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Timestamp: 2016-10-24 12:42:26
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⭐La representación en el Derecho Civil Argentino y en el Derecho Civil Alemán * María Liliana Morón Kavanagh **
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Beatriz Lara San Martín
1 95 La representación en el Derecho Civil Argentino y en el Derecho Civil Alemán * María Liliana Morón Kavanagh ** Sumario I. Introducción. II. La representación en el Derecho Civil Argentino. Representaciones legales. Clases de mandato. Efectos de la cesación del mandato. III. Poder Especial. Irrevocable. IV. La representación en el Código Civil Alemán. BGB. Estructura. V. La noción de factum y de la representación. VI. Capacidad de obrar del representante. VII. El Poder. Clases de poder. Límites del poder. Extinción. Sustitución. VIII. Los actos del representante y sus efectos. IX. Conclusión. X. Bibliografía. I. INTRODUCCIÓN El negocio jurídico produce sus efectos en la esfera de su autor, para este nacen los derechos y deberes que origina. Cada cual actúa produciendo efectos para sí mismo. Ahora bien, no siempre el sujeto es capaz de realizar los negocios jurídicos que requieren sus necesidades; el obrar para sí mismo puede ser imposible, a raíz de impedimentos jurídicos (un ejemplo de ello, la falta de capacidad), o difícil, a raíz de impedimentos de hechos (como por ejemplo, ausencia). Todo ordenamiento jurídico que tenga cierto desarrollo reconoce pues la posibilidad de que alguien, A, efectúe negocios jurídicos para otro, B, en calidad de representante suyo. En este trabajo se analizarán los conceptos de representación, mandato y poder en nuestro Derecho Civil vigente, como en el Derecho Civil Alemán. II. LA REPRESENTACIÓN EN EL DERECHO CIVIL ARGENTINO En nuestro ordenamiento vigente, el codificador no clarificó la distinción entre representación, mandato y poder; sin embargo, la jurisprudencia y la doctrina han trabajado en la distinción de estos conceptos. Nos encontramos ante la representación legal * Tesina de Posgrado en Técnica Notarial y Registral - UCA. ** La autora agradece al estudio jurídico de los doctores Leonhardt, Dietl, Graf & von Der Fecht y en especial a los Dres. Cristian Lamm y Thomas Leonhardt, por el asesoramiento brindado y la bibliografía aportada para este trabajo.2 96 DOCTRINA REVISTA DEL NOTARIADO 892 cuando una persona representa a otra investida por la ley, y ante la representación contractual, cuando por un contrato una persona realiza un acto jurídico por otra, asumiendo esta todos los efectos del mismo. Por tanto, los conceptos vertidos denotan que la representación tiene que ver con el sustrato subjetivo en la comparecencia a un acto jurídico. El mandato es el contrato por el cual una persona encomienda a otra que la represente y en su nombre otorgue actos jurídicos, asumiendo de esta manera todos lo efectos del mismo. El poder es el acto e instrumento de apoderamiento concreto. La doctrina acepta esta distinción relacionando la representación dentro de la subespecie contrato. El artículo 1869 del Código Civil define al mandato y expresa: El mandato como contrato tiene lugar cuando una de las partes da a otra un poder, que esta acepta, para representarla, al efecto de ejecutar en su nombre y de su cuenta un acto jurídico, o una serie de actos de esta naturaleza. Características del contrato de mandato: Es consensual, porque se perfecciona con el consentimiento. Es bilateral, pues genera obligaciones recíprocas. Así se establece en los artículos 1869, 1904 y 1941 del Código Civil, si bien no es necesario el principio del doble ejemplar. Esto se debe a que no hay, por lo general, una única declaración de voluntad, sino que hay dos actos unilaterales de consentimiento: a) del otorgante en el acto de apoderamiento, y b) la aceptación por parte del requerido. El Código Civil, en este particular aspecto, legisla por separado, con respecto al mandato, el otorgamiento y la aceptación. Es gratuito u oneroso, de conformidad a lo que dispone el artículo 1871 del Código Civil. Es conmutativo, pues las obligaciones están determinadas de una manera precisa. Es formal o no formal. Si bien el artículo 1873 del Código Civil establece como regla para el mandato la informalidad, en otros casos específicos rige la formalidad. Un claro ejemplo de ello es cuando rige la escritura pública para los mandatos enumerados en el inciso 7 del artículo 1184 del cuerpo legal antes citado, cuando dice: Los poderes generales o especiales que deben presentarse en juicio, y los poderes para administrar bienes y cualesquiera otros que tenga por ejemplo un acto redactado o que deba redactarse en escritura pública. Es nominado o típico, es regulado dentro del cuerpo legal. Es de cumplimiento diferido, es aquel que cumple sus obligaciones en un momento ulterior. Al comienzo de este trabajo, transcribimos el artículo 1869 del Código Civil, es dable destacar la nota del codificador a dicho artículo, la cual reza: Es una convención que da la orden para obrar, o sea ejecutar una obligación de hacer determinable.3 La representación en el Derecho Civil Argentino y en el Derecho Civil Alemán 97 Según Ortolan, su origen deriva de la religión y los buenos oficios, de la amistad. Si bien en los orígenes del derecho no se dio importancia al contrato de mandato y a la representación, el derecho romano primitivo lo plasmó en la figura del nuncio y luego el desarrollo de las representaciones originales, en un principio en la patria potestad del pater familia romano. Con relación al mandato civil y al mandato comercial, es necesario establecer la diferencia que los caracteriza, el mandato comercial nunca se presume gratuito, su objeto son los actos de comercio. El artículo 1870 del Código Civil, que se transcribe a continuación, enumera, en siete incisos, diferentes tipos de representaciones: Las disposiciones de este título son aplicables: 1. A las representaciones necesarias, y a las representaciones de los que por su oficio público deben representar determinadas clases de personas o determinadas clases de bienes, en todo lo que no se oponga a las leyes especiales sobre ellas. 2. A las representaciones de las corporaciones y de los establecimientos de utilidad pública. 3. A las representaciones por administraciones o liquidaciones de sociedades, en los casos que así se determine en este Código y en el Código de Comercio. 