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Timestamp: 2018-01-21 10:46:22
Document Index: 125589912

Matched Legal Cases: ['artículo 126', 'artículo 32', 'artículo 54', 'artículo 126', 'artículo 19', 'artículo 6', 'artículo 12', 'artículo 13', 'artículo 6', 'artículo 6', 'artículo 19', 'artículo 6', 'artículo 6', 'artículo 6', 'artículo 6', 'artículo 6']

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- A continuación, corresponde tratar el proyecto de ley, en segundo trámite constitucional, que regula el ejercicio de los derechos a residir, permanecer y trasladarse hacia y desde el territorio especial de Isla de Pascua, con segundo informe de la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización; informe de la Comisión de Hacienda, y urgencia calificada de "discusión inmediata".
Gobierno, Descentralización y Regionalización (segundo): sesión 76ª, en 2 de enero de 2018.
Hacienda: sesión 76ª, en 2 de enero de 2018.
Sesiones 35ª, en 1 de agosto de 2017 (queda aplazada la votación en general); 36ª, en 2 de agosto de 2017 (se aprueba en general).
El señor LABBÉ (Secretario General).- La iniciativa fue aprobada en general en sesión de 2 de agosto del año pasado.
La Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización hace presente que los artículos 32 y 54 son normas de rango orgánico constitucional y todas las enmiendas restantes del proyecto, con excepción del artículo séptimo transitorio, son de quorum calificado, en virtud de lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 126 bis de la Constitución Política de la República.
Dicho órgano técnico deja constancia, para los efectos reglamentarios, de que los artículos 3, 11, 15, 25, 27, 30, 36, 37, 39, 41, 42, 43, 44, 46, 50, 58 y 59 permanentes y los artículos cuarto, quinto y séptimo transitorios no fueron objeto de indicaciones ni de modificaciones; por lo que deben darse por aprobados, salvo que alguna señora Senadora o algún señor Senador, con acuerdo unánime de los presentes, solicite su discusión y votación.
Ahora bien, hay que dejar constancia del quorum respecto de todos ellos -con excepción del artículo séptimo transitorio- porque se trata de normas de quorum calificado, que requieren para su aprobación el voto favorable de 19 señores Senadores.
Con el mismo quorum especial deben ser aprobados en particular los artículos 4, 7, 8, 14, 21, 24, 33 y 40 permanentes y los artículos primero, segundo y tercero transitorios, disposiciones que no tuvieron modificaciones en el segundo informe. El artículo 32 es una norma de rango orgánico constitucional y tampoco sufrió enmiendas en el segundo informe, por lo que requiere, para su aprobación, 21 votos favorables.
La Comisión de Gobierno realizó diversas enmiendas al texto aprobado en general, las cuales aprobó por unanimidad, con excepción de una de ellas, que será puesta en discusión y votación oportunamente.
La Comisión de Hacienda, por su parte, se pronunció acerca de las normas de su competencia y no introdujo modificaciones al texto despachado por la Comisión de Gobierno.
Cabe recordar que las enmiendas unánimes deben ser votadas sin debate, salvo que alguna señora Senadora o algún señor Senador manifieste su intención de impugnar la proposición o existan indicaciones renovadas. Todas las modificaciones unánimes, con excepción de las recaídas en el artículo 54, son normas de quorum calificado, por lo que requieren, para su aprobación, el voto conforme de 19 señores Senadores. La del 54, como ya se dijo, es una norma de rango orgánico constitucional y precisa 21 votos favorables para ser aprobada.
Sus Señorías tienen a la vista un boletín comparado que transcribe el texto aprobado en general, las enmiendas realizadas por la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización y el texto como quedaría de aprobarse tales modificaciones.
De consiguiente, si a Sus Señorías les pareciera, se podría efectuar una sola votación, dejando constancia de los quorums correspondientes, sin perjuicio de votar separadamente la enmienda que fue acordada por mayoría, que sería debatida y votada aparte.
En primer lugar, pido la autorización de la Sala para que ingrese el Subsecretario de Desarrollo Regional y Administrativo, don Ricardo Cifuentes.
El señor MONTES.- ¡Abra la votación, señor Presidente!
El señor PIZARRO.- ¡Sí, Su Señoría!
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- ¿Hay acuerdo para votar en conjunto los artículos que no fueron objeto de modificaciones ni de indicaciones y las enmiendas unánimes?
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Quinteros, para fundar su voto.
El señor QUINTEROS.- Señor Presidente, aprovecho la oportunidad de saludar al señor Subsecretario y a todos los representantes del pueblo rapanui que han venido a ver esta sesión.
Señor Presidente, como se señaló en la discusión en general, este proyecto surge de las reformas constitucionales de los años 2007 y 2012 referidas a los territorios especiales, en particular del artículo 126 bis de la Carta Fundamental, cuyo inciso segundo establece: "Los derechos a residir, permanecer y trasladarse hacia y desde cualquier lugar de la República, garantizados en el numeral 7o del artículo 19, se ejercerán en dichos territorios en la forma que determinen las leyes especiales que regulen su ejercicio, las que deberán ser de quórum calificado.". Así lo ha señalado el señor Secretario.
En virtud de aquellas, la presente iniciativa regula la circulación de personas no pertenecientes al pueblo rapanui que ingresan a la Isla de Pascua; regula su permanencia, la que, por regla general, no podrá extenderse más allá de 30 días, con las excepciones correspondientes, y establece instrumentos técnicos que permitirán medir la capacidad de carga de la isla y adoptar las medidas administrativas de control en caso de superar ciertos límites.
1.- Personas autorizadas para permanecer por sobre el plazo máximo
La Comisión realizó cambios al artículo 6, que se refiere a quienes están autorizados a permanecer por sobre el plazo máximo de treinta días, considerando las distintas situaciones que se plantearon respecto del Derecho de Familia y Laboral.
