Source: https://www.slideshare.net/bejimenezo/revista-mujeres-en-politica
Timestamp: 2018-09-19 02:57:31
Document Index: 12915853

Matched Legal Cases: ['artículo 40', 'artículo 107', 'Artículo 4', 'artículo 13', 'artículo 28', 'artículo 4']

Revista mujeres en politica
Presentación de la Campaña de Manos... by Mans Unides ONG 9366 views
bejimenezo
Ibeth As Believing
1. ISSN 1794-4082 La participación política de las mujeres en Colombia: Avances, retos y análisis sobre la presencia y acceso de las mujeres a los espacios de decisión en el país Boletín 13 Octubre de 2011La participación política de las mujeres en Colombia: Alta Consejería PresidencialAvances, retos y análisis sobre la presencia y acceso de las mujeres a los espacios de decisión en el país para la Equidad de la Mujer República de Colombia Libertad y Orden
2. Contenido Boletín 13 Octubre de 20111 Editorial 24 Perspectivas académicas e investigativas Mujeres y participación en la alta dirección4 Marco jurídico en Colombia para 27 el acceso de las mujeres a altos Perspectiva institucional cargos de decisión política Reﬂexiones sobre la inclusión de la mujer en la política9 Diagnóstico situacional sobre la participación política de las mujeres en Colombia 29 Aplicación de la Ley de Cuotas en las entidades estatales17 Perspectiva internacional Las mujeres al poder 33 Recomendaciones del Observatorio de Asuntos de Género Perspectivas académicas e investigativas20 La pregunta sobre la equidad: participación política de la mujer en Colombia Observatorio de Asuntos de Género -OAG- ISSN 1794 - 4082 República de Colombia Dr. Juan Manuel Santos Calderón – Presidente de la República. Alta Consejera Presidencial para la Equidad de la Mujer: Cristina Plazas Michelsen. Publicación de: Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer. Consejo Editorial: Cristina Plazas Michelsen, Tatiana Olarte Fernández. Redacción: Tatiana Olarte Fernández. Columnistas Invitadas: Sonia Montaño Virreira (Directora de la División de Asuntos de Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe – CEPAL); Nathalia Salamanca Sarmiento; Nora García Burgos (Honorable Senadora del Congreso de la República) y María Consuelo Cárdenas de Santamaría (Profesora Titular, Facultad de Administración, Universidad de los Andes). Agradecimientos: Equipo de la Alta Consejería. División de Asuntos de Género de la CEPAL. A FESCOL, por autorizar la publicación en este Boletín de la versión editada del artículo de análisis de Nathalia Salamanca sobre participación política. Fotos portada: Fotos del archivo de Archivos del área de Fotografía del Departamento Administrativo de Presidencia, archivos de la Alta Consejería Presidencial Equidad Mujer y de la fotógrafa Soraya Hoyos. Fotos interiores: Archivos del Área de Fotografía del Departamento Administrativo de Presidencia, de la Alta Consejería Presidencial Equidad Mujer y de cortesía de Acción Social, de la Registraduría Nacional del Estado Civil, de ONU Mujeres y archivo de fotos del Congreso de la República. Diseño, diagramación e impresión: Imprenta Nacional de Colombia. Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer Dirección: Carrera 8 No. 7-27. Teléfono: 5629645. Bogotá, Colombia Correo electrónico: equidadmujer@presidencia.gov.co www.presidencia.gov.co
3. Obser vatorio d e asuntos de género B o l e t í n 1 3  O b s e r v a t o r i o d e a s u n t o s d e g é n e r o Editorial El rol de las mujeres en la historia como líderes públicas y como potenciadoras del desa- rrollo de los países, fue por mucho tiempo invisibilizado o relegado a un segundo lugar. Sin embargo, muchas mujeres se hicieron oír e influyeron de manera contundente en decisiones de alcance social y económico, a través de su posicionamiento en los espacios de poder que tradicionalmente ocuparon los hombres. Durante la Revolución Francesa las mujeres jugaron un papel fundamental al encargar- se de impulsar los ánimos revolucionarios de la sociedad para superar la opresión en la que vivían y demandar públicamente derechos básicos para ellas y sus familias. Sin el rol activo y participativo que ellas desempeñaron, es muy probable que esta época funda- mental en la historia de la reivindicación de los derechos humanos no se hubiere dado o no hubiese tenido la preponderancia que la caracterizó. Es de desatacarse el papel de Olympe de Gouges, quién escribió y publicó la Declaración sobre los Derechos de la Mujer y la Ciudadana. Aunque en esa época las mujeres no ejercían ni siquiera el derecho al voto, ella reivindicó su voz a través de un instrumento normativo que visibilizaba por primera vez a las mujeres como sujetos de derechos humanos. Ya en el siglo XX diferentes mujeres accedieron a cargos de poder y de decisión: Marga- ret Thatcher, entre otras, fue una de las primeras mujeres en llegar a presidir un país con un influjo tan poderoso en la escena internacional como el Reino Unido. El liderazgo de esta Primera Ministra permitió que su país emergiera como uno de las economías más fuertes de Europa en su momento, así como su elección por tres períodos consecutivos. Así mismo, un caso emblemático y reciente que demuestra la importancia del liderazgo de las mujeres en el mundo, es la concesión del Premio Nobel de la Paz, en el 2011, a tres mujeres de África: Ellen Johnson Sirleaf, Leymah Gbowee y Tawakkul Karman. En un continente con tantos problemas de violencia y discriminación contra las mujeres, el trabajo de tres de ellas y su participación destacada en escenarios de construcción de paz con el fin de alcanzar la seguridad de las mujeres y la garantía de sus derechos huma- nos, ejemplifica la fuerza, la tenacidad y la solidaridad que identifica al sexo femenino en situaciones de conflicto. En Latinoamérica, por su parte, diferentes mujeres han sido electas para regir los desti- nos de los países del continente: entre otras, la ex presidenta Michelle Bachelet de Chile, las actuales presidentas de Costa Rica y Argentina, Laura Chinchilla y Cristina Fernández de Kirchner, respectivamente, y la recién elegida presidenta del Brasil, Dilma Rousseﬀ. La Presidenta Bachelet, sólo por citar un ejemplo, logró que Chile se consolidara como uno de los países más desarrollados de Suramérica con un fuerte énfasis en lo social, y consiguió culminar su mandato con los más altos niveles de aprobación. El rol que jugó la ex mandataria en el desarrollo social de su país le permitió constituirse como una de las mujeres líderes más importantes en el ámbito internacional, tanto, que actualmente es la directora ejecutiva de la ONU Mujeres. 1
4. Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer El sueño político de las mujeres en Colombia ha sido encarnado por cientos de ellas, quie- nes a pesar de condiciones adversas tuvieron un papel principal en triunfos políticos y sociales de gran trascendencia como la independencia. Así, Policarpa Salavarrieta es una de las mujeres con más significancia en el proceso independentista de Colombia, ya que con sus actividades y labores contribuyó de manera directa a luchar por la libertad y la causa patriota. Adicionalmente, como mujer revolucionaria luchó en contra de la imposi- ción de normas y roles propios de una sociedad profundamente discriminadora del sexo femenino. Ella representa a las tantas mujeres desconocidas e invisibles para la historia que participaron activamente en la emancipación de nuestro país. En tiempos más recientes, el país ha tenido importantes liderazgos femeninos que han contribuido a su desarrollo y desempeño ejemplar en varios ámbitos: La ex ministra y se- nadora Martha Lucía Ramírez, se caracterizó por dirigir de manera exitosa un ministerio, tradicionalmente masculino, como lo es el Ministerio de Defensa. La actual alcaldesa de Bogotá, Clara López Obregón, fue una de las primeras mujeres en llegar a la presidencia de un partido político en Colombia. La ex ministra y candidata a la presidencia de la Repú- blica, Noemí Sanín Posada, quien fue la primera mujer Ministra de Relaciones Exteriores en un país de Latinoamérica, además de contar con la más alta votación que ha tenido una mujer candidata a la Presidencia de la República en Colombia. María Emma Mejía, ex ministra y actual Secretaria General de la Unión de Naciones Su- ramericanas (UNASUR); cuya elección en dicho foro constituye un voto de confianza muy alto en sus capacidades y habilidades para contribuir al desarrollo de Latinoamérica. Igualmente, es necesario mencionar a la Fiscal General de la Nación y ex senadora, Vivia- ne Morales, es la primera mujer del país en ocupar el máximo cargo en la Fiscalía contri- buyendo desde sus roles en lo público al progreso de la participación de las mujeres (fue ponente de la Ley de Cuotas en el Congreso). No obstante el papel primordial de todas estas mujeres en la historia del poder político y el desarrollo económico y social de Colombia y de otros países, siguen existiendo enor- mes dificultades y retos para alcanzar la representación paritaria (50 y 50) de mujeres y hombres en los escenarios políticos. Las cifras para Latinoamérica así lo indican. Con base en los datos del Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL, sólo el 17.5% de mujeres hacen parte de los gabinetes ministeriales de los países de América Latina y el Caribe en el último periodo presidencial. Únicamente, el 22.4 % de mujeres conforman el principal órgano legislativo nacional de esos países; por último, de acuer- do con la misma fuente, tan sólo el 19% de mujeres son magistradas en la Corte Supre- ma, máximo tribunal de justicia. La información y las cifras que se muestran en el diagnóstico contenido en el presente Boletín sobre la situación de la participación política de las mujeres en Colombia, nos im-2 pulsó a elaborar esta publicación con el fin de fomentar el cumplimiento y el seguimiento a las acciones afirmativas y legales consagradas en Colombia para aumentar la partici-
