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Timestamp: 2018-06-22 02:00:57
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Matched Legal Cases: ['artículo 4', 'Artículo 3', 'Artículo 14', 'Artículo 41', 'Artículo 45', 'Artículo 46', 'Artículo 47', 'Artículo 48', 'Artículo 49', 'Artículo 50', 'Artículo 51']

JOSÉ MARTÍ EN LA LEGISLACIÓN CUBANA ACTUAL
Atabey Medina García (CV)
Este artículo se han acercado sin definir las concepciones del Apóstol respecto a los derechos del obrero, viéndolo desde su concepción laboralista, al apreciarlo solo enmarcado en el papel que jugó al lado de los trabajadores en reclamo de sus derechos como luchador político. La práctica revolucionaria en la que estuvo inmerso influyó en su conocimiento sobre el desarrollo social e histórico de su entorno y le sirvieron de base para esa interpretación los conocimientos teóricos que había adquirido, pues el Martí que abogó por esos derechos lo hizo sobre la base de sus conocimientos jurídicos y principalmente por sus convicciones humanistas. Hace un estudio y profundización en la obra martiana que implica hoy indagar en las raíces de la Revolución Cubana, cuyo mayor éxito ha sido la participación que en sus conquistas ha tenido el pueblo y dentro de éste, especialmente los obreros, a quienes José Martí dedicó gran parte de su obra. El presente trabajo enjuicia esta parte de su obra, como su pensamiento laboralista, más que un reto como profesional del Derecho, es sin dudas un gran riesgo por la amplitud de su pensamiento, cuya sabiduría nos trasmite en la medida que profundizamos en el estudio de su obra tanto política como artística y literaria, periodística o epistolario.
Medina García, A.: "Presencia del pensamiento laboralista de José Martí en la legislación cubana actual", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Mayo 2012,	www.eumed.net/rev/cccss/20/
Los estudios efectuados en Cuba sobre el pensamiento jurídico de José Martí en los últimos años, permiten apreciar que existen valiosos intentos en el tratamiento de tan importante tema; no obstante, aún son insuficientes en cuanto al abordaje desde el pensamiento laboralista y su vigencia en la legislación actual. La presente investigación es iniciadora en este sentido.
Algunos estudiosos de su obra, entre ellos, José Antonio Pérez Gorrín, Martí y el Derecho, (1953), Pedro Osmundo Verdecie Pérez con El pensamiento jurídico de José Martí, (1954), José Cantón Navarro con Algunas ideas de José Martí en relación con la clase obrera y el socialismo (1970); Rafael Almanza Alonso con “En torno al pensamiento económico de José Martí” (1990); de Roberto Muñoz González con “En torno a las concepciones martianas sobre el desarrollo socioeconómico” (2002), y Vittorio di Cagno, Martí Jurista, (2002), se han acercado sin definir las concepciones del Apóstol respecto a los derechos del obrero, viéndolo desde su concepción laboralista, al apreciarlo solo enmarcado en el papel que jugó al lado de los trabajadores en reclamo de sus derechos como luchador político. La práctica revolucionaria en la que estuvo inmerso influyó en su conocimiento sobre el desarrollo social e histórico de su entorno y le sirvieron de base para esa interpretación los conocimientos teóricos que había adquirido, pues el Martí que abogó por esos derechos lo hizo sobre la base de sus conocimientos jurídicos y principalmente por sus convicciones humanistas.
Estudiar y profundizar en la obra martiana implica hoy indagar en las raíces de la Revolución Cubana, cuyo mayor éxito ha sido la participación que en sus conquistas ha tenido el pueblo y dentro de éste, especialmente los obreros, a quienes José Martí dedicó gran parte de su obra.
Sabias palabras fueron las del Cardenal Frei Beto en la Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo, celebrada en La Habana en enero del 2003, cuando dijo: “Homenajear a José Martí es hacer memoria viva, actualizada de aquello que él representa: un paradigma de futuro, un sol que ilumina nuevos horizontes de un continente donde la paz habrá de brotar como decía el profeta Isaías, como hija de la justicia”. 1
Martí se graduó de Licenciatura en Derecho Civil y Canónigo en la Universidad de Zaragoza, España, el 30 de junio de 1874. Aunque en esos tiempos no existían los códigos laborales en los programas de estudios universitarios, dados por las concepciones humanistas del Maestro podemos acometer su estudio desde lo laboralista por su solidaridad expresa con todos los sectores pobres y explotados de la sociedad.
En Cuba comienzan a traducirse en normas jurídicas los postulados martianos a partir de 1933, año en que se establece el gobierno de Grau- Guiteras. La legislación laboral de ese período estuvo conjugada por el antiimperialismo de Martí con el radicalismo y nacionalismo de Antonio Guiteras.
Enjuiciar esta parte de su obra como su pensamiento laboralista, más que un reto como profesional del Derecho, es sin dudas un gran riesgo por la amplitud de su pensamiento, cuya sabiduría nos trasmite en la medida que profundizamos en el estudio de su obra tanto política como artística y literaria, periodística o epistolaria.
Valorar el pensamiento laboralista de José Martí.
Los aportes más significativos del trabajo son:
Un acercamiento a la sistematización de las concepciones de José Martí en cuanto al problema obrero - laboral.
Siendo el pensamiento de José Martí expresión de lo más avanzado de su época, resultan valiosos los aportes realizados por él al tratamiento del problema obrero-laboral y la inserción de estas ideas en la legislación actual en Cuba, aspecto que se demuestra y constituye el aporte de mayor importancia en la investigación.
1. Las experiencias de José Martí con el problema obrero-laboral
La formación en José Martí de un pensamiento revolucionario con el problema obrero-laboral, está indisolublemente ligado a las características y peculiaridades del momento histórico concreto en el cual vivió y desarrollo su obra, sirviéndole de base en su conformación las doctrinas y valores espirituales de su época; sus vivencias, experiencias, conocimientos teóricos y prácticos revolucionarios influyeron, sin lugar a dudas, de forma determinante en el desarrollo del conocimiento histórico de su entorno y ello revela la correspondencia entre su biografía y su pensamiento relacionado con el problema obrero-laboral.
Las experiencias del Maestro ante el sistema colonial en Cuba y con el problema de los obreros en México y Estados Unidos contribuyeron a la formación de su ideal de emancipación nacional y su solidaridad con la clase obrera
Cuba en la segunda mitas del siglo XIX. El problema de la esclavitud.
La identificación patriótica de Martí con la gesta independentista y la convicción de que la única forma, por la que en Cuba se lograría la independencia de la metrópoli, era mediante la lucha armada, en razón de la cual trabajó en el exilio, primero con el convencimiento y luego con las armas y las vivencias bajo el régimen de esclavitud enraizaron el pensamiento humanista del Maestro.
Durante su etapa de exilio político en España, escribió sus obras “El Presidio Político en Cuba” 2 y “La República Española ante la Revolución Cubana”3 , en las cuales dejó plasmados estos ideales.
Sus reflexiones en torno al odio y su trascendencia en los hombres, de la esencia del bien y el sentido patriótico del sufrimiento, de la esencia del colonialismo y la ignominiosa esclavitud en la que estaba sumergido el pueblo cubano para quien el camino de liberación de la metrópoli era la lucha, dejan constancia de las influencias de las experiencias de la esclavitud en Cuba en la formación del pensamiento humanista de José Martí.
En México su pensamiento liberal se nutrió de las ideas reformistas del proletariado, fue su primera experiencia con el problema obrero y el papel de las huelgas, formó su concepción sobre las huelgas justas e introdujo en su labor periodística temas económicos sobre el proteccionismo y el librecambio que aquejaban a la sociedad y la situaba en evidente peligro frente a Estados Unidos.
Su estancia en ese país, (para esa fecha modelo de república en el orden jurídico, con libertad de prensa, de reunión, asociación, separación de la Iglesia del Estado, existencia de una democracia representativa, con elecciones, congreso y ejecutivo), le facilitó a Martí la posibilidad de relacionarse no solo con lo mejor de la intelectualidad mexicana, sino también con su pueblo y poner en práctica los conocimientos teóricos adquiridos en España.
México le facilitó el vínculo con un proletariado que había crecido notablemente en las décadas del sesenta y setenta, que había comenzado a organizarse a pesar de una gran confusión ideológica, matizada por variadas ideas y doctrinas que incluían desde el socialismo utópico más diverso, hasta algunas ideas marxistas, no bien asimiladas, pasando por concepciones y posiciones mutualistas, cooperativistas, anarquistas, etcétera.
A la llegada de Martí a los Estados Unidos en 1880, luego de su segunda deportación, le simpatizaron los grandes adelantos científicos técnicos, y la forma democrática de algunas de las instituciones que formaban parte del poder; criticó la pobreza espiritual y moral del pueblo y observó y asimiló el apoyo brindado por los Caballeros del Trabajo a las huelgas de los obreros por aumentos de salarios y mejoras de las condiciones de vida.
Sus primeros años de estancia en los Estados Unidos le permitieron comprender que la realidad norteamericana distaba del modelo de vida que se exaltaba en Europa y Latinoamérica, al respecto expresó el Maestro:
Aquí hierven, en junto con los modernos problemas humanos, los problemas concretos de América, y ambiciones que alarman y grandezas reales que deslumbran. ¿Qué mucho que, movida del ansia de cumplir estos grandes deberes, la pluma, a riesgo de parecer cansada, se abandone a considerarlos? 4
Su profundo análisis sobre los sucesos de Chicago5 y las causas que provocaban las huelgas en los Estados Unidos, le convencieron de que la esencia de los males sociales que engendraban las huelgas en la sociedad Norteamérica era la situación de miseria, sin solución en que mantenían a los obreros los dueños del poder económico y político.
