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Timestamp: 2017-09-20 17:22:52
Document Index: 169610799

Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 2', 'Artículo 3', 'Artículo 4', 'Artículo 5', 'Artículo 6', 'Artículo 7', 'Artículo 8', 'Artículo 9', 'Artículo 10', 'Artículo 11', 'Artículo 12', 'Artículo 13', 'Artículo 14', 'Artículo 15', 'Artículo 16', 'Artículo 17', 'Artículo 18', 'Artículo 19', 'Artículo 20', 'Artículo 21', 'Artículo 22', 'Artículo 23', 'Artículo 24', 'Artículo 25', 'Artículo 26', 'Artículo 27', 'Artículo 28', 'Artículo 29', 'Artículo 30', 'Artículo 31', 'Artículo 32', 'Artículo 33', 'Artículo 34', 'Artículo 35', 'Artículo 36', 'Artículo 37', 'Artículo 38', 'Artículo 39', 'Artículo 40', 'Artículo 41', 'Artículo 42', 'Artículo 43']

CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL ESTADO LIBRE Y SOBERANO DE PUEBLA - PDF
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María Rosario Torres Vidal
1 CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL ESTADO LIBRE Y SOBERANO DE PUEBLA Que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece diversas garantías a favor de las personas y dentro de ellas se encuentra el acceso a la justicia, misma que debe ser gratuita, expedita, completa e imparcial. Es innegable que el fenómeno de la globalización ha generado cambios vertiginosos en todos los ámbitos de la sociedad y por ende influye en las instituciones jurídicas pues éstas, deben estar a tono con los nuevos tiempos, modernizándolas y creando otras, que permitan una justicia eficaz que armonicen con el sistema judicial del Estado Nacional y reconozca la solución de conflictos en tribunales internacionales y mediante mecanismos distintos de los jurisdiccionales. El impulso propio de toda sociedad democrática exige transformaciones profundas en todo el orden jurídico, vislumbrar el derecho como un fenómeno social dinámico y como tal, deben renovarse los mecanismos procesales para resolver los conflictos actuales, lo que constituye la razón esencial de este ordenamiento El Código de Procedimientos Civiles para el Estado que nos rige, ha cumplido un ciclo de vida importante y exitoso, sin embargo, debe actualizarse para adecuarse a los nuevos tiempos y a las nuevas exigencias sociales y jurídicas. La presentación de este ordenamiento se sustenta en la nueva visión del derecho, cuyo objetivo fundamental se centra en el acceso real a la justicia para recuperar la confianza de la sociedad en sus instituciones, mediante la instrumentación de procedimientos sencillos, ágiles, claros y breves apegados a la norma fundamental, que permita a los justiciables alcanzar los objetivos con los menores costos para los ciudadanos y al Estado. En este sentido y en cumplimiento al compromiso asumido por Diputados de la Quincuagésimo Quinta Legislatura Local, en el eje de Gobernabilidad y Fortalecimiento Institucional de la Agenda Legislativa , fueron presentadas al Pleno del Congreso las iniciativas relacionadas con el perfeccionamiento al marco legal en materia de Administración de Justicia, situación que responde a expedir un nuevo Código de Procedimientos Civiles para el Estado Libre y Soberano de Puebla; mismo que abroga al Código publicado el dieciocho de noviembre de mil novecientos ochenta y seis, en el Periódico Oficial del Estado. En consecuencia ante la dinámica impulsada por esta Soberanía en la suma de esfuerzos ante los reclamos mas sentidos de la sociedad, hizo posible que en esta importante tarea la Gran Comisión y la Comisión de Gobernación, Justicia y Puntos Constitucionales,
2 convocaran a las Universidades e Instituciones de Educación Superior, Asociaciones, Barras, Colegios de Abogados, estudiosos e investigadores del Derecho y ciudadanía en general; a participar con sus opiniones o propuestas en los foros regionales de consulta popular celebrados en: Huauchinango, Teziutlán, Tehuacán y Puebla, con el fin de enriquecer la propuesta de creación del nuevo Código de Procedimientos Civiles para el Estado; sin duda, este ejercicio logro sus fines y una vez mas permitió el fortalecimiento de la participación de la ciudadanía. El presente ordenamiento no solo contiene modificaciones estructurales y técnicas, sino normas que permitirán mejorar la prestación pública de administrar justicia, para ello, se atiende a importantes líneas que articulan la metodología de la propuesta, a saber: La primera, se relaciona con todos aquellos aspectos encaminados a simplificar los trámites, despojándolos de formalismos inútiles, propiciando que el proceso sea un debate leal y transparente entre los contendientes. La segunda, se encausa a la búsqueda de la mejor convivencia mediante el ejercicio de la pacificación social, instituyendo sistemas alternos de resolución de controversias. La tercera, se sustenta en el principio de economía, que no solo reconoce la imposibilidad del Estado para crear más órganos jurisdiccionales que satisfagan la necesidad de acceso a la justicia, sino que se plantea la necesidad de eficientar ésta racionalmente. Se erige también en los principios de política procesal, que permitan a los contendientes tener certeza en el desarrollo del juicio y en la solución de las controversias, privilegiando una nueva moral procesal en la que se observen los principios de lealtad, honestidad, respeto, verdad y buena fe e implementando un sistema de corresponsabilidades que vinculen no solo a las partes en conflicto, sino a todos aquellos que intervienen en el procedimiento, como abogados patronos, terceros e inclusive los servidores judiciales, contemplando sanciones a los responsables de la inobservancia de aquellos. La teleología del presente Código, se sustenta en la inmediatez requerida en el proceso de audiencias y recepción de pruebas, característicos del procedimiento oral, que brindará a los operadores del sistema, la oportunidad de conocer de cerca los hechos para tener mayores elementos al declarar el derecho, tratando de evitar procesos lentos, pesados y faltos de vivencia. En la nueva codificación se privilegia también la concentración, que tiende a impulsar el proceso y en forma explícita a reunir en el menor número de audiencias y etapas procesales, la totalidad del procedimiento. Se provee de mayor seguridad jurídica a las partes que interviene en un proceso, con el propósito de que sean asistidas por
