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Timestamp: 2017-09-19 15:56:37
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IDP. Revista de Internet, Derecho y Política E-ISSN: Universitat Oberta de Catalunya España
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Eugenio Hidalgo Rodríguez
1 IDP. Revista de Internet, Derecho y Política E-ISSN: España Martínez, David VI Congreso Internet, Derecho y Política. Cloud Computing: El Derecho y la Política Suben a la Nube IDP. Revista de Internet, Derecho y Política, núm. 11, 2010, pp Barcelona, España Disponible en: Cómo citar el artículo Número completo Más información del artículo Página de la revista en redalyc.org Sistema de Información Científica Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto
2 MONOGRÁFICO VI Congreso Internet, Derecho y Política. Cloud Computing: El Derecho y la Política suben a la Nube David Martínez (coord.) Sumario 1. Quien controla la nube?, por Ronald Leenes Cloud computing y protección de datos, por Ramón Miralles El teletrabajo: Más libertad o una nueva forma de esclavitud para los trabajadores?, por Carmen Pérez Sánchez... 24
3 Monográfico «VI Congreso Internet, Derecho y Política. Cloud Computing: El Derecho y la Política suben a la Nube» ARTÍCULO Quién controla la nube? Ronald Leenes Fecha de presentación: julio de 2010 Fecha de aceptación: septiembre de 2010 Fecha de publicación: diciembre de 2010 Resumen Este artículo trata sobre algunos de los temas de protección de datos que se cuestionan en computación en nube. Concretamente, aborda la cuestión de la responsabilidad en el tratamiento de datos personales en situaciones de computación en nube. Aborda esta cuestión desde la perspectiva de la Unión Europea. Cómo deben evaluarse modelos de computación en nube diferentes por lo que respecta a la Directiva 95/46/CE? y siguen siendo útiles los conceptos de responsable del tratamiento de datos, encargado del tratamiento de datos e interesado o titular de los datos tal como se definen en esta Directiva? La conclusión de este análisis es que las situaciones de computación en nube se tienen que evaluar de forma individual y que la protección que se ofrece a los titulares de los datos o interesados en la Directiva suele ser insatisfactoria. Palabras clave computación en nube, privacidad, protección de datos Tema Computación en nube Who Controls the Cloud? Abstract This article addresses some of the data protection issues at stake in cloud computing: more specifically the question of responsibility regarding personal data processing in cloud computing scenarios from an EU perspective. How are the different schemes to be assessed in light of Directive EU/95/46? And are the notions of data controller, data processor, and data subject, as defined in this Directive, still useful? The conclusion of this analysis is that cloud computing scenarios have to be assessed on an individual basis and that the protection the Directive offers to data subjects is often unsatisfactory. Keywords cloud computing, privacy, data protection Theme Cloud computing IDP Número 11 (2010) I ISSN
4 3 Quién controla la nube? Introducción Cada cierto tiempo, la industria de la informática se ve sacudida por un nuevo paradigma. En los años sesenta y setenta, se conectaban terminales simples a ordenadores centrales, en los años ochenta, el PC hizo que el trabajo pasara del ordenador central al ordenador personal. En los años noventa, fuimos testigos de la adopción de Internet a gran escala, que no solo permitió a la gente ir más allá de su PC y aventurarse en la world wide web, sino que también hizo posible la reconexión con los ordenadores centrales y la infraestructura informática de la empresa. A principios del nuevo milenio, la computación en red parecía que iba a ser el siguiente paso, pero hoy este concepto se ha visto eclipsado por la computación en nube. Para algunos, la computación en nube es revolucionaria: «Estamos entrando en un mundo nuevo. Un mundo de aplicaciones de próxima generación y plataformas de próxima generación», 1 mientras que otros son mucho más cautos: «Las nubes son vapor de agua. [ ] Esto no es más que un ordenador conectado a una red.» 2 El analista de empresas Gartner parece estar de acuerdo con esto último y afirmó que la computación en nube está en la cima de las «expectativas infladas», y de camino al «valle de la desilusión». 3 Independientemente de si la computación en nube va cambiar o no radicalmente el panorama de la computación, esta ya es un hecho en la vida de muchos empresarios, empleados, clientes y ciudadanos. Los servicios y, de hecho, plataformas enteras de computación se transfieren a «la nube», lo que significa que la ubicación del almacenamiento de datos y el procesamiento de los datos se vuelven conceptos difíciles de definir. En lugar de tener los datos almacenados en bases de datos propias de la empresa o en el propio PC del usuario, los datos en entornos de computación en nube pueden estar en cualquier parte del mundo. Y peor aún, los datos pueden trasladarse en un instante de un país a otro por razones de eficiencia. En efecto, los datos están en la nube. Esto plantea numerosos problemas jurídicos en materia de protección de datos, confidencialidad, propiedad intelectual etc. 4 La computación en nube, por su naturaleza, también cuestiona los fundamentos de la normativa de protección de datos que se basa en la idea de que los datos personales son tratados por responsables del tratamiento de datos cuya ubicación se supone conocida (Leenes, 2008b, pág. 360). La Directiva 95/46/CE sobre protección de datos 5 (en adelante DPD) trató de establecer las normas para el procesamiento de datos personales con los (grandes) sistemas informáticos que residen en las empresas y los gobiernos. El modelo de la computación en nube podría no encajar con este modelo. Este artículo trata sobre algunos de los temas de protección de datos que se cuestionan en computación en nube. Concretamente, se aborda la cuestión de la responsabilidad en el tratamiento de datos personales en situaciones de computación en nube. Trataré esta cuestión desde la perspectiva de la Unión Europea. Cómo deben evaluarse modelos de computación en nube diferentes por lo que respecta a la Directiva 95/46/CE? y siguen siendo útiles los conceptos de responsable del tratamiento de datos, encargado del tratamiento de datos e interesado o titular de los datos tal como se definen en esta Directiva? La estructura de este artículo es la siguiente. En primer lugar, haré un breve resumen de los conceptos fundamentales en el ámbito de la computación en nube. A continuación, describiré brevemente la Directiva 95/46/CE, centrándome en los conceptos de datos de carácter personal, interesado, responsable del tratamiento de datos y encargado del tratamiento de datos. A continuación, evaluaré diferentes situaciones de computación en nube a la vista de estos conceptos. La conclusión de este análisis será que las situaciones de computación en nube se tie- 1. Marc Benioff de Salesforce. Ver: 2. Larry Ellison, de Oracle, en la misma conferencia en la que Benioff ensalzó la computación en nube. Ver: 2009/10/01/larry-ellisons-annual-cloud-computing-smackdown/ for his entire speech. 3. Ver: 4. Para una descripción general de los problemas legales, véase por ejemplo Catteddu y Hogben, 2009 y Van Gyseghem y otros, Directiva 95/46/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de la Unión Europea, del 24 de octubre de 1995, relativa a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos, DO N.º L 281 del 23 de noviembre de 1995.
