Asimismo, la presente consulta quedará sin efectos en el caso en que la autoridad aduanera determine que el valor de las mercancías declarado en el pedimento sea inferior en un 50% o más al valor de transacción de mercancías idénticas o similares determinado conforme a los artículos 72 y 73 de la Ley Aduanera, de conformidad con el artículo 151, fracción VII de la Ley Aduanera. TERCERO. La presente resolución no constituye precedente, se limita a los sujetos, cuestiones y circunstancias que se mencionan y se emite con base en la información y documentación aportada por XXX, sin prejuzgar sobre la veracidad de la misma, dejando a salvo las facultades de comprobación que le confieren al Servicio de Administración Tributaria las disposiciones legales aplicables.nsignado en las facturas comerciales XXX del 5 de febrero de 2015, con un valor de $94,722.00 USD y XXX del 26 de mayo de 2015, con un valor de $77,767.20 USD pagadas mediante transferencias bancarias internacionales al proveedor XXX, aparentemente se acreditan los requisitos de concurrencia establecidos en el referido artículo 67 de la Ley Aduanera, en virtud de las manifestaciones realizadas por -XXX. En relación con las facturas comerciales, no pasa desapercibido para esta unidad administrativa que la expedición de una factura produce, entre otros efectos, los de carácter fiscal. Así, el mencionado documento mercantil es la forma objetiva de comprobar lo que se ha pagado por un bien o servicio, para así estar en aptitud de determinar el valor de transacción para efectos aduanales. En ese tenor, la factura tiene la eficacia probatoria de una presunción legal sobre la relación comercial, el pago y la entrega de la mercancía, No obstante lo anterior, es importante tener en consideración, que la referida calidad de presunción legal con que se reviste a las facturas, es una de tipo relativo o iuris tantum, es decir, que admite prueba en