Source: https://aldiaargentina.microjuris.com/2012/08/14/la-entrega-de-un-certificado-medico-apocrifo-al-empleador-a-fin-de-justificar-inasistencia-legitima-el-despido-por-perdida-de-confianza/
Timestamp: 2019-07-22 07:43:55
Document Index: 10225059

Matched Legal Cases: ['artículo 163', 'artículo 68', 'artículo 38', 'artículo 68', 'artículo 14', 'artículo 68', 'artículo 14']

La entrega de un certificado médico apócrifo al empleador a fin de justificar inasistencia, legitima el despido por pérdida de confianza. – AL DÍA | ARGENTINA
Partes: O. E.L. c/ Obra Social para la actividad docente s/ despido
Fecha: 17-may-2012
Cita: MJ-JU-M-73479-AR | MJJ73479 | MJJ73479 La conducta de la trabajadora consistente en otorgarle a su empleadora un certificado médico apócrifo con membrete de un policlínico, a fin de justificar sus inasistencias laborales, constituyó un acto de suma gravedad que justifica el despido por pérdida de confianza.
1.-Corresponde confirmar la sentencia apelada en todo lo que ha sido materia de recurso y agravio y rechazar la demanda orientada al cobro de indemnización por despido y otros créditos de naturaleza laboral, por cuanto el distracto fundado en la pérdida de confianza resultó legítimo, basado en la presentación por la trabajadora de un certificado médico apócrifo para justificar inasistencias.
2.-Si el certificado apócrifo fue presentado por la dependiente ante la obra social empleadora, objetivamente el hecho justificó la pérdida de confianza de la empleadora, ya que en el descargo la trabajadora adoptó una postura no sólo evasiva e inverosímil, pues no resulta de ningún modo creíble que a pocos días de haber indicado que fue atendida en una guardia hospitalaria, no pudiese dar precisiones o detalles acerca de quién la atendiera; sumado la ausencia de un registro de ingreso al policlínico por la Guardia, tal como lo había aseverado y siendo que por otro lado, en el telegrama antes transcripto, no negó de modo específico haber presentado un certificado falso, antes bien, ahondó en que tal hecho jamás podía ser motivo suficiente del despido, lo cual per se denota que de algún modo que a la trabajadora no le pareció de gravedad el reproche y de alguna manera abre el paraguas para el supuesto de prueba, implica una ambigüedad que conspira contra la veracidad de su postura.
3.-Ninguna prueba en el expediente avala la tesitura volcada por la actora en el telegrama, esto es, que se aprovechara una situación confusa para generar un despido sin costos, en consecuencia cabe considerar que no se trató de una situación confusa, fue en cambio una transgresión grave al principio de buena fe que legitimó el distracto con causa -art. 242 , LCT.- y por lo tanto la sentencia debe quedar al abrigo de revisión porque no se trata, como se afirma al apelar, de un razonamiento arbitrario o discrecional de la Magistrada que me precedió, sino de un razonamiento asido a las reglas lógicas de la argumentación jurídica que también se vale de indicios, cuando estos son graves, precisos y concordantes como ocurre en el caso examinado.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los 17 días del mes de Mayo de 2.012, reunida la Sala Primera de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, para dictar sentencia en la causa del epígrafe, y de acuerdo al correspondiente sorteo, se procede a votar en el siguiente orden:
I.- La Sra. Jueza “a quo”, en la sentencia de fs.301/305, rechazó la demanda orientada al cobro de indemnización por despido y otros créditos de naturaleza laboral. Para así decidir dijo, en resumen, que fue legítimo el despido de la demandada, fundado en la pérdida de confianza que se basó en la presentación de un certificado médico apócrifo para justificar inasistencias.
II.- Contra tal decisión se alza la actora, a tenor de las manifestaciones vertidas a fs. 309/316, que merecieron la réplica de fs.321/324. Por su parte, la representación letrada de la demandada apela la regulación de los honorarios por considerarla baja (fs.308).
III.- La actora se agravia, sin razón, porque se rechazó su reclamo indemnizatorio. Aduce, en esencia, que no fue probado que el certificado apócrifo al que alude la empleadora fuera presentado por su parte ante aquélla y que por lo tanto el despido fue ilegítimo.
La conducta de las partes en el desarrollo de la relación laboral, antes, durante y después de su extinción, así como también la adoptada durante el proceso, son elementos relevantes para formar convicción acerca de los hechos controvertidos (Arg. Art.218 inciso 4° del Código de Comercio artículo 163 inciso 5° CPCCN).
En este sentido, la empleadora (Obra Social para la Actividad Docente – OSPLAD -) denunció el contrato por pérdida de confianza, afirmando que el “21 de julio del 2009(.) la Sra. O. E. L. presentó un certificado médico apócrifo con datos y forma falsificada del Dr.Héctor Senarega, a fin de justificar una ausencia por enfermedad”.
El certificado médico invocado está agregado en copia a fs.71, lleva el logo y membrete de OSPLAD y dice: “21-07 Eva Olguin 10.776.665 Fue atendido colico epatico. Reposo 48 hs” (textual). Lleva una firma ilegible y un sello que dice: Dr. Héctor A. Senarega MN 40663. Jefe Servicio de Obstetricia. Policlínico del docente”.
En el sobre de documentación reservada está agregada un acta notarial de manifestación e incorporación fechada el 14-8-2009 en la que el doctor Senarega manifiesta que la letra y firma del certificado médico que se le exhibe – se trata del referido supra – no le pertenece; que el 21-7-2009 no atendió a E. O., que no la recuerda.
