Source: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=CRE&reference=20091215&secondRef=ITEM-015&language=ES&ring=B7-2009-0197
Timestamp: 2013-05-25 20:53:21
Document Index: 189614684

Matched Legal Cases: ['artículo 4', 'artículo 9', 'artículo 15', 'artículo 15', 'artículo 15', 'artículo 255', 'artículo 115', 'artículo 149', 'artículo 15']

Debates - Martes 15 de diciembre de 2009 - Mejoras necesarias en relación con el marco jurídico del acceso a los documentos a raíz de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa (debate)
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Procedimiento : 2009/2761(RSP)Ciclo de vida en sesiónCiclos relativos a los documentos :
Martes 15 de diciembre de 2009 - Estrasburgo
15. Mejoras necesarias en relación con el marco jurídico del acceso a los documentos a raíz de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa (debate)Vídeo de las intervencionesPV
Presidente. – De conformidad con el orden del día, se procede al debate conjunto de las siguientes preguntas orales
- la pregunta oral (O-0122/2009) presentada por Michael Cashman, en nombre de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, al Consejo sobre las mejoras necesarias en relación con el marco jurídico del acceso a los documentos a raíz de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa (B7-0230/2009);
- la pregunta oral (O-0123/2009) presentada por Michael Cashman, en nombre de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, a la Comisión sobre las mejoras necesarias en relación con el marco jurídico del acceso a los documentos a raíz de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa (B7-0231/2009) Michael Cashman, autor. – Señor Presidente, permítame comenzar diciendo que me complace ver en esta sala a la Comisaria Wallström, así como a Cecilia Malström, de la Presidencia en ejercicio, ya que ambos participamos en la elaboración del expediente desde el principio, en 1999.
Resulta interesante reflejar que lo que logramos en nuestro acuerdo en mayo de 2001 fue algo histórico. Quince Estados miembros pasando de tradiciones, culturas y enfoques distintos a una mayor apertura y transparencia. Conseguimos llegar a un acuerdo y, de manera interesante, de ninguna manera se debió a la determinación de la Presidencia sueca en aquella época.
También fue posible gracias a la determinación de la Comisión de reconocer que las tres instituciones necesitaban un cambio cultural. Necesitábamos ver que la apertura y la transparencia no impedían el florecimiento de la democracia, sino que en realidad la mejoraba. Permitía la rendición de cuentas. Permitía a los ciudadanos saber lo que se estaba haciendo en su nombre y, probablemente, nos ayudó a correr las cortinas y demostrar de una vez por todas que no había secretos escondidos en las cajas de caudales de la Comisión o del Consejo, en lo que respecta al Parlamento no estoy tan seguro ¡pero espero que tampoco en las cajas de caudales del Parlamento!
Me gustaría expresar mi agradecimiento especialmente a la señora Comisaria y, si me lo permiten, mi querida antigua colega, Cecilia Malmström, por ese compromiso. Ahora necesitamos otro compromiso. Como he dicho anteriormente, ya hemos conseguido grandes logros. Contamos con un registro de documentos. Contamos con la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, ahora definiendo y redefiniendo lo que se acordó originalmente sobre el acceso a los documentos. Hemos aceptado el principio de que todos los documentos deberían seguir siendo accesibles y que, en casos en los que no lo sean, las razones para impedir el acceso deberían ser claras y específicas en referencia al artículo 4, sobre las excepciones, o al artículo 9, sobre los documentos delicados.
No obstante, conforme hemos ido avanzando, el Parlamento ha solicitado una revisión en repetidas ocasiones. Creo que la revisión presentada por la Comisión ante el Parlamento, que sometimos a votación en comité posteriormente y cuya primera lectura se aplazó en marzo de este año, se quedó corta, y sé que tenemos opiniones divergentes al respecto. Igualmente se manifestaron preocupaciones, aún existentes en esta Cámara, de que había un intento de recuperar finalmente el acceso a los documentos, no menos en la redefinición de documentos, por ejemplo la noción de que archivos enteros pueden quedar exentos, u en el intento de redefinir el concepto del veto de terceros.
Resulta interesante que nuestros ciudadanos de la tribuna deben de estar pensando que estamos hablando sobre algo que ocurre en el espacio ultraterrestre —artículos, vetos de terceros— pero en realidad de lo que estamos hablando es de una ley que les permite asegurarse de que rindamos cuentas: parlamentarios responsables de lo que hacemos en su nombre, la Comisión responsable de lo que hace en su nombre, e, igualmente, el Consejo. ¿Cómo pueden asegurarse, tanto ellos como las ONG, si se mantiene en secreto la manera en la que trabajamos y quién hace qué dentro de las distintas unidades, secreto que sólo conocen los grupos de presión y los abogados entendidos?
Eso es lo que creo que yace en el centro del Tratado de Lisboa. Este establece que debemos reforzar aún más la democracia Debemos mejorar el acceso a los documentos. Por esta razón, el Parlamento, en esta pregunta oral, solicita que se lleve a cabo una amplia gama de recomendaciones. Básicamente, se trata de garantizar el desarrollo de los derechos de los que disponemos, que no disminuyan, y de reconocer que en virtud del Tratado de Lisboa, ya no son sólo las tres instituciones sino todas las agencias y órganos creados por ellas, incluidos el Banco Central Europeo, en algunos casos, el tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, el Banco Europeo de Inversiones, Europol y Eurojust. Todas estas instituciones deben ahora rendir cuentas de conformidad con el Reglamento (CE) nº 1049/2001.
