Source: http://www.slideshare.net/oscargaliza/enfermedad-grave-hijos-con-hospitalizacin-2011-1
Timestamp: 2016-07-25 20:57:13
Document Index: 281132165

Matched Legal Cases: ['artículo 7', 'Artículo 38', 'Artículo 135', 'artículo 37', 'Artículo 135', 'artículo 48', 'Artículo 135', 'artículo 124', 'Artículo 135', 'artículo 124']

Enfermedad grave hijos con hospitalización 2011 1
Estudio sobre el cuidadode menores conenfermedad grave:una propuesta normativaAutores: Dolores Carrillo Márquez Ana Higuera Garrido Gloria Juste Picón Blanca López-Ibor Aliño Marta Villa AlcázarColaborador: Carlos Gil Iglesias
ÍNDICE1. CONSIDERACIONES INTRODUCTORIAS. LA PRESTACIÓN EN EL MARCO LAS MEDIDAS DE CONCILIACIÓN: LA PROTECCIÓN SOCIAL DE LAS NECESIDADES FAMILIARES ....................................................................... 4 1.1. LA CONCILIACIÓN DE LA VIDA LABORAL Y FAMILIAR: LOS CAMBIOS SOCIALES........................................................................................... 4 1.2. NUEVAS NECESIDADES SOCIALES Y FAMILIARES Y EL PAPEL DE LOS SISTEMAS DE PROTECCIÓN SOCIAL EN SU COBERTURA ......... 6 1.3. POLÍTICAS PÚBLICAS DE PROTECCIÓN FAMILIAR EN ESPAÑA PARA EL CUIDADO DE MENORES.................................................................. 7 1.4. LA EFICACIA DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS Y SU COBERTURA DE PROTECCIÓN SOCIAL ................................................................................ 13 1.5. NUEVAS PROPUESTAS EN LA CONCILIACIÓN .......................................... 19 2. ESTUDIO DE LA SITUACIÓN A PROTEGER: CUIDADO DE UN MENOR ENFERMO DE GRAVEDAD........................................................................................ 22 2.1. INTRODUCCIÓN................................................................................................. 22 2.1.1. Aproximación al problema ................................................................... 22 2.1.2. El caso paradigmático de los niños con cáncer..................................... 23 2.1.3. Identificación del problema en otras situaciones: delimitación............ 24 2.2. DESCRIPCIÓN DE LOS OBJETIVOS DEL ESTUDIO..................................... 24 2.3. OPORTUNIDAD DE LA MEDIDA: TRASPOSICIÓN DE DIRECTIVAS COMUNITARIAS EN MATERIA DE CONCILIACIÓN................................... 27 2.4. PROPUESTA DE RÉGIMEN JURÍDICO DE LA NUEVA PRESTACIÓN DE SEGURIDAD SOCIAL .................................................................................. 28 2.4.1. Situación de necesidad protegida.......................................................... 28 2.4.2. Hecho causante. Nacimiento, duración y modalidades de disfrute ..... 32 2.4.2.1. Hecho causante. Nacimiento del derecho. ............................................ 32 2.4.2.2. Duración................................................................................................ 33 2.4.3. Ámbito subjetivo: beneficiarios............................................................ 35 2.4.4. Modalidades de disfrute........................................................................ 41 2.4.5. Reducción de jornada............................................................................ 41 2.4.5.1. La reducción de jornada de uno sólo de los progenitores:.................... 41 2.4.5.2. La reducción de jornada de ambos progenitores, de forma simultánea o sucesiva: .......................................................................... 41 2.4.6. Suspensión del contrato de trabajo ....................................................... 42 2.4.7. Ámbito objetivo: la prestación.............................................................. 42 2.4.8. Incompatibilidades................................................................................ 44 2.4.9. Procedimiento para el reconocimiento del derecho. Gestión y pago de la prestación............................................................................. 44 2.4.10. Prescripción .......................................................................................... 45 2.4.11. Cotización durante la percepción del subsidio ..................................... 45 2
2.5. RÉGIMEN JURÍDICO DE LA REDUCCIÓN DE JORNADA O SUSPENSIÓN DEL CONTRATO POR CUIDADO EXTRAORDINARIO DE MENOR ENFERMO DE GRAVEDAD ........................................................ 47 2.5.1. Nuevos artículos (o nueva redacción): artículos 37.5 bis, 45.1.ñ) 46.3 nuevo tercer párrafo y 48.7 del Estatuto de los Trabajadores....... 47 2.5.2. Notas de estas nuevas previsiones legales ............................................ 49 2.5.2.1. Suspensión del contrato y reducción de jornada................................... 49 2.5.2.2. Excedencia por cuidado extraordinario de menor enfermo de gravedad................................................................................................ 53 2.5.3. Protección frente al despido improcedente: modificación arts. 53.4 y 55.5 del Estatuto de los Trabajadores y 108 y 122 de la Ley de Procedimiento Laboral..................................................................... 53 2.5.4. Indemnización por despido: salario a efectos del cómputo (asimilación a Disposición Adicional 18ª Estatuto de los Trabajadores) ........................................................................................ 55 2.6. OTRAS CUESTIONES ........................................................................................ 55 2.7. APLICACIÓN EN EL ÁMBITO DE LA FUNCIÓN PÚBLICA ........................ 55 3. A MODO DE CONCLUSIÓN ....................................................................................... 55 4. ANEXO: ESTIMACIÓN DE PERÍODOS EN LOS QUE ES NECESARIA LA ASISTENCIA CONTINUADA AL MENOR ENFERMO DE CÁNCER .................... 57 3
1. CONSIDERACIONES INTRODUCTORIAS. LA PRESTACIÓN EN EL MARCO LAS MEDIDAS DE CONCILIACIÓN: LA PROTECCIÓN SOCIAL DE LAS NECESIDADES FAMILIARES1.1. LA CONCILIACIÓN DE LA VIDA LABORAL Y FAMILIAR: LOS CAMBIOS SOCIALESLa incorporación masiva de la mujer al mercado de trabajo, sin ninguna, duda hasupuesto una revolución social con efectos innegables sobre la familia y sus estructuras.Esa incorporación, por todos es conocido, obliga a redefinir los tiempos, los roles y lasrelaciones en el seno de la misma.Como acertadamente se ha señalado por algunos autores, el cambio no reside sin más enla incorporación de la mujer al mercado de trabajo, sino en la incorporación masiva delas mujeres de clase media, condicionada por la necesidad de muchas familias de tenerun doble ingreso para mantener su estatus, amén de dar respuesta a nuevas necesidadesde manos de obra. Por tanto, en la práctica, las políticas de conciliación no se tratan demedidas que pretendan lograr la igualdad de géneros tanto en al ámbito público como enel privado, sino de eliminar los obstáculos dentro del ámbito doméstico que impidan laplena disponibilidad de la población adulta para la ocupación, independientemente delgénero (Carrasquer, 2005).Esta incorporación, por tanto, necesaria para las familias, obliga a ofrecer nuevassoluciones al cuidado de los menores y dependientes, hasta el momento cuestiónprivada.Junto a la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, se producen otros cambios,especialmente los que afectan a la estructura del mercado de trabajo, con incidencia enla estructura familiar y sus ciclos: son los nuevos ciclos vitales (Monereo, 2008). Elmercado de trabajo que ahora se caracteriza por una menor estabilidad y mayorprecarización, incide, en primer lugar, en la edad de incorporación al mismo, que se 4
retrasa, alargándose en la práctica la etapa de formación de los jóvenes. Una vez seaccede al mercado de trabajo, el mantenimiento en el mismo ya no está garantizado, noes lineal, ni obliga o prioriza el mantenerse en la misma empresa y pasan a serfrecuentes las entradas y salidas del mercado de trabajo de los miembros en activo de lafamilia. Finalmente, tampoco el mantenimiento del empleo hasta la edad ordinaria dejubilación se mantiene como regla general, siendo frecuentes las prejubilaciones, lasjubilaciones anticipadas o el desempleo de larga duración de los mayores dedeterminada edad.Frente a los anteriores ciclos vitales personales y familiares más o menos homogéneosen edades y trayectorias, se van imponiendo perfiles y ciclos familiares heterogéneos,menos estables, imprevisibles, que generan nuevas situaciones de necesidad no previstasinicialmente por los sistemas de Seguridad Social, acostumbrados y estructurados a darrespuesta a necesidades más previsibles.Finalmente, y como consecuencia de todo lo anterior, y marcado por la necesidad deltrabajo remunerado y del mantenimiento de un determinado nivel de ingresos, hemosde señalar la importancia que adquiere el trabajo remunerado .Ha llegado a afirmarseque un rasgo clave de la modernidad es la centralidad del trabajo, entendido este últimocomo eje de integración social, sentido para la vida personal, espacio privilegiado de laparticipación ciudadana y motor del progreso material (Hopenhayn).El valor del trabajo no se reduce a su componente económico, aun siendo éste un factorcoadyuvante de su relevancia social, constituye la forma y medida de la integración socialdel individuo, y eje estructural que modula las relaciones sociales, incluso en una sociedadcaracterizada por crisis del empleo.Esta centralidad de trabajo productivo se realiza, además, frente al trabajo reproductivo, ysin embargo, se da la paradoja de que para que sea posible el reparto y redistribución deltrabajo remunerado, entre otras condiciones, es necesaria la participación de todos en eltrabajo no remunerado, y la necesaria puesta en valor de este último. 5
1.2. NUEVAS NECESIDADES SOCIALES Y FAMILIARES Y EL PAPEL DE LOS SISTEMAS DE PROTECCIÓN SOCIAL EN SU COBERTURALos cambios demográficos de las últimas décadas y las modificaciones del mercado detrabajo, más precario y con la incorporación creciente de la mujer, han diversificado laestructura de las familias, más flexibles y con nuevas necesidades.Entre las transformaciones más significativas sufridas por la estructura familiar cabedestacar las siguientes: se ha reducido el tamaño medio de los hogares, se hanincrementado los hogares unipersonales y monoparentales, aumenta el número dehogares de dos personas, se reduce la nupcialidad y la tasa de natalidad: este últimohecho, que puede estar relacionado con nuevos modelos culturales, puede ser tambiénfruto de las dificultades de las parejas para formar el tipo de familia que realmentequieren, al estar condicionados por la inserción en el mercado de trabajo, la necesidadde mantener a la familia con los dos sueldos de la pareja y la desaparición de las redesinformales tradicionales de apoyo.El cambio en la estructura familiar y la diversidad de ciclos vitales laborales yfamiliares obliga a los poderes públicos a realizar un esfuerzo de flexibilización en laspolíticas públicas de conciliación a fin de dar respuesta a las nuevas y singularesnecesidades de las familias y ofrecer soluciones al conflicto existente entre el tiempolaboral productivo y el reproductivo dedicado al cuidado de menores y dependientes.Esa respuesta ha de comprender tanto políticas diversificadas de ordenación del tiempode trabajo como prestaciones sociales que cubran la disminución de ingresos asociada auna ordenación más flexible del tiempo de trabajo, así como la ampliación de losservicios públicos destinados a la atención de menores y dependientesSegún un estudio sobre las estrategias de compatibilización familia-empleo, la mayordificultad, de las madres trabajadoras que viven con al menos un/a hijo/a de menos de18 años para compaginar estos dos ámbitos son las siguientes:La mayor dificultad para compatibilizar empleo y familia (%). Enfermedades de los/as niños/as 36,5 Falta de coordinación horarios laborales y escolares 23,6 6
