Source: http://laborparlamentaria.bcn.cl/wsgi/consulta/verDiarioDeSesion.py?id=649598
Timestamp: 2019-05-24 20:29:33
Document Index: 232567298

Matched Legal Cases: ['artículo 7', 'artículo 74', 'artículo 64', 'artículo 65', 'artículo 132', 'artículo 136', 'artículo 137', 'artículo 4', 'artículo 4', 'artículo 65', 'artículo 12', 'artículo 7', 'artículo 7']

Diario de Sesión: Sesión Especial N° 121
OTROS DOCUMENTOS DE LA CUENTA
III. ACTAS
PERMISO CONSTITUCIONAL.
PERMISO CONSTITUCIONAL PARA INASISTENCIA
Patricio Walker Prieto
AUTORIZACIÓN A COMISIÓN PARA SESIONAR SIMULTÁNEAMENTE CON LA SALA.
V. OBJETO DE LA SESIÓN
ACOSO ESCOLAR Y CONVIVENCIA ENTRE ALUMNOS. Proyecto de acuerdo.
INTERVENCIÓN : Marcelo Diaz Diaz
INTERVENCIÓN : Fulvio Rossi Ciocca
INTERVENCIÓN : Carolina Toha Morales
INTERVENCIÓN : Claudia Nogueira Fernandez
INTERVENCIÓN : Carlos Olivares Zepeda
INTERVENCIÓN : German Verdugo Soto
INTERVENCIÓN : Ximena Vidal Lazaro
INTERVENCIÓN : Juan Lobos Krause
INTERVENCIÓN : Jaime Quintana Leal
INTERVENCIÓN : Joaquin Godoy Ibanez
INTERVENCIÓN : Mario Venegas Cardenas
PRESENTACIÓN PROYECTO DE ACUERDO
Fulvio Rossi Ciocca
Marcelo Diaz Diaz
Jose Miguel Ortiz Novoa
Jorge Insunza Gregorio De Las Heras
Gabriel Silber Romo
Carolina Toha Morales
Ximena Vidal Lazaro
Roberto Sepulveda Hermosilla
Raul Sunico Galdames
VI. DOCUMENTOS DE LA CUENTA
AUTOR DE UN DOCUMENTO
German Becker Alvear
Pablo Galilea Carrillo
Rene Manuel Garcia Garcia
Guido Girardi Briere
Nicolas Monckeberg Diaz
Felipe Salaberry Soto
Alfonso Vargas Lyng
Amelia Herrera Silva
Alvaro Escobar Rufatt
Sergio Aguilo Melo
Jose Ramon Barros Montero
Sergio Correa De La Cerda
Eduardo Saffirio Suarez
Alejandro Miguel Sule Fernandez
Esteban Valenzuela Van Treek
Laura Soto Gonzalez
Sergio Ojeda Uribe
Javier Hernandez Hernandez
Enrique Jaramillo Becker
Ximena Valcarce Becerra
LEGISLATURA 354ª
Sesión 121ª, en miércoles 17 de enero de 2007
(Especial, de 18.38 a 20.28 horas)
Presidencia del señor Leal Labrín, don Antonio.
Secretario, el señor Loyola Opazo, don Carlos.
Prosecretario , el señor Álvarez Álvarez, don Adrián.
I.-	ASISTENCIA
II.-	APERTURA DE LA SESIÓN
III.-	ACTAS
IV.-	CUENTA
V.-	OBJETO DE LA SESIÓN
VI.-	DOCUMENTOS DE LA CUENTA
VII.-	OTROS DOCUMENTOS DE LA CUENTA
I.	Asistencia	5
II.	Apertura de la sesión	9
III.	Actas	9
IV.	Cuenta	9
-	Permiso constitucional	9
-	Autorización a Comisión para sesionar simultáneamente con la Sala	10
V.	Objeto de la sesión.
-	Acoso escolar y convivencia entre alumnos. Proyecto de acuerdo	10
VI.	Documentos de la Cuenta.
1.	Oficio del H. Senado por el cual comunica que ha aprobado, con modificaciones, el proyecto que modifica la ley N° 18.700, sobre Votaciones Populares y Escrutinios, con el objeto de reconocer el derecho a la asistencia en el acto de votar para las personas con discapacidad. (boletín N° 3504-11)	35
2.	Moción de los diputados señores Delmastro, Becker, Bertolino, Galilea, García, Girardi, Monckeberg, don Nicolás; Salaberry, Vargas, y de la diputada señora Herrera, doña Amelia, que elimina la prohibición de la venta de cigarrillos a menos de 100 metros de los establecimientos de enseñanza básica y media. (boletín N° 4842-11)	37
3.	Moción de los diputados señores Escobar, Aguiló, Barros, Correa, García, Meza, Saffirio, Sule, Valenzuela, y de la diputada señora Soto, doña Laura, que modifica la ley N° 18.700, Orgánica Constitucional de Votaciones Populares y Escrutinios, estableciendo la obligatoriedad de presentar un programa político o valórico y enunciar proyectos de trabajo por parte de los candidatos a cargos de elección popular al momento de inscribir una candidatura. (boletín N° 4843-06)	38
4.	Moción de los diputados señores Ojeda, Araya, Hernández, Jaramillo, Rossi, y de la diputada señora Valcarce, doña Ximena, que deroga el artículo 7° de la ley N° 19.632, dejando sin efecto el plazo para erigir un monumento en memoria de don Juan Amador Barrientos Adriazola (boletín N° 4844-24)	40
VII.	Otros documentos de la Cuenta.
1.	Comunicación:
-	Del diputado señor Walker quien, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 60 de la Constitución Política de la República y 35 del Reglamento de la Corporación, solicita autorización para ausentarse del país por un plazo superior a 30 días, a contar del 18 de enero en curso, para dirigirse a Israel.
2.	Oficio:
-	De la Comisión de Salud por el cual solicita autorización de la Corporación para celebrar una sesión especial, simultáneamente con la Sala, el día martes 23 de enero en curso, de 11 a 12 horas, para continuar la discusión y votación de las indicaciones al proyecto que modifica la ley N° 19.925, en materia de etiquetado y publicidad de bebidas alcohólicas (boletines refundidos N°s 2973-11, 4181-11, 4192-11 y 4379-11).
-Asistieron los siguientes señores diputados: (107)
NOMBRE	(Partido*	Región	Distrito)
Accorsi Opazo, Enrique	PPD	RM	24
Aguiló Melo, Sergio	PS VII	37
Alinco Bustos, René	PPD XI	59
Allende Bussi, Isabel	PS	RM	29
Alvarado Andrade, Claudio	UDI	X	58
Álvarez-Salamanca Büchi, Pedro	RN	VII	38
Álvarez Zenteno, Rodrigo	UDI	XII	60
Araya Guerrero, Pedro	PDC	II	4
Arenas Hödar, Gonzalo	UDI	IX	48
Barros Montero, Ramón	UDI	VI	35
Bauer Jouanne, Eugenio	UDI	VI	33
Becker Alvear, Germán	RN	IX	50
Bertolino Rendic, Mario	RN	IV	7
Bobadilla Muñoz, Sergio	UDI	VIII	45
Burgos Varela, Jorge	PDC	RM	21
Cardemil Herrera, Alberto	IND	RM	22
Ceroni Fuentes, Guillermo	PPD	VII	40
Correa De la Cerda, Sergio	UDI	VII	36
Cristi Marfil, María Angélica	UDI	RM	24
Cubillos Sigall, Marcela	UDI	RM	21
Chahuán Chahuán, Francisco	RN	V	14
De Urresti Longton, Alfonso	PS	X	53
Delmastro Naso, Roberto	IND	X	53
Díaz Del Río, Eduardo	PDC	IX	51
Díaz Díaz, Marcelo	PS	IV	7
Dittborn Cordua, Julio	UDI	RM	23
Duarte Leiva, Gonzalo	PDC	RM	26
Egaña Respaldiza, Andrés	UDI	VIII	44
Eluchans Urenda, Edmundo	UDI	V	15
Encina Moriamez, Francisco	PS	IV	8
Enríquez-Ominami Gumucio, Marco	PS	V	10
Escobar Rufatt, Álvaro	PPD	RM	20
Espinosa Monardes, Marcos	PRSD	II	3
Espinoza Sandoval, Fidel	PS	X	56
Farías Ponce, Ramón	PPD	RM	30
Galilea Carrillo, Pablo	RN	XI	59
García García, René Manuel	RN	IX	52
García-Huidobro Sanfuentes, Alejandro	UDI	VI	32
Girardi Briere, Guido	PPD	RM	18
Godoy Ibáñez, Joaquín	RN	V	13
Goic Boroevic, Carolina	PDC	XII	60
González Torres, Rodrigo	PPD	V	14
Hales Dib, Patricio	PPD	RM	19
Herrera Silva, Amelia	RN	V	12
Insunza Gregorio De Las Heras, Jorge	PPD	RM	28
Jaramillo Becker, Enrique	PPD	X	54
Jarpa Wevar, Carlos Abel	PRSD	VIII	41
Jiménez Fuentes, Tucapel	IND	RM	27
Kast Rist, José Antonio	UDI	RM	30
Leal Labrín, Antonio	PPD	III	5
León Ramírez, Roberto	PDC	VII	36
Lobos Krause, Juan	UDI	VIII	47
Lorenzini Basso, Pablo	PDC	VII	38
Martínez Labbé, Rosauro	RN	VIII	41
Masferrer Pellizzari, Juan	UDI	VI	34
Melero Abaroa, Patricio	UDI	RM	16
Meza Moncada, Fernando	PRSD	IX	52
Monckeberg Bruner, Cristián	RN	RM	23
Monckeberg Díaz, Nicolás	RN	VIII	42
Monsalve Benavides, Manuel	PS	VIII	46
Montes Cisternas, Carlos	PS	RM	26
Moreira Barros, Iván	UDI	RM	27
Mulet Martínez, Jaime	PDC	III	6
Muñoz D'Albora, Adriana	PPD	IV	9
Nogueira Fernández, Claudia	UDI	RM	19
Norambuena Farías, Iván	UDI	VIII	46
Núñez Lozano, Marco Antonio	PPD	V	11
Ojeda Uribe, Sergio	PDC	X	55
Olivares Zepeda, Carlos	PDC	RM	18
Ortiz Novoa, José Miguel	PDC	VIII	44
Pacheco Rivas, Clemira	PS	VIII	45
Palma Flores, Osvaldo	RN	VII	39
Paredes Fierro, Iván	IND	I	1
Pascal Allende, Denise	PS	RM	31
Pérez Arriagada, José	PRSD	VIII	47
Quintana Leal, Jaime	PPD	IX	49
Recondo Lavanderos, Carlos	UDI	X	56
Robles Pantoja, Alberto	PRSD	III	6
Rojas Molina, Manuel	UDI	II	4
Rossi Ciocca, Fulvio	PS	I	2
Rubilar Barahona, Karla	RN	RM	17
Saa Díaz, María Antonieta	PPD	RM	17
Sabag Villalobos, Jorge	PDC	VIII	42
Saffirio Suárez, Eduardo	PDC	IX	50
Salaberry Soto, Felipe	UDI	RM	25
Sepúlveda Hermosilla, Roberto	RN	RM	20
Sepúlveda Orbenes, Alejandra	PDC	VI	34
Silber Romo, Gabriel	PDC	RM	16
Soto González, Laura	PPD	V	13
Súnico Galdames, Raúl	PS	VIII	43
Tarud Daccarett, Jorge	PPD	VII	39
Tohá Morales, Carolina	PPD	RM	22
Tuma Zedan, Eugenio	PPD	IX	51
Turres Figueroa, Marisol	UDI	X	57
Ulloa Aguillón, Jorge	UDI	VIII	43
Uriarte Herrera, Gonzalo	UDI	RM	31
Urrutia Bonilla, Ignacio	UDI	VII	40
Valcarce Becerra, Ximena	RN	I	1
Valenzuela Van Treek, Esteban	PPD	VI	32
Vallespín López, Patricio	PDC	X	57
Vargas Lyng, Alfonso	RN	V	10
Venegas Cárdenas, Mario	PDC	IX	48
Venegas Rubio, Samuel	PRSD	V	15
Verdugo Soto, Germán	RN	VII	37
Vidal Lázaro, Ximena	PPD	RM	25
Von Mühlenbrock Zamora, Gastón	UDI	X	54
Walker Prieto, Patricio	PDC	IV	8
Ward Edwards, Felipe	UDI	II	3
-Asistió, además, la ministra de Educación Pública , doña Yasna Provoste.
-Con permiso constitucional estuvo ausente el diputado señor Gabriel Ascencio.-
-Se abrió la sesión a las 18.38 horas.
El señor LEAL (Presidente).- En el nombre de Dios y de la Patria, se abre la sesión.
El señor LEAL (Presidente).- El acta de la sesión 116ª se declara aprobada.
El acta de la sesión 117ª queda a disposición de las señoras diputadas y de los señores diputados.
El señor LEAL (Presidente).- El señor Prosecretario va a dar lectura a la Cuenta.
-El señor ÁLVAREZ ( Prosecretario ) da lectura a la Cuenta.
El señor LEAL ( Presidente ).-
Si le parece a la Sala, se accederá al permiso solicitado por el diputado Patricio Walker para ausentarse del país por un plazo superior a treinta días, a contar del 18 de enero en curso, para dirigirse a Israel.
-Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 43 votos; por la negativa, 7 votos. Hubo 4 abstenciones.
El señor LEAL (Presidente).- Aprobado el permiso solicitado.
-Votaron por la afirmativa los siguientes señores diputados:
Allende Bussi Isabel ; Chahuán Chahuán Francisco ; De Urresti Longton Alfonso ; Díaz Del Río Eduardo ; Díaz Díaz Marcelo ; Farías Ponce Ramón ; Galilea Carrillo Pablo ; García García René Manuel ; Girardi Briere Guido ; Godoy Ibáñez Joaquín ; González Torres Rodrigo ; Herrera Silva Amelia ; Insunza Gregorio De Las Heras Jorge ; Jaramillo Becker Enrique ; Jarpa Wevar Carlos Abel ; Jiménez Fuentes Tucapel ; Leal Labrín Antonio ; Lorenzini Basso Pablo ; Martínez Labbé Rosauro ; Meza Moncada Fernando ; Monckeberg Bruner Cristián ; Monckeberg Díaz Nicolás ; Ojeda Uribe Sergio ; Ortiz Novoa José Miguel ; Palma Flores Osvaldo ; Paredes Fierro Iván ; Pérez Arriagada José ; Quintana Leal Jaime ; Robles Pantoja Alberto ; Rossi Ciocca Fulvio ; Saffirio Suárez Eduardo ; Sepúlveda Hermosilla Roberto ; Silber Romo Gabriel ; Soto González Laura ; Súnico Galdames Raúl ; Tohá Morales Carolina ; Ulloa Aguillón Jorge ; Valenzuela Van Treek Esteban ; Vallespín López Patricio ; Vargas Lyng Alfonso ; Venegas Cárdenas Mario ; Verdugo Soto Germán ; Vidal Lázaro Ximena .
