Source: http://blog.hernandez-vilches.com/de-los-espanoles-y-extranjeros/
Timestamp: 2017-12-16 05:22:27
Document Index: 34636525

Matched Legal Cases: ['Artículo 17', 'Artículo 17', 'Artículo 9', 'Artículo 112', 'Artículo 17', 'Artículo 18', 'Artículo 19', 'Artículo 20', 'Artículo 20', 'Artículo 21', 'Artículo 22', 'Artículo 20', 'Artículo 21', 'Artículo 23', 'Artículo 22', 'Artículo 23', 'Artículo 24', 'Artículo 25', 'Artículo 26', 'Artículo 27', 'Artículo 28']

De los españoles y extranjeros - Abogados Madrid Vilches Abogados
_2015-08-10
En nuestro discurrir por el Código Civil nos paramos hoy en el Libro Primero, “De las personas”, en su Título Primero que refiere “De los españoles y extranjeros”, este Título Primero se encarga de definir jurídicamente quién tiene la nacionalidad española, cómo y quién la puede adquirir, al tiempo de qué y cómo se puede perder esa nacionalidad en algunas ocasiones, la nacionalidad no es una cuestión baladí pues de ella dependen derechos y obligaciones como ciudadanos españoles.
Este Título Primero De los españoles y extranjeros, empieza con el Artículo 17 del Código Civil, en el define a los españoles de origen, como los nacidos de padre o madre españoles, los nacidos en España de padres extranjeros si se da la situación de que al menos uno de sus padres hubiese nacido igualmente en España, se exceptúan los hijos de diplomáticos o funcionarios consulares acreditados en España. Los que nacen en España aún siendo sus padres extranjeros, si ambos padres carecen de nacionalidad o “si la legislación de ninguno de ellos atribuye al hijo una nacionalidad”, los que naces en España y no se puede determinar su filiación, “se presumen nacidos en territorio español los menores de edad cuyo primer lugar conocido de estancia sea territorio español”. Este Artículo 17, nos refiere al Artículo 9 punto 6, que habla de la tutela y demás instituciones de protección de menores e incapaces, abandonados en territorio español, y al Artículo 112, que habla de la determinación y prueba de la filiación.
El Artículo 17, en su segundo punto, nos indica que: “la filiación o el nacimiento en España, cuya determinación se produzca después de los dieciocho años de edad, no son por sí solos causa de adquisición de la nacionalidad española”, en este caso el interesado podrá optar por derecho a la nacionalidad española de origen, teniendo para ello un plazo de dos años a contar desde el momento de la determinación.
El Artículo 18, nos señala que la “posesión y utilización continuada de la nacionalidad española durante diez años, con buena fe y basada en un título inscrito en el Registro Civil, es causa de consolidación de la nacionalidad”, aunque ese título sea anulado.
Pasamos al Artículo 19, que señala que un extranjero que sea menor de dieciocho años y fuese adoptado por un español, adquiere desde el momento de la adopción la nacionalidad española de origen, si se diese el caso de que la persona adoptada fuese mayor de dieciocho años, podrá optar a la nacionalidad española de origen en el plazo de dos años desde el momento de la adopción.
En el Artículo 20, se indica que personas tienen derecho a optar por la nacionalidad española:
aquellas que estén o hayan estado sujetas a la patria potestad de un español,
las que su padre o madre, hubiese sido de origen español y nacido en España,
y nos refiere a las personas comprendidas en los anteriores Artículos 17 y 19.
En su segundo punto el Artículo 20, indica de que formas se hará la declaración de opción:
Por el propio interesado, asistido por su representante legal, cuando aquél sea mayor de catorce años o cuando, aun estando incapacitado, así lo permita la sentencia de incapacitación. El ejercicio del derecho de opción referido a este caso no estará sujeto a límite de edad alguno.
En el Artículo 21, se refiere cómo se puede adquirir la nacionalidad española por lo que se denomina “carta de naturaleza”, que es la concesión discrecional a un extranjero de la nacionalidad de un país sin necesidad de requisitos determinados, puede ser otorgada por un Real Decreto si el interesado posee circunstancias excepcionales, por residencia en España en cumplimiento de las condiciones del Artículo 22, otorgada por el Ministro de Justicia, que podrá denegarlo por motivos de orden público o interés nacional, siempre razonadamente. En el punto tres, se indica que podrá formular la solicitud:
El interesado emancipado o mayor de dieciocho años,
el mayor de catorce años asistido por su representante legal,
el representante legal del menor de catorce años,
y el representante legal del incapacitado o el incapacitado, por sí solo o debidamente asistido, según resulte de la sentencia de incapacitación.
En los dos últimos casos, el representante legal podrá formular la solicitud cumpliendo los requisitos referidos en el Artículo 20. En el punto cuatro del Artículo 21, nos señala la caducidad de las cartas de naturaleza, que será de ciento ochenta días siguientes a la notificación, si el interesado no se ha presentado ante el funcionario competente con el fin de cumplir los requisitos que se le imponen en el Artículo 23.
