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Timestamp: 2018-05-21 03:20:19
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Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 2', 'Artículo 3', 'Artículo 4', 'Artículo 5', 'artículo 338']

LA CREACION DE LA PROVINCIA DE TALARA EN EL AÑO 1956
Ø Se crean los distritos de Lobitos y El Alto.
Ø La IPC compra el 50% a la Lobitos.
Ø Creación de la provincia de Talara.
Ø Las elecciones de 1956.
Ø La fundación del Club “Torino”.
Ø La IPC trata de salir del Laudo.
Ø La Belco y el petróleo en el zócalo.
Ø Odisea de La Cantuta.
Se crean los distritos de Lobitos, El Alto.
Cuando gobernaba constitucionalmente el general Odría, varias poblaciones de la llamada zona petrolera, habían alcanzado un apreciable desarrollo.
Máncora, era una caleta que tenía un inusitado movimiento y su población había crecido en forma apreciable a causa del boom pesquero.
Lobitos, era el más importante centro industrial después de Talara en cuanto a la explotación petrolífera y también El Alto había elevado en modo apreciable la población.
En el Congreso había una representación socialista muy activa y batalladora constituida por el senador Luciano Castillo y los diputados Ricardo Cáceres Cherre, Juan Aldana y Víctor Zavala Vilela.
Ese grupo de congresistas se ocupaban de buscar solución a los problemas de la zona petrolera y fueron también los que tomaron la iniciativa para elevar de categoría política a varios de sus caseríos.
Fue así como el 17 de marzo de 1955 se promulgó la Ley 12217 que creaba los distritos de Máncora, Lobitos y El Alto, por participación del distrito de Máncora que era muy extenso. La Ley es la siguiente:
Artículo 1°.- Divídase el actual distrito de Máncora de la provincia de Paita, del departamento de Piura, en los distritos de “Máncora”, “Lobitos” y “El Alto”, cuyas capitales serán los pueblos de sus mismos nombres.
Artículo 2°.- El caserío denominado “Los Órganos”, formará parte, como anexo, del distrito de “Máncora” y los caseríos de Restín y Cabo Blanco, pertenecerán al distrito de “El Alto”.
Artículo 3°.- Los límites del distrito de Máncora, serán los siguientes: por el Norte una línea que comienza en la desembocadura de la quebrada de Máncora en el mar, conocida como quebrada de Fernández; continuando aguas arriba hasta un punto a 1200 metros del oeste del poblado Cerezal; por el este, desde el punto anterior, la línea baja por la divisoria de aguas hasta cerro Serrano; por el sur, una línea geográfica que del cerro Serrano va a terminar al borde del océano, en punta Verde; y por el oeste el litoral comprendido entre punta Verde; y la boca de la quebrada Fernández, donde comenzó esta delimitación.
Artículo 4.- Los límtes del distrito de “Lobitos” serán los siguientes: por el norte; la línea que desde la playa, frente a la bifurcación del camino carretero de Lobitos a Restín y el camino a quebrada Verde, se dirige al este, hasta el cerro Coyonitas; por el este y sur, la línea que desde el cerro Coyonitas corre al oeste para cortar la quebrada Merino por la pampa del Cardo y por el divortium aquarum que separa las quebradas “Aguas de las Palomas” y quebrada Honda; siguiendo el lindero en dirección del mar por el divortium aquarum entre quebrada Media y la parte baja de la quebrada Honda hasta punta Capullana y el punto situado al norte del pueblo de Lobitos, frente a la bifurcación de los caminos ya mencionados, desde donde se comenzó el lindero norte.
Artículo 5.- El distrito de “El Alto” tendrá los siguientes límites: por el norte una línea que de punta Verde, a orillas del mar, corre al este hasta terminar en cerro Serrano, pasando inmediatamente al Norte del lugar conocido con el nombre de Pozo del cabo Blanco por el Este; del cerro Serrano baja la Línea Sur por los Cerros “Tigre” y “Buitre”, hasta el cerro Mirador, desde cuya elevación nace la quebrada Honda. De este último punto sigue el cerro del Cardo y sucesivamente al cerro Coyonitas; por el sur una línea que del cerro Coyonitas, va hacia el mar pasando por la bifurcación del camino carreterao entre Lobitos y Restín y el camino de herradura que por el Hualtacal se dirige a la quebrada Verde; y por el oeste la parte del litoral comprendida entre el punto donde termina el lindero sur de este distrito y punta Verde.