-Votaron por la negativa los siguientes señores diputados:
Alinco Bustos René ; Bobadilla Muñoz Sergio ; Dittborn Cordua Julio ; Masferrer Pellizzari Juan ; Melero Abaroa Patricio ; Norambuena Farías Iván ; Urrutia Bonilla Ignacio .
-Se abstuvieron los diputados señores:
Arenas Hödar Gonzalo ; Lobos Krause Juan ; Ward Edwards Felipe ; Recondo Lavanderos Carlos .
El señor LEAL ( Presidente ).- Si le parece a la Sala, se accederá a la solicitud de la Comisión de Salud para celebrar una sesión especial, simultáneamente con la Sala, el próximo martes 23 de enero, de 11.00 a 12.00 horas, a fin de continuar la discusión y votar las indicaciones formuladas al proyecto de ley que modifica la ley N° 19.925, sobre etiquetado y publicidad de bebidas alcohólicas.
Señoras y señores diputados, esta sesión ha sido motivada en una presentación suscrita por cincuenta y un diputados y diputadas con el objeto de “analizar y debatir acerca de los múltiples y lamentables casos de acoso escolar y de convivencia entre alumnos que se han producido últimamente en el país”.
En los quince minutos previos consignados en el artículo 74 del Reglamento, ofreceré la palabra al diputado Marcelo Díaz, quien ocupará la mitad del tiempo. El restante lo ocupará el diputado Fulvio Rossi.
Tiene la palabra el diputado Díaz.
El señor DÍAZ (don Marcelo).-
Señor Presidente, en abril de 1999, dos adolescentes de la escuela Columbine, de Colorado -Estados Unidos-, fuertemente armados, mataron a doce alumnos y a un profesor antes de suicidarse.
Justo, tres años más tarde, un estudiante del instituto Gutemberg , en Erfurt (Alemania), asesinó a tiros a trece profesores, dos compañeros, una secretaria, un policía y, a continuación, se quitó la vida.
En Red Lake , Minnesota , un alumno de dieciséis años ejecutó a sus abuelos en casa y después se fue al colegio, donde acribilló a cinco compañeros, una profesora y un guardia. Acto seguido se disparó mortalmente en la cara.
Estos hechos dramáticos y extremos son parte de lo que se denomina “acoso escolar”
Señor Presidente , estamos acá para analizar un fenómeno que se repite en las aulas a lo largo del país y que en el último tiempo ha adquirido visibilidad como consecuencia de las graves consecuencias que ha generado. Me refiero al acoso escolar. Niños, niñas o un grupo de estos que se dedican al asedio, persecución, hostigamiento o agresión de uno de sus pares; niños que rompen el binomio inocencia-infancia, dejando de manifiesto que han interiorizado la violencia física, psicológica y relacional al punto de considerarla cotidiana.
Estudios realizados en varios países, que llevan años analizando el tema, han concluido en que el acoso incluye diversas conductas como burlas, amenazas, agresiones físicas, robos, insultos, intimidaciones y aislamiento sistemático, y que, pese a estar provocado por un alumno o un grupo de ellos, el clima social se muestra pasivo y silencioso ante el temor de pasar de espectador a víctima. De ahí la necesidad de romper este círculo.
No se trata de alarmismos ni del espacio que los medios de comunicación le han dedicado a estas noticias, sino de hechos, como el suicidio, que conmocionó a Chile, de Pamela Pizarro, alumna del colegio “Javiera Carrera”, de Iquique, tras ser víctima de una serie de hostigamientos por parte de un grupo de compañeras; o el caso de Bárbara, de doce años, estudiante del colegio “ Víctor
Domingo Silva”, de La Serena, que sufrió un intento de ahorcamiento por parte de un compañero, luego que se negara a darle un dulce, y quedó con una contusión cervical e inflamación; o el de Angélica Villar Peña, de Arauco, quien, hace poco, denunció que su hija, de trece años y alumna de la Escuela E-727, recibió una golpiza de parte de alumnas de octavo básico, luego que intentara defender a una prima que era molestada tras un partido de baby fútbol.
Señor Presidente , el primer Estudio Nacional de Convivencia Escolar, solicitado por el Ministerio de Educación y la Unesco, en 2005, arrojó que el 28 por ciento de los alumnos considera que ha recibido a menudo insultos, mientras que el 9 por ciento señala ser golpeado frecuentemente.
Por otra parte, un estudio realizado por la Universidad del Desarrollo, en 2006, a dos mil trescientos alumnos, concluyó en que más de la mitad de los escolares, entre once y diecisiete años, ha sido víctima de matonaje por parte de sus compañeros, al menos una vez en los últimos seis meses. Asimismo, el 54,7 por ciento ha sido testigo de actos de este tipo y seis, de cada diez estudiantes, reconocen haber sido agresores; es decir, el 59,8 por ciento.
Los alumnos de trece y catorce años son los que más sufren e incurren en el acoso escolar. Los niños de esta edad suelen desarrollar una violencia física con sus compañeros y las niñas, en cambio, llevan a cabo una violencia verbal y de exclusión.
La violencia se puede desarrollar en cualquier escuela y en cualquier espacio de la misma: en la sala de clases, en el patio, en los pasillos, en los baños; delante o en ausencia del profesor; en los alrededores del colegio, en los lugares de ocio, etcétera. La mayoría de quienes no son víctimas ni agresores, permanecen como meros espectadores y no hacen nada.
De ahí surge uno de los problemas más críticos para hacer frente a este fenómeno, cuales son las dificultades para detectar el acoso escolar, ya que impera una especie de “ley del silencio”. Tanto las víctimas como los espectadores tienen miedo a hablar por las posibles represalias.
Estudios efectuados sobre el acoso escolar reflejan que éste se produce con una frecuencia bastante superior a lo que cabría temer. Parece que todos los alumnos, a lo largo de su vida escolar, podrían verse dañados por este problema, ya sea como observadores pasivos, víctimas o agresores.
Y, como sucede con otras formas de violencia, la intimidación y la victimización que se producen en la escuela, pueden dañar a todas las personas que en ella conviven.
En la víctima produce miedo y rechazo al contexto en el que se sufre la violencia, pérdida de confianza en uno mismo y en los demás, así como diversas dificultades que pueden derivarse de estos problemas: disminución del rendimiento, baja autoestima, etcétera.
En el agresor aumentan los problemas que le llevaron a abusar de su fuerza: disminuye su capacidad de comprensión moral, así como su capacidad para la empatía, principal motor de la competencia socio-emocional, y refuerza un estilo violento de interacción que representa un grave problema para su propio desarrollo, obstaculizando el establecimiento de relaciones positivas con el entorno que le rodea.
En las personas que no participan directamente de la violencia, pero que conviven con ella sin hacer nada para evitarla, puede producir, aunque en menor grado, problemas parecidos a los que se dan en la víctima o en el agresor (miedo a poder ser víctima de una agresión similar, reducción de la empatía, etcétera), los cuales contribuyen a que aumente la falta de sensibilidad, la apatía y la insolidaridad respecto a los problemas de los demás, características que acrecientan el riesgo de que sean en el futuro protagonistas directos de la violencia.
En el contexto institucional en que se produce, la violencia reduce la calidad de vida de las personas, dificulta el logro de la mayoría de sus objetivos (aprendizaje, calidad del trabajo, etcétera) y hace que aumenten los problemas y tensiones que la provocaron, activando una escalada de graves consecuencias.
Por todo eso, señor Presidente , es imperativo asumir que en Chile, lejos de retroceder, corremos el riesgo de que este lamentable fenómeno se expanda, lo que demanda, a nuestro juicio, la puesta en marcha de una política activa que ponga freno al acoso escolar, que establezca una política de maltrato cero, que considere medidas de corto, mediano y largo plazo, y que involucre al conjunto de las dimensiones y actores relacionados con este problema. Me refiero a los entornos familiar, escolar, institucional y de política pública.
Sin duda, la dimensión de política pública es tremendamente relevante. En el contexto de las medidas que deben implementarse, cobra vital importancia observar la experiencia de países como Argentina, que han integrado a sus planes y programas educativos, la mediación, convirtiéndose esta alternativa de resolución de conflictos en asignatura.
En Chile, varias comunas han implementado la mediación como un complemento al trabajo educativo. Resulta interesante observar cómo los profesores, desde la perspectiva de su práctica docente, han logrado abordar el acoso escolar, anticipándose y previniendo situaciones de maltrato y acoso entre pares, entregando anticipadamente a los alumnos las características del fenómeno y sus consecuencias negativas.
Una acción eficaz debe contemplar aquello que debe hacerse a nivel de familias; de profesores y establecimientos educacionales, y de instituciones y medios de comunicación.
Por ello, solicitamos al Ministerio de Educación, a cuya representante esperábamos encontrar presente en la Sala, la implementación de una política nacional de prevención del acoso escolar y la adopción de planes de convivencia en todos los establecimientos educacionales, con el objetivo de desarrollar acciones que faciliten las relaciones de los miembros de la comunidad educativa; fomenten la existencia de actividades, espacios y tiempos para mejorar las relaciones entre compañeros y compañeras, y prioricen la formación del profesorado para abordar la educación para la convivencia.
Asimismo, proponemos la adopción de estatutos de convivencia en cada escuela para promover una educación democrática sin violencia y la creación de una línea telefónica 800, que permita a quienes rehúsan, por miedo o vergüenza, pedir ayuda, sentirse apoyados y ser aconsejados, a fin de evitar que la desesperación los lleve a hechos tan dramáticos como los descritos y que han ocurrido en nuestro país.
En esa misma línea, proponemos la creación de un observatorio nacional de convivencia escolar que tenga a su cargo la elaboración de un programa de formación y sensibilización para estudiantes, profesores y padres con el objetivo de establecer una cultura de maltrato cero; la realización de estudios e investigaciones que nos permitan profundizar y actualizar los conocimientos sobre este fenómeno; la realización de encuestas anuales sobre acoso escolar y la implementación de un programa especial en los servicios de salud para dar acogida y apoyo a los niños involucrados en situaciones de acoso escolar y a sus familias.
Señor Presidente , es ahora cuando debemos demostrar nuestra preocupación por la calidad de la educación, entendiendo que no sólo nos referimos a matemáticas o biología, sino también a aprender prácticas sociales y actitudes que faciliten convivir con el otro. Si bien, hace años atrás, estas prácticas eran consideradas cosas de niños o un escalón más en el camino para hacerse hombre o mujer, diversos estudios y lamentables hechos han demostrado que el acoso escolar no es un inocente rito de iniciación, sino un problema que puede desencadenar graves consecuencias, como pérdida de confianza en uno mismo y en los demás, disminución del rendimiento escolar, depresión e incluso, la pérdida de la vida.
Por ello, quiero recalcar más la necesidad de adoptar medidas para que nuestras niñas y niños también aprendan de la convivencia, transformándola en uno de los ejes del proceso educativo; de una convivencia respetuosa, democrática, solidaria y sin ningún tipo de discriminación ni violencia, que les permita, en un futuro no muy lejano, ser ciudadanos íntegros que hagan de este país un lugar mejor.
El señor LEAL (Presidente).-
Tiene la palabra el diputado señor Fulvio Rossi.
El señor ROSSI.-
Señor Presidente , me gustaría que en el Congreso se discutiera el sentido de las sesiones especiales. Tal vez, el tema que hoy nos convoca no sea, para algunos, de aquellos más importantes. Nos hemos acostumbrado a que la política la caractericen la descalificación y la lucha mezquina por el poder, actitudes que se reflejan todos los días en los titulares de prensa.
Sin embargo, estamos conversando y discutiendo sobre un tema que es tremendamente relevante para el país. Repito las palabras del diputado señor Díaz : se trata de un problema que deja graves secuelas en las víctimas; en los niños que son agredidos u hostigados, pero también genera graves consecuencias en las vidas de las víctimas y de los testigos.
El acoso escolar es una conducta tremendamente frecuente. Así lo demuestra un estudio realizado por la Universidad del Desarrollo sobre 2.300 alumnos, que concluye que más de la mitad de los escolares, entre 11 y 17 años acusan haber sido víctimas de acoso escolar o bullying u hostigamiento, que son algunas de las conductas tipificadas con estas denominaciones. En consecuencia, tenemos un problema grave, que afecta a nuestros jóvenes en las escuelas, que deja secuelas y cuya ocurrencia es frecuente, pero lamentablemente se minimizan su trascendencia, sus implicancias y su importancia.
Muchas veces, la sociedad, la clase política y los medios de comunicación somos cómplices de actuar de manera reactiva. Cuando un suicidio nos conmueve, todos los canales de televisión muestran a los padres llorando, a la familia consternada y a la sociedad preocupada. En Iquique, las compañeras de curso de Pamela incluso fueron entrevistadas. Pero, ¿qué pasa después, al día siguiente, cuando la noticia deja de ser importante, cuando deja de vender? No pasa nada.
Por eso, el sentido de las sesiones especiales es discutir temas importantes para la sociedad y consensuar propuestas para que Ejecutivo implemente políticas públicas que prevengan y eviten, como en el caso que nos ocupa, el acoso escolar o bullying.
Tenemos un problema que causa daño; que genera graves consecuencias en la familia; que afecta los proyectos educativos, la calidad del aprendizaje y la convivencia escolar. Los jóvenes se forman pensando que la violencia es un mecanismo para resolver los conflictos.
Con todo lo malo de ese fenómeno, la gracia es que se puede detectar a tiempo para dar apoyo sicológico, social, familiar y educacional a los jóvenes que son víctimas de acoso, a los que son testigos y al agresor. Tenemos que entender que el problema no es sólo de las escuelas, de la comunidad educativa, de los alumnos, de los profesores y de los padres y apoderados, sino también de la familia. Cuando en el grupo familiar hay poco diálogo, poca comunicación, poco control, poca supervisión de los padres sobre sus hijos; cuando los padres no saben lo que pasa con sus hijos en la escuela o lo que hacen cuando salen de la escuela; cuando no saben con quién se juntan ni cómo les ha ido o cómo se sienten, se generan consecuencias. Por eso, el problema tiene que ser enfocado desde la perspectiva familiar, escolar y también social, porque tenemos una sociedad que transmite la violencia de manera sistemática. Por eso, debemos utilizar los mismos medios de comunicación y la tecnología en las escuelas para introducir mecanismos de sana convivencia democrática y de civilidad.
Ese ha sido el objetivo de esta sesión especial: juntarnos a discutir para hacer propuestas a la ministra de Educación sobre un tema tan relevante.