El Artículo 22, nos indica las condiciones para la concesión de nacionalidad por residencia, que requiere que ésta haya durado diez años, de cinco años si se ha obtenido la condición de refugiado, y de dos años si la nacionalidad de origen es de países iberoamericanos, de Andorra, de Filipinas, de Guinea Ecuatorial, Portugal o sefardíes. Ese plazo se puede acortar a un año para los que cumplan los siguientes requisitos:
nacidos en territorio español,
el que no haya ejercido oportunamente la facultad de optar,
el que haya estado sujeto legalmente a la tutela, guarda o acogimiento de un ciudadano o institución españoles durante dos años consecutivos, incluso si continuare en esta situación en el momento de la solicitud,
el que al tiempo de la solicitud llevare un año casado con español o española y no estuviere separado legalmente o de hecho,
el viudo o viuda de española o español, si a la muerte del cónyuge no existiera separación legal o de hecho,
En cualquiera de los casos, la residencia debe ser legal, con continuidad y anterior a la petición de nacionalidad, para todos los efectos se entiende con residencia legal en España, el cónyuge que ” conviva con funcionario diplomático o consular español acreditado en el extranjero”. El interesado en conseguir la nacionalidad española debe justificar, en el expediente regulado por la legislación del Registro Civil, su buena conducta cívica y un suficiente grado de integración en la sociedad española. Y en el último punto de este artículo se dice: “la concesión o denegación de la nacionalidad por residencia deja a salvo la vía judicial contencioso-administrativa”.
El Artículo 23, habla de los que son requisitos comunes para la validez de adquisición de la nacionalidad española ya sea por opción, o por carta de naturaleza o por residencia, y esos tres requisitos son los que siguen:
En el Artículo 24, se recogen las causas por las que se puede perder la nacionalidad española, “los emancipados que, residiendo habitualmente en el extranjero, adquieran voluntariamente otra nacionalidad o utilicen exclusivamente la nacionalidad extranjera que tuvieran atribuida antes de la emancipación. La pérdida se producirá una vez que transcurran tres años, a contar, respectivamente, desde la adquisición de la nacionalidad extranjera o desde la emancipación. No obstante, los interesados podrán evitar la pérdida si dentro del plazo indicado declaran su voluntad de conservar la nacionalidad española al encargado del Registro Civil”. Con la salvedad de los que adquieran la nacionalidad de “países iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal”, que no es suficiente para perder la nacionalidad española de origen.
Se puede perder la nacionalidad española, si siendo español emancipado se renuncie expresamente a ella, si tuviesen otra nacionalidad y al tiempo residieran habitualmente en el extranjero, aquellos que “habiendo nacido y residiendo en el extranjero ostenten la nacionalidad española por ser hijos de padre o madre españoles, también nacidos en el extranjero, cuando las leyes del país donde residan les atribuyan la nacionalidad del mismo, perderán, en todo caso, la nacionalidad española si no declaran su voluntad de conservarla ante el encargado del Registro Civil en el plazo de tres años, a contar desde su mayoría de edad o emancipación”. En todo caso si España se hallase en guerra no se perdería en ningún caso la nacionalidad española.
El Artículo 25, señala como los españoles que no lo sean de origen pueden llegar a perder la nacionalidad española, por los siguientes dos motivos:
También será causa para perder la nacionalidad española, si hubiese una “sentencia firme que declare que el interesado ha incurrido en falsedad, ocultación o fraude en la adquisición de la nacionalidad española produce la nulidad de tal adquisición, si bien no se derivarán de ella efectos perjudiciales para terceros de buena fe. La acción de nulidad deberá ejercitarse por el Ministerio Fiscal de oficio o en virtud de denuncia, dentro del plazo de quince años”.
El Artículo 26, por contra indica como aquellos que habiendo perdido la nacionalidad española pueden volver a recuperarla al cumplir una serie de requisitos que relacionamos a continuación:
En todo caso se indica que no se podrá recuperar o adquirir, según el caso, la nacionalidad española “sin previa habilitación concedida discrecionalmente por el Gobierno, los que se encuentren incursos en cualquiera de los supuestos previstos en el artículo anterior”.
En el Artículo 27, se dice que los extranjeros gozan en España de los mismos derechos civiles que los españoles, exceptuando aquello que dispongan las leyes especiales y los Tratados.
En cuanto a las corporaciones, fundaciones y asociaciones, el Artículo 28, indica que las “reconocidas por la ley y domiciliadas en España, gozarán de la nacionalidad española, siempre que tengan el concepto de personas jurídicas con arreglo a las disposiciones del presente Código”. Y al tiempo las “asociaciones domiciliadas en el extranjero tendrán en España la consideración y los derechos que determinen los tratados o leyes especiales”.