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Timestamp: 2020-02-27 07:13:50
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Matched Legal Cases: ['artículo 21', 'artículo 100', 'artículo 21', 'artículo 27', 'Artículo 85', 'Artículo 21']

Ética policial y responsabilidades – Policía Actualizado
Ética policial y responsabilidades
Publicado en agosto 31, 2018 febrero 11, 2020 por Yagami
1. Misión de la policía
1.1. Historia y misión de la policía.
La palabra Policía viene de la palabra griega politeia, que significa gobierno de la ciudad. De ahí la tomaron también los romanos para designar un cuerpo creado para mantener el orden público.
La policía existió en diversas formas entre los griegos y los romanos y también en México, tanto en la época Prehispánica como en la época de la Colonia y de la Independencia. De acuerdo con el Mtro. Efrén Ramírez “las culturas azteca, maya y texcocana alcanzaron un alto grado de desarrollo en el tema de policía, seguridad y justicia en general”.
“En la cultura azteca, por ejemplo, el policía tenía un gran papel y era respetado. Al pie de un gran Teocalli, en solemne ceremonia, el nuevo policía o calpullec recibía una cinta de color, a manera de brazalete, que indicaba el grado y el barrio al que iba a ser asignado. El calpullec estaba encargado de mantener el orden. Había también los tianquizpan, que eran los guardianes de los mercados”.
Durante la Colonia las funciones de vigilancia de la ciudad estaban a cargo de los llamados alcaldes ordinarios. Una especie de policía de esta época era el sereno que encendía las farolas y vigilaba las calles de noche. Este personaje ha sido inmortalizado en la canción de las Mañanitas. Además de los vigilantes nocturnos había los alguaciles, funcionarios dependientes de los jueces para la práctica de diligencias, hacer comparecer a testigos y ejecutar aprehensiones.
En el México independiente, la policía adoptó diferentes formas y en algún momento algunas funciones de la policía estuvieron a cargo de grupos de vecinos encargados de mantener el orden. A partir del siglo XIX, de acuerdo con José Portugal Ayestas, Inspector peruano, se reconocen dos modelos policiales: el modelo latino (también conocido como modelo francés, continental o napoleónico), creado a partir de la gendarmería nacional francesa en 1791. Este modelo, de manera esquemática, se caracteriza por su estructura militar, centralizada y extendida por todo el territorio en forma de tela de araña y por su vocación de servicio al Estado.
El otro modelo es el anglosajón, creado a imagen de la policía metropolitana de Londres, e inspirado en los principios de Sir Robert Peel. En efecto, en Inglaterra la policía profesional, tal como la conocemos hoy, fue fundada en Londres por Sir Robert Peel en 1829. De acuerdo con Peel, la finalidad de la policía es prevenir (evitar) los delitos y el desorden. Peel enunció algunos principios para la policía que conservan su actualidad hasta la fecha. Cabe notar que se trata de una policía con vocación de servicio a los ciudadanos.
Los elementos distintivos de los que dotó Peel a la policía fueron un sombrero, un gorro, una insignia en forma de estrella y un tolete de madera. La policía profesional ha sido aceptada prácticamente por todos los países del mundo y su misión incluye los mismos elementos que definió Peel. Así, leemos por ejemplo en la Constitución de Paraguay que “La misión de la policía es preservar el orden público legalmente establecido, así como los derechos y la seguridad de las personas y entidades y de sus bienes, ocuparse de la prevención de los delitos, ejecutar los mandamientos de la autoridad competente y, bajo dirección judicial, investigar los delitos”.
En México, el artículo 21 de la Constitución establece que la “Seguridad Pública es una función a cargo de la Federación, el Distrito Federal y los Municipios, que comprende la prevención de los delitos, la investigación y persecución para hacerla efectiva, así como la sanción de las infracciones administrativas, en los términos de la ley, en las respectivas competencias que esta Constitución señala”.
El artículo 100 de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública (LGSNSP), que reglamenta el artículo 21 constitucional, establece que “Las instituciones policiales exigirán de sus integrantes el más estricto cumplimiento del deber, a efecto de salvaguardar la integridad y los derechos de las personas, prevenir la comisión de delitos, y preservar las libertades, el orden y las paz públicos”.
Observamos entonces que la misión de la policía incluye los siguientes elementos: Mantener el orden público, proteger la integridad física de las personas y sus bienes, prevenir la comisión de delitos y salvaguardas los derechos de las personas.
