Source: http://www.ilustrados.com/tema/9866/Violencia-familiar-Algunas-consideraciones.html
Timestamp: 2019-01-18 02:39:02
Document Index: 196612027

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Violencia familiar: Algunas consideraciones - Ilustrados!
Violencia familiar: Algunas consideraciones
Resumen: El fenómeno de la violencia familiar, como un hecho ocurrido en la realidad familiar, es un problema que trae como consecuencia, múltiples repercusiones, las que recaen en las diversas dimensiones tanto en la persona en sí misma, como en la familia como grupo humano, hasta con respecto a la sociedad y el Estado. Su tratamiento, por ende, y requerido por el derecho, será en su dimensión formal normativa, social y valorativa, además de incluir la visión interdisciplinaria.
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Autor: Damián Enrique Rosas Torres
2. Repercusiones por la Violencia Familiar
3. Contexto social de la Violencia Familiar
4. La Violencia Familiar como problema de solución integral
6. Respuesta penal frente a la Violencia Familiar
6.1. Delitos contra la Vida el Cuerpo y la Salud
6.2. Delitos contra la Libertad Sexual
6.3. Faltas contra la Persona
El fenómeno de la violencia familiar, como un hecho ocurrido en la realidad familiar, es un problema que trae como consecuencia, múltiples repercusiones, las que recaen en las diversas dimensiones tanto en la persona en sí misma, como en la familia como grupo humano, hasta con respecto a la sociedad y el Estado. Su tratamiento, por ende, y requerido por el derecho, será en su dimensión formal normativa, social y valorativa, además de incluir la visión interdisciplinaria.
La familia como grupo humano, es la fuente de formación y desarrollo de la persona humana, siendo de base tan natural cuyo reconocimiento ha sido consagrado en el plano jurídico. Así, la Convención de Derechos Humanos de San José de Costa Rica (1), lo reconoce porque su finalidad primordial es asegurar la continuidad de la especie, la que se alcanza con la unión del hombre y la mujer, que se unen para procrear formando una familia; pero a la par que se crean relaciones familiares de diversa naturaleza entre sus integrantes, representando por ende, el lugar propio para complementarse en diversos aspectos en lo físico, psíquico, afectivo y moralmente.
La familia, bien es sabido que no ha sido fácil definirla jurídicamente, pero teniendo en cuenta las características o elementos fundamentales como concepto esencial de familia, se la define: “Familia es aquella comunidad que, iniciada o basada en la asociación permanente de un hombre y una mujer destinada a la realización de los actos humanos propios de la generación, está integrada por personas que conviven bajo la autoridad directiva o las atribuciones de poder concedidas a una o más de ellas, adjuntan sus esfuerzos para lograr el sustento propio y el desarrollo económico del grupo y se hallan unidas por un afecto natural derivado de la relación de pareja o del parentesco de sangre, el que les induce a ayudarse y auxiliarse mutuamente” (2).
De este concepto, desde luego, se puede extraer algunos aspectos que caracterizan a la familia, las que delimitan las bases fundamentales de la familia como grupo humano, que con la violencia familiar, indudablemente que se verían afectados.
La regulación jurídica de la familia se encuentra consagrada a nivel constitucional, siendo protegida por ella, al considerársele junto al matrimonio como instituciones naturales y fundamentales de la sociedad, en tanto existe un mandato legal que dicha regulación tiene por finalidad contribuir a su consolidación y fortalecimiento en armonía con los principios y normas proclamados por la Constitución Política del Perú (art. 233 Código Civil).
El fenómeno de la violencia familiar, es un hecho innegable de la realidad, ocurrida en la familia, es un problema que trae como consecuencia, múltiples repercusiones, las que recaen en las diversas dimensiones, tanto en la persona en sí misma afectada, como en la familia como grupo humano familiar, hasta con respecto a la sociedad y el Estado.
