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Timestamp: 2020-04-08 11:40:14
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Matched Legal Cases: ['artículo 940', 'artículo 2003', 'artículo 1989', 'artículo 1529', 'artículo 259', 'artículo 1321', 'artículo 1969']

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conceptodederecho marzo 3, 2019 Civil 1 comentario
¿Que es el Hecho Jurídico en el Derecho Civil Peruano?
Definición del Hecho Jurídico
Relación de Género — Especie
Clasificación del Hecho Jurídico
a) Hechos jurídicos naturales
Consecuencia Jurídica de la Naturaleza
b) Hechos jurídicos humanos
b. 1) Hechos humanos voluntarios
b.1 .I) Hechos humanos voluntarios lícitos
b. 1.II) Hechos humanos voluntario ilícitos
Para empezar a conceptuar el acto jurídico, debemos ubicarlo en el interior de la relación jurídica, con esta premisa, consideraremos a aquel estado o bien situación donde se hallan dos a más personas entre sí, regulados y normados de forma orgánica (interna) por el derecho, teniendo de este modo un origen o bien un hecho jurídico.
Como ejemplo: tenemos a la relación paterno-filial, que tiene su nacimiento entre el padre y su hijo por el reconocimiento del hijo extramatrimonial; la relación conyugal que nace entre el marido y la mujer como efecto del matrimonio solemnizado (celebrado) entre los dos; la relación depositaria solemnizada de un contrato de depósito que se produce entre el depositante y el que custodia el bien.
En síntesis, la relación jurídica tiene origen causal en un hecho jurídico y, que consecuentemente puede traer consigo un conglomerado o bien conjunto de poderes, facultades, deberes, etcétera, tal y como apunta Albaladejo en su libro Derecho Civil I, introducción y parte general.
Asimismo también hace referencia Lohmann, en su libro El Negocio Jurídico, que el hecho jurídico es la fuente o hacedor de forma mediata o bien inmediata de toda relación jurídica.
En los hechos mencionaremos que estos se integran y son regulados por el derecho, donde su clasificación consiste, fundamentalmente, en estudiar la subsunción de los hechos en el marco que establece el sistema normativo actual o bien en el contexto del negocio solemnizado (celebrado).
En el momento en que estos hechos hayan sido calificados, merecerán o bien no ser considerados como jurídicos.
Como se reza, es esencial el resultado de la calificación que efectúa la normativa para dar connotación y valor jurídico a un hecho, puesto que debe tenerse en consideración, que todos y cada uno de los hechos no necesariamente van a deber tener eficiencia jurídica, por cuanto pueden existir aquellos donde, por la manera y circunstancia en que ocurrieron, no trascienden en el universo del derecho.
La relevancia y la trascendencia de los hechos como fuentes generadores de derecho.
Es de máxima importancia referir que la doctrina del Acto Jurídico no va a poder comprenderse en su pleno contexto — más incluso teniendo en consideración la propia abstracción de su contenido temático — sin que, adelantadamente acotemos y entendamos la esencia del hecho, como su relevancia como generadora de derechos.
Para los fines de su entendimiento, resulta congruente y conveniente esquematizar su desarrollo.
También, debo indicar que nuestra legislación peruana (Código Civil mil novecientos ochenta y cuatro) no ha desarrollado normativamente la doctrina del hecho jurídico, que en contraste a otras legislaciones como el Código Civil Argentino que sí tiene cabida, lo que es un motivo accesorio para dialogar a profundidad de este tema.
Respecto a su definición tenemos mucho de qué hablar con respecto a este tema, tanto como del derecho relacionado (comparado)como del derecho nacional; en la explicación señalaremos que la comprensión que vamos a dar va a ser ser claros y específicos.
Savigny, lo define como los acontecimientos que generan una adquisición, modificación, transferencia, alteración o bien extensión de derechos.
(1873). Sistema del derecho romano actual.
El tratadista alemán Enneccerus nos afirma que el hecho jurídico implica la generación de una pluralidad excepcional de consecuencias jurídicas.
