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Timestamp: 2019-05-24 20:14:48
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Matched Legal Cases: ['artículo 34', 'artículo 8', 'artículo 32', 'artículo 54', 'artículo 32', 'artículo 54', 'artículo 54', 'e contrario', 'artículo 74', 'artículo 5']

Diario de Sesión: Sesión Especial N°26
ANÁLISIS DE LA TRAMITACIÓN DEL ACUERDO TRANSPACÍFICO DE LIBRE COMERCIO
INTERVENCIÓN : Felipe De Mussy Hiriart
Sesión 26ª, en martes 19 de mayo de 2015
(Especial, de 16.06 a 18.15 horas)
I.- ASISTENCIA5
II.- APERTURA DE LA SESIÓN9
III.- ACTAS9
IV.- CUENTA9
V.- OBJETO DE LA SESIÓN11
ANÁLISIS DE LA TRAMITACIÓN DEL ACUERDO TRANSPACÍFICO DE LIBRE COMERCIO11
VI.- DOCUMENTOS DE LA CUENTA45
1.- MENSAJE DE S. E. LA PRESIDENTA DE LA REPÚBLICA POR EL CUAL DA INICIO A LA TRAMITACIÓN DEL PROYECTO SOBRE "REFORMA CONSTITUCIONAL QUE OTORGA AUTONOMÍA CONSTITUCIONAL AL SERVICIO ELECTORAL". (BOLETÍN N° 10055-07)45
2.- OFICIO DEL SENADO. (BOLETÍN N° 9899-05)47
VII.- OTROS DOCUMENTOS DE LA CUENTA.
1.- Oficios:
-De la Presidencia de la Cámara de Diputados por el cual se comunica que la diputada señora Sabat reemplazará a la diputada señora Núñez, doña Paulina, en la reunión de ParlAmerica, a realizarse en Buenos Aires, Argentina; y que el diputado señor Santana reemplazará al diputado señor Kast, don Felipe, en el Foro Parlamentario de Gestión para Resultados en el Desarrollo, del Banco Interamericano de Desarrollo, en conjunto con el Congreso de la República de Colombia, a realizarse en Bogotá (89).
-De la Presidencia de la Cámara de Diputados por el cual se comunica que la diputada señora Girardi y el diputado señor Paulsen concurrirán, respectivamente, a la Comisión de Salud y a la Comisión de Equidad y Género, Niñez y Juventud, ambas del Parlamento Latinoamericano (Parlatino), que sesionarán en Cuba, los días 5 y 6 de junio de 2015. (90).
-Del Presidente de la Cámara de Diputados por el cual procede a declarar inadmisible la moción del diputado señor Rivas que “Crea un nuevo sistema y marco regulatorio para la propaganda electoral”, por cuanto incide en materias que son de iniciativa exclusiva del Presidente de la República, al asignar y suprimir funciones del Servicio Electoral, a la vez que se comprometen recursos fiscales para costear los gastos de propaganda electoral, lo que se vincula con la administración financiera o presupuestaria del Estado. (04/2015).
-De la Directora (S) del Servicio Electoral, mediante el cual certifica que la candidatura a diputado del señor Jorge Insunza Gregorio de las Heras fue declarada por el Pacto “Nueva Mayoría”, en calidad de afiliado al Partido Por la Democracia.
-Del diputado señor Lorenzini por la cual informa, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 34 del Reglamento de la Corporación, que se ausentará del país por un plazo inferior a treinta días, a contar del 29 de mayo de 2015, para dirigirse a Europa.
-Auth Stewart, PepeP
-Lorenzini Basso, Pablo-
-Concurrieron, además, el ministro de Relaciones Exteriores, señor Heraldo Muñoz Valenzuela; el ministro secretario general de Gobierno, señor Marcelo Díaz Díaz; el ministro secretario general de la Presidencia, señor Jorge Insunza Gregorio de Las Heras, y el subsecretario de Relaciones Exteriores, señor Edgardo Riveros Marín.
-Asistió, además, el director general de Relaciones Económicas Internacionales, señor Andrés Rebolledo Smitmans.
-Se contó con la asistencia, también, del senador señor Eugenio Tuma Zedán.
-Con permiso constitucional: Los diputados señores Felipe Kast Sommerhoff e Issa Kort Garriga.
-Con licencia médica: El diputado señor José Pérez Arriagada.
-Con impedimento grave: El diputado señor Carlos Jarpa Wevar.-
-Se abrió la sesión a las 16.06 horas.
El acta de la sesión 18ª se declara aprobada.
El acta de la sesión 19ª queda a disposición de las señoras diputadas y de los señores diputados.
El señor EDWARDS .-
Tiene la palabra el diputado señor José Manuel Edwards .
Señor Presidente, quiero preguntar si en nuestro Reglamento existe algún código que establezca cómo debemos vestirnos para concurrir a esta Sala. Si existe, se debe aplicar y los diputados deberán vestirse como corresponde. Si no existe, usted lo dirá, pero exijo que se aplique el Reglamento.
Diputado señor Edwards , para su información y la de todos los colegas, la única expresión al respecto indica que debe existir un vestir con decoro.
El tema se ha planteado en los Comités, se está revisando y sacaremos alguna conclusión definitiva respecto de ese punto; sin embargo, hasta el momento, no tenemos un precepto completamente definido.
Así las cosas, los diputados podemos venir vestidos de cualquier manera, incluso, con leyendas políticas en las vestimentas. Lo reitero, porque es importante que haya claridad respecto de cómo debemos estar vestidos dentro del hemiciclo.
Por el momento, la situación es así. Esperamos que exista un precepto definitivo que se resuelva en la instancia pertinente, que es en reunión de Comités. También es necesario regular el tema de los carteles y de cualquier manifestación que se haga dentro de la Sala, pues probablemente ninguna de ellas debería realizarse. Repito, es un tema que los Comités van a resolver en el momento oportuno.
El señor CHAHIN .-
Señor Presidente, ¿puede informarle al diputado Edwards que esta es una Cámara política?
Señor Presidente, solo para hacer presente que la ausencia de los miembros de la Comisión de Constitución durante esta sesión se deberá, exclusivamente, a que estamos abordando un proyecto de reforma constitucional relacionado con la convocatoria a plebiscitos nacionales.
Diputado señor Saffirio , le agradezco la precisión.
Las comisiones están sesionando y viendo temas importantes en virtud de sus competencias.
Tiene la palabra el diputado Gabriel Silber .
El señor SILBER .-
Señor Presidente, los miembros de la Comisión Investigadora del caso Caval nos habíamos convocado para sesionar mañana a las 17.00 horas. Sin embargo, ha llegado una citación para una sesión de Sala, de carácter legislativo, mañana en la tarde.
Por tanto, solicito que recabe la unanimidad de la Sala para que se autorice a la comisión a sesionar a la hora en que fue citada.
Señor diputado, no hay unanimidad para su solicitud.
Por lo tanto, sigue en vigor la citación a la sesión especial de Sala que se celebrará mañana a partir de las 15.30 horas.
La presente sesión tiene por objeto analizar la tramitación del Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio, conocido como TPP por su sigla en inglés.
A esta sesión han sido invitados el ministro de Relaciones Exteriores, la ministra de Salud, la directora del Fondo Nacional de Salud y el director general de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Se han excusado de asistir el ministro de Salud subrogante y la directora del Fondo Nacional de Salud por encontrarse participando en el Senado en la discusión del proyecto de ley conocido como Ricarte Soto.
Damos la más cordial bienvenida al ministro de Relaciones Exteriores, don Heraldo Muñoz ; al subsecretario de esa cartera, don Edgardo Riveros , y al director general de Relaciones Económicas Internacionales, don Andrés Rebolledo .
En el tiempo previo de 15 minutos, que corresponde al Comité del Partido Socialista, tiene la palabra el diputado señor Giorgio Jackson .
Señor Presidente, por su intermedio, quiero saludar al ministro y al subsecretario de Relaciones Exteriores y agradecer al Comité del Partido Socialista que me haya cedido estos minutos.
La sesión especial de hoy ha sido convocada con el objeto de analizar la tramitación del Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio y conocer el estado de las negociaciones del mismo, conocido como TPP por su sigla en inglés. En ese acuerdo participan Japón , Australia , Nueva Zelanda, Malasia , Brunei , Singapur , Vietnam , Canadá , Estados Unidos de América y los latinoamericanos México, Perú y Chile.
Las primeras negociaciones formales comenzaron en 2008, hace siete años, impulsadas principalmente por Estados Unidos de América, y fueron motivadas como un intento de abrir canales comerciales multilaterales entre países con costas en el océano Pacífico.
También es interpretado por algunos cientistas políticos como un acuerdo para fortalecer la posición económica y geopolítica de Estados Unidos, reuniendo a cerca del 40 por ciento del producto interno bruto mundial, en oposición al grupo de países Brics -Brasil, Rusia , India , China y Sudáfrica - y su creciente influencia en los mercados globales.
Chile ha participado desde el comienzo en esas negociaciones, a pesar de tener tratados de libre comercio vigentes con los 11 países involucrados en las negociaciones del Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio.
Un tema que ha generado polémica es la llamada cláusula de reserva. Ella impide tener una discusión abierta y democrática, lo que va en contra de los principios generales de transparencia y de las normas específicas relacionadas con los tratados, recogidas en el inciso segundo del artículo 8°; en el número 15° del artículo 32, y en el inciso noveno del número 1) del artículo 54, todas de la Constitución Política de la República.
En relación con las atribuciones constitucionales, según el número 15° del artículo 32 de la Constitución, la Presidenta de la República está facultada para “Conducir las relaciones políticas con las potencias extranjeras y organismos internacionales, y llevar a cabo las negociaciones; concluir, firmar y ratificar los tratados que estime convenientes para los intereses del país, los que deberán ser sometidos a la aprobación del Congreso conforme a lo prescrito en el artículo 54 Nº 1º.”.
Por su parte, el Congreso Nacional, según lo dispuesto en el número 1) del artículo 54 de la Constitución, deberá “Aprobar o desechar los tratados internacionales que le presentare el Presidente de la República antes de su ratificación.”.
En consideración a estas atribuciones se ha solicitado convocar a esta sesión especial, no solo para cumplir nuestro rol fiscalizador, sino, en especial, para no ser considerados meros buzones de correo a los que les llega un tratado para responder con un sí o con un no, sino que actuamos por el genuino interés por el bienestar de nuestros representados y de las posibles consecuencias que un tratado como el mencionado pudiera traerles.
Con respecto a la evolución de la discusión, durante el gobierno del Presidente Piñera se continuaron las negociaciones con una marcada opinión política por parte del Ejecutivo. El mismo ex-Presidente señaló en su momento: “El TPP puede ser el mayor acuerdo regional de comercio libre en el mundo.”. Incluso, su gobierno manifestó la intención explícita de cerrar este acuerdo en forma previa a la cumbre de la APEC de 2013.
Durante ese mismo año, Michelle Bachelet , entonces candidata a la presidencia, a través de su programa de gobierno, expresaba a la ciudadanía: “Tenemos preocupación ante la urgencia por negociar el acuerdo Transpacific Partnership (TPP). Para velar por el interés de Chile se debe hacer una revisión exhaustiva de sus alcances e implicaciones. Para nuestro país es prioritario impedir aspectos cuestionables que pudieran surgir en este acuerdo, pues, mal manejado, se transformaría en una renegociación indirecta de nuestro TLC con EEUU, debilitando acuerdos ya establecidos en materia de propiedad intelectual, farmacéuticos, compras públicas, servicios e inversiones, o llevaría a la instalación de nuevas normas en el sector financiero.”.
De esa manera, a través del programa de gobierno, la entonces candidata y hoy Presidenta Michelle Bachelet se desmarcaba de una discusión y polémica que se generó en torno de la pronta aprobación del TPP.
Incluso, en entrevista con radio Cooperativa , el canciller Heraldo Muñoz declaró que Chile estudiaría con detención las negociaciones del Acuerdo Transpacífico, pues dijo: “Vamos a ver la letra chica de lo que se ha estado negociando en el gobierno anterior y vamos a responder de acuerdo a nuestros intereses nacionales.”.
¿Qué pasó entremedio? ¿El gobierno se convenció de lo contrario? Al parecer así fue, pero a nadie se ha informado de los motivos. Esa es una de las razones por las cuales se citó a esta sesión especial.
A continuación, voy a señalar algunos antecedentes que quiero aportar.
Hace algunos meses, el canciller Muñoz expuso en su cuenta pública anual que este tratado tendría un avance de alrededor de 70 por ciento y que, probablemente, sería firmado a mediados de este año si todo continuaba de la misma manera.