5 4 Quién controla la nube? nen que evaluar de forma individual y que la protección que se ofrece a los interesados en la Directiva suele ser insatisfactoria. Por tanto, los usuarios de los servicios de computación en nube quizá quieran recurrir a contratos y acuerdos de nivel de servicio con el fin de mitigar algunos de los riesgos. Por último, se incluirán algunas conclusiones y recomendaciones. Computación en nube La computación en nube es un concepto difícil de precisar. Abarca una gran variedad de modelos de servicios y modelos de aplicación. No parece existir una definición establecida, aunque la definición del NIST parece que lleva camino de convertirse en la definición de facto: «La computación en nube es un modelo para permitir el acceso conveniente por red bajo demanda a un conjunto compartido de recursos informáticos configurables (por ejemplo, redes, servidores, almacenamiento, aplicaciones y servicios) que pueden proporcionarse y servirse rápidamente con un esfuerzo mínimo de gestión o interacción por parte del proveedor del servicio.» (Meil y Grance, 2009). Para nuestros propósitos, solo hay que destacar unos cuantos aspectos. Los más importantes son el hecho de que los recursos informáticos del proveedor se reúnen para servir a varios consumidores con un modelo multiarrendatario. Los diferentes recursos físicos y virtuales se asignan y reasignan dinámicamente según la demanda de los consumidores. En general, el cliente no tiene ningún control o conocimiento sobre la ubicación exacta de los recursos asignados, pero puede llegar a especificar la ubicación a un nivel más alto de abstracción (por ejemplo, país, estado, o centro de datos) (Meil y Grance, 2009). Los servicios de computación en nube incluyen recursos como el almacenamiento, procesamiento, memoria, ancho de banda de red y máquinas virtuales. En general, se distinguen tres tipos de servicios: software como servicio (SaaS) en nube, plataforma como servicio (PaaS) en nube e infraestructura como servicio (IaaS) en nube. En el caso del SaaS, el consumidor usa una aplicación que le proporciona el proveedor de la nube. Google Docs, Hotmail de Microsoft y Dropbox son ejemplos conocidos. En el caso de la PaaS, el proveedor de servicios en nube ofrece una plataforma para el desarrollo de aplicaciones o servicios en la que los clientes pueden crear su propia aplicación o servicio. Un ejemplo es Vtravelled, un servicio de viajes desarrollado por Virgin Atlantic que se ejecuta en la plataforma Amazon AWS. 6 Por último, la infraestructura como un servicio permite a los clientes ejecutar cualquier software, sistemas operativos y aplicaciones incluidos, en el equipo del proveedor de servicios. En cuanto a modelos de aplicación, se hace una distinción en infraestructuras operadas por una sola organización (nube privada), nube de infraestructuras compartidas por varias organizaciones y que apoya a una comunidad específica con intereses comunes (nube de la comunidad), las infraestructuras públicas y las nubes híbridas. Obviamente, los clientes tienen más control en las nubes privadas que en las nubes públicas, que por su naturaleza deben tener términos y condiciones generales. Para este trabajo, voy a usar algunos ejemplos sencillos para ilustrar el análisis. Los casos difieren en si se trata de nubes públicas o privadas, en la ubicación de tratamiento y almacenamiento de datos y en la medida en la que el usuario final tiene control sobre el servicio ofrecido. Voy a limitar el análisis a los casos de SaaS, ya que ilustran bien las complejidades de la regulación por lo que respecta a los diferentes actores y ofertas de servicios. El primer ejemplo es el de Eleni Primero, estudiante de la Universidad de Tilburg, una institución que recientemente ha decidido usar el entorno Microsoft 7 para sus estudiantes. En este caso, los servidores alojados en la Unión Europea (en Amsterdam, con una copia de seguridad en Irlanda) prestan el servicio. 8 Este es un ejemplo de SaaS privada. 6. Véase 7. Véase 8. Este fue un factor importante para la Universidad de Tilburg para elegir a Microsoft en lugar de a su rival Google, que no podía garantizar la ubicación de los servidores. Véase, si se quiere información sobre problemas similares, las dudas de Yale para cambiar a Google mail,
6 5 Quién controla la nube? El segundo caso es el del profesional que usa Google Docs y otras aplicaciones de Google para colaborar con sus socios en un proyecto europeo. Este es un ejemplo de SaaS pública. Google no puede especificar la ubicación de los servidores para este caso de uso particular. El tercer caso es el de Tim Third, que tiene un perfil de Facebook que está alojado en una SaaS pública probablemente situada en los Estados Unidos. En cada modelo de computación en nube podemos distinguir diferentes entidades: El proveedor de servicios de computación en nube (CCS), es decir, la persona física o jurídica que presta el servicio (SaaS, IaaS o PaaS) en un sistema de computación en nube. El abonado o cliente, es decir, la persona física o jurídica que suscribe un contrato con el proveedor de servicios de computación en nube. El abonado puede ser una persona, como Tim, o una organización, como la Universidad de Tilburg. El usuario (final), es decir, la persona física que usa realmente los servicios de computación en nube en un contexto específico. El usuario puede coincidir con el abonado, como en el caso de Tim, pero también puede ser otra persona; Eleni es el usuario final del servicio de correo de Microsoft contratado por la Universidad de Tilburg. Estas entidades pueden corresponderse con varios conceptos de la Directiva sobre Protección de Datos. La Directiva 95/46/CE sobre protección de datos La Directiva 95/46/CE sobre protección de datos, promulgada en 1995, tiene como objetivo facilitar el libre flujo de información, manteniendo un nivel aceptable de privacidad de las personas. 9 La DPD trata de encontrar un equilibrio entre intereses contrapuestos. Por un lado, hay un interés claro por la privacidad de las personas. Por otro lado, hay libertad de expresión e intereses comerciales por prestar servicios para los que los datos personales son esenciales. Las obligaciones para las distintas partes implicadas en el tratamiento de datos personales tienen que ser vistas por lo que respecta a estos dos objetivos de la Directiva, que pueden estar en conflicto. La DPD establece una serie de principios básicos de privacidad que deben garantizarse cuando los que la Directiva llama «responsables del tratamiento de datos» recogen o procesan datos personales. Un concepto básico de la Directiva es «datos personales» que, según el artículo 2 (a), significa «toda información sobre una persona física identificada o identificable (el interesado ); se considerará identificable toda persona cuya identidad pueda determinarse, directa o indirectamente, en particular mediante un número de identificación o uno o varios elementos específicos, característicos de su identidad física, fisiológica, psíquica, económica, cultural o social.» En las relaciones comerciales con los consumidores, los datos directamente identificadores, como el nombre, y los datos indirectamente identificadores, como el número de teléfono u otros números, (por ejemplo, número de cliente y número de la seguridad social) son relevantes. Por lo que respecta a la computación en nube, tenemos que evaluar si los datos que se usan en las situaciones de servicios de computación en nube son datos personales según la Directiva sobre Protección de Datos. Esta es la pregunta fácil. En muchos casos, se procesarán datos personales. Las tres situaciones descritas en la sección anterior implican grandes cantidades de datos personales. 10 Las direcciones electrónicas (del emisor y del receptor) son datos personales, lo mismo que el contenido que se refiere a personas identificables, pero también son datos personales, en general, las direcciones IP de los equipos usados en las diferentes situaciones y las cookies fijadas por los proveedores. 11 Los titulares de los datos o interesados en los modelos de computación en nube pueden ser el usuario cuyos datos personales (como información de la cuenta, direcciones IP, cookies, direcciones electrónicas, preferencias, patro- 9. DPD 9 preámbulo artículo Véase también Catteddu y Hogben, Véase, por ejemplo Grupo de Trabajo sobre Protección de Datos del Artículo 29, 2007; Leenes, 2008a.
