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Timestamp: 2014-11-21 18:43:03
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Matched Legal Cases: ['artículo 243', 'artículo 239', 'artículo 27', 'artículo 7', 'artículo 30', 'artículo 7']

Reforma Tributaria | Impuestos y Moral
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Archivo de la categoría: Reforma Tributaria	La culpa de la baja recaudación
Leo la noticia que SAT culpa al sector comercial (sector privado) de la baja recaudación. Usted puede leer la noticia acá: http://www.elperiodico.com.gt/es/20140819/economia/553/SAT-culpa-a-sector-comercial-de–la-baja-recaudación-por-no-facturar.htm
No sé si llorar o reír. Y para ello, vamos por partes.
Primer tema a resolver:
¿Baja recaudación respecto a qué? Este punto es vital responder porque no es así no más de poner el adjetivo de “baja” a la recaudación que se está obteniendo. Acá la recaudación está respecto a la meta del presupuesto. El mismo presupuesto que nadie aprobó. Así queda en vigencia el del año anterior. Y con eso, la recaudación esperada se puso por “default”.
Si vamos a los números, el ISR recauda, el empresarial, un 3.1 % del PIB. Esto es el promedio de Latinoamérica. ¿Es entonces el sector “comercial” el problema? Baja la recaudación en este sector definitivamente que no es. Resulta baja la recaudación total, pero no en este sector.
La noticia dice que los empresarios “inflan” sus costos y gastos para reportar una menor utilidad. Eso tiene varios matices. Yo no puedo “inflar” gastos. Puedo incluir gastos que no necesariamente son deducibles o gastos que representan una discrepancia de opinión respecto a su deducibilidad. Si los “inflo”, cometo fraude; si coloco algunos que representan duda, simplemente es eso, duda de criterio y dependerá, finalmente, de una decisión de tribunales. Desgraciadamente, el 10-2012 (nueva ley del ISR), tiene tantos agujeros interpretativos, que las dudas son más que las certezas.
Ahora bien, en la recaudación de ISR en personas individuales, allí sí estamos muy por debajo del promedio. Pero esto no es culpa de nadie más que el que redactó el régimen de ISR de asalariados. Esto, por 2 razones:
1) La tasa de impuesto acá fue reducida de 31 % a 7 %. Esto hizo que muchos empleados que se les pagaba en esquemas “dudosos” o “por fuera”, ahora estén en las planillas de salarios y tributen, causando un gasto deducible en el patrono (28 % de ventaja con 7 % de gasto impositivo). Buen negocios.
2) Eliminaron la planilla del IVA. Esto porque se decía que era ilógico e injusto que los empleados acreditaran IVA al pago de su ISR. Esto causa que los empleados ahora tengan un impuesto final de 19% en sus consumos, por lo que si antes el dicho 12% de IVA en consumos reducía el ISR final, ahora se suma a dicho ISR. El efecto es que se aumenta el incentivo a no pedir factura, por lo que se genera un efecto cascada de evasión:
El empleado prefiere comprar en lugares que no dan factura y ahorrarse un poco en sus consumos. Antes prefería documentar las comprar para obtener un beneficio en un ISR que ya estaba pagando. Esto genera que muchos pequeños empresarios y profesionales independientes compitan por una masa de clientes que no quiere factura. No emitir factura implica el ahorro en el cliente y en el “evasor”. Es así que debemos estar viendo migración de formalidad a informalidad.
3) El 80 % de la Población Económicamente Activa, se estima, es economía informal. Esto en el sentido que por una, varias o todas sus transacciones no da factura, no está inscrito en el Registro Mercantil, no tiene NIT… no quiere saber nada del gobierno. Este alto nivel de personas en la economía informal, se estima, generan un 50% del PIB. Esto explica la gran baja en IVA importación y los gritos desesperados de muchos grandes empresarios locales, pues están perdiendo clientes gracias al contrabando. Otros de estos grandes, por su parte, se están aprovechando de dicho fenómeno, usando a la informalidad en parte de su cadena o volviéndose empresarios del contrabando.
