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Timestamp: 2017-09-26 21:35:42
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HISTORIA POLITICA: NUEVO BANCO CENTRAL ARGENTINO
OPINIONES sobre NUEVO BANCO CENTRAL
Los dólares excedentes del BCRA se agotaron hace rato.
17.03.12 ´
De acuerdo con un informe del IERAL, a fines del año pasado las reservas de libre disponibilidad tenían un saldo negativo.
Humberto Echechurre.
Cuando en 2005, el decreto 1.599 del entonces presidente Néstor Kirchner establecía la creación de las reservas de libre disponibilidad, la situación era otra; existía una enorme acumulación de ahorros, cómodas condiciones fiscales y las ventajas competitivas que otorgaba la balanza comercial. Así sostiene los considerandos del DNU que dio vida a esta disposición que hoy, más allá de la aprobación, ubica a la polémica en la cresta de la ola. El texto, en aquella oportunidad argumentaba que una vez cubierta la base monetaria, que incluye la circulación monetaria y los depósitos de cuenta corrientes en el Banco Central, el Ejecutivo podía disponer del excedente. Cabe destacar que la base monetaria al día 14 de marzo ascendió a $202.637, que a un valor del dólar del día de la fecha representa un total de un poco más de US$ 46.000 millones. Es decir que los márgenes a utilizar se venían achicando notablemente. Las controversias alrededor de la carta orgánica del Banco Central se alimentan, en parte, en el hecho que la entidad monetaria viene jugando un rol creciente en el financiamiento de los compromisos del sector público. Hacia fin de 2009 las reservas excedentes alcanzaban 15,5 mil millones de dólares, para luego extinguirse, según los últimos datos. En 2003 los adelantos transitorios al Gobierno nacional y los títulos públicos representaban el 11,9% de los activos del Banco Central, para pasar a un 44,9% a fin de 2011.
Otros datos significativos revelan que en 2005 el excedente llegaba a los US$ 9.215 millones, en tanto que en 2006 bajó a US$ 5.083 millones. En los tres años posteriores estaba por encima de los US$ 14.000 millones, mientras que en 2010 se ubicó en los US$ 11.786 millones.
De acuerdo con un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea, en diciembre del año pasado se perdió la condición, llegando a ubicarse en valores negativos que ascendieron a US$ 5.428 millones. A partir de allí podría interpretarse una urgente necesidad en la modificación de la carta orgánica del Banco Central.
Teniendo en cuenta que en aquellos años el aumento de las reservas internacionales resultantes le permitió financiar al Tesoro (una vez cubierta la base monetaria al tipo de cambio vigente, el BCRA podía prestar sus “reservas excedentes”), para pagar la deuda con privados en moneda extranjera.
Desde hace un tiempo esta situación ha cambiado, en razón de que existe un menor excedente externo y mayor deseo de posicionarse en dólares, a pesar de las limitaciones por parte de los ahorristas. En consecuencia, el BCRA dejó de acumular reservas y ya no puede financiar al Tesoro, respetando lo establecido por la actual carta orgánica y que a partir de ahora cambiará notablemente.
El deterioro de la capacidad de pago del país (superávit fiscal y reservas excedentes) han resultado dos de los factores primordiales que llevó a la propuesta de reforma de la carta orgánica del BCRA. Lo preocupante es que el debate no incluya medidas destinadas a corregir los factores que ocasionaron el deterioro fiscal (política procíclica, distorsión de precios relativos, etc.). La reversión de estas tendencias permitiría que, por un lado, deje de debilitarse el activo del BCRA y, por el otro, cedan las presiones inflacionarias originadas en la recurrente emisión monetaria destinada a cubrir los baches del sector público.
Todo cambio genera nuevas expectativas y con estas condiciones que se le quiere otorgar en estos momentos al Banco Central, otros países generaron ahorros y mayores empleos. Aunque la asignatura pendiente sigue siendo la conservación de una ley de entidades financieras de la dictadura.
ECONOMIA Imprimir notaANÁLISIS
"Se podrá pagar deuda con reservas no sólo en 2012, sino en todo el mandato"
Ramiro Castiñeira, investigador de Econométrica.
