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Timestamp: 2017-08-22 22:49:12
Document Index: 166404929

Matched Legal Cases: ['artículo 54', 'artículo 16', 'artículo 1', 'artículo 3', 'artículo 6', 'artículo 12', 'artículo 7', 'artículo 12', 'artículo 27', 'artículo 7', 'artículo 10']

CONSUMO PERJUDICIAL DE ALCOHOL EN EL CUERPO NACIONAL DE POLICÍA: IMPLICACIONES DISCIPLINARIAS, LABORALES Y PSICOPERICIALES - PDF
CONSUMO PERJUDICIAL DE ALCOHOL EN EL CUERPO NACIONAL DE POLICÍA: IMPLICACIONES DISCIPLINARIAS, LABORALES Y PSICOPERICIALES
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María del Rosario Sandoval Villalobos
1 CONSUMO PERJUDICIAL DE ALCOHOL EN EL CUERPO NACIONAL DE POLICÍA: IMPLICACIONES DISCIPLINARIAS, LABORALES Y PSICOPERICIALES Concepción de Puelles Casenave Psicóloga Clínica de la Unidad Regional de Sanidad (Área II), de la J. S. P de Madrid. Resumen El presente artículo aborda la problemática disciplinaria y laboral que conlleva el consumo perjudicial de alcohol en el Cuerpo Nacional de Policía (C.N.P). Ofrece datos que reflejan un importante descenso del consumo, en la Jefatura Superior de Policía de Madrid (J.S.P) y facilita cifras de prevalencia en la población general trabajadora y en la policía de Noruega. Señala las distintas circunstancias que requieren del peritaje psicológico de los funcionarios, abordándolas en referencia a los problemas relacionados con el consumo de alcohol. Distingue la atención, específica y diferenciada, que desde dos estructuras del CNP (Régimen Disciplinario y Servicio Sanitario) se otorga al alcohol, actuaciones que representan un mecanismo dual de filtro y control, ante los problemas que el consumo de alcohol de los funcionarios pudieran ocasionar. PALABRAS CLAVES: Alcohol, Régimen Disciplinario, Psicología Policial, Psicología Jurídica, Derecho Laboral, Peritaje Psicológico, Programas de Prevención. Abstract This article addresses the disciplinary and occupational problem involved in the harmful consumption of alcohol in the National Police Force. It provides data that reflect an important decrease in the consumption in the Higher Police Headquarters of Madrid, and offers the prevalence rates in the general working population and in the Norwegian police force. It indicates the diverse circumstances that require a psychological expert opinion of the civil servants, addressing such circumstances with regard to alcohol-related problems. It distinguishes specific and differentiated attention, granted to alcohol by the structures of the C.N.P. (Disciplinarian Regime and Health Service), the actions that represent a dual filter and control mechanism, of the problems that civil servants' alcohol consumption may cause. Correspondencia: Concepción de Puelles Casenave. Fecha de recepción del artículo: Fecha de aceptación del artículo:
2 80 Puelles Casenave, C. KEYWORDS: alcohol, disciplinarian regime, police psychology, juridical psychology, employment law, psychological expert opinion, prevention programs. Introducción Las patologías relacionadas con el consumo de alcohol representan el grupo de trastornos mentales que con mayor frecuencia se encuentran relacionados con las diversas áreas del derecho. En el Código Penal español (1995) el estado de intoxicación etílica puede ser considerado una circunstancia atenuante de la responsabilidad criminal, pero en los delitos contra la seguridad del tráfico, el consumo de alcohol actúa como circunstancia agravante. En el derecho laboral la embriaguez habitual o toxicomanía si repercuten negativamente en el trabajo (art. 54 del Estatuto de los Trabajadores 1.) puede ser motivo que justifique un despido y si se demuestra que el estado de embriaguez de un trabajador fue la causa de su accidente, este perderá todos los derechos indemnizatorios. La legislación vigente, refleja cierta ambivalencia social respecto a la consideración del enfermo alcohólico. Se reconoce en el alcohólico, el efecto aditivo del tóxico y la repercusión sobre sus capacidades cognitivas y volitivas, sin embargo, en ocasiones, se le trata sin tener en cuenta tales efectos y repercusiones. Ninguna enfermedad mental puede ser considerada un motivo justificado de despido, salvo las relacionadas directamente con el consumo de sustancias. El artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores, ha sido objeto de enormes controversias (Tejero, Fernández Alba, Graña y Peña, 2002; Carrasco, JJ. & Maza, JM. 2003) pero sigue vigente. Hay que reconocer, por otra parte, la necesidad jurídica de proteger a la sociedad de las consecuencias del consumo irresponsable de algunas personas, así como de establecer medidas que desmotiven este consumo en situaciones que impliquen una peligrosidad para otros ciudadanos (conducción, trabajo, o intención de delinquir). Con una visión asistencial y rehabilitadora, destaca en el ámbito Laboral, la Ley 5/2002, de 27 de Junio, sobre drogodependencias y otros trastornos aditivos. La ley señala que la Comunidad de Madrid en sus centros, 1 Despido Disciplinario, apartado f.
