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Timestamp: 2019-05-21 05:48:05
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Matched Legal Cases: ['artículo 19', 'artículo 11', 'artículo 74', 'artículo 11', 'artículo 11', 'ARTÍCULO 1', 'ARTÍCULO 2', 'ARTÍCULO 3', 'ARTÍCULO 4']

Diario de Sesión: Sesión Especial N° 56
I .ASISTENCIA
CONFLICTO ÁRABE-ISRAELÍ. Proyecto de acuerdo.
INTERVENCIÓN : Felipe Ward Edwards
INTERVENCIÓN : Esteban Valenzuela Van Treek
INTERVENCIÓN : Osvaldo Palma Flores
INTERVENCIÓN : Roberto Sepulveda Hermosilla
INTERVENCIÓN : Ivan Paredes Fierro
INTERVENCIÓN : Carlos Abel Jarpa Wevar
Sesión 56ª, en miércoles 2 de agosto de 2006
(Especial, de 18.32 a 20.39 horas)
Presidencia de los señores Leal Labrín, don Antonio, y Pérez Arriagada, don José.
Conflicto árabeisaelí. Proyecto de acuerdo9
1.Oficio del H. Senado mediante el cual comunica que ha rechazado la modificación introducida por la Cámara de Diputados al proyecto de reforma constitucional que modifica el numeral 10°, del artículo 19 de la Carta Fundamental, que establece la obligatoriedad y gratuidad del segundo nivel de transición de la educación parvularia, por lo que corresponde la formación de la Comisión Mixta para resolver las discrepancias producidas. (boletines N°s 368207 y 173707)38
2.Proyecto iniciado en moción de los diputados señores Meza, Accorsi, Errázuriz, Duarte, Espinosa, don Marcos; Jarpa, Montes, Palma, Quintana y Venegas, que exige para la aplicación de la atenuante de reparación del mal causado contenida en el número 7 del artículo 11 del Código Penal, la aceptación por parte de la víctima, de la compensación ofrecida. (boletín
N° 438907)38
3.Proyecto iniciado en moción de los diputados señores Errázuriz, Barros, Meza, Sabag y Sepúlveda, don Roberto, que permite a las Cortes multar a abogados que no aleguen ni se anuncien, sin causa justificada. (boletín N° 439007)39
Oficios del Tribunal Constitucional por los cuales remite copia autorizada de los siguientes requerimientos:
4.Francisco José Saavedra Muñoz, su declaración de admisibilidad y resolución, en causa Rol N° 5172006, que incide en los autos rol N° 69305.
(Oficio N° 132)40
5.Francisco Sepúlveda Hernaiz, su declaración de admisibilidad y resolución, en la causa Rol N° 5152006, que incide en los autos Tributarios rol N° 154200550
6.Carlos Francisco Maturana Lanza, su declaración de admisibilidad y resolución, en la causa Rol N° 5022006, y67
7.Pablo Luis Jaeger Cousiño y Christian Rodolfo Neumann, su declaración de admisibilidad y resolución, en causa Rol N° 513200674
Del Grupo Interparlamentario ChilenoFinlandés por la cual informa que procedió a elegir como presidente al diputado señor Accorsi, y como vicepresidentes a los diputados señores Jarpa, don Carlos Abel, y Palma, don Osvaldo.
Comunicación de reemplazo permanente en la Comisión de Familia, de la diputada señora Vidal, doña Ximena, por el diputado señor Ascencio, y en la Comisión de Gobierno Interior, Regionalización, Planificación y Desarrollo Social, del diputado señor Ascencio por la diputada señora Tohá, doña Carolina.
Licencia médica acompañada por el Diputado señor Díaz del Río por la cual acredita que deberá permanecer en reposo por 7 días a contar del 31 de julio próximo pasado.
Asistieron, además, los senadores señores Hosain Sabag y Alejandro Navarro.
Por encontrarse con permiso constitucional, no asistió el diputado señor Juan Bustos Ramírez.
Se abrió la sesión a las 18.32 horas.
El señor LEAL (Presidente).- El acta de la sesión 51ª se declara aprobada.
Esta sesión fue citada a petición 55 honorables diputados y diputadas, con el objeto de tratar “el conflicto árabeisraelí y las violentas consecuencias que ya se están extendiendo a otras zonas del medio oriente, en particular, al Líbano, lo que constituye una seria amenaza para la paz mundial”.
Queremos que haya diálogo y, por tanto, que tengamos una una sesión tranquila. En consecuencia, pido al público asistente que nos colabore para que, en un debate informado, la opinión pública pueda conocer los antecedentes que se van a entregar y los diputados puedan expresar sus ideas en la más completa tranquilidad, que es lo que le interesa a la Cámara de Diputados de Chile.
El tiempo previo de 15 minutos que establece el artículo 74 del Reglamento corresponde al Comité del Partido por la Democracia.
Señor Presidente, quiero expresar mi afectuoso saludo a los embajadores de los países árabes que nos acompañan en esta sesión especial: el embajador de Argelia, don Mohamed Behocine ; el embajador de Egipto, don Ashraf Abdel Halim ; el embajador de Jordania, don Nabil Masarweh ; al embajador del Líbano, Mourad Jammal ; el embajador de Marruecos, don Abdel Hadi Boucetta , el embajador de Siria, don Fares Chaine , y a la embajadora de Palestina, doña Mai AlKaila.
También expreso mis saludos al cuerpo consular acreditado que nos acompaña, a monseñor Sergio Abad , arzobispo metropolitano ortodoxo; al guía espiritual de la comunidad musulmana shiita en Chile, Sheij Suhail Assad .
Al presidente de la Asociación de Estadios y Clubes de Colonia, Juan Pablo Díaz Cumsille .
Al presidente del Club Palestino, Sergio Majluf ; al presidente del Círculo Libanés, don Jorge Chocair .
Entrego, por especial encargo del presidente de la Federación Palestina de Chile, don Miguel Díaz Cumsille , sus excusas, pues se encuentra fuera del país.
También entrego mi saludo a los miembros de las comunidades palestina, libanesa y siria y a los directores de las distintas organizaciones de la comunidad árabe de Chile que nos acompañan.
A todos ellos quiero expresarles que esta sesión especial ha sido motivada por los hechos que están sucediendo en El Líbano, Palestina e Israel, los cuales han puesto en alerta a la comunidad internacional. Se trata de una situación de beligerancia de tal envergadura, que amenaza con transformarse en un puntal desestabilizador de la vida de todas las naciones del mundo, tanto por sus efectos políticos como económicos.
Hemos escuchado muchos llamados a la cordura. Hay preocupación e, incluso condena, pero, lamentablemente, nada que garantice un futuro de paz para los millones de personas que han vivido bajo ocupación y afectados por la violencia durante varios años.
Como respuesta a la captura en combate de dos de sus soldados, Israel ha destruido el Líbano, atacando deliberadamente blancos civiles, los cuales, según los convenios de Ginebra, deben quedar completamente fuera de todo conflicto.
Ante ello, es poco lo que se ha hecho. Como respuesta a esa agresión, Hezbolá ha lanzado cohetes en forma vehemente, con los cuales ha asesinado a treinta civiles israelíes que deberían gozar de vida y tranquilidad.
Precisamente en la tierra donde los mensajes humanistas de paz, armonía y encuentro fueron revelados a Abraham, Jesús y al profeta Mahoma , han ocurrido estos lamentables hechos.
No cabe mayor análisis. La prensa ha dado a conocer las cifras de las víctimas del conflicto que registra la ONU, entre ellas, 820 civiles libaneses asesinados hasta el momento. Muchos de ellos eran niñas y niños menores de doce años. A su vez, parece que los medios de comunicación se olvidaron de que hoy en Gaza un millón de personas, entre niños, ancianos y mujeres, continúan sin electricidad ni agua, y que la operación de rescate de los soldados de la fuerza de ocupación israelí, capturados por milicianos palestinos, ya ha costado la vida a más de un centenar de civiles palestinos sólo en el último mes.
Al parecer, la Cumbre de Roma de líderes mundiales no fue escuchada ni fue lo suficientemente efectiva. Al día siguiente de concluida, cuatro observadores de Naciones Unidas fueron asesinados por las bombas del ejército israelí.
Según el secretario general de la organización, Kofi Annan , este hecho no fue fortuito, sino premeditado, y las disculpas israelíes no han sido seguidas por ninguna comisión legítima que identifique responsables de tamaña barbaridad.
Como si no bastase con ese premeditado ataque a una sede de las Naciones Unidas, también debemos espantarnos con la nueva masacre a la aldea de Qana, donde cuarenta niños libaneses, de entre medio centenar de civiles, también fueron asesinados, mientras la respuesta del gobierno israelí es una tímida disculpa, y de Estados Unidos, un deliberado silencio.
Solamente durante el primer semestre de este año las fuerzas de ocupación israelí llevaron a cabo 2.042 ataques contra población civil palestina, secuestraron a 2.998 personas, establecieron 2.522 nuevos puntos de control, lo que hace imposible el desplazamiento de un lugar a otro para la población civil palestina; en 81 ocasiones fueron sometidos a toques de queda, y 52 hogares fueron demolidos.
¿Alguien supo de esto? ¿Se difundió en los medios de comunicación? ¿Se ha señalado que la construcción de 680 kilómetros de muro que desea instalar Israel en los territorios de Palestina va a transgredir seriamente los derechos humanos del pueblo palestino que ahí vive? ¿Se ha dicho que respecto de ese muro se ha avanzado en una construcción de 274 kilómetros?
Voy a mostrar una fotografía del muro que tiene en el jardín de su casa una modesta familia palestina. En el jardín de sus casas modestos palestinos tienen un muro que ha sido construido por el Estado de Israel.
Puedo señalar también que el número de palestinos atrapados entre el muro y la frontera del 67 alcanza a 242 mil, el 10 por ciento de la población de la ribera occidental; el número de palestinos separados de sus tierras llega a 280 mil a raíz de la construcción del muro. De eso poco se dice. De eso poco se habla. Los medios de comunicación no lo mencionan.
¿Quién ha levantado la voz por los cuarenta y siete palestinos secuestrados diariamente, como promedio, desde 1967? ¿Qué ha pasado con los cientos de palestinos y libaneses civiles asesinados durante los últimos días y considerados sólo como daños colaterales?
Muchos han invertido los papeles y se comportan como si Israel estuviese bajo ocupación militar y que fuera atacado por todos los flancos. No es su posición real. Es una potencia nuclear armamentista y ocupante de tierras ajenas.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert , ha dejado en claro sus intenciones en torno a su solución unilateral al conflicto. Para él, la clave cito textualmente es “tomar la mayor cantidad de tierras, la menor cantidad de palestinos, no retirarse a la frontera del 67 y no compartir Jerusalén .”. Eso es inaceptable por cualquier gobierno palestino. Es una abierta violación a la Resolución 242, sobre la cual el gobierno de Chile ha basado su apoyo a la solución de los problemas de dos Estados. Recordemos que la Organización para la Liberación de Palestina, OLP, reconoció a Israel en 1988 y ratificó su derecho a existir en fronteras seguras. Fue internacionalmente reconocida en 1993 a través del Acuerdo de Oslo. Sin embargo, bajo la excusa del “peligro terrorista”, Israel continuó la colonización de territorios palestinos y aumentó en más de 400 por ciento el número de colonos en tierras palestinas, implantando un verdadero sistema de apartheid.
El Estado de Israel dice que quiere defenderse porque ha sido atacado desde dos flancos distintos, y la comunidad internacional tiene la responsabilidad de asegurar que los civiles israelíes puedan vivir en paz, en fronteras internacionalmente reconocidas y en armonía con sus vecinos. Sin embargo, la comunidad internacional también tiene la obligación de garantizar la paz para el resto de los pueblos. Debo dejar en claro que los cinco israelitas muertos durante los últimos cinco meses por ataques de cohetes Kassam desde la franja de Gaza no pueden justificar el asesinato de cientos de civiles palestinos en pocas semanas. Ésa es una reacción desproporcionada, ilegal, inhumana e incongruente con los valores y principios de la comunidad internacional.