El Ministerio de Salud manifestó a la prensa su preocupación ante la firma de este tratado, debido a los potenciales perjuicios que traería para algunas políticas sanitarias, sobre todo las que involucran a los medicamentos.
Por su parte, el gobierno de Estados Unidos de América está presionando a su Congreso para aprobar el TPA - Trade Promotion Authority -, una especie de fast track que delega la responsabilidad al Presidente de los Estados Unidos para tramitar expeditamente los tratados comerciales. A pesar de su reciente rechazo en el Senado, la semana pasada, se habría llegado a un acuerdo para dar luz verde a dicho fast track en las próximas semanas o meses.
La ronda final de los grupos negociadores se estaría efectuando en estos momentos, desde el 14 al 25 del presente mes, en Guam, una isla bastante remota del Pacífico.
En ese marco se da la presente sesión especial, la cual fue solicitada debido a las dudas y polémicas que han despertado estos temas y a que el Congreso debe ratificar dichos tratados en forma posterior.
Nos encantaría conocer con antelación cuáles podrían ser los alcances de las políticas públicas que estamos legislando. ¿Cuál es el costo que debemos pagar por los posibles beneficios aún desconocidos?
Con respecto a la participación y a algunos temas que han estado ocultos, durante estos siete años la mayor parte de la discusión ha sido secreta, salvo trascendidos de prensa o filtraciones de textos parciales a través de Wikileaks.
A partir del año pasado, se abrió una valorable instancia llamada Cuarto Adjunto, que felicitamos y saludamos, donde la sociedad civil podía obtener cierta información. Sin embargo, solo se debatían contenidos generales y se respondían preguntas específicas que eran muy difíciles de predecir o anticipar, por lo cual ha creado algunas insatisfacciones entre la sociedad civil que ha participado.
Además, a esas alturas se trataba de las últimas instancias, en las que no era posible una real incidencia, debido a que la mayoría de los temas ya habían sido zanjados en las negociaciones previas. En consecuencia, esto no se entiende como una participación ciudadana incidente, sino meramente consultiva y sin capacidad de revertir la agenda del acuerdo.
Aquí han tenido un rol esencial las organizaciones dedicadas a informar a la comunidad sobre los contenidos del Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio. En especial, en Chile, le debemos mucho a la ONG Derechos Digitales, a Chile Sustentable y a la ONG Políticas Farmacéuticas, que desde hace años han levantado alertas sobre la falta de información y los contenidos del tratado.
Al finalizar, quiero dar cuenta de algunas polémicas específicas referidas a los contenidos más discutibles del tratado, que quiero dejar instaladas para resolverlas durante el debate. A saber, todo tratado implica quedar vinculado con otros países; pero este podría convertirse en una absoluta cesión de soberanía legislativa y regulatoria.
Por un lado, Estados Unidos tiene un mecanismo llamado “certificación”, que le permite controlar las medidas que tome o deje de tomar un país, determinando, de acuerdo a su criterio, si cumple con lo exigido por el tratado. Caso dramático fue el de Colombia, donde los parlamentarios colombianos se vieron obligados a ratificar leyes redactadas por comisiones de expertos estadounidenses.
Por lo tanto, pido al canciller, por su intermedio, señor Presidente, que nos aclare el sentido de la certificación y cómo podría afectar nuestra soberanía.
Por otro lado, el Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio establece paneles internacionales que, sin tener legitimidad democrática, intervienen en las medidas que Chile tome o pueda tomar, bajo el alegato de que violan o menoscaban “los efectos esperados” del tratado.
¿Cómo no se afectará las políticas públicas si también se regula, por ejemplo, a las empresas del Estado? Se restringirán las políticas que adopte el Estado de Chile en torno a sus empresas públicas, a la adquisición de estas y al impulso que se les imprima por vía de subsidio.
Sobre internet, no se sabe cómo terminarán las negociaciones. Se podría perder la protección de los usuarios que publican contenidos libremente y ser bajados sin notificación judicial, lo cual afectaría gravemente los principios básicos de esa plataforma y los derechos digitales.
Por otra parte, algunos medicamentos podrían sufrir grandes alzas en sus precios, hasta de 70 millones de dólares anuales, según estimaciones de la Fundación IPharma. En momentos en que como Estado intentamos asumir compromisos respecto del cuidado de enfermedades raras y sus medicamentos, esto podría ser un potencial riesgo, no solo para los ciudadanos, sino también para las arcas fiscales y las obligaciones que contraigamos en materia de políticas sanitarias.
Desde el punto de vista del medio ambiente, no se contempla para efectos de este tratado comercial el Convenio de Diversidad Biológica (CBD).
En resumidas cuentas, el fondo y la forma como se ha negociado el Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio nos deja llenos de dudas. Por ejemplo, queremos que el Ejecutivo nos dé a conocer cuáles son los pros y los contras de participar o de restarnos del Acuerdo.
El desconocimiento del contenido de la mayoría de los capítulos nos hace preguntarnos si existe una evaluación económica del tema y qué seguridades nos da el gobierno de que será positivo para el país.
¿Los plazos estipulados para su firma son autoimpuestos o dependen de las presiones que ejerza Estados Unidos de América?
Asumimos que la negociación busca el mayor beneficio posible para Chile; pero, ¿cuáles son los rangos o parámetros para establecer que dicha negociación será un éxito o un fracaso? Nos gustaría conocer de antemano esos parámetros, de manera de evaluar el tratado.
En estos momentos se está desarrollando una ronda de negociaciones, pero no tenemos idea de cuáles son las directrices políticas y los objetivos perseguidos por los grupos negociadores enviados por Chile. Por eso solicito información al respecto.
Por todas estas consideraciones, en esta sesión especial pedimos aprobar un proyecto de resolución para solicitar a su excelencia la Presidenta de la República que, previo a la decisión de suscribir el Acuerdo de Asociación Transpacífico, más conocido como TPP, acredite públicamente que traerá beneficio económico concreto a nuestro país, que no provocará perjuicio en el ámbito de la cultura, que no habrá alzas de precio en los productos farmacéuticos ni cesión de soberanía regulatoria a otros países u organismos internacionales sobre nuestra legislación interna, y que se lleve a cabo un debate público sobre las consecuencias que podría traer su suscripción.
En el tiempo de la bancada del Partido Demócrata Cristiano, tiene la palabra el diputado señor Víctor Torres .
Señor Presidente, en primer lugar, por su intermedio, quiero saludar al ministro de Relaciones Exteriores y al subsecretario de esa cartera, quienes nos acompañan en esta sesión especial que tiene por objeto analizar la tramitación del Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio, conocido como TPP por su sigla en inglés.
En verdad, si bien las razones dadas por la ministra de Salud para estar ausente de esta sesión son completamente atendibles y comprensibles, hubiera sido positivo escuchar su posición respecto, al menos, de algunos temores que han surgido en torno a trascendidos sobre este proceso de negociación, por cuanto, al desconocer el detalle, los mismos podrían generar ruidos indeseados. De hecho, una de las razones por las cuales no está presente la ministra de Salud tiene que ver con la discusión, en el Senado, de la ley “Ricarte Soto”, que tiene como objetivo financiar enfermedades cuyos tratamientos son considerados de alto costo, por lo que se hace necesario sufragar la utilización de medicamentos cuyos valores son altísimos.
Hace un rato, el diputado Matías Walker nos comentó que determinados laboratorios han aumentado en más de ciento por ciento el precio de medicamentos utilizados en el tratamiento de algunas enfermedades, justo en momentos en que el Estado de Chile se embarca en una política pública destinada a subsidiar los valores de dichos procedimientos médicos. Ciertamente, perjudican el acceso a las medicinas, pero, aun más, impactarán en el erario nacional, como dijo el diputado Jackson .
En momentos en que discutimos políticas públicas tendientes a mejorar el acceso a los medicamentos mediante su financiamiento por el Estado, y también políticas -originadas durante el gobierno anterior- para establecer mínimos de calidad de los mismos, para contar con una mayor cantidad de ellos y hacerlos más accesibles a la ciudadanía -toda vez que se implementó la política de medicamentos bioequivalentes-, si fueran ciertas las normas que considera el TPP, que amplía los derechos de propiedad intelectual en relación con los de los laboratorios internacionales, se generaría un impacto no menor, tanto en los precios como en el acceso a los medicamentos comprendidos en el proyecto de ley “Ricarte Soto”. La preocupación ya está instalada respecto de aquellos medicamentos que hoy incluso son de uso frecuente, pues ya tienen un período garantizado de exclusividad al interior del territorio nacional. Más aún, se profundiza esta preocupación cuando hablamos de medicamentos de última generación, utilizados en el tratamiento de enfermedades complejas.
Por lo tanto, al menos en lo que a mi preocupación respecta, quiero saber cuál será la postura del gobierno de Chile en la materia. Si la información que manejamos es efectiva, la firma, al menos de este punto del acuerdo, sería altamente perjudicial, tanto para los chilenos y chilenas que requieren de determinados medicamentos como para el Estado de Chile, que avanza día tras día en políticas de financiamiento de los mismos, para salvar vidas o mejorar las condiciones vitales de muchos pacientes.
Tiene la palabra, por tres minutos, la diputada señora Karla Rubilar .
Señor Presidente, no es baladí que hoy en la Cámara de Diputados estemos hablando de TPP y de linkage, mientras que en el Senado se esté discutiendo la denominada ley “ Ricarte Soto ”, que busca dar protección financiera a quienes deben costear tratamientos y medicamentos carísimos. Hasta hoy estamos discutiendo el tema de los estudios clínicos y, probablemente, debatiremos el tema de la propiedad intelectual y lo que se quiere hacer a través del TPP.
Se habla de un posible abuso del sistema de patentes, que podría encarecer, según algunos estudios, hasta en 40 por ciento el costo de los medicamentos e impedir el acceso de los medicamentos genéricos al mercado.
El Estado ha definido políticas públicas para avanzar hacia un mercado que permita tener medicamentos genéricos seguros, baratos y asequibles a la población. En ese sentido, hemos hecho modificaciones a la ley de fármacos y al reglamento de farmacias, y hoy se discute la llamada ley Luis Ricarte Soto , que si bien espero que sea perfeccionada, es ya un gran avance.
Señor Presidente, por su intermedio, quiero consultar al ministro de Relaciones Exteriores qué efecto tendrá sobre los medicamentos la aprobación del TPP. ¿Tenemos la posibilidad de hacer reservas respecto de este tratado y qué significa hacerlas?
Se plantea ir más allá del tratado de libre comercio con Estados Unidos de América en materia de patentes de fármacos. Hoy nos rigen las patentes industriales por veinte años, con el fin de recuperar los costos de la investigación, más cinco años para evitar la divulgación. La extensión de esos plazos afectará, quiéralo o no.
Además, hay otro factor a considerar, pues se genera una discriminación al crearse un linkage para Chile diferente al de Estados Unidos de América, que tiene dos ejes, y Chile uno solo.
Señor Presidente, por su intermedio, la otra pregunta que quiero realizar al ministro es qué vamos a hacer si aprobamos el TPP para que ello no signifique un aumento en el costo de los medicamentos. ¿El Ejecutivo ha tomado medidas para evitar que eso pase? ¿De qué manera influirá el ingreso de Chile al TPP en el acceso a los medicamentos y en la política de medicamentos genéricos?
Tiene la palabra, hasta por cinco minutos, el diputado señor Pepe Auth .
Señor Presidente, considerando el nivel de apertura e integración al mundo de nuestro país, siento que hablar desde el temor es una ruta equivocada.
Chile es probablemente el país con mayores niveles de integración y que ha obtenido mayores beneficios de su integración al mundo. Somos uno de los países que ha firmado más tratados de libre comercio con otras naciones.
El acuerdo que se discute hoy forma parte de la decisión que tomó Chile de integrarse al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). En realidad, deriva de un acuerdo estratégico Transpacífico de Libre Comercio, que inició sus negociaciones en 2010 e incorpora a doce países, incluyendo a Chile.
Tal como lo señaló el diputado Jackson , hemos firmado tratados de libre comercio con una gran cantidad de países. Sin embargo, el hecho de tener tratados de libre comercio con todos los países, salvo uno, de los que formarán parte de este acuerdo superior, hace todavía más obligatorio concurrir a esa integración.
Ahora bien, es posible que respecto de Japón, con el que se firmó un tratado de libre comercio y es uno de nuestros principales socios desde el punto de vista del intercambio económico, este acuerdo pudiera generar condiciones que hagan más favorable el intercambio comercial con dicho país.
