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Timestamp: 2017-09-19 16:16:20
Document Index: 179798286

Matched Legal Cases: ['Artículo 4', 'Artículo 5', 'Artículo 6', 'Artículo 6', 'Artículo 7', 'Artículo 12', 'Artículo 5', 'Artículo 14', 'Artículo 17', 'Artículo 20', 'Artículo 25', 'Artículo 29', 'Artículo 34', 'artículo 13', 'artículo 13', 'artículo 24', 'artículo 88', 'artículo 24', 'artículo 14', 'artículo 23', 'artículo 24', 'artículo 23', 'artículo 23', 'artículo 23', 'artículo 7', 'artículo 23', 'artículo 24', 'artículo 24', 'artículo 23', 'artículo 14', 'artículo 17', 'artículo 1', 'artículo 88', 'artículo 17', 'artículo 128', 'artículo 88', 'artículo 11', 'artículo 88', 'artículo 88', 'artículo 88', 'artículo 14', 'artículo 14', 'artículo 128', 'artículo 88', 'artículo 24', 'artículo 88', 'artículo 93', 'artículo 92', 'artículo 93', 'artículo 88', 'artículo 9', 'artículo 88', 'artículo 139', 'artículo 35']

TRIBUNAL SUPREMO, SALA DE LO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO, SECCIÓN 7ª. SENTENCIA DE 30 SEPTIEMBRE DE 2009 (Recurso de casación número 6087/2005) - PDF
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María Araya Maldonado
1 LOS FUNCIONARIOS DE LA ADMINISTRACIÓN LOCAL NO PUEDEN COMPENSAR LOS SERVICIOS EXTRAORDINARIOS REALIZADOS FUERA DE LA JORNADA DE TRABAJO CON HORAS DE DESCANSO, NI EL DESEMPEÑO TRANSITORIO DE FUNCIONES RESERVADAS A PUESTOS DE SUPERIOR CATEGORÍA LLEVA IMPLÍCITA DE MODO AUTOMÁTICO LA RETRIBUCIÓN CORRESPONDIENTE A ESTE La estructura de las retribuciones de los funcionarios locales son las mismas que las establecidas para los funcionarios civiles del Estado, a las que deben de quedar sometidas, y estas no contemplan la posibilidad de compensar las horas extraordinarias con tiempo de descanso, sino que la compensación ha de hacerse mediante gratificaciones por servicios extraordinarios fuera de la jornada legal, y ello, aunque no esté expresamente prohibido por la legislación que regula la negociación colectiva de los funcionarios públicos, pues en esta materia rige el principio de vinculación positiva, esto es, que únicamente se puede hacer aquello que la ley recoge, y no loo que la ley no prohíbe (vinculación negativa). Asimismo, el Tribunal Supremo declara que los funcionarios que realicen funciones de categorías superiores a las del puesto a que en realidad pertenecen, no por esta circunstancia solamente han de percibir las retribuciones del puesto superior porque se trata de tareas que no son las propias del puesto al que ha accedido por el procedimiento legalmente establecido; y por otro lado que según tales normas, no cabe que se produzca el efecto de que el funcionario en cuestión automáticamente pase a recibir las retribuciones correspondientes al puesto de trabajo que irregular y transitoriamente desempeña, si bien, sin perjuicio de que en esos supuestos de atribución irregular de funciones, pueda percibir la denominada indemnización por razón del servicio. TRIBUNAL SUPREMO, SALA DE LO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO, SECCIÓN 7ª. SENTENCIA DE 30 SEPTIEMBRE DE 2009 (Recurso de casación número 6087/2005) ANTECEDENTES DE HECHO PRIMERO La sentencia recurrida contiene parte dispositiva que copiada literalmente dice: Fallamos; Que estimando en parte el recurso contenciosoadministrativo interpuesto por el Abogado del Estado contra el Acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de Aldea del Fresno de 21 de marzo de 2002 por el cual se aprobó el Convenio Colectivo del personal funcionario de dicha Corporación, debemos anular y anulamos los siguientes artículos del referido Acuerdo: 1º) Artículo 4, en lo relativo a la regulación de la jornada laboral. 2º ) Artículo 5, apartados 1.b), 1.g) y 1.j), en materia de permisos y licencias retribuidas. 3º) Artículo 6.1, sobre gratificación por 1
2 servicios extraordinarios. 4º ) Artículo 6.4, sobre retribuciones en caso de enfermedad o accidente. 5º ) Artículo 7, sobre aportación municipal para seguro de accidente y fallecimiento. 6º ) Artículo 12, sobre cuantía de pagas extraordinarias. Materias todas sobre las que será de aplicación la normativa general sobre función pública. Sin hacer expresa imposición de costas ( ). FUNDAMENTOS DE DERECHO PRIMERO La Abogacía del Estado, en la representación por la que actúa de la Administración General Estatal, impugnó ante la Sala de lo Contencioso- Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, el acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de Aldea del Fresno, de 21 de Marzo de 2002, aprobatorio del Convenio Colectivo del personal funcionario de dicha Corporación. En concreto la impugnación se dirigía contra los artículos 5.1.d), g) y f), art. 6º, 7º, 12º, 13º y 14º. La impugnación prosperó a través de la sentencia de 5 de Noviembre de 2004, recurso núm. 1673/2002, con la consiguiente anulación de los arts. 5º, 6º, 7º y 12º, pero no en relación a los arts. 13º y 14º, cuya validez jurídica mantuvo el Tribunal Superior. SEGUNDO Frente a esos preceptos mantenidos por la sentencia del órgano juzgador de la instancia, es decir arts. 13º y 14º del Convenio, la representación estatal interpone este recurso de casación, suplicando que sea revocada la sentencia de instancia respecto a tales preceptos cuya nulidad debe ser en definitiva declarada por este Alto Tribunal. Como primer motivo casacional, y al amparo del art d) de la Ley de esta Jurisdicción, se impugna la sentencia del TSJ, en cuanto mantuvo la validez jurídica del art. 13º del Convenio. Considera infringidos los arts. 35 de la Ley 9/1987, sobre Negociación Colectiva de los Funcionarios Públicos, y los arts. 92 y 93 p 1º y 2 y 101, de la Ley de Bases del Régimen Local, 7/1985 y el art. 66 del R.D. 364/1985, que Reglamenta el Ingreso y Provisión de Puestos de Trabajo de los Funcionarios Civiles de la Administración Civil del Estado, así como el art. 157, del R. Decreto Legislativo 7/1986. Para argumentar el motivo alega lo siguiente: El art. 13º del Convenio viene a disponer que los trabajadores que realicen funciones de categorías superiores a las del puesto a que en realidad pertenecen (lo que se posibilita solo con contar con el informe favorable de la Comisión Paritaria del Convenio), percibirán la retribución correspondiente a dicha categoría superior. Sigue diciendo, en sus palabras, que: <<la sentencia de instancia entiende que esta previsión es conforme a Derecho, argumentando que en el esquema de la legislación general de la función pública las retribuciones se vinculan al puesto de trabajo, y no al funcionario público que lo sirve, y esto es lo que precisamente se consigue abonando las retribuciones del puesto de trabajo superior cuyas funciones desarrolla en la práctica el funcionario; añadiendo la Sentencia de instancia, que de ese modo se evita un enriquecimiento injusto de la Administración. Sin embargo, la Sentencia de instancia omite razonar por qué este esquema, a pesar de su posible justicia en sentido material, no resulta conforme a la legislación positiva sobre la función pública dictada por el Estado, y en particular, a 2
