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Timestamp: 2018-02-25 00:53:26
Document Index: 125290523

Matched Legal Cases: ['artículo 45', 'artículo 30', 'Artículo 1', 'Artículo 2', 'artículo 3', 'Artículo 3', 'artículo 39', 'Artículo 4', 'artículo 4', 'artículo 2', 'artículo 39', 'artículo 39', 'artículo 49', 'artículo 39', 'Artículo 5', 'Artículo 1051']

CONTRATO ACCIDENTAL DE COSECHA - PDF
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1 CONTRATO ACCIDENTAL DE COSECHA Alumno: Leonardo Jesús Bozzo Título a obtener: Abogado Facultad de Derecho Rosario Agosto de
2 RESUMEN El tema de los contratos accidentales de cosecha es un tópico que en la actualidad ha adquirido notoria importancia como consecuencia del impresionante crecimiento del agro luego de varios años de crisis. En el presente trabajo haremos un recorrido por la historia para ver como al principio hubo una carencia de normas que regulen los contratos agrarios, también trataremos de ilustrar cuáles eran las condiciones de contratación, en las que casi siempre imperaba el abuso del económicamente mas poderoso por sobre el mas débil, veremos también como después de una larga lucha los productores lograron importantes conquistas legales mediante las cuales se consagraron por ejemplo plazos mínimos de contratación y algunas prohibiciones y restricciones para los dueños de los campos que los favorecieron. Luego indagaremos sobre la naturaleza jurídica de este tipo de contratos, que a pesar de estar excluidos de la ley que regula los arrendamientos y aparcerías rurales tienen una estrecha vinculación con estas dos figuras, aunque señalaremos las diferencias y semejanzas existentes entre ellos. También estudiaremos los caracteres de este contrato como asimismo si es necesario que las partes expresamente manifiesten que están celebrando un contrato accidental. Una vez obtenido un claro panorama sobre lo fundamental de los contratos accidentales trataremos los temas mas álgidos o controvertidos tales como la calificación y homologación, lo referente a la forma en que se deben instrumentar, el plazo y su regulación, el precio y finalmente la relación que existe entre los contratos accidentales y aspectos ambientales tales como el agotamiento de los suelos. 2
3 OBJETIVO GENERAL Analizar la vigencia y la utilización de los contratos accidentales de cosecha en la actualidad. OBJETIVOS ESPECIFICOS Determinar cuáles son las normas de derecho positivo que regulan los contratos objeto del presente trabajo. Analizar los problemas que se pueden suscitar con respecto a la homologación y calificación de los mismos. Reflexionar sobre la incidencia de los contratos accidentales en la conservación de los suelos. 3
4 FUNDAMENTACION El tema de los contratos accidentales de cosecha en la actualidad reviste gran importancia en atención al enorme desarrollo que en el último tiempo ha alcanzado la agricultura; sobre todo los altos índices de producción y rentabilidad que en nuestra zona se lograron con la siembra de soja. Resulta evidente la incidencia del sector agroalimentario en la economía del país; según información vertida por el director del Inta, Roberto Bocchetto, el sector aporta aproximadamente el 14% o 15% del PBI, pero las exportaciones primarias más las manufacturas de ese origen representan el 50% de las ventas externas argentinas, el director del INTA se animó a augurar que las exportaciones este año 2004 alcanzarán los millones de dólares, unos 16 mil millones corresponderían a agroalimentos y el 50% de éstas millones de dólares provendrían del complejo sojero. No resulta un dato menor que la producción sudamericana ha crecido de manera abrupta; Argentina pasó de producir 12,5 millones en la campaña 94/95 a 35,5 millones en la campaña 2002/03. Por su parte nuestro mayor socio del Mercosur, Brasil, aumentó su producción en casi un 50% en ese período. No obstante ello la demanda mundial aún no esta satisfecha. Este contexto favorable para la actividad agrícola provocó una reactivación en todo el sector, y si no basta con observar los records de asistencia y de venta que se alcanzaron en Feriagro y Expochacra, las dos ferias mas importantes que convocan a productores de toda la Argentina y países limítrofes; o con observar el crecimiento del consumo que se produjo en los pueblos del interior de nuestra provincia. 4