Tengo plena confianza en el equipo del Ministerio de Relaciones Exteriores, que preside don Heraldo Muñoz , no solo para resolver nuestros conflictos limítrofes, sino también para aprovechar nuestras oportunidades para suscribir tratados comerciales que originen más beneficios que costos. Repito, Chile ha tenido un crecimiento muy significativo a partir de los tratados de libre comercio firmados.
No obstante lo anterior, tengo algunas preguntas. La primera es sobre el nivel y las características de cumplimiento de lo que la Cancillería, y en particular la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores, conceptualizó como el Cuarto Adjunto, es decir, la participación de la sociedad civil en el análisis de las conveniencias sobre los distintos ámbitos en que esto puede tener impacto. Mi pregunta al canciller, por su intermedio, señor Presidente, es qué análisis realiza respecto del impacto de esta integración en el acceso al conocimiento y a la cultura.
Otros colegas ya se han referido al tema de los medicamentos genéricos, al uso y abuso de las patentes, a los derechos de los consumidores y a la difusión de los derechos humanos a través de internet. Nuestra aproximación es desde la voluntad de integración. En ese sentido, en mi caso, no concurriría a un debate sobre el TPP llevando una camiseta con una leyenda que dijera “Sí al TPP” o “No al TPP”, porque aquí se convoca no a rechazar el TPP, sino a discutir la conveniencia de participar en él.
Entonces, si desde el momento en que nos sentamos tenemos tomada nuestra decisión de rechazar la posibilidad de niveles de integración superior en el ámbito mundial, creo que no es el modo ni la actitud con la que debemos abordar esta materia. Eso es -imagino- lo que la mayoría de la Cámara suscribe.
Señor Presidente, tal como lo han dicho algunos diputados, Chile realiza negociaciones para integrarse a un acuerdo multilateral con Estados Unidos de América y con otros países de la región del Asia Pacífico, el llamado Acuerdo Estratégico Transpacífico de Libre Comercio (TPP).
La mayor parte de la población chilena, y en particular los parlamentarios, hemos tenido escasa información de lo que ha ocurrido durante este proceso y de los textos de la negociación.
El Congreso Nacional es el órgano encargado de ratificar este tratado y de aprobar las leyes para su implementación. Sin embargo, cuando la discusión se da respecto de cada una de estas normativas, el Congreso solo podrá aprobarlo o rechazarlo, porque no vamos a tener espacio para un debate informado que nos permita entregar opiniones en torno de los elementos que se están discutiendo, en particular respecto de los temas que nos preocupan.
Mis colegas lo han dicho: hoy no disponemos de elementos específicos y queremos tener una mayor claridad acerca de lo que se está debatiendo. ¿Qué busca el país y qué gana Chile con un tratado como este? Lo pregunto porque los trascendidos e informaciones obtenidos desde la sociedad civil y economistas calificados permiten formular críticas bastante contundentes y complejas en temas relacionados con el medio ambiente, la cultura y la salud.
Quiero detenerme en algunos de esos aspectos -fueron mencionados con mucha responsabilidad por algunos colegas, entre ellos, el diputado Víctor Torres -, porque quienes formamos parte de la Comisión de Salud nos hemos preocupado, a lo menos, de informarnos,
dentro de las posibilidades que tenemos, respecto de varios de ellos. Es más, a pesar de desconocer los términos precisos de los textos del acuerdo, hemos hecho ciertas consultas al Ministerio de Salud y leído algunas filtraciones que han salido en la prensa y en distintos medios de comunicación digital. Esa información nos muestra que el capítulo de propiedad intelectual propuesto por Estados Unidos de América obligaría a Chile a realizar profundos cambios en su actual legislación sobre patentes, y, lo que es aún más grave, la concentración monopólica de poder en las grandes empresas farmacéuticas sería todavía mayor a la existente.
Sabemos que en Chile la situación en materia de salud es grave. En ese sentido, vemos cómo todos los días los ciudadanos tienen problemas para acceder a los medicamentos.
Lo manifestó claramente la diputada Rubilar : sería una gran contradicción que el país incentivara la aprobación y firma de un tratado que perjudica el acceso e incrementa el costo de los medicamentos, mientras nos encontramos aprobando la ley en proyecto que crea un fondo especial para aquellas personas que por años han tenido que hacer completadas y bingos para acceder a los medicamentos que necesitan para tratar sus enfermedades, algunas de las cuales son de alto costo.
Ha trascendido, por ejemplo, que existe el riesgo de que se extienda la protección de datos de los productos farmacéuticos hasta 12 años, plazo que actualmente en Chile es solo de cinco. Eso impediría el desarrollo de la competencia de genéricos y biológicos precisamente respecto de los fármacos utilizados en el tratamiento de las enfermedades de alto costo.
Los derechos de propiedad intelectual arriesgan la extensión de su exclusividad a más de setenta años. Con ello, la industria cultural experimentará modificaciones que hasta el momento no han sido previstas.
Esos son algunos de los aspectos del tratado que han trascendido y que no podemos dejar de poner sobre la mesa en esta discusión.
Por tal razón, en esta Sala nos parece importante hacer las preguntas necesarias para poder aclarar tales materias antes de que debamos hacer el debate correspondiente. Antes de que solo tengamos votar -decir “sí” o “no”-, es preciso que desde el gobierno se nos pueda explicar, con los elementos que el país les ha entregado en cuanto a nuestra realidad, en qué beneficia a nuestro país, desde todas las perspectivas, un tratado como este.
Ello, porque como manifestó el diputado Auth , cuando se trata de perder o ganar en una negociación, uno puede entender que haya elementos que es posible dejar de lado; pero existen otros que no son transables, entre ellos la salud, que no se transa, mucho menos en lo relativo al acceso a los medicamentos, problema que nuestra ciudadanía sufre cotidianamente.
En el tiempo del Comité Radical Social Demócrata, tiene la palabra el diputado señor Alberto Robles .
Señor Presidente, primero que todo, quiero agradecer la presencia del ministro y el subsecretario de Relaciones Exteriores y del director general de Direcon.
Esperamos que la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales se convierta pronto en una subsecretaría. Lo hemos planteado en otras oportunidades, y creemos que debemos avanzar hacia ello. Sería fantástico que pudiéramos relevar el rol que cumple dicha entidad, sobre todo porque un país abierto al mundo necesariamente debe tener una política económica entre las pequeñas, medianas y grandes empresas chilenas y el mundo en general.
Lo anterior, como un elemento que se relaciona con lo que hoy estamos debatiendo sobre tratados económicos internacionales, que deben engrandecer nuestra actitud para negociar en el mundo a través el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Por otra parte, quiero plantear una pregunta que me nace cuando analizamos acuerdos de libre comercio. Entiendo que Chile ha seguido la línea de suscribir acuerdos comerciales bilaterales. Con esa mirada, lo que hace el país es llegar a acuerdos, uno a uno, con los distintos países, entendiendo la importancia que tiene la política comercial de cada país en relación con la nuestra.
Por tanto, es muy distinto suscribir un tratado de libre comercio con Malasia o México que hacerlo con Estados Unidos de América, Canadá o Japón .
Como lo planteó el diputado señor Jackson , todos los países que involucra el Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio ya han suscrito el mismo tipo de tratados con Chile. Entonces, me pregunto: ¿Qué le agrega el TPP a nuestro país, si ya tiene acuerdos con todos los países que incorpora? ¿Existe algo nuevo o distinto que, desde la mirada chilena, pueda agregar un tratado, ya no unilateral, sino multilateral en esta materia?
Hago la pregunta, porque tenemos cierta experiencia en tratados multilaterales, tal vez no en el área del comercio, pero sí, por ejemplo, de la pesca.
Cuando conversamos con gente de la actividad pesquera, esta nos manifiesta que dichos acuerdos a nivel del Pacífico no le ha reportado grandes dividendos a Chile, sino que, al contrario, han limitado la captura de algunas especies. En mi propia región ha disminuido la posibilidad de pesca de jurel para las embarcaciones pesqueras artesanales. Allá no tenemos pesca industrial, sino solo artesanal.
El tratado Transpacífico incluye a tres potencias económicas: Canadá, Estados Unidos de América y Japón . ¡Y qué decir de Australia y Nueva Zelanda! Por tanto, me pregunto sobre la posibilidad de Chile para negociar a ese nivel. No sé si nuestro país pondrá condiciones; creo que más bien deberá aceptar muchas.
Por eso escuchamos a algunos actores, incluso en esta misma Cámara, expresar sus dudas con respecto a la política farmacéutica. ¡Claro que es preocupante!
Entiendo que en el acuerdo que nos ocupa hay un espacio denominado “Cuarto Adjunto”, que permite la participación ciudadana a través de las distintas organizaciones de la sociedad civil, como los gremios. Si eso es así, sería muy prudente que el Parlamento también pudiera tener cierto acceso a la discusión en el “Cuarto Adjunto” para poder tener información acabada de lo que se está tratando, porque -el diputado Auth lo expresó en gran medida- estamos mirando esto desde la desconfianza, desde las dudas.
Por último, es muy importante que los tratados internacionales sigan el camino que siempre ha mantenido Chile, que es de Estado, no de gobierno, lo que el ex-Presidente Piñera también ratificó en su mandato. Una mirada de Estado en materias internacionales es muy importante para el desarrollo de Chile y para todo lo que viene en materia de acuerdos.
En el tiempo del Comité Socialista, tiene la palabra la diputada señorita Camila Vallejo .
Señor Presidente, haré uso de los cinco minutos que solidaria y gentilmente me cedió el Comité Socialista, pero hablaré en nombre del Partido Comunista.
El compromiso programático de dotar al país de una nueva Constitución tiene como trasfondo la idea de la recuperación del poder soberano, que solo detenta el pueblo, razón por la cual abogamos por la asamblea constituyente como mecanismo para tal finalidad.
Sin embargo, con la política macroeconómica impulsada a partir de 1990, Chile se transformó en el país con mayor cantidad de tratados de libre comercio en el mundo. Este hecho, tan celebrado por los defensores del libre mercado, oculta, hipócritamente, otro hecho significativo: muchos de estos tratados, especialmente los acordados con las principales potencias económicas del mundo, contienen cláusulas abiertamente transgresoras de la soberanía nacional, amparadas en el sistema internacional de solución de controversias de inversión, para todos los casos en que un Estado adopte medidas institucionales que alteren el beneficio rentista de los inversores extranjeros.
Si bien se han dado incontables justificaciones sobre las utilidades de dicho sistema, la afectación a la soberanía de los pueblos que los tratados de libre comercio contienen solo puede considerarse como una nueva forma de imperialismo concretada con formas gravemente antidemocráticas, como son las negociaciones secretas lideradas por selectos grupos de tecnócratas neoliberales.
La hipocresía del sistema radica en que mientras por un lado se auspician tratados de libre comercio (TLC) para que circulen libremente los bienes -claro está, en relaciones desiguales de intercambio-, por el otro se busca, sobre todo a través de los mismos acuerdos comerciales y tratados bilaterales de inversión, poner normas estrictas sobre la protección de la propiedad intelectual, negando, de esta forma, la libre circulación del conocimiento y las ideas.
Justamente, el TPP es el más paradigmático ejemplo de lo que señalo, porque a través de un acuerdo “de libre comercio” se están negociando mecanismos supranacionales, impulsados por las grandes transnacionales, que regularán el estándar de cumplimiento de las cláusulas del mismo, incluyendo las referidas a aspectos básicos de la autodeterminación de los pueblos, como la relación con el medio ambiente, los derechos laborales, las telecomunicaciones, los servicios financieros, las compras públicas, entre tantos otros espacios estratégicos de nuestra economía que, soberanamente, el pueblo debe definir y delimitar a través de sus representantes.
Adicionalmente, las reglas de propiedad intelectual que afectan en forma directa el libre acceso y la libre circulación del conocimiento, y, más grave aún, de los avances tecnológicos en farmacéutica, han sido negociadas con total secretismo, ocultando los alcances de cada una de esas medidas a los pueblos de todos los países involucrados. Es decir, este acuerdo de las economías del transpacífico no solo es un ataque deliberado a las decisiones soberanas de los pueblos, sino también la apropiación de las soberanías nacionales a manos de las grandes corporaciones transnacionales.
