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Timestamp: 2019-09-22 08:31:48
Document Index: 304613479

Matched Legal Cases: ['artículo 134', 'artículo 135', 'artículo 136', 'artículo 224', 'artículo 229', 'artículo 229', 'artículo 228', 'artículo 228']

﻿ Sentencia 2009-00395 de mayo 8 de 2014
SENTENCIA 2009-00395 DE 08 DE MAYO DE 2014
CONTENIDO:NULIDAD DE REGISTRO DE UNA MARCA POR RIESGO DE CONFUSIÓN - NOTORIEDAD DE SU PRODUCTO. QUIEN DEMANDE LA NULIDAD DEL REGISTRO MARCARIO DE UN PRODUCTO POR RIESGO DE CONFUSIÓN DEBE PROBAR LA NOTORIEDAD DEL SUYO. ENTONCES, LA FALTA DE DISTINTIVIDAD DE AQUEL SOBRE OTRO CON MARCA REGISTRADA O EN PROCESO DE OBTENER TAL RECONOCIMIENTO DA LUGAR A DECRETAR LA NULIDAD DE DICHO REGISTRO.
TEMAS ESPECÍFICOS:ACCIÓN DE NULIDAD Y RESTABLECIMIENTO DEL DERECHO, MARCA, REGISTRO DE LA MARCA, CANCELACIÓN DEL REGISTRO DE LA MARCA, NOTORIEDAD DE LA MARCA, RIESGO DE CONFUSIÓN DE MARCAS
Sentencia 2009-00395 de mayo 8 de 2014
Ref.: Expediente 200900395
Actora: Octopus Travel Ltda.
1. Un signo para que sea registrable como marca debe ser apto para distinguir productos o servicios en el mercado y ser susceptible de representación gráfica, de conformidad con los criterios expuestos en la presente interpretación prejudicial. Esa aptitud se confirmará si el signo, cuyo registro se solicita, no se encuentra comprendido en ninguna de las causales de irregistrabilidad determinadas por los artículos 135 y 136 de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina. La distintividad del signo presupone su perceptibilidad por cualesquiera de los sentidos.
2. No puede registrarse un signo que sea idéntico o semejante a una marca o a un nombre comercial, a los cuales la normativa comunitaria protege, si su existencia y uso es anterior al registro solicitado y si la identidad o semejanza son de tal naturaleza que induzcan al público a error. De ello resulta, que no es necesario que el signo solicitado para registro induzca a error o a confusión a los consumidores, sino que es suficiente la existencia del riesgo de confusión para que se configure la prohibición de irregistrabilidad.
Para establecer el riesgo de confusión entre un nombre comercial y una marca se aplican los mismos criterios que para el cotejo o comparación entre marcas.
En el presente caso, el juez consultante ha de tener en cuenta lo dicho acerca de la similitud ideológica, desde que la sociedad demandante ha alegado que es de vital importancia este concepto, ya que ambas marcas evocan y se refieren a la misma idea de un pulpo.
3. Al comparar un signo mixto con un figurativo, es importante determinar cuál es el elemento dominante en el signo mixto, si el denominativo o el gráfico; si la denominación causa mayor impacto, es en la palabra o palabras donde se centra su fuerza distintiva y no podrá generarse confusión con un signo figurativo, ya que el distintivo del primero estará en el conjunto pronunciable y el del otro en la imagen y el concepto que expresa el signo figurativo.
Si se llegare a establecer que el elemento distintivo es el denominativo, puede ocurrir que, en principio, no exista riesgo de confusión entre los dos tipos de signos; si se llegare a establecer que el elemento distintivo es el gráfico, el juez nacional o la oficina de registro marcario, según el caso, deberá realizar el análisis de confundibilidad teniendo en cuenta los dos elementos constitutivos de los signos figurativos, es decir, el trazo y el concepto, atendiendo a los criterios que el tribunal ha adoptado respecto de la comparación entre signos figurativos, ya mencionados en esta interpretación prejudicial.