5 Frente a este panorama alentador que hemos descripto se encuentra la inseguridad económica, jurídica y política que si bien parecería que en este momento no reinan en la Argentina, no dejan de rondar en el ideario popular, lo que conlleva a los pequeños y medianos productores agrarios a utilizar la figura de los contratos accidentales de cosecha ya no como un instrumento extraordinario de contratación sino como el medio mas habitual. Sabido es que los contratos agrarios por los caracteres que reviste la actividad que regulan, merecen un tratamiento especial, por ello ya los romanos reconocían el colonato parciario como una modalidad diferente del clásico contrato de locación. Uno de los caracteres mas importante de los contratos agrarios es que son de ejecución continuada, por cuanto las prestaciones se prolongan en el tiempo, constituyendo la duración un requisito esencial de los mismos vinculada estrechamente a la causa, con lo que no se podría alcanzar la finalidad propuesta si las prestaciones no se prolongaran en el tiempo. Pero a diferencia de cualquier otro contrato de ejecución continuada o periódica en la empresa agraria las partes no son libres de determinar la duración del contrato porque el mismo siempre estará ligado al ciclo vegetal o animal, inevitable desde el punto de vista natural. Pero además de la duración mínima natural existe una duración mínima legal que atiende a requerimientos de índole técnica, económica, y social. La ley nacional que regula los arrendamientos y aparcerías rurales fija un plazo mínimo de tres años en beneficio del arrendatario, otorgando seguridad en la ocupación de la tierra por un ciclo agrícola completo como mínimo y diez años como máximo siendo éste la regla general, atento que también admite un plazo de veinte años como excepción para los casos previstos en el artículo 45. Estos plazos máximos son para evitar que el arrendamiento se convierta en un derecho real, el primero en cambio tiene por finalidad estimular el trabajo del arrendatario y así no privarlo de las compensaciones de cosechas buenas y malas propias de la tarea agrícola, además, de no ser así se le estaría impidiendo alternar los cultivos o variar la explotación y obtener de las mejoras introducidas el rendimiento que se esperaba. 5
6 Sin embargo, mas allá de las razones que motivaron al legislador a establecer un plazo mínimo, la realidad social por la que estamos atravesando hace que tanto arrendadores como arrendatarios recurran a los contratos accidentales por una sola cosecha debido a que no encuentran la seguridad necesaria para prolongar su emprendimiento. Y la inseguridad que sufrimos no es solo de índole económica sino que también abarca los aspectos jurídicos y políticos del Estado, y aunque ahora las aguas parecen estar calmas el sector agrícola no olvida fácilmente la crisis vivida durante los últimos veinte años en los que cayeron mas de cien mil productores de acuerdo a los datos arrojados por el censo agropecuario de 2002, cuyos resultados presentaron una gran centralización de la tierra, una disminución muy importante del número de explotaciones agropecuarias y, sobre todo, una disminución muy grande de las explotaciones en el estrato pequeño, los que van de cero a doscientas hectáreas. Desde el punto de vista político tampoco se olvidará fácilmente la crisis política vivida en diciembre de 2001 a raíz de la cual en una semana se sucedieron cinco presidentes; todas estas circunstancias han hecho que el contrato accidental se convierta en una herramienta de uso corriente para el pequeño y mediano productor.- Antecedentes legislativos de los contratos agrarios. En el Código Civil no encontraremos normas específicas que regulen los contratos agrarios; ello no se debe a una omisión u olvido de Vélez Sarfield; sino que halla su fundamento en que para fines de la década de 1860, época en la que se redactó el Código Civil, en el plano mundial tenía pleno auge el individualismo y en el plano nacional la Argentina demandaba el aporte inmigratorio; en este sentido y atendiendo a la filosofía imperante en ese momento Vélez diagramó un derecho de propiedad fuerte, exento de obstáculos o dificultades que pudieran impedir su función económica de producción o entorpecer la circulación de riquezas; se propuso hacer un Código colonizador, que fuera una invitación a todos los hombres del mundo a trabajar la pampa desierta. Con este criterio no era conveniente una reglamentación 6
7 protectora del arrendatario, bastaba con las normas generales de la locación (1) Para algunos éstos argumentos responden a una visión simplista, o mas bien engañosa, pues dicen que las verdaderas razones de la falta de regulación no tenían otra causa que el hecho de que el proceso de codificación fue realizado para proteger los derechos de una clase dominante, cuya base de riqueza era la propiedad, y no cualquier propiedad sino aquella que resultara productiva, es decir el campo. Pero luego la realidad del país cambió, la tierra y los productos agrarios comenzaron a ser exageradamente valorados, lo que provocó que los propietarios de las tierras abandonen las estancias y arrienden sus campos, exigiendo altísimos alquileres e imponiendo desfavorables condiciones para los colonos, quienes comenzaron a demandar una legislación específica. En aquel momento de la historia se le consignó gran importancia, como demostrativo de la actitud dominante de los terratenientes sobre sus arrendatarios, al caso del desalojo que promovió quien era Presidente de la República, el Dr. Victorino de la Plaza, contra uno de sus arrendatarios llamado Juan Rodríguez, cuyo lanzamiento judicial fue dictado con una celeridad extraordinaria entre gallos y medianoche conforme lo calificaba una noticia publicada en el periódico La Tierra de aquel entonces. El arrendatario fue desalojado rápidamente sin permitirle levantar la cosecha de maíz. El escrito de la demanda interpuesta por el Sr. Rodríguez al Dr. De la Plaza que a continuación trascribo, ilustra claramente cual era la relación de poder entre arrendatarios y arrendadores. 