3 profesionales de derecho, procurando fortalecer el equilibrio entre ellas, favoreciendo la asesoría jurídica, para que la acción procesal sea consecuente con los fines de justicia. Otra de las pretensiones de este ordenamiento es ajustar la normatividad al texto Constitucional, en materia de reconocimiento al derecho de los pueblos y comunidades indígenas de aplicar sus propios sistemas normativos, estableciendo las bases mínimas de acceso real en la solución de los conflictos, dotándolos de asesoría jurídica efectiva, del manejo del procedimiento en el lenguaje natural de los justiciables, con la posibilidad de traducción al idioma castellano, pero sobre todo con el reconocimiento de los usos y costumbres indígenas como normas sustantivas y procesales, que deberán ser tomadas en cuenta por quienes impartan la justicia entre las comunidades indígenas. Se incorpora el principio axiológico dual, el cual permite optar entre un procedimiento de justicia indígena, o los procedimientos ordinarios establecidos por la ley. La sinopsis de este Código se integra de Seis Libros: El primero, relativo a las reglas generales; el segundo, al juicio; tercero, diversas clases de procedimientos; cuarto, procedimientos sobre cuestiones familiares; quinto, procedimientos no contenciosos; y sexto, medios alternativos a la administración de justicia. El Libro Primero contiene como innovaciones las siguientes: El Capítulo Primero denominado: Principios Fundamentales en el Proceso Civil, instituye las normas mínimas que las partes, los abogados, los tribunales y todos los que intervienen en el juicio deben observar, basada en una nueva moral procesal, para lo cual se tutela que la conducta que adopten las partes sea acorde a los principios de lealtad, honestidad, respeto, verdad y buena fe, y se constriñe a los tribunales a que se observe, vigile y se sancione la violación de dichos principios. El Capítulo Segundo denominado: Partes en los Procedimientos Judiciales, en éste se incorporan las instituciones jurídicas relativas a los derechos difusos y colectivos, o denominados derechos de tercera generación reconocidas por las nuevas tendencias del pensamiento, cuyo objeto es el de legitimar a la sociedad y a grupos colectivos concretos que se encuentren en los supuestos definidos, el acceso a la justicia para la defensa de sus derechos, con lo cual se opta por un reconocimiento de intereses distintos a los tradicionales, haciéndolos exigibles. El Capítulo Tercero llamado: De los Litigantes, Representantes y Patronos. Se crea con el propósito de dar mayor seguridad jurídica a las partes, dotándolos de un adecuado y real patrocinio, para evitar que por una deficiente asesoría jurídica, se pueda perder un litigio en detrimento de los derechos de los justiciables, por lo que se eleva a la categoría
4 de presupuesto procesal, el patrocinio y participación directa de un profesional del derecho que garantice la optima defensa de los intereses en disputa. El Capítulo Cuarto: De las Formalidades Judiciales, mantuvo las instituciones tradicionales e introdujo como innovación, el uso de la firma electrónica, como una respuesta indispensable a los adelantos tecnológicos que potencian la comunicación a través de sistemas cibernéticos que se deben considerar como los nuevos modelos para gestionar y promover los actos jurídicos y procesales, finalmente la imposición de una sanción a quien utilice en forma maliciosa o indebida las copias certificadas de los expedientes. El Capítulo Quinto: De las Resoluciones Judiciales, en él se hizo la precisión, que las sentencias definitivas son aquellas que resuelven el fondo del negocio y no aquellas que determinan cualquier deficiencia procesal. En el Capítulo Sexto: Medios de Comunicación Procesal, establece el catálogo que las conforma, así como las distinciones entre notificación, citación y requerimiento, las diversas formas de notificar, el deber de los interesados de concurrir al tribunal para ser notificados, la determinación de que solo será personal el emplazamiento, las diversas formas en que se practicará éste, la regla general de que toda notificación se hará por lista, los requisitos que deben contener los edictos, que diligencias deben practicarse mediante exhorto y los elementos que deben contener las citaciones. Todo lo anterior responde a la necesidad de romper con viejos esquemas, que propiciaron vicios, nulidades reiteradas, reposiciones y concesión de amparos, que han reducido la confianza social en los procedimientos judiciales, ante lo cual fue indispensable instrumentar un nuevo paradigma, que tiende a garantizar, seguridad jurídica y sobre todo la escucha real o derecho de audiencia, por los interesados de la controversia planteada. El Capítulo Séptimo: Términos Judiciales, incorpora la institución de la caducidad de los juicios en que se deje de actuar por mas de noventa días hábiles, a fin de darle eficacia terminal a los procedimientos judiciales, con excepción de los familiares, en los que se preserva la oficiosidad de la instancia. Capítulo Octavo, denominado: Despacho de los Negocios, introduce la orden de presentación ante el Tribunal al contumaz que se niega a cumplir una determinación judicial, con la finalidad de hacer efectiva la autoridad directiva que el juez tiene en los procedimientos y evitar evasión, retardo y obstaculización en el avance de la prosecución judicial. Capítulo Noveno: Presupuestos Procesales, tiene como principal finalidad el definir el concepto y de manera precisa cuales son los requisitos de procedibilidad para el ejercicio
5 de la acción civil, de manera que las partes los satisfagan a plenitud y eviten con ello violaciones formales al procedimiento. Se elimina la recusación sin causa, por ser la tendencia procesal de los códigos en el país, además porque en la práctica y realidad forense ha mostrado su inutilidad implicando un retardo innecesario en el despacho de los negocios. En el Libro Segundo, denominado: Juicio, se determinan las acciones, su clasificación, una redacción más clara y sucinta, se regula la acción de jactancia y se conservan las instituciones de acumulación de acciones, las personas facultadas para ejercerlas y se determina el documento fundatorio de la acción. Se conserva la institución de excepciones. En relación con la demanda, se establecen disposiciones precisas de cómo formularse por escrito, a fin de que quienes promuevan, cumplan en esos requisitos evitando la dualidad, confusión e imprecisión en el ejercicio de sus derechos subjetivos, con la novedad del anuncio que de las pruebas debe realizar el promovente, para el conocimiento del contrario, para su admisión, preparación y recepción oportuna, con lo cual se reduce de manera notable una de las fases más prolongadas del procedimiento actual y se favorece el cumplimiento de los principios de concentración, oralidad e inmediatez. También se define de manera clara que documentos debe acompañarse con la demanda a fin de lograr la pertinencia de la prueba y la vinculación de los hechos con la justificación indispensable para la acreditación de los mismos y la congruencia de la decisión. En la admisión de la demanda, el tribunal deberá observar que se cumplen los presupuestos procesales, definiendo los que pueden subsanarse y los que no, con el afán de evitar procedimientos inútiles que no concluirían con sentencia o bien que llevarán a la reposición del procedimiento. La contestación de la demanda tiene forma y orden expreso con la intención de que los litigantes y sus patrones o asesores, den respuesta directa, completa y clara a los elementos que contiene la demanda, con lo cual se busca la congruencia entre los elementos postulatorios más importantes, quedando fijada la litis entre las pretensiones del actor, los hechos aceptados por el demandado, las defensas y las excepciones opuestas y con ello fijar la litis de manera que permita al juzgador decidir de manera objetiva, completa y directa con relación a las cuestiones formuladas por las partes en sus escritos. En la contestación de la demanda, deben ofrecerse también las pruebas para que el juzgador proceda a su admisión, preparación y desahogo de la correspondiente audiencia de juicio. Se mantiene la formula de tenerla por contestada en sentido negativo, cuando el demandado no la conteste y se preservan los demás elementos de la legislación vigente.