1.2. Valores de la policía.
Hemos visto que, de acuerdo con la historia de la policía y las leyes mexicanas, la misión de la policía es salvaguardar la integridad y los derechos de las personas, prevenir la comisión de delitos y preservar las libertades, el orden y la paz públicos. De esta manera, la razón de ser de la policía consiste en la preservación de ciertos valores. Recordemos que un valor es un bien que nos interesa, es un bien que es importante para nosotros.
Los bienes que preserva la policía son importantes para cualquier persona, para cualquier ciudadano, no solo para el Gobierno ni para unos cuantos; son bienes valiosos para todos, veamos una breve explicación de cada uno de ellos:
a) La vida y la integridad de las personas: La vida es el valor fundamental que debe preservar el Estado a través de la función de Seguridad Pública. La integridad de las personas tiene que ver con la salud, integridad y disposición sobre su organismo, a la que se oponen actos tales como la detención arbitraria, la tortura, la mutilación, las marcas, los azotes, el tormento, etc…
b) Los derechos y libertades de las personas: Se trata de los derechos fundamentales y las garantías individuales reconocidas a todos por la Constitución. Estas garantías se encuentran agrupadas bajo los siguientes valores: Libertad, Igualdad, Propiedad y Seguridad Jurídica.
Las garantías de igualdad tienen por objeto evitar los privilegios injustificados y colocar a todos los gobernados en la misma situación frente a la Ley.
Las garantías de libertad son un conjunto de derechos públicos subjetivos para ejercer, sin vulnerar los derechos de terceros, libertades específicas que las autoridades del Estado deben respetar, y que no pueden tener más restricciones que las expresamente señaladas en la Constitución.
En cuanto a las garantías de propiedad, el artículo 27° Constitucional establece en su primer párrafo el reconocimiento de la propiedad privada que la nación puede establecer sobre las tierra y aguas a favor de los particulares.
Las garantías de seguridad jurídica, en realidad protegen contra los actos de autoridad que exceden lo permitido por estos artículos constitucionales, o dicho de otra manera, la autoridad debe de actuar apegada a estas disposiciones, son su regla y son su límite.
c) El orden y las paz pública: El orden y la paz pública significan que cualquier persona puede realizar sus actividades cotidianas con la confianza de que su vida, su integridad, su libertad, su patrimonio y otros bienes tutelados por las leyes están exentos de todo peligro, daño o riesgo.
Tales son los valores que preserva la policía, valores que a todos los ciudadanos interesan y que por su gran importancia son la grandeza de la misión de la policía y deben ser la tarea y el orgullo de las personas que hacen suya esa misión. El policía es un servidor de los ciudadanos, un guardián de sus bienes más preciados y sus derechos, un verdadero servidor público.
2. El policía como agente y referente social
En este tema usted considerará que la actuación cotidiana del policía se realiza principalmente en su relación con los ciudadanos y que de esta actuación depende en gran medida la imagen que los ciudadanos se forman de la policía y del Gobierno, cuya autoridad representan.
Si la imagen que los ciudadanos se forman es positiva, se dice que la policía es un referente social de valores tales como seguridad, cortesía, servicio, honestidad, valentía, etc. Si la imagen que los ciudadanos se forman es negativa, la policía se vuelve un referente social de actitudes contrarias a lo que debieran ser sus virtudes. Por otro lado, la imagen que el policía se forma de sí mismo, de su misión como tal y de los ciudadanos repercutirá en su manera de actuar, así como la imagen que la ciudadanía se forma de la policía influirá en su manera de comportarse con ésta.
El policía debiera ser visto como un agente social que simboliza (representa o es imagen de) la autoridad del Estado y tiene a su cargo mantener el orden público. De hecho, junto con los militares, los policías son los únicos funcionarios del Estado que utilizan uniformes que los distinguen y representan así, visiblemente, la cara del Estado para los ciudadanos.
Por su misión y profesión el policía es el guardián del orden, la seguridad y los derechos de las personas. Por la importancia de estos valores y las virtudes de legalidad, valor y servicio a los ciudadanos, debiera ser un referente social, es decir, un modelo o ejemplo de esos valores y virtudes para los miembros de la sociedad. Por lo elevado de esta misión, aun su porte debe inspirar respeto, confianza y seguridad.
El policía es también un funcionario que, para lograr los altos fines de su misión, está investido de autoridad para hacerse respetar y obedecer por los demás. La autoridad de la policía y su posibilidad de utilizar la fuerza tienen la finalidad de facilitar el servicio que presta a la comunidad y se fortalece en la medida en la que sirve realmente a ese propósito.
