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Timestamp: 2017-06-22 18:31:21
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SALUD SIGLO XXI: NORMATIVA PROFESIONAL I-B
NORMATIVA PROFESIONAL I-B
Las referencias legales y normativas del ejercicio de las profesiones Sanitarias, y por tanto de los Profesionales de Enfermería, se encuentran reflejadas en varias leyes.
En la ley 16/2003, de 28 de mayo, de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud.
En la ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco del Personal estatutario de los servicios de salud.
En la ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias, tanto para el ejercicio público como privado, además regula la formación de postgrado y especialización en ciencias de la salud.
LEY 44/2003, DE 21 DE NOVIEMBRE, DE ORDENACIÓN DE LAS PROFESIONES SANITARIAS (LOPS):
Su finalidad es dotar al sistema sanitario español de un marco legal que haga posible la mayor integración de los profesionales en el servicio sanitario, en lo preventivo y en lo asistencial, tanto en su vertiente pública como en la privada; facilitando la mejora de la calidad de la atención sanitaria prestada a la población, garantizando asimismo, que todos los profesionales sanitarios cumplen con los niveles de competencia necesarios para tratar de seguir salvaguardando el derecho constitucional de protección de la salud.
TÍTULO PRELIMINAR. NORMAS GENERALES.
ÁMBITO DE APLICACIÓN (artículo 1)
Su objeto es regular el ejercicio de las profesiones (TÍTULO I Y IV), la estructura general de la formación de los profesionales (TÍTULO II), el desarrollo profesional (TÍTULO III) y la participación en la planificación y ordenación de las profesiones sanitarias (TÍTULO V).
La ley, por otra parte, establece los registros profesionales para posibilitar los derechos de los ciudadanos a las prestaciones sanitarias y a la adecuada planificación de los recursos humanos del Sistema Nacional de Salud.
El ámbito de aplicación de esta ley son los profesionales que ejercen su profesión en servicios sanitarios públicos y privados (artículo 1).
PROFESIONES SANITARIAS TITULADAS Y PROFESIONALES DEL ÁREA SANITARIA DE FORMACIÓN PROFESIONAL
Profesiones sanitarias tituladas (artículo 2): Se consideran profesionales sanitarias tituladas y reguladas aquellas cuya formación pregraduada o especializada va dirigida específica y fundamentalmente a dotar de los conocimientos, habilidades y actitudes propias de la atención a la salud y que están organizadas en Colegios Profesionales reconocidos oficialmente por los poderes públicos. La estructuración que realiza la ley respecto a las profesiones sanitarias es la siguiente:
Nivel de Licenciado.
Nivel de Diplomado. Son aquellas para cuyo ejercicio habilitan los títulos de Diplomados de Enfermería, Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Podología, Óptica y Optometría, Logopedia, Nutrición Humana y Dietética; y los títulos oficiales en Ciencias de la Salud. Tienen también el carácter de profesión sanitaria la de protésico dental y la de higienista dental, en base a la Ley 10/1986 de 17/3 sobre odontólogos y otros profesionales relacionados con la salud dental.
Profesionales del área sanitaria de formación profesional (artículo 3): Son quienes ostentan los títulos de formación profesional de la familia profesional de la sanidad o títulos o certificados equivalentes, ya sean de grado superior o de grado medio.
Deben realizar su actividad profesional sanitaria de acuerdo con las normas reguladoras de la formación profesional, sus distintos niveles formativos y su concreta titulación y en el marco del respeto a la competencia profesional, responsabilidad y autonomía propias de las profesiones sanitarias (Licenciados y Diplomados Sanitarios).
TÍTULO I. Ejercicio de las profesiones sanitarias.
PRINCIPIOS GENERALES (artículo 4).
Se reconoce el derecho al libre ejercicio de las profesiones sanitarias. 35 y 36 de CE.
El ejercicio de una profesión sanitaria, por cuenta propia o ajena, requerirá estar en posesión del correspondiente título oficial que habilite expresamente para ello o disponer de la certificación expedida por el Ministerio de Sanidad y Consumo que habilite para el ejercicio profesional correspondiente.
