Source: http://www.legales.com/Tratados/l/ldanos.html
Timestamp: 2014-11-23 23:48:18
Document Index: 17433789

Matched Legal Cases: ['artículo 2318', 'artículo 94', 'artículo 101', 'artículo 101', 'artículo 108', 'Artículo 1074', 'artículo 1351', 'artículo 2315', 'artículo 1384', 'artículo 1901', 'artículo 1384', 'artículo 1384', 'artículo 1318', 'artículo 1382', 'artículo 2224', 'artículo 1954', 'artículo 1951', 'artículo 1775']

Da�os y perjuicios Actos il�citos (*) Doctrina Nacional Quienes pueden reclamar
Jurisprudencia Nacional (*)"Los actos lícitos son acciones, pues que tales se consideran aun los de la expresión tácita de Ia voluntad. Los actos ilícitos pueden ser acciones u omisiones. Acciones, cuando se hace lo que la ley prohibe, omisiones, cuando no se hace lo que la ley manda. Loa actos lícitos son acciones no prohibidas por la ley; los actos ilícitos siempre son acciones u omisiones prohibidas. Los actos lícitos sólo se consideran en el derecho, cuando pueden producir alguna adquisición, modificación o extinción de los derechos u obligaciones. En los actos ilícitos no hay distinción que hacer. Como su fin no es un fin jurídico, no son ni so llaman actos jurídicos, aunque estén determinadas sus consecuencias jurídicas. "El que me roba, dice Savigny, no se propone ciertamente venir a ser mi deudor ex delicto, para restituir la cosa hurtada e indemnizar todo el daño".
Estos son los caracteres diferenciales entre los actos lícitos e ilícitos".
Art. 1066. Ning�n acto voluntario tendr� el car�cter de il�cito, si no fuere expresamente prohibido por las leyes ordinarias, municipales o reglamentos de polic�a; y a ning�n acto il�cito se le podr� aplicar pena o sanci�n de este C�digo, si no hubiere una disposici�n de la ley que la hubiese impuesto.
Art. 1067. No habr� acto il�cito punible para los efectos de este C�digo, si no hubiese da�o causado, u otro acto exterior que lo pueda causar, y sin que a sus agentes se les pueda imputar dolo, culpa o negligencia.
Nota de Vélez al 1067: "La L. 5,Tít. 15, Part. 7ª, pone un ejemplo de un acto que no causa daño directo sino que lo hace causar por medio de otro". Art. 1068. Habr� da�o siempre que se causare a otro alg�n perjuicio susceptible de apreciaci�n pecuniaria, o directamente en las cosas de su dominio o posesi�n, o indirectamente por el mal hecho a su persona o a sus derechos o facultades.
Art. 1069. El da�o comprende no s�lo el perjuicio efectivamente sufrido, sino tambi�n la ganancia de que fue privado el damnificado por el acto il�cito, y que en este C�digo se designa por las palabras "p�rdidas e intereses".
Los jueces, al fijar las indemnizaciones por da�os, podr�n considerar la situaci�n patrimonial del deudor, atenu�ndola si fuere equitativo; pero no ser� aplicable esta facultad si el da�o fuere imputable a dolo del responsable. (Párrafo agregado por Ley 17.711). Art. 1070. No se reputa involuntario el acto il�cito practicado por dementes en l�cidos intervalos, aunque ellos hubiesen sido declarados tales en juicio; ni los practicados en estado de embriaguez, si no se probare que �sta fue involuntaria. Nota de Vélez al 1070: "Cód, de Chile, artículo 2318".
Art. 1071. El ejercicio regular de un derecho propio o el cumplimiento de una obligaci�n legal no puede constituir como il�cito ning�n acto. La ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos. Se considerar� tal al que contrar�e los fines que aqu�lla tuvo en mira al reconocerlos o al que exceda los l�mites impuestos por la buena fe, la moral y las buenas costumbres. (Texto según Ley 17.711). Nota de Vélez al 1071 original: "L. 12,Tít. 15, Part. 7� - LL. 18 y 19,Tít. 32, Partida 3� - L. 14,Tít. 34, Part. 7�. La Ley Romana dice Nullus videtur dolo facere, qui suo jure utitur - L. 55, Digesto. De Reg. Juris. - El Cód. de Prusia (pág. 27) dice: "El que ejerce un derecho conforme a las leyes no responde del perjuicio que resulte de este ejercicio". Introducción art. 101 (*)". Comentario: (*) Vélez cita el artículo 94, error proveniente de las concordancias de Saint-Joseph, pero el texto, que transcribe, responde al artículo 101, del Cód. Prusiano (pág. 28). Saint-Joseph transcribe, como artículo 101, el artículo 108 de la Introducción del Cód. Prusiano (pág. 29).
Art. 1071 bis. El que arbitrariamente se entrometiere en la vida ajena, publicando retratos, difundiendo correspondencia, mortificando a otros en sus costumbres o sentimientos, o perturbando de cualquier modo su intimidad, y el hecho no fuere un delito penal, ser� obligado a cesar en tales actividades, si antes no hubieren cesado, y a pagar una indemnizaci�n que fijar� equitativamente el juez, de acuerdo con las circunstancias; adem�s, podr� �ste, a pedido del agraviado, ordenar la publicaci�n de la sentencia en un diario o peri�dico del lugar, si esta medida fuese procedente para una adecuada reparaci�n. (Incorp. por Ley Nº 21.173).
Art. 1072. El acto il�cito ejecutado a sabiendas y con intenci�n de da�ar la persona o los derechos de otro, se llama en este C�digo delito
Nota de Vélez al 1072: "La palabra delito tiene en derecho civil una significación diferente de la que tiene en el derecho criminal. En derecho civil designa toda acción ilícita por la cual una persona, a sabiendas e intencionalmente perjudica los derechos de otra. En derecho criminal designa toda infracción definida y castigada por la ley penal. No todos los delitos civiles constituyen delitos del derecho criminal, porque la ley penal no castiga todos los actos que atacan los derechos de otro, por ejemplo, el estelionato que no se castiga por la ley penal, aunque es en muchos casos un verdadero delito civil. Y, recíprocamente, no todos los delitos del derecho criminal constituyen delitos civiles. La ley penal castiga actos que no hacen sino amenazar el ejercicio de ciertos derechos, aunque no haya un ataque efectivo".
Delitos y Cuasidelitos Civiles Jurisprudencia Provincial
Delitos en el C�digo Penal �Son diferentes? Art. 1073. El delito puede ser un hecho negativo o de omisi�n, o un hecho positivo. Artículo 1074. Toda persona que por cualquier omisi�n hubiese ocasionado un perjuicio a otro, ser� responsable solamente cuando una disposici�n de la ley le impusiere la obligaci�n de cumplir el hecho omitido.
Nota de Vélez al 1074: "Aubry y Rau, � 444".
Art. 1075. Todo derecho puede ser la materia de un delito, bien sea un derecho sobre un objeto exterior, o bien se confunda con la existencia de la persona.
Nota de Vélez al 1075: "No puede negarse que el honor y la reputaci�n de una persona pueden ser la materia de un delito. L. 3,T�t. 15, Part. 7�". Art. 1076. Para que el acto se repute delito, es necesario que sea el resultado de una libre determinaci�n de parte del autor. El demente y el menor de diez a�os no son responsables de los perjuicios que causaren. Art. 1077. Todo delito hace nacer la obligaci�n de reparar el perjuicio que por �l resultare a otra persona.
Nota de Vélez al 1077: "L. 3,T�t. 15, Part. 7� - L. 20,T�t. 4, Lib. 4, Fuero Real". Art. 1078. La obligaci�n de resarcir el da�o causado por los actos il�citos comprende, adem�s de la indemnizaci�n de p�rdidas e intereses, la reparaci�n del agravio moral ocasionado a la v�ctima.
La acci�n por indemnizaci�n del daño moral s�lo competer� al damnificado directo; si del hecho hubiere resultado la muerte de la v�ctima, �nicamente tendr�n acci�n los herederos forzosos. (Seg�n Ley 17.711)
Nota de Vélez al 1078: "L. 3,T�t. 15, Part. 7�". Art. 1079. La obligaci�n de reparar el da�o causado por un delito existe, no s�lo respecto de aquél a quien el delito ha damnificado directamente, sino respecto de toda persona, que por �l hubiese sufrido, aunque sea de una manera indirecta.
Nota de Vélez al 1079: "Faustin Helie, tomo II, p. 353 y sgtes.- L. 3,T�t. 15, Part. 7�".
Art. 1080. El marido y los padres pueden reclamar p�rdidas e intereses por las injurias hechas a la mujer y a los hijos. Art. 1081. La obligaci�n de reparar el da�o causado por un delito pesa solidariamente sobre todos los que han participado en �l como autores, consejeros o c�mplices, aunque se trate de un hecho que no sea penado por el derecho criminal.
Nota de Vélez al 1081: "Aubry y Rau, � 445 - L. 15,T�t. 15, Part. 7�. Las heridas hechas en duelo dan acci�n para pedir indemnizaci�n a favor del herido o de su familia, aunque �l haya sido el provocador. Aun cuando el duelo no constituyese un delito seg�n la ley penal, lo que no puede admitirse, constituir�a sin duda un delito en el sentido del derecho civil".