Tiene la palabra la diputada señora Carolina Toha.
La señora TOHÁ (doña Carolina).-
Señor Presidente , en el último tiempo hemos conocido algunos casos dramáticos que han terminado con la muerte de las víctimas de acoso escolar. Pero éstos casos que están en las noticias, no son más que la expresión de una realidad que es mucho más difusa. Son casos dramáticos, extremos, de los cuales hay que preocuparnos, porque detrás de ellos se esconden miles de conflictos cotidianos en todos los colegios, escuelas y liceos de nuestro país, que no escalan hasta las noticias y páginas policiales pero que sí dejan huellas indelebles en las víctimas, en los agresores y en los compañeros que conviven con estas situaciones cotidianamente.
Son pocos los datos que nos permitan cuantificar esa realidad. Aquí se han dado algunos, y yo quisiera mencionar otros. Paz Ciudadana realizó el año 2004 un estudio entre niños de 7 y 10 años, según el cual, 32 por ciento de los alumnos ha sido víctima de agresiones sicológicas o físicas y, de estos, 13 por ciento, lo ha sido de manera frecuente.
Existe un segundo estudio de la Unicef que señala que el 31 por ciento de los jóvenes entre doce y dieciocho años se ha sentido discriminado en ocasiones o de manera permanente. El 85 por ciento de estos alumnos manifiestan que la discriminación la ejercen sus propios compañeros; que las víctimas más frecuentes son los jóvenes que tienen algún problema o defecto físico, que poseen rasgos indígenas, que tienen malos resultados escolares, que piensan distinto a la mayoría y los extranjeros.
Por lo tanto, estamos hablando de una situación que no termina en los casos que de vez en cuando aparecen en la prensa, sino que está presente aproximadamente en un tercio de los niños y de los jóvenes que, según estos datos, ha sido víctima en alguna ocasión.
No sé y no tengo elementos para saber si este problema se mantiene, tiende a crecer en el tiempo o ha ido disminuyendo; pero creo que si cualquiera de nosotros hace recuerdos de su período escolar, le vienen a la memoria situaciones que le tocó ver de humillaciones, de maltratos, de burlas, de golpes, de bromas hirientes, de aislamiento, de rumores malintencionados respecto de compañeros, etcétera, etcétera. Quizás a algunos de nosotros nos tocó vivir esa situación como víctimas, como agresores o, por lo menos, como testigos.
El impacto de estas situaciones es muy grande. Por cierto, hay un impacto en la comunidad escolar, porque los alumnos aprenden desde muy pequeños a convivir con el maltrato, con la violencia, con la humillación, con la imposición de la fuerza de unos sobre otros, con la discriminación. También hay impactos individuales. Finalmente, hay un impacto en el clima escolar, que repercute en la calidad de la educación.
El volumen de este problema nos hace pensar que no sólo las escuelas tienen que preocuparse de él, sino que también deben hacerlo la familia, nosotros, como Parlamento, y los medios de comunicación.
Tenemos que diferenciar las distintas realidades de las escuelas, porque las que funcionan en contextos sociales más pobres, donde existen barrios inseguros, donde hay sectores en que se vende droga, donde los padres de los estudiantes tienen baja escolaridad, donde hay menos recursos y elementos para enfrentar estas situaciones, necesitan estrategias y apoyos mucho mayores que los que requiere un establecimiento que tiene condiciones más favorables.
¿Qué se puede hacer? Bueno, muchas cosas, como hablar de esto, porque, en general, el silencio y la falta de debate hacen que estas situaciones se sufran y acepten porque son parte de la realidad y no de lo que la sociedad censura, critica y pretende enfrentar como un problema. Reitero, hablar del tema es un paso fundamental.
Los establecimientos deben recoger en sus reglamentos estas conductas y la manera de tratarlas. Quizás la conducta más grave que pueda tener un estudiante es agredir a un compañero. El problema es que la solución a eso no es la sanción, sino que el apoyo, el tratamiento y el trabajo con la familia.
También tiene que haber una actitud proactiva y profesional de acompañamiento de los estudiantes en sus horas libres, como en los recreos y en los momentos en que se hace deportes, que son los preferentes para realizar este tipo de conductas y de maltratos.
Por cierto, tiene que haber un trabajo para que los profesores y los estudiantes desarrollen habilidades para resolver los conflictos de una manera distinta. Sé que el ministerio respectivo ha impulsado programas para promover los procesos de mediación en los colegios. Hay que evaluar esas experiencias. He recibido opiniones muy distintas, ya que he sabido que algunas de esas experiencias son muy ricas, pero otras son muy pobres. En el fondo, es un ejercicio que desarrolla la capacidad de los estudiantes de resolver las diferencias de una manera pacífica y respetuosa.
Hay que considerar en las mallas curriculares, en el debate y en la preocupación de los profesores los problemas como la intolerancia y los prejuicios, porque son la base de esos maltratos, que, como vemos, no se producen con cualquier estudiante, sino que con el que es distinto, con el que tiene discapacidad, con el extranjero, con el que es indígena.
Debemos tener, y creo que es lo más importante, un sistema de detección oportuna que nos permita actuar antes de llegar a situaciones dramáticas. Para eso es importante que la escuela esté atenta y tenga una conducta clara cuando detecte una conducta de esta naturaleza. El ministerio tiene que apoyar eso con programas estandarizados; pero, al mismo tiempo, debe involucrar a los padres. Los expertos han llegado a la conclusión de que la mayoría de los jóvenes agresores son aquellos que han recibido una educación más autoritaria, que les ha traspasado creencias intolerantes, como el machismo y el racismo. No pocas veces los niños agresores han sido víctimas de violencia, han recibido castigo físico, maltrato o abandono. En consecuencia, probablemente tenemos un problema social en la familia del agresor. Aquí es muy importante que la escuela sepa cómo actuar.
Creo que tenemos una oportunidad gigantesca para que la subvención preferencial entregue recursos para tratar situaciones de este tipo. A esto tenemos que agregar preparación y capacitación en la formación inicial y en el perfeccionamiento de los profesores.
Creo muy importante que el ministerio haga una evaluación de sus políticas para enfrentar el problema. Hay un programa muy interesante del ministerio, que se desarrolla junto con Paz Ciudadana y Unicef, que le ha permitido hacer una serie de campañas y trabajos con las comunidades escolares. Evaluemos si ha servido o no y cómo lo podemos reforzar, porque todo lo que hagamos en esa dirección puede ser un esfuerzo y un gasto en este momento, pero va a redundar en una escuela que va a tener una mejor calidad educativa y que formará sujetos con valores de respeto y tolerancia que tendrán un equilibrio mental y psicológico que les permitirá desarrollarse de mejor manera como adultos.
Tiene la palabra la diputada señora Claudia Nogueira.
La señora NOGUEIRA (doña Claudia).-
Señor Presidente , quiero hablar no sólo como parlamentaria, sino como madre de dos hijos pequeños sobre la responsabilidad que tenemos como sociedad en cuanto a la violencia y la agresividad física y síquica que hoy se está dando con más fuerza en nuestros niños y jóvenes al interior de los establecimientos educacionales.
Casos como el suicidio de Pamela Pizarro, una niña de tan sólo trece años, no sólo me conmueven, sino que me angustian profundamente.
¿Qué está pasando con nuestros niños y jóvenes? ¿Qué estamos haciendo tan mal para que la violencia escolar se concentre en niños de tan sólo diez y trece años?
Éste es un feroz llamado de atención a nuestra labor como padres al interior de la familia. ¿Será que en esta sociedad elitista y consumidora estamos demasiado exigidos y concentrados en nuestras propias carreras como para llegar con el tiempo y la paciencia necesarios para formar a nuestros hijos, por lo que, finalmente, delegamos esa tarea? ¿Es que hemos perdido el sentido de encuentro, del estar ahí en la casa todos juntos? Creo que el deber de acoger y comprender emocionalmente a los hijos es una tarea propia de los padres, por lo que no podemos delegar en profesores, que, por lo demás, no están preparados para cumplirla. Tomar conciencia del problema es el primer paso para la búsqueda de soluciones.
Señor Presidente, es de suma importancia que padres y profesores se sienten a conversar como aliados en la búsqueda de lo mejor para los niños.
La edad del niño y el tiempo durante el cual es victimizado en el colegio determinan la gravedad de la situación. Mientras más pequeño y más tiempo es agredido, las consecuencias son más graves. La víctima podrá asumir dos caminos: se pueda convertir en un futuro agresor, para terminar siendo un delincuente o una persona que ejerce violencia intrafamiliar, o, lo que es peor, se va para adentro hasta sufrir una depresión profunda que lo puede llevar a intentos de suicidio o al suicidio propiamente tal, como fue el caso de la niña Pamela Pizarro , que hoy todos lamentamos.
Por ello, los parlamentarios de nuestra bancada vamos a proponer un proyecto de acuerdo, aunque consideramos que es sólo una idea y no una solución definitiva para el problema, con el objeto de que los estudiantes de la carrera de sicología y afines de las diversas universidades del país realicen una práctica voluntaria, pagada y de seis meses como ramo para obtener su título profesional, como una forma de contribuir solidariamente en la detección de posibles enfermedades o trastornos conductuales que pudieran afectar a los niños y jóvenes que se están formando en dichos establecimientos educacionales y que, como se ha podido apreciar, están recurriendo al suicidio como posible solución a sus problemas.
Tiene la palabra el honorable diputado señor Carlos Olivares.
El señor OLIVARES.-
Señor Presidente, el acoso escolar es una situación lamentable que es producida por diferentes factores y que hace que la vida de muchos de nuestros escolares transite entre la tristeza y la incertidumbre.
Se produce el desgano. La mayor expectativa de los escolares acosados es no ser molestados, y el silencio marca sus existencias. Sólo el 15 por ciento de ellos informan a sus padres ser víctimas de esa situación. Generalmente no lo comentan con sus profesores, y las vejaciones van desde ser ignorados por sus compañeros, señalados por ser distintos, o ser agredidos físicamente.
Las causas son múltiples y tienen que ver con el grado de madurez síquica y emocional tanto de los escolares agresores como de los acosados.
En las edades en que se producen con mayor frecuencia esos actos no se tiene conciencia plena del daño que se puede causar, el cual, en muchos casos, es irreparable. La mayoría de los estudiantes no tiene la capacidad para darse cuenta de que con algunos actos que realizan para pasarlo bien están faltando el respeto e hiriendo en lo más íntimo a sus compañeros.
Quizás sea esta la condición que agrava el problema que nos preocupa: por un lado, el ímpetu propio de los niños y jóvenes para divertirse y, por otro, la inconciencia del grave daño causado.
Nuestra sociedad se caracteriza por ser muy individualista, consumista, competitiva y poco tolerante. Los mensajes que reciben nuestros niños desde su edad más temprana tienen que ver con antivalores claramente definidos y que apuntan más a tener que a ser. En esa perspectiva, tenemos que decir que el individualismo apunta al éxito personal, entregando pautas únicas de conductas y de estética que discriminan a aquellos que no se ciñen al modelo en boga. La competencia se transforma en una de las peores pesadillas, dejando a los más débiles en un completo desamparo. El consumismo hace que se admiren determinados modos de vida y productos dedicados a los ganadores. Cuando no se puede adquirir el producto de moda, se es señalado como alguien distinto, inferior.
Esa situación se reproduce al interior de los hogares. Muchas veces los padres deben permanecer fuera de ellos y hay una verdadera incomunicación entre los miembros de la familia. La frustración se produce cuando el dinero no alcanza para satisfacer las necesidades básicas o adquirir productos de marcas conocidas. Entonces, la frustración es grande. Se amplifica como la publicidad que penetra al seno del hogar, difundiendo los antivalores antes descritos. Esa realidad se produce debido a un modelo económico al servicio de grandes empresas y no de las personas.
Los padres no se comunican con sus hijos. Los valores son trastocados y la frustración es caldo de cultivo para que la agresión se manifieste.
No nos damos cuenta cabal del problema que tenemos. En el colegio se ignora lo que ocurre con los estudiantes. Conviven en sus aulas agresores y agredidos. Estamos muy preocupados de la calidad de la educación, lo que es muy razonable, pero también debemos preocuparnos del bienestar de los estudiantes, de que la educación de calidad sea recibida en buena forma, de que los educandos convivan en un ambiente grato y de que se relacionen de manera sana entre ellos y con su entorno.
No voy a enumerar en detalle las falencias de nuestro sistema educacional, pero sí quiero dejar constancia de que necesitamos más especialistas que puedan diagnosticar a tiempo los casos de acoso escolar, para que no ocurran situaciones tan lamentables como la de Pamela Pizarro.
Para implementar una política eficaz que pueda prevenir el acoso escolar y fomentar la sana convivencia entre los escolares, debemos atacar los múltiples factores que hacen posible el problema. Aspiramos a una sociedad más humanista, donde los valores que prevalezcan sean aquellos que ponen en el centro a la persona. Debemos corregir las situaciones de injusticia, humanizar el modelo económico. Son tareas de largo plazo.
En lo inmediato, valoramos la iniciativa que propone la creación de un observatorio nacional de convivencia escolar que implemente políticas nacionales de no tolerancia al acoso escolar, que elabore campañas nacionales de sensibilización, etcétera.
También creemos conveniente que el Ministerio de Educación, en conjunto con las iglesias católica y evangélica de Chile y organizaciones civiles lleven adelante una campaña de convivencia familiar para que la comunicación al interior del hogar permita que valores como la tolerancia, la solidaridad y el respeto al régimen se cultiven desde la niñez.
También es muy importante la capacitación de los profesores para la detección temprana de casos de abuso e instaurar la mediación como un instrumento de solución a estos conflictos.
Finalmente, quiero decir que todas las medidas que se tomen no serán suficientes si no apuntamos a lo primordial, que no es otra cosa que fomentar los valores ya señalados y que podríamos resumir como el respeto a la dignidad humana.
Tiene la palabra el honorable diputado señor Germán Verdugo.
El señor VERDUGO .-
Señor Presidente , me voy a permitir leer un texto escrito hace alrededor de 1.600 años. Me refiero a un párrafo del libro “Las Confesiones de San Agustín”. Dice lo siguiente: “También aquellos estudios en que me empleaba y tenían el nombre de buenos y honestos, se dirigían y ordenaban a que luciese en los tribunales y sobresaliese en los pleitos y alegatos, consiguiendo tantos mayores elogios cuanto inventase y usase mayores engaños. Tan ciegos son los hombres que llegan a gloriarse de su misma ceguedad.
