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Timestamp: 2017-07-22 16:41:38
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Matched Legal Cases: ['artículo 1', 'artículo 2', 'artículo 141', 'artículo 2', 'artículo 3', 'artículo 2', 'artículo 39', 'artículo 2']

ACENTOGALLEGO : PONTEVEDRA ECHA LA SIESTA ACENTOGALLEGO La bitácora de Couselo
TOMADURA DE PELO A VIGO: YA NO TIENE DEPARTAMENTO TERRITORIAL DE LA CONSELLERÍA DE PRESIDENCIA
"De súpeto xurde un home extraordinario: Alfredo Brañas. Este gran patriota dalle á "custión galega" un pulo transcendental co seu libro "El Regionalismo" (1889), no que se concreta por primeira vez, en doutrina política, xa nacionalista, as vagas aspiracións sentimentais do povo galego. O mesmo Brañas, n-un discruso de apertura de curso, na Universidade de Sant-iago (1892), condensa en dezaseis puntos todo un programa de Goberno galego, o máis avanzado que rexistra o movimento autonomista en Hespaña. Compre decir que Alfredo Brañas foi a Barcelona cando Prat de la Riba era ainda un estudante e, según confesión pública dos vellos catalanistas, as conferencias de Brañas abriron luces á "custión catalana".
(CASTELAO, Sempre en Galiza, 1944)
El Diario Oficial de Galicia, de 26 de mayo, publica el Decreto que establece la estructura orgánica de la Consellería de Presidencia, Administraciones Públicas y Justicia, que ya no respeta el Decreto que regula las delegaciones territoriales de la Xunta de Galicia. Los departamentos territoriales de las delegaciones territoriales son "los órganos de ejercicio de las competencias administrativas de cada una de las consellerías".La Consellería de Presidencia tendrá en Vigo un servicio territorial, mientras que Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra serán departamentos territoriales, al frente de los cuales habrá un jefe territorial.
El departamento territorial de la consellería de Presidencia en Coruña contará con cuatro servicios: Gestión Técnico-Administrativa, Justicia, Administración Local, Emergencias e Interior y Obras y Mantenimiento. Este departamento contará con una oficina coordinadora en Ferrol.
Los departamentos de Lugo y Ourense sólo tendrán tres servicios: Gestión Técnico-Administrativa, Justicia y Administración Local y Emergencias e Interior, ya que Administración local y Justicia se integran en un solo servicio. De otra parte, los departamentos territoriales de la Consellería de Presidencia quedan sin el servicio de Obras y Mantenimiento que sólo se crean en Coruña y Pontevedra para desarrollar, en coordinación con el Servicio de Obras y Proyectos y con el Servicio de Oficina Técnica de la Secretaría General de la Consellería todas las funciones de éstos en su ámbito territorial.
Vigo como queda dicho no alcanza la categoría de departamento territorial de la Consellería de Presidencia ya que se queda en Servicio Territorial, con solo dos servicios: Gestión Técnico-Administrativa y Justicia. Con la estructura orgánica de la Consellería de Presidencia, Administración Pública y Justicia ya se confirma que el Gobierno de Núñez Feijóo dio marcha atrás. Pero, ¿cómo es posible que hablen de eficacia y dejen a la primera población de Galicia sin el servicio de Emergencias? En la referencia del consello de 30 de abril facilitado por la Xunta consta lo siguiente: "A nova figura da delegación territorial terá o nivel orgánico de dirección xeral e configurarase como órgano decisorio e representativo do presidente da Xunta de Galicia e de todo o seu Goberno, ademais de coordinador da Administración periférica do Executivo galego. Segundo o decreto autorizado hoxe polo Consello da Xunta, dependerán organicamente da Consellería de Presidencia, Administracións Públicas e Xustiza". "O ámbito de xestión das delegacións da Xunta de Galicia será, no caso das da Coruña, Lugo e Ourense, provincial. A delegación de Vigo incluirá os concellos de Nigrán, Baiona, Fornelos de Montes, Gondomar, Pazos de Borbén, Mos, O Porriño, Redondela, Salceda de Caselas, Salvaterra de Miño, Soutomaior, Vigo, Cangas e Moaña, mentres que á delegación de Pontevedra lle corresponderán o resto dos concellos da provincia. A delegación da Coruña contará, ademais, cunha unidade administrativa especial adscrita na cidade de Ferrol, co obxectivo de mellorar a eficacia na xestión". "Cada delegación territorial terá á fronte a un delegado ou delegada que exercerá a representación da Xunta de Galicia e asumirá a coordinación do exercicio das competencias da Administración autonómica no seu correspondente eido territorial. Ademais, cada delegación contará cunha secretaría territorial, distintos departamentos e unha comisión territorial de coordinación". Núñez Feijóo, en conferencia de prensa posterior al consello del 30 de abril, señaló que la la Delegación Territorial de Vigo se circunscribe a 14 concellos, que se prevé integren la futura área metropolitana de Vigo, ya que asumía el "consenso inicial" de hace unos años. Explicó que con la creación de las cinco delegaciones territoriales el consello cumplía cuatro compromisos electorales: Austeridad, igualdad de oportunidades, áreas metropolitanas y empleados públicos gallegos. En cuanto a la igualdad de oportunidades, Núñez Feijóo explicó que "Galicia é un territorio único polo tanto tenmos que chegar a tódolos recunchos de Galicia". Como andan obsesionados con la austeridad, y ya veremos en que queda todo, ya que anuncian medidas que es como tirar los cuartos en los bolsillos de los avispados, saldría mucho más barato no crear la delegación territorial de Vigo y hacer caja con la subasta del edificio administrativo que la Xunta, cuando gobernaba el Partido Popular, levantó en Vigo. Han dado marcha atrás, lo que no sólo significa una tomadura de pelo al gran Vigo y al intelecto de los gallegos, sino que crea dificultades para elaborar la organización territorial que necesita la Comunidad Autónoma para servir a todos los gallegos, acercándole la administración autonómica. Núñez Feijóo está creando un conflicto con Vigo porque se lo imponen los inaceptables de su partido en la provincia, que quieren la alcaldía de Pontevedra y seguir mangoneando en la Diputación bien se sabe para qué.