A modo de ejemplo, en materia de familia se consideró en la regulación a los ascendientes y se releva la relación parental en sí misma. Además, se consideran todas las situaciones legales y de hecho que podrían producirse, procurando no afectar a las familias.
En materia laboral, se precisa que el personal contratado por los órganos del Estado puede serlo en cualquier calidad y, para el caso de personas que cumplan en el territorio especial funciones por cuenta de un concesionario de servicio público o de una empresa que haya celebrado un contrato con el Estado, se considera que él y su familia deberán hacer abandono del territorio especial en el plazo de treinta días por cuenta del concesionario o empresa contratante.
2.- Instrumento de gestión
Se acordó que el plazo establecido en el artículo 12 de la ley en proyecto (inicialmente de cuatro años) será de seis años para dictar el decreto que establece la capacidad de carga demográfica, y el plazo fijado en el artículo 13 (originalmente de ocho años) será de cinco años para que el Ministerio de Interior y Seguridad Pública realice un estudio de gestión de la capacidad de carga demográfica.
Asimismo, se eliminó el artículo incorporado en la Cámara de Diputados mediante el cual se establecía una restricción, no de ingreso, sino de movilidad dentro del territorio, que afectaría incluso a los mismos rapanui.
3.- Otras modificaciones
Se enmienda la nomenclatura a la luz de la legislación sobre elección de gobernadores, motivo por el cual se cambia la expresión "intendente" por "delegado presidencial" y el término "gobernación" por "delegación presidencial".
Se establecen resguardos adicionales para niños, niñas y adolescentes al incorporarse la realización de un informe técnico distinto de un eventual informe técnico del tribunal de familia, pues siempre existe la posibilidad de recurrir a dicha instancia, lo que podría generar una decisión anticipada para un caso particular.
Asimismo, se modifica el procedimiento jurisdiccional considerado tras recoger recomendaciones de la Excelentísima Corte Suprema relativas a la tramitación electrónica y a evitar dilaciones innecesarias.
También se incorpora una nueva facultad para el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones a fin de que, en caso de que se declare latencia o saturación de conformidad con lo dispuesto en los artículos 18 y 20 de la normativa, pueda decretar medidas de restricción a la circulación de vehículos motorizados, excepto los de emergencia, que podrán extenderse hasta el fin de los estados señalados.
Por último, señor Presidente, quiero llamar la atención por un pequeño lapsus que se produjo durante la transcripción del texto de la iniciativa.
El artículo 6 enumera, en cada uno de sus literales, a las personas habilitadas para permanecer más allá del plazo legal de 30 días. Dentro de ellas, se encuentran el padre o madre y el cónyuge de quienes pertenecen al pueblo rapanui. Dicha habilitación se hace extensiva a ciertos parientes de las personas habilitadas.
Cuando se discutió esta norma, la Comisión aprobó reemplazar el término "padres" por "ascendientes" cada vez que se enumeraba a esos parientes en los respectivos literales. Sin embargo, en el informe final no aparece tal sustitución en el literal i), error que debe ser corregido en esta instancia.
Por lo tanto, solicito recabar la unanimidad de la Sala para reemplazar, en el literal i) del artículo 6, la expresión "padres" por "ascendientes".
El señor LAGOS.- Señor Presidente, finalmente estamos votando este proyecto de ley en el Senado.
Recuerdo que hace mucho tiempo aprobamos la reforma constitucional que permite dar un tratamiento especial al derecho de trasladarse, residir y permanecer en Isla de Pascua. Y lo que hace esta iniciativa es regular una excepción muy grande y fuerte a nuestro derecho constitucional para desplazarnos por el territorio nacional.
Las características especiales del lugar (166 kilómetros cuadrados de superficie, su nivel de desarrollo, su flujo turístico y el número de residentes no rapanui que han optado por vivir allí) dieron origen a este proyecto de ley, que constituye, como dije, una excepción muy fuerte al derecho constitucional establecido en el artículo 19, de trasladarse y residir en cualquier parte del territorio nacional.
Sin embargo, se trata de una medida necesaria. Y me parece que se ha hecho un esfuerzo más que genuino para dar cuenta de las realidades de la isla. Por ejemplo -lo mencionó el Senador informante, el colega Quinteros-, cuando se habla del derecho a residir en ella se hace referencia a la etnia rapanui y, desde la perspectiva jurídica, no solo a los matrimonios y acuerdos civiles, sino también a las relaciones de hecho, que son excepcionalmente reguladas en nuestro ordenamiento jurídico en materia de familia. Y la iniciativa toma en cuenta aquello, de manera correcta a mi parecer.
Rapanui requiere medidas excepcionales porque representa una situación excepcional, no solo por donde está ubicada geográficamente (a cinco horas y media, por avión), sino porque posee una cultura distinta, un idioma distinto, un nivel genético distinto al de los chilenos continentales, lo cual hace necesario tomar medidas extremadamente fuertes y diferenciadoras que no se aplican en otra parte del país.
En los escasos minutos que me quedan, quiero manifestar que llegar a este punto ha sido difícil.
Ciertamente, se ha avanzado mucho en los últimos 40 o 50 años, sobre todo a partir de 1964, cuando se produjo un levantamiento que lideraron varios rapanui que hoy están vivos, incluido don Alfonso Rapu. Antes los pascuenses no tenían derecho a tránsito; no podían salir de la isla sin un permiso especial, y tampoco podían hablar en su idioma en las escuelas: únicamente español. Además, solo desde 1966 pudieron adquirir la nacionalidad chilena. O sea, Rapanui era territorio nacional, pero las personas que nacían allí no eran chilenas.
Es lo que ocurría, repito, hasta 1966.
En consecuencia, cuando uno mira lo sucedido en los últimos 50 años, puede decir: "Sí, hubo un avance".
