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Timestamp: 2017-11-18 19:40:31
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23 agosto 2017 3 23 /08 /agosto /2017 02:25
LA DESINTEGRACIÓN DEL LITIS CONSORCIO NECESARIO EN EL PROCESO CIVIL. Parte II
2. La desintegración del litis consorcio necesario
Una vez se ha integrado el litis consorcio necesario, se activa el proceso, al cumplirse con la ritualidad procesal que permite la fijación de fecha para la realización de la audiencia[4], se puede presentar el hecho de parte de alguno de los integrantes del litis consorcio necesario, al manifestar, antes de la notificación, o en el transcurso de cualquier audiencia, que su voluntad es retirarse de la demanda. Esta acción se debe tener como una clara manifestación de la voluntad de no continuar siendo parte dentro del proceso. Esta actuación se debe asemejar al desistimiento de la demanda, lo que implica que se tenga como una renuncia de las pretensiones.
Es un hecho que en esta actuación se dispone del derecho, por lo que el juez de conocimiento, debe correr traslado de la misma a los otros sujetos procesales que integran el litis consorcio necesario, ya que está disponiendo del derecho, esa parte que tiene interés en retirarse del proceso. Frente a esta situación, es necesario considerar si la manifestación de retirarse no es aceptada por los otros integrantes del litis consorcio necesario, por lo que deben objetar esa disposición del derecho. En este evento el juez debe ordenar que quien manifiesta su intención de retirarse del litigio, continúe siendo parte del mismo.
En el evento que el juez acepte esa separación del proceso, se fracciona el litis consorcio necesario, por lo que se debe atender lo dispuesto en el artículo 314 del Código General del Proceso, ya que en este artículo se indica que el demandante tiene la facultad de desistir de las pretensiones de la demanda, mientras no se haya producido sentencia que ponga fin al proceso. En este evento, el desistimiento se debe entender como la exteriorización de la voluntad que hace el actor al abandonar el proceso civil que ha iniciado, lo que le lleva a recibir las consecuencias jurídicas que se derivan de este hecho, ya que una vez se ha estructurado el litis consorcio necesario, su fracturación, aun cuando no se contempla en forma clara en la norma, genera unas consecuencias jurídicas que se derivan de su desintegración, por lo que se tener esa manifestación de voluntad, como una clara intención de terminar en forma anormal el proceso.
Por ello es que el juez debe tomar una decisión que se adecue a lo establecido en la ley, ya que se debe adecuar a lo preceptuado en materia de integración del litis consorcio necesario, por esta razón es que el retiro de una de las partes integrantes del litis consorcio necesario, al ser puesta de presente a los otros integrantes, con el fin de escuchar su pronunciamiento, debido a que se trata de una disposición del derecho, el cual le concierne a todos y cada uno de los integrantes de esta clase de litis consorcio, si el juez no encuentra oposición al retiro, debe contemplar dos situaciones:
La primera, es que el juez acoja la disposición del derecho que hace el integrante del litis consorcio necesario, lo que implica aceptar ese querer del integrante y ordenar su exclusión del proceso. En este caso, el juez debe considerar que el resultado de esta exclusión es el fraccionamiento del litis consorcio necesario, debiendo terminar el proceso en aplicación a lo dispuesto por el artículo 314 del C. G. P.
En la segunda situación, el juez se puede negar a acceder a esta singular petición, ordenando que la parte que desea apartarse del proceso continúe vinculado al mismo. En este evento el juez al desconocer la voluntad de quien desea apartarse del proceso, incurre en una violación a la manifestación de voluntad que hace esta parte, siendo que la norma obliga al juez, para que acepte la petición, generando las consecuencias señaladas anteriormente. Al respecto señala Couture que en el proceso de carácter dispositivo, se distinguen dos esferas: la del querer (manifestaciones de voluntad) y la del saber (manifestaciones de conocimiento). Nada impide que el que sabe la verdad la diga y a continuación exprese su querer, y, por la dispositividad del proceso, cuando ello fuere posible, predominará el querer (la voluntad) sobre el saber (la verdad). (Campos, 2017, pág. 43)
Lo anterior lleva a considerar dos situaciones: la primera, que se observa en el evento que el juez acepte el retiro o exclusión de una de las partes que integran el litis consorcio necesario, pero debe considerar esa manifestación, de retirarse del proceso, como un desistimiento de la demanda, por esta razón es que se produce la renuncia de las pretensiones. En este escenario se dan unas consecuencias jurídicas derivadas de este acto, el cual tiene el mismo efecto del desistimiento de la demanda, debiendo aplicarse lo establecido en el artículo 314 del C. G. P. ya que la norma es clara al establecer que si el demandante desiste de las pretensiones, se debe proferir un auto que tenga las mismas consecuencias de una sentencia absolutorio. En este evento se debe terminar el proceso y condenar en costas y agencias de derecho a la parte actora, por desintegrar el litis consorcio necesario.
