Source: http://www.contraelabusosexualdelainfancia.com/03tres.htm
Timestamp: 2018-01-20 15:18:29
Document Index: 350246961

Matched Legal Cases: ['artículo 12', 'artículo 13', 'artículo 16', 'artículo 19', 'artículo 34', 'artículo 8', 'artículo 8', 'artículo 9', 'artículo 10']

La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (CDN) entró en vigor en 1990 y ha sido ratificada por casi todos los Estados miembros de la Tierra. Para 2002, sólo los Estados Unidos y Somalia no la han ratificado, y los Estados Unidos han anunciado su intención de hacerlo. Es con mucho, la Convención que ha recibido el mejor apoyo de todas cuantas han aprobado las NU, si bien, inevitablemente, algunos Estados se apegan más a la Convención de palabra que tomando las medidas necesarias para aplicar estos derechos. La CDN sienta las bases de numerosas campañas en favor de los derechos del niño. Su elemento más radical no es una u otra cláusula, sino el hecho de que por primera vez se establezca un marco jurídico para la infancia y no solamente en hable en términos de su bienestar. Se trata de un salto conceptual que muchos profesionales de los medios de comunicación todavía necesitar dar en el ámbito de su propio trabajo.
Se dice que los derechos humanos son algo que forma parte del ser humano mismo - algo que no se puede dar y quitar. El Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, dijo en su discurso en ocasión del 50 aniversario de la declaración universal de los derechos humanos: "Los derechos humanos son la base de la existencia y coexistencia humana. Los derechos humanos son universales, indivisibles y interdependientes. Los derechos humanos que tenemos nos hacen seres humanos. Son los principios a base de la cual se crea la dignidad humana." La ONU enfatiza que niños y adultos tienen los mismos derechos humanos, pero en la practica la Convención es una aspiración, ya que muchos niños no alcanzan los derechos que ella contiene. Una de las características de la infancia es una falta de poder, por eso los niños no pueden ejecutar sus derechos sin apoyo. En la práctica los derechos humanos de los niños dependen de los adultos. (Derechos condicionales) El texto completo de la ONU sobre los derechos humanos de los niños se puede ver en el sitio web de la UNICEF (www.unicef.orf/crc). Aquí le presentamos los textos de mayor relevancia para los periodistas.
El derecho a tener opiniones y a expresarlas
Uno de los derechos más importantes prometidos por la Convención es el derecho de los niños a formarse sus propios puntos de vista y de expresarlos. La Convención coloca una obligación en los estados de asegurarse de que los jóvenes sean escuchados y de que los medios apropiados para ello estén disponibles. El artículo 12 de la CDN estipula lo siguiente:
"Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño."
Libertad de expresión y acceso a los medios de comunicación
El artículo 13 da a los niños el derecho de la libertad de expresión y el derecho de acceder a los medios de comunicación:
"El niño tendrá derecho a la libertad de expresión; ese derecho incluirá la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o impresas, en forma artística o por cualquier otro medio elegido por el niño".
Los estados pueden legislar para restringir estos derechos, pero solo en la medida que sea necesario para el respeto de los derechos o la reputación de los demás; o para la protección de la seguridad nacional o el orden público o para proteger la salud o la moral públicas.
Los periodistas deberían manifestar claramente que los Estados pueden legislar para proteger la vida privada de los niños así como para protegerlos de la difamación y la calumnia. Los periodistas deberían conocer esta legislación y tener políticas y protocolos claros para entrevistar a los menores. El artículo 16 estipula:
"Ningún niño será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia ni de ataques ilegales a su honra y a su reputación".
La función positiva de los medios de comunicación
En general, la Convención considera el papel de los medios de comunicación como positivo en el desarrollo del niño.
"Los Estados Partes reconocen la importante función que desempeñan los medios de comunicación y velarán por que el niño tenga acceso a información y material procedentes de diversas fuentes nacionales e internacionales, en especial la información y el material que tengan por finalidad promover su bienestar social, espiritual y moral y su salud física y mental"
Alentarán a los medios de comunicación a difundir información y materiales de interés social y cultural para el niño.
Alentarán la producción y difusión de libros para niños.
Alentarán a los medios de comunicación a que tengan particularmente en cuenta las necesidades lingüísticas del niño perteneciente a un grupo minoritario.
Promoverán la elaboración de directrices apropiadas para proteger al niño contra toda información y material perjudicial para su bienestar, teniendo en cuenta las disposiciones de los artículos 13 (la libertad de expresión) y 18 (la responsabilidad de los padres con respecto al niño).
La protección contra los abusos
Las convenciones en materia de derechos humanos alientan a los Estados a proteger a los niños de la explotación o el abuso sexual e incluyen con toda claridad la protección contra toda cobertura abusiva en los medios de comunicación, o de contenidos en los medios de comunicación que resulten perjudiciales para los niños.
El artículo 19 de la CDN declara
El artículo 34 afirma que los Estados Partes se comprometen a proteger al niño contra todas las formas de explotación y abuso sexuales, y específicamente la explotación del niño en espectáculos o materiales pornográficos.