Vacaciones escolares 20,8 Distancia casa-trabajo 5,5 Falta ayuda pareja 6,1 Otros problemas 1,5 Ningún problema 5,5 Fuente: Tobío, C. (2005): Madres que trabajan. Dilemas y estrategias.Por tanto, cuando en ese reparto de tiempos concurren las necesidades de menores querequieren especial cuidado, como los menores enfermos y hospitalizados, la posibilidadde flexibilizar el tiempo dedicado a su cuidado se reduce, y sin las adecuadas políticaspúblicas las dificultades para adaptar el tiempo de trabajo productivo a la nuevasituación conlleva el abandono del mismo y, en la mayoría de los casos, es la mujerquien asume esa renuncia.Se analizan a continuación, muy someramente, las políticas públicas laborales deconciliación aprobadas en España en la última década y la respuesta del sistema deSeguridad Social para su cobertura y el si las mismas dan respuesta a las cada vez másdiversificadas necesidades familiares, entre ellas la de la atención a los menores.1.3. POLÍTICAS PÚBLICAS DE PROTECCIÓN FAMILIAR EN ESPAÑA PARA EL CUIDADO DE MENORESTanto la existencia del mismo hecho familiar como la integración y desarrollo de lasfamilias, requieren de políticas públicas que, además colaborar en mayor o menormedida a su sostenimiento económico, ayuden en el establecimiento de un marco queposibilite la atención a los menores por parte de sus progenitores o tutores y eldesenvolvimiento adecuado de la vida laboral, familiar y de la comunicación entre susmiembros.Las políticas públicas de apoyo a las familias o políticas familiares han centradotradicionalmente su atención, tradicionalmente, en la cobertura de necesidadesextraordinarias en la protección familiar en determinadas etapas como los nacimientos,adopciones o acogimientos; primeros meses o años de vida del menor; enfermedades uhospitalizaciones. 7
Estas ayudas tienen por objeto el posponer, con el menor riesgo posible para eltrabajador, sus obligaciones laborales para centrarse en las familiares, tratando deminimizar las consecuencias que estos acontecimientos pudieran tener sobre el trabajoque se presta y, especialmente, sobre el descenso en el nivel de ingresos que conlleva lano prestación de servicios, además de ayudar a sufragar el incremento de gastosasociados a estas situaciones.En este nivel de protección directa se encuentran, entre otros, las prestaciones familiaresde la Seguridad Social, los beneficios fiscales en la declaración de la renta de laspersonas físicas o los descuentos a las familias numerosas.Con posterioridad, sin embargo, el centro de atención de las ayudas sociales públicas,será el compatibilizar las responsabilidades familiares y laborales en el día a día, conmedidas y ayudas que facilitan el cuidado de los menores, a la vez que permiten eldesempeño de la prestación laboral de sus progenitores o tutores responsables.Estas ayudas o servicios que posibilitan precisamente la conciliación simultánea de lasobligaciones laborales y familiares, permitiendo el cuidado de los menores durante lajornada laboral, se van a desplegar por políticas públicas tanto nacionales como decomunidad autónoma, e incluso locales, heterogéneas y diversas que suelen coincidir encuanto a sus objetivos, esencialmente en la atención de los menores durante laprestación laboral, especialmente en los supuestos de no coincidencia en horarios y envacaciones escolares y laborales.Por tanto, en función del tipo de ayuda de que se trate, las políticas públicas de apoyo alas familias desarrolladas desde las Administraciones, tanto estatal como autonómica,pueden clasificarse en:• Prestaciones familiares económicas.• Prestaciones de servicios y centros de apoyo a familias con menores.• Permisos parentales y prestaciones y ayudas en materia de conciliación de la vida familiar y laboral.• Ayudas a las familias numerosas.• Prestaciones de servicios de ayuda a familias en situaciones especiales. 8
• Ayudas a las familias para la adquisición y rehabilitación de vivienda.• Medidas fiscales.En una primera aproximación podemos observar que las medidas desplegadas por lospoderes públicos señaladas hasta el momento intentan cubrir los siguientes frentes:• Ayudas económica las familias en momentos de aumento de gastos.• Atención a las necesidades familiares extraordinarias mediante el otorgamiento de prestaciones durante las suspensiones en la prestación de servicios, supliendo la ausencia o minoración de ingresos procedentes del trabajo;• Reforzamiento de la presencia de la mujer en el mercado laboral, mediante una conciliación de la vida laboral y familiar centrada en la salvaguarda del trabajo y de sus garantías, y trasladándose a terceras personas o a centros educativos el cuidado de los menores, tarea tradicionalmente desarrollada por la mujer.Este reforzamiento de la presencia de la mujer en el mercado de trabajo, abre la puerta aotro debate, el actual, sobre si esta tendencia podría ser perjudicial para el desarrollo dela población infantil, habida cuenta de la disminución del tiempo de atención a losmenores que necesariamente parece implicar, y de la evidencia de que este tiempo esimportante para su desarrollo. A la par podría defenderse que la participación de lasmadres en el mercado laboral preserva su capital humano, incrementa los ingresos de lafamilia y puede, por tanto coadyuvar al bienestar de los hijos.Como puede contrastarse en estudios realizados en España sobre la infancia: los niñosviven en hogares con alta presencia de los padres, con quienes mantienen una relaciónintensa de comunicación y confianza, y ello pese al incremento de la tasa de actividadfemenina en las últimas décadas motivado, entre otros factores, por la mejora en sunivel educativo, el retraso a la hora de tener hijos, la menor influencia de estos últimos ala hora de decidir si participar o no en el mercado de trabajo y la mayor incorporaciónde la mujer en sectores donde no había participado en el pasado, dibujándose un nuevoescenario marcado por cambios en los papeles que tradicionalmente se asignaban ahombres y mujeres (Vidal y Mota, 2009, Encuesta de Infancia en España 2008).Estudios internacionales, como el de Bianchi (2000) muestran que a pesar delcrecimiento de las tasas de empleo de las madres en Estados Unidos, el tiempo dedicado 9
a los hijos se ha mantenido estable. Esta autora señala que se tiende a sobreestimar eltiempo que las madres dedicaban a sus hijos en el pasado; que las madres trabajadorassuelen esforzarse para reservar tiempo para sus hijos; y que un número mayor de niñosvan a centros de educación infantil, aunque sus madres no trabajen. Por último, loshombres participan cada vez más en el cuidado de los hijos y tienden a compensar partedel tiempo de cuidado que las madres se ven obligadas a reducir.Estudios nacionales (Alberdi y Escario, 2007) evidencian la misma tendencia en nuestrasociedad, y constatan el proceso de redefinición de los papeles masculino y femenino enel entorno familiar. La incorporación de la mujer al mundo laboral ha obligado areplantear el reparto de las tareas cotidianas y, en particular, ha hecho que los hombrestengan que modificar su relación con los hijos y el hogar. Sin embargo, también seconstata el alto nivel de recelo aún existente entre los varones al retroceso en la carreraprofesional que podría ocasionar la solicitud por su parte de las ayudas, permisos,reducciones de jornada o suspensiones del contrato para dedicarse a los hijos, lo quedificulta, sin duda, que exista una relación simétrica dentro de la familia.Las investigaciones sociológicas realizadas, junto a los datos positivos arriba señalados,ponen de manifiesto situaciones preocupantes, como los más de 350.000 niños entre 6 y14 años que pasan solos toda la tarde de los días laborables, o el hecho de que los niñosde los pueblos cuenten con más interés y más ayuda de sus padres y con mayorconfianza para contar sus problemas educativos, o el que esos mismos niños manifiestenmejor comunicación con sus padres varones sobre sus profesiones (Vidal y Mota, 2009,Encuesta de Infancia en España 2008), lo que nos obliga a extraer conclusiones yrequiere de nuevas medidas y soluciones.Por tanto la clave actual para la evaluación de las políticas públicas pasa no sólo por larevisión de su número y cuantía, sino fundamentalmente, por analizar si las mismasconsiguen que tanto los acontecimientos familiares extraordinarios, cuanto laconciliación diaria de la vida laboral y familiar tengan una cobertura tal que favorezcantanto la garantía de las necesidades primarias de las familias, cuanto que consiga que losprogenitores cuenten, en primera persona, con el tiempo necesario de calidad para laatención y el desarrollo de los menores. Procedamos a su revisión y análisis. 10