6 En el desenvolvimiento del juicio en general, se establece como fase previa la audiencia de conciliación, con la que se pretende resolver el conflicto, dando un sello distintivo al procedimiento civil, propiciando una forma auto-compositiva, al ser los mismos justiciables los que arriban a la solución del litigio, bajo la dirección del tribunal, mecanismos que en la realidad jurídica del país han dado resultados satisfactorios al reducir costo, tiempo y desgaste innecesario para las partes y para el Estado. Es importante indicar que el propósito de conciliar dentro del proceso, se entiende como una fórmula para mejorar el acceso a la justicia, de tal suerte que es un deber acudir a la audiencia citada, pero en ningún caso se obliga a conciliar por ser un acto eminentemente voluntario. Se indica de manera precisa que lo narrado en los procesos de conciliación no podrá ser considerado como argumentos de las partes dentro del procedimiento que se ventila o en cualquier otro. Asimismo, la intención de citar al demandado al recinto judicial obedece a varias finalidades: En primer término, la reivindicación del sistema judicial, su credibilidad ante la sociedad, la persuasión del indispensable respeto al Estado de Derecho; segundo, propiciar que las partes se acerquen a los tribunales y principalmente a los jueces, para el conocimiento inmediato de los hechos, de la persona y actitud de quienes intervienen en los litigios y como consecuencia reducir la posibilidad de los deficientes o inexistentes emplazamientos que se dan en el tradicional esquema procesal; en tercer lugar, la certeza de la existencia de un procedimiento judicial instaurado en contra del demandado; y por último, la convicción para el tribunal de la existencia y acreditación de la persona del demandado o de su representante, apoderado o patrono, con el objeto de evitar en lo posible, los fraudes procesales que afectan la seguridad jurídica. Cuando no se logra la conciliación procesal se procede al emplazamiento, que deberá realizarse por el secretario en el mismo recinto del Tribunal; ésta fórmula constituye una innovación en el procedimiento, pues en reiterados análisis se llegó a la conclusión de la inconsistencia de los emplazamientos que practican los diligenciarios, bajo el esquema del Código de Procedimientos a abrogar, generando un verdadero cuello de botella, que reduce la eficacia y certeza de todo un procedimiento ante la posibilidad de su anulación, reposición o restitución, con el consecuente perjuicio de quien promueve de buena fe, quien no es citado legalmente y por tanto ignora el procedimiento, o en su caso la práctica maliciosa con ánimo de retardo, de quienes sabedores del juicio, aprecian una deficiencia y la aprovechan no acudiendo al llamado judicial, provocando lo anterior un abuso de los recursos públicos que significan procedimientos judiciales inútiles. Para corroborar las irregularidades que ha producido el emplazamiento, basta revisar las estadísticas que se producen en los juzgados del Estado, con relación a la eficacia terminal de los procedimientos y las razones de nulidad y reposición, destacando dentro de ellos los amparos directos e indirectos que se conceden y los múltiples criterios jurisprudenciales
7 que se emiten generados a la sazón del formalismo exacerbado del emplazamiento en el esquema actual. Se plantea como consecuencia de la inasistencia de las partes a la audiencia de Conciliación, para el actor se decretará el sobreseimiento del juicio; y para el demandado, su negativa para conciliar, ordenándose su emplazamiento en la forma que dispone el presente ordenamiento. La audiencia de recepción de pruebas, alegatos y citación para sentencia, podrá ser publica o privada; y una vez llamadas las partes por el secretario, se procede a determinar quienes pueden estar presentes, los que desde luego estarán en lugar separado para ser convocados en el momento de su participación, siendo obligación de todos los citados comparecer a la diligencia y presentar por las partes los objetos, materiales y pruebas que sean materia del desahogo, con la indicación de que no asista puntualmente al inicio de la diligencia debidamente identificado no podrá participar en momentos posteriores. Las pruebas se recibirán en el orden que designe el juzgador sin que deba sujetarse a la relación de presentación hecha por las partes, de ser necesario señalar nuevo día y hora para el supuesto de que no fuese posible desahogarse todo el material probatorio. Concluido el periodo de desahogo, se concederá un término para alegar en forma oral y el juez levantará acta circunstanciada, que firmaran los que intervinieron, de la cual deberá quedar constancia de registro en cualquier medio aportado por la ciencia. Respecto de las pruebas se mantiene en lo general las reglas del Código que se abroga, precisando las pruebas que no pueden ser admitidas, así como la obligación de vincular de manera expresa los medios de convicción con los hechos formulados por las partes. Se reconocen como medio de prueba: La declaración de parte sobre hechos propios, antes confesional y sobre hechos ajenos; una innovación es el concepto de documento, como elemento que por su naturaleza objetiva consigna en sí mismo la memoria de un hecho, actos o acontecimientos mediante el empleo de un lenguaje escrito, de una imagen o de un sonido; los documentos públicos y privados así como otros elementos aportados por la ciencia la técnica y el arte; el dictamen pericial; la inspección judicial; los testigos y las presunciones. La declaración de parte y la testimonial, requieren interrogatorio previo por escrito o de manera verbal, salvo el caso de que deban desahogarse por juez ubicado en lugar distinto, caso en el cual deberán formularse los interrogatorios correspondientes para su calificación y seguridades que correspondan. Las autoridades declararan en el procedimiento mediante oficio. Las pruebas de inspección y pericial, requieren los puntos concretos sobre los que deba versar la prueba y su pertinencia y relación con los hechos,
