Source: http://legales.com/tratados/a/ademas.html
Timestamp: 2013-06-19 22:57:23
Document Index: 363049349

Matched Legal Cases: ['artículo 1236', 'artículo 1036', 'artículo 1099', 'artículo 1136', 'artículo 2130', 'artículo 1236', 'artículo 1237', 'artículo 2132', 'artículo 1239', 'artículo 1240', 'artículo 1240', 'artículo 1239', 'artículo 1241', 'artículo 1242', 'artículo 1238', 'artículo 1243', 'artículo 1247', 'artículo 2153', 'artículo 1429', 'artículo 1257', 'artículo 1260', 'artículo 1261', 'artículo 1262', 'artículo 1263', 'artículo 1264', 'artículo 1251', 'artículo 1117', 'artículo 1252', 'artículo 1441', 'artículo 80', 'artículo 1250', 'artículo 1250', 'artículo 1253', 'artículo 1196', 'artículo 1393', 'artículo 2057', 'artículo 819', 'artículo 1272', 'artículo 1275', 'artículo 1274', 'artículo 1276', 'artículo 2204', 'artículo 961', 'artículo 544', 'artículo 1291', 'artículo 2205', 'artículo 1296', 'artículo 2210', 'artículo 1298', 'artículo 1169', 'artículo 1293', 'artículo 1295', 'artículo 1294', 'artículo 3038', 'artículo 1381', 'artículo 408', 'artículo 3040', 'artículo 2046', 'artículo 374', 'artículo 2052', 'artículo 3045', 'artículo 2051', 'artículo 2051', 'artículo 1212', 'artículo 636', 'artículo 2050', 'artículo 3050', 'artículo 1728', 'artículo 3049', 'artículo 2214', 'artículo 802', 'artículo 1209', 'artículo 1301', 'artículo 1282', 'artículo 1287', 'artículo 1286', 'artículo 513', 'artículo 789', 'artículo 578', 'artículo 9', 'artículo 1813', 'artículo 1110', 'artículo 1110', 'artículo 1844', 'artículo 942', 'artículo 992', 'artículo 1114', 'artículo 1111', 'artículo 1844', 'artículo 875', 'artículo 12']

Extinci�n de las obligaciones El pago
Nota de Vélez al 724: "Se ha dispuesto ya sobre la extinci�n de las obligaciones por el cumplimiento de la condici�n resolutoria, y por el vencimiento del plazo resolutorio, y en otro lugar se tratar� de la anulaci�n de los actos que las hubiesen creado, y de la prescripci�n".
Art. 725.- El pago es el cumplimiento de la prestaci�n que hace el objeto de la obligaci�n, ya se trate de una obligaci�n de hacer, ya de una obligaci�n de dar.
Nota de Vélez al 725: "Zachariae, � 557 - LL. 1 y 2,T�t. 14, Partida 5� - L. 176, Digesto, De Verb. signif. - Cód de Luisiana, arts. 2127 y 2128".
Art. 726.- Pueden hacer el pago todos los deudores que no se hallen en estado de ser tenidos como personas incapaces, y todos los que tengan alg�n inter�s en el cumplimiento de la obligaci�n.
Nota de Vélez al 726: "L. 3,T�t. 14, Part. 5�. Los incapaces son todas las personas designadas en los arts. 54 y 55. Pueden, por lo tanto, hacer el pago cualquiera de los deudores en una obligaci�n solidaria o indivisible; cualquiera de los codeudores por la cuota que le corresponda si la obligaci�n fuese simplemente mancomunada y divisible, los fiadores, el heredero �nico del deudor".. Art. 727.- El pago puede hacerse tambi�n por un tercero con asentimiento del deudor y aun ignor�ndolo �ste, y queda la obligaci�n extinguida con todos sus accesorios y garant�as. En ambos casos, el que hubiese hecho el pago puede pedir al deudor el valor de lo que hubiese dado en pago. Si hubiese hecho el pago antes del vencimiento de la deuda, s�lo tendr� derecho a ser reembolsado desde el d�a del vencimiento.
Nota de Vélez al 727: "L. 3,T�t. 14, Part. 5� - L. 12,Tít. 12, Part. 5� - L. 53,T�t. 3, Lib. 46, Digesto - L. 6,T�t. 1, Lib. 17, Digesto - L. 24,T�t. 18, Lib. 2, Cód. Romano. V�ase Marcad� sobre el artículo 1236. El jurisconsulto Mourlon ha tratado extensamente del pago hecho por un tercero: discute todas las opiniones relativas a la materia, y sus resoluciones est�n perfectamente fundadas. Cuando el pago se hace con consentimiento del deudor hay contra �l la acci�n del mandato. Cuando se hace ignorándolo la acción negotiorum gestorum".
Art. 728.- El pago puede tambi�n ser hecho por un tercero contra la voluntad del deudor. El que as� lo hubiese verificado tendr� s�lo derecho a cobrar del deudor aquello en que le hubiese sido �til el pago.
Nota de Vélez al 728: "En cuanto a la primera parte, las L. 32, Tít. 12 y L. 3, T�t. 14, Parttida 5�. En cuanto a la segunda, en contra, L. 11,T�t. 20, Lib. 3, Fuero Real - Toullier, tomo VII n° 12, y Freitas, artículo 1036. Zachariae, tomo lII, pag. 182 - Proyecto de Goyena, artículo 1099 (*). Los C�digos extranjeros guardan silencio. Pero Marcadé sobre el artículo 1136 n° 675, sostiene la resoluci�n del articulo, porque habiéndole sido útil el pago al deudor, aunque fuese contra su voluntad, se enriquecería con lo ajeno si el que ha hecho el pago no pudiera cobrarle ni aquello en que le ha sido �til. Un deudor se niega, par ejemplo, a que un tercero haga el pago porque se le cobra m�s de lo que debe, o porque se cobra intereses que no cree deber; pero si el que ha hecho el pago s�lo exige aquello que el deudor confesaba deber, no hay motivo para negarle toda acci�n. Duranton, tomo XII, n° 79, es de opinión de que las circunstancias del caso y los motivos de la negativa del deudor para que haga el pago es lo que debe decidir si hay o no alguna acción para el que ha pagado contra la voluntad del deudor. Mourlon discute el punto, y resuelve la cuesti�n como Marcad�, porque no se puede suponer el �nimo donandi, y porque la verdadera donaci�n no tiene lugar sino cuando hay concurso de voluntades, ofrecimiento por una parte y aceptaci�n por la otra. Cuando damos al que ha hecho el pago, acci�n para cobrar aquello en que el pago le ha sido �til al deudor, le reconocemos s�lo la acci�n in rem verso, que se concede a todo aquel que emplea su dinero o sus valores en utilidad de las cosas de un tercero. Esta es la opini�n de Maynz, 369, nota 3. La Ley Romana dice: Liberatur enim et alio solvente, sive sciente debitore sive ignorante vel invito solutio fiat....Solvere pro ignorante et invito cuique licet, cum sit iure civili constitutum licere etiam ignorantis invitique meliorem condicionem facere. V�ase sobre el art�culo la L. 5,T�t. 8, Lib. 26, Digesto. Comentario: (*) Goyena cita, además, los artículos 922 de Vaud, 1326 Sardo, 1117 Holand�s, 1189 Napolitano y artículo 2130, de Luisiana. L. 53,T�t. 3, Lib. 46, Digesto, L. 3,T�t. 14, Part. 5�; L. 6, § 2,Tít. 1, Lib. 17, Digesto y L. 40, Tít. 1, Lib. 17, Digesto; L. 24, Tít. 19, Lib. 2, C�d. Romano, con las que est� conforme la L. 12,Tít. 12, Part. 5�. Art. 729.- El acreedor est� obligado a aceptar el pago hecho por un tercero, ya pagando a nombre propio, ya a nombre del deudor; pero no estar� obligado a subrogar en su lugar al que hiciere el pago.
Nota de Vélez al 729: "V�ase, L. 3,T�t. 14, Part. 5� - L. 53, T�t. 3, Lib. 46, Digesto - El artículo 1236 del C�d. Franc�s, y Marcadé, sobre dicho art�culo. . Art. 730.- Si la obligaci�n fuere de hacer, el acreedor no est� obligado a recibir el pago por la prestaci�n del hecho o servicio de un tercero, si hubiese inter�s en que sea ejecutado por el mismo deudor. Nota de Vélez al 730: "Véase L. 3,T�t. 14, Part. 5� - L. 31,Tít. 3, Lib. 46, Digesto - Cód. Francés, artículo 1237 - de Luisiana, artículo 2132 - Sardo, 1327 - Holandés, 1118 - Napolitano, 1190".
Art. 731.- El pago debe hacerse: "1ro. A la persona a cuyo favor estuviere constituida la obligación si no hubiese cedido el crédito, o a su legítimo representante, cuando lo hubiese constituido para recibir el pago, o cuando el acreedor no tuviese la libre administración de sus bienes; "2do. A cualquiera de los acreedores, si la obligación fuese indivisible o solidaria, si el deudor no estuviese demandado por alguno de ellos; "3ro. A cada uno de los coacreedores, según la cuota que les corresponda, si la obligación fuese divisible, y no fuese solidaria; "4to. Si el acreedor o coacreedor hubiese fallecido, a sus legítimos sucesores por título universal, o a los herederos, según la cuota que a cada uno perteneciere, no siendo la obligación indivisible; "5to. A los cesionarios o subrogados, legal o convencionalmente;
"6to. Al que presentase el título del crédito, si éste fuese de pagarés al portador, salvo el caso de hurto o de graves sospechas de no pertenecer el título al portador; "7mo. Al tercero indicado para poder hacerse el pago, aunque lo resista el acreedor, y aunque a éste se le hubiese pagado una parte de la deuda.
Nota de Vélez al 731: "LL. 3, 4, 5 y 6,Tít. 14, Partida 5ª - L. 49, Tít. 3, Lib. 46, Digesto - Cód. Francés, artículo 1239; Napolitano, 1192; Sardo, 1329. En cuanto a los incs. 2º y 3º, lo que está resuelto en los títulos de las obligaciones solidarias, y de las obligaciones divisibles e indivisibles. Respecto al 4º, las LL. 11,Tít. 14, Part. 3ª y 14, Tít. 11, Part. 5ª - L. 3,Tít. 11, Lib. 1, Fuero Real. Respecto al 5º, lo que se resolverá en el capítulo del pago con subrogación.
Cuando el propietario de un título al portador, pierde la posesión, sea que este título se le haya perdido o le haya sido robado, o se haya destruido en un incendio o en un naufragio, se encuentra colocado en una situación muy diversa de la del propietario de un papel moneda que sufre un accidente semejante. La moneda lleva su valor en sí misma, y cuando un papel moneda es destruido, la pérdida es irreparable. No sucede así en los títulos al portador que emiten los gobiernos, que no tienen valor en sí mismos, sino que son simples reconocimientos, títulos destinados a probar la obligación. La continuación de la obligación es completamente independiente de la existencia material del título que la comprueba. Puede decirse que el deudor no carga con otra obligación que la de hacer el pago al portador del título; mas aunque éste sea el derecho del deudor, no se entiende que debe ejercerlo en todas circunstancias. Este derecho no existe en casos dudosos. Cuanto antes del pago, el que dice haber perdido la posesión del título, lo notifica al deudor para que no lo pague, éste debe provisoriamente rehusar el pago al portador, a fin de dejar a las partes, la posibilidad de hacer reconocer por medio de un proceso, en quién se halla la verdadera propiedad, por oposición a la propiedad presunta.
Si se supone una destrucción material, la autoridad hace conocer públicamente por avisos sucesivos la pérdida declarada de los números, y llama a los que puedan ser tenedores de ellos para que los presenten. Si estos avisos no producen ningún resultado satisfactorio en el término de tres años, una decisión judicial declara la no existencia del título, y el que lo ha perdido recibe otro título de igual valor. Si aparece después un poseedor del título perdido, el Estado está exonerado de pagarlo: el negocio es ya entre partes, ante los jueces que declaran a quién pertenece el nuevo título que reemplazó al que se juzgaba perdido. En cuanto al inc. 7° - L. 5,Tít. 14, Part. 5� - L. 12,Tít. 3, Lib. 46, Digesto".
Art. 732. El pago hecho al que est� en posesi�n del cr�dito es v�lido, aunque el poseedor sea despu�s vencido en juicio sobre la propiedad de la deuda.
Nota de Vélez al 732: "C�d. Franc�s, artículo 1240 - Sardo, 1330. Estar en posesi�n de un cr�dito no es tener el acto escrito que lo pruebe, sino gozar pac�ficamente de la calidad de acreedor. As�, un heredero aparente est� en posesi�n de los cr�ditos hereditarios, y son v�lidos los pagos que le hacen los deudores de la sucesi�n, aunque despu�s sea vencido en juicio y declarado no ser heredero. Por lo dem�s, tener el documento del cr�dito constituye la posesi�n cuando se trata de documentos pagaderos al portador. V�ase Marcadé, sobre el artículo 1240".
Art. 733. El pago hecho a un tercero que no tuviese poder para recibirlo, es v�lido en cuanto se hubiese convertido en utilidad del acreedor, y en el todo, si el acreedor lo ratificase.
Nota de Vélez al 733: "Regla 17, T�t. 34, Partida 7� - y L. 5,Tít. 14, Part. 5� - C�d. Franc�s, artículo 1239 - Napolitano, 1192 - Sardo, 1329".
Art. 734. El pago no puede hacerse a persona impedida de administrar sus bienes. S�lo ser� v�lido en cuanto se hubiese convertido en su utilidad.
Nota de Vélez al 734: "Regla 17, T�t. 34, Partida 7� - L. 5,T�t. 8, Lib. 26, Digesto - C�d. Franc�s, artículo 1241 - Napolitano, 1194 - Sardo, 1331 - Holand�s, 1122".
Art. 735. Si el acreedor capaz de contraer la obligaci�n se hubiese hecho incapaz de recibir el pago, el deudor que sabiendo la incapacidad sobreviniente se lo hubiese hecho, no extingue la obligaci�n. Art. 736. Si la deuda estuviese pignorada o embargada judicialmente, el pago hecho al acreedor no ser� v�lido. En este caso la nulidad del pago aprovechar� solamente a los acreedores ejecutantes o demandantes, o a los que se hubiesen constituido la prenda, a quienes el deudor estar� obligado a pagar de nuevo, salvo su derecho a repetir contra el acreedor a quien pag�.
Nota de Vélez al 736: "C�d. Franc�s, artículo 1242 - Napolitano, 1195 - Sardo, 1332 - Holand�s, 1123". Art. 737. El pago hecho por el deudor insolvente en fraude de otros acreedores es de ning�n valor.
Nota de Vélez al 737: "L. 7, T�t. 15, Part. 5�. De la revocaci�n de los pagos hechos por el deudor en fraude de los acreedores, se dispondr� en la secci�n siguiente". Art. 738. Cuando por el pago deba transferirse la propiedad de la cosa, es preciso para su validez, que el que lo hace sea propietario de ella y tenga capacidad de enajenarla. Si el pago fuese de una suma de dinero o de otra cosa que se consuma por el uso, no puede ser repetido contra el acreedor que la haya consumido de buena fe. Nota de Vélez al 738: "V�ase C�d. Franc�s, artículo 1238, y sobre �l a Marcad�. Respecto a la segunda parte, L. 14, � 8,T�t. 3, Lib. 46, Digesto. Cuando el que paga no es propietario de la cosa, y �sta es un inmueble, puede ser reivindicada por el verdadero propietario. Pero si el propietario no ejerce la repetici�n de la cosa, el deudor que la ha entregado no podr� hacerlo por el principio quem de evictione tenet actio, eumdem agentem repellit exceptio. Si se tratase de un mueble que no fuese perdido ni robado, el acreedor que lo ha recibido de buena fe no puede ser inquietado. Si el mueble hubiese sido perdido o robado, podr�a ser repetido por el due�o, pero no por el que lo ha pagado. Si el acreedor lo hubiese consumido de buena fe, no hay recurso contra �l. Cuando el deudor propietario de la cosa dada en pago no ten�a capacidad para enajenarla, la nulidad del pago no puede ser demandada sino por el incapaz o sus representantes, y no por el acreedor que la hubiese recibido, porque los beneficios de la incapacidad s�lo se han establecido a favor de los incapaces".
Art. 739. Lo que est� dispuesto sobre las personas que no puedan hacer pagos, es aplicable a las que no pueden recibirlos. De lo que se debe dar en pago
Pagos por Transferencia Electrónica en Causas Judiciales
Nota de Vélez al 740: "L. 3,T�t. 14, Part. 5�. - Ley 17, Código. de Solutionibus.- Cód. Francés, artículo 1243".
Art. 745. Si el pago consistiese en la entrega de cosas determinadas, o de cosas inciertas o de cosas fungibles o no fungibles, se observar�n las disposiciones contenidas en el T�tulo "De las obligaciones de dar".
Nota de Vélez al 745: "Las Leyes Romanas y los C�digos modernos exigen la prueba del pago de los tres últimos per�odos, para suponer el pago de los anteriores. Pero para esto no hay raz�n alguna. Si el acreedor o la oficina pública encargada de una contribuci�n da el recibo por el �ltimo a�o de una pensión o contribución anual, los acreedores s�lo deben ser culpados cuando no expresaron que quedaban impagas las pensiones o contribuciones anteriores. Este es el caso de aplicar el principio: Plus favemus liberationibus quam obligationibus".
Art. 746. Cuando el pago deba ser hecho en prestaciones parciales, y en períodos determinados, el pago hecho por el último período hace presumir el pago de los anteriores, salvo la prueba en contrario. Lugar del pago
Art. 747. El pago debe ser hecho en el lugar designado en la obligaci�n. Si no hubiese lugar designado, y se tratase de un cuerpo cierto y determinado deber� hacerse donde �ste exist�a al tiempo de contraerse la obligaci�n. En cualquier otro caso, el lugar de pago ser� el del domicilio del deudor al tiempo del cumplimiento de la obligaci�n.
Nota de Vélez al 747: "Cód. Francés, artículo 1247 - Napolitano, 1101 - Sardo, 1337 - de Luisiana, artículo 2153, en cuanto los dos primeros párrafos. Respecto al segundo inciso, el Cód. de Holanda, artículo 1429, designa el domicilio del acreedor. La L. 13,Tít. 11, Part. 5�, dispone como el primer p�rrafo del artículo; mas la L. 32,Tít. 2, Part. 3�, da competencia al juez del lugar del contrato como que allí fuese el fuero de la causa, sin expresar que el obligado haya de encontrarlo o no en ese lugar. Por las Leyes Romanas el que se oblig� a pagar en determinado lugar, no puede hacer el pago en otro contra la voluntad del acreedor. L. 9,T�t. 4, Lib. 13, Digesto - L. 19,T�t. 1, Lib. 5, Digesto". Art. 748. Si el deudor mudase de domicilio, en los casos en que el lugar de �ste fuese el designado para el pago, el acreedor podr� exigirlo, o en el lugar del primer domicilio, o en el nuevo del deudor. Art. 749. Si el pago consistiese en una suma de dinero, como precio de alguna cosa enajenada por el acreedor, debe ser hecho en el lugar de la tradici�n de la cosa, no habiendo lugar designado, salvo si el pago fuese a plazos. Tiempo en que debe hacerse el pago
Nota de Vélez al 750: "L. 13,Tít. 11, Part. 5� - L. 8,Tít. 14, Part. 5� - L. 42,Tít. 1, Lib. 45, Digesto - Tít. 16, � 2, Lib. 3, Instituta".