El policía es un agente social porque su actuación contribuye a que la sociedad mejore o se deteriore, es un agente social porque se encuentra en muchas situaciones a la vista del público, y de su actuación depende la imagen que los ciudadanos se forman no sólo de él, sino de la policía en general. En la medida en la que el policía cumple correctamente con su misión, se gana el respeto de los ciudadanos y contribuye a mejorar no sólo la imagen que el público tiene de la policía, sino también el comportamiento de los ciudadanos con los mismos policías y su postura con respecto a la observancia de la ley. De esta manera, si la policía desempeña bien su papel como agente social puede contribuir a que tengamos una sociedad más segura, justa, productiva y democrática, y como resultado su imagen será positiva y ganará el respeto, el aprecio e incluso la admiración de los ciudadanos. Pero si, por el contrario, actúa mal o no actúa, caerá en el deshonor y en el oprobio y contribuirá a generar una sociedad insegura, injusta, improductiva y desordenada de la cual terminará siendo víctima también él y su familia.
Como actor social, el policía desempeña su papel de acuerdo con la imagen que tiene de sí mismo y como hemos visto, esta imagen no debiera está determinada por lo que la sociedad piensa de la policía sino por lo que éste sabe que está llamado a ser y quiere ser: un funcionario del Estado revestido de autoridad y de fuerza para salvaguardar los bienes y los derechos de todos los seres humanos; una persona que es valiente ante el peligro y es dueño de su temperamento; que tiene buen juicio y conocimiento de las normas y procedimientos policiales, y que tiene además fortaleza moral para enfrentar las amenazas y las tentaciones de corrupción y de todo aquello que no es digno de sí ni de su misión.
Finalmente, hay que notar que otro factor que influye en la imagen que los ciudadanos tienen de la policía son los medios de comunicación, que tienden a destacar las fallas de la policía y en ocasiones no dan la misma importancia a sus logros.
2.1. Lo que los ciudadanos esperan de la policía.
Como se ha estado mencionando, la imagen que los ciudadanos tienen de la policía y viceversa tiene su origen principal en la interacción cotidiana entre ambos. Así lo confirma el código europeo de ética policial que señala: “la confianza de la población en la policía se encuentra estrechamente ligada a la actitud y comportamiento de esta última con respecto a esa población y, en particular, al respeto de la dignidad humana y las libertades y derechos fundamentales de la persona.
De acuerdo con Ulises Urusquieta:
Los tipos de interacción frecuentes entre policías y ciudadanos son los siguientes:
a) …Detenerlos por delitos, infraccionarlos cuando viajan en automóvil, y en el mejor de los casos para brindarles ayuda o apoyo ante una situación violenta o delictiva.
b) Los ciudadanos generalmente establecen relación con los policías para pedirles informes sobre alguna calle o dirección, solicitarles ayuda o denunciar un posible delito.
Por otro lado, los investigadores Garza Falla y Tello Peón, que trabajaron en el Modelo de Comunidad Segura señalan:
En lo que se refiere a los delitos, en muchas colonias de las grandes ciudades el delito más frecuente es el robo a transeúntes, seguido del robo a vehículos y autopartes y por último el robo a casa habitación. Preocupa a los ciudadanos también el problema de la seguridad por el tráfico de drogas en las escuelas.
Con relación a la prevención de delitos, lo que los ciudadanos quisieran es una mayor presencia de los policías, que haya un policía siempre que pasa algo malo. Les gustaría también que los policías respetaran la ley, que tuvieran mayor formación, que los niños y los policías fueran amigos y que los que deseen ser policías quieran a la gente.
Lo que los policías quisieran de los ciudadanos es que respeten la ley, que tengan conciencia no sólo de sus derechos, sino también de sus obligaciones, que en caso de ser víctimas de algún delito tengan más disposición a colaborar con la policía para realizar las diligencias que se requieren ante el ministerio público, y les gustaría también que los ciudadanos no fomentaran la corrupción, ya que, de lo contrario, será muy difícil erradicar esa plaga.
Al parecer, todos reconocen que entre lo que los policías y los ciudadanos son en realidad y lo que debieran ser, hay una distancia. En encuentros que se han realizado entre policías y ciudadanos se ha observado que hay la voluntad de cambiar esta situación empezando por cosas tan sencillas y difíciles a la vez como:
a) Que policías y ciudadanos se comprometan a saludarse.
b) Que los ciudadanos se comprometan a no dar “mordida” y los policías a no recibirla.