8 teniendo el juez amplias facultades para despejar de manera directa dudas con relación al material probatorio. La valoración de las pruebas preserva lo que en doctrina se conoce como sistema mixto, al establecer pruebas tasadas y libres con precisiones que no tiene la legislación anterior. Se mantiene la orden al juez en el sentido de que la valoración de pruebas deberá procurar que la verdad real prevalezca sobre la verdad formal. El juez en todo caso razonará de acuerdo con la lógica, la experiencia y la sana critica su decisión. La sentencia es la decisión definitiva de la cuestión planteada y deberá tratar de las acciones deducidas y excepciones opuestas. El juez antes de dictar la sentencia, tiene la obligación de estudiar de oficio si quedaron satisfechas las condiciones generales, los presupuestos procesales y si aprecia violaciones que afecta la defensa de las partes puede ordenar subsanarlas, reponer los procedimientos, en lo general o en actos procesales en lo concreto y solo para el caso de litis consorcio, pasivo necesario, declarara improcedente la acción si no se hubieren llamado a todos lo que la conforman. Si no hay omisiones o habiéndolas, se hubiesen regularizado, procederá al estudio de las reclamaciones que podrán en su caso producir la reposición del procedimiento. Analizadas aquellas, procederá al estudio de las excepciones procésales y declarara la improcedencia de la acción y el sobreseimiento; en caso contrario decidirá el fondo del negocio. La sentencia no requiere forma especial pero si una relación sucinta del planteamiento de las partes y la motivación y fundamentación del fallo, que no podrá ser otra cosa que las deducciones y conclusiones a la que llegue el juez para decidir el caso con base en derecho y finalmente, los puntos resolutivos. Se le faculta al juez para que atienda a la pretensión real de las partes pero sin variar la sustancia de los hechos. Deberá también fijar cantidad liquida o establecer las bases para liquidar daños, perjuicios frutos o intereses. También deberá establecer razonadamente las multas que merezcan las partes y terceros. Se establecerá en forma clara los efectos y alcances del fallo tanto a las partes como terceros o litisconsortes. Podrá publicarse un extracto de la sentencia a cargo y costa del vencido mediante su inserción por una sola vez en algún diario del Estado. Se preservan las instituciones de aclaración de sentencia y resolución ejecutoriadas. El sistema de recursos se simplifica para solo dejar dos: Apelación y Reclamación. Respecto del primero, tiene por objeto que el superior revoque o modifique la resolución impugnada y procede contra la sentencia definitiva o contra resoluciones que sin decidir el fondo, pone fin a la instancia. Solo procede la apelación respecto de casos patrimoniales cuya cuantía exceda de quinientos días de salario mínimo a la fecha de interposición del procedimiento. La apelación suspende la ejecución de la resolución apelada, se exige su interposición por escrito; se determina la concentración de apelaciones si ambas partes la
9 interponen; se conserva la apelación adhesiva; se establecen disposiciones concretas y límites de la resolución que deberá observar el tribunal de apelación. Se regula la facultad de atracción para el trámite por el pleno del Tribunal Superior de Justicia para la apelación, institución prevista en la Ley Orgánica del Poder Judicial y que no había sido regulada por la actual ley procesal. La Reclamación tiene por objeto revocar o modificar un auto que no ponga fin al procedimiento. Se presenta ante la autoridad que dicta los autos y se puede interponer en la audiencia, cuarenta y ocho horas después de notificado el auto y se formulará verbalmente o por escrito. Dicho recurso no suspende el procedimiento y deberá resolverse en la sentencia. Se reduce y simplifica la cuestión incidental, debiendo presentarse por escrito con las pruebas que la acrediten; se construye en cuerda separada y sin suspensión del procedimiento; debe promoverse dentro de veinticuatro horas siguientes al conocimiento del hecho que los motiva. De ser necesario habrá una audiencia para el desahogo de pruebas y alegatos. La resolución que se emita no admite recurso alguno. Se precisa la forma de ejecución de las sentencias dictadas por los Tribunales del Estado, estableciendo reglas claras para hacer eficiente el debido cumplimiento de las mismas, dotando al tribunal para aplicar las medidas coactivas que estime pertinentes para el caso, conservando que no procede recurso contra los proveídos dictados en ejecución. Se propone una vía de apremio para los casos que la misma ley prevé y se determinan reglas claras para su obtención. Se establecen nuevas y sencillas reglas para la ejecución de resoluciones dictadas por tribunales distintos a los del Estado. Se desarrolló un nuevo esquema para el secuestro judicial, a fin de hacer más efectivos las ejecuciones que decretan los jueces, a fin de favorecer la tramitación del juicio y evitar retardos en el despacho de los negocios. El procedimiento de remate, fue modificado con el afán de hacer más simple su proceso, con lo cual no sólo se busca favorecer y agilizar el derecho consignado en sentencia ejecutoria, sino también para coadyuvar en la eficiencia terminal y posterior archivo de los casos en los que se haya embargado o dejado en garantía real el bien del vencido, pues también se ha observado que existe un complejo y tardado proceso de remate en la legislación que se abroga, será salvado mediante esta nueva fórmula. Se preserva la institución de tercerías, con la misma intención de simplificar y precisar sus alcances y contenidos.
