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Timestamp: 2019-08-25 15:47:06
Document Index: 215321423

Matched Legal Cases: ['artículo 11', 'artículo 11', 'artículo 5', 'artículo 11', 'artículo 11', 'artículo 11']

“Funke Medien” (C-649/17), “Pelham” y “Spiegel Online” (C-516/17). Tres sentencias en el mismo día (29/7/2019) con un denominador común: la relación entre la propiedad intelectual y las libertades de expresión e información, en el marco del sistema de límites (III) SPIEGEL ONLINE – Aladda
“Funke Medien” (C-649/17), “Pelham” y “Spiegel Online” (C-516/17). Tres sentencias en el mismo día (29/7/2019) con un denominador común: la relación entre la propiedad intelectual y las libertades de expresión e información, en el marco del sistema de límites (III) SPIEGEL ONLINE
Un político alemán, un tal Volker Beck, escribe un artículo sobre política penal. Su manuscrito (versión original) se publica con algunas modificaciones introducidas por el editor (versión del editor). El autor tiempo después publica en su propia página la versión original y la del editor, pero con anotaciones que indican que la versión original fue modificada y que, en cualquier caso, se retracta de lo dicho (versión anotada). Un medio de comunicación publica un artículo (artículo de Spiegel Online) en el que da cuenta del asunto incluyendo dos enlaces que dan acceso autónomo a las versiones original y del editor. Ante la demanda del autor, Spiegel invoca los límites de uso de obras en conexión con informaciones de actualidad y cita. ¿Está supeditado el primero al intento de obtener una autorización del titular de los derechos? En cuanto a la cita: ¿Es posible citar mediante enlaces o hipervínculos? ¿Cuándo puede entenderse, a efectos de cita, que una obra ha sido previamente publicada de manera lícita? Antes del artículo de Spiegel Online ¿podía entenderse lícitamente publicado el manuscrito o versión original del Sr. Beck?
En este blog se han venido siguiendo, entre otros, tres conocidos casos sometidos al TJUE y que se resolvieron el pasado 29/7/2019. Los solemos denominar por sus etiquetas: “Funke Medien” (también conocido como “Papeles de Afganistán”), “Pelham” (a veces también identificado por el nombre del grupo “Kraftwerk” o el de la pieza musical “Metall auf Metall”) y “Spiegel Online”. En su momento se dio cuenta de las correspondientes Conclusiones del Abogado General (AG), aprovechando para hacer una breve reseña (vid. Nota Conclusiones AG Funke Medien, Nota Conclusiones AG Pelham y Nota Conclusiones AG Spiegel Online). Cada uno de esos casos responde a un concreto litigio y suscita sus propios problemas, en particular Pelham, centrado en el «sampling» de fonogramas. Comparten no obstante, además de la procedencia (Alemania) y la persona del AG (Sr. Szpunar), un denominador común de gran interés y calado: la tensión, subyacente en algunos límites, entre los derechos de propiedad intelectual y las libertades o derechos de expresión e información.
Se trata de un clásico. Sin ir más lejos fue el tema de uno de los dos congresos que ALAI y ALADDA han organizado en España, hasta la fecha. Concretamente, el de Barcelona (2006), titulado “Derecho de autor y Libertad de expresión” (el primero había sido el de Sitges/1992 sobre “La protección de las ideas” y el tercero será el de Madrid/2020 sobre “Mercado y derecho de autor. Propiedad intelectual, competencia e innovación”). El mantra, repetido una y otra vez, nos dice que la relación entre la propiedad intelectual y las libertades de expresión e información es un círculo virtuoso. Una relación win-win, en la que nadie pierde y todos ganan. La propiedad intelectual se basa en la libertad de expresión y, además, siempre la potencia. Esa es la idea.
Esta visión idealizada está más arraigada en la tradición o familia del Derecho de autor que en la del Common Law. Mientras a aquella le cuesta más ver el conflicto entre el interés individual y el colectivo, esta lo tiene muy presente y sabe bien que, por muy virtuoso que sea el círculo, cualquier movimiento provoca ganadores y perdedores. Como quiera que sea, los hechos demuestran una y otra vez que, si bien la propiedad intelectual puede ser –y es- un potente motor de las libertades de expresión e información, de vez en cuando cambia de aspecto para convertirse en un obstáculo o, al menos, un riesgo.
Los casos que nos ocupan son un buen ejemplo de ello. En el primero (“Funke Medien”), el Gobierno alemán invoca su propiedad intelectual sobre una serie de informes oficiales reservados de carácter militar (los documentos o “Papeles de Afganistán”) para exigir que un medio de comunicación ponga fin a su difusión. En el segundo (“Pelham”), un productor ha emprendido acciones judiciales porque alguien ha copiado dos segundos de un fonograma, oponiéndose así a una técnica o práctica, el “sampling”, a la que recurren no pocos creadores. El tercero (“Spiegel Online”) se refiere a una información sobre pasadas opiniones de un político alemán, que se publica acompañada de dos enlaces que dan acceso, de forma autónoma, a un artículo de dicho político, en dos versiones: la original (manuscrito) y la publicada por su editor, que introdujo algunos cambios (versión del editor); todo ello teniendo en cuenta que el político en cuestión no solo se había quejado de las modificaciones del editor sino que, además, se había retractado de las opiniones en su día sostenidas.
En los tres casos la controversia gira en torno a los límites (excepciones y limitaciones) alegados por los demandados en su defensa. Pero, superpuesta a ese debate, está la cuestión del peso que debe –o puede- concederse a las repetidas libertades de expresión e información, sin las cuales las sociedades abiertas serían irreconocibles.
Los textos de las tres sentencias están accesibles desde los siguientes enlaces:
Funke Medien, STJUE 29/7/2019, C-469/17, ECLI:EU:C:2019:623
Pelham, STJUE 29/7/2019, C-476/17, ECLI:EU:C:2019:624
Spiegel Online, STJUE 29/7/2019, C-516/17, ECLI:EU:C:2019:625
Lo que sigue es sólo una reseña de los tres casos sin más objeto que proporcionar una información sumaria. Juntas o por separado, las tres sentencias serán objeto de análisis, comentarios y críticas doctrinales. El presente resumen no tiene tal pretensión; ni, por supuesto, sustituye a la siempre recomendable lectura directa. Dos últimas aclaraciones: (1) aunque son tres sentencias, para no sobrecargar al lector y permitir un manejo independiente, se redactarán entradas diferentes para cada uno de los tres casos. La primera se dedicó a Funke Medien. La segunda a Pelham. Esta, la tercera y última, es la de Spiegel Online. (2) Dado que el pretendido resumen en realidad no lo es tanto, se incluye un abstract, este sí breve, para facilitar una consulta rápida de las ideas básicas.