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LA AUTORIDAD MUNICIPAL PONTEVEDRESA Y EL PP ARMAN EL ENREDO CAPITALINO
"Créanse as delegacións territoriais da Xunta de Galicia na Coruña, Lugo, Ourense, Pontevedra e Vigo, nas cales se integran todos os órganos, unidades e servizos da Administración periférica autonómica sitos no seu respectivo ámbito territorial, na forma establecida neste decreto", dispone el artículo 1 del Decreto 245/2009, de 30 de abril (DOGA, 1 de mayo de 2009), por el que se regulan las delegaciones territoriales de la Xunta ded Galicia, en cuyo segundo punto establece que "o seu ámbito territorial está delimitado pola respectiva provincia, salvo as delegacións de Pontevedra e Vigo. Á Delegación Territorial de Pontevedra correspóndenlle todos os concellos da provincia, coa excepción dos que se relacionan a seguir, que integrarán a Delegación Territorial de Vigo: Nigrán, Baiona, Fornelos de Montes, Gondomar, Pazos de Borbén, Mos, O Porriño, Redondela, Salceda de Caselas, Salvaterra de Miño, Soutomaior, Vigo, Cangas e Moaña".
El artículo 2 del citado Decreto añade que "á fronte de cada delegación territorial estará un delegado ou delegada, con rango de director xeral, que exercerá a representación da Xunta de Galicia e asumirá a coordinación do exercicio das competencias da Administración xeral da Comunidade Autónoma no seu correspondente ámbito territorial. Tal coordinación tamén abrangue a dos organismos autónomos e demais entes do sector público que integran a Administración institucional autonómica e a xestión dos servizos compartidos".
Donde hay papeles callen barbas. Y en las páginas del Diario Oficial de Galicia está el texto del Decreto cuya lectura deja bien claro que las delegaciones territoriales de Vigo y Pontevedra ejercen las mismas competencias. Una, la de Vigo, en el territorio de 14 concellos, el 22,6% de los 62 de la provincia, con el 49,7% de la población. Otra, la de Pontevedra, en 48 concellos, el 77,4, con el 50,3 de los habitantes. Eso es indiscutible al día de hoy. Pues, mañana, por medio de la "corrección de erros" -frecuentes en el periódico oficial-, igual pueden decir de manera distinta.
Sin embargo, en medio de la bravuconada del gobierno municipal de Pontevedra de oponerse a la creación de una delegación territorial de la Xunta en Vigo, saltó a la palestra Telmo Martín, como si fuera portavoz del gobierno gallego, a desvirtuar lo escrito. A poñer engaño frente a la argucia del alcalde nacionalista y la vicealdesa socialista. Está en los periódicos que Telmo Martín, con el refrendo de Rafael Louzán que asistía a la interpretación, declaró que los delegados de Pontevedra y Vigo, se limitarán a gestionar las competencias de las consellerías ya establecidas en cada una de las ciudades. Es decir, el delegado de Pontevedra tendrá competencias en Presidencia, Sanidade, Educación, Medio Rural, Economía e Industria, Facenda y Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras. Y Molares, en las consellerías de Mar, Traballo e Benestar y Facenda. Por si la treta no fuese entendible añadió que Cores Tourís "coordinará oito consellerías para os 62 concellos da provincia de Pontevedra" y que Lucía Molares hará lo mismo con las tres restantes. (Es salida de pata de banco, que también pone en entredicho la valía de los redactores de la norma).
Según acuerdo del Consello de la Xunta en manos del Partido Popular (DOGA 26 de febrero de 2002), se concentraron en el edificio administrativo de la Xunta de Vigo los servicios dispersos en la gran ciudad: delegaciones territoriales de Economía y Hacienda y Pesca y Asuntos Marítimos, delegaciones provinciales de Xustiza, Interior y Relacións Laborais, Familia e Formación do Emprego, Muller e Xuventude y Asuntos Sociais; Oficina de Industria y Comercio; Servicio Territorial de Deportes, Oficina de Fianzas de la COTOP, Inspección Educativa, Unidad de Consumo, Servicio de Protección da Saúde y Sección de Cualificación de Minusvalideces. En 2005, la Vicepresidencia da Igualdade e do Benestar, de la parte nacionalista del bipartito, creó la delegación provincial y la instaló en Vigo. Y Lores no dijo ni pío.