Se ha traído a colación una serie de hechos que atentan contra la paz, tanto israelíes como palestinos y libaneses han expuesto sus puntos de vista en relación con lo que ellos consideran aceptable para poner fin, escuchen bien, a 58 años de ocupación ¡58 años!, abuso y violación sistemática de la legalidad internacional en Palestina.
El mismo ex Presidentede Estados Unidos Jimmy Carter ha manifestado algo que parece ser obvio, pero que no es resaltado cuando se intenta crear este tendencioso empate técnico entre la potencia ocupante y el pueblo ocupado.
Señaló textualmente que “el preeminente obstáculo para la paz es la colonización israelí de Palestina”. Y, precisamente, creemos que lo expresado por el ex Presidente Carter apunta a lo medular del conflicto que hoy se extiende al Líbano.
Debemos recordar que en 1948, al crearse el Estado de Israel, la Organización de Naciones Unidas entregó a esta nación el 56 por ciento del territorio palestino, el cual después de un año, luego de la catástrofe de AlNabka, conocida también como la guerra de la independencia de Israel, pasó a ocupar el 78 por ciento del territorio, es decir, la nación palestina sólo quedó con un 22 por ciento del territorio que poseía.
A lo anterior hay que agregar que como consecuencia de la guerra del año 67, Israel ocupó el ciento por ciento de la Palestina histórica, situación que se mantiene hasta hoy, incluyendo las Alturas del Golán, territorio anexado a Siria.
Lo mencionado provocó que miles de palestinos en calidad de refugiados se instalaran en la zona sur del Líbano.
Como Israel se sintió amenazado por la presencia de refugiados palestinos en esa zona, durante la década del 80 y por más de 18 años, instaló allí las fuerzas de ocupación en territorio libanés que arrasaron y avasallaron a 158 ciudades y pueblos con el indudable costo de vidas, destrucción y sufrimiento para miles de libaneses y refugiados palestinos.
Allí nació Hezbolá , como fuerza de resistencia libanesa ante la ocupación de su territorio y el avasallamiento de su pueblo por las tropas militares de Israel. Lamentablemente, la sangre que corre en los civiles de uno y otro bando, es el fruto de esa política cómplice, que sólo ha querido esconder los problemas de origen y no enfrentarlos para así complacer la acción de los poderosos, en este caso, de Israel.
Resulta curioso que hoy se hable únicamente de un alto al fuego y no de soluciones duraderas.
También resulta curioso que las víctimas se cuenten a diario como fruto de un sin sentido, que tiene respuestas más claras que lo mostrado hasta el momento.
Hay razones más profundas que explican aquello.
Lo que sucede hoy en el Líbano es sólo un capítulo de la irracionalidad con la que los civiles han sido atacados durante el conflicto palestino y árabeisraelí.
El tema de fondo es que desde hace 58 años se violan todas las resoluciones de Naciones Unidas que han llamado a las partes a cumplir sus propios acuerdos.
No existe ningún tema que enfrente a las partes que no haya sido tocado por alguna resolución o convenio internacional. Sólo puedo decir que la Cuarta Convención de Ginebra sobre el trato a civiles en tiempos de guerra establece abiertamente que ningún civil puede ser blanco de ningún ataque, venga de donde venga.
Por último, quiero señalar que la lucha por los derechos humanos en nuestro país no sólo fue por defender los derechos humanos de los chilenos. Somos consecuentes, queremos seguir luchando por los derechos humanos de todas las personas, no importa quien sea ni donde esté.
Mientras no sean atendidas las razones de orígen de esta desigual lucha que se libra en el Medio Oriente, cualquier intervención no garantizará el éxito, la paz y la concordia, que no es otra cosa que la legítima y justa causa del pueblo palestino.
Suenan timbres silenciadores.
Ruego a los asistentes a las tribunas guardar silencio y evitar las manifestaciones. De esa manera, realizaremos este debate con la tranquilidad que corresponde.
Señor Presidente, quizás los discursos más encendidos que hagamos hoy, de uno u otro lado, no van a conseguir lo que todos queremos: la paz. Tanto los trescientos mil palestinos que viven en Chile, como los descendientes de Israel, del pueblo judío, vamos a tener que seguir conviviendo juntos. De manera que la intención no es traer el problema del Medio Oriente a dividir a estas familias chilenas que tienen negocios, que sus hijos se casan y que existen amistades.
Siento que tengo algo de autoridad, porque siempre, no sólo ahora, he estado con la causa palestina.
Señor Presidente, no quiero sacar aplausos; no conseguiremos nada con eso, ya que mientras hacemos discursos detrás de un escritorio, hay gente que está luchando y muriendo.
Como diputado de la República, lo único que quiero señalar es que una cosa es Hezbolá y Hamas y otra, muy distinta, los pueblos palestino y libanés que están sufriendo esta guerra que nadie merece.
Sin duda, el conflicto actual es mucho más profundo y posee diversas y complejas aristas, además de estar enraizado en la historia de la región. Podríamos estar discutiendo horas y horas, días y días, respecto de quién es el culpable o de quién tuvo más culpa en el pasado o en el presente. Pero en este minuto resulta improcedente, pues hoy la gran discusión debe ser qué puede hacer un país tan minúsculo, como Chile, por la paz. Ése es el concepto que debemos debatir hoy en la Cámara, como una herramienta eficaz para lograr el entendimiento de los pueblos.
Las muertes, las escenas de horror, el drama que viven miles de familias y el éxodo de la zona en conflicto deben llevar a los chilenos y al mundo entero a reflexionar sobre la inexistencia de causa o motivo que justifique este tipo de actos, que ponen en peligro la paz entre los pueblos y la vida de miles y miles de inocentes.
Cincuenta y siete muertos, treinta y cuatro de ellos niños inocentes es un acto de guerra. Discúlpenme, eso no es un acto de guerra, es barbarie. Así como le sucedió al pueblo libanés, también le ha pasado a otras naciones. Pero no existe justificación alguna para ello.
Esperamos una participación mucho más activa de los organismos internacionales, pues han estado lentos. Las Naciones Unidas debió disponer el envío de una fuerza de paz sin pedir permiso ni a Israel ni al Líbano, porque su función es defender la vida de inocentes, civiles, niños, ancianos.
Por eso, la Cámara de Diputados debe hacer esfuerzos y manifestarse públicamente acerca de lo que debe hacer el Gobierno de Chile en el foro internacional, en las Naciones Unidas: cese al fuego y una fuerza de paz que dé algún grado de seguridad.
Es cierto que resulta irreal o demasiado lejano hablar de paz en esa zona de conflicto, sin solucionar previamente los problemas que se vienen arrastrando por muchos años, pero, como seres humanos, tenemos el derecho a soñar y a luchar por un planeta acogedor, seguro y tranquilo. Para ello se requiere erradicar de una vez por todas actitudes que, lamentablemente, caracterizan al ser humano.
Esperamos, por el bien de todos los involucrados en este conflicto, de uno u otro lado, por todos los civiles, niños, familias enteras, que termine de una vez y prevalezcan la razón y el entendimiento, pues la historia nos ha demostrado que ninguna guerra, ni ninguna muerte se justifica y que el diálogo es el mejor motor para lograr objetivos. En verdad, el mundo está de luto porque el planeta sangra, y todos los pueblos tienen derecho a la vida.
No con el deseo de polemizar, sino con el fin de dejar las cosas en su justo equilibrio, quiero decir que las opiniones vertidas por el embajador de Israel en Chile me impactaron. En una entrevista en el canal 13, luego de haberse informado de la muerte de niños inocentes en Qana, sostuvo que los israelíes eran los buenos y los demás, los malos. Quiero decir al embajador, con todo respeto, que esas declaraciones desafortunadas merecen una respuesta. A mi juicio, los buenos no matan a niños ni ancianos, a gente inocente. Hay que tener cuidado con lo que se dice, porque nadie tiene licencia para matar. Son pueblos que desde hace muchos años viven momentos difíciles. Pienso que la única respuesta que Chile unido puede dar, entendiendo las razones, es que tanto el pueblo libanés como el pueblo palestino tienen derecho a la vida, y que es justo que la sociedad chilena se pronuncie y diga claramente que no se puede seguir aceptando lo que ocurre, apostando siempre por la paz.
Aplausos en las tribunas.
A continuación, tiene la palabra el diputado señor Mario Venegas .
Señor Presidente, el presidente del grupo binacional chilenoisraelí, diputado señor Eduardo Díaz , que hoy se encuentra imposibilitado de estar en esta Sala por encontrarse con licencia médica, me ha solicitado leer, en su nombre, el siguiente texto:
“Honorables colegas, para analizar el tema de esta sesión es importante entender el contexto en que se inicia el actual conflicto. Después de que Israel se retiró de Gaza, terroristas de Hamas ingresan a territorio soberano de ese país, atacan a una patrulla del ejército y secuestran a un soldado de sólo diecinueve años.
A los pocos días, en la frontera norte de Israel con el Líbano, terroristas de Hezbolá bombardean aldeas y, bajo el fuego de los misiles, en una elaborada emboscada, ingresan al territorio de ese país, dan muerte a ocho soldados y secuestran a dos más. Mismo modus operandi, mismo resultado.
Han estimulado el fuego del conflicto y violado la soberanía del Estado de Israel, sin que mediara provocación o justificación alguna.
Se trata de nuevas tácticas, pero con miras a un mismo y empecinado objetivo: aniquilar al Estado de Israel. Por lo demás, Hamas así lo ha declarado: “Preferimos morir todos, antes que aceptar el derecho de Israel a existir”. Así lo señaló Khaleb Meshal , desde Siria.
Los secuestros y la amenaza mortal de los miles de cohetes lanzados desde el Líbano y los misiles Kazam lanzados por Hamas, desde Gaza , no son sino la continuación de los cientos de atentados suicidas y las variadas tácticas del fundamentalismo, que no quiere la paz con Israel, sino erradicar a Israel.
El secuestro no ha sido la gota final de esta etapa del persistente ataque que padece Israel y que muchos regímenes árabes han venido perpetrando contra los judíos durante un siglo. Israel, en estos momentos, es el frente; es peligrosa su democracia, su libertad, los derechos de que gozan los árabes, que viven en Israel como israelíes.
Mientras Israel ha dedicado sus mejores esfuerzos a la construcción de un Estado moderno y democrático, creando ciudades, forestando el desierto, instalando parques industriales, universidades y escuelas para judíos y árabes, el terrorismo islámico no ha aportado al mundo más que bombas y el entrenamiento de párvulos, en lo que llaman “sacra inmolación”.
Es un dato que deberían sopesar quienes desean apoyar la legítima aspiración nacional del pueblo palestino. Es mejor el apoyo al pueblo palestino ayudándoles a vivir, que alentarlos a morir para matar. No se puede aceptar que se adoctrinen niños para el terror suicida, porque mantienen a sus pueblos bajo la opresión y la miseria, en lugar de dedicarse a construir. Y eso que los palestinos reciben apoyo económico del exterior 60 veces mayor que el que recibe todo el sufrido continente africano.
Pero ahora todo está claro. El gobierno palestino de Hamas promete destruir a Israel y actúa en consecuencia. Lamentablemente, como ha dicho Amir Peretz , ministro de defensa y jefe del laborismo israelí, la Social Democracia de ese país, los palestinos no recogen ninguna oportunidad de paz que se les ofrece. No se puede permitir que se disfracen de policías durante parte del día y de terroristas la otra, y que se aprovechen de los trajes y de las corbatas para encubrir el terror y el secuestro.
Ésa es la verdadera razón del actual conflicto. La lucha de Israel no se limita a liberar a un soldado cautivo, tampoco es por un pedazo de tierra; es existencial, es, precisamente, por la supervivencia del Estado de Israel; es la lucha contra quienes se han juramentado aniquilarlo. Por eso, en la contingencia actual, no se puede hablar de desproporcionalidad. Es la lucha por la vida misma, es la lucha por el derecho a la libertad; es la lucha por tener un futuro en paz y seguridad, es la lucha para que sus hijos no deban vivir más en refugios antiaéreos, como hoy lo hacen muchos miles de ellos.
Finalmente, queremos señalar que lo que no deseamos es que este conflicto se importe a nuestro país. Es bueno analizarlo aquí, pero no olvidemos que en nuestro país hay palestinos y judíos que quieren seguir viviendo en paz.”.
