Source: http://www.custodiacompartida.org/content/view/1178/1003/
Timestamp: 2013-05-23 22:01:42
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Matched Legal Cases: ['artículo 92', 'artículo 92', 'artículo 92', 'artículo 87', 'artículo 156', 'artículo 236', 'artículo 236', 'artículo 236', 'artículo 236', 'artículo 233', 'artículo 776', 'artículo 7', 'artículo 233', 'artículo 233', 'artículo 233']

www.custodiacompartida.org CUSTODIA COMPARTIDA ¡YA! ASOCIACION DE PADRES Y MADRES SEPARADOS VALENCIA - MARIA SANAHUJA, JUEZ DE FAMILIA, ARGUMENTA EL PORQUE DE LA CUSTODIA COMPARTIDA
Home/INICIO + Documentos y Legislación. ARTICULOS MARIA SANAHUJA, JUEZ DE FAMILIA, ARGUMENTA EL PORQUE DE LA CUSTODIA COMPARTIDA MARIA SANAHUJA, JUEZ DE FAMILIA, ARGUMENTA EL PORQUE DE LA CUSTODIA COMPARTIDA	Votos de usuario: / 34
MaloBueno 25.10.2010	LA CUSTODIA COMPARTIDA COMO MODELO PREFERENTE.Maria Sanahuja BuenaventuraMagistrada de la Audiencia Provincial de BarcelonaSeptiembre 2010SUMARIO:1.- INTRODUCCIÓN.2.- LA CUSTODIA COMPARTIDA, MODELO EXCEPCIONAL EN EL DERECHOCOMÚN ESPAÑOL.3.- LOS PERJUICIOS CAUSADOS POR LA IMPOSICIÓN, DE MANERAGENERALIZADA, DE UN MODELO MONOPARENTAL.4.- LAS SOLUCIONES MÁGICAS.5.- OBJECIONES A LA CUSTODIA COMPARTIDA COMO MODELOPREFERENTE.A) Solo si los padres mantienen una buena relación.B) Sólo si tienen un modelo educativo similar.C) No puede acordarse en relación a menores de corta edad.D) El padre que no se ocupó nunca de los hijos antes de laruptura, no lo hará con posterioridad a ella, y encualquier caso, no se le debe dar la oportunidad si nomostró antes interés.E) Objeciones relativas al domicilio. Un menor no puedetener dos domicilios. Y en el caso de que se acepten, seexige gran proximidad entre ambos.F) La solicitud de custodia compartida se utiliza por lospadres como coartada para dejar de pagar la pensión dealimentos, y como chantaje para negociar las condicioneseconómicas de la ruptura a la baja para las madres.G) No debe ser impuesta por los tribunales.6.- A MODO DE CONCLUSIÓN. ¿QUÉ ES LA CUSTODIA COMPARTIDA?
1.- INTRODUCCIÓN. La experiencia profesional y personal me llevaron hace años al convencimiento de que debe ser preferente la custodia compartida, el régimen de convivencia compartida, el ejercicio de la responsabilidad parental conjunta, o cualquier otra denominación que pueda darse a la solución de que los hijos deben seguir teniendo madre y padre, y familias materna y paterna, tras el cese del proyecto de vida en común de sus progenitores. En las próximas páginas expondré argumentos que permiten excluir las objeciones que más frecuentemente se plantean, incluso por los que dicen no ser contrarios a mantener la convivencia de los hijos con sus padres tras la ruptura, pero exigiendo tantos requisitos que la hacen imposible, convirtiendo la custodia compartida en un modo de relación excepcional. Por otros, es incluso demonizada la propia expresión, hasta el punto de que algunos legisladores de los parlamentos autonómicos no se han atrevido a mencionarla, como ha ocurrido recientemente en Catalunya (Ley 25/2010, de 29 de julio, del libro segundo del Código civil de Cataluña, relativo a la persona y la familia, CCC), o la Comunidad Valenciana (Anteproyecto de Ley de Regulación de Relaciones Familiares de los hijos e hijas cuyos progenitores no conviven). 2.- LA CUSTODIA COMPARTIDA, MODELO EXCEPCIONAL EN EL DERECHO COMÚN ESPAÑOL.La esquizofrenia legislativa sufrida en los últimos años en España, y que seevidenció en 2004, deja al descubierto las contradicciones de una determinadaconcepción de feminismo que se ha impuesto. Del Ministerio de Justicia salió elanteproyecto de Ley de separación y divorcio, que modificaba el Código Civil,siendo un texto que respondía a un modo de abordar los conflictos en el ámbitofamiliar, integrador, negociador, pero del que sólo quedó la Exposición de Motivos.Se impuso la visión del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, que al mismotiempo estaba elaborando el proyecto de Ley de medidas de protección integralcontra la violencia de género, y sepultó al primero con un modelo que parte de quela violencia sobre las mujeres está presente en la práctica totalidad de lasrelaciones de pareja, y que a esta violencia, por leve que sea, se debe aplicar elCódigo Penal. Los títulos dedicados a la represión policial y judicial de la Ley deviolencia son los que hemos visto desplegarse con una intensidad que ha llevadoa centenares de miles de hombres unas noches a los calabozos policiales, y encuatro años (2005-2009) a más de cuatro mil hombres a la prisión, de los cuales el80% están cumpliendo condenas por hechos leves (1). Al mismo tiempo, lasmedidas de prevención previstas por la propia norma poco han avanzado, másallá de campañas publicitarias y llamadas a la coordinación sin regular quién debeencargarse de esa imprescindible tarea si queremos que las mujeres que sufrenviolencia grave no sigan en la tremenda desprotección en la que, entre todos, lasdejamos.Las reformas del Código Penal realizadas entre los años 2003 y 2004 hanampliado tanto el tipo penal que, actualmente, todo puede ser delito en el ámbitofamiliar, cualquier modo de actuar sobre la esposa o mujer con quien se tenga ohaya tenido una análoga relación de afectividad. Así, causar “menoscabo psíquicoo una lesión no definidos como delito en este Código” o golpear o maltratar deobra sin causar lesión, o una amenaza o coacción leve, como coger de manerabrusca de las manos de la pareja el móvil o el libro de familia, o decirle “te vas aenterar”, ha conducido a miles de hombres al calabozo y a prisión. Y al tiempo, seafirma que los hijos que presencian estas actividades delictivas son víctimassiempre. Y de ahí se pretende alcanzar la conclusión de que para evitar que losroles de la violencia se reproduzcan, y con el fin de proteger a los hijos, se lesdebe apartar siempre de sus padres, esos seres violentos y machistas pornaturaleza. En el discurso no se explica que, de los centenares de miles dedenuncias, un porcentaje menor acaba en condena (2), pero el objetivo de separara padres de hijos se consigue en muchísimas ocasiones.Con este esquema maniqueo, tan simple y poco fundamentado, como elotro similar, vigente varios siglos, y no superado, que afirmaba que la mujer era laencarnación del mal, se ha legislado en los últimos años, responsabilizando de lamaldad esta vez al sexo masculino. Hasta no hace tanto, lo masculino erarevestido de connotaciones positivas, mientras que lo femenino era sinónimo defragilidad, perversión o maldad. En las últimas décadas se han invertido lostérminos. Lo masculino es equiparado a violencia y maldad, mientras que lofemenino a bondad, solidaridad y valores positivos.En esa concepción, compartir el cuidado de los hijos con el progenitor desexo masculino tras la ruptura de la pareja, debe ser evitado. Sólo así se entiendeque se establecieran todo tipo de dificultades al planteamiento comúnmenteconocido como custodia compartida cuando el legislador estatal utilizó estaterminología por primera vez en una norma, el anteproyecto de Ley de separacióny divorcio de 2004. Hasta esa fecha en España sólo los tribunales de justiciahabían mencionado las fatídicas palabras, “custodia compartida”, y la habíanacordado incluso de oficio, lo que con la actual regulación está vedado, utilizandolos términos empleados por leyes y sentencias de países de nuestro entornocultural. En éstos, el procurar que los padres se sigan responsabilizando de loshijos tras la ruptura, no sólo no se ve como algo pernicioso, sino como algo aestimular, pues tras muchos más años que nosotros de experiencia en divorcios, ymuchos estudios, se ha evidenciado que para los hijos es mejor, sin duda,mantener los vínculos afectivos y económicos con sus padres (3).Se da la paradoja de que cuando el debate se traslada a la ciudadanía, quemayoritariamente se muestra partidaria de ese modelo en las encuestas (4), yempieza a solicitarla, se convierte en una posibilidad casi imposible de plantearcomo respuesta al conflicto. Antes de esta última regulación legal era una de lasposibles decisiones a adoptar por tribunales que no partieran del prejuiciomachista de que los niños deben estar siempre con sus madres, en la idea de quesiguen existiendo mayoritariamente aquellas madres que no trabajan fuera delhogar y se dedican en exclusiva al cuidado de los hijos, cuando ese modelo vaprogresivamente escaseando cada vez más. Actualmente, de nuestros hijos seocupan en gran medida guarderías, escuelas, canguros, vecinos, etc..., a falta deun Estado del bienestar que procure servicios y, en gran proporción, unas abuelasque han asumido nuevamente el papel de “madres” en unas familias en las que,como escasean los niños, éstos se han convertido en un bien muy preciado quevuelve a llenar la vida de unas mujeres que, sin poder elegir, aceptaron comorazón de vida la reproducción y el cuidado de la prole. Y es que, en los últimostreinta años, miles de mujeres en España hemos realizado silenciosamente unagran revolución social para intentar ser ciudadanas de primera. Hemos retrasadola edad de maternidad una década, mayoritariamente la iniciamos a partir decumplir treinta años, y hemos reducido drásticamente el número de hijos pormujer, teniendo uno de los índices de natalidad más bajos del mundo, pues en losúltimos veinte años nos hemos incorporado al mercado de trabajo, después deirrumpir masivamente en la universidad a partir de los años ochenta .En una línea radicalmente distinta a muchos países de nuestro entorno, ellegislador español de 2004 introdujo unos requisitos en los apartados 7 y 8 delartículo 92 del Código Civil que hacen que la custodia compartida sea muyexcepcional, pues debe superar grandes obstáculos.El primer obstáculo legal que debe salvarse para que los hijos puedanseguir teniendo padre y madre, y frecuentemente, familias materna y paterna, trasla ruptura, es que ninguno de sus progenitores haya interpuesto una denuncia porviolencia o agresión sexual contra el otro. Esta es la exigencia del apartado 7 delartículo 92 del Código Civil. Esto supone que pueda evitarse este modelosimplemente interponiendo una denuncia. Así de fácil.Aunque finalmente se resuelva, como ocurre en la mayoría de los casos,que no existía ninguna prueba o indicios de criminalidad ya se ha conseguido quelos hijos no puedan compartir el tiempo de cuidado con ambos progenitores hastapasados muchos años, incluso impidiendo todo tipo de relación con su padre,atendiendo el lento y mal funcionamiento de la justicia en España. Y para colmo,se nos pretende responsabilizar en exclusiva de ese mal servicio público a los quelo prestamos, aunque las normas que regulan la organización de la justicia nootorgan ninguna competencia a jueces, y fiscales, pues corresponde a lasadministraciones estatal y autonómicas, y en parte al Consejo General del PoderJudicial, facilitar medios personales y materiales, así como diseñar sufuncionamiento.Y si