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Timestamp: 2017-09-25 20:35:48
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de bolsillos y morral: 2016
POLITICAS CULTURALES Y POLÍTICAS PÚBLICAS LOCALES De los Planes Municipales del Libro y la Lectura
Desde la creación del Ministerio de Cultura se vienen madurando algunas iniciativas en la línea del reconocimiento de la diversidad cultural de la nación, las instituciones se encuentran frente al reto de incorporar concreción en las nuevas políticas culturales: mecanismos, herramientas y procesos que atraigan hacia el diálogo de nuestras expresiones asociadas al desarrollo humano en colectividad. Es en este marco que esfuerzos que el Programa de Puntos de Cultura y los Planes municipales del libro y la lectura, aportan enfocando sus esfuerzos en fortalecer sus redes de cooperación y la base institucional necesaria para que los que disfrutan y hacen las culturas desde las artes sean reconocidos como parte de la construcción de futuro y país. La gestión pública en cultura tiene el deber de llegar a la tan ansiada articulación entre instancias nacionales y subnacionales con criterios de programación, donde la diversidad cultural sea la pauta de riqueza y el camino para la integración. Además de luchar porque se puedan dar pasos sostenidos y continuos en materia de política pública.
2. Los planes municipales del Libro y la lectura 2016-2021
Los planes municipales del libro y la lectura son una herramienta de política pública con financiamiento del MEF en el marco del Programa de Incentivos (PI) del 2015[2] bajo la denominación de META 27. Es la primera vez que se les destina financiamiento público a una línea del Ministerio de Cultura dentro del el Programa de Incentivos a la Mejora de la Gestión Municipal (PI) que se maneja dentro de la lógica de presupuestos por resultados.
La Meta 27 del PI 2015: “Desarrollo de un Plan Municipal del Libro y la Lectura 2016 – 2021 y su aprobación mediante una Ordenanza municipal”. Consistió en lograr la formulación de planes locales del libro y la lectura, con la actualización de la línea de base respecto a los 4 ejes de acción:
1. Bibliotecas:
La Meta exigía la institucionalización mediante la emisión de Ordenanzas municipales que fueron emitidas en noviembre del 2015 donde se designa: incluir los planes del libro y la lectura en los planes de desarrollo concertado y la conformación de los Consejo Municipal del Libro y la Lectura como instancia de consulta, coordinación, concertación, seguimiento y evaluación de la política pública distrital.
Los planes enmarcan la coordinación y puesta en acción de 39 gobiernos locales y sus respectivos consejos del libro y la lectura, a partir del presente año; para facilitar el acceso de niñas, niños, jóvenes y adultos, al libro y la lectura; fortalecer la cadena productiva del libro en sus localidades. Los planes plantean la realización de acciones a corto, mediano y largo plazo. Se implementarían en 34 distritos y 5 provincias, calificadas como ciudades Tipo A[3] por el MEF.
A este esfuerzo se suma la Biblioteca Nacional del Perú con la creación del Centro Coordinador de Bibliotecas Públicas de Lima y Callao, para fortalecer la gestión de las bibliotecas públicas municipales y brindar apoyo técnico en el cumplimento de los planes municipales de la Meta 27, en el marco de la implementación de la Ley del Sistema Nacional de Bibliotecas.[4]
- Mejorar el servicio de acceso al libro y la lectura para todos y todas
- Contribuir a mejorar los resultados de comprensión lectora y hábito de lectura.
- Mejorar la infraestructura de los espacios de acceso al Libro y la Lectura.
- Crear, fomentar y fortalecer los espacios de acceso al Libro y la Lectura.
- Mejorar la calidad educativa y cultural de los municipios.
- La municipalidad contará con un Plan del Libro y la lectura que articule el trabajo de los componentes de la cadena productiva del libro y los lectores en su distrito/ provincia.
Dentro de la gama de beneficiarios de los planes, se trabajó como público objetivo en prioridad y bajo los enfoques intergeneracionales, de desarrollo humano y de género:
- la primera infancia; niños, jóvenes, madres y padres de familia, adultos mayores.