Ya lo anunciaba en 1972 el compañero Presidente Salvador Allende , en la Asamblea de las Naciones Unidas: “las grandes empresas transnacionales no sólo atentan contra los intereses genuinos de los países en desarrollo, sino que su acción avasalladora e incontrolada se da también en los países industrializados donde se asientan.”. “El sentido de solidaridad humana que impera en los países desarrollados debe sentir repugnancia porque un grupo de empresas lleguen a poder interferir impunemente en el engranaje más vital de la vida de una nación, hasta perturbarlo totalmente.”.
Esta es la hora en que debemos organizarnos y detener el TPP; detener los espurios intereses que están detrás de un acuerdo que solo beneficia a las transnacionales. Es hora de terminar con esta barbarie oculta, con la hipócrita libertad del capitalismo. Porque, tal como lo dijeron nuestros hermanos bolivianos al iniciar su proceso independentista, a principios del siglo XIX, “hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez”. Ya es tiempo de sacar la voz ante las nuevas formas de imperialismo del capital internacional, que amenazan la libertad y la soberanía de nuestros pueblos.
Por último, desde esta pequeña tribuna, nuestra bancada quiere alzar la voz solicitando formalmente a la Presidenta Michelle Bachelet que haga uso de su liderazgo y detenga las negociaciones privadas del TPP comenzadas en el gobierno anterior. No queremos más sometimiento de nuestro pueblo al interés corporativo internacional. Exigimos soberanía y emancipación para el pueblo de Chile.
Señor Presidente, qué coincidencia que justo le haya tocado intervenir, a continuación, quizás al más neoliberal de la Sala.
Quizás uno de los puntos que agradezco del discurso de la diputada Vallejo es la referencia que hizo al año 72, porque por unos momentos sentí como que estaba escuchando un documental de aquella época. La ventaja es que no estamos en el año 72, sino en 2015.
Soy de aquellos que celebran profundamente el que hoy Chile sea el país con más tratados de libre comercio, porque significa un beneficio para nuestro pueblo, para nuestra ciudadanía; significa una apertura y un intercambio cultural; significa que nuestras barreras no son más que ilusorias. A algunos les podrá gustar volver a levantar aquellas murallas que construyeron en el pasado; yo soy de los que quieren derribar esas murallas en el presente, y también en el futuro.
Chile ha seguido ese tránsito de cooperación, de apertura, de relación con el mundo. Eso, obviamente, es positivo.
En tal sentido, me separo completamente de aquellos que per se están en contra de cualquier tipo de cooperación con el resto del mundo, de cualquier clase de tratado de libre comercio. Pero de allí no se puede deducir que cualquier tratado de libre comercio, ya sea multilateral o bilateral (entre dos países), sea beneficioso para nuestro país.
Entonces, la pregunta es: ¿Cuáles son esas ventajas del TPP para Chile? ¿Qué restricciones se liberan para nuestro país? Y al contrario: ¿Qué restricciones se le imponen a Chile? Dado que hemos suscrito tratados bilaterales con cada uno de los países con que estamos negociando este acuerdo, ¿cómo se coordina el TPP con cada uno de los tratados que ya hemos suscrito con ellos?
He escuchado acá a algunos diputados que en el pasado votaron en contra el programa
Visa Waiver , y, por tanto, en cualquier cosa en que aparezca Estados Unidos de América creen que viene ese fantasma. Yo no tengo ese miedo; pero sí me parece que al menos hay dos elementos muy importantes en la materia.
Primero, tengo gran aprecio por las ideas y la propiedad intelectual; pero, de nuevo, de allí no se desprende que se justifique cualquier medio para protegerla. Algo que hemos leído y que me produce cierta alarma se relaciona con la neutralidad de la red. Es decir, no por proteger la propiedad intelectual cualquier cosa puede significar una violación a la neutralidad de la red. Aun más, ese es el mecanismo que ocupan los países autoritarios precisamente para perjudicar a sus opositores, para acallar a quienes piensan diferente a ellos.
Por lo tanto, sería completamente contrario que Chile quisiera acordar un mecanismo que pudiera significar entrometerse con las personas que legítimamente quieran hacer diferentes cosas por internet. Por definición, eso es algo libre; entonces, no creo que nosotros podamos firmar cualquier tipo de convenio que signifique limitar a nuestros ciudadanos el poder acceder a ese contenido libre a través de internet.
Segundo, si el TPP significará un incremento en los precios de los medicamentos genéricos, como se ha dicho acá. Una cosa es creer en las patentes y su rol en la innovación, la investigación y el desarrollo, y otra muy distinta querer que ellas sean inextinguibles. Lo que justifica la creación de una patente es el carácter de bien público del producto, por cuanto no es apropiable exclusivamente por quien, por ejemplo, crea un remedio nuevo. Pero, nuevamente, eso no puede significar que respecto de la patente no exista ningún límite.
Entonces, no podemos retroceder en competitividad; no podemos retroceder en aquello que hoy ya es un beneficio para nuestros ciudadanos: por supuesto, en neutralidad de la red, pero ciertamente tampoco en lo relativo al acceso a medicamentos de buena calidad y de bajo costo.
Por otra parte, quiero preguntar qué pasa con el TLC con Estados Unidos, en particular en el capítulo sobre propiedad intelectual. ¿Cómo conversan los dos tratados? Entiendo que estamos en deuda en algunos aspectos del TLC, especialmente en ese punto. Por tanto, quiero saber qué pasará en caso de que suscribamos el TPP.
En concreto, no estoy en contra per se dé un nuevo pacto, pero tampoco estoy de acuerdo si no es conveniente o si perjudica ámbitos muy relevantes para nuestro país.
En consecuencia, pido al gobierno que nos señale exactamente qué restricciones se desatan, y, al mismo tiempo, cuáles se nos imponen en el TPP.
En el tiempo del Comité Demócrata Cristiano, tiene la palabra, por dos minutos, el diputado señor Iván Flores .
Señor Presidente, por su intermedio, saludo al canciller y al subsecretario de Relaciones Exteriores.
La forma y el fondo de la negociación del acuerdo que debatimos han generado dudas, según se desprende de la convocatoria a esta sesión.
Me pregunto lo siguiente: ¿Acaso es posible que nuestra Cancillería se equivoque tanto en esta negociación tan relevante para Chile, y justamente en un tema tan sensible para nuestra comunidad, como es la salud? Estamos hablando de la misma Cancillería que ha sido tremendamente exitosa desde mediados de los 90 hasta la fecha. Estamos hablando de una Cancillería que logró reinsertar a Chile en el contexto del comercio internacional, del respeto internacional, de su revaloración en democracia.
Asimismo, estamos hablando del firme posicionamiento que hoy tiene nuestro país en el contexto internacional, en el que ha ganado un distinguido espacio por la calidad y la particularidad de sus exportaciones. El resultado está a la vista: las exportaciones son un componente principal de nuestra estructura económica, y sostienen la cadena productiva, dando con ello la posibilidad para que miles de compatriotas puedan tener un mejor y más digno empleo.
Por otro lado, las importaciones de lo que no producimos, con el debido control de calidad, los precios y las oportunidades, también colaboran en la generación de mayor bienestar para nuestra comunidad.
En ese contexto y dada la coyuntura, el afán de nuestro gobierno por generar las mayores condiciones de transparencia de sus actos ha sido, por cierto, la tónica de la Cancillería. Puedo dar fe de ello, porque en la Comisión de Relaciones Exteriores, que se encuentra sesionando en forma paralela a la Sala -está autorizada para ello-, solicitamos los antecedentes respectivos.
Quienes representamos a esta Cámara en materia internacional, podemos dar fe de que cada vez que hemos solicitado información, ella nos ha sido otorgada. No obstante, debo manifestar que en los procesos de negociación, especialmente de acuerdos comerciales, debe existir cierta reserva.
Planteo lo anterior, pues lo que acabo de resumir y apenas comentar ha sido -reitero- la tónica del actuar de nuestra Cancillería .
En mi caso particular, debo dar un voto de confianza al proceso que ha estado llevando la Cancillería en materia de negociaciones bilaterales y multilaterales. Estoy consciente de que los acuerdos se obtienen luego de un largo y arduo proceso de revisión de las condiciones comerciales, pero también de las aspiraciones de nuestra comunidad.
Por ello, expreso mi confianza al equipo que hoy está tratando un asunto tan delicado como el acuerdo que discutimos. No me cabe la menor duda de que no solo está velando por un comercio abierto en cuanto a los medicamentos; no interferirá en forma negativa en lo que Chile ya ha logrado en cuanto a precio, calidad y acceso en materia de medicamentos. Ello, justo cuando la Presidenta ha comprometido un mejoramiento en salud. Además, a través de la ministra del ramo hemos estado solicitando que se profundice mucho más lo relativo al acceso a aquellos medicamentos que nuestra comunidad necesita.
En el tiempo del Comité Socialista, tiene la palabra, por seis minutos, el diputado señor Daniel Melo .
Señor Presidente, el programa de gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet hace una expresa mención a propósito de las negociaciones del Acuerdo Transpacífico: “hacer una revisión exhaustiva de sus alcances e implicaciones”. Sin embargo, hasta la fecha no sabemos si tales negociaciones se han desacelerado; si se ha hecho una revisión exhaustiva, como proponía el citado programa, o si al menos ha cambiado en algo el escenario de fondo en estos meses.
El objeto de la presente sesión por sí solo debería marcar una alerta, ya que no es posible que la única referencia que tenemos respecto del sentido, del alcance y de los efectos para el país de este acuerdo comercial provenga de filtraciones a los medios de comunicación o de WikiLeaks.
De lo que se conoce hasta ahora, el Acuerdo Transpacífico podría llegar a afectar bienes jurídicos de la mayor relevancia. Estamos hablando, ni más ni menos, del derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación; del rol y las facultades de nuestras empresas públicas que participan en el comercio global, como Codelco; del acceso a medicinas para nuestra población.
No obstante que el Acuerdo Transpacífico se presenta o se vende como un tratado acotado a lo comercial, lo cierto es que -aquí la experiencia es una buena consejera- el establecimiento de definiciones restrictivas, la entrega de soberanía a representantes de intereses corporativos y el secretismo que suele rodear a este tipo de negociaciones no invitan a ser optimistas en cuanto a que el acuerdo vaya a mejorar las mínimas normas y regulaciones con que nuestro país preserva su patrimonio natural y ambiental. Muy por el contrario, siguiendo la lógica que inspira este tratado y otros similares, además de lo que hasta el momento se ha filtrado del mismo, el capítulo relativo a medio ambiente no establece obligaciones bien definidas en la materia para sus signatarios. Tampoco existen -eso sería lo esperable- mecanismos de cooperación, transferencias de competencias y capacidades, ni de experiencias de los estados más avanzados hacia aquellos que, por distintas razones, se encuentran rezagados en ese ámbito.
Lo anterior, en flagrante contradicción con los siguientes principios del Derecho Internacional de Medio Ambiente:
a) El principio de buena vecindad, enunciado en el artículo 74 de la Carta de las Naciones Unidas, que promueve la cooperación internacional en aspectos comerciales, económicos y sociales, y, consecuentemente, marca las reglas en tal sentido en materia ambiental.
b) El principio 24 de la Declaración de Estocolmo, que prescribe que todos los países, grandes o pequeños, deben ocuparse con espíritu de cooperación y en pie de igualdad de las cuestiones internacionales relativas a la protección y mejoramiento del medio.
El Estado de Chile ha comprometido frente a otros estados y a la comunidad internacional su cooperación, a través de acuerdos multilaterales, bilaterales o por otros medios apropiados, para controlar, evitar, reducir y eliminar eficazmente los efectos perjudiciales que puedan tener para el medio ambiente las actividades que se realizan en cualquier esfera.
En consecuencia, de acuerdo con la correcta aplicación del artículo 5°, inciso segundo, de la Constitución Política respecto de los tratados de derecho internacional ambiental, no se trata de algo que se pueda hacer o deshacer según la mayor o menor presión que Estados Unidos de América u otros países puedan ejercer sobre Chile.
Lo anterior inspira e informa todo el ordenamiento jurídico, particularmente el orden público, económico, social y ambiental.
Por eso no es posible aceptar un acuerdo comercial negociado a puertas cerradas. De esa manera, le pedimos al Ejecutivo que transparente toda la información y los alcances de lo obrado hasta este minuto.
Tomando en consideración los acuerdos que suscribamos en la materia tras esta sesión, enviamos el claro mensaje al Ejecutivo de que ni siquiera iniciaremos la discusión para eventualmente ratificar este tratado mientras no dispongamos de todos los antecedentes que requerimos y se corra el denso velo de secretismo y oscurantismo que rodea a este acuerdo comercial.