Pero lo más grave es que el Decreto que regula las delegaciones territoriales lleva la firma del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Y se desplaza a Pontevedra y no se le ocurre mayor despropósito que decir que "Telmo Martín dijo la verdad". Aquí o no saben leer lo que escriben o no saben interpretar lo que han firmado o nada de eso, y sólo quieren hacer el más espantoso ridículo. Núñez Feijóo aseguró que las "competencias se mantendrán tal y como estaban y no vamos a incrementar el número de funcionarios ni a mover sede alguna". O sea, vino a decir que la estructura queda igual que con el bipartito. Entonces, ¿para qué promulgó un nuevo decreto? Al final resulta que se comportan como una pandilla de irresponsables, que metieron -o se dejó meter- al Presidente de la Xunta en la zafiedad. Y el aspirante a alcalde de Pontevedra, para mayor desgracia de los pontevedreses si es que llegan a votarlo, no tiene vela en este entierro. Pero se comporta como si fuese el supervisor del presidente de la Junta. Con anterioridad, el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, dice en Vigo que la Xunta deja la puerta abierta a la incorporación de más concellos. También expresó que antes había trece representantes de la Xunta en cada provincia, y ahora hay solo uno en cada capital y otro en Vigo. En el artículo 141 de la Constitución se puede leer que "la provincia es una entidad local con personalidad jurídica propia, determinada por la agrupación de municipios y división territorial para el cumplimiento de las actividades del Estado. Cualquier alteración de los límites provinciales habrá de ser aprobada por las Cortes Generales mediante ley orgánica". ¡Para el cumplimiento de las actividades del Estado! Ahí están las palabras del Subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Delfín Fernández, que recogió La Voz: "No discuto la creación del superdelegado porque no es mi papel pero la Administración General del Estado tiene organismos provinciales que tienen su sede en una u otra ciudad y el principal organismo, que es la representación del Gobierno, está en Pontevedra aunque tiene una sede en Vigo que se utiliza siempre y cuando sea necesario". El decreto de la Xunta no interfiere ni interviene en las competencias del Estado. Ni falta le hace. Tiene suficiente con el artículo 2 del Estatuto de Autonomía: "1) El territorio de Galicia es el comprendido en las actuales provincias de A Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra.
2) La organización territorial tendrá en cuenta la distribución de la población gallega y sus formas tradicionales de convivencia y asentamiento. 3) Una Ley del Parlamento regulará la organización territorial propia de Galicia, de acuerdo con el presente Estatuto".
Con el Decreto de marras se ejerció una competencia de la Xunta, pero en plan chapucero y parcial, porque tal materia tiene que ordenarse mediante una ley, que hay que reconocer que es de difícil elaboración. Y con los partidos y políticos que se mueven por este país, quizá ni se pueda soñar con el consenso, que sería lo deseable. Que se sepa no se han realizado estudios sobre el tema ni por los anteriores gobiernos populares ni por el bipartito. Igual tenemos un Estatuto de Autonomía, pero carecemos de autonomistas. ¿Por qué sólo han creado cinco? En el preámbulo del Decreto se especifica que el objetivo básico es "impulsar a modernización e racionalización da xestión da Xunta de Galicia". ¿Y se consigue ese objetivo con crear cinco delegaciones olvidando tres provincias? ¿Y Ferrol, Ribeira, Santiago, Mondoñedo...? Sólo se actúa en una provincia de la división estatal y no se toca Coruña con mayor superficie y mayor población. ¿Quieren decir que con ese proceder de despreocuparse de la mayor parte de los habitantes de Galicia ya se reformula la estructura de la Administración periférica autonómica? Déjense de gaitas y ahora mantengan la delegación territorial de Vigo como representación de TODAS las consellerías de la Xunta. Como han proclamado a los cuatro vientos. Sin complejos y sin cobardía, porque a Pontevedra nadie le quita nada como capital del Estado. Ya no es posible la marcha atrás. Unos y otros dejen el enredo capitalino. No es aconsejable jugar con Vigo. Ni tampoco tomar a Galicia como si fuera su cortijo. Y pónganse a trabajar para elaborar el proyecto de ley de organización territorial de Galicia que está pendiente desde hace 27 años.
PONTEVEDRA ES CAPITAL DE PROVINCIA PARA EL ESTADO PERO NO PARA LA NON NATA ORGANIZACIÓN TERRITORIAL DE GALICIA "A Xunta de Galiza require a orgaización d-unha oficiña única en cada comarca natural, con todol-os servizos fiscaes transferidos pol-o Estado, máis os das Diputacións suprimidas e os dos Concellos".
(CASTELAO Sempre en Galiza. 1944)
Mientras no se cambie la Constitución Española de 1978, Pontevedra continuará siendo capital de provincia, como decidió en 1833 Javier de Burgos, ministro de Fomento con María Cristina. Tras el Real Decreto del afrancesado, inmediatamente se dotó a las capitales de provincia de instituciones de gobierno básicas, cuya cabeza correpondía a los subdelegados de Fomento, tiempo después Gobernadores Civiles, hasta que con el nacimiento del Estado de las Autonomías se transformó la Administración central periférica creándose una Delegación de Gobierno por Comunidad Autónoma y subdelegaciones en cada una de las capitales de provincia impuestas por Javier de Burgos. La Delegación del Gobierno central en Galicia se situó en Coruña con subdelegaciones en Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra. De las áreas funcionales de la subdelegación del Gobierno en Pontevedra, ocho están en la capital provincial, tres en Vigo y una, la de Extranjería, con oficina en ambas ciudades. El área funcional de Fomento sólo tiene oficina en Coruña y la de Alta Inspección de Educación, en Coruña y Ourense. La Delegación Territorial de Comercio de Vigo, que sustituyó a la Delegación Regional en diciembre de 2005, comprende las cuatro provincias gallegas. Ceuta y Algeciras cuentan con delegaciones provinciales.´
HACIENDA SE ACERCA A TODOS
En lo único que hubo desconcentración ha sido en la Agencia Tributaria, que si bien tiene una delegación especial en Coruña, cuenta en Galicia con 22 delegaciones: A Coruña (Betanzos, Carballo, Cee, Ferrol, Ortigueira, Ruibeira, Santiago y Coruña); Lugo (Foz, Lemos y Lugo); Ourense )(Barco de Valdeorras, O Carballiño, Celanova, Verín y Ourense). Pontevedra (A Estrada, Ponteareas, Tui, Vilagarcía, Pontevedra y Vigo). La Administración periférica del Estado desde siempre se acerca al administrado para cobrar tributos. Pero para prestar servicios tiene el ojo en Madrid.