Creemos que las propuestas que nos han presentado desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa no están en consonancia ni con la letra y el espíritu del tratado ni, ciertamente, con las obligaciones que consideramos figuran en el Reglamento (CE) nº 1024/2001 original, que, en beneficio de nuestros oyentes, rige el acceso público a todos los documentos recibidos, elaborados o de los que disponen las tres instituciones. Cecilia Malmström, Presidenta en ejercicio del Consejo. – (SV) Señor Presidente, como ya sabe, el incremento de la transparencia es una cuestión de suma importancia para la Presidencia sueca. Las Instituciones de la UE han avanzado mucho en lo relativo a la transparencia. No obstante, ésta no depende únicamente de leyes y reglamentos. La transparencia depende de las actitudes y de cómo se aplican en la práctica las leyes y los reglamentos.
Esta mañana, tuve el placer de reunirme con la Vicepresidenta de la Comisión, Margot Wallström, y con la Vicepresidenta del Parlamento, Diana Wallis, en el Comité Interinstitucional de acceso del público a los documentos. La reunión ha tenido lugar por iniciativa de la Presidencia sueca. Hacía dos años que el comité no se reunía. Hemos tenido debates muy positivos y concretos sobre cómo podemos mejorar las oportunidades de acceso a los documentos institucionales para los ciudadanos en la práctica. Deberíamos celebrar reuniones con más frecuencia, y esa fue también una de nuestras conclusiones conjuntas.
Me complace el hecho de que el Tratado de Lisboa conceda tanta importancia a la transparencia, al examen público y a la democracia. Acogemos este hecho con beneplácito. En lo que respecta al examen del Reglamento (CE) nº 1049/2001, al que nos referimos como el Reglamento de transparencia, la Presidencia desea, ante todo, centrarse en la nueva base jurídica para el Reglamento. Esto figura en el párrafo 3 del artículo 15 del Tratado de Lisboa. El cambio más importante en la nueva base jurídica es la ampliación del ámbito institucional. En lenguaje corriente, esto significa que, mientras que el anterior artículo sólo se aplicaba a los documentos del Parlamento, el Consejo y la Comisión, el nuevo artículo amplía el derecho del público a acceder a los documentos para incluir todas las instituciones, órganos, oficinas y agencias de la Unión Europea. Existen determinadas restricciones en lo que respecta a los documentos del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Banco Europeo de Inversiones, pero es un ámbito significativamente más amplio que el anterior.
La Comisión ha anunciado que presentará una propuesta al Parlamento y al Consejo con miras a adaptar el presente Reglamento de Transparencia a las nuevas disposiciones del tratado.
Mientras tanto, el trabajo de revisión del Reglamento de Transparencia realizado por el Consejo seguirá basándose en la propuesta presentada por la Comisión al Parlamento en mayo de 2008.
Desde mayo de 2008, el Grupo de Trabajo de Información del Consejo ha examinado la propuesta en dos ocasiones. El segundo examen técnico se completó durante los meses de junio y julio de este año e incluye varias enmiendas aprobadas por el Parlamento en el Pleno celebrado en marzo de 2009. En mayo, el Parlamento decidió no concluir su lectura oficial de la propuesta de la Comisión al Parlamento Europeo. Me gustaría recordar al Parlamento que mi colega, Beatrice Ask, Ministra de Justicia de Suecia, explicó a la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior el 2 de septiembre de 2009, a comienzos de la Presidencia sueca, que ella estaba preparada para entablar debates entre las instituciones. Concretamente, preguntó si el Parlamento recién elegido pretendía continuar trabajando sobre la base de las 92 enmiendas aprobadas por el Parlamento en marzo de 2009. El motivo de su pregunta es que, como la Presidencia, necesitamos conocer la posición del Parlamento, aunque no sea necesariamente en forma de una primera lectura completa.
A mi entender, el nuevo Parlamento todavía no ha tenido ocasión de debatir las propuestas de la Comisión, y, en lugar de ello, se ha centrado en los efectos que el Tratado de Lisboa puede tener sobre el examen en curso.
En el Consejo, estamos esperando la propuesta de la Comisión que se ha anunciado relativa al impacto del Tratado de Lisboa sobre el Reglamento de transparencia. Lógicamente, seguiremos abiertos a entablar un debate sobre la presente propuesta con ustedes y huelga decir que, en esos debates, naturalmente tendremos en cuenta los efectos del nuevo tratado.