2.2. Cambios en la relación entre policías y ciudadanos.
La relación entre policías y ciudadanos puede cambiar, el policía puede ser un líder que hace una diferencia positiva en la sociedad. La relación y la imagen que policías y ciudadanos tienen los unos de los otros puede cambiar para beneficio de ambos.
Lectura: Un agente más cercano
“En Bogotá, Colombia, un nuevo concepto de seguridad permite que policías y vecinos trabajen juntos para prevenir el crimen y la violencia”.
Cuando la camioneta de la policía se adentra en el barrio de La Libertad, dentro de la alcaldía menor bogotana de Bosa, hace rato que desaparecieron calles pavimentadas, semáforos, casas pintadas, comercios o cualquier signo que denote algo más que una subsistencia rozando los mínimos. Dentro de los estratos de 1 a 6 que Bogotá aplica a sus localidades para clasificarlas según su nivel económico y social, Bosa, de 410,000 habitantes, está entre 1 y 2. El nivel cero es pobreza absoluta.
El capitán Elver Oviedo, coordinador de la zona sur de la Policía Nacional de Bogotá, asegura que una visita a La Libertad es la mejor manera de mostrarle a una periodista la difícil y dedicada labor de un policía comunitario. Saliendo de la camioneta, Oviedo se acerca a dos jóvenes policías comunitarios que han dejado aparcadas sus bicicletas contra el muro de un modesto taller de carpintería y charlan animadamente con unos vecinos.
“A ver Bolaños”, pregunta Oviedo, “cuente lo que hace y por qué está usted aquí”. El agente Mauricio Bolaños explica que los cuatro años que lleva en este barrio no han sido fáciles, pero los resultados se empiezan hoy a sentir. Pero antes de que el policía pueda entrar en detalles, Jorge Duque, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio, lo interrumpe.
“Mire”, dice Duque, “en esta parte del barrio le estaba vetada la entrada a la policía. Tres familias controlaban el negocio del narcotráfico y el crimen, y han estado empleando a niños y jóvenes en robos y venta de drogas bajo amenaza de represalias y pagándoles con droga. Bolaños se propuso sacar a los chicos de esa espiral y hoy su conducta se ha modificado”.
Bolaños admite con modestia que hoy una gran parte del barrio confía en él, le cuenta lo que ocurre y le advierte de los peligros. También dice que entre el grupo de chicos que le rodea en la esquina están algunos que se han convencido de que quizás valga la pena probar otra forma de vida, aunque el convencimiento sea todavía frágil.
Romper la tradición. El policía comunitario -definido como el agente dedicado a patrullar diariamente un barrio y establecer una relación estrecha con sus residentes- es todavía un concepto incipiente en América Latina. La mayor parte de los países de la región tienen sistemas de policía nacional dependientes de la burocracia central. Una consecuencia de esta situación es que la policía no responde al control de gobiernos locales o municipales y, por lo tanto, carece de incentivos para desarrollar buenas relaciones con los residentes.
Un agente más cercano
3. Marco jurídico y operacional
3.3. Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos
Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos-Reforma.28.05.2009
3.3.1. Disposiciones generales
3.3.2. Principios que rigen la función pública, sujetos de responsabilidad administrativa y obligaciones en el servicio público.
3.3.3. Quejas o denuncias, sanciones administrativas y procedimientos para aplicarlas.
3.3.4. Registro patrimonial de los servidores públicos.
3.3.5. Acciones preventivas para garantizar el adecuado ejercicio del servicio público.
4. Ética policial
4.1. Profesión y vocación.
De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua la profesión es el empleo, facultad u oficio que alguien ejerce y por el que percibe una retribución. De esta manera se habla de la profesión médica, de la profesión legal , claro está, de la profesión policial.
Generalmente hay que dedicar mucho tiempo a la práctica, el estudio y la reflexión para dominar todo lo que requiere el buen ejercicio de una profesión. Un concepto estrechamente ligado al de profesión es el de vocación y aunque generalmente lo hemos limitado al llamado a la vida religiosa, es aplicable a la inclinación a cualquier profesión.