“Las modificaciones a la Carta Orgánica del BCRA responden a la necesidad de encontrar financiamiento a un Estado que ya no dispone de superávit fiscal ni acceso a los mercados financieros y que ya agotó el margen legal disponible que existía para continuar financiándose mediante el BCRA”, expresó Ramiro Castiñeira, de Econométrica.
En números, entre títulos públicos y adelantos transitorios, el BCRA financió al Gobierno por 46 mil millones de dólares desde la salida de la convertibilidad a la actualidad. Se destaca el pago con reservas al FMI (2006), y los pagos de deuda entre 2009 y 2011. “Pese al importante financiamiento otorgado, ello no deterioró el balance del BCRA que dispone de otros u$s 46 mil millones de activos externos, equivalente a 10,4% del PBI”, expresó el economista.
Para Castiñeira, la reforma de la Carta Orgánica permite al Gobierno continuar con el pago de la deuda pública con reservas, no sólo en 2012, sino en todo el nuevo mandato. “Nuevamente, ello no pone en riesgo la moneda, como sí lo hace la vuelta del déficit fiscal y la desaparición del superávit externo”, advirtió.
“En suma, con la nueva Carta Orgánica el BCRA recupera objetivos y herramientas que le despojaron en la convertibilidad. Por supuesto, el mal uso de una herramienta también conlleva consecuencias, pero no por ello hay que quitárselas al Estado”, finalizó.
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06:29 | 18.marzo.2012
Una utilización riesgosa de las reservas del Banco Central
Con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, el Gobierno nacional está echando mano al último recurso extraordinario de financiamiento que le queda: quiere disponer de la totalidad de las reservas para pagar deudas y afrontar gastos.
Cerrada como está nuestra economía al crédito internacional, la administración kirchnerista ha podido reemplazarlo hasta ahora con los ahorros de las AFJP, reestatizadas hace tres años, con los recursos de la Anses y con una presión tributaria inédita. Y desde hace un tiempo, y en forma creciente, con las reservas del BCRA. Sin embargo, todo tiene un límite.
La inflación, también utilizada como fuente de financiamiento encubierto, existe, aunque se la tape. El desequilibrio económico del sistema de transportes y la nunca admitida crisis energética fueron hasta ahora sorteados apelando a subsidios que equivalen al cuatro por ciento del producto bruto interno.
El avance final del Poder Ejecutivo sobre el Banco Central es fruto de la necesidad perentoria de dinero y no, como se intenta justificar, una “profundización del modelo”. Ante la disminución de recursos, se opta por gastar lo que queda en vez de reducir gastos.
Está absolutamente comprobado en el mundo, y también en la Argentina, que la independencia de un banco central es inversamente proporcional a la inflación. Nuestro BCRA tuvo 55 presidentes y 12 cartas orgánicas en menos de 80 años. Esta inestabilidad ha sido nefasta.
Entre 1935 y 1944, la entidad tuvo un solo presidente, que acompañó a cuatro presidentes de la Nación. Con independencia, la autoridad monetaria no financió al sector público y la inflación promedió el 3,3% anual. En cambio, entre 1944 y 1991 el BCRA tuvo 50 presidentes, se convirtió en fuente de financiamiento del exceso de gasto y la inflación ascendió a un promedio anual de 236 por ciento.
En 1991, la ley de convertibilidad prohibió que el BCRA financiara al sector público. La paridad 1 a 1 exigía un dólar de reserva por cada peso de base monetaria emitido. Entre 1991 y 2001 la inflación se redujo a un promedio de 3,5 por ciento anual.
En 2005 se autorizó un innecesario pago adelantado de nueve mil millones de dólares al FMI, que se hizo efectivo con reservas del BCRA. A partir de entonces la independencia se fue perdiendo paulatinamente, mientras que la negada inflación se va convirtiendo en endémica, a razón del 25 por ciento anual.
El proyecto sancionado el miércoles por el oficialismo en la Cámara de Diputados abre definitivamente las puertas a la discrecionalidad en el uso de las reservas para pagar deudas y gastos.
La historia se repite y, una vez más, los argentinos tropezamos reiteradamente con la misma piedra. Si el Senado la convierte en ley, con la reforma de la Carta Orgánica se habrá traspasado la última frontera. Algunos economistas estiman que, con el actual tipo de cambio y con el crecimiento del gasto público, en 2014 la base monetaria se habrá cuadruplicado.