7 6 Quién controla la nube? nes de uso, atributos) se procesan, pero también otros que se mencionan, o se refieren, en el contenido concreto tales como los comentarios o las etiquetas en los sitios de redes sociales, o las imágenes que retratan individuos identificables. 12 El tratamiento de datos personales de acuerdo con el artículo 2 b de la Directiva sobre Protección de Datos, significará «cualquier operación o conjunto de operaciones, efectuadas o no, mediante procedimientos automatizados, y aplicadas a datos personales, como la recogida, registro, organización, conservación, elaboración o modificación, extracción, consulta, uso, comunicación por transmisión, difusión o cualquier otra forma que facilite el acceso a los datos, cotejo o interconexión, así como su bloqueo, supresión o destrucción.» De nuevo, no es difícil ver que muchos servicios de computación en nube procesan datos personales. El responsable del tratamiento de datos Los conceptos de responsable del tratamiento de datos y encargado del tratamiento de datos son más difíciles. Según el artículo 2 d de la Directiva, el «responsable del tratamiento» será «la persona física o jurídica, autoridad pública, servicio o cualquier otro organismo que solo o con otros determine los fines y los medios del tratamiento de datos personales; en caso de que los fines y los medios del tratamiento estén determinados por disposiciones legislativas o reglamentarias nacionales o comunitarias, el responsable del tratamiento o los criterios específicos para su nombramiento podrán ser fijados por el derecho nacional o comunitario.» Mientras que el apartado e de dicho artículo define el término encargado del tratamiento como la entidad que «trata datos personales por cuenta del responsable del tratamiento». Qué entidad tiene que ser calificada como responsable del tratamiento es relevante por dos razones. En primer lugar, determina si la Directiva es aplicable en un caso particular (ley aplicable) y, en segundo lugar, determina quién tiene ciertas responsabilidades y obligaciones (asignación de responsabilidades). La aplicabilidad de la DPD se determina en el artículo 4 de la Directiva, que establece: «1. Los estados miembros aplicarán las disposiciones nacionales que hayan aprobado para la aplicación de la presente Directiva a todo tratamiento de datos personales cuando: a) el tratamiento sea efectuado en el marco de las actividades de un establecimiento del responsable del tratamiento en el territorio del estado miembro. Cuando el mismo responsable del tratamiento esté establecido en el territorio de varios estados miembros deberá adoptar las medidas necesarias para garantizar que cada uno de dichos establecimientos cumple las obligaciones previstas por el derecho nacional aplicable; b) el responsable del tratamiento no esté establecido en el territorio del estado miembro, sino en un lugar en que se aplica su legislación nacional en virtud del derecho internacional público; c) el responsable del tratamiento no esté establecido en el territorio de la Comunidad y recurra, para el tratamiento de datos personales, a medios, automatizados o no, situados en el territorio de dicho estado miembro, salvo en caso de que dichos medios se usen solo con fines de tránsito por el territorio de la Comunidad Europea. 2. En el caso mencionado en la letra c) del apartado 1, el responsable del tratamiento deberá designar un representante establecido en el territorio de dicho estado miembro, sin perjuicio de las acciones que pudieran emprenderse contra el propio responsable del tratamiento.» Esta disposición establece una distinción entre los responsables del tratamiento físicamente 1 (a) o legalmente 1 (b) ubicados en un estado miembro de la UE o, si se encuentran fuera de la UE, hacen uso de equipos para el tratamiento de datos personales (que no sea exclusivamente la transmisión de datos desde el territorio de la Comunidad a un tercer país, que excluye los routers etc.) 1 (c). En los casos tradicionales, es decir, en la era anterior a Internet, esto ofrecía suficiente orientación. Por lo general, los equipos usados para el procesamiento de datos personales (ordenador central, miniordenador o PC) residían en el lugar de la entidad responsable del tratamiento (por ejemplo, un hospital o una sede de empresa), en cuyo caso es fácil determinar quién es el responsable del tratamiento. Sin embargo, hoy en día esto no es tan sencillo como en el caso de las situaciones de computación en nube. La Universidad de Tilburg usa los servicios de Microsoft. Microsoft tiene su sede principal en Redmond, 12. Véase por ejemplo Kuczerawy, 2010; Grupo de Trabajo sobre Protección de Datos del Artículo 29, 2009.
8 7 Quién controla la nube? Estados Unidos, pero también tiene oficinas en muchos países. Sus instalaciones de computación en nube también se encuentran en diferentes países y, posiblemente, en los mismos lugares que sus oficinas, pero es más probable que se encuentren en centros de datos en otros lugares. En situaciones de computación en nube más complejas, algunas terceras partes forman parte del entorno de servicio. Por ejemplo, en el caso de Facebook, existen agregadores de publicidad que participan, así como proveedores de aplicaciones para las aplicaciones que se ejecutan en el entorno de Facebook. En otras palabras, la ubicación donde se toman las decisiones relativas a «los propósitos y los medios del tratamiento de datos personales» puede no coincidir con la ubicación donde se lleva a cabo el tratamiento real y puede haber varias entidades involucradas en la toma de decisiones con fines distintos, lo que significa que puede haber varios responsables del tratamiento (y encargados del tratamiento) en las diferentes situaciones de computación en nube. Lo que determina quién es el responsable del tratamiento es: la ubicación de la entidad jurídica responsable de decidir sobre los «fines y medios» del tratamiento de datos personales o la ubicación del tratamiento real. Si la entidad jurídica es determinante, entonces, en el caso de la Universidad de Tilburg, no importa dónde se almacenen los datos de los estudiantes de Tilburg, siempre y cuando su parte contratante se encuentre en territorio de la Unión Europea (como es el caso: Microsoft Nederland), los datos de los estudiantes están protegidos por la DPD de la Unión Europea. No obstante, si la ubicación del tratamiento es determinante, entonces puede que sea importante dónde se tratan y almacenan los datos. 13 El informe ENISA sobre las ventajas y riesgos de la computación en nube (Catteddu y Hogben, 2009, pág. 100) llega a la conclusión, basándose en el artículo 4 de la DPD, de que el lugar donde esté establecido el responsable del tratamiento es relevante para la aplicabilidad de la DPD 14 y que el lugar de tratamiento de datos personales y la residencia del interesado no son pertinentes a este respecto. Esto se corresponde con el dictamen del Grupo de Trabajo sobre Protección de Datos del Artículo 29 (2002, pág. 6), que establece que la «directiva usa el criterio o factor de conexión del lugar de establecimiento del responsable del tratamiento o, en otras palabras, el principio del país de origen habitualmente aplicado en el mercado interior.» Además, «el lugar, en el que se establece un responsable de tratamiento, implica el ejercicio efectivo y real de la actividad mediante una instalación estable y tiene que ser determinado en conformidad con la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. Según el Tribunal, el concepto de establecimiento implica el ejercicio efectivo de una actividad mediante un establecimiento fijo durante un período indefinido. 15 Este requisito también se cumple cuando una empresa se constituye para un período determinado.» Para dejar en claro que el Grupo de Trabajo no mezcla personalidad jurídica y ubicación de la tecnología, añade: «El lugar de establecimiento de una empresa que presta servicios mediante un sitio en Internet no es el lugar en que se encuentra la tecnología de apoyo a su sitio web o el lugar en el que su sitio web es accesible, sino el lugar donde se desarrolla la actividad.» 16 El dictamen 169 del Grupo de Trabajo (2010) añade que «ser un responsable del tratamiento de datos es principalmente la consecuencia de la circunstancia real que una entidad ha escogido para tratar datos personales para sus propios fines» (pág. 8). En dicho dictamen, se hace una distinción entre el control derivado de la competencia legal explícita (por ejemplo, el nombramiento por legislación nacional), la competencia implícita (por ejemplo, los 13. Por el momento, dejo estar la aplicabilidad de las leyes extranjeras (no de la UE). Por ejemplo, si los datos se almacenan en el territorio de los Estados Unidos, se aplica la USA Patriot Act, que tiene consecuencias de largo alcance. Algunos contenidos que están permitidos por la legislación comunitaria, pueden no ser admisibles en los EE. UU., lo que significa que los ciudadanos de la UE podrían correr riesgos cuando sus datos se almacenen en los EE. UU. 14. Véase también Grupo de Trabajo sobre Protección de Datos del Artículo 29, 2002, pág. 6, que establece que la «directiva usa el criterio o factor de conexión del lugar de establecimiento del responsable del tratamiento o, en otras palabras, el principio del país de origen habitualmente aplicado en el mercado interior.» 15. Caso C-221/89 Factortame [1991] ECR I Directiva 2000/31/CE, Considerando 19.