Las repercusiones que la violencia familiar genera, y que brevemente lo precisaremos, son muy complejas, que afectan no solo a la persona víctima, sino a la familia como grupo organizado y sus integrantes, así también a la sociedad y el Estado. Una persona afectada por la violencia familiar, indudablemente los efectos se aquilatan en la dimensión de su dignidad personal, pues afectan aspectos consustanciales de su ser individual y único, dado que la afectación conlleva intrínsecamente aspectos relacionados a su ser individual, que por su misma naturaleza la persona como ser libre necesita desarrollarse sin la más mínima afectación, tanto en lo físico, psíquico o mental, atentándose en consecuencia con la violencia, a su pleno desarrollo en sus diversas facetas.
La repercusión también obviamente recae en la familia en sí misma, al punto que puede resquebrajar las relaciones de familia, en su conjunto. Un hecho de violencia familiar resquebraja las buenas relaciones personales y armónicas que debe existir en la familia como grupo humano que comparte su vida en común, además de los efectos negativos que conlleva para los demás integrantes del grupo familiar, en la medida que se vivencian ciertos valores negativos en su interior, como la falta de diálogo o comunicación entre los actores, para canalizar adecuadamente un problema familiar; la falta de respeto; el carente significado del valor responsabilidad por sus actores; entre otros valores, cuyos efectos se verán reflejados en mayor magnitud cuando llegan a afectar a la estructura misma como familia con consecuencias que podrían ocasionar el rompimiento de la unión como pareja, y devenir en el divorcio o separación de hecho, el abandono, o la ruptura de la unión convivencial tratándose de una unión de hecho; pues la violencia familiar afecta intrínsecamente las relaciones de pareja y hasta en las relaciones patrimoniales o en la economía del hogar, pues dependiendo de factores socio culturales, las personas tendrán la capacidad de poder asimilar o superar este problema, que muchas veces la realidad nos muestra como se va perdiendo hasta la autoestima personal, hasta llegar a extremos de refugio en el alcohol como forma de solución a un problema de esta naturaleza, y bajo este contexto, obviamente trae múltiples repercusiones para los hijos.
También respecto a los hijos, por cuanto de un lado, además de afectarlos en aspectos muy personales en su integridad física o psíquica ante la violencia familiar, que por sus edades si son menores, las repercusiones serán mayores por ese rompimiento de la relación por los padres en ese aspecto, o de otro lado, también repercusiones que tienen que ver con su formación afectiva, dado que inevitablemente dependiendo de la magnitud de un problema familiar de ser constantes los actos de violencia en sus diversas manifestaciones, bien puede afectarse la personalidad misma, hasta podrían asimilar una cierta cultura de la violencia como forma solución de sus conflictos en lo futuro como un antivalor asimilado, y esto se puede superar dependiendo de su formación en la escuela y de los agentes sociales.
Respecto a los niños, se ha precisado puntualmente “Algunas características de las niñas y de los niños que provienen de hogares donde ocurre la violencia doméstica:
·	Viven con la esperanza de que la situación de violencia mejore o termine. A la misma vez, están desesperados porque no ven una salida.
·	Desarrollan una baja autoestima. Esto se atribuye a un concepto pobre o débil de sí mismos.
·	Muestran sentimientos de miedo, ansiedad, inseguridad e incertidumbre.
·	Desarrollan problemas de autocontrol; se conducen exageradamente.
·	Manifiestan dificultad para concentrarse.
·	Se vuelven dependientes económica y emocionalmente, lo que los pone en alto riesgo de volverse adictos al alcohol y/o a las drogas.
·	Tienden a estar sexualmente activos y en muchas ocasiones abandonan el hogar.
·	En muchos casos, tienen un bajo rendimiento escolar.
·	Tienen un bajo concepto de sus fronteras personales y en ocasiones, violan las fronteras personales de otros.
·	Aprenden patrones de conducta violentos. Copian el de víctima (pasivo) o el de agresor (matan animales o agreden a otras niñas o niños menores que ellos).
·	Los niños de hogares donde existe la violencia doméstica, piensan con frecuencia en suicidarse y\o mutilarse o hacerse daño. Son frecuentes los intentos suicidas” (3).