Art. 1082. Indemnizando uno de ellos todo el da�o, no tendr� derecho para demandar a los otros, las partes que les correspondieren. .
Art. 1083. El resarcimiento de da�os consistir� en la reposici�n de las cosas a su estado anterior, excepto si fuera imposible, en cuyo caso la indemnizaci�n se fijar� en dinero. Tambi�n podr� el damnificado optar por la indemnizaci�n en dinero. (Seg�n Ley 17.711).
Nota de Vélez al 1083: "Los jueces no podr�n por lo tanto ordenar una reparaci�n del honor, una retractaci�n por ejemplo. Merlin, Rep. Verb. R�paration d´honneur, y Quaest. Verb. R�parat. d'injures.". Delitos contra las personas C�digo Penal C�digo Civil Art. 1084. Si el delito fuere de homicidio, el delincuente tiene la obligaci�n de pagar todos los gastos hechos en la asistencia del muerto y en su funeral; adem�s lo que fuere necesario para la subsistencia de la viuda e hijos del muerto, quedando a la prudencia de los jueces, fijar el monto de la indemnizaci�n y el modo de satisfacerla. Art. 1085. El derecho de exigir la indemnizaci�n de la primera parte del art�culo anterior, compete a cualquiera que hubiere hecho los gastos de que all� se trata. La indemnizaci�n de la segunda parte del art�culo, s�lo podr� ser exigida por el c�nyuge sobreviviente, y por los herederos necesarios del muerto, si no fueren culpados del delito como autores o c�mplices, o si no lo impidieron pudiendo hacerlo.
Art. 1086. Si el delito fuere por heridas u ofensas f�sicas, la indemnizaci�n consistir� en el pago de todos los gastos de la curaci�n y convalecencia del ofendido, y de todas las ganancias que �ste dej� de hacer hasta el d�a de su completo restablecimiento.
Art. 1087. Si el delito fuere contra la libertad individual, la indemnizaci�n consistir� solamente en una cantidad correspondiente a la totalidad de las ganancias que cesaron para el paciente, hasta el d�a en que fue plenamente restituido a su libertad. Art. 1088. Si el delito fuere de estupro o rapto, la indemnizaci�n consistir� en el pago de una suma de dinero a la ofendida, si no hubiese contra�do matrimonio con el delincuente. Esta disposici�n es extensiva cuando el delito fuere de c�pula carnal por medio de violencias o amenazas a cualquiera mujer honesta, o de seducci�n de mujer honesta, menor de dieciocho a�os. Art. 1089. Si el delito fuere de calumnia o de injuria de cualquier especie, el ofendido s�lo tendr� derecho a exigir una indemnizaci�n pecuniaria, si probase que por la calumnia o injuria le result� alg�n da�o efectivo o cesaci�n de ganancia apreciable en dinero, siempre que el delincuente no probare la verdad de la imputaci�n. Art. 1090. Si el delito fuere de acusaci�n calumniosa, el delincuente, adem�s de la indemnizaci�n del art�culo anterior, pagar� al ofendido todo lo que hubiese gastado en su defensa, y todas las ganancias que dej� de tener por motivo de la acusaci�n calumniosa, sin perjuicio de las multas o penas que el derecho criminal estableciere, tanto sobre el delito de este art�culo como sobre los dem�s de este Cap�tulo. . Delitos contra la propiedad C�digo Penal C�digo Civil Art. 1091. Si el delito fuere de hurto, la cosa hurtada ser� restituida al propietario con todos sus accesorios, y con indemnizaci�n de los deterioros que tuviere, aunque sean causados por caso fortuito o fuerza mayor. Art. 1092. Si no fuere posible la restituci�n de la cosa hurtada, se aplicar�n las disposiciones de este Cap�tulo sobre la indemnizaci�n del da�o por destrucci�n total de la cosa ajena.
Art. 1093. Si el delito fuere de usurpaci�n de dinero, el delincuente pagar� los intereses de plaza desde el d�a del delito.
Art. 1094. Si el delito fuere de da�o por destrucci�n de la cosa ajena, la indemnizaci�n consistir� en el pago de la cosa destruida; si la destrucci�n de la cosa fuere parcial, la indemnizaci�n consistir� en el pago de la diferencia de su valor actual y el valor primitivo.
Art. 1095. El derecho de exigir la indemnizaci�n del da�o causado por delitos contra la propiedad, corresponde al due�o de la cosa, al que tuviese el derecho de posesi�n de ella o la simple posesi�n como el locatario, comodatario o depositario; y al acreedor hipotecario, aun contra el due�o mismo de la cosa hipotecada, si �ste hubiese sido autor del da�o. Ejercicio de las acciones Acci�n penal C�digo Civil Art. 1096. La indemnizaci�n del da�o causado por delito, s�lo puede ser demandada por acci�n civil independiente de la acci�n criminal. Art. 1097. La acci�n civil no se juzgar� renunciada por no haber los ofendidos durante su vida intentado la acci�n criminal o por haber desistido de ella, ni se entender� que renunciaron a la acci�n criminal por haber intentado la acci�n civil o por haber desistido de ella. Pero si renunciaron a la acci�n civil o hicieron convenios sobre el pago del da�o, se tendr� por renunciada la acci�n criminal. Art. 1098. La acci�n por las p�rdidas e intereses que nace de un delito, puede deducirse contra los sucesores universales de los autores y c�mplices, observ�ndose, sin embargo, lo que las leyes disponen sobre la aceptaci�n de las herencias con beneficio de inventario.
Nota de Vélez al 1098: "L. 3,T�t. 15, Part. 7�". Art. 1099. Si se tratare de delitos que no hubiesen causado sino agravio moral, como las injurias o la difamaci�n, la acci�n civil no pasa a los herederos y sucesores universales, sino cuando hubiese sido entablada por el difunto. Art. 1100. La acci�n por p�rdidas e intereses que nace de un delito, aunque sea de los penados por el derecho criminal, se extingue por la renuncia de las personas interesadas; pero la renuncia de la persona directamente damnificada, no embaraza el ejercicio de la acci�n que puede pertenecer al esposo o a sus padres. Art. 1101. Si la acci�n criminal hubiere precedido a la acci�n civil, o fuere intentada pendiente �sta, no habr� condenaci�n en el juicio civil antes de la condenaci�n del acusado en el juicio criminal, con excepci�n de los casos siguientes: 1�) Si hubiere fallecido el acusado antes de ser juzgada la acci�n criminal, en cuyo caso la acci�n civil puede ser intentada o continuada contra los respectivos herederos. 2�) En caso de ausencia del acusado, en que la acci�n criminal no puede ser intentada o continuada. Art. 1102. Despu�s de la condenaci�n del acusado en el juicio criminal, no se podr� contestar en el juicio civil la existencia del hecho principal que constituya el delito, ni impugnar la culpa del condenado. Art. 1103. Despu�s de la absoluci�n del acusado, no se podr� tampoco alegar en el juicio civil la existencia del hecho principal sobre el cual hubiese reca�do la absoluci�n.
Nota de Vélez al 1102 y 1103: "La influencia sobre el juicio civil de la sentencia pronunciada en el juicio criminal ha sido diversamente apreciada por los jurisconsultos franceses. Merlin, Quest. Verb. Faux, § 6, sostiene que cuando, por ejemplo, yo demando a Pedro ante un tribunal civil la reparación de un delito por el cual ha sido condenado por un tribunal criminal, hay cosa juzgada sobre la existencia del delito y su imputación a Pedro; de modo que éste no puede pretender abrir de nuevo la cuestión pura probar que él no es autor del delito, porque: 1º hay en los dos juicios identidad de causa, pues que la base de la dos acciones es el delito cometido; 2º identidad del objeto, porque a pesar de la diferencia de los objetos directos en los dos juicios, ambos se juzgan a los ojos de la ley tener el mismo objeto fundamental; 3º identidad de las partes, porque el Ministerio público es el representante de la sociedad entera, y él me ha representado, aunque yo no hubiese hecho la acusación.
Toullier, tomo X, n°s. 240 a 259, ha refutado el sistema de Merlin, demostrando que no hay identidad de parte, pues que el Ministerio público, no pudiendo demandar la reparación pecuniaria del daño causado, no ha podido representar al individuo perjudicado. Y que aun suponiendo que hubiese identidad de partes, no había identidad de objeto.
Estas dos opiniones han dividido a los jurisconsultos franceses.
Puede decirse que en verdad no hay identidad de objeto. ¿Cómo decir que demandar contra Pedro el pago de veinte mil pesos o demandarle a que se le condene a muerte, es demandar la misma cosa y el mismo objeto? Pero aunque no hay identidad de cosa en las dos demandas, ¿cómo admitir que aquel que juzgado con el mandatario de la sociedad que el hecho por el cual era acusado no había existido nunca, pueda después por el mismo hecho ser traído a juicio ante un tribunal civil? ¿Cómo admitir a la inversa que aquel que después de una defensa hecha con toda la libertad y con todas las garantías que la ley concede ha sido solemnemente condenado como autor de un delito, pueda después ante un tribunal civil sostener y llegar a establecer legalmente que el hecho no ha existido, o que no le es imputable? Esto sería un escándalo jurídico, contrario a la razón y a la verdad que debe suponerse en los juicios concluidos.