4. El nombre comercial identifica a una persona natural o jurídica en el ejercicio de su actividad económica, dentro del giro comercial o industrial, y la distingue o diferencia de otras idénticas o semejantes en el mismo ramo. Quien alegue derechos sobre un nombre comercial deberá probar su uso real, efectivo y constante en el mercado.
La Decisión 486 ha ampliado la protección de los signos notoriamente conocidos, consagrando cuatro riesgos de los que se les debe resguardar; de conformidad con los artículos 136 literal h), y 226 literales a), b), y c), estos son: el riesgo de confusión, el de asociación, el de dilución y el de uso parasitario.
Debe tenerse en cuenta que de no probarse la notoriedad alegada, corresponderá analizar la conexión competitiva de los signos confrontados.
6. Para llegar a determinar la similitud entre dos signos se ha de considerar también los criterios que permiten establecer la posible conexión competitiva existente entre los servicios que distinguen las marcas. Deberá tenerse en cuenta en ese contexto, en principio, que al no existir conexión, la similitud de los signos no impediría el registro de la marca que se solicite.
7. La oficina nacional competente debe, necesariamente, realizar el examen de registrabilidad del signo solicitado para registro, el que comprenderá el análisis de todas las exigencias establecidas por la Decisión 486. Dicho examen debe realizarse aún en aquellos casos en que no hayan sido presentadas oposiciones a la solicitud.
• Es autónomo (fls. 90 a 91).
El Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina en la interpretación prejudicial 165-IP-2012, solicitada por esta corporación, señaló que, la presentación de la solicitud de registro como marca del signo figurativo, fue el 25 de enero de 2005, en vigencia de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina, los hechos controvertidos y las normas aplicables al caso concreto se encuentran dentro de la citada normativa, por lo que se limitará la interpretación del artículo 134 al literal b), del artículo 135 a los literales a) y b) y se interpretará de oficio los literales b) (identidad y semejanza con un nombre comercial) y h) (signos distintivos notoriamente conocidos) del artículo 136, se interpretará, asimismo, los artículos 190, 191, 192 (nombre comercial), 224, 225, 228 y 229 (signos distintivos notoriamente conocidos) de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina, por ser pertinentes al presente caso.
“ART. 134.—A efectos de este régimen constituirá marca cualquier signo que sea apto para distinguir productos o servicios en el mercado. Podrán registrarse como marcas los signos susceptibles de representación gráfica. La naturaleza del producto o servicio al cual se ha de aplicar una marca en ningún caso será obstáculo para su registro;
b) Carezcan de distintividad; (...)”.
h) Constituyan una reproducción, imitación, traducción, transliteración o transcripción, total o parcial, de un signo distintivo notoriamente conocido cuyo titular sea un tercero, cualesquiera que sean los productos o servicios a los que se aplique el signo, cuando su uso fuese susceptible de causar un riesgo de confusión o de asociación con ese tercero o con sus productos o servicios; un aprovechamiento injusto del prestigio del signo; o la dilución de su fuerza distintiva o de su valor comercial o publicitario (...)”.
c) no sea notoriamente conocido en el extranjero (...)”.
El Tribunal de Justicia Andino, indica sobre la identidad o semejanza de un signo con una marca y con un nombre comercial, lo siguiente:
“Tomando en cuenta que la sociedad Octopus Travel Group Limited solicitó el registro del signo “Figurativo”, para distinguir servicios comprendidos en la clase 43 de la Clasificación Internacional de Niza y que la sociedad Octopus Travel Ltda. presentó oposición a la solicitud de registro y se fundamentó en la similitud con su marca “Octopus Travel” (mixta), registrada para distinguir servicios de la clase 42 de la Clasificación Internacional de Niza; se estima necesario hacer referencia a la identidad y la semejanza de un signo con una marca y con un nombre comercial
En el presente caso, el juez consultante ha de tener en cuenta lo dicho acerca de la similitud ideológica, desde que la sociedad demandante ha alegado que es de vital importancia este concepto, ya que ambas marcas evocan y se refieren a la misma idea de un pulpo” (fls. 79 a 80).
