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Timestamp: 2018-01-20 15:19:28
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Primera parte de la Junta previa celebrada el dia 29 de octubre de 1914 en la ciudad de Aguascalientes, en, Cronicas y debates de las sesiones de la Soberana Convencion Revolucionaria, recopilacion de Florencio Barrera Fuentes. Captura y diseño, Chantal Lopez y Omar Cortes para la Biblioteca Virtual Antorcha
Segunda parte de la reanudación de la sesión celebrada el día 28 de octubre de 1914 en la ciudad de Aguascalientes
Segunda parte de la Junta previa celebrada el día 29 de octubre de 1914 en la ciudad de Aguascalientes
(El objeto de esta Junta previa fue tratar ampliamente acerca de las proposiciones de la delegación del Ejército Libertador, y relativas a la aceptación de los principios del Plan de Ayala)- Se discute sobre los principios del Plan de San Luis, y que son aplicables a las circunstancias actuales, y de acuerdo con la cláusula relativa del Plan de Ayala.- El artículo cuarto de este Plan es aprobado, después de haber sido pronunciados varios discursos en pro y en contra.- Se suspende la Junta previa para discutir en sesión ordinaria las condiciones en que debe asistir la comisión del Ejército Libertador.
A las 3.45 p.m., con el número competente de ciudadanos delegados, según consta en la lista que previamente pasó la Secretaría, se erigió la Asamblea en Junta previa.
El ciudadano secretario Alessio Robles dio cuenta con el acta de la Junta previa celebrada el dia de ayer, y la puso a discusión.
Para suplicar a la Secretaría quite el adjetivo de comisión Zapatista, en los documentos oficiales, y le ponga el nombre oficial que tiene, de comisión del Ejército Libertador. (Aplausos)
Quisiera que hiciera el favor la Secretaria de dar lectura a la parte relativa al telegrama que se había de poner al general Zapata. Me parece que la proposición está firmada por mí también.
Con la rectificación propuesta por el ciudadano Berlanga ...
El acta dice que el general Obregón hizo constar que en el ejército no había principales jefes. No fue eso lo que dijo; dijo que debían de terminarse los jefes respecto al artículo 13, porque, por ejemplo, en esta Asamblea todos son iguales, no había principales; pero no que en el ejército.
Ayer se acordó que se harían constar en el acta las condiciones a que se refiere el artículo 12 del Plan de Ayala; así lo pidió el señor Soto y Gama. Pido se haga constar en el acta.
Con las modificaciones y rectificaciones propuestas por los ciudadanos delegados Berlanga, Serrano y Garza, se pregunta a la Asamblea si aprueba el acta. Los que estén por la afirmativa, de pie. Aprobada.
La Mesa, por conducto de la Secretaría, suplica a la comisión del Ejército Libertador presente el artículo 4°, si es que tiene a bien querer que se ponga a discusión.
Se pone a discusión el artículo 4° del Plan de Ayala, que dice así:
La Revolución hace suyo el Plan de San Luis Potosí en sus artículos 3° y 4°, que son los que consignan preceptos aún aplicables, con las adiciones que en seguidá se expresan:
I. Sufragio Efectivo. No Reelección.
II. Supresión de las Jefaturas Políticas.
III. Exigir responsabilidades a los empleados públicos.
Los artículos del Plan de San Luis dicen así:
3° Para evitar hasta donde sea posible los trastornos inherentes a todo movimiento revolucionario, se declaran vigentes, a reserva de reformar oportunamente por los medios constitucionales aquellas que requieren reforma, todas las leyes promltlgadas por la actual administración, y sus reglamentos respectivos, a excepción de aquellas que manifiestamente se hallen en pugna con los principios proclamados en este plan. Igualmente se exceptúan las leyes, fallos de tribunales y decretos que hayan sancionado las cuentas y manejos de fondos de todos los funcionarios de la administración porfirista en todos sus ramos; pues tan pronto como la Revolución triunfe, se iniciará la formación de comisiones de investigación para dictaminar acerca de las responsabilidades en que hayan podido incurrir los funcionarios de la Federación, de los Estados y de los municipios.
En todo caso, serán respetados los compromisos contraídos por la administración porfirista con gobiernos y corporaciones extranjeros antes del 20 del entrante.
Abusando de la ley de terrenos baldíos, numerosos pequeños propietarios, en su mayoría indígenas, han sido despojados de sus terrenos, ya por acuerdos de la Secretaría de Fomento, o por fallos de los tribunales de la República. Siendo de toda justicia restituir a sus antiguos poseedores los terrenos de que se les despojó de un modo tan arbitrario, se declaran sujetos a revisión tales disposiciones y fallos, y se exigirá a los que los adquirieron de un modo tan inmoral, o a sus herederos, que los restituyan a sus primitivos propietarios, a quienes pagarán también una indemnización por los perjuicios sufridos. Sólo en el caso de que esos terrenos hayan pasado a tercera persona antes de la promulgación de este Plan, los antiguos propietarios recibirán indemnización de aquellos en cuyo beneficio se verificó el despojo.
4. Además de la Constitución y leyes vigentes, se declara Ley Suprema de la República el principio de No Reelección del Presidente y Vicepresidente de la República, gobernadores de los Estados y presidentes municipales, mientras se hagan las reformas constitucionales respectivas.
Está a discusión en lo general. ¿No hay quién pida la palabra?
Suplico a la Secretaría tenga la bondad de leer un poco más claro y más fuerte.
Artículo 3°: (Leyó) Está a discusión en lo general.
Me permito llamar muy respetuosamente la atención de la comisión sobre que el principio de no reelección ha sido ya elevado a la categoría de precepto constitucional, y, en ese caso, ese precepto, en este artículo, es innecesario.