C) SPIEGEL ONLINE (STJUE 29/7/2019, C-516/17, ECLI:EU:C:2019:625)
Un medio de comunicación (Spiegel Online) publica un artículo sobre las pasadas opiniones de un político en activo y lo complementa con dos enlaces que dan acceso, de forma autónoma, a las versiones original (manuscrito) y modificada (versión del editor) de un viejo artículo del político en cuestión. Este, el Sr. Volker Beck, demanda al medio invocando sus derechos exclusivos de reproducción y comunicación al público. Spiegel Online invoca en su defensa las excepciones de uso de obras con ocasión de la información sobre acontecimientos de actualidad [art. 5.3,c) II DSI] y cita [art. 5.3,d)]. (I) Las excepciones y limitaciones pueden haber sido objeto de “armonización completa” o “incompleta” en la DSI. Hay que analizar cada caso. Los arts. 5.3,c),II DSI y 5.3,d) DSI no establecen una “armonización completa”. Por tanto, los Estados miembros disponen, para su incorporación y aplicación, de algún margen de maniobra, aunque ese margen no es absoluto. (II) No hay vida más allá del listado de excepciones y limitaciones del art. 5 DSI. En concreto, las libertades de información y prensa no pueden verse como un límite per se al margen del referido listado. (III) Las libertades de expresión e información tienen un peso especial en la ponderación, por el juez nacional, de los derechos exclusivos de autor frente a las excepciones establecidas en los arts. 5.3,c) II y 5.3,d) DSI. (IV) Los límites a la propiedad intelectual no están supeditados al previo intento de obtener la autorización del titular de los derechos afectados; ni siquiera cuando sea “razonablemente posible” solicitarla. No hay que esperar a la eventual negativa del titular para llevar a cabo aquello que la ley autoriza, directamente y por sí misma (V) La cita no exige incorporación material y puede llevarse a cabo mediante enlaces. No está excluida la posibilidad de que el enlace lleve a un texto íntegro, aunque corresponde al juez nacional ponderar si ello es imprescindible para lograr la finalidad perseguida (VI) La exigencia de previa divulgación de la obra citada sólo se cumple cuando esta, “tal como se presenta de manera concreta”, se ha hecho accesible al público con anterioridad, contando con el permiso del titular del derecho, una licencia no voluntaria o una autorización legal.
1) Hechos: Origen de la controversia y resoluciones judiciales
El caso se sitúa en el marco de un conflicto entre un político no muy cómodo con sus propias opiniones anteriores (el Sr.Volker Beck) y un medio de comunicación interesado en exponerlas a la luz pública, La historia comienza con en un polémico artículo sobre política penal en materia de delitos sexuales contra menores, obra del Sr. Beck. El texto (versión original o manuscrito) fue publicado en 1988 en una recopilación y bajo seudónimo, pero con algunos cambios introducidos por el editor, consistentes (versión del editor). Al parecer tales cambios consistieron en la modificación del título y el acortamiento de una frase (pfo. 10 de la sentencia del TJUE). No constan los términos del contrato entre el autor y su editor. El Sr. Beck quería que al menos se hiciera constar que el texto publicado (versión del editor) presentaba cambios respecto del texto escrito por él (versión original o manuscrito). El artículo resultó polémico y Beck intentó protegerse de las críticas alegando que el editor había introducido cambios que habían alterado el sentido de la versión original. Finalmente, al menos desde 1993, Beck acabó retractándose del artículo
En 2013 el manuscrito fue localizado en algún archivo y presentado al Sr. Beck (17/9/2013). Este, de inmediato (18/9/2013), lo puso a disposición de diferentes medios para que lo comparasen con la versión del editor y comprobaran las modificaciones introducidas. El Sr. Beck, sin embargo, no autorizó a los medios a publicar el artículo en ninguna de sus versiones (versión original o manuscrito y versión del editor). Prefirió hacerlo él mismo, en su propio sitio de Internet, incluyendo en cada página de los dos textos (versión anotada) la siguiente declaración: “He cambiado de opinión en relación con lo afirmado en este artículo. Volker Beck”. En las páginas de la versión del editor figuraba, además, esta otra nota: “No se ha autorizado [la publicación de] este texto, que ha sido alterado por el editor en el subtítulo y en otras partes del documento” (pfo. 11).
Spiegel Online entendía que Beck estaba maquillando su pasado y el 20/9/2013 publicó un artículo en Internet (artículo de Spiegel Online) “en el que se afirmaba que, contrariamente a lo declarado por el Sr. Beck, el mensaje central de su manuscrito no había sido alterado por el editor y que, por lo tanto, el Sr. Beck había engañado al público durante años” (pfo. 12). Desde el artículo de Spiegel Online se daba acceso tanto al manuscrito o versión original como a la versión del editor. El acceso se realizaba mediante enlaces que permitían una descarga autónoma. Los lectores, por tanto, podían leer los textos íntegros sin recurrir a la versión anotada por el Sr. Beck (pfo. 12).
Beck entendió que Spiegel Online, al poner a disposición del público el manuscrito y la versión del editor , había infringido sus derechos de autor. Su demanda judicial contra Spiegel Online fue estimada y la sentencia confirmada en apelación. Spiegel Online acudió al Tribunal Supremo (Bundesgerichtshof, BGH). Este, antes de fallar, decidió someter al TJUE una serie de dudas. En buena parte coincidían con las del caso Funke Medien (vid. la reseña de Funke Medien en este blog). Pero, como se verá, otras eran específicas e interesantes.
2) Las cuestiones planteadas
Spiegel Online alegaba haber actuado al amparo de los mismos límites invocados en su meomento por Funke Medien: (1) uso de obras protegidas en conexión con la información sobre acontecimiento de actualidad y (2) cita. La legislación alemana [Urheberrecht Gesetz, UrhG, (alemán) e (inglés)] los recoge en los siguientes términos (subrayado añadido, traducción de la STJUE, pfos. 8 y 9):
50 UrhG: “Para informar sobre acontecimientos de actualidad, relacionados esencialmente con hechos acontecidos en el día, a través de la radio o de otros medios técnicos similares, en periódicos, en revistas y en otras publicaciones o en cualquier otro soporte, así como en películas cinematográficas, podrán reproducirse, distribuirse y comunicarse al público, en la medida en que la finalidad lo justifique, aquellas obras que puedan ser vistas y oídas durante los acontecimientos sobre los que se informa”.
