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Timestamp: 2017-08-19 05:42:08
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ONU (Organización de las Naciones Unidas). OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte)
Guerra de Corea. Organización. Sede. Oriente Próximo. Descolonización. Mantenimiento de paz. Operaciones. Kosovo
Enviado por: María Jimena Martín
Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La ONU es una organización internacional de naciones basada en la igualdad soberana de sus miembros. Según su Carta fundacional, la ONU fue establecida para “mantener la paz y seguridad internacionales”, “desarrollar relaciones de amistad entre las naciones”, “alcanzar una cooperación internacional fundada sobre las relaciones de amistad entre las naciones”, “alcanzar una cooperación internacional en la solución de problemas económicos, sociales, culturales o humanitarios” y “fomentar el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales”. Sus miembros se comprometen a cumplir las obligaciones que han asumido, a resolver disputas internacionales a través de medios pacíficos, a no utilizar la amenaza o el uso de la fuerza, a participar en acciones organizadas en concordancia con la Carta y a no ayudar a un país contra el que la ONU haya dirigido estas acciones, y a actuar de acuerdo con los principios de la Carta.
Desarrollo de la ONU
Se suele considerar a la ONU como sucesora de la Sociedad de Naciones, organización internacional creada tras la I Guerra Mundial para cumplir muchos de sus mismos fines. La Sociedad, sin embargo, no consiguió mantener la paz, debilitándose de forma paulatina en los años previos a la II Guerra Mundial.
El primer compromiso para establecer una nueva organización internacional se recogió en la Carta del Atlántico, firmada por el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt y el primer ministro británico sir Winston Churchill el 14 de agosto de 1941, en una conferencia celebrada a bordo de un buque de guerra frente a las costas de Terranova. Ambos dirigentes se comprometieron a establecer un “sistema permanente y más amplio de seguridad general” y expresaron su deseo de “conseguir la máxima colaboración de todas las naciones en el plano económico”. Los principios de la Carta del Atlántico fueron aceptados por las Naciones Unidas de forma más general en su Declaración, firmada el 1 de enero de 1942 por los representantes de las 26 naciones aliadas contra las potencias del Eje Roma-Berlín-Tokio durante la II Guerra Mundial. Fue en este documento donde por primera vez se utilizó de modo oficial el término Naciones Unidas, que había sido sugerido por Roosevelt.
En 1943, en una conferencia celebrada en Moscú, se iniciaron las gestiones para crear una nueva organización. El 30 de octubre de ese año, representantes de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Reino Unido, China y Estados Unidos firmaron una declaración en la que reconocían la necesidad de establecer “en el tiempo más breve posible una organización general internacional”. En un encuentro celebrado en Teherán (Irán) un mes más tarde, Roosevelt, Churchill y el máximo dirigente soviético, Stalin, reafirmaron “la suprema responsabilidad que recae sobre nosotros y sobre todas las Naciones Unidas de crear una paz que destierre el azote y el terror de la guerra”.
Tras la declaración de Moscú, representantes de las cuatro potencias se reunieron en Dumbarton Oaks (Washington, Estados Unidos), en el otoño de 1944, para estudiar una serie de propuestas destinadas a la creación de una organización internacional. Aprobaron un borrador de carta constitutiva que especificaba sus fines, estructura y métodos operativos, pero no lograron ponerse de acuerdo en el método de votación del Consejo de Seguridad propuesto, que sería el órgano que habría de tener la mayor responsabilidad en cuestiones relativas al mantenimiento de la paz y la seguridad.
El problema de las votaciones quedó resuelto en la Conferencia de Yalta (febrero de 1945), última cumbre negociadora a la que asistirían Roosevelt, Churchill y Stalin en el último de sus encuentros durante la contienda. En síntesis, el líder soviético aceptaba la postura británica y estadounidense, que limitaba las prerrogativas de las grandes potencias en asuntos de procedimiento, pero mantenía el derecho al veto en cuestiones esenciales. Al mismo tiempo, los líderes aliados plantearon que se celebrase una conferencia de las Naciones Unidas para preparar la Carta constitutiva de la nueva organización.
Delegados procedentes de 50 naciones se reunieron en la ciudad estadounidense de San Francisco el 25 de abril de 1945 para la oficialmente denominada Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional. Durante dos meses elaboraron una carta de 111 artículos basada en el borrador realizado en Dumbarton Oaks. La Carta fue aprobada el 25 de junio y firmada al día siguiente. Entró en vigor el 24 de octubre de 1945, tras ser ratificada por la mayoría de los signatarios. Los vínculos surgidos de la alianza bélica contra enemigos comunes aceleraron el acuerdo para establecer esta nueva organización.
El 10 de diciembre de 1945, el Congreso de Estados Unidos invitó a la ONU a establecer su sede en su país. La Organización aceptó y en agosto de 1946 se trasladó temporalmente a Lake Success (Nueva York). Ese mismo año se adquirió un lugar que bordeaba el East River de Manhattan y se elaboraron planes para establecer una sede permanente. Según un acuerdo alcanzado entre los Estados Unidos y la ONU, se concedió al lugar una cierta extraterritorialidad. El complejo, finalizado a mediados de 1952, incluye la sala de la Asamblea General, el edificio de la Secretaría, el edificio de Conferencias y la Biblioteca Dag Hammarskjöld.
Según queda recogido en su Carta, la adhesión a la ONU está abierta a todos aquellos estados “amantes de la paz” que acepten las obligaciones de la Organización. Las 50 naciones que asistieron a la Conferencia de San Francisco, a las que se unió Polonia, se convirtieron en miembros fundadores de la ONU. Hasta 1971, China estuvo representada por una delegación del gobierno nacionalista de Taiwan. Sin embargo, en octubre de ese mismo año, la Asamblea General votó a favor de que fuese la delegación de la República Popular China la que ocupase dicho puesto.
Los nuevos miembros son admitidos por propuesta del Consejo de Seguridad y tras ser aceptados por una mayoría de dos tercios en la Asamblea General. Desde 1945, el número de sus miembros ha sobrepasado en más de tres veces el inicial, sobre todo debido a la admisión de muchos países africanos y asiáticos que alcanzaron la independencia con posterioridad a la fundación de la Organización. En mayo de 1994, la ONU contaba con 184 miembros.
La Carta de la ONU estableció seis órganos principales: la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social, el Consejo de Tutela o de Administración Fiduciaria, el Tribunal Internacional de Justicia y la Secretaría General.
Todos los estados miembros están representados en la Asamblea General, que es el principal organismo deliberativo de la ONU. La Asamblea se reúne anualmente en sesiones regulares y en sesiones especiales a petición de una mayoría de sus miembros o del Consejo de Seguridad. La Asamblea no tiene autoridad para hacer cumplir sus resoluciones. Éstas son recomendaciones que se hacen a los estados miembros, pero que carecen de poder de aplicación directa. La Carta, no obstante, permite a la Asamblea establecer agencias y programas que lleven a cabo sus recomendaciones. Entre las más importantes se encuentran: el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
El Consejo de Seguridad, reunido en sesión permanente, es el órgano central para el mantenimiento de la paz. El Consejo cuenta con 15 miembros, 5 de ellos permanentes: China, Francia, Reino Unido, Rusia y Estados Unidos. Con carácter periódico se han elaborado propuestas para integrar nuevos miembros permanentes (como, por ejemplo, Alemania o Japón) para reflejar de este modo el cambiante equilibrio del poder mundial, pero hasta la fecha no se ha llevado a cabo ninguna revisión importante. Los miembros no permanentes son elegidos para un bienio, y la Asamblea General elige cinco nuevos miembros cada año. Las decisiones del Consejo necesitan nueve votos, incluidos los votos por unanimidad de los miembros permanentes cuando se trate de temas de vital importancia. Esta regla de la “unanimidad de las grandes potencias” no es válida cuando se trata de cuestiones de procedimiento.
El Consejo Económico y Social (ECOSOC), que se reúne una vez al año, cuenta con 54 miembros, de los cuales 18 son elegidos anualmente por la Asamblea General para ejercer un mandato de tres años. El ECOSOC coordina las actividades económicas y sociales de la ONU y de sus agencias especializadas, entre las que se hallan la Organización Mundial de la Salud (OMS), la UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En la práctica, las funciones del ECOSOC se ven limitadas porque cada agencia especializada se organiza de un modo autónomo y se gobierna por sus propios estatutos y órganos elegidos. Estas agencias entregan informes anuales al ECOSOC. El conjunto de la ONU y de sus agencias especializadas recibe el nombre de Sistema de las Naciones Unidas.
En un principio, el Consejo de Tutela o de Administración Fiduciaria tenía la responsabilidad de supervisar 11 territorios que se encontraban bajo el régimen de fideicomiso al final de la II Guerra Mundial. A principios de la década de 1990, todos los territorios bajo fideicomiso que en su origen habían sido puestos bajo tutela internacional se habían disuelto y todas las dependencias habían alcanzado la soberanía completa o bien la autonomía en el seno de otro Estado. El único fideicomiso que quedaba, el archipiélago de las Palau, se convirtió en la independiente República de Palau en 1994, con lo que el Consejo de Tutela quedó en trance de desaparición. Otras cuestiones vinculadas al tema colonial han sido transferidas a la Asamblea General y a órganos subsidiarios especiales.
El Tribunal Internacional de Justicia, con sede en La Haya (Países Bajos), es el organismo judicial de la ONU. El Tribunal trata casos que le son sometidos por miembros de la ONU, que conserva el derecho de decidir si acepta o no el cumplimiento de sus resoluciones. A petición de la ONU, de sus órganos principales o de las agencias especializadas, el Tribunal Internacional de Justicia puede tener del mismo modo competencia consultiva. El Tribunal está compuesto por quince jueces elegidos, para un ejercicio de nueve años, por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad.
La Secretaría General está al servicio de los otros órganos de la ONU y ejecuta los programas y políticas de la Organización. Al frente del mismo se halla el secretario general, nombrado por la Asamblea General por recomendación del Consejo de Seguridad. Desde su fundación la ONU ha tenido siete secretarios generales: Trygve Halvdan Lie (1946-1953); Dag Hjalmar Hammarskjöld (1953-1961); Sithu U Thant (1961-1971); Kurt Waldheim (1972-1981); Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991); Butros Butros-Gali (1992-1996); y Kofi Annan (1997- ).
Los costes operativos de la ONU se cubren con aportaciones efectuadas por los estados miembros de acuerdo con un programa de contribuciones aprobado por la Asamblea General. Sólo el presupuesto regular, destinado a actividades en curso recogidas en la Carta, se cubre con aportaciones fijas. Programas especiales como los de la UNICEF y el PNUD suelen financiarse gracias a las aportaciones voluntarias. Durante el periodo correspondiente a 1990 y 1991, las asignaciones del presupuesto regular ascendieron a más de 2.100 millones de dólares. Según el programa para 1990 y 1991, la mayoría de los miembros pagaron menos del 1% del presupuesto. Sólo 15 países aportaron más del 1%. Los principales contribuyentes fueron Estados Unidos (25%) y la URSS (10%). De los miembros restantes, sólo Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Canadá contribuyeron en más de un 2%. A mediados de la década de 1980, la ONU sufrió una grave crisis financiera. Muchos estados miembros, incluidos Estados Unidos y la URSS, se negaron a pagar parte de sus aportaciones debido a problemas fiscales nacionales y al descontento provocado por ciertos aspectos del sistema de funcionamiento de la ONU.
Según queda recogido en la Carta de Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad es ante todo responsable de los asuntos relativos al mantenimiento de la paz y la seguridad; la Asamblea General tiene sólo una autoridad residual. Los artículos 33 a 38 de la Carta autorizan al Consejo para instar a naciones en conflicto a que resuelvan sus diferencias por medios pacíficos, como, por ejemplo, las negociaciones, la investigación, la mediación, la conciliación, el arbitraje y la vía legal. Al desempeñar esta responsabilidad, el Consejo puede nombrar representantes o crear comités especiales que investiguen las disputas y recomienden alternativas de solución.
Cuando el Consejo determina que una disputa representa una amenaza para la paz, puede, cumpliendo los artículos 39 a 51, aplicar sus recomendaciones, ya sea por medios no militares, como las sanciones económicas y diplomáticas, o por la utilización de fuerzas militares. Ésta es la única ocasión en la que la Carta autoriza una acción coercitiva. Esta acción está sujeta al voto unánime de los cinco miembros permanentes del Consejo, con lo que pone de relieve la importancia del derecho de veto de las grandes potencias en temas fundamentales. La acción militar también se ve sujeta a la disponibilidad de fuerzas armadas, condición que ha resultado difícil de cumplir.
Por último, según el artículo 26, el Consejo de Seguridad asume la responsabilidad de formular planes “para el establecimiento de un sistema de regulación de armamentos”. La Carta de la ONU concede menos importancia al control internacional de armas y al desarme como instrumentos para alcanzar la paz de lo que lo hizo el pacto de la Sociedad de Naciones. Debido a algunos sucesos ocurridos entre ambas guerras mundiales, muchos líderes llegaron a la conclusión de que la paz sólo podía lograrse a través de la cooperación de las principales potencias, que habrían de actuar, en palabras de Roosevelt, como “policías del mundo”. Esta idea está incorporada en el requisito de unanimidad de las grandes potencias, a la vez que explica por qué se ha llamado a la Carta sistema de seguridad colectiva `limitada', ya que no se puede emprender una acción coercitiva en contra de la voluntad de un país que tiene un puesto permanente en el Consejo.
Impacto de la Guerra fría
Poco después de la II Guerra Mundial y de la fundación de la ONU, la cooperación política entre las principales potencias —en especial entre Estados Unidos y la URSS— se rompió, y se inició el periodo de la Guerra fría. Como los intereses estadounidenses y soviéticos chocaban, la capacidad de la ONU para mantener la paz se vio seriamente limitada.
Según el artículo 43 de la Carta, el Consejo de Seguridad debía negociar acuerdos con los estados miembros para conseguir unidades militares que pudieran permitir la aplicación de sus decisiones. Las negociaciones, iniciadas en 1946, pronto alcanzaron un punto muerto en lo relativo a las cuestiones del tamaño, composición y establecimiento de las fuerzas militares. Los Estados Unidos propusieron que cada miembro permanente del Consejo proporcionase tropas especializadas. Los estadounidenses aportarían, por ejemplo, unidades de aviación, los británicos unidades navales y los soviéticos tropas de tierra. Sin embargo, la URSS abogó por la igualdad, con lo que cada país enviaría igual número de tropas. Estas diferencias nunca se solucionaron.
Un estancamiento similar se produjo en la Comisión de la Organización de las Naciones Unidas para la Energía Atómica, creada por una resolución aprobada en la Asamblea General el 24 de enero de 1946. El mandato de la comisión era desarrollar un sistema que controlara la energía atómica y la limitara a su utilización con fines pacíficos. Los Estados Unidos presentaron un plan global para el control internacional de la energía atómica, en el que se incluía un acuerdo para eliminar las propias armas nucleares, así como las instalaciones, una vez que se hiciera operativo un sistema internacional de inspección. La URSS insistió en que Estados Unidos destruyera al punto todas las armas nucleares existentes y se negó a cualquier inspección internacional, aduciendo que esto supondría una violación de la soberanía nacional. Una vez más, las diferencias existentes entre las dos naciones resultaron irreconciliables.
En realidad, las intenciones originales de la Carta nunca han sido llevadas a la práctica. No obstante, el Consejo de Seguridad no se paralizó por completo: fue capaz de resolver disputas, sobre todo gracias a la mediación y a los buenos oficios, en situaciones en las que los intereses de los miembros permanentes, en especial los Estados Unidos y la URSS, convergían. Uno de estos casos fue la retirada neerlandesa de Indonesia en 1949; otro, el fin de la guerra de los Seis Días en 1967. En 1950, sin embargo, surgieron graves diferencias entre las grandes potencias cuando fuerzas de Corea del Norte atacaron Corea del Sur, precipitando así la guerra de Corea.
La guerra de Corea
Corea, que había estado bajo control japonés desde 1905, fue dividida tras la II Guerra Mundial siguiendo el paralelo 38 que atraviesa la península de Corea. Se establecieron dos gobiernos paralelos, uno al norte, respaldado por la URSS, y otro al sur, apoyado por Estados Unidos. Los esfuerzos de la ONU por unificar el país a través de unas elecciones libres fracasaron. Cuando fuerzas norcoreanas atacaron el sur el 25 de junio de 1950, el Consejo de Seguridad consideró el ataque una violación de la paz y exigió la retirada de las tropas norcoreanas al norte del paralelo 38. En otras dos resoluciones, el Consejo estableció un mando de la ONU bajo los auspicios de Estados Unidos y pidió a las naciones miembros que proporcionaran unidades militares que ayudaran a repeler el ataque armado a Corea del Sur.
Había dos elementos poco usuales en el caso de Corea. El primero era la ausencia de la URSS del Consejo de Seguridad. Seis meses antes, el delegado soviético había abandonado el Consejo como protesta por la presencia continuada del portavoz nacionalista en el escaño designado para China, a pesar de la derrota de los nacionalistas y del establecimiento de un gobierno comunista en la China continental. La URSS no estuvo, pues, presente para vetar las medidas del Consejo contra el régimen norcoreano, que contaba con el apoyo soviético. Cuando el delegado soviético volvió al Consejo en el mes de julio, declaró ilegal la acción en Corea, dado que se había emprendido sin el consentimiento de todos los miembros permanentes del Consejo. Los Estados Unidos replicaron que la decisión se había tomado con el acuerdo de aquellos miembros permanentes que se hallaban presentes y que habían participado en la votación. En esta controversia, la URSS realizó una interpretación estricta de las provisiones de la Carta, mientras que la de los Estados Unidos fue una interpretación amplia, cada uno motivado por intereses políticos.
Un segundo elemento poco habitual en el caso coreano fue el establecimiento de una unidad militar de la ONU, que era, en verdad, un mando militar estadounidense, compuesto por tropas de 16 estados miembros y de la República de Corea. Como no se había alcanzado ningún acuerdo previo para proporcionar a la ONU fuerzas militares, el Consejo de Seguridad tomó medidas ad hoc, solicitando a Estados Unidos poder utilizar su ya establecida estructura militar como base para las acciones de la ONU.
El conflicto continuó durante más de tres años, firmándose un armisticio el 27 de julio de 1953. Más de 40 años después, el país sigue dividido a pesar de la aceptación por ambas partes del principio de reunificación. Corea sigue siendo un tema pendiente en la agenda de la Asamblea General, aunque se han aprobado resoluciones instando a las dos partes a sustituir el largo armisticio por una paz estable. Tanto Corea del Norte como Corea del Sur fueron, en 1991, admitidas en la ONU.
Una consecuencia importante del conflicto coreano fue la resolución “Unirse por la Paz”. Después de que la URSS volviera al Consejo de Seguridad, los Estados Unidos presentaron a la Asamblea General una resolución que autorizaba a la Asamblea a tratar casos que amenazaran la paz cuando un veto impidiese la acción del Consejo. Esta resolución, denominada `Unidos por la Paz', adoptada el 3 de noviembre de 1950, hizo explícita una ampliación de la autoridad de la Asamblea General en materia de paz y seguridad.
Las fuerzas de paz de la ONU
Desde principios de la década de 1950, el papel de la ONU en el mantenimiento de la paz y la seguridad en el mundo se ha incrementado. Fuerzas auspiciadas por la ONU han actuado de forma muy activa en zonas donde la descolonización ha provocado inestabilidades políticas. En muchos casos, la retirada de una antigua potencia colonial generaba un vacío político al que seguía un proceso de lucha por el poder. En respuesta a esto, la ONU desarrolló una estrategia, que el secretario general Hammarskjöld llamó `diplomacia preventiva', que consistía en el despliegue de fuerzas de paz con dos fines principales: separar a los antagonistas, dando tiempo y oportunidades para la negociación, e impedir la extensión geográfica de los conflictos locales. En 1988, las fuerzas de paz de la ONU recibieron el Premio Nobel de la Paz.