3 Puelles Casenave, C. 81 establecimientos y servicios, reservará los puestos de trabajo de las personas drogodependientes durante su proceso de tratamiento. De igual modo, establece que se potenciarán acuerdos entre empresarios y sindicatos encaminados a que estos adopten idénticas medidas, promoviendo un clima que facilite que las patologías derivadas del consumo de drogas, no sean un instrumento de discriminación en el ámbito laboral (Título II capítulo 1, artículo 16, puntos 2, 3 y 4). El consumo perjudicial de alcohol en el Cuerpo Nacional de Policía, es atendido desde la Organización con un planteamiento interestructural, un mecanismo de intervención dual: sanitario y/o disciplinario. El Reglamento de Régimen Disciplinario le sitúa como una conducta sancionable, en sintonía con el Estatuto de los Trabajadores y la legislación relativa a la conducción de vehículos. Mientras que desde los Servicios Sanitarios se establecen medidas de promoción, prevención de la salud y atención del enfermo alcohólico, en consonancia con las actuaciones desarrolladas para el resto de los trastornos mentales. Desde el marco disciplinario se persigue y castiga la embriaguez, con un objetivo ejemplarizante, desde los servicios sanitarios del CNP se procura la rehabilitación del enfermo o, en caso de no conseguirse ésta, la incapacitación laboral del funcionario. Es del adecuado equilibrio entre ambas estructuras, desde donde se establece la prevención y el control de los problemas derivados de un consumo perjudicial de alcohol por parte de los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía. Estudios acerca del Consumo de Alcohol en el CNP Al objeto de conocer el estado de salud de los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía, la Subdirección General del Gabinete Técnico llevó a cabo en julio de 1988 una Encuesta de Salud, con una muestra de funcionarios de dicho Cuerpo, que representaban el 84% de la población policial de referencia (80% de Escala Básica, 20% del resto de escalas). Muñoz (1990) presenta los resultados más significativos del estudio: Respecto al alcohol, señala que el patrón que predomina entre los encuestados es el de bebedor habitual moderado (un 44%), patrón que se caracteriza por un consumo diario y estable, pero nunca en cantidades que originen efectos biológicos o comportamentales inmediatos. También indica:
4 82 Puelles Casenave, C. 1. Una escasa presencia de no bebedores (un 5% en la muestra policial, frente al 20% encontrado en población general ajustada por edad y sexo). 2. Un porcentaje de bebedores elevados, bastante similar al de la población general (23% en la muestra policial, 20% en población general). 3. Una elevada presencia de bebedores excesivos (16% en la muestra, 7% en la población general). Tabla1. Consumo de Alcohol Encuesta de Salud C. N. P (1988) FRECUENCIA Moderado (menos de 50c.c de alcohol absoluto al día) CANTIDAD Elevado (de 50c.c a 100c.c) Excesivo (más de 100c.c) Habitual 44% 23% 16% Ocasional 7% 2 5% Esporádico 2 5% Respecto al tipo de alcohol consumido diariamente, una o más veces al día, el 46 4% refería beber vino, el 52 3% cerveza, sólo un 9 5% bebidas destiladas (ginebra, whisky, coñac, etc.), y un 5 6% aperitivos (vermouth, vinos generosos, etc.). Se encontró relación entre la edad y la bebida consumida. Al igual que sucede en población general, los más jóvenes tendían a consumir más cerveza y bebidas destiladas, mientras que a partir de los 40 años se apreciaba un mayor consumo de vino. Analizado el consumo de alcohol por Región Policial 2, la encuesta arrojó la mayor cantidad de alcohol absoluto por día y persona en las Regiones Policiales de Navarra-Rioja (72 8cc/día), Oviedo (69cc/día) y Madrid (63cc/día), la media total en la muestra estudiada fue de 54 6cc/día. El autor observó que el tipo de convivencia que tenía establecida el funcionario influía en el consumo de alcohol, mientras que el estado civil no mostraba diferencias significativas (contrariamente a lo que sucede en población general). Los que no vivían en el domicilio familiar consumían más alcohol que los que convivían con sus familiares, siendo el modelo de convivencia entre 2 Hay que señalar que se excluyeron de la investigación las Regiones Policiales de Baleares y Canarias (11 y12).