En mi opinión, el apartado 3 del artículo 15 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea constituye una base jurídica totalmente pertinente para la propuesta en virtud del nuevo tratado. Otros artículos relativos al examen público en general, a la comunicación mejorada entre las instituciones y los ciudadanos y a la buena administración revisten una importancia máxima para la labor de las instituciones a fin de fortalecer la democracia, la eficiencia y la legitimidad. Asimismo, debemos debatir la forma de materializar este tipo de objetivo. No obstante, no estoy convencida de que tengan cabida dentro del marco del Reglamento de transparencia. En aras de la claridad, el Reglamento debería contener normas claras relativas simplemente al acceso del público a los documentos y no mucho más. Margot Wallström, Vicepresidenta de la Comisión. – Señor Presidente, Señorías, permítanme dirigirme en primer lugar al señor Cashman. Creo que esta es la última posibilidad u oportunidad de expresarle mi agradecimiento. Sin duda usted es el rostro de la lucha por este reglamento concreto y por la apertura y la transparencia en el Parlamento. Se ha convertido en su rostro, su símbolo y su defensor.
También creo que tenemos mucha credibilidad, siendo suecas como somos, Cecilia Malmström y yo misma, y no creo que nadie dude de que continuaremos luchando por la apertura y la transparencia. Al mismo tiempo, hemos tenido nuestros más y nuestros menos porque también desempeñamos papeles distintos y a veces debemos ser realistas sobre lo que podemos conseguir y debemos defender los intereses de nuestras respectivas instituciones. Eso no siempre es fácil. Creo que el clima político en su totalidad también ha cambiado y el equilibrio político ha cambiado y eso ha influido en nuestros debates sobre estas cuestiones.
Pero nuestro punto de partida, diría yo, es completamente el mismo y también constatamos que este reglamento concreto sobre el acceso a documentos ha sido de gran utilidad. A lo largo de los años, esta ha sido una herramienta excelente que también queremos que no sólo la utilicen los grupos de presión y aquellos a los que se les paga por examinar los documentos. Queremos que el público en general y los periodistas puedan utilizarla y puedan disfrutar de acceso pleno a los documentos. Ese es mi punto de partida. Sé que comparto esta opinión, como habrán podido escuchar, con la ministra.
También pienso que la Presidencia sueca brindó una oportunidad de oro para avanzar en esta cuestión. Ahora deseo expresar mi agradecimiento al Parlamento por la oportunidad que nos brinda de celebrar este debate sobre la transparencia y el nuevo Tratado de Lisboa, dado que éste hace más hincapié en la apertura y la llamada democracia participativa. Todos coincidimos en que este es un importante avance.
Hoy la pregunta sobre la mesa es: ¿qué medidas tiene previsto adoptar la Comisión en lo concerniente a la revisión del Reglamento (CE) nº 1049/2001?
Como ya saben, con el Tratado de Lisboa se ha ampliado el derecho del acceso del público a documentos, como hemos oído decir a la ministra, a documentos de todas las instituciones, órganos, oficinas y agencias de la Unión, si bien existen determinadas restricciones en el caso del Tribunal de Justicia, el Banco Central Europeo y el Banco Europeo de Inversiones por razones obvias.
En lo que respecta al examen del Reglamento (CE) nº 1049/2001, me gustaría destacar que la nueva base jurídica, el apartado 3 del artículo 15 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, es muy parecida al anterior artículo 255 y la principal diferencia reside en la ampliación del ámbito institucional.
La Comisión abordó esta cuestión en nuestra Comunicación el 2 de diciembre de este año. El objetivo era ajustar las propuestas pendientes del Derecho derivado al nuevo tratado. (Algunos de los aquí presentes lo conocerán por su nombre en lenguaje de la UE «acto ómnibus», ¡negaré haber dicho esto!)
Esto quiere decir que cualquier legislador puede ahora introducir una enmienda que amplía el ámbito de aplicación del Reglamento al resto de órganos e instituciones. También se hace para que el Consejo sepa que esto ha sido presentado por la Comisión y aprobado por la misma.
Está en manos de los legisladores, Parlamento y Consejo, seguir avanzando en el proceso legislativo con miras a aprobar un Reglamento (CE) nº 1049/2001 enmendado. Todavía estamos en la fase de primera lectura. No contamos con una resolución legislativa y no conocemos la posición del nuevo Parlamento. Lógicamente, la Comisión seguirá contribuyendo a alcanzar un acuerdo, como ha hecho en otros procesos legislativos.
El Tratado de Lisboa establece una base jurídica para la democracia participativa. Desde la Comisión, ya hemos tomado una serie de iniciativas destinadas a mejorar la participación y las consultas públicas sobre nuevas políticas propuestas. Por ejemplo, evaluaremos las directrices de consulta de la Comisión contrastándolas con las nuevas disposiciones del tratado y decidiremos la necesidad de ajustes para mejorarlas, y ya hemos empezado a trabajar en la iniciativa ciudadana mediante la puesta en marcha de consultas públicas, para escuchar a los ciudadanos y a las partes interesadas antes de presentar una propuesta.
El Consejo Europeo también reconoció la importancia de la iniciativa ciudadana la semana pasada. Y me consta que la futura Presidencia española ha concedido prioridad a esta cuestión en su programa. Quieren una respuesta rápida.
Como ya se ha dicho aquí, esta mañana se reunió el Comité Interinstitucional de acceso del público a los documentos por invitación de la Presidencia sueca. La labor de este grupo es examinar las mejores prácticas, abordar los posibles conflictos y analizar los avances realizados en el ámbito del acceso del público a los documentos.