El 10-2012 estaba llamado a aumentar la base de contribuyentes. Esto no sucedió. La eliminación de la planilla del IVA causó un gran incentivo al comercio informal, con una presión desde el cliente final, eliminando la presión a ser formal que el sistema de planilla del IVA y acreditamiento estableció.
Es así que el primer culpable no es el “empresario”, sino una legislación redactada sobre principios incorrecto y con grandes contradicciones y faltas de claridad y certeza. Por su parte, el 4-2012 aumentó los controles, sí, pero únicamente del 20 % de la población. Aumenta el costo de cumplir con la ley.
Esto por tanto, es sumar 1+1. A mayor costo de formalidad y a mayor incentivo a la informalidad, el resultado sólo puede ser el que vemos.
De mi parte, puedo dar fe que los contribuyentes formales ahora son acosados con requerimientos de información, mientras en las narices de todos, proliferan negocios informales, profesionales que no facturan, sectores de sobrevivencia que no quieren saber nada de SAT ni del gobierno y grandes aprovechados de toda esta red de informales que pueden distribuir sus productos y servicios sin tributar.
Mientras, quizás me quede solo como el único abogado de Guatemala que da factura hasta por la legalización de tarjeta de circulación…
Publicado por Mario E. Archila en 19 agosto 2014 en certeza jurídica, Decreto 19-2013, defensa fiscal, defensa tributaria, Estado de Derecho, Gastos deducibles, Impuestos, Ley del Impuesto Sobre la Renta, Leyes fiscales, Planilla IVA, Reforma Tributaria, Rentas de Actividades Lucrativas, Rentas de Capital, Retención ISR
Etiquetas: 10-2012, 4-2012, Decreto 10-2012, decreto 4-2012, Defensa, Defensa fiscal, Estado de Derecho, gobierno, impuesto sobre la renta, Impuestos, ISR, IVA, la Población Económicamente Activa, Limitación al poder tributario, Poder tributario, recaudación	Problemática de la llamada Ley de Inversión
¿Servirá la ley? Eso me pregunta la gente muy frecuentemente. Mi respuesta es que probablemente no.
En la profundidad de dicha ley, no obstante, podemos decir mucho más. Es una ley que ignora principios básicos que sustentan un Estado de Derecho, por tanto, una república en su mejor sentido.
El Estado de Derecho se erige sobre la base de la igualdad ante la ley, como uno de sus fundamentos. Diría que el principal.
En el caso de estas famosas leyes de fomento de cualquier cosa, este principio siempre se ve anulado, roto, ignorado. Esta propuesta de ley, ahora, busca “incentivar” y promover la inversión en el país. Se dice que porque ya el resto de países Centroamericanos tienen legislación similar. Dice el adagio que el error no es fuente de Derecho. En nuestros países, el error es fuente de privilegios.
Tributariamente, el principio de igualdad, como lo expresa la Corte de Constitucionalidad en innumerables fallos, implica que a igual capacidad de pago, igual tributación y a mayor capacidad de pago, mayor tributación.
Es así que esta “fabulosa ley” otorga el “incentivo” de no pagar impuesto para inversiones “nuevas” y de cierto tamaño -US$800,000-. Es así que cualquier emprendimiento nuevo de menor tamaño, como los que realizan aproximadamente el 60% de la población (economía hoy “informal”) y las PYMES formales, no podrán siquiera optar por calificar.
He allí que el incentivo aplica a empresa con capacidad financiera muy por encima de la media del empresario guatemalteco. Su capacidad de pago, por tanto, mucho mayor, pero no pagará impuesto sobre la renta. ¿Y el principio de igualdad y capacidad de pago?
Otro principio básico de la tributación en un sistema de Derecho, es el de generalidad. Dicho principio indica que todos estamos llamados a contribuir a las cargas públicas conforme a nuestra capacidad de pago. El principio implica la obligación de contribuir y a su vez impone la limitante a los gobiernos que no pueden decretar exenciones salvo en el caso de incapacidad de pago. Es decir, el principio veda la concesión de privilegios por raza, credo, afiliación, clase, pero admite las exenciones por razones de capacidad de pago.