1º- En virtud de lo convenido en el contrato, que acompaño, original para que se reserve en secretaría y en copia para que sea agregada al expediente, el primero de abril del año próximo pasado, entré en tenencia de una chacra de doscientas cuadras de la colonia Los Molles, que el doctor Victorino de la Plaza posee en el departamento Marcos Juárez, de esta provincia, chacra que se determina con el número 3 en el plano de su propietario.el convenio mencionado fue suscripto por el señor Juan W. Tapper, en su carácter de administrador y apoderado del doctor de la Plaza, y, en cumplimiento del mandato que le confieren sus poderes, me puso en posesión o 7
8 tenencia del inmueble. Desde entonces cuidó con todo afán, con todo celo la percepción del porcentaje convenido en el producto, en la época de las recolecciones.la lectura del contrato a cuya aceptación sólo pude decidirme ú obligarme, para hablar con palabras más exactas, la agraviante situación que nos crea a todos cuantos dedicamos nuestras energías a las faenas agrícolas la falta de un pedazo de suelo de nuestra propiedad, es la lectura de todo un documento de los destinados a reconstruir la historia de nuestro país. Es una suma y una resuma de las políticas financieras de nuestros hombres de gobierno. Terratenientes que heredaron o adquirieron en épocas propicias el antiguo patrimonio del salvaje, entregando sus extensos latifundios a los administradores que han de entenderse por medio de contratos redactados a su modo con el hombre de trabajo, destinado a convertir los estériles eriales en tierra de labor. Y el hombre de trabajo, nuevo siervo apegado a la gleba que fecunda, queda obligado en virtud de esos convenios; a cultivar el máximo del área concedida, porque según las vistas de sus dueños, tanta más tierra se cultiva tanto más aumenta el diezmo y la primicia del patrón, a abonar un alquiler de $ por cada cuadra que dejare sin sembrar el esfuerzo del vasallo, a limpiar de malas yerbas los eriales; a mantener los alambrados en perfectas condiciones a su costa; a dejar en beneficio del inmueble las mejoras que pudiere introducir, lo que clavare, plantare o edificare; a plantar cincuenta árboles por año; a trillar con la máquina del dueño del campo y por el precio que él imponga; y, después de todo esto en el caso de que algo restare al hombre de trabajo, debe dar a su patrón el veinticinco por ciento de lo que coseche, de la mejor clase de lo cosechado embolsado en bolsas nuevas y puestas en la puerta de los vagones ferroviarios. Continuando con la exposición del tenor de las cláusulas contractuales la demanda proseguía: Para evitar toda protesta, espontánea o inducida de mutuo acuerdo el pechero se compromete a no dejarse intimidar o inducir por los huelguistas, y en caso y también de mutuo acuerdo será expulsado del inmueble perdiendo, sin recompensa los trabajos efectuados. He ahí, señor juez, el tenor del contrato que he suscripto con el doctor Victorino de la Plaza. No he de añadir, porque es notorio, que este ciudadano desempeña la presidencia de la república y que según dice la prensa, 8
9 está afanado con medidas de gobierno en resolver los problemas pavorosos de la hora presente. El genio que trazó con rasgos inmortales la simbólica psiquis de Shylock debe haberse inspirado en un convenio parecido a este, por cuyo cumplimiento vengo a demandar al ciudadano que preside los destinos de la patria Este tipo de conductas que se ven reflejadas en lo expresado por el arrendatario en su demanda, evidencian el abuso que ejercían los propietarios de la tierra sobre los hombres de trabajo. Estos comportamientos no eran comportamientos aislados, sino que de manera constante se repetían a lo largo y a lo ancho de toda la república Argentina, en nuestra ciudad de Rosario el fallo dictado poco antes de que se sancionase la primera ley de arrendamientos agrícolas, por el Doctor Ricardo A. Ortiz, juez de 1ª Instancia en lo civil y comercial de la 4ª nominación, en el caso Jáuregui y Mucci c/amador Luparini s/desalojo, indignó a los militantes de Federación Agraria motivando una publicación en el periódico La Tierra escrita por uno de los mayores exponentes locales de la lucha por los derechos