Source: https://www.hcdn.gob.ar/proyectos/proyectoTP.jsp?exp=3697-D-2018
Timestamp: 2019-12-10 07:10:47
Document Index: 303834787

Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 2', 'artículo 1', 'Artículo 3', 'artículo 1', 'Artículo 4']

Expediente 3697-D-2018
Sumario: INCORPORAR EN LOS PROYECTO DE LEY DE PRESUPUESTO DE LA ADMINISTRACION NACIONAL CORRESPONDIENTE A LOS EJERCICIOS FISCALES DE LOS AÑOS 2019, 2020 Y 2021, UN PROGRAMA Y SU FINANCIAMIENTO PARA LA PRODUCCION DE AGUA PESADA VIRGEN GRADO REACTOR EN LA "PLANTA INDUSTRIAL DE AGUA PESADA - PIAP -" EN LA LOCALIDAD DE ARROYITO, PROVINCIA DEL NEUQUEN.
Artículo 1°-. El Poder Ejecutivo deberá incorporar en los Proyectos de Ley de Presupuesto General de la Administración Pública Nacional, correspondiente a los ejercicios fiscales de los años 2019, 2020 y 2021, un programa y su financiamiento a los efectos de garantizar la producción de TRESCIENTAS TONELADAS (300) de Agua Pesada Virgen Grado Reactor, a razón de CIEN TONELADAS (100) por año, con destino a incrementar las reservas de reposición técnica para el ciclo de vida de las centrales nucleares de uranio natural en operación en el territorio nacional.
Artículo 2°-. La producción de Agua Pesada Virgen Grado Reactor, a la que se refiere el artículo 1º, será provista por la PLANTA INDUSTRIAL DE AGUA PESADA (PIAP), situada en la localidad de Arroyito, provincia del NEUQUÉN, operada y administrada por la EMPRESA NEUQUINA DE SERVICIOS DE INGENIERIA S.E. (ENSI).
Artículo 3°-. El Poder Ejecutivo deberá implementar todas las acciones básicas y los recursos indispensables para la operación total y mantenimiento periódico y eficiente de las instalaciones de la PLANTA INDUSTRIAL DE AGUA PESADA (PIAP), sus reactores y el equipamiento electromecánico que la componen, hasta dar cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 1°.
Artículo 4°-. Comuníquese al Poder Ejecutivo.
El presente proyecto tiene por objeto garantizar las reservas de reposición técnica de Agua Pesada Virgen Grado Reactor (D2O), producida por la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), para el ciclo de vida de las centrales nucleares de uranio natural en operación en nuestro país.
El agua pesada es un elemento fundamental como agente refrigerante y moderador de la fisión nuclear en los reactores que utilizan uranio natural como combustible. Es un bien de capital para este tipo de reactores, ya que se carga al momento de su puesta en marcha y perdura durante toda la vida útil del reactor, con excepción de las pérdidas que pudieran producirse por el normal funcionamiento, estimadas en el 1% anual del inventario.
Según la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA por sus siglas en inglés), en el mundo existen 448 reactores operativos que producen el 11,5% de la electricidad mundial. De ese total, 49 son reactores de agua pesada presurizada o PHWR (del inglés “Pressurized heavy-water moderated and cooled”) que utilizan uranio natural como combustible y agua pesada como moderador y refrigerante. Nuestro país posee tres reactores operativos de esta naturaleza: AR-1 (Atucha-I), AR-2 (Embalse) y AR-3 (Atucha-II). La mayor preeminencia de estos reactores la tiene Canadá (19) e India (18). Le siguen en importancia, República de Corea (4), China (2), Rumania (2) y Pakistán (1). A nivel mundial, el desarrollo de reactores PHWR está limitado a países que, como el nuestro, cuentan con la capacidad de producción de agua pesada.
El agua pesada se obtiene a través de un proceso conocido como “Intercambio Isotópico Monotérmico Amoníaco–Hidrógeno”, donde se ponen en contacto dos fases, una líquida (amoníaco) y otra gaseosa (hidrógeno). Según las condiciones de operación de la planta, se obtiene una acumulación preferencial del deuterio en la fase líquida. Para poder realizar este proceso, la PIAP posee dos reactores de síntesis de amoníaco con una capacidad de producción de 2.150 toneladas por día. Estas unidades de síntesis son las más grandes del mundo y funcionan en un circuito cerrado, donde el amoniaco se sintetiza y se crackea en forma continua para posibilitar el proceso de obtención de agua pesada.