En el tiempo del Comité Renovación Nacional, tiene la palabra el diputado señor José Manuel Edwards .
Señora Presidenta, hay que tener ojo con la forma como se plantean materias como la que nos ocupa, en discusiones que se politizan a través de videos, de redes sociales, porque al final del día requerimos que nuestra Cancillería pueda negociar con tranquilidad.
Además, igual como ha ocurrido con todos los tratados que Chile ha firmado, el proyecto aprobatorio de este acuerdo debe tratarse primero en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, luego por esta Sala, para posteriormente ser visto por Senado.
Entonces, la verdad es que no entiendo muy bien ese supuesto secretismo, ya que es la forma en que, en general, se realizan las negociaciones. De hecho, creo estar en lo correcto al señalar que es el tratado respecto del cual hemos tenido mayor acceso a la información en la Comisión de Relaciones Exteriores.
Por lo tanto, me cuesta un poco entender lo que está haciendo la bancada del Partido Socialista, especialmente cuando finalmente lo que se está haciendo es ponerle ciertas rigideces a la Cancillería.
Quiero ver de qué manera, buenamente, podemos tratar de negociar, porque faltan muchos puntos por acordar. Los colegas me corregirán si me equivoco, pero creo que se han acordado siete u ocho, y faltan veinte.
Por tanto, darle esa poca flexibilidad a la Cancillería creo que no está en el interés de Chile. Independientemente de eso, igual como sucede con cualquier otro tratado, si al final muchos parlamentarios consideran que este acuerdo no es bueno para el país, tendrán la oportunidad de votarlo en contra. Pero estar publicando cada parte de la negociación no sé si es lo más correcto, en particular cuando se trata de materias de Estado.
Espero que detrás de todo esto no haya algo ideológico, como lo que vimos con la discusión del Visa Waiver, programa que constituye un beneficio para los chilenos, pues nos eximió del trámite de la visa, con todas las complicaciones que eso significaba. Finalmente, ello terminó en una discusión ideológica, casi al punto de si estábamos a favor o en contra de Estados Unidos de América.
El tema acá no es si estamos a favor o en contra de ese país, sino que debemos decidir si suscribir o no un tratado, en lo cual la Cancillería tendrá que representarnos. Si el acuerdo es bueno desde el punto de vista de la Cancillería, se presentará; si la Cámara de Diputados considera que no lo es, se rechazará.
En lo personal, me parece errónea la politización de esta materia.
Por su intermedio, señora Presidenta, le digo al canciller que soy de oposición y resulta que estoy defendiendo las tratativas de la Cancillería. Me parece que quienes están en el gobierno deberían tener una postura más clara, particularmente quienes decidieron hacer de esto un asunto político.
En general, las relaciones internacionales son tratadas como asuntos de Estado. Las opiniones que entrega el canciller muchas veces no son de mi agrado; sin embargo, entiendo que tenemos que apoyar a la Presidenta en esta materia y que los intereses de Chile son permanentes y deben ser defendidos en el exterior.
Quizás, el hecho de politizar estos temas no le conviene a Chile. También creo que el tema está un poco ideologizado, porque veo las mismas caras de los que reclamaban contra el programa Visa Waiver , pero aquí no estamos definiendo si le permitimos liderar a Estados Unidos de América, a China o al Brics.
La Dirección de Asuntos Económicos Bilaterales de Chile nos ha mostrado una presentación, en la cual se entrega un detalle de los potenciales beneficios que le significarían a Chile, en el entendido de que las negociaciones fructifiquen. Algunos han dicho que ya hemos suscrito tratados con el resto de los países, pero en el caso de Vietnam y Malasia , por ejemplo, hay muchos productos en los que la desgravación arancelaria va a ocurrir de aquí a muchos años; en cambio, con el TPP, eso se produciría mucho más rápido. En el caso de Vietnam, hay un interés de Chile en más del 20 por ciento de nuestras exportaciones a ese país, que se desgravaría mucho más rápido. Algo similar, aunque en un porcentaje menor, ocurre con Malasia.
También hay beneficios en el tema de la acumulación de origen, que nos permite tener
acceso, a través de los tratados de libre comercio, a una mayor cantidad de productos que podrían salir vía Chile, lo que nos permitiría hacer encadenamientos productivos.
Asimismo, hay un mayor acceso a compras públicas, medidas sanitarias y fitosanitarias. Igualmente, se estandariza una gran cantidad de normas. Si esas van a ser las normas que finalmente regularán en el mundo, más vale que Chile sea parte de la negociación, porque vamos a tener un peso mucho mayor en el establecimiento de las mismas en este tratado de libre comercio o TPP, que incluye a poco más del 40 por ciento de la producción mundial.
Existen nuevos regímenes de protección para inversiones, lo que incluye a Nueva Zelanda, Vietnam , Malasia , Singapur y Brunei.
En la parte agrícola, Chile normalmente tiene desventajas -obviamente, eso tiene que ser negociado, de manera que nuestro país salga favorecido-, porque sufre mucho con los subsidios agrícolas que muchos países firmantes le entregan a su agricultura. En consecuencia, Chile saldría ganando en la parte agrícola.
Es evidente que algunas de las exigencias que está planteando Estados Unidos de América son absolutamente incumplibles, y me imagino que la Cancillería chilena, al igual que otros países, lo han hecho ver. En materia de salud, de la web, etcétera, Estados Unidos tiene que bajar sus pretensiones, lo cual es comprensible. Sin embargo, no entiendo muy bien cómo esto favorecería estas negociaciones, en circunstancias de que esta es información que conoce perfectamente la Cancillería y la ha expuesto en la Comisión de Relaciones Exteriores, en el sentido de que sea tratado de esta manera.
Creo que debemos continuar con las negociaciones. La cantidad de información entregada no es menor que en otros tratados. Por lo demás, los diputados y los senadores pueden rechazarlo si no lo consideran conveniente, de manera que, si hay una mayoría por el rechazo, a pesar de las negociaciones que haga la Cancillería, ese tratado finalmente no prosperará.
Por lo tanto, más allá de si nos gustan todas y cada una de las partes del TPP -obviamente, en una negociación a uno no le gusta todo, pero por eso hay negociación; uno mantiene lo más importante y cede en las cosas en que se puede ceder-, no veo que una sesión como esta, la politización del tema en las redes sociales, los ataques, las poleras con eslóganes, etcétera, vayan a favorecer en algo.
Creo que hay aspectos que, claramente, no son muy buenos, como la rigidez de la Cancillería y el mensaje que se nos entrega a la oposición. Si el oficialismo está dispuesto a debatir de manera política materias como esta, después no reclamen si en el futuro la oposición quiere abrir la discusión sobre materias que antes no eran campo de batalla ideológico.
En el ámbito de nuestras relaciones exteriores hay materias en las cuales tenemos discusiones políticas, como, por ejemplo, todo lo relacionado con Venezuela; pero son materias acotadas. En general, siempre estamos todos detrás de lo que dice la Presidenta de la República.
Por ello, hay que tener mucho cuidado -es un mensaje a la bancada del Partido Socialista- cuando se abren políticamente temas de relaciones internacionales, porque el mensaje, especialmente para la oposición, es que si para el oficialismo se pueden abrir a la discusión política estos temas internos, con mayor razón en la oposición, cuando tengamos diferencias en materia de política exterior, vamos a sentirnos con mayor libertad para discutirle a la Presidenta cuando determine ciertas materias de política exterior.
Señora Presidenta, en primer lugar, saludo al ministro y al subsecretario de Relaciones Exteriores, así como al director de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon).
Quiero desmitificar algunas materias. Siempre he sido partidario de la apertura económica y me siento orgulloso de que Chile sea un país con los actuales niveles de apertura. Aunque no soy neoliberal -de hecho, tengo una gran distancia con el neoliberalismo; más bien, me considero un liberal igualitario-, sí me declaro partidario del libre mercado y, por ende, me gustan los tratados.
En esencia, no tengo problemas con los tratados internacionales. Por el contrario, creo que le han hecho bien a nuestro país, pues hemos aumentado nuestras exportaciones y hemos tenido acceso a productos de otros mercados a precios más bajos. En fin, me gusta este sistema de intercambio comercial y no tengo un problema intrínseco o un complejo con esa realidad.
Sin embargo, esa posición favorable al libre mercado tampoco me pone en una posición irreflexiva. Creo que la razón de esta sesión especial tiene relación con reflexionar y con abrir preguntas que son absolutamente legítimas.
Por lo tanto, no comparto en absoluto las declaraciones de algunos de mis colegas que llaman a cerrar filas y a no discutir, no reflexionar y no entrar en el debate. Por el contrario, respecto de todo tratado internacional tenemos que hacer un balance sobre lo que gana Chile y sobre lo que, probablemente, va a perder. Entendemos que participar del libre mercado tiene que ver con ganar, pero también con perder algo, y esas pérdidas hay que socializarlas y discutirlas. No debemos entender una posición favorable al libre mercado como un apoyo bajo cualquier condición.
En esta sesión especial debemos preguntarnos si Chile va a concurrir a la firma de este tratado. En consecuencia, habría que discutir bajo qué condiciones habría que hacerlo, porque no es bajo cualquier condición que debemos aceptar los tratados. Eso es de sentido común.
Por lo tanto, no comparto algunas declaraciones de mis colegas que señalaron que estar en contra del tratado o tener una actitud de sospecha significa estar en contra de la integración económica.
Descartemos eso de plano, porque no tiene ninguna lógica razonar de esa manera. Sin embargo, quiero formular algunas preguntas.
Primero, ¿cómo puede interferir la certificación norteamericana en nuestra soberanía y cómo va a operar ese sistema de certificación?
Segundo, ¿existe una evaluación económica respecto del impacto que podría tener para Chile? En todos los tratados internacionales que Chile ha firmado siempre se hace una evaluación económica del impacto; en cambio, en este caso no la tenemos. ¿Cómo evaluaremos si nos fue bien o mal después de este tratado? ¿Cuáles son los parámetros para, en el futuro, mirar hacia atrás y decir si ganamos o no con esta apertura?
Tercero, ¿qué pasará con internet y con los derechos digitales? Comparto la idea de que elevar los estándares de propiedad intelectual puede reducir la innovación y afectar la creatividad.
Por lo tanto, debemos reflexionar sobre las condiciones específicas para firmar este tratado.
Me gustaría que el canciller respondiera esas preguntas.
Señora Presidenta, en primer lugar, felicito a quienes hicieron posible que se celebrara esta sesión.
Si en enero de 2010, poco antes de que concluyera el primer gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet , hubiéramos tenido la posibilidad de discutir sobre el Tratado de Libre Comercio con Estado Unidos en una sesión como esta, no habría ocurrido lo que sucedió después, en marzo de 2010, en que muchos de nosotros, por ser leales al gobierno, aprobamos normas muy importantes para la inserción de Chile en el mundo y en Latinoamérica, pero que traían consigo la famosa ley “Monsanto”, que fue la herramienta y el arma para destruir muchos de los planteamientos que históricamente habíamos defendido. En este sector político estamos quienes hemos defendido siempre a nuestros pueblos originarios, quienes hemos luchado duramente y por largos años por obtener un reconocimiento constitucional hacia ellos, a lo que se han negado quienes están enfrente -no todos, pero sí una parte importante-; quienes hemos luchado para que la reivindicación de los pueblos originarios sea validada por nuestra Constitución y, en general, por nuestra nación.
En ese entonces, se vivió una campaña de descalificaciones, porque uno de los capítulos hablaba de la famosa ley “Monsanto”, que nos dejó expuestos a avatares que no queremos que se repitan en este tratado.
Por eso es importante que se genere esta discusión, ya que por años no hemos sido capaces de sacar adelante una ley decente en el ámbito de las semillas. Por eso, empresas como las de la familia Von Baer impulsaron la ley “Monsanto”, para patentar y apropiarse de las semillas, pasando por alto los métodos ancestrales de cuidado, preservación e intercambio de los pueblos originarios.
Desde ese punto de vista, podemos quedar expuestos, a través de tratados como el que estamos discutiendo, a que nos metan de contrabando un UPOV 2.0, que también puede afectar a nuestros pueblos originarios. De hecho, el tratado en discusión nos llena de dudas e incertidumbres, por todas las razones que esgrimieron mis colegas. No es casual -con todo el respeto, cariño y aprecio que tengo por el señor ministro- que nosotros, que somos diputados de la república, no contemos con ningún conocimiento respecto de este tratado. Pero la Asociación de Investigadores y Productores Farmacéuticos de América (PhRMA) tiene acceso a información, realiza lobby para su aprobación en las rondas de negociación y presiona a los gobiernos para que adecuen sus normas, mejorando la posición de las grandes cadenas farmacéuticas. Incluso, como mecanismo adicional de presión, PhRMA solicitó nuevamente al gobierno de Estados Unidos incluir a Chile en un listado que hace observancia de aquellas legislaciones que no son favorables con la banca y los grandes productores en materia de patentes.