Acá se exime a grandes capitales, por lo que no es una exención dada en atención a la capacidad de pago.
De lo anterior, por tanto, debemos preguntarnos si puede calificarse esta ley como “justa”. Nuestra Constitución Política en el artículo 243 obliga al Congreso a establecer un sistema tributario justo y equitativo y para ello le ordena que las cargas se decreten conforme al principio de capacidad de pago. Hemos ya esbozado los principios básicos de la justicia tributaria, mismos que son flagrantemente violados por esta ley. Es así que no podemos calificar la ley de justa, bajo ninguna perspectiva. Tampoco podemos sostener que la ley ayuda a hacer un sistema justo.
Lo que sí podemos asegurar es que viola principios fundamentales, otorga beneficios y rompe hasta con el más elemental sentido de proporcionalidad de las cargas. La propuesta es una clara aceptación que el impuesto a la renta es un desincentivo a la promoción de inversión y empleo, por lo menos formal, por lo que si cumpliéramos con los principios expuestos, se aboliría dicho impuesto de manera general.
Entrada publicada originalmente en RepúblicaGt
Publicado por Mario E. Archila en 28 julio 2014 en Interés social, Ley de Inversión, Leyes fiscales, Reforma Tributaria, Sistema
Etiquetas: bien común, capacidad de pago, Estado de Derecho, fines del estado, gasto público, gobierno, Impuestos, leyes malas, necesidades del Estado, principio de igualdad	Mejorar la recaudación
En la última semana he oído varias declaraciones sobre cómo SAT y el gobierno central buscan mejorar la recaudación. La cosa es más sencilla de lo que pensamos y más compleja de lo que quisiéramos. Sin embargo hay un par de temas que nunca salen en estas declaraciones y caemos en el común problema de mal enfoque.
Como el tema es que la recaudación está baja, las declaraciones y propuestas que salen son para “mejorar” dicha recaudación. La baja recaudación, entonces, se enfoca como el problema. El problema rara vez es la baja recaudación, sino la mala utilización de los recursos.
La recaudación debe ser “conforme a las necesidades del Estado”, según indica el artículo 239 de la Constitución. Es así que la recaudación responde a dichas necesidades. El punto inicial de las preocupaciones fiscales, por tanto, debe ser “¿Para qué necesitamos dinero?” La respuesta debe ser analizada para descubrir si lo que se plantea SON o no necesidades del Estado.
El Estado nace para proteger esferas de Derechos de los ciudadanos. Es así, por ejemplo, que los Estados modernos resultan de textos preconstitucionales que limitaron los poderes de los reyes. El sistema de gobierno del primitivo Israel, fue uno de jueces. Sin “reyes”. Es así que vemos en documentos históricos que los gobernantes han sido limitados para permitir a los individuos mantener y proteger sus esferas de derechos. Es así que la primera constitución moderna, la Federal Americana, se crea para garantizar lo que los colonos consideraban SUS derechos básicos de Vida, Propiedad y Búsqueda de la propia felicidad. Derechos que para ellos eran “inalienables” y “autoevidentes”. Para este siglo XXI, ya no son tan inalienables ni autoevidentes a la luz de las distorsiones lingüísticas que se han incorporado durante los últimos 200 años.
De esos tres derechos básicos, el que llama la atención para determinar cuáles son las necesidades del Estado, es el tercero: La búsqueda de la propia felicidad. Este derecho engloba la totalidad de visiones que podríamos tener sobre los fines del ser humano y a la vez es una definición que permite orientar el rumbo de un gobierno. La felicidad se define “subjetivamente” pues es “propia”. De ello, por tanto, se desprende que cada uno buscará lo que considere SU felicidad y resulta ser un límite y una garantía que los gobernantes deben respetar. Esta definición de “bien común” es la más comprensiva de todas, pues TU FELICIDAD no necesariamente será la mía y si permitimos que un gobernante decida cuál es la felicidad que vale la pena, no será una “felicidad” común a todos. No será un “bien común”, será únicamente el bien de alguno en particular, inhibiendo a los demás de la búsqueda de su propia felicidad.
