Source: http://docplayer.es/356427-Informe-del-grupo-especial-de-trabajo-sobre-buen-gobierno-de-las-sociedades-cotizadas.html
Timestamp: 2018-12-10 00:52:02
Document Index: 385305302

Matched Legal Cases: ['artículo 116', 'artículo 124', 'artículo 116', 'artículo 116', 'artículo 3', 'artículo 137', 'artículo 137', 'artículo 137']

INFORME DEL GRUPO ESPECIAL DE TRABAJO SOBRE BUEN GOBIERNO DE LAS SOCIEDADES COTIZADAS - PDF
Download "INFORME DEL GRUPO ESPECIAL DE TRABAJO SOBRE BUEN GOBIERNO DE LAS SOCIEDADES COTIZADAS"
Miguel San Martín Vargas
1 INFORME DEL GRUPO ESPECIAL DE TRABAJO SOBRE BUEN GOBIERNO DE LAS SOCIEDADES COTIZADAS 19 de mayo de
2 ÍNDICE Introducción 3 ANEXO I - Código Unificado de Buen Gobierno I. Principios Básicos 7 II. Recomendaciones 9 III. Definiciones 38 Apéndice 1. Normas jurídicas relacionadas con las Recomendaciones del Código Unificado 41 Apéndice 2. Concordancias entre el Código Unificado y otras Recomendaciones 44 Apéndice 3. Composición del Grupo Especial de Trabajo 69 ANEXO II Recomendaciones complementarias al Gobierno, CNMV e Instituciones Financieras 70 2
3 Por acuerdo de 29 de julio de 2005, el Gobierno creó un Grupo Especial de Trabajo para asesorar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en la armonización y actualización de las recomendaciones de los Informes Olivencia y Aldama sobre buen gobierno de las sociedades cotizadas, así como para formular las recomendaciones complementarias que juzgara precisas. El Grupo Especial se constituyó el 16 de septiembre de 2005, con la composición que, a propuesta del Presidente de la CNMV, aprobó el Secretario de Estado de Economía y figura en el Apéndice 3 del Anexo I. A los cinco expertos iniciales procedentes del sector privado se añadieron, con carácter permanente, los otros dos profesionales españoles, D. José María Garrido y D. Enrique Piñel, que asesoran a la Comisión Europea en materia de gobierno corporativo y reforma del Derecho de sociedades. El Grupo Especial ha aprobado hoy, por unanimidad: La propuesta de Código Unificado de Buen Gobierno (Anexo I); y Recomendaciones Complementarias dirigidas al Gobierno, a la CNMV y a las instituciones financieras españolas (Anexo II). En el desempeño de su trabajo el Grupo Especial se ha circunscrito: A Recomendaciones sobre buen gobierno de sociedades con acciones cotizadas en Bolsa, sin perjuicio de futuros trabajos adicionales para emisores de renta fija. A cuestiones de gobierno interno de las sociedades cotizadas, sin entrar de forma sustantiva en el ámbito de la llamada responsabilidad social corporativa, que afecta principalmente a las relaciones de las compañías con otros grupos de interés distintos de sus accionistas, no se circunscribe a las sociedades cotizadas y ha sido objeto de especial atención por una Subcomisión del Congreso de los Diputados. A Recomendaciones de seguimiento voluntario, sin mezclarlas con deberes jurídicos o preceptos legales imperativos. Esta circunstancia debe ser tenida en cuenta al enjuiciar las Recomendaciones del Código Unificado y, en particular, al compararlas con Códigos de Buen Gobierno de otros países: el lector poco familiarizado con la legislación mercantil española puede extrañarse ante supuestas omisiones que, en realidad, no son tales, por tratarse de asuntos ya regulados en nuestras Leyes. De ahí que en el Apéndice 1 del Código Unificado se señalen las normas españolas esenciales que regulan, de forma imperativa, asuntos relacionados con las materias objeto del Código Unificado. Al actualizar las recomendaciones de los Informes Olivencia y Aldama, el Grupo ha tenido presentes las recomendaciones internacionales formuladas con posterioridad a la publicación del Informe Aldama, entre las que destacan, además de la versión actualizada de los Principios de Gobierno Corporativo de la OCDE: Las recomendaciones y propuestas de la Comisión Europea, como son: La Recomendación de 15 de febrero de 2005 (2005/162/EC) sobre consejeros externos y comisiones del Consejo. 3
4 La Recomendación de 14 de diciembre de 2004 (2004/913/EC) sobre retribuciones de consejeros de sociedades cotizadas. La Propuesta de Directiva sobre ejercicio de los derechos de voto por accionistas de sociedades cotizadas (COM (2005) 685 final), aprobada por la Comisión Europea el 5 de enero de Las recomendaciones sobre buen gobierno de las entidades de crédito aprobadas por el Comité de Supervisores Bancarios de Basilea 1. Las concordancias básicas del Código Unificado con los Informes Olivencia y Aldama, así como con las citadas Recomendaciones internacionales se resumen en el Apéndice 2 del Código Unificado. Tras varios meses de trabajo en 2005 y una breve fase de consulta con expertos del mercado a principios de 2006, el Grupo difundió el 18 de enero de 2006 y sometió a consulta pública un Proyecto de Código Unificado y de Recomendaciones complementarias, acompañado de algunas preguntas. El procedimiento de consulta se basó, por un lado, en actos de presentación del Proyecto en cada una de las cuatro Bolsas españolas -en los que se recogieron múltiples sugerencias orales-; y, por otro, en la recepción, hasta el 28 de Febrero, de observaciones escritas, que, previo el consentimiento de los interesados, se publicaron en la web de la CNMV. El Grupo ponderó con cuidado las observaciones y críticas recibidas. Y, de resultas de ellas, introdujo en el texto final del Código Unificado y de las Recomendaciones complementarias numerosas modificaciones, que pueden resumirse así: Cambios de forma Las Recomendaciones se han formulado no en futuro, sino en subjuntivo, para evitar cualquier apariencia de que son imperativas. El Código recuerda que el principio de cumplir o explicar es una exigencia del artículo 116 de la Ley del Mercado de Valores, no una innovación del propio Código. Se han añadido comentarios explicativos a muchas Recomendaciones. Se ha reducido el número de Recomendaciones y distinguido éstas de las definiciones que utilizan. Cambios de fondo La cotización de filiales de sociedades cotizadas ha dejado de calificarse como excepcional. Y, al entenderse bastante el régimen de control previsto en el Código para las operaciones vinculadas, se ha suprimido la Recomendación de que, en caso de que se presumieran frecuentes las operaciones vinculadas entre la sociedad dominante y su filial cotizada, aquélla no tuviera mayoría en el consejo de ésta. 1 Enhancing corporate governance for banking organisations, Basel Committee on Banking Supervision, Enero
