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Conoce el Artículo 206 del Código Penal del Distrito Federal, México – Gay Files de Luis
Posted on 7 julio, 20137 julio, 2013 by Luis Liñante	Este es el extracto de un documento muy extenso pero que considero de suma importancia hacer del conocimiento a todo aquel que visite este blog ya que contiene la información mínima sobre nuestra defensa legal en contra de hechos discriminatorios por preferencia sexual. Vale la pena tomar nota al menos del Artículo 206 del Código Penal y leer los testimonios que aquí se incluyen, pues estoy seguro que muchos de nosotros hemos vivido situaciones idénticas o similares.
COMISION DE DERECHOS HUMANOS DEL DISTRITO FEDERAL, MÉXICO
241. Para las personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero y travestistas, la violencia emanada de la discriminación constituye un riesgo para su integridad física. El prejuicio, la ignorancia y el odio de algunas personas y grupos radicales, junto con la omisión de la acción del Estado de prevenir, proteger y sancionar a los responsables han tenido como consecuencia que el delito de discriminación y la violencia física, que puede llegar al homicidio, en muchas ocasiones sean crímenes que se mantienen en la impunidad. Al respecto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos señala:
Para todas estas personas y su actividad privada, existe un denominador común que crea una motivación en ciertos grupos organizados que practican la violencia, fundamentalmente imbuidos de doctrinas racistas, fascistas, o neonazis, quienes se han organizado de alguna manera en diferentes partes del país para cumplir con una tarea de profilaxia social, esto es, de “limpiar” la sociedad de todas las supuestas inmundicias humanas, que a su juicio, ensucian la sociedad, constituyen un peso y un estigma para el grupo social, y en consecuencia, deben ser eliminadas.
242. La situación se agrava cuando las víctimas y sus familiares se acercan a las instituciones encargadas de la administración de justicia en las que encuentran más prejuicios, ignorancia, intolerancia y discriminación. De esta forma, el Estado incumple su responsabilidad de garantizar el derecho al acceso a la justicia y de formular acciones de prevención contra la discriminación y las actitudes más agresivas que esta puede generar, como señala la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas: la obligación que incumbe a los Estados de garantizar la protección del derecho inherente a la vida de todas las personas que se encuentren bajo su jurisdicción y hace un llamamiento a los Estados que corresponda para que investiguen rápidamente y a fondo todos los casos de asesinato que se cometen en distintas partes del mundo, incluidos los cometidos en nombre de la pasión o del honor; todos los asesinatos cometidos por cualquier razón discriminatoria, incluida la orientación sexual.
243. En este capítulo se presentan los principales obstáculos en la denuncia de delitos para acceder a su derecho a la justicia de las personas que por su orientación o preferencia sexual o por su identidad o expresión de género son víctimas de discriminación y violencia física. De este derecho se derivan garantías como la de contar con procedimientos idóneos y efectivos para la determinación legal de los derechos y las obligaciones, la resolución de las controversias planteadas ante las y los jueces dentro de un término prudencial y sin dilaciones injustificadas, la adopción de decisiones con el pleno respeto del debido proceso, así como la existencia de un conjunto amplio y suficiente de mecanismos para el arreglo de controversias.
244. De esta forma, el derecho de las víctimas debe sustentarse en la protección a su dignidad humana, que haga efectivo su derecho a un recurso judicial que debe encaminarse a la reparación integral del daño, y que no se centre sólo en el resarcimiento económico. Por el contrario, debe tratarse del derecho efectivo a participar en el proceso, con el fin de reivindicar no solamente intereses pecuniarios, sino sobre todo, sus derechos a la verdad y a la justicia.
245. El derecho de la víctima a la reparación, conforme al derecho internacional abarca todos los daños y perjuicios sufridos por la víctima, y comprende la adopción de medidas individuales relativas al derecho de restitución, indemnización, rehabilitación, satisfacción y garantía de no repetición. En su dimensión colectiva, el derecho de la víctima a la reparación involucra medidas de satisfacción de alcance general, así como la adopción de medidas encaminadas a restaurar, indemnizar o readaptar los derechos de las colectividades o comunidades directamente afectadas por las violaciones ocurridas.
