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Timestamp: 2017-10-17 22:16:09
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Matched Legal Cases: ['artículo 990', 'artículo 997', 'artículo 999', 'artículo 999', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 890', 'artículo 870', 'artículo 870', 'artículo 885', 'artículo 875']

Sentencia A.P. Palma de Mallorca 201/2010 de 25 de mayo. Herencia. Testamento. Legados - Portal Asesoría y Empresas Thomson Reuters
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Sentencia A.P. Palma de Mallorca 201/2010 de 25 de mayo
Herencia: La testadora designó herederas a sus dos hijas y a una de ellas, además, le legó el crédito por importe de doce millones doscientas mil pesetas que mantenía con la otra hija, disponiendo que de no pagarse voluntariamente quedaría sin efecto su designación como heredera. Para adquirir la condición de heredero es necesario la aceptación de la herencia, una de cuyas maneras es por actos de disposición de contenido patrimonial que es lo acontecido en el caso dónde la demandada y su hijo dispusieron en venta de un bien inmueble que debían reintegrar a la herencia pues les fue vendido por la testadora, negocio simulado como asi se declaró por la madre en el testamento y es causa del prelegado a favor de la demandante.
SENTENCIA: 00201/2010
Rollo: RECURSO DE APELACION 0000067 /2010
SENTENCIA N.º 201
En PALMA DE MALLORCA, a veinticinco de mayo de dos mil diez.
VISTOS por la Sección Quinta de esta Audiencia Provincial, en grado de apelación, los presentes autos, de Juicio Ordinario, seguidos ante el Juzgado de Primera Instancia Número 10 de Palma de Mallorca, bajo el Número 125/08, Rollo de Sala Número 67/10, entre partes, de una como demandados apelantes D.ª Fátima y D. Jose Ángel, representados por la Procuradora D.ª Maribel Juan Danús y defendidos por el Letrado D. Bartolomé Canals Orell; y de otra como demandante apelada D.ª Virtudes, representada por el Procurador D. Juan José Pascual Fiol y defendida por la Letrada D.ª María Moncada Ozonas.
Primero.-Por el Ilmo./a Sr./Sra. Magistrado- Juez del Juzgado de Primera Instancia Número 10 de Palma de Mallorca en fecha 7 de septiembre de 2009, se dictó Sentencia cuyo fallo es del tenor literal siguiente: "Que estimando parcialmente la demanda interpuesta por D.ª Virtudes, representada por el Procurador D. Juan José Pascual Fiol, contra D.ª Fátima y D. Jose Ángel, representados por la Procuradora D.ª Maribel Juan Danús, debo condenar y condeno solidariamente a los demandados a que paguen a la parte demandante la cantidad de sesenta y siete mil trescientos trece euros con treinta y seis céntimos de euro (67.313Z36 euros), más los intereses legales devengados en la forma expuesta en el fundamento de derecho quinto de la presente resolución, desde la interposición de la demanda hasta su total pago, así como al pago de las costas del procedimiento.".
Y en fecha 21 de septiembre de 2009 se dictó Auto aclaratorio, cuya parte dispositiva es del tenor literal siguiente: He decidido: Corregir el error material padecido en el fallo de la sentencia dejando sin efecto la frase "así como al pago de las costas del procedimiento", que debe sustituirse por la de "sin imposición de costas a ninguna de las partes".
Segundo.-Que contra la anterior sentencia y por la representación de la parte demandada, se interpuso recurso de apelación y seguido el recurso por sus trámites se celebró deliberación y votación en fecha 26 de abril del corriente año, quedando el recurso concluso para Sentencia.