10 Respecto a las medidas precautorias, contienen facultades para que antes, durante el procedimiento o después de dictada la sentencia, se garantice su resultado y se mantenga la situación de hecho, la preservación del bien o lo relacionado con la acción, concediéndole al juzgador siete medidas precisas que dicho sea de paso, eliminan los interdictos que en la práctica no eran juicios provisionales sino en verdad, juicios de fondo que retardaban la solución definitiva del conflicto. Se limitan dichas medidas a la justificación de la necesidad y al otorgamiento de una garantía para responder de los daños y perjuicios, pudiendo otorgarse contragarantía por el afectado para levantar dicha medida, siempre que se garantice el monto de lo reclamado. La suspensión e interrupción del procedimiento se preservan y aclaran para mayor seguridad y aplicación por el juez, a fin de evitar su uso incorrecto y la prolongación indefinida que contradice la finalidad de concluir los conocimientos con oportunidad. Se preserva la preparación del juicio con algunas directrices concretas para sus uso oportuno y adecuado por los promoventes en los juicios. En el Libro Tercero se contienen diversas clases de procedimientos, en la inteligencia de que en los casos en que deba tener forma de juicio, se solventen cumplidas las particularidades bajo la formula del juicio único, con lo que se busca dar integración y coherencia al Código Procesal Civil para el Estado Libre y Soberano de Puebla. Se establece un juicio oral sumarísimo como procedimiento especial. La característica simple y oral resaltan en esta fórmula, pero en ningún caso se podrá acceder a él si no es por voluntad expresa y anterior a la controversia, que conste en acto jurídico fehaciente. Su naturaleza novedosa es principalmente ágil, porque podrá ser desahogado en un lapso aproximado de treinta días, admitiendo únicamente el recurso de apelación con efecto suspensivo y devolutivo contra la sentencia definitiva y otorgando gracias al vencido que con su conducta para acudir a este sistema y la desplegada en el juicio haya favorecido la pronta administración de justicia. En el Libro Cuarto, se establecen los procedimientos sobre cuestiones familiares. La naturaleza pública de estas cuestiones se rige por disposiciones específicas, resaltando las mayores facultades del juzgador, la procuración de preservar el núcleo familiar, la atención preferente a los intereses de los vulnerables, la posibilidad de pedir oralmente o por escrito la intervención del juez, se convoca al acuerdo que no afecte derechos, la suplencia de la deficiencia en los argumentos y pruebas de las partes, la posibilidad de que el juez oriente a los interesados y la facultad de ordenar la recepción de pruebas aun las no ofrecidas por las partes.
11 Respecto a los procedimientos se dividen en ordinarios, especiales y privilegiados. Los primeros deberán seguirse en la forma del juicio único. Los especiales tienen una tramitación particular que el propio código define. Los privilegiados tendrán una naturaleza breve y podrán incluso ser tramitados en un mismo día si se reúnen los requisitos que las disposiciones concretas refieren, mencionando como ejemplos: la suplencia del consentimiento para contraer matrimonio; la calificación de impedimentos para el matrimonio; la autorización de separación del domicilio familiar; las cuestiones de violencia familiar; los derechos de convivencia; la custodia provisional; la retención y recuperación de la posesión de los hijos; entre otros. No habrá formalidad para este tipo de procedimientos y la resolución se emitirá en la misma audiencia, pero deberá estar fundada y motivada. Las medidas provisionales o urgentes que dicte el juez podrán ser modificadas o revocadas si las causas que motivaron varían o desaparecen. En los procedimientos especiales se tramitarán los alimentos, las cuestiones de paternidad y maternidad, la adopción, la interdicción, las disposiciones de bienes de incapaces y ausentes; y la rectificación de acta. Hay un nuevo esquema unificado para la tramitación de los juicios hereditarios, pues se abandona el modelo de las sucesiones testamentarias e intestamentarias y se creo un solo sistema, lo que obedece a cuestiones de orden sustantivo. También se abandona el esquema de las cuatro secciones para desarrollar un modelo unificado que permite reducir los tiempos para el trámite de las cuestiones sucesorias, ya que los derechos hereditarios el nombramiento de albaceas, los inventarios y las cuestiones de administración, así como las de liquidación y partición pueden tratarse desde el escrito inicial y una vez reconocidos los derechos y definidos los inventarios, se puede proceder a la liquidación de la sucesión. Sin duda favorecerá la seguridad jurídica, la trasmisión de patrimonios para las personas beneficiadas por las disposiciones testamentarias o por la sucesión legítima prevista en el Código Civil del Estado, pero resulta importante la precisión y claridad de los conceptos que evitarán en muchos casos, meses o años de incertidumbre entre familiares que son causa de otros problemas ante el retardo e indefinición de los derechos sucesorios. Se concede a los notarios mayores facultades para el trámite de sucesiones en donde sin existir controversias, los interesados que puedan pagar el servicio, prefieran optar por hacer la traslación patrimonial ante dichos fedatarios, ampliando con ello el acceso a la justicia y mejorando las posibilidades de solución de algunas cuestiones sucesorias, sin desconocer que esto reducirá en alguna medida los trámites ante los juzgados. En el Libro Quinto se regulan los procedimientos no contenciosos, destacando las informaciones testimoniales y las interpelaciones. En el Libro Sexto se contienen los medios alternativos a la administración de justicia, reconociendo la ley de manera específica a los siguientes: la mediación, la conciliación, las
12 prácticas, usos, costumbres, tradiciones y valores culturales de los pueblos y las comunidades indígenas, el arbitraje y los procedimientos ante los jueces de paz que tendrán tramitación especial. in duda es una novedad la inclusión de estos medios alternos al juicio tradicional, ya que además de ser una tendencia universal la ampliación de un sistema multi-puertas que dé solución distinta a los controversiales, el reconocimiento de los acuerdos obtenidos mediante la mediación y la conciliación, así como las formas tradicionales de los pueblos y comunidades indígenas, permitirán que muchos habitantes del Estado puedan de manera efectiva acceder a la solución de sus problemas, dado que el esquema actual, no permitía que las personas encontrarán mecanismos baratos, simples y accesibles y sobre todo que ellos mismos de manera directa participarán en la solución de sus problemas, sin reiterar que el reconocimiento de las tradiciones y procedimientos indígenas son hoy un imperativo constitucional, que bien queda satisfecho al considerarse de manera amplia el acceso de estas comunidades a los procedimientos judiciales en el Código adjetivo Civil que se propone. El arbitraje fue diseñado de manera diferente para que su concreción y claridad favorezca su utilización, dado que en la práctica este no se dio por razones diversas, pero que los tiempos de apertura comercial y de múltiples y complejas relaciones humanas, exigen hoy su