de los agricultores, el Sr. Antonio Diecidúe en la que textualmente señalaba: Muchos creen que la justicia sea igual para todos los ciudadanos; para todas las clases sociales, para todos los gremios, y esta creencia constituye un gran error. No es para dar una lección de derecho o jurisprudencia... americana, sino para explicar a los colonos para los cuales escribimos- que nos permitiremos enumerar las varias categorías de justicias que se aplican en esta tierra bendita. La justicia en general se subdivide en varias categorías: justicia de pobres; justicia de ricos; justicia de propietarios; justicia de trabajadores; justicia de ciudadanos; justicia agraria en general y justicia para colonos... asociados a la Federación Agraria Argentina, en particular; etcétera.para cada una de estas categorías la palabra justicia tiene una significación distinta.muchos modernistas quieren hacer la distinción preponiendo a la palabra sagrada la proposición o partícula in ; nosotros creemos que esa variante es inútil, preferimos llamarla justicia, varias. El fallo que reproducimos arriba es un caso patente de justicias... varias y, más especialmente de justicia para los colonos de la F.A.A Con un discernimiento jurídico sublime, el juez 9
10 aplica la teoría del contrato de locación a un contrato que es de sociedad, sin importarle si la cosa locada, en el momento de la restitución ordenada; está en condición de ser devuelta a la locador sino después de un determinado plazo que le permita recoger el fruto de la cosa locada que fue la única razón de la locación. El colono tiene la sementera en condición de ser cosechada entre un mes y medio, ha puesto trabajo, semilla, todo, creyendo tener derecho a usufructuar de la tierra locada; la cosecha representa la única esperanza de su familia, de sus hijos; y la justicia, para los colonos asociados a la F.A.A., dice que tiene que dejar todo eso en el término de cinco días.y como si eso fuera nada, como si la medida no fuera suficientemente, ordena el humano juez regular en pesos los honorarios al abogado y procurador del propietario. Hacemos notar que en otro caso, en que hemos ganado nosotros, el juez reguló 150 pesos. Un mil quinientos pesos para un juicio de desalojo! Cosas de la tal... justicia! El reparto de la cosecha que cuesta dinero y sudor al pobre colono, que representa el pan de sus hijos! Seamos francos, honestamente sinceros, no hay algo que se rebela en el ser humano, leyendo esto? Lo peor es que los colonos ante estas justicias, se rebelan y gritan contra nosotros, que defendimos el asunto con entusiasmo de apóstoles, en vez de estrechar filas contra estas enormidades que, bajo el nombre de justicia, destruyen, aniquilan la figura moral y material del hombre, del ciudadano de un país libre, del padre de familia. Por qué los grandes diarios de Rosario insultan a los italianos que van a defender su patria, a cumplir con el deber de ciudadanos, en vez de quedarse tranquilos a trabajar esta hermosa, grande y rica tierra libre? A dónde están la hermosura, la riqueza, la libertad? Bismark, conversando con el general Julio A. Roca, durante una visita que el ilustre argentino le hizo en Berlín, le dijo: Vuestra patria será grande cuando tenga justicia. La Argentina será sin duda una gran nación, pero, cuándo?. Estas arbitrariedades sucedían en un contexto en el que la mayoría de los jueces, o eran hijos de terratenientes, de subarrendadores de campos o simplemente pertenecían a la misma clase social, a esto debemos sumarle la ausencia de normas concretas que regulasen el contrato de arrendamiento en función de los intereses de la 10
11 producción y del agricultor, como así también que el régimen de la ley civil era absolutamente inadecuado para la resolución de los conflictos agrarios, lo que generó entre los colonos tan grande insatisfacción que en 1919 realizaron una huelga campesina que llamó la atención de los legisladores; quienes advirtieron la insuficiencia de las normas del Código Civil y la necesidad de dictar una legislación especial ya no inspirada en una concepción individualista sino en nuevos principios que venían siendo ensayados y profundizados por la doctrina y cuyo mayor grado de exposición se alcanzó con el dictado de la Constitución de Weimar de 1919, que abrió paso a la incorporación de la noción de función social de la propiedad. La concepción clásica del dominio debía ser sustituida por otra que reconociera la función productiva y social del derecho de propiedad, lo que importaba establecerle limitaciones que se fundamentaban precisamente en estas consideraciones, admitiendo la diferencia que debe existir en su regulación jurídica con la propiedad urbana (3) Los colonos reclamaban una legislación que estimulase al auténtico productor, asegurando su estabilidad como tal, para de esa manera incrementar la producción y no una política que aliente la