Source: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=CRE&reference=20100309&secondRef=ITEM-015&language=ES&ring=B7-2010-0180
Timestamp: 2014-08-01 10:05:38
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Debates - Martes 9 de marzo de 2010 - Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA) (debate) Parlamento europeoChoisissez la langue de votre document :
15. Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA) (debate) Vídeo de las intervencionesPV
Presidente. – El siguiente punto es el debate sobre la pregunta oral (O-0026/2010) presentada por Carl Schlyter, en nombre del Grupo Verts/ALE, Daniel Caspary, en nombre del Grupo PPE, Kader Arif, en nombre del Grupo S&D, Niccolò Rinaldi, en nombre del Grupo ALDE, Helmut Scholz, en nombre del Grupo GUE/NGL y Syed Kamall, en nombre del Grupo ECR, a la Comisión sobre la transparencia y el estado de las negociaciones del ACTA (Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación) (B7-0020/2010) Carl Schlyter, autor. – (SV) Señor Presidente, cada institución debe defender su papel. El Parlamento es la voz de las personas de la UE y debe luchar por los intereses de sus ciudadanos. La Comisión se llama a sí misma la guardiana del tratado pero, en este caso, son los principios de transparencia, derechos humanos y derechos parlamentarios los que debe defender. Si no se nos permite acceder a los documentos, ninguna de las instituciones de la UE estará cumpliendo con las expectativas de los ciudadanos.
Algunos Comisarios hicieron hincapié en sus comparecencias en que el Parlamento debía tener acceso a los documentos del mismo modo que el Consejo de Ministros, y el Parlamento espera que la Comisión mantenga sus promesas. Muchos de nuestros ciudadanos están preocupados de que se les conculquen sus libertades y derechos mediante continuos torrentes de legislación invasora, como la legislación sobre retención de datos, Ipred 1, Ipred 2, SWIFT y demás. La UE no puede seguir negociando el ACTA a menos que sus ciudadanos tengan la oportunidad de participar en el proceso.
El principal asunto hoy es la transparencia, aunque por supuesto que su contenido también es un asunto sensible. La UE debe indicar claramente que nuestros principios en la negociación del ACTA son la transparencia y la defensa de la libertad y de los derechos humanos. Sólo una vez que hemos afirmado los derechos inalienables que existen en una sociedad libre y abierta podemos, en el marco de dichos derechos, luchar contra el crimen y debatir acerca de la manera en que hay que tomar los diversos acuerdos.
Es una situación completamente absurda e inaceptable que tengamos que pedir a la Comisión a puerta cerrada el contenido de los acuerdos sobre los que espera que tomemos decisiones. Nuestros ciudadanos quieren garantías de que no se registrarán en las fronteras sus aparatos electrónicos, que los podrán conectar y que no se les castigará con sanciones criminales. Esperamos que hoy nos prometan una plena participación en el ACTA, de lo contrario tendré que terminar con la clásica respuesta: nos veremos en los tribunales. Daniel Caspary, autor. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, la falsificación, el contrabando y la violación de los derechos de propiedad intelectual sin duda constituyen un gran problema, en primer lugar para nosotros como ciudadanos de la Unión Europea en su conjunto, pero también para muchos Estados miembros. Es un problema para los empresarios, para los trabajadores y para los consumidores que más y más productos falsificados estén entrando en el mercado interior europeo. Estimamos que a día de hoy están inundando nuestro mercado bienes falsificados por una suma de 250 000 millones de euros. En el mejor escenario posible, si una medicina como la píldora anticonceptiva no funciona —como se ha dicho recientemente en un acto—, simplemente una mujer puede quedar embarazada. Sin embargo, en el peor escenario posible, si la medicina no funciona, puede ser un caso de vida o muerte, y eso no nos interesa.
Necesitamos hacer algo urgentemente en relación a la violación de los derechos de propiedad intelectual, el contrabando y la falsificación. Es inaceptable que, en 2008, confiscáramos 178 millones de artículos falsificados en nuestras fronteras, 20 millones de los cuales eran peligrosos, con más del 50 % de dichos productos con origen en China. Por tanto, debemos tomar medidas al respecto. El problema está claro: el Tratado de Lisboa entró en vigor el 1 de diciembre. Las negociaciones sobre el ACTA empezaron hace tres años y por tanto nosotros, el Parlamento Europeo, no estuvimos implicados en el pasado, ni de lejos, como necesitamos estarlo en el futuro.
Por tanto espero que, en las próximas semanas o meses, logremos definitivamente una mayor transparencia en este campo. Necesitamos acceder a datos que nos muestren en cada momento lo que está pasando en las negociaciones y qué posición está adoptando la Comisión Europea. Las negociaciones deben continuar. Necesitamos que se cierre con éxito un acuerdo adecuado. Los puntos que critican los diversos grupos son bien conocidos en esta Cámara. Por el bien de los trabajadores, de los empresarios, de la industria y de los consumidores, espero que alcancemos una conclusión positiva y que, en tanto lo hacemos, tengamos en cuenta en las negociaciones la existencia de un acervo comunitario y no vayamos más allá de él. Bernd Lange, suplente del autor. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, tengo tres preguntas en mente. La primera es: ¿Por qué se mantiene esa falta de transparencia si el Tratado de Lisboa lleva en vigor desde el 1 de diciembre y firmamos un acuerdo interinstitucional con la Comisión el 10 de febrero? No puedo entender por qué todavía el Consejo se sienta en la mesa de negociaciones como observador, el Parlamento no está presente y los documentos no son de acceso público. ¿Por qué pasa esto, señor Comisario?
La segunda pregunta que me interesa es la siguiente: ¿Quién está negociando actualmente el acuerdo ACTA? No se está negociando como una especie de acuerdo que sustituya a los ADPIC dentro del marco de la Organización Mundial del Comercio. Únicamente se está negociando por parte de Estados individuales y —como oímos decir a los Estados Unidos— también por poderosos intereses económicos. Me pregunto si, de hecho, no se estarán estableciendo normas que en último extremo se aplicarán a todo el mundo aunque no todo el mundo esté representado en la mesa de negociaciones.
La tercera cuestión que me preocupa, señor Comisario, es esta: ¿Cuál es en realidad el contenido de las negociaciones? En su comparecencia usted respondió a mi pregunta y me aseguró que el acervo comunitario se encontraba a salvo. No obstante, cuando miro los papeles que se han filtrado, por desgracia tengo mis dudas al respecto. Entiendo que se está en negociaciones, que los bloqueos de Internet serían posibles, que los proveedores estarían ahí para ser usados, por decirlo así, para ayudar a vigilar Internet con fines económicos, que en ocasiones se podrían imponer restricciones a la investigación y a la ciencia y que alguna gente estaba intentando incluso introducir sistemas de vigilancia general. Por tanto, yo me pregunto ¿dónde está ahí el acervo comunitario?
También tenemos la cuestión de la compensación. El hecho de que la inclusión de los beneficios perdidos en la compensación se esté negociando no forma parte de nuestra política.
Por supuesto, mi tercera pregunta, señor Comisario, es ¿cuál es la relación real entre online y offline? Cuando leo que ambas componen el mundo digital, ¿eso quiere decir que también va a haber restricciones y búsquedas de portátiles, iPods y reproductores de MP3 en las fronteras? ¿Podría usted responder a estas tres preguntas? Niccolò Rinaldi, autor. – (IT) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, creo que hay un pecado original en el asunto sobre el cual estamos debatiendo esta tarde, y es el secretismo con el que han llevado a cabo las negociaciones hasta la fecha. Este secretismo se ha exacerbado probablemente debido a un desequilibrio, de ser cierto que las industrias norteamericanas, a diferencia de las instituciones y la opinión pública europeas, han tenido acceso a una serie de recursos informativos sobre la base de un pacto de confidencialidad. La falta de transparencia de las negociaciones es un problema que afrontamos también en otros casos —nos referimos a ello en el contexto del acuerdo con Corea—y es algo que, con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, debe terminarse.