Ello nos preocupa, porque todos conocemos los abusos de la industria farmacéutica, de las isapres y de lo que hay detrás. No olvidemos que, hace un tiempo, las farmacias se coludieron para subir los precios de sus productos, lo que perjudicó gravemente a la población, sobre todo a los adultos mayores, que son los que más sufren por la necesidad imperiosa de comprar sus remedios cada mes.
Por lo tanto, la discusión de este tratado sin disponer de toda la información necesaria, puesto que los textos de negociación se mantienen en reserva, no hace partícipe al Congreso Nacional, lo que nos hace sentir muy preocupados por lo que está ocurriendo en esta materia.
Algunos sectores políticos manifiestan que hay que echarle para adelante y aprobarlo; pero creemos que la Cancillería debe entregarnos un informe que nos explique cuál es el costo y beneficio de llevar adelante este tratado, porque es fundamental saber cuáles son los beneficios para nuestro país, cuáles son las complicaciones que significará y dónde se concentrarán. Si eso implica, como decían los diputados Mirosevic , Jackson y otros, que nos traerá problemas, y no solo en el tema de las patentes farmacéuticas o la creación de nuevos monopolios, sino además con las licencias de internet y todo lo que ello conlleva, estaremos ante un problema, de manera que debemos medir las consecuencias con antelación, para que no nos vuelva a ocurrir -repito lo que señalé al inicio de mi intervención- lo que nos sucedió con la famosa ley “Monsanto”, que se transformó en un dolor de cabeza para muchos y en aprovechamiento político para otros, que decían: “En ese sector estaban quienes querían votar en contra de nuestros pueblos originarios”. Pero, desde que se restauró la democracia, han sido los sectores políticos de la Concertación y de la Nueva Mayoría los que más han defendido esa causa.
Por eso, es esencial que el ministro nos clarifique muchas cosas, como cuáles serán los costos que deberemos pagar como país por obtener esos beneficios y si existe algún documento del gobierno que evalúe tales costos. También debería explicarnos por qué no ha habido más información hacia nuestro Congreso Nacional antes de tener que votar, en una futura sesión, un tratado que puede tener importantes elementos de desarrollo para el país, pero que también puede provocar complicaciones, sobre todo a la clase media y a los sectores más populares, que son siempre los más perjudicados.
Finalmente, hago un llamado al ministro a trabajar en conjunto. Nadie está cerrado a la discusión, pero sí estamos muy preocupados. No permitiremos que nos vuelva a ocurrir lo mismo que sucedió hace algunos años con aquel famoso tratado de libre comercio, en que no se midieron todas sus consecuencias.
Señora Presidenta, adhiero al llamado que hicieron algunos diputados -no todos- en cuanto a no partir de la desconfianza en esta materia. Si hay algo que destacar y que ha hecho de Chile un país diferente en el concierto internacional, particularmente en la región, lo que nos ha permitido avanzar de manera significativa en los últimos treinta años, ha sido justamente su apertura comercial al mundo a través de la suscripción de distintos tratados, fundamentalmente bilaterales.
En esa dimensión, debemos asumir que en un tratado multilateral, en que participan varios Estados parte, no se tratan temas puramente comerciales o de aranceles, sino también, por ejemplo, de buenas prácticas regulatorias, porque es bastante más complejo.
Dicho eso, me sumo a las legítimas demandas que buscan obtener más información y transparencia. No tengo el privilegio de formar parte de la Comisión de Relaciones Exteriores, pero sí tengo claro que en los tiempos que corren la transparencia ha llegado para quedarse, como demuestran diversos sucesos que hemos vivido durante los últimos años e, incluso, meses. La transparencia pasa a ser la regla general. Desconozco cómo impactará esa situación en la negociación de los tratados internacionales, pero me parece importante demandar más información y más transparencia, para que el Congreso Nacional tenga conocimiento pleno del tema, especialmente respecto de la visión del Ejecutivo.
Comparto las dudas que se plantearon respecto de la posición de la Presidenta de la República, quien hizo presente sus legítimas aprensiones sobre este tratado, aunque no sé si lo hizo en su programa de gobierno o si lo dijo en el marco de entrevistas que fueron citadas en esta discusión. Más allá del contexto, me parece que es importante saber si en esta materia ha cambiado la opinión de la entonces candidata y actual Presidenta de la República.
Durante su mandato, me correspondió acompañar al Presidente Sebastián Piñera en una gira que realizó por Estados Unidos, en la que el TPP fue materia de permanente conversación. En consecuencia, sé que él era y es firme defensor del tratado.
Me parece que, a propósito de la trasparencia -me podrá corregir el señor ministro si estoy equivocado-, se estableció un compromiso de participación ciudadana que está llevando adelante la Cancillería, en virtud del cual distintas instituciones pueden requerir información sobre este proceso de negociaciones.
En todo caso, considero importante plantear los temas que despiertan mayores dudas, que dicen relación con que el tratado no solo trata sobre aranceles o reglas comerciales, sino que también tiene alcances en muchísimos otros ámbitos, como buenas prácticas regulatorias o materias medioambientales. Por eso considero fundamental que el Ejecutivo vaya transparentando la información.
En una negociación las posiciones pueden ir cambiando. No sabemos de qué manera el Ejecutivo le va tomando el pulso a la conveniencia o no de incluir tal o cual aspecto, pero por lo menos deberíamos contar con un balance de los costos y beneficios que la suscripción del acuerdo supondrá para Chile.
Sin duda, hay temas muy relevantes involucrados en esta negociación. Formo parte de la Comisión de Salud, así que me consta que uno de los problemas que hace más ruido en esta negociación viene de parte del mundo de la salud, de los laboratorios nacionales y de los usuarios, porque advierten que el costo de los medicamentos podría encarecerse con la suscripción del tratado, porque supone protección adicional a la ya existente en materia de patentes comerciales e industriales respecto de los medicamentos, así como en materia de internet, propiedad intelectual, lo que podría afectar los derechos actuales de los usuarios.
También hay que comprender cuál es el alcance que tendrá para las pymes. Las pequeñas y medianas empresas no siempre logran entender de qué manera pueden acceder a los beneficios que otorgan este tipo de tratados. Generalmente son de fácil comprensión para las grandes empresas, debido a que cuentan con la asesoría adecuada, pero me imagino que se habrá establecido alguna medida para hacerlo más asequible para las pymes.
Ahora quiero formular algunas preguntas.
Como parte de la discusión, se ha planteado la decisión que se debe tomar en torno a si vincularnos con la hegemonía china o hacerlo con la hegemonía estadounidense respecto de la suscripción del acuerdo. ¿Cómo se afectaría la relación comercial de nuestro país con China si adherimos a este tratado internacional? Esa es una definición no menor si consideramos que el 20 por ciento del comercio de nuestro país se vincula con el de los países que forman parte del tratado en debate, en tanto que China, por sí sola -corríjanme si me equivoco en la cifra-, representa el 23 por ciento del comercio internacional de nuestro país.
¿Por qué China no se suma? Entiendo que tiene bastantes dificultades para cumplir en un montón de temas relacionados con propiedad intelectual, marcas registradas y piratería, pero me gustaría entender cuál es el impacto de tomar esa definición. Asimismo, me parece que China propuso a los países miembros del APEC un acuerdo bastante similar al TPP, denominado Área de Libre Comercio de Asia Pacífico. ¿Cuáles serían las ventajas o desventajas de suscribir uno u otro tratado? ¿Se ha considerado ese punto?
Otra de mis preguntas dice relación con los tratados bilaterales suscritos por Chile y que se encuentran vigentes. ¿Qué cosas relevantes de esos acuerdos quedarían sin efecto o se tornarían inaplicables? En este sentido, si no me equivoco -creo no hacerlo-, Chile tiene más relaciones bilaterales y más tratados suscritos con otros países que con la suma de las naciones que integrarán el TPP.
¿Qué implicancias tendría que un país como Vietnam forme parte del tratado? ¿Ello significaría que las condiciones comerciales que acordamos con Vietnam podrían ser replicadas por otros países con los que competimos en materia agropecuaria o minera?
Lo que quiero saber es cuáles serán las implicancias, el balance de suma y resta, y me imagino que el Ministerio de Relaciones Exteriores ya lo debe tener bastante claro y lo sopesa día a día.
Reitero mis aprensiones en lo referente a las patentes farmacéuticas. Chile tiene un claro problema de precios de los medicamentos. Hay casos concretos que podemos apreciar todos los días y son la razón por la que legislamos en esta materia a través de la llamada ley “ Ricarte Soto ”. Este seguirá siendo un tema muy presente.
En ese sentido, me parece necesario evaluar si tienen asidero las aprensiones y dificultades que han puesto sobre la mesa distintas organizaciones, para que, en lo posible, puedan aclararse.
Para terminar, coincido con el último diagnóstico que planteó el diputado Edwards . A diferencia de otras materias, las relaciones internacionales entregan espacio para la discusión política en torno a si estamos en presencia de una cuestión que va más allá del hemiciclo y de la política partidista. Se vio hace pocos días a propósito de la discusión, en La Haya, de la demanda boliviana contra Chile. Por eso, nos gustaría dar nuestro voto de confianza; pero los votos de confianza deben ir acompañados de mayor transparencia, objetivo al cual puede ayudar bastante esta sesión.
Señor Presidente, he estudiado someramente la materia que estamos debatiendo en esta sesión especial, que para quien habla era, hasta hace unas horas, totalmente desconocida.
Escuché con atención las intervenciones de los parlamentarios que me antecedieron en el uso de la palabra, y me parece que, en el fondo, todos apuntan a lo mismo. Tengo claro que hay interrogantes; pero eso no significa que estemos en contra del tratado.
Los tratados internacionales no siempre son positivos. Eso lo sé por las décadas vividas y por los perjuicios que causó el Mercosur a la agricultura tradicional del sur de Chile. De allí que cuando se trata de acuerdos internacionales, el que habla es muy respetuoso. Sin ser crítico, trato de tener opinión; pero para tener opinión hay que interiorizarse de los temas.
Como chileno, me alegra tener a nuestro canciller en la Sala de la Cámara de Diputados, en este hemiciclo de la democracia, porque me permite poder decirle personalmente cuán orgulloso me siento, seguramente al igual que la mayoría de los presentes, por el rol que ha cumplido en defensa de los intereses de nuestro país en la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya. Si nos sentimos felices con los éxitos de Alexis Sánchez , hoy vamos un poquito más allá, por la seriedad de lo que significan las relaciones exteriores, y nos sentimos también felices con los éxitos de nuestro canciller, Heraldo Muñoz , y de su equipo.
Así es que, señor ministro, reciban usted y su equipo el saludo de esta Corporación por el trabajo realizado. Al final del día, nos sentimos satisfechos, contentos y, por qué no decirlo, ganadores con la presentación que hicieron ante la Corte Internacional de Justicia en el marco del litigio con Bolivia.
Mencioné que debemos lamentar lo sucedido hace décadas a causa de los acuerdos comerciales que suscribimos con el Mercosur, con los hermanos de los países limítrofes. Por ello, considero oportuno expresar a los diputados que propiciaron esta sesión especial que está bien lo que hicieron, porque nunca está de más profundizar en temas tan trascendentales como el significado de vender y comprar, de exportar e importar.
Quiero hacer una consulta referente a lo que comenté anteriormente, que significa apartarme un poco del acuerdo. Este debe llegar primero al Congreso Nacional, a la Comisión de Relaciones Exteriores, y luego pasará a la Sala.
Debemos mirar con mucho respeto e interés el acceso que se podría tener a medicinas y al conocimiento. En ese sentido, interesa saber qué medidas está tomando la Cancillería para que esto no perjudique a nuestro país. Estos mercados casi siempre son de propiedad de quien exporta; por lo tanto, Chile, como país abierto al mundo y que importa, tiene que ser muy cuidadoso.
Entonces, temas como la medicina y el expuesto por el diputado Fidel Espinoza , relacionado con las semillas de Monsanto, nos demuestran que es muy necesario preocuparse del tema, y por eso se justifica esta sesión. Es necesario que recibamos las respuestas requeridas respecto del cuidado que se debe tener sobre la importación de medicamentos.