5 Se ha suprimido el límite del 50% que el Proyecto recomendaba para el peso en el Consejo de los consejeros dominicales cuando su participación agregada en el capital de la sociedad no supere el 50%. Se ha suprimido la referencia al número mínimo de reuniones del Consejo. Se ha suprimido la referencia del Proyecto a un Vicepresidente independiente como contrapeso al Presidente ejecutivo, recomendándose ahora que se atribuya a un consejero independiente la función de coordinación entre ellos. Se ha suprimido la recomendación de que los Secretarios no sean consejeros, sin que el Código se pronuncie, en un sentido u otro, sobre tal extremo. Se ha suprimido el límite de 12 años como elemento definitorio de la independencia de un consejero independiente, si bien se ha mantenido la recomendación de que los consejeros independientes no ejerzan su cargo durante un período superior a ese plazo. El Código menciona ahora de forma expresa que puede ser consejero independiente quien posea un paquete accionarial que no sea significativo (es decir, inferior al 5%). En consecuencia, admite expresamente que la percepción de dividendos no priva de independencia. Se ha aceptado que el Informe de retribuciones no tenga que ser un documento separado, sino que pueda incluirse en otros, como el Informe Anual de Gobierno Corporativo, la Memoria Anual o el Informe de Gestión, según consideren preferible las sociedades cotizadas. Y se ha previsto que el detalle de las retribuciones individuales de los consejeros se incluya en la Memoria. Se han flexibilizado ligeramente las reglas sobre composición de las Comisiones de Auditoría y de Retribuciones, de forma que, integradas exclusivamente por consejeros externos y presididas por un independiente, no deban estar compuestas necesariamente por una mayoría de independientes. A pesar de que fueron objeto de crítica, se han mantenido en algunos casos con matices o explicaciones adicionales- diversas Recomendaciones, entre las que destacan: El carácter imperativo o vinculante de las condiciones mínimas para calificar a un consejero como independiente, de conformidad con lo que ya establece actualmente con el apartado 1.b) de la Orden ECO/3722/2003, de 26 de diciembre, de forma que las sociedades no podrán calificar como independiente al consejero que no cumpla tales condiciones mínimas. La Recomendación de que los Estatutos no contengan limitaciones del derecho de voto, ni otras medidas anti-opa. La Recomendación de que el número de consejeros ejecutivos sea el mínimo necesario, si bien se ha añadido que pueda tomarse en cuenta, además de la complejidad del grupo de sociedades, las participaciones accionariales de aquellos consejeros que, además de funciones ejecutivas, ostenten grandes paquetes accionariales. 5
6 La Recomendación de que los consejeros independientes constituyan al menos la tercera parte del Consejo, si bien se reconoce ahora que el número absoluto resultante de ese criterio podrá ser inferior a 3 en Consejos de tamaño muy reducido. La Recomendación sobre diversidad de género, a sabiendas de que pudiera perder trascendencia si se aprueba la anunciada Ley de igualdad de género. La Recomendación de que el Consejo se pronuncie necesariamente sobre la conveniencia o no de que siga en su puesto el consejero que sea procesado -no meramente imputado- por aquellos delitos que, previstos en el artículo 124 de la Ley de Sociedades Anónimas, entrañan necesariamente, en caso de condena, el cese como consejero. La Recomendación de que el Informe de retribuciones sea objeto de votación consultiva por la Junta General. La Recomendación que el Código formula ahora de forma separada- de que el Informe de retribuciones detalle las retribuciones individuales de los distintos consejeros, incluyendo las percepciones por cualquier concepto de los consejeros ejecutivos (entre ellas, en consecuencia, su retribución como altos directivos). La Recomendación de que las sociedades establezcan, bajo la supervisión del Comité de Auditoría, algún mecanismo que permita a los empleados denunciar de forma confidencial o, si se considera oportuno, incluso anónima las irregularidades que observen en la sociedad. El Grupo entiende que tales mecanismos se referirán principalmente al ámbito financiero y contable. Y parte de la convicción de que las sociedades que los establezcan lo harán con escrupuloso respeto de lo dispuesto en la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal. Entre los cambios introducidos en las Recomendaciones complementarias, destaca la incorporación de una nueva, dirigida a la CNMV, sobre el uso como patrón de referencia de las Recomendaciones del nuevo Código Unificado. En efecto, a la vista de que aquellas sociedades cotizadas que decidan voluntariamente seguir las Recomendaciones del Código Unificado puedan precisar someter a la aprobación de sus Juntas Generales determinados cambios por ejemplo, modificaciones de los Reglamentos de Junta General y de Consejo y, eventualmente de los Estatutos Sociales-, el Grupo ha acordado recomendar a la CNMV que, hasta la presentación en 2008 de los Informes Anuales de Gobierno Corporativo correspondientes al ejercicio 2007, no exija a las sociedades cotizadas que usen como referencia el nuevo Código Unificado al consignar si siguen o no las recomendaciones de gobierno corporativo. El Grupo quiere manifestar su especial agradecimiento a los muchos profesionales y expertos que han participado desinteresadamente en varias de sus sesiones; a cuantos ciudadanos, instituciones y sociedades, españoles y extranjeros, formularon observaciones sobre el Proyecto de Código; y, en fin, a los profesionales y personal de apoyo de la CNMV, cuya encomiable entrega y colaboración facilitaron el trabajo del Grupo. Madrid, 19 de Mayo de
