Source: https://www.alcoholemias.abogado/2020/05/08/rebajan-una-condena-de-trafico-al-no-acreditar-que-el-acusado-hiciera-mal-la-prueba-de-alcoholemia/
Timestamp: 2020-07-14 22:46:10
Document Index: 216884249

Matched Legal Cases: ['artículo 379', 'artículo 383', 'artículo 21', 'artículo 22', 'in fine', 'artículo 813', 'artículo 383']

Rebajan una condena de tráfico al no acreditar que el acusado hiciera mal la prueba de alcoholemia | | Alcoholemias
La Audiencia Provincial de Cantabria ha rebajado la condena a un hombre acusado de conducir bajo los efectos del alcohol porque no se ha demostrado que hiciera mal la prueba de la alcoholemia a propósito.
Según se indica en la sentencia, los hechos ocurrieron en junio de este año en la localidad de Sarón donde el acusado, con sus reflejos y facultades “mermadas” por la previa ingesta de alcohol, golpeó a otro vehículo al intentar aparcar.
El Juzgado de lo Penal número 2 de Santander le condenó por ello a 7 meses y 15 días de prisión, 45 días de trabajos en beneficio de la comunidad, y la retirada del carné durante 21 meses. Pero además le impuso otros 7 meses de cárcel por su obstrucción a la hora de realizar la prueba de la alcoholemia.
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Y es que, en opinión del Juzgado, el hombre realizó la prueba de forma defectuosa, tanto ante los agentes de la Policía Local de Santa María de Cayón, como con el equipo de atestados de la Guardia Civil que se personó posteriormente en el lugar.
Sin embargo, el acusado recurrió ante la Audiencia, que estima ahora en parte su recurso. De esta forma, aunque confirma la condena por conducir bajo los efectos del alcohol, le absuelve de negarse a realizar la prueba.
Según explica la sentencia de la Audiencia, no se ha identificado a los agentes de la Guardia Civil que le realizaron las pruebas y, sin su testimonio, no se puede acreditar que los sucesivos errores que registró el etilómetro fueran provocados voluntariamente por el acusado soplando poco.
Reconoce que está el testimonio de los policías locales, a los que ya puso algunas dificultades para hacerle la primera prueba, pero recalca que la efectuada por la Guardia Civil se hizo dentro del furgón de atestados y, al no haber identificado a los agentes que actuaron, no se cuenta con su testimonio para probar que los fallos del etilómetro los provocara el propio acusado.
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Aquí la sentencia por delito de alcoholemia:
S E N T E N C IA NUM. 610/2010
Presidente: D./Dª. Jose Luis Lopez del Moral Echeverria
Magistrados: D./Dª. Maria Rivas Diaz de Antoñana Y D./Dª. Ernesto Saguillo Tejerina (Ponente)
En la ciudad de Santander, a 14 de diciembre de 2010.
Este Tribunal ha visto en grado de apelación el presente Apelación Juicio Rápido seguido con el núm. 10248/2010 procedente del Juicio Rápido, núm. 215/2010 seguido en el JUZGADO DE LO PENAL Nº 2 de Santander por un delito CONTRA LA SEGURIDAD VIAL ( L.O. 15/2007 ( RCL 2007, 2180 ) ), contra …….. , representado por el Sr. ……, defendido por el Sr…….
Es ponente de esta resolución el/la Ilmo./a Sr./Sra. Magistrado/a D./Dª Ernesto Saguillo Tejerina.
PRIMERO: En la causa de que este procedimiento dimana, por el JUZGADO DE LO PENAL Nº 2 de Santander se dictó con fecha 12 de julio de 2010 sentencia cuyo relato de Hechos Probados y Fallo son del tenor literal siguiente:
“Hechos Probados: Que el acusado …….. , mayor de edad y sin antecedentes penales sobre las 16,10 horas del día 26 de junio de 2010 conducía el vehículo de su propiedad y asegurado en la entidad Reale Seat Toledo D-….-ED por la C/ San Lázaro de Sarón (Cantabria) haciéndolo bajo los efectos de una ingestión alcohólica previa, por lo que tenía mermadas sus facultades psicofísicas con la consiguiente lentitud de reflejos y reducción del campo visual que limitaban gravemente en el acusado su aptitud para el manejo de vehículos a motor a consecuencia de lo cual realizó una marcha atrás y giro a la izquierda para aparcar en donde ya estaba correctamente estacionado un vehículo matrícula ….-NRC propiedad de Pelayo , causándole desperfectos por importe de 159,01 euros.
