Source: http://regnummariae-istitutosecolare.eu/index.php/es/documentos-y-fuentes/regla-de-vida.html
Timestamp: 2020-02-21 05:03:45
Document Index: 77694047

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del “Regnum Mariae”
Acta de agregación del “Regnum Mariae”
a la Orden de los Siervos de María
PRIOR GENERALIS ORDINIS SERVORUM MARIAE
Prot. 959/76 Roma 23 noviembre 1976
A la hermana Mayor y
y a todas las hermanas del
El Consejo General, por mí presidido el 10 de noviembre de 1976, habiendo revisado su petición enviada el 7 de agosto de 1976, y aplicando lo que dicen las Constituciones O.S.M., art. 268, agrega a la Orden de los Siervos de María su Instituto, reconociendo como miembro de la propia familia al “Regnum Mariae” y, por tanto, lo hace participe de las indulgencias y privilegios de la misma Orden de los Siervos de María.
En el proceso de acogida de su petición de agregación, el Consejo general ha reconocido que su Instituto, desde el momento en que empezó a constituirse en 1959, ha buscado con celo, vivir la espiritualidad de los Siervos de María, ha seguido con un espíritu de cooperación viva, la guía del colaborador directo, padre Andrea M. Cecchin O. S. M., y ha ido
progresivamente perfeccionando e integrando los elementos esenciales de comunión de vida y de afinidad de compromiso apostólico con la Orden de los Siervos de María.
Aún siendo de orden meramente espiritual, los efectos de la agregación consentirán a su instituto consolidar los lazos con la Orden. Las condiciones que al respecto – como lo han reconocido y expresado los propios provinciales de las Provincias Italianas de los Siervos, en los distritos, donde están presentes – son sobremanera prometedoras.
Por lo que a mi se refiere considero la agregación como el primer paso, y al mismo tiempo, la coronación de todo cuanto en estos últimos años he intentado hacer, siguiendo directamente el desarrollo de su instituto. La confianza con la cual siempre he mirado su empeño y su trabajo, recibe con la agregación, el merecido reconocimiento. Por su naturaleza perpetua, la agregación recibida, debe ser para ustedes un motivo de renovada esperanza. Su específica vocación, no solamente encuentra una colocación en el ámbito de la familia religiosa de los Siervos de María, sino que confirma las connotaciones y requisitos, que pueden y podrán, cada vez más, justificar su presencia y su misión en la Iglesia.
El Consejo general, que ha sido unánime al aceptar su petición de agregación, se une a mis mejores deseos por el incremento y el desarrollo integral del “Regnum Mariae” que desde hoy forma un nuevo brazo en nuestra familia de Siervos.
Decreto de erección del Instituto Secular
Con carta del 8 de febrero de 1983, prot. n. IS 2276/81, el Exmo. Card. Pironio, Prefecto de la Sagrada Congregación para los Religiosos y los Institutos Seculares, respondiendo a mi petición del 6 de agosto de 1981, comunica que, después de un profundo examen, la Sagrada Congregación concedió en nihil obstat a la erección en Instituto Secular de la “pía unión” “Regnum Mariae” en la arquidiócesis de Ancona, conforme a la constitución apostólica Próvida Mater.
Valiéndome del susodicho “nulla osta” de la Sagrada Congregación, adhiriéndose con animo gozoso al vivo deseo repetidamente expresado por las hermanas de la “pía unión” “Regnum Mariae”, de la que he podido experimentar el asiduo empeño de una formación espiritual generosamente puesta al servicio de Cristo Jesús y de su Iglesia, y en filial consonancia interior con María Virgen, humilde sierva del Señor y madre nuestra amadísima; con mi autoridad ordinaria, por medio del presente decreto, erijo la “pía unión” “Regnum Mariae” en Instituto Secular de derecho diocesano, con el mismo nombre de “Regnum Mariae”.
Declaro obligatorio a la Hermana Mayor del nuevo Instituto, proveer a que las socias renueven, tan pronto sea posible, su consagración, contabilizando a todos los efectos canónicos (Cfr. Instrucción Cum Sanctissimus, art. 11 a) la duración del vínculo asociativo precedente.
El nuevo Instituto Secular tendrá sede en el territorio de la arquidiócesis de Ancona, en la que ha sido canónicamente erigido.
Vivamente agradezco al Señor Jesús y a su madre Santísima por haberme concedido la alegría de la erección de este nuevo Instituto Secular, consagrado a la benévola expansión del Reino de María, en nuestra Iglesia local y por doquier las socias están y estarán comprometidas a trabajar, hago voto de que la pequeña planta “crescat et floreat”, para gloria de Dios, honor de María y consolidación de la Iglesia.
Ancona, Curia Arzobispal, a 29 de junio de 1983, solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo
El Regnum Mariae es un Instituto Secular constituido por personas llamadas a vivir la consagración a Dios en el mundo, en actitud de servicio. Surgió en el seno de la Orden de los Siervos de Santa María y desea mantenerse unido a ella en fraternal comunión.
Como los Siervos se han dedicado desde sus orígenes a la madre del Señor, para servir mejor a Dios y a los hombres, también los miembros del Regnum Mariae se dedican a Ella y la consideran ejemplo perfecto de vida evangélico-apostólica. Desean, además, prolongar en la historia de la salvación la presencia activa y silenciosa de la madre de Jesús, “ la cual, mientras vivió en este mundo una vida iguala los demás, llena de preocupaciones familiares y de trabajo, estaba constantemente unida a su Hijo y cooperó de modo singularísimo a la obra del Salvador” (AA,4).
VIDA DE LAS PERTENECIENTES
al “Regnum Mariae”
I.EL “REGNUM MARIAE”
El Instituto Secular “Regnum Mariae” es una Familia reunida en el nombre de Jesús.
En ella nos comprometemos a testimoniar el Evangelio y a estar al servicio de la Iglesia y de los hombres, permaneciendo en el mundo e inspirándonos constantemente en María, madre y Sierva del Señor.
Este compromiso, fundamentado en la consagración bautismal y expresado mediante la profesión de los consejos evangélicos, es asumido libremente por cada una, con el fin de llevar a su plenitud el mandamiento de la caridad.
En el seno de la Familia, realidad viva y dinámica, amada con fidelidad en las horas alegres y en la tristes, cada una de nosotras, en el lugar donde se encuentre, está llamada a colaborar activa y responsablemente, mediante el amor, la oración, la reflexión y la actividad, para realizar una fraternidad evangélica.
Recordando las palabras de Cristo: “En esto conocerán todos que sois discípulos míos, si os tenéis amor los unos a los otros” (Jn 13, 35), vivimos unidas en la caridad. La sencillez y la profundidad caracterizan esta relación.
Cada una vive la consagración permaneciendo en su propio ambiente, comprometida en las actividades comunes a todos los hombres.
Nuestro testimonio apostólico consiste en vivir unidas a Cristo todas las realidades humanas y en cumplir en espíritu de servicio el mandato social, con responsabilidad y competencia.
Cada una de nosotras vive con amor el misterio de la Iglesia y se hace expresión y solicitación d la relación siempre renovada que esta tiene con le mundo. Por lo tanto prestamos atención a las palabras de los que el Espíritu ha puesto para regir a la Iglesia (Cf. Hch 20, 28), mantenemos con ellos un vinculo de comunión en la búsqueda del diálogo y de la revisión, y, unidos a ellos, hacemos nuestras y ofrecemos en la liturgia, las preocupaciones y las solicitudes de la comunidad eclesial.
Cada una de nosotras está llamada a crecer en el pleno conocimiento de nuestra participación al único sacerdocio profético y real de Cristo, y a vivir en constante atención a la misión de cuantos en la Iglesia, están llamados a ejercer el sacerdocio ministerial. Colaboramos en esta misión por medio de la oración y de los recursos que la Iglesia nos ofrece en el total respeto de nuestra vocación a la secularidad consagrada.
En el camino personal hacia Cristo, cada una de nosotras imita a María: de su “Fiat” aprende a acoger la palabra de Dios; de su vida unida a la de Jesús, en Nazaret, el sentido de la inserción en la sociedad; de su participación en la misión redentora del Hijo, aprende a comprender, sobrellevar y valorar los sufrimientos humanos. Se dedica activamente para que la Virgen, ejemplo de confianza en el Señor, constituya, para todos los hombres de nuestro tiempo, inseguros y divididos, un signo de esperanza y de unidad.
Se inspira en ella, que es expresión de los más altos valores femeninos, para realizarse plenamente como mujer y para comprometerse en un servicio de amor que llega hasta el sacrificio.
Se dirige siempre a Ella, con devoción y confianza filial. Con Ella hace de su vida un canto de alabanza a Dios por todos los hombres.
II. CASTIDAD CONSAGRADA
Nosotros hemos conocido el amor
que Dios nos tiene, y hemos creído en él.
La castidad consagrada, libremente elegida por el Reino, es un don que Dios continua ofreciendo, en nosotros a su Iglesia.
Por su gracia llegamos a ser, de modo misterioso, signo particular de las realidades futuras y estímulo para todos los hombres a vivir en la espera del Señor que viene.
Acoge, pues, con gratitud y gozo este don, y procura vivirlo en la plenitud de tu persona.
Sé consciente de que este don se vive cotidianamente en forma siempre nueva y personal:
En efecto el Padre nos visita con su Espíritu y hace nuevas todas las cosas y dirige incesantemente nuestro corazón hacia Cristo, haciéndonos partícipes de su misterio de muerte y resurrección. Él es aquel a quien tú amarás sobre todas las cosas.
En este don de amor total, exclusivo y recíproco, tu ser encuentra plenitud y armonía consigo mismo, con los hombres y con toda la creación.
