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Timestamp: 2017-12-12 10:22:31
Document Index: 368723013

Matched Legal Cases: ['artículo 32', 'artículo 2', 'artículo 1', 'artículo 50', 'artículo 50', 'artículo 50']

Sentencia T.S.J. Cantabria 833/2009, de 21 de octubre. Extinción del contrato de trabajo. Voluntad del trabajador - Portal Asesoría y Empresas Thomson Reuters
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Sentencia T.S.J. Cantabria 833/2009, de 21 de octubre
Extinción del contrato de trabajo. Voluntad del trabajador. Modificación sustancial de las condiciones laborales con perjuicio profesional y menos cabo de la dignidad. Se desestima el recurso de la empresa.
Primero.-Que según consta en autos se presentó demanda por D. Heraclio sobre rescisión de contrato, siendo demandado LODISCAN S.L. y que en su día se celebró el acto de la vista, habiéndose dictado sentencia por el Juzgado de referencia en fecha 14 de noviembre de 2.009, en los términos que se recogen en su parte dispositiva.
1º.-D. Heraclio presta servicios para la empresa Lodiscan S.A. -sector de empresas de transporte por carretera- desde 6-4-04, teniendo reconocida la categoría profesional de Director y un salario de 166,67 €/día. (No controvertido)
2º.-En fecha 3-7-04 la empresa le otorgó poderes al actor, solidariamente con el Sr. Raimundo, para:
- llevar la firma y representación sociales
- dirigir y gestionar los negocios de la Sociedad
- trazar las normas de gobierno y el régimen de administración de la Sociedad, organizando sus servicios, fijando los gastos y aprobando las plantillas
- aceptar o rechazar negocios
- seguir y firmar la correspondencia postal
- autorizar todo tipo de gastos, y muy especialmente los generales de su administración y dirección
- nombrar, contratar y separar todo el personal que depende de la compañía, fijando sus condiciones -incluido el sueldo-, así corno nombrar y revocar apoderados representar a la sociedad ante todo tipo de Autoridades y Organismos
- representar a la sociedad en concursos de acreedores.
(F.49)
3º.-El actor fue nombrado Consejero de la empresa Lodiscan S.A. en fecha 24-11-06. (No controvertido)
4º.-El día 27-6-08 por la tarde -viernes-, la empresa le comunicó:" Por la presente le comunicamos que, en su reunión del día de hoy, el Consejo de Administración ha acordado-en virtud de lo establecido en el artículo 32 del vigente convenio colectivo -removerle de su puesto de trabajo como Director de este empresa, pasándolo al de Jefe de Servicio Comercial. Sus nuevas condiciones profesionales y salariales será las fijadas en dicha norma.
Así mismo le informamos de que deberá desalojar el despacho que ahora ocupa y poner a disposición de la empresa las llaves del mismo, una vez sacadas de él sus pertenencias personales. Rogamos se sierva firmar un duplicado de la presente a los meros efectos de constancia de su entrega." (F.12)
5º.-El actor no sacó sus cosas personales del despacho, tanto por la hora que era, como por no habérsele mesa o sitio de trabajo, ni actividad concreta. (Confesión)
6º.-El lunes siguiente, el actor se encontró cambiada la cerradura de su despacho, sin adjudicación de sitio para trabajar, y sin que nadie le dijera qué es lo que tenía que hacer, motivo por el que estuvo deambulando por la oficina y
junto a la cafetera. (No controvertido, confesión, testificales srs. Juan María y Aurelio )
Esta situación continuó hasta el día 9-7-08 en que la empresa procedió a darle vacaciones hasta el día 24-7-08. (No controvertido, f.13)
7º.-El actor renunció en fecha 24-7-08 a su cargo de Consejero en la empresa Lodiscan S.A. (F.62 Y ss.)
8º.-Reincorporado al trabajo, la situación continuó, sin que nadie le encargara misión o trabajo alguno, sin ordenador o teléfono, sin que nadie le diera un sitio para poder trabajar, y en definitiva al margen de cualquier relación con sus superiores en la empresa. (No controvertido, testificales Srs. Juan María y Aurelio )
9º.-El puesto de Jefe de Servicio Comercial, no existe en el organigrama de la empresa. (No controvertido, f. 33)
10º.-Finalmente el día 28-8-08, el actor causó I. T. (No controvertido)
11º.-Con fecha 6-8-08 se solicito mediación conciliación celebrándose acto de conciliación con fecha 19-8-08 ante el ORECLA y resultado de INTENTADO SIN EFECTO.
Tercero.-Que contra dicha sentencia anunció recurso de suplicación la parte demandada, no siendo impugnado por la parte contraria, pasándose los autos al Ponente para su examen y resolución por la Sala.