¿Qué ocurre? Que el mismo "desarrollo" que ha tenido la isla requiere medidas excepcionales como las que se plantean en la iniciativa en estudio.
Quiero recordar que para esto se hizo una consulta entre el pueblo rapanui, que ha sido la más concurrida. Hubo otras, relativas a las áreas marinas y al parque, pero la que ha concitado mayor participación y aprobación ha sido aquella sobre la necesidad de establecer o no regulaciones o restricciones -como ustedes las quieran llamar- a la permanencia en dicho territorio insular.
Pues bien, creo que las disposiciones del proyecto consagran excepciones muy acotadas, pero inteligentes y necesarias. Y se incluyen algunas concernientes a la carga demográfica y a la declaración de latencia o saturación. Esto obliga al Estado chileno a realizar un levantamiento periódico para ver cómo está sobrellevando la isla su situación en esta materia.
Termino señalando que voy a votar con alegría las disposiciones del proyecto. Sé que constituyen una restricción, pero, al mismo tiempo, se hacen cargo de una realidad inexorable por la que han transitado otros países de América Latina. Pienso en Brasil, con las islas Fernando de Noronha; en Ecuador, con las islas Galápagos, y en Colombia, con la isla San Andrés.
En consecuencia, esta legislación resulta necesaria, sin perjuicio de que debemos seguir acrecentando un entendimiento para ir generando espacios crecientes que se hagan cargo de las diferencias de Isla de Pascua y permitan dotarla de mayor autonomía, que no es lo mismo que independencia, para la toma de sus decisiones.
Es lo que hace la presente normativa, que por tal motivo voy a aprobar con mucha alegría y mucha satisfacción, señor Presidente.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Agradezco al público su entusiasmo, pero le hago presente que están prohibidas las manifestaciones en la Sala de acuerdo con nuestro Reglamento.
El señor CHAHUÁN.- Iorana te ma'ohi rapa nui.
Ko au nei, ko Francisco Chahuán, he Senaore o korua.
Ko take'a `a e au te korua hauha'a pa he rapa nui, haka tere i te korua huru.
Señor Presidente, este es un proyecto emblemático para Rapanui.
Como indicó el Senador Lagos, hace medio siglo los vecinos de Isla de Pascua eran considerados tan solo un número.
Hace poco conmemoramos los 50 años de la civilidad en dicho territorio especial y, por lo tanto, la plena integración de sus habitantes como ciudadanos con derechos mediante la promulgación de la ley N° 16.441, en la cual el actual Presidente del Senado, don Andrés Zaldívar, seguramente tuvo alguna intervención junto con el Presidente Eduardo Frei Montalva.
Los ciudadanos de Rapanui han tenido un largo anhelo: limitar la carga demográfica ante el aumento exponencial de la población. Por esa razón, hace un tiempo aprobamos una normativa para fijar una excepción a la libertad de movimiento en la isla.
En su oportunidad tal decisión generó un debate importante, ya que algunos plantearon que ello podría ser peligroso respecto de otros territorios. Pero Rapanui posee condiciones excepcionalísimas, que están dadas por distintas variables: la variable poblacional (hemos visto cómo ha crecido el número de habitantes en los últimos años); la variable de la disponibilidad de agua, que también resulta relevante (hemos visto cómo se han ido contaminando las napas subterráneas del lugar); la variable relativa a la disposición final de los residuos, otro tema pendiente, y por último, la variable relacionada con la disponibilidad de energía.
Además, en los últimos meses hemos visto que también ha habido dificultades desde el punto de vista del abastecimiento para la población rapanui, no solo de insumos, sino también de gas. Y eso indica que el aumento exponencial de la población está generando una advertencia en cuanto a la capacidad de carga que tiene la isla para seguir albergando a más gente.
El pueblo rapanui ha levantado algunas demandas que estimamos necesarias y que hemos apoyado.
Primero, la que dice relación con la preservación de la lengua, en lo cual, efectivamente, hoy día tenemos una dificultad. Tal como se ha señalado en este Hemiciclo, debemos reforzar la necesaria preservación de la lengua nativa.
Junto con un grupo de la comunidad cristiana y católica de Rapanui, rescatamos los cantos ancestrales de las nuas y se tradujo una parte del Nuevo Testamento, con el objeto de hacer un aporte a la preservación del idioma.
Igualmente los temas relativos a la administración del parque han sido levantados con mucha fuerza por el pueblo de la isla, a fin de que los recursos que se obtengan del turismo queden en definitiva en el territorio y no se vengan al continente.
También se ha levantado con bastante fuerza la necesidad de mejorar y aumentar la autonomía para la toma de decisiones, cuestión que, por supuesto, apoyamos.
El estatuto especial, otra de las demandas de los pascuenses, sigue durmiendo en el Parlamento, esperando urgencias legislativas.
Y, efectivamente, la comunidad local se ha ido organizando. Las consultas se han hecho cada vez más frecuentes y la participación ha ido in crescendo.
El Estado de Chile tiene una deuda con Rapanui. Y esa deuda no se resuelve tan solo con una ley de residencia, que en todo caso es absolutamente necesaria, sino también con el estatuto especial, que sigue esperando y es parte del anhelo de los habitantes de la isla.
Tuve la oportunidad de integrar la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización que sesionó en el lugar y fue capaz de escuchar al pueblo rapanui en sus demandas. Y este proyecto, con las indicaciones que presentamos, surgidas de la propia discusión que hubo entre los lugareños, responde a tales demandas. Porque, si hay algo de lo cual se quejan siempre, es que se legisla sin escucharlos adecuadamente. Sus habitantes exigen respeto por su identidad.
Hoy día estamos dando un primer paso con relación al pago de una deuda histórica con el pueblo rapanui. No es el último, sino el primero de muchos. El Estado de Chile sigue en deuda.