- la población con capacidades especiales (se debe instalar a través de los OMAPED y a través de la biblioteca un servicio que atienda a las personas con discapacidad)
- la diversidad de actores sociales de los territorios desde la bibliodiversidad.
considerando que en Lima se cuenta con el 60% de quechua hablantes del país y que es en las ciudades en las que se debe trabajar más en contra de la discriminación. [5]
Ley 28086 ; Ley de la democratización del Libro y Fomento a la lectura
“ Para el cumplimiento de los objetivos establecidos en la presente ley, el Estado favorece; 1. La creación, edición, difusión, comercialización y exportación del libro y los productos editoriales afines editados o impresos en el país, en soporte material, o elaborados por medios electrónicos; 2. La creación, implementación y desarrollo de una red de bibliotecas a nivel nacional, así como librerías y establecimientos de venta de libros y productos editoriales afines, y el fortalecimiento de los existentes; 3. La asignación presupuestal y de recursos técnicos que asegure el normal desenvolvimiento de las bibliotecas escolares, públicas, municipales, comunales, de educación superior y universitaria estatales, el incremento y actualización permanente de sus catálogos bibliográficos y el desarrollo de los servicios nacionales de bibliografía, archivo y documentación, para lograr el acceso de todos los ciudadanos en igualdad de oportunidades.
También la indicada norma en el inciso 6. Promueve la realización de campañas nacionales de fomento de la lectura, especialmente entre niños jóvenes y eventos de promoción del libro a nivel nacional e internacional; en el inciso 7 señala que se debe Organizar concursos y otorgar premios y estímulos para autores, editores y personas que contribuyan al objetivo de los fines de la presente ley, de acuerdo al Reglamento.
Finalmente en el Artículo 29°de la misma ley sobre la Implementación de Bibliotecas de Acceso al Público en Dependencias Estatales se indica que los Ministerios, Organismos Públicos Descentralizados y demás entidades públicas habilitarán, con cargo a su presupuesto y salvo limitación legal en contrario, bibliotecas de acceso al público con el material bibliográfico de que dispongan, para lo cual cada titular de pliego dispondrá las medidas correspondientes. Así mismo señala que la relación de libros accesibles para el público se publicará en el portal institucional de cada entidad.”[6]
En el Reglamento de la Ley 28086 se consigna como promotor de comisiones consultivas locales y regionales a PROMOLIBRO, bajo la dirección Técnica del Ministerio de Educación. Sin embargo los planes mencionados están promovidos por la actual Dirección del Libro y la lectura del Ministerio de Cultura. En este punto se recomienda que se integren en las comisiones consultivas tanto al Ministerio de Cultura como al de Educación, así como a la Biblioteca Nacional.
La Ley N°30034, Ley del Sistema Nacional de Bibliotecas; artículo 3, inciso c, artículo 4 y artículo 47. su localidad, en concordancia con el artículo 47, literal o) de la Ley N.° 27867, Ley Orgánica de Gobiernos Regionales, artículo 82, numeral 11 de la Ley N.° 27972, Ley Orgánica de Municipalidades y conforme a las normas técnicas establecidas por la Biblioteca Nacional como ente rector del SBN para promover compromisos de políticas sociales a través de planes, programas y proyectos . El artículo 18 señala a los centros coordinadores regionales de Biblioteca del SNB son las bibliotecas regionales o locales que han alcanzado un nivel de desarrollo que les permite funcionar como órgano de gestión y enlace técnico normativo entre la SBN y los servicios bibliotecarios de la Región. En una región pueden haber más de un centro coordinador, según la complejidad y dinámica regional.