Primero.-Formulada demanda en ejercicio de la acción de reclamación de un crédito legado por testamento y, en consecuencia, sobre reclamación de cantidad, por parte de D.ª Virtudes, contra D.ª Fátima Y D. Jose Ángel, en suplico de que se sirva dictar sentencia estimando la demanda, y declarando que los demandados adeudan solidariamente a la actora la suma de 107.681Z14 euros, condenándoles a estar y pasar por la anterior declaración, al pago de la citada cantidad, al de los intereses legales que correspondan y al de las costas de este juicio; fue contestada y negada por éstos y, tras la práctica de las pruebas propuestas y admitidas, incluida la pericial caligráfica, aquélla fue parcialmente estimada en la instancia por Sentencia de fecha 7 de septiembre de 2009, cuyo fallo es del tenor literal siguiente: "Que estimando parcialmente la demanda interpuesta por D.ª Virtudes, representada por el Procurador D. Juan José Pascual Fiol, contra D.ª Fátima y D. Jose Ángel, representados por la Procuradora D.ª Maribel Juan Danús, debo condenar y condeno solidariamente a los demandados a que paguen a la parte demandante la cantidad de sesenta y siete mil trescientos trece euros con treinta y seis céntimos de euro (67.313Z36 euros), más los intereses legales devengados en la forma expuesta en el fundamento de derecho quinto de la presente resolución, desde la interposición de la demanda hasta su total pago, así como al pago de las costas del procedimiento."; aclarada por Auto de 21 de septiembre, cuya parte dispositiva dice: "He decidido: Corregir el error material padecido en el fallo de la sentencia dejando sin efecto la frase "así como al pago de las costas del procedimiento", que debe sustituirse por la de "sin imposición de costas a ninguna de las partes".
Contra la anterior resolución se alza la representación procesal de la parte demandada, alegando la inexistencia de aceptación tácita de la herencia, que es necesaria la partición de la herencia, que la sentencia no puede declarar la vinculación de la compraventa de la vivienda sita en la C/ DIRECCION001 por no haberlo solicitado la actora, y que declara el incumplimiento de la demandada de una obligación inexistente, que el precio de venta fue de 7.000.000 pts. y no de 11.200.000 pts., que la testadora no pudo dar un préstamo pues nunca dispuso de 67.313,36.- Euros en su patrimonio, que no se ha acreditado el motivo del préstamo ni su existencia, y que el precio de la venta se empleó para necesidades y alimentos de la testadora y de su marido, por todo lo cual interesa que se dicte sentencia mediante la que se estime íntegramente este recurso de apelación, se revoque la sentencia expresada, y dictar sentencia absolviendo a mis principales y, subsidiariamente, desestimando la demanda interpuesta de adverso.
La representación procesal de la parte actora se opone al recurso formalizado de adverso, alegando que ha habido aceptación tácita de la herencia por ambas hermanas, que se reclama una deuda, que es innecesario realizar particiones de la herencia, que existe el legado de un crédito del que responden solidariamente los codemandados, que el precio debe actualizarse al momento de la liquidación en base al préstamo impagado, y que el hipotético contrato de alimentos no fue objeto de objeto de reconvención, por todo lo cual interesa la confirmación de la resolución recurrida.
Segundo.-Siguiendo la mejor doctrina, cuando tras la delación, el llamado manifiesta su aceptación a la herencia, pasará a ser efectivamente heredero y, tras los trámites oportunos, en fase de adjudicación, le serán asignados los correspondientes bienes hereditarios, según sea heredero único o haya pluralidad de herederos. En este último caso, habrá de procederse al reparto de los bienes entre ellos, realizando la oportuna partición hereditaria, operación que siempre requiere un cierto período temporal, durante el cual habrá la situación de comunidad hereditaria.
Nuestro sistema normativo, efectivamente, exige que para ser considerado alguien heredero, como regla ha de preceder la aceptación de la herencia. Por tanto, exista delación o sólo vocación, mientras los herederos no se hayan pronunciado a favor de la aceptación de la herencia, se está frente a la situación conocida bajo la expresión de herencia yacente.
Con carácter general, en nuestro sistema normativo la aceptación y la repudiación de la herencia implican la manifestación de la voluntad del llamado (o de los llamados) a ser heredero. Si el llamado se pronuncia a favor de la aceptación, obviamente adquirirá en efecto la condición de heredero, mientras que, por el contrario, si repudia la herencia habrá de considerarse que nunca ha sido sucesor del causante.
Nuestro Código Civil dedica la sección 4.ª del Libro III del Título III (arts. 988 y ss.) a regular, en gran medida de forma conjunta, la aceptación y la repudiación de herencia, pues en definitiva ambas decisiones del sucesor constituyen manifestaciones de voluntad, de sentido antagónico, pero de igual significado, en relación con la condición de heredero. Se adquiere o se pierde la posibilidad de adquirir la herencia, de forma definitiva e irrevocable, según que el llamado a ella la acepte o la repudie.