Se han realizado operaciones de paz en el Oriente Próximo desde 1956 y en Chipre desde 1964. En África se mantuvieron algunas tropas en el Congo (llamado Zaire entre 1971 y 1997) desde 1960 hasta 1964. Desde entonces, se han enviado misiones de paz a Angola, Sahara Occidental, República de Suráfrica y Mozambique. En 1992, la ONU decidió una importante operación en Somalia, en la que intervinieron unos 30.000 soldados a principios de 1993 para dar protección a las operaciones humanitarias, en especial el reparto de víveres en zonas de hambruna. Otras dos zonas donde la ONU ha participado de un modo muy activo fueron, a principios de la década de 1990, Camboya, en la que la ONU estuvo controlando las elecciones, y Bosnia-Herzegovina durante la guerra de la antigua Yugoslavia, que finalizó con decenas de miles de muertos y millones de personas sin hogar. Según las reglas formuladas en principio por Hammarskjöld, se excluía a las grandes potencias de las fuerzas de paz para impedirles que encubrieran sus propios intereses bajo la bandera de la ONU. Con el fin de la Guerra fría, tropas británicas y francesas jugaron un papel importante en el conflicto de la antigua Yugoslavia, mientras que un gran número de soldados estadounidenses fue enviado en un principio a apaciguar Somalia. En 1992, un contingente de tropas japonesas se unió a la operación camboyana.
La primera fuerza de paz de la ONU fue organizada en Oriente Próximo en respuesta a la crisis de Suez de 1956. El Oriente Próximo había sido una zona de duros antagonismos desde 1948, cuando se iniciaron las hostilidades entre los países árabes de la región y el Estado de Israel, creado de acuerdo con un plan de la ONU que dividía a Palestina en dos estados separados, uno judío y otro árabe. En 1949, un mediador de la ONU, que actuaba bajo la autoridad del Consejo de Seguridad, negoció una serie de acuerdos de armisticio entre Israel, por un lado, y Egipto, Jordania, Líbano y Siria, por otro. Se constituyó así el Organismo de Naciones Unidas para la Vigilancia de la Tregua (en inglés, United Nations Truce Supervision Organization, UNTSO) en Palestina, para ayudar a las partes involucradas a supervisar los términos de los acuerdos, aunque durante un tiempo la zona permaneció en una situación de calma inestable.
La crisis de Suez
Los combates volvieron a iniciarse el 29 de octubre de 1956, cuando Israel trasladó tropas a la península del Sinaí, obligando a los soldados egipcios a replegarse al canal de Suez. Ese mismo año, el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser había nacionalizado el canal, provocando la preocupación de británicos y franceses, que temían que se impidiera a sus barcos utilizarlo. La situación en Oriente Próximo se complicó en gran medida cuando Gran Bretaña y Francia atacaron Egipto el 31 de octubre y desplegaron tropas en la zona del Canal de Suez. De forma conjunta, británicos y franceses vetaron además una resolución del Consejo de Seguridad que exigía a Israel la retirada de sus tropas más allá de la línea del armisticio, fijada en 1949.
Con la autoridad que le proporcionaba la resolución `Unidos por la Paz', la Asamblea General, en una serie de resoluciones, pidió el fin de las hostilidades y estableció una Fuerza de Emergencia de Naciones Unidas (en inglés, United Nations Emergency Force, UNEF) para supervisar que todas las partes en conflicto cumplieran lo acordado. A finales de diciembre, las tropas británicas y francesas se habían retirado de Egipto, y en marzo de 1957 se habían realizado los preparativos para la retirada de las tropas israelíes. La primera unidad de la UNEF llegó a Egipto el 15 de noviembre de 1956 y en febrero de 1957 unos 6.000 soldados procedentes de 10 estados miembros fueron repartidos en tres zonas: a lo largo de la frontera egipcio-israelí, en la franja de Gaza y cerca del estrecho de Tiran para controlar el paso al golfo de Aqaba, vital para el comercio israelí.
En mayo de 1967, la UNEF fue retirada a petición de Egipto, y el 5 de junio, Israel desencadenó la denominada guerra de los Seis Días, un ataque coordinado en todos los frentes para asegurarse posiciones más sólidas a lo largo de sus fronteras. El 10 de junio, Israel ocupó el Sinaí, la franja de Gaza, Cisjordania y parte de los altos del Golán, en la frontera con Siria. El 22 de noviembre, el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad la resolución 242, que establecía una serie de principios para asegurar la paz en la zona. En resumen, la resolución proponía que Israel se retirara de los territorios ocupados a cambio del establecimiento de fronteras seguras y de que los países árabes reconocieran la independencia del Estado de Israel.
Las hostilidades se iniciaron una vez más en octubre de 1973 (durante la guerra del Yom Kipur), cuando Egipto atacó posiciones israelíes en el Sinaí, y Siria hizo lo mismo con aquellas que se encontraban en los altos del Golán. Después de pedir un alto el fuego, el Consejo de Seguridad volvió a instar a las partes en conflicto para que buscaran una solución más amplia a su disputa aplicando la resolución 242. Se estableció en el Sinaí una nueva fuerza de paz, la UNEF II, con el fin de patrullar una zona neutral entre las tropas egipcias e israelíes. En marzo de 1974, ambas partes se habían retirado. Al norte, en los altos del Golán, siguieron produciéndose enfrentamientos esporádicos hasta junio, cuando llegaron las Fuerzas de las Naciones Unidas Encargadas de Observar la Desmilitarización (en inglés, United Nations Disengagement Observer Force, UNDOF). No obstante, las causas del conflicto árabe-israelí no habían desaparecido.
Desde 1974, Oriente Próximo ha sido año tras año un asunto a incluir y considerar en la agenda de la ONU. En marzo de 1978, se establecieron otras fuerzas de paz para ayudar a estabilizar la situación existente en el Líbano después de que tropas israelíes cruzaran la frontera como represalia contra una incursión palestina. La Fuerza Provisional de Naciones Unidas en el Líbano (en inglés, United Nations Interim Force in Lebanon, UNIFIL) estaba compuesta por 6.000 soldados procedentes de 10 países.
La mediación de Estados Unidos
Los esfuerzos realizados al margen de la ONU para buscar una solución más amplia tuvieron cierto éxito cuando, en marzo de 1979, Egipto e Israel, gracias a la mediación de Estados Unidos, firmaron el Tratado de Camp David, que establecía formalmente la paz y que contemplaba una retirada progresiva del Sinaí por parte de los israelíes, la reanudación de relaciones diplomáticas entre ambos países y un marco general para extender el proceso de paz a otros estados árabes. La misión de la UNEF II terminó el 24 de julio de 1979, tras la retirada israelí del Sinaí.
La década de 1980
Los observadores de la UNTSO prosiguieron su labor entre Egipto e Israel bajo los términos del acuerdo de 1949, y tanto UNDOF como UNIFIL continuaron operando durante la década de 1980. El sur del Líbano seguía siendo una zona inestable. La región había sido una plaza fuerte para las bases de los comandos palestinos hasta la invasión israelí de junio de 1982. A raíz de esta operación, y al mismo tiempo que las guerrillas palestinas, se establecieron en el Líbano tropas israelíes y sirias.
La ocupación israelí de Gaza y Cisjordania se convirtió en objeto de ataques cada vez más serios por parte no sólo del Consejo de Seguridad, sino también de la Asamblea General. Las resoluciones reconocieron los derechos de los palestinos y se permitió a sus representantes que presentaran su caso ante el foro mundial. La expansión de los asentamientos israelíes en los territorios ocupados no hizo sino complicar más el problema. En 1993, los líderes de Israel y de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) firmaron un acuerdo de paz que pedía a los palestinos que asumieran de forma gradual la responsabilidad de la administración civil de los territorios ocupados, empezando por la franja de Gaza y la zona de Jericó. En 1994, se aplicaron las primeras etapas del acuerdo.
El conflicto del Golfo
La invasión de Kuwait por parte de Irak el 2 de agosto de 1990, que originó la guerra del Golfo Pérsico, obtuvo una respuesta inmediata del Consejo de Seguridad. Entre los meses de agosto y noviembre se aprobaron una serie de resoluciones que condenaban la ocupación y anexión de Kuwait, imponían un importante embargo sobre las transacciones comerciales y financieras con Irak y con el Kuwait ocupado por los iraquíes, autorizaban el uso de la fuerza militar para garantizar el cumplimiento de esta medida y, por último, permitía a los estados miembros el uso de “todos los medios necesarios” para expulsar a Irak de Kuwait si no se retiraba antes del 16 de enero de 1991. En respuesta, Irak pidió la celebración de una conferencia internacional de paz que tratase una amplia gama de conflictos regionales, incluido el conflicto palestino-israelí. Estados Unidos y sus aliados se opusieron de forma rotunda a esta vinculación. Después de que la coalición liderada por Estados Unidos en la guerra del Golfo derrotara de modo fulminante a Irak y restaurase la independencia de Kuwait, se envió una fuerza de paz de la ONU para que controlara una zona desmilitarizada a lo largo de la frontera que separaba a ambos países. La presencia de la ONU se hizo necesaria asimismo en el norte de Irak para proteger a los kurdos, que se habían rebelado contra el régimen de Saddam Husayn. La situación estuvo a punto de degenerar en un nuevo conflicto bélico en los primeros meses de 1998, cuando el líder iraquí impidió que los expertos de la Comisión Especial de Naciones Unidas (en inglés, United Nations Special Commission, UNSCOM) verificaran el cumplimiento por parte de Irak de las resoluciones dictadas por la ONU acerca de la eliminación de armas de destrucción masiva. En febrero, tras trasladarse a Bagdad y entrevistarse con Husayn, el secretario general de la Organización, Kofi Annan, logró un acuerdo que evitó el inminente ataque estadounidense (dispuesto bajo el nombre de Operación Trueno del Desierto).
La primera operación importante de la ONU en África comenzó en 1960, en la República Democrática del Congo, poco después de que ésta lograra su independencia de Bélgica. Un motín de las tropas congoleñas dio origen a una alteración del orden público, a lo que Bélgica respondió enviando de inmediato fuerzas militares a la zona. Al mismo tiempo, la provincia de Katanga (la actual Shaba), liderada por Moïse Kapenda Tshombé, declaró su independencia. El presidente congoleño Joseph Kasavubu y su primer ministro Patrice Lumumba solicitaron ayuda a la ONU. Con la autorización del Consejo de Seguridad, el secretario general organizó un programa económico y una fuerza internacional de paz que, en su momento culminante, contó con más de 20.000 soldados. El 21 de febrero de 1961, el Consejo de Seguridad autorizó a las tropas de la ONU a utilizar la fuerza.
La misión de la ONU era complicada: ayudar a mantener el orden sin dar la impresión de estar a favor de alguna de las partes en conflicto y ejercer con todo cuidado la autoridad militar con fines defensivos sin lanzar programas ofensivos. Sin lugar a dudas, la ONU ayudó al Congo a resurgir como país unido. En 1961, sin embargo, se produjo una terrible pérdida, cuando el secretario general Hammarskjöld murió en un accidente de aviación mientras intentaba obtener un alto el fuego entre el gobierno central y Katanga.
Las fuerzas de paz de la ONU destinadas en el Sahara Occidental, Suráfrica, Angola y Mozambique estaban constituidas principalmente por observadores. La misión en Somalia, iniciada a finales de 1992, resultó mucho más compleja. Tras la derrota del líder somalí Muhammad Siad Barre, que ostentaba el poder desde hacía mucho tiempo, a manos de los rebeldes en 1991, la nación se sumió en un absoluto caos. Para las agencias internacionales encargadas de paliar la hambruna resultaba cada vez más difícil realizar su trabajo, con lo que el peligro de que grandes masas de la población murieran de hambre era inminente. En abril de 1992, el Consejo de Seguridad votó a favor de realizar una operación en Somalia, pero cuando 500 soldados llegaron en septiembre no pudieron hacer nada. El 3 de diciembre, el Consejo votó que se aceptara una oferta de Estados Unidos para enviar un gran contingente militar que salvaguardara las operaciones humanitarias. En el plazo de un mes, el número de soldados había ascendido en torno a los 15.000 y los alimentos procedentes de la ayuda humanitaria habían empezado a llegar a la mayor parte de la población. La ONU relevó a Estados Unidos en esta misión en mayo de 1993, pero en junio 23 soldados paquistaníes murieron en una emboscada organizada por los rebeldes somalíes, a cuya cabeza se encontraba al parecer Muhammad Farrah Aidid, el líder de un clan. Los Estados Unidos mandaron refuerzos con el fin de capturar a Aidid y apaciguar a sus seguidores. Tras varias misiones fallidas, los Estados Unidos y la ONU volvieron a hacer hincapié en la necesidad de alcanzar una solución política.
La Fuerza de Naciones Unidas encargada del Mantenimiento de la Paz en Chipre (en inglés, United Nations Force in Cyprus for Peace-keaping, UNFICYP) fue enviada a aquel país en mayo de 1964 para servir de fuerza disuasoria ante los enfrentamientos que se venían produciendo entre las comunidades griega y turca. Chipre obtuvo la independencia de Gran Bretaña en 1960, con una Constitución que intentaba equilibrar los derechos e intereses de los dos grupos étnicos que componían la población, siendo la comunidad griega mayoritaria sin discusión. A finales de 1963, después de tres años de paz relativa, estalló la violencia entre ambas comunidades. El 4 de marzo de 1964, el Consejo de Seguridad recomendó la mediación de la ONU y autorizó la formación de una fuerza de paz. A finales de ese mismo año, el número de soldados ascendió casi a los 7.000, aunque esta cantidad se ha ido reduciendo de forma progresiva, hasta alcanzar unos 2.100 en los últimos años de la década de 1980.
El periodo más difícil se inició en 1974, cuando Turquía intervino para apoyar a los turcochipriotas después de que un cambio de gobierno amenazara con romper el equilibrio constitucional a favor de aquellos grecochipriotas que deseaban la unión con Grecia. A mediados de agosto, se alcanzó un alto el fuego, al que sucedió al año siguiente el traslado, con la ayuda de la UNFICYP, de más de 8.000 turcochipriotas al norte de la isla, que se hallaba bajo control turco. Desde entonces la UNFICYP ha patrullado una franja que separa el sector norte del sector griego, al sur.
Mientras tanto, el secretario general ha participado sin interrupción en conversaciones destinadas a negociar un acuerdo entre los chipriotas griegos y turcos. En los últimos años estas negociaciones se han centrado en las directrices necesarias para establecer un Estado bizonal y garantizar la seguridad de la comunidad turcochipriota. A finales de 1983, cuando las conversaciones se encontraban aún en un punto muerto, la región del norte —ocupada por fuerzas turcas— declaró su independencia, autodenominándose República Turca del Norte de Chipre. La ONU se negó a reconocer al nuevo Estado turcochipriota y el personal de la UNFICYP continuó sirviendo de barrera entre ambas zonas.
La descolonización
El envío de fuerzas de paz a regiones en conflicto ha sido sólo una de las aportaciones de la ONU al proceso de descolonización. El sistema de fideicomiso de la ONU, basado en los principios de los mandatos de la Sociedad de Naciones, se veía limitado a las antiguas colonias de estados ex-enemigos y a antiguos territorios de la Sociedad que no habían alcanzado la autonomía. Una primera propuesta de colocar todos los territorios coloniales bajo la tutela de la ONU se encontró con la oposición de las potencias coloniales. No obstante, se logró un compromiso trascendental en la lucha por la autonomía que quedó recogido en el artículo 73 de la Carta, artículo que constituía una declaración relativa a los territorios no autónomos, y que era de ámbito universal, es decir, aplicable a todos los territorios coloniales.
El artículo 73 era sólo una declaración de intenciones de largo alcance, pero permitía a la Asamblea General, de base más amplia, antes que al Consejo de Tutela, más limitado, convertirse en el foro central de los temas coloniales. La declaración pidió a los regímenes coloniales que entregaran informes que recogieran las condiciones socioeconómicas de sus territorios. Ya en 1946, la Asamblea estableció un comité para estudiar dichos informes, que pasó a convertirse en un Comité para la Información de los Territorios No Autónomos, de carácter permanente. Este Comité sirvió cada vez más como instrumento de responsabilidad mundial, a la vez que presionó a las potencias coloniales para que aceleraran la concesión de la independencia.
Con la adhesión a la ONU, en 1960, de estados recientemente independientes, una extensa mayoría de la Asamblea votó a favor de ampliar los objetivos del artículo 73 mediante una nueva declaración sobre la concesión de independencia a los países y pueblos coloniales. La declaración de 1960 sostiene que el colonialismo “constituye una negación de los derechos humanos fundamentales” y que la “falta de preparación política, económica, social o educativa no debería nunca servir de pretexto para retrasar la independencia”.
Con o sin la ONU, los antiguos imperios coloniales estaban abocados a su desintegración (el proceso ya había comenzado a finales de la II Guerra Mundial). La ONU, sin embargo, proporcionaba una estructura organizada en la que se podía activar la oposición al colonialismo y en la que las nuevas naciones surgidas de éste podían movilizarse en pos de una causa común. La ONU proporcionaba también un foro donde tratar cuestiones coloniales. El sistema de fideicomiso, e incluso el artículo 73 original, se basaba en la idea de que la autonomía era un objetivo limitado y de largo alcance. Gracias a la Asamblea General, dominada ahora por una mayoría de estados colonizados con antelación, se ha identificado la independencia con un deseo inmediato de todos los pueblos y se ha organizado el apoyo internacional a la lucha por la autodeterminación.
Los problemas originados por la descolonización en el sur de África cuentan en la ONU con una historia de polémicas muy larga, entre las que cabe mencionar varias cuestiones, como la de los antiguos territorios que se hallaban bajo administración portuguesa, los esfuerzos de la mayoría blanca por mantener el control de Rhodesia del Sur (la actual Zimbabwe), el conflicto con Suráfrica a causa del antiguo mandato de África del Suroeste (actualmente Namibia), y la política del apartheid (segregación racial) desarrollada por el gobierno surafricano desde 1948 hasta 1991.
Los territorios portugueses
Desde que entró en la ONU en 1955, Portugal se negó a cumplir el artículo 73 y a entregar información sobre sus territorios, aduciendo que sus “provincias de ultramar” eran como cualquier otra parte del país y que, por lo tanto, no estaban sujetas a una regulación internacional. Un comité especial, constituido en 1960, llegó a la conclusión de que la relación de Portugal con sus territorios era de naturaleza colonial y recalcaba el derecho que tenían los pueblos de los territorios a su autodeterminación. Durante la década de 1960, tanto el Consejo de Seguridad como la Asamblea General condenaron a Portugal por los actos represivos llevados a cabo contra los grupos de liberación que habían surgido en todos los territorios coloniales. La postura política portuguesa no cambió hasta después de producirse una revolución en el propio Portugal. En agosto de 1974, el nuevo gobierno portugués inició un proceso que, antes de finalizar 1975, condujo a la independencia de sus territorios coloniales: Guinea-Bissau (10 de septiembre de 1974), Mozambique (25 de junio de 1975), Cabo Verde (5 de julio de 1975), Santo Tomé y Príncipe (12 de julio de 1975) y Angola (11 de noviembre de 1975).