La regla que exige las tres condiciones expuestas para que haya cosa juzgada, es meramente una regla del derecho civil dada para los cuestiones de puro derecho civil, y no para aquellas que resulten de la comparación del derecho civil con el derecho criminal.
Mas si la naturaleza misma de la cosa no permite exigir, cuando se trata de la influencia de un juicio criminal sobre el civil, la reunión de las tres condiciones expuestas, para reconocer la autoridad de la cosa juzgada, es preciso, sin embargo, que el punto que se pretende hallar legalmente establecido por la sentencia, sea el que esa sentencia ha decidido, y que la decisión corresponda a la jurisdicción criminal. La misión de los tribunales criminales es decidir si el hecho atribuido al acusado existe: si el inculpado es el autor y si ese hecho le es imputable según la ley penal, y como delito del derecho criminal. Los tribunales criminales, a no ser que la persona perjudicada se haya presentado en el juicio, no tienen que decidir si el hecho constituye o no un delito del derecho civil o un cuasidelito. Si pues un tribunal criminal juzgara, cuando no hay parte, que el hecho de que el acusado es reconocido autor, es completamente irreprensible, y que no puede dar lugar ni a la aplicación de una pena, ni a una condenación de daños e intereses, la sentencia sería sin valor respecto a este último punto, y la persona perjudicada podría ocurrir ante la jurisdicción civil, y entrar en la cuestión de la existencia de un delito del derecho civil o de un cuasidelito, cuestión que el tribunal criminal no había tenido derecho de decidir. Así también, el que hubiese sido declarado no culpable de un incendio en su propia casa, podría sin embargo, sobre la demanda de una compañía de seguros, ser juzgado que había ocasionado el incendio por imprudencia y no tener derecho a indemnización alguna.
Es preciso además que el punto que se decida ante la jurisdicción civil, que ha sido juzgado por el tribunal criminal, sea precisamente el que este tribunal ha decidido. Así, cuando el tribunal criminal ha juzgado que el hecho atribuido a Pedro no existe, la persona que se dice dañada por ese pretendido hecho, no puede, aunque no haya sido parte en el proceso criminal, ser admitida a probar en el tribunal civil la existencia del hecho. Si el tribunal criminal, reconociendo la existencia del hecho, ha juzgado que Pedro no era el autor, es claro que la persona perjudicada no podrá perseguir a Pedro por razón de ese hecho ante el tribunal civil, lo mismo, si el tribunal criminal, reconociendo que el hecho existe y que Pedro es el autor, ha declarado que no le es imputable, y que no hay culpabilidad en él, no se podrá establecer contra él esta misma culpabilidad ante la jurisdicción civil. Recíprocamente, si Pedro ha sido declarado culpable de un delito, y que se pida contra él, en lo civil, alguna consecuencia civil de ese delito, por ejemplo, la revocación de una donación por ingratitud, él no podría discutir de nuevo la cuestión de la culpabilidad. En estos diferentes casos el punto que se querría discutir nuevamente ante la jurisdicclón civil, es el que ha decidido el tribunal criminal, y aunque la segunda acción no tenga el mismo fin que la primera, aunque el reclamante no sea el mismo, y aunque no haya ni identidad de objeto, ni identidad de partes, hay sin embargo cosa juzgada. La jurisdicción civil no puede declarar que no existe el hecho criminal que la jurisdicción criminal ha tenido por tal, ni juzgar inocente de ese hecho al que la otra jurisdicción ha declarado culpable. Véase Marcadé, sobre el artículo 1351 - Aubry y Rau tratan extensamente la materia en el § 769. Lo mismo Bonnier, Des Preuves, n°s. 716 y sgtes.
De la influencia sobre lo civil de la cosa juzgada en lo criminal, en cuanto a la cuestión de la existencia o no existencia del hecho objeto del juicio, y recíprocamente de la influencia sobre lo criminal de la cosa juzgada en lo civil, en cuanto a la existencia o no existencia del mismo, tratan extensamente Merlin, Rep. verb. Non bis in idem, n° 15 (*). Verb. Chose jugée, § 15, y Verb.. Réparation civile, § 2; Questions Verb. Faux, § 6 y Verb. Réparation civile, § 3. Toullier, tomo VIII, n°s. 30 y sgtes.- Duranton, tomo XIII, n° 486 y sgtes.-. Sellyer en su Tratado del derecho criminal, tomo VI, desde la pág. 432, discute la opinión de los autores citados". Comentario: (*) Sobre el pincipio "non bis in idem", véase a López Barja y la Jurisprudencia Nacional. Art. 1104. Si la acci�n criminal dependiese de cuestiones prejudiciales cuya decisi�n compete exclusivamente al juicio civil, no habr� condenaci�n en el juicio criminal, antes que la sentencia civil hubiere pasado en cosa juzgada. Las cuestiones prejudiciales ser�n �nicamente las siguientes: 1�) Las que versaren sobre la validez o nulidad de los matrimonios. 2�) Las que versaren sobre la calificaci�n de las quiebras de los comerciantes. Art. 1105. Con excepci�n de los dos casos anteriores, o de otros que sean exceptuados expresamente, la sentencia del juicio civil sobre el hecho no influir� en el juicio criminal, ni impedir� ninguna acci�n criminal posterior, intentada sobre el mismo hecho, o sobre otro que con �l tenga relaci�n. Art. 1106. Cualquiera que sea la sentencia posterior sobre la acci�n criminal, la sentencia anterior dada en el juicio civil pasada en cosa juzgada, conservar� todos sus efectos.
Hechos il�citos que no son delitos Doctrina Nacional Jurisprudencia Nacional
Art. 1107. Los hechos o las omisiones en el cumplimiento de las obligaciones convencionales, no est�n comprendidos en los art�culos de este t�tulo, si no degeneran en delitos del derecho criminal. Art. 1108. Derogado por Ley 17.711. Art. 1109. Todo el que ejecuta un hecho, que por su culpa o negligencia ocasiona un da�o a otro, est� obligado a la reparaci�n del perjuicio. Esta obligaci�n es regida por las mismas disposiciones relativas a los delitos del derecho civil.
Cuando por efecto de la solidaridad derivada del hecho uno de los coautores hubiere indemnizado una parte mayor que la que le corresponde, podr� ejercer la acci�n de reintegro. (P�rrafo seg�n Ley 17.711). Nota de V�lez al 1109: "L. 6,Tít. 15, Part. 7�. - La Ley Romana dice: igitur injuriam hic damnum accipiemus culpa datum etiam ab eo, qui nocere noluit, L. 5, § 1,T�t. 2, Lib. 9, Digesto - C�d. Franc�s, arts. 1382 y 1383 - de N�poles, 1336 y 1337 Sardo, 1500 y 1501". Art. 1110. Puede pedir esta reparaci�n, no s�lo el que es due�o o poseedor de la cosa que ha sufrido el da�o o sus herederos, sino tambi�n el usufructuario, o el usuario, si el da�o irrogase perjuicio a su derecho. Puede tambi�n pedirlo el que tiene la cosa con la obligaci�n de responder de ella, pero s�lo en ausencia del due�o.
Nota de V�lez al 1110: "Cód. de Chile, artículo 2315".
Art. 1111. El hecho que no cause da�o a la persona que lo sufre, sino por una falta imputable a ella, no impone responsabilidad alguna.
Nota de V�lez al 1111: "L. 203, Digesto, De reg. juris. - Aubry y Rau ponen el caso siguiente: Si alguno, arrojando alguna cosa sobre un terreno que le pertenece, y que no está sometido a la servidumbre de paso, hiriese por casualidad a un extraño que se encontraba allí sin permiso, no comete un cuasi-delito" (*)
Comentario: (*) Goyena cita, además, los arts. 2938 y 2939, de Luisiana y arts. 1747 y 1748, de Holanda. Responsabilidad extracontractual del Estado Jurisprudencia Nacional Suprema Corte Provincial
Jurisprudencia Nacional Art. 1112. Los hechos y las omisiones de los funcionarios p�blicos en el ejercicio de sus funciones, por no cumplir sino de una manera irregular las obligaciones legales que les est�n impuestas, son comprendidos en las disposiciones de este t�tulo. Nota de V�lez al 1112: "De los jueces y oficiales del Ministerio P�blico, de los p�rrocos en los actos del estado Civil, de los conservadores de los registros de hipotecas, de los escribanos, procuradores y de todos los empleados en la administraci�n del Estado. Véase Aubry y Rau, nota 7". Jurisprudencia: La Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires confirm� la sentencia que hab�a condenado a la Municipalidad de Pergamino a resarcir a los padres de la v�ctima, por no haber podado los �rboles pertenecientes al dominio p�blico, cuya custodia y conservaci�n le incumb�a, facilitando as� la ca�da del cable conductor de la electricidad que produjo el deceso del hijo de los actores por electrocuci�n. Para la mayor�a del Tribunal, la responsabilidad municipal surge por el �incumplimiento de las diligencias necesarias para asegurar que los bienes p�blicos se encuentren en condiciones de no da�ar la vida o la integridad f�sica de las personas�. Inundaciones: Jurisprudencia Nacional - Pompeya y más allá la inundación - Doctrina Nacional. Veredas rotas. Volquetes en la vía pública.