Tiene la palabra el honorable diputado Patricio Hales .
Señor Presidente, por su intermedio, quiero pedir a los señores diputados presentes en la Sala más allá de Derechas y de Izquierdas que cuando salgamos de esta sesión seamos consecuentes con nuestra postura histórica de respeto a las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas, y juntos, entre todos, seamos capaces, al menos, de suscribir la hoja de ruta que se firmó y que se estableció como acuerdo entre el Estado de Israel y los palestinos, que aún no tienen Estado, y que dice: “Apoyo a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas: la 242, la 338 y la 1.397, que ponen fin, a petición de las Naciones Unidas a la ocupación de los territorios de 1967.” Les pido que adhiramos a ponerle fin.
Le pido a esta Sala que incluya el acuerdo de una solución justa y equitativa al problema de los refugiados que tienen que retornar a su tierra, que acuerde una resolución de apoyo a lo que dice Naciones Unidas para una solución negociada de la ocupación y del Estatuto de Jerusalén, y que materialice la visión lo dice la hoja de ruta, no lo he inventado yo de la existencia de dos estados soberanos: Israel, y que todos votemos también por un Estado Palestino, soberano, independiente, democrático, viable; que vivan unidos, en paz y seguridad.
(Aplausos en las tribunas).
No existe razón alguna para no votar así. No es cierto que éste sea un conflicto milenario; no es verdad. Los palestinos no son antijudíos, y los judíos fueron víctimas en Europa y convivieron con los árabes, a veces en distintas partes del mundo, en particular, cuando fueron expulsados por otras religiones musulmanes, árabes y judíos, tratados como marranos y sacados de Europa, pero no por los árabes. Fueron hermanos, como víctimas. Y estoy seguro de que en uno y otro lado de este hemiciclo existen relaciones cruzadas, muchas veces de amistad y a veces, hasta de matrimonio y de relaciones profesionales y comerciales, porque somos todos chilenos y queremos la paz, pero con las condiciones de dignidad y de apoyo a esta resolución de las Naciones Unidas, que no lleve a hacer desaparecer para siempre la posibilidad de un Estado palestino.
No queremos que los palestinos vivan en una especie de refugio, como los indios norteamericanos, en una especie de reducción para una raza minoritaria; no queremos lo que existe hoy: el control de carreteras.
¿Cuántos diputados saben que, en realidad, la autonomía palestina es un archipiélago de territorios controlados por el ejército israelí, un ejército invasor, no por el ejército palestino, porque no existe? No tienen derecho al control de su espacio aéreo, no tienen derecho al control del agua, no tienen derecho al control de las calles, de las vías, de las carreteras, no tienen la posibilidad de controlar la frontera, de decidir su propia autonomía con un ejército propio. Además, los refugiados no pueden volver a su tierra.
El antisemitismo ha sido algo horroroso. Nosotros tuvimos que hacernos cargo de los miedos judíos y convencerlos de que un Estado palestino es su única seguridad. Ésa es su seguridad: que haya un Estado seguro para los palestinos. Arafat hizo todas las declaraciones que le pidieron, modificó todos los planteamientos que sostenía en los años 70; reconoció la existencia del Estado de Israel, reconoció todos sus derechos, la necesidad de fronteras seguras, se hicieron todas las concesiones. Y aquí estamos en 2006, con las mismas promesas que se hicieron el año 2000.
Esta Sala tiene que resolver en esa línea. Los judíos, los árabes, los palestinos, los que viven en Chile no están inventando ni importando un conflicto; son personas que tributan, trabajan, producen; que sienten orgullo de ser chilenos, y quieren sentir también que allá vivan en paz.
En mi distrito, todos los días se están viendo las noticias de lo que pasa allá, porque están muriendo sus sobrinos, sus primos, sus tíos. Es la gente que produce en Chile. Nuestra embajadora debería estar preocupada de esa gente.
¿Cómo es posible que existan declaraciones como la del señor Yitzhak Rabid , responsable del Centro de Investigaciones Militares de Israel, que el 17 de diciembre de 2003 dijo: “Israel tiene que aplicar una política estricta para limitar la natalidad de los palestinos en Israel”, agregando que las maternidades del hospital Sorok en BeerSheva se ha convertido en fábrica de especies débiles? ¡Especies débiles! ¡Raza inferior! ¿No les recuerda algo horroroso de la historia? ¡Qué vueltas da la vida!
El embajador de Israel en Chile me manda una carta, que probablemente llegó a todos los diputados, porque no creo que sea algo en mi contra; me imagino que no estará tratando de convencerme sólo a mi. Ha venido a visitarlos a todos, y está en su justo derecho; es bienvenido en los pasillos y en todas las bancadas. Pero, pretende explicarme que el ejército israelí está desplegando una operación quirúrgica en la Franja de Gaza, sin causar hasta el momento dice víctimas en la población palestina.
Golda Meir dijo una vez: “No se preocupen de Palestina; los viejos morirán y los jóvenes se olvidarán.” Aquí, en esta tribuna están los jóvenes que no se olvidaron y algunos viejos que fueron capaces de transmitir a las nuevas generaciones el imperio de los derechos humanos también en el Medio Oriente.
Palestina fue un Estado y tiene que serlo. No hay razón alguna que justifique que esta Sala no apruebe una resolución de ese tenor. La historia ha demostrado que la no existencia del Estado Palestino sólo ha creado dificultades.
Más allá de cualquier emoción o sentimiento que nos pueda embargar en este instante, quiero decir que la racionalidad que prima en esta Sala debe invitar a que el Congreso le diga al Gobierno de Chile que sea proactivo, que no se limite a hacer declaraciones formales, que sea capaz de insistir y de crear un clima favorable de los chilenos hacia la existencia de un Estado palestino seguro, sin terrorismo para nadie, con plena tranquilidad para la existencia del Estado de Israel. No queremos saber nunca más que el ejército israelí es el que gobierna las calles; que doscientos asentamientos están ocupando los territorios de Palestina, que es un archipiélago, que está pulverizado, donde nadie puede ir ni siquiera a la universidad, donde el horario laboral no funciona porque nadie sabe si va a llegar, porque los check point están en todas partes y porque, además, están destruyendo las casas.
Ese es el esfuerzo con esto termino que se debe hacer para no destruir masivamente a los palestinos bajo la fórmula de la muerte generalizada, transformándolos lentamente en reducciones territoriales y dándoles la posibilidad de la muerte selectiva, a modo de amedrentamiento, para que, al final, se vayan a otras partes y para que los que se fueron ojalá no vuelvan nunca más.
En mis palabras hay convicción, serenidad de alguien que desciende de los palestinos. Soy profundamente chileno y guardo en mi corazón el recuerdo de un abuelo cuyo más grande orgullo fue poner en un diploma que, siendo natural de Palestina, se nacionalizó chileno, con el escudo chileno bajo su nombre palestino.
Invito a la Sala a aprobar un proyecto de acuerdo que asegure la existencia de esos dos Estados en paz.
Tiene la palabra el diputado señor Francisco Chahuán .
Señor Presidente, estimados colegas, creemos en la paz, en la paz justa y basada en el derecho internacional público y en el derecho humanitario. Sin embargo, hoy asistimos a un nuevo cuadro de horror para la humanidad: la Tierra Santa, la tierra donde para muchos nace la esperanza, hoy se hunde entre balas, masacres y un mar de sangre.
Ha sido una preocupación permanente de quienes tenemos ascendencia palestina no importar el conflicto que afecta los territorios ocupados a Chile; pero no podemos mantener un silencio frente a la situación humana que afecta a palestinos, libaneses y a la población civil israelí.
En Palestina, se han asesinado selectivamente a civiles inocentes y detenido arbitrariamente a parlamentarios y ministros de la Autoridad Nacional Palestina; se han demolido cientos de miles de casas y arrancados miles de árboles de olivos y frutales. En tanto, 125 mil libaneses están albergados, 210 mil personas cruzaron la frontera del Líbano con Siria huyendo de los bombardeos israelíes. “La grave situación de los desplazados en el Líbano se complica por minutos y es crucial que los canales de ayuda humanitaria comiencen a funcionar.”, advirtió un alto comisionado de la ONU para los refugiados.
Ya han muerto cerca de 700 civiles inocentes. La población civil israelí ha recibido también, durante los últimos seis años, el bombardeo por parte de Hezbolá, lo que ha provocado, lamentablemente, la muerte de ciudadanos civiles inocentes.
Estas acciones se han realizado desconociendo no sólo los convenios de Ginebra y las resoluciones de Naciones Unidas, sino que últimamente el veredicto de la Corte Internacional de Justicia de la Haya, que llama a Israel a derribar el muro apartheid, que hoy se construye en un 80 por ciento en territorio palestino.
Lo que hoy nos preocupa ha sido una constante desde hace más de cuarenta años para millones de palestinos, libaneses, israelíes. Ante esta realidad, resulta insólito constatar el silencio ominoso de las Naciones Unidas que contempla como se aplastan los derechos más elementales de los pueblos
Estados Unidos, ha ejercido reiteradamente su derecho a veto y de las atrocidades y arbitrariedades que se han cometido en contra de la población civil.
Nos hemos estremecido con la masacre en la aldea libanesa de Qana, donde murieron 37 niños inocentes. Sin embargo, se pide más tiempo para continuar la ofensiva contra un país que no tiene los medios para defenderse. ¡Cuántos inocentes tienen que seguir muriendo para parar las acciones militares!
Estos ataques son sobre el Líbano, que es un ejemplo de experiencia histórica de convivencia confesional y étnica que le ha permitido sobrevivir a muchos embates en su historia y, por lo tanto, es un valor imperativo tutelar. Líbano es una de las pocas naciones del Medio Oriente en donde conviven de manera civilizada y fraternal personas de distintos credos religiosos en la construcción de una sociedad pluralista; en donde floreció, históricamente el comercio, herencia de los fenicios; las artes, el turismo y una intensa actividad financiera.
Señor Presidente, Chile, como signatario de los convenios de Ginebra y miembro de Naciones Unidas, tiene el deber de tener una posición que vaya de la mano del respeto a los derechos humanos y la condena de quienes los violan, sin importar quien sea.
Es importante que impere en los territorios en conflicto la legalidad internacional, que se respeten las resoluciones de Naciones Unidas 242 y 338, y la 1559 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, de octubre de 2004. Esta última establece la obligación de la comunidad internacional del respeto irrestricto de la soberanía, unidad e independencia política del Líbano, como el desarme absoluto de Hezbolá.
Es urgente sembrar esperanza y no más odio; es urgente que los principios de autodeterminación del pueblo palestino y libanés se materialicen.
Hoy, mientras discutimos en esta sesión, se han reanudado los bombardeos sobre el Líbano. Así es, nosotros en una cómoda sala a 20 mil kilómetros de distancia, justo a la hora que los bombardeos arrasan con la población civil.
Tengo muy claro que mi origen puede generar una impresión de parcialidad en mis dichos. Sin embargo, creo que hoy, puedo decir que me siento orgulloso no sólo de ser un chileno de origen palestino, como los 300 mil que habitan Chile de norte a sur, con importante presencia en todos los ámbitos de desarrollo de nuestro país, sino que, además, de defender una posición que considero de principios, que no es muy distinta a la expuesta en los últimos días por una diversidad de personalidades tan distintas como el peruano Mario Vargas Llosa , el israelí Uri Avneri o el uruguayo Eduardo Galeano .
El Congreso Nacional debe llamar en forma urgente a la instalación de una fuerza multinacional de paz en los territorios ocupados de Palestina y en el sur del Líbano, equipada militarmente para intervenir y garantizar el cese absoluto del fuego, el desarme de Hezbolá, la seguridad de la población civil y el respeto y cumplimiento de todas y cada una de las resoluciones de Naciones Unidas, como una solución de emergencia para la crisis humanitaria y política existente hoy en el Oriente Medio; garantizar la autodeterminación de los pueblos palestino y libanés, la creación de un Estado palestino y el derecho de Israel a existir con fronteras seguras.
Debemos sembrar esperanza, unidad, respeto por el derecho internacional. Queremos paz; una paz justa, basada en el derecho internacional y en el derecho internacional humanitario.
Tiene la palabra el diputado señor Marcelo Díaz .