Para pedir al ciudadano presidente de la comisión del Ejército Libertador que tenga la bondad de redactar de una manera concreta la esencia de los principios a que se refieren los artículos que están allí.
Me adhiero a la opinión que acaba de manifestar el señor Hernández y García, especialmente por dos contradicciones que se notan en el Plan de San Luis.
En primer lugar, hay algunos contratos anteriores al 20 de noviembre de 1910 que no se pueden aceptar; me refiero especialmente a aquellos contratos que Se hicieron con la casa Pearson; son contratos inmorales, y necesitamos conservar el derecho de deshacerlos. En segundo lugar, se manifiesta allí que la ley suprema que se reconoce por la Revolución como ley suprema, es la Constitución, y eso sería para nosotros un estorbo. Yo creo que deben anunciar en otra forma la explicación del artículo 4° del Plan de Ayala.
Está en contradicción el artículo 4° así como está enunciado, reformado por los señores Díaz Soto y Gama, y Martínez, con los demás artículos que hemos aprobado; está en contradicción, y esto fácilmente se observa después de haber nosotros aprobado en los artículos 6°, 7° y 8°, algo que está en pugna precisamente con la Constitución.
Ahora no podemos poner o aceptar en un artículo anterior a ellos que la ley suprema sea la Constitución. Es cierto que al final del artículo dice: Se acepta el Plan de San Luis con las siguientes modificaciones; pero de ese Plan de San Luis muchísimas cosas ya son extemporáneas, ya no tienen lugar de ser; muchas cosas que entonces formaban parte del Plan como ideas revolucionarias, ahora ya no pueden considerarse como tales. Como ya se hizo observar, el sufragio efectivo ya pasó a formar parte de nuestra Constitución.
Además, al aprobar nosotros el artículo 4° en esos términos, tendríamos que aceptar el funcionamiento de la vicepresidencia, y ya desde luego es una forma de gobierno que tendría que discutirse aquí, la cuestión de la vicepresidencia, y también la legitimidad de la no reelección, porque ese artículo se refiere a la no reelección para presidente y para gobernadores; pero con toda seguridad nosotros no nos limitariamos hasta allí, en esa forma. Ese será un asunto de discusión en nuestra plataforma de gobierno, y no podremos desde luego aceptarlo como cartabón, porque nos limitaríamos en nuestra plataforma de gobierno. No podremos aceptarlo tampoco, porque ya de hecho aceptamos con esto un precepto de la Constitución actual.
Así, pues, creo que está en contradicción el artículo 4° con los otros artículos que hemos aprobado.
En vista de las razones muy fundadas que exponen los señores que han hablado, los firmantes de la iniciativa piden permiso a la Asamblea para modificar su proposición en ese sentido. La Revolución hace suyo el Plan de San Luis Potosí en su artículo 3°, etc., suprimiendo el artículo 4° del Plan de San Luis Potosí, que ha sido atacado; puede tacharse en nuestra proposición artículo 4°, y queda perfectamente. Si la Asamblea lo permite, la Secretaría lo preguntará.
No he atacado precisamente el artículo del Plan de San Luis, sino el artículo 4° del Plan de Ayala; y el articulo 4° dice así: El Plan de Ayala hace suyo el Plan de San Luis.
La Revolución hace suyo el Plan de San Luis en sus artículos 3° y 4°, etc.
Debe ser 3°.
Y la comisión pide que le dé permiso la honorable Asamblea para retirar el artículo 4° del Plan de San Luis, para que diga solamente: La Revolución hace suyo el Plan de San Luis Potosí en su artículo 3°, que es el que consigna preceptos aún aplicables, con las adiciones que en seguida se expresan.
¿Permite la honorable Asamblea que retire la comisión el artículo 4° del Plan de San Luis? Los que estén por la afirmativa, de pie. Sí se permite.
Suplico tenga la bondad de leer ahora todo el artículo 4° del Plan de Ayala, para formar un concepto claro de cómo quedó. (Voces: ¡Ya está aprobado!)
La Mesa, por conducto de la Secretaría, informa a la honorable Asamblea que no está a discusión el artículo 4° del Plan de Ayala; está a discusión la reforma que presenta, en lugar del artículo 4°, y que acaba de leerse.
Favor de leer el artículo.
La reforma al artículo ...
Que se lea el artículo 3° del Plan de San Luis.
Lo propuesto es lo siguiente: leer el artículo 3° del Plan de San Luis: 3° ... (Lo leyó)
Seguramente por las condiciones acústicas, o por alguna otra circunstancia, no me hé podido dar cuenta precisa de la significación de una parte que es tan trascendental y que es necesario tener en cuenta. Yo no sé si el Plan de San Luis, en su artículo relativo, previene que sean respetados los contratos que se han hecho antes del 20 de noviembre de 1910; pero no podemos aceptar los ignominiosos monopolios que permitió la dictadura porfiriana; los tenemos todavía encima: han sido causa de que se reconozca la dictadura de Huerta.
Uno de los principales apoyos que tuvo la dictadura huertista fue Lord Coudry, Mr. Pearson, naturalmente, porque tenía todos los monopolios que le habían concedido dentro de ese período que dice esa ley que deben respetarse. No podemos aceptar eso, y debemos de estar en el derecho de revisar esos monopolios.
La Mesa ordena que se lea nuevamente el artículo 3° del Plan de San Luis. (Lo leyó) Está a discusión.
Como el artículo 3° del Plan de San Luis sería un obstáculo para llevar a cabo las reformas que se piensan en el gobierno interino, creo muy conveniente que los señores delegados de la comisión del Ejército Libertador retiren esta proposición, para que se modifique de un modo más adecuado a las circunstancias.