5 Puelles Casenave, C. 83 compañeros (pensiones, residencias, pisos compartidos ) aquella que más facilitaba el consumo. También encontró que el nivel de salud autopercibida y el consumo de alcohol, correlacionaban de forma evidente con la presencia de síntomas psiquiátricos menores. Tras la Encuesta de Salud de 1988, la entonces Dirección General de la Policía, acometió importantes reformas en los Servicios Sanitarios de ámbito interno. Transformó los servicios sanitarios, incluyendo una gran presencia de procedimientos característicos de la medicina del trabajo (como los reconocimientos médicos periódicos) e incorporando a profesionales sanitarios (médicos, psicólogos, trabajadores sociales, enfermería) de otras administraciones, así como personal sanitario contratado. Estableció, también, el cierre de algunas cantinas situadas en dependencias policiales e impuso restricciones a la venta de alcohol en los comedores propios, permitiendo sólo el adecuado al consumo con la comida, en consonancia con las recomendaciones de la OIT de evitar la disponibilidad de sustancias y la permisibilidad del consumo en el ámbito laboral. Mediante Resolución nº 63 de la Dirección General de la Policía, de 23 de julio de 1990, se creó la Comisión de Valoración de Incapacidades, órgano colegiado de carácter interno al que se le asignaron funciones de evaluación de posibles incapacidades laborales (antecesor del actual Tribunal Médico). En la Jefatura Superior de Policía de Madrid, en 1990, se constituyó un equipo de Salud Mental pionero, el único dotado de psiquiatra. Según la encuesta de salud, Madrid se encontraba entre las tres Jefaturas con mayor porcentaje de consumo de alcohol y probables casos de depresión y/o ansiedad. Dicho equipo de salud mental, compuesto por una psiquiatra (hasta febrero de 2003) y dos psicólogas, abordaron con un planteamiento clínico los problemas relacionados con el consumo de alcohol. Conviene recordar que, en los inicios de los años noventa, la Muface no se hacía cargo de los ingresos hospitalarios para el tratamiento del alcoholismo, mientras sí lo hacía para otras patologías psiquiátricas. Cruz (1995) explica el procedimiento de atención a los funcionarios con problemas de alcohol llevado a cabo por el equipo de Salud Mental de la URS de Madrid, en el que considera fundamental la primera entrevista. Indica, como: para una adecuada valoración, realizaremos: anamnesis minuciosa, exploración psicopatológica, entrevistas a familiares o allegado,. pruebas de laboratorio,
6 84 Puelles Casenave, C. consultas con otros especialistas (neurólogos ). revisión de datos registrados en la historia clínico-laboral (patología orgánica, bajas laborales frecuentes sin patología consistente ), en algunos casos: cuestionarios específicos, estudio psicodiagnóstico profundo, e informe socio-laboral. Recuerda los puntos básicos en el tratamiento del enfermo alcohólico de Freixa: desintoxicación, deshabituación, rehabilitación y reinserción, así como la abstinencia, total, incondicional y de por vida, de bebidas alcohólicas. Señala como, en su experiencia clínica, el diagnóstico, a menudo es fácil por los signos físicos evidentes de la ingesta alcohólica. El mayor problema está en la detección de esos consumidores cotidianos e hipertolerantes, que pueden evolucionar durante años en una especie de modalidad infraclínica, que mantienen las apariencias en una rutina profesional, utilizando costumbres y automatismos adquiridos. Por otra parte, ofrece los resultados de un análisis de historias clínicas relacionadas con problemas de alcohol, revisa 819 historias clínicas de funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía atendidos en la consulta de salud mental de la J.S.P de Madrid, desde 1990 hasta octubre de De las 819 historias clínicas, sólo 102 (12 46%) reunían el criterio diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol: 1- El 16 67% fue considerado bebedor excesivo, el 46 07% tenía problemas de abuso de alcohol y el 37 26% cumplió criterios de dependencia de alcohol. 2- El 80 34% tenían una edad comprendida entre 35 y 49 años, siendo la media de Sólo un caso correspondía a una mujer (0 98%). 4- El 73 52% permanecía casado, el 16 66% Separados, el 4 90% Soltero y en un 4 90% de las historias no constaba ese dato. 5- La media de antigüedad en el CNP era de 20 años. 6- El 91 17% de los atendidos pertenecen a la escala básica, el 6 86 a la ejecutiva y un 1 69 a la de subinspección. 7- El 46 07% fue ingresado, una o más veces, por motivos psíquicos y/o físicos relacionados con las ingestas alcohólicas. El estudio presentó datos respecto a la comorbilidad asociada al alcohol, destacando que:
