Source: http://ahiequeprende.com/2008/10/18/intentona-bipartidista-constitucional/
Timestamp: 2018-04-26 22:48:23
Document Index: 322677026

Matched Legal Cases: ['artículo 129', 'artículo 139', 'artículo 129', 'artículo 129', 'artículo 129', 'artículo 129', 'artículo 1']

Intentona bipartidista constitucional | Ahiequeprende.com
En la propuesta de Reforma Constitucional confeccionada por el Poder Ejecutivo se ha colado una nueva amenaza para el pluralismo político que tanto le ha costado a nuestra nación. Esta nueva intentona obedece, lamentablemente, a un deseo dañino de implantar en la República Dominicana un bipartidismo excluyente. Simplemente esto representa un retraso irritante para el sistema político dominicano.
El artículo 129 de la mencionada propuesta constitucional versa sobre la definición y composición del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). Dicho artículo dice que “que el Consejo Nacional de la Magistratura es el órgano de Gobierno del Poder Judicial”. La anterior definición choca frontalmente con la definición del Consejo del Poder Judicial consignado en el artículo 139 que dice igualmente que “el Consejo del Poder Judicial es el órgano de Gobierno del Poder Judicial”. Es decir, que vale la pena hacer un esfuerzo por aclarar estos conceptos, ya que no se sabe quién es el que ejercería el control sobre el Poder Judicial.
Ahora bien, la contradicción analizada no es la nueva amenaza al pluripartidismo en nuestro país. Resulta que en el artículo 129 se menciona por quiénes estaría conformado el CNM. De plano, elogiamos el hecho de que la intentona en cuestión también cuenta con algunas luces que si no la reconociéramos caeríamos en una mezquindad vulgar, del tipo de mezquindad que ha deslucido durante décadas al quehacer político dominicano. El CNM se vería democratizado en cierto sentido por la inclusión de nuevos actores en ese órgano, tales como tres jueces de las Cortes de Apelación (literal g), un abogado del Colegio de Abogados de la República Dominicana (literal h), un representante de las Escuelas o Facultades de Derecho de la República (literal i) y un ex-juez de la Suprema Corte de Justicia (literal j). Por un lado, hay una muestra clara de democratización, de diversificación y un esfuerzo por eliminar ese carácter casi único que tiene el actual CNM.
Por otro lado, se muestra en todo su esplendor la mano dañina y oscura que está detrás de la cortina de humo antes descrita. Si analizamos con el detenimiento debido (muy raro en la usanza de los políticos dominicanos) nos daremos cuenta de la avidez bipartidista presente en esta propuesta constitucional. El literal b de artículo 129 dice que será integrante del CNM “un senador elegido por el Senado, que pertenezca al partido que tenga mayor número de senadores, diferente al del Presidente del Senado”. Por otro lado, el literal d dice que será integrante del CNM “un diputado elegido por la Cámara de Diputados, que pertenezca al partido que tenga mayor número de diputados, diferente al del Presidente de la Cámara”.
Es evidente que la nueva intentona pretende, con talantes de elegancia, implantar un bipartidismo excluyente en el sistema político dominicano. Los literales b y g del artículo 129 obedecen a esos intereses que pretender polarizar un sistema, que ha tenido como uno de sus valores más costosos el pluralismo, si acaso, un sistema tripartito en el que al menos hemos podido detectar varias diferencias en el ejercicio del gobierno a un PRD, a un PLD y a un PRSC. No es nuestra intención en estos momentos empezar a señalar esas diferencias. Lo que sí pretendemos es señalar aquí es que a todas luces esto parecer reunir todos los elementos constitutivos (por lo menos de la fase preparatoria) de un asesinato electoral que estaría planificándose contra el último de los tres partidos tradicionales citados. Por demás, el que más experiencia y resultados concretos y tangibles puede exponerle al pueblo por el ejercicio gubernamental.