Accidentes en la vía pública Jurisprudencia Nacional Jurisprudencia Nacional
Prevención de accidentes de menores Art. 1113. La obligaci�n del que ha causado un da�o se extiende a los da�os que causaren los que est�n bajo su dependencia, o por las cosas de que se sirve, o que tiene a su cuidado.
En los supuestos de da�os causados con las cosas, el due�o o guardi�n, para eximirse de responsabilidad, deber� demostrar que de su parte no hubo culpa; pero si el da�o hubiere sido causado por el riesgo o vicio de la cosa, s�lo se eximir� total o parcialmente de responsabilidad acreditando la culpa de la v�ctima o de un tercero por quien no debe responder. Si la cosa hubiese sido usada contra la voluntad expresa o presunta del due�o o guardi�n, no ser� responsable. (P�rrafos seg�n Ley 17.711)
Nota de V�lez al 1113: "Cód. Francés, artículo 1384 - de Luisiana, 2299 Goyena en el artículo 1901 de su proyecto hace sobre la materia observaciones dignas de tenerse presentes". Jurisprudencia: "Si la cosa cuyo riesgo o vicio produjo el daño se encontraba en la vía pública y en tanto la calzada forma parte del dominio público del Estado y se encuentra bajo la guarda de la Municipalidad, es éste el factor de imputación jurídica para que aquella responda por el perjuicio ocasionado en la órbita del art. 1113 C. Civ., pues era su deber mantener en condiciones la calzada para evitar perjuicios a terceros, tanto dentro de las funciones de policía que le atañen cuanto por ser la vía pública parte del dominio público del Estado" (JUBA DL CC0002 SI, 91858,RSD-154-3, S, 17-7-2003)�
"La acera pertenece al dominio público del Estado Municipal, por ende, la Municipalidad tiene la guarda jurídica y material de la vía pública; va de suyo que la carga de la prueba de los hechos exhonerantes de responsabilidad que objetivamente alcanza al Municipio como dueño y guardián de la cosa riesgosa o viciosa por imperio del mandato legal del art. 1113 CC y con la sola prueba del contacto físico de la actora con los anclajes, pesa sobre la Municipalidad demandada" (JUBA DL CC0103 LP, 241694, RSD-160-3, S, 14-8-2003).� Responsabilidad de los padres Suprema Corte Provincial
Art. 1114. El padre y la madre son solidariamente responsables de los da�os causados por sus hijos menores que habiten con ellos, sin perjuicio de la responsabilidad de los hijos si fueran mayores de diez años. En caso de que los padres no convivan, ser� responsable el que ejerza la tenencia del menor, salvo que al producirse el evento da�oso el hijo estuviere al cuidado del otro progenitor. (Seg�n Ley 23.264) Lo establecido sobre los padres rige respecto de los tutores y curadores, por los hechos de las personas que est�n a su cargo. (Seg�n ley 24.830) Nota de V�lez al 1114: "Es una consecuencia del principio general establecido en el artículo anterior - Cód. Francés, artículo 1384 - Véase Duranton, tomo XIII, nº 716 - Toullier, tomo XI, nos. 279 y 281 - Aubry y Rau § 447".
Art. 1115. La responsabilidad de los padres cesa cuando el hijo ha sido colocado en un establecimiento de cualquier clase, y se encuentra de una manera permanente bajo la vigilancia y autoridad de otra persona.
Art. 1116. Los padres no ser�n responsables de los da�os causados por los hechos de sus hijos, si probaren que les ha sido imposible impedirlos. Esta imposibilidad no resultar� de la mera circunstancia de haber sucedido el hecho fuera de su presencia, si apareciese que ellos no hab�an tenido una vigilancia activa sobre sus hijos. Nota de V�lez al 1116: "Cód. Francés, artículo 1384 - de Nápoles, 1338 - Sardo, 1502 - Holandés, 1403". Responsabilidad de los colegios Responsabilidad Civil en el Ámbito Educativo Establecimientos privados
Art. 1117. Los propietarios de establecimientos educativos privados o estatales ser�n responsables por los da�os causados o sufridos por sus alumnos menores cuando se hallen bajo el control de la autoridad educativa, salvo que probaren el caso fortuito.
Los establecimientos educativos deber�n contratar un seguro de responsabilidad civil. A tales efectos, las autoridades jurisdiccionales, dispondr�n las medidas para el cumplimiento de la obligaci�n precedente.
La presente norma no se aplicar� a los establecimientos de nivel terciario o universitario. (Seg�n ley 24.830). Due�os de hoteles Ley Nacional de Hotelería N° 18.828 Doctrina Nacional Doctrina Nacional
Art. 1118. Los due�os de hoteles, casas p�blicas de hospedaje y de establecimientos p�blicos de todo g�nero, son responsables del da�o causado por sus agentes o empleados en los efectos de los que habiten en ellas, o cuando tales efectos desapareciesen, aunque prueben que les ha sido imposible impedir el da�o.
Art. 1119. El art�culo anterior es aplicable a los capitanes de buques y patrones de embarcaciones, respecto del da�o causado por la gente de la tripulaci�n en los efectos embarcados, cuando esos efectos se extrav�an: A los agentes de transportes terrestres, respecto del da�o o extrav�o de los efectos que recibiesen para transportar. A los padres de familia, inquilinos de la casa, en todo o en parte de ella, en cuanto al da�o causado a los que transiten, por cosas arrojadas a la calle, o en terreno ajeno, o en terreno propio sujeto a servidumbre de tr�nsito, o por cosas suspendidas o puestas de un modo peligroso que lleguen a caer; pero no cuando el terreno fuese propio y no se hallase sujeto a servidumbre el tr�nsito. Cuando dos o m�s son los que habitan la casa, y se ignora la habitaci�n de donde procede, responder�n todos del da�o causado. Si se supiere cu�l fue el que arroj� la cosa, �l s�lo ser� responsable.
Nota de V�lez al 1119: "LL. 25 y 26,T�t. 15, Partida 7�. - Instituta, Lib. 4,Tít. 5, § 1 - Cód. de Austria, artículo 1318".
Art. 1120. Las obligaciones de los posaderos respecto a los efectos introducidos en las posadas por transe�ntes o viajeros, son regidas por las disposiciones relativas al dep�sito necesario. Art. 1121. Cuando el hotel o casa p�blica de hospedaje perteneciere a dos o m�s due�os, o si el buque tuviese dos capitanes o patrones, o fuesen dos o m�s los padres de familia, o inquilinos de la casa, no ser�n solidariamente obligados a la indemnizaci�n del da�o; sino que cada uno de ellos responder� en proporci�n a la parte que tuviere, a no ser que se probare que el hecho fue ocasionado por culpa de uno de ellos exclusivamente, y en tal caso s�lo el culpado responder� del da�o.
Nota de Vélez al 1121: "LL. 1, 2 y 5,Tít. 3, Digesto, De his, qui effuderint pronunciaban formalmente la solidaridad contra los autores de un cuasi-delito. Algunos escritores guiados por la legislaci�n romana, han querido establecer una asimilaci�n completa entre los delitos y cuasi-delitos cuanto a la solidaridad que resultaba del hecho, doctrina de que nos separamos en la resoluci�n del art�culo. La intenci�n de da�ar es la que constituye el delito, mientras que el cuasi-delito no es mas que un hecho, que no lleva la intenci�n que le imprimir�a un car�cter de culpabilidad. La Ley ve en el delito cometido por muchos un pensamiento criminal concebido o inventado en com�n, y por esto ha querido que las condenaciones en materia de delitos fuesen pronunciadas solidariamente contra todos los autores. Pero en el cuasi-delito no hay intenci�n punible; los autores de un hecho que da�a a otro no est�n obligados sino a reparar el perjuicio que han causado, no a t�tulo de pena sino meramente de indemnizaci�n. Por consiguiente, no deben ser cargados todos y cada uno con la responsabilidad del hecho, al cual no han contribuido sino cada uno por su parte material. Nuestra resoluci�n est� apoyada con las mejores autoridades: Toullier, tomo XI, n° 151 -- Duranton, tomo XI, n° 194 - y Marcad�, sobre el artículo 1382".
Doctrina: �La ley 17.711 ha extendido la solidaridad, por proyecci�n de sus normas, a los cuasidelitos, siendo ahora deudores solidarios de la indemnizaci�n los autores y part�cipes del hecho".
"La Culpa es la omisi�n de los cuidados exigidos por la naturaleza del hecho, las personas intervinientes, el tiempo y lugar en que ocurri� el suceso; y la culpa no admite distinci�n en grados, por lo que a�n la más leve, compromete la responsabilidad del autor..." "Si la culpa es la omisi�n de diligencias debidas seg�n las circunstancias de persona, tiempo y lugar...".