Ya era yo el primero y principal de la clase de retórica, de lo cual estaba soberbiamente gozoso e hinchadamente vano, aunque mucho más quieto y moderado que otros, como vos, Señor, lo sabéis, y enteramente apartado de las pesadas burlas y chascos que hacían aquellos estudiantes traviesos y revoltosos que llamaban eversores o trastornadores, nombre y faute diabólico que se ha hecho ya como insignia y distintivo de urbanidad, entre los cuales vivía yo con una especie de vergüenza, porque no era como ellos. Yo me mezclaba y andaba con ellos y me complacía su amistad, aunque siempre tenía oposición y horror a sus desordenadas travesuras, esto es, a los engaños y chascos con que descaradamente perseguían e insultaban la cortedad y vergüenza de los forasteros y desconocidos, para inquietarlos y descomponerlos, sin motivo ni interés alguno más que hacer burla de ellos y fomentar con estos chascos y burlas sus malintencionadas alegrías.”
El tema que estamos tratando se daba ya en Cartago hace 1.600 años. ¿Por qué se produce? ¿Qué hay en la naturaleza humana que hace aflorar estos sentimientos? ¿Qué condiciones se dan en una sociedad para que estos fenómenos sociales se produzcan y se multipliquen? ¿Qué parecido existe entre la sociedad en que vivía San Agustín y la sociedad en que actualmente vivimos? Era el fin del Imperio romano, una época de decadencia de las costumbres y de un relajamiento moral evidente. Eso trajo como consecuencia que la sociedad incurriera en una serie de vicios. ¿Qué había desaparecido en aquel entonces? Había desaparecido un vocablo que hoy también es difícil de encontrar: virtud. ¿Qué es la virtud? La disposición permanente a obrar bien, desde el punto de vista moral. Actualmente, la falta de virtud es, en gran medida, la causa de los problemas que en esta sesión se han detallado y que provocan gran angustia. También se ha perdido la palabra templanza y la práctica de educar en la virtud, en la justicia, en el respeto y en la verdadera libertad. En ello está el origen de estos fenómenos que desgraciadamente nos toca vivir. Es cierto que es necesario adoptar medidas paliativas; no obstante, debemos considerar esta situación como un problema, reflejo de la actual sociedad.
La educación y las virtudes traen consecuencias positivas para la sociedad. La falta de virtudes, consecuencias negativas. Las virtudes dejan de manifestarse cuando las personas sufren bloqueos emocionales, en los que la razón se ve nublada por sentimientos de ira, de miedo, de angustia, etcétera. Según encuestas, Chile es descrito como un país que vive en la infelicidad. Obviamente, ello propicia los fenómenos que estamos conociendo. Entre las consecuencias positivas que producen las virtudes en el orden social cabe señalar la disposición a favorecer una convivencia más humana, más justa y menos corrupta, la reducción de la pobreza y el desarrollo personal de cada miembro de la sociedad, mientras que las consecuencias de la falta de virtud son, entre otras, el incremento de la corrupción, la discriminación y la anarquía, donde el hombre es un lobo para el mismo hombre.
Debemos analizar si en el proceso de enseñanza se está educando en la virtud y para la virtud. Conductas como las que estamos analizando constituyen señales de un fenómeno social, lo que hace necesario determinar sus causas a fin de buscar los remedios y las soluciones adecuadas. Este problema no se produce sólo en la actualidad, sino que se ha dado siempre y en ciertas condiciones sociales, como ha sido señalado en el párrafo del libro de San Agustín al que di lectura. Dicho texto me impactó mucho la primera oportunidad en que lo leí, y sería conveniente tenerlo en consideración, meditar respecto de él y ponerlo en práctica para abordar la situación que afecta la convivencia en los establecimientos educaciones.
Tiene la palabra la ministra de Educación, señora Yasna Provoste.
La señora PROVOSTE ( ministra de Educación ).-
Señor Presidente, agradezco el esfuerzo que ha hecho la Cámara de Diputados de celebrar esta sesión especial para abordar los temas relativos a la convivencia y la violencia escolar. Agradezco el entusiasmo de las distintas bancadas por abordar la problemática escolar, de lo cual hemos tenido conocimiento, en principio, a través de los diputados Marcelo Díaz y Fulvio Rossi.
Queremos una educación de calidad que se desarrolle en un clima de sana convivencia, de solidaridad, de cooperación y de diálogo escolar. Durante estos últimos meses hemos conocido con estupor las noticias de suicidios de jóvenes estudiantes, quienes tomaron esa lamentable determinación como consecuencia de situaciones permanentes de hostigamiento y de violencia escolar.
Durante 2005, los ministerios de Educación y del Interior realizaron un estudio nacional sobre violencia en el ámbito escolar. Las cifras no son preocupantes si se las comparada con el contexto internacional, pero no anulan la preocupación que debe existir por la presencia del fenómeno de la violencia en nuestras escuelas. Por ello, debemos analizar cuáles son las características de riesgo de los actores escolares y cuáles son las formas de mediación adecuadas en estos conflictos. Los objetivos del estudio fueron conocer el fenómeno de la violencia en el ámbito escolar, identificando las variables asociadas al tema, dimensionar y caracterizar los actos de violencia más frecuentes en dicho ámbito, conocer y analizar la relación entre violencia escolar y variables asociadas al fenómeno y determinar la influencia que ejercen ciertas características institucionales de los establecimientos en la generación de violencia entre los actores de la comunidad escolar.
La idea era proponer recomendaciones para generar políticas públicas asociadas a la seguridad en las escuelas. Para llevar a cabo la muestra se encuestó a 14.761 alumnos de séptimo a cuarto año medio y a 3.670 profesores en distintos establecimientos educacionales. Del total de alumnos, 6.218 pertenecen a establecimientos educacionales con administración municipal; 6.802, a establecimientos particulares subvencionados y 1.741, a particulares pagados. El tamaño de la muestra calculada consideró un margen de error de 5 por ciento.
De acuerdo con el estudio, las agresiones sicológicas fueron las más frecuentes durante 2005 y eran ejercidas mayoritariamente entre estudiantes de sexo masculino, de entre 10 y 13 años de edad y en espacios de libre circulación en el establecimiento educacional. Sólo el 2 por ciento de los docentes encuestados declara haber sido agredido físicamente por un estudiante. El 44,7 por ciento de los estudiantes declara haber sido agredido sicológicamente al menos una vez durante el año 2005. De ellos, el 48,1 por ciento son hombres, el 49,8 por ciento tiene entre 10 y 13 años de edad y el 44 por ciento tiene entre 14 y 16 años de edad.
El estudio devela que después de sufrir esta agresión, de contárselo a un amigo, la reacción siguiente a dicho acto varía entre hombres y mujeres. El 23,2 por ciento de los hombres tiende a responder con igual u otra agresión, mientras que las mujeres cuentan lo que les pasó a sus familias o lo ocultan.
Otro antecedente relevante del estudio es la presencia incipiente de hostigamiento y matonaje entre los estudiantes.
Los datos revelan que 9,9 por ciento de estudiantes dice agredir y no ser agredido -son víctimas activas- y que 16,7 por ciento señala lo contrario.
Dado que en esta Sala se ha generado un espacio de reflexión sobre este tema significativo, es importante compartir la definición de bullying que nos ayuda en este proceso de reflexión.
Esta pequeña agresión muchas veces es oculta, pero repetitiva, hasta amedrentar u hostigar, y también se lleva a cabo en espacios abiertos, que son los mejores para pasar inadvertidos cuando lo que se quiere es agredir. Por lo tanto, tenemos el desafío educativo-pedagógico de que los profesores sean más activos en este sentido.
Con ese objetivo incorporaremos metodologías que recientemente nos entregó el Observatorio Europeo de Violencia Escolar, de manera que los profesores podrán incorporar esas experiencias para responder en forma mucho más oportuna a esta realidad.
En esa misma línea, estamos propiciando ayuda para financiar grupos de investigación en materia de convivencia y de clima escolar a través de iniciativas con la Conicyt y el Fondecyt. No obstante, todos están llamados a contribuir a través de alternativas más significativas.
En diciembre pasado, el Ministerio de Educación invitó a nuestro país al director del Observatorio Internacional de Violencia en Medio Escolar y a la directora del Observatorio Europeo de Violencia Escolar, porque hemos iniciado un vínculo con esos organismos internacionales para propiciar un diagnóstico y profundizar la investigación y la elaboración de acciones concretas para el mejoramiento del clima y la convivencia escolar en Chile.
En 2007, nuestro país se integrará a la más alta investigación internacional en materia de victimización escolar y análisis de riesgo de violencia y clima escolar y será un participante invitado a la inédita red europea para el análisis de programas de intervención escolar, que pretende identificar, por primera vez, los más eficaces programas públicos y privados a nivel internacional para el mejoramiento del clima escolar. Estamos convencidos de que nuestros establecimientos escolares tienen la posibilidad de influir en el clima escolar y de favorecer a la generación de una convivencia positiva entre todos los miembros de esa comunidad. Esa influencia la debe ejercer la comunidad en su conjunto, mediante la gestión, la disciplina y la dinámica que se genera en la relación entre los adultos y de la relación que se genera entre los alumnos en el aula.
Hemos comprobado que el escenario socioeconómico de la comunidad está afectado de manera absolutamente transversal frente a esta situación, la cual queremos erradicar de todos nuestros establecimientos educacionales.
Desde el Ministerio hemos impulsado una política de convivencia escolar que también aborda la formación de los profesores, específicamente de los profesores jefes, y hemos abierto un camino para los asistentes de la educación. Sin embargo, tal como lo señaló la diputada señora Carolina Tohá, durante 2007 se abrirá un espacio muy concreto para las familias. Deben ser parte activa de este proceso, puesto que están cotidianamente con cada uno de sus hijos.
Debemos estar atentos y vigilantes con nuestros estudiantes, pero también con nuestros hijos. Debemos observar si padecen de insomnio, dolores de cabeza, dolores estomacales, desmayos y si tienen cambios bruscos de humor o si mantienen un excesivo silencio, pues puede deberse a la erosión de la estima.
Está demostrado que toda víctima cree ser la culpable de las agresiones o daños sufridos, por lo que siente vergüenza de abrir esos temas de conversación, más aún cuando es víctima de violencia en la familia. Se producen trastornos alimenticios y ausentismo escolar.
Reitero mis sinceros agradecimientos por la preocupación de la Cámara respecto de un tema tan sentido para alcanzar la calidad de la educación que todos esperamos.
La convivencia escolar juega un rol fundamental para que los alumnos asistan a sus establecimientos educacionales llenos de entusiasmo y éstos, por su parte, deben entender que su tarea es desplegar todas las capacidades y los talentos de sus alumnos.
No debemos tolerar que desde el mundo adulto se considere que esas relaciones de violencia son parte de las relaciones normales de nuestros jóvenes.
Hay datos que son ampliamente aceptados. Una niña o un niño que es humillado sistemáticamente presenta cuatro veces más riesgo que otro de generar tentativas de suicidio. Queremos un país que acoge y que brinda oportunidades para todos.
Por lo tanto, estamos ciertos de que tanto el proyecto de acuerdo que será votado por esta Sala, la creación de observatorios sobre la materia, el impulso en los establecimientos educacionales de la adopción de estatutos de convivencia, la apertura de líneas de atención e iniciativas como las señaladas por los diputados señores Olivares y Bobadilla enriquecerán la política de convivencia escolar, ámbito en el que el Ministerio de Educación ha iniciado un camino sin retroceso, con el objeto de alcanzar una educación de calidad, que es la gran aspiración que todos tenemos.
En el tiempo del Comité Radical Social Demócrata, tiene la palabra la honorable diputada Ximena Vidal.
La señora VIDAL (doña Ximena).-
Señor Presidente, aunque tendamos a pensar lo contrario, este tipo de sesiones nos permiten discutir y poner en el tapete situaciones como el acoso escolar, conocido internacionalmente como bullying, y reforzar la idea ciudadana y del Gobierno que los atropellos a la dignidad humana deben ser, primero, identificados y, luego, denunciados y regulados.
Nuestra carta fundamental nos debe servir de fundamento base para el respeto a la vida y la dignidad, y las demás herramientas normativas deben ser puestas al servicio de la persecución de cualquier conducta que perturbe, prive o restrinja dichas garantías y valores.
Las formas de acoso en cualquier estrato, segmento o ámbito social deben ser puestas en tela de juicio. Ello no sólo nos permitirá avanzar en el diagnóstico y consagración de las conductas jurídicamente reprobables, como el acoso, sino que, además, en la adopción de políticas decididas y acciones concertadas para intentar poner atajo a esos males.
Últimamente -no sólo aquí en Chile-, se habla mucho de bullying, que en esencia consiste en el maltrato entre iguales que se produce en el medio escolar.
Este tipo de prácticas ha existido siempre, sólo que ahora se les está empezando a prestar atención. Gracias a la cultura comunicacional del siglo XXI, es difícil esconderlas o desentendernos de esas prácticas.
Una encuesta del Instituto Navarro de la Mujer, realizada a más de seiscientos alumnos de secundaria de la ciudad de Navarra, concluyó que el bullying es sufrido entre el 7 y el 14 por ciento del alumnado y que al menos el 25 por ciento de los alumnos se ha sentido amenazado alguna vez. Son cifras que hay que tomar en cuenta.
Algunas de la conductas más frecuentes asociadas al rótulo de bullying consisten en insultar, reírse de los compañeros, amenazar y establecer una relación de poder opresora respecto de los pares al interior de un aula, pero específicamente hace referencia a un grupo de personas que se dedican al asedio, persecución y agresión de alguien o bien a una persona que atormenta, hostiga o molesta a otra.
Según el profesor Teodoro Hernández , cuatro aspectos que singularizan al bullying son los ataques o las intimidaciones físicas, verbales o psicológicas, destinadas a causar miedo, dolor o daño a la víctima, abuso de poder del más fuerte al más débil, ausencia de provocación por parte de la víctima y repetidos incidentes entre los mismos niños o jóvenes durante un tiempo largo y sostenido.
No nos debemos cansar de recordar los ámbitos, para que todos conozcamos de qué se trata y cuándo estamos enfrentados a este tipo de conductas.
Hay que destacar que una parte importante de los afectados por estas conductas son niños que no son capaces de expresar ni identificar esas conductas como una agresión. De ahí la importancia de vincular el tema con la educación para una mejor convivencia. Sólo de esa manera, se podrán atajar a tiempo los graves daños que se pueden derivar para las víctimas, los que llegan incluso al suicidio.
La obtención de satisfacción a través de la violencia para reafirmar personalidades y posiciones de liderazgo es una conducta claramente identificable y al parecer espontánea en los grupos de niños en edad escolar. La víctima puede ser cualquiera, pero puede haber rasgos que hagan especialmente vulnerables a algunos, como ser tímido, introvertido, hiperactivo, encerrado en sí mismo, o tener alguna característica física que le diferencia, teniendo como principales efectos en la víctima desprotección, humillación, aislamiento, inseguridad, indefensión y menoscabo en general.
