Source: https://www.slideshare.net/ladibar/evaluacin-del-proceso-de-descentralizacin
Timestamp: 2017-07-25 11:24:02
Document Index: 290036150

Matched Legal Cases: ['artículo 23', 'Artículo 3', 'Artículo 190', 'artículo 3', 'artículo 77', 'artículo 2', 'artículo 31']

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Informe Comisión de Descentralizaci...
El documento se compone de un primer tema en el que se reseñan de forma somera los hechos más relevantes del proceso y se reflexiona sobre temas generales del mismo. Al revisar el proceso y los caminos que se han ido tomando, queda en evidencia que ha existido muchas marchas y contramarchas, al punto que hoy no se puede identificar con claridad cuál es el modelo de descentralización que subyace a las normas que dicta el Congreso y a las medidas que adopta el Poder Ejecutivo. Esta conclusión preocupa puesto que sin un puerto de llegada claramente definido, que informe las decisiones, medidas y normas, manteniendo la coherencia del proceso, la probabilidad de que en los próximos años se desperdicien esfuerzos y recursos en cosas cuyo
resultado esperado no está bien definido, es alta.
La publicación del presente informe contó con el apoyo de:
Comisión de Descentralización, Regionalización,
Gobiernos Locales y Modernización
de la Gestión del Estado
EvaluacióndelProcesodedescentralizaciónPeriodoLegislativo2012-2013
EVALUACION DEL PROCESO DE DESCENTRALIZACIÓN
INFORME ANUAL - PERIODO DE SESIONES 2011 - 2012
Comisión de Descentralización, Regionalización, Gobiernos Locales
y Modernización de la Gestión del Estado
Edif. Víctor Raúl Haya de la Torre Of. 206
(+ 51 1) 311 7780
Personal Técnico de la Comisión:
Jaime Sánchez Parra, Ivan Vega Alferoff
Ricardo Lituma Muñoz, Alvaro Lopez Cazorla
Marielle Door Salas, Luis Montemayor Torres
Servicio Parlamentario:
Fernando Paredes Nuñez, Darwin Pardavé Pinto
Berit Puente Berrospi, Alberto Valderrama Vigo
Ximena Cervantes Montoya
Mario Popuche Llontop
Hecho el depósito legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2013-09272
© 2013 Congreso de la República del Perú – Comisión de Descentralización, Regionalización, Gobiernos Locales y
Modernización de la Gestión del Estado.
Está permitida su reproducción siempre que se mencione la fuente.
La elaboración y publicación del presente informe ha contado con el valioso apoyo brindado por ProGobernabilidad,
proyecto financiado por la Cooperación Canadiense, el Programa ProDescentralización de la Agencia de los Estados
Unidos para el Desarrollo Internacional - USAID/Perú y por el Programa Buen Gobierno y Reforma del Estado - la
“Cooperación Alemana (implementada por la GIZ)”; a quienes la Comisión agradece.
Las opiniones expresadas en este informe no reflejan necesariamente el punto de vista de las entidades que apoyaron
Gobiernos Locales y Modernización de la Gestión del Estado
Periodo Anual de Sesiones 2012 - 2013
Aldo Bardáles Cochagne
Josué Gutiérrez Condor
Preparación del documento base del informe:
Mayen Ugarte Vásquez-Solís, consultora.
Fernando Paredes Núñez, especialista parlamentario.
Jaime Sánchez Parra, asesor principal.
Iván Vega Alferoff, asesor de comisión.
1.	Lo recorrido en 10 años del proceso de descentralización; los arreglos institucionales
críticos para la adecuada marcha del proceso de descentralización	13
1.1.	La conducción	14
1.2.	La articulación, coordinación y representación intergubernamental	15
1.3.	Transferencia acelerada de funciones	16
1.4.	La delimitación de las funciones en las competencias compartidas	17
1.5.	Reglas electorales y control ciudadano	18
1.6.	La capacidad de gasto	18
1.7.	Las reglas operativas: Los sistemas administrativos	19
1.8.	El desarrollo de capacidades para la gestión	21
1.9.	Comentarios finales	21
2.	Descentralización como política de integración del país	23
2.1.	Desarrollo de una política de demarcación y organización territorial	23
2.2.	Implementación del mandato constitucional de integración territorial	24
2.3.	Comentarios finales	29
3.	Descentralización fiscal	30
3.1.	Comentarios finales	37
4.	Los mecanismos que deberían fortalecer la inclusión política: participación
ciudadana, reglas de transparencia y la rendición de cuentas
4.1.	La participación directa	38
4.2.	El control y la transparencia	42
4.3.	La participación electoral	43
5.	Descentralización y desarrollo integral: la tarea de medir el impacto 45
5.1.	Evaluación y control político	45
5.2.	Prioridades y criterios de la evaluación	46
5.3.	La tarea de evaluar el proceso: el observatorio	49
5.4.	Disparidades departamentales	49
5.5.	Comentarios finales	57
6.	La heterogeneidad municipal	59
6.1.	La cuestion del ámbito distrital	59
6.2.	Municipios y poblaciones	60
6.3.	Municipios y tasa de crecimiento poblacional	61
6.4.	La definición de ruralidad	62
6.5.	Pobreza y desarrollo humano	63
6.6.	Tamaño operativo de las municipalidades	63
6.7.	Gestión y servicios municipales	64
6.8.	Ingresos propios de las municipalidades	66
6.9.	Ingresos por transferencias	67
6.10.	Ingresos por canon, sobrecanon, regalías, renta de aduanas y participaciones	67
6.11.	Ingresos totales	68
6.12.	El gasto corriente y de inversión	69
6.13.	Comentarios finales	70
7.	Reflexiones finales	71
7.1.	Respecto del cumplimiento de objetivos políticos	71
7.2.	Respecto del cumplimiento de objetivos económicos	72
7.3.	Respecto del cumplimiento de objetivos administrativos	72
7.4.	Respecto del cumplimiento de objetivos sociales	73
7.5.	Respecto del cumplimiento de objetivos ambientales	74
8.	Propuesta	75
Anexo: Base de Datos sobre Municipios y Municipalidades	79
Al evaluar los 10 años del proceso de descentralización en el Perú, podemos observar que es
un proceso no consolidado y complejo, con limitados logros y muchos retos por resolver. Pese
a la importancia para el desarrollo del país, la descentralización no se encuentra priorizada
en la agenda nacional, a pesar de los innumerables esfuerzos de los niveles de gobierno y de
los múltiples debates de la sociedad civil.
El objetivo de la Comisión de Descentralización, Regionalización, Gobiernos Locales y Moder-
nización de la Gestión del Estado, es llamar la atención sobre aspectos críticos y frecuente-
mente descuidados o aquellos puntos que ni siquiera han sido discutidos. Se destaca en esta
evaluación un nivel de rigurosidad, con un lenguaje claro si se trata de destacar factores y
desarrollos que lo afectan y poniendo el dedo en la llaga abierta a un proceso aún incon-
cluso. Pero no solo se limita a una crítica, sino que plasma también los principios y bases de
un futuro debate sobre el replanteamiento de la descentralización y muestra posibles cami-
nos de acción.
La tarea propuesta es que la evaluación sea el inicio del desarrollo de un análisis y revisión
del proceso de descentralización, mediante la búsqueda de consensos que permita su reorien-
tación dentro de un régimen unitario y descentralizado. Esta acción requiere que los actores
del proceso busquen de manera conjunta un camino que permita a la luz de las experiencias,
tanto positivas como negativas de los últimos 10 años, realizar un punto de quiebre. Asimis-
mo, que permita construir indicadores técnicamente contrastables y políticamente aceptados
de evaluación del proceso.
El resultado de ello permitirá definir una agenda descentralista, y de esta manera enfocar el
debate político en una agenda nacional dirigida a reimpulsar el proceso.
Estamos convencidos de que esta evaluación no se va a empolvar en los estantes de una
biblioteca, sino que se convertirá en un documento que generará un amplio debate sobre la
dirección y rumbo que debe seguir el proceso de descentralización. Esta publicación se volve-
rá un punto de referencia básico en el debate por la futura configuración de nuestra nación.
La Comisión de Descentralización, Regionalización, Gobiernos Locales y Modernización de la
Gestión del Estado del Congreso de la República1
, presenta el informe de evaluación del proceso
de descentralización que el país lleva adelante.
En esta ocasión, al cumplirse diez años del actual proceso de descentralización, se ha consi-
derado conveniente realizar una mirada prospectiva a los hitos que han ido progresivamente
configurando este modelo.
El documento se compone de un primer tema en el que se reseñan de forma somera los hechos
más relevantes del proceso y se reflexiona sobre temas generales del mismo. Al revisar el proceso
y los caminos que se han ido tomando, queda en evidencia que ha existido muchas marchas
y contramarchas, al punto que hoy no se puede identificar con claridad cuál es el modelo de
descentralización que subyace a las normas que dicta el Congreso y a las medidas que adopta
el Poder Ejecutivo. Esta conclusión preocupa puesto que sin un puerto de llegada claramente
definido, que informe las decisiones, medidas y normas, manteniendo la coherencia del proceso,
la probabilidad de que en los próximos años se desperdicien esfuerzos y recursos en cosas cuyo
El segundo tema es la conformación de regiones y la descentralización como política de
integración del país. Aquí se discute si la estrategia adoptada en la Constitución de fusionar
departamentos como base para el ordenamiento del territorio es aún viable o si se debería optar
por otro u otros modelos que permitan avanzar hacia el objetivo de lograr un territorio mejor
organizado para poder integrar al país.
El tercer tema planteado es la descentralización fiscal, esta vez identificando los temas álgidos
sobre los cuales, pese al tiempo transcurrido, no se ha logrado crear consensos.
A continuación el cuarto tema aborda la transparencia y la participación ciudadana en el go-
bierno. Aquí se puede señalar que el Perú ha tenido avances muy significativos, quizá justamen-
te por la coyuntura complicada y caracterizada por la falta de transparencia de fines de los años
noventa, en la que se dieron las primeras medidas para abrir la información del Estado.
1	En adelante la Comisión
Luego, se tocan los temas de institucionalidad centrándose en tres materias: la conducción del
proceso, la coordinación intergubernamental, y la reforma de los sistemas administrativos en
tanto en el contexto de descentralización, era necesario abandonar algunos paradigmas y crear
nuevos en materia de la gestión operativa.
Un quinto tema es el análisis de los datos de desarrollo en este periodo. Como se verá, pese al
esfuerzo realizado, al igual que en otros estudios, el análisis se ve limitado en su alcance por la
falta de datos y una inadecuada sistematización de la información.
Y por último se incluye un tema que muestra la problemática de la heterogeneidad en la rela-
ción entre municipios y municipalidades, que plantean el desafío de diseño de gestión pública
para el ámbito local.
Finalmente, se presenta una reflexión sobre la necesidad de repensar el proceso de descentrali-
zación a la luz de lo que ha sucedido en la última década; así como una propuesta general sobre
cómo debería hacerse la revisión.
El proceso de descentralización tiene como elementos constitutivos la reforma constitucional2
la Octava Política de Estado del Acuerdo Nacional, mediante las cuales las fuerzas políticas del
país, establecieron los pilares del diseño y marco legal del actual proceso.