El mismo año que la Convención entró en vigor (1990), las Naciones Unidas aprobaron las Directrices para la prevención de la delincuencia juvenil (las Directrices de Riyadh), cuya Sección D hace referencia a los medios de comunicación. De este modo, concede a los medios de comunicación una responsabilidad social hacia los jóvenes, especialmente en relación con la pornografía, las drogas y la violencia.
En mayo de 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó dos Protocolos facultativos de la CDN. Uno se refiere a la participación de los niños en conflictos armados y el otro a la venta de niños ("trata"), la prostitución y la pornografía infantil. Se alienta a los Estados, pero no se les obliga, a ratificar estos Protocolos y a aprobar leyes y tomar otras medidas para ponerlas en práctica. Ambos Protocolos ponen en tela de juicio de diversas maneras a los Estados miembros y brindan a los periodistas la oportunidad de responsabilizar a los gobiernos acerca de la manera en que los aplican.
La participación de los niños en conflictos armados
La fecha de entrada en vigor del Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo al reclutamiento y la participación de los niños en conflictos armados es febrero de 2002. Tiene como finalidad hacer ilegal que se reclute a los niños en el servicio militar antes de la edad de 18 años. De conformidad con el Protocolo, los gobiernos deben dar a conocer los límites de edad y criterios para el reclutamiento voluntario de menores de esa edad y velar por que no tomen parte en un conflicto armado soldados más jóvenes. El Protocolo declara que los grupos armados (distintos a las fuerzas armadas de un Estado) no deberían, bajo ninguna circunstancia, reclutar o utilizar en las hostilidades a los niños menores de 18 años. La Corte Penal Internacional ha aprobado el reclutamiento o el alistamiento de niños menos de 15 años en grupos militares o utilizarlos para participar en hostilidades son crímenes de guerra.
La venta de niños, su prostitución y su utilización
El Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de los niños, la prostitución y la pornografía infantil entró en vigor el 18 de enero de 2002. Abarca una serie de temas así como la pornografía, incluida la adopción y el trabajo forzoso así como todo lo que entre en la definición amplia de
trata de menores. El preámbulo del Protocolo expresa una gran preocupación por:
"la importante y creciente trata de menores a los fines de venta, su prostitución y su utilización en la pornografía, ... la práctica difundida y continuada del turismo sexual a la que los niños son especialmente vulnerables, ... la prostitución infantil y la utilización de los niños en la pornografía".
El Protocolo enumera los factores que contribuyen a esta situación:
"el subdesarrollo, la pobreza, las disparidades económicas, las estructuras socioeconómicas no equitativas, la disfunción de la familia, la falta de educación, la migración del campo a la ciudad, la discriminación por motivos de sexo, el comportamiento sexual irresponsable de los adultos, las prácticas tradicionales nocivas, los conflictos armados y la trata de niños. Pide que se tomen medidas a escala mundial y nacional".
Los Estados que aprueban el Protocolo no sólo deben introducir una legislación que prohíba la venta de niños, su prostitución y su utilización en la pornografía, sino también declarar ilegal la transferencia de órganos de un niño con fines de lucro, el trabajo forzoso de los niños o inducir en calidad de intermediario adopciones ilegales. El Protocolo afirma que las todo Estado Parte castigará estos delitos "con penas adecuadas a su gravedad".
El Protocolo tiene como finalidad combatir los delitos cometidos tanto dentro como fuera de sus fronteras, tales como el "turismo sexual infantil" y los delitos cometidos a través de Internet. Los Estados deben establecer una jurisdicción para perseguir a sus propios nacionales por delitos cometidos fuera de sus fronteras y facilitar la extradición por motivo de estos delitos aunque no exista un tratado general de extradición. Los delitos han de ser castigados como si hubieran sido cometidos no sólo en el lugar donde sucedieron, sino también en el país de origen del que los ha cometido.
Se insta a los Estados a cooperar con las investigaciones y los procedimientos de extradición y a tomar medidas para incautar y confiscar bienes tales como materiales, activos y medios utilizados para cometer o facilitar la comisión de los delitos, incautar o confiscar las utilidades obtenidas y cerrar los locales. Se les insta a concluir acuerdos multilaterales, regionales y bilaterales:
"la prevención, la detección, la investigación, el enjuiciamiento y castigo de los responsables de actos de venta, prostitución infantil y utilización de niños en la pornografía o el turismo sexual".
De conformidad con el artículo 8, los Estados deben proteger los derechos e intereses del niño víctima, informarle sobre sus derechos y permitir la presentación de sus opiniones, necesidades y preocupaciones en el proceso. De particular interés para los periodistas es lo estipulado en la letra e) del apartado 1 del artículo 8:
"proteger debidamente la intimidad y la identidad de los niños víctimas y tomar medidas de conformidad con la legislación nacional para evitar la divulgación de información que pueda conducir a su identificación".
Asimismo, adoptarán medidas legales para prohibir la publicación de la dirección de un refugio seguro para los niños víctimas, u otra información a fin de proteger:
"la seguridad y la integridad de las personas u organizaciones dedicadas a la prevención y a la protección y rehabilitación de las víctimas de esos delitos".
