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Timestamp: 2018-12-17 01:37:07
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Matched Legal Cases: ['artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 12', 'artículo 17', 'artículo 11', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 1071']

Sumario: introduccióN. I. Reconocimiento normativo del derecho a la intimidad. II. Contenido del derecho a la intimidad. III. Concepto de personajes públicos. IV. Concepto de interés público. Conclusiones
título Sumario: introduccióN. I. Reconocimiento normativo del derecho a la intimidad. II. Contenido del derecho a la intimidad. III. Concepto de personajes públicos. IV. Concepto de interés público. Conclusiones
DERECHO A LA INTIMIDAD Y PERSONAJES PÚBLICOS: PERSPECTIVAS DESDE EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL EN EL PERÚ
Por: Erickson Costa Carhuavilca1
El presente trabajo abordará el tratamiento constitucional del Derecho a la Intimidad, para lo cual delimitaremos su implicancia en lo concerniente a los personajes públicos, ya que de esta manera definiremos el ámbito de protección que tienen éstos frente a un posible interés público para incursionar en los espacios de su actividad concernientes a su vida privada.
I. RECONOCIMIENTO NORMATIVO DEL DERECHO A LA INTIMIDAD2
En primer lugar, es menester observar cómo ha sido reconocida en el ordenamiento jurídico. En la Constitución, como derecho-regla base se ha prescrito en el artículo 2°, inciso 7, que toda persona tiene derecho a la intimidad personal y familiar.
Además, existen otros dispositivos que siguen refiriéndose a este tema dentro del mismo artículo 2°: el impedimento de que los servicios informáticos no suministren informaciones que afecten la intimidad personal y familiar (inciso 6); la inviolabilidad de domicilio (inciso 9); el secreto e inviolabilidad de comunicaciones y documentos privados (inciso 10); entre otros.
Y pese a que el desarrollo constitucional de la materia es disperso, lo cierto es que la Declaración Universal de Derechos Humanos le da cierta coherencia y unidad. Así, en el artículo 12° se sostiene que nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, motivo por lo cual se expresa el derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.
Un planteamiento similar se puede encontrar en el artículo 17° del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y en el artículo 11° de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (sobre todo incisos 2 y 3). Menos amplio es el reconocimiento mostrado en el artículo V de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, que se restringe a señalar que toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra los ataques abusivos a su vida privada y familiar.
II. CONTENIDO DEL DERECHO A LA INTIMIDAD3
Son diversas las posturas para explicar el significado de la vida privada. Algunas la conciben como aquella zona de la persona que no es pública, por lo que nadie debe tener acceso a ella. Sin embargo, más correcto es tratar de otorgar un sentido positivo. Así, sobre la base del right to be alone (derecho a estar en soledad)4, se ha estimado apropiado afirmar que es el ámbito personal en el cual un ser humano tiene la capacidad de desarrollar y fomentar libremente su personalidad.
Por ende, se considera que está constituida por los datos, hechos o situaciones desconocidos para la comunidad que, siendo verídicos, están reservados al conocimiento del sujeto mismo y de un grupo reducido de personas, y cuya divulgación o conocimiento por otros trae aparejado algún daño5.
De esta forma se ha llegado a definirla, argumentando su faz positiva, como (...) el reducto de lo personal no encuentra su confín en la cárcel de la propia individualidad (...) sino que ella sirve de plataforma para la integración del ser humano con el círculo de ciertos allegados (especialmente a través de los lazos familiares), con un ambiente físico (el domicilio) y con el ambiente inmaterial de sus manifestaciones espirituales (la correspondencia, las comunicaciones de todo tipo, los papeles privados)6.
El Tribunal Constitucional, a través de un fundamento de voto en la sentencia del Expediente N.° 0072-2004-AA/TC, ha señalado que la vida privada implica necesariamente la posibilidad de excluir a los demás en la medida que protege un ámbito estrictamente personal, y que, como tal, resulta indispensable para la realización del ser humano, a través del libre desarrollo de su personalidad, de conformidad con el artículo 2° inciso 1 de la Constitución. De esta manera, no sólo se hace hincapié en un ámbito negativo de su configuración, sino también en el positivo.