7 ANEXO I CÓDIGO UNIFICADO DE BUEN GOBIERNO I. PRINCIPIOS BÁSICOS Características del Código Voluntariedad, con sujeción al principio de cumplir o explicar El artículo 116 de la Ley del Mercado de Valores, fiel al principio conocido internacionalmente como cumplir o explicar (comply or explain), obliga a las sociedades cotizadas españolas a consignar en su Informe Anual de Gobierno Corporativo el grado de seguimiento de las recomendaciones de gobierno corporativo o, en su caso, la explicación de la falta de seguimiento de dichas recomendaciones. El presente Código formula las recomendaciones que deben considerar las sociedades cotizadas para cumplimentar la obligación de información impuesta por ese precepto. De este modo, la legislación española deja a la libre autonomía de cada sociedad la decisión de seguir o no las recomendaciones de gobierno corporativo, pero les exige que, cuando no lo hagan, revelen los motivos que justifican su proceder, al objeto de que los accionistas, los inversores y los mercados en general puedan juzgarlos. En concordancia con ese principio básico de voluntariedad, el presente Código no reitera entre sus recomendaciones los preceptos legales aplicables. En consecuencia, omite recomendaciones que, precisas en otros países o incluidas en recomendaciones de la Comisión Europea, no son necesarias en España, al haber quedado incorporadas a nuestro ordenamiento jurídico (véase en el Apendice 1 un elenco de las normas españolas más significativas al respecto). Definiciones vinculantes Las sociedades cotizadas son libres para seguir o no las recomendaciones de buen gobierno, pero al informar sobre si las cumplen o no deberán respetar el significado que este Código atribuye a los conceptos que emplea para formularlas. Así, por ejemplo, las sociedades podrán optar libremente por seguir o no la Recomendación número 13 sobre consejeros independientes, pero no podrán calificar como independiente -a efectos del cumplimiento de sus obligaciones de información - a un consejero que no reúna las condiciones mínimas establecidas en el epígrafe 5 del apartado III de definiciones de este Código. Evaluación por el Mercado. 7
8 Corresponderá a los accionistas, a los inversores y, en general, a los mercados valorar las explicaciones que las sociedades cotizadas den sobre el grado de cumplimiento de las recomendaciones. En consecuencia, el grado de cumplimiento o la calidad de las explicaciones no deben servir de base para eventuales resoluciones de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), pues otra cosa desvirtuaría el carácter voluntario de las recomendaciones de este Código. Lo anterior se entiende sin perjuicio de las competencias y facultades de seguimiento atribuidas a la CNMV, en relación con el Informe anual de gobierno corporativo de las sociedades cotizadas, por el artículo 116 de la Ley del Mercado de Valores y la Orden ECO/3722/2003, de 26 de diciembre, a cuyo tenor la CNMV podrá exigir que se corrijan las omisiones o datos engañosos o erróneos. Generalidad El presente Código está dirigido a la generalidad de las sociedades cotizadas, con independencia de su tamaño y nivel de capitalización. No cabe descartar por ello que algunas de sus Recomendaciones puedan acaso resultar poco apropiadas o excesivamente onerosas para las empresas de menor escala. Si ello ocurriera, bastará con que las sociedades afectadas expliquen debidamente las razones y las opciones elegidas: su libertad y autonomía de organización quedan plenamente salvaguardadas. 8
9 II. RECOMENDACIONES ESTATUTOS Y JUNTA GENERAL Limitaciones estatutarias La existencia de un mercado de control activo constituye un estímulo de primer orden para el buen gobierno de las empresas. Por ello, resulta conveniente que éstas renuncien a establecer barreras estatutarias o blindajes -tales como la limitación del poder de voto, la exigencia de cierto grado de antigüedad para el acceso a determinados cargos o el reforzamiento de los quorums de votación por encima de los estándares legales en algunos ámbitos de decisión- que impidan o dificulten una posible oferta pública de adquisición de acciones y el consiguiente cambio de control. No obstante, tales medidas pueden estar justificadas en casos excepcionales, particularmente cuando se establezcan en el momento de salida a Bolsa -pues serán descontadas en el precio de cotización- o hubieran sido aprobadas más tarde por un porcentaje muy elevado de accionistas, lo que podría ser indicio de que se han adoptado por razones de eficiencia (por ejemplo, para proteger inversiones específicas o incrementar el poder de negociación del conjunto de accionistas en caso de ofertas no pactadas). Por ello, se recomienda: 1. Que los Estatutos de las sociedades cotizadas no limiten el número máximo de votos que pueda emitir un mismo accionista, ni contengan otras restricciones que dificulten la toma de control de la sociedad mediante la adquisición de sus acciones en el mercado. Cotización de sociedades integradas en grupos Los grupos de sociedades se caracterizan por la unidad de dirección; y su estrategia natural, la maximización del interés del grupo, no implica siempre la maximización del interés de cada una de las sociedades que lo integran: en ocasiones, los objetivos del grupo y de las sociedades que lo integran no están alineados y surge un potencial conflicto. El problema se plantea especialmente con las operaciones vinculadas intragrupo en las que participan sociedades filiales con accionistas externos distintos a los de la sociedad dominante. Por ello, resulta oportuno que, en el caso de que coticen sociedades integradas en grupos, se delimiten claramente las respectivas áreas de actividad de las distintas sociedades, se defina un protocolo para la aprobación de sus negocios mutuos y, en general, se cree un marco de reglas apto para atajar los potenciales conflictos. Por ello, se recomienda: 2. Que cuando coticen la sociedad matriz y una sociedad dependiente ambas definan públicamente con precisión: a) Las respectivas áreas de actividad y eventuales relaciones de negocio entre ellas, así como las de la sociedad dependiente cotizada con las demás empresas del grupo; 9