Art. 755. Si el deudor quisiere hacer pagos anticipados y el acreedor recibirlos, no podrá éste ser obligado a hacer descuentos. Pago por consignaci�n
Art. 756. P�gase por consignaci�n, haci�ndose dep�sito judicial de la suma que se debe. Nota de Vélez al 756: "L. 8,Tít. 14, Part. 5� - L. 19, Tít. 32, Lib. 4 Cód. Romano y L. 9, Tít. 43, Lib. 8, Cód. Romano. Cód. Francés, artículo 1257; Sardo, 1347; Holandés, 1440; Napolitano, 1211. En todos los códigos de Europa y América la consignación comprende, tanto las deudas de sumas de dinero, como las deudas de cosas ciertas o inciertas, cuando en realidad la consignación no puede tener lugar, sino respecto a las deudas de dinero. ¿Cómo haría el deudor el depósito judicial de un cargamento de hierro, para ofrecerlo al acreedor en su domicilio, y seguir todas las reglas de la consignación para las sumas de dinero? Para cualquier otra cosa, la oferta al acreedor por parte del deudor, para que venga a tomar la cosa debida, debe causar su liberación, y tener los efectos de la consignación". (*)
Art. 757. La consignaci�n puede tener lugar: 1° Cuando el acreedor no quisiera recibir el pago ofrecido por deudor;
Art. 758. La consignaci�n no tendr� la fuerza de pago, sino concurriendo en cuanto a las personas, objeto, modo y tiempo, todos los requisitos sin los cuales el pago no puede ser v�lido. No concurriendo estos requisitos, el acreedor no est� obligado a aceptar el ofrecimiento del pago.
Art. 759. La consignaci�n hecha por dep�sito judicial, que no fuese impugnada por el acreedor, surte todos los efectos del verdadero pago. Si fuese impugnada por no tener todas las condiciones debidas, surte los efectos del pago, desde el d�a de la sentencia que la declare legal.
Art. 760. Si el acreedor no impugnare la consignaci�n, o si fuese vencido en la oposici�n que hiciere, los gastos del dep�sito y las costas judiciales ser�n a su cargo. Ser�n a cargo del deudor, si retirase el dep�sito, o si la consignaci�n se juzgare ilegal.
Nota de Vélez al 760: "C�d. Franc�s, artículo 1260; Sardo, 1350; Napolitano, 1214".
Art. 761. Mientras el acreedor no hubiese aceptado la consignaci�n, o no hubiese reca�do declaraci�n judicial teni�ndola por v�lida, podr� el deudor retirar la cantidad consignada. La obligaci�n en tal caso renacer� con todos sus accesorios.
Nota de Vélez al 761: "Cód. Francés, artículo 1261; Sardo, 1351; Napolitano, 1215". Art. 762. Si ha habido sentencia declarando v�lida la consignaci�n, el deudor no puede retirarla, ni con consentimiento del acreedor, en perjuicio de sus codeudores o fiadores.
Nota de Vélez al 762: "Cód. Francés, artículo 1262. El pago estaba definitivamente hecho, y extinguida la obligación principal con todos sus accesorios".
Art. 763. Si declarada v�lida la consignaci�n, el acreedor consiente que el deudor la retire, no puede, para el pago de su cr�dito, aprovecharse de las garant�as o seguridades que le compet�an; y los codeudores y fiadores quedar�n libres.
Nota de Vélez al 763: "Cód. Francés, artículo 1263; Napolitano, 1217; Sardo, 1353" Deudas de cuerpos ciertos C�digo Civil
Art. 764. Si la deuda fuese de un cuerpo cierto, que deba ser entregado en el lugar en que se encuentre, el deudor deberá hacer intimación judicial al acreedor para que lo reciba; y desde entonces la intimación surte todos los efectos de la consignación. Si el acreedor no lo recibe, la cosa debida puede ser depositada en otra parte con autorización judicial. Nota de Vélez al 764: "Cód. Francés, artículo 1264, Marcadé sobre este artículo, trata perfectamente esta materia".
Art. 766. Si la cosa debida fuese indeterminada y a elección del acreedor, el deudor debe hacerle intimación judicial para que haga la elección. Si rehusare hacerla, el deudor podrá ser autorizado por el juez para verificarla. Hecha ésta, el deudor debe hacer la intimación al acreedor para que la reciba, como en el caso de la deuda de cuerpo cierto. Nota de Vélez al 765 y 766: "Marcadé, en el lugar citado". Pago con subrogaci�n Doctrina Nacional
Art. 767.- El pago con subrogaci�n tiene lugar, cuando lo hace un tercero, a quien se transmiten todos los derechos del acreedor. La subrogaci�n es convencional o legal. La subrogaci�n convencional puede ser consentida, sea por el acreedor, sin intervenci�n del deudor, sea por el deudor, sin el concurso de la voluntad del acreedor. Art. 768.- La subrogaci�n tiene lugar sin dependencia de la cesi�n expresa del acreedor a favor:
"3ro. Del tercero no interesado que hace el pago, consinti�ndolo t�cita o expresamente el deudor, o ignor�ndolo;
"4to. Del que adquiri� un inmueble, y paga al acreedor que tuviese hipoteca sobre el mismo inmueble;
"5to. Del heredero que admiti� la herencia con beneficio de inventario, y paga con sus propios fondos la deuda de la misma.
Nota de V�lez al 768: "Cód. Francés, artículo 1251 - Sardo 1341 (*) - Holandés 1438 - Napolitano, 1204. Por Derecho Romano, s�lo el acreedor hipotecario posterior, que paga al hipotecario anterior, quedaba subrogado por el ministerio de la ley, pero no le quedaba el simple acreedor quirografario, o un tercero, a no mediar pacto o cesi�n. Lo mismo dispone la Ley de Partida 34,Tít. 13, Part. 5ª - LL. 22,Tít. 14, Lib. 8, Cód. Romano y 1, 5, 8 y 10,Tít. 18, Lib 8, Cód. Romano. Véase a Goyena, artículo 1117 (**). Respecto al nº 2, véase a Marcadé sobre el artículo 1252, nº 718". Comentario: (*) Vélez copia el error de Goyena y cita el artículo 1441 del Sardo. (**) Goyena cita, además, LL. 11, § 4, Tít. 4 - L. 12, §§ 6 y 9, Tít. 4, Lib. 20, Digesto y L. 5, Tit. 15. Lib. 50, Digesto.
Jurisprudencia Nacional C�digo Civil
"El tercero no interesado que ha pagado la deuda puede pretender el reembolso con fundamento en lo dispuesto en el art. 727 del C�d. Civil o invocando la subrogaci�n en los derechos del acreedor que le concede el art. 768, inc. 3 del C�d. Civ.". "Cuando no se ha pagado la deuda, sino que se ha ejecutado un contrato en beneficio de un tercero, no se da la subrogaci�n legal, ya que se trata de otro orden de relaciones. Para que la subrogaci�n sea resultado del pago, sea convencional, sea legal, la deuda debe preexistir al pago del tercero (artículos 504 y 768 inc. 3 C�d. Civ.)".
"El pago con subrogaci�n tiene lugar, cuando lo hace un tercero, a quien se transmiten todos los derechos del acreedor. La subrogaci�n es convencional o legal. La subrogaci�n convencional puede ser consentida, sea por el acreedor, sin intervenci�n del deudor, sea por el deudor, sin el concurso de la voluntad del acreedor".
"Habiendo la aseguradora justificado el pago de las indemnizaciones debidas con motivo del siniestro, a quedado expedita, por efecto de la subrogaci�n legal, la acci�n de aquella contra el tercero responsable del da�o (arts. 375 del C�d. Procesal; 767, 768 inc. 3, 771 del C�d. Civil y el artículo 80 de la Ley 17.418)".
"La subrogaci�n legal, impuesta por el art�culo 80 de la Ley 17.418, no tiene m�s alcance que el determinado por la propia norma, o sea, hasta el monto de la indemnizaci�n abonada al asegurado. Es por ello que el tercero sigue siendo deudor del asegurado en la medida en que este no ha sido indemnizado".
"El pago con subrogaci�n del C�d. Civil y la subrogaci�n del asegurador de la Ley 17.418 se diferencian en que en el primero, el cesionario tiene el derecho y la acci�n originados en el mismo t�tulo del cedente; mientras que en la segunda, la ley atribuye el pago que hace el asegurador (en raz�n del contrato de seguro), el efecto de transmitirle ipso iure los derechos y la acci�n (en la medida del pago) que el asegurado tiene contra el tercero".
Art. 769.- La subrogaci�n convencional tiene lugar, cuando el acreedor recibe el pago de un tercero, y le transmite expresamente todos sus derechos respecto de la deuda. En tal caso, la subrogaci�n ser� regida por las disposiciones sobre la "cesi�n de derechos".
Nota de V�lez al 769: "Cód. Francés, artículo 1250 - Sardo, 1340 - Napolitano, 1203".
Art. 770.- La subrogaci�n convencional puede hacerse tambi�n por el deudor, cuando paga la deuda de una suma de dinero, con otra cantidad que ha tomado prestada, y subroga al prestamista en los derechos y acciones del acreedor primitivo.
Art. 771.- La subrogaci�n legal o convencional, traspasa al nuevo acreedor todos los derechos, acciones y garant�as del antiguo acreedor, tanto como contra el deudor principal y codeudores, como contra los fiadores, con las modificaciones siguientes:
1 - El subrogado no puede ejercer los derechos y acciones del acreedor, sino hasta la concurrencia de la suma que �l ha desembolsado realmente para la liberaci�n del deudor;
2 - El efecto de la subrogaci�n convencional puede ser limitado a ciertos derechos y acciones por el acreedor, o por el deudor que la consiente;
3 - La subrogaci�n legal, establecida en provecho de los que han pagado una deuda a la cual estaban obligados con otros, no los autoriza a ejercer los derechos y las acciones del acreedor contra sus coobligados, sino hasta la concurrencia de la parte, por la cual cada uno de estos �ltimos estaba obligado a contribuir para el pago de la deuda.
Nota de V�lez al 771: "Cód. Francés, artículo 1250 - L. 2, Tít. 3, Lib. 42, Digesto - L. 1,Tít. 19, Lib. 8, Cód. Romano".
Art. 772.- Si el subrogado en lugar del acreedor hubiere hecho un pago parcial, y los bienes del deudor no alcanzaren a pagar la parte restante del acreedor y la del subrogado, estos concurrir�n con igual derecho por la parte que se les debiese. Imputaci�n del pago Carta de pago
Art. 773.- Si las obligaciones para con un solo acreedor, tuviesen por objeto prestaciones de la misma naturaleza, el deudor tiene la facultad de declarar al tiempo de hacer el pago, por cu�l de ellas debe entenderse que lo hace.
Nota de Vélez al 773: "L. 10,Tít. 14, Part. 5ª - L. 8, Tít. 20, Lib. 3, Fuero Real - LL. 1, 2 y 3, Tít. 3, Lib. 46, Digesto - L. 1, Tít. 43, Lib. 8, Cód. Romano - Cód. Francés, artículo 1253 - Sardo, 1343 - Napolitano, 1707".
Art. 774.- La elecci�n del deudor no podr� ser sobre deuda il�quida, ni sobre la que no sea de plazo vencido.
Art. 775.- Cuando el deudor no ha escogido una de las deudas l�quidas y vencidas para la imputaci�n del pago, y hubiese aceptado recibo del acreedor, imputando el pago a alguna de ellas especialmente, no puede pedir se impute en cuenta de otra, a menos que haya mediado dolo, violencia o sorpresa por parte del acreedor.
Art. 777.- El pago hecho por cuenta de capital e intereses, se imputar� primero a los intereses, a no ser que el acreedor diese recibo por cuenta del capital.
Art. 778.- No expres�ndose en el recibo del acreedor a qu� deuda se hubiese hecho la imputaci�n del pago, debe imputarse entre las de plazo vencido, a la m�s onerosa al deudor, o porque llevara intereses, o porque hubiera pena constituida por falta de cumplimiento de la obligaci�n, o por mediar prenda o hipoteca, o por otra raz�n semejante. Si las deudas fuesen de igual naturaleza, se imputar� a todas a prorrata. Pago por entrega de bienes
Art. 779. El pago queda hecho, cuando el acreedor recibe voluntariamente por pago de la deuda, alguna cosa que no sea dinero en sustituci�n de lo que se le deb�a entregar, o del hecho que se le deb�a prestar. Art. 780. Si la cosa recibida por el acreedor fuese un cr�dito a favor del deudor, se juzgar� por las reglas de la cesi�n de derechos. Art. 781. Si se determinase el precio por el cual el acreedor recibe la cosa en pago, sus relaciones con el deudor ser�n juzgadas por las reglas del contrato de "compraventa". Art. 782. Los representantes del acreedor, sean necesarios o voluntarios, no est�n autorizados para aceptar pagos por entrega de bienes. Art. 783. Si el acreedor fuese vencido en juicio sobre la propiedad de la cosa dada en pago, tendr� derecho para ser indemnizado como comprador, pero no podr� hacer revivir la obligaci�n primitiva.
Acci�n subrogatoria
C�digo Procesal Pcia. de Bs. As. C�digo Procesal Nacional
Art. 111. - El ejercicio de la acci�n subrogatoria que prev� el art�culo 1196 del C�digo Civil no requerir� autorizaci�n judicial previa y se ajustar� al tr�mite que prescriben los art�culos siguientes.
Art. 112. - Antes de conferirse traslado al demandado, se citar� al deudor por el plazo de diez (10) d�as, durante el cual �ste podr�:
1) Formular oposici�n, fundada en que ya ha interpuesto la demanda o en la manifiesta improcedencia de la subrogaci�n.
2) Interponer la demanda, en cuyo caso se le considerar� como actor y el juicio proseguir� con el demandado.
En este �ltimo supuesto, as� como cuando el deudor hubiese ejercido la acci�n con anterioridad, el acreedor podr� intervenir en el proceso en la calidad prescripta por el primer apartado del art�culo 91.
Art. 113. - Aunque el deudor al ser citado no ejerciere ninguno de los derechos acordados en el art�culo anterior, podr� intervenir en el proceso en la calidad prescripta por el segundo apartado del art�culo 91.
En todos los casos, el deudor podr� ser llamado a absolver posiciones y reconocer documentos.
Art. 114. - La sentencia har� cosa juzgada en favor o en contra del deudor citado, haya o no comparecido Jurisprudencia Nacional
"Si el fiador, acompa�ando recibos en los que se dej� constancia de que cancelaba la deuda subrog�ndose en los derechos de la acreedora, pretende entablar una acci�n contra el ejecutado ejerciendo los derechos que emanan de la subrogaci�n, puede promover todas las acciones que pose�a el acreedor sean �stas ejecutivas o de cualquier otra naturaleza".
"Atento el carácter solidario de la obligaci�n asumida por los fiadores de una cuenta corriente bancaria el pago efectuado por uno de ellos, que determin� la extinci�n de la obligaci�n en cabeza del ejecutante, beneficia a los demás, pudiendo esgrimirla como defensa, ya que la subrogaci�n opera por imperio legal independientemente de la cesi�n expresa del acreedor (C�d. Civ. 768 - 2�), correspondiendo hacer lugar a la excepci�n de pago fundada en tal hecho". "Corresponde la aplicaci�n de las reglas referentes al pago por subrogaci�n (C�d. Civ. 767) si quien ha depositado en el expediente no ha invocado la calidad de deudor ni de tercero interesado, únicas hipótesis en las que hubiera sido autorizado el procedimiento de la consignaci�n, ya que el tercero no interesado (concepto que se extrae por su no menci�n en el C�d. Civ. 726) al carecer de "jus solvendi" se encuentra inhabilitado para demandar al acreedor por consignaci�n en pago".
"Si bien un pago incompleto seria suficiente para no dar andamiento a la consignaci�n civil, nada obstaría a que una daci�n parcial fuera admitida en los términos del C�d. Civ. 771 - 1, sin perjuicio de la actitud que el acreedor pueda asumir amparándose en la facultad que le confiere el C�d. Civ. 742".
"La acci�n recursoria de un co-obligado solidario contra el otro es diversa de la promovida por el acreedor, que puede dirigirse contra cualquiera de ellos por la totalidad de la deuda (art�culos 705 y 716 del C.C.). No empece a ello el fundamento que pudiere tener dicha acci�n recursoria, que estaría dado por el pago en subrogaci�n (C�d. Civ. 768 - 2): el reclamo del "solvens" no es susceptible de tramitaci�n en el juicio promovido por el acreedor contra ambos deudores".
"Mediante el ejercicio de la acci�n subrogatoria u oblicua, el acreedor no cobra directamente su cr�dito en caso de resultar vencedor en el juicio, ya que ello s�lo importa incorporar bienes al patrimonio de su deudor, para luego poder ejercer sus acciones contra �ste. Por otra parte, el pago con subrogaci�n - seg�n lo dispuesto por el art�culo 767 del ordenamiento de fondo - tiene lugar cuando lo hace un tercero a quien se transmiten todos los derechos del acreedor, y la acci�n que se ejerce es directa, en cambio en la acci�n oblicua es indirecta porque los acreedores no act�an en su propio nombre, sino en nombre de su deudor".
"No debe confundirse la acci�n subrogatoria (u oblicua) concedida a los acreedores para ejercer las que competen a sus deudores, con aquellas que nacen del pago con subrogaci�n. En este �ltimo supuesto la obligaci�n pagada, si bien queda entonces extinguida con relaci�n al antiguo acreedor, subsiste con relaci�n al tercero que efectúa el pago, quien puede reclamar del deudor el cumplimiento de ella.