En la carta al Director de La Nación, de fecha 13 de noviembre de 1887, valoró el Maestro la responsabilidad de los dueños del poder en la convulsión de los anarquistas:
La ley, ¿no los amparaba? La prensa exasperándolos con su odio en vez de aquietarlos con justicia, ¿no los popularizaba? Sus periódicos, creciendo en indignación con el desdén y su atrevimiento con la impunidad, ¿no circulaban sin obstáculos? Pues ¿qué querían ellos, puesto que es claro a sus ojos que se vive bajo abyecto despotismo, para cumplir el deber que aconseja la declaración de independencia derribándolo, y sustituirlo con una asociación libre de comunidades que cambien entre sí sus productos equivalentes, se rijan sin guerra por acuerdos mutuos y se eduquen conforme a la ciencia sin distinción de raza, iglesia o sexo?6
El concepto de justicia social que había venido fraguándose en Martí desde su juramento en La Hanábana, fiel expresión de la represión en la colonia, en su posición popular ante los problemas de la economía mexicana y sus propósitos de redimir a la clase indígena guatemalteca, alcanza su madurez en 1886 en que completan su definición las experiencias que tuvo sobre la realidad norteamericana, concepto que alcanza su esplendor en 1888, cuando en carta al Director de La Nación, de 24 de septiembre le expresa la relación entre la política y la justicia, siendo su máxima que: “el deber de la política es elevar hasta la justicia a la humanidad injusta, para así conducir hasta el bien común y propiciar intereses virtuosos” 7.
Sus concepciones sobre la justicia social le permitieron a Martí en 1882 denunciar la desigualdad social existente en Estados Unidos y la necesidad de tomar una posición contra la plutocracia capitalista a favor del proletariado, y, reconocer su papel protagónico, lo que puso de manifiesto al sentenciar:
“Estamos en plena lucha de capitalistas y obreros. Para los primeros son el crédito en los bancos, las esperas de los acreedores, los plazos de los vendedores, las cuentas de fin de año. Para el obrero es la cuenta diaria, la necesidad urgente e inaplazable, la mujer y el hijo que comen por la tarde lo que el pobre trabajó para ellos por la mañana. Y el capitalista holgado constriñe al pobre obrero a precio ruin”8 .
En los Estados Unidos se consolidó la formación de su pensamiento y su doctrina económica, política y social. El surgimiento de los monopolios, el fin de la libre concurrencia y el proteccionismo se convirtieron en sus instrumentos de lucha política y económica en defensa de los obreros; desplazó su pensamiento de una ideología liberal a la creación de una doctrina personal, con un pensamiento económico antiimperialista9 , democrático 10 y popular, basado en su concepto de justicia social11 .
La fundación en el exilio del Partido Revolucionario Cubano, para organizar y dirigir la guerra en Cuba, integrado por los círculos de obreros cubanos en Estados Unidos, con orígenes sociales diferentes, pero con un pensamiento común, la independencia de Cuba a través de la lucha armada, fue la mayor experiencia del Maestro.
En los primeros años de la década del 90 conoció Martí a Carlos Baliño12 , con militancia y con ideas marxistas ampliamente conocidas en los centros obreros de los emigrados cubanos en Tampa y Cayo Hueso, en cuya labor de divulgación sobre sus ideas marxistas y organización de los trabajadores se había destacado; ambos coincidieron en el papel decisivo que jugaba el movimiento obrero cubano en el exilio13 para liberar a Cuba de España.
A Martí y a Baliño los estrecharon, el espíritu revolucionario-democrático e independentista de Martí y la consecuente actitud de Baliño con respecto a la lucha por la independencia de Cuba. Ambos, con su idea en común de que solo con la independencia de los hombres se lograría la independencia de la Patria, fundaron en el exilio el Partido Revolucionario Cubano 14.
2. El Pensamiento laboralista de José Martí.
Partiendo de la definición de que el derecho, es el poder conferido a una persona por el ordenamiento jurídico15 , hemos formado la definición de derechos laborales como los que corresponden a los individuos en el ámbito de las relaciones derivadas del ejercicio del trabajo, partiendo de la existencia en el pensamiento del hombre de la fuerza de lo justo 16.
La concepción martiana sobre los derechos laborales de los trabajadores, surgió del proceso de conocimiento y de las experiencias que le ofrecieron los acontecimientos históricos sociales, relacionados con las luchas de los obreros por sus derechos a un trabajo digno y su reconocimiento y tutela jurídica, conformándose en la doctrina martiana su pensamiento laboralista.
Las luchas obreras, si bien no fueron el centro de la acción política de Martí, pues su meta inmediata era la independencia y libertad de Cuba, se vinculó con ellas, por su extrema sensibilidad hacia los humildes y su concepto de justicia social.
El pensamiento laboralista de José Martí lo constituye el conjunto de ideas relacionadas con los derechos laborales de los trabajadores derivados de las relaciones del trabajo, su reconocimiento y tutela jurídica, vinculados con su concepto de justicia social.
Martí y los derechos de los trabajadores. Martí y el derecho al trabajo
Las experiencias de Martí con el surgimiento y desarrollo del capitalismo, la ofensiva de los monopolios, su vinculación con los movimientos huelguísticos de México y Estados Unidos, su ideal de justicia social y su pensamiento laboralista, nutrido además de sustentos sociales y económicos, por sus conocimientos sobre la Filosofía y la Economía Política, por sustentos jurídicos por sus conocimientos del Derecho, le ofrecieron los conocimientos para determinar las garantías o derechos laborales que necesitaban ser tutelados para que el obrero fuera igualado y lograr su dignidad plena.
Martí refiere el derecho al trabajo como condición humana de dignidad y de valor protegido en el orden social y legal. De esta consideración sobre el trabajo como modo de crecimiento material y espiritual, se deriva el trabajo como deber y derecho inalienable del hombre, establecidos sobre base jurídicas amparadas por el Estado
El pensamiento laboralista en la práctica martiana se manifiesta en los siguientes postulados:
1ro. Cada hombre tienen el deber labrarse su vida y el bienestar de la patria con el trabajo activo y creador. “Quien quiera nación viva, ayude a establecer las cosas de la patria de manera que cada hombre pueda labrarse con un trabajo activo y apetecible una situación personal permanente”17 .
2do. El trabajo es condición indispensable para que cada hombre se forme de manera integradora. Para Martí el trabajo es condición integradora: “… el trabajo que es el aire y el sol de la libertad” 18.
3ro. La necesaria relación entre la libertad y el trabajo: “libre es el dueño de emplear o no emplear en su negocio al obrero que le place, como es libre el obrero de trabajar o no para el dueño” 19, pone de manifiesto el concepto de libertad relacionado con el trabajo, la posibilidad de opción del obrero de escoger el trabajo que le garantice mejores condiciones de vida.
La definición de justicia social como “condición a alcanzar por la sociedad al proporcionar el logro de la equidad entre todos los habitantes a través del derecho a la vida, la prosperidad, la felicidad y la dignidad humana” 20, se infiere del carácter integrador del trabajo como condición primera a alcanzar por el hombre para vivir.
La expresión de José Martí: “… Trabajar es lo verdadero y decir sin miedo lo que se piensa: he ahí sus dos raíces…”21 , lo eleva al nivel supremo en que lo colocó; El trabajo como el único medio capaz de lograr la realización material y espiritual del obrero y su libertad.
En la doctrina martiana también se manifiesta la importancia del salario derivada del trabajo, el valor del trabajo para el patrono y el valor del trabajo para el obrero:
Para los primeros son el crédito en los bancos, las esperas de los acreedores, los plazos de los vendedores, las cuentas de fin de año. Para el obrero es la cuenta diaria, la necesidad urgente e inaplazable, la mujer y el hijo que comen por la tarde lo que el pobre trabajó para ellos por la mañana 22.
Además de la necesidad y el derecho al trabajo y del significado del salario, Martí observó fenómenos como, la contradicción entre el trabajo y el capital, a decir de la explotación del trabajo asalariado y la apropiación por el capitalista de la parte del valor del trabajo que va más allá del salario, véase en su postulado: “Y el capitalista holgado constriñe al pobre obrero a trabajar a precio ruin”23 . , deja constancia del derecho a la remuneración justa del trabajo.
La falta de equilibrio entre el trabajo y el salario, propiciada por el desbalance en la distribución social, que impedían al obrero la satisfacción de sus necesidades materiales y espirituales, las plasmó Martí en su postulado:
Para el capitalista unos cuantos céntimos en libra en las cosas de comer son apenas una cifra en la balanza anual. Para el obrero esos centavos acarrean, en su existencia de centavos, la privación inmediata de artículos elementales e imprescindibles. El obrero pide salario que le dé modo de vestir y de comer. El capitalista se lo niega”24 .
Este postulado es además expresión de su oposición al proteccionismo norteamericano, conformado de su comprensión sobre el daño del consumo para las clases más pobres, constreñidas a vivir de migajas, que, a diferencia de la expuesta en México, incluye la defensa de los intereses populares.
Precisa además del derecho al trabajo, al salario y su protección, derechos vitales para los obreros como:
Garantizarle mejores condiciones de vida del trabajador, patente en su doctrina al valorar respecto a los hechos de Chicago:
Cree el obrero tener derecho a cierta holgura y limpieza para su casa, a alimentar sin ansiedad los hijos que engendra, a una parte más equitativa en los productos del trabajo de que es factor indispensable, a una hora de sol en que ayudar a su mujer a sembrar un rosal en el patio de la casa, a algún rincón para vivir que no sea un tugurio fétido donde, como en las ciudades de Nueva York, no se puede entrar sin bascas25 .
Garantizarle el derecho a la solvencia económica en la vejez. Véase en su legado la defensa a esta garantía vinculada con el concepto de libertad a optar por un trabajo en correspondencia con sus aptitudes: “…, -rebélase este último, en demanda de salario que le permita ahorrar la suma necesaria para aplicar por sí sus aptitudes o mantenerse en los días de su vejez” 26.
La disciplina y aprovechamiento de la jornada de trabajo también fue considerada en su legado, al respecto se pronunció: “El pueblo puede cantar por la mañana o por la tarde, cuando raya el alba o cuando se retira a descansar: pero durante el día, es preciso trabajar”27 .