(Tratado de Derecho Civil, 1981; p.7)
Para el doctrinario Manuel Albaladejo, el hecho jurídico se define como todo evento o bien estado al que, por su sola realización, o bien conjuntamente con otros, relacionan al derecho objetivo la producción de un efecto.
(Derecho Civil I, Introducción y Parte General, Editar. Bosch 1996; p. ciento veintiséis)
Asimismo existe la extendida noción de que el hecho jurídico es todo hecho que genera una consecuencia de derecho, en la que el profesor José León Barandiaran añade la expresión “jurígeno”.
Bajo este contexto es que Fernando Vidal Ramírez apunta que el hecho jurídico o bien “jurígeno” viene a ser el hecho que por sí, o bien así como otro, generando efectos jurídicos y constituyen, mediata o bien de forma inmediata, en fuente de toda relación jurídica o bien en causa de su extinción (El Acto Jurídico, Editar. Revista Jurídica 2007; p. treinta y uno).
Como se ha referido, el hecho jurídico o bien “jurígeno” es el resultado de una calificación del Derecho objetivo y, ha de ser considerado como tal, en la medida que genere consecuencias jurídicas, no concibiéndose como hecho jurídico algo puramente fáctico desvinculado de toda connotación jurídica.
De esta manera podríamos decir que existen hechos naturales o bien humanos que no necesariamente producen consecuencias jurídicas.
Tal es el caso del derrumbe de un cerro en un sitio inhóspito que no trae la muerte de nadie o bien la afectación o bien modificación de algún derecho, o bien el saludo que efectúa una persona a otra como acto de buena educación y cordialidad; en los dos casos vamos a estar en frente de hechos que no son jurídicos.
A contrario sensu, si el derrumbe causa la muerte de ciertas personas y altera las mediaciones del derecho de propiedad de algún predio anexo al cerro, o bien si ese saludo va acompañado de insultos y agravios que ofenden la dignidad y honorabilidad de dicha persona en público; menoscabando su buen nombre y reputación, en los dos casos vamos a estar en frente de hechos jurídicos, conforme se trate de un hecho natural o bien humano, respectivamente.
En este punto debemos especificar que hay una diferencia substancial entre el hecho, propiamente dicho y, el hecho jurídico, por cuanto se debe partir de la definición del hecho como “aquel evento o bien acontecimiento producido con la intervención del hombre o bien sin ella (por la naturaleza) que puede o bien no producir consecuencias jurídicas”; por consiguiente es de inferir que el término en verdad es más extenso en tanto que no solo concibe lo jurídico sino más bien, además de esto, todo lo que no lo sea (esto es desde el punto de vista enteramente fáctico).
En ese sentido, desde la óptica de una relación de género a especie, podríamos decir que el hecho es el género; al paso que el hecho jurídico viene a ser una suerte de aquel como especie.
Como conclusión, de forma general, se puede apuntar que el hecho jurídico es aquel hecho humano o bien de la naturaleza que tiene implicancia jurídica para las personas y todo lo que esté con relación a estas, para cuyo efecto debe percibir la calificación jurídica de la regla.
El hecho jurídico, como generador de consecuencias, tiene la próxima clasificación: a) Hechos jurídicos naturales. b) Hechos jurídicos humanos, en los que tenemos a los involuntarios y voluntarios y, entre estos últimos tenemos a legítimos y también ilegales. Ahora, desarrollaremos la respectiva clasificación:
En un caso donde la propia naturaleza, mediante sus diferentes formas o bien medios, es la que se hace cargo de producir las consecuencias jurídicas, exactamente las mismas que se generan de forma independiente a la voluntad humana.
Tal y como se ha señalado, el hecho propiciado por la naturaleza debe tener connotación jurídica conforme lo establecido por la normativa.
También debe precisarse que el ordenamiento jurídico da efectos al hecho natural por su sola verificación, siendo extraño o diferentes el comportamiento humano.