explotación rentística. Pretendían una ley que los proteja atento que se encontraban librados a su propia suerte... Así fue que en 1921 se logró sancionar la primera ley sobre arrendamientos agrícolas (2) ; años mas tardes se dicta la ley que constituye una legislación mas completa y específica; ninguna de estas dos leyes contenían una declaración expresa del carácter de orden público de sus disposiciones, pero ello no implicaba que no revistieran tal carácter, pues ambas imponían imperativamente disposiciones que eran inderogables por las partes. Sin embargo, los agricultores carecían de estabilidad, en la práctica era habitual, además de las cláusulas abusivas contenidas en los contratos, la celebración de convenciones anuales conforme puede observarse en el anexo I del presente trabajo en el que se encuentran copias de un contrato que anualmente fue celebrado ocho veces 11
12 consecutivas por las mismas partes, es obvio que ello era en beneficio del propietario de la tierra, quien además era quien predisponía las cláusulas por las que se regirían, sin tener el colono la mas mínima posibilidad de introducir alguna modificación. Pero a partir de la revolución de 1943 se intensifica el intervensionismo estatal y como consecuencia del mismo se dicta la ley protectora de los colonos asegurándoles estabilidad en la explotación y trabajo de la tierra, fijando rebajas en los cánones locativos y estableciendo prórrogas en los contratos; ésta norma a diferencia de las citadas anteriormente establecía que sus disposiciones eran de orden público, irrenunciables sus beneficios y nulas y sin valor las cláusulas contractuales contrarias a las mismas; y así hasta llegar a 1948 con el dictado de la ley que es la que rige en la actualidad con las reformas introducidas por las leyes y La sanción de la ley fue sin dudas el mayor triunfo de los agricultores y básicamente de la Federación Agraria Argentina quien constituyó un factor de presión muy importante en la promoción de la ley, para los trabajadores de la tierra fue una conquista alentadora en su tremenda y continuada lucha por conseguir aquél instrumento legal, que había de poner coto a ciertos abusos de terratenientes y subarrendadores de tierra. La nueva ley, daría a los productores arrendatarios la seguridad de las cuales habían carecido hasta entonces, pese a las dos leyes agrarias existentes. Aquella ley de arrendamientos y aparcerías tenía un significativo alcance social y económico, puesto que completaría la legislación de fondo que tendría como finalidad primordial arraigar a los agricultores en la tierra que cultivaban, de la que podrían en algún momento llegar a ser propietario, como de hecho ha ocurrido en miles de casos, con el transcurso de los años. Sin embargo pasó demasiado tiempo para que la misma se comenzara aplicar. Antecedentes legislativos de los contratos accidentales. 12
13 El dictado de las leyes específicas que hemos citado anteriormente, según lo hemos explicado respondía a consideraciones de orden económico, técnico y social; teniendo como finalidad garantizar a los locatarios un plazo mínimo. Sin embargo, las leyes de arrendamientos, a partir de la han dispuesto la exclusión de determinados contratos del régimen general por ellas establecidos (4) La referida ley excluía de sus prescripciones los contratos de pastoreo a breve término pero sin definir ni explicar que debía entenderse por éstos. La actual en su texto originario mediante los artículos 3 y 39 excluía a los contratos con destino exclusivo para pastoreo celebrados por un plazo no mayor de un año y los contratos por una sola cosecha; disponiendo que en caso de prórroga, renovación o nueva contratación, mediante los cuales se totalizara un plazo mayor o cuando el tenedor del predio, previa notificación formal al propietario, lo conservara por un plazo superior al indicado, sin oposición documentada de éste; el contrato se consideraría incluido en las disposiciones de la ley. Esta última prescripción obviamente tiene por finalidad evitar la maniobra frustratoria de la voluntad legal mediante la simulación de contratos accidentales para burlar la garantía de la estabilidad mínima conferida a favor del arrendatario. Evidentemente la ley , que excluía de su ámbito de aplicación a los contratos accidentales, requería una reglamentación; pues era necesario por lo menos indicar por qué normas se regirían los contratos expresamente excluidos por ella. Es así que surge el decreto reglamentario de la misma 7786/49 que estableció que el contrato de pastoreo se regiría por las normas del Código Civil; a su vez el decreto calificaba la prórroga, la renovación, y la nueva contratación; la primera se configuraba cuando el uso y goce del predio se prolongaba con la conformidad expresa o tácita del arrendador, por un plazo, cierto o incierto, inferior al pactado, la segunda en cambio cuando las partes convinieran expresamente la continuación del contrato vencido, en las mismas condiciones sustanciales y por idéntico plazo, y por nueva contratación debía entenderse la modificación de alguno de los 13