4. A las representaciones por personas dependientes, como los hijos de familia en relación a sus padres, el sirviente en relación a su patrón, el aprendiz en relación a su maestro, el militar en relación a su superior, las cuales serán juzgadas por las disposiciones de este título, cuando no supiesen necesariamente un contrato entre el representante y el representado. 5. A las representaciones por gestores oficiosos. 6. A las procuraciones judiciales en todo lo que no se opongan a las disposiciones del Código de Procedimientos. 7. A las representaciones por albaceas testamentarios o dativos. A continuación, se analizarán cada uno de los incisos del citado artículo 1870 del Código Civil, antes relacionado. REPRESENTACIONES LEGALES Comparecencia de incapaces De acuerdo a lo establecido en el artículo 57 del Código Civil, los incapaces no pueden contratar y deben hacerlo sólo por medio de sus representantes, previa intervención del Ministerio de Menores, Incapaces o Ausentes, el cual otorgará la autorización o4 98 DOCTRINA REVISTA DEL NOTARIADO 892 venia cuando entienda que existe conveniencia en el acto para ellos. Esta situación incluye también: Cuando se trate de la enajenación de bienes de menores. Cuando se trate de una inversión del dinero de los menores que recibieron por herencia y/o indemnización. Cuando los menores sean parte en un asunto judicial de acuerdo a lo establecido en el artículo 59 del Código Civil. De esta forma, son representantes de los menores sus padres en ejercicio de la patria potestad o su tutor, a falta de ellos o en los supuestos en que estos hayan sido despojados de la patria potestad; tal como lo determina el artículo 57, inciso 2, del Código Civil. En los demás supuestos de incapacidad, el representante será el curador designado. Ejercicio de la patria potestad. De lo anteriormente vertido, se desprende que la patria potestad no es delegable. Si bien los padres en ejercicio de la patria potestad pueden otorgar mandatos por sus hijos menores, en algunos supuestos estos deben ser completados con la autorización del Asesor de Menores de acuerdo a lo establecido en el artículo 264 quater del Código Civil. Mandato para estar en juicio por menores. En el caso de juicios motivados por prestación alimentaria, puede sólo uno de los padres otorgar poder de acuerdo a lo establecido en el artículo 272 del Código Civil. Sin embargo, y por regla general, para que el menor sometido a la patria potestad pueda estar en juicio, tal como surge del artículo 264 quáter inciso 5, se requiere de ambos progenitores, sean hijos matrimoniales o extramatrimoniales reconocidos por ambos. En el supuesto, que un menor esté reconocido por uno solo de los padres, será este su único representante. Excepciones para la autorización del ministerio pupilar. No es necesaria la autorización de dicho Ministerio para adquirir bienes para el menor por compra al contado, con dinero de los padres o para la aceptación de donación lisa y llana. Excepciones planteadas con menores. El artículo 128, inciso 2, del Código Civil, estipula que los menores que trabajen en relación de dependencia, desde los 18 años, pueden celebrar contrato de trabajo en actividad honesta sin consentimiento ni autorización de su representante, quedando a salvo al respecto las normas del derecho laboral. También podrán administrar y disponer libremente los bienes que adquieran con el producto de su trabajo y estar en juicio civil o penal por acciones vinculadas a ellos. Tal circunstancia se acredita en el derecho notarial, con la exhibición del contrato de trabajo o el recibo de sueldo y la correspondiente Clave Única de Identificación Laboral.5 La representación en el Derecho Civil Argentino y en el Derecho Civil Alemán 99 El artículo 128, párrafo 2, del Código Civil contempla el supuesto en que los menores ejerzan una profesión con título habilitante, podrán ejercerla por cuenta propia sin necesidad de previa autorización. Tal circunstancia se acredita notarialmente con la exhibición del título en cuestión, emitido por un instituto educativo oficial, la constancia de estudios concluidos por una Universidad reconocida o con la constancia de inscripción en el colegio respectivo y la Clave Única de Identificación Laboral o Tributaria. El citado artículo, en su tercer párrafo, establece que los menores pueden administrar y disponer libremente de los bienes adquiridos con el producto de su profesión o trabajo, ya sea para disponer o gravar; para el resto de los supuestos siguen siendo incapaces. En este mismo artículo, el párrafo señalado puede concordarse con el artículo 19 del Código de Comercio, cuando este último reafirma el concepto, expresando que el menor puede hipotecar sus bienes en garantía de deudas comerciales. Es dable destacar que en la escritura pública debe dejarse acreditado que el bien, objeto del contrato, forma parte del giro comercial. Con relación a los menores que ejercen el comercio, se realiza una autorización de los padres, y se inscribe la misma en el Registro Público de Comercio respectivo. En el supuesto que el menor se encontrara emancipado, la autorización no sería necesaria, pues se lo asimilaría a mayor de edad. En lo concerniente a los menores emancipados, ya sea que se trate de una emancipación dativa o por matrimonio, en principio pueden actuar por sí mismos en ciertas circunstancias, debiendo en algunos casos ser complementada su voluntad con la venia judicial o la conformidad de su cónyuge, como lo señala el artículo 135 del Código Civil. La emancipación dativa o por habilitación de edad puede ser concedida por lo padres, en este supuesto deberá instrumentarse por escritura pública, e inscribirse en el Registro Nacional y Capacidad de las Personas, de acuerdo al artículo 29 inciso i, de la Ley 404, o por el juez a pedido del tutor o del mismo menor. La emancipación por matrimonio tiene los límites dispuestos por el artículo 134 del Código Civil, a saber: aprobar las cuentas de tutores, hacer donación de bienes que hubiesen recibido a título gratuito y afianzar obligaciones. Acerca de los matrimonios realizados sin la autorización necesaria, tienen privada también la administración y disposición de los bienes recibidos a título gratuito. Los artículos 134 y 135 del Código Civil, establecen que para disponer en forma onerosa de aquellos bienes adquiridos a título gratuito, es necesaria la autorización judicial o en su caso la conformidad del cónyuge mayor de edad. En último término nos encontramos ante los menores de 18 años cumplidos, que pueden testar de