Recuerda que, llevando calladamente en ti a Cristo, podrás contribuir a su nacimiento en el corazón de los hombres, y ser para tus hermanos, lugar en el cual Dios sigue reconciliándolos consigo para hacerlos partícipes de su gloria.
La confianza en Dios, que es fiel y misericordioso, la comunión con Cristo y con la Virgen, la fraternidad entre nosotras y con aquellos que viven con entrega otras vocaciones, la vigilancia a la que nos invita el Evangelio, te fortalecerán y te abrirán al diálogo con todos en la caridad.
El voto de castidad nos obliga a vivir la continencia perfecta en el celibato por el Reino.
III. VIDA DE POBREZA
Nosotras abrazamos libremente la pobreza para ponernos al seguimiento de Cristo.
Como Él, que por amor se hizo pobre abandonándose en todo a la voluntad del Padre, pon tu seguridad en Dios.
Con toda confianza abandónate a la providencia del Padre y permanece sumamente libre en el uso de los bienes. Así podrás acoger en ti a Cristo y comunicarlo a los demás.
Agradece a Dios por todo lo que constantemente recibes de Él y de tus hermanos, alégrate por los dones que los otros poseen y prontamente asume con sencillez las distintas situaciones de la vida. Reconoce y acepta tus propios límites y, confiando en le poder del Señor, que en los humildes realiza grandes cosas, alábalo continuamente.
Siendo consciente que los dones recibidos deben ser compartidos con los hermanos, ponte tú misma a disposición de tus hermanas y de todos.
La pobreza interior te hará atenta y capaz de acoger, de escuchar y de dialogar.
Vive tu trabajo y acepta su dureza compartiendo así la fatiga y la inseguridad de la mayoría de los hombres. Lleva en tu ambiente una vida sobria, optando, en toda ocasión, por la sencillez evangélica.
Los bienes de la Familia pertenecen a todas nosotras y están puestos al servicio nuestro y de los pobres. Empéñate en dar una contribución concreta a la Familia, como signo de comunión y a cualquiera que en tu ambiente se encuentre en necesidad, como signo de misericordia.
El voto de pobreza nos obliga, en cuanto se refiere a bienes temporales:
A una responsabilidad personal en la administración en base a criterios buscados y establecidos en diálogo con la hermana directamente responsable;
A controlar con ella, en los tiempos establecidos el uso que de ellos hemos hecho;
A solicitar las debidas autorizaciones según lo establecido por las “Normas practicas”.
IV . VIDA DE OBEDIENCIA
... ha de saber el mundo
que amo al Padre
y obro según el Padre me ha ordenado.
Jn 14, 31
Con la obediencia ofrecemos al Señor nuestra voluntad.
Siguiendo el ejemplo de Cristo, empéñate en la búsqueda constante y en el cumplimiento fiel del designo amoroso y salvífico que Dios tiene acerca de ti.
Haciendo tuya la voluntad del Padre, realizarás tu unión con Él y caminarás así hacia la plena libertad.
Para conocer la voluntad de Dios, sé disponible a la luz que te llega a través de la reflexión sobre la palabra de Dios, siempre viva en la iglesia, confrontada con las situaciones concretas de la vida cotidiana; de la fidelidad a tu regla de vida y de un dialogo sincero y paciente con todos.
Encarna en ti la obediencia recibiendo con amor, día a día las distintas situaciones que la vida te presenta, y viviendo con responsable colaboración tu inserción en la comunidad familiar, civil y eclesial.
Comprométete a actuar con fe y amor la regla de vida, las decisiones de la asamblea y del consejo central, las indicaciones de las responsables y aquellas surgidas en los encuentros fraternos. De este modo contribuirás valiosamente a construir la unidad querida por Cristo.
Junto con la Familia, vive tu obediencia al Magisterio de la Iglesia, segura de colaborar de esta manera en la edificación del Cuerpo de Cristo.
Contempla e imita a María, sierva fiel del Señor, que con su consciente disponibilidad a la voluntad de Dios ha engendrado a Cristo y, durante toda su existencia, ha colaborado en la obra de amor y redención de su Hijo.
A confrontarnos periódicamente con la responsable, en relación a nuestra fidelidad a la regla de vida;
A examinar con la directa responsable, las opciones personales relativas a la propia profesión o lugar de trabajo, los compromisos apostólicos y sociales y los cambios de residencia;
A tener en cuenta los consejos recibidos;
A obedecer a la hermana mayor, cuando, oída la directa responsable, nos hiciera un llamado de atención con respecto a la fidelidad a nuestra consagración, en la línea de la regla de vida.
V. VIDA DE ORACIÓN
La vida consagrada sólo es posible mediante una profunda y constante comunión con el Señor.
Tú, que has elegido a Dios como sumo bien y que deseas amar al mundo como lo ama Cristo, deberás alimentar la exigencia prioritaria de la oración en toda las circunstancias de tu vida. Por este motivo, bajo impulso del Espíritu busca infatigablemente el rostro del Padre.
Haz todo en el nombre del Señor Jesús. Por la participación en su sacerdocio, tu vida se transforma en plegaria y alabanza al Padre.
A fin de vivir en continua actitud orante, dedica algunos momentos de tu vida y de tu día exclusivamente al encuentro con Dios.
Para actualizar la obra salvífica de Cristo, participa en la oración de toda la Iglesia:
Vive intensamente los distintos tiempos del año litúrgico;
Santifica la mañana y la tarde con la celebración de Laudes y Vísperas;
Coloca al centro de tu jornada la Celebración Eucarística, fuente y cumbre de la oración litúrgica, en la que acoges la Palabra del Señor, y al ofrecerte tú misma al Padre, ofreces a la Iglesia, a la humanidad y toda la realidad;
En el sacramento de la reconciliación experimenta con frecuencia la misericordia de Dios, y proclámala celebrando con el sacerdote la liturgia de la Iglesia que continuamente se convierte y se renueva.
Sé constante en tu empeño de encuentro cotidiano y prolongado con el Señor, quedándote en su presencia con sencillez, disponibilidad y amor. La meditación, a ejemplo de la Virgen, te ayudará a penetrar las Escrituras para percibir en ellas, como en los hombres, en los acontecimientos y en toda la creación, la llamada de Dios y su amor.
Considera la oración de intercesión como un signo esencial de tu comunión con las demás hermanas, con quienes presiden la Iglesia y con todos aquellos que trabajan junto contigo o con los cuales estás relacionada por otros motivos. Por todos ellos orarás con fe, para que “se mantengan perfectos cumplidores de toda la voluntad divina” (Col 4,12).
Manifiesta tu amor por las hermanas, implorando para ellas la misericordia del Señor.
Toma parte en los encuentros de oración promovidos por la Familia y especialmente en los Ejercicios Espirituales. En la oración comunitaria veas el lugar más idóneo para profundizar y fortalecer tu vocación y para crecer en la unidad.
Celebra con atención y amor las fiestas litúrgicas marianas. Cada día dirígete a la Madre del Señor con particulares plegarias.
VI . VIDA FRATERNA
como Tú, Padre, en mí, y yo en Ti.
Llamadas a realizar entre nosotras aquella unidad que Cristo ha pedido al Padre para sus discípulos, y que es fruto de incesante oración, amemos intensamente la Familia, manteniéndonos en constante actitud de lealtad y disponibilidad.
Reconoce que cada hermana es un don de Dios. Todas jutas nos ayudaremos a descubrir y a hacer fructificar los carismas que cada una ha recibido del Señor.
Teniendo presente que seremos juzgadas en el amor, sé solicita en la acogida y en la hospitalidad, y preferiblemente permanece junto a las hermanas probadas por el sufrimiento.
La hermana elegida para cumplir tareas de responsabilidad - recordando que en su mandato debe dar testimonio de Cristo, que “no ha venido a ser servido, sino a servir”
(Mt 20, 28), y acrecentar la vida de los suyos – mantenga constantemente una actitud de amor, de atenta escucha y de ayuda hacia las demás.
El grupo local es el primer lugar en el cual concretizamos el amor fraterno y representa para cada una de nosotras el trámite normal de unión con toda la Familia. En él haz converger tu vida, compromisos, problemas y ansias. Del intercambio con las demás hermanas sacarás luz y energías para una más válida inserción en tu ambiente.
Cada reunión de la Familia (grupo, zona, asamblea u otras) constituye un momento particular de unidad, comunión fraterna y manifestación de la voluntad de Dios, ya que realiza la presencia del Señor, prometida a los discípulos reunidos en su nombre.
Consciente de que la dimensión esencial de la vida fraterna es la misericordia, verifica tu vida al interno de la Familia, lugar eclesial en el cual esa se ejercita.
Si una hermana deja la Familia, mantendremos con ella, por cuanto depende de nosotras, relaciones fraternas. Cuando sea necesario, la ayudaremos incluso económicamente, según nuestras posibilidades.
Cada una de nosotras, viviendo la vida fraterna, es consciente de participar con cuantos la han precedido en la fe y con los que la seguirán, en el camino de toda la humanidad hacia aquella fraternidad universal que será completa solo en la casa del Padre.
Aprende de María, que desde el cenáculo sostuvo en la fe a la primera comunidad eclesial, el estilo evangélico de fraternidad que debe caracterizar tu trato con las hermanas, con todos los hermanos y, en particular, con los que están llamados a guiar a la Iglesia de Cristo.
VII. VIDA EN EL MUNDO
...para que el mundo se salve por Él.
Conscientes de que somos criaturas nuevas por el bautismo, vivimos nuestra secularidad consagrada actuando de manera directa y concreta en la realidades temporales, en las cuales estamos insertadas, para orientarlas hacia Dios por medio de Cristo.
Inspírate en el servicio que María ha ofrecido y ofrece al mundo, y tú, obra en la paz, sin la preocupación de quien confía solamente en su propio actuar.