Rhodesia del Sur
En 1965, el gobierno de la minoría blanca de Rhodesia del Sur, que ya gozaba de una autonomía limitada, proclamó una “declaración unilateral de independencia” de Gran Bretaña. Los británicos habían resistido hasta entonces las presiones que se les habían hecho para conceder la independencia, poniendo como condición para ésta el establecimiento de un gobierno pluralista. El gobierno de la minoría blanca recibió la condena inmediata de la Asamblea General. En una serie de resoluciones posteriores, el Consejo de Seguridad ordenó, tras ser aprobado por votación, sanciones económicas obligatorias destinadas a aislar el comercio y las comunicaciones de Rhodesia del Sur. La Asamblea expresaba asimismo su apoyo a los grupos de liberación organizados contra el régimen minoritario y hacía un llamamiento a las agencias de la ONU para que les proporcionaran ayuda material. El régimen minoritario, apoyado en particular por Suráfrica, pudo hacer frente a las presiones, tanto internas como externas, hasta 1980. Fue entonces cuando, tras una larga lucha y un periodo de compleja transición política, se estableció un nuevo gobierno, de mayoría negra. El 17 de abril de 1980, Rhodesia del Sur se convirtió en nación independiente con el nombre de República de Zimbabwe.
Namibia (África del Suroeste)
El proceso de descolonización de Namibia, en otro tiempo conocida por África del Suroeste, no finalizó hasta 1990. Colonia alemana en un principio, África del Suroeste fue puesta bajo el mandato de la Unión (hoy República) de Suráfrica tras la I Guerra Mundial. Después del fin de la II Guerra Mundial, Suráfrica prefirió mantener el statu quo antes que administrar el territorio por el sistema de fideicomiso, y se negó a que la ONU vigilara su administración.
En 1950, el Tribunal Internacional de Justicia determinó que Suráfrica tenía la obligación de entregar informes a la ONU y, en 1962, declaró ilegal la aplicación en Namibia de la política del apartheid. En 1971, el Tribunal dictaminó que la presencia continuada de Suráfrica en el territorio era ilegal porque una resolución de 1966 de la Asamblea General había dado por terminado su mandato, entregando la administración del territorio al Consejo de las Naciones Unidas para África del Suroeste (más tarde llamado Consejo para Namibia) al año siguiente.
Durante las postrimerías de la década de 1970 y en la de 1980, las negociaciones con Suráfrica se basaron en la resolución 385 del Consejo de Seguridad, que pedía elecciones en el territorio bajo supervisión de la ONU. En las negociaciones que se llevaron a cabo para preparar las elecciones, tomaron parte un grupo de cinco naciones occidentales, en colaboración con gobiernos africanos representativos, el secretario general y el representante de Namibia ante la ONU. Dichas negociaciones se vieron enturbiadas por los enfrentamientos producidos entre el gobierno surafricano y los grupos de liberación, y por la falta de acuerdo alcanzado en lo relativo al papel que había de jugar la Organización del Pueblo de África del Suroeste (en inglés, South West Africa People's Organization, SWAPO), un grupo nacionalista negro africano. En diciembre de 1988, Suráfrica accedió de modo oficial a permitir que Namibia fuera independiente, en un compromiso que incluía asimismo la retirada de las tropas cubanas de Angola. En noviembre de 1989, bajo supervisión de la ONU, se celebraron elecciones libres para elegir una asamblea constituyente. El 21 de marzo de 1990, Namibia alcanzó su independencia.
El apartheid surafricano
El fin del Imperio portugués y la aparición de Zimbabwe forzaron a Suráfrica a resolver la cuestión de Namibia. Las condiciones del acuerdo, sin embargo, estaban relacionadas con la determinación del país surafricano a mantener dentro de sus propias fronteras su política discriminatoria de apartheid a pesar de la condena de la comunidad mundial y de la fuerte oposición de los estados negros africanos que, en su mayoría, habían obtenido su independencia a partir de 1960. El problema del apartheid había formado parte de la agenda de la ONU desde el momento en que el gobierno surafricano lo propagara como política oficial en 1948. Fue condenado de una forma reiterada como crimen contra la humanidad a pesar del argumento surafricano de que era un asunto de incumbencia nacional, y, por lo tanto, no entraba dentro de la jurisdicción de Naciones Unidas.
Aunque Suráfrica siguió siendo miembro de la ONU, a partir de 1970 no se aceptaron las credenciales de sus delegaciones, impidiéndole así su participación en la Asamblea General. La Asamblea recomendó igualmente que se excluyera a Suráfrica de todas las organizaciones y conferencias internacionales. Estos esfuerzos por condenar a dicha nación al ostracismo para provocar los cambios deseados, fueron concentrados en el Comité Especial de Naciones Unidas contra el Apartheid, que era el que coordinaba a escala mundial los esfuerzos dirigidos contra esta política discriminatoria. En 1977, el Consejo de Seguridad estableció un embargo de armas obligatorio a Suráfrica, al pedir más tarde a la Asamblea general mayores sanciones económicas.
El ataque al apartheid era un tema central y unificador para los estados negros africanos, el mayor grupo regional de la ONU en lo que a votos se refería. La ONU proporcionó una tribuna mundial para ejercer presión no sólo sobre el propio país surafricano, sino también sobre aquellas naciones que seguían manteniendo relaciones diplomáticas y económicas con Suráfrica. A finales de 1991, ya se había abolido la base legal del apartheid, pero la población negra carecía aún de derechos políticos, incluido el derecho al voto. En 1993, blancos y negros se reunieron en varias ocasiones para negociar una nueva Constitución, y en octubre la ONU decidió por votación levantar todas las sanciones. Suráfrica celebró sus primeras elecciones democráticas, en las que pudieron votar los negros, en abril de 1994. El líder del Congreso Nacional Africano, Nelson Mandela, fue elegido como primer presidente negro del país.
Las Naciones Unidas, el comercio y el desarrollo
La ONU ha participado muchas veces en la primeras —y difíciles— etapas de la independencia política, en la que la mayoría de las nuevas naciones ha pedido ayuda socioeconómica a gran escala. Las actividades económicas y sociales constituyen en la actualidad la mayor parte del trabajo de la ONU. Más del 85% del presupuesto y del personal se dedican a actividades encuadradas en tres categorías. En primer lugar, el ECOSOC sirve de foro para las amplias conversaciones sobre los problemas económicos y sociales, para la coordinación de los programas de la ONU y de las agencias especializadas. En segundo lugar, como apoyo a ECOSOC y a la Asamblea General, se proporcionan servicios de información e investigación, que corren a cargo de un personal especializado y de grupos especiales de estudio, entre los que se incluyen órganos permanentes de ECOSOC, como son las comisiones de estadística, de población y de derechos humanos. En tercer lugar, la ONU es la responsable de gestionar programas como el PNUD y la UNICEF y de órganos subsidiarios como el UNCTAD, creados para desempeñar responsabilidades específicas aprobadas por la Asamblea General.
También se deben considerar las actividades económicas como parte de todo el sistema de Naciones Unidas, incluidos los órganos subsidiarios, los comités y las agencias especializadas. A su vez, las agencias especializadas pueden ser divididas en dos grupos. Las instituciones financieras —el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD, parte del grupo del Banco Mundial)— tienen la obligación de conceder préstamos a los estados miembros. El FMI permite a los miembros de la ONU apoyar el valor de sus monedas cubriendo déficit temporales en sus balanzas de pago. El Banco Mundial ayuda a financiar proyectos de desarrollo de largo alcance. Las agencias funcionales —como la UNESCO, la OMS y la FAO— son responsables de la cooperación internacional y de la ayuda técnica dentro de sus campos de competencia.
Financiación y desarrollo
El primer programa de desarrollo de las Naciones Unidas fue un programa de asistencia técnica, financiado con grandes limitaciones, establecido en 1949. En 1952, sobre todo por iniciativa de estados miembros asiáticos y de Oriente Próximo, un comité de la ONU propuso un Fondo Especial de las Naciones Unidas para el Desarrollo Económico (SUNFED) que proporcionara subvenciones y préstamos a bajo interés para suplir los préstamos condicionados, a un alto interés, accesibles gracias al Banco Mundial. La propuesta del SUNFED fue rechazada por los países industrializados, cuyas aportaciones financieras eran esenciales para el éxito de este fondo especial. Sin embargo, en respuesta a las necesidades económicas cada vez mayores de los países en vías de desarrollo, se estableció en 1960 la Asociación Internacional de Desarrollo (AID) como filial del Banco Mundial, para proporcionar empréstitos a largo plazo y a bajo interés.
Los países industrializados preferían proporcionar ayuda financiera a través del mecanismo del Banco Mundial debido a la diferencia existente en el procedimiento de voto entre la ONU y las instituciones financieras. La ONU se rige por el principio de una nación, un voto, mientras que en las instituciones financieras el voto es valorado en función de las aportaciones monetarias. A medida que países de Asia y África han ido obteniendo su independencia política, las naciones en vías de desarrollo han podido ir ejerciendo cada vez más el control por mayoría en la ONU, de forma reiterada en la Asamblea General. En las instituciones financieras, sin embargo, los países industrializados, en su calidad de principales contribuyentes, conservan la mayoría en lo que al voto se refiere. De esta forma, los países del Tercer Mundo han intentado trasladar una mayor autoridad, en lo relativo a la financiación en asuntos de desarrollo, del Banco Mundial y el FMI, a la ONU, paso al que se han opuesto las principales potencias. Éste es uno de los grandes puntos de discordia que existen entre ambos grupos.
En 1959, se creó un Fondo Especial a modo de versión limitada de la propuesta del SUNFED. Este Fondo Especial se veía restringido a conceder ayudas para la preinversión muy ajustadas que se utilizarían al principio de proyectos más amplios, que podrían en adelante acceder a una financiación más cuantiosa por parte del Banco Mundial, la AID u otras entidades. En 1966, el Fondo Especial y el primer programa de asistencia técnica se fusionaron creando el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). A mediados de la década de 1980, el PNUD estaba realizando más de 5.000 proyectos financiados a través de aportaciones voluntarias de estados miembros.
El PNUD constituye un ejemplo representativo de lo que es una agencia que desarrolla funciones operativas, de financiación y de coordinación. Opera bajo un consejo de gobierno compuesto por 48 estados miembros (21 industrializados y 27 en vías de desarrollo) que se reúne dos veces al año para aprobar nuevos proyectos. Los proyectos del PNUD forman parte de “programas de países”, de una duración de 3 a 5 años, que son elaborados por países receptores y en relación directa con sus planes nacionales de desarrollo. Dichos proyectos son ejecutados por otros departamentos de la ONU o por las agencias especializadas. Los proyectos educativos, por ejemplo, serán ejecutados más tarde por la UNESCO, en tanto que los sanitarios serán incumbencia de la OMS.
Desde la década de 1960, la Asamblea General ha intentado orientar con eficacia los programas de desarrollo estableciendo metas y procedimientos en una serie de programas llamados décadas de desarrollo para las décadas de 1960, 1970 y 1980. Para cada decenio, la Asamblea General aprobaba una resolución concebida con la necesaria amplitud y que servía como conjunto de directrices aplicables en este plazo de tiempo. Uno de los fines principales de tales resoluciones ha sido incrementar, por todas las vías apropiadas, la cantidad de fondos destinados al desarrollo.
Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo
Los programas para el desarrollo de la ONU forman parte de una red mucho más amplia de ayuda que incluye asimismo programas organizados a escala regional y nacional. Al mismo tiempo, los países en vías de desarrollo deben aportar aún la mayor parte del capital necesario para su crecimiento económico, ya sea a través de la aplicación de una política de ahorro o de beneficios conseguidos gracias a acuerdos con naciones extranjeras. En consecuencia, la ayuda al desarrollo ha dependido cada vez más de las condiciones generales de la economía mundial, sobre todo aquellos factores que determinan que los países en vías de desarrollo participen en el comercio mundial y consigan capital extranjero gracias a la exportación de materias primas y productos manufacturados.
La relación existente entre la ayuda al desarrollo y el comercio fue resaltada de una forma especial en el trabajo realizado en la década de 1950 por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPALC). A principios de la década de 1960, esta conexión era aceptada por la mayoría de los países del Tercer Mundo que, en 1964, tomaron la iniciativa en la Asamblea General de establecer la UNCTAD. Poco antes de la primera sesión de la UNCTAD, 77 naciones en vías de desarrollo elaboraron una declaración de principios, que afirmaba que “el comercio internacional podía convertirse en un elemento más poderoso de avance económico no sólo por la expansión de las exportaciones tradicionales de los países en vías de desarrollo, sino también por el crecimiento de los mercados, lo que contribuiría a una participación en las exportaciones mundiales, con mejores condiciones para el comercio”.
La UNCTAD es un órgano subsidiario de la Asamblea General, y su objetivo es promover el comercio internacional, con el marcado propósito de acelerar la evolución económica en los países de Asia, África y Latinoamérica. Todos los miembros de la ONU pertenecen a la UNCTAD, que se reúne una vez cada cuatro años en una conferencia general. Además de su personal, el grupo permanente incluye un comité de comercio y desarrollo compuesto por miembros que representan de forma proporcional cuatro núcleos de estados: el grupo afroasiático, los estados industrializados con economía de mercado, los países latinoamericanos y las repúblicas de Europa del Este y de la extinta URSS.
En las negociaciones que se desarrollaban en el seno de la UNCTAD o en la Asamblea General, los países afroasiáticos y latinoamericanos constituían por su propia historia y tradición el `Sur', frente a la postura adoptada por los países industrializados en función de políticas basadas en la economía de mercado, que conformaban el `Norte'. En este diálogo `Norte-Sur', fundamentado sobre relaciones económicas mundiales, la URSS y sus aliados participaban sólo de modo marginal. Consecuente con la ideología comunista, la URSS solía aducir que el estado de la economía mundial constituía el fruto de las clásicas condiciones imperialistas, con lo que era responsabilidad de las potencias occidentales compensar a sus antiguas colonias por la explotación a la que se las había sometido. Los términos y protagonistas de este debate han cambiado con el hundimiento del bloque soviético y con el acelerado avance económico de algunas zonas del Sur.
Desde 1964, las actividades de la UNCTAD se han centrado de modo intensivo en reformas de la economía mundial que mejoraran la posición de los países del Tercer Mundo. La primera es el Programa Integrado para las Mercancías (PIM), que conlleva la negociación de acuerdos para garantizar la estabilidad de los precios de las materias primas exportadas por países subdesarrollados. Los descensos repentinos en los precios mundiales del estaño, cobre o café, por ejemplo, pueden reducir de forma drástica los ingresos de países para los que éstas son las únicas materias exportables.
Relacionada con el PIM, es la reforma consistente en el establecimiento de un Fondo Común utilizado para financiar reservas de estas materias, de modo que el suministro mundial pueda así ser regulado para evitar fluctuaciones en los precios. La UNCTAD aboga también por una disminución de las medidas proteccionistas aplicadas a las exportaciones de productos manufacturados procedentes de países en vías de desarrollo. Las principales naciones en materia de comercio a escala mundial han reducido con regularidad sus aranceles con el paso de los años a través de acuerdos elaborados bajo los auspicios del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) y de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Estos mecanismos, sin embargo, operan sobre la base de reducciones recíprocas de aranceles, lo que sitúa en una posición de desventaja a las naciones del Tercer Mundo, que sólo se encuentran en una primera fase de industrialización.
Aunque la postura de las principales potencias en lo que respecta a las propuestas de la UNCTAD ha pasado con los años del completo rechazo a una reacia tolerancia, la aplicación real de estas medidas se ha visto frenada a la postre. Los acuerdos realizados sobre materias primas individuales no han asegurado la estabilidad de los precios, el Fondo Común no ha recibido financiación y los gobiernos de muchas naciones industrializadas han sido cada vez más reticentes a la hora de permitir importaciones con un trato preferencial que puedan competir con los productos de sus propias industrias. Como respuesta a todo esto, los países subdesarrollados han lanzado un ataque más fuerte y de mayor contenido político a la estructura de la economía mundial pidiendo un nuevo orden económico internacional.
El nuevo orden económico internacional
Los elementos de un nuevo orden quedaron plasmados en resoluciones aprobadas en el transcurso de dos sesiones especiales de la Asamblea General que tuvieron lugar en 1974 y 1975. Estas resoluciones estuvieron precedidas, sin embargo, por dos importantes cambios de las condiciones económicas.
El primero consistió en un deterioro general de la economía mundial que se inició a finales de la década de 1960 y continuó hasta bien entrada la de 1970. Desde el fin de la II Guerra Mundial hasta la mitad de la década de 1960, se había producido en la economía mundial un periodo de crecimiento histórico, en particular en las economías de mercado occidentales y en Japón, sometidos al liderazgo de los Estados Unidos. El ritmo de crecimiento empezó a disminuir a finales de la década de 1960, cuando Estados Unidos sufrió una serie de déficit en su balanza de pagos, lo que debilitó en un grado considerable tanto su propia economía como la de sus socios comerciales, además de su capacidad para dominar la economía mundial. Esta recesión también afectó a los países subdesarrollados, que dependían de las naciones occidentales no sólo para la ayuda al desarrollo, sino también en su calidad de mercados para las exportaciones y de fuentes de productos acabados, sobre todo en lo relacionado con artículos de tecnología avanzada.
Un segundo cambio comenzó en 1973 con la drástica subida de los precios del petróleo iniciada por los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Creada en un principio en 1960, la OPEP concentra a los principales productores mundiales de petróleo, un grupo de países subdesarrollados del Próximo Oriente, África y Sudamérica que controlaban un recurso crítico para las economías muy industrializadas. La dependencia de éstas de este recurso vital se vio amenazada de forma dramática por el alza de precios en el momento en que la estructura de las relaciones económicas entre las naciones industrializadas estaba cambiando. El éxito de la OPEP proporcionó a las naciones en vías de desarrollo el incentivo necesario para exigir una reestructuración de las relaciones económicas, en las que estos países pudieran ejercer una mayor influencia sobre las reglas que gobiernan el comercio internacional.
El Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) quedó plasmado en cuatro resoluciones de la Asamblea General que, tomadas en su conjunto, recogen el propósito histórico de incrementar el nivel de la ayuda financiera con el programa de la UNCTAD, estabilizar los precios de las materias primas y abrir nuevos mercados para los países en vías de desarrollo. Los otros fines del NOEI para las naciones tercermundistas incluyen una búsqueda más intensa de la autosuficiencia, un papel más activo en el FMI y en el Banco Mundial, una mayor participación en el comercio internacional y un mayor grado de industrialización, la protección de sus recursos a través de códigos que gobiernen la conducta de las multinacionales y un paso gradual del modelo de intercambios a otro que refleje de forma más completa la interdependencia de las naciones.
El NOEI representa un conjunto de aspiraciones de largo alcance del llamado Tercer Mundo, que supone un desafío para los intereses más establecidos de las naciones industrializadas. En 1980, la Asamblea General aprobó por votación convocar otra sesión especial para comprobar el progreso que se iba realizando hacia el NOEI y preparar una nueva serie de negociaciones globales en temas económicos. Tras casi un año de conversaciones preliminares, la Asamblea no se puso de acuerdo para determinar una agenda y los procedimientos de una conferencia global, con lo que la sesión especial concluyó sin resultados concretos. Siguen existiendo diferencias importantes en lo que a temas de procedimiento se refiere, incluida la significación de la ONU, en vez del FMI y el Banco Mundial, como foro principal de negociaciones en asuntos financieros. La relevancia de todo el programa del NOEI también está sujeta en la actualidad a revisión, debido a muchas naciones subdesarrolladas del Arco del Pacífico y de Latinoamérica que están experimentando un rápido desarrollo en la década de 1990 y al cambio general que se ha producido en la mentalidad económica, que ha pasado a favorecer el libre mercado como fundamental motor del desarrollo.
El papel de las Naciones Unidas
En la actualidad, las Naciones Unidas son a la vez más y menos de lo que los fundadores habían anticipado. Son menos, porque, desde el fin de la II Guerra Mundial hasta el final de la década de 1980, la rivalidad existente entre Estados Unidos y la URSS dejó al descubierto la débil unanimidad de las grandes potencias en temas de paz y seguridad. Son más, porque la rápida desintegración de los imperios coloniales, producida desde la década de 1940 hasta la de 1970, creó un vacío en la estructura de las relaciones internacionales que la ONU, en muchas áreas, pudo y supo ocupar.
