Source: https://doctrina-administrativa.vlex.es/vid/resolucion-3-abril-2019-779155485
Timestamp: 2019-09-20 01:51:33
Document Index: 372926567

Matched Legal Cases: ['artículo 212', 'artículo 216', 'artículo 327', 'artículo 217', 'artículo 647', 'artículo 647', 'artículo 633', 'artículo 218', 'artículo 51', 'artículo 225']

Resolución de 3 de abril de 2019, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, en el recurso interpuesto contra la negativa del registrador de la propiedad de Granollers n.º 3 a atender la solicitud, reflejada en un acta notarial, de rectificar determinado asiento de dominio, o bien el contenido de una certificación registral que daba traslado del mismo. - Doctrina Administrativa - VLEX 779155485
DONACION MODAL: No es donación modal aquélla en que el donante dice que se hace donación pura y simple aunque después el donatario solicite la exención fiscal por alegar que la adquisición del bien tiene un determinado destino (En el caso finalidades de culto y religiosas en general).
Primero. Sobre los errores material y de concepto. El artículo 212 de la Ley Hipotecaria exige para considerar un error como material que con el mismo no se cambie el sentido general de la inscripción ni de ninguno de sus conceptos. Por su parte, el artículo 216 de la misma Ley señala que se comete error de concepto cuando al expresar en la inscripción alguno de los contenidos en el título se altere o varíe su verdadero sentido. Asimismo, el artículo 327 del Reglamento Hipotecario determina que se considera error de concepto de los comprendidos en el párrafo primero del artículo 217 de la Ley Hipotecaria (es decir, los cometidos en inscripciones, anotaciones o cancelaciones, o en otros asientos referentes a ellas, cuando no resulte claramente de las mismas), el contenido en algún asiento por la apreciación equivocada de los datos obrantes en el Registro. De todo ello resulta, con claridad, que el error supuestamente cometido al practicar la inscripción 1.ª de la finca número 4968 de La Roca del Vallès no sería material, sino, en su caso, de concepto.
Segundo. Sobre la donación modal. El párrafo primero del artículo 647 del Código Civil (vigente al tiempo de otorgarse la donación) señala que la donación será revocada a instancia del donante, cuando el donatario haya dejado de cumplir alguna de las condiciones que aquél le impuso.
– En primer término, como ya dejamos dicho en los antecedentes fácticos, en el Acuerdo de fecha 17 de diciembre de 1977, que se halla unido a la escritura de donación, suscrito por el Obispo Auxiliar-Vicario General, D. J. M. G. F., por mandato del Obispo, D. J. T., Secretario General, se insistía en la idea de que la aprobación de la cesión gratuita a favor del Monasterio de (…), quedaba modalizada por el destino de la finca a finalidades de culto y religiosas en general y, muy particularmente, a las propias del citado Monasterio cesionario, al que autorizaba a otorgar la escritura "en la que acepte la expresada donación a los indicados fines
Denegar la rectificación de la inscripción 1.ª de la finca número 4968 de La Roca del Vallès y, por tanto, la cancelación de la carga impuesta por D. F. R. R. D. al formalizarse la donación de aquélla a la Comunidad del (…) en escritura autorizada en fecha 21 de diciembre de 1977 por el Notario de Barcelona D. Baudilio Pagés Quer, bajo el número 2214 de su protocolo, al considerar que el asiento fue correctamente extendido y, por ende, se halla desde su práctica bajo la salvaguardia de los Tribunales de Justicia. La cancelación de la carga modal exigirá que se acredite bien el consentimiento del donante, o de sus herederos, bien la oportuna resolución judicial firme recaída en juicio declarativo entablado contra todas aquellos a quienes el asiento que se trata de rectificar conceda algún derecho.
Denegar la extensión de la certificación en los términos solicitados, es decir, reconociendo que el destino dado a la donación no constituye una carga ni limitación alguna del dominio; al considerar dicha destinación como una verdadera carga modal cuya clandestinidad tabular no puede ser atendida sin contravenir los principios hipotecarios más básicos que rigen el sistema registral español.
Hechos y alegaciones.
Pero, como proclama la R.D.G.R.N. de 17 de junio de 2003, “en nuestro Ordenamiento Jurídico, las restricciones singulares del contenido ordinario del derecho de propiedad precisan de un acto especial de establecimiento, no se presumen, son de interpretación estricta y deben ser recogidas de forma especial en el asiento –en concreto en el acta de inscripción– para ser eficaces frente a terceros.
Que rectifique el asiento de inscripción, con el objeto de dejar constancia de que la donación fue pura y simple, bien por tratarse de un error material o de concepto.
O que emita certificación por la que se reconozca la unilateral manifestación fiscal de la parte donataria no es carga, gravamen o limitación que le impida al Monasterio disponer de la finca.
En la donación con carga o modo, junto al ánimo de liberalidad que califica toda donación, existe una determinación accesoria de la voluntad del donante que pretende limitar la disposición que se realiza en favor del donatario con el propósito de obtener una determinada finalidad. Pero esa carga la impone el disponente o donante y de ella es lógica consecuencia la facultad revocatoria que la ley reconoce a aquél, estableciendo en tal sentido el artículo 647 del Código Civil que la donación será revocada a instancia del donante cuando el donatario haya dejado de cumplir alguna de las condiciones que aquél le impuso.