3 los preceptos legales y reglamentarios anteriormente invocados por esta Abogacía del Estado>>. TERCERO También al amparo del art d) LJCA, y en relación al art. 14 del Convenio, entiende el actor que la sentencia vulnera los arts. 35 de la Ley 9/1987, 92, 93 y 94 de la Ley de Bases de Régimen Local 7/1985, y el art. 23,3 de esa Ley 30/1984 de Medidas de Reforma de la Función Pública. En esencia la argumentación que expone para fundar el motivo, es lo siguiente: El art. 14 del Acuerdo Colectivo sobre Función Pública de Ayuntamiento de Aldea del Fresno impugnado en el recurso contencioso-administrativo de autos, contempla que el método normal para gratificar las horas extraordinarias a los funcionarios públicos de dicho Ayuntamiento, consista en la compensación por tiempo de descanso, que podrá acumularse hasta constituir jornadas completas que se podrán sumar a los periodos de vacaciones u otros periodos de descanso. La sentencia de instancia se refiere a este precepto en su Fundamento de Derecho Séptimo, y entiende que aún cuando el art d) de la Ley 30/84, solo contempla la gratificación por servicio extraordinario fuera de la jornada habitual, no debe considerarse excluida la posibilidad de que la gratificación por horas extraordinarias se conmute por tiempo de descanso, y en consecuencia, confirma la legalidad del precepto comentado del Acuerdo Colectivo sobre Función Pública del Ayuntamiento de Aldea del Fresno. CUARTO A la vista de las actuaciones la casación debe prosperar. Y es así porque de los preceptos legales invocados por la Administración General del Estado resulta, por un lado que la validez del desempeño por parte de funcionarios públicos de tareas que no sean las propias del puesto al que ha accedido por el procedimiento legalmente establecido está sujeto a estrictos términos; y por otro lado que según tales normas, no cabe que se produzca el efecto de que el funcionario en cuestión automáticamente pase a recibir las retribuciones correspondientes al puesto de trabajo que irregular y transitoriamente desempeña. Todo ello sin perjuicio de que en esos supuestos de atribución irregular de funciones, pueda percibir la denominada indemnización por razón del servicio, a que alude el art. 157 del Decreto Legislativo 781/1986. De esta forma tienen cumplimiento los principios de legalidad, mérito y capacidad que rigen estrictamente el acceso a los puestos de trabajo en la función pública, tal como se infiere del art. 101, de la Ley de Bases del Régimen Local, reformada por la Ley 55/1999. Igualmente con lo antes considerado se evitan las situaciones de enriquecimiento injusto a que alude la sentencia recurrida. Respecto del segundo motivo casacional, la razón de ser de su estimación está en que según se infiere de los preceptos legales citados como vulnerados en relación a esta motivación, es claro que la Administración Local de que dimana el acto inicialmente recurrido solo puede realizar la negociación de las condiciones de trabajo de sus funcionarios, dentro de los estrictos límites que tales preceptos le señalan. Preceptos que establecen la jornada laboral, y que la estructura de las retribuciones de los funcionarios locales, deberán 3
4 acomodarse a las mismas normas que las que rigen las de los funcionarios civiles del Estado, entre las que no cabe encontrar alguna que lleve a compensar las horas extraordinarias con tiempo de descanso, sino que prevé su compensación mediante gratificación por servicios extraordinarios fuera de la jornada normal. La interpretación que realiza la sentencia recurrida, contemplando el principio de legalidad en sentido negativo, contradice lo que se infiere de los arts. 35 y concordantes de la Ley 9/1987, que rige la negociación colectiva de los funcionarios ( ). Por todo lo expuesto, en nombre de Su Majestad el Rey, por la autoridad que nos confiere la Constitución; FALLAMOS 1) Ha lugar al recurso de casación promovido por la Abogacía del Estado, en representación de la Administración General del Estado, contra la sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, de 5 de Noviembre de 2004, recurso núm. 1673/2002, sobre determinados preceptos del Convenio Colectivo del funcionario del Ayuntamiento de Aldea del Fresno, aprobado por acuerdo del Pleno de 21 de Marzo de Sentencia que se revoca solo y en cuanto había mantenido la validez jurídica de los arts. 13 y 14 del Convenio. 2) Se estima el citado recurso contencioso-administrativo núm. 1673/2002 y se declara la anulación, además de los arts. 5º.1.d) g) y j), arts. 6º, 7º y 12º anulados por la sentencia, también la de los arts. 13º y 14º mantenidos por el Tribunal Superior. 3) Cada parte soportará las costas causadas a su instancia en la casación. No se hace una expresa condena por las de la primera instancia. AL CONTRARIO QUE LA ANTERIOR SENTENCIA, ÉSTA DECLARA, INDIRECTAMENTE, LA VALIDEZ DE LA COMPENSACIÓN DE LOS TRABAJOS EXTRAORDINARIOS REALIZADOS FUERA DE LA JORNADA LABORAL POR DESCANSO TRIBUNAL SUPREMO, SALA DE LO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO, SECCIÓN 7ª. SENTENCIA DE 13 OCTUBRE DE 2009 (Recurso de casación número 348/2006) ANTECEDENTES DE HECHO PRIMERO 4
5 En el recurso nº 979/2001, seguido en la Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, con fecha 12 de diciembre de 2005 se dictó sentencia cuya parte dispositiva es del siguiente tenor literal: "FALLAMOS 1- Estimamos en parte el presente recurso contencioso-administrativo; 2- Anulamos los siguientes apartados del Acuerdo Marco para el Personal Funcionario del Ayuntamiento de Consuegra (Toledo), aprobado por el Pleno de dicha corporación en la sesión celebrada el 27 de julio de 2001: a. Artículo 5.2 b. Artículo 14.1 c. Artículo 17 en sus menciones a "jornada de trabajo" y "horario". d. Artículo 20, en la parte en la que establece un descanso diario de 30 minutos, en lugar de 20. e. Artículo 25.2 f. Artículo 29.4 g. Artículo 34.5 h. En el "Acuerdo sobre revisión de valoración de puestos de trabajo", la parte en la que se establece que "se mantiene la gratificación para los funcionarios de los grupos D y E equivalente a la diferencia de trienio con el personal laboral, de aquellos trienios que se hayan cumplido o se cumplan desde el 1 de enero de 1999". i. Los complementos de productividad fijados en el Anexo III. j. Los complementos específicos fijados para el año 2002, en lo que excedan más de un 2% respecto a los de k. Los premios por jubilación forzosa y anticipada regulados en el artículo 13 del Anexo VI. 3.- No hacemos especial imposición de las costas procesales". SEGUNDO Contra dicha sentencia preparó recurso de casación el Abogado del Estado que la Sala de Albacete tuvo por preparado por providencia de 9 de enero de 2006, acordando el emplazamiento a las partes y la remisión de las actuaciones a este Tribunal. TERCERO Por escrito presentado el 16 de febrero de 2006 en el Registro General de este Tribunal Supremo, el Abogado del Estado interpuso el recurso anunciado y, después de exponer el motivo que estimó pertinente, solicitó a la Sala que "(...) se dicte Sentencia que anule el pronunciamiento de la Sentencia de instancia por el que se desestima parcialmente el recurso contencioso-administrativo interpuesto por la Abogacía del Estado en relación con la pretensión a que nos referimos en el Motivo Único del presente recurso de casación" ( ). 5
