Source: https://jquesnay.wordpress.com/el-aumento-de-capital-social/
Timestamp: 2016-04-29 10:00:55
Document Index: 296200908

Matched Legal Cases: ['artículo 223', 'artículo 1', 'artículo 54', 'artículo 76', 'artículo 84', 'artículo 204', 'Artículo 201', 'Artículo 202', 'Artículo 204', 'Artículo 211', 'artículo 201', 'Artículo 54', 'Artículo 55', 'Artículo 198', 'artículo 120', 'artículo 198', 'artículo 126', 'artículo 62', 'artículo 61', 'artículo 202', 'artículo 202', 'artículo 95', 'artículo 26', 'artículo 27', 'artículo 85', 'artículo 233', 'artículo 202', 'artículo 205', 'artículo 229', 'artículo 201', 'artículo 198', 'artículo 126', 'artículo 127', 'artículo 62', 'artículo 206', 'artículo 61', 'artículo 202', 'artículo 157', 'Artículo 251', 'artículo 117', 'Artículo 76', 'artículo 157', 'Artículo 191', 'Artículo 192', 'Artículo 193', 'artículo 70']

El Aumento de Capital Social | Johan Quesnay
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EL AUMENTO DEL CAPITAL SOCIAL
MG. JOHAN MITCHEL QUESNAY CASUSOL[1]
“el concepto del capital ilumina la esencia de la sociedad anónima”
JOAQUÍN GARRIGUES
SUMILLA: RESUMEN. ABSTRACT. PARTE I: EL CAPITAL SOCIAL. 1. NOCIÓN DEL CAPITAL SOCIAL. 2. LOS PRINCIPIOS ORDENADORES DEL CAPITAL SOCIAL. 3. FUNCIONES DEL CAPITAL SOCIAL. PARTE II: EL AUMENTO DEL CAPITAL SOCIAL. 1. INTRODUCCIÓN. 2. CAPITAL NOMINAL Y CAPITAL REAL. 3. NOCIÓN DE AUMENTO DEL CAPITAL SOCIAL. 4. PRESUPUESTOS DEL AUMENTO DEL CAPITAL SOCIAL. 5. MODALIDADES DEL AUMENTO DEL CAPITAL SOCIAL. 6. DETERMINACIÓN VALIDEZ DEL AUMENTO DEL CAPITAL SOCIAL. CONCLUSIONES. BIBLIOGRAFÍA
“La sociedad anónima es, puede decirse, un capital con personería jurídica”. La antológica expresión de uno de los juristas continentales de mayor predicamento ha quedado registrada en toda la bibliografía jurídica societaria como demostración preclara de la importancia del elemento capital en la figura de la anónima. Probablemente. El maestro español GARRIGUES[2] no imaginaba que esta metonimia sin mayores pretensiones de rigor científico, tendría semejante acogida en el seno de la doctrina jurídica. Lo cierto es que en pocos temas se muestra el derecho tan fuertemente atado a sus propios dogmas y desarraigado de la realidad como en la cuestión inherente al capital social en la sociedad anónima. Resulta inquietante observar cómo una problemática que ha atentado tantos valiosos esfuerzos de especulación dialéctica puede mostrar una disociación tan evidente con la realidad. Y mal que nos pese, el derecho es un esfuerzo intelectual que se hace y deshace en el devenir de los hechos y no de los pensamientos. El enamoramiento por las construcciones lógico jurídicas de impecable arquitectura debe ceder ante la fuerza implacable de la realidad que reclama su contención normativa.
El presente artículo consta de dos etapas claramente delimitadas. En la primera desarrollaremos los aspectos conceptuales del capital social. En la segunda abordamos el tema materia de investigación y exposición, el aumento de capital, revisando posiciones en cuanto a su noción, justificación, requisitos y, fundamentalmente, modalidades.
PALABRAS CLAVES: CAPITAL SOCIAL. AUMENTO DE CAPITAL. DERECHO DE SUSCRIPCIÓN PREFERENTE. CAPITALIZACIÓN DE CRÉDITOS. APORTES
“The corporation is, it can be said, with a legal capital.” The expression of an anthology of the greatest jurists of continental predicament has been recorded in the literature as a corporate legal preclara demonstration of the significance of capital in the figure of the anonymous. Probably. The Spanish teacher GARRIGUES no idea that this metonymy without great pretensions of scientific rigor, have similar host within the legal doctrine. The truth is that few subjects in law is so strongly tied to their own dogmas and uprooted from reality as the issue of social capital inherent in the corporation. It was disturbing to see how a problem that has many valuable efforts attack speculative dialectics can show such a clear dissociation with reality. And although we are wrong, the law is an intellectual effort is done and undone in the future of the facts and not of thoughts. The love for the construction of impeccable legal logic architecture should yield to the relentless force of reality demands that its containment policy.
This article consists of two clearly defined stages. The first will develop the conceptual aspects of social capital. In the second approach the subject matter of investigation and exposure, the increase in capital, reviewing their positions in terms of concept, rationale, requirements, and essentially forms.
KEYWORDS: SOCIAL CAPITAL. CAPITAL INCREASE. Preemptive right. CAPITALIZATION OF APPROPRIATIONS. INPUTS
PARTE I: EL CAPITAL SOCIAL
1. NOCIÓN DEL CAPITAL SOCIAL
1.1. NOCIÓN ECONÓMICA
Los economistas aún no se han puesto de acuerdo sobre un concepto unitario de capital. Se ha dicho en este sentido que el término “tiene casi tantos significados como economistas hay”[3].
Sin embargo, a despecho de las diferencias que matizan las diversas precisiones conceptuales, los autores coinciden en señalar al capital como uno de los factores de la producción. En este sentido, se distinguen clásicamente tres categorías: la tierra, expresión genérica que comprende a los recursos naturales que se incorporan al proceso productivo; el trabajo como actividad humana; y el capital[4]. Los dos primeros elementos mencionados quedan comprendidos en los que se denominan factores primarios de la producción, pues su concurrencia y cantidad es determinada fuera de la economía. El capital, en cambio, es un factor secundario, pues constituye un producto de la propia economía. Por ello, a riesgo de simplificar en exceso la cuestión diremos con VITO[5] que capital en un sentido macroeconómico “es una riqueza producida que se aplica a ulteriores producciones más bien que al consumo inmediato”. Más recientemente ha dicho SAMUELSON[6] que “el capital es un factor de producción producido”, expresión que sintetiza y simplifica en grado difícilmente superable la noción[7]. La oposición al resto de los factores de la producción ha propiciado otras formas de acceso al concepto. Así, se ha dicho que la noción del capital “comprende todo cuanto coopera en la producción, exceptuando a las fuerzas naturales tal y como se nos presentan y al trabajo humano”, definición que, por la simple circunstancia de provenir de WICKSELL[8], merece un grado especial de atención.
1.2. NOCIÓN CONTABLE La Ley General de Sociedades vigente, ha diferencia de su antecesora[9], no define el contenido del balance y de la cuenta de ganancias y perdidas, sino que se limita a regular los aspectos societarios relativos a esos instrumentos; ello, en palabras del maestro ELÍAS LAROZA[10], por cuanto “No es función de la ley societaria, en nuestros días, ocuparse de temas reservados a la ciencia contable, que están normados por disposiciones especiales (….)”
El artículo 223 de la Ley General de Sociedades vigente señala que los estados financieros se preparan y presentan de conformidad con las disposiciones legales sobre la materia y con Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados en el país, los cuales mediante el artículo 1 de la Resolución Nº 013-98-EF/93.01, publicada el 23/07/98, se precisa que los aludidos principios comprende, substancialmente, a las Normas Internacionales de Contabilidad (NICs), oficializadas mediante Resoluciones del Consejo Normativo de Contabilidad, y las normas establecidas por Organismos de Supervisión y Control para las entidades de su área siempre que se encuentren dentro del Marco Teórico en que se apoyan las Normas Internacionales de Contabilidad
Desde el punto de vista contable el capital es una cuenta que concurre a formar el patrimonio neto en el Cuadro de Situación Patrimonial de la sociedad. El patrimonio neto, por su parte, equivale en todo momento a la diferencia entre el activo y el pasivo sociales, y se compone, además de la cuenta capital, de los resultados acumulados no distribuidos, las reservas, etcétera.
1.3. NOCIÓN JURÍDICA
El capital social, según IZQUIERDO MONTORO[11] “(…) se trata de una abstracta magnitud matemática que ha de ser fijada en los Estatutos”.
BRUNETTI[12] señala que “(…) el capital social representa el importe obligatorio del patrimonio neto de la sociedad en el momento inicial de la empresa”.
URÍA[13], por su parte, dice que “(…) al hablar de capital social se alude exclusivamente a esa cifra escriturada, suma de los valores nominales de las acciones que en cada momento tenga emitidas la sociedad”.
RUBIO[14] considera que “(…) el capital constituye la medida de valor de la totalidad de los bienes que han sido aportados por los Socios”.
ELÍAS LAROZA[15] considera que “(…) el concepto jurídico de capital social es el de una suma o cifra que los socios entregaron en pago de sus acciones y que la sociedad les debe”.
Por nuestra parte, el capital social es la cifra mencionada en los Estatutos e incluida en los sucesivos estados financieros resultante del aporte originario o incremento sobreviniente del que la sociedad no puede disponer libremente por cuanto está destinada a servir de cobertura a terceros.
2. PRINCIPIOS ORDENADORES DEL CAPITAL SOCIAL
2.1. PRINCIPIO DE UNIDAD.- El presente principio postula que el capital debe ser una cifra única y singular que exprese “el valor global del patrimonio de garantía”[16], reuniendo todos los aportes de los socios. La sociedad anónima sólo tiene un capital y con él responde por todas las deudas sociales, resultando irrelevante a estos efectos la existencia de sucursales.