Me parece que este pecado original es también el resultado de un abuso: el que resulta del uso de la lucha contra la falsificación para librar otras batallas, como si fuera algún tipo de palabra mágica en cuyo nombre todo está permitido. Además, hay ciertamente una batalla increíblemente importante por una potencia comercial como es la Unión Europea. Señor Comisario, soy de Venecia, una ciudad en la que, como usted sabe, las regulaciones sobre productos falsificados —estoy pensando, por ejemplo, en el cristal de Murano— solían ser muy duras, incluso llegando a la pena de muerte. Por tanto, esto es sin duda alguna algo que debemos tener muy en cuenta en una economía cada vez más global como la nuestra. No obstante, este acuerdo está dando lugar a graves amenazas, que alarman a la opinión pública, y la Comisión debe, por supuesto, ser consciente de ello. De hecho, este asunto, que en realidad debería ser específico de la Comisión de Comercio Internacional, cada vez tiene menos que ver con eso, al tiempo que dicha comisión está, cada vez más haciendo la labor de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior.
Nos preocupamos por cuestiones relativas a la libertad de expresión y de información vía Internet, el derecho a la privacidad y las posibles consecuencias civiles y criminales para los proveedores de servicios por Internet. Hay una especie de línea roja que no debemos atravesar, y le pediría a la Comisión que actuara con mucha cautela en esta materia.
Desde un punto de vista más estrictamente comercial, quisiera pedirle al Comisario que me confirmara que el Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA) no podrá ser usado para dificultar la venta de medicinas disponibles a precios más competitivos, de medicinas seguras y genéricas que no infringen los derechos de propiedad intelectual y cuyo único crimen es ser producidas en países emergentes como India y Brasil y poner en aprietos a las industrias farmacéuticas occidentales. Helmut Scholz, autor. – (DE) Señor Presidente, Señorías, Comisario De Gucht, si usted se reúne a escondidas con representantes de diez gobiernos para tomar un acuerdo sobre vigilancia global con enunciados como «cumplimiento de la ley» y «medidas penales en relación con los controles de fronteras e Internet», difícilmente puede sorprenderse si surgen los rumores y si se plantean preguntas sobre las que los ciudadanos quieren, con razón, respuestas.
Estoy completamente de acuerdo con las críticas de mis colegas. Sin embargo, usted debe ser consciente de las preocupaciones que se hallan detrás de las preguntas presentadas por la Comisión de Comercio Internacional, donde tienen presencia varios grupos, que son que un acuerdo que en un principio se suponía que iba a ser para la protección de los avances técnicos y de las patentes se esté adentrando ahora en el terreno de los derechos civiles, de la democracia en la comunicación, del poder descentralizado de innovación y creación cultural y de la protección de datos personales. No obstante, los artículos 7 y 8 de la Carta de los Derechos Fundamentales también rigen para sus negociaciones y se lo recordaremos constantemente.
Dicho acuerdo afectará a todo el mundo. Sin embargo, ustedes están excluyendo de las negociaciones a las economías emergentes y los países en desarrollo, así como a las organizaciones de la sociedad civil, los sindicatos y los parlamentos nacionales: para decirlo llanamente, ustedes están excluyendo al público en general, a cuyo servicio y bajo cuyo control se supone que están. Ustedes están negociando sin el mandato del Parlamento Europeo. Ustedes nos continúan engatusando con resúmenes de dos páginas con los resultados de rondas enteras de negociaciones. Ustedes se niegan a cumplir la nueva ley y desclasificarnos los mismos documentos que reciben los Estados miembros sobre estas negociaciones. Si ustedes aducen ahora que las preocupaciones de mi grupo no tienen fundamento, pruébenlo. Pongan sobre la mesa los documentos de las negociaciones. Si ustedes sueñan con recibir algún día la aprobación de este Parlamento para el resultado de sus negociaciones, entonces deberían extraer las lecciones oportunas de la experiencia de la decisión democrática tomada contra el acuerdo SWIFT. Todo lo que puedo decirles es bienvenidos a la democracia. Este Parlamento no va a seguir permitiendo debates y decisiones a puerta cerrada. Syed Kamall, autor. – Señor Presidente, creo que el señor Comisario percibe la fuerza del sentir del Parlamento, de todos los grupos parlamentarios que, por encima de nuestras diferencias acerca de diferentes aspectos del ACTA, del comercio con falsificaciones y sobre los derechos de propiedad intelectual, estamos de acuerdo en abogar por la necesidad de una mayor transparencia. Espero que haya quedado lo suficientemente claro.
Comisario, todos nosotros estamos preocupados de que usted esté en negociaciones donde no hay la suficiente transparencia —no sabemos cuáles son los principios y cuál es nuestra posición de negociación en dichas conversaciones—, por lo que hay un vacío y, cuando se crea un vacío, todos sabemos que aparecen rumores para llenarlo. Hemos visto que se han tomado filtraciones por documentos oficiales. No hay manera de saber si en realidad son documentos oficiales o si son falsos, pero eso sólo muestra lo que pasa cuando no hay la suficiente transparencia y no se comparte la información.
Creo que algunos de nosotros entendemos realmente la necesidad, a veces, de un poco de confidencialidad. A buen seguro, cuando estamos en negociaciones, no queremos revelar todas nuestras posiciones de negociación, todas nuestras cartas.
Pero lo que estamos pidiendo es una transparencia razonable. ¿Por qué no podemos tener acceso a esos documentos? ¿Por qué no podemos tener acceso a los textos? Y si usted considera que, por motivos de transparencia o para las negociaciones, usted no puede proporcionárnoslos, entonces al menos entréguenos un resumen de las posturas y díganos cuáles son nuestros principios básicos en dichas negociaciones.
Por ejemplo, si vamos a apoyar propuestas que parecen estar sobre la mesa, de acuerdo a lo que hay en la blogosfera, de que puedan confiscarse en las fronteras ordenadores portátiles y reproductores de MP3. ¿Habrá sanciones criminales? ¿La UE las está apoyando? Creo que debemos saber, y creo que el hecho de que hayamos sido capaces de acudir unidos sobre la base de un amplio compromiso, aunque podamos tener aquí ligeras diferencias y matices, para acordar un texto común, muestra la fuerza del sentir de este Parlamento. Por ello, señor Comisario, está en su mano demostrar transparencia y demostrar que usted comparte la fiscalización democrática que todos nosotros buscamos. Karel De Gucht, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, comprendo las preocupaciones de Sus Señorías acerca de las negociaciones del ACTA.
En primer lugar, permítanme que recuerde que estamos negociando este acuerdo para mejorar la protección de la innovación «made in Europe» en todas las áreas en las que se pueden infringir los derechos de propiedad intelectual. Si queremos seguir siendo una economía competitiva, tendremos que confiar en la innovación, la creatividad y la exclusividad de nuestras marcas. Esa es una de nuestras principales ventajas competitivas en el mercado mundial. De modo que necesitamos de herramientas para garantizar que esta ventaja competitiva sea adecuadamente protegida en nuestros principales mercados de exportación. Hemos intentado instalar esta cuestión durante varios años en las organizaciones multilaterales como la Organización Mundial del Comercio o la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Dichos intentos han sido sistemáticamente bloqueados por otros países. De ahí que, a pesar de que prefiramos una solución verdaderamente global, no hemos tenido otra elección que coaligarnos con quienes tienen la voluntad de encontrarla.
El acuerdo final sólo será vinculante para aquellos países que lo firmen, aunque nosotros, por supuesto, estaríamos muy contentos si más países, especialmente las economías emergentes, se adhirieran a él.
Como dije durante mi comparecencia, dichas negociaciones internacionales son confidenciales. No es algo inusual. En las negociaciones se trata de encontrar un acuerdo y requieren un mínimo de confidencialidad para que cada parte se sienta cómoda para hacer concesiones y/o barajar diversas opciones antes de firmar finalmente un acuerdo.
Por otra parte, estoy de acuerdo en que hay que informar al Parlamento adecuadamente de la marcha de las negociaciones. Lo estamos haciendo lo mejor que podemos en dos campos: informar al Parlamento y convencer a nuestros socios de negociación en que estén de acuerdo en una mayor transparencia. En primer lugar, en lo que respecta a la información al Parlamento, les hemos ofrecido a ustedes las directrices de las negociaciones, informes completos sobre las rondas de negociación y, en general, todos los documentos relevantes creados por la Dirección General de Comercio que han sido compartidos con los Estados miembros a través de la Comisión de Política Comercial. Lo hemos hecho en conformidad con el acuerdo marco. El ACTA también se ha debatido varias veces en la Comisión de Comercio Internacional durante los últimos tres años.
Añadiré que la Comisión organizó dos conferencias de interlocutores sobre el ACTA en junio de 2008 y abril de 2009, que estuvieron abiertas a todos los ciudadanos, la industria, las ONG y los medios de comunicación. El 22 de marzo tendrá lugar en Bruselas otra conferencia pública.
