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Timestamp: 2018-07-16 13:57:14
Document Index: 134722726

Matched Legal Cases: ['in fine', 'artículo 3', 'artículo 3', 'in fine', 'in fine', 'in fine', 'artículo 2', 'artículo 32', 'artículo 3', 'in fine', 'artículo 6']

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Fundación vs asociación de utilidad pública
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Las fundaciones son patrimonios afectos a la realización de un fin de interés general por la voluntad fundacional. Cuando se dispone de un patrimonio que se quiere destinar a una finalidad de interés colectivo o general, deberemos constituir una Fundación.
Las asociaciones las constituyen colectividades de personas que persiguen una finalidad común, también de interés general cuando se trata de entidades sin ánimo de lucro, pero a diferencia de la Fundación, no se dispone de un patrimonio que destinar a dicha finalidad.
La Asociación, se crea porque existe un grupo de personas que quieren actuar en la consecución o impulso de un fin de interés general y que persiguen un logro social, siendo secundario el que tengan capital o no. Mientras que en la Fundación, se constituyen porque existe un patrimonio que se quiere destinar a un interés general, se necesitarán personas para ello, pero lo que prima es la existencias de bienes que se pongan a disposición de la Fundación, y que en un principio no pueden ser enajenados.
Desde su constitución, la Fundación estará regida por la Ley 50/2002, de 26 de diciembre, de Fundaciones.
La Asociación se regirá por Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación, y para poder acceder a la utilidad pública deberá seguir el procedimiento establecido en el Real Decreto 1740/2003, de 19 de diciembre, sobre procedimientos relativos a asociaciones de utilidad pública.
Ambas entidades, Asociación de Utilidad Pública (una vez concedida) y Fundación, se regirán por la Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo, pero no a todas sin excepción, sino a aquellas que cumplan los requisitos establecidos en el artículo 3 dicha Ley, entre otros:
1.- Que persigan fines de interés general, como pueden ser, entre otros, los de defensa de los derechos humanos, de las víctimas del terrorismo y actos violentos, los de asistencia social e inclusión social, cívicos, educativos, culturales, científicos, deportivos, sanitarios, laborales, de fortalecimiento institucional, de cooperación para el desarrollo, de promoción del voluntariado, de promoción de la acción social, defensa del medio ambiente, de promoción y atención a las personas en riesgo de exclusión por razones físicas, económicas o culturales, de promoción de los valores constitucionales y defensa de los principios democráticos, de fomento de la tolerancia, de fomento de la economía social, de desarrollo de la sociedad de la información, de investigación científica, desarrollo o innovación tecnológica y de transferencia de la misma hacia el tejido productivo como elemento impulsor de la productividad y competitividad empresarial.
2.- Que destinen a la realización de dichos fines al menos el 70 por 100 de las siguientes rentas e ingresos:
b) Las rentas derivadas de la transmisión de bienes o derechos de su titularidad. (…)
c) Los ingresos que obtengan por cualquier otro concepto, deducidos los gastos realizados para la obtención de tales ingresos. (…)
3.- Que la actividad realizada no consista en el desarrollo de explotaciones económicas ajenas a su objeto o finalidad estatutaria.(…)
Y así hasta 10 requisitos para considerarse entidad no lucrativa acogida a este régimen fiscal.
Para que ambas entidades se acojan al régimen fiscal mencionado, deben cumplir dos requisitos:
1.- Estar entre las entidades que el régimen considera que cumplen los requisitos enumerados en el artículo 3.
2.- Realizar una comunicación a la Agencia Tributaria mediante la presentación del modelo 036.
Ambas entidades estarán sujetas al Real Decreto 1491/2011, de 24 de octubre, por el que se aprueban las normas de adaptación del Plan General de Contabilidad a las entidades sin fines lucrativos y el modelo del plan de actuación de las entidades sin fines de lucro y a la Resolución de 26 de marzo de 2013, del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, por el que se aprueba el Plan de Contabilidad de las entidades sin fines lucrativos.