Incluso durante el periodo de rivalidad entre las superpotencias, la ONU ayudó a mitigar las tensiones entre el Este y el Oeste. Gracias a sus misiones de paz, por ejemplo, fue capaz de mantener ciertas áreas de tensión fuera del dominio de las grandes potencias. La ONU estableció también varios comités sobre desarme y participó en la negociación de tratados con el fin de prohibir las armas nucleares en el espacio exterior y el desarrollo de las armas químicas. La Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) ha contribuido a controlar la proliferación de armas nucleares inspeccionando instalaciones nucleares para comprobar su uso. No obstante, se han alcanzado medidas importantes en el tema del control de armas gracias a las negociaciones directas desarrolladas entre las superpotencias. Entre estas medidas se incluyen el Tratado de Prohibición Parcial de Pruebas (1963), el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (1968), las negociaciones sobre Limitación de Armas Estratégicas (SALT) de 1972 y 1979, y los tratados de Reducción de Armas Estratégicas (START) de 1991 y 1993.
Además del envío de fuerzas de paz, la ONU ha tenido un papel más relevante en el tránsito de numerosos países hacia la autodeterminación en algunas áreas conflictivas. Ha sido una tribuna importante en la que estados de independencia tardía han comenzado a tomar parte en las relaciones internacionales, proporcionándoles así la oportunidad de representar sus intereses fuera de su propio entorno, de adherirse a grupos de naciones con intereses parecidos y de escapar de los forzados compromisos de sus antiguos vínculos coloniales. Un problema con el que se enfrenta la ONU en la década de 1990 es la impresión que existe en algunos países occidentales de que se ha convertido en un instrumento de los países subdesarrollados y que, por lo tanto, ya no constituye un foro viable para llevar a cabo negociaciones satisfactorias para naciones más avanzadas en el plano económico.
Muchos problemas globales han sido considerados en una serie de conferencias especiales, celebradas con el patrocinio de las Naciones Unidas, entre las que se encuentran la Conferencia sobre el Entorno Humano (1972), la Conferencia sobre Población Mundial (1974), la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer (1975), la Conferencia sobre Asentamientos Humanos, o sobre el Hábitat (1976), la Conferencia sobre la Desertización (1977), la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento (1982) y la Cumbre Mundial para los Niños (1990). En 1992, más de 100 jefes de Estado y de gobierno, la mayor reunión de dirigentes nacionales de la historia, se reunieron en Río de Janeiro (Brasil) para celebrar la Conferencia sobre Medioambiente y Desarrollo, llamada también Cumbre de la Tierra.
La caída del comunismo, que tuvo lugar en Europa del Este y la URSS entre 1989 y 1991, planteó nuevos desafíos y oportunidades para la acción de la ONU. Por una parte, el fin de la rivalidad entre Estados Unidos y la URSS permitía a la ONU asumir un papel más intenso en la búsqueda de soluciones a los conflictos de Camboya, la antigua Yugoslavia, el Sahara Occidental y el golfo Pérsico. Por otra parte, la guerra civil yugoslava y los conflictos étnicos existentes dentro y entre las antiguas repúblicas soviéticas eran sólo ejemplos de la amenaza que la desintegración del que fuera bloque soviético podía representar para la paz y la estabilidad. Cómo afrontar un papel mayor en el mantenimiento de la paz y cómo acomodar la mayor influencia política y económica que habían adquirido Alemania y Japón fueron asimismo desafíos a los que la ONU hubo de enfrentarse en la década de 1990. Después de más de 40 años de debates internacionales, en 1993 se aprobó la creación de un nuevo puesto: el alto comisario para los Derechos Humanos. Nombrado por el secretario general, el comisario es responsable de velar por el respeto mundial a los derechos humanos fundamentales.
El futuro de la Organización pasa por convertirse en el único y auténtico garante de la estabilidad mundial. En este sentido, el Tratado Global de Prohibición de Pruebas Nucleares (aprobado por la Asamblea General el 10 de septiembre de 1996), la II Cumbre de la Tierra (celebrada en junio de 1997 en Nueva York, que acordó la futura creación de una Organización Mundial del Medio Ambiente) y la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (celebrada en la ciudad japonesa de Kioto en diciembre de 1997, en la que se delimitó un programa mínimo para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero por parte de los países desarrollados) pueden citarse como sus más recientes actuaciones para fomentar la concordia internacional. Su papel como mediadora en conflictos regionales alterna resultados notables (vigilancia del proceso de paz en Bosnia-Herzegovina) con muestras de determinada incapacidad. En este último aspecto, habría que señalar el relativo fracaso de la Organización en la región africana de los Grandes Lagos, donde no se pudo salvaguardar la seguridad de los refugiados en las sucesivas crisis de Ruanda (1994) y Zaire (actual República Democrática del Congo, 1996-1997).
Las Naciones Unidas no son un gobierno mundial, sino más bien un instrumento muy flexible mediante el cual las naciones pueden cooperar para solucionar sus mutuos problemas. Que cooperen y utilicen la ONU de forma creativa depende de cómo sus gobiernos y sus pueblos entiendan las relaciones con los demás y de cómo imaginen su lugar en el futuro de la humanidad.
La paz y la seguridad: Temas de las Naciones Unidas.
La paz y la seguridad son los objetivos finales de todas las actividades de las Naciones Unidas. Las iniciativas de paz del Consejo de Seguridad al que la Carta de las Naciones Unidas otorga plena responsabilidad para el mantenimiento de la paz y la seguridad ponen más claramente de manifiesto cómo trabaja la Organización para la consecución de esos objetivos. Para contribuir a solucionar una crisis, el Consejo de Seguridad puede iniciar una labor de mediación o investigación, exhortar a las partes a que remitan sus controversias a la Corte Internacional de Justicia o hacer otro tipo de recomendaciones. El Consejo también puede imponer sanciones o embargos, disponer el establecimiento de operaciones de mantenimiento de la paz u ordenar la adopción de medidas colectivas de carácter militar.
El Secretario General también desempeña una función importante al señalar a la atención del Consejo de Seguridad cualquier cuestión que amenace la paz y la seguridad. Utiliza sus buenos oficios en interés de la diplomacia preventiva. Gracias a la diplomacia discreta, el Secretario General ha ayudado, en repetidas ocasiones, a iniciar e impulsar en todo momento las negociaciones.
Las Naciones Unidas han emprendido 40 operaciones de mantenimiento de la paz en las que han participado más de 750.000 soldados y personal civil. Las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas fueron galardonadas con el Premio Nobel de la Paz en 1988.
Anteriormente, la Organización contribuyó a velar por la paz y la seguridad al proponerse poner fin al colonialismo, de conformidad con los principios esbozados en la Carta. Unos 60 ex territorios coloniales obtuvieron la independencia. Esta labor se realizó principalmente bajo los auspicios del Consejo de Administración Fiduciaria, que fue establecido para velar por que los gobiernos preparasen las condiciones en los territorios que administraban con miras a la libre determinación. El Consejo concluyó su labor en 1994.
El desarme es una preocupación importante para las Naciones Unidas. La Asamblea General ha celebrado varios períodos extraordinarios de sesiones sobre desarme y cada año se ocupa de esa cuestión por mediación de sus dos órganos deliberativos: la Comisión de Desarme de las Naciones Unidas y la Primera Comisión de la Asamblea (Comisión de Desarme y Seguridad Internacional). La Organización presta apoyo a los órganos y reuniones intergubernamentales de desarme, y, entre otras iniciativas, supervisa las transferencias de armas de los principales sistemas de armas convencionales por medio del Registro de Armas Convencionales de las Naciones Unidas.
Las Naciones Unidas reconocieron oficialmente las posibilidades de que se produjera un nuevo conflicto internacional, poco después del lanzamiento del primer satélite artificial en 1958, y establecieron una Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos. Esta Comisión ha contribuído a elaborar intrumentos jurídicos para salvaguardar los derechos de la humanidad en relación con el espacio y la seguridad en la Tierra.
OPERACIONES DE MANTENIMIENTO DE LA PAZ DE LAS NACIONES UNIDAS:
Preparado por el Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas
Texto actualizado en junio de 1998
No es documento oficial de las Naciones Unidas.
El Consejo de Seguridad envía personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, ataviado con los característicos cascos y boinas azules para que ayude a aplicar los acuerdos de paz, vigile la cesación del fuego, patrulle las zonas desmilitarizadas, cree zonas de separación entre fuerzas en conflicto y procura que se suspendan los enfrentamientos mientras los negociadores buscan una solución pacífica para las controversias. Sin embargo, en definitiva, el éxito de las operaciones de mantenimiento de la paz depende de la voluntad y la cooperación de las partes en conflicto.
Las Naciones Unidas no tienen ejército. Los Estados Miembros ofrecen voluntariamente tropas y equipo a cada misión de mantenimiento de la paz; se les reembolsan los gastos con cargo a un presupuesto especial para esas operaciones. A la par con el personal militar, en las operaciones de mantenimiento de la paz trabajan agentes de policía, observadores electorales, observadores de la situación de los derechos humanos y otros civiles. El personal de mantenimiento de la paz solo porta las armas indispensables para defenderse y en muchas ocasiones va desarmado; su "arma" más potente es la imparcialidad. Recurre a la persuasión y al uso mínimo de la fuerza para apaciguar las tensiones y prevenir los enfrentamientos. Es un trabajo peligroso; desde 1945, han muerto en el desempeño de sus funciones alrededor de 1500 integrantes de misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.
¿Cuántas operaciones de mantenimiento de la paz ha habido?
Desde 1945, ha habido 48 operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. En la actualidad hay otras 16 en curso. El Consejo de Seguridad ha organizado 34 operaciones de mantenimiento de la paz entre 1988, año en que éstas fueron galardonadas con el Premio Nobel de la Paz, y febrero de 1998.
¿Quién está a cargo?
Son los 15 Estados miembros del Consejo de Seguridad, no el Secretario General, los que organizan y definen las misiones de mantenimiento de la paz. En la Carta de las Naciones Unidas se dispone que el Consejo tiene la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales. Los cinco miembros permanentes del Consejo - China, Francia, la Federación de Rusia, el Reino Unido y los Estados Unidos - pueden vetar cualquier decisión concerniente a las operaciones de mantenimiento de la paz.
Los soldados que integran las misiones de mantenimiento de la paz no juran obediencia a las Naciones Unidas. Los gobiernos que ofrecen voluntariamente su personal negocian con sumo cuidado las condiciones de su participación, por ejemplo, las relativas a la estructura de mando y al control de las operaciones. Esos gobiernos siguen teniendo autoridad suprema sobre las fuerzas militares que sirven bajo la bandera de las Naciones Unidas, incluso en cuestiones de disciplina y de personal, y pueden retirar sus tropas si así lo desean. Los soldados de mantenimiento de la paz visten sus uniformes nacionales, pero para identificarse como integrantes de las misiones, también llevan cascos y boinas azules, así como distintivos de las Naciones Unidas.
Los gastos correspondientes al personal y el equipo de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas llegaron a un máximo de 2.800 millones de dólares en 1995, debido al costo de las operaciones en la ex Yugoslavia. Los gastos de mantenimiento de la paz disminuyeron a 1.400 millones de dólares en 1996 y a alrededor de 1.300 millones de dólares en 1997; se prevé que los créditos presupuestarios para 1998 no pasarán de los mil millones de dólares.
Todos los Estados Miembros tienen que pagar una cuota de mantenimiento de la paz fijada en virtud de una fórmula en que ellos mismos convinieron. Sin embargo, al 15 de marzo de 1998 los Estados Miembros debían 1.700 millones de dólares a las Naciones Unidas en concepto de cuotas atrasadas y cuotas de ese año. Los Estados Unidos son con mucho el deudor más importante, ya que deben 958 millones de dólares.
¿Cómo se paga al personal de mantenimiento de la paz?
Los gobiernos pagan a los soldados de las operaciones de mantenimiento de la paz según el grado y la escala de sueldos nacionales. Las Naciones Unidas pagan un reembolso a los países que aportan contingentes voluntariamente a las operaciones de mantenimiento de la paz con arreglo a una tarifa única de 1.000 dólares al mes por soldado. Las Naciones Unidas también reintegran a los países el valor del equipo que aportan. Sin embargo, el pago de esos reembolsos suele aplazarse debido a los deficit de dinero en efectivo que se producen cuando los Estados Miembros no pagan sus cuotas.
¿Quiénes aportan personal y equipo?
Todos los Estados Miembros comparten los riesgos que entraña el mantenimiento de la paz y la seguridad. Desde 1945, 110 naciones han aportado contingentes en diferentes ocasiones; en la actualidad se cuenta con personal de mantenimiento de la paz aportado por 70 naciones. En febrero de 1998, los países que más tropas aportaban a las misiones en curso eran: Polonia (1053 soldados), Bangladesh (924), Austria (858), Ghana (782), Finlandia (768) y Noruega (722). La pequeña nación insular de Fiji, al igual que el Canadá, ha participado practicamente en todas las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. Aportan contribuciones incluso algunos Estados no miembros de las Naciones Unidas. Por ejemplo, Suiza contribuyó con dinero, unidades médicas, aviones y equipo de otro tipo a las misiones de mantenimiento de la paz.
¿Por qué es buen negocio mantener la paz?
El costo de las operaciones de mantenimiento de la paz es mínimo en comparación con el de los conflictos y el de la pérdida de vidas y de bienes. Por cada dólar que gastaron los gobiernos en 1997 en actividades militares, menos de un cuarto de centavo se destinó a las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. En 1997, la cuota de los Estados Unidos para esas operaciones de las Naciones Unidas fue de alrededor de 386 millones de dólares, es decir, menos de 1,45 dólares por ciudadano estadounidense.
¿Son iguales la acción coercitiva y las operaciones de mantenimiento de la paz?
No se deben confundir. Las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se han basado tradicionalmente en la voluntad de las partes en conflicto y entrañan el despliegue del personal de mantenimiento de la paz para hacer efectivo un acuerdo aprobado por dichas partes.
En el caso de una acción coercitiva, el Consejo de Seguridad da a los Estados Miembros la autoridad necesaria para que tomen todas las medidas que hagan falta a fin de lograr el objetivo de que se trate. No se requiere necesariamente el consentimiento de las partes, pero se ha recurrido a él en un pequeño número de casos: la guerra del Golfo, en Somalia, Rwanda, Haití, Bosnia y Herzegovina, y Albania. Ninguna de esas operaciones coercitivas estuvo bajo el control de las Naciones Unidas, sino que estuvieron dirigidas por uno o un grupo de países. En Bosnia y Herzegovina, una fuerza multinacional liderada por la OTAN sucedió a las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.
Las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas sobre el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales son el pilar tanto de las operaciones de mantenimiento de la paz como de la acción coercitiva.
¿Qué elemento ha frustrado algunas misiones recientes de mantenimiento de la paz?
El obstáculo principal ha sido la falta de voluntad de las partes en conflicto para encontrar una solución pacífica. Otro problema ha sido el que los Estados Miembros no hayan proporcionado los recursos suficientes. Algunas veces el Consejo de Seguridad ha encomendado tareas realmente formidables al personal de mantenimiento de la paz, sin darle los medios para cumplirlas. A continuación se mencionan dos ejemplos recientes de estas dificultades:
· En 1994, el Secretario General informó al Consejo de Seguridad de que los comandantes de las operaciones de mantenimiento de la paz necesitarían 35.000 soldados para disuadir los ataques contra las "zonas seguras" que había creado el Consejo de Seguridad en Bosnia y Herzegovina.
· También en 1994, el Consejo de Seguridad, ante un genocidio evidente y por decisión unánime, determinó que se necesitaban con urgencia 5.500 soldados para mantener la paz en Rwanda. Los Estados Miembros tardaron más de seis meses en proporcionar tropas, aun cuando 19 gobiernos habían prometido mantener 31.000 soldados como fuerzas de reserva para las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.
ONU: se amplían los derechos de la delegación palestina
Mediante una votación celebrada el 7 de julio de 1998, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aceptó la ampliación de los derechos y privilegios de la delegación palestina hasta casi equipararla con los demás estados miembros. Se emitieron 124 votos a favor y 4 en contra. La oposición más explícita la mantuvieron Israel y Estados Unidos, a los que se unieron los Estados Federados de Micronesia y las Islas Marshall.
La resolución se quedó a las puertas de otorgar a la delegación palestina el estatus de miembro de pleno derecho. Ahora, la delegación palestina podrá intervenir en los debates de la Asamblea y promover proyectos de resolución sobre Oriente Próximo, aunque no tiene derecho de voto. Los palestinos fueron aceptados como observadores, sin voz ni voto, en 1974. En 1988, la Asamblea reconoció a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) como representante oficial de Palestina.
Nasser al-Kidwa, jefe de la delegación palestina, dijo que la votación ha sido una “pequeña victoria” mientras que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, declaró que la resolución era “una clara violación” de los acuerdos de paz.
La prensa internacional interpreta esta resolución como una muestra del apoyo de la ONU a la declaración de Palestina como Estado independiente.
Tribunales: aprobado el Tribunal Penal Internacional
El 18 de julio de 1998, tras cinco semanas de reuniones en Roma (Italia), los delegados de 161 países aprobaron el Tratado de Roma para el Tribunal Penal Internacional (TPI), que establece las bases para la creación del primer tribunal internacional permanente que juzgará las acusaciones de genocidio, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y crímenes de agresión, siempre y cuando tengan alcance internacional. De los delegados presentes en la votación definitiva, 120 estuvieron a favor, 7 en contra y 21 se abstuvieron.
El TPI tendrá su sede central en La Haya (Países Bajos) y estará compuesto por 18 jueces y un fiscal. La jurisdicción del tribunal incluirá crímenes cometidos en los países que han ratificado el tratado (Estados Parte), los cometidos por ciudadanos de los Estados Parte y también aquellos que afecten a naciones que sin ser Estados Parte, en su momento lleguen a un acuerdo con el tribunal para casos concretos.
Los crímenes que perseguirá el TPI son el genocidio, definido como “actos con intención de destruir, por completo o en parte, un grupo nacional, étnico, racial o religioso”; los crímenes contra la humanidad, que incluyen asesinato, exterminio, tortura y violación “que formen parte de un ataque sistemático dirigido contra la población civil”; los crímenes de guerra, descritos como “graves violaciones de la Convención de Ginebra del 12 de agosto de 1949”; y los crímenes de agresión cometidos durante enfrentamientos armados. Los Estados Parte, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas y el fiscal del TPI están facultados para iniciar una investigación. La pena máxima que podrá imponer el tribunal será de cadena perpetua.
Las negociaciones fueron duras y finalmente votaron en contra China, India, Israel, Sri Lanka, Filipinas, Turquía y Estados Unidos, que basó su postura no favorable en que, a su juicio, el TPI no ofrece la suficiente protección ante acusaciones ilegítimas contra las tropas o ciudadanos estadounidenses en el extranjero.
La idea de establecer un tribunal internacional surgió tras la I Guerra Mundial (1914-1918) y se replanteó tras la II Guerra Mundial (1939-1945). El proceso se estancó durante la Guerra fría y volvió a ponerse en marcha tras la guerra de la antigua Yugoslavia a principios de la década de 1990. La guerra civil de Ruanda en 1994 le dio el impulso definitivo. En ambos conflictos, el numero de civiles muertos o torturados por motivos políticos, étnicos o religiosos fue elevadísimo. Se constituyeron tribunales internacionales específicos en cada caso para juzgar a los acusados de ambas guerras (el Tribunal Internacional para los Crímenes en la Antigua Yugoslavia y el Tribunal Penal Internacional para Ruanda), mientras la necesidad de un tribunal permanente se iba imponiendo en la comunidad internacional.
