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Timestamp: 2018-08-20 08:49:01
Document Index: 10130863

Matched Legal Cases: ['artículo 1741', 'artículo 1755', 'artículo 1741', 'artículo 1742', 'artículo 1257', 'artículo 1740', 'artículo 1280', 'artículo 1751', 'artículo 1258', 'artículo 1752', 'artículo 1741', 'artículo 1747', 'artículo 1749', 'artículo 1742', 'artículo 1744', 'artículo 1746', 'artículo 1745', 'artículo 1741', 'artículo 1750']

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El préstamo de uso o comodato es aquel contrato en virtud del cual una persona cede a otra, por tiempo determinado, el uso de una cosa no fungible, con la obligación, una vez finalizado el plazo, de devolverla.
¿En qué consiste un préstamo de uso?
¿Quiénes intervienen en el préstamo de uso?
¿Sobre qué objeto recae?
¿Cómo ha de contratarse?
¿A qué se obligan las partes?
¿Cuándo se extingue el préstamo de uso?
¿Cómo distinguir el comodato del precario?
Entre los contratos de disfrute, entendidos como aquellos que conceden el derecho a utilizar en beneficio propio las cosas ajenas, que se regulan en el Código Civil aparece la figura del préstamo que, a su vez, presenta dos modalidades, el simple préstamo o mutuo y el préstamo de uso o comodato. La diferencia entre ambos puede centrarse en dos notas; el comodato recae sobre bienes no fungibles en tanto que el mutuo tiene como objeto cosas fungibles; el comodato es esencialmente gratuito, hasta el punto de que si media retribución deja de serlo, según se dispone en el artículo 1741 del Código Civil, para pasar a ser arrendamiento, en tanto que el mutuo es gratuito de forma natural, pero se permite que resulte retribuido, artículo 1755.
Podemos definir el contrato de comodato como aquel en virtud del cual una persona cede a otra, por tiempo determinado, el uso de una cosa no fungible, con la obligación, una vez finalizado el plazo, de devolverla. Es indiferente que se trate de bienes muebles o inmuebles.
Se trata de un contrato nominado, puesto que aparece regulado en el Código Civil, principal, dado que no depende de ninguna otra convención, esencialmente gratuito, se convierte en arrendamiento en el caso de que medie pago como contraprestación por el uso de la cosa, y real, a diferencia de la mayoría de los contratos para que el negocio se perfeccione es necesario que se produzca la entrega de la cosa, sin lo cual no hay contrato. Los autores discuten si se trata de un contrato bilateral o unilateral; aunque la mayoría de la doctrina se muestra partidaria de la unilateralidad y algunos autores lo definen como bilateral imperfecto. El Tribunal Supremo ha considerado que se trata de un contrato unilateral aunque puede ser bilateral ex post facto, sentencia de 31 de diciembre de 1992, lo que parece dar pie a considerar que existe una posición ecléctica.
En el comodato existen dos partes, el comodante, que es la persona que cede el uso de la cosa, y el comodatario, que es quien la recibe. Respecto de ninguno de ellos se exige especial capacidad para contratar; basta tener la plena capacidad de obrar. Pueden ser parte los menores emancipados por sí solos. En relación con el comodante, y a pesar de lo que parece deducirse del artículo 1741 del Código Civil cuando señala que el comodante conserva la propiedad, es suficiente con que tenga un título hábil para poseer; dado que no se transmite la propiedad no se precisa ser el dueño de la cosa sino solo que se posea, con derecho a ello, por lo tanto puede ser comodante un arrendador, un comodatario etc. Por excepción no pueden otorgar este contrato aquellos que sean titulares de derechos personalísimos, como el titular de un derecho de uso y habitación, o aquellos que lo sean de contratos respecto de los que la Ley no permita la cesión, como los arrendamientos rústicos y urbanos, fuera los supuestos en que en las normas especiales que los regulan se autorice.