Casa del Congreso en Lima, a los dos días del mes de marzo de mil novecientos cincuenta y cinco.
Hector Boza, presidente del Senado. Eduardo Miranda Sousa presidente de la Cámara de Diputados. E. Fontcuberta, senador secretario. José Valdivia Manchego, diputado secretario.
Al Señor Presidente Cosntitucional del República.
POR TANTO; Mando se publique y cumpla.
Dado en la Casa de Gobierno en Lima, a los dicecisiete días del mes de marzo de mil novecientos cincuenta y cinco.
Manuel A.Odría. Augusto Romero Lobo.
El presidente del Senado, era el mismo Ingeniero Héctor Boza, que 41 años atrás, es decir en 1914 cuando era muy joven había hecho la mesura de los campos de la Brea y Pariñas con el Ingeniero Alberto Jochamowitz, y habían encontrado que no existían 10 pertenencias por las que habia estado tributando la London, sino 41,614 pertenencias.
LA IPC compra el 50% a la Lobitos.
En 1955 la empresa norteamericana IPC se encontraba en pleno auge, iniciando tratos con la Lobitos para adquirir el 50% de sus propiedades, sobre todo alentada por la ley de Petróleo 11780 del 12 de marzo de 1952. La Lobitos explotaba las llamadas concesiones Lima.
Por fin, el 15 de mayo de 1957, el gobierno de don Manuel Prado y su primer ministro Pedro Beltrán Espantoso, dueño del diario limeño “La Prensa”, dan la resolución suprema, por la cual se autorizaba a la Compañía Petrolera Lobitos a vender el 50% de accionariado a la IPC.
La transferencia se hizo ante el notario de Lima don Daniel Cépedes el 22 de mayo del mismo año de 1957 y a fin de mes se daba una resolución ministerial, aprobando la venta. El Gobierno cobró por impuestos a las transferencias 750.000 dólares.
Era director general de la empresa Lobitos J.A.B. Lawson y ocupaban cargos de directores, los peruanos Enrique Montero Muelle, Carlos Rizo Patrón y el Ing. Felipe Thorndique Beltrán, pariente del premier y también accionista de “La Prensa”. Por eso todo se hizo muy rápido.
Por entonces se había reiniciado en el parlamento, en la prensa nacional y en la opinión pública, un encendido debate por la cuestión del petróleo. De Beltrán eran conocidas sus inclinaciones a favor de las compañías extranjeras, lo que hizo blanco de muchos ataques en el Congreso.
Un año antes, el diario “Hechos” que se editaba en Piura había trasladado sus oficinas y talleres a Negritos. Como lo hemos dicho, la primera intención fue que el diario tuviera como sede Talara, pero como la IPC no lo permitió, se principió a editar en Negritos.
Desde el principio, todo el accionar y las campañas de “Hechos” se dirigieron a la creación de la provincia de Talara con capital Negritos. Esto último por que se suponía que Talara era en realidad un campamento bonito de la IPC, y que esta no iba a permitir que eso sucediera.
Dos de los propietarios de “Hechos”, Reynaldo Moya y Félix Miranda eran muy amigos del diputado Felipe García Figallo, de Sullana, con el cual se conversó la forma de hacer realidad el proyecto, pero tanto el parlamentario como el alcalde distrital de Pariñas Francisco Seminario, opinaba que Talara debía ser la capital de la provincia por crear.
El proyecto de la creación de la nueva provincia, no dio motivo en las Cámaras a mayores debates, ni oposición.
La Ley 12649 dice:
Las elecciones de 1956.
En 1956 se convocaron a elecciones generales para ser llevada a cabo el 3 de junio.
Los últimos meses del gobierno de Odría fueron muy agitados políticamente. Tan pronto se inició el proceso eleccionario, se presentaron como candidatos el Ing. Hector Boza, el General Carlos Miñano, exministro de Guerra; el Ing. Fernando Belaúnde Terry, el Dr. Luciano Castillo y don Manuel Prado, para un segundo periodo. Pero cuando se desarrollaba la campaña electoral, Prado sufrió una trombosis coronaria que lo obligó a someterse a una delicada operación quirúrgica en Estados Unidos. Se pensó que estaba fuera de carrera, pero sus allegados insistieron en su postulación. El partido aprista se encontraba una vez más fuera de ley. Luego apareció la candidatura de don Hernando de Lavalle.