Voy a aprobar el proyecto, porque en su propia génesis intervino la comunidad de la isla.
¡Maururu hai mahatu! ¡He Senaore a au mo Korua!
¡Iorana ta ma´ohi rapa nui ta´ato´a!
El señor GUILLIER.- Señor Presidente, el proyecto que nos ocupa se funda en una reforma constitucional del año 2007, que creó los territorios especiales de Isla de Pascua y Juan Fernández, y también en la ley N° 20.573, de 2012, que estableció que los derechos, garantizados, a trasladarse a cualquier punto de la República se ejercerían en dichos territorios en la forma que determinaran las leyes especiales que regulan su ejercicio.
Esto se basa en las complejidades de tales territorios, especialmente debido a su aislamiento extremo, su frágil ecosistema y también los importantes flujos humanos que experimentan habitualmente y que hacen necesario establecer una regulación en cuanto a los derechos a residir, permanecer y trasladarse hacia y desde este territorio especial, con excepción de la población originaria.
El proyecto entra a regular la residencia, la permanencia y el traslado hacia y desde la isla y define los instrumentos de gestión de carga demográfica. Este es un concepto nuevo en la legislación y se toma en consideración para de alguna manera afectar el desplazamiento de la población. Establece también los organismos responsables de gestionar estos nuevos instrumentos y contiene algunas disposiciones específicas respecto al transporte de pasajeros hacia y desde este territorio especial.
Se refiere, fundamentalmente, a los extranjeros, a las personas que no pertenecen a la etnia rapanui, y deja específicamente en claro que las personas pertenecientes a dicho pueblo no quedarán afectas a las limitaciones que señala la iniciativa.
Regula, más bien, la circulación de personas que ingresan a Isla de Pascua, estableciendo un registro y un monitoreo, así como requisitos y plazos máximos de permanencia (30 días como regla general).
Norma, específicamente, la permanencia y residencia en el lugar. Dispone que quienes cumplan las calidades habilitantes, basadas en relaciones de familia o laborales o en actividades económicas, no tendrán la restricción de los 30 días, pudiendo permanecer de manera indefinida en este territorio especial mientras dure la calidad habilitante. Por lo tanto, no afecta los derechos del pueblo originario.
Estatuye, asimismo, los instrumentos técnicos para medir la capacidad de carga de la isla y permite a la autoridad monitorear el comportamiento de los flujos de personas. Recordemos que solo el turismo ha aumentado enormemente la cantidad de personas que llegan a este enclave, lo cual ha puesto en riesgo, sin duda, el patrimonio de Rapanui y sus habitantes.
Por consiguiente, se busca hacer operativo un principio que está en la Constitución desde el año 2007, ratificado por una ley de 2012, y que implica reconocer que existen territorios especiales y diferentes dentro del Estado unitario de Chile.
Esta es una ley histórica, porque por primera vez se reconoce un territorio especial desde el punto de vista de la carga demográfica, no obstante que quedaría pendiente otro proyecto que debe complementar la reforma constitucional del año 2007, correspondiente al estatuto especial para Isla de Pascua.
También se establece una relación más igualitaria, de respeto, diálogo y reconocimiento, que acepta las capacidades del pueblo rapanui de gobernarse y que permite generar espacios de autonomía para sus propios asuntos internos.
Por lo tanto, señor Presidente, aprobamos el proyecto, pues consideramos que consagra un principio de reconocimiento a los pueblos originarios y a su derecho de preservar su patrimonio y su territorio.
La señora VON BAER.- Señor Presidente, quiero iniciar mis palabras saludando a los representantes del pueblo rapanui que nos acompañan el día de hoy en las tribunas.
Aprovecho la ocasión para agradecerles, de todo corazón, la hospitalidad que recibimos cuando estuvimos con la Comisión de Gobierno en Isla de Pascua. Para nosotros fue una gran oportunidad para escuchar las distintas inquietudes que este proyecto de ley estaba generando en la comunidad y para conversar sobre las soluciones a las problemáticas que esta legislación estaba planteando.
Y no solo hablamos sobre esta iniciativa. En lo personal, aprendí cómo la coadministración del parque está generando una mejor calidad de vida en el territorio y, sobre todo, una buena administración del parque, constituyendo un ejemplo para otros que existen en el país. Ello significará, quizás, que una buena política pública sea exportada desde Rapanui hacia el continente, porque esta coadministración ha permitido no solo duplicar los ingresos, sino también disponer de mayores recursos para invertir en el propio parque. A mi juicio, es un ejemplo digno de considerar para el resto de Chile.
Hace un par de meses concurrimos, con mucho gusto, con nuestros votos favorables a la aprobación de la idea de legislar sobre este proyecto, ya descrito por los Senadores que me antecedieron en el uso de la palabra.
Tal como se indicó, la iniciativa responde a un anhelo de Isla de Pascua como zona especial, calidad que comparte con Juan Fernández.
Apoyamos este proyecto porque tenemos la convicción de que apunta en la dirección correcta, dando cumplimiento a un mandato constitucional vigente, el cual hasta ahora había sido postergado.
Este es un desafío tremendamente relevante, porque es la primera vez que se legisla respecto a los territorios especiales.
Y en la oportunidad señalamos también que resultaba imprescindible tratar de solucionar ciertos problemas constitucionales y de derecho de familia que fueron expuestos por los invitados en la Comisión de Gobierno.
Dichas problemáticas tenían que ver, primero, con el hecho de que el mandato constitucional está referido solo a regular la libertad de desplazamiento, por lo que este proyecto debía evitar conculcar otras garantías constitucionales, como la libertad de trabajo y la libertad económica.
Entonces, tuvimos que trabajar para ver cómo ajustábamos la necesidad de este territorio especial con la libertad de trabajo y la libertad económica. En la discusión en particular analizamos una fórmula que discutimos también con los representantes del pueblo rapanui y que permitió ajustar el proyecto al texto constitucional vigente, fórmula que fue aprobada por unanimidad en la Comisión de Gobierno y luego en la Comisión de Hacienda.