Entiendo que puedan sentir que no es suficiente para ustedes tener una imagen clara del punto en el que estamos en dichas negociaciones. He dado instrucciones a mis servicios para que manden resúmenes especiales sobre todos los aspectos de las negociaciones a los diputados interesados. Estarán a su disposición para el debate antes y después de cada ronda de negociaciones.
En segundo lugar, soy consciente de que la mejor manera de que estuvieran informados de lo que está pasando en las negociaciones sería que leyeran el borrador del texto a negociar. Eso les daría una imagen muy clara del punto exacto en el que nos encontráramos en esas negociaciones. Como ustedes seguramente saben, hay un acuerdo entre las partes del ACTA de que el texto a negociar sólo puede ser hecho público si todas las partes están conformes. La Comisión está a favor de publicar los documentos de la negociación lo antes posible. Sin embargo, algunas partes que negocian del ACTA se siguen oponiendo a la publicación anticipada. Estoy fuertemente en desacuerdo con su punto de vista, pero no puedo romper unilateralmente un compromiso de confidencialidad. Mi credibilidad como negociador está en juego. Dicho lo cual, intentaré que la Comisión, en la próxima ronda de negociaciones que tendrá lugar en abril, presione firmemente a las partes negociadoras para hacer público el texto, y expondré las preocupaciones del Parlamento bilateralmente con las partes del ACTA, como los EE.UU., con quienes me tengo que reunir antes. Es de interés común que todos tengan una idea clara de lo que van exactamente estas negociaciones y, todavía más importante, también de lo que no van.
Finalmente, en lo que respecta a sus preocupaciones sobre el contenido, quisiera recordar los principales principios por los que la Comisión se está rigiendo en la negociación de este acuerdo.
En primer lugar, el objetivo es hacer frente a las vulneraciones a gran escala de los derechos de propiedad intelectual, lo cual tiene un importante impacto comercial. No conducirá a una limitación de libertades civiles o un perjuicio para los consumidores.
En segundo, el ACTA trata únicamente sobre el cumplimiento de los derechos de propiedad intelectual. No incluirá apartados que modifiquen las leyes de propiedad intelectual, como la creación de nuevos derechos, el ámbito de protección o la duración. No obstante, establecerá unas reglas mínimas sobre cómo los creadores podrán hacer valer sus derechos en los tribunales, en las fronteras o en Internet. Por ejemplo, un diseñador de moda europeo, cuando se enfrente a una falsificación de sus creaciones fuera de Europa, podrá garantizar que sus derechos sean oportunamente salvaguardados.
En tercero, el ACTA deberá estar en consonancia con el acervo comunitario, y lo estará, con el actual nivel de armonización del cumplimiento de los IPRED, con la Directiva sobre comercio electrónico, con el marco regulador de las telecomunicaciones y, por último pero no menos importante, con la legislación de la UE sobre protección de datos y piratería. No habrá armonización ni cambios a hurtadillas de la legislación de la UE. En este sentido, el ACTA no tendrá ningún impacto sobre los ciudadanos europeos, dado que no creará nuevas obligaciones para la UE y no necesitará poner en marcha ninguna legislación. Por el contrario, aportará a nuestros innovadores un incremento de protección en el mercado exterior.
Soy consciente de las preocupaciones expresadas por algunos de ustedes acerca de la introducción de la obligatoriedad del procedimiento de los «tres avisos», o de respuesta graduada, para luchar contra las infracciones de los derechos de propiedad intelectual o la piratería por Internet. Déjenme que sea lo bastante claro en esto para no dejar espacio para ninguna clase de ambigüedad. El procedimiento de los «tres avisosos», o de respuesta graduada, no es obligatorio en Europa. Los diferentes países de la UE tienen enfoques diferentes y queremos que esa diversidad se mantenga respetando plenamente los derechos fundamentales, las garantías y las libertades civiles. La UE no apoya, y no aceptará, que el ACTA establezca la obligación de desconectar a gente de Internet por descargas ilegales.
De igual manera, nos aseguraremos de que el ACTA no obstaculice el acceso a los medicamentos genéricos. Sé que ha habido alguna controversia sobre el impacto de la legislación de aduanas de la UE sobre el comercio de medicamentos genéricos. Como ya les dije en mi comparecencia, este problema se abordará en la próxima revisión de nuestra legislación aduanera.
Por último, ustedes preguntaban acerca de una evaluación de impacto del ACTA. De hecho, teniendo en cuenta que la Comisión no irá más allá del acervo comunitario, tomamos como base los estudios hechos para la directiva de 2004 sobre cumplimiento de los derechos de propiedad intelectual y para la propuesta de 2005 para una directiva para garantizar el respeto de los IPRED (que no fue adoptada).
También tuvimos en cuenta las conclusiones del estudio de 2008 de la OCDE sobre el impacto económico de la falsificación y la piratería. Dicho estudio estima en 250 000 millones de dólares estadounidenses el valor de las falsificaciones físicas en el mercado internacional, que es lo mismo que decir más que el PIB individual de 150 países. También incluye un análisis exhaustivo de la piratería de contenidos digitales.
Resumiendo, tomo nota de sus preocupaciones y las defenderé lo mejor que pueda. Su confianza y apoyo me ayudarán a cumplir con este importante cometido. Tokia Saïfi, en nombre del Grupo PPE. – (FR) Señor Presidente, Comisario, desde que entró en vigor el Tratado de Lisboa hemos tenido nuevas competencias que desearíamos que se respetaran. Por tanto, le hemos escuchado y le pedimos que introduzca un proceso de consulta transparente y constante del Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA) que asegure que el Parlamento Europeo y los ciudadanos a los que representa estén informados de manera regular y completa del progreso de las negociaciones, al tiempo que se respetan las cláusulas de confidencialidad que, como usted nos ha indicado previamente, están ligadas al acuerdo. Hoy nos gustaría tener acceso al texto y al resumen de las negociaciones de modo que nos pudiéramos implicar plenamente en las negociaciones.
Además, tanto mi grupo como yo le animamos a proseguir las negociaciones para conseguir un tratado multilateral que mejore los niveles de aplicación y de respeto de los derechos de propiedad intelectual al cual, finalmente, puedan adherirse economías emergentes como China. La falsificación es una lacra, una actividad sumergida y un tipo de competencia desleal que, además de ser un daño para el cuerpo, la sociedad y la economía, es un daño para la mente. Privando a los autores y a las empresas de los frutos de su trabajo, que han invertido muchos años en investigar y desarrollar, se desincentiva a otros a que continúen esforzándose en innovar y crear. Sin embargo, sabemos que es aquí donde está el núcleo de la competitividad de la Unión Europea.
Por último, creo que no podemos negar que, con el desarrollo de nuestro entorno digital, la falsificación se ha hecho intangible. De ahí que esté convencida de que es posible hacer responsables a los usuarios de Internet, especialmente a aquellos que infringen los derechos de autor, sin poner en peligro el respeto a los derechos fundamentales y las libertades civiles.
Trabajemos juntos para encontrar ese equilibrio entre derechos y responsabilidades. David Martin, en nombre del Grupo S&D. – Señor Presidente, agradezco al señor Comisario su contribución. Señor Comisario, usted ha dicho al final de su intervención que ha escuchado nuestras preocupaciones y que está respondiendo ante ellas. Bueno, creo que, como se suele decir, «hasta determinado punto». No estoy convencido de que usted haya comprendido del todo nuestras preocupaciones acerca del ACTA. Es cierto que hay una zona de entendimiento entre nosotros tanto en lo relativo a que los creadores merecen que se respeten sus derechos como en que los bienes falsificados pueden llegar a poner en peligro la salud humana.
Por eso, como usted, nosotros no estamos en contra de la colaboración internacional para afrontar la piratería y la falsificación y para tratar otras vulneraciones de los derechos de propiedad intelectual. Pero, repetimos, tiene que basarse en el acervo comunitario existente. Si usted nos lo garantiza completamente, entonces lo aceptamos, pero usted dijo que no lo iba a hacer a hurtadillas —lo que me parece que la da la oportunidad de hacerlo de frente—, pero si usted está diciendo que no se apartará en absoluto del acervo comunitario, entonces me complace escucharlo y acepto su palabra.
De igual modo, usted dijo que no se procesaría a los individuos por hacer descargas desde Internet, pero luego habló sobre las fronteras exteriores de la Comunidad y de lo que podría pasar con la gente que saliera, más que entrara, de la UE, por lo que, de nuevo, le digo que no queremos nada en el ACTA que criminalice a nadie por el uso individual. Incluso aunque desaprobemos esas prácticas, nadie debería ser procesado por el uso personal de material con derechos de autor.