Igualmente, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en el caso von Hannover c. Alemania (Application N.° 59320/00), del 2004, estableció que: (...) la importancia fundamental de la protección de la vida privada desde el punto de vista del desarrollo de la personalidad que tiene todo ser humano. Esa protección (...) se extiende más allá de círculo privado familiar e incluye también la dimensión social. Por tanto, este Tribunal considera que cualquier persona, aun si es conocida por el público, debe poder gozar de una ‘legítima expectativa’ de protección y respeto de su vida privada.
III. CONCEPTO DE PERSONAJES PÚBLICOS7
Cuando un suceso involucra a una persona conocida por todos, existe una mayor preocupación del resto de gente en saber sobre ella o conocer lo que los otros opinan sobre la misma. No es que haya una protección desigual con respecto a su vida privada, sino que simplemente se está reconociendo una diferenciación.
Pero, ¿por qué brindarle mayor protección las personas sin proyección pública frente a los que sí la tienen? Para responder a esta interrogante se impone un análisis tanto de la importancia de sus actividades como de su posibilidad de respuesta ante un ataque desmedido, toda vez que el acceso que tienen a los medios de comunicación social es mucho mayor que el que de los particulares.
Lo que también es cierto es que existen diversos tipos de personas con proyección pública, cada una de las cuales cuenta con un nivel de protección disímil. Según el grado de influencia en la sociedad, se pueden proponer tres grupos de acuerdo con el propósito de su actuación:
Personas cuya presencia social es gravitante: Determinan la trayectoria de una sociedad, participando en la vida política, económica y social del país. Ellas son las que tienen mayor exposición al escrutinio público, por cuanto solicitan el voto popular.
Personas que gozan de gran popularidad sin influir en el curso de la sociedad: Su actividad implica la presencia de multitudes y su vida es constantemente motivo de curiosidad por parte de los particulares, aunque tampoco se puede negar que ellos mismos buscan publicitar sus labores, porque viven de la fama.
Personas que desempeñan actividades públicas, aunque su actividad no determina la marcha de la sociedad: Sus actividades repercuten en la sociedad, pero no la promueven, como puede ser el caso de los funcionarios públicos.
IV. CONCEPTO DE INTERÉS PÚBLICO
Frente a lo esgrimido resulta importante definir el concepto de “lo público”, lo cual es una garantía de respeto a lo privado si se asume el rol del Estado, pero no debe olvidarse que la sociedad se preocupa también del respeto de sus miembros y de evitar la invasión de los ámbitos personales. De esta forma, no se puede argüir como válida, por más interés del público que exista, una intromisión ilegítima en el ámbito privado de las personas, ya que al medio de comunicación social: (...) sólo le corresponde protección en el tratamiento de cuestiones que afecten lo público. Pero la prensa pierde la protección jurídicamente reforzada de su función política cuando injustificadamente penetra en la esfera puramente privada para exponer, sin interés público, la vida privada de las personas o a una discusión que dañe su honor”8.
Para determinar correctamente la formación de la opinión pública, se ha considerado pertinente observarla desde un doble punto de vista:
Normativamente, se protege exclusivamente el discurso cuya importancia implica una real y efectiva participación de los ciudadanos en la vida colectiva, en clara referencia a las materias relevantes para el proceso democrático de autogobierno.
Descriptivamente, es el discurso que interesa a una parte del público o a todo él en el sentido de presentarse, en el ámbito ético-político, como actitud que tiende a compartir e identificarse con las inquietudes y necesidad ajenas, y, de forma jurídica, como un compromiso de los poderes públicos de hacer efectiva la igualdad material.
De otro lado, en un caso de Jurisprudencia Comparada (Corte Suprema de Justicia de la Nación argentina, Causa 1985-B-114, Caso Ponzetti de Balbín c/ Editorial Atlántida), el juzgador afirmó que si bien es cierto que es de interés público conocer la salud de un político célebre, no lo es menos que dicho interés no justifica invadir su vida privada ni tampoco difundir las fotos de dicha persona en estado agonizante.