Vocación significa llamamiento y de acuerdo al Diccionario consiste en la inclinación a cualquier estado, profesión o carrera. Por eso, cuando hay inclinación al trabajo policial, hablamos de la vocación para ser policía. Un indicio de que se tiene vocación para ser policía es que se disfruta del trabajo policial, se realiza con gusto y con ilusión, y además se experimenta gran satisfacción en las ocasiones en las que logra servir a los ciudadanos protegiendo su vida, su integridad, sus bienes y el disfrute de sus derechos.
De acuerdo con Servera: la experiencia y la práctica prueban que, en muchas ocasiones la afición por una profesión determinada viene después de probarla. La mejor piedra de toque para dilucidar si uno ha elegido su profesión vocacionalmente, es decir, de acuerdo con las raíces más auténticas de su identidad, es la ilusión. ¿Qué empresa o quehacer llena nuestra vida y nos hace sentir que, por un momento, somos nosotros mismos?
La vocación de un policía
“La Subcomisaria de la policía de Mendoza (Argentina) Nidia Evangelina Ríos dice en la entrevista con un periodista:
Periodista: Nidia, la subcomisaria, es una mujer inteligente y directa; a su cargo, están 45 policías, de los cuales -como dato muy interesante- 42 salen a patrullar calles y se encuentran en excelentes condiciones físicas. La entrevistada no sólo hizo el nivel terciario de la Escuela de Cadetes de Policía, sino que también se recibió de profesora de Educación Física.
Sin duda, el ingreso creciente de mujeres en la institución la ha humanizado y aportado limpieza. De hecho, son escasísimos los hechos delictivos en los que han tenido algún protagonismo las mujeres policías. Vamos a entrevistarla:
– Periodista: No me vas a decir que existe la vocación de ser policía…
– Nidia: En mi caso, sí. Existe totalmente. Yo siempre quise ser policía, desde que era niña. El uniforme me cautivó. Me sedujo la marcialidad con que se usa, lo impecable que se ve… Sin duda existe la vocación en mí. Después de veinte años y con lo ingrato que es este trabajo a veces, debe ser por vacación que estoy tan entregada a esto y nunca me he planteado dejarlo.
– Periodista: Y veías series de televisión de policías cuando eras chica…
– Nidia: Claro, recuerdo que me encantaba la serie “Los Profesionales”. No me la perdía nunca. También veía la serie de Hunter y la detective Dee Dee McCall.
– Periodista: Te pregunto sobre la vocación porque si me dieran a elegir, elegiría ochenta profesiones antes que la de policía. Y también porque es innegable que muchos chicos que no consiguen salida laboral terminan en la fuerza para conseguir un sueldo y cierta seguridad social.
– Nidia: Sí, es verdad que eso ocurre, pero no hay que generalizar. Muchos estamos acá por vocación, es una tarea que te alcanza para vivir y en algunos casos para vivir bien. Pero nadie se hace rico con lo que se gana en la Policía.
– Periodista: Te lo digo con franqueza porque yo soy de las personas que desconfía de los policías. ¿Cómo trabaja la Policía para tener una imagen y una conducta más amigable con la sociedad?
– Nidia: Yo creo que el rechazo social existe en mucha gente. Hace unos años atrás, yo recuerdo que si estabas con el uniforme a algún lugar, todo el mundo te miraba mal. Yo creo que, al menos tenuemente, esto ha cambiado y espero que cambie mucho más. Yo también creo que hay mucho bombardeo de parte de ustedes…
– Periodista: ¿Hablas de los medios de comunicación?
– Nidia: Veo que exageran mucho los hechos negativos en algunos policías involucrados. Hacen ver demasiado lo malo y muy poco lo bueno que tenemos”.
4.3. Ética y profesión.
El buen ejercicio de una profesión no solo requiere practicarla de una manera eficaz sino también practicarla de una manera ética, es decir, respetando a las personas y actuando de acuerdo con los valores que son propios de la misión que tiene esa profesión. En efecto, los miembros de una profesión no sólo desarrollan la competencia que requieren para ejercer eficientemente su ocupación, sino que además asumen ciertas reglas de conducta honorable propias de la profesión.
“Hacer profesión de´ es declarar en voz alta lo que se es, lo que se cree, lo que se quiere ser, pidiéndole al otro que crea en esta declaración bajo palabra”.
Por lo tanto, la profesión de policía no significa solo dedicarse a esa ocupación y vivir de ella, sino que significa también profesar y comprometerse con los grandes valores éticos que están en la base de esa profesión. El estudio de los deberes profesionales o de la manera en que debe comportarse el miembro de una profesión se llama Ética profesional o Deontología.
