Source: http://tribunalsupremo.organojudicial.gob.bo/Autos%20Supremos/civil/civil-III/2014/as201421116L.html
Timestamp: 2019-03-23 08:53:45
Document Index: 159154413

Matched Legal Cases: ['artículo 254', 'artículo 120', 'artículo 121', 'artículo 128', 'artículo 90', 'artículo 251', 'artículo 90', 'artículo 237', 'artículo 8']

A.S. Nº 116
Auto Supremo: Nº 116
Expediente: C – 18 – 11 – S
Partes. Florencia Guzmán Arispe c/ Marcelo Guzmán Ayala y otra
1.- El recurso de casación, interpuesto por Marcelo Guzmán Ayala y Rosario Guzmán Ayala, cursante de fojas 93 a 96 vuelta, contra el Auto de Vista Nº 260 de 5 de noviembre de 2010, pronunciado por la Sala Civil Primera de la entonces Corte Superior de Distrito de Cochabamba, en el proceso ordinario sobre reivindicación, seguido por Florencia Guzmán Arispe, en contra de los recurrentes, la contestación, los antecedentes y;
2.1. Antecedentes del Proceso.- Que, mediante sentencia de fojas 61 a 62 vuelta de obrados, pronunciado por el Juez de Partido Décimo Segundo en lo Civil y Comercial de la ciudad de Cochabamba, se declaró probada en parte la demanda de fojas 32 a 33 en lo que concierne a la reivindicación del inmueble de 467.50 Mts.2 de superficie, ubicado en la acera sud de la calle Armando Méndez Nº 1552, zona las Cuadras, e improbada en cuanto a los daños y perjuicios, con costas a los demandados por la rebeldía.
Que, en grado de apelación, interpuesto por Marcelo Guzmán Ayala y Rosario Guzmán Ayala, de fojas 68 a 70, la Sala Civil Primera de la entonces Corte Superior de Distrito de Cochabamba, por Auto de Vista Nº 260 de 5 de noviembre de 2010, de fojas 88 y vuelta, se confirmó la sentencia apelada, con costas.
Contra el referido Auto de Vista, por memorial cursante de fojas 93 a 96 vuelta, Marcelo Guzmán Ayala y Rosario Guzmán Ayala, interpusieron recurso de casación, que se compendia a continuación.
3.1. Denuncias del Recurso de Casación.- Los recurrentes, en su recurso de casación, efectúan las siguientes denuncias:
Alegan que en la demanda se omite consignar su domicilio y sus generales de ley, pero que confiesa la demandante que el inmueble objeto de la Litis, se encuentra ubicado sobre la calle Armando Méndez Nº 1552 de la ciudad de Cochabamba, lugar donde debió habérsele citado.
Invocando el numeral 7 del artículo 254 del Código de Procedimiento Civil, denuncian que la citación con la demanda viola el artículo 120 del Código de Procedimiento Civil al permitir que la citación a Marcelo Guzmán Ayala, cursante de fojas 40 vuelta, que debía realizarse en persona, en el domicilio real puesto en la demanda, sea ejecutada en un lugar distinto.
Añaden que habría sido transgredido el artículo 121 del Código de Procedimiento Civil, puesto que si bien la representación indica que Marcelo Guzmán Ayala fue buscado en la calle Armando Méndez Nº 1552, las copias fueron dejadas en una casa distinta con numeración correspondiente al 1564, lo que determina que la cédula no fijada en lugar correcto.
Que los borrones que aparecen en la foja 37, respecto a la citación a Rosario Guzmán Ayala, ponen en duda que la citación se haya practicado en el domicilio real que correspondía.
Agregan que estos actos está penado con nulidad por el artículo 128 del Código de Procedimiento Civil; que no se les ha permitido conocer de esta acción, provocando su indefensión e impidiéndoles presentar prueba que hubiera cambiado los resultados de la sentencia; que en la apelación ya no es posible argüir defensa y que en segunda instancia ya no se permite incidentes de nulidad por falta de citación.
Finalmente pide que se anule obrados hasta que la demandante señale con precisión el domicilio de sus contrapartes.
3.2.- Contestación al Recurso de Casación.- Mediante escrito de fojas 99 a 102 vuelta, la demandante contesta al recurso, pidiendo que sea declarado improcedente.
