Source: http://buromedicos.com/opinion120109.htm
Timestamp: 2019-01-22 06:32:03
Document Index: 202703637

Matched Legal Cases: ['artículo 143', 'Artículo 580', 'Artículo 135', 'Artículo 223', 'artículo 143', 'artículo 143']

ARTICULO DE OPINIÓN EN BUROMEDICOS 12-01-09
Este Derecho a morir dignamente ha sido reconocido por el Consejo de Europa, en su recomendación 1418 (Debate de la Asamblea del 25 de junio de 1999, 24ª Sesión) sobre la Protección de los Derechos Humanos y la Dignidad de los Enfermos Terminales y Moribundos. El mismo se extiende a las siguientes facetas:
4) recibir los cuidados necesarios dirigidos para conllevar de la forma más confortable el proceso de enfermedad y muerte,
5) recibir el tratamiento para combatir el dolor físico, aunque acorte la vida, y
6) recibir el apoyo psicológico para paliar el sufrimiento mental.
En la mencionada recomendación 1418 se dice textualmente que “…1. La vocación del Consejo de Europa es proteger la dignidad de todos los seres humanos y los derechos que nacen de ella… …2. El progreso médico, que hoy hace posible curar enfermedades hasta ahora intratables, el avance de la técnica y el desarrollo de los sistemas de resucitación, que hacen posible prolongar la vida de una persona, retrasan el momento de la muerte. En consecuencia, con frecuencia se ignora la calidad de vida de los enfermos terminales, la soledad a la que se ven sometidos, su sufrimiento, el de sus familiares y el del personal sanitario que los trata…”.
a) El derecho a la autodeterminación de las personas en fase terminal o moribundas.
b) Dar eficacia al derecho de la persona en fase terminal o moribunda a una información veraz y completa, pero proporcionada con compasión, sobre su estado de salud, respetando, en su caso, el deseo del paciente a no ser informado.
- La Muerte Digna y el Suicidio. Evidentemente, y nosotros lo compartimos, en multitud de ocasiones el suicidio no es el acto simple, u omisión voluntaria, de poner, inmediatamente fin a la propia vida. El suicidio, muchas veces, o casi siempre, es mas una “voluntad de no vivir” que una “voluntad de morir”. Para ello, basta con un análisis pormenorizado de los actos previos al acto suicida o la lectura de las cartas que con frecuencia deja escritas el suicida. La mas importante diferencia posible entre Suicidio y Muerte Digna habrá de situarse en la intervención, o no, de una tercera persona en el acto letal.
- Muerte Digna y Suicidio Asistido se diferencian en que en el segundo concepto siempre se proporcionan por un tercero y de forma intencionada y con su autorización a una persona los medios o procedimientos para suicidarse. En el Suicidio Asistido no existe, como en la Eutanasia, una enfermedad o dolencia vital previa y se resume en la ayuda activa en la muerte inminente, de alguien que desea hacerlo. La persona que realiza este acto de cooperación no tiene que ser, necesariamente, un profesional sanitario. Penalísticamente Eutanasia y Suicidio Asistido se diferencian de modo fundamental en el artículo 143 del Código Penal que respectivamente los regula en párrafos diferentes (el 1º y ss. y el 4º) y que dicen:
- Sedación terminal: es la práctica médica de inducir el sueño del paciente, para que no sienta dolor, ello, casi siempre, acortará la vida del enfermo.
- La Muerte Digna y la Cocotonasia se diferencian en que la segunda consiste en una “Eutanasia” que se impone sin el consentimiento del afectado.
2º- Que esa persona sufra una enfermedad grave que conducirá necesariamente a la muerte, o
Esos serían los cinco elementos esenciales para hallarnos en un presupuesto de Muerte Digna. Esta introducción de la Muerte Digna, o más bien Eutanasia, dentro de las normas legales penales españolas, por primera vez en la historia, se caracteriza por la exigencia de diferentes y múltiples requisitos, tal vez excesivos, pero, sin embargo, con ello se viene a intentar superar, jurídicamente, mediante una importante atenuación de la pena, uno de los debates sociales más abiertos: el de derecho a la Muerte Digna. Inequívocamente el legislador no ha despenalizado la conducta de la Eutanasia, sino que simplemente ha procedido a implantar un sistema legal de penalidad muy atenuada. Preceptos similares están recogidos en el Artículo 580 del Código Penal Italiano, el Artículo 135 del Código Penal Portugués y el Artículo 223,13 del Código Penal Francés.
Desde otra óptica, si la Muerte Digna es el todo, la Eutanasia es la parte. La palabra Eutanasia, de la que debe hacerse un uso restringido, debe de referirse a aquellas actuaciones que:
a) producen la muerte de los pacientes, es decir, que la causan de forma directa mediante una relación causa-efecto única e inmediata,
c) se plantea en un contexto de sufrimiento, entendido como “dolor total”, debido a una enfermedad incurable, que el paciente experimenta como inaceptable y
Externamente vemos que la principal diferencia se sitúa en la intervención o no de un Profesional de la Medicina. Aunque también, de lo escrito, se deduce un mayor rigorismo en los requisitos formales de la Eutanasia frente a los de la Muerte Digna, que es concepto abstracto frente a la concreción del término Eutanasia. Por ello, bien podemos decir que existe una sinonimia casi total entre ambos términos.
Por último, hay que tener en cuenta que muy diferente a la Muerte Digna y a la Eutanasia se encuentra el concepto "Suicidio Asistido" que no está recogido como tal en el Código Penal español, sino bajo la figura de “Auxilio e Inducción al Suicidio”. Sin embargo lo que aquí denominamos “Suicidio Asistido” sería, para nuestro Código Penal, una forma especial de homicidio que implica un modo singular de participación en el suicidio libre y voluntario de otra persona en unas circunstancias determinadas. El encuadre exacto del "Suicidio Asistido" en el tipo del artículo 143. 1º, 2º y 3º del Código Penal es complejo, puesto que la conducta tipificada es la de cooperación con actos "necesarios" para la muerte, y a veces, en el contexto del Suicidio Asistido, resulta difícil diferenciar estos actos de los que no lo son.
Si bien en el ámbito jurídico europeo la recomendación 1418 del Consejo de Europa deja los supuestos, los conceptos y la regulación de la Muerte Digna bastante clara, no ha ocurrido lo mismo cuando dicha recomendación ha sido trasladada al sistema legal español. En efecto, en España, no se afronta directamente la regulación de la Muerte Digna, que se confunde, porque en la práctica también lo está, con la Eutanasia. Pero es que, también, en realidad tampoco se regula o se define, específicamente, la Eutanasia, limitándose, en el artículo 143, 4º del Código Penal, a disponer una importantísima atenuación de la pena de la conducta eutanásica con respecto a la conducta de auxilio e inducción al suicidio o a la del homicidio. En realidad, eso es todo; una especie de “parche jurídico” momentáneo que, tarde o temprano, habrá de verse con mayor profundidad, rigor y efectividad por el Legislador Español.