Source: https://www.slideshare.net/labcivis/acesso-20112-texto-11
Timestamp: 2017-04-23 09:21:54
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Caderno de atas p. 01- 04
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Acesso 2011.2 texto 09
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Wagner De Oliveira Rodrigues, Assistant Professor
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid INFORME “El tiempo de los derechos”, núm. 1 EL IMPACTO GENERAL DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOLInforme elaborado dentro del Programa “El Tiempo de los derechos”, Consolider-Ingenio2010, por el Instituto de Derechos Humanos “Bartolomé de las Casas” en el marco delProyecto de investigación “El impacto que la incorporación y ratificación de la ConvenciónInternacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad tiene en el Ordenamientojurídico español” financiado por la FUNDACIÓN ONCE.Marzo de 2009i 2.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid EQUIPO DE INVESTIGACIÓNDIRECCIÓN Y COORDINACIÓN DEL EQUIPO:Instituto de Derechos Humanos “Bartolomé de Las Casas” de la Universidad Carlos III deMadrid.Dirección:Rafael de Asís Roig, Instituto de Derechos Humanos “Bartolomé de las Casas”.Coordinación:María del Carmen Barranco Avilés, Instituto de Derechos Humanos “Bartolomé de lasCasas”.Agustina Palacios Rizzo, Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Mar del Platae Instituto de Derechos Humanos “Bartolomé de las Casas”.Patricia Cuenca Gómez, Instituto de Derechos Humanos “Bartolomé de las Casas”.MIEMBROS DEL EQUIPO:Investigadores del Instituto de Derechos Humanos “Bartolomé de las Casas” y de laUniversidad Carlos III de Madrid.Rafael de Asís Roig; Francisco Javier Ansuátegui Roig; Cristina Aragón Gómez; FranciscoBariffi; María del Carmen Barranco Avilés; María de los Ángeles Bengoechea Gil; DiegoBlázquez Martín; Ignacio Campoy Cervera; José Antonio Colmenero Guerra; PatriciaCuenca Gómez, María Luisa González-Cuéllar; Roberto Jiménez Cano, Carlos Lema Añón;Hugo López López; Agustina Palacios Rizzo; Oscar Pérez de la Fuente; Miguel ÁngelRamiro Avilés; Silvina Ribotta; María Eugenia Rodríguez Palop; José Vida Fernández.ii 3.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de MadridÍNDICE1.- INTRODUCCIÓN: LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOSDERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD……………………..……… 12.- LA FILOSOFÍA DE LA CONVENCIÓN………………………………………..…….. 33.- INCIDENCIA DE LA CONVENCIÓN EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL…………………………………………………………………….73.1. La discapacidad en la Constitución…………………………………………………..…9 3.2. La capacidad jurídica………………………………………………………………….133.3. Cambios en la normativa española………………..…………………………….……..19 3.3.1.- Salud, sanidad e investigación biomédica……….........................................19 3.3.2.- Libertad y seguridad………………………………………….…………….22 3.3.3.- Trabajo, empleo, servicios sociales……………………….…..……………25 3.3.4.- Derecho Privado……………………………………....……………………27 3.3.5.- Justicia………………………………………………….…………..………28 3.3.6.- Servicios Públicos y Función pública………………………………………30 3.3.7.- Medidas tributarias…………………………………………………………31 3.3.8.- Participación política…………………………………………….…………33 3.3.9.- Accesibilidad a los medios audiovisuales……………………….…………33 3.3.10.- Educación………………………………………………………………….36 3.3.11.- Otras obligaciones del Estado…………………………………..…………37iii 4.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid1.- INTRODUCCIÓN: LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL DELOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD Este informe se ha elaborado en el marco del Proyecto de investigación “El impacto quela ratificación e incorporación de la Convención Internacional de los Derechos de las Personascon Discapacidad tiene en el Ordenamiento jurídico español” dirigido y coordinado por elInstituto de Derechos Humanos “Bartolomé de las Casas” de la Universidad Carlos III de Madridy financiado por la Fundación ONCE. El 13 de diciembre de 2006 se aprobó la Convención Internacional sobre los Derechos delas Personas con Discapacidad. Esta Convención es el resultado de un largo proceso, en el queparticiparon varios actores: Estados miembros de la ONU, Observadores de la ONU, Cuerpos yorganizaciones importantes de la ONU, Relator Especial sobre Discapacidad, Instituciones dederechos humanos nacionales, y Organizaciones no gubernamentales, entre las que tuvieron unpapel destacado las organizaciones de personas con discapacidad. En los tres últimos decenios, el cambio hacia una perspectiva sobre la discapacidadbasada en los derechos humanos ha contado con gran respaldo en el ámbito de Naciones Unidas.Durante mucho tiempo, la discapacidad venía siendo abordada como una problemática de“desarrollo social”, es decir, fuera del ámbito específico de los órganos de derechos humanos delsistema. Esta tendencia se ha revertido en las últimas décadas. Fue así como en el año 2001comenzó a gestarse una Convención Internacional que abordara el fenómeno de la discapacidaddesde el modelo social, orientada a garantizar a estas personas el goce y ejercicio de sus derechossin discriminación y en igualdad de oportunidades. Este proceso culminó finalmente con laaprobación de la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad porparte de Naciones Unidas, convirtiéndose en el primer Tratado de derechos humanos del SigloXXI. La Convención cuenta con un Preámbulo y cincuenta artículos. Los nueve primeros artículos recogen disposiciones generales relativas al propósito y a ladefinición de persona con discapacidad (art. 1); a como deben entenderse una serie de términos,1 5.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridtales como comunicación, lenguaje, discriminación por motivo de discapacidad, ajustesrazonables y diseño universal (art. 2); a los principios generales que deben orientar lainterpretación y aplicación de la Convención, entre los que destacan el principio de dignidad, elde igualdad y el de accesibilidad universal (art. 3); a ciertas obligaciones generales asumidas porlos Estados y que son obligaciones de respeto, de protección y de cumplimiento (art. 4); a laigualdad y no discriminación (art. 5); a las mujeres y discapacidad (art. 6); a los niños ydiscapacidad (art. 7); a una serie de medidas para sensibilizar y educar a la población respecto alos derechos de las personas con discapacidad (art. 8); y a la accesibilidad universal (art. 9). Los artículos 10 a 30 abordan una serie de derechos. Los principales derechos que prevéla Convención son:.- Derechos de igualdadDerecho a la igualdad y a la no discriminación, derecho a la capacidad jurídica en todos losaspectos de la vida; derecho a disfrutar de un entorno accesible, y derecho a un igualitario accesoa la justicia..- Derechos de protección Derecho a la protección de la vida; derecho la protección ante en situaciones de riesgo;derecho de protección contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes;derecho de protección contra la explotación, la violencia y el abuso; derecho a la protección de laintegridad personal (física y mental); derecho a la protección de la privacidad, y derecho a laprotección del hogar y la familia..- Derechos de libertad y autonomía personal Derecho a la libertad y seguridad de la persona; derecho a la libertad de desplazamiento, ala libertad para elegir su residencia y a una nacionalidad; derecho a vivir de forma independientey a ser incluido en la comunidad; y derecho a la movilidad personal con la mayor independenciaposible..- Derechos de participación Derecho a la libertad de expresión y de opinión y acceso a la información; el derecho aparticipar en la vida política y pública; y el derecho a participar en la vida cultural las actividades2 6.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridrecreativas, el esparcimiento y el deporte..- Derechos sociales Derecho a un educación inclusiva a todos los niveles, así como a la enseñanza a lo largode la vida; el derecho a gozar del más alto nivel posible de salud; el derecho a la habilitación yrehabilitación para lograr y mantener la máxima independencia, capacidad física, mental, social yvocacional; el derecho a tener la oportunidad de ganarse la vida mediante un trabajo librementeelegido o aceptado en un mercado y un entorno laborales que sean abiertos, inclusivos yaccesibles a las personas con discapacidad; y derecho a tener un nivel de vida adecuado y a laprotección social. El artículo 31 establece la obligación de los Estados de recopilar datos estadísticos y deinvestigación. El artículo 32 señala importancia de la cooperación internacional para promover elcumplimiento de la Convención. Los artículos 33 a 40 se refieren a cuestiones relativas a la aplicación y supervisión de laConvención. Así se refiere al seguimiento nacional, destacando la posibilidad de establecer unmecanismo de coordinación (art. 33); al seguimiento internacional, con la creación de un Comitésobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (art. 34), al que los Estados deben presentarinformes – el primero a los dos años y luego cada cuatro – y al que es posible presentar denunciasindividuales (sólo en relación con aquellos Estados que hayan ratificado también el Protocolo). Los artículos 41 a 50 son disposiciones finales relativas a la firma, ratificación, reservas,etc…2.- LA FILOSOFÍA DE LA CONVENCIÓN Dejando a un lado formas históricas ya superadas sobre el tratamiento de la discapacidad,es importante advertir como ésta, durante buena parte del siglo XX, ha sido abordada desde elllamado modelo médico o rehabilitador. Para este modelo, las causas que originan la discapacidad son científicas (la discapacidad3 7.