aplicación. Queda pues reseñado el contenido general del Código de Procedimientos Civiles para el Estado Libre y Soberano de Puebla, que pretende dar una mayor satisfacción a los justiciables en la solución de problemas jurídicos del orden civil y que sin lugar a dudas hará eficiente el trabajo de funcionarios judiciales y abogados que integran el foro, mejorando las relaciones de sociedad con gobierno, favoreciendo procesos democráticos que mantengan y mejoren la gobernabilidad, la seguridad jurídica, la convivencia armónica y la justicia. Sin duda, la suma de propuestas y opiniones consideradas por Magistrados del Poder Judicial del Estado, Diputados de los Grupos Parlamentarias de esta Legislatura, Instituciones, Investigadores del Derecho y de la sociedad misma, hizo posible que los trabajo legislativos de la Comisión de Gobernación, Justicia y Puntos Constitucionales, perfeccionaran y enriquecieran el contenido del ordenamiento que se expide, expresiones que contribuyen a eficientar la impartición de justicia en la Entidad. Por lo anteriormente expuesto y con fundamento en los artículos 57 fracción I, 63 fracción II, 64 y 67 de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Puebla; 43 fracción I, 69 fracción II, 70 y 71 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo del Estado de Puebla; 20 y 24 fracción I del Reglamento Interior del H. Congreso del Estado, se expide el siguiente:
13 CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL ESTADO LIBRE Y SOBERANO DE PUEBLA LIBRO PRIMERO REGLAS GENERALES CAPÍTULO PRIMERO: PRINCIPIOS FUNDAMENTALES EN EL PROCESO CIVIL Artículo 1. La presente Ley es de orden público y de observancia general. Ninguna persona podrá hacerse justicia por sí misma, ni ejercer violencia para reclamar un derecho. Toda persona tendrá derecho a que se le administre justicia por Tribunales que estarán expeditos para impartirla en los plazos y términos que fije la presente Ley, emitiendo sus resoluciones de manera pronta, completa e imparcial. Su servicio será gratuito por lo que quedan prohibidas las costas judiciales. Los particulares a fin de resolver sus controversias, podrán elegir los medios alternativos a que se refiere esta Ley. Artículo 2.- La Ley procesal es igual para todos, a excepción de los casos señalados expresamente en ésta. La mujer y el hombre son iguales ante la Ley. Cuando el empleo gramatical de los términos refiera a un género se entenderán comprendidos ambos, para todos los efectos legales. Se reconoce el derecho de los pueblos y comunidades indígenas, de aplicar sus propios sistemas normativos en la regulación y solución de sus conflictos internos, conforme a las disposiciones contenidas en la Ley. En los procedimientos ordinarios en que intervengan indígenas, el Estado en todo tiempo los proveerá de asesoría jurídica gratuita y de intérpretes que tengan conocimiento de su lengua, cultura y costumbres. Para la cooperación procesal internacional, se aplicarán los tratados internacionales signados por los Estados Unidos Mexicanos; las disposiciones contenidas en este Código y únicamente en los casos de remisión expresa de la Ley a disposiciones de origen extranjero. Artículo 3.- El Estado está obligado a garantizar la celeridad de los procedimientos, en cuya consecución deben participar los Tribunales, las partes, los órganos auxiliares de la jurisdicción y cuantos intervengan en ellos.
14 Artículo 4.- Las partes, sus representantes, abogados patronos, autorizados, asesores legales, y todos los participantes en el proceso; ajustarán, necesariamente, su conducta procesal a los principios de lealtad, honestidad, respeto, verdad y buena fe. Artículo 5.- El Tribunal está obligado a observar y a vigilar que se respeten los principios contenidos en el artículo anterior, sancionando de conformidad con las disposiciones de este ordenamiento su inobservancia y evitar por todos los medios legales a su alcance el fraude legal, el procesal, la colusión, la malicia, la obstrucción y cualquier otra conducta que impida el desarrollo ágil o el fin lícito del proceso. Existe fraude legal cuando se simulan actos tendientes a eludir la observancia de la Ley o el cumplimiento de una obligación, con la finalidad de perjudicar intereses ajenos en beneficio propio o de tercero. Existe fraude procesal cuando de mala fe las partes, abogados patronos, procuradores o terceros realizan actos u omisiones que induzcan al error judicial y tiendan a obtener una resolución con fines ilícitos. Existe colusión cuando se actúa mediante acuerdo fraudulento y secreto de dos o más personas, tendiente a perjudicar los derechos de un tercero. Existe malicia cuando se actúa con intención manifiesta de dañar o perjudicar, formulando imputaciones de mala fe, o dando informaciones falsas que induzcan al error. Existe obstrucción cuando mediante la articulación de actos inútiles o ajenos al litigio se retarde o se entorpezca el trámite procesal. CAPITULO SEGUNDO: PARTES EN LOS PROCEDIMIENTOS JUDICIALES Artículo 6.- El procedimiento civil tiene por objeto, que la autoridad judicial declare o constituya un derecho o imponga una condena. Artículo 7.- Los procedimientos no contenciosos tienen por objeto la intervención de la autoridad judicial, en los asuntos en los cuales la Ley lo autorice, sin que esté promovida ni se promueva controversia alguna entre partes determinadas. Artículo 8.- Pueden iniciar los procedimientos a que se refieren los artículos anteriores, o intervenir en ellos, por sí o por medio de sus representantes, las personas que tengan interés en el objeto de esos procedimientos o un interés contrario. Artículo 9.- Cuando se haya transmitido a otra persona el interés jurídico, dejará de ser
15 parte quien transmitió su derecho y lo será el adquirente de éste. Artículo 10.- Cuando un incapaz carezca de representante y tenga interés jurídico, se dará vista al Ministerio Público para que intervenga y promueva lo que corresponda. Artículo 11.- Las instituciones y asociaciones que cuenten con el permiso correspondiente a su denominación de la Secretaría de Relaciones Exteriores para haberse constituido ya sea de interés social, no políticas ni gremiales, el Ministerio Público y cualquier integrante de la comunidad, en los casos relativos a la defensa del medio ambiente, de valores culturales, históricos, artísticos, urbanísticos y otros análogos, se encuentran legitimados para promover el procedimiento correspondiente. Quienes promuevan, serán responsables de los daños y perjuicios que se pudieren causar por el indebido ejercicio del derecho previsto en este artículo. Cuando estos procedimientos, tiendan a suspender la ejecución, construcción o continuación de una obra o la prestación de un servicio público, deberán otorgar previamente garantía suficiente a juicio del Juez que no deberá ser mayor al cincuenta por ciento del costo de la obra, para la procedencia de la suspensión, en los casos en que la Ley lo permita. Artículo 12.- Cuando la afectación de derechos individuales, se produzca en forma colectiva, por un hecho común imputable a otra persona, podrá intentarse la acción por cualquier interesado, institución, agrupación o entidad que tengan por objeto su defensa y protección. Si se pretende la adhesión a la acción por personas que se encuentran en la misma situación jurídica concreta, se procederá en forma previa, en los términos que para los actos preparatorios prevé este Código. Artículo 13.- Para ser admitido en juicio un gestor oficioso, deberá garantizar que el titular del derecho pasará por lo que aquél haga y, en caso contrario, que él, indemnizará los daños y perjuicios que se pudieren causar con su gestión. Artículo 14.- Si varios actores ejercitan la misma acción en una demanda, o varios demandados niegan la acción u oponen la misma excepción, se aplicarán las disposiciones siguientes: I.- Los actores deberán tener un sólo representante común; II.- El representante común de los actores será nombrado por éstos en el primer escrito; III.- Los demandados deben tener un sólo representante común, y