Vive tu trabajo como liturgia, sabiendo que también el más humilde servicio tiene valor salvífico para los hermanos y es un modo de dar culto y alabanza a Dios. Comprométete en tu actividad profesional con sentido de responsabilidad y considera el cumplimiento serio de las tareas que de esta derivan, como tu primer apostolado.
Mediante la consagración, cada una de nosotras contribuye a la edificación y a la vitalidad de la comunidad cristiana local.
Según las posibilidades, los modos y los tiempos estimados más idóneos, en el pleno respeto de la secularidad y de la especial presencia que por esta debemos tener en el mundo, comprométete en las actividades pastorales; a través del diálogo con las responsables y un atento examen de las exigencias del ambiente, encontrarás el modo más apto de realizarlo.
Siente la responsabilidad de especializarte en el sector en el que trabajas y de actualizarte en el campo teológico y social según tus aptitudes, capacidades y posibilidades. Esto lo harás con el fin de participar en manera más intensa en el plan salvífico de Dios, que se realiza a través de las diversas situaciones de los tiempos.
Procura asegurarte una autonomía que te permita cumplir con los compromisos que derivan de tu pertenencia a la Familia espiritual y a la sociedad, quedándote sin embargo en la familia paterna como signo de unidad y de paz, y colaborando con tu afecto y tu trabajo.
Impulsada por el amor a Cristo y libre de actitudes de defensa y de todo prejuicio, sal al encuentro de los demás. Tu predilección será por todos aquellos que reconocerás como los más pobres, a fin de acompañarlos en el fatigoso camino de la liberación integral
Considera la amistad como un don de Dios. La acogerás con alegría como mutuo enriquecimiento, y la vivirás como participación de la fraternidad hacia los demás.
Cumple tu servicio en el mundo como expresión de la fraternidad universal que te une con todas las criaturas con motivo del mismo origen en Dios Padre y de la comunión realizada por la reconciliación en Cristo.
Como él, a veces, podrás ser signo de contradicción para los demás, hasta perder tu vida por amor.
VIII. PRINCIPIOS GENERALES
Despojaos del hombre viejo con sus obras
Y revestíos del hombre nuevo, que se va
Renovando hasta alcanzar un conocimiento
Perfecto, según la imagen de su Creador
Nuestra vocación incluye una invitación gratuita de Dios Padre y una respuesta de amor consistente y libre por la que nos comprometemos a seguir a Cristo en el mundo, inseridas en el “Regnum Mariae”.
Esta vocación no se cumple en un solo acto, sino que se perpetúa en su invitación constante y en una respuesta continua hasta alcanzar plenamente la estatura de Cristo. Sé disponible, como la Virgen, a la acción del Espíritu Santo, y corresponde a ella.
Toda la Familia sostendrá tu camino en la nueva vida.
Aplícate con amor a un estudio serio que te conduzca a un conocimiento más profundo de la Sagrada Escritura y de la santa liturgia, de la historia de la Iglesia y de los hombres, de la vida y de la Regla de nuestra Familia.
A la luz de tal conocimiento podrás:
Participar de forma más consistente y con sentido de responsabilidad en la vida y en el camino de fe de la Iglesia y del mundo.
Intensificar tu comprensión de la presencia de la madre de Dios en la historia de la salvación.
Descubrir el valor de los Consejos Evangélicos vividos en el mundo.
Asimilar la espiritualidad y profundizar el papel de la Familia en la Iglesia.
Este itinerario de conocimiento se expresa en una liturgia viva y te ayuda a dar testimonio de la vida íntegra en la fe, paciente en la esperanza y perseverante en la caridad.
Mediante el conocimiento progresivo de tu ser, en relación con Dios y con los demás, por medio de una conveniente madurez afectiva y el ejercicio de una sana autodisciplina, trata de alcanzar el equilibrio que te permita dar una adhesión siempre más consciente al llamado de Dios. Así podrás vivir tu consagración en la serenidad y en la disponibilidad para los demás, realizándote plenamente como mujer.
Sé consciente de que crecerás en la libertad evangélica, en la medida en que sepas desnudarte de ti misma para revestirte de Cristo. En tal libertad buscarás, poco a poco, la solución a los problemas que se te presentarán, con espíritu de obediencia y en la asunción plena de tus responsabilidades.
La oración es un deber radical para nosotras. Cuando encuentres dificultad en tu vida orante, continúa con humildad, permaneciendo fiel. Mediante esta fidelidad, a veces ardua y sufriente, llegarás a la verdadera oración y encontrarás el rostro de Dios que tu buscas.
Cada una de nosotras sea ayudada y se comprometa a realizar la propia inserción en el “Regnum Mariae”, en la iglesia y en el mundo.
Aprovecha, por tanto, de cada ocasión para reforzar los vínculos de fraternidad con las hermanas. Participa en los encuentros comunitarios que te serán de ayuda para crecer en la conciencia y en la alegría del don recibido, para reconocer y acoger las instancias del mundo y de la Iglesia y para buscar tu forma de responder.
La comunión fraterna te llevará a aceptar serenamente las limitaciones comunes, a encontrar el valor y el apoyo para superar las dificultades inevitables.
Concretamos nuestra vocación en la fidelidad a los compromisos cotidianos.
Trata de vivir continuamente de fe: oración y acción se convertirán así en expresión de la comunión con Cristo que, presente y operante en ti, te mueve hacia el Padre y hacia los hermanos.
Trata de establecer, según tus capacidades, un diálogo con las diversas culturas con las que estás en contacto; con sensibilidad profética, aprende a discernir y a realizar lo que de ellas es conforme al Evangelio, segura de que Dios guía la historia de los hombres hacia el cumplimiento del Reino.
Verifica periódicamente con tu responsable el cumplimiento de los compromisos asumidos con la presente Regla de Vida. Es un momento de crecimiento en el don de ti misma a Dios y a los hermanos.
IX. LAS RESPONSABLES
... uno solo es nuestro
Maestro, Cristo.
Las responsables recuerden que, conociéndonos una a una, Cristo nos llama y nos congrega a vivir un itinerario espiritual común. Es él quien continua obrando a través de su Espíritu y lleva a cumplimiento el trabajo de las responsables y sus colaboradoras, en la obra del amor que el Padre quiere realzar en cada una de nosotras.
La Familia es responsable de su propia fidelidad al carisma que la ha suscitado y a la regla de vida que lo expresa: sostiene a las hermanas con la propia fe y el propio amos, y busca, en comunión con la Iglesia, el sentido de su presencia en ella y en el mundo, en sabia correspondencia con los signos de los tiempos.
Que las responsables sientan la exigencia de su configuración en Cristo. Que estén junto a las hermanas en actitud de respeto, de escucha y de diálogo; que las ayuden con sencillez e inteligencia, con caridad y decisión, a descubrir la voluntad de Dios.
X. LAS CANDIDATAS
El “Regnum Mariae” acoge personas solteras y viudas a condición de que cumplan los requisitos.
Quien desea consagrarse a Dios en el mundo, según el espíritu del “Regnum Mariae”, debe advertir:
El llamamiento personal de Dios Padre, la intimidad con Cristo y la voluntad de una oblación total en el Espíritu.
La invitación a una presencia escondida en el mundo, en la profunda estima de los auténticos valoras humanos que se encuentran en él, y la capacidad de un testimonio solitario.
Deberá además, estar en condiciones de poder vivir nuestra regla de vida.
Que cada candidata esté dispuesta a un diálogo sincero y abierto con la encargada de la formación y con las demás. Esto favorecerá el conocimiento recíproco y ayudará a descubrir el plan que Dios tiene para ella y sus propias actitudes para vivir los ideales de la Familia.
XI. TIEMPOS DE FORMACIÓN
La formación en el Regnum Mariae se divide en Formación inicial, Formación a la Incorporación Definitiva y Formación Permanente.
a. La formación inicial comprende los siguientes períodos:
1. el período de Aceptación (o primer ciclo formativo) que va de la aceptación de la solicitud de
admisión en la Familia hasta la Promesa;
el período de la Promesa (o segundo ciclo formativo) que va de la Promesa hasta la primera profesión de los Consejos Evangélicos.
b. La Formación a laIncorporación definitiva va de la emisión de los primeros votos hasta la Incorporación Definitiva.
c.La formación permanente transcurre desde la Incorporación Definitiva y dura por toda la vida.
La presentación de la solicitud de admisión a la Familia normalmente, es precedida por un tiempo de información y de prueba mediante el acercamiento a alguna hermana o a un grupo.
Aclarada la propia vocación, la candidata solicita a la Hermana Mayor en forma libre y responsable, mediante una solicitud escrita a la Hermana Mayor, el ser acogida en la Familia del Regnum Mariae. Esta solicitud no puede formularse antes de los 18 años de edad y no más allá de los 50 años de edad,salvo excepciones que serán cuidadosamente avaladas por el Consejo Central.
El período de la Aceptación, o primer ciclo formativo, transcurre desde la Aceptación de la solicitud de admisión en la Familia hasta la Promesa; normalmente no puede ser inferior a un año ni superior a dos. (cfr. NP 4)
Con la promesa, la candidata tiende a reforzar la voluntad de consagrarse a Dios y se compromete gradualmente a profundizar y a hacer propia la espiritualidad del Regnum Mariae.
El período de la Promesa o segundo ciclo formativo transcurre desde la emisión de la misma hasta la primera profesión de los Consejos Evangélicos. Normalmente este período no puede ser inferior a dos años ni superior a tres.
La candidata, durante el primer y el segundo ciclo de formación, profundiza las motivaciones de su vocación, con la ayuda de una hermana nombrada por la Hermana Mayor, con el parecer consultivo del Consejo. (cfr. NP 5)
Con la profesión de los Consejos Evangélicos, que se asumen con los votos de castidad, pobreza y obediencia, se inicia la fase de la Incorporación Temporal en la Familia; la candidata se entrega totalmente a Dios y se compromete a vivir con fidelidad la Regla de Vida. La hermana adquiere todos los derechos previstos por la Regla de Vida. Los votos se renuevan cada año.