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrides producto de una limitación física, psíquica, mental o sensorial). Las personas con discapacidaddejan de ser consideradas inútiles o innecesarias como en el modelo anterior, pero siempre en lamedida en que sean rehabilitadas. Por ello, el fin primordial que se persigue desde este modelo esnormalizar a estas personas para integrarlas en la sociedad. La discapacidad es un problema de lapersona, directamente ocasionado por una enfermedad, accidente, o condición de su salud, querequiere de cuidados médicos prestados por profesionales en forma de tratamiento individual. Eltratamiento de la discapacidad se encuentra encaminado a conseguir la cura, o una mejoradaptación de la persona, o un cambio en su conducta. De este modo, desde el punto de vistajurídico, la discapacidad es abordada exclusivamente dentro de la legislación de la asistencia yseguridad social, o como parte de ciertas cuestiones del Derecho civil relacionadas con laincapacitación y la tutela. El modelo rehabilitador, aborda el tratamiento de la discapacidad desdeun punto de vista preferentemente asistencial y, en este sentido, la situación de las personas condiscapacidad no siempre es percibida como ejemplo de discriminación. Sin embargo, en las últimas décadas, han surgido dos nuevas formas de abordar eltratamiento de la discapacidad, que permiten integrarla en el discurso de los derechos humanos yque está reflejadas en el articulado de la Convención. Se trata de los denominados como modelosocial y modelo de la diversidad. Uno de los presupuestos fundamentales del modelo social radica en que las causas queoriginan la discapacidad no son individuales – como se afirma desde el modelo rehabilitador –sino que son preponderantemente sociales. Ello es así desde que, según los defensores de estemodelo, no son exclusivamente las limitaciones individuales las raíces del problema, sino – sobretodo – las limitaciones de la sociedad para prestar servicios apropiados y para aseguraradecuadamente que las necesidades de las personas con discapacidad sean tenidas en cuentadentro de la organización social. Para el modelo social, las soluciones no deben apuntar sóloindividualmente a la persona, sino que más bien deben encontrarse dirigidas hacia la sociedad. Sehace necesaria una política pública que extienda la satisfacción de los derechos, que universalicesu disfrute, prestando especial atención a las dimensiones de tipo social y haciendo desaparecer ladiscriminación en ese ámbito.4 8.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid El modelo de la diversidad es una variable del anterior. Se trata de un modelo basado enlos postulados de los movimientos de vida independiente y que, en lo que aquí nos importa,demanda la consideración de la persona con discapacidad (o con diversidad funcional, términoque se utiliza por este movimiento) como un ser valioso en sí mismo por su diversidad. Lapersona con discapacidad es, sencillamente, una persona diversa a otra, con lo que su presenciaen las sociedades (obviamente en igual satisfacción de derechos que el resto) es un verdaderofactor de enriquecimiento. De esta forma, la política pública en materia de discapacidad debetener como objetivo hacerla desaparecer, sin que ello suponga hacer desaparecer, necesariamente,la deficiencia. En términos de derechos, el modelo de la diversidad demanda el reconocimientode derechos específicos de estos grupos, no tanto desde una argumentación de tipo universalista,sino más bien de tipo particularista. El modelo social y el modelo de la diversidad, comparten además, algunos postulados,entre los que destacaremos tres. Por un lado, manejan un concepto amplio de discapacidad que noatiende a porcentajes de minusvalía (como por ejemplo se establece en la legislación española alhacer referencia a una minusvalía igual o superior al 33%), sino más bien a la situación concretaen la que se encuentran las personas. Por otro lado, cuestionan el enfoque tradicional de la idea dedignidad humana, basado en las capacidades de las personas (cuantas más capacidades másdignidad) y sujeto al papel social de éstas (cuanto más se aporta a la sociedad más dignidad). Porúltimo, manejan una posición igualitaria que da cabida a los dos grandes modelos de políticasigualitarias: la diferenciación negativa (la idea de que existen circunstancias o situaciones que nosdiferencian pero que no son relevantes para justificar un trato distinto) y la diferenciaciónpositiva (la idea de que existen circunstancias o situaciones que nos diferencian que sí sonrelevantes para justificar un trato distinto). Pues bien, son estos dos modelos (principalmente el social), los que presiden la filosofíade la Convención. Ahora bien, la estrategia de la Convención no es la de reconocer nuevosderechos, sino la de asegurar el uso del principio de no discriminación en cada uno de losderechos, para que puedan ser ejercidos en igualdad de oportunidades por las personas condiscapacidad.5 9.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid La Convención es una apuesta clara y definitiva por la inclusión de la discapacidad en eldiscurso de los derechos. Buena prueba de ello lo constituyen los principios generales a los quealude su artículo 3 y que pueden reconducirse a tres: dignidad, igualdad y accesibilidad universal.Y lo mismo cabe decir en relación con el tratamiento de la cuestión de la capacidad jurídica. La temática de la capacidad jurídica de las personas con discapacidad ha sido la cuestiónmás polémica de las negociaciones. Buena prueba de ello lo constituye el hecho de que en una delas sesiones (en la octava) se aprobó la Convención con una nota al pie de página en el artículosobre esta temática que decía: “En árabe, chino y ruso, la expresión `capacidad jurídica’ se refierea la `capacidad jurídica de ostentar derechos’ no a la `capacidad de obrar’. En términos generales,la discusión se centraba en la adopción de dos posibles enfoques. Uno, el tradicional, adoptaba el “modelo de sustitución en la toma de decisiones” eimplicaba diferenciar entre capacidad jurídica y capacidad de obrar, perpetuando la figura de latutela (o instituciones similares, según los Estados Parte) como instrumento esencial. El otro,verdaderamente novedoso y adecuado al modelo social, adoptaba el “modelo de asistencia en latoma de decisiones” e implicaba garantizar el derecho a la igualdad de las personas condiscapacidad, tanto en lo que atañe a la capacidad jurídica como a la capacidad de obrar, lo que,suponía buscar otra figura jurídica para instrumentar este modelo, basada en medidas de apoyopara la toma de decisiones, que reemplazara la figura del “representante” (tutor en el Derechoespañol). Los defensores del segundo enfoque, consideraban que el primero facilitaba latergiversación de los deseos de las personas, fomentaba su falta de responsabilidad, suprimía sushabilidades y disminuía su capacidad de crecimiento. La capacidad jurídica, para el modelo deasistencia debería estar relacionada con la libertad, con la posibilidad de errar y de equivocarse,con el riesgo, y no con la sabiduría, prudencia o perfección de las decisiones. Finalmente, ydespués de un proceso de negociación complejo, se decidió suprimir tal pié de página. La adopción del modelo de apoyo supone un auténtico cambio de paradigma en lamateria que tendrá un importante impacto en las legislaciones nacionales, como la española, queadoptan el modelo tradicional de sustitución.6 10.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid3.- INCIDENCIA DE LA CONVENCIÓN EN ELORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL En el Derecho español, la evolución del tratamiento de la discapacidad hacia un modelosocial, se había producido ya, antes de la aprobación y entrada en vigor de la Convención (enmayo de 2008). En realidad la Convención viene a ratificar y consolidar esa tendenciasubrayando, en todo caso, la necesidad de adoptar una perspectiva propia de derechos humanos.Y es precisamente esto lo que confiere un alto valor a la Convención. En efecto, la inclusión de la discapacidad en el ámbito de los derechos humanos implica,por un lado, la exigencia de tratar esta situación desde el punto de vista de la no discriminación y,por otro, la exigencia de tratar los derechos humanos desde el punto de vista de la discapacidad.De ahí que pueda hablarse de la Convención como expresión de un cambio de paradigma en eltratamiento de la discapacidad; un cambio que exige modificar los puntos de partida desde losque se venía examinando la cuestión de la discapacidad. La Convención debe ser así contempladano como un punto de llegada sino como un punto de partida; como una oportunidad que nopodemos desperdiciar para hacer desaparecer las situaciones de discriminación en las que seencuentran las personas con discapacidad. La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad formaparte, a todos los efectos, del Ordenamiento jurídico español en virtud de lo dispuesto en el art.96.1 de la CE: “Los tratados internacionales válidamente celebrados, una vez publicadosoficialmente en España, formarán parte del ordenamiento interno. Sus disposiciones sólo podránser derogadas, modificadas o suspendidas en la forma prevista en los propios tratados o deacuerdo con las normas generales del Derecho Internacional”. Pero, además, la Convención tiene una relevante influencia a nivel constitucional. Y esque, de acuerdo con lo señalado en el art. 10.2 CE, este tratado afecta de un modo esencial a lacomprensión de los derechos reconocidos en nuestra norma básica. Según el art. 10.2: “Lasnormas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce, seinterpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y7 11.