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Timestamp: 2013-12-09 10:53:25
Document Index: 338403108

Matched Legal Cases: ['artículo 122', 'artículo 122', 'artículo 122', 'artículo 121', 'artículo 109', 'artículo 122', 'artículo 125']

Informe de la Comisión - Informe de convergencia de 2006 sobre Lituania (elaborado de conformidad con lo dispuesto en el artículo 122, apartado 2, del Tratado a petición de Lituania) {SEC(2006) 614}
Bruselas, 16.5.2006
INFORME DE CONVERGENCIA DE 2006 SOBRE LITUANIA
(elaborado de conformidad con lo dispuesto en el artículo 122, apartado 2, del Tratado a petición de Lituania) {SEC(2006) 614}
CON ARREGLO al artículo 122, apartado 2, del Tratado, una vez cada dos años, como mínimo, o a petición de cualquier Estado miembro acogido a una excepción, la Comisión y el Banco Central Europeo deben informar al Consejo acerca de los progresos realizados por los Estados miembros en el cumplimiento de sus obligaciones en relación con la realización de la unión económica y monetaria.
El presente informe se ha elaborado en respuesta a la petición presentada por Lituania el 16 de marzo de 2006. El anexo técnico que lo acompaña [SEC(2006) 614] ofrece una evaluación más detallada del grado de convergencia de la economía lituana.
El contenido de los informes elaborados por la Comisión y el BCE se atiene a lo dispuesto en el artículo 121, apartado 1, del Tratado, de modo que en ellos se analiza la compatibilidad de la legislación nacional —incluidos los Estatutos de su banco central nacional— con los artículos 108 y 109 del Tratado, así como con los Estatutos del SEBC y del BCE. Los informes deben examinar también la consecución de un alto grado de convergencia sostenible en el Estado miembro interesado, atendiendo al cumplimiento de los criterios de convergencia (estabilidad de los precios, situación de las finanzas públicas, estabilidad del tipo de cambio, tipos de interés a largo plazo) y en consideración de los demás factores mencionados en el último párrafo del apartado 1 de ese artículo. Los cuatro criterios de convergencia se detallan pormenorizadamente en un Protocolo anejo al Tratado (Protocolo nº 21 sobre los criterios de convergencia).
COMPATIBILIDAD DE LA LEGISLACIÓN
En su Informe de convergencia de 2004 [COM(2004) 690] la Comisión concluyó que, en lo que se refiere a la integración del Banco Central en el SEBC en el momento de la adopción del euro, la legislación de Lituania —en particular, la Ley sobre el Banco de Lituania, la Constitución de Lituania, la Ley monetaria y la Ley sobre la credibilidad del litas— no era plenamente compatible con el artículo 109 del Tratado CE ni con los Estatutos del SEBC y del BCE. Además, recomendaba que se corrigieran algunas imperfecciones residuales, en concreto en lo tocante a los objetivos del Banco de Lituania.
Dichas incompatibilidades se han abordado en tres leyes aprobadas por el Seimas, el Parlamento lituano, el 25 de abril de 2006, las cuales entrarán en vigor el día en que el Consejo de la Unión Europea suprima la excepción de la República de Lituania de acuerdo con el procedimiento establecido en el artículo 122, apartado 2, del Tratado. La primera Ley se refiere a las enmiendas introducidas en la Ley sobre el Banco de Lituania. La segunda deroga la Ley monetaria y la Ley sobre la credibilidad del litas, fuente a su vez de diversas incompatibilidades. La tercera Ley modifica el artículo 125 de la Constitución de la República de Lituania.
Por lo que se refiere a la Ley sobre el Banco de Lituania, se han eliminado las incompatibilidades mencionadas en el Informe de convergencia de 2004. Las enmiendas refuerzan la independencia «personal» y tienen en cuenta los requisitos establecidos en el Tratado CE, en particular en cuanto a los papeles y competencias respectivos del BCE, el SEBC y el Consejo en materia de política monetaria, realización de las operaciones de cambio y definición de la política de tipos de cambio, tenencia y gestión de reservas de divisas y emisión de moneda y billetes de banco. La necesidad de la autorización previa del BCE para la participación del Banco de Lituania en organizaciones monetarias internacionales se ha tenido plenamente en cuenta y se ha eliminado la posibilidad del Parlamento de liquidar el Banco de Lituania. Además, se ha introducido una referencia al objetivo secundario del SEBC, que tiene primacía sobre el objetivo suplementario del Banco de Lituania, sustentar la política económica desarrollada por las autoridades nacionales.