Como en toda forma de hostigamiento y violencia, las prácticas del bullying están asociadas a una suerte de ley del silencio. Se mezclan estas actitudes de acoso en contra de las víctimas, con el nacimiento del miedo en los terceros espectadores, emoción que siempre se vincula a los entornos en los que se genera algún tipo de violencia.
El silencio, la percepción de no estar siendo agredido, la complicidad y otros códigos y prácticas veladas son las que finalmente contribuyen a conformar lo que denominamos acoso escolar o bullying.
La legislación comparada nos habla de países que nos llevan la delantera en la implementación de leyes antiviolencia. Para mí el tema es especialmente importante. Incluso, he presentado un proyecto que legisla sobre el acoso laboral. Aún tengo esperanzas de contar con la voluntad política de todos los sectores para su aprobación.
La violencia en todas sus dimensiones es dañina para la sociedad sana que queremos construir. Por lo tanto, debemos tomar las medidas de prevención y control necesarias para detectarla, enfrentarla y disminuirla.
A nuestro país le costó dar el paso, pero ahora cuenta con legislación para sancionar la violencia y el acoso sexual. Es hora de avanzar, no quedarnos en el diagnóstico y, desde nuestro escenario parlamentario, diseñar un marco regulatorio que sancione dichas prácticas. Pero no basta con eso, sino que debemos hacer un llamado a las personas para no ser cómplices de acciones violentas en los diversos ámbitos sociales.
Tiene la palabra el diputado don Marcelo Díaz.
Señor Presidente, comparto el juicio inicial que hizo el diputado Fulvio Rossi sobre las dudas que surgen respecto de los diferentes tipos de sesiones. Creo que, efectivamente, estamos discutiendo un tema que mañana no va a acaparar grandes titulares en la prensa, pero, sin duda, va a contribuir a que desde la Cámara de Diputados hagamos un aporte a un debate que se requiere.
Quienes conocen bien el fenómeno del bullying o del acoso escolar señalan inequívocamente que el primer paso para avanzar decisivamente en su eliminación, disminución o superación es, precisamente, dar visibilidad al problema, lo que significa que se debe poner en el relieve de quienes pueden tomar decisiones que permitan contribuir efectivamente a enfrentar, por ejemplo, las causas familiares.
Todos hablamos del papel que juega la familia en la educación. Sin embargo, nadie la preparó para educar. La familia es el principal medio de socialización, pero no hay una política decidida, activa y de apoyo a la familia para jugar el rol de transmisión de valores, de normas, de establecer, de cara a los hijos, lo que socialmente es reprobable o es aceptable.
Estas cosas han ocurrido, incluso, mucho antes de los mil seiscientos años que señalaba el diputado Verdugo . Pero, probablemente, en esa época no existía la exposición a la violencia que hoy tienen los niños a través de la televisión y de la sociedad en general. Crecientemente, la violencia se va transformando en un fenómeno cotidiano que para un niño puede ser interiorizada como algo normal o como algo que es parte de la sociedad que le toca vivir. Ese grado mayor de exposición a la violencia nos obliga a ser mucho más activos en fijar ciertos valores, principios y normas de lo que es socialmente aceptable.
Un ejemplo es el caso del Consejo de Europa. Ya el 2004, se elaboraron estatutos basados en valores y principios fundamentales compartidos por estudiantes de los países del Consejo de Europa, los cuales están incorporados en la Convención del Consejo de Europa para la Protección de los Derechos Humanos y los Derechos Fundamentales, que le dio relevancia social, política e institucional a nivel de las máximas instituciones europeas.
Por eso, es necesario que Chile también cuente con una política nacional de maltrato cero, antiacoso escolar, o como se quiera denominar. Países como el Reino Unido, dedican parte del tiempo de la televisión, en horario prime time, a difundir spot a los niños y sus padres para poner en conocimiento la existencia de este fenómeno. Así, los niños tienen la posibilidad de recurrir a sus padres, profesores, orientadores en los colegios, de manera que vean que hay caminos de salida, que esto no es un túnel sin salida que únicamente los puede conducir, por ejemplo, a tomar una decisión tan dramática como es el suicidio.
Debemos preocuparnos de considerar la voz de los profesores. Hoy, en Chile, en algunos casos, se está enseñando pedagogía por internet. Quisiera saber si eso permite formar a esos profesores para que cumplan debidamente con su función.
Hay otras propuestas concretas, como canales seguros de comunicación, buzones abiertos, un plan de voluntariados, como planteaba la diputada Nogueira , que no sólo puede ser para alumnos de sicología, sino también para adultos mayores para que ayuden al cuidado de los alumnos en los recreos, en salidas educativas, etcétera; la incorporación de asignaturas de educación en valores, de compañerismo, de convivencia; dar un papel efectivo a los centros de padres y apoderados y establecer medidas que nos permitan socialmente tener una mirada compartida, en cuanto a que éste es un fenómeno que crecientemente puede convertirse en un gran problema.
En mi intervención inicial planteé casos muy dramáticos, los que incluso hoy se han convertido en documentales universalmente conocidos, como el caso Columbine. No quisiera que en Chile se llegue a episodios de esa naturaleza.
Sólo este año, en las portadas de los medios de comunicación hemos tenido el caso del suicidio de una alumna. Cité el caso de una niña de 12 años, de mi distrito, en La Serena, que fue objeto de un intento de ahorcamiento por no convidar un dulce. O sea, se trata de situaciones de violencia extrema. Y esos no son casos aislados, son casos que están ocurriendo en forma creciente en distintos lugares del país.
Cuando tuve conocimiento de los casos de Pamela Pizarro y de Bárbara en La Serena, pensé en mi hija, de siete años. Probablemente, muchos de los que estamos acá que somos padres y tenemos contacto con menores de edad, pensamos en lo dramático que sería ver a nuestros hijos y, en general, a los niños expuestos a situaciones de esta naturaleza.
Por eso, creo que la Cámara de Diputados hace una contribución al realizar un debate sobre el tema que, probablemente, es transversalmente compartido. No va a generar polémica ni discusiones entre nosotros, pero nos permite, desde una institución fundamental de la República y de nuestro sistema democrático, decir al país que el tema también es parte de nuestras preocupaciones, porque se nos eligió para hacernos cargo de las realidades y necesidades del conjunto del país.
Tiene la palabra el diputado Juan Lobos.
El señor LOBOS.-
Señor Presidente , en realidad, me pregunto ¿cuál ha sido la razón para la realización de esta sesión? Sinceramente, ¿creemos que vamos a resolver algo? Pienso que estamos haciendo una catarsis colectiva, un lindo ejercicio, pero, al fin y al cabo, ¿qué vamos a legislar? ¿Vamos a resolver algo? ¿Vamos a crear una ley? No debemos olvidar que se trata de niños. ¿Los vamos a tener amarrados? ¿Qué vamos a hacer con ellos?
En realidad, lo que tenemos que hacer es educarlos. En eso venimos insistiendo hace mucho tiempo, En Chile hay un grave déficit, que es el deterioro en la calidad de la educación. Me refiero a educación como algo global y no sólo a lo que se aprende como una materia en clases; a lo que se entrega como valor, en el ámbito de la espiritualidad y el crecimiento personal.
Se dice por ahí que los niños y los borrachos dicen la verdad. Pero, no es la verdad. Esa es su verdad, la que ellos han aprendido. Y la verdad de la que nos hablan los niños del Chile de hoy es una verdad pobre en lo económico, en lo espiritual, con una crónica carencia de valores. Estamos siguiendo modelos ajenos, no tenemos respeto por nuestra propia identidad.
Hay hacinamiento, incluso, en las aulas de clase, donde no se dan las condiciones para que los niños puedan desarrollarse normalmente. Cuarenta o cuarenta y cinco niños en un aula, no es lo ideal. No hay infraestructura para que puedan hacer deporte; llegan a la casa y ésta es pequeña; tampoco está preparado el barrio. Se está haciendo un esfuerzo, pero hay que mejorarlo, porque de otra manera nos vamos a quedar siempre en lo mismo, dándonos vuelta en la misma situación.
Por lo menos, lo que vimos hoy es que en el aula campea la falta de tolerancia, la discriminación, el típico mote, el apodo, la falta de orgullo por lo nacional. Hoy, es denostado el que tiene algún ancestro indígena. En otros países, esto se lleva con orgullo. Además, existe nulo respeto por la diversidad; cualquiera que hable o se vista de distinta manera o parezca distinto, de inmediato, es discriminado. Estos antivalores, hoy día reinan por doquier.
En realidad, respecto de esto, considero que lo que debemos hacer, más que una sesión especial, es concientizarnos todos de que tenemos que hacer un esfuerzo social, y esto es tarea de todos: de los padres, de los educadores y del Gobierno, que debe entender este problema y dar un señal clara, resguardando el respeto por los valores de la familia, los valores espirituales y también el respeto por lo que yo llamo majestad de las instituciones.
En la actualidad, ser profesor en un aula es, prácticamente, nada. Los educadores han sido denostados permanentemente; incluso, son agredidos por algunos padres y, en algunos colegios, por los alumnos. ¿Por qué? Porque esto se ha ido dando, poco a poco, en esta cultura que es igual que en el tango Cambalache, aunque creo que habría que cambiar en la letra la expresión “siglo XX” por “siglo XXI”, porque, en realidad, éste se muestra mucho peor que aquél.
En este sentido, quiero poner el énfasis en este cultivo de los antivalores, y detenerme un momento para cambiar nuestra visión del problema. No podemos seguir así; podemos invertir muchísimo dinero, aprobar múltiples proyectos y crear leyes que sean realmente coercitivas para los niños, en este caso. Pero no vamos a solucionar el problema con eso, porque lo que nos falta es algo que hemos perdido: el valor de la convivencia sana entre personas que pueden ser distintas y pensar distinto. Estimados colegas, deberíamos partir por practicar eso.
Por último, me gustaría decir que lo que falta aquí es conciencia nacional, porque en cuanto al matonaje infantil, puedo decir que lo único que pasará es que el matón seguirá siéndolo, pero solamente hasta que el otro niño, el cobarde, lo aguante.
Por eso, vamos a presentar un proyecto de acuerdo, para que, mediante alumnos en práctica -ya lo mencionó la diputada señora Nogueira -, se puedan descubrir tempranamente estas conductas en el aula, y a través de un proyecto que, en realidad, no debería costar mucho dinero, actuar precisamente allí donde nosotros creemos que se produce el problema: como siempre, en este tipo de problemas sociales, entre los más desposeídos.
Tiene la palabra el honorable diputado Jaime Quintana.
El señor QUINTANA.-
Señor Presidente , estimados colegas, quiero destacar el valor de esta sesión y la relevancia que tiene el hecho de poner en discusión un tema aún no difundido en nuestro país, pero que tiene implicancias muy serias que van más allá de los casos que han conmocionado a la ciudadanía.
Por lo tanto, no comparto lo señalado por el diputado que me antecedió en el uso de la palabra, en cuanto a que, precisamente, en el caso ocurrido en la Primera Región , hay muchas cosas que, tal vez, pudieron haberse hecho, entre otras, la inexistencia de un protocolo en el establecimiento. Estamos hablando de un padre o de un apoderado responsable, que asistía regularmente al colegio y que había comentado estos hechos, pero no existía un espacio o un interlocutor a quien hacérselos presentes.
El acoso escolar o bullying, de acuerdo a la terminología del sicólogo noruego Dan Olius , es el conjunto de conductas que dicen relación con el maltrato entre escolares, y tiene que ver con la intimidación, tiranización, aislamiento, amenazas, insultos, sobre una o más víctimas, con intención de humillar y de someter abusivamente a un niño o niña indefensa.
El tema ha cobrado especial relevancia, a partir de lo sucedido a Pamela Pizarro , una niña de sólo 13 años, que estudiaba en el colegio Javiera Carrera de Iquique , y cuya motivación para llevar a cabo el acto de muerte no sería otro que el acoso, violencia y agresión de que era objeto por parte de un grupo de compañeras de colegio.
El tema relativo a la violencia física y síquica entre estudiantes es una materia de estudio relativamente nueva, que se comenzó a investigar en Estados Unidos y en algunos países europeos, a partir de la década del 70. Sin embargo, la comunidad escolar ha convivido con él de manera permanente. Tal vez, comenzó a adquirir verdadera importancia, a partir del aumento de la violencia, de la intensidad con que se practica y de las funestas consecuencias que está produciendo, no sólo en Chile, sino que en un considerable número de países que se catalogan como desarrollados, en los cuales grupos de estudiantes ven cómo el maltrato y la violencia pueden transformarse en un medio idóneo para conseguir determinados objetivos.
En la mayoría de los casos de acoso, sin llegar a un desenlace fatal, éstos suponen verdaderas torturas para niños y niñas, cuya única falta es ser estudiosos o comportarse en forma diferente a ciertos grupos escolares. En España, se ha transformado en un asunto de discusión pública, luego de que en septiembre de 2006 ocurrió un par de suicidios de jóvenes estudiantes, al parecer, inducidos por situaciones de acoso por parte de otros compañeros.
En Japón, el gobierno creó una comisión especial para hacer frente a la oleada de suicidios adolescentes, atribuidos al acoso escolar. Solamente en ocho días, entre el 9 y el 17 de noviembre de 2006, de 608 jóvenes japoneses que se suicidaron, está comprobado que 71 de ellos lo hicieron motivados por acosos. La comisión está dirigida nada menos que por el Premio Nobel de Química, Ryoji Noyori, e integrada por 17 especialistas. Dicha comisión ha sugerido la posibilidad de aislar a los acosadores y obligarlos a realizar servicios sociales.
El acoso representa una situación de poder muy desequilibrada entre el acosador, que en la mayoría de las situaciones actúa acompañado, y el acosado, que debe afrontarlo solo. De ahí que el acosador aproveche su ventaja para ejercer poder sobre otros y hacerlos actuar, ya sea activa o pasivamente.
Respecto de las causas que han provocado cambios de conducta en niños y adolescentes, se señalan, entre las principales, la despreocupación y, muchas veces, el temor del profesorado para asumir el control de las situaciones de acoso; el aumento de los casos de violencia doméstica y de mujeres y menores víctimas; el alto porcentaje de inestabilidad laboral al interior de los hogares y, obviamente, la violencia en los contenidos de ciertos programas de televisión y juegos electrónicos.
Los especialistas han señalado que hay que eliminar algunas frases que dicen al interior de los hogares, tales como: “Algo habrá hecho” o “Siempre ha sucedido”. Es necesario que el rol y la actitud de los docentes sea la de enfrentar directamente el problema de los acosos, a través de la mediación y de la conversación con los padres y con los cuidadores del acosador y de la víctima. También se hace necesario que en los recreos el personal de los colegios esté presente y reconozca y estudie las distintas dinámicas que se están produciendo entre los grupos de estudiantes, a fin de prevenir situaciones de acoso y abuso.