"La culpa debe ser demostrada por quien la alega; pero si ella se presume juris tantum le corresponde al demandado desvirtuar el principio ya logrado...". El contrato de hospedaje
"Si bien el hurto del equipaje dejado por el viajero, al retirarse del hotel y luego de pagada la estad�a, en dep�sito frente a la recepci�n con consentimiento del empleado del hotel, no es un supuesto t�pico sobre la "extraordinaria" responsabilidad del posadero, modo legislado en el c�digo civil sistema de los arts. 2228 al 2236 en relaci�n con los arts. 1118 y 1120, como igualmente nota al artículo 2224, no obstante que jur�dicamente y strictu sensu, el pasajero hab�a dejado de serlo, dadas las particularidades de la situaci�n, no hay duda que no medi� "culpa del viajero", seg�n expresa el art. 2236 del c�digo civil, sino asunci�n de responsabilidad por parte del hotelero". "Atendiendo a la finalidad espec�fica que cumple el ascensor de un hotel, que no es utilizado en forma gratuita, no ser�a exagerado considerar la responsabilidad del due�o por el accidente ocurrido a un pasajero como emergente de un contrato de transporte, esta vez en sentido vertical, por aquello de la obligaci�n del hotelero de garantizar al cliente que ha de llegar sano y salvo al destino buscado cuando se lo utiliza". Responsabilidad por los dependientes Jurisprudencia Nacional
Jurisprudencia Provincial Jurisprudencia Nacional
Art. 1122. Las personas damnificadas por los dependientes o dom�sticos, pueden perseguir directamente ante los tribunales civiles a los que son civilmente responsables del da�o, sin estar obligados a llevar a juicio a los autores del hecho. Art. 1123. El que paga el da�o causado por sus dependientes o dom�sticos, puede repetir lo que hubiese pagado, del dependiente o dom�stico que lo caus� por su culpa o negligencia. Jurisprudencia:
"El principal responde no s�lo por los hechos de los dependientes realizados en el desempe�o de las tareas a su cargo sino tambi�n por aquellos actos practicados con abuso de la funci�n, sea que el subordinado haya contrariado expresas instrucciones, sea que haya asumido tareas que podr�an considerarse no comprendidas en el encargo o que haya violado disposiciones reglamentarias".
"La responsabilidad del principal por el hecho il�cito de su dependiente no es una responsabilidad subsidiaria, sino que se trata de obligaciones concurrentes y, el art. 1122 del C�digo Civil, autoriza a perseguir directamente ante los tribunales a quienes son civilmente responsables del da�o, sin que sea necesario llevar a juicio al autor material del delito"
"La responsabilidad del principal por el acto il�cito de su dependiente tiene un car�cter objetivo y, por lo tanto, no se funda en nuestro derecho en una idea de culpa (en la elecci�n o en la vigilancia) del primero. Es una obligaci�n legal de garant�a impuesta por razones de justicia e inter�s social y como medio de cubrir la posible insolvencia del autor directo del da�o".
El Dep�sito Necesario Cajas de Seguridad en Hoteles Doctrina Nacional Art. 2227.- Ser� dep�sito necesario, el que fuese ocasionado, por incendio, ruina, saqueo, naufragio, incursi�n de enemigos, o por otros acontecimientos de fuerza mayor, que sometan a las personas a una imperiosa necesidad; y el de los efectos introducidos en las posadas por los viajeros.
Nota de V�lez al 2227: "En cuanto a la primera parte, LL. 1 y 8 T�t. 3, Partida 5� - L. 1 �� 3 y 4, T�t. 3, Lib. 16, Digesto - En cuanto a la primera y segunda, C�d. Franc�s arts. 1949 y 1952 - Italiano 1864 y 1866 (ahora 1783 y sgtes.) - Napolitano 1821 y 1824 - Holand�s, 1740 y 1746. - Las leyes romanas y las de Partida no consideraban como dep�sito necesario el de los efectos introducidos en las posadas por los viajeros sino como un cuasi-contrato. La asimilaci�n del dep�sito en las posadas con el dep�sito necesario, est� fundada en que los viajeros que se hospedan en ellas, est�n en cierto modo forzadas a confiar sus efectos a la fe del posadero. La misma Ley Romana dec�a: Quia necesse est plerumque eorum fides sequi, et res custodiae eorum committere. - L. 1, § 1, Digesto Nautae caup. Ellos las m�s veces no est�n en estado de elegir la posada, o puede no haber sino una posada en los lugares a que lleguen: no conocen las localidades, o son llevados a los hoteles por la administraci�n que los conduce.
La responsabilidad, al parecer extraordinaria, que se exige en este Cap�tulo de los posaderos nace tambi�n de las circunstancias especiales del acto de introducci�n en las posadas de los efectos de los viajeros. El posadero en el hecho de abrir una posada al p�blico, se ofrece a recibir el dep�sito de lo que lleve el viajero, y este dep�sito no es s�lo en el inter�s del depositante, sino tambi�n en el inter�s del depositario: el posadero que lleva un precio por la persona y efectos de los que se alojan en su casa". Art. 2228.- El dep�sito necesario por ocasi�n de peligro o de fuerza mayor, puede hacerse en personas adultas aunque incapaces por derecho, y �stas responden del dep�sito, aunque no est�n autorizadas por sus representantes para recibirlo.
Nota de V�lez al 2228: "Troplong, Depót. nº 208".
Art. 2229.- El dep�sito hecho en las posadas se verifica por la introducci�n en ellas de los efectos de los viajeros, aunque expresamente no se hayan entregado al posadero o sus dependientes, y aunque ellos tengan la llave de las piezas donde se hallen los efectos.
Nota de V�lez al 2229: "Troplong, nºs. 218 y sgtes."
Art. 2230.- El posadero y todos aquellos cuya profesi�n consiste en dar alojamiento a los viajeros, responden de todo da�o o p�rdida que sufran los efectos de toda clase introducidos en las posadas, sea por culpa de sus dependientes o de las mismas personas que se alojan en la casa; pero no responden de los da�os o hurtos de los familiares o visitantes de los viajeros.
Nota de V�lez al 2230: "Cód. Francés, 1953 y 1954 - Italiano, 1867 y 1868 (ahora 1787) - Napolitano, 1825 y 1826 - Véase la importante L. 26,Tít. 8, Part. 5�".
Art. 2232.- El posadero no se exime de la responsabilidad que se le impone por las leyes de este cap�tulo, por avisos que ponga anunciando que no responde de los efectos introducidos por los viajeros; y cualquier pacto que sobre la materia hiciese con ellos para limitar su responsabilidad, ser� de ning�n valor.
Nota de V�lez al 2232: "Aubry y Rau, § 406 - Véase sobre la materia, Troplong, nºs 240 y 241. - En contra L. 26,Tít. 8, Part. 5� y L. 7,Tít. 9, Lib. 4, Digesto".
Nota de V�lez al 2233: "Aubry y Rau, § 406, nota 1 - Si limitamos al posadero que recibe efectos de viajeros la responsabilidad impuesta en los artículos anteriores, es porque sólo los viajeros se ven en la necesidad de llevar consigo a las posadas las cosas con que viajan. Una persona, por ejemplo, que va a un café, no tiene necesidad de llevar consigo una bolsa de dinero ni de sacar un reloj y ponerlo en una mesa de café".
Art. 2234.- Tampoco se aplica respecto de los locatarios de piezas, a particulares que no fuesen viajeros, o que no est�n como hu�spedes, ni respecto a las personas que viviendo o pudiendo vivir en los pueblos, alquilan piezas como locatarios en las posadas.
Art. 2235.- El viajero que trajese consigo efectos de gran valor, de los que regularmente no llevan consigo los viajeros, debe hacerlo saber al posadero, y aun mostr�rselos si �ste lo exige, y de no hacerlo as�, el posadero no es responsable de su p�rdida.
Nota de V�lez al 2235: "La L. 26,Tít. 8, Part. 5� que habla de las cosas introducidas en las posadas, exige que lo sea con conocimiento de los posaderos, para imponerles la responsabilidad por su p�rdida o da�o que en ella se causaren. Lo mismo la Ley Romana 1, T�t. 9, Lib. 4, Digesto - Por esto los escritores sobre el Derecho Romano, como Pothier y Voet, imponen al viajero la necesidad de dar conocimiento al posadero de las cosas que introduce en la posada. El Derecho Franc�s vari� esta legislaci�n y�ndose a otro extremo, pues impone la responsabilidad al posadero aun cuando no se hubiere hecho saber lo que se introduc�a en la posada. Troplong, que ha tratado este punto largamente en el comentario al art�culo 1954, aconseja al viajero que avise al posadero de los objetos de gran valor que introduzca en la posada, por las dificultades que de otro modo se presentan en los juicios. Nosotros, siguiendo el Código de Chile, imponemos al viajero la obligaci�n de dar conocimiento al posadero de los efectos de gran valor que introduzca, para que pueda cuidarlos de una manera m�s segura". Art. 2236.- El posadero no es responsable cuando el da�o o la p�rdida provenga de fuerza mayor, o de culpa del viajero.
Nota de V�lez al 2236: "L. 26,Tít. 8, Part. 5� - Cód. Francés - artículo 1954 - Italiano, 1868 (ahora 1787)".