Señor Presidente, la paz es un valor universal que funda la convivencia civilizada entre las naciones. A pesar del anhelo de paz, el mundo posee una larga historia de conflictos y violencia. Sigue presente la esperanza de un mundo en paz. Sin embargo, también siguen presentes el oprobio, la violencia y la sinrazón de la guerra. Incluso más, algunos han añorado la utópica intención de normar, incluso, la guerra, el derecho a la guerra y los derechos en la guerra.
Hoy, en pleno siglo XXI, asistimos a un episodio más del cruento conflicto en Medio Oriente, que sigue cobrando muchas vidas de civiles inocentes.
Israel ha sufrido mucho y tiene derecho a existir, y Chile ha expresado su compromiso con dicho derecho. Pero Palestina también tiene derecho a existir, a contar con su propio Estado plenamente soberano, con capital en una Jerusalén compartida.
Ése es el trasfondo del conflicto que hoy presenciamos.
Condeno sin reserva las acciones que han provocado la muerte de civiles inocentes en Israel y en Palestina; condeno la violencia, venga de donde viniere, por su letal efecto en vidas humanas y sus devastadoras consecuencias para el languideciente proceso de paz; condeno el lanzamiento de misiles sobre la población israelí por parte de Hezbolá, y también condeno enérgicamente el desproporcionado uso de la fuerza por parte del ejército israelí, que aumenta la espiral de violencia y aleja las posibilidades de un cese del fuego.
Rechazo de modo categórico el bloqueo que Estados Unidos de América impone en Naciones Unidas, debilitando el papel que dicha organización debe jugar para lograr el término de la violencia y el fin del conflicto.
Me sumo a dos peticiones: el cumplimiento íntegro de las resoluciones de Naciones Unidas, que harán posible la coexistencia de dos Estados soberanos que vivan en paz, y la formulada por el gobierno de Chile, sobre el cese inmediato del fuego y el retiro de las tropas de los lugares invadidos en Líbano
Tiene la palabra el diputado señor Felipe Ward .
Señor Presidente, ésta es una Cámara esencialmente política. Sé que casi todos los días debemos adoptar y asumir posiciones políticas, pero siento que sería un tremendo error que importáramos un clima de beligerancia en nuestro diálogo, porque no conducirá a nada.
Espero que esta sesión especial tenga un objeto: hablar en favor de la paz. Durante los próximos minutos y horas, podemos dedicarnos a hacer una especie de pimpón cultural, con aplausos allá y acá, pero debemos recordar que somos parlamentarios chilenos. En consecuencia, debemos ser extremadamente prudentes, cautelosos y responsables al margen de lo que está ocurriendo en Medio Oriente, porque no es ése el llamado, porque la principal función que debemos cumplir como parlamentarios en esta sesión especial es preservar el clima de convivencia pacífica que ha existido siempre entre los compatriotas judíos o palestinos que viven en Chile. Ése es nuestro deber principal.
Sé que hay personas que, por razones familiares, sanguíneas, patronímicas, culturales o sociales de diferente índole, pueden sentirse más llamadas a defender una posición que, quizás, puede ser considerada un poco radical. Pero, insisto, debemos ser extremadamente prudentes y cautelosos, porque como diputados nos corresponde defender la convivencia de las personas que viven en Chile, sin dejar de lado, por supuesto, lo que está ocurriendo en Medio Oriente.
En esta oportunidad, como Corporación, debemos reiterar la condena a cualquier acción que produzca terror en la población civil, independientemente de donde provenga.
Además, es necesario reiterar nuestro pleno reconocimiento al derecho internacional y, en consecuencia, al derecho de los Estados a proteger, de acuerdo a su legalidad, a sus ciudadanos de este tipo de acciones.
En este contexto, solicitamos a todos los involucrados en el conflicto terminar en el corto plazo con esta confrontación, y mientras ello no sea posible, adoptar las medidas necesarias para evitar daños a la integridad física y sicológica de la población civil.
Pienso que, como Cámara, también debemos instar para que los organismos internacionales soliciten un inmediato cese del fuego de los involucrados y un compromiso de todos los Estados directa e indirectamente implicados en el conflicto para desactivar todos los grupos armados, en especial aquellos que con sus acciones lo han alimentado.
Asimismo, siento que hoy debemos recordar que el derecho internacional y sus organismos, entre ellos la Organización de Naciones Unidas, constituyen el único medio válido para la solución pacífica de conflictos de esta envergadura. Temo, de verdad, que en esta ocasión podemos cometer un error si seguimos importando un clima de beligerancia y de violencia en nuestras intervenciones.
Espero que los acuerdos que aprobemos hoy sean conducentes a la única postura legítima, desde el punto de vista legal y moral, que puede tener nuestro país. Ella es en favor de la paz.
Tiene la palabra el diputado señor Esteban Valenzuela .
Señor Presidente, no quiero estridencias. Vengo de una ciudad donde estamos orgullosos de los Anich y de los Benadava y soy miembro de un partido que está orgulloso de los Bitar, de los Hales y también de los Schaulsohn y de los Farcas.
Si tanto queremos la paz en Israel, fronteras seguras y también deseamos el reconocimiento de Palestina, espero que el Congreso esté dispuesto a que Chile participe en una fuerza multinacional de Naciones Unidas, que asegure un Líbano sin guerrillas extremistas que matan a soldados en fronteras seguras y, por cierto, sin ataques a familias palestinas que se encuentran en una playa de Gaza, en el Mediterráneo, pero también con reconocimiento a la verdad.
Aquí ha fracasado la política, falta un acuerdo global de Israel con Palestina y Siria, tal como se logró con Egipto y con Jordania. Pero también falta un reconocimiento a los gestos de Israel, puesto que, cuando abandona el Líbano, sigue sufriendo acciones terroristas, y cuando abandona Gaza , siguen cayendo misiles y se siguen realizando acciones contra Israel.
El propio Israel es una sociedad democrática, como lo es Palestina y el Líbano que, dentro de los países árabes, son las sociedades más democráticas y con mayor pluralismo. Este conflicto nos causa dolor, porque queremos una paz estructural en el Medio Oriente; queremos que triunfen la política y la paz.
Porque Chile donde las comunidades palestina, siria, libanesa y judía han ayudado a construir nuestra patria los quiere, los ama y los considera parte de nuestro ser nacional, las bancadas de Izquierda y de Derecha del país deberíamos comprometernos a apoyar el envío de fuerzas de paz para colaborar y no sólo hablar de la paz en el Medio Oriente.
Tiene la palabra el diputado señor Jorge Sabag .
Señor Presidente, en primer lugar, saludo a los representantes de la comunidad palestina, con quienes me une un fraternal cariño; a los representantes de la comunidad libanesa chilena, con quienes me unen vínculos de sangre, y también a los representantes de la comunidad judía, nuestros hermanos mayores en la fe de Abraham, como decía el Papa Juan Pablo II .
Un Oriente Medio sin el Líbano estaría tan incompleto como una Europa sin Bélgica o sin Suiza.
Juan Pablo II dedicó siempre una especial atención a esta nación que, según dijo en 1989, “es más que un país; es un mensaje de libertad y ejemplo de pluralismo tanto para Oriente como para Occidente”.
En esa nación han podido convivir cristianos, musulmanes y no creyentes, y han logrado construir una sociedad pluralista, respetada y respetable.
Esta nación, de 10.452 kilómetros cuadrados, con tres millones de habitantes, miembro fundador de la ONU, se ha convertido en un verdadero campo de batalla de fuerzas irreconciliables, que la instrumentalizan como un rehén.
La magnitud del desastre provocado por los bombardeos israelíes va mucho más allá de la lucha contra Hezbolá: centenares de muertos y más de mil heridos en los primeros días, la mayoría civiles; medio millón de desplazados, destrucción sistemática de la infraestructura: carreteras, puentes, aeropuertos, centrales eléctricas; misiles contra barrios, contra viviendas.
Aprovecho de hacer un saludo y un reconocimiento a la juventud judía que, en carta a un periódico, el 22 de julio, señaló: “Apelamos al gobierno de Israel para que suspenda esta agresión y, como país democrático, dé pasos francos para la paz, dejando las llamas de la guerra y del horror.”. Está firmada por Lenka Friedmann, Paulo Slachevsky , y miembros del movimiento juvenil judío Hashomer Hatzair .
Gracias por ese testimonio.
Esta reacción desproporcionada de Israel frente a actos terroristas de las milicias chiítas de Hezbolá, ante la decisión unilateral de secuestrar a dos soldados israelíes, días después de otra acción similar llevada a cabo por los milicianos palestinos de Hamas, desde Gaza , ha sido justificada por las autoridades israelíes, quienes han argumentado que la respuesta es proporcional, no a la agresión, sino a la amenaza, legitimando así un furioso castigo a la población civil libanesa inerme e inocente.
A pesar de la condena del Papa y del secretario general de la ONU, Kofi Annan , quien demandó un alto al fuego inmediato, los bombardeos han continuado y costado la vida a cincuenta y siete personas en la localidad de Qana, en el Líbano, treinta y siete de las cuales eran niños.
Estamos enfrentados a una situación sin salida en este momento. El Consejo de Seguridad ha sido débil e ineficaz, y la culpa, naturalmente, no es de Naciones Unidas, como la gente piensa. La responsabilidad está en los países que tienen la capacidad de acción al interior del Consejo de Seguridad que no han querido alcanzar una solución.
Uno se pregunta si la solución para dar más seguridad a Israel es arrasar con un país, como está haciendo con el Líbano. Si no hay un alto al fuego, estamos produciendo una situación que puede tener consecuencias absolutamente impredecibles para la humanidad durante las próximas décadas. La solución del problema no pasa por la destrucción física de los enemigos o el aniquilamiento de un territorio, como se está viendo hoy. Es evidente que debe haber una negociación, un diálogo, una fórmula, que permita la seguridad de todos.
Estados Unidos tiene el peso y la facultad como para hacer que los actores en conflicto cambien de postura; pero no ha querido utilizarla. Aquí no podemos estar en posturas irreconciliables permanentemente, en una situación en la cual Israel dice: “No es nuestra política atacar locales de Naciones Unidas”. Sin embargo, los atacan. “No es nuestra intención atacar a niños y mujeres”. Sin embargo, los atacan.
Quiero reivindicar la necesidad de un tribunal penal internacional, donde se juzguen los crímenes de lesa humanidad, como el genocidio del cual hoy somos testigos mudos.
Termino citando las palabras del Papa Benedicto XVI, que en su visita a Auschwitz, en mayo de este año, dijo: “Con esta actitud de silencio nos inclinamos profundamente en nuestro interior ante las innumerables personas que aquí sufrieron y murieron. Sin embargo, este silencio se transforma en petición de perdón y reconciliación, hecha en voz alta, un grito al Dios vivo para que no vuelva a permitir jamás algo semejante.”
Con dolor puedo decir que se han vuelto a repetir estos hechos y, con mayor dolor, debo expresar que los que ayer fueron víctimas, hoy son victimarios y ése es un dolor que llevamos dentro.
Asimismo, recuerdo las palabras del gran estadista chileno, don Arturo Alessandri Palma , quien señaló: “El odio es estéril; sólo el amor es fecundo, simiente de vida que hace la prosperidad de los pueblos y la grandeza de las naciones.”
Tiene la palabra el diputado señor Osvaldo Palma .
El señor PALMA.-
Señor Presidente, son tan graves los acontecimientos y las consecuencias de este conflicto que deben hacernos meditar seriamente. Cada palabra que digamos debe servir para solucionar, para aplacar el fuego y no para incendiar un conflicto tremendo que se prolonga por demasiado tiempo. Debemos tener cuidado para no importar un problema a nuestro país, en donde conviven amistosamente, formando incluso familias, mezclas de las mismas razas, con los mismos orígenes que allá se atacan. Sin embargo, para acercarse siquiera a la actual conflagración, hay que partir de una premisa sin la cual nadie entendería: Esta no es una guerra de Israel en contra del Líbano, sino una guerra que tiene lugar en el Líbano en contra de una organización terrorista...
...esencialmente antiisraelí, antijudía, que posee armas de exterminio masivo, entre ellas, cohetes de largo alcance.