Primero.-La nulidad de actuaciones que se postula en el primero de los motivos del recurso no puede ser atendida porque, si bien no se ha resuelto de forma expresa la excepción de falta de jurisdicción, la estimación de la demanda de rescisión significa el pronunciamiento al respecto, ya que se reconoce la presencia de una relación laboral al momento de demandar y se estima que existen suficientes motivos para justificar su extinción. La circunstancia de la pertenencia del actor al Consejo de Administración de la sociedad, desde el 24 de noviembre de 2006 hasta el 24 de julio de 2008, fecha en la que el actor renunció, es valorada en la resolución impugnada para considerar que la actividad, laboral, no se vio modificada, porque el actor siguió llevando a cabo sus funciones como director pero sometido además al Consejo de Administración. Emparenta tal cuestión con el siguiente motivo.
Segundo.-Considera el recurso que, siquiera cuando se considerase que la sentencia resuelve la incompetencia de jurisdicción, se habría infringido el artículo 2.a de la ley de Procedimiento laboral, en relación con el artículo 1.1 y 1.3.c del Estatuto de los Trabajadores . Apela a la jurisprudencia que impide compatibilizar la condición de miembro del consejo de administración de una empresa con una relación laboral de alta dirección.
Es cierto que, en general, cuando se simultanean las actividades de administración de la sociedad y de alta dirección o gerencia de la empresa de la que se es titular, cuyas facultades se ejercitan directamente o por delegación, la relación no es laboral sino mercantil y la competencia jurisdiccional es civil (STS 27-1-1992. RJ 76; 22-12-94. RJ 10221; STSJ Andalucía, Granada, de 11-6-2001 . As- 873. STSJ Madrid 8-6-2004. AS. 2384. Sin embargo, este criterio sólo puede aplicarse automáticamente cuando la simetría directiva sea jurídicamente perfecta, excluyéndose los supuestos en los que la relación mercantil no colme el ámbito directivo de la relación laboral supuestos en los que ha de aplicarse la jurisprudencia del Tribunal Supremo de que prevalece el carácter de ajenidad cuando el administrador societario no es titular del 50% de las acciones y la inclusión o exclusión del trabajador (socio) gestor de la esfera laboral depende de la verdadera naturaleza del vínculo y de la posición y actividad que realice en el seno de la sociedad (STSJ Madrid de 16-1-2001. AS. 545).
Más específicamente, como ya se expuso por la Sala Cuarta, en recurso de casación ordinario sentando un cuerpo de doctrina reflejado en distintas sentencias entre otras, en las de 21-1, 13-5, 3-6 y 18-6-1991 (RJ 1991\65, RJ 1991\3906, RJ 1991\5123 y RJ 1991\5152 ), partiendo de que, la relación de colaboración, con una determinada sociedad mercantil, tiene en principio naturaleza mercantil, cuando se desempeñan simultáneamente actividades de administración de la Sociedad, y de alta dirección o gerencia de la Empresa de la que se es titular, y de que no existe en la legislación española, a diferencia de lo que ocurre, en otros ordenamientos, distinciones entre los cometidos inherentes a los miembros de los Organos de Administraciones de las Sociedades (art. 1-3 ET,) y los poderes inherentes a la titularidad jurídica de la Empresa, que es lo que caracteriza al trabajo de alta dirección (art. 1-2 RD 1382/1985 ), se terminaba concluyendo, que lo que determinaba la calificación de la relación, como mercantil o laboral, no era el contenido de las funciones, sino la naturaleza del vínculo, por lo que, si existía una relación de integración orgánica, en el campo de la administración social, cuyas facultades se ejercitaban directamente, o mediante delegación interna, la relación no era laboral, sino mercantil, lo que conllevaba a que, como regla general, sólo en los casos de relaciones de trabajo, en régimen de dependencia, no calificables de alta dirección, sino como relación de trabajo común, cabría admitir el desempeño simultáneo de cargos de administración de la Sociedad y de una relación de carácter laboral.
Sin embargo, como se planteaba en esa sentencia o de la Sala Cuarta de 13-5-1991, y resuelven las de 30-1-1990 . RJ 233; 13-5-91. RJ 3906 y 27-1-1992. RJ 76, el supuesto es distinto si el actor hubiera desempeñado además del cargo de Consejero Delegado, el de Director Gerente, porque expresamente se hubiera establecido por la Administración Social, como órgano distinto del Consejo de Administración y subordinado a ese último cargo, nombrándose para el mismo, a quien era Consejero Delegado.