Art. 2237. No es fuerza mayor la introducci�n de ladrones en las posadas si no lo hiciesen con armas, o por escalamiento que no pudiese resistir el posadero.
Nota de V�lez al 2237: "Troplong, nº 234".
Art. 2238. En el dep�sito necesario es admisible toda clase de pruebas.
Art. 2239. En todo lo dem�s el dep�sito necesario es regido por las disposiciones relativas al dep�sito voluntario.
Nota de V�lez al 2239: "L. 1,Tít. 3, Part. 5ª - y L. 1,Tít. 16, Lib. 3, Fuero Real - Cód. Francés, artículo 1951 - Napolitano, 1823 - Holandés, 1742". Responsabilidad civil
C�digo Civil Art. 1708.- Funciones de la responsabilidad. Las disposiciones de este T�tulo son aplicables a la prevenci�n del da�o y a su reparaci�n. Art. 1709.- Prelaci�n normativa. En los casos en que concurran las disposiciones de este C�digo y las de alguna ley especial relativa a responsabilidad civil, son aplicables, en el siguiente orden de prelaci�n:
Art. 1710.- Deber de prevenci�n del da�o. Toda persona tiene el deber, en cuanto de ella dependa, de: a. evitar causar un da�o no justificado; b. adoptar, de buena fe y conforme a las circunstancias, las medidas razonables para evitar que se produzca un da�o, o disminuir su magnitud; si tales medidas evitan o disminuyen la magnitud de un da�o del cual un tercero ser�a responsable, tiene derecho a que �ste le reembolse el valor de los gastos en que incurri�, conforme a las reglas del enriquecimiento sin causa; c. no agravar el da�o, si ya se produjo. Art. 1711.- Acci�n preventiva. La acci�n preventiva procede cuando una acci�n u omisi�n antijur�dica hace previsible la producci�n de un da�o, su continuaci�n o agravamiento. No es exigible la concurrencia de ning�n factor de atribuci�n.
Art. 1712.- Legitimaci�n. Est�n legitimados para reclamar quienes acreditan un inter�s razonable en la prevenci�n del da�o. Art. 1713.- Sentencia. La sentencia que admite la acci�n preventiva debe disponer, a pedido de parte o de oficio, en forma definitiva o provisoria, obligaciones de dar, hacer o no hacer, seg�n corresponda; debe ponderar los criterios de menor restricci�n posible y de medio m�s id�neo para asegurar la eficacia en la obtenci�n de la finalidad. Art. 1714.- Punici�n excesiva. Si la aplicaci�n de condenaciones pecuniarias administrativas, penales o civiles respecto de un hecho provoca una punici�n irrazonable o excesiva, el juez debe computarla a los fines de fijar prudencialmente su monto. Art. 1715.- Facultades del juez. En el supuesto previsto en el art�culo 1714 el juez puede dejar sin efecto, total o parcialmente, la medida. Funci�n resarcitoria Art. 1716.- Deber de reparar. La violaci�n del deber de no da�ar a otro, o el incumplimiento de una obligaci�n, da lugar a la reparaci�n del da�o causado, conforme con las disposiciones de este C�digo. Art. 1717.- Antijuridicidad. Cualquier acci�n u omisi�n que causa un da�o a otro es antijur�dica si no est� justificada. Art. 1718.- Leg�tima defensa, estado de necesidad y ejercicio regular de un derecho. Est� justificado el hecho que causa un da�o:
a. en ejercicio regular de un derecho;
b. en legítima defensa propia o de terceros, por un medio racionalmente proporcionado, frente a una agresión actual o inminente, ilícita y no provocada; el tercero que no fue agresor ilegítimo y sufre daños como consecuencia de un hecho realizado en legítima defensa tiene derecho a obtener una reparación plena;
c. para evitar un mal, actual o inminente, de otro modo inevitable, que amenaza al agente o a un tercero, si el peligro no se origina en un hecho suyo; el hecho se halla justificado únicamente si el mal que se evita es mayor que el que se causa. En este caso, el damnificado tiene derecho a ser indemnizado en la medida en que el juez lo considere equitativo. Art. 1719.- Asunci�n de riesgos. La exposici�n voluntaria por parte de la v�ctima a una situaci�n de peligro no justifica el hecho da�oso ni exime de responsabilidad a menos que, por las circunstancias del caso, ella pueda calificarse como un hecho del damnificado que interrumpe total o parcialmente el nexo causal. Quien voluntariamente se expone a una situaci�n de peligro para salvar la persona o los bienes de otro tiene derecho, en caso de resultar da�ado, a ser indemnizado por quien cre� la situaci�n de peligro, o por el beneficiado por el acto de abnegaci�n. En este �ltimo caso, la reparaci�n procede �nicamente en la medida del enriquecimiento por �l obtenido. Art. 1720.- Consentimiento del damnificado. Sin perjuicio de disposiciones especiales, el consentimiento libre e informado del damnificado, en la medida en que no constituya una cl�usula abusiva, libera de la responsabilidad por los da�os derivados de la lesi�n de bienes disponibles. Art. 1721.- Factores de atribuci�n. La atribuci�n de un da�o al responsable puede basarse en factores objetivos o subjetivos. En ausencia de normativa, el factor de atribuci�n es la culpa.
Art. 1722.- Factor objetivo. El factor de atribuci�n es objetivo cuando la culpa del agente es irrelevante a los efectos de atribuir responsabilidad. En tales casos, el responsable se libera demostrando la causa ajena, excepto disposici�n legal en contrario. Art. 1723.- Responsabilidad objetiva. Cuando de las circunstancias de la obligaci�n, o de lo convenido por las partes, surge que el deudor debe obtener un resultado determinado, su responsabilidad es objetiva. Art. 1724.- Factores subjetivos. Son factores subjetivos de atribuci�n la culpa y el dolo. La culpa consiste en la omisi�n de la diligencia debida seg�n la naturaleza de la obligaci�n y las circunstancias de las personas, el tiempo y el lugar. Comprende la imprudencia, la negligencia y la impericia en el arte o profesi�n. El dolo se configura por la producci�n de un da�o de manera intencional o con manifiesta indiferencia por los intereses ajenos.
Art. 1725.- Valoraci�n de la conducta. Cuanto mayor sea el deber de obrar con prudencia y pleno conocimiento de las cosas, mayor es la diligencia exigible al agente y la valoraci�n de la previsibilidad de las consecuencias. Cuando existe una confianza especial, se debe tener en cuenta la naturaleza del acto y las condiciones particulares de las partes. Para valorar la conducta no se toma en cuenta la condici�n especial, o la facultad intelectual de una persona determinada, a no ser en los contratos que suponen una confianza especial entre las partes. En estos casos, se estima el grado de responsabilidad, por la condici�n especial del agente. Art. 1726.- Relaci�n causal. Son reparables las consecuencias da�osas que tienen nexo adecuado de causalidad con el hecho productor del da�o. Excepto disposici�n legal en contrario, se indemnizan las consecuencias inmediatas y las mediatas previsibles. Art. 1727.- Tipos de consecuencias. Las consecuencias de un hecho que acostumbran a suceder seg�n el curso natural y ordinario de las cosas, se llaman en este C�digo �consecuencias inmediatas�. Las consecuencias que resultan solamente de la conexi�n de un hecho con un acontecimiento distinto, se llaman �consecuencias mediatas�. Las consecuencias mediatas que no pueden preverse se llaman �consecuencias casuales�. Art. 1728.- Previsibilidad contractual. En los contratos se responde por las consecuencias que las partes previeron o pudieron haber previsto al momento de su celebraci�n. Cuando existe dolo del deudor, la responsabilidad se fija tomando en cuenta estas consecuencias tambi�n al momento del incumplimiento. Art. 1729.- Hecho del damnificado. La responsabilidad puede ser excluida o limitada por la incidencia del hecho del damnificado en la producci�n del da�o, excepto que la ley o el contrato dispongan que debe tratarse de su culpa, de su dolo, o de cualquier otra circunstancia especial. Art. 1730.- Caso fortuito. Fuerza mayor. Se considera caso fortuito o fuerza mayor al hecho que no ha podido ser previsto o que, habiendo sido previsto, no ha podido ser evitado. El caso fortuito o fuerza mayor exime de responsabilidad, excepto disposici�n en contrario. Este C�digo emplea los t�rminos �caso fortuito� y �fuerza mayor� como sin�nimos. Art. 1731.- Hecho de un tercero. Para eximir de responsabilidad, total o parcialmente, el hecho de un tercero por quien no se debe responder debe reunir los caracteres del caso fortuito. Art. 1732.- Imposibilidad de cumplimiento. El deudor de una obligaci�n queda eximido del cumplimiento, y no es responsable, si la obligaci�n se ha extinguido por imposibilidad de cumplimiento objetiva y absoluta no imputable al obligado. La existencia de esa imposibilidad debe apreciarse teniendo en cuenta las exigencias de la buena fe y la prohibici�n del ejercicio abusivo de los derechos. Art. 1733.- Responsabilidad por caso fortuito o por imposibilidad de cumplimiento. Aunque ocurra el caso fortuito o la imposibilidad de cumplimiento, el deudor es responsable en los siguientes casos: a. si ha asumido el cumplimiento aunque ocurra un caso fortuito o una imposibilidad;
b. si de una disposición legal resulta que no se libera por caso fortuito o por imposibilidad de cumplimiento;
c. si está en mora, a no ser que ésta sea indiferente para la producción del caso fortuito o de la imposibilidad de cumplimiento;
d. si el caso fortuito o la imposibilidad de cumplimiento sobrevienen por su culpa;
e. si el caso fortuito y, en su caso, la imposibilidad de cumplimiento que de él resulta,
constituyen una contingencia propia del riesgo de la cosa o la actividad;
f. si está obligado a restituir como consecuencia de un hecho ilícito.