La Administración pública estatal radicada en Pontevedra debe contar alrededor de 3.000 empleos en la capital, de los 9.819 efectivos en toda la provincia. Porque en Marín, Poio, Vilaboa, Vigo, Vilagarcía, Tui, etc. tiene efectivos el Estado. Y la ciudad capital ha perdido unos 500 efectivos al echar a la comandancia provincial de la Guardia Civil, que desde julio de 2006 tiene su sede en la rúa Domingo Fontán, 6, de Poio. El ayuntamiento de Pontevedra continúa con la recalificación urbanística del solar de Loureiro Crespo, que fue sede de la comandancia desde 1945 hasta 2006.
En 1920 la población de Vigo doblaba a la de Pontevedra. Desde aquella hasta hoy el crecimiento de Pontevedra fue del 199,6% y el de Vigo de 456,8%. El municipio de Pontevedra censa actualmente 80.749 habitantes, mientras que Vigo alcanza los 295.703. Pero entre 1920 y 2006, está 1981, que pone fecha al Estatuto de Autonomía de Galicia. Nace la administración autonómica que por imposición de los legisladores se suma a las administraciones existentes: a la central y a la local. Estos datos justifican una organización territorial para el desarrollo del autogobierno distinta de la periférica del Estado. La Constitución de 1978 mantuvo lo que en este campo venía de muy atrás y además engordó la Administración periférica central con un Delegado del Gobierno central por Comunidad Autónoma y cambió los gobernadores civiles por subdelegados provinciales en las autonomías pluriprovinciales. Como se sabe la división provincial no tiene origen democrático, se impuso por Real Decreto y con más maña que rigor. La nueva Administración periférica del Estado se crea por Ley y se desarrolla mediante reales decretos desde 1997.
LAS PROVINCIAS DEL AFRANCESADO JAVIER DE BURGOS
A la muerte de Fernando VII, el 29 de septiembre de 1833, que deja como Reina a su hija Isabel, que apenas contaba tres años, por lo que se nombra Regente y Gobernadora a su madre, la Reina viuda María Cristina de Borbón. Confirma el Gobierno de Cea Bermúdez y el 22 de octubre se nombra a Javier de Burgos como ministro de Fomento y ya el 30 de noviembre está el Real Decreto en La Gaceta de Madrid con la división provincial, a cuyo articulado antecede esto: "he venido, en nombre de mi muy cara y excelsa Hija la Reina Doña Isabel II, en mandar"... (En nombre de una nina de tres años). En la parte dispositiva del Decreto, las siete provincias o partidos de Galicia (Betanzos, Coruña, Lugo, Mondoñedo, Ourense, Santiago y Tui) se convierten en cuatro: Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra, para lo cual Mondoñedo se agregó a Lugo, Tui con tierras de Santiago al sur del Ulla formó Pontevedra, y la actual provincia coruñesa se compuso con los partidos de Betanzos y Coruña y la parte de Santiago al norte del río Ulla. Se informa al final del Decreto, que la demarcación de límites de las provincias que expresa el artículo 3, no se inserta en la Gaceta por ser demasiado voluminosa, pero se hallará desde mañana en el despacho de la Imprenta Real. Por otro decreto del mismo día se crean tres categorías de provincias. Por lo que se refiere a las de Galicia, sitúan a Coruña en primera categoría y las otras tres, de tercera categoría. Admitía el mismo Decreto que en las provincias grandes, con pueblos de más de 12.000 habitantes, podían establecerse Subdelegados de partido, dependiendo de sus homólogos principales de provincia. A continuación, por decreto de 10 de diciembre de 1833 se nombran los subdelegados de Fomento. Para Coruña se designa a Miguel Gayosdo de Mendoza, Señor de Rubianes, quien renuncia por "quebranto de salud" y le sucede el 14 de abril de 1834 el coronel de Artillería Antonio Loriga. En Lugo, a José María Moscoso de Altamira, que por promoción a un puesto superior, le sustituye en la misma fecha Laureano Gutiérrez, que procedía de Soria. En Ourense, José Rodríguez Busto, y en Pontevedra, José María Bremón.
Los subdelegados de Fomento pasan a denominarse Gobernadores Civiles de la provincia en 1934. La Constitución de 1978 mantiene la división provincial de 1833, que ya en su tiempo no fue aceptada de buen grado ya que se consideraba de importación francesa. Encima de todas las provincias y sin alterar sus límites colocan los gobiernos de la difunta ucedé 17 comunidades autónomas, de ellas 7 uniprovinciales (Asturias, Baleares, Cantabria, Madrid, Murcia, Navarra y La Rioja). En estas se suprime la diputación provincial, que se integra en la administración de la Comunidad Autónoma. Con la creación en 1978 del Estado de las Autonomías, el Reino de León (León, Zamora y Salamanca) se integró en Castilla y León. Logroño que era provincia de Castilla la Vieja, pasó a ser la Comunidad Autónoma de La Rioja ( 5.045 km2 y 253.295 habitantes, censo 1981); Madrid, provincia de Castilla la Nueva, es ahora Comunidad de Madrid (8.028 y 4.726.986 hab.). Santander saltó de provincia de Castilla la Vieja a Comunidad Autónoma de Cantabria (5.321 km2 y 510.816 hab.). Albacete que era del Reino de Murcia forma ahora en Castilla-La Mancha. El principado de Asturias que formaba la provincia de Oviedo se convierte en Comunidad Autónoma (10.604 km2 y 1.127.007 hab.); Navarra (10.391 km2 y 507.367 hab.). Murcia (11.313 km2 y 957.903 habitantes) y Baleres (4.992 km2 y 685.088 hab.).