Es decir, nada impide que la normas que regulan la administración social puedan configurar puestos directivos diferenciados de los órganos de administración social en sentido estricto y esto es precisamente lo que ha sucedido en el presente caso, existiendo también publicidad registral de los poderes otorgados al actor con fecha 3-7-2004 y que se mantuvieron cuando fue nombrado consejero de Lodiscan S.A., en fecha 24-11-2006. Por ello, la existencia de tal atribución anterior como director, mantenida después, y que configura a tal dirección como órgano externo de la sociedad y diferenciado de los meros órganos de administración social, con un régimen también distinto de actuaciones y sometido el actor en su labor al Consejo de Administración (fundamento de derecho tercero), justifica que en el caso actual no se produzca la más habitual subsunción de la relación laboral de alta o cargo en la de administrador y a la que se refiere el recurso sin apreciar estos singulares datos.
Tercero.-Ninguna vulneración se produce de la normativa referida al a acumulación de acciones (art. 27 LPL ), ya que no se deduce al tiempo una pretensión extintiva de la relación laboral con amparo en el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores y una reclamación de cantidades derivada de un eventual desistimiento del empleador a propósito de una relación de alta dirección. Tan sólo para el cálculo del monto total indemnizatorio que corresponde a una relación laboral al tiempo de demandar se singularizan los distintos períodos, de relación laboral ordinaria, al comienzo y al final, y de alta dirección en el período intermedio, que deben ser satisfechos conforme a pautas diferenciadas también. La referida indefensión producida por lo que se considera un sorpresivo reconocimiento del desistimiento empresarial no es tal, ya que se encuentra imbricada en la descripción misma de los hechos que se expresan en la demanda y más concretamente en la remoción del puesto de trabajo como director de la empresa.
Cuarto.-Por último, la referida infracción del artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores ha de ser desestimada de la misma forma, al encontrarnos ante un supuesto paradigmático de degradación profesional injustificada, ya que al actor se le remueve de su puesto de trabajo, director, de cuyo despacho no pudo sacar las cosas, para atribuirle el de jefe de servicio comercial que no existía en el organigrama empresarial. Se encontró además cambiada la cerradura de su despacho, sin adjudicación de sitio para trabajar, ordenador o teléfono, al margen de la relación con los superiores, y sin que nadie le atribuyera cometido concreto, por lo que se dedicó a deambular por la oficina y junto a la cafetera. El hecho de que se le ofreciera, como se aduce, la restitución de la condición de director con, al parecer, determinadas condiciones no es óbice para la constatación de una amplio incumplimiento empresarial que no es consecuencia tanto de la remoción de la anterior condición directiva como de la forma en la que tal revocación de poderes y atribución de un cargo inexiste se produjo, impidiendo incluso el ejercicio del derecho a la ocupación efectiva.
La jurisprudencia viene sosteniendo, de forma reiterada, que la extinción autorizada por el número primero del artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores, requiere de una doble exigencia, por una parte que la empresa unilateralmente introduzca una modificación sustancial de las condiciones de trabajo y por otra, que esta modificación redunde en perjuicio de la formación profesional o de la dignidad (por todas, SSTS 26-7-1990 [RJ 1990, 6483] y de 8-2-1993 [RJ 1993, 749 ]), aunque ambas, como es el caso, pueden resultar menoscabadas.
Respecto al perjuicio en la formación profesional, la idea de profesionalidad se vincula con el derecho reconocido a los trabajadores de promoción dentro de la empresa y en este sentido la misma queda afectada desde el momento en el que al trabajador se le disminuye la categoría de la función que tenía asignada o los cometidos anteriores con la intensidad sustancial ya examinada. Es decir, el perjuicio específico debe guardar proporción, por su gravedad, con la reacción extintiva a la que va a dar lugar, ya que no basta con una mera contrariedad para el proyecto profesional. Desde ese punto de vista el perjuicio profesional es el que deriva de la falta de ocupación efectiva y, como sucede además en el supuesto actual, de la degradación profesional siempre que ésta vaya más allá de la mera dificultad de adaptación al nuevo puesto de trabajo (SSTS 16-1-1991 [RJ 1991, 52], 31-1-1991 [RJ 1991, 205], 13-3-1991 [RJ 1991, 1853] o de esta Sala de Cantabria, de 30-12-1995 [AS 1995, 4647 ]).
En el supuesto se justifica tal degradación profesional con hechos patentes. Pero tal modificación trasciende además a la dignidad profesional del actor, que equivale al respeto que merece ante sus compañeros de trabajo y ante sus jefes, como persona y como profesional. Se le situó en una posición que, por las circunstancias que se dan en ella, provoca un menoscabo en dicho respeto, porque se le priva de posibilidades de acción al impedirle trabajar, dada la privación de medios (mesa, despacho, como de cometidos concretos) para, desde esta posición de precariedad, ofrecerle una restitución, condicionada, a su puesto anterior.
Que desestimamos el recurso interpuesto por LODISCAN, S.L.contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Social nº Cinco de Santander, dictada con fecha 14 de noviembre de 2008, en virtud de demanda seguida por D. Heraclio contra Lodiscan S.A., confirmando íntegramente dicha resolución.