Las dos etapas del proceso de descentralización coinciden con dos periodos gubernamentales:
•	La primera que va entre los años 2002 y 2006. En la que se aprueba el marco legal, se
instalan los gobiernos regionales y se inicia la transferencia de funciones y recursos a éstos,
en el marco de un sistema de acreditación. Esta etapa termina con el referéndum fallido que
tenía como objetivo la aprobación de la integración de departamentos en las cinco primeras
regiones del país, y la desarticulación del Consejo Nacional de Descentralización (CND).
•	La segunda etapa que va entre los años 2006 y 2011. En ésta se fusionó por absorción al CND
y se organiza la Secretaría de Descentralización (SD-PCM) adscrita a la Presidencia del Con-
sejo de Ministros (PCM). Además, se caracterizó por el autodenominado “shock descen-
tralizador”, anunciado por parte del entonces Presidente de la República como el conjunto
de medidas tendientes a la aceleración de la transferencia de funciones. En esta etapa
se consolidaron relativamente los gobiernos regionales en sus ámbitos departamentales y
surgieron nuevos actores en el contexto nacional (Asamblea Nacional de Gobiernos Regio-
nales- ANGR, Mancomunidades Municipales, Juntas de Coordinación Interregional -JCI).
En ambas etapas se han dado diversas medidas con el propósito de avanzar en pro de un Estado
descentralizado pero unitario. Sin embargo, varias de ellas han surgido como reacción a la co-
yuntura específica que se atravesaba, lo que impidió avanzar de acuerdo a un plan o un modelo
a alcanzar, sino como remedios del día a día, que en su transcurso fueron desconfigurando por
momentos el proceso.
Los párrafos siguientes presentan los principales temas o hitos que se han presentado en el
transcurso de la década y que se han ido cumpliendo en el proceso de descentralización.
2	Ley 27680, Ley de Reforma Constitucional del Capítulo XIV, del Título IV sobre la Descentralización.
Lo recorrido en 10 años del proceso de
descentralización; los arreglos institucionales
críticos del proceso de descentralización
1.1	La conducción
La Ley 27783, Ley de Bases de la Descentralización, crea para la conducción del proceso, el
Consejo Nacional de Descentralización (CND)3
. En su consejo directivo estaban presentes dos
alcaldes, dos presidentes regionales, dos representantes del Ministerio de Economía y Finanzas
y dos de la Presidencia del Consejo de Ministros. Además, el Presidente del CND tenía rango
Ministerial por lo que estaba presente en los Consejos de Ministros en temas pertinentes al
rol del CND. El objetivo de esa conformación era facilitar la cercanía, diálogo y coordinación
de las medidas. Con el cambio de gobierno, en el año 2007, esta institución fue absorbida
por la Presidencia del Consejo de Ministros que creó una secretaría4
. En su momento, los
argumentos para ello fueron, por un lado, la burocratización con la que se manejaba el proceso
de transferencia, y por otro, que había la necesidad de separar los roles técnicos de promoción,
seguimiento y evaluación de la descentralización, de los roles típicamente políticos que desde
ese momento cumpliría el Presidente del Consejo de Ministros directamente.
El cambio significó para el proceso de descentralización la pérdida de presencia política, restándole
una instancia a cargo del liderazgo necesario para impulsar el proceso, puesto que esa tarea se
convirtió en una más de las muchas que caracterizan a la PCM. Adicionalmente, en tanto el personal
del CND no pertenecía en su gran mayoría a ninguno de los regímenes laborales permanentes del
Estado, en la transferencia simplemente no se renovaron los contratos. Así, a la pérdida de la
capacidad política se le sumó también la pérdida de la capacidad técnica que se había logrado
reunir en los pocos años de existencia del CND. En todo caso, los argumentos esgrimidos hubieran
soportado mejor la decisión de reestructurar la entidad, incluso transfiriendo a la misma PCM, los
roles de tipo político, pero no la desactivación. En la práctica –la condición de la Secretaría de
Descentralización de órgano de línea de la PCM– ha conllevado también, que centre sus esfuerzos
en plasmar decisiones políticas que no han sido concertadas entre los tres niveles de gobierno5
A la fecha, la ausencia de un liderazgo político claro para el seguimiento e impulso del proceso
se hace notar, en el hecho que prácticamente no se han planteado medidas innovadoras para
profundizarlo en los últimos años. Se ha estancado la transferencia y se han comenzado a
producir soluciones sectoriales para resolver la falta de coordinación con los gobiernos
regionales, lo que en lugar de profundizar la descentralización ha significado retroceder en ella,
tal es así, como la creación de equipos u oficinas sectoriales en los departamentos para realizar
las tareas que no se logran trabajar conjuntamente con los gobiernos regionales y gobiernos
y prácticamente no ha existido oposición a esas medidas.
3	Creado por el artículo 23 de la Ley Nº 27783, Ley de Bases de Descentralización como organismo independiente y
descentralizado adscrito a la Presidencia del Consejo de Ministros, que tuvo por función conducir, ejecutar, monitorear y
evaluar las transferencias de competencias y funciones del Gobierno Central a los Gobiernos Regionales y Locales.
4	Decreto Supremo Nº 007-2007-PCM aprobó la fusión por absorción del CND por la PCM, encargando a la Secretaría de
Descentralización, como órgano de línea, dirigir y conducir el proceso.
5	USAID/Perú ProDescentralización. Proceso de Descentralización. Balance y Agenda a Julio a julio del 2012. pp.65
6	Por ejemplo se puede constatar esta afirmación con la creación de las oficinas del Ministerio de Energía y Minas en los
Departamentos, en lugar de trabajar con y a través de las Direcciones Regionales de Minería.
A diez años de su inicio
En el plano de las transferencias de funciones es donde más se evidencia la ausencia de rectoría.
Ladescentralizaciónnoseráunprocesoconsolidadohastaquelos“transferentes”,especialmente
los Ministerios en tanto tienen también la rectoría sectorial, no redefinan los límites y alcances
de su propia participación en lograr la ejecución de las medidas y actividades que las funciones
compartidas requieren para operar adecuadamente.
En algunos casos el problema se agrava puesto que la rectoría de ciertas materias no recae de
forma completa en algún actor, como por ejemplo en el caso de la gestión del territorio. En esa ma-
teria no existe una entidad en el Poder Ejecutivo que pueda reclamar para sí el liderazgo, sino que
por el contrario, el hecho de que existan autoridades con liderazgo parcial sobre la materia (am-
biental, otorgamiento de derechos de explotación de recursos naturales, planeamiento del territo-
rio, etc.) genera que las medidas que se adoptan suelan ser inconexas y por lo tanto incluso llegan
a ser fuente de conflicto entre los gobiernos regionales, gobiernos locales y el Gobierno Nacional.
Esta situación que se hace más compleja al no haberse culminado la elaboración y aprobación
de las matrices de competencias sectoriales, lo cual genera conflictos entre niveles de gobierno.
1.2	La articulación, coordinación y representación intergubernamental
Lo señalado en los párrafos precedentes permite analizar cómo han operado los mecanismos
de representación intergubernamental. La instancia que existía en el CND desapareció, pero fue
posteriormente sustituida –de alguna manera- por el Consejo de Coordinación Interguberna-
mental (CCI) creado en la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo7
. La desaparición del CND marcó el
inicio de la primacía de las relaciones de coordinación bipartitas entre el Gobierno Nacional y
La reglamentación para el funcionamiento del CCI tardó varios años en ser aprobada (abril
2011), pese a haber sido instalado en el año 2008 de manera formal. El CCI ha terminado por ser
un órgano de representación de los tres niveles de gobierno constituido por 71 personas que, a
la fecha, no se ha consolidado, ni ha tenido actividad desde su instalación8
Lo interesante de esta etapa es que la falta de espacios institucionalizados para coordinar permi-
tió el surgimiento de otras iniciativas. Así, los Presidentes Regionales conformaron la Asamblea
Nacional de Gobiernos Regionales –ANGR y se consolidaron los liderazgos de la Asociación de
Municipalidades del Perú –AMPE y la Red de Municipalidades Rurales y Urbanas del Perú –RE-
MURPE. En conjunto, hoy conforman la Plataforma Nacional de gobiernos regionales y gobiernos
. Estas instancias han ido progresivamente mejorando su capacidad de propuesta y han
7	Ley 29158, Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, articulo 19, numeral 13.
8	Cfr.USAID/Perú ProDescentralización. Proceso de Descentralización. Balance y Agenda a Julio a julio del 2012. pp.25
9	Agenda Descentralista, julio del 2012, documento en la que plasman los temas que consideran necesarios desarrollar para
impulsar el proceso de descentralización.
demostrado ser más eficaces en la coordinación multipartita de lo que habían sido las instancias
creadas por ley. Así, en conjunto pueden mostrar un interesante listado de propuestas que han
podido desarrollar como aporte al proceso y desde su rol de representación cuasi gremial10
El modelo también prevé la existencia de espacios de concertación y coordinación en las juris-
dicciones departamentales y locales: los consejos de coordinación regional (CCR) y local (CCL),
respectivamente. En ambos casos su creación obedeció a la decisión de impulsar la concertación
entre las autoridades y la sociedad civil. Sin embargo, la evaluación rápida realizada por la Mesa
de Concertación de Lucha Contra la Pobreza (MCLCP)11
en el año 2009, halló que “ese papel
legalmente asignado, ha generado la oportunidad para la coordinación intergubernamental.
Así, se conoce que en algunos CCR sus reuniones se realizan, básicamente, para la coordinación
entre las autoridades que los conforman; por ejemplo, el alcalde o alcaldesa provincial con las
autoridades distritales, o las autoridades del gobierno regional con las autoridades locales”12
1.3	Transferencia acelerada de funciones
En el año 2006 el Poder Ejecutivo anunció un conjunto de medidas destinadas a acelerar la
transferencia de funciones, proyectos y programas hacia los gobiernos regionales y gobiernos
locales, a las que se denominó “shock descentralizador”13
. El gobierno señaló haber tomado la
decisión a raíz de la lentitud que había en la transferencia de funciones acreditadas y efectivas.
La medida, decidida a partir de una situación coyuntural, en lugar de fortalecer el proceso
y atender a los reales problemas que se habían detectado14
fue solo un paliativo político y
no implicó un verdadero ajuste en la dirección del proceso. De hecho, no implicó ni siquiera
atender los problemas de diseño e implementación de la Ley y el Reglamento de Acreditación, ni
atender el déficit que subyacía a las transferencias, y por lo tanto asegurar el acompañamiento
de los recursos presupuestales, humanos y materiales correspondientes a las mismas15
fortalecimiento de las capacidades de gestión de los gobiernos regionales y gobiernos locales.
Además, esa medida terminó de alterar el diseño inicial de la descentralización, que proponía un
proceso gradual y el desarrollo de capacidades como elementos centrales de las transferencias16
10	Por ejemplo, en materia de las propuestas técnicas de descentralización fiscal, definición de matrices sectoriales de
competencias y la elaboración de propuestas alternativas a los presupuestos públicos para los años fiscales 2010, 2011 y 2012.
11	MCLCP y Proyecto USAID/Perú ProDescentralización. Participación y descentralización. Percepciones y expectativas ciudadanas.