LAS AUTONOMÍAS PLURIPROVINCIALES
Las comunidades autónomas pluriprovinciales son: Andalucía (8 provincias, 87.268 km2 y 6.441.461 habitantes, censo 1981); Castilla y León (9 provincias, 94.223 km2 y 2.575.064 hab.); Castilla-La Mancha ( 5 provincias, 79.463 km2 y 1.626.845 hab.); Aragón (3 provincias, 47.719 km2 y 1.213.099 hab.); Extremadura (3 provincias, 41.634 km2 y 1.050.119 hab.); Cataluña (4 provincias, 32.114 km2 y 5.958.208 hab.); Galicia (4 provincias, 29.574 km2 y 2.753.836 hab.); Comunidad Valenciana (3 provincias, 23.255 km2 y 3.646.765 hab.); Canarias (2 provincias, 7.447 km2 y 1.444.626 hab.) y País Vasco (3 provincias, 7.234 km2 y 2.134.763 hab.).
A esta distribución se denominó en su día "café para todos", sin embargo, todavía hoy mantiene León la defensa de su autonomía integradada por las provincias del antiguo reino: León, Salamanca y Zamora. Diversos colectivos consideran "artificial la Comunidad de Castilla y León". El último acto reivindicativo se celebró el pasado 24 de abril. Dentro de León está El Bierzo, donde unos se consideran parte de la Galicia irredenta y otros, que consideran la lengua gallega como patrimonio berciano, reivindican el reconocimiento en el Estatuto de Autonomía de Castilla y León como un ente territorial y político con personalidad jurídica propia. En el Estatuto gallego de 1931 se recogía en su artículo 2 que "poderase agregar a Galicia calquera territorio limítrofe de características históricas, culturais, económicas e xeográficas análosas, mediante os requisitos que as leis xerais establezan". Un artículo semejante intentó incluirse en el texto del Estatuto de 1981, pero lo frenó el diputado por León Rodolfo Martín Villa.
27 AÑOS ESPERANDO POR UNA LEY
El nuevo Gobierno gallego ha modificado la administración autonómica periférica, cuya novedad más importante ha sido la creación por improvisación de la delegación territorial de Vigo. Es totalmente legal, pero equivocado el procedimiento. Está en el vigente Estatuto que "unha lei do Parlamento regulará a organización territorial propia de Galicia". En los 27 años de existencia del Parlamento de Galicia no se habló de elaborar la ley de la organización territorial propia. Como dijo el otro, Fraga tenía el Estado (centralista) en la cabeza. No se dio ni un paso para diseñar la Administración Pública de Galicia que, de acuerdo con el Estatuto, no tendrá provincias. Si se dilapidaron dineros públicos en el tinglado de los centros comarcales y por decreto de 1997 se aprobó el Mapa Comarcal de Galicia, cuando el Estatuto manda una ley. Las provincias son para la Administración central, y en ese campo no hay cristiano que pueda retirarle la capitalidad a Pontevedra. Sólo con la modificación de la Constitución. Pero para la administración autonómica, Pontevedra será capital de un territorio de una o varias comarcas. Vigo será de otro, que será difícil que coincida con el absurdo de los catorce municipios de un área metropolitana. Y hasta el Deza puede ser otro territorio, porque lo de convertir a esta tierra en un solo ayuntamiento no tiene pies ni cabeza. Sueños caciquiles. Los catalanes tienen en sus formas tradicionales de convivencia las comarcas y las supracomarcales veguerías. Las comarcas catalanas están operativas desde la ley de 1987. La ley de veguerías, que ya existe consenso político para que sean siete, se aprobará en esta legislatura, pero no serán funcionales hasta 2011. Y ya preparan un ley de transición de las diputaciones provinciales a los consejos de veguería. Las provincias quedan para la Administración periférica del Estado.
EL BORRADOR DE ESTATUTO DEL BNG
Nacionalistas y socialistas toman a chirigota el vigente Estatuto. La postura socialista es así de viejo, aunque a este partido lo gobierne un comité federal y una comisión federal. Son centralistas. Y a la autonomía gallega nunca la respetaron. Y aquí no dejan descubrir a un Montilla que le pare los pies a los federales. Pero lo de los nacionalistas es mucho más grave y preocupante. En el borrador de Estatuto que cuando la reforma frustrada manejó el BNG estampan en el arítulo 54 lo siguiente: "Galiza organízase territorialmente en concellos e comarcas que teñen personalidade xurídica de seu e gozan de autonomía para o exercicio das súas funcións". Pues bien, el pleno del ayuntamiento de Pontevedra acaba de aprobar una moción, con voto de ¿calidad? del alcalde nacionalista solicitando que se suprima al representante autonómico en Vigo. Los socialistas y nacionalistas que gobiernan Vigo defienden lo contrario. Lo del BNG es lamentable. Y lo de Lores pasa de remolón. Y el PP de la provincia de Pontevedra necesita una pasada por la regeneración, porque están actuando desde el 2 de marzo como si toda Galicia fuese su tinglado. Ni que quisieran resarcirse cuanto antes de la sequía de cuatro años. Ya juegan con Núñez Feijóo.
CINCO DELEGACIONES TERRITORIALES NO ES NADA Y MENOS PARA PERDURAR
Galicia, cuatro provincias y cada una con su diputación, diez consellerías con delegaciones territoriales, siete áreas sanitarias, tres distritos universitarios, quince oficinas agrarias comarcales, cuarenta y cinco partidos judiciales, cincuenta y tres comarcas, 315 ayuntamientos, 3.778 parroquias, un arzobispado y cuatro obispados, 30.088 entidades singulares, una delegación del gobierno central con cuatro subdelegaciones provinciales llenas con diversas áreas funcionales, cuatro circunscripciones electorales... Un galimatías. Un lio.
