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Timestamp: 2015-01-27 16:49:34
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Matched Legal Cases: ['in fine', 'in fine', 'artículo 9', 'in fine', 'in fine', 'in fine']

REGISTRO CIVIL APUNTES: LA DOBLE NACIONALIDAD ESPAÑA- PAISES IBEROAMERICANOS
Esta es la versión html del archivo http://congreso.us.es/cidc/Ponencias/humanos/ElenaCano.pdf.G o o g l e genera automáticamente versions html de los documentos mientras explora la web.Page 1LA DOBLE NACIONALIDAD CON LOS PAÍSES IBEROAMERICANOS Y LA CONSTITUCIÓN DE 1978 Elena Cano BazagaI. CONSIDERACIONES INTRODUCTORIAS.Al igual que las legislaciones de los demás países de la Unión Europea, la legislación española concibe la nacionalidad como el vínculo jurídico-político que une a una persona física con el Estado español, lo que le supone laplenitud de derechos y obligaciones y, consecuentemente, la total integración, concepción que se proyecta a nivel comunitario al depender la ciudadanía europea de que se ostente alguna de las nacionalidades de los países que conforman la Unión1. De este concepto de nacionalidad se deriva la competencia exclusiva de los respectivos legisladores estatales para configurar su derecho de lanacionalidad y, en particular, para decidir quiénes son sus nacionales, competencia que, en el caso español, viene recogida en el art. 149.1. 2ª CE. La normativa internacional de protección de los derechos humanos impone escasos límites al legislador estatal en dicha tarea, centrándose, a partir de la proclamación, en el art.15 de la DUDH de 10 de diciembre de 1948, del derecho humano a ostentar una nacionalidad, de la que se tiene derecho a cambiar y a no ser privado arbitrariamente, en tres frentes de actuación: elprincipio de efectividad; el principio de igualdad, que comprende las prohibiciones de discriminación por razón de sexo o de raza; y la lucha contrala apatridia. Si el legislador estatal se ajusta a dichos principios, incluye 1.- Vid., ad ex., PÉREZ VERA, E y ABARCA JUNCO, P.,(1998) "Derecho de la Nacionalidad", Derecho internacional privado, Madrid, Universidad de Educación a Distancia, pp.183 y ss.; ESCOBAR HERNÁNDEZ, C., (1998), "Extranjería y Ciudadanía de la Unión Europea", Extranjería e Inmigración en España y en la Unión Europea, Madrid, Colección Escuela Diplomática, nº3, Asociación Española de Profesores de Derecho Internacional y RelacionesInternacionales, pp.103-126; JUÁREZ PÉREZ, P. (1998), Nacionalidad estatal y ciudadanía europea, Madrid, Marcial Pons. ________________________________________Page 2disposiciones para evitar los casos de apatridia originaria, no impide el cambiode nacionalidad y motiva la sanción a la pérdida de la suya, respeta lanormativa de derechos humanos que, como vemos, tiende a garantizar que lapersona cuente con una nacionalidad2. En cuanto a la necesidad de que esa nacionalidad sea única, la decisión queda en manos del legislador estatal, pues el Derecho internacional, en contraste con su posición activa de lucha contralos conflictos negativos de nacionalidad, de la apatridia, adopta una posición neutral sobre los conflictos positivos o plurinacionalidad3. Por lo que respecta al legislador español, como es sabido, con laConstitución española de 1978 abandona una larga tradición de constitucionalización del Derecho de la Nacionalidad4, al remitirse, en elart.11.1 CE - perteneciente al Capítulo Primero, "De los españoles y los extranjeros"-, la regulación de la adquisición, conservación y pérdida de lanacionalidad española a lo establecido por la ley. Esta remisión nos conduce, básicamente, a los arts. 17 a 26 del Título I, "De los españoles y extranjeros", del Libro I, del Código Civil, redactados, hoy5, conforme a la Ley 18/1990, de 17 de diciembre6, con las modificaciones 2.- Vid., CANO BAZAGA, E (2002), "El acceso de los extranjeros a la nacionalidad española", CARRILLO SALCEDO, J.A. (Coord.), La ley de extranjería a la luz de las obligaciones de España en Derechos Humanos, Madrid, Universidad Internacional de Andalucía, Akal, pp.55-78. 3.- Vid., por todos, VERWILGHEN, M., (1999), Conflits de Nationalités. Plurinationalité et apatridie, La Haya, Recueil des Cours t-277, pp.31-484. 4.- Sobre la evolución del Derecho español de la Nacionalidad, vid., por ejemplo, FERNANDEZROZAS, J.C y ÁLVAREZ RODRÍGUEZ, A, (1996) "Le droit espagnol de la nationalité", en (ed.)NASCIMBENE E., Le Droit de la nationalité dans l'Union Européene, Milán, Giuffrè, pp.207-266, pp.207-213. Sobre la proyección de los principios constitucionales en el Derecho de la Nacionalidad español en general, vid., por ejemplo, LÓPEZ Y LÓPEZ, A., (1997) "Art. 11", en (Dir.) ALZAGA VILLAAMIL, O., Comentarios a la Constitución española de 1978, Tomo II, Madrid, Edersa, pp.127-148, que señala como "ventajas" de la desconstitucionalización:" la necesidad de dejar al margen de la rigidez constitucional un tema que puede estar vinculado a materias tan variantes como tratados internacionales, costumbres, negociaciones del Derecho Internacional. La cada día mayor complejidad del tema por el multiplicarse de las relacionesentre Estados...la desconstitucionalización implica una reserva de ley que se refiere, únicamente, a las constitución y extinción del vínculo..." (p.139). 5.- La anterior redacción, la primera postconstitucional, se llevó a cabo por la Ley 51/1982, de 13 de julio, BOE de 30 de julio de 1982. Vid., por todos, FERNÁNDEZ ROZAS, J.C. (1987), Derecho español de la nacionalidad, Madrid, Tecnos. 6.