Mas en tal caso, quien ha pagado con subrogaci�n (C�d. Civ. 729, 731-5, 767 y 772), ejercita una acci�n directa, y por ende no est� sometido a las reglas del C�d. Proc. art. 111 y sigts. Ello así, se debe incoar la pretensi�n en juicio aut�nomo". "Si el ejecutante pidió revocatoria, con apelaci�n subsidiaria, respecto del proveimiento que difirió "disponer la subasta solicitada ... Hasta acreditarse que el demandado ha aceptado la compra del inmueble embargado", resulta improcedente -como en el caso- la decisi�n que desestim� el pedido de revocatoria, con la apreciaci�n de no registrarse el dominio del inmueble objeto del pedido de venta a nombre del ejecutado; e indicó al pretensor "ocurrir por la vía del C�digo Civil artículo 1196". Es decir, que fue inadecuado remitir al ejecutante a accionar en vía distinta de esta, para obtener el perfeccionamiento del dominio del inmueble atribuido al ejecutado, registrado actualmente para otra persona individual distinta de aquel. Ello, pues la llamada "acci�n" subrogatoria, habilitada en la citada norma legal, "no" constituye una demanda peculiar con tr�mite aut�nomo, ni necesita de un tr�mite separado materialmente, no siendo menester instar un "proceso de subrogaci�n" independiente de esta ejecuci�n. Por tanto, en este proceso el ejecutante podr� actuar, seg�n previsi�n del C�digo Civil art. 1196, con la formulaci�n de peticiones concretas para las cuales la habilita el subrogarse en los derechos del ejecutado al dominio de la finca embargada, hasta perfeccionarlos para hacerlos susceptibles de ejecuci�n forzada, si esto �ltimo procediere conforme con la ley material por aplicar". Pago indebido Doctrina Nacional
Art. 784. El que por un error de hecho o de derecho, se creyere deudor, y entregase alguna cosa o cantidad en pago, tiene derecho a repetirla del que la recibi�.
Nota de V�lez al 784: "LL. 28 y ss,T�t. 14, Part. 5� - L. 7,T�t. 6, Lib. 12, Digesto - Instituta, T�t. 27, Lib. 3, � 6. V�ase los arts. 1376 y 1377 del C�d. Franc�s que hablan tanto del acreedor como del deudor. Lo siguen los dem�s c�digos publicados. En esos c�digos no se distingue si la entrega se ha hecho por un error de hecho o por un error de derecho, y esto ha originado una grave cuesti�n entre los jurisconsultos franceses. Toullier, tomo XI, n°s. 60 y 61, y Zachariae, tomo III, p�gs. 183 y 185, fundados en el Derecho Romano, sostienen que el que paga por un error de derecho no tiene repetici�n, porque tal error no puede alegarse. Pero el principio de equidad, dice Marcadé, que siempre es principio en nuestro derecho civil, no permite enriquecerse con lo ajeno y que un supuesto acreedor se quede con una suma o con una cosa que no se le deb�a, o que no se la deb�a el que la entrega. Cuando a �l nada se le debe, es indudable que no puede apoyarse en el error ajeno; cuando es verdadero acreedor, y otro, por un error de derecho, le hace el pago, la repetici�n no le priva de cobrar lo que le deba el verdadero deudor. Un legatario, por ejemplo, que errando en el derecho cree que debe pagar una deuda del testador, y la paga en efecto, no le priva al acreedor, por la repetici�n que ejerza, cobrar lo que le debe el verdadero deudor".
Art. 785. El derecho de repetir lo entregado cesa, cuando el acreedor ha destruido el documento que le serv�a de t�tulo a consecuencia del pago; pero le queda a salvo el derecho al que ha pagado, contra el deudor verdadero.
Nota de V�lez al 785: "El acreedor que en el caso del art�culo recibe el pago, ha podido creer que el que lo hace es un tercero que paga por el verdadero deudor, y ha inutilizado el t�tulo del cr�dito. El error del que le ha hecho el pago no debe perjudicarlo. Al que ha hecho el pago, le queda la acci�n negotiorum gestorum contra el verdadero deudor".
Art. 786. El que recibi� el pago de buena fe, est� obligado a restituir igual cantidad que la recibida, o la cosa que se le entreg� con los frutos pendientes, pero no los consumidos. Debe ser considerado como el poseedor de buena fe.
Nota de V�lez al 786: "No hacemos concordancia en este y los art�culos que siguen, porque nos separamos enteramente, tanto de las resoluciones de nuestras leyes, como de la de los c�digos extranjeros en puntos muy importantes".
Art. 787. Si el que de buena fe recibi� en pago una cosa ra�z, la hubiese enajenado por t�tulo oneroso o por t�tulo lucrativo, el que hizo el pago puede reivindicarla de quien la tuviese.
Nota de V�lez al 787: "Esta es otra grave cuesti�n entre los jurisconsultos. La Ley de Partida 37,T�t. 14, Part. 5�, y todos los c�digos extranjeros, s�lo obligan al acreedor putativo, a la devoluci�n del precio de la cosa, si la hubiese vendido. Toullier, tomo XI, n°s. 97 y 99, fundado en el Derecho Romano le niega al que hizo el pago el derecho de reivindicaci�n; pero Duranton, tomo XIII, n° 683, y Marcadé sobre los arts. 1378 y sgtes., sostienen la afirmativa. Lo estricto de los principios del Derecho Romano hac�a no considerar al acreedor putativo como mero poseedor de buena fe, sino como simple deudor de la cosa, cuando en realidad s�lo es poseedor de buena fe de la cosa que se le ha dado en pago. Nosotros lo hemos calificado como tal en los art�culos anteriores, y decimos que el poseedor de buena fe, que verdaderamente no es due�o de la cosa, no trasmite la propiedad de ella, cuando la enajena, y puede reivindicarla el verdadero propietario. En las herencias, si el heredero aparente, enajena las cosas hereditarias, pueden ser �stas reivindicadas por los verdaderos herederos cuando ha sido vencido en juicio, pues no se le considera sino como poseedor de buena fe. No se pueden transferir otros derechos que los propios, y la enajenaci�n hecha por el que no es propietario, no hace propietario al que la adquiere. El que ha recibido en pago una cosa que no se le deb�a, no ha podido llegar a ser propietario de ella, pues la tradici�n que se le hizo fue por un error y por una falsa causa".
Art. 788. Si ha habido mala fe en el que recibi� el pago, debe restituir la cantidad o la cosa, con los intereses o los frutos que hubiese producido o podido producir desde el d�a del pago. Debe ser considerado como el poseedor de mala fe.
Nota de V�lez al 788: "Conforme la L. 37,T�t. 14, Part. 5�".
Art. 789. Si la cosa se ha deteriorado o destruido, aunque sea por caso fortuito, el que la recibi� de mala fe en pago, debe reparar su deterioro o su valor, a no ser que el deterioro o p�rdida de ella hubiera tambi�n de haber sucedido, estando en poder del que la entreg�.
Nota de V�lez al 789: "Un terremoto, por ejemplo, que hubiese destruido o deteriorado la cosa lo mismo estando en poder del actual poseedor, que en poder de su verdadero due�o. Este es el gran principio de equidad del Derecho Romano Nullam injuriam, aut damnum dare videtur aeque perituris aedibus.- Aubry y Rau, § 321 - C�d. Franc�s, art�culo 1302, inc. 1° - C�d. Sardo, artículo 1393, inc.1°". Art. 790. Habr� tambi�n error esencial con lugar a la repetici�n, aunque el deudor lo sea efectivamente, en los casos siguientes:
Art. 791. No habr� error esencial, ni se puede repetir lo que se hubiese pagado, en los casos siguientes:
Art. 792. El pago efectuado sin causa, o por una causa contraria a las buenas costumbres, como tambi�n el que se hubiese obtenido por medios il�citos, puede ser repetido, haya sido o no hecho por error.
Nota de V�lez al 792: "Este art�culo y los siguientes, son consecuencias necesarias de los art�culos desde el 499 hasta el 504 inclusive".
Art. 793. El pago debe ser considerado hecho sin causa, cuando ha tenido lugar en consideraci�n a una causa futura, a cuya realizaci�n se opon�a un obst�culo legal, o que de hecho no se hubiese realizado, o que fuese en consideraci�n de una causa existente pero que hubiese cesado de existir. Nota de V�lez al 793: "Por ejemplo, una suma dada a t�tulo de dote en mira de un matrimonio legalmente imposible, o que de hecho no se hubiese celebrado; y en el caso de una indemnizaci�n pagada por falta de exhibici�n de una cosa, de la cual el propietario hubiese despu�s recobrado la posesi�n". Art. 794. Es tambi�n hecho sin causa, el pago efectuado en virtud de una obligaci�n, cuya causa fuese contraria a las leyes o al orden p�blico; a no ser que fuese hecho en ejecuci�n de una convenci�n, que debiese procurar a cada una de las partes una ventaja il�cita, en cuyo caso no podr� repetirse.
Nota de V�lez al 794: "Por ejemplo, en el caso que una sociedad se formase para operaciones de contrabando, y una de las partes quisiera repetir contra la otra las sumas pagadas en ejecuci�n de la convenci�n a t�tulo de beneficios o p�rdidas".
Art. 795. El pago hecho por una causa contraria a las buenas costumbres, puede repetirse cuando s�lo hay torpeza por parte del que lo recibe, aunque el hecho o la omisi�n en virtud de la cual el pago ha sido efectuado, hubiese sido cumplido. Si hay torpeza por ambas partes, la repetici�n no tiene lugar aunque el hecho no se hubiese realizado.
Nota de V�lez al 795: "Por la primera parte del art�culo resulta que el dinero pagado, o la cosa dada a una persona para que se abstenga de un delito o de una acci�n inmoral, o para que cumpla una obligaci�n, puede repetirse. L. 2, �� 1 y 2, Digesto, De condit. ob turp. caus. La Ley Romana dec�a, quod si turpis causa accipientis fuerit, etiamsi res secuta sit, repetit potest. L. 1, � 2, Dig. eod.T�t. Respecto a la segunda parte del art�culo dec�a tambi�n: ubi autem et dantis et accipientis turpitudo versatur, non posse repeti dicimus. L. 3, Digesto eod. t�t. Sobre los cuatro �ltimos art�culos, v�ase Aubry y Rau, � 442 bis - Pothier, De las obligaciones, n°s. 43 a 47 - Toullier, tomo VI, n° 126 - Duranton, tomo X, n° 374 - Merlin, Quest. verb. Causes des obligations". Art. 796. Lo dispuesto en este Cap�tulo es extensivo a las obligaciones putativas, aunque el pago no se haya verificado; y as�, el que por error se constituy� acreedor de otro que tambi�n por error se constituy� deudor, queda obligado a restituirle el respectivo instrumento de cr�dito, y a darle liberaci�n por otro instrumento de la misma naturaleza..
Art. 797. El que por error acept� una liberaci�n de su acreedor, que tambi�n por error se la dio, queda obligado a reconocerlo nuevamente como a su acreedor por la misma deuda, con las mismas garant�as y por instrumento de igual naturaleza.
Art. 798. No obstante la liberaci�n dada por error, el verdadero acreedor tendr� derecho a demandar a su deudor en los t�rminos del anterior art�culo, si la deuda no estuviere vencida, y servir� de nuevo t�tulo de cr�dito la sentencia que en su favor se pronuncie. Si la deuda estuviese ya vencida podr� demandar su pago. Beneficio de competencia Doctrina Nacional
Art. 799.- Beneficio de competencia es el que se concede a ciertos deudores, para no oblig�rseles a pagar m�s de lo que buenamente puedan, dej�ndoles en consecuencia lo indispensable para una modesta subsistencia, seg�n su clase y circunstancias, y con cargo de devoluci�n cuando mejoren de fortuna. Art. 800.- El acreedor está obligado a conceder este beneficio: 1º) A sus descendientes o ascendientes no habiendo éstos irrogado al acreedor ofensa alguna de las clasificadas entre las causas de desheredación.
Nota de Vélez al 799 y 800: "Código de Chile, arts. 1625 y 1626. - L. 1,Tít. 15, Part. 5° - L. 173,Tít. 17, Lib. 50, De Div. Reg. Juris.". La novaci�n Doctrina Nacional Doctrina Internacional Art. 801.- La novaci�n es la transformaci�n de una obligaci�n en otra.
Nota de V�lez al 801: "Marcad�, n� 747. La Ley Romana define la novaci�n: Novatio est prioris debiti in aliam obligationem ...transfusio atque traslatio, L, 1,Tit. 2, Lib. 46, Digesto. Lo mismo la L. 15,Tit. l4, Part. 5� que reconoce dos casos de novaci�n: 1�, cambio de la obligaci�n; 2�, cambio del deudor. El C�d. Franc�s por los arts. 1271 y 1273, reconoce tres casos: 1�) Una nueva deuda; 2� un nuevo acreedor; 3�, un nuevo deudor. Lo siguen el C�d. Sardo, arts. 1363 y 1365 - Holand�s, 1449 y 1451 - Napolitano, 1225 y 1227". Art. 802.- La novaci�n supone una obligaci�n anterior que le sirve de causa. Si la obligaci�n anterior fuese nula, o se hallaba ya extinguida el d�a que la posterior fue contra�da, no habr� novaci�n.
Nota de V�lez al 802: "LL. 129 y 178, Digesto, De Regulis Juris (*) - Instituta, Lib 3,T�t. 30, � 3. La resoluci�n del art�culo no impide que una obligaci�n natural pueda por medio de la novaci�n ser convertida en una obligaci�n civil. (**) - L. 1, § 1, Digesto, De novationibus - Pothier, Oblig. n° 589.- Duranton, tomo X, n° 330. Tampoco se opone a que una obligaci�n anulable, susceptible de confirmaci�n, pueda, de la misma manera, ser transformada en una obligaci�n v�lida. Aubry y Rau, � 324, n� 1". Comentario: (*) Para el Digesto Teórico Práctico Ley CLXXI, que remite a la L. 55,Tít. 17, Lib. 50 y Ley CXXXVII que remite a la L. 25, § 6, Tít. 3, Lib. 5, Digesto. (**) Véase el artículo 2057 e, infra, el artículo 819, del Cód. Civil y, sobre ellos, a Luis Moisset de Espan�s.
Art. 803.- La novaci�n extingue la obligaci�n principal con sus accesorios, y las obligaciones accesorias. El acreedor sin embargo puede, por una reserva expresa, impedir la extinci�n de los privilegios e hipotecas del antiguo cr�dito, que entonces pasan a la nueva. Esta reserva no exige la intervenci�n de la persona respecto de la cual es hecha.
Nota de V�lez al 803: "Aubry y Rau, � 324, n° 5 - L. 15,Tit. l4, Part. 5� - L.L. 18 y 30, T�t. 2, Lib. 46, Digesto - C�d. Franc�s, arts. 1278 y 1281 - Sardo, 1370 - Napolitano, 1232 - Holand�s, 1457".
Art. 804.- El acreedor no puede reservarse el derecho de prenda o hipoteca de la obligaci�n extinguida, si los bienes hipotecados o empe�ados pertenecieren a terceros que no hubiesen tenido parte en la novaci�n.
Art. 805.- S�lo pueden hacer novaci�n en las obligaciones, los que pueden pagar y los que tienen capacidad para contratar.
Nota de V�lez al 805: "L. 17,T�t. 14, Part. 5� - C�d. Franc�s, artículo 1272 - Sardo, 1364".
Art. 806.- El representante del acreedor no puede hacer novaci�n de la obligaci�n, si no tuviere poderes especiales.
Art. 807.- Cuando una obligaci�n pura se convierta en otra obligaci�n condicional, no habr� novaci�n, si llega a faltar la condici�n puesta en la segunda, y quedar� subsistente la primera.
Art. 808.- Tampoco habr� novaci�n, si la obligaci�n condicional se convierte en pura, y faltase la condici�n de la primera.
Art. 809.- La novaci�n entre uno de los acreedores solidarios y el deudor, extingue la obligaci�n de �ste para con los otros acreedores.
Art. 810.- La novaci�n entre el acreedor y uno de los deudores por obligaciones solidarias o indivisibles, extingue la obligaci�n de los otros codeudores.
Art. 811.- La novaci�n entre el acreedor y los fiadores, extingue la obligaci�n del deudor principal. Art. 812. La novaci�n no se presume. Es preciso que la voluntad de las partes se manifieste claramente en la nueva convenci�n, o que la existencia de la anterior obligaci�n sea incompatible con la nueva. Las estipulaciones y alteraciones en la primitiva obligaci�n que no hagan al objeto principal, o a su causa, como respecto al tiempo, lugar o modo de cumplimiento, ser�n consideradas como que s�lo modifican la obligaci�n, pero no que la extinguen. Nota de V�lez al 812: "Deciendo abiertamiente, es la expresi�n de la L. 15,Tít. 14, Part. 5� - L. 3,T�t. 43, Lib. 8, Código Romano. - Instituta, � 3,T�t. 30, Lib. 3 - C�d. Franc�s, art�culo 1273 - Sardo 1365". Art. 813. Si el acreedor que tiene alguna garant�a particular o privilegio en seguridad de su cr�dito, aceptase de su deudor billetes suscriptos en pago de la deuda, no hace novaci�n de la primera obligaci�n, si la causa de la deuda fuese la misma en una y otra obligaci�n. Nota de V�lez al 813: "El que recibe billetes o letras, diciéndose en ellos que se reciben en pago de la deuda, no causa novación, porque el recibo en esos papeles de crédito es hipotético, si ellos fueren pagados. Esta verdad, dice Marcadé, ha sido consagrada por las decisiones constantes de los Tribunales. Lo mismo enseña Pothier. Pero Duranton, tomo XII, n° 287, sostiene lo contrario sin buenos fundamentos. Las sentencias a que se refiere Marcadé tienen por razón el principio reconocido, en todas las legislaciones, que en duda, la novación no se presume, y que para que suceda es necesario que la voluntad de las partes se manifieste claramente. La Ley Romana citada es la más terminante en la materia. La aceptaci�n de los billetes de que habla el art�culo, regularmente se hace como un medio para facilitar el pago". Jurisprudencia Nacional: "La circunstancia de que el acreedor haya aceptado documentos a la orden suscriptos por el deudor (cheques, pagar�s, etc.) referentes a una deuda que ya exist�a no importa novaci�n, siempre que de la conducta de las partes no se desprenda otra cosa, como ocurre cuando el acreedor haya dado recibo como si se hubiera tratado de un pago efectivo". "La prescripci�n de la acci�n cambiaria no afecta la acci�n causal que sirvi� de base a la emisi�n del documento". "Si bien la entrega de un cheque no importa pago cancelatorio ni novaci�n de la obligaci�n en raz�n de la cual se hace dicha entrega, el car�cter circulatorio y aut�nomo de tal instrumento, que genera la acci�n cambiaria independiente del negocio en funci�n del cual se libr� o transmiti� el t�tulo, hace que para ejercer la acci�n causal emergente de dicho negocio, resulte necesario reintegrar el cheque, sea para que quien es as� demandado no se vea constre�ido a tener que volver a pagar frente a un tercero portador del t�tulo, sea para poder reclamar a los transmitentes que lo precedieron mediante la acci�n de regreso o la acci�n causal propia (arts. 12, 15, 40, 41, 42 y 43 Ley 24.452)".
Art. 814. La delegaci�n por la que un deudor da a otro que se obliga hacia el acreedor, no produce novaci�n, si el acreedor no ha declarado expresamente su voluntad de exonerar al deudor primitivo.
Nota de V�lez al 814: "L. 15,Tít. 14, Part. 5� - L. 8,Tít. 42, Lib. 8, Cód. Romano. Cód. Francés, artículo 1275 - Sardo, 1367 (*).