En la escritura de donación a la que se refiere el presente recurso existe una inequívoca declaración de voluntad por parte del disponente (que es quien ha de imponer, por la propia esencia de la figura, el modo o carga), al expresar que «hace a la Comunidad del (…), donación pura y simple inter vivos, del pleno dominio de la finca descrita (…)». Y si hay algo contrapuesto en el mundo jurídico a una donación modal o con carga es una donación pura y simple; algo que no requiere mayor explicación, toda vez que, como claramente determina el artículo 633 del Código Civil (según lo tiene interpretado la jurisprudencia), es obligado hacer constar en la escritura de donación de bienes inmuebles las cargas impuestas al donatario, pues ello es lo que serviría para apreciar, sin duda razonable, un posible incumplimiento esencial y definitivo de la carga modal que integra la causa «donandi». Cuando el donante dona con una carga o modo «se dona para…», mientras que en el presente caso se donó pura y simplemente.
En la calificación impugnada el registrador afirma que la finca se donó para finalidades de culto y religiosas, para el desarrollo de actividades monacales, por lo que, a su juicio, el asiento fue correctamente extendido, al considerar dicha destinación como una verdadera carga modal que el Registro debe publicar para que surta efectos contra terceros, conforme a los artículos 647 de Código Civil y 13 y 37 de la Ley Hipotecaria.
Sentado por tanto que lo que se formalizó en su día es una donación pura y simple y no una donación modal, debe entenderse racionalmente que eso es lo que refleja –aunque no con la deseable precisión– el asiento de inscripción, pues la legislación hipotecaria vigente en el momento de la inscripción exigía copiar en el mismo «literalmente las condiciones suspensivas, rescisorias, resolutorias y revocatorias establecidas en aquél» y esto no se hizo.
Asimismo, este Centro Directivo ha admitido en diversas Resoluciones (10 de marzo y 5 de mayo de 1978, 6 de noviembre de 1980, 26 noviembre de 1992, 10 de septiembre de 2004, 13 de septiembre de 2005, 19 de junio de 2010, 7 de marzo y 2 de diciembre de 2011, y 29 de febrero, 17 de septiembre y 3 y 16 de octubre de 2012, así como, entre las más recientes, la de 22 de febrero de 2019) la posibilidad de rectificar el contenido del Registro sin necesidad de acudir al procedimiento general de rectificación antes apuntado, siempre que el hecho básico que desvirtúa el asiento erróneo sea probado de un modo absoluto con documento fehaciente (como acontece en el presente caso), independiente por su naturaleza de la voluntad de los interesados, pues en tales casos bastará para llevar a cabo la subsanación tabular la mera petición de la parte interesada acompañada de los documentos que aclaren y acrediten el error padecido.
En el caso al que se refiere este recurso no se trata de un verdadero error de concepto que, por lo demás, sería factible y obligado rectificarlo según lo antes expuesto; sino que se trata más bien de un supuesto de mera aclaración o extensión correcta de un asiento, ya practicado, mediante el simple cotejo con el documento que le sirvió de base, por lo que en puridad no cabría plantear la posible aplicación del artículo 218 de la Ley Hipotecaria, pues lo que procede es confrontar el asiento con el título y extender aquél correctamente si así es solicitado (algo que en este caso ha tenido lugar), conforme al actualmente vigente artículo 51, reglas sexta y séptima, del Reglamento Hipotecario. Existe un interés legítimo en la solicitud que merece todo amparo (como expresa el Tribunal Supremo en la referida sentencia de 28 de febrero de 1999, «sin tener que provocar todo el estrépito judicial de la acción ejercitada»), toda vez que como ha afirmado reiteradamente este Centro Directivo (vid., por todas la Resolución de 17 de junio de 2003) «(…) en nuestro Ordenamiento Jurídico, las restricciones singulares del contenido ordinario del derecho de propiedad precisan de un acto especial de establecimiento, no se presumen, son de interpretación estricta y deben ser recogidas de forma especial en el asiento –en concreto en el acta de inscripción– para ser eficaces frente a terceros». Y en el presente caso no hay carga alguna que consignar en el asiento de inscripción.
Por lo ya expuesto, y a la vista tanto de la escritura de donación como del asiento practicado en su día (que puede y debe ser aclarado en aras de la necesaria precisión de los asientos registrales), es también absolutamente procedente la segunda petición que se contiene en el título cuya calificación es objeto de este recurso, esto es «que emita certificación por la que se reconozca la unilateral manifestación fiscal de la parte donataria no es carga, gravamen o limitación». Y es que, aun imprecisamente, el Registro no publica en modo alguno tal gravamen o limitación del dominio, dado que se está, por las razones apuntadas, ante una donación pura y simple, y es lo que debe ser reflejado en la certificación omitiendo toda alusión que pueda inducir a apreciar una donación modal que no existe. Por tanto, existe un evidente –y legítimo– interés en que el contenido de la certificación no refleje la apariencia de lo que en realidad no existe (porque en este caso el donante no impuso carga o modo), pues no en vano el artículo 225 de la Ley Hipotecaria determina que «la libertad o gravamen de los bienes inmuebles o derechos reales sólo podrá acreditarse en perjuicio de tercero por certificación del Registro».
Resolución nº 00/4780/2016 de Tribunal Económico-Administrativo Central, 23 de Abril de 2019