6 FUNDAMENTOS DE DERECHO PRIMERO La sentencia dictada por la Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha cuya casación se pretende estimó en parte el recurso del Abogado del Estado contra el Acuerdo Marco para el Personal Funcionario del Ayuntamiento de Consuegra, aprobado por el pleno de la corporación municipal el 27 de junio de En particular, anuló los artículos 5.2 [inclusión de los acuerdos de la comisión de seguimiento como parte del Acuerdo Marco]; 14.1 b) [causas excepcionales de traslado del puesto de trabajo]; 17 [modificación de las condiciones de trabajo en sus menciones a "jornada de trabajo" "horario"]; 20 [descanso diario en tanto establece un descanso diario de 30 minutos y no de 20]; 25.2 [permisos y licencias]; 29.4 [crédito horario mensual de 20 horas]; 34.5 [retribuciones de quienes se hallen en situación de incapacidad temporal]; el Acuerdo sobre revisión de valoración de puestos de trabajo en tanto mantiene la gratificación para los funcionarios de los grupos D y E equivalente a la diferencia de trienio con el personal laboral de aquellos trienios que se hayan cumplido o se cumplan desde el 1 de enero de 1999; los complementos de productividad fijados en el Anexo III; los complementos específicos fijados para el año 2002 en lo que excedan más de un 2% respecto a los de 2001; y los premios por jubilación forzosa y anticipada regulados en el artículo 13 del Anexo VI. En cambio, desestimó el recurso contencioso-administrativo en lo relativo a los artículos 6 [funciones de la comisión de seguimiento]; 9 [sistema de acceso del personal]; 10 [promoción interna]; 11 [promoción profesional]; 13 [plantilla]; capítulo XI [derechos de representación colectiva]; Anexo I [fondo adicional para incrementar los conceptos retributivos]; y el artículo 24 [gratificación por horas extraordinarias]. SEGUNDO El Abogado del Estado, en su único motivo de casación, interpuesto por el cauce del artículo 88.1 d) de la Ley de la Jurisdicción, se limita a cuestionar la sentencia en lo que se refiere al artículo 24 del Acuerdo que, como se acaba de ver, se refiere a la gratificación de las horas extraordinarias. Para el escrito de interposición infringe los artículos 35 de la Ley 9/1987 [pues la negociación colectiva de los funcionarios no puede ir más allá de la competencia del órgano administrativo que suscriba el acuerdo]; 92 de la Ley reguladora de las Bases del Régimen Local [conforme al cual los funcionarios de la Administración Local se rigen en lo que ella no dispone por la legislación del Estado y de las Comunidades Autónomas]; 93.1 y 2 de ese mismo texto legal [donde se establece para las retribuciones básicas de los funcionarios de la Administración Local la misma estructura y cuantía que las señaladas con carácter general para toda la función pública y para las complementarias la misma estructura y los mismos criterios de valoración objetiva que los del resto de funcionarios y que es el pleno municipal el que debe fijar su cuantía dentro de los límites máximo y mínimo que señale el Estado]; 23 y 24 de la Ley 30/1984, de 2 de agosto, de medidas para la reforma de la Función Pública [que definen la estructura de las retribuciones de los funcionarios]; y el artículo 14 de la Constitución. Ahora bien, la clave del motivo de casación se halla en la interpretación del artículo 23.3 d) de la Ley 30/1984, precepto según el cual en ningún caso las 6
7 gratificaciones por servicios extraordinarios podrán ser fijas en su cuantía y periódicas en su devengo. El Acuerdo dice sobre el particular que los trabajos extraordinarios realizados fuera de la jornada serán compensados, a elección del empleado, en días libres o con gratificaciones. Para lo primero incluye unas equivalencias, para las segundas dispone que se abonarán en la nómina del mismo mes los trabajos realizados entre los días 1 y 15 y en la del siguiente los realizados entre los días 16 y 31. La sentencia no encontró en estas previsiones del artículo 24 del Acuerdo ninguna infracción del mencionado artículo 23.3 d) y, por eso, desestimó la pretensión anulatoria del Abogado del Estado. Este afirmaba en la demanda que este precepto contempla "una facultad de la Administración de retribuir libre y graciosamente" esos servicios sin obligarla a establecer una cuantía mínima ni máxima por ellos. No obstante, la Sala de Albacete entendió que el Abogado del Estado "extrae del tenor del artículo 23.3 d) de la Ley 30/1984 consecuencias que van más allá de lo que dice el precepto" y que su único sentido es el de "evitar que se establezcan las gratificaciones como conceptos que se cobren de forma pautada cada mensualidad o período de tiempo determinado en una cantidad prefijada equiparándolas al resto de las percepciones salariales". Pero, concluye la sentencia, "no parece que haya nada que se oponga a que la Administración establezca, justamente en uso de la discrecionalidad que le compete a la hora de retribuir los servicios, un criterio previo según el cual se valorarán en una determinada cuantía cada una de las horas trabajadas en servicios extraordinarios. Eso no vulnera el artículo 23, pues no se establece de forma fija y periódica el percibo, pues pueden o no realizarse los servicios y si se realizan, con una duración u otra, ni puede admitirse que la libertad que la norma deja para que la Administración establezca la cuantía impida que se use justamente tal libertad para establecer una referencia (que no fijación definitiva de la cuantía) para su determinación en caso de que se realicen los servicios, naturalmente siempre con el límite establecido en el artículo 7 del Real Decreto 861/1986, límite que no se dice vulnerado por el Abogado del Estado". Para el escrito de interposición, en cambio, "es manifiesto que no cabe fijar este concepto retributivo de horas extraordinarias para los funcionarios de una Corporación Local" y que del artículo 23.3 d) de la Ley 30/1984 "se deriva la prohibición de fijar retribuciones por servicios extraordinarios fuera de la jornada de trabajo con carácter fijo en su cuantía y periódico en su devengo" que es, precisamente, lo que hace el artículo 24 del Acuerdo Marco en opinión del Abogado del Estado. TERCERO El motivo no puede prosperar por los mismos argumentos con los que la sentencia rechazó la impugnación formulada en la demanda, circunscrita a la conformidad del artículo 24 del Acuerdo Marco con el artículo 23.3 d) de la Ley 30/1984. Y es que en el escrito de interposición, fuera de invocar una serie de 7
8 preceptos que no se alegaron en la instancia, no se hace más que reiterar el argumento defendido ante la Sala de Albacete sin aportar razones que desvirtúen el razonamiento con el que ésta desestimó el recurso en este punto. Razonamiento, por lo demás, que no infringe el precepto del que se viene hablando porque, lejos de tener a estas gratificaciones como retribuciones de cuantía fija y devengo periódico, se limita a admitir la validez del artículo del Acuerdo Marco que establece unas referencias con las que determinar su monto en los casos en que efectivamente se presten los servicios extraordinarios. Referencias que no prejuzgan, desde luego la realización de éstos ni, en el caso de que lleguen a tener lugar, su duración, ni, por tanto, su cuantía real, de manera que no se produce como consecuencia el resultado prohibido por la Ley, que es, precisamente, lo que dice la sentencia. CUARTO A tenor de lo establecido por el artículo de la Ley de la Jurisdicción, no habiendo comparecido el Ayuntamiento de Consuegra, no hacemos imposición de costas. En atención a cuanto se ha expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad que nos confiere la Constitución Española, FALLAMOS Que no ha lugar al recurso de casación nº 348/2006, interpuesto por el Abogado del Estado contra la sentencia nº 332, dictada el 12 de diciembre de 2005, por la Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha y recaída en el recurso 979/2001 y que no hacemos imposición de costas. LAS URBANIZACIONES ILEGALES PUEDEN SER CLASIFICADAS POR EL PLANEAMIENTO GENERAL COMO SUELO URBANO A DESARROLLAR MEDIANTE UN PLAN ESPECIAL DE REFORMA INTERIOR, CON LA CONSIGUIENTE OBLIGACIÓN DE LOS PROPIETARIOS DE URBANIZAR Y HACER LAS CESIONES COMO DISPONGA EL PERI El Plan General incluye un sector dentro del suelo urbano, pero que ha de ser objeto de desarrollo mediante un Plan Especial de Reforma Interior, pues dicho sector se encontraba previamente ordenado de forma ilegal; sin embargo, la Comunidad de propietarios entiende que debería ser considerado suelo urbano consolidado, pretensión que es rechazada porque para que unos terrenos sean clasificados como suelo urbano consolidado no es suficiente con que cuenten con los servicios urbanísticos precisos, sino que es necesario que la existencia de esos servicios 8