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridacuerdos internacionales”. Así, la Convención Internacional de los Derechos de las Personas conDiscapacidad adquiere una importancia esencial a la hora de determinar el sentido de losderechos constitucionales en el ámbito de la discapacidad y, por tanto, a la hora de crear, aplicaro interpretar cualquier otra norma de inferior rango que pueda afectar a los derechos o a lasituación de este colectivo. La incorporación formal de la Convención Internacional de los Derechos de las Personascon Discapacidad al Derecho interno tendrá un importante impacto en las diferentes ramas delOrdenamiento jurídico español, obligando a la adaptación y modificación de diversas normaspara hacer efectivos los derechos que la Convención recoge. Por otro lado, no debemos pasar por alto que la Convención puede ser un instrumentoinútil si no va a acompañada de una apuesta política, social y jurídica para el cumplimiento de lomanifestado en ella. A pesar del indudable valor normativo que posee este instrumentointernacional, su implementación en un Ordenamiento jurídico exige una voluntad clara ydeterminada; una acción comprometida y decidida que permita modificar en aquello que seanecesario la actual configuracion jurídica en el interior de los Estados. El cambio de paradigma que confirma la Convención puede ser así aprovechado paramodificar ciertas prácticas normativas, algunas de ellas de gran tradición jurídica y ciertamenteconsolidadas en algunos sectores del Ordenamiento. Y ello, dificilmente podrá hacerse de manerainmediata, por lo que debemos ser conscientes de que se nos presenta un largo camino porrecorrer; eso sí, un camino cuya dirección conocemos. Y ese largo camino no puede ser sólo uncamino jurídico. El Derecho es una herramienta de gran utilidad para producir cambios sociales. Sinembargo, en una temática como la que nos ocupa, debe apoyarse en otra de las grandesherramientas socializadoras: la educación. No es posible lograr el cambio de paradigma queexpresa la Convención únicamente a través del Derecho. Es necesario que esa nueva filosofíaposea una proyección social, para lo cual es absolutamente imprescindible incorporarla al ámbitoeducativo; educando a los niños en el modelo social de la discapacidad y desde el enfoque de losderechos humanos e impregnando estos contenidos y principios en la formación de los8 12.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridprofesionales.3.1.- LA DISCAPACIDAD EN LA CONSTITUCIÓN La Constitución sólo contiene una referencia explícita – la contenida en el artículo 49 – alos derechos de las personas con discapacidad. Nuestro texto constitucional se caracteriza poremplear fórmulas genéricas en el reconocimiento de los derechos. La Constitución se refiere a“todos”, a “toda persona”, a “los españoles”, categorías en las que se entiende que están incluidaslas personas con discapacidad. Sin embargo, la norma constitucional no establece en qué forma yen qué medida las personas con discapacidad pueden ejercer y disfrutar de los derechos que susnormas les reconocen, adoleciendo en este ámbito de una falta de concreción que puede redundaren perjuicio de la equiparación real de este colectivo. De otro lado, el único precepto constitucional que alude expresamente a los derechos delas personas con discapacidad se inspira, de acuerdo con el momento de su redacción, en la formade concebir y tratar la discapacidad propia del llamado modelo médico o rehabilitador. En estesentido, el artículo 49 CE establece: “Los poderes públicos realizaran una política de previsión,tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos, a losque prestarán la atención especializada que requieran y los ampararán especialmente para eldisfrute de los derechos que este Título otorga a todos los ciudadanos”. Como ya hemos señalado, la Convención Internacional sobre los Derechos de lasPersonas con Discapacidad supera este modelo médico, asumiendo el llamado modelo social. En cualquier caso, resulta esencial matizar que una adecuada interpretación de nuestrotexto constitucional más acorde con sus principios y valores básicos permite dar cabida al modelosocial. En este contexto adquieren relevancia las determinaciones recogidas en los artículos 1.1,10.1, 14 y 9.2 de la Constitución española. Suele señalarse que el artículo 49 de la CE, combinando las dos perspectivas antesapuntadas, contiene “dos mandatos de diferente signo”. El primer mandato, que se enmarca en elmodelo de Estado social y democrático en el que se constituye España a tenor de lo dispuesto en9 13.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridel artículo 1.1 de la CE y que entronca con el principio de igualdad material contemplado en elartículo 9.2, prevé una serie de acciones por parte de los poderes públicos consistentes en lapuesta en marcha de una política de “previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de losdisminuidos físicos, sensoriales y psíquicos y en la prestación de la atención especializada querequieran”. El segundo mandato, que se inscribe en el contexto del Estado de Derecho y conectacon el artículo 14 y la prohibición de discriminación, señala que los poderes públicos “ampararánespecialmente a las personas con discapacidad para el disfrute de los derechos que este Título” –el Título I de la Constitución – “otorga a todos los ciudadanos”. Pues bien, por lo que se refiere al primero de estos mandatos cabe sostener que lostérminos que emplea el artículo 49, expresión de la ideología propia del modelo médico,adquieren un significado distinto si se interpretan desde la óptica del modelo social. En primer lugar, el término “disminuidos” que utiliza la Constitución española debeentenderse referido al colectivo “personas con discapacidad”. En relación con esta apreciacióncabe realizar dos observaciones. La primera es que el 3 de diciembre de 2005 coincidiendo con elDía Internacional de las personas con discapacidad y en plena preparación de la Ley deDependencia el presidente José Luis Rodríguez Zapatero señalaba lo siguiente: “No podemospermitir que en 2005 nuestra Constitución defina a las personas con discapacidad comodisminuidos. La Constitución, que es ante todo nuestra carta de derechos, se refiere a las personascon discapacidad de una manera inasumible, por lo que propondré a todas las fuerzas políticasque se modifique el artículo 49 para borrar la palabra disminuidos y cambiarla pordiscapacitados”. La segunda es que la definición de personas con discapacidad que ofrece laConvención es, desde luego, más amplia e inclusiva que la adoptada por la LIONDAU queidentifica a estas personas en función de una situación administrativa como es el reconocimientode un cierto grado de minusvalía. En segundo lugar, también los términos “previsión”, “tratamiento”, “rehabilitación” e“integración” tienen un significado diferente desde los presupuestos del modelo social. Concarácter general es posible afirmar que - puesto que la discapacidad, según este modelo, es elresultado de la interactuación de la diversidad funcional con diversas barreras sociales - estos10 14.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridtérminos adquieren un sentido más integral. Desde la óptica del modelo social, la previsión de la discapacidad no sólo implica evitarlas causas que dan origen a la deficiencia, sino que también exige actuar sobre los factoressociales que se revelan discapacitantes. De este modo, la política de previsión a la que alude elartículo 49 debe entenderse referida no a la prevención de “los disminuidos”, en la desafortunadaexpresión que este precepto utiliza, sino a la prevención y eliminación de las condiciones socialesque hacen que las personas con discapacidad vean “disminuidas” sus oportunidades paradesarrollar libremente sus proyectos de vida en igualdad de condiciones con los demás. En estadimensión, la exigencia de diseño universal y la realización de ajustes razonables, definidos en elartículo 2 de la Convención adquieren una importancia esencial. También las medidas deconcienciación, a las que se refiere el artículo 8 de la Convención, en tanto tienden a evitarbarreras actitudinales, tan graves y susceptibles de provocar exclusión como las barreras físicas,serían parte imprescindible de una política integral y efectiva de prevención de la discriminación. Desde la visión manejada por la Convención, la cuestión del tratamiento de ladiscapacidad tampoco debe entenderse referida de manera exclusiva al tratamiento médico,terapéutico o asistencial. El tratamiento jurídico y político de la discapacidad ocupa, en estecontexto, un lugar de primer orden. En consonancia con lo anterior, las políticas destinadas a“tratar” el fenómeno de la discapacidad no pueden ser exclusivamente políticas sanitarias o deseguridad social. La Convención obliga a los Estados a “tratar” la discapacidad como unacuestión de derechos humanos de acuerdo con los rasgos que definen el modelo social y deconformidad con los principios enunciados en su artículo 3. Este es el enfoque que debe primaral “tratar” o “abordar” la materia. La persona con discapacidad debe ser “tratada” como unciudadano con iguales derechos que los demás y deben adoptarse las medidas pertinentes paralograr su equiparación real en derechos y su máxima independencia y autonomía. Como señala laConvención (artículo 4.1) en el tratamiento de la cuestión de la discapacidad los Estados tienen laobligación de “asegurar y promover el pleno ejercicio de todos los derechos humanos y laslibertades fundamentales de las personas con discapacidad sin discriminación alguna por motivosde discapacidad”. Para lograr este objetivo el art. 4 establece una serie de obligaciones más11 15.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridespecíficas entre las que cabe destacar el deber de “tener en cuenta, en todas las políticas y todoslos programas, la protección y promoción de los derechos humanos de las personas condiscapacidad” (artículo 4.1.c). De este modo, los Estados se comprometen no sólo a desarrollarpolíticas específicas que traten la cuestión de la discapacidad de acuerdo con los principiosapuntados, sino también al tratamiento “transversal” de la discapacidad – de acuerdo con laestrategia del mainstreaming – en cualquier política general. La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad serefiere de manera expresa a la cuestión de la rehabilitación en el artículo 26. Desde el tenor deeste precepto la Convención considera que la rehabilitación no tiene que ver exclusivamente conla mejora o recuperación de la salud, manejando un concepto mucho más amplio que abarca elámbito del empleo, la educación y los servicios sociales. Además, este precepto vincula demanera intrínseca la rehabilitación con la habilitación de las personas con discapacidad, demanera que este proceso debe orientarse a conseguir que estas personas logren desarrollar almáximo sus capacidades y habilidades en aras de poder vivir con la mayor independenciaposible. La sociedad no sólo no debe discapacitar, sino que ha de hacer todo lo posible porhabilitar a las personas con discapacidad para que puedan desarrollar libremente sus planes devida. En este contexto, cobra relevancia no sólo la cuestión de la accesibilidad, sino tambiénobligación contemplada en el artículo 24 de brindar a las personas con discapacidad laposibilidad de aprender habilidades para la vida y desarrollo social. Llama la atención que la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personascon Discapacidad no emplee a lo largo de su articulado el término integración. Y es que elobjetivo de la Convención no es la integración en su sentido clásico sino la inclusión plena yefectiva de las personas con discapacidad en la sociedad en igualdad de oportunidades. Desde elmodelo médico la persona con discapacidad debe “recuperarse” o “amoldarse” para poder “serintegrada” en la sociedad. Y esa integración supone que las personas con discapacidad son“aceptadas y toleradas” por quienes responden al modelo estándar dominante siempre y cuandose adapten al marco social previamente definido de acuerdo con el patrón de la “normalidad”.Desde el modelo social la integración – o mejor la inclusión – no implica asimilación sino12 16.