Por lo tanto, juntos decidimos la creación de un portal web consagrado a la «Claridad», la promoción de la complementariedad de los registros públicos de nuestras instituciones, la coordinación de nuestros respectivos servicios de tecnología de la información para facilitar el acceso y a partir de ahora tendremos en cuenta la repercusión en el acceso a los documentos cuando nuestras instituciones creen o modifiquen los sistemas de almacenamiento electrónico.
Estamos en la época del año en la que se escriben cartas de deseos. Pero creo que cuando se trata de apertura y transparencia, no deberían confiar en Papá Noel. Creo que depende realmente de nosotros, Parlamento, Consejo y Comisión, responder ahora de manera real, directa y concreta. Creo que ya hemos empezado a hacerlo y debemos continuar por este camino, por lo que espero con interés nuestro debate. Renate Sommer, en nombre del Grupo PPE. – (DE) Señor Presidente, mi Grupo político acordó con el ponente y los ponentes alternativos del resto de grupos presentar una pregunta oral sobre la situación en la que se encuentra el procedimiento y los próximos pasos a seguir. Nuestra intención era debatir el modo de proceder en base a la respuesta del Consejo y la Comisión. Acabamos de recibir esa respuesta en principio. No me queda del todo claro por qué el ponente, en contra del acuerdo alcanzado por los grupos, presenta de repente una resolución en la que anticipa su posición. ¿Qué respuesta espera obtener de la Comisión y del Consejo? Señor Cashman, le tengo un gran aprecio, pero ha actuado en el más absoluto secretismo, con una falta de transparencia total. Es gracioso, teniendo en cuenta que acaba de asegurar que lucha por la transparencia. Ha intentado eludirnos. Además, creo que la legitimidad de esta resolución es altamente cuestionable con arreglo a lo dispuesto en el Reglamento Interno. En cualquier caso, el contenido de la resolución es el mismo que el del informe que presentó el pasado mandato parlamentario y, por lo tanto, es completamente superfluo.
Sé que ha intentado negociar con los ponentes alternativos para introducir una resolución conjunta, pero me opongo firmemente a esta resolución. En mi opinión, la entrada en vigor del Tratado de Lisboa no ha introducido un cambio en la base jurídica del dossier como para modificar el papel del Parlamento Europeo. El informe era y es un dossier en el procedimiento de codecisión. Esto también explica las preocupaciones de mi grupo por la legitimidad de una resolución con arreglo a lo dispuesto en el Reglamento Interno.
No quiero debatir el contenido. Ha mezclado usted cosas muy distintas, incluidas citas del Tratado de la Unión Europea, del Tratado de Lisboa y de la Carta de Derechos Fundamentales, todas sacadas de contexto, a fin de legitimar su propuesta de resolución. Sin duda es inaceptable desde el punto de vista jurídico en la forma en la que se presenta. No ha formalizado un compromiso en relación con la confidencialidad, que resulta necesaria al menos hasta cierto punto. Este es un requisito, por ejemplo, en el contexto de los acuerdos internacionales celebrados por terceros como una condición sine qua non. Pongo como ejemplo el acuerdo con los Estados Unidos en el caso SWIFT. Tampoco se ofrece una solución relativa a la mediación, por ejemplo, en forma de transparencia posterior al cargo. Todo esto brilla por su ausencia. Además, no se toman en consideración otros derechos protegidos por ley, como la protección de datos o el derecho a la intimidad.
No deberíamos aprobar esta resolución. Hemos recibido una respuesta positiva de la Comisión y del Consejo y deberíamos avanzar sobre esta base, es decir, la respuesta a nuestra pregunta oral. Señor Cashman, le pido que retire su propuesta de resolución. Vilija Blinkevičiūtė, en nombre del Grupo S&D. – (LT) Gracias señor Presidente, Señorías. Estoy totalmente de acuerdo con el señor Cashman en que tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa y el cambio en la situación jurídica, ahora es el momento más adecuado para retomar los debates sobre el reglamento de 2001 relativo al acceso del público a los documentos, y sobre la mejora y modificación fundamentales de ese reglamento.
Con el Tratado de Lisboa, nuestro objetivo es ofrecer una mayor apertura a la sociedad, y esto quiere decir que las decisiones deben tomarse lo más abiertamente posible y ser comprensibles para los ciudadanos. Cuanto y más, teniendo en cuenta que el juicio del trabajo realizado por la Unión Europea y la confianza en su trabajo están vinculados a la comprensión del trabajo y los documentos aprobados por la Unión Europea por parte de nuestros ciudadanos y a su capacidad de acceder a los mismos.
La apertura es especialmente necesaria en este caso, a fin de fortalecer los principios de la democracia y el respeto por los derechos fundamentales. Por lo tanto, el acceso de la sociedad a los documentos debe convertirse en un principio fundamental, y el secretismo debe aplicarse únicamente en circunstancias excepcionales.
El Parlamento Europeo ha realizado grandes avances en este ámbito. En marzo de este año, elaboró su informe sobre la propuesta de la Comisión para enmendar el reglamento en vigor, y esta nueva propuesta del Parlamento Europeo constituye una base idónea para los nuevos debates. No obstante, no debemos olvidar que lo que estamos debatiendo aquí es la enmienda de un reglamento, por lo tanto, es imprescindible que exista una cooperación permanente de todas las instituciones de la Unión Europea y un acuerdo común sobre la revisión de las normas de transparencia.