Por supuesto, cualquier medida a través del ACTA tiene que ser proporcional a sus fines. No es un cheque en blanco para los propietarios de derechos de autor. El problema, como otros diputados han dicho, es que no sabemos cuál es la situación debido al secretismo que rodea este asunto.
Celebro el hecho de que usted haya declarado su firme compromiso de poner a nuestra disposición el borrador del texto a negociar y que presionará en ese sentido a las otras partes. Creo que usted le tiene que decir a las otras partes, además, que eso no le fortalecerá a usted como negociador: le debilitará como negociador si no puede publicar el borrador, porque usted no tendrá —como se ha comprobado claramente esta noche— el apoyo de esta Cámara si no podemos ver el borrador del texto sobre el que ustedes están trabajando.
Por último, como nota positiva, celebro sus comentarios sobre los medicamentos genéricos y estoy deseando ver la revisión del reglamento de aduanas. Sophia in 't Veld, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, mientras me preparaba para este debate sobre copyright, derechos de propiedad intelectual y sobre cómo queremos proteger los esfuerzos intelectuales y creativos y a nuestros conciudadanos, tuve que retrotraerme al robo, un par de años atrás, de un camión cargado con los nuevos libros de Harry Potter, pocos días antes de su publicación. A día de hoy, el ladrón no se molestaría en robar un camión, simplemente se lo descargaría ilegalmente en su portátil o en su reproductor de MP3 y se lo llevaría fuera del país.
Celebro el compromiso del señor Comisario con la transparencia pero, de acuerdo a la breve nota remitida amablemente por sus servicios, la afirmación de que se exigió a los negociadores que firmaran un pacto de confidencialidad es incorrecta. Usted acaba de decir que firmó, o que la Comisión anterior firmó, dicho pacto y que por tanto usted estaba atado por él. Me gustaría saber cuál de las dos afirmaciones es cierta. Si no existe una cláusula de confidencialidad, todos los documentos importantes deben ser puestos inmediatamente a disposición pública.
Si, por el contrario, existe dicha cláusula, necesitamos escuchar al señor Comisario que trabajará para garantizar la plena transparencia e información para el público, no sólo para esta Cámara, porque el acceso restringido y confidencial a los diputados del Parlamento no es suficiente. Los ciudadanos europeos tienen el derecho a conocer las decisiones que afectan profundamente a sus derechos y libertades. En cualquier caso, dichos acuerdos de confidencialidad deberían ser cosa del pasado. La UE debería, en lo sucesivo, insistir en que se aplicaran las normas europeas de transparencia.
La legitimidad democrática de estas negociaciones es débil. No ha habido ningún debate para establecer los principios y las finalidades de la UE. El mandato no ha recibido aprobación parlamentaria. Usted puede esgrimir que no había la obligación legal, pero no se trata de eso porque, si 27 individuos —los ministros nacionales— consideran que pueden darse a sí mismos un mandato para negociar en secreto sobre los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos europeos, lo único que puedo pensar es que su concepto de democracia es muy diferente del mío.
El Parlamento habla en serio. Ni sistema de «los tres avisos y fuera», ni registros sin orden judicial, ni confiscación de portátiles o teléfonos móviles. El Parlamento necesita contar con garantías plenas de que dichas cláusulas no se introducirán por la puerta trasera de un acuerdo internacional.
Por último, le deseo un excelente viaje a Nueva Zelanda el mes que viene y, por favor, ¡asegúrese de que su iPod no contiene ningún material descargado ilegalmente! Christian Engström, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señor Presidente, en primer lugar, permítame felicitar a la Comisión por haber conseguido al fin algo sobre lo que los líderes de la UE llevan décadas hablando. Han conseguido que los ciudadanos de a pie se interesen por la política de la UE.
El Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA) es una cuestión que suscita un gran interés entre las personas de la red. Pero, dicho esto, también considero necesario criticar el método utilizado por la Comisión. La razón por la que tantos ciudadanos se interesan por la cuestión del ACTA es porque están enfadados. Les enfurecen las propuestas que tienen por objeto limitar su libertad e invadir su intimidad simplemente porque algunas grandes empresas lo soliciten.
Están enfadados porque ven cómo se miden sus libertades civiles fundamentales frente a los intereses de la industria y salen perdiendo. Les indigna la completa falta de transparencia. Esto no debería ser posible en una democracia.
Mañana someteremos a votación una resolución en la que se insta a la Comisión a que esté a la altura del tratado y ponga todos los documentos del ACTA sobre la mesa. Espero que se apruebe la resolución por una mayoría aplastante. El derecho a la intimidad, a la libertad de información y a un juicio justo y apropiado son las piedras angulares de una sociedad libre y abierta.
Mañana, demostraremos que este es un parlamento preparado para defender esos derechos en la era de la información. Exigiremos la información que es a la vez nuestro derecho y nuestro deber como representantes electos, y recordaremos respetuosamente a la Comisión que esto es el Parlamento, no un felpudo. Edvard Kožušník, en nombre del Grupo ECR. – (CS) Señor Presidente, en un principio mi intención era expresar mi agradecimiento al Comisario Karl De Gucht por romper con el enfoque adoptado por su predecesor, que eludió al Parlamento Europeo como única institución europea elegida directamente y no facilitó información sobre el proceso de negociación de este acuerdo, pero me siento un tanto avergonzado porque siempre he intentado mostrar respeto por las personas importantes y me ha desconcertado bastante ver al señor De Gucht limpiando ostentosamente sus gafas mientras mi colega el señor Kamall realizaba su intervención. No obstante, ahora hablaré de la cuestión que nos ocupa.
Personalmente, me complace el hecho de que este acuerdo vaya a ver la luz, dado que la propiedad intelectual merece más protección de la que goza actualmente. A pesar de esto, me preocupa que entre los signatarios del acuerdo no figuren Rusia ni China, que constituyen una fuente principal de violaciones de los derechos de propiedad intelectual. También albergo mis reservas respecto de la eficacia real de este acuerdo. Habida cuenta de que una especie de neblina envuelve siempre el contenido de este acuerdo, como muchos Miembros han mencionado hoy aquí, me gustaría hacer un llamamiento a la Comisión, que está negociando el acuerdo en nombre de los Estados miembros, para garantizar que no sirva como instrumento para exportar la guillotina digital francesa a otros Estados y, al mismo tiempo, no se convierta en importador de patentes de software a la Unión Europea. Eva-Britt Svensson, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (SV) Señor Presidente, señor Comisario, me sorprende y preocupa enormemente que la Comisión defienda la celebración de negociaciones confidenciales relativas a la legislación sobre las libertades, los derechos fundamentales y la privacidad de nuestros ciudadanos. Que la Comisión no facilite información sobre esas negociaciones es indefendible.
Exijo la interrupción inmediata de las negociaciones. Podemos reanudarlas cuando las partes en el ACTA convengan en que las negociaciones se celebrarán de manera transparente y democrática. Quiero que se pongan todos los documentos sobre la mesa, y para todos los ciudadanos. La transparencia y la información figuran entre los principios más fundamentales de una democracia, en particular en relación con las libertades fundamentales y los derechos de los ciudadanos. Por lo tanto, solicitamos que se pongan todos los documentos sobre la mesa y para todos los ciudadanos, dado que esto es, obviamente, lo mínimo que se espera de una democracia. Laurence J.A.J. Stassen (NI) . – (NL) Señor Presidente, cuando se elaboran documentos a puerta cerrada, empiezan a sonar las alarmas en mi grupo. El Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA) es uno de esos documentos. Muchas personas en mi país se preguntaron por qué el Partido Holandés por la Libertad y el Progreso (PVV) tuvo que ser elegido miembro del Parlamento Europeo, y he aquí la razón. Lo hicimos para poder oponernos a la cocina de la UE, que está preparada y acechante para elaborar todo tipo de brebajes insípidos a puerta cerrada, a escondidas del público, que no tiene ni voz ni voto.
Esta vez, todavía ni sabemos qué surgirá de esta cocina de la UE; se espera que el Parlamento Europeo se pronuncie sobre algo que todavía no ha sido desvelado. ¿Hay algo más ridículo que eso? Esto muestra un desprecio total por el Parlamento y el público. Hasta ahora, la información que se ha dado a conocer sobre este tribunal del ACTA es muy desalentadora. El consumidor sería la víctima, con la posibilidad de excluir a los ciudadanos de Internet: una cuestión muy grave.