254. En primer lugar, cuando se establece que la discriminación es una conducta tipificada por el marco jurídico vigente debemos señalar que en el Distrito Federal existen cinco leyes que sancionan la discriminación, incluida la originada por la orientación o preferencia sexual y que en el Código Penal se establece como conducta delictiva según el artículo 206. En este artículo se configura el tipo penal de discriminación, lo cual permite que puedan hacerse exigibles los ordenamientos que a nivel local se han desarrollado para garantizar el derecho a la no discriminación de los habitantes de la ciudad.
271. A pesar de este marco jurídico, en la realidad el mal trato de las y los servidores públicos encargados puede desalentar a la víctima a continuar con su denuncia y con ello denegar de facto el derecho a acceder a la justicia, como lo relata Gilda Jara en su experiencia al pretender denunciar ante el Ministerio Público agresiones sufridas:
Voy caminado con mi ex pareja, un amigo de él, y un amigo mío, y vemos que empiezan a golpear a un muchacho gay. Me meto y pido asistencia a la seguridad del Metro […] Estación del Metro Insurgentes. Salen, los detienen y todo. Nos estaban haciendo perder el tiempo [en el Ministerio Público ubicado en la Zona Rosa] para soltar a los chamacos, porque golpearon al muchacho gay por despedirse de beso en la mejilla de otro de sus amigos. Por eso lo golpearon. Vamos ante el Ministerio Público. Sucedió hace como cinco años. “Ustedes los gays, lo que pasa es que trataron de abusar de los agresores. Y los voy a acusar a ustedes, gays, de acoso sexual”.
272. Esta situación se agrava cuando ante la denuncia de la persona con expresión de género distinta a la registrada en su documentación, los agentes encargados de cumplir la ley no cumplen sus obligaciones y, por el contrario, hacen escarnio de la persona agredida.
Sí. Me asaltaron. Me asaltaron arriba de un taxi. Hace como seis años. Me asaltaron arriba de un taxi. Fui, puse mi denuncia y el mugroso Ministerio Público me hizo dar seis vueltas para que le llevara yo testigos de las cosas que me robaron. En Iztapalapa, no me acuerdo cuál. Una [de las oficinas del MP] de Iztapalapa. ¿Qué pasó? Le dije: Le puedo dar el retrato hablado del tipo”, “Ah, es que no viene el dibujante hoy”. Y el dibujante viéndome y pitorreándose de mí. Si esa es la autoridad a dónde yo me tengo que quejar de que me están discriminando o que me están asaltando, que me están robando, ¿esa es la autoridad que me va a atender?
273. En otros casos, la atención a la víctima niega su derecho a acceder a la justicia, tal es el caso de Irina Echeverría, quien fue agredida y discriminada por sus vecinos debido a su expresión de género, y quien al presentar la denuncia ante el Ministerio Público fue de nueva cuenta discriminada.
Fui al Ministerio Público a ver cómo iba la averiguación, y les digo en barandilla:
—Vengo a ver la averiguación previa número tal.
—La tiene el licenciado Juan Manuel Chao Ramírez, está en el anexo tal… pase.
—¡Ah, OK!
Pero yo tuve que pasar por otra parte, porque el acceso a barandilla está muy angosto, no cabe la silla. Tuve que pasar por el anfiteatro, donde llevan a los cadáveres, fue horrible. [Al llegar el licenciado] me ve [y me dice:]
—Señorita, ¿en qué puedo servirle?
—Vengo a ver una averiguación previa.
—Cómo no, acérquese, por favor.
Quitó una silla y me acomodó.
—¿De qué trata la averiguación previa?, señorita.
—Sobre discriminación.
—¿Me puede prestar el número de averiguación?
Entonces se lo di y me dijo:
—¿Me puede prestar una identificación oficial?
Y ahí cambio todo. Le di la identificación, vio la foto, volteó a verme la cara, volvió a ver la foto, me vio la cara con cara de susto, y puso la credencial boca abajo. Me volteó a ver muy seriamente y me dijo:
—¡¿Eres tú?!
—Señorita —dijo él y el hablarme de usted se acabó.
—¿Así te llamas? —Me preguntó.
—Así me pusieron mis papás, yo me llamo Irina.
—Entonces, dices que ésta eres tú, ¿no?, que es un asunto de discriminación, ¿no? Ya me acordé: no, no procede.