La marca figurativa en cuestión, se encuentra estructurada de la siguiente forma:
Signo registrado
Servicios que distingue la marca mixta “Octopus Travel”:
“Agencia de viajes y servicios turísticos”, servicios de la clase 42(1).
Servicios que distingue el signo figurativo cuestionado:
“Arreglo y suministro de acomodación, servicios de reservación de hoteles; servicios de chaperonas; servicios de campamento de vacaciones; casa de turistas; la provisión de los servicios anteriormente mencionados e información relacionada con los mismos en línea desde una base de datos de computador o la internet”(2).
Respecto a la comparación entre marcas mixtas y figurativas, se indica en la interpretación prejudicial en análisis, lo siguiente:
“Tomando en cuenta que en el proceso interno que motivó esta interpretación prejudicial, la sociedad Octopus Travel Group Limited solicitó el registro del signo “Figurativo”, para distinguir servicios comprendidos en la clase 43 de la Clasificación Internacional de Niza, y que la sociedad Octopus Travel Ltda. Presentó oposición a la solicitud de registro, y se fundamentó en la similitud con su marca “Octopus Travel” (mixta), registrada para distinguir servicios de la clase 42 de la Clasificación Internacional de Niza; deviene necesario hacer referencia a las marcas figurativas y mixtas.
Dentro de la parte denominativa de una marca mixta, esta puede ser denominativa compuesta, es decir, integrada por dos o más palabras. Al respecto, el tribunal ha establecido que: “No existe prohibición alguna para que los signos a registrarse adopten, entre otras, cualquiera de estas formas: se compongan de una palabra compuesta, o de dos o más palabras, con o sin significación conceptual, con o sin el acompañamiento de un gráfico (...)”(3).
Los signos gráficos son definidos como un signo visual porque se dirige a la vista a fin de evocar una figura que se caracteriza por su configuración o forma externa; lo predominante en esta clase de signos, es el sujeto escogido en su forma gráfica.
Para determinar la existencia de confundibilidad en esta clase de signos, la jurisprudencia sentada por este tribunal ha expresado, que entre los dos elementos del signo gráfico figurativo esto es, el trazado y el concepto, la parte conceptual o ideológica suele prevalecer, por lo que, a pesar de que puedan existir diferencias en los rasgos, en su conjunto pueden suscitar una misma idea o concepto e incurrir en el riesgo de confusión. Al comparar signos figurativos, se debe, no obstante, aplicar las mismas reglas que se utilizan en el cotejo de los otros tipos de signos (proceso 23-IP-2004. Interpretación prejudicial del 5 de mayo de 2004, publicado en la Gaceta Oficial del Acuerdo de Cartagena 1075, de 2 de junio de 2004).
Si se llegare a establecer que el elemento distintivo es el denominativo, puede ocurrir que, en principio, no exista riesgo de confusión entre los dos tipos de signos; si se llegare a establecer que el elemento distintivo es el gráfico, el juez nacional o la oficina de registro marcario, según el caso, deberá realizar el análisis de confundibilidad teniendo en cuenta los dos elementos constitutivos de los signos figurativos, es decir, el trazo y el concepto, atendiendo a los criterios que el tribunal ha adoptado respecto de la comparación entre signos figurativos, ya mencionados” (fls. 81 a 82).
En el caso sub examine, se tiene que en el signo mixto “Octopus Travel” predomina el elemento denominativo; sin embargo, debe tenerse en cuenta que el elemento secundario, esto es, la figura, está directamente enlazada con elemento principal, puesto que el vocablo Octopus, significa en español: “Pulpo” y Travel: “Viaje”. De manera que la evocación que se infiere de la figura de Pulpo, tiene similar significado que la denominación.
Por otra parte, la marca figurativa, al estar conformada por un pulpo, se asemeja a la figura de la marca mixta “Octopus Travel” y, aunque sus rasgos difieren con respecto a la primera de las nombradas, evocan claramente al consumidor, sin que requiera de mayor esfuerzo, el concepto de que se trata de un Pulpo, al igual que la marca cuestionada, siendo en esta forma significativa la similitud entre ambos signos.