El sicólogo Olius , padre de la denominación bullying, ha desarrollado un modelo, que se ha aplicado con éxito en los países nórdicos, para detener y prevenir el amedrentamiento en los colegios, que consta de cuatro etapas fundamentales. En primer lugar, adultos cálidos que creen ambientes en los cuales exista preocupación por los intereses de los menores. En segundo lugar, poner límites a esta situación, definiendo entre profesores y alumnos -yo agregaría a los apoderados, porque es importantes que sepan lo que está ocurriendo al interior de la comunidad escolar- las conductas aceptables y las inaceptables al interior de la comunidad escolar. En tercer lugar, aplicar sanciones inmediatas; es decir, imponerlas inmediatamente después de ocurrido un episodio, intentando que no sean castigos físicos ni restrictivos, sino, en lo posible, tareas positivas para el que infringe la norma. En cuarto lugar, roles positivos, designando a educadores que actúen como árbitros y modelos para los estudiantes, los que se deben involucrar en sus dinámicas.
En mi opinión, en nuestro país, la situación aún es controlable y, para ello, se necesita una actitud proactiva de todos los actores que intervienen en el proceso educativo, llámense Gobierno -estoy cierto de que la ministra de Educación , señora Yasna Provoste , a partir de este estudio realizado por el Ministerio del Interior, en conjunto con la Universidad Alberto Hurtado, sin lugar a dudas, va a dimensionar con más profundidad el problema-, municipios, escuelas, familia, etcétera, para lo cual se hace necesaria una revisión del sistema educativo que vaya más allá de la infraestructura y de los resultados académicos de los estudiantes, poniendo especial énfasis en la creación de ambientes de estudio en los que predominen los valores y climas de trabajo, carentes de situaciones agresivas y violentas.
No quiero dejar de mencionar, en esta oportunidad, una situación que en Chile considero gravísima, en algunos casos, y que se da más allá de la educación básica y media. Me refiero a los famosos ritos de iniciación que se están dando en los niveles de la educación superior, en donde los llamados mechoneos han llegado a situaciones fuertes de violencia, de degradación y de humillación hacia los recién incorporados. Al contrario de lo que se buscaba originalmente, que era colocar situaciones de dificultad y de ingenio a los novatos, cortarles el pelo, etcétera, hoy se busca, derechamente, destruir su vestimenta y, en lo posible, su dignidad como personas. No son pocos los casos en los últimos años en que se han provocado daños corporales por medio de ácidos y sustancias peligrosas.
Sin duda, la situación que se discute tiene un tratamiento complejo, pero debe ser abordada a la brevedad. Por eso la importancia del debate de hoy en la Cámara de Diputados.
Ya en los casos de la violencia intrafamiliar, legislar y hacer aplicable la legislación ha llevado por un camino difícil y no muchas veces breve. Lo mismo ha sucedido con la normativa sobre acoso sexual, pero los esfuerzos deben realizarse y prevenir, antes de que sea tarde, situaciones que podrían resultar desastrosas, como el caso de la escuela Columbine, en Estado Unidos.
Tiene la palabra el diputado Joaquín Godoy Ibáñez.
El señor GODOY.-
Señor Presidente , creo que este tema es muy importante, porque nos muestra la realidad que viven hoy los niños, el futuro de nuestro país, y el tipo de sociedad que se está construyendo.
La verdad es que los suicidios recientes de tres escolares, de 13, 16 y 18 años, en el transcurso de dos semanas, han impactado profundamente en la opinión pública nacional. De los tres, el que produjo el mayor impacto fue el suicidio de Pamela Pizarro, una niña de 13 años, de Iquique, que se ahorcó debido al hostigamiento reiterado de que era objeto por parte de sus compañeras, acoso presencial, o bullying, como se denomina en inglés, y a través de correos electrónicos o e.bullying; cyber bullying, cyber-acoso.
En forma muy general, el bullying es descrito como una forma de maltrato, normalmente intencionado y perjudicial de un alumno y su patota -”gang”- hacia un compañero, generalmente más débil, al cual convierte en su víctima habitual. Suele ser persistente y puede durar semanas, meses y años.
La mayoría de los “bullies” o agresores actúan movidos por un abuso de poder y un deseo de intimidar y dominar a través de agresiones físicas -atacar físicamente, robar o dañar sus pertenencias-, intimidación verbal -poner sobrenombres, insultar, efectuar comentarios burlescos-, hostigamiento indirecto -propagar rumores sucios y exclusión social-.
En nuestra ciudad debimos lamentar, el 12 de abril de 2005, el suicidio de Carolina Díaz guerra, de 15 años, quien se ahorcó a causa del hostigamiento en su barrio debido al rumor de un supuesto embarazo -falso-, rumor que fue llevado al liceo, el cual lo acogió y se sumó al hostigamiento.
Es necesario consignar, en forma muy ligera, que en el bullying la víctima sufre estrés, ansiedad, miedo continuo, trastornos emocionales, como fracaso, impotencia y frustración; baja autoestima, trastornos cognitivos, trastornos de memoria; dificultades para concentrarse, falta de iniciativa, alteración del sueño. La víctima entiende que no puede controlar los sucesos de su entorno a través de respuestas propias. Muchos de estos aspectos le perseguirán durante toda su vida.
En relación con el agresor, se trata de un predelincuente que adquiere una pedagogía negativa respecto a la valoración moral. Esta persona humilla a otra y se socializa con una conciencia de “cladestinidad” que afecta su desarrollo socio-personal. Cree que las normas sociales están para saltárselas. Es más, que el saltárselas le puede proporcionar prestigio social.
Otro aspecto a considerar es que, a partir del uso masivo de las nuevas tecnologías de la comunicación e información, ha surgido en los colegios una variante al acoso escolar -bullying- a través del uso -para hostigamiento- de blogs, páginas web, foros de chat, mensajería por celular, correo electrónico, conversaciones a través de Messenger. Se usan estos medios electrónicos par hostilizar, insultar, intimidar, amenazar y ridiculizar a compañeros de clase o de colegios.
El “cyber-acoso” comparte las características propias del acoso escolar presencial y directo, pero presenta particularidades que maximizan el daño, ante el que existe un vacío debido a la falta de regulación en la publicación de contenidos a través de la red.
En general, en el “cyber-acoso” se distinguen dos tipos de hostigamiento: el realizado por un par que refuerza, vía Internet, un acoso ya emprendido en forma presencial en el terreno escolar, por lo cual la víctima ya conoce quien es su agresor, y aquél que emprende una persona desconocida sin que la víctima sepa quien lo acosa y por qué, lo que profundiza aún más la sensación de impotencia que caracteriza a la víctima del acoso. Esta modalidad de hostigamiento a través de internet es favorecida debido al anonimato que entrega la red.
Esta modalidad de hostigamiento adquiere especial relevancia en países como el nuestro, de alta penetración de Internet, en especial en jóvenes. Efectivamente, el 32 por ciento de los usuarios de la red en Chile tiene entre 12 y 18 años.
El primer estudio exploratorio nacional de violencia en el ámbito escolar realizado conjuntamente entre los ministerios del Interior y de Educación a escolares de séptimo básico a cuarto medio, indicó que el 45 por ciento de los estudiantes ha sido agredido. El 38 por ciento se declaró agresor. Asimismo, el 52 por ciento de los docentes declaró considerar la agresión como un hecho de alta frecuencia, algo que ocurre o todos los días o una vez a la semana.
Tanto estas cifras como las relaciones de agresión y victimización que se muestran entre los escolares, son aspectos extremadamente preocupantes que no deben llamarnos la atención sólo cuando son portadas en los medios de comunicación, sino que nos deben llevar a reflexionar sobre tres puntos fundamentales:
1. Cuales son las mejores pautas de intervención para enfrentar y prevenir el bullying -difusión de técnicas de manejo de conflicto, mediación y otras; campañas de sensibilización-.
2. Si deben aplicarse sanciones a menores por daños irreparables causados a las víctimas, daños que en la mayoría de los casos serán permanentes. Este punto se ha tratado de manera extensa en España.
3. Analizar el hecho que actualmente nos encontramos en una sociedad en la cual los sistemas de comunicación han variado radicalmente con respecto a los de veinte o treinta años atrás, lo cual impacta de manera importante en lo que dice relación con los grados de discernimiento. Es decir, la información que es capaz de manejar un niño de 11 años hoy puede hacerlo perfectamente consciente de ciertos actos y de ciertas formas de pensar. Por ello, en lugar de buscar y aplicar sanciones o de bajar la edad del discernimiento para hacerlos responsables de algún tipo de delito, nosotros deberíamos tomar conciencia de que el mundo cambió y que Internet y las tecnologías de la información entregaron destrezas y herramientas, tanto síquicas como físicas, que sin ninguna duda alteraron y aceleraron de manera radical el desarrollo de los adolescentes.
Tiene la palabra el diputado Fulvio Rossi.
Señor Presidente , la verdad es que no queda mucho que decir de la definición, de los perfiles de los agresores, de los testigos, de las víctimas, de las causas. Además, la exposición del diputado Godoy , que acaba de intervenir, creo que ha sido muy completa.
Más bien, me gustaría responderle al diputado Juan Lobos , porque se preguntaba qué podíamos hacer nosotros. Podemos hacer hartas cosas. Afortunadamente, existe esta instancia para tener un diálogo directo y -espero- productivo con la ministra de Educación , que ha manifestado su disposición de acoger varias propuestas.
Por eso, primero quiero proponer -está en el proyecto de acuerdo que hemos presentado- la creación de un observatorio nacional de convivencia escolar, básicamente porque es fundamental tener información.
Hoy, en Chile tenemos poca información; hay poca estadística. La mayor parte de la evidencia y de la información, en las que se han fundamentado las intervenciones de algunos colegas, provienen de estudios que se han hecho en Inglaterra, Francia, España, Japón , países que le han dado importancia a este fenómeno y han desarrollado políticas públicas.
En Chile tenemos poca información, por un lado. En el mentado observatorio sería posible instaurar una política nacional contra el maltrato. Nosotros hemos dicho cero al acoso escolar. Desde esta perspectiva, es fundamental terminar con la tendencia a la minimización, a decir que éste es un problema de los niños, que ya va a pasar, porque habitualmente estos comentarios están en la génesis de las consecuencias graves que muchas veces hemos tenido que presenciar, por no darle la importancia que tiene.
Entonces, no debemos minimizarlo. Debemos hacer un seguimiento de las políticas públicas en materia de promoción de una convivencia respetuosa, de una manera pacífica de resolver los conflictos, como también es importante hacer una campaña de sensibilización. Queremos pedírsela al Ministerio de Educación, porque me imagino que, incluso, muchos diputados no sabíamos acerca del término bullying; que existía esta situación de acoso, de hostigamiento, de maltrato, que tiene una definición y hay formas de tratarla. Insisto en que no es normal que un niño sufra, que sienta una sensación de menoscabo, de disminución de su autoestima, que llore en un rincón de la escuela; no son cosas normales, no van a pasar si no hacemos algo al respecto.
Ése es el sentido de un observatorio.
Además, debemos ser capaces de incorporar en este proceso a los padres y apoderados. Son fundamentales, porque, como hemos visto, dentro de las causas hay algunas que dicen relación con la casa, como -decía al principio- la falta de control, de capacidad de diálogo, de supervisión -no hay límites éticos que se entregan al joven- o la falta de comprensión moral de lo que es bueno y malo, y, muchas veces, el agresor -quien no necesariamente va a ser un futuro delincuente, como se dijo, y por eso hay que actuar antes- agrede porque en su casa también es agredido. Entonces, ahí hay que hacer un esfuerzo en relación con la familia; posteriormente, con la escuela. No siempre los profesores están capacitados o evidencian este fenómeno. De hecho, los datos que tenemos nos indican que cuando más del 50 por ciento de los niños dice haber sufrido hostigamiento, acoso o maltrato de parte de sus compañeros, sólo el 11 por ciento -cinco veces menos- de los profesores dice haberse dado cuenta de esa situación.
Por eso, agregamos a la propuesta que le hacemos a la ministra, que es muy importante romper con la ley del silencio. Se establece una verdadera ley del silencio, porque muchas veces el testigo, al igual que la víctima, tiene temor de denunciar el hecho. Por tanto, debemos facilitar canales seguros, secretos, para que se pueda entregar este tipo de información a las direcciones de los establecimientos y, en ese sentido, hay países que han desarrollado con mucho éxito la línea 800 -en Inglaterra, por ejemplo, me parece que hubo cerca de ochenta mil llamadas en su primer año de funcionamiento- y también el buzón de sugerencias en las escuelas o la implementación de un programa de convivencia pacífica o de prevención del acoso infantil. Asimismo, un sistema de supervisión, de inspectores, quienes deben conocer el tema y estar sensibilizados, porque hay sitios o espacios físicos en los establecimientos educacionales donde ocurren con más frecuencia acosos o maltratos. Sicólogos plantean, por ejemplo, que, hoy, el baño es un lugar al que, lamentablemente, por todas las denuncias de pedofilia que ha habido, los profesores e inspectores tienen miedo de ingresar a él, y que es un sitio seguro para el agresor. Por eso es importante que los inspectores hagan un trabajo en ese sentido.
Hay que potenciar la mediación escolar y -lo dijo el diputado Godoy- utilizar la misma tecnología y los medios audiovisuales, que nos entregan contenidos de violencia, en sentido inverso.
Asimismo, incorporar los servicios de salud para poder dar apoyo integral a la víctima como también reeducar al victimario.
Esperamos que estas medidas tengan favorable acogida por la ministra. Estoy convencido de que sobre esta materia podemos avanzar mucho como país. Debemos trabajar todos juntos para que en las escuelas exista convivencia democrática.
Tiene la palabra el honorable diputado Mario Venegas.
El señor VENEGAS .-
Señor Presidente , no estuve al inicio de esta discusión, como consecuencia de que estábamos sesionando simultáneamente en la Comisión de Pymes.
Para ser sincero, cuando recibí la notificación a esta sesión especial, me pareció que el tema no era de gran relevancia y no tenía contemplado intervenir. Conversé con algunos diputados acerca del sentido de este tema y no niego su valor conceptual, pero quiero plantear una opinión un poco distinta. A mi entender, este tema relacionado con el acoso que puede darse entre niños nos es más que la reproducción, en el subsistema escolar, de patrones, de conductas que se dan en la sociedad mayor y respecto de la cual no sólo debemos hacer una reflexión, sino también ver cuántos de nosotros mismos contribuimos a generar, porque, precisamente, el modo en que nos comunicamos, nos relacionamos, muchas veces está marcado por la violencia verbal, por mensajes. Eso es lo que ven los niños, los jóvenes, que observan los medios de comunicación, especialmente la televisión, que destacan este tipo de conductas.