9 8 Quién controla la nube? empresarios en relación a los datos de sus empleados), y el control que se deriva de la influencia fáctica (hechos del caso). La última categoría parece muy relevante en los casos de servicios de computación en nube. El lugar de establecimiento del responsable del tratamiento como criterio de decisión, en vez de lugar de tratamiento, tiene sentido. La decisión de qué tratar y con qué fin es lo que más afecta a los interesados. Que el tratamiento real de estos datos con el fin de prestar un servicio particular en un momento determinado se podría hacer más eficiente o eficazmente en el punto X, mientras que mover todos los datos a la ubicación Y un poco después para lograr los mismos objetivos, en realidad no importa al interesado. O sí le importa? Como el responsable del tratamiento de datos tiene la responsabilidad de tomar medidas de seguridad adecuadas, la ubicación real del tratamiento y almacenamiento afecta al titular de los datos, pero posiblemente en menor medida en condiciones normales. Sin embargo, aquí no acaba todo. En el caso en el que el responsable del tratamiento se encuentre fuera del territorio de la Unión Europea, no se puede aducir el factor de conexión «país de origen» para determinar cuál es la legislación aplicable. En ese caso, tal como está articulado en el artículo 4, apartado 1 letra c de la Directiva, la ubicación de los equipos de procesamiento es lo que cuenta. En otras palabras, si el responsable del tratamiento que reside fuera de la UE usa equipos para el tratamiento de datos personales situados en un estado miembro, entonces, la DPD sigue siendo válida y la legislación de ese estado miembro es la que regula el tratamiento de datos. A menudo no es tan difícil establecer que un proveedor de servicios de computación en nube procesa datos personales y decide sobre los fines y los medios del tratamiento de datos personales, incluso en los casos de entidades que no residen en territorio de la Unión Europea. Facebook, con sede en Palo Alto, California, determina qué datos recoger de sus usuarios. Google, también con sede en California, determina qué datos personales procesar en el caso de Google Apps y Gmail. Pero, usan estos proveedores de servicios de computación en nube los equipos en un estado miembro de la Unión Europea si una persona en el territorio de la Unión Europea recurre a sus servicios, que es el requisito para que la DPD sea aplicable a sus operaciones en la Unión Europea? Depende. Como se indica en el artículo 4, apartado 1 letra c, el equipo tiene que usarse para el tratamiento de datos personales, los meros instrumentos de transmisión están excluidos. Si el usuario solo usa el navegador para introducir datos en formularios de páginas web que ofrecen dichos responsables del tratamiento, la respuesta es no. El PC del usuario se usa entonces solamente para la transmisión, como los routers, interruptores y cables. Pero esto cambia cuando estos proveedores de servicios de computación en nube usan cookies, JavaScript, código Flash etc. El Grupo de Trabajo del Artículo 29, en su dictamen 56 (2002, págs ), por ejemplo, sostiene que «el PC del usuario es el equipo en el sentido del artículo 4, apartado 1 letra c de la Directiva 95/46/CE. Está ubicado en el territorio de un estado miembro. El responsable del tratamiento decidió usar este equipo para tratar datos personales, [...] El responsable del tratamiento dispone sobre el equipo del usuario y este equipo no se usa solo para fines de tránsito por el territorio de la Comunidad. El Grupo de Trabajo es por lo tanto de la opinión de que la ley nacional del estado miembro donde se encuentre el ordenador personal del usuario se aplica a la cuestión de en qué condiciones sus datos personales pueden ser recogidos mediante la colocación de cookies en su disco duro.» 17 La última frase parece un contrasentido recoger datos mediante la colocación de datos en el PC del usuario, pero, de hecho, el proveedor de servicios usa la cookie para reconocer al usuario y ser capaz de rastrear su comportamiento a largo plazo. Aun así, equiparar las cookies con el equipo parece una idea descabellada. Puede que se trate de un problema de lenguaje; 18 las versiones anteriores de la Directiva usaban el término medios, que describe mejor lo que son las cookies que los equipos, que se refieren a las herramientas y dispositivos. 17. Esta opinión ha sido confirmada en el artículo 29 del dictamen del grupo de trabajo sobre los motores de búsqueda (artículo 29 Grupo de Trabajo sobre Protección de Datos, 2008) y el artículo. 29 del dictamen del grupo de trabajo sobre los sitios de redes sociales (artículo 29 Grupo de Trabajo sobre Protección de Datos, 2009). 18. Consulte la nota 22 en Grupo de Trabajo 56.
10 9 Quién controla la nube? Sin embargo, las cookies plantean una cuestión más importante. Como ya se ha mencionado, si los proveedores de servicios de computación en nube no usasen cookies (ni JavaScript etc.) en sus servicios, entonces quedarían fuera de la jurisdicción de la DPD, mientras que si usan cookies, quedarían incluidos en el ámbito de aplicación de la DPD. Aleksandra Kuczerawy (2010, págs ) ofrece un interesante análisis de este asunto en el caso de los sitios de redes sociales. El artículo 5 (3) de la Directiva sobre privacidad y comunicaciones electrónicas 2002/58/CE establece que los proveedores de servicios solo pueden almacenar información o acceder a la información almacenada en el equipo de un abonado o usuario a condición de que el abonado o usuario en cuestión disponga de información clara y completa de conformidad con la Directiva 95/46/CE, entre otras cosas en particular sobre los fines del tratamiento, y cuando el responsable del tratamiento le ofrezca el derecho a rechazar ese tratamiento. El fin de esta disposición es el de proteger a los ciudadanos europeos. Paradójicamente, si un usuario de la Unión Europea rechaza las cookies, la protección prevista por el artículo 4, apartado 1 letra c de la DPD desaparece. Si un proveedor de servicios de computación en nube ubicado fuera del territorio de la Unión Europea que atiende a sus clientes dentro de la Unión Europea tiene que calificarse como responsable del tratamiento (por ejemplo, porque usa cookies), entonces tiene que cumplir con la normativa de protección de datos de cada uno de los estados miembros a los que ofrece servicios. 19 La excepción de las actividades domésticas La DPD contiene otra condición para la aplicación de la Directiva: la excepción de las actividades domésticas articulada en el artículo 3 apartado 2. «Las disposiciones de la presente Directiva no se aplicarán al tratamiento de datos personales: efectuado por una persona física en el ejercicio de actividades exclusivamente personales o domésticas.» Esta condición es relevante por lo que respecta a los servicios de computación en nube usados por los individuos y en particular en el caso de las personas que usan sitios de redes sociales. Ya en el 2003, el Tribunal de Justicia Europeo en el caso Lindqvist 20 decidió que «El acto de referir, en una página web, a diversas personas e identificarlas por su nombre o por otros medios, por ejemplo, su número de teléfono o información relativa a su condiciones de trabajo o a sus aficiones, constituye tratamiento de datos personales» y que «este tipo de tratamiento de datos personales no está cubierto por ninguna de las excepciones previstas en el artículo 3 apartado 2 de la Directiva 95/46.» El Grupo de Trabajo del Artículo 29 de acuerdo con Lindqvist sostiene la opinión de que cuando los usuarios facilitan datos a un gran número de terceras partes, algunas de las cuales en realidad no conocen, podría ser una indicación de que la exención de las actividades domésticas no se sostiene y, por lo tanto, el usuario se consideraría un responsable del tratamiento de los datos. Si el usuario actúa en nombre de una empresa o asociación, la excepción de las actividades domésticas no se sostiene. Consecuencias Determinar el papel exacto de las partes implicadas es importante porque, como se ha dicho, determina las responsabilidades de estas partes con respecto al tratamiento de datos personales. La aplicabilidad de la normativa de protección de datos de la Unión Europea significa lo siguiente, entre otras cosas: El responsable del tratamiento debe definir claramente la finalidad del tratamiento como uno de los requisitos para permitir la recogida lícita y legal de los datos personales (artículo 6 de la DPD). El responsable del tratamiento debe garantizar que los datos sean adecuados, pertinentes y no excesivos con relación a los fines para los que se recaben (artículo 6 de la DPD). La recogida de datos debe estar basada en un motivo legítimo (consentimiento inequívoco, cumplimiento de 19. Lo que se ha calificado como una «carga imposible» (Kuner, 2007). 20. C 101/01 (2003).