La LOM , artículo 82 , numeral 11 contempla que las municipalidades pueden y deben sostener centros culturales, bibliotecas, teatros, talleres de arte
Ley 29332 crea el Programa de Incentivos a la mejora de la gestión municipal que designa la dinámica del PI
4. Breve historia del proceso:
La Dirección del Libro y la Lectura del Ministerio de Cultura consiguió en el 2014 que su campo de trabajo sea incluido en el Plan de Incentivos (PI) 2015 como la Meta 27. “Desarrollo de un Plan Municipal del Libro y la Lectura 2016 – 2021 y su aprobación mediante una Ordenanza municipal”. Gracias a ello, la Dirección de Gastos Públicos del MEF reservó un fondo de 11 millones de soles que podría ser repartido entre las 39 municipalidades[7] que decidieron formar parte del proyecto y concretaron la meta. El proceso de planificación se dio en el 2015; y el proceso de ejecución comenzaría en el 2016, sin embargo el Ministerio de Cultura decidió no presentar la secuencia del plan del presente año al MEF; por lo que este año sólo se cuenta con el seguimiento del proceso desde el Ministerio de Cultura y sin el equipo inicial y sin la secuencia de la META en el PI 2016. En principio el MEF debiera haber procedido a hacer la transferencia respectiva a los gobiernos locales; este año hasta abril por lo logrado en el 2015; y en octubre por lo ejecutado hasta julio del presente. Sin la continuidad de la meta, los proyectos que precisen de más de medio año no podrán ser atendidos. Y a pesar de esto se está proponiendo una segunda experiencia en el 2017 dirigido a municipalidades tipo B.
La ventaja del PI para los gobiernos locales es que en teoría no es reembolsable, lo cual le brinda cierta autonomía a los gobiernos locales en la ejecución y discrecionalidad de los fondos, lo desventajoso es que por tratarse de presupuesto por resultados tiene un enfoque cortoplacista. Si es que la meta no continua (como ha sucedido) quedarán en incertidumbre los proyectos y actividades que ameriten más allá de un año de ejecución. En cultura, destinar fondos con periodicidad se hace más importante que en otras carteras. Si la intención del gobierno central es promover y reactivar el rol de los gobiernos locales en materia de gestión cultural, debe propender hacia presupuestos que se puedan ejecutar durante los siguientes años, con los equipos técnicos necesarios para lograr resultados esperados. Resultados que son importantes para dejar los discursos de bienestar por acciones amparadas en la institucionalidad necesaria. No son pocas las municipalidades y organizaciones que hacen los esfuerzos necesarios por sacar adelante bibliotecas, centros culturales y ferias del libro; los espacios de lectura son una semilla que ve sus frutos en el tiempo y dejar un proceso tan valioso en el tintero le costará al Estado más que dinero, el tiempo para resarcir confianza depositada.
Sobre el PI Según la Ley 29332; los planes como parte del PI, deben incluir un programa de asistencia técnica de parte del Ministerio de Cultura a los municipios que lo soliciten. Los recursos del plan se incorporan en Gastos Determinados y porcentajes establecidos; con el fin de lograr la primera etapa de los objetivos planteados en dichos planes. El detalle particular de dicha norma, dice que se priorizan los gastos referidos a gastos de inversión y de mantenimiento de infraestructura. Los recursos transferidos por el cumplimiento de metas del PI, son Recursos Determinados y por lo tanto si no son ejecutados hasta el 31 de diciembre, se deben incorporar como saldo de balance para el ejercicio del siguiente año. Los proyectos de infraestructura pueden adoptar esta modalidad para su consecución. Además se debe considerar que en el caso de las bibliotecas incrementar y asegurar el volumen y diversidad de libros pueden redactarse como gasto en infraestructura. Sin embargo se insiste en que el trabajo interconectado precisa de periodos más largos y cierta periodicidad en los apoyos financieros, pero resultan mucho más efectivos que efectistas.
Sobre el proceso de elaboración de los planes : El proceso de formulación de los planes ha sido importante, en tanto se pudieron dar luces sobre la situación actual de la cadena del libro, infraestructura, espacios de lectura. Además de generar mesas de trabajo integradas por funcionarios públicos y actores locales, representantes de la cadena del libro y las bibliotecas públicas. El reconocimiento de los actores es un primer paso necesario e importante para avanzar en pos de acuerdos colectivos.