La Fundación, tal y como hemos comentado anteriormente, requiere una dotación inicial, adecuada y suficiente para el cumplimiento de los fines previstos y destinada al cumplimiento de fines de interés general.
El documento de constitución debe formalizarse en escritura pública y desembolsar el importe de la dotación. Posteriormente, será necesaria la inscripción de la fundación, dentro del plazo de seis meses, en el correspondiente registro de fundaciones. La inscripción es de carácter constitutivo; es decir, la fundación adquiere la personalidad jurídica desde la inscripción de la escritura pública de su constitución en el correspondiente registro.
En lo que respecta a la Asociación, no se requiere una dotación inicial, no es necesario que se formalice la constitución a través de documento público, puede realizarse a través de documento público o privado. Y la inscripción de las asociaciones es de carácter declarativo.
Ahora bien, para que la Asociación le sea concedida la utilidad pública, deberá cumplir una serie de requisitos y seguir el procedimiento establecido en el Real Decreto 1740/2003, y en su artículo 2 establece “En la solicitud deberán constar, además, claramente y de forma sucinta, las razones de la petición e informe justificativo de los objetivos de la asociación para que sea considerada como de utilidad pública, con especial referencia a sus actividades de interés general, de conformidad con las enunciadas en el artículo 32.1.a) de la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación.”
Además en el artículo 3 se enumeran los documentos que son necesarios para la solicitud de la utilidad pública y que deberán presentarse ante el organismo competente.
No es fácil la concesión de la utilidad pública a una asociación, y por ello en los últimos años se están constituyendo más Fundaciones, ya que los beneficios fiscales de estas últimas van intrínsecos desde la constitución, mientras que las asociaciones deberán ser de utilidad pública para poder tener los mismos beneficios fiscales. Pero no podemos olvidar que debemos apelar al origen y la finalidad de cada institución, no constituir una u otra según el trámite burocrático existente, sino por la finalidad a la que queramos llegar.
Concedida la Utilidad Pública de la asociación, ésta se podrá acoger a la Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo, previa solicitud en ambos casos a la Agencia Tributaria, al igual que la Fundación.
Este régimen fiscal establece los siguientes beneficios:
En su artículo 6 y 7 establece las rentas exentas, es decir, enumera los ingresos de las entidades que no tienen que tributar por impuesto de sociedades.
En caso de tributación, establece un tipo de gravamen reducido del 10% en el impuesto de sociedades, frente al 25 o 30 % de empresas de reducida dimensión o medianas y grandes empresas.
En cuanto al beneficio para las personas o entidades que donen en beneficio de la Fundación o de la Asociación de Utilidad Pública, será de un 25 o 35% de la donación en IRPF o en Impuesto de sociedades, respectivamente.
Desde su constitución, la Fundación tiene la obligatoriedad de rendir cuentas en el Protectorado de Fundaciones, presentando anualmente:
Cuentas anuales de cada ejercicio.
Memoria económica y plan de actuación
Estos documentos se presentarán igualmente para las Asociaciones de utilidad pública desde el ejercicio siguiente al que se le es concedida tal titularidad, en el registro de asociaciones competente (nacional, autonómico o provincial, según la constitución de la Asociación)
Podemos comprobar, que tanto la asociación como la Fundación, una vez que la primera accede a la consideración de utilidad pública, tendrán los mismos beneficios y obligaciones.
Los órganos mínimos y necesarios de toda asociación son la Asamblea General y la Junta Directiva. Tanto la forma de elección de los miembros de la Junta Directiva, como el funcionamiento interno de la asociación, deben ser democráticos.
El órgano de gobierno de la fundación es el Patronato, el cual debe estar integrado por un mínimo de tres miembros, siendo de carácter obligatorio la existencia de un Secretario en el Patronato, cargo que puede ser ejercido por una persona ajena al Patronato, en cuyo caso tendrá voz pero, no voto. El cargo de patrono es gratuito.
El Patronato adopta las decisiones que estima convenientes en relación con la gestión de la fundación, sin tener que rendir cuentas o solicitar autorización a los socios, ya que éstos no existen.