El hecho de que una organización terrorista posea armas aún más destructivas que muchos estados viola cualquier acuerdo y principio internacional en cualquier lugar del mundo. ¿Cómo reaccionaría la Comunidad Internacional si las Farc colombiana o la ETA española dos ejemplos conocidos estuviesen en posesión de semejantes armamentos? ¿Qué haría Chile si Sendero Luminoso, del Perú, lanzara miles de cohetes y misiles sobre Arica o Iquique desde la ciudad de Tacna?
Pese a que Israel se retiró del Líbano en el año 2000 y que Naciones Unidas dispuso, en su resolución Nº 1.559, que el gobierno del Líbano debía tomar el control del sur y desarmar a este grupo terrorista, Hezbolá ha perseverado en su esfuerzo por armarse y atacar a Israel permanentemente. Su afán no es otro que destruir a ese estado, como se ha podido constatar ahora que ha lanzado brutalmente miles de misiles al norte de Israel, que han impactado en blancos civiles, en hospitales, en escuelas, en edificios de departamentos y en autobuses públicos. En esta conflagración, el frente de batalla han sido las ciudades y pueblos al norte de Israel, bombardeados indiscriminadamente día y noche. Es cierto, Israel ha reaccionado como lo hace un estado agredido en su soberanía, un estado en el que un millón de sus ciudadanos llevan semanas habitando en subterráneos y refugios antiaéreos; un estado que tiene la obligación de defender a sus ciudadanos, como lo hace cualquier estado que anhela vivir en paz con sus vecinos;
...un estado que unilateralmente se retiró del Líbano hace seis años, poniendo fin, motu proprio, a cualquier diferendo con ese país. No obstante ello, hoy es nuevamente agredido.
¿Qué duda cabe de que la reacción israelí ha sido dura?, pero aquí no hay equivalencias morales. Mientras Israel ataca blancos estratégicos del grupo terrorista Hezbolá , éste sólo ataca objetivos civiles.
Manifestaciones en las tribunas.
Señoras y señores asistentes en las tribunas, no se puede interrumpir a un diputado. Les ruego guardar silencio.
Mientras Israel intenta minimizar las bajas civiles los guerrilleros se esconden detrás de ellos, Hezbolá intenta causar el máximo terror y víctimas civiles; mientras Israel lamenta y pide perdón por los inevitables errores que causan muertes civiles, Hezbolá celebra esas muertes.
En un conflicto como éste hay que saber distinguir entre agresor y agredido, y la comunidad internacional así lo entendió.
En la declaración del Grupo de los 8, en San Petersburgo, los países más desarrollados fueron explícitos: Hezbolá es el responsable y debe ser desarmado. El Papa Benedicto XVI también avaló dicha postura. Por lo mismo, Chile tampoco puede, en este sentido, ser neutral: o se está con los terroristas o se está con las víctimas del terrorismo. Hay que apoyar a un estado que anhela vivir en paz con sus vecinos, pero que desde su independencia, en 1948, no ha podido conocer la paz; un estado en el que conviven en armonía árabes, judíos, drusos y cristianos, pero que ha debido enfrentar el horror de la guerra y del terrorismo en forma permanente.
Se plantea que no ha habido proporcionalidad. La proporcionalidad no se mide entre la virulencia del ataque y la fuerza de la respuesta. Aquí se debe comparar la respuesta con la magnitud de la amenaza del uso de armamento químico y de cohetes y misiles de largo alcance contra poblados civiles por parte de terroristas.
Hay que agregar la incertidumbre permanente que se vive en Israel, no sólo en estas tres semanas, sino que por años, siempre, por los innumerables atentados terroristas que frecuentemente dañan y matan a personas. Esto no es menor. Nadie puede estar libre o asegurar que amanecerá vivo mañana en Israel por la constante violencia terrorista que allí existe. ¡Contra esta amenaza reacciona Israel!
En el contexto descrito, en medio de la guerra entre Israel y Hezbolá , la posibilidad de una paz duradera en la región no parece cercana. Por eso, desde una perspectiva realista, la Cámara de Diputados y Chile, con su vocación de paz, deben instar, por todos los medios, a evitar esta guerra. Todos queremos la paz y que no se perpetúen los hechos que derivaron en la situación actual. Ello significa demandar el desarme de Hezbolá para poner fin a la existencia de un estado dentro de otro.
Señor Presidente, actuemos con responsabilidad y con grandeza. No destruyamos aquí la convivencia en paz y armonía que, con inteligencia y buen criterio, fueron capaces de crear sus ancestros, sus padres y sus abuelos, quienes llegaron a este nuevo mundo a fundar sus familias con el sueño de la prosperidad y la felicidad, que con sabiduría y esfuerzo, fueron capaces de hacer realidad, ayudando en gran medida a hacer más grande este país.
Los invito a mirarse y a sentirse hermanos, como miembros de una sola y gran familia, como en realidad somos. Los invito a hacer un gran esfuerzo para trabajar juntos y unidos por la paz, que todos debemos ayudar a crear y mantener.
Pido a las personas que se encuentran en tribunas guardar silencio. Éste es un debate donde cada parlamentario tiene derecho a expresar su opinión. Es parte de la tolerancia que debemos tener todos. Aquí estamos demostrando si hay tolerancia o no.
Señor Presidente, en primer lugar, quiero saludar a la comunidad árabe presente en las tribunas.
También quiero saludar a la comunidad israelita presente en las tribunas.
Quiero saludar el espacio democrático donde podemos hacer este debate. Queremos la paz en Medio Oriente, queremos llevar tranquilidad a esa zona y que cesen las agresiones que hoy está sufriendo el Líbano y que desde hace semanas viene sufriendo la franja de Gaza. Queremos que cese la violencia desproporcionada que hoy se está llevando a cabo, queremos un pueblo palestino libre, un estado palestino autónomo, una comunidad árabe cuyos derechos sean respetados.
Queremos que el estado de Israel cumpla con los compromisos internacionales. No creo en lo que señaló quien me antecedió en el uso de la palabra, en el sentido de que la violencia utilizada por el estado de Israel es proporcional. Aquí tengo fotos de los niños asesinados en sus últimas incursiones al Líbano. Queremos que esto cese. Son niños libaneses. Ayer fueron niños palestinos y no queremos que el día de mañana sean niños israelitas. Un tercio de los muertos en el Líbano son menores de edad. Eso tiene que llamar a la reflexión de las autoridades de Israel que hoy están aplicando una política francamente genocida. Son ellas; no el pueblo judío. Recordemos a Yitzhak Rabin , quien llevaba adelante el proceso de paz y fue asesinado por un extremista israelí. Recordemos a Yasser Arafat , quien murió sitiado por la actitud criminal de algunos que no quieren la paz.
Queremos la paz y vamos a reiterar el derecho a existir del pueblo palestino. Avanzamos para construir una paz duradera, no para hacer esas incursiones. Por lo mismo, quiero expresar mi condena a las palabras del embajador de Israel que, en mi concepto, no representa a su comunidad. Señaló que Israel responsabiliza directamente al grupo Hezbolá de la muerte de los civiles libaneses. Estos niños fueron asesinados por bombas. Son civiles y no quiero ver nunca más niños palestinos o libaneses asesinados.
Por lo tanto, pido que la Cámara, apelando al sentimiento unitario presente en este hemiciclo, solicite formalmente el cese de la ocupación del Líbano y de la franja de Gaza y el envío de una misión de paz que termine con las agresiones en el Medio Oriente.
Señor Presidente, no tener vinculaciones de parentezco con ninguno de los pueblos involucrados en este conflicto me permite hablar con cierto grado de imparcialidad. Por cierto, no lo haré con el propósito de ganar aplauso alguno.
Es necesario reiterar la pregunta que se hicieran diputados de distintas bancadas. ¿Resulta conveniente trasladar un conflicto a nuestro país? Ciertamente que no. Por eso, comienzo saludando a los chilenos presentes en esta Sala.
Todos nosotros, sin importar el origen, hemos construido nuestro país, por lo cual tenemos una visión de país y de desarrollo bastante consensuada. Somos un país nuevo, que no conoce de rivalidades ancestrales, como las que lamentablemente se viven en el Medio Oriente.
Sin embargo, pareciera que hoy nos hemos confundido, porque la discusión entre nosotros se estaría dando, aparentemente, en torno a la existencia del Estado palestino. Tengo la sensación de que estamos equivocados, porque la existencia del Estado palestino es una cuestión que está fuera de discusión.
Entonces, ¿dónde está el problema? Cito a Joska Fischer , ministro de Relaciones Exteriores y vicecanciller de Alemania entre 1998 y 2005, quien dijo que si bien hay imágenes de destrucción y de muerte en el Líbano, que, por cierto, resultan condenables, también en Gaza e Israel hay escenas de horror. Lo traigo a colación, porque algunos de mis colegas han exhibido fotografías que circulan profusamente en los medios de comunicación que nos muestran niños libaneses muertos. Pero también tengo fotos de Nazareth y de villas árabes, situadas en Israel, completamente destruidas. Todos sabemos que el Líbano sufrió una guerra civil y que, producto de ella, no se ha podido conformar un Estado eficiente y eficaz. También sabemos que en la frontera con Israel se ha instalado un grupo terrorista que, para sus ataques, selecciona blancos civiles en Israel. Todo, como consecuencia de que ninguno de los dos pueblos quiere reconocerse como Estado: el uno niega al otro y, el otro, al uno. Esa no es la solución, pues no es posible creer que tendría que desaparecer hasta el último vestigio de ambos pueblos para recién pensar en la existencia de dos estados soberanos.
Por eso, el tema hay que centrarlo en la lucha de un pueblo por el derecho a existir. Me refiero a Palestina, que exige su derecho a existir como Estado.
Pero también reconozcamos con hidalguía, que Israel, desde que se instaló, en 1948, no ha podido vivir un solo día en paz, lo que atenta contra cualquier posibilidad de mantener la paz en el mundo.
La destrucción que está sufriendo el Líbano no es aceptable, pero tampoco lo es que hoy hayan caído sobre Israel doscientos misiles. ¿Cómo es posible? ¿Cómo explicar la caída de doscientos misiles sobre Israel? ¿Qué explicación tiene que un grupo, que no es un Estado, tenga tal cantidad de material de guerra? Ésa es una misión que la Organización de las Naciones Unidas debe enfrentar.
El desafío de permitir la coexistencia pacífica entre estas dos naciones porque son naciones no puede significar que unos y otros atenten contra la vida de quien está al otro lado de la frontera.
La pregunta que debemos hacernos es si existen oportunidades de paz. Yo creo que sí, y estos eventos tan terribles, como las muertes en el Líbano y en Israel, nos deben obligar, como país, a colaborar en la búsqueda de una solución al conflicto.
Israel ha retirado sus tropas en dos oportunidades, pero los resultados no han sido buenos. Se cambió tierra y sigue la guerra. Entonces, la pregunta es qué está fallando.
La única oportunidad para el mundo es que el Líbano reestructure su organización interna de manera de garantizar su soberanía como Estado. En la medida en que tengamos un Líbano respetado, organizado como corresponde, donde prime el estado de derecho que no permita la existencia de grupos terroristas, podremos comenzar a asegurar la paz para la existencia de los estados del Líbano, de Palestina y de Israel, este último que lucha por mantener su existencia y la de todos sus connacionales.
Ése es el llamado que tenemos que hacer, y debemos empujar a nuestro Gobierno a trabajar en ese sentido.
Señor Presidente, soy un joven diputado del Partido por la Democracia, al igual que el diputado Esteban Valenzuela , quien me precedió en el uso de la palabra.
Hemos construido una colectividad política que ha sido fundamental en la defensa de los derechos humanos y en la valoración de la democracia y la tolerancia, y un ejemplo de convivencia amistosa entre árabes y judíos.
Hasta ahora se han analizado extensamente las razones enarboladas por ambas partes para justificar una situación dolorosa.
Lo urgente es detener la escalada de violencia racionalizando, atemperando, con un legítimo sentimiento de solidaridad con una u otra causa, para dar paso a la fuerza que da la pasión del corazón, a la racionalidad que da la posibilidad de un cese al fuego, ojalá inmediato.