En el segundo escenario, es decir si el juez se niega a aceptar el retiro de uno de los integrantes del litis consorcio necesario, es necesario indicar que el juez no puede desconocer la disposición que hace una de las partes del derecho que se encuentra en litigio, por ello es que debe escuchar a los demás integrantes del litis consorcio necesario, quienes se deben manifestar si hacen oposición al retiro de esa parte, o si lo aceptan, siendo que al oponerse, deben elevar la petición de no permitir que se desintegre el litis consorcio necesario, pues en caso de hacerse, se derivan las consecuencias jurídicas por esa decisión. Por esta razón es que el Juez debe realizar una correcta interpretación de la institución procesales del litisconsorcio necesario, que debido a su carácter imperativo debe estar estructurad dentro del proceso, siendo que su fraccionamiento o desintegración, genera una ruptura procesal que pone fin al proceso.
Debido a que la integración del litis consorcio necesario, constituye una institución jurídica fundamentada en una regla imperativa, se debe considerar que ésta debe prevalecer en el derecho objetivo, además de tener un carácter inderogable por los preceptos de autonomía, siendo que resultan vinculantes al ser modificada por la voluntad de las partes. Por esta razón es que al existir la manifestación de la voluntad de uno de los integrantes del litisconsorcio necesario, al exteriorizar su deseo de retirarse del proceso, esta aseveración tiene un carácter vinculante, generando la terminación del proceso por disposición del derecho litigioso, al desistir de la acción civil. (Monroy, 2013, pág. 131)
El artículo 314 del C. G. P. establece que el desistimiento se puede hacerse en forma parcial, lo que lleva a considerar si alude o no, a la totalidad de las pretensiones, pero agrega la misma norma que un desistimiento parcial puede provenir de una parte de los integrantes del litis consorcio. En este aspecto es preciso aclarar que, aun cuando la norma indica que el proceso debe continuar respecto de las otras pretensiones, al igual que debe seguir con las personas que no han manifestado su voluntad de retirarse de la demanda. Lo cierto es que, es necesario diferenciar el hecho de un litis consorcio que la norma ha calificado como necesario.[5] Se trata de una situación que la norma ha elevado a la categoría de imprescindible, por ello se califica de necesario, pues es forzosa, hace falta, por ser indispensable. Siendo la razón por la cual es inevitable, que todas las partes que integran ese extremo litigioso, comparezcan al proceso. El hecho de ser una obligación el participar en el proceso, no podría existir posibilidad de retirarse del mismo, pues esa acción se debe interpretar como un desistimiento de la demanda.
Lo anterior lleva a considerar que no es posible que un integrante del litis consorcio necesario pueda renunciar a una parte de las pretensiones, o que se aparte o retire de la demanda, ya que el hecho de apartarse, en la práctica implica renunciar a la misma, generando la dificultad de seguir el trámite del proceso ante un panorama de un litis consorcio necesario que ha sido fracturado.
En este sentido, es indispensable realizar una interpretación de acuerdo a lo sostenido por la Corte Suprema de Justicia, al sostener que si no se estructura el litis consorcio necesario, se genera la nulidad de lo actuado. Esta tesis se encuentra en diversas sentencias de la Corte Suprema de Justicia, de las que sobresalen las de fechas 06 de octubre de 1999, rad. 5224; la de fecha 23 de marzo de 2000, rad. 5259; la sentencia del 29 de marzo de 2001, rad. 5740; la sentencia del 22 de abril de 2002, rad. 6278 y la sentencia del 05 de diciembre de 2011, rad. 2005-00199-01 entre otras.