A fines de abril, habían inscrito su candidatura Prado, Belaúnde, Lavalle, Miñano, Boza y Carlos Miró Quesada. Luciano Castillo que había iniciado una activa recolección de firmas en el departamento de Piura, no llegó a alcanzar las 20.000 que eran necesarias de acuerdo a la Ley Electoral. De esa forma perdió la postulación presidencial y también la de senador en la que tenía mayor opción. El 6 de mayo declinaron sus candidaturas Miñano, Boza y Miró Quezada y se plegan a Prado. Odría apoyaba la candidatura de Prado y como parecía que el contendor más peligroso era Belaúnde se trató de impedir su inscripción en el Jurado Nacional de Elecciones, pero en un mitin que realizó el 1° de junio, obligó a su inscripción. Los apristas entraron en tratos con Prado para apoyarlo y el 16 de junio se firmó el llamado Pacto de Monterrico por el cual los votos apristas se volcarían a Prado. Las elecciones se postergaron para el 17 de junio. Cuando se iniciaron los escrutinios que favorecían a Belaúnde, Odría impartió la orden: “Hay que apoyar a Prado”. Al final el JNE dio: Prado 568.057, Belaunde 458.248 y Lavalle 224.618. En Piura como senadores fueron elegidos el Dr. Guillermo Gúlman, aprista y Enrique Verdeguer de la UR. Como diputados resultaron electos, Carlos García, Teodoro Flores y Florencio Portocarrero por la UR por el Movimiento Democrático Pradista: Abásolo Rázuri, Marco Antonio Garrido Malo, Juan Palma Trelles, Hernán Pasapera Ahumada, Carlos Taiman Villar, Samuel Torres Olave y Carlota Ramos de Santolaya. Los socialistas no tuvieron representación en esta oportunidad.
Fundación del Club Torino.
El club Atlético Torino, es sin duda la institución mayormente vinculada e identificada con el deporte de Talara.
En el fútbol, Torino es Talara.
La iniciativa para fundar esta prestigiosa institución, correspondió a Cosme Maldonado Luna, más conocido como “el serrano”, que en la noche del 20 de marzo de 1957, reunió en su vivienda de la avenida H- 44 a un grupo de vecinos para formar un equipo, sin mayores pretensiones, con el cual pudieran satisfacer sus aficiones futbolísticas y eventualmente competir los fines de semana con otros equipos ya existentes y por lo tanto más cuajados.
El novel equipo se inscribió en segunda división, pero tal fue el amor y entrega que pusieron sus jugadores y dirigentes que desde el primer año resultó campeón, conducido de la mano por su primer presidente que fue también Cosme Maldonado, su fundador.
A partir de entonces, el Torino siempre militó en primera división y en el lapso de 13 años, en los años de 1963, 1965 y 1967 fue campeón de primera división.
El año 1970 marca un hito de grata recordación, no solo para el club sino también para Talara. El campeonato provincial se tenía que definir con otro equipo también de mucho prestigio y de gran hinchada. Se trataba del Sport Blondell al cual venció por 1-0 en un encuentro que por muchos fue recordado, y que se decidió gracias a la intervención de “la mosca” Ojeda.
A partir de entonces, todo fue una carrera triunfal. El primer escollo que encontró fue al Alianza de Sullana, equipo poderoso de esa provincia y que conjuntamente con el Jorge Chávez eran los que representaban el poderío de la Perla del Chira. Ganó por 2-0 y se coronó campeón departamental.
Para lograr la representación regional, tenía que disputar el título con el Sport Ferrocarril, representante del departamento de Tumbes, que la verdad no era un contrincante serio y al cual venció por un contundente 13-0. Esos resultados dicen por sí, lo que pasó en la cancha.
Las finales se disputaron en Lima y allá el “Torino” tuvo que enfrentar al Club “Ocopilla” de Huancayo, al cual venció el 6 de mayo sin atenuantes.
De esa manera llegó a la división profesional donde tuvo altibajos y en 1973 tuvo que retornar a su liga al perder la categoría.