9 procedan de la ejecución de un plan, y de aquí que los propietarios afectados hayan de cumplir con las obligaciones de cesión y urbanización, y ello aunque se trate de suelo urbano consolidado, ya que al tratarse de una urbanización ilegal, ésta se ha de adaptar la realidad física a la legalidad, y no al revés, si el planeamiento considera inadecuada su urbanización. TRIBUNAL SUPREMO, SALA DE LO CONTENCIOSO-ADMINISTRRATIVO, SECCIÓN 5ª. SENTENCIA DE 1 OCTUBRE DE 2009 (Recurso de casación número 2163/2005) ANTECEDENTES DE HECHO PRIMERO La Sección 1ª de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid dictó sentencia con fecha 9 de diciembre de 2004 en la que se desestima el recurso contencioso-administrativo (recurso 2317/01) por la Comunidad de Propietarios X contra la resolución de fecha 23 de abril de de la Consejería de Obras Públicas Urbanismo y Transportes de la Comunidad Autónoma de Madrid por la que se aprueba definitivamente el Plan General de Ordenación Urbana de Algete en lo referente al ámbito y determinaciones urbanísticas que se establecen para la urbanización Y. SEGUNDO En las determinaciones del Plan General controvertido la urbanización Y queda incluida, dentro del suelo urbano, en el ámbito de planeamiento urbanístico APR-1 que ha de ser objeto de desarrollo mediante Plan Especial de reforma Interior. En el proceso de instancia la parte actora aducía que tal determinación es contraria a derecho por las obligaciones que comporta ya que -a su entender- los terrenos que ocupa la urbanización deben ser considerados como suelo urbano consolidado, y, por tanto, según lo establecido en el artículo 14.1 de la Ley 6/1998, de 13 de abril, sobre régimen del suelo y valoraciones, y en el artículo 17 de la Ley del Suelo de la Comunidad de Madrid. Tanto la Comunidad de Madrid como el Ayuntamiento de Algete se opusieron al planteamiento de la demandante y la Sala de instancia fundamenta la desestimación del recurso haciendo las siguientes consideraciones: << (...) SEGUNDO.- Vale la pena comenzar señalando que la denominada Y se trata de una urbanización ilegal incluida en el anexo de la Ley 9/1985, de 4 de diciembre, especial para tratamiento de actuaciones urbanísticas ilegales en la Comunidad de Madrid. Las edificaciones se alzaban en suelo no urbanizable y es el planeamiento, al llevar a cabo un convenio alcanzado por el Ayuntamiento con la Comunidad de Madrid, el que clasifica el suelo como urbano. 9
10 La referida Ley 9/1985, de 4 diciembre, se promulga con el fin de dar respuesta a una situación de hecho, cual es la proliferación de urbanizaciones en suelo rústico, siendo su finalidad, una vez delimitado su ámbito territorial, posibilitar la legalización de algunas de las actuaciones urbanísticas llevadas a cabo en contra de las normas legales vigentes y reiterar, cuando aquello no fuese posible, la necesidad de aplicar la disciplina urbanística contenida en la Ley 4/1984, de 10 febrero, de la propia Comunidad de Madrid con las especialidades contenidas en los artículos 5 a 7 de la propia Ley, y así el artículo 1 de ésta fija su objeto en el establecimiento de normas especiales para el tratamiento de las actuaciones urbanísticas ilegales relacionadas en el Anexo Único de la misma, con la finalidad de obtener, atendidas las circunstancias específicas de cada una de aquellas actuaciones, la restauración del orden jurídico infringido y de la situación física alterada o bien la regularización de las actuaciones mismas, a través de las figuras de planeamiento contempladas en la Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana. Aunque el recurrente invoca la doctrina del Tribunal Supremo sobre el imperativo de lo fáctico para concluir que el suelo ha de ser clasificado como suelo urbano consolidado, ha de notarse que en el caso de urbanizaciones ilegales ni siquiera se impone la clasificación de los terrenos como suelo urbano. En efecto, para que unos terrenos merezcan la clasificación de suelo urbano no es suficiente con que cuenten con los servicios urbanísticos en condiciones adecuadas para servir a la edificación, sino que es necesario también que la existencia de esos servicios proceda de la ejecución de un plan, lo que aquí no ocurrió, ya que de otra forma se llegaría al resultado jurídicamente inadmisible, de que las ilegalidades urbanísticas se impondrían por la fuerza de los hechos. En este sentido ver la sentencia del Tribunal Supremo de 11 julio 1989, en la que se afirma que en el caso de que la consecución de esos servicios hubiera tenido lugar de manera subrepticia o fraudulenta queda al arbitrio del planificador municipal clasificar o no de suelo urbano esos terrenos, y la de 6 mayo 1997 según la cual los servicios adquiridos por la vía de hecho no imponen la clasificación de los terrenos como suelo urbano. Parece, pues, que de acuerdo con la principal línea jurisprudencial, la fuerza normativa de lo fáctico no impone la clasificación como suelo urbano de los terrenos que hubieran sido urbanizados ilegalmente. Ello pone de manifiesto que la obligación de la Administración de clasificar como urbanos los terrenos que disponen de los servicios urbanísticos enunciados en la legislación urbanística no tiene realmente su origen en una especial capacidad vinculadora de la realidad física, sino única y exclusivamente en la propia legalidad. Por ello, cuando se ha actuado ilegalmente, la Administración no tiene obligación de clasificar los terrenos como suelo urbano. Por lo demás, la figura del Plan Especial de Reforma Interior es el instrumento que se contempla por la Legislación Urbanística para llevar a cabo actuaciones aisladas que, conservando la estructura de la ordenación anterior, se encaminen a la descongestión del suelo urbano, creación de dotaciones urbanísticas y de equipamiento comunitario, saneamiento de barrios insalubres, resolución de problemas de circulación o de estética y mejora del medio ambiente o de los servicios públicos o de fines análogos. El objetivo perseguido por el PERI, en el caso considerado, consiste en la ampliación en 20 metros del ancho de la vía que cruza la urbanización y la une con la carretera M-111 y el casco antiguo de Algete, así como la creación de una glorieta 10