acuerdo a lo establecido por el artículo 3614 del Código Civil y compa-6 100 DOCTRINA REVISTA DEL NOTARIADO 892 recer a prestar su consentimiento válido con la emancipación dativa otorgada por sus padres. Formas de acreditar esta representación. Con relación a los menores, se prueba el vínculo invocado con la partida de nacimiento expedida por el Registro Civil y Capacidad de las Personas, o la libreta de matrimonio civil, en donde consta la inscripción del nacimiento del menor, en ambos casos, copia autenticada deberá ser agregada al protocolo notarial. Representación de órganos de personas jurídicas. La ley enuncia en su articulado los distintos tipos de sociedades y su representación. Como principio general, corresponde la representación de las sociedades según su tipo: El artículo 268 reza que las sociedades anónimas son representadas por el presidente del directorio. El artículo 312 establece que las sociedades anónimas con participación estatal mayoritaria son representadas por el presidente del directorio. El artículo 127 dispone que las sociedades colectivas son representadas por cualquiera de los socios indistintamente. El artículo 143 estipula que las sociedades de capital e industria son representadas por cualquiera de los socios. El artículo 157 determina que las sociedades de responsabilidad limitada son representadas por los gerentes, sean estos uno o más, socios o no. El artículo 318 señala que las sociedades en comandita por acciones son representadas por el socio administrador que es el comanditado o tercero. El artículo 136 prescribe que las sociedades en comandita simple son representadas por él o los socios comanditados o el tercero que se designe. El artículo 379 dispone que las uniones transitorias de empresas son representadas por una persona designada con poderes suficientes de los integrantes. Las sociedades en liquidación son representadas por el liquidador designado. Disuelta la sociedad, la misma se considera existente a efectos de su liquidación, limitándose el uso de la firma social a la facultad de liquidar y contraer obligaciones que sean consecuencias naturales de la liquidación, de acuerdo a los artículos 453 del Código de Comercio y 99 de la Ley de Sociedades Comerciales. Las representaciones por gestores oficiosos. Al contrato de gestión se aplican en forma supletoria las normas del mandato, en todo aquello que aquel no prevea. No obstante, el gestor no acredita representación alguna, las obligaciones recaen sobre él en cuanto a los actos que no ratifica en forma posterior a aquel en cuyo beneficio se hizo la gestión.7 La representación en el Derecho Civil Argentino y en el Derecho Civil Alemán 101 CLASES DE MANDATO Gratuito u oneroso. El artículo 1871 del Código Civil establece que el mandato puede ser gratuito u oneroso. La presunción del derecho romano sobre la gratuidad de los mandatos queda delimitada en el derecho moderno al caso de familiares. En lo que se refiere a la presunción de onerosidad, esta es muy amplia y es la regla en el mandato comercial. Si se lo quiere distinguir de la locación de servicios, habrá que limitar la gestión del mandatario a la celebración de actos jurídicos. Con relación a la labor realizada por el escribano, autor del documento notarial, no puede asimilarse su función con el carácter de mandatario de ninguna de las partes, sólo es un funcionario a quien la ley autoriza para extender escrituras públicas. Ahora bien, cuando la labor del notario corresponde a su obligación de solicitar liquidación y liberar deudas por impuestos, la jurisprudencia es pacífica en cuanto al tema y ha expresado que la figura que rige su actividad es la del mandato. Expreso o tácito. Nos encontramos ante un mandato expreso cuando hay una expresión positiva de la voluntad, que puede ser oral, escrita o por signos inequívocos, tal como surge del artículo 917 del Código Civil. Por otra parte, el mandato es tácito cuando es producto de la acción o inacción inequívoca de acuerdo a lo señalado en los artículos 918, 910, 1146 y 1874 y concordantes del Código Civil. Si no hay una disposición legal expresa cuando el otorgante no sabe firmar, la forma del mandato es amplia: Instrumento público, es decir: escritura pública, instrumento labrado por funcionario público en la forma dispuesta, ya se trate de expediente administrativo y/o judicial. Instrumento privado o cartas, de acuerdo a lo establecido en el artículo 1036 del Código Civil. Mandato oral: en este tipo de mandato, cuando el mismo es permitido se plantea el problema de la prueba y los límites de la prueba testimonial. El artículo 1193 del Código Civil reza Los contratos que tengan por objeto una cantidad de más de diez mil pesos, deben hacerse por escrito y no pueden ser probados por testigos. La prueba de la existencia de un mandato tácito debe provenir de hechos u omisiones de las que pueda inferirse inequívocamente el consentimiento del mandante de autorizar a otro para ese cometido. Incumbe a la parte que sostiene la existencia del consentimiento tácito probar que el pretendido mandante supo de la actuación realizada en su nombre y que con su inacción o silencio, o no impidiendo, pudiendo hacerlo, convalidó el comportamiento del alegado mandatario, según lo establece el artículo 18748 102 DOCTRINA REVISTA DEL NOTARIADO 892 del Código Civil. Por otra parte, es dable destacar que la existencia de este conocimiento es la característica del mandato tácito y lo distingue de la gestión de negocios. La Sala E de la Cámara en lo Civil ha sostenido que la aceptación del apoderamiento también puede ser expresa o tácita, resultando incluso de cualquier hecho del mandatario en ejecución del mandato, o de su silencio al mismo 1. Las diferentes formas de manifestar el consentimiento expreso o tácitamente, son por acción o por inacción. Estas son expresamente vistas en el mandato y las consecuencias legales se aplican. El codificador Troplong distingue: Poder general es el que se refiere a todos lo negocios, o a toda una especie del negocio del mandante. En términos generales, sólo nos podemos referir a actos de administración, de acuerdo a lo establecido en el artículo 1880 del Código Civil. Poder especial es aquel que se utiliza para negocios ciertos hasta llevarlos a su fin o para actos aislados. La doctrina y la jurisprudencia admiten en general que los actos de disposición deben considerarse comprendidos en los actos de administración cuando son su consecuencia indispensable. El artículo 1881 del Código Civil establece en sus diecisiete incisos cuándo son necesarios poderes especiales: 1. Para hacer pagos que no sean los ordinarios de la administración. 