Contrariamente a los argumentos de los diputados oficialistas, especialmente Carlos Heller y Agustín Rossi, la apropiación de las reservas no contribuye al desarrollo, ya que desalienta los grandes proyectos de inversión; tampoco otorga un destino social a los recursos, ya que ese dinero depositado en el BCRA es la garantía de que no se dispare la inflación, un flagelo económico que se ensaña con los sectores de menores ingresos. La inflación carcome a toda la economía, pero empieza por el salario.
La utilización de las reservas para gastos corrientes alienta el surgimiento del mercado negro de divisas. En estos días entre el tipo de cambio oficial (4,36 pesos por dólar) y el paralelo (4,76 pesos por dólar), hay una brecha del 10 por ciento que se agigantará semana a semana debido a la sensación de inestabilidad propia del intervencionismo económico.
La utilización de las reservas, la inflación y el mercado negro de divisas ponen de manifiesto un proceso de regresión económica cuyas consecuencias son imprevisibles. Sería muy bueno, aunque parezca quimérico, que el Senado de la Nación impida esta avanzada sobre la autonomía del BCRA y que la solución se busque achicando los gastos y sin consumir las reservas.
Una reforma y viejos fantasmas
Por Eduardo de la Rua | Para LA NACION
Comentá0 .El Gobierno impulsa un proyecto de modificación de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) y de la ley de convertibilidad, aduciendo que su propósito es dotar a la entidad de las atribuciones necesarias para contribuir a la estabilidad monetaria y financiera y al desarrollo económico con equidad social.
Como antecedentes, menciona las anteriores cartas orgánicas y recientes reformas en las "economías avanzadas", entre otras, Chile y España, que permitieron a sus bancos centrales recuperar instrumentos y capacidades perdidas durante las décadas en las que se priorizó la liberalización y globalización financiera.
Destaca que, desde su creación, el BCRA mantuvo en su mandato la preocupación por la economía real, el pleno empleo, el desarrollo y el bienestar social, objetivos "múltiples" que fueron sustituidos por la preservación del valor de la moneda como mandato único en la Carta Orgánica de 1992 que hoy se busca reformar.
Analicemos el proyecto en cuanto propone ampliar los fines del BCRA y también sus atribuciones para financiar al Estado y comparémoslo con la legislación de Chile y España.
Dotando al BCRA de objetivos múltiples, el artículo 3° del proyecto establece: "El Banco tiene por finalidad promover [?] la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera y el desarrollo económico con equidad social." Ahora bien, no es éste el objeto del Banco Central de Chile, cuya Ley Orgánica establece en su artículo 3° que "El Banco tendrá por objeto velar por la estabilidad de la moneda y el normal funcionamiento de los pagos internos y externos?".
El régimen español no difiere del chileno. La ley de autonomía del Banco de España establece que "sin perjuicio del objetivo principal de mantener la estabilidad de precios [?], el Banco apoyará la política económica general del gobierno".
En cuanto al financiamiento del Estado, las limitaciones estrictas que establecía la Carta Orgánica de 1992 fueron modificadas por este gobierno en 2008, permitiendo al BCRA realizar adelantos transitorios por hasta una cantidad equivalente al 12% de la base monetaria, además de adelantos por hasta el 10% de los recursos obtenidos en los últimos 12 meses (artículo 20° de la Carta Orgánica).
Pareciera que este límite hoy resulta bajo, pues el Gobierno propone elevarlo al 20% de la recaudación anual, "con carácter excepcional y por un plazo de 18 meses (pero ya sabemos cómo entiende la excepcionalidad esta administración, que ha extendido hasta el 31 de diciembre de 2013 el régimen de emergencia de 2002).
En Chile, por el contrario, su banco central tiene prohibido adquirir títulos del Estado y "ningún gasto público o préstamo podrá financiarse con créditos directos o indirectos del Banco", salvo caso de guerra (artículo 27).