En su doctrina estuvo presente el derecho a la educación de los trabajadores para que fueran hombres cultos y útiles. Al respecto expuso: “Hasta que los obreros no sean hombres cultos no serán felices [...]”28 Advierte sobre la necesidad de crear en los barrios obreros Kindergate gratuitos para que ellos puedan contribuir de manera consciente a la construcción de la patria. Y valora la necesidad de una urgente expansión de las universidades para que los pobres puedan aprender cómo ganarse la vida de manera útil y honrada.
Se pronunció contra el trabajo infantil y lo calificó de infamia en ocasión de escribir para La Nación sobre una procesión de trabajadores: “Muchos de ellos son niños, niños que trabajan del alba a la puesta del sol, y han empezado a dar fruto contra la ley de la Naturaleza, antes de abrirse en flor29 .
Planteó su defensa en reconocimiento a la jornada de trabajo de 8 horas, por la cual los hechos de Chicago pasaron a los anales de la historia.
…decidió un millón de obreros, repartidos por toda la república, demandar a las fábricas que, en cumplimiento de la ley desobedecida, no excediese el trabajo de las ocho horas legales. ¡Quien quiera saber si lo que pedían era justo, venga aquí; véalos volver como bueyes tundidos, a sus moradas inmundas, ya negra la noche; véalos venir de sus tugurios distantes, tiritando los hombres, despeinadas y lívidas las mujeres, cuando aún no ha cesado de reposar el mismo sol!”30 .
Reconoce la necesidad de la unidad y de reunión de los trabajadores a través de los sindicatos para exigir sus derechos. Al respecto planteó:
De paso no se puede decir lo que estas huelgas enseñan. Esta ha enseñado más que otras, porque revela que, aunque la organización de los obreros no es aún tan completa como pudiera, lo es ya bastante para inducir que si en caso tan sencillo se muestra tanta hermandad, pudiese el trabajo entero de la nación dejar a una vez sus talleres algún día, y retar a las industrias productoras al fatal desafío, cuando llegue aquel caso grave o combinación de casos que ha de producirse de este estado de guerra enconado y silencioso 31.
Reconoció el derecho al ejercicio de la huelga como un nuevo derecho, en ese sentido dijo:
En su carta al Director de La Nación de 25 de marzo de 1886, en ocasión de las grandes huelgas que se estaban llevando a cabo en los Estados Unidos, a lo que denominó una Revolución del Trabajo, Martí formuló sus valoraciones sobre las huelgas justas como la forma de lucha para vencer y la asociación de los trabajadores como factor indispensable, abordó su tesis sobre el ejercicio a la huelga como un “nuevo derecho”, reconocidos en ley, cuyos conflictos fueran dirimidos por los órganos de justicia:
No se trata de una huelga aquí, y otra allá, y otra mañana. Se trata del estupendo crecimiento de una asociación de obreros de toda labor, coligados por un sistema fácil bajo un tribunal supremo, para arbitrar las diferencias entre los capitalistas y los trabajadores, dirigir y mantener las huelgas, hacer leyes en acuerdo con una distribución justa de los productos del trabajo, y suspender en un día dado todo el trabajo de la nación, en tanto que haya un solo abuso que enderezar, un empleado despedido sin razón, un salario odioso que no alcance para comprar pan; una muestra de persecución a los obreros que defienden sus derechos o los de su clase 32.
Martí y el derecho a la huelga. Su evolución
Martí en su obra concibe las huelgas obreras, como la necesidad de asociación de todos los trabajadores hasta conseguir el reconocimiento del poder que emana de su organización, esta definición se conforma de la expresión en su postulado:
… si se coligaran por fin todos los trabajadores hasta conseguir la mejoría de condición y seguridad de empleo a que aspiran. Se sintió que aquel reconocimiento del poder que les da su organización, podría precipitar sus demandas en las comarcas descontentas, y adquirir proporciones tales que detuvieran, o sacudieran, la vida de la nación33 .
Esta concepción sobre las huelgas se conformó en Martí a partir de su estancia en los diferentes países y su vínculo con el movimiento obrero.
Las experiencias de Martí en México relacionadas con el problema obrero fue la fuente de sus consideraciones respecto a las “huelgas justas”34 .
En su escrito para la Revista Universal de México el 10 de junio de 1875, valora la llevada a cabo por Los Sombrereros de México, en el que argumentaba la justeza de esa huelga por las atinadas exigencias y peticiones que hacían esos trabajadores, relacionadas básicamente con demandas encaminadas a mejorar sus condiciones de trabajo y de vida, que constituyen a su entender la fundamentación de la justeza de la huelga.
Al hacer su valoración sobre esta huelga expresó el Maestro: “La huelga de los sombrereros, en todos los conceptos justa, coloca a este ramo de artesanos en situación angustiosa y difícil, privados como están del sustento diario que con su trabajo llevaban a sus hogares, y que con nada pueden ahora reemplazar 35.
Con esta huelga iniciaron los trabajadores las vías de ejercitar un “derecho nuevo” 36. Entiende Martí, el derecho a la huelga, pero sin una compresión clara de los intereses de los obreros como clase explotada y de la lucha de clases. Fue esta la primera huelga que refirió Martí en su obra.
Sobre las huelgas justas también se refirió Martí en ocasión de la Huelga de Impresores. Sus valoraciones al respecto fueron publicadas en la Revista Universal de México el 13 de julio de 1875, donde expresó: “Las Huelgas son justas cuando se apoyan en un derecho claro, son tan opresoras como la opresión que quieren rechazar cuando las mueve un odio injusto al capital y una exigencia extemporánea e inmotivada”37 .
A su valoración sobre la fundamentación de las huelgas justas y el derecho a ejercitarlas, vincula ahora la formación jurídica adquirida de sus estudios de Derecho, considerando que las demandas, además de atinadas, debían tener amparo y protección legal y correspondencia en el tiempo, lo que resumía su alto concepto de equidad y justicia.
La década de los 80, caracterizada por un convulso movimiento huelguístico y de confusión de la clase obrera, debido a las influencias del reformismo, el movimiento obrero internacional, las ideas del marxismo, socialistas y anarquistas, introducidas en Estados Unidos por los inmigrantes europeos, es en esencia el contexto socio- político- económico en que arriba José Martí a ese país, proveniente de Europa después de su segunda deportación, con el objetivo de participar en los preparativos de la nueva guerra que para Cuba consideraba necesaria.
A su llegada encontró organizaciones de trabajadores, como la Asociación de la Orden de los Caballeros del Trabajo38 , organización sindical obrera más importante de los Estados Unidos en esa época, por su apoyo y organización a las huelgas que venían sucediendo desde 1873 en demanda de aumentos de salarios y mejores condiciones de vida de los trabajadores, que junto con el movimiento Georgista 39, encabezado por Henry George (movimiento reformador a favor de los trabajadores) fueron las organizaciones obreras con las cuales simpatizó Martí40 .
En 1882 al hacer una valoración de la Huelga de los Trabajadores de los Ferrocarriles, destaca la capacidad de organización que había adquirido el Movimiento de los Caballeros del Trabajo alrededor de la clase obrera, capaz de aglutinar grades masas de trabajadores, de distintos sectores como, industria, ferrocarriles, puertos, etc., y además había sido capaz de crear fondos para sostener las huelgas.
Respecto a esta huelga se refirió en su publicación para La Nación, de Buenos Aires el 15 de julio de 1882, en ocasión de hacer una valoración sobre las grandes huelgas que venían sosteniéndose en Estados Unidos:
Toda la ciudad está del lado de los cargadores desatendidos. ¡Con qué entereza están llevando su mes de penuria! ¡Que gozo da verlos como ennoblecidos de súbito por el ejército de su dignidad acudiendo comedidos y limpios, ya en grandes paradas en que recorren las calles sigilosas y ordenadamente, ya a reuniones que celebren en medios de las plazas, en los muelles abandonados, en humildes salones!...Está siendo una interesantísima batalla” 41.
La economía de los Estados Unidos en 1886 atravesaba una profunda crisis debido a que las dificultades que presentaban las industrias habían repercutido directamente en las luchas obreras, que continuaban demandando mejores condiciones de vida, de empleo, aumentos de salarios y el reconocimiento de la jornada de ocho horas de trabajo, lo que unido al acelerado proceso de acumulación del capital, favorecido por la concentración de la riqueza social en grupos cada vez más pequeños dueños de la política y el poder, incidieron en el recrudecimiento de las huelgas.
Chicago, cuidad de grandes industrias y donde se habían asentado un elevado número de emigrantes, constituía un foco de agitación revolucionaria encabezada por los anarquistas, cuyas ideas penetraron la ideología de la clase obrera.
Las Huelgas en Chicago constituyeron una demostración de la inconformidad de los obreros ante el recrudecimiento de sus condiciones de vida y laborales; miles de obreros en huelga durante nueve días por la implantación de la jornada de 8 horas de trabajo, a lo que se sumó el rechazo de los que se ofrecían a trabajar en su lugar y las protestas por los cierres de las fábricas, privándolos del empleo y el sustento y contraposición el actuar de la policía reprimiendo las acciones de los huelguistas, convirtieron a Chicago en una contienda de muerte42 .
Para Martí la acción política, con criterios de unidad y fraternidad, y la vía pacífica en las luchas de los obreros a través de las huelgas, eran la forma de lograr el reconocimiento de sus derechos; por estas razones no simpatizó en sus inicios con los métodos, en su consideración, de indiscriminado terror y negación a la efectividad de la acción política de los anarquistas
En la medida en que José Martí se adentró en la sociedad norteamericana, vivió, investigó y estudio la naturaleza de las causas que engendraban las miserias de los obreros, el tratamiento desigual de que eran objeto por razón de etnia, raza y sexo, unido al poder desmedido de la clase dueña de la política de la economía y de la justicia, se formuló una justa valoración sobre las verdaderas causas que dieron lugar a los sucesos de Chicago y las razones y valores que sustentaban a los anarquistas. En su crónica para La Nación de 13 de noviembre de 1887, al hacer estas valoraciones escribió:
…Esta república, por el culto desmedido a la riqueza, ha caído, sin ninguna de las trabas de la tradición, en la desigualdad, injusticia y violencia de los países monárquicos. …el hábito de autoridad y dominio…, el crédito que estimuló la creación de fortunas colosales y la inmigración desordenada…De una apacible aldea pasmosa se convirtió la república en una monarquía disimulada43 .
