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Timestamp: 2019-07-22 20:48:36
Document Index: 325951640

Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 2', 'artículo 30', 'artículo 36', 'artículo 32', 'artículo 23']

Generalidades – ICODEN
El notariado tipo latino y sus principios fundamentales
Costa Rica es miembro fundador de la Unión Internacional del Notariado Latino, UINL, hoy denominada Unión Internacional del Notariado, UINL. Esta organización internacional fue fundada en Buenos Aires, República Argentina, el 2 de octubre de 1948, con la concurrencia de los representantes de diecinueve países que seguían el sistema notarial tipo latino. Costa Rica estuvo representado en esa oportunidad por el Lic. Don Alberto Martén Chavarría, por don Alberto Rodríguez Pisa y por el doctor Fernando Martínez. Para nuestro país fue un ratificar los principios notariales que ya seguía desde años atrás. Como las más recientes disposiciones regulatorias del notariado costarricense, podemos citar el Decreto Nº XXVI del 12 de octubre de 1987, mediante el cual se decreta la Ley Orgánica del Notariado. Esta ley tuvo vigencia hasta el 5 de enero de 1943, en que se decreta una nueva Ley Orgánica de Notariado. Esta última tuvo vigencia hasta que entró en vigencia la Ley 7764, aprobada por la Asamblea Legislativa el dos de abril de 1998, vigencia que según su misma disposición se daría seis meses después de que fuera publicada. De un estudio detallado de esas tres normas legales, podemos concluir que en Costa Rica seguimos los principios fundamentales del notariado de tipo latino, a saber:
El notariado público es la función pública ejercida ejercida privadamente. Por medio de ella, el funcionario habilitado asesora a las personas sobre la correcta formación legal de su voluntad en los actos o contratos jurídicos y da fe de la existencia de los hechos que ocurran ante él. (Artículo 1º del Código Notarial).
El notario público es el profesional en Derecho, especialista en Derecho Notarial y Registral, habilitado legalmente para ejercer la función notarial … (Artículo 2º del Código Notarial).
La función notarial puede catalogarse como una función pública en el marco de las actividades no contenciosas instauradas por el Estado, y de acuerdo con el artículo 30 del Código Notarial en el ejercicio de su función el Notario legitima y autentica los actos en los que interviene, con sujeción a las regulaciones del Código Notarial y cualquier otra disposición legal que le fuere aplicable, para todo lo cual goza de fe pública.
Las actuaciones notariales deben llevarse a cabo respetando el principio de legalidad, esto es, de acuerdo con lo que la ley autoriza, y persiguiendo la seguridad jurídica y la equidad entre las partes que ante él comparecen.
La fé pública que tienen las actuaciones notariales consiste en la fuerza probatoria y ejecutoria que tienen los actos por él autorizados, es decir, que son plena prueba ante las autoridades, cuyo valor sólo puede desvirtuarse en juicio.
El Notario presta servicio a la comunidad, dando consulta sobre asuntos de su competencia al ciudadano, así como llevando a cabo aquellas actuaciones referentes a los actos de jurisdicción voluntaria sobre las cuales la ley le ha dado competencia.
El Notario ejerce su función notarial de manera imparcial, esto es sin convertirse en “abogado” de ninguna de las partes Art. 35 (Código Notarial), y está obligado a guardar el secreto profesional de aquellos asuntos de las partes que conoce con motivo de su intervención como notario (art. 38 Código Notarial). El notario actuará a solicitud de parte interesada, salvo disposición legal en contrario (artículo 36 C. N.)
El Notario Público en Costa Rica tiene competencia en todo el territorio nacional, y fuera de Costa Rica, para aquellos actos que deban surtir efecto en Costa Rica (artículo 32 C.N.).
El Notario Público, de acuerdo con el artículo 23 del Código Notarial, está sujeto a control por parte de la Dirección Nacional de Notariado (art. 23 CN).
La función notarial la ejerce el notario en forma independiente, y sin estar vinculado jerárquicamente de otras personas, funcionarios públicos o privados, ya sea en cuanto a la forma de ejercer la función notarial o bien mediante salario o cualquier otra forma de de estipendio que implique sujeción al superior.
El Notario está obligado a tener una preparación jurídica que lo haga competente para el ejercicio de su función, mediante calificación universitaria, y una formación post-universitaria que le permita mantenerse actualizado en sus conocimientos doctrinales y prácticos para el ejercicio de su función.
En términos generales esos son los principios que regulan el notariado de tipo latino, que fueron según documento aprobado por la Asamblea de Notarios Miembros de la UINL en Roma, Italia, el 8 de noviembre de 2005, los cuales, como se dijo al principio en su mayoría los sigue el sistema notarial costarricense.
No obstante eso, la situación del notario de Costa Rica que puede ejercer simultáneamente la profesión de abogado y la de notario público, resulta contraria al sistema notarial latino, pues éste no justifica la coexistencia de esa dualidad de funciones, que son antagónicas por principio, pues el abogado defiende a su cliente mientras que el notario debe ser imparcial ante las partes que comparecen ante él. De igual forma también resulta contrario a los principios del notariado latino, el hecho de que en nuestro país se permita la existencia de notarios institucionales, entendiendo a estos como notarios públicos que trabajan bajo salario para instituciones estatales, autorizando escrituras públicas en que se parte la institución para la cual laboran. Esta situación se considera incompatible con el notariado latino, pues al ser esos notarios asalariados, tienen un superior jerárquico que limita la independencia en el actuar de los mismos, comprometiendo con ello la imparcialidad que debe caracterizar la actuación del notario público. Debemos mencionar que un defensor importante de la aplicación de los principios del Sistema de Notariado de tipo Latino, durante los últimos veinte años lo ha sido el Instituto Costarricense de Derecho Notarial.
– Lic. Marco Antonio Jiménez Carmiol Octubre 2010.