En España, el régimen es similar. La Exposición de Motivos de la ley citada expresa: "La autonomía de nuestro banco central exige, en primer término, que el Tesoro público no pueda incurrir en descubiertos en su cuenta en el Banco de España, ni siquiera de carácter transitorio, porque al hacerlo privaría a éste de la iniciativa en el proceso de creación monetaria". En esa línea, prohíbe la concesión de cualquier tipo de crédito por el Banco de España al Estado, estableciendo excepciones puntuales que no desnaturalizan la autonomía declarada (artículo 13°).
Evidentemente, no son chilenos ni españoles (ni de otras "economías avanzadas") los modelos que ha tomado el Gobierno. El modelo es la Carta Orgánica de 1973 (ley N° 20.539), dictada durante el gobierno de Perón siguiendo el pensamiento populista imperante en esa década. El proyecto, como aquella Carta Orgánica de 1973, amplía los objetivos del Banco involucrándolo en el "desarrollo económico", permitiéndole "orientar el crédito" y "regular" sus condiciones de plazo, tasas y comisiones, mecanismos que el Gobierno podrá usar a discreción, con todos los riesgos que ello implica.
También propone eliminar las restricciones para el uso de las reservas internacionales, derogando los artículos 4° y 5° de la ley de convertibilidad (que las destina a respaldar la base monetaria), estableciendo que sea el BCRA el que determine a su arbitrio el monto de las reservas.
Asimismo, amplía desmesuradamente las facultades de financiación del Estado, convirtiendo al BCRA en la nueva fuente de recursos del Gobierno (como los fondos de las ex AFJP).
Todo ello, sumado a la dependencia directa del Gobierno a que ha quedado sometido el directorio del BCRA luego de la expulsión de su anterior presidente, nos hace temer que los fenómenos de hiperinflación y devaluación que desencadenó aquel gobierno peronista de los años 70 estén muy cerca de repetirse.
El autor es abogado especialista en derecho bancario y financiero.
Modificaciones al BCRA: ¿una espada de Damocles?
En la práctica, el dinero no tendrá el respaldo total de las reservas, sino que su valor descansará en la confianza de los individuos de que el mismo será aceptado como medio de pago por los demás. Nadin Argañaraz.
18/03/2012 00:02 | Nadin Argañaraz0Reportar abuso...El proyecto de ley que presentó el Poder Ejecutivo Nacional para modificar la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la ley de Convertibilidad, altera sustancialmente la esencia del organismo, el respaldo de la moneda en circulación y deja supeditado al resto del sistema financiero a la política económica del Poder Ejecutivo. Además, el cambio implica la posibilidad de una mayor asistencia financiera al gobierno por parte de la autoridad monetaria.
Un cambio radical. Los cambios propuestos alteran la esencia del BCRA, cuya misión fundamental actualmente es preservar el valor de la moneda. Para cumplir con este objetivo, se preveía que el 100 por ciento de la base monetaria estuviera respaldada por oro y divisas. Con el proyecto de ley, el BCRA tendría por finalidad propender a la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, y el desarrollo económico con equidad social.
Para posibilitar que el organismo pueda tener más instrumentos para llevar a cabo estos múltiples objetivos de política se ha alterado el respaldo del peso, puesto que se propone que al nivel de reservas lo fije el directorio en función de las necesidades previstas para llevar a cabo la política cambiaria según su apreciación de lo que ocurra con las cuentas externas.
En la práctica, esto implica que el dinero no tendrá respaldo total en términos de reservas, sino que el valor del mismo descansará en la confianza que le depositan cada uno de los individuos de que el mismo será aceptado como medio de pago por los demás. Evidentemente, si esta confianza desaparece, el billete nacional perdería gran parte de sus funciones como medio de cambio y depósito de valor.
El efecto sobre el tipo de cambio que esta ley tendrá, dependerá de la credibilidad que tengan las políticas, dependiendo de si se percibe que el nivel de reservas es el adecuado para hacer frente a shocks internos o externos que puedan generar una mayor demanda de divisas.
A su vez, la iniciativa introdujo una ampliación al financiamiento que le puede otorgar el BCRA al Tesoro Nacional mediante los llamados Adelantos Transitorios.
Un punto que oscurece. El proyecto de reforma elimina el mandato que tenía el BCRA de compilar y publicar regularmente las estadísticas monetarias y financieras. Además, el Central podía hacer lo propio en relación a balances de pagos y las cuentas nacionales de la República Argentina. En este sentido, es de esperar que disminuya la frecuencia, fiabilidad y periodicidad de las estadísticas que publicaba el banco.