Según RUBIO[17] este principio distingue el capital social de la anónima de otros tipos societarios en donde la unidad es menos marcada (por ejemplo una sociedad en comandita por acciones).
2.2. PRINCIPIO DE DETERMINACIÓN.- El principio de determinación implica la necesidad de fijación numérica exacta de la cifra de capital en moneda de curso legal. Asimismo, esta determinación es exigida como dato de incorporación obligatoria del estatuto, según se desprende del inciso 3 del artículo 54 de la Ley General de Sociedades cuyo texto señala que “El pacto social contiene obligatoriamente: 3) El monto del capital y las acciones en que se divide (…)”. También es consecuencia de este principio la exigencia de valuación de los aportes no dinerarios, así como las reglas a las que debe ajustarse la misma (artículo 76 de la Ley General de Sociedades[18]).
Por otro lado, el principio que analizamos fundamenta la disciplina destinada a reglar las modificaciones que se produzcan en la cifra del capital.
2.3. PRINCIPIO DE EFECTIVIDAD O CORRESPONDENCIA.- El presente principio impone la necesidad de correspondencia entre la cifra de capital y los bienes efectivos que constituyen el patrimonio.
La función del capital como cifra de retención del patrimonio exige que éste no baje la línea trazada por aquél. En el mismo sentido, los sucesivos aumentos deben responder este principio, preservando esta idea de equivalencia entre capital y patrimonio. Varias normas de la Ley General de Sociedades contribuyen a delinear este principio, como el artículo 84 que exige la suscripción y pago en por lo menos el veinticinco por ciento de su valor nominal para la emisión de acciones, el artículo 204 que autoriza la emisión de nuevas acciones sólo cuando las anteriores ya han sido suscriptas, entre otras normas.
2.4. PRINCIPIO DE PERMANENCIA O INVARIABILIDAD.- Corolario del principio anterior, el aquí analizado exige que este capital único, determinado u efectivo siga, al menos en principio, inalterado y correspondiéndose con el patrimonio durante la vida de la sociedad[19]. Este principio admite un doble juego que comprende un aspecto interno y otro externo de la sociedad[20].
En el ámbito del primero se pretende preservar intacta la posición del socio en función de la proporcionalidad de su participación. En el segundo aspecto, se persigue la inmutabilidad de la garantía a los terceros pues, en términos generales, un aumento de capital sin el correlativo aumento del patrimonio implicaría un engaño para ellos y sucesivamente, una reducción de capital conllevaría la posibilidad de disminuir simétricamente el patrimonio.
Algunos autores[21] sostienen que en rigor debería hablarse de principio de variabilidad condicional y no de permanencia, atento que el cumplimiento de determinados requisitos legalmente previstos habilita la modificación de la cifra.
Los principios llamados de vinculación y de estabilidad constituyen, en opinión de RUBIO[22], aplicación del más genérico de permanencia. El primero de los mencionados responde a la necesidad de mantener la correspondencia entre capital y patrimonio. El segundo, por su lado, es la razón de ser del esquema que la ley prevé para encauzar las variaciones del capital.
2.5. OTROS PRINCIPIOS.- A los principios analizados la doctrina ha agregado otros que, en rigor parecen constituir derivaciones de aquellos. Así URÍA[23] menciona: el principio de capital mínimo, de integridad, de desembolso mínimo y de realidad.
3. FUNCIONES DEL CAPITAL SOCIAL
3.1. FUNCIÓN DE PRODUCTIVIDAD.- Los socios efectúan su aporte con el ánimo de proveer a la sociedad los recursos materiales necesarios para la consecución de su objeto. En este orden de ideas, la lógica intrínseca de este aspecto funcional del capital indica que el monto del mismo debería guardar una razonable relación con el emprendimiento al cual se aboca la sociedad. Así, el capital, que desde un punto de vista macroeconómico constituye uno de los factores de la producción clásicamente considerados, es trasladado por la doctrina tradicional al plano de la microeconomía empresarial con idéntico sentido funcional, sirviendo al cumplimiento del objeto societario en su aspecto material. El término “productividad” es empleado, por ende, en un sentido amplio abarcativo no sólo de una actividad industrial sino también comercial, financiera, de servicios, o cualquier otro para el que pueda concebirse (idónea o no) la figura de la anónima.
En efecto, desde la presente perspectiva el capital es considerado como elemento de producción de la empresa que constituye el objeto de la sociedad. Esta denominada “función de productividad” del capital social requiere que los distintos elementos integrantes del mismo sean entidades susceptibles de ser utilizadas instrumentalmente en la actividad social, lo que va a permitir a la persona jurídica sociedad reunir los factores de producción imprescindibles para la consecución del objeto social; de este modo, los aportes de los socios, junto a los demás capitales propios generados por el desarrollo de la actividad social, son una absoluta necesidad en orden a la consecución del objetivo señalado, de donde el capital cumple por tanto una importante función instrumental para el ejercicio de la empresa. En este sentido se ha dicho que una articulación equilibrada del capital en relación a las características de la empresa efectuada por la sociedad, facilita no sólo el saneamiento financiero de la misma, sino también la efectividad de la causa de cualquier sociedad: la obtención de un beneficio repartible entre sus miembros.
El capital social en este plano en la medida en que conserva y protege la capacidad productiva de la empresa objeto de la sociedad, supone una garantía, indirecta o suplementaria, para los acreedores sociales, en orden a la satisfacción de sus pretensiones: la solvencia y capacidad de obtención de dividendos de la sociedad es garantía tanto para los accionistas como para los acreedores; para los primeros, constituirá la base de sus expectativas de ingresos; para los segundos, significará la certeza de su crédito. Desde este punto de vista, el capital aparece como un conjunto de bienes destinado, ab initio, a la garantía o, más bien, a crear un “suplemento de garantía” en favor de los derechos de los acreedores, como contrapartida del beneficio de la limitación de responsabilidad de que gozan los accionistas en la sociedad anónima. Así pues, el capital social, al obligar a la retención de valores en el activo por cuantía equivalente a su importe, aminora las pérdidas de los acreedores al ser redistribuido entre ellos.
En resumen, podría decirse que el resultado útil que identifica la función de productividad del capital social es la consecución del equilibrio económico financiero de la empresa, en el sentido de la adecuada relación entre “medios propios” y “medios de terceros” en el conjunto de todos los elementos a los que la sociedad tiene necesidad de recurrir para conseguir el objeto social, lo que constituye, al mismo tiempo, la única garantía verdadera del pago de las deudas sociales.
3.2. FUNCIÓN DE GARANTÍA.- La presente función se cumple por medio de la obligación legal de mantener el valor del activo de la sociedad por sobre el valor del pasivo, en una cuantía por lo menos igual a la cifra del capital. Vale decir, no es suficiente que el activo social alcance a cubrir las deudas frente a terceros, se exige que sea superior: la medida mínima de esa superioridad está dada por el valor del capital social. Por ello, desde este punto de vista se ha afirmado que el capital social es la parte del activo total libre de acreedores, razón por la cual su contenido deviene sinónimo de “patrimonio líquido”. Sin embargo, es menester puntualizar que esta propuesta sinonimia se verifica en el caso que el capital sea la única cuenta que integre el patrimonio neto, hipótesis en la que ambos conceptos resultan -al menos nominalmente- coincidentes. Este supuesto, aunque puede parecer de dudosa procedibilidad en la práctica, sería constatable en el momento inicial de la sociedad.
Pero la garantía que el capital social implica para los acreedores, en rigor no es tal toda vez que el mismo no Involucra un núcleo especial de bienes. Por ello se insiste en el carácter indirecto de esta garantía, que no se traduce en un componente físico efectivo sobre el cual pueden avanzar los terceros, sino en una cifra de retención, una dimensión contable que impide el reparto de dividendos sin que los elementos del activo cubran las deudas y la cifra del capital.
La función de garantía del capital, como se advierte por los desarrollos precedentes adquiere un sentido dual referido a la protección de los acreedores frente a los socios y frente a las vicisitudes propias del giro comercial empresario.
3.3. FUNCIÓN DE DETERMINACIÓN DE LA POSICIÓN DEL SOCIO El capital social cumple una función básica como determinante de la posición del socio. Se afirma en consecuencia, que a través de él se mide matemáticamente la responsabilidad y participación del accionista en la sociedad anónima[24].
En efecto, el capital social configura el parámetro de medición de los siguientes aspectos operativos de la entidad, delimitando: a) la responsabilidad de los socios; b) la participación de los socios en las utilidades; c) la participación de los socios en la cuota de liquidación; d) los derechos de los socios en la toma de las decisiones sociales; e) los derechos de los socios al mantenimiento de una determinada proporción en el paquete accionario[25].
PARTE II: EL AUMENTO DEL CAPITAL SOCIAL
Cuando una empresa del sistema financiero califica la viabilidad o rentabilidad de la concesión de un crédito, toma en cuenta un conjunto de variables económicas que finalmente determinarán si resulta conveniente o no otorgarlo. Una de las más importantes variables es el importe del capital social de la empresa solicitante de financiamiento. ¿Por qué? Por una sencilla razón: porque el capital social constituye una cuenta inamovible de la que se cobrarán los acreedores en caso de que los activos sociales no alcancen para satisfacer sus créditos. Por ello, antes de solicitar un préstamo, es común que las empresas se vean precisadas a realizar un aumento de capital, a fin de presentarse como más confiables frente a sus potenciales acreedores. Igualmente, el aumento de capital en sí mismo puede constituir una fuente de financiamiento, si es que éste se produce por nuevos aportes de los socios, es decir, inyectando más dinero a la empresa.