En esta crónica, Martí, además de valorar la responsabilidad de los dueños del poder en las huelgas, hizo su valoración humanista:
¿Quién que sufre de los males humanos, por muy enfrenada que tenga la razón, no siente que se le inflama y extravía cuando ve de cerca, como si le abofeteasen, como si lo cubriesen de lodo, como si le manchasen de sangre las manos, una de esas miserias sociales que bien pueden mantener en estado de constante locura a los que ven podrirse en ellas a sus hijos y a sus mujeres?
Una vez reconocido el mal, el ánimo generoso sale a buscarle remedio: una vez agotado el recurso pacífico, el ánimo generoso, donde labra el dolor ajeno como el gusano en la llaga viva, acude al remedio violento44 .
Los sucesos de Chicago le sirvieron a Martí para comprender que no siempre el recurso pacífico surte el efecto justo, y aunque continuaba alentando a los obreros a establecer sus demandas por vías pacíficas alrededor de los caballeros del trabajo, sus experiencias sobre Chicago influyeron en las valoraciones que en lo sucesivo hizo sobre las huelgas que venían sucediendo en Estados Unidos y el derecho a ejercitarlas con amparo y protección legal.
En su legado plasmó su confianza en que la burguesía liberal (ideología que lo acompañó hasta que formó su doctrina personal con un pensamiento económico antiimperialista, democrático y popular, basado en su concepto de justicia social) podía en Estados Unidos, dar solución al problema social y que las demandas de los
trabajadores se impondrían por la fuerza y unidad que demostraron los obreros de Chicago:
“Y se están creando grupos para el estudio de la reforma social, no donde el cambio es apetecido con rabia y exceso, como sucede entre los obreros pobres, si no entre aquellas gentes de arriba que tiene llenos a la vez los sesos y las arcas. Refórmese de arriba, decía el pobre zar Alejandro, antes que la reforma venga de abajo. Atienda a lo justo en tiempo el que no quiera que lo justo lo devore”45 .
En su carta al Director de La Nación de 31 de enero de 1889, en ocasión de la Huelga de Los Tranvías, Martí formuló sus valoraciones sobre las huelgas justas, tesis que se habían conformado de sus experiencias con el problema obrero en México y que en Estados Unidos se consolidaron, considerándolas como un “nuevo derecho”, a ejercitar por los obreros:
¿Que no tenemos derecho para impedir que ejercite su derecho cada cual? ¡Pero eso es un argumento de Ley ordinario, y éste es un caso de guerra , de guerra en que no se ven las armas. Pero en que se combate y se muere, un caso de guerra extraordinaria! ¿Y cuantos derechos nuestros, cuántos derechos públicos, cuantos derechos humanos no violan las compañías que usan la propiedad sin compensación para su beneficio particular,…?46
En la praxis martiana, los derechos de los trabajadores están concebidos como condición integradora, que conjugan la dignidad humana y el valor protegido en el orden social sobre bases jurídicas, único capaz de lograr el crecimiento material y espiritual del hombre y por tanto hacerlo libre, para lo cual consideró que el obrero tiene un trabajo digno cuando tiene garantizados el salario, el descanso, condiciones de trabajo adecuadas, educación y conciencia del cumplimiento de su deber, así como las vías legales para ejercitar el derecho a que les sean reconocidos legalmente o para reclamar el derecho de que les sean restituidas estas condiciones cuando hayan sido vulneradas.
Martí concibió la huelga, como arma de lucha pacífica de los obreros para lograr el reconocimiento y tutela jurídica de sus derechos laborales. En ese sentido formuló sus concepciones sobre las huelgas justas y su ejercicio por los trabajadores como un nuevo derecho también a ser tutelado jurídicamente.
3. Presencia del pensamiento laboralista martiano en la legislación cubana actual.
En este análisis se trata la inserción en la legislación cubana actual, de las conquistas relacionadas con los derechos de los trabajadores, logradas por el movimiento obrero cubano a lo largo de sus luchas, a partir de la presencia de los ideales martianos en sus principales líderes y la vigencia de esos ideales en la sociedad socialista, puestos de manifiestos en La Constitución de la República y en el Código de Trabajo, como expresión de la clase obrera en el ejercicio del poder.
El Movimiento Obrero Cubano. Continuidad del ideario martiano.
En Cuba, la abolición de la esclavitud en 1886 y el consecuente surgimiento del Modo de Producción Capitalista, trajo aparejada la concentración del capital que derivó en el surgimiento de la clase obrera cubana en sectores claves como la Industria Azucarera, Tabacalera y Cigarrera47 ; se introdujeron equipos y adelantos técnicos en la producción y comercialización del azúcar y, aparejado, creció la red de ferrocarriles.
El surgimiento de la clase obrera cubana también tuvo bases históricas y sociales, las sociedades de ayuda mutua en que estaban organizados los artesanos y tabaqueros.
En 1886 se constituyó la Asociación de Tabaqueros de La Habana, primer sindicato cubano dirigido a lograr sentimientos humanitarios de los patronos hacia la clase obrera explotada, con jornadas de trabajo entre doce, catorce y dieciséis horas diarias, salarios ínfimos que no estaban en correspondencia con la cantidad y calidad de la labor realizada, trato inhumano a los aprendices, que se traducía en sanciones brutales.
Los postulados martianos respecto a las huelgas justas y su ejercicio como un nuevo derecho fueron traspalados a Cuba. Esas ideas entre los obreros cubanos no quedaron trucas con su muerte, sirviéndoles el ejercicio de este nuevo derecho como arma de lucha política ahora contra los patronos americanos.
A partir de la ocupación norteamericana en Cuba en 1899, los obreros comienzan a asociarse en gremios denominados asociaciones de resistencia para exigirles a los patronos la solución de problemas de carácter económico que los mantenía en total estado de dependencia. Los patronos contaban con el apoyo del gobierno; los españoles eran los capataces y encargados y si ocupaban plazas de obreros eran las de mejores condiciones y mejores salarios.
El 20 de agosto de 1899, se produjo la primera huelga bajo la ocupación norteamericana, organizada por los obreros de la rama de la construcción que reclamaban la jornada de trabajo de 8 horas y salarios en correspondencia con el trabajo realizado, en cantidad y calidad. Los torcedores de tabaco también estaban en huelga por la mala calidad de la materia prima (hojas de tabaco), que afectaba la producción y en consecuencia la disminución del pago.
El 8 de septiembre de 1899 de organizó la Liga de los Trabajadores, con un carácter marcadamente nacionalista, se pronunció por la repatriación de los cubanos en la emigración, porque se le proporcione un trabajo adecuado y digno a la clase obrera cubana y por la rebaja del costo de vida, ante la negativa patronal se convoco a la huelga general.
La Huelga General de 20 de septiembre de 1899, fue la continuidad de la huelga de los trabajadores de la rama de la construcción y el resultado de la intensificación del movimiento huelguístico en el período post-intervención; las divergencias entre los principales dirigentes y la actitud conservadora de la Liga de los Trabajadores, determinó la falta de éxito de los obreros.
A partir de 1902 se inicia la república neocolonial en Cuba y, en consecuencia se intensifican el atraso económico, el monocultivo, el desempleo crónico, el analfabetismo y la mendicidad entre otros males sociales; a estos problemas no estuvo ajena la clase obrera cubana, que se constituyó como la clase obrera más revolucionaria.
La Huelga General de los Aprendices en 1902, iniciada por demandas salariales, incluyó luego en sus demandas que se permitiera a los jóvenes cubanos, blancos y negros, para que se adiestraran en oficios reservados solamente para trabajadores extranjeros, la forma violenta en que se tornó la huelga en enfrentamientos con la policía, condujo a su fracaso y a que las promesas no fueran cumplidas 48.
Este período estuvo caracterizado por la falta de un partido político que guiara y orientara la lucha de los obreros, Carlos Baliño al quedar frustrada la lucha por la independencia, se empeñó en dar continuidad al proyecto que sobre el futuro de Cuba, junto a Martí y a los obreros cubanos exiliados en Tampa y Cayo Hueso había sido concebido. Entre sus tareas políticas priorizó la denuncia a la frustración del ideal martiano de independencia y la necesidad de un partido único e independiente, de la clase obrera que la orientara y guiara en sus luchas por reivindicaciones políticas y económicas.
El Partido Socialista Obrero, primer partido marxista fundado en 1905, proceso que se da como resultado de la integración de varias organizaciones y partidos, tuvo entre sus principales figuras a Carlos Baliño continuador de los ideales martianos.
La Huelga de la Moneda, (julio 1907), llevada a cabo por los tabaqueros cubanos, demandó el pago de los salarios en moneda norteamericana 49, lo que les que representaba aumentos de salarios, el éxito se debió básicamente a la solidaridad de los huelguistas.
La Huelga por la Unión de los Albañiles y Ayudantes, (1908), se propuso como conquista la jornada de trabajo de ocho horas50.
La Huelga del Alcantarillado de la Habana, (1911), demandó el empleo para los obreros cubanos51 , en la construcción de la obra se había adjudicado el empleo a los españoles. Entre las principales figuras políticas de esta huelga se destacó Carlos Baliño.
En 1925 existía un movimiento obrero débil; aún así, se fundó la Confederación Nacional Obrera de Cuba (afiliada a La Confederación Sindical Latinoamericana) de arraigo popular y espíritu unificador52 . En contraposición, el gobierno creo La Federación Cubana del Trabajo, (afiliada a La Confederación Obrera Panamericana), de carácter reformista e incondicional al régimen tiránico de Gerardo Machado.
Hasta la caída del gobierno de Gerardo Machado el 12 de agosto de 1933, la legislación laboral fue extremadamente escasa, las dictadas regularon cuestiones secundarias a los intereses la clase obrera.
En Cuba comienzan a traducirse en normas jurídicas los postulados martianos a partir de 1933 que se establece el gobierno de Grau- Guiteras. La legislación laboral de ese período estuvo conjugada por el antiimperialismo de Martí con el radicalismo y nacionalismo de Antonio Guiteras 53.