Creo sinceramente que este artículo no tiene razón de ser en los actuales momentos. El presidente Madero preveía los acontecimientos terribles que se sucederían con el movimiento revolucionario que estalló el 20 de noviembre; y previendo todas esas contingencias, redactó el artículo 3°. Por eso dice así cuando principia:
Para evitar hasta donde sea posible los trastornos inherentes a todo movimiento revolucionario, se declaran vigentes, y luego enuncia todas las leyes que había que declarar vigentes; y en esa declaración dice que aun serían respetados todos aquellos compromisos contraídos por la administración porfirista. En consecuencia, yo veo que es hasta una incoherencia querer pretender aceptar este artículo 3°.
Hay un verdadero vicio en estas palabras, dice: a excepción de aquellas que manifiestamente se hallen en pugna con los principios proclamados en este Plan; pero si este Plan no es el Plan que se está aprobando; nada más se quiere sacar este artículo 3°. De manera que es una incoherencia que se vengan a aprobar aquí estas palabras; yo veo que es absolutamente innecesaria la aprobación del artículo 3°, y creo también muy sinceramente ... (risas), aunque se rían. (Siseos)
Vuelvo a repetir que creo muy sinceramente que ayer, cuando hacíamos la proposición de que se aprobase únicamente aquello que aletea, que se agita de libertario en el Plan de San Luis, que se aprobasen únicamente los principios que fuesen necesarios, con eso salvábamos la situación y no nos metíamos a aprobar un artículo 3°, que la verdad es un galimatías que yo no comprendo. (Aplausos y risas)
El C. Aguirre:
Yo creo, señores delegados, que al entrar en detalles, dado que la forma es amplísima, del principio que entraña ese artículo, la comisión del Sur, o sean los delegados de Zapata, podrían, como dijo alguno de los señores delegados, concisar el principio, y someterlo así a la deliberación de la Asamblea, para evitar muchísimas discusiones perdiendo el tiempo.
El artículo 4°, decía yo, está en contradicción con los otros artículos que hemos aprobado. Vuelvo ahora a ratificar lo que he dicho. Si nosotros aprobáramos este artículo 4° del Plan de Ayala, haríamos desde luego fracasar la . Revolución. El artículo 4°, tal como está en el Plan de Ayala, que quieren que se acepte, es el más conservador de todos los artículos de dicho Plan. Dice el artículo 4°:
La Junta revolucionaria del Estado de Morelos manifiesta a la Nación, bajo formal protesta: Que hace suyo el Plan de San Luis Potosí, con las adiciones que a continuación se expresan, en beneficio de los pueblos oprimidos, y se hará defensora de los principios que defiende, hasta vencer o morir.
La Mesa llama la atención al señor Berlanga sobre que no está a discusión el artículo 4° del Plan de Ayala, sino la reforma del mismo, como han propuesto los delegados del Ejército Libertador.
El artículo 4° es el que está a discusión.
El artículo 4° del Plan de Ayala no está aprobado. Se retiró para presentarlo reformado con el Plan de San Luis.
Eso es lo que está a discusión: el artículo 4° reformado.
El artículo 4°, reformado, del Plan de Ayala dice así: La Revolución hace suyo ... (Leyó)
Muy bien, señor; ya entendí perfectamente al secretario. Lo mismo es discutir el artículo 3° del Plan de San Luis, que el artículo 4° del Plan de Ayala. La cuestión es ésta: de todos modos se está discutiendo parte de lo que va a ser el artículo 4° del Plan de Ayala, y contra esa parte hablo.
Dice el artículo 3° del Plan de San Luis, que va a ser parte del artículo 4° del Plan de Ayala: (Lo leyó) Y esas leyes que se van a hacer, que están exceptuadas, son las que se oponen al Plan de San Luis; de manera que si esas leyes que se oponían al Plan de San Luis no se oponen ahora al plan revolucionario nuestro, entonces, por deducción lógica, tenemos que declararlas vigentes. Hemos desconocido, hemos declarado que no está vigente la misma Constitución; por más que nos llamemos constitucionalistas, no está vigente la Constitución, la hemos hecho a un lado. ¿Cómo vamos ahora a declarar vigentes las leyes y reglamentos dados por la administración porfirista? Sería un contrasentido; y si hemos pasado sobre la Constitución, porque así nos conviene para llevar a cabo los anhelos revolucionarios; si hemos pasado sobre esa Constitución, que costó tanta sangre fundarla, ¿por qué nos habíamos de detener ante las leyes porfiristas y los reglamentos de estas leyes, para llevar a cabo estos anhelos, cuando son leyes y reglamentos que no costaron sacrificio al pUeblo, que se hicieron para afianzar determinados beneficios de particulares y determinados privilegios?; ¿cómo van a ser un obstáculo esas leyes para nuestros anhelos?; ¿por qué hemos de respetarlas y declarar vigente ahora el reglamento de estas leyes? Sabemos que estas leyes eran precisamente para oprimir más al pueblo, para dar garantías a los terratenientes; esos decretos eran para afianzarse ellos en el poder; ¿cómo vamos a declarar vigentes esas leyes y esos decretos? Sería lo mismo que borrar la Constitución, que borrar la Revolución.