Los sentimientos de cada parte son tremendamente legítimos, pero tenemos que dar paso, con nuestra acción y reflexión, a una solución pacífica duradera, basada en el derecho internacional, ante lo cual nos resulta, como Cámara de Diputados, imposible claudicar, pues somos parte de la comunidad internacional.
Quiero manifestar nuestra enorme preocupación por la violencia que afecta a civiles inocentes de ambos países, de Israel y del Líbano.
Mediante la voz de la Cámara de Diputados queremos instar a los organismos internacionales a que soliciten un cese al fuego y se implemente, en el corto plazo, un compromiso conjunto para desarmar a los grupos que, con sus acciones, han mantenido y proyectado la violencia.
Por las víctimas inocentes y por las miles de familias que hoy sufren en el Medio Oriente el efecto atroz de una guerra sin razón, pido que la Cámara de Diputados alce su voz para que se respete el derecho legítimo e inalienable del pueblo palestino a tener un Estado independiente, a la necesaria seguridad de los Estados de Israel y el Líbano, y a que todas las naciones puedan vivir en paz.
Por último, y esto es muy importante, creo que debemos tener la altura de miras, la reflexión, la calma y la tranquilidad para conservar la convivencia de las colectividades residentes en el país. Éste es un momento de búsqueda de paz, por lo que cada una de nuestras palabras debe alejar el odio, la discriminación y el terrorismo.
Tiene la palabra el diputado señor Roberto Sepúlveda .
El señor SEPÚLVEDA (don Roberto).-
Señor Presidente, la sesión que hoy nos convoca es particularmente difícil, pues intentamos, a la distancia, analizar un conflicto que muchos sólo conocen a través de las informaciones de prensa y, por ende, no tienen los conocimientos históricos y estratégico-políticos que requiere un análisis serio.
El análisis debe ser serio para que sea objetivo e imparcial, y debe ser objetivo e imparcial por respeto a las importantes comunidades descendientes de libaneses, palestinos e israelitas que hoy nos acompañan. Sólo en la medida en que esta Cámara actúe con seriedad, objetividad e imparcialidad alejaremos el peligro inminente de traer el conflicto a Chile. Como representantes de todos los chilenos, es nuestro deber evitar la manipulación o instrumentalización de esta Cámara para promover los intereses de unos pocos.
Nuestra obligación es que el conflicto del Medio Oriente no repercuta en Chile y, de este modo, no afecte las tradicionalmente fluidas relaciones entre árabes y judíos chilenos. No queremos que grupos terroristas del Medio Oriente traigan el conflicto a nuestro territorio, como ya lo hicieron años atrás en la vecina República Argentina. Quiera Dios que jamás, en suelo patrio, acontezcan actos terroristas y criminales como los que destrozaron la sede de la comunidad judía y la embajada de Israel en ese país, causando la muerte de cientos de inocentes.
Por ello, insto a que utilicemos este foro con prudencia, con responsabilidad. No intentemos, a la distancia, solucionar un conflicto que deben resolver las partes involucradas con el apoyo de la diplomacia internacional.
Con todo, es importante que develemos algunos aspectos o hechos para que no arribemos a conclusiones erradas. Asentemos los principios a partir de los cuales podamos construir consensos, en lugar de incitar al disenso. En ese sentido, hemos de convenir al menos en lo siguiente:
El Estado de Israel tiene derecho a existir dentro de fronteras seguras y, por lo mismo, tiene el derecho a defenderse en caso de ataques terroristas a su soberanía o a sus ciudadanos.
El pueblo palestino tiene derecho a su propio Estado, para lo cual se debe instar por el cumplimiento de la denominada Hoja de Ruta, promovida por diferentes países, como Rusia y Estados Unidos, por la Unión Europea y por la Organización de las Naciones Unidas, como señaló el diputado Patricio Hales . Habría que preguntarse quiénes no quieren que se dé cumplimiento a esa Hoja de Ruta.
En tercer lugar, quienes hoy dirigen los destinos del pueblo palestino deben aislar y reducir a los grupos que ejercen el terrorismo como método de lucha, deben reconocer el derecho a la existencia del Estado de Israel y aceptar esa Hoja de Ruta. No es posible que dentro del ordenamiento internacional convivan estados o movimientos que instan al aniquilamiento de otros estados.
A partir de estos principios, podemos encauzar nuestro análisis, en momentos en que el conflicto en el Medio Oriente cobra nuevas vidas inocentes por la acción irracional del terrorismo, que no quiere ver a árabes y a judíos reconciliados.
Una vez más, quienes no quieren ver un Estado de Israel viviendo en paz y seguridad, al lado de un Estado palestino, ejecutan, con el auspicio del fundamentalismo iraní y el apoyo de países como Siria, acciones tendientes a inflamar el conflicto. Y hay que decirlo: han sido extraordinariamente exitosos en promover el odio y en empujar a Israel a una acción militar en legítima defensa que deja también como víctima al inocente pueblo libanés, en cuyo territorio el grupo terrorista Hezbolá prácticamente creo un estado dentro de otro, con un aparato militar formidable, al extremo de poseer más de 13 mil cohetes apuntando a ciudades de Israel.
¿Qué diríamos si cualquier grupo terrorista en algún país vecino tuviera esa cantidad y calidad de armamento apuntando sobre alguna ciudad de Chile?
Por lo mismo, sorprende que se intente trasladar ante la opinión pública mundial el papel de víctima al de victimario. El país que ha estado recibiendo cohetes durante seis años...
Señor Presidente, le recuerdo que el diputado Patricio Hales utilizó tres minutos adicionales.
El señor Hales utilizó tres minutos de su Comité, el del suyo ya se acabó. Le pido que termine su intervención.
El país que ha estado recibiendo cohetes durante seis años desde el sur del Líbano es Israel.
Terminó su tiempo, diputado Sepúlveda ; su bancada le dio cinco minutos, pero ya van seis minutos y medio.
Me informan que el Comité de la Unión Demócrata Independiente le acaba de ceder un minuto de su tiempo, señor diputado. Puede continuar por un minuto.
El tema de fondo es el terrorismo, del que todos podemos llegar a ser víctimas algún día, del que nadie puede sentirse fuera. Hoy, el Estado de Israel no sólo lucha por su supervivencia, sino por la de todos los estados que, como éste, pregonan por la democracia, la sana convivencia con sus vecinos y la paz.
Señor Presidente, un saludo a las comunidades palestina, judía y libanesa que hoy nos visitan.
En verdad, hubiese querido comenzar este discurso en un clima distinto, con menos caricatura, menos parcialidad y, sobre todo, encontrar en este Congreso algo más de objetividad y una mirada de país respecto de los graves hechos que están aconteciendo en el Medio Oriente.
Quiero precisar que Israel no fue el que atacó primero; se defendió de una agresión. En un conflicto como éste, hay que saber distinguir entre agresor y agredido.
También debemos contextualizar las cosas. En 2005, Israel dejó unilateral y voluntariamente la franja de Gaza para hacer posible la paz y, sobre todo, que la carta de Oslo se cumpliera. Ese mismo día comenzaron a disparar cohetes desde Gaza sobre las poblaciones civiles del sur de Israel. Desde la retirada de Israel, hace un año, más de quinientos cohetes kasam han caído sobre los poblados del sur de Israel. No ha habido un solo día de tranquilidad para sus habitantes. A pesar de que Israel se retiró de Gaza, terroristas de Hamas ingresaron a territorio soberano de Israel y secuestraron a un soldado de sólo 19 años. Israel busca también la paz. Recibió a cambio cohetes, muertes y secuestros.
Lo mismo había ocurrido con anterioridad, el año 2000, cuando Israel se retira del Líbano con la condición que dispuso la ONU en su resolución Nº 1.559, que señalaba que el gobierno soberano del Líbano tomara control de su territorio sur y desarmara, entre otros, al grupo terrorista Hezbolá , el mismo que años atrás atentó en la nación Argentina contra el movimiento Amia . Obviamente, eso no se ha cumplido, lo que ha permitido a Hezbolá armarse cada día más y que el conflicto crezca gracias a la ayuda de países como Siria e Irán.
Cabe destacar que en el diario “El Mercurio”, el actual ministro libanés Fuad Siniora reconoce que Hezbolá es un estado dentro de otro estado y que cuenta con apoyo sirio e iraní. Además, pide a gritos ayuda externa para desarmar a Hezbolá, pues el Líbano no puede.
No está de más recordar que el ex primer ministro libanés fue asesinado en otro acto destinado a desestabilizar el Líbano. De esto la comunidad internacional acusa a Siria y, curiosamente, con estos secuestros y el conflicto se le ha echado una cortina de humo.
Al igual que en Gaza, como dije, Israel se retira para alcanzar la paz, pero a cambio de eso recibe misiles y secuestros. Es más, sólo días después del secuestro efectuado por Hamas en el sur de Israel, ocurre lo mismo en la frontera norte con el Líbano: terroristas de Hezbolá bombardean con misiles ciudades del norte de Israel e ingresan también a territorio israelí, donde dan muerte a ocho soldados y secuestran a dos más. El mismo tipo de operación en ambos lados ha avivado el fuego del conflicto, violando la soberanía del Estado de Israel y puesto en juego la Hoja de Ruta trazada en el convenio de Oslo.
Ésta es una guerra asimétrica. ¡Qué duda hay! Mientras Hezbolá sólo tiene como objetivo atacar directamente blancos civiles, Israel sólo ataca blancos militares de Hezbolá, desde donde éste lanza sus misiles. El tema es que la cobardía de Hezbolá lo hace además atacar directamente a los civiles de Israel y usar a los libaneses como verdaderos escudos humanos.
Hago un llamado a la cordura y a la objetividad. Queremos buscar el encuentro y hacer del Medio Oriente un lugar de paz, donde se reconozca, por sobre todo, el gobierno y la soberanía del Estado de Israel, del Estado del Líbano y también del mundo palestino.
Lo que no queremos es que la ingobernabilidad del terrorismo termine nuevamente desestabilizando a la región. Son los mismos terroristas que han puesto nuevamente en juego la libertad y la vida de millones de personas.
Tiene la palabra el diputado señor Iván Paredes .
El señor PAREDES.-
Señor Presidente, “el ruiseñor se niega a anidar en la jaula para que la esclavitud no sea el destino de su cría”. Esta frase hermosa, rotunda y libertaria de Khalil Gibrán , ese gran escritor, poeta y filósofo, determina de una u otra manera el sentir de su pueblo, del pueblo libanés.
Pero, ¿qué puede hacer el ruiseñor frente a las aves metálicas que dejan caer sus excrementos misílicos que mutilan cualquier posibilidad de trascender? ¿Qué puede hacer el ruiseñor cuando su canto es reemplazado por el llanto, por el grito de dolor de todo un pueblo que, sin justificación valedera y racional, es atacado, mancillado y avasallado por el poder del odio y del egoísmo más acendrado? ¿Qué puede hacer el ruiseñor sino resistirse a la jaula, sino negarse a la opresión, sino demandar de los otros, de nosotros, que decimos defender la libertad, acciones más claras y más rotundas que la simple retórica de lo políticamente correcto? Porque, nada más y nada menos, está en juego la cría del ruiseñor.
Hoy en el Líbano, al igual que en Palestina, está en juego la vida de miles de niños y de niñas que no saben de guerras, de luchas por el poder, de los precios del petróleo, de las locuras de gobernantes, de imperios antiguos o modernos ni de ansias de apropiarse del mundo.
Su mundo infantil ha sido aprender y aprehender de sus padres, de sus vecinos y de los abuelos, compartir, ayudarse a construir sus viviendas, nunca jaulas, con sus manos, con sus pies y con su sabiduría, y reponer los techos en el cambio de estación. Como su danza tradicional, como el “dabke”, que retrotrae la reciprocidad y el agradecimiento.
Hoy, el pueblo libanés, como el pueblo palestino, están viviendo un invierno atroz; pero no causado por condiciones naturales, a menos que el odio, el avasallamiento y la indignidad sean parte de la naturaleza. No, señor Presidente, el odio, el avasallamiento y la indignidad corresponden a un grupo de negadores de la humanidad, quienes, siguiendo las palabras del mismo Khalil Gibrán , habría que tenerles piedad porque son una “nación que lleva vestidos que no teje ella misma, que come un pan cuyo trigo no cosecha y que bebe un vino que no mana de sus propios lagares...” “...una nación que aclama a un fanfarrón como a un héroe, y que considera bondadoso al oropelesco y despiadado conquistador...” “...una nación cuyo estadista es un zorro, cuyo filósofo es un prestidigitador y cuyo arte es un arte de remiendos y gesticulaciones imitadoras”.