51 UrhG: “La reproducción, distribución y comunicación al público, con fines de cita, de una obra ya publicada será lícita en la medida en que lo exija el objetivo específico perseguido. En particular, será lícito: [//] 1. incorporar obras individuales, después de su publicación, en un manual científico autónomo para explicitar su contenido; [//] 2. citar pasajes de una obra, después de su publicación, en una obra literaria autónoma; [//] 3. citar pasajes puntuales de una obra musical ya publicada en una obra musical autónoma”
De nuevo como en Funke Medien, el BGH no tenía claro cómo debían interpretarse y aplicarse esas normas, teniendo en cuenta lo previsto sobre las libertades de expresión e información en la Constitución o Ley Fundamental alemana (GG, art. 5.1) y en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE (CDFUE, art. 11). Deseaba saber, sobre todo, cuál era el margen concedido a los legisladores nacionales para incorporar los derechos exclusivos y los límites previstos en la Directiva 2001/29 (de derechos de autor y afines en la sociedad de la información, DSI) y, luego, a los jueces para interpretar y aplicar las normas correspondientes.
En esta ocasión, sin embargo, las cuestiones planteadas fueron más que las tres de Funke Medien. El Tribunal Supremo alemán formuló una batería de seis cuestiones (subrayado añadido, referencias normativa abreviadas)
“¿Confieren las disposiciones del Derecho de la Unión relativas a las excepciones o limitaciones [de los derechos de autor] con arreglo al [art. 5.3 de la Directiva 2001/29, DSI] un margen de [apreciación] para su transposición al Derecho nacional?
¿De qué modo han de tomarse en consideración los derechos fundamentales reconocidos en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea al determinar el alcance de las excepciones o limitaciones, previstas en el [art. 5.3 DSI], del derecho exclusivo de los autores a la reproducción de sus obras [art., 2, a) DSI] y a su comunicación al público, incluida su puesta a disposición del público [art. 3.1 DSI]?
¿Pueden los derechos fundamentales a la libertad de información [artículo 11, apartado 1, segunda frase, de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, (CDFUE)] o a la libertad de [prensa] [artículo 11, apartado 2, (CDFUE)]) justificar excepciones o limitaciones [a los derechos de reproducción y comunicación, arts. 2.1 y 3.1 DSI] al margen de las excepciones o limitaciones previstas [en el art. 5.3 DSI]?
¿Debe considerarse que la puesta a disposición del público de obras protegidas por derechos de autor en un portal de Internet de una empresa de comunicación no constituye una información sobre acontecimientos de actualidad, que no requiere autorización de acuerdo con el [art. 5.3, c), II DSI], simplemente porque era posible y razonable para la empresa de comunicación obtener la autorización del autor previamente a la puesta a disposición pública de sus obras?
¿No concurre una publicación con fines de cita, de acuerdo con el [art. 5.3,d) DSI], cuando los textos citados o parte de ellos no se incorporan inseparablemente al nuevo texto, por ejemplo, mediante inserción de texto sangrado o de notas a pie de página, sino que se ponen a disposición del público en Internet, mediante un enlace junto al nuevo texto, en forma de documento [Portable Document Format(PDF)] descargable de modo independiente?
Para determinar en qué momento una obra ya se encuentra legalmente a disposición del público a efectos del [art. 5.3, d) DSI], ¿debe atenderse al hecho de que esa obra en su forma concreta ya se haya publicado anteriormente con el consentimiento del autor?”
Como ya se ha indicado, algunas de las cuestiones planteadas coinciden con las del caso Funke Medien. Así sucede con las tres primeras. Las tres segundas, en cambio, son relativamente nuevas y permiten al TJUE tratar algunos problemas de interés:
Por una parte, la relación entre los límites a la propiedad intelectual y la posible autorización de los titulares de derechos. ¿Puede condicionarse la aplicación de un límite a un intento previo de obtener autorización?
Asimismo el TJUE profundiza en el límite de cita, prosiguiendo con el trabajo realizado en el caso Pelham. Las cuestiones a este respecto son dos (la quinta y la sexta). ¿Se puede citar mediante enlaces, dando acceso, además, a un texto íntegro? ¿Cuándo cabe entender que una obra ha sido divulgada, para poderla citar?
3) La posición y propuesta del AG
Hay una entrada en este blog donde se expone, con algún comentario, la posición del AG. Quien desee releerla puede hacerlo desde este enlace. Pero por comodidad se reproduce seguidamente en lo esencial. El Sr. Szpunar concretó su propuesta al Tribunal en cuatro puntos (subrayado añadido; referencias normativas abreviadas):
«Los Estados miembros están obligados a garantizar en su Derecho interno la protección de los derechos exclusivos enunciados en los artículos 2 a 4 de la Directiva 2001/29/CE [DSI], derechos que únicamente pueden limitarse por la aplicación de las excepciones y limitaciones taxativamente previstas en el artículo 5 de dicha Directiva. En cambio, los Estados miembros son libres para elegir los medios que estimen oportunos con el fin de cumplir esa obligación.
El [art. 5.3,c) DSI] debe interpretarse en el sentido de que la utilización de una obra literaria en el marco de una noticia de actualidad no está comprendida en la excepción establecida por dicho artículo, cuando la finalidad perseguida por tal utilización requiere que se lea la totalidad o parte de la obra.
El [art. 5.3,d) DSI] debe interpretarse en el sentido de que la excepción de cita contemplada en esta disposición no ampara situaciones en las que, sin la autorización del autor, una obra se pone íntegramente a disposición del público en un sitio de Internet como archivo accesible que puede descargarse de manera independiente, dispensando al usuario de acudir a la obra original.
La libertad de expresión y la libertad de los medios de comunicación, consagradas en el [art. 11 CDFUE], no constituyen una limitación y no justifican una excepción ni una vulneración de los derechos exclusivos del autor para autorizar o prohibir la reproducción y la comunicación al público de su obra, sin perjuicio de las limitaciones y excepciones previstas en el [art.5.2 y 3 DSI]. Esta afirmación resulta asimismo válida cuando el autor de la obra en cuestión ejerce una función pública y la obra pone de manifiesto sus convicciones sobre cuestiones de interés general, siempre que la obra haya sido puesta ya a disposición del público”
4) (Primera cuestión) Las excepciones y limitaciones pueden haber sido objeto de “armonización completa” o “incompleta”. Hay que analizar cada caso. Los arts. 5.3,c),II DSI (uso de obras en conexión con la información sobre acontecimientos de actualidad) y 5.3,d) DSI (cita) no establecen una “armonización completa”. Por tanto, los Estados miembros disponen de algún margen de maniobra, para su incorporación y aplicación, aunque ese margen no es absoluto.