se acredita que ninguna prueba había que pudiera fundamentar unacondena penal con la denuncia interpuesta, intuyéndose una mala utilización delordenamiento penal para obtener otros fines, la respuesta que estamos dando enmúltiples ocasiones sólo anima a seguir abusando de esa posibilidad.Eso se evidencia en una trabajada sentencia de medio centenar de folios,de 15 de septiembre de 2008, en la que el Juzgado de Violencia sobre la Mujernúmero 2 de Barcelona declaró acreditado que la madre había usado el régimende guarda y custodia y régimen de visitas “de forma torticera”, con incumplimientos“reiterados y persistentes”, judicializando las relaciones hasta el extremo deinterponer reiteradas denuncias, durante varios años, carentes absolutamente defundamento, incluida una por abusos sexuales del padre al hijo, y otra poramenaza a la madre con arma de fuego, con la finalidad de apartar al hijo de supadre, siendo todas sobreseídas. Afirmando la juzgadora la “utilización maliciosade la denuncia y del procedimiento penal”, consiguiendo incluso, con todo el“entramado de denuncias” el “respaldo judicial” en la suspensión de las visitas consu padre, llegando incluso la madre a decidir la desescolarización del menor porcasi cinco meses para apartarlo de él, ocasionando la ruptura de las relacionespadre-hijo, pues éste último tiene “fobia o rechazo” hacia el primero, al ser“desinformado y manipulado” por la madre que lo ha predispuesto contra la figurapaterna, lo que ha producido un daño en el menor, que evidencia “falta de normasy sobreprotección”, habiendo sido condenada la madre en alguno de los juicios defaltas tramitados por sus incumplimientos, y absuelta en otros sobre la base deque “la madre anteponía el interés del hijo”. El Ministerio Fiscal “no interesó uncambio inmediato en la guarda y custodia”, sino el mantenimiento de la sentenciade divorcio de los padres. La sentencia acuerda el mantener la guarda y custodiaen favor de la madre por tres meses, condicionada a que las partes se sometan aun programa para restablecer la relación del hijo con el padre, con la advertencia ala madre de que “si sigue manipulando” “ello determinará un cambio RADICAL ENLA GUARDA Y CUSTODIA”, y también si el menor no cambia de actitud respectoa su padre.Dos años después el padre, asumiendo un gran coste económico por eltratamiento psicológico impuesto por la Sentencia, sólo ha conseguido ver doshoras semanales a su hijo. Ese padre ha evidenciado a lo largo de una década dedenuncias penales sistemáticas un persistente comportamiento más que ejemplar,dedicando su energía y sus recursos a no perder una relación con su hijo, que nole reconoce como padre.Pero si no se ha conseguido evitar el modelo de la custodia compartida, eincluso logrado un total alejamiento de la figura paterna como hemos visto, con lautilización del apartado 7, queda el apartado 8 del propio artículo 92 del CódigoCivil. El precepto, como se sabe, parte de que si los progenitores no la solicitan demutuo acuerdo sólo podrá acordarse “excepcionalmente” cuando la reclame unode ellos. Y en este caso exige que el Ministerio Fiscal emita un “informe favorable”,requisito sin el que el juez no podrá acordar la guarda y custodia compartida.La Sección 5ª de la Audiencia Provincial de Las Palmas de Gran Canaria, yla Sección 2ª de la Audiencia Provincial de Navarra, plantearon sendas cuestionesde inconstitucionalidad, admitidas a trámite hace unos meses, por vulneración delart. 117.3 en relación con el art. 24.1 y 2 CE, y por vulneración del art. 14 enrelación con el 39 CE. El Fiscal General del Estado, está argumentando ante elTribunal Constitucional, en un difícil equilibrio, que no queda comprometida ni lafunción jurisdiccional con la exigencia de este requisito “de estricta razonabilidad yproporcionalidad”, ni tampoco la posibilidad de dictar sentencia, pues consideraque se ha introducido para establecer garantías que aseguren la prevalencia delinterés del menor. Los defensores de la constitucionalidad de la norma pretendenconsiderar esa aquiescencia del Ministerio Público como un requisito deprocedibilidad, algo así como consignar para recurrir.A los senadores que votaron esa norma en 2005 les pareció tan evidenteque esa exigencia de informe favorable limitaba tanto la función de juzgar que, demomento, y al menos formalmente hasta la fecha, correspondía a jueces ytribunales, que excluyeron ese requisito en el trámite del Senado. Sin embargo, enel Congreso de diputados volvió a reintroducirse en una precipitada votación demadrugada, indicando posteriormente que se había tratado de un error que, sinembargo, el legislador no ha tenido tiempo de subsanar en los cinco añostranscurridos desde que se produjo.Opino que, sin duda, no se trató de un error sino de la reintroduccióndeliberada de una nueva dificultad más, atendiendo a que la postura mayoritariaentre los miembros del Ministerio Fiscal, y quienes dan instrucciones en estajerárquica institución, es que con quien mejor están los hijos es con sus madres. Ya la experiencia profesional y personal me remito. Yo dicté una sentencia en laque, incluso con acuerdo entre los progenitores, educadísimos y sin ningún indiciode que alguno de ellos pudiera presentar algún tipo de problema como padre, elMinisterio Fiscal se opuso a aprobar que se atribuyera a ambos el compartir laresponsabilidad de los hijos. Y asimismo, cuando en mi caso, de acuerdo con elpadre de mis hijas, presentamos un convenio para compartir su cuidado tras eldivorcio, fuimos llamados a una comparecencia, en la que nos mostramos todo locordiales que supimos, a pesar del enfado que teníamos ambos. Cuando unospadres exponen en un convenio que el padre sólo quiere ver a sus hijos cuatrodías al mes, y abonar una auténtica miseria para alimentos, se aprueba sincomparecencia, y sin que nadie haya hecho la más mínima comprobación de sipudiera tratarse de un supuesto de insolvencia técnica, aunque nada real. Vemosque cuando ambos progenitores se muestran conformes en seguir siendoresponsables, en la mayor parte de ocasiones ello es mirado por fiscales y juecescon todo tipo de suspicacias y recelos. Es el mundo al revés, pues evidencia queparece más razonable y normal la irresponsabilidad.Espero que la exposición que sigue contribuya a que esos extrañosplanteamientos vayan siendo superados, aunque no son tiempos para eloptimismo pues el retroceso en los últimos años ha sido espectacular. Hemosvisto cómo se ha reintroducido la causa, esta vez penal, en los procesos dedivorcio. Y nos ha ocurrido esto cuando los tribunales ya llevaban años noexigiendo causa de separación o divorcio, superando el planteamiento de la Ley30/1981, de 7 de julio, que penalizaba al que se consideraba responsable deromper un vínculo concebido como indisoluble. Esta norma fue elaborada en unmomento histórico inicial de nuestra democracia, y aún suponiendo un granavance, pues se trataba de permitir la disolubilidad del vínculo matrimonial en unEstado que había dejado de ser confesional pocos años antes, mantuvoplanteamientos que dificultaban esa ruptura.Representantes del feminismo oficial que han inspirado en gran medida lasreformas legislativas de los últimos años han llegado a afirmar que es importanteque “se pueda poner de manifiesto la existencia de algunas de las causas que hanprovocado la ruptura matrimonial, especialmente cuando hay hijos/as comunes”(6), pues consideran que “compatibilizar la actual Ley del divorcio con la LeyIntegral contra la Violencia de Género es sumamente difícil, cuando no imposibleya que se impide que afloren situaciones familiares que deberían ser tenidas muyen cuenta a la hora de tomar cualquier medida de carácter personal. La actualregulación de la separación y el divorcio, al suprimir las causas que los motivaron,ha traído como consecuencia una merma de eficacia de la Ley Integralconstituyendo un serio obstáculo en la lucha contra la violencia de género.” (7).Ahora, se pretende utilizar la denuncia penal para culpabilizar y sancionar al“responsable” del mal funcionamiento de la pareja. En la Exposición de Motivos dela Ley 15/2005, de 8 de julio, se justificaba el cambio legislativo indicando que setrataba de que, un cuarto de siglo después de la Ley de 1981, se amplíe el ámbitode la libertad y el libre desarrollo de la personalidad, reconociendo la voluntad dela persona cuando ya no desea seguir vinculado con su cónyuge, pues lacontinuación de su convivencia depende de la voluntad constante de ambos,bastando con que uno de ellos no desee la continuación del matrimonio. Tambiéndestacaba que debe procurarse, en el supuesto de que tengan hijos en común, laprotección del interés superior del menor, garantizando la relación con elprogenitor con quien no conviva, en el caso de que la guarda y custodia no seacompartida, estimulando la realización del principio de corresponsabilidad en elejercicio de la potestad. Como hemos visto, el texto aprobado nada tiene que vercon esos principios, y la culpa se ha reintroducido con virulencia (8).3.- LOS PERJUICIOS CAUSADOS POR LA IMPOSICIÓN, DE MANERAGENERALIZADA, DE UN MODELO MONOPARENTAL.Sin duda alguna, lo deseable es que exista la madurez suficiente de losadultos en el proceso de ruptura de pareja con hijos para alcanzar un acuerdo,especialmente en lo referente a su futura relación con ellos, puesto que nadiemejor que los propios afectados conoce las posibilidades y condiciones pararepartir esfuerzos y recursos en su cuidado. La inmensa mayoría no cuestionamoslos beneficios que para los menores supone seguir teniendo madre y padre que seocupen de ellos tras su separación, resultando mucho más positivo un felizdivorcio que una insoportable convivencia.Esta es la razón por la que en muchos países de nuestro entorno seofrecen medios a las partes en conflicto con la finalidad de facilitar esoscompromisos, que como son soluciones voluntariamente aceptadas, se cumplenen mayor medida que una buena sentencia. Se pone a disposición de las partes lamediación, que algunos la establecen como obligatoria. En este modo alternativode resolución de conflictos, los técnicos en la materia deberían contribuir a bajarsu nivel de intensidad, y deberían enseñar a los contendientes, fundamentalmente,a priorizar el superior interés del menor sobre sus propios intereses ymezquindades, para ir hallando sus propias soluciones a las nuevas necesidadesque sin duda irán surgiendo, y los nuevos problemas que seguro se iránplanteando en los muchos años que suelen restar para que esos hijos alcancenindependencia suficiente. Sólo cuando este intento no da resultado debe actuarcon toda su contundencia el sistema judicial.Las relaciones familiares están sometidas a continuas tensiones, ydeseables cambios aunque no exista ruptura de pareja. Los hijos son individuosde la especie humana extremadamente dependientes, necesitando para susubsistencia de los adultos durante muchos años si nos comparamos con otrasespecies animales. Los hijos e hijas están