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridemancipación y equiparación en derechos y exige que las personas con discapacidad participenen el diseño de una sociedad adaptada a las necesidades de todos. De este modo, no es la personacon discapacidad la que tiene que adaptarse, sino la sociedad la que tiene que incluir. Conviene señalar que la Convención afecta también a la comprensión de la referencia a la“atención especializada” que realiza el artículo 49 de la Constitución. En efecto, la incorporaciónde las personas con discapacidad a la sociedad no puede realizarse, en virtud del modelo socialplasmado en la Convención, a través de mecanismos como la educación especial, el trabajoprotegido o la institucionalización que deben convertirse en herramientas excepcionales ytemporales, sino mediante su inclusión en la educación ordinaria, el trabajo ordinario, y lasformas de convivencia ordinarias prestándose para ello los apoyos “especializados” que resultennecesarios. Pero, además, también en los supuestos excepcionales en los que el tratamientoespecial esté justificado debe realizarse con pleno respeto de los derechos de las personas condiscapacidad. El segundo inciso del artículo 49 impone la obligación a los poderes públicos de ampararespecialmente a las personas con discapacidad “para el disfrute de los derechos que este Títulootorga a todos los ciudadanos”. De esta forma, la Constitución reconoce que la discapacidad nopuede impedir u obstaculizar la plena titularidad y el ejercicio efectivo de los derechosfundamentales. Pues bien, precisamente, el papel de la Convención consiste en concretar eseamparo especial que las personas con discapacidad requieren para lograr su equiparación real enderechos.3.2.- LA CAPACIDAD JURÍDICA El tratamiento que asume la Convención con relación a la capacidad jurídica (expresadoen su artículo 12) plasma lo que se conoce modelo de “apoyo o asistencia en la toma dedecisiones”. El artículo 12.2 señala: “Los Estados Partes reconocerán que las personas condiscapacidad tienen capacidad jurídica en igualdad de condiciones con las demás en todos losaspectos de la vida”. Como quedó manifiestamente en evidencia en los momentos previos a la13 17.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridadopción del texto final de la Convención, el artículo 12 sobre capacidad jurídica y personalidadjurídica generó grandes disputas, desde el momento en que hubo conciencia del potencial cambioque dicho artículo podría generar. En efecto, el artículo 12 de la Convención establece un cambio fundamental en la manerade abordar la cuestión de la capacidad jurídica en aquellas situaciones en las que una persona condiscapacidad puede necesitar la ayuda de un tercero. Este cambio puede ser denominado como elpaso del modelo de “sustitución en la toma de decisiones” al modelo de “apoyo o asistencia en latoma de decisiones”. El cambio de modelo no sólo afecta a las cuestiones de índole estrictamente patrimonial,sino que afecta también, de un modo esencial, a la cuestión del ejercicio de los derechosfundamentales. De este modo el artículo 12 se proyecta de manera transversal en todos y cadauno de los derechos que la Convención recoge. Se trata, sin duda, del mayor desafío que presenta la Convención. El artículo 12 integradentro del concepto de capacidad jurídica a la capacidad de obrar, esto es, a la facultad de crear,modificar o extinguir relaciones jurídicas y restringe, e incluso podríamos decir que prohíbe, elinstrumento de la incapacitación (en el caso de que éste sea entendido como mecanismo deanulación de la capacidad de obrar y, por tanto, ahora también de la capacidad jurídica). La configuración tradicional de la incapacitación, desde una concepción de ladiscapacidad anclada en el modelo médico, ha tenido como consecuencia la limitación absolutade la capacidad jurídica de ciertas personas con alguna deficiencia física, intelectual opsicosocial, impidiéndoles la realización de actos de carácter personal y patrimonial y adoptandoel modelo de sustitución en la toma de decisiones. La filosofía que preside la Convención y supropio articulado, inspirada en el modelo social y en el principio de no discriminación, seenfrenta a esta configuración. La incapacitación, tal y como ha venido siendo articulada, es unainstitución que choca con lo dispuesto en la Convención. Es necesario, así, configurar una nueva herramienta basada en el modelo de apoyo quetenga en cuenta tanto el tipo de acto sobre el que se proyecta, prestando una especial atención aaquellos que tienen que ver con los derechos fundamentales, cuanto el tipo de apoyo adecuado a14 18.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridlas circunstancias concretas de la persona. El Derecho español no es ajeno a la reflexión anterior. En nuestro sistema, el concepto decapacidad jurídica presupone una actitud estática del sujeto, a quien, por el sólo hecho de serpersona y por su dignidad como tal, el Ordenamiento jurídico le inviste de una amplia capacidadjurídica, tanto en la esfera personal, como en la familiar o patrimonial. Ahora bien, en el Derechoespañol, la capacidad jurídica no debe ser confundida con la capacidad de obrar o capacidad deejercicio, entendida como la aptitud de poner en movimiento por sí mismo los poderes yfacultades que surgen de los derechos o para cumplir por sí mismo con sus deberes jurídicos. Lacapacidad de obrar alude a la aptitud de la persona para realizar actos jurídicos de manera directay válida. Dicho de otro modo, la capacidad de obrar es una cualidad que se predica respecto de lapersona cuando ésta es hábil para ejercitar por sí misma sus propios derechos y, en general, paradesenvolverse con autonomía en la vida jurídica. A diferencia de la capacidad jurídica, lacapacidad de obrar, en nuestro Derecho, puede encontrarse sujeta a limitaciones. De este modo,es posible distinguir entre la capacidad de obrar plena (que es la norma) y la capacidad de obrarlimitada o restringida. La primera se define como la capacidad de realizar por sí mismo todo actoque interese a la esfera jurídica del sujeto. Se adquiere al llegar a la mayoría de edad, ycomprende también la plena capacidad de disponer. La capacidad de obrar limitada o restringidaes una capacidad que, respecto a la anterior, no es plena en la medida en que ciertos actos nopueden ser realizados sino con la asistencia de otras personas. De esta forma, en el sistemaespañol la connotación del término “capacidad jurídica” parece referirse, de manera restringida,sólo a la capacidad de goce o de derecho, mientras que el artículo 12 de la Convención cuandohabla de capacidad jurídica está refiriéndose también a la capacidad de obrar. El Derecho español contempla la figura de la incapacitación. Según la concepción actualla “incapacitación” es un mecanismo jurídico que viene a limitar la capacidad de obrar de ciertaspersonas, aquellas cuya “discapacidad” les impide “gobernarse por sí mismas”. La incapacitaciónpuede suponer bien la designación de un tutor, que actúa como representante legal de la personaincapacitada sustituyéndola en la toma de decisiones; bien la de un curador que complementa su“limitada” capacidad. Además, la praxis judicial, en lugar de establecer la limitación de la15 19.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridcapacidad, como exige la ley, sólo en la medida que sea necesaria para proteger los intereses de lapersona y atendiendo a sus circunstancias y necesidades concretas, se ha limitado a crear dosgrados de incapacitación: 1) la incapacidad absoluta o total, que conlleva el sometimiento a tuteladel incapacitado, supone por regla general que éste queda privado de su “capacidad de obrar”tanto en su esfera patrimonial como en su esfera personal, pudiendo quedar impedido inclusopara ejercitar sus derechos fundamentales y adoptar decisiones en ese ámbito 2) la incapacidadrelativa, por su parte, conlleva el sometimiento a curatela del incapacitado, entendiéndosehabitualmente que el curador deberá asistir al incapacitado en la realización de la generalidad deactos de disposición de carácter patrimonial. De este modo, a través de la institución de la incapacitación tal y como está actualmenteregulada en el Derecho español la persona con discapacidad puede perder en la práctica granparte de sus derechos (el derecho a decidir donde vivir, su libertad, el derecho al voto, el derechoa decidir con quién casarse, e incluso a decidir sobre su propia integridad física etc. ) bien porquese decide por ella en este ámbito, en el caso de la tutela, bien porque no recibe el apoyo necesariopara tomar esas decisiones, en el caso de la curatela. Esta visión entra en frontal colisión con lo señalado en la Convención. De este modo, elinstrumento internacional analizado exige modificar la concepción actual del proceso deincapacitación en la legislación española y, desde luego, su aplicación práctica. La discapacidadpor sí misma no puede ser un motivo para limitar o restringir la capacidad para ejercer librementelos derechos fundamentales. No se puede imposibilitar o limitar a priori el ejercicio de derechosfundamentales a sujetos que estén, realmente, en condiciones adecuadas para realizarlo y esascondiciones tendrán que valorarse en cada situación. Esas situaciones pueden revelar que no sólo en el ámbito patrimonial, sino también en elejercicio de sus derechos fundamentales algunas personas con discapacidad necesitan apoyosespecíficos que, en todo caso, deberán ajustarse escrupulosamente a las prescripciones ysalvaguardias del artículo 12. Así, estas medidas de apoyo deben respetar los derechos, lavoluntad y las preferencias de las personas; evitar los conflictos de intereses y la influenciaindebida; ser proporcionales y adaptadas a las circunstancias de la persona; aplicarse en el plazo16 20.