Evaluación Rápida de Campo. Lima, 2010, pp. 28 -32.
12	Ob. cit. pp. 65.
13	Decreto Supremo 068-2006-PCM.
14	Por ejemplo, muchos estudios reportaron problemas como: déficit de capacidades y recursos de los receptores, incapacidad de
los entes transferentes para plantear esquemas eficaces de ejecución de competencias compartidas, incertidumbre respecto
del financiamiento, confusión en la población sobre lo que se debía esperar o demandar del proceso y de sus autoridades,
debilidad de los mecanismos de rendición de cuentas, atomización de las fuerzas políticas de las plazas regionales y sobre todo
locales que afectaba su gobernabilidad, etc.
15	USAID/Perú ProDescentralización. Desarrollo del Proceso de Descentralización. Informe de Evaluación. Julio 2007.
16	USAID/Perú ProDescentralización. Proceso de Descentralización. Balance y Agenda a Julio de 2011. pp. 29.
La experiencia internacional ha demostrado claramente que los procesos en los que se trasfieren
de manera simultánea y acelerada diversas funciones, presentan mayores riesgos de incrementar
los problemas de gestión y en consecuencia, provocar la reducción de calidad en la prestación
de los servicios sociales, como ocurrió en nuestro caso.
1.4	La delimitación de las funciones en las competencias compartidas
A pesar del tiempo transcurrido, aún subsisten los problemas, ya que no se han atendido las
reformas institucionales de organización y gestión de competencias que se requieren para que
el Estado opere eficientemente en un contexto descentralizado. Aún persiste la desarticulación
y falta de claridad en la delimitación de las competencias, funciones y facultades de cada nivel
de gobierno, lo que afecta la prestación de los servicios e incrementa la conflictividad de las
relaciones cotidianas entre los entes del Estado.
En algunos casos el problema es incluso más grave, porque la falta de claridad sobre la
distribución de competencias ha recaído sobre materias que no tenían mayor desarrollo
normativo y operacional al inicio del proceso de descentralización, como es el caso de la gestión
del territorio. Este es por ejemplo el caso de la gestión territorial, donde conviven regulaciones
diversas que abarcan parcialmente la materia y cada una de ellas asigna competencias a
autoridades diferentes y dispone medidas que no guardan necesariamente concordancia. El caso
de las diversas zonificaciones que operan sobre un mismo territorio, hoy se ha convertido, en un
elemento crítico para la delimitación del poder de cada uno de los niveles de gobierno frente a
los agentes económicos y sociales. La falta de claridad ha generado un espacio propicio para el
“pulseo político” y ha abonado al incremento de la conflictividad, especialmente alrededor de la
explotación de recursos naturales como la minería, el agua y los bosques.
La Ley Orgánica del Poder Ejecutivo determinó que los ministerios debían establecer los meca-
nismos de coordinación para el ejercicio de las competencias compartidas y operativamente,
también ordenó la elaboración de las denominadas matrices de delimitación de competencias
y funciones como instrumento para clarificar el alcance que tendría cada una de las autori-
dades involucradas en el ejercicio de las mismas. Eso, que debía ser un instrumento relativa-
mente sencillo de definición técnica a partir de la identificación de los procesos mediante los
cuales se cumplen las funciones, ha probado ser una tarea titánica para los sectores, puesto
que su organización no está preparada para ser analizada a la luz de un sistema de gestión
De acuerdo a los lineamientos de la Secretaría de Gestión Pública de la PCM, las matrices de
delimitación de competencias y funciones eran necesarias para la elaboración de las Leyes de
Organización y Funciones de las entidades públicas, especialmente de los sectores con funciones
compartidas. No obstante, a pesar de ello, se han aprobado ocho leyes de organización y
funciones sin el efectivo cumplimiento de ese requisito. A la fecha, la metodología de aprobación
de matrices de competencia ha sido modificada, no siendo actualmente requisito previo para la
aprobación de dichas leyes.
En ese sentido, la Presidencia del Consejo de Ministros, al aprobar la política de modernización,
ha optado por promover una organización por procesos para el sector público que, esperamos,
permita avanzar en las definiciones necesarias para evitar la superposición de funciones o la
descoordinación de las mismas.
1.5	Reglas electorales y control ciudadano
Enelaño2009,sepublicólaLey29470quemodificólaLeydeEleccionesRegionales,estableciendo
un porcentaje mínimo de votos válidos para la elección de autoridades en el intento de paliar
el problema de las revocatorias y fortalecer la legitimidad de la autoridad elegida. Un intento
similar en materia municipal no se cristalizó como ley en el Pleno del Congreso. Además, con el
mismo objetivo, se aprobaron modificatorias en la Ley de Derechos de Participación y Control
Ciudadanos17
Se han dado avances respecto a la participación ciudadana con el establecimiento de un siste-
ma de participación regulado por la LOGR como el Plan de Desarrollo Concertado, Presupuesto
participativo y los Consejos de Coordinación Intergubernamental; sin embargo, en los últimos
años la participación de la ciudadanía ha disminuido. Asimismo, respecto a la Ley de Transpa-
rencia y Acceso a la Información Pública a través de los portales de transparencia, los gobier-
nos regionales alcanzaron aproximadamente un 73% del nivel general de cumplimiento en la
difusión de la información; mientras que los gobiernos locales de capitales de departamento
alcanzaron un 61%18
Aunque más adelante se profundizará los temas abordados, por ahora basta decir que los mismos
constituyen elementos relevantes del diseño de la descentralización y que, sin embargo, no
son necesariamente coherentes en la forma como operan hoy con respecto a otros elementos
claves, como por ejemplo la necesidad de fortalecer el sistema de partidos políticos para que
tenga una verdadera presencia y representatividad nacional, en un marco de estado unitario y
1.6	La capacidad de gasto
En cuanto a las transferencias de presupuesto, las mismas se han incrementado sustantivamente
desde el inicio del proceso de descentralización; sin embargo, la capacidad de gasto de los
gobiernos regionales y municipales posiblemente no ha crecido en la misma proporción. Los
17	Ley 29313, Ley que modifica la Ley 26300, Ley de los derechos de participación y control ciudadanos.
18	USAID/Perú ProDescentralización. Proceso de Descentralización. Balance y Agenda a Julio de 2011…Ob. cit. p. 40.
gobiernos regionales y gobiernos locales siguen siendo dependientes de las transferencias del
gobierno central. Además, no se dispone de evidencias suficientes que permitan establecer
conclusiones en torno a la calidad del gasto.
Si bien es cierto se han tomado medidas para, por ejemplo, facilitar la inversión por los efectos
positivosquelamismadebieratenereneldesarrollo,laproductividadylainclusióndeciudadanos
y los agentes económicos y sociales, algunas de las medidas también han mostrado ser poco
útiles o no ser las necesarias para los fines que perseguía, puesto que no los han alcanzado.
Entre las medidas que se han adoptado en ese sentido, están “la flexibilización del SNIP, la
modificación de requisitos para concursar al FONIPREL y facilitar su empleo en la ejecución de
proyectos productivos; la promoción de la ejecución de obras de inversión pública por parte de los
tres niveles de gobierno; el apoyo al sector exportador y MYPE”19
1.7	Las reglas operativas: Los sistemas administrativos
Merece una mención especial la situación de los sistemas administrativos que rigen los procesos
de gestión del Estado, y en general los problemas de gestión administrativa, ya que son estas
actividades operativas las que, en la práctica, determinan la capacidad de las autoridades
políticas de entregar resultados a su población. Por lo tanto, el mal funcionamiento de las reglas
operativas se convierte en un elemento de descrédito político para las autoridades y afecta la
Sobre el particular, es necesario partir por entender que los años de crisis económica crearon la
necesidad de contar, desde el nivel central de gobierno, con un conjunto de reglas operativas
restrictivas del gasto en todo el sector público. Adicionalmente, las crisis políticas hicieron
que la desconfianza en las autoridades políticas se incrementara, y en consecuencia, el propio
mundo político ajustó aún más las reglas de ejecución del gasto, mediante la sobre regulación
de los procesos operativos del Estado. Teóricamente eso se hizo para reducir la discrecionalidad
política y fortalecer los requisitos técnicos que justificarían el gasto de los recursos públicos.
A raíz del incremento de los recursos disponibles para los gobiernos regionales y gobiernos
locales y en general para todo el aparato público en los últimos años, se hizo evidente que todas
esas reglas operativas requerían ser revisadas para permitir que las administraciones de las
entidades del Estado mejoraran su capacidad de gestión y operaran de forma eficiente frente a
un volumen mucho mayor de gasto del que estaban preparadas para afrontar.
Al respecto, lo cierto es que se ha avanzado muy poco y no siempre en el sentido correcto. En los
10 años de descentralización se ha modificado repetidas veces el Sistema Nacional de Inversión
Pública, en el entendido que las reglas del mismo serían las responsables de la reducida capacidad
19	USAID/Perú ProDescentralización. Proceso de Descentralización. Balance y Agenda a Julio del 2012…Ob.Cit. P .22.
de gestión de las entidades públicas, especialmente de los gobiernos regionales y gobiernos
locales. Así, los ajustes han sido tantos que hoy ese sistema no garantiza necesariamente la
adecuada evaluación de la inversión y en términos de ejecución de gasto no se han producido
cambios significativos. Ello se puede explicar por varias razones:
•	El sistema de compras y contrataciones se caracteriza por su complejidad. Las entidades
deben enfrentar el reto de desarrollar procesos de contratación que afronta el mismo
personal, en la cantidad y expertise de siempre, con un gran volumen de trabajo complejo.
En esas circunstancias no es viable un incremento acelerado de la capacidad de gasto, si no
se destinan recursos a contratar y luego a hacer seguimiento de lo contratado para asegurar
•	El calendario de transferencias presupuestales no se ajusta a los cronogramas de compromi-
sos. Gobiernos regionales y gobiernos locales enfrentan serias restricciones para cumplir en
periodos cortos procedimientos que tienen plazos predeterminados normativamente.
•	Existe déficit de proveedores de calidad para muchas de las demandas del Estado. El
incremento acelerado de la demanda por parte del sector público que hoy cuenta con más
recursos, tiene que ir aparejado del incremento de la oferta. La misma requiere un tiempo
para ajustarse, mientras que el crecimiento de la demanda, a raíz del enorme crecimiento de
los recursos disponibles, fue muy acelerado por lo que no ha podido ser absorbido aún por
los mercados, especialmente en las zonas menos integradas a los mercados modernos.
•	El incremento de la actividad privada también absorbe la oferta existente, y lo hace con
mayor facilidad y menor riesgo de negocio para los proveedores, especialmente los buenos.
Éstos, si pudieran elegir, preferirían trabajar con el sector privado para evitar los riesgos
de imagen, reputación, incumplimiento de pagos contratados y sobre regulación que los
sistemas de control y la politización de la gestión introducen en las relaciones comerciales
con el Estado. Todo eso desincentiva o encarece, en el mejor de los casos, el hacer negocio
•	La capacidad de gestión de las entidades no ha sido tomada en cuenta para el diseño de las
reglas de operación. Así, reglas similares se aplican a entidades con miles de trabajadores
que operan a nivel nacional y tienen a disposición asesoría para cerrar las brechas de cono-
cimiento que pudieran eventualmente afrontar, como es el caso de la SUNAT, el Ministerio
Público, etc. son de idéntica aplicación a municipios con cuatro o cinco trabajadores en
•	La difícil realidad del sistema de gestión de recursos humanos que hoy prácticamente no
existe, es quizá el elemento que más contribuye al problema de la capacidad organizacional
pública. Atraer y retener talento en el sector público para someterlo a los riesgos que implica
tomar decisiones, en un contexto en el que el sector privado crece, es cada vez más difícil.