Los planes municipales suelen ser un instrumento, que una vez publicado suele ser poco conocido por sus participantes; son procesos ricos en participación, pero en la mayoría de los casos quedan después de un largo proceso encarpetados o con líneas de buena intención, o simplemente manteniendo el statu quo dentro de una programación; Se constituyen en política pública en tanto se incorporen en los presupuestos institucionales correspondientes y se ejecuten con responsables y aliados, además de tener resonancia de parte de los beneficiarios. Además de mantener una continuidad que permita la evaluación y medición de resultados desde lo local. En el caso de los Planes Municipales del Libro y la Lectura son responsables:
- El MEF, El Ministerio de Cultura bajo la dirección del Libro y la lectura, la biblioteca nacional. Dado que muchos planes consideran intervenir en bibliotecas escolares debe incorporarse el Ministerio de Educación en la coordinación nacional.
El equipo técnico lo conforman
- La oficina de planeamiento y presupuesto en cada municipalidad
- La oficina de cultura (en la versión nominal de cada municipio)
La municipalidad está obligada a certificar al Concejo municipal del Libro y la lectura, obligatoriamente lo lideraba el alcalde, los representantes del concejo incluían a un representante de la cadena del libro, de los autores del distrito , de las bibliotecas, de las personas con discapacidad, de quechua hablantes, de acuerdo a la complejidad de cada espacio. Ellos pueden pedir un informe, hacer reuniones, hacer actividades para la ejecución del plan, buscar instituciones para financiar el plan y velar el presupuesto; pueden pedir una reunión y observar
Los equipos de técnicos municipales que lograron la meta 27 del PI 2015 fueron: las municipalidades de Ate, Carabayllo, Chaclacayo, Cieneguilla, Barranco, Breña, Comas, El Agustino, Independencia, Jesús María, La Molina, La Victoria, Lima, Lince, Los Olivos, Lurigancho, Lurín, Magdalena del Mar, Miraflores, Pueblo Libre, Puente Piedra, Rímac, San Borja, San Isidro, San Juan de Lurigancho, San Juan de Miraflores, San Luis, San Martin de Porres, San Miguel, Santa Anita, Santiago de Surco, Surquillo, Villa El Salvador, Villa María del Triunfo y cinco alcaldes provinciales como de Callao, Trujillo, Chiclayo, Arequipa y Tacna.[8]
El Ministerio de Cultura dice haberse planteado generar planes del 2018 al 2023, ya con 205 municipalidades tipo B, sobre todo de provincias.
Proceso a recuperar
Según entrevista a Zareli Gamarra, coordinadora del proceso, rescata que este implicó talleres, reuniones, acuerdos, exploraciones y resultados, tanto de los equipos técnicos municipales como con los actores locales. A pesar de los recelos propios de la ciudadanía respecto al trabajo de las instituciones públicas. Se dieron cita colectivos como la iniciativa “Chapa tu Libro” de VES de Juan Mayanga; una familia se dedicaba a llevar libros a los parques y prestaba el documento y si te gustaba lo comprabas. Javier Bernaola gestor de la red de bibliotecas de Villa El Salvador. Los distritos que convocaron mayor cantidad de círculos literarios y organizaciones fueron: San Juan de Lurigancho, Villa El Salvador, Puente Piedra y Comas. Pocas personalidades de “la elite literaria” se sumaron, por lo tanto cabe destacar la participación de Javier Corcuera por Chaclacayo. Según otros actores del Ministerio de Cultura, resaltan la labor de los distritos de San Miguel y Ate Vitarte.
Algunos temas de agenda que salieron a destacar: la revalorización del idioma quechua (ya que en Lima existe la tasa más alta de quechuahablantes del país); implementar señalética quechua en instituciones públicas y de lectura, como las bibliotecas. Organización de concursos públicos (la dirección de lenguas originarias del ministerio de cultura iba a encaminar la tarea).
Trujillo y el Callao trabajarían acciones de prevención contra la delincuencia destinadas a los jóvenes, actividades dirigidas a los nuevos asentamientos.