En España, con el Estatuto de los Trabajadores (Ley 8/1980) y las Medidas para laReforma de la Función Pública (Ley 30/1984) se reconocería a trabajadoras por cuentaajena asalariadas y a funcionarias el derecho a un permiso de maternidad de catorcesemanas –pagado al 100% del sueldo- y a interrupciones o reducciones de jornada porlactancia. Se establecería además un permiso de dos días para los padres en caso denacimiento de hijo y el derecho de hombres y mujeres a la excedencia, no superior a tresaños, para atender al cuidado de cada hijo.Estas medidas se ampliaron pronto, gracias al impulso del Primer Plan de Acción parala Igualdad de Oportunidades de las Mujeres (1987-1990) elaborado por el Instituto dela Mujer: el permiso de maternidad se alargó a dieciséis semanas –dieciocho para partomúltiple-, se permitió el permiso parental también para el cuidado de hijos adoptivos yse aseguró la reserva del puesto de trabajo durante el primer año de ésta (Ley 3/1989).En España, el hito normativo al que se asocia el desarrollo e impulso de las políticaspúblicas de conciliación es la Ley de 39/1999 de Conciliación de la vida familiar ylaboral de las personas trabajadoras” que recoge e integra las normas previamenteexistentes, y amplia su ámbito de aplicación temporal y subjetivo, reconociendo yampliando derechos de disfrute al padre, y extendiendo la protección del cuidado de loshijos también a otros familiares dependientes. Entre las medidas que contempla:• La ampliación para hombres y mujeres de la reducción de jornada con reducción proporcional de la retribución (hijos prematuros, familiares o personas discapacitadas).• El permiso retribuido de dos días para los casos de adopción y enfermedad grave de un familiar e iguala la duración del permiso de maternidad en caso de adopción o acogimiento.• Establece un nuevo permiso retribuido para la realización de exámenes prenatales y para las técnicas de preparación al parto.• Reconoce la suspensión del contrato por riesgo durante el embarazo.• Contempla que el permiso de maternidad pueda ser disfrutado a “tiempo parcial” y compartido entre madre y padre, siempre que ésta decida ceder parte de sus semanas al padre. 11
• Reconoce el derecho a excedencias también para la atención a familiares o personas dependientes (hasta un año).Por otro lado, la ley “para la igualdad efectiva de mujeres y hombres” (Ley 3/2007),además de las ampliación de algunas de las medidas ya existentes, ha regulado lacreación de un permiso exclusivo para los padres de trece días, permiso de duraciónsimilar a los permisos de paternidad de Francia y Reino Unido, pero muy lejos de losdos meses que reconocen las legislaciones de los países nórdicos (Fernández y Tobío,2005).Finalmente, en relación con las prestaciones familiares es indudable el incremento en laprotección a las familias en la evolución de las prestaciones contributivas, como ponede manifiesto la aprobación del Real Decreto 295/2009 por el que se regulan lasprestaciones económicas del sistema de la Seguridad Social por maternidad, paternidad,riesgo durante el embarazo y riesgo durante la lactancia.Esta evolución amplía y extiende la cobertura de la prestación por maternidad, en lossiguientes aspectos:• El permiso de maternidad por parto se podrá disfrutar por el otro progenitor/a si fallece la madre, aunque ésta no realizara ningún trabajo remunerado.• La madre podrá continuar disfrutando del permiso de maternidad por parto hasta concluir las dieciséis semanas si fallece la hija o hijo.• El progenitor o progenitora que esté disfrutando el permiso de maternidad cedido por la madre, continuará disfrutándolo aunque la madre no se reincorpore a su puesto de trabajo por estar en situación de incapacidad temporal.• Se establece la posibilidad de ampliar el permiso de maternidad hasta 13 semanas en los casos de parto prematuro con falta de peso y de recién nacidos que precisen hospitalización a continuación del parto, por un periodo superior a siete días.• El permiso de maternidad se amplía en dos semanas más para los supuestos de discapacidad de la hija o hijo, o del menor adoptado o acogido.• Las trabajadoras por cuenta ajena, que reuniendo todos los requisitos establecidos para acceder a la prestación de maternidad que no acrediten el periodo de 12
cotización exigido según su edad tendrán derecho en el caso de parto a un subsidio por maternidad de 42 días naturales a contar desde el parto.• Cuando se esté disfrutando del permiso de maternidad y se extinga el contrato de trabajo, se continuará percibiendo la prestación por maternidad hasta su finalización, y seguidamente se podrá percibir la prestación por desempleo siempre que reúnan los requisitos exigidos.• Cuando se esté en situación de desempleo, el tiempo de permiso por maternidad no se descuenta de la prestación por desempleo.Por otra parte, la norma actúa flexibilizando el acceso a las prestaciones a través denuevas reglas en el periodo de carencia de la prestación y que se ajustan de manera másadecuada a las dificultades de acceso de los jóvenes al mercado de trabajo:• No se exige un periodo mínimo de cotización para los trabajadores y trabajadoras menores de 21 años en la fecha del parto o de la decisión administrativa o judicial de acogimiento o de la resolución judicial por la que constituya la adopción.• Para las trabajadoras y trabajadores con edad entre 21 y 26 años sólo se les exige 90 días de cotización dentro de los 7 últimos años, o 180 días cotizados en toda su vida laboral.• Si se es mayor de 26 años se exigen 180 días en los 7 años inmediatos anteriores al momento de inicio del descanso, o 360 días en toda su vida laboral.Efectivamente, por tanto, puede constatarse la actividad legislativa en pro de la mejorade la conciliación, con aumento de las medidas, extensión y ampliación de lasprestaciones y los sujetos protegidos y con un acusado sentido protector de los vínculoslaborales de quienes tiene responsabilidades familiares.1.4. LA EFICACIA DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS Y SU COBERTURA DE PROTECCIÓN SOCIALLos instrumentos básicos de política pública básicos para promover la conciliación entretrabajo y cuidado de los menores son la flexibilización laboral y los permisos ysuspensiones del contrato de trabajo (maternos, paternos, parentales –excedencias- y 13
permisos puntuales). A los mismos habría de añadirse los servicios públicos de atencióna menores y dependientes.A.- La flexibilidad laboral La flexibilidad laboral es un concepto muy amplio y unaestrategia de gestión de las empresas que nos permitiría avanzar notablemente enEspaña. La conciliación no tiene género, y no significa trabajar menos sino trabajarmejor y optimizando los recursos. Y eso se consigue con FLEXIBILIDAD que nospermitirá gestionar la complejidad y conseguir el equilibrio de los profesionales delfuturo. La realidad es que no somos un país de políticas flexibles y los datos hablan porsí solos: España es la octava economía del mundo, pero ocupa el puesto 290 en cuanto aproductividad, un 25% menos que Alemania, Francia o Italia. Sin embargo, se sitúa a lacabeza de horas trabajadas en Europa, 219 horas al año más que en la UE, y a la cola envacaciones, 22,8 días frente a los 26,5 de la zona euro. Según el Euroíndice Laboral delIESE-Adecco (2009) adaptar el horario de entrada y salida del trabajo a las necesidadespersonales, es una realidad sólo para el 9% de las trabajadores de España. Estamos a lacola de Europa, sólo por delante de Portugal y muy lejos del 50% alemán. En España seinvierte en tecnologías de la información y comunicación el 5,3% del PIB, mientras queUE 15 destina el 12,3% y Estados Unidos el 15,2%.Los horarios inamovibles, la abundancia de contratación temporal -España está a lacabeza de la UE- y el declive de los contratos a tiempo parcial, no parecen ser buenoselementos para mejorar la conciliación de la vida laboral, personal y familiar de losespañoles y crecer en flexibilidad laboral Nuestra prioridad debería ser cambiar elenfoque: pasar de la cultura presencial a medir la productividad real.Para eso hace falta mayor creatividad que ayude a aumentar el nivel de flexibilidad entres aspectos: flexibilizar en la forma de dirigir y gestionar a las personas, flexibilizarlos horarios y flexibilizar los espacios.• La flexibilidad organizativa supone la gestión de los colaboradores basada en la confianza mutua, en el compromiso mutuo y en la delegación de responsabilidades. Saber delegar, dando toda la autonomía posible para que los colaboradores se desarrollen con libertad. Sin embargo, en España la mayoría de organizaciones alberga la creencia de que ver a sus trabajadores sentados en sus sillas es sinónimo de productividad. Pero “esta cultura presencial”, basada en la 14
inflexibilidad y rigidez laboral, merma los resultados de las empresas y aumenta el absentismo de los empleados• La flexibilidad espacial: que es un beneficio que el correcto uso de las nuevas tecnologías hoy nos lo permiten. Teletrabajo o trabajo a distancia como forma de optimizar recursos• La flexibilidad horaria se basa en dar mayor libertad al empleado y ser capaces de adaptarse a su situación personal para adaptar los horarios más adecuados. Siendo conscientes que de esa manera conseguiremos que nuestros empleados estén más satisfechos y aumenten su productividad y creatividad.Y por otro lado, el trabajo a tiempo parcial constituye una fórmula de flexibilidad quepese a su extensión en otros países de nuestro entorno, no constituye el modelo deconciliación de los países mediterráneos, en los que el trabajo a tiempo parcial está pocoextendido y las mujeres que trabajan lo hacen mayoritariamente a tiempo completo.La tasa española de trabajo a tiempo parcial es las más baja de los países del entorno y6,4 puntos inferior a la media de la UE-27 que es del 18,7%. En 2009 la tasa seincrementaría en 85 décimas, en las mujeres llegó al 22% en comparación al 4,4% delos hombres.Respecto a los motivos, el 45,3% que trabaja a tiempo parcial, lo hace debido a que noha encontrado un empleo a tiempo completo, dicha razón afecta más a los hombres(49,3%) que a las mujeres (44,2%). Mientras que, el cuidado de personas sólo capta al1,4% de los varones, y el 18,2% de las mujeres señalan esta razón y el 2,1% de loshombres opta por esta jornada por otros motivos familiares, respecto al 11,4% de lasmujeres (Agett, 2010).Sin perjuicio de lo anterior, se ha consolidado y flexibilizado en los últimos años en elordenamiento laboral español la reducción de jornada por cuidado de hijos menores de 8años y discapacitados, pudiendo extenderse desde 1/8 a ½ de la jornada.No hemos de olvidar que esta medida no responde adecuadamente a las necesidades dela familias debido a su carácter no retribuido y por la inexistencia de subsidioseconómicos que compensen la pérdida de ingresos por la reducción de jornada, y sinque el sistema de protección social prevea de forma general su cobertura económica. No 15