China firma el Pacto de Derechos Civiles y Políticos
El 5 de octubre de 1998, China se adhirió al Pacto de Derechos Civiles y Políticos, adoptado el 16 de diciembre de 1966 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para desarrollar el contenido de la Declaración Universal de Derechos Humanos en el ámbito sociopolítico. El pacto garantiza un amplio abanico de derechos individuales, entre los que se incluye la libertad de expresión y de asociación, el derecho a un juicio justo y la prohibición de las detenciones arbitrarias y del uso de torturas.
El Pacto de Derechos Civiles y Políticos, firmado por 140 países hasta la fecha, constituye una de las bases sobre la que se asienta la legislación de la ONU en lo referente a protección de los derechos humanos. Otra de ellas es el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que fue aprobado por China en octubre de 1997 aunque aún no lo ha ratificado.
Mary Robinson, responsable de la Alta Comisaría para los Derechos Humanos de la ONU, ha declarado que ahora China está “un paso más cerca de la total integración en el sistema internacional de derechos humanos”. Robinson pidió a la República Popular que comience a aplicar los derechos humanos que se establecen en ambos convenios “incluso antes de la ratificación interna”. Una vez que China ratifique los pactos, habrá de someterse a un informe de la ONU en un año y elaborar informes actualizados durante los próximos cinco años.
Algunos grupos de derechos humanos, tanto chinos como internacionales, han hecho notar que la prensa estatal del país lleva algún tiempo publicando artículos en los que se sugiere que las diferencias históricas y culturales de China podrían justificar el recorte de ciertos derechos protegidos, como la libertad de asociación, la libertad de residencia y movimientos o el derecho a organizar sindicatos.
Angola: se reanuda la guerra civil y la ONU estudia la retirada
En un informe del 17 de enero de 1999 remitido al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el secretario general de esta organización internacional, el ghanés Kofi Annan, afirmaba que el acuerdo de paz de 1994 entre el gobierno de Angola y las fuerzas rebeldes se había roto y recomendaba la retirada de la misión de paz que la ONU mantiene en la república africana.
“Los sucesos de los últimos meses demuestran claramente que el país se encuentra en estado de guerra”, dice el informe en el que Annan culpa a la guerrilla rebelde, denominada Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), y a su líder, Jonas Savimbi, de la ruptura del proceso de paz.
En el Protocolo de Lusaka de 1994, que puso fin a la anterior etapa de conflicto armado, UNITA aceptó el desarme, la desmovilización de sus tropas e integrarse en un gobierno de unidad nacional. Pero UNITA ha ignorado estas obligaciones, sostiene Annan, lo que ha llevado a la reanudación en diciembre de 1998 de la lucha entre la guerrilla y las fuerzas gubernamentales.
El secretario general de la ONU también acusa al gobierno angoleño del presidente José Eduardo dos Santos de fomentar un estado de ánimo contrario a la labor de Naciones Unidas. Durante las semanas previas al informe de Annan, Dos Santos y varios altos funcionarios angoleños mantuvieron en repetidas ocasiones que la misión de paz había fracasado y que la ONU debía retirarse.
El derribo, los días 26 de diciembre y 2 de enero, de dos aviones fletados por la ONU, con un saldo de 23 fallecidos, ha sido definitivo para que Annan recomiende la evacuación antes del próximo 20 de marzo de los aproximadamente 1.000 miembros de la MONUA (Misión de Observadores de Naciones Unidas en Angola), destinados en el país desde 1997 para vigilar la implantación del Protocolo de Lusaka, si bien la decisión final deberá tomarla el Consejo de Seguridad.
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
La OTAN es una organización supranacional fundada para establecer una alianza defensiva regional, cuya constitución quedaba sancionada en el artículo 9 del Tratado del Atlántico norte firmado el 4 de abril de 1949. Los primeros signatarios fueron Bélgica, Reino Unido, Canadá, Dinamarca, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Portugal y Estados Unidos. Grecia y Turquía fueron admitidas en la alianza en 1952, la República Federal de Alemania (Alemania Occidental) en 1955 y España en 1982. El propósito de la OTAN es preservar la estabilidad, el bienestar y la libertad de sus miembros mediante un sistema de seguridad colectiva. En 1990, la recién unificada Alemania reemplazó a Alemania Occidental como miembro de esta alianza.
En los años posteriores a la II Guerra Mundial (1939-1945), momento de inicio de la Guerra fría, muchos líderes occidentales vieron la política de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) como una amenaza a la estabilidad y la paz en Europa. El establecimiento por la fuerza de gobiernos comunistas en Europa Oriental, las demandas territoriales de la URSS y su apoyo a la guerra de guerrillas en Grecia y al separatismo regional en Irán se interpretaron por muchos como los primeros pasos hacia una nueva guerra mundial. Tales acontecimientos dieron lugar a la firma del Tratado de Dunkerque en 1947 entre el Reino Unido y Francia, con el compromiso de establecer una defensa común frente a una posible agresión. Acontecimientos posteriores, entre los que se cuentan el rechazo por parte de las naciones de Europa Oriental al Programa de Reconstrucción Europea (Plan Marshall) y la creación en 1947 de la Kominform, una organización comunista europea, condujeron al Tratado de Bruselas, firmado por la mayoría de los países de Europa Occidental en 1948. Entre los objetivos de ese pacto figuraba la defensa colectiva de sus miembros. El bloqueo de Berlín, iniciado en marzo de 1948, llevó a unas negociaciones entre Europa Occidental, Canadá y Estados Unidos, cuyo resultado fue el Tratado del Atlántico Norte.
Disposiciones del Tratado
El Tratado está compuesto por un preámbulo y 14 artículos. El preámbulo plantea su propósito: promover los valores comunes de sus miembros y “unir sus esfuerzos para la defensa colectiva”. El artículo 1 es un llamamiento a la resolución pacífica de las disputas. El artículo 2 compromete a las partes en la cooperación política y económica. El artículo 3 solicita el desarrollo de la capacidad defensiva. El artículo 4 provee reuniones consultivas cuando un miembro se vea amenazado. El artículo 5 establece el compromiso de las fuerzas armadas de los miembros en la “autodefensa colectiva”. El artículo 6 define las áreas cubiertas por el Tratado. El artículo 7 establece la precedencia de las obligaciones de los miembros contenidas en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El artículo 8 previene los conflictos derivados de cualesquiera otros tratados firmados por los signatarios. El artículo 9 crea un consejo para controlar el desarrollo del Tratado. El artículo 10 describe los procedimientos para la admisión de otras naciones. El artículo 11 define el procedimiento de ratificación. El artículo 12 permite la reconsideración del Tratado. El artículo 13 plantea los procedimientos para el abandono de la pertenencia al Tratado. El artículo 14 se refiere al depósito de las copias oficiales del Tratado en archivos estadounidenses.
La más alta autoridad de la OTAN es el Consejo del Atlántico Norte, compuesto por delegados permanentes de todos los miembros, encabezados por un secretario general; es responsable de la política general, los planes presupuestarios y las acciones administrativas. Por debajo del Consejo se encuentran el Secretariado, varios comités temporales y el Comité Militar. El secretario general dirige el Secretariado, que desarrolla todas las funciones no militares de la alianza. Los comités temporales se encargan de las cuestiones que le son asignadas por el Consejo. El Comité Militar está integrado por los jefe de Estado Mayor de las diversas Fuerzas Armadas, y se reúne dos veces al año. Entre tales reuniones el Comité Militar se mantiene en sesión permanente con representantes de los países miembros, para definir las políticas militares. Por debajo del Comité Militar están los diversos mandos geográficos. El 2 de diciembre de 1997, el Comité Militar aprobó una nueva estructura militar integrada, en el denominado Plan de Implementación, que debería ser aprobado en diciembre de 1998 por los ministros de Defensa de la OTAN para entrar en vigor en 1999. Tras salvar dos importantes escollos (los contenciosos greco-turco —por el control del espacio aéreo del mar Egeo— e hispano-británico —Reino Unido aceptó finalmente la desaparición del mando aliado de Gibraltar y la creación de un mando subregional en Madrid), la estructura militar de la OTAN quedó definida por la existencia de dos grandes mandos estratégicos: Atlántico (radicado en Norfolk, Estados Unidos) y Europa (con sede en Mons, Bélgica). El mando estratégico del Atlántico englobaría los mandos regionales Oeste (en Norfolk), Este (en Northwood, Reino Unido) y Sureste (en Lisboa, Portugal), y los mandos componentes Naval (Strikfltlant, Norfolk) y de Submarinos (Subaclant, Norfolk). El mando estratégico de Europa integraría los mandos regionales Norte (Brunssun, Países Bajos) y Sur (Nápoles, Italia); los mandos subregionales Norte (Stavanger, Noruega), Sur (Verona, Italia), Suroeste (Madrid, España) y Centro (Heidelberg, Alemania), Noreste (Karup, Dinamarca), Surcentro (Larisa, Grecia) y Sureste (Izmir, Turquía); y los mandos componentes Naval de Northwood, Naval de Nápoles, Aéreo de Ramstein (Alemania) y Aéreo de Nápoles.
Hasta 1950, la OTAN consistió ante todo en un compromiso de los Estados Unidos para con sus miembros bajo los términos del artículo 5 del Tratado. No existía, sin embargo, mecanismo alguno con el que articular ese compromiso. El comienzo de la guerra de Corea, en junio de 1950, convenció a los aliados de que los soviéticos podían actuar contra una Alemania dividida. El resultado fue no sólo la creación de un sistema de comando militar, sino también la expansión de la organización. En 1952, Grecia y Turquía se adhirieron a la alianza, y en 1955, Alemania Occidental, mediante un complicado acuerdo, según el cual Alemania no quedaba autorizada a producir armas químicas, biológicas o nucleares. En su primera década, la OTAN fue más que nada una organización militar dominada por el poder bélico estadounidense, que proporcionaba una cobertura de seguridad para la recuperación de la política y de la economía europeas.
El alcance soviético de la paridad en armamento nuclear con Occidente difundió entre los europeos el temor de que Estados Unidos no cumpliera con su compromiso. La década de 1960 se caracterizó en la OTAN por dos procesos consecuentes: la retirada de Francia, bajo la presidencia de Charles de Gaulle, de la organización, aunque no de la alianza, en 1966; y la creciente influencia de las naciones más pequeñas, que buscaban en la OTAN tanto un instrumento de disuasión como de defensa. La intervención estadounidense en la guerra de Vietnam disminuyó aún más la autoridad de Estados Unidos y contribuyó al malestar en la OTAN. Aunque la década siguiente comenzó con algunos acuerdos como resultado de las Conversaciones para la Limitación de Armas Estratégicas (en inglés, Strategic Arms Limitation Talks, SALT I), este periodo terminó con la frustración derivada de la rapidez con que los soviéticos desarrollaron su arsenal militar. La OTAN resolvió este problema con el programa de doble vía de 1979, en el que los nuevos esfuerzos en la defensa estuvieron acompañados por nuevos esfuerzos disuasorios. La década de 1980 comenzó con una crisis cada vez más profunda entre Oriente y Occidente. En 1983, la URSS fracasó en la prevención del despliegue de misiles balísticos de alcance intermedio, designados para competir con las armas soviéticas que apuntaban a las ciudades europeas. Este logro se convirtió, sin embargo, en irrelevante tras la firma del Tratado sobre Fuerza Nuclear de Alcance Intermedio (INF) en 1987 (véase Control internacional de armas). El Tratado INF fue un presagio de la crisis del Pacto de Varsovia. La década concluyó con el éxito aparente de la OTAN al resolverse favorablemente el desafío planteado por el bloque comunista.
A lo largo de los años, la existencia de la OTAN ha permitido estrechar los vínculos entre sus miembros y ha dado lugar a una creciente comunidad de intereses. El Tratado ha proporcionado en sí mismo un modelo para otros acuerdos de seguridad colectiva. Es posible que la OTAN disuadiera a la URSS del intento de un ataque directo sobre Europa Occidental. Por otro lado, el rearme de Alemania Occidental y su admisión en la alianza constituyeron las causas aparentes para el establecimiento en 1955 del Pacto de Varsovia.
En los primeros años de la década de 1990, la transformación de la URSS y de la Europa Oriental, incluyendo la reunificación de Alemania y la disolución del Pacto de Varsovia, redujeron de forma drástica la amenaza militar soviética. Aún así, muchos observadores occidentales ven la OTAN de la posguerra fría, como un `paraguas de seguridad' en una Europa asediada por las pasiones nacionalistas desatadas en Europa Oriental y en los países surgidos tras la desintegración de la URSS. El Consejo de Cooperación del Atlántico Norte, creado en noviembre de 1991, proporciona un foro de consultas entre miembros de la OTAN, naciones de Europa Oriental y antiguas repúblicas soviéticas. En 1993, los miembros de la OTAN apoyaron proponer a los antiguos miembros del Pacto de Varsovia una asociación limitada con la OTAN. Bajo ese plan, conocido como Asociación por la Paz, los países no miembros de la OTAN podrían ser invitados a participar en la información compartida y a intervenir en maniobras y operaciones en defensa de la paz.
El 27 de mayo de 1997, en París, se produjo un hecho de vital importancia para el futuro de la Organización y que, prácticamente, otorgaba un carácter oficial a la finalización de la Guerra fría. Tras intensas negociaciones previas, en las que jugó un papel fundamental Javier Solana, secretario general de la Organización desde 1995, fue ratificado el Acta fundacional sobre las relaciones mutuas de cooperación y seguridad entre la OTAN y la Federación Rusa. Este documento, que sancionaba el derecho de todo Estado a elegir sus socios en materia defensiva, y que vino acompañado por una declaración del presidente ruso, Borís Yeltsin, anunciando el desmantelamiento de los misiles rusos dirigidos a Europa, significó el comienzo de una nueva era para la OTAN, que habría de dotarse de una nueva esencia, estructura y organización. Surgida como elemento coordinador de la defensa occidental frente a la `amenaza' que suponía el bloque comunista aglutinado en el Pacto de Varsovia, la desaparición real de la dialéctica de bloques exigía su necesaria conversión en un organismo cuyo principio básico fuera la `seguridad común'. Este Acta, si bien no puso fin a la oposición de Rusia frente a cualquier tentativa de ingreso de países de la Europa Oriental en la Alianza Atlántica, si supuso cierta resignación ante tal hecho. Las primeras consecuencias llegaron en la cumbre que la OTAN celebró en Madrid en julio de 1997. En esta reunión, se llegó a cuatro grandes decisiones: Polonia, Hungría y la República Checa recibieron la invitación oficial para establecer las negociaciones formales que culminarían con su adhesión a la Alianza en 1999; Eslovenia y Rumania fueron mencionados para indicar que seguirían esos mismos pasos a partir de tal año; la OTAN y Ucrania firmaron una Carta de Relación Especial que estrechaba lazos de cooperación entre ambas partes; el Consejo de Asociación Euroatlántica (integrado por los 16 países miembros de la OTAN, los antiguos países de la órbita soviética, estados neutrales, los pertenecientes a la Unión Europea y a la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) sucedió a la Asociación por la Paz como foro de consultas entre sus miembros.
LA OTÁN EN EL MUNDO MULTIPOLAR DE LOS AÑOS NOVENTA.
Vivimos un mundo unipolar, en especial desde 1991. Diversos acontecimientos han ido configurando este nuevo período, postguerra Fría. En 1989, la caída del muro de Berlín, con el inicio de la unificación alemana, en 1990. En enero-febrero de 1991, la Guerra del Golfo Pérsico, y en diciembre de 1991, la desintegración oficial de la Unión Soviética.
En el mundo unipolar, el liderazgo indiscutible corresponde a los Estados Unidos, y tiene algunas características que lo tipifican. En lo político, se pretende institucionalizar el modelo de la democracia representativa, con instituciones autónomas, con equilibrio de poderes, por el respeto a los derechos humanos, por la defensa de un Estado de Derecho. En lo económico, con la implantación de un modelo económico liberal, aunque el liberalismo que se aplica en el Hemisferio Norte no es el mismo que aquel que nos imponen en el Hemisferio Sur, a través del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial. Lo que equivale a medidas diferentes que tal vez se puedan resumir, en lo siguiente: Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago.
En lo cultural, se proyecta en los medios de difusión, en especial en la televisión, al ofrecer programas que uniformicen y divulguen un cierto tipo de cultura, la occidental, que esperemos que no perturbe la auténtica búsqueda permanente que tienen los países del Tercer Mundo de su identidad cultural, con rasgos nacionales o regionales.
En el ámbito de la seguridad, la primera potencia mundial se guarda ya de aparecer como el gendarme del mundo, y establece mecanismos para que su poder continúe como determinante, como apoyar presupuestariamente a organismos tan importantes como la ONU, o la OTAN, y por ello justificar de encontrarse siempre en los principales puestos de comando al momento de iniciarse las operaciones militares en diversos lugares del globo.
El mundo unipolar en la década de los noventa, en lugar de contribuir a que el desarme total o parcial se encuentre a la Orden del Día de las negociaciones diplomáticas a niveles bilaterales, regionales de instituciones como la ONU, no ha producido estos efectos, tan deseados por los pueblos y por muchos Estados del Tercer Mundo en la búsqueda de la paz o en la prevención de los conflictos. Todavía perdura el anhelo pacifista de la presente etapa post Guerra Fría, pero no obstante, se incrementa el militarismo, el armamentismo con la compra de armas cada vez más sofisticadas. En esta orientación, un organismo de defensa transatlántica como la OTAN, está adquiriendo una mayor importancia y se extiende inclusive a países que hasta la década de 1980 eran rivales.
El Pacto de Varsovia dejó de funcionar el 1 de julio de 1991, haciendo casi realidad el fin de la Guerra Fría. Sin embargo, fue un desarme de unos, que no conllevó un desarme de los otros. Con esta medida, se hacía posible una aspiración, que no haya guerra entre el Este y el Oeste, entre los dos sistemas antagónicos en conflicto, el socialismo y el capitalismo. Entre 1991-1993, el debate sobre la supervivencia de la OTAN no mereció mayores comentarios ni de la prensa ni de los gobiernos occidentales.
En el ámbito de la seguridad, la primera potencia mundial se guarda ya de aparecer como el gendarme del mundo, y establece mecanismos para que su poder continúe como determinante.
Mientras tanto, se va gestando el cambio. En enero de 1994, en la reunión de la OTAN, en Bruselas, se admitió la posibilidad de fortalecerla (a pesar de la disolución unilateral del Pacto de Varsovia), lo que conllevaba inclusive al ingreso de nuevos miembros. Hasta entonces, formaban parte de la OTAN 16 Estados. Esta orientación provocó el rechazo de la Federación de Rusia y un descontento que tuvo expresiones diferentes. Tal vez esta decepción se resuma en la siguiente frase de Viácheslav Kóstikov: "la era del romanticismo entre Rusia y Occidente había terminado". Como consecuencia de ello, las reticencias rusas para ratificar el acuerdo Start-2, las divergentes concepciones rusas y europeas para la solución del conflicto de Bosnia-Herzegovina, y en otro contexto, las medidas del gobierno de Moscú en el caso de Chechenia, que no ocasionaron un problema más serio con las diplomacias occidentales, aunque si con la prensa.
En el pasado reciente, Rusia se ha mostrado contraria a una OTAN en su forma actual, habiendo desaprobado la ampliación con otros miembros, en especial si estos provienen del ex-mundo socialista. Consideraba el gobierno de Moscú, que su extensión facilitaría una nueva confrontación y que dejaba en todo caso sin efecto los principios de la seguridad compartida. En vez de defender a la OTAN, la política exterior rusa concedía una importancia mayor a otros organismos, como a lo que hasta finales de 1994 se denominó la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa, y que actualmente se la conoce como la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa, la OSCE.