2. CAPITAL NOMINAL Y CAPITAL REAL
El capital, desde un punto de vista técnico, es el punto de referencia fundamental para obtener una adecuada comprensión de los diversos principios configuradores de la disciplina propia de las sociedades anónimas. En torno al concepto de capital gira la problemática relativa al balance, a la publicidad de los actos sociales, a la responsabilidad de la sociedad frente a los acreedores; en síntesis, al significado que esa disciplina viene a asumir en las sociedades de capital, sean de pequeñas o grandes dimensiones.
El capital social sigue siendo una realidad primaria y sustancialmente jurídica, una cifra estatutariamente determinada con carácter único y vocación de permanencia, a la que corresponden sobre todo funciones, como la del cálculo de la participación del socio en el patrimonio y en las actividades sociales y, especialmente, la garantía de los acreedores, en cuanto opera como cifra de retención de valores en el activo.
Sin embargo, en el sector de las sociedades de capital, este vocablo es utilizado de manera un tanto promiscua: así por ejemplo, se acostumbra hablar de “capital”, de “capital social”, de “capital suscrito”, de “capital pagado”, de “capital desembolsado”, de “capital autorizado”, de “capital propio”, de “capital de terceros”, de “capital de crédito”, de “capital de riesgo”, de “capital nominal”, de “capital efectivo”, de “capital real”, etc.
De los múltiples y diversos significados de ese término, sólo nos interesa por ahora intentar trazar las diferencias existentes entre los conceptos de “ capital nominal” y de “capital real” o “ capital efectivo“, debido a sus evidentes repercusiones en tema de aumentos de capital.
El “capital nominal” consiste en aquella cifra establemente determinada en el pacto constitutivo de la sociedad, que será objeto de inscripción en la primera partida del pasivo correspondiente al balance de apertura y, sucesivamente, en los correspondientes balances de ejercicio. El “capital real”, por su parte, indica aquella fracción “ideal” del patrimonio social destinada a dar cobertura en el activo del balance a la cifra que, como capital social, figura en el pasivo del mismo.
El “capital nominal “, en tanto en cuanto no se proceda a su modificación en la forma prevista por la ley, permanece siempre fijo (gracias al denominado “principio de estabilidad, permanencia o invariabilidad“), a diferencia del patrimonio social que está sujeto a continuas oscilaciones por consecuencia del ciclo económico imputable a la actividad social. Por eso, una vez iniciada la actividad social, el capital va a identificarse sólo con una fracción del patrimonio que figura en el balance de la sociedad, pues la correspondencia plena entre capital nominal y patrimonio neto sólo queda limitada, prácticamente, al momento constitutivo de la sociedad. Desde este punto de vista, el capital nominal no sólo desempeña una trascendental función en orden a la estructuración de la actividad social, sino que también cumple una importante función de garantía con relación a los intereses de terceros y de los propios socios, quienes desearán saber la situación patrimonial de la sociedad, aunque sólo sea para conocer los dividendos que podrían corresponderles[26].
3. NOCIÓN DE AUMENTO DEL CAPITAL SOCIAL
MARTÍNEZ FERNÁNDEZ[27] sostiene que “el aumento del capital social consiste en añadir al propio capital de la sociedad que ya fue constituida, nuevas aportaciones”.
ELÍAS LAROZA[28], por su parte, define el aumento de capital como “la realización de nuevos aportes de bienes o derechos a favor de la sociedad, que incrementan o fortalecen su activo y mejora su situación económica, a cambio de la entrega a los aportantes de nuevas acciones o del aumento del valor nominal de las acciones existentes”.
Por nuestra parte, el aumento de capital consiste en aquella actividad en virtud de la cual la sociedad a través de nuevos aportes, fortalece su situación patrimonial, en contraprestación de acciones o incremento del valor de las ya existentes.
4. PRESUPUESTOS DEL AUMENTO DEL CAPITAL SOCIAL
4.1. PRESUPUESTOS JURÍDICOS
El aumento del capital social, denominado GASTÓN CERTAD[29] como los aumentos de la cifra-capital, no deja de provocar una cierta sensación contradictoria en el jurista, habida cuenta de que la “estabilidad” o “inalterabilidad” del capital social ha sido siempre considerada uno de los principios ordenadores en las sociedades de capital, ya que sólo de este modo cabe satisfacer su triple función: garantía de los acreedores, elemento básico para la determinación de la posición de socio y cifra de limitación de responsabilidad. A pesar de ello, este principio de “fijeza” del capital social no entraña su inmodificabilidad, sino, únicamente, la imposibilidad de variarlo si no es a través del correspondiente proceso de modificación estatutaria, sometido a las formalidades señaladas por la ley.
El aumento de capital es, sustancialmente, una modificación al alza de la cifra-capital, elemento estructural fijado en los estatutos, de donde deriva lo esencial de su trascendencia, no de su efecto patrimonial, si bien directamente relacionado con la financiación de la sociedad, constituyendo el núcleo del tratamiento jurídico, situado en el campo de aplicación de los principios de permanencia y efectividad, el mantenimiento de esa función de garantía para los acreedores sociales y la protección de los accionistas.
La Ley General de Sociedades recoge en el Libro II, Sección Quinta, Título Segundo las normas referidas al aumento de capital, de las cuales pueden ser consideradas como presupuestos jurídicos para la realización del aumento del capital social los siguientes artículos:
 Artículo 201 referido al órgano competente y formalidades, cuyo texto prescribe que “El aumento de capital se acuerda por junta general cumpliendo los requisitos establecidos para la modificación del estatuto, consta en escritura pública y se inscribe en el Registro”.
 Artículo 202 referido a las modalidades del aumento de capital, cuyo texto prescribe que “El aumento de capital puede originarse en:
1) Nuevos aportes; 2) La capitalización de créditos contra la sociedad, incluyendo la conversión de obligaciones en acciones; 3) La capitalización de utilidades, reservas, beneficios, primas de capital, excedentes de revaluación; y,
4) Los demás casos previstos en la ley.
 Artículo 204 referido al requisito previo del pago de todas las acciones suscritas, cuyo texto prescribe que “Para el aumento de capital por nuevos aportes o por la capitalización de créditos contra a sociedad es requisito previo que la totalidad de las acciones suscritas, cualquiera sea la clase a la que pertenezcan, estén totalmente pagadas. No será exigible este requisito cuando existan dividendos pasivos a cargo de accionistas morosos contra quienes esté en proceso la sociedad y en los otros casos que prevé esta ley”.
 Artículo 211 referido a la publicidad del proceso de aumento de capital, cuyo texto prescribe que “La junta general o, en su caso, el directorio, establece las oportunidades, monto, condiciones y procedimiento para el aumento, todo lo que debe publicarse mediante un aviso. El aviso no es necesario cuando el aumento ha sido acordado en junta general universal y la sociedad no tenga emitidas acciones suscritas sin derecho a voto”.
El contenido del artículo 201 de la Ley General de Sociedades permite advertir la necesaria concurrencia de otros elementos para la realización del aumento de capital no señalados expresamente en el Libro II, Sección Quinta, Título Segundo, pero previstos en otras normas del acotado cuerpo normativo dentro de los cuales podemos señalar:
 Artículo 54 incisos 1, 3 y 4 referido a ciertos datos que debe comprender el pacto social, en este caso, del aumento de capital social, cuyo texto prescribe que “El pacto social contiene obligatoriamente:
1) Los datos de identificación de los fundadores. Si es persona natural, su nombre, domicilio, estado civil y el nombre del cónyuge en caso de ser casado; si es persona jurídica, su denominación o razón social, el lugar de su constitución, su domicilio, el nombre de quien la representa y el comprobante que acredita la representación; (el presente requisito se entiende exigible cuando el aumento de capital determina la presencia de nuevos accionistas) 3) El monto del capital y las acciones en que se divide;
4) La forma como se paga el capital suscrito y el aporte de cada accionista en dinero o en otros bienes o derechos, con el informe de valorización correspondiente en estos casos;
 Artículo 55 incisos 5 y 6 referido a ciertos datos que debe comprender el estatuto, cuyo texto prescribe que “El estatuto contiene obligatoriamente: 5) El monto del capital, el número de acciones en que está dividido, el valor nominal de cada una de ellas y el monto pagado por cada acción suscrita;
6) Cuando corresponda, las clases de acciones en que está dividido el capital, el número de acciones de cada clase, las características, derechos especiales o preferencias que se establezcan a su favor y el régimen de prestaciones accesorias o de obligaciones adicionales.
 Artículo 198 referido al órgano competente y requisitos formales para la modificación del estatuto, cuyo texto prescribe que “La modificación del estatuto se acuerda por junta general. Para cualquier modificación del estatuto se requiere:
1) Expresar en la convocatoria de la junta general, con claridad y precisión, los asuntos cuya modificación se someterá a la junta.
2) Que el acuerdo se adopte de conformidad con los artículos 126 y 127, dejando a salvo lo establecido en el artículo 120.
Desde la perspectiva jurídica debemos destacar, en primer lugar, la condición de modificación estatutaria que tiene el aumento de capital. Se trata, entonces, del resultado de un proceso que articula la voluntad social de realizar esa modificación, para conseguir aquella finalidad económica, asumiendo requisitos y consecuencias legalmente vinculadas a una determinada configuración normativa del capital. En segundo lugar, tenemos la imagen del aumento de capital como proceso, esto es, como serie de actos de diversa naturaleza y significado jurídicos, vinculados entre sí por su concurrencia a un fin común -precisamente el aumento del capital- y necesarios para su consecución.
