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Timestamp: 2018-12-11 00:54:36
Document Index: 252355653

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¿Cómo consigo que le reduzcan la pena a mi cliente? | E&J
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¿Cómo consigo que le reduzcan la pena a mi cliente?
Por Leticia Remírez Antuña. Abogada de Molins & Silva, Defensa Penal.
Agravantes y atenuantes en la comisión de un delito
2. Estado pasional (artículo 21.3ª del Código Penal): consiste en la alteración de la personalidad del individuo derivada de un estado de arrebato, obcecación u otro estado pasional, producido por causas o estímulos exógenos. La jurisprudencia más reciente exige que se den los siguientes elementos para apreciar esta atenuante (por todas, ver Sentencia del Tribunal Supremo nº 86/2015 de 25 de febrero de 2015): “En primer lugar, debe constatarse la existencia de estímulos o causas, generalmente procedentes de la víctima que puedan ser calificados como poderosos, y que se entiendan suficientes para explicar en alguna medida la reacción del sujeto (…)”. En segundo lugar ha de quedar acreditados la ofuscación de la conciencia, o estado emotivo repentino o súbito, u otro estado pasional semejante, que acompaña a la acción. En tercer lugar, debe existir una relación causal entre uno y otra, de manera que la conducta sea una consecuencia de la trascendencia del estímulo. En cuarto lugar, ha de existir una cierta conexión temporal, pues el arrebato no podrá apreciarse si ha mediado un tiempo entre estímulo y reacción que prudencialmente permita estimar que se ha recuperado la frialdad de ánimo. Y en quinto lugar, que la respuesta al estímulo no sea repudiable desde la perspectiva de un observador imparcial dentro de un marco normal de convivencia“. En dicha sentencia, se condenó a la acusada como autora de una tentativa de asesinato por haberle clavado a su marido varias puñaladas en el cuerpo con una tijera, sin aplicarle la atenuante del artículo 21.3ª del Código Penal, por cuanto que del relato no se señalaba que la acusada estuviese siendo maltratada por la víctima, ni tampoco la existencia de discusión alguna entre la víctima y la acusada que pudiera provocar ese arrebato u obcecación postulado.
5. Dilaciones procesales extraordinarias e indebidas (artículo 21.6ª del Código Penal): se exige para su apreciación que el retraso en la tramitación del procedimiento tenga carácter extraordinario, que no guarde proporción con la complejidad de la causa y que no sea atribuible a la conducta del propio investigado. A modo de ejemplo, la Sentencia del Tribunal Supremo nº 186/2012 de 14 de marzo condenó al acusado como autor por un delito de maltrato habitual y de un delito de amenazas, aplicándole en ambos delitos la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas, por haber quedado probado que 1) desde el momento que comenzó el procedimiento penal hasta la conclusión del Juicio Oral habían transcurrido más de nueve meses y 2) desde la celebración del Juicio Oral hasta que la sentencia fue dictada y notificada, transcurrió casi un año, cumpliendo así los requisitos antes mencionados.
III. Las atenuantes por analogía (artículo 21.7ª del Código Penal): se considera que pueden ser apreciadas circunstancias atenuantes por analogía: (Sentencia del Tribunal Supremo nº 513/2014 24 de junio): “a) aquellas que guarden semejanza con la estructura y características de las cinco restantes del art. 21 del Código penal ; b) las que tengan relación con alguna circunstancia eximente y que no cuenten con los elementos necesarios para ser consideradas como eximentes incompletas; c) aquellas que guarden relación con circunstancias atenuantes no genéricas, sino específicamente descritas en los tipos penales; d) las que se conecten con algún elemento esencial definidor del tipo penal, básico para la descripción e inclusión de la conducta en el Código penal, y que suponga la ratio de su incriminación o esté directamente relacionada con el bien jurídico protegido e) y aquella analogía que esté directamente referida a la idea genérica que básicamente informan los demás supuestos del art. 21 del Código Penal“. Pues bien, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid nº 54/2013 de 31 de enero condenaba a los autores de un delito de robo con violencia y una falta de lesiones apreciando en ambos la concurrencia de la atenuante analógica de drogadicción por cuanto que los condenados eran politoxicómanos de gran antigüedad que intentaron su deshabituación.