Esta discusión es la inicial. Esta discusión nos llevará a estar de acuerdo en algunas funciones esenciales del Estado que deberemos tener como prioritarias. Es así que el Estado existe para proteger los fines que cada uno se traza, evitando que otros, incluso el propio Estado, interfieran en ellos. Tenemos así claro que ninguna persona, incluso el Estado, podrá realizar acciones contra la vida o la propiedad de otro. Tampoco acciones que interfieran con sus fines comerciales, personales, religiosos, etc.
Es así que debemos preguntarnos si es lícito que se emprendan acciones gubernamentales con el único fin de cobrar más tributos, pues aparentemente, todo el aparato recaudador del Estado es una grave interferencia en los fines propios de cada uno de nosotros.
He allí donde empezamos a encontrar las causas de las caídas en la recaudación de algunos impuestos. El hecho de pagar impuestos implica que se aumenten los costos de buscar la felicidad propia. Es así que al aumentar los costos, aumenta también el incentivo para encontrar formas de evitarlos. Unas más ingeniosas que otras y unas tan simples como el hecho de no inscribirse, siquiera, en SAT. Es decir, el comercio informal. La informalidad no llega a los niveles enormes que tiene en Guatemala, en países que son muy libres en sus relaciones comerciales.
La creación de nuevas normas de control, de nuevos procedimientos, de mayores requerimientos legales, no ayuda a que cada uno logre “su propia felicidad”. Es así que ya hemos empezado a ver que medidas como las intervenciones de Aduanas no lograron aumento en recaudación, sino que, por el contrario, baja la misma.
La economía ha establecido que el aumento de tarifas impositivas (deberé decir, del costo total de tributar) no implica que haya un aumento en la recaudación. Laffer hizo su famosa curva, determinando que llega un punto en el que un aumento de tarifa disminuye la recaudación total. Siempre se discute si estamos a la izquierda (se puede subir la tarifa sin ver el efecto negativo) o a la derecha de dicha curva. Creo que es obvio que en Guatemala estamos a la derecha de la curva, pues el 70% de las personas se niega a pagar impuestos. Esto implica que se percibe que el costo de tributar es ya más alto que el beneficio.
En el tema de “las necesidades del Estado”, por tanto, lo importante es considerar que mientras no haya inversión y gasto en lo prioritario (permitir la búsqueda de la felicidad de cada cual) sino que haya utilización del gasto público con fines electorales o privilegiantes, la población en general se resistirá al pago de cualquier exacción que pretenda el Estado. Es así que no podrá encontrarse legislación tributaria que permita llegar a las metas deseadas de recaudación, ya que el problema en sí no es la recaudación, sino el gasto.
Por otro lado, al crear programas que benefician a unos sobre otros, se crean privilegios y la población se resentirá al ver que el aparato Estatal perjudica más de lo que ayuda, pues las metas de esos “perjudicados” son mucho más que las metas de los pocos beneficiados. La limpieza de los programas y actividades estatales que están reflejadas en el presupuesto debe realizarse. No podemos continuar con programas de regalar cosas, dinero, comida, becas, juegos mecánicos, fiestas, construcciones de cosas innesarias para la población específica y hasta cosas como malos servicios de educación y salud -con los que yo no estoy de acuerdo, pero puedo aceptar que los tengamos. Tampoco es posible buscar presionar por más recaudación si la percepción de corrupción es tan alta. Una administración tributaria haciendo terrorismo, tratando a todos de delincuentes y muy lejos del cumplimiento de la ley, mientras vemos que contrata oficinas de millones de quetzales, mientras el famoso edificio de Finanzas Públicas está medio desierto.
Yo todavía no concibo cómo es que SAT tiene casi el mismo presupuesto que el Organismo Judicial. No me resulta comprensible cómo es que se pretende gastar tanto más en el ente que cobra impuestos, pero no se gasta ni la mitad en la contraloría de cuentas ni se invierte en los tribunales de justicia a los niveles que corresponde.
