Source: https://antoniomartinezmarin.wordpress.com/
Timestamp: 2018-01-18 03:22:33
Document Index: 278453830

Matched Legal Cases: ['artículo 1090', 'artículo 1091', 'artículo 1091', 'artículo 1093', 'artículo 1092', 'artículo 1089', 'artículo 1255', 'artículo 1091', 'artículo 1091']

Cuaderno nº 3 | Un pequeño vistazo al mundo que me rodea
El Real Decreto de 24 de julio de 1889, por el que se aprobaba el Código Civil en España (Publicado el 25 julio en la Gazeta), titulaba en su Libro IV, De las obligaciones y los contratos.
Pero es el diccionario de la RAE el que nos sitúa en la implicación de lo que significa una obligación: Imposición o exigencia moral que debe regir la voluntad libre. Vínculo que sujeta a hacer o abstenerse de hacer algo, establecido por precepto de ley, por voluntario otorgamiento o por derivación recta de ciertos actos. En estas acepciones encontramos la obligación como una exigencia moral, como una consecuencia por derivación recta de ciertos actos; es decir, que a consecuencia de nuestros actos u omisiones, y como respuestas moral y ética, nos hemos de responsabilizar de ellos ante la sociedad como un pilar básico de la convivencia. Es lo que conocemos como Responsabilidad Civil.
Las fuentes de esa responsabilidad que nacen de las obligaciones son (1089 CC):
Los actos y omisiones ilícitos o en que intervenga cualquier género de culpa o negligencia
Pero estas fuentes se reducen en su tratamiento a dos; por un lado la ley, los contratos y cuasi contratos, que son tratados en el artículo 1090 CC, y por adicción el artículo 1091 CC. Por otro lado están los actos y omisiones ilícitos, distinguiéndose entre si constituyen delito (1092 CC), o no se tipifiquen como tal (1093 CC).
Por tanto se puede circunscribir su estudio a las áreas de la responsabilidad civil:
Contractual; derivada del artículo 1091 CC.
Extracontractual; derivada del artículo 1093 CC.
Ex Delito; derivada del artículo 1092 CC.
Esta regulación es basica y para para su estudio, no solo hay que revisar el Código Civil, sino que hay que tener en cuenta otras norma, que si bien, ya vienen referidas en el propio Código, como es el caso de la RC Ex Delito, que remite al Código Penal; también podemos encontrar regulaciones especificas en ciertas materias (Las leyes relativas al uso y circulación de vehículos a motor, a los daños causados por la navegación aérea, a los llamados daños nucleares, a los daños causados por los aprovechamientos cinegéticos y por el ejercicio de la caza, las normas de protección de consumidores y usuarios en la medida en que pueden incidir sobre el problema de la responsabilidad civil extracontractual, los daños causados por los productos defectuosos y la responsabilidad civil por los daños causados al medio ambiente)(1).
En el area de la RC derivada de la comisión de un ilícito penal, estamos a las puertas de una nueva regulación que prácticamente va a hacer desaparecer las faltas del Código Penal, por lo que en el momento que se aprueben definitivamente dicha norma por las Cortes, habrá que ver las consecuencias que esto tiene en el cauce procesal mas adecuado para la exigencia de la responsabilidad civil por delitos o faltas tipificados como tal (leer más).
En todo este cuerpo normativo siempre vamos a encontrar la dificultad jurídica en la prueba de la responsabilidad civil, atendiendo a los siguientes presupuestos:
Que se produzca un comportamiento.
Que esa acción u omisión produzca un daño.
Que exista un nexo de causalidad entre el comportamiento y el daño producido.
Que se establezca un criterio de imputación de esa responsabilidad.
Ese criterio de imputación viene definido en el artículo 1089 CC, como Culpa o Negligencia, derivado de la tradición iusnaturalista, que ha impregnado los código civiles europeos, y en primer lugar en el Código Civil Francés; al causante del daño se le impone la obligación de indemnizarlo porque no ha actuado como hubiera debido hacerlo y porque si hubiera actuado bien, el daño no se hubiera producido (2).