Además, debimos mejorar la regulación respecto de las relaciones de parentesco para los efectos de la permanencia en Rapanui. Aquí era importante resguardar a las familias. Y esto también era objeto de preocupación para las personas con quienes conversamos en la isla. Tal como señaló la Biblioteca del Congreso Nacional, existían dudas respecto a los padres no rapanui y su permanencia en el territorio, así como con relación a los abuelos y a los hermanos.
Lo anterior fue aclarado y subsanado durante la discusión en particular.
En este sentido, señor Presidente, estamos contentos de aprobar por unanimidad un proyecto de ley que constituye un anhelo para el pueblo rapanui, además de representar el cumplimiento del mandato constitucional para regular la permanencia en la Isla de Pascua como zona especial por ley.
Finalmente, quiero agradecer también al Gobierno por haber recogido todas las indicaciones parlamentarias que enriquecieron esta iniciativa y que, como señalamos, han permitido llegar a un consenso pleno en este Congreso Nacional.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene un minuto más, señora Senadora.
La señora VON BAER.- Señor Presidente, termino diciendo: muchas gracias nuevamente al pueblo rapanui por haber compartido sus enseñanzas, sus experiencias y por haberse dado el tiempo de enriquecer este proyecto de ley.
La señora PÉREZ (doña Lily).- Señor Presidente, tengo la fortuna, el orgullo de conocer Isla de Pasca, y la verdad es que es tan mágica que cuando la gente llega a ella se olvida del mundo. Sin embargo, hay que cuidarla. Porque es refácil hablar de territorios ajenos y decir: "Pero ¿cómo? ¿Van a hacer una ley especial? ¿Quieren tener leyes distintas? ¿Quieren excluirse? ¿No se consideran chilenos?", en fin.
Lo cierto es que Rapanui es un mundo distinto. Hay una cultura, un patrimonio, un medio ambiente que cuidar. Y hemos visto cómo gente que va a hacer turismo, que se instala en la isla no protege, no cautela esto: el patrimonio, la cultura, el arte, la lengua, el idioma, la gente. Y por eso esta iniciativa es tan importante.
Tal como dijo el Senador Chahuán, este es un proyecto de ley que nace de la gente de Rapanui, tiene su origen en la isla. Y tanto el Consejo de Desarrollo como su Consejo de Ancianos, su Alcalde, su Concejo Municipal, su Gobernadora, sus grupos de mujeres, sus agrupaciones, los emprendedores, la gente que es el motor de Rapanui están todos absolutamente de acuerdo en la necesidad de contar con estatutos que rijan y normen la convivencia interna y, también, en que se apruebe esta ley tan importante para el desplazamiento, el ingreso y salida de Isla de Pascua.
Muchos, cuando se tocan estas materias, piensan inmediatamente en autonomía. La autonomía tiene que ver con las cosas que se deciden. ¿Cómo puede ser que en Isla de Pascua la decisión de pavimentar una vía o una calle, por ejemplo, todavía deba ir en consulta al escritorio de Vialidad en Santiago, a miles de kilómetros, con un océano de distancia? Y eso todavía pasa.
Entonces, obviamente, hay un debate muy en ciernes con respecto a todo lo que es su autonomía administrativa o política, y es preciso enfrentar su desarrollo.
Creo también que, como aquí se ha dicho, está pendiente el estatuto. Pero hay otra cosa que quiero comentar: la derogación de los artículos 13° y 14°.
Los artículos 13° y 14° de la Ley Pascua vigente no protegen a nuestras niñas y a nuestras mujeres de Rapanui. Y a mí, como mujer, me importa bastante que nos juguemos siempre por proteger a todos por igual, hombres y mujeres, pero particularmente tenemos que preocuparnos de nuestras niñas, de nuestras mujeres. Ellas no deben quedar en la indefensión, como ocurre hoy día, lamentablemente, por la vigencia de esas normas, que no las protegen de la violencia de carácter sexual ni de la violencia intrafamiliar.
Por esa razón, todavía hay bastante que aportar a Rapanui. Pero yo me alegro y felicito al Senado por estar dando este paso adelante hoy, y les agradezco a todas las autoridades de Rapanui que nos hayan hecho presente, durante todos estos años, sus necesidades, que al final son también nuestras propias necesidades.
El señor NAVARRO.- Señor Presidente, por cierto, saludo a toda la delegación de Rapanui que nos acompaña hoy día en las tribunas. No es fácil llegar al continente. Hay muchísimas dificultades; existe siempre un alto costo. Y tampoco es fácil llegar a Isla de Pascua. Hay, a veces, restricciones de los vuelos y la única comunicación expedita es el avión. Por mar es un viaje largo, tedioso. Por eso, creo que el esfuerzo que han hecho por venir al continente tiene que ser replicado por nuestras autoridades yendo a la isla. Yo espero que la ley se promulgue en Rapanui, en el territorio que va a ser beneficiado con estas medidas, que pueden ser restrictivas de ciertos derechos pero que resultan tremendamente necesarias. Preservar Rapanui es un deber moral, político, ético del Estado de Chile.
La isla se ubica a 3 mil 750 kilómetros de distancia, posee un territorio de 166 kilómetros cuadrados, aunque solo un 26 por ciento de él se halla en manos de los rapanui. El otro 48,17 por ciento es parque nacional.
Este es un tema muy muy importante, porque Rapanui debe ser para los rapanui. Su preservación depende de ellos y también del Estado. Hay más de 25 mil restos arqueológicos en la isla que tienen que ser protegidos por sus habitantes, pero también por el Estado de Chile, por la regulación.
El estatuto especial que ha sido nombrado aquí tiene que ser revisado.