14 elementos sustanciales del contrato, relativos a las partes, el predio o el precio. En el año 1953 con el dictado del decreto se modifica la reglamentación originaria estableciendo únicamente para los contratos accidentales por una sola cosecha, y no para los contratos de pastoreo, la obligación de dar forma escrita y de inscribirlo en la Dirección de Arrendamientos y Aparcerías del Ministerio de Agricultura, debiéndose remitir una copia a la Cámara Regional Paritaria. Cuando el arrendatario fuera titular de una explotación agropecuaria estable o de cualquier otra actividad que le sirviera de principal fuente de recursos, o bien se dedicara habitualmente a este tipo de trabajo, de lo que debía dejarse constancia en el contrato, debía calificárselo como accidental; tal calificación facultaba al locador a solicitar el testimonio necesario a los efectos de obtener la desocupación del predio vencido que fuera el plazo pactado. Mas tarde se dicta el decreto-ley 2188/57 modificatorio de la ley , excluía a su vez a los contratos en los cuales se convinieran hasta dos siembras, ya fueran a razón de una por cada año o dentro de un mismo año agrícola y además a los contratos de pastoreo por un plazo no mayor de un año. Luego, como un instrumento de reactivación agraria se dicta el decreto 4314/62 que modificó sustancialmente la regulación del contrato accidental atento que la renovación, prórroga o nueva contratación, cuando el arrendatario fuere una persona jurídica o persona física que se dedicara habitualmente a este tipo de contratación no implicaba la inclusión del contrato en el régimen de la ley Los agricultores consideraban que el decreto 4314/62 les era tremendamente perjudicial; por ello al año siguiente se dicta el decretoley 1639/63, que lo que hacía en realidad era poner nuevamente en ejecución la ley en todas sus partes, de esta manera los agricultores habían reconquistado la ley más importante que hasta entonces se había dictado. El decreto decía lo siguiente: VISTO, las presentaciones efectuadas por entidades agrarias representativas, el decreto 4314/62 la necesidad de proveer las medidas necesarias para la incrementación de la producción agropecuaria y de 14
15 esclarecer las normas legales aplicables en materia de arrendamientos y aparcerías rurales, y CONSIDERANDO: Que la materia de los arrendamientos y aparcerías rurales por imperio de la ley , y y recientes fallos de distintos tribunales nacionales y provinciales reviste una confusión y anarquía que conspira contra la seguridad jurídica y el conocimiento de las normas legales vigentes. Que según el artículo 30 de la ley (numeración de la ley Nº ) quedaron derogados los decretos leyes 2.187, y de 1957, y 3.812, 6.283, y de 1958 y demás disposiciones legales que se opusiesen a dicha ley Nº Que distintos tribunales han interpretado en forma variada el alcance de esa norma derogatoria resultando por lo tanto conveniente establecer con claridad el texto legal aplicable. Qué es conveniente así mismo dictar normas legales precisas que aseguren la posibilidad de celebrar contratos accidentales por breve tiempo para la mayor utilización de la tierra, rodeando a dichos contratos de las garantías necesarias para que por parte de los propietarios puedan obtener de inmediato la recuperación del predio a la terminación del plazo y para que de parte del contratista pueda desarrollar con tranquilidad su actividad productora en forma habitual contando con su capacidad de trabajo y los medios necesarios y adecuados para volcarlos económicamente a la producción. Que la legislación vigente que surge de los artículos 3 y 39 de la ley excluye de sus preceptos a los contratos por un plazo no mayor de un año con destino exclusivo para pastoreo y aquellos en que se convenga el cultivo del predio por una sola cosecha. Que estos contratos no han tenido la difusión necesaria para una mayor productividad de los campos, fue el objeto de su sanción, derivados de fallas en la redacción de los textos legales y las normas reglamentarias de su aplicación. Que el decreto 4.314/62 no responde adecuadamente al propósito tenido en cuenta, siendo útiles, sin embargo, algunas de sus disposiciones. 15