10 b) Los mecanismos previstos para resolver los eventuales conflictos de interés que puedan presentarse. Competencias de la Junta La Ley de Sociedades Anónimas reserva expresamente a la Junta General la aprobación de ciertos acuerdos tales como fusión, escisión, transformación, cambio de objeto social, disolución o cesión global de activo y pasivo- que afectan de forma sustancial a la naturaleza y estructura de la sociedad. Son las denominadas modificaciones estructurales. Existen, sin embargo, otras operaciones societarias que producen efectos similares y que, sin embargo, en ocasiones son adoptadas por el Consejo de Administración, al no existir una atribución legal específica y formal de competencia a favor de la Junta General. Así ocurre, por ejemplo, cuando una sociedad acuerda filializar sus activos y convertirse en mera sociedad holding, lo que en la práctica puede privar a su Junta General de la facultad de decidir sobre la política de capital o la política de reparto de beneficios y transferir dichas competencias al Consejo. Por ello, el Código estima que en estos casos y, en general, en todas las modificaciones estructurales de la sociedad, la decisión ha de corresponder a la Junta General de accionistas. Naturalmente, este principio ha de administrarse con la debida prudencia, sin extender de forma exagerada las competencias de la Junta, ni mermar las facultades naturales del Consejo para definir y poner en práctica la estrategia de la compañía. Así, por ejemplo, resultaría inapropiado someter a la decisión de la Junta la aprobación de operaciones de venta de inmuebles con reserva de arrendamiento (sale and leaseback), e incluso la venta de instalaciones de su propiedad cuando la sociedad opte por sub-contratar externamente una actividad que hasta entonces desarrollaba directamente. Por ello, se recomienda: 3. Que, aunque no lo exijan de forma expresa las Leyes mercantiles, se sometan a la aprobación de la Junta General de Accionistas las operaciones que entrañen una modificación estructural de la sociedad y, en particular, las siguientes: a) La transformación de sociedades cotizadas en compañías holding, mediante filialización o incorporación a entidades dependientes de actividades esenciales desarrolladas hasta ese momento por la propia sociedad, incluso aunque ésta mantenga el pleno dominio de aquéllas; b) La adquisición o enajenación de activos operativos esenciales, cuando entrañe una modificación efectiva del objeto social; c) Las operaciones cuyo efecto sea equivalente al de la liquidación de la sociedad. Información previa sobre propuestas de acuerdo De acuerdo con lo recomendado en el informe Aldama y señalado más tarde en la Orden Ministerial ECO/3722/2003, de 26 de diciembre, las sociedades cotizadas deben, con el fin de aumentar la transparencia del proceso de toma de decisiones, hacer públicas con antelación las propuestas que el Consejo eleve a la Junta General. Esa transparencia sólo será plena si la publicidad alcanza no sólo al enunciado 10
11 general de los asuntos, sino al detalle de las propuestas, como son, por ejemplo, la identidad y demás circunstancias de los consejeros cuya ratificación o nombramiento se proponga a la Junta. Por ello, se recomienda: 4. Que las propuestas detalladas de los acuerdos a adoptar en la Junta General, incluida la información a que se refiere la recomendación 28, se hagan públicas en el momento de la publicación del anuncio de la convocatoria de la Junta. Votación separada de asuntos Para facilitar el ejercicio adecuado del derecho de voto por el accionista y evitar la distorsión asociada a la agrupación de decisiones es preciso formular los asuntos sometidos a votación de manera que los accionistas puedan matizar el ejercicio de su derecho y pronunciarse separadamente sobre cada propuesta. Esta preocupación se manifiesta de forma especial en el nombramiento de consejeros, pues se trata de que los accionistas puedan valorarlos y votarlos uno por uno, sin someterse a una lista cerrada ; también surge en las modificaciones de Estatutos, donde parece igualmente oportuno que los accionistas puedan pronunciarse de forma separada sobre las distintas materias reguladas en los distintos preceptos o bloques de preceptos. Por ello, se recomienda: 5. Que en la Junta General se voten separadamente aquellos asuntos que sean sustancialmente independientes, a fin de que los accionistas puedan ejercer de forma separada sus preferencias de voto. Y que dicha regla se aplique, en particular: a) Al nombramiento o ratificación de consejeros, que deberán votarse de forma individual; b) En el caso de modificaciones de Estatutos, a cada artículo o grupo de artículos que sean sustancialmente independientes. Fraccionamiento del voto El ejercicio directo del derecho de voto por parte de accionistas extranjeros el llamado voto transfronterizo - resulta con frecuencia complicado, a pesar de las normas sobre voto a distancia. La razón estriba en que la mayor parte de esos accionistas extranjeros efectúan sus inversiones en el mercado español a través de una cadena de intermediarios financieros que actúan como titulares fiduciarios (nominees), por cuenta del inversor último (beneficial owner). Pues bien, si se quiere respetar el derecho de voto de los inversores últimos de las acciones, debe permitirse que cuando los intermediarios financieros actúen como fiduciarios y, en consecuencia, aparezcan ante la sociedad como los únicos legitimados para ejercer el derecho de voto, puedan hacerlo de conformidad con las instrucciones de cada uno de sus clientes. Eso llevará, con frecuencia, a que un mismo titular fiduciario de acciones necesite emitir votos en diferente sentido ( voto divergente ). Se trata de una posibilidad que el Código quiere promover y que ya es admitida por numerosas sociedades españolas, aunque no esté contemplada de forma expresa en la Ley de Sociedades Anónimas. Por ello, se recomienda: 11
12 6. Que las sociedades permitan fraccionar el voto a fin de que los intermediarios financieros que aparezcan legitimados como accionistas, pero actúen por cuenta de clientes distintos, puedan emitir sus votos conforme a las instrucciones de éstos. CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN Interés social Todos los Consejeros, con independencia de cual sea el origen o la causa de su nombramiento, deben tener como propósito común la defensa del interés social. A la hora de concretar el significado de este concepto, el Código opta por una interpretación contractualista, que pone el énfasis en el interés común de los accionistas o, si se prefiere, en el interés del accionista común. Considera esta opción la más adecuada para un ejercicio efectivo y preciso de responsabilidad y la que mejor responde a las expectativas de los inversores, ante quienes, a la postre, ha de rendir cuentas el Consejo. Por ello aconseja que el objetivo último de la compañía y, por tanto, el criterio que presida la actuación del Consejo sea la maximización, de forma sostenida, del valor económico de la empresa. Frente a otras interpretaciones más amplias del interés social, ésta parece preferible, porque proporciona al Consejo y a las instancias ejecutivas sujetas a su supervisión una directriz clara que facilita la adopción de decisiones