Comentario: (*) Vélez, sigue a Goyena, quién cita, además, los arts. 1271 y 1273, del Cód. Francés; 1363 y 1365, Sardos; 1449 y 1451, Holandeses; 951 y 952 de Vaud; 1225 y 1227, Napolitanos y 2185 y 2187 de la Luisiana. L. 1,T�t. 2, Lib. 16, Digesto. La Ley de Partida llama a la novaci�n renovamienlo, y la divide, como el Derecho Romano, en dos especies, � mas bien maneras de hacerse: cambi�ndose la persona del deudor, que es el caso de la delegaci�n: quedando el mismo deudor, pero cambi�ndose la obligaci�n, o cambiándose la causa de deber. Cita Instituta, � 3,T�t. 30, Lib. 3, a Pothier, n° 406, Cap. 6, parte 2, aunque se trata del n° 407, por su texto y la referencia a Vinnio, en sus Cuestiones Selectas, Lib. 2. Cap. 42.
Dice la Ley de Partida citada: "...Mas si las palabras sobredichas (que lo facie con voluntad quel pleyto primero fuese desatado) non dixiese el debdor quando renovase el pleyto segundo, mas simplemiente dixiese que daba por debdor � por manero de aquella debda � fulan, entonce por tal renovamiento del pleyto non se desatarie el primero, ante decimos que se afirmarie, et fincarien obligados por la debda tan bien el uno como el otro, como quier que pagando el uno dellos serien quitos amos de la obligacion principal...". La ley citada del Cód. Romano, dice, a su vez: "...Si alguno hubiese agregado otra persona, o cambiado la obligada...no se innove absolutamente nada de la primera cauci�n, sino que subsistan las anteriores obligaciones, y a ellas se agreguen por v�a de incremento las posteriores, a no ser que ellos mismos hubieren remitido, a la verdad, especialmente la primera obligaci�n, y hubieren expresado que han preferido la segunda en lugar de las anteriores...". Véase: La Asunción Espontánea de Deuda en el Derecho Español y, en particular, la Delegación y Subrogación.
Art. 815. Puede hacerse la novaci�n por otro deudor que sustituya al primero, ignor�ndolo �ste, si el acreedor declara expresamente que desobliga al deudor precedente, y siempre que el segundo deudor no adquiera subrogaci�n legal en el cr�dito.
Nota de V�lez al 815: "L. 8, § 5,Tít. 2, Lib. 46, Digesto (*) - Cód. Francés, artículo 1274 - Sardo, 1366 - Holandés, 1452 - Napolitano, 1228.
Comentario: (*) Goyena cita, además, la L. 53, T�t. 3, Lib. 46, Digesto y LL. 1 y 6, Tít. 42, Lib. 8, C�d. Romano. Art. 816. La insolvencia del deudor sustituido, no da derecho al acreedor para reclamar la deuda del primer deudor, a no ser que el deudor sustituido fuese incapaz ya de contratar por hallarse fallido.
Nota de V�lez al 816: "L. 15,Tít. 14, Part. 5� - L. 1, § 11, Tít. 6, Lib. 42, Digesto (*) - Cód. Francés, artículo 1276 - Holandés, 1454 - Sardo, 1368.
Comentario: (*) Goyena cita, además, L. 3,T�t. 42, Lib. 8, C�d. Romano, L. 4, T�t.4, Lib. 18, Digesto y L. 26, § 2,Tit. 1, Lib. 17, Digesto.
Art. 817. Habr� novaci�n por sustituci�n de acreedor en el �nico caso de haberse hecho con consentimiento del deudor el contrato entre el acreedor precedente y el que lo sustituye. Si el contrato fuese hecho sin consentimiento del deudor, no habr� novaci�n, sino cesi�n de derechos. La compensaci�n Derecho Romano
Art. 818.- La compensaci�n de las obligaciones tiene lugar cuando dos personas por derecho propio, re�nen la calidad de acreedor y deudor rec�procamente, cualesquiera que sean las causas de una y otra deuda.
Ella extingue con fuerza de pago, las dos deudas, hasta donde alcance la menor, desde el tiempo en que ambas comenzaron a coexistir. Nota de V�lez al 818: "La Ley Romana dice: "Dedisse intelligendus est etiam is, qui...compensavit" L. 76,T�t. 16, Lib. 50, Digesto. Zachari� define la compensaci�n del modo siguiente: "Es la extinci�n de dos obligaciones rec�procas que se pagan la una por la otra hasta la concurrencia de sus cantidades respectivas entre personas que son deudores la una hacia la otra". Nota primera al � 570 - El Derecho Romano la define "compensatio est debiti et crediti (mutui) inter se contributio" L. 1,T�t. 2, Lib. 16, Digesto - La Ley de Partida: "Descuento de un debdo por otro" L. 20,Tít. 14, Part. 5� - Conforme con el art�culo: L. 4,T�t. 31, Lib. 4, Código Romano - LL. 21 y 22,T�t. 14, Partida 5�. "Fasta aquella quantia que el un debdor debiere al otro", dice la L. 21. - "Hasta aquella quantia que montare" dice la L. 22 - C�d. Franc�s, art�culo 1290 - Napolitano, 1244 - Sardo, 1381 - Holand�s 1462 - de Luisiana, artículo 2204. La designaci�n, hasta donde alcance la menor, es del C�digo de Vaud, artículo 961".
Jurisprudencia: "Son condiciones necesarias para la operatividad de la compensaci�n, la reciprocidad, fungibilidad u homogeneidad, liquidez, exigibilidad, libre disponibilidad, o sea que los cr�ditos est�n expeditos, y embargabilidad de los mismos. Estos requisitos surgen de los arts. 819, 820, 822, 825 y conc. del C�digo Civil. Aparte de los requisitos de la ley sustancial, la ley procesal exige que la compensaci�n del cr�dito l�quido resulte de documento que traiga aparejada ejecuci�n, seg�n lo prescribe el artículo 544, inc. 7 del C�digo Procesal Civil". "Para que exista compensaci�n se requiere que dos personas por derecho propio, reúnan calidad de acreedor y deudor rec�procamente, cualesquiera sean las causas de una y otra deuda. La condici�n de acreedor y deudor debe resultar cabalmente acreditada o reconocida sin controversia, as� como el cr�dito y la deuda de uno y otro, las obligaciones que se pretenden compensar deben tener reciprocidad y las prestaciones ser fungibles entre s�, l�quidas y exigibles. Modernamente se dice que el cr�dito es l�quido, cuando es determinado en su consistencia y en su monto e incontrovertido en su t�tulo, vale decir, no susceptible de controversias y excepciones".
Art. 819.- Para que se verifique la compensaci�n, es preciso que la cosa debida por una de las partes, pueda ser dada en pago de lo que es debido por la otra; que ambas deudas sean subsistentes civilmente; que sean l�quidas; ambas exigibles; de plazo vencido, y que si fuesen condicionales, se halle cumplida la condici�n.
Nota de V�lez al 819: "L. 20 y 21,T�t. l4, Partida 5� - L. 14,Tít. 31, Lib. 4, Cód. Romano - Cód. Francés, art�culo 1291 - Zachariæ, § 571, y notas 1, 6, 8 y 9. Se llama deuda líquida aquella cuya existencia es cierta, y cuya cantidad se encuentra determinada, cum certum est an et quantum debeatur (Pothier, n° 628). Exigiendo que las dos deudas sean igualmente líquidas, la ley, sin embargo, no establece que sean reconocidas por los deudores. Sin duda, una deuda contestada no es líquida, ni susceptible de entrar en compensación, a menos que el que la opone pueda justificarla prontamente. - Pothier, lugar citado. Aubry y Rau, § 326 - Maynz, § 372, n° 4".
Art. 820.- Para que la compensaci�n tenga lugar, es preciso que ambas deudas consistan en cantidades de dinero, o en prestaciones de cosas fungibles entre s�, de la misma especie y de la misma calidad, o en cosas inciertas no fungibles, s�lo determinadas por su especie, con tal que la elecci�n pertenezca respectivamente a los dos deudores.
Nota de V�lez al 820: "L. 21,T�t. l4, Part. 5� - LL. 4 y 8,Tít. 31, Lib. 4, Cód. Romano - LL. 10, 11 y 12,Tít. 2, Lib. 16, Digesto - Cód. Francés, artículo 1291 - Sardo, 1382 - Napolitano, 1245 - Holandés, 1463 - de Luisiana, artículo 2205. "No basta que las cosas sean fungibles separadamente. Es preciso que lo sean la una con relación a la otra. Las cosas son fungibles, o no fungibles, según que son o no susceptibles de ser reemplazadas por otras cosas de la misma especie y calidad. Res, quarum una alterius vice fungitur. Una pipa de vino de Burdeos de 1846 que formase el objeto de un préstamo de consumo sería ciertamente una cosa fungible; entre tanto, ella no pudría ser compensada con otra pipa igual de vino de Burdeos de 1866, igualmente fungible, considerada aisladamente, porque estas dos pipas de vino de calidad o de valor diferente no son fungibles entre sí". (Aubry y Rau, §§ 166 y 326, nota 2)".
Art. 821.- Cuando ambas deudas no son pagaderas en el mismo lugar, s�lo puede oponerse la compensaci�n abonando las costas del pago en el lugar en que deba verificarse.
Nota de V�lez al 821: "Zachariæ, § 571, nota 15 - Duranton, tomo XII, nº 386 y sgtes. trata extensamente este punto. - Cód. Francés, artículo 1296 - Sardo, 1387 - Napolitano, 1250 - Holandés, 1468 - de Luisiana, artículo 2210. Las Leyes Romanas no hablan precisamente de los costos para traer la cosa al lugar del pago sino algo más, abonando el interés del acreedor en ser pagado en el lugar en que debía hacerlo el deudor. Quanti...interfuerit eo loco quo convenerit pecuniam dari. Véase L. 15, Tít. 2, Lib. 16, Digesto".
Art. 822.- Para que se verifique la compensaci�n es necesario que los cr�ditos y las deudas se hallen expeditos, sin que un tercero tenga adquiridos derechos, en virtud de los cuales pueda oponerse leg�timamente. Nota de V�lez al 822: "Cód. Francés, artículo 1298 - Sardo, 1389 - Napolitano, 1252. Véase Marcadé, sobre el artículo citado del Cód. Francés que pone varios ejemplos del caso de nuestro artículo".
Art. 823.- Las deudas y cr�ditos entre particulares y el Estado no son compensables en los casos siguientes:
"1ro. Si las deudas de los particulares proviniesen de remates de cosas del Estado, o de rentas fiscales, o si proviniesen de contribuciones directas o indirectas, o de alcance de otros pagos que deban hacerse en las aduanas, como derechos de almacenaje, dep�sito, etc�tera;
"2do. Si las deudas y los cr�ditos no fuesen del mismo departamento o ministerio;
"3ro. En el caso que los cr�ditos de los particulares se hallen comprendidos en la consolidaci�n de los cr�ditos contra el Estado, que hubiese ordenado la ley. Nota de V�lez al 823: "V�ase Proyecto de Freitas, artículo 1169 - Toullier, tomo VII, n� 379 - La L. 1, De Compens., Cód. Romano. declaraba: Compensationi in causa fiscali ita demum loco esse si eadem statio quid debeat quae petit. Hoc iuris propter confusionem diversorum officiorum tenaciter servandum est. L. 45, � 5, Dig. De Jure Fisci. La L. 26.Tít. 14, Part. 5�, no permite oponer al fisco la compensaci�n". Art. 824. No es compensable la obligaci�n de pagar da�os e intereses por no poderse restituir la cosa de que el propietario o poseedor leg�timo hubiese sido despojado, ni la de devolver un dep�sito irregular.
Nota de V�lez al 824: "L.L. 5, T�t. 3 y 27,T�t. 14, Part. 5� - L. 14,Tít. 31, Lib. 4, Cód. Romano. Se dispone sobre la obligaci�n de satisfacer da�os e intereses, y sobre el dep�sito irregular, porque la compensaci�n no puede tener lugar sino respecto a las deudas de cosas fungibles. En el dep�sito regular, debe restituirse la misma cosa, un cuerpo cierto, y por consiguiente no ser�a preciso exceptuar de la regla un caso, que no podr�a ser comprendido en ella. La Ley de Partida, el C�d. Franc�s, el de Chile y los dem�s c�digos publicados, siguiendo al C�digo de Napole�n, except�an tambi�n de la compensaci�n, el comodato o pr�stamo a uso, lo que en verdad es un contrasentido. El comodato tiene por su naturaleza, por objeto un cuerpo cierto y determinado, y desde que el comodatario pudiese volver otra cosa que el cuerpo cierto que se le prest�, no ser�a comodato o pr�stamo a uso, sino un pr�stamo de consumo, un mutuo. Por consiguiente, desde que el objeto del comodato es necesariamente un cuerpo cierto e individualmente determinado, y desde que la compensaci�n no es posible sino entre deudas de cosas fungibles, no hay lugar ni necesidad de la excepci�n. V�ase Marcadé sobre el artículo 1293 del C�d. Franc�s, n° 830, y principalmente un escrito muy cient�fico de Duranton, inserto en la Revista de Legislaci�n de Foelix, a�o 1846, contra varios art�culos del C�d. Franc�s".
Art. 825. No son compensables las deudas de alimentos, ni las obligaciones de ejecutar alg�n hecho.
Nota de V�lez al 825: "Las citas de los c�digos en el art�culo anterior. Siendo la compensaci�n un pago que puede hacerse cumplir aun contra la voluntad de los deudores, no es posible desde que el deudor no pueda ser obligado al pago efectivo. La deuda por alimentos, no puede ser embargada. Si la compensaci�n pudiese tener lugar en deuda tal, traer�a el pago forzoso en una suma o con un derecho que en el juicio no puede ser embargado, ni respecto de la cual el deudor puede ser obligado a cederla. En cuanto a las obligaciones de hacer, el art�culo se funda en que esas obligaciones no son sobre cosas fungibles, �nicas en que la compensaci�n puede tener lugar".
Art. 826. No son compensables entre el deudor cedido o delegado y el cesionario o delegatorio, los cr�ditos contra el cedente o delegante que sean posteriores a la cesi�n notificada, o a la delegaci�n aceptada.
Nota de V�lez al 826: "C�d. Franc�s, artículo 1295 - Sardo, 1386 - Napolitano, 1249".
Art. 827. Trat�ndose de t�tulos pagaderos a la orden, no podr� el deudor compensar con el endosatario, lo que le debiesen los endosadores precedentes.
Art. 828. El deudor o acreedor de un fallido s�lo podr� alegar compensaci�n en cuanto a las deudas que antes de la �poca legal de la falencia ya exist�an, y eran exigibles y l�quidas; mas no en cuanto a las deudas contra�das, o que se hicieren exigibles y l�quidas despu�s de la �poca legal de la quiebra. El deudor del fallido en este �ltimo caso, debe pagar a la masa lo que deba, y entrar por su cr�dito en el concurso general del fallido.
Nota de V�lez al 828: "En cuanto a la primera parte, la resoluci�n del art�culo es el efecto legal de la compensaci�n, dar las deudas por pagadas, desde el tiempo en que los cr�ditos fueron l�quidos y exigibles, como queda establecido en el art. 818".
Art. 829. El fiador no s�lo puede compensar la obligaci�n que le nace de la fianza con lo que el acreedor le deba, sino que tambi�n puede invocar y probar lo que el acreedor deba al deudor principal, para causar la compensaci�n o el pago de la obligaci�n.
Nota de V�lez al 829: "L. 24, T�t. 14, Part. 5� - L. 5, T�t. 2, Lib. 16, Digesto - C�d. Franc�s, artículo 1294 - Sardo, 1385 - Napolitano, 1248 - Holand�s, 1466".
Pero el deudor principal no puede invocar como compensable su obligaci�n, con la deuda del acreedor al fiador.
Art. 830. El deudor solidario puede invocar la compensaci�n del cr�dito del acreedor con el cr�dito de �l, o de otro de los codeudores solidarios.
Art. 831. Para oponerse la compensaci�n, no es preciso que el cr�dito al cual se refiere se tenga por reconocido. Si la compensaci�n no fuere admitida, podr� el deudor alegar todas las defensas que tuviere. Nota de V�lez al 830: "En contra, los art�culos de los c�digos citados en el art�culo anterior. Marcadé, n° 837, los impugna con las razones m�s s�lidas y nuestro art�culo es el resultado de sus doctrinas". Las transacciones Modelo de escrito
C�digo Peruano C�digo Civil Art. 832.- La transacci�n es un acto jur�dico bilateral, por el cual las partes, haci�ndose concesiones rec�procas, extinguen obligaciones litigiosas o dudosas. Nota de V�lez al 832: "Aubry y Rau, � 418, - Véase L. 54,Tít. 14, Part. 5� - L. 38,T�t. 4, Lib. 2, Cód. Romano - L. 1,T�t. 15, Lib. 2, Digesto - C�d. Franc�s, art�culo 2044 - de Luisiana, artículo 3038 - Sardo, 2083 - Holand�s, 1888 - Austr�aco, 1380. Las disposiciones de los c�digos de Austria y de Prusia sobre la necesidad de concesiones rec�procas y de derechos contestados, confirman la definici�n que damos. El primero de estos c�digos, artículo 1381, dice: "La remisi�n de un derecho litigioso o dudoso hecha al obligado constituye una donaci�n" (*). El de Prusia, artículo 408, dice: "Las transacciones sobre derechos no contestados, ser�n miradas como una renuncia" (**). La ley citada del Código Romano declara tambi�n: "Transactio, nullo dato vel retento seu promisso, minime procedit".
Jurisprudencia: "Dos elementos son los necesarios para que -seg�n el concepto legal- se configure la transacci�n: la existencia de una incertidumbre (obligaciones litigiosas o dudosas), y que medien concesiones rec�procas de ambas partes; ello sin perjuicio, desde luego, del consentimiento o acuerdo de partes y de que �stas sean capaces".
"La transacci�n, es un acto jur�dico bilateral y patrimonial que tiene por fin extinguir y modificar obligaciones litigiosas de las partes, un verdadero contrato que creado al dictado de las rec�procas renuncias y concesiones que las partes se hacen de sus antiguas posturas litigiosas, sirve para poner fin al litigio, arrojando certeza de una vez sobre la situaci�n conflictiva y fijando su soluci�n a la cual se le confiere eficacia ejecutiva. Ello supone pues, que tanto se efect�e durante la tramitaci�n del proceso como antes de �l, requiere que se presenten al juez de la causa para su homologaci�n"
Art. 833.- Son aplicables a las transacciones todas las disposiciones sobre los contratos respecto a la capacidad de contratar, al objeto, modo, forma, prueba y nulidad de los contratos, con las excepciones y modificaciones contenidas en este t�tulo.
Art. 834.- Las diferentes cl�usulas de una transacci�n son indivisibles, y cualquiera de ellas que fuese nula, o que se anulase, deja sin efecto todo el acto de la transacci�n. Nota de V�lez al 834: "Aubry y Rau, � 421 - Merlin, Verb. Trans., � 5, n° 3 - Troplong, Transact., n° 133".