Un punto que aclara. El proyecto incluye entre las injerencias del Banco Central la regulación de las condiciones del crédito en términos de plazos, tasa de interés, comisiones y cargos por cualquier naturaleza así como orientar su destino, además de la elaboración de normas que preserven competencia en el sistema financiero. En este sentido, se puede prever que, si se busca promover el crédito de mediano y largo plazo, se logre disminuir los costos crediticios, sobre todo para los proyectos de índole productiva.
Posibles impactos. Es esperable que estos cambios de la carta orgánica del BCRA incidan directamente sobre la tasa de crecimiento del gasto público y sobre la emisión monetaria, puesto que el Gobierno no se verá forzado a ahorrar para pagar la deuda externa, al disponer de una nueva fuente de divisas, por un lado, y puesto que contará con la posibilidad de una mayor asistencia financiera por parte de la autoridad monetaria, por el otro.-----
Las expectativas de sectores afines al gobierno de que la presidenta anunciara la reforma a la Ley de Entidades Financieras se desvanecieron. La mandataria optó por no hacer “tanto ruido” para no molestar a la banca. Presentó, en su lugar, la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central.
La Cámara de Diputados aprobó esta semana el proyecto del Gobierno para modificar la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que deberá ahora ser enviado al Senado.
La reforma, aprobada en general por 142 votos contra 84, consiste en ampliar las finalidades, funciones y facultades de la entidad, del Directorio y de su presidente.
La actual Carta Orgánica establece en su artículo 3º que la entidad tiene como misión fundamental preservar el valor de la moneda. La reforma de dicho artículo define como sus finalidades la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, del empleo y del desarrollo económico con equidad social.
Se le incorpora la facultad de “regular y orientar el crédito”, la de “proteger los derechos de los usuarios de servicios financieros y a la defensa de la competencia”, a abrir sucursales y otras dependencias de entidades financieras para “atender zonas con menor potencial económicos y densidad poblacional”.
El presidente asume, con la reforma, la potestad de dirigir la actuación de la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias. Este sector del BCRA, desde donde se ejerce el poder de fiscalizar a los bancos, financieras y agencias de cambio, estaba definido hasta ahora como un “órgano desconcentrado”, pero con la modificación quedará supeditado a la actuación del presidente de la entidad y se le recortan atribuciones. Además se le suma la atribución de operar en los mercados monetario y cambiario quedando en el Directorio solo la posibilidad de intervenir en las decisiones que puedan afectar a dichos mercados.
Por su parte, el Directorio podrá, luego que se apruebe la nueva Carta, regular las condiciones de crédito en cuanto a plazos, tasas de interés, comisiones y demás cargos, así como orientar su destino y promover, a través de las instituciones financieras, su oferta a mediano y largo plazo destinada a la inversión productiva. Tendrá también la potestad de establecer políticas diferenciadas orientadas a las Pequeñas y Medianas Empresas y las economías regionales.
Uno de los puntos relevantes es la facultad del Directorio de determinar el nivel de reservas del Banco Central para lo cual el Gobierno también ha enviado la modificación de la llamada Ley de Convertibilidad, a través de la derogación de los artículos que obligan a que las reservas del Central sean las mismas que la base monetaria (o sea que por cada peso circulante o depositado a la vista en cuentas de entidades financieras, haya un dólar de reserva en el BCRA). Se terminaría así con el llamado “1 a 1”, que fue el corazón del neoliberalismo de los 90.
En el tema de las reservas se centra una de las mayores luces rojas que diversos sectores han encendido respecto a esta reforma.
Por un lado, la nueva Carta Orgánica le incorpora al Directorio la facultad de “fijar políticas generales que hacen al ordenamiento económico y a la expansión del sistema financiero” y, como complemento, se modifica el artículo 6 de la Ley de Convertibilidad estableciendo que el nivel de reservas lo definirá el Directorio para poder cumplir con esas políticas. “Las excedentes - dice el nuevo artículo 6 – se denominarán de libre disponibilidad (...) y podrán aplicarse al pago de obligaciones contraídas con organismos financieros internacionales o de deuda externa oficial bilateral”.