7 Puelles Casenave, C. 85 Los de mayor coincidencia eran los trastornos del estado de ánimo (23 52%), los trastornos de la personalidad (23 52%), y el juego patológico (11 77%). Sorprendiendo el hallazgo de un 3 92% de epilepsia (4 casos). Los trastornos por ansiedad representaron sólo el 3 92% de la muestra y otros trastornos (trastorno delirante, psicosis atípica o alcohólica...) aparecen en el 10 78% de las veces. Casi la mitad de los funcionarios atendidos por el Equipo de Salud Mental de la U. R. S de Madrid, por problemas relacionados con el consumo de alcohol, fueron rehabilitados y reincorporados a sus puestos de trabajo (43 13%), el 7 84% permanecía de baja en el momento del estudio, con tratamiento y en espera de una posible reincorporación. El 31 37% fue jubilado por enfermedad, el 5 88% pasó a situación de segunda actividad (edad o enfermedad) y el 10 78% se encontraba de baja temporal, a la espera de una probable baja permanente. Tabla 2. Población clínica por consumo de alcohol, atendidos por el equipo de salud mental de la J.S.P de Madrid (1990 a Octubre de 1995) Bebedor Excesivo 16 67%. (n=17) Trastorno Por Abuso de Alcohol 46 07%. (n=47) Trastorno Dependencia de Alcohol 37 26% (n=38) Nieto y Pardo (1995) realizaron otro interesante trabajo sobre el consumo de tabaco y alcohol por los funcionarios policiales destinados en la Jefatura Superior de Policía de Madrid. Este trabajo se basó en un análisis de datos, de los reconocimientos médicos realizados a los funcionarios, por la Unidad Regional de Sanidad de Madrid, en el contexto de los reconocimientos médicos periódicos efectuados en Los resultaros señalaban que el 40 43% eran abstemios o bebedores ocasionales. El 59 47% de la muestra bebía con mayor habitualidad, pero el 85 52% de estos bebían menos de 5 unidades/día (1 U: 8grs. de alcohol al 100%). La población de riesgo se situaba en el 3 45% de la muestra, con consumiciones de más de 7 U/día.
8 86 Puelles Casenave, C. Los autores comparaban sus datos con los de la encuesta de salud de 1988, y señalaban: En la actualidad, el consumo de alcohol no representa un riesgo al que se vea sometido, como tal, el colectivo policial de Madrid. Tabla 3. Población reconocimientos médicos periódicos (Unidad Regional de Sanidad de Madrid (1994) Abstemios-Bebedores Ocasionales % (n=516) Bebedores Habituales. ( de 5 a 7 U. día) 56 11% (n=716) Bebedores Habituales (de más de 7 U. día) 3 44% (n=44) En otro trabajo con población policial del Cuerpo Nacional de Policía, Baca y Cabanas (2003) se señala, con sorpresa, como entre los funcionarios diagnosticados de trastorno por estrés postraumático se aprecia una escasa comorbilidad con trastornos por abuso de sustancias (incluido el alcohol), sólo se presentaron en el 9 7% de los casos, en contra de lo esperable si tenemos en cuenta los estudios (especialmente americanos) sobre este aspecto concreto de la comorbilidad (p. 158). Consumo de alcohol de la población general trabajadora y en la policía de Noruega: análisis comparativo con los datos del CNP Respecto a las cifras de consumo abusivo de alcohol en población general trabajadora, Tejero, et al. (2002) indica como el consumo abusivo de alcohol ha experimentado un notable descenso en la población ocupada desde las alarmantes cifras de 1987 (24% de los trabajadores), hasta un 14 4% en 1996 ó 12 3% en el año Observándose un menor consumo en la población trabajadora de todas las Comunidades Autónomas, exceptuando el caso de la CAM (p ). Señalan también como los datos de la última encuesta nacional confirman un mayor consumo en sectores de elevada peligrosidad: el sector de la construcción es en el que se evidencian las mayores tasas de consumo en casi todas las sustancias, seguidos de otros sectores como la minería, energía y química, el metal o la pesca (p. 68). 3 Señalan como fuente: FAD-DGPNSD (2002).