El período de la Incorporación Temporal transcurre desde la primera asunción de los consejos evangélicos a la incorporación definitiva. Éste no puede ser inferior a cinco años. En el caso de motivos serios, la Hermana Mayor, con un voto deliberativo del Consejo, puede prorrogarlo por otros dos años. (cfr. NP 6).
Al término del período de la Incorporación temporal, la hermana, considerada idónea, es admitida a la Incorporación Definitiva en la Familia. Con tal incorporación,la hermana adquiere la totalidad de derechos (cfr. NP 7)
La hermana que desee emitir los votos perpetuos puede pedirlo a la Hermana Mayor, pero no antes de cinco años de votos anuales.
La petición de admisión a los diversos tiempos de la formación, se presentará por escrito por parte de la interesada y dirigiéndose a la Hermana Mayor, según las modalidades previstas por las Normas Prácticas.
En situaciones particulares, la Hermana Mayor, con un voto deliberativo de parte del Consejo, y habiendo escuchado a la responsable de la formación o a la Delegada, puede abreviar o prolongar los tiempos de la primera formación. Sin embargo, este período no puede ser inferior a dos años ni superior a seis. (cfr. NP 8)
XII. PRINCIPIOS GENERALES
El «Regnum Mariae» está constituido por hermanas que, insertadas en grupos locales, a través de la asunción de los Consejos Evangélicos, están llamadas a llevar a cabo el carisma expresado en la Regla y a asumir los vínculos y los compromisos resultantes de ésta.
La autoridad reside en la Asamblea, que es la máxima expresión de la Familia, y en las responsables.
Se ejerce en espíritu de caridad y de servicio, según esta Regla de Vida.
Las hermanas obedecen a la autoridad y son corresponsables en la búsqueda y en la actuación de la voluntad de Dios.
Las hermanas renuevan a las responsables la seriedad de su compromiso, con la confianza que depositan en éstas, y con la colaboración que les brindan.
Todo esto impide cualquier individualismo que disgrega, y favorece el camino de la fraternidad.
Las pertenecientes al «Regnum Mariae»
Con la Incorporación Temporalla candidata se introduce en la Familia. Asume la obligación de observar esta Regla de Vida y adquiere los derechos reconocidos, explícitamente por la misma regla, de voz activa y pasiva.
Con la Incorporación Definitiva, la candidata adquiere la plenitud de los derechos.
La candidata de la cual se haya aceptado la solicitud o comprometida con la promesa, puede quedar libre en cualquier momento, previo aviso a la responsable directa.
La hermana con Incorporación Temporal o con Incorporación Definitiva que, en el momento del vencimiento de los votos, considere que no desea renovar la profesión de los Consejos Evangélicos, puede dejar el Instituto comunicándolo a la Hermana Mayor.
La hermana con Incorporación Temporal que, por motivos graves durante el transcurso del año, pida dejar el Instituto, puede obtener un indulto de salida de parte de la Hermana Mayor, con el voto deliberativo de parte del Consejo.
La hermana con Incorporación Definitiva, mientras se mantiene el vínculo, o la hermana con votos perpetuos puede pedir el indulto de salida del Instituto a la autoridad eclesiástica competente, a través de la Hermana Mayor. (cfr. NP 9)
La Hermana Mayor puede conceder un período de espera, cuya duración no podrá superar el año, a la hermana que, viviendo una particular situación en el momento del vencimiento del año, no se sintiera momentáneamente en condiciones de renovar los votos. (cfr. NP 10)
Se realiza la dimisión de una hermana, a norma del can. 694-695 CIC, en las hipótesis allí previstas y/o por otras causas graves, externas, imputables y comprobables jurídicamente. El proceso de dimisión se realizará según las normas de los cánones 697-700 CIC. En la realización de dicho proceso, la Hermana Mayor y las otras responsables, siempre utilicen los criterios de equidad y de misericordia.
La hermana a la cual se le haya impuesto la dimisión, tiene derecho a recurrir al apelo a norma del canon 700 CIC dentro el límite de 10 días después de recibir el decreto.
Paso a otro Instituto
Para el paso de una hermana a otro Instituto Secular o a un Instituto Religioso, se seguirán las disposiciones establecidas por el canon 730 CIC.
XIII. EL GRUPO LOCAL
Normalmente, la hermana está integrada a un Grupo Local definido como aquel ámbito de un mismo territorio donde residan cinco hermanas con votos, de las cuales, al menos dos de Incorporación Definitiva, que puedan garantizar concretamente una vida de fraternidad. Éste es instituido por la Hermana Mayor, con voto deliberativo del Consejo Central.
Su institución o disolución tiene lugar previa consulta de las hermanas del territorio interesado, de la Consejera de referencia o de la Delegada del área geográfica en discusión. (cfr. NP 11 y 12)
Las componentes del grupo, comprometidas con los votos, eligen entre las hermanas a su propia responsable y a otras dos hermanas que constituyen con ella el Consejo del Grupo Local.
Tales cargos tienen duración cuatrienal. (cfr. NP 13 y 14)
La constitución de un grupo puede presentarse también durante el curso del cuatrienio. En tal caso, la Hermana Mayor, con voto consultivo del Consejo Central, convoca las elecciones de la responsable de grupo y de las consejeras. Las nuevas elegidas permanecen en el cargo hasta la siguiente Asamblea General.
La responsable del grupo confiere a las dos consejeras, el cargo de vice-responsable y de responsable de la formación. Juntas, escogen a la secretaria y a la ecónoma local.
Las funciones de la responsable del grupo son:
Suscitar y cuidar la unidad del grupo y la ayuda mutua;
Sostener a cada individuo en el cumplimiento de sus compromisos, llamándole la atención con amor, cuando sea necesario;
Reunir el grupo según la frecuencia establecida por el Encuentro Territorial y, de cualquier manera, al menos en forma mensual (cfr. NP 15);
Convocar regularmente al consejo local, para coordinar las actividades del grupo y tomar algunas decisiones colegialmente en mérito a los problemas del mismo;
Presentar a la Hermana Mayor, a través de la Consejera de referencia o de la Delegada del territorio que aún no se haya constituido jurídicamente, las solicitudes de admisión en el Regnum Mariae, las candidatas a la promesa y a los votos, previa consulta de las hermanas del consejo local;
Presentar a la Hermana Mayor, a través de la Consejera de referencia o de la Delegada del territorio que aún no se haya constituido jurídicamente, las eventuales solicitudes de espera y de dispensa de los compromisos de la promesa y de los votos;
Rendir cuentas periódicamente a la responsable sobre cada hermana y sobre las actividades del grupo, promoviendo el diálogo entre ellas (cfr. NP 16);
Conceder autorización para gastos previstos por las normas prácticas, tratando con esto de educar más que de obligar.
La vice-responsable colabora con la responsable del grupo y la sustituye en su ausencia.
De quedar vacante el cargo de la responsable, la reemplaza en el mismo hasta las siguientes elecciones, convocadas por la Hermana Mayor con el parecer consultivo del Consejo Central.
La directa responsable de la Responsable del Grupo (o de más grupos) es una Consejera Central o una Delegada, asignada según el criterio establecido por las Normas Prácticas.
XIV. LA ASAMBLEA GENERAL
La Asamblea General cuatrienal representa un momento de particular fraternidad y comunión en la vida de la Familia.
Se celebra en un clima de recogimiento y de oración, especialmente litúrgica.
Las hermanas participan activamente, con docilidad al Espíritu, ofreciendo la riqueza de las aportaciones personales y del grupo en el que están insertas.
La Asamblea General es el órgano legislativo, deliberativo y electivo.
Es convocada con seis meses de anticipación por la Hermana Mayor que, coadyuvada por el Consejo Central, establece el orden del día tras haber consultado a todas las hermanas. La Asamblea tiene validez jurídica, a condición que estén presentes al menos tres cuartas partes de las hermanas que tienen derecho de participación.
La Asamblea General es convocada cada cuatro años para:
Verificar el desarrollo de las actividades programadas y el compromiso evangélico de la Familia en la Iglesia y en el mundo;
Programar las actividades del cuatrienio;
Elegir a la Hermana Mayor y a su Consejo;
Revisar los balances y aprobar los presupuestos de la administración presentados por la Ecónoma General;
Aprobar eventuales modificaciones a la Regla de Vida y autorizar su aplicación en forma experimental o definitiva, previa confirmación de la Autoridad Eclesiástica competente;
Aprobar y modificar Decretos, Deliberaciones y Normas Prácticas (cfr. NP 17).
La Hermana Mayor y su Consejo permanecen en el cargo por cuatro años. Pueden ser reelegidas sólo por otro cuatrienio consecutivo. El mismo criterio es válido para los demás cargos cuatrienales.
A la Asamblea General participan todas las representantes de las hermanas con votos. Son miembros de derecho la Hermana Mayor y las Consejeras, la Encargada General de la Formación, la Secretaria General, la Ecónoma General, las Responsables de los Grupos, las Delegadas de los Territorios aún no constituidos jurídicamente.
La Hermana Mayor, con el voto deliberativo del Consejo, establece el porcentaje de las hermanas representantes, de tal manera que el número de los miembros de derecho sea inferior al de las representantes y que sean representadas todas las áreas geográficas. Es facultad de la Hermana Mayor con su Consejo:
Consentir a las otras hermanas con votos participar a la Asamblea con derecho de palabra;
Invitar candidatas, asociadas, expertos con derecho de palabra (cfr. NP 18, 19 y 20).