Aumentaría entonces la cantidad de reservas de libre disponibilidad que podrá utilizar el Banco Central. El punto está en para qué serán usadas, qué se entiende por “ordenamiento económico” y a qué apunta la “expansión” del sistema financiero.
El economista Julio Gambina opinó al respecto, en el programa Al Oeste de FM En Tránsito: “Las reservas pueden utilizarse para un desarrollo autónomo. El problema es que en general sospechamos que van a ser utilizadas para seguir cumpliendo con los pagos al exterior. Es muy probable que Argentina siga privilegiando su inserción internacional como pagador porque siendo parte del G20 que discute la crisis mundial, no puede no seguir con el plan riguroso de pago para que sea recibida en el mercado mundial de capitales”.
Esta opinión es fundamentada si analizamos la llamada política de “desendeudamiento” que desde la gestión kirchnerista ha pasado por varias instancias. Recordemos el pago de la deuda al FMI que hizo Néstor Kirchner en 2005, la creación del Fondo Bicentenario de Desendeudamiento en 2010 y que seguramente seguirá con la cancelación de la deuda ilegítima al Club de París.
El 1º de marzo, cuando la presidenta Cristina Fernández abrió las sesiones ordinarias del Parlamento muchos sectores kichneristas pensaron que uno de los anuncios sería la modificación de la Ley de Entidades Financieras. Sin embargo, planteó la reforma de la Carta Orgánica porque dijo que reformar la ley era hacer “mucho ruido para romper pocas nueces”.
Conservar la ley de entidades financieras de la dictadura (de la cual el entonces ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, dijo que era la ley más revolucionaria) es que siga vigente una norma que permitió el proceso de concentración y extranjerización de la banca en Argentina. Extranjerización que hoy sigue plenamente vigente y que posibilita el ingreso y salida de capitales, y que sea uno de los sectores que más ganancias obtienen haciendo plata con la plata.
La titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, dijo, al presentar el proyecto ante los diputados: “Si no se quiere forzar un brutal ajuste fiscal se hace esto” o sea pagar deuda con reservas. Esta única salida para Marcó del Pont, parte de la idea de que primero hay que pagar y luego ver que se hace con la plata que nos queda. En esta línea se instala la “disyuntiva” de que se paga con fondos del presupuesto (el ajuste fiscal al que hace referencia) o se paga con reservas.
“Sin embargo, en estos 8 años se han pagado, tal como lo dijo Cristina Fernández en su discurso del 1º de marzo, 19.500 millones de dólares en bonos de deuda pública que fueron entregados a ahorristas para salir del corralito. Y la presidenta se lamenta por no haber podido utilizar ese dinero en inversiones en el sistema ferroviario”, dijo Gambina.
“Por su lado, la oposición de derecha se opone al proyecto porque entre otras cosas dice que hay que guardar las reservas y si se necesita dinero hacer ajuste de gastos. Sin embargo, ambas posiciones apuntan a garantizar el pago a los acreedores”, agregó el economista.
Lo concreto es que se sigue pagando y la deuda pública sigue en aumento. Este año vencen alrededor de 15.000 millones de dólares de intereses de la deuda. Una parte están en el presupuesto 2012 pero seguramente no alcanzará para cancelar la totalidad por lo que van a tener que usar reservas internacionales (como ya lo han hecho en su momento).
Nos preguntamos qué tipo de producción es la que va a favorecerse con el desarrollo y orientación del crédito que se prevé poner en práctica a partir de la reforma de la Carta Orgánica en un país que se sustenta con la soja en el campo, la megamineria contaminante y la industria automotriz.
Gambina afirma que se debería discutir entonces cuál es el modelo productivo que se sigue afianzando en Argentina y para el cual la reforma será funcional: “La producción en la Argentina está altamente concentrada, extranjerizada, transnacionalizada, y su financiamiento se encuentra mas en el mercado mundial de capitales que en el local. Entonces uno se pregunta cuál es la producción que se va a alentar
- Fabiana Arencibia, Red Eco -Argentina
Fuente: http://www.redeco.com.ar/nv/index.php?option=com_content&task=view&id=7663&Itemid=130
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Domingo 18.03.2012 | 07:21
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"El gobierno argentino está asaltando a su Banco Central"
16-03-12 00:00 Durante 15 años el analista financiero, Alberto Padilla, fue la cara de la economía y los negocios de CNN en Español. De visita en la Argentina, critica la decisión de Cristina Kirchner de echar mano a las reservas para financiarse, sostiene que el crecimiento del país "genera inflación" y afirma que si el precio de las commodities cae también arrastrará consigo al modelo K.