El carácter unilateral y no recepticio de la aceptación y de la repudiación de la herencia se deduce de (o, desde otra perspectiva, refuerza) su condición de actos jurídicos en sentido propio que, en modo alguno, pueden conectarse con la voluntad mostrada por el testador al llevar a cabo la institución de heredero. Obviamente, no cabe en ningún caso la simultaneidad, ni el entrecruzamiento de ambas voluntades, sino que la manifestación de la voluntad del heredero, en cuanto llamado a la herencia, ha de manifestarse necesariamente una vez que el causante haya fallecido: temporalmente, pues de forma sucesiva.
El heredero no sólo puede aceptar a beneficio de inventario, sino que, incluso antes de pronunciarse a favor de la aceptación o la repudiación de la herencia, puede solicitar el derecho de deliberar.
Sin embargo, una vez formada, libre y conscientemente su voluntad, la aceptación o repudiación de la herencia son actos cuyo alcance se encuentra determinado por la propia ley, en el sentido reiterado (de aceptar o repudiar la herencia), sin que el heredero pueda manifestar su voluntad sometiéndola a condición, refiriéndola sólo a una parte de la herencia, o limitando en términos temporales su condición de heredero. En tal sentido, establece el artículo 990 que "la aceptación o la repudiación de la herencia no podrá hacerse en parte, a plazo, ni condicionalmente".
Inspirándose claramente en la máxima romana semel heres semper heres (una vez heredero, siempre heredero), el artículo 997 establece que "la aceptación y la repudiación de la herencia, una vez hechas, son irrevocables, y no podrán ser impugnadas sino cuando adoleciesen de alguno de los vicios que anulan el consentimiento, o apareciese un testamento desconocido".
Atendiendo a las reglas generales, debería considerarse aceptación expresa cualquier manifestación de voluntad del heredero dirigida ex profeso a manifestar el deseo de adquirir la herencia. Sin embargo, el segundo párrafo del artículo 999 establece que aceptación expresa "es la que se hace en documento público o privado", exigiendo, pues, de forma incontestable que la aceptación hereditaria tenga lugar de forma escrita, lo que implica la imposibilidad de que manifestaciones verbales del llamado a la herencia sean hábiles para la adquisición de la misma.
Semejante planteamiento, en rigor, lo realiza el Código, no tanto por el hecho de que cualquier actuación del heredero que se formalice verbalmente carezca de virtualidad en relación con la aceptación, sino por la circunstancia de que la mayor parte de tales eventualidades, habrían de considerarse integradas en algunas de las conductas de las que la Ley deduce la aceptación tácita de la herencia.
La exigencia de la forma escrita, sin embargo, no presupone de forma necesaria que el documento en el que se materialice la voluntad de aceptar del heredero sea redactado única y exclusivamente con tal objeto, sino que, al contrario, ha de admitirse cualquier manifestación escrita que comprenda la inequívoca voluntad de aceptación. No se requiere, pues, un documento independiente, sino sólo que la voluntad de aceptar se haya expresado por escrito.
Y, para el tercer párrafo del artículo 999, aceptación "tácita es la que se hace por actos que suponen necesariamente la voluntad de aceptar, o que no habría derecho a ejecutar sino con la cualidad de heredero".
El supuesto se encuentra contemplado en el artículo 1.002, conforme al cual "los herederos que haya sustraído y ocultado algunos efectos de la herencia, pierden la facultad de renunciarla, y quedan con el carácter de herederos puros y simples, sin perjuicio de las penas en que hayan podido incurrir".
Conforme al artículo 1.000, se entiende igualmente aceptada la herencia ex lege, en los siguientes casos:
3.º Cuando la renuncia por precio a favor de todos sus coherederos indistintamente; pero, si esta renuncia fuese gratuita y los coherederos a cuyo favor se haga son aquéllos a quienes debe acrecer la porción renunciada, no se entenderá aceptada la herencia.