11 de acceso desde la M-111; la creación de un espacio libre destinado a jardines y áreas de juego y recreo de niños y la creación de reservas de suelo para equipamiento docente y de interés público y social (comercial, asistencial, de ocio). Que las obligaciones de cesión y urbanización recaigan en los propietarios afectados por la actuación no puede desactivarse ni siquiera si se tratase por suelo consolidado. No estamos ante un supuesto en el que se obligue a la realización de cesiones y reurbanización de un terreno ya urbanizado en ejecución del planeamiento, puesto que se trataba de una urbanización ilegal, sino que se trata de adaptar la realidad física a la legalidad y, en estos casos, si el planeamiento considera inadecuada su urbanización y planea su total renovación, es obligada su consideración de suelo urbano carente de urbanización consolidada, siendo obligado igualmente realizar las cesiones y equidistribución de cargas y beneficios. Así pues, cuanto se viene razonando conduce a la desestimación del recurso (...)>>. TERCERO Contra la anterior sentencia preparó recurso de casación la Comunidad de Propietarios DIRECCION000 y efectivamente lo interpuso mediante escrito presentado el 9 de mayo de 2005 que se divide en varios apartados aunque sin articular motivos de casación diferenciados y sin especificar al amparo de qué apartado del artículo 88.1 de la Ley reguladora de esta Jurisdicción se formulan, alegando la infracción de los artículos 8 y 14.1 de la Ley 6/1998, de 13 de abril, sobre régimen del suelo y valoraciones, el segundo de ellos puesto en relación con el artículo 17 de la Ley 9/2001, de 17 de julio, del Suelo de la Comunidad de Madrid, así como la infracción del artículo 128 del Reglamento de Planeamiento aprobado por Real Decreto 2159/1978, de 23 de junio. El escrito termina solicitando que se dicte sentencia en la que, estimando el recurso de casación, se case la sentencia recurrida y en su lugar se dicte otra en la que se acuerde dejar sin efecto la resolución de 23 de abril de 2001 por la que se aprueba de definitivamente el Plan General de Ordenación Urbana de Algete en lo que se refiere a la determinación que incluye la urbanización DIRECCION000 en el ámbito del Área de Planeamiento Remitido APR-1 y se acuerde incluir dicha urbanización en el ámbito del suelo urbano consolidado por la urbanización, con todas sus consecuencias y sin necesidad de ninguna ejecución integral de planeamiento o unidad de actuación urbanística posterior, sin más deberes y cargas que las establecidas para esta clase y categoría de suelo consistente en completar a su costa la urbanización necesaria para que alcance, si aún no la tuviere, la condición de solar, con expresa condena en constas a la parte contraria. CUARTO La representación de D. Pedro Antonio, D. Bernardino y D. Estanislao se opuso al recurso de casación mediante escrito presentado el 15 de septiembre de 2006 en el que tacha de defectuosa la preparación del recurso, por no haber especificado la letra o apartado del artículo 88.1 de la Ley reguladora de esta Jurisdicción a cuyo amparo se formula el motivo de casación; y aunque en el escrito de interposición se alude a la vulneración de las normas y de la jurisprudencia aplicables para resolver las cuestiones objeto de debate, lo que llevaría a incardinar el motivo en el artículo 11
12 88.1.d/, sucede que la argumentación de la recurrente encaja en el artículo 88.1.c/ de dicha Ley -infracción de las normas reguladora de la sentencia- pues lo que aduce es una incongruencia omisiva de la sentencia, siendo por ello que procedería la inadmisión del recurso por defecto en su formulación. El escrito termina solicitando que se dicte sentencia confirmatoria de la recurrida. QUINTO La representación del Ayuntamiento de Algete se opuso al recurso de casación mediante escrito presentado el 24 de octubre de 2006 en el que formula alegaciones para señalar que la fundamentación de la sentencia recurrida es ajustada a derecho y termina solicitando que se desestime el recurso de casación. SEXTO También la Comunidad de Madrid se opuso al recurso de casación mediante escrito que presentó el 25 de octubre de El escrito expone alegaciones contrarias a lo argumentado por la recurrente y finalmente solicita que se dicte sentencia confirmando íntegramente la sentencia de instancia con imposición de costas a la recurrente ( ). FUNDAMENTOS DE DERECHO PRIMERO El presente recurso de casación lo dirige la representación de la COMUNIDAD DE PROPIETARIOS X contra la sentencia de la Sección 1ª de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 9 de diciembre de 2004 en la que se desestima el recurso contencioso-administrativo (recurso 2317/01) interpuesto por dicha comunidad de propietarios contra la resolución de la Consejería de Obras Públicas Urbanismo y Transportes de la Comunidad Autónoma de Madrid de 23 de abril de por la que se aprueba definitivamente el Plan General de Ordenación Urbana de Algete en lo referente al ámbito y determinaciones urbanísticas que se establecen para la urbanización Y. Ya hemos dejado expuesto cuál fue el planteamiento de la recurrente en el proceso de instancia así como las razones que se dan en la sentencia recurrida para fundamentar la desestimación del recurso contencioso-administrativo (antecedente segundo). También ha quedado visto el enunciado del motivo de casación que formula la recurrente; y aunque lo articula en varios apartados, en los que se alega la infracción de diferentes preceptos, se trata en realidad de un único motivo pues tales apartados no son en realidad sino formulaciones apenas diferenciadas de un mismo argumento de impugnación. Por lo demás, aunque en el escrito de interposición no se especifica al amparo de qué apartado del artículo 88.1 de la Ley reguladora de esta Jurisdicción se formula el motivo, debe considerarse amparado en el artículo 88.1.d/ de dicha Ley pues lo que se alega es la infracción de preceptos sustantivos que ordenan las distintas clases y categorías de suelo y el régimen jurídico correspondiente a cada una de ellas. SEGUNDO El núcleo de lo argumentado por la comunidad de propietarios recurrente, tanto en el proceso de instancia como ahora en casación, consiste en señalar que, con arreglo a lo dispuesto en los artículos 8 y 14.1 de la de la Ley de la Ley 6/1998, de 13 de abril, sobre régimen del suelo y valoraciones -y en términos sustancialmente iguales se 12
13 expresan los artículos 14 y 17 de la Ley 9/2001, de 17 de julio, del Suelo de la Comunidad de Madrid - los terrenos de la urbanización Y están ya urbanizados y consolidados por la edificación, mereciendo por ello la consideración de suelo urbano consolidado; y, en consecuencia, no pueden imponerse a los propietarios de dichos terrenos otros deberes salvo el de "...completar a su costa la urbanización necesaria para que los mismos alcance, si aún no la tuvieran, la condición de solar..." (artículo 14.1 citado de la Ley 6/1998, de 13 de abril ). Pues bien, el planteamiento de la recurrente no puede ser acogido en cuanto alberga la pretensión de que cualquier urbanización, incluso la realizada de forma ilegal, conforma una realidad que debe ser asumida sin más por los autores del planeamiento urbanístico. La sentencia de instancia no ignora que los terrenos objeto de controversia se encuentren urbanizados; pero expone con claridad que se trata de una urbanización que se llevó a cabo de forma ilegal en suelo rústico; esto es, una urbanización ilegal de las contempladas en la Ley 9/1985, de 4 de diciembre, especial para tratamiento de actuaciones urbanísticas ilegales de la Comunidad de Madrid. Dicha norma -explica la sentencia- se promulgó para dar respuesta a una situación de hecho, la proliferación de urbanizaciones en suelo rústico, siendo su finalidad la de posibilitar la legalización de algunas de las actuaciones urbanísticas ilegales y reiterar, cuando aquello no fuese posible, la necesidad de aplicar las normas de disciplina urbanística. Partiendo de tales datos, resultan