obstante es reseñable que algunas comunidades autónomas sí reconocen prestacioneseconómicas a las familias durante la reducción de jornada.Se contemplan además otras medidas protectoras complementarias en las situaciones enlas que se hace necesario posponer las obligaciones laborales para el cuidado de hijos:• durante los dos primeros años de excedencia por cuidado de hijo se mantiene el 100% de la base de cotización a efectos de jubilación, incapacidad permanente, muerte y supervivencia, maternidad y paternidad. Si es reducción por cuidado de familiar, esta mejora se mantiene sólo durante el primer año.• la prestación por desempleo, en caso de pérdida del empleo en situación de reducción de jornada se calcularía igual que si la jornada no se hubiera reducido (art.211.5 de la Ley General de Seguridad Social). En cuanto a las indemnizaciones por despido, rescisión o finalización de contrato, se calcularán como si el trabajador no estuviera en reducción de jornada.B.- La suspensión del contrato de trabajo para el cuidado familiar constituye otro delos dispositivos de política pública para promover la conciliación de la vida laboral yfamiliar y que podrían dar respuesta a las necesidades reproductivas. Entre ellos lasuspensión por maternidad, por paternidad y las excedencias por cuidado de hijo,pudiendo estas últimas dar respuesta al cuidado de menores enfermos y hospitalizados.Los permisos de maternidad son los que cuentan con mayor implantación y cobertura,siendo bastante homogéneos en todos los países europeos. Pese a que sonindispensables para preservar el derecho a la maternidad de las trabajadoras y asegurarel cuidado de los hijos en sus primeros meses, estos permisos tienen poco impacto en lasestrategias familiares de conciliación, principalmente por su limitada duración, encomparación con el tiempo durante el cual los niños precisan de cuidados constantes. Entodos los países se reconoce un mínimo de 14 semanas de permiso de maternidad. EnEspaña su duración es de 16 semanas, dos más por cada hijo a partir del segundo, yampliable en el caso de menores prematuros hospitalizados. Esta extensión sitúa anuestro país en el octavo lugar de Europa en cuanto a prestaciones por maternidad. Estepermiso cuenta con cobertura del sistema público de Seguridad Social que garantiza el100% de la base de cotización, si bien los convenios colectivos suelen ampliar lacobertura hasta el 100% del salario mensual ordinario de la trabajadora o el trabajador-. 16
Junto al permiso de maternidad se reconocen, con la misma cobertura de protecciónsocial que el anterior de maternidad, un permiso exclusivamente paterno, y cuyaampliación de trece días a cuatro semanas, prevista para enero de 2011, ha sidoaplazada. El reconocimiento de este permiso parte de la idea de que reconocer a ambosprogenitores el derecho al cuidado de sus hijos no significa que ambos lo asuman porigual; es más, como prueban los datos de disfrute de los permisos parentales, enmultitud de ocasiones este igual reconocimiento legal acaba reforzando las pautastradicionales de división sexual del trabajo remunerado y de cuidados. Éste es el motivopor el que, primero los países nórdicos (Suecia, Finlandia, Noruega) y más tarde otrospaíses europeos (Francia, Reino Unido) han implementado permisos paternos de diversaduración remunerados al 100%. Su objetivo es incentivar una mayor participación delos hombres en el cuidado de sus hijos.A lo largo de 2009, el Instituto Nacional de la Seguridad Social español, gestionó340.512 prestaciones económicas por maternidad. Del conjunto de prestacionesreconocidas, la mayor parte, 334.786, corresponden a permisos disfrutados por la madrey 5.726 a permisos disfrutados por el padre. El número de procesos por paternidaddurante 2009 ha sido de 273.024.Las excedencias, dirigidas a ambos progenitores y de duración variable según los países–desde los escasos 3 meses de Bélgica y Grecia, a los 36 meses de Alemania, Francia oEspaña-, presenta importantes inconvenientes para dar respuesta a las nuevassituaciones de necesidad de las familias, pues la eficacia de los permisos comoinstrumento de conciliación dependen no sólo de su duración, sino fundamentalmentede su remuneración. El nivel de remuneración tiene un efecto claro sobre el número desolicitudes de este permiso y sobre cuál de los padres lo solicita. Para los quedesempeñan un trabajo mejor remunerado, los costes de un permiso parental noremunerado o escasamente remunerado son mayores, de ahí que sean mayoritariamentelas mujeres, cuyos salarios suelen ser menores, las que solicitan este tipo de permisos.La excedencia por cuidado de hijos al no contar con remuneración constituye uninstrumento poco usado en las estrategias de conciliación, Existen, no obstanteComunidades Autónomas que conceden prestaciones económicas a las madres y padres 17
que solicitan excedencia por cuidado de hijos, algunas sólo conceden las ayudas cuandoes el padre el que la solicita.La estadística actual se refiere a los datos correspondientes a los tres últimos años. En elaño 2007, el número de excedencias por cuidado de hijos o familiares fue de 40.237(37.910 mujeres y 2.327 hombres); en 2008, la cifra alcanzó las 32.038 excedencias(29.561 mujeres y 2.477 hombres); finalmente, en 2009 son 39.244 (37.083 mujeres y2.161 hombres).SALIDAS TEMPORALES Permisos por Excedencias por DEL MERCADO maternidad/paternidad cuidados de hijas/osTotal (mujeres y hombres) 340512 33942Datos absolutos (2009)Mujeres (% sobre 2009 95,90 % 95,90 %el total) 2008 94,40 % 94,40 % 2007 94,06 % 94,06 % 2006 95,33 % 95,33 % 2005 95,23 % 95,23 % 2004 96,34 % 96,34 % 2003 96,38 % 96,38 % 2002 96,16 % 96,16 % 2001 96,43 % 96,43 % 2000 96,02 % 96,02 %A partir de datos del Instituto de la Mujer y de la TGSS, 2010.C.- Servicios públicos de atención a menores y mayores. Como ya hemos tenidoocasión de señalar, la verdadera existencia de conciliación de las responsabilidadeslaborales y familiares se pone de manifiesto en aquellas medidas que en el día a díafacilitan el cuidado de menores, mayores y dependientes a la vez que permiten eldesempeño de la prestación laboral de sus progenitores o tutores responsables, entreestas medidas se encuentra la existencia de centros públicos de atención a los menores.Estas ayudas son las que en realidad posibilitan la convivencia entre la ocupaciónlaboral y el cuidado de los familiares a cargo, frente a la mayoría de las señaladas y másconsolidadas que, siendo sin duda esenciales al permitir la atención de necesidadesextraordinarias en la protección familiar (nacimientos, adopciones o acogimientos;primeros meses o años de vida del menor; enfermedades u hospitalizaciones …) secaracterizan por posponer, con el menor riesgo posible para el trabajador, susobligaciones laborales para centrarse en las familiares, dándoles cobertura, por tanto, deforma sucesiva. Estas últimas además cuentan con la limitación de que en muchos 18
supuestos, además de las repercusiones inevitables sobre la reanudación pacifica deltrabajo en el futuro, suponen la suspensión de la prestación laboral sin la coberturaeconómica adecuada.1.5. NUEVAS PROPUESTAS EN LA CONCILIACIÓNPese al incremento en la última década de las políticas públicas que pretenden mejorarla conciliación de la vida laboral y familiar, no se han producido cambios sustancialesque permitan eliminar el conflicto aún existente entre el reparto del tiempo de trabajo ydel tiempo dedicado a la atención de la familia: las responsabilidades de protecciónasumidas por el Estado, la estructuración del mercado de trabajo y del tiempo de trabajoy el reparto de roles en las familias en España no han sufrido transformacionesfundamentales, pese al incremento notable de las medidas de conciliación en la últimadécada.Los sistemas públicos de protección social tampoco han resuelto la cobertura adecuadade las necesidades de las familias: la insuficiente financiación del permiso parental, lano remuneración de las excedencias, la inexistencia de un permiso puntual para elcuidado de hijos enfermos y la escasez de los servicios públicos de atención a menores,constituyen las principales limitaciones de los sistemas de protección social.Desgraciadamente, las políticas de conciliación actuales, pese a su incremento ymejora, sigue sin ofrecer instrumentos adecuados para acabar con el conflicto entretrabajo y familia y con la desigualdad aún existente entre hombres y mujeres, entre otrasrazones, por las siguientes: parecen ir dirigidas únicamente a las mujeres, no cuestionanla centralidad social del tiempo de trabajo remunerado y siguen sin desarrollar demanera adecuada los servicios públicos de atención a los dependientes (Torn, 2007).El cambio necesario requeriría de políticas de tiempo de trabajo más flexibles yadaptadas a las demandas de los trabajadores y no viceversa, especialmente teniendo encuenta que los tiempos del cuidado a menores y dependientes y la atención a susnecesidades, esto es, el tiempo reproductivo, es en sus exigencias menos flexible que eltiempo de trabajo productivo. Todo ello habría de apoyarse además en una redextendida y adecuada de centros y recursos de atención a menores y dependientes. 19
En consonancia con esta flexibilidad del tiempo de trabajo, la respuesta de los sistemasde Seguridad Social ha de ser necesariamente también más flexibles, ideandoprestaciones que cubran las oscilaciones en los ingresos procedentes del trabajoproductivo, y más adaptados a los nuevos ciclos vitales de los trabajadores y susfamilias.En respuesta a esa necesaria flexibilización del tiempo de trabajo que permita el cuidadoadecuado de los menores en situaciones en las que su cuidado resulta claramenteinaplazable, planteamos la posibilidad de reconocer a los padres y madres a cuyocargo hay menores que sufren enfermedades graves el que puedan disponer de unareducción de jornada o suspensión del contrato de trabajo que cuente con laprotección de una prestación económica de la Seguridad Social.Ha de tratarse de una prestación familiar y de conciliación, esto es, un instrumentoadecuado que minimice en los momentos de enfermedad del menor y en los posterioresel conflicto entre trabajo y familia, favorezca la igualdad existente entre hombres ymujeres y además beneficie a las empresas.¿Por qué es positiva esta prestación para el mundo empresarial? ¿Por qué estaprestación es necesaria para la propia familia del menor pero también para las empresasespañolas?Las crisis personales de los trabajadores suelen reflejarse en el rendimiento laboral. Laproductividad española sólo ha crecido un 0,9% en la última década, y ya se encuentra16 puntos por debajo de la media de la UE de los Quince, según la OCDE. Estádemostrado que las compañías que saben organizarse para que sus empleados concilienvida personal y laboral son las que obtienen mayores ratios de eficiencia. Lasatisfacción de las personas es imprescindible para su pleno rendimiento. El equilibrioque logren de sus empleados repercute directamente en los resultados económicos.Cada vez más empresas consideran valores esenciales el compromiso, la fidelidad y lamotivación de los empleados.Extrapolando estas conclusiones al supuesto que nos ocupa, es preciso dejar claro quenos encontramos ante una situación excepcional que provoca que irremediablemente eltrabajador que tiene a su hijo ingresado en un Hospital no pueda estar implicado en el 20