Martí y Guiteras coincidieron en que el basamento sólido para alcanzar la independencia política era mediante la reconquista de la riqueza y la independencia económica, la coincidencia de sus pensamientos se materializó por Guiteras en las leyes dictadas en el período en que formó parte del gobierno de la república como Secretario de Gobernación.
La jornada máxima de ocho horas de trabajo constituyó el golpe fundamental para los patronos, quienes protestaron por la imposibilidad de ponerla en práctica. La Ley del jornal mínimo que elevó el salario a 90 centavos diarios, y la Ley de Seguro y de Retiro que garantizaba a los trabajadores un sustento para la ancianidad, fueron las principales conquistas alcanzadas por los obreros como resultado de sus luchas reconocidas por el gobierno54 .
A partir de la caída del gobierno de los Cien Días, se dictaron un grupo de leyes de contenido laboral de corte fascista, como respuesta del nuevo gobierno a la ampliación del movimiento huelguístico y la creación de nuevos sindicatos nacionales, como el de los obreros textiles y de ómnibus y los soviets55 .
La situación de represión se recrudeció; el movimiento obrero se lanzaba en masas a las huelgas a pesar de las leyes represivas dictadas. En ello jugó un papel decisivo el Programa de La Joven Cuba, creada por Antonio Guiteras en la clandestinidad56 . La respuesta política de la dictadura en el poder fue dictar leyes que calmaran la avalancha de los obreros, pues en la práctica no eran cumplidas,
Las Huelgas que se produjeron en Cuba con posterioridad a la intervención norteamericana y hasta el triunfo de la Revolución el 1ero de enero de 1959, justas por sus contenidos y objetivos: satisfacer las demandas político - económicas y derrocar el régimen capitalista, estuvieron nutridas por las ideas independentistas y antiimperialistas que los líderes del movimiento obrero cubano heredaron de Martí.
Presencia del pensamiento laboralista de José Martí en las constituciones cubanas.
El primer antecedente constitucional sobre los derechos de los trabajadores está consagrado en el artículo 4 de las Bases del Partido Revolucionario Cubano, creado por Martí en 1892 durante su exilio en los Estados Unidos, en el que se consagra el derecho al trabajo como garantía de justicia y libertad, que tuvieron como cimiente en su doctrina las luchas obreras de los trabajadores por sus derechos.
Los grandes centros proletarios de Tampa y Cayo Hueso discutieron y aprobaron por primera vez las Bases y Estatutos del Partido, constituyeron los trabajadores la masa fundamental del mismo57.
La Constitución de la República de Cuba, vigente a partir del 20 de marzo de 1902, aprobada por la Convención Constituyente de 21 de febrero de 1901, estableció un gobierno comprometido a cumplir obligaciones internacionales, no así a garantizar libertad, justicia y bienestar seguro para el pueblo cubano, es que tienen como única base el derecho al trabajo.
Este cuerpo constitucional no estableció entre sus postulados el derecho al trabajo, primera condición que debe tener el hombre como garantía de vida, por lo que estuvo ajeno a las luchas que acompañaron a los cubanos y a la doctrina martiana. Entre los derechos garantizados estuvo el de reunirse pacíficamente y sin armas, así como asociarse con fines lícitos; por tanto, aunque en el texto legal no se expresó tácitamente, aceptó los huelgas pacíficas. En este sentido fue reconocido en cierta medida la doctrina martiana 58.
La Constitución de 1940, previó un conjunto de instituciones laborales que contenían las peticiones fundamentales del movimiento obrero, pero sin garantías de cumplimiento, no se dictaron las disposiciones complementarias que permitieran a los trabajadores en apariencias disfrutar de las conquistas por las que habían luchado. Estas regulaciones fueron el resultado de las transacciones entre las distintas fuerzas económicas y políticas del país.
La entrada de Cuba en la Segunda Guerra Mundial, alivió a la clase obrera, el gobierno por temor a las huelgas que afectaran la economía y la producción al servicio de la confrontación bélica a favor de los Estados Unidos, dictó normas jurídicas que garantizaran la existencia de los derechos establecidos en el texto constitucional.
La Generación del Centenario, seguidores de la doctrina martiana, de la cual eran profundamente conocedores, definió el camino a seguir, Fidel Castro en su histórico alegato “La historia me absolverá” dejó definido el programa político de la Revolución a partir del 26 de julio de 1953, en esencia martiana y marxista leninista59 .
La vigencia del pensamiento martiano sobre la necesidad de la unión de todas las clases en la batalla contra la oligarquía nacional y el imperialismo en ese programa revolucionario quedó plasmada primeramente en el concepto de pueblo, definido como:
…los seiscientos mil cubanos que están sin trabajo deseando ganarse el pan honradamente, …a los quinientos mil obreros del campo que habitan en bohíos miserables…, que no tienen una pulgada de tierra para sembrar…, a los cuatrocientos mil obreros industriales…, cuyas conquistas les están arrebatando…, a los cien mil agricultores pequeños, que viven y mueren trabajando una tierra que no es suya…, a los treinta mil maestros y profesores tan abnegados…, a los veinte mil pequeños comerciantes abrumados de deudas, arruinados por las crisis…, a los diez mil profesionales jóvenes: médicos, ingenieros, abogados, veterinarios, pedagogos, dentistas, farmacéuticos, periodistas, pintores, escultores, etcétera, que salen de las aulas con sus títulos,…cerradas todas las puertas…60
En ese concepto de pueblo dado por Fidel en su histórico alegato, con profundas bases del marxismo leninismo 61, vinculó la doctrina martiana presente en el programa político de la revolución:
Un pueblo es composición de muchas voluntades, viles o puras, francas o torvas, impedidas por la timidez o precipitadas por la ignorancia. Hay que deponer mucho, que atar mucho, que sacrificar mucho, que apearse de la fantasía, que echar pie a tierra con la patria revuelta, alzando por el cuello a los pecadores, vista el pecado paño o rusia: hay que sacar de lo profundo las virtudes, sin caer en el error de descomponerlas porque vengan en ropaje humilde, ni de negarlas porque se acompañen de la riqueza y la cultura62 .
La Generación del Centenario se proponía resolver situaciones acuciantes para los cubanos como el problema de la tierra, de la industrialización, de la vivienda, el desempleo, la educación y la salud, a los cuales José Martí dio especial tratamiento en su legado. El Programa Político63 de la revolución tendría sus bases en la doctrina martiana, por ser la herencia más avanzada y revolucionaria de su época.
La primera Ley del programa político de la revolución llevada a cabo por la Generación del Centenario, consistía en devolver al pueblo la soberanía y proclamar la Constitución de 1940. Acompañó como principio a esta Ley el postulado martiano, “Yo quiero que la Ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”64 .
La segunda Ley revolucionaria concedía la propiedad de la tierra a todos los colonos, subcolonos, arrendatarios, aparceros, precaristas que ocupasen parcelas de cinco o menos caballerías de tierra, con el propósito de eliminar las desigualdades sociales.
La presencia del legado martiano en esta Ley se manifiesta en la concepción de Martí respecto a la propiedad de la tierra como un problema central a ser resuelto. “Es rica una nación que cuenta con muchos pequeños propietarios. No es rico el pueblo donde hay algunos hombres ricos, sino aquel donde cada uno tiene un poco de riqueza. En economía política y en buen gobierno, distribuir es hacer venturosos” 65.
La tercera Ley otorgaba a los obreros y empleados el derecho a participar del treinta por ciento de las utilidades en todas las grandes empresas, de esta manera se evitaría que unos fueran cada ves más ricos y otros más pobres, esencia del imperialismo. El objetivo primordial del programa político de la revolución era evitar la acumulación de las ganancias proveniente del trabajo para ello daba participación en la distribución a los que las generaban que eran los obreros.
La presencia del postulado martiano en esta ley se aviene de lo expresado por el Maestro: “La riqueza exclusiva es injusta. Sea de muchos; no de los advenedizos, nuevas manos muertas, sino de los que honrada y laboriosamente la merezcan”66 .
La cuarta Ley concedía a todos los colonos el derecho a participar del cincuenta y cinco por ciento del rendimiento de la caña y cuota mínima de cuarenta mil arrobas a todos los pequeños colonos que llevasen tres años o más de establecidos. Se pretendía la distribución equitativa de las riquezas naturales.
La presencia de Martí en este proyecto revolucionario esta presente cuando expresó:
Las riquezas injustas; las riquezas que se arman contra la libertad, y la corrompen; las riquezas que excitan la ira de los necesitados, de los defraudados, viene siempre del goce de un privilegio sobre las propiedades naturales, sobre los elementos, sobre el agua y la tierra, que solo pueden pertenecer, a modo de depósito, al que saque mayor provecho de ellos para el bienestar común”67 .
La quinta Ley ordenaba la confiscación de todos los bienes a todos los malversadores de todos los gobiernos. La presencia del postulado martiano se observa en la frase del Maestro: “Con el trabajo honrado jamás se acumulan fortunas insolentes”68 .
La Revolución frustrada en el año 1953 en el orden táctico, inmortalizó al Maestro y mantuvo vigente su legado a partir del triunfo de la Revolución el 1ro de enero de 1959.
Fidel Castro Ruz, jefe de la vanguardia revolucionaria ocupó el cargo de Primer Ministro del Gobierno Revolucionario el 24 de febrero de 1959, en virtud de la Reforma Constitucional respaldada por el ejército rebelde y el pueblo, se declaró el carácter democrático – popular de la Revolución y se dictaron leyes para restablecer el nuevo orden económico – social, en correspondencia con el programa político trazado en 195369 .
Se dio cumplimiento al principio de derecho al trabajo como integrador y como un derecho inalienable al reintegrarse a sus puestos de trabajo a los obreros despedidos durante la tiranía.
Se dispuso la intervención de la llamada Compañía Cubana de Teléfonos.
Se dictó la Ley de rebaja del cincuenta por ciento de los alquileres.
Se declaró el uso público de las playas.
Se dictó la Primera Ley de Reforma Agraria.
Se rebajaron las tarifas eléctricas.