Códigos de ética: Conjunto de principios o normas de comportamiento que deben ser asumidos por los miembros de una profesión para lograr adecuadamente los fines que persigue el ejercicio de esa profesión.
Hay ciertos elementos que son comunes a toda profesión, entre ellos:
a) Preparación adecuada para el desempeño del oficio (se requiere capacitación y estudio).
b) Ejercicio competente y honesto de la profesión. No usar mal el poder que se tiene.
c) Realización de las tareas profesionales en favor del bien común. La profesión debe entenderse como un servicio a la comunidad.
4.4. Códigos de ética policial.
En México hay diversas entidades federativas que cuentan con algún código de Ética Policial, por ejemplo el Estado de Tamaulipas y la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (Fiscalía), que se encuentra en el Artículo 85 de su Ley Orgánica.
Existen también normas de carácter internacional, de las cuales tomaremos como ejemplo a las Naciones Unidas, que establecen el Código de conducta de las Naciones Unidas para los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley.
CÓDIGO DE CONDUCTA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LOS FUNCIONARIOS ENCARGADOS DE HACER CUMPLIR LA LEY.
Art. 1. Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley cumplirán en todo momento los deberes que les impone la ley, sirviendo a su comunidad y protegiendo a todas las personas contra actos ilegales, en consonancia con el alto grado de responsabilidad exigido por su profesión.
Art. 2. En el desempeño de sus tareas, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley respetarán y protegerán la dignidad humana y mantendrán y defenderán los derechos humanos de todas las personas.
Art. 3. Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley podrán usar la fuerza sólo cuando sea estrictamente necesario y en la medida que lo requiera el desempeño de sus tareas.
Art. 4. Las cuestiones de carácter confidencial de que tengan conocimiento los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley se mantendrán en secreto, a menos que el cumplimiento del deber o las necesidades de la justicia exijan estrictamente lo contrario.
Art. 5. Ningún funcionario encargado de hacer cumplir la ley podrá, infligir, instigar o tolerar ningún acto de tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, ni invocar la orden de un superior o circunstancias especiales, como estado de guerra o amenaza de guerra, amenaza a la seguridad nacional, inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública, como justificación de la tortura u otros tratos o penal crueles, inhumanos o degradantes.
Art. 6. Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley asegurarán la plena protección de la salud de las personas bajo su custodia y, en particular, tomarán medidas inmediatas para proporcionar atención médica cuando se precise.
Art. 7. Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley no cometerán ningún acto de corrupción. También se opondrán rigurosamente a todos los actos de esa índole y los combatirán.
Art. 8. Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley respetarán la ley y el presente Código. También harán cuanto esté a su alcance por impedir toda violación de ellos y por oponerse rigurosamente a tal violación.
Aún cuando no existe un código policial a nivel nacional, podemos observar que los deberes que se establecen en los
Artículos 40 y 41 de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, pueden servir de base para el texto que se propone a continuación: Un código ético para la policía mexicana.
1. Cumpliré en todo momento los deberes que me impone la ley, sirviendo a mi comunidad y protegiendo a todas las personas contra actos ilegales, en consonancia con el alto grado de responsabilidad exigido por mi profesión.
2. Me conduciré siempre con dedicación y disciplina, así como con apego al orden jurídico y respeto a las garantías individuales y derechos humanos reconocidos en la Constitución.
3. Preservaré la secrecía de los asuntos que conozca por razón del desempeño de mi función, en términos de las disposiciones aplicables.
4. Prestaré auxilio a las personas amenazadas por algún peligro o que hayan sido victimas u ofendidos de algún delito, y brindaré protección a sus bienes y derechos. Mi actuación será congruente, oportuna y proporcional al hecho.
5. Cuando tenga necesidad de usar la fuerza lo haré de manera racional, congruente, oportuna y con respeto a los derechos humanos.
6. Cumpliré mis funciones con absoluta imparcialidad y sin discriminación alguna.
7. Me abstendré en todo momento de infringir o tolerar actos de tortura, aún cuando se trate de una orden superior o se argumenten circunstancias especiales, tales como amenaza a la Seguridad Pública, urgencia de las investigaciones o cualquier otra; si me entero de ello, lo denunciare inmediatamente ante la autoridad competente.
8. Observaré un trato respetuoso con todas las personas, absteniéndome de todo acto arbitrario y de limitar indebidamente las acciones o manifestaciones que en ejercicio de sus derechos constitucionales y con carácter pacífico realice la población.