“En el corazón de todos los inviernos” decía Gibrán “vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche viene una aurora sonriente”. Y la primavera es hermosa en todas partes; pero, como escuché asegurar, es más hermosa en el Líbano, porque se enreda en los olores de los cedros sagrados, entreteje conversaciones de reyes y profetas, cantadas y acompañadas con laúdes, citaras y gnawás.
Pero así como el invierno feroz que hoy también azota al Líbano no corresponde a efectos naturales, la llegada de su primavera no será posible sin la acción concreta de todos los hombres y las mujeres que creemos profundamente en la libertad, en la justicia y en la autodeterminación de los pueblos.
Porque la insensatez no merece una simple palabra de condena, porque el crimen y la impunidad no se castigan con declaraciones de buena crianza, porque nada justifica el asesinato de un pueblo inocente, de sus niños y de sus discapacitados, es hora de la acción, es hora de la decisión, es el momento de no aceptar nunca más “los efectos colaterales”, eufemismo vergonzoso para tratar de ocultar la razón de la sin razón, de una guerra inventada por el odio, por las ansias de poder, por la locura del dinero, por la xenofobia de un puñado de hombres que gobiernan un pueblo que no hace muchos años sufrió iguales consecuencias y que hoy se transforman en verdugos sangrientos.
Es hora de extender una mano para estrechar las otras y cambiar la techumbre. Es hora de juntar un pie con los otros pies para ablandar el barro. Es hora de enlazar una ronda, de iniciar un “dabke” comunitario, solidario, justiciero, sólido como cedro, libre como ruiseñor, para impedir que sigan muriendo hermanos, hermanas, padres, madres, hijos, hijas; para impedir que a hombres y mujeres les sigan mutilando las posibilidades de subsistir y trascender. Para evitar que el ruiseñor se siga negando a anidar en la jaula, para que la esclavitud no sea el destino de su cría.
Para terminar, quiero expresar el deseo de los socialistas de Chile: ¡Paz para el Líbano y una patria soberana para el pueblo palestino!
Señor Presidente, cuando discutimos en los últimos días sobre la realización de esta sesión, no pocos diputados se preguntaban para qué puede servir. Evidentemente, a tal distancia del conflicto, con la diferencia del nivel de influencia de nuestro país en relación con Estados Unidos de América, con Europa y con organismos como las Naciones Unidas o el G8, o la diferencia de la acción de este Congreso con las atribuciones de nuestra Presidenta, hacía que muchos dudaran para qué puede servir.
Esta sesión debe servir al menos para dos cosas: en primer lugar, como lo haremos en un proyecto de acuerdo al que luego me referiré y que logrará reunir posiciones muy distintas sobre lo que se ha dicho hoy en esta Sala, para pedir por la paz efectiva y duradera de una nación y de una zona del mundo en la que tres naciones tienen derecho a existir en paz de aquí al futuro.
En segundo lugar, para no traer conflictos a nuestra patria. Hemos escuchado los gritos de las colectividades que han hecho esfuerzos espléndidos para Chile y para su gente, a veces con frutos comunes. No es adecuado trasladar un conflicto que suceda a miles de kilómetros a nuestro territorio, con la lección añadida, como aludía un diputado, de que este conflicto también ha sido traído muy cerca de nuestras fronteras.
No voy a entrar a discutir, como se hizo en las tribunas, acerca de quien fue el culpable. Pero la realidad es que en Buenos Aires, Argentina, el crimen de 114 israelíes todavía clama al cielo como una injusticia absolutamente evidente.
Ante lo que hemos escuchado, hay que dar cierta perspectiva. He escuchado atentamente los dichos de ambas posiciones, los llamados, las alusiones a muertes, las fotos, etcétera. En verdad, el horror de la guerra son las víctimas inocentes: los niños, los jóvenes, las mujeres, los ancianos; no así el horror del terrorismo, que busca matar inocentes.
Pero cuando uno escucha los gritos, dice: Por favor, la brutalidad, el error de niños muertos, la atroz situación de Kfar Kanna. Qué distinto es a la muerte de tantos inocentes, a la muerte de un ciclista que hoy iba en un kibutz y murió por un ataque directo de cohetes que atacan sin destino ni dirección.
Israel ha recibido más de 2.300 cohetes de distinta procedencia, calidad y características. Cuando escucho gritos de un lado, pregunto: ¿qué pasa con las familias de esos dos soldados secuestrados? ¿Sus hijos no tienen el mismo derecho que otros niños a estar con sus familias?
Cuando escucho las alusiones que se hacen a Gaza, a Cisjordania, pienso en las ciudades israelíes que hoy fueron atacadas: en Nazareth, Tiberíades , Afula y Haifa, la tercera ciudad de Israel. La distancia es similar a la que hay entre Tacna y Arica, para pensar en criterios geográficos, o entre Río Gallegos y Punta Arenas, ciudades absolutamente cercanas. No es aceptable para la existencia de un Estado a eso se debe la unidad total del pueblo israelí el ataque constante y absoluto desde hace mucho tiempo, sobre todo desde el 12 de julio, con una enorme cantidad de misiles lanzados desde territorio libanés hacia territorio israelí.
Lo peor que podemos hacer en este Congreso es comenzar a relatar la historia de muertos, de heridos o las fotos de uno y otro lado. Creo muy errado el comentario que acabo de escuchar. Tampoco es adecuado traer a debate la historia dolorosa y brutal del pueblo israelí, sin parangón, que probablemente en los cuerpos de más de alguno de los presentes o en el recuerdo de sus familiares todavía es una herida abierta; ni echarnos en cara los muertos de uno u otro lado.
Con la misma fuerza, debo decir que no hay equivalencia moral ni jurídica, ni política, ni ética entre, por un lado, el pueblo libánes que busca la paz y el gobierno israelí, cuyas autoridades sabemos que responden de sus hechos y de sus actos, y por otro lado, entre el derecho de los palestinos a tener su estado y la acción de un grupo terrorista reconocida, total o parcialmente, por varias de las principales naciones del mundo, cuya bandera es un Kalashnikof sobre el globo terráqueo y celebra las muertes inocentes.
No es aceptable la acción terrorista dirigida desde el Líbano por Hezbolá contra el pueblo israelí. Por eso es tan importante exigir el cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas. Así como se cumplió la resolución N° 425, que llevó a Israel a retirarse del Líbano en el año 2000, también es imprescindible cumplir la resolución N° l.559, que exige a Beirut la desmilitarización de Hezbolá, para evitar la existencia de un estado dentro de otro, como reconoció hace poco el primer ministro libanés.
Esta sesión de la Cámara de Diputados debe celebrarse mirando el futuro, el futuro de la paz, el futuro de nuestra patria, el futuro del mundo. En otro momento también tendremos que analizar las complejidades que producen los temas de Irán y otros similares desde el Medio Oriente hacia la paz mundial.
Este Congreso Nacional no debe ser eco de visiones que sólo pretenden repartir odio o muerte. Debemos promover el respecto a la legalidad internacional completa, como ha dicho el Grupo de los Ocho y se indica en los Acuerdos de Oslo; debe desarmarse un estado dentro de otro. Por tanto, Hezbolá no puede seguir atacando al pueblo israelí en la forma en que lo ha hecho. Palestina tiene derecho a un estado; en consecuencia, signos como el retiro unilateral de la franja de Gaza y el plan de retiro de Cisjordania deben ser apoyados y, por supuesto, fortalecidos. Pero, al mismo tiempo, Israel tiene derecho absoluto a existir como Estado, a vivir en paz, lo que busca infructuosamente desde 1947.
El mejor llamado que puede hacer el Congreso Nacional, después de escuchar intervenciones más o menos encendidas, es como el que hoy hizo el Papa, a la paz. La aprobación de un proyecto de acuerdo que lleva las firmas de diputados como Eugenio Tuma , Ariel Silbert , Roberto Sepúlveda , Iván Moreira , Patricio Hales y quien habla, que hemos participado desde distintos ángulos en esta sesión, es la mejor contribución que puede hacer Chile: un llamado a la paz, no entrar en conflictos y seguir teniendo tranquilidad en dos magníficas colectividades de nuestra patria.
Tiene la palabra la diputada señora Carolina Tohá .
Señor Presidente, a veces, al escuchar este debate da la impresión de que algunos consideran que una vida vale más que otra, o que la aspiración y el sueño de vivir en paz de unos es más legítimo que el de otros. Pero no es así, valen todos por igual.
Siempre es bueno ponerse en los zapatos de otro. Si en Chile vamos hablar de este conflicto, debemos imaginar lo que nos pasaría si un día descubriéramos que ya no tenemos un Estado, que dejamos de ser reconocidos como tal. ¿Qué nos pasaría si un día nos levantamos en la mañana y empezamos a recibir misiles desde Argentina, a vista y paciencia de las autoridades de ese país? ¿Qué haríamos? ¿Seríamos capaces de mantenernos tranquilos? ¿No recurriríamos a la violencia?
Lo que estamos pidiendo a los pueblos que habitan esa zona es algo difícil, es buscar una solución por una vía distinta a la que el instinto humano nos lleva a buscar, es sentarse, mirarse las caras y buscar una solución que le permite tener un estado a Israel, que viva en paz dentro de su territorio, constituir un estado palestino de pleno derecho, donde los palestinos puedan vivir en paz también, y que todos esos Estados y sus fuerzas policiales actúen para que no haya grupos que, a través de vías terroristas u otra, atenten contra la vida de los vecinos.
Es difícil; es un territorio muy pequeño. Tuve la oportunidad de conocerlo. En él se entrelazan las raíces de las más importantes religiones de nuestro planeta. No sé si los chilenos seríamos capaces de resolver eso tan fácilmente. Lo que sí sé es que en esta Sala podemos hacer un aporte y no ayudar a que la situación se haga más compleja, si nos ponemos de acuerdo en algunas cosas esenciales, como el derecho de todos esos pueblos a vivir en su Estado en paz, la necesidad de respetar la resoluciones de Naciones Unidas y de condenar, con la misma fuerza, la muerte de civiles libaneses e israelíes, de niños inocentes y el secuestro de soldados, porque sus vidas valen todas por igual.
Tiene la palabra el diputado señor Carlos Abel Jarpa .
El señor JARPA.-
Señor Presidente, en nombre de los diputados del Partido Radical Social Demócrata, deseo expresar nuestro dolor e impotencia por los lamentables sucesos que se viven en el Medio Oriente, que se han traducido en la pérdida de centenares de vidas, en su mayoría de civiles, incluidas mujeres y niños víctimas inocentes de este conflicto, así como de millonarias pérdidas materiales.
Lamentamos el fracaso del diálogo entre los pueblos involucrados y la inoperancia de los organismos internacionales para lograr la paz y evitar ese conflicto, cuyas futuras consecuencias aún no conocemos.
Me parece oportuno recordar lo que expresó el Presidente Ricardo Lagos el 6 de abril de 2003, al inaugurar la Centésima Octava Conferencia de la Unión Interparlamentaria Mundial, celebrada en Santiago de Chile: “La convivencia global que necesitamos es aquella capaz de contener representaciones tan diversas como la de cada uno de ustedes, diversidad que tiene que ir acompañada por el respeto, la tolerancia y la capacidad de diálogo”.
La crisis que vivimos en estos días nos ha dejado enseñanzas a todos. Una de ellas es que los quince miembros cinco permanentes y diez elegidos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fuimos incapaces de alcanzar un consenso para evitar una conflagración en Irak. Todos tenemos que asumir la cuota de responsabilidad que nos cabe en ese fracaso. Al mismo tiempo, debemos tener claridad sobre el esfuerzo que hicimos algunos, porque siempre pensamos que había espacio para el diálogo que evitara la guerra.
Los historiadores siempre han juzgado los resultados de una guerra por los éxitos de la paz que le sigue. No obstante, ¿qué paz vamos a construir después de este conflicto? ¿Cuán duradera va a ser?