El Tribunal Supremo alemán (BGH) quería saber si el Derecho de la UE dejaba algún margen de maniobra a los Estados miembros para incorporar e interpretar las normas sobre derechos exclusivos y límites (excepciones y limitaciones) de la Directiva 2001/29/CE (DSI). Lo consideraba relevante pues, según la doctrina del Tribunal Constitucional alemán (Bundesverfassungsgericht, BVG), cuando la armonización es completa los derechos fundamentales eventualmente implicados no deben valorarse conforme a lo dispuesto en la Constitución o Ley Fundamental alemana, sino, exclusivamente, de acuerdo con la Carta de Derechos Fundamentales de la UE (CDFUE).
En este caso, los derechos exclusivos de referencia eran el de reproducción [art. 2.a) DSI] y el de comunicación al público, comprendida la puesta a disposición interactiva (art. 3.1 DSI); en tanto que los límites eran el de informaciones de actualidad o, de forma más específica, uso de obras en conexión con la información sobre acontecimientos de actualidad [art. 5.3,c),II DSI] y la cita [art.5.3,d) DSI].
Para mayor comodidad, se reproducen seguidamente las dos normas. En el art. 5.3,c) DSI se ha destacado la diferencia entre entre los apartados primero y segundo añadiendo una indicación, I y II, entre corchetes. Téngase en cuenta que el problema se suscita en relación con el apartado II (que se corresponde con el art. 35.1 de nuestro TRLPI y el art. 50 UrhG, vid. supra), en tanto que el apartado I (equivalente al art. 33.1 TRLPI) queda al margen. Sobre las insuficiencias, al menos teóricas, del sistema español en materia de informaciones de actualidad, puede verse lo dicho en la reseña del caso Funke Medien, apdo. 2 «un chequeo sumario a la situación española».
Art. 5.3 DSI: “Los Estados miembros podrán establecer excepciones o limitaciones a los derechos a que se refieren los artículos 2 [reproducción] y 3 [comunicación al público] en los siguientes casos: […]
c) [I] cuando la prensa reproduzca o se quiera comunicar o poner a disposición del público artículos publicados sobre temas de actualidad económica, política o religiosa, o emisiones de obras o prestaciones del mismo carácter, en los casos en que dicho uso no esté reservado de manera expresa, y siempre que se indique la fuente, incluido el nombre del autor, [II] o bien cuando el uso de obras o prestaciones guarde conexión con la información sobre acontecimientos de actualidad, en la medida en que esté justificado por la finalidad informativa y siempre que, salvo en los casos en que resulte imposible, se indique la fuente, con inclusión del nombre del autor
d) cuando se trate de citas con fines de crítica o reseña, siempre y cuando éstas se refieran a una obra o prestación que se haya puesto ya legalmente a disposición del público, se indique, salvo en los casos en que resulte imposible, la fuente, con inclusión del nombre del autor, y se haga buen uso de ellas, y en la medida en que lo exija el objetivo específico perseguido”
¿Llevan a cabo los preceptos transcritos una “armonización completa” de los límites correspondientes? Es la misma duda planteada en Funke Medien; y, como cabía esperar, recibe la misma respuesta. Se trata de un problema que “debe apreciarse caso por caso, en función, en particular, del tenor de [la] disposición” (pfo. 25, subrayado añadido). Efectuado el análisis la conclusión del TJUE es la ya expuesta en Funke Medien: “esta disposición [entendiendo por tal el art. 5.3,c) II y d) DSI] no armoniza de forma completa el alcance de las excepciones o limitaciones que contiene” (pfo. 27). Así lo indica el tenor de la norma, del que “se deduce que los Estados miembros disfrutan, al transponer esta disposición a su ordenamiento jurídico interno y al aplicar las disposiciones de Derecho nacional que la transponen, de un margen de apreciación significativo que les permite ponderar los intereses en juego” (pfo. 28). Lo corroboran los trabajos preparatorios de la DSI, de los que resulta que “habida cuenta de su escasa importancia económica, estas limitaciones no debían ser objeto de un tratamiento detallado en dicha propuesta, sino que solo se formulaban los requisitos mínimos para su aplicación, y la definición pormenorizada de los requisitos de aplicación de esas excepciones o limitaciones se dejaba a los Estados miembros, que debían respetar los contornos fijados por esta disposición” (pfo. 29).
Ahora bien, como en Funke Medien, el Tribunal vuelve a recordar que el margen de maniobra no es absoluto sino que “está circunscrito en varios aspectos” (pfo. 30). El TJUE repite lo dicho en Funke Medien. Los aspectos mencionados son cuatro:
(1º) “El margen de apreciación ha de utilizarse dentro de los límites impuestos por el Derecho de la Unión, lo que implica que los Estados miembros no son libres «en todos los casos» para precisar, de manera no armonizada, el conjunto de parámetros de esas excepciones o limitaciones (pfo. 31, subrayado y énfasis añadido). Deben cumplir todos los requisitos establecidos para cada limitación o excepción (pfo. 33) y, en particular, respetar el “principio de proporcionalidad”, según el cual las medidas adoptadas deben ser “aptas para alcanzar el objetivo propuesto y no ir más allá de lo que es necesario” (pfo. 34)
(2º) El margen de apreciación no debe comprometer los objetivos de la DSI, que son “el establecimiento de un elevado nivel de protección en favor de los autores y el correcto funcionamiento del mercado interior” (pfo. 35, subrayado añadido). No obstante, los Estados miembros también deben “salvaguardar el efecto útil de las excepciones y limitaciones […] a fin de garantizar un justo equilibrio entre los derechos e intereses” (pfo. 36, subrayado añadido)
(3º) El margen de apreciación se supedita a la prueba de los tres pasos del art. 5.5 DSI (pfo. 37).
(4º) Cuando los Estados miembros aplican el Derecho de la Unión, están sujetos a los principios de la Carta (CDFUE). Estos deben presidir la búsqueda del equilibrio entre los diferentes derechos fundamentales reconocidos.
El TJUE concluye que los concretos límites analizados, relativos a informaciones de actualidad [art. 5.3,c) II DSI] y cita [art. 5.3,d) DSI], no son “medidas de armonización completa” y, en consecuencia, los Estados miembros disponen de cierto margen de maniobra para su incorporación e interpretación.
5) (Tercera cuestión): No hay vida más allá del listado de excepciones y limitaciones del art. 5 DSI. En concreto, no cabe hacer de la libertad de información y prensa un límite per se al margen del referido listado.