Un reglamento mejorado establecería un mejor nivel de transparencia. Habida cuenta de que el Tratado de Lisboa fortalece los principios que procuran una mayor apertura en la Unión Europea y una cooperación más estrecha con los ciudadanos, es importante establecer medidas concretas y sentar las bases para administrar las instituciones de la Unión Europea a fin de conseguir este objetivo.
Por lo tanto, hago un llamamiento a la nueva Comisión para que presente una propuesta lo antes posible y para que llegue a una posición común con el Consejo, con el objetivo de garantizar plenamente un diálogo abierto y continuo con los ciudadanos y con las asociaciones que les representan. Diana Wallis, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, me gustaría expresar mi satisfacción por la pregunta y mi agradecimiento al señor Cashman por exponer su posición. De hecho, creía que todos los grupos políticos de esta Cámara habían aprobado la resolución. Tenía entendido que ese había sido el resultado de la reunión de esta tarde.
Está claro que con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa podemos avanzar con un cambio sobre la cuestión de la transparencia. Como Vicepresidenta de esta Cámara responsable de la transparencia, no siempre he considerado este un tema fácil, pero lo que sí creo es que ahora tenemos la oportunidad de hacer mejor las cosas y de acercarnos aún más a nuestros ciudadanos. Dentro de esta Cámara, estamos examinando nuestros propios arreglos para el acceso a los documentos y el acceso a la información. Ha sido un gran placer para mí reunirme esta mañana con Cecilia Malmström y Margot Wallström. Por fin, nuestras tres instituciones se han sentado juntas y se ha podido avanzar verdaderamente. Ya se ha hecho referencia —y creo que, para nosotros, esto constituye el mayor avance— a la periodicidad de las reuniones de este órgano interinstitucional, que a veces alcanza hasta dos y tres años, y hemos acordado reunirnos dentro de seis meses. Además, hemos establecido un calendario de reuniones mucho más periódico. Nuestra intención es firme, y este es un compromiso serio que hemos adquirido, aspirar a una verdadera transparencia entre todos, aspirar a garantizar que nuestros ciudadanos puedan ver los avances del proceso legislativo en todas sus fases, y a que puedan tener una aportación real y una idea más precisa de lo que hacemos.
Por lo tanto, mi Grupo, y creo que todos los grupos, apoyamos las modificaciones que reflejarán el progreso logrado hoy. Sólo me queda expresar mi agradecimiento a Cecilia Malmström y Margot Wallström, porque juntas hemos conseguido avanzar en esta cuestión. Zbigniew Ziobro, en nombre del Grupo ECR. – (PL) Señor Presidente, en opinión de muchos publicistas interesados en los asuntos comunitarios, las instituciones europeas han adolecido durante muchos años de lo que se conoce como deficiencia democrática. Esta acusación a veces carece de fundamento, pero en otras ocasiones, sí está justificada. En el segundo caso, se señala que cuando se percibe que las decisiones importantes las toman oficinistas europeos anónimos en algún lugar de la remota Bruselas, algo está fallando en el mecanismo democrático. Por esta razón cabe destacar que la apertura es un elemento sumamente importante del funcionamiento de la Unión Europea. La autoridad debe responder ante la sociedad. De lo contrario, como la historia ha demostrado siempre, el poder acaba corrompiendo.
La sociedad europea se compone de distintas naciones que viven en países distintos. Por lo tanto, las Instituciones de la Unión Europea deben responder ante los ciudadanos de los Estados miembros, y la manera de garantizar la vigilancia permanente de la autoridad conferida a la Unión Europea es permitiendo el acceso pleno a los documentos. Me refiero principalmente a los documentos de trabajo, análisis y consultas realizados por la Comisión Europea o el Consejo. Es esencial que la influencia de los grupos de interés en el desarrollo de los reglamentos quede registrada y sea accesible a todo el mundo. Es importante que no sólo el Parlamento tenga acceso pleno a esos documentos. Los ciudadanos de todos los Estados miembros de la Unión Europea deberían tener el derecho de supervisión democrática, de manera que todas las organizaciones interesadas y todos los periodistas puedan hacer uso del mismo. Sólo la transparencia puede garantizar que las autoridades y el personal de la Unión Europea hagan uso de las facultades que les han sido conferidas para el bien común de los ciudadanos de los Estados miembros. Rui Tavares, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (PT) Señorías, este debate gira en torno a una cuestión de confianza. Las instituciones europeas piden constantemente a sus ciudadanos que confíen en ellas. Durante el proceso del Tratado de Lisboa, para bien o para mal, pidieron a los ciudadanos que confiaran en ellas. La crisis financiera estalló, y pidieron a los ciudadanos que confiaran en ellas. Bien, la confianza es una cosa de dos, y no se puede pedir siempre la confianza de los ciudadanos si, al mismo tiempo, ellas no confían lo suficiente en los ciudadanos como para enseñarles todos los procesos y trabajos internos que hacen funcionar la Comisión. Las personas en el poder no pueden quejarse de que los ciudadanos no confían en los políticos si los propios políticos no confían en los ciudadanos.