Si uno mira cualquier noticiero de cualesquiera de los canales de televisión del país, va a apreciar que parte importante de él está centrado en temas violentos. Eso es lo que se exalta. Raramente hay espacios destinados a destacar actos positivos, valorables, desde el punto de vista ético o moral.
Entonces, mi preocupación apunta al hecho de cómo esta discusión de carácter conceptual baja para poder ejercer algunas acciones de carácter práctico. El diputado Rossi mencionó que era importante la presencia de la ministra de Educación para que se tomen medidas. Desde mi condición de profesor de aula, durante muchos años, y, desde mi condición de padre con hijos que ha tenido que convivir con este problema, quiero señalar que cometeríamos un grave error si, una vez más, entregamos esta responsabilidad a la escuela. El sistema escolar de hoy presenta problemas muy serios y, en los últimos años, como consecuencia de las políticas educacionales, hemos ido entregando más y más responsabilidades que ayer fueron asumidas por otras instituciones, entre ellas, la familia, la iglesia u otras. Hoy, los profesores tienen un problema muy serio. El sistema de financiamiento nos indica que, en la actualidad, por ley, hay cursos de hasta cuarenta y cinco alumnos. Es cierto que, en la realidad, no siempre los hay. Ha cambiado la sociedad. Los niños y los jóvenes de hoy no son los de hace dos o tres décadas, y para los profesores es una complicación muy grande manejar y entender el tipo de relaciones sociales que se dan al interior de una escuela. En consecuencia, tenemos profesores atendiendo gran número de alumnos; escasez de personal para vigilar pasillos y patios donde se produce el acoso; sistemas educacionales, especialmente municipales, desfinanciados o que obedecen a un modelo obsoleto.
Para cambiar esto y dar responsabilidad a las escuelas, tendríamos que estar dispuestos a entregarles más dinero, recursos, de manera que cuenten con personal más especializado, que sepa de mediación, que se ocupe de la convivencia al interior de las escuelas, etcétera. Eso, hoy por hoy, desgraciadamente, es imposible.
Entonces, quisiera que reparáramos también que en el último tiempo se ha ido produciendo, como consecuencia de adecuar nuestras normas a las de otras partes del mundo -como la reforma educacional-, éstas se han ido flexibilizando, lo que a juicio de profesores y de muchos padres, las normas están más centradas en los derechos que en los deberes, lo que genera, al interior de la escuela, un tipo de relaciones que no hace posible abordar este tipo de situaciones, particularmente, si queremos centrar el problema una vez más en las escuelas.
Los actores del sistema escolar no tienen herramientas para abordar un tema de la naturaleza que nos convoca; incluso las relaciones entre profesor y alumnos han estado pasando por un momento muy delicado. Alguien dijo que ni siquiera pueden ir a los baños, porque se le puede dar interpretaciones equívocas.
Como reflexión final, esta Cámara, todos los diputados, además de preocuparnos de analizar conceptualmente el tema, debiéramos comprometernos a que la forma de relacionarnos fuera modelo digno de imitarse por los niños y jóvenes. Desgraciadamente, nos ven en los medios de comunicación con modelos conductuales que no apuntan, precisamente, en la dirección de resolver el tema que estamos analizando.
El señor Secretario va a dar lectura a un proyecto de acuerdo.
El señor LOYOLA ( Secretario ).-
Proyecto de acuerdo N° 273, de los señores Rossi, Díaz, don Marcelo; Ortiz, Insunza, Silber; diputadas Tohá, doña Carolina; Vidal, doña Ximena; Turres, doña Marisol; y diputados Sepúlveda y Súnico.
Que el acoso escolar o ‘bullyng’ se caracteriza por el maltrato, intimidación u hostigamiento entre iguales (escolares, adolescentes);
Que, en algunos casos, dicho maltrato ha llevado a la víctima a cometer suicidio;
Que, en muchos otros, produce graves secuelas, tanto en la víctima como en el agresor y, también, en los testigos;
Que el maltrato entre escolares es una conducta extraordinariamente frecuente, pero que, lamentablemente, tiende a ser minimizada en su importancia y gravedad;
Que, en Chile, en un estudio entre dos mil trescientos alumnos, realizado por la Universidad del Desarrollo, se concluyó que más de la mitad de los escolares -entre once y diecisiete años de edad- habían sido víctimas de acoso escolar de parte de sus compañeros, al menos una vez en los últimos seis meses;
Que, últimamente, han ocurrido dramáticos casos en el país, incluyendo suicidios, intentos suicidas y múltiples denuncias de maltratos físicos y sicológicos a nivel escolar;
Que es fundamental socializar y difundir los alcances de este grave problema, sensibilizando a la población y, particularmente, a los miembros de la comunidad estudiantil;
Que es posible detectar a tiempo situaciones de maltrato, corrigiendo las causas y apoyando integralmente a los afectados, y
Que el bullying, además, perjudica y deteriora gravemente los procesos de aprendizaje.
La Cámara de Diputados acuerda:
Solicitar a la:
1. Ministra de Educación que:
1.1. Cree un Observatorio Nacional de Convivencia Escolar que tenga a su cargo:
La definición y aplicación de una política nacional de maltrato cero al acoso escolar;
La realización de estudios e investigaciones que permitan profundizar y actualizar los conocimientos respecto del acoso escolar en Chile;
La implementación de campañas nacionales de sensibilización sobre el tema;
La elaboración de un programa de formación y sensibilización para estudiantes, profesores y padres, al objeto de establecer una cultura de ‘maltrato cero al acoso y a su encubrimiento’;
El establecimiento de políticas antiacoso escolar de colegios seguros o ‘colegios democráticos sin violencia’; y
La realización de encuestas anuales sobre acoso escolar para detectar posibles problemas que sean invisibles.
1.2. a) Impulse en cada establecimiento educacional la adopción de Estatutos de Convivencia para promover una ‘educación democrática sin violencia’;
b) Implemente Programas de Prevención del Acoso Infantil o Planes de Convivencia en todos los establecimientos educacionales, al objeto de desarrollar acciones que faciliten las relaciones de los miembros de la comunidad educativa, fomenten la existencia de actividades, espacios y tiempos para mejorar las relaciones entre compañeros y compañeras y priorizar la formación del profesorado y las familias para abordar la educación para la convivencia;
c) Cree una línea telefónica 800 a disposición de los menores;
d) Ponga en funcionamiento: canales seguros y secretos de comunicación entre la dirección de los colegios y los alumnos, tales como buzón de sugerencias abierto permanentemente; un sistema de supervisores para recreos, comedores, y otras zonas de riesgo;
e) Introduzca asignaturas de educación en valores, convivencia, compañerismo, civismo, no agresión;
f) Incorpore la tecnología audiovisual (televisión, cine, video) a la sala de clases, como instrumento educativo para prevenir la violencia;
g) Otorgue un rol concreto a los Centros de Padres y Apoderados;
h) Elabore folletos informativos aportando consejos para padres, profesores y los propios alumnos;
i) Potencie la mediación escolar para prevenir y resolver conflictos escolares, y
j) Lleve a cabo un programa de voluntariado de ayuda en las salidas educativas, fuera del recinto escolar, a la vez, de vigilar entradas y salidas de los alumnos del centro escolar, o participar en la vigilancia de los recreos.
1.3. Estudie la elaboración de un Estatuto Legal Específico de Acoso Escolar.
2. Ministra de Salud que ponga en funcionamiento un programa especial en los Servicios de Salud para dar acogida y apoyo a los niños involucrados en situaciones de acoso escolar y a sus familias.”
-Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 60 votos; por la negativa, 0 votos. Hubo 2 abstenciones.
Alinco Bustos René; Allende Bussi Isabel; Araya Guerrero Pedro; Arenas Hödar Gonzalo; Bauer Jouanne Eugenio; Becker Alvear Germán; Bertolino Rendic Mario; Bobadilla Muñoz Sergio; Ceroni Fuentes Guillermo; Chahuán Chahuán Francisco; De Urresti Longton Alfonso; Delmastro Naso Roberto; Díaz Díaz Marcelo; Egaña Respaldiza Andrés; Encina Moriamez Francisco; Enríquez-Ominami Gumucio Marco; Escobar Rufatt Alvaro; Espinosa Monardes Marcos; Espinoza Sandoval Fidel; Galilea Carrillo Pablo; García-Huidobro Sanfuentes Alejandro; Godoy Ibáñez Joaquín; Goic Boroevic Carolina; González Torres Rodrigo; Jaramillo Becker Enrique; Jarpa Wevar Carlos Abel; Kast Rist José Antonio; Leal Labrín Antonio; Lobos Krause Juan; Masferrer Pellizzari Juan; Meza Moncada Fernando; Monsalve Benavides Manuel; Montes Cisternas Carlos; Muñoz D’Albora Adriana; Ojeda Uribe Sergio; Olivares Zepeda Carlos; Ortiz Novoa José Miguel; Pacheco Rivas Clemira; Pascal Allende Denise; Pérez Arriagada José; Quintana Leal Jaime; Recondo Lavanderos Carlos; Rossi Ciocca Fulvio; Rubilar Barahona Karla; Sabag Villalobos Jorge; Sepúlveda Hermosilla Roberto; Sepúlveda Orbenes Alejandra; Súnico Galdames Raúl; Tohá Morales Carolina; Turres Figueroa Marisol; Ulloa Aguillón Jorge; Uriarte Herrera Gonzalo; Urrutia Bonilla Ignacio; Valcarce Becerra Ximena; Vargas Lyng Alfonso; Venegas Cárdenas Mario; Venegas Rubio Samuel; Verdugo Soto Germán; Vidal Lázaro Ximena; Von Mühlenbrock Zamora Gastón.
Dittborn Cordua Julio; Duarte Leiva Gonzalo.
El señor LEAL (Presidente).- Por haber cumplido con su objeto, se levanta la sesión.
-Se levantó la sesión a las 20.28 horas.
JORGE VERDUGO NARANJO,
Jefe de la Redacción de Sesiones.
1.	Oficio del Senado.
“Valparaíso, 17 de enero de 2007.
Tengo a honra comunicar a vuestra Excelencia que el Senado ha dado su aprobación al proyecto de ley, de esa Honorable Cámara, que modifica la ley N° 18.700, Orgánica Constitucional sobre Votaciones Populares y Escrutinios, con el objeto de reconocer el derecho a la asistencia en el acto de votar para las personas con discapacidad, correspondiente al Boletín N° 3.504-11, con las siguientes modificaciones:
Letra a)
La ha reemplazado por la siguiente:
“a) Sustitúyese el inciso tercero por el siguiente:
“Con todo, las personas con alguna discapacidad que les impida o dificulte ejercer el derecho de sufragio, podrán ser acompañadas hasta la mesa por otra persona que sea mayor de edad, y estarán facultadas para optar por ser asistidas en el acto de votar. En caso de duda respecto de la naturaleza de la discapacidad del sufragante, el presidente consultará a los vocales para adoptar su decisión final.”.”.
La ha sustituido por la siguiente:
“b) Agrégase el siguiente inciso final:
“En caso que opten por ser asistidas, las personas con discapacidad comunicarán verbalmente, por lenguaje de señas o por escrito al presidente de la mesa, que una persona de su confianza, mayor de edad y sin distinción de sexo, ingresará con ella a la cámara secreta, no pudiendo aquél ni ninguna otra persona obstaculizar o dificultar el ejercicio del derecho a ser asistido. El secretario de la mesa dejará constancia en acta del hecho del sufragio asistido y de la identidad del sufragante y su asistente.”.”.
Lo ha sustituido por el que sigue:
“2.- Introdúcense las siguientes modificaciones al inciso segundo del artículo 64:
a)	A continuación del sustantivo “minuto”, agrégase una coma (,) y la frase “salvo las personas con discapacidad, quienes podrán emplear un tiempo razonable”, y
b)	Reemplázase la frase “inválidos y enfermos” por “personas con discapacidad”.”.
Ha suprimido el vocablo “también” escrito en el inciso final propuesto para el artículo 65.
Lo ha sustituido por el siguiente:
“5.- Introdúcense las siguientes enmiendas al artículo 132:
a)	Reemplázase, en el número 7), la letra “y” y la coma (,) que la antecede, por un punto y coma (;);
b)	Sustitúyese, en el número 8), el punto final por la letra “y”, antecedida de una coma (,), y
c)	Agrégase el siguiente número 9):
“9) Impedir, obstaculizar o dificultar, maliciosamente, el ejercicio del derecho a sufragio de una persona con discapacidad.”.”.
Ha intercalado, a continuación, un nuevo número 6.-, del siguiente tenor:
“6.- Introdúcense las siguientes enmiendas al artículo 136:
“9) El que sea sorprendido presionando a un elector con discapacidad, o a la persona que le sirve como asistente.”.”.
Ha pasado a ser Nº 7.-, reemplazado por el siguiente:
“7.- Reemplázase en el inciso primero del artículo 137, la frase “salvo que se tratare de un elector inválido o no vidente”, por “salvo que se trate de discapacitados que hubieren optado por ser asistidos en el acto de votar, con excepción de los casos de delito flagrante”.”.
Hago presente a vuestra Excelencia que este proyecto fue aprobado, en general, con el voto conforme de 30 señores Senadores de un total de 48 en ejercicio, y, en particular, el número 4.- del artículo único, con el voto conforme de 25 señores Senadores de un total de 38 en ejercicio, y las demás disposiciones de dicho artículo único, con el voto conforme de 28 señores Senadores, también de un total de 38 en ejercicio, en el carácter de normas orgánicas constitucionales.
Lo que comunico a vuestra Excelencia en respuesta a su oficio Nº 5.188, de 12 de octubre de 2004.
Acompaño la totalidad de los antecedentes.
(Fdo.): EDUARDO FREI RUIZ-TAGLE , Presidente del Senado ; CARLOS HOFFMANN CONTRERAS , Secretario General del Senado ?.
Moción de los diputados señores Delmastro , Becker , Bertolino , Galilea , García , Girardi , Monckeberg, don Nicolás ; Salaberry , Vargas , y de la diputada señora Herrera , doña Amelia .
Elimina la prohibición de la venta de cigarrillos a menos de 100 metros de los establecimientos de enseñanza básica y media. (boletín N° 4842-11)
1.	Que, la ley N° 20.105, que modificó la ley del Tabaco, estableció en el artículo 4° de la ley N° 19.419, la prohibición absoluta de venta de cigarrillos a los menores de 18 años. El mismo artículo, en su inciso segundo, adicionalmente, prohíbe la venta de todo tipo de productos hechos con tabaco en aquellos lugares que se encuentren a menos de 100 metros de los establecimientos de educación básica y media sin atender la edad del comprador.
