Source: http://legal.legis.com.co/document.legis/sentencia-20414-de-febrero-11-de-2003?documento=jurcol&contexto=jurcol_75992041de25f034e0430a010151f034&vista=STD-PC
Timestamp: 2019-10-15 04:28:16
Document Index: 202997884

Matched Legal Cases: ['artículo 177', 'artículo 7', 'artículo 75', 'artículo 7', 'artículo 447', 'artículo 177', 'artículo 7']

﻿ SENTENCIA 20414 DE FEBRERO 11 DE 2003
SENTENCIA 20414 DE 11 DE FEBRERO DE 2003
CONTENIDO:DELITO DE RECEPTACIÓN. COMPETENCIA. SE DETERMINA POR EL LUGAR DONDE SE REALIZAN ALGUNOS DE LOS COMPORTAMIENTOS DE ADQUIRIR, POSEER, CONVERTIR O TRANSMITIR BIENES QUE TENGAN ORIGEN EN UN DELITO.
TEMAS ESPECÍFICOS:REALIZACIÓN DEL DELITO, RECEPTACIÓN, DELITO
Sentencia 20414 de febrero 11 de 2003
Aprobado acta 22
Se resuelve la colisión negativa de competencias suscitada entre los juzgados 4º Penal del Circuito de Neiva y 5º Penal del Circuito de Bogotá, para conocer de la causa adelantada contra Salomón Medina Perdomo bajo el cargo de receptación.
1. El 30 de diciembre de 1997 en la vereda “Cucharito”, jurisdicción del municipio de Tello (Huila), miembros de la Policía Nacional incautaron en poder de Salomón Medina Perdomo el automóvil marca Chevrolet Sprint, modelo 1997, color plata níquel y número de motor G10-483370, el cual había sido hurtado por desconocidos el día 18 de ese mismo mes y año en la ciudad de Bogotá a César Augusto Gómez Moreno.
2. La investigación fue iniciada por la fiscalía 20 delegada ante los juzgados penales del Circuito de Neiva, quien dictó medida de aseguramiento de detención preventiva en contra del indagado Medina Perdomo por los delitos de receptación y uso de documento público falso en resolución de enero 5 de 1998, en la que ordenó además remitir la actuación a la unidad seccional de fiscalías de Bogotá, en atención a que en esta ciudad tuvo ocurrencia el delito de hurto.
3. La Fiscalía 124 seccional de Bogotá, al calificar el mérito del sumario, profirió resolución de acusación en contra del procesado el 26 de marzo de 1999 como “presunto responsable del ilícito de receptación”, delito descrito en el artículo 177 del Código Penal de 1980, modificado por el artículo 7º de la Ley 365 de 1997.
4. A la ejecutoria de la anterior resolución, la actuación fue remitida al reparto de los juzgados penales del Circuito de Bogotá, siendo asignado al juzgado 5º, cuya titular declinó el conocimiento al considerar que el delito de receptación tuvo ocurrencia en jurisdicción del municipio de Tello (Huila), lugar donde se produjo la captura del procesado, y ordenó, en consecuencia, remitir el expediente a los despachos de la misma categoría en Neiva, por competencia.
5. El Juzgado 4º Penal del Circuito de Neiva avocó en principio el conocimiento del asunto en auto de 13 de julio de 1999, pero cuando se disponía a realizar la audiencia de juzgamiento se declaró igualmente incompetente a petición de! representante del Ministerio Público, y ordenó devolver la actuación por razón de la competencia territorial al Juzgado 5º Penal del Circuito de Bogotá, a quien planteo colisión negativa de competencias de no aceptar sus razonamientos, aduciendo que de la prueba allegada al expediente “se puede concluir, inequívocamente, que los hechos ocurrieron en la ciudad de Bogotá, en donde se produjo el hurto del automotor y, en consecuencia, la posible receptación, si se tiene en cuenta la prueba testimonial relacionada con la presunta adquisición mediante compra del vehículo por parte del implicado Medina Perdomo... en la vereda Cucharito, jurisdicción del municipio de Tello solamente se obtuvo la aprehensión de Medina Perdomo días posteriores a la ocurrencia de los hechos investigados, quien se hallaba en posesión del automotor sustraído. Y siendo así de ninguna manera puede afirmarse que la receptación tuvo ocasión en este lugar”.
6. Por su parte, el Juzgado 5º Penal del Circuito de Bogotá no aceptó la competencia atribuida, al sostener que en la resolución de acusación se dijo que el lugar de ocurrencia de los hechos se encuentra determinado por la “posesión ilícita, del automotor por parte del procesado, siendo claro que tal conducta se consumó en el municipio de Tello, perteneciente al Circuito de Neiva, pues ninguno de los otros verbos rectores de la receptación fueron tenidos en cuenta en la acusación, máxime cuando desde el inicio de la investigación la fiscalía restó toda credibilidad al dicho del procesado y del testigo citado por éste respecto a la adquisición del automotor en Bogotá.
Por competencia territorial, entonces, el conocimiento corresponde al proponente del conflicto; e incluso, de considerar indeterminado el lugar de comisión de los hechos, el conflicto se definiría a prevención, caso en el cual la competencia seguiría teniéndola el Juzgado de Neiva, pues fue en esa ciudad donde se inició la investigación.