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridmás corto posible; ser sometidas a exámenes periódicos, por parte de una autoridad o un órganojudicial competente, independiente e imparcial; ser proporcionales al grado en que dichasmedidas afecten a los derechos e intereses de las personas. Sin duda, la modificación que impone la Convención resultará compleja, y requerirá desoluciones frente a determinadas situaciones en las que no resulte posible conocer la voluntad dela persona, y en las cuales sea necesario tomar una decisión en su nombre. Evidentemente endichas ocasiones se requerirá adoptar la decisión teniendo como base los principios de laConvención, lo que implica, entre otras cuestiones, que lo que justifique tomar la decisión ennombre de la persona sea una situación determinada, y nunca su discapacidad. Pero incluso estas situaciones, que podríamos denominar en sentido general “de falta devoluntad”, no requieren indefectiblemente el establecimiento de un sistema legal de sustituciónque a priori brinde soluciones generales y abstractas para todos los casos. En este sentido, lorecomendable (y siguiendo el modelo de otros ordenamientos comparados), sería convenir uncriterio que permita analizar las situaciones, caso por caso, con intervención judicial, o en caso deemergencia, utilizar otros criterios que tengan como objetivo reconstruir la voluntad de la persona(con intervención de especialistas o del Ministerio fiscal) y que no sólo se proyectan en latemática de las personas con discapacidad. El nuevo mecanismo dirigido a articular medidas de apoyo deberá ser de carácter judicial(lo que implica la necesidad de establecer una formación específica en esta materia), si bien debegarantizarse que el juez que establezca las medidas de apoyo lo haga atendiendo a lascircunstancias y necesidades concretas de la persona afectada, dando prevalencia a su autonomíade la voluntad, y previendo aquellas medidas de apoyo que sean estrictamente necesarias siempreprotegiendo el interés de la persona con discapacidad. El cambio de modelo planteado y el consecuente reemplazo de la incapacitación por otrasmedidas basadas en el modelo de apoyo en la toma de decisiones requerirá de cambios graduales,en los que probablemente existan periodos en los que ambas instituciones (incapacitación y lasnuevas medidas) deban coexistir, hasta lograr poder brindar una adecuada respuesta (normativa,pero también social) a las necesidades de apoyo de las personas que lo requieran.17 21.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid Así, en el caso español, mientras ese mecanismo no esté articulado debe configurarse lacuratela, entendida desde los presupuestos del modelo de apoyo y asistencia y desde el principiodel mejor interés de la persona con discapacidad, como el mecanismo al que el juez debe acudircomo regla general a la hora de articular medidas de apoyo para que las personas condiscapacidad puedan ejercer su capacidad de obrar. Esto implica concebir la curatela como unmecanismo graduable y abierto en función de las necesidades de la persona con discapacidad y delas circunstancias concretas en la que requiera apoyo en la toma de decisiones. Ahora bien, comose ha señalado antes, habitualmente se entiende que el curador asiste al incapacitadoexclusivamente en la realización de negocios de carácter patrimonial. Su aplicación a aquellasdecisiones que afectan al ejercicio de los derechos fundamentales puede estar enfrentada a laConvención por lo que en este ámbito deberían articularse otras medidas de apoyo y asistencia. La tutela, en cuanto implica la “sustitución” de la persona con discapacidad por untercero, que pasa a actuar como su representante legal, debe quedar reservada -siempre a la esperade una reforma normativa que signifique su desaparición al estar directamente enfrentada a losestablecido por la Convención- para aquellas tomas de decisión en las que las circunstancias ynecesidades de una persona con discapacidad impidan que se pueda conocer su voluntad enrelación con el tráfico (en relación con actos patrimoniales), pero nunca en relación con elejercicio de derechos fundamentales. En todo caso, como hemos señalado, esa configuración no puede ser más que provisional,siendo más adecuado, desde el contenido de la Convención y en concordancia con la inclusiónplena de la discapacidad en el discurso de los derechos humanos, la eliminación de esasinstituciones y la adopción de un nuevo sistema de apoyo. Obviamente, ese sistema de apoyo,también en consonancia con el discurso de los derechos humanos, en el que no cabe hablar dederechos absolutos y en el que el respeto a los derechos de los demás a través de la ponderaciónde los bienes en juego es un componente irrenunciable, tendrá que estar abierto a la existencia decircunstancias excepcionales a la vista de las situaciones en las que se proyecte.18 22.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid3.3.- CAMBIOS EN LA NORMATIVA ESPAÑOLA En este momento se trata de presentar a grandes rasgos los aspectos concretos en los que,a nuestro entender, la implementación de la Convención requiere modificaciones. En todo caso, en el estudio de la incidencia concreta de la Convención en nuestro sistemajurídico, conviene tener en cuenta que en relación con algunas de las normas estudiadas lacontradicción entre el Derecho español y la Convención sólo puede salvarse mediante unamodificación formal del primero. Sin embargo, otras veces la Convención no exige un cambioformal, a condición de que seamos capaces de reorientar la práctica a la luz del nuevo sentido quelas normas e instituciones existentes en España adquirirían en el contexto del modelo que seinaugura. Por último, existen cuestiones en relación con las cuales el sentido de la Convención noestá consensuado, por lo que se requerirá o no una modificación de las normas o de las prácticasen el Estado español en función de que se opte por una interpretación u otra del textointernacional.3.3.1.- Salud, sanidad e investigación biomédica. Existen dos grandes cuestiones en relación con las cuáles la incidencia de la Convenciónimplica cambios en el Derecho español relativo a salud, sanidad e investigación biomédica: lanecesaria consideración de las distintas situaciones relativas a la capacidad de obrar en que puedeencontrarse una persona con discapacidad (impuesta por el artículo 12) y la cartera de servicios. En el ámbito de la salud, y a partir de esa nueva orientación general que se deriva de laConvención en relación con la necesidad de reconocer en todos los ámbitos la autonomía de laspersonas con discapacidad, la coherencia de la práctica con la Convención se vería facilitada si seefectuasen cambios normativos orientados a que el protagonismo en la toma de decisiones lotengan las personas con discapacidad, aun cuando éstas requieran de apoyos en función del gradoen que su capacidad de obrar pueda verse modificada, garantizando medidas de apoyo para latoma de decisiones en el grado y ámbitos que la persona requiera, según sus necesidades19 23.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridconcretas. En primer lugar, la Ley 14/1986, General de Sanidad, debería contemplar las medidas deapoyo para la toma de decisiones de las personas con discapacidad que lo requieran, para asípoder garantizar el ejercicio de todos y cada uno de los derechos previstos, en igualdad deoportunidades y sin discriminación “por motivo de discapacidad”. Por su parte, la Ley 41/2002, de Autonomía del Paciente y Derechos y Obligaciones enMateria de Información y Documentación Clínica, debería considerar las medidas de apoyo en latoma de decisiones en relación con los artículos 3, 4.1, 5.3 y 10.2, es decir, en los procesos deinformación, de acceso a la documentación y de toma de decisión que afecten a las personas condiscapacidad siempre que estas medidas se hayan decidido en los procesos correspondientes. En este sentido, además, cabe citar las normas sanitarias relativas a la investigaciónbiomédica en las que se prevé la posibilidad de que el consentimiento lo preste el paciente condiscapacidad que tenga limitada su capacidad de obrar, a través del representante. También eneste caso, las previsiones deberían adecuarse al artículo 12 de la Convención y establecer lanecesidad de medidas de apoyo en la toma de decisiones. En caso de que a través de lasmodalidades de apoyo no fuera posible acceder a la voluntad de la persona, parece que es dudosoque las personas con discapacidad puedan participar en ensayos clínicos. Este problema seplantea con los artículos 2 m), 3.8, 5 y 7 del Real Decreto 223/2004 de Ensayos Clínicos, asícomo en el artículo 20 de la Ley 14/2007 de Investigación Biomédica. En algunos supuestos concretos, en el Derecho español, se niega a las personas condiscapacidad psíquica o mental la posibilidad de participar en determinados procedimientos porel solo hecho de su discapacidad, sin tener en cuenta la capacidad natural ni las necesidades deapoyo concretas de la persona para la toma de dichas decisiones. Así ocurre en relación con laposibilidad de ser donante en las distintas normas que regulan la donación de material biológico(órganos, células o tejidos, sangre, o material genético) y en las normas sobre técnicas dereproducción asistida. La Ley 30/1979, de Extracción y Transplante de Órganos, impide la donación por parte depersonas con deficiencias psíquicas o enfermedad mental. Además de que el lenguaje es20 24.