Entre una Asamblea General y otra, se celebra anualmente el Encuentro Territorial. Éste representa, en la vida de las hermanas de una determinada área geográfica, un momento de particular fraternidad y comunión. Tal encuentro tiene carácter de formación humana y espiritual y puede deliberar en mérito a problemas locales previstos por las Normas Prácticas. (cfr. NP 21, 22 y 23)
XV. LA HERMANA MAYOR
La Hermana Mayor es la responsable principal de la Familia y la representa oficialmente.
Está al servicio de las hermanas, las exhorta a la fidelidad y es signo de la unidad entre ellas.
La Hermana Mayor es elegida cada cuatro años por todas las hermanas con votos, según las modalidades precisadas en las normas prácticas.
Para este cargo es elegible una hermana de incorporación definitiva.
Las funciones de la Hermana Mayor son:
Animar la unidad de la Familia y promover la participación activa de todas;
Preocuparse de la formación permanente de todas las hermanas;
Aceptar las promesas, votos temporáneos y votos perpetuos según el rito adecuado o delegar a quien la represente;
Recibir el renuevo anual de los votos o delegar a una representante;
Abrir la Asamblea General y presidirla;
Convocar el Encuentro Territorial que es presidido por una Delegada asignada;
Convocar y presidir el Consejo Central;
Escoger a su vicaria entre las consejeras electas;
Autorizar gastos según lo previsto por las normas prácticas;
En casos particulares, dispensar de la observancia de compromisos disciplinarios asumidos con la presente Regla de Vida;
Transmitir la petición de dispensa de los votos perpetuos y separación del Instituto a la Autoridad Eclesiástica competente;
Confirmar a las colaboradoras de la Encargada General de la Formación, de la Secretaria General, de la Responsable del archivo y de la Ecónoma General.
La Hermana Mayor es la responsable directa de las hermanas del Consejo Central, de las Responsables de los cargos generales y de las Delegadas de las diversas áreas geográficas.
Previa consulta con el Consejo Central, la Hermana Mayor:
Convoca la Asamblea General y la elección de su sucesora;
Define la extensión geográfica del territorio;
Nombra a una Consejera Central (o más consejeras) o a una Delegada como responsable directa de la responsable de un grupo (o más grupos);
Nombra a la Responsable del archivo;
Convoca y confirma las elecciones de las responsables de grupo, según las modalidades previstas por las normas prácticas;
Acepta la dimisión de una hermana a un cargo o la remueve por motivos serios;
Acepta la petición de admisión a la Familia;
Acepta la petición de agregación al Regnum Mariae como asociada/o;
Nombra, para acompañar en la formación de las candidatas, a una hermana con votos y/o a la Delegada de un Territorio aún no constituido jurídicamente;
Acoge la petición de un período de espera;
En casos particulares, niega a determinadas hermanas el emitir la promesa o los votos;
En casos particulares niega la renovación de los votos;
Examina la situación de las hermanas enfermas y ancianas o en dificultades particulares, y provee a sus necesidades en el límite de lo posible.
Con voto deliberativo del Consejo Central, la Hermana Mayor:
Instituye y suprime los grupos;
Establece el porcentaje de las delegadas de las hermanas que participan a la Asamblea General;
Nombra a las Delegadas de los territorios aún no constituidos jurídicamente;
Nombra a la Encargada General de la Formación, a la Secretaria General y a la Ecónoma General;
Nombra a las Responsables de los cargos Generales hasta la próxima elección en caso el cargo permaneciera vacante;
Nombra a las consejeras en el caso previsto por el Art. 112;
Acepta la petición de pronunciar la promesa y los votos temporáneos;
Admite a la incorporación definitiva;
Admite, una vez solicitados, la emisión de los votos perpetuos;
Dimite a una hermana según las normas del derecho común;
Concede a la hermana con votos temporales o definitivos la separación del Instituto;
Da el consenso a los actos financieros extraordinarios que tienen que ver con las compras y las ventas de los bienes de cada hermana;
Autoriza los actos financieros extraordinarios relativos a los bienes del Instituto según el CIC y las Normas Prácticas;
Actualiza el monto de los permisos de gastos.
La vicaria colabora con la Hermana Mayor y la sustituye en su ausencia.
De quedar vacante el cargo de la Hermana Mayor, la reemplaza en el mismo, hasta las elecciones sucesivas. En tal caso convoca, en un lapso no mayor a seis meses, a una asamblea electoral extraordinaria.
La nueva electa permanece en el cargo hasta la sucesiva Asamblea General.
XVI. EL CONSEJO CENTRAL
El Consejo Central es el órgano deliberativo ordinario. Está constituido por la Hermana Mayor y por cuatro consejeras, electas por la Asamblea General, según las modalidades establecidas por las normas prácticas.
El Consejo Central se reúne por iniciativa de la Hermana Mayor.
Tiene poder de decisión siempre que estén presentes, con la Hermana Mayor, al menos tres consejeras.
Cada encuentro se celebra en un contexto de oración litúrgica.
El Consejo Central tiene la función de colaborar con la Hermana Mayor en el gobierno del Instituto.
Asegurar la continuidad de la orientación de la Familia y la fidelidad de ésta a la Regla de Vida;
Actuar y hacer actuar las decisiones y las directivas de la Asamblea General;
Establecer, en casos no previstos, las normas de aplicación de la Regla de Vida entre una Asamblea General y otra;
Consultar a la Encargada General de la Formación, si es nombrada fuera del Consejo, cuando deba tratar problemas o tomar decisiones de carácter formativo-espiritual;
Expresar su parecer en orden a las funciones de la Hermana Mayor, previstas por el art. 105;
Deliberar en orden a las funciones de la Hermana Mayor, previstas por el art. 106.
El Consejo Central deberá reunir a las Responsables de los grupos, a las Delegadas de los territorios aún no constituidos jurídicamente y a las Encargadas Generales al menos una vez al año y consultarlas periódicamente para:
Establecer una coordinación entre el Consejo Central y las distintas componentes de la Familia;
Colaborar en la realización de los programas establecidos por la Asamblea General y por el Consejo Central;
Tratar problemas particulares.
Al quedar vacante el oficio de una de las consejeras, la nueva consejera será nombrada por la Hermana Mayor con el voto deliberativo del Consejo Central, y permanecerá en el oficio hasta la sucesiva Asamblea General.
XVII. CARGOS GENERALES
La Encargada General de la Formación, en comunión con la Hermana Mayor, se ocupa de la formación del Instituto. Puede ser una hermana nombrada fuera del Consejo. Tal cargo tiene una duración cuatrienal y puede renovarse por otro cuatrienio.
La Secretaria General redacta las actas de las Asambleas Generales, del Consejo Central, de los Encuentros de las Responsables; se encarga de la correspondencia oficial; mantiene actualizado el protocolo, la crónica, y el archivo de la Familia. Tal cargo tiene una duración cuatrienal y puede renovarse por otro cuatrienio.
La Ecónoma General administra los bienes muebles de la Familia, según las decisiones de la Asamblea General y en colaboración con la Hermana Mayor y su Consejo.
Cada año presenta a la Asamblea General el balance de gastos y el presupuesto; rinde cuentas de la administración al Consejo Central anualmente y cada vez que le sea requerido. Tal cargo tiene una duración cuatrienal y puede renovarse por otro cuatrienio.
La Encargada General de la Formación, la Secretaria General y la Ecónoma General son nombradas por la Hermana Mayor con voto deliberativo del Consejo Central.
De quedar vacante uno de estos cargos, lo ejerce una hermana nombrada por la Hermana Mayor, con voto deliberativo del Consejo y hasta la sucesiva Asamblea General.
La Encargada General de la Formación, la Secretaria General y la Ecónoma General, pueden escoger como colaboradoras a algunas hermanas. La confirmación de éstas compete a la Hermana Mayor.
XVIII. MIEMBROS ASOCIADOS
Otras personas que se comprometen siguiendo la vida evangélica, en el respeto del propio y respectivo estado de vida en relación a las disposiciones de la Iglesia (can 725 CIC), pueden ser agregadas como Asociadas en el Instituto siguiendo la espiritualidad propia de éste (cfr. NP 37).
XIX. MODIFICACIONES A LA REGLA
Los cambios eventuales de la Regla de Vida deben ser discutidos en la Asamblea General, jurídicamente válida, aprobados con la mayoría cualificada de los dos tercios de las participantes que tienen derecho de voto y presentados a las autoridades eclesiásticas competentes para la confirmación de los mismos.
“Por eso doblo mis rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, para que os conceda, según la riqueza de su gloria, que seáis fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior, que Cristo habite por la fe en nuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en el amor, podáis comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vayáis llenando hasta la total Plenitud de Dios.
A Aquel que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar, conforme al poder que actúa en nosotros, a él la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, por todas las generaciones y todos los tiempos. Amén.”
El “Regnum Mariae” surge en el año de 1959, en el seno del grupo juvenil de la Tercera Orden de los Siervos de María, en la parroquia del Sagrado Corazón, en la ciudad de Ancona, Italia.
Desde sus inicios se reconoció plenamente en la forma de vida correspondiente a los Institutos Seculares, aprobados por la Constitución Apostólica “Próvida Mater Ecclesia”, promulgada por Pio XII el 2 de febrero de 1947.
En 1970, impulsado por el clima de renovación conciliar, y después de un año de intensa reflexión y estudio, tuvo su primera Asamblea General, de la cual surgió la primera Regla de Vida.
En 1976, fue agregado como Instituto Secular a la Orden de los Siervos de María, ya que desde su constitución ha intentado vivir, en la forma secular, la misma espiritualidad.
En 1977 fue reconocido por el Arzobispo de Ancona como Pía Unión y en 1983 fue erigido Instituto Secular de derecho diocesano, tras el “Nula Osta” de la Sagrada Congregación para los Religiosos e Institutos Seculares de manos del Arzobispo de Ancona, Mons. Carlo Maccari.