En efecto, la infiltración de esta nueva engañifa constitucional llevaría a su punto definitivo al triste proceso polarizador en el espectro político dominicano que ha estado tramándose en los últimos tiempos, teniendo como polos opuestos al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) por un lado, y al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) por el otro. Cabe mencionar, que ha sido un proceso contra natura motorizado esencialmente por el fomento del chantaje, del clientelismo, del “transfuguismo” y cualquier otro “ismo” que evoque de alguna manera la putrefacción y la vulgarización que han ido invadiendo el sistema de partidos, reduciéndolo a un miserable colmado infestado de ratones y cucarachas, por no decir bolsa de valores porque ese concepto le quedaría muy bonito. Y si utilizáramos el símil de la bolsa de valores sería aquella en la que la competencia desleal y la zancadilla serían la regla, y la nobleza y el honor la excepción.
La República Dominicana sufriría unas consecuencias desastrosas e inimaginables si sus ciudadanos consienten en el sentido señalado por la que sería la nueva conformación del CNM, que por si fuera poco, aparte de elegir a los jueces de la Suprema Corte de Justicia, elegiría también a los jueces de la Junta Central Electoral en cuanto a lo contencioso y reglamentario (Tribunal Superior Electoral), quienes son nada más y nada menos que los árbitros y terceros imparciales en el sistema político. Consecuencias funestas que se verían encarnadas en un sistema político dominado exclusivamente por dos partidos políticos que no pasan de ser más que harina de un mismo costal; uno padre del otro; con idénticas formas de gobernar especialmente en lo relativo a lo económico, lo fiscal, y ni hablar del desperdicio hemorrágico de recursos del Estado que los caracteriza. Iguales concepciones desdeñosas hacia la clase campesina; iguales concepciones fallidas sobre las prioridades en el orden de obras públicas que tiene la nación; iguales concepciones desmedidas e irresponsables en cuanto al endeudamiento externo; y así todo un rosario de fatídicas coincidencias conceptuales entre el PRD y el PLD. Y peor aún, un PRD socialdemócrata y orgulloso miembro de la Internacional Social Demócrata y un PLD que no sabe qué ideología tiene pero que pretende robarle la membresía social demócrata al PRD, que ha sido un tradicional y conocido integrante de esa importante agrupación política internacional.
Los ciudadanos que ni formamos parte de esas dos organizaciones y que ni mucho menos nos adherimos a sus concepciones e ideologías políticas, debemos evitar a toda costa que el “poder electoral” quede a merced de sus aspiraciones y su ambición bipartidista y excluyente. Quizás en otras sociedades el bipartidismo sea un valor, está más que demostrado y experimentado que en la nuestra no pasa de ser un anti valor, que llevaría a la desaparición de otras fuerzas electorales socialcristianas o de otras concepciones políticas que tienen igual derecho y deber de administrar al Estado. El ominoso artículo 129 contradice la esencia del artículo 1 del proyecto que nos dice que el pueblo dominicano proclama “como principios que han de regir la convivencia e inspiran el ordenamiento jurídico, la libertad, la igualdad, la justicia, la solidaridad, el pluralismo y la paz”.
"Esa no es mi Constitución"
Tulio Mateo Says:
octubre 21st, 2008 at 12:11 pm
Es hasta difícil creer de vedad que en RD hay un pluralismo polìtico cuando sólo hay tres partidos importantes. Pero bueno…
La propuesta de modificación a este artículo implica, como dices, una dosis de democratización más una dosis de ingenuidad que disfraza la polarización partidaria, es cierto. Pero esta polarización se ve exagerada -dentro del contexto tripartito- por el declino del PRSC. No obstante la presencia de otros miembros debería “balanciar mejor la cosa” en un sistema ideal. Y las leyes buscan eso: mezclar la realidad con el ideal, a fin de llegar a una mejor nación y un mejor funcionamiento.
PD. Curioso cuando dices que no vas a enumerar las diferencias del ejercicio de gobierno y luego enumeras las similitudes de la harina del mismo costal.