Asimismo, un hecho de violencia familiar también tiene repercusiones para con la sociedad y el Estado, de un lado porque la familia como grupo humano se encuentra inmersa en la sociedad, existiendo recíprocas ínter influencias, porque al servirle la familia de base para la organización de la sociedad, como núcleo familiar y sus integrantes se proyectan hacia ella, y contribuyendo a su desarrollo; y a la vez que la familia es protegida por la sociedad y demás agentes sociales, de ahí que se afirma la existencia de una implicancia ética entre ambas; y de otro lado, también respecto al Estado, por el hecho que en tanto la familia representa la primera organización de la sociedad, el Estado se ha organizado tanto jurídica y políticamente para alcanzar el bienestar de la persona humana, siendo por tanto de atención especial y prioritaria la familia por constituir la base de la organización social y base de la formación humana de la persona.
Un aspecto que merece especial atención en los problemas relacionados a la violencia familiar, y que está relacionado a la capacidad de respuesta de la víctima de violencia familiar, lo es sin duda el contexto socio económico y cultural de las personas, las que influyen indudablemente en la capacidad de reacción de la víctima frente a la violencia familiar, haciéndolo por ende, vulnerable en la medida que se vea bajo un contexto desfavorable para el ejercicio de sus derechos.
Respecto a las personas que se encuentren en esta situación, de vulnerabilidad, puntualmente se precisa “De todo lo anterior se puede desprender que las personas o grupos que a partir de estos factores, sufren de inseguridad y riesgos en cualquier aspecto de su desarrollo como personas y como ciudadanos, se encuentran en una situación de desventaja frente al reconocimiento, goce y ejercicio de sus derechos y libertades fundamentales” (4).
La Vulnerabilidad como fenómeno, “se refiere a la condición de una mayor indefensión en la que se puede encontrar una persona, grupo o una comunidad. Las personas pueden ser vulnerables porque no cuentan con los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas del ser humano, como la alimentación, el ingreso, la vivienda, los servicios de salud y el agua potable, entre otros” (5).
Asimismo, se podría decir que hay una mutua relación entre la condición de vulnerabilidad en que se encuentra una persona víctima de violencia familiar con la capacidad de respuesta que debe tener frente a esa situación de violencia. Así, en cuanto una persona víctima de violencia se encuentre en condición de vulnerable tendrá menor capacidad de respuesta que la que podría tener otra persona que no se encuentre en esa condición, frente a un hecho de violencia familiar. Un aspecto relacionado a esto, lo es cuando la mujer trabaja. “Los datos sobre violencia física contra la mujer que trabaja son relevantes desde dos ángulos. Primero, porque son quizá las que tienen menos tiempo para las tareas domésticas, y eso puede suscitar malestar dentro del hogar. Y segundo, que por ser capaces de pagar sus cuentas ya no se callan, se rebelan y denuncian. La mujer que trabaja tiene un espacio de autonomía que la hace ser más contestataria. Si el Estado no atiende este problema, podremos esperar peores cosas en las calles. Aún no se transita entre lo privado y lo público. El hombre que “levanta la mano” no tiene límite, lo hace en cualquier lugar. Por eso, a través de las denuncias de las mujeres y el soporte que se les dé, el Estado podrá plantear políticas públicas que permitan protegerlas, tanto a ellas como a sus familias” (6).
Dicho estas precisiones, podemos afirmar que para su tratamiento adecuado de la violencia familiar, brevemente apuntamos algunas precisiones, principalmente que se requiere de la participación de todos, y tiene que darse en diversos planos, para intentar cada vez más erradicarla, y este abordamiento integral tiene mucho que ver con la noción del derecho que tenemos, en sus dimensiones normativa, social y valorativa, que incluye su visión multidisciplinaria, que definitivamente tienen que entrar en juego ante un problema social; y que pueden ser a grandes rasgos:
a)	En lo social, con el aporte de las diversas instituciones sociales relacionadas a este tema, que logren sensibilizar respecto a su significado, repercusiones y efectos negativos no solo para la familia como grupo humano sino también para la organización social misma, dado que la violencia familiar resquebraja también los cimientos de la organización social, y por ende, del Estado.