Art. 835.- Las transacciones deben interpretarse estrictamente. No reglan sino las diferencias respecto de las cuales los contratantes han tenido en realidad intenci�n de transigir, sea que esta intenci�n resulte expl�citamente de los t�rminos de que se han servido, sea que se reconozca como una consecuencia necesaria de lo que se halle expreso.
Nota de V�lez al 835: "L. 9,Tít. 15, Lib. 2, Digesto - Cód. Francés, arts. 2048 y 2049 - Sardo, 2088 - Holandés, 1892 - de Luisiana, artículo 3040 - Aubry y Rau, � 421 - Zachariæ, � 768 - Merlin, Rép. Verb. Transact., § 4".
Art. 836.- Por la transacci�n no se transmiten, sino que se declaran o reconocen derechos que hacen el objeto de las diferencias sobre que ella interviene. La declaraci�n o reconocimiento de esos derechos no obliga al que la hace a garantirlos, ni le impone responsabilidad alguna en caso de evicci�n, ni forma un t�tulo propio en que fundar la prescripci�n.
Nota de V�lez al 836: "L. 33,Tít. 4, Lib. 2, Cód. Romano - Aubry y Rau, � 421 - Pothier, De la Vente, n° 647 - Troplong, Trans., n°s. 7 a 10 (*)".
Comentario: (*) Ver a Goyena, al tratar el tema de la evicción. Art. 837.- La validez de las transacciones no est� sujeta a la observancia de formalidades extr�nsecas; pero las pruebas de ellas est�n subordinadas a las disposiciones sobre las pruebas de los contratos.
Art. 838.- Si la transacci�n versare sobre derechos ya litigiosos no se podr� hacer v�lidamente sino present�ndola al juez de la causa, firmada por los interesados. Antes que las partes se presenten al juez exponiendo la transacci�n que hubiesen hecho, o antes que acompa�en la escritura en que ella conste, la transacci�n no se tendr� por concluida, y los interesados podr�n desistir de ella.
Art. 839. No se puede transigir a nombre de otra persona sino con su poder especial, con indicaci�n de los derechos u obligaciones sobre que debe versar la transacci�n, o cuando el poder facultare expresamente para todos los actos que el poderdante pudiera celebrar, incluso el de transar.
Nota de V�lez al 839: "L. 19,Tít. 5, Part. 3�; y v�ase C�d. Franc�s, art�culo 1988 - Sardo, 2021 - Holandés, 1833".
Nota de V�lez al 840: "Aunque la transacci�n sea m�s bien, como se ha establecido, un reconocimiento que una traslaci�n de la propiedad en cuanto ella tiene principalmente por objeto reconocer un derecho preexistente, m�s bien que crear un derecho que no existe; sin embargo, como por ella se hace el abandono de una pretensi�n o de un derecho que se cre�a tener, importa por esto una disposici�n o una enajenaci�n de este derecho. En este sentido �nicamente es que se dice que el que transige, enajena, y que transigir es enajenar. V�ase Zachariae, � 767, nota 2 - Aubry y Rau, � 420 - Troplong, n°s. 7 y sgtes.".
Art. 841. No pueden hacer transacciones: 1º Los agentes del ministerio público, tanto nacionales como provinciales, ni los procuradores de las municipalidades; 2º Los colectores o empleados fiscales de cualquier denominación en todo lo que respecta a las rentas públicas; 3º Los representantes o agentes de personas jurídicas, en cuanto a los derechos y obligaciones de esas personas, si para la transacción no fuesen legalmente autorizados; 4º Los albaceas, en cuanto a los derechos y obligaciones de la testamentaría, sin autorización del juez competente, con previa audiencia de los interesados; 5º Los tutores con los pupilos que se emanciparen, en cuanto a las cuentas de la tutela, aunque fuesen autorizados por el juez; 6º Los tutores y curadores en cuanto a los derechos de los menores e incapaces, si no fuesen autorizados por el juez, con audiencia del ministerio de menores; 7º Los menores emancipados. Art. 842. La acción civil sobre indemnización del daño causado por un delito puede ser objeto de las transacciones; pero no la acción para acusar y pedir el castigo de los delitos, sea por la parte ofendida, sea por el ministerio público. Nota de V�lez al 842: "Cód. Francés, artículo 2046 - Sardo, 2085 - Holandés, 1890. Véase L. 22,Tít. 1, Part. 7ª - L. 18,Tít. 4, Lib. 2, Cód. Romano. La ley citada de Partida y también las Leyes Romanas, no permiten la transacción sobre el delito de adulterio, aunque sólo el marido y la mujer pueden acusar ese delito. Es decir, el marido y la mujer pueden perdonar el delito y la pena: pero si se presentase una acción en juicio sobre la ejecución de una transacción hecha por el marido o la mujer, el juez no podría admitirla. Creemos no ser necesario poner una disposición expresa sobre la materia, porque tal transacción sería ella misma un delito, un acto contra la moral y buenas costumbres".
Nota de V�lez al 843: "La L. 24,Tít. 4, Part. 3ª, no permite poner en árbitros tales cuestiones. Los códigos extranjeros guardan silencio sobre la materia. Sólo el de Austria dice: hay casos dudosos que la ley prohíbe reglar por transacción, tales son las contestaciones que nacen entre los esposos sobre la validez de su matrimonio. Creemos que el silencio de los otros códigos es porque el caso se halla comprendido en las disposiciones expresas en ellos, prohibiendo las transacciones sobre el estado de las personas.
Nota de V�lez al 845: "Zachariae, � 767, nota 3 en el § 377 - Aubry y Rau, � 420".
Nota de V�lez al 846: "Aubry y Rau, � 420 - Merlin, Répert. verb. Trans., § 2, n° 5 - Troplong, Trans., n° 64".
Nota de V�lez al 847: "Porque las cláusulas de una transacción son indivisibles. Véase a Troplong, n° 68".
Art. 848. No puede haber transacci�n sobre los derechos eventuales a una sucesi�n, ni sobre la sucesi�n de una persona viva.
Nota de V�lez al 848: "Sobre ambas cosas no podr�a haber derechos contestados, a menos de tratarse de derechos de familia como antecedentes para el derecho de heredar. Las convenciones que a ese respecto se hicieran, ser�an s�lo actos aleatorios. V�ase Zachariae, � 767 y Aubry y Rau, � 420".
Art. 849. En todos los dem�s casos se puede transigir sobre toda clase de derechos, cualquiera que sea su especie y naturaleza, y aunque estuviesen subordinados a una condici�n.
Nota de V�lez al 849: "Aubry y Rau, � 420. Por no separarnos de todos los c�digos publicados y de la doctrina de todos los escritores de derecho, qued� establecido en el artículo 374 que no se pod�a transigir sobre la obligaci�n de alimentos, aunque verdaderamente nuestra opini�n es guardar en este punto el silencio que guardan las Leyes de Partida: es decir, que se pudiesen transar las cuestiones sobre alimentos. Los menores de edad estaban salvados con el art. 841, n° 6; a los mayores con capacidad de derecho, deb�a dej�rseles la libertad de disponer de los suyos, porque, como antes lo hemos dicho, las leyes no pueden ni deben procurar contener la prodigalidad de los mayores de edad. Esto objeto es el que han tenidos las leyes y los autores para prohibir las transacciones sobre alimentos. La ley romana expresa esa raz�n cuando dice: cum hi quibus alimenta relicta erant facile transigerent contenti modico presenti. Si no se pone interdicci�n para disponer de sus bienes o de sus derechos a los que se llaman pr�digos, cesa la raz�n de las leyes para prohibir las transacciones entre mayores de edad, sobre las cuestiones de alimentos". Efecto de las transacciones Jurisprudencia Moronense
Transacción posterior a la sentencia Art. 850. La transacción extingue los derechos y obligaciones que las partes hubiesen renunciado, y tiene para con ellas la autoridad de la cosa juzgada.
Nota de V�lez al 850: "L. 34,Tít. 14, Part. 5� - L. 20,Tít. 4, Lib. 2, Cód. Romano - Cód. Francés, artículo 2052 - Sardo, 2091 - Holandés, 1895 - de Luisiana, artículo 3045.
Sin embargo, debe decirse que las transacciones difieren de las sentencias en que ellas en sus cláusulas forman un todo indivisible y no pueden ser anuladas en parte, mientras que las sentencias que hubiesen decidido muchos puntos litigiosos son susceptibles de ser reformadas en algunos de estos puntos, y confirmadas o llevadas a efecto en cuanto a los otros. Se ha observado también con razón que no había una perfecta analogía entre la autoridad de las transacciones y la autoridad de las sentencias. Las transacciones tienen muchas veces más fuerzas que las sentencias y en otras menos, pues que ellas no puedan ser atacadas por los mismos medios que las sentencias; y por otra parte, están sujetas a causas de nulidad por las cuales las sentencias pasadas en cosa juzgada no pueden ser atacadas. Véase sobre estas consideraciones Zachariæ, § 768. - Aubry y Rau, § 421. - Troplong, n°s. 129 y sgtes. Art. 851. La transacción hecha por uno de los interesados, ni perjudica ni aprovecha a tercero ni a los demás interesados, aun cuando las obligaciones sean indivisibles.
Nota de V�lez al 851 "Arg. de la L. 20,Tít. 22, Part. 3� - L. 2,Tít. 60, Lib. 7, Cód. Romano - Cód. Francés, artículo 2051 - Sardo, 2090 - Holandés, 1894. Cuando las obligaciones son indivisibles, en contra Troplong n° 127. - Aubry y Rau, § 421. El artículo del Cód. Francés no habla de este caso".
Nota de V�lez al 852 "Porque siempre y en todo caso la obligaci�n del fiador es una obligaci�n accesoria que no puede continuar, faltando la obligaci�n principal".
Nota de V�lez al 853 "V�ase el artículo 2051 del Cód. Francés. Decimos que no puede serle opuesta, porque el deudor solidario puede mejorar la condici�n de sus cointeresados, pero no puede agravarla. V�ase Aubry y Rau, § 421".
Art. 854. La evicci�n de la cosa renunciada por una de las partes en la transacción, o transferida a la otra que se juzgaba con derecho a ella, no invalida la transacción, ni da lugar a la restitución de lo que por ella se hubiese recibido.
Nota de V�lez al 854 "Lo contrario se dispone en el artículo 1212 del proyecto de Freytas. Nuestro artículo es enteramente conforme al Derecho Romano (L. 33, Código De transact.) El que renuncia, aunque sea por un precio, a sus pretensiones sobre el objeto litigioso que formaba la materia de la transacción, no cede este objeto mismo, sino que lo deja simplemente a la otra parte con los derechos que éste pretendía tener sobre él. Hemos establecido como base del artículo 636 que la transacción no es un acto jurídico que transmite derechos, sino que meramente los reconoce. Este reconocimiento que haga una de las partes de los derechos que la otra alega, no la pone en el caso del que por un precio hubiese traspasado el dominio incuestionable que tenía en la cosa y que lo hace responsable en caso de evicci�n.
Art. 855. La parte que hubiese transferido a la otra alguna cosa como suya en la transacción, si el poseedor de ella fuese vencido en juicio, está sujeta a la indemnización de pérdidas e intereses; pero la evicci�n sucedida no hará revivir la obligación extinguida en virtud de la transacción.
Nota de V�lez al 856 "C�d. Franc�s, artículo 2050 - Sardo, 2089 - Holand�s, 1893". Nulidad de las transacciones Nulidad y Rescisi�n C�digo Civil Art. 857. Las transacciones hechas por error, dolo, miedo, violencia o falsedad de documentos, son nulas, o pueden ser anuladas en los casos en que pueden serlo los contratos que tengan estos vicios.
Nota de V�lez al 857: "L. 65,Tít. 6, Lib. 12, Digesto - LL. 2, 19 y 29, Lib 2, Cód. Romano, De transactionibus. La transacción es un contrato como está establecido en el art. 832 y en todos los Códigos publicados. Por consiguiente, son nulas o anulables por las causas que lo fuesen los contratos. Sin embargo, muchos jurisconsultos, sin desconocer el principio, ponen otro al lado de él, que las transacciones son como las cosas juzgadas respecto de los objetos sobre que versan, y que así sólo pueden ser anuladas en los casos en que pueden serlo las sentencias pasadas en cosa juzgada. Esta es una exageración de una simple paridad de la cosa juzgada con la transacción, paridad inexacta o que tiene muchas excepciones, como lo hemos advertido en la nota al art. 850.
Art. 858. La transacci�n es rescindible cuando ha tenido por objeto la ejecuci�n de un t�tulo nulo, o de reglar los efectos de derechos que no ten�an otro principio que el t�tulo nulo que los hab�a constituido, hayan o no las partes conocido la nulidad del t�tulo, o lo hayan supuesto v�lido por error de hecho o por error de derecho. En tal caso la transacci�n podr� s�lo ser mantenida, cuando expresamente se hubiese tratado de la nulidad del t�tulo. Art. 859. La transacci�n puede ser rescindida por el descubrimiento de documentos de que no se tuvo conocimiento al tiempo de hacerla, cuando resulta de ellos que una de las partes no ten�a ning�n derecho sobre el objeto litigioso.
Nota de V�lez al 859: "C�d. Franc�s, art�culo 2057 - Sardo, 2096 - Holand�s 1900 - de Luisiana, artículo 3050 - Zachari�, � 769, . En contra: L. 19,T�t. 4, Lib. 2, Cód. Romano: Sub pr�textu instrumenti post reperti transactionem bona fide finitam rescindi, jura non patiuntur. Lo mismo el Cód. de Austria, art�culo 1387, que dispone as�: "El descubrimiento de nuevos t�tulos no invalida la transacci�n si es de buena fe". Lo mismo Goyena artículo 1728, fundado en las leyes que declaran que las sentencias no se revocan por instrumentos nuevamente hallados, y que las transacciones tienen la autoridad de la cosa juzgada.
Art. 860. Es tambi�n rescindible la transacci�n sobre un pleito que estuviese ya decidido por sentencia pasada en cosa juzgada, en el caso que la parte que pidiese la rescisi�n de la transacci�n hubiese ignorado la sentencia que hab�a concluido el pleito. Si la sentencia admitiese alg�n recurso, no se podr� por ella anular la transacci�n.
Nota de V�lez al 860: "L. 7,Tít. 15, Lib. 2, Digesto - L, 23,Tít. 6, Lib. 12, Digesto - Cód. Francés, art�culo 2056 - Sardo, 2085 - Holandés, 1899 - de Luisiana, artículo 3049".
Art. 861. La transacci�n sobre una cuenta litigiosa no podr� ser rescindida por descubrirse en �sta errores aritm�ticos. Las partes pueden demandar su rectificaci�n, cuando hubiese error en lo dado, o cuando se hubiese dado la parte determinada de una suma, en la cual hab�a un error aritm�tico de c�lculo
Nota de V�lez al 861: "Véase las L. 19, Tít. 22, y L. 4,Tít. 26, Part. 3� - L. 1,Tít. 8, Lib. 49, Digesto - L. 2,Tít. 52, Lib. 7, Cód. Romano".
La confusi�n Derecho Romano
Art. 862.- La confusi�n sucede cuando se re�nen en una misma persona, sea por sucesi�n universal o por cualquier otra causa, la calidad de acreedor y deudor; o cuando una tercera persona sea heredera del acreedor y deudor. En ambos casos la confusi�n extingue la deuda con todos sus accesorios. Nota de V�lez al 862: "V�ase la L. 8,Tít. 6, Part. 6� - L. 21,T�t. 3, Lib. 34, Digesto - L. 75,T�t. 3, Lib. 46, Digesto. - C�d. Franc�s, art�culo 1300, Sardo, 1391 - Holandés, 1472, - Napolitano, 1254 - de Luisiana, 2214 , artículo 2214. O por cualquier otra causa, decimos, como venta de una herencia, cesi�n de un cr�dito, sociedad universal, etc.". Art. 863.- La confusi�n no sucede, aunque concurran en una persona la calidad de acreedor y deudor por t�tulo de herencia, si �sta se ha aceptado con beneficio de inventario. Nota de V�lez al 863: "L. 8,Tít. 6, Part. 6� - L. 22, § 9,Tít. 30, Lib. 6, Cód. Romano - Cód. Francés, artículo 802 - Sardo, 1023 - Holandés, 1078 - Napolitano, 719".
Art. 864.- La confusi�n puede tener efecto, o respecto a toda la deuda, o respecto s�lo a una parte de ella. Cuando el acreedor no fuese heredero �nico del deudor, o el deudor no fuese heredero �nico del acreedor, o cuando un tercero no fuese heredero �nico de acreedor y deudor, habr� confusi�n proporcional a la respectiva cuota hereditaria. Nota de V�lez al 864: "Marcadé, n° 858 - L. 50, Tít. 1, Lib. 46, Digesto - Véase Cód. Francés, artículo 1209 - Napolitano, 1162 - Holandés 1324".
Art. 865.- La confusi�n del derecho del acreedor con la obligaci�n del deudor, extingue la obligaci�n accesoria del fiador; mas la confusi�n del derecho del acreedor con la obligaci�n del fiador, no extingue la obligaci�n del deudor principal. Nota de V�lez al 865: "L. 21,Tít. 1, Lib. 46, Digesto - Cód. Francés, artículo 1301 - Sardo, 1392 - Napolitano, 1255 - Holandés, 1473".
Art. 866.- La confusi�n entre uno de los acreedores solidarios y el deudor, o entre uno de los codeudores solidarios y el acreedor, s�lo extingue la obligaci�n correspondiente a ese deudor o acreedor, y no las partes que pertenecen a los otros coacreedores o codeudores. Nota de V�lez al 866: "Cód. Francés, art�culo 1200 - Sardo, 1299 - Napolitano, 1162 - Holandés, 1324 - L. 71,Tít. 1, Lib. 46, Digesto".
Art. 867.- Si la confusi�n viniese a cesar por un acontecimiento posterior que restablezca la separaci�n de las calidades de acreedor y deudor reunidas en la misma persona, las partes interesadas ser�n restituidas a los derechos temporalmente extinguidos, y a todos los accesorios de la obligaci�n. Nota de V�lez al 867: "Marcadé n° 860. Como si el testamento que creó los derechos fuese después anulado. - L. 21, Tít. 2, Lib. 5, Digesto". Renuncia de los derechos del acreedor C�digo Civil Art. 868. Toda persona capaz de dar o de recibir a t�tulo gratuito, puede hacer o aceptar la renuncia gratuita de una obligaci�n. Hecha y aceptada la renuncia, la obligaci�n queda extinguida.
Nota de V�lez al 868: "Aubry y Rau, § 323". Art. 869. Cuando la renuncia se hace por un precio o una prestaci�n cualquiera a la capacidad del que la hace y la de aquel a cuyo favor es hecha, se determinan seg�n las reglas relativas a los contratos por t�tulo oneroso.