2.2 Circunstancias agravantes:
Las circunstancias agravantes se describen en el artículo 22 del Código Penal, distinguiendo dos grandes grupos. 1) Las circunstancias objetivas: A) que denotan una mayor peligrosidad del hecho: a) por la especial facilidad de comisión determinada por los medios o por los sujetos (alevosía) o por los sujetos (abuso de superioridad, de confianza o de carácter público);b) por la especial facilidad de impunidad (disfraz); c) por ambas razones (lugar, tiempo o auxilio de otras personas). B) Suponen un ataque más extenso (ensañamiento). 2) Las circunstancias subjetivas: A) indican una motivación particularmente indeseable (precio, motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación) y B) revela un sujeto una actitud más contraria al Derecho (reincidencia)[1]:
A continuación, seguiremos el orden establecido por el Código Penal:
– Ejecutar el hecho con alevosía (artículo 22.1º del Código Penal): hay alevosía cuando el culpable comete cualquiera de los delitos contra las personas empleando en la ejecución medios, modos o formas que tiendan directa o especialmente a asegurarla, sin el riesgo que para su persona pudiera proceder de la defensa por parte del ofendido. Ejemplos de ataques alevosos son los que se producen por la espalda o estando la víctima de rodillas o en la cama. En la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia nº 19/2013 de 8 de julio (caso del “Crimen de Santaló”) se condenó al acusado, como autor de un delito de asesinato con alevosía por cuanto que abordó a la víctima sorpresivamente y provisto de una pistola semiautomática le disparó por la espalda y sin posibilidad alguna que la víctima pudiera defenderse, lo que provocó su fallecimiento inmediato.
– Disfraz, abuso de superioridad y las circunstancias de tiempo, lugar o el auxilio de otras personas (artículo 22.2ª del Código Penal): la primera de la circunstancia -el disfraz- puede verse como la utilización de un medio apto para cubrir o desfigurar el rostro o la apariencia habitual de una persona, sin que sea preciso cubrir el rostro y por otro lado tendría como propósito evitar la propia identificación. A modo de ejemplo, en la Sentencia del Tribunal Supremo nº 461/2011 de 25 de mayo se condenó a los acusados por un delito de robo con violencia e intimidación aplicándoles el agravante del disfraz por cuanto que todos ellos utilizaron armas y elementos para ocultar sus facciones. La circunstancia agravante del abuso de superioridad se caracteriza por el empleo de métodos que proporcionan al agresor una situación de ventaja y superioridad que da lugar a la intensificación del reproche penal. Como ejemplo de esta agravante, podemos citar la Sentencia del Tribunal Supremo nº 617/2012 de 17 de julio, en la que el Tribunal aplicó al acusado la agravante de abuso de superioridad por emplear una escopeta frente a una persona que portaba dos cuchillos. Los elementos de la agravación del abuso de superioridad en este supuesto resultan de la existencia de un importante desequilibrio de fuerzas a favor de la parte agresora frente al agredido, en este caso referida a los medios empleados, una escopeta de caza y dos cuchillos. Finalmente, la circunstancia de tiempo, lugar o el auxilio de otras personas hacen referencia al hecho de procurar la debilitación de la defensa que pudiera desplegar el ofendido o facilitar el anonimato o la impunidad. En este sentido, en la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña nº 17/2010 de 1 de julio, se condenó al acusado por un asesinato con el agravante del lugar por cuanto que atacó a su víctima aprovechando la circunstancia de que el lugar en que realizó los hechos era de escasa afluencia de gente, dado también lo temprano de la hora en que efectuó los hechos, siendo consciente de que ello debilitaba la defensa que pudiera oponer su víctima.
– El precio, la recompensa o la promesa (artículo 22.3ª del Código Penal): el fundamento de esta agravación, se encuentra vinculado a la mayor reprochabilidad de la conducta: por una parte, del que paga, que de forma premeditada y ante la falta de valentía de ejecutar el delito por sí mismos, induce a otro a cometerlo y del que recibe el pago y ejecuta el delito por el mero hecho de que es pagado por ello. A modo de ejemplo véase la Sentencia del Tribunal Supremo nº1219/2004 de 10 de diciembre.
Derecho Penal	2016-04-22