El Protocolo no menciona a los medios de comunicación por su nombre, pero el artículo 9 implica que los medios de comunicación tienen una función clave al informar al público en general y a los niños en particular acerca de sus derechos y sobre estos delitos. Afirma que los Estados:
"promoverán la sensibilización del público en general, incluidos los niños, mediante la información por todos los medios apropiados, la educación y el adiestramiento, acerca de las medidas preventivas y los efectos perjudiciales de los delitos".
Los grupos de prensa que cubren una historia sobre explotación infantil que trascienda las fronteras podrían encontrar apoyo en el artículo 10 en el que se estipula que los Estados promoverán el fortalecimiento de la cooperación internacional con miras a luchar contra los factores fundamentales, como la pobreza y el subdesarrollo, que contribuyen a la vulnerabilidad de los niños a las prácticas de venta de niños, prostitución infantil y utilización de niños en la pornografía o el turismo sexual y los Estados proporcionarán, siempre que estén en condiciones de hacerlo, asistencia financiera, técnica o de otra índole.
Oportunidades de escrutinio
El UNCRC y los Protocolos Facultativos contienen medidas para observar los que los países hacen y estas proveen oportunidades a los periodistas para investigar los registros de los derechos humanos relacionados con los niños en su propio país. Cada país debe entregar un informe al comité de los derechos des los niños de la ONU cada diez años, dando información comprensible sobre lo que el país ha hecho para implementar las normas internacionales. Además, los estados tienen que entregar informes indicando medidas extra implementadas en los dos anos siguientes a la adopción de los Protocolos Facultativos. Esto le da a la prensa la oportunidad de destacar los derechos de los niños, publicar la Convención y los Protocolos Facultativos, y someter a escrutinio las fortalezas y debilidades de las medidas nacionales.
Los niños: necesidades diferentes según su edad
La infancia es por definición una época de cambio y desarrollo, por ello, lo que resulta apropiado para un niño a una edad es inapropiado para otra. La CDN define a los niños como todo ser humano menor de dieciocho años de edad, sin embargo, el momento en que se deja de ser niño para convertirse en adulto no siempre es fácil de definir. La mayor parte de los países amplían los derechos de los adultos a los menores en diversas edades, incluido el derecho a casarse, el derecho de voto y el derecho a incorporarse en las fuerzas armadas.
En la primera década de vida, la mayoría de los niños son totalmente dependientes de los adultos en lo que respecta a la comida, la vivienda y los cuidados personales. Un niño de menos de diez años no puede, por ejemplo, tomar una decisión informada para ser entrevistado o filmado.
La segunda década de la vida es el momento en que el niño se convierte en adulto. La adolescencia es una época de rápidos cambios y contradicciones en general. Es un período de experimentación en el que los jóvenes pueden tomar decisiones impulsivas y aceptar riesgos. En la medida en que los jóvenes maduran físicamente, pueden parecer y comportarse en muchos sentidos como adultos. Adquieren autonomía y esperan tomar más decisiones por sí solos. Al mismo tiempo, éste puede ser un período en el que la vulnerabilidad y la incertidumbre pueden ser mayores. Aun cuando la mayoría de los adolescentes llegan a la edad adulta indemnes, para muchos millones es una época de la vida en que sus sueños quedan destruidos por un embarazo prematuro y no deseado, por una enfermedad transmitida sexualmente o por las drogas, el alcohol, los accidentes o la violencia. Cada día, en todo el mundo, se infectan 7.000 jóvenes con el VIH/SIDA.
En esta época en la que ya no son niños, pero tampoco adultos, los jóvenes toman opciones en un mundo repleto de mensajes y consejos contradictorios. Las influencias de los medios de comunicación alcanzan su mayor fuerza con este grupo de edad, y los jóvenes pueden adoptar maneras de vestirse, de hablar o de comportarse que reflejan lo que han visto u oído en la televisión o la publicidad.
Los periodistas, al igual que otros adultos, deberían respetar a los jóvenes de esta edad y brindarles la oportunidad de expresarse así como tener y poner a prueba sus propias opiniones y experiencias. Al mismo tiempo, deberían reconocer que una persona joven quizás no es tan segura de sí misma como parece y no explotar su vulnerabilidad. Los periodistas deberían examinar si incluso adolescentes de mayor edad comprenden debidamente cómo va a utilizarse el material y si pueden dar un consentimiento bien fundado.
A menudo hay quejas de que se ha alentado a los jóvenes a "dar guerra" ante las cámaras cuando un equipo de televisión está investigando un delito cometido por jóvenes o simplemente está filmando un comportamiento que puede molestar a sus padres. Incumbe a los medios de comunicación y a los periodistas la responsabilidad de mostrar que actúan de manera ética y correcta cuando tratan con los jóvenes, informarles debidamente por qué están filmando o haciendo preguntas, no explotar la vulnerabilidad de los jóvenes y pedir y recibir el permiso de un adulto responsable del niño o del menor cuando éste no puede dar el consentimiento debido.