Quiero señalar, desde esta tribuna, que Naciones Unidas debería jugar un rol preponderante en este proceso y que los pueblos deben determinar su futuro político y utilizar y controlar sus recursos naturales.
Hace algunos días un estadista europeo planteó que es indispensable trabajar bien las implicancias diplomáticas de los hechos recientes, para asegurar en el futuro que la paz sea permanente. De allí que es importante, hoy más que ayer, el diálogo multilateral en el proceso de toma de decisiones internacionales, aspecto que cobra especial vigencia en la actualidad.
Finalmente, hago un llamado a mis amigos del mundo árabe y del mundo israelita, a los parlamentarios y a los gobernantes, para que continúen en la búsqueda del respeto, la tolerancia, la capacidad de diálogo y el reforzamiento de los organismos internacionales, lo cual permitirá terminar con este conflicto y llevar paz al Medio Oriente, y nos conducirá a un mundo donde se respeten los derechos humanos.
Señores diputados, se han presentado tres proyectos de acuerdo: el Nº 180, que reemplaza al 178 y 179, anteriores, y representa un esfuerzo por recoger las diversas visiones expresadas en el debate.
El señor Secretario va a dar lectura al proyecto de acuerdo Nº 180.
Proyecto de acuerdo Nº 180, de los diputados señores Tuma , Chahuán , Núñez , González , Silber , Palma , Sepúlveda, don Roberto ; Álvarez , Hales y Sabag . Como adherentes lo firman los diputados señores De Urresti , Paredes, Díaz, don Marcelo , y Ward .
La gravísima situación humanitaria provocada por los constantes bombardeos israelíes contra el Líbano y Gaza.
Que, luego de trece años de negociaciones en los territorios ocupados, la situación humanitaria ha empeorado de forma alarmante, principalmente en los niveles de desempleo, desnutrición infantil y pobreza.
Que la frontera entre Israel y el Líbano ha presentado una serie de agresiones de los dos bandos durante los últimos seis años.
Que, a raíz de estas acciones, Israel puso en estado de alerta al ejército de su país para una operación militar a gran escala, a fin de desmantelar la estructura de Hezbollah, emplazada en el sur del Líbano. Las consecuencias están a la vista: Hezbollah ha lanzado más de tres mil misiles contra blancos civiles en el norte de Israel, provocando la muerte de más de cincuenta personas inocentes, y la contraofensiva del Estado de Israel ha dejado un saldo de cuatrocientos civiles muertos.
Que, como producto de los bombardeos israelíes sobre la estación eléctrica de Jiyyeh, se ha producido una contaminación por derrame de petróleo que afecta varios kilómetros de la costa del Mediterráneo, provocando uno de los mayores desastres ecológicos de los que se tenga conocimiento en el área.
Que la violencia no ha cesado, no tomando en cuenta los constantes llamados realizados por la comunidad internacional.
Que, desde junio, se está ante un aumento en los niveles de violencia, dañando principalmente a la población civil. De hecho, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha reconocido que en el Líbano ya van más de ochocientas veinte personas muertas el 35% de ellas niños, alrededor de tres mil doscientas personas heridas, un millón de personas han abandonado sus viviendas y un tercio de ellas el país.
Que, como alta parte contratante de los Convenios de Ginebra, Chile tiene la obligación de velar por su cumplimiento, llamando a las partes a terminar con la violencia y sus causas.
Que la situación actual de violencia se debe en gran medida al no respeto de las partes hacia las resoluciones de las Naciones Unidas, que reconoce el derecho de Israel a existir en fronteras seguras e internacionalmente aceptadas, así como el retiro de Israel de los territorios ocupados de Palestina para la consecución de la solución de dos Estados.
Que Chile, además, como miembro de las Naciones Unidas, debe velar por el cumplimiento de sus resoluciones y del derecho internacional.
Que el Estado chileno y su Congreso Nacional deben hacer el máximo de los esfuerzos para alcanzar la paz en esta importante parte del mundo y, lo más importante, para que se cumplan las resoluciones de las Naciones Unidas y las disposiciones de la hoja de ruta, y así puedan continuar conviviendo en Chile, en paz y armonía, los miles de compatriotas de origen palestino, judío y libanés.
Solicitar a S.E. la Presidenta de la República que dé instrucciones al ministro de Relaciones Exteriores así como directamente al Embajador de Chile en las Naciones Unidas, para que, a través de su representación en Estados y organismos internacionales, Chile llame a la implantación de una Fuerza Multinacional de Paz en los Territorios en conflicto, equipada militarmente para intervenir y garantizar la seguridad de la población civil y el respeto y cumplimiento de todas las resoluciones de las Naciones Unidas, como solución de emergencia para la crisis humanitaria y política existente actualmente en el Medio Oriente. Asimismo, ayude a garantizar a que se cumpla la hoja de ruta.”
Si le parece la Sala, el proyecto de acuerdo se aprobará por unanimidad.
Hago presente a la Sala que el proyecto de acuerdo N° 181 fue retirado por sus autores.
Tiene la palabra el diputado señor Chahuán .
Señor Presidente, en nombre de sus autores, informo que hemos retirado el proyecto de acuerdo
N° 181, por la unanimidad de la Sala lograda en el proyecto anterior, que respalda una solución pacífica a las controversias, el respeto de un estado Palestino y la paz en medio oriente.
El señor Secretario va a dar lectura al siguiente proyecto de acuerdo.
Proyecto de acuerdo N° 182, de los diputados señores Alinco , Hales , Chahuán , Meza , señora Pascal, doña Denise ; señor Araya ; y señora Soto, doña Laura .
Que la compra de armas al Estado de Israel por parte de Chile constituye un reforzamiento de la maquinaria bélica que mantiene las agresiones a la paz, en las que Chile no debería involucrarse para que nuestro país sea consecuente con la política exterior de reconocimiento al Estado palestino, hoy agredido por las armas;
La paz en el Medio Oriente entre Israel y el Estado Palestino no se resuelve con agresiones armadas con que actúa el Estado de Israel, sino sobre la base del reconocimiento a la plena existencia del Estado Palestino;
Que expresión de estos días son las más de 850 muertes en el Líbano, alrededor de 3.200 heridos, y un millón de desplazados de los lugares en que habitan, siendo un tercio de estas víctimas niños y la mayoría de los afectados población civil, cuestión que sufren permanentemente los palestinos;
Que son múltiples los esfuerzos de los organismos internacionales y los llamados de las naciones del mundo para que se cumplan las resoluciones de la ONU, especialmente la 242 y 398, con el retiro de los territorios ocupados en 1967 que aún están bajo control militar armado israelí y así obtener la paz en el área del conflicto;
Que además, producto de los ataques, se están produciendo daños irreparables al medio ambiente de la costa mediterránea, ya que se han vertido en ellas miles de litros de petróleo proveniente de los depósitos destruidos por los bombardeos;
Que se hace necesario el cumplimiento de los compromisos de Oslo de 1993, en que se ratificó el derecho de estos pueblos a existir libremente en fronteras seguras e internacionalmente reconocidas para Israel y Palestino y no con Palestina como país invadido;
Que nuestro país, como parte de la comunidad internacional que ha realizado llamados al alto al fuego, debe evitar cualquier involucramiento bélico con cualquiera de las partes en conflicto y, en ningún caso, realizar negocios de armas con quienes atropellan las resoluciones de las Naciones Unidas, en caso contrario, estaríamos financiando en forma indirecta la muerte y avasallamiento de hombres, mujeres y niños inocentes.
Oficiar a S.E. la Presidenta de la República y a la señora ministra de Defensa a fin de solicitar que se ponga fin a la compra de armamentos, pertrechos y material bélico al Estado de Israel”.
Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 12 votos; por la negativa, 10 votos. No hubo abstenciones.
Repetida la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 11 votos; por la negativa, 3 votos. No hubo abstenciones.
Señor Presidente, solicito que pida la unanimidad de la Sala para repetir inmediatamente la votación del proyecto.
Solicito la unanimidad de la Sala para repetir inmediatamente la votación del proyecto de acuerdo N° 182.
Repetida la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 8 votos; por la negativa, 1 voto. No hubo abstenciones.
No se ha reunido el quórum necesario para su aprobación.
Se levantó la sesión a las 20.39 horas.
Moción de los diputados señores Meza, Accorsi, Errázuriz, Duarte, Marcos Espinosa, Jarpa, Montes, Palma, Quintana y Mario Venegas.Exige para la aplicación de la atenuante de reparación del mal causado, contenida en el número 7 del artículo 11 del Código Penal, la aceptación por parte de la víctima, de la compensación ofrecida. (boletín N° 4389-07)
Lo dispuesto en los artículos 60 y 62 de la Constitución Política de la República, lo previsto por la Ley N° 18.918 Orgánica Constitucional del Congreso Nacional y el Reglamento de la H. Cámara de Diputados.
1. Que en el marco de la nueva Reforma Procesal Penal, las causales de atenuantes han sido usadas en forma frecuente y viciosa por los imputados.
2. Que, por otra parte, el Código Penal, en su articulo 11 N° 7, dice: “Si ha procurado con celo reparar el mal causado o impedir sus ulteriores perniciosas consecuencias”, atenuante que deja en evidencia un vacío legal que ayuda al imputado a rebajar la posible condena que arriesga por el delito cometido.
3. Que, debido a lo anterior, la víctima queda desprotegida y que además ésta no tiene la opción de aceptar esta reparación, ya que en la mayoría de los casos son sólo pequeñas sumas de dinero en plazos breves.
4. Que, en la actualidad, el juez que lleva la causa es el único que decide si acepta ésta atenuante.
5. Que este proyecto de ley lo que busca es dar igualdad de oportunidades tanto al imputado como a la victima y que esta última tenga la oportunidad de aceptar o no dicha reparación.
Los diputados que suscribimos venimos en presentar el siguiente:
PROYECTO DE LEY ARTÍCULO UNICO.-
Modifíquese la circunstancia atenuante de responsabilidad penal establecida en el artículo 11 N° 7 del Código Penal, en el sentido siguiente:
Se reemplaza el punto final, pasando a ser punto seguido y se agrega la siguiente frase:
“Cuando se trate de cualquier delito que afecte a las personas y que merezca una pena igual o superior a presidio Mayor en su Grado Mínimo, será exigible para acreditar la circunstancia atenuante anteriormente descrita, contar con la aceptación de la victima.
Moción de los diputados señores Errázuriz, Barros, Meza, Sabag y Roberto Sepúlveda.Permite a las Cortes multar a abogados que no aleguen ni se anuncien, sin causa justificada. (boletín N° 4390-07)
1) Que algunos abogados no alegan en las cortes de apelaciones o en la Corte Suprema y ni siquiera se anuncian, dejando a sus clientes en la más completa indefensión;
2) Que resulta comprensible que si hay alguna razón justificada, como enfermedad o tener que alegar otras causas a la misma hora en otra sala, el abogado no pueda alegar, pero nada impide que se anuncie pues dicha opción puede realizarla incluso un tercero por él mismo;
3) Que no anunciarse equivale a no tener ninguna preocupación por el seguimiento de la causa en la Corte, lo que amerita una sanción, vengo en presentar el siguiente
ARTÍCULO 1°.- El abogado que no se anuncie para alegar en la Corte Suprema o en alguna de las cortes de apelaciones del país, sin causa justificada, y tampoco alegue, podrá ser sancionado por la respectiva Corte con una multa de entre dos y cuatro unidades tributarias mensuales.
ARTÍCULO 2°.- El abogado que, habiéndose anunciado, no alegue sin causa justificada, podrá ser sancionado por la respectiva Corte con una multa de media a tres unidades tributarias mensuales.
ARTÍCULO 3°.- El plazo para fundamentar el hecho de no haberse anunciado o no haber alegado será de tres días, contados desde que la causa se vio. La Corte verá en cuenta dicha causal. ARTÍCULO 4°.- Contra la resolución que sancione al abogado inculpado, no cabrá recurso alguno. Contra la resolución que lo absuelva, la parte afectada podrá presentar un recurso de revisión, sin necesidad de patrocinio de abogado dentro de los diez días siguientes a la fecha en que se vio la causa. Dicho recurso se presentará ante el mismo tribunal que conoció la causa que no fue alegada o respecto de la cual su abogado no se anunció.