De acuerdo con los preceptos legales que recogen su régimen en nuestro Ley General de Sociedades apenas transcritos, el proceso de aumento de capital estaría comprendido por las siguientes etapas:
 Junta General, usualmente especial, en donde se acuerda el aumento de capital y la consiguiente modificación estatutaria, para lo cual conforme al artículo 198 numeral 2 de la Ley General de Sociedades, que nos remite al artículo 126 del acotado texto, se requiere un quórum calificado, es decir, que en primera convocatoria, cuando menos, la concurrencia de dos tercios de las acciones suscritas con derecho a voto y en segunda convocatoria basta la concurrencia de al menos tres quintas partes de las acciones suscritas con derecho a voto; debiendo el acuerdo societario contar la aprobación por un número de acciones que represente, cuando menos, la mayoría absoluta de las acciones suscritas con derecho a voto.
 Suscripción del Acta de Junta General; documento que deberá contener la información que el artículo 62 del Reglamento del Registro de Sociedades, Resolución del Superintendente Nacional de los Registros Públicos N° 200-2001-SUNARP-SN, exige en el documento que contiene el acuerdo societario:
a) El importe y la modalidad del aumento;
b) El número de nuevas acciones creadas, o en su caso emitidas, su clase y, cuando corresponda, el nuevo mayor valor nominal de las existentes, con la indicación de si están parcial o totalmente pagadas;
c) El nuevo texto del artículo o artículos pertinentes al capital social; y,
d) Cualquier otra información que exija la Ley o este Reglamento.
 Escritura Pública de Modificación de Estatutos, la cual según artículo 61 del Reglamento del Registro de Sociedades, Resolución del Superintendente Nacional de los Registros Públicos N° 200-2001-SUNARP-SN, debe contener la siguiente información:
a) El acta de la junta general que contenga el acuerdo de modificación, con la indicación de los artículos que se modifican, derogan o sustituyen y el texto de los artículos sustitutorios o adicionales;
b) En caso que la modificación la acuerde el directorio, por delegación de la junta general, el acta de la sesión de directorio que satisfaga los requisitos indicados en el inciso precedente, y el acta de la junta de accionistas que delega en el directorio la facultad de modificar, derogar, sustituir o agregar determinados artículos del estatuto;
c) Si la decisión la adopta el gerente general, por delegación de la junta, tal decisión debe expresarse en la escritura pública. En ésta se insertará el acta en la que consta la delegación para modificar, derogar, sustituir o agregar determinados artículos del estatuto.
Desde una óptica estrictamente técnico-jurídica, el aumento del capital nominal, al alterar la base capitalista de la sociedad, entraña una operación jurídico-formal que, si bien suele ser causa de motivaciones de índole económico-financiera, sin embargo, proyecta sus consecuencias sobre el armazón en que descansan los derechos y deberes de los accionistas, ya que su participación en la sociedad puede verse alterada -disminuida- gracias al mismo.
El aumento de capital es un mecanismo jurídico de precisión que interesa tanto a los socios como a los acreedores: a estos, por lo que respecta a la certeza y conservación de sus derechos de crédito; a aquellos, en lo que atañe a la posibilidad de realización de los fines sociales y a su posibilidad de participación en los dividendos que genere la sociedad.
Una cosa resulta incuestionable: el principio de realidad que informa la regulación del capital social requiere, inevitablemente, que todo incremento de esa cifra estatutaria tenga una efectiva correspondencia patrimonial, es decir, “un contra-valor” que, como mínimo, debe ser igual al importe del aumento definitivamente ejecutado; pues bien, en atención al “origen” o “fuente” del contra-valor con cargo al cual tenga lugar la elevación de la cifra-capital, suelen distinguirse tradicionalmente, como tendremos oportunidad de ver más adelante en forma más detallada, dos tipos o clases de aumentos: los denominados “aumentos reales” y los llamados “aumentos nominales” o “puramente contables”.
En síntesis, frente al aumento de la cifra-capital, más que a una simple modificación de los estatutos sociales, asistimos a un auténtico cambio en la propia estructura jurídica de la sociedad, cuyas repercusiones habrán de alcanzar la esfera de los derechos de los socios y hasta la de los derechos de los acreedores, quienes, en principio, habrán visto fortalecida la garantía de cobro de sus créditos.
4.2. PRESUPUESTOS ECONÓMICOS
Las motivaciones económico-financieras de los aumentos de capital pueden ser de índole muy heterogénea. Evidentemente, toda operación de esta naturaleza supone, en principio, una reducción en la dependencia de los fondos ajenos mediante la captación de nuevos fondos y, al mismo tiempo, una elevación del límite máximo para la emisión de obligaciones. Claro que puede afirmarse, sintéticamente, que su finalidad característica sigue siendo la de contribuir al fortalecimiento del soporte financiero de la sociedad, esto es, a su “saneamiento“.
Explícito en esa primera aproximación al tema está el reconocimiento del significado económico del aumento de capital, como operación financiera, o conjunto de operaciones financieras. El recurso a esa vía de financiación como alternativa al crédito, dentro de los amplios márgenes de libertad que otorga el legislador, que no excluye la necesidad de atender los distintos intereses afectados, va a depender de múltiples circunstancias, relativas una a la propia empresa y otras a la situación del mercado.
Ante la expansión de las actividades propias de la empresa social, la entidad necesitará de nuevos recursos económicos, evitando recurrir al mercado de crédito, para lo cual llamará a sus accionistas con el objetivo de conseguir los fondos que necesita. En otras ocasiones, necesidades de saneamiento financiero producidas como consecuencia de situaciones de desequilibrio o de pérdidas de la entidad, pueden justificar el recurso a los socios para conseguir el incremento del capital necesario. También es posible que las ampliaciones del capital no persigan una función directamente financiadora de la sociedad, sino que se conviertan en procedimientos que, reconociendo la participación de los socios en reservas o beneficios no distribuidos, tengan por finalidad incorporar éstas al capital, lo que entraña una mayor garantía para los acreedores y, contemporáneamente, una retribución indirecta a los accionistas al entregarles los beneficios retenidos en el patrimonio social no en numerario, sino a través de la disponibilidad de un mayor número de acciones o de un incremento del valor nominal de las ya existentes. Asimismo podría pensarse en que, por razones fiscales o de reordenación patrimonial interna, sea conveniente proceder a un aumento del capital social para tratar de normalizar la política de dividendos o de cotización bursátil de las acciones. Finalmente, el aumento de capital es posible que trate de alcanzar fines de muy dudosa licitud, como por ejemplo, la alteración de la relación de poder en las asambleas generales de accionistas, eliminando minorías “molestas” o enfrentadas a los integrantes del órgano gestor societario.
En conclusión, razones de carácter económico y de alcance general, vinculadas a la crisis de las economías, acentúan la conveniencia de evitar el excesivo endeudamiento derivado del recurso al crédito para su financiación y de recurrir con mayor frecuencia a aumentar el capital de las sociedades. Aquel riesgo adquiere particular gravedad y la oportunidad de recurrir al aumento de capital resulta específicamente conveniente en momentos, como los actuales, en los que a las exigencias de lucha contra la inflación se unen las de adaptación de la estructura financiera de las empresas al desafío tecnológico y a la creciente competencia internacional, sin dejar de lado el beneficio que ello significa para los acreedores sociales y para los mismos socios, finalidad típica de la regulación societaria en general y del tratamiento del capital de la sociedad anónima en particular.
5. MODALIDADES DEL AUMENTO DEL CAPITAL SOCIAL
Dentro de las modalidades que responden a la función económica apenas indicada, adquieren un amplio reconocimiento legal y doctrinal aquellas que resultan de distinguir entre diversos supuestos de aumento de capital, según la procedencia de los medios patrimoniales que se adscriben al mismo y sirven de cobertura al incremento de la cifra estatutaria. En razón de la tradición con que cuentan las clasificaciones binarias, pero también sin duda por su significado económico, suelen agruparse éstas distinguiendo, por un lado, aquellas en que se produce ingreso de nuevos medios patrimoniales en la sociedad -englobadas en las que se consideran manifestaciones de un aumento denominado “real“, “material“, “absoluto” o “efectivo” del capital- y aquellas otras que suponen un cambio de destino y régimen de bienes preexistentes en el patrimonio social que reciben el nombre de aumento “nominal” o meramente “contable“.
La Ley General de Sociedades recoge la aludida clasificación, según se puede desprender de una lectura del artículo 202 cuyo texto prescribe que “El aumento de capital puede originarse en:
En conclusión, podemos agrupar en dos las modalidades de aumento de capital: 1°) aumento de capital social real o material; y, 2°) aumento de capital social nominal o contable.
5.1. AUMENTO DE CAPITAL SOCIAL REAL O MATERIAL
5.1.1. NUEVAS APORTACIONES
La presente modalidad de aumento de capital social agrupa los aportes que consisten en dinero efectivo o en títulos valores equiparados al dinero efectivo (como los cheques certificados[30] o cheques de gerencia[31]) y los que tienen por objeto bienes de otra naturaleza susceptibles de valorización económica.
ELÍAS LAROZA[32] en torno a la denominación de “nuevos aportes” sostiene que “todo aumento de capital entraña nuevos aportes, sin excepción, aunque sobre esta afirmación existen opiniones discrepantes en la doctrina. Luego si partimos de esa premisa no sería técnicamente correcto que la Ley, en el artículo 202 que comentamos, separe los nuevos aportes como una forma o modalidad de aumento de capital diferente de las otras. Sin embargo, las legislaciones lo hacen por razones doctrinarias, didácticas o prácticas, diferenciando los nuevos aportes “regulares” de bienes o derechos de aquellas diversas formas de capitalización de pasivos o de operaciones societarias especiales, como es el caso de la fusión”.