proyecto y necesidades de la empresa.. La flexibilidad, por tanto, se ha vuelto unanecesidad competitiva para captar y retener talento.Por lo tanto es muy posible que dependiendo de cómo se haya gestionado esta situación,el trabajador se encuentra con dos posibilidades:1. Empresa que ha ofrecido al trabajador la flexibilidad necesaria: trabajador agradecido, comprometido y leal.2. Empresa rígida e inflexible: trabajador no motivado ni identificado con su empresa y será menos productivo.Como ya señalamos en las consideraciones introductorias, en la nueva estructura delmercado de trabajo y del empleo el objetivo y la posibilidad de mantenerse en unaempresa y permanecer en ella hasta la jubilación se han transformado, el objetivo es elde acceder a puestos en los que el trabajador pueda desarrollarse profesionalmente y quele permita desarrollar otros aspectos familiares y personales. Cuando esto es posible, sedesarrolla una nueva relación entre trabajador y empresario que obliga a este último, afin de atraer y retener el talento, a introducir políticas de flexibilidad en la conciliación.Esta prestación es, por tanto, una respuesta a una necesidad justa y una oportunidad. Enprimer lugar beneficia al menor enfermo que necesita a sus padres, por otro a la familiaque puede acompañar en momento vital a su hijo, también al equipo médico quecuentan con el apoyo familiar necesario, pero indudablemente es una ayuda a lasempresas que quieren apoyar a sus empleados, que quiere darles la flexibilidad quenecesitan, y así retener el talento, pero que deben seguir siendo productivas. 21
2. ESTUDIO DE LA SITUACIÓN A PROTEGER: CUIDADO DE UN MENOR ENFERMO DE GRAVEDAD2.1. INTRODUCCIÓN2.1.1. Aproximación al problemaBajo el término “cuidado extraordinario de menores enfermos de gravedad” secontempla la situación de los padres de niños diagnosticados de una enfermedad graveque requiere un tratamiento complejo, durante un tiempo determinado, y cuyo resultadopuede ser la curación del niño o su muerte. Estamos tratando por tanto un tema de graverepercusión en las familias y en el entorno social de los niños. Los profesionales de lamedicina que diagnostican y tratan estos procesos se enfrentan diariamente a larepercusión que en el cuidado del niño tiene el trabajo de sus padres. En efecto, lospadres están temporalmente obligados a dejar su trabajo, específicamente uno de ellos,para atender al niño gravemente enfermo tanto en los periodos en los que está en elhospital como en aquellos en los que, estando en casa, su situación clínica no le permiteincorporarse a su ritmo de vida normal. Este cuidado de al menos uno de losprogenitores es imprescindible, y no es compatible con una vida laboral normal durantelos períodos en los que el menor está hospitalizado o recibiendo tratamiento en casa. Nosólo se trata de administrarle las medicinas pautadas en casa o de acompañarle en elhospital, se trata de entender que un niño enfermo necesita la presencia de al menos unode sus padres junto a él.El sistema actual de Seguridad Social no contempla la situación de necesidad que seproduce por esta eventualidad. Es una situación que debe diferenciarse de los supuestosen los que se detecta una minusvalía desde el nacimiento. Es una situación temporal,extraordinaria e inesperada.Este problema debe recibir una protección específica. En este Estudio se analizará cuálpuede ser esa protección desde el punto de vista del sistema de la Seguridad Social. 22
2.1.2. El caso paradigmático de los niños con cáncerEste problema ha sido identificado hace ya años por los oncólogos infantiles, y enparticular por la oncóloga infantil, Dña. Blanca López-Ibor, que es una de lasinvestigadoras de este equipo. Tanto es así, que en el capítulo de atención al niño yadolescente diagnosticado de cáncer de la “Estrategia contra el Cáncer” del Ministeriode Sanidad, liderado por dicha doctora, ya se hace mención a este problema.En España se diagnostican de cáncer aproximadamente 1.300 niños y adolescentes (0-18 años) al año. Una enfermedad que puede curarse en el 78% de los casos pero queafecta gravemente la vida del niño y de su entorno familiar y social.El objetivo de la Oncología Pediátrica en los países desarrollados como el nuestro no essolo curar el cáncer en el niño sino lograr que sea un adulto sano desde el punto de vistafísico, psíquico y social. Para ello es importante integrar la enfermedad en la vidanormal del niño (el colegio) y en la de sus padres (el trabajo).Los protocolos de tratamiento del cáncer infantil y del adolescente están establecidos yson similares en cualquier Unidad de Oncología Pediátrica de España, por lo que laintensidad del tratamiento y su duración son conocidos.Desde el punto de vista laboral, la situación actual detectada por los médicos es quecuando el niño es diagnosticado de cáncer y ambos padres trabajan, que es lo habitual,uno de los dos “tiene que” dejar de trabajar durante un tiempo y atender al niño. Paraello suelen barajarse dos opciones:1. Solicitar una excedencia, no retribuida: lo que conlleva un menoscabo económico importante, así como una dificultad objetiva de reincorporarse al puesto de trabajo posteriormente.2. Acceder, de una forma un tanto forzada, a una baja “por depresión”, cuando en muchas ocasiones no es tanto un tema de depresión, cuanto una situación desestabilizadora a fin de poder atender al menor enfermo sin desatender definitivamente sus obligaciones laborales. Esto no es deseable en la medida en que además, en ocasiones, el padre o madre acaba convencido de que efectivamente está deprimido y solicita ser medicado. 23
El especialista que trata al niño puede prever el tiempo necesario durante el cual uno delos progenitores tiene que estar junto al niño 24 horas al día y cuándo el niño puedevolver al colegio y el adulto incorporarse de forma parcial o total al trabajo. Este tiempono es igual para todos, ni en la cantidad de tiempo ni en su secuencia.Aproximadamente el 20% de los niños mueren eventualmente de su enfermedad y ensituación de incurabilidad/cuidados paliativos, la necesidad presencial de los padres esde sentido común.Es por tanto un hecho que el cáncer en los niños desestabiliza la vida laboral de lospadres y, en definitiva, de todo el entorno familiar.2.1.3. Identificación del problema en otras situaciones: delimitaciónPero esta situación no afecta sólo a los niños con cáncer, sino que es extensible a otrosniños que sufren una enfermedad o un accidente grave y que también precisan elcuidado intensivo de los padres durante períodos de tiempo limitados. La identificacióny definición de las situaciones que deben ser protegidas será uno de los objetivos de esteEstudio, en el que se procurará acotar la situación de necesidad a proteger, dándole unarespuesta a través de la Seguridad Social y del Estatuto de los Trabajadores.2.2. DESCRIPCIÓN DE LOS OBJETIVOS DEL ESTUDIOEl sistema actual de protección social no contempla la situación de necesidad que seproduce cuando sobreviene la enfermedad grave de un menor cuyo tratamiento esincompatible con el trabajo diario de los progenitores. Se trata de situacionestemporales, extraordinarias e inesperadas que han de diferenciarse de los supuestos enlos que se detecta una minusvalía desde el nacimiento y que cuentan con vías propias deprotección, algunas contempladas en la Ley de Dependencia.Al igual que sucede con la incapacidad temporal de los padres cuando sufren unaenfermedad o un accidente que les impide trabajar, llega un momento en que lasituación transitoria que atraviesa el niño debe:(i) bien volver a la normalidad, finalizando el período en que los padres deben de atender de esta forma intensiva al menor, o 24
(ii) bien transformarse en una situación de larga duración, cuando la enfermedad o el accidente provocan una situación de incapacidad permanente, debiendo entonces darse un tratamiento médico y jurídico diferente al problema.Los médicos que tratan las enfermedades graves de los niños son los que identifican lanecesidad de que esos menores reciban el cuidado intensivo de los progenitores, endeterminadas ocasiones y en distintas proporciones.Esta situación coloca a las familias en una encrucijada no resuelta por el ordenamiento:muchos padres no pueden dejar de trabajar a fin de mantener la economía familiar,pero tampoco pueden dejar a su hijo solo en un hospital. No hay encaje en la normativalaboral para esta circunstancia y la unidad familiar se encuentra en una situación queprecisa apoyo urgente y rápido de las Instituciones para evitar que se desestabilice laeconomía familiar por la pérdida de ingresos, así como evitar la salida del mercado detrabajo de los progenitores, amén de favorecer una estabilidad familiar que beneficie larecuperación del menor.Una situación como ésta, que no es muy frecuente pero sí muy grave y perturbadora, noencuentran respuesta adecuada en figuras ya existentes como:• La excedencia: pues la excedencia implica pérdida de ingresos y la desvinculación total del trabajador de su puesto de trabajo, lo que en muchas ocasiones impide la reincorporación.• La reducción de jornada (y salario): pues en los casos más graves es imprescindible una dedicación total de los padres durante un tiempo, y en los supuestos en los que podría aplicarse la reducción de jornada, se produce un menoscabo económico en un momento complicado y completamente imprevisto. No debería añadirse un problema económico adicional al que ya sobreviene por la enfermedad (gastos en traslados, medicinas, cuidadores, etc.). Se trata de un momento en que se debilita la economía familiar por lo que cualquier reducción de salario puede resultar catastrófica.• Las prestaciones del sistema Nacional de Dependencia: pues en la mayoría de los casos los supuestos a los que pretendemos dar cobertura no constituyen 25
situaciones de carácter permanente sino coyuntural, ocasional, pero de gran trascendencia en la estabilidad económica familiar.Existen otras alternativas que podemos encontrar en la práctica, como por ejemplo, elrecurso de los progenitores a la suspensión del contrato de trabajo por incapacidadtemporal bajo el diagnóstico de depresión de los padres, que en ocasiones, podríaincluso suponer un fraude a la Seguridad Social, y que no hacen sino enmascarar otrosproblemas que sí podrían y deberían tener un tratamiento diferenciado y estarparticularmente protegidos, como lo es la existencia de una situación de necesidadmerecedora de protección que se analizará y describirá en este Estudio.Se constata, por tanto, la existencia de una situación de necesidad merecedora deprotección por el sistema de Seguridad Social, cuya cobertura mejoraría las prestacionesfamiliares posibilitando la verdadera conciliación de la vida laboral y familiar, ensituaciones más complejas que la habitual.En el contexto descrito, el objetivo del Estudio será desarrollar una propuestalegislativa mediante la que se consiga dar protección efectiva a los padres trabajadorescuyos hijos están sufriendo temporalmente una enfermedad o accidente grave.Así, se propondrán varias modificaciones legales.1. Por una parte, la creación de una nueva prestación de la Seguridad Social que cubralas situaciones temporales de necesidad de los padres que deban proporcionar cuidadosintensivos a sus hijos menores de edad que sufren una enfermedad o accidente grave. Eneste sentido, se sugieren en el Estudio las modificaciones necesarias a la Ley General dela Seguridad Social para dar cabida a esta nueva prestación.2. Adicionalmente, se trabajará en la estimación de los tiempos aproximados deduración de las posibles bajas por cuidado de menores enfermos de cáncer, a fin de quesirva de modelo para otras enfermedades.3. Finalmente, se propondrán en el Estudio las modificaciones necesarias al Estatuto delos Trabajadores para proteger frente al despido nulo o improcedente al empleado quesuspende su relación o reduce su jornada por esta situación de necesidad. Tambiénalgunas otras modificaciones razonables como una excedencia específica y el cómputo 26