en permanente cambio, pues vancreciendo, y tienen enormes necesidades en sociedades complejas como lanuestra, hasta que alcanzan una edad adulta, y ello si cuentan con un razonableestado de salud, porque de lo contrario la dependencia puede ser incluso parasiempre. Los cambios de los hijos exigen una continua toma de decisiones enrelación a sus actividades, espacios, en tiempo y modo de dedicación a ellos, endisposición a aceptar esas modificaciones, pues evidentemente sería muyperjudicial seguir tratándolos siempre como si fueran bebés.Es absolutamente inevitable que a lo largo de todos esos años vayansurgiendo conflictos que las partes deben gestionar, y sólo si no son capaces, seimpone la intervención del Estado: ofreciendo respuesta judicial si se demanda, obien interviniendo de oficio si se produce una situación de desprotección de unmenor, o también de violencia extrema de menores hacia sus ascendientes,problema éste cada vez más preocupante (9).Con una justicia colapsada, sin perspectivas de mejora, y considerando quelos afectados siempre tienen más datos sobre su propia realidad, debenfavorecerse las respuestas negociadas. Sin embargo, el legislador españolpartiendo de un concepto de violencia, susceptible de ser calificada como delictiva,tan amplia como hemos visto, ha prohibido la mediación por ley orgánica enprácticamente todos los casos (artículo 87 ter.5 LOPJ, modificado por la ley deviolencia), y ha incumplido el mandato contenido en la Disposición Final Tercerade la Ley 15/2005, de remitir a las Cortes un proyecto de ley sobre mediación, enla que no cree, distanciándose de las disposiciones de la Unión Europea que hanapostado por este modo de resolución de conflictos. En los planteamientos delfeminismo oficial la mujer es un ser desvalido, siempre víctima, siempre ensituación de inferioridad respecto al hombre, y por ello se considera que no estáen condiciones de pactar soluciones prácticamente nunca. Esa visión, quemenosprecia a las mujeres, no es compartida por otras corrientes feministas entrelas que me incluyo.Por el contrario, se ha extendido la errónea idea de que si las mujeres noalcanzan acuerdos con el padre de sus hijos, y acuden a la vía judicial salenvictoriosas pues obtienen todo el pack. Se les atribuye abrumadoramente laguarda y custodia de los hijos (10), y ello lleva aparejado el uso y disfrute deldomicilio familiar, así como administrar la pensión de alimentos. Además, siinterponen denuncia por violencia contra el padre de sus hijos, y se acuerda unaorden de alejamiento, cosa que ocurre en muchas ocasiones por el temor quetienen los jueces y fiscales que deben solicitarlas y acordarlas en pocos minutos ycon escasas pruebas, el denunciado es expulsado inmediatamente de la viviendaque compartían. Ello ha estimulado la interposición de muchas denuncias porhechos leves con un objetivo distinto que la protección frente a la violencia. Ymientras tanto, la mayoría de las mujeres victimas de violencia grave nodenuncian porque no se les asegura protección, al resultar difícil en estedesconcierto de miles de denuncias identificar esos supuestos de violenciahabitual grave.Y si se ha convencido a muchas mujeres de que van a obtener todo el pack(hijos, vivienda y pensión), y eso parece en principio beneficioso para ellas, ¿Porqué van a intentar llegar a un acuerdo? ¿Por qué van a ir a una mediación, que seconcibe como tan perniciosa?Sin duda, porque el conflicto permanente no beneficia a nadie, porque esmejor un mal acuerdo que un buen pleito, y más en esta materia. Porque lasamputaciones traumáticas y en malas condiciones pueden provocarconsecuencias peores para los hijos, al separarlos bruscamente de sus padres. Sepretende que éstos, tras la ruptura, se limiten a pagar las pensiones, sinparticipación alguna, o escasísima, en las vidas de sus hijos, lo cual ni favorece elcumplimiento de las obligaciones económicas, objetivo fácil de conseguir en unpaís con bastante dinero negro circulante, ni favorece la necesaria estabilidadafectiva que los niños necesitan para crecer de un modo saludable.En alguna ocasión he tenido oportunidad de exponer que la atribuciónsistemática, o incluso automática, de la guarda y custodia a las mujeres nosperjudica gravemente en primer lugar nosotras, al tratarse de un regaloenvenenado. “Dedicarnos en solitario a la educación y cuidado de los hijos limitabrutalmente nuestro desarrollo profesional, relegándonos a niveles que no exigentanta dedicación, lo cual irremediablemente se traduce en salarios menores. Siejercemos nuestra función como educadoras con responsabilidad corremos elriesgo de ser las únicas malvadas que imponen hábitos y obligaciones, y si lohacemos de modo irresponsable nos encontramos en poco tiempo con unos hijose hijas asilvestrados, e intolerantes a la más mínima frustración, que no dudan enacudir a la violencia, física o psíquica, si no ven colmados sus crecientes deseos.Cuando los pequeños monstruos se emancipan, el propietario de la mitad de lavivienda de la que fue expulsado no duda en reclamarla, ya que en muchasocasiones se vio obligado a regresar a su hogar materno, y en ese momento,cuando las mujeres tienen edades que rondan los sesenta años, con escasosingresos, no pueden adquirir la mitad de la vivienda, con riesgo de ser expulsadas.El final del expolio inicial puede ser el que las mujeres se queden sin nada: sinprofesión, porque no nos hemos dedicado a ella; sin espacios personales al nodisponer de tiempo, lo cual supone un empobrecimiento personal, y es fuente dedesequilibrios y frustraciones; sin casa; y sin unos hijos e hijas, que ademáspueden formular serios reproches culpabilizando a las madres del alejamiento dela familia paterna, lo cual es fuente de conflicto y sufrimiento, al haberse quedadohuérfanos con padres vivos, con un duelo que no se acaba “ (11).Lo que resulta sorprendente es que, a pesar de las muchas dificultades queestablece nuestra legislación, se producen muchos acuerdos. Más de la mitad delos procesos de familia son consensuados, aunque en los últimos años elporcentaje de acuerdos ha disminuido (12).Cuando las partes alcanzan y cumplen acuerdos, lo que sucede en lamayoría de ocasiones, jueces, fiscales, técnicos sociales, policía, etc..., no somosnecesarios, el Estado no es necesario. Sólo somos imprescindibles cuando elgrado de inmadurez de una, o todas las partes en conflicto, no permite que ellasmismas vayan gestionando las nuevas dificultades que inevitablemente se iránplanteando.El proceso de familia no es como el resto de procesos civiles en los que,una vez hallada una solución, más o menos acertada, y dictada una resoluciónjudicial firme, que produce el efecto de cosa juzgada, ya no puede plantearsenuevamente la misma pretensión.El conflicto de familia con hijos puede permanecer por largos periodosabierto, pues no estamos ante uno solo, sino ante multitud de ellos que sesuceden. Los hijos por definición crecen continuamente, física y psicológicamente,generando nuevas necesidades en tensión permanente con sus padres, y deéstos entre sí, incluso aunque no se hayan separado o divorciado. Pretender queuna resolución judicial pueda poner fin al conflicto es un absurdo. Con las pruebasaportadas, no siempre abundantes y veraces, se intenta dar respuesta a lasdiferentes pretensiones planteadas en un momento fijo en el tiempo, pero cuandoes dictada, la situación de las relaciones entre los diversos miembros del grupohumano familiar ya ha variado, y mucho más cuando han transcurrido años en eltrámite del recurso de apelación si se plantea.La vida es un continuo suceder de conflictos que siempre nos afectan, seacual sea el modo de gestionarlos (13). En los conflictos de ruptura de pareja conhijos puede optarse por uno de los dos modelos posibles, cada uno con susmúltiples variantes:- El que podríamos denominar modelo totalitario, en el que se permite que una delas partes imponga totalmente sus posturas, y en adelante tome todas decisionesrelativas a los hijos en común, generalmente como hemos visto la madre,excluyendo al otro progenitor de la relación parental con ellos, pero no de lasobligaciones económicas. Tiene la ventaja de todos los totalitarismos, no se pierdeel tiempo y la paciencia en ponerse de acuerdo con el otro, por lo que en principiopuede parecer más eficaz, pero evidentemente los totalitarismos en materia defamilia son también muy disfuncionales, como veremos después.- Y el que podríamos denominar modelo democrático, en el que las partes debenhacer el esfuerzo de negociar y pactar soluciones de convivencia de modo quenadie resulte excluido. Tiene el inconveniente de todos los sistemas democráticos,pues en ocasiones resulta exasperante y agotador ponerse de acuerdo con el otro.Pero la mayoría convenimos en que es el menos malo de los sistemas deorganización social.La imposición de un modelo monoparental cuando los hijos tienen madre ypadre, que quieren y pueden ocuparse de ellos, es antidemocrático y perjudicagravemente el interés del menor. Sólo se debe excluir a uno de los progenitores, oa ambos, cuando no quieren ocuparse de los hijos, o lo hacen de un modo muydeficiente. También, cuando el permanente nivel de conflictividad es tan extremoque supera los límites tolerables y se hace evidente el perjuicio para el menor,pero en este caso debe valorarse cual de los progenitores impide el razonableejercicio de la corresponsabilidad frente a los hijos, pues el sistemáticoincumplimiento no debe ser premiado.Las situaciones realmente graves se dan cuando uno, o los dosprogenitores no quieren, o no pueden, ocuparse de sus hijos. Para los menoresabandonados resulta duro aceptar que sus padres no quisieron responsabilizarsede ellos. Y desgraciadamente se producen muchas situaciones de abandono,incluso en algunos casos en que éstos tomaron la decisión de reproducirse. Peroocurre que algunos especimenes humanos reaccionan con poca madurez y granirresponsabilidad ante el gran esfuerzo en tiempo, espacio y dinero, que supone lapaternidad. También hay que estar atentos a las peligrosas explicaciones que,posteriormente, cuando se tiene necesidad de los hijos, se les puede ofrecer, puesla capacidad de manipulación y justificación del ser humano no conoce límites.4.