9 Puelles Casenave, C. 87 Concretamente, arroja un porcentaje de consumidores abusivos de alcohol del 15 8% en la construcción, del 14% en la minería-energía y química, al igual que en el sector de la alimentación-textil. El estudio más actual sobre prevalencia de alcohol en población policial, no española, lo ofrecen Sterud et al. (2007) que valoran a una muestra de policías y trabajadores operativos de ambulancias de Noruega, señalando: 1. Una Prevalencia de trastornos asociados al consumo de alcohol (Test AUDI, punto de corte >6) en varones, de un 17 7% en el personal policial y un 16 6% en el personal de ambulancias. 2. Menor prevalencia de alcohol en las mujeres (9 1% policías, 7 4% ambulancias). 3. Mayor presencia de problemas relacionados con el consumo de alcohol entre los jóvenes varones que puntuaron alto en neuroticismo. El estudio de Sterud et al. (2007) valora además la relación entre los problemas asociados al consumo de alcohol, el burnout, el neuroticismo, el estrés laboral o el consumo de alcohol como estilo de afrontamiento. Los resultados no apoyan la existencia de una fuerte relación entre el estrés laboral y el consumo de alcohol, en estos profesionales (policías y personal de ambulancias). La investigación Noruega aporta un interesantísimo enfoque respecto a la prevención de los trastornos por consumo de alcohol, el problema del consumo de alcohol como mecanismo de afrontamiento. El uso del alcohol iniciado con la intención de hacer frente a los problemas, se destacó como un importante factor de riesgo para desarrollar trastornos relacionados con el consumo de alcohol, especialmente en el personal masculino y que experimentaban elevados niveles de despersonalización en el test de burnout. El gráfico Nº 1, presenta los porcentajes de consumo perjudicial de alcohol encontrado en distintas muestras de trabajadores, por estudios realizados con diversos métodos y en diferentes años. Se tratan de cifras que no pueden ser comparadas de una forma rigurosa, pero cuya visualización gráfica facilitará una mejor comprensión de la magnitud del problema del alcohol en las distintas muestras laborales.
10 88 Puelles Casenave, C. Gráfico Nº1: Consumo Perjudicial de Alcohol 30% 25% Porcentaje Población Problema 20% 15% 10% '4 12'3 15' '7 16'6 Serie1 5% 0% 3' Muestras Laborales 1: Población Trabajadora : Población Cuerpo Nacional de Policía : Población Jefatura Superior de Policía de Madrid : Población Trabajadora : Población Trabajadora : Trabajadores Construcción : Trabajadores Minería-Energía y Química, y Sector Alimentación-Textil : Policía de Noruega : Trabajadores de ambulancias de Noruega Valorando datos de evolución, los estudios relativos al consumo perjudicial de alcohol entre los funcionarios de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, muestran una reducción muy favorable. De ser una de las Regiones Policiales más perjudicadas por el alcohol en 1988, pasa a no verse sometida a ese riesgo en el año 1995 (de una media de 63cc/persona-día, pasa a un 3 44% de bebedores habituales de más de 7 U día), en concordancia con lo señalado por Tejero et al. (2002) para todas las Comunidades excepto la de Madrid. Hay que considerar que las medidas restrictivas para el acceso a las bebidas alcohólicas llevadas a cabo en el entorno laboral del Cuerpo Nacional de Policía, así como la dotación de personal y programas sanitarios que se establecieron, contribuyeron de manera significativa a esta labor de higiene institucional. Los reconocimientos médicos periódicos y el trabajo del equipo de salud mental en la JSP de Madrid, se constituyen como acciones sanitarias de evidente eficacia en el tratamiento de estos problemas.