b)	Política de Estado, se requiere el desarrollo de políticas públicas adecuadas en todos los ámbitos, económico, social, cultural, etc., que tiendan a disminuir la condición de vulnerable que pudieran encontrarse las personas o grupos humanos más propensos a ser víctimas de violencia familiar; y no solo en el ámbito jurídico, que si bien éste aspecto contribuye a solucionar un problema en concreto, no tiene por lo general efectos generales que persigan erradicarla progresivamente, siendo por tanto la formación educativa en la escuela propicia para brindar especial atención a este problema, logrando una educación integral de la persona teniendo en cuenta la dignidad humana como fin perseguido por nuestra organización social, jurídica y política; con una formación también en los valores que la Constitución consagra, a su vez propugnando la formación en valores en la educación de las personas; así como también las instituciones pertinentes, públicas o privadas brinden la información y sensibilización sobre los efectos perniciosos en todos los ámbitos.
c)	Aporte interdisciplinario. Se requiere mayor participación especializada de las diversas disciplinas que tienen relación a los problemas relacionados a la familia, pues no olvidemos que es lugar común afirmar que este tipo de problema dependiendo de su contexto, requiere de la participación por ejemplo, de la psicología, sociología, biología, antropología, entre otras ciencias para su adecuado tratamiento y solución, y no únicamente en el plano jurídico que no es suficiente.
d)	Ámbito familiar, son los integrantes del grupo familiar quienes tienen que asumir su rol protagónico, que deben comprender la magnitud del problema y su contexto, primero para poder prevenirlos y segundo, para erradicarlo; que con la ayuda de los agentes sociales y la participación multidisciplinaria especializada, logren asimilar una comprensión cabal de este problema, para ser agentes legitimados en dar solución a estos problemas relacionados a la familia para beneficio de sus integrantes en su conjunto, en cuanto a la pareja para las relaciones familiares armónicas, y como también respecto a los hijos.
e)	Contexto de la violencia familiar. Al abordar un problema relacionado a la violencia familiar, sea desde diversos ámbitos, se requiere tener en cuenta, además, el contexto en que ésta se desarrolla; y esto tiene que ver con el mencionado enfoque interdisciplinario; la violencia familiar tiene una estructura compleja, y como componentes se encuentran: el agresor, la conducta agresiva en sus diversas manifestaciones, la víctima y el contexto socio económico y cultural en que se desenvuelven los actores a que se hizo referencia, conformando un todo, y por tanto, se requiere de la confluencia de diversos ámbitos para su tratamiento.
f)	Plano jurídico. Es constante la búsqueda en este aspecto de lograr un marco legal apropiado que regule esta materia de la violencia familiar en cuanto a la protección de las víctimas, pero sobre todo debe perseguir alcanzar un marco legal de acción preventivo, a la vez que se brinde protección para la víctima de la violencia que en su mayoría son las mujeres y los niños. Se requiere de una participación especializada de los operadores de derecho, pues al abordar un problema relacionado a la familia se tiene que tener en cuenta que si bien la ley nos brinda un marco legal, pero que finalmente es el Juez o Fiscal quienes con su aporte, tienen que puntualmente asumir ciertos criterios dentro de sus facultades que su prudente arbitrio le aconseje producto su sano juicio, pero con la ayuda especializada como se dijo del aporte multidisciplinario. La Ley 26260 de Protección frente a la violencia familiar, busca proteger frente a todo acto u omisión que cause daño físico o psicológico, el maltrato sin lesión, inclusive la amenaza o coacción graves y/o reiteradas así como la violencia sexual, que se produzcan entre: Cónyuges; ex cónyuges; Convivientes; ex convivientes; Ascendientes; Descendientes; Parientes colaterales hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad; quienes habitan en el mismo hogar, siempre que no medien relaciones contractuales o laborales; quienes hayan procreado hijos en común, independientemente que convivan o no, al momento de producirse la violencia. A su vez nuestro Código Penal ha previsto un marco punitivo sancionando con mayor penalidad al agente de la violencia cuando los hechos devienen en delitos o faltas, como veremos.