Por efectivos de la Policía Local de Santa María de Cayón apreciando en el acusado síntomas externos de embriaguez se le requirió para la realización de pruebas de detección alcohólica negándose en un primer término el acusado a su correcta realización y al ser apercibido de las consecuencias de mantener tal postura la efectuó correctamente arrojando 0,79 mg en el etilómetro evidencial por lo que avisado el equipo de atestados de la guardia civil para la práctica de la prueba en el etilómetro de precisión.
Requerido nuevamente para la realización, de nuevo, continuó en la realización defectuosa de las pruebas efectuando cinco pruebas en el etilómetro ARUD-0121 dando dos de ellas “Interrupción de la prueba por Inhalación Insuficiente”, otras dos también interrumpidas por inhalación insuficiente pero detectando el etilómetro alcohol en el ambiente y una quinta que dio un resultado positivo de 0,75 mg.
El acusado tenía moderadamente alteradas sus facultades intelectivas y volitivas pues tenía el habla pastosa, halitosis alcohólica, capacidad de expresión incoherente y repetitiva y el equilibrio vacilante.
Fallo: Que debo condenar y condeno a ….. :
1º Como autor penalmente responsable de un delito contra la seguridad vial previsto y penado en el artículo 379.2 primero y último inciso del Código Penal ( RCL 1995, 3170 y RCL 1996, 777) , (Conducción bajo los efectos del alcohol), según redacción dada al mismo por la LO 15/2007 de 30 de noviembre ( RCL 2007, 2180 ) , sin concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal a la pena de siete meses y quince días de prisión con la accesoria de Inhabilitación Especial para el derecho de Sufragio Pasivo durante el tiempo de la condena una cuota de seis euros, cuarenta y cinco días de trabajos en beneficio de la comunidad y privación del derecho de conducir vehículo a motor o ciclomotores o la prohibición de obtenerlo durante veintiún meses.
2º Como autor penalmente responsable de un delito contra la seguridad vial previsto y penado en el artículo 383 del Código Penal (Conducción bajo los efectos del alcohol), según redacción dada al mismo por la LO 15/2007 de 30 de noviembre, concurriendo la atenuante de embriaguez del artículo 21.2 del Código Penal a la pena de siete meses de prisión con la accesoria de Inhabilitación Especial para el derecho de Sufragio Pasivo durante el tiempo de la condena, y privación del derecho de conducir vehículo a motor o ciclomotores o la prohibición de obtenerlo durante veintiún meses.
SEGUNDO: Por la representación procesal de ……. se interpuso en tiempo y forma recurso de apelación, admitido a trámite por providencia del JUZGADO DE LO PENAL Nº 2 de Santander de fecha 16 de septiembre; una vez dado traslado del recurso a las demás partes conforme ordena la Ley, se elevó la causa a esta Sección de la Ilma. Audiencia Provincial de Cantabria, en la que tuvo entrada el día 16 de noviembre, habiéndose deliberado y Fallado el recurso en el día de ayer.
Recurre el condenado …….. la sentencia del Juzgado de lo Penal que le condenó como autor de un delito contra la seguridad vial por conducir bajo la influencia de bebidas alcohólicas y otro por negarse a practicar las pruebas de detección alcohólica legalmente exigidas.
El recurrente solicita ser absuelto de tales imputaciones; entiende que no existió negativa a soplar y que los agentes que practicaron dicha prueba no comparecieron en juicio, ausencia que también afectaría a la acreditación del delito de conducción bajo influencia de bebidas alcohólicas.
Sobre la acreditación del delito de negativa a practicar las pruebas de detección etílica, contiene el artículo 22.1 del Reglamento General de la Circulación cuáles son las pruebas legalmente determinadas:
“1. Las pruebas para detectar la posible intoxicación por alcohol se practicarán por los agentes encargados de la vigilancia de tráfico y consistirán, normalmente, en la verificación del aire espirado mediante etilómetros que, oficialmente autorizados, determinarán de forma cuantitativa el grado de impregnación alcohólica de los interesados. A petición del interesado o por orden de la autoridad judicial, se podrán repetir las pruebas a efectos de contraste, que podrán consistir en análisis de sangre, orina u otros análogos (art. 12.2, párrafo segundo, in fine, del texto articulado)”.