Actualmente el “Regnum Mariae” está presente en diversas diócesis de Italia, en Canadá, en España, en México y en Filipinas. También en Uganda y en Mozambique recientemente se ha iniciado una nueva experiencia vocacional.
de los “Miembros Asociados”
1. (relativa a los artículos 20a, b; 27a; 63)
Las hermanas con votos verificarán la propia vida con la directa responsable cada tres meses (cfr. Documento sobre el diálogo)
2. (relativa al artículo 69)
Cada candidata verificará mensualmente el propio camino formativo con la responsable de la primera formación.
3. (relativa al artículo 20)
Cada hermana presentará a la propia responsable un presupuesto anual relativo a los gastos ordinarios y verificará con ella la administración y el uso de sus bienes. Para eventuales gastos extraordinarios consultará a la responsable competente.
Periódicamente el Consejo Central precisará los límites máximos de gastos.
4. (relativa al artículo 72)
La petición de la candidata será dirigida a la Hermana Mayor, la cual tiene la competencia de aceptarla, previa consultación del Consejo Central. Además, tal solicitud será acompañada por la carta de presentación de una hermana de referencia y/o del Asistente, por los certificados de bautismo, confirmación y estado civil.
5. (relativa al artículo 75)
La hermana nombrada por la Hermana Mayor y con un parecer consultivo de parte del Consejo, elegida para el seguimiento de la formación, según los tiempos y modalidades determinadas, puede coincidir con la Delegada de los diversos territorios aún no constituidos jurídicamente.
6. (relativa al artículo 76)
En el tiempo que transcurre desde la Incorporación Temporal a aquélla Definitiva, se prevén modalidades de formación específica y un seguimiento personalizado.
7. (relativa al artículo 77)
Con la Incorporación Definitiva se da inicio al tiempo de la Formación Permanente.
Al interno de este tiempo, se prevén modalidades de formación específica:
a. un período de ulterior formación en el momento de la solicitud para la emisión de los votos perpetuos;
b. un seguimiento personalizado para quien atraviese una fase crítica de la propia existencia (pensión, enfermedad, imposibilidad de movimiento, crisis espiritual…).
8. (relativa al artículo 79)
Para ser admitida a la promesa, a la profesión de los consejos evangélicos, a la incorporación definitiva y a aquélla perpetua,es necesario presentar una solicitud escrita dirigida a la Hermana Mayor, a la cual compete la aceptación con un voto deliberativo de parte del Consejo Central. Tal solicitud será acompañada por el informe de la Responsable del Grupo de pertenencia y de su consejo o de la Delegada de los territorios que todavía no han sido jurídicamente constituidos, habiendo escuchado el parecer del Asistente.
La admisión a la Promesa y a la asunción de los Consejos Evangélicos, va acompañada también por el Informe de la Responsable de la primera formación.
9. (relativa al artículo 84)
La comunicación de la salida del Instituto y la petición de separación, se presentarán por escrito a la Hermana Mayor, después de un tiempo de oración, de discernimiento y de verificación con las Responsables.
10. (relativa al artículo 85)
La Hermana Mayor o una de sus delegadas, definirá la unión con el Instituto, eligiendo con la interesada, los tiempos y las modalidades de vínculo con el mismo instituto durante ese momento de espera.
11. (relativa al artículo 88)
La Constitución jurídica de un grupo se realiza ahí donde exista la presencia, en el ámbito de una misma ciudad y/o localidad limítrofe, cinco hermanas con votos de las cuales, al menos dos con Incorporación Definitiva, de parte de la Hermana Mayor, con voto deliberativo del Consejo, previa consultación de las hermanas del territorio interesado, de la Consejera de referencia o Delegada del área geográfica inherente. El grupo deberá manifestar madurez formativa y de organización que pueda garantizar una vida fraterna regular en conformidad con la Regla de Vida.
También para la disolución de un grupo, la Hermana Mayor, con voto deliberativo del Consejo, seguirá el mismo procedimiento de consultación.
12. (relativa al artículo 88)
Las hermanas con petición aceptada, con promesa y con votos, residentes en los territorios o en localidades muy distantes de los grupos ya constituidos, se encuentran bajo la directa responsabilidad de la Hermana Mayor, la cual podrá desempeñar tal tarea también a través de una Delegada asignada por ella.
13. (relativa al artículo 89) – Elecciones de la Responsable del Grupo
La elección de la responsable del Grupo y de su consejo es convocada por la Hermana Mayor, previa consultación de su Consejo.
La responsable saliente, después de recibir la carta de convocación, reúne con tal propósito a las hermanas del grupo con el límite de tiempo establecido por el Consejo.
Para la elección se necesita la mayoría absoluta y se prevén, al máximo tres escrutinios:
en el primer escrutinio se puede votar por cualquier hermana;
en el segundo escrutinio se puede votar por una de las tres hermanas que en el escrutinio anterior hayan obtenido la mayoría de votos;
en el tercer escrutinio se puede sólo votar por una de las dos hermanas que en el escrutinio anterior hayan obtenido la mayoría de votos.
Con la paridad de votos, preside la hermana que tenga mayor número de años de consagración; con la paridad de años de consagración, se elige a la hermana más anciana de edad.
Las hermanas que por motivos serios no pudieran estar presentes, participarán solamente al primer escrutinio a través de una papeleta.
14. (relativa al artículo 89) – Elecciones de las consejeras del grupo
Las Consejeras Locales son elegidas con la mayoría absoluta de las hermanas presentes, una a la vez y con el siguiente método:
en el segundo escrutinio se puede votar por una de las dos hermanas que hayan recibido el mayor número de votos;
Las electas, después de haber aceptado el cargo, son confirmadas por la Hermana Mayor según el artículo 105 de la RdV.
15. (relativa al artículo 92c)
La Responsable del Grupo, en el caso se presenten situaciones particulares con respecto a la frecuencia del encuentro de grupo, puede hacerlo presente a la Hermana Mayor que, con el parecer consultivo del Consejo, dará indicaciones al respecto.
16. (relativa al artículo 92g)
La Responsable del Grupo, normalmente cada tres meses, presenta a la directa responsable un informe de relación de su trabajo, como parte de sus tareas durante su mandato, y se consunta con ella a través el diálogo.
Presenta por escrito al Consejo Central, a través de la directa responsable, una programación y una verificación anual, que tengan en consideración la programación de la Asamblea General y de las indicaciones dadas por la Hermana Mayor con su Consejo. Presenta por escrito al Consejo Central, a través de la directa responsable, una programación y verificación anual, que sean adecuadas a las situaciones y a las exigencias del grupo.
17. (relativa al artículo 97)
Es de competencia de la Asamblea General, aprobar y modificar todo tipo de texto diverso a la Regla de Vida. Para la aprobación, es necesaria la mayoría absoluta.
Las Normas Prácticas, los Decretos y las Deliberaciones permanecen en vigor hasta que no se decida lo contrario.
18. (relativa al artículo 99)
Participan a la Asamblea General como miembros de derecho:
una representante electa por cada grupo jurídicamente constituido,
una representante, o de igual manera designada, por todas las realidades que no estén jurídicamente constituidas,
las hermanas aisladas que dependen directamente de la Hermana Mayor,
las representantes, elegidas a partir de una lista única, hasta alcanzar el porcentaje establecido por el Consejo, como se precisa en la Norma Práctica 19.
19. (relativa al artículo 99)
La Hermana Mayor con voto deliberativo del Consejo Central, determinará el porcentaje de las hermanas representantes, aumentando al menos un 10% el porcentaje representado por los miembros de derecho.
Para elegir a las representantes se procederá con el siguiente orden:
los grupos jurídicamente constituidos, eligen a la propia representante;
los grupos que no están jurídicamente constituidos, designan a la propia representante,
la Hermana Mayor invita a las hermanas aisladas, según su disponibilidad, a participar.
la Hermana Mayor, entonces, define la lista única que incluye a todas las hermanas a excepción de los miembros de derecho, de las hermanas aisladas, de las ya elegidas y de las ya designadas;
todas las hermanas, excluyendo los miembros de derecho y las ya elegidas o, igualmente designadas, eligen a las representantes expresando un número de preferencias iguales al de las representantes que deben elegirse.
Si una hermana elegida, por graves motivos no puede participar, toma su lugar la primera de las no elegidas.
20. (relativa al artículo 99)
Con el objetivo de involucrar a todas las hermanas, se procederá como sigue:
En el contexto de la convocatoria para la Asamblea General, la Hermana Mayor enviará las papeletas para las elecciones de las representantes teniendo en consideración la norma práctica n. 19, estableciendo la fecha para la restitución de las mismas;
Al menos tres meses antes de la Asamblea, la Hermana Mayor enviará a todas las hermanas la documentación preparatoria e invitará a las hermanas que participarán, para escuchar a todas; además invitará a las hermanas no elegidas para hacer llegar sus propuestas, como lo indica el Código de Derecho Canónico;
La Asamblea General se concluirá con un mandato para comunicar a las hermanas que no han participado a los trabajos de la Asamblea, todos los contenidos que han surgido y las decisiones que han sido tomadas, con el fin que se vuelva un compromiso de formación para todas.
El Encuentro Territorial
21. (relativa al artículo 100)
El encuentro territorial es preparado y precedido por la Hermana Mayor o por una Delegada con la participación de las Responsables de los Grupos o de las Hermanas de una determinada área geográfica.