11 10 Quién controla la nube? un contrato, cumplimiento de una obligación jurídica, en virtud de los intereses legítimos del responsable del tratamiento etc.) (artículo 7 de la DPD). El interesado tiene derecho de acceso y de rectificación o borrado de sus datos personales (artículo 12 de la DPD). El interesado, por lo menos, tiene que estar informado sobre la identidad del responsable del tratamiento y su representante, si lo hay, sobre la finalidad de la recogida, sobre los beneficiarios y sobre sus derechos (artículo 10 de la DPD). El responsable del tratamiento debe aplicar las medidas técnicas y organizativas adecuadas para proteger los datos personales contra su destrucción accidental o ilícita o su pérdida accidental, su alteración, divulgación o acceso no autorizado, en particular cuando el tratamiento incluya la transmisión de datos a través de una red, y contra todas las otras formas ilegales de tratamiento (artículo 17 de la DPD). Quién controla la nube? Volvamos ahora a las situaciones de computación en nube descritas antes para calificar los diferentes actores a la vista de los conceptos expuestos en la sección anterior. Resulta que en muchas situaciones de computación en nube hay una pluralidad de responsables del tratamiento y encargados del tratamiento que o bien tienen control conjunto o bien control secuencial. La misma entidad puede ser un responsable del tratamiento de datos para un fin y un encargado del tratamiento para otros fines. El abonado puede ser responsable del tratamiento, encargado del tratamiento de los datos o titular de los datos. El usuario final puede ser meramente el titular de los datos, pero, en algunos casos, el usuario final también puede calificarse como responsable del tratamiento. En el caso de Eleni, por ejemplo, Microsoft no es solo un responsable del tratamiento de datos (en cuanto al tratamiento de los datos de la cuenta de Eleni y también si Microsoft usase los datos de Eleni para otros fines), sino que también lo es la Universidad de Tilburg, que puede calificarse como responsable del tratamiento, ya que pone los datos de Eleni en «manos» de Microsoft. Para las partes del tratamiento por las que la Universidad de Tilburg puede considerarse el responsable del tratamiento de los datos, Microsoft actúa como encargado del tratamiento. En el caso de Tim, Facebook es un responsable del tratamiento de datos, pero, si Tim pone información sobre individuos identificables a disposición de un público lo suficientemente grande, también se convierte en responsable del tratamiento de esta información. Si la información solo es visible para su pequeño grupo de amigos, la excepción de actividades domésticas se aplica a sus acciones. El autor de este artículo puede ser un responsable del tratamiento de datos si trata datos de carácter personal siempre que elija los fines y los medios. La excepción de actividades domésticas no se aplica aquí, porque opera en nombre de su patrón. Si su patón, la Universidad de Tilburg, determina que tiene que usar Google Apps para fines específicos relativos a datos de carácter personal, por ejemplo, la calificación de trabajos cargados en Google Apps, entonces, la Universidad de Tilburg puede ser el responsable del tratamiento y Google se limita a ser el encargado del tratamiento. Lo que estos ejemplos demuestran es que, en las situaciones de servicios de computación en nube, puede aparecer un paisaje muy difuso. A pesar de que la Directiva pretende garantizar «que, incluso en entornos complejos de procesamiento de datos, donde los diferentes responsables del tratamiento de datos desempeñan una función en el tratamiento de datos personales, el cumplimiento de las normas de protección de datos y las responsabilidades de posible incumplimiento de estas reglas están claramente asignadas, a fin de evitar que la protección de los datos personales se reduzca o que aparezca un conflicto negativo de competencias y surjan lagunas en las que algunas de las obligaciones o derechos derivados de la Directiva no estén garantizados por ninguna de las partes.» (Grupo de Trabajo sobre Protección de Datos del Artículo 29, 2010, pág. 22). No estoy tan seguro de que las responsabilidades puedan asignarse claramente. En muchas situaciones de servicios (públicos) de computación en nube, donde los usuarios tienen cuentas, se usan cookies y scripts en línea, el servicio incorpora la funcionalidad de otras empresas (por ejemplo, las aplicaciones que se ofrecen en Facebook) y servicios (por ejemplo, los anuncios que ofrece otra empresa), y el usuario revela información sobre otras personas, la complejidad puede ser significativa y las entidades intentarán descargar sus responsabilidades a otras personas.
12 11 Quién controla la nube? Pero incluso si la responsabilidad se pudiera asignar con claridad, cuál sería su importancia práctica? Supondría un nivel adecuado de protección de los ciudadanos de la Unión Europea? Qué significa que el usuario final se califique como responsable del tratamiento de datos? Cómo, por ejemplo, va el usuario final a cumplir con las medidas de seguridad que le impone el artículo 17 de la DPD en tal caso? O cómo puede cumplir con el requisito de limitación de la finalidad impuesta por el artículo 6 de la DPD? Cuánto control tiene un usuario final en situaciones en las que existen regímenes tipo «lo tomas o lo dejas», como suele suceder en los servicios públicos de computación en nube? Los usuarios finales tienen una posición negociadora muy débil frente a los grandes proveedores de servicios de computación en nube como Google, Facebook y Microsoft. 21 Los abonados, sobre todo en el caso de que sean personas jurídicas, pueden tratar de negociar las condiciones que les permitan cumplir sus propias obligaciones, pero incluso en ese caso hay un desequilibrio de poder entre los proveedores de servicios de computación en nube (generalmente grandes) y los clientes, más débiles (Véase, por ejemplo Catteddu y Hogben, 2009, págs ). La pregunta fundamental es si la computación en nube, con su pluralidad de entidades participantes y la fluidez de los datos y del tratamiento señala una clara necesidad de reconsiderar los conceptos y funciones básicas de la Directiva de Protección de Datos. Tiene la «territorialidad» de las normas de protección de datos que ser definida de distinta manera en función de las tareas (por ejemplo, seguridad o transparencia) y los actores (responsable del tratamiento o encargado del tratamiento de datos)? y, si es así, cómo? (Poullet y otros, en prensa). Conclusión En este artículo, he expuesto una visión de algunas de las cuestiones básicas de protección de datos que plantea la computación en nube. La distinción clara entre los controladores de datos y sus ayudantes, los encargados del tratamiento, por un lado, y los interesados, por el otro, ya no es un modelo adecuado del tratamiento de datos personales. Tampoco lo es la idea de que los datos se procesen para un conjunto único o limitado de propósitos. Los datos que se divulgan a las amistades también se usan para publicidad dirigida, servicios a medida etc. Esto hace opaco el vínculo entre los propósitos y los responsables del tratamiento (a pesar de que, al menos en teoría, los vínculos se puedan articular). La territorialidad de los responsables del tratamiento de datos también pierde su significado cuando los datos se trasladan de un centro de datos a otro y la mayoría de las veces esto no tiene importancia por lo que se refiere a la protección de la privacidad. Lo que importa es quién decide lo que ocurre con los datos. La forma actual de hacer que entidades de fuera de la Unión Europea pasen a estar bajo la jurisdicción de la Unión Europea (la ruta de las cookies en el equipo) me parece una solución enrevesada para hacer que los responsables del tratamiento de datos de fuera de la Unión Europea sean responsables de sus acciones. Y, por último, creo que fenómenos, tales como la web 2.0 y la computación en nube, dejan claro que todo el concepto de datos personales y lo que se pretende contribuir a facilitar y proteger requiere reflexión. Por supuesto, esto es precisamente lo que la Comisión está haciendo en vista de la revisión de la DPD. Bibliografía CATTEDDU, Daniele; HOGBEN, Giles (eds.) (2009). Cloud Computing. Benefits, risks and recommendations for information security. Heraklion: ENISA. Grupo de Trabajo sobre Protección de Datos del Artículo 29 (2002). Documento de trabajo relativo a la aplicación internacional de la legislación comunitaria sobre protección de datos al tratamiento 21. E incluso el Grupo Trabajo del Artículo 29 parece tener solo una influencia limitada en empresas como Google y Facebook, a juzgar por la adopción laxa de las demandas del Grupo Trabajo del Artículo 29 por parte de estas empresas.