Por otro lado, se creó el Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico cuyo ente rector, el
CEPLAN, produjo en el año 2011 el Plan de Desarrollo Nacional al 2021 y que hoy se encuentra
revisando dicho documento y elaborando el Plan al 2050. Pese a ello, no se puede decir que
el sistema de planeamiento haya avanzado mucho en estos años. Las competencias tampoco
están claramente definidas, ni siquiera entre entidades del propio Poder Ejecutivo.
EL 2009, se creó el Plan de Incentivos para la Mejora de la Gestión Municipal y se aprobó
el Régimen Especial Laboral y la Escala Remunerativa de Altos Gerentes Públicos. Asimismo,
SERVIR ha venido implementando el Cuerpo de Gerentes Públicos quienes en algunos casos
han sido asignados a gobiernos regionales. La implementación de estas propuestas requiere una
adecuada evaluación de sus resultados.
1.8	El Desarrollo de capacidades para la gestión
Respecto al desarrollo de capacidades y gestión pública, los avances son más formales que reales.
Por un lado en el año 2005 entró en vigencia la Ley Marco del Empleo Público, pero la misma no
fue desarrollada por normas con contenido sustantivo y por ende no representó mayor cambio
para la gestión de los recursos humanos en el Estado. Posteriormente, se aprobó el Plan Nacional
de Capacitación y Asistencia Técnica en Gestión Pública para el fortalecimiento de los Gobiernos
Regionales y Locales que tienen como objetivo fortalecer las capacidades de gestión pública.
En enero del año 2008 el Poder Ejecutivo creó la Comisión Multisectorial para el Desarrollo de
Capacidades en Gestión Pública de los Gobiernos Regionales y Locales, la “Plataforma” que ha
venido trabajando actividades para desarrollar capacidades en los funcionarios públicos. En el
año 2010 se aprobó el Plan Nacional de Desarrollo de Capacidades20
, si bien tuvo muchas críticas
en su elaboración, se encuentra vigente y no viene siendo implementado, por el contrario se
está volviendo a revisar, afectando la capacitación de los funcionarios y servidores públicos de
1.9	Comentarios finales
Loselementosreseñadosenestecapítuloafectannegativamenteelprocesodedescentralización,
pues las expectativas sobre el mismo como un medio para influir positivamente en la mejora
de las condiciones de vida de las personas se ven constantemente afectadas por los problemas
Si las autoridades elegidas para guiar una institución no pueden hacerlo porque la misma no
puede ejercer cabalmente sus tareas, el ciudadano termina por, simplemente, no confiar en las
autoridades y se incrementa la conflictividad. Cada grupo ejercerá presión sobre el Estado en
20	Decreto Supremo Nº004-2010-PCM, aprueba el Plan Nacional de Desarrollo de Capacidades para la Gestión Pública y Buen
Gobierno en los Gobiernos Regionales y Locales.
la búsqueda de su bienestar, sin que el sistema de convivencia de la sociedad pueda procesar
y atender oportunamente las demandas por servicios públicos, por mejoras en las condiciones
de vida y por marcos regulatorios suficientes para el desarrollo de los agentes económicos y
El país esperaba de la descentralización, de acuerdo con las etapas planteadas por la Ley 27783,
Ley de Bases de la Descentralización, un proceso con cierto orden técnico, que vaya avanzado y
ajustándose de acuerdo con impulsos políticos consensuados. Por el contrario, lo que se ha visto
en la práctica son impulsos políticos en sentidos diversos (avances y retrocesos) y en general
con muy poco sustento técnico, al punto que hoy enfrentamos un proceso sin modelo o norte
claro, que requiere de acuerdo político para redefinirlo a la luz de los aprendizajes obtenidos y
relanzarlo como una estrategia para atender los objetivos de desarrollo e inclusión21
en la Constitución y la ley que siguen igual de vigentes que al momento de la aprobación de la
reforma en el año 2002.
21	Artículo 3 de la Ley 27783, Ley de Bases de la Descentralización. Finalidad: La descentralización tiene como finalidad el
desarrollo integral, armónico y sostenible del país, mediante la separación de competencias y funciones, y el equilibrado
ejercicio del poder por los tres niveles de gobierno, en beneficio de la población.
De acuerdo con la Constitución, la regionalización es el proceso de creación de regiones sobre
la base de áreas contiguas integradas histórica, cultural, administrativa y económicamente,
conformando unidades geoeconómicas sostenibles22
. Esta lógica de integración atada a
la descentralización recogida en la Constitución ha sido siempre la aspiración de sucesivas
generaciones de descentralistas que hoy adquiere nuevas resonancias en la afirmación de
la necesidad de inclusión, servicio al ciudadano, así como amplia cobertura y calidad en los
En el diseño del 2002, esta meta suponía un desarrollo legislativo y un proceso político en
dos vertientes. Por un lado, la necesidad de desarrollar una política agresiva de demarcación
y organización territorial; por el otro lado está la implementación del mandato explícito de
integración territorial, para conformar regiones.
2.1	Desarrollo de una política de demarcación y organización territorial
Los objetivos de la demarcación territorial implican definir circunscripciones territoriales de nivel
distrital, provincial y departamental, que garanticen el ejercicio del gobierno y la administración
y faciliten la conformación de regiones23
. Al clarificar la competencia sobre el territorio, se
tendría una base más adecuada para la asignación de los recursos asociados a éste. Apenas se
ha dado inicio a esta tarea.
El saneamiento de límites avanza provincia por provincia, considerando que la mayor parte
de trazos de colindancia no es cartointerpretable. El proceso se ha tornado lento, en primer
lugar por la complejidad de la tarea y la escasa disponibilidad de recursos, pero también por los
conflictos hoy en día existentes, que en buena parte comparten las siguientes características:
22	Artículo 190°.- Las regiones se crean sobre la base de áreas contiguas integradas histórica, cultural, administrativa y
económicamente, conformando unidades geo económicas sostenibles. El proceso de regionalización se inicia eligiendo
gobiernos en los actuales departamentos y la provincia constitucional del Callao. Estos gobiernos son gobiernos regionales.
Mediante referéndum podrán integrarse dos o más circunscripciones departamentales contiguas para constituir una región,
conforme a ley. Igual procedimiento siguen las provincias y distritos contiguos para cambiar de circunscripción regional. La ley
determina las competencias y facultades adicionales, así como incentivos especiales, de las regiones así integradas. Mientras
dure el proceso de integración, dos o más gobiernos regionales podrán crear mecanismos de coordinación entre sí. La ley
determinará esos mecanismos.
23	Cfr. Ley 27795, Ley de Demarcación y Organización Territorial, artículo 3.1.
Descentralización como política
de integración del país2
•	Poblaciones lejanas y no atendidas que aspiran a lograr cobertura de servicios del Estado vía
su conversión en distritos o provincias.
•	Circunscripciones con escasos recursos que buscan acceder a las asignaciones de canon,
regalías o una mayor proporción de transferencias por población.
•	Conflictos e intereses locales que intentan un mejor posicionamiento y más alta relación
con los centros urbanos y de gobierno.
Sin embargo, en algunos casos demarcar los territorios es una medida insuficiente, ya que los
mismos son más lejanos de los centros económicos y administrativos a los que pertenecen y
usufructúan los servicios de los centros hacia los que tienen mejor acceso. Los últimos, sin
embargo no cuentan con recursos suficientes para atender a esa población adicional y la propia.
En esos casos lo que se necesita es propiciar que estos territorios, en base a intereses comunes,
busquen constituirse en unidades territoriales administrativas a fin de mejorar la atención
de los servicios y tener mejores condiciones de desarrollo. Esto permitiría un reordenamiento
racional de la gestión de los servicios a cargo del Estado, para que lleguen en calidad y cantidad
adecuada a todos los ciudadanos.
En este sentido, un primer avance se dio con la aprobación de la Ley de Demarcación y Organi-
zación Territorial en el año 2002, pero no se ha logrado la voluntad política necesaria para que
se pueda implementar una política pública viable. No se han asignado los recursos necesarios y
menos se ha enfrentado el reto de implementar los procesos de organización del territorio.
Por el contrario, en los últimos años se ha comenzado a desandar el camino de la integración
territorial al promoverse –y en algunos casos, aprobarse- la creación de nuevos distritos, para
satisfacer a la población que demanda una mayor y más directa asignación de recursos, por lo
general porque se siente subatendida.
En resumen, también en este terreno, la actual forma en que se distribuyen los recursos ha
hecho muy poco por incentivar la asociatividad y menos aún la integración territorial; junto con
ello la manera de hacer política local y conseguir recursos, no tiene incentivos ni reglas claras
para procurar la integración y el esfuerzo conjunto; reconociendo además que en la experiencia
los incentivos de tipo económico presupuestal, parecen ser condición necesaria pero no sufi-
ciente; donde el caso más extremo es la posibilidad de fusión de distritos.
2.2	Implementación del mandato constitucional de integración territorial
En cuanto a la implementación del mandato constitucional de integración territorial se presen-
tan varios problemas, pues la manera como transitar hacia la conformación de regiones fue el
punto más débil en una lógica de proceso político y social, tal como lo mostró la experiencia.
Por un lado la normatividad constitucional y legal toma como base para la creación de regiones
a los actuales departamentos, lo que representa una limitación a un proceso que sobre todo es
político. Es decir, los incentivos para vincular y fusionar territorios que puede tener la población,
están directamente relacionados con la percepción de beneficio que dicha medida genere,
beneficios que no son solo económico-presupuestarios, sino que evalúan también costos de
transacción y cercanía a la toma de decisiones.
De otro lado, la organización del sistema político no contempla mecanismos –ni incentivos- para
que los partidos nacionales se interesen por lograr presencia en la representación subnacional
y por lo tanto, se potencia el espacio político para el surgimiento de propuestas de corte
departamental, que tienen el incentivo de evitar la integración territorial para no ver afectado
su ámbito de influencia política.
La revisión de los informes remitidos por el Poder Ejecutivo, así como las evaluaciones realizadas
porelCongresodelaRepública,muestranclaramentedosetapas:antesydespuésdelreferéndum
para la conformación de regiones.
La primera etapa, estuvo naturalmente concentrada en el desarrollo del marco normativo24
promoviera la integración de los departamentos, incidiendo las discusiones, principalmente en
cuáles deberían ser los arreglos fiscales que de forma efectiva generarán los incentivos para ello.
La concentración de la autoridad ejecutiva estuvo en tratar de convencer a las fuerzas políticas
regionales de los beneficios de la integración25
El proceso de creación de regiones del año 2005, se dio al amparo de lo dispuesto por la
Constitución que señaló que las mismas se conformarían, vía referéndum, sobre la base de
propuestas técnicas, previamente aprobadas por el Poder Ejecutivo.