Creo que es hora de empezar a plantearse cómo sería un país en el que cada 100,000 habitantes cuenta con 1 tribunal de instancia civil y mercantil; por cada homicidio por cada 100,000 habitantes, hay un tribunal de instancia penal. Cada sala de apelaciones no ve más de 2 tribunales de instancia en apelación y la Corte Suprema revisa procesos de incidencia, únicamente, y su jurisprudencia es acatada. Estos procesos, no importa qué, no deberían exceder desde su inicio hasta su última fase en casación de 3 años.
Ahora veamos qué inversión requerimos y reorientemos el presupuesto en ese sentido, eliminando lo más superfluo, hasta que logremos tribunales capaces y aparatos de investigación suficientes. Una vez cumplido eso, iniciemos a ver si gastamos para otros menesteres, fortaleciendo la rendición de cuentas y control del gasto público.
Mario E. Archila M. 1 comentario
Publicado por Mario E. Archila en 9 junio 2014 en certeza jurídica, Constitucionalismo, Deuda Pública, Estado de Derecho, Estatismo, Impuestos, Interés social, Leyes fiscales, Reforma Tributaria, Reformas Constitucional, Sistema, Uncategorized
Etiquetas: bien común, constitución, Constitucionalismo, cultura, fines del estado, gasto público, gobierno, leyes malas, Limitación al poder tributario, necesidades del Estado, Poder tributario, recaudación voluntaria, sistema, tributar, tributos	Equivocada la Ministra
Leo la noticia de Prensa Libre página 35 de hoy, 30 de abril de 2014. La ministra Castro despotrica contra el sector privado porque la recaudación del ISR se cayó y dice que es culpa de dicho sector porque no cumplió con retirar las acciones de inconstitucionalidad que se plantearon. A ver, la mesa técnica estuvo a cargo del otro viceministro, no de ella, y el Ministro anterior, así que es osado decir que se llegó a algún acuerdo sin estar segura.
Nunca se llegó a ese acuerdo. La revisión técnica se hizo sobre algunos de los artículos que fueron impugnados, porque se llegó a la conclusión que tenían problemas de interpretación o errores fundamentales evidentes. Eso está en el 19-2013. Otras normas quedaron a la buena interpretación de la Corte de Constitucionalidad, pues no se llegaba a un acuerdo en esa mesa, sobre su constitucionalidad o no.
Mi opinión técnica, por ejemplo, es que los precios de transferencia son inconstitucionales. Eso no está en pugna en los tribunales constitucionales aún, pero sí se llevó, por mí, como un tema y por otros allí presentes. Hubo consenso que no había capacidad aún de aplicarlos. Por ello la prórroga en su vigencia.
Otro tema propuesto por SAT fue la creación de una mesa para proponer una ley que mejorara el mal redactado régimen de pequeño contribuyente.
Véase que a instancias de la vicepresidente, por ejemplo, se eliminó, en una ley que no tiene nada que ver con tributos, el ISR a las propinas, que son una renta, indudablemente y ahora por razones políticas, excluidas de la tributación. Demuestra también un tanto desconocimiento de parte de la señora viceministra de cómo funciona una acción de inconstitucionalidad, pues lo que se enmendó en el 19-2013 y había sido impugnado, ha quedado sin materia y la Corte de Constitucionalidad dirá en sus sentencias, simplemente, que no hay materia por haber sido modificado el artículo impugnado. Lo que se sigue discutiendo en esas instancias, por su parte, son los temas que tienen razones de impugnarse. Permitir que un hijo de vecino que se dice auditor de SAT cierre un negocio porque sospecha que se hizo una falta administrativa, que no ha demostrado, es inconstitucional y no es la razón por la que la recaudación bajó. Esa no es una herramienta para aumento de la recaudación. Sigue quedando vigente la posibilidad de demostrar la culpabilidad del infractor y cerrarle el negocio, posibilidad que es igualmente inconstitucional, aunque a veces sí y a veces no ha sido declarado. ¿Por qué bajó la recaudación? Bajó porque está mal hecho el ISR. Eso se dijo desde que se publicó. Acá en este blog hay muchísimos artículos sobre ello.