El TJUE, al ordenar las cuestiones planteadas, se aparta tanto del BGH como del AG y aborda la tercera en segundo lugar. Tiene sentido (primero legislar, luego interpretar y aplicar). De nuevo se trata de una duda también suscitada y resuelta en Funke Medien. ¿La libertad de información y prensa (art. 11 CDFUE) puede constituir, per se, una excepción a los derechos exclusivos de reproducción y comunicación [arts. 2,a) y 3.1 DSI, respectivamente], al margen del listado del art. 5 DSI? La respuesta ya la conocemos: no.
También conocemos los argumentos: El listado del art. 5 DSI es cerrado (pfo. 41). El “equilibrio” entre los diferentes derechos e intereses enfrentados es interno: está en la propia DSI (pfo. 42). En el caso concreto de las excepciones y limitaciones del art. 5.3,c),II y d) DSI “debe subrayarse que persiguen, específicamente, dar prioridad al ejercicio del derecho a la libertad de expresión de los usuarios de prestaciones protegidas y a la libertad de prensa” (pfo. 45, subrayado añadido). Además, se cuenta con la válvula de seguridad de la prueba de los tres pasos del art. 5.5 DSI (pfo. 46).
“En este contexto, permitir, a pesar de la voluntad expresa del legislador de la Unión […] que cada Estado miembro introduzca excepciones […] al margen de las […]establecidas con carácter exhaustivo en el [art. 5 DSI] pondría en peligro la efectividad de la armonización […] así como el objetivo de seguridad jurídica […]” (pfo. 47). Además, los Estados deben aplicar las excepciones y limitaciones con “coherencia” y esta “no podría garantizarse si los Estados miembros tuvieran libertad para determinar tales excepciones y limitaciones al margen de las establecidas expresamente en la [DSI] […]. Por lo demás, el Tribunal de Justicia ya ha subrayado que ninguna disposición de la [DSI] prevé la posibilidad de que los Estados miembros amplíen el alcance de esas mismas excepciones o limitaciones” (pfo. 48, referencias normativas abreviadas)
6) (Segunda cuestión) Las libertades de expresión e información tienen un peso especial en la ponderación -que corresponde al juez nacional- de los derechos exclusivos de autor frente a las excepciones establecidas en los arts. 5.3,c) II DSI (informaciones de actualidad) y 5.3,d) DSI (cita).
Las libertades de expresión e información (art. 11CDFUE) no pueden convertirse en límites en sí mismos, al margen del listado del art. 5.5 DSI. Eso ha quedado claro en la respuesta a la cuestión precedente. ¿Pero podrían servir para llevar a cabo una interpretación amplia (“no restrictiva”) de los límites del art. 5.3,c) II y d) DSI? Como es lógico, y ya cabía esperar tras la lectura de Funke Medien, la respuesta del TJUE es aquí más matizada.
Son los Estados miembros los que, al trasponer las excepciones y limitaciones del art. 5.2 y 3 DSI, deben “procurar basarse en una interpretación de estas que garantice un justo equilibrio entre los diferentes derechos fundamentales protegidos por el ordenamiento jurídico de la Unión” (pfo 51). La misma actitud deben observar los órganos judiciales llamados a interpretar y aplicar las leyes nacionales correspondientes (pfo. 52). Es verdad que “una excepción a una regla general debe, en principio, ser objeto de una interpretación estricta” (pfo. 53). Pero no hay que caer prisioneros de ese enfoque. Aunque la rúbrica del art. 5 DSI es “excepciones y limitaciones” procede señalar que “tales excepciones o limitaciones comportan en sí derechos en beneficio de los usuarios de obras o prestaciones protegidas” (pfo. 54).
En la reseña de Funke Medien ya se llamó la atención sobre la importancia de esta última apreciación y hay que insistir de nuevo: los límites de los propietarios, dice el TJUE, entrañan derechos de los usuarios. De ello deriva que la interpretación de las excepciones y limitaciones debe “salvaguardar su efecto útil y respetar su finalidad, exigencia que reviste especial importancia cuando esas excepciones y limitaciones están destinadas, como sucede en el caso de las establecidas en el [art. 5.3, c) y d) DSI] a garantizar el respeto de libertades fundamentales” (pfo. 55, subrayado añadido, referencias normativas abreviadas).
La propiedad intelectual está reconocida en el art. 17.2 CDFUE. Pero no es un derecho intangible (pfo. 56). Hay que efectuar la correspondiente ponderación, para lo que es importante insistir en que el art. 5.3,c) y d) DSI “persigue dar prioridad al ejercicio del derecho a la libertad de expresión de los usuarios de prestaciones protegidas y a la libertad de prensa, consagrado en el artículo 11 de la Carta” (pfo. 57, subrayado añadido). Asimismo, como resulta de la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), “es necesario tener en cuenta el hecho de que el tipo de «discurso» o de información de que se trate tenga especial importancia, sobre todo, en el marco del debate político o de un debate que afecte al interés general” (pfo. 58).
En conclusión, corresponde al tribunal nacional efectuar la ponderación de los derechos exclusivos y sus límites, a cuyo objeto “debe basarse en una interpretación de esas excepciones [las del art. 5.3,c) II y d) DSI] que, respetando su tenor y salvaguardando su efecto útil, sea plenamente conforme con los derechos fundamentales garantizados por la Carta” (pfo. 59). Se trata de una respuesta oracular; aunque cabe adivinar cierto sesgo a favor de las libertades de expresión e información. Ya se verá cómo la entiende el Tribunal Supremo alemán. Probablemente en el sentido de que el TJUE le ha dicho que sí: que las libertades de expresión e información pueden y deben usarse para huir de interpretaciones “restrictivas” de los límites del art. 5.3,c), II y d) DSI.
7) (Cuarta cuestión) Los límites a la propiedad intelectual no están supeditados al previo intento de obtener la autorización del titular de los derechos afectados; ni siquiera cuando sea “razonablemente posible” solicitarla. No hay que esperar a la eventual negativa del titular para llevar a cabo aquello que la ley autoriza, directamente y por sí misma
Como ya ha habido ocasión de señalar, las tres primeras cuestiones del caso Spiegel Online abordan problemas de calado compartidos con Funke Medien y otras sentencias. A partir de la cuarta, en cambio, entramos en asuntos más específicos, conectados a las concretas circunstancias de Spiegel Online. La cuarta cuestión prejudicial se refiere específicamente al art. 5.3,c),II DSI (uso de obras y prestaciones protegidas cuando el uso guarda conexión con la información sobre acontecimientos de actualidad) y plantea un problema de gran interés y mayor alcance del que, en principio, cabría suponer: ¿Antes de acudir a un límite, debe hacerse el intento de obtener la autorización del titular, al menos cuando ello sea posible?