2. Para hacer novaciones que extingan obligaciones ya existentes al tiempo del mandato. 3. Para transigir, comprometer en árbitros, prorrogar jurisdicciones, renunciar al derecho de apelar o a prescripciones adquiridas. 4. Para cualquier renuncia gratuita o remisión, o quita de deudas, a no ser en el caso de falencia del deudor. 5. Para contraer matrimonio a nombre del mandante (derogado por la Ley ). 6. Para el reconocimiento de hijos naturales. 7. Para cualquier contrato que tenga por objeto transferir o adquirir el dominio de bienes raíces, por título oneroso o gratuito. 8. Para hacer donaciones, que no sean gratificaciones de pequeñas sumas, a los empleados o personas del servicio de la administración. 9. Para prestar dinero, o tomar prestado, a no ser que la administración consista en dar y tomar dinero a intereses, o que los empréstitos sean una consecuen- (1) CNCiv., Sala E, Sperperato de Hachur, Leticia y otros c/aime, Oscar Raúl s/reivindicación.9 La representación en el Derecho Civil Argentino y en el Derecho Civil Alemán 103 cia de la administración, o que sea enteramente necesario tomar dinero para conservar las cosas que se administran. 10. Para dar en arrendamiento por más de seis años inmuebles que estén a su cargo. 11. Para constituir al mandante en depositario, a no ser que el mandato consista en recibir depósitos o consignaciones; o que el depósito sea una consecuencia de la administración. 12. Para constituir al mandante en la obligación de prestar cualquier servicio, como locador, o gratuitamente. 13. Para formar sociedad. 14. Para constituir al mandante en fiador. 15. Para constituir o ceder derechos reales sobre inmuebles. 16. Para aceptar herencias. 17. Para reconocer o confesar obligaciones anteriores al mandato. Por su parte, el artículo 1882 del Código Civil reza: el poder especial para transar, no comprende el poder para comprometer en árbitros. Nos encontramos ante dos institutos diferentes. Por un lado, el cumplimiento de la obligación y el modo anormal de terminación del proceso y por otro lado, implica un acto dispositivo y voluntario que lleva a la resolución del conflicto fuera del consentimiento propio. Si bien el artículo 1883 del Código Civil resulta taxativo, ya que en materia de mandatos no es de aplicación el principio que rige en otros contratos quien puede lo más, puede lo menos, se puede afirmar que si de un poder especial para vender resultan las facultades de establecer el precio, la forma de pago, condiciones, recibir el precio contado, efectuar la tradición del inmueble, otorgar la escritura traslativa de dominio, y en caso de tratarse de un bien determinado, comprende también la facultad de desafectar del régimen de bien de familia. El objeto del mandato debe ser un acto jurídico, es decir, un acto lícito que produzca adquisición, modificación o extinción de derechos. El acto lícito, a decir de Salvat, debe ser posible, ya que esto importa una simple aplicación de los principios generales, consagrados para toda clase de contratos y actos jurídicos. Las disposiciones de última voluntad son estrictamente personales, motivo por el cual el objeto del contrato se limita a actos entre vivos, y con respecto a estos no pueden estar prohibidos, como por ejemplo, la patria potestad, la tutela, la curatela, ya que estas funciones no son delegables. El artículo 1892 del Código Civil excluye del mandato el objeto en interés legítimo del mandatario, motivado por la inexistencia de obligación. El interés de una de las partes10 104 DOCTRINA REVISTA DEL NOTARIADO 892 o de ambas da la posibilidad de la revocación; otra de las consecuencias es la responsabilidad del mandatario cuando antepone su interés a los del mandante. En lo concerniente a la capacidad para otorgar un mandato de disposición de bienes, se aplica la capacidad en general, o sea la mayoría de edad, además a esta capacidad plena se puede acceder antes por emancipación dativa o por matrimonio, con los límites dispuestos para estos institutos. En el caso del mandato otorgado por el menor, dentro de las excepciones en las que puede otorgar poder, teniendo en cuenta que uno de los motivos del cuestionamiento del contrato es la incapacidad sobreviviente. Cuando se debe usar un porder otorgado por un menor emancipado debe acreditarse la vigencia de la emancipación en cuestión. Es suficiente con la declaración jurada de vigencia de conformidad a lo dispuesto por el artículo 78, inciso a, de la ley 404 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El artículo 1897 del Código Civil establece que el mandato puede ser válidamente conferido a una persona incapaz de obligarse, y el mandante está obligado por la ejecución del mandato, tanto respecto al mandatario, como respecto a terceros con los cuales este hubiese contratado. La excepción a esta regla la encontramos en la designación del albacea, que requiere capacidad de obligarse al momento de ejercer la función. El derecho de alegar la nulidad del contrato realizado por el incapaz, corresponde a este, al representante, sucesor, terceros interesados, y en el caso de incapacidad absoluta, también al Ministerio de Menores, como surge del artículo 1165 del Código Civil; pero no a la parte que tenía capacidad de contratar, salvo en lo que redundara en provecho manifiesto de la parte incapaz, por aplicación del artículo 1166 del Código Civil. El derecho de anular los contratos por vicios del consentimiento corresponde al que ha sufrido el daño, de acuerdo al artículo 1158 del Código Civil. El artículo 1899 del Código Civil sienta el principio de la redacción del poder: Cuando se nombra a varios mandatarios y no se dice nada, el Código presume que es para uno solo y en el orden de designación, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 1902 del Código Civil, el que reza: Entiéndese que fueron nombrados para funcionar uno a falta de otro, cuando el mandante hubiere hecho el nombramiento en orden numérico, o llamado primero al uno y en segundo lugar al otro. Con respecto a las excepciones que plantea el citado artículo, las mismas se refieren: - A la designación para obrar conjuntamente, dos o más, donde el actuar no es válido si no actúan todos los indicados juntos y coordinadamente, incluso no puede ser aceptado en forma separada, tal lo establecido en el artículo 1900 del Código Civil.11 La