—Éstos son vulgares pleitos vecinales. Yo te recomiendo que vayas a la Procuraduría Social, porque esto no es delito.
Si tus vecinos te agraden, no es delito, porque… yo no te veo herido.
—Herida.
—Ni te veo lastimado.
—Lastimada.
—Ah, sí, como quieras. Vienes por tu propio pie.
—¿Tengo que venir herida, casi muerta, para que usted me haga caso?
—Pues así son las leyes y como esto no procede, estoy muy ocupado y la salida está por allá.
—Oiga licenciado, yo conozco el artículo 206 [del Código Penal] y sé que, además, tengo derecho a ampliar mi declaración.
—Tú, aquí, no tienes derecho a nada. Ya te dije que estoy ocupado.
Entonces agarró la silla y me sacó de la agencia.
278. Este proceso de investigación se inicia con el levantamiento de la averiguación previa del ilícito cometido, sin embargo, en los casos de discriminación por orientación o preferencia sexual esta etapa no se lleva a cabo, como lo señala el especialista Rodolfo Millán:
No saben integrar una averiguación previa […] No saben cuáles son los elementos del tipo [discriminación] y eso solamente es incompetencia e ignorancia del Ministerio. Como es algo nuevo, como es algo que desconocen, entonces se van por el caminito ya conocido. Porque, además, quienes integran las averiguaciones no son los ministerios públicos, son escribientes, son sus auxiliares, entonces pues ésos son todavía menos profesionales. Y además, pues subyace el asunto de la corrupción.
279. Esta falta en la preparación de las y los servidores públicos y en los sistemas que utilizan para su apoyo acaban por tergiversar la declaración, estableciendo un conjunto de elementos distintos de los que aportaron las personas que acuden a denunciar la discriminación por orientación o preferencia sexual.
“Ese día fuimos al Ministerio Público, nos dijeron que a la delegación Cuauhtémoc. Fuimos ahí y nos dijeron que no correspondía, entonces nos mandaron a Santa María la Ribera. Y ahí, después de un rato de esperar, llegamos ya más conociendo lo que íbamos a denunciar, que era un delito por discriminación porque está tipificado en el Código Penal, pero el agente del Ministerio Público, secretario, no sé qué, se negó rotundamente a hablar de discriminación por orientación sexual: “Porque”, él dijo, “ustedes nada más denuncian hechos y nosotros tipificamos el delito como Ministerio Público”, pero aun así hay un apartado en el acta en donde dice el delito que se va a perseguir, y ahí fue donde nosotros insistimos que era delito de discriminación por orientación sexual y que no aparecía en su sistema, porque además ya ves que es todo computarizado, entonces, que no aparecía en el sistema y que tenía que poner el delito de lesiones y otros”.
280. La falta de capacitación de las y los servidores públicos encargados de la procuración de justicia tiene como consecuencia la integración incompleta de las investigaciones que llevan a cabo cuando se integran expedientes de denuncia contra el delito de discriminación, como sucedió en el caso de Roberto Mendoza Ralph:
“En la Agencia 50 del Ministerio Público, no sabían integrar el caso de discriminación, en ningún momento le hicieron un test de homofobia a los presuntos y ningún perfil psicológico, homofobia o no homofobia, a saber si era gente que podía discriminar o no, gente que se sintiera de alguna manera superior a los demás, que eso pudo dar indicios del delito de discriminación, nunca los citaron a declarar, por lo que ellos decretaron el no ejercicio de acción penal por falta de testigos”.
281. Sin embargo, a pesar de las dilaciones que pueden encontrar las víctimas de discriminación, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal ha atendido 98 casos desde 2003 hasta 2007.
Resalta que de 2000 a 2002 no se tienen registros de denuncias por este delito. Bajo estos registros proporcionados por medio de la Ley de Acceso a la Información Pública Gubernamental del Distrito Federal, la orientación sexual ocupa el tercer lugar en denuncias por discriminación después de la discapacidad y la edad.
282. Otro elemento que resalta es la poca información que tienen los servidores integrantes de la PGJDF es la que se muestra en sus fiscalías desconcentradas, en las cuales no se brinda capacitación sobre el contenido del artículo 206 del Código Penal, salvo en los casos de las correspondientes a Álvaro Obregón, Magdalena Contreras y Venustiano Carranza.