Esta estrategia buscó distanciarse de la experiencia de regionalización de la década de los
ochenta cuando, con base en propuestas técnicas elaboradas por el Poder Ejecutivo, fue el
Parlamento el que aprobó la conformación de las regiones. Con ello se quería evitar la “carga
negativa” que el desarrollo del proceso de descentralización anterior y su posterior eliminación
habían dejado en el recuerdo de la sociedad.
Sin embargo, pese a los esfuerzos que se realizaron tanto desde el Estado como de la Sociedad Civil
para lograr impulsar hasta 17 propuestas de creación de regiones, de las cuales 5 fueron finalmente
las sometidas a la consulta popular26
, el proceso en medio de un sustantivo rechazo de los ciudada-
nos culminó sin lograr constituir ninguna región. Los factores para ello fueron múltiples27
24	Cfr. Ley 28274, Ley de incentivos para la integración y conformación de regiones.
25	Conformación de 10 Juntas de Coordinación Interregional (art 91 LOGR) – JCI. Salvo el caso de INTERNOR que se reunía
periódicamente, dichas juntas se crearon básicamente ante la proximidad del referéndum para la conformación de regiones.
26	Los expedientes sometidos fueron: (i) Tumbes – Piura – Lambayeque; (ii) Áncash – Huánuco – Junín – Lima Provincias – Pasco;
(iii) Ayacucho – Huancavelica – Ica, (iv) Apurímac – Cusco; y (v) Tacna – Arequipa – Puno.
27	Macroconsult 2010 “Consultoría para la formulación de una propuesta orientada a la efectivización del Plan 88 Nacional de
Regionalización” pp. 91-92.
•	Se trató de un proceso “tecnocrático”, que olvidó los elementos políticos y culturales
que determinaron el voto de la población. Entre ellos, jugó un papel muy importante la
experiencia previa sobre la que gran parte de la población no guardaba buenos recuerdos.
En suma, las propuestas tenían un sustento político precario.
•	Los incentivos de orden fiscal que se plantearon no resultaron lo suficientemente atractivos
para la población como para compensar aquello que percibían como riesgos potenciales,
como por ejemplo, que la unión con otro departamento -especialmente si era más grande o
más desarrollado- “alejaría más al Estado” al definirse una capital en ese departamento; que
se tuviera que compartir los recursos de canon o regalías con departamentos más pobres;
que debido a la diferencia de población, los departamentos de menos habitantes terminarían
siendo políticamente “olvidados” por las nuevas autoridades, etc.
•	Los nuevos liderazgos regionales no mostraron una vocación integracionista. De hecho,
poco convencidos sobre el sistema de incentivos fiscales planteado, en algunos casos hasta
cambiaron de posición y se opusieron abiertamente al llegar el referéndum.
•	A nivel nacional los partidos políticos tampoco mostraron un apoyo decidido hacia el proceso
–en algunos casos incluso sucedió lo contrario- y la coyuntura del partido de gobierno,
con una aprobación muy debilitada tampoco permitió que el mismo se constituyera en un
catalizador de las fuerzas favorables a la integración.
•	Finalmente, la falta de información sobre los expedientes técnicos y la incertidumbre sobre
las reglas aplicables a las posibles nuevas regiones afectaron la comprensión del proceso y
lo deslegitimaron ante la población.
Si bien es cierto que lo que se aprobó como sistema de incentivos fiscales fue insuficiente,
también lo es que al haber concentrado la discusión política en la cantidad de recursos a ser
transferidos –en un contexto distorsionado por las reglas de distribución de un Canon Minero
especialmente alto en ese periodo-, sea en forma de recursos para las inversiones o para el gasto
corriente, se alejó de la discusión los factores de orden político, cultural e histórico.
Los actores que reivindicaban la necesidad de regionalizar, enfocaron sus esfuerzos en lograr
reglas e incentivos de tipo económico, pero dejaron de lado los elementos políticos que la rotun-
da negativa mayoritaria demostró que eran los más importantes para la población. Los partidos
nacionales, por su poca capacidad en ocupar las plazas políticas departamentales, tampoco
se jugaron por la regionalización. Las propias reglas del sistema político dificultan el nivel de
desplazamiento de los partidos nacionales hacia las plazas subnacionales, pues el sistema de
elecciones existente no demanda de la presencia activa en ellas para alcanzar representación
en el plano político nacional. En tanto no se dé la reforma política, estaremos frente a escena-
rios o plazas políticas paralelas, haciendo a los partidos nacionales poco proclives a apoyar la
Porelcontrario,hoyporhoyparalapolíticanacional,losliderazgosregionalespuedenrepresentar
un factor de “riesgo de gobierno”, pues representan fuerzas no necesariamente alineadas con
los intereses nacionales –y en algunos casos con recursos suficientes para no tener interés en
consensuar- y por lo tanto con los que es difícil establecer relaciones de complementariedad y
mas bien se puede hasta llegar a producir situaciones de competencia y conflicto.
La situación descrita llevó a que en una segunda etapa se generen modificaciones en la
orientación de los esfuerzos de integración. Así, desde esa fecha y hasta hoy, además de haberse
modificado la legislación para eliminar el mandato de realizar un segundo proceso de consulta
en el año 2009, han surgido, se han fortalecido, diseñado o rediseñado diversos modelos
coordinación entre gobiernos regionales asentados en departamentos:
•	Las Juntas de Coordinación Interregional (JCI)28
, generalmente, aunque no únicamente,
asociadas a la necesidad de promover algún proyecto de inversión privada, fueron impulsadas
De entre las JCI existentes destaca el Consejo Interregional Amazónico (CIAM) por ser una
de las más activas principalmente, por haber construido desde su origen una propuesta de
valor de la integración alrededor de la explotación sostenible de los recursos naturales de
la selva. Cabe señalar que parte de la solidez de esta JCI podría explicarse, también, por el
hecho que tres de los presidentes regionales que la conforman han sido reelectos, lo que
habría dado tiempo a la consolidación de la propuesta.
•	Mancomunidades Regionales, cuyo nacimiento más que promovido por el Gobierno Na-
cional, como fue el inicio de las JCI, ha seguido el camino del reconocimiento legal de
iniciativas ya existentes que llevaron a la asociación voluntaria de las autoridades depar-
tamentales. Ese reconocimiento se consolida cuando en julio de 2011, se dio la Ley 29768,
Ley de Mancomunidad Regional, que crea condiciones mínimas para la operación de las 3
mancomunidades existentes en ese momento29
y les otorga la capacidad de recibir y ejecu-
tar recursos públicos de forma conjunta.
En la práctica eso constituye un cambio de enfoque, puesto que podría ser el primer paso
para el desarrollo de una legislación que permita el trabajo colaborativo en una ámbito
territorial multidepartamental. Sin embargo, podrían convertirse en limitantes para impul-
sar el proceso, ya que al ser un mecanismo que permite ejecutar obras y prestar servicios
conjuntos, puede que se piense que ya no existe la necesidad de integrar territorios ni ad-
ministraciones. En consecuencia sería adecuado que se produzca con la eficacia deseable,
otras regulaciones administrativas, que también deberían ser ajustadas, de forma tal que
la ejecución del gasto, y las responsabilidades asociadas a ella estén claramente definidas.
28	Actualmente están activas cinco: INTERNOR (2004), CIAM (2007), CENSUR (2007), MACROSUR (2010) y LITORAL CENTRAL
(2011). Esta última formada por los Gobiernos Regionales de Lima, el Callao y la Municipalidad Metropolitana de Lima.
29	Mancomunidad Regional de Amazonas, San Martin, La Libertad y Cajamarca, Mancomunidad Regional de Ayacucho,
Huancavelica y Apurímac, y Mancomunidad Regional de Arequipa y Ayacucho.
Por otro lado, el proceso de Regionalización suponía una segunda etapa, luego de haberse
decidido la integración de los Departamentos. Podría, recién entonces, abordarse el problema
de la organización territorial, pasando a provincias o distritos aledaños a otras jurisdicciones
departamentales con las que hubiera mayor relación y conectividad.
La falla del proceso de integración departamental, afecta la posibilidad de realizar acciones de
ordenamiento que con o sin regionalización son cruciales para asegurar la adecuada integración
del territorio. Para el desarrollo equilibrado el país necesita “un ordenamiento territorial que
haga más racional la administración política y más fecunda la dinámica económica”30
el ejercicio administrativo y la asignación de recursos por parte del Estado que afecta a esas
poblaciones mejore.
Para Efraín González de Olarte31
, “la respuesta técnica debe comprender las siguientes
a.	Desde el punto de vista económico, las regiones buscan alcanzar un “tamaño crítico” para
asegurar crecimiento económico con diversificación productiva.
b.	Desde el punto de vista político, la integración de regiones en espacios geográficos mayores
conlleva la generación de intereses comunes que llevan a una identidad compartida.
c.	Desde el punto de vista administrativo, la regionalización debe posibilitar que los servicios
públicos puedan organizarse según las características de cada territorio, asegurando que
lleguen con calidad y cobertura crecientes a las comunidades más excluidas.
d.	Desde el punto de vista fiscal, esta ampliación territorial, poblacional y productiva generará
bases tributarias sostenibles, para atender adecuadamente los servicios que la población
Adicionalmente a los criterios enunciados, se debe tener en cuenta “el punto de vista social”,
por el cual no prosperó el primer intento de regionalización y sin el cual ningún proceso sería
El camino de la integración regional originalmente previsto por la Constitución, entonces, ha
sufrido modificaciones significativas que llevan a preguntarse sobre la validez del mandato de
buscar la integración del territorio sobre la base de los departamentos existentes, tanto desde
la perspectiva de la viabilidad política tomando en cuenta las preferencias de los ciudadanos
expresadas en la consulta del 2005 –considerando además que los cuestionamientos surgidos en
ese momento no han encontrado solución aún-, como, por otro lado, la validez que puede tener
30	Proyecto USAID/Perú ProDescentralización (2009). Desafíos de la Integración Regional – Evaluación Rápida de Campo -
Octubre 2009. pp. 93.
31	Citado en ProDescentralización (2009).
forzar la integración sobre la base de departamentos con problemas intrínsecos de demarcación
2.3	Comentarios finales
Tomando en cuenta el escenario actual en el que la regionalización como proceso de integración
de departamentos ha dejado la agenda nacional pero que tanto el ordenamiento territorial –y
como parte de éste la demarcación política-, como la real integración territorial continúan
siendo necesidades vigentes y urgentes para alcanzar los objetivos de desarrollo e inclusión
social, es importante entender que la Constitución marcó un camino, estableció una estrategia
específica para ello que no caló en la sociedad pero que el espíritu del mandato constitucional
continúa vigente y por ende es necesario redefinir la estrategia a seguir.
Es momento también de problematizar sobre la pertinencia de contar con un único modelo o
estrategia de integración en un país con tanta heterogeneidad política y cultural. De hecho,
los diferentes esfuerzos nacidos de la propia dirigencia regional como los impulsados por el
Gobierno Nacional obstaculizan lo absoluto del camino diseñado a nivel constitucional, y se
constituyen en una oportunidad para considerar diferentes opciones que puedan adaptarse a las
diferentes etapas políticas y realidades socioeconómicas que caracterizan al país. En suma, cabe
preguntarse si ¿es viable mantener como estrategia de integración territorial a la regionalización
a través de la unión de departamentos? Y posteriormente preguntarnos ¿cuál o cuáles son las
estrategias para lograr el mandato integrador previsto en la Constitución en el marco de una
realidad heterogénea, diversa y desarticulada como la peruana?