Es convocado cada año por la Hermana Mayor, cuando menos tres meses antes, con el parecer consultivo del Consejo para:
vivir juntas momentos más largos de oración, participar a los Retiros Espirituales y a los momentos de formación humana, social y eclesial promovidos por la Familia;
expresar propuestas en relación al tema de actualización;
expresar propuestas en relación a la forma de concretizar la programación general según las exigencias del territorio;
estudiar y proyectar iniciativas de carácter local con respecto a la presencia en la Iglesia, en la Familia de los Siervos y en el mundo;
estudiar y proyectar iniciativas para la propuesta vocacional;
tomar visión de la situación económica local y sugerir eventuales soluciones;
profundizar y expresar pareceres sobre aspectos importantes de la vida del Instituto, con la sola presencia de las hermanas con votos;
orientarse sobre la frecuencia de los encuentros de los Grupos del área geográfica.
22. (relativa al artículo 100)
Participan al Encuentro Territorial todas las hermanas de una determinada área geográfica con votos. Pueden participar también las hermanas de otras áreas geográficas, candidatas en formación, miembros asociados, simpatizantes y amigos.
23. (relativa al artículo 100)
Las tareas de la secretaria, cronista y de la ecónoma se confían a una o más hermanas participantes.
24. (relativa al artículo 102)
Las elecciones de la Hermana Mayor y de su Consejo se convocan seis meses antes por la Hermana Mayor y su Consejo; se efectúan durante los trabajos de la Asamblea General, después de la discusión de los informes de la Hermana Mayor, del Consejo y de la Ecónoma General.
Tienen derecho a voto las presentes durante la sesión de votación en el lugar y tiempo determinados en la convocatoria.
Para la elección de la Hermana Mayor se prevén, al máximo, cuatro escrutinios:
En los primeros dos escrutinios se puede votar a cualquier hermana y se necesita las dos terceras partes.
En el tercer escrutinio se puede votar por todas las hermanas y es suficiente la mayoría absoluta.
En el cuarto escrutinio se puede votar por las dos hermanas que hayan obtenido mayor número de votos en el escrutinio anterior; resulta electa la hermana que ha obtenido mayor número de votos.
En el caso de paridad de votos se elige a la hermana que tenga mayor número de años de consagración; en el caso de paridad, se elige a la más anciana de edad.
La apertura de las papeletas es pública.
25. (relativa al artículo 103c)
La Hermana Mayor puede delegar para recibir las promesas, la asunción de los primeros votos y de los votos perpetuos, a una Consejera Central, a la Delegada del área interesada, a una hermana de Incorporación Definitiva.
26. (relativa al artículo 103d)
La Hermana Mayor puede delegar para recibir el renuevo anual de los votos a una Consejera Central, a la Delegada del área interesada, a una hermana de Incorporación Definitiva, al Asistente Religioso General o Local, o a otro sacerdote.
27. (relativa al artículo 105b)
La Hermana Mayor con su Consejo, cada cuatro años, en el contexto de la programación general del Instituto y considerando las exigencias de formación de las hermanas y las posibilidades concretas de encuentro, define la amplitud geográfica de los territorios y establece la composición de los grupos.
28. (relativa a los artículos 94 y 105c)
La Hermana Mayor, previa consultación de cada una de las Responsables de Grupo, nombra con parecer consultivo del Consejo Central, a una Consejera o a una Delegada como Responsable directa de la Responsable de un Grupo. Ésta se volverá la directa referente ante el Consejo.
Dicha Consejera o Delegada informará, normalmente cada tres meses, a la Hermana Mayor sobre el procedimiento de su trabajo.
29. (relativa al artículo 106c)
La Hermana Mayor por el tiempo de su mandato, puede nombrar a una Hermana de Incorporación Definitiva, como su Delegada en los territorios que aún no estén jurídicamente constituidos con las siguientes tareas:
Acompañar a las hermanas en el camino de formación inicial y en el de la Incorporación Definitiva.
Acoger las promesas y los primeros votos;
Acoger, bajo petición, los votos perpetuos;
Acoger la renovación de los votos;
Presidir el Encuentro Territorial;
Desempeñar las tareas indicadas por los artículos 79 y 92e, f, h, de la RdV;
Acoger los diálogos fraternos de las hermanas.
30. (relativa al artículo 106p)
Es tarea de la Hermana Mayor, con voto deliberativo del Consejo Central, precisar y actualizar, al inicio de cada cuatrienio y cuando sea necesario, las entidades de los permisos de gastos que la Responsable del Grupo, la Consejera de referencia, la Delegada de los Territorios aún no constituidos jurídicamente, la Hermana Mayor y el mismo Consejo Central, pueden conceder a las hermanas.
31. (relativa al artículo 108)
Las elecciones de las Consejeras de la Hermana Mayor se realizan durante los trabajos de la Asamblea General. Participan a tal elección las hermanas presentes en la Asamblea con derecho de voto.
Para la elección de cada Consejera se necesita la mayoría absoluta y se prevén máximo tres escrutinios:
En el primer escrutinio se puede votar por cualquier hermana con votos;
En el segundo escrutinio se puede votar por una de las cinco hermanas que, en el anterior, hayan recibido el mayor número de votos;
En el tercer escrutinio se puede votar sólo por una de las dos hermanas que hayan recibido el mayor número de votos.
En caso de paridad, preside la hermana que tenga mayor número de años de consagración. Con paridad de años de consagración, se elige a la más anciana de edad.
32. (relativa al artículo 113)
La Encargada General de la Formación promueve y coordina la formación en sus diversos ámbitos, desde aquél inicial hasta a aquello permanente.
Se vale de la colaboración de otras hermanas, que trabajan en el campo de la formación, para elaborar programas de formación específica.
Promueve y coordina la actividad de animación vocacional.
33. (relativa al artículo 114)
La Secretaria General puede confiar a una hermana la tarea de Cronista para redactar la crónica de la vida de la Familia a nivel general:
Encuentros de las Responsables;
Eventos eclesiales y sociales que tienen que ver directamente con el RM a nivel de personas o como Instituto;
Hechos significativos para la vida de la Familia;
El nombramiento de la Cronista será confirmado por la Hermana Mayor.
34. (relativa al artículo 114)
El archivo corriente se tiene actualizado por la Secretaria General.
El archivo de depósito y el archivo histórico se tienen actualizados por la archivista con las tareas de:
Conservar y catalogar documentos;
Hacer accesible la documentación existente;
Favorecer la circulación del material y la atención de éste con el objetivo de mantener viva la relación entre pasado y presente en vista del futuro.
La archivista es nombrada/o por la Hermana Mayor, con el parecer consultivo del Consejo Central. Tal cargo tiene una duración cuatrienal y puede renovarse por otro cuatrienio. Puede prolongarse no más allá del cuarto cuatrienio consecutivo.
La archivista puede elegir a algunas hermanas como sus colaboradoras. La confirmación de éstas es tarea de la Hermana Mayor.
35. (relativa al artículo 114)
La Secretaria General, la Cronista y la Archivista, en la autonomía del propio servicio, colaboran entre ellas y con las secretarias locales para una transmisión completa y unitaria de la memoria del Instituto.
36. (relativa al artículo 116)
Las responsables de los cargos generales rinden cuentas a la Hermana Mayor y al Consejo cuando les sea pedido tal servicio. Además presentarán, al inicio y al final de su mandato cuatrienal, un informe escrito de programación y de verificación.
37. (relativa al artículo 118)
En referencia a las disposiciones de la Iglesia (can. 725 CIC), el Instituto puede asociar a él mismo, personas o parejas, que, llamadas por Dios, en el propio y respectivo estado de vida, se comprometen a aspirar a la vida evangélica, compartiendo la misma espiritualidad del Instituto y colaborando en su misión, según un estatuto propio aprobado por el mismo Instituto.
El Instituto los reconocerá como asociados, cuando, después de seguir una adecuada preparación, asumirán el compromiso de fidelidad según el propio estatuto.
Se pueden prever momentos e iniciativas comunes, de comunión fraterna, pero en el completo respeto por la propia vocación, la identidad y la autonomía de las pertenecientes al Instituto y de las personas asociadas a éste, en la valorización de las peculiaridades específicas puestas al servicio del bien común.
Es facultad de la Hermana Mayor, con el parecer consultivo del Consejo Central, aceptar la petición de agregación al Regnum Mariae como asociado/a.
Modificaciones a la Regla
38. (relativa al artículo 119)
La Asamblea General, en caso de modificaciones de la Regla de Vida, con la mayoría cualificada, decide si pedir a la autoridad Eclesiástica competente, una aprobación definitiva o una aprobación ad experimentum, indicando el tiempo.
SOBRE LA NATURALEZA, FINALIDAD, VÍNCULO
Y MODALIDADES DEL “DIÁLOGO”
EN EL REGNUM MARIAE
El DIÁLOGO expresa y manifiesta la fe en la mediación de la palabra de Dios; confianza en el signo de la amistad y la fraternidad; autoridad por las dotes personales, ejerciendo un cargo institucional; real necesidad personal.
El DIÁLOGO se define a través de un triple ejercicio:
Diálogo formativo: vinculante
Diálogo fraterno: vinculante con ciertas adaptaciones
Diálogo espiritual: libre
La Regla de Vida y el Derecho Canónico no brindan normas detalladas para el ejercicio del diálogo, por lo tanto la ‘ley propia’ puede establecer las normas.
1. Diálogo formativo:El diálogo formativo es el acompañamiento de parte de la encargada de la formación o de la directa responsable en relación de la hermana durante las fases individuales de la formación, hasta la admisión a la incorporación definitiva.
Es necesario como una ayuda pedagógica y como una garantía institucional (por ejemplo, para la relación o comunicación en la conclusión de los pasajes de formación individuales) RdV 66, 69, 76, 81; can. 722 (implícito), 724 (implícito).
2. Diálogo fraterno:El diálogo fraterno es la relación entre la hermana y su directa responsable (nombrada o por elección). Éste tiene una dimensión formativa permanente. En el caso que no se pueda mantener la norma de la Regla de Vida, se ayudará serenamente a la naturaleza y a la finalidad del diálogo adoptando soluciones personales adecuadas, motivadas y limitadas a cada caso en forma individual. RdV 91 a,b,h; 96, 106h.