Los profesionales sanitarios desarrollarán, entre otras, funciones en los ámbitos asistencial, investigador, docente, de gestión clínica, de prevención, de información y educación sanitaria.
Corresponde a todas las profesiones sanitarias participar activamente en proyectos que puedan beneficiar a la salud y el bienestar de las personas en situaciones de salud y enfermedad, especialmente en el campo de la prevención de enfermedades, de la educación sanitaria, de la investigación y del intercambio de información con otros profesionales y con las autoridades sanitarias, para mejor garantía de dichas finalidades.
Los profesionales tendrán como guía de su actuación el servicio a la sociedad, el interés y la salud de los ciudadanos, el cumplimiento riguroso de las obligaciones deontológicas y de los criterios de normo-praxis o de los usos generales propios de su profesión.
Los profesionales sanitarios realizarán a lo largo de su vida profesional una formación continuada debiendo acreditar su competencia profesional de forma regular.
El ejercicio de las profesiones sanitarias se realizará con plena autonomía técnica y científica, con las limitaciones previstas en esta ley y demás principios y valores que se contengan en el ordenamiento jurídico y deontológico y teniendo en cuenta los principios siguientes:
a) El trabajo de los profesionales será reflejado por escrito a través de la Historia Clínica, que deberá ser común para cada centro y única para cada paciente atendido en él, tendiendo a que se soporte en medios electrónicos y a ser compartida entre profesionales, centros y niveles asistenciales.
b) Hay que tender a unificar criterios de actuación, basados en la evidencia científica y en los medios disponibles y soportados en guías y protocolos de práctica clínica y asistencial. Estos protocolos se utilizarán de forma orientativa, como guía de decisión para todos los profesionales del equipo y serán actualizados regularmente.
c) La eficacia organizativa de los servicios, secciones, equipos o unidades asistenciales equivalentes, requerirá la existencia escrita de normas de funcionamiento interno y la definición de objetivos y funciones para cada miembro del mismo.
d) La continuidad asistencial de los pacientes requerirá en cada ámbito asistencial la existencia de procedimientos, protocolos de elaboración conjunta e indicadores para asegurar esta finalidad.
e) Hay que tender a la existencia de equipos interdisciplinares y multidisciplinares.
La relación que se produce entre los profesionales sanitarios y las personas atendidas por ellos se rige por los principios siguientes (artículo 5):
A.- Los profesionales deben prestar atención sanitaria técnica y profesional adecuada a las necesidades de salud de las personas que atienden, según el desarrollo de los conocimientos científicos existentes en cada momento y con los niveles de calidad y seguridad.
B.- Los profesionales harán uso racional de los recursos diagnósticos y terapéuticos a su cargo.
C.- Tienen el deber de respetar la personalidad, dignidad e intimidad de las personas a su cuidado y deben respetar la participación de los mismos en las decisiones que les afecten.
D.- Deben ofrecer información suficiente y adecuada para que los pacientes puedan ejercer su derecho al consentimiento sobre dichas decisiones.
E.- Los pacientes tienen derecho a la libre elección del médico que debe atenderle, pudiendo el profesional ejercer el derecho de renunciar a prestar atención sanitaria a ese paciente si ello no conlleva desatención.
F.- Derecho de los pacientes a conocer el nombre, titulación y especialidad de los profesionales que les atienden, su categoría y funciones si están definidas.
G.- Los pacientes tienen derecho a recibir información de acuerdo con lo establecido en la ley básica reguladora de la autonomía del paciente y de los derechos y obligación en materia de información y documentación clínica.
Para garantizar los derechos anteriores, los colegios profesionales, consejos autonómicos y consejos generales, establecerán registros públicos de los profesionales que serán accesibles a la población y a disposición de las Administraciones Sanitarias. Estos registros respetarán los principios de confidencialidad de los datos personales, debiendo permitir conocer el nombre, titulación, especialidad y lugar de ejercicio.