5. Obser vatorio d e asuntos de género B o l e t í n 1 3  O b s e r v a t o r i o d e a s u n t o s d e g é n e r o pación de las mujeres en los espacios de decisión política y hacer recomendaciones de política pública al respecto. Entre esas recomendaciones es importante hacer énfasis en el fortalecimiento y crea- ción de las escuelas de formación y liderazgo de los partidos políticos, así como de las direcciones de género. Por su parte, resulta vital que el sector de la educación trabaje desde la primera infancia en el empoderamiento de las niñas, con el fin de potenciar su rol como líderes políticas del futuro; ellas crearán condiciones de desarrollo para nues- tros países, tal y como lo han hecho las mujeres que aquí se han mencionado. En conclusión, no existe duda alguna de que las mujeres, al alcanzar posiciones de de- cisión e influencia, han contribuido de manera fundamental al progreso político, social, humano y económico de nuestro país. A pesar de esa realidad innegable, sigue siendo necesaria la aplicación de la ley de cuotas y la implementación de programas para el aumento de su participación política. El fin último es alcanzar la paridad (cuantitativa y cualitativa) entre hombres y mujeres en la toma de decisiones, tal como debe ser, tal y como siempre ha debido ser. Cristina Plazas Michelsen 3
6. Marco jurídico en Colombia para el acceso de las mujeres a altos cargos de decisión política Un balance reciente de la normatividad internacional e interna aplicable en Colombia que garantice el acceso de las mujeres a las posiciones de decisión política, evidencia avances importantes en los últimos años. Si bien todavía existen desafíos para la aplica- ción plena de esas normas, es posible afirmar que el país cuenta con herramientas jurí- dicas sustantivas para alcanzar una democracia incluyente, y asegurar la igualdad entre1 hombres y mujeres en el ámbito político. Un reto adicional está en lograr que, además deLos conceptos de inclusión, repre- la inclusión, la sociedad colombiana sea representativa y paritaria1.sentación y paridad son centralespara entender la participación po-lítica desde el enfoque de género.La inclusión de las mujeres en lapolítica implica la garantía de serelegidas en cargos de elección y car-gos de designación; sin embargo, lainclusión no es suficiente ya queademás de inclusión debe haberrepresentación, entendida como elcomportamiento de las mujeres ele-gidas en representación de los inte-reses y necesidades del colectivo demujeres. Finalmente, el conceptode paridad no solo requiere que lasmujeres y hombres tengan una par-ticipación de 50 y 50 en los órganosde decisión de las tres ramas del Es-tado. Para alcanzarla, es necesarioa su vez llevar a la agenda públicatemas prioritarios para las mujeres,como los derechos sexuales y re-productivos y el trabajo no remune-rado que estas realizan, entre otros.2Acto legislativo No. 3 de 1954 queestableció la ciudadanía para todaslas personas mayores de 21 años,hombres y mujeres y, por tanto, elderecho al voto de estas últimas. Marco normativo interno3 Desde que las mujeres obtuvieron el derecho al voto en 19542, el desarrollo legal en elEsta reforma fue introducida me-diante Acto Legislativo 1 de 2009. país ha propendido a la inclusión de las mujeres en cargos de decisión política. En primer lugar, la Constitución de 1991 (y sus posteriores reformas), no solo reconoció la igualdad entre hombres y mujeres (artículos 13 y 43), sino la obligación de garantizar la adecuada4 y efectiva participación de la mujer en los niveles decisorios de la Administración Pública (artículo 40), así como la aplicación de la equidad de género como principio rector de los partidos políticos (artículo 107)3.
7. Obser vatorio d e asuntos de género B o l e t í n 1 3  O b s e r v a t o r i o d e a s u n t o s d e g é n e r o Estos postulados constitucionales, el trabajo conjunto de las mujeres en el país y la institu- cionalidad, abrieron la puerta para la expedición de dos acciones afirmativas4, en materia de cuotas, claves para el propósito del aumento de la representación política de las mujeres: ] Ley Estatutaria 581 de 2000 o Ley de Cuotas: Señala que el 30% de los cargos de máximo nivel decisorio y otros niveles en la estructura de la Administración Públi- ca deben ser ocupados por mujeres. Esta Ley ha buscado garantizar a las mujeres la adecuada y efectiva participación en todos los niveles de las ramas y demás órganos del poder público. ] Ley Estatutaria 1475 de 2011, por la cual se adoptan reglas de organización y funcio- namiento de los partidos y movimientos políticos, de los procesos electorales y se dictan otras disposiciones. Estableció un porcentaje mínimo (30%) de participación femenina en las listas de partidos políticos para cargos de elección popular, en donde se elijan más de 5 curules (Art. 28). También definió el principio de igualdad de género que rige los partidos políticos así: “los hombres, las mujeres y las demás opciones sexuales gozarán de igualdad real de derechos y oportunidades para parti- cipar en las actividades políticas, dirigir las organizaciones partidistas, acceder a los debates electorales y obtener representación política”. Adicionalmente, en el último año, se expidieron importantes leyes y documentos de política pública que generan mecanismos para potenciar el trabajo de las mujeres en los ámbitos de representación política y desarrollo del país, claves para el desarrollo de las mujeres: ] Ley 1434 de 2011, por la cual se crea la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer en el Congreso. Esta Comisión busca fomentar la participación de las mujeres en el ejercicio de la labor legislativa y de control político, a través de funciones tales como elaborar proyectos de ley para la garantía de los derechos humanos de las mujeres en Colombia y ejercer control político para que los derechos de las mujeres se garan- ticen en el marco de planes, programas, proyectos y políticas públicas, entre otras. 4 De acuerdo con la Corte Constitu- cional en la Sentencia C-371 de 2000, son acciones aﬁrmativas las políticas o medidas de carácter temporal di- rigidas a favorecer a determinadas personas o grupos ya sea con el ﬁn de eliminar o reducir las desigualdades de tipo social, cultural o económico que los afectan, bien de lograr que los miembros de un grupo subrepre- sentado, usualmente un grupo que ha sido discriminado, tengan mayor representación. 5
8. Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer ] Ley 1450 de 2011, que expide el Plan Nacional de Desarrollo. Establece (art. 177) que el Gobierno Nacional en cabeza de la Alta Consejería para la Equidad de la Mujer adoptará una política nacional de Equidad de Género, para garantizar los derechos humanos de las mujeres y la igualdad de las mujeres. Uno de los ejes en el que actualmente se está trabajando en el marco de formulación de esta Política de Equidad para las mujeres, liderada por la Alta Consejería con la participación activa del Gobierno y de las organizaciones sociales, es el de participación política de las mujeres. ] Documento de Política Pública CONPES 140 de 2011, sobre metas y estrategias de Colombia, para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). El ODM 3, relativo a la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, tiene como meta implementar las acciones afirmativas para el aumento de la pro- porción de las mujeres candidatizadas, así como aumentar en más del 30% la pro- porción de las mujeres en los niveles 1 y 2 de la Rama Ejecutiva y la Rama Judicial. Marco jurídico internacional5 En el ámbito internacional existen un sinnúmero de instrumentos y documentos queRatificada por Colombia mediante constatan las obligaciones del Estado colombiano en cuanto a la necesidad de promoverLey 51 de 1981. la inclusión de las mujeres en los espacios de poder y decisión formal. A continuación se mencionan algunos de los más importantes, que se han dado tanto en el espacio re-6 gional de la Organización de Estados Americanos, como en el ámbito universal de losEn el año 1997, el Comité de la CEDAW derechos humanos:formuló la Recomendación GeneralN. 