283. En los casos donde la víctima sufre agresiones que le privan de la vida, las investigaciones se realizan con prejuicios, resaltando el estigma contra la comunidad LGBT y obstaculizando en todas las formas el acceso a la justicia a los familiares, tal como lo señala Rodolfo Millán:
“No siguen el método científico, y después de la observación y de la experimentación tiene la hipótesis. No; ven a la persona y advierten que es homosexual o es lesbiana, y entonces asumen –de inmediato– que la única línea de investigación es de carácter pasional”.
284. En la mayoría de crímenes con móvil homófobo, éste se hace patente por la forma en que ultiman a las víctimas, dejando al descubierto la saña y el dolo con que actúan, a diferencia de los llamados crímenes pasionales, que se caracterizan por cometerse en un estado de emoción violenta, y que se encuadran en el artículo 29 del Código Penal, estableciendo además la posibilidad de reconocer imputabilidad probable del responsable al atribuirlo como un trastorno pasajero de las facultades mentales que privan o perturban a la persona de la facultad de conocer el deber.
285. Sin embargo, dada la incidencia de asesinatos violentos contra personas de la comunidad LGBT en el Distrito Federal (43% de los registrados por la Comisión Ciudadana contra Crímenes de Odio por Homofobia), donde la principal motivación es el estigma y el prejuicio contra las víctimas, las autoridades encargadas de la procuración de justicia omiten investigar con profundidad los acontecimientos, puesto que 40.68% de los casos ocurren en sus hogares, llevando nuevamente el estigma a considerar dichos crímenes como “pasionales”.
286. Aunque en términos formales no existe el delito pasional, las características criminalísticas que revisten dichos crímenes son muy particulares, mientras que la multiplicidad de lesiones corresponde a los crímenes cometidos en razón de la homofobia. A decir de Bárbara Yllán, ex subprocuradora de Atencióna Víctimas del Delito de la PGJDF, el estigma contra la orientación o preferencia sexual prevalece en las investigaciones:
“Los funcionarios ministeriales, los servidores públicos, tienen que quitarse la idea de que son crímenes pasionales, la pasión no asesina, asesina el odio. Me parece que en los ámbitos de procuración de justicia hay mucho prejuicio, yo creo que hay mucho prejuicio, mucho prejuicio, además las ciencias auxiliares del derecho son ciencias muy retrógradas. El perito piensa que es una característica negativa la preferencia homosexual”.
287. La forma dolosa con que se cometen estos crímenes se define por la determinación de realizar el hecho y tienen en común la previsión o representación del hecho (elemento intelectual) y su predisposición.
Inclusive la PGJDF intentó llevar un registro sobre esta base, como señala Bárbara Yllán:
“Bajo estas consideraciones manejábamos los crímenes de odio, llevábamos un registro de los crímenes de odio, de aquellos homicidios en donde el patrón muy claro era el del odio. Los crímenes de odio tienen que ver con la escena del crimen, que es una escena diseñada, preconcebida […] El feminicidio y los crímenes por homofobia son dos maneras en las que puede manifestarse el odio”.
288. Este tipo de agresiones, motivadas por el odio y que en ocasiones se consuman con dolo contra las víctimas, han sido motivo de señalamiento por parte de organizaciones civiles, como la Comisión Ciudadana contra los Crímenes de Odio por Homofobia (CCCOH). Su trabajo ha señalado que hasta 2006:
“El número de crímenes debidos presumiblemente a la homofobia de los victimarios se incrementó a 420 víctimas ejecutadas por odio homofóbico desde 1995 hasta 2006, de los cuales una abrumadora mayoría (404) eran hombres y sólo se reportan 16 mujeres. Dicha Comisión sugiere que por cada caso registrado hay tres más no registrados, reflejando una tendencia promedio de tres ejecuciones por mes en el periodo. El primer lugar en todo el periodo es el Distrito Federal, en el cual se produjeron 148 casos.
289. Esta discriminación de los agresores se agrava ante la inacción de las autoridades que, por el mismo motivo, hacen que estos grupos se mantengan como víctimas permanentes, aumentando el riesgo bajo el cual viven:
Condición de riesgo significa que la persona no es vulnerable, porque hablar de vulnerabilidad significa decirles a las personas “eres víctima y te vas a quedar como víctima todo el tiempo”. El estado de riesgo puede determinase por cuestiones personales, por una incapacidad o por el entorno en el que vives –como puede ser el caso de la homofobia–.