Art. 1734.- Prueba de los factores de atribuci�n y de las eximentes. Excepto disposici�n legal, la carga de la prueba de los factores de atribuci�n y de las circunstancias eximentes corresponde a quien los alega. Art. 1735.- Facultades judiciales. No obstante, el juez puede distribuir la carga de la prueba de la culpa o de haber actuado con la diligencia debida, ponderando cu�l de las partes se halla en mejor situaci�n para aportarla. Si el juez lo considera pertinente, durante el proceso debe comunicar a las partes que aplicar� este criterio, de modo de permitir a los litigantes ofrecer y producir los elementos de convicci�n que hagan a su defensa. Art. 1736.- Prueba de la relaci�n de causalidad. La carga de la prueba de la relaci�n de causalidad corresponde a quien la alega, excepto que la ley la impute o la presuma. La carga de la prueba de la causa ajena, o de la imposibilidad de cumplimiento, recae sobre quien la invoca. Da�o resarcible Art. 1737.- Concepto de da�o. Hay da�o cuando se lesiona un derecho o un inter�s no reprobado por el ordenamiento jur�dico, que tenga por objeto la persona, el patrimonio, o un derecho de incidencia colectiva. Art. 1738.- Indemnizaci�n. La indemnizaci�n comprende la p�rdida o disminuci�n del patrimonio de la v�ctima, el lucro cesante en el beneficio econ�mico esperado de acuerdo a la probabilidad objetiva de su obtenci�n y la p�rdida de chances. Incluye especialmente las consecuencias de la violaci�n de los derechos personal�simos de la v�ctima, de su integridad personal, su salud psicof�sica, sus afecciones espirituales leg�timas y las que resultan de la interferencia en su proyecto de vida. Art. 1739.- Requisitos. Para la procedencia de la indemnizaci�n debe existir un perjuicio directo o indirecto, actual o futuro, cierto y subsistente. La p�rdida de chance es indemnizable en la medida en que su contingencia sea razonable y guarde una adecuada relaci�n de causalidad con el hecho generador. Art. 1740.- Reparaci�n plena. La reparaci�n del da�o debe ser plena. Consiste en la restituci�n de la situaci�n del damnificado al estado anterior al hecho da�oso, sea por el pago en dinero o en especie. La v�ctima puede optar por el reintegro espec�fico, excepto que sea parcial o totalmente imposible, excesivamente oneroso o abusivo, en cuyo caso se debe fijar en dinero. En el caso de da�os derivados de la lesi�n del honor, la intimidad o la identidad personal, el juez puede, a pedido de parte, ordenar la publicaci�n de la sentencia, o de sus partes pertinentes, a costa del responsable. Art. 1741.- Indemnizaci�n de las consecuencias no patrimoniales. Est� legitimado para reclamar la indemnizaci�n de las consecuencias no patrimoniales el damnificado directo. Si del hecho resulta su muerte o sufre gran discapacidad tambi�n tienen legitimaci�n a t�tulo personal, seg�n las circunstancias, los ascendientes, los descendientes, el c�nyuge y quienes conviv�an con aqu�l recibiendo trato familiar ostensible. La acci�n s�lo se transmite a los sucesores universales del legitimado si es interpuesta por �ste. El monto de la indemnizaci�n debe fijarse ponderando las satisfacciones sustitutivas y compensatorias que pueden procurar las sumas reconocidas. Art. 1742.- Atenuaci�n de la responsabilidad. El juez, al fijar la indemnizaci�n, puede atenuarla si es equitativo en funci�n del patrimonio del deudor, la situaci�n personal de la v�ctima y las circunstancias del hecho. Esta facultad no es aplicable en caso de dolo del responsable.
Art. 1743.- Dispensa anticipada de la responsabilidad. Son inv�lidas las cl�usulas que eximen o limitan la obligaci�n de indemnizar cuando afectan derechos indisponibles, atentan contra la buena fe, las buenas costumbres o leyes imperativas, o son abusivas. Son tambi�n inv�lidas si liberan anticipadamente, en forma total o parcial, del da�o sufrido por dolo del deudor o de las personas por las cuales debe responder. Art. 1744.- Prueba del da�o. El da�o debe ser acreditado por quien lo invoca, excepto que la ley lo impute o presuma, o que surja notorio de los propios hechos.
Art. 1745.- Indemnizaci�n por fallecimiento. En caso de muerte, la indemnizaci�n debe consistir en: a. los gastos necesarios para asistencia y posterior funeral de la víctima. El derecho a repetirlos incumbe a quien los paga, aunque sea en razón de una obligación legal;
b. lo necesario para alimentos del cónyuge, del conviviente, de los hijos menores de veintiún años de edad con derecho alimentario, de los hijos incapaces o con capacidad restringida, aunque no hayan sido declarados tales judicialmente; esta indemnización procede aun cuando otra persona deba prestar alimentos al damnificado indirecto; el juez, para fijar la reparación, debe tener en cuenta el tiempo probable de vida de la víctima, sus condiciones personales y las de los reclamantes;
Art. 1746.- Indemnizaci�n por lesiones o incapacidad f�sica o ps�quica. En caso de lesiones o incapacidad permanente, f�sica o ps�quica, total o parcial, la indemnizaci�n debe ser evaluada mediante la determinaci�n de un capital, de tal modo que sus rentas cubran la disminuci�n de la aptitud del damnificado para realizar actividades productivas o econ�micamente valorables, y que se agote al t�rmino del plazo en que razonablemente pudo continuar realizando tales actividades. Se presumen los gastos m�dicos, farmac�uticos y por transporte que resultan razonables en funci�n de la �ndole de las lesiones o la incapacidad. En el supuesto de incapacidad permanente se debe indemnizar el da�o aunque el damnificado contin�e ejerciendo una tarea remunerada. Esta indemnizaci�n procede aun cuando otra persona deba prestar alimentos al damnificado.
Art. 1747.- Acumulabilidad del da�o moratorio. El resarcimiento del da�o moratorio es acumulable al del da�o compensatorio o al valor de la prestaci�n y, en su caso, a la cl�usula penal compensatoria, sin perjuicio de la facultad morigeradora del juez cuando esa acumulaci�n resulte abusiva. Art. 1748.- Curso de los intereses. El curso de los intereses comienza desde que se produce cada perjuicio. Responsabilidad directa Art. 1749.- Sujetos responsables. Es responsable directo quien incumple una obligaci�n u ocasiona un da�o injustificado por acci�n u omisi�n. Art. 1750.- Da�os causados por actos involuntarios. El autor de un da�o causado por un acto involuntario responde por razones de equidad. Se aplica lo dispuesto en el art�culo 1742. El acto realizado por quien sufre fuerza irresistible no genera responsabilidad para su autor, sin perjuicio de la que corresponde a t�tulo personal a quien ejerce esa fuerza. Art. 1751.- Pluralidad de responsables. Si varias personas participan en la producci�n del da�o que tiene una causa �nica, se aplican las reglas de las obligaciones solidarias. Si la pluralidad deriva de causas distintas, se aplican las reglas de las obligaciones concurrentes.