23, la cual interpreta los artículossobre participación política de las mu- ] Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra lajeres de la Convención, desarrollan-do en clave de género importantes Mujer5 (CEDAW): Contiene varios artículos (3, 7 y 8) relativos a la participación po-conceptos de democracia, medidas lítica de las mujeres, en los que se resalta la obligación de los Estados. Parte deespeciales de carácter temporal, elderecho a votar y ser elegido, entre eliminar la discriminación contra la mujer en la vida política y pública del país yotros conceptos. garantizar la igualdad de condiciones con el hombre en la esfera política6.7 ] Declaración y Plataforma de Acción de Beijing,7 de 1995: Establece diferentes esfe- ras de promoción de los derechos de las mujeres, entre los cuales está la mujer enAprobada por Colombia en el mar-co de la Cuarta Conferencia sobre el ejercicio del poder y la adopción de decisiones. En desarrollo de este eje, los pá-la Mujer. rrafos 190, 191 y 192 establecen las medidas que deben adoptar tanto el Gobierno, como otros actores institucionales y sociales con el fin de lograr la representación8 paritaria de las mujeres.Ratificada por Colombia medianteLey 248 de 1995. ] Convención internacional para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, Belém Do Pará8: Consagra el derecho de las mujeres a tener igualdad de acceso a las funciones públicas de su país y a participar en los asuntos públicos6 ] incluyendo la toma de decisiones (Artículo 4.j.). Resolución 1325 de 2000, del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas: Se encarga
9. Obser vatorio d e asuntos de género B o l e t í n 1 3  O b s e r v a t o r i o d e a s u n t o s d e g é n e r o de instar a los Estados Parte de Naciones Unidas, a generar acciones para el au- mento de la participación de las mujer en los niveles de adopción de decisiones en la solución de conflictos y los procesos de paz. ] Consenso de Quito de 20079: Se delinean los compromisos de los países firmantes, entre los cuales está Colombia, para garantizar la plena participación de las muje- res en cargos públicos y de representación política con el fin de alcanzar la paridad en la institucionalidad estatal (poderes ejecutivo, legislativo, judicial y regímenes especiales y autónomos) y en los ámbitos nacional y local, como objetivo de las democracias latinoamericanas y caribeñas. Marco Jurisprudencial La Corte Constitucional colombiana, en desarrollo de los preceptos constitucionales mencionados anteriormente, se ha pronunciado en contadas ocasiones sobre aspectos de la participación política de las mujeres, estableciendo una línea jurisprudencial de obli- gada referencia. A continuación se mencionan las dos decisiones judiciales más relevan- tes en la materia: 9 Adoptada en el marco de la Décima ] Sentencia C-371 de 2000: La Corte se pronunció determinando la exequibilidad de Conferencia Regional sobre la Mu- jer de América Latina y el Caribe del la Ley 581 de 2000 y estableció que acciones afirmativas como las Leyes de Cuotas, 6 al 9 de agosto de 2007. “son necesarias para lograr la igualdad real y efectiva consagrada en el artículo 13 de la Constitución, de manera que puedan ser abolidas las situaciones de desventaja o marginalización en las que se encuentran ciertas personas o grupos. Es así como establecen un trato “desigual” para quienes son desiguales, con el ﬁn de disminuir distancias económicas, culturales o sociales”. 7
10. Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer Adicionalmente esta sentencia constituye un hito jurisprudencial en materia de participación política de las mujeres, ya que el alto tribunal se pronunció extensamente sobre el contexto histórico e internacional de la participación de las mujeres en la vida política; y realizó un diagnóstico en el que comprobó que la precaria representación de las mujeres en los altos niveles decisorios del Estado, obedece a un criterio irracional de discriminación y no a factores de inferioridad natural, o de formación cultural y académica. En ese sentido, la Corte establece que no es concebible una democracia que tolere el marginamiento político de la mitad de los ciudadanos, aduciendo argumentos ra- cionalmente impresentables que ya han sido rebatidos desde hace mucho tiempo. ] Sentencia C-490 de 2011: En esta oportunidad la Corte se pronunció sobre la exe- quibilidad de la Ley 1475 de 2011, relativa a la organización y funcionamiento de los partidos y movimientos políticos. Al estudiar la exequibilidad de sus disposiciones, específicamente el artículo 28 sobre el porcentaje mínimo de 30% de participación femenina en los procesos de elección popular a corporaciones públicas, el tribunal constitucional consideró que tal disposición se ajusta a la Constitución dado que: “ (…) promueve la igualdad sustancial en la participación de las mujeres en la política, estableciendo una medida de carácter remedial, compensador, emancipatorio y corrector a favor de un grupo de personas ubicado en si- tuación sistémica de discriminación; realiza los principios democráticos y de equidad de género que rigen la organización de los partidos y movimientos políticos, a la vez que desarrolla los mandatos internacionales y de la Consti- tución sobre el deber de las autoridades de garantizar la adecuada y efectiva participación de la mujer en los niveles decisorios de la Administración Públi- ca. Se trata además, de una medida que si bien puede limitar algunos de los contenidos de la autonomía de los partidos y movimientos políticos, persigue una ﬁnalidad importante, es adecuada y necesaria para alcanzar dicho ﬁn, a la vez que resulta proporcional en sentido estricto”.8
11. Diagnóstico situacional sobre la participación política de las mujeres en Colombia “El concepto de democracia tendrá signiﬁcación real y dinámica, además de un efecto perdurable, sólo cuando hombres y mujeres compartan la adopción de decisiones políticas y cuando los intereses de ambos se tengan en cuenta por igual. (…) dondequiera que la mujer participa plenamente y en condiciones de igualdad en la vida pública y la adopción de decisiones, mejora el ejercicio de sus derechos”10.El Observatorio de Asuntos de Género de la Alta Consejería Presidencial para la Equidad dela Mujer hace seguimiento periódico a indicadores nacionales desagregados por sexo, quedan cuenta del nivel de la participación política de las mujeres en Colombia. El análisis de losindicadores, presentados a continuación, revela que, si bien hay un cumplimiento parcialde la legislación sobre inclusión de las mujeres en los cargos de poder y decisión en Colom-bia, la real y efectiva integración política de las mujeres y de sus derechos sigue siendo unasunto pendiente en el país, sobre todo en relación con los cargos de elección popular. 10 Comité de la Convención para la Erradicación de la Discriminación contra las Mujeres (CEDAW). Reco-1. Participación de las Mujeres en los altos cargos de la Administración Pública mendación General N° 23, 1997.i. Seguimiento de la Ley de Cuotas – Ley 581 de 2000Frente a la participación femenina en el desempeño de cargos públicos en las entidadesdel orden nacional, según información recopilada por el Departamento Administrativo 9
12. Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer de la Función Pública (DAFP), se aprecia que desde el año 2006, con excepción de las Ra- mas Legislativa y Judicial, el resto de entidades del orden nacional dan cumplimiento a la cuota mínima del 30% de cargos ocupados por mujeres, de manera global; siendo la rama ejecutiva (40%) y la Registraduría Nacional del Estado Civil (36%) las que cuentan con un mayor porcentaje, seguidas de cerca por los Órganos de Vigilancia y Control (35%). PARTICIPACIÓN FEMENINA EN EL DESEMPEÑO DE CARGOS PÚBLICOS. ENTIDADES DEL ORDEN NACIONAL (LEY DE CUOTAS) COMPARATIVO 2006 – 2010 2006 2007 2008 2009 2010 Rama Ejecutiva 36% 36% 39% 40% 40% Rama Legislativa 23% 28% 30% 25% 25% Rama Judicial 20% 24% 26% 23% 26% Org. Autónomos 29% 31% 33% 32% 32% Org. de Vigilancia y Control 44% 40% 42% 36% 35% Registraduría Nacional del Estado Civil 38% 37% 37% 35% 36% Fuente: Función Pública. Informe sobre la participación femenina en el desempeño de cargos directivos en la administración pública, 2010. Procesado por Alta Consejería Presidencial por la Equidad de la Mujer – Observatorio por Asuntos de Género. La Rama Judicial (que para efectos de la aplicación de la Ley de Cuotas está conformada por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, y la Fiscalía General de la Nación) y la Rama Legislativa presentan un incumplimiento constante de la Ley desde el año 2006. Participación femenina en el desempeño de cargos públicos. Entidades del orden nacional. Comparativo 2006-2010 45% 40% 35% 30% 25% 20% 15% 10% 5% 0% 2006 2007 2008 2009 2010 Rama Ejecutiva 36% 36% 39% 40% 40% Rama Legislativa 23% 28% 30% 25% 25% Rama Judicial 20% 24% 26% 23% 26% Org. Autónomos 29% 31% 33% 32% 32%10 Org. de Vigilancia y Control 44% 40% 42% 36% 35% Registraduría Nacional del Estado Civil 38% 37% 37% 35% 36% Fuente: Función Pública. Informe 2010. Procesado por Consejería Presidencial por la Equidad de la Mujer – Observatorio por Asuntos de Género.