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* Como conocedor de la región y viajero habitual por distintos países, ¿cómo define la visión que tiene el mundo sobre la Argentina?
- Creo que América latina está consciente del gran país que es la Argentina, de la gran sociedad que tiene, pero también de sus problemas económicos. Yo he sido muy focal y siempre he puesto el punto sobre la i respecto a los problemas de la economía argentina.
* ¿Cuáles serían?
- Estoy muy preocupado porque me parece a mí que los argentinos tienen la precepción, en general, de que la cosa no está muy bien aquí, pero que sucede lo mismo en todas partes. Y eso es totalmente falso. Argentina es excepcional, económicamente hablando, por una serie de factores negativos. Es el único país de la región del que están saliendo los dólares. El gran problema que tienen todos, absolutamente todos los países de América latina con los dólares, es que están entrando demasiados y se les están valuando sus monedas. Argentina tiene exactamente el problema contrario. Y encima tiene una inflación criminal del 25%, lo cual es un impuesto que todos los argentinos pagan por encima de sus impuestos. Aún si fuera cierta la inflación oficial del 10% anual, sería altísima con respecto al promedio de América latina, que no llega al 5%. Esos niveles de inflación no se observan en ningún país, salvo en Venezuela. Esos son los dos grandes problemas, que obviamente son los reflejos de un origen mucho más profundo y siniestro: un mal manejo económico de fondo.
* Si está probado que en la región existen otros caminos de crecimiento que incluyen una baja inflación y llegada de inversiones extranjeras, ¿por qué cree que Argentina se aferra a un modelo alternativo?
- Me queda claro que el Gobierno está gastando demasiado y metiendo demasiado dinero en la economía para el gasto social, lo cual genera inflación. En el resto de los países, el gasto es lo suficientemente moderado para mantener la economía fría y la inflación baja. El reto es crecer sin inflación, lo cual comenzó a ser un problema para Brasil, que se le empezó a desbocar. Si China lo ha logrado, por ejemplo. Queda claro que el crecimiento económico argentino es descontrolado totalmente, porque genera inflación alta.
* ¿Está al tanto del debate vigente sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central argentino? ¿Qué opinión tiene?
- Es otra excepcionalidad en la región. El problema en este momento no es ya el cambio en la carta orgánica. Eso será un problema a futuro y de hecho el Banco Central ya le viene dando recursos al Gobierno. El problema principal es que el Gobierno está tan mal administrado en sus finanzas que necesita los recursos de las reservas del Banco Central. Eso es gravísimo y de ninguna manera es la solución de financiamiento. Las reservas son del Banco Central, no son del Gobierno. Los mandatos de un Banco Central son controlar los precios y estabilizar el sistema financiero. Las reservas sirven para proteger al sistema financiero en caso de un problema, pero no son para financiar a un gobierno. El Gobierno debería tener sus propias reservas producto de medidas fiscales contracíclicas. Evidentemente el gobierno argentino no ha aplicado estas medidas contracíclicas y ahora tienen que ir a asaltar el banco, literalmente. Otro punto importante: si Argentina tiene flujo negativo de dólares, lo que este gobierno debería hacer -al igual que cualquier otro gobierno del planeta- es impulsar la entrada de dólares, no detener su salida.
* ¿Cómo ve el modelo económico vigente en la Argentina en el mediano plazo?
- El éxito de la Argentina no es hecho en la Argentina; es importado. Lo que mantiene andando al país son los precios de las exportaciones de la carne y de la soja, particularmente. En cambio, el mercado interno es demasiado pequeño. La única razón por la cual Argentina ha mantenido su crecimiento es por los precios de sus exportaciones. El modelo se ha sostenido, con todos sus debalances, porque existen precios de exportación altos. En cuanto caigan los precios de la carne y de la soja, se cae el modelo. Por eso no es un buen modelo económico, porque depende del precio de los commoditites, y para colmo, depende sólo de dos productos.