Aunado a lo anterior, se tiene que el Tribunal de Justicia Andino, tomando en cuenta que la sociedad actora afirma que su marca y nombre comercial “Octopus Travel”, son signos notoriamente conocidos, expuso lo siguiente:
“El tribunal, ha establecido que la protección de la marca notoria va más allá de los principios básicos de especialidad y territorialidad(4). En relación con la regulación que establece la Decisión 486, régimen común de propiedad industrial, la protección de los signos notoriamente conocidos se da de una manera aún más amplia.
En cuanto al principio de territorialidad, de la propia definición que trae el artículo 224 de la Decisión 486, se desprende que no se negará la calidad de notorio al signo que no lo sea en el país miembro donde se solicita la protección; basta con que sea notorio en cualquiera de los países miembros.
Y que, de conformidad con lo establecido en el artículo 229, literal a), no se negará la calidad de notorio y su protección por el solo hecho de no encontrarse registrado o en trámite de registro en el país miembro o en el extranjero. Por lo tanto, un signo puede ser protegido como notorio así no se encuentre registrado en el respectivo país miembro y, en consecuencia, se brinda protección a los signos que alcancen el carácter de notorios, aunque no se encuentren registrados en el territorio determinado.
Igualmente, la protección que otorga la Decisión 486 a la marca notoria, va más allá de la exigencia del uso real y efectivo de las marcas, la cual sustenta figuras como la cancelación del registro de la marca por no uso. En efecto, el artículo 229, literal b), dispone que no se negará el carácter de notorio de un signo por el sólo hecho de que no se haya usado o no se esté usando para distinguir productos o servicios, o para identificar actividades o establecimientos en el país miembro.
La finalidad de dicha disposición, es evitar que los competidores se aprovechen del esfuerzo empresarial ajeno y que, de una manera parasitaria, usufructúen el prestigio ganado por una marca notoria, que aunque no se haya usado o no esté siendo usada en el respectivo país miembro, continúa siendo notoria en otros países. Se advierte, sin embargo, que la prueba de la notoriedad del signo deberá atender a criterios diferentes al del uso del signo en el mercado, deberá dar cumplimiento a lo indicado en el artículo 228 de la Decisión 486 de la Comisión de la Comunidad Andina” (fls. 85 a 86).
En este mismo sentido, ya se había referido esta sección mediante la sentencia de 12 de abril de 2012, en la cual se sostuvo:
No comparto el sentido de la decisión adoptada, pues la misma, no obstante que analizó lo relativo a la marca notoria, como lo es Colombina, no precisó el alcance de dicha figura y su incidencia en aquella.
En efecto, Colombina, como ya se dijo, es una marca notoriamente conocida, y así se reconoce en la sentencia de la cual me aparto; empero en la decisión de avalar la cancelación de la expresión “Pum Colombina” debió prevalecer la notoriedad, ya que dicha expresión contiene la palabra Colombina, de tal manera que el hecho de la cancelación no autoriza per se a quien la solicitó o a cualquier persona, a obtener a su favor el registro de dicha marca”(5).
La interpretación prejudicial antes referida y el Salvamento de Voto reseñado, son lo suficientemente claros e instructivos para que esta Sala, modifique su criterio adoptado en la sentencia de 12 de marzo de 2009, en pro de defender el status de las marcas notorias en Colombia. Y así se considere que tales marcas no hayan sido usadas, es necesario proteger a este tipo de marcas, ya que no sólo es deber resguardar el esfuerzo de su titular, sino salvaguardar al público consumidor, quien como acertadamente dice el tribunal, relacionará de inmediato la marca con el tradicional y conocido fabricante. Además, proceder a su cancelación por no uso, generaría admitir el aprovechamiento del esfuerzo ajeno, por parte de un tercero, para promocionar sus productos.