Entre los mecanismos alternativos de solución de conflictos, resulta interesante la mediación familiar, que se encuentra desarrollada en España y otros países, que permite facilitar la solución de un conflicto familiar teniendo como protagonistas a sus mismos integrantes con la ayuda del Mediador, a través de la comunicación. Que en casos de violencia familiar, bien se podría implementar en nuestro sistema, primero a través de entidades especializadas y luego, en sede judicial o fiscal bajo ciertas notas caracterizadoras, sobre todo, que tenga fines preventivos, aunque implicaría reformas en nuestro sistema. Si tenemos en cuenta a la familia que atraviesa por un hecho de violencia doméstica, bien podría llegarse a la solución de conflictos que subyacen al mismo, como los alimentos, tenencia, patria potestad, etc. Aunque existe en nuestro sistema, la conciliación llevada a cabo en la audiencia única por el Juez de Familia en un proceso de Violencia Familiar, quien tiene facultad para proponer la fórmula conciliatoria. Sin embargo, por las características de la naturaleza misma de la mediación sobre todo en materia de Familia, se tiene a la pareja y sus integrantes como sus protagonistas, en tanto el Mediador hace de facilitador de la comunicación pero resaltando la importancia de la solución consensual del problema, a la vez que se logra crear un clima adecuado para ello, evitado así, en primera instancia que tengan que recurrir a la instancia judicial para la solución de su conflicto, que por su naturaleza, la judicial tiene una dimensión conflictual lo que hace a las partes sentirse bien ganadores o perdedores; pero sin darse cuenta que un adecuado enfoque de este problema, debe tener como ganadores a todos sus integrantes como familia en su conjunto y no individualmente. Y esto tiene enorme importancia, primero porque contribuirá a evitar futuros conflictos, y por otro, se va creando una cierta cultura dialógica o cierta internalización del mismo para la solución de conflictos familiares, y con ello se puede mejorar las relaciones familiares, que implica necesariamente entre los integrantes de la familia, incluso bien puede realizarse un seguimiento después del arreglo como una etapa de verificación del cumplimiento de los acuerdos, esto es útil en la medida que servirá para prevenir futuros conflictos al mismo tiempo.
Nuestro Código penal no recoge de manera autónoma como delito o falta la violencia familiar, sino lo que hace es penalizar como agravante determinados tipos penales.
6.1.1. Delito de Parricidio. El artículo 107 del Código Penal preceptúa “El que, a sabiendas, mata a su ascendiente, descendiente, natural o adoptivo, o a su cónyuge o concubino, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de quince años”.
6.1.2. Delito de lesiones graves. En caso de lesiones graves, causadas a menores de catorce años de edad, y en agente sea el padre, madre, tutor, guardador o responsable de aquel, la pena será privativa de libertad no menor de cinco ni mayor de diez años, suspensión de la patria potestad, según el literal b) del artículo 83 del Código de los Niños y Adolescentes e inhabilitación a que se refiere el artículo 36 inciso 5. Igual pena se aplicará cuando el agente sea el cónyuge, conviviente, ascendiente, descendiente natural o adoptivo, o pariente colateral de la víctima. Cuando la víctima muera a consecuencia de la lesión y el agente pudo prever este resultado, la pena será no menor de seis años ni mayor de quince años (artículo 121-A Código penal).
6.1.3. Delito de Lesiones leves a menores. En caso de lesiones leves a que refiere el artículo 122 del Código Penal, cuando la víctima sea menor de catorce años y el agente sea el padre, madre, tutor, guardador o responsable de aquel, la pena será privativa de libertad no menor de tres ni mayor de seis años, suspensión de la patria potestad según el literal b) del Artículo 83 del Código de los Niños y Adolescentes e inhabilitación a que se refiere el artículo 36 inciso 5. Igual pena se aplicará cuando el agente sea el cónyuge, conviviente, ascendiente, descendiente natural o adoptivo, o pariente colateral de la víctima. Cuando la víctima muera a consecuencia de la lesión y el agente pudo prever este resultado, la pena será no menor de cuatro ni mayor de ocho años. (art. 122-A Código Penal).