* El boom de los commodities es un fenómeno regional. ¿Cree que la región en su conjunto está aprovechando la oportunidad?
- El revolucionario mexicano Emiliano Zapata tenía un grito de guerra: "La tierra es de quien la trabaja", decía. Yo en el siglo XXI puedo cambiar esa frase y decir que la tierra es quien trabaja... porque el latinoamericano, en general, no trabaja. Es la tierra la que trabaja. El problema es que te surge el famoso mal holandés, es decir, que como la región ya tiene una entrada de divisas asegurada, se vuelve complaciente. Todo el boom latinoamericano es en base a los commoditites: está sustentada en la exportación de granos, carne, petróleo, soja, cobre, etc. El único país que realmente tiene una base diversificada de producción es México. Es decir que tanto Argentina como el resto de la región no está aprovechando la oportunidad, porque estamos sustentados exclusivamente en los commoditites y hay muy poca manufactura. Lo que se debió haber hecho es aprovechar parte de los recursos que están ingresando para empezar a impulsar otras industrias. Argentina tiene la obligación de explotar eficientemente sus recursos naturales, pero al mismo tiempo explotar el resto de los recursos, que son la mano de obra y la mente. En América latina la única que trabaja es la tierra. No trabajamos con nuestras manos y mucho menos con nuestras mentes.
* Los analistas hablan de dos bloques regionales. Uno liderado por Venezuela, Ecuador y Bolivia, y otro por Chile, Brasil, y Colombia. ¿Hay dos Américas latinas?
- Evidentemente sí. Existe un grupo de países con gobiernos que transmiten una certeza engañosa e irreal de que se puede vivir perfectamente bien de los recuros naturales y que no es necesaria la inversión extranjera y los dólares. Y el gobierno argentino actual es el caso ejemplar de esto: sigue pensando que puede crecer y sostenerse solamente con los precios de los commodities que exporta, mientras la realidad le indica que se está ahogando por falta de dólares. Más allá de los discursos, es claro que a la Argentina le urgen esas inversiones extranjeras. Ahí tenemos el caso de empresas como YPF, que por no tener el incentivo para invertir, tiene los problemas que tiene.
* Brasil viene mostrando síntomas de desaceleración. ¿Cómo puede afectar esto a la región?
- Yo soy de lo que pienso que Brasil no es ningún país excepcional, como mucha gente pensó. Muchos hablaban del fenómeno brasileño, el cual no fue tal porque el año pasado Brasil dio a conocer que creció poco más de 2 puntos porcentuales, lo cual es bajo viniendo de un 7%. Cuando se habla de los países "BRIC", la "B" no es de Brasil, sino de burbuja, claramente. Fue un fenómeno de crecimiento económico no muy distinto al de Argentina, ayudado por las circunstancias internacionales. Lo que sucede es que en el caso brasileño se nota más porque saca un punto porcentual de su población de la pobreza, son millones de personas, a diferencia de otros países de la región. Pero en realidad, no llevó a cabo ninguna reforma modificadora importante; en todo caso, lo que hizo el gobierno de Lula Da Silva es tratar de ser un país normal, pero no excepcional. Lo cual ya es mucho decir, porque en la tierra de los ciegos, el tuerto es rey.
* Usted está radicado en EEUU. De cara a las elecciones presidenciales de noviembre, ¿Cree que Obama está capitalizando los lentos avances en la economía estadounidense?
- Tal vez Barack Obama no esté capitalizando los logros en su imagen, pero al final del camino no importa. Yo sostengo y estoy convencido de que Barack OBama se reelige debido al momento económico del país. Estados Unidos viene en franca recuperación, si bien débil y riesgosa, pero recuperación al fin. Está mucho mejor hoy de lo que estaba un año y medio atrás. Y la precepción del estadounidense es que la economía viene creciendo. Ese momento económico lo va a ayudar a Obama y lo reeligirá, a menos que surja una circunstancia económica imprevista, un shock externo que descarrille el crecimiento, lo cual es poco probable. En cuanto al candidato opositor, seguramente sea Mitt Romney, pero sea quien sea no le ganará a Obama, simplemente por esta percepción de bienestar que está empezando a sentir el votante. z we