Nota de V�lez al 869: "Aubry y Rau, párrafo citado. - Duranton tomo XII, nºs. 341 y 352".
Art. 870. La renuncia hecha en disposiciones de �ltima voluntad, es un legado y se reglar� por las leyes sobre los legados.
Art. 871. Si la renuncia por un contrato oneroso se refiere a derechos litigiosos o dudosos, le ser�n aplicadas las reglas de las transacciones.
Art. 872. Las personas capaces de hacer una renuncia pueden renunciar a todos los derechos establecidos en su inter�s particular, aunque sean eventuales o condicionales; pero no a los derechos concedidos, menos en el inter�s particular de las personas, que en mira del orden p�blico, los cuales no son susceptibles de ser el objeto de una renuncia.
Nota de V�lez al 872: "Aubry y Rau, lugar citado. El marido o el padre no podrán renunciar a los derechos que las leyes les confieren sobre la mujer o los hijos. Véase regla 34,T�t. 34, Partida 7� - L. 34,Tít. 14, lib. 2, Digesto y L. 7, idem, § 16".
Art. 873. La renuncia no est� sujeta a ninguna forma exterior. Puede tener lugar aun t�citamente, a excepci�n de los casos en que la ley exige que sea manifestada de una manera expresa.
Nota de V�lez al 873: "Aubry y Rau, en el n° 1 del § citado. En las notas 8 y 9 pone diversos ejemplos en que las renuncias tácitas pueden tener lugar, y en los que el derecho exige que la renuncia sea expresa".
Art. 874. La intenci�n de renunciar no se presume, y la interpretaci�n de los actos que induzca a probarla debe ser restrictiva.
Nota de V�lez al 874: "Merlin, Rép. Verb. Renonciation, § 3".
Art. 875. La renuncia puede ser retractada mientras que no hubiere sido aceptada por la persona a cuyo favor se hace, salvo los derechos adquiridos por terceros, a consecuencia de la renuncia, desde el momento en que ella ha tenido lugar hasta el de su retractaci�n.
Nota de V�lez al 875: "Aubry y Rau, lugar citado". Remisi�n de la deuda C�digo Civil Art. 876. Lo dispuesto en los cuatro art�culos primeros del t�tulo anterior es aplicable a la remisi�n de la deuda hecha por el acreedor.
Nota de V�lez al 876: "Se trata s�lo en este t�tulo de la renuncia de la deuda, considerada como modo de extinci�n de las obligaciones unilaterales. Cuando se trate de las diferentes maneras c�mo se disuelven los contratos, trataremos de la doble remisi�n a consecuencia de lo cual se extinguen las obligaciones rec�procas que se derivan de los contratos bilaterales".
Art. 877. Habr� remisi�n de la deuda, cuando el acreedor entregue voluntariamente al deudor el documento original en que constare la deuda, si el deudor no alegare que la ha pagado.
Nota de V�lez al 877: "L. 9,T�t. 14, Part. 5� - L. 40,T�t. 13, Part. 5�. La L. 11, T�t. 19, Part. 3�, parece no estar de acuerdo con las dos leyes citadas, pues que dice que si la carta se halla sana e �ntegra en poder del deudor, le incumbe a �ste probar que �l (el acreedor) ge la tornara queri�ndole quitar la debda. Pero si se halla en poder del deudor rota o cancelada, la ley presume la remisi�n, salvo al acreedor el derecho de probar lo contrario. Sobre la remisi�n de la deuda v�anse LL. 1 y 2,T�t. 14, Part. 5� - LL. 14 y 15, T�t. 43, Lib. 8, C�d. Romano - C�d. Franc�s, artículo 1282 - Sardo, 1375 - Napolitano, 1236".
Art. 878. Siempre que el documento original de donde resulte la deuda, se halle en poder del deudor, se presume que el acreedor se lo entreg� voluntariamente, salvo el derecho de �ste a probar lo contrario.
Nota de V�lez al 878: "La resoluci�n de este art�culo ha sido una cuesti�n muy debatida entre los jurisconsultos, pues observaban que el documento pod�a hallarse en poder del deudor por ser �ste el cajero o tenedor de los libros del acreedor, o porque se hubiese depositado en alguna persona que lo hubiese entregado al deudor. Pothier en el n° 572 rechaza toda distinci�n de las personas, y sostiene que la existencia del documento privado en poder del deudor, induce la presunci�n de hab�rsele entregado voluntariamente por el acreedor, y que a �ste incumbe la prueba de lo contrario. En la necesidad de establecer una regla, la del art�culo tiene por fundamento lo que regularmente sucede. Las consideraciones indicadas sobre la calidad de la persona del deudor, obrar�n en la apreciaci�n que haga el juez de las pruebas que pueda dar el acreedor".
Art. 879. Si el documento de la deuda fuere un documento protocolizado, y su copia legalizada se hallare en poder del deudor sin anotaci�n del pago o remisi�n del cr�dito, y el original se hallase tambi�n sin anotaci�n del pago o remisi�n firmada por el acreedor, ser� a cargo del deudor probar que el acreedor se lo entreg� por remisi�n de la deuda.
Art. 880. La remisi�n hecha al deudor principal, libra a los fiadores; pero la que se ha hecho al fiador, no aprovecha al deudor.
Nota de V�lez al 880: "L. 1,Tít. 14, Part. 5� - L. 32,Tít. 14, Lib. 2, Digesto - L. 23, Tít. 14, Lib. 2, Idem - Cód. Francés, artículo 1287 - Sardo, 1378 - Holandés, 1478 - Napolitano, 1241".
Art. 881. La remisi�n hecha al deudor, produce los mismos efectos jur�dicos que el pago respecto a sus herederos, y a los codeudores solidarios.
Nota de V�lez al 881: "V�ase Zachariae, � 569".
Art. 882. La remisi�n hecha a uno de los fiadores no aprovecha a los dem�s fiadores, sino en la medida de la parte que correspond�a al fiador que hubiese obtenido la remisi�n.
Nota de V�lez al 882: "Zachariae, en el par�grafo citado".
Art. 883. Si el fiador hubiese pagado al acreedor una parte de la obligaci�n para obtener su liberaci�n, tal pago debe ser imputado sobre la deuda; pero si el acreedor hubiese hecho despu�s remisi�n de la deuda; el fiador no puede repetir la parte que hubiese pagado.
Art. 884. La remisi�n por entrega del documento original en relaci�n a los fiadores, coacreedores solidarios o deudores solidarios, produce los mismos efectos que la remisi�n expresa.
Art. 885. No hay forma especial para hacer la remisi�n expresa aunque la deuda conste de un documento p�blico.
Art. 886. La devoluci�n voluntaria que hiciere el acreedor de la cosa recibida en prenda, causa s�lo la remisi�n del derecho de prenda, pero no la remisi�n de la deuda.
Art. 887. La existencia de la prenda en poder del deudor hace presumir la devoluci�n voluntaria, salvo el derecho del acreedor o probar lo contrario. Nota de V�lez al 887: "Véase L. 40,Tít. 13, Part. 5� - L. 9,Tít. 26, Lib. 8, Cód. Romano - L. 3,Tít. 14, Lib. 2, Digesto - Cód. Francés, artículo 1286 - Sardo, 1377 - Holandés, 1477 - Napolitano, 1240". Imposibilidad del pago C�digo Civil Art. 888. La obligaci�n se extingue cuando la prestaci�n que forma la materia de ella, viene a ser f�sica o legalmente imposible sin culpa del deudor.
Nota de V�lez al 888: "La Ley Romana dice: "obligatio quamvis initio recte constituta, extinguitur, si inciderit in eum casum a quo incipere non poterat"(*): L. 140, Digesto De Verb. Oblig. - Instituta, Lib. 3,T�t. 20, � 2, y nota al art�culo 578, referente a la extinci�n de la obligaci�n cuando la cosa objeto de ella se pierde sin culpa del deudor".
Comentario: (*) En realidad, se trata de una regla deducida de la L. 140, § 2,Tít.1, Lib. 45, Digesto y del Lib. 3,T�t. 20, � 2, Instituta. Art. 889. Si la prestaci�n se hace imposible por culpa del deudor, o si �ste se hubiese hecho responsable de los casos fortuitos o de fuerza mayor, sea en virtud de una cl�usula que lo cargue con los peligros que por ellos venga, o sea por haberse constituido en mora, la obligaci�n primitiva, sea de dar o de hacer, se convierte en la de pagar da�os e intereses.
Nota de V�lez al 889: "Véase el artículo 513 y las leyes citadas en la nota".
Art. 890. Cuando la prestaci�n consiste en la entrega de una cosa cierta, la obligaci�n se extingue por la p�rdida de ella, y s�lo se convierte en la de satisfacer da�os e intereses en los casos del art�culo 889.
Art. 891. La cosa que deb�a darse, s�lo se entender� perdida en el caso que se haya destruido completamente o que se haya puesto fuera de comercio, o que haya desaparecido de un modo que no se sepa de su existencia.
Nota de V�lez al 891: "Aubry y Rau, � 331, nota 4".
Art. 892. El deudor cuando no es responsable de los casos fortuitos sino constituy�ndose en mora, queda exonerado de pagar da�os e intereses, si la cosa que est� en la imposibilidad de entregar a consecuencia de un caso fortuito, hubiese igualmente perecido en poder del acreedor.
Nota de V�lez al 892: "V�ase la nota al artículo 789".
Art. 893. Cuando la obligaci�n tenga por objeto la entrega de una cosa incierta, determinada entre un n�mero de cosas ciertas de la misma especie, queda extinguida si se perdiesen todas las cosas comprendidas en ellas por un caso fortuito o de fuerza mayor.
Nota de V�lez al 893: "V�ase Aubry y Rau, � 331".
Art. 894. Si la obligaci�n fuese de entregar cosas inciertas no fungibles, determinadas s�lo por su especie, el pago nunca se juzgar� imposible, y la obligaci�n se resolver� siempre en indemnizaci�n de p�rdidas e intereses.
Nota de V�lez al 894: "Pothier, Oblig., n° 658 - Toullier, tomo VII, n° 443 - Duranton, tomo XII, n° 490".
Art. 895. En los casos en que la obligaci�n se extingue por imposibilidad del pago, se extingue no s�lo para el deudor, sino tambi�n para el acreedor a quien el deudor debe volver todo lo que hubiese recibido por motivo de la obligaci�n extinguida. Nota de V�lez al 895: "Por el Derecho Romano y por el Derecho de las Partidas, cuando el pago se hac�a imposible por p�rdida de la cosa sin culpa del deudor, la obligaci�n se extingu�a s�lo para el deudor, quedando el acreedor obligado. As�, cuando la cosa comprada, hall�ndose a�n en poder del vendedor se perd�a por un casos fortuito, no perec�a para su due�o sino para el comprador, el cual deb�a pagar el precio. La raz�n era que las cosas perecen para sus due�os, cuando son acreedores de las mismas cosas; pero no cuando son deudores, pues el deudor de cosa cierta se libra de la obligaci�n de entregarla si la cosa perece sin su culpa. Nosotros hemos combatido estas falsas teor�as en la nota al artículo 578". De los hechos Doctrina Nacional Doctrina Nacional
C�digo Civil Art. 896.- Los hechos de que se trata en esta parte del C�digo son todos los acontecimientos susceptibles de producir alguna adquisici�n, modificaci�n, transferencia o extinci�n de los derechos u obligaciones.
Nota de V�lez al 896: "No se trata de los hechos como objeto de derecho, sino únicamente como causa productora de derecho. El hecho del hombre puede ser considerado bajo dos relaciones: 1ª como objeto de un derecho, por ejemplo, cuando alguno debe hacer algo en nuestro favor, como la entrega de una cosa, la ejecución o abstención de alguna acción, materia que ya hemos tratado; 2ª como fuente de un derecho. Así, cuando alguno me vende y me entrega su casa, el hecho de la venta seguido de la tradición, tiene por efecto darme la propiedad de la casa. O bien alguno destruye una cosa mía, y de este hecho me resulta el derecho de demandar la reparación del perjuicio que tal hecho me ha causado. Véase Maynz, tomo I, § 119.
Art. 897.- Los hechos humanos son voluntarios o involuntarios. Los hechos se juzgan voluntarios, si son ejecutados con discernimiento, intenci�n y libertad".
Art. 898.- Los hechos voluntarios son l�citos o il�citos. Son actos l�citos, las acciones voluntarias no prohibidas por la ley, de que puede resultar alguna adquisici�n, modificaci�n o extinci�n de derechos.
Art. 899.- Cuando los actos l�citos no tuvieren por fin inmediato alguna adquisici�n, modificaci�n o extinci�n de derechos s�lo producir�n este efecto, en los casos en que fueren expresamente declarados.
Nota de V�lez al 899: "Los actos l�citos de este art�culo no son actos jur�dicos. Los hechos puros y simples, que por su naturaleza no presentan sino hechos materiales, no crean derechos y obligaciones, sino cuando se refieren a ciertas relaciones jur�dicas, y en raz�n s�lo de esta relaci�n. El que hace reparaciones urgentes en la propiedad de un amigo ausente, tiene s�lo en mira prevenir un perjuicio, mas no piensa en el cuasi-contrato negotiarum gestio. El cultivo de un campo y otros hechos an�logos son hechos puros y simples, que no producen por s� m�s que resultados materiales. Sin embargo, estos actos pueden, en raz�n de las circunstancias en que han tenido lugar, traer consecuencias jur�dicas. As�, cuando se han ejercido por el que no es propietario, pueden dar lugar a la adquisici�n de los frutos, o a la restituci�n de los gastos hechos en el campo ajeno".
Art. 900.- Los hechos que fueren ejecutados sin discernimiento, intenci�n y libertad, no producen por s� obligaci�n alguna.
Nota de V�lez al 900: "C�d. de Prusia (pág. 55 ó 39), 1� part., T�t. 4, Art. 3� (*). El elemento fundamental de todo acto, es la voluntad del que lo ejecuta. Es por esto que el hecho de un insensato o de una persona que no tiene discernimiento y libertad en sus actos, no es considerado en el derecho como un acto, sino como un acontecimiento fortuito (Maynz, tomo I, § 119)".
Comentario: (*) Vélez cita el Título 3 del Cód. Prusiano, pero corresponde el Título 4 del mismo. Art. 901.- Las consecuencias de un hecho que acostumbra suceder, seg�n el curso natural y ordinario de las cosas, se llaman en este C�digo "consecuencias inmediatas". Las consecuencias que resultan solamente de la conexi�n de un hecho con un acontecimiento distinto, se llaman "consecuencias mediatas". Las consecuencias mediatas que no pueden preverse se llaman "consecuencias casuales".
Art. 902.- Cuanto mayor sea el deber de obrar con prudencia y pleno conocimiento de las cosas, mayor ser� la obligaci�n que resulte de las consecuencias posibles de los hechos.
Nota de V�lez al 902: "C�d. de Prusia (pág. 51 ó 35), lugar citado, artículo 9�.
Art. 904.- Las consecuencias mediatas son tambi�n imputables al autor del hecho, cuando las hubiere previsto, y cuando empleando la debida atenci�n y conocimiento de la cosa, haya podido preverlas.
Art. 905.- Las consecuencias puramente casuales no son imputables al autor del hecho, sino cuando debieron resultar, seg�n las miras que tuvo al ejecutar el hecho.
Art. 906. En ning�n caso son imputables las consecuencias remotas, que no tienen con el hecho il�cito nexo adecuado de causalidad.
Nota de V�lez al 906: "C�d. de Prusia (pág. 51ó 35) lugar citado, artículos 10° y sgtes.
Art. 909. Para la estimaci�n de los hechos voluntarios, las leyes no toman en cuenta la condici�n especial, o la facultad intelectual de una persona determinada, a no ser en los contratos que suponen una confianza especial entre las partes. En estos casos se estimar� el grado de responsabilidad, por la condici�n especial de los agentes.
Nota de V�lez al 909: "C�d. de Prusia (pág. 53 ó 37) lugar citado, arts. 24 y 25.
Art. 911. Nadie puede obligar a otro a abstenerse de un hecho porque éste pueda ser perjudicial al que lo ejecuta, sino en el caso en que una persona obre contra el deber prescripto por las leyes, y no pueda tener lugar oportunamente la intervención de las autoridades públicas. Nota de V�lez al 911: "C�d. de Prusia (pág. 53 ó 37) lugar citado, arts. 27 y 28.
Art. 914. Los hechos exteriores de manifestaci�n de voluntad pueden consistir en la ejecuci�n de un hecho material consumado o comenzado, o simplemente en la expresi�n positiva o t�cita de la voluntad.
Art. 915. La declaraci�n de la voluntad puede ser formal o no formal, positiva o t�cita, o inducida por una presunci�n de la ley.
Art. 916. Las declaraciones formales son aquellas cuya eficacia depende de la observancia de las formalidades exclusivamente admitidas como expresi�n de la voluntad.
Nota de V�lez al 916: "Se llaman formales, porque sus formas son regidas por el derecho positivo, mientras que para las declaraciones no formales, las formas son dejadas a la elecci�n de las partes. Desde la Edad Media, dice Savigny, la declaraci�n escrita se hace poniendo el nombre propio debajo de un acto escrito, y la firma establece que el acto expresa el pensamiento y la voluntad del que lo firma. El acto no valdr�a por el derecho moderno aunque estuviese escrito por la parte, si no estuviese tambi�n firmado. Esta forma era extra�a a los romanos, y cuando muy tarde la aceptaron, fue para muy pocas aplicaciones".
Art. 917. La expresi�n positiva de la voluntad ser� considerada como tal, cuando se manifieste verbalmente, o por escrito, o por otros signos inequ�vocos con referencia a determinados objetos.
Nota de V�lez al 917: "No trat�ndose de actos solemnes, la Ley Romana dec�a Placuit non minus valere quod scriptura, quam quod vocibus lingua figuratis significaretur. L. 38,Tít. 7, Lib. 44, Digesto. Otra ley dec�a Sed et nutu solo pleraque consistunt. L. 52, � 10, Digesto. V�ase a Savigny, Origen y fin de las relaciones de derecho, § 131". Art. 918. La expresi�n t�cita de la voluntad resulta de aquellos actos, por los cuales se puede conocer con certidumbre la existencia de la voluntad, en los casos en que no se exija una expresi�n positiva, o cuando no haya una protesta o declaraci�n expresa contraria.
Nota de V�lez al 918: "Regularmente el acto no basta por s� solo, para establecer la declaraci�n de la voluntad; es preciso adem�s el concurso de otras circunstancias exteriores. Si un acreedor, por ejemplo, entrega a su deudor el t�tulo de su cr�dito, este acto, seg�n las circunstancias, es susceptible de muchas interpretaciones. Puede ser mirado como una remisi�n t�cita de la deuda, o como una prueba del pago de ella. La presentaci�n voluntaria ante un juez incompetente, importa una prorrogaci�n t�cita de la jurisdicci�n; mas esta prorrogaci�n no tiene lugar si se ha hecho por error. En otros casos los actos por s� importan la certidumbre de la voluntad. El acreedor que recibe con anticipaci�n intereses por un cierto tiempo, promete por ese hecho no reclamar el capital antes de la expiraci�n de ese t�rmino. Cuando un heredero vende todos los inmuebles de una sucesi�n en presencia de sus coherederos y �stos reciben la porci�n del precio que les correspond�a, se juzga que ellos han vendido t�citamente su parte. Savigny, Derecho Romano, tomo III, p�g. 257".