Eso no desanimó al equipo, que en 1974 volvió a disputar la Copa Perú y el 22 de diciembre, derrotó al otro finalista el “Huracán” de Arequipa. Pese a haber campeonado, no pudo el Torino militar en la División Profesional, porque para el año 1975 la Federación Nacional, dejó sin efecto el descenso, y lógicamente tampoco hubo ascenso.
El año 1977, hace el Torino otra campaña triunfal y el 9 de octubre de ese año se encontraba en Lima disputando las finales con el A.D.T. de Tarma al cual venció y se coronó campeón de la Copa Perú por tercera vez.
En la división profesional se mantuvo hasta 1979 en que hizo una campaña de muy bajo rendimiento, en tal forma que el 2 de diciembre de ese año, se tuvo que jugar la baja con Juventud La Palma de Huacho al que venció por 2-0 permaneciendo en la división rentada.
El año 1980 fue muy diferente. El club contrató los servicios de Diego Agurto que convirtió al equipo en un cuadro poderoso que logró nada menos que el subcampeonato de la división profesional y eso le dio derecho a competir por la copa “Libertadores”. A partir de entonces Diego Agurto estuvo muy vinculado al Torino.
Pero el Torino, siempre ha dado muestras de ser muy irregular. Muchas veces en un año determinado logra resonantes triunfos y el año siguiente todo es derrotas y descalabros, pero siempre tiene la capacidad de rehacerse. Fue así como en noviembre de 1981, Torino disputaba con UTC de Cajamarca la baja y cuentan que el presidente del club cajamarquino Pelayo Urquiza, amenazó al arbitro, revolver en mano, si su equipo perdía. El encuentro terminó con 0-0 pero el juez dio 5 minutos adicionales y fue entonces cuando al Torino le hicieron el gol que lo llevó a la baja.
Pero, en 1982, el equipo se rehace y nuevamente gana la Copa Perú. Era la cuarta vez que lograba tal trofeo. Como siempre y como si el Torino tuviera que cumplir con un ciclo fatal, volvió pronto a perder la categoría profesional.
Pasaron vario años, hasta que en 1994 Torino volvió por sus fueros y tras de sortear los primeros escollos en las disputas provinciales y departamentales, vinieron los encuentros con equipos regionales, nuevamente bajo el comando de Diego Agurto, que dejó su residencia en el Callao, para conducir al equipo de triunfo a triunfo, hasta lograr por 5ta vez la Copa Perú. Al vencer en forma categórica al Garcilaso del Cuzco, el 29 de enero de 1995.
Pero en Talara no solo ha brillado el Atlético Torino. Entre los talareños hay verdadera pasión por el fútbol.
Los aficionados se reunían en gran cantidad todos los domingos en el Estadio de tribunas de madera construido en 1931 en la calle Mil. Allí protagonizaron ardorosos encuentros el Blondell, el Liberal, Chorrillos, Melgar, Gaillard y Pardón. Al Torino se le conocía como el “Taladro” del norte.
En 1968 era el Sport Chorrillos el cuadro más poderoso de Talara en forma tal que logró llegar de finalista en el torneo de la Copa Perú, disputando al ascenso con el CNI de Iquitos, que fue el que ganó el ascenso.
Inolvidable también esa mañana en que el representativo de Sullana, que se acababa de consagrar campeón nacional de 1936, vino a Talara para disputar un encuentro con una selección provincial, quedando los campeones clamorosamente derrotados por 6 0.
Fueron decenas los futbolistas que en su momento contaron con el fervor y la adhesión popular. No se podría mencionarlos porque la lista a pesar de ser larga podría pecar de injustas omisiones.
La IPC trata de salir del laudo.
Estando gobernando Odría, se dio el 12 de marzo de 1952 una nueva Ley de Petróleo con N° 11780. Después de cinco años de promulgada esa Ley, la IPC consideró que le convenía mejor adaptarse a la nueva ley y salir del Laudo de 1922; para el efecto, el gerente general de la IPC Jack Ashorth y su representante legal el Dr. Eduardo Elejalde Vargas, presentaron el 8 de agosto de 1957 un recurso ante el Ministerio de Fomento, pidiendo suscribir con el Estado Peruano, un contrato bilateral, en reemplazo del régimen acordado por el Laudo de Paris de 1922, para así adaptarse a la Ley N° 11780.
