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Timestamp: 2019-08-20 12:58:25
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Matched Legal Cases: ['artículo 397', 'artículo 27', 'artículo 189', 'artículo 502', 'artículo 936', 'artículo 938', 'artículo 1429', 'artículo 1430', 'artículo 1430', 'artículo 507', 'artículo 181', 'artículo 1']

Devis Echandía - “Es un medio de prueba consistente en el dictamen de personas con conocimientos especiales (científicos,...
Devis Echandía clasifica la inspección o reconocimiento judicial, de la siguiente manera:
a) En consideración al objeto de la diligencia, pueden existir ocho clases:
1) Reconocimiento e identificación de inmuebles, muy frecuentes en materias civiles (procesos reivindicatorios, posesorios, etc), también puede ocurrir en procesos penales (violación de domicilio y ocupación violenta de casas o terrenos) y contencioso-administrativo e incluso laborales.
2) Reconocimiento e identificación de cosas u objetos muebles, incluyendo los documentos, de constante práctica en toda clase de procesos, como en los civiles de reivindicación, de restitución de tenencia, de indemnización por daños, etc; en los penales de robo o hurto, falsedad de documento, etc; en los laborales por accidentes de trabajo ocasionados en el manejo de una máquina o para establecer el contrato o las condiciones en que se prestaba el servicio, etc.
3) Reconocimiento e identificación de animales, que es una especie del anterior y se presenta en los mismos procesos.
4) Reconocimiento e identificación de personas, necesario en muchos procesos penales, para establecer la identidad del autor del delito y sus características físicas (estatura, color, peso, defectos, etc) o las lesiones y huellas que en el cuerpo de este o de la víctima existan y en algunos civiles, laborales o contencioso-administrativo, como en los de interdicción por incapacidad física o mental, lesiones físicas al cónyuge para efectos del divorcio, etc.
5) Reconocimiento e identificación de cadáveres de personas, como en los procesos penales por homicidio.
6) Inspección de lugares en que ocurrieron los hechos investigados, en busca de las huellas o de los rastros que hubieran podido dejar allí, que es una modalidad de la diligencia mencionada en primer lugar y se diferencia de esta en que su objeto no es identificar el inmueble, la calle o el lugar público en donde se practica, sino verificar esos hechos indiciarios, diligencias muy frecuentes en materias penales, pero que puede ser conveniente en algunos procesos civiles..
7) Reconocimiento de sucesos que ocurran por primera vez durante la diligencia (como el derrumbe o la inundación de un terreno, etc).
8) Reconstrucción de hechos o acontecimientos pasados y transitorios, mediante el experimento, ante el Juez, de repetirlos en las mismas circunstancias de tiempo, modo y lugar, incluyendo la actuación de las personas y animales que hubieran intervenido originalmente y el empleo de las mismas cosas (armas, medios de transporte, vestidos, etc) con el fin de verificar las versiones de las partes o los testigos y las suposiciones del funcionario.
b) Según las personas que intervienen en la diligencia:
Algunas de estas inspecciones deben practicarse con la colaboración de peritos, porque la verificación de los hechos exige conocimientos técnicos, científicos o artísticos; otras pueden ser practicadas solo por el funcionario en compañía de su secretario o de quien haga sus veces, con o sin la colaboración de testigos actuarios, que algunas legislaciones exigen, pero que son en realidad innecesario, teórica y prácticamente.
c) De acuerdo con la oportunidad en que se practica:
Ordinariamente las inspecciones se practica en los cursos de los procesos o durante la etapa de sumario penal, sin embargo, es posible su práctica por un Juez pero antes y fuera del proceso, para futura memoria, como lo veremos más adelante y tal como ocurre con el interrogatorio de las partes, la recepción de testimonios y las peritaciones; desde este punto de vista puede hablarse de inspecciones procesales y extraprocesales (pero ambas son judiciales en cuanto que se practican por un funcionario judicial, en ejercicio del cargo) y de inspecciones procesales trasladadas de otro proceso.
d) En consideración al impulso procesal que conduce a su ordenación:
Las inspecciones o reconocimientos judiciales pueden ser ordenados o practicados por solicitud de parte u oficiosamente, lo último en los procesos penales de todos los países, en los civiles, laborales y contenciosos administrativos modernos e inclusive en algunos regidos por Códigos antiguos.
e) Desde el punto de vista del tema de prueba:
La diligencia puede tener por finalidad la verificación del hecho que constituye el tema principal de prueba en el respectivo proceso o de otros hechos que sirven de indicios de aquel, como vimos al explicar las que recaen sobre cosas muebles y sobre huellas o rastros que existan en lugares, personas, animales o cosas.
f) Por sus relaciones con otra diligencia judicial:
La inspección o reconocimiento judicial puede ir aparejada a una exhibición de cosas o documentos, a una peritación, a un allanamiento de lugares o a un desahucio de personas o desalojo de cosas que allí existan, en cuyo caso cada diligencia conserva su individualidad; lo normal es que primero se adelante el trámite para decretar la exhibición y luego se practique la inspección sobre la cosa o el documento; en el segundo caso, la peritación se produce en el curso de la inspección o posteriormente; en los últimos casos las dos diligencias son simultáneas.
g) Según la naturaleza del funcionario que la práctica:
Las inspecciones o los reconocimientos pueden ser judiciales (si se practican por un funcionario del órgano judicial en ejercicio del cargo), administrativas (si son practicadas por un funcionario administrativo, en procesos administrativos, como los de adjudicación del uso de aguas públicas, de explotación de bosques, de adjudicación en propiedad de tierras baldías, etc), policiales (si tienen lugar en un proceso civil o penal de policía, por infracciones de poca monta o por ocupación de hecho de inmuebles, etc., y cuando la policía judicial u ordinaria las practica en la etapa investigativa previa al sumario penal).