El Tribunal Supremo alemán (BGH) pregunta “si el [art. 5.3,c),II DSI] debe interpretarse en el sentido de que se opone a una norma nacional que restringe la aplicación de la excepción o limitación establecida en dicha disposición a los casos en los que no sea razonablemente posible solicitar previamente la autorización para usar una obra protegida con el fin de informar sobre acontecimientos de actualidad” (pfo. 60). Esa condición, sin embargo, no aparece en el art. 50 UrhG (vid. supra) y tampoco en el art. 5.3,c),II DSI. No está muy clara la razón que lleva al BGH a plantear la cuestión, aunque probablemente tenga que ver con las alegaciones del Sr. Beck y el hecho de que este había facilitado motu proprio los artículos (manuscrito o versión original y versión del editor) a diversos medios de comunicación.
El TJUE señala ante todo que el art. 5.3 DSI (excepciones y limitaciones comunes a los derechos de reproducción y comunicación) no contiene una remisión expresa al Derecho de los Estados miembros. Por tanto, “para determinar su sentido y su alcance debe ser objeto normalmente en toda la Unión de una interpretación autónoma y uniforme” (pfo. 62). Sobre esa premisa, el Tribunal constata el ya señalado silencio de la norma: “El [art. 5.3,c) II DSI] no contiene en su texto ninguna exigencia relativa a la obtención del consentimiento del titular de los derechos antes de la reproducción o de la comunicación al público de una obra protegida” (pfo. 63). Sólo exige que el uso de la obra de que se trate “guarde conexión con la información sobre acontecimientos de actualidad”. Esta exigencia, sin embargo, carece de definición en la Directiva y, por tanto, hay que interpretarla. Para ello el TJUE recurre a los criterios usuales: “sentido habitual en el lenguaje corriente” (criterio literal o gramatical), “contexto en el que se utiliza” (criterio sistemático) y “objetivos” (criterio finalista).
(1) Primer criterio (gramatical o sentido de las palabras). El TJUE se centra en tres expresiones o frases del art. 5.3,c) II DSI. (a) “Guardar conexión con la información”: “debe entenderse como el hecho de aportar información sobre un acontecimiento de actualidad” y, precisando un poco más, añade que “aunque el mero anuncio de tal acontecimiento no constituye un hecho de este tipo, la expresión «guardar conexión con la información», en su sentido habitual, no exige, sin embargo, que el usuario proceda a un análisis detallado de tal acontecimiento” (pfo. 66, subrayado añadido). (b) “Acontecimiento de actualidad”: “es un acontecimiento que, en el momento en que se informa de él, presenta un interés informativo para el público” (pfo. 67). (c) “En la medida en que esté justificado por la finalidad informativa”: indica adecuación al principio de proporcionalidad y, por tanto, “que el uso de la obra protegida no debe sobrepasar los límites de lo que es necesario para alcanzar la finalidad informativa” (pfo. 68). Con esos mimbres, es tarea del BGH “comprobar si la publicación de las versiones originales del manuscrito y del artículo editado en la recopilación controvertida, íntegramente y sin las notas de retractación del Sr. Beck en relación con el contenido de dichos documentos, era necesaria para alcanzar la finalidad informativa” (pfo. 69, subrayado añadido).
(2) Segundo criterio (sistemático: el contexto). El art. 5.3,c) DSI (en sus dos apartados) se inscribe “en el marco de la difusión de información por los medios de comunicación con el fin de satisfacer el interés del público por estar informado de los acontecimientos de actualidad” (pfo. 70). “El acaecimiento de un acontecimiento de actualidad requiere por regla general, pero particularmente en la sociedad de la información, que la información que se refiere a él pueda comunicarse con rapidez, de modo que es poco compatible con la exigencia de obtener previamente el consentimiento del autor, que podría dificultar en exceso, cuando no impedir, que se proporcione al público la información pertinente en tiempo oportuno” (pfo. 71, subrayado añadido)
(3) Tercer criterio (objetivo o finalidad). Por lo que respecta a la “salvaguardia del efecto útil” del art. 5.3,c), II DSI “debe recordarse que la finalidad de tal excepción o limitación es contribuir al ejercicio de la libertad de información y de la libertad de prensa, garantizadas por el artículo 11 de la Carta, sabiendo que el Tribunal de Justicia ya ha declarado que la vocación de la prensa, en una sociedad democrática y en un Estado de Derecho, justifica que esta pueda informar al público sin más restricciones que las estrictamente necesarias” (pfo. 72). “Pues bien, exigir al usuario de una obra protegida que solicite la autorización del titular de los derechos cuando ello sea razonablemente posible equivaldría a ignorar que la excepción o limitación [del art. 5.3,c) II DSI] debe permitir, si concurren los requisitos para su aplicación, que una obra protegida se use sin autorización alguna del titular de los derechos” (pfo. 73)
Por tanto, el límite del art. 5.3,c) DSI no está supeditado al previo intento de obtener la autorización del titular de la propiedad intelectual, aun en el caso de que hacerlo sea razonablemente posible.
8. (Quinta cuestión) Citas y enlaces. La cita no exige incorporación material y puede llevarse a cabo mediante enlaces. No está excluida la posibilidad de que el enlace lleve a un texto íntegro, aunque corresponde al juez nacional ponderar si ello es imprescindible para lograr la finalidad perseguida
“Citas y enlaces” podría ser el título de un reality televisivo. Pero también el de algún sesudo estudio sobre el límite de cita y los vínculos o enlaces de Internet. El asunto lo merece. Refresquemos la memoria en cuanto a los hechos del caso que nos ocupa. El artículo de Spiegel Online comentaba los avatares del artículo del Sr. Beck sobre política penal en materia de delitos sexuales contra menores. Podía haber reproducido e incorporado fragmentos del manuscrito o versión original y de la versión del editor. Pero en vez de hacer eso, añadió dos enlaces que daban acceso directo y autónomo a ambos textos. De este modo, los lectores podían leerlos sin las notas que Beck había añadido en la versión anotada ofrecida desde su página en Internet. Al propio tiempo Spiegel Online evitaba que un eventual cambio de criterio del Sr. Beck pudiera llevarle a retirar los textos (versión anotada) de su página y, por tanto, a desactivar los enlaces que dirigieran a ellos.