Según se establece en el artículo 1742, el fallecimiento del comodatario supone la transmisión a sus herederos de los derechos que respecto del comodato tenía. Ello no es nada especial sino que es reiteración de lo que el artículo 1257 del Código Civil establece, en general, para todos los contratos. Y al igual que sucede respecto de los demás negocios jurídicos si el contrato se celebró en contemplación a la persona del comodatario, lo que hace que el contrato pase a ser personalísimo, al fallecimiento de aquel no se transmiten derechos sino que el contrato se extingue.
Aunque según se establece en el artículo 1740 del Código Civil el comodato ha de recaer sobre cosa no fungible en realidad lo que es imprescindible es que la cosa no se consuma por el uso que el comodatario de a la cosa, por lo tanto sería más correcto de hablar de cosas no consumibles y aun con excepciones puesto que existen supuestos en que el uso o fin a que el comodatario destine el bien, por no ser el propio y natural de la cosa, no va a llevar a ese efecto; así en el caso de que el bien se preste para una exhibición.
Aunque se trata de un contrato real, puesto que se exige la entrega de la cosa, no es un contrato formal, por lo que existe total libertad en relación con la forma en la que se establezca la convención; las partes podrán compelerse a la forma escrita, en los términos previstos en el artículo 1280 del Código Civil, pero será una forma de acreditar la existencia del contrato pero no es un elemento esencial parta su constitución.
Quienes parten de la idea de que se trata de un contrato unilateral sostienen que al comodante le corresponde solo la entrega de la cosa pero como este es un elemento del contrato en realidad, durante la vigencia del negocio, no asumiría ninguna. No parece entenderlo así el Código Civil cuando en el artículo 1751establece la obligación de abonar los gastos extraordinarios causados durante el contrato y que tengan como fin la conservación de la cosa, obligación a la que se objeta que no se trata de tal, puesto que no se corresponde con una contraprestación sino con una obligación que se asume por ser el titular de la cosa. Sin embargo, aunque no se diga de forma expresa, el comodante tiene, en virtud de lo que se establece en el artículo 1258 del Código Civil, la obligación de mantener al comodatario en el uso pacifico de la cosa durante el tiempo de vigencia del contrato; por ello ha de llevar a cabo los actos precisos que corresponda frente a terceros que inquieten al comodatario. Por último el comodante responde de los daños causados por los vicios de la cosa prestada siempre y cuando los conozca y no los comunique al comodatario, artículo 1752, y esa responsabilidad se extiende respecto de terceros que hayan sufrido daños causados por el comodatario como consecuencia de las vicios que la cosa tenga.
En todo caso el comodante conserva el derecho que sobre la cosa tenga, aunque el artículo 1741 solo habla de propiedad. Y ello supone, conforme a la doctrina y jurisprudencia, que no puede el comodatario adquirir derecho alguno por prescripción, cualquiera que sea el tiempo durante el que posea la cosa, sentencias de 30 de junio de 1953 y 14 de marzo de 1991.
La primera y más esencial de las obligaciones que pesan sobre el comodatario es la de devolver la cosa una vez finalice el tiempo por el que se pactó, artículo 1747 del Código Civil, sin que el comodante pueda reclamarla antes de ese momento, salvo que lo sea por necesitarla para sí, conforme se prevé en el artículo 1749; se ha de devolver la misma cosa y en un estado de conservación normal sin que el comodatario tenga la facultad de retención como forma de compeler al comodante para el pago de aquellos gastos que sean de cuente de éste y que haya tenido que realizar el comodatario.
Esa obligación de entrega lleva consigo que tenga que conservarla, ya sea en la forma pactada o con la diligencia de un buen padre de familia, y por ende que tenga que realizar los gastos que sean necesarios para la conservación de la cosa, artículo 1742 del Código Civil. Tiene también la obligación de destinar la cosa al uso pactado, y hasta tal punto es ello importante que si deja de cumplir con tal obligación el artículo 1744 concede al comodante la posibilidad de recuperarla antes de la finalización del tiempo pactado en el contrato.