Expresión genuina de la vigencia del postulado martiano y del programa político del Moncada fue la promulgación de la Constitución de la República de Cuba proclamada el 24 de febrero de 1976. 70
Esta Constitución es el resultado de la acumulación de los cambios que se habían producido en el país durante la provisionalidad, cuerpo legal a través del cual se consolidaron e institucionalizaron esos cambios, el cumplimiento a la máxima martiana de: “A quién merme un derecho, córtesele la mano, bien sea el soberbio quien se lo merme al inculto, bien sea el inculto quien se lo merme al soberbio.”71
La vigencia del legado del Maestro en La Constitución de la República, que inmortaliza su teoría republicana de elevar e igualar a los hombres72 a una sociedad en la cual, una vez guardados los aperos de labranza y concluida la jornada laboral, los hombres y las mujeres se diferencien sólo por el brillo de su frente, se refrendan en su preámbulo: “que esta guiada por el ideario martiano y presidida por su postulado Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”73 .
La Constitución plantea y el Estado y el gobierno garantizan:
Que el poder pertenece al pueblo trabajador. En los fundamentos políticos y económicos del Estado Cubano se consagra reside en el pueblo, del que dimana todo el poder del Estado74 .
Que rija el sistema de economía basado en la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción y en el principio socialista de distribución “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo, de manera que no exista la explotación del hombre por el hombre75 . De manera que resulta imposible la huelga al no poder ir contra su propio poder.
Los derechos, deberes y garantías fundamentales para todos los ciudadanos consagrados en el capítulo VII de la Constitución, bajo el principio de la igualdad76 para todos los ciudadanos, son la expresión de la fidelidad a las enseñanzas del Maestro y de respeto a las conquistas logradas por los obreros en sus luchas, y dan continuidad a la tesis de Martí respecto a que las Constituciones: “…sean códigos en donde puede haber una forma que sobre, pero donde no haya una libertad que falte”77 .
Al consagrarse en los preceptos de la Constitución esas conquistas, garantizando el derecho al trabajo, remunerado conforme a su calidad y cantidad78 , el derecho al descanso, que se garantiza por la jornada laboral de ocho horas, el descanso semanal y las vacaciones anuales pagadas79 , el sistema de seguridad social80 , la asistencia social81 , la protección, seguridad e higiene del trabajo 82, el derecho a la salud 83, y el derecho a la educación 84 de todos los ciudadanos; se realizaron los derechos que para los obreros añoró Martí desde que se interiorizó en sus luchas y que están plasmados en su obra.
El legislador cubano por interés del Estado prefirió demostrar que el derecho a la huelga que sostuvo Martí en su legado respecto a las huelgas justas y el derecho a ejercitarlas85 , resulta innecesaria en la sociedad socialista, pues los trabajadores son los verdaderos dueños de los medios de producción, hacer un simple enunciado político, que es lo que sería el reconocimiento de la huelga, llevaría implícito la negación de nuestro sistema económico – social.
La promulgación y diversidad de leyes laborales que materializaron las conquistas de los obreros en sus luchas y le dieron protección legal, condujo a la necesidad de la codificación del Derecho Laboral Cubano, entre ellas,
Ley No 1000 de 23 de marzo de 1963, sobre Seguridad Social.
Acuerdo del Consejo de Ministros de 8 de septiembre de 1964, puso en vigor los principios generales de protección e higiene del trabajo.
Resolución No 428 de 1966 del MINSAP, para el cumplimiento al acuerdo del Consejo de Ministros en materia de protección e higiene del trabajo.
Ley No 1263 de enero de 1972, sobre la maternidad de la mujer trabajadora.
Ley No 1272 de 6 junio de 1974, estableció la política estatal de capacitación técnica de los trabajadores.
Ley No 13 de 28 de diciembre de 1977, sobre la protección e higiene del trabajo.
Decreto No 73 de agosto de 1980, estableció el Sistema de Contratación Directa de la Fuerza de Trabajo, descentralizando la política de empleo.
Decreto Ley No 40 de 16 de octubre de 1980, implantó el Contrato de Trabajo como instrumento para la descentralización de la política de empleo.
El Código de Trabajo puesto en vigor por la Ley No 49 de 28 de diciembre de 1984 y vigente desde el 26 de julio de 1985, puso de manifiesto la madurez alcanzada por la legislación laboral cubana al sintetizarse los principios que rigen las relaciones laborales y de seguridad social en correspondencia con los preceptos constitucionales y elevarse al rango de Ley las garantías jurídicas de los derechos de los trabajadores.
Como expresión de la voluntad de la clase obrera en el poder, el Código recoge los deberes que les corresponden a los trabajadores, dado su papel de en la sociedad y agrupa la mayoría de las disposiciones aplicables con vistas a coadyuvar al incremento de la productividad, eficiencia, disciplina laboral y a elevar la educación laboral de los trabajadores.
La hipótesis planteada en la investigación se corrobora pues en la legislación cubana actual es evidente la presencia del pensamiento laboralista de José Martí en lo concerniente a los derechos laborales de los trabajadores, al refrendarse en el preámbulo de La Constitución de La República de Cuba proclamada el 24 de febrero de 1976: que está guiada por el ideario martiano y presidida por su postulado “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”86 .
El pensamiento laboralista de José Martí, heredero de las tradiciones de lucha de nuestro pueblo, refleja ideales más avanzados del pensamiento mundial, del jusnaturalismo y de la Declaración universal de los derechos del hombre, que movilizaron a los trabajadores del mundo capitalista. En Martí tiene una forma sui generis dado el profundo sentido humanista que defiende.
El estudio del pensamiento laboralista de José Martí nos permite valorar cómo están presentes los diferentes aspectos del problema obrero: derecho al trabajo digno, próspero y justo, que incluye en sí, el salario , la jornada y condiciones de trabajo, así como el derecho a la educación, la cultura, recreación, información y libertad de asociación y de huelga.
La justicia es para Martí, la acción consciente de cada ciudadano al reconocimiento social de sus derechos, dígase a la vida y a la libertad, en la que están comprendidos el derecho al trabajo, a la educación, la salud, como el universo de la justicia. En su doctrina se sintetiza el concepto de justicia como: “conducir hasta el bien común y propiciar intereses virtuosos”87 .
En la praxis martiana, los derechos de los trabajadores están concebidos como condición integradora, que conjugan la dignidad humana y el valor protegido en el orden social sobre bases jurídicas, único capaz de lograr el crecimiento material y espiritual del hombre, así como las vías legales para ejercitar el derecho a que les sean reconocidos legalmente o para reclamar el derecho de que les sean restituidas estas condiciones cuando les hayan sido vulneradas.
Al consagrarse en los preceptos de La Constitución las conquistas logradas por los trabajadores como resultado del movimiento revolucionario de los trabajadores cubanos por sus derechos laborales: derecho al trabajo, remuneración justa, jornada laboral de ocho horas, el descanso semanal y las vacaciones anuales pagadas, seguridad social, asistencia social, protección, seguridad e higiene del trabajo, derecho a la salud y la educación de todos los ciudadanos; se realizaron y tutelaron jurídicamente los derechos laborales que el Maestro plasmó en su obra e inmortalizaron su teoría republicana de elevar e igualar a los hombres88 .
El Código de Trabajo puesto en vigor por la Ley No 49 de 28 de diciembre de 1984 y vigente desde el 26 de julio de 1985, puso de manifiesto la madurez alcanzada por la legislación laboral cubana al sintetizarse los principios que rigen las relaciones laborales y de seguridad social en correspondencia con los preceptos constitucionales y elevarse al rango de Ley las garantías jurídicas de los derechos, cumplimiento de los deberes de los trabajadores y elevación de su nivel de vida.
De la consideración sobre el trabajo, como modo de crecimiento material y espiritual, se deriva el trabajo como deber y derecho inalienable del hombre, establecidos sobre bases jurídicas amparadas por el Estado en La Constitución y realizado al establecerse como principio en el Código de Trabajo
De esta manera el Estado cubano dio cumplimiento al postulado martiano respecto a que las Constituciones: “…sean códigos en donde puede haber una forma que sobre, pero donde no haya una libertad que falte”89 .
Martí concibió la huelga, como arma de lucha pacífica de los obreros para lograr el reconocimiento y tutela jurídica de sus derechos laborales. En ese sentido formuló sus concepciones sobre las huelgas justas y su ejercicio por los trabajadores como un nuevo derecho a ser tutelado jurídicamente; entiéndase huelgas justas, las encaminadas a mejorar las condiciones de trabajo y de vida de los obreros, sobre la base de demandas atinadas (correspondencia entre el hecho y el derecho) y con efectividad en el tiempo.
El legislador cubano por interés del Estado prefirió demostrar que el derecho a la huelga que sostuvo Martí en su legado respecto a las huelgas justas y el derecho a ejercitarlas, resulta innecesaria en la sociedad socialista, pues los trabajadores son los verdaderos dueños de los medios de producción, hacer un simple enunciado político, que es lo que sería el reconocimiento de la huelga, llevaría implícito la negación del carácter socialista de nuestro sistema.
El derecho de los trabajadores a asociarse voluntariamente y a constituir sindicatos, reconocidos en la Constitución de la República y en el Código de Trabajo, les garantizan las vías de ejercer sus derechos.
En la legislación laboral cubana actual está presente no solo el pensamiento laboralista de José Martí sino todo su pensamiento humanista, dígase igualdad de género, etnia, nivel educacional y participación protagónica de los trabajadores en la solución de los problemas colectivos y el estímulo a la creación.
Para futuras investigaciones de este tema se deben definir las instituciones del derecho laboral y agotarse cada una de ellas, según su presencia en el pensamiento laboralista de José Martí.
Que el Ministerio de Justicia y el Ministerio de Educación Superior divulguen el resultado de esta investigación con vistas a elevar la cultura de los estudiantes y profesionales de las ciencias jurídicas.
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1 BETO, Frei. “Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo” Discurso. La Habana, 27 de enero del 2003. Edición Génesis. Multimedia. Sociedad Cultural José Martí.