Dejando a salvo, la última precisión contenida en el número 3.º, la enajenación de la cuota hereditaria (sea por venta, donación, cesión o renuncia) llevada a cabo por cualquiera de los herederos, en términos lógicos, requiere previamente la consolidación del derecho del transmitente. Por ello, se afirma que el sustrato general de los supuestos considerados en el artículo 1.000 radica en la cesión del ius delationis intransmisible inter vivos, ha de considerarse que cualquier acto que implique transmitir su contenido patrimonial supone necesariamente la previa aceptación de la herencia. El heredero, una vez que ha adquirido realmente la herencia, la vende, dona o cede a cualesquiera otras personas, de tal manera que, realmente, existen dos transmisiones.
En el caso de autos, D.ª Marí Trini era propietaria de la vivienda de la C/ DIRECCION000 NUM000 (en la actualidad, n.º NUM001) y de la vivienda de C/ DIRECCION001 NUM002, NUM003, de esta Ciudad; y la primera, madre de Virtudes y de Fátima, otorgó escritura pública de compraventa de la vivienda reseñada en segundo lugar, a 5-julio-74, a favor de su hija Fátima y de su esposo Jose Ángel (f. 11 a 16) por precio de 727.000 pts., otorgándose asimismo carta de pago; y en la misma fecha los otorgantes reconocían por otro documento que simularon la compraventa para poder conseguir un préstamo y que, cancelado éste, devolverían a D.ª Marí Trini el citado inmueble, o la hija la retendría como su parte de herencia si su madre falleciera, a la vez que la de C/ DIRECCION000 correspondería a Virtudes en salvaguarda de los derechos de ésta, y ello en el plazo de 5 años (f.17 de autos). Pues bien, la hija Fátima no cumplió en tal plazo lo estipulado y vendió la finca a terceros a 12- 2-83, la recuperaron a 25-2-86, la gravaron con hipoteca a 25-2-86, la revendieron al hijo de los Sres. Jose Ángel y Fátima a 6-8-93, y éste la revendió a terceros a 27-11-97; actos que indudablemente conllevan a concluir, junto al contenido de los documentos aludidos, que Fátima aceptó tácitamente la herencia de su madre.
Por otra parte, la madre de ambas, D.ª Marí Trini otorgó último testamento a 10-marzo-2000 en el cual, entre otros extremos, expresa que ".Estuvo casada en únicas nupcias, con Don Evaristo, en régimen de separación de bienes, y que tiene de este matrimonio dos hijas, llamadas Virtudes Y Fátima, careciendo de otras estirpes descendientes.
.Que hace asimismo las siguientes manifestaciones para que sean tenidas en cuenta en la partición de la herencia:
Primero.-Que en fecha 5 de julio de 1.974 ante el que fue
Notario de Palma Don Juan Alemany Vich, número de protocolo 754, otorgó escritura pública de compraventa de una casa de su propiedad sita en la DIRECCION001, n.º NUM002, piso NUM003, a favor de su hija DOÑA Fátima y al marido de ésta DON Jose Ángel. Que dicha escritura recogía un negocio simulado ya que efectivamente no se pagó precio alguno y todo ello según lo manifestado en el documento privado de fecha 5 de julio de 1.974 suscrito por los compradores, por lo que los efectos de dicha escritura, y las obligaciones que de ella se deriven a cargo de su hija Marí Trini, y del marido de ésta, Jose Ángel, deberán ser calificadas de acuerdo con dichos documentos, y formarán parte integrante del activo de la herencia, en su caso.
Segundo.-La testadora era a su vez propietaria del inmueble de planta baja y corral sito en la DIRECCION000, n.º NUM000, (hoy NUM001) de esta ciudad, habiendo procedido a venderlo mediante escritura pública otorgada en Palma, día 12 de marzo de 1.996 ante el Notario D. José María Feliu Bauzá, por el precio real de 11.200.000 pesetas.
Tercero.-Que el dinero recibido por la anterior venta fue íntegramente prestado por la testadora a su hija Fátima y al hijo de ésta Jose Ángel, con obligación solidaria de ambos de devolver el íntegro importe a petición de la prestamista.
Cuarto.-Que la testadora ha interesado de su hija Marí Trini y de su nieto Jose Ángel la devolución de la suma prestada verbalmente y en múltiples ocasiones sin que hasta la fecha le haya sido devuelta cantidad alguna.
Que, que con base en lo anteriormente manifestado otorga con arreglo a las siguientes DISPOSICIONES:
.PRIMERA.- Lega a su hija, Virtudes, con DNI NUM004, el crédito de once millones doscientas mil (11.200.000) pesetas (67.313Z36), anteriormente reseñado que ostenta frente a su otra hija, Marí Trini, y el hijo de ésta.