La legislación lituana, en concreto la Ley sobre el Banco de Lituania y la Constitución nacional, es compatible con los requisitos impuestos por el Tratado CE y por los estatutos del SEBC y del BCE.
Evolución del valor de referencia
Según las conclusiones del Informe de convergencia de 2004, Lituania cumplía el criterio relativo a la estabilidad de los precios. La tasa media de inflación registrada en el país durante los 12 meses anteriores a agosto de 2004 fue del -0,2 por ciento, inferior al valor de referencia del 2,4 por ciento.
La media de 12 meses de la tasa de inflación, utilizada para evaluar la convergencia, disminuyó en 2002 y fue negativa en 2003 y gran parte de 2004. A partir de mediados de ese año comenzó a aumentar gradualmente hasta situarse por encima del valor de referencia desde abril de 2005. En marzo de 2006, el valor de referencia ascendía al 2,6 por ciento, calculado como la media aritmética de la media de 12 meses de las tasas de inflación de los tres Estados miembros con mejores resultados (Suecia, Finlandia y Polonia) más 1,5 puntos porcentuales. En Lituania, la tasa de inflación correspondiente ascendía al 2,7 por ciento, ligeramente por encima de ese valor.
Factores subyacentes y sostenibilidad
Durante los primeros años de transición tras la independencia, Lituania registró tasas de inflación de tres cifras. La introducción del litas en 1993 permitió reducir la inflación y estabilizar el tipo de cambio. La inflación se situó por debajo del 10 por ciento en 1997 y siguió disminuyendo los años siguientes. En esa época ya habían amainado los rápidos aumentos que experimentaron los precios controlados en el contexto de la transición. Durante los años posteriores, el crecimiento acelerado de la productividad y la apreciación constante del tipo de cambio efectivo nominal al hilo de las tendencias de apreciación de las divisas a las que estaba vinculada la moneda nacional (inicialmente el dólar, luego el euro) contribuyeron también a reducir la inflación.
Entre abril de 1999 y julio de 2004, Lituania registró un período de más de cinco años con tasas de inflación armonizadas inferiores al 2 por ciento. Más aun, entre junio de 2002 y abril de 2004, las tasas interanuales de crecimiento de los precios al consumo llegaron a ser negativas, en parte debido a la nueva vinculación del litas al euro desde principios de 2002, que prolongó el período de apreciación nominal efectiva de esa moneda. Las tasas de inflación volvieron a registrar valores positivos posteriormente y, durante el segundo semestre de 2004, las tasas interanuales de inflación (IPCA) aumentaron hasta situarse cerca del 3 por ciento. Esa evolución obedecía a una serie de factores, entre ellos el repunte de los costes salariales; aumentos sustanciales de los precios de los productos alimenticios no transformados (vinculados en parte al arbitraje de precios, en la medida en que la adhesión a la UE posibilitó la convergencia de los precios de los productos alimenticios); aumentos de los impuestos indirectos y los precios controlados, y la incidencia de la subida de los precios de la energía. Aunque gran parte del repunte de la inflación IPCA a partir del verano 2005 obedecía a factores externos, como los aumentos de los precios de la energía, incluso si se excluyen del cálculo los precios de la energía y los precios controlados se comprueba que la inflación también ascendió, pasando de cerca del 1 por ciento durante el verano de 2005 al 2,7 por ciento durante el primer trimestre de 2006, sobre todo en el caso de los productos alimenticios, los transportes y algunos servicios, como los de restauración.
A partir del 1 de enero de 2006, tras la expiración de un acuerdo plurianual con una de las principales sociedades exportadoras de gas, los precios de la importación de gas natural experimentaron un fuerte ascenso, cercano al 40 por ciento, lo que provocó una subida considerable del precio del gas empleado en cocina y calefacción directa y sumó cerca de 0,1 puntos porcentuales a la inflación en enero de 2006. No obstante, la repercusión principal del incremento de los precios de la importación de gas debería hacerse sentir con cierto retraso, en razón del ajuste de los precios regulados de la distribución de calefacción.
En lo que resta de 2006 la inflación debería subir gradualmente, reflejo de las presiones al alza vinculadas al aumento de los costes laborales (el crecimiento de los costes unitarios de la mano de obra fue del 3,8 por ciento en 2005) y de los precios de las importaciones, en particular de energía, lo que acabará repercutiendo parcialmente en los precios al consumo. En 2006, la inflación media debería elevarse hasta el 3,5 por ciento, frente al 2,7 por ciento registrado en 2005.
A más largo plazo, el vigor de la demanda interna y los aumentos de determinados impuestos especiales constituyen factores de riesgo para la inflación. Si se desea reducir la inflación de manera duradera a medio plazo conviene ajustar el crecimiento de los salarios a la evolución de la productividad.
En Lituania, la media de 12 meses de la tasa de inflación excede el valor de referencia desde abril de 2005 y es probable que se mantenga por encima de ese valor durante los próximos meses. Por lo tanto, Lituania no cumple el criterio de estabilidad de los precios.
En el Informe de convergencia de 2004, la Comisión indicó que Lituania no era objeto de una decisión del Consejo sobre la existencia de un déficit excesivo y que cumplía el criterio relativo a la situación de las finanzas públicas.
El déficit público general pasó del 3,6 por ciento del PIB en 2000 al 1,2 por ciento del PIB en 2003. Aumentó ligeramente en 2004 hasta situarse en el 1,5 por ciento del PIB, sobre todo a consecuencia de la introducción de un régimen de pensiones por capitalización. El déficit disminuyó hasta el 0,5 por ciento del PIB en 2005. A diferencia de los años anteriores, en 2005 el saneamiento presupuestario procedió del lado de los ingresos. El fuerte crecimiento de los ingresos era reflejo de una actividad económica vigorosa y de mejoras en la recaudación impositiva y la aplicación de las normas fiscales. En general, se cumplieron los objetivos en materia de gasto, ya que, a diferencia de años anteriores, en el segundo semestre no se aprobaron presupuestos adicionales para gastos suplementarios. Pese a que desde 2003 las condiciones cíclicas favorecen la consolidación fiscal, el déficit estructural aumentó en 2003 y 2004 debido al deterioro considerable del déficit primario. Tanto el déficit primario como el estructural mejoraron en 2005. Así pues, Lituania sigue registrando déficits presupuestarios inferiores al límite máximo del 3 por ciento del PIB. Se espera que el déficit se mantenga relativamente estable en 2006, a pesar de las incertidumbres vinculadas a la absorción de los fondos de la UE y a la incidencia de la reforma fiscal, que reducirá los tipos de imposición sobre las rentas de las personas físicas y aumentará el impuesto de sociedades.
El volumen de la deuda pública general respecto del PIB ha disminuido de manera constante, pasando del 23,6 por ciento a finales de 2000 a menos del 19 por ciento en 2005. El factor principal de esa evolución fue la repercusión de las transacciones financieras de las administraciones públicas, reflejo sobre todo de los ingresos obtenidos de privatizaciones y, por lo que respecta a la deuda externa, los efectos de valoración positivos derivados de la apreciación nominal del litas. El ratio de deuda se ha mantenido muy por debajo del valor de referencia del 60 por ciento del PIB, y debería permanecer estable a medio plazo.
Según el programa de convergencia de diciembre de 2005, el déficit público general debería disminuir progresivamente y pasar del 1,5 por ciento del PIB en 2005 (finalmente, ese año el déficit fue inferior: 0,5 por ciento) al 1 por ciento del PIB en 2008, en un contexto de crecimiento vigoroso del PIB. El saneamiento previsto procede del lado del gasto, sobre todo al hilo de las reducciones del consumo público y de las transferencias sociales en porcentaje del PIB, pese a las previsiones de aumento considerable de las inversiones públicas. Con arreglo al programa de convergencia actualizado, el ratio de deuda de Lituania debería mantenerse en torno al 19-20 por ciento del PIB durante el resto del período de programación.