- LAS SOLUCIONES MÁGICAS.Construir es siempre más difícil que la imposición y la destrucción, pero esmás rentable. No existe una solución rápida, limpia y eficaz para los procesoslargos y complejos. Y los conflictos en materia de familia con hijos lo son. Exigenun traje a medida adaptable al crecimiento, y por ello las normas son genéricas.Aunque puede hacerse un mayor esfuerzo de concreción en la línea de la últimaregulación hecha en el Llibre II del Codi Civil Català, Persona i Familia, que almismo tiempo, ha sido timorato, y no se ha atrevido a apostar por un modelo, quesólo insinúa, de corresponsabilidad parental compartida.En nuestra corta experiencia en materia de separaciones y divorcios comopaís recientemente democrático y aconfesional, hemos visto en demasiadasocasiones, especialmente en aquellos procesos de familia más conflictivos, elabuso de demandas modelo, poco fundamentadas. Y juicios con escasa prueba,inhibición judicial, y desaparición del Ministerio Fiscal, finalizados con sentenciasmodelo, que han dado el mismo tipo de respuestas a supuestos de lo más variado,y escasísima dedicación a la parte más decisiva en general de todo proceso, laejecución. De poco sirve una sentencia, por maravillosa que sea, si el llamado asu cumplimiento sabe que si la incumple ninguna reacción se va a producir. Elsistema judicial, con excepciones, no es capaz de dar respuestas en tiemposrazonables. Y en muchas ocasiones crea mayores y nuevos problemas cuando, alnotificarse la resolución judicial, las partes ya habían encontrado sus propiosequilibrios, que aquella viene a romper.¿Nos podemos permitir los incumplimientos generalizados en relación a losniños?Si se dejan de pagar las pensiones de alimentos, ¿puede el menor esperarlargos años hasta que se embargue al obligado al pago, y se realicen sus bienes?¿Es razonable exigir al progenitor encargado de su cuidado formular cada vez unanueva demanda con obligación de representación mediante procurador yasistencia letrada, que lógicamente solicitan su derecho a una provisión de fondos,cuando en los casos más flagrantes difícilmente se localizarán bienes a nombredel presunto insolvente? Normalmente son mujeres que optan por asumir ensolitario no sólo el cuidado, sino también el esfuerzo económico, pues solicitar laejecución de la sentencia sólo reduce su capacidad económica para hacer frente alas necesidades de sus hijos, con nulos resultados positivos. Y aquí sorprende queorganizaciones, incluso de mujeres juristas, no hayan exigido que se suprima lanecesidad de la asistencia de los profesionales del derecho para solicitar el auxiliodel Estado en el cumplimiento de las obligaciones económicas para con el futurode un país, como son sus niños y niñas. La demanda de ejecución de pensionesalimenticias, claramente fijadas en las sentencias, debería seguir trámitessimilares a los de un sencillo procedimiento monitorio. El Ministerio Fiscal, comoencargado de la protección de los menores, y a quien tantas competencias se hanadjudicado en los últimos años, podría participar activamente en esos procesos deejecución, que deberían realizarse en cooperación con la Agencia Tributaria, paralograr niveles mayores de eficacia, como ha ocurrido en otros terrenos, como eldelito fiscal.Es cierto que, en relación a progenitores cuyos ingresos provienen detrabajos por cuenta ajena, y su nómina refleja la totalidad de los mismos, cosa queno siempre ocurre, la función de prevención operada por la reforma del CódigoPenal que endureció las sanciones por incumplimiento de las obligacionesfamiliares, produjo un efecto muy saludable. Pero también, en el ámbito penal sepodría incrementar el esfuerzo pues, en los supuestos más sangrantes, se deberíarequerir en mayor medida la colaboración policial (14).El otro incumplimiento clásico es impedir, por quien tiene atribuida la guarday custodia, que el hijo mantenga la relación de comunicación fijada en laresolución judicial con el progenitor no custodio, ¿Puede aceptarse que uno desus progenitores lo convierta en huérfano con el otro vivo, que quiere y puedeocuparse de él, destruyendo la relación incluso con la familia amplia, cuestiónespecialmente dolorosa para aquellas abuelas y abuelos que tienen la certeza deque morirán sin volver a ver a sus nietos y nietas?¿Puede aceptarse que el mal funcionamiento de nuestro sistema judicialfavorezca fundamentalmente a los más incumplidores, a los más perversos decualquier sexo o tendencia sexual?El mensaje para nuestros niños y jóvenes no puede ser que esto es unajungla en la que irremediablemente se impone la ley del más fuerte, física opsicológicamente. El daño social a medio plazo que se está provocando esdemasiado grande. Y se puede medir en perjuicios para los afectados, niños yadultos, tanto en graves deterioros de salud física y psíquica, como en su partealícuota en los porcentajes de fracaso escolar, y por supuesto también en elincremento de los diferentes tipos de violencia, pues en modo alguno se estimulanlos comportamientos civilizados, y que nuestros jóvenes crezcan en el respeto alos límites.No existen soluciones mágicas. Tampoco por el hecho de que unaresolución judicial mencione la expresión fetiche, “custodia compartida”, hemossolucionado el problema. Pero el Estado tiene la obligación de imponer el respetoa las normas básicas de convivencia, y para ello tiene el monopolio de la violencia.El Estado tiene la obligación de imponer el respeto a los derechos fundamentalesde las personas, con independencia de su sexo, origen, religión, etc...5.- OBJECIONES A LA CUSTODIA COMPARTIDA COMO MODELOPREFERENTE.Expondré a continuación algunas de las más frecuentes apuntando razonesque permiten cuestionarlas.A) Los padres han de mantener una buena relación. Se indica que sólo si loshijos tienen unos padres bien avenidos, que son capaces de llegar ellosmismos a acuerdos sin ayudas externas, puede establecerse este modo derelación tras la ruptura.Se afirma, por tanto, que sólo si los hijos tienen la suerte de tener al mismotiempo un padre y una madre que son lo suficientemente inteligentes y generososcomo para anteponer su interés y bienestar a sus propios egoísmos y miserias,puede permitirse que mantengan la relación con ambos. En demasiadasocasiones hemos visto como ha bastado con que uno de los dos se oponga, y/ogenere conflictos, planteando todo tipo de inconvenientes, en ocasiones pequeñosy ridículos, para que se prive al hijo del padre en la mayoría de los casos.Exigir a los padres una mejor relación tras la ruptura de la que teníancuando convivían, para permitir que el padre pueda seguir ejerciendo susfunciones parentales, no encuentra justificación alguna, tratándose de unacondición prácticamente imposible de cumplir. Y no puede ignorarse que se tratade un requisito imposible ya que cuando las personas nos separamos, o nosdivorciamos, es fundamentalmente porque, sea cual sea la causa, tenemos unadifícil relación que impide seguir con el proyecto de vida en común, pues lasdiscrepancias, las imputaciones al otro, y los resentimientos, pesan más en labalanza, y hacen imposible la convivencia. Y eso ocurre en la totalidad de loscasos, por lo que exigir la buena relación sólo permite justificar que prácticamentenunca debe permitirse que los hijos sigan teniendo madre y madre. Se trata, portanto, de un requisito falaz.El cuidado y educación de los hijos es una tarea agotadora, y muy difícil,que exige una continua carrera de relevos cuya obligación corresponde en primerlugar a los padres, que son las personas que en la mayoría de los casos, al menosen nuestro mundo occidental, toman la decisión voluntaria de reproducirse. Nopodemos afirmar que compartir con los hijos cuatro días al mes permita ejercer lasfunciones parentales de educación y respeto a los límites necesarios para laconvivencia en sociedad. En esas cortas estancias de fin de semana, en las queno hay horarios, ni obligaciones inmediatas, convertimos a la figura quetradicionalmente ha sido la referencia de autoridad (“se lo diré a tu padre”), enalguien que, en el mejor de los casos, puede incluso contribuir a la malacrianzapor una errónea idea de que puede comprarse el cariño de los hijos.Dada la parquedad de la regulación de esta materia en el Código Civil, y lacreciente exigencia social para que se permita la participación de ambosprogenitores en el cuidado de los hijos tras la ruptura de la pareja, pues no pareceadecuada la exclusión del progenitor no custodio de las decisiones másimportantes respecto de ellos, se han ido elaborando criterios por algunostribunales que han ido dotando de mayor contenido el concepto de “patriapotestad”. Durante muchos años ha estado vacío de contenido en supuestos deseparación de los progenitores, pues quien tenía atribuida la guarda y custodia delos hijos tomaba todas las decisiones respecto de ellos.El Tribunal Supremo y diferentes Audiencias Provinciales han conformadoel contenido de la patria potestad como un derecho-deber de los padres sobre loshijos, y que afecta a las decisiones de especial trascendencia, como la eleccióndel centro escolar, la elección de asistencia médica o psicológica, la realizaciónpor el menor de actividades de ocio y complementarias de la formación, el cambiode domicilio del progenitor custodio, decisiones respecto a la libertad religiosa,etc... Se ha entendido que estas cuestiones, que conforman el contenido de lapatria potestad, forman parte de ese núcleo especial que va más allá de lasdecisiones que se toman en el devenir de la vida cotidiana. Y se ha consideradoque, sólo excepcionalmente, debe ejercerse de manera exclusiva por uno de losprogenitores.El artículo 156 del Código Civil establece que la patria potestad se ejerceráconjuntamente por ambos progenitores, siendo el Juez quien en caso dedesacuerdo atribuirá la facultad de decidir al padre o a la madre, indicando elúltimo párrafo de la citada norma que si los padres viven separados, la patriapotestad se ejercerá por aquel con quien el hijo conviva, aunque el Juez, si losolicita el otro progenitor, podrá atribuir al solicitante la patria potestad para que laejerza conjuntamente con el otro, o distribuir entre ambos las funciones inherentesa su ejercicio. En caso de separación, por tanto, el ejercicio conjunto debe sersolicitado. La práctica totalidad de las sentencias de separación y divorcioacuerdan explícitamente su ejercicio conjunto.El nuevo Llibre II del Codi Civil Català recoge los criterios jurisprudencialesque se han ido configurando en los últimos treinta años y exige el consentimientoexplícito o tácito del progenitor que no ejerce la potestad parental para decidir eltipo de enseñanza de los hijos, para variar el domicilio, si esto los aparta de suentorno habitual y para realizar determinados actos de administraciónextraordinaria (artículo 236-11.6 CCC). Al mismo tiempo, este texto legal disponeque las obligaciones de guarda corresponden al progenitor que en cada momentotenga los hijos con él, sea porque de hecho o de derecho residan habitualmente,sea porque estén en su compañía como consecuencia del régimen de relacionespersonales que se haya establecido (artículo 236-11.5 CCC). La guarda seconcibe como el conjunto de obligaciones de cuidado de los hijos que se planteancuando están en compañía de sus progenitores. La potestad parental en estanorma, que entrará en vigor en enero de 2011, sólo deberá ser ejercidaexclusivamente por un progenitor en casos de imposibilidad, ausencia oincapacidad del otro (artículo 236-10 CCC), como ya decía el Codi de Familia,pero no porque los padres vivan separados, como establece el Código Civil. Ytambién puede acordarse el ejercicio exclusivo por decisión judicial en supuestosde desacuerdos