Al analizar la práctica de dichas pruebas de detección con el etilómetro oficialmente autorizado encargado de medir el aire espirado, resulta que no han sido identificados los agentes de la Guardia Civil actuantes ni, lógicamente, han comparecido en la causa. Los policías locales actuantes han descrito la forma en que se practicó la previa prueba de detección con el etilómetro de prueba o de aproximación, efectuada por ellos, pero no las realizadas por la Guardia Civil, que, según lo expuesto por los mismos, tuvieron lugar en el interior del furgón de la Guardia Civil, mientras los policías locales aguardaban fuera; por ello, lo que afirman conocer sobre la forma en que se practicaron las pruebas fue lo que les refirieron los agentes de la Guardia Civil.
Por tanto, esa testifical no es sino testifical de referencia. Siendo cierta la posible intervención en el proceso penal de testigos de referencia, mencionados expresamente en el art. 710 de la L.E.Crim . (“los testigos expresarán la razón de su dicho y, si fueren de referencia, precisarán el origen de la noticia, designando con su nombre y apellido, o con las señas con que fuere conocida, a la persona que se la hubiere comunicado”), con la única excepción del supuesto del artículo 813 L.E.Crim ., la jurisprudencia constitucional ha mantenido con relación al testimonio de referencia una postura de prudencia y hasta un cierto recelo, ya que el mismo implica la elusión de la garantía constitucional de inmediación de la prueba, al impedir al Juez que ha de dictar sentencia presencie la declaración del testigo directo, privándole de la percepción y captación directa de elementos que pueden ser relevantes en orden a la valoración de su credibilidad ( SSTC 217/1989 , 79/1994 , 7/1999 y 209/2001 ), además de que comporta soslayar el derecho que asiste al acusado de interrogar al testigo directo y someter a contradicción su testimonio, integrado en el derecho al proceso con todas las garantías del art. 24.2 de la C.E . ( SSTC 131/1997 , 7 y 97/1999 ), y que se encuentra reconocido expresamente en el art. 6.3 del C.E.D.H . como una garantía específica del derecho al proceso equitativo contemplado en el art. 6.1 del mismo. Por todo ello la jurisprudencia constitucional ha limitado el testimonio de referencia, como única prueba en orden a la formación de la convicción judicial, a los casos en que exista una imposibilidad real y efectiva de obtener la declaración del testigo principal ( SSTC 79/1994 , 303/1993 , 68 y 219/2002 ).
Ante ello, siendo cierto que obran en la causa algunos indicios de la comisión del delito, como la actitud previa del recurrente en la práctica de las pruebas por la policía local de Santa María de Cayón o los diversos tickets emitidos por el etilómetro de precisión en que aparece la práctica de la prueba sin obtenerse resultado, hasta en cinco ocasiones, tales indicios son insuficientes para fundar la sentencia condenatoria en ausencia de una prueba, como sería la testifical de las personas presentes cuando se practicó la prueba de detección alcohólica con el etilómetro de precisión, que acredite de manera bastante que ese resultado negativo fue fruto de la obstativa voluntad del acusado y no de otras circunstancias. En consecuencia, no acreditada la presencia del elemento subjetivo preciso para que se pueda condenar por este delito, el recurso prospera y el recurrente debe ser absuelto de tal imputación.
El delito de conducción bajo influencia de bebidas alcohólicas queda sobradamente probado con el contenido del atestado, ratificado y sometido a contradicción en el acto del juicio oral, y la testifical de los policías locales que comparecieron en la vista. Así, consta, en primer lugar, que el recurrente padeció un pequeño accidente de tráfico al colisionar contra un vehículo que se encontraba aparcado y, segundo, que los síntomas que presentaba eran producto de una profunda afectación alcohólica y así, no es concebible que esté en condiciones para conducir un vehículo de motor una persona con ojos brillantes, pupilas dilatadas, habla pastosa, expresión incoherente, repetitiva, notoria halitosis alcohólica y deambulación vacilante. Por ello, se desestima este motivo del recurso.
Que estimando en parte el recurso de apelación interpuesto por la representación de …… y contra la Sentencia de 12 de julio de 2010 del Juzgado de lo Penal número Dos de Santander , debemos revocar y revocamos la misma en el sentido de absolver al recurrente del delito previsto y penado en el artículo 383 del Código Penal ( RCL 1995, 3170 y RCL 1996, 777) por el que venía condenado, con declaración de oficio de la mitad de las costas de la instancia, con ratificación del resto de la sentencia recurrida y con declaración de oficio de las costas de esta alzada.