Asimismo, en el ámbito internacional, se ha dejado sentado claramente qué significa el interés del público referido a la toma de imágenes relacionada con la vida privada de las personas. Este criterio marca claramente el límite del derecho a la información. Así, en el ya nombrado caso del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Von Hannover c. Alemania (Application N.° 59320/00), del 2004, se estableció lo siguiente: (...) el Tribunal considera que la publicación de fotos y artículos en cuestión, respecto de las cuales el único propósito era satisfacer la curiosidad de un sector particular de lectores de conocer los detalles de la vida privada de la demandante, no puede ser considerado o juzgado como contributivo al debate alguno de interés general para la sociedad a pesar que la demandante sea conocida públicamente (...). Estas fotos fueron tomadas -sin el conocimiento o consentimiento de la demandante- y el hostigamiento sufrido por muchas figuras públicas en su vida diaria no pueden ser completamente desestimados (...).
Además, el Tribunal Europeo considera que el público no tiene un legítimo interés de saber dónde se encuentra la demandante y cómo ella actúa o se desenvuelve generalmente en su vida privada, aunque ella aparezca en lugares que no siempre puedan ser descritos como aislados y pese al hecho que ella sea muy conocida públicamente.
La Constitución reconoce que toda persona tiene derecho a la intimidad personal y familiar como derecho-regla prescrito en su artículo 2°, inciso 7.
El derecho a la intimidad es el ámbito personal en el cual un ser humano tiene la capacidad de desarrollar y fomentar libremente su personalidad.
La vida privada está constituida por los datos, hechos o situaciones desconocidos para la comunidad que están reservados al conocimiento del sujeto mismo y de un grupo reducido de personas.
Cualquier persona, aun si es conocida por el público, debe poder gozar de una ”legítima expectativa” de protección y respeto de su vida privada.
Los personajes públicos pueden ser: Personas cuya presencia social es gravitante, Personas que gozan de gran popularidad sin influir en el curso de la sociedad y Personas que desempeñan actividades públicas, aunque su actividad no determina la marcha de la sociedad
El público no tiene un legítimo interés de saber dónde se encuentra cualquier persona y cómo ella actúa en su vida privada, a pesar de estar en lugares públicos o que sea conocida públicamente.
1 Abogado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Docente de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, Estudios de Maestría en Derecho Procesal por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Asesor Académico de la Asociación Civil “Justicia & Derecho”, Miembro Fundador de la Asociación Civil “Voces & Derecho” y Director del Centro Latinoamericano de Investigaciones de Derecho Procesal “CLIDEPRO”
2 Sobre lo expuesto en el EXP. N.° 6712-2005-HC/TC. Fundamento 37 y en el EXP. N.° 04573-2007-PHD/TC. Fundamento 10
3 Sobre lo expuesto en el EXP. N.° 6712-2005-HC/TC. Fundamento 38 y 39, y en el EXP. N.° 04573-2007-PHD/TC. Fundamento 11
4 Citado en el EXP. N.° 6712-2005-HC/TC. Fundamento 38: WARREN, Samuel y BRANDEIS, Louis El derecho a la intimidad (The Right to Privacy, 1890). Madrid, Cívitas, 1995. pp. 24, ss.
5 Citado en el EXP. N.° 6712-2005-HC/TC. Fundamento 38: FERREIRA RUBIO, Delia Matilde. El derecho a la intimidad. Análisis del artículo 1071 bis del Código Civil: A la luz de la doctrina, la legislación comparada y la jurisprudencia. Buenos Aires, Editorial Universidad, 1982. p. 52.
6 Citado en el EXP. N.° 6712-2005-HC/TC. Fundamento 38: ZAVALA DE GONZALES, Matilde. El derecho a la intimidad. Buenos Aires: Abeledo–Perrot, 1982. p. 82.
7 Sobre lo expuesto en el EXP. N.° 6712-2005-HC/TC. FUNDAMENTO 54, 57 y 58
8 Citado en el EXP. N.° 6712-2005-HC/TC. Fundamento 57: SCHEUNER (Pressfreiheit), cit. por SOLOZÁBAL ECHAVARRÍA, Juan José. “La libertad de expresión desde la Teoría de los Derechos Fundamentales”. En: Revista Española de Derecho Constitucional. Madrid, año 11, Nº 32. p. 107.
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