16 Que es fundamental en este tipo de contratos su explicación por organismos competentes. Por todo ello y a lo propuesto por el señor secretario de Estado de Agricultura y Ganadería; EL PRESIDENTE DE LA NACIÓN ARGENTINA DECRETA CON FUERZA DE LEY Artículo 1º- Declárase vigente en su totalidad el texto de la ley con las modificaciones introducidas por la ley , las sancionadas por el presente decreto y el decreto 1638/63 dictado en la fecha referente a los organismos competentes para entender las causas que se susciten entre arrendadores y arrendatarios o aparceros. Artículo 2º- Derógase el artículo 3 de la ley Artículo 3º- Sustituyese el artículo 39 de la ley por el siguiente: Quedan excluidos de las disposiciones de esta ley; a) Los contratos en los que se convenga por su carácter accidental, la realización de hasta dos cosechas como máximo, ya sea una por año o dentro de un mismo año agrícola cuando fuera posible realizarlas sobre la misma superficie, en cuyo caso el contrato no podrá exceder el plazo necesario para levantar la cosecha del mismo cultivo. b) Los contratos en virtud de los cuales se concede el uso y goce de un predio con destino exclusivo para pastoreo, celebrado por un plazo no mayor de un año. Los contratos mencionados en los incisos a) y b) del presente artículo deben ser inscriptos en un registro especial que llevará la secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería de la Nación una vez efectuada su calificación y homologación en forma sumaria. En caso de prórroga o renovación entre las mismas partes y sobre el mismo predio mediante el cual se totalicen plazos mayores que los establecidos en el presente artículo o cuando el tenedor del predio, previa notificación formal al propietario, lo conserve por un plazo superior al pactado sin oposición documentada de éste dentro del término de treinta días de su vencimiento se considerará al contrato incluido en las disposiciones de esta ley. En caso de una nueva contratación entre las mismas partes sobre el mismo predio se considerará el nuevo contrato incluido en las disposiciones de esta ley 16
17 siempre que no haya transcurrido por lo menos el término de un año desde el vencimiento del anterior contrato. La calificación y homologación del contrato será efectuada a pedido de parte por la autoridad judicial competente y por la Cámara Paritaria de Arrendamientos y Aparcerías Rurales en las condiciones establecidas en el decreto Nº 1638/63, debiendo expedirse simultáneamente el correspondiente testimonio. Al vencimiento del contrato, la presentación de dicho testimonio ante la autoridad judicial competente será título suficiente para que se ordene la inmediata desocupación del inmueble por el procedimiento de ejecución de sentencia vigente en la jurisdicción respectiva. Además de ordenar la desocupación, dicha autoridad a pedido de parte, impondrá al contratista que no haya desocupado el predio una multa equivalente al cinco por ciento (5%) diario del precio del arrendamiento a favor del propietario por día de demora en la restitución del inmueble hasta su recepción libre de ocupantes por parte del propietario. En caso de que el contrato se presente para su calificación hasta quince días antes de la entrega del predio al contratista y la autoridad judicial o la Cámara que intervenga no efectuare en ese lapso la calificación y homologación se presumirá que el contrato ha quedado calificado como accidental. Artículo 4º- Sustituyese el artículo 4º de la ley por el siguiente: cuando en los contratos a que se refiere el artículo 2º no se estipulo plazo o se estipule uno inferior a CINCO años (5), el arrendatario tendrá derecho a considerarlo celebrado en iguales condiciones por dicho término, no obstante cualquier cláusula que se oponga a ello. Vencido este plazo el arrendatario podrá optar por postergarlo TRES años (3) más, siempre que así se lo notifique al arrendador mediante telegrama colacionado o notificación practicada por intermedio del juez de paz del domicilio del arrendatario, con anticipación de seis meses (6) por lo menos al vencimiento. Habiendo el arrendatario optado en tiempo y forma por dicha prórroga de tres años, las partes podrán ajustar un nuevo precio del arrendamiento por ese período. En caso de desavenencia, a pedido de 17
18 cualquiera de las partes decidirán al respecto del precio las autoridades judiciales competentes o las Cámaras de Arrendamientos y Aparcerías Rurales, en las condiciones establecidas por el Decreto-Ley Nº 1638/63 El artículo 39 de la ley actualmente queda redactado de la siguiente manera: Quedan excluidos de las disposiciones de esta ley: a) Los contratos en los que se convenga, por su carácter accidental, la realización de hasta DOS (2) cosechas, como máximo, ya sea a razón de UNA (1) por año o dentro de un mismo año agrícola, cuando fuera posible realizarlas sobre la misma superficie, en cuyo caso el contrato no podrá exceder el plazo necesario para levantar la cosecha del último cultivo. b) Los contratos en virtud de los cuales se concede el uso y goce de un predio con destino exclusivo para pastoreo, celebrados por un plazo no mayor de UN (1) año. En caso de prórroga o renovación entre las mismas partes y sobre la misma superficie, mediante la cual se totalicen plazos mayores que los establecidos en el presente artículo, o cuando no haya transcurrido por