Aún más; dice el artículo 3° del Plan de San Luis, que va a ser parte del 4° del Plan de Ayala, que se reconocen todos los contratos que la administración porfirista hizo con casas extranjeras, con empresas extranjeras. Sabemos perfectamente que esos contratos que eran con casas extranjeras, eran contratos onerosos para el Estado; contratos que beneficiaron a ellos, a los porfiristas; contratos que beneficiarqn a los opresores del pueblo; contratos que se hicieron con casas extranjeras, con negociaciones extranjeras, para quitarnos nuestras tierras y dárselas a los extranjeros, para quitarnos nuestra alma nacional y nuestra Patria nacional, para dárselas al extranjero, porque aquellos extranjeros son más mexicanos que nosotros, más mexicanos en el sentido oficial, no en el sentido moral de la palabra. Ahora, nosotros vamos a reconocer los contratos, vamos a decir qué contratos eran lícitos, vamos a reconocer todas esas mañas y artimañas de la administración porfirista; cruzarnos de brazos y respetar las leyes porfiristas, es decir: aqui acabó la Revolución. (Aplausos)
En vista de los argumentos expuestos por los señores delegados que han hecho uso de la palabra, y abrigando, como abrigo, la convicción de que no podría, por ningún motivo, omitirse en el programa de gobierno que tiene que estudiar esta Asamblea, los principios y preceptos contenidos en el Plan de San Luis, que es el origen de todos los planes con que muchos de los concurrentes vienen a esta Asamblea a sostener sus principios; en vista también de que la comisión nombrada para formular ese programa está en espera de los delegados, de los miembros pertenecientes al Ejército Libertador, para que coadyuven en la formación de ese plan, yo pido respetuosamente a los señores Soto y Gama y Paulino Martínez retiren de plano la modificación al artículo 4° del Plan de Ayala, porque ellos seguramente están conmigo en que al hacerse el programa definitivo que ha de lanzar a la Nación esta Convención, llevará seguramente imbíbitos los principios sustentados en el Plan de San Luis Potosí. (Aplausos)
He pedido la palabra para hacer lo que no creía que pudiera hacer en esta Asamblea. Los más interesados en respetar la verdad histórica de la Revolución y en no atacar tan dura e injustamente el artículo 3° del Plan de San Luis, son los elementos que en esta Asamblea representan al maderismo; el ataque es demasiado duro e injusto; ese artículo contiene cosas muy importantes.
Para una aclaración. No soy maderista.
No lo he dicho yo tampoco, ¿verdad? Digo que ese artículo contiene cosas sumamente hermosas e interesantes; en lugar de declarar vigentes las leyes del porfirismo que tanto escuecen al señor Berlanga, hace la salvedad hermosa de que se declaren vigentes todas las leyes que no se opongan a este plan: principios arrasadores y revolucionarios. Lo único que podría pedir lógicamente el señor Berlanga es que esa disposición se ampliara, que no sólo se aplicara a las leyes que están en pugna con el Plan de San Luis, sino a las que están en pugna con el Plan de Ayala; un programa de gobierno, un principio revolucionario.
Lo que sucede es que el galimatías que vio el señor Paniagua, existe en la completa inteligencia que ha hecho del artículo, pues ha hecho un embrollo en su cerebro, no porque el artículo esté embrollado. Hay un precepto hermoso también y digno de respetarse como verdad histórica: aquel de que se formarán comisiones de investigación para aclarar todas las inmundicias de la administración porfirista, para sacar de sus manos toda la rapiña, todas las combinaciones financieras, todas las cosas sucias que hicieron Limantour y su pandilla. Eso también debe quedar en pie, y eso es respetar en principio la opinión de los revolucionarios. No hay que romper la unidad histórica de la Revolución; debemos respetar el origen de la Revolución. Todos los aqui reunidos tenemos el orgullo de llamarnos hombres de 1910, y Se quiere quitar a la Revolución su bandera primitiva, la bandera del Plan de San Luis Potosí, que nosotros, los que no fuimos maderistas, fuimos los primeros en respetar. Es extraño que en una Asamblea en que existen algunos que tienen el orgullo de llamarse maderistas, o que respetan aún más que nosotros la memoria de Madero, sean los primeros en atacar la obra de su Apóstol. Yo creo que, francamente, por respeto a la historia, se debe dejar ese artículo.
Otra observación: aqui se ha hecho labor demagógica al querer anular los contratos realizados por un gobierno constituido perfectamente ante los países cultos, como fue el gobierno porfirista mientras la Nación mexicana tácitamente lo apoyó. Eso de querer que entremos en conflictos con Inglaterra, por tratar de echar abajo los contratos de Pearson; eso de querer que nosotros nos presentemos ante el mundo entero como una nación que no sabe respetar sus antecedentes, como una nación que rompe con su pasado, con compromisos contraídos con un gobierno que estuvo treinta y cinco años, esa es labor de demagogia, no revolucionaria, es poco civilizada, es ir hacia adelante, es perfectamente lógico, es revolucionario; pero es completamente contrario a todos los principios revolucionarios.
Formamos parte de la comunidad de las naciones, y las naciones tienen el derecho de creer que nosotros no estuvimos locos, ni éramos menores de edad antes de 1910, y debemos respetar los compromisos que entonces se contrajeron en nombre de la Nación. Yo llamo a la Asamblea al estudio concienzudo del asunto. Esos principios deben quedar, y debe quedar antes que nada la razón hermosa de ese Plan, condensación buena o mala, pero aspiración, al fin, de la voluntad popular, que deseaba desde entonces que se restituyeran las tierras a los indígenas despojados. (Aplausos)
Y creo que debemos ser respetuosos con la historia de nuestra Revolución: que los hombres del Plan de Ayala y todos los hombres de la Revolución de 1912 a 1913 deshagan el error cometido por don Venustiano Carranza en el Plan de Guadalupe, en el cual rompe con toda tradición y en el cual revela que hay que creer que la Revolución comenzó con la muerte de don Francisco I. Madero. no, señores: la Revolución empezó con todos los atropellos de la Conquista, la Revolución está en gestación desde hace 300 años. Porfirio Díaz no hizo más que acrecentar los males causados por los conquistadores, Porfirio Díaz no hizo sino llevar las cosas a su colmo; y en vez de renegar de nuestro origen revolucionario, debemos decir muy alto que respetamos todavía en lo que vale, en lo que tiene de santo y de honrado, la bandera del Plan de San Luis Potosí. (Aplausos y bravos)
Seguramente que si le hubiera tocado en suerte que, en lugar de haber firmado la proposición el licenciado Soto y Gama, le hubiera tocado impugnarla, habría encontrado con toda seguridad argumentos más hermosos y hubiese conquistado un aplauso más unánime de la Asamblea, porque él mismo sabe que no se trata aquí de deshacer los contratos; se trata de tener el derecho de revisarlos únicamente; no somos demagogos; probablemente el demagogo es él. Nosotros necesitamos conservar todos nuestros derechos, necesitamos no soltar prenda antes de tiempo; él mismo reconoce que, a pesar de que es necesario respetar la historia de la Revolución, tiene algunos errores, y esos errores es necesario que no los repitamos nosotros ahora.