Ese es un problema de democracia. Y no sólo eso. Se trata también de un problema de desperdicio. La sociedad es en sí un enorme repositorio de conocimientos que estaremos desperdiciando si no implicamos a los ciudadanos en el proceso de liderazgo y gobernanza de la Unión Europea. Por lo tanto, no tengo ningún reparo en expresar mi firme apoyo a la labor del ponente, y en decir que está haciendo un gran trabajo por la democracia, y que nuestro objetivo no debe ser únicamente avanzar hacia la transparencia sino, por encima de todo, garantizar que la transparencia signifique algo concreto, y no sea simplemente una bonita palabra. William (The Earl of) Dartmouth, en nombre del Grupo EFD. – Señor Presidente, la Unión Europea se ha ganado, en mi país y también en otros países, una merecida reputación por tomar sus decisiones a escondidas, en secreto y de manera subrepticia. Por lo tanto, cabe suponer que la Comisión hará ahora todo lo posible por ser abierta y transparente. En lugar de ello, la Comisión ha elaborado esta propuesta, creo que es la 1049, que contiene restricciones sobre el acceso a los documentos que actualmente son públicos.
Más allá de eso, hay un aspecto objetivo que recuerdo de mi estancia en la Universidad de Harvard, y es el siguiente: las decisiones que se toman sin transparencia y sin someterse a un examen público adecuado tienen una tendencia inherente a ser malas decisiones. Deberían aceptar que una de las razones por las que la Comisión presenta tantas propuestas equivocadas, mal concebidas, inadecuadas y mal redactadas, que nosotros en Inglaterra y en otros países tenemos que aguantar, es la falta de transparencia. Por lo tanto, en lo que respecta a este marco jurídico, instaría a la Comisión a que reflexionara, si la reflexión tiene realmente cabida en institución defectuosa en un sistema de gobierno defectuoso. Salvatore Iacolino (PPE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, he escuchado con mucha atención las intervenciones de la Comisión, de la Presidencia y de mis colegas. El Programa de Estocolmo sin duda ha aclarado aún más la importancia del derecho de acceso a los documentos producidos por las instituciones de la UE.
El Tratado de Lisboa también reafirma el derecho de las personas físicas o jurídicas a acceder a los documentos, garantizando al mismo tiempo el establecimiento de reglamentos con criterios y limitaciones que se ajusten a las características de cada órgano. Como se ha indicado anteriormente, el Parlamento ya ha tenido la ocasión de abordar la cuestión del acceso a los documentos este año y las opiniones fueron variadas entonces.
Hoy, todos coincidimos en la necesidad de una adaptación fáctica del reglamento de 2001, aunque la solución propuesta por el señor Cashman no parece plausible, en la medida en que amplía más allá de todo límite razonable la posibilidad de adquirir documentos que podrían, de hecho, ir en contra del interés público dominante. Citaré algunos ejemplos. Las negociaciones con países terceros u otras actividades delicadas requieren una definición clara, un contrapeso entre el derecho legítimo a la transparencia, la divulgación y el conocimiento, y la denegación del acceso a los documentos de conformidad con el interés público dominante y reconocido.
Seguimos convencidos de la necesidad de promover el derecho de acceso a los documentos por parte de las personas físicas o jurídicas, y somos conscientes de que debemos definir un principio razonable para equilibrar las necesidades conflictivas: ampliar el papel del Defensor del Pueblo Europeo, establecer criterios precisos y adecuados para el acceso e introducir arreglos de transición que generen de manera gradual normas que se ajusten a las necesidades de los ciudadanos, compatibles con el funcionamiento adecuado de las instituciones. Confiamos en la actual Presidencia, en la Presidencia española y en las actividades de la Comisión para conseguirlo. Cornelis de Jong (GUE/NGL). – (NL) Señor Presidente, ¿qué documento busca exactamente? ¿Cuál es el número del documento? Estas son sólo dos de las respuestas que pueden esperar los ciudadanos cuando formulan una pregunta a las instituciones europeas. Los ciudadanos quieren información, no material promocional ni documentos de políticas indescifrables. Por lo tanto, es evidente que se necesita un cambio drástico. Debe centrarse la atención en los ciudadanos. Esto constituye la base de las preguntas formuladas por el señor Cashman, al que agradezco la excelente y —esto va dirigido a la señora Sommer, que lamentablemente ya ha abandonado la Cámara— extremadamente transparente cooperación brindada en los últimos meses.
Me gustaría que parte del presupuesto europeo que se asigna a la información se destinara a garantizar, a través de medios de información digitales y el contacto humano, que los ciudadanos reciben información completa y auténtica y respuestas a preguntas como «¿Puede informarme sobre el progreso exacto de las decisiones tomadas por Europa sobre el esfuerzo europeo durante la Conferencia de Copenhague sobre el Cambio Climático?» Esto es lo que quieren saber los ciudadanos. Por esta razón, exhorto a la Comisión, al Consejo y, en particular, a los Miembros del Parlamento Europeo, para que respalden nuestras iniciativas destinadas a lograr una mayor transparencia. Me parece que este es el único mensaje verdaderamente claro. Heidi Hautala (Verts/ALE). – (FI) Señor Presidente, el acceso público a los documentos se traduce en el derecho de los ciudadanos de participar en los procesos de adopción de decisiones y de obtener información para hacerlo. El Tratado de Lisboa respalda este derecho fundamental de los ciudadanos de la UE. Si el Parlamento Europeo no defiende este derecho fundamental, ¿quién lo hará? Por eso es tan importante que adoptemos una posición firme y clara a favor de la transparencia en esta sesión. No deberíamos aceptar ningún paso atrás, o los que la Comisión está proponiendo.