de la indemnización por despido considerando el salario a jornada completa aunque sehaya solicitado reducción por esta causa.2.3. OPORTUNIDAD DE LA MEDIDA: TRASPOSICIÓN DE DIRECTIVAS COMUNITARIAS EN MATERIA DE CONCILIACIÓNLa Directiva comunitaria 96/34, ya hacía referencia a la necesidad de reconocerpermisos “por enfermedad o accidente que hagan indispensable la presencia deltrabajador”. La misma referencia se mantiene reciente Directiva 2010/18/UE delConsejo de 8 de marzo de 2010 por la que se aplica el Acuerdo marco revisado sobreel permiso parental, celebrado por Business Europe, la UEAPME, el CEEP y la CES, yse deroga la Directiva 96/34/CE”.De conformidad con el artículo 7 del Acuerdo revisado por la Directiva 2010/18/U:“Ausencia del trabajo por motivos de fuerza mayor:1. Los Estados miembros o los interlocutores sociales adoptarán las medidasnecesarias para autorizar a los trabajadores a ausentarse del trabajo, conforme a lalegislación, los convenios colectivos o los usos nacionales, por motivos de fuerza mayorvinculados a asuntos familiares urgentes en caso de enfermedad o accidente que haganindispensable la presencia inmediata del trabajador.”2. Los Estados miembros o los interlocutores sociales podrán precisar las condicionesde acceso y las modalidades de aplicación de la cláusula 7.1 y limitar dicho derecho auna duración determinada por año o por caso”.Por tanto, la aprobación de este permiso constituiría, en parte, desarrollo de la Directiva2010/18/UE del Consejo de 8 de marzo de 2010. 27
2.4. PROPUESTA DE RÉGIMEN JURÍDICO DE LA NUEVA PRESTACIÓN DE SEGURIDAD SOCIAL2.4.1. Situación de necesidad protegidaLa prestación por cuidado extraordinario de un menor enfermo de gravedad va aproteger aquella situación de imposibilidad temporal para el trabajo en que se encuentrael trabajador por causa de enfermedad o accidente, ambos de gravedad, de un menor asu cargo.Se asimilará a la hospitalización, en estos supuestos, la necesaria estancia domiciliariadel menor por recomendación médica de no escolarización, que requiera, por eltratamiento a dispensar, asistencia y cuidados directos de los progenitores, adoptantes,acogedores o tutores.Se trataría, por tanto, de cubrir la imposibilidad para seguir prestando servicios por lanecesidad de atender a un menor que sufre una grave enfermedad, acreditadamédicamente y reconocida por el facultativo correspondiente de la Seguridad Social: elespecialista que diagnostica la enfermedad del menor, sea de los servicios públicos desalud, sea de servicios privados, debiendo contar este último con la confirmación de losservicios médicos de la Entidad Gestora.El nacimiento del derecho a la prestación debería venir condicionado por elcarácter de grave de la enfermedad diagnosticada, lo que recomienda un sistemade lista de las enfermedades que afecten a menores que se tengan por graves, dadoque se trata del reconocimiento de situaciones de necesidad excepcionales; por tantoparece adecuado la exigencia acumulativa de causa (enfermedad listada), gravedad ynecesidad de hospitalización o estancia domiciliaria con asistencia y cuidados directosal menor de los progenitores.Y esta exigencia de gravedad se establece, por su carácter excepcional, a diferencia dela reforma operada por la Ley 39/1999, y los permisos por cuidado de menores ofamiliares enfermos en los que cualquier “hospitalización” constituye en la práctica basesuficiente para acceder a un permiso, de manera que la causa que determina lahospitalización carece de relevancia y no se requiere tampoco la exigencia de gravedad.En estos supuestos podríamos entender que el objetivo perseguido por el legislador es, 28
pues, facilitar el derecho, y dar respuesta inmediata a la hospitalización, aunque lasituación de salud del familiar no sea crítica, pues lo que se toma como referencia es elhecho del ingreso hospitalario por enfermedad o accidente.Los trabajadores que se encuentren en esta situación -progenitores, adoptantes,acogedores o tutores- tendrán derecho a la percepción de un subsidio económico,prestación periódica y necesariamente temporal, que trata de cubrir la pérdida de rentasdel trabajo que se produce durante la reducción de jornada o, en su caso, periodoslegales de suspensión del contrato a tiempo completo o a tiempo parcial. El objeto deprotección no reside, en cambio, en la cobertura de la enfermedad del menor enfermo,ya cubierta por otras prestaciones del sistema.Se presentan por tanto dos posibles opciones para la protección de esta situación denecesidad:• una reducción de jornada de al menos un 50% por cuidado extraordinario de un menor de 18 años gravemente enfermo en los supuestos en los que, siendo ambos trabajadores, uno de los progenitores, adoptantes, acogedores o tutores, venga obligado, por informe médico a atenderlo directamente.• bien, la suspensión del contrato de trabajo, a tiempo completo o a tiempo parcial, en los supuestos en los siendo ambos trabajadores, uno de los progenitores, adoptantes, acogedores o tutores, venga obligado, por informe médico a atenderlo directamente.La primera de las opciones, la reducción de jornada, al mantener la simultaneidad detrabajo y cuidado familiar responde mejor al objetivo de conciliación laboral y familiarde la prestación, sin embargo puede resultar de gestión más compleja dadas las posiblesmodificaciones del régimen de reducción de la jornada que puedan acompañar a loscambios en el tratamiento que aconseje la enfermedad. Por otra parte, la suspensiónpuede dar mejor respuesta a situaciones como las que presentan las familiasmonoparentales, o incluso numerosas, con mayores dificultades para el reparto de lasresponsabilidades familiares.Finalmente, en cuanto a la situación a necesidad a cubrir, viene provocada por un riesgocomún: la reducción de ingresos que supone la necesidad de reducir la jornada de 29
trabajo o, en su caso, suspenderla para cuidar de un menor enfermo de gravedad. Portanto, se trata de una prestación derivada de contingencias comunes, al igual que lamaternidad y a diferencia de las prestaciones de riesgo durante el embarazo y riesgodurante la lactancia natural, en las que el riesgo, en estas últimas sí es profesional.El reconocimiento de esta situación de necesidad conllevaría la modificación, en primertérmino, de los preceptos del Texto Refundido de la Ley General de Seguridad Socialque establecen las prestaciones del sistema para dar cabida a la nueva prestación. Artículo 38. Acción protectora del sistema de la Seguridad Social. 1. La acción protectora del sistema de la Seguridad Social comprenderá: 2. … a. Prestaciones económicas en las situaciones de incapacidad temporal; maternidad; paternidad; riesgo durante el embarazo; riesgo durante la lactancia natural; cuidado extraordinario de un menor enfermo de gravedad, invalidez, en sus modalidades contributiva y no contributiva; jubilación, en sus modalidades contributiva y no contributiva; desempleo, en sus niveles contributivo y asistencial; muerte y supervivencia; así como las que se otorguen en las contingencias y situaciones especiales que reglamentariamente se determinen por Real Decreto, a propuesta del Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales.Sería necesario añadir al Título II al TRLGSS un nuevo capítulo, para acoger la nuevaprestación, a continuación de la protección por maternidad, paternidad, riesgo durante elembarazo y riesgo durante la lactancia natural.No obstante, parece aconsejable para el futuro el reordenar el articulado de la norma afin de que todas estas prestaciones pudieran aparecen, amén de con una numeración másclara, en el capítulo de prestaciones familiares -capítulo X en este momento- muchomás teniendo en cuenta que en este momento aparecen reguladas prestaciones familiarescontributivas y no contributivas tanto en el capítulo X, como en capítulosindependientes de prestaciones económicas, por ejemplo en la maternidad, con el nuevosupuesto especial. 30
No obstante, siendo conscientes de las dificultades que conllevaría cambiar toda la numeración, de regularse a continuación de la prestación de riesgo durante la lactancia natural, propondríamos la inclusión del capítulo siguiente en el Título II del TRLGSS: CAPÍTULO IV. CUIDADO EXTRAORDINARIO DE UN MENOR ENFERMO DE GRAVEDAD Cuyo primer artículo, si la protección se reconoce como reducción de jornada establecería: Artículo 135 quater. Situación protegida. A los efectos de la prestación económica por cuidado extraordinario de un menor enfermo de gravedad, se considera situación protegida el período de reducción de jornada de quienes por razones de guarda legal tengan a su cuidado directo un menor de 18 años, que sufra una enfermedad o accidente, ambos de gravedad, en los que, dada la situación clínica y/o tratamiento del menor, se requiera de forma indispensable el acompañamiento o asistencia de un progenitor, adoptante, acogedor o tutor, junto al menor, ya sean en el hospital o en el domicilio, de acuerdo con lo previsto en los artículo 37. 5 y 45. 1 del Texto Refundido del Estatuto de los Trabajadores, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo.Si la opción es, en cambio, la suspensión del contrato: Artículo 135 quater. Situación protegida. A los efectos de la prestación económica por cuidado extraordinario de un menor enfermo de gravedad, se considera situación protegida el período de suspensión del contrato de trabajo de quienes por razones de guarda legal tengan a su cuidado directo un menor de 18 años, que sufra una enfermedad o accidente, ambos de gravedad, en los que, dada la situación clínica y/o tratamiento del menor, se requiera de forma indispensable el acompañamiento o asistencia de un progenitor, adoptante, acogedor o tutor, junto al menor, ya sean en el hospital o en 31