Los desafíos son hoy múltiples, no solo para recoger el mandato de integración en el nivel
departamental/regional, sino también en el nivel provincial-local/municipal32
. Igualmente se
requiere enfrentar los asuntos de gestión y ordenamiento del territorio, todo lo cual requiere
de revaluar competencias en esta materia y tener una efectiva política nacional, que recoja los
intereses generales del Estado y la diversidad de realidades, concordando el carácter unitario y
descentralizado del gobierno de la República.
32	La heterogeneidad a este nivel tiene una aproximación en la nota sobre municipios y municipalidades que se incluye en el
La Descentralización fiscal tiene por objeto dotar a los gobiernos regionales y locales de las
fuentes de financiamiento que les permitan cumplir con las funciones y competencias que por
ley les corresponde y las transferidas en el marco del proceso de descentralización.
Dicho proceso permite fortalecer el ejercicio de las autonomías que la constitución les consagra,
brindar los servicios que requiere la población y planificar el desarrollo de sus circunscripciones.
Los ingresos y gastos públicos están estrechamente relacionados con el nivel de transferencias
y endeudamiento, por lo cual es importante recalcar que estos cuatro elementos no pueden
ser tratados de manera independiente, ya que forman parte de todo el proceso de descentra-
lización fiscal.
Cabe resaltar que una de las principales lecciones aprendidas por los países que descentralizaron
antes que el Perú, fue el cuidado que era necesario tener para garantizar que el proceso no se
convierta en el gatillador de una crisis económica debido a que por insuficientes reglas de
control, se pudiera incrementar el déficit fiscal.
La otra lección no económica pero que actúa como contrapeso a la tecnocracia fiscal, es que no
se debe olvidar que la descentralización es, ante todo un proceso político, y como tal, sus reglas
administrativas y fiscales deben permitir que los gobernantes de los niveles subnacionales,
puedan efectiva y eficazmente conducir a las instituciones públicas a su cargo en el sentido
que el mandato de su población les haya otorgado. En ese sentido, en todos los aspectos de
la descentralización, incluido el fiscal, es necesario alcanzar un equilibrio que permita tomar
decisiones y contar con los recursos necesarios para cumplir con el mandato político otorgado.
La Ley de Bases de la Descentralización fijó los principios específicos de la descentralización
fiscal, los que fueron desarrollados con la respectiva Ley33
, la misma que establecía que se
desarrollaría en dos etapas.
Si bien la primera etapa comprendió la asignación de recursos en función a la transferencia de
fondos, proyectos y programas, no se realizó un costeo que determinara los recursos que debían
ser transferidos por cada función.
33	Decreto Legislativo 955 Ley de Descentralización Fiscal.
Descentralización fiscal3
Actualmente, el proceso de descentralización fiscal se encuentra entrampado, ya que no se
puede ingresar a la segunda etapa, que consistía en la transferencia del 50% de la recaudación
de algunos impuestos a las regiones, debido a que, para su inicio, es requisito que se hubieran
creado las regiones, lo que a la fecha no se realizado; lo cual implica analizar si es pertinente
efectuar modificaciones en el modelo establecido.
Dentro de este marco, en el 2010 se constituyó la Comisión Multisectorial de Descentralización
Fiscal34
, qué evaluó la problemática existente y alcanzó una “Propuesta Técnica de Descentrali-
zación Fiscal”; documento que fuera materia de análisis de viabilidad por otra Comisión –inte-
grada por las mismas instituciones- y creada en el 2012.35
La evaluación de los cuatro elementos sustanciales de la Descentralización Fiscal (ingresos,
gastos, transferencias y endeudamiento) podrá determinar cuánto se ha avanzado y cuáles son
los desafíos que se presentan en cada una de estas áreas.
El presupuesto total con el que cuentan los gobiernos subnacionales se ha incrementado a lo
largo de los últimos años; sin embargo, esto no se debe a una mayor base tributaria. Según
se indica en la Propuesta técnico legal de descentralización fiscal (2010) 36
, el aumento de la
presión tributaria es debido a una mayor recaudación por concepto de impuesto a la renta,
impuesto general a las ventas, regalías, etc, que son pagadas por las empresas extractivas de
recursos naturales. Estos conceptos constituyen variables exógenas relacionadas con los precios
de las materias primas y el desarrollo de las empresas que pagan dicho impuesto. Por ello, los
ingresos, y consecuentemente el gasto que se podrá realizar, dependen en mediano grado de la
variación de los precios de los commodities.
34	Ley 29465, Ley de Presupuesto del Sector Público para el Año Fiscal 2010, Disposición Complementaria DUODÉCIMA.- En el
plazo de sesenta (60) días desde la entrada en vigencia de la presente Ley, confórmase la Comisión Multisectorial en Materia
de Descentralización Fiscal, la misma que está conformada por un (1) representante de la Presidencia del Consejo de Ministros,
quien la presidirá; un (1) representante del Ministerio de Economía y Finanzas; un (1) representante del Viceministro de
Economía; un (1) representante de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales; un (1) representante de la Asociación de
Municipalidades del Perú; y un (1) representante de la Red de Municipalidades Rurales del Perú. Esta comisión multisectorial
tendrá un plazo de ciento ochenta (180) días para presentar una propuesta técnica en materia de descentralización fiscal.
35	Ley 29812, Ley de Presupuesto del Sector Público para el Año Fiscal 2012, Disposición Complementaria Final CENTÉSIMA
DÉCIMA.- En el plazo de 60 días desde la entrada en vigencia de la presente Ley, confórmase una Comisión Multisectorial para
la evaluación de la implementación de las medidas contenidas en la ‘Propuesta Técnica de Descentralización Fiscal’, elaborada
en aplicación a la Duodécima Disposición Complementaria y Transitoria de la Ley 29465, Ley de Presupuesto del Sector Público
para el Año Fiscal 2010, y la elaboración del plan de acción correspondiente. Dicha comisión se integra por el Secretario de
Descentralización de la Presidencia del Consejo de Ministros, quien la presidirá; un representante de la Dirección General
de Descentralización Fiscal y Asuntos Sociales del Ministerio de Economía y Finanzas, un representante del Viceministerio
de Economía del Ministerio de Economía y Finanzas, un representante del Viceministerio de Hacienda del Ministerio de
Economía y Finanzas, un representante de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales, un representante de la Asociación
de Municipalidades del Perú, y un representante de la Red de Municipalidades Rurales del Perú; con el fin de mantener un
espacio de diálogo intergubernamental y definir las acciones necesarias para la consolidación del proceso de Descentralización
Fiscal. Actuará como Secretaría Técnica de la Comisión Multisectorial la Dirección General de Descentralización Fiscal y
Asuntos Sociales del Ministerio de Economía y Finanzas.
36	Propuesta técnico legal de descentralización fiscal. Lima, 2010, p. 29.
Uno de los principales problemas reside en cómo está formulada la Ley del Canon37
relacionadas38
, lo cual ha ocasionado que los gobiernos subnacionales tengan estructuras de
ingresos y gastos muy heterogéneas, ahondando la brecha para lograr una mayor equidad y
desarrollo. Los ingresos obtenidos por este concepto son, por disposición normativa, exclusi-
vamente usados para realizar proyectos de inversión, es decir, para efectuar gastos de capital.
Por ello, las cifras muestran un aumento significativo en cuestiones de gastos de capital en los
gobiernos subnacionales (mayor en los Gobiernos Locales con respecto a los Gobiernos Regio-
nales). Asimismo, estas cifras deben ser tratadas con sumo cuidado, ya que ocultan distorsio-
nes en cuanto a la distribución del ingreso y el gasto. Solo los gobiernos subnacionales be-
neficiarios del canon son aquéllos que están impulsando la cifra, mientras que los restantes
han quedado rezagados, dependiendo únicamente de las transferencias que puedan recibir del
Esta situación, a diez años de haberse iniciado el proceso de descentralización y existiendo un
consenso tácito respecto de la imposibilidad de abordar la integración territorial en el corto y
mediano plazo con el modelo de fusión de Departamentos, obliga a reconsiderar el esquema
fiscal.Laasignaciónderecursos,losinstrumentostributarios,lasreglasdegastoyendeudamiento
y, en general, el modelo de descentralización fiscal existente, no introduce incentivos para
promover la integración, pero lo que es más grave tampoco lo hace para promover la mejora en
Así, si bien ha habido un avance en la asignación de competencias de gasto, esta se ha realizado
sin mayor análisis; lo cual ha ocasionado que los gobiernos subnacionales no cuenten con los
recursos necesarios para asumir con eficiencia y efectividad las competencias asignadas. Urge
por ello la revisión de cómo se ha asignado el gasto, ya que, a lo largo del tiempo, éste ha
sido hecho de manera inercial, por responsabilidad y compromisos asumidos o por información
histórica sin mayor cuestionamiento de su real necesidad. Por tanto, se debe definir claramente
qué competencias les corresponde a cada nivel de gobierno, tratando de evitar imprecisiones, con
la finalidad de que luego se pueda determinar el nivel de gasto que requiere cada competencia
para su efectivo cumplimiento39
37	Ley 27506, Ley de Canon
38	El artículo 77 de la Constitución Política del Perú indica que “corresponden a las respectivas circunscripciones, conforme a ley,
recibir una participación adecuada del total de los ingresos y rentas obtenidos por el Estado en la explotación de los recursos
naturales en cada zona en calidad de canon.
39	El Informe Final de evaluación de viabilidad de implementación de propuestas de la Comisión Multisectorial en materia de
Descentralización Fiscal (2013: 104-105) dispone lo enunciado como una de las propuestas priorizadas.
Ingresos No Financieros de los Gobiernos Regionales según fuente de financiamiento, 2004-2011 (%)
Estructura de Ingresos No Financieros del nivel regional de gobierno, 2011
Fuente: MEF. Elaboración: Carlos Casas (2013)
Ingresos propios1/
Canon2/
Transferencias3/
1/ Incluye ingresos tributarios, no tributarios, contribuciones y venta de activos.
2/ Incluye Canon, Sobrecanon y Renta de Aduanas.
3/ Incluye las transferencias ordinarias y otras.
Fuente: MEF : DGCP. Elaboracion CMMDF 2012.