Es claro que Spiegel Online había reproducido íntegramente y puesto a disposición del público dos textos de los que era titular el Sr. Beck, omitiendo además la declaración de retractación de éste. La cuestión era si Spiegel Online podía invocar en su favor el límite de cita contemplado en los arts. 51 UrhG (vid. supra) y 5.3,d) DSI. Aunque también este último se ha transcrito (vid. supra), no es inoportuno volverlo a hacer, subrayando las frases en las que se centra el TJUE:
“Los Estados miembros podrán establecer excepciones o limitaciones a los derechos a que se refieren los artículos 2 [reproducción] y 3 [comunicación al público] en los siguientes casos: […]d) cuando se trate de citas con fines de crítica o reseña, siempre y cuando éstas se refieran a una obra o prestación que se haya puesto ya legalmente a disposición del público, se indique, salvo en los casos en que resulte imposible, la fuente, con inclusión del nombre del autor, y se haga buen uso de ellas, y en la medida en que lo exija el objetivo específico perseguido” (subrayado añadido)
La pregunta del BGH era simple: ¿Abarca el concepto de “citas”, contemplado en esta disposición, “la remisión, por medio de un hipervínculo, a un archivo consultable de manera autónoma”? (pfo. 75).
El TJUE aborda la cuestión a partir de una constatación ya familiar: En la Directiva no hay definición del término cita. Por tanto, procede interpretarlo, con los criterios ya conocidos:
(1) Primer criterio (gramatical o literal: sentido de las palabras): De acuerdo con su “sentido habitual” en el “lenguaje corriente” la cita “se caracteriza esencialmente por la utilización, por parte de un usuario que no es su autor, de una obra o, más generalmente, de un extracto de una obra para ilustrar un comentario, defender una opinión o incluso permitir una confrontación intelectual entre esa obra y las manifestaciones de dicho usuario” (pfo. 78, subrayado añadido).
Cabe observar que, contra lo que literalmente exige nuestra legislación (art. 32.1 TRLPI: “es lícita la inclusión «en una obra propia» de fragmentos de otras ajenas […]”, énfasis añadido), el TJUE vuelve a recordar que “carece de pertinencia el hecho de saber si la cita se hace en una obra protegida por derechos de autor o, por el contrario, en una obra o prestación no protegida por tales derechos” (pfo. 78). Al margen de ello, la sentencia insiste en que quien cita “debe establecer necesariamente una relación directa y estrecha entre la obra citada y sus propias reflexiones y posibilitar así la confrontación intelectual con la obra de un tercero”, de lo que resulta que debe tratarse de un uso de “carácter accesorio respecto a los comentarios del […] usuario” y que, como exige la prueba de los tres pasos (art. 5.5 DSI) la cita “no puede ser de tal magnitud que entre en conflicto con la explotación normal de la obra o prestación y perjudique injustificadamente los intereses legítimos del titular del derecho” (pfo. 79). Parece difícil que haya confrontación intelectual y accesoriedad si quien cita no produce a su vez una obra. Pero, como queda dicho, el TJUE considera que este aspecto carece de relevancia.
En cuanto a la forma de citar, el TJUE deja claro que el recurso a hipervínculos o enlaces es perfectamente admisible: “Ni el tenor del [art. 5.3,d) DSI] ni el concepto de «cita», tal como este se ha descrito en los apartados 78 y 79 de la presente sentencia, exigen que la obra citada esté incorporada inseparablemente, por ejemplo, mediante inserción de texto sangrado o mediante reproducciones en notas a pie de página, en la prestación que la menciona, de modo que la cita puede consistir en la inclusión de un hipervínculo que remita a ella”. (pfo. 80, subrayado añadido)
(2) Segundo criterio (sistemático: el contexto): El límite de cita está en una Directiva que tiene por objeto armonizar los derechos de autor y afines en el mercado interior con particular atención a la sociedad de la información. ¿Y qué sería de esta sin enlaces? “Como ha subrayado el Tribunal de Justicia en varias ocasiones, los hipervínculos contribuyen al buen funcionamiento de Internet, que reviste especial importancia para la libertad de expresión y de información, garantizada por el artículo 11 de la Carta, y al intercambio de opiniones y datos en esta red caracterizada por la disponibilidad de ingentes cantidades de información” (pfo. 81, subrayado añadido)
(3) Tercer criterio (objetivo o finalidad): La interpretación del término cita resultante de lo dicho hasta ahora “no queda desvirtuada por el objetivo perseguido por la excepción”, dirigida a “establecer un justo equilibrio entre el derecho a la libertad de expresión de los usuarios de una obra o prestación protegida y el derecho de reproducción conferido a los autores e impedir que el derecho de reproducción exclusivo atribuido a estos últimos obstaculice la publicación, mediante citas, de extractos de una obra que ya está al alcance del público, con comentarios o críticas” (pfo. 82, subrayado añadido)
Dadas las circunstancias del caso, sin embargo, el TJUE no puede evitar un caveat dirigido al Tribunal Supremo alemán (BGH) El manuscrito del Sr. Beck y la versión del editor fueron puestos a disposición del público por Spiegel Online, mediante hipervínculos, en su integridad y como archivos consultables de manera autónoma. Por ello el TJUE recuerda que la citas son posibles siempre que “se haga buen uso de ellas, y en la medida en que lo exija el objetivo específico perseguido” [art. 5.3,d) DSI]. Ello significa que “el uso de ese manuscrito y de ese artículo a efectos de cita no debe sobrepasar los límites de lo que sea necesario para alcanzar el objetivo perseguido por la cita de que se trate” (pfo. 83). Será el BGH el que deberá decidir al respecto.
9 (Sexta cuestión) La exigencia de previa divulgación de la obra citada sólo se cumple cuando esta, “tal como se presenta de manera concreta”, se ha hecho accesible al público con anterioridad, contando con el permiso del titular del derecho, una licencia no voluntaria o una autorización legal.
El art. 32.1 TRLPI permite la cita “siempre que se trate de obras ya divulgadas”. Antes de ese momento, que marca un antes y un después en la vida de la obra, la cita está vedada. Este es un criterio generalmente aplicado, aunque no siempre, en materia de límites. También podemos verlo en el art. 51 UrhG (vid. supra), que alude a la necesidad de que la cita de una obra se lleve a cabo “después de su publicación”, así como en el art. 5.3,d) DSI, según el cual es preciso que las citas “se refieran a una obra o prestación que se haya puesto ya legalmente a disposición del público”.
