Source: http://www.economistjurist.es/articulos-juridicos-destacados/principios-de-proteccion-de-datos-licitud-lealtad-transparencia-minimizacion-exactitud-integridad-y-confidencialidad/
Timestamp: 2018-07-23 02:09:10
Document Index: 291794618

Matched Legal Cases: ['artículo 5', 'artículo 6', 'artículo 12', 'artículo 72', 'artículo 6', 'artículo 5', 'artículo 4']

principios de protección de datos: licitud, lealtad, transparencia, minimización, exactitud, integridad y confidencialidad | E&J
Inicio » Artículos destacados » Principios de protección de datos: licitud, lealtad, transparencia, minimización, exactitud, integridad y confidencialidad
Principios de protección de datos: licitud, lealtad, transparencia, minimización, exactitud, integridad y confidencialidad
por Joaquín Muñoz. Director del Área de Derecho Tecnológico de ONTIER
El legislador europeo no ha desaprovechado la oportunidad de afianzar en el Reglamento 679/2016, General de Protección de Datos, numerosos principios jurídicos que, con punto de partida en la Directiva 95/46 y las normativas nacionales de desarrollo, la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha ido desarrollando y habrán de ser en los próximos años la base de tratamiento en todos los procesos que involucren datos de carácter personal.
Esto se traduce, en la práctica, en la obligación a futuro de las empresas a la hora de revisar y hacer guardar estos principios siempre que apliquen técnicas de privacidad desde el diseño a nuevos tratamientos, pues deberán comprobar que los mismos cumplen con unas condiciones mínimas de garantía para los derechos de los afectados.
Así, conceptos como la licitud, lealtad y transparencia del tratamiento en relación con el interesado, las garantías de minimización, exactitud e integridad de los datos o el deber de confidencialidad sobre los mismos son algunos de los principios que los responsables del tratamiento han de integrar de un modo natural en sus procesos para que sean el punto de partida del cumplimiento normativo en materia de protección de datos de carácter personal. A continuación, vamos a desgranar cada uno de ellos individualmente de cara a conocer los requisitos mínimos de su cumplimiento.
El Reglamento, en su artículo 5.1.a) especifica que los datos personales deben ser tratados de manera lícita, leal y transparente en relación con el interesado. Dicho requerimiento de licitud se desarrolla en el artículo 6, proveyendo de un listado de condiciones mínimas que se requieren como base mínima de licitud, resumiendo:
el consentimiento del interesado;
el tratamiento es necesario para la ejecución de un contrato en el que el interesado es parte;
Ya anteriormente en los Considerandos 45 y 50 se recuerda que el tratamiento para poder ser llevado a cabo debe tener una base en el Derecho de la Unión o de los Estados miembros, es decir, que siempre que se traten datos personales ha de existir algún tipo de habilitación y se debe tener en cuenta, entre otras cosas, cualquier relación entre los fines que justificaron la recogida de los datos y los fines del tratamiento previsto posteriormente. Para ello, habrá de considerarse el contexto en el que se recogieron los datos, la información facilitada al usuario en ese proceso y, en particular, las expectativas razonables del interesado basadas en su relación con el responsable en cuanto a su uso posterior, la naturaleza de los datos personales, las consecuencias para los interesados del tratamiento ulterior previsto y la existencia de garantías adecuadas tanto en la operación de tratamiento original como en la operación de tratamiento ulterior prevista. El responsable del tratamiento, por tanto, ha de ser transparente en todo caso con la información acerca de sus intenciones de tratamiento de datos del usuario y no debe ocultar al mismo ninguna finalidad con la que vaya a tratar su información, por obvia que esta parezca o por mucho que fuere una práctica habitual en la forma de proceder de las empresas. Esta obligación de transparencia se desarrolla en el artículo 12 del propio Reglamento donde se establece la obligación de facilitar al interesado toda la información relativa al tratamiento, en forma concisa, transparente, inteligible y de fácil acceso, implicando que no es suficiente con entregar al usuario la información, sino que el lenguaje y medios utilizados juegan también un papel importante.
Se introduce por este medio uno de los conceptos claves en cuanto a la justificación del tratamiento por parte del responsable. No es otro que el de la expectativa razonable de privacidad del afectado. Atendiendo a las circunstancias concretas del contexto en el que se realiza la recogida de datos, el responsable debe considerar cuál es la intención del interesado al entregarle sus datos, qué espera recibir en contraprestación y cuál es el uso máximo que entiende razonable por parte del responsable a cambio de sus datos. Las finalidades accesorias a la principal que el responsable pretenda realizar han de estar, por tanto, muy claramente definidas en la información proporcionada y no se debe dar por sentado que el usuario otorga su consentimiento a las mismas, acudiendo sin excepción, a cualquiera de las bases de legitimación del tratamiento previstas.
En el Título IV del texto actual del Proyecto de Ley Orgánica de Protección de Datos español, se recogen «Disposiciones aplicables a tratamientos concretos», incorporando una serie de supuestos que en ningún caso debe considerarse exhaustiva de todos los tratamientos lícitos, pero que concretan de algún modo conceptos que en el Reglamento se habían dejado a interpretación de los Estados Miembros, como puede ser el interés legítimo del responsable o los requisitos concretos de licitud en el ámbito de videovigilancia, los ficheros de exclusión publicitaria, la función estadística o con fines de archivo de interés general o los sistemas de denuncias internas en el sector privado en que la licitud del tratamiento proviene de la existencia de un interés público.
Por último, destacar que el artículo 72 del Proyecto, considera como infracción muy grave “b) El tratamiento de datos personales sin que concurra alguna de las condiciones de licitud del tratamiento establecidas en el artículo 6 del Reglamento (UE) 2016/679”.
Por su parte, el artículo 5.1.c) establece que los datos personales deben ser adecuados, pertinentes y limitados a lo necesario en relación con los fines para los que son tratados. Este principio está directamente relacionado con el principio de calidad que ya se exigía en la anterior Directiva y que tuvo su desarrollo en nuestro país en el artículo 4 de la LOPD.
Este principio encuentra su aplicación práctica en la aplicación de la protección de datos desde el diseño, recomendando el propio Reglamento la implementación de medidas técnicas y organizativas destinadas a asegurar el menor impacto en la privacidad del interesado utilizando para ello, por ejemplo, la “seudonimización”, definida como “el tratamiento de datos personales de manera tal que ya no puedan atribuirse a un interesado sin utilizar información adicional, siempre que dicha información adicional figure por separado y esté sujeta a medidas técnicas organizativas destinadas a garantizar que los datos personales no se atribuyan a una persona física identificada o identificable”.