Fuente de recursos 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
Recursos Ordinarios 82.6 80.4 75.6 64.1 62.1 70.6 72.4 67.2
Recursos Directamente Recaudados 3.7 3.4 3.6 3.0 3.0 3.3 3.4 3.2
Donaciones y Transferencias 3.5 3.6 5.2 10.3 9.2 6.7 5.0 7.2
Fondo de Compensación Regional 4.5 4.7 4.2 5.3 8.6 4.9 4.7 3.9
Canon y sobrecanon, regalías, renta de adua. y particip. 5.6 7.8 11.0 16.6 16.4 14.4 14.6 18.5
Recursos por operaciones oficiales de crédito 0.1 0.1 0.5 0.6 0.6 0.0 0.0 0.0
Total (En millones de Nuevos soles) 7,995 9,223 10,327 13,138 13,795 14,157 14,661 17,706
La dependencia de los gobiernos subnacionales a las transferencias por conceptos de carácter
volátil, pone en cuestionamiento, y en riesgo, el grado de autonomía del cual realmente gozan los
gobiernos subnacionales40
. Los gobiernos locales están facultados para recaudar los impuestos
municipales que les corresponden, más no para fijarlos; sin embargo, los mismos han señalado
que tienen dificultades en torno a dicha actividad debido a las limitaciones en la capacidad de
gestión, entre otros; lo cual obstaculiza la realización de su labor. Los gobiernos regionales, por
otra parte, no tienen asignado el cobro de impuestos propios, dependiendo exclusivamente de
las transferencias del gobierno central.
En torno a esta problemática, se debería buscar fortalecer la recaudación a nivel local41
ampliar la base tributaria, de forma que se reduzca la dependencia antes mencionada. En el caso
regional, es necesario establecer una estructura de ingresos con menor dependencia de los ciclos
económicos o de la capacidad de negociación política con el Gobierno Nacional que tengan sus
Presidentes. Cabe resaltar que las transferencias deberían cumplir una función redistributiva,
eliminando las disparidades horizontales y verticales existentes en el contexto nacional. Sin
embargo, el aumento de las transferencias, en especial por concepto de canon (composición
volátil), ha ocasionado que una buena parte de los gobiernos locales beneficiarios, descuiden su
labor de recaudadores, desvirtuando la verdadera función de las transferencias e incurriendo en
la llamada pereza fiscal; es decir, descuidando la generación de sus propios recursos.
Por ende, es necesario que se implemente un sistema de estimación de necesidades de gastos,
a fin de poder contar con una metodología uniforme de asignación de gasto en base a criterios
40	Según el Informe Final de evaluación de viabilidad de implementación de propuestas de la Comisión Multisectorial en materia
de Descentralización Fiscal (2013: 44), la autonomía fiscal se entiende “como el porcentaje de los ingresos propios de los
gobiernos subnacionales con respecto al total de sus ingresos”. Asimismo agrega que en el periodo 2002-2011, los ingresos
propios, con respecto a los ingresos corrientes, pasaron de 45% a 24%; mientras que las transferencias lo hicieron de 55% a
41	En la Propuesta técnico legal de descentralización fiscal (2010: 30), se indica que la SUNAT, un organismo del gobierno central,
se encarga del 98% de la recaudación; mientras que los gobiernos locales solo se ocupan del 2%.
Participación de los ingresos de los Gobiernos Locales en el total del Gobierno General1/
Impuestos Municipales 1.5 1.5 1.2 1.5 1.6 1.9 1.8 1.8
Recuersos Directamente Recaudados 3.7 3.3 2.5 2.4 2.5 2.9 2.5 2.3
Canon y sobrecanon, regalias, rent. de adua. y particip. 1.9 3.3 4.2 7.8 7 6.5 7.5 7.7
Fondos de Compensación Regional 4.1 4.1 3.8 3.9 4.1 4.2 3.7 3.7
Recursos Ordinarios 2.2 1 0 0.5 0.5 0.5 0.4 2.8
Donaciones y Transferencias 0.3 0.4 0.7 1.1 1.3 1 0.8 0.8
Recursos por operaciones oficiales de crédito externo 0 0 0 0 0 0 0 0
TOTAL 13.8 13.6 12.4 17.3 17 16.9 16.8 19.1
Total (En millones de Nuevos Soles) 5,776 6,516 7,525 12,101 13, 482 12,309 14,714 19,574
1/Con base en Ingresos No Financieros
Fuente: MEF-DGCP. Elaboración: CMMDF 2012.
previamente precisados42
y evitar que estas disparidades horizontales y verticales continúen
agravándose debido a las transferencias por conceptos volátiles que han ido en aumento en los
Asimismo, considerando que los Gobiernos Regionales deben atender gran parte del gasto
corriente que se ejecuta en el Estado para la provisión de servicios sociales, se debería trabajar
en medidas que incentiven fuertemente la mejora en la calidad del gasto público43
, incluso sin
preocuparse excesivamente de fomentar el ahorro per se, sino priorizando el logro de resultados.
En ese sentido, reconocer la necesidad de mejorar el funcionamiento conjunto de los sistemas
administrativos que abarcan el ciclo de gasto y trabajar en su modernización es urgente.
En la misma línea, la implementación del Presupuesto por Resultados –iniciada desde el
2008- depende de que existan las condiciones institucionales que permitan al gobernante
comprometerse con determinadas metas y al gestor tener la capacidad para tomar decisiones
operativas y modificarlas si fuera necesario sobre el uso de los recursos (no solo monetarios)
con los que cuenta. Sólo bajo condiciones mínimas de gestión será posible implementar el
Presupuesto por Resultados (PpR), de lo contrario se convierte en un ejercicio teórico.
En ese sentido, el instrumental que brinda el PpR también debería poder ser usado por los Go-
biernos Subnacionales para el cumplimiento de objetivos propios y no únicamente aquéllos que
corresponden a políticas públicas lideradas por el Gobierno Nacional. Existe la percepción por
parte de los gobiernos regionales y gobiernos locales de que el PpR y sus instrumentos son sólo
un medio para que el gobierno nacional ejecute a través de ellos. No está siendo comprendido,
entonces, como un instrumento de coordinación intergubernamental. Díaz y Tapia en el Informe
Final para la CMMDF consideran que el enfoque del PpR contribuye a que los distintos niveles
de gobierno puedan cooperar en la consecución de un resultado deseado44
Por otro lado, la creación de programas o fondos de incentivos como el PI-PMM, destinados a
promover gastos que se encuentren en concordancia a objetivos nacionales, son instrumentos
que pueden apoyar al reforzamiento de un enfoque por resultados a nivel de los gobiernos re-
gionales y gobiernos locales. Sin embargo, estos programas de incentivos operan principalmente
a nivel local, lo cual excluye a gobiernos regionales de estos incentivos para articular esfuerzos.
Desde un enfoque sectorial, sin embargo, no se han desarrollado herramientas potentes para
mejorar la articulación de políticas, siendo este espacio en el que la experiencia internacional
muestra mejores resultados de coordinación.
42	La CMMDF 2010 pone en consideración la necesidad de evaluar la posibilidad de un sistema de estimación con dichas
características. Informe Final de evaluación de viabilidad de implementación de propuestas de la Comisión Multisectorial en
materia de Descentralización Fiscal (2013: 105)
43	La creación de impuestos regionales y el ajuste estructural se señala como una segunda etapa en el proceso de solución de
los principales problemas que obstaculizan el proceso de descentralización fiscal. Propuesta técnico legal de descentralización
fiscal (2010: 12).
44	Informe Final de evaluación de viabilidad de implementación de propuestas de la Comisión Multisectorial en materia de
Descentralización Fiscal. Lima, 2013, p. 293.
Con respecto al endeudamiento, se observa que las reglas fiscales han garantizado la estabilidad
en este campo, ya que es crucial para efectuar la descentralización fiscal. El gobierno nacional
tiene la política de “no rescate” en caso los gobiernos subnacionales incurrieran en deuda sin
antes haber realizado el proceso correspondiente para ser autorizados a contraer dicha obli-
gación, de esta forma también se desincentiva que el sector privado se arriesgue a otorgar
créditos sin el aval del gobierno nacional. En general, la aplicación de estas reglas fiscales ha
sido cumplida cabalmente. Sin embargo, resalta el hecho de que el cumplimiento de estas
reglas se realiza sin saber exactamente el por qué por parte de los gobiernos subnacionales45
El conocimiento de la importancia del cumplimiento de estas normas es esencial para que los
gobiernos subnacionales sean capaces de asumir responsablemente deuda a largo plazo a fin de
financiar grandes proyectos de inversión que repercutan en el desarrollo de su región/localidad.
Los esfuerzos se deben centrar; por tanto, en la transferencia de estos conocimientos acerca de
una correcta gestión financiera46
Los beneficios que se desean obtener por medio de la descentralización fiscal requieren que los
gobiernos subnacionales cuenten con un grado importante de autonomía financiera, proveniente
principalmente de tener predictibilidad con respecto a los recursos con los que contarán, a fin de
que puedan responder efectivamente a las necesidades de la población de su jurisdicción. Si adicio-
nalmente se debe otorgar o no capacidad tributaria, debería ser discutido a la luz de las reformas del
sistema político y los incentivos intrínsecos que el sistema genere, así como la capacidad de gestión
que alcancen, pues ambas son condiciones necesarias para ejercer competencias tributarias respon-
sablemente y en un marco de gobierno unitario consolidado. Sin embargo, como se ha señalado,
todavía existen obstáculos para conseguir el proceso de descentralización fiscal, los cuales deben
ser vistos como los desafíos a cumplir en los siguientes años.
Finalmente, lograr en el corto plazo una reforma que ordene las fuentes de recursos como el
canon para hacerlas más equitativas, no parece políticamente viable y menos sin reforma del
sistema político. Por lo tanto, se podría orientar los esfuerzos en desarrollar las reglas y los
instrumentos para evaluar si las asignaciones globales per capita y por circunscripción permiten
la cobertura y calidad de servicio necesarios para ir cerrando las brechas entre los niveles de vida
de los ciudadanos (lograr similares niveles de bienestar, no importando donde se viva y sin que
ello signifique que los que están mejor empeoren).
Lamentablemente, después de diez años de emprendida esta política, que tiene como objetivo
explícito esto, el país ni siquiera está en condiciones de evaluar adecuadamente si la descentra-
lización está acercándonos a los objetivos de desarrollo y equidad que motivaron su aprobación,
por falta de instrumentos apropiados para ello, como el sistema de seguimiento que nunca llegó
a implementarse y que está previsto en la legislación.
45	Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales (2010): Propuesta Técnico Legal de Descentralización Fiscal. Lima: Documentos
de Debate 4. Elaborado por Luis Alberto Arias y Carlos Casas.
46	En el Informe Final de evaluación de viabilidad de implementación de propuestas de la Comisión Multisectorial en materia
de Descentralización Fiscal (2013: 301), el consultor Casas señala la importancia de desarrollar una estrategia para el
fortalecimiento de las capacidades en cuanto a la gestión financiera a nivel de los gobiernos subnacionales.
3.1	Comentarios finales
Si bien en estos años se ha incrementado los recursos que han sido transferidos a los gobiernos
regionales y gobiernos locales, ello no ha significado un fortalecimiento de sus sistemas de
recaudación, por el contrario en el caso de los primeros son escasos los recursos de recaudación
propia, lo que nos lleva a establecer mecanismo que ayuden a superar estas deficiencia.
Los gobiernos regionales y gobiernos locales no podrán ejercer una auténtica autonomía política,
administrativa y económica en asuntos de su competencia, así como las funciones que en el
marco del proceso de descentralización se les han transferido, mientras mantengan una alta
dependencia económica de las transferencias del gobierno nacional.