representación en el Derecho Civil Argentino y en el Derecho Civil Alemán Separadamente todos o alguno, hay división de tiempo, o las tareas de lo que cada mandatario debe realizar. Cuando el mandante específicamente separa la gestión y sienta el principio. Para saber si el mandatario está en ejercicio de sus funciones, se debe proceder de acuerdo a lo establecido en el artículo 1901 del Código Civil. Es decir, cuando el mandatario en segunda o tercera posición concurre ejerciendo la representación que da el mandato, deberá manifestar la causa por la cual ejerce el mandato y su consecuente vigencia. Por otra parte, si la designación es conjunta, no puede uno solo aceptar el mandato, porque se requiere para su ejercicio que se cumplimenten los términos de la designación. En lo concerniente a la responsabilidad de los mandatarios se presume, en principio, que es individual, esto es mancomunada. Salvo que expresamente se pacte solidaridad entre ellos, tal como resulta de la redacción del artículo 1920 del Código Civil. La aceptación del mandato es la expresión del consentimiento del mandatario y desde allí nacen las obligaciones que este contrato establece para él, con la excepción dispuesta por el artículo 1917 del Código Civil, que más adelante se analizará. Con respecto a las obligaciones que nacen del contrato para el mandatario, las mismas son de varios tipos: Ejecución total o parcial del mandato por sí o por sustitución. El objeto del mandato se determina: a) en el otorgamiento del poder ya sea en forma genérica o taxativa, y b) por los usos y costumbres. Rendición de cuentas: se presume, salvo eximisión expresa, que el mandatario debe rendir cuentas a su mandante del mandato realizado. El artículo 1905 del Código Civil reza: Debe circunscribirse en los límites de su poder, no haciendo menos de lo que se le ha encargado. La naturaleza del negocio determina la extensión de los poderes para conseguir el objeto del mandato. De ello se desprende que no deben exponerse taxativamente los poderes que se encargan, sino que están determinados por el objeto del mandato. El mandatario que advierte que la ejecución del mismo resultaría dañosa al mandante debe abstenerse de cumplirlo. Nos encontramos ante el problema de la prueba de que la ejecución fuera manifiestamente dañosa al mandante. El artículo 1909 del Código Civil nos introduce en la obligación del mandatario de dar cuenta de sus operaciones y entregar al mandante cuanto haya recibido en virtud del mandato, aunque lo recibido no se debiese al mandante. Es dable afirmar que el hecho de que el mandatario deba dar cuenta de sus operaciones es una conclusión lógica del deber de informar que se complementa con el deber de rendir cuentas. Si la rendición12 106 DOCTRINA REVISTA DEL NOTARIADO 892 de cuentas no es satisfactoria o no se produce existe un trámite específico en el Código Procesal para el cumplimiento de esta obligación. La jurisprudencia ha interpretado que el recibo por saldo total se interpreta como conclusión del deber de rendir cuentas. Todo aquel que administra bienes total o parcialmente ajenos está obligado a rendir cuentas, de acuerdo a lo establecido en el Código de Comercio artículos 68 a 74. Ahora bien, el artículo 1910 del Código Civil, se manifiesta en relación a la exoneración de rendir cuentas, denotando que la misma no libera al mandatario por los daños ocasionados al mandante, quien deberá probar su existencia. El legislador en el artículo 1991 del Código Civil establece el deber de lealtad que debe mantener el mandatario con relación al mandante. Al mismo tiempo hace una distinción entre: la documentación confiada y la documentación dada. En el primer supuesto, se refiere a la documentación que el mandante le entrega al mandatario para que con ella realice el objeto del mandato. En el segundo supuesto, se refiere a la documentación dada, como por ejemplo los instructivos, pedidos y demás elementos necesarios para que el mandatario pueda acreditar el objeto de su mandato. Si de un mandato ilícito, resultaren ganancias ilícitas, no podrá el mandante exigir que el mandatario se las entregue. En tanto que, si del mandato lícito resultaren ganancias ilícitas por abuso del mandatario, podrá el mandante exigir la entrega de las mismas, conforme resulta del artículo 1912 del Código Civil. De acuerdo al artículo 1914 del Código Civil, la obligación de hacer que conlleva el mandato se vuelve una obligación de resultado si el mandatario asume el alea del negocio por pacto expreso. Es dable afirmar que cuando se asumen en forma expresa las incertidumbres del cobro, se presume la sunción del caso fortuito y fuerza mayor, que no está incluido cuando el pacto expreso no garantiza el resultado bajo cualquier circunstancia. Para que el mandatario no responda por la pérdida que ocasiona la fuerza mayor o el caso fortuito, el mandante deberá consentir el lugar de la guarda o el medio de transporte, que siendo superior a mil pesos, se debe bancarizar, de acuerdo a lo establecido en la Ley Antievasión El artículo 1917 del Código Civil establece que Si el negocio encargado al mandatario fuese de los que por su oficio o su modo de vivir acepta él regularmente, aun cuando se excuse del encargado, deberá tomar las providencias conservatorias urgentes que requiera el negocio que se le encomienda, la jurisprudencia se ha manifestado al res-13 La representación en el Derecho Civil Argentino y en el Derecho Civil Alemán 107 pecto: La citación efectuada por el escribano, actuando en nombre de una de las partes que le ha conferido mandato para que se ocupe del otorgamiento de una escritura pública, surtirá los efectos de una interpelación válida, siempre que haya mandato. Por el contrario, si la citación es el resultado del cumplimiento de una de las tareas previas a la escritura, que puede efectuarse dentro de la escribanía, por orden verbal del escribano, no cumple los requisitos que la ley exige para que la interpelación que debe emanar del coobligado, ponga en mora extrajudicial al citado (...) El escribano se desempeña como funcionario cuando actúa en su protocolo; fuera de tales actos es un simple locador de servicios o mandatario, o gestor de negocios, careciendo de facultades para provocar por sí mismo mediante un emplazamiento la ruptura del compromiso asumido por las partes en una compraventa, salvo que se le hubiera otorgado poder especial para ello 2. Con relación a la solidaridad especificada en el artículo 1921 del Código Civil, cada uno de los mandatarios responde por: 1. La inejecución del mandato. 