13. Obser vatorio d e asuntos de género B o l e t í n 1 3  O b s e r v a t o r i o d e a s u n t o s d e g é n e r o Por su parte, de acuerdo con la información del DAFP, un análisis consolidado de la apli- cación de la Ley de Cuotas en el nivel territorial demuestra que para el período 2006-2010 hay cumplimiento por parte de las entidades territoriales. Porcentaje consolidado de participación femenina en Gobernaciones y Alcaldías de Capital 2006-2010 Entidad 2006 2007 2008 2009 2010 Gobernaciones 35% 37% 38% 36% 37% Alcaldías Capital Depto 40% 40% 42% 40% 42% Fuente: Función Pública. Informe 2010. Procesado por Consejería Presidencial por la Equidad de la Mujer – Observatorio por Asuntos de Género. Sin embargo, al analizar los datos entidad por entidad para el año 2010, se observa que de las 29 Gobernaciones que reportaron información, ocho de ellas (Caldas, San An- drés, Santander, Atlántico, Vaupés, Putumayo, Vichada y Chocó), registran porcentajes inferiores al 30%. No reportaron información las gobernaciones de Cauca, Amazonas y Guainía. También sobresale el hecho de que en el comparativo de años 2006-2010, la Go- bernación del Vaupés presenta un incumplimiento continuado de la Ley. Con respecto a las capitales de departamento, el DAFP reporta que en el año 2010, de las 29 Alcaldías Capital de Departamento que reportaron información, Santiago de Cali, Gua- viare, Manizales, Puerto Carreño y San José de Cúcuta presentan porcentajes inferiores al 30%. No reportaron las alcaldías de Inírida, Santa Marta y Mitú. Igualmente, se observa que la Alcaldía de Manizales no ha dado cumplimiento a la Ley en los últimos cinco años. ii. Conclusiones sobre el diagnóstico de aplicación de la Ley de Cuotas La Ley 581 de 2000 representa, además de un hito normativo en materia de participación política en Colombia, una norma de obligatorio cumplimiento que busca asegurar “una participación real de las mujeres en el ámbito público que de otra manera no se lograría dada la dinámica del sistema”11. El análisis de la aplicación de esta Ley en Colombia revela que aunque existe un cumplimiento general de esta, tanto a nivel nacional como territo- rial, al observar los datos desagregados entidad por entidad, se presentan incumplimien- tos sostenidos por parte de diferentes entidades. 11 Lo anterior conlleva a plantearse la necesidad imperiosa de continuar difundiendo la Ley de Cuotas en mayor medida a nivel nacional y regional, con el fin de fomentar su cabal León, Magdalena y Holguín, Jime- na: “La cuota sola no basta: el caso cumplimiento, así como de imponer las medidas sancionatorias que contempla la Ley a de Colombia”. En Economía Colom- aquellas entidades que no la apliquen. Adicionalmente, en relación con aquellas entida- biana: Contraloría General de la República (Bogotá). No. 312 (Enero- des que ya cumplieron con el 30%, hay que tener en cuenta que dicho porcentaje es el Febrero 2006). p. 57. mínimo y no el máximo, razón por la cual las entidades del Estado no deben darse por satisfechas una vez se haya alcanzado el 30% de cumplimiento. La meta es alcanzar la paridad cuantitativa, correspondiente a la participación del 50% de mujeres y 50% de hombres en los cargos de máximo nivel directivo del país. 11
14. Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer Finalmente, es preciso recordar el artículo 4° inciso segundo de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, en el sentido de que la aplicación obligatoria de las acciones afirmativas como medidas especiales de carácter temporal, cesarán cuando “se hayan alcanzado los objetivos de igualdad de oportunida- des y de trato”. La Ley fue expedida en el 2000, pero todavía no ha llegado ese momento en el que puedan terminar los efectos de su aplicación obligatoria. 2. Participación de las Mujeres en cargos de elección popular i. Composición Femenina en el Congreso de la República La participación femenina en el Congreso de la República se ha mantenido considera- blemente baja en los últimos 4 períodos, aun cuando en el último período aumentó. En efecto, para las elecciones 2010 – 2014, el porcentaje de mujeres en el Senado aumentó 4 puntos porcentuales con respecto a las elecciones pasadas, con una composición feme- nina de 16%; la participación en la Cámara de Representantes registró un aumento de dos puntos porcentuales, ubicándose en el 12%. En total, el porcentaje de participación de las mujeres en el Congreso ascendió en estas últimas elecciones al 14%. Composición Femenina en el Congreso de la República, 1998-2014 18% 16% 16% 13% 14% 12% 12% 12% Senado 12% 12% 10% 11% 10% Cámara de 8% Representantes 6% 4% 2% 0% Período Período Período Período 1998-2002 2002-2006 2006-2010 2010-2014 Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil. Procesado por Alta Consejería Presidencial por la Equidad de la Mujer – Obser- vatorio por Asuntos de Género.12 A pesar de este aumento, las cifras indican que la participación de las mujeres en el Con-Ver: http://www.eclac.cl/oig/adeci-siones/ greso durante los últimos 13 años no ha superado en promedio el 12% del total de esca- ños ocupados. Tal situación ubica a Colombia en los últimos lugares de Latinoamérica en cuanto a la representación femenina en los Congresos nacionales, según el Observatorio12 de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y según la clasificación realizada por la Unión Inter- parlamentaria. De acuerdo con la CEPAL13, Colombia está posicionada en el puesto 23
15. Obser vatorio d e asuntos de género B o l e t í n 1 3  O b s e r v a t o r i o d e a s u n t o s d e g é n e r o de 36 países de Latinoamérica y el Caribe con respecto al porcentaje de mujeres en el Congreso. Por su parte, el ranking de la Unión Interparlamentaria13 ubica a Colombia en el puesto 90 entre 136, en donde 136 es el puesto con menos mujeres congresistas. Esto desafortunadamente prueba que a pesar de los derechos que hemos adquirido a nivel legal en el país, todavía debemos trabajar fuertemente en visibilizar la necesidad de que las mujeres participen como ciudadanas de pleno derecho en la comunidad política de Colombia14. 13 Ver: http://www.ipu.org/wmn-e/clas- sif.htm ii. Composición femenina en cargos de elección popular en el nivel territorial Según los datos reportados por la Registraduría Nacional del Estado Civil, en Colombia las 14 mujeres son tan solo el 3% de los gobernadores, el 17% de los diputados, el 14% de los conce- Bernal Olarte, Angélica. “Nueve jales y el 10% de los alcaldes. Si bien es cierto que, por un lado, tanto en Asambleas Depar- pasos prácticos para alcanzar la pa- ridad política en los cargos de repre- tamentales como en Alcaldías los porcentajes han aumentado paulatinamente, por el otro, sentación”. Agencia Española de Cooperación Internacional para el en las Gobernaciones hubo una disminución de la participación de las mujeres. Además, Desarrollo. 2008. Ver: http://www. cuando ha habido incremento de la participación, el porcentaje no ha sido significativo o aecid.org.co/2008/uploads/parida- dencargosderepresentacion(1).pdf suficiente ya que continúan siendo niveles muy bajos que no reflejan el hecho de que las mujeres en Colombia son un poco más de la mitad de la población total del país15. 15 PARTICIPACIÓN DE LA MUJER EN CARGOS DE ELECCIÓN POPULAR EN EL ÁMBTO TERRITORIAL, 1998-2011 De acuerdo con las proyecciones 1998 – 2000 2001 – 2003 2004 – 2007 2008-2011 del DANE, a 2010 las mujeres repre- sentan el 50,6 de la población total Gobernaciones 3,20% 6,25% 6,25% 3,12% del país. Asambleas deptales 5,26% 13,84% 15,62% 17,50% 13 Alcaldías 5,20% 7,30% 7,60% 9,94% Concejos mpales. 10,32% 12,89% 13,71% 13,70% Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil. Procesado por Alta Consejería Presidencial por la Equidad de la Mujer – Obser- vatorio por Asuntos de Género.
16. Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer iii. Proporción de Mujeres candidatas sobre el total de personas candidatizadas Las cifras previamente reseñadas deben ser a su vez se analizadas a la luz de un indica- dor que dé cuenta de la proporción de mujeres candidatas sobre el total de las personas candidatizadas por los partidos políticos, en el entendido que “(…) las causas de la baja participación de las mujeres son múltiples y obedecen a factores personales, sociales, políticos, económicos, así como a las reglas de juego del sistema electoral y el funciona- miento interno de los propios partidos políticos”16. En ese sentido, la baja participación de las mujeres en cargos de elección popular se fundamenta en buena parte en la men- guada proporción de las mujeres candidatas, como se reseña en el siguiente indicador17. Proporción de mujeres candidatas sobre el total de personas candidatizadas 19.8% 17.1% 17.6%16 16.0%CEPAL. Nota técnica género y gober-nabilidad. En: http://www.pnud.org.co/img_upload/196a010e5069f0db02ea92181c5b8aec/nota%20genero%20y%20gobernabilidad.pdf . Pág. 3. Autoridades Locales Presidente Autoridades Locales Presidente 2003 y Congreso 2007 y Congreso 2006 201017 Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil.Este indicador fue tomado del docu-mento CONPES 041 de 2011, el cualhace parte de la batería de indica- Los datos muestran que las mujeres candidatas en las elecciones para autoridades loca-dores del Objetivo de Desarrollo del les y para Congreso a partir del año 2003 no superan el 20% del total de personas candi-Milenio 3 (sobre empoderamientode las mujeres y equidad de género) datizadas, siendo el 2010 el año que más mujeres candidatas se presentaron para eleccio-en relación con las metas de partici-pación política en Colombia. nes de Presidente y Congreso con un 19.8%.18 iv. Consideraciones ﬁnales sobre el acceso de las mujeres a cargos de representaciónDe acuerdo con Angélica Bernal, exis- popular en el paísten obstáculos de partida, de entraday de permanencia, para que las muje-res sean incluidas en los cargos polí- Superar la baja participación de las mujeres en los cargos de elección popular en el país,ticos. Ob. cit. Bernal Olarte, Angélica. tal y como lo demuestra la lectura de las cifras previamente presentadas, es uno de los mayores retos que se presentan en los próximos años. Ante todo, es importante tener19 claro que tales indicadores demuestran que en la sociedad siguen existiendo obstáculosBoletín de la CEPAL, Unidad de mujer de diversa índole18 para el acceso de las mujeres a estos cargos.y desarrollo, “Participación, repre-sentación y decisión de las mujeresen política”. En http://www.eclac.org/mujer/noticias/paginas/1/28431/Participaci%C3%B3n.pdf. Dichos obstáculos se relacionan principalmente con la permanente utilización de “prejuicios y estereotipos culturales que se tejen en torno a la mujer, la discrimi- nación y la visión tradicionalista de los roles de género que generan una debilitada14 posición social de la mujer”19. Estas ideas y concepciones no tienen ninguna co- nexión con las capacidades y/o cualificaciones reales de las mujeres para ejercer roles de decisión y poder.
17. Obser vatorio d e asuntos de género B o l e t í n 1 3  O b s e r v a t o r i o d e a s u n t o s d e g é n e r o El trabajo para superar la situación actual debe darse de manera conjunta entre la institu- cionalidad, la sociedad civil y los partidos políticos. Como lo afirma el Comité de la CEDAW “[n]o es una tarea fácil superar siglos de dominación masculina en la vida pública, las muje- res necesitan también del estímulo y apoyo de todos los sectores de la sociedad si desean alcanzar un participación plena y efectiva, y esa tarea deben dirigirla los Estados Partes en la Convención, así como los partidos políticos y los funcionarios públicos”20. En ese entendido, es necesario recordar que en Colombia existen herramientas importan- tes para trabajar en el cometido de ampliar la participación de las mujeres en los partidos políticos. Por un lado, como se mencionó en el acápite jurídico, existe la recién implantada cuota del 30% de participación femenina en las listas de candidatos de los partidos políti- cos para cargos de elección popular. La existencia de esta previsión normativa confirma que los partidos políticos, “como instancias de representación y como actores de procesos electorales, son espacios indispensables para la aplicación del sistema de cuotas”21. Sin embargo, la existencia de la cuota no es suficiente, ya que es primordial garantizar que las mujeres incluidas en las listas para elecciones populares, efectivamente repre- senten los intereses de las mujeres y hombres tengan capacidad de liderazgo. Para ello, es importante que los partidos políticos promuevan la creación de las escuelas de forma- ción y liderazgo con enfoque de género. Por otro lado, y como una de las acciones emprendidas por la Alta Consejería para la Equidad de la Mujer, en el cometido de generar mecanismos para que exista una demo- cracia real dentro de los partidos y movimientos políticos así como una agenda de géne- ro concreta, se promovió la firma de un Pacto para la inclusión efectiva de las mujeres en la política, el cual fue firmado por representantes de 16 partidos políticos en el año 2005. El Pacto planteó estrategias políticas, económicas, comunicativas, alianzas estratégicas y estrategias educativas y de capacitación para superar los diversos obstáculos que impi- den lograr la inclusión de las mujeres en la política. Una de las medidas planteadas por el Pacto es la creación y fortalecimiento de las ofici- nas de género en los Partidos, con el fin de que estas incorporen y hagan seguimiento a agendas de género concretas y objetivas implementadas por los partidos. El Pacto, a su vez, recomienda incluir garantías económicas para fortalecer las campañas de las 20 mujeres, así como trabajar con medios de comunicación para visibilizar en condiciones Ob. cit. Comité de la CEDAW. igualitarias a las mujeres candidatas. La reactivación del Pacto, el seguimiento y el acompañamiento a su cumplimiento por 21 parte de la Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, es una de las accio- Ob. cit. León, Magdalena y Holguín, nes que empezaron a implementarse a partir del presente año, en el marco del eje de Jimena. la participación política de las mujeres. Esta acción no solo pretende dar cuenta de las obligaciones que tiene el Estado para cumplir con las metas nacionales del Objetivo de Desarrollo del Milenio 3 sino, primordialmente, activar de forma continua un instrumen- to importante que aborde el trabajo conjunto entre Gobierno y Partidos Políticos para 15
18. Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer alcanzar una democracia paritaria, en donde la equidad de género, tal y como lo estable- ce la Constitución, sea uno de los ejes fundamentales del desarrollo social y democrático.16
19. Perspectiva internacional Las mujeres al poder Sonia Montaño Virreira Directora de la División de Asuntos de Género Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)En el último quinquenio en América Latina y el Caribe se eligió a seis mujeres para liderarel destino de sus países. Hoy, el 42% de la población de América Latina está gobernadopor una mujer. Un hecho inusitado para la región y para su historia. Esto no es casual.A partir de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer realizada en Beijing en 1995,se aceleró el proceso de inserción de las mujeres a la toma de decisiones de sus países.A partir de los años noventa y durante la década del 2000, varios países incorporaroncambios de forma paulatina a sus códigos electorales. Hoy 13 países latinoamericanoscuentan con legislación que determina las cuotas para la inscripción de candidatas a losparlamentos nacionales.Durante la Décima Conferencia Regional sobre la Mujer los países reconocieron la pa-ridad como elemento determinante de la democracia. Su fin es “alcanzar la igualdaden el ejercicio del poder, en la toma de decisiones, en los mecanismos de participacióny representación social y política, y en las relaciones familiares en los diversos tipos defamilias, las relaciones sociales, económicas, políticas y culturales, y que constituye unameta para erradicar la exclusión estructural de las mujeres” (Consenso de Quito, 2007).El camino hacia la paridad política como horizonte se vislumbra claramente si bien aúnpersisten resistencias ideológicas que asumen que el rol principal de la mujer debe aso-ciarse al hogar. En particular, la propuesta de las cuotas ha generado un importante de-bate y diversas resistencias en el sistema político. Algunos de sus detractores –hombresy mujeres también– argumentan que se trata de un mecanismo que quebranta los prin-cipios de la universalidad del ciudadano y de la competencia en igualdad de condicionesen reconocimiento al mérito personal. Es de destacar que incluso en el ámbito laboral lamujer se ha insertado paulatinamente, pero sujeta a diversas discriminaciones en com-paración con los hombres, hasta el momento, el 53% de las mujeres de la región participaactivamente del mundo laboral.La autonomía de las mujeres es un factor fundamental para garantizar el ejercicio de susderechos humanos en un contexto de plena igualdad, con control sobre su cuerpo, conla posibilidad de generar ingresos y tener recursos propios y participar plenamente de latoma de decisiones que afectan su vida y su colectividad. El Observatorio de Igualdad deGénero de América Latina y el Caribe mide la autonomía de las mujeres en la sociedad con 17
20. Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer base en tres grandes pilares: la autonomía económica, la autonomía física y la autonomía en la toma de decisiones. Esta última posee en el horizonte la idea de la paridad que, en- tendida de forma extensa, implicaría la representación de la mujer de manera proporcional a su población. Todos sabemos que esto no es así. Sólo 1 de cada 5 legisladores es mujer en la región y hace 15 años esta situación era aún más inequitativa, solo 1 de cada 10 mu- jeres alcanzaba un escaño en el parlamento. Estos últimos años han sido decisivos para el acceso de las mujeres a los espacios de toma de decisiones y, sin duda, las leyes de cuotas –inauguradas por la Ley Nacional de Cupo en Argentina en 1991– han sido un mecanismo indispensable y fundamental para el camino hacia la igualdad de derechos y la paridad. Las cuotas se sustentan en el concepto de equidad, que viene a contrarrestar el déficit democrático que significa la ausencia de la mitad de la humanidad –las mu- jeres– en los lugares de decisión. El impacto de las leyes de cuotas en los diferentes países de la región es desigual, sin embargo, se puede afirmar que ha generado un aumento determinante de la represen- tación de las mujeres, especialmente en el parlamento. A partir de 2003 este aumento es sostenido. Aunque la presencia de las mujeres ha aumentado en el promedio regional, en general es más baja de lo que indican las leyes vigentes. Esto ocurre en parte porque hay incum- plimiento de las sanciones normadas y operan otros factores, como la compatibilidad con los sistemas electorales, el acceso al financiamiento por parte de las mujeres y las prácticas internas de los partidos que limitan el efecto de estas medidas. En el caso de las alcaldías las mujeres cuentan con una representación que no supera el 8%. Todo ello en un contexto mundial que presenta múltiples ejemplos de movimientos ciudadanos que exigen mayores espacios de participación. Las leyes de cuotas han sido una exitosa estrategia para incrementar la presencia de las mujeres en el parlamento. El contexto para su implementación también ha acompañado el proceso; la transformación de las familias y la creciente incorporación de la mujer al mercado de trabajo, los acuerdos de las conferencias mundiales y regionales sobre la mujer han sido sin duda el ambiente propicio para el cambio. Sin embargo, la eficacia de la cuota depende también de la dinámica de los partidos, que actúan como filtros en los procesos electorales, de la cultura política y de las reformas democráticas. La participa- ción política de la mujer ha dado saltos asombrosos; persisten, sin embargo, numerosas trabas y resistencias culturales que sortear. Por último, quisiera recalcar que existe una interconexión entre la autonomía física, es de- cir, poder tener una vida libre de violencia y tener el control sobre su propio cuerpo; la au-18 tonomía económica –no únicamente porque para estar en política o en altos cargos se re- quiere de tiempo sino además porque sin recursos propios no existe libertad de acción– y la autonomía en la toma de decisiones, ya que sin ella, ¿quién podrá defender a las mujeres?
21. Obser vatorio d e asuntos de género B o l e t í n 1 3  O b s e r v a t o r i o d e a s u n t o s d e g é n e r o La búsqueda de la igualdad de género no implica que hombres y mujeres sean iguales, sino que los derechos, las posibilidades, las responsabilidades y los deseos de ambos no dependan de haber nacido hombre o mujer. 19
22. Perspectivas académicas e investigativas La pregunta sobre la equidad: participación política de la mujer en Colombia2222 Nathalia Salamanca Sarmiento*Nota: este documento es una ver-sión editada del texto La preguntasobre la equidad: participación po-lítica de la mujer en el Congreso deColombia periodo 2010-2014 publi-cado originalmente por Fescol en En medio de conmemoraciones mundiales y reuniones latinoamericanas, la participaciónseptiembre de 2010 en el Boletínde Análisis 1. La publicación se hace política de la mujer pareciera haber alcanzado índices importantes de representatividad,con la autorización de la Fundacióny con colaboración de su autora. dando paso en algunos países a la discusión de la paridad por encima a la de las cuotas;Para consultar la versión comple- esto tanto en cargos de designación como de elección popular.ta: www.fescol.org/images/stories/Docs/analisis/analisisgenero.pdf El 14 de marzo de 2010, Colombia vivió una “prueba de fuego” en las urnas, con las elec-* ciones parlamentarias. Entonces, un poco más de trece millones de personas23 salieron aDocumento elaborado por Nathalia las urnas para elegir a sus nuevos representantes. El resultado: 102 curules al Senado (85Salamanca Sarmiento. Comunica-dora social y periodista. Especialista hombres y 17 mujeres) y 165 escaños a la Cámara (143 hombres y 22 mujeres). Entre lasen Teoría y Resolución de ConflictosArmados, con un Diplomado en ocho votaciones más altas se ubicaron seis mujeres24.Justicia Transicional y Género. Au-tora de artículos como Retos en elenfoque diferencial en los procesos Estos números dan luces de la representatividad descriptiva adquirida por las mujeres en elde DDR (Medios para la Paz, 2010) yDesetiquetar la guerra sexual, Apun- poder legislativo y plantean preguntas sobre los avances reales en la representatividad sus-tes sobre la relación entre el género y tantiva de los intereses de género. Como afirma la experta británica en género y participaciónel conflicto armado colombiano (Ac-tualidad Colombiana, 2007). política, Joni Lovenduski (2005): “feminizar la política entraña mucho más que incrementar el número de mujeres en estas instituciones”, porque en últimas, de acuerdo con Rebeca Gryns-23 pan (2009), directora en América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas paraEn las elecciones parlamentarias de el Desarrollo (PNUD), la equidad de género no es un asunto “de mujeres” sino de desarrollo.marzo de 2010, el Censo Electoral dela Registraduría Nacional del EstadoCivil registraba 29.882.147 de cédulasinscritas. En las elecciones se alcanzóel 44,20 por ciento del porcentaje Pensar en la estrategiaelectoral, con 13.209.390 de votos.24 Para el Secretario General del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Elec- toral (International IDEA), Vidar Helgesen (Llanos & Sample, 2008) la persistente subrepre-Gilma Jiménez, Partido Verde; DilianFrancisca Toro, Partido de la U; Olga sentación de las mujeres, tanto en los cargos de elección popular y de designación como enSuárez, Liliana Rendón y Myriam Pa- los partidarios, revela una serie de ‘nudos’ y retos que debe afrontarse si se espera alcanzarredes, Partido Conservador; ArlethCasado, Partido Liberal. la meta de igualdad en los partidos políticos. Dichos obstáculos, asegura, pasan por la discriminación, el machismo, la violencia y la20 invisibilidad, y para superarlos es indispensable desarrollar lo que varios expertos catalo- gan como una “estrategia doble”: por un lado, aumentar el número de mujeres en la po- lítica y, por otro, profundizar en la representación sustantiva de los intereses de género.