Tiene perfectamente razón en muchas de las partes de la defensa que ha hecho de ese artículo 3° del Plan de San Luis, porque hay cosas más hermosas allí que debemos de aceptar, pero hay cosas reprobables que no debemos aprobar, y una de ellas es ésa: el respeto a las leyes, cuando esas leyes violan los ideales de la Revolución, que aunque en principio son los mismos que los de la Revolución de 1910, ahora se han perfeccionado, ahora se han introducido, se han engendrado de una manera más perfecta, en el ánimo de todos los que tomaron las armas, especialmente en los soldados, y es muy doloroso que se les engañe. Es necesario, y tenemos el derecho también de revisar todos los contratos. Así es que yo suplico al señor Soto y Gama que deje a un lado el amor propio y haga la proposición en otra forma que sea aceptable por nosotros, porque me temo mucho que esta discusión se vaya a prolongar de una manera indefinida sin necesidad, y que a la postre tenga él que reformar ese artículo, porque creo que no debe ser aceptado.
Para una aclaración muy breve. El señor Soto y Gama se contesta con las mismas palabras que iba a contestarle: la Revolución no comenzó en 1910, la Revolución comenzó mucho antes, la Revolución comenzó desde los primeros levantamientos de los indios en contra de los virreyes; entonces comenzó la Revolución, esta Revolución que todavía no termina. ¿Por qué nosotros, entonces, por respeto a la historia de la Revolución, no recogemos en nuestro programa revolucionario todas las leyes, todos los gritos, todas las proclamas revolucionarias que se han lanzado desde entonces? ¿Por qué hacemos exclusión de la que se lanzó con el nombre de Plan de San Luis Potosí? El Plan de San Luis Potosí no es más que un incidente en la historia revolucionaria. El señor Soto y Gama contesta con mejores palabras de las que yo iba a contestarle.
Hago una aclaración respecto a los contratos de casas extranjeras: no se pide que se nieguen de plano los contratos hechos con las naciones, ni mucho menos; soy el primero en respetarlos. Naturalmente sería una labor antipatriótica el oponernos a que se respetaran los de las casas extranjeras; y de aquí, de Aguascalientes, voy a citar un caso de los que hay muchos en la República.
Una compañía extranjera, la Compañía de Fundición de Fierro, tiene una concesión por cuarenta o cincuenta años, durante los cuales no paga contribuciones al Estado de Aguascalientes, que le otorgó la concesión, violando la Constitución del Estado, de no pagar contribuciones durante cuarenta o cincuenta años. Nada más, según se sabe, por lo que se viene diciendo de boca en boca, porque dicha compañía obsequió con dinero al gobernador que le concedió dicha posesión. ¿Vamos nosotros a respetar una concesión como ésa? Nosotros hemos obligado a esa compañía a que no trabaje mientras no pague sus contribuciones, y en eso hemos obrado como revolucionarios; tenemos derecho a ello; hemos desconocido los contratos con las casas extranjeras, basados en la justicia de la Revolución, y hemos obligado a la compañía a que pague sus contribuciones, a pesar de que se opuso el Primer Jefe. Como este caso hay muchos en cada una de las partes de la República, en cada una de las ciudades; y ¿vamos a respetar los contratos con casas extranjeras? Eso sería antirrevolucionario.
El artículo 3° del Plan de San Luis parece que hace respetar esas leyes y esas concesiones y esos contratos, durante el período de la Revolución; pues es claro que una vez instalado un congreso de una manera legal, electo por el pueblo, ese congreso podría hacer y deshacer en todos estos contratos con casas extranjeras.
Además, todos estos contratos con las casas extranjeras de que tanto se ha hablado, en su mayoría no son legales, tanto por ser anticonstitucionales cuanto porque los concesionarios no han cumplido el contrato con el Gobierno. En ese caso se encuentra la famosa casa de Pearson, se encuentra el famoso trust de la pólvora en México, se encuentra la misma Fundición de Aguascalientes, se encuentran muchos, la mayor parte de los contratos hechos con casas extranjeras. Por tanto, el artículo 3° es indiferente aceptarlo o no aceptarlo, puesto que si se respetan esos contratos, se les puede atacar de una manera legal y constitucional, exigiendo la responsabilidad por no haber cumplido sus contratos.
Voy a impugnar el artículo 3°, pero antes voy a hacer una digresión. Ayer, al atacar los artículos 6° y 7° del Plan de Ayala, fui lastimosamente mal interpretado por los miembros del Sur; y no es una disculpa a ellos, ni es una disculpa al general Zapata, ni es una disculpa al Sur en general; es una disculpa a mí mismo y a mis principios, es una aclaración.