Desde siempre, Europa ha sido el continente donde la libertad de las personas de acumular conocimientos tiene el orgullo de existir. Esta libertad sería ahora objeto de una grave amenaza, que no puede ni debe ocurrir. Además, estamos ante una violación del principio de subsidiariedad. Los Estados miembros ya no pueden expresar su parecer en este documento. Mi grupo aboga por la transparencia y se opone firmemente a la penalización de los ciudadanos. El ACTA alimenta una cultura de vigilancia e imputación sofocantes; el Estado te está observando. El ACTA elude todos los organismos internacionales existentes, como la Organización Mundial del Comercio (OMC).
¿Qué se trae entre manos la Comisión en esa cocina secreta? ¿Por qué son casi de manera exclusiva empresas estadounidenses las que participan en las consultas; qué están haciendo ahí? ¿Están ahí para salvaguardar sus intereses comerciales? Y ¿qué hay de los intereses de los ciudadanos europeos? ¿Será tal vez que son menos importantes? Aquí es donde la importancia del PVV se hace evidente. Luchamos por los intereses del ciudadano allí donde acechen el secretismo y las políticas de cuarto trasero.
Deseo simplemente que conste en acta que el PPV se opone a la falsificación de medicamentos y productos. Pero el debate no trata sobre eso; sino sobre el hecho de que los Miembros de esta Cámara no pueden expresar una opinión adecuada sobre este documento simple y llanamente porque se ha mantenido en secreto y desconocemos su contenido. No podemos imaginar una violación más flagrante de la legislatura parlamentaria. En lo que a nosotros respecta, debería cerrarse esta apestosa cocina secreta y colgarse en la puerta un cartel que rece «Cerrado debido al incumplimiento de las normas». Zuzana Roithová (PPE). – (CS) Señor Comisario, Señorías, somos conscientes de que la globalización, y, en particular, la entrada de China en la OMC han creado un problema de enorme envergadura. Europa está llena de productos falsificados que entrañan grandes riesgos para la salud humana y representan enormes pérdidas económicas para las empresas. Los ciudadanos y las empresas no simpatizan con el hecho de que los mecanismos de control de los Estados miembros sean completamente insuficientes, y exigen, con razón, medidas más eficaces a nivel europeo, que incluyan duras sanciones para los falsificadores. Este acuerdo debería mejorar radicalmente la cooperación en la detección de falsificadores, pero no creo que nuestro objetivo deba ser procesar a estudiantes de enseñanza secundaria que descargan videojuegos de Internet. El contenido de este acuerdo objeto de negociaciones durante dos años es secreto, y por lo tanto, la información relativa a los artículos controvertidos que podrían afectar a los derechos que los europeos disfrutan actualmente, su intimidad y sus datos personales, simplemente se escurre. Nosotros no le concedimos a la Comisión este mandato.
Por lo tanto, temo que el Parlamento Europeo rechace la ratificación de este acuerdo tan necesario como ya ocurrió con el acuerdo SWIFT, a menos que la Comisión informe periódicamente al Parlamento sobre la estructura y los límites del acuerdo negociado. No quiero que nos enfrentemos de nuevo a un artículo cerrado, es decir, una ley que debamos aprobar o rechazar, sin posibilidad de debatir su contenido detenidamente y disipar las preocupaciones de nuestros ciudadanos.
También considero un error estratégico que no se invitara a China, que constituye la mayor fuente de falsificaciones, a las negociaciones sobre este acuerdo. Por lo tanto, me gustaría pedirle, señor Comisario, que nos explicara las tácticas implicadas y que nos dijera si mantiene conversaciones con los chinos sobre la firma de China del acuerdo en una fecha ulterior. ¿De veras cree que esto va a ocurrir? Gianluca Susta (S&D). – (IT) Señor Presidente, Señorías, la ambición europea de seguir siendo la mayor economía del mundo debe estar cada vez más vinculada al resurgimiento de su competitividad, a la calidad de su sistema de manufactura y a su capacidad para conquistar nuevos mercados.
La lucha contra la falsificación y la infracción comercial desempeña un papel esencial en este contexto. No obstante, la protección de las marcas, las patentes y la propiedad intelectual no son únicamente instrumentos no financieros que aumentan la competitividad del sistema; constituyen también un ejemplo tangible de la aplicación en el ámbito de la economía industrial de los principios de una cultura democrática legal basada en el respeto por esas normas, por esas normas que en los últimos años se han incumplido al abrigo de la especulación financiera internacional.
El Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación es un instrumento esencial para combatir la falsificación, un fenómeno que genera unos ingresos sin precedentes de 500 000 millones de dólares estadounidenses al año, que tiene vínculos con el crimen organizado y que afecta —de hecho entraña una amenaza— a los derechos humanos fundamentales como la salud, si sólo tenemos en cuenta la falsificación de medicamentos. A la hora de evaluar la necesidad del ACTA, debemos tener presente este contexto internacional.
Por otra parte, debemos exigir que este tratado respete determinados principios básicos y fundamentales de coexistencia inspirados en el respeto por las normas. No podemos disimular nuestra preocupación por la base jurídica del tratado, por el mandato de negociación y su transparencia. Debe informarse de manera oficial, y no confidencial, a aquellas personas que representan a 500 millones de ciudadanos, como este Parlamento. Los negociadores de la Comisión deben informar a esta Cámara sobre el estado de los avances del trabajo, y debe facilitarse el acceso a los documentos y a la información para que podamos expresar una opinión detallada.
La difícil pero fructífera cooperación entre el Parlamento y la Comisión puede ayudar a la Unión Europea a desarrollar al máximo su potencial de la mejor forma posible. La resolución es acorde con estos delineamientos y, como tal, merece nuestro voto. Alexander Alvaro (ALDE). – (DE) Señor Presidente, Comisario De Gucht, ha heredado usted un importante legado y si la cuestión objeto de debate no fuera tan grave, casi podría esgrimir una sonrisa ante la especulación desencadenada por el ACTA. Sin embargo, existen dos razones que me impiden hacerlo. En primer lugar, la falsificación y las violaciones del derecho de autor y marca ponen en peligro la integridad de la economía y la salud de las personas.
Se calcula que sólo en 2007 la falsificación y las violaciones del derecho de autor y marca provocaron pérdidas económicas por valor de 185 000 millones de euros en todo el mundo. Esta cifra supera con creces el presupuesto de la Unión Europea. Esto hace peligrar nuestras empresas, fomenta la delincuencia y destruye puestos de trabajo. No cabe duda de que eso no nos beneficia.
Además, los medicamentos falsificados pueden poner en peligro la vida de las personas que toman esos medicamentos sin saber que son falsificados. También este es un riesgo inaceptable.
Huelga decir también que, por nuestro bien, debemos tomar medidas a este respecto. En segundo lugar, sin duda debe quedar claro que el mandato de negociación de la Comisión Europea debería limitarse estrictamente al marco del acervo comunitario para garantizar que la sigla ACTA no signifique, en el futuro, «another crazy treaty agreed» («otro descabellado tratado acordado»).
Tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, esto incluye la facilitación de información ad hoc y exhaustiva al Parlamento Europeo relativa al actual estado de las negociaciones sobre el acuerdo. Después de todo, nos van a pedir nuestra aprobación. Dicho de otro modo, el Parlamento Europeo espera que haya transparencia total y se publiquen los documentos de negociación así como el resto de documentos pertinentes. En mi opinión, si la Comisión desea evitar más rumores y suposiciones en torno al ACTA, la única opción es que facilite información detallada al público interesado.
Tengo tres preguntas importantes a ese respecto. En primer lugar —aunque ya se haya abordado esta cuestión— ¿puede garantizar la Comisión que no se introducirá la norma sobre la desconexión al tercer aviso? Evidentemente, eso iría en contravención de la nueva Directiva marco de comunicaciones electrónicas.
En segundo lugar, ¿puede garantizar la Comisión que no se responsabilizará a terceros de parte de los proveedores de servicios de Internet por el contenido que transmiten? Evidentemente, eso sería contrario a la Directiva sobre el comercio electrónico.
En tercer lugar, ¿puede garantizar la Comisión que, en el marco del ACTA, no se introducirán medidas penales que no pertenecen al ámbito de competencias de la Unión Europea?, y soy muy consciente de que serán los Estados miembros los que asumirán la responsabilidad en este sentido. No obstante, supongo que, en su condición de guardianes de los tratados, harán lo que se espera de ustedes. Jan Philipp Albrecht (Verts/ALE). – (DE) Señor Presidente, señor De Gucht, hace más de un año, el Parlamento Europeo exigió claramente a la Comisión transparencia en las negociaciones sobre el acuerdo ACTA en el futuro y que contara con la participación del público y los parlamentos en esas negociaciones. También nosotros les exhortamos para que siguieran centrando la atención en la lucha contra la falsificación, tal y como indica el título del acuerdo. ¿Qué han hecho desde entonces? Nada, absolutamente nada. Por el contrario, junto con su denominada malvada coalición de las naciones dispuestas, en particular, las naciones ricas industrializadas, están negociando un acuerdo utilizando una diplomacia secreta sumamente antidemocrática, e incluso ilegal, y en muchos ámbitos, este acuerdo va más allá de los reglamentos vigentes para hacer cumplir la ley en materia de propiedad intelectual en Europa. Evidentemente, no podemos estar seguros de esto porque no hemos recibido ninguna información de su parte.
Sin embargo, el verdadero escándalo está aún por llegar. Desde el 1 de diciembre del año pasado, en muchas esferas, ya no pueden ignorarnos y llevar a cabo sus políticas de cuarto trasero con el Consejo, porque los ciudadanos —representados por su Parlamento —han puesto fin, con razón, a este comportamiento a través del Tratado de Lisboa. Por lo tanto, me pregunto qué están haciendo realmente a este respecto. Como Comisión, ustedes son los guardianes de los tratados. Por lo tanto, sobre ustedes recae la responsabilidad de garantizar el cumplimiento real del Tratado de la UE claramente formulado. En caso de que no puedan garantizar el pleno cumplimiento del tratado, recibirán una vez más un «no» de esta Cámara. Si creen que no pueden garantizar el cumplimiento de los tratados en estas negociaciones, por favor interrumpan las negociaciones hasta que estén seguros de que pueden hacerlo. Por lo tanto, el Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea dice: actúen ya. ¡Actúen en el ACTA! Patrick Le Hyaric (GUE/NGL) . – (FR) Señor Presidente, señor Comisario, todos los aquí presentes nos oponemos a la falsificación y la piratería. No obstante, señor Comisario, acaba de contarnos un cuento de hadas para justificar el hecho de que está debatiendo un acuerdo internacional a espaldas de los ciudadanos y a espaldas de sus representantes. Le recuerdo, señor Comisario, que el artículo 218 del Tratado de Lisboa establece que, y cito textualmente: «Se informará cumplida e inmediatamente al Parlamento Europeo en todas las fases del procedimiento» en el marco de la negociación o concertación de acuerdos internacionales. Precisamente, el Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA) es uno de esos casos, por lo tanto, ¡cumplan su palabra y las disposiciones de su tratado! No podemos evitar preocuparnos por las libertades fundamentales. De hecho, parece ser que en el futuro ya no se delegará la interpretación de un delito —la piratería— y su castigo en una autoridad judicial sino en los proveedores de acceso a Internet.
Es más, en el futuro, los servicios aduaneros de los países signatarios del acuerdo recibirán al parecer permiso para registrar teléfonos, ordenadores portátiles y equipos de música personales con el pretexto de combatir la piratería, en consonancia con el acuerdo de la Sociedad de telecomunicaciones financieras interbancarias mundiales (SWIFT), diseñado para combatir el terrorismo. Aunque recuerde, señor Comisario, que el Parlamento le derrotó en el caso del acuerdo SWIFT y le derrotará en este caso si es necesario.
Por lo tanto, uno desearía mezclar la lucha contra la falsificación y la piratería, la violación de la intimidad y de la propiedad intelectual e incluso, en el caso de los medicamentos, la violación del derecho a la salud. Señor Comisario, ponga este acuerdo sobre el tapete inmediatamente. Cristiana Muscardini (PPE). – (IT) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, el Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA) es esencial para lograr la plena armonización de las medidas para proteger el comercio europeo de la falsificación y la piratería. Las negociaciones del ACTA hacen referencia a delicadas cuestiones legislativas europeas como la garantía de la aplicación de los derechos de propiedad intelectual, la transmisión de datos y la protección de datos, y es por esto por lo que solicitamos una vez más mayor transparencia.
La Comisión debe comprometerse plenamente, de conformidad con el nivel de confidencialidad. El Parlamento debe disponer de los documentos de negociación actuales para poder supervisar los acuerdos y posiblemente ofrecer propuestas a los participantes del ACTA. Las palabras del señor Comisario nos ofrecen esperanza, pero queremos que se lleven a la práctica.
El Parlamento siempre ha luchado por proteger a los consumidores y fabricantes europeos de la falsificación y las medidas que violan la intimidad de Internet. Por eso es sumamente importante que la Comisión continúe desempeñando un papel activo en las actuales negociaciones, atrayendo a un mayor número de participantes; lamentablemente, sólo hay doce actualmente. Esperamos que un mayor número de países —tanto países en desarrollo como países emergentes— caigan en la tentación de participar en las negociaciones y firmen el acuerdo definitivo, facilitando de esa forma una perspectiva más amplia con respecto a las cuestiones abordadas.
Los países deben respetar y atenerse a sus obligaciones compartidas para combatir la falsificación y la piratería de manera más eficaz. Esta lacra está destruyendo muchos sectores manufactureros que trabajan en cumplimiento de las normas. Por lo tanto, deben proporcionarse normas claras a los consumidores, cuya salud se expone a grandes peligros también, porque, señor Comisario, en ausencia de normas claras y aplicadas, incluido para la utilización de Internet, esta última dejará de representar una oportunidad y tendrá, por el contrario, un efecto bumerán. Todos debemos comprometernos a evitar que esto ocurra, porque no se trata únicamente de una cuestión de privacidad individual; se trata también de una cuestión de seguridad para nuestros países. Emine Bozkurt (S&D). – (NL) Señor Presidente, señor Comisario, un acuerdo a puerta cerrada no es algo que el público europeo merezca o desee. La Unión Europea está negociando actualmente un acuerdo comercial de suma importancia, el Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA), y una vez más, se está haciendo a escondidas. Los parlamentos nacionales y el Parlamento Europeo no han tenido ni una sola oportunidad de realizar un examen democrático del fondo o el ámbito de las negociaciones, dado que las partes negociantes han firmado una cláusula de confidencialidad.
Por lo tanto, se ha vuelto a relegar a un segundo plano al Parlamento Europeo y al público europeo, erosionando, una vez más, la confianza depositada en Europa. Esta vez, la cuestión gira en torno a los intereses comerciales en lugar de a la lucha contra el terrorismo. No me malinterpreten; debe estimularse la economía europea, y la propiedad intelectual constituye un aspecto importante en este sentido. Sin embargo, la incertidumbre creada en estos momentos por la confidencialidad de los documentos de negociación ha originado la aparición de muchos rumores.
Me gustaría saber cómo funciona la comunicación entre el Comisario de Comercio y la Comisaria de Derechos Fundamentales a ese respecto. ¿Tiene intención el Comisario De Gucht de informar a sus compañeros sobre el fondo del acuerdo en algún momento? ¿Planea la Comisaria Reding pedirle en algún momento a su colega, el Comisario de Comercio, que ofrezca transparencia? El Parlamento Europeo exige esa transparencia, y ahora es el momento de ofrecerla, antes de que nuestra institución tenga que respaldar este acuerdo comercial. Eva Lichtenberger (Verts/ALE). – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, durante las audiencias de los nuevos comisarios, la palabra transparencia fue una de las más utilizadas. Usted ha vuelto a declarar aquí que todo es ya transparente y abierto. Para ser franco, le diré que, lamentablemente, no coincido con esta definición de transparencia. Claramente, muchos de los Miembros de esta Cámara comparten mi opinión. La transparencia no consiste en lanzar pequeños trozos de información y decir «Bueno, lamentablemente, no podemos facilitar más información porque hemos prometido a alguien que todo seguirá siendo confidencial». La transparencia es mucho más que eso.
Hemos entrado en una nueva era. Ya no es posible recurrir a los tratados internacionales para celebrar acuerdos ciegos con asociados comerciales que afectarán a la legislación europea en el futuro. Con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, eso ya no es posible. Eso significa que los acuerdos ciegos, así como el secretismo y la falta de transparencia, deben detenerse a las puertas del Parlamento Europeo. Necesitamos credibilidad para la protección de la innovación que está usted esgrimiendo como principal argumento. Sin embargo, no logrará usted credibilidad si negocia todo a puerta cerrada y posteriormente intenta consolar a las personas diciendo que no será tan malo después de todo. Ese, señor Comisario, es el camino equivocado. Catherine Trautmann (S&D). – (FR) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, seamos claros: el Parlamento Europeo considera inaceptable la manera en que se están llevando a cabo las negociaciones sobre el Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación.
Como nuevo colegislador en esta cuestión, el Tratado de Lisboa nos garantiza ahora el derecho a ser informados plenamente al mismo tiempo que el Consejo. Los documentos que se han «filtrado» hasta ahora nos han demostrado que, en lo que respecta a la forma, se ha incumplido esa garantía de manera flagrante.
¿Qué podemos decir del contenido? El negocio del necio que parecen haber ofrecido a los proveedores de acceso a Internet es el siguiente: si deciden cooperar en la supervisión sistemática del contenido que ofrecen sus redes, se mantendrá la ausencia de responsabilidad legal por ese contenido de que disfrutan actualmente. De lo contrario, se expondrán a acciones legales por titulares de derechos y serán penalizados automáticamente.
Personalmente, encuentro este giro extremadamente peligroso, dado que pondría en tela de juicio el acervo comunitario, no sólo el principio de mera transmisión —conocido en francés como simple transport— en la Directiva sobre comercio electrónico, sino también en relación con el respeto por los derechos fundamentales de los ciudadanos, cuestión planteada recientemente en nuestro debate sobre el paquete Telecom.
Para concluir, les recordaré que nuestra Cámara ya ha demostrado su compromiso con estos principios al rechazar el acuerdo de la Sociedad de telecomunicaciones financieras interbancarias mundiales (SWIFT). No dudo de la capacidad de la misma para comenzar de nuevo. Por lo tanto, deseo hacer hincapié en la importancia de la resolución que se está debatiendo hoy aquí. Acojo con beneplácito la labor realizada por nuestro coordinador, el señor Arif, y por todos los negociadores de la Comisión de Comercio Internacional, que han velado por que el mensaje que el Parlamento Europeo transmita mañana sea sumamente simbólico porque es unánime. Georgios Papastamkos (PPE). – (EL) Señor Presidente, los productos falsificados no sólo menoscaban la competitividad de las iniciativas europeas, sino que también entraña un peligro para la salud humana. La respuesta es reforzar la aplicación de los derechos de propiedad intelectual a nivel mundial.
Necesitamos la participación del mayor número posible de asociados para el comercio en el acuerdo multilateral objeto de debate. El acuerdo que se está debatiendo debe ajustarse plenamente al acervo comunitario pertinente, debe respetar las libertades fundamentales y proteger los datos personales, debe salvaguardar la libre circulación de información y no debe suponer una carga injustificada para el comercio multilateral.
Por último, el Parlamento debería disponer de gran cantidad de información en todas las etapas de la negociación, teniendo en la debida consideración la confidencialidad dentro de un límite razonable. João Ferreira (GUE/NGL). – (PT) Señor Presidente, señor Comisario, del oscuro proceso ha surgido algo relativamente claro que ha declarado la Comisión Europea, a saber, la intención de ampliar el ámbito y aumentar los costes de los derechos de propiedad intelectual, que da lugar a ingresos aún mayores para las grandes empresas.
Cuando ha sido necesario lograr este objetivo, se han obviado las normas básicas sobre procedimientos democráticos y transparentes, y se ha ocultado información, que ha escapado al escrutinio y el control democráticos. Cuando ha sido necesario lograr este objetivo, se ha restringido el acceso mundial a bienes esenciales como medicamentos seguros, incluidas versiones genéricas, se han violado los derechos a la intimidad y a la confidencialidad de la correspondencia, así como a la protección de información personal.
La omnipresencia del mercado y la defensa de los intereses económicos destinados a lograr sus propios objetivos dentro de sus sectores no son compatibles con la defensa y la salvaguardia del bien común. Los resultados de esta política saltan ahora a la vista. Karel De Gucht, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, debo decir que, escuchando a los ponentes que me han sucedido en el turno de palabra, sólo me queda pensar que no han escuchado bien lo que dicho, porque he dejado claro que íbamos a respetar el acervo comunitario, que intentaré garantizar que las otras partes en el acuerdo den su visto bueno a la divulgación del documento que se está negociando actualmente; he dejado claro que sólo se aplicará al incumplimiento comercial de los derechos de propiedad intelectual, y podría seguir así un rato. Por lo tanto, no voy a responder de nuevo a todas estas preguntas que se han formulado porque, francamente, creo que ya lo he hecho en mi primera intervención.
David Martin ha formulado una pregunta muy interesante, ¿qué ocurre cuando alguien abandona no sólo la Unión Europea sino un país que es parte en el acuerdo ACTA? Obviamente, dependerá de dónde vaya esa persona. Si se dirige a un país que no es parte en el acuerdo ACTA, dependerá de las autoridades aduaneras y de la policía del país en cuestión, pero eso está fuera de nuestro alcance. En lo que respecta a lo que sí está en nuestro alcance, velaremos porque esto no ocurra, pero, obviamente, no podemos responder por los demás.
No acabo de coincidir con el planteamiento de la señora in ’t Veld sobre la aprobación parlamentaria y el control parlamentario, pero permítanme expresar mi opinión claramente sobre el caso en el Tratado de Lisboa. El caso es que el Consejo concede un mandato a la Comisión, y la Comisión negocia, y el Consejo ha decidido un mandato con arreglo a su propio reglamento. Si un ministro del Consejo de Ministros necesita o no la aprobación previa de su parlamento nacional no es una cuestión de legislación nacional, y eso difiere de un país a otro. Soy consciente de que en su país, por ejemplo, para muchas cuestiones de esa índole, necesitan la aprobación previa del Parlamento —de acuerdo, pero existen otros países en los que ese no es el caso. No deberíamos, en mi opinión, juzgar la manera en que el Consejo adopta una decisión. En la medida en que el Consejo respete el tratado y su propio reglamento, creo que es asunto suyo y no directamente nuestro.
Hasta cierto punto, me estaba protegiendo al negarse al registro de mi iPod. No tengo iPod, así que por el momento no hay problema. Bueno, en realidad tengo uno desde ayer, pero aún no lo he usado y no voy a ir a Nueva Zelanda. Queda un poco lejos. Para eso, necesita oficiales que dispongan de un poco más de tiempo para ir allí. (NL) Dejaré la cuestión de la cocina para la señora Stassen... Y, ¿qué hay de China? Ineresante pregunta. Bien, China no es, como usted sabe señora Roithová, parte en las presentes negociaciones. China representa un grave problema porque, como usted bien ha dicho, es la principal fuente de falsificaciones.
Actualmente celebramos negociaciones y debates con ese país, junto con el diálogo de alto nivel sobre economía. Hacemos hincapié reiteradamente en los derechos sobre propiedad intelectual, que constituyen uno de los principales problemas, no sólo dentro del comercio en Internet, sino también en un gran número de actividades. Una vez concluya el ACTA, todos los países podrán firmarlo, y espero que China llegue a la conclusión de que, también por su propia industria, convendría que se protegieran mejor los derechos de propiedad intelectual, y tarde o temprano, eso llegará. Fíjense en otros países donde esto también ocurrió en el pasado: ahora muestran más interés en los derechos de propiedad intelectual.
No estoy del todo de acuerdo con la interpretación del señor Le Hyaric y la señora Trautmann relativa al artículo 218. Lo que este artículo establece es que debe informarse al Parlamento de todas las etapas del procedimiento; bien, pues se le ha informado, y muy bien. Lo que ofrecemos a modo de información va más allá de lo establecido en el artículo 218, mucho más, pero no tengo ningún problema con eso. En mi declaración introductoria he dejado claro que insistiremos para que las demás partes coincidan en que estamos en posición de presentar el borrador del documento, pero no es correcto que no respetaremos el artículo 218.
Antes de que se me olvide, permítanme recordarle a la señora in ’t Veld que le enviamos el anexo 16 a la declaración acordada por todos los participantes en el ACTA en el que se informaba del mantenimiento de la confidencialidad de los documentos. Se lo envió el Director General, el señor David O’Sullivan, el 21 de enero de 2009. Obviamente, eso fue en el Parlamento anterior, pero la persona que se lo envió es la misma. El señor O’Sullivan es el mismo y la señora in ’t Veld es la misma, así que tiene el anexo. Por lo tanto, me cuesta entender a qué vienen todas esas preguntas.