Teniendo en cuenta las circunstancias del caso, el Tribunal Supremo alemán (BGH) preguntaba si la obra citada debía haberse puesto legalmente a disposición del público “tal como se presenta de manera concreta” (pfo. 85). Recordemos que lo que en su día se publicó no fue el manuscrito o versión original del Sr. Beck sino la versión del editor. Aquel sólo vio la luz (más allá del acceso limitado proporcionado a algunos medios, vid. supra) cuando el propio Sr. Beck lo publicó en su página de Internet. Ahora bien, no publicó el manuscrito o versión original sino una versión anotada, en la que daba cuenta de que la versión del editor había introducido modificaciones y asimismo dejaba constancia de que, en cualquier caso, él se había retractado de lo sostenido en el artículo. En rigor, el manuscrito, como se presentaba “de manera concreta” en la página de Spiegel Online (versión original no modificada y desprovista de las notas añadidas más tarde por el autor), no había visto nunca la luz, hasta que el medio de comunicación lo puso a disposición del público. Son sin duda estas circunstancias las que llevaron al BGH a plantear la sexta y última cuestión prejudicial. La obra reproducida y comunicada a título de cita por Spiegel Online (el manuscrito o versión original) ¿podía considerarse una obra previamente puesta, de forma legal, a disposición del público, a efectos del límite de cita; o lo único que cabía citar era la versión anotada disponible en la página de Internet del Sr. Beck?
De acuerdo con la sentencia, a los efectos del límite de cita, “procede considerar que una obra, o una parte de una obra, ya ha sido puesta legalmente a disposición del público si se ha hecho accesible al público con el permiso del titular del derecho o en virtud de una licencia no voluntaria o incluso de una autorización legal” (pfo. 89).
Con esa base teórica, dice el TJUE, corresponde al órgano remitente decidir, teniendo en cuenta todas las circunstancias del caso, si “la obra del Sr. Beck ya fue puesta legalmente a disposición del público en el momento de la publicación de su manuscrito en 1988 como artículo en una recopilación, habida cuenta de que dicho manuscrito fue objeto, antes de su publicación, de modificaciones menores introducidas por el editor de esta recopilación, o bien si la puesta a disposición del público se produjo legalmente mediante la publicación, acompañada de notas de retractación, de dichos documentos por parte del Sr. Beck en su propio sitio de Internet” (pfo. 90, subrayado añadido).
Pero, para decidir, resulta imprescindible conocer los detalles de la relación entre el Sr. Beck y su editor. ¿Tenía éste derecho, por vía contractual u otra, a realizar las modificaciones que introdujo del manuscrito? Si lo tenía habrá que entender que la obra del Sr. Beck –entendiendo por tal la versión del editor– fue lícitamente publicada. En otro caso, dice el TJUE, “procedería considerar que, a falta del consentimiento del titular del derecho, «la obra, tal como se publicó en dicha recopilación», «no fue puesta legalmente a disposición del público»” (pfo. 93, subrayado y énfasis añadido).
De ahí parece resultar que el manuscrito no habría sido lícitamente publicado a efectos de su posible cita; y que, por otra parte, la versión del editor solo lo habría sido en la medida en que los cambios hubieran sido autorizados. Cierto que ambos textos (manuscrito y versión del editor) fueron puestos a disposición del público por el Sr. Beck en su propia página web. Pero se trataba de versiones anotadas, en las que constaban las modificaciones del editor y la retractación del autor. “Así pues, con ocasión de esta publicación, esos mismos documentos solo se pusieron legalmente a disposición del público en la medida en que iban acompañados de dichas notas de retractación” (pfo. 93). Parece por tanto que, según el TJUE, el manuscrito (es decir, el texto original, sin modificaciones ni anotación alguna) era aún un texto inédito, al menos a efectos del límite de cita y quizá también en términos absolutos. En cuanto a la versión del editor, como queda dicho, todo dependería del eventual derecho de éste a modificar el manuscrito.
En cualquier caso, el tribunal remitente aún debería “comprobar si la publicación [por Spiegel Online] de las versiones originales del manuscrito y del artículo editado en la recopilación controvertida, sin las notas de retractación del Sr. Beck en relación con el contenido de esos documentos, era conforme al buen uso y se ajustaba a lo exigido por el objetivo específico perseguido por la cita de que se trata” (pfo.93). Confunde un tanto que esta última declaración del TJUE vaya referida no solo a la versión del editor (cuya publicación por Spiegel Online podría ser lícita si las modificaciones que aquel introdujo también lo fueron) sino también al manuscrito (versión concreta de la obra de Beck que, sin anotaciones, nunca había sido publicada). Probablemente ello obedezca a que el TJUE, cuando habla de «la obra», se refiere al artículo de Beck en cualquiera de sus versiones.
10. Texto de las respuestas
“En virtud de todo lo expuesto, el Tribunal de Justicia (Gran Sala) declara [subrayado añadido, referencias normativa abreviadas]:
1) Las disposiciones del [art. 5.3, c) II y d) DSI: límites de informaciones de actualidad y cita, respectivamente], deben interpretarse en el sentido de que no constituyen medidas de armonización completa del alcance de las excepciones o limitaciones que contienen.
2) La libertad de información y la libertad de prensa, consagradas en el [art. 11 CDFUE], no pueden justificar, al margen de las excepciones y limitaciones establecidas en el [art. 5.2 y 3 DSI], una excepción a los derechos exclusivos de reproducción y de comunicación al público del autor a los que se refieren, respectivamente, los [arts. 2,a) y 3.1] de esta Directiva.
3) El órgano jurisdiccional nacional, en el marco de la ponderación que le corresponde realizar, a la luz del conjunto de circunstancias del asunto de que se trate, entre los derechos exclusivos del autor a los que se refieren los [arts. 2,a) y 3.1 DSI], por un lado, y los derechos de los usuarios de prestaciones protegidas a los que se refieren las excepciones del [art. 5.3,c) II y d) DSI], por otro lado, debe basarse en una interpretación de esas excepciones que, respetando su tenor y salvaguardando su efecto útil, sea plenamente conforme con los derechos fundamentales garantizados por la Carta de los Derechos Fundamentales.
4) El [art. 5.3,c) II DSI: informaciones de actualidad] debe interpretarse en el sentido de que se opone a una norma nacional que restringe la aplicación de la excepción o limitación establecida en dicha disposición a los casos en los que no sea razonablemente posible solicitar previamente la autorización para usar una obra protegida con el fin de informar sobre acontecimientos de actualidad.
5) El [art. 5.3,d) DSI: cita] debe interpretarse en el sentido de que el concepto de «citas», contemplado en esta disposición, abarca la remisión, por medio de un hipervínculo, a un archivo consultable de manera autónoma.
6) El [art. 5.3,d) DIS: cita] debe interpretarse en el sentido de que una obra ya se ha puesto legalmente a disposición del público cuando esta, tal como se presenta de manera concreta, se ha hecho accesible al público con anterioridad con el permiso del titular del derecho o en virtud de una licencia no voluntaria o incluso de una autorización legal”.
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