Cabe destacar que el amoníaco es uno de los productos básicos en la química industrial y es el punto de partida para todos los fertilizantes nitrogenados, entre los que se destaca la urea. En este sentido, existe la posibilidad de acoplar una planta de fertilizantes a la PIAP, aprovechando precisamente las capacidades ya instaladas de la planta, y sin afectar la producción de agua pesada. El proyecto inicial consiste en utilizar el 35% de la capacidad instalada de la planta de Arroyito con el objetivo de producir un millón de toneladas de urea por año. El equipamiento instalado y operativo de la PIAP permitiría reducir la inversión inicial de una planta de fertilizantes (estimada en 800 millones de dólares) en hasta en un 40%.
Una planta de urea agrega valor sobre el principal energético de Argentina: el gas natural. Nuestra matriz depende en un 50% de este hidrocarburo. Agregar valor a través de la incorporación de ciencia y tecnología al desarrollo productivo es algo que el sector nuclear mantiene como un norte desde su creación. La utilización de proyectos energéticos que impulsen el desarrollo industrial es una premisa básica del sector nuclear argentino y estamos ante la posibilidad de trasvasar ese pensamiento a otras áreas.
De acuerdo con la Cámara de la Industria Química y Petroquímica Argentina (CIQyP) , el consumo aparente de amoníaco y de urea (Producción – Exportación + Importación) fue de 587 y 1.268 toneladas respectivamente (datos año 2010). La capacidad de producción de amoníaco en Argentina es de aproximadamente 900.000 toneladas por año, mientras que para la urea se encuentra en 1.300 toneladas. Las proyecciones de CIQyP hacia el año 2025 respecto del consumo aparente de estos compuestos son de 1.585 toneladas de amoníaco y de 2.312 toneladas de urea. Esto implica una inversión necesaria de 900 millones de dólares para la producción de amoníaco y de 1.100 millones de dólares para la producción de urea.
Dos puntos importantes deben tenerse a la vista. Por un lado, se detecta la necesidad a futuro de un fertilizante para un país con una enorme capacidad de producción agrícola. Por el otro, un proyecto con una capacidad ociosa que, con menores inversiones y sin afectar su objetivo principal, podría suplir estas necesidades. Estos dos puntos se complementan con la excepcional existencia de materia prima para el desarrollo y viabilidad del proyecto: la Cuenca Neuquina es el principal aportante de gas natural a la matriz energética nacional y es el lugar donde se encuentran las mayores perspectivas de crecimiento gasífero, de la mano del desarrollo de los hidrocarburos no convencionales de la formación Vaca Muerta.
En este sentido, el presente proyecto de ley tiene dos objetivos: por un lado, garantizar las reservas de reposición técnica de Agua Pesada Virgen Grado Reactor (D2O) para el ciclo de vida de las centrales nucleares de uranio natural en operación en nuestro país y, por otro, extender la vida útil de la PIAP a partir del acoplamiento próximo de una planta de fertilizantes.
La decisión del gobierno nacional de suspender la construcción de la cuarta y de la quinta centrales nucleares justificado en evitar un endeudamiento de 12.500 millones de dólares con China, ha puesto en riesgo el ciclo combustible nuclear en general y la continuidad de la PIAP en particular.
La historia del sector nuclear argentino no podría explicarse sin el desarrollo de la PIAP y su producto de agua pesada. Al momento de decidir la línea tecnológica de los reactores, se encontró que, de todos los materiales e insumos de una central nuclear, había dos de gran valor estratégico y geopolítico: el uranio enriquecido y el agua pesada. Argentina no poseía la tecnología para fabricar ninguno de los dos. Dado que era menos riesgoso inclinarse por el desarrollo de centrales de uranio natural y agua pesada la decisión estratégica y política fue de favorecer la participación e integración de la industria local en el desarrollo del sector y potenciar las capacidades locales.
El uso y aprovechamiento de la tecnología nuclear para usos pacíficos tiene una historia en Argentina de más de 65 años. La creación formal del sector ocurrió el 31 de mayo de 1950 pero previamente ya se habían realizado investigaciones en el campo nuclear (búsqueda de minerales nucleares y el famoso proyecto de la Isla Huemul). Desde su creación hasta la fecha el desarrollo nuclear argentino transitó varias fases de crecimiento y contracción para volver a retomar el camino del crecimiento a partir del año 2006. La etapa del nacimiento, culminó en el año 1958 con la construcción del reactor de investigación RA‐1.
En la etapa de consolidación, entre los años 1958‐1965, se destaca la construcción del reactor RA‐3, como así también la participación que tuvieron la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Asociación de Industriales Metalúrgicos (actual ADIMRA) en la creación del Servicio de Asistencia Tecnológica a la Industria (SATI) proveedora de servicios tecnológicos a la industria metalmecánica argentina.
El periodo comprendido en 1964‐1974 se corresponde con la generación nucleoeléctrica. En 1964 se creó una comisión para realizar un estudio de prefactibilidad para la instalación de una central nuclear en la zona de Buenos Aires-Litoral. Dicho estudio fue el germen de la Central Nuclear Atucha-I, que entró en operación en el año 1974.