enteramente acertadas las consideraciones que expone la sentencia recurrida señalando que, en casos como el que aquí se examina, la clasificación de los terrenos como suelo urbano no tiene realmente su origen en una especial fuerza vinculante de la realidad física, sino única y exclusivamente en la propia legalidad, pues cuando se ha actuado ilegalmente la Administración no tiene indefectiblemente la obligación de clasificar los terrenos como suelo urbano. En concordancia con lo anterior, es también acertado el razonamiento de la Sala de instancia en el sentido de que el Plan Especial de Reforma Interior es instrumento adecuado para lograr que la urbanización realizada ilegalmente se acomode al planeamiento -se trata de adaptar la realidad física a la legalidad- sin que pueda aceptarse el planteamiento de la recurrente pues a efectos de atribuir al suelo la consideración de consolidado que se pretende no basta con cualquier urbanización, incluso la realizada ilegalmente, sino que es necesario que la urbanización se acomode al planeamiento, debiendo por ello asumirse que el planeamiento urbanístico puede imponer una reurbanización de mayor o menor alcance, y que, asímismo, los propietarios han de quedar sujetos al régimen de deberes propio del suelo urbano no consolidado conforme a lo previsto en el artículo 14.2 de la Ley 6/1998, de 13 de abril, sobre régimen del suelo y valoraciones. TERCERO Se alega, en fin, la infracción del artículo 128 del Reglamento de Planeamiento aprobado por Real Decreto 2159/1978, de 23 de junio, relativo al trámite de información pública durante la tramitación de la subsanación de deficiencias a que vino obligado el Ayuntamiento de Algete. 13
14 Señala la recurrente que el acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de Algete de 23 de abril de que aprobó el texto que subsanaba las deficiencias señaladas en el acuerdo del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid de 4 de febrero de fue publicado en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid nº 98 de 26 de abril de 2001 y se sometió a exposición pública por el plazo de un mes; pero la Comunidad de Madrid no respetó ese plazo pues adoptó con fecha 23 de abril de 2001 el acuerdo de aprobación definitiva que fue publicado en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid nº 105 de 4 de mayo del mismo año. Es cierto que sobre esta cuestión -que había sido planteada en la demanda- nada se dice en la sentencia recurrida. Pero la recurrente no ha aducido un motivo de casación por infracción de las normas reguladoras de la sentencia, al amparo de lo previsto en el artículo 88.1.c/ de la Ley reguladora de esta Jurisdicción; y aunque en su escrito invoca el artículo 24 de la Constitución, la indefensión no se alega con relación a la omisión de la sentencia sino por no haber sido observado el trámite de información pública en el procedimiento de elaboración del planeamiento. Por ello, no abordaremos aquí la cuestión como incongruencia omisiva de la sentencia -que no ha sido aducida- sino como parte integrante del único motivo que se formula basado en la infracción de las normas y la jurisprudencia aplicables para resolver las cuestiones objeto de debate. Pues bien, el alegato de la recurrente no puede ser acogido. Debe notarse que a raiz de que el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid adoptó el acuerdo de 4 de febrero de 1999 aplazando la aprobación definitiva del Plan General hasta que se subsanasen determinadas deficiencias, el Ayuntamiento de Algete, previos los trámites oportunos, adoptó acuerdo de 6 de marzo de 2000 aprobando inicialmente las subsanaciones y sometiendo a información pública dicha aprobación inicial. Ese acuerdo municipal fue publicado en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid nº 61 de 13 de marzo de 2000 (folio 2 del expediente) y hay constancia de que en el subsiguiente período de información la comunidad de propietarios recurrente, representada por D. Rafael Pérez Rodríguez, formuló alegaciones sobre los extremos afectados por la subsanación (folio 22 del expediente). Queda así de manifiesto que, aparte del período ordinario de información pública que había existido durante la tramitación del Plan General, con ocasión de la subsanación de deficiencias ordenada por el órgano competente para la aprobación definitiva hubo un nuevo trámite de información pública; y consta que la recurrente hizo efectivo uso del mismo presentando alegaciones, si bien éstas no fueron acogidas por el Ayuntamiento. Por tanto, ese trámite de participación fue debidamente observado, no siendo exigible que luego haya una nueva información pública entre la aprobación provisional (por el Ayuntamiento) y la definitiva (por la Comunidad Autónoma) del texto que incorporaba la subsanación de deficiencias. En definitiva, no hay irregularidad procedimental invalidante ni cabe apreciar, desde luego, que la recurrente haya sufrido indefensión. CUARTO Por las razones expuestas en los apartados anteriores el recurso de casación debe ser desestimado, debiendo imponerse las costas a la recurrente, según establece el artículo de la Ley de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa, si bien, como permite el apartado tercero del mismo precepto, y dada la actividad procesal desplegada por las tres partes recurridas al oponerse al indicado recurso de casación, 14
15 procede limitar la cuantía de la condena en costas a la cifra de dos mil euros (2.000 ) por el concepto de honorarios de defensa de cada una de ellas. Vistos los preceptos y jurisprudencia citados, así como los artículos 86 a 95 de la Ley de esta Jurisdicción. FALLAMOS No ha lugar al recurso de casación interpuesto en representación de la COMUNIDAD DE PROPIETARIOS X contra la sentencia de la Sección 1ª de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 9 de diciembre de 2004 (recurso contencioso-administrativo 2317/01), con imposición de las costas procesales a la recurrente en los términos señalados en el fundamento cuarto. RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS: FESTEJO TAURINO. INEXISTENCIA DE RELACIÓN CAUSAL POR CULPA EXCLUSIVA DE LA VÍCTIMA El carácter objetivo de la responsabilidad no supone, que la Administración haya de responder de todas las lesiones que se produzcan en el ámbito del servicio público, siendo preciso para ello que la lesión pueda imputarse al funcionamiento del servicio, quedando exonerada la Administración cuando la intervención de tercero o del propio perjudicado reviste la suficiente intensidad para resultar determinante del resultado lesivo, quebrando la relación con el servicio público en cuyo ámbito se han producido los hechos, y esto es lo que ocurre en el supuesto que nos ocupa, en que en un festejo taurino destinado a que el propio público se mezcle con las reses, el daño producida por una de esta a una persona es culpa exclusiva de la víctima, que al asumir voluntariamente el riesgo, rompe el nexo causal necesario para declarar la responsabilidad patrimonial de la Administración, en este caso del Ayuntamiento organizador del festejo. Asimismo, el Tribunal Supremo declara que la apreciación de la ruptura o no del nexo causal es una cuestión jurídica, y por ello revisable en casación, si bien ha de basarse siempre en los hechos declarados probados en la sentencia de instancia, salvo que estos hubieran sido correctamente combatidos por haberse infringido normas en su apreciación. TRIBUNAL SUPREMO, SALA DE LO CIONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO, SECCIÓN 6ª. SENTENCIA DE 2 OCTUBRE DE 2009 (Recurso de casación número 4740/2004) ANTECEDENTES DE HECHO PRIMERO 15