Art. 919. El silencio opuesto a actos, o a una interrogaci�n, no es considerado como una manifestaci�n de voluntad, conforme al acto o a la interrogaci�n, sino en los casos en que haya una obligaci�n de explicarse por la ley o por las relaciones de familia, o a causa de una relaci�n entre el silencio actual y las declaraciones precedentes. Nota de V�lez al 919: "Savigny, � 132, Origen y fin de las relaciones de derecho. La Ley Romana dice: qui tacet non utique fatetur, sed tamen verum est eum non negare, Ley 142, De reg. juris. La Ley de Partida dice. Aquel que calla non se entiende que siempre otorga lo quel dicen, mag�er non responda; mas esto es verdad que non niega lo que oye. La glosa de Gregorio L�pez, a esta regla, es bastante importante.
Cuando una mujer separada de su marido, le denuncia su embarazo, el silencio de �ste es una confesi�n de la paternidad. L. 1, � 4,T�t. 3, Lib. 25, Digesto. Cuando los trabajos ejecutados sobre un terreno exponen al vecino a un perjuicio resultante de las aguas pluviales, y �ste los ve sin reclamar, se juzga que consiente t�citamente en sufrir el perjuicio. L. 19,T�t. 3, Lib. 39, Digesto. Cuando un hijo menor, estando presente su padre, asegura a su futura esposa que tiene el consentimiento de su padre para contraer matrimonio, y �ste se calla, su silencio se reputa como un consentimiento prestado. L. 5,T�t. 40, Lib. 8, C�d. Romano. Cuando se guarda silencio a las interrogaciones de los jueces, el silencio se tiene por confesi�n del hecho sobre que se pregunta. L. 1,T�t. 9, Lib. 11, Nov. Rec.; L. 11, Digesto De interrog. Cuando un acto, bajo firma privada, es notificado u opuesto a la parte contraria y �sta guarda silencio, su silencio equivale al reconocimiento de la firma. Toullier, tomo VIII, n� 229; Duranton, tomo XIII, nos. 113 y 114. La ley de Partida clasifica como hecho doloso el silencio de una persona a una pregunta que se le hace, cuando tiene en mira inducirlo por �l a enga�o. L. 1,Tít. 16, Part. 7�". Art. 920. La expresi�n de la voluntad puede resultar igualmente de la presunci�n de la ley en los casos que expresamente lo disponga.
Nota de V�lez al 920: "Si se trata de sostener un proceso por una persona ausente, los hijos de �sta y sus ascendientes pueden obrar en calidad de procuradores presuntos, como tambi�n el marido por la mujer. El que entra a ocupar una casa que ha alquilado, se juzga que voluntariamente da en prenda del pago de los arrendamientos, los muebles que introduce en ella. Los hechos mismos, dice Ortolán, son muchas veces de pura suposici�n jur�dica. Las ficciones o suposiciones jur�dicas de hechos no son otra cosa que una manera m�s lac�nica de expresar las disposiciones que se quieren aplicar a una situaci�n, diciendo, se determinar�n los derechos como si tal hecho se hubiera verificado, como sucede en lo relativo al postliminio. La habitaci�n jur�dica de una persona para el ejercicio de ciertos derechos (el domicilio), es meramente un hecho de creaci�n jur�dica. (Generalizaci�n del Derecho Romano, tomo III, � VI)".
Art. 921. Los actos ser�n reputados hechos sin discernimiento, si fueren actos l�citos practicados por menores imp�beres, o actos il�citos por menores de diez a�os; como tambi�n los actos de los dementes que no fuesen practicados en intervalos l�cidos, y los practicados por los que, por cualquier accidente est�n sin uso de raz�n.
Nota de V�lez al 921: "El Derecho Romano reconocía tres grandes épocas en la vida humana:
1ª Desde el nacimiento hasta el fin del 7º año, y llamaba infantes a las personas que se hallaban en este período, qui fari non possunt, literalmente, los que no pueden aún hablar, a diferencia del mutus que está privado del uso de la palabra por un vicio orgánico. La condición de fari posse tenía sus bases en las costumbres romanas, de revestir los actos más importantes con las formas solemnes de un diálogo. Los romanos no querían envilecer los actos jurídicos haciendo repetir a un niño palabras que no comprendiese. El niño debía siempre comprender el sentido de las palabras, es decir, hablar con discernimiento, aunque no comprendiese el motivo y el fin del negocio. De aquí dimanaban tres estados de inteligencia: 1º Comprensión del fondo mismo del negocio; 2º Ignorancia del negocio, pero comprensión de su forma, es decir, de las palabras que debía pronunciar; 3º Falta de esta última comprensión, aunque el niño fuese capaz de articular maquinalmente las palabras. En esta última, la capacidad de obrar no existía en manera alguna.
Art. 922. Los actos ser�n reputados practicados sin intenci�n, cuando fueren hechos por ignorancia o error, y aquellos que se ejecutaren por fuerza o intimidaci�n. Error de Derecho
Doctrina Nacional C�digo Civil Art. 923.- La ignorancia de las leyes, o el error de derecho en ning�n caso impedir� los efectos legales de los actos l�citos, ni excusar� la responsabilidad por los actos il�citos.
Nota de Vélez al 923: "La noci�n exacta de una cosa puede faltarnos, dice Savigny, ya porque no tengamos ninguna idea, o ya porque tengamos una falsa idea. En el primer caso hay ignorancia; en el segundo, error. La apreciaci�n jur�dica de estos dos estados del alma es absolutamente la misma, y desde entonces es indiferente emplear una u otra expresi�n. Los jurisconsultos han adoptado la segunda, porque respecto a las relaciones de derecho el error se presenta m�s de continuo que la simple ignorancia. Esta fraseolog�a no ofrece ning�n inconveniente desde que es entendido que todo lo que se dice del error se aplica a la ignorancia. - Cap. 3, Origen y fin de las relaciones de derecho, y ap�ndice 8, al principio. - Respecto al art�culo, L. 20,Tít. 1, Part. 1� - L. 31,Tít. 14, Part. 5� - L. 24,Tít. 22, Part. 3�. - Los arts. 1 y 2 del T�tulo preliminar de las leyes. - L. 1,T�t. 6, Lib. 22, Digesto - L. 12,T�t. 18, Lib. 1, Cód. Romano - V�ase C�d. Franc�s, art�culo 1110; Sardo, 1196 y 1197; Holand�s, 1357; de Luisiana, artículo 1813. Este �ltimo C�digo trae veintid�s art�culos sobre el error.
Savigny en el ap�ndice 8� que se encuentra al fin del tomo III del Derecho Romano, ha tratado extensamente sobre el error de hecho o de derecho, entrando en las cuestiones tan debatidas por Cujacio y Vinnio. El ap�ndice de Savigny es el m�s ilustrado tratado que puede estudiarse sobre la materia.
En estos �ltimos tiempos el jurisconsulto Pochonnet (*) ha escrito un tratado especial sobre el error, entrando en el examen de las doctrinas asentadas por Vinnio, Savigny y Cujacio. �ste es un trabajo lleno de ciencia y de buen juicio en la interpretaci�n de los textos del Derecho Romano. Tomamos de �l el p�rrafo siguiente que ense�a y explica la doctrina del art�culo. Dice as�: "El error de derecho no excusa jam�s, no puede tener el efecto de hacer declarar como no sucedida una obligaci�n perfecta, seg�n las leyes, ni hacer renacer un t�rmino legalmente vencido. En los casos siguientes, por ejemplo, no es admisible la alegaci�n del error de derecho: Yo he cometido un delito, y para disculparme me excepciono con mi ignorancia de la ley penal. Heredero leg�timo, he aceptado una sucesi�n pura y simplemente, y pido ser librado de mi aceptaci�n porque ignoraba que el heredero fuese obligado a pagar las deudas de la sucesi�n ultra vires h�reditatis. Yo demando la resoluci�n de un contrato de venta, porque siendo el vendedor, ignoraba que la ley me impon�a la obligaci�n de saneamiento. El sentido de la m�xima error juris nocet es bien claro: al que quiere sustraerse a la aplicaci�n de una ley de polic�a, al que pretende escapar de las consecuencias legales de un acto jur�dico regular y v�lido, al que procura salvarse de un t�rmino vencido, alegando su ignorancia del derecho, le oponemos la regla error juris nocet". "La prueba del error de derecho no puede admitirse siempre que se quiera, bajo pretexto de error de derecho, eludir una disposici�n legal que cr�e una obligaci�n, pronuncie una nulidad, o el vencimiento de un t�rmino. La ley, el derecho, se suponen sabidos desde que son promulgados, y esta disposici�n, base del orden social, no puede admitir que a cada individuo le sea permitido probar que ignoraba la ley". "Revista cr�tica", tomo VIII p�g. 165, y tomo IX, p�g. 178. Bressolles, sabio jurisconsulto franc�s, ha tratado �ltimamente todas las cuestiones sobre el error de derecho, combatiendo muchas de las opiniones de Cujacio y Savigny, y concluye estableciendo dos reglas que tambi�n confirman la disposici�n de nuestro art�culo. Regla 1�: "La ignorancia de la ley no puede servir de excusa siempre que es invocada para sustraerse a obligaciones que impone, o a las penas que pronuncia contra sus infracciones". Regla 2�: "Cuando al contrario, esta ignorancia es invocada con objeto de aprovecharse de los derechos que la ley concede o protege, puede servir de base a una demanda de restituci�n". - "Revista Wolowski", a�o 1843, tomo II, p�g. 158.
Rogron, en una larga nota al artículo 1110 del C�d. Franc�s, sostiene que el error de derecho puede ser invocado como una causa de nulidad del acto, cuando el error lo ha motivado, o cuando el acto tiene por fundamento un error de derecho, porque entonces la obligaci�n, el contrato o el acto quedan sin causa".
Comentario: (*) En el tomo VIII p�g. 165, el autor figura como Pochannet, mientras que en el tomo IX, p�g. 178, de la "Revista crítica", figura como Pochonnet, que es su apellido correcto. Error de Hecho Doctrina Nacional C�digo Civil Art. 924.- El error sobre la naturaleza del acto jur�dico anula todo lo contenido en �l. Nota de Vélez al 924: "Este es un error esencial, y por consiguiente exclusivo de la voluntad de los que han celebrado el acto jur�dico. Si yo prometo a alguno prestarle una cosa y �l entiende que se la dono, yo no estoy en manera alguna obligado".
Art. 925.- Es tambi�n error esencial y anula el acto jur�dico, el relativo a la persona, con la cual se forma la relaci�n de derecho.
Nota de Vélez al 925: "Si yo, por ejemplo, quiero hacer una donación a una persona determinada, pero que no conozco, y se me presenta otra, o si quiero encomendar una obra a un artista determinado, y otro se da por el artista que busco, en ambos casos, dice Savigny, hay una declaración de voluntad sin intención. Muchos autores han querido restringir el principio a los ejemplos puestos u otros semejantes, y no invalidar el acto cuando la sustitución de las personas no compromete ningún interés. Pero la generalidad del principio es indudable, aunque muchas veces después de descubierto el error, se le ratifique expresamente. Las decisiones del Derecho romano no dejan sobre esto duda alguna. En efecto, cuando compro o vendo una cosa, la persona del vendedor o del comprador me es comúnmente indiferente; pero otra cosa puede ser a causa del derecho de evicción que compete al comprador, o de su insolvencia. En materia de préstamo, la persona del deudor tiene la mayor importancia: la del acreedor menos. En la locación, no es tampoco indiferente la persona del locatario, y así en los demás contratos. Véase Savigny, Derecho Romano, § 136".
Art. 926.- El error sobre la causa principal del acto, o sobre la cualidad de la cosa que se ha tenido en mira, vicia la manifestaci�n de la voluntad, y deja sin efecto lo que en el acto se hubiere dispuesto.
Nota de Vélez al 926: "�C�mo se distinguir�, pregunta Marcadé, la causa principal del acto, las calidades principales o sustanciales de la cosa, de las causas accidentales y de las calidades puramente accesorias? La l�nea de demarcaci�n es indispensable. Nosotros entendemos, agrega, por causa principal del acto, el motivo, el objeto que nos propusimos en el acto, haci�ndolo conocer a la otra parte; y por cualidad sustancial de la cosa, toda cualidad que no siendo susceptible de m�s o menos, coloca al objeto en tal especie o en tal otra especie, seg�n que esta calidad existe o no existe. As�, si he querido adquirir un cuadro de Rafael y se me da una copia, hay un error en la causa principal del acto y en la calidad principal de la cosa. Si mi voluntad era conocida por el que deb�a darme el cuadro, y �l tambi�n se enga�aba sobre la copia que me entregaba, hay un error de hecho que anula la expresi�n de la voluntad de ambos, porque era impl�cita la condici�n "si el cuadro era de Rafael". Pero si el que me entregaba el cuadro, conociendo mi voluntad, sab�a que no era de Rafael, no hay error verdaderamente, sino dolo, superior en sus efectos al error, y yo puedo revocar el acto como hecho por dolo. Pero si el que me da el cuadro me declara francamente que no conoce el autor, y sin embargo lo acepto, es claro que no podr� anular el acto por mi error. Sobre el artículo 1110, C�d. Franc�s, Savigny, Derecho Romano, tomo III, desde el � 137. El C�d. de Prusia define lo que debe entenderse por sustancia de una cosa, o por calidades sustanciales, de la manera siguiente: Todas las partes y todas las propiedades de una cosa, sin las cuales esta cosa cesar�a de ser lo que ella representa, o de concurrir al fin para el cual es destinada, forman la sustancia de la cosa. No hay cambio en la sustancia de una cosa, aun cuando algunas de sus partes fuesen cambiadas, si la cosa queda la misma, y no se encuentra ni aniquilada ni impropia a su destino (arts. 4� y 5�,T�t. 2, Lib. 1).
Art. 927.- Anula tambi�n el acto, el error respecto al objeto sobre que versare, habi�ndose contratado una cosa individualmente diversa de aqu�lla sobre la cual se quer�a contratar, o sobre una cosa de diversa especie, o sobre una diversa cantidad, extensi�n o suma, o sobre un diverso hecho.
Nota de Vélez al 927: "El error sobre el objeto del derecho reviste formas más variadas que el error sobre la persona, y presenta por esto más dificultades. Si la relaci�n de derecho tiene por objeto una cosa designada individualmente, y hay equivocaci�n sobre la individualidad, el error es error in corpore. En tal caso no hay evidentemente acto jur�dico. Un testador quiere legar una cosa y la confunde con otra que designa, el legado non es válido ni respecto de la una ni respecto de la otra cosa. Este principio es aplicable a todos los contratos. El objeto de la relaci�n de derecho que d� lugar al error puede ser una cosa determinada s�lo por su especie o su cantidad. Si el error cae sobre la especie misma de la cosa, el caso es igual al del error in corpore. Por ejemplo, en una venta de granos el vendedor ha entendido que se trata de cebada y el comprador de trigo Si la equivocaci�n es s�lo sobre la cantidad, error muy com�n en los contratos por correspondencia, o esta cantidad es el �nico objeto del contrato o ella se refiere a una prestaci�n rec�proca, en el primer caso se considera como verdadero objeto del contrato la cantidad menor. porque efectivamente hay acuerdo respecto a ella (L. 1,Tít. 1, Lib. 45, Digesto) En el segundo caso es preciso distinguir si el que debe dar la cantidad dudosa ha creído que era más grande o menor que la que exigía la otra parte contratante; si él ha querido una más grande, el contrato es válido por la cantidad menor; si ha querido la menor, no hay contrato. La Ley Romana dice: Si decem tibi locem fundum, tu autem existimes quinque te conducere, nihil agitur: sed et si ego minoris me locare sensero, tu pluris te conducere, utique non pluris erit conductio, quam quanti ego putavi. Véase L. 21,Tít. 5, Part. 5� - Savigny, tomo III, � 136".
Art. 928.- El error que versare sobre alguna calidad accidental de la cosa, o sobre alg�n accesorio de ella, no invalida el acto, aunque haya sido el motivo determinante para hacerlo, a no ser que la calidad, err�neamente atribuida a la cosa, hubiese sido expresamente garantizada por la otra parte, o que el error proviniese de dolo de la parte o de un tercero, siempre que por las circunstancias del caso se demuestre que sin el error, el acto no se habr�a celebrado, o cuando la calidad de la cosa, lo accesorio de ella, o cualquiera otra circunstancia tuviesen el car�cter expreso de una condici�n. Nota de Vélez al 928: "V�ase sobre las cualidades accidentales de las cosas, L. 10,T�t. 2, Part. 4�". Hechos producidos por dolo C�digo Civil Art. 931.- Acci�n dolosa para conseguir la ejecuci�n de un acto, es toda aserci�n de lo que es falso o disimulaci�n de lo verdadero, cualquier artificio, astucia o maquinaci�n que se emplee con ese fin.
Nota de V�lez al 931: "La Ley Romana define el dolo: Omnis calliditas fallatio, machinatio ad fallendum alterum aut decipiendum adhibita (L. 1 � 2, Digesto, De dolo malo). Seg�n los int�rpretes, calliditas significa la disimulaci�n artificiosa, fallatio, el lenguaje embustero; machinatio la intriga urdida para conseguir el objeto. Esta definici�n abraza efectivamente todos los medios que se pueden emplear para enga�ar. La definici�n de la Ley de Partida casi es igual Cuartamiento, dice, que facen algunos omes los unos a los otros por palabras mentirosas, e encubiertas o coloradas que dicen con intenci�n de los enga�ar e de los decebir, L. 1,Tít. 16, Part. 7�, falta la expresi�n correspondiente al calliditas de la Ley Romana, pero designando la Ley de Partida las acciones dolosas dice: la segunda cuando preguntan algun ome sobre alguna cosa e el callase enga�osamente.
Conforme con el art�culo - C�d. Franc�s, art�culo 1116 - Napolitano, 1070, Sardo, 1203 - Holand�s, 1364 - de Luisiana, artículo 1844. Sobre las diferencias entre el dolo y el fraude, Chardon las expone en el tomo I, pag. 4, Del Dolo y Fraude". Art. 932.- Para que el dolo pueda ser medio de nulidad de un acto es preciso la reuni�n de las circunstancias siguientes:
Nota de V�lez al 932: "Chardon tomo I, desde la p�g. 11, explica extensamente y con ejemplos, las cuatro circunstancias del art�culo. Agrega otra, que el dolo haya sido cometido por una de las partes, es decir, que cuando es cometido por un tercero, no es un medio de nulidad del acto. De esto se tratar� en uno de los art�culos siguientes".