Las Administraciones Sanitarias, de acuerdo con los principios generales que acuerde el Consejo Interterritorial, establecerán los criterios generales y los requisitos mínimos.
FUNCIONES DE LOS LICENCIADOS Y DIPLOMADOS SANITARIOS (artículo 6 y 7).
Las funciones de los licenciados y de los diplomados sanitarios, se recogen en los artículos 6 y 7 de esta ley.
Ámbito Genérico: La prestación personal de los cuidados o servicios propios de su competencia profesional en las distintas fases del proceso de atención a la salud (artículo 7.1).
La dirección, evaluación y prestación de los cuidados de Enfermería orientados a la promoción, mantenimiento y recuperación de la salud, así como a la prevención de enfermedades y discapacidades.
En cualquier caso cuando una actividad profesional sea declarada formalmente como profesión sanitaria titulada y regulada con nivel de Licenciado o Diplomado, en la norma creadora se describirán las funciones de dicha categoría.
EL EJERCICIO PROFESIONAL EN LAS ORGANIZACIONES SANITARIAS (artículo 8).
Los profesionales pueden prestar servicios conjuntos en dos o más centros, aún cuando mantengan las alianzas estratégicas o proyectos de gestión compartida, sin perjuicio de lo que establezca en su caso la normativa de incompatibilidades.
Los centros sanitarios revisarán cada 3 años como mínimo que sus profesionales sanitarios cumplen los requisitos necesarios para ejercer la profesión, en orden a determinar la continuidad de su habilitación para seguir prestando servicios.
Por otra parte, los centros dispondrán de un expediente personal de cada profesional donde se conservará su documentación y al que el interesado tiene derecho de acceso, de manera que pueda servir también al efecto de hacer posible la libre elección de médico (artículo 13 de L41/02 Autonomía del paciente).
Cuando, como consecuencia de la relación en virtud de la cual se ejerza una profesión, el profesional hubiere de actuar en un asunto forzosamente, conforme a criterios profesionales diferentes de los suyos, podrá hacerlo constar así por escrito con la salvaguardia en todo caso del secreto profesional y sin menoscabo de la eficacia de su actuación.
RELACIONES PROFESIONALES Y TRABAJO EN EQUIPO (artículo 9).
El equipo de profesionales es la unidad básica donde se estructuran, de forma uni o multiprofesional e interdisciplinar, los profesionales y demás personal de las organizaciones asistenciales para la realización efectiva y eficiente de los servicios demandados (artículo 9.2).
Dentro de un equipo de profesionales cabe la posibilidad de llevar a cabo delegación de actuaciones, condicionada a que estén establecidas previamente, siendo necesario para efectuar la delegación la capacidad de realizarlo por quien recibe la delegación (artículo 9.4).
LA GESTIÓN CLÍNICA EN LAS ORGANIZACIONES SANITARIAS (artículo 10).
Tienen la consideración de funciones de gestión clínica:
La jefatura o coordinación de unidades o equipos sanitarios o asistenciales.
Las de tutorías y organización de formación especializada, continuada y de investigación.
Las de participación en comités internos o proyectos institucionales.
El ejercicio de las funciones de gestión clínica estará sometido a la evaluación del desempeño y de los resultados. Dicha evaluación será periódica y podrá determinar la confirmación o remoción del interesado en dichas funciones, teniendo además efectos en la evaluación del desarrollo profesional alcanzado. El desempeñar funciones de gestión clínica será objeto de reconocimiento por el centro, Servicio de Salud y del conjunto del sistema sanitario.
INVESTIGACIÓN Y DOCENCIA (artículo 11).
Toda la estructura asistencial del sistema sanitario puede ser utilizada para la investigación sanitaria y para la docencia de los profesionales.
Los Servicios de Salud, instituciones y centros sanitarios y las Universidades podrán establecer conciertos para asegurar la docencia práctica de las enseñanzas sanitarias que así lo requieran y se dotarán las comisiones y personal necesario para las actividades de formación especializada y continuada para las que estén acreditados.