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madriddiscriminatorio, la norma no tiene en cuenta las circunstancias personales del individuo, sucapacidad para tomar dicha decisión en concreto, ni tampoco prevé la prestación de apoyo para latoma de estas decisiones. Parece que, a la luz del nuevo régimen de capacidad que la Convencióninaugura, sería la sentencia correspondiente la que debería determinar en cada caso concreto sipueden ser donantes y con qué apoyos han de contar para tomar esta decisión. Una situaciónsimilar se plantea en relación con el Real Decreto 2070/1999, de 30 de diciembre, por el que seregulan las actividades de obtención y utilización clínica de órganos humanos y la coordinaciónterritorial en materia de donación y trasplante de órganos y tejidos. Sí se admite, por el contrario, que las personas con discapacidad sean receptores deórganos, sin embargo, el consentimiento en el caso de los pacientes con “déficit mental” (artículo6.3 de la Ley 30/79) ha de otorgarse por los representantes legales, padres o tutores. En estasituación, además de que la redacción debe ser modificada porque el lenguaje es discriminatorio,el cambio viene requerido porque no se consideran las distintas situaciones en las que puedeencontrarse una persona con una discapacidad, ni se tiene en cuenta sus circunstanciaspersonales, su capacidad para tomar dicha decisión en concreto, ni tampoco prevé la prestaciónde medidas de apoyo para la toma de estas decisiones. Los Reales Decretos 1301/2006 y 1088/2005 se refieren a los transplantes de médulaósea, la sangre del cordón umbilical o cualquier otro tipo de célula o tejido humano, y a ladonación de sangre respectivamente. Los dos presentan los mismos problemas que la normaanteriormente analizada (salvo porque el lenguaje es más adecuado): no se matizan las distintassituaciones que pueden producirse en relación con la capacidad de obrar ni se prevé el apoyo enla toma de decisiones. El cambio debe afectar a los artículos 3, 7 y 8 del Real Decreto 1301/2006y a los artículos 4, 6, 9 y 15 del Real Decreto 1088/2005. En la última de las normas citadas,además, se establece como requisito previo a la donación la firma de un cuestionario, sinembargo, no se prevé que este cuestionario deba ser accesible. En un sentido semejante, en la Ley 14/2006, sobre Técnicas de Reproducción Humanaasistida, se requiere la plena capacidad de obrar de las personas para ser donantes o someterse alas técnicas de reproducción asistida. No se contempla en la norma la posibilidad de que existan21 25.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridsituaciones distintas en relación con la capacidad. Por último, la Convención permitiría justificar cambios en el Derecho español que tienenque ver con el reconocimiento de prestaciones sanitarias a las personas con discapacidad. En estesentido, se han producido reivindicaciones sobre el Real Decreto 1030/2006, que establece elcontenido de la cartera de servicios comunes de las prestaciones sanitarias de salud pública,atención primaria, atención especializada, atención de urgencia, prestación farmacéutica,ortoprotésica, de productos dietéticos y de transporte sanitario, cuya satisfacción permitiría quelas personas con discapacidad gozasen del derecho a la protección de la salud con un nivel másalto del que lo hacen en la actualidad. Estas reivindicaciones tienen que ver con la ampliación dela cartera de servicios ortoprotésicos, así como con la consideración de la salud mental y de lasenfermedades raras a los efectos de la definición de las prestaciones. En este mismo bloque de cuestiones, cabe mencionar que ni la Ley Orgánica 1/1979,General Penitenciaria, ni el Real Decreto 1990/96, por el que se aprueba el ReglamentoPenitenciario que la desarrolla en relación con el derecho de los internos a que la AdministraciónPenitenciaria vele por el derecho a la vida, a la integridad y a la salud de los enfermos –y que serefiere, entre otras cosas, a la enfermería de los Centro Penitenciarios –, contienen referenciaalguna a la situación de las personas con discapacidad privadas de libertad que puedan requerirasistencia sanitaria.3.3.2.- Libertad y seguridad. En el ámbito de la libertad y la seguridad, la Convención incide en el Derecho español entres órdenes de cuestiones: las relacionadas con la garantía de la seguridad en situaciones deriesgo y emergencias humanitarias (artículo 11 ); las relativas a las situaciones en las que puedeproducirse la privación de libertad (artículos 12, 13 y 14 de la Convención); y las que tienen quever con la efectividad de los derechos reconocidos en los artículos 15, 16 y 17 de la Convención(referidos a la protección contra la tortura, contra la explotación y, en general, a la protección dela integridad física y mental).22 26.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid En el primer caso, se trata de dotar de eficacia al artículo 11 de la Convención. Engeneral, en el Derecho español actual no se tiene suficientemente en cuenta la necesidad deestablecer precauciones especiales con vistas a que la garantía de la seguridad de las personas condiscapacidad en situaciones excepcionales, sea equivalente a la del resto de los ciudadanos. Eneste sentido, la Ley Orgánica 4/1981, de los estados de alarma, excepción y sitio, debería serreformada para incluir la posibilidad de que se desarrollen protocolos específicos de actuaciónorientados a garantizar la seguridad de las personas con discapacidad en situación de dependenciatanto si se encuentran institucionalizadas como si no. En el mismo sentido, habría que revisar elReal Decreto 1546/2004, que aprueba el Plan Básico de Emergencia Nuclear, y los diversosinstrumentos normativos relativos a este riesgo, así como a inundaciones, riesgo sísmico, riesgovolcánico o incendios. Además, es preciso examinar el artículo 37 de la Ley 11/1998, General deTelecomunicaciones y el artículo 1 del Real Decreto 520/2002, sobre garantía de encaminamientogratuito de las llamadas a los servicios de emergencia en caso de huelga en el sector de lastelecomunicaciones, para determinar si los servicios garantizados satisfacen las necesidades de lacomunicación de las personas con discapacidad en estas situaciones en la misma medida en queestán satisfechas las de el resto de las personas. La Ley 2/1985, de Protección Civil, por su parte, considera la institucionalización comoúnica situación posible en la cual las personas con discapacidad que puedan necesitar losservicios de protección civil. Se echa en falta, además, la exigencia de formación en materia dediscapacidad a las personas que intervienen en la Protección Civil y en la garantía de la seguridad(Plan de Formación de la Escuela Nacional de Protección Civil y artículo 6 del Real Decreto1123/2000, o instrumentos relativos a la Unidad Militar de Emergencia. Por otra parte, habría que completar con medidas específicas el Anexo II del Real Decreto393/2007, de 23 de marzo, por el que se aprueba la Norma Básica de Autoprotección de loscentros, establecimientos y dependencias dedicados a actividades que puedan dar origen asituaciones de emergencia En cuanto a las condiciones de internamiento en instituciones, un primer tema que se ve23 27.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridafectado por la Convención es el de los procesos en los que se determina el internamiento. Eneste sentido, los artículos 199 y ss del Código civil y la Ley de Enjuiciamiento civil deberían sermodificados para contemplar las distintas situaciones en las que puede encontrarse una personacon discapacidad. La efectividad de la Convención será mayor, además, si se establecen juzgadosespecializados y si existe una formación especializada a jueces, fiscales y médicos forenses. Por otro lado, el artículo 14 de la Convención, obliga a replantearse el artículo 763 de laLey de Enjuiciamiento Civil (relativo al internamiento no voluntario por razón de trastornopsíquico), por cuanto ninguna persona puede ser privada de su libertad por causa de discapacidad.En todo caso, parece incompatible con la Convención el internamiento involuntario cuando notiene un carácter de urgencia. Asimismo, en el caso de internamiento con carácter de urgencia,los requisitos de justificación deberían ser los mismos para personas con y sin discapacidad. En relación con la protección de la integridad, es preciso realizar una revisión de lanormativa, considerando la situación de especial vulnerabilidad en la que pueden encontrarse laspersonas con discapacidad, tanto en las instituciones (ya sean penitenciaras, de internamiento deinmigrantes, sanitarias o específicas para las personas con discapacidad), como en relación conlos asistentes personales. Como principal norma de garantía de la libertad y de la seguridad de las personas, pareceque el Código Penal también debería ser revisado para tener en cuenta el nuevo concepto dediscapacidad (artículo 25 CP), la especificidad requerida por las distintas situaciones decapacidad de obrar en la que puede encontrarse una persona con discapacidad y la necesidad deque los términos no sean discriminatorios. Por último, el artículo 23.1 c) de la Convención establece el derecho de las personas condiscapacidad a mantener la fertilidad en igualdad de condiciones que las demás personas. Esteprecepto podría estar en contradicción con el artículo 156, que tendrá que ser estudiado ydiscutido en profundidad.24 28.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid3.3.3.