Con la llegada del nuevo Gobierno, el presidente Núñez Feijóo reduce las consellerías de trece a diez y dice que suprimió 52 delegaciones provinciales (ocho de ellas delegaciones territoriales: 5 de Hacienda -Coruña con una unidad regional de Valoraciones, Lugo, Ourense, Pontevedra y Vigo- y tres de Pesca - Coruña, Vigo y Celeiro-). En lugar de las delegaciones provinciales aparecen cinco delegaciones territoriales, una por cada provincia, excepto en Pontevedra, que se crea una en Vigo con jurisdicción sobre catorce municipios. La disposición adicional quinta del Decreto 245, de 30 de abril, dice: "Sen prexuízo do establecido no artigo 1º, polo que respecta a todas as actuacións en materia de tributos cedidos polo Estado, tributos propios, prezos establecidos pola Comunidade Autónoma de Galicia e demais ingresos de dereito público, mantense a competencia territorial dos órganos que a viñan exercendo no momento da entrada en vigor deste decreto, así como a dependencia orgánica e funcional das oficinas liquidadoras de distrito hipotecario". Los cinco delegados territoriales de Economía y Hacienda han sido cesados, sin que se nombraran sucesores. Pero, por esa disposición se puede entender que para la cuestión de los tributos, la ahora consellería de Hacienda mantendrá sus cinco delegaciones territoriales. ¿O la gestión de los tributos se encargará en adelante a departamentos territoriales de las delegaciones territoriales, que tendrán al frente un jefe territorial? Con la recaudación no se juega. De la reforma iniciada en la administración autonómica hay que celebrar la decisión de dotar a Vigo y trece municipios (elegidos a ojo de buen cubero) de una delegación territorial. Asi la provincia de Pontevedra, la de menor superficie (15% de Galicia), la segunda en población (34,2%), 62 municipios, 666 parroquias y 6.245 entidades singulares, contará con dos delegaciones territoriales. Una, catorce municipios con Vigo a la cabeza, reune 473.945 habitantes. La delegación territorial de Pontevedra comprende 48 municipios con 479.455 habitantes.
LA PROVINCIA GRANDE ES INTOCABLE
Sin embargo, la provincia de Coruña, con 3.455 kilómetros más que la de Pontevedra y el 41% de la población gallega, con tres de las grandes ciudades de Galicia, sólo tendrá una delegación territorial. Coruña, Santiago y Betanzos eran provincias antes de la particición irracional de Javier de Burgos en 1833.
En la toma de posesión de los nuevos delegados territoriales, el presidente Núñez Feijóo dijo cosas como esta: "despóis de 25 anos dunha administración consolidada", é preciso "non facela máis grande senón máis eficiente, máis eficaz e máis axil"
Por si fuera poco, Núñez Feijóo apostilló: "Creo que esta é unha destas decisións que perdurará ao longo do tempo" e "pode ser unha decisión que perdure aos gobernos que nos sigan na responsabilidade da Xunta de Galicia". Al llegar aquí me acuerdo de aquello de Castelao: devolver la autonomía y pagar la multa.
La cadena de despropósitos en el discurso de Núñez Feijóo en la toma de posesión de los cinco parece no tener fin: "Galicia certamente non é un país uniforme pero se deben ser uniformes as posibilidades de chegar a unha igualdade de oportunidades de todos vivan onde vivan". ¿No se habrá percatado de que, por ejemplo, los contribuyentes de Oia o Tui tienen que pasar por Vigo para realizar gestiones en la delegación territorial de Pontevedra? Los ciudadanos de Ribeira tendrán su territorial a 131 km, los de Corcubión a 96, los de Verín a 80, los de Monforte a 64 y los de Mondoñedo a 59. ¿Entenderá Núñez Feijóo que los contribuyentes de estos municipios tendrán la misma igualdad de oportunidades que los de Redondela, Culleredo, Rábade o Meis para realizar gestiones ante la Administración autonómica o tendrán que perder más tiempo y realizar un mayor gasto? Repartir los efectivos autonómicos por el país también contribuye al desarrollo, sobre todo de zonas deprimidas.
Está bien la decisión de Vigo, aunque el territorio que se le asigna parece fruto de una chapuza política. Pero vale para inciar un nuevo rumbo. Mas darlo por definitivo y que perdure es un gran error. No es un "novo modelo de organización". Si acaso es una nueva manera de desconocer el Estatuto y la identidad de Galicia. Crear cinco delegaciones territoriales, que ya nacieron en la década de los ochenta, no es ninguna organización. Debiera ser el principio de la tarea de poner orden en la maraña de la organización administrativa, un ensayo. Tampoco es "unha aposta pola eficacia, a eficiencia e pola austeridade no gasto público". LA OPOSICION SE ENTRETIENE CON LA PARIDA DE LA PARIDAD
Si no se persigue acercar la Administración al administrado, no se puede hablar de eficacia. Ni de eficiencia. Y para mejor servir al administrado hay que acercarle los funcionarios, situar la ventanilla lo más próximo posible a su residencia. Sí sería eficacia aumentar el número de ventanillas sin aumentar el número de efectivos. Con 88.037 funcionarios de la Comunidad Autónoma, racionalmente distribuidos para prestar mejor servicio al administrado, se puede y debe ir más allá de cinco delegaciones territoriales. Por cierto, las delegaciones territoriales se designan en los periódicos de estos días, posteriores al discurso de Núñez Feijóo, como delegaciones provinciales. Como si nada hubiera cambiado. Y la oposición ocupada con la parida de paridad.