reiterados, o cualquier causa que dificulte gravemente el ejercicioconjunto, pudiendo distribuir entre los progenitores las funciones de maneratemporal (artículo 236-13 CCC).La evolución jurisprudencial, y recientemente la legislación de losParlamentos de Aragón y Catalunya, inciden especialmente en que el progenitorno custodio no pueda decidir a su antojo cuanto considere oportuno. Ya no hayduda de que la custodia de los hijos se comparte siempre, pues la ejerce en cadamomento quien los tiene en su compañía, extendiéndose la idea de que resultainaceptable que porque los padres no convivan, y tengan una mala relación, lo queocurre en la inmensa mayoría de rupturas, los hijos han de verse privados de unode ellos. Además se exige tener en consideración, al establecer los criterios paradeterminar el régimen y la manera de ejercer la guarda, “la actitud de cada uno delos progenitores para cooperar con el otro con la finalidad de asegurar la máximaestabilidad a los hijos, especialmente para garantizar adecuadamente lasrelaciones de estos con los dos progenitores” (artículo 233-11.1.c) CCC). Porqueno debe tolerarse que el progenitor que boicotee y entorpezca las relaciones delos hijos con el otro, afectando negativamente al desarrollo del menor, puedalograr su objetivo. Debe ser advertido, y en último término alejado del menor hasta16que respete reglas básicas de convivencia, pues de lo contrario el mensaje queenviamos a nuestros menores es que incumplir sistemáticamente, puede permitirimponer la propia voluntad por contraria que sea a los mínimos establecidos.Esta preocupación la muestran las legislaciones autonómicas, y en menormedida el artículo 776.3º de la Ley de Enjuiciamiento Civil que acepta el papel delpadre como mero visitador (“El incumplimiento reiterado de las obligacionesderivadas del régimen de visitas, tanto por parte del progenitor guardador comodel no guardador, podrá dar lugar a la modificación por el Tribunal del régimen deguarda y visitas”), manteniendo el Código Civil un clamoroso silencio respecto alos incumplimientos.B) Los menores necesitan criterios uniformes, por lo que crecer en doscasas les desestabiliza al recibir instrucciones contradictorias, si no se tieneun modelo educativo similar en ambas.Es ésta otra de las objeciones que más frecuentemente se plantean.En primer lugar, la separación de sus padres, si tenían criterios tanopuestos, sólo será una liberación para el menor, porque lo que desconcierta esrecibir dos órdenes contradictorias al mismo tiempo de dos fuentes de autoridad, ytener que elegir a quién se obedece.Las variaciones que puedan producirse en cuanto a criterios alimenticios,horarios (que siempre vienen marcados por la actividad escolar y en su casoextraescolar), higiénicos, etc..., si no se trata de graves disfunciones, sonperfectamente asumibles, e incluso enriquecedoras. Por ejemplo, unos escasoshábitos higiénicos en una casa puede estimular en la otra a intensificar laenseñanza a los menores, para que alcancen antes un nivel de autonomía enhigiene personal, lo cual será agradecido por sus compañeros en el centro escolaro deportivo, y por los ciudadanos, usuarios de transporte público, en general. Perojunto a algunos inconvenientes, que pueden convertirse en ventajas, a losmenores se les trasmiten más conocimientos si más adultos que los aman seocupan de ellos. Los resultados escolares son mejores en los menores quereciben apoyo en el ámbito familiar, que es el primer lugar en el que se inicia laeducación y socialización de las personas.Los menores tienen que saber que, siempre, cuando están bajo laresponsabilidad de un adulto, sean sus padres, el profesor, los abuelos, los tíos,los familiares de los amigos, los canguros, los vecinos, etc..., tienen que obedecersus indicaciones aunque no se correspondan exactamente con las que reciben enel hogar en el que habitualmente viven, y ello con independencia de que suspadres estén o no separados. Tienen que saber que únicamente si algún adulto,sea quien sea, pone en riesgo su seguridad, su salud, etc..., puede negarse aobedecer sus indicaciones (así por ejemplo, no deben cruzar por una peligrosacalle llena de vehículos transitando fuera del paso de peatones o cuando elsemáforo está en rojo, aunque su abuelito o abuelita le diga que no pasa nada).De lo contrario pueden manifestar su disconformidad o, en según que lugares sereducados y no decir nada, pero siempre deben obedecer.Lo más preocupante es que un grupo cada vez más numeroso de menoresno aceptan la autoridad de nadie desde edades muy tempranas. Y así se detecta,con independencia del nivel social, cultural o económico de sus familias, que enmuchos casos ni están separadas, ni son desestructuradas. Y lo más grave es queen la adolescencia algunos están dando pasos hacia la violencia contra losfamiliares cercanos, fundamentalmente madres y abuelos maternos, que es conquien más conviven, pues son jóvenes intolerantes a la más mínima frustración,con actitudes y comportamientos tiránicos (15).Los menores se enriquecen con el aprendizaje, y más cuando están encontacto con gentes diversas, con costumbres y maneras de vivir distintas, ycuanto más plural es su visión del mundo. Se obtienen mejores resultadoseducativos cuando el menor participa en reuniones infantiles, pernocta en casa deamigos, va a colonias, y cuando ya adquiere más seguridad en sí mismo y nonecesita estar continuamente con los familiares más cercanos, cuando realizaintercambios para el aprendizaje de idiomas y costumbres con familias en otrospaíses, que cuando, por el contrario, está todo el tiempo en permanente contactocon la mamá o el papá. Resulta un problema para algunas personas, de entreveinte y treinta años, el hecho de tener un completo currículum formativo, y altiempo ser incapaces de asumir responsabilidades en sus empleos por ladependencia de los adultos de su familia, que los han tutelado en exceso. No hayduda de que a los hijos se les ha de ir enseñando a volar progresivamente, y laeducación en la diversidad, en la pluralidad, contribuye a la adquisición demayores capacidades.Si los progenitores son personas que funcionan dentro de los parámetrosde la normalidad, ¿qué mal va a causar a sus hijos el compartir el tiempo de sucuidado y educación? Lo que es absurdo, y carente de justificación, es preferircanguros, vecinos, etc..., a uno de sus progenitores o su familia extensa.El contacto con el discrepante no contamina, enriquece, y la función de lasociedad entera –padres, educadores, etc...- es ayudar a que nuestros menoresestén formados y tengan criterios propios, de manera que dispongan desuficientes herramientas intelectuales para defenderse de las manipulaciones deque puedan ser objeto. Hemos de educar a nuestros menores en el difícil, perogratificante, ejercicio de la libertad. Hemos de potenciar progenitoresestimuladores, vitales, libertadores, en lugar de pretender padres absorbentes,posesivos y limitadores.Es un hecho que los niños tienen padres y madres imperfectos, y que apesar de ello, tienen derecho a relacionarse con ellos. En ningún lugar se dantitulaciones de progenitor modélico. No tiene sentido exigir a uno solo de ellos, trasla ruptura, que acredite ser un modelo de perfección en el caso de que quieraocuparse de sus hijos. Hemos visto que si un progenitor se desentiendeabsolutamente, excepto en el pago de la pensión de alimentos, nadie le pedirácuentas. Es muy excepcional presentar denuncias por incumplimiento de lasestancias con los hijos, aunque ya existe algún caso. Pero sobretodo no se hallajustificación para exigir sólo al padre que tenga un modelo educativo similar al dela madre, para permitirle el contacto con sus hijos más allá de cuatro días al mes.¿Sólo el modelo de la madre, sea cual sea, es siempre el mejor? ¿Se consideramás positivo educar a los hijos en rígidos pensamientos únicos?Este planteamiento exigiría que, antes de decidir reproducirse con otroindividuo, se le pidiera detalladamente su modelo educativo para asegurarse encaso de ruptura que éste no será el motivo del alejamiento de los hijos en común.Es un planteamiento absurdo, y poco coherente, pues al tiempo se permite dejarcon bastante despreocupación a los niños con gentes que no cumplen mínimos, osolos frente al televisor o Internet.C) No puede acordarse una custodia compartida en relación a menores decorta edad.Esta es otra afirmación que difícilmente se sostiene.Aceptamos, sin ningún problema, cuando ambos progenitores conviven ytrabajan, o cuando se tiene un hijo en solitario, que el bebé se deje en unaguardería con meses, pero no podemos permitir dejarlo con su padre.En países como Suecia, en los que se evidencia la voluntad del Estado, y lamayoría de sus ciudadanos, de proteger en primer lugar el interés de los menores,entendiendo que son el futuro de la sociedad (de las pensiones, las empresas, losservicios, etc...), los progenitores disfrutan de un amplio permiso materno-paterno,a repartir, de 480 días por hijo, estableciéndose que un mes de ese tiempo fuerarealizado por el padre, pues de lo contrario la familia perdía esa prestación. Elúltimo gobierno amplió el permiso paterno a dos meses, en las condicionesindicadas, pues se considera necesario que el bebé vaya iniciando la relacióntambién con su padre desde los primeros momentos.Esa exigencia está ligada a los avances en los estudios científicos sobre elmodo de funcionar de la especie humana, destacando las interesantesaportaciones de la Sociobiología (16).Sabemos que en la inmensa mayoría de hembras humanas el procesobiológico de la gestación conlleva al tiempo cambios psicológicos que predisponenpara el cuidado de la cría. Incluso mujeres con vidas profesionales muy activasrelativizan temas que consideraban de suma importancia, porque pasa a ser muyprioritario el reorganizar el tiempo para el cuidado de su bebé, preparando inclusocon esmero el nido, realizando todo tipo de cambios en el espacio de la vivienda.En los machos de nuestra especie esos cambios biológicos evidentemente no seproducen, pero es innegable que en muchos de ellos, que han participado congran interés en la decisión sobre su paternidad, también se operan cambiospsicológicos que les hacen priorizar su tiempo, y la obtención de recursos, para elcuidado de su descendencia. Sin duda alguna, los hijos e hijas que tengan lasuerte de que ambos progenitores, o al menos uno, esté en disposición deocuparse de ellos, obtendrán mejores condiciones de salud y de formación, queles colocará en mejor lugar para la supervivencia en un mundo cada vez máscomplejo. ¿Por qué privarles entonces de uno de sus progenitores, si ambosquieren y pueden responsabilizarse?El establecer lazos afectivos con el padre en los primeros momentos de laexistencia no sólo resulta beneficioso psicológicamente para los menores, pues seafirma por los expertos que esos primeros años son muy importantes, sino queincrementa el deseo del progenitor de realizar esfuerzos para la obtención derecursos