16 La Sentencia recurrida contiene parte dispositiva del siguiente tenor literal: "FALLAMOS : Que estimamos parcialmente el presente recurso interpuesto por don Anibal, representado por el Procurador Sr. Palma Villalón, contra la resolución de 25 de marzo de del Ayuntamiento de Colmenarejo, anulamos la citada resolución y condenamos al Ayuntamiento de Colmenarejo a que abone al recurrente la cuantía de '42 euros sin intereses hasta esta instancia, más 6.157'66 euros en concepto de gastos médicos a la que sí debe aplicarse el interés legal de demora desde la fecha de la reclamación ante el Ayuntamiento hasta su total pago. Sin expresa condena en costas". SEGUNDO Notificada la anterior Sentencia, el Procurador Don Juan Ignacio Avila del Hierro, en nombre y representación del Excmo. Ayuntamiento de Colmenarejo (Madrid), presentó escrito, ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, preparando recurso de casación contra la referida resolución. Por providencia, la Sala tuvo por preparado en tiempo y forma el recurso de casación, emplazando a las partes para que comparecieran ante el Tribunal Supremo. TERCERO Recibidas las actuaciones y el expediente administrativo ante este Tribunal, la parte recurrente se personó ante esta Sala y formuló escrito de interposición del recurso de casación, expresando los motivos en que se amparaba, suplicando que se tuviera por interpuesto el recurso de casación y, previos los trámites legales, se dictara Sentencia "... casando y anulando la misma, y en consecuencia estimar el Recurso de Casación declarando la falta de culpabilidad del Ayuntamiento de Colmenarejo en las lesiones sufridas por el Sr. Anibal el día 25 de julio de 1994, como consecuencia de la cogida de una vaquilla. En el supuesto de no estimar el anterior petitum se suplica se ajuste la indemnización de daños y perjuicios fijada en la sentencia recurrida, disminuyendo su cuantía a un 50%, a la vez que se tengan en cuenta las manifestaciones de esta parte para el cálculo de las indemnizaciones por días, conforme a la resolución de 21 de enero de 2002 de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones". CUARTO Teniendo por interpuesto y admitido el recurso de casación por esta Sala, se emplazó a la parte recurrida para que en el plazo de treinta días formalizara su escrito de oposición, lo que verificó en tiempo y forma, impugnando los motivos del recurso de casación, en virtud de las razones que estimó procedentes y suplicando que la Sala dictara Sentencia "... declarando no haber lugar al mismo e imponiendo las costas a la parte recurrente" ( ). FUNDAMENTOS DE DERECHO PRIMERO Es objeto de impugnación en el presente recurso de casación la sentencia dictada por la Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, de fecha 14 de octubre de 2003, en los autos del recurso contencioso administrativo nº 2636/98, por la que, con estimación en parte del interpuesto por el hoy aquí recurrido contra resolución de 25 de marzo de 16
17 1998 del Excmo. Ayuntamiento de Colmenarejo, denegatoria de la reclamación indemnizatoria por aquél formulada en concepto de responsabilidad patrimonial, anula la citada resolución municipal y condena al Ayuntamiento a que abone a la indicada parte las cantidades siguientes: " ,42 euros sin intereses hasta esta instancia, más 6.157,66 euros en concepto de gastos médicos a la que sí debe aplicarse el interés legal de demora desde la fecha de la reclamación ante el Ayuntamiento hasta su total pago". SEGUNDO Frente a la indicada sentencia el Excmo. Ayuntamiento de Colmenarejo interpone el recurso de casación con fundamento en tres motivos, todos ellos aducidos al amparo del artículo 88.1 d) de la Ley Jurisdiccional, concretamente, por la infracción de las normas del ordenamiento jurídico y de la jurisprudencia de aplicación para resolver la cuestión objeto de debate. En el primero motivo cuestiona el Ayuntamiento recurrente la declaración de responsabilidad que se contiene en la sentencia. Niega la existencia de nexo causal entre la actuación de la Administración municipal, organizadora de un evento taurino, y las lesiones sufridas por el recurrido. En el segundo se cuestiona también por el Ayuntamiento la declaración de responsabilidad. Niega su falta de diligencia en mantener la seguridad en la plaza de toros. Y en el tercero, además de mostrar su disconformidad con el porcentaje establecido en la sentencia a la hora de apreciar una compensación de culpa, discrepa con el acogimiento que en ella se realiza de tres partidas indemnizatorias referentes a gastos de farmacia, gastos médicos y días de incapacidad. TERCERO La inadmisibilidad que de los motivos segundo y tercero aduce la representación procesal del recurrido con pretendido amparo en el artículo 93.2 b) de la Ley Jurisdiccional y con fundamento en que el Ayuntamiento, en el desarrollo argumental de uno y otro, se limita a expresar su discrepancia con la sentencia recurrida pero sin precisar las normas o doctrina jurisprudencial que considera infringida por aquella, solo parcialmente puede ser acogida. El artículo 92.1 de la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción Contencioso Administrativa, prescribe, como requisito formal, que en el escrito de interposición del recurso de casación se exprese de forma razonada el motivo o motivos en que se ampare y se citen las normas o la jurisprudencia que se consideren infringidas. Y el artículo 93.2.b) prevé, entre otras causas de inadmisibilidad del recurso, la ausencia de cita en el escrito de interposición de las normas o de la jurisprudencia que se reputan infringidas. En sentencia de esta Sala de 30 de marzo de 2009 (recurso de casación 10442/2004 ) se decía, y reiteramos ahora, que la especial configuración del recurso de casación "obliga a articular cada queja por su cauce e impone al recurrente la carga de citar las normas o la jurisprudencia que estime conculcadas, sin confiar tan inexcusable aportación de parte a la colaboración del órgano decidor, porque la Sala, al suplir dicha insuficiencia, podría alterar los términos en que se encuentra planteado el debate [autos de 18 de febrero de 1998 (casación 2230/95, FJ 2º); 13 de octubre de 1998 (casación 8691/97, FJ 4º); y 5 de junio de 2007 (casación 4024/04, FJ 3º)]" e "impide revisar los hechos del litigio, salvo que por la vía de la letra d) del 17