3.3. Fundamentos del Fallo.- Así planteado el recurso, se examina de la siguiente manera:
Las formas procesales no tienen finalidad en sí mismas, pues su objetivo final está orientado a precautelar el derecho de defensa en juicio como elemento del debido proceso. Por ello, si bien es cierto que el cumplimiento de las normas procesales en escrupuloso respeto a las formas instituidas es de orden público, por mandato del artículo 90 del Código de Procedimiento Civil, no es menos evidente que el quebranto de dichas normas se sanciona con nulidad solamente por vía de excepción.
Consiguientemente las nulidades procesales, como especie de sanciones procesales, tienen una aplicación restrictiva y fincan en principios que emergen de los sistemas francés e italiano y que se hallan recogidos por nuestro legislador. Estos principios son el de legalidad o especificidad, trascendencia, convalidación y protección.
En mérito al principio de legalidad o especificidad, la nulidad se sanciona solo en los casos previstos por ley expresa (pas de nullité sans texte); se encuentra recogido por el artículo 251-I) del Código de Procedimiento Civil. Sin embargo este principio se torna relativo por la inserción de las llamadas nulidades implícitas o virtuales a las que abre camino el artículo 90-I) del Código Adjetivo Civil.
En virtud al principio de trascendencia no existe nulidad sin perjuicio (pas de nullité sans grief). Este principio se configura por tres condiciones: 1) alegación del perjuicio sufrido; 2) acreditación del perjuicio y 3) interés jurídico que se intenta subsanar.
El principio de convalidación.- No prosperará la nulidad cuando medie consentimiento expreso o tácito de la parte perjudicada. Este principio tiene su fundamento en el carácter dispositivo del proceso civil.
En atención al principio de protección no se puede alegar la propia torpeza como fundamento del pedido de nulidad (nemo auditur propriam turpitudinem allegans).
En el caso en examen, los recurrentes pretenden que se anule obrados hasta la demanda porque la misma no consigna con precisión el domicilio de los demandados; porque la citación cedularia realizada a Marcelo Guzmán Ayala, fue practicado en un domicilio distinto a la ubicación del inmueble descrito en la demanda, lo que evidenciaría que dicha citación no se produjo en la forma prevista por los artículos 120 y 121 del Código de Procedimiento Civil, y porque la citación a Rosario Guzmán Ayala, presenta borrones o adulteraciones que ponen en duda que la citación se haya realizado en el domicilio real que correspondía.
Conforme se evidencia de obrados, los recurrentes, se apersonaron, purgando su rebeldía e interpusieron recurso de apelación contra la sentencia, sin reclamar el supuesto defecto de la demanda, que dicho sea de paso no es cierto, ni menos reclamar sobre la citación con la demanda, es decir han consentido tácitamente las citaciones y con ello han convalido cualquier defecto que estas pudieron haber tenido, pues contrariamente a lo que suponen los recurrentes, en apelación también es posible denunciar errores de procedimiento en los que pudieron haber incurrido en la tramitación de la primera instancia, tanto más si esa es la primera oportunidad de comparecencia; pues conforme fluye del artículo 237-4) del Código de Procedimiento Civil los tribunales de apelación también pueden disponer la nulidad o reposición de obrados.
En suma, no amerita acoger las denuncias formuladas por los recurrentes, por lo cual corresponde resolver conforme a lo dispuesto por los artículos 271-2) y 273 del Código de Procedimiento Civil.
La Sala Civil Liquidadora del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por la disposición transitoria octava, artículos 41 y 42 - I - 1) de la Ley Nº 025 del Órgano Judicial de 24 de junio del 2010, así como del parágrafo II del artículo 8 de la Ley 212 de Transición del Órgano Judicial y en aplicación de lo dispuesto por los artículos 271 numeral 2) y 273 del Adjetivo Civil, declara INFUNDADO el recurso de casación de fojas 93 a 96 vuelta, interpuesto por Marcelo Guzmán Ayala y Rosario Guzmán Ayala, con costas.
Se regula el honorario profesional en la suma de Bs. 1.500 que mandará a pagar el señor Juez a quo.
Fue de voto disidente la Magistrada Dra. Ana Dela Quispe Cuba
Libro Tomas de Razón Nº 116/2014