La denominación de subespecies (nuevos aportes) de una misma modalidad (aportes en sentido estricto) se justifica, desde el punto de vista económico, en la medida en que, en ambos casos, se incorporan al patrimonio social nuevos valores, lo que ha permitido considerar a ambas como manifestaciones de un aumento de capital adjetivado de real, efectivo o material. En virtud del principio de correspondencia entre capital y patrimonio, se requiere que el aumento del primero tenga una efectiva contrapartida patrimonial que, en este supuesto, consiste en el ingreso de nuevos elementos patrimoniales en la sociedad, lo que significa que este primer grupo englobaría todos aquellos aumentos en los que la elevación de la cifra de capital suponga un incremento equivalente y correlativo del patrimonio social y, por ende, una elevación del patrimonio neto de la sociedad.
El aumento de capital con dinero efectivo o títulos equiparados a éste es considerado por la mejor doctrina como el supuesto tipo, en razón de la fuente del contra-valor, especialmente cuando se produce recurriendo a la emisión de nuevas acciones.
5.2. AUMENTO DE CAPITAL SOCIAL NOMINAL O CONTABLE
5.2.1. CAPITALIZACIÓN DE CRÉDITOS Y OBLIGACIONES
El aumento de capital a través de la modalidad de capitalización de créditos y obligaciones significa que los acreedores de la sociedad pueden aportar el derecho a cobrar su crédito frente a ella, a cambio de recibir nuevas acciones o, inclusive, incrementar el valor nominal de las acciones existentes (en el caso, por ejemplo, que los acreedores fuesen también accionistas).
MONTOYA MANFREDI[33] refiriéndose al aumento por conversión de obligaciones en acciones sostiene que dicha modalidad “comporta dos supuestos: si la conversión fue prevista al hacerse la emisión de las obligaciones, o si no se hizo esta previsión. Por otro lado también supone la conversión del crédito del acreedor en acciones de la sociedad, es decir, los supuestos involucran aquellos casos que provenga de un derecho de crédito materializado en un título llamado obligación o bono o simplemente un crédito reconocido por la sociedad a un tercero o accionista”.
GARRIGUES[34] respecto a la presente modalidad de aumento de capital señala que “El legislador español ha creído también conveniente regular en el artículo 95 otro de los procedimientos internos de aumento del capital, usado frecuentemente en la práctica. Destaca en el precepto legal la necesidad de contar con la voluntad de los dos grupos interesados en la operación, accionistas y obligacionistas. Estos últimos han de prestar su consentimiento individual por la razón de que no se puede imponer a ningún obligacionista el trocar una posición segura como acreedor de un interés cierto, en una posición insegura como acreedor de un dividendo incierto”.
En cuanto a la importancia de la presente modalidad de aumento de capital, MONTOYA MANFREDI[35] sostiene que “El aumento de capital para esta vía supone que la sociedad afronta dificultades económicas que le impiden hacer el servicio de los intereses de las obligaciones y que no existen inversionistas dispuestos a proveerla de recursos. En esta forma de aumento, si bien no se obtienen nuevos aportes, se alivia la situación de apremio en que se encuentra la sociedad. Si el valor de las obligaciones objeto del canje sobrepasa el valor en conjunto de las acciones, la diferencia será abonada por los obligacionistas o cubierta por las reservas libres, o con las utilidades de la sociedad”. En el mismo sentido se pronuncia ELÍAS LAROZA[36] quien al respecto sostiene que “La sociedad, por su parte, se beneficia porque desaparece la obligatoriedad de pagar el crédito aportado, cesan de devengarse los intereses del mismo y un pasivo que debe pagarse de inmediato o a plazo se convierte en capital, o sea en una obligación secundaria que incrementa el patrimonio neto y que sólo es exigible después que se paguen todas las deudas sociales frente a terceros”.
En resumen, el aumento de capital a través de la capitalización de créditos y obligaciones es una operación que tiene exactamente los mismos efectos económicos que si la sociedad pagase el crédito, y, acto seguido, los acreedores aportasen el dinero cobrado, en favor de la sociedad, en calidad de un nuevo aporte dinerario, a cambio de acciones. Jurídicamente es el aporte de un crédito, que queda cancelado en forma inmediata por decisión del propio accionista, a cambio de acciones de la sociedad y que, en tanto es el aporte de un crédito, se encuentra previsto expresamente en el artículo 26 de la Ley General de Sociedades.
5.2.2. CAPITALIZACIÓN DE UTILIDADES
ELÍAS LAROZA[37] trata en forma conjunta la capitalización de utilidades con la capitalización de reservas, en razón de que las reservas están constituidas, necesariamente, con utilidades de la sociedad; posición que compartimos plenamente, pero que por razones de didáctica preferiremos no seguir.
La capitalización de utilidades es una operación similar, desde el punto de vista económico, a una capitalización de créditos: es exactamente igual que si la sociedad reparte las utilidades a sus socios y ellos, acto seguido, aportan a la sociedad el dinero o activos que reciben como consecuencia de la distribución, en calidad de nuevo aporte. Desde el punto de vista jurídico es el aporte de un derecho económico, con beneficios inmediatos en favor del activo de la sociedad, también éstos últimos de carácter económico; y ello, a cambio de acciones. Luego, un aporte previsto expresamente por el artículo 27 de la Ley.
Las utilidades, al igual que el capital, son cuentas que integran el patrimonio neto pero que son intrínsecamente diferentes al capital. Ellas pueden ser distribuidas en cualquier momento, mediante un sencillo e inobjetable acuerdo de la junta general. Si eso ocurre, el activo de la sociedad sufre una merma inmediata, consistente en el reparto de dinero u otros bienes de su activo a los accionistas. Si son capitalizadas, la sociedad hace suyos esos activos, con fijeza y permanencia definitivos, desde que el pasivo capital tiene fecha indefinida y secundaria de pago. Desaparece, entonces, la amenaza de una pérdida rápida de activos, gracias al aporte de los accionistas de su derecho a cobrar las utilidades. Como consecuencia de ello y al igual que en cualquier otro aumento de capital, el activo social cobra mayor solidez y mejora la situación económica de la sociedad.
En suma, es una forma de aumento de capital mediante el aporte de un derecho económico a la sociedad[38], que incrementa su activo permanente y que mejora su situación económica, a cambio de acciones, siendo muy distinto el balance de una sociedad con grandes utilidades y reservas libres y un capital menor que aquel que muestra una capitalización definitiva de esas utilidades y reservas.
5.2.3. CAPITALIZACIÓN DE RESERVAS
El término reserva, desde un punto de vista gramatical, supone la guarda o custodia que se hace de una cosa, o prevención de ella para que sirva a su tiempo. En un sentido puramente económico el vocablo en estudio conecta con la idea de previsión y ahorro, como algo consubstancial a todo individuo o persona, impuesto por el devenir incierto de la vida misma. Las sociedades mercantiles, respondiendo a esa necesidad de ahorro, sólo suelen repartir, en situaciones favorables, una parte de sus beneficios, destinando el resto de los mismos a la constitución de unos fondos de reserva para asegurar la estabilidad, continuidad y expansión de las empresas de que son titulares.
Las reservas, como provisiones destinadas a cubrir necesidades futuras, las contempla la doctrina desde un punto de vista económico y jurídico.
 Desde la perspectiva económica, en una primera fase, las reservas se concibieron como simples beneficios obtenidos por la sociedad que no eran repartidos entre sus integrantes (beneficios acumulados). Pero esta restringida noción de reserva fue dando campo a una más amplia que las veía como conjunto de valores patrimoniales que las sociedades obtenían y retenían, a fin de atender futuras contingencias para asegurar la continuidad, el desarrollo y la expansión de sus empresas. Nótese que en este concepto tienen cabida no sólo los beneficios no distribuidos, sino también las aportaciones suplementarias, las primas de emisión de acciones y los incrementos patrimoniales derivados de una regularización de los balances (conocido en nuestro medio como “revalorización de activos“).
 Desde la perspectiva jurídica, las reservas constituyen un excedente patrimonial por encima de la cifra formal del capital que contablemente se materializa en unas cuentas que representan una fracción del activo neto de la sociedad o pasivo interno y que figuran en el pasivo del balance. Siempre desde el punto de vista jurídico no deben confundirse los conceptos de “fondo de reserva” y “cuenta de reserva“: el primero se refiere a un conjunto de bienes que efectivamente se han acumulado en el patrimonio de la sociedad en relación con la situación económica de la misma, en tanto que con el segundo se identifica a la cifra del pasivo interno que por encima del capital social aparece en el pasivo del balance.
La doctrina mercantilista ha venido polemizando sobre la naturaleza de las reservas, habida cuenta de que su posible disponibilidad puede venir condicionada, no sólo por el origen de los fondos, sino también por su mayor o menor aproximación al concepto de capital: en las reservas hay que ver una medida del valor del patrimonio social que, junto con el capital y el beneficio anual, constituyen el patrimonio social neto. Las reservas, a diferencia del capital que permanece estable mientras no se modifiquen simultáneamente los estatutos sociales, son esencialmente variables y están representadas por unas cifras o cuentas de retención, que aparecen en el pasivo del balance, distintas de la de capital, y que normalmente tienen su contra-valor diluido en los elementos patrimoniales del activo social. Ellas cumplen una función o finalidad muy variada, desde reforzar el capital social como garantía de los acreedores hasta permitir el pago de dividendos en ejercicios adversos o combatir la depreciación monetaria con sus efectos negativos en el momento de reponer determinados elementos del activo o prevenir las dificultades que presenta el mercado de capitales cuando no es fácil la financiación de la empresa mediante el ahorro público acudiendo al aumento de capital o a la emisión de obligaciones.