Yo impugné el artículo 6° creyendo que debía ser más radical con nuestros principios actuales y con nuestras circunstancias modernas; creí que debía ser reformado dentro de los principios que el artículo 6° actual encierra. Creí que el artículo 7° deberia estar en la misma forma, debería ser reformado; pero mal interpretado, hubo alguien que indicó: Castillo Tapia fue al Sur, y nos hizo la barba, le hizo la barba a Zapata; y ahora viene a atacarnos. No le hice la barba a Zapata; pues ya lo he dicho; si en Cuernavaca se hubiera ofrecido discutir el Plan de Ayala, en Cuernavaca hubiera impugnado el artículo 6° y el 7°, con seguridad, pues no creo que Zapata tenga un criterio estrecho. Yo lo juzgo muy grande de espíritu, y juzgo a todo el elemento suriano de amplio espíritu, de amplio criterio, para supeditarnos a un criterio estrecho, a un fin mezquino, en las circunstancias actuales sociológicas en que nos encontramos, y de las cuales esperamos más y mucho más de lo que piden el artículo 6° y el 7° del Plan de Ayala.
Hecha la aclaración, paso a impugnar dentro del mismo espíritu, pues lo hago precisamente por los revolucionarios del Sur, pues en mí está el espíritu, está la conciencia enteramente arraigada de que es donde debe hacerse más justicia, y precisamente por esos errores, porque creo y estoy seguro de que la distancia corta que existe, tanto de fronteras como de civilización, como de historia, como de cualquier otro fin sociológico entre el Norte extranjero y el Norte mexicano, da más elementos para la vida al individuo que se encuentra habitando por allí al Sur; entiendo que es la raza enteramente postergada desde hace mucho tiempo. De manera que por teoría, por principio y sin ningún prejuicio anterior, sin pedirle nada a Zapata ni a los miembros que vienen representándolo, lo impugno para bien del Plan de Ayala.
Paso a impugnarlo, y creo que estoy en la razón.
Dice el artículo 3°, con respecto a los contratos -entiendo yo, y es absolutamente verdad, y me extraña del socialista, y esto sin ironía, del socialista Soto y Gama, que venga aquí con prejuicios de extranjerías, con prejuicios de naciones que van a reclamarnos mañana, que van a perturbar nuestra tranquilidad, cuando está perfectamente perturbada, y no están ahora para chismes. (Aplausos)
El señor Soto y Gama no solamente desconoce Sociología, sino que desconoce socialismo; el señor García Vigil le demostró el otro día en la tribuna que desconoce Sociología, y hoy desconoce socialismo. Los socialistas puros, no como yo, no como el señor Villarreal y como el señor Soto y Gama, nada más que el señor Soto y Gama es un hábil jurisconsulto y comprende bien que las colectividades colegiadas se manejan de una manera sofística, pues son agrupaciones como todas, iguales a las bestias. Colectivamente he dicho, con permiso del señor Murrieta. (Risas)
Hacía hincapié el señor Soto y Gama sobre los perjuicios que podría acarrearnos, no solamente por el Plan, supuesto que fue hecho por un hombre, un hombre que todavía la historia debe juzgar, porque debe juzgar la historia no solamente a Madero, sino que debe juzgar todavía al gran Morelos, como a Hidalgo, porque el criterio que la historia hace de un individuo, no lo hace en una etapa relativa, sino lo hace en una historÍa amplia de siglos, de eternos siglos, como a Jesucristo, como a Sócrates; como X ..., en una enorme conferencia, pulverizó a Jesucristo, del cual teníamos nosotros un amplio criterio; como ese gran pensador, ese gran teólogo que juzgó a Sócrates. De manera que no creo yo que el hombre más suspicaz deba tener el espíritu de amplitud de que vive solo y de que las sociedades se manejan sólo con un único principio, el de justicia y el de libertad. De manera que el señor Soto y Gama, en este caso, ha desconocido, dije yo que desconocía socialismo, porque en este caso demostró que lo desconocía; pero en mi fuero interno estoy compenetrado de que el señor Soto y Gama, por los conocimientos que él ha hecho, sabe, conoce mucho de socialismo; él es un socialista de corazón, pero es un juego jurídico, de abogado, no de abogadillo, sino de abogadote (risas), por su talento, porque sabe hacerlo; pero aquí el señor Soto y Gama obró nada más respondiendo a su interlocutor o a su preopinante, como dijera nuestro querido Roque. (Risas)
En verdad, si el señor Soto y Gama lo premeditó de una manera profunda, comprenderá que violó sus principios de socialista, que violó los principios del Sur, que violó esos grandes contratos mineros y financieros y agrarios que tanto han perjudicado a la región que él tanto defiende, y que tanto han perjudicado al indio que tanto defiende, al indio que vale más que el señor Madero.