Como un ejemplo de hechos naturales tenemos el nacimiento y la muerte de una persona (entendidos de forma natural), un seísmo donde mueren personas o bien se generan daños en la propiedad inmueble, la accesión por aluvión cuando se acrecienta el área de terreno de los fundos atravesados por ríos o bien torrentes (artículos 938° y 939° del Código Civil), la accesión por avulsión cuando la fuerza del rio desplaza una porción notable y identificable en un campo costero en favor de otro (artículo 940° del Código Civil).
No obstante, cabe concretar que preliminarmente determinado acontecimiento podría considerarse como un hecho natural, pero debe tenerse en cuenta, además de esto, las circunstancias en que se ha desarrollado.
De esta forma tenemos, que si la muerte se generó a consecuencia de un homicidio, vamos a estar en frente de un hecho jurídico propiamente humano.
De otro lado, si estamos frente a cierto acontecimiento donde la naturaleza se hace cargo de favorecer las consecuencias jurídicas, para determinar de si se trata de un hecho jurídico natural ciertamente, en ciertos casos, se debería recurrir a la causa primordial de todo ello; una vez deslindado, recién se podría clasificar como un hecho jurídico natural o bien humano.
A forma de ejemplo, si en una factoría de explosivos, por el manejo inapropiado de los fulminantes que se hallan en el polvorín, por la parte de los trabajadores, se genera una enorme explosión y, esto lleva consigo que las ondas expansivas de semejante situación dañan las estructuras o bien se genere el derrumbe de las casas y también inmuebles que se hallan a regular distancia por la magnitud de la explosión; en un caso así aunque es verdad que el movimiento de la tierra es el que ha producido dicha consecuencia, sin embargo va a deber determinarse cuál es la causa que favoreció todo ello, a fin de que en un instante determinado se establezca la imputación de responsabilidad.
Para finalizar, debemos indicar que las consecuencias que favorece el devenir del tiempo, asimismo podrían clasificarse, como un hecho jurídico natural, debido a las consecuencias que ello implica al establecer determinado estado de cosas (statu quo).
Podemos referir como un ejemplo las consecuencias que lleva consigo la caducidad como mecanismo de extinción del derecho y la acción respectivamente (artículo 2003° del Código Civil), la prescripción extintiva como medio de extinción de la acción mas no del derecho mismo (artículo 1989° del Código Civil) y la prescripción adquisitiva o bien “usucapión” como forma de adquirir la propiedad de un bien inmueble o bien mueble respectivamente (Artículos 950° y 951° del Código Civil).
Son aquellos donde es la persona la que favorece las consecuencias jurídicas sea una o mas bien otra y, que al final constituirán en el centro sobre el que van a regir los efectos jurídicos.
Hay una peculiaridad a este respecto, la que consiste en que los efectos van a depender de la voluntad humana, además de esto claro está, que de ser el caso, asimismo se hallarán regulados por el marco normativo existente.
Como lo podemos observar, la persona es la que produce las consecuencias de orden legal, basándonos en la manera y modo en que se desenvuelve para los fines que persigue, adquiriendo ello, relevancia en el campo del derecho, muy aparte a propósito de exactamente la misma naturaleza existente.
Se podría delimitar como aquellos hechos donde las consecuencias jurídicas son producidas por el deseo voluntario de la persona, contándose para esto como presupuestos al discernimiento, pretensión y libertad, incluso cuando las consecuencias no hubiesen sido previstas.
Como se va a poder apreciar la voluntariedad juega un papel esencial en el presunto indicado. Tal y como menciona Aníbal Torres Vásquez:
“La voluntad es movida por el conocimiento intelectivo que deja que el sujeto no obre por instinto, de forma ciega, sino más bien con conocimiento de causa a propósito de lo que desea y de por qué razón lo quiere”.
(Acto jurídico, Editar. San Marcos, mil novecientos noventa y ocho, p.26)
El discernimiento va a consistir en la capacidad de distinción y, por ende, en factor de emisión de la voluntad; la pretensión va a importar el propósito deliberado de expresar la voluntad por la parte del sujeto y, la libertad va a ser la capacidad de elección de la persona de forma libre y abierta.