en su beneficio, y dedicar tiempo a su cuidado. El padre que inicia ymantiene una relación de afectividad con sus hijos contribuye económicamente enmayor medida a su sustento y necesidades (17).Se alerta de que a los bebés no se les puede dejar solos con su padre portemor de desprotección y mala atención. Sólo hay que observar el cuidado conque muchos abuelos de sexo masculino tratan a sus nietos-bebés, perteneciendoa aquella generación que nunca se ocupó directamente de sus hijos e hijas, parallegar a la conclusión de que el sexo de la persona, o su inexperiencia inicial,compartida por todas las madres primerizas del planeta, no condiciona per se lashabilidades. Las mujeres hemos tenido que insistir mucho para que estaafirmación se considere obvia en relación a habilidades que históricamente seatribuían en exclusiva a los hombres, y ahora pocos dudan de que las mujerespodemos hacer todo tipo de actividades. Por ello, resulta paradójico que ennombre de la mujer se nieguen habilidades a los hombres, y sean atribuidas enexclusiva a las mujeres. A modo de ejemplo indicaré que mi padre, que jamás seocupó de bebé alguno, en cuanto empecé a dar el biberón a mi primera hija, me laarrebataba de los brazos diciendo “quita, que yo lo hago mejor”. Era evidente quetambién lo hacía muy bien, poniendo una infinita paciencia y tiempo en alimentar ami segunda hija, que nunca fue una gran comedora. Afirmar que los hombresestán negados por naturaleza para atender debidamente a los bebés no estásustentado en ningún estudio que así lo avale, únicamente en prejuiciosmachistas.Se invoca la Declaración de los Derechos del Niño aprobada en la 14ªSesión Plenaria de la ONU, de 20 de noviembre de 1959, para recordar que, salvocircunstancias excepcionales, no debe apartarse al niño de corta edad de lamadre. Ello sin duda viene referido a apartarlo de manera prolongada o inclusoindefinida, resultando evidente que, aunque no se tenga una madre perfecta,siempre será preferible a una estupenda institución pública, pero en modo algunopuede pretenderse afirmar, como hacen algunos, que lo que se quería decir enesa declaración es que los cuidados de los niños de corta edad deba realizarlospermanentemente la madre.20En la línea de esa Declaración, pero más adaptada a las nuevas realidadessociales, la Convención Europea sobre los Derechos del Niño, de 20 de noviembrede 1989, reconoce en su artículo 7 el derecho del niño a ser cuidado por ambospadres tanto como sea posible.Los hijos tienen muchas necesidades, alimenticias, de horarios, etc..., queson incumplidas en ocasiones por los progenitores encargados de su cuidado. Noson infrecuentes los casos de desatención, aunque no sean muy graves, o desobreprotección que también conllevan serios desajustes, por parte de aquellos. ElEstado sólo debe intervenir en los supuestos graves que son detectados poreducadores, médicos, servicios sociales, etc... El Estado no debe intervenir ensupuestos que entran en parámetros de normalidad, a menos que quiera construirmacro-orfanatos con padres vivos.D) El padre que no se ocupó nunca de los hijos antes de la ruptura, no lohará con posterioridad a ella, y en cualquier caso, no se le debe dar laoportunidad si no mostró antes interés.Tampoco ésta afirmación encuentra sustento alguno.Es cierto que a algunos individuos de sexo masculino, cuando son padres,se les agudiza el ansia de trabajar más tiempo para obtener mayores recursospara el núcleo familiar, lo que unido a que el mercado laboral favorece a loshombres en las remuneraciones, contribuye al alejamiento de los padres de loshijos en esos momentos iniciales. También es cierto que a algunos hombres lescuesta inicialmente entablar relación con un diminuto ser humano que no secomunica hablando. Y por supuesto, hay irresponsables que no saben en generalasumir sus obligaciones de manera adulta.Hemos visto cómo algunos gobiernos pretenden reequilibrar el desequilibrioinicial de los progenitores en la relación con sus hijos, en beneficio de éstos, ypara que la maternidad no sea el gran obstáculo en la carrera profesional de lasmujeres, que a pesar de obtener excelentes resultados académicos,posteriormente no logramos alcanzar una equiparación en los espaciosprofesionales y de responsabilidad. Y no son nueve meses de gestación lo quenos condiciona, sino los muchos años de cuidados posteriores, asumiendo elgrueso de la responsabilidad parental, y familiar, lo que nos limita en el camino dela igualdad de oportunidades, pues incluso incorporándonos al mercado laboralhemos seguido asumiendo las mujeres, gratuitamente, el cuidado de ancianos,enfermos y niños, en agotadoras multiplicaciones de jornadas.Se ha insistido repetidamente en la necesidad de la implicación de loshombres en todas las tareas domésticas, aunque sin duda la más ardua es elcuidado de los hijos, pues la maternidad y la paternidad no son delegables, no sepueden contratar. Y cuando se van produciendo avances, y muchos de ellosquieren participar, les negamos, en nombre del superior bien del menor, esaimplicación.Muchos hombres que, con anterioridad a la ruptura no dedicaron su tiempoal cuidado de sus hijos, o lo hicieron en muy pequeña medida, más tardeempiezan a encontrar esos espacios que antes no tenían, pues son conscientesde que el cariño no nace por generación espontánea, y si no tienen contacto consus hijos luego les resultan unos perfectos desconocidos, y eso lo descubren enmuchas ocasiones tras la separación. Y siempre aparecen estudios analizando loscasos de mayor problemática juvenil que evidencian que la falta de comunicaciónde los hijos con sus padres está presente en parte del problema, incluso aunqueno estén separados.No sólo no se debería impedir que los padres que quieran ocuparse de loshijos puedan hacerlo, sino que debería ser favorecida la relación también en loscasos de los que no se ocuparon con anterioridad. En función de la edad y el sexode los menores, y las características de personalidad propias de los progenitores ylos hijos, se entabla mejor relación con uno u otro en los diferentes momentos delcrecimiento. No hay duda de que, con lo difícil que es ser padre, es mejor contarcon ambos para que pueda realizarse la necesaria carrera de relevos que permiteun mejor resultado final.Sólo en supuestos de desprotección debe actuarse, y ello conindependencia del sexo del progenitor que no atienda a sus hijos en los mínimosrazonablemente exigibles.E) Objeciones relativas al domicilio. Se afirma que es desestabilizadorcambiar de casa continuamente, pues el menor tiene necesidad de un puntofísico de referencia. Y para los que aceptan que no impide el desarrollo delmenor el tener dos domicilios, se manifiesta mucha rigidez en cuanto a lasdistancias entre ambos.Cuando una de mis hijas tenía diez años le preguntaron si no le resultabaduro tener que hacer la maleta cada quince días para pasar el fin de semana en lacasa del progenitor con quien no convivía cada curso escolar, y respondió congran acierto que era más pesado para los niños que tenían segunda residencia, enel campo o la playa, pues tenían que hacerla todos los fines de semana.A algunos les parece gravísimo que el menor reparta su tiempo en eldomicilio de cada uno de sus progenitores, pero no encuentran problema en que loreparta entre el centro escolar, la casa de familiares más lejanos, los amigos, losvecinos, la calle, o se le deje solo en casa al cuidado de la televisión, losvideojuegos, o Internet ¿No es más razonable, si se puede, que sean losencargados en primer lugar de su educación, de ejercer la autoridad fijando loslímites necesarios, los que se ocupen, y sólo si éstos no pueden o no quieren serecurra al resto de alternativas?El tener dos casas estimula la organización y la planificación. Los niños decorta edad, si están bien atendidos en un buen ambiente no encuentran a faltarnada ni a nadie. En ocasiones, dependiendo de las horas que pasan con abuelos,canguros, etc..., sólo lloran cuando los vienen a buscar sus papás. Y si son másmayores probablemente lo que hay que estimular es que se encuentren cómodosen muchos lugares distintos, porque eso es lo que facilitará el vuelo del nido enmejores condiciones.En cuanto a la exigencia de poca distancia entre los dos domicilios, cuyoefecto positivo resulta innegable, también se ha exagerado. Se ha llegado a pedirque se hallen ubicados en el mismo barrio, o en el mismo pueblo, como si lascomunicaciones fueran todavía las de hace decenas de años. Aceptamos connormalidad que a un menor, con tres años, se le coloque a las siete y media de lamañana en un autobús para ir a una buena escuela de la otra punta de la ciudad,o incluso a poblaciones cercanas, y emplee en el trayecto una hora y media de iday otro tanto de vuelta, pero algunos consideran inaceptable que uno de losdomicilios paternos esté a diez minutos de distancia en coche entre poblacionescercanas, o a quince minutos de transporte público en la misma ciudad.F) Se afirma que la solicitud de custodia compartida se utiliza por los padrescomo coartada para dejar de pagar la pensión de alimentos, y como chantajepara negociar, a la baja para las madres, las condiciones económicas de laruptura.Ésta es otra de las objeciones para demonizar la custodia compartida.La mala utilización por cualquiera de un medio, no inhabilita a éste en suspotencialidades positivas. Así, la televisión o Internet no son medios negativos ensí mismos. Por el contrario, su correcta utilización permite ampliar el nivel deconocimientos y de comunicación interplanetaria.También se afirma que la solicitud de custodia exclusiva por las madres sehace con la finalidad de quedarse con la vivienda y una parte sustancial de losingresos del padre, y también ésta es una afirmación que en modo alguno puedegeneralizase. Muchas madres piensan que ellas cuidarán mejor de sus hijos, y esseguro que en muchos casos ello es cierto.Que una parte de padres y madres anteponen su propio bienestar ymezquindades, a los intereses y necesidades de sus hijos es un hecho que se vea diario en los tribunales, y las estadísticas lo acreditan. Generalizar, y presumirque prácticamente siempre, ni ellos, ni ellas, piensan en lo mejor para sus hijos, estener una visión de nuestros conciudadanos que, además de no hallar baseempírica alguna, es injusta.Para fijar las cantidades que cada progenitor deberá aportar para atender alas necesidades de sus hijos deben tenerse en consideración varios factores. Enprimer lugar, el nivel de ingresos o situación económica de cada uno, pues deberácontribuir más el progenitor que más tenga, y así lo establecen los diferentestextos legales cuando se regula el derecho de alimentos. Sería absolutamenteintolerable que, si la diferencia económica entre ambos es grande, un menorpueda vivir una parte de su tiempo en la abundancia, y otra parte en la escasez,por la desestabilización psicológica que comportaría, y porque debe impedirse laposibilidad de comprar voluntades y afectos. También debe tenerse