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Timestamp: 2019-02-19 07:12:56
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¿Conoces el contrato de depósito? Descúbrelo aquí - Handbook
¿Conoces el contrato de depósito? Descúbrelo aquí
Abogada egresada de la Universidad Católica Andrés Bello. Monitora por el Edo. Bolívar de Amnistía Internacional. Diplomado en Transporte y Comercio Marítimo. Editora en Handbook 11 enero, 2018
Podemos decir que el depósito es el acto a través del cual una persona, denominada depositario, recibe una cosa ajena de otra persona denominada depositante, con la obligación de guardarla y restituirla. De esta definición podemos establecer a las instituciones que nacen de esta figura, las cuales son el depósito propiamente dicho y el secuestro. En este artículo explicaremos las particularidades de la primera de las instituciones, el depósito propiamente dicho. Esperamos te sea de ayuda.
Conforme al Artículo 1.749 del Código Civil, se puede definir al depósito propiamente dicho de la siguiente forma:
Artículo 1.749 – Código Civil
Es un contrato por el cual una persona recibe la cosa mueble ajena con obligación de guardarla y restituirla.
De esta definición podemos recalcar el elemento real que posee el contrato del depósito, puesto que uno de sus elementos principales es la protección de un bien mueble. Este contrato implica la entrega de la cosa ajena con la finalidad de que el depositario asuma la obligación de guardarla. De esta forma, no habrá depósito propiamente dicho en los casos en los que un trabajador deje efectos personales o herramientas en su lugar de trabajo.
Tal como establece el autor José Luis Gorrondona en su libro Contratos y Garantías – Derecho Civil IV, una de las obligaciones que nace de este contrato es el restituir la cosa cuando el depositante la solicite, ya que este contrato no es más que una guarda legal de un bien mueble.
Elementos esenciales a su existencia
Como todo contrato, el depósito propiamente dicho posee una serie de elementos esenciales tanto para su existencia como para su validez formal y material. Entre estas están el consentimiento, la capacidad y poder, el objeto y la causa.
Al hablar del consentimiento, la voluntad de contratar, podemos decir que el depósito posee como única característica especial el que se trata de un contrato real, y por ende sigue las normas establecidas para tales.
En cuanto a la capacidad y poder, el depósito no puede celebrarse válidamente sino entre personas capaces para contratar, de acuerdo al Artículo 1.754 eiusdem. Sin embargo, y de acuerdo al mismo Artículo, si una persona capaz acepta el depósito hecho por otra incapaz, queda sujeta a todas las obligaciones de Ley, y el tutor, curador o administrador de los bienes de la persona podrá perseguirlo. De acuerdo al Artículo 1.755, si el depósito es hecho por persona capaz en otra incapaz, solo tendrá el depositante acción para reivindicar la cosa depositada mientras exista en poder del depositario.
Sobre el poder, al ser un acto de simple administración, se rige por las normas que están establecidas para dicha clase. En cuanto al objeto, este contrato solo podrá versar sobre una cosa mueble no fungible.
Por último, la causa del contrato sigue siendo discutida por los doctrinarios, existiendo un grupo que considera que su causa es la disponibilidad de la cosa, mientras que otros, entre los cuales se encuentra el autor Emilio Calvo Baca, consideran que su causa se encuentra en la guarda del bien mueble como tal.
Establecidas en el Código Civil entre los Artículos 1.756 y 1.772, estas se pueden dividir entre obligaciones de guardar y obligaciones de restituir la cosa. Entre las obligaciones de guardar la cosa, este debe cuidar la cosa como propia, sin usarla, salvo autorización expresa, respondiendo por su deterioro, pérdida o destrucción.
Sin embargo, y de acuerdo al Artículo 1.757 eiusdem, la diligencia será la de un buen padre de familia en los casos establecidos en el mismo artículo, siendo estos: el haber sido convenido de esa forma, cuando el depositario se haya ofrecido para recibir el depósito, cuando se ha estipulado remuneración, o cuando el deposito se haya hecho únicamente en interés del depositario.
Ahora bien, en cuanto a las obligaciones de restituir, este debe restituir la cosa al depositante o a la persona por él designada a cuyo nombre se hizo el depósito. Esta restitución debe ser de la cosa que recibió, conforme al Artículo 1.761 eiusdem. En los casos en los que el depósito haya sido de dinero, debe restituir el monto recibido.
El depositario cumple igualmente con restituir la cosa en el estado en que se halla al tiempo de la restitución, ya que cualquier deterioro sobrevenido sin su culpa son de cargo del depositante. Igualmente, debe entregar los frutos que haya percibido de la cosa.
Debido a que se trata de un contrato sinalagmático imperfecto, el depositante tiene pocas obligaciones. En los casos en los que el depósito es remunerado, tiene la obligación de pagar al depositario el monto pactado, al igual que el pago de los gastos realizados para mantener la cosa.
Igualmente, se encuentra obligado a recibir la cosa antes del plazo si el depositario tiene justificación suficiente para hacerlo. El depositante entonces solo puede quedar sujeto a obligaciones surgidas de hechos distintos al de la celebración del contrato.
Depósito voluntario y necesario
Conforme al Artículo 1.752 del Código Civil, el depósito propiamente dicho se clasifica en voluntario o necesario. El depósito voluntario se encuentra regulado entre los Artículos 1.753 y 1.755 eiusdem, y puede definirse como el depósito realizado de forma espontánea por las partes, con el consentimiento del que da y del que recibe la cosa.
Por lo que puede decirse que los depósitos voluntarios son la regla en torno al uso de este contrato. Ahora bien los depósitos necesarios, de acuerdo al Artículo 1.775 eiusdem, son aquellos que hace alguna persona apremiada por algún accidente como ruinas, incendios, saqueos, naufragios u otro imprevisto.
Este presupone dos situaciones; que el depositante haya actuado con apremio, o sea constreñido por una necesidad de salvarse o salvar al objeto, y que el apremio se deba a un accidente imprevisto, tales como naufragios, saqueos, entre otros.
Depósitos considerados como necesarios
Por otro lado el Artículo 1.777 del código eiusdem, establece lo siguiente:
Artículo 1.777 – Código Civil
Se reputa depósito necesario el de los efectos introducidos por los viajeros en las posadas, fondas o mesones donde se alojan, o en las naves y demás vehículos que los conducen; y los posaderos, fondistas, mesoneros, patrones y conductores responden de ellos como depositarios.
De allí que los bienes introducidos por los viajeros (en principio y como regla general) en las posadas, fondas o mesones donde se alojan, o en las naves y demás vehículos que los conducen; y los posaderos, fondistas, mesoneros, patrones y conductores responden de ellos como depositarios salvo las disposiciones especiales y expresas de ley en cada situación en concreto.
El depósito es un contrato real por el cual una persona, denominada depositario, recibe la cosa mueble ajena de otra persona denominada depositante, con obligación de guardarla como si fuera suya y restituir el objeto exacto que fue entregado en el periodo de tiempo establecido por el depositante.
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