.SEGUNDO.- Instituye herederas universales a sus dos citadas hijas, por partes iguales.
.TERCERO.- Ordena a todos sus herederos y legatarios que respeten las anteriores disposiciones, que cumplan todo lo ordenado en el testamento, y en particular a los deudores de la deuda reseñada que la paguen, para que pueda ser satisfecho el anterior legado.
Y si su hija Fátima, en virtud de la obligación asumida, no pagara voluntariamente a su otra hija la deuda a que se refiere la disposición primera, quedaría sin efecto la anterior institución de herederos, y entonces sería única heredera de la testadora su hija Virtudes, legando a su hija Marí Trini, o a los descendientes de ésta, únicamente la legítima estricta que les deba corresponder. Y, en consecuencia, Marí Trini podría reclamar a Fátima, o de sus herederos, las deudas y obligaciones derivadas de la venta de la casa en la DIRECCION001, que era simulada, y del subsiguiente contrato privado, ya que las mismas formarían parte de la herencia.".
Tercero.-En primer lugar, interesa resaltar que la institución de los legados sólo puede llevarse a cabo mediante testamento. Por tanto, la existencia del legado es extraña a la sucesión intestada y a la sucesión forzosa o legítima. El legado, pues, es inicialmente un acto voluntario del testador, quien, por tanto, puede revocarlo libremente en cualquier momento.
Cuando cualquier persona, que ya es heredero, es instituido asimismo legatario en la misma herencia, técnicamente se habla de prelegado. El prelegado sería, pues, el legado instituido a favor de cualquiera de los herederos, quien concurriría a la herencia, si quiere, simultáneamente, como heredero y legatario.
El supuesto del prelegado se encuentra contemplado expresamente en el segundo párrafo del artículo 890, al disponer que "el heredero, que sea al mismo tiempo legatario, podrá renunciar la herencia y aceptar el legado, o renunciar a éste y aceptar aquélla".
La multiplicidad de formas y figuras del legado, precisamente debe su existencia a que los legados pueden recaer sobre cosas, bienes y derechos de la más diferente índole. Por tanto, al descender el Código a la regulación de legados, no existe en su articulado ningún precepto en el que, de forma general (y en sentido positivo), se haga referencia al objeto de los legados, salvo para afirmar de forma negativa que "es nulo el legado de cosas que están fuera del comercio" (art. 865).
Contempla el Código, con cierto detalle, las atribuciones sucesorias a título singular que tienen por objeto la transmisión de créditos que el causante tuviera contra terceros o el perdón de las deudas exigibles por el testador. No obstante, distinguir los siguientes supuestos:
1. Legado de crédito. Según el encabezamiento del artículo 870, consiste en transmitir por vía de legado "un crédito contra tercero" que tuviere el causante.
2. Legado de liberación o perdón de deuda. Se trata del supuesto contrario al anterior. El testador instituye un legado que tiene por objeto condonar o remitir la deuda que, respecto de él, tenía otra persona.
Los legados de crédito y liberación o perdón de deudas presentan naturalmente características comunes: el momento temporal en el que ha de determinarse el montante del crédito o de la deuda transmitidos por legado debe ser naturalmente el del fallecimiento del causante (no el del otorgamiento del testamento), pues en el período que media entre el otorgamiento del testamento y la apertura de la sucesión puede muy bien haberse dado el caso de que el crédito o la deuda se hayan extinguido, hayan prescrito, etc.; naturalmente cabe también que el nominal del crédito se haya incrementado durante dicho plazo, por lo que expresamente prevé el último párrafo del artículo 870 que "en ambos casos", el legado comprenderá los intereses que por el crédito o la deuda se debieren al morir el testador".
El principio reseñado de adquisición ipso iure se combina en nuestro sistema normativo con otra regla fundamental, en virtud de la cual en ningún caso el legatario tiene derecho a ocupar por sí mismo la cosa legada. En tal sentido, afirma el artículo 885 que "el legatario no puede ocupar por su propia autoridad la cosa legada, sino que debe pedir su entrega y posesión al heredero o al albacea, cuando éste se halle autorizado para darla".