23. Obser vatorio d e asuntos de género B o l e t í n 1 3  O b s e r v a t o r i o d e a s u n t o s d e g é n e r o Porque si bien la presencia de más mujeres en los parlamentos es señal de inclusión, una mayor cantidad no garantiza necesariamente mejor representación. A razón de esta diferencia, Hanna Fenichel Pitkin, profesora emérita de Ciencias Políticas en la Universidad de California (Estados Unidos), propone dos modos de representación política para las mujeres: “Por una parte, accediendo como colectivo social a una repre- sentación descriptiva (basada en su presencia física en puestos electivos o de toma de decisiones) y, por otra, una representación sustantiva (un cambio cualitativo durante el proceso y los resultados de la política)”, (subrayado fuera del texto) (Bonder, 2009). En este aspecto, Colombia tiene una cantidad importante de cuentas pendientes, que pueden pasar por las categorías definidas en la publicación Nadando contra la corriente, mujeres y cuotas políticas en los países andinos (2005): 1. La inclusión (derechos a participar en política tanto para elegir como para ser ele- gidos –dejar de aparecer en las listas como “relleno”–). 2. La presencia (derecho a ser elegidas en cargos de elección y de designación –leyes de cuotas–). 3. La representación (posibilidad y responsabilidad de los elegidos de actuar confor- me los intereses de un colectivo –las políticas con enfoque de género–). 4. La paridad (condición y resultado de cambios profundos en la organización social –priorizar discusiones como salud sexual, educación, pobreza en las mujeres–). La representación “cuantitativa” es clave, porque “sin una cifra significativa es muy di- fícil influir en la agenda de contenidos” (Calvo, 2009), pero es fundamental que tanto hombres y mujeres parlamentarios se sensibilicen con las problemáticas que afectan ma- yoritariamente a las mujeres, como una manera de garantizar la equidad en la legislación que, en últimas, afecta en el caso colombiano al 51 por ciento de la población. Durante el panel Técnicas parlamentarias para la incorporación de la perspectiva de género en la legislación desarrollado en el encuentro Hacia una agenda política para la igualdad de género en América Latina y el Caribe (España, 2009), se subrayó la urgencia de que las leyes y las políticas se manifiesten como convenientes para la sociedad en su conjun- to por razones de eficiencia, de derechos humanos y de cohesión social. Las expertas insistieron en que las propuestas no deben presentarse como “temas de género, ni de 25 enfrentamiento con hombres”, sino que se debe buscar la forma de que se vean como normas para el bien general. En este reporte, Colombia ha ocu- pado los siguientes lugares desde 2006 (21/115), 2007 (24/128), 2008 (50/130) y 2009 (56/134). Disponi- ble en: www3.weforum.org/docs/ Elecciones 2011, una nueva oportunidad WEF_GenderGap_Report_2010.pdf Según el Global Gender Gap Report de 2010, en Colombia la inequidad de género sigue siendo muy marcada. El país ocupa la posición 55 entre 134 países y “únicamente los par- tidos políticos Liberal, Polo Democrático y Conservador han creado una secretaría de la mujer en su estructura”25. 21
24. Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer Este año Colombia volverá a las urnas para elegir representantes para alcaldías, concejos y gobernaciones. El reto no es sólo que haya más mujeres candidatas y que más resulten elegidas, sino también que la población, sobre todo las mujeres, presten especial aten- ción a las propuestas de campaña que consideren sus necesidades específicas que se consideran particularmente desatendidas. Lo que viene de ahora en adelante puede resumirse en las palabras de Frene Ginwala, periodista, política y ex vocera de la Asamblea Nacional de Sudáfrica: “Si miramos retrospectivamente las dos últimas décadas, o incluso el último medio si- glo, podemos observar nuestros impresionantes avances; si miramos hacia el nuevo milenio veremos el largo camino que nos queda por recorrer. Pero sólo podremos hacerlo si tenemos confianza en nuestra capacidad de escribir la historia de la mujer como aquella que traiga consigo justicia, paz y seguridad para toda la humanidad”. Referencias bibliográﬁcas ] Bonder, G. (2009). El liderazgo político de las mujeres en América Latina: un proceso en construcción. Mapa de iniciativas y actores/as. Documento de trabajo del En- cuentro de Mujeres Parlamentarias de América Latina y el Caribe, 15 y 16 de junio de 2009. Madrid, España. ] Calvo, C. (2009). Hacia una agenda política para la igualdad de género en América Latina y el Caribe. Panel Técnicas parlamentarias para la incorporación de la pers-22 pectiva de género en la legislación. Obtenido el 20 de mayo de 2010: http://www. americalatinagenera.org/main/especiales/2009/parlamentarias/documentos/po- nencia_carmen_calvo.pdf
25. Obser vatorio d e asuntos de género B o l e t í n 1 3  O b s e r v a t o r i o d e a s u n t o s d e g é n e r o ] Grynspan, R. (2009) Palabras de inauguración. Encuentro de Mujeres Parlamenta- rias de América Latina y el Caribe. 10 de julio de 2009. Obtenidas el 15 de mayo de 2010 de: http://www.americalatinagenera.org/main/especiales/2009/parlamenta- rias/documentos/discurso-rebeca-grynspan.pdf ] León, M. (ed.), (2005). Nadando contra la corriente, mujeres y cuotas políticas en los países andinos, Bogotá. ] Llanos, B. y Sample, K. (2008). Del dicho al hecho: manual de buenas prácticas para la participación de mujeres en los partidos políticos latinoamericanos. Estocolmo, Suecia. ] Lovendunsky, J. (2005). Feminizing Politics, Cambridge: Polity. ] Unifem (2005). El logro de la igualdad de género en la gobernanza democrática. Unifem at a Glance. Obtenido el 5 de julio de 2010 de http://www.unifem.org/atta- chments/stories/AAG_GovernancePeaceSecurity_spn.pdf 23
26. Perspectivas académicas e investigativas Mujeres y participación en la alta dirección María Consuelo Cárdenas de Santamaría Profesora Titular, Facultad de Administración, Universidad de los Andes El Parlamento francés acaba de aprobar una nueva ley mediante la cual en un plazo de 6 años las empresas francesas deberán contar con un 40% de mujeres en las juntas directi- vas. En Colombia, la Ley 581 del año 2000 establece que debe haber por lo menos un 30% de mujeres en los niveles de decisión del poder público. Es probable que si no se estableciera este tipo de leyes, se dejaría de avanzar en la partici- pación de mujeres en los cargos de decisión. Cabría preguntar, sin embargo, qué tanto se cumple la llamada ley de cuotas en nuestro país y qué consecuencias ha tenido. En todo caso, si no tuviéramos esta exigencia en las ternas, no contaríamos hoy en día con mujeres como nuestra fiscal y nuestra contralora quienes han tenido un desempeño tan destacado. La participación de la mujer en las diferentes esferas de la vida pública, educativa, laboral y política ha crecido enormemente en los últimos 50 años, tal como lo demuestran las cifras correspondientes (OIT, 2010). Varios son los esfuerzos que se han hecho desde el Estado y a nivel de las organizaciones para mejorar los índices de participación de la mu- jer en todos estos espacios. Pero otra cosa es su participación en los altos niveles de cada una de esas esferas, la cual continúa siendo proporcionalmente muy baja. En la educación, y en la educación superior, la participación femenina ha aumentado con- siderablemente (Unesco, 2011). Además ha habido cambios en las carreras que estudian hoy en día las mujeres: ha aumentado su participación en carreras como ingeniería, eco- nomía y administración que, de acuerdo con nuestras investigaciones, son las carreras que estudiaron tanto hombres como mujeres que ocupan actualmente cargos de la alta dirección de empresas del sector privado en Latinoamérica. Igualmente, la participación laboral de la mujer ha crecido en todos los niveles. Colombia es uno de los países que tiene la mayor proporción (46%) de mujeres en posiciones de direc- ción, según la categoría internacional de “legisladoras, oficiales mayores y gerentes” (Ban- co Mundial, 2010 y 2011). Pero su participación en la política es proporcionalmente mucho menor y en este espacio siguen siendo “las primeras” o “las únicas” y son aún muy pocas.24 Cómo lograr aumentar la participación de la mujer en la alta dirección y cuáles son los de- safíos y las barreras que encuentran, han sido los temas de nuestro trabajo académico. Hemos encontrado que el principal desafío de las mujeres que ocupan puestos directivos