Estando en una gira como Diputado con el entonces Presidente de la Cámara, Pablo Lorenzini, tuvimos la oportunidad de visitar el Parlamento francés con representantes de la Polinesia; y recuerdo -esto fue hace ya dieciséis, dieciocho años- que ingenuamente le pregunté a la Diputada por la Polinesia francesa si conocía Rapanui. Ella me dijo que sí, y le consulté cuántas veces había ido. Tras reflexionar un momento, me contestó: "Unas quince, dieciséis veces". Yo le respondí: "Soy Diputado chileno y he estado solo una vez".
Eso se entiende porque la vinculación natural de Rapanui es con la Polinesia: compiten en los deportes, comparten su cultura ancestral.
Si el Estado de Chile asume a Isla de Pascua como territorio nacional debe responder como Estado. Hasta ahora -concuerdo con ello- tenemos una deuda con Rapanui, y espero que este sea el primer paso para saldarla.
El proyecto de ley tiene múltiples disposiciones. Quiero detenerme solo en una: artículo 6, letra c), el cual establece que los funcionarios públicos designados por el Gobierno en la isla pueden permanecer más tiempo mientras ejerzan sus funciones.
Deseo reclamar que los funcionarios públicos tienen que ser rapanui. Hay profesionales, hay jóvenes que se han formado allí; existe capacidad de administración. Y el Estado debiera procurar que el cien por ciento de los funcionarios públicos fuera de origen rapanui. Esto contribuiría al reconocimiento de su capacidad para gobernar y cuidar su propio territorio. Pensar de un modo distinto sería un error.
Ojalá que el próximo Gobierno recoja lo anterior y que las designaciones en Isla de Pascua correspondan en un elevado porcentaje -ojalá superior al del actual Gobierno- a hombres, mujeres, jóvenes, profesionales y no profesionales; porque para ser autoridad o para ejercer cargos públicos no siempre es necesario un título académico, sino mucha experiencia y en particular hablar el idioma rapanui.
Hace algunos años dimos una lucha por el tema del idioma, ya que quienes hablaban rapanui no eran profesores, y costó bastante convencer al Ministerio de Educación que fueran mujeres que lo hablaran quienes lo enseñaran, aun cuando no tuvieran el título de profesor.
Señor Presidente, existe un gran consenso en este proyecto de ley. Hay otras zonas del mundo, como Islas Galápagos, que lograron lo que se propone hace mucho tiempo. Nosotros llegamos un tanto tarde, pero lo hicimos. Y eso debe ser valorado.
Voy a votar a favor de la iniciativa, porque dignifica a sus habitantes y comienza a saldar una deuda histórica. Será responsabilidad de ellos, pero también de los distintos gobiernos, que efectivamente la isla pueda contar con todas las capacidades, incluso la de autogobernarse, algo a lo que yo aspiro. Hay capacidad para eso, y Chile tiene que entender que se trata de un territorio que anexamos, donde viven compatriotas, que requiere autonomía.
El señor LETELIER.- Señor Presidente, primero, quiero agradecer la lucha del pueblo rapanui por educar a los chilenos para hacernos entender que es un pueblo distinto, que tiene su idiosincrasia, y derecho a ser reconocido y a ejercer sus derechos.
El levantamiento en los sesenta -aquí se relataron algunas de sus causas- apuntó a la búsqueda del respeto a ciertos principios básicos de autodeterminación, y también a la batalla por el idioma.
Hoy este reconocimiento, que parte de una reforma constitucional, apunta a establecer un criterio, que quizás no se ha dicho con la fuerza que corresponde: ¡Rapanui para los rapanuis! Es decir, este es un paso hacia la autodeterminación a mayor nivel; y, a mi juicio, es fundamental que así se entienda.
Yo no quiero entrar en la polémica -algunos se preocupan cuando lo digo-, pero los debates que hay en cierta Comisión de Naciones Unidas respecto del estatus jurídico es uno que se da en el mundo globalizado: asumámoslo y reconozcámoslo.
Este proyecto de ley es un avance que establece parámetros sobre la carga demográfica en una isla que tiene problemas graves con las fuentes de agua dulce; con el manejo de la basura; con la cantidad de autos existentes, que se comienza a transformar en una dificultad; y con cómo efectivamente se logra resolver de mejor manera lo que dice relación con su autodeterminación en varios ámbitos.
La Presidenta Bachelet impulsó la reforma constitucional en su primer Gobierno. Creo que el gesto de entregar en coadministración un parque hace un par de semanas, lo que es fundamental, es también un gesto de reconocimiento de las luchas del pueblo rapanui por afirmar sus capacidades y sus deseos de ejercer grados de autodeterminación importantes.
Considero que esta iniciativa contribuye en el mismo sentido.
Por eso, quiero partir agradeciendo lo que se ha hecho y el esfuerzo por mejorar este proyecto, que al inicio traía algunas deficiencias, pero que a través de un proceso de diálogo ha ido mejorando significativamente.
Espero, señor Presidente, que tengamos la capacidad de no asimilar lo que ocurre en Rapanui con lo que sucede en otros territorios del planeta. Esto no tiene nada que ver con las Islas Galápagos, que no son pobladas. Quizás presenta una similitud con lo que pasó en Machu Picchu, donde se fijaron instrumentos para regular la carga de turistas. Pero esta es la situación de una isla que se encuentra, como muchos dicen, "en el ombligo del mundo", a más de 2 mil 700 kilómetros de cualquier otro territorio; y por ello su excepcionalidad requiere una mirada excepcional, en todas sus dimensiones.
Existen numerosos problemas que van a seguir pendientes respecto del abastecimiento, de la conectividad, del monopolio de la conectividad, entre otros temas.
No obstante, sin duda, esta ley en proyecto, que permite regular el ejercicio de los derechos a residir, a permanecer y a trasladarse hacia y desde el territorio especial de Isla de Pascua es algo fundamental.
Al aprobar esta iniciativa hacemos honor a muchos que antes lucharon por ello y, asimismo, por las actuales generaciones que luchan para que las futuras tengan algo primordial para la identidad de un pueblo, de una comunidad: su territorio. El ejercicio del derecho sobre el territorio es consustancial a un pueblo como el rapanui.
Me siento orgulloso de que hoy estemos aprobando este proyecto, señor Presidente.
La señora GOIC.- Señor Presidente, además de dar a conocer mi agrado por votar favorablemente esta iniciativa, quiero señalar algunas reflexiones acerca de lo que significa en términos de la mirada de desarrollo que asumimos como país: un cambio en el eje.
En una cultura tan centralista avanzamos en una piedra angular respecto del cambio de mirada desde el territorio, desde una lógica de desarrollo sustentable que es compatible si nosotros miramos no solamente el desarrollo económico, sino también la conservación, y entendemos que esta relación virtuosa es imposible si no se toma en cuenta a las comunidades, a quienes habitan en el territorio.
Eso es lo que hacemos acá. Y demostramos que ello es posible sin romper la lógica de un Estado unitario, sin aplastar una cultura tan rica. Y, tal como se ha señalado en diversas intervenciones, empezamos a saldar una deuda con los rapanui. Pero de alguna manera nos subimos al carro del futuro respecto del desarrollo.
Creo que la clave aquí, así como se han tomado otras medidas quizás menos sustantivas en la discusión legislativa, es haber sido muy valientes en el cambio de mirada durante esta Administración. Y quiero reconocer lo que se realizó con el plan especial de zonas extremas, al cambiar la forma en que uno evalúa los proyectos, entendiendo que los territorios son distintos y que el mecanismo que tenemos para evaluar un proyecto no puede ser una camisa de fuerza que impide que el desarrollo se vea asociado a las prioridades de una localidad. También hay que reconocer lo que hacemos tomando medidas administrativas que parecieran a veces romper aquello a lo que estamos acostumbrados.
Yo siempre uso como ejemplo el no haber cambiado la hora en la Región de Magallanes, cuestión que tanto benefició a nuestra zona. Pero no le íbamos a imponer eso, porque nosotros tenemos condiciones de luminosidad distintas, al resto de nuestro país.
Entonces, de alguna manera aquí se sienta un precedente profundamente descentralizador. Lo quiero destacar. Y se hace en diálogo con la comunidad, se hace en diálogo con la familia rapanui en Isla de Pascua, sin imposición, a pesar de que en algunos momentos se hayan generado conflictos.
Esa es la mirada moderna, la mirada de futuro, de sustentabilidad. Así se entiende la mirada moderna, de futuro, de desarrollo.
No obstante, restan tareas por realizar. Este paso es muy importante, pero queda pendiente el diseño institucional. Ese es un desafío, sobre todo ahora que aprobamos la ley que permitirá la elección popular de gobernadores regionales. Habrá que ver cómo convivirán en la isla la autoridad del alcalde con la del gobernador, quien pasa a tener una figura distinta. Habrá que ver cómo esta autoridad responde a las lógicas de las tradiciones, de la cultura de Isla de Pascua y convive con el resto de los territorios de nuestro país.
Nos ha tocado estudiar de cerca la experiencia de las islas Galápagos, que también se encuentran pobladas y poseen una cultura propia. Fue ahí donde dieron inicio a un proceso que les permitió contar con un estatuto especial luego de sufrir una debacle ecológica. Y tuvieron que volver a reconstruir un Patrimonio de la Humanidad en términos de la biodiversidad.
Hemos estudiado la materia con relación a Puerto Williams, porque uno se pregunta cómo le damos valor hoy día a la comunidad yagán, a quien habita en Puerto Williams, que tiene un valor por el solo hecho de vivir allí. Buscamos que no reciba el mismo trato quien va a hacer una inversión en la zona y que viene de afuera. ¡Bienvenida esa inversión! Pero ese inversor debería asociarse, por ejemplo, con alguien que vive en la zona, que habita en el territorio, pero no solo para contratarlo a fin de realizar tareas menores, tal como sucede muchas veces. Esperamos que tal asociación genere una oportunidad de desarrollo para ambas partes, es decir, también para quien tiene la pertinencia en el territorio y su historia ahí. Porque eso implica un valor, incluso, desde el punto de vista económico y de los negocios. Quien reside en la zona debiera ser tan valorado como aquel que viene de afuera trayendo inversión.
Lo anterior requiere apertura, capacidad de buscar fórmulas distintas, de dar vuelta el problema y no buscar las mismas soluciones. Y eso es lo que hace este proyecto.
Quiero terminar felicitando a quienes nos acompañan. En ellos se hallan representados todos los habitantes de Isla de Pascua, toda la comunidad y la familia rapanui, su cultura, su valor. Asimismo, quiero destacar la forma en que han sido capaces de ser parte de este tremendo paso, no solo para ellos, sino para todo nuestro país.
Ojalá que continuemos este proceso, para que la diversidad, la riqueza de Chile se exprese y nos haga avanzar en desarrollo para todos y todas.
El señor BIANCHI.- Señor Presidente, no me voy a referir en detalle al proyecto propiamente tal. Como ya se ha mencionado, la iniciativa regula el ejercicio de los derechos a residir, permanecer y trasladarse hacia y desde el territorio especial de Isla de Pascua.
Yo quiero intervenir en otro sentido.
He tenido el honor de estar en dos oportunidades en la Isla. Y, por lo general, cuando alguien la conoce dice: "Es una isla hermosa". Sin embargo, mi percepción es distinta. Efectivamente, la isla es hermosa. Pero he tenido la posibilidad de conocer a las mujeres y a los hombres de Rapanui. Y si algo puedo decir de ese pueblo sufrido, de ese pueblo que en un momento fue casi extinguido, de ese pueblo que fue sometido por otros Estados, por otros países a tratamientos de esclavos, etcétera, es que lo más hermoso que hay en la isla es precisamente su gente: las mujeres y los hombres que la habitan. He tenido la suerte y el honor de conocer a varias y a varios de ellos.
Yo, perteneciendo a una región extrema, que entiende el aislamiento, que entiende la lejanía, que entiende los problemas que se suscitan en materia de salud, he tenido la suerte de constatar personalmente en Rapanui lo que se hace en cuanto al nuevo hospital, a las operaciones que realizan de manera permanente distintas instituciones en materia de salud.
No obstante, hay carencias, hay situaciones que resolver.
Cuando los rapanui reclaman no lo hacen por puro gusto: ellos lo hacen desde lo que es el verdadero aislamiento, desde lo que significa vivir en una isla, desde lo que puede llegar a representarles el sentirse invadidos. Porque ellos, con su conocimiento, con su forma de ser, solo buscan resguardar un lugar sagrado.
Por lo tanto, solo me asiste el ánimo de manifestarles mi más profundo respeto, mi más profunda admiración, mi más profundo deseo de colaborarles durante todo el tiempo que estemos en el Senado en cada materia que tenga que ver con reivindicarlos, con reclamar los legítimos derechos de los hermanos rapanui.
Hoy día poseo la clara convicción de que si algo debemos hacer como país, como chilenos, es decirles a nuestros hermanos rapanui que pueden tener la más absoluta de las certezas de que este Congreso está plenamente consciente de lo que significa su historia y de la forma en que podemos contribuir con aquellas reivindicaciones tan necesarias.
Voy a colocar un ejemplo doméstico.
Me tocó estar en la Isla cuando jugaba un partido la selección nacional de fútbol. Y yo les preguntaba a ellos: "¿Ustedes ven jugar a la selección de Chile?". ¡Y claro que la ven! ¡La sienten! La gran mayoría de ellos tiene un sentido de pertenencia de ver a la selección chilena. ¿Pero Chile los ha incluido, por ejemplo, en los deportes sabiendo que ellos son expertos en remo, expertos en natación? ¿Alguna vez ha habido una preocupación del Estado chileno en reconocerlos para que tengamos competidores rapanui de elite, que lideren en natación, en remo?
Con el Senador Chahuán elaboramos un proyecto de ley sobre la materia con el objeto de que el Estado chileno reconozca en ellos no solo el sentido de chilenidad, no solo el tenerlos comprometidos, sino el hecho de que se trata de personas que por su condición física y su condición natural serían un tremendo aporte en materia deportiva, intelectual, etcétera.
¡Hermanas y hermanos rapanui, para mí es un honor votar favorablemente este proyecto de ley!
El señor QUINTEROS.- ¿Me permite, señor Presidente?
El señor QUINTEROS.- Señor Presidente, solo deseo recordar que le pedí a la Mesa que recabara la unanimidad de la Sala para que se cambie en la letra i) del artículo 6 la expresión "padres" por "ascendientes".
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- ¿Habría acuerdo en la Sala en el sentido de entender que se vota considerando la modificación que ha señalado el Senador señor Quinteros?
El señor LABBÉ (Secretario General).- Repito: ¿alguna señora Senadora o algún señor Senador no ha emitido su voto?
--Se aprueban los artículos que no fueron objeto de modificaciones ni de indicaciones y las enmiendas unánimes, incluido el cambio en la letra i) del artículo 6, dejándose constancia de que se cumple con los quorums constitucionales requeridos (30 votos a favor).
Votaron las señoras Goic, Muñoz, Lily Pérez, Van Rysselberghe y Von Baer y los señores Araya, Bianchi, Chahuán, Coloma, De Urresti, Espina, García, García-Huidobro, Girardi, Guillier, Lagos, Letelier, Matta, Montes, Navarro, Ossandón, Pérez Varela, Pizarro, Prokurica, Quintana, Quinteros, Tuma, Ignacio Walker, Patricio Walker y Andrés Zaldívar.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Señores Senadores, falta pronunciarse respecto de una modificación que fue aprobada por mayoría.
El señor LABBÉ (Secretario General).- Sus Señorías, la Comisión de Gobierno agregó una letra h), nueva, en el artículo 6, para permitir que los investigadores que se encuentren desarrollando un proyecto de investigación que cuente con el apoyo o patrocinio de una institución de educación superior del país o de CONICYT queden también excepcionados, a fin de que puedan permanecer, al igual que otras personas, más de seis meses en Isla de Pascua.
Debo señalar que la disposición es de quorum calificado, por lo que requiere 19 votos para su aprobación.
La enmienda fue acordada en la Comisión por tres votos a favor y uno en contra.
El señor QUINTEROS.- Señor Presidente, le quiero hacer una consulta.
Habiendo escuchado las intervenciones de varios colegas, propongo que aprobemos esta norma con la misma votación anterior.
El señor BIANCHI.- ¡Buena sugerencia!
El señor CHAHUÁN.- Sí, señor Presidente. "Si le parece".
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Si le parece a la Sala, se aprobará con la misma votación.
--Se aprueba con la misma votación anterior (30 votos) la letra h), nueva, del artículo 6, dejándose constancia de que se cumple con el quorum constitucional requerido, y queda despachado el proyecto en este trámite.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Deseo felicitar a la delegación de Isla de Pascua que hoy nos acompaña.
Este es un paso más que dan en las aspiraciones que tienen como pueblo pascuense.
Espero que retornen y lo pasen bien.
Solicito autorización de la Sala para que me remplace el Senador señor Montes, pues debo despedir a la delegación de Isla de Pascua.
--Pasa a dirigir la sesión, en calidad de Presidente accidental, el Senador señor Montes.