11 Puelles Casenave, C. 89 En la Unidad Regional de Sanidad (U.R.S) de Madrid, se aplicaron diversas actuaciones recomendadas por la Organización Internacional del Trabajo, para el establecimiento de programas preventivos respecto a las drogodependencias en las empresas: 1. Información sobre los problemas del consumo de alcohol, en cursos de formación permanente (educación para la salud). 2. Restricción de la disponibilidad de alcohol. 3. Evaluación del estado de salud de los funcionarios con reconocimientos periódicos. 4. Establecimientos de tratamientos rehabilitadores. 5. Garantía de confidencialidad de los datos sanitarios. El problema del consumo perjudicial de alcohol, se atendió integrado en la atención general del Equipo de Salud Mental y en las actuaciones en materia de prevención sanitaria de la URS de Madrid. Sin embargo, se puede considerar que se estableció un programa de prevención eficaz respecto a este problema específico. Tejero et al. (2002) señala como un estudio realizado en España en los años 90, anterior a la LPRL 4 y a la mayor parte de la actual normativa autonómica -sobre esta materia-, mostraba la escasez de empresas con programas de este tipo -prevención de drogas o alcohol-. Sólo dieciséis detectados en todo el Estado. Los autores señalaron que las empresas que aplicaban programas de asistencia, fueron percibidas como más eficaces por los técnicos de salud laboral, reconociendo numerosos efectos beneficiosos como la disminución del absentismo y accidentabilidad, reducción de los periodos de baja laboral, mejora del clima laboral, reducción de la conflictividad (p. 83). Las actuaciones en materia de salud mental llevadas a cabo con los funcionarios de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, también han repercutido de forma positiva en la prevalencia de absentismo de origen psíquico. Sánchez (2007) presentó en las III Jornadas de Salud Mental en el Cuerpo Nacional de Policía una investigación acerca del absentismo de causa psíquica en el CNP, realizada sobre el total de bajas mentales durante nueve años, desde 1998 a Este estudio ofrece el Índice Medio de Bajas psíquicas del CNP, así como de cada Región Policial. 4 Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
12 90 Puelles Casenave, C. El cálculo del Índice Medio de Baja (I.M.B) se establece dividiendo el número de nuevas bajas psíquicas, en ese periodo de tiempo, por el número de funcionarios que componen la plantilla y multiplicando el resultado por cien. El Índice Medio de Bajas psíquicas de los funcionarios del CNP destinados en la Jefatura Superior de Policía de Madrid es de 6 84 (4 96 puntos por debajo de la media del colectivo total del CNP). Siendo la JSP de Madrid la que menor Índice Medio de estas bajas presenta, en comparación al resto de las Regiones Policiales. Sólo los funcionarios adscritos a estructuras administrativas Centrales, presentaron un IMB menor que los de la JSP de Madrid. El régimen disciplinario del Cuerpo Nacional de Policía. El Real Decreto 884/1989, de 14 de Julio, aprueba el reglamento de régimen disciplinario del Cuerpo Nacional de Policía, desarrollando lo establecido en la Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (en González. & González. 2002). Se propone que, respetando las garantías procedimentales exigidas por la Constitución, quede configurada una regulación específica, rápida y eficaz, inspirada en principios acordes con la estructura y organización jerárquica del Cuerpo y con el propósito de conseguir la ejemplaridad, a través de la inmediación de las sanciones. Para su elaboración, señala el propio Real Decreto 884/89, se han adoptado los nuevos criterios que inspiran la legislación general de los funcionarios públicos y la jurisprudencia de los Tribunales, que garantizan los derechos de los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía. En este sentido, indica que: las normas de régimen disciplinario de los funcionarios de la Administración del Estado se aplicaran con carácter supletorio al personal del Cuerpo Nacional de Policía (título primero, capítulo primero, artículo 1(3)). Por otro lado, se aplicará el reglamento disciplinario sin perjuicio de la responsabilidad civil o penal en que puedan incurrir los funcionarios, la cual se hará efectiva en la forma que determine la Ley (título 1º, capítulo 1º, artículo 3). La responsabilidad disciplinaria se establece desde el momento de la toma de posesión hasta la jubilación o la pérdida de la condición de funcionario, y se extinguirá con el cumplimiento de la sanción, muerte de la persona responsable, prescripción de la falta o de la sanción, indulto y amnistía.