El aumento de capital a través de la capitalización de reservas no supone, desde un punto de vista económico, un incremento del patrimonio, implicando jurídicamente sólo un aumento contable. Se produce, por tanto, un cambio en la estructura de las cuentas del pasivo, esto es, se opera simultáneamente un cargo en la cuenta de reservas y el correspondiente abono en la de capital. La operación se materializa en un acto: transformación de las reservas o beneficios en capital y la entrega de las nuevas acciones resultantes a los antiguos socios o el cambio por las nuevas acciones, si se ha decidido efectuarlo aumentando el valor nominal de los títulos primigenios.
Si como de acuerdo al citado principio de correspondencia entre capital y patrimonio se requiere que el aumento del primero tenga una efectiva contrapartida patrimonial, aquí ésta consiste en la realización de una simple operación contable por la que se transforman en capital elementos patrimoniales que ya figuraban, por otros conceptos, en el balance social, sin que, por tanto, el aumento signifique un incremento del patrimonio social. De ahí su nombre de aumento “nominal“, “contable“, “gratuito” o “con cargo a fondos propios“.
5.2.4. CAPITALIZACIÓN DE BENEFICIOS
Según las normas de contabilidad universalmente aceptadas, entre las partidas del pasivo se incluye el saldo acreedor de la cuenta de pérdidas y ganancias, o lo que es lo mismo, los beneficios. También, como fondos propios, se comprenden en el pasivo, los resultados de ejercicios anteriores y el resultado del ejercicio actual; estos dos apartados implícitamente aluden a beneficios de la sociedad que, tras la aprobación de las cuentas anuales y la propuesta de reparto del resultado, no han sido objeto de distribución como dividendos, ni destinados específicamente a ninguna cuenta. Estos fondos -beneficios no distribuidos ni asignados-, en esencia, tienen la misma naturaleza que las reservas en sentido estricto. Este remanente, en cuanto comprende beneficios sin distribuir ni asignar, que permanecen en el balance, incrementando la financiación propia de la sociedad, puede ser utilizado para aumentar el capital social.
La regulación en forma separada de la capitalización de beneficios y la capitalización de utilidades, pese a su naturaleza coincidente, motiva preguntarnos la justificación de dicho trato por la Ley General de Sociedades. Creemos que, en este caso, la legislación societaria ha querido incluir a todas las otras formas de beneficio o utilidad que puedan obtenerse en una sociedad anónima, dentro de las cuales podemos comprender a todo beneficio extraordinario proveniente de operaciones ajenas al objeto social, ganancias de capital por enajenación de bienes del activo fijo o no-negociable, ingresos extraordinarios y, en general, toda utilidad no comprendida en las que se obtienen como consecuencia de las operaciones normales de la empresa; beneficios estos que son capitalizables, al igual que las utilidades y las reservas.
5.2.5. CAPITALIZACIÓN DE PRIMAS DE CAPITAL
La prima de capital es la suma que se obtiene en la colocación de acciones sobre su valor nominal, según lo señala el artículo 85 de la Ley General de Sociedades; norma que además establece que son la ley, la escritura de constitución o la junta general de accionistas los llamados a establecer los términos y condiciones del pago de la prima y la aplicación de la misma.
La prima de capital es una forma de beneficio para la sociedad, pues al ser pagadas las acciones con prima ingresan a su activo aportes por un valor mayor (valor nominal más las primas) que el incremento de su pasivo en la cuenta capital social (valor nominal solamente). Se produce, en consecuencia, un aumento automático del patrimonio neto de la sociedad.
La prima de capital es favorable para la sociedad pero implica un desembolso para los accionistas que es superior al valor nominal de la acción que adquieren. Por ello, estos últimos no aceptarán normalmente el pago de la prima si el valor real del patrimonio neto no es mayor al valor nominal de la cuenta capital. En otras palabras, si el valor real de las acciones de la sociedad no es superior al nominal, con anterioridad a la determinación de la prima[39].
El artículo 233 de la Ley las trata como utilidades extraordinarias de la sociedad y permite, en ciertos casos, su distribución como dividendos. También señala que pueden ser capitalizadas. Por tanto, es una capitalización de la misma naturaleza que las comentadas en los numerales precedentes.
5.2.6. CAPITALIZACIÓN DE EXCEDENTES DE REVALUACIÓN
La revaluación de los activos de la sociedad hace aflorar las plusvalías ocultas en el balance y que provienen del aumento de los valores que puede haberse acumulado en el tiempo con respecto a los activos re valuados.
La aparición de estas plusvalías origina la contabilización de un beneficio o ganancia de capital que incrementa el patrimonio neto de la sociedad. Estos beneficios extraordinarios pueden ser capitalizados o distribuidos como dividendos entre los accionistas, aún cuando, como oportunamente veremos, no es aconsejable (o, a veces, prohibido por la ley), que el reparto como dividendo se realice antes que los bienes revaluados sean enajenados, y así los beneficios de la revaluación adquieran una contrapartida de activos líquidos.
5.2.7. OTROS CASOS PREVISTOS EN LA LEY.
La Ley General de Sociedades en el inciso 4 del artículo 202 concluye señalando que el aumento de capital puede producirse de conformidad con otras modalidades especificadas en casos previstos por la Ley. La norma societaria se refiere, sin duda, a formas especiales en que se produce un aumento de capital, no mencionadas en los primeros tres incisos del citado artículo y dentro de las que podemos encontrar:
 El aumento automático del capital cuando el balance lo consigna con motivo de revaluaciones obligatorias, dispuestas por la ley, previsto en el artículo 205 de la Ley General de Sociedades, en donde la plusvalía que aflora resulta obligatoriamente capitalizada. Adviértase que en este caso no se trata de una modalidad distinta de aumento de capital sino de una forma diferente de registrarlo, por mandato de la ley. La esencia jurídica de éste caso sigue siendo la de un aumento de capital por revaluación del patrimonio de la sociedad.
 La capitalización de la reserva legal, especialmente prevista en el artículo 229, aunque tampoco se trata de una modalidad especial pues pertenece al rubro de la capitalización de reservas.
 Las operaciones de fusión por absorción y de escisión con fusión, en muchos casos, originan modalidades especiales de aportes y aumentos de capital en las sociedades absorbentes o beneficiarías de la escisión.
6. ÓRGANO COMPETENTE PARA ACORDAR EL AUMENTO DEL CAPITAL SOCIAL
6.1. LA JUNTA GENERAL DE ACCIONISTAS
El artículo 201 de la Ley General de Sociedades dispone que el aumento de capital se acuerda por Junta General cumpliendo los requisitos establecidos para la modificación del estatuto.
La norma societaria reconoce de esta manera la facultad, no exclusiva, de disponer el aumento (nominal o real) del capital social, debiendo en este ámbito reiterar los requisitos que debe concurrir para la plena validez del acuerdo societario que disponga la presente operación jurídico-financiera.
La Junta General convocada a efectos de acordar el aumento de capital social deberá cumplir una serie de exigencias particulares, tanto para su instalación como para la validez del acuerdo
 En cuanto a la instalación, debe cumplirse las exigencias del artículo 198 numeral 2 de la Ley General de Sociedades referido a la modificación del estatuto, norma que nos remite al artículo 126 del acotado texto legal y que requiere para la válida instalación de la Junta General que pretenda el aumento del capital social, la presencia de un quórum calificado, es decir, que en primera convocatoria, cuando menos, la concurrencia de dos tercios de las acciones suscritas con derecho a voto y en segunda convocatoria basta la concurrencia de al menos tres quintas partes de las acciones suscritas con derecho a voto.
 En cuanto al acuerdo, debe cumplirse las exigencias del artículo 127 de la Ley General de Sociedades, que dispone que el acuerdo societario debe contar con la aprobación por un número de acciones que represente, cuando menos, la mayoría absoluta de las acciones suscritas con derecho a voto.
El Acta de la Junta General, a fin de proceder a su posterior protocolización, que deberá contener la información que el artículo 62 del Reglamento del Registro de Sociedades, Resolución del Superintendente Nacional de los Registros Públicos N° 200-2001-SUNARP-SN
 El importe y la modalidad del aumento (nuevos aportes, capitalización de créditos u obligaciones, capitalización de utilidades, reservas, beneficios, primas de capital o excedentes de revaluación o demás casos previstos en la ley);
 El número de nuevas acciones creadas, o en su caso emitidas, su clase y, cuando corresponda, el nuevo mayor valor nominal de las existentes, con la indicación de si están parcial o totalmente pagadas;
 El nuevo texto del artículo o artículos pertinentes al capital social; y,
 Cualquier otra información que exija la Ley o este Reglamento.
6.2. EL DIRECTORIO
El artículo 206 inciso 2 DE LA Ley General de Sociedades faculta a la Junta General de Accionistas para delegar en el Directorio la atribución de acordar uno o más aumentos de capital. En el presente caso existe una delegación más completa, que incluye el acuerdo mismo de aumentar el capital, por lo que la normatividad societaria pone estrictas condiciones:
a) Los aumentos delegados sólo pueden ser hasta determinada suma, que tiene un máximo: el 100% del capital pagado de la sociedad, que existía al momento en que fue acordada la delegación.
b) Sólo pueden acordarse los aumentos mediante nuevos aportes o por capitalización de créditos existentes contra la sociedad.
c) El plazo máximo de la delegación es de cinco años.
d) Dentro de las condiciones referidas, se puede delegar en el Directorio la facultad de decidir esos aumentos y las oportunidades, montos, condiciones y procedimientos de los mismos.