Tal diálogo es vinculante y tiene como finalidad la verificación: RdV 20, 27, 49, 63, 91h, 95d; con el objetivo de impulsar a la hermana: RdV 60, 63, 66, 91b; para la corrección fraterna: RdV 42 (implícito), 63. El Consejo individuará a algunas hermanas de Incorporación Definitiva que podrán realizar el servicio de responsables del diálogo fraterno, en caso se presentara esta necesidad.
3. Diálogo espiritual:El diálogo espiritual equivale a la ‘dirección espiritual’, libre y recomendada en la forma del can. 719/4: “[los miembros de los institutos seculares se sientan libres de recibir la necesaria dirección de la conciencia, además de pedir consejo en tal materia – si así lo desean – también a los propios moderadores]”.
* Sustituye el documento del 1986 “sobre la posibilidad de ‘diálogo’ con otra hermana diversa a la responsable”.
Integraciones del 3 de noviembre 2002
El Consejo Central, reuniéndose en Monte Senario con fecha 1-3 de noviembre 2002:
ha confirmado el carácter de aspecto extraordinario el recurrir a la dispensa del compromiso relativo al “diálogo fraterno”, según la Regla de Vida, y por lo tanto a la petición de efectuar este diálogo con una hermana diversa a la directa Responsable;
ha integrado el último coma del punto 2. Diálogo fraterno del documento DIÁLOGO (cfr. p. 40 de la Relación al trienio 1999-2002) como sigue: “la hermana que, con previo coloquio, pida y obtenga dicha dispensa (RdV art. 106 h), podrá efectuar el “diálogo fraterno” con una figura institucional: una hermana del Consejo Central o una Responsable de Grupo.
DECRETOS SOBRE LA CASA
La Familia tiene a disposición una casa como lugar de referencia común, abierta a todas las Hermanas.
Tal casa está bajo la directa dependencia de la Hermana Mayor y de su Consejo, sin obligación de residir en ella.
En la casa se tiene en custodia el archivo de la Familia.
La casa es punto de encuentro y de referencia de las Hermanas y puede acoger, ocasionalmente, a amigos.
En ella se debe notar la sencillez y la sobriedad en todo.
En el caso existan hermanas disponibles, se puede constituir una fraternidad según el estilo del Regnum Mariae.
DECRETOS SOBRE EL ASISTENTE RELIGIOSO GENERAL Y LOCAL
Y LAS MODALIDADES DEL NOMBRAMIENTO
Las Hermanas del Regnum Mariae consideran oportuna la presencia de un Asistente General Siervo de María, que las ayude a mantener vivo el carisma que las une con la Familia de los Siervos a través de una presencia fraterna y de animación espiritual.
El Asistente desempeñará su servicio participando a los encuentros fraternos y, con la invitación de la Hermana Mayor, como consultador, a las Asambleas Generales, a las reuniones del Consejo Central y de las Responsables. El Asistente tiene derecho de palabra pero no de voto.
Teniendo presentes las exigencias de la Familia del Regnum Mariae, la Hermana Mayor con su Consejo, después de haber involucrado a toda la Asamblea y de haber acogido todas las instancias, trata de individuar a un fraile Siervo de María idóneo para desempeñar, por un cuatrienio, el papel de Asistente Religioso General.
Después de haber pedido y obtenido el consenso del Prior General, se propone el nombre del susodicho al Arzobispo de Ancona para que provea al nombramiento.
El Regnum Mariae, a la luz de la experiencia madurada en estos años, considera oportuno continuar las formas de colaboración con los Frailes Siervos de María en las diversas áreas geográficas, con las siguientes tareas:
Profundizar el conocimiento del Regnum Mariae;
Favorecer la relación y la comunión entre el grupo local y los otros grupos;
Mantener vivo el carisma mariano-servita a través de la historia de los Siervos de María, de su espiritualidad, de la liturgia y de la piedad propia;
Favorecer la relación entre el grupo local con las diversas realidades de la Familia servita presentes en el territorio;
Favorecer la vida fraterna y sostener el camino del grupo local promoviendo la propia autonomía;
Favorecer la propuesta vocacional y ayudar en el discernimiento a personas en búsqueda.
Al inicio de cada cuatrienio, la Hermana Mayor, después de escuchar a su Consejo, hará petición oficial de colaboración a estos determinados frailes y a sus relativos Priores Provinciales.
Es tarea de la Hermana Mayor con su Consejo el favorecer la relación entre el Asistente Religioso General del Regnum Mariae y los Asistentes Locales.
DECRETOS SOBRE LA POSICIÓN JURÍDICA
DE LAS HERMANAS QUE RESIDEN EN LOS TERRITORIOS
AÚN NO CONSTITUIDOS JURÍDICAMENTE
Las hermanas con solicitud aceptada, con promesa y con votos, presentes en los territorios aún no constituidos jurídicamente, se encuentran bajo la directa jurisdicción de la Hermana Mayor.
Esta tarea puede ser desempeñada por una Delegada.
Deliberación no. 1 – Incorporación Perpetua
La Asamblea pide al Consejo Central el sustituir la expresión “Incorporación Perpetua” con “votos perpetuos”.
Deliberación no. 2 – Coherencia en los textos
La Asamblea General pide al Consejo Central el hacer las modificaciones de estilo necesarias en los textos para obtener un texto integral coherente del sistema normativo.
Deliberación no. 3 – Petición de aprobación ad experimentum de las modificaciones
La Asamblea General pide al Consejo Central el solicitar a la autoridad eclesiástica competente, la aprobación ad experimentum hasta el 2014, de los artículos de la Regla de Vida modificados por la Asamblea General 2006.
(Capítulo XVIII, art. 118 RdV)
1. Los miembros asociados son un grupo de personas (parejas de esposos, personas separadas, viudas, solteras, sacerdotes diocesanos…) que se comprometen a vivir la espiritualidad del Regnum Mariae (mariano – servita vivida en el mundo), compartiéndola con nosotros y asumiendo la responsabilidad que el propio estado de vida les permite.
2. Serán punto de referencia para su formación, los primeros siete artículos de la Regla de Vida. Se podrá también utilizar el material de formación ya existente, haciendo una previa selección.
3. Los miembros asociados participan a algunos de nuestros encuentros locales o generales (jornadas de Retiro, de actualización socio – político – eclesial, ejercicios espirituales…)
4. Los miembros asociados, en los límites de las propias posibilidades, colaboran con el Instituto.
Teniendo en consideración la actual situación del Regnum Mariae, corresponden al ÁREA GEOGRÁFICA los continentes en donde viven las hermanas:
EUROPA (Italia y España)
AMÉRICA (México y Canadá)
Cuando se habla de ENCUENTRO TERRITORIAL se refiere al ÁREA GEOGRÁFICA.
El término TERRITORIO se utiliza también con un significado muy limitado para indicar una ciudad y/o una realidad limítrofe que consienta la existencia de una fraternidad local (GRUPO).
REGLA DE VIDA DEL «REGNUM MARIAE»
Acto de agregación del «Regnum Mariae»
a la Orden de los Siervos de María 3
Decreto de erección del Instituto Secular «Regnum Mariae» 5
VIDA DE LAS PERTENECIENTES AL «REGNUM MARIAE» 8
I. El «Regnum Mariae», 9; II. Castidad Consagrada, 11; Vida de Pobreza, 13; IV. Vida de Obediencia, 15; V. Vida de Oración, 17; VI. Vida Fraterna, 19; VII. Vida en el mundo, 21.
DESARROLLO PERSONAL DE LAS HERMANAS 23
VIII. Principios Generales, 24; IX. Las Responsables, 27; X. Las Candidatas, 28; XI. Tiempos de Formación, 29.
ORGANIZACIÓN DEL «REGNUM MARIAE» 32
XII. Principios Generales, 33; XIII. El Grupo Local, 36; XIV. La Asamblea General, 38; XV. La Hermana Mayor, 40; XVI. El Consejo Central, 43; XVII. Cargos Generales, 45; XVIII. Miembros Asociados, 46; XIX. Modificaciones a la Regla, 46.
Epílogo 47
Breve Nota Histórica 48
NORMAS PRÁCTICAS 49
Tiempos de Formación, 50; Principios Generales, 51; El Grupo Local, 52; La Asamblea General, 54; El Encuentro Territorial, 56; La Hermana Mayor, 57; El Consejo Central, 59; Cargos Generales, 59; Miembros Asociados, 61; Modificaciones a la Regla, 61.
Documentos sobre la naturaleza, finalidad, vínculo y modalidades
del “Diálogo” en el «Regnum Mariae» 62
Deliberaciones 66
Estatuto de los “Miembros Asociados” 67
La presente Regla de Vida ha sido promulgada, en vía experimental, por la Asamblea General de 1970.
El texto, integrado en algunas de sus partes y modificado radicalmente bajo el perfil literario en la Asamblea General de 1976, ha sido revisado en la Asamblea General de 1982 y aprobado por la Congregación para los Religiosos y los Institutos Seculares (hoy Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica) en febrero de 1983.
La Asamblea General del 2006, después de un trabajo de varios años de estudio, reflexión y verificación, ha modificado los textos de la Regla de Vida del Capítulo XI (Tiempos de la Formación) al XIX (Modificaciones a la Regla de Vida). Los ha aprobado y presentado a la Autoridad Eclesiástica competente que, a su vez, los ha aprobado con la fórmula “ad experimentum” hasta el 2014.
Tales modificaciones fueron necesarias para:
actualizar el lenguaje de acuerdo a cuanto establece el Código de Derecho Canónico;
responder a las nuevas exigencias de un Instituto que de puramente italiano se ha convertido en internacional.