y su evaluación. Nada de esto significa que los intereses de los accionistas hayan de perseguirse a cualquier precio, sin tener en cuenta los de otros grupos implicados en la empresa y los de la propia comunidad en que se ubica. El interés de los accionistas proporciona una guía de actuación que habrá de desarrollarse respetando las exigencias impuestas por el Derecho (por ejemplo, en normas fiscales o medio-ambientales); cumpliendo de buena fe las obligaciones contractuales, explícitas e implícitas, concertadas con otros interesados, como trabajadores, proveedores, acreedores o clientes; y, en general, observando aquellos principios de responsabilidad social que la compañía haya considerado razonable adoptar para una responsable conducción de los negocios. Por ello, se recomienda: 7. Que el Consejo desempeñe sus funciones con unidad de propósito e independencia de criterio, dispense el mismo trato a todos los accionistas y se guíe por el interés de la compañía, entendido como hacer máximo, de forma sostenida, el valor económico de la empresa. Y que vele asimismo para que en sus relaciones con los grupos de interés (stakeholders) la empresa respete las leyes y reglamentos; cumpla de buena fe sus obligaciones y contratos; respete los usos y buenas prácticas de los sectores y territorios donde ejerza su actividad; y observe aquellos principios adicionales de responsabilidad social que hubiera aceptado voluntariamente. Competencias del Consejo La Ley de Sociedades Anónimas atribuye al Consejo de Administración la totalidad de las competencias de dirección y gestión de la sociedad. Al mismo tiempo, le concede 12
13 una amplia capacidad de delegación, sin más limitaciones que las relativas a las facultades legalmente indelegables. En este contexto normativo, las empresas pueden adoptar modelos muy diversos de organización y actuación de sus Consejos, especialmente en lo que hace a su implicación en la gestión ordinaria de la sociedad. Este Código no pretende promover un modelo concreto, pero sí prevenir que, por una excesiva delegación, el Consejo no cumpla su función más esencial e irrenunciable, a saber, la denominada función general de supervisión, integrada por tres responsabilidades fundamentales: orientar e impulsar la política de la compañía (responsabilidad estratégica), controlar las instancias de gestión (responsabilidad de vigilancia) y servir de enlace con los accionistas (responsabilidad de comunicación). Se trata, por lo tanto, de definir aquellas facultades que conforman el núcleo básico de esa función general de supervisión y que, en consecuencia, no deben ser objeto de delegación. Aunque la lista es larga, no es preciso exponer, por obvio, el fundamento de muchas de ellas. Sí parece conveniente, sin embargo, hacer algunas precisiones sobre tres extremos concretos. En lo que atañe a la ratificación por el Consejo de decisiones operativas, parece razonable encomendar al Consejo la aprobación del nombramiento y cese de los altos directivos que proponga el primer ejecutivo de la compañía, en el bien entendido de que, cuando se trate del nombramiento de un Consejero Delegado llamado a descargar de responsabilidades al Presidente ejecutivo o a facilitar su sucesión, no será indispensable que medie propuesta de éste. Por otro lado, el Consejo debería prestar especial atención a la organización del grupo de sociedades, evitando en lo posible, como aconseja el Principio 8 de las Recomendaciones del Comité de Supervisores Bancarios de Basilea sobre buen gobierno de las entidades de crédito (know-your-structure) 2, estructuras artificiales y complejas. El Consejo en pleno debe responsabilizarse, en concreto, de la creación de entidades de propósito especial esto es, de cualesquiera vehículos que, a pesar de tener personalidad jurídica propia, tengan una finalidad meramente instrumental y estén controladas por el grupo de la sociedad cotizada-, o radicadas en paraísos fiscal y, en general, de aquellas operaciones o transacciones con un contenido análogo. Todas ellas deberán obedecer a motivos legítimos, y no menoscabar, de forma injustificada, la transparencia de las operaciones y estructura del grupo. Finalmente, como parte esencial de su función de supervisión, el Consejo debe reservarse el conocimiento de las cuestiones que puedan originar conflictos de interés y, de manera específica, vigilar y autorizar la realización por la sociedad de cualesquiera operaciones con partes vinculadas que excedan del tráfico ordinario. Por ello, se recomienda: 8. Que el Consejo asuma, como núcleo de su misión, aprobar la estrategia de la compañía y la organización precisa para su puesta en práctica, así como supervisar y controlar que la Dirección cumple los objetivos marcados y respeta el objeto e interés social de la compañía. Y que, a tal fin, el Consejo en pleno se reserve la competencia de aprobar: a) Las políticas y estrategias generales de la sociedad, y en particular: 2 Enhancing corporate governance for banking organisations, Basel Committee on Banking supervision, February
14 i) El Plan estratégico o de negocio, así como los objetivos de gestión y presupuesto anuales; ii) iii) iv) La política de inversiones y financiación; La definición de la estructura del grupo de sociedades; La política de gobierno corporativo; v) La política de responsabilidad social corporativa; vi) vii) La política de retribuciones y evaluación del desempeño de los altos directivos; La política de control y gestión de riesgos, así como el seguimiento periódico de los sistemas internos de información y control. viii) La política de dividendos, así como la de autocartera y, en especial, sus límites. b) Las siguientes decisiones : i) A propuesta del primer ejecutivo de la compañía, el nombramiento y eventual cese de los altos directivos, así como sus cláusulas de indemnización. ii) iii) iv) La retribución de los consejeros, así como, en el caso de los ejecutivos, la retribución adicional por sus funciones ejecutivas y demás condiciones que deban respetar sus contratos. La información financiera que, por su condición de cotizada, la sociedad deba hacer pública periódicamente. Las inversiones u operaciones de todo tipo que, por su elevada cuantía o especiales características, tengan carácter estratégico, salvo que su aprobación corresponda a la Junta General; v) La creación o adquisición de participaciones en entidades de propósito especial o domiciliadas en países o territorios que tengan la consideración de paraísos fiscales, así como cualesquiera otras transacciones u operaciones de naturaleza análoga que, por su complejidad, pudieran menoscabar la transparencia del grupo. c) Las operaciones que la sociedad realice con consejeros, con accionistas significativos o representados en el Consejo, o con personas a ellos vinculados ( operaciones vinculadas ). Esa autorización del Consejo no se entenderá, sin embargo, precisa en aquellas operaciones vinculadas que cumplan simultáneamente las tres condiciones siguientes: 1ª. Que se realicen en virtud de contratos cuyas condiciones estén estandarizadas y se apliquen en masa a muchos clientes; 14