13 12 Quién controla la nube? de los datos personales en Internet por sitios web establecidos fuera de la UE (WP 56). Aprobado el 30 de mayo de Grupo de Trabajo sobre Protección de Datos del Artículo 29 (2007). Dictamen 4/2007 sobre el concepto de datos personales (WP 136). Adoptado el 20 de junio de Grupo de Trabajo sobre Protección de Datos del Artículo 29 (2008). Dictamen 1/2008 sobre cuestiones de protección de datos relacionadas con motores de búsqueda (WP 148). Emitido el 4 de abril de Grupo de Trabajo sobre Protección de Datos del Artículo 29 (2009). Dictamen 5/2009 sobre las redes sociales en línea (WP 163). Adoptado el 12 de junio de Grupo de Trabajo sobre Protección de Datos del Artículo 29 (2010).Dictamen 1/2010 sobre los conceptos de «responsable del tratamiento» y «encargado del tratamiento» (WP 169). Adoptado el 16 de febrero de KUCZERAWY, Aleksandra (2010). «Facebook and Its EU Users Applicability of the EU Data Protection Law to US Based SNS». En: M. BEZZI et al. (eds.). Privacy and Identity Management for Life. IFIP Advances in Information and Communication Technology. Boston: Springer. Pág LEENES, Ronald (2008a). «Do They Know Me? Deconstructing Identifiability». University of Ottawa Law & Technology Journal. Vol. 4, n.º 1 y 2, pág LEENES, Ronald (2008b). Protecting identity online: law and technology? User-centric identity management as an indispensable tool for privacy protection. International Journal of Intellectual Property Management. Vol. 2, n.º 4, pág MEIL, P.; GRANCE, T. (2009). Definición de Cloud Computing del NIST. Versión 15, Gaithersburg, MD: National Institute of Standards and Technology (NIST). <http://csrc.nist.gov/groups/ SNS/cloud-computing/> POULLET, Yves; VAN GYSEGHEM, Jean-Marc; MOINY, Jean-Phillipe; GÉRARD, Jacques; GAYREL, Claire (en prensa, 2011). «Data protection in the clouds». En: Serge GUTWIRTH; Yves POULLET; Paul DE HERT; Ronald LEENES (eds.). Computers, Privacy and Data Protection. An Element of Choice. Dordrecht: Springer. VAN GYSEGHEM, Jean-Marc; GÉRARD, Jacques; GAYREL, Claire; MOINY, Jean-Phillipe; POULLET, Yves (2010). Cloud computing and its implications on data protection. Namur: CRID. <http://www.crid.be/pdf/public/6471.pdf> Cita recomendada LEENES, Ronald (2010). «Quién controla la nube?». En: «VI Congreso Internet, Derecho y Política. Cloud Computing: El Derecho y la Política suben a la Nube» [monográfico en línea]. IDP. Revista de Internet, Derecho y Política. N.º 11. UOC. [Fecha de consulta: dd/mm/aa]. </ojs/index.php/idp/article/view/n11-leenes/n11-leenes-esp> ISSN Esta obra está bajo la licencia Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España de Creative Commons. Así pues, se permite la copia, distribución y comunicación pública siempre y cuando se cite el autor de esta obra y la fuente (IDP. Revista de Internet, Derecho y Política) y el uso concreto no tenga finalidad comercial. No se pueden hacer usos comerciales ni obras derivadas. La licencia completa se puede consultar en: <http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/deed.es>
14 13 Quién controla la nube? Sobre el autor Ronald Leenes El Dr. Ronald Leenes es catedrático de Regulación mediante Tecnología en el TILT, el Instituto de Derecho, Tecnología y Sociedad de Tilburg (Universidad de Tilburg). Sus principales campos de estudio son la gestión de la privacidad y la identidad, y la regulación de la tecnología y con la tecnología. Además, está implicado en estudios de fraude de identidad, biometría y resolución de conflictos por Internet. Tilburg Institute for Law, Technology, and Society Tilburg University Warandelaan AB Tilburg, Países Bajos
15 Monográfico «VI Congreso Internet, Derecho y Política. Cloud Computing: El Derecho y la Política suben a la Nube» ARTÍCULO Cloud computing y protección de datos Ramón Miralles Fecha de presentación: octubre de 2010 Fecha de aceptación: octubre de 2010 Fecha de publicación: diciembre 2010 Resumen El cloud computing es una arquitectura de prestación y/o aprovisionamiento de servicios de tecnologías de la información y la comunicación, que está tomando mucho protagonismo, y que, según los analistas, en los próximos años se consolidará tanto por lo que respecta a los usuarios individuales de la red y servicios en línea, como en las empresas, que afectará a su manera de utilizar las TIC. Con relación a los usuarios de la red el cloud computing tiene muchos puntos de conexión con la Web 2.0 y para las empresas está estrechamente relacionado con los procesos de outsourcing de los servicios TIC. En este artículo se identifican y analizan las cuestiones más relevantes del binomio cloud computing y protección de datos de carácter personal. Palabras clave cloud computing; protección de datos, libertades, privacidad, informática en nube, encargado tratamiento, transferencias internacionales Tema Derecho fundamental, protección de datos, sociedad de la información Cloud computing and data protection Abstract Cloud computing is an architecture for carrying out and/or providing services for information and communication technologies which is playing an increasingly prominent role. According to analysts, among companies and individual users of the Internet and online services, its application will be consolidated over the next few years. In relation to Internet users, cloud computing has many connections with the web 2.0, and for companies it is closely linked to outsourcing of ICT services. This article identifies and analyses the major questions regarding binomial cloud computing and private data protection. IDP Número 11 (2010) I ISSN
16 15 Cloud computing y protección de datos Keywords cloud computing, data protection, freedom, privacy, data processing requests, international transferences Topic Basic rights, Data protection, Information society El cloud computing es una arquitectura de prestación y/o aprovisionamiento de servicios de tecnologías de la información y la comunicación que, en los últimos dos años, está adquiriendo bastante protagonismo. Según los analistas, en los próximos años se consolidará tanto entre los usuarios particulares de la red y servicios en línea, como entre las empresas; en ambos casos afectará a su manera de utilizar las TIC. Respecto a los usuarios de la Red, la informática de nube tiene muchos puntos de conexión con la web 2.0 y, en el caso de las empresas, está estrechamente relacionada con los procesos de externalización de los servicios TIC. Mi primer contacto profesional con el concepto cloud computing fue mediante un documento de mayo del 2008, concretamente un white paper de la oficina del Comisariado de Información y Privacidad de Ontario (Canadá), cuyo título es «Privacy in the clouds». 1 El documento en sí mismo no aporta, en estos momentos, una reflexión relevante en cuanto a la protección de datos personales y el cloud computing, dado que tiene un carácter muy introductorio y se dedica fundamentalmente a la identidad digital en Internet. Por lo tanto, no aborda en profundidad ni de manera amplia la privacidad en relación con el cloud computing, pero a mí me sirvió para tomar contacto con este nuevo concepto. Existe otro documento, también del IPC de Ontario, que sí aborda con más detalle la cuestión de la privacidad y el cloud computing. Lleva por título Modeling Cloud Computing Architecture Without Compromising Privacy: A Privacy by Design Approach y se publicó en mayo del 2010; ambos se pueden descargar en la página web del IPC. El primero de los documentos a los que he hecho referencia sí que pone énfasis, en su introducción, al hecho de que la autodeterminación informativa es un concepto que ha ser promovido y protegido en un contexto en el que importantes cantidades de información de carácter personal (el documento habla de cantidades «ilimitadas») pasan de los individuos a las organizaciones, y de éstas a otras organizaciones. Y yo añadiría que este rasgo ilimitado no hace referencia exclusivamente a la cantidad de información, sino al tipo y a los formatos de la información. Después volveré a referirme a la autodeterminación informativa, que como veremos está especialmente afectada por las características de procesamiento de la información del cloud computing. Ahora querría continuar, en clave introductoria, con una breve referencia al origen del cloud computing. Desde la óptica de las telecomunicaciones, se entiende por cloud o nube el conjunto de dispositivos e infraestructuras de comunicaciones por los que, de manera «impredecible», pasa la información cuando se quiere transmitir de un punto a otro de Internet. Esta falta de predicción afecta tanto al número como al tipo de dispositivos; de hecho, todos los elementos que se encuentran en medio de este intercambio de informaciones se han representado, tradicionalmente, como una nube. 1. La comisaria de Información y Privacidad de Ontario (IPC, Information and Privacy Commissioner, es Ann Cavoukian, quien ha ocupado diferentes cargos en este comisariado desde el año 1987; a lo largo de su carrera profesional, ha destacado por prestar una atención especial a los aspectos tanto tecnológicos como organizativos de la protección de datos, al considerar que la tecnología tiene un papel clave en la protección de la privacidad. Por ello, ha promovido y ha participado en un buen número de publicaciones en las que se tratan cuestiones tecnológicas relacionadas con la privacidad y la protección de datos. Por ejemplo, es bastante conocida por haber trabajado conceptos como los de privacy by design y privacy enhancement technologies (PET).