Con la puesta en marcha de Atucha-I, se inició el período del dominio del ciclo de combustible nuclear, que se extiende hasta el año 1983, cuando el flamante presidente Raúl Alfonsín anunció el logro argentino de enriquecimiento de uranio en la planta de Pilcaniyeu. A partir de ese momento, la coyuntura económica comienza a encoger el ambicioso plan nuclear de la época, lo que provoca demoras en la construcción de la Central Nuclear Atucha-II, iniciada un año antes. En 1989 la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el gobierno de la provincia del Neuquén crearon la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería S.E. (ENSI) con el objetivo de producir y comercializar Agua Pesada Virgen Grado Reactor (D2O) a través de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) emplazada en la localidad de Arroyito, en la misma provincia. Desde entonces, la planta produjo agua pesada para restituir las 500 toneladas arrendadas a Canadá con destino a la Central Embalse, y de manera intermitente para reposición en las centrales nacionales y eventualmente atender requerimientos del mercado externo.
En el año 1994 se sancionó el decreto 1.540, ratificado por la ley 24.842, a fin de reorganizar el sector nuclear. Esta reorganización tuvo, entre otros objetivos, privatizar la actividad productiva nuclear y separar funcionalmente su regulación. Implicó asimismo una limitación a todas las actividades que se desarrollaban en la época, con la paralización definitiva de las obras de la Central Nuclear Atucha-II. La Ley 24.804 creó a su vez la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), la Empresa Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA‐SA) y dejó a cargo de CNEA las tareas de investigación y desarrollo. El sector nuclear quedaba así estancado, con dos centrales nucleares en operación (Atucha-I y Embalse), la tercera paralizada, y una CNEA sólo con los fondos suficientes para el pago de salarios y servicios mínimos. En 1997 el Complejo Minero Fabril San Rafael (CMFSR) cesa la explotación de la mina de Sierra Pintada, en la provincia de Mendoza, y a partir de ese momento comenzó la importación de uranio para la fabricación de combustible nuclear.
En el año 2004 comenzaron las primeras conversaciones entre Nucleoeléctrica Argentina, el gobierno nacional y el diseñador original (KWU‐SIEMENS) para avanzar con la finalización de la tercera central, tarea compleja ya que en ese entonces Siemens se había retirado del sector nuclear, siendo adquirida su parte nuclear por el conglomerado multinacional francés AREVA S.A.
Este hecho, sumado a las negociaciones por contratos caídos y la propiedad intelectual de la planta, retrasó el comienzo de la obra. En el año 2005, a través del decreto 981/2005, se creó la unidad de gestión Atucha-II (UG CNA‐II) dentro de la empresa NA‐SA a la que se le encomendó la realización de todas las tareas para la finalización de la central nuclear. La materialización de esta decisión tomó forma en el año 2006, cuando se realizó el anuncio formal y al mismo tiempo se relanzó el Plan Nuclear Argentino con dos ejes principales: generación nucleoeléctrica y aplicaciones de la tecnología nuclear a la salud.
La finalización de Atucha-II quedó a cargo de NA‐SA, con algunos apoyos específicos por parte de CNEA, como las actividades que conforman en ciclo de combustible nuclear, enfocándose en minería, enriquecimiento, desarrollo de elementos combustibles y el proyecto Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM). El hecho significó la reactivación de la PIAP, luego de permanecer casi 7 años en inactividad, a fin de fabricar las más de 600 toneladas de D2O que requería la carga inicial del reactor de la Central Nuclear Néstor Kirchner.
Además de la PIAP, en el trascurso de todos estos años se establecieron importantes empresas dedicadas a distintas actividades del ciclo de combustible nuclear y aplicaciones medicinales. Entre ellas, pueden mencionarse:
•	DIOXITEK S.A.: creada por el Poder Ejecutivo nacional en 1997, pertenece actualmente en un 51% al Ministerio de Energía y Minería, 48% a la Comisión Nacional de Energía Atómica y 1% a Nuclear Mendoza Sociedad del Estado. La principal actividad de la empresa es la conversión a dióxido de uranio (UO2) del concentrado de uranio, que viene realizando desde el año 1982, en el Complejo Fabril Córdoba (CFC), logrando la autosuficiencia en su aprovisionamiento para las centrales nucleares de potencia. También diseña, produce y comercializa fuentes selladas de Cobalto-60, un insumo fundamental tanto en medicina nuclear como en la industria. Es el tercer productor mundial de estos elementos y el primero de América Latina y el hemisferio sur.