15 2ª. Que se realicen a precios o tarifas establecidos con carácter general por quien actúe como suministrador del bien o servicio del que se trate; 3ª. Que su cuantía no supere el 1% de los ingresos anuales de la sociedad. Se recomienda que el Consejo apruebe las operaciones vinculadas previo informe favorable del Comité de Auditoría o, en su caso, de aquel otro al que se hubiera encomendado esa función; y que los consejeros a los que afecten, además de no ejercer ni delegar su derecho de voto, se ausenten de la sala de reuniones mientras el Consejo delibera y vota sobre ella. Se recomienda que las competencias que aquí se atribuyen al Consejo lo sean con carácter indelegable, salvo las mencionadas en las letras b) y c), que podrán ser adoptadas por razones de urgencia por la Comisión Delegada, con posterior ratificación por el Consejo en pleno. Tamaño El número de miembros del Consejo afecta a su eficacia e influye sobre la calidad de sus decisiones. Un mínimo suficiente de participantes le da capacidad de deliberación y riqueza de puntos de vista. Pero un número excesivo de miembros puede favorecer la inhibición de los consejeros e ir en detrimento de la efectividad e incluso cohesión del Consejo. Por ello, se recomienda: 9. Que el Consejo tenga la dimensión precisa para lograr un funcionamiento eficaz y participativo, lo que hace aconsejable que su tamaño no sea inferior a cinco ni superior a quince miembros. Estructura funcional El Consejo de Administración debe reflejar la diversidad de conocimientos, de género, y de experiencias precisa para desempeñar sus funciones con eficacia, objetividad e independencia. En este contexto, cobra especial relevancia la distinción entre los consejeros por el origen de su nombramiento, con las categorías ya reconocidas de consejeros internos (también llamados ejecutivos ) y consejeros externos, ya sean dominicales o independientes. En función de su procedencia, los consejeros pueden tener sensibilidades, intereses e incluso incentivos diversos. Pero ello no puede ser óbice para que el Consejo aspire a conseguir la debida interacción y convergencia en las actuaciones de sus miembros en la búsqueda común del interés social. La cohesión y la unidad de actuación del Consejo son, al margen del origen del nombramiento de cada consejero, factores decisivos para lograr un adecuado gobierno de la empresa. La proporción óptima entre consejeros externos y consejeros internos debe determinarse sin perder de vista que la función general de supervisión constituye el núcleo de la misión del Consejo. El Consejo ha de estar informado de la gestión de la sociedad y coordinado con los ejecutivos que la dirigen. Por esta razón, es conveniente que formen parte de él las personas más significativas del equipo de gestión y, singularmente, el primer ejecutivo de la empresa. Pero, al propio tiempo, el Consejo ha de mantener la capacidad para examinar con cierta distancia e imparcialidad la labor desarrollada por el equipo ejecutivo, pues de lo contrario su 15
16 función de supervisión quedaría en entredicho. Por eso el Código recomienda que una amplia mayoría de los miembros del Consejo sean consejeros externos; o, dicho de otra manera, que los consejeros ejecutivos constituyan el mínimo necesario para atender aquellas necesidades de información y coordinación, mínimo que habrá de ponderarse en cada caso en función de la complejidad del grupo o de las participaciones accionariales de los consejeros (así, a mayor complejidad del grupo o mayor participación en el capital de los consejeros, más justificado estará el incremento del número de consejeros ejecutivos). La limitación del número de consejeros ejecutivos puede justificarse adicionalmente por la subordinación jerárquica que de ordinario existirá entre ellos, lo que podría llevarles a actuar como un bloque. Además, muchas necesidades informativas del Consejo podrán cubrirse sin necesidad de designar más consejeros ejecutivos, pues bastará con que los directivos participen en las reuniones, con voz pero sin voto. En lo que atañe a las categorías de consejeros externos esto es, dominicales e independientes - el Código define tales conceptos en los epígrafes 4 y 5 de su apartado III. En lo relativo a consejeros dominicales, el Código reitera el concepto ya establecido en el Informe Olivencia, completándolo con presunciones inspiradas en el artículo 3.9 del Real Decreto 1197/91 de OPAs. Al definir el concepto de consejeros independientes, el Código completa las orientaciones generales de los Informes Olivencia y Aldama con las propuestas más precisas contenidas en la Recomendación de la Comisión Europea de 15 de febrero de Y aunque sigue muy de cerca la citada Recomendación, hace la definición vinculante para las sociedades cotizadas y matiza su contenido en algunos aspectos. Así, añade como requisito de independencia que el Consejero haya sido propuesto por la Comisión de Nombramientos; pero, por otro lado, permite que un consejero independiente pueda seguir siendo considerado como tal aunque lleve más de 12 años con esa condición. Los citados requisitos son condiciones mínimas imprescindibles para que un consejero pueda ser calificado como independiente. Corresponderá a los distintos órganos de la sociedad calibrar si, cumplidas tales condiciones mínimas, el candidato a consejero reúne los demás atributos que la compañía juzgue precisos en un genuino independiente. Por ello, se recomienda: 10. Que los consejeros externos dominicales e independientes constituyan una amplia mayoría del Consejo y que el número de consejeros ejecutivos sea el mínimo necesario, teniendo en cuenta la complejidad del grupo societario y el porcentaje de participación de los consejeros ejecutivos en el capital de la sociedad. Otros consejeros La existencia de consejeros que no pueden ser encuadrados en ninguna de las categorías anteriormente mencionadas es una eventualidad que el Código no puede ignorar. En ocasiones se tratará de consejeros que han pertenecido a una de dichas categorías, pero que sobrevenidamente dejan de reunir los requisitos para ello: así, por ejemplo, consejeros ejecutivos que, por jubilación u otras circunstancias, dejan de 16