- Trabajo, empleo y servicios sociales. Existen distintas cuestiones relacionadas con el trabajo, el empleo y los servicios socialesque podrían ser mejoradas a la luz de la Convención, para una mayor garantía de los derechos delas personas con discapacidad. Por ejemplo, la actualización del importe de la subvención poradaptación al puesto de trabajo o posibilitar que la subvención se solicite en más de una ocasióncuando varían las circunstancias del trabajador, serían cuestiones que mejorarían la eficacia delartículo 9. En esta misma línea, la eliminación de las previsiones sobre reserva de puestosespecíficos para personas con discapacidad (artículo 6 del Real Decreto 1451/1983 sobre empleoselectivo y medidas de fomento del empleo de los trabajadores minusválidos o artículo 3.1 delReal Decreto 2271/2004, por el que se regula el acceso al empleo público y la provisión depuestos de trabajo de las personas con discapacidad) y la posibilidad de que las empresas tenganderecho a las bonificaciones y subvenciones por contratar a un trabajador con discapacidad, auncuando no acceda de una situación de desempleo (articulos 2.2 de la Ley 43/2006, para la Mejory Crecimiento del Empleo y 8 del Real Decreto 1451/1983, ya citado), mejorarían la eficacia delartículo 27.1 de la Convención en relación con el derecho de las personas con la libertad deelección y aceptación del puesto de trabajo. También sería deseable, a partir del artículo 27. b) de la Convención y, en concreto, enrelación con la igualdad de remuneración, que se unificasen los criterios para determinar laposibilidad de reducir el salario en caso de que se reduzca el rendimiento del trabajador previstaen el artículo 28 del Estatuto de los Trabajadores (Orden de 15 de abril de 1969 –paraincapacidad permanente total, Real Decreto 1451/1983 –para incapacidad permanente parcial-, yReal Decreto 1368/1984 en el caso de los trabajadores que prestan servicios en un CentroEspecial de Empleo). La mayor coherencia con la Convención aconseja establecer mecanismospara controlar los criterios utilizados por el empresario para la reducción del salario de formaproporcional al rendimiento, así como la posibilidad de que esta reducción se aplique también enlos supuestos en que no se produzcan prestaciones de la Seguridad Social, por ejemplo por faltade cotización (artículo 24.3 de la Orden de 15 de abril de 1969 y artículo 1.1 del Real Decreto25 29.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid1451/1983) y el establecimiento de garantías para asegurar unos ingresos mínimos. El ejercicio de los derechos sindicales en igualdad de condiciones (artículo 27 c) de laConvención) se vería facilitado si se encargase al Comité de Empresa expresamente que velasepor la efectividad del principio de igualdad y no discriminación de las personas con discapacidad.Este cambio afectaría a la redacción del artículo 64.7 del Estatuto de los Trabajadores. También reforzaría la eficacia de los derechos sindicales reconocidos en el artículo 27 c)que los artículos 81 del Estatuto de los Trabajadores y 8.2 a) de la Ley Orgánica de la LibertadSindical, estableciesen la exigencia de configurar tablones virtuales con contenidos accesibles alas empresas que dispongan de Internet. Mejorarían las normas relativas a la promoción del autoempleo si la bonificación previstatuviera un carácter indefinido, si su porcentaje se aplicase sobre la base de cotización elegida, sisu cuantía se incrementase en supuestos de discapacidad severa o si se tratase de mujeres condiscapacidad (Ley 43/2006) y si se hiciese extensivo el objeto del Real Decreto 870/2007, queregula el programa de empleo con apoyo como medida de fomento del empleo de las personascon discapacidad, a los trabajadores autónomos. En relación con el empleo en el sector público (artículo 27 g) de la Convención), seríaconveniente promover la formación para acceder a las pruebas selectivas, por ejemplo, medianteayudas económicas para su preparación, y que las pruebas de acceso se adaptasen teniendo encuenta el tipo de discapacidad (Real Decreto 2271/2004). Sería conveniente también desarrollaradecuadamente y con carácter previo al proceso la compatibilidad de la discapacidad con eldesempeño de las tareas y extender los sistemas de cupos establecidos para las administracionespúblicas a las normas que regulan al Administración institucional o los entes privados. Porúltimo sería deseable, al respecto, que la integración de personas con discapacidad fuera uncriterio necesario y no sólo de preferencia, en la adjudicación de contratos (OrdenFOM/3557/2003). En cuanto a la promoción del empleo en el sector privado (artículo 27.1.h) de laConvención), podrían mejorarse las previsiones de reserva en el Derecho español si la cuota dereserva del 2% afectase a las empresas con más de 30 trabajadores en plantilla y no sólo a las que26 30.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridcuentan con más de 50 trabajadores y si se incrementase el porcentaje (artículo 38 LISMI). Sería recomendable modificar la Disposición Adicional Primera del Real Decreto364/2005, por el que se regula el cumplimiento alternativo de la obligación de reserva de plantillaen favor de los trabajadores con discapacidad, para aclarar el criterio de cómputo de plantilla enrelación con los grupos de empresas, tener en cuenta para computar la reserva el porcentaje de lajornada que realizan los trabajadores con discapacidad y computar con un valor superior lacontratación de personas con discapacidad severa, congénita y sobrevenida (en este caso, no esposible acceder a las prestaciones de la Seguridad social). Además, deberían corregirse lasdisfunciones que este régimen de alternatividad produce. Por otro lado, el incumplimiento de laobligación de reserva debería ser tipificado como una infracción grave (15.3 LISOS), con todoslos cambios que ello supone en cuanto a las consecuencias de la infracción. No conviene olvidar, además, la posibilidad del teletrabajo como una medida deintegración laboral de las personas que así lo requiriesen. Medida que habría que regularcuidadosamente para evitar que la posibilidad de trabajar en relación con este tipo dediscapacidad se reduzca a esta modalidad. Asimismo, serían mejorables las regulaciones relativas al empleo protegido en relacióncon los centros especiales de empleo, con los enclaves laborales y con el empleo con apoyo. Habría también que desarrollar las previsiones de la Ley de Dependencia (artículo 19) enrelación con la figura del asistente personal en el empleo. Por fin, en relación con la protección frente a la discriminación, habría que utilizar elconcepto más amplio de persona con discapacidad que incorpora la Convención, frente al másrestrictivo de la legislación española, vinculado a la obtención del certificado de minusvalía.3.3.4.-Derecho privado. Los cambios más importantes en el Derecho privado (que afectan además a todos losotros ámbitos) vienen condicionados por el artículo 12 de la Convención. Dada la relevancia deeste precepto y su proyección en otros ámbitos, sus principales consecuencias han sido27 31.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridpresentadas en un apartado específico del presente estudio. En general, es posible decir que losprocedimientos judiciales de incapacitación deben pasar a ser concebidos como mecanismosdirigidos a establecer medidas de apoyo en la toma de decisiones. En definitiva, se trata deprocedimientos orientados a garantizar la autonomía de las personas con discapacidad y no alimitarla. Este cambio de orientación podría realizarse de forma más adecuada con elestablecimiento de juzgados especializados. También en las previsiones del Derecho privado relativas a la voluntad de las personascon discapacidad han de tenerse en cuenta las distintas situaciones en las que éstas puedenencontrarse en relación con su capacidad de obrar. En otro orden de consideraciones, mejoraría la eficacia del artículo 9 que se modificase alartículo 10 de la Ley de Propiedad Horizontal para que, además del propietario los arrendatarios,subarrendatarios, usufructuarios, o usuarios (todos ellos pueden beneficiarse de las medidasarticuladas por la Ley 15/95 para eliminar barreras arquitectónicas a las personas condiscapacidad). Una vez más, debería desvincularse la discapacidad de la obtención de uncertificado de minusvalía. Por último, en relación con el artículo 25 e) de la Convención, relativo a la prohibición dediscriminación en la prestación de seguros de salud y de vida, deben establecerse medidasorientadas a eliminar estas discriminaciones que se producen en la práctica española, articulandotambién garantías para evitar un incremento excesivo de las primas.3.3.5.-Justicia. En el ámbito justicia, la Convención se ocupa del acceso y la capacitación (artículo 13).El acceso a la justicia tiene que ver, en primer lugar, con la accesibilidad física a la sede, incluidaen el supuesto de hecho del Real Decreto 366/2007, por el que se establecen las condiciones deaccesibilidad y no discriminación de las personas con discapacidad en sus relaciones con laAdministración del Estado (y de la Orden PRE/446/3008), pendiente de cumplimiento. El acceso también requiere que las personas con discapacidad no vean obstaculizada la28 32.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridprotección de los derechos conferidos por la Convención por cuestiones económicas. En estesentido, debería modificarse el artículo 2 de la Ley 1/1996 de Asistencia Jurídica Gratuita paraque las personas con discapacidad (o las personas o instituciones que las representen) puedanbeneficiarse del derecho con independencia de los umbrales siempre y cuando se trate de protegerlos derechos relacionados con la discapacidad o de vulneraciones de derechos por motivo dediscapacidad. A los efectos de este beneficio, además, debe tenerse en cuenta el concepto ampliode persona con discapacidad que la Convención maneja (lo que requiere una modificación delartículo 5 de la Ley citada), así como la necesidad de considerar gratuitas las actividadesorientadas a hacer efectivo el derecho de acción (artículo 6 de la LAJG). Sería deseable, en estemismo orden de consideraciones, establecer un turno de oficio específico para personas condiscapacidad En tercer lugar, el acceso se refiere al contenido del proceso, a la información producida,en general, en Juzgados y Tribunales. En este caso, es necesaria la adaptación de los artículos 230(utilización de medios técnicos) y 235 (acceso a los documentos) de la Ley Orgánica del PoderJudicial (y de los correlativos 135 y 235 de la Ley de Enjuiciamiento Civil) para incorporar lasobligaciones de accesibilidad. El acceso implica, en cuarto lugar, la intervención en el proceso desempeñando cualquierade los posibles roles. En este caso, convendría mejorar las normas sobre otorgamiento derepresentación procesal (artículos 6 a 9 de la Ley de Enjuiciamiento Civil); considerar lasnecesidades específicas que por razón de discapacidad pueda tener e imputado o detenido(artículos 118 y 520 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal); tener en cuenta que el testigo puedeser una persona con discapacidad para evitar que la discapacidad impida la posibilidad deintervenir en tal calidad en el proceso (361 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, y correspondientesde la Ley de Procedimiento Laboral y de la Ley de la Jurisdicción Contencioso Administrativa,así como, especialmente, 417 y 711 de la Ley de Enjuiciamiento criminal, cuya redacción esdiscriminatoria); adaptar el procedimiento de declaración para que una persona con discapacidadpueda intervenir como perito (340 Ley de Enjuiciamiento civil, correspondientes de las leyesprocesales en materia laboral y contencioso administrativa y 457 en el ámbito del proceso penal);29 33.