9. Desempeñaré mi misión sin solicitar ni aceptar compensaciones, pagos o gratificaciones distintas a las previstas legalmente. Me opondré a cualquier acto de corrupción y, en caso de tener conocimiento de alguno, lo denunciaré.
10. No ordenaré ni realizaré la detención de persona alguna sin cumplir con los requisitos previstos en los ordenamientos constitucionales y legales aplicables.
11. Velaré por la vida e integridad física de las personas detenidas.
12. Informaré al superior jerárquico, de manera inmediata, las omisiones, actos indebidos o constitutivos de delito, de mas subordinados o iguales en categoría jerárquica.
Es importante mencionar que el Artículo 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala que:
“La actuación de las instituciones de seguridad pública se regirá por los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos reconocidos en esta Constitución”.
Principio de legalidad: Significa que en su conducta, las instituciones se apegarán a lo que señala la ley.
Principio de objetividad: Significa que deberá buscar y preservar la verdad histórica del delito, sin callar, ocultar o alterar los hechos.
4.5. Toma de decisiones basadas en la ética.
Hemos visto que un Código de Ética Policial constituye una forma de tener presentes los grandes principios y valores en los que se ha de inspirar la actuación de la policía en el cumplimiento de su misión. Hemos visto también que las normas del Código sirven de orientación para decidir qué actuaciones son correctas y cuáles son incorrectas desde el punto de vista ético. Esta orientación, junto con lo que establecen las leyes correspondientes, son la guía a la que el policía debe ajustar su conducta.
No obstante, los policías a veces se enfrentan con situaciones muy complejas, en las que deben tomar una decisión de actuar de una manera o de otra, sin tener mucho tiempo para pensar cuál sería la mejor. Por supuesto, su decisión debe estar basada en lo que establecen los códigos éticos y las leyes, pero a veces no es fácil saber cuál es la decisión correcta, pues todas presentan algunos inconvenientes.
Algunas preguntas que pueden ayudar a tomar decisiones correctas desde el punto de vista ético son:
– ¿Esta conducta está de acuerdo con lo que señala la ley? ¿Porqué?
– ¿Esta conducta está de acuerdo con el Código de Ética Policial? ¿Porqué?
– ¿Cuáles son los resultados o consecuencias de esta acción o decisión y a quienes afecta?
– ¿Generan más mal que bien?
5. Buenas practicas policiales
5.1. Elementos de una buena práctica policial.
Una buena práctica profesional es una forma de hacer las cosas que es consistente con los principios y valores de una profesión y que sirve como ejemplo o guía a los que la ejercen. Así, por ejemplo, para un médico es una buena práctica profesional comunicarse eficazmente con sus pacientes, lo cual implica saber escucharlos y responder en un lenguaje comprensible a sus preguntas.
Una buena práctica policial es aquella que:
Está de acuerdo con los principios éticos y jurídicos que rigen la actuación policial.
Es eficaz, pues logra su objetivo de conservar el orden público, prevenir el delito, etc.
Es segura porque reduce en lo posible el riesgo para todos los participantes (policías y ciudadanos que se encuentran en el lugar de la acción).
Una práctica policial no es buena si le falta alguna de los anteriores elementos. De la definición se desprende que, para que un policía domine su profesión, no basta las virtudes morales que se han descrito con anterioridad, sino que es necesario además que posea los conocimientos específicos y las habilidades necesarias para realizar de manera eficiente su trabajo.
Así, por ejemplo, el policía debe dominar las técnicas operativas requeridas para la defensa personal, el uso razonable de la fuerza, el esposamiento, los distintos tipos de vigilancia, el trato con presuntos responsables, etc.
Esto significa que además de los valores éticos, dos valores importantes a considerar en el trabajo policial son la eficacia y la reducción del riesgo.
Las habilidades, como las virtudes, se desarrollan ejercitándolas, practicándolas. De esta manera, el policía se va desarrollando en su profesión a medida que adquiere los conocimientos pertinentes y desarrolla las virtudes y las habilidades que le son propias. Por ello es mu importante para el policía el deseo de aprender.
Las buenas prácticas no se limitan al trabajo individual del policía o a sus aspectos tácticos y operativos, sino que pueden darse también a nivel estratégico. Tal es el caso cuando se concibe de una manera diferente a la tradicional relación entre la policía y los ciudadanos para el mejor logro de los valores de la misión policial.