17 16 Cloud computing y protección de datos El origen de la comunicación es conocido (un usuario o proceso inicia una transacción) y el de destino también (un servidor da respuesta a la transacción), y así sucesivamente. Pero el camino que seguirá la información transportada entre los dos puntos responde a unas reglas que, si bien están fijadas por un protocolo técnico (TCP), tienen resultados impredecibles a priori; de este modo, en la práctica podemos intuir por dónde pasará la información, pero sin estar del todo seguros. Hay que añadir otro elemento, que es que a pesar de que en esencia estos dispositivos se dedican a gestionar el tránsito de la información entre origen y destino, no se nos puede escapar que durante este tránsito la información se puede someter a tratamientos que vayan más allá de facilitar la transmisión de paquetes de información. Quiero recordar que existe un debate abierto respecto al uso de tecnologías de inspección de paquetes (deep packet inspection, DPI). Es decir, la capacidad que tienen algunos equipamientos de red, que no son punto final de comunicaciones, de tratar las cabeceras de los paquetes que debe retransmitir por la Red y, convenientemente configurado, de analizar su contenido. De hecho, la circunstancia de que los datos personales se puedan tratar exclusivamente a efectos de tránsito por la Red está prevista en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos Personales (LOPD). En cuanto a la determinación del ámbito territorial de aplicación, el art. 2.1.a prevé que la LOPD es aplicable cuando el responsable del tratamiento, a pesar de no estar establecido en el territorio de la Unión Europea, utilice medios situados en el territorio español, excepto si estos medios se utilizan únicamente con el fin de tránsito. Ahora bien, en el momento en el que la nube deja de ser exclusivamente un medio de transporte de la información, para pasar a tener capacidad de procesamiento de la información, se le añade el computing; a pesar de que en realidad la capacidad de procesamiento no recae exactamente en la nube, sino en aplicaciones, plataformas e infraestructuras disponibles en la Red y de que, en algunos aspectos, se comportan como los dispositivos de la nube a la que he hecho referencia. El cloud computing implica que en el procesamiento de información concurre una serie de características cuya consecuencia directa es que el origen, y especialmente el destino, de una transacción deja de tener unos valores absolutos para pasar a tener otros relativos: la información no siempre se halla donde realmente parece y no siempre es tratada donde parece que se está procesando. La definición de cloud computing que generalmente sirve de base para dotar de contenido a este concepto es la del NIST www1 (Instituto Nacional de Estándares y Tecnologías, una agencia del US Department of Commerce, creada en 1901). La última versión de esta definición de cloud computing elaborada por el NIST es de julio del Según esta definición, hay 5 características que definen el cloud computing: Autoservicio: el usuario puede utilizar más capacidades de procesamiento o almacenamiento de la información, sin pedirlo expresamente al proveedor del servicio. Amplio acceso a la Red: se puede acceder a ésta desde diferentes dispositivos y redes. Agrupación y reserva de recursos: hay un conjunto de recursos compartidos por los usuarios, de acuerdo con sus necesidades puntuales, que implica que en cada momento los recursos reservados puedan ser diferentes. Rapidez y elasticidad: se puede acceder a los nuevos recursos de manera inmediata y aparentemente ilimitada. Servicio medible y supervisado: se controla el uso y en todo momento se puede conocer, de manera transparente, el nivel de recursos utilizado. Esta capacidad de proceso en la nube está conectada con la tendencia de externalización de los servicios TIC de las organizaciones y la reconversión de estos servicios al denominado utility computing. Respecto a esta cuestión, recomiendo la lectura del artículo de Nicholas Carr 2 publicado en la MIT Sloan Manage- 2. Nicholas Carr es autor del best seller del 2008 del Wall Street Journal, El gran cambio: cableando el mundo, desde Edison a Google, considerado uno de los libros más influyentes en el cloud computing. (http://www.nicholasgcarr.com/info.shtml) [www1]
18 17 Cloud computing y protección de datos ment Review (Massachusetts Institute of Technology), de abril del 2005, que con el título «The End of Corporate Computing» www2 describe los motivos que deben llevar a las organizaciones a dejar de considerar las TIC como un activo de su propiedad, para pasar a tratarlas como un servicio que compran. En su artículo, Carr hace un paralelismo entre el proceso de transformación del uso de las TIC que deben seguir las organizaciones para ser competitivas con la transformación que se produjo a principios del siglo XX, cuando las empresas industriales empezaron a cerrar y a desmantelar las fuentes de energía utilizadas por sus industrias y que eran de su propiedad (molinos de agua, máquinas de vapor, generadores eléctricos, etc.). Aproximadamente a partir de 1880, la producción comercial de electricidad empezó a ser posible; en 1902, en Estados Unidos había unas plantas de generación privada de energía y sólo estaciones podían vender energía a otras, con muchas limitaciones e inicialmente con un precio alto. Pero entre 1907 y 1920 la cuota de producción de energía eléctrica para ser comercializada pasó del 40 al 70%, y en 1930 ya alcanzaba el 80%. Los motivos de esta rápida adopción de un nuevo modelo de suministro de energía para las industrias eran sencillos: unos costes menores y una complejidad de gestión menor, que permitía que las industrias se pudieran centrar en su negocio. Para Nicholas Carr, en su artículo del 2005, existen tres avances tecnológicos clave en la transformación de las TIC: la virtualización, el grid computing y los servicios web, que, combinados con el aumento de capacidad de las redes de comunicaciones y la fibra óptica, dan como resultado un escenario idóneo para llevar a cabo esta transformación, de modo que el mayor obstáculo no será la tecnología, sino la actitud de las organizaciones a la hora de asumir este nuevo modelo de uso de las TIC en sus negocios. Lo cierto es que el cloud computing ya es una realidad para los usuarios de la Red, a título individual. Los principales casos de uso del cloud computing implican compañías y servicios como Facebook, Amazon, Nasdaq o Google. En un informe del Pew Research Center, 3 de septiembre del 2008, se señalaba, con relación al uso del cloud computing, que el 69% de los usuarios de Internet de Estados Unidos almacena datos o utiliza aplicaciones basadas en servicios de cloud computing. La explosión real del cloud computing vendrá provocada por este modelo de uso de las TIC por parte de las empresas. 4 Tal y como el propio NIST incluye en su definición, el cloud computing es un paradigma que todavía está en evolución. Llegados a este punto, ya podemos empezar a hablar de algunos elementos clave a la hora de hablar de cloud computing y la protección de datos: la obtención de servicios TIC prestados por terceros, especializados en el procesamiento de información, y lo que en el contexto de la protección de datos conocemos como el encargado del tratamiento. También podemos avanzar un segundo elemento de relevancia, que aunque no siempre estará presente si es consecuente con el paradigma del cloud computing y lo que éste implica como ahorro de costes, tendrá mucho peso. Este segundo elemento será la prestación de estos servicios por parte de empresas globales, ubicadas en aquellos lugares del mundo en los que la instalación de centros de proceso de datos orientados al cloud computing resulte más rentable. A menudo, esto implicará la aplicación de la figura del movimiento internacional de datos personales, también prevista en la normativa en materia de protección de datos de carácter personal. Más adelante volveré a analizar con algo más de detalle estas dos cuestiones, pero ahora querría añadir algunos otros comentarios de carácter general. 3. Un reciente informe de este centro de investigación (junio del 2010) recoge la opinión de los expertos de que en el 2020 la mayoría de los usuarios de Internet utilizará aplicaciones basadas en cloud computing, en lugar de las aplicaciones de escritorio (http://pewinternet.org/reports/2010/the-future-of-cloud-computing.aspx). 4. En este sentido, resulta de especial interés la tarea de Salesforce, con relación al uso empresarial del cloud computing. Ver /www.salesforce.com/es/cloudcomputing/ y [www2]