2. Por las faltas cometidas por él y por los otros u otro mandatario dentro de los límites del mandato. No responde por el acto del comandatario que excede al mandato. Por su parte, el artículo 1924 establece que el mandatario puede sustituir en otro la ejecución del mandato, sin embargo responde de la persona que ha sustituido, en el supuesto de no haber recibido el poder de hacerlo o en el supuesto de no haber recibido este poder, sin la designación de la persona en quien podía sustituir y hubiese elegido un individuo incapaz o insolvente. La única forma que el mandatario no responda por la sustitución en la ejecución del mandato es cuando el mandante específicamente le indica en quién sustituir. En la práctica encontramos cinco posibilidades, a saber: Que tenga prohibido sustituir, siendo de aplicación para este supuesto la autonomía de la voluntad, motivo por el cual el mandatario no podría sustituir. Que el poder no especifique nada al respecto, pudiendo el mandatario sustituir bajo su responsabilidad. Que del poder se desprenda la facultad de sustituir, en este caso también responde por la persona que ha sustituido. (2) CCiv., Sala F, Nicolini, Jorge A. c/gesualdo Benjamín D. s/escrituración 25/4/89.14 108 DOCTRINA REVISTA DEL NOTARIADO 892 Que en el poder se dé la facultad de sustituir pero que se indique la persona a la cual deberá hacerlo, supuesto este en que el mandatario no responde por la sustitución. Que el sustituto vuelva a sustituir, en cuyo caso responderán todos. El mandatario que haya sustituido sus poderes, puede revocar la sustitución cuando lo juzgue conveniente. Mientras se encuentre la misma vigente, le corresponde al mandatario la función de vigilancia, según lo establecido por el artículo 1925 del Código Civil. Ahora bien, en materia de comisión, el Código de Comercio regula los supuestos de sustitución, y en relación a ello, la jurisprudencia se ha manifestado de la siguiente forma: Para que la sustitución prevista en el C. Com. 252 sea legítima no sólo es necesario que encuadre en algunos de los casos allí especificados, sino además, el comisionista debe transmitir con fidelidad al sustituto las órdenes sobre persona que goce de crédito en el comercio 3. De acuerdo a lo establecido en los artículos 1926, 1927 y 1928 del Código Civil, y por aplicación de la teoría de la representación, mandante y sustituto tienen acción directa para reclamos entre sí, sólo por la ejecución del contrato. En todos los casos, la sustitución podrá ser total o parcial. El artículo 1929 del Código Civil, establece dos tipos de mandato: a) el visible, representativo, donde el mandatario contrató en nombre del mandante, b) el oculto, no representativo, donde el mandatario contrata en nombre propio. Al mismo tiempo, surgen del mencionado artículo las obligaciones que nacen del mandato oculto, estableciendo que este contrato no obliga al mandante respecto de terceros, y al tercero, lo protege y le otorga la acción subrogatoria para que se cumplan las obligaciones contratadas en ejecución del mandato. En los artículos 1930, 1931, 1932 y 1933, del Código Civil se plasma la teoría de la representación y el principio de buena fe, señalando cuatro situaciones, a saber: 1. Cuando el mandatario actuó dentro de los límites del mandato, no queda personalmente obligado, ni nace del contrato ejecutado en cumplimiento del mandato derecho personal alguno. 2. Cuando el mandatario actuó fuera de los límites del mandato, pero el mandante ratificó el contrato ejecutado en cumplimiento del mandato, tampoco queda obligado ni nace derecho personal alguno en su favor. (3) CNCom., Sala B Organización Metalúrgica Argentina SA 30/04/82.15 La representación en el Derecho Civil Argentino y en el Derecho Civil Alemán Cuando el mandatario actuó fuera de los límites del mandato, sin comprometerse el mandatario de ninguna manera en forma personal y el mandante no ratificare el acto, el contrato será nulo si el tercero conoce los poderes dados por el mandante. 4. Cuando el mandatario actuó fuera de los límites del mandato que no es ratificado y cuando el propio mandatario no se comprometió personalmente, pero el tercero conoce los poderes dados por el mandante, el mandatario responde ante el tercero por incumplimiento de contrato. De los artículos 1935 al 1937 del Código Civil surge la forma y efectos de la ratificación. Dicha ratificación es el acto posterior del mandante por el cual este le da validez a lo actuado en exceso por el mandatario. El codificador reconoce varias formas para expresar esta ratificación: Tácita, por cualquier hecho suyo que importe la aprobación. Tácita, por el silencio ante la noticia del exceso informada por el mandatario. Expresa, por el acto jurídico que expone manifestación concreta de la voluntad. La ratificación tiene efectos retroactivos, el acto realizado en exceso y ratificado es válido desde su concepción. La retroactividad no es oponible a terceros con los que hubiera contratado el mandante en el lapso que va desde el acto hasta la ratificación. Los terceros no pueden oponer el exceso cuando: 1) se hubiere ratificado, o 2) quiera ratificar el mandante. El artículo 1938 del Código Civil, establece que los terceros con quienes el mandatario quiera contratar a nombre del mandante, tienen derecho a exigir que se les presente el instrumento de la procuración, las cartas órdenes, o instrucciones que se refieran al mandato. Este derecho otorgado al tercero se convirtió en una obligación, y su omisión conlleva por falta de prudencia, a liberar al mandatario de su responsabilidad. Luego de sancionada la ley , nuestro ordenamiento vigente se vio inmerso en el principio de buena fe, no sólo en el actuar dentro de los límites sino en exigencias positivas de actuar. El artículo 1939 del Código Civil nos introduce al tema de los contratos celebrados por escritura pública y los celebrados por instrumento privado. Con respecto a los primeros, es necesario presentar los originales, los cuales se retienen y se agregan al protocolo si el poder es especial para ese acto, o se devuelve al mandatario si el poder es general o especial para varios actos. Con relación a los segundos, nos encontramos frente a una doble opción: el mandatario puede pedir la pieza original o una copia autenticada.16 110 DOCTRINA REVISTA DEL NOTARIADO 892 El artículo 1941 del Código Civil analiza la relación frente a terceros y al respecto rige el principio que la solidaridad no se presume. Salvo expresa autorización, no existe entre comandantes solidaridad respecto de los terceros contratantes. El principio general primero en el tiempo, primero en el derecho lo encontramos plasmado en el artículo 1943 del Código Civil: contratando dos personas sobre el mismo objeto, una con el mandatario y otra con el mandante, y no pudiendo subsistir los dos contratos, subsistirá el que fuese de fecha anterior. La actuación personal del mandante revoca el poder, en tanto no se estableció otra cosa en el poder o se dejó expresa la voluntad de no revocarlo. Se plantean tres casos con idéntica consecuencia: 1. El mandatario contrata en ejercicio del mandato y luego lo hace el mandante, quien revoca o no el mandato. Se aplica al principio de primero en el tiempo, primero en el derecho, y es válido el contrato suscripto con el mandatario. 