•	CONUAR S.A.: la empresa Combustibles Nucleares Argentinos S.A. fue creada en 1981 por iniciativa de la Comisión de Energía Atómica (33%) y en sociedad con el Grupo Perez Companc (67%). Se encarga principalmente de la fabricación de pastillas de uranio, tanto natural como levemente enriquecido, componentes estructurales con los que se conforman los combustibles para los reactores nucleares, y los tubos sin costura para la elaboración de los combustibles, producidos por la subsidiaria FAE S.A. (CONUAR 68% y CNEA 32%).
•	ENSI S.E.: la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería S.E. fue creada en 1989 por la ley provincial 1.827, a fin de finalizar las obras de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) y administrar y comercializar su producción. La participación accionaria corresponde en un 51% a la provincia del Neuquén y un 49% a CNEA.
•	INVAP S.E.: Investigaciones Aplicadas S.E. es una empresa creada en el año 1976 con el objetivo de desarrollar y comercializar tecnología derivada de las investigaciones nucleares. Comenzó desarrollando tecnología propia del ámbito nuclear y casi exclusivamente para CNEA, con el tiempo fue ampliando su campo de acción y en la actualidad se especializa en satélites, radares, reactores de investigación, entre otras actividades. La provincia de Rio Negro es propietaria del 100% de la empresa, aunque la CNEA aporta 2 de sus 7 directores.
•	FUESMEN: la Fundación Escuela de Medicina Nuclear, ubicada en la provincia de Mendoza, surgió por iniciativa de la CNEA en el año 1986, a fin de constituir una escuela de posgrado en medicina nuclear y radioisótopos.
Puede concluirse de lo anterior la relevancia del desarrollo del sector nuclear argentino, no solo en la producción de energía sino también en la amplia capacidad de generar puestos de trabajo por la concatenación del ciclo de combustible nuclear, investigación y desarrollo y aplicaciones en salud. Esta ley pretende salvaguardar una parte importante de los logros alcanzados en las últimas décadas.
En función de su vida útil, las tres centrales nucleares en operación requieren 630 toneladas de agua pesada para su total desempeño.
•	Central Nuclear Embalse
o	Tipo de reactor: Tubos de presión (CANDU).
o	Potencia Térmica: 2.109 MWt.
o	Potencia Eléctrica Bruta: 648 MWe.
o	Moderador y Refrigerante: 350 toneladas de agua pesada (D2O).
o	Combustible: Uranio natural.
o	Necesidad de reposición técnica: 12 toneladas anuales (2% promedio por año).
o	Stock necesario de reposición: 300 toneladas (25 de años vida útil).
•	Central Nuclear Atucha-I
o	Tipo de reactor: Recipiente de presión SIEMENS.
o	Potencia Térmica: 1.179 MWt.
o	Potencia Eléctrica Bruta: 362 MWe.
o	Combustible: Uranio levemente enriquecido (0,85%).
o	Stock necesario de reposición: 105 toneladas (15 de años vida útil con revamping).
•	Central Nuclear Atucha-II
o	Tipo de reactor: Recipiente de presión.
o	Potencia Térmica: 2.175 MWt.
o	Potencia Eléctrica Bruta: 745 MWe.
o	Moderador y Refrigerante: 600 toneladas de agua pesada (D2O).
o	Necesidad de reposición técnica: 9 toneladas anuales (1,5% promedio por año).
o	Stock necesario de reposición: 225 toneladas (25 de años vida útil con revamping).
Actualmente, el valor de agua pesada oscila de 800 a 900 dólares por el kilo. Su principal costo de producción es el de la energía (a razón de 52 MW/hora a 100% de capacidad y 1.100.000 Mts3/hora), que incide en una 60%. En segundo lugar, se ubica la masa salarial, entre un 25% y 28%. El resto son servicios varios, mantenimiento y elementos químicos. Cabe mencionar que el precio sería considerablemente mayor si la PIAP, principal productor mundial de agua pesada, se retirara del mercado, reduciendo la oferta de D2O en el mercado internacional.
En tal contexto, la empresa NA-SA debería salir a comprar agua pesada al mercado spot, a un precio probablemente más alto (por la menor oferta) y volátil, sin contar del perjuicio sobre balanza comercial. Si se aprobara el presente proyecto de ley, se garantizaría al menos la mitad de los requerimientos técnicos de agua pesada, extenderían la vida útil de la PIAP en eficientes condiciones y daría el tiempo para concretar el proyecto de acoplar una planta de fertilizantes, dando continuidad laboral a más de 450 de forma directa, más los empleos indirectos asociados actualmente a la PIAP.
Es fundamental reducir el riesgo en el sistema eléctrico nacional de que estas centrales, al ser de potencia que operan como base del sistema, queden desprovistas del stock necesario de agua pesada para el lapso de su vida útil. En este sentido, y a fin de dar certeza para la entrega de energía limpia y segura al sistema, solicito a mis pares la aprobación de presente proyecto de ley.