27. Obser vatorio d e asuntos de género B o l e t í n 1 3  O b s e r v a t o r i o d e a s u n t o s d e g é n e r o en el sector privado es atender adecuadamente el balance entre su trabajo y su hogar. 90% de nuestras entrevistadas reconoce que su liderazgo es diferente al de los hombres y aluden a sus características personales (personalidad, historia laboral, trabajo arduo y liderazgo personal) como explicativas de su ascenso, más que a políticas de apoyo por parte de las empresas. Esto señala, en nuestro concepto, la importancia de que las mujeres que hoy en día son parte de la dirección de esas empresas, adquieran la conciencia de que con su contribu- ción pueden marcar la diferencia para que otras mujeres accedan al poder y las organiza- ciones se constituyan en un espacio cada vez más equitativo y más diverso. Además el desarrollo de la conciencia femenina les permite validar la dimensión feme- nina de su contribución en el trabajo, aportando un liderazgo que se caracteriza, de acuerdo con nuestras entrevistas a mujeres presidentes de empresas en 17 países, por fomentar el trabajo en equipo, estar orientado al logro y tener una visión que guía el cumplimiento de las metas. Apoyemos entonces el desarrollo de la conciencia femenina en todas las mujeres para que aporten desde su diferencia y contribuyan al desarrollo social en cualquier dimen- sión, como mujeres que son. Referencias bibliográﬁcas ] Banco Mundial (2011). Índice de Gini. Disponible en http://datos.bancomundial.org/ indicador/SI.POV.GINI ] Banco Mundial. (2010). Measuring Inequality. Disponible en http://go.worldbank. org/3SLYUTVY00 25
28. Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer ] International Labor Oﬃce (2010, January). Global Employment Trends 2010. Ge- neva: International Labor Oﬃce. Disponible en http://www.ilo.org/public/libdoc/ ilo/P/09332/09332(2010-January).pdf ] Unesco Institute for Statistics (2011). Gross enrollment ratio in tertiary education (%). Disponible en http://stats.uis.unesco.org/unesco/TableViewer/tableView. aspx?ReportId=3345&IF_Language=eng26
29. Perspectiva institucional Reflexiones sobre la inclusión de la mujer en la política Nora García Burgos Senadora del Congreso de la RepúblicaEs mi propósito fundamental transmitir por medio de estas palabras algunas de mis mássólidas convicciones relativas al ejercicio político, pero también compartir los pilares so-bre los que fundamento mis actuaciones privadas y públicas como líder y como mujer.Considero que un elemento fundamental del rol político como asunto de género, másallá de los discursos y de las igualdades puestas en el papel, pero pocas o ninguna vezaplicadas en la realidad nacional, consiste en transformarse para la mujer en una herra-mienta eficaz que mejore su situación y le proporcione más posibilidades de elección yfiguración pública.Creo en una verdadera habilitación política de la mujer, como posibilidad de acceder porel mero reconocimiento de su estatus de igual, y el mejoramiento de su condición y opor-tunidad de participación; estos dos elementos constituyen en sí un fin de la mayor im-portancia y son indispensables para lograr el verdadero desarrollo de una cultura políticasin exclusiones. Desde mi punto de vista, se debe lograr la igualdad y la equidad entre elhombre y la mujer, y permitir que esta realice plenamente sus posibilidades; incorporarlaen el proceso de formulación de políticas y adopción de decisiones y en todos los aspec-tos de la vida económica, política y cultural de nuestras regiones, como gestoras activas,participantes y beneficiarias de las decisiones, asegurando que, al igual que los hombres,gocen de las oportunidades necesarias para explorar y satisfacer sus inquietudes en to-dos los niveles en la vida política.Por ello creo inaplazable la adopción de nuevas medidas y mecanismos de participaciónpolítica, y la modernización y ampliación de las existentes que en todo caso garanticen laparticipación de la mujer en pie de igualdad y su representación equitativa en todos losniveles de lo político y de la vida pública; que permitan promover la educación, el desa-rrollo de aptitudes y el empleo de la mujer, y eliminar todas las prácticas discriminatoriasen su contra, incluso en el lugar de trabajo y las que afectan su acceso al crédito, a lapropiedad y a los sistemas de seguridad social, atendiendo en todo caso las cambiantesexigencias que el mundo moderno plantea a las mujeres y a las familias.Siendo la familia la unidad básica de la sociedad, no debemos desconocer que los cam-bios demográficos y socioeconómicos han influido en las modalidades de formación de 27
30. Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer las familias, modificando considerablemente su composición y estructura. Las ideas tra- dicionales frente a tareas domésticas y a roles no reflejan las realidades y las aspiraciones actuales, pues son cada vez más las mujeres que ocupan empleos remunerados fuera de su casa, o que aspiran a una figuración real como líderes políticas en sus comunidades. Por ello deseo dejar estas sencillas reflexiones, con la esperanza que a través de las mis- mas compartan los objetivos que propongo, y que permitirán materializar nuestra ver- dadera participación en lo público y en lo político: Esos objetivos son: a) Contribuir a la elaboración de políticas y leyes que presten mayor apoyo a la familia, que contribuyan a su estabilidad y reconozcan su pluralidad de formas, en particular en lo relativo al cre- ciente número de familias dependientes de las mujeres; b) Promover la igualdad de opor- tunidades de participación y acceso de la mujer a la dinámica política, fortaleciendo sus derechos; c) Velar porque cada vez más las políticas sociales y de desarrollo equilibren el apoyo y protección a las mujeres y a sus familias, permitiendo la generación de reales espacios de participación y decisión desde lo local a lo nacional. Con la creación de la Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer y la Comi- sión para la Equidad de la Mujer en el Congreso de la República, estoy segura de que hemos creado espacios encaminados no solamente para el bienestar y reconocimiento de la mujer, sino para todos los colombianos.28
31. Aplicación de la Ley de Cuotas en las entidades estatales26Ley 581 de 2000¿En qué cargos debe haber mujeres en un mínimo del 30%?La Ley 581 de 2000 se debe aplicar en todos los cargos de libre nombramiento y remo-ción pertenecientes al máximo nivel decisorio y otros niveles decisorios, es decir, en loscargos pertenecientes al nivel directivo que tengan atribuciones de dirección y mandoen la formulación, planeación, coordinación, ejecución y control de las acciones y políti-cas del Estado y desde los cuales se ejerce la dirección de cada una de las entidades pú-blicas de las Ramas y órganos del poder público, en los órdenes nacional, departamental,distrital y municipal.Para el nombramiento en los cargos que deban proveerse por el sistema de ternas, seprocurará incluir, en su integración, por lo menos el nombre de una mujer. Para la de-signación en los cargos que deban proveerse por el sistema de listas, quien las elaboreincluirá hombres y mujeres en igual proporción.De igual forma, las mujeres deben estar representadas mínimo con el 30%, en los cursos yseminarios de capacitación que se ofrezcan en el exterior a los/as servidores/as públicos/asen todas las áreas y en las delegaciones de colombianas y colombianos que en comisionesoficiales atiendan conferencias diplomáticas, reuniones, foros internacionales y comités deexpertos/as, entre otros.Con el fin de determinar cuáles son los cargos del máximo nivel decisorio y otros nivelesdecisorios, se pueden consultar los decretos que establecen los Sistema de Nomenclatu- 26ra y Clasificación de Empleos de las entidades y organismos del Estado. En el caso de la El presente documento se realizóRama Ejecutiva del Poder Público: con base en la información contenida en la publicación «Ley 581 de 2000, Ley de Cuotas ¿Cómo aplicarla en las Entidades?» de la Presidencia de la ] Los Decretos 2502 de 1998 y 2487 de 1999 para las entidades del orden nacional. República, la Consejería Presidencial ] El Decreto 1569 de 1998 para las entidades del orden territorial. para la Equidad de la Mujer, la Univer- sidad Nacional de Colombia – Escuela de Estudios de Género y Fescol.Nota: la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer y el Departamento Admi-nistrativo de la Función Pública ofrecen orientación para determinar en qué cargos esnecesario cumplir con la cuota exigida por la Ley. 29