Por último, permítanme decir claramente que debe tenerse muy en cuenta lo que he dicho y lo que dije en la audiencia. Haré todo lo que esté en mi mano para que las partes contratantes convengan en informarles plenamente. Hasta entonces, no puedo mostrarles los borradores del acuerdo porque estaría incumpliendo el acuerdo de confidencialidad y dicho incumplimiento tendría efectos que no se limitan a las negociaciones del ACTA, sino que salpicarían a muchas otras negociaciones que mantenemos con los países implicados. Incumpliría la confidencialidad como tal y eso dificulta, si no imposibilita, las negociaciones, pero haré todo lo que pueda para que obtengan lo que piden. Presidente. – He recibido cinco propuestas de resolución(1) presentadas de conformidad con el apartado 5 del artículo 115 del Reglamento.
La votación se celebrará el miércoles 10 de marzo de 2010.
Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento) Françoise Castex (S&D), por escrito. – (FR) Si bien el Parlamento lleva meses solicitando el acceso a los documentos, el Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA) se ha negociado en el secretismo más absoluto a espaldas de los ciudadanos y de sus representantes, y eso es inaceptable. La propia Comisión no entiende nada. Nos dice que ya ha enviado los documentos y, al mismo tiempo, que solicitará al Consejo que publique todo: ¿De quién intenta mofarse?
Más allá de la cuestión de la transparencia, deseamos recordar a la Comisión y al Consejo que necesitarán obtener el permiso del Parlamento al final de las negociaciones. De la poca información que nos ha llegado, se desprende que tenemos un caballo de Troya: so pretexto de una lucha totalmente legítima contra la falsificación, los Estados miembros, con el Gobierno de Francia a la cabeza, desean someter a votación un documento que socavaría el acceso a los medicamentos, la libertad de expresión, la neutralidad de Internet y la responsabilidad jurídica de sus intermediarios.
El hecho es que el Parlamento se opondrá a cualquier intento de socavar el acervo comunitario. Si la Comisión y el Consejo no cambian su estrategia, protegeremos las libertades individuales de nuestros ciudadanos rechazando el ACTA, como rechazamos en su día el acuerdo de la Sociedad de telecomunicaciones financieras interbancarias mundiales (SWIFT). Ioan Enciu (S&D), por escrito. – (RO) Acojo con satisfacción la pregunta presentada a la Comisión relativa a la transparencia y el estado de las negociaciones sobre el Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA). En mi opinión, deben tomarse medidas urgentes para resolver la situación en la que nos encontramos. Es inaceptable que la Comisión excluya al Parlamento Europeo de las negociaciones sobre la elaboración del ACTA, habida cuenta de que hemos aprobado las disposiciones de este Tratado. Como ya se ha dicho, la Comisión debe hacer públicas lo antes posible todas las negociaciones que hayan tenido lugar en relación con el ACTA, así como las perspectivas previstas para la reunión que se celebrará en abril. Cuestiones como obligar a los proveedores de Internet a supervisar el tráfico e imponer restricciones en sus redes podrían tener un impacto negativo en la población, desde el punto de vista del respeto por su derecho a la intimidad y debido a los costes adicionales en que incurran los usuarios. Una cuestión de este tipo debe debatirse abiertamente y debe consultarse a la opinión pública sobre la misma. Debe conocerse y respetarse la posición adoptada por los ciudadanos y la industria europeos respecto de estas medidas para poder evitar cualquier tipo de comportamiento abusivo y antidemocrático. Lidia Joanna Geringer de Oedenberg (S&D), por escrito. – (PL) Señorías, el Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación, que la Comisión Europea está negociando actualmente, va más allá del principio de proporcionalidad, consagrado en el derecho de la UE. Este principio establece que la Unión no debe adoptar más medidas de las estrictamente necesarias para lograr los objetivos del tratado. El capítulo relativo a Internet suscita especial preocupación. Se está diciendo que el acuerdo contiene normativas que podrían restringir la libertad de expresión en Internet, por un lado, y la actividad comercial, por otro. Este será el resultado de lo que se dice ha sido propuesto en lo referente a dotar de responsabilidad jurídica a los proveedores de Internet por el contenido de la información enviada, así como sanciones penales por la descarga de archivos para uso privado. Y digo que todo esto se está diciendo, porque la información sobre el contenido del acuerdo no procede de fuentes oficiales, sino sólo de rumores y filtraciones, dado que la Comisión no mantiene informado al Parlamento sobre los avances en las negociaciones. No obstante, ahora el Tratado de Lisboa sí estipula este tipo de procedimiento. Además, la aprobación del Parlamento, expresada por mayoría de votos, es esencial para que el Consejo celebre cualquier acuerdo. El nuevo Tratado también introduce una competencia que permite la adopción de medidas en la esfera de la propiedad intelectual, y esto pertenece por igual al Parlamento y al Consejo. Por lo tanto, me uno a los Miembros que exigen mayor transparencia en las actuales negociaciones, y creo que la cooperación interinstitucional en la cuestión del ACTA debería demostrar que todas las instituciones tratan seriamente el nuevo tratado, que ya ha entrado en vigor. En este momento, ese no es el caso. Alan Kelly (S&D), por escrito. – El Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación tiene un mandato que es vital para la protección de los derechos de propiedad intelectual. En situaciones posteriores a una crisis, debe existir un incentivo para que los intelectuales y artistas utilicen su creatividad y publiquen, sin miedo, nuevos materiales en línea. Es necesario equilibrar este derecho frente al derecho de una persona a acceder a información y, además, las sanciones deberían ir dirigidas únicamente a los grandes explotadores comerciales de material de derechos de autor. Sin embargo, esa es una cuestión para otro día. Ahora mismo, lo que más me preocupa es el nivel de información que se está facilitando a esta Cámara sobre las negociaciones. En virtud del Tratado de Lisboa, este acuerdo requiere la aprobación de esta Cámara y las intervenciones de mis compañeros me hacen pensar que, tal y como se está llevando a cabo este acuerdo, tendrá un recibimiento bastante frío. Las negociaciones en torno al ACTA deben ser más abiertas, y la Comisión y el Consejo deben demostrar su voluntad de que así sea garantizando un mayor acceso del Parlamento a los documentos sobre la cuestión. Stavros Lambrinidis (S&D), por escrito. – Espero que la declaración por escrito sobre el ACTA que presenté hace dos semanas junto con mis compañeros, Castex, Alvaro y Roithová, y el debate de hoy sirvan como llamada de atención tardía al Comité y la Comisión. Este Parlamento no se quedará de brazos cruzados ni en silencio mientras se negocian a puerta cerrada los derechos fundamentales de millones de ciudadanos. Nos oponemos a cualquier «blanqueo de legislación» a escala internacional de lo que sería muy difícil de superar en la mayoría de legislaturas nacionales, y mucho más el Parlamento Europeo. Obviamente, me refiero a las infames leyes de «los tres avisos». Este Parlamento cree firmemente en la necesidad de proteger los derechos de propiedad intelectual, pero no otorgando a las empresas privadas amplios derechos para vigilar indiscriminadamente las actividades de los ciudadanos en Internet, nos negamos a permitir esto, ni nuestra policía puede hacerlo en el contexto de la lucha contra el terrorismo, y en ningún caso mediante la pena desproporcionada de cortar la conexión a Internet en los hogares. El acceso a Internet constituye en sí mismo un derecho fundamental. Debe tratarse y protegerse como tal. Michael Theurer (ALDE), por escrito. – (DE) Las negociaciones de la Comisión Europea relativas al Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA) han planteado varias cuestiones. Si bien en el acuerdo se abordan preocupaciones justificadas, en particular la lucha contra la falsificación y el contrabando de productos y marcas, éste debe basarse más firmemente en nuestros principios europeos. No debe llevar a la armonización de la legislación en materia de derechos de autor, la ley de patentes o la ley de marcas en la UE; por el contrario, el principio de subsidiariedad debe seguir siendo nuestro principio más importante. Debe evitarse el uso inapropiado de acuerdos comerciales destinados a limitar los derechos y las libertades fundamentales de las personas. Antes de que el Parlamento pueda dar la aprobación que se requiere para la ratificación de este acuerdo, todavía es necesario realizar importantes mejoras, y no sólo en términos de contenido. Es necesaria una mayor participación del Parlamento en las negociaciones y se debe poner a nuestra disposición todos los documentos de negociación. (1) Véase el Acta.