- BOE de 18 de diciembre de 1990. Sobre el Derecho de la Nacionalidad español a partir de 1990, vid., ad ex., ESPINAR VICENTE, J.M., (1994), La nacionalidad y la extranjería en el sistema jurídico español, Madrid, Civitas; PÉREZ VERA, E. Y ABARCA JUNCO, P. (2001), Derecho Internacional privado, Madrid, Universidad Nacional de Educación a Distancia- Colex,3ª ed.; DÍEZ DEL CORRAL RIVAS, J.,(1991), "Artículos 17,19,20,21,22,23", en Comentario al Código Civil, Madrid, Ministerio de Justicia; DÍAZ GARCÍA, N., (1991); Comentario a la Ley 18/ 1990, de 17 de diciembre, Madrid, Cuadernos Civitas.________________________________________Page 3introducidas por la Ley 29/1995, de 2 de noviembre7, y por la Ley 36/2002, de 8 de octubre8. En el segundo apartado de la disposición constitucional, la única que se dedica a la nacionalidad, entendida como el vínculo jurídico-político que une a la persona con el Estado9, se establece que ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad. Finalmente, en el tercero y último, el que más interesa a efectos de esta Comunicación, se contempla la posibilidad de concertar tratados de doble nacionalidad con los países iberoamericanos o con aquellos que hayan tenido o tengan una particular vinculación con España. Añadiéndose que en estos mismos países, aún cuando no reconozcan a sus ciudadanos un derecho recíproco, podrán naturalizarse los españoles sin perder su nacionalidad de origen. La propia Constitución esboza aquí, puesto que no condiciona laaplicación del art.11.3 in fine a la inexistencia de convenio bilateral10, el sistema de doble nacionalidad con Iberoamérica, a través de dos vías claramente diferenciadas: la convencional, con lo que se recogía a nivelconstitucional lo que había sido la práctica histórica española, y la llamada vía legal, más novedosa para nuestro ordenamiento. Cuando exista Convenio, 7.- BOE de 4 de noviembre de 1995. 8.- BOE de 9 de octubre de 2002. Sobre las modificaciones introducidas por esta Ley vid., ad ex, MARÍN LÓPEZ, A., (2002), "La reforma parcial del Derecho de la nacionalidad: la Ley36/2002, de 8 de octubre", Revista Española de Derecho Internacional, 2, pp.783-809; SAGARRA TRÍAS, E., (2003), "Modificación de la regulación de la nacionalidad española en el Código Civil. (Ley36/2002 de 8 de octubre. BOE 9 de octubre de 2002, nº242)", RevistaJurídica de Catalunya, 2, pp.63-82; LARA AGUADO, Mª A. (2003), "Nacionalidad e Integración social (A propósito de la Ley 36/2002, de 8 de octubre), Diario La Ley, núm.5694, pp.1-11; FERNÁNDEZ GONZÁLEZ REGUERAL, M. (2003), "Comentario a la Ley 36/2002, de 8 de octubre, de modificación del Código Civil en materia de nacionalidad", Actualidad Civil, nº 20, mayo, pp.519-528; MOYA ESCUDERO, M.,(2003) "Nacionalidad e integración del trabajador extranjero", Ponencia presentada en el III Seminario sobre investigación de la inmigración extranjera en Andalucía, organizado por la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía, Huelva, 15-16 de mayo de 2003, inédito. 9.- En palabras de LÓPEZ LÓPEZ, A.., "Art.11", op.cit., p.137, el significado del término "nacionalidad" empleado por la Constitución, es el correspondiente a la tradición histórica española, tanto constitucional como civilista: se trata de un vínculo con vocación de estabilidad y permanencia y en gran medida detraído de la autonomía de la voluntad; íntimamente unido con la posibilidad de participación en los asuntos públicos; que se configura como estado civil de la persona , caracterizando su capacidad de obrar; determinante, en cuanto punto de conexión, en tema de estatuto personal, de los demás estados civiles y con efectos específicosen materia de Derecho internacional. Vid., sobre dicho concepto, ad.ex., JUÁREZ PÉREZ, P. (1998), Nacionalidad estatal y ciudadanía europea, op.cit.,; RAMOS CHAPARRO, E., (1999), Ciudadanía y familia: los estados civiles de la persona, Barcelona, Cedecs.10.- PÉREZ VERA, E., y ABARCA JUNCO, P., "Art.11.3", cit., p.161. ________________________________________Page 4para adquirir la condición de doble nacional, puede optarse por acogerse almismo o al régimen previsto en la ley11. El fundamento de este sistema, en el que se refleja la configuración de lanacionalidad española de origen como una ciudadanía fuerte, combina la idea de comunidad, que está en la base del régimen convencional, con la idea de protección del trabajador español emigrante (art.42 CE), soporte de la doble nacionalidad legal, denominada también automática12. En otras palabras, ambas vías de adquisición de la condición de doble nacional reflejan tres de las directrices de la política legislativa española en materia de nacionalidad: laapertura a la Comunidad histórica de Naciones, la protección al trabajadorespañol emigrante y la configuración de la nacionalidad española de origen como ciudadanía fuerte13, pero tienen efectos muy distintos. Mientras que delconjunto de convenios bilaterales de doble nacionalidad firmados por España con países iberoamericanos, todos a excepción del firmado con Colombia(1979) anteriores a la Constitución, se desprendía que sólo la nacionalidad coincidente con el domicilio era la plenamente operativa, permaneciendo la otra en estado de latencia, en la condición de doble nacional obtenida a través de laley, ambas nacionalidades eran simultáneamente eficaces. El régimen de los convenios establece que puede adquirirse la segunda nacionalidad sin perder la primera, siguiendo la normativa interna de 11.- Sobre el sistema español de doble nacionalidad, vid., ad ex., MARÍN LÓPEZ, A. (1982), "La doble nacionalidad en los tratados suscritos por España con las Repúblicas Americanas", Anuario de Derecho Internacional, vol.VI, 219-231.; PÉREZ VERA, E., (1987): "El sistema español de doble nacionalidad", Emigración y Constitución, IEE, Gudalajara, pp.71-90; PÉREZVERA, E., Y ABARCA JUNCO, P., "Art.11.3", op.cit., pp. 157-158; RODRÍGUEZ MATEOS, P. (1990), "La doble nacionalidad en la sistemática del Derecho internacional privado", RevistaEspañola de Derecho Internacional, vol.XLII, 2, pp.463-493; AGUILAR BENÍTEZ DE LUGO,M., (1996), "Doble Nacionalidad", Boletín de la Facultad de Derecho de la UNED, nº10-11, pp.219-262; 12.- AGUILAR BENÍTEZ DE LUGO, M., "Doble Nacionalidad", op.cit., p.224.13.- A pesar de que la propia Constitución afirma que todos los españoles son iguales ante la ley (art.14 CE), de los apartados 2 y 3 del art.11 CE se deriva un tratamiento distinto para losespañoles de origen y para los no originarios en cuanto a la pérdida de la nacionalidad española y a la doble nacionalidad: sólo el español de origen, además de no poder ser privado de su nacionalidad, puede ostentar la condición de doble nacional, ya sea por vía convencional o legal. Se da así respuesta sustantiva a la directriz de política legislativa de configuración de la nacionalidad española de origen como una ciudadanía fuerte. En cuanto a la directriz de la política legislativa consistente en la apertura a la Comunidad Histórica de Naciones, se lleva a la práctica reduciendo el plazo de residencia necesario para adquirir la nacionalidad española de diez (plazo general) a dos años y permitiendo a los nacionales de origen de dichos países el acceso a la condición de doble nacional, ya sea por vía legal o convencional, Vid., al respecto, ESPINAR VICENTE, J.M., (1987), Legislación sobre nacionalidad, Madrid, Tecnos; LÓPEZLÓPEZ, A., "Art.11", op.cit., p.14. ________________________________________Page 5naturalización del país de que se trate, pero con la limitación de que queda siempre en estado de latencia, de falta de efectividad, la nacionalidad que no se corresponde con el domicilio del doble nacional. Por lo que más que un régimen de doble nacionalidad en sentido estricto, los convenios bilaterales incorporaron un mecanismo en el que, por una parte, se suprime el trámite de renuncia previa a la nacionalidad anterior, y, por otra, se establece, en elmomento en el que fueron elaborados, un modo especialmente favorable de "recuperar" la nacionalidad que se mantiene latente. En cambio, con el art.11.3 in fine CE, se introdujo en el Derecho español de la Nacionalidad la posibilidad de adquirir la doble nacionalidad plenamente operativa con cualquier país iberoamericano, lo que en su momento supuso la suspensión de la celebración de convenios bilaterales de "doble nacionalidad" y la progresiva disminución del número de españoles acogidos a los mismos. Los inconvenientes que para los españoles supuso haberse acogido en su momento a la vía convencional, empezaron a paliarse a partir de los años noventa por medio de Protocolos adicionales o de modificación a algunos de los convenios de doble nacionalidad suscritos14. Siguiendo este iter cronológico, primero analizaremos el régimen de doble nacionalidad contenido en los convenios bilaterales suscritos por España, seguidamente nos referiremos a la doble nacionalidad con Iberoamérica prevista en la ley y, finalmente, nos detendremos en los Protocolos adicionales a los convenios de doble nacionalidad vigentes hasta la fecha. II. EL RÉGIMEN DE "DOBLE NACIONALIDAD" PREVISTO EN LOS CONVENIOS BILATERALES SUSCRITOS POR ESPAÑA CON LOS PAÍSES IBEROAMERICANOS.Desde la Constitución de 1931, la apertura a la Comunidad Histórica de Naciones ha sido una de las directrices de la política legislativa española. Exponentes de la misma se encuentran tanto en el sector del Derecho de extranjería como en el Derecho de la nacionalidad. En este último, el14.- Por ejemplo, PÉREZ VERA, E. Y ABARCA JUNCO, P., "Art.11. Apartado 3º CE", cit., p. 155. ________________________________________Page 6establecimiento de un peculiar régimen de doble nacionalidad a través de laconclusión de convenios bilaterales con determinados países iberoamericanos es uno de ellos. Los Convenios bilaterales de doble nacionalidad firmados por España expresan normativamente ese vínculo histórico pero también son la expresión de la política de extranjería15vigente en los años 50-60 a ambos lados delAtlántico: interesaba, ante la llegada de emigrantes, favorecer la integración en el país de acogida, fundamentalmente, suprimiendo el requisito de renuncia a la nacionalidad de origen, dejando ésta en estado de latencia, para serreactivada una vez que se producía el retorno. El régimen convencional bilateral español sigue hoy comprendiendo los convenios de doble nacionalidad firmados con Chile, de 22 de mayo de 195816; Perú, de 16 de mayo de 195917; Paraguay, de 25 de junio de 195918; Nicaragua, de 25 de julio de 196119; Guatemala, de 28 de julio de 196120; Bolivia, de 12 de Octubre de 196121; Ecuador, de 4 de marzo de 196422; Costa Rica, de 8 de junio de 196423; Honduras, de 15 de junio de 196624; República Dominicana, de 15 de marzo de 196825; Argentina, de 14 de abril de 196926; yColombia, de 27 de junio de 197927. Prescindiendo del caso particular representado por el Convenio hispano-guatemalteco originario, puede decirse que en ellos no se atribuye automáticamente nacionalidad alguna, únicamente se matiza el principio según el cual la adquisición de la nacionalidad extranjera supone la pérdida de lapropia, pues permiten a quien se acoja a los mismos conservar su nacionalidad 15.- ARROYO MONTERO, R., (1999), "Modificación de los convenios de doble nacionalidad como instrumentos de integración. (Los Protocolos adicionales concluidos entre España yCosta Rica, de 23 de octubre de 1997, y entre España y Nicaragua, de 12 de noviembre de 1997)", Revista Española de Derecho Internacional, vol.XVIII, BOE, Universidad de Extremadura, Asociación Española de Profesores de Derecho Internacional y RelacionesInternacionales, pp.193-199, p.193. 16.- BOE núm.273, de 14 de noviembre de 1958. 17.- BOE núm.94, de 19 de abril de 1960. 18.- BOE núm.94, de 19 de abril de 1960. 19.- BOE núm.105, de 2 de mayo de 1961. 20.- BOE núm.60, de 10 de marzo de 1961. 21.- BOE núm.90, de 14 de abril de 1964. 22.- BOE núm.11, de 13 de enero de 1965. 23.- BOE núm.151, de 25 de junio de 1964. 24.- BOE núm.118, de 18 de mayo de 1966. 25.- BOE núm.34, de 8 de febrero de 1969. 26.- BOE núm.236, de 2 de octubre de 1971. 27.- BOE núm.287, de 29 de noviembre de 1979. ________________________________________Page 7de origen, que permanece hibernada, al adquirir la nacionalidad del otro país contratante, que pasa a ser la dominante. Para alcanzar la doble nacionalidad así entendida, los requisitos exigidos por cada uno de los convenios son muy similares: a) En primer lugar, es necesario ostentar la nacionalidad de origen de uno de los Estados contratantes. Todos los Convenios se refieren a esta necesidad de manera más o menos explícita. Los menos explícitos dejan clara esta exigencia excluyendo expresamente a los naturalizados. Desde la perspectiva del ordenamiento español, hay que subrayar que la CE mantuvo la discriminación entre españoles de origen y naturalizados a estos efectos, pese a que no hayrazones claras que justifiquen un tratamiento distinto en este ámbito. b) El segundo requisito para poder acogerse al Convenio es elestablecimiento efectivo en el Estado contratante cuyanacionalidad se pretende disfrutar. La filosofía básica que inspira todos los Convenios es la plena integración en el medio social y jurídico del país contratante donde la persona tiene su centro de vida real. Desde esta perspectiva se ha señalado que nuestro sistema propicia la nacionalidad efectiva tanto en el régimen convencional como en los restantes supuestos de doble nacionalidad previstos en las leyes españolas. c) La segunda nacionalidad, que pasa a ser la dominante, no se otorga de forma automática, sino que es preciso, en términos generales, cumplir con lo exigido por la legislación interna delpaís de que se trate. Casi todos los Convenios emplean lafórmula de remisión global a las "condiciones y a la forma" prevista en las respectivas legislaciones en vigor. Por lo tanto, el régimen convencional no es un régimen privilegiado en elque se establezcan facilidades (ni temporales, ni de procedimiento) para la adquisición de la segunda nacionalidad. Otra cosa es que la legislación interna española favorezca alsolicitante iberoamericano, al introducirse un privilegio ________________________________________Page 8temporal consistente en reducir de diez a dos años el plazo de residencia legal, continuada e inmediatamente anterior a lapetición en el art.22 CC28. En cuanto al procedimiento previsto, se precisa la tramitación del expediente regulado en los arts.220 y ss. del RRC. En dicho expediente el interesado deberá acreditar su residencia, pudiendo denegarse laconcesión por motivos de orden público (art.20 CC). d) Otro requisito, exigido de diversa forma en todos los Convenios, es que el adquiriente de la segunda nacionalidad no renuncie a su nacionalidad de origen. En la época en que los Convenios fueron negociados, la posibilidad de conservar la nacionalidad de origen, aunque fuera en estado de latencia, junto a las facilidades que se ofrecían, llegado el momento, para reactivarla, constituían el principal atractivo de este régimen para los ciudadanos españoles emigrantes en iberoamérica. Estas "ventajas" con respecto al Derecho de laNacionalidad español entonces vigente, se han ido diluyendo tras las sucesivas reformas que ha experimentado este sectorde nuestro ordenamiento jurídico. e) Finalmente, se precisa la inscripción de la adquisición de lasegunda nacionalidad en el Registro que corresponda (en España se trata del Registro Civil), inscripción que tiene efectos constitutivos. En términos generales, se entiende adquirido el domicilio en el país en el que se haya inscrito laadquisición de la nacionalidad. A partir de la fecha de inscripción de la adquisición de la segunda nacionalidad en el Registro que corresponda, ésta se convierte en laplenamente operativa, mientras que la nacionalidad de origen permanece en 28.- La Ley 36/2002 no introduce ninguna modificación a este respecto. Se mantiene que la residencia sea legal, continuada e inmediatamente anterior a la petición, así como que sejustifique buena conducta cívica y el suficiente grado de integración en la sociedad española, vid., CANO BAZAGA, E., (2003), "El sistema de acceso de los extranjeros a la nacionalidad española tras la Ley 36/2002, de 8 de octubre: ¿Un sistema para la integración?", Anuario de Derecho Comparado, Universidad Autónoma de México, en prensa, y la bibliografía citada. ________________________________________Page 9estado de latencia o hibernación, suspendiéndose todos los derechos que derivan de ella, aunque no se haya perdido formalmente. Con otras palabras, desde ese momento, la ley que rige al doble nacional es la ley del domicilio actual, que coincide con la ley de la nueva nacionalidad, de manera que la autoridad del domicilio de la persona es la encargada de documentarla (otorgar el pasaporte) y de protegerla en el ámbito internacional (ejercicio de la protección diplomática). En el ámbito interno, la leydel domicilio rige el ejercicio de los derechos civiles y políticos, las obligaciones militares y los derechos laborales y de seguridad social. El cambio de domicilio al país de la nacionalidad de origen reactiva esa nacionalidad y deja en estado de latencia la del país que se abandona. Elcambio de la nacionalidad dominante se produce por el cambio del "domicilio registral", es decir, por el traslado del centro de vida, esto es de la residenciahabitual, al otro Estado Parte y la consiguiente inscripción en el Registrocompetente. En cuanto al traslado del centro de vida a un tercer Estado, los Convenios señalan como domicilio registral determinante de la nacionalidad efectiva el último que se hubiere tenido en un Estado Parte. De manera que quienes gozan de la doble nacionalidad convencional no pueden tener, a los efectos de los respectivos Convenios, más que un domicilio, que es elúltimamente registrado. Por lo tanto, y en lo que se refiere al alcance real de la doble nacionalidad convencional, todos los convenios conducen a situaciones que sólo en sentido amplio pueden calificarse como de doble nacionalidad puesto que, al existir una única nacionalidad plenamente operativa, en ningún caso pueden invocarse simultáneamente las dos, efecto que también recoge el texto de casi todos los Convenios suscritos. En cuanto a la perspectiva internacionalprivatista, esto es a ladeterminación de la nacionalidad relevante como criterio de conexión de lanorma de conflicto, la disposición que se ocupa de resolver esta cuestión es elartículo 9.9º del Código Civil, que fue introducido en nuestro ordenamiento en 1974, cuando no existía la doble nacionalidad legal, permaneciendo desde entonces inalterado. Por lo tanto, su letra sólo se refiere a los supuestos de doble nacionalidad previstos en un convenio bilateral y a los supuestos de ________________________________________Page 10doble nacionalidad no previstos en las leyes españolas, distinguiendo, en talcaso, entre las situaciones en las que una de las nacionalidades en conflicto es la española y aquéllas en las que se produce un cúmulo de nacionalidades, todas, extranjeras29. Ante un supuesto de doble nacionalidad convencional, el art.9.9º CC remite a lo que disponga el propio convenio o tratado internacional. El contenido de los doce convenios bilaterales vigentes se refieren a laley nacional a tener en cuenta a estos efectos, pudiendo ser clasificados en función de la solución formal adoptada en dos grupos: los que optan por la leydel país de la nacionalidad coincidente con el domicilio del interesado y los que prefieren dar relevancia a la nacionalidad del país que otorga la nueva nacionalidad. No obstante, dada la vinculación nacionalidad-domicilio en ellos establecida, puede decirse que, materialmente, la nacionalidad relevante como criterio de conexión de la norma de conflicto, en todos ellos, es lacorrespondiente al domicilio. Para el hipotético supuesto de que un futuro convenio nada estableciese, el art. 9.9 CC añade que "será preferible la nacionalidad coincidente con la última residencia habitual" (se entiende que en uno de los países contratantes) "y en su defecto" (cuando la residencia habitual se ha trasladado a un tercer país) "la última adquirida". El objetivo de política legislativa de apertura a la Comunidad histórica a través de la conclusión de convenios bilaterales de doble nacionalidad no sólose reiteró sino que se amplió potencialmente a más Estados, que quedan sin determinar, en al apartado 3 del art.11 CE, en el que se establece la posibilidad 29.- El art.9.9º CC dispone: "A los efectos de este capítulo, respecto a las situaciones de doble nacionalidad previstas en las leyes españolas se estará a lo que determinen los tratadosinternacionales y, si nada estableciesen, será preferida la nacionalidad coincidente con la última residencia habitual, y en su defecto, la última adquirida. Prevalecerá en todo caso la nacionalidad española del que ostente además otra no prevista en nuestras leyes o en lostratados internacionales. Si ostentare dos o más nacionalidades y ninguna de ellas fuese la española, se estará a lo que se establece en el apartado siguiente". El apartado 10 del art.9 CC dispone: "Se considerará como ley personal de los que carecieren de nacionalidad o la tuvieren indeterminada, la ley del lugar de su residencia habitual". Vid., VIRGÓS SORIANO, M., (1993), "Comentario al art.9.9º C.c.", Comentarios a las reformas del Código civil en materia de nacionalidad, BERCOVITZ RODRÍGUEZ-CANO (Coord.), Madrid, pp.98-101; FERNÁNDEZROZAS, J.C. Y RODRÍGUEZ MATEOS, P. (1995), "Comentario al art.9.9º C.c.", Comentarios al Código civil y Compilaciones forales, Madrid, 2ªed., Edersa, pp.392-428; ESPINAR VICENTE, J.M., (1996), El matrimonio y las familias en Derecho internacional privado, Civitas; AGUILAR BENÍTEZ DE LUGO, M., "Doble nacionalidad", op.cit., pp.225-226. ________________________________________Page 11de concertarlos con aquéllos países que hayan tenido o, en el futuro, tengan una particular vinculación con España. Sin embargo, esta directriz de la política española no se ha seguido desarrollando en la práctica y así, desde lapromulgación de la Constitución y a excepción del Convenio firmado con Colombia en 1979, nuestro país no ha concluido ninguno más. Por una parte, hay que tener en cuenta que el apartado 3 del art.11 CEin fine (En estos mismos países, aún cuando no reconozcan a sus ciudadanos un derecho recíproco podrán naturalizarse los españoles sin perder su nacionalidad de origen), incluyó expresamente la posibilidad de conseguir ladoble nacionalidad con los países iberoamericanos de forma automática, resultando la vía legal más ventajosa que el régimen establecido en los convenios, y por otra, que la evolución de las políticas de extranjería delentorno europeo, con cuyos países puede considerase que mantiene España, hoy día, una particular vinculación, están desarrollando el régimen de libertad de establecimiento en detrimento de la cooperación en el ámbito de la doble nacionalidad para los nacionales de los Estados miembros de la UE y,paralelamente, endureciendo los requisitos para el establecimiento en la UE de los extranjeros de terceros Estados30. III.EL RÉGIMEN DE DOBLE NACIONALIDAD CON LOS PAÍSES IBEROAMERICANOS PREVISTO EN LA LEY ESPAÑOLA. A partir de la promulgación de la Constitución, dentro de los supuestos de plurinacionalidad queridos por el legislador español, junto a la doble nacionalidad convencional, se encuentran los supuestos de doble nacionalidad previstos en la propia ley española: el art.11.3 CE in fine y las previsiones contenidas en los arts. 23, 24 y 26 CC. En concreto, y por lo que se refiere a ladoble nacionalidad con los países iberoamericanos, el art.24 CC corrobora laprevisión constitucional al permitir la conservación de la nacionalidad española 30.- No debe olvidarse que los beneficios que para los nacionales de países histórica o culturalmente vinculados con España establecían nuestras sucesivas legislaciones de extranjería, han ido desapareciendo paulatinamente, de manera que no existe ya en la actual LOE el tradicional régimen preferente para los mismos, Vid., ad.ex., CANO BAZAGA, E., (2001) "El ámbito de aplicación personal de la LO 4/2000, de 11 de enero, modificada por la LO8/2000, de 22 de diciembre", Extranjeros en España. Régimen Jurídico, SANCHEZ RODAS NAVARRO, C. (Coord.), Murcia, Laborum, pp.17-36, pp.32-34. ________________________________________Page 12cuando se adquiere la de uno de dichos países, y el art.23 CC, en justa reciprocidad, admite la conservación de la nacionalidad de un país iberoamericano para quien adquiere la nacionalidad española (arts.23 CC)31. a) Situación de doble nacionalidad derivada de la conservación de lanacionalidad española de origen. Esta situación supone una excepción a la regla general según la cual laadquisición de una nacionalidad extranjera supone la pérdida de la propia. Conforme al art.11.3 CE, los españoles de origen que adquieran lanacionalidad de un país iberoamericano o de aquellos que hayan tenido o tengan una particular vinculación con España, aún cuando no reconozcan a sus ciudadanos un derecho recíproco, no perderán la nacionalidad española siese es su deseo. La concreción de cuáles, además de los iberoamericanos, eran esos otros países particularmente vinculados se produjo con la reforma del CC de 1982, reproducida en 1990 y en 2002. Tras la última modificación, elart.24.1CC in fine dispone: "La adquisición de la nacionalidad de países iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal no es bastante para producir conforme a este apartado, la pérdida de la nacionalidad española". b) Situación de doble nacionalidad derivada de conservación de lanacionalidad de un país iberoamericano. El CC, que no ha sido reformado en este punto por la Ley 36/2002, prevé la condición de doble nacional legal para quien, siendo nacional de origen de un país iberoamericano, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal, adquiere la nacionalidad española. El art.23 CC, que señala los requisitos para la validez de la adquisición de la nacionalidad española por opción, carta de naturaleza o residencia, establece en su letra b) que los naturales de dichos países quedan a salvo de la declaración de renuncia a su anterior nacionalidad. 31.- PÉREZ VERA, E. y ABARCA JUNCO, P., Derecho internacional privado, op.cit., p.214. ________________________________________Page 13En la condición de doble nacional obtenida a través de los arts.24.1 CCo 23 b) CC, el beneficiado goza de dos nacionalidades plenamente operativas, a diferencia de lo que ocurre con la doble nacionalidad obtenida a través de lavía convencional. Obviamente esta afirmación tiene una importante excepción que se produce cuando es preciso determinar la nacionalidad relevante como criterio de conexión de las normas de conflicto. La laguna del art.9.9 CC, ha sido integrada por la DGRN en varias de sus resoluciones acudiendo a la nacionalidad española. Esta solución, defendida por un sector de la doctrina española, se ha fundamentado en laprevista por este artículo para las situaciones de doble nacionalidad no previstas en nuestras leyes. En cambio, otro sector doctrinal opina que deben aplicarse los criterios subsidiarios utilizados por el art.9.9 CC para resolver los supuestos de doble nacionalidad convencional, es decir, aplicando en primer lugar la nacionalidad coincidente con la residencia habitual y en su defecto (por ejemplo, cuando elinteresado reside en un país ajeno a las nacionalidades que ostenta) la última adquirida. III. PROTOCOLOS ADICIONALES. Como ha sido analizado, los nacionales de origen que se acogen alrégimen convencional adquieren la condición de nacional de pleno derecho delpaís contratante en el cual tienen su domicilio registral, pero también quedan vinculados por lo previsto en el Convenio que les sea de aplicación en cuanto al régimen de cambio de nacionalidad. Es decir, desde la perspectiva española, los españoles que se acogen a los convenios bilaterales para adquirir lanacionalidad del otro Estado contratante y que desean reactivar la nacionalidad española, están vinculados a las normas que regulan en cada Convenio cómo se lleva a cabo esa reactivación de la nacionalidad latente: deben trasladar su residencia habitual desde el Estado de la segunda nacionalidad o desde un tercer Estado a España y constituir aquí su domicilio registral. El haberse acogido al régimen convencional les impide recurrir al régimen de recuperación ________________________________________Page 14común previsto en el art.26 CC.32Hasta la reforma del Código civil operada en 1990, el régimen de reactivación de la nacionalidad latente de acuerdo con los convenios era más favorable que el previsto en la legislación común para recuperar la nacionalidad española perdida33, pero las modificaciones de lalegislación interna llevadas a cabo por las Leyes de 1990, 1995 y 2002 no permiten mantener esta afirmación. El español que renunció a la nacionalidad española al adquirir laextranjera puede recuperarla declarando su voluntad ante el cónsul españolencargado del Registro civil34. El español que, ante los cambios operados en nuestra legislación, declarase su voluntad de desvincularse del Convenio perdía la última nacionalidad adquirida. Se fue llegando así a una situación carente de toda lógica pues se penaliza el hecho de haber mantenido con España el vínculo, aunque sea mínimo, que representa la nacionalidad latente. No es lógico que un españolque no ha querido desvincularse totalmente de la nacionalidad española aladquirir vía convencional la del otro estado contratante, resulte perjudicado en el trámite de recuperación de la misma, frente a quien al adquirir una de esas nacionalidades, renunció a la española, manifestando así su deseo de no mantener ningún vínculo con el Estado que le atribuyó su nacionalidad de origen35. Por otra parte, la inclusión en el Derecho de la nacionalidad español de los supuestos legales de doble nacionalidad también creó un agravio comparativo entre los españoles acogidos al régimen de doble nacionalidad convencional y los que amparándose en el art.24 CC, adquieren la32.- Vid., en este sentido ARROYO MONTERO, R., "Modificación de los convenios de doble nacionalidad...", cit.,p.196. 33.- Vid., por ejemplo, PÉREZ VERA, E. y ABARCA JUNCO, P., (1992) Derecho internacional privado, vol.I, Madrid, UNED, 4ªed., p.184; AGUILAR BENÍTEZ DE LUGO, M., "Doble Nacionalidad", cit., p.226. 34.- El art.26 CC no exige ahora el requisito de residencia legal en España a los emigrantes ni a los hijos de emigrantes, pudiendo ser dispensado en los demás casos si concurren "circunstancias excepcionales" que quedan sin especificar. El apartado 1 a) del art.26 CC suprime el requisito de renuncia a la nacionalidad anterior, puesto que el mismo suponía, en la práctica, un obstáculo insuperable para la recuperación de la nacionalidad española perdida. 35.- ARROYO MONTERO, R., "La modificación de los Convenios de doble nacionalidad", cit., p.197. ________________________________________Page 15nacionalidad de un país iberoamericano sin tener que renunciar a su nacionalidad de origen, teniendo las dos eficacia. La realidad para los españoles acogidos al régimen convencional, al no poder estar sometidos simultáneamente a las legislaciones de ambos Estados, ha sido que la nacionalidad española era inoperante aunque no se hubiera producido su pérdida formal. Estos españoles no podían ejercer los derechos civiles y políticos ni obtener el pasaporte español sin trasladar su residencia a España e inscribir el cambio en el Registro civil español. Para el acceso alterritorio español, los españoles sujetos al respectivo Convenio eran considerados en frontera como extranjeros. La situación contrasta con la de los emigrantes españoles acogidos al régimen de doble nacionalidad previsto en laley, que, obviamente, disponen de pasaporte español y del pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos, y con la de los emigrantes originariamente españoles que perdieron esta condición al renunciar a la misma por adquisición de otra, pues a éstos no se les exige, hoy, el requisito de residencia legal en España ni la renuncia a la segunda nacionalidad adquirida para recuperar laespañola perdida. El objetivo de algunos de los Protocolos firmados hasta la fecha es paliar, en cierta medida, estas diferencias. Así, los Protocolos Adicionales, de 12 de noviembre de 1997, firmados entre el Reino de España y las Repúblicas de Nicaragua y Costa Rica36, seguidos por el Protocolo Adicional firmado con Bolivia, de 18 de octubre de 200037, declaran que quienes se acogieron a los respectivos Convenios de doble nacionalidad, podrán manifestar en cualquier momento su desvinculación de los mismos, declarándolo ante la Autoridad competente correspondiente a su lugar de residencia sin que ello implique renunciar automáticamente a laúltima nacionalidad adquirida. Los emigrantes españoles residentes en Nicaragua, Costa Rica y Boliviapueden solicitar la desvinculación del Convenio respectivo ante el cónsulespañol acreditado en su lugar de residencia sin que ello suponga la pérdida de la nacionalidad nicaragense, costarricense o boliviana. Desde ese momento se reactiva la nacionalidad española latente sin tener que retornar a España, 36.- BOE 21 de enero de 1999 y de 23 de octubre de 1998, respectivamente. 37.- BOE núm.46, de 22 de febrero de 2002. ________________________________________Page 16dispondrán de la documentación española -pasaporte, documento nacional de identidad...- y podrán ejercer su derecho de sufragio como españoles aunque vivan en el extranjero, equiparándose su situación con la de quienes optaron, a partir de la Constitución, por la doble nacionalidad automática con estos países38. Otros, sin aludir a la posibilidad de desvinculación del Convenio sin que ello implique renuncia a la última adquirida, matizan las soluciones previstas en los Convenios de doble nacionalidad originales, tratando de paliar las desventajas de este régimen con respecto al régimen de doble nacionalidad automática ampliando el margen de aplicación de la ley de la nacionalidad que queda en estado de latencia. Así, en el Protocolo Adicional entre España y la República de Paraguay modificando el Convenio de doble nacionalidad de 25 de junio de 1959, hecho ad referendum en Asunción el 26 de junio de 1999, que entró en vigor el 1 de marzo de 2001, se establece que los nacionales que se hayan acogido o en elfuturo se acojan al Convenio de doble nacionalidad, quedarán sometidos a lajurisdicción y a la legislación del país que otorga la nueva nacionalidad para todos los actos que sean susceptibles de producir efectos jurídicos directos. En los demás, se les podrá aplicar la legislación de su nacionalidad de origen. Asimismo se les reconoce el derecho de obtener y renovar el pasaporte ydemás documentos identificativos en cualquiera de los dos países o en ambos al mismo tiempo. El mismo contenido incluyen el Protocolo Adicional entreEspaña y la República Dominicana modificando el Convenio de doble nacionalidad de 15 de marzo de 1968, hecho en Santo Domingo el 2 de octubre de 200239, que entró en vigor el 1 de febrero de 2002; el Protocolo Adicional firmado con Argentina, modificando el Convenio de doble nacionalidad, de 14 de abril de 1969, hecho en Buenos Aires el 6 de marzo de 2001, que entró en vigor el 1 de octubre de 200240; y el Protocolo Adicionalfirmado entre España y Honduras, modificando el Tratado de doble 38.- Vid., ALVAREZ RODRÍGUEZ.A, "La modificación del Convenio de doble nacionalidad entreEspaña y Nicaragua", pp.1-3, ", http:// www.reicaz.es39.- BOE núm.273, de 14 de noviembre de 2002. 40.- BOE núm. 88, de 12 de abril de 2001, aplicación provisional; BOE núm.248, de 16 de octubre de 2002, entrada en vigor del Protocolo. ________________________________________Page 17nacionalidad de 15 de junio de 1966, hecho “ad referendum” en Tegucigalpa, el13 de noviembre de 1999, que entró en vigor el 1 de diciembre de 200041. El Protocolo Adicional entre España y la República de Perú, modificando el Convenio de Doble nacionalidad de 16 de mayo de 1959, hecho ad referendum en Madrid el 8 de noviembre de 2000, que entró en vigor el 1 de diciembre de 2001, sólo indica que las personas beneficiadas por el Convenio tienen el derecho de obtener y renovar sus pasaportes en cualquiera de los dos Estados. A la posibilidad de obtener y renovar sus pasaportes en cualquiera de los dos Estados así como el documento de identidad se refirió, con anterioridad, el Segundo Protocolo Adicional al Convenio de Nacionalidad del28 de julio de 1961, suscrito entre España y Guatemala, modificado por elProtocolo de 10 de febrero de 1995, hecho ad referendum en Guatemala, el 19 de noviembre de 1999, que entró en vigor el 7 de febrero de 2001. Por lo que respecta al Protocolo Adicional entre España y Colombiamodificando el Convenio de Nacionalidad de 27 de junio de 1979, hecho “ad referendum” en Bogotá el 14 de septiembre de 1998, y que entró en vigor el 1 de julio de 200242, en él se precisa que ningún español de origen o colombiano de nacimiento, al adquirir la nacionalidad del otro Estado Parte y domiciliarse en su territorio, perderá la facultad de ejercer en el territorio de su nueva nacionalidad los derechos que provengan del ejercicio de su nacionalidad de origen. Quienes se hubieran acogido al Convenio de doble nacionalidad antes de la entrada en vigor del Protocolo, podrán recobrar sus derechos civiles ypolíticos, previa manifestación escrita ante el cónsul o la autoridad competente designada al efecto. Esta situación se dará a conocer por vía diplomática a laotra parte".IV.VALORACIÓN 41.- BOE núm.289, de 3 de octubre de 2002. Con respecto a este último país también esdestacable la entrada en vigor, el 24 de noviembre de 2002, del Canje de Notas de fechas 10 de diciembre y 8 de diciembre de 1993, constitutivo de Acuerdo de modificación del Convenio de doble nacionalidad Dicho Acuerdo adapta la redacción del Tratado de doble nacionalidad a las modificaciones introducidas en el derecho registral hondureño y español. En Honduras seha creado el Registro Nacional de las Personas, que no existía en el momento de la firma del Tratado, y en España se prevé la inscripción en el Registro Central o consular competente porrazón del lugar de nacimiento del interesado. 42.- BOE núm.264, de 4 de noviembre de 2002. ________________________________________Page 18La directriz de la política legislativa española en materia de nacionalidad consistente en la apertura a la Comunidad Histórica de Naciones se lleva a lapráctica de forma poco generosa: no existen procedimientos privilegiados para la adquisición de la nacionalidad española ya sea por la vía convencional o lalegal. Únicamente cabe referirse a la reducción de diez a dos años del plazo necesario para obtener la nacionalidad española por residencia, que se refiere sólo a los nacionales de origen de tales países, quedando los naturalizados sujetos al plazo general de diez años. El acercamiento a nuestra cultura por los especiales vínculos históricos y lingüísticos es lo que ha llevado al legislador a reducir drásticamente de diez a dos años el plazo de residencia, pero ello no exime a estos nacionales de origen de probar, ente el encargado del registroCivil, su domicilio en España y el suficiente grado de integración en la sociedad española. La última reforma operada en el sector de la nacionalidad español no se dirige a la población inmigrante, ni incluye ninguna disposición que ataña a los nacionales iberoamericanos y su integración, sólo toma medidas para promover el retorno de los emigrantes españoles y el de algunos de sus descendientes. Puede decirse que de las dos directrices de la política española en esta materia, protección del trabajador emigrante (art.42 CE) y apertura a laComunidad Histórica de Naciones (art.11.3 CE), sólo se ha reforzado laprimera, tanto a través de los Protocolos adicionales a los Convenios de doble nacionalidad como de la Ley 36/2002, de 8 de octubre. RECOPILADO POR JORGE FERNANDO MARTINEZ GABOUREL TECNICO REGISTRAL HONDURAS ahrbom@yahoo.com