Entiendo que no es la manera de defender a un hombre, porque haya hecho cualquiera cosa. El gran pecado, si existe alguno, lo cual está en contraposición con la naturaleza de nosotros, ¿vamos a querer respetarlo, aun contra los principios de la naturaleza? Que por una imprudencia que creo no ha hecho el señor Madero, ¿nosotros vamos a aceptar una imprudencia no legítima del señor Madero? Por su acción, no por el hecho de su bondad; vamos a aceptarla por su acción política; por su heroicidad, por su apostolado, por ser un gran propagandista, por todo eso vamos mañana, porque es prematuro estar levantando estatuas, puesto que los enemigos encontrarían la manera de atacarlo; mañana nuestros hijos le levantarán estatuas con una cimentación pura y nosotros, nosotros que somos imparciales, veremos con justicia que mañana al señor Madero se le levante una estatua, no por el Plan de San Luis, sino por su acción, por su apostolado, que llena todo México, que llena toda una edad y que llenará las edades futuras. (Aplausos)
Creo que debe desecharse de plano el artículo 3° y aceptarse en esencia todo lo que beneficie al problema agrario. Yo suplico a la Secretaría que lea la parte relativa,
Abusando de la ley de terrenos baldíos, numerosos pequeños propietarios ... (Leyó)
Acabamos de oir en esa parte, sintetizando el artículo, que está muy bien todo lo que pide, y aun quitándole, porque hay algo de conservador allí. Ahora, aunque se enojen los representantes del señor Zapata, no quiero que crean que ofendo el Plan; no, señores, no es ese mi objeto, sino, al contrario, desde que me lancé en 1908 a la lucha por la clase aquélla, más que por nada, por la clase del Sur; pero no creo que se sintetice en esa proposición, no creo que esa sea una facultad amplia que se da. Queremos amplitud, un espíritu enteramente liberal; necesitamos de una manera franca, abiertamente, noblemente, indicar cuáles son nuestras ideas a este respecto, e indicar si este artículo puede benefíciar a la clase proletaria. De manera que yo creo que la comisión del Sur, oponiéndose a esto, traería como consecuencia un prejuicio; y el general Zapata estoy seguro que no está de acuerdo con ello. De manera que, tanto por esa excepción de los contratos leoninos, vejatorios, infamantes, del tiempo porfiriano, que trae ese artículo, como por sus principios conservadores, por todo el cúmulo de aberraciones gue encierra, tomando los principios sanos nada más, pero quitándole aquellos que mañana o pasado puedan perjudicarnos más de lo que estamos interiormente.
No debemos temer el recibir una carta del Kaiser Guillermo II mandándole decir al que sea gobernador: Mañana se rompen las hostilidades: esto no nos perjudica tanto; porque hay manera de resolverlo. Hay aquí una serie de contratos que nos han minado, que han corroído nuestras riquezas; vemos que se han llevado enormes barras de plata al extranjero, todos nuestros productos y todo lo que tenemos, y de lo cual podíamos ser enteramente omnímodos y libres productores, enviando, y no mandando traer. Con todos eSos contratos y esa clase de infamantes contratos que encierra el artículo 3° del Plan de San Luis, no podríamos tener una síntesis de aquélla, y no por eso dejamos de ser consecuentes, vuelvo a repetir, con los principios del Plan de Ayala; y si somos consecuentes con la Revolución, no por eso vamos a ser inconsecuentes con él, sino vamos a demostrar al señor Soto y Gama que tenemos sentimientos como él, nada más que él quiere salvar el principio del momento, quiere salvar el prejuicio, la crítica de partido o de secta, de cualquier forma que quiere ser. En eso del momento yo le podría indicar cuando Aníbal escribió sus proclamas, cuando Graco escribió sus programas, no se entiende por sus programas, sino por su grandeza de acción; así es que para juzgar el Plan de San Luis, hecho por la acción de Madero, podríamos decir: no son los plumazos erróneos que redacta un individuo sobre un papel blanco, la tea, sino su apostolado. (Aplausos)
Me voy a permitir manifestar que estoy enteramente de acuerdo con las ideas del señor Castillo Tapia, y voy a impugnar el artículo 3°. Principia así: Para evitar hasta donde sea posible ... (Leyó) ¿Con un procedimiento que nosotros calificamos de anticonstitucional, vamos a sancionar lo que tiene la apariencia de constitucional? Está muy terminante: Se declaran vigentes ... (Leyó)
Por los medios constitucionales vamos a entrar en un período constitucional, y preconstitucionalmente obrando, no podría resolverse aquí aquello que estamos calificando de constitucional, sino ...
Para una aclaración. Pido que el orador acabe de leer el artículo donde está la excepción, El ciudadano Marciano González leyó nuevamente el artículo 3° del Plan de San Luis. Quiere decir que la legislación ...
Lea usted el final.
Voy enunciando, y voy a llegar al final. Quiere decir que los procedimientos revolucionarios se han hecho con una condición, que los mismos revolucionarios van a sancionar, supuesto que dicen se sancionan, se declaran vigentes los procedimientos, leyes, 'prácticas, contratos y demás que se hayan autorizado por los gobiernos pasados; damos vitalidad, señores, a lo que nosotros mismos queremos destruir, supuesto que esta Asamblea va a declarar vigentes, va a declarar con valor los contratos, los procedimientos, las leyes y demás. ¿Cómo nos entendemos?; ¿queremos destruir precisamente esos actos constitucionales?; ¿los calificamos en estos momentos de constitucionales? Es una aberración declarar vigentes todas las leyes promulgadas pór la actual administración, y sus reglamentos respectivos. Hace sus excepciones; pero desde luego ya hay procedimientos y leyes dictados por aquel gobierno que nosotros vamos a sancionar, a los que vamos a dar fuerza.
Exijo, por honradez del orador, que diga cuáles son las excepciones.
Estas excepciones, a reserva de informar oportunámente ... (murmullos); pero si vamos a estar, señores, en un periodo preconstitucional, no podemos constitucionalmente, en un periodo preconstitucional, hacer reformas constitucionales. ¿Cómo, si vamos a estar en un periooo preconstitucional, nosotros queremos constitucionalmente hacer reformas? Está muy claro, señores; preconstitucionalmente vamos a tener un gobierno que obre como tal; pero ese gobierno dice, se encuentra con esto: Por los medios constitucionales, mientras no haya presidente constitucional, no puede haber procedimientos constitucionales.
Ya que el orador no quiso leer las excepciones, me permito leerlas.
Voy a leerlas, pero voy despacio.