el domicilio, de acuerdo con lo previsto en el artículo 48.7 del Texto Refundido del Estatuto de los Trabajadores, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo.2.4.2. Hecho causante. Nacimiento, duración y modalidades de disfrute2.4.2.1. Hecho causante. Nacimiento del derecho.El hecho causante viene determinado por la actualización de la contingencia, que ennuestro caso, viene marcado por el diagnóstico de la enfermedad grave o de las secuelasgraves del accidente del menor. Recordamos en este punto lo ya manifestado, aldelimitar la situación de necesidad: no debería bastar con la hospitalización para elreconocimiento del derecho, pues se trata de atender a situaciones extraordinarias, aenfermedades de gravedad, lo que aconseja manejar un sistema de lista, al menosinicialmente.El momento del hecho causante será el de la fecha de reconocimiento y certificación porparte del facultativo que corresponda, mediante informe médico, de la necesidad delcuidado y asistencia directa al menor por parte de sus progenitores, adoptantes,acogedores o tutores, debido:(i) al tratamiento de una enfermedad grave (listado), que requiera hospitalización del menor, durante todo el periodo de hospitalización.(ii) al tratamiento de los efectos del accidente grave que requiera su hospitalización, durante un periodo de hospitalización.(iii) a los periodos tasados de tratamiento que requieran estancia domiciliaria sin escolarización del menor tras ser diagnosticado de una enfermedad grave o haber sufrido un accidente grave.El facultativo a quien corresponda realizar el informe médico sobre la enfermedad delmenor, especificará en su informe: la enfermedad grave, o secuelas del accidente y eltiempo necesario de acompañamiento durante la hospitalización o asistenciadomiciliaria.Debido a que la atención y diagnóstico del menor puede haberse llevado a cabo tantopor un facultativo de los hospitales correspondientes a los servicios públicos de salud,como por uno de servicios privados, resultaría adecuado que se aceptase la certificación 32
del médico especialista de un servicio privado sin necesidad de confirmación por el delservicio público, bastando la confirmación por la inspección médica de la EntidadGestora que reconozca el derecho a la prestación.2.4.2.2. DuraciónEn atención al informe médico del especialista habrán de especificarse los periodosprevistos de hospitalización o asistencia domiciliaria del menor que requieran de laatención del padre, madre o tutor. Se acompaña, en un apartado posterior, cuadro conreferencias de periodos de tratamiento en enfermedades oncológicas; tiemposorientativos que resultaría recomendable establecer en cada una de las enfermedades degravedad que se incluyesen en el listado.Junto a la duración del tratamiento, al tratase de un situación extraordinaria, podríanestablecerse duraciones mínimas del tratamiento, que refuercen el carácter grave yobliguen a esfuerzos de conciliación superiores a los cubiertos por los permisosexistentes. También debería establecerse duración máxima.Podría establecerse de esa forma un periodo mínimo de duración del tratamiento, porejemplo de 7 días (o 10 días): puede parecer un periodo muy corto, sin embargo ha detenerse en cuenta que el nacimiento del derecho no se produce hasta el diagnóstico, loque implica que la duración de la hospitalización generalmente será muy superior y sehabrá cubierto por otras vías laborales y familiares: permisos, vacaciones, cuidadoinformal, etc.En cuanto al periodo máximo: se recomienda un periodo máximo que no exceda de 18-24 meses, considerando que se trata de una necesidad de cobertura temporal.Una vez dado de alta el menor, o ya en la fase del tratamiento en la que sea posible suescolarización y el reingreso de los progenitores al trabajo, en caso de recaída del menorpor la misma enfermedad o secuelas del mismo accidente, se retomaría el cómputo dela prestación anterior, siempre y cuando no hayan transcurrido más de 6 meses desde elalta. En caso de superarse este plazo, se iniciaría el derecho a una nueva prestación.Para la regulación del nacimiento y duración del derecho, habrán de establecersepreceptos del TRLGSS o abordados en la norma reglamentaria: 33
Nacimiento y duración del derecho al subsidio 1. Se tendrá derecho al subsidio por cuidado de un menor enfermo de gravedad a partir del mismo día del informe médico que determine la enfermedad grave y que el tratamiento a dispensar requiere de forma indispensable el acompañamiento o asistencia de un progenitor, y siempre y cuando el tratamiento tenga una duración superior a 7 días. En todo caso, la enfermedad diagnosticada habrá de estar recogida en el listado que se desarrolle de forma reglamentaria. 2. El subsidio por cuidado de un menor enfermo de gravedad tendrá la duración que determine el informe médico del facultativo especialista del menor, con una duración que no podrá exceder de los 24 meses.De acogerse la posibilidad de disfrute compartido entre ambos progenitores: 3. Cuando el subsidio por cuidado de un menor enfermo de gravedad sea compartido de conformidad con lo establecido en el art. 48.7 del Texto Refundido del Estatuto de los Trabajadores, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, éste se abonará a cada beneficiario durante la parte correspondiente a su reducción de jornada que hayan sido disfrutados efectivamente por cada progenitor, adoptante o acogedor. La percepción del subsidio podrá efectuarse, en estos casos, de forma simultánea o sucesiva con el del otro progenitor Extinción del derecho al subsidio. 1. El derecho al subsidio se extinguirá por el transcurso del plazo máximo establecido para la situación de cuidado extraordinario de un menor enfermo de gravedad; por ser dado de alta médica el menor o finalizar el tratamiento que generó el derecho a la prestación; por alcanzar el menor la edad de 18 años o por fallecimiento del menor. 2. En el supuesto de que el derecho al subsidio se extinga por el transcurso del plazo máximo establecido en el art………, sólo podrá generarse un nuevo derecho a la prestación de cuidado extraordinario de 34
un menor enfermo de gravedad por la misma patología, si media un periodo de actividad laboral superior a 180 días.Este segundo apartado obedece a la necesidad de plantearse una posible recaída delmenor una vez agotada la prestación por el transcurso del plazo máximo al que ya sehizo referencia. Al haber defendido su naturaleza contributiva, y entendiendo que elprogenitor que lo solicita ya está en el mercado de trabajo, no podemos aplicar losmismos presupuestos de reducción de cotización, en atención a la edad, que se señalanen el apartado relativo al periodo de carencia.En cuanto a la pérdida o suspensión del derecho al subsidio podría establecerse en losmismos términos que recoge el articulado del TRLGSS en relación con el subsidio pormaternidad. Pérdida o suspensión del derecho al subsidio por cuidado de un menor enfermo de gravedad El derecho al subsidio por cuidado de un menor enfermo de gravedad podrá ser denegado, anulado o suspendido, cuando el beneficiario hubiera actuado fraudulentamente para obtener o conservar dicha prestación, así como cuando trabajara por cuenta propia o ajena durante los correspondientes períodos de reducción de jornada.De tratarse de una suspensión del contrato Pérdida o suspensión del derecho al subsidio por cuidado de un menor enfermo de gravedad El derecho al subsidio por cuidado de un menor enfermo de gravedad podrá ser denegado, anulado o suspendido, cuando el beneficiario hubiera actuado fraudulentamente para obtener o conservar dicha prestación, así como cuando trabajara por cuenta propia o ajena durante los correspondientes períodos de suspensión del contrato de trabajo.2.4.3. Ámbito subjetivo: beneficiariosSerán beneficiarios del subsidio por cuidado extraordinario de un menor enfermo degravedad, las personas que cumplan los siguientes requisitos acumulativos: 35
1. Ser progenitor, adoptante, acogedor o tutor de un menor de 18 años que sufra un accidente y/o enfermedad grave y que requiera, por ello, hospitalización o que, por prescripción facultativa, requiera asistencia domiciliaria con atención directa de los padres. Como se abordará en las modalidades de disfrute y en la regulación laboral, existen varias opciones: el derecho puede corresponder a uno solo de los progenitores o ambos si se opta por el disfrute a tiempo parcial, y la suma del tiempo de prestación de servicios de ambos no exceda determinados límites;2. Ser trabajador/a de cualquiera de los regímenes de la Seguridad Social y con independencia del tipo de contrato suscrito. El trabajador podrá serlo a tiempo completo o a tiempo parcial. Será necesario acreditar en el momento de la solicitud la condición de trabajador o trabajadora y la jornada y su distribución de ambos progenitores. El requisito de ser trabajador durante todo el disfrute del derecho resulta ineludible para cada progenitor, pues la situación a proteger, como se ha señalado, es la necesidad de reducir o posponer las obligaciones laborales, esto implica que la ausencia de prestación de servicios por parte de uno de los progenitores, impide el nacimiento del derecho, y, en consecuencia, la pérdida del empleo de cualquiera de los posible beneficiarios, determinaría la extinción del derecho. Por tanto, la obligación de prestar servicios constituye requisito no sólo para el nacimiento del derecho, sino que esta condición habrá de mantenerse durante toda la duración de la prestación, si bien podrían introducirse algunos elementos correctivos protectores que permitieran al menos que compute como cotizado el tiempo que reste del tratamiento del menor, hasta el máximo que se establezca para la prestación.3. Disfrutar de los períodos de reducción de jornada o, en su caso, suspensión del contrato, a tiempo completo o parcial, al margen de la duración de la jornada a tiempo parcial, que se proponen más adelante (consultar infra) en la regulación laboral para las situaciones de atención a un menor enfermo de gravedad.4. Estar afiliados y en alta. 36