El caso de delegación de facultades al Directorio para llevar a cabo el aumento de capital social, plantea la necesidad de señalar que en la Escritura Pública de Modificación de Estatutos, el artículo 61 del Reglamento del Registro de Sociedades, Resolución del Superintendente Nacional de los Registros Públicos N° 200-2001-SUNARP-SN, exige que se inserte el acta de la sesión de directorio que contenga el acuerdo de modificación, con la indicación de los artículos que se modifican, derogan o sustituyen y el texto de los artículos sustitutorios o adicionales, además del acta de la junta de accionistas que delega en el directorio la facultad de modificar, derogar, sustituir o agregar determinados artículos del estatuto.
El aumento de capital consiste en aquella actividad en virtud de la cual la sociedad a través de nuevos aportes, fortalece su situación patrimonial, en contraprestación de acciones o incremento del valor de las ya existentes.
El aumento de capital presenta una serie de presupuestos jurídicos y económicos para su concurrencia; en cuanto a los primeros, estos se encuentran delimitados por las exigencias formales que establece la nomatividad societaria, en cuanto a los segundos, estos se encuentran determinados por los factores internos de la sociedad que motivan recurrir al aumento de capital.
El aumento de capital presenta modalidades en su realización, adquiriendo un amplio reconocimiento legal y doctrinal aquellas que resultan de distinguir entre diversos supuestos de aumento de capital, según la procedencia de los medios patrimoniales que se adscriben al mismo y sirven de cobertura al incremento de la cifra estatutaria. Las modalidades de aumento del capital social sobre dicho criterio se encuentran agrupados en dos claros sectores: 1°) aumento de capital social real o material; y, 2°) aumento de capital social nominal o contable. La Ley General de Sociedades en su artículo 202 recoge la aludida clasificación.
El aumento de capital social real o material comprende las denominadas “nuevas aportaciones”, es decir, los aportes que consisten en dinero efectivo o en títulos valores equiparados al dinero efectivo (como los cheques certificados o cheques de gerencia) y los que tienen por objeto bienes de otra naturaleza susceptibles de valorización económica.
El aumento de capital social nominal o contable; comprende la capitalización de créditos y obligaciones y capitalización de utilidades, reservas, beneficios, primas de capital y excedentes de revaluación.
El acuerdo de aumento del capital social es plenamente valido y, fundamentalmente, oponible a terceros, transcurrido el plazo de ley, a partir del momento en que se efectúa la inscripción ante los Registros Públicos, concretamente, en el Registro de Sociedades.
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[1] Magister en Derecho con mención en Derecho Civil y Comercial. Egresado del Doctorado en Derecho de la Escuela de Post Grado de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Docente de Derecho Empresarial en la Facultad de Derecho de la Universidad Señor de Sipán. [2] GARRIGUES, Joaquín.- “Curso de Derecho Mercantil”. Imprenta Aguirre. Madrid-España. 1968. Pág. 359.
[3] BOULDING. Kenneth B.- “Análisis económico”. Traducido por Juan A. Bramtot, Revista de Occidente. Madrid – España. 1962. Pág. 269
[4] En el ámbito empresario se agrega moderadamente un cuarto elemento: la organización, concebida como “el patrón de formas en que grandes cantidades de personas, demasiadas para tener un contacto estrecho cara a cara unas con otras, y dedicadas a un complejo de labores, relacionándose unas con otras para establecer y llevar a cabo sistemáticamente unos fines en los que todos han convenido”. PFIFFNER, John M.- SHERWOOD, Frank P., “Organización administrativa”. Traducido por Ramón Palazón. Herrero Hnos Editores, México. 1963. Pág. 55.. Aparece así este elemento como el catalizador de los tres restantes factores de la producción, haciendo las veces de vaso comunicante entre los mismos para promover su coordinación. En este sentido, se ha dicho que “a organizaçao… procura dispor os elementos funcionais de tal forma que o conjunto assim engendrado seja capaz de realizar um trabalho eficiente, com o mínimo dispendio e risco (NOGUEIRA DE FARIA, A. “Estructura das Organizaçóes Econômicas”, Récord Editora, Río de Janeiro – Brasil. 1960. Pág. 11.
[5] VITO, Francesco.- “Economia Política”, Traducido por Carlos H. Nuñez, Pág. 330, Ediciones Siglo XX, Madrid – España.1961
[6] SAMUELSON. Paul A. – NORDHAUS, Wllliam D., “Economía”, Traducido por Esther Barrasco y Luis Tobaría. Catorce Edición. Editorial McGraw-Hill. Madrid – España. 1993. Pág. 36.
[7] También luce estos atributos la definición de Lipsey: “el capital es un factor de producción hecho por el hombre”. En LIPSEY, Richard G., “Introducción a la economía positiva”, Traducido por Eugeni Aguiló. Pág. 45. Once Edición. Editorial VicensVives, Barcelona – España. 1990. Pág. 465.
[8] WICKSELL, Knut. “Lecciones de la economía política”, Traducido por Francisco Sánchez Ramos. Editorial Aguilar. Madrid – España. 1947. Pág. 130.
[9] Artículo 251 Texto Único Concordado de la Ley General de Sociedades. Decreto Supremo Nº 003-85-JUS.- El balance de las sociedades anónimas no sometidas en esta materia a una legislación especial, debe contener por separado, en cuanto le sean aplicables, las partidas o cuentas siguientes:: 1) Dinero efectivo en Caja y Bancos; 2) Crédito por acciones suscritas y no desembolsadas; 3) Inmuebles; 4) Plantas, maquinarias y equipos; 5) Muebles y enseres; 6) Títulos cotizados en Bolsa; 7) Títulos sin cotización oficial 8) Acciones propias de la sociedad adquiridas de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 117, y participaciones en otras sociedades o empresas; 9) Documentos de crédito u otros títulos-valores; 10) Los demás créditos activos; 11) Concesiones, licencias, derechos de propiedad industrial o intelectual y demás elementos del patrimonio de la sociedad; 12) Materias Primas y mercaderías 13) Gastos de constitución e instalación de la sociedad; 14) Importe de las obligaciones amortizadas; 15) Capital social, con expresión de las diversas clases de acciones; 16) Reserva legal; 17) Las demás reservas, con excepción de las indicadas en los incisos 22 y 23; 18) Deudas con garantía real específica; 19) Las demás deudas de la sociedad, distinguiendo las vencidas de las que no lo estén; 20) Fianzas, garantías y otras obligaciones subsidiarias, distinguiendo según sea manifiesta o no, la insolvencia del deudor principal; 21) Obligaciones emitidas por la sociedad y que estén en circulación; 22) Reservas de depreciación, amortización o castigos del activo, si los bienes patrimoniales figuran en él por su valor de adquisición; 23) Reservas por leyes sociales.
La relación de partidas o cuentas de este artículo no es limitativa.
Están prohibidas las compensaciones de partidas.
[10] ELÍAS LAROZA, Enrique.- “Derecho Societario Peruano”. La Ley General de Sociedades del Perú. Tomo II. Segunda Edición. Editorial Normas Legales S.A.C.. Trujillo – Perú. Septiembre – 2000. Pág. 594.
[11] IZQUIERDO MONTORO, Elías, “Temas de Derecho Mercantil”, , Editorial Montecorvo. Madrid – España. 1971. Pág. 199
[12] BRUNETTI, Antonio, “Tratado de Derecho de las Sociedades”, Traducido por Felipe de Solá Cañizares,. Editorial Uteha. Buenos Aires – Argentina. 1960. Pág. 77. Resulta dudoso que el prestigioso autor italiano haya pretendido dar con la transcripta una definición integral del instituto que nos ocupa.
[13] URIA, Rodrigo. “Derecho Mercantil”. Editorial Marcial Pons. Madrid – España. 1994. Pág. 235
[14] RUBIO, Jesús. “Curso de Derecho de las Sociedades Anónimas”. Editorial de Derecho Financiero. Madrid – España. 1964. Pág. 52
[15] ELÍAS LAROZA, Enrique.- Ob. Cit. Tomo I. Pág. 94.
[16] RUBIO. Ob. Cit., Pág. 53
[17] RUBIO. Ob. Cit., Pág. 53.
[18] Artículo 76 Ley General de Sociedades.- Dentro del plazo de sesenta días contado desde la constitución de la sociedad o del pago del aumento de capital, el directorio está obligado a revisar la valorización de los aportes no dinerarios. Para adoptar acuerdo se requiere mayoría de los directores. Vencido el plazo anterior y dentro de los treinta días siguientes, cualquier accionista podrá solicitar que se compruebe judicialmente, por el proceso abreviado, la valorización mediante operación pericial y deberá constituir garantía suficiente para sufragar los gastos del peritaje.
[19] RUBIO. Ob. Cit., Pág. 55.
[20] ASCARELLI. Ob. Cit., Pág. 75.
[21] PEREZ DE LA CRUZ BLANCO, Ob. Cit., Pág. 52.
[22] RUBIO, Ob. Cit., Pág. 56. [23] URIA. Ob. Cit., p.236 y siguientes
[24] PEREZ DE LA CRUZ BLANCO. Ob. Cit.. Pág. 262-263.
[25] El status socii derivado de la participación accionaria comprende los tradicionalmente llamados derechos patrimoniales y derechos parapolíticos. Los primeros comprenden los derechos al dividendo y a la cuota de liquidación, cuando la sociedad se disuelve o bien cuando el socio se retira, en los casos prenatos por la ley. Los segundos atañen al gobierno, a la administración y al control de la sociedad.
[26] En efecto, y como ha quedado ya expuesto en la crítica a la supuesta función de garantía del capital social, los terceros se muestran indiferentes frente a un instituto concebido en su propia garantía deriva de la circunstancia de hallarse en manos del propio deudor la posibilidad de tornarla ilusoria. La seguridad del capital es pues una ficción jurídica cuya confrontación con la realidad la revela inidónea a la luz de los fines buscados.