La OSCE, está poco encaminada a la confrontación entre bloques, y menos a resolver asuntos estrictamente de seguridad. Tiene un carácter multilateral, y nació en plena Guerra Fría, en la década de 1970, y lo integran países capitalistas y del ex-bloque socialista. En junio de 1994, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Kósirev, se pronunció por un trabajo más concertado de la OSCE con la Comunidad de Estados Independientes (CEI), la OTAN, la Unión Europea (UE), el Consejo de Cooperación del Atlántico Norte, y la Unión Europea Occidental (UEO). Para ello, era preciso una clara diferenciación de funciones. En cambio, el ministro de Defensa ruso de entonces, opinaba que todas esas instituciones mencionadas debían más bien subordinarse a la OSCE en temas de seguridad.
Por su lado, Luis María de Puig expresaba en un artículo titulado "Defensa europea y defensa de Europa', lo que sigue: "la OSCE, es como una pequeña ONU europea, interesante institución de seguridad preventiva más que de defensa, que ha demostrado su eficacia recientemente en conflictos de seguridad democrática en Serbia y en Albania" (Diario 16, del 3 de julio de 1997).
La Unión Europea Occidental (UEO) constituye una alianza militar con personalidad propiamente europea. Se originó en 1948, con ocasión del Tratado de Bruselas. Sus funciones se modificaron en 1954, y en el presente está en condiciones de realizar diversas misiones que van desde el establecimiento de la paz a la concesión de la ayuda humanitaria. Sin embargo, otra cosa es que los gobiernos europeos que la integran tengan la suficiente voluntad política para hacerla intervenir en situaciones de conflicto, como lo fue verbigracia, en Albania. Hay sectores al interior de la Unión Europea (UE) que consideran que hablar del futuro de la defensa europea es referirse a la UEO, y en particular de las decisiones que fueron tomadas en la Conferencia Intergubernamental (CIG), en Amsterdam, con respecto a establecer una "Política Exterior y de Seguridad Común" (PESC). En esa ocasión, la Unión Europea aprobó asumir algunas responsabilidades en lo que atañe a la defensa y la seguridad. Se comprometió a estrechar sus relaciones con la UEO, y a recurrir a ella, en caso necesario.
A pesar de los esfuerzos hechos en Europa, tanto al Oeste como al Este en estos últimos años, para poner los cimientos de una defensa común, ésta se incrementará por medio de la OTAN. Lo que representa, hablemos con claridad, una dependencia hacia los Estados Unidos. Poco valieron los rechazos por diversos medios, que provinieron de los sectores pacifistas o de la izquierda democrática en la mayoría de países europeos.
En lo que atañe a Rusia, el Partido Comunista y otras agrupaciones de tendencia liberal o reformistas se han opuesto a la ampliación de la OTAN. A1 respecto, el Secretario General del P C. ruso Gennadi Ziugánov, afirmó que: "el mundo occidental está interesado en el debilitamiento, la división y la sumisión de Rusia, para lo que cuenta con la decisiva colaboración del aparato del poder yelstiniano". A principios de 1992, en el diario Pravda, se identificaba la propuesta de adhesión a la OTAN, formalizada por el gobierno, como "el acto final de rendición del país" (Carlos Taibo, "Rusia y la OTAN", Revista "Política Exterior" Madrid, N° 57, mayo junio de 1997). No obstante, hay que indicar que muchos de los países ex-socialistas del Este y Ucrania no compartieron las posiciones rusas con respecto a la OTAN, y se mostraron en favor de la ampliación a otros países, en especial donde fue la órbita soviética.
Justo antes de la suscripción del "Acta fundacional OTAN-RUSIA", de la que nos ocuparemos después, el Consejo de Seguridad de Rusia se pronunció sobre "El concepto de la Seguridad Nacional de Rusia", con fecha 7 de mayo de 1997. Allí, expone lo siguiente: "Con vistas al siglo XXI, la condición obligatoria de poder realizar los esfuerzos y las , aspiraciones de Rusia en la política internacional será la creación de un modelo de Seguridad a nivel mundial, regional y sub regional, basado en el principio de la Seguridad igual e indivisible para todos. Lo cual, presupone la formación de un sistema nuevo sobre la Seguridad Euroatlántica con el papel coordinador de la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa, la intensificación de los esfuerzos para crear las estructuras multilaterales que aseguren la cooperación en la región de Asia Pacífico y del Pacífico sur a nivel de la seguridad internacional, la participación activa de Rusia en calidad de miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU en la solución y la prevención de conflictos y crisis, el perfeccionamiento de los mecanismos del sistema de control sobre el armamento y no proliferación de armas de exterminio masivo y medios de su transporte, la segura y rigurosa protección de derechos e intereses legales de los ciudadanos de Rusia con residencia en el extranjero en correspondencia con las estrictas normas del Derecho Internacional".
Más adelante, el pronunciamiento del Consejo Nacional de Rusia, manifiesta: "Para prevenir la guerra y los conflictos armados, Rusia da la preferencia a los medios políticos, diplomáticos, económicos y otros no militares. Sin embargo, mientras el principio de no usar la fuerza no se haya hecho la norma de las relaciones internacionales, los intereses nacionales imponen la necesidad de disponer del suficiente y necesario potencial militar de defensa" (Fuente: Sección de Prensa de la Embajada de Rusia, en Lima).
En estos últimos meses, el gobierno de Boris Yeltsin procuró buscar un compromiso con la OTAN. De esta manera, el 27 de mayo de 1997, se firmó la denominada "Acta fundacional OTAN-RUSIA" y parte de su texto (tiene 24 páginas) fue publicado en la edición del 28 de mayo en el diario francés Le Monde. En consecuencia, para facilitar la información haré la traducción de algunos puntos. Se menciona que, en adelante la OTAN y Rusia no se consideran como adversarios, que ambos se proponen eliminar los vestigios de la época de la confrontación y de la competencia, y que tenderán a acrecentar la confianza mutua y la cooperación. Que, por esta Acta, las dos partes reafirman su determinación de un compromiso común para construir una Europa estable, pacífica, y sin división. Tomando en consideración futuros acuerdos al más alto nivel político, ambas partes aceptan que comienza una relación fundamentalmente nueva entre la OTAN y Rusia. Que, igualmente tienen la intención de desarrollar, sobre la base del interés común, de la reciprocidad y de la transparencia, una asociación sólida, estable y durable.
En este documento se definen los objetivos y los mecanismos de consulta, de cooperación, de decisión conjunta y de acción conjunta, los que serán la base de sus relaciones mutuas. Por ello, se ha creado el Consejo conjunto permanente OTAN-Rusia, el cual ofrecerá a las dos partes mecanismos de consulta y de coordinación, y en la medida de lo posible la decisión conjunta. Se espera que el Acta fundacional, contribuirá a favorecer la transparencia, la moderación y la confianza mutua en la esfera militar, y de otro lado, fomentará la cooperación entre las instituciones castrenses. Llegado este momento, la Federación de Rusia estará asociada a todas las decisiones sobre la seguridad en Europa, aun cuando no pertenezca como miembro de pleno derecho de la OTAN.
En otro contexto, cada vez se va admitiendo la necesidad de valorar el rol de la OTAN, a pesar de las críticas que le han hecho algunos gobiernos, como los de Rusia y Francia en los últimos años. Hoy en día los países europeos en lugar de poner en funcionamiento y otorgarle mayor apoyo económico a sus instituciones regionales de defensa, conceden una prioridad a la OTAN. Allí, el liderazgo que tiene Estados Unidos es relevante y supera a la de todos sus otros socios europeos, lo que se manifiesta en el poder de decisión y en la contribución monetaria. De otro lado, permanecen todavía más de 100 mil soldados norteamericanos en Europa, y la OTAN está muy influenciada por el gobierno de Bill Clinton.
Estados Unidos favoreció la opción OTAN en los acuerdos de Dayton (diciembre de 1996). Allí, se autorizó a esta institución el control de la ejecución del proceso de paz en Bosnia-Herzegovina, lo que implicaba igualmente restablecer el equilibrio táctico en los Balcanes.
La intervención en Bosnia-Herzegovina y la admisión de los nuevos socios, Polonia, Hungría y la República Checa (se aprobó entre el 5 y 7 de julio de 1997, en Madrid), han servido para cohesionar mejor los intereses de los Estados Unidos y de los países europeos en lo que atañe a la armonización de políticas de seguridad en el continente europeo.
La cumbre de Madrid, autorizó el ingreso de los mencionados tres países, aunque no se efectuará de inmediato, puesto que durante 1998 y los seis primeros meses de 1999, los Parlamentos de los 16 países miembros deberán ratificar las nuevas adhesiones. Solamente durante la primavera de 1999, de ser confirmados, Polonia, Hungría y la República Checa podrán incorporarse como miembros plenos de la OTAN. En un futuro próximo se recomendará en forma expresa, la afiliación de Rumania y de Eslovenia. Después del año 2000, se iniciarán las negociaciones para la entrada de otros países. Respecto a sus efectivos militares, Polonia cuenta con 278 mil, Hungría con 70 mil, y la República Checa con 86 mil. Expliquemos que, no es desacertado pensar que estos tres países aumentarán sus presupuestos destinados a la defensa, lo que se manifestará en forma paralela en este tránsito de sus economías del socialismo al capitalismo. A1 mismo tiempo sus programas de "ajuste" que les impone la banca internacional se aplican con agudos costos sociales y políticos.
Se aprobó en la cumbre de Madrid, que los 16 Estados miembros de la OTAN ofrezcan un amplio marco de consultas y de cooperación a otros 28 Estados con el objetivo de extender la seguridad a todo el continente europeo. Por ello, en esa misma ocasión, los 44 miembros del nuevo Consejo de Cooperación Euroatlántica se reunieron y tomaron acuerdos para contar con un Secretariado permanente en la sede de la OTAN, en Bélgica, y celebrar encuentros mensuales a nivel de embajadores y semestrales para los cancilleres.
En otro contexto, cada vez se va admitiendo la necesidad de valorar el rol de la OTAN, a pesar de las críticas que le han hecho algunos gobiernos
Por todo lo expuesto, la cumbre de Madrid, en lo político y en lo militar favoreció la influencia de los Estados Unidos, todavía por el consenso. Sin embargo, es necesario precisar que en este período postguerra Fría poco se hace para fomentar el desarme global, ni hay una decisión política concertada para que todos los países refrenden el Tratado de No-Proliferación de armas nucleares (TNP). Las cinco potencias adoptaron la Resolución 984 del Consejo de Seguridad de la ONU, por la cual se comprometieron a no utilizar las bombas atómicas que posean contra los países que sean firmantes del TNP. Aunque, indiquemos que aun no suscriben este Tratado, India, Paquistán e Israel, y de otro lado, Sudáfrica ya se adhirió.
En el contexto latinoamericano, haremos referencia a los casos de Cuba y de Argentina. El gobierno de Fidel Castro rubricó el Tratado de Tlatelolco, prohibiendo cualquier instalación de armas nucleares en su territorio, lo que equivale ya a que América Latina es un continente ajeno a lo que significa la proliferación nuclear. Pero, precisemos que a nivel mundial un consenso para proscribir definitivamente los ensayos nucleares, todavía espera su hora propicia.
Respecto a la Argentina del gobierno de Carlos Menem, el presidente Clinton la ha propuesto como "socio estratégico" de la OTAN, lo cual ha incomodado a los países vecinos, en particular a Chile y Brasil. De llevarse a cabo, por las facilidades que tendrá Buenos Aires para la compra de armamento sofisticado proveniente de los miembros de la OTAN, y de su posibilidad de perturbador del equilibrio estratégico en América del Sur, sin duda que contribuirá al incremento de la carrera armamentista- innecesaria en tiempo de paz y en perjuicio de los programas de lucha contra la pobreza- y al aumento de la deuda externa. Esta nueva dependencia, puede bloquear el justo anhelo de integración económica al interior del MERCOSUR (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay), y erigir a la Argentina, en algo próximo a lo que representó Arabia Saudita con sus vecinos árabes, o al Irán militarista de la época del Sha.
En conclusión, un incremento del radio de acción de la OTAN, a nivel europeo o con socios extracontinentales, directamente propicia una carrera armamentista en una etapa en que no son notorias las guerras inter-Estados, y lo grave es que no son ajenos los países más caracterizados de este organismo de defensa.
En este reacomodo en lo político, económico y militar, el predominio del Norte avanza, prosigue la dependencia del Sur con otras modalidades, y siempre hay gobiernos proclives a esta orientación. Los vocablos cambian, las justificaciones geopolíticas son las mismas. Hoy se habla de globalización, de aldea global, de modernización, de neoliberalismo, etc. para acentuar la misma partitura de la dependencia de los pueblos y de los Estados del Tercer Mundo
LA OTAN AMENAZA LA PAZ MUNDIAL Y AMERICA LATINA.
El 4 de abril de l999 la más poderosa alianza militar que conoce el Mundo - la OTAN -cumplió 50 años de su creación.Y este aniversario no encontró mejor forma de celebrarlo,que bombardeando diferentes enclaves militares yugoslavos además de zonas residenciales donde han provocado centenares de muertos y heridos entre la población civil.
Es la primera vez,desde su fundación en 1949,que la OTAN ataca a un país que no ha cometido ninguna agresión más allá de sus fronteras y emprende contra él una campaña militar de una envergadura que no se veía desde la Segunda Guerra mundial.
Cuando el Secretario General de la OTAN,Javier Solana, exdirigente del Partido Socialista Obrero Español de Felipe Gonzáles, aunque suene irónico, señaló que atacar Yugoslavia era un "deber moral"de la Alianza,encontró eco favorable en los Primeros Ministros de Alemania,Italia,Francia y Gran Bretaña,por extraña coincidencia todos ellos prestigiosos líderes de la social democracia europea,que aceptaron,junto a los "halcones de Washington"que la vía militar era el único camino para solucionar el impasse de Kosovo y que los bombardeos aéreos de las ciudades yugoslavas terminaría con el régimen autoritario que oprime al pueblo yugoeslavo".En pocas palabras una decisión que violaba flagrantemente lo que señala la Carta Fundamental de la ONU,cuando afirma que "ningún país miembro puede adoptar medidas coercitivas sin autorización del Consejo de Seguridad',a tiempo que pone en tela de juicio la eficacia de los sistemas de seguridad colectiva que fueron siempre banderas que dieron a las NNUU el valor supremo a su existencia.
FUNDACION DE LA OTAN.
Cuando el 4 de abril de 1949,doce países creaban la Alianza Atlántica, lo hacían porque percibían,según ellos,la amenaza soviética como un elemento que los empujaba a la defensa colectiva. Se cuidaron muy bien de señalar en el texto que "los paises firmantes se dan asistencia mutua en caso de que cualquiera de ellos sea agredido".
Fueron 12 los paises que fundaron la OTAN hace 50 años.Ellos son: Bélgica, Dinamarca, Francia, Gran Bretaña, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Holanda, Portugal, Canadá y EEUU.
En 1952, tres años después de su fundación, se incorporan Turquía y Grecia.En 1955 ingresa Alemania y en 1982 lo hace España. En una decisión insólita que provoca enérgicas reacciones en Moscú, ingresan recientemente 3 paises que fueron en su oportunidad miembros del Pacto de Varsovia: Hungría, Polonia y la República Checa. Con ellos son hoy día 19 los países miembros de la OTAN y existen más de 10 en lista de espera, principalmente los que una vez formaron parte del Pacto de Varsovia.
La sede de la OTAN se encuentra en Bruselas, sus fuerzas militares, según declaraciones de sus líderes, se encuentran al servicio de las "misiones de paz" organizadas por la ONU. Aunque en el caso de Kosovo, las acciones militares de la OTAN no fueron consultadas al Consejo de Seguridad de la ONU y la intervención militar se realiza contra un país que no ha agredido ni amenazado a ningún miembro de la OTAN.
De acuerdo a lo manifestado por algunos representantes ante la ONU, ya los ataques contra Irak, que todavía continúan, mostraban una nueva doctrina de la OTAN expresada en la intervención de la Alianza en los asuntos internos de los países que están fuera de los límites de la zona de su responsabilidad. El caso Kosovo lo confirma nuevamente.
Con esta perspectiva, lo afirman diplomáticos latinoamericanos, ya se hacen evidentes las presiones del Gobierno norteamericano sobre los gobiernos de América Latina para convencerlos a participar de un sistema de seguridad colectiva hemisférica la cual pasaría, a criterio de Washington, por la necesaria incorporación de los países latinoamericanos a los proyectos defensivos de la OTAN.
LA OTAN AMENAZA LATINOAMERICA. CASO COLOMBIA.
La facilidad con la que la OTAN desplegó su potencial militar contra Yugoslavia, ha mostrado al mundo como en caso de conflictos internacionales los EEUU y la Alianza Atlántica pueden burlar impunemente lo que señala la Carta Fundamental de la ONU.
Para esto,Washington se preocupó de separar a la OTAN del campo de influencia del Consejo de Seguridad de las NNUU y tener las manos libres para sus operativos militares,todo ello con la bendición de los países que integran la Alianza Atlántica,aunque algunas veces surjan entre ellos algunas discrepancias como las hay en el caso del uso de fuerzas terrestres en Kosovo.
El Tercer Mundo, y particularmente América Latina, ven con gran preocupación la política expansionista de la OTAN. Ya el Pdte.Clinton ha manifestado públicamente la necesidad de crear en América Latina una Alianza Defensiva como "elemento fundamental de estabilidad en la Región , sugiriendo la fuerza militar de la OTAN como garantía de seguridad.
La política de venta de armas, que analizamos más adelante, defendida por Clinton y acompañada del levantamiento de embargos que existían en el Hemisferio, muestra el juego macabro de la industria de armas norteamericana a la que no le importa perturbar la paz, el equilibrio militar y el desarrollo económico al estimular una carrera armamentista de consecuencias impredecibles.
El caso de Argentina, calificado por EEUU como su "aliado principal "en la Región, con tratamiento privilegiado en la compra de armas,equivale a poco menos que una cabecera de puente de la OTAN en nuestro Continente.
Esta política expansionista de la Alianza Atlántica alentada por EEUU, representó el apoyo de la Casa Blanca a todo esfuerzo que lleve a convencer a los países de la Región a inscribirse como aliados "extra OTAN ", en el proyecto norteamericano de conseguir una lista de "socios especiales "en Latinoamérica.
La ruptura del equilibrio geoestratégico que provoca esta política armamentista, afecta a paises como el Perú cuya economía precaria se vería seriamente afectada por la inversión en material de guerra y disminuída en sus obligaciones de atender las demandas sociales cada vez mayores.
América Latina sabe que la Paz construída sobre la base del poder militar es una paz precaria, inestable y temporal.Con ocasión del alevoso ataque contra Yugoslavia perpetrado por las fuerzas de la OTAN, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú hizo pública su preocupación por las operaciones militares aéreas contra la República Federal de Yugoslavia.Lamentó que se haya decidido recurrir al "uso unilateral de la fuerza "y al márgen de la competencia del Consejo de Seguridad de las NNUU,principal órgano encargado de mantener la paz y seguridad internacionales.
Los países miembros del GRUPO DE RIO también manifestaron, desde México, su preocupación por los ataques aëreos contra objetivos militares serbios por parte de la OTAN y, especialmente, por el hecho de que no se hayan encontrado vías de solución pacífica conforme al Derecho Internacional.Además, el GRUPO DE RIO lamenta que se haya recurrido al uso de la fuerza en esa región balcánica, sin observar lo dispuesto en los Artículos 53 (fracción primera) y 54 de la Carta de Naciones Unidas, que señalan "...no se aplicarán medidas coercitivas en virtud de acuerdos regionales o por organismos regionales sin autorización del Consejo de Seguridad" y que "....se deberá mantener en todo tiempo al Consejo de Seguridad plenamente informado de las actividades emprendidas o proyectadas de conformidad con los acuerdos regionales o por organismos regionales con el propósito de mantener la paz y la seguridad internacionales "
México,país de gran tradición en el campo del Derecho Internacional, apoyó al Secretario General de la ONU en la búsqueda de una solución pacífica para Kosovo y reiteró que sólo la ONU debe salvaguardar la paz mundial. La Ministra de Relaciones Exteriores, Rosario Green, en carta reciente al Secretario General Annan advirtió que "el uso de la fuerza lleva a más violencia y difícilmente conduce a la solución ". A propósito de la condena de todos los países latinoamericanos a los bombardeos de la OTAN, los gobiernos del Hemisferio insistieron que la campaña aérea de la OTAN debió contar con el acuerdo del Consejo de Seguridad de la ONU. En la misma carta,dice la Canciller mexicana, "El gobierno de mi país estima que es en el marco de la ONU en donde se debe buscar una solución política negociada al conflicto, con base en el Derecho Internacional ". También dijo que la "ONU se encuentra en momentos de crísis "y expresó su apoyo y solidaridad al deseo de Annan de designar un enviado especial e iniciar las conversaciones entre los países involucrados.