Art. 1752.- Encubrimiento. El encubridor responde en cuanto su cooperaci�n ha causado da�o. LIBRO TERCERO - DERECHOS PERSONALES - T�TULO V - Otras fuentes de las obligaciones Responsabilidad por el hecho de terceros Art. 1753.- Responsabilidad del principal por el hecho del dependiente. El principal responde objetivamente por los da�os que causen los que est�n bajo su dependencia, o las personas de las cuales se sirve para el cumplimiento de sus obligaciones, cuando el hecho da�oso acaece en ejercicio o con ocasi�n de las funciones encomendadas. La falta de discernimiento del dependiente no excusa al principal. La responsabilidad del principal es concurrente con la del dependiente. Art. 1754.- Hecho de los hijos. Los padres son solidariamente responsables por los da�os causados por los hijos que se encuentran bajo su responsabilidad parental y que habitan con ellos, sin perjuicio de la responsabilidad personal y concurrente que pueda caber a los hijos. Art. 1755.- Cesaci�n de la responsabilidad paterna. La responsabilidad de los padres es objetiva, y cesa si el hijo menor de edad es puesto bajo la vigilancia de otra persona, transitoria o permanentemente. No cesa en el supuesto previsto en el art�culo 643. Los padres no se liberan, aunque el hijo menor de edad no conviva con ellos, si esta circunstancia deriva de una causa que les es atribuible. Los padres no responden por los da�os causados por sus hijos en tareas inherentes al ejercicio de su profesi�n o de funciones subordinadas encomendadas por terceros. Tampoco responden por el incumplimiento de obligaciones contractuales v�lidamente contra�das por sus hijos. Art. 1756.- Otras personas encargadas. Los delegados en el ejercicio de la responsabilidad parental, los tutores y los curadores son responsables como los padres por el da�o causado por quienes est�n a su cargo. Sin embargo, se liberan si acreditan que les ha sido imposible evitar el da�o; tal imposibilidad no resulta de la mera circunstancia de haber sucedido el hecho fuera de su presencia. El establecimiento que tiene a su cargo personas internadas responde por la negligencia en el cuidado de quienes, transitoria o permanentemente, han sido puestas bajo su vigilancia y control. SECCI�N 7� Responsabilidad derivada de la intervenci�n de cosas y de ciertas actividades Art. 1757.- Hecho de las cosas y actividades riesgosas. Toda persona responde por el da�o causado por el riesgo o vicio de las cosas, o de las actividades que sean riesgosas o peligrosas por su naturaleza, por los medios empleados o por las circunstancias de su realizaci�n. La responsabilidad es objetiva. No son eximentes la autorizaci�n administrativa para el uso de la cosa o la realizaci�n de la actividad, ni el cumplimiento de las t�cnicas de prevenci�n. Art. 1758.- Sujetos responsables. El due�o y el guardi�n son responsables concurrentes del da�o causado por las cosas. Se considera guardi�n a quien ejerce, por s� o por terceros, el uso, la direcci�n y el control de la cosa, o a quien obtiene un provecho de ella. El due�o y el guardi�n no responden si prueban que la cosa fue usada en contra de su voluntad expresa o presunta. En caso de actividad riesgosa o peligrosa responde quien la realiza, se sirve u obtiene provecho de ella, por s� o por terceros, excepto lo dispuesto por la legislaci�n especial. Art. 1759.- Da�o causado por animales. El da�o causado por animales, cualquiera sea su especie, queda comprendido en el art�culo 1757. Responsabilidad colectiva y an�nima Art. 1760.- Cosa suspendida o arrojada. Si de una parte de un edificio cae una cosa, o si �sta es arrojada, los due�os y ocupantes de dicha parte responden solidariamente por el da�o que cause. S�lo se libera quien demuestre que no particip� en su producci�n. Art. 1761.- Autor an�nimo. Si el da�o proviene de un miembro no identificado de un grupo determinado responden solidariamente todos sus integrantes, excepto aquel que demuestre que no ha contribuido a su producci�n. Art. 1762.- Actividad peligrosa de un grupo. Si un grupo realiza una actividad peligrosa para terceros, todos sus integrantes responden solidariamente por el da�o causado por uno o m�s de sus miembros. S�lo se libera quien demuestra que no integraba el grupo. Supuestos especiales de responsabilidad Art. 1763.- Responsabilidad de la persona jur�dica. La persona jur�dica responde por los da�os que causen quienes las dirigen o administran en ejercicio o con ocasi�n de sus funciones. Art. 1764.- Inaplicabilidad de normas. Las disposiciones del Cap�tulo 1 de este T�tulo no son aplicables a la responsabilidad del Estado de manera directa ni subsidiaria. Art. 1765.- Responsabilidad del Estado. La responsabilidad del Estado se rige por las normas y principios del derecho administrativo nacional o local seg�n corresponda. Art. 1766.- Responsabilidad del funcionario y del empleado p�blico. Los hechos y las omisiones de los funcionarios p�blicos en el ejercicio de sus funciones por no cumplir sino de una manera irregular las obligaciones legales que les est�n impuestas se rigen por las normas y principios del derecho administrativo nacional o local, seg�n corresponda. Art. 1767.- Responsabilidad de los establecimientos educativos. El titular de un establecimiento educativo responde por el da�o causado o sufrido por sus alumnos menores de edad cuando se hallen o deban hallarse bajo el control de la autoridad escolar. La responsabilidad es objetiva y se exime s�lo con la prueba del caso fortuito. El establecimiento educativo debe contratar un seguro de responsabilidad civil, de acuerdo a los requisitos que fije la autoridad en materia aseguradora. Esta norma no se aplica a los establecimientos de educaci�n superior o universitaria. Art. 1768.- Profesionales liberales. La actividad del profesional liberal est� sujeta a las reglas de las obligaciones de hacer. La responsabilidad es subjetiva, excepto que se haya comprometido un resultado concreto. Cuando la obligaci�n de hacer se preste con cosas, la responsabilidad no est� comprendida en la Secci�n 7�, de este Cap�tulo, excepto que causen un da�o derivado de su vicio. La actividad del profesional liberal no est� comprendida en la responsabilidad por actividades riesgosas previstas en el art�culo 1757. Art. 1769.- Accidentes de tr�nsito. Los art�culos referidos a la responsabilidad derivada de la intervenci�n de cosas se aplican a los da�os causados por la circulaci�n de veh�culos. Art. 1770.- Protecci�n de la vida privada. El que arbitrariamente se entromete en la vida ajena y publica retratos, difunde correspondencia, mortifica a otros en sus costumbres o sentimientos, o perturba de cualquier modo su intimidad, debe ser obligado a cesar en tales actividades, si antes no cesaron, y a pagar una indemnizaci�n que debe fijar el juez, de acuerdo con las circunstancias. Adem�s, a pedido del agraviado, puede ordenarse la publicaci�n de la sentencia en un diario o peri�dico del lugar, si esta medida es procedente para una adecuada reparaci�n. Art. 1771.- Acusaci�n calumniosa. En los da�os causados por una acusaci�n calumniosa s�lo se responde por dolo o culpa grave. El denunciante o querellante responde por los da�os derivados de la falsedad de la denuncia o de la querella si se prueba que no ten�a razones justificables para creer que el damnificado estaba implicado. Ejercicio de las acciones de responsabilidad Art. 1772.- Da�os causados a cosas o bienes. Sujetos legitimados. La reparaci�n del menoscabo a un bien o a una cosa puede ser reclamado por: a. el titular de un derecho real sobre la cosa o bien;
b. el tenedor y el poseedor de buena fe de la cosa o bien.
Art. 1773.- Acci�n contra el responsable directo e indirecto. El legitimado tiene derecho a interponer su acci�n, conjunta o separadamente, contra el responsable directo y el indirecto. Acciones civil y penal Art. 1774.- Independencia. La acci�n civil y la acci�n penal resultantes del mismo hecho pueden ser ejercidas independientemente. En los casos en que el hecho da�oso configure al mismo tiempo un delito del derecho criminal, la acci�n civil puede interponerse ante los jueces penales, conforme a las disposiciones de los c�digos procesales o las leyes especiales. Art. 1775.- Suspensi�n del dictado de la sentencia civil. Si la acci�n penal precede a la acci�n civil, o es intentada durante su curso, el dictado de la sentencia definitiva debe suspenderse en el proceso civil hasta la conclusi�n del proceso penal, con excepci�n de los siguientes casos:
a. si median causas de extinción de la acción penal;
b. si la dilación del procedimiento penal provoca, en los hechos, una frustración efectiva del derecho a ser indemnizado;
c. si la acción civil por reparación del daño está fundada en un factor objetivo de responsabilidad. Art. 1776.- Condena penal. La sentencia penal condenatoria produce efectos de cosa juzgada en el proceso civil respecto de la existencia del hecho principal que constituye el delito y de la culpa del condenado. Art. 1777.- Inexistencia del hecho, de autor�a, de delito o de responsabilidad penal. Si la sentencia penal decide que el hecho no existi� o que el sindicado como responsable no particip�, estas circunstancias no pueden ser discutidas en el proceso civil. Si la sentencia penal decide que un hecho no constituye delito penal o que no compromete la responsabilidad penal del agente, en el proceso civil puede discutirse libremente ese mismo hecho en cuanto generador de responsabilidad civil.
Art. 1778.- Excusas absolutorias. Las excusas absolutorias penales no afectan a la acci�n civil, excepto disposici�n legal expresa en contrario. Art. 1779.- Impedimento de reparaci�n del da�o. Impiden la reparaci�n del da�o: a. la prueba de la verdad del hecho reputado calumnioso;
b. en los delitos contra la vida, haber sido coautor o cómplice, o no haber impedido el hecho pudiendo hacerlo.
Art. 1780.- Sentencia penal posterior. La sentencia penal posterior a la sentencia civil no produce ning�n efecto sobre ella, excepto en el caso de revisi�n. La revisi�n procede exclusivamente, y a petici�n de parte interesada, en los siguientes supuestos: a. si la sentencia civil asigna alcances de cosa juzgada a cuestiones resueltas por la sentencia penal y ésta es revisada respecto de esas cuestiones, excepto que derive de un cambio en la legislación;
b. en el caso previsto en el artículo 1775 inciso c) si quien fue juzgado responsable en la acción civil es absuelto en el juicio criminal por inexistencia del hecho que funda la condena civil, o por no ser su autor;
c. otros casos previstos por la ley.
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