Puedo asegurarles que hay muchas ideas equivocadas sobre lo que se está decidiendo hoy aquí. No queremos poner en peligro las negociaciones internacionales, pero creemos que los ciudadanos tienen derecho a saber qué cuestiones se están debatiendo con potencias extranjeras que afectan a sus derechos. Con esto tampoco queremos decir que todos los Miembros del Parlamento tengan que hacer público el contenido de sus e-mails. Si alguien tiene miedo de que eso ocurra, no hay ninguna razón para tenerlo. Andreas Mölzer (NI). – (DE) Señor Presidente, la cuestión de la transparencia y el acceso de los ciudadanos a los documentos en la Unión Europea reviste una importancia indudable dado que la población de Europa todavía siente una gran insatisfacción con la política de integración europea.
En Austria, la Unión Europea suscita insatisfacción o escepticismo entre un elevado porcentaje de la población, que tiene la sensación de que no existe transparencia ni acceso a las políticas. Los procesos para introducir y posteriormente llevar a buen término el Tratado de Lisboa junto con la elección del Presidente del Consejo Europeo y del Alto Representante han causado en los ciudadanos la sensación de que no pueden ver lo que está ocurriendo, de que no existe transparencia, y de que no tienen ni idea de por qué se ha hecho todo eso. Para que el Tratado de Lisboa sea un éxito para los ciudadanos de Europa, es necesario trasmitir a las personas la sensación de que pueden identificar a los encargados de tomar las decisiones en el seno de la Unión y saber cómo se toman esas decisiones. Michael Cashman, autor. – Señor Presidente, creo necesario aclarar dos puntos.
La señora Sommer todavía está en la Cámara y considero oportuno, aunque no esté escuchando, responder a lo que ha declarado. Ha realizado varias acusaciones. En primer lugar, me ha acusado de faltar a la transparencia. Permítame añadir una corrección al acta diciendo que se ha invitado a todos los grupos políticos y a todos los ponentes a todas las reuniones. Cuando estos no han podido asistir, sus posiciones han estado representadas fielmente en esas reuniones. Todas las decisiones adoptadas con posterioridad se han comunicado a todos los ponentes alternativos y a todos los grupos políticos.
Se ha propuesto que de algún modo deberíamos retirar esta propuesta de Resolución que la señora Sommer ha tachado de antidemocrática y opaca; su Grupo no tenía constancia de esto. Pues bien, me parece muy interesante, sobre todo teniendo en cuenta que esta tarde he estado negociando con su Grupo, el PPE, sobre su proyecto de propuesta de resolución sobre la pregunta oral. Por lo tanto, sólo puedo inferir que la señora Sommer está mal informada y, sobre esa generosa base, espero con interés celebrar negociaciones sinceras y de buena fe con el PPE y con todos los demás grupos.
Por último, qué descuido de mi parte. Es la última vez que la Comisaria Wallström y yo nos sentamos frente a frente en esta Cámara y me gustaría que constara en acta, si me lo permiten, que ni yo ni el Parlamento hemos puesto nunca en duda su compromiso con la transparencia y la apertura. Tiene toda la razón, siempre hemos tenido que defender los intereses de nuestras respectivas instituciones y usted ha defendido la suya de manera brillante sin faltar nunca al principio de apertura y transparencia.
Usted ha sido y, sin duda, seguirá siendo una funcionaria pública ejemplar con un historial intachable. Nunca se ha amedrentado y ha hecho siempre lo que consideraba correcto, justo y decente y, en nombre de las personas que nunca tendrán el honor de conocerla, permítame expresarle mi más sincero agradecimiento. Cecilia Malmström, Presidenta en ejercicio del Consejo. – (SV) Señor Presidente, la legislación en materia de acceso del público a los documentos, dicho de otro modo, a lo que aquí nos referimos por Reglamento (CE) nº 1049, ha hecho una gran labor por nosotros. Me enorgullece haber formado parte, junto con el señor Cashman, y con las aportaciones de la Comisión a través de la señora Wallström, de su llegada.
El Tratado de Lisboa nos brinda la oportunidad de avanzar un paso más, dado que se está ampliando su ámbito de aplicación. Este es un aspecto muy positivo. Lamento no haber podido entablar un diálogo interinstitucional con el Parlamento Europeo durante el otoño. Estábamos esperando a que el Parlamento Europeo expresara su opinión antes de poder continuar. Creo que la Presidencia española también necesitará conocer la posición del Parlamento sobre esta cuestión a fin de poder avanzar en las conversaciones interinstitucionales.