17 prestar funciones de dirección y gestión en la organización; o consejeros independientes que incurren de forma sobrevenida en alguna incompatibilidad para seguir siéndolo, pero cuya permanencia en el Consejo se considera conveniente por su experiencia y conocimientos. En tales casos parece conveniente que las sociedades informen de manera transparente sobre los vínculos que tengan esos consejeros con los accionistas significativos o, alternativamente, con la sociedad o sus directivos. Por ello, se recomienda: 11. Que si existiera algún consejero externo que no pueda ser considerado dominical ni independiente, la sociedad explique tal circunstancia y sus vínculos, ya sea con la sociedad o sus directivos, ya con sus accionistas. Proporción entre consejeros dominicales e independientes El Código recomienda que dentro de los consejeros externos exista cierto número de consejeros que, por su condición de independientes, sean capaces de ejercitar sus funciones sin estar condicionados por relaciones directas o indirectas no sólo con los consejeros ejecutivos o con la propia sociedad, sino tampoco con los accionistas significativos de la compañía. De acuerdo con el principio de proporcionalidad entre participación accionarial y representación en el Consejo que ya enunció el Informe Olivencia bajo la inspiración del artículo 137 de la LSA, la relación entre consejeros dominicales y consejeros independientes debe reflejar la relación entre el porcentaje de capital representado en el Consejo por los consejeros dominicales y el capital flotante incluyendo dentro de éste el correspondiente a inversores institucionales que renuncian de forma deliberada a tener presencia en el Consejo-. No se trata de una regla matemática exacta, sino de una regla aproximada cuyo objetivo es asegurar que los consejeros independientes tengan un peso suficiente en el Consejo y que ningún accionista significativo ejerza en el Consejo una influencia desproporcionada respecto a su participación en el capital. Cabe mencionar dos criterios relevantes que pueden justificar cierta sobreponderación de los consejeros dominicales. Uno es el valor absoluto de su participación. En efecto, tratándose de sociedades con una elevada capitalización, resulta razonable otorgar representación en el Consejo a uno o más accionistas cuyas participaciones accionariales, aun voluminosas o incluso significativas en términos legales, no alcancen el cociente electoral establecido en el artículo 137 de la LSA. El segundo criterio es el número o fragmentación de accionistas significativos. Parece justificado admitir más consejeros dominicales a medida que representen a un mayor número de accionistas significativos, salvo que actúen de consuno, esto es, de manera coordinada o concertada. En ambos casos el peso relativo de los consejeros dominicales en el Consejo será, por imperativo matemático, necesariamente superior al del porcentaje de capital que representen. No debe verse en ello, sin embargo, una quiebra preocupante del principio de proporcionalidad: antes al contrario, esa pluralidad de pequeños consejeros dominicales puede favorecer un régimen de control recíproco que redunde en beneficio del capital disperso. Por todo ello, se recomienda: 12. Que dentro de los consejeros externos, la relación entre el número de consejeros dominicales y el de independientes refleje la proporción existente entre el capital de la sociedad representado por los consejeros dominicales y el resto del capital. 17
18 Este criterio de proporcionalidad estricta podrá atenuarse, de forma que el peso de los dominicales sea mayor que el que correspondería al porcentaje total de capital que representen: 1º En sociedades de elevada capitalización en las que sean escasas o nulas las participaciones accionariales que tengan legalmente la consideración de significativas, pero existan accionistas, con paquetes accionariales de elevado valor absoluto. 2º Cuando se trate de sociedades en las que exista una pluralidad de accionistas representados en el Consejo, y no tengan vínculos entre sí. Número suficiente de consejeros independientes La relevancia que este Código y la práctica internacional atribuyen a los consejeros independientes en especial, por su labor en las Comisiones del Consejo- aconseja cifrar en un mínimo de un tercio del número total de miembros del Consejo el número suficiente de consejeros independientes a que se refieren el apartado VI. E de los Principios de Gobierno Corporativo de la OCDE y el apartado 4 de la Recomendación de la Comisión Europea de 15 de Febrero de El porcentaje mínimo de un tercio entraña que incluso en los Consejos de menor tamaño como a menudo ocurre en las sociedades cotizadas de baja capitalizaciónexistan al menos dos consejeros independientes. Por todo ello, se recomienda: 2. Que el número de consejeros independientes represente al menos un tercio del total de consejeros. Explicación del carácter de los consejeros La escasa aplicación práctica del sistema de representación proporcional previsto en el artículo 137 de la LSA, junto con la frecuente designación en muchas sociedades cotizadas de consejeros en representación de accionistas significativos, aconseja que este Código incluya ciertas recomendaciones mínimas dirigidas a incrementar la transparencia sobre el nombramiento de consejeros dominicales. No se pretende con ellas limitar la designación de esta clase de consejeros en representación de accionistas con participaciones accionariales inferiores al 5%, sino invitar a las sociedades a que expliquen los motivos que guían sus decisiones en esta materia, especialmente cuando tales criterios, les lleven a tratar de manera diferente las peticiones de acceso al Consejo del accionistas con participaciones accionariales similares. Por ello, se recomienda: 13. Que el carácter de cada consejero se explique por el Consejo ante la Junta General de Accionistas que deba efectuar o ratificar su nombramiento, y se confirme o, en su caso, revise anualmente en el Informe Anual de Gobierno Corporativo, previa verificación por la Comisión de nombramientos. Y que en dicho Informe también se expliquen las razones por las cuales se haya nombrado consejeros dominicales a instancia de accionistas cuya 18