El 10-2012 no es justo ni equitativo. Tampoco bajó porque se eliminó la regla por al que artificialmente pretendían cobrar impuesto sobre utilidades no generadas con esa ridícula regla de 97% de gastos como máximo. Eso es tributación de monos, no técnica.
La tributación debe hacerse sobre principios jurídicos no con criterios de aumentar a raja tablas la recaudación.
El problema nunca es la recaudación, siempre es el gasto.
Situación de necesidad artificial creada por ignorantes y nefastos ministros de finanzas que precedieron a la actual ministra y gobernantes que creen que pueden repartir privilegios desde el gobierno. Eso incluye nefastos diputados que utilizan su curul para promover populistas iniciativas como, entre otras muchas, la ley de la tercera edad.
Además hay que entender que se plantearon acciones a casi 80 artículos, de los que el sector privado organizado es responsable de únicamente 25-30, de las que ahora, las planteadas muchas de esas acciones ya fueron dejadas sin materia. Es decir, esos 25-30 artículos ya fueron resueltos una gran mayoría por las cortes o bien, modificados por el 19-2013. Unos resueltos a favor otros en contra. No hay mucho pendiente. Es así que el problema de la caída de recaudación por la introducción del 10-2012 y el 4-2012 no es de las inconstitucionalidades, sino de la mala calidad que el 4 y 10-2012 contenían. Señora ministra, no le eche la culpa al sector privado, sino a los que redactaron esos decretos. Si se quiere mejorar la recaudación, sentarse a ver lo que Hong Kong, Letonia, Singapur y Malaysia han hecho en materia impositiva es mejor que seguir oyendo a los gorilas de siempre que han venido asesorando en materia fiscal a los gobiernos desde tiempos de Portillo. Recuerde que el derecho constitucional surge porque los ciudadanos se hartaron de abusos en materia impositiva y eso hizo que se levantaran en revoluciones para limitar el poder del gobernante, empezando por el tributario. Mario E. Archila 1 comentario
Publicado por Mario E. Archila en 30 abril 2014 en certeza jurídica, Constitucionalismo, Decreto 19-2013, Estado de Derecho, historia de la tributación, Leyes fiscales, Reforma Tributaria, Sistema
Etiquetas: 10-2012, baja recaudaciión, impuesro sibre la renta, malas leyes	Se va, se va y se fue.
Así estamos con la recaudación. Se fue. Se cayó. Bajó. Kaputt.
El titular de Prensa Libre de hoy 15 de abril explica la caída en el régimen de relación de dependencia respecto al año 2012.
Primero, no es noticia. Ya se sabía. Las tarifas bajaron grandemente. Eso causaría una baja. Pero se dijo que el régimen no aumentaba la base de contribuyentes, sino que los disminuía. Eso también se nota.
El principal punto en la baja es que ahora los empleados no tienen planilla del IVA como crédito al ISR y eso también causa una baja en el resto de los tributos a recaudar. Se perdió una importante fuerza fiscalizadora automática y gratuita. Nadie pide factura pues no le “sirve” y con ello se abren grandes agujeros, principalmente en prestación de servicios, para omitir facturar y con ello omitir el pago del ISR del prestador del servicio. Claro, también es una gran oportunidad para colocar mercadería robada y contrabandeada que no tiene “papeles” en orden desde su origen.
Sin embargo, el mayor problema del régimen de rentas del trabajo está en no permitir una tributación justa. Prácticamente se eliminaron todos los gastos con la absurdamente tonta excusa que se elevó el mínimo vital de Q36,000 a Q48,000.
Es absurdo y tonto pensar que con esa suma se cumple el principio de capacidad de pago, igual tributaria y justicia y equidad.
Imagine que esa suma debe ser suficiente para el contribuyente y el sostenimiento de sus obligaciones morales principales: su familia.
Queda así en evidencia la injusticia, pues se carga de la misma manera a personas con capacidades contributivas distintas. Un soltero, que vive aún con sus padres, tiene la misma deducción que un casado con 3 hijos, mas no tiene sobre sus hombros la misma carga de obligaciones morales encima. El régimen ni siquiera permite deducir medicamentos ni servicios médicos. ¿Justo? Para nada.