La Corte Constitucional indica que el litis consorcio necesario se manifiesta cuando la relación de derecho sustancial sobre la cual ha de pronunciarse el juez está integrada por una pluralidad de sujetos, bien sean activos o pasivos, en forma tal que no es susceptible de escindirse en tantas relaciones aisladas como sujetos activos o pasivos individualmente considerados existan, sino que se presenta como una sola, única e indivisible, respecto al conjunto de tales sujetos. En consecuencia, un pronunciamiento del juez con alcance sobre la totalidad de la relación no puede producirse con la intervención única de alguno o algunos de los unidos por aquella, sino, necesariamente, con la de todos y, sólo así, queda correcta e íntegramente constituida, desde el punto de vista subjetivo, la relación jurídico procesal, pudiendo el juez, en tal momento, hacer el pronunciamiento de fondo solicitado.[6]
La citada sentencia deja en claro que el juez debe integrar el litis consorcio necesario, llevando a concluir que en el evento que se fracture o se quiebre el mismo, se genera una nulidad, siendo imposible continuar con el trámite del proceso, debido a que no se puede dictar sentencia si no se encuentra integrado el litis consorcio necesario. Esta situación permite concluir que no importa cuál es la forma como manifieste el integrante del litis consorcio, que se retira de la demanda, ya que puede hablar de una exclusión voluntaria como parte del proceso o decir que se aparta de la litis, en todo caso se debe entender que el apartarse o retirarse del proceso, es un desistimiento de la demanda, que es la única institución jurídica aplicable al evento del retiro de la parte actora del proceso. Por ello es que la manifestación del deseo de no continuar en la litis, constituye una exteriorización de la voluntad, mediante la cual busca poner fin al proceso de manera anormal y en forma anticipada.
El juez debe pronunciarse sobre la petición de la parte que busca apartarse del litigio, previa manifestación de los otros integrantes del litis consorcio necesario. Por ello es que si los demás integrantes no ponen objeción a la disposición del derecho que hace la parte que ha manifestado su querer de retirarse de la demanda, se debe entender que están de acuerdo con la disposición del derecho y se configura el desistimiento de la demanda. El Juez al aceptar la petición, debe proceder de conformidad a lo establece por el artículo 314 del C. G. P., decretando la terminación del mismo en aplicación de esta norma.
Esta situación es más evidente cuando la estructuración del litis consorcio necesario se hace con un consorcio o una unión temporal, ya que de conformidad con lo establecido en el artículo 7 de la Ley 80 de 1993, esta singular figura jurídica es producto de un acuerdo en virtud del cual dos o más personas conjuntamente presentan una propuesta para la adjudicación, celebración y ejecución de un contrato, respondiendo solidariamente por el cumplimiento total de la propuesta y del contrato. Esta actuación genera un litis consorcio necesario, tal como se deja en claro en la sentencia T-512/07 donde la Corte Constitucional, considera que cualquier controversia contractual contra la entidad estatal debe promoverse en consorcio por cuanto la cuestión litigiosa no puede resolverse sino de manera uniforme para todos. Por ello se hace indispensable integrar el litis consorcio necesario, para todos los eventos donde la acción se promueva por una de las partes que integran el litis consorcio necesario, pues no es posible proferir sentencia de fondo por la falta de la comparecencia mutua de los sujetos de la relación jurídica. Tanto en el consorcio, como la unión temporal o en la sociedad de hecho, la Corte considera que al enfrentar una litis, deben integrar el litis consorcio necesario[7].
En estos casos es claro que al producirse la ruptura del litis consorcio necesario, opera el desistimiento que se produce por el mimo hecho. Al renunciar de su posición de demandante, con la aceptación de la petición de ser excluido uno de los integrantes del litis consorcio, el juez debe terminar el proceso en aplicación del artículo 314 del C. G. P. siendo que esta decisión no se puede volver atrás, pues se trata de un acto irreversible, por ser un hecho que pone fin al proceso, donde las consecuencias de esa disposición del derecho operan en forma estricta, pues en el evento de actuar en forma diferente, se genera una situación de inseguridad jurídica.