Decía la IPC que en 1924 había adquirido la propiedad del suelo y del subsuelo o zona mineralizada lo cual también le había sido reconocido por el Laudo y como se había dado la Ley de Petróleo 11780 y su Reglamento, en cuyo artículo 338°, se autorizase pasar de un régimen anterior al de la nueva Ley, solicitaban se le admitiera la adaptación al nuevo régimen, en cuya virtud cederían al Estado el subsuelo o zona mineralizada, convirtiéndose en concesionaria de su explotación. También puntualizaba que seguiría siendo propietaria del suelo.
Se trató en esta oportunidad, en hacer comulgar al Congreso, al Gobierno y al país entero con ruedas de molino.
Aparentemente, lo que se planteaba era muy conveniente para el Perú, que tanto había luchado por la reivindicación del subsuelo, pero la situación en 1957 era muy diferente a la del año 1922, pues en ese lapso se había explotado la riqueza petrolera hasta los límites del agotamiento y ya los campos petrolíferos eran en mayor parte solo huecos.
De acuerdo al Laudo, la IPC era propietaria del suelo y del subsuelo a perpetuidad, con derecho a explotarlo y refinar petróleo obtenido, pero también tenía que pagar impuestos a perpetuidad como propietaria.
LA IPC se desprendía de la propiedad del subsuelo para convertirse en concesionaria del mismo, para su explotación y refinación del petróleo a plazo fijo por 40 años es decir, hasta 1997, con derecho a prórroga, si le convenía. Es decir que se aseguraba la explotación del subsuelo, pero solo hasta cuando existiera petróleo. Con mucho sentido de la oportunidad, se reservaba el suelo, que como era dable suponer, que con el correr de los tiempos no perdía su valor como el subsuelo, sino más bien lo acrecentaba. Todo eso era lo que pretendía.
El pedido de la IPC, cayó mal en los medios políticos, periodísticos y en la opinión pública, obligando al sector oficial a proceder con mucha cautela, pues al revivirse los malos días del Laudo de 1922, la opinión pública estaba muy sensibilizada y mal predispuesta para con la IPC.
En noviembre de 1957 estaba al frente del Ministerio de Fomento y Obras Públicas el piurano Federico Hilbck, que era el que tenía que decidir.
El 18 de noviembre del mismo año, se emitió la Resolución Suprema N° 49, por la cual se resolvía, no admitir la solicitud, para la adaptación de los campos de la Brea y Pariñas a la nueva Ley del Petróleo.
Expresaba el ministro en la resolución suprema, que en virtud de la nueva Ley del Petróleo, era potestativo del Estado, admitir o denegar las solicitudes de adaptación, y que de acuerdo al estudio económico realizado por la Dirección de Petróleo, se desprendía, que no era conveniente para los intereses del Estado, la adaptación que se pedía.
El área que la IPC tenía sujeto al régimen especial del Laudo de 1922 era de 166.456 hectáreas, sobre las que tenía que pagar impuestos.
En 1957, el seguir siendo propietaria del subsuelo, aún en zonas que no eran productivas, resultaba costoso para la IPC, porque sobre ellas tenía que tributar.
La IPC no se quedó tranquila, y más tarde el año 1959, cuando Beltrán asume el cargo de ministro de Hacienda y de Premier, vuelven a pedir, su incorporación a la Ley N° 11780, pero por entonces en el Perú se vivía un estado de agitación contra la IPC.
El Belco y el Petróleo en el Zócalo.
El Perú, desde los tiempos del presidente Bustamante y Rivero, había reivindicado la soberanía marítima del Perú, hasta las 200 millas marítimas y por lo tanto, no solo los recursos ictiológicos eran materia de su control, explotación y conservación, sino también otra clase de riquezas como el petróleo.
Exploraciones preliminares habían llegado a establecer, que frente al departamento de Piura, en el zócalo o plataforma continental, había petróleo. Por ese entonces la IPC había estado haciendo exploraciones en el desierto de Sechura y no encontró petróleo sino gas. La concesión que se dio a la IPC, produjo candentes debates en el Congreso y en la prensa, pues se desconfiaba mucho de la empresa norteamericana.