enconsideración el reparto de funciones entre los progenitores, puesto que el tiempodedicado a procurar una adecuada alimentación, vestido, higiene, educación,etc..., ya tiene un valor económico en el mercado, y quien no lo hace directamentetiene que pagar asistentes, clases de repaso, canguros, etc..., siendo preferibleque se ocupen los progenitores en la medida que se pueda, de la atención decontenido formativo directo con los menores.Además, ha de hacerse una nueva distinción, porque una cosa es fijar lascantidades que deba aportar cada progenitor, y otra el modo de gestionarlas, quepuede ser muy variado, en función de las especiales circunstancias de cada caso.Hay padres y madres que no se administran muy bien, pudiendo acordarse queuno u otra abone directamente las cantidades exigidas por el centro escolar, o lasde las actividades complementarias. Puede también establecerse que cada unoingrese la parte proporcional de esos gastos, que le haya sido fijada, en unacuenta a la que se domicilien éstos. Puede atribuirse a uno de ellos la gestión, conuna mínima rendición de cuentas, más necesaria en el caso de pensioneselevadas, al estar administrando bienes ajenos, lo que evitaría algunasdesconfianzas y, en algún caso, abusos. Se pueden plantear múltiples formasdistintas de gestión, en función de las circunstancias concretas de cada grupofamiliar.Lo fundamental es separar la discusión sobre las aportaciones económicaspara el sustento de los hijos, o el uso de la vivienda, del tiempo de dedicación ycuidado de ellos. Con independencia de quien pague más (debiendo asumir mayorcarga económica quien más ingresos tenga), y de quien siga disfrutando deldomicilio que fuera común (se deberá considerar la necesidad y los recursosrespectivos), los hijos tienen derecho a tener madre y padre.Así lo hace en detalle el CCC que, en su artículo 233-20, desliga laatribución del uso de la vivienda familiar del tipo de guarda que se decida,considerando la situación de necesidad del cónyuge a quien se atribuya, conindependencia de que no le corresponda la guarda; exige también que seconsideren los medios que tiene cada progenitor para cubrir sus propiasnecesidades de vivienda y la de sus hijos, teniendo en cuenta la existencia deotras residencias por las que puede ser sustituida; y señala que se ponderesiempre la atribución del uso de la vivienda en el caso de que no se asigne a quiensea total o parcialmente su propietario como contribución en especie para lafijación de los alimentos de los hijos.Para mantener buenas condiciones en las relaciones paterno-filiales esnecesario que ambos progenitores puedan disponer de viviendas en las que poderatender debidamente a los menores. Se ha llegado al absurdo de considerar másimprescindible que el menor mantenga la casa con piscina, que conservar larelación con su padre.G) Se ha convertido en una máxima que la custodia compartida no debe serimpuesta por los tribunales.¿No debe imponerse a las partes en conflicto un modelo democrático queimpulse al diálogo y la participación? ¿Sí debe imponerse a los hijos un modelomonoparental que los aleja de uno de sus progenitores?Para avanzar en el camino de minimizar los daños inevitables de las malasrelaciones, hemos convenido mayoritariamente que no se nos debe obligar amantener convivencias no deseadas, porque además en el supuesto de tenerdescendencia en común, es más perjudicial para los menores presenciarcontinuamente las tensiones entre sus padres. Pero el Estado debe velar porquelos progenitores no utilicen a sus hijos como armas de venganza contra el otro, ydebe imponer soluciones que garanticen los mínimos de convivencia exigibles.Facilita mucho el camino de protección de los menores separar lasdecisiones que respecto de ellos se tomen, de todas las demás consecuenciaseconómicas que la ruptura inevitablemente conlleva, como hemos visto.En cualquier caso, en materia de familia debería huirse de automatismos, yhacer siempre un traje a medida. Como ésta es una tarea ingente, las últimaslegislaciones de Aragón y Catalunya, y parece que también se establecerá así enla Comunidad Valenciana y Navarra, prevén lo que denominan “plan deparentalidad”, “pacto de relaciones familiares”, o “pacto de convivencia familiar”.Pero es el Codi Civil Català el que más detalla los mínimos que debencontener las propuestas de cómo se han de ejercer las responsabilidadesparentales ante la autoridad judicial. El artículo 233-9.2 CCC exige que se indique:“a) El lugar o los lugares donde vivirán los hijos habitualmente. Se han de incluirreglas que permitan determinar a qué progenitor le corresponde la guarda en cadamomento.b) Las tareas de las que se ha de responsabilizar cada progenitor con relación alas actividades cotidianas de los hijos.c) La manera en que se realizarán los cambios en la guarda, y si procede, cómose han de repartir los costos que generen.d) El régimen de relación y de comunicación con los hijos durante los periodos enque un progenitor no los tenga con el.e) El régimen de estancia de los hijos con cada uno de los progenitores enperiodos de vacaciones y en fechas especialmente señaladas para los hijos, paralos progenitores y para su familia.f) El tipo de educación y las actividades extraescolares, formativas y de disfrute, siprocede.g) La manera de cumplir el deber de compartir toda la información sobreeducación, la salud y el bienestar de los hijos.h) La manera de tomar las decisiones relativas al cambio de domicilio y otrascuestiones relevantes para los hijos.”Exigiendo las nuevas regulaciones que con las demandas se concretentodas estas cuestiones, se evitarán en gran medida sentencias genéricas quetantos problemas de ejecución plantean, resultando obvio que los tribunales nopueden fijar en detalle aquellos aspectos que sólo pueden conocer si sonaportados por las partes.En Catalunya se recoge en el apartado 3 del artículo 233-9 que “Laspropuestas de plan de parentalidad pueden prever la posibilidad de recurrir a lamediación familiar para resolver las diferencias derivadas de la aplicación del plan,o la conveniencia de modificar el contenido para adaptarlo a las necesidades delas diferentes etapas de la vida de los hijos”.Como vemos, el legislador en Aragón y Catalunya ha hecho un granesfuerzo para facilitar la solución negociada entre las partes y para que, en casode no llegar a un acuerdo, los tribunales puedan imponerles las decisiones queconsideren que garantizan de manera prioritaria el interés del menor. Porque elEstado, mediante el poder judicial, que tiene atribuidas las funciones de juzgar yhacer ejecutar lo juzgado, siempre impone el modo de resolver el conflicto que seplantea ante sus tribunales, imponiendo coactivamente sus decisiones mediante laejecución forzosa de sus resoluciones. Y por supuesto, puede imponer a lasmadres que compartan la guarda y custodia de sus hijos con sus padres, pues aquien no se puede imponer la orfandad es a éstos con padres vivos que quieren ypueden ocuparse de ellos.6.- A MODO DE CONCLUSIÓN. ¿QUÉ ES LA CUSTODIA COMPARTIDA?La custodia compartida es el modo de relación que se establece tras laruptura de una pareja con hijos, por voluntad de los progenitores, o determinadapor la autoridad judicial en caso de no llegar éstos a un acuerdo, cuando ambosmanifiestan su interés en seguir al cuidado de sus hijos, por el que se determinaque los menores serán atendidos por ambos en función de las posibilidades decada cual, marcadas fundamentalmente por los horarios laborales, conindependencia de que el tiempo de las estancias en los respectivos domicilios seafijado por horas, días, semanas, meses o años, contribuyendo ambos en elesfuerzo económico para sufragar las necesidades de los hijos en función de lasposibilidades económicas de cada uno, bien sea asumiendo directamentedeterminados gastos (escolares, sanitarios, etc...), bien contribuyendoproporcionalmente del modo que se estime conveniente, y con independencia deque se atribuya a uno, o se reparta, la función de gestionar los recursos que seasignen a los menores.La diferencia entre que denominemos a ese reparto de tiempo y funciones“custodia compartida” o régimen de visitas amplio es inexistente.Lo importante es mantener a los menores lejos del conflicto. Lo que losdestroza es hacerlos partícipes del conflicto permanente, plantearlescontinuamente conflictos de lealtades, o amputarles su relación con una parte dela familia. Y desgraciadamente ello se produce y se tolera por los poderes públicoscon excesiva frecuencia, lo que está causando un grave daño social.Es imprescindible, y lleva años reclamándose por los profesionales delderecho de familia, la creación de una jurisdicción especializada, de intervenciónrápida, con estabilidad de personal, y que cuente con equipos psicosociales ypuntos de encuentro, de los que no se abuse, pues a ellos no les corresponde nijuzgar, ni hacer ejecutar lo juzgado, sino sólo colaborar activamente con lostribunales, y que estén en permanente contacto informático con éstos.Es una demanda no atendida porque se ha preferido realizar grandesinversiones en otro tipo de juzgados, los de Violencia sobre la Mujer, que son unosjuzgados penales de familia, que responden a otra concepción de las relacionesentre sexos, y familiares. La creación, en 2005, de estos juzgados, con nulaplanificación, además de crear un considerable caos en la organización judicial enEspaña, pues ese modelo se inició con 14 juzgados exclusivos, cuando en pocosaños se tuvo que aumentar el número a más de un centenar, ha incrementado enmuchos casos la conflictividad y el sufrimiento que ya de por si conlleva todaruptura de pareja, empeorando el trato hacia los menores que tienen la malasuerte de tener uno, o los dos progenitores, que no anteponen los intereses de sushijos a los propios. Pero lo peor es que esos juzgados de violencia poco hancontribuido a mejorar la atención a muchas de las mujeres en situación de riesgograve por la violencia extrema a que las someten sus parejas, que mueren, o songravemente lesionadas por éstas, sin que se hayan atrevido a denunciar, porqueuna denuncia sólo las puede colocar en una situación mayor de riesgo, ya que lassolemos despachar con un papelito, con una orden de alejamiento, en los escasosminutos en que son atendidas, por el caos que provoca la llegada de miles dedenuncias por hechos nimios. Y mientras tanto, abandonamos a miles de menoresy a sus madres, que tienen que ocuparse en solitario de ellos, pues muchospadres no cumplen sus obligaciones, al resultar costoso y difícil exigírselas anteun servicio público, el de la justicia en España, mal organizada y carente de losmedios y la coordinación necesaria. La conclusión es que teníamos algunosproblemas, y ahora tenemos más.Finalizaré con una anécdota personal. Hace unos años, una de mis hijasllegó a casa de la academia de inglés, a final de curso, diciéndome: “me han dichoque no parezco hija de padres divorciados”. Naturalmente me interesé enpreguntar la razón, y me explicó que cuando una compañera le había pedido ladirección para enviarle una postal en vacaciones le dijo que tenía dos direcciones,la de casa de su padre y la de su madre, y entonces la niña le dijo que no parecíahija de padres separados porque se la veía siempre muy contenta. Lo quelamentablemente se deduce de este episodio es que es habitual que los hijos deseparados evidencien lo difícil que les resulta gestionar el egoísmo y la inmadurezde sus padres, que los sitúan en el centro de un interminable conflicto, puesfácilmente ello es detectado por los demás niños. Eso es maltrato infantil, y unasociedad que quiera tener futuro no se lo puede permitir.NOTAS.