Es un hecho que los procesos no son una puerta de vaivén donde se entra o se sale, de acuerdo a la conveniencia que se observe en cada momento procesal. Por esto es que el juez debe adoptar las medidas necesarias que conduzcan al saneamiento del proceso, tal como lo establece el numeral 5 del artículo 42, del CGP, en el que se impone al juez, el deber de “Adoptar las medidas autorizadas en este Código para sanear los vicios de procedimiento o precaverlos, integrar el litisconsorcio necesario (…). [8]
En estricto sentido todo litisconsorcio necesario existe atendiendo a la naturaleza del asunto, de la relación sustancial que impide un pronunciamiento de fondo sin la obligada comparecencia de un número plural de personas. La ley es la que señala la obligada comparecencia de diversas personas como litisconsortes necesarios. El artículo 61 del C.G.P., al referirse al litisconsorcio necesario deja en claro que no se trata de un fenómeno que sea propio de los procesos declarativos, pues en cualquier proceso donde la ley o la naturaleza lo exija, al igual que en las “relaciones o actos jurídicos respecto de los cuales, por su naturaleza, al igual que por disposición legal, se deben resolver de manera uniforme”[9], por ello es un imperativo el integrar el litisconsorcio necesario, ya que su importancia radica en la imposibilidad de tomar una determinación válida, que no se puede asumir sin la obligada presencia de todos los integrantes del litis consorcio necesario, encontrando que por ser improcedente desintegrarlo, en el evento de darse ese fenómeno, se termina el proceso por desistimiento de la demanda.
En el derecho existe el principio que establece que las cosas se deshacen como se hacen, encontrando que al momento de demandar es indispensable y perentorio, que concurra la totalidad de los integrantes de litis consorcio necesario, esto indica que existe una disposición concertada del posible derecho litigioso que se deriva de la acción judicial. Siendo imposible continuar tramitando el proceso si uno de los integrantes del litis consorcio necesario se retiran de la demanda, ya que se generan la terminación del proceso, debido a que existe una clara manifestación de voluntad, que se traduce en aceptar la disposición del derecho litigioso. Esto queda claro al considerar que una sentencia proferida después de retirase alguno de los integrantes del litis consorcio necesario, genera una nulidad por existir el imperativo legal que obliga a integrar el litis consorcio necesario, tal como sucede en el caso de los consorcios y las uniones temporales.
En el derecho administrativo existen varias sentencia, como la promulgada por el Consejo de Estado el 7 de diciembre de 2005, donde reitera que hay lugar a predicar la configuración de un litisconsorcio necesario respecto de los integrantes de los consorcios y de las uniones temporales, tanto adjudicatarios como no adjudicatarios, debido a que no son personas jurídicas, por ello es que el litigio debe resolverse de modo uniforme para todos los sujetos que hubieren intervenido en la relación contractual[10]
Lo anterior indica que de acuerdo al principio de la oficiosidad, el Juez puede considerar si lo manifestado por el integrante del litis consorcio necesario, al exteriorizar su voluntad de retirarse del proceso, se puede interpretar como un desistimiento de la demanda, por lo que se generan las consecuencias jurídicas, ya que no se trata del simple retiro de un actor, debido a que el proceso no puede continuar sin esa parte, como si no sucediera nada, pues la exclusión de uno solo de los integrantes del litis consorcio necesario faceta la integración de la litis, llevando a operar las consecuencias jurídicas que se derivan del fraccionamiento, ruptura o quiebre del litis consorcio necesario, las que son la terminación del proceso, porque si se desintegra la parte activa, se debe entender que se desiste de la demanda, con la consecuente renuncia de las pretensiones. En este evento, el juez debe declarar terminado el proceso, en aplicación del artículo 314 del C. G. P. emitiendo un auto que debe tener el mismo carácter de una sentencia absolutoria.
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26 enero 2017 4 26 /01 /enero /2017 18:47
Aparte tomado del libro: DEMOCRACIA y democracia, POLITICA Y politiquería; páginas 63-67, Derechos Reservados. Autor: Samsara fundación.
3.2. LA POLÍTICA
Politikê es una palabra de raíz griega que significa arte, doctrina u opinión, referente al gobierno de los estados. Cuando se piensa que la actividad política es una labor exclusiva de las personas que se reclaman como sus propietarios, se acepta la exclusión de lo público. Considerar esta aseveración como una verdad impone un esquema mental, en el que el individuo niega el ejercicio de la actividad pública; administrativa o legislativa. Los mecanismos de control permiten que la persona participe en la administración pública y legislativa, haciendo uso de acciones como el control de legalidad, la tutela, la acción de grupo, la acción de cumplimiento, la acción de inconstitucionalidad y demás mecanismos que permiten un efectivo control social.
La política, como mecanismo para sostener la democracia y no LA DEMOCRACIA, necesita de un líder político que siendo la figura de las minorías, sea aceptado por las mayorías, como un ser predestinado para desempeñar su papel de salvador de la sociedad. Los sujetos que dirigen los destinos de la nación, del estado o la república, al igual que los teóricos de la organización político y social, son vistos por el hombre de la calle como miembros de una clase "especial". Esta distorsión de la realidad afecta el ejercicio de LA POLITICA, que pierde su razón de ser. En esta forma la minoría privilegiada es la que convierte su forma de vivir la política, con sus prácticas corruptas, en una herramienta de sometimiento y dominación. El resultado de esta dinámica es la distorsión del real concepto de LA POLITICA en la mente de las mayorías débiles [20] que le permiten a unos individuos o grupos la imposición de un orden que no ha sido debatido ni aceptado por las personas que lo sostienen con sus tributos. En este panorama surgen prácticas como el clientelismo, las maquinarias electoreras [21] el caudillismo, que impiden la construcción de una sociedad democrática. Frente a esta situación la persona queda imposibilitada de ejercer sus derechos políticos y gracias a la manipulación de su voluntad termina favoreciendo políticas que le niega sus derechos. La inducción del elector a tomar decisiones que no responden a sus deseos, acatando las directivas que trazan los manipuladores o politiqueros mediante maniobras de los personajes que se encuentran en el poder, se logra mediante el divorcio del ejercicio de los derechos que tiene la persona en un sistema democrático, reduciendo su actuar a la simple participación pasiva en las elecciones. Para los gobernantes, que es una clase privilegiada, el único propósito es conseguir el voto de los electores. En esta forma legitiman su acceso al poder, esta práctica se puede apreciar con claridad en algunas ocasiones pero; en otras ocasiones, aún con las funestas políticas que afectan a las mayorías, las personas se lanzan a las urnas para volver a apoyar a los dirigentes corruptos que los han mantenido en una situación de profunda desigualdad. Esta dinámica para elegir al candidato de mayor persuasión o manipulación, responde a la consideración que se debe elegir "al menos malo". Acto que se justifica con pretextos como "no tenemos más opción ¿si no es él entonces quién?". Todos son conceptos elaborados para fortalecer el caudillismo, el mesianismo y la continuidad de clases minoritarias, privilegiadas por el abuso del poder.
Manifestaciones que reflejan una sociedad que desconfía del futuro, que es temerosa al cambio, con ideas conservadoras que no permiten intentar algo innovador. Este manejo ideológico crea personas que temen a la transformación. "El predominio del pasado sobre lo futuro estipula el carácter coercitivo de una realidad precisada de redención. La realidad necesitada de redención conforma una conexión coercitiva universal porque en ella el futuro se ve sometido permanentemente al pasado"[22]. Al encontrar que este pensamiento se encuentra integrado a nuestra práctica social como algo "normal" o "natural", es la razón por la cual la ideología crea un paradigma que permite favorecer intereses particulares de la clase económicamente fuerte. Acudimos a la práctica de la más grave violación al derecho que tiene la persona y que es el de elegir con plena libertad, este derecho se constituye en algo fundamental en antes todo era distinto, antes si había respeto. Una sociedad fuertemente anclada en el pasado, vive con la nostalgia o la ilusión de tiempos mejores. Es común escuchar la frase la DEMOCRACIA.
La historia presenta diferentes teorías y prácticas políticas, algunas de estas teorías no han pasado de ser simples "utopías"[23], otras se han puesto en práctica con diferentes resultados. En materia política toda teoría gravita en torno a un interés concreto. La forma como el individuo piensa qué es el actual estado de organización social frente a su deseo o ideal de sociedad, implica un análisis comparativo. En materia de DEMOCRACIA, debemos considerar la sociedad deseada de manera voluntaria, en términos de cómo debería ser esta organización social. El resultado de este análisis o interpretación indica si estamos o no en una verdadera DEMOCRACIA.
5 septiembre 2016 1 05 /09 /septiembre /2016 22:18
Vol. 7, Núm. 1 (2008)
Revista científica sobre infancia, educación y lenguaje.
http://revistas.udistrital.edu.co/ojs/index.php/infancias/issue/view/441/showToc
cc.Derechos Reservados autor. Diego Orlando Bernal
http://revistas.udistrital.edu.co/ojs/index.php/infancias/article/view/4514/6255http://revistas.udistrital.edu.co/ojs/public/journals/13/cover_issue_441_es_ES.jpgo
http://revistas.udistrital.edu.co/ojs/index.php/infancias/article/view/4514/6255r
LA DESINTEGRACIÓN DEL LITIS CONSORCIO NECESARIO EN EL PROCESO CIVIL.Parte III
LA DESINTEGRACIÓN DEL LITIS CONSORCIO NECESARIO EN EL PROCESO CIVIL. parte I.