16 IV.- El nombramiento del representante común de los demandados lo harán en la contestación de la demanda. Artículo 15.- Cuando la multiplicidad de personas surja en cualquier otro momento del juicio, o en actos de jurisdicción voluntaria, el nombramiento de representante común deberá hacerse, dentro de los tres días siguientes al primer acto procesal en el que aparezca la multiplicidad. Artículo 16.- Si el nombramiento no fuere hecho por los interesados dentro de los términos establecidos en los dos artículos anteriores, sin requerimiento previo lo hará de oficio el Juez o el Tribunal, eligiendo a uno de ellos. Artículo 17.- El representante nombrado conforme a los artículos anteriores, tiene las facultades necesarias para continuar los procedimientos hasta su terminación, incluyendo la ejecución de sentencia, sin que tenga, salvo mandato especial, facultades extrajudiciales o de dominio. Artículo 18.- Además de las promociones del representante común, los interesados podrán ofrecer y desahogar las pruebas que estimen convenientes, así como recurrir la sentencia dictada en el juicio. CAPITULO TERCERO: DE LOS LITIGANTES, REPRESENTANTES Y PATRONOS Artículo 19.- Es presupuesto procesal, que todos los escritos y promociones que se presenten por las partes, estén autorizados por un abogado patrono, el que deberá contar necesariamente con título profesional legalmente expedido e inscrito ante las instancias correspondientes. Sin dicho requisito se desecharán de plano. La disposición anterior no será aplicable: I.- Cuando en el procedimiento intervenga como parte en sentido material un abogado que reúna los requisitos mencionados; II.- Cuando las partes no estén en posibilidad de hacerse patrocinar por un abogado particular que reúna los requisitos establecidos en esta Ley, y III.- Cuando las partes manifiesten que no desean ser patrocinados por abogado particular. En los casos de las fracciones II y III del presente artículo, el Estado para asegurar la debida defensa de los intereses del particular, les proveerá un defensor social, sin
17 perjuicio de que puedan ser patrocinados de manera gratuita por abogados de los bufetes de las instituciones públicas o privadas, que prestan tal servicio, los que deberán cubrir los mismos requisitos. Artículo 20.- Sólo las partes o sus abogados patronos podrán comparecer ante los Tribunales para la consulta de los expedientes y práctica de las diligencias. Excepcionalmente podrán hacerlo los alumnos que estén realizando su servicio social o prácticas profesionales y los pasantes todos de la carrera de derecho a condición de contar con autorización del Tribunal Superior de Justicia, la que se expedirá siempre y cuando se justifique ante el propio órgano, que le ha sido expedida por la Universidad o Escuela de estudios superiores, la constancia que acredite ese carácter, que actúa, bajo la tutela y responsiva de un abogado patrono y conforme al reglamento que emita el Pleno del Tribunal Superior de Justicia, relativo a la prestación del servicio social obligatorio y pasantía. Artículo 21.- Cuando se desprenda de actuaciones que los abogados patronos que intervengan en un procedimiento, obraron de mala fe, serán solidariamente responsables con la parte a quien patrocinan, de las multas que le sean impuestas por la realización de fraude legal o procesal, colusión, simulación y cualquier otra conducta ilícita o que tienda a entorpecer el procedimiento o sea contraria a la buena fe y a la lealtad procesal en los términos que previene la presente Ley. También lo serán por las responsabilidades en que incurran los pasantes de derecho, que actúan bajo su tutela. Las multas que se impongan conforme a este Código, se cuantificarán siempre en días de salario mínimo general, para la zona económica. Artículo 22.- Las partes en el primer escrito o en la primera diligencia en que intervengan, deben expresar el nombre y domicilio del abogado que habrá de patrocinarlas y los datos de registro de su título profesional ante el Tribunal Superior de Justicia los que se confrontarán con el libro oficial respectivo. El patrono debe estampar su firma autógrafa en señal de aceptación del cargo que le ha sido conferido, protestando su leal desempeño en la primera diligencia en que comparezca. Artículo 23.- Las partes tendrán el derecho de revocar la designación de abogado patrono, quien a su vez tendrá el derecho de renunciar al patrocinio, por motivos personales o cuando sus decisiones en relación al propio asunto no sean aceptadas por el cliente y pugnen con los principios que rigen la conducta del patrono en los términos que establece la presente Ley, surtiendo efectos la sola manifestación en tal sentido para que se tenga por revocado o renunciado al patrocinio. Artículo 24.- Los patronos tendrán las obligaciones siguientes:
18 I.- Conducirse con honestidad, para con sus patrocinados, su contraparte y los Tribunales; II.- Poner al servicio de su cliente todos sus conocimientos científicos y técnicos para la defensa lícita de sus intereses; III.- Guardar el secreto profesional; IV.- No alegar, a sabiendas, hechos falsos, Leyes inexistentes o derogadas; V.- No actuar, ni conducir a su representado en forma maliciosa o inmoral, sin apego a la verdad y a la Ley; VI.- Abstenerse de emplear expresiones indecorosas u ofensivas o de faltar al respeto al Tribunal, a la contraparte o sus representantes y a todo aquel que intervenga en el proceso; VII.- Orientar a sus patrocinados sobre la conveniencia de conciliar con su contraparte, evitando el procedimiento contencioso, y VIII.- Las demás que fijen las Leyes. Artículo 25.- Los abogados patronos se considerarán procuradores judiciales, con todas las facultades que para los de su especie establece el Código Civil para el Estado Libre y Soberano de Puebla; podrán llevar a cabo, siempre en beneficio de quien los designe, cualquier acto de naturaleza procesal, quedando exceptuadas las facultades de disposición sobre el derecho del litigio, así como la de substitución, delegación o ampliación de la designación hecha a su favor. Artículo 26.- Todas las obligaciones y deberes contenidos en este Capítulo, resultan aplicables, en lo conducente, a los procuradores judiciales y a los mandatarios generales para pleitos y cobranzas. CAPITULO CUARTO: FORMALIDADES JUDICIALES Artículo 27.- Para la validez de las actuaciones judiciales es necesario que éstas se practiquen en días y horas hábiles. Son horas hábiles las que median entre las siete y dieciocho. Artículo 28.- Son días inhábiles los que señala la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado, y además aquellos en que no hubiere labores en las oficinas respectivas.