En cuanto a internet, me interesa saber si hay alguna innovación al respecto. Me parece que estamos lejos de innovar en esa área, aunque sí podemos progresar.
Finalmente, quiero conocer el nivel del comercio actual con los doce países integrantes de este eventual tratado, previo a la suscripción de este acuerdo comercial.
Tiene la palabra el diputado señor Felipe de Mussy .
El señor DE MUSSY.-
Señor Presidente, en primer lugar, saludo al ministro y al subsecretario de Relaciones Exteriores, y felicito a los diputados que impulsaron esta sesión, porque este no es un tema menor, aunque no ha saltado a la palestra como una de las materias más importantes en nuestro país. Por lo tanto, reitero mis felicitaciones a los diputados que solicitaron que se celebrara esta sesión, que cuenta con la importante presencia del ministro Heraldo Muñoz y del subsecretario Edgardo Riveros .
Los tratados de libre comercio son totalmente positivos. Aunque el libre mercado requiere ciertas regulaciones, hoy debe de haber poca gente que crea que existe otro modelo mejor.
Los tratados son convenientes, porque no solo abren opciones comerciales, sino también culturales a diferentes pueblos y religiones.
Es fundamental seguir trabajando en tratados de libre comercio, y el TPP es uno de ellos. La gran pregunta que debemos plantearnos es si se deben crear oportunidades. No me cabe duda de que sí. ¿Se deben fortalecer relaciones comerciales y culturales con otros países? Considero que sí.
Hoy, de los doce países integrantes de este acuerdo, Chile es el único que tiene tratados de libre comercio con los otros once.
Entonces, la primera pregunta que se me viene a la mente es la siguiente: ¿Este tratado complementa los otros o viene a reemplazar parte importante de ellos? Esta consulta es totalmente válida y claramente tiene que estar más que respondida antes de que el Congreso Nacional tome una decisión.
Por ejemplo, entiendo que no difiere mucho del tratado de libre comercio con Estados Unidos de América y Australia. Puntualmente, ¿el capítulo de propiedad intelectual del TPP va a reemplazar al de los tratados de libre comercio con esos dos países? Claramente, son materias importantes.
A través de las redes sociales hemos visto que se ha puesto una luz de alerta sobre las consecuencias del acuerdo en distintos ámbitos: mayor costo de los medicamentos, en especial de los utilizados para tratar enfermedades graves, debido al aumento del derecho de propiedad; que se lleguen a patentar procedimientos médicos y quirúrgicos; el control sin barreras del contenido de internet cuando se crea que se ha producido alguna violación a los derechos de propiedad.
Voy a dar lectura a los distintos capítulos que se están negociando o que son parte de este tratado de libre comercio: acceso a mercado, reglas de origen, aduana, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos al comercio, defensa comercial, inversiones, servicios, servicios financieros, contratación pública, telecomunicaciones, comercio electrónico, propiedad intelectual, medio ambiente, asuntos laborales, asuntos legales e institucionales, etcétera.
Por lo tanto, estamos frente a un tema importantísimo para el país, respecto del cual, desgraciadamente -lo vuelvo a decir-, no tenemos toda la claridad que deberíamos tener.
Obviamente, antes de aprobar un tratado de libre comercio, el Congreso Nacional debe conocer los costos y beneficios del mismo. Con altura de miras, quiero hacer una crítica al respecto. Hace poco tiempo, en la Comisión de Hacienda analizamos el tratado de libre comercio con Austria, respecto del cual el Ejecutivo no logró indicar cuáles eran los beneficios y los costos que iba a traer para nuestro país.
Por ello, quiero saber cuáles son los costos y beneficios del TPP. De una u otra manera, sé que estamos metidos en esta negociación desde el principio, desde antes de que este acuerdo se llamara TPP.
La gran pregunta que cabe hacer es: ¿Somos protagonistas o espectadores de este tratado de libre comercio? Si somos protagonistas, ¿qué estamos aportando? ¿Qué cosas como país estamos pidiendo que sean resguardadas?
Está claro que en una negociación se ganan y se pierden cosas; pero creo que durante el transcurso del proceso para aprobar este acuerdo debemos tener bastante claro cuáles serán esas cosas.
Es más, si como Congreso Nacional vamos a aprobar un tratado de libre comercio que vendrá literalmente cocinado, sería totalmente justo que el Congreso Nacional sea el que diga qué podemos transar y qué no.
Existen distintas formas de llevar adelante un procedimiento de negociaciones. Uno puede entender que las negociaciones no pueden ser televisadas o no se pueden hacer totalmente públicas. Pero me parece muy extraño que grandes empresas internacionales tengan acceso a las negociaciones, por diferentes motivos, y que probablemente no lo tengamos nosotros como parlamentarios, quienes al final del camino tendremos que votar el acuerdo.
Soy un convencido de que vivimos nuevos tiempos, que exigen una sociedad más transparente y mayor información. A través de las redes sociales vemos lo que se logra en ese sentido, lo que es totalmente positivo. Por ello -reitero-, el camino se puede hacer de diferentes maneras.
Considero irresponsable decir a priori sí o no a este acuerdo. En este minuto, no tengo la información para hacerlo. Sin embargo, queda un largo trecho por andar, mucho tiempo y muchos capítulos para negociar. Tengo entendido que hasta el último minuto ninguno de ellos ha sido cerrado.
Esperemos que el Congreso Nacional también sea parte de ese camino, de ese proceso, y que no solo tenga que votar que sí o que no, el día de mañana, algo que ya está cocinado.
Tiene la palabra el diputado Ramón Barros .
Señor Presidente, por su intermedio, saludo al ministro de Relaciones Exteriores, al subsecretario de esa cartera y al director general de la Direcon.
Qué duda cabe de que este tratado, si bien debe ser abordado con mucho cuidado, pondrá a Chile en un mejor estándar. El acuerdo llevará a nuestro país a formar parte del principal tratado de comercio del mundo.
Chile exporta alrededor de 24.000 millones de dólares a los 12 países que han negociado el acuerdo. Por lo tanto, el tratado nos pondría en un estándar determinante respecto de lo que es Chile mirando hacia el futuro.
Agradezco al señor ministro que cada vez que el diputado que habla y otros diputados hemos planteado inquietudes y solicitado precisiones, siempre hemos recibido las respuestas correspondientes. Por eso, me da mucha lata cuando se intenta hacer ver, en una actitud bastante irresponsable, a mi entender, que respecto de este tratado habría un secretismo total; como si alguien pudiese pensar que el señor ministro y su equipo estuvieran negociando en contra de los intereses del pueblo de Chile.
Estamos hablando de una política de Estado. En ese sentido, quiero respaldar al señor ministro y a su equipo, por cuanto tienen la misión, como hay muchas misiones de Estado, de negociar lo mejor para el pueblo de Chile.
Algunos diputados, en una suerte de show, lucen poleras con las que hacen ver que sienten cierta nostalgia por el año 1972, y que respaldan a países que aún viven encerrados en sí mismos. Recordemos que en 1972 no había mucho intercambio de Chile con el mundo y nos alimentábamos con chancho chino.
Si miramos el pasado, descubriremos que hemos tenido un desarrollo extraordinario a partir de la política de apertura de mercados. Sé que no es fácil, pero tengo plena fe en que, así como lo está haciendo en La Haya, nuestro canciller defiende los intereses de todos los chilenos.
Obviamente, debemos hacer precisiones respecto de mercados como el farmacéutico; también nos preocupa la situación agrícola o la presencia de los dos gigantes que, a veces, nos generan cierto temor. Pero tengo plena confianza en la capacidad de nuestro país para abordar este acuerdo, que es un tratado 3.0 respecto del resto de los países.
¡Cuántos beneficios le han traído a Chile todos los tratados de libre comercio que han sido suscritos -en ese sentido, me molesta que se aborde esta materia con un sesgo ideológico y político- por los mismos gobiernos de los que forman parte muchos de quienes hoy critican!
No nos olvidemos de nuestro pasado. Nuestro país goza de prestigio en el mundo. Estoy seguro de que se va a negociar lo mejor para Chile, sin hacer shows ni emitir discursos irresponsables, aludiendo a familias, en el caso de las semillas, o a la ley “Monsanto”, que no es más que el Convenio UPOV 91 respecto de obtentores. ¿Por qué siempre se intenta hacer eslóganes de las cosas?
Reitero mi pleno respaldo y mi agradecimiento al equipo negociador, porque cada vez que se les ha requerido para aportar información respecto de situaciones específicas, han estado presentes para dar las respuestas solicitadas, sin necesidad de celebrar este tipo de sesiones, en las que da la sensación de que Chile estuviera echando pie atrás a través de diputados que apoyan al gobierno. Estos son temas de Estado.
Hago presente mi pleno respaldo al TPP, sin perjuicio de las precisiones que seguiremos manifestando al señor ministro de Relaciones Exteriores, a quien agradezco su disposición.
La bancada de la Democracia Cristiana le ha cedido dos minutos de su tiempo al diputado Gabriel Boric .
Señor Presidente, agradezco al diputado Iván Flores por el tiempo que me ha concedido.
Muy responsablemente, quiero plantear que no quiero que la Cancillería negocie “en tranquilidad” tratados de estas características. Lo que me interesa es que el contenido sea sometido al más severo escrutinio público y a debates. Exijo que el gobierno nos diga cuál es su posición y por qué.
El problema es que, a diferencia de lo que planteó el diputado que me antecedió en el uso de la palabra, no queda tanto tiempo, porque el ministro de Relaciones Exteriores señaló en su cuenta pública, hace un par de meses, que ya llevan más de 70 por ciento de la negociación.
¿Cuál es el problema? Que todo lo relativo a este tratado ha sido oscuro. No estoy acusando oscuridad de parte del gobierno; pero en el Parlamento no sabemos de qué se está discutiendo. Nos tuvimos que enterar por WikiLeaks de aspectos de la negociación, y eso no es propio de una democracia transparente.
Voy a dar un par de ejemplos. El 30 de abril de 2015, mediante una carta, académicos y jueces de Estados Unidos de América, entre ellos el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, advierten su preocupación por una de las cláusulas del TPP, conocida como ISDS (Investor-State Dispute Settlement), que permitiría a inversionistas extranjeros demandar a un Estado ante cualquier regulación que afecte a sus intereses, no ante los tribunales de justicia locales, sino ante cortes ad hoc. De ser cierto, ¿no es acaso una limitación inaceptable a nuestra soberanía? No lo sé y me gustaría saberlo.
El otro ejemplo es que hay una serie de elementos fundamentales de la ley de propiedad intelectual que son afectados por el texto del TPP, que acaban de develarse, entre ellos, aumento de plazos de protección, protección de copias temporales, limitación de responsabilidad de prestadores de servicios de internet y muchas otras disposiciones.
Hay decisiones legislativas que fueron adoptadas por el propio Congreso Nacional hace menos de tres años, las que, producto del TPP, deberán volver a discutirse. Me gustaría tener más información sobre el particular y saber cuál es la posición del gobierno al respecto.
En materia medioambiental, ocurre lo mismo: se crean cortes ad hoc paralelas a las que tenemos en nuestro Estado de derecho.
Finalmente, hay muchos que dicen que no quieren debate ideológico y, por tanto, esconden la ideología detrás de la técnica. Velasco es un experto en hacer eso. Pero aquí, en el Parlamento, ese argumento también se utiliza recurrentemente. ¿No es susceptible de debate ideológico legítimo la idea de la propiedad intelectual, las patentes farmacéuticas o el tema medioambiental?
Esas son las dudas que quería plantear.
El señor ORTIZ (Vicepresidente).-
Tiene la palabra el ministro de Relaciones Exteriores, señor Heraldo Muñoz .
Señor Presidente, he escuchado con suma atención los planteamientos de los distinguidos parlamentarios y distinguidas parlamentarias, a quienes les doy la bienvenida a esta discusión, con transparencia y apertura, como ha sido siempre la actitud de la Cancillería, y lo voy a demostrar.
Este acuerdo apunta a constituir, en la cuenca del Pacífico, que, sin duda, es el horizonte del futuro -¿quién puede dudarlo?-, un acuerdo de libre comercio integrado por doce países, que representan el 40 por ciento de la economía mundial. Por lo tanto, para Chile, que tiene un compromiso de mirar hacia la región Asia-Pacífico como una de sus líneas estratégicas, resulta importante participar en este proceso de negociación.