Aunado a lo anterior, se tiene que la marca “Colombina Imperial” se encuentra registrada para distinguir todos los productos de la clase 30 de la Clasificación Internacional de Niza, según se encuentra probado en este proceso.
Sobre este particular, existen pruebas en este proceso que demuestran el uso de la marca “Colombina Imperial” para productos de la clase 30 Internacional, pero no para café.
En este orden de ideas, los actos acusados expedidos por la Superintendencia de Industria y Comercio se ajustan a la legalidad requerida en la normativa Andina, en la que como bien lo anota el tribunal, debe tenerse en cuenta tanto las disposiciones que regulan la cancelación por no uso como las que rigen para las marcas notoriamente conocidas”(6) (fls. 85 a 86).
No obstante lo anterior, la sociedad actora debe probar la notoriedad de su marca, tal como lo indica el Tribunal de Justicia Andino.
“La notoriedad de la marca no se presume, debe ser probada, por quien alega ese estatus. Al respecto, el tribunal recogiendo criterios doctrinarios, ha sentado la siguiente jurisprudencia: “En la concepción proteccionista de la marca notoria, esta tiene esa clasificación para efectos de otorgarle otros derechos que no los tienen las marcas comunes, pero eso no significa que la notoriedad surja de la marca por sí sola, o que para su reconocimiento legal no tengan que probarse las circunstancias que precisamente han dado a la marca ese status”(7).
El reconocimiento de dicha notoriedad, corresponde otorgarlo a la autoridad nacional competente, con fundamento en el artículo 228 de la Decisión 486, para que se pueda determinar si una marca es notoriamente conocida se debe tener en cuenta, entre otros:
“a) el grado de su conocimiento entre los miembros del sector pertinente dentro de cualquier país miembro;
k) la existencia y antigüedad de cualquier registro o solicitud de registro del signo distintivo en el país miembro o en el extranjero” (fls. 84 a 85).
Al respecto, la sociedad demandante no probó, en este caso, la notoriedad de su marca mixta “Octopus Travel” clase 42 Internacional. Sin embargo, como ya se dijo, esta marca frente al signo figurativo cuestionado, ofrece serias similitudes en los aspectos ideológicos y visuales, que no le permitirían coexistir en el mercado, máxime que si bien, sus servicios no son de la misma clase Internacional, sí están relacionados, como pudo explicarse.
Así las cosas, las pruebas y argumentos expuestos por la sociedad demandante, demuestran que los actos administrativos acusados, han afectado los derechos del demandante.
1. DECLÁRASE la nulidad de las resoluciones 43800 de 31 de octubre de 2008, 54545 de 22 de diciembre de 2008 y 1416 de 23 de enero de 2009, expedidas por la Superintendencia de Industria y Comercio, por la cual se concedió el registro de la marca figurativa, clase 43 de la Clasificación Internacional de Niza, a favor de Octopus Travel Group Limited.
2. ORDÉNASE a la Superintendencia de Industria y Comercio publicar la presente sentencia en la gaceta de propiedad industrial.
(1) Archivo de registro de marcas de la Superintendencia de Industria y Comercio. Disponible en http://serviciospub.sic.gov.co/Sic/ConsultaEnLinea/2013/index.php
(3) Proceso 13-IP-2001, publicado en la GOAC 677, de 13 de junio de 2001, marca: “Bolín Bola”. Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina.
(4) Se puede consultar, entre otros, los procesos 149-IP-2007, 70-IP-2008, 07-IP-2011, 11-IP-2011
(5) Sentencia de 12 de marzo de dos mil nueve 2009. Expediente 2003-00325. Actora: Colombina S.A. marca “Pum Colombina”. Salvamento de voto: C.P. Marco Antonio Velilla Moreno.
(6) Sentencia de 12 de abril de 2012. Radicado 2003 00322. C.P. Marco Antonio Velilla Moreno. Actora: Colombina S.A.
(7) Proceso 08-IP-95, publicado en la GOAC 231, de 17 de octubre 1996, marca: Lister. Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina.