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Timestamp: 2017-09-22 10:07:39
Document Index: 223052560

Matched Legal Cases: ['artículo 322', 'artículo 3591', 'artículo 3591', 'artículo 3354', 'artículo 3354', 'artículo 3591', 'artículo 3591', 'artículo 5', 'artículo 3283', 'artículo 3283', 'artículo 3591', 'artículo 31', 'artículo 3476', 'artículo 1791', 'artículo 44', 'artículo 3354', 'artículo 3591', 'artículo 3600', 'artículo 3476', 'artículo 1805', 'artículo 3600', 'artículo 3598']

1 UNIVERSIDAD DEL ACONCAGUA FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y JURÍDICAS CONTADOR PÚBLICO NACIONAL Alumno: Andrea Abbruzzese Profesor: Julio César Garrigós Asignatura: Metodología de la investigación y Seminario de aplicación. Tema: La Legítima Año de cursado: 2006
2 LA LEGÍTIMA
3 Índice Analítico INTRODUCCIÓN...6 CAPÍTULO I...7 La legítima: conceptos generales...7 A. Sistemas de libertad de testar y de las legítimas: modalidades Sistema de libertad de testar Sistema de legítimas...8 B. Definición de la legítima...10 C. Precedentes históricos Derecho romano Derecho germánico...12 D. Naturaleza jurídica de la legítima...13 E. Características de la legítima...13 F. Títulos por los cuales se puede recibir la legítima Título de legatario Título de donatario Título de legitimario...17 G. Expresión heredero forzoso. Su inexactitud terminológica...17 H. Caracterización jurídica del legitimario Legitimario heredero Legitimario no heredero...19 I. Legítima y porción disponible. Su relación...20 J. Porción disponible y mejora...20 CAPÍTULO II...22 Partición...22
4 A. Introducción...22 B. Concepto...23 C. Caracteres...23 D. Formas de la partición. Partición judicial Partición judicial. Casos en que procede El Código Procesal Civil de Mendoza Operaciones previas a la partición judicial Procedimiento de la partición judicial...32 E. Actuación del Contador...34 CAPÍTULO III...37 Cuenta particionaria...37 A. Sus partes Los prenotados El cuerpo general de bienes Las bajas comunes El líquido partible La división La adjudicación...40 B. Esquema de la cuenta particionaria Clasificación legal de bienes Clasificación de las bajas de la sucesión Liquidación de la sociedad conyugal División de la sociedad conyugal Masa hereditaria o masa neta partible Porción disponible División de la herencia. Determinación de las legítimas antes y después de la Ley Legítima hereditaria o legítima global. Antes y después de la Ley Adjudicación Relación de títulos...51 C. La Colación...52
5 D. Las acciones de complemento y de reducción...53 E. Colación y Reducción: Diferencias entre ambas acciones...54 CAPÍTULO IV...55 Los legitimarios...55 A. Concepto...55 B. Reglas generales. Antes y después de la Ley Régimen anterior a la Ley Régimen establecido por la Ley C. Imputación de legados y donaciones Legados Donaciones...62 CONCLUSIÓN...64 BIBLIOGRAFÍA...65 ANEXO...66 I) Porciones de legítima. Concurrencia...66 A. División de la herencia antes de la sanción de la ley B. División de la herencia después de la sanción de la ley
6 Introducción Iniciar un estudio del Derecho de Sucesiones con esta evocación supone el concitar las más variadas posiciones doctrinales sobre cualquier aspecto que de ella queramos resaltar, puesto que nos encontramos ante una institución que presenta diversas variantes, que son importantes tener en cuenta a la hora de pretender interpretar nuestro sistema. En este trabajo de investigación veremos en forma detallada los aspectos más relevantes de la legítima, partiendo del desarrollo de los sistemas sobre los cuales este instituto puede basarse, es decir, sea por un sistema de amplia libertad del causante para disponer de sus bienes o por el contrario, el que todos los bienes que deje al morir el causante están destinados por la ley a los mas próximos parientes. En nuestro Código Civil, la institución que nos ocupa está concebida como un límite a la libertad de disponer del causante, ya sea por testamento o donación, y que no da lugar consecuentemente a una delación legitimaria. Veremos como esta restricción se presenta en nuestro derecho como una limitación de tipo legal, por cuanto es impuesta por la ley en beneficio de los parientes más próximos, y además como relativa en cuanto afecta a los actos a título gratuito y no a los onerosos; en cuanto no recae sobre bienes concretos, sino sobre una cuota del patrimonio del causante; en cuanto cesa por las causales de desheredación y en cuanto su violación no causa la nulidad de las donaciones, aunque sí su reducción. Además, ese límite adquiere un carácter negativo, pues condiciona la libre disposición del causante, al imponerle el deber de respetar las legítimas en caso de testamento, consecuencia de ello es la reserva que la ley hace a los legitimarios, cuyas porciones de legítima tratadas en el Capítulo IV- no pueden ser afectadas en su integridad. Con el objeto de destacar la intervención obligatoria del Contador Público Nacional como perito inventariador y partidor, dispuesta por el Código Procesal Civil de Mendoza en el artículo 322, inciso 2, se ha tratado en los Capítulos II y III la Partición y la Cuenta particionaria, respectivamente, haciendo hincapié en las características generales y formas de llevar a cabo ambas operatorias.
7 Capítulo I La legítima: conceptos generales A. Sistemas de libertad de testar y de las legítimas: modalidades En el derecho comparado existen dos sistemas contrapuestos en cuanto a la facultad de disposición de los bienes por parte del testador: un primer gran sistema denominado "Sistema de libertad de testar" y otro llamado "Sistema de restricción para testar" o bien "Sistema de las legítimas". 1. Sistema de libertad de testar Éste admite dos manifestaciones: a) Sistema de libertad de testar propiamente dicho. Se habla de libertad de testar por antonomasia cuando se refiere a la libertad del testador en la designación de las personas beneficiadas con la disposición mortis causa, y a la libertad en la distribución de los bienes. El testador puede, sin que la ley le imponga reservar una parte de sus bienes en beneficio de determinados parientes, destinarlos como él desee. Únicamente Inglaterra, la mayor parte de las legislaciones de Estados Unidos y Canadá, firmemente aferrados a sus tradiciones, mantienen el principio de la absoluta libertad de testar. En México y en los países centroamericanos (Honduras, El Salvador, Panamá, Guatemala, Nicaragua), este sistema ha sido atenuado, pues el causante está obligado a dejar a ciertos parientes una parte de sus bienes en concepto de alimentos.
8 8 Así, por ejemplo, el Código mexicano dispone que el causante está obligado a dejar alimentos a sus descendientes menores; a los mayores si están incapacitados para el trabajo, o a las hijas que no hayan contraído matrimonio; al esposo impedido para trabajar; a la esposa; a los ascendientes; a la concubina; a los colaterales dentro del cuarto grado menores de dieciocho años o incapacitados para el trabajo. Este derecho sigue las reglas generales de la pensión alimentaria: no goza de él quien posee bienes suficientes; sólo puede pretenderlos el que no tenga otros parientes más cercanos con posibilidad de darlos. La cantidad será fijada por el juez y no podrá ser mayor de la mitad de lo que les hubiere correspondido en la sucesión intestada, ni menor a un cuarto. b) Sistema de libertad de testar en la distribución de la herencia. La libertad de testar tiene un sentido más restringido y se refiere únicamente a la distribución de la herencia dentro de un grupo de personas. El testador tiene libertad en cuanto a la distribución de los bienes, pero no en cuanto a la designación de las personas fuera de las indicadas por la ley. Es decir, que este sistema implica una reserva total de la herencia en favor de determinadas personas, que la ley establece, pudiendo el testador libremente distribuir la herencia entre ellas. Por ello a este sistema también se lo llama sistema de reserva total con distribución libre. Uno de los países que ha adoptado este sistema es Rusia, donde el causante no puede disponer de sus bienes sino en favor de las personas legalmente llamadas a sucederlo; en ningún caso puede desheredar a su hijo menor de edad; no se establecen porcentajes específicos en favor de los descendientes, ascendientes y cónyuge, pero sí una obligación de carácter alimentario, en especial a favor del cónyuge carente de medios económicos suficientes y de los descendientes menores. Cabe agregar que este sistema no es incompatible con el reconocimiento de las legítimas individuales en favor de alguno de los herederos comprendidos en la reserva, si bien en ese caso queda restringida la libertad para desheredar u omitir en el testamento. 2. Sistema de legítimas Este sistema implica una restricción a la libertad de testar, en el sentido que determinada porción de bienes (porción de legítima) debe destinarse a determinados parientes (legitimarios) y una facultad para disponer libremente de la porción restante (porción disponible). En
9 9 consecuencia, éste sistema divide cuantitativamente la herencia en una porción forzosa y otra porción de libre disposición. Básicamente admiten dos modalidades: a) Sistema con distribución forzosa de legítima. En esta modalidad existen dos soluciones: 1. Sistema de cuota variable según el número de hijos. La porción forzosa varía según el número de hijos del causante. Este sistema lo adopta la legislación francesa, siguiendo el derecho romano Justiniano. El Código Civil francés fija como reserva la mitad de la herencia si el difunto deja un hijo; de dos tercios si deja dos hijos; y de tres cuartos si deja tres o más. También lo sigue el Código de Bélgica, el de Holanda y el de Italia, que fija la legítima de los hijos legítimos en un medio de la herencia si el causante sólo deja un hijo, y en dos tercios si deja dos o más. Esta solución también es acogida por el Código portugués. Dentro de los países latinoamericanos, citamos el Código Civil uruguayo, que adopta idéntica solución al Código francés. 2. Sistema de cuota única invariable. Adoptado por la República Argentina, en el cual, cuando una persona deja uno o varios hijos la legítima es de cuatro quintos, siendo esta una cuota forzosa e invariable. Este sistema es adoptado también por el Código Civil suizo, el cual concede a los descendientes tres cuartos de la herencia; también por el Código alemán, que fija como legítima uniforme la mitad de la parte intestada. Soluciones similares dan los Códigos de Austria y Noruega. En Latinoamérica, éste sistema es adoptado por Brasil y Venezuela. b) Sistema de legítima con porción de distribución forzosa y porción de libre distribución. Este sistema es adoptado por el Código Civil español. Según el cual, dentro de la porción legítima de los descendientes, que es de dos tercios de la herencia, hay una cuota de distribución forzosa igualitaria que el causante esta obligado a respetar y que es de la mitad de los dos tercios, y la otra de libre distribución que seria la otra mitad de los dos tercios entre los legítimos legitimarios pero no para los terceros. Sería el caso de una mejora dentro de la legítima, que se diferencia del Código Civil argentino, donde la mejora corresponde a la porción disponible. El sistema de la mejora soluciona el antagonismo entre los sistemas de libertad de testar y de división forzosa, porque hay en él una porción de bienes sucesorios regidos por el principio de la libertad de testar y otra porción sometida al sistema de división forzosa con participación igualitaria. Además existe la porción de libre disposición.
10 10 En Latinoamérica este sistema es adoptado por las siguientes legislaciones: Perú, que establece como legítima para los descendientes, los dos tercios de la herencia, de los cuales la mitad corresponde a la mejora; y Colombia, que establece como porción legítima para los descendientes la mitad de los bienes y de la parte restante la mitad corresponde a la mejora. Chile legisla el tema de igual modo que Colombia Como este sistema permite que una parte de la legítima sea de libre disposición entre los hijos, ello da lugar a que el padre premie actitudes de los hijos y, lo que es más importante, supla, deficiencias naturales e involuntarias de alguno de ellos, mejorándolo. El caso típico es el del hijo disminuido mentalmente, sin posibilidades de defenderse por sí mismo en la vida, cuya situación el padre trata de arreglar para que no le falte el sustento a su muerte. Además, entre los hijos existen desigualdades: unos tienen aptitudes para triunfar económicamente en la vida, otros no las tienen; entonces este sistema le permite al padre compensar esas diferencias. B. Definición de la legítima Nuestro Código Civil en su artículo 3591 define a la legítima de los herederos forzosos como un derecho de sucesión limitado a determinada porción de la herencia. El límite a que se refiere la norma marca la distinción entre la porción legítima y la porción disponible del testador con la cual él puede hacer los legados que estime conveniente, o mejorar con ella a sus herederos legítimos (art Código Civil). Borda define a la legítima como la parte del patrimonio del causante de la cual ciertos parientes próximos no pueden ser privados sin justa causa de desheredación, por actos a título gratuito". 1 Esta definición requiere explicaciones: en primer lugar, aunque el Código Civil dice que la legítima es una parte de la herencia, en realidad el concepto es más amplio, porque para calcular la legítima no se considera únicamente la herencia, es decir, el patrimonio dejado al fallecer, sino también los bienes donados en vida por el causante. En segundo lugar, no gozan de este privilegio todos los parientes con derecho sucesorio, sino únicamente aquellos que están 1 BORDA, Guillermo A., Tratado de Derecho Civil. Sucesiones, 4 ta edición Vol. II (Buenos Aires, Perrot, 1975), 614 páginas, 102.
11 11 estrechamente unidos al causante, que son los descendientes, los ascendientes y el cónyuge; y además su porción de legítima varía según el orden de parentesco. La parte de la herencia de la cual el testador puede disponer libremente, se llama porción disponible y puede asignarla a quien desee. C. Precedentes históricos 1. Derecho romano En el derecho romano primitivo, especialmente en la Reyecía, muy individualista, el testador poseía ilimitados poderes para disponer de sus bienes. Ninguna porción de la herencia estaba reservada a sus hijos ni a su cónyuge. Tampoco tenía límites para beneficiar a determinada persona. Esta situación se mantuvo hasta fines de la República. Desde entonces, resultó injusta esta facultad sin restricciones para disponer de los bienes que permitía dejar en la miseria a los hijos, sin razón fundada y por simple capricho del padre. Se introdujo en aquella época un remedio que se denominó querela inofficiosi testamenti y que fue el primer medio de protección judicial de la legítima. La querela se dirigía contra el heredero instituido en el testamento y acarreaba la rescisión de éste, quedando abierta la sucesión intestada. Si no prosperaba, el legitimario perdía todas las liberalidades contenidas en su favor en el testamento, e incurría en indignidad para suceder. El ejercicio de la querela, que importaba injuria para el difunto, tenía carácter subsidiario, pues sólo procedía cuando el postergado no disponía de ningún recurso para obtener la legítima. Por otra parte, se excluía la querela cuando el testador dejaba por otro título distinto al de heredero la porción legítima (legado, donación). La querela prescribía a los cinco años y era intransmisible a los herederos, salvo si ya se hubiese iniciado la acción o los herederos eran hijos del legitimario. Se partía de la ficción de que una exclusión injusta sólo podía emanar de una mente enferma, ello no implicaba que se reputase demente al testador, ni que hubiera que producir la prueba de que éste lo estaba, sino que bastaba la simple apariencia de insanía, derivada de la
12 12 irrazonabilidad del acto, para que se diere lugar a la acción. El resultado era la caída de todo el testamento y los bienes se distribuían como si el causante hubiera fallecido intestado. Justiniano, derogó el ius civile y el derecho pretoriano en materia de preterición, y equiparó los efectos de la preterición y los de la desheredación injusta al fusionar las acciones correspondientes en una acción de nulidad. En realidad, lo que hizo Justiniano fue paliar los efectos anulatorios totales del testamento, pues estaba encaminada a anular la institución de heredero, pero dejando en pie las restantes disposiciones, tales como los legados, fideicomisos, nombramiento de tutores, etc. Esta acción se otorgó a los descendientes y ascendientes que hubieran sido preteridos o desheredados sin justa causa. En definitiva, recién en el derecho Justiniano la legítima adquiere su configuración moderna, pues ya no cae todo el testamento, sino que el heredero forzoso tiene derecho a reclamar una parte de la herencia de la cual no puede ser privado sin justa causa. 2. Derecho germánico En la época primitiva de la propiedad privada de la pequeña familia, el padre y los hijos formaban una comunidad respecto de los bienes de ella. No existía la herencia como fenómeno sucesorio individual, porque se consideraba que los bienes pertenecían no solo al jefe de la familia sino también a todos sus integrantes. El fallecimiento de un miembro de la comunidad no daba lugar a una verdadera sucesión, pues su parte acrecía a los demás miembros de la comunidad. La herencia en sentido propio apareció cuando se consideró que el padre era titular individual de los bienes. Los hijos tenían un derecho expectante a recibir la parte que les hubiera correspondido en la antigua comunidad. Esta expectativa se llamo wartrecht, que constituyó la legítima germana. No existían disposiciones de última voluntad. La expectativa de los hijos abarcaba toda la herencia, excepto el equipo del muerto", que era el conjunto de objetos que pertenecían al causante. En la Edad Media, la Iglesia resaltó el valor de la limosna y consideraba que una parte de lo que correspondía a los hijos debía ofrecérsela a los más pobres, atribuyéndosele eficacia expiatoria. Se permitió al jefe de familia disponer por donación para la salvación de su alma lo
13 13 que se denominó la portio pro anima, la cual una vez introducido el testamento (hacia el siglo V), se transformó en parte de libre disposición y el resto de las porciones constituía la reserva o legítima que tiene un contenido positivo: es la parte de la herencia intestada de la que no se puede privar a los hijos. D. Naturaleza jurídica de la legítima La cuestión de si la legítima es parte de la herencia (pars hereditatis) o parte de los bienes (pars bonorum) se planteó en nuestro derecho porque existían dos textos contradictorios de distinto origen. Vélez Sársfield siguió al Código de Napoleón y a toda la doctrina francesa, estableciendo explícitamente en el artículo 3591 del Código Civil que la legítima es parte de la sucesión; pero en otra disposición, el artículo 3354 (tomado de distintas fuentes, entre ellas el derecho romano el cual consideraba la legítima como parte de los bienes, es decir que se satisfacía al legitimario haciéndole entrega del valor de los bienes que por ley le correspondía, sin que ello lo convirtiera en heredero), estableció que el legitimario puede renunciar a la herencia y conservar la legítima, solución que no se concibe si la legítima es una parte de la herencia, ya que ésta no puede aceptarse o renunciarse parcialmente. Esta discusión se concluye finalmente con la derogación del artículo 3354 por la Ley En consecuencia, conforme con el artículo 3591, la legítima es parte de la herencia y de ello se derivan las siguientes consecuencias: a) La legítima debe ser satisfecha en especie (Art bis), el legitimario tiene derecho a parte de los mismos bienes dejados por el causante, aunque nada le impide que acepte su valor en dinero; b) El legitimario no puede renunciar a la herencia y conservar la legítima. E. Características de la legítima La caracterización que hace Vélez de la legítima está dando al intérprete las bases necesarias para comprender, de una manera integral, algunas disposiciones que contiene el Título X y que, en apariencia, vienen a quebrar la unidad del sistema, lo que en realidad no sucede.
14 14 EI codificador dice, en el artículo 3591, que es "...un derecho de sucesión limitado a determinada porción de la herencia..." La expresión derecho de sucesión ha sido usada con anterioridad por Vélez en el artículo 5º, título I, Sección I del Libro IV, después el artículo 3283, que reza: "el derecho de sucesión al patrimonio del difunto es regido por el derecho local del domicilio que el difunto tenía a su muerte, sean los sucesores nacionales o extranjeros". El codificador en la nota a ese artículo dice que "el patrimonio considerado como una unidad es un objeto ideal, de un contenido indeterminado. Puede componerse de propiedades, de derechos a cosas particulares, de créditos y deudas que tienen existencia invisible. El patrimonio no está fijo en un lugar y no se le podría asignar el locus rei sitae. Considerar como tal el lugar en que está situada la mayor parte de los bienes, sería una idea arbitraria, porque ella no tiene nada de preciso, y también porque la parte menor de los bienes merece tanta consideración como la parte mayor. Si abandonamos el domicilio, no nos queda sino colocar el derecho a la sucesión donde se encuentra cada uno de los bienes que la componen...". Y más adelante en la misma nota se refiere a las sucesiones ab intestato y dice que ellas "reposan sobre la voluntad presunta del difunto..." De la concordancia entre el texto del artículo 3283 y la nota resulta que la expresión derecho de sucesión tiene un significado específicamente hereditario e importa, precisamente, la adquisición que se realiza por causa de muerte. En cuanto al contenido del derecho de sucesión, Fornieles dice que comprende el orden de suceder, los derechos y obligaciones de los herederos y el contenido de las disposiciones testamentarias. El derecho de sucesión, carácter del que participa la legítima, está pues vinculado en forma íntima con el orden de suceder, es decir, con los que son llamados por la ley o por el testador a recibir la herencia como objeto de la transmisión hereditaria, o la legítima, como porción mínima de aquella. La legítima participa de la naturaleza del derecho de sucesión, porque el artículo 3591 la califica de esa manera y porque, además, el derecho que confiere es a una determinada porción de la herencia. Por eso se ha calificado a la legítima como porción mínima de la sucesión. Y esa relación entre la legítima y la sucesión ha sido ratificada por Vélez en otras oportunidades, por ejemplo, en el artículo 31, Capítulo III, Título VI, Sección I del Libro IV, después el artículo Esa norma en materia de colación, después que el artículo 3476
15 15 estableció que toda donación hecha en vida por el causante a una persona que concurre a la sucesión legítima del donante, importa solo un anticipo de su porción hereditaria, dispone que "las otras liberalidades enumeradas en el artículo 1791, que el difunto hubiese hecho en vida a los que tengan una parte legítima en la sucesión no están sujetas a ser colacionadas. De esta forma resulta, también, que la legítima es parte de la sucesión. Lo mismo sucede con otro artículo, que es el que ha dado lugar a que se sostenga la completa independencia entre la legítima y la sucesión, y es el artículo 44, Titulo II, Sección I del Libro IV, después el artículo 3354, que dispone: "los que tengan una parte legítima en la sucesión, pueden repudiar la herencia sin perjuicio de tomar la legítima que les corresponde". De este conjunto de preceptos resulta que en el pensamiento de Vélez, el que luego se plasma en el Código la legítima hace parte de la sucesión. De lo contrario, las mismas no tendrían una explicación lógica. 2 Sintetizando, podemos decir que del juego de normas consideradas, contenidas en las instituciones de la legítima y de la colación, se desprenden las conclusiones siguientes: a) Que tienen legítima todos los llamados por la ley a la sucesión intestada; b) Que existe una equiparación total entre herederos legítimos y beneficiarios de legítima. c) Que por tanto es lógico, de acuerdo con el sistema, considerar a la legítima como un derecho de sucesión limitado a determinada porción de la herencia, según lo dispone el artículo 3591; d) Que esta norma también está relacionada con la disposición que establece las clases de sucesión, que no son otras que la legítima y la testamentaria; e) Que, por tanto, no existe una tercera forma de sucesión distinta de las otras, que sería la legitimaria. F. Títulos por los cuales se puede recibir la legítima Por regla general el título que centraliza la posibilidad de cumplir con la legítima es la institución de heredero; pero no solo se puede acceder a la legítima a través de la institución de heredero, sino también a título de legatario, donatario o legitimario. 2 CATAPANO MOSSO, Ricardo S, Algunas características de la legítima, (Mendoza, Folleto, 1990), 10 páginas, 3/5.
16 16 Con respecto a este tema, el Código Civil, en el articulo 3600, dice: "El heredero forzoso, a quien el testador dejase por cualquier título menos de la legítima, solo podrá pedir su complemento". El artículo habla de cualquier título, sin que exista alguna limitación, por lo tanto la expresión abarca no solamente a los títulos mortis causa (legados), sino también de los inter vivos (donaciones colacionables). Existen, por lo tanto, los siguientes títulos por los cuales se puede recibir la legítima: 1. Título de legatario a) Caso del legitimario legatario no heredero. El legitimario no recibe más que el legado. Es el caso en que el testador le deja un legado con el cual cubre su legítima. Según el artículo 3600, el legado se imputa a la legítima y no a la porción disponible. b) Caso del legitimario legatario heredero. El testador puede establecer que su legado se impute a su porción legítima y si por el contrario no dice nada, el legado se imputa a la libre disposición como mejora (Art. 3605). En este caso, si el heredero renuncia a la herencia y retiene el legado, queda como un simple legatario y su legado se imputara a la porción disponible, no pudiendo exceder de ella. 2. Título de donatario De acuerdo con el artículo 3476 del Código Civil, las donaciones hechas a un heredero forzoso importan un anticipo de su porción hereditaria. Estas donaciones se imputan a la legítima. Existen dos hipótesis: a) Caso del legitimario-donatario no heredero. El legitimario no recibe más que la donación. El testador no lo instituye heredero, sino que simplemente lo menciona sin que nada le asigne o deja sentado que le hizo una donación y el legitimario no podrá reclamar su legítima porque ya recibió la donación. En el caso que el testador lo omita no hay preterición, pues la legítima la recibió como donatario.
17 17 b) Caso del legitimario-donatario heredero De acuerdo con el artículo 1805 del Código Civil, la donación se imputa a la legítima, a menos que el testador hubiera establecido que se imputara a la libre disposición. Si el legitimario renuncia a la herencia y retiene la donación, queda como simple donatario y la donación se imputará a la libre disposición. 3. Título de legitimario También se plantea esta tercera modalidad, que es cuando éste no es ni donatario ni legatario, ni tampoco es instituido heredero. En este caso el legitimario recibe la legítima exclusivamente en virtud de su título de legitimario porque ha sido preterido o desheredado en forma injusta. G. Expresión heredero forzoso. Su inexactitud terminológica Con respecto al sentido de la expresión "herederos forzosos", el Código Civil, en el Título 10 del Libro IV, dice: "De la porción legítima de los herederos forzosos", esta expresión está reiterada en numerosos artículos como, por ejemplo, en los 3591, 3599, 3600, 3601, 3714, 3715, etc., también aparece en el Código la expresión "herederos necesarios" como sucede en los artículos 1085 y Esta frase, de origen Justiniano, fue la tradicional en el antiguo derecho de Castilla. Fue recogida por García Goyena en su proyecto de 1851 y de allí pasó a nuestro Código Civil. Si bien era exacta esta expresión en el antiguo derecho español, pues sólo se podía dejar la legítima a título de heredero y no por cualquier otro título, con el nuevo Código Civil español se permite que se deje por cualquier otro título, y por lo tanto llegamos a la conclusión que no es exacta la expresión "herederos forzosos", porque deja de responder a la realidad, ya que los legitimarios, aunque no sean instituidos herederos, no pueden atacar el testamento por preterición si reciben la legítima por cualquier otro título. 3 3 PEREZ LASALA, José Luís, Derecho de Sucesiones, Vol. II (Buenos Aires, Depalma, 1981), 913 páginas, 783.
18 18 El artículo 3600 de nuestro Código Civil admite que la legítima sea cubierta por cualquier título. Cuando dicho título no es el de heredero y la legítima queda cubierta por un legado o por una donación que el causante le haya hecho en vida, el legitimario no es heredero. Entonces, la expresión "herederos forzosos" resulta inexacta, por ello la expresión correcta es la de "legitimario": quienes tienen legítima son legitimarios aunque no sean herederos. Se debe indicar con la expresión "herederos legítimos" a los herederos ab intestato, como cosa distinta de los legitimarios. H. Caracterización jurídica del legitimario 1. Legitimario heredero Dentro de esta posibilidad, existen tres teorías: a) Teoría de la absorción. Considera que la condición de heredero borra la de legitimario; en consecuencia, los herederos no pueden reclamar contra los actos del causante en perjuicio de su legítima, teniendo que sufrir todos los gravámenes que la afectaran una vez aceptada la herencia. Esta teoría es inaceptada en nuestro derecho, porque conforme al artículo 3598 del Código Civil el causante no puede imponer gravámenes ni condición alguna a las porciones de legítima. b) Teoría de la autonomía. Supone que el legitimario es heredero forzoso hasta la concurrencia de su cuota de legítima, y heredero voluntario en lo que eventualmente la exceda. Se estaría creando una vocación independiente y esto lleva a la posibilidad de aceptar la legítima y repudiar la herencia. No existe la vocación legitimaria paralela a la testamentaria y a la intestada; y además no cabe en nuestro derecho recoger la legítima y renunciar a la herencia, por lo tanto no es aceptable esta teoría. c) Teoría de la condición de legitimario del heredero. Es la que acepta nuestro derecho y se encuadra en la idea de la legítima como freno a la libertad de testar. Aquí no hay absorción ni yuxtaposición porque considera que no se puede hablar sino de la condición de legitimarios de
19 19 los herederos llamados por testamento o ab intestato, sin que la calidad de heredero borre a la de legitimario, ni se mantenga, como un llamamiento independiente. El legitimario es un heredero como cualquier otro; de donde se deriva su responsabilidad personal frente al pago de las deudas del causante, pero si el heredero legitimario goza del beneficio de inventario, solo responderá con los bienes recibidos. Además, este heredero legitimario goza de una especial protección contra las donaciones, que el causante hubiera hecho en vida y que dañen su porción legítima. 2. Legitimario no heredero a) Legitimario legatario Cuando el legitimario solo es instituido en legatario y recibe su legítima por medio de un legado singular o de cuota. En el caso del legado singular se limita a recibir el legado en pago de su legítima, es un legitimario que no es heredero. En el caso que se le dé un legado de cuota, tendrá que responder como legatario de cuota, es decir, en proporción a su cuota. El caso del legitimario legatario se da cuando el testador haya otorgado en su testamento exclusivamente su legítima a un legitimario. El legitimario recibe una parte alícuota de bienes y por eso es un legatario parciario y no un heredero (Art. 3719). b) Legitimario donatario Cuando el causante, habiéndole hecho al legitimario una donación que cubra su legítima, no lo instituye heredero y en el testamento lo menciona sin asignarle nada, o al solo efecto de aclarar que la legítima ya la recibió en vida. Acá hay un legitimario donatario cuyo título es una adquisición inter vivos que nada tiene que ver con la sucesión mortis causa del causante. c) Legitimario no legatario ni donatario Su situación se asemeja a la figura del legatario de cuota. Recibe una parte alícuota de los bienes y en la concurrencia con los herederos entra en comunidad con ellos por la parte alícuota que signifique su cuota.
20 20 I. Legítima y porción disponible. Su relación La porción hereditaria que queda después de calcular la legítima, puede ser materia de disposiciones a título gratuito, aún cuando existan legitimarios. Dicha porción hereditaria se la denomina porción disponible. Las liberalidades se pueden realizar de dos formas: mediante disposiciones testamentarias mortis causa (legados) o en vida del causante (donación) y luego se imputa ese valor a la porción disponible. Por lo tanto, legítima y porción disponible son dos entidades complementarias ligadas por una relación inversamente proporcional de forma tal que a medida que la legítima crece, disminuye la porción disponible. La delimitación de ambas porciones supone: a) La determinación de una norma abstracta que debe corresponder a la jerarquía de legitimario; de este modo establecemos la fracción aritmética, por ejemplo, en el caso de los descendientes después de la ley su legítima global es cuatro quintos, siendo de un quinto la porción disponible (Art. 3593); b) Se refiere a la operación concreta para determinar el valor sobre la masa sucesoria. Concluimos que: 1) El concepto de legítima lleva consigo la existencia de una porción disponible; 2) Cuando no existen legitimarios es inútil hablar de porción disponible, pues en ese caso toda la herencia es disponible. J. Porción disponible y mejora Con la porción disponible el testador puede hacer los legados que desee a sus propios legitimarios o a extraños, y a la porción de libre disposición que el testador otorga en forma parcial o total a sus herederos legitimarios se la denomina mejora.