Aclaro, de partida, que no hay un acuerdo concluido y no hay un tratado que hay que votar para aprobarlo o rechazarlo, sino un proceso de negociación en curso, que no ha concluido. Como canciller -la Presidenta de la República así me lo ha instruido-, tengo el deber de defender los intereses nacionales, económicos y culturales, y hacerlo con transparencia.
Sería absurdo pensar que vamos a entrar en una negociación para tener menos de lo que tenemos hoy. Si vamos a entrar en una negociación, lo haremos para tener más empleos de calidad, desarrollo y prosperidad. Para eso estamos en esta negociación. Quiero que quede claro que nadie nos obliga a firmar aquello que es contrario a nuestros intereses.
Efectivamente, desde que asumió el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet , como algunos de los distinguidos parlamentarios lo han recordado -creo que fue el diputado Daniel Melo -, se ha realizado una revisión exhaustiva de los alcances del TPP, cuya negociación comenzó en la administración pasada, a través de un trabajo de coordinación interministerial y de un trabajo con los empresarios y con la sociedad civil.
Permítanme comentarles que cuando llegué a la Cancillería, durante las dos primeras semanas me visitaron empresarios nacionales para preguntarme de qué se trataba el TPP, porque no tenían la más mínima información. Como consecuencia de aquello, decidimos crear el denominado “Cuarto Adjunto”, que reúne a los empresarios, a la sociedad civil y a todos los sectores interesados en conocer lo que está sucediendo en esta negociación. Efectivamente, lo que hemos hecho es revisar la letra chica, decir claramente cuál es nuestra opinión respecto de cada uno de los capítulos del acuerdo y defender nuestros intereses, para tratar de obtener más de lo que hemos logrado con los acuerdos bilaterales que tenemos con cada uno de los once socios del TPP, acuerdos que seguirán vigentes independientemente de que firmemos o no el TPP.
Como consecuencia de la inquietud que había, constituimos el “Cuarto Adjunto”, un espacio abierto de información, de diálogo y de debate que, de hecho, nos ha ayudado a definir las posiciones de Chile en este proceso de negociación.
A la fecha, se han realizado 42 reuniones con alrededor de 120 organizaciones. El año pasado y este hemos informado, vía oficio y en reuniones específicas con representantes del Parlamento -incluyendo al diputado Jackson y a su equipo-, respecto del contenido de esta negociación y de los aspectos vulnerables que Chile tiene especial interés en defender. Creo que el diputado Jackson está de acuerdo con lo que estoy señalando, porque está asintiendo que nos hemos reunido con él y con otros parlamentarios que han solicitado información. Por eso le doy la bienvenida a esta discusión.
A mayor abundamiento, hemos utilizado medios digitales. Existe una página web para informar exhaustivamente sobre el estado de las tratativas.
Varios parlamentarios me han preguntado por los beneficios que traerá el acuerdo. Partamos con un diagnóstico de lo que está ocurriendo en la economía mundial. La Ronda de Doha está estancada desde hace muchos años. ¿Qué ha sucedido desde ese congelamiento? Se han originado negociaciones bilaterales o regionales, dada la falta de acuerdos a nivel global para la denominada Ronda del Desarrollo.
En ese sentido, el TPP ha aparecido como una de las múltiples negociaciones transregionales que buscan compensar lo que no ha sido posible a nivel global en la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Lo que se pretende con en el TPP es insertar el nuevo estándar de las normas internacionales, no solo en materia comercial, sino también en materia de servicios, de inversión y otras áreas que son importantes.
En los últimos diez años hemos firmado muchos acuerdos de libre comercio. Pero las ventajas para el desarrollo ya no están solo en el acceso a mercados, porque aunque uno firme acuerdos con rebajas arancelarias, los países colocan barreras no arancelarias, que anulan muchas veces lo conseguido a través de negociaciones respecto de aranceles.
Por lo tanto, las disciplinas que se obtengan en un acuerdo son absolutamente fundamentales no solo para el acceso a mercados, sino también para otras áreas importantes de la economía nacional, como son los servicios y las inversiones.
Hemos negociado el TPP con una actitud constructiva, pensando en los intereses nacionales. Pero también nos interesan otras negociaciones comerciales. Creo que el diputado Macaya consultó qué pasaba con China. La propuesta que ha hecho China -en realidad no es la propuesta de ese país, sin perjuicio de que la hizo durante la cumbre del APEC, celebrada en China- para constituir un área de libre comercio de Asia-Pacífico, ya había sido planteada por los empresarios chilenos en 2004. Finalmente, China recogió la idea y propuso hacer un estudio para avanzar en esa dirección. Lo que ha hecho Chile es darle la bienvenida a esa propuesta que se originó en la APEC de Chile en 2004.
De modo que la negociación con el TPP no es excluyente de otras posibilidades, porque Chile, con una economía relativamente pequeña, que depende del acceso a mercados, tiene que buscar todas las oportunidades para crear empleos, prosperidad y desarrollo, pero defendiendo los intereses nacionales, porque nadie es tan ingenuo como para entrar a una negociación diciendo: “Me entrego, y me entrego antes de negociar.”.
Ante la pregunta sobre qué beneficios específicos puede haber para nuestro país, debo señalar lo siguiente. En la Cancillería hemos desarrollado tres estudios que utilizan una metodología de modelos de equilibrio general computable. ¿Qué han demostrado los tres estudios? Se ha hecho una simulación de cuáles serían los resultados con TPP y sin TPP. Si firmamos el TPP, el PIB crecería en torno al 1 por ciento, y las exportaciones entre 1 y 3 por ciento en un mediano plazo. Dichos estudios están disponibles a través de la Direcon. No son secretos ni ocultos; están disponibles.
¿Qué más podemos obtener? Mejoras en el acceso a mercados para nuestras exportaciones en Japón, en Malasia, en Vietnam y en Canadá, que son importantes para el sector agrícola, en primer lugar, y para el sector forestal.
En materia de compras públicas, tendremos acceso a diversos países. En muchos de los tratados de libre comercio que hemos firmado, las compras públicas no son una de las ventajas que tenemos. En este caso, la tendríamos, de acuerdo con la condición actual de la negociación.
También hay ventajas en términos de acumulación de origen. Es decir, entre los doce países firmantes, los insumos de uno serán vistos como propios por los otros. Ello constituye una ventaja importante para los doce países respecto del resto del mundo, porque nos permitiría, por ejemplo, elaborar bienes en Chile con insumos de otros países, los que podrían ser exportados. Dicha elaboración implica la generación de empleos.
En el área de servicios e inversiones, se ha concordado un trato no discriminatorio y regulaciones transparentes. Se establecen reglas importantes en materia ambiental y laboral, y mejoras de los procesos regulatorios.
Quiero ser claro en que hay líneas rojas en la negociación; varios de los distinguidos parlamentarios las han mencionado. Hay temas pendientes, y no vamos a ir más allá del estándar que impone la norma vigente en nuestro país. Respetaremos las prácticas aplicadas en la implementación de las normas en Chile y no vamos a reabrir ni a asumir mayores compromisos que los vigentes en los actuales TLC.
Las áreas principales son: propiedad intelectual, en la que están nuestras sensibilidades, y patentes de productos farmacéuticos. Debo señalar que no asumiremos nuevos compromisos en materia de propiedad intelectual, más allá de lo que tenemos, ni modificaremos nuestra legislación interna. Lo quiero decir de forma muy clara: nuestros negociadores han estado en esta posición, negociación tras negociación, ronda tras ronda; nuestros socios lo saben. Otros países están en una posición similar. No estamos solos en esta materia.
Un área muy especial -he conversado sobre este tema con la Presidenta de la República, quien tiene una especial sensibilidad respecto de él- dice relación con los productos y patentes farmacéuticas.
Estados Unidos de América, que está liderando la negociación en esta área, quiere que la protección de la información no divulgada para productos farmacéuticos biológicos sea de doce años. Eso no es aceptable para Chile. Lo quiero decir claramente: ¡No es aceptable para Chile! Se lo hemos dicho a nuestras contrapartes y lo continuaremos diciendo. Si no se llega a un acuerdo que sea aceptable, no firmaremos. Hay países que tienen cero. A ellos les será más difícil llegar a los cinco años que Chile tiene. Estamos dispuestos a mantener los cinco años que ya tenemos en este ámbito en el TLC con Estados Unidos de América. Pero les hemos dicho claramente a nuestros socios que en esas condiciones no es posible que Chile sea parte.
Defenderemos nuestros intereses respecto de la certificación. Lo que hemos dicho frente a la propuesta de Estados Unidos de América sobre la entrada en vigor del acuerdo es que ese país puede tener sus sistemas internos de certificación. Pero hemos sido enfáticos en señalar que no aceptaremos ninguna intromisión en nuestra soberanía normativa. Si no es así, simplemente el acuerdo no entrará en vigor.
Para terminar, quiero pedir un voto de confianza, porque estamos en un proceso de negociación que está en curso, en el que tenemos clara nuestra soberanía y la protección de nuestros intereses económicos y culturales.
Antes de que el señor Prosecretario dé lectura al proyecto de resolución presentado, tiene la palabra el diputado Ramón Barros para plantear un asunto reglamentario.
Señor Presidente, dado lo macizo de la exposición del señor ministro, solicito a los diputados que presentaron el proyecto de resolución que lo retiren, con el objeto de no introducir nuevas rigideces al proceso que está encabezando el señor ministro.
Señor diputado, no ha habido una solicitud formal de retiro del proyecto de resolución.
Por lo tanto, conforme al Reglamento, corresponde someterlo a votación.
Para referirse a un punto de Reglamento, tiene la palabra el diputado Marcelo Schilling .
El señor SCHILLING.-
Señor Presidente, quiero hacer una aclaración, para que no genere distorsiones la argumentación favorable de algunos señores parlamentarios en cuanto a tener confianza en que sigamos adelante con el TPP.
El chancho chino no fue un producto chileno. Por lo tanto, decir que en 1972 se consumía chancho chino no quiere decir que Chile haya sido un país económicamente autárquico.
Señor diputado, esa no es una materia de Reglamento.
Pero es una materia de ilustración general. Pedí la palabra para que no quedara en evidencia la ignorancia parlamentaria.
Muchas gracias, diputado Schilling , por ilustrarnos sobre el particular.
El señor Prosecretario va a dar lectura al proyecto de resolución.
Proyecto de resolución Nº 366, de los señores Giorgio Jackson , Alberto Robles , Daniel Melo y Vlado Mirosevic , y de la señora Maya Fernández , cuya parte resolutiva señala lo siguiente:
Solicitar a su excelencia la Presidenta de la República que, previo a la decisión sobre la suscripción del Acuerdo de Asociación Transpacífico, más conocido como TPP, acredite públicamente que traerá beneficio económico concreto a nuestro país; que no provocará perjuicio en el ámbito de la cultura; que no habrá alza de precios en productos farmacéuticos, ni cesiones de soberanía regulatoria a otros países u organismos internacionales sobre nuestra legislación interna, y que se lleve a cabo un debate público sobre las consecuencias que podría traer la suscripción del mismo.
Señor Presidente, pido la palabra por un punto de Reglamento.
Señor Presidente, en nuestros pupitres, a mediodía, teníamos la información sobre el contenido de lo que se iba a tratar en esta sesión. De hecho, había una propuesta de proyecto de resolución en la convocatoria a esta sesión, que dice algo distinto a lo que establece el proyecto de resolución que se acaba de leer. Dicha propuesta señalaba:
“1. Que se haga pública la integridad de los textos de negociación más recientes de cada uno de los capítulos contenidos en el Acuerdo de Asociación Transpacífico.
2. Que previo a la decisión de la suscripción del acuerdo se acredite públicamente...”.
Ese era el proyecto de resolución.
Así es. Se acaba de cambiar.
Por eso, quiero saber cómo vamos a proceder, porque toda la argumentación fue hecha sobre la base del documento que originalmente convocó a esta sesión. Sin embargo, el contenido del proyecto de resolución fue cambiado.
Señor diputado, la situación es muy sencilla. Una convocatoria a sesión puede tener una presentación y una argumentación determinada, y el proyecto de resolución que se presente y que se someta a deliberación, una distinta. No tiene por qué existir congruencia absoluta en la presentación de ambos.
Por lo tanto, lo que será sometido a votación es el proyecto de resolución presentado, que fue leído por el señor Prosecretario .
Se induce a confusión. Se presentó un solo proyecto de resolución.
Diputado Jackson , no es necesario hacer ninguna precisión; la materia es muy clara. El proyecto de resolución que se votará es el que fue leído por el señor Prosecretario .
-Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 26 votos; por la negativa, 36 votos. Hubo 24 abstenciones.
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