2. Si el mandante contrata, queda revocado el poder y la actuación del mandatario no es válida. Como consecuencia, el contrato del mandante es válido y no así el contrato suscripto por el mandatario posterior a la revocación. 3. Si el mandante contrata sin revocar el poder, se aplicaría también el principio primero en el tiempo, primero en el derecho y el contrato del mandante es válido. El artículo 1944 del Código Civil relaciona su redacción con respecto al citado artículo 1943 del mismo cuerpo legal, y se refiere a la buena fe subjetiva (creencia), que consiste en la conciencia de estar obrando conforme a derecho. Protege al mandatario que ignora que se está perjudicando a un tercero. De la redacción del artículo 1945 del Código Civil se puede vislumbrar que el codificador impone frente al mandatario, la solidaridad de los comandantes. El negocio común es un término no definido en el Código que dependerá, en cada caso, de la interpretación jurisprudencial. Los actos jurídicos ejecutados por el mandatario en los límites de sus poderes, y a nombre del mandante, como las obligaciones que hubiese contraído, son considerados como hechos por este personalmente, así reza el artículo 1946 del Código Civil. Del mismo se desprende que la representación es el hecho de realizar algo por otra persona que da poder para ello, asumiendo los efectos de su actuar. Con respecto a los gastos que requiera la ejecución del mandato, deberán ser adelantados por el mandante si el mandatario lo solicita. Es necesario que esté el reclamo. Si ante el mismo el mandante no da los fondos suficientes, el mandatario, quien no17 La representación en el Derecho Civil Argentino y en el Derecho Civil Alemán 111 está obligado a adelantarlos, salvo pacto en contrario, no tiene obligación de ejecutar el mandato. Este precepto se halla plasmado en el artículo 1948 del Código Civil. Por su parte, el artículo 1949 de la citada norma establece que si incluso no siendo una obligación del mandatario, este hubiese anticipado los gastos necesarios, el mandante tiene la obligación de restituírselos, independientemente de cómo haya resultado el negocio, y en el momento en que se reclame. El mandato civil se presume gratuito salvo convención expresa en contrario o que el mandato sea atinente a la profesión o modo de vida del mandatario. La única excepción al libre contrato la establece Vélez Sarsfield respecto de abogados y procuradores, pero distintas normas regulan los honorarios de profesionales. En materia comercial se presume oneroso el mandato. De acuerdo a lo establecido en el artículo 1954 del Código Civil, es obligación del mandante indemnizar al mandatario por las pérdidas no imputables, definiendo el perjuicio claramente en el citado artículo. Las causas que puede invocar el mandante para la eximición de su obligación de indemnizar al mandatario son: a) La culpa del mandatario y b) La falta de causalidad entre daño y aceptación del mandato. El legislador en el artículo 1956 del Código Civil establece el derecho de retención por parte del mandatario hasta que se hayan pagado tanto los gastos como la retribución debida. La cesación del mandato se produce, de acuerdo a lo establecido en al artículo 1960 del Código Civil por: 1. Ejecución íntegra del objeto del mandato. 2. Vencimiento del plazo determinado. 3. Vencimiento del plazo indeterminado, pero en este supuesto necesita previamente su determinación. La jurisprudencia ha interpretado que el plazo de prescripción del contrato de mandato sea civil o comercial es de diez años 4. El artículo 1961 del Código Civil reza: El mandante debe estar y pasar la fecha de los actos privados ejecutados por el mandatario, y es de su cargo la prueba de que el acto hubiese sido antidatado, corresponde al mandante que no es considerado como tercero de la contratación, que alega la antidatación del instrumento, acreditar tal circunstancia. (4) CCom., Sala B Liwczycki, E. c/caubet y Cía. s/sumario, 14/10/86.18 112 DOCTRINA REVISTA DEL NOTARIADO 892 El artículo 1963 del Código Civil, establece que el mandato se acaba por: 1. La revocación del mandante. 2. La renuncia del mandatario. 3. El fallecimiento del mandante o del mandatario. 4. La incapacidad sobreviviente al mandante o mandatario. A estos casos habría que agregar la expiración del plazo, cumplimiento del objeto y quiebra. La jurisprudencia con relación a lo establecido por el legislador en el artículo 1968 del Código Civil ha establecido: La doctrina del mandato tácito o aparente tiende a proteger a los terceros de buena fe que han obrado sin culpa frente al mandatario, siempre que las circunstancias que rodeen la cuestión permitan razonablemente inferir que aquél ha actuado en representación de otra persona, lo que hace que el virtual mandante quede obligado frente al tercero de buena fe. EFECTOS DE LA CESACIÓN DEL MANDATO Efectos y oponibilidad de la cesación El Código Civil en su artículo 1964 dice: Para cesar el mandato en relación al mandatario y a los terceros con quienes ha contratado, es necesario que ellos hayan sabido o podido saber la cesación del mandato. El principio general es que los actos efectuados con los terceros después de la cesación del mandato no obligan al mandante. Sin embargo, por medio de la regla que se consagra en este artículo, la clave de la oponibilidad reposa en que hayan sabido o podido saber de la cesación. La finalización del contrato de mandato debe ser conocida por el mandatario, que es la contraparte, mientras que en el caso de representación, debe ser conocida por terceros, a quienes va dirigida. Una tesis que atendiera exclusivamente al