2.	Que, la prohibición de venta a menos de 100 metros de los establecimientos de educación básica y media ha afectado de manera significativa a más de 5.000 pequeños comerciantes, quienes han visto reducida sus ventas e ingresos por la aplicación de esta norma. Ello ha sido confirmado por estudios académicos, como el realizado por el Centro de Políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo, que demuestran que la prohibición de expendio de cigarrillos a menos de 100 metros de los establecimientos de educación básica y media ha afectado severamente sus ventas, no sólo de este producto, sino de la totalidad de su oferta.
3.	Que, diversas organizaciones gremiales que representan a los trabajadores suplementeros, pequeños comerciantes y propietarios de establecimientos de expendio de alimentos y bebidas, que se encuentran en la zona de exclusión, han hecho presente que la mencionada prohibición es un gravamen injusto y discriminatorio para sus afiliados.
4.	Que, la mencionada disposición ha llegado a absurdos tales, como que resulta aplicable incluso cuando la totalidad de los establecimientos educacionales de enseñanza básica y media se encuentran cerrados, ya sea en horario nocturno, período de vacaciones escolares, feriados y domingos, lo cual carece de justificación alguna.
5.	Que, el comercio establecido ha cumplido estrictamente la prohibición de venta a menores de 18 años, como lo demuestra la fiscalización realizada por los organismos competentes. Sin embargo, producto de la mencionada prohibición ha aumentado el comercio informal de cigarrillos sueltos y contrabando en lugares próximos a establecimientos educacionales por parte de comerciantes informales, quienes no discriminan su venta entre mayores o menores de edad.
6.	Que, la norma resulta ser redundante al existir la prohibición de venta absoluta en todo el territorio nacional, de productos elaborados con tabaco a menores de 18 años, por lo que la prohibición de venta a todo tipo de público de esos productos a menos de 100 metros de los establecimientos de educación básica y media no se justifica.
7.	Que, la eliminación de esta norma no significaría un aumento de la venta de productos hechos con tabaco a menores. Por el contrario, permitiría mantener la venta de estos productos en el comercio formal, el cual está comprometido con el respeto irrestricto de la ley a diferencia de lo que ocurre con el comercio informal que ha venido apareciendo desde el inicio de la aplicación de la nueva normativa.
Por tanto, venimos en proponer el siguiente
Artículo único: Modifíquese el artículo 4° de la ley N° 19.419, de la siguiente forma: “Elimínese en el inciso segundo los párrafos finales, reemplazando el punto seguido (.) que sigue al vocablo “anterior” por un punto aparte (.)”.
Moción de los diputados señores Escobar , Aguiló, Barros , Correa, García , Meza , Saffirio , Sule, Valenzuela , y de la diputada señora Soto, doña Laura .
Modifica la ley N° 18.700, Orgánica Constitucional de Votaciones Populares y Escrutinios, estableciendo la obligatoriedad de presentar un programa político o valórico y enunciar proyectos de trabajo por parte de los candidatos a cargos de elección popular al momento de inscribir una candidatura. (boletín N° 4843-06)
“Vistos:
1.	La necesidad de trasparentar ante los electores el pensamiento y postura de los candidatos a cargos de elección popular, esto es informar a la opinión pública, no sólo la posición política que representan sino también sus motivaciones personales, los compromisos que asumen los candidatos y el plan de trabajo enunciado con objetividad y claridad, con el objeto de que la ciudadanía al momento de sufragar conozca a cabalidad a la o las personas a quien elegirá y lo que ellos representan más allá de su posible afiliación partidista.
2.	La necesidad de los candidatos de velar por el debido cumplimiento de los principios de probidad y transparencia. Para ello, estimamos que una de las áreas más emblemáticas constituye el área de la propuestas electorales. En este aspecto el candidato debiera manifestar un conocimiento del cargo al cual postula y debe estar en condiciones de enunciar a lo menos los principios rectores que regirán su accionar en caso de resultar electo. El desarrollo de esta temática representa un compromiso inicial con su electorado y permite a este último, evaluar en el transcurso del tiempo el cumplimiento real y efectivo del candidato electo en el cumplimiento de su función.
3.	Que, atendida la actual percepción de la ciudadanía hacia los partidos políticos y, en particular, hacia la función parlamentaria, debe obligar a sus actores a una profunda reflexión sobre las causas de tal percepción. Creemos que uno de los factores que motiva la evaluación negativa hacia los partidos políticos y hacia las personas que participan en la actividad política es, en primer lugar, la facilidad con la que se efectúan promesas de carácter electoral para capturar los votos de los electores. Estas promesas a veces son desechadas por diversas razones pero generan decepción y alejamiento de los ciudadanos hacia los políticos y sus organizaciones. En segundo término puede señalarse que en determinados casos un candidato no se interioriza profundamente con la misión a la que se compromete desarrollar si resulta electo y eso le puede llevar a seguir la corriente de su partido o pacto electoral sin preocuparse de desarrollar a priori una propuesta valórica y práctica que refleje un compromiso personal real y objetivo hacia la ciudadanía. Lo expuesto puede advertirse fundamentalmente en las candidaturas que versan sobre cargos de representación comunal, distrital o de circunscripción.
4.	Que la alta investidura y responsabilidad de los cargos a los cuales postulan hace procedente exigirle a los candidatos a elecciones populares a que se refiere la ley N° 18.700, una muestra de adhesión al principio de transparencia, como es la presentación, al momento de la declaración de la candidatura respectiva, de un programa que enuncie los contenidos generales a nivel valórico, político y de ejecución de proyectos en que se sustente tal candidatura.
5.	Se hace presente que se estima de tal importancia el cumplimiento de esta obligación que su omisión traerá como consecuencia que el Director del Servicio Electoral proceda a rechazar la inscripción de la candidatura afectada.
6.	El programa descrito en el número cuarto será de conocimiento público y los electores podrán contrastar si existe concordancia entre lo manifestado al momento de la declaración de candidatura y lo expuesto efectivamente en el desarrollo de la campaña. Creemos que legislar sobre este aspecto es una de las muchas maneras de recobrar con trabajo y efectividad la confianza de la ciudadanía. Además, debemos tener en cuenta que, en conformidad con lo dispuesto en el texto de la ley N° 19.884, en particular lo previsto en el párrafo segundo del Título ll, una parte del financiamiento de la campaña proviene de fondos públicos. Creemos, que la aprobación del nuevo requisito que aborda la presente moción contribuye a restablecer en parte la credibilidad y la seriedad de las candidaturas a los cargos que previene la ley N° 18.700.
7.	Se hace presente que el contenido del presente proyecto debe ser complementado por el proyecto de ley que establece la obligatoriedad de presentar declaración de intereses al momento de inscribir una candidatura (boletín N° 4656-07), ya que ambos velan por el debido respeto al principio de la transparencia por parte de los candidatos a cargos de elección popular contenidos en la ley N° 18.700.
En virtud de las consideraciones expuestas, de lo previsto en el artículo 65 de la Constitución Política de la República de Chile, lo expuesto en el artículo 12 de le ley N° 18.918, en concordancia con el Reglamento Interno de la H. Cámara de Diputados vengo en presentar el siguiente:
ARTÍCULO ÚNICO: Agrégase el siguiente artículo 7 bis a la ley N° 18.700, ley orgánica constitucional sobre Votaciones y Escrutinios.
“Asimismo, deberán adjuntarse a las declaraciones que previene el artículo anterior una declaración jurada extendida ante Notario Público, en la que el candidato informe sobre su programa político, valórico, de acción programática y una enunciación general y clara de las áreas donde centrará su accionar en caso de resultar electo.
El contenido de la declaración a que se refiere el inciso precedente es público y no se podrá negar el acceso a ningún ciudadano interesado al contenido de la misma.”
Moción de los diputados señores Ojeda , Araya , Hernández , Jaramillo , Rossi , y de la diputada señora Valcarce , doña Ximena .
Deroga el artículo 7° de la ley N° 19.632, dejando sin efecto el plazo para erigir un monumento en memoria de don Juan Amador Barrientos Adriazola (boletín N° 4844-24)
Que la ley en referencia injustamente establece un plazo máximo de 5 años dentro del cual deberá erigirse un monumento al soldado osornino Juan Amador Barrientos Adriazola, plazo que actualmente se encuentra vencido.
Que el plazo referido ha impedido concretar la construcción del referido monumento, pese a que el proyecto de construcción se encuentra avanzado en la confección de la maqueta, ubicación, cuenta corriente, etc.,
Ha pasado mucho tiempo desde que venció el plazo (31 de agosto del 2004) y pese a ello la idea y el plan de construcción continúan vigentes, lo que no se ha concretado debido a la necesidad de presentar un nuevo proyecto de ley para prorrogar la fecha y continuar con las etapas de materialización de la obra.
Juan Amador Barrientos fue un soldado que combatió en la Guerra del Pacífico, en el desembarco y Toma de Pisagua, en el Combate Naval de Angamos y en la Toma del Morro de Arica.
En el Salón de Honor de la Infantería de Marina de los Estados Unidos, en la Base Naval de Quintín, Virginia , hay una leyenda que habla de la primera operación anfibia de envergadura mundial. Y señala que 10.000 hombres participaron en una gesta inédita mundial, de arrojo, valentía y valor.
Esta mención se refiere a una de las páginas más memorables de la historia militar criolla y de los anales bélicos universales, el desembarco y toma de Pisagua, ocurrido el 2 de noviembre de 1879, durante el desarrollo de la Guerra del Pacífico.
En esa fecha, el Teniente Juan Amador Barrientos Adriazola , al mando de 450 efectivos, acompañados de los batallones Atacama y Zapadores, en botes a remo, desembarcó a sangre y fuego, tomándose el puerto nortino de Pisagua.
Fue una lucha de una hora y media, presumidos sólo de fusiles, bayonetas y corvos, con más de un millar de defensores peruanos y bolivianos bien atrincherados en las laderas de los cerros.
Se torna más heroica esta acción si consideramos que estas laderas suben a los cerros casi desde la misma planicie del desierto, en un ángulo de 45 grados a lo menos, constituyendo verdaderos acantilados difíciles de escalar.
Los peligros y dificultades del terreno no fueron impedimento para que este soldado lograra lo que quizá, ni siquiera se imaginaron los más ingeniosos estrategas.
En esa época, se destacó el valor de estos soldados, pero fundamentalmente el coraje del Teniente Barrientos. El mundo quedó asombrado y los periódicos de ese entonces, en las principales capitales del mundo, hablaban de este asalto y de este arrojo.
Juan A. Barrientos marcó un hito importante en la historia de las grandes hazañas en la guerra. Dio al país, más que un territorio, la gloria y el prestigio mundial. Su acción es de aquellas dignas de destacar en las páginas de nuestra historia.
El historiador don Gonzalo Bulnes , en su obra “Guerra del Pacífico” (tomo I, páginas 552), declara al respecto:
“Aunque la historia no puede acoger sino con suma reserva los hechos individuales en una acción de guerra, el episodio del teniente Barrientos está corroborado con informaciones dignas de fe.”
Juan Amador Barrientos Adriazola nació en Osorno, el 17 de abril de 1849. Sus padres fueron don Luís Antonio Barrientos Lorca y doña Balbina Adriazola Pérez .
“Por línea paterna, desciende de don Andrés Vásquez de Barrientos Maldonado , que vino de los reinos de Portugal con premisas de la cesárea majestad de Felipe Segundo, en consideración de su persona notable y principal. En su línea materna, desciende de don Miguel de Adriazola y Zurita, Capitán de Infantería Española y, por lo Pérez Asenjo, de don Domingo Pérez , Tesorero de la Tesorería Real de Osorno y, más tarde, Primer Comisario General de Guerra del Ejército de la Independencia , junto a O'Higgins y San Martín ”.
Hizo sus estudios profesionales en la Escuela Naval. Cuando estalló la guerra, Barrientos ya navegaba sobre los barcos que presagiaban el desenlace bélico y se preparaban para la guerra en el norte de Chile.
Participó el 8 de octubre de 1879 en el glorioso Combate Naval de Angamos, que significó la captura del Huáscar, barco sobre el cual entregó su vida, en fiero y desigual combate, nuestro héroe de Iquique, Arturo Prat Chacón , el 21 de mayo de ese año.
El joven oficial no soñó que, antes de transcurrido un mes de haber salido airoso de la Punta de Angamos, desempeñaría en la guerra un papel que lo llevaría a la inmortalidad y al eterno recuerdo y reconocimiento de sus conciudadanos con la Toma y Asalto de Pisagua.
Su desembarco, ante el peligro y la muerte, es un real ejemplo de heroísmo para las nuevas generaciones. Y para que un ejemplo sirva, debe graficarse y gravarse “in eternum”, para que no se olvide y se tenga así como la acción indicativa que debe guiar al chileno.
Este joven soldado nos dejó un legado que debemos recoger y mantener como una luz de patriotismo y entrega. Nuestro país tiene una serie de personajes ilustres, que forjaron la patria, nos dieron libertad y propiciaron nuestro surgimiento como nación.
Es la galería imaginaria de los padres de la patria, que la engalanan con los homenajes y leyendas que describen sus actos y acciones.
Pisagua, no ha olvidado el nombre de este héroe glorioso. En 1934, la ilustre municipalidad de esa ciudad dio el nombre de “Teniente Barrientos” a una de sus plazas y levantó en el lugar de desembarco un monumento a la Armada Nacional, en cuya parte superior se colocó el busto del héroe osornino con una leyenda muy significativa en su memoria, que dice:
“Aquí venciendo adversos elementos hijos de Arauco en bélico desfile triunfaron con asaltos muy sangrientos aquí el primero el inmortal Barrientos planto en Pisagua el pabellón de Chile”.
El Teniente Barrientos es osornino y toda su descendencia es de este lugar, cuyo árbol genealógico nos muestra una muy numerosa, respetable, prestigiosa y pujante familia. Toda la comunidad ha sentido la necesidad de testimoniar con un gesto y una actitud la meritoria hazaña. Así lo ha entendido también la I. Municipalidad de Osorno, que ha acordado apoyar la idea de un monumento en su honor.
Pisagua y el desierto fueron defendidos con arrojo y bravura por estos héroes, y, entregados con orgullo y dignidad a Chile.
Hoy vemos cuan valiosa fue su lucha. El norte constituye un gran centro productivo de minerales, base fundamental del desarrollo y engrandecimiento de nuestro país.
En la ciudad de Osorno, lugar de su nacimiento, debe erigirse un monumento en homenaje a su memoria.
En sus últimos años de vida, algunos sinsabores y contiendas políticas tocaron muy cruelmente a este gran hombre.
Finalmente, el 23 de julio de 1921, en una fría mañana de pleno invierno, el héroe de Pisagua libraba su última batalla. Expiraba. Murió pobre y olvidado, sin los honores y ayuda que hombres de esta talla se merecen.
Es por ello que venimos en presentar el siguiente Proyecto de ley
Modificase la ley N° 19.632, de 31 de agosto de 1999, en el sentido de derogar el art. 7° que establece plazo de construcción del monumento en 5 años.