El Secretario General de la ONU viaja el próximo 29 de abril a Rusia a conversar con quien representa un aliado tradicional de los serbios que lamentablemente no ha logrado, por los intereses contrarios de EEUU, un acuerdo del Consejo de Seguridad que ordene cesar los bombardeos.
En el caso particular de Colombia, vale la pena preguntarse porqué la prensa internacional está hablando de que Colombia puede ser el Kosovo de América Latina.Sabemos que actualmente pese a las dificultades las conversaciones de paz entre el Gobierno del Pdte. Pastrana y la guerrilla colombiana se están llevando adelante.Pero algunos comentaristas políticos de la región, sostienen la posibilidad de una escalada de bombardeos a Colombia, en el mismo estilo que a Kosovo, en caso de que fracasen las conversaciones de paz.
"El Tiempo "de Bogotá sostiene que no es descabellado pensar en una eventual intervención de Washington en las selvas remotas que sirven de santuario a la guerrilla, tomando como pretexto el probable triunfo de la guerrilla comunista o el desplazamiento masivo de pobladores de las zonas de enfrentamiento entre subversivos y militares. Refiriéndose a Kosovo, el periodista de "El Tiempo "dice: "vamos hacia el Vietnam de Europa,aunque esta vez puede terminar con un protectorado de la OTAN ". Anuncia también que de seguir asi "todos vamos a terminar siendo protectorados humanitarios "
LA DIPLOMACIA NORTEAMERICANA Y LA OTAN.
En los últimos tiempos, el poder militar norteamericano ha sido puesto en actividad en 2 ocasiones: en el caso Irak y en el caso Kosovo.
Aunque en ambos no podría EEUU hablar de triunfos inobjetables, no podemos ignorar que en los centros políticos de decisión de Washington han vivído la autocomplacencia de haber aterrorizado al mundo con su capacidad de ataque.Esta es la diplomacia armada de EEUU, que se ha convertido en su lenguaje internacional cuando se trata de demostrar su superioridad bélica tras algún objetivo exterior.
En los 2 casos referidos anteriormente, subsiste el error de creer que los éxitos temporales de los bombardeos aseguran un triunfo total a largo plazo. La destrucción de la infraestructura militar e industrial de Hussein dificulta el rearme de Irak pero, al mismo tiempo, estimula el rearme de los países de la región así como la búsqueda de armamento sofisticado para futuros enfrentamientos con el aparato militar norteamericano.
Comentario aparte merece el crecimiento del fundamentalismo religioso como respuesta a los atropellos cometidos por las fuerzas militares de la OTAN y EEUU.Los nacionalismos extremos y los terrorismos islámicos se aprestan a responder el agravio sufrido en manos de los norteamericanos.La política y la diplomacia norteamericanas mostraron falta de coherencia e, incluso ,debilidad estratégica de parte de Washington que se apoya en su aplastante superioridad militar a falta de razonamientos y de lógica en su política de seguridad.
Como resultado de esta conducta de evidente amenaza a la paz en el orbe, ni Europa ni el Mundo tienen garantizada su estabilidad cuando, lo que representa su centro de decisión, provoca anarquía, fomenta la violencia y desconoce los procedimientos de paz, como si las acciones de guerra fueran el único camino a seguir y como si las NNUU hubieran sido creadas para otros pero no para Washington.
Las graves e injustificadas intervenciones en Irak y en Yugoslavia, pasando por encima de la ONU y su Consejo de Seguridad, tienden sombras sobre la legitimidad de la OTAN en su tarea de seguridad colectiva. Y si el Mundo asiste hoy día con asombro a la expansión de la Alianza Atlántica,que ya cuenta con 19 miembros, y a la implementación de su nuevo concepto estratégico de "acción fuera de área ", podemos afirmar que los latinoamericanos no podemos convalidar la desmedida concentración de poder en la OTAN, su expansión en la forma de una telaraña militar enmascarada en una red de Asociaciones por la Paz "y su estrategia de acción geográfica sin límites, para concluir que
la Alianza Atlántica OTAN amenaza la seguridad, la soberanía y la estabilidad política de todo el Continente Latinoamericano, además de poner al Mundo al borde de una Tercera conflagración mundial.
ARMAS NORTEAMERICANAS PARA AMERICA LATINA Y EL CARIBE.
No obstante la difícil situación económica y financiera que atraviesa América Latina, la ayuda militar norteamericana ha mantenido un nivel progresivo en la Región. A pesar, también, que los índices de pobreza, desocupación, hambre y enfermedad han alcanzado cifras nunca vistas en el Continente, consecuencia de los programas financieros y de los sistemas económicos impuestos por los grandes representantes del capital occidental (FMI,BM,BID), el envío de material de guerra a los países del Hemisferio no se ha interrumpido. Esta ayuda se materializa en armas, entrenamiento, asistencia técnica, cursos de preparación en bases militares norteamericanas, preparación antiguerrilla, etc.
Se calcula, por ejemplo, que en 1998 se dictaron 214 cursos a militares latinoamericanos como parte de la cooperación intermilitar programada por EEUU, muchos de estos cursos de entrenamiento fueron disfrazados como preparación de lucha contra el narcotráfico. Los presupuestos norteamericanos para este rubro reciben la aprobación del Congreso de los EEUU, en el capítulo de Operaciones en el exterior y son supervisados por el Dpto. de Defensa.
La Escuela de las Américas del Ejército de los EEUU, que suministra las bases de entrenamiento, así como el Comando Sur que asume la formación de Comandos Regionales para la protección de los intereses norteamericanos en América Latina y el Caribe, son responsables de las transferencias de armas y de la capacitación en su manejo con la exclusiva supervisión de la legislación para las operaciones en el exterior.
El Dpto. de Defensa sirve como inmtermediario en la venta de armas al exterior, proveyendo mantenimiento y enseñanza de manejo, existiendo el derecho del Presidente a autorizar el envío de material de guerra en "situaciones de emergencia "que no estén previstas en los presupuestos. El Programa sobre excedentes de material militar permite vender, a precios muy rebajados, equipo militar a A. Latina. Así Argentina, aprovechando su condición de aliado estratégico extra- OTAN fue privilegiado con grandes lotes de armas a fines del año 98 lo que provocó protestas enérgicas de su vecino Chile.
EEUU mantiene su liderazgo como proveedor en el mercado de armas con un aproximado de 30% del total de las ventas mundiales. En 1997 llegaron a totalizar 32 mil millones de dólares las ventas mundiales de las cuales 12 mil millones correspondieron a EEUU.
Los Piases Andinos dedican fuertes sumas de dinero a la compra de armamento. Por ejemplo Ecuador dispone, al menos antes del arreglo fronterizo con Perú, el 12.8 por ciento anual de su presupuesto nacional para armas. En tanto, Perú asignó sólo 1,6 % del PBI, según el PNUD. Todos los países de la región andina han dedicado desde fines de 1996, fuertes sumas de dinero para reequipar a sus fuerzas armadas con armamento de diverso tipo.
Aunque algunos gobiernos consideran necesarios esos gastos para reponer aparatos antiguos y en desuso, lo cierto es que Perú dedicó 800 millones de dólares a ese fin, Venezuela tiene previstos 1200 millones para el período 1998-2007 y Colombia pagó 110 millones por 12 helicópteros.
Según el PNUD, Venezuela destinó el 1.1 por ciento de su PBI a gastos militares (31 $ per cápita);Colombia el 2 por ciento (34 $ per cápita ), Ecuador el 3.4 por ciento ( 47 $ p.c. ); Perú el 1.6 por ciento ( 35 $ p.c. ) y Bolivia el 2.6 por ciento ( 18$ p.c. ).
Los especialistas señalan que EEUU con su política propiciadora del armamentismo, coloca un palo en la rueda de las democracias latinoamericanas, sobre todo considerando que la pacificación regional aún es incompleta y todavía vulnerable, que en algunos países el estado de las relaciones civiles - militares todavía tiene mucho camino por delante antes de consolidarse, todo ello agregado al desvío de recursos que deberían destinarse a la inversión social. Los pueblos latinoamericanos se preguntan si habrá calculado Washington todas las variables del escenario de A. Latina, antes de ceder a la presión del complejo industrial militar norteamericano.
De la misma manera, cada año alrededor de 50 mil militares norteamericanos son enviados a Latinoamérica y el Caribe en misiones de entrenamiento militar. Los Programas como los del Comando Sur realizan tareas operacionales, como la llamada "Defensa del Canal de Panamá ", "Combate contra el terrorismo ", "Ejercicios multinacionales ", misiones todas ellas que se disfrazan como tareas humanitarias, de protección a la paz o de lucha contra el narcotráfico, para darles el aspecto de labores de cooperación militar.
A fines de 1999 deben concluir y cerrar sus puertas 6 importantes bases militares en Panamá. Al no conseguir aplazar las fechas, EEUU ha iniciado importantes negociaciones con países de la región como Guatemala, Honduras, con la base de Guantánamo, y otros para la instalación de radares en lugares previamente escogidos. En Haití se ha instalado una importante base militar norteamericana.
No deja de llamar la atención, el especial interés puesto por EEUU en sus relaciones de cooperación militar con América Latina cuando estamos a más de 10 años del fin de la Guerra Fría. Es también importante destacar el poco conocimiento que existe en Latinoamérica de estos programas militares, que son ignorados incluso por los representantes de los diferentes Parlamentos del Hemisferio, cuando tratándose de asistencia militar para defensa y seguridad continental deberían ser de conocimiento de los respectivos gobiernos. La reserva con que Washington mantiene la existencia de estos programas de ayuda militar, debe obligar a los latinoamericanos a interesarse por las verdaderas intenciones que ellos representan e investigar que relación tiene esta cooperación y suministro de material de guerra a las FFAA del Continente en momentos en que la OTAN acrecienta su interés por los países latinoamericanos.
PELIGRO DE GUERRA MUNDIAL
Los cientos de miles de ciudadanos kosovares que huyen de sus hogares, lo hacen más por el temor a los bombardeos de la OTAN que por el avance de las tropas serbias. Es la mejor prueba de que la intervención militar de la Alianza Atlántica ha servido para agravar el problema y de que la estrategia de Washington en Kosovo estuvo plagada de errores. El Washington Post calificó a la Secretaria de Estado Madeleine Albright como "la responsable de la calamidad que se avecina ".
De otro lado, los líderes social demócratas europeos que cedieron a las presiones del Gobierno norteamericano y apoyaron la intervención armada de la OTAN, no fueron capaces ninguno de ellos de pedir autorización a sus respectivos parlamentos para comprometer fuerzas militares en el conflicto.
La primera reacción de Moscú al ataque de la OTAN fue dramática.El Premier Primakov que viajaba a Washington regresó a su país, el Presidente Yeltsin dijo que el ataque era "un acto de agresión injustificada ", mientras Igor Ivanov, Ministro de RREE, expresó en conferencia de prensa que la agresión era "un intento por parte de EEUU para dominar militar y económicamente al Mundo ".
Henry Kisinger señala en recientes declaraciones que "la desaparición de Serbia del equilibrio de los Balcanes puede tentar otras erupciones en países vecinos con minorías étnicas ".
Todo indica que a medida que Kosovo se acerque a su independencia,aumentarán las presiones sobre Macedonia un tercio de cuya población es albanesa.Esto incrementará el riesgo de expansión de un conflicto cuando Bulgaria defienda a los ciudadanos de origen búlgaro en Macedonia ( un tercio de la población ) y Grecia encuentre la oportunidad de eliminar a un estado que siempre a rechazado.
Belgrado tiene a un solo partidario pero de gran significación.Los rusos como los serbios tienen las mismas raíces eslavas y a Moscú le preocupa que el apoyo de la OTAN a la autonomía de Kosovo pueda estimular a repúblicas como Chechenya a seguir caminos similares.
Objetivamente la OTAN y EEUU han fracasado en su estrategia contra Yugoeslavia.Han fortalecido el poder del Pdte. Milosévic, contrariamente a lo que buscaban, han desestabilizado a los piases vecinos por la llegada masiva de refugiados kosovares, han destruido lo avanzado en las conversaciones de paz de Rambouillet y han agravado las penurias de los kosovares albaneses.
La OTAN enfrenta ahora una situación de no saber como hacer cumplir sus amenazas y se encuentra ante una disyuntiva en la que se juega su credibilidad. O lanzar una guerra total contra Yugoslavia, para lo cual según expertos militares requiere un mínimo de 200 mil soldados para poder arrancarle Kosovo a la Federación Yugoeslava o', de lo contrario, negociar la paz para lo cual ya el Vaticano se ha ofrecido como mediador.
Geopolíticamente los europeos tienen mayores intereses en la región que Washington, creemos que ya no hay punto intermedio y que las partes en conflicto deberán regresar a la mesa de negociación a corto plazo, a fin de detener el éxodo de kosovares albaneses, terminar con la muerte de civiles inocentes víctimas de los misiles de la OTAN y, sobre todo, promover una corriente mundial que obligue a la Alianza Atlántica a revisar sus métodos típicamente violatorios del Derecho Internacional.
De otro lado Washington y sus aliados no contaban con una reacción tan enérgica en Rusia, aunque estaban obligados a preverlo.
Cada día aumentan los sectores de opinión dentro y fuera del Gobierno de Moscú que denuncian el incumplimiento de Occidente de no expandir la OTAN hacia el este, también de que no es sólo una Alianza defensiva sino mucho más como lo ha demostrado el bombardeo de Belgrado.Fuentes militares rusas informan de la presión de las Fuerzas Armadas para que Moscú vaya en auxilio de Belgrado, pese a la insistencia de Yeltsin de no involucrarse militarmente en el conflicto. Sin embargo,en los últimos dias el Pdte. Ruso advirtió a los EEUU "no nos empujen a acciones militares, de lo contrario habrá seguro una guerra europea y, quizás, una guerra mundial ".
Estas declaraciones siguieron al informe de que misiles nucleares rusos estarían apuntando a piases de la OTAN que atacan a Yugoeslavia,en una decisión de reorientar la Fuerza Nuclear Estratégica de Rusia.A pesar de que el Kremlin desmintió esta información,la tensión continuó incrementándose con las declaraciones del Canciller Ivanov de que la OTAN estaría utilizando misiles con contenido radioactivo en sus bombardeos a Yugoslavia. Sin embargo,Yeltsin anunció a la prensa internacional que "Rusia no será arrastrada al conflicto, a menos que EEUU nos fuerce a hacerlo ".
En este escenario apocalíptico, el Presidente de la Asamblea General de la ONU condenó la intervención de la OTAN en Yugoslavia, como lo ha hecho el Grupo de Rio,sosteniendo que "nada legitima una acción de esta naturaleza ". Refiriéndose al Secretario General de la OTAN ( Javier Solana ) manifestó que "no es él quien debe decidir cuando un ejercicio diplomático está terminado.Eso corresponde a la ONU ".
La OTAN y EEUU se encuentran hoy en un callejón sin salida.El Mundo ha tomado conocimiento de que ambos miden los conflictos internacionales de acuerdo a sus intereses estratégicos.Condenan en unos casos - como Yugoslavia - y toleran y hasta apoyan a otros más sangrientos como Turquía,Indonesia,Tailandia,etc.
La opinión pública de América Latina ha sido unánime en su condena a la OTAN y EEUU.El Continente sabe de la vocación invasora de la política norteamericana, allí están los testimonios de Granada, Honduras, República Dominicana y Panamá.
La OTAN no debe entrar a América Latina, el próximo gobierno en Argentina debe cancelar su relación con la Alianza Atlántica ya que el sistema de seguridad colectiva latinoamericano no requiere de organizaciones militares poderosas.
Los enemigos del Continente son la pobreza,la desocupación,las enfermedades, el hacinamiento, la desnutrición, el analfabetismo. Y para solucionar estos males no se requiere de la OTAN ni de la fuerza militar norteamericana.
Kosovo: concluyen las conversaciones de paz sin un acuerdo formal
Las conversaciones de paz para Kosovo celebradas en el castillo de Rambouillet, cerca de París (Francia), concluyeron el 23 de febrero sin que se hubiese alcanzado una resolución formal. Después de dos semanas de arduas negociaciones, serbios y albano-kosovares rehusaron firmar el acuerdo propuesto por las principales naciones europeas y Estados Unidos.
Los delegados albano-kosovares se mostraron en principio de acuerdo con un plan de tres años de duración, tiempo durante el cual renunciarían a su demanda de un referéndum de independencia a cambio de mayor autonomía para la provincia serbia y de la posibilidad de crear un cuerpo de autogobierno encabezado por un dirigente moderado, como el pacifista Ibrahim Rugova, aunque condicionaron la aceptación definitiva a una consulta con sus seguidores en Kosovo. Pero el 25 de febrero, la línea dura de los independentistas del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) rechazó públicamente el plan, postura que puso de manifiesto la división entre las distintas facciones políticas albano-kosovares.
Por otra parte, la delegación de la República Federal de Yugoslavia (RFY) —que comprende las repúblicas de Serbia y Montenegro— expresó su firme rechazo al envío de una fuerza de pacificación de la Organización Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a Kosovo y su oposición a las medidas de autogobierno que se estaban negociando con los albano-kosovares.
El Grupo de Contacto —encargado de supervisar el proceso de paz en los territorios de la antigua Yugoslavia, e integrado por Francia, la República Federal de Alemania, Italia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos— ha insistido en que se restablezca el alto el fuego acordado en octubre de 1998, en que se lleve a efecto una retirada gradual de las tropas y policías serbios de Kosovo y en el envío de unos 28.000 miembros de las fuerzas de paz de la OTAN para garantizar cualquier acuerdo de paz para la provincia.
Finalmente, los representantes albano-kosovares y los de la RFY aceptaron regresar a Francia el 15 de marzo para lo que el Grupo de Contacto espera sea la ronda definitiva de negociaciones en la que se alcance un acuerdo de paz.
Desde febrero de 1998, el conflicto entre serbios e independentistas albaneses se ha cobrado la vida de más de 2.000 personas y ha desplazado a otras 300.000.
Para los nacionalistas serbios, Kosovo siempre será la cuna de su nación. El Estado serbio medieval se localizaba en Kosovo y sus alrededores, así como el patriarcado de la Iglesia ortodoxa serbia, establecido en 1219. El Ejército serbio llevó a cabo un levantamiento heroico, aunque inútil, en 1389 contra el avance de los turcos otomanos en Kosovo Polje (Campo de los Mirlos) —en las proximidades de Pristina, actual capital de Kosovo. El aniversario de esa derrota es el día más importante en el calendario nacional serbio.
Curiosamente, los albaneses lucharon al lado de los serbios en la batalla de Kosovo. De hecho, precedieron a los serbios en la región. Los serbios se instalaron en los Balcanes junto con otras tribus eslavas en los siglos VII y VIII. Sin embargo, los albaneses son descendientes de los antiguos ilirios, que llegaron a la zona al menos 1.500 años antes. Aunque Kosovo es una provincia oficialmente integrada en Serbia, la población de origen albanés supera a los habitantes serbios en una proporción de nueve a uno.