19 18 Cloud computing y protección de datos A pesar de que tanto la Directiva 95/46/CE, relativa a la protección de las personas físicas en cuanto al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos, como la Ley Orgánica de Protección de Datos prevén estas dos circunstancias (encargadas del tratamiento y movimiento internacional de datos), su planteamiento con relación al tratamiento de la información es «preinternet»; es decir, un escenario de bases de datos centralizadas, tanto física como lógicamente (hardware y software), y situadas en centros corporativos de procesamiento de datos instalados en los locales de la organización responsable del tratamiento. De hecho, las propias autoridades de control europeas reconocen que, a pesar de que las previsiones de la Directiva 95/46/CE se hicieron de una manera tecnológicamente neutra, y que parece que desde el año 1995 han ido resistiendo la continua evolución de las tecnologías y las redes, hay complejidades aportadas por esta evolución que generan cierta incertidumbre en cuanto a la asignación de responsabilidades en el tratamiento de los datos de carácter personal y en cuanto al alcance de las legislaciones nacionales aplicables. No debemos olvidar que en el contexto de la protección de datos personales resulta esencial la identificación del responsable del tratamiento, dado que esto garantiza que hay una persona que tiene asignadas una serie de obligaciones concretas derivadas del tratamiento y, por lo tanto, hay alguien a quien se le puede exigir el cumplimiento de estas obligaciones. Muchos de los servicios en línea que han emergido como consecuencia del uso intensivo y masivo de la Red en los últimos años han llevado al límite la legislación europea en materia de protección de datos; en algún caso, incluso ha resultado insuficiente para dar respuesta a las nuevas situaciones que surgen en Internet. De aquí que el grupo de autoridades de control que crea el art. 29 de la Directiva (conocido como grupo del art. 29) haya tenido que ir analizando y dictaminando sobre determinadas cuestiones. 5 De hecho, en el programa de trabajo del grupo del art. 29 se incluye explícitamente analizar el cloud computing con relación a la protección de datos de carácter personal. En el ámbito internacional, y por lo tanto más allá del contexto europeo, las autoridades de control de privacidad y protección de datos también han mostrado su preocupación por estas cuestiones. Resulta de especial relevancia la propuesta conjunta para la redacción de estándares internacionales para la protección de la privacidad, respecto al tratamiento de datos de carácter personal, acogida por la 31.ª Conferencia Internacional de Autoridades de Protección de Datos y Privacidad (5 de noviembre del 2009, Madrid). Esta propuesta es el resultado de una resolución previa de la 30.ª conferencia, que planteaba la necesidad urgente de proteger la privacidad en un mundo sin fronteras y de lograr una propuesta conjunta para el establecimiento de unos estándares internacionales sobre privacidad y protección de datos personales. Los diferentes modelos de servicio de cloud computing, ya sea como servicio de software (SaaS), de plataforma (PaaS) o de infraestructura (IaaS), impactan directamente sobre una cuestión clave en la definición del derecho a la protección de datos de carácter fundamental: la autodeterminación informativa. A pesar de que en función del modelo de despliegue del cloud el impacto es mayor o menor: nube pública, privada, híbrida (dos o más nubes diferentes) o comunitario. Esta autodeterminación informativa, tal y como la definieron las sentencias 290/2000 y 292/2000 del Tribunal Constitucional, de 30 de noviembre del 2000, implica: 5. El «Documento de trabajo relativo a la aplicación internacional de la legislación comunitaria sobre protección de datos en el tratamiento de los datos personales en Internet para lugares web ubicados fuera de la Unión Europea», aprobado el 30 de mayo del 2002; el «Dictamen 1/2008, sobre cuestiones de protección de datos relacionados con los motores de búsqueda»; el más reciente «Dictamen 5/2009, sobre las redes sociales en línea»; o el de principios de este año, «Dictamen 1/2010, sobre los conceptos de responsable del tratamiento y encargado del tratamiento», son algunos ejemplos relevantes. En este último documento se hace una referencia directa al cloud computing y a las dificultades que puede implicar para esta asignación de responsabilidades en materia de protección de datos. En se pueden encontrar todos los documentos aprobados por el grupo del art. 29.
20 19 Cloud computing y protección de datos En primer lugar, que «el derecho a la autodeterminación informativa es un derecho activo de control sobre el conjunto de informaciones relativas a una persona». En segundo lugar, que «el derecho a la protección de datos garantiza a los individuos un poder de disposición sobre» sus datos personales. Y en tercer lugar, que este poder de disposición sobre los propios datos personales no vale nada si el afectado desconoce qué datos de él tienen en su poder terceros, quién son estos terceros y con qué finalidad tienen sus datos. Y éste es uno de los primeros inconvenientes detectados con relación al cloud computing: la pérdida efectiva de control sobre los datos, dado que más allá de los vínculos contractuales o de suscripción con las empresas que prestan estos servicios desaparece o «se nubla» el vínculo o la certeza sobre la ubicación física de la información y las condiciones de procesamiento y, en consecuencia, pueden quedar afectadas las garantías de confidencialidad y de seguridad de la información situada en el cloud. Además, ésta no es una preocupación expresada únicamente por las autoridades de control; tal y como recoge un documento del NIST, de julio del 2009, «Effectively and Securely Using the Cloud Computing Paradigm» («Uso eficaz y seguro del cloud computing»), uno de los retos del cloud computing es la seguridad, a pesar de que el propio documento valora que «cloud security is a tractable problem». En la misma línea, un estudio más reciente, de junio de este año, también de IDC, pero mucho más cercano porque se realizó con grandes empresas y organizaciones en Cataluña, evidencia que uno de los inhibidores de las empresas para dar el salto a la nube es la preocupación por la falta de confidencialidad de los datos (con una puntuación de 4,4 sobre 5, y a mucha distancia del resto de inhibidores). Por último, un documento de la Cloud Security Alliance 6 (CSA), «Top Threats to Cloud Computing v1.0», de marzo del 2010, identifica las 7 principales amenazas que pueden afectar el despliegue del cloud computing, entre las que incluye la pérdida o fuga de datos (data loss or leakage). Que la seguridad en el cloud computing es una cuestión de la que hay que ocuparse lo evidencian los recientes estudios, más o menos detallados, sobre ésta de distintas organizaciones. Aparte de algunos ya mencionados, podemos destacar los siguientes: «Privacy in the clouds: Risks to Privacy and Confidentiality from cloud computing», del World Privacy Forum www3 (febrero del 2009) «Cloud computing. Information Assurance Framework» y «Cloud computing. Benefits, risks and recommendations for information security», de ENISA www4 (ambos de noviembre del 2009) «Guía para la seguridad en áreas críticas de atención en cloud computing», de la CSA www5 (también de noviembre del 2009) «Modeling cloud computing architecture without compromising privacy: a privacy by design approach», del Information and Privacy Commissioner de Ontario www6 (mayo del 2010). Antes de concluir esta parte introductoria, me gustaría evidenciar otros riesgos, derivados también de esta pérdida de control, que tienen que ver con el uso de los datos personales con fines de seguridad pública, dado que sin duda el cloud computing también puede convertirse en una oportunidad para que los cuerpos y fuerzas de seguridad puedan ejercer un mayor control sobre la población, y proteger así a la ciudadanía de actos violentos vinculados a la seguridad pública y a la seguridad de los estados. Recomiendo consultar la web «Statewatch» www7 (observatorio de la actividad de los estados y de las libertades 6. La Cloud Security Alliance tiene por finalidad promover el uso de las mejores prácticas en seguridad en el contexto del cloud computing, organización de la que, por cierto, recientemente se ha creado el capítulo español, uno de los primeros a nivel mundial. Se puede consultar en [www3]http://www.worldprivacyforum.org [www4] [www5] [www6] [www7]
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