Tacna: encontró su énfasis en la población emprendedora y los colegios. El festival de la poesía aymara, mejorar bibliotecas escolares para elevar el nivel de comprensión lectora.
Villa El Salvador, Villa María del triunfo, Puente Piedra, San Borja son los municipios que contaban con los Concejos municipales más potentes. Sería posible considerar trabajar una plataforma con las municipalidades que generan mayores avances en los siguientes años, a fin de generar apoyos institucionales que fortalezcan la red de bibliotecas a nivel metropolitano.
Se presentó la necesidad de generar PIPs para generar la biblioteca, implementar plataformas de biblioteca digital; y la publicación libros digitales a través del Portal Libros Peruanos.
Un punto a considerar es que no se le dio al proceso la difusión necesaria para involucrar a más actores; en el Ministerio de Cultura encontramos 3 sucintas notas de prensa al respecto. En algunos gobiernos locales no se llegó a comprender el logró del sector o lo desestiman respecto al corte de la META 27. Esto podría ser revertido si es que existe demanda social, respecto al programa o avances sobre lo que se vaya a ejecutar en el presente año. De otro lado, se debe apelar a la continuidad del programa, sea por medios del Ministerio (que le corresponde) o por las alianzas que se puedan dar con los Gobiernos Regionales.
- El Plan municipal del libro y la lectura debe formar parte de los Planes de Desarrollo Concertado y los Planes Operativos anuales (POI) y contar con un financiamiento por parte del MEF que no se restrinja a la formulación del documento.
- Las municipalidades deben repotenciar la incidencia de los concejos locales a favor de la cultura.
- El Ministerio de Cultura, antes de embarcarse en la ampliación de la META 27 a las municipalidades tipo B, debe contar con los equipos técnicos necesarios para que las Líneas de base puedan ser fidedignas y así diseñar mejores políticas públicas. En esto el apoyo del INEI, el SNB y el Ministerio de Educación son fundamentales. Recomiendo considerar el Boletín de bibliotecas municipales del 2015 del INEI y formular sobre esa base ampliar la base de datos.[9]
- Además deben de contar con equipos que se puedan dar abasto para poder realizar el seguimiento y asesoramiento a los planes a formular.
- Sería importante que se involucren además de los equipos técnicos municipales también a equipos técnicos regionales, a fin de coadyuvar al proceso.
- . Es importante invertir en los esfuerzos que sean necesarios para salir de último puesto en compresión lectora del PISA. Recuperar desde las iniciativas locales aportes sobre la socialización de la lectura en los colegios y en los barrios. Existen estrategias de acercamiento a la lectura que son narradas desde la experiencia local como se lee en el PDLL de Villa el Salvador.
Si bien las culturas de una nación van más allá de ministerios e instituciones; el deber de la institucionalidad pasa por lograr que se puedan articular esfuerzos en favor de iniciativas públicas con orientaciones precisas, ayudando no sólo a los artistas y autores, a los productores y partícipes de la cadena del libro o de las organizaciones culturales involucradas, sino sobretodo a la sociedad. La institucionalidad pública en cultura tiene que responder a procesos y acciones de largo aliento; eso significa apostar por lineamientos con constancia y que apelen a la confianza de procesos medios, para el fortalecimiento de la ciudadanía y una inteligencia colectiva respecto al sector. Si bien el Ministerio de Cultura es el responsable de impulsar políticas públicas concertadas que fomenten el ejercicio de los derechos y deberes culturales. Esto significa ampliar la mirada de los gestores culturales de programadores de eventos a generadores y responsables de procesos. Labor que debe ser comprendida y apoyada por otras instancias como el MEF; ya que es imposible pensar en procesos sostenibles sin una continuidad financiera de los mismos. Labor que debe ser respetada por los gobiernos locales, ya que forman parte de la confianza que es la materia prima de la cultura. Delicada tarea la de la institucionalidad en cultura, gran oportunidad y reto el de poder generar confianza desde la praxis y mediación cultural.