No es una cuestión de tarifa. Es una cuestión de estructura y justicia.
La tributación debe estructurarse bajo el principio de capacidad de pago para ser justa y equitativa. Eso implica que deberá considerarse la VERDADERA posibilidad subjetiva del contribuyente para afrontar el pago del adeudo tributario. Eso implica que la depuración de la base debe permitir que se reconozca su personal situación económica. Sin eso, no hay justicia.
Por eso, no es de dudarlo, es que la relación de dependencia es un régimen injusto y la población tendría, por ser inconstitucional su diseño y regulación, el derecho a resistirse a pagarlo.
Mario E. Archila M. Deja un comentario
Publicado por Mario E. Archila en 15 abril 2014 en certeza jurídica, Generalidad, Impuestos, Ley del Impuesto Sobre la Renta, Leyes fiscales, Planilla IVA, Principio de capacidad de pago, Reforma Tributaria, Retención ISR, Sistema, Uncategorized
Etiquetas: 10-2012, Decreto 10-2012, Estado de Derecho, fines del estado, gasto público, impuesto sobre la renta, Impuestos, ISR, Poder tributario, recaudación voluntaria, Valores	Nueva fecha. Seminario de cierre 2013 y cambios ISR 2014
¿Cómo se hace el cierre 2013 y qué podrá ser ajustado por SAT? Esa pregunta la recibo muy seguido. Por ello, es que preparamos un seminario para ser impartido el jueves 27 de marzo de 2014.
Publicado por Mario E. Archila en 21 marzo 2014 en defensa tributaria, Impuestos, Leyes fiscales, Reforma Tributaria, seminario, Uncategorized
Etiquetas: 10-2012, Decreto 10-2012, decreto 4-2012, Defensa fiscal, impuesto sobre la renta, leyes malas, Seminario, tributar	¿Hay obligación de tener estudios de precios de transferencia?
Arribamos al siguiente criterio, principalmente si debe o no contarse con un dictamen o estudio de los denominados precios de transferencia, realizando el estudio de las normas contenidas en el decreto 19-2013 y 10-2012 que crean la confusión. La norma principal a analizar es el artículo 27, transitorio, del Decreto 19-2013 que establece:
Esta norma debe tenerse por vigente desde el 21 de diciembre de 2013, pero en concordancia con el artículo 7 del Código Tributario, tal como lo indica el artículo 30 de dicho decreto. Es así que se nos presenta el cuestionamiento si debe o no requerirse la elaboración de un estudio de precios de transferencia para el año 2013. De las normas suspendidas en su aplicación y vigencia, debemos distinguir si el efecto de dicha suspensión es posición jurídica del contribuyente o de SAT, o es ya un “derecho adquirido” o si simplemente es una expectativa.
Esta es una facultad que está sujeta a poder hacer los ajustes “cuando la valoración acordada entre las partes resultare en una menor tributación… o diferimiento de imposición” y por tanto debemos comprender que: Revisar las operaciones es una facultad de la administración;
Puede hacer ajustes a dichas operaciones únicamente cuando el resultado sea una menor tributación en el país. Por ello concluimos, al tenor del artículo 7 del Código Tributario, que hoy día, la administración no puede aplicar esa norma, es decir, que del 21 de diciembre de 2013 al 31 de diciembre de 2014, no podrá revisar las operaciones ni hacer los ajustes, ya que al ser una facultad que está suspendida en vigencia y aplicación, durante ese lapso no es posible. No obstante, luego del 31 de diciembre del 2014, la facultad estará vigente y será aplicable, por lo que debemos considerar la situación del período del 1 de enero de 2013 al 20 de diciembre de 2013, a la luz de las obligaciones tributarias respectivas y la facultad de que gozará la Administración Tributaria desde el 1 de enero de 2015. Con esto en mente, la Administración Tributaria, durante el año 2015, en adelante, podrá revisar las operaciones del año 2013 y aplicar las normas de valoración y el principio de libre competencia, para todas las operaciones del 1 de enero al 20 de diciembre del 2013, pues la norma estuvo vigente.