19 participación accionarial sea inferior al 5% del capital; y se expongan las razones por las que no se hubieran atendido, en su caso, peticiones formales de presencia en el Consejo procedentes de accionistas cuya participación accionarial sea igual o superior a la de otros a cuya instancia se hubieran designado consejeros dominicales. Diversidad de género Lograr una adecuada diversidad de género en los Consejos de Administración no constituye sólo un desafío en el plano de la ética, de la política y de la responsabilidad social corporativa ; es también un objetivo de eficiencia que las sociedades cotizadas deben plantearse, al menos a medio plazo. Desaprovechar el potencial talento empresarial del 51% de la población -las mujeres- no puede ser económicamente racional en el conjunto de las grandes empresas de nuestro país. La experiencia de las últimas décadas, en las que hemos asistido a una creciente incorporación de la mujer al mundo empresarial así lo acredita. Se trata ahora de hacer un esfuerzo adicional para que esa presencia llegue a la alta dirección y a los Consejos de Administración de las sociedades cotizadas. En atención a esta circunstancia, el Código invita a las sociedades con escasa presencia femenina en sus Consejos a que hagan un esfuerzo deliberado por buscar posibles candidatas cada vez que deba cubrirse alguna vacante en el Consejo, especialmente para puestos de independientes. Por ello, se recomienda: 14. Que cuando sea escaso o nulo el número de consejeras, el Consejo explique los motivos y las iniciativas adoptadas para corregir tal situación; y que, en particular, la Comisión de nombramientos vele para que al proveerse nuevas vacantes: a) Los procedimientos de selección no adolezcan de sesgos implícitos que obstaculicen la selección de consejeras; b) La compañía busque deliberadamente, e incluya entre los potenciales candidatos, mujeres que reúnan el perfil profesional buscado. Presidente No hace falta resaltar el papel de primer orden que está llamado a desempeñar el Presidente para lograr un adecuado funcionamiento del Consejo. Le corresponde no sólo convocarlo, formular el orden del día y dirigir su reuniones; ha de cuidar también de que la información llegue oportunamente a los consejeros, y de fomentar la participación activa de todos en la formación de la voluntad del Consejo. El debate aparece, sin embargo, a la hora de evaluar la posición del Presidente en la organización y concretamente de determinar si es oportuno separar o acumular los cargos de Presidente del Consejo y de primer ejecutivo de la sociedad. El Código es consciente de que cualquiera de las soluciones ofrece ventajas e inconvenientes. La acumulación de cargos puede proporcionar a la compañía un liderazgo claro en el ámbito interno y en el externo, así como reducir los costes de información y coordinación que alternativamente se generarían. Pero ello no debe hacernos olvidar la principal desventaja que presenta esa solución: la concentración de mucho poder en manos de una única persona. En estas circunstancias, a la vista también de la falta de uniformidad en la práctica internacional y 19
20 de la inexistencia de base empírica para formular una recomendación precisa, el Código mantiene el criterio de no pronunciarse sobre la conveniencia o no de separar ambos cargos. No obstante, su preocupación por preservar las mejores condiciones para el buen desarrollo de la función general de supervisión, le lleva a aconsejar la adopción de medidas de contrapeso que eviten la excesiva concentración de poder en una persona. Por ello, en la línea del Informe Olivencia y de la práctica de muchos países, propone que, cuando el Presidente del Consejo sea también el primer ejecutivo de la compañía, a uno de los consejeros independientes se le encomienden sea o no con carácter rotativo- una función de coordinación de los consejeros externos. El buen hacer de ese consejero independiente coordinador (senior o lead independent director, como es conocida la figura en el mundo anglosajón) contribuirá a un funcionamiento del Consejo más acorde con su condición de órgano colegiado, sin caer por ello en un régimen de bicefalia o banderías que ponga en peligro la unidad de acción del Consejo. Por ello, se recomienda: 15. Que el Presidente, como responsable del eficaz funcionamiento del Consejo, se asegure que los consejeros reciban con carácter previo información suficiente; estimule el debate y la participación activa de los consejeros durante las sesiones del Consejo, salvaguardando su libre toma de posición y expresión de opinión; y organice y coordine con los presidentes de las Comisiones relevantes la evaluación periódica del Consejo, así como, en su caso, la del Consejero Delegado o primer ejecutivo. 16. Que, cuando el Presidente del Consejo sea también el primer ejecutivo de la sociedad, se faculte a uno de los consejeros independientes para solicitar la convocatoria del Consejo o la inclusión de nuevos puntos en el orden del día; para coordinar y hacerse eco de las preocupaciones de los consejeros externos; y para dirigir la evaluación por el Consejo de su Presidente. Secretario El Secretario juega un papel clave en el buen funcionamiento del Consejo. Debe facilitar el buen desarrollo de las sesiones del Consejo, ocupándose muy especialmente de prestar a los consejeros el asesoramiento y la información necesarios, de conservar la documentación, de dejar constancia en los libros de actas del desarrollo de las sesiones y de dar fe de sus resoluciones. Esta función debe proyectarse no sólo en relación con la normativa externa e interna, sino también con las materias de buen gobierno. Para reforzar la independencia y profesionalidad del Secretario, el Código sugiere que su nombramiento y cese deban ser informados por la Comisión de Nombramientos, como si se tratara de un consejero. Igual asimilación contempla en caso de dimisión por discrepancia grave con decisiones del Consejo. El Código no entra en si el Secretario debe o no ser consejero, ni si debe o no ser un profesional externo. Por ello, se recomienda: 17. Que el Secretario del Consejo, vele de forma especial para que las actuaciones del Consejo: 20