Art. 933. La omisi�n dolosa causa los mismos efectos que la acci�n dolosa, cuando el acto no se hubiera realizado sin la reticencia u ocultaci�n dolosa.
Nota de V�lez al 933: "Las citas del art. 928. V�ase L. 1.T�t. 16, Part. 7�".
Art. 934. El dolo incidente no afectar� la validez del acto; pero el que lo comete debe satisfacer cualquier da�o que haya causado. Es dolo incidente el que no fue causa eficiente del acto.
Nota de V�lez al 934: "El dolo que da causa al contrato sucede, dice la Ley Romana cuando nullatenus contracturus si dolus defuisset. Dolo incidente cum quis sponte quidem contrahit sed in modo contrahendi velut in pretio aut aliter decipitur. La Ley de Partida 57,Tít. 5, Part. 5�, tiene s�lo el objeto de distinguir el dolo que da causa al contrato, del dolo incidente, y lo hace de la manera m�s clara con el ejemplo que pone, resolviendo que el dolo que da causa al acto lo hace anulable, y que el dolo incidente obliga s�lo a satisfacer el perjuicio". Art. 935. El dolo afectar� la validez de los actos entre vivos, bien sea obra de una de las partes, o bien provenga de tercera persona. Si proviene de tercera persona, regir�n los art�culos 941, 942 y 943.
Nota de V�lez al 935: "As� est� dispuesto en el artículo 942 respecto a los actos ejecutados por violencia o intimidaci�n. Los autores en general no dan este efecto al dolo de un tercero, y con ellos est� conforme Goyena, artículo 992. La raz�n es de muy poco peso. Dicen que la violencia quita la libertad al consentimiento, mientras que el dolo no impide que las partes hayan consentido libremente; pero deb�a decirse que han consentido enga�adas sobre la causa principal del acto. Tampoco la violencia quita la libertad, rigurosamente hablando, porque ha podido elegirse el mal mayor. En nuestras leyes, cuando el dolo da causa al acto, no se hace diferencia si es causado por una de las partes o por un tercero". Hechos producidos por la fuerza y el temor C�digo Civil Art. 936.- Habr� falta de libertad en los agentes, cuando se emplease contra ellos una fuerza irresistible.
Art. 937.- Habr� intimidaci�n, cuando se inspire a uno de los agentes por injustas amenazas, un temor fundado de sufrir un mal inminente y grave en su persona, libertad, honra o bienes, o de su c�nyuge, descendientes o ascendientes, leg�timos o ileg�timos.
Art. 938.- La intimidaci�n no afectar� la validez de los actos, sino cuando por la condici�n de la persona, su car�cter, habitudes o sexo, pueda juzgarse que ha debido racionalmente hacerle una fuerte impresi�n.
Nota de Vélez a 936, 937 y 938: "L, 4,T�t. 11, Lib. 1, Fuero Real - LL. 58, T�tulo 5, y 28,Tít. 11, Part. 5�. Véanse los arts. 1112 a 1114, C�d. Franc�s - Napolitano, Napolitano, 1066 a l068 - Sardo, 1199 a 1201 - de Luisiana, 1845 a 1847. El Tít. 2, Lib. 4, Digesto, y el Tít. 20, Lib. 2, Cód. Romano. La Ley 2, del Título citado del Digesto, define la fuerza: majoris rei impetus, qui repelli non potest, y la Ley 1, del mismo Título, define el miedo: instantis vel futuri periculi causa mentis trepidatio. L. 15,T�t. 2, Part. 4�, define la fuerza y el miedo de la manera siguiente. "La fuerza se debe entender de esta manera cuando alguno aduce contra su voluntad, o le prenden o ligan. El miedo se entiende cuando es fecho en tal manara que todo ome mag�er fuese de gran coraz�n se temiese de �l, como si viese armas u otras cosas conquel quisiesen ferir, � matar, ó le quissiesen dar algunas penas, ó si fuese manceba virgen e la amenazasen que yacer�an con ella".
La L. 7,Tít. 33, Part. 7ª, dice: "Metus", en latín, tanto quiere decir en romance, como miedo de muerte o de tormento de cuerpo, o de perdimiento de miembros, o de perder la libertad, o las cartas por las que las podría amparar, o de recibir deshonra porque fincaría infamado; e de tal miedo como éste, o de otro semejante fablan las leyes de este nuestro libro que dicen que pleyto o postura que ome face por miedo non debe valer.
La Ley Romana deja a la prudencia del juez, el efecto de la intimidación especial por la condición de la persona, su edad o sexo. Hujus rei, dice, disquisitio judicis est. Cuando en el art. 937 designamos un mal grave e inminente, es porque se tiene presente más bien el temor de violencia que puede hacerse, que las violencias ya hechas. Si yo me decido a firmar contra mi voluntad un acto que me es perjudicial, es por librarme de un mal que me parece mayor, pues no procuraría salvarme de este mal si hubiera pasado. Las violencias que podría haber sufrido en el momento en que se ejecutó el acto, no obran en mí sino haciéndome temer otras violencias. En todos los casos el temor de un mal futuro, pero inminente, es el que determina la voluntad.
El mal debe ser grave. L. 5,Tít. 2, Lib. 4, Digesto - L. 7,Tít. 20, Lib. 2, Cód. Romano". Art. 939.- No hay intimidaci�n por injustas amenazas, cuando el que las hace se redujese a poner en ejercicio sus derechos propios.
Nota de V�lez al 939: "Regla 14, T�t. 34, Partida 7� - Toullier, tomo VI, n° 81 - Duranton, tomo X, n°s. 142 y 143".
Nota de V�lez al 940: "L. 8, � 3,T�t. 2, Lib. 4, Digesto - C�d. Franc�s, artículo 1114 - Sardo, 1201. V�ase Aubry y Rau, � 343, que pone una limitaci�n en la nota 23".
Art. 941. La fuerza o la intimidaci�n hacen anulable el acto, aunque se haya empleado por un tercero que no intervenga en �l.
Nota de V�lez al 941: "C�d. Franc�s, artículo 1111 - Napolitano, 1065 - Sardo, 1198 - Holand�s, 1359 - de Luisiana, artículo 1844. Pero el C�d. de Baviera, Lib. 1, Cap. 4, § 25 (*), establece lo contrario, y s�lo concede recurso contra el tercero, autor de la violencia o miedo. El C�d. de Austria, artículo 875, s�lo anula al acto cuando el tercero ha ejercido la violencia, a instigaci�n o con conocimiento de una de las partes. Las Leyes Romanas son conformes al art�culo: L. 9, � 1,T�t. 2, Lib. 4, Digesto y L. 5,T�t. 20, Lib. 2, Cód. Romano. Ha faltado la libertad de acci�n, y poco importa la persona que nos haya privado de ella".
Comentario: (*) Vélez copia a Goyena pero éste, no se refiere a artículo, sino a n° 25, del Cód. de Baviera. Ver a de Saint-Joseph. Art. 942. Si la fuerza hecha por un tercero, fuese sabida por una de las partes, el tercero y la parte sabedora de la fuerza impuesta, son responsables solidariamente para con la parte violentada, de la indemnizaci�n de todas las p�rdidas e intereses.
Nota de V�lez al 942: "V�ase L. 3,T�t. 16, Part. 7�, ver otros�. L. 17,T�t. 3, Lib. 4, Digesto".
Art. 943. Si la fuerza hecha por un tercero, fue ignorada por la parte que se perjudica con la nulidad del acto, el tercero ser� el �nico responsable de todas las p�rdidas e intereses.
Nota de V�lez al 943: "Regla 18, Tít. 34, Partida 7ª. Lesión enorme o enormísima
La L. 4, Tít. 7, Lib. 5, Ordenanza Real, L. 4, Tít. 7, Lib. 5, Ordenanza Real, la concede al comprador y vendedor, cuando hay lesión en más de la mitad del justo precio; y fue la primera que generalizó la doctrina, extendiendo el remedio de la lesión al arrendamiento, a la permuta, a la daci�n en pago, etc.; y fue la primera también que puso término a la acción, dándole cuatro años para su ejercicio.
En los códigos de comercio no hay rescisión de las ventas por lesión enorme e enormísima. Se dice que son mercaderías, cosas muebles; pero las cosas muebles valen tanto o más que las raíces. Los medios de venta son los mismos; y estos medios para buscar el mayor precio, los ha facilitado la imprenta, establecimiento de corredores, las bolsas, etc., medios desconocidos a los romanos y en el tiempo en que se hicieron las leyes de Partida. Finalmente, dejaríamos de ser responsables de nuestras acciones, si la ley nos permitiera enmendar todos nuestros errores, o todas nuestras imprudencias. El consentimiento libre, prestado sin dolo, error ni violencia y con las solemnidades requeridas por las leyes, debe hacer irrevocables los contratos". Comentario: (*) Véase las concordancias del § 19, Cap. 3, Lib. 4, con el Cód. Francés, de De Saint-Joseph. (**) Tambíen las concordancias del § 22, Cap. 3, Lib. 4, de De Saint-Joseph
Los actos jur�dicos Doctrina Nacional
944.- Son actos jur�dicos los actos voluntarios l�citos, que tengan por fin inmediato, establecer entre las personas relaciones jur�dicas, crear, modificar, transferir, conservar o aniquilar derechos.
Nota de Vélez al 944: "Aubry y Rau, § 760 - Savigny define: "hechos jurídicos son los acontecimeintos en virtud de los cuales las relaciones de derecho comienzan o acaban ". Esta definición es más concisa pero menos clara que la de Ortolán, que es la que damos". Art. 945.- Los actos jur�dicos son positivos o negativos, seg�n que sea necesaria la realizaci�n u omisi�n de un acto, para que un derecho comience o acabe.
Nota de Vélez al 945: "Savigny, Droit Romain, tomo III, pag. 3".
Art. 946.- Los actos jur�dicos son unilaterales o bilaterales. Son unilaterales, cuando basta para formarlos la voluntad de una sola persona, como el testamento. Son bilaterales, cuando requieren el consentimiento un�nime de dos o m�s personas.
Nota de Vélez al 946: "Mackeldey, Sec. 4ª, Cap. 1 - Mainz, § 119".
Art. 947.- Los actos jur�dicos cuya eficacia no depende del fallecimiento de aquellos de cuya voluntad emanan, se llaman en este C�digo "actos entre vivos", como son los contratos. Cuando no deben producir efecto sino despu�s del fallecimiento de aquellos de cuya voluntad emanan, se denominan "disposiciones de �ltima voluntad", como son los testamentos.
Art. 948.- La validez o nulidad de los actos jur�dicos entre vivos o de las disposiciones de �ltima voluntad, respecto a la capacidad o incapacidad de los agentes, ser� juzgada por las leyes de su respectivo domicilio (art�culos 6 y 7).
Art. 949.- La capacidad o incapacidad de derecho, el objeto del acto y los vicios sustanciales que pueda contener, ser�n juzgados para su validez o nulidad por las leyes de este C�digo.
Nota de Vélez al 949: "La capacidad civil de derecho es el grado de aptitud de cada clase de personas para adquirir derechos, o ejercer actos por s�, o por otros, que no le sean prohibidos. Las personas a quienes se proh�be la adquisici�n de ciertos derechos, o el ejercicio de ciertos actos, son incapaces de derecho, es decir, de esos derechos o de esos actos prohibidos. Entre nosotros no puede hablarse de la capacidad civil del Derecho Romano, de las personas esclavas, de los que hubiesen sufrido una capitis diminutio, ni tampoco de la capacidad o incapacidad civil que se ve en algunos c�digos, seg�n que las personas sean nacionales o extranjeras, pues ni tenemos esclavos, ni hay diferencia entre nacionales y extranjeros para el goce y ejercicio de los derechos civiles. El art�culo se refiere a aquellas personas que est�n declaradas incapaces de ejercer ciertos actos jur�dicos, las cuales se hallan designadas en varios t�tulos del primer libro. Del objeto de los actos jur�dicos se trata en uno de los art�culos de este t�tulo. Los vicios sustanciales son el error, dolo, violencia, simulaci�n o fraude".
Art. 950.- Respecto a las formas y solemnidades de los actos jur�dicos, su validez o nulidad ser� juzgada por las leyes y usos del lugar en que los actos se realizaren (artículo 12).
Art. 951.- Comenzar� la existencia de los actos entre vivos, el d�a en que fuesen celebrados, y si dependiesen para su validez de la forma instrumental, o de otra exclusivamente decretada, desde el d�a de la fecha de los respectivos instrumentos.
Art. 952.- La existencia de las disposiciones de �ltima voluntad comenzar� el d�a en que fallecieren los respectivos disponentes, o en que la ley presumiese que hubiesen fallecido (art�culo 117).
Art. 953.- El objeto de los actos jur�dicos deben ser cosas que est�n en el comercio, o que por un motivo especial no se hubiese prohibido que sean objeto de alg�n acto jur�dico, o hechos que no sean imposibles, il�citos, contrarios a las buenas costumbres o prohibidos por las leyes, o que se opongan a la libertad de las acciones o de la conciencia, o que perjudiquen los derechos de un tercero. Los actos jur�dicos que no sean conformes a esta disposici�n, son nulos como si no tuviesen objeto.
Nota de Vélez al 953: "V�ase Mackeldey, § 168, y los arts. 502, 530, 531 y 542. Como el acto jur�dico tiene por fin cambiar el estado actual de los derechos de una persona, se exige necesariamente que esa persona tenga capacidad de disponer de sus derechos. En cuanto al fin y al objeto, es preciso que el acto se refiera a un derecho que se pueda hacer valor de una manera cualquiera. As�, el acto es ilusorio cuando el objeto es tan vagamente indicado que no sea posible determinarlo (L. 94,T�t. 1, Lib. 45, Digesto). Lo mismo cuando se trata de cosas corporales, que no son susceptibles de existir, o que est�n fuera del comercio. Dice la Ley Romana Si id, quod dari stipulamur, tale sit, ut dari non possit, inutilis est stipulatio, velut si quis hominem liberum, quem servum esse credebat, aut mortuum, quem vivum esse credebat (Instituta, Lib. 3,T�t. 19, � 1) (*). Si es un hecho el objeto del acto, debe ser posible y no contrario a las leyes y buenas costumbres. La imposibilidad del objeto del acto jur�dico puede tener su origen en motivos materiales o en motivos jur�dicos.
La imposibilidad material se presenta respecto a las esas que jam�s han existido, o que han dejado de existir, o que no pueden existir. Hay imposibilidad jur�dica cuando la obligaci�n tiene por fin procurar la propiedad de cosas que no pueden ser el objeto da una propiedad, o que son ya la propiedad del acreedor. Seria lo mismo la obligaci�n que tuviese por objeto un matrimonio entre personas que no pueden casarse. Se puede asignar un car�cter an�logo a todo acto que es contrario a la ley o a la moral (L.L. 26 y 27, Digesto, De Verb. Oblig., y L. 4, C�d. Romano, De Inutil. Stipul.). Por esta proposici�n no puede entenderse, como en la teor�a de las condiciones, que un acto de este g�nero ser�a jur�dicamente imposible, pues que el delito mismo es perfectamente posible, y s�lo es privado y reprimido por una pena. Mas los hechos contrarios al derecho y a la moral son puestos en la misma l�nea que los hechos imposibles, en el sentido que ellos no pueden ser objeto de una obligaci�n eficaz, porque jam�s se podr� invocar la protecci�n de la justicia para asegurar su ejecuci�n. La imposibilidad del objeto de un acto jur�dico puede fundarse sobre la naturaleza del objeto mismo, o sobre la posici�n personal y especial del deudor de una obligaci�n. La primera especie de imposibilidad es la que es considerada como tal. La segunda especie, respecto del sujeto, no puede ser jam�s invocada por el deudor y no Io substrae de las consecuencias que puedan resultar de la inejecuci�n de una obligaci�n.
La raz�n para anular los actos que tengan por objeto prestaciones imposibles est� en la esencia de las obligaciones. La obligaci�n tiene por objeto transformar en actos necesarios y ciertos, actos voluntarios que no son en s� mismos sino acontecimientos accidentales e inciertos. El fin definitivo de la obligaci�n es colocar al acreedor en una posici�n tal que pueda contar con certidumbre sobre la posibilidad de esos acontecimientos; pero si el acto que constituye la prestaci�n en una obligaci�n es imposible, esta circunstancia repugna al car�cter que damos a toda obligaci�n. Comentario: (*) El texto romano, traido por Vélez, corresponde a las Institutas de Gayo 3, § 97, mientras que la referencia al Lib. 3,T�t. 19, � 1, de las Institutas, responde a las de Justiniano.
Art. 954.- Podr�n anularse los actos viciados de error, dolo, violencia, intimidaci�n o simulaci�n.
Tambi�n podr� demandarse la nulidad o la modificaci�n de los actos jur�dicos cuando una de las partes explotando la necesidad, ligereza o inexperiencia de la otra, obtuviera por medio de ellos una ventaja patrimonial evidentemente desproporcionada y sin justificaci�n. Se presume, salvo prueba en contrario, que existe tal explotaci�n en caso de notable desproporci�n de las prestaciones.
Los c�lculos deber�n hacerse seg�n valores al tiempo del acto y la desproporci�n deber� subsistir en el momento de la demanda.
S�lo el lesionado o sus herederos podr�n ejercer la acci�n cuya prescripci�n se operar� a los cinco a�os de otorgado el acto.
El accionante tiene opci�n para demandar la nulidad o un reajuste equitativo del convenio, pero la primera de estas acciones se transformar� en acci�n de reajuste si �ste fuere ofrecido por el demandado al contestar la demanda. (Art�culo sustituido por Ley N� 17.711). Jurisprudencia Provincial
"Viola los arts. 954 del C�digo Civil (texto seg�n decreto-ley 17711/68) y 272 y 273 del C�digo Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Buenos Aires la c�mara de apelaciones que conociendo de una acci�n de revocaci�n por lesi�n enorme decide ex oficio reajustar el convenio que liga a las partes, sin que la accionante hubiese pedido tal reajuste ni lo hubiese ofrecido la demandada, actuando as� la mutaci�n normativa prevista en el mencionado art. 954 sin su presupuesto o condici�n (SC Buenos Aires)".
"La interpretaci�n del art. 954 del C�digo Civil que sostiene que la presunci�n en él establecida alcanza no s�lo a la explotaci�n, sino tambi�n a la situaci�n de inferioridad de la v�ctima del acto lesivo, se basa en la fusi�n de los elementos subjetivos en uno solo, y puede llevar a la conclusi�n de que por esa v�a se desnaturalice la instituci�n y se retorne a la vieja "lesi�n enorme" de los romanos".
"La regla moral, la buena fe, la teor�a de la imprevisi�n, el concepto de lesi�n enorme, la norma que veda el ejercicio abusivo de los derechos, son otros tantos principios o institutos �nsitos en nuestro C�digo Civil y que operan como una suerte de portillos de salvaguardia de la equidad, de ajuste de situaciones materialmente distintas a su configuraci�n formal".