6.2.1. Delito de Acceso Carnal sexual. Nuestro Código Penal en el artículo 170, bajo la nomenclatura violación sexual, dice “El que con violencia o grave amenaza, obliga a una persona a tener acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o realiza otros actos análogos introduciendo objetos o partes del cuerpo por alguna de las dos primeras vías, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de seis ni mayor de ocho años”. Incrementándose la pena cuando el agente se haya valido de algún prevalimiento no menor de de doce ni mayor de dieciocho años; así:
“2.- Si para la ejecución del delito se haya prevalido de cualquier posición o cargo que le de particular autoridad sobre la víctima, o de una relación de parentesco por ser ascendiente, descendiente o hermano, por naturaleza o adopción o afines de la víctima”.
6.2.2. Delito de Acceso carnal sexual de menor de edad. El artículo 173 establece “El que tiene acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o realiza otros actos análogos introduciendo objetos o partes del cuerpo por alguna de las dos primeras vías, con un menor de edad, será reprimido con las siguientes penas privativas de la libertad:
Si el agente tuviere cualquier posición, cargo o vínculo familiar que le dé particular autoridad sobre la víctima o le impulse a depositar en él su confianza, la pena para los sucesivos previstos en los incisos 2 y 3, será de cadena perpetua”.
6.2.3. Actos contra el Pudor
El artículo 176 del Código Penal, establece “El que sin propósito de tener acceso carnal regulado por el artículo 170, con violencia o grave amenaza realiza sobre una persona u obliga a ésta a efectuar sobre sí mismos o sobre tercero tocamientos indebidos en sus partes íntimas o actos libidinosos contrarios al pudor, será reprimido con pena de privativa de libertad no menor de tres ni mayor de cinco años. La pena será no menor de cinco ni mayor de siete años:
1.- Si el agente se encuentra en las agravantes previstas en el artículo 170, incisos 2, 3 y 4.
Es decir, tratándose del inciso 2, cuando el agente se ha valido de determinada situación de prevalimiento respecto a la víctima, a que se hizo referencia (art. 170).
6.2.4. Actos contra el Pudor en menores
“El que sin propósito de tener acceso carnal regulado en el artículo 170 realiza sobre un menor de catorce años u obliga a éste a efectuar sobre sí mismo o terceros, tocamientos indebidos en sus partes íntimas o actos libidinosos contrarios al pudor, será reprimido con las siguientes penas privativas de libertad:
1.- Si la víctima tiene menos de siete años, con pena no menor de siete ni mayor de diez años.
2.- Si la víctima tiene de siete a menos de diez años, con pena no menor seis ni mayor de nueve años.
3.- Si la víctima tiene de diez a menos de catorce años, con pena no menor de cinco ni mayor de ocho años.
Si la víctima se encuentra en algunas de las condiciones previstas en el último párrafo del artículo 173 o el acto tiene un carácter particularmente degradante o produce grave daño en la salud, física o mental de la víctima que el agente pudo preveer, la pena será no menor de diez ni mayor de doce años de pena privativa de libertad”. (art. 176-A).
Con la precisión que en los casos de los artículos 170, 171, 172, 174, 175 y 176, si los actos cometidos causan la muerte de la víctima o le producen lesión grave, y el agente pudo prever este resultado o si procedió con crueldad, la pena privativa de libertad será respectivamente no menor de veinte ni mayor de veinticinco años, ni menor de diez ni mayor de veinte años. (art. 177 Código Penal).
6.2.5. Favorecimiento a la prostitución
“El que promueve o favorece la prostitución de otra persona será reprimido con pena privativa de libertad no menor de cuatro ni mayor de seis años.
“4. El autor es pariente dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad, o es cónyuge, concubino, adoptivo, tutor o curador o tiene al agraviado a su cuidado por cualquier motivo”. (art. 179 Código Penal).
6.2.6. Rufianismo
“El que explota la ganancia obtenida por una persona que ejerce la prostitución será reprimido con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de ocho años….
Si la víctima tiene menos de catorce años, o es cónyuge, conviviente, descendiente, hijo adoptivo, hijo de su cónyuge o de su conviviente o si está a su cuidado, la pena será no menor de ocho ni mayor de doce años”. (art. 180 Código Penal).