principio voluntarista del mandante podría admitir lisa y llanamente la extinción del encargo frente a la sola expresión de la voluntad. Sin embargo, esa postura no sería funcional en la materia, donde la estabilidad de las relaciones jurídicas y la justicia del caso concreto influyen decisivamente en la adopción de soluciones de índole civil. La situación se resume en cuestiones de hecho, que deberán atender a la existencia del conocimiento, aunque fuere obtenido por cualquier medio, incluso por uno indirecto, si fuere idóneo o aportara certidumbre sobre el acontecimiento. Si el caso fuera el de la muerte del mandante, tampoco debería descartarse la diligencia empleada por los herederos en dar aviso del suceso al mandatario.19 La representación en el Derecho Civil Argentino y en el Derecho Civil Alemán 113 Por su parte, Machado asigna especial importancia a la circunstancia de que la cesación del mandato permite al mandante reclamar del mandatario la entrega de los documentos donde conste aquel, conforme surge del artículo 1970, segunda parte del Código Civil. De esta forma, se evita que el mandatario pueda continuar representando al mandante con relación a terceros. Ahora bien, si el mandato estuviere instrumentado por escritura pública, no sólo debe rescatarse el testimonio de ella sino también debe notificarse al escribano autorizante a fin de que no expida nuevas o ulteriores copias, asentando nota de la cesación en el cuerpo de la escritura matriz. Si el protocolo no estuviera en poder del escribano, la diligencia se practicará ante el archivo respectivo. Antes de conocer la finalización del mandato, el mandatario debe presuponer que continúa obrando en representación del mandante, creencia que también esgrimen los terceros, para quienes lo realizado por el mandatario será considerado como hecho personalmente por el mandante, según lo establecido en el artículo 1946 del Código Civil. Por aplicación del artículo en comentario, la jurisprudencia ha resuelto que la extinción del mandato por fallecimiento no se produce desde ese momento, sino a partir que la noticia llega a conocimiento del mandatario o de los terceros interesados. 5 También se dijo que, aunque el cese se haya producido por revocación o nombramiento de otro apoderado, es a partir del momento en que el primitivo mandatario supo o pudo conocer dichos actos de acuerdo a los artículos 1964 y 1971 del Código Civil, que opera el efecto y por consiguiente, a partir de esa fecha comienza a correr el plazo de la prescripción bienal, previsto en el artículo 4032, inciso 1 del Código Civil. Ignorancia inculpable Es un estado subjetivo de los interesados, relevante jurídicamente, por cuanto implica mantener el efecto imputativo de los actos celebrados por el mandatario, el cual debe mantenerse mediante el empleo de las diligencias propias de las circunstancias del caso. La calificación de esta situación impone apreciar y atenerse a los datos que rodean la vigencia del desempeño, advirtiéndose que no sólo la certeza provoca el desplazamiento de esa creencia, sino también la eventualidad del haber podido saber que lleva a equiparar al conocimiento real los supuestos basados en la ignorancia imputable, de acuerdo a los artículos 1965 a 1967 del Código Civil. Lo que debe conocerse es la cesación del mandato, aunque esto provoque necesariamente presumir el conocimiento de la causal que la ocasione y de la norma jurídica que así lo dispone, en tanto no es factible alegar la ignorancia del derecho. (5) CCiv 1 Cap., 7/5/36; JA, ; CNCiv, Sala A, 10/7/53, JA, 1953-IV-389.20 114 DOCTRINA REVISTA DEL NOTARIADO 892 Sin embargo, en principio, debe presumirse la ignorancia sin culpa, frente a lo cual queda a cargo de quien lo alegue la prueba del conocimiento o la culpa en no haberlo tenido. Para alguna doctrina clásica, la extinción resulta oponible cuando se emplean notificaciones al público en general, mediante diarios, circulares, etc., reconociendo que será el juez quien, en definitiva, deberá valorar las circunstancias especiales que acrediten si los terceros conocieron o no la cesación del mandato antes de trabar la relación con el mandatario. La conclusión en sí misma constituye un hecho jurídico que tal vez no sea de conocimiento efectivo del mandatario, situación que se confirma, interpretativamente, cuando en la situación inversa la renuncia del mandatario se torna recepticia, ya que su ejercicio exige dar aviso al mandante de acuerdo al artículo 1978 del Código Civil, motivo por el cual cabe interpretar que, en ambos casos, mientras esta comunicación no opere, el mandato continúa subsistiendo. Por ello, ante la apreciación de los supuestos, tiene que imperar la regla de la buena fe-diligencia, tal como surge del artículo 1198 del Código Civil. Sin embargo, no debería exigirse al tercero, para tener por acreditada su diligencia, que demuestre haber comprobado o certificado la vigencia del poder, puesto que la doctrina general es conteste en sostener que no constituye obligación o deber del tercero que permita excluir su buena fe en caso de omisión, requerir el instrumento donde conste el apoderamiento. En tal sentido, se ha declarado que el tercero que traba relación con un mandatario debidamente autorizado, no está obligado a averiguar si el mandato subsiste, ni debe soportar la falta de diligencia del mandatario o de su mandante 6. Con relación a lo expuesto, se sostuvo que la cesación del mandato por fallecimiento del mandante no se produce desde el momento mismo de su muerte, sino desde que ella llega a conocimiento del mandatario o de los terceros interesados. Por ello, se ha dicho que el fallecimiento del mandante no pone automáticamente fin al mandato, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 1969 del Código Civil, del cual la ultractividad de los efectos extintivos, la regla general es que la extinción agota los efectos del contrato y del acto representativo. Sin embargo la ley consagra excepciones. La ultractividad del mandato o de la representación surge cuando la ley impone obligaciones al mandatario, aún después de extinguido el contrato o el acto jurídico unilateral que les dio origen. El fundamento de ello es evitar daños al mandante, derivados de una interrupción abrupta. Esta disposición constituye una atenuación del principio de la libre rescindibilidad que rige en esta materia. Sabido es que, con motivo de la (6) CNCiv, Sala F, 14/10/71, ED, Mostrar más
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