[1] Miembro de AyR Consultores, especialista en Gestión Cultural
[2] El Programa de Incentivos (PI) 2015 del MEF; modelo de financiamiento de la cooperación alemana GIZ.
[3] Referencia de ciudades Tipo A; según el número de viviendas
[5] Según el censo del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el año 2007 se registraron 4’045.713 personas cuya lengua materna era originaria. De este total, el 83% tenía el quechua como lengua materna, el 11%, el aimara, y el 6% otras lenguas indígenas.
[6] Plan municipal del Libro y la lectura de Villa El Salvador.2016-2021
[7] (municipalidades tipo A del MEF)
[8] Ministerio de cultura, comunicado , 17 de febrero 2016 http://www.cultura.gob.pe/es/comunicacion/noticia/mas-de-30-municipalidades-reciben-reconocimiento-por-el-desarrollo-del-plan
En los últimos años en el marco de las políticas de modernización del Estado y proyectos SNIP, hemos sido testigos de la construcción de casas culturales o sociales en diferentes municipios: de la mujer, del joven, del niño, del anciano; en algunos casos a pedido de la comunidad en los procesos participativos (planes de desarrollo concertado o presupuestos participativos); en otros por voluntad política. Sin embargo la concepción de infraestructura se ha limitado en muchos casos a construcción, obviando presupuestos destinados a la sostenibilidad de la actividad, el uso y gestión de dichas casas. La construcción de dichos espacios suele responder a la demanda de espacios públicos seguros, donde la comunidad se integra y como una alternativa distinta a los espacios comerciales o privados. Implementar bibliotecas en dichos espacios sería una alternativa inteligente que demandaría mayor inversión en la adquisión de volúmenes para lectura en el recinto.
Al hablar de bibliotecas pública, la infraestructura pasa por el mantenimiento y cuidado del material bibliográfico que la comunidad comparte; y mirando más allá; el fomento del uso de la biblioteca pública debe considerar el mantenimiento de los espacios y las actividades para la promoción de la lectura, incorporación y renovación de material bibliográfico, además de sistemas mínimos de información que permitan el registro de datos propios de la gestión del recinto. El funcionamiento de las bibliotecas no son un proyecto aparte y deben en la medida de su contexto, integrarse a programas propios de las comunidades que las albergan. Considerar el índice de retorno de material bibliográfico y explorar las posibilidades de incorporar textos en formatos accesibles no solo a lectores visuales, en este sentido los bibliotecarios pueden conocer mejor las necesidades de su comuna.
Actualmente el sistema se compone por:
a) La Biblioteca Nacional del Perú, como ente rector del SNB.
Hasta fines del 2015 se trabajó la meta 27: “Desarrollo de un Plan Municipal del Libro y la Lectura 2016 – 2021 y su aprobación mediante una Ordenanza municipal”. Como parte del plan de Incentivos del MEF y la acción de la Dirección del Libro y la Lectura del Ministerio de Cultura. Se ha venido formulando con mayor detalle planes locales de fomento del libro y la lectura en 40 ciudades tipo A [7] : 35 distritos de Lima y 5 ciudades provinciales: Callao, Tacna, Arequipa Chiclayo y Trujillo. El objetivo ha sido lograr que los gobiernos locales cuenten con una línea de base actualizada sobre la situación de sus distritos, en lo referente al libro y la lectura; reconocer a los actores locales de la cadena del libro y la situación de la infraestructura de las bibliotecas públicas y escolares (por infraestructura se debe entender más allá del espacio, principalmente a los libros). Cada distrito ha puesto un énfasis en sus respectivos planes y es menester de las municipalidades brindar las facilidades necesarias para que se implementen en los siguientes años de manera sostenida.
3. LA BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL EN NUMEROS
En el año 2014, se contabilizaron 889 bibliotecas activas en 826 municipalidades, el 55% de municipalidades no cuenta con una biblioteca pública municipal. Es importante hacer la acotación de que una biblioteca de mediana escala puede abarcar radios de atención mayores al propio territorio en ciudades medianas y a su vez que el rol de las bibliotecas públicas municipales no debieran competir con otras bibliotecas públicas que puedan encontrarse en los territorios, como vimos anteriormente. Dato a considerar cuando de alianzas para fortalecerlas se trata.