Las cuatro provincias gallegas constituyen una vieja rémora. Pero la Constitución de 1978 les dio más vida. Con 176 años a cuestas, las provincias ya tienen bien merecido el retiro. La sociedad actual no se parece en nada a la del siglo XIX. Cuando se crearon las provincias ni siquiera existían recuentos de población fiables, con rigor, ya que hasta 1857 no se elaboró el primer censo. No debe estar muy lejano el año en que se reforme la Constitución y ya será Cataluña la que se mueva para decirle adiós a las provincias. Y con ellas envie también al desván de los recuerdos la absurda circunscripción electoral provincial y las listas cerradas. Si en tiempos pasados la circunscripción electoral se correspondía con el partido judicial, sería más juicioso ir preparando la estructuración de la administración pública gallega para cuando llegue ese momento no tener que recurrir a la muy usada improvisación.
¿Por qué Ferrol (comarcas de Ferrol, Eume y Ortegal) no puede constituir una delegación territorial, en vez de una "unidad administrativa especial"? ¿Por qué no se estudia por un equipo interdisciplinar, con seriedad y rigor, una nueva estructura de la administración autonómica como material para que los diputados puedan legislar? La provincia de Coruña, la de mayor población, con una sola delegación territorial. Lugo, la provincia de mayor superficie, igualmente una delegación. ¿Por qué la Tierra de Santiago (sede en Compostela), Ferrolterra (Ferrol), Costa da Morte (Corcubión, Barbanza (Ribeira), A Mariña (Mondoñedo), Terra de Lemos (Monforte), Verín, no se merecen una delegación territorial? Crear cinco para satisfacer a Vigo con un territorio de catorce municipios ni tiene sentido. Vigo se merece una delegación que respete a los asentamientos poblacionales de su entorno.
LAS CINCO DELEGACIONES DE LA XUNTA CONFIGURAN UNA ADMINISTRACIÓN QUE NO SE AJUSTA A LA REALIDAD DE GALICIA
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha puesto la firma al pie del Decreto 245 por el que se regulan las delegaciones territoriales de la Xunta de Galicia. Se crean cinco delegaciones territoriales: cuatro en capitales de provincia y la quinta en Vigo. También se crea por medio de la disposición adicional quinta una unidad administrativa especial en la ciudad de Ferrol dependiente de la territorial coruñesa "para a mellor eficacia da xestión das actividades encomendadas". Integrarán la Delegación Territorial de Vigo los municipios de Nigrán, Baiona, Fornelos de Montes, Gondomar, Pazos de Borbén, Mos, O Porriño, Redondela, Salceda de Caselas, Salvaterra de Miño, Soutomaior, Vigo, Cangas y Moaña y se explica en la introducción del Decreto que "estes catorce concellos integrarán o ámbito territorial da Delegación Territorial de Vigo, en consonancia coa área xeográfica que, cando menos nun principio, se prevé que integre a futura Área Metropolitana de Vigo".
A partir de ya, la Administración autonómica contará por decreto con cinco delegaciones territoriales y también por decreto con 53 comarcas. Pero las comarcas, cuando el Estatuto ya cumplió 28 años, son como un florero. Ya se piensa en áreas metropolitanas, que en el Estatuto concreta y taxativamente no se mencionan, y tal vez tampoco sean necesarias si por Ley se desarrollan las comarcas como "entidade local con personalidade xurídica e demarcación de seu", como manda el artículo 39 del Estatuto. La Administración propia de Galicia, de acuerdo con el Estatuto, tiene que contar con las comarcas y las parroquias, que siguen olvidadas, cuando en el artículo 2 del Estatuto se recoge este texto tan hermoso:
"1.- O territorio de Galicia é o abranguido polas actuais provincias da Coruña, Lugo, Ourense e Pontevedra. 2.-A organización territorial terá en conta a distribución da poboación galega e as súas formas tradicionais de convivencia e asentamiento. 3.-Unha lei do Parlamento regulará a organización territorial propia de Galicia de acordo co presente Estatuto". El texto que abre el Decreto 245 recuerda que "o artigo 103.1º da Constitución española establece que a Administración pública serve con obxectividade os intereses xerais e actúa de acordo cos principios de eficacia, xerarquía, descentralización, desconcentración e coordinación, con sometemento pleno á lei e ao dereito".
Pues bien, con cinco delegaciones territoriales y una unidad administrativa especial, la Administración propia de Galicia que se improvisa tiene poco de descentralización, de desconcentración aún menos y en cuanto a la eficacia, jerarquía y coordinación se le puede suponer, pero mejor esperar a ver como rueda. De algunos de los delegados nombrados hay que aguardar todo lo contrario de lo que se sueña.