El hecho de que tengas una preferencia sexual en determinados estratos, bajo determinadas condiciones es un riesgo. De este modo, la condición de riesgo está en el entorno social y no tanto en la preferencia sexual en sí.
290. El libro Homofobia. Odio, crimen y justicia 1995-2005 del periodista Fernando del Collado, documenta, con base en la información de los expedientes de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, 52 asesinatos de personas homosexuales, de los 125 que, se presume, se cometieron en el Distrito Federal entre 1995 y 2005.
291. El periodista Fernando del Collado describe extensamente –con base en extractos de los expedientes– cinco homicidios de jóvenes gays en la ciudad de México, de los cuales cuatro se atribuyen a un ex militar y uno es el asesinato, en 2001, de Luis Fabián Espinosa Yánez. El recuento inicia con la muerte de Francisco Estrada Valle, asesinado junto con dos de sus colegas en 1992 en su departamento en Coyoacán, y de otras dos personas gays asesinados en la colonia Anzures una semana después.
292. El periodista indica que, de los 387 crímenes registrados entre 1995 y 2005 por la CCCOH, “sólo 17 familias han persistido en llegar al esclarecimiento de los crímenes y permitido que la [CCCCOH] las coadyuven para impulsar el esclarecimiento de las ejecuciones”. En el resto de casos, la CCCCOH se ha visto impedida para obtener información o presionar para que se investigue y sancione –a través del seguimiento a las investigaciones–, debido al argumento de que no tiene “interés jurídico” en los casos.
293. Sin embargo, cuando la investigación sobre estos crímenes se inicia y se declara como un asunto pasional, la primer indagatoria se perfila al círculo cercano de la víctima, como señala Rodolfo Millán:
“Y, entonces, todo el resto del horizonte se cierra, y esa es la línea que tratan de justificar. Y ¿cómo la van a tratar de justificar? Pues, en el entorno de la víctima. Y entonces empiezan a buscar a las parejas sexuales. Muchas de las familias se enteran de que la víctima es homosexual al momento de la muerte. Y entonces, así es como el estigma les cae. En esas condiciones prefieren olvidarse. Decir: “No, no, no. Se lo dejo a Dios”. Va uno y les ofrece la coadyuvancia, y dicen: “No, no, no. Eso que dicen es mentira. Mi hijo no era homosexual. No puede ser homosexual”. Oiga, pero igual hay que investigar.” “No, pues, se lo dejo a Dios. Porque voy al Ministerio Público y lo primero que me dicen las señoritas…”. Por ejemplo lo que le pasó a una: “Vengo a averiguar, vengo a ver cómo va la investigación de Juan Pérez.” “¿Qué averiguación es?” “Pues que Juan Pérez” “¿Qué delito es?” “Pues, homicidio”. Dice alguien ahí: “¿Qué no es el de los jotos?” “Ah, sí, Juan Pérez, el de Pacífico”. Y va el agente del Ministerio Público y le dice: “Sabe que lo mataron por ser maricón.” Entonces, poco a poco la familia es desalentada. Tiene que tener mucho interés en dilucidar lo que sucedió, porque si no empiezan poco a poco a desalentarlos”.
294. Finalmente, cuando se indaga con la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal acerca del tipo y número de delitos cometidos contra personas por su orientación o preferencia sexual o por su identidad o expresión de género, de 2004 a 2007, en 53% de los casos no se ejerció la acción penal, en 29.68% sigue en trámite y solamente en 17.18% se ha consignado a las personas responsables.
295. Los principales delitos son el robo y las lesiones. Estas últimas están asociadas a agresiones físicas como manifestación más recurrente del odio a las personas de las comunidades de la diversidad sexual.
Por otro lado, se destaca que la delegación Cuauhtémoc ocupa el primer lugar en delitos en relación con la población LGBT. En esta delegación se encuentran la mayoría de los bares y centros nocturnos frecuentados por estos grupos poblacionales.
Documento completo: http://directorio.cdhdf.org.mx/libros/2008/10/informe_lgbt.pdf
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