6.2.7. Proxenetismo
“El que compromete, seduce, o sustrae a una persona para entregarla a otro con el objeto de tener acceso carnal, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de seis años.
3. La víctima es cónyuge, concubina, descendiente, hijo adoptivo, hijo de su cónyuge o de su concubina, o si está a su cuidado.
(…)” (art. 181 Código Penal).
6.2.8. Turismo Sexual Infantil
“El que promueve, publicita, favorece o facilita el turismo sexual, a través de cualquier medio escrito, folleto, impreso, visual, audible, electrónico, magnético o a través de Internet, con el objeto de ofrecer relaciones sexuales de carácter comercial de personas de catorce y menos de dieciocho años de edad será reprimido con pena privativa de la libertad no menor de dos ni mayor de seis años.
Será no menor de ocho ni mayor diez años de pena privativa de la libertad cuando ha sido cometido por autoridad pública, sus ascendientes, maestro o persona que ha tenido a su cuidado por cualquier título a la víctima”. (art. 181-A Código Penal).
6.2.9. Trata de personas
“El que promueve o facilita la captación para la salida o entrada del país o el traslado dentro del territorio de la República de una persona para que ejerza la prostitución, someterla a esclavitud sexual, pornografía u otras formas de explotación, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de cinco ni mayor de diez años.
La pena será no menor de diez ni mayor de doce años, si media alguna de las circunstancias agravantes enumeradas en el artículo anterior”. (art. 182 Código Penal). Es decir, cuando el agente sea un ascendiente, o persona que a tenido a su cuidado por cualquier título a la víctima.
6.2.10. Pornografía Infantil
“El que posee, promueve, fabrica, distribuye, exhibe, ofrece, comercializa o publica, importa o exporta por cualquier medio, incluido la Internet, objetos, libros, escritos, imágenes visuales o auditivas, o realiza espectáculos en vivo de carácter pornográfico, en los cuales se utilice a personas de catorce y menos de dieciocho años de edad, será sancionado con pena privativa de libertad no menor de cuatro ni mayor de seis de años y con veinte a trescientos sesenta y cinco días multa.
(..)” (art. 183-A).
Es decir, cuando “el agente tuviera cualquier posición, cargo o vínculo familiar que le dé particular autoridad sobre la víctima o le impulse a depositar en él su confianza,…” (art. 170).
6.3.1. Lesiones
“El que, de cualquier manera, causa a otro una lesión dolosa que requiera hasta diez días de asistencia o descanso, según prescripción facultativa, será reprimido con prestación de servicio comunitario de cuarenta a sesenta jornadas, siempre que no concurran circunstancias o medios que den gravedad al hecho, en cuyo caso será considerado como delito.
Se considera circunstancia agravante y se incrementará la prestación de servicios comunitarios a ochenta jornadas cuando la víctima sea menor se catorce años y el agente sea el padre, madre, tutor, guardador o responsable de aquel, y a criterio del Juez, cuando sean los sujetos a que se refiere el artículo 2 de la ley No. 26260…” (Art. 441 del Código penal).
(1) En la Convención se precisa: “la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad, y debe ser protegida por la sociedad y el Estado”. Encontrándose también su reconocimiento en otros tratados y convenciones internacionales.
(2) Corral Talciani, Hernán. Derecho y Derechos de la Familia, Primera edición, febrero 2005, p. 32.
(3) La violencia doméstica afecta a los niños ¡Es necesario impedirla!. www.vidahumana.org.
(4) Boletín Mexicano de Derecho Comparado, Revista No. 113, IIJ UNAM Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Autónoma de México, “Aproximación a un Estudio sobre Vulnerabilidad y Violencia Familiar” por María de Monserrat PÉREZ CONTRERAS.
(5) Boletín Mexicano de Derecho Comparado, ibidem.
(6) “Informe del INEI pone en evidencia entorno violento en el que viven muchas familias. El 41% de las mujeres peruanas fue agredida por su pareja”, por Susana Mendoza Sheen, publicado en el Diario el Peruano del día 18 de Julio 2006.
Damián Enrique Rosas Torres
Estudios de Maestría en Derecho Civil y Comercial y de Familia
porelderecho@yahoo.es
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