El Consejo examinó el programa de convergencia actualizado el 14 de marzo de 2006. Consideró que la estrategia presupuestaria en él expuesta era plausible y que los riesgos sobre las proyecciones presupuestarias se compensaban en términos generales. No obstante, como el objetivo a medio plazo de un déficit ajustado en función del ciclo igual o inferior al 1 por ciento del PIB podría no alcanzarse durante el período de programación, el Consejo pidió a Lituania que redoblase sus esfuerzos de ajuste presupuestario estructural. En cuanto a la sostenibilidad de las finanzas públicas, en el caso de Lituania los riesgos asociados a los costes presupuestarios previstos del envejecimiento demográfico parecen escasos.
Lituania no es objeto de una decisión del Consejo sobre la existencia de un déficit excesivo y cumple el criterio relativo a la situación de las finanzas públicas.
EL Informe de convergencia de 2004 concluyó que Lituania no satisfacía el criterio relativo al tipo de cambio. Cuando se efectuó la evaluación, el país llevaba dos meses participando en el MTC II.
El período de dos años pertinente a efectos de la evaluación de la estabilidad del tipo de cambio abarca desde mayo de 2004 hasta abril de 2006. Lituania se incorporó al MTC II el 28 de junio de 2004 (manteniendo unilateralmente dentro del mecanismo su junta monetaria, existente desde hace mucho tiempo) y lleva ya 22 meses dentro del MTC II. Durante los dos meses anteriores a su incorporación el tipo de cambio litas-euro se mantuvo estable, apenas se observaron pequeñas fluctuaciones en relación con el tipo central. Desde que el litas forma parte del MTC II no se ha registrado ninguna desviación respecto a esa paridad.
La confianza de los ciudadanos y el mercado en la participación en el MTC II y en la junta monetaria sigue siendo sólida, y la instauración de indicadores suplementarios no revela presiones importantes sobre los tipos de cambio del litas. El cociente entre las reservas oficiales y la base monetaria ha sobrepasado ampliamente el 100 por ciento, hasta llegar al 127,5 por ciento en 2005. No se ha recurrido de manera significativa a recursos discrecionales con el fin de influir sobre la liquidez.
Los tipos de interés a corto plazo se han aproximado en gran medida a los de la zona del euro, lo que sugiere que los mercados financieros no perciben ningún riesgo apreciable vinculado a la moneda. El diferencial entre el VILIBOR a 3 meses y el EURIBOR ha disminuido netamente, de una media de cerca de 65 puntos básicos en abril de 2004 a aproximadamente 3 puntos básicos en promedio durante el período enero-marzo de 2006.
El litas ha permanecido en la banda central del MTC II durante el período de 2 años que abarca la presente evaluación. No se ha producido ninguna devaluación de la paridad central de la moneda dentro del MTC II por iniciativa de Lituania. En la fecha en que, en su caso, el Consejo adopte una decisión, en julio de 2006, el litas llevará más de 24 meses formando parte del MTC II. Lituania cumple el criterio relativo al tipo de cambio.
Según las conclusiones del Informe de convergencia de 2004, Lituania cumplía el criterio relativo a la convergencia de los tipos de interés. El tipo medio de interés a largo plazo en Lituania en el año transcurrido hasta agosto de 2004 fue del 4,7 por ciento, por debajo del valor de referencia (6,4 por ciento).
El diferencial en relación con los tipos medios de interés a largo plazo de la zona del euro se había ido reduciendo considerablemente antes de la incorporación al MTC II, en junio de 2004. Posteriormente, los diferenciales siguieron disminuyendo, pasando de cerca de 55 puntos básicos en el momento de la incorporación al MTC II a aproximadamente 25 puntos básicos en marzo de 2006, lo que refleja, entre otros aspectos, la credibilidad de las políticas macroeconómicas lituanas. Como los tipos de interés a largo plazo de Lituania reflejan los tipos del mercado primario, las fluctuaciones a corto plazo del diferencial obedecían principalmente a la volatilidad de los tipos de interés a largo plazo de la zona del euro.
La media móvil en doce meses de los tipos de interés a largo plazo pertinente para la evaluación del criterio previsto en el Tratado ha seguido disminuyendo durante todo el período evaluado. En marzo de 2006, última fecha para la que se dispone de datos, el valor de referencia (la media de los tipos de interés a largo plazo de Suecia, Finlandia y Polonia más 2 puntos porcentuales) era del 5,9 por ciento. La media móvil en doce meses del rendimiento de las obligaciones de referencia a diez años de Lituania se elevaba al 3,7 por ciento, por debajo del valor de referencia. Así pues, Lituania cumple el criterio de convergencia de los tipos de interés a largo plazo.