El programa habla de “clasificación y sus efectos;”. No sé cuales son esos efectos.
Promoción y evacuación.
Señala Rengel Romberg, que para la práctica de la inspección judicial se siguen las reglas generales relativas a la admisión de las pruebas, salvo las pocas reglas particulares aplicables al caso. Así, una vez promovida por alguna de las partes la prueba, dentro del lapso previsto en el artículo 397 del CPC, el Juez debe admitirla o negarla dentro de los tres días de despacho siguientes “a su promoción” (error), según sea legal y conducente o ilegal e impertinente (398 CPC).
También dice Rengel Romberg, lo cual me parece que es otro error, que si el Juez no providenciare los escritos de prueba en el término expresado, incurrirá en una multa disciplinaria de Quinientos a Mil Quinientos Bolívares, que le impondrá el Juez Superior, de acuerdo con el artículo 27 CPC.
Si no hubiere oposición de las partes a la admisión, estas tendrán derecho a que se proceda a la evacuación de las pruebas, aun sin providencia de admisión. Si hubiere oposición a la admisión de la prueba, no se procederá a evacuarla sin la correspondiente providencia (399 CPC).
De la negativa y de la admisión de la prueba hay apelación en el solo efecto devolutivo (402 CPC).
Respecto de la prueba de inspección judicial en particular, de la cual estamos tratando, que puede ser promovida de oficio por el Juez, cuando lo juzgue oportuno, se plantea la cuestión de que si las partes pueden oponerse a la inspección promovida por el Juez, o más radicalmente, renunciar a ella de común acuerdo; cuestión esta que plantea el problema de la disponibilidad de las pruebas por la partes.
Con respecto a esa cuestión, Rengel Romberg, luego de expresar una serie de razonamientos extraños a este asunto y confusos y que me parece que no justifican su posición, considera que las partes no tienen la facultad de objetar la inspección judicial promovida de oficio por el Juez en ejercicio de la facultad que le otorga la Ley, sino de colaborar con él en la búsqueda de la verdad; ni mucho menos renunciar a dicha prueba, la cual ha quedado sustraída en este caso a la disponibilidad de las partes.
Al practicar la prueba de inspección, el Juez debe extender en acta la relación de lo practicado, sin avanzar opinión ni formular apreciaciones, y para la elaboración del acta, debe seguir lo dispuesto en el artículo 189 del CPC. El juez podrá así mismo ordenar la reproducción del acto por cualquiera de los medios, instrumentos o procedimientos contemplados en el artículo 502, si ello fuere posible.
Respecto de esta acta de la inspección, es pacífica la jurisprudencia que la considera formalmente un documento público o auténtico, que hace fe de los hechos que el funcionario declara haber efectuado y de aquellos que declara haber visto u oído, por devenir de un funcionario autorizado por la ley para ello (Art. 1357, 1359 y 1360 CC y 475 CPC). Sin embargo la jurisprudencia aclara que si bien el acta es un documento público o auténtico, intrínsecamente la prueba es una inspección ocular, cuyo mérito se regula no por las normas atinentes a los documentos públicos, sino por otras diferentes que especialmente determinan el valor y eficacia de la inspección como medio probatorio.
De modo que el valor probatorio de la inspección, deviene de la fe que merece el funcionario judicial al dejar constancia de los hechos que estén a la vista, siempre que haya sido promovida y evacuada oportunamente. De allí que por la naturaleza propia de la inspección judicial, su valoración corresponde a la soberanía de apreciación del Juez, pero no requiere que el sentenciador tenga que hacer un minucioso trabajo de valoración, pues así como el Juez que la practica aprehende directamente por sus propios sentidos el conocimiento de los hechos y circunstancias de los cuales deja constancia en el acta, de la misma manera, el Juez que la aprecia (si no es el mismo que la ha practicado) le basta un simple examen de su contenido para percatarse de su alcance probatorio. Por ello en ningún caso el Juez puede dejar de apreciar la prueba de inspección invocando una supuesta “situación de difícil entendimiento”, porque esto equivaldría a la falta de análisis de la prueba, asimilable a una negativa de decisión expresa, no permitida al sentenciador. Por ello en tales casos la jurisprudencia ha decidido que el sentenciador tiene forzosa y necesariamente que desentrañar y profundizar en el análisis a fin de esclarecer el supuesto difícil entendimiento.
Inspección Judicial Extra Litem:
En cuanto a la inspección judicial extra litem, Rengel Romberg señala que en nuestro derecho procesal está inscrita entre los procedimientos especiales de jurisdicción voluntaria: Libro Cuarto. Parte Segunda. Título VI. Capítulo II del Código de Procedimiento Civil, que trata “De las justificaciones para perpetua memoria”
El artículo 936 de dicho capítulo atribuye competencia para instruir las justificaciones y diligencias dirigidas a la comprobación de algún hecho o algún derecho propio del interesado en ellas a cualquier Juez civil. Y establece que el procedimiento se reducirá a acordar, el mismo día en que se promuevan, lo necesario para practicarlas; concluidas, se entregarán al solicitante sin decreto alguno.
A su vez el artículo 938 del mismo Capítulo señala:
Si la diligencia que hubiere de practicarse tuviere por objeto poner constancia del estado de las cosas antes de que desaparezcan señales o marcas que pudieran interesar a las partes, la inspección ocular que se acuerde se efectuará con asistencia de prácticos pero no se extenderá a opiniones sobre las causas del estrago o sobre puntos que requieran conocimientos periciales.
Respecto del valor probatorio de la inspección judicial extra litem, practicada dentro de los supuestos del artículo 1429 de CC, ya hemos dicho, dice Rengel Romberg, es una prueba perfectamente legal, cuyo mérito debe valorar el Juez conforme a la soberanía de apreciación que le otorga el artículo 1430 y en concordancia con las disposiciones de los artículos 507 y 509 del CPC. Por tanto, si bien el acta de la inspección judicial es un documento público y hace fe, así entre las partes como respecto de terceros, del hecho jurídico que el Juez declara haber efectuado y de los hechos que el Juez declara haber visto u oído, mientras no sea tachado de falsedad; esto no significa que la inspección judicial extra litem tenga el valor de plena prueba, como lo tienen los documentos públicos, porque dicha acta tiene esa naturaleza solamente desde el punto de vista formal, pero intrínsecamente es una prueba de inspección judicial, cuya regla de valoración está prevista en el artículo 1430 del CC, según el cual “Los jueces estimarán en su oportunidad el mérito de la prueba dicha”. Y esta estimación del mérito de la prueba han de hacerlo los jueces conforme a la regla general de valoración de la sana crítica, prevista en el artículo 507 CPC en concordancia con el 509 CPC.
La guía de la UCAB dice:
El reconocimiento judicial es un examen directo con fines probatorios que son realizados por los auxiliares de justicia o los propios funcionarios judiciales, bien sean permanentes u ocasionales, sobre cosas, lugares o personas con el fin de constatar o aclarar algo.
Tiene como característica fundamental el ser un examen directo ya que no hay intermedio entre el que realiza el examen y lo que se percibe, por lo que no es un ningún modo una prueba indirecta.
El reconocimiento judicial puede ser realizado por diversos personajes:
a.- Por testigos (Auxiliares de Justicia), es un sector de la prueba testimonial (reconocimiento de personas por ejemplo).
b.- Por peritos, el artículo 181 del Código de Comercio establece: "Si el porteador no encontrare a la persona a quien van destinados los objetos, ni a su representante o dependiente, o si en el acto de recibirlo se suscitaren cuestiones por diferencia o avería, el porteador solicitará del Juez de comercio y, a su falta, de cualquier Juez civil, que acuerde el reconocimiento por uno o tres expertos elegidos o juramentados por el mismo Juez; y en su caso, que acuerde el depósito y la venta de la parte de ellos que baste para cubrir el precio del porte."
Su trata pues de un examen director que realiza un funcionario judicial ocasional que está englobado en la prueba de experticia.
c.- Reconocimiento judicial que es el practicado por el Juez con fines probatorios.
2.- TIPOS DE RECONOCIMIENTO JUDICIAL.
En la doctrina se especifican cuatro tipos de reconocimiento judicial.
LA INSPECCION OCULAR.
LA INSPECCION JUDICIAL.
LA RECONSTRUCCION.
3.- CLASIFICACION DEL RECONOCIMIENTO JUDICIAL
3.1.- Reconocimiento Judicial simple: Que es aquel cuando el examen directo con fines probatorios es realizado por el Juez en un acto dedicado exclusivamente a este caso.
3.2.- Reconocimiento Judicial Complejo: Es aquel establecido en el Código de Enjuiciamiento Criminal. El juez va a hacer un reconocimiento judicial y al mismo tiempo, se realiza otra prueba. Hay un conjunto de pruebas en un solo acto y una de ellas es el reconocimiento judicial. Son una excepción consagrada en el CEC, ya que el procedimiento civil no lo contempla.
4.- LA INSPECCION OCULAR.
Está consagrada en el artículo 1.428 del Código Civil: El reconocimiento o inspección ocular puede promoverse como prueba en juicio, para hacer constar las circunstancias o el estado de los lugares o de las cosas que no se pueda o no sea fácil acreditar de otra manera, sin extenderse a apreciaciones que necesiten conocimientos periciales.