(1). “Los presos por violencia machista aumentan el 50% en un año”. EL PAÍS, 30 denoviembre de 2009.En noviembre de ese año había en España 4.161 presos por algún delito de violencia degénero, frente a los 1.900 de finales de 2007. Los malos tratos en todas sus modalidadesson el delito principal entre estos presos (1.248), seguidos de los quebrantamientos de unapena o medida de alejamiento (578 reclusos). Por el delito de amenazas había 574 presos,por lesiones 519 y por violencia habitual, 406. Los reclusos por delitos contra la vidasumaban 194, por agresiones sexuales de violencia de género había 189 y 25 por una faltade violencia de género. En 2009 pisaron la cárcel por primera vez 1.240 hombres poralguno de estos delitos.(2) Un estudio del Consejo General del Poder Judicial sobre la aplicación de la Ley deViolencia sobre la Mujer revela que entre julio de 2005 y diciembre de 2008 ingresaron600.141 denuncias, de las que se tramitaron 256.473 procedimientos penales. El 45,1% deellos fueron sobreseídos (115.768) y 45.421 concluyeron con sentencias absolutorias (el32% de los casos juzgados y el 17,7% de los casos tramitados). Fueron 95.284 asuntos losque finalizaron con sentencia condenatoria dictada por los Juzgados de Violencia sobe laMujer, los Juzgados de lo Penal o las Audiencias Provinciales, lo que supone el 37,1% delos casos tramitados y el 68% de los juzgados. Y de los asuntos que acabaron encondenatoria, 42.014 fueron sentencias de conformidad (el 44,4% de las condenasdictadas). Por tanto, el 62,8 % (161.065), de los procedimientos tramitados no acabaron ensentencia condenatoria.(3) La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, Sala de lo Civil, de 31-7-2008, recogía varios estudios señalando que: “el Informe de 1995 de la división 16 de laAmerican Psychological Association ante la Comisión USA de Bienestar Infantil yFamiliar concluía que “la custodia compartida se asocia con ciertos efectos favorables enlos niños”, sobre todo cuando se complementa con la mediación y los programas deeducación parental, por lo que recomendaba “favorecer el incremento de la mediación, lacustodia compartida y la educación de los progenitores”. Lo mismo se desprende de otrosestudios ampliamente difundidos, tales como el Informe Bauserman –Child Adjustment inJoint- Custody versus Sole- Custody Arrangements: A MetaAnalytic Review (2002)-, elinforme Kelly –Children’s adjustment in conflicted marriage amd divorce. A decade reviewof Research (2000)-, o el documento Bailly –Etat des connaissances scientifiques sur larésidence alternée (2002)-, entre otros muchos.”(4) La Asociación de Abuelos Separados de sus Nietos ha encargado en 2010 la únicaencuesta que se conoce sobre la aceptación de la custodia compartida entre la poblaciónespañola. El Instituto DYM encuestó a 2.000 personas de entre 16 y 75 años, de todas lascomunidades autónomas, una muestra comparable a las encuestas mensuales que realiza elCIS, lo que le confiere un nivel de confianza del 95,5% y un margen de error inferior al2,2%. La encuesta arrojó que el 80% de la población es favorable a la custodia compartida,porcentaje que se eleva al 86% en el área metropolitana de Madrid y al 89% en Valencia.Un 63% de los encuestados considera conveniente una reforma de la legislación actualsobre divorcio y el mismo porcentaje entiende que el hombre está discriminado legalmenterespecto de la mujer.(5) Según datos extraídos de la web del Instituto de la Mujer, en 1976 España era elsegundo país de la actual Unión Europea con el mayor número de hijos por mujer, con2,79, y sólo superada por Portugal, con 2,82. En la parte alta de la lista también se situabaIslandia, con 2,52. Entonces, la mujer alemana tenía una media de 1,51 hijos, las suecas1,68 y las de los Países Bajos, 1,63.Treinta años después, en 2005, España ocupaba uno de los últimos países, con 1,35 hijospor mujer, mientras que en Alemana (1,33), Suecia (1,76) y Países Bajos (1,69) apenas sehabían producido variaciones. Pero ya en 1998, el número medio de hijos por mujer enEspaña era de 1,16, lo que hace pensar que el aumento a partir de esa fecha está relacionadocon el boom de la inmigración que vivió nuestro país en los primeros años del milenio.Respecto a la edad media de maternidad, en 1985 se situaba en España en 28,44 años, lasegunda más elevada de la Unió Europea tras Irlanda (29,70 años). La más baja era la deBulgaria (23,9 años). Dos décadas después, en 2006, la edad media de la maternidad sehabía elevado a 30,88 años en España.La tasa de actividad femenina en España (población ocupada o que busca trabajo respectodel total de la población femenina) era del 40,96% en 2001, mientras que en el trimestre de2010 se situó en 51,70%. En cuanto a la población masculina, prácticamente se mantuvoinalterable y pasó del 66,55% al 67,95%. Por el contrario, la tasa de ocupación femeninaaumentó en este tiempo de 34,7% a 41,84, mientras que en el caso de los hombres cayó del61,47% al 54,39%. Pero la evolución más sorprendente se ha producido en la tasa de paro,pues la masculina (19,96%) ha superado por primera vez a la femenina (19,07%), mientrasque en 2001 era del 15,25% entre las mujeres y del 7,62% entre los hombres. Sin embargo,hay un dato que resulta muy singular, como es que de los 2.498.600 ocupados a tiempoparcial que hay en España según la última encuesta de la población activa (EPA), 1.930.700son mujeres.En 1980, el porcentaje de mujeres españolas con estudios universitarios era del 4,13% de lapoblación, y actualmente es del 17,95. En el caso de los hombres, por el contrario, hapasado en ese tiempo del 6,44% al 15,85, También las mujeres ganan a los hombres en los29estudios secundarios. Ahora son el 24,15% de la población femenina, frente al 4,67 del año1980, mientras que los hombres son el 24,06% y hace treinta años eran el 8,9%.En el curso académico 1980-81 el 44,01% de los alumnos universitarios eran mujeres.Treinta años después son el 54,32%, pero lo más importante es que en términos absolutos lacifra casi se ha triplicado (de 285.636 universitarias a 762.785), mientras que la de loshombres ni siquiera se ha duplicado (de 363.462 a 641.330), según el Consejo deCoordinación Universitaria, dependiente del Ministerio de Educación.(6) FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES DE MUJERES SEPARADAS YDIVORCIADAS, Información y Propuestas al Proyecto del Gobierno sobre Modificacióndel Código Civil en materia de Separación y Divorcio. Madrid, 20 de septiembre de 2004.(7) TERESA SAN SEGUNDO MANUEL Maltrato y separación: repercusiones en loshijos. Cuadernos de Derecho Judicial. Custodia compartida y protección de menores.CGPJ. Escuela Judicial. 2009.(8) JOSEP TOMÀS VILALTELLA, jefe clínico de Paidopsiquiatría del Hospital maternoinfantil del Vall d’Hebron considera que son falsas el 60% de las denuncias de abuso sexuala menores interpuestas paralelamente a procesos de separación o divorcio y admite que lasmujeres las utilizan con mayor frecuencia para obtener un resultado ventajoso en elproceso. Vilaltella opina que “por suerte, al hacer abordajes periciales, me he encontradocon jueces sensatos que se dan cuenta del engaño” (LA RAZÓN, 8 de junio de 2004) yañade que esta situación perjudica mayoritariamente a maridos inocentes, pero también amujeres que realmente sí son víctimas de la violencia doméstica.(9) La memoria de la Fiscalía General del Estado correspondiente al año 2009 alerta de estefenómeno. Si en 2007 se abrieron 2.683 diligencias por agresiones de hijos menores a susprogenitores, dos años después se incoaron 5.201 asuntos.(10) Según el Instituto Nacional de Estadística, las guardias y custodias compartidasconcedidas en el año 2008 sólo representaron el 9,6% del total. El porcentaje de atribuciónmonoparental a la madre fue del 85,7% y al padre, del 4,7%.(11) Mujeres, trabajo y custodia compartida. María Sanahuja EL PAIS, 16 de junio de2010.(12) La estadística oficial demuestra que la aplicación de la Ley de Violencia Domésticaha aumentado casi un 5,5% la contenciosidad en las separaciones y divorcios en los tresprimeros años de su aplicación. Así, mientras en 2005 se produjeron en España 136.876rupturas, 88.398 (64,6%) fueron de mutuo acuerdo y 48. 488, contenciosas (35,4%). En2008 las rupturas fueron 136.841. En 80.899 casos hubo acuerdo entre los cónyuges y55.949 fueron contenciosos. Es decir, los porcentajes variaron a 59,1 y 40,9%,respectivamente.(13) Resultan muy interesantes las reflexiones sobre lo inevitable del conflicto, y los modosde gestionarlo, entre nuestros parientes primates, incluida la necesaria mediación entrecontendientes masculinos que realiza la hembra de mayor rango y autoridad, que FRANSDE WAAL hace en su libro El Mono que llevamos dentro, de Tusquets editores, colecciónMetatemas, al cuidado del equipo científico del Museu de la Ciència de la Fundació “LaCaixa”.(14) En 2009 se incrementaron en España un 24% los delitos contra las relacionesfamiliares en relación a 2008. Según datos de la Fiscalía General del Estado, se iniciaron29.827 procedimientos por este motivo, de los que casi todos se correspondían condenuncias de abandono de familia en sus distintas manifestaciones. Así, hubo 19.219asuntos de impagos de pensiones, tanto de alimentos como compensatorias, tras la rupturamatrimonial.(15) VICENTE GARRIDO, profesor de Psicología y Pedagogía Correccional en laUniversidad de Valencia ha descrito este fenómeno en el libro Los hijos tiranos. Elsíndrome del Emperador (Editorial Ariel, 2006). Y desde el Centre D’Estudis Juridics de laGeneralitat de Catalunya se impulsó un interesante estudio sobre el tema.(16) La conjura de los machos. Una visión evolucionista de la sexualidad humana.AMBROSIO GARCÍA LEAL, de la colección Metatemas, de Tusquets editores.El lado oscuro del hombre. Los orígenes de la violencia masculina. MICHAEL P.GHIGLIERI, de la colección Metatemas, de Tusquets editores.(17) JOSÉ MANUEL AGUILAR en Con mamá y con papá, editado por Almuzara, recogeen la pág. 107, las referencias de varias investigaciones que evidencia que aquellos padresque ven frecuentemente a sus hijos pagan en un mayor porcentaje la pensión, y el importede ésta es mucho más alta.	< Anterior	Siguiente >	[ Atrás ]	N o t i c i a s - f l a s h
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