LITUANIA ha hecho avances alentadores por lo que se refiere a la integración de los mercados financieros y de productos en distintos ámbitos. Su sistema financiero se ha integrado considerablemente en el sistema financiero general de UE. El alto grado de presencia extranjera entre los intermediarios financieros y el elevado volumen del endeudamiento en divisas han sido los principales factores de la integración. La dimensión del sistema financiero sigue siendo relativamente pequeña en relación con el PIB, pero está creciendo rápidamente, en paralelo al desarrollo económico. La elevada concentración y la titularidad extranjera subrayan la importancia de la cooperación transfronteriza para establecer estructuras de supervisión adecuadas y preservar la estabilidad financiera.
Como ha sucedido en otros nuevos Estados miembros, la estructura de la economía lituana se ha transformado profundamente en los 15 últimos años. Los datos relativos al comercio y la inversión extranjera directa ponen de manifiesto que Lituania está cada vez más integrada en la economía de la UE. Además de fomentar la competencia, la presencia de empresas extranjeras ha contribuido a promover la transferencia de tecnología y elevar el nivel de competencias de gestión y organización. Por lo que respecta a la composición sectorial de la producción y las exportaciones, las diferencias con relación a la zona del euro siguen siendo considerables, mientras que los precios al consumo están todavía muy por debajo de la media de la UE (54,6 por ciento en 2004). Se han realizado avances importantes en lo tocante a la adopción y la aplicación del acervo del mercado interior y la mejora del entorno empresarial.
Lituania presenta desde hace muchos años elevados déficits por cuenta corriente, resultado de déficits sustanciales de la balanza comercial, compensados en parte por el saldo positivo de los servicios y las transferencias corrientes. El déficit por cuenta corriente pasó del 4,7 por ciento del PIB en 2003 al 7,7 por ciento del PIB en 2004, sobre todo por la fortaleza de la demanda interna. Esta tendencia se frenó en 2005, ya que el déficit por cuenta corriente disminuyó ligeramente hasta situarse en el 7 por ciento del PIB. Esta pequeña disminución se debió a las mejoras de las balanzas de servicios y transferencias (la mejora de estas últimas durante los dos últimos años se debe sobre todo a la entrada de fondos de la UE), mientras que el déficit de la balanza comercial aumentó hasta el 11,2 por ciento del PIB, impulsado por el incremento de las importaciones al hilo del rápido crecimiento del PIB real. La balanza de ingresos corrientes presentaba un saldo negativo del 2,4 por ciento del PIB, un porcentaje similar al de los dos años anteriores, principalmente debido a la repatriación de gran parte de los beneficios de las empresas extranjeras (lo que pone de relieve la sólida rentabilidad de la inversión extranjera directa anterior).
Este patrón de fuerte crecimiento del PIB real combinado con déficits por cuenta corriente relativamente elevados corresponde a una economía en fase de recuperación rápida, en la que el ahorro extranjero se moviliza a través de la financiación exterior para sufragar la inversión. Hasta ahora, la financiación del déficit por cuenta corriente no ha planteado problemas, pero del saldo exterior se desprende que las necesidades de financiación a medio plazo serán sustanciales. Es primordial que Lituania vele por evitar que el déficit exterior aumente notablemente y mantener los índices de crecimiento de manera duradera sin efectos negativos sobre la competitividad. En el futuro, los fondos de la UE deberían aportar una contribución sustancial a la inversión interna, en apoyo de la financiación exterior sin aumento del endeudamiento externo.
Lituania ha hecho avances considerables en pos de la consecución de un alto grado de convergencia sostenible, al cumplir los criterios relativos a las finanzas públicas, la estabilidad del tipo de cambio y tipos de interés a largo plazo. Lituania no cumple todavía el criterio sobre la estabilidad de los precios.
A la luz de esta evaluación, la Comisión concluye que no debe modificarse el estatuto de Lituania como Estado miembro acogido a una excepción.