Se hace necesario definir el espacio fiscal en el cual deben desenvolverse los gobiernos regio-
nales, en atención al impase surgido por el estancamiento del proceso de descentralización
fiscal, que normativamente impide pasar a una segunda etapa sin la existencia de regiones, lo
cual lleva a repensar y evaluar el camino a seguir, para con ello poder establecer si debe per-
sistirse con el camino establecido o se diseña un mecanismo alternativo en función a la actua-
lidad existente.
Es evidente, que se han efectuado esfuerzos a través del Congreso de la República, para que los
tres niveles de gobierno puedan diseñar y consensuar una propuesta técnica de descentralización
fiscal, la cual no debe establecer solamente el derrotero a seguir, sino que debería incluir las
iniciativas legislativas que se requieran en esta materia, lo que conlleve a cumplir con el objeto
Uno de los sustentos que permite el desarrollo de las democracias modernas es la promoción de
la participación de la ciudadanía en las diversas decisiones públicas.
En nuestra experiencia, utilizando la clasificación de Remy (2011)47
Constitución contempla diferentes mecanismos de participación, que aparecen a partir de la
década de los noventa frente a la crisis de representatividad del sistema de partidos políticos:
•	Los derechos de participación en el marco de la democracia representativa y la directa,
donde se encontrarían el referéndum, la revocatoria y la remoción de autoridades48
•	Los derechos de participación en la gestión pública a través de la concertación con la
ciudadanía,dondeseubicanlosplanesdedesarrolloconcertado,losconsejosdecoordinación
regional y local, y el presupuesto participativo.
•	Los derechos de control y proposición que abarcaría al derecho al acceso a la información
pública, la rendición de cuentas y la iniciativa legislativa.
Este capítulo toma esa clasificación como referencia para reflexionar sobre el desarrollo que
han tenido los mecanismos de participación y control en la década, con relación al proceso de
4.1	La participación directa
La necesidad de fortalecer los mecanismos de representatividad en la sociedad no estaba
ligada por su origen a la descentralización, y por ende no necesariamente formaba parte de su
diseño conceptual; las circunstancias políticas terminaron por ligarlos a través del desarrollo
legislativo. Este último se basó en las experiencias previas que algunos gobiernos locales, de
forma voluntaria venían explorando y, según lo señala Remy “estos mecanismos de participación
local, en una especie de versión de «muñecas rusas» (el mismo diseño en ámbitos de gobierno
cada vez más grandes), se trasladan también, en el marco de la descentralización, a ámbitos
mayores de gestión: las provincias y las regiones.”49
47	Remy Simatovic, María Isabel. Participación ciudadana y gobiernos descentralizados. Cuadernos Descentralistas Nº 28. Grupo
Propuesta Ciudadana. Lima, 2011, pp. 1ss.
48	Numeral 17 del artículo 2 y artículo 31 de la Constitución Política.
49	Remy Simatovic, María Isabel. Participación ciudadana y gobiernos descentralizados …Ob. cit.. pp. 15-16.
Los mecanismos que deberían fortalecer la
inclusión política: participación ciudadana,
reglas de transparencia y la rendición de cuentas
Sin embargo al abstraerlos de su referente local y especialmente al volverlos obligatorios para
sociedades que no estaban necesariamente preparadas para asumirlos, terminan por perder
contundencia. Lo señalado se hace evidente sólo con el seguimiento en una línea de tiempo del
desarrollo legislativo, donde se aprecia que la incorporación del presupuesto participativo –el
mecanismo más representativo de la participación formal en la toma de decisiones-, no formó
parte desde el inicio del diseño de la descentralización o si lo fue, era de forma tímida pensando
en apoyar las experiencia piloto.
Cabe reconocer, que una vez aprobada la creación del presupuesto participativo como un
mecanismo obligatorio de asignación equitativa y transparente de los recursos públicos para
los gobiernos descentralizados, el mismo tuvo no poco apoyo de la Dirección Nacional de
Presupuesto Público del Ministerio de Economía y Finanzas, de la mano con la sociedad civil
representada por las Mesas de Concertación de Lucha contra la Pobreza. Incluso la DNPP llegó
a tener un proyecto del Banco Mundial, evaluado como exitoso, para apoyar los presupuestos
participativos en algunos de los municipios más pobres del país (Proyecto Voces de los Pobres).
En esa primera etapa se registra un fuerte dinamismo en la implementación de esta medida. Sin
embargo, paulatinamente el financiamiento destinado a los agentes participantes va decayendo,
y va aumentando el descrédito del mecanismo frente a la población debido a problemas de
clientelismo político o “sobre-tecnicismo”. El Presupuesto Participativo se desacredita por un
lado, por la ambigüedad que muestran las normas respecto al necesario carácter vinculante,
en vista que algunas autoridades reemplazan proyectos por otros, sin coordinación alguna con
los agentes participantes, generando desconfianza de la población por lo difícil que es entender
para el ciudadano las restricciones de gestión que imponen los sistemas administrativos y en
general las reglas de ejecución de gasto del Estado.
Por otro lado, también se va percibiendo la resistencia de las propias autoridades locales a
enfrentar cabalmente un proceso de esta naturaleza para la toma de decisiones en la asignación
de recursos, y por sobre todo en la rendición de cuentas. Lo complejo de conducir estos procesos
para unas autoridades regionales y locales que no cuentan con capacidades, habilidades
técnicas ni legitimidad política, las desanima a “abrir” la gestión hacia las organizaciones de la
población. Estas últimas además de dispersas, evidencian crisis de representación y en ocasiones
intencionalidad política adversa, y también terminan por ayudar a la deslegitimación del espacio
La Ley 29298, que modifica la Ley Marco del Presupuesto Participativo50
, se aprueba en
diciembre de 2008. Según Remy (2011), “por medio de esta norma, se buscó simplificar las
etapas de la ley marco original e introducir una etapa de coordinación entre niveles de gobierno,
buscaba controlar el problema de la enorme cantidad de microproyectos locales que se habían
estado acumulando en los gobiernos regionales y provinciales. Ello ha tenido como efecto la
50	Ley 28056, Ley Marco del Presupuesto Participativo.
disminución del número de proyectos, pero también del número de agentes participantes en
los ámbitos provinciales y regionales (sobre todo en estos últimos: pocos agentes participantes
logran proponer proyectos de envergadura interprovincial). Pero, sobre todo, ha abierto una
etapa de producción normativa en el Ejecutivo (reglamento y nuevos instructivos) que ha
terminado restringiendo, hasta casi desaparecerla, la iniciativa de la sociedad civil”.51
Al respecto, un informe de la sociedad civil, señala que: “En el caso de los mecanismos de
participación creados en el marco de la reforma descentralista, los presupuestos participativos
son el mecanismo de participación que mayor expectativa despierta. Son implementados
por los 25 gobiernos regionales y la mayoría de gobiernos locales. En los últimos años se ha
observado una reducción en la participación de la ciudadanía en las sesiones del presupuesto
participativo pasando de 3665 agentes participantes a nivel nacional en el año 2009 a 2651
agentes participantes en el 2011”52
Así, más allá de la intencionalidad que tuvo el Congreso con la reforma al aclarar el ámbito de
competencia para el uso de los recursos (regionales, provinciales y distritales) con la intención de
evitar la micro inversión, simultáneamente se abrió la oportunidad para que el Poder Ejecutivo
“tecnifique” el mecanismo del presupuesto participativo, incrementando el poder de los técnicos
por la vía procedimental reglamentaria. Ello, logra modificar el equilibrio entre el poder del
espacio de participación directa y el poder del gobierno representativo descentralizado. Habrá
que esperar los resultados que esta opción tenga en términos de legitimidad de las decisiones
de ejecución de gasto y su capacidad para crear valor público de cara a las expectativas de la
población para saber si era el camino correcto.
Por otro lado, el cambio introducido afecta a los Consejos de Coordinación Local (CCL) y los
Consejos de Coordinación Regional (CCR). Estas instancias de participación en los gobiernos
regionales y locales han tenido logros muy desiguales. Remy señala sobre el resultado de estos
años que “del presupuesto participativo quedó un diseño muy poco estructurado, muy depen-
diente de la discrecionalidad de la autoridad local o regional, y desligado de los CCL y CCR,
que se han mantenido con cada vez menos interés y funciones. Estas condiciones de debilidad
de las instancias de participación han generado un relativo desgaste y, del entusiasmo inicial,
los procesos participativos han sufrido un creciente desencanto que hoy permite debilitarlos
aún más”53
Las autoridades y la sociedad civil organizada tienen una óptica distinta en relación a la
participación, las primeras intentan adecuarlas a un marco jurídico, mientras que las segundas
tratan de generar mayores oportunidades de participación. Se ha evidenciado experiencias donde
la confluencia de autoridades y sociedad civil les ha permitido un aprendizaje proactivo que
trasciende el mandato legal. De hecho, la propia Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales
51	Ob. cit.. pp... 20.
52	ProDescentralización 2012 pp. 41.
53	Remy 2011 pp. 20.
(ANGR) reconocería que “se deben hacer esfuerzos para superar las debilidades en cuanto a la
convocatoria, la información que se brinda y la efectiva participación de las personas, pues todo
ello conduciría a mejorar las relaciones entre los gobiernos regionales y la ciudadanía”54
Todos los Gobiernos Regionales cuentan con Consejos de Coordinación, los mismos que no
cumplen un rol relevante en el desarrollo de sus localidades, básicamente porque existe un
escaso interés de los presidentes regionales en que funcionen. Esta situación puede deberse
a los problemas de diseño de los CCR, los mismos que son aplicables también a los gobiernos
locales, que de manera coincidente puede expresarse en:
•	Su carácter exclusivamente consultivo en los gobiernos regionales.
•	El número limitado de sesiones (dos al año).
•	La falta de recursos.
•	La posible superposición de funciones entre los miembros del CCR que, a la vez, son agentes
participantes en el presupuesto participativo.
•	La escasa representatividad de los actores de la sociedad civil.
Además, se puede añadir la existencia de un desbalance en la participación de los representantes
de organizaciones de la sociedad civil en relación con las autoridades de los gobiernos regionales
y de los gobiernos locales. Este problema, está relacionado con el tipo de agenda que cada
actor lleva a ese espacio y que puede dejar de lado temas importantes para la sociedad civil
Así, en términos de la consolidación del Presupuesto Participativo como la modalidad de parti-
cipación directa que concentró los esfuerzos por abrir las decisiones públicas a la participación
ciudadana, como por ejemplo el presupuesto participativo, se ha institucionalizado en todos los
gobiernos regionales, aunque aún de manera heterogénea y débil en muchos casos.55
Sin embargo, “La satisfacción de necesidades o la solución de problemas urgentes es uno de
los factores que determina la participación ciudadana en los presupuestos participativos, de
ahí que sea el mecanismo creado en el marco del proceso de descentralización que genera más
expectativas pero también frustración entre las personas que participan de este espacio”56
Finalmente, corresponde resaltar que otro de los instrumentos de participación prevista, son los
planes de desarrollo regional y local concertados. Sin embargo, los mismos no están vinculados
con los procesos del presupuesto participativo lo que podría deberse a su baja calidad como
instrumento de fijación de objetivos y metas o como mecanismo de priorización.
54	ProDescentralización 2012 pp. 41.
55	Remy 2011 Ob. cit. p. 40.
56	ProDescentralización 2009. Ob. Cit. p. 74.