13 Puelles Casenave, C. 91 Consideraciones del Régimen Disciplinario acerca del consumo de alcohol En el Reglamento de Régimen Disciplinario del Cuerpo Nacional de Policía (capítulo II, Faltas Disciplinarias), se considera falta a la embriaguez, tanto durante el servicio como fuera de él, cuando esta afecte a la imagen policial. Equipara esta situación con el consumo de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas. Concretamente el punto 12, del artículo 6, del capítulo II, califica como falta muy grave: embriagarse o consumir drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas durante el servicio o con habitualidad. Esta falta puede acarrear la separación del servicio o la suspensión de funciones de tres a seis años (artículo 12, capítulo IV). Por su parte, el punto 19, del artículo 7, del capítulo II, califica como falta grave: embriagarse fuera del servicio, cuando afecte a la imagen de la Policía o de la función pública o consumir drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas. La comisión de esta falta puede conllevar la suspensión de funciones por menos de tres años, traslado con cambio de residencia, inmovilización en el escalafón por un periodo no superior de 5 años y/o la pérdida de cinco a veinte días de remuneración y suspensión de funciones por igual periodo (artículo 12, capítulo IV). En el Real Decreto 33/1986, de 10 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Régimen Disciplinario de los Funcionarios de la Administración del Estado, no se califica la embriaguez como falta. El origen de esta consideración proviene de la propia Ley Orgánica 2/1986, de 13 de Marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que ya considera falta muy grave, entre otras, a Embriagarse o consumir drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas durante el servicio o con habitualidad (Sección 4ª, artículo 27, apartado l). Todavía no se encontraba recogida la embriaguez fuera del Servicio como comportamiento sancionable. El Peritaje psicológico en al ámbito del Cuerpo Nacional de Policía Los psicólogos y la psiquiatra de los Servicios Sanitarios gozan, como el resto del personal sanitario-asistencial, de independencia profesional (apartado quinto. a, p. 19 de la Normativa que Regula la Sanidad en la DGP.1991). El trabajo de los psicólogos se establece en distintas áreas: en el apoyo del personal médico para el control del absentismo de origen psíquico, en la
14 92 Puelles Casenave, C. asistencia psicológica de los funcionarios o en la participación en los reconocimientos médicos periódicos. Sus actuaciones conllevan una constante valoración de los agentes policiales y, con frecuencia, una labor pericial relacionada con el ámbito laboral y el disciplinario. Todas las actuaciones profesionales de psiquiatra y psicólogos, se encuentran amparadas por la deontología profesional y, jurídicamente, por las obligaciones legales de confidencialidad. Así lo reconoce y exigen diversas leyes 5. La Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, específicamente señala: Toda persona tiene derecho a que se respete el carácter confidencial de los datos referentes a su salud, y a que nadie pueda acceder a ellos sin previa autorización amparada por la Ley (Capítulo III, artículo 7. derecho a la intimidad. punto 1). Derecho a la confidencialidad, que ya quedaba contemplado en la Normativa que Regula la Sanidad en la Dirección General de la Policía (1991), indicando que: Por el Servicio Sanitario de la Dirección General de la Policía se extremarán las medidas para salvaguardar la intimidad de los datos clínicos que se posean de los funcionarios policiales, de tal forma que sólo tenga acceso a los mismos el personal sanitario. Todas las comunicaciones dirigidas a otras Dependencias de la Dirección General de la Policía exceptuando las que se contemplan en materia de capacidad o incapacidad, no contendrán datos sobre el padecimiento del interesado (Confidencialidad, Punto 3.9. p ). El Real Decreto 2/2006, de 16 de enero, por el que se establecen normas sobre prevención de riesgos laborales en la actividad de los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía, vuelve a recordar la confidencialidad de la información sanitaria, indicando que: Los datos relativos a la vigilancia de la salud de los funcionarios no podrán ser usados con fines discriminatorios ni en su perjuicio. El acceso a la información médica de carácter personal se limitará al personal médico y a las autoridades sanitarias que lleven a cabo la vigilancia de la salud de los funcionarios, sin que pueda facilitarse a otras personas sin consentimiento expreso del interesado (artículo 10 -Vigilancia de la Salud- Punto 5). 5 Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal; Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad; Ley 41/2002, de 14 de noviembre, Básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones de confidencialidad.