Esta posición subjetiva en el criterio de imputación, no ha permanecido constante, y de hecho, el propio código civil francés, introdujo no solamente una responsabilidad que se funda en la culpa, sino que posteriormente también legisló que se puede considerar como factor de imputación el riesgo creado. Pasamos de un criterio subjetivo, a un criterio objetivo. Es lo que se conoce como objetivación de la culpa.
La ultima jurisprudencia esta mostrando un ligero cambio de criterio, volviendo a la culpa, como criterio de imputación, pero todo ello se basa igualmente en la prueba que se desarrolle ante el órgano juzgador, ya no basta con un simple medio de prueba que se remita a la jurisprudencia, sino que se ha de justificar y probar cualificadamente este criterio de imputación.
(1) GONZÁLEZ HERNANDEZ, R., “Responsabilidad extracontractual y contractual: barrera entre ambas”. Anuario Jurídico y Económico Escurialense, XLVI (2013) 203-214, Universidad Antonio de Nebrija.
(2) DÍEZ-PICAZO PONCE DE LEÓN, L., “Culpa y riesgo en la responsabilidad civil”. Anuario de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, AFDUAM nº 4 (2000) 153-166, La responsabilidad en el Derecho.
Partimos así, en la relación contractual de la base del artículo 1255 CC, en el que se establece que “los contratantes pueden establecer los pactos, cláusulas y condiciones que tengan por conveniente, siempre que no sean contrarios a las leyes, a la moral, ni al orden público”. Esto nos deja una gran flexibilidad a la hora de redactar un contrato, así como a reflejar en el, lo pactado por las partes de una forma clara y concisa.
Es por ello que el artículo 1091 CC, nos indica que “las obligaciones que nacen de los contratos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes y deben cumplirse al tenor de los mismos”. Esto supone, no una limitación, sino una acción de responsabilidad entre las partes contratantes. Se debe y se puede llegar a acuerdos muy diversos y amplios, pero en este mismo sentido, se ha de ser responsable de su cumplimiento y por tanto de su redacción en un contrato que no deje lugar a interpretaciones tendenciosas, y que permitan su compresión por las partes e incluso por terceros que los puedan interpretar, como lo son jueces y/o árbitros.
De ese cumplimiento que nos habla el artículo 1091 nace la doctrina “Pacta Sunt Servanda”, los pactos, las cláusulas, los contratos están para cumplirlos.
Pero, ¿Que pasa cuando no se pueden cumplir, cuando hay hechos que impiden ese cumplimiento?, ¿Porque no hacer efectiva una Cláusula “Rebus Sic Stantibus”?.
Por un lado esta la posición doctrinal del Derecho Civil Alemán en cuanto a la “Base del Negocio” introducida en la citada sentencia anterior, por el magistrado señor Orduña Moreno, y por otro lado, esta la crisis económico-financiera que arrastra la economía global desde mediados de 2007.
b) el marco de riesgo establecido o derivado del negocio, el denominado “riesgo normal del contrato”, de forma que para la aplicación de la cláusula el cambio o mutación, configurado como riesgo, debe quedar excluido del “riesgo normal” inherente o derivado del contrato.
Para profundizar más: Roma e America. Diritto Romano Comune. Monografie; Jose Felíx Chamie Gandur; “La Adaptación del Contrato por eventos sobrevenidos. De la vis cui resisti non potest a las cláusulas de hardship”; Ed: Universidad Externado de Colombia; 2013
Una vez “Graduado” o “Egresado”, según el Plan Bolonia, ahora toca realizar un Master para completar los estudios de grado.
En mi caso ya tenia eso claro antes de empezar, ya que este Master es condición Sine Qua Non para el ejercicio de la profesión de abogado. Y por ello hoy voy a asistir a la presentación de dicho Master.
De entre todas la ofertas que he visto en el mercado universitario, he elegido aquella de la ciudad donde vivo. Por un lado esta la comodidad, pero por otro también esta la expectativa de unas practicas adecuadas y con ello la garantía de una formación adecuada.
Bien, me voy a ver la presentación. Un nuevo proyecto empieza.