2 Martí publicó la obra en 1971, durante su primera deportación en España, contaba con 18 años de edad. Ver en O.C. El Presidio Político en Cuba. T.1. P. 45-74.
3 Martí publicó este trabajo el 15 de febrero de 1873, en forma de folleto en la imprenta de Segundo Martínez, con motivo de la proclamación de la primera República Española. Ver en O.C. t 1. p.89-98
4 O.C. Escenas Norteamericanas. Carta de los Estados Unidos al Director de La Nación, 13 de septiembre de 1982. t.9. p. 326-327.
5 En su crónica para La Nación, Un Drama Terrible, de 13 de noviembre de 1887, José Martí hizo las valoraciones justas sobre los Sucesos de Chicago y los anarquistas. Ver en O.C. Un Drama Terrible. T.11. P.333-356.
6 Ibídem. P.342
7 O. C. Carta al Sr. Director de La Nación, septiembre 24 de 1888. T.12. P.57.
8 O. C. Carta de los Estados Unidos. Sr. Director de La Nación, julio de 1882. T.9. P.322.
9 Imperialismo: capitalismo monopolista, fase superior y última del capitalismo que comenzó desde fines del s. XIX, crea los monopolios, fusiona el capital bancario con el industrial, propicia una gran importancia a la exportación de capitales, y la formación de asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas que se reparten el mundo, sustituye la libre competencia por el dominio de los monopolios. Ver en Diccionario Político. Moscú. Editorial Progreso. 1983. P.234-235.
10 Democracia: forma de régimen político basado en la proclamación de los principios del poder del pueblo, la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos. Supone el principio de la subordinación de la minoría a la mayoría. Ver en Breve Diccionario Político. Moscú. Editorial Progreso. 1983. p.140-141.
11 Ver ALMANZA ALONSO, Rafael. En torno al pensamiento económico de José Martí. Proteccionismo y Librecambio: El surgimiento de los monopolios y el fin de la libre concurrencia. La Habana. Editorial Ciencias Sociales. 1990. P.177-208.
12 Carlos Baliño, primer marxista cubano, abanderado de las ideas de Marx y Engels realizó una ardua labor de propaganda y de organización en los centros obreros de los cubanos emigrados en Tampa y Cayo Hueso, que venían distinguiéndose desde 1881, fundó periódicos que circularon entre los obreros, en los que divulgaba sus ideas como “La Tribuna del Trabajo” (1889), Su labor política estuvo encaminada a dotar al proletariado de una conciencia revolucionaria y organizativa consecuente. Ver Baliño, aportes históricos sobre sus actividades revolucionarias. Seminario en la Biblioteca Nacional José Martí. La Habana, 22 y 23 de febrero de 1967.
13 La labor del movimiento obrero en el exilio, quedó plasmada en las resoluciones que fueron aprobadas por la emigración cubana en Tampa el 26 de noviembre de 1891, como fieles y leales servidores de la patria. Esas resoluciones fueron leídas el 28 de noviembre en ocasión de la despedida que se le hiciera a Martí, en esas resoluciones quedaba plasmado la necesidad de unión y de acción de todos los revolucionarios, que la guerra debía emprenderse de acuerdo a las realidades del país, bajo los principios de democracia y justicia, y en interés de la república por la agrupación, conforme a métodos democráticos, por la hermandad y acción común de todos los cubanos residentes en el extranjero, por el respeto y ayuda a los demás países, y por la constitución de una república justa, así como el respeto a las emigraciones locales, estas resoluciones fueron posteriormente el cimiento de las Bases del Partido Revolucionario Cubano. Los tabaqueros cubanos en el exilio fueron el sostén económico de la guerra del 95 dirigida y organizada por Martí.
14 Baliño junto a Martí en el exilio fundaron en 1892 el Partido Revolucionario Cubano y juntos profundizaron en la necesidad de de efectuar la revolución en Cuba, batalla anticolonial que llevó a cabo sin abandonar sus ideas marxistas. Martí llegó por primera vez a Cayo Hueso el 25 de diciembre de 1891, allí pronunció varios discursos de propaganda revolucionaria. En la noche del 3 de enero de 1892 fue presentado al pueblo por en el club San Carlos por el veterano y patriota José Francisco Lamadríz, quien presidía la convención cubana fundada en 1889. En reunión con los presidentes de las distintas agrupaciones políticas cubanas separatistas y otros revolucionarios redactó Martí las Bases del Partido Revolucionario Cubano, aprobadas el 5 de enero de 1892 y proclamadas el 10 de abril de ese mismo año. Ver en O.C. Bases y estatutos secretos del Partido Revolucionario Cubano. t.1.p.276-284. Siendo martí elegido delegado del Partido funda el periódico Patria, que será el órgano de propaganda política del Partido
15 Ibídem, Acción. Microsoft ® student. 2006.
16 O.C .Ciencia y Derecho. T.6. P.234.
17 O.C. Escuela de Artes y Ofícios. La América. Nueva York, noviembre de 1883. T.8. P.285.
18 O.C. Discurso en el Liceo Cubano, Tampa, 26 de noviembre 1891. T.4. P.283.
19 O.C. Escenas norteamericanas. La Revolución del Trabajo. La Nación, 25 de marzo de 1886. T.10. P. 394.
20 VELÁZQUEZ LÓPEZ, Alberto. “En torno a la filosofía política de José Martí”. Tesis doctoral. Universidad de La Habana. Cuidad de La Habana. 2001. P.84 y siguientes.
21 O.C. EscenasNorteamericanas.LaNación, enero 9 de 1890. T.12. P.379.
22 O.C. Escenas Norteamericanas. La Nación, julio 15 de 1882. T.9. P.322.
25 O.C. Escenas norteamericanas. Un Drama Terrible. La Nación, noviembre 13 de 1887. t.11. p.339.
26 O.C. Escenas norteamericanas. La Nación, julio 15 de 1882. t.9 p.323.
27 O.C. Poetas españoles contemporáneos. Nueva York, 26 de noviembre de 1880. T.15. P.26.
28 O.C. La América, Nueva York, septiembre de 1883. T.8. P.352.
29 O.C. Escenas Norteamericanas. La Nación, 5 de de septiembre 1884. T.10. P.86.
30 O.C. Escenas norteamericanas. Un Drama Terrible. La Nación, noviembre 13 de 1887. T.11. P. 344.
31 O.C. Correspondencia Particular del Partido Liberal, 14 de febrero de 1887. T.11. P.167.
32 O.C. Escenas norteamericanas. La Revolución del Trabajo. La Nación, 25 de marzo de 1886. T.10. P. 394.
33 O.C. La Revolución del Trabajo. Grandes Huelgas. Carta al Director de La Nación de 25 de marzo de 1886. T 10. P.398-399.
34 ibídem. p.226.
35 ibídem. p.228.
37 VALDÉS GALARAGA, Ramiro. Diccionario pensamiento martiano. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 2002. P.297.
38 La Asociación de la Orden de los Caballeros del Trabajo, había surgido como una sociedad secreta en 1869 con el nombre de Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, se constituyó en el Movimiento de Los Caballeros del Trabajo, capaz de aglutinar treintenas de miles de trabajadores, (ver en O.C. Carta de los Estados Unidos. La Nación, 15 de julio de 1882. T.9. P.323) fue la organización sindical obrera más importante de Estados Unidos por el papel que desempeño en la organización y apoyo a las huelgas de los obreros en demanda por aumentos de salario y mejores condiciones de vida, Los caballeros del Trabajo a pesar de sus esfuerzos conciliatorios de su dirección además de convocar huelgas y apoyarlas, sostuvo conflictos con los poderes públicos por el empleo de la fuerza contra los obreros en huelga. Ver O.C. Escenas norteamericanas. T. 11. P.18, 20, 166, 435-436.
39 El Movimiento Georgista encabezado por el socialista agrario Henry George provocó un gran movimiento reformador en Estados Unidos, al señalar como causas del desequilibrio social y económico en que se encontraba el país a la propiedad privada de los monopolios sobre la tierra y la riqueza que de ella derivaba el trabajo y como solución la nacionalización, eliminación de las rentas sobre la base de un impuesto único, siendo esta la razón principal por la cual Martí compartió con el georgismo, Para Martí la tierra era la fuente original de la riqueza, impidiendo los grandes latifundios la distribución justa de sus riquezas.
40 Ver respecto a las concepciones de Henry George y las causas por las cuales Martí simpatizó con su movimiento en MUÑOZ GONZÁLEZ, Roberto. En torno a las concepciones martianas sobre el desarrollo económico. La Habana. Editorial Félix Varela. 2002. Pp.30-31 y en ALMANZA ALONSO, Rafael. En torno al pensamiento económico de José Martí. La Habana. Editorial Ciencias Sociales. 1989. Pp.261- 290.
41 O.C. Escenas norteamericanas, Grandes Huelgas, Carta al Director de LaNación, 15 de julio de 1882. T.9. P.323.
42 Ver la valoración inicial de martí sobre los sucesos de Chicago en O.C. Escenas Norteamericanas, Grandes Mítines de Obreros. T.10. Pp.445-456 y en O.C Escenas Norteamericanas. El proceso de los anarquistas de Chicago. T 11. Pp.55-61.
43 OC. Escenas Norteamericanas. Un Drama Terrible. La Nación, noviembre 13 de 1887. T.11. P.335.
44 Ibídem. p.337.
45 O.C. Escenas norteamericanas. Cartas de Martí, La Nación, 30 de junio de 1889. T.12. P.251.
46 O.C. Escenas norteamericanas. En los Estados Unidos, La Nación, 31 de enero de 1889. T.12. P.145.
47 El crecimiento de la Industria Azucarera, Tabacalera y Cigarrera conllevó a que se produjera un paulatino crecimiento de la clase obrera debido a la introducción en el país de mano de obra proveniente de España, Islas Canarias, Yucatán y China.
48 La Huelga de la Aprendices (1902), violentamente reprimida por el gobierno de Estrada Palma, demandó que se admitieran a los cubanos blancos y negros como aprendices en departamentos de escogida de las fábricas de tabaco cuyos puestos mejor remunerados acaparaban desde la colonia los españoles, el acaparamiento de los puestos de trabajo por los inmigrantes españoles en la industria y el comercio creó una división entre los trabajadores nativos y extranjeros, fue ésta la primera manifestación de la república de profunda división entre los obreros cubanos y españoles radicados en Cuba. Se inició en la Fábrica de tabacos La Cabaña, propiedad del trust americano.