En el Atlas de Infraestructura y Patrimonio Cultural de las Américas se refiere que entre los años 1998 y el 2010 se redujeron a la mitad la cantidad de bibliotecas públicas. (De 1442 a 785 bibliotecas públicas municipales) Aún no se han establecido las razones de este grave proceso de disminución.[8]
Solo como una versión de medida; se menciona que los distritos de San Isidro y Miraflores superan los 120 mil visitas anuales; Miraflores contabilizaba al 2009[12] una dinámica de 3000 mil personas por mes. Se debe acotar que ambos espacios se encuentran en centros culturales lo cual es un factor a su favor en cuanto a costos y gestión. En Lima la lista la presidía San Juan de Lurigancho con 4500 visitas mensuales, a pesar de contar con pocos volúmenes por habitante. Los municipios de Chosica, Santa Anita, Lince y Villa El Salvador también se ubican en la lista de las más visitadas. En cuanto a las regiones, las bibliotecas municipales de Cusco, Piura y Arequipa superan las 6000 atenciones al mes.
El caso de Cusco es particular, ya que cuenta con gran demanda y uso de los servicios bibliotecarios. (hasta 9000 usuarios al mes); no es parte de un centro cultural y se encuentra en una de las regiones con menor cobertura en número de bibliotecas municipales distritales. Podríamos decir que es fundamental el trabajo y rol que viene operando dicha biblioteca y se hace necesario mayor apoyo financiero para su correcto funcionamiento. De otro lado, ampliar la cobertura de la biblioteca o generar alianzas con otras sedes cercanas a su territorio podría ser una alternativa en la gestión de darse el incremento financiero.
En cuanto a la calidad de espacios, son 15 las bibliotecas de más de 1000 m2; el estándar internacional menciona que el mínimo de 150 m2; sin embargo a nivel país solo el 30% de bibliotecas supera dicho estándar. El 50% de bibliotecas públicas municipales no superan los 50 m2. Entre las regiones con espacios más reducidos destinados al servicio de bibliotecas, en el año 2014, encontramos a Madre de Dios, Tacna, Moquegua y Pasco
Un dato alentador es que el 80% de las bibliotecas públicas municipales cuentas con personal exclusivo para la biblioteca. Las regiones que contaban con la mayor cantidad de profesionales en las bibliotecas públicas municipales son: Lima (53), Cusco (26), Ancash y Junín con 23 cada una. En el otro extremo se encuentran las regiones que emplean menos profesionales en las bibliotecas municipales y son Madre de Dios (0), Loreto (1), Tumbes (1), Moquegua (2), Lambayeque, San Martín y Tacna con 3 cada una, seguidas de Amazonas, Callao y Ucayali con 4 profesionales.
No se menciona lo referente a la estabilidad laboral de los bibliotecarios; aunque en buena cuenta son ellos el alma de las bibliotecas; los promotores de la lectura y los que logran que un espacio de lectura sea más accesible o no. La familiaridad del bibliotecario con el patrimonio bibliográfico es importante para asesorar o recomendar. Son también importantes las capacitaciones que puedan recibir y su incorporación en los planes de lectura que se puedan implementar en los distritos.
Las instituciones que brindan capacitación al personal de las bibliotecas públicas municipales son: la Biblioteca Nacional del Perú, ONGs, universidades, institutos superiores y el colegio de bibliotecólogos.
A nivel de material bibliográfico: Se observa una disminución del 22% en folletos del 2010 al 2014. El número total de libros en las bibliotecas públicas municipales a nivel nacional está cercano a los 2 millones. Se incrementó el número de volúmenes hacia el 2012. En cuanto a libros electrónicos, se cuenta con poco más de 25000 volúmenes. En cuanto a material audiovisual, ha venido disminuyendo desde el 2011 de 21 a 17 mil archivos. Si bien es una tendencia moderada en la disminución de volúmenes; es preciso tomar las medidas necesarias para que el material pueda ser de acceso público y no siga la tendencia.