Con tal entendimiento, aceptó el conflicto y ordenó remitir la actuación a la Corte para su resolución.
1. Es la Corte la competente para dirimir el presente conflicto de conformidad con el artículo 75, numeral 4º, del Código de Procedimiento Penal, si se toma en cuenta que el mismo se suscito entre juzgados pertenecientes a distintos distritos judiciales.
2. La discrepancia entre los funcionarios que declinan el conocimiento del asunto tiene que ver en este caso con la competencia territorial referida al delito de receptación, en tanto el proponente sostiene que los hechos ocurrieron en Bogotá, pues fue aquí donde ocurrió el hurto del automotor y su adquisición por parte del procesado; la juez 5ª replica afirmando que la fiscalía acusó por la posesión del vehículo, y no tuvo en cuenta otra modalidad de la conducta.
Cuando por el factor territorial dos jueces se niegan a conocer de un determinado proceso, por estimar que no es de su competencia, resulta imprescindible determinar el lugar donde se cometió el hecho delictivo, y sólo en el evento de que éste sea desconocido resulta necesario acudir a la competencia a prevención; lo mismo cuando, por supuesto, la conducta se haya cometido en varios sitios o en el extranjero.
El lugar de comisión del delito de receptación, que fue la hipótesis delictiva por la cual se profirió resolución en contra del procesado, viene definida por el artículo 7º de la Ley 365 de 1997 —artículo 447 del actual Código de Procedimiento Penal— por las modalidades de adquirir, poseer, convertir o transmitir bienes muebles o inmuebles que tengan su origen mediato o inmediato en un delito, o realizar cualquier otro acto para ocultar su origen ilícito.
De modo que, el lugar donde se realice alguno de tales comportamientos, determina la competencia por el factor territorial.
La escogencia de la modalidad delictiva, empero, no puede ser caprichosa, pues no está permitido a los jueces trabados en el conflicto realizar su propia estimación probatoria en ese orden, si se toma en cuenta que es la resolución de acusación, como bien anotó la juez remitente, el acto procesal que constituye marco de referencia para el efecto, en tanto define los supuestos fáctico y jurídico de los que habrá de defenderse el procesado en el juzgamiento, y por tanto tiene efectos vinculantes para los sujetos procesales y el funcionario director del proceso.
Por manera que, si la fiscalía 124 seccional acusó al procesado Salomón Medina Perdomo del delito de receptación, por el hecho concreto de poseer un automotor que días atrás había sido hurtado en la ciudad de Bogotá, corresponde simplemente verificar, en orden a la determinación de la competencia por el factor territorial, el lugar donde se encontraba el procesado materializando la conducta en el momento de la recuperación del bien.
En ese sentido basta leer la resolución de acusación para concluir que esa fue la modalidad de receptación imputada al imputado, e igualmente que el comportamiento se verificó en jurisdicción de Tello (Huila), municipio adscrito al Circuito Judicial de Neiva.
Al narrar los hechos por los cuales acusa, la fiscal señaló concretamente que éstos tenían que ver con la recuperación del vehículo de las características anotadas en la vereda “Cucharito” de ese municipio cuando se encontraba “en poder de Salomón Medina Perdomo” (fl. 112), afirmación que reitera en la parte de las consideraciones (fl. 115), para concluir sosteniendo incluso que el acusado fue sorprendido cuando ocultaba el carro en una finca de esa vereda para que no fuera inmovilizado por las autoridades (fl. 116).
Si bien es cierto que el imputado y el declarante William Sánchez Tique, citado por aquél, indicaron que el automotor había sido adquirido en Bogotá a un desconocido, lo cierto es que la fiscalía desestimó sus dichos y, por lo mismo, no puede afirmarse válidamente que también endilgó a Medina Perdomo el delito en la correspondiente modalidad.
No hay duda entonces que la conducta atribuida al enjuiciado encaja en la modalidad de poseer vehículo automotor, a sabiendas de su procedencia ilícita, la cual venía materializando al momento de la incautación del bien en jurisdicción del municipio de Tello (Huila).
Frente a lo anterior, no resulta acertada la postura asumida por el juez proponente del conflicto, quien presume que como el hurto del automotor se cometió en Bogotá su adquisición también debió verificarse allí, desconociendo que en el pliego de cargos la fiscalía desestimó por inverosímil las exculpaciones del imputado en ese sentido, y lo acusó concretamente por mantener en su poder un bien que tenía origen en un delito en los términos del artículo 177 del Código Penal de 1980, modificado por el artículo 7º de la Ley 365 de 1997, normatividad vigente para la época de ocurrencia de los hechos.
Por lo expuesto, entonces, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,
1. Dirimir el conflicto de competencias planteado, en el sentido de asignar el conocimiento del proceso adelantado en contra de Salomón Medina Perdomo por el delito de receptación, Juzgado 4º Penal del Circuito de Neiva (Huila), a donde se remitirá la actuación.
2. Comuníquese esta determinación a los sujetos procesales y al Juzgado 5º Penal del Circuito de Bogotá.