5. Que cuenten con el periodo de carencia suficiente.Podrían manejarse, en este punto relativo al periodo de carencia, dos alternativas:A. Al tratarse de una prestación familiar, podríamos atender a los requisitos, en cuanto al periodo de carencia, ya establecidos en las prestaciones por maternidad, paternidad, riesgo durante el embarazo y riesgo durante la lactancia natural, recordamos: a) Si el trabajador tiene menos de 21 años de edad en la fecha del parto o en la fecha de la decisión administrativa o judicial de acogimiento o de la resolución judicial por la que se constituye la adopción, no se exigirá período mínimo de cotización. b) Si el trabajador tiene cumplidos entre 21 y 26 años de edad, se exige un período mínimo de cotización de 90 días cotizados dentro de los 7 años inmediatamente anteriores al momento de inicio del descanso. Se considerará cumplido el requisito si, alternativamente, el trabajador acredita 180 días cotizados a lo largo de su vida laboral, con anterioridad a esta última fecha. c) Si el trabajador es mayor de 26 años de edad, el período mínimo de cotización exigido será de 180 días dentro de los 7 años inmediatamente anteriores al momento de inicio del descanso. Se considerará cumplido el mencionado requisito si, alternativamente, el trabajador acredita 360 días cotizados a lo largo de su vida laboral, con anterioridad a esta última fecha. En todas estas situaciones, el tiempo máximo a fin de proteger la necesaria cobertura, aparece claramente delimitado y, en número y cuantía, el permiso de mayor importancia es el de maternidad, que, en su mayoría no excede de las 16 semanas. Además la finalidad, de protección familiar, se concentra en el momento del nacimiento y primeros meses del menor.B. Pese a constituir una prestación familiar, presenta similitudes innegables, en cuanto a su reconocimiento, desarrollo y régimen jurídico con la prestación de incapacidad temporal, residiendo la incapacidad en el sujeto causante de la 37
prestación y beneficiario, aunque la situación de necesidad a cubrir sea la enfermedad de un tercero. Estas similitudes, su cobertura y procedimiento, podrían aconsejar que el periodo de carencia a exigir fuera el correspondiente a la IT por enfermedad común: 180 días dentro de los 5 años inmediatamente anteriores al hecho causante. En caso de optarse por esta segunda vía, la diferencia entre enfermedad y accidente del menor no parece que deba asimilarse a la del régimen de la IT que no exige período previo de cotización en caso de accidente, sea o no de trabajo, y de enfermedad profesional. Parece más aconsejable la primera vía dado que se trata de una prestación familiar y de conciliación de la vida laboral y familiar, de forma que su régimen jurídico habría de asimilarse al de las prestaciones familiares ya existentes. Esto sería: a) Si el trabajador/a tiene menos de 21 años de edad en la fecha del informe médico que diagnostica la enfermedad grave y determina la hospitalización, no se exigirá período mínimo de cotización. b) Si el trabajador tiene cumplidos entre 21 y 26 años de edad, se exigirá un período mínimo de cotización de 90 días cotizados dentro de los 7 años inmediatamente anteriores al momento de inicio del descanso. Se considerará cumplido el requisito si, alternativamente, el trabajador acredita 180 días cotizados a lo largo de su vida laboral, con anterioridad a esta última fecha. c) Si el trabajador es mayor de 26 años de edad, el período mínimo de cotización exigido será de 180 días dentro de los 7 años inmediatamente anteriores al momento de inicio del descanso. Se considerará cumplido el mencionado requisito si, alternativamente, el trabajador acredita 360 días cotizados a lo largo de su vida laboral, con anterioridad a esta última fecha.Los trabajadores por cuenta propia, en ambas alternativas deberán hallarse al corrientedel pago de las cuotas para tener derecho a esta prestación. 38
La regulación de los beneficiarios, y la carencia exigida, se propone como sigue, en elsupuesto de reducción de jornada: Artículo 135 quinquies. Beneficiarios. Serán beneficiarios del subsidio por cuidado de un menor enfermo de gravedad los trabajadores por cuenta ajena que disfruten de la reducción de jornada referida en el artículo anterior, siempre que, reuniendo la condición general exigida en el artículo 124.1, y las demás que reglamentariamente se establezcan, acrediten los siguientes períodos mínimos de cotización: a. Si el trabajador tiene menor de 21 años de edad en la fecha del informe médico del facultativo especialista del menor que determina la enfermedad grave o las consecuencias del accidente, no se exigirá período mínimo de cotización. b. Si el trabajador tiene cumplidos entre 21 y 26 años de edad en la fecha del informe médico del facultativo especialista del menor que determina la enfermedad grave o las consecuencias del accidente, el período mínimo de cotización exigido será de 90 días cotizados dentro de los siete años inmediatamente anteriores al momento de inicio del descanso. Se considerará cumplido el mencionado requisito si, alternativamente, el trabajador acredita 180 días cotizados a lo largo de su vida laboral, con anterioridad a esta última fecha. c. Si el trabajador es mayor de 26 años de edad en la fecha del informe médico del facultativo especialista del menor que determina la enfermedad grave o las consecuencias del accidente, el período mínimo de cotización exigido será de 180 días dentro de los siete años inmediatamente anteriores al momento de inicio del descanso. Se considerará cumplido el mencionado requisito si, alternativamente, el trabajador acredita 360 días cotizados a lo largo de su vida laboral, con anterioridad a esta última fecha.La regulación de los beneficiarios, y la carencia exigida, se propone como sigue, en elsupuesto de suspensión del contrato de trabajo: 39
Artículo 135 quinquies. Beneficiarios.Serán beneficiarios del subsidio por cuidado de un menor enfermo degravedad los trabajadores por cuenta ajena que disfruten de la suspensióndel contrato de trabajo referido en el artículo anterior, siempre que,reuniendo la condición general exigida en el artículo 124.1, y las demásque reglamentariamente se establezcan, acrediten los siguientes períodosmínimos de cotización: a. Si el trabajador tiene menos de 21 años de edad en la fecha del informe médico del facultativo especialista del menor que determina la enfermedad grave o las consecuencias del accidente, no se exigirá período mínimo de cotización. b. Si el trabajador tiene cumplidos entre 21 y 26 años de edad en la fecha del informe médico del facultativo especialista del menor que determina la enfermedad grave o las consecuencias del accidente, el período mínimo de cotización exigido será de 90 días cotizados dentro de los siete años inmediatamente anteriores al momento de inicio del descanso. Se considerará cumplido el mencionado requisito si, alternativamente, el trabajador acredita 180 días cotizados a lo largo de su vida laboral, con anterioridad a esta última fecha. c. Si el trabajador es mayor de 26 años de edad en la fecha del informe médico del facultativo especialista del menor que determina la enfermedad grave o las consecuencias del accidente, el período mínimo de cotización exigido será de 180 días dentro de los siete años inmediatamente anteriores al momento de inicio del descanso. Se considerará cumplido el mencionado requisito si, alternativamente, el trabajador acredita 360 días cotizados a lo largo de su vida laboral, con anterioridad a esta última fecha. 40
2.4.4. Modalidades de disfruteAl tratarse de una prestación de cobertura familiar y de conciliación de lasresponsabilidades familiares y laborales, ya se ha señalado que sólo cabe sureconocimiento en el supuesto en el que ambos progenitores trabajen.Existen varias posibilidades en cuanto a quién puede disfrutarlo y las modalidades dedisfrute: las opciones legislativas pueden ir desde la reducción de jornada en exclusivapara uno de los progenitores; la reducción de jornada compartida entre ambosprogenitores; hasta la suspensión del contrato a tiempo completo o a tiempo parcial (ensintonía con el disfrute del permiso por maternidad).Aunque es cierto que la atribución a uno solo de los progenitores del derecho al disfrutefacilitaría la gestión y control de la prestación, a fin de que esta medida sea realmenteconciliadora, se propone reconocer la posibilidad, y desarrollarlo reglamentariamente,del disfrute de forma simultánea o sucesiva por ambos progenitores a tiempo parcial. Deesta forma se incentiva el reparto equilibrado de las responsabilidades familiares.2.4.5. Reducción de jornada2.4.5.1. La reducción de jornada de uno sólo de los progenitores: En este caso el disfrute del periodo de atención al menor podrá atribuirse a uno de los progenitores o tutores, siempre y cuando la reducción de jornada no sea inferior al 50% de su jornada. Su solicitud al empresario se analiza en la parte del Estudio referida a la regulación laboral. Cualquier modificación en la distribución habrá de ser notificada a la Entidad Gestora por la empresa y el beneficiario.2.4.5.2. La reducción de jornada de ambos progenitores, de forma simultánea o sucesiva: La reducción de jornada para la atención al menor podrá atribuirse en este caso a uno de los progenitores –adoptante, acogedores o tutores-, o a ambos, de forma simultánea o sucesiva, bajo la modalidad de disfrute a tiempo parcial, si bien en este supuesto pueden arbitrarse fórmulas para limitar la suma total de ambas jornadas: por ejemplo que la suma de la reducción de jornada de ambos no sea superior a la jornada máxima establecida en el Estatuto de los Trabajadores. 41
El acceso a la prestación de cada uno de ellos se producirá siempre y cuando reúnan los requisitos para ser beneficiarios de la prestación, que se determinará para el beneficiario en función de su base reguladora. Por tanto, si ambos lo disfrutan de forma compartida, será necesario que la Entidad Gestora cuente con la documentación de ambos progenitores al respecto de la reducción de jornada que se propone de ambos y su distribución.2.4.6. Suspensión del contrato de trabajoSerá conveniente el disfrute a tiempo completo, como suspensión del contrato de trabajoen familias monoparentales, enfermedad o incapacidad de uno de los progenitores que,por la reducción de sus capacidades físicas o psíquicas se encuentre además deimposibilitado para trabajar, imposibilitado para atender al menor, lo que determinaráque la atención sólo pueda prestarse por el otro progenitor o tutor.Podría plantearse asimismo, la extensión de la suspensión a las familias numerosas,sean de categoría general, o, al menos para aquellas de categoría especial.2.4.7. Ámbito objetivo: la prestaciónLa prestación por cuidado urgente y extraordinario de menores consistirá en unaprestación económica, de naturaleza temporal, un subsidio cuya cuantía será del 100%de una base reguladora, desde el momento del hecho causante.Se trata de una prestación que da respuesta a un riesgo común y no profesional, al traersu causa de un riesgo ajeno al trabajo. La base reguladora de la prestación por cuidadourgente y extraordinario de menores enfermos, al tratarse de una contingencia causadapor un riesgo común, no derivado del trabajo, será la misma que la prevista para laprestación por incapacidad temporal por contingencias comunes, al igual que lamaternidad y a diferencia de las prestaciones de riesgo durante el embarazo y riesgodurante la lactancia natural, en las que el riesgo, en estas últimas sí es profesional. Portanto, se determinará dividiendo el importe de la base de cotización del trabajador delmes anterior al de la fecha de inicio de la baja, por el número de días a que dichacotización se refiere. 42