Por Resolución del Ministerio de Minas y Petróleo de fecha 22 de agosto de 1958, se declaró abierta la licitación para la explotación del petróleo en el zócalo continental y se fijaron normas en cuanto a impuestos a pagar y las regalías.
En 1959, la Belco Corporation, adquirió las acciones que en el zócalo continental tenía la empresa particular Petrolera Peruana, que tenía como presidente del directorio a Carlos Rizo Patrón, pariente cercano a Pedro Beltrán.
Esta operación de transferencia fue un verdadero escándalo, pues a los pocos días que la Petrolera Peruana lograba la concesión, se la pasaba a la Belco, gracias al decreto supremo que lo autorizaba. Por esos años, Pedro Beltrán movía a un grupo de políticos y empresarios sin escrúpulo, que lograban la concesión de lotes petroleros, no para explotarlos porque no tenían capitales, sino para transferirlos a empresas extranjeras por cuantiosas sumas de dinero. Era pues un inicuo y sucio negocio.
La Belco introdujo una novedosa tecnología en la explotación del petróleo en el mar, montando plataformas marítimas, donde levantaban los castillos para perforar bajo el agua. Por primera vez se extraía petróleo en el zócalo. Era en realidad la única empresa que por mucho tiempo se aventuro a sacar petróleo en el mar y logró gran éxito pues en 1970 producía 33.000 barriles diarios.
La Belco Petroleum Corporation Of Perú, se inició con un capital de $ 5.000.00 pero el 16 de marzo del mismo año lo había elevado a 300.000 dólares. La Belco tenía su sede en la 3era avenida de Nueva York y operaba de acuerdo a las leyes del Estado de Delaware. Su capital autorizado era de 10 millones de dólares, la mitad del cual pertenecía a la familia de Arthur Belfer.
La vendedora, empresa Petrolera Peruana S.A. había nacido el 7 de agosto de 1952 con un capital de 25 millones de soles de los que solo se habían pagado S/. 6'150.000.00.
En base a la cláusula preferencial del reglamento de la Ley del Petróleo que concedía preferencia a los empresarios nacionales, logró un lote llamado “El Mirador”, entre Amotape y el distrito de La Brea, donde había perforado 15 pozos de los cuales, 11 les habían resultado productivos, habiendo extraído 521.827 barriles de petróleo.
Los directivos de la empresa Petrolera Peruana S.A. conocieron que la Belco estaba interesada en hacer exploraciones en el Zócalo Continental, y fue así como adquirieron un lote frente a Talara y poco después, el 14 de mayo de 1959, con resolución suprema Nº 30 que firman Prado y su ministro de Hacienda Augusto Thorndike, se autoriza el contrato transferencia. El ministro era pariente muy cercano de Pedro Beltrán. El contrato de transferencia fue suscrito el 21 del mismo mes de mayo, ante el notario Ricardo Fernandini Arana, de acuerdo al cual se vendía una concesión en “Mirador”, cuatro concesiones del lote “Litoral” en el Zócalo Continental de Talara y 12 concesiones en la selva, en el lote “Montaña”. Las concesiones transferidas en el departamento de Piura abarcaban 13.025 hectáreas y su valor pactado fue de 575.000 dólares.
“El Comercio” de Lima se ocupó mucho de esta maliciosa transferencia y decía que muchos empresarios peruanos adquirían concesiones con el ánimo de especular, al transferirlas a empresas extranjeras. Muchos años más tarde, en 1966 se formó una comisión parlamentaria que la integraba el diputado piurano, Luis Carnero Checa. El 23 de enero de 1967 la comisión emitió dictamen en el sentido de que la transferencia se había hecho de acuerdo a Ley. Entre los firmantes por mayoría estaba Carnero Checa. En el informe de minoría se afirmaba que el contrato de transferencia era nulo.
Todas estas maniobras de la concesión de lotes se hacia en Lima, mientras que en Talara los pacíficos vecinos y los trabajadores, ignoraban el tráfico que se hacía con sus grandes riquezas, que iban a enriquecer y repletar los bolsillos de los avisados empresarios limeños.
Como la Belco no tenía refinería, su petróleo era tratado en la que tenía la IPC, con lo cual, esta también resultaba ganando. Hasta 1966, la Belco había invertido $ 16.500.000.00 y lógicamente había extraído mucho más.
Odisea de “La Cantuta”.