Vigo es una de las 53 comarcas creadas por Decreto en 1997 y comprende los municipios de Baiona, Fornelos de Montes, Gondomar, Mos, Nigrán, Pazos de Borbén, O Porriño, Redondela, Salceda de Caselas, Soutomaior y Vigo. Para la superdelegación de Vigo se añaden tres concellos: Cangas, Moaña y Salvaterra do Miño. Dos de la orilla derecha de la ría, olvidando a Vilaboa, y Salvaterra do Miño, cuya inclusión debe obededer a la PLISAN o Plataforma logística e industrial Salvaterra-As Neves, que promueve la Zona Franca de Vigo a 33,8 km de la ciudad. Entonces, ¿por qué dejan fuera del territorio de la delegación al municipio de As Neves? ¿Por qué no entran Tui, A Guarda, Arbo, Crecente, O Rosal, Tomiño, etc.? Posiblemente se trata de evitar la polémica provincial. Cataluña, según su Estatuto, estructura su organización territorial básica en municipios y veguerías. Cataluña se prepara para olvidarse de las provincias. Aquí de lo que se olvidan es de la realidad de Galicia y de lo que está escrito en el Estatuto. Vigo, la primera población de Galicia, se atiende como es debido y como se merece para beneficio de todos los gallegos. Y a la comarca de Ferrol se le coloca una "unidad administrativa especial". Pero ¿por qué A Mariña lucense, que abarca tres comarcas: Oriental, Central y Meridional, para relacionarse con la Adminsitración Autonómica tiene que darse una vuelta por autovías sin peaje hasta las Murallas de Lugo? ¿Por qué la pujante Barbanza queda a 135 km de la delegación territorial? Cuánto vehículo de Ribeira, Pobra, Rianxo y Boiro, que son comarca, se desplace a Coruña tendrá que pagar la Xunta "peaje en sombra" por circular por la autovía del Barbanza y los administrados abonarán de su peculio particular el peaje por la AP-9. Los anteriores favorecieron a Sacyr y los actuales parece que echarán una mano a Sacyr y a Citi. Ya saben que con el "peaje en sombra" en vez de pagarlo el usuario lo abona la Xunta con el dinero de todos los contribuyentes, mientras que el peaje a secas cada usuario de autopista corre con el suyo. Con esta nueva administración unos cuantos miles de ciudadanos gallegos afrontarán mayores gastos de desplazamiento por situar las vantanillas autonómicas más lejos de lo debido de su residencia. La Xunta ahorrará el chocolate del loro mientras ciudadanos a miles pagarán "peaje" para acceder a servicios administrativos. El presidente de la Xunta está feliz porque la Hacienda autonómica calcula que cerrar 52 delegaciones provinciales y abrir cinco territoriales y una unidad administrativa especial supone un ahorro de 15 millones de euros en cuatro años. Pero, ¿cuánto tendrán que seguir gastando los ciudadanos de zonas de Galicia como Costa da Morte, A Mariña con Mondoñedo en medio, Barbanza, Ferrol, Santiago... por no disponer de una estructura administrativa más racional y cercana? En el propio Decreto se reconoce que una simple unidad administrativa especial mejora la eficacia de la gestión. Es posible que si en vez crear cinco delegaciones se estableciesen diez o doce el ahorro podría quedar en diez o doce millones, pero los ciudadanos saldrían favorecidos sin perder horas y horas por las carreteras del país? Así no se favorece a la economía productiva. Puestos a ahorrar debieran empezar por suprimir chiringuitos y subvenciones. Publicado por COUSELO en PONTEVEDRA ECHA LA SIESTA | Enlace permanente
EL AHORRO DEL CHOCOLATE DEL LORO DONDE FALTAN TRES "PROVINCIAS"
La nueva estructura orgánica de la Xunta de Galicia, en remuneraciones de los altos cargos que se suprimen, supone como mínimo un ahorro de 3.262.657 euros. Las tres consellerías con sus jefes de gabinete, asesores, secretarías y prensa alcanzan un mínimo de 1.088.221 euros, mientras que el ahorro en delegaciones territoriales supera los 2.174.436 euros. Es seguro que los salarios que se ahorran por menos cargos es superior a los 3,2 millones, pero después hay que contar coches, chóferes, combustible, etc. Esa cantidad si se incluyen todos los gastos que se van a evitar puede que se duplique. Pero 6,4 millones de euros sólo es el 0,30 por ciento de los gastos de personal de la Administración general y el 0,05 por ciento de Presupuesto de la Comunidad Autónoma. Sin embargo, aunque el ahorro no es significativo -sería mayor con retirar subvenciones y prebendas a organizaciones empresariales y sindicales- la reducción de consellerías y la supresión de las delegaciones de todos los departamentos en las capitales provinciales es un buen paso porque inicia con timidez un acercamiento de la administración al administrado con un corte de mangas a la división por decreto de 1833 del reformista autoritario Javier de Burgos con el ánimo de controlar a la población.
En la ciudad de Pontevedra no están conformes con que se cree una superdelegación en Vigo. Lo de siempre. A la ciudad de Pontevedra no le quitan nada, pero la autoridad local se queja. Llevan más de un siglo representando el papel de caciques. Vigo, primera población de Galicia, necesita y merece lo que se dio en llamar "superdelegaciones". Eso sí que es un ahorro en transporte para los ciudadanos en sus relaciones con la Administración autonómica. Habrá cinco delegaciones territoriales, una en cada capital de provincia y la quinta en Vigo. Sería un gasto de cuantía ridícula ampliar el número de delegaciones territoriales a Ferrol, Santiago y Mondoñedo. No se sostiene una división administrativa que redujo el número de provincias de siete a cuatro sin ton ni son. Además ni la Constitución ni el Estatuto prohibe al Gobierno gallego crear la estructura orgánica de la Administración que le dé la real gana.
Actualmente Vigo tiene el 31% de la población provincial y el municipio de Pontevedra el 8,4. Vigo casi cuadriplica la población de Pontevedra. Si Pontevedra sigue con su delegación territorial de la Xunta, ¿en qué sentido común se apoyan para oponerse a que Vigo también tenga su delegación? Nada de sentido común, trasnochado localismo. Mientras las autoridades locales de Pontevedra dejaron marchar la sede de la comandancia de la Guardia Civil para Poio.
Santiago tiene más población que Pontevedra, y está a 65 km de la capital provincial. Entre Ferrol y Coruña median 45 kilómetros por autopista. La distancia entre Mondoñedo y Lugo es de 62 km. Mondoñedo, la tierra de Cunqueiro, ha sido capital de provincia hasta 1833.
El gasto por aproximar la administración autonómica a los ciudadanos de tres áreas importantes de Galicia casi es ridículo. Es a través de las delegaciones territoriales la única manera de superar una anómala división provincial, ya que la Constitución del Estado de las Autonomías mantiene las innecesarias provincias. Donde haya población que paga sus impuestos, debe estar la Administración con sus servicios, sin necesidad de grandes desplazamientos. La queja de la autoridad local de Pontevedra se merecía una respuesta inmediata de dividir Galicia en siete territorios para la Administración autonómica. Publicado por COUSELO en PONTEVEDRA ECHA LA SIESTA | Enlace permanente