La definitiva consolidación del derecho del legatario, adquirido desde la muerte del testador, requiere ciertamente que el heredero, por sí mismo y cumpliendo la voluntad testamentaria, ofrezca o entregue el objeto del legado al legatario; o que este último reclame el legado a los herederos, o, en su caso, al albacea. En todo caso, por parte de cualquiera de ambos, habrá de desplegarse una conducta positiva en relación con el legado deferido.
En el supuesto de que sea el heredero quien ofrezca o entregue la cosa legada al legatario, si éste no la rechaza, el legado ha sido ejecutado. Si, por el contrario, el legatario no desea admitir el legado, éste quedará sin efecto y los bienes sobre los que recae se refundirán en la masa de la herencia, fuera de los casos de sustitución y de derecho de acrecer (art. 888).
Si el legatario reclama el legado, naturalmente, la mera conducta positiva de hacerlo implica que lo admite o, si se quiere, que lo acepta.
Respecto de los legados de dinero, el segundo párrafo indica que "deberan ser pagados en esta especie, aunque no lo haya en la herencia". Semejante regla, en todo caso, es también aplicable al legado de cosas genéricas, según lo establecido en el artículo 875.1.
Por otra parte, se hace expresa reserva a las partes de las acciones que pudieren corresponderle por legítima, complemento de legítima, partición de la herencia, gastos por alimentos, cuidados u otros conceptos, liquidación de ingresos y de cuentas bancarias y derivadas; siendo que para resolver el presente no son necesarias, tratándose de un legado de crédito, operaciones particionales. Se desestiman pues, las excepciones de falta de legitimación pasiva y activa.
Cuarto.-Los demandados han incumplido con la no devolución a la madre del inmueble sito en la C/ DIRECCION001, como ya se ha reseñado, como obligaba el testamento otorgado el 10-3-2000, transformada la obligación en crédito a favor de la actora por prestados los 11.200.000 pts. a Marí Trini y su hijo, por parte de su madre, y con obligación solidaria de devolver tal importe a los codemandados, por lo que Virtudes reclama ahora, y con razón, el legado de crédito de 67.313.36 Euros-, por propia voluntad de la madre en el último testamento y de los antecedentes de los que aquél trae causa (f. 21 a 23 de autos). No consta ingreso alguno (de 11.200.000 pts. ni de 7.000.000 pts.) en las cuentas de la testadora ni de la actora.
Quinto.-El testamento otorgado el 10-3-10 ya recoge el precio real de compraventa de 11.200.000 pts., si bien los vendedores hicieron constar como recibido el de 7.000.000 pts por la venta de C/ DIRECCION000, en la escritura pública de 11-7-96 (f.84 a 91), y tal cantidad constituye el legado de crédito a favor de la actora (f. 24 de autos). Curiosa, y sospechosamente, obtuvieron un préstamo de 11.200.000 pts, que fue cancelado cuando su vencimiento era a 31-10-2016 (f. 101-102), en relación con determinados ingresos bancarios (f. 183 a 195 de autos, desde 8-3-96 a 6-4-96, 11-7-96, en dos cuentas distintas de "Sa Nostra", y correlativas disposiciones a 30-10-96). No se estima creíble la versión que sobre el precio ofrecieron los compradores, Sres. Sampol y Frontera (7.000.000.- Pts.), de parecer por motivos fiscales, frente a la de la sobrina-testigo Sra. Bibiana y al importe del préstamo concedido y al valor de tasación (14.000.000 Pts.).
Sexto.-La desestimación del recurso obliga a imponer a la parte demandada-apelante las costas procesales causadas en esta alzada, en estricta aplicación de los principios objetivo y de vencimiento, y conforme a lo prevenido en los artículos 398 y 394 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
1.º) Desestimar el recurso de Apelación interpuesto por la Procuradora de los Tribunales D.ª Maribel Juan Danús, en representación de D.ª Fátima y de D. Jose Ángel, contra la Sentencia de fecha 7-septiembre-2009, aclarada por Auto de día 21 siguiente, dictados por el Juzgado de Primera Instancia n.º 10 de esta Capital, en los autos de Juicio Ordinario n.º 125/08, de que dimana el presente Rollo de Sala; y en su virtud,
2.º) Confirmar los pronunciamientos que las resoluciones impugnadas contienen.