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridcomo parte del órgano jurisdiccional (se vería afectado el 17 de la Ley Orgánica del PoderJudicial), como parte del Ministerio Fiscal (541 Ley Orgánica del Poder Judicial y 3 del Estatutodel Ministerio Fiscal, así como algunos preceptos de las leyes procesales); como abogado,procurador o graduado social (artículos correspondientes de la Ley Orgánica del Poder Judicial yotras normas procesales); y como jurado (artículo 8 de la Ley Orgánica del Tribunal del Jurado). La Convención también requiere la capacitación adecuada de los profesionales quetrabajan en la Administración específica, lo que exigirá la correspondiente adaptación de losplanes de estudio destinados a formar a estas personas, de los criterios de selección y de laformación específica de cada uno de los cuerpos implicados.3.3.6.- Servicios públicos y función pública. El ámbito de servicios públicos y función pública constituye un espacio fundamental parala realización de los derechos y el cumplimiento de las obligaciones que de la Convención sederivan para el Estado español. Todos los otros ámbitos tienen, en una u otra medida, cabida enéste, por lo que únicamente abordaremos los temas que no se hayan tratado con anterioridad. En este sentido, se trata del espacio en el que han de hacerse efectivos los contenidos enlos artículos 9 (accesibilidad), 19 (derecho a la vida independiente e inclusión en la comunidad),20 (movilidad personal), y, en buena medida, 30 (participación en la vida cultural, actividadesrecreativas, esparcimiento y deporte) de la Convención. Es la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal yAtención a las personas en situación de dependencia, la que articula en sus rasgos básicos elSistema Nacional de Dependencia. A pesar de suponer un gran avance, especialmente porque setrata de establecer unos elementos comunes para la atención a las personas en situación dedependencia en las diecisiete comunidades autónomas, la Ley 39/2006, tiene mayor interés por laatención a las situaciones de dependencia que por la atención a la promoción de la autonomíapersonal. En este sentido, por ejemplo, la definición de dependencia guarda relación exclusivacon las características personales de los sujetos (sin tener en cuenta, por tanto, la dimensión social30 34.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madridque puede tener la situación de dependencia). Por otro lado, la dependencia se refiere a lanecesidad de contar con apoyo de terceros para realizar las actividades básicas de la vida diaria(no contempla, por tanto, la realización de otro tipo de actividades que guardan relación con lainclusión plena de las personas en situación de dependencia en la vida social). Por fin, no seconcede suficiente importancia al asistente personal como elemento orientado al desarrollo de laautonomía (se condiciona al estudio y al trabajo, pero no se establecen medidas para garantizar laasistencia personal en el ejercicio de los derechos reconocidos en el artículo 30, por ejemplo). La Ley Orgánica 51/2003, de Igualdad de Oportunidades no Discriminación yAccesibilidad Universal de las Personas con Discapacidad, prevé normas para desarrollarobligaciones de accesibilidad, también en los distintos espacios en los que tiene lugar el ejerciciode los derechos reconocidos en el artículo 30 de la Convención. Muchas de estas normas ya sehan aprobado, pero todavía alguna de ellas (como la relativa al régimen de accesibilidad deproductos y servicios a disposición del público) está pendiente. Por otro lado, en muchos casos la competencia sobre el espacio en cuestión es de lasComunidades Autónomas (teatros, museos…) y las normas hasta ahora en vigor únicamenteconsideran la accesibilidad física, sin tener en cuenta que la garantía del ejercicio de estosderechos por parte de las personas con discapacidad requiere, en numerosas ocasiones, delcumplimiento de ciertas obligaciones de accesibilidad en relación con el contenido. Además, el artículo 9.2 considera que los Estados Partes han de adoptar medidas paraofrecer asistencia humana o animal e intermediarios, sin embargo, en las normas españolas no secontienen previsiones al respecto a propósito de las instalaciones abiertas al público. Como se hamencionado, está pendiente la norma que establezca el régimen de accesibilidad a los bienes yservicios a disposición del público, cuya aprobación urge una vez que la Convención es exigiblepara el Estado español.3.3.7.- Medidas tributarias. En términos generales, de la Convención no se deriva la necesidad de establecer reformas31 35.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madriden las normas tributarias españolas, sin embargo, la adecuada implementación del textointernacional debe dotarse de los medios económicos necesarios y, en este sentido, es posiblerealizar algunas sugerencias. Así, sería conveniente ampliar las personas que pueden beneficiarse de la reducción en elIRPF por aportaciones a sistemas de previsión social constituidos a favor de personas condiscapacidad, así como los importes máximos de la aportación y la posibilidad de disponer delpatrimonio si se prueba la necesidad de disposición. En relación con el mismo impuesto, sepodría suponer el límite de renta para la exención de las ayudas económicas para financiar laestancia en residencias o centros de día para personas con minusvalía igual o superior al 65% En relación con el impuesto de sociedades, es desaconsejable la supresión prevista de ladeducción por actividades de investigación, desarrollo e innovación, en el caso de que esténorientadas a desarrollar software que facilite a las personas con discapacidad el acceso a losservicios de la sociedad de la información. Por el contrario, esta deducción podría ampliarse acualquier actividad de I+D+I encaminada a generar conocimientos, productos o procesos quefaciliten la igualdad y no discriminación de las personas con discapacidad. También en cuanto al impuesto de sociedades podrían considerarse gastos corrientes deejercicio (y no de capital) las obras de acondicionamiento del entorno empresarial a las personascon discapacidad. La deducción de las inversiones de las empresas de transporte público por carretera enmateria de accesibilidad de las personas con discapacidad debería hacerse extensiva a cualquiertipo de transporte público y debería ampliarse a cualquier medida, y no sólo a las que hasta ahoraestán previstas. Por último, los gastos de formación de personas con discapacidad deberían tratarse deforma específica en relación con el artículo 40 de la Ley del Impuesto de Sociedades que regulala deducción por gastos de formación profesional. Las operaciones de construcción, rehabilitación y adaptación de vivienda para personascon discapacidad podrían beneficiarse de un tipo reducido del 4 y no del 7% en el IVA. También pueden mejorarse los beneficios fiscales de la Ley Reguladora de32 36.
EL IMPACTO DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ESPAÑOL. Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de MadridHaciendas Locales, que deberían ser obligatorios en al menos un 50 % para todas lasadministraciones locales y deberían poder ampliarse hasta el 100% en ejercicio de la autonomíade estas mismas administraciones. El beneficio se refiere a una bonificación en la cuota delImpuesto a favor de las obras que favorezcan el acceso y la habitabilidad para personas condiscapacidad. En el ámbito local, existe una exención aplicable a los vehículos de uso exclusivo de laspersonas con discapacidad, que debería modularse cuando el uso es compartido.3.3.8.- Participación política. En relación con el derecho a la participación en la vida política y pública reconocido porel artículo 29 de la Convención, se requiere una regulación de las condiciones de accesibilidad yno discriminación de todas las personas con discapacidad que garanticen el acceso al debate pre-electoral y el ejercicio de su derecho al voto. En la normativa española sólo hay previsionesespecíficas para las personas con discapacidad visual (Real Decreto 1612/2007). Deberán adoptarse, además, medidas para garantizar el derecho al voto de las personascon discapacidad internadas. Sobre la garantía del acceso a funciones y cargos púbicos, como forma de participación,ya se han realizado algunas consideraciones en el ámbito trabajo, empleo y servicios sociales, quese hacen extensivas a este supuesto. Sería posible, además, valorar la conveniencia de estableceralgún sistema de cuotas electorales en favor de personas con discapacidad, como garantía delderecho al sufragio pasivo.3.3.9.- Accesibilidad a los medios audiovisuales. El artículo 21 de la Convención establece la obligación de los Estados de adoptar lasmedidas pertinentes para garantizar el ejercicio de las libertades de expresión, opinión einformación por parte de las personas con discapacidad. En el contexto de la sociedad de la33 Recommended
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Acesso 2011.2 texto 12, doctrina 04