lo menos el término de UN (1) año entre el nuevo contrato y el vencimiento del anterior, se considerará incluido el contrato en las disposiciones de esta ley. La calificación y homologación del contrato será efectuada a pedido de parte por la autoridad judicial competente, debiendo expedirse simultáneamente el correspondiente testimonio. Al vencimiento del contrato, la presentación de dicho testimonio ante la autoridad judicial competente será título suficiente para que se ordene la inmediata desocupación del inmueble por el procedimiento de ejecución de sentencia vigente en la jurisdicción respectiva. Además de ordenar la desocupación, dicha autoridad a pedido de parte impondrá al contratista que no haya desocupado el predio una multa equivalente al CINCO POR CIENTO (5%) diario del precio del arrendamiento a favor del propietario, por cada día de demora en la restitución del inmueble hasta su recepción libre de ocupantes por parte del propietario. En caso de que el contrato se presente para su 18
19 calificación hasta QUINCE (15) días antes de la entrega del predio al contratista y la autoridad judicial que intervenga no efectuare en ese lapso la calificación y homologación, se presumirá que el contrato ha quedado calificado como accidental. Clases de contratos excluidos 1 x año CONTRATOS Hasta 2 cosechas o 2 en un mismo año Sobre la misma superficie Destino Pastoreo 1 año En el presente trabajo nos ocuparemos del análisis y estudio de los contratos accidentales por hasta dos cosechas como máximo; es decir los previstos en el inciso a) del artículo 39, aunque casi toda la regulación es compartida también por el contrato de pastoreo, enfocaremos nuestra labor sólo a los primeros. Para que el contrato quede excluido del régimen general de la ley el texto vigente exige que sea por dos cosechas como máximo, las cuales pueden ser efectuadas a razón de una por año o ambas dentro del mismo año agrícola, cuando fuera posible realizarlas sobre la misma superficie, en cuyo caso el contrato no podrá exceder el plazo necesario para levantar la cosecha del último cultivo, puesto que cuando se supere dicho plazo el contrato se ordinariza quedando comprendido en el régimen general de arrendamientos y aparcerías. Según la reglamentación, los contratos accidentales que se celebren en un instrumento único que comprendan cultivos cuyo ciclo vegetativo se desarrolle en distintas épocas y que no se realicen sobre la misma superficie por superponerse parcialmente en el tiempo el de uno y otro, se considerarán como dos contratos distintos, calificándose separadamente por cultivo y 19
20 pudiendo, en consecuencia, repetirse en forma similar por un año más sobre la misma superficie y entre las mismas partes, sin quedar incluido en las normas de la ley ; este sería el caso, por ejemplo; si en un mismo instrumento arriendo a Maximiliano un campo en La Vanguardia para sembrar lenteja, y otro campo en Arroyo Seco para sembrar arvejas, como ambos cultivos se superponen temporalmente, en tal supuesto se reputan dos contratos distintos, los cuales serán calificados separadamente y podré repetir la contratación sin que ello haga perder el carácter de accidental. Distinto es el caso de los contratos que comprendan cultivos con ciclo vegetativo de distinta época y que se realicen sucesivamente sobre la misma superficie, ya que según la reglamentación quedarán incluidos en las normas de la ley , si se repitieran al año siguiente en iguales condiciones; tal sería el caso en que se convenga el cultivo de trigo y al levantamiento de la cosecha se sembrara girasol. El artículo 49 de la reglamentación también prevé que a los fines del inciso a) del artículo 39 de la ley , es decir los contratos accidentales por hasta dos cosechas que son objeto de análisis en este trabajo, se considerarán como un solo cultivo aquellos que tengan idéntico ciclo, cuando se encontrasen en un mismo contrato. Naturaleza jurídica del Contrato accidental Para poder entender la naturaleza jurídica de los contratos accidentales por cosecha, debemos partir de la noción de que se encuentran regulados en el art. 39, o desregulado si se quiere puesto que el mismo lo que hace es excluirlos de la ley , el cual está ubicado dentro del título III dedicado a las Disposiciones comunes a los títulos I y II, los que se ocupan de los arrendamientos y las aparcerías respectivamente; por lo que no se puede inferir sino que estamos frente a una especie dentro de los géneros arrendamiento o aparcería con algunas características propias, básicamente determinadas por el plazo aunque éste no sea el único rasgo distintivo. 20
Para proceder a la constitución de una sociedad es necesario:
Simplificación del trámite para constitución de sociedades en Paraguay. Comentarios a la Ley No. 3228/07 que Modifica el Artículo 5 de la Ley No. 388/94, Que Modifica el Artículo 1051 de la Ley No. 1183