Esto, sin embargo, es distinto a las obligaciones de presentar documentos que analizamos a continuación: ARTICULO 65. Principios generales de información y documentación.
b. La relativa al grupo empresarial al que pertenezca el contribuyente.”, y, como relevante, adicionalmente al 66: B. ARTICULO 67. Información y documentación relativa al contribuyente.
Es así que vemos que estas normas -65 a 67- son normas que cobran aplicación “en el momento de presentación de la declaración anual del Impuesto Sobre la Renta”, por lo que al 21 de diciembre de 2013, la obligación de presentar dicha información no estaba constituida aún, ya que no había llegado el momento de cumplirla y llegará el momento de cumplir con la obligación de tener disponible dicha información a partir de la exigibilidad de la declaración jurada anual (31 de marzo de 2014). Es por ello que concluimos que no hay obligación legal de tener dicha información disponible, pues la obligación no nace a la vida jurídica debido a la suspensión de la vigencia y aplicación de las normas detalladas, que incluyen, entre otras, la realización y tenencia del análisis de operaciones comparables y justificaciones de la escogencia del método respectivo para valoración entre partes relacionadas. El artículo transitorio, ya citado, establece la suspensión de la vigencia y aplicación, por lo que aclaramos que consideramos distintos suspender la vigencia que suspender la aplicación. En este caso, la vigencia de la obligación de presentar documentos, nace con el momento de presentación de la declaración anual, por lo que dicha obligación, al no haberse llenado supuestos de aplicación previo a la entrada en vigencia de la suspensión, no constituyó posición jurídica en ninguna de las partes de la obligación tributaria, como tampoco es un derecho adquirido de la administración exigirlo.
Queda a salvo, eso sí, con el único propósito de formar bases de datos, que la administración tributaria pueda requerir información, pero dicha información nace de una norma distinta (el propio artículo transitorio) y con la única finalidad de obtener información para formar bases de datos, no así como la obligación formal exigible que contienen los artículos 65 al 68. Dicho esto, nuestra conclusión es que: Por las transacciones del 1 de enero al 20 de diciembre de 2013, la administración podrá realizar ajustes a los precios de transacciones entre partes relacionadas, siempre y cuando inicie las revisiones con posterioridad al 1 de enero de 2015 y siempre que los precios pactados resultaren en una menor tributación en Guatemala.
La documentación que exigen los artículos 65 al 67 del Decreto 10-2012 del Congreso de la República, no es obligatoria, legalmente, producir, tener disponible ni entregar, para el período fiscal del 1 de enero al 31 de diciembre de 2013, toda vez que dicha obligación se materializaba con posterioridad a la suspensión de vigencia y aplicación de esas normas, con lo que no constituye posición jurídica ni era derecho adquirido de ninguna parte. Mario E. Archila M.
Publicado por Mario E. Archila en 19 marzo 2014 en Decreto 19-2013, Ley del Impuesto Sobre la Renta, Leyes fiscales, Precios de Transferencia, Reforma Tributaria, Rentas de Actividades Lucrativas
Etiquetas: 10-2012, 19-2013, ajustes, estudios, precios de transferencia	← Entradas más antiguas
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certeza jurídica (40)
Constitucionalismo (65)
costo de cumplimiento (2)
Debido Proceso material (25)
defensa fiscal (36)
defensa tributaria (41)
Estado de Derecho (75)
facilitar recaudación (1)
Gastos deducibles (11)
Generalidad (12)
historia de la tributación (21)
Impuesto de Seguridad (1)
Interés social (26)
Ley del Impuesto Sobre la Renta (26)
Ley Orgánica de SAT (2)
Leyes fiscales (40)
Planilla IVA (10)
Principio de capacidad de pago (16)
Reforma Tributaria (49)
Reformas Constitucional (6)
Rentas de Actividades Lucrativas (4)
Retención ISR (12)
solvencia fiscal (5)
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