49 La Huelga de la Moneda triunfó luego de casi 5 meses de los obreros en huelga, al efectuarse el pago en moneda americana representaba mayor salario, por el mayor valor de esta moneda respecto a la española, la victoria de los huelguistas estuvo propiciada por la solidaridad que mantuvieron a lo que se unió el interés de los americanos en el predominio de sus moneda.
50 La república se propuso construcciones de obras, el sector obrero más afectado fueron los constructores, en el que se arreciaron los abusos.
51 La división entre los obreros cubanos y extranjeros fue la coyuntura que dio lugar a la huelga. La empresa norteamericana a la que el gobierno de Charles E. Magno adjudicó la obra de la construcción del alcantarillado de la Habana y se priorizo en el empleo a los españoles.
52 Con la creación de la Confederación Nacional Obrera de Cuba, (CNOC) se desató una ola de terror contra el movimiento obrero, la mayoría de los sindicatos fueron disueltos y sus fundamentales líderes arrestados o deportados, otros como Tomas Grant y Alfredo López fueron asesinados. Al quedar sin dirección la CNOC, el Partido Comunista decide reconstruir el movimiento obrero, Rubén Martínez Villena concentró su labor en los sindicatos, aumentando de esta forma la acción de la clase obrera y las huelgas. La de mayor éxito fue la del 20 junio de 1930, que aunque tuvo una corta duración (24 horas), ante la decisión del gobierno de dictar la ilegalización de la CNOC y el recrudecimiento de la represión hasta 1933, el pueblo respondió con marchas de hambre y la celebración de la Primera Conferencia de Obreros de la Industria Azucarera, constituyéndose el primer Sindicato Nacional de Obreros de la Industria Azucarera. Ver en ROSELL, Mitha. Las luchas obreras contra Machado. La Habana. Editorial Ciencias Sociales.1973.
53 Al asumir la presidencia de la República el profesor de medicina de la U.H. Dr. Ramón Grau San Martín designado por el Directorio Estudiantil Universitario, fue propuesto como Secretario de Gobernación, Guerra y Marina a Antonio Guiteras Holmes, ocupó definitivamente la Secretaría de Gobernación, tras la renuncia de Julio Aguado que ocupaba la Secretaría de Guerra y Marina se desempeñó en ambas; la creación de la Secretaría del Trabajo a instancia de Guiteras fue ocupada por Ángel Alberto Giraudy a la que se mantuvo muy ligado. Guiteras acometió la tarea de responder a los intereses de los oprimidos y se destacó por su contraposición a la política de Grau de restauración de las libertades burguesas, ordenó la intervención de la Compañía Cubana de Electricidad. Este gobierno se conoce como el Gobierno de las Cien Días por su duración. A mediados de 1934 fundó la Joven Cuba, cuyo programa postulaba un conjunto de medidas revolucionarias antiimperialistas y nacionalistas vinculadas con el problema agrario. El golpe de estado encabezado por Fulgencio Batista Zaldivar, dio al traste con el gobierno de Grau- Guiteras y mitigó las esperanzas de la clase obrera, a partir del 11 de marzo de 1935 se suceden un gran número de huelgas que se extendieron por todo el país. Ver en CABRERA, Olga. Antonio Guiteras. Su Pensamiento Revolucionario. La Habana. Editorial Ciencias Sociales. 1974, y en REGALADO, Antonio. Las Luchas Campesinas en Cuba. La Habana. Editado por la Comisión de Educación Interna del CC del PCC. 1973 y en ROSELL, Mitha. Las luchas obreras contra Machado. La Habana. Editorial Ciencias Sociales.1973.
54 Esta Ley que estableció la jornada de 8 horas de trabajo benefició a todos los obreros especialmente a los azucareros que trabajaban jornadas de 12 a 16 horas diarias por salarios míseros, véase CABRERA, Olga. Antonio Guiteras. Su Pensamiento Revolucionario. La Habana. Editorial Ciencias Sociales. 1974. Pp.35-38.
55 Los Soviets, (Consejos de Obreros, campesinos y Soldados). Ver en ROSELL, Mitha. Las luchas obreras contra Machado. La Habana. Editorial Ciencias Sociales.1973.
56 Ver en CABRERA, Olga. Antonio Guiteras. Su Pensamiento Revolucionario. La Habana. Editorial Ciencias Sociales. 1974.
57 O.C. Bases del Partido Revolucionario Cubano. T.2. Pp.279-280.
58 Ver Constitución de la República de Cuba. (1902). La Habana. Impreso en el Departamento de Reproducciones del Ministerio de Justicia.1974.
59 En la Historia me Absolverá, Fidel esboza con criterio marxista el programa popular y avanzado del movimiento que encabezaba, también se abordan los acuciantes males que afectaban a la república neocolonial, se formula el concepto de pueblo que ayuda a aglutinar a todas las clases y sectores interesados en la batalla contra la oligarquía nacional y el imperialismo. Dicho programa, como dijo Fidel, no era socialista, era un programa avanzado, era la máxima aspiración que en ese momento y dentro de las condiciones objetivas y subjetivas podían plantearse, puso de manifiesto el inicio de un período de lucha armada, creó una nueva dirección y una nueva organización que repudiaba el quietismo y el reformismo, levantaba un programa con la más importante demanda de la transformación económica, social y política, exigida por la situación de Cuba, rechazaba el plattismo de los viejos dirigentes que fueron dejados atrás perdiendo influencia entre las masas, destacó a Fidel Castro como el dirigente y organizador de la lucha armada y de la acción política radical del pueblo de Cuba. Ver en AGUIRRE, Mirtha; MONAL, Isabel; GARCÍA, Denia. El Leninismo en la Historia me Absolverá. La Habana. Editorial Ciencias Sociales.1980 en CASTRO RUZ, Fidel. La historia me absolverá. La Habana. Editado por la Comisión de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. 1973. Pp.37-39.
60 CASTRO RUZ, Fidel. La historia me absolverá. La Habana. Editado por la Comisión de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. 1973. Pp.37-39.
61 Ver Concepto de pueblo en Diccionario Político. Moscú. Editorial Progreso.1983. P.367.
62 OC. De Patria, Nueva York, 17 de abril de 1984. El tercer año del Partido Revolucionario Cubano. El alma de la Revolución y el deber de Cuba en América. T.3. P.140.
63 Ver CASTRO RUZ, Fidel. La historia me absolverá. La Habana. Editado por la Comisión de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. 1973.
64 Ver en PÉREZ GORRÍN, José Antonio; MERINO BRITO, Eloy G. Martí y el Derecho. Teoría Republicana de Martí. La Habana. Editor Jesús Montero. 1953. P.50.
65 O.C. Folleto Guatemala escrito en 1877 y publicado en México en 1878. T.7. P.134.
67 O.C. Carta de Martí al Director de La Nación, 30 de junio de 1889. T.12. Pp.250-251.
69 El poder revolucionario, con el apoyo de las masas, estableció la plena soberanía nacional, quebró las bases del Estado burgués, disolvió el viejo ejército y demás cuerpos represivos, sustituyéndolo por el Ejército Rebelde, aplicó la justicia a los criminales de la tiranía, confiscó los bienes de los malversadores enriquecidos con el presupuesto público, democratizó la vida política, sindical y social del país, barrió de los sindicatos a los elementos antiobreros, permitiendo que la CTC resumiera su papel de avanzada en defensa de los intereses de los trabajadores contra el desempleo, el analfabetismo, la insalubridad, la discriminación social de la mujer, la prostitución y demás lacras heredadas de la neocolonia.
70 Ver Constitución de la República de Cuba. (1976). La Habana. Impresa en el Combinado de Periódicos “Granma”. 2004.
71 OC. De Patria, Nueva York, 17 de abril de 1984. El tercer año del Partido Revolucionario Cubano. El alma de la Revolución y el deber de Cuba en América. T.3. P.140.
72 OC. Ver en Ver en PÉREZ GORRÍN, José Antonio; MERINO BRITO, Eloy G. Martí y el Derecho. Teoría Republicana de Martí. La Habana. Editor Jesús Montero. 1953. p.50..
73 Ver Constitución de la República de Cuba. (1976). La Habana. Impresa en el Combinado de Periódicos “Granma”. 2004.
74 Ibídem. Artículo 3.
75 Ibídem. Artículo 14.
76 Ibídem. Artículo 41.
77 Ver en PÉREZ GORRÍN, José Antonio; MERINO BRITO, Eloy G. Martí y el Derecho. Teoría Republicana de Martí. La Habana. Editor Jesús Montero. 1953. p.44.
78 Ver Constitución de la República de Cuba. (1976). La Habana. Impresa en el Combinado de Periódicos “Granma”. 2004. Artículo 45.
79 Ibídem. Artículo 46.
80 Ibídem. Artículo 47.
81 Ibídem. Artículo 48.
82 Ibídem. Artículo 49.
83 Ibídem. Artículo 50.
84 Ibídem. Artículo 51.
85 Martí sostuvo su tesis sobre el ejercicio del derecho a la huelga en una sociedad burguesa, donde los obreros no eran dueños de los medios de producción y por tanto no ejercían el poder.
86 Ver Constitución de la República de Cuba. (1976). La Habana. Impresa en el Combinado de Periódicos “Granma”. 2004. Preámbulo.
87 O.C. Carta al Director de La Nación, septiembre 24 de 1888. T.12. P.57.
88 Ver en PÉREZ GORRÍN, José Antonio; MERINO BRITO, Eloy G. Martí y el Derecho. Teoría Republicana de Martí. La Habana. Editor Jesús Montero. 1953. P.50.
89 Ver en PÉREZ GORRÍN, José Antonio; MERINO BRITO, Eloy G. Martí y el Derecho. Teoría Republicana de Martí. La Habana. Editor Jesús Montero. 1953. P.44.