Si los enfrentamientos se agravan, el gobierno de Albania podría sentirse obligado a intervenir en defensa de los albaneses kosovares; la Ex-República Yugoslava de Macedonia, que cuenta con una importante minoría albanesa, también es susceptible de unirse a este conflicto; de igual modo, cualquier acontecimiento podría impulsar a Grecia o a Bulgaria a entrar en la guerra, como hicieron durante las Guerras Balcánicas de 1912-1913. Podría ser de nuevo el inicio de un enfrentamiento regional que amenazaría a todo el sur de Europa.
Polonia, Hungría y la República Checa ingresan en la OTAN
Marzo 99
El 12 de marzo Hungría, Polonia y la República Checa ingresaron en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Se trata de los primeros países procedentes del Pacto de Varsovia que se incorporan a la alianza militar occidental. Las tres naciones habían sido formalmente invitadas a unirse a la Alianza Atlántica en julio de 1997.
Los ministros de Asuntos Exteriores de los tres países entregaron sus actas de adhesión a la secretaria de Estado de EEUU, Madeleine Albright, durante una ceremonia que tuvo lugar en la Biblioteca Harry S. Truman de Independence (Missouri), edificio dedicado al presidente estadounidense bajo cuyo mandato se fundó la OTAN.
Con los nuevos Estados miembros, la organización militar, que en abril cumple cincuenta años, incorpora a su contingente militar unos 400.000 soldados.
Kosovo: la OTAN bombardea la República Federal de Yugoslavia
El 24 de enero, con el bombardeo de la República Federal de Yugoslavia (RFY, que comprende las repúblicas de Serbia y Montenegro), se inició la primera acción ofensiva de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra un Estado soberano en sus 50 años de existencia. El detonante de esta acción militar ha sido el notable incremento de la represión que, desde hace más de un año, sufre la población de etnia albanesa en la provincia serbia de Kosovo.
La segunda ronda de las conversaciones de paz para la zona celebradas en París (Francia), que se iniciaron en febrero en el cercano castillo de Rambouillet, concluyeron el 19 de marzo sin un acuerdo entre las partes. Aunque los representantes albano-kosovares sí suscribieron los términos del plan de paz auspiciado por las principales naciones europeas y Estados Unidos, según el cual Kosovo pasaría a gozar de una amplia autonomía y vería desplegarse las fuerzas multinacionales en su territorio a cambio de renunciar a sus demandas independentistas durante los próximos tres años, la delegación serbia se negó ha hacer lo propio. (Para más información, ver el artículo de febrero “Kosovo: concluyen las conversaciones de paz sin un acuerdo formal”.)
La crisis se agudizó en los días siguientes; ni el enviado de Estados Unidos, Richard Holbrooke, uno de los artífices de los Acuerdos de Dayton que pusieron fin a la guerra de la antigua Yugoslavia, ni las amenazas del secretario general de la OTAN, el español Javier Solana, sobre las represalias militares que la Alianza estaba dispuesta a tomar, lograron convencer el presidente de la RFY, el serbio Slobodan Milosevic, para que aceptase el acuerdo.
El 24 de marzo, la OTAN inició el bombardeo de objetivos militares en Serbia (incluida la región de Kosovo) y, en un primer momento, también en Montenegro. Los ataques de la OTAN se dirigieron a la neutralización de las defensas aéreas yugoslavas y a la destrucción de los centros de mando y comunicaciones del Ejército y la policía serbia. Milosevic rompió las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido, al tiempo que incrementó la represión sobre la población albano-kosovar. En la primera semana de bombardeos decenas de miles de ciudadanos kosovares se vieron obligados a abandonar sus hogares y a refugiarse en las vecinas repúblicas de Albania y Macedonia.
Rusia, tradicional aliada de los serbios, anunció la suspensión de toda cooperación con la OTAN y el envío de una flota de buques de guerra al Adriático en misión de observación.
Kosovo: la OTAN intensifica sus ataques aéreos contra la República Federal de Yugoslavia
La campaña de ataques aéreos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra la República Federal de Yugoslavia (RFY), iniciada el 24 de marzo de 1999, se intensificó durante el mes de abril sin que, por el momento, existan indicios de una posible solución del conflicto a corto plazo, ni por vía militar ni diplomática.
Los bombardeos contra la RFY, federación que comprende las repúblicas de Serbia y Montenegro, tiene su origen en la negativa del presidente yugoslavo, el serbio Slobodan Milosevic, a aceptar el plan internacional de pacificación para la región de Kosovo, provincia serbia cuya población, mayoritariamente de etnia albanesa, padece desde hace más de un año los efectos de una política fuertemente represiva. (Para más información, véanse los artículos de febrero “Kosovo: concluyen las conversaciones de paz sin un acuerdo formal” y marzo “Kosovo: la OTAN bombardea la República Federal de Yugoslavia”.)
La OTAN ha asegurado que la campaña era necesaria para detener los continuos esfuerzos de la RFY para disminuir por todos los medios el contingente de población albano-kosovar y para lograr un acuerdo de autonomía justo para la provincia. Pero los ataques de la Alianza Atlántica no han logrado su propósito de detener las actividades de las unidades de la policía serbia, responsables de la expulsión de cientos de miles de albaneses de Kosovo. El 1 de mayo, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estimaba que cerca de 640.000 personas habían sido obligadas a dejar Kosovo desde la escalada de hostilidades entre serbios y albaneses en marzo de 1998. La crisis de los refugiados, cuyo número aumenta día a día, amenaza con colapsar los países vecinos, Albania y la Ex-República Yugoslava de Macedonia.
A finales de abril, la OTAN había llevado a cabo más de 4.500 misiones de bombardeo contra la RFY. Según los analistas, la ofensiva, por el momento, no parece haber desmoralizado a los militares yugoslavos, objetivo clave de la campaña aérea de la OTAN, y el régimen de Milosevic se mantiene firme. Entre tanto, varias iniciativas diplomáticas para detener la crisis han resultado infructuosas.
La campaña se amplía Inicialmente, los dirigentes políticos y militares occidentales concibieron los ataques como una ofensiva limitada exclusivamente a objetivos militares, una estrategia que se esperaba hiciera capitular a Milosevic en el plazo de unas semanas. Desde el principio, la OTAN aseguró que no se emplearían tropas de tierra para solucionar la crisis. Sin embargo, la resistencia de Milosevic y su Ejército, así como la intensificación de las acciones contra los albano-kosovares, han obligado a los aliados a ampliar sus objetivos en la guerra, según explicaron los portavoces de la OTAN.
A lo largo del mes de abril, se han bombardeado numerosos objetivos en la capital, Belgrado, entre los que cabe destacar la televisión estatal de la RFY, la sede del Partido Socialista de Serbia (PSS) de Milosevic, residencias presidenciales, centrales eléctricas y de comunicaciones, entre otros. Los proyectiles de la OTAN han caído también sobre otras ciudades, como Novi Sad, Nis, Prizren o Pristina, sobre carreteras, aeropuertos (incluido el de Podgorica, la capital montenegrina), puentes, vías férreas, refinerías de petróleo y centros industriales. Algunos de los ataques causaron cortes de electricidad, la interrupción del suministro de agua y otros graves trastornos a la población civil y, en varias ocasiones, errores en la identificación de objetivos llevaron al bombardeo de zonas residenciales y comerciales.
Con la escalada de los ataques aéreos se incrementó el número de víctimas civiles que a finales de abril superaba, según las cifras oficiales de la RFY, los 400 muertos y 4.000 heridos.
El 24 de abril, los máximos dirigentes de la OTAN, reunidos en la cumbre de Washington para conmemorar el 50º aniversario de la fundación de la Alianza, acordaron imponer un embargo de petróleo a la RFY, que deberá ser controlado mediante un bloqueo naval en el mar Adriático. El embargo, que pretende impedir el acceso de la nación a nuevos suministros de productos derivados del petróleo, fue aprobado por la Unión Europea (UE). No obstante, el futuro de este bloqueo parecía incierto tras las dudas expresadas por algunos aliados, con Francia a la cabeza, que cuestionan que tal acción sea legal sin la autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. “La OTAN no puede y no debe actuar sin la autorización de su organización internacional”, dijo el presidente francés, Jacques Chirac. Además, Rusia, tradicional aliado político de la RFY y uno de sus principales proveedores de petróleo, denunció el bloqueo y aseguró que seguiría desembarcando petróleo en los puertos adriáticos de la RFY, todos ellos situados en Montenegro, única salida al mar de la federación yugoslava. El ex primer ministro ruso Víktor Chernomirdin, nombrado enviado especial de Rusia para los Balcanes, confirmó el 1 de mayo que su país piensa ignorar el embargo.
Daños limitados Según el recuento de la OTAN, tras cinco semanas de ataques se habían ocasionado importantes daños a las dos refinerías petrolíferas de la RFY (un objetivo que según los estrategas militares podría llegar a inmovilizar a las tropas de Milosevic), se destruyeron cinco de los nueve puentes sobre el río Danubio y prácticamente todas las líneas de ferrocarril hacia Kosovo. Sin embargo, la Alianza admitió el 27 de abril que las defensas antiaéreas de la RFY, sus fuerzas terrestres y aviones de combate seguían en gran medida operativos y que no se ha conseguido detener la campaña de Milosevic para mermar la presencia de albaneses en Kosovo. Se estima que en la provincia hay más de 40.000 unidades de la policía y del Ejército serbio, equipadas con unos 300 tanques, munición y pertrechos.
El servicio de inteligencia de la OTAN calcula que a finales de abril se había destruido sólo un tercio de las reservas de combustible de la RFY y que la mayor parte de sus líneas de comunicación militar seguían en funcionamiento. Fuentes de la organización militar citaron el mal tiempo como una de las causas de la limitada eficacia de los ataques. La falta de visibilidad ha obligado a la OTAN a cancelar un tercio de sus misiones de bombardeo, según dijo el general Wesley K. Clark, comandante supremo de la OTAN en Europa. A esto hay que añadir la dispersión de las fuerzas de la RFY, que hace que su localización desde el aire sea muy difícil.
La crisis de los refugiados De las 640.000 personas que han abandonado Kosovo desde la escalada de las hostilidades, cerca de 400.000 han llegado a Albania, 175.000 se han refugiado en Macedonia y 62.000 en Montenegro. Según funcionarios de la Alianza, más de 800.000 miembros de la etnia albanesa se encuentran sin hogar en Kosovo.
Con el éxodo de los refugiados llegaron los informes generalizados de violaciones, asesinatos en masa, quemas de pueblos enteros y otras evidencias de limpieza étnica (una campaña para purgar una región de determinado grupo étnico no deseado). El testimonio de los refugiados, recogido por numerosas asociaciones internacionales de derechos humanos, se considera verosímil, aunque no haya podido ser confirmado por observadores independientes.
El 19 de abril, la OTAN informó que fotografías de su vigilancia aérea mostraban al menos 43 fosas comunes en Kosovo, lo que indicaba que, efectivamente, se producían asesinatos masivos. David Scheffer, embajador de Estados Unidos para asuntos relacionados con crímenes de guerra, declaró que, según sus cálculos, al menos 100.000 hombres de la etnia albanesa se encuentran en paradero desconocido. Diversas organizaciones occidentales sostienen que el Tribunal Internacional para los Crímenes en la Antigua Yugoslavia deberá hacerse cargo de las pruebas de asesinatos en masa y otras atrocidades.
Iniciativas diplomáticas Sin indicios de que los ataques aéreos puedan cesar de momento, los esfuerzos para hallar una solución diplomática a la crisis de Kosovo se centran, cada vez más, en la mediación de Rusia. Los analistas políticos consideran que Occidente ha animado a Rusia a participar para evitar su aislamiento, que podría desembocar en una nueva etapa de `Guerra fría', y debido a sus tradicionales buenas relaciones con el régimen yugoslavo.
Los intentos de alcanzar un acuerdo han puesto de manifiesto las grandes divergencias existentes entre las partes.
Como condiciones esenciales para el fin de los bombardeos, la OTAN exige la retirada de las tropas yugoslavas de Kosovo, el regreso de los refugiados albano-kosovares y la aceptación de una fuerza internacional de interposición de unos 28.000 soldados, que estaría bajo la supervisión de la OTAN, extremo éste en el que la Alianza ha flexibilizado su demanda inicial y, a propuesta de los negociadores, ha aceptado un liderazgo compartido de la citada fuerza.
Milosevic, por el contrario, ha afirmado repetidamente que no negociará un acuerdo político hasta que no cesen los bombardeos, una demanda que, en principio, cuenta con el apoyo de Rusia. Según Chernomirdin, que viajó en dos ocasiones a Belgrado en el mes de abril, Milosevic accedería a la entrada de fuerzas de la ONU con armamento ligero, siempre que no incluyeran a miembros de las naciones involucradas en los ataques aéreos. Milosevic ha insistido también en que cualquier acuerdo debe permitir la presencia en la provincia de un contingente de tropas serbias de al menos 20.000 soldados.
Divisiones internas En abril, a medida que desaparecía la esperanza de una solución rápida de la crisis, comenzaron a manifestarse ciertas divisiones en el seno de la OTAN. Uno de los aspectos más significativos es el desacuerdo acerca de la legalidad del bloqueo. Otra de las áreas de divergencia es la posibilidad de un ataque terrestre, asunto cuya discusión se acordó aplazar temporalmente durante la cumbre de Washington.
En varios países europeos se han levantado voces contrarias a la campaña aérea. En Alemania, el partido ecologista de Los Verdes, miembro de la coalición de gobierno que preside Gerhard Schröder, ha hecho pública su oposición a los bombardeos, postura que podría amenazar la estabilidad del gobierno alemán. Casi el 90% de la opinión pública en Grecia, donde la población es mayoritariamente de religión cristiana ortodoxa, fe que comparten con la mayoría de los serbios, se declara contraria a la guerra y el sentimiento anti-OTAN es generalizado. En Italia, el Partido de los Comunistas Italianos estuvo a punto de abandonar el gobierno que preside Massimo D'Alema en protesta por la intervención de tropas italianas; la supervivencia del actual ejecutivo sería casi imposible sin el apoyo de los 21 diputados comunistas.
A las tensiones políticas se suma la oposición a la campaña derivada del notable incremento del gasto económico que supone la ofensiva. Los miles de millones necesarios para financiar las operaciones han comenzado a pesar seriamente en los presupuestos de los aliados, que ya empiezan a considerar que los gastos podrían multiplicarse con rapidez si la OTAN inicia un ataque terrestre.
En albanés, Kosova; en serbio, Kosovo-Metohija. Región situada al sur de Serbia que limita al sureste con la Ex-República Yugoslava de Macedonia, al suroeste con Albania y al este con Montenegro. Disfrutó de un estatuto de autonomía desde 1946 hasta 1989.
El territorio de esta antigua provincia autónoma es predominantemente montañoso y escarpado. Los ríos Beli Drim y Sitnica (que aguas abajo da origen al Ibar) fluyen a través de la provincia en sentidos opuestos. La cadena montañosa Sar-Planina se eleva hasta los 2.640 m de altitud.
Aunque Kosovo posee importantes yacimientos de plomo y cinc, así como significativos yacimientos de lignito, cromita y magnesita, la provincia es una de las regiones más pobres de Europa. Los cultivos más importantes de Kosovo son los cereales (maíz, trigo y cebada), patatas, ciruelas, uvas y tabaco; también es importante la producción de madera. Existen además industrias ligadas a la horticultura y la viticultura. El ganado ovino y el bovino son criados en las tierras altas de Kosovo. Las principales fábricas son las de cemento y ácido sulfúrico. Además, en la provincia ha surgido una pequeña industria turística basada en la práctica de deportes de invierno.
Las ciudades más importantes son Pristina, la capital, Prizren y Pec. Esta última fue, entre 1557 y 1766, sede patriarcal de la Iglesia ortodoxa serbia. Más del 90% de la población de Kosovo pertenece a la etnia albanesa. La mayor parte de la población restante está constituida por serbios y montenegrinos.
Desde el segundo milenio a.C., los ilirios, ancestros de los actuales albaneses, habitaron la región de la península de los Balcanes, en la que se incluye lo que es actualmente Kosovo. En concreto, el territorio ilirio de Dardania, formado por la actual Kosovo, parte de la actual Macedonia y tierras del suroeste de Serbia, que siglos después fue anexionado por el Imperio romano. Desde el siglo VIII hasta el siglo XII, Kosovo fue el núcleo del estado medieval de Raska (Rascia). Hacia finales del siglo XII, el gobernador serbio Stefan Nemanja se anexionó Kosovo y, durante algún tiempo, Prizren sirvió de capital a los príncipes serbios. Durante este periodo, la población serbia aumentó.
En 1389, un ejército invasor turco otomano derrotó a las tropas serbias durante la batalla de Kosovo, lo que provocó la consiguiente conquista, en 1459, de Serbia por parte del Imperio otomano. El recuerdo de esta batalla es actualmente una de las celebraciones más exaltadas del nacionalismo serbio. Kosovo fue escenario de numerosas rebeliones antiturcas, pero hasta mediados de 1912, los turcos no fueron expulsados de la región, proclamándose el estado independiente de Albania, que incluía Kosovo y partes de Macedonia occidental. No obstante, ante la insistencia de Rusia, las grandes potencias dividieron Kosovo entre Serbia y Montenegro. En 1918, fue incorporada al recién creado Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, llamado más tarde, Yugoslavia. Los albaneses locales protagonizaron levantamientos entre 1918 y 1919, que fueron despiadadamente reprimidos. El gobierno de Belgrado resolvió forzar la expulsión de los albaneses, el cierre de las escuelas y la confiscación de sus tierras, así como fomentar la colonización con población serbia.
Durante la II Guerra Mundial, fue incorporada a la Albania ocupada por los italianos —paso que fue bien recibido en general por los albaneses locales— y los serbios fueron obligados a abandonar la región. Los albaneses de Kosovo se resistieron a la reincorporación a Yugoslavia, pero en julio de 1945 el Ejército partisano de Josip Broz Tito venció la resistencia albanesa. Kosovo se organizó como unidad administrativa de la República de Serbia, en principio como región autónoma, pero, después de las revueltas en Albania de 1968, fue elevada a la categoría de provincia autónoma. Nuevas revueltas en 1981 tuvieron como consecuencia la expulsión de los albaneses de los puestos de gobierno y las protestas de los serbios locales. En marzo de 1989, Slobodan Milosevic eliminó todo vestigio de autonomía en Kosovo y extendió la política de discriminación antialbanesa (prohibición del uso de la lengua albanesa, disolución del Parlamento autónomo), sometiendo a la región a la ocupación militar.
Esto provocó el surgimiento de un movimiento de resistencia pacífica albanés agrupado en torno a la Liga Democrática de Kosovo (LDK), dirigido por el escritor kosovar Ibrahim Rugova, gracias al cual se ha consolidado un `Estado paralelo' al establecido por las autoridades serbias. En 1992, la población albanesa proclamó de manera unilateral mediante referéndum —no reconocido por Belgrado ni por las potencias occidentales— su independencia de Serbia. La radicalización del conflicto favoreció el surgimiento, en 1997, de un denominado Ejército de Liberación de Kosovo (UCK en sus siglas en albanés) que, haciendo caso omiso de la estrategia de `desobediencia pacífica' puesta en marcha por la Liga, inició una campaña de atentados contra las fuerzas de seguridad destacadas en la provincia. Serbia respondió con una política represiva mayor que, ante las denuncias de la mayoría albanesa (en forma de manifestaciones y marchas), provocó, a comienzos de 1998, la intervención de la comunidad internacional con el fin de que las partes en conflicto llegaran a un acuerdo duradero.
Superficie, 10.887 km2 aproximadamente; población (según estimaciones para 1995), 1.989.000 habitantes.