Mientras tanto, podemos hacer muchas cosas. Tanto la señora Wallström como la señora Wallis han mencionado la reunión que celebramos esta mañana, que representa una manera tangible de promover la transparencia y el acceso a los documentos y de hacer nuestras instituciones más accesibles. Uno de los puntos que hemos debatido ha sido la manera de utilizar los sistemas informáticos de manera que los ciudadanos, los periodistas, y las ONG, entre otros, puedan seguir el progreso de un texto legislativo desde la propuesta de la Comisión hasta su votación.
Creo que eso podría ayudar a mejorar considerablemente la comprensión y el conocimiento de, y la confianza en la UE. Tal y como se ha dicho aquí, la transparencia es algo positivo, necesario e importante. Aumenta la eficacia de las decisiones, la confianza en las decisiones y reduce el riesgo de irregularidades y sospechas.
Si aumenta la legitimidad de la UE en lo que a las decisiones se refiere, mejorará la calidad de nuestras decisiones. Por lo tanto, me complace que el Parlamento Europeo esté celebrando este debate y espero que se lleve más allá, incluso si la Presidencia sueca no tiene la oportunidad de hacerlo. Me gustaría expresar mi agradecimiento al señor Cashman y al Parlamento por haber planteado esta cuestión. Margot Wallström, Vicepresidenta de la Comisión. – Señor Presidente, esta ha sido una manera muy eficaz de ablandarme un poco, ya que esta es la última vez que hablo en esta Cámara. No podría haber elegido una cuestión más idónea para mi última intervención en el Parlamento Europeo —que probablemente lo es— que la apertura y la transparencia.
Permítanme simplemente plantear algunos hechos básicos. La Comisión Europea ha presentado una propuesta. Es la única propuesta sobre el tapete. La elaboramos en forma de refundición, y esto significa que creemos que los principios básicos de este reglamento son sólidos, están bien. Podemos utilizarlos, pero es necesario modernizarlos, actualizarlos y hacerlos más eficaces. Esta es la idea que subyace en la refundición.
Mantenemos opiniones divergentes sobre algunos aspectos —cómo definir los documentos, etc.— pero este sigue siendo el tipo de negociaciones que deberíamos iniciar y debemos asegurarnos de que avanzamos. Para ello, necesitamos una primera lectura del Parlamento. Este es el mensaje básico de la Comisión.
También pensamos, sobre la base de un nuevo tratado, que podemos hacerlo ampliando el ámbito de aplicación de este reglamento. Esa es la principal diferencia, tal y como lo vemos en la Comisión. Ahora abarcará a todos los órganos, agencia, etc. de la Unión Europea. Este es el punto en el que nos encontramos hoy, por lo tanto, todavía esperamos que el Parlamento proporcione, lo antes posible, una primera lectura. Luego el Consejo puede también puede expresar su posición para que podamos iniciar los debidos debates y negociaciones y tomar por fin una decisión.
En lo que respecta a una serie de cuestiones muy importantes que también ha planteado en su informe, señor Cashman, creo que existen otros medios que podemos utilizar, y, aunque se salen un poco del ámbito de aplicación de este reglamento, son iniciativas muy importantes. Están relacionadas con los registros, con aspectos que hemos debatido —hoy, por ejemplo— ámbito en el que podemos mejorar la apertura y la transparencia mediante otros métodos y no sólo mediante el Reglamento. Aquí es donde continuaremos. Sé que no es de su agrado, pero he tomado la iniciativa de elaborar un plan de acción de apertura, del que hemos hablado hoy en parte, en el que podemos aunar nuestros esfuerzos para continuar en la apertura y la transparencia y luchar por ellas.
Con esta observación positiva —realmente deseo que sea positiva— me gustaría expresar mi agradecimiento a todos y también quiero aprovechar la oportunidad para desearles a todos una feliz Navidad y un próspero año nuevo. Presidente. – Permítame aprovechar la oportunidad para expresarle mi agradecimiento una vez más por su cooperación todos estos años. Feliz Navidad y le deseo lo mejor.
He recibido cinco propuestas de Resolución(1) presentadas en virtud del apartado 5 del artículo 115 del Reglamento.
La votación se celebrará el jueves, 17 de diciembre de 2009.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento) Bogdan Kazimierz Marcinkiewicz (PPE), por escrito. – (PL) Señor Presidente, en mi opinión, el problema del acceso a los documentos de los órganos y las instituciones de la UE, objeto del presente debate, reviste una suma importancia en el proceso legislativo de la Unión Europea. La transparencia es esencial a este respecto, gracias a la cual, todos los ciudadanos de la UE tiene el derecho de acceso a los documentos, que, en virtud de lo dispuesto en el apartado 3 del artículo 15 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, incluye no sólo partes del ordenamiento jurídico en vigor, sino también proyectos de actos jurídicos. Esto significa que todas las personas físicas o jurídicas residentes o con domicilio social en la UE pueden tener una influencia directa en la nueva legislación, y esto constituye una forma especial de control público. El Reglamento nº 1049/2001 en vigor actualmente garantiza el acceso adecuado a los documentos de la UE, pero con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa el 1 de diciembre de 2009, nos hemos topado con un reto excepcional, en el que se han ampliado el papel y la participación real de los ciudadanos de la UE. Por lo tanto, el acceso sin restricciones a los documentos es un factor determinante de la función y forma futuras de la UE. (1) Véase el Acta