18 repetido artículo 88, apartado 1, se denuncie la infracción de los preceptos que regulan la valoración de pruebas tasadas o que la llevada a cabo resulta contraria a la razón y a la lógica, conduciendo a resultados inverosímiles y, por consiguiente, manifestación de un ejercicio arbitrario del poder jurisdiccional, vulnerador del artículo 9, apartado 3, de la Constitución [véanse las sentencias de 17 de noviembre de 2008 (casación 5707/07, FJ 2º); de 24 de noviembre de 2008 (casación 3394/05, FJ 1º); y 16 de febrero de 2009 (casación , FJ 4º )]." Pues bien, pese a la rigurosidad de la doctrina jurisprudencial citada, mal cabe acoger la inadmisibilidad del motivo segundo. Aunque es cierto que a lo largo del desarrollo argumental del motivo no hay una cita concreta de las normas o de la jurisprudencia infringida, ninguna duda genera a este Tribunal y tampoco la ocasionó al recurrido, como se demuestra con su escrito de oposición cuando califica de irrelevante la diligencia o falta de diligencia de la Administración, que lo que en definitiva se denuncia en dicho motivo como infringido, como expresamente se realiza en el primero al cuestionar la relación de causalidad y del que, en definitiva, es complementario el segundo, es el artículo de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, concretamente, la interpretación que el Tribunal de instancia ofrece de la referencia que en dicho precepto se hace "al funcionamiento normal o anormal de los servicios públicos". Y tampoco cabe apreciar la inadmisibilidad del motivo tercero en su integridad. Si bien incurre en inadmisibilidad en el extremo en que se cuestionan tres partidas indemnizatorias, en cuanto la discrepancia se fundamenta en la falta de prueba o en error en el juicio valorativo de la practicada y se echa en falta la concreta denuncia de la infracción de las normas reguladoras de las pruebas, no ocurre lo mismo cuando al inicio del motivo se difiere, en realidad con carácter subsidiario a los dos primeros motivos, del porcentaje establecido en la sentencia en la apreciación de la compensación de culpas. CUARTO En el motivo primero, conforme ya anunciamos en el fundamento de derecho segundo, el Ayuntamiento recurrente niega la existencia de nexo causal entre la actuación de la Administración y las lesiones padecidas por el recurrente. Al respecto debe hacerse una puntualización previa que debe servir de punto de partida en el examen del motivo y es la de que si bien la apreciación de la existencia de la ruptura del nexo causal es una cuestión jurídica y por ello revisable en casación, ha de basarse siempre en los hechos declarados probados en la sentencia de instancia, salvo que estos hubieran sido correctamente combatidos por haberse infringido normas, (sentencias de este Tribunal de 29 de marzo de recurso de casación 8084/ de junio de recurso de casación 8525/2003- y de 29 de abril de recurso de casación 4791/2006 ). Hecha la puntualización es de interés expresar aquellas circunstancias fácticas que con relación al requisito de la causalidad se hacen mención en la sentencia recurrida, a saber: "se cerró la plaza del pueblo instalando un coso taurino con todos sus elementos"; "el acceso al mismo y a cualquiera de sus partes se realizaba previo pago y se permitía alcanzar libremente la arena, como el callejón o las gradas sin que 18
19 existieran agentes o elementos disuasores..."; "se trata de la lidia de animales sueltos por inexpertos", organizada por "la Corporación"; el actor "se encontraba en un lugar de evidente riesgo". Aunque con incuestionable deficiencia no se concreta en la sentencia la modalidad del festejo taurino, ni el lugar en que se encontraba el hoy aquí recurrido, ni la forma en que se produjeron las lesiones, haciendo uso de la facultad reconocida en el artículo 88.3 de la Ley Jurisdiccional de "... integrar en los hechos admitidos como probados por el Tribunal de instancia aquellos que, habiendo sido omitidos por éste, estén suficientemente justificados según las actuaciones y cuya toma en consideración resulte necesaria para apreciar la infracción alegada de las normas del ordenamiento jurídico o de la jurisprudencia, incluso la desviación de poder", debemos declarar como hechos probados que el evento lesivo se produce cuando una vaquilla que se encontraba en el ruedo y que tenía que ser regateada por los que participaban en el festejo para alcanzar un premio, saltó la barrera que separaba el suelo del callejón, impactando directamente con una de sus astas en el ojo derecho de aquel, quien por su propia voluntad se hallaba en el callejón y no en las gradas. Integrados los hechos en la forma expuesta, se manifiesta como absolutamente indiferente que el hoy aquí recurrido hubiera entrado en el callejón por debajo de los asientos o el que en él hubiera permanecido como espectador pese a conocer que dicho lugar está reservado a aquellas personas que directa o indirectamente participan en un festejo taurino, circunstancias a las que, en efecto, con independencia de que no se tienen por acreditadas en la sentencia, son anecdóticas, absolutamente irrelevantes para valorar si concurre el requisito del nexo causal, salvo la sí probada de que el accidentado se encontraba en el callejón por su propia voluntad. Lo realmente importante es que el recurrente, pudiendo sentarse en las gradas destinadas a los espectadores, como así lo hicieron otras personas que lo acompañaban, optó por permanecer en el callejón, y ya lo fuera con la intención de participar directamente en el festejo, ya con el simple deseo de ver más cerca a los participantes, asumió un riesgo que impide apreciar la relación de causalidad exigible y por ello la responsabilidad patrimonial de la Administración. Se dice en la sentencia que el Ayuntamiento "debió prever tales actuaciones y montar un dispositivo de seguridad acorde con el festejo", pero ni puntualiza cuales son esas actuaciones, por lo que habrá que entender que son las que se infieren de las circunstancias que precedentemente enumera y a las que ya hicimos mención, ni concreta cual es el dispositivo que se echa en falta para un festival taurino de singulares características, en el que se permite saltar al ruedo a todos aquellos que desean participar, razón por la que el acceso al callejón es libre. Resta recordar que el carácter objetivo de la responsabilidad no supone, como se dice entre otras muchas sentencias en la de 16 de abril de recurso ordinario 166/ "que la Administración haya de responder de todas las lesiones que se produzcan en el ámbito del servicio público, siendo preciso para ello que la lesión pueda imputarse al funcionamiento del servicio, quedando exonerada la Administración 19
20 cuando la intervención de tercero o del propio perjudicado reviste la suficiente intensidad para resultar determinante del resultado lesivo, quebrando la relación con el servicio público en cuyo ámbito se han producido los hechos". Y conviene recordarlo pues en el caso enjuiciado la conducta del propio perjudicado, permaneciendo en un lugar de evidente riesgo, es determinante del daño recibido. QUINTO La estimación del motivo hace innecesario el examen de los otros dos, dado el carácter complementario del segundo y subsidiario del tercero en el extremo admitido. SEXTO La estimación del recurso exime de hacer un especial pronunciamiento de condena en costas (artículo 139 LRJCA ). FALLAMOS PRIMERO Haber lugar al recurso de casación interpuesto por la representación procesal del Excmo. Ayuntamiento de Colmenarejo contra la sentencia dictada por la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Sección Segunda, el 14 de octubre de 2003, en el recurso contencioso administrativo nº 2636/98. SEGUNDO Revocamos y dejamos sin efecto dicha sentencia y declaramos la ausencia de responsabilidad del Ayuntamiento. TERCERO No se hace especial pronunciamiento en cuanto al pago de las costas. LA INCLUSIÓN EN LOS ESTATUTOS DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS DE QUE LA DESIGNACIÓN LOS PORTAVOCES DE LOS GRUPOS POLÍTICOS SEA HECHA POR LOS ÓRGANOS DEL PARTIDO POLÍTICO NO ES CONTRARIO A DERECHO El artículo 35 c) de los Estatutos del Partido Popular, aprobado en el XV Congreso Nacional, que atribuye a los Comités Ejecutivos la facultad de nombrar y cesar a los Portavoces y cargos directivos de los Grupos Institucionales, no vulnera el derecho fundamental de acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos con los requisitos que señalan las leyes (art CE), ni al derecho 20