El ciudadano Díaz Soto y Gama leyó íntegro el artículo 3° del Plan de San Luis, y si esto se agrega en el Plan de Ayala, en el programa de gobierno, resulta perfectamente revolucionario el artículo.
Dice esto: Se declaran vigentes, a reserva de reformar oportunamente por los medios constitucionales: señores, hay que considerar que vamos a entrar a un períooo preconstitucional. Además, dice aqui: Tan pronto como la Revolución triunfe, se iniciará la formación de comisiones de investigación.
¿En qué se basa esta comisión de investigación para declarar nulo o válido un contrato o un procedimiento?; ¿en qué se va a fundar? Hay una verdadera pugná en cada uno de los párrafos del artículo 3°, y por eso estoy de acuerdo con el señor Castillo Tapia, y yo deseo que lo estudiemos en el fondo, y no superficialmente.
Yo creo que en ciertos casos hay que conceder la razón al señor licenciado Soto y Gama, porque él es abogado, y naturalmente está preparando el terreno para cuando vengan los pleitos. (Risas y aplausos)
Agradezco al señor el buen concepto que tiene de mi persona; pero le manifiesto también que en todos los años de mi vida he ejercido menos de un año; soy notario; hace mucho que no he ejercido.
Precisamente ayer estuve defendiendo los artículos del Plan de Ayala que íntimamente se relacionaban con los principios que se tienen en la Revolución que está triunfando en los actuales momentos. Hasta los mismos señores delegados del Ejército Libertador han confesado que el ambiente que reina en el seno de esta Convención, es mucho más radical que el que ellos traian en su bandera. Perfectamente; pues si es más radical el ambiente de esta Asamblea, ¿cómo vamos a aceptar el artículo 3° del Plan de San Luis, que dice que se declararán vigentes todas las leyes que no pugnen con el Plan de Ayala, que, como acaba de confesar, es inferior en radicalismo al plan que indudablemente resultará de esta Convención?
Seria tanto como coartamos nosotros mismos la libertad de formar un programa mucho más amplio; sería no sólo eso, sino que contradiciéndose con el artículo uno de los artículos aprobados ayer, y que está contenido en el Plan de Ayala, sería tanto como si el señor Soto y Gama le amarrara las manos al general Zapata, cuando llegue a ser, si algún día llega a ser, gobernador de Morelos, para impedir que lleve a cabo las reformas, puesto que sería imposible, y habría leyes que se lo impedirian de una manera absoluta.
Ese artículo 3° del Plan de San Luis pugna con los artículos que se aprobaron ayer, y que son más radicales en asuntos de justicia, por robo de tierras; de manera que pugnando con un artículo que fue aprobado ayer, y siendo más radical aquél, debe suprimirse de ese artículo la parte que se refiere a reformas agrarias; simplemente la parte que se refiere a reformas agrarias debe suprimirse; y también por las razones expuestas por el compañero Castillo Tapia la parte que se refiere al reparto, las concesiones hechas a los extranjeros; y deben suprimir se también las partes a que se ha referido el compañero Marciano González, referentes a las medidas constitucionales para llevar a cabo las reformas de esas leyes; y entonces, de ese artículo no queda absolutamente nada, no queda más que el recuerdo histórico en ser consecuentes con la historia de la Revolución; pero eso es enteramente conservador.
Yo suplico al señor Antonio Díaz Soto y Gama que se fije en que los conservadores principian por que se conserve el recuerdo histórico; en seguida, que se conserve íntegra la propiedad territorial, y en seguida, que se conserven íntegros los privilegios; de manera que este artículo es el más conservador que puede aprobar esta Asamblea, y, por consiguiente, no debe aprobarlo, porque equivaldría a amarrar a Zapata y ponerlo en la picota del ridículo, y para que todos los que militan bajo sus órdenes le dijeran: Te has amarrado las manos, y eso no te permite llevar a cabo el Plan con que nos has llevado al combate. (Aplausos)
Pues, señores, como más bien parece que nosotros no estamos satisfechos con la guerra civil que está a punto de terminar, ahora parece que estamos dispuestos a entablar una guerra internacional contra Alemania, contra Inglaterra, contra Francia y, en fin, contra todas esas poderosas naciones; y aunque aparentemente ahorita están débiles, después, todas unidas, serán infinitamente más poderosas que todos nosotros, y al cabo dirán que qué les importa esperar un año, seis meses, todo el tiempo que nosotros queramos, si después se fijan en que nuestro país es inmensamente rico, y ahí tienen una compensación. Recuerdo que unos franceses cobraron muchos miles de pesos de indemnización por unos pasteles, en mi tierra, en Guadalajara. (Risas)
No quiero, señores, que provoquemos nosotros esa guerra internacional. Ya se ha derramado bastante sangre en este país, y se ha dicho muchas veces que se va a establecer una comisión que inspeccione todos esos contratos; si es que están limpios, que se respeten; si es que están sucios, que se rechacen; pero no vamos a rechazar de plano, absolutamente, los contratos que hemos celebrado con Inglaterra, con Alemania o Francia. Es lo único que yo pido, y creo que se debe considerar.
Para una aclaración. Me voy a permitir llamar la atención respecto a estas palabras: En todo caso -dice- serán respetados los compromisos contraídos por la administración porfirista con gobiernos y corporaciones extranjeros ...; dice: En todo caso; no dice: En todos los casos.
Por eso precisamente quiero que se apruebe, que no se rechace; Vamos a provocar una guerra, señores, con Inglaterra, Alemania y Francia; vamos a provocar una guerra con todos ellos. (Murmullos) Sí, ¿por qué no? Yo pido que se pongan de pie todos aquellos que quieran que desaparezca enteramente la Nación mexicana.