5.2. Buenas prácticas en la relación de la policía con los ciudadanos.
Hemos visto que una misión básica de la policía es la prevención de los delitos. Generalmente se ha considerado que el papel de la policía era el de prevenir los delitos y atrapar a los delincuentes mientras que el del público era el de denunciar los delitos y proporcionar a la policía la información de la que dispusiera para que ésta pudiera prevenir los delitos y atrapar a los delincuentes.
Actualmente, en todo el mundo se está desarrollando un enfoque diferente de la prevención del delito al que podemos llamar prevención social del delito, que consiste en promover una mayor participación de la ciudadanía en la prevención del delito. Sir Robert Peel, el fundador de la policía profesional londinense, consideraba que la cooperación entre policías y ciudadanos es indispensable para la acción eficaz de la policía y así lo estableció en los siguientes tres principios:
– Cuando se asegura la cooperación de los ciudadanos disminuye proporcionalmente la necesidad del uso de la fuerza.
– La habilidad de la policía para efectuar sus deberes depende de la aprobación de las acciones policiales por parte de la sociedad.
– La policía en todo momento debe mantener una relación con los ciudadanos que haga realidad la tradición histórica que señala que la policía es la gente y la gente es la policía. El cuerpo policial está compuesto por ciudadanos a los que se les paga para dar una atención de tiempo completo a ciertos deberes que interesan a todos los ciudadanos para el bien y la existencia de la comunidad.
De acuerdo con este concepto, se le ha tratado de dar a la ciudadanía una mayor participación en la labor de la policía por medios tales como la formulación de políticas públicas, la supervisión del trabajo policial, las quejas y la denuncia de los delincuentes. Algo relativamente novedoso en esta línea es la llamada policía comunitaria, que se basa en los siguientes principios:
a) La asociación entre policías y comunidad para la prevención del delito.
b) Un concepto proactivo de la función policial, orientado a la solución de problemas.
La asociación entre policías y comunidad para la prevención del delito requiere que la policía se acerque a la comunidad, la entienda y logre su confianza y participación. El enfoque proactivo de solución de problemas significa que la policía no espera que surjan incidentes aislados para responder a cada uno de ellos cuando se presente, sino que desarrolla una estrategia orientada a resolver los problemas persistentes de la comunidad buscando sus causas subyacentes.
De acuerdo con los Carabineros de Chile las buenas practicas policiales son:
– Innovadoras de alguna manera con respecto de las establecidas en la labor tradicional.
– Resolutorias, implementando acciones pertinentes y efectivas en función de las causas y los factores involucrados.
– Dirigidas principalmente a la prevención del delito, en tanto buscan disminuir los factores que posibilitan la ocurrencia de los actos delictivos y promover factores protectores en la población.
– Integradoras, dado que propician el trabajo conjunto con la comunidad y las redes sociales, promoviendo el trabajo colaborativo para enfrentar de manera conjunta los problemas de inseguridad que afectan a la población.
– Eficientes, por cuanto optimizan el uso de recursos que se utilizan en su implementación.
5.3. Buenas prácticas en la relación de la policía con la comunidad.
– Observamos que la buena práctica policial tiene las siguientes partes: contexto, descripción de la problemática inicial, objetivos, metodología, principales resultados y conclusiones. Pensando en el lugar en el que vivimos, ¿podemos imaginar alguna buena práctica de cooperación de los ciudadanos con la policía? Elabore una práctica que incluya una descripción del contexto, una definición del problema y los objetivos a lograr.
– Explique el porqué de las siguientes habilidades, una o dos podrían ser más necesarias para un policía en la labor comunitaria: trabajo en equipo, comunicación efectiva, creatividad, deseo de aprender, solución de problemas, tenacidad, manejo del estrés.
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (2016)
Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública (2016)
Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos (2015)
Gómez del Campo, B. (2010). En búsqueda de un perfil policial mexicano. Porrúa, México.
Mendoza, J. M. (2009). Código de Valores y Virtudes Militares. (Proyecto). México.
Patiño, H. (2010). Persona y humanismo. Algunas reflexiones para la educación del siglo XXI. Universidad Iberoamericana, México.
Ramírez, E. (2009). La ética en la formación de la policía. Porrúa, México.
Universidad Iberoamericana. (2011). Valores éticos y jurídicos. Curso de Formación Inicial.Policía Estatal Acreditable.
Secretariado ejecutivo del sistema nacional de seguridad pública. Valores éticos y jurídicos. Primera edición 2011.
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