Al darse estos supuestos, vamos a estar en frente de una manifestación de voluntad emitida en forma válida.
Los hechos humanos voluntarios se hallan subclasificados en:
Son aquellos donde el accionar o el desempeño de la persona, se da a través de actos voluntarios; y se ajusta o bien guarda conformidad con el ordenamiento jurídico vigente.
Debe precisarse puesto, que la persona al contraer obligaciones o bien producir derechos actúa con arreglo al orden público y buenas costumbres, observando no infringir las normativa de carácter imperativo y de cumplimiento obligatorio, sin alterar el estándar jurídico al que se someten las buenas costumbres.
(Claude Du Pasquier)
Podemos dar como unos ejemplos el Contrato de comprar o vender de un bien inmueble, donde para su negociación y siguiente celebración se observa los preceptos que regulan este género de actos jurídicos (artículo 1529° y siguientes del Código Civil), el matrimonio que se solemniza (celebra) cumpliendo los requisitos establecidos en el Código Substantivo como con las formalidades y solemnidades que se prescribe para esta clase de actos jurídicos, como efectuarlo frente al regidor o bien otro funcionario designado por éste, con la presencia de dos atestiguadores mayores de edad en un acto, etcétera (artículo 259° del Código Civil).
Acá la voluntad humana infringe el ordenamiento jurídico, a consecuencia de esto, lleva consigo la producción de un daño en desmedro de otro, existiendo por el medio el dolo o bien la culpa como mecanismos generadores de semejante situación, siendo estos de carácter enteramente civil, si bien en ciertos casos, ello no impide que esta ilicitud tenga contenido legal.
El hecho de inobservar y vulnerar el conglomerado de normativas que entiende el ordenamiento Jurídico, implica propiamente que estamos ante algo ilegal, a cuyo presupuesto podría aplicarse lo normado que subraya en forma expresa lo siguiente:
“Es nulo el acto Jurídico contrario a las leyes que interesan al orden público o bien a las buenas costumbres”.
El artículo V del Título Preliminar del Código Civil.
Bajo este orden de ideas y, a forma de ejemplo, las consecuencias dañinas producidas van a traer consigo la obligación de indemnizar por quien favoreció todo ello; si resulta en una relación establecido, va a ser una Indemnización por los daños y perjuicios causados por inejecución de obligaciones (artículo 1321° del Código Civil) y, si no hay ninguna relación jurídica anterior, habiendo ocasionado daño, va a existir la obligación de indemnizar por responsabilidad extracontractual (artículo mil novecientos sesenta y nueve del Código Civil).
Veamos un caso concreto, si un sujeto está manejando su vehículo en una autopista fuera del límite de velocidad autorizado y, de forma imprudente atropella a una persona ocasionándole la muerte, en un caso así al haberse ocasionado un daño irreversible al arrollado, el autor del acontecimiento dañino va a tener la obligación de indemnizar a los herederos de fallecidos, conforme al artículo 1969° del Código Civil, al existir una responsabilidad extracontractual, además de que en la vía penal exista un proceso penal por la comisión del delito contra la vida, el cuerpo y la salud en la modalidad de homicidio culposo, instancia en la que se va a ver, primordialmente, si la conducta y hechos se adecúan a los elementos constitutivos del ilegal penal ya antes señalado.
Se podría apuntar que los hechos humanos involuntarios son aquellos donde eminentemente sin pretensión se efectúan y, todavía sin discernimiento, mas con voluntariedad, trayendo consigo una consecuencia no prevista ni deseada.
Nótese que en esta clase en verdad está ausente el propósito deliberado de contraer determinada obligación y establecer un derecho, también no existe la capacidad de percatarse de lo que se está realizando; el corolario de esta situación es que se consigue un resultado no proyectado ni establecido.
Como un ejemplo podríamos referir el hecho de que un menor, de forma circunstancial y coyuntural, sin pretensión de ninguna clase, se gana el premio de una lotería.
Marta enero 13, 2020