[27] MARTÍNEZ FERNÁNDEZ, Tomás Agustín.- “El aumento de capital con cargo a reservas. El artículo 157 de la Ley General de Sociedades”. Artículo publicado en “Estudios sobre la Sociedad Anónima”. Tomo II. Primera Edición. Editorial Civitas. Madrid – España. 1993. Pág. 315.
[28] ELÍAS LAROZA, Enrique.-Ob. Cit. Tomo II. Págs. 401-402.
[29] CERTAD, Gastón.- “El aumento del capital social en la Sociedad Anónima”. Revista Acta Académica, Universidad Autónoma de Centro América, Número 22. ISSN 1017­7507, Mayo 1998. Págs. 138.
[30] Artículo 191 Ley de Títulos Valores, Ley N° 27287. Cheque Certificado.-
191.1. Los bancos pueden certificar, a petición del girador o de cualquier tenedor, la existencia de fondos disponibles con referencia a un Cheque, siempre que no se haya extinguido el plazo para su presentación al pago, cargando al mismo tiempo en la respectiva cuenta corriente girada la suma necesaria para su pago. Esta suma, en tanto no sea acreditada a la cuenta cargada conforme al Artículo 192, tendrá la calidad legal de patrimonio de afectación y estará destinada exclusivamente al pago del Cheque Certificado, debiendo excluirse de la masa concursada del emitente; así como separarse de la masa del banco girado en los casos de procesos de insolvencia o de liquidación de éste que fuesen declarados antes del pago del Cheque.
191.2. La certificación no puede ser parcial, ni extenderse en Cheque al portador. El Cheque de pago diferido podrá certificarse sólo durante el plazo de presentación para su pago
191.3. La certificación rige sólo por el número igual de días a los que falten para que venza el plazo legal de la presentación del Cheque respectivo para su pago.
[31] Artículo 193 Ley de Títulos Valores, Ley N° 27287. Cheque de Gerencia
193.1. Las empresas del Sistema Financiero Nacional autorizadas al efecto pueden emitir Cheques de Gerencia a cargo de ellas mismas, pagaderos en cualquiera de sus oficinas del país. Con expresa indicación de ello en el mismo título, estos Cheques podrán ser emitidos también para ser pagados en sus oficinas del exterior.
193.2. Los Cheques de Gerencia, salvo cláusula en contrario, son transferibles y no pueden ser girados en favor de la propia empresa, ni al portador.
193.3. Para el ejercicio de la acción cambiaria que corresponde frente al emisor, así como para tener mérito ejecutivo, el Cheque de Gerencia no requiere de protesto, ni de la formalidad sustitutoria.
[32] ELÍAS LAROZA, Enrique.- Ob. Cit. Tomo II. Pág. 520.
[33] MONTOYA MANFREDI, Ulises.- “Derecho Comercial”. Tomo I. Décima Edición aumentada y actualizada por Ulises Montoya Alberti y Hernando Montoya Alberti. Editorial Grijley. Lima – Perú. 1999. Pág. 553.
[34] GARRIGUES, Joaquín.- “Curso de Derecho Mercantil”. Tomo II. Reimpresión de la Séptima Edición. Editorial Temis. Bogota – Colombia. 1987. Pág. 141
[35] MONTOYA MANFREDI, Ulises.- Ob. Cit. Pág. 553.
[36] ELÍAS LAROZA, Enrique.- Ob. Cit. Tomo II. Pág. 520.
[37] ELÍAS LAROZA, Enrique.- Ob. Cit. Tomo II. Pág. 520.
[38] Un sector de la doctrina no comparte la tesis de que las nuevas acciones producto de capitalización de utilidades y reservas responden a nuevos aportes, como el maestro GARRIGUES quien al respecto sostiene “La transformación de reservas en capital implica siempre una modificación de los estatutos. Es un caso de aumento puramente contable del capital, es decir, de aumento realizado con recursos propios de la sociedad. El patrimonio sigue siendo el mismo pero el capital se ha ampliado”…. “En definitiva, lo que hace la sociedad con esta operación es modificar el régimen jurídico aplicable a los valores transferidos de una cuenta a otra del balance. Al extender a otros valores la línea de cierre que representa el capital, la sociedad sustrae nuevos valores a la disponibilidad de los accionistas y se compromete a mantenerlos en favor de los acreedores”. … “Cabe oponer que en la transformación de reservas en capital no hay aportación alguna de los accionistas, ya que el contravalor de las nuevas acciones se halla de antemano en el patrimonio de la sociedad” GARRIGUES, Joaquín y URÍA, Rodrigo.- “Comentarios a la Ley de Sociedades Anónimas”. Tercera Edición. Editorial e Imprenta Aguirre. Madrid – España. 1976. Págs. 297-298. El grupo, ante esta divergencia de posiciones se adhiere a aquella que si considera que a través de la presente modalidad se efectiviza un aporte al aumento de capital; pues admitir lo contrario significaría, indirectamente, aceptar que se trata de acciones no pagadas ni liberadas.
[39] Esto no es una regla absoluta. Existen casos en que los suscriptores de las acciones pueden aceptar el pago de la prima por consideraciones distintas a los incrementos constatados en el patrimonio neto social: por ejemplo, la existencia de valores intangibles, proyecciones alentadoras con respecto a la rentabilidad futura de la sociedad, compensación directa de pérdidas acumuladas, reservas ocultas y otros casos. Pero generalmente la prima se acepta en el caso de sociedades que ostentan un patrimonio neto que se valoriza por encima del valor nominal de las acciones representativas del capital social
Me gusta:Me gusta Cargando...	5 comentarios el “El Aumento de Capital Social”	Jose Ocaña Vargas	diciembre 17, 2009
Debemos tener en cuenta que el capital social es la cifra mencionada en los Estatutos e incluida en los sucesivos estados financieros resultante del aporte originario o incremento sobreviniente del que la sociedad no puede disponer libremente por cuanto esta destinada a servir de cobertura a terceros.
Pues al referirnos al aumento de capital, este consiste en aquella actividad en virtud de la cual la sociedad a través de nuevos aportes fortalece su situación patrimonial en contraprestación de acciones o incremento del valor de las ya existentes. Al mismo tiempo que fortalece su activo, mejora su situación económica a cambio de la entrega a los aportantes de nuevas acciones.
Responder	yelina nataly Gonzales Salazar	julio 15, 2010
El desarrollo del tema de este artículo denominado Aumento de Capital, es de gran importancia no sólo para los conocedores de derecho sino también para los que tienen un vínculo con una sociedad y hasta la propia sociedad ya que es la principal garantía frente a los acreedores y terceros que contraten con la sociedad.
Además de que este tema no sólo lo desarrolla desde una perspectiva jurídica sino también de una perspectiva contable que bien lo explica el Dr. Quesnay ya que están sumamente relacionados.
Si bien es cierto algunos de ilustres tratadistas afirman que el aumento de capital es puramente contable y que se realiza con los propios recursos de la sociedad , es cierto que en sus modalidades de aumento de capital se reduce a una mecánica contable pero también la sociedad no puede aplicar ese método contable si antes los accionistas no han aprobado expresamente renunciar a su derecho y canjearlo por acciones por ende es preciso señalar como es autor de este articulo no solo se a basado en el ámbito jurídico sino también contable para el desarrollo del aumento de capital.
Entonces es preciso comprender que el capital social es una cuenta inamovible del pasivo de la sociedad que expresa el monto de la obligación que ella tiene frente a sus acciones.
Sin embargo este capital social se caracteriza por ser fija y permanente, pero el hecho de que sea fija no significa que no pueda ser aumentado o disminuido.
El aumento de capital refuerza el activo social y mejora la situación económica de la empresa, ésta mejora también puede ser de carácter financiero y a la vez económico; y la garantía frente a terceros de las acciones suscritas con derecho a voto y este acuerdo va a estar plasmado en una acta de Junta General que va a contener el importe, la modalidad del aumento, etc. y luego el aumento de capital debe constar en escritura pública y inscribirse ante registro público
Responder	Chávez Adrianzén Carmen Rosa	julio 16, 2010
En capital social está representado por un número determinado de acciones, que representan una parte alícuota de la propiedad de la empresa, es la cifra integrada por los recursos aportados inicial o sucesivamente por los socios accionistas. El capital social es una mención indispensable de los estatutos sociales; busca fortalece la situación patrimonial en tanto comprende los aportes que consisten en dinero efectivo o en títulos valores; así adquiere un reconocimiento legal y doctrinal, por lo tanto el aumento de capital refuerza el activo social y mejora la situación económica de una empresa.
Responder	Cristian cienfuegos ramos	julio 16, 2010
EL AUMENTO DEL CAPITAS ES NADA AMS QUE LAS RIQUEZAS OBTENIDAS PARA FUTURAS ACCIONES YA SEA DENTRO DE UNA EMPRESA CON RESPECTO AL PATRIMONIO SOCIAL
TENEMOS QUE EL AUMENTO DEL CAPITAL SOCIAL ES TAMBIEN CONOCIDA COMO LA CAPITALIZACIÓN DE BENEFICIOS , YA QUE ESTA SE ENCARGA DE RESERVAR EL CAPITAL OBTENIDO
ALMISMO TIEMPO ESTO AUMENTARIA DENTRO DE LAS ACCIONES SU VALOR NOMINAL LO CUAL LOS ACIONISTAS EN SU MONTO A PAGAR SERIA MAS ELEVADO SEGUN EL AUMENTO DEL CAPITAL.
Responder	Narciso García	junio 28, 2015
Muchas gracias por este importante ensayo. Quisiera sugerir incluir en el punto 5.2.1 Capitalización de Créditos y Obligaciones, las formalidades que deben cumplirse para su debida inscripción registral según el artículo 70° del Reglamento de Registro de Sociedades.