Un caso particular es el material braile: siendo muy pocos los volúmenes con los que se cuentan 1778. Un espacio en Lima que está trabajando bien este tema es San Borja, que trabaja con servicios para personas invidentes desde el 2007.
Ellos cuentan con una sala especial con más de 700 textos parlantes (literatura grabada en caset) y en braille. “El 60% de los 20.168 volúmenes está registrado en el sistema electrónico de búsqueda por computadora. Nosotros recibimos en promedio 650 personas por mes”
Dentro de los servicios que prestan las bibliotecas encontramos que menos de la mitad ofrecen servicios distintos a la lectura en sala. El 41% presta a domicilio. El 30% trabaja programas del libro y la lectura. El 12% cuenta con sala infantil y el 12% cuenta con catálogo de acceso público. Solo un 11% trabaja programas de formación de públicos. Servicios como los de información de referencia, (información sobre resolución de temas cotidianos) se pueden implementar en bibliotecas pequeñas con la capacitación adecuada.
Al cierre del 2010 se presentaron a través del Sistema Nacional de Inversión Pública-SNIP 419 proyec­tos viables relacionados al tema de las bibliotecas. Estos proyectos estaban marcadamente orientados a ampliar, modificar o construir el espacio físico, dato comprensible si solo el 30% de bibliotecas públicas municipales superaban el estándar mínimo de 150m2.
Sin embargo, algunos detalles que se le pueden escapar al MEF, al MINCUL son que en ocasiones los espacios culturales de propiedad estatal son subutilizados como depósitos de las gestiones municipales de turno o son resguardados como si se tratase del santo grial, frente a la pérdida de libros. Resulta que fidelizar a los usuarios de las bibliotecas públicas y de cualquier espacio de cultura es igual de importante para que estas subsistan. Frente a este proceso ¿Qué hacer desde el Estado?
- En primera instancia recomiendo que se amplíen los criterios para recoger las recomendaciones que se han trabajado en los Planes Municipales del Libro y la Lectura 2016 – 2021; que estos no se queden en la buena intención del proceso de planificación sino que sean incorporados en los presupuestos anuales de los gobiernos locales y regionales (PIA y POI); que sean planteados en los planes concertados locales si se trata de lograr alianzas público privadas.
- Es necesario que se amplíen o actualicen los criterios del MEF para designar tipos de municipalidades; lo mismo para los centros coordinadores regionales. El trabajo por metas (meta 27) es importante pero sirve a corto plazo; los procesos culturales son eminentemente tiempo y personas, en todo caso debiesen continuar y extenderse hacia lo que denominan como tipo B o reconsiderar una segunda fase hacia a las bibliotecas que cubren los 150m2 y a su vez se encuentren en actividad. La idea no es seguir construyendo centros culturales a manera de elefantes blancos, sino fortalecer el trabajo de aquellas que convocan. Si bien este texto se ha dirigido hacia las bibliotecas municipales, estas deben incorporar los aprendizajes y aportes de las bibliotecas escolares y comunales, procurando complementar su acción. Promover la colaboración entre dichos espacios es pensar a futuro.
- Existe un desconocimiento extendido sobre la posibilidad de desarrollar adquisiciones de libros como parte de la infraestructura de la Biblioteca o incluso buscar el presupuesto para desarrollar proyectos de difusión y promoción cultural en el que se incluyan programas de lectura, entre otros.[13]
- Ampliación y diversificación de los servicios de la Biblioteca Pública con el fin de estimular la concurrencia de un mayor número de usuarios, poniendo énfasis en los servicios culturales y en los servicios de información orientados a resolver problemas concretos de los usuarios.[14]
- Promoción de la participación de la comunidad en la organización de las actividades de extensión cultural así como los proyectos de desarrollo de la biblioteca.
[2] Opinión ~ Domingo, 15 Mar 2015 http://ojo-publico.com/37/las-bibliotecas-no-son-para-intelectuales