En relación con las pérdidas y deterioros el comodatario no responde de aquellas que lo sean por el uso común de la cosa, por tanto no responde por pérdida o deterioro que sean consecuencia de caso fortuito o fuerza mayor, artículo 1746; como excepción el artículo 1745, en un claro singo de responsabilidad objetiva, establece que si la cosa se entrega tasada su pérdida por caso fortuito obliga al comodatario a pagar el precio en que se tasó, aunque esta norma es de derecho dispositivo puesto que las partes pueden pactar la no responsabilidad. Si fueren varios los comodatarios la responsabilidad es solidaria, es decir, que cada uno de ellos ha de responder de la totalidad sin perjuicio de su derecho de repetición contra los demás obligados por la cuota que a cada uno de ellos le corresponda.
El comodatario no hace suyos los frutos de la cosa, caso de que la misma los produzca, aunque la literalidad del artículo 1741 ha de ser matizada puesto que si el destino habitual de la cosa es la percepción de frutos no podrá negarse que el comodatario los percibe, salvo que se deje sin contenido el contrato; así, por ejemplo, el préstamo de una vaca ha de llevar consigo que el comodatario haga suya la leche que produzca mientras la tenga en su poder.
El comodato se extingue por las mismas causas que producen la extinción de las obligaciones y además por algunas causas que son específicas así tenemos:
1. Por finalización del tiempo por el que se concertó o una vez que termina el uso para el que fue prestada, artículo 1750; el primer supuesto parece considerar una situación de prolongación en el tiempo en tanto que el segundo se acomoda mejor a una determinación especifica, así, en el primer caso, la fijación será con referencia a unidades de tiempo y en el segundo a actos concretos de uso con abstracción del tiempo en que ello tenga lugar. Si no se hubiera determinado, por ninguno de los dos modos expresados, la duración se fijará en función de cual sea la costumbre del lugar y si tampoco de este modo quedase determinado el comodante puede, en cualquier momento, reclamarla, en este caso más que de un comodato estamos en presencia de un precario.
2. Por vencimiento anticipado que el Código Civil reduce a dos supuestos; que el comodatario destine la cosa a un uso distinto del que se pactó o que el comodante necesite la cosa para sí.
3. Por muerte del comodatario en el supuesto de que la persona del comodatario haya sido un elemento esencial a la hora de establecer el contrato.
Si bien originariamente se trataba de dos contratos perfectamente definidos, y claramente diferenciados, la evolución jurídica ha hecho que hoy se trate de dos modalidades negociales casi iguales. A pesar de todo los artículos 1749 y 1750 del Código Civil parecen mantenerla cuando concede al comodante el poder recuperar la cosa en cualquier momento cuando no se hubiere pactado, ni se pudiera determinar, el tiempo de duración del contrato. Por lo tanto es en la nota de temporalidad del contrato en donde reside la diferencia puesto que en cuanto al resto de los elementos no hay diferencia; el precario supone también el uso de cosa ajena, con autorización del titular de la misma, sin abono de contraprestación pero sin expresión de duración, lo que autoriza al comodante para reclamarla en cualquier momento.
Algunos autores niegan todo contenido contractual al precario, ya como negocio autónomo, ya como modalidad del comodato en la que no se ha fijado tiempo de duración, entienden que se trata de una situación posesoria de hecho meramente tolerada. El Tribunal Supremo que considera que existen diferencias entre el comodato y el precario que van más allá de la nota temporal y hace una interpretación amplia del mismo, de modo que considera que no solo existe precario cuando se posee sin título sino también cuando la posesión se produce con un título ineficaz para enervar el dominio que ejercita el demandante, sentencias de 29 de febrero de 2000 y 26 de diciembre de 2005.
• El comodato es el contrato por el cual una persona cede a otra, por tiempo determinado, el uso de una cosa no fungible, quedando obligado a devolverla una vez finalizado el plazo.
• Recae sobre cualquier cosa que no se consuma por el uso y existe libertad de forma respecto a su contratación.
• El comodante queda obligado a abonar los gastos extraordinarios que tengan como fin la conservación de la cosa, conservando durante su vigencia el derecho que tuviera sobre la misma.
• El comodatario se obliga a devolver la cosa a su finalización, no pudiendo hacer suyos los frutos que ésta produzca.
• Es importante distinguir el comodato del precario, ya que en éste último se entiende que la situación posesoria no se ha fijado por tiempo determinado.