19 Artículo 29.- El Juez o Tribunal pueden habilitar los días y horas inhábiles, para actuar o para que se practiquen diligencias cuando hubiere causa urgente que lo exija, expresando cuál sea ésta y las diligencias que hayan de practicarse. Artículo 30.- Las actuaciones judiciales, así como los escritos que presenten las partes, deben escribirse en idioma español, con referencia al número de expediente y pieza de autos a que correspondan, con margen de una quinta parte por lo menos y con la ceja necesaria para la costura. El Tribunal Superior de Justicia está facultado para firmar convenios con las dependencias públicas para el efecto de traducir cualquier escrito, documento o promoción que sea necesario para la continuación del procedimiento. Artículo 31.- En las actuaciones judiciales y en los escritos, las fechas y cantidades se escribirán con letra y los artículos con su número. Artículo 32.- Salvo casos urgentes, los escritos deben escribirse en máquina u otros medios electrónicos de impresión permanente y ser firmados por quien los presenta y su patrono. Si los primeros no supieren firmar o accidentalmente cualquiera de ellos no pudieren escribir pondrán su huella digital. Las partes y sus patronos, podrán presentar y suscribir promociones por medios cibernéticos, utilizando la firma electrónica, siempre y cuando así lo manifiesten ante el Tribunal y cumplan con los requisitos de encriptación que establezcan las Leyes y las disposiciones reglamentarias que para tal fin emita el Pleno del Tribunal Superior de Justicia. Artículo 33.- El Tribunal mandará ratificar los escritos antes de darles curso, en los casos que estime conveniente o si se lo ordena la Ley. Artículo 34.- En las diligencias y resoluciones judiciales no se emplearán abreviaturas, ni se rasparán las frases equivocadas, sobre las que sólo se pondrá una línea delgada que permita su lectura, salvándose al fin con toda claridad y precisión el error cometido. Artículo 35.- El Oficial Mayor o quien lo substituya harán constar el día y la hora en que se presente un escrito, dará cuenta de él, dentro de las veinticuatro horas siguientes al Secretario; debe autorizar con el sello del Tribunal y con su firma por vía de recibo, una copia del mismo escrito para el interesado. Artículo 36.- En todo juicio, con los escritos de las partes y las actuaciones judiciales, se formará un expediente con el número progresivo de registro que le corresponda. Las hojas
20 se foliarán y rubricarán en su margen y se pondrá el sello de la secretaría en el fondo del cuaderno, de manera que queden selladas las dos caras. Artículo 37.- Las copias simples de los documentos que se presenten, confrontadas y autorizadas por el Secretario, correrán en los autos, quedando los originales en la secretaría del Juzgado, donde podrá verlos la parte contraria. Artículo 38.- Los documentos que se presenten en juicio podrán devolverse previa copia certificada que quede en autos, o certificación de la copia de ellos si ya existiere. Artículo 39.- Los documentos fundatorios de la acción o de la excepción, podrán devolverse a quien los presentó una vez concluido el juicio. Artículo 40.- No se entregarán los autos a las partes en confianza. La frase dar vista significa dejar los autos en la Secretaría, para que las partes se enteren de los mismos, sin que por ningún motivo puedan entregárseles, ni ellas retirarlos del juzgado o sala. Esta disposición es aplicable también al Ministerio Público. El contenido de los expedientes que se integran en cada caso, pertenece a los derechos de personalidad de las partes, por tanto no podrán ser utilizados por terceros y la autoridad sólo podrá dar información respecto de ellos a los interesados. Artículo 41.- Los documentos que se devuelvan y las copias que se manden expedir, se entregarán directamente al interesado o a su abogado patrono, a su costa, por el Secretario, previa constancia que aquél deberá firmar. Artículo 42.- Las partes, en cualquier etapa del procedimiento, podrán solicitar la expedición de copias simples, sin sujeción a formalidad alguna, las que serán extendidas a su costa, sin mayor trámite que dejar razón en autos. Lo mismo se observará cuando soliciten copias certificadas, en cuyo caso el Secretario que las autorice, bajo su más estricta responsabilidad, asentará razón en el expediente de la expedición y en la copia misma de que se trata, que es total o parcial y en el último caso, anotará el estado que guarda el procedimiento. Quien obtenga una copia certificada parcial de actuaciones y la emplee en forma maliciosa o indebida será sancionado por la autoridad, una vez que ésta tenga conocimiento, con una multa de cien a mil días de salario mínimo general vigente en la región, sin perjuicio de las responsabilidades civiles o penales que le resulten. Artículo 43.- Si se perdiere un expediente se aplicarán las disposiciones siguientes: