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Timestamp: 2018-11-18 12:43:16
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Matched Legal Cases: ['artículo 7', 'artículo 62', 'artículo 7', 'artículo 62', 'artículo 62', 'artículo 62', 'artículo 7']

﻿ Sentencia 39518 de agosto 14 de 2012
SENTENCIA 39518 DE 14 DE AGOSTO DE 2012
CONTENIDO:TERMINACIÓN DEL CONTRATO DE TRABAJO CON JUSTA CAUSA POR PARTE DEL EMPLEADOR. LA VIOLACIÓN GRAVE DE LAS OBLIGACIONES Y PROHIBICIONES DEL TRABAJADOR Y LA FALTA GRAVE CALIFICADA COMO TAL EN LOS PACTOS, CONVENCIONES COLECTIVAS, FALLOS ARBITRALES, CONTRATO O REGLAMENTOS ES UNA JUSTA CAUSA PARA QUE EL EMPLEADOR TERMINE EL CONTRATO. LE CORRESPONDE AL JUZGADOR EVALUAR LA CONDUCTA DEL TRABAJADOR Y CALIFICARLA COMO GRAVELA CALIFICACIÓN DE GRAVE HA DE CONSTAR EN LOS ACTOS QUE CONSAGRAN LA FALTAPARA QUE SE CONFIGURE LA FALTA GRAVE ASÍ COMO LA GRAVE NEGLIGENCIA NO SE REQUIERE QUE EFECTIVAMENTE SE HAYA OCASIONADO UN DAÑO, PERJUICIO O BENEFICIO PARA EL DADOR DEL LABORÍO, Y LA FALTA GRAVE Y LA GRAVE NEGLIGENCIA NO SE ENCUENTRA CONDICIONADA AL ANIMUS NOCENDI (INTENCIÓN DE CAUSAR DAÑO) DEL TRABAJADOR.
TEMAS ESPECÍFICOS:CONVENCIÓN COLECTIVA, DAÑO, TERMINACIÓN DEL CONTRATO DE TRABAJO CON JUSTA CAUSA POR PARTE DEL EMPLEADOR, FALTAS GRAVES
REVISTA JURISPRUDENCIA Y DOCTRINA N°:491 DE NOVIEMBRE DE 2012, PG.1923
Sentencia 39518 de agosto 14 de 2012
Rad.: 39518
Bogotá, D.C., catorce de agosto dos mil doce.
Los dos primeros cargos están orientados a que se determine que la Sala sentenciadora interpretó erróneamente el artículo 7º literal a) en sus numerales 4º y 6º del Decreto 2351 de 1965, que subrogó el artículo 62 del Código Sustantivo del Trabajo, y que consagran como causal de despido: “Todo daño material causado intencionalmente a los edificios, obras, maquinarias y materias primas, instrumentos y demás objetos relacionados con el trabajo, y toda grave negligencia que ponga en peligro la seguridad de las personas o de las cosas” y “Cualquier violación grave de las obligaciones o prohibiciones especiales que incumben al trabajador de acuerdo con los artículos 58 y 60 del Código Sustantivo del Trabajo, o cualquier falta grave calificada como tal en pactos o convenciones colectivas, fallos arbitrales, contratos individuales o reglamentos”, respectivamente; por virtud de que en su decir, se equivocó el Tribunal al estimar que la conducta descrita en el ordinal 4º requiere de un comportamiento violento del trabajador, así como exigir acreditación de un daño por parte del actor a la empresa.
“Es indudable que en el numeral 6º del aparte a) del artículo 7º del Decreto 2351 de 1965, se consagran dos situaciones diferentes que son causas de terminación unilateral del contrato de trabajo. Una es “cualquier violación grave de las obligaciones y prohibiciones que incumben al trabajador de acuerdo con los artículos 58 y 60 del Código Sustantivo del Trabajo” y otra es “… cualquier falta grave calificada como tal en pactos o en convenciones colectivas, fallos arbitrales, contractuales o reglamentos...”.
“En cuanto a la segunda situación contemplada por el numeral referido, es claro que la calificación de la gravedad de la falta corresponde a los pactos, convenciones colectivas, fallos arbitrales, contratos individuales o reglamentarios en que se consagran esas faltas con tal calificativo…”
““El diccionario de la Lengua de la Real Academia Española, edición 1970 dice que falta en su segunda acepción es: “Defecto en el obrar, quebrantamiento de la obligación de cada una” y en cuanto a la violación indicada: “Acción y efecto de violar”, y define el verbo violar como “infringir” o quebrantar una ley o precepto”.
“Por lo anterior se concluye que la diferencia entre violación de las obligaciones del trabajador y la falta cometida por el mismo, no es lo que determina la diferencia entre las dos partes del numeral indicado. La violación de las obligaciones y prohibiciones a que se refieren los artículos 58 y 60 del Código Sustantivo del Trabajo, constituye por sí misma una falta, pero esa violación ha de ser grave para que resulte justa causa de terminación del contrato. Por otra parte, cualquier falta que se establezca en pactos o convenciones colectivas, fallos arbitrales, contratos individuales o reglamentos, implica una violación de lo dispuesto en tales actos, que si se califica en ellos de grave, constituye justa causa para dar por terminado el contrato.
““En el primer concepto la gravedad debe ser calificada por el que aplique la norma, en el segundo la calificación de grave ha de constar en los actos que consagran la falta…”.
“Sobre esta facultad, la Corte Suprema de Justicia, en su Sala de Casación Laboral ha esbozado en múltiples fallos que la calificación de la gravedad de la falta corresponde a los pactos, convenciones colectivas, fallos arbitrales, contratos individuales o reglamentos en los que se estipulan esas infracciones con dicho calificativo. Por ello, cualquier incumplimiento que se establezca en aquéllos, implica una violación de lo dispuesto en esos actos, que si se califican de grave, constituye causa justa para fenecer el contrato; no puede, el juez unipersonal o colegiado, entrar de nuevo a declarar la gravedad o no de la falta. Lo debe hacer, necesariamente, cuando la omisión imputada sea la violación de las obligaciones especiales y prohibiciones a que se refieren los artículos 58 y 60 del Código Sustantivo del Trabajo. Lo importante es que el asalariado incurra en una de las faltas calificadas de graves por el reglamento interno de trabajo, sin importar si ella, produjo daño o beneficio para la entidad patronal” (providencia del 19 de septiembre de 2001, radicación 15822).
“La conexidad entre el hecho grave y los perjuicios no puede erigirse en predicado universal. Lo que es grave no siempre produce perjuicios, y en cambio lo que es leve o insignificante a veces puede producirlos. La gravedad —cuyo neto sentido etimológico es peso— y que resulta de tan difícil mesura para el juzgador, suele ser, como en el caso del acuerdo 8º del artículo 62 del Código Sustantivo del Trabajo., el énfasis y encarecimiento con el cual el legislador ha querido rodear los hechos generadores de efectos jurídicos: la mala conducta del trabajador como causante de la terminación del contrato, etc., sin que ello necesariamente envuelva que tal hecho (mala conducta) haya producido perjuicios al patrono. Quiere la ley que circunstancias baladíes no se erijan por las partes contratantes en causales eximentes de cumplir el contrato, ni que puedan usarse por una de ellas en su exclusiva conveniencia y como instrumentos lesivos de los intereses de la otra. Y por ello ha ocurrido a la calificación de graves, sin atender a los efectos dañosos que hayan producido. Pero en la apreciación de la gravedad o levedad es natural que deje un amplio margen el juzgador; a este respecto, lo que objetivamente puede dejar de ser grave, subjetivamente puede llegar a serlo, y viceversa. En casos como los referentes a las obligaciones y prohibiciones especiales del trabajador a que aluden los artículos 58 y 60 del Código Sustantivo del Trabajo, y su violación grave, expresada así por el ordinal 8º del artículo 62 ibídem, el juzgador califica, con plena libertad, pero mediante el justiprecio de las circunstancias concurrentes, la gravedad de los hechos”. (G.J. LXXXVIII, números 2199, 2200, 2ª parte, página 819).
“Conviene, sin embargo, para efectos de la unificación jurisprudencial encomendada a la Corte, rectificar la tesis demasiado absoluta del ad quem respecto de la aplicación del ordinal 8º del artículo 62 del Código Sustantivo del Trabajo, y que habla de “violencia grave” o “falta grave”, y no de “culpa grave”. No es exacto que la facultad consagrada en esa norma esté condicionada al “animus nocendi” del infractor, esto es, a su intención de causar daño a la contraparte. Cumplidos los presupuestos que allí se determinan (gravedad objetiva de la violación legal o previa calificación de la gravedad de la falta en pacto, convención colectiva, fallo arbitral, contrato individual o reglamento y agotamiento del respectivo procedimiento convencional o reglamentario), puede sobrevenir lícitamente la extinción del nexo jurídico-laboral a causa de negligencia o descuido culposo y no necesariamente por dolo del inferior”.
Del análisis de la recensión jurisprudencial en precedencia, emergen consiguientemente, las siguientes conclusiones: (i) en la primera de las hipótesis estatuida en el mencionado numeral 6º de la norma bajo examen, le corresponde al juzgador evaluar la conducta del trabajador y calificarla como grave; (ii) en el segundo supuesto la calificación de grave ha de constar en los actos que consagran la falta; (iii) para que se configure la falta grave así como como la grave negligencia no se requiere que efectivamente se haya ocasionado un daño, perjuicio o beneficio para el dador del laborío, y (iv) la falta grave y la grave negligencia no se encuentra condicionada al “animus nocendi” (intención de causar daño) del trabajador.
Descendiendo ya al episodio que ahora ocupa la atención de la Sala y trasladando los lineamientos expuestos, se tiene que si bien el juez de alzada condicionó o supeditó la justeza de la conducta del trabajador a que la misma hubiese causado un daño al empleador, que como se asentó, no es exigencia de la ley, también lo es que el tribunal tuvo otro báculo esencial para eximir al trabajador, toda vez que halló probado, con la prueba testimonial, que la responsabilidad durante todo el proceso de producción recaía en cabeza de la sociedad llamada a juicio, y que en este preciso caso no cumplió pues “el hecho de que el demandante fuera el único trabajador asignado a la máquina, da cuenta de error de la empresa que contradice el normal funcionamiento del proceso producto, por lo que la responsabilidad respecto del erróneo control de calidad no puede recaer sobre el demandante pues es la empresa la única responsable de la provisión de empelados suficientes para satisfacer el normal desempeño del proceso”, en la medida en que “por regla general el trabajo de control de la máquina y de diligenciamiento de las planillas de control de calidad debía ser desempeñados por más de un operario” y para el “día de los hechos el demandante se encontraba solo operando la máquina”.
A las antedichas conclusiones, arribó el juzgador de segundo grado luego del examen de las declaraciones rendidas por el ingeniero Fabián Ochoa y el señor Luis Carlos López, y al no haber quedado demostrado con la única prueba calificada denunciada los yerros fácticos endilgados, la Corte está vedada para adentrarse en el estudio de los testimonios, según la restricción legal contenida en el artículo 7º de la Ley 16 de 1969.
Resulta pertinente traer a colación lo afirmado en sentencia de 27 de abril de 1977, que fue ratificado por la Sala en sentencia de 5 de noviembre de 1998 (Rad. 11.111).
En mérito de lo expuesto la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando Justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia proferida el 28 de noviembre de 2008, por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, en el proceso adelantado por Gustavo de los Ríos Lizaralde contra Bavaria S.A.