Según el acta informativa del 18-8-2009 (fs.16 del sobre de documentación reservada), OSPLAD le requirió a la trabajadora explicaciones acerca del certificado apócrifo “presentado por su persona”, solicitándole que indicara: de manos de quién lo recibió; qué médico la atendió; horario y fecha de atención; médico que se lo extendió o persona que se lo extendió.
La trabajadora se notificó al pie del requerimiento y emitió su informe ese mismo día (fs.17) y dijo: “No recuerdo de manos de quién recibí. Me atendió médico guardia en la guardia Policlínico durante la tarde del día 21-07. No recuerdo la persona que me lo extendió. E. L. O.”.
Del informe brindado por el Policlínico del Docente (fs.161/226), quien remitió copia de los registros de todas las personas atendidas el día 21-7-2009 en el Servicio de Guardia, no surge que la Sra. O. hubiese sido atendida en el nosocomio en la fecha en que figura extendido el certificado.
En el telegrama por el que la trabajadora rechaza la causal de despido, ésta dice: “Rechazo su CD de fecha de envío 17/09/2009 por falaz, maliciosa e improcedente tendiente a desvirtuar la realidad de los hechos.Impugno causal de despido por Uds.invocada. El hecho que Uds. alegan jamás puede ser motivo suficiente para la generación repentina del distracto, sin previos apercibimientos o sanciones disciplinarias. Más teniendo en cuenta mi larga trayectoria bajo sus ordenes, es decir desde 1987, con ausencia de sanción alguna y una carrera intachable, mal puede “perderse la confianza” tan súbitamente.” (Véase fs.36 obrante en el sobre n º 6045).
Las pruebas referenciadas en los párrafos anteriores, analizadas conforme la regla de la sana crítica, me persuaden en el sentido que el certificado apócrifo fue presentado ante OSPLAD por la actora y además que objetivamente el hecho justificó la pérdida de confianza de la empleadora. Digo esto porque, en primer lugar, en el descargo la trabajadora adoptó una postura no sólo evasiva sino también inverosímil, pues no es de ningún modo creíble que a pocos días de haber indicado que fue atendida en una guardia hospitalaria, no pudiese dar precisiones o detalles acerca de quién la atendiera. A ello se suma la ausencia de un registro de haber ingresado al policlínico por la Guardia, tal como lo había aseverado. Por otro lado, en el telegrama antes transcripto, no niega de modo específico haber presentado un certificado falso, antes bien, ahondó en que tal hecho jamás podía ser motivo suficiente del despido, lo cual per se denota que de algún modo que a la trabajadora no le pareció de gravedad el reproche y de alguna manera abre el paraguas para el supuesto de prueba, lo cual implica una ambigüedad que conspira contra la veracidad de su postura.
Se añade que ninguna prueba en el expediente avala la tesitura volcada por la actora en el telegrama, esto es, que se aprovechara una situación confusa para generar un despido sin costos. No se trató de una situación confusa, fue en cambio una transgresión grave al principio de buena fe que legitimó el distracto con causa (Art.242 LCT) y por lo tanto la sentencia debe quedar al abrigo de revisión porque no se trata, como se afirma al apelar, de un razonamiento arbitrario o discrecional de la Magistrada que me precedió, sino de un razonamiento asido a las reglas lógicas de la argumentación jurídica que también se vale de indicios, cuando estos son graves, precisos y concordantes como ocurre en el caso examinado.
La pérdida de confianza deriva de un hecho que conculca las expectativas de una conducta leal y acorde con el deber de fidelidad creadas con el devenir del vínculo, frustradas a raíz de un suceso que lleva a la convicción de que el/la trabajador/a ya no es confiable, pues cabe esperar la reiteración de conductas similares o comportamientos de este tipo. La conducta de la actora consistente en otorgarle a su empleadora un certificado médico apócrifo con membrete de un policlínico, a fin de justificar sus inasistencias laborales, constituye un acto de suma gravedad, que justifica el despido de aquella por pérdida de confianza.
IV.- Las costas del proceso, impuestas a la parte actora, se ajustan a lo normado por el artículo 68 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación y por lo tanto lo resuelto debe ser mantenido.
V.- Los honorarios fijados a la representación letrada de la demandada, que vienen apelado, se ajustan a la extensión, importancia y calidad de los trabajos cumplidos, así como a lo establecido por la ley 21.839 y el artículo 38 de la ley 18.345.
VI.- Por lo expuesto, propongo en este voto:1) Confirmar la sentencia apelada en todo lo que ha sido materia de recurso y agravio; 2) Imponer las costas de alzada a la actora vencida (artículo 68 CPCCN) y 3) Regular los honorarios de la representación letrada de la actora y demandada respectivamente, por los trabajos efectuados ante esta alzada, en el .% y .% de lo que ha sido fijado por los trabajos de la instancia anterior (artículo 14 ley 21.839).
A mérito de lo que resulta del precedente acuerdo, SE RESUELVE: 1) Confirmar la sentencia apelada en todo lo que ha sido materia de recurso y agravio; 2) Imponer las costas de alzada a la actora vencida (artículo 68 CPCCN) y 3) Regular los honorarios de la representación letrada de la actora y demandada respectivamente, por los trabajos efectuados ante esta alzada, en el .% y .% de lo que ha sido fijado por los trabajos de la instancia anterior (artículo 14 ley 21.839).
Gabriela Alejandra Vázquez – Jueza de Cámara –
Gloria M. Pasten de Ishihara – Jueza de Cámara –
Elsa Isabel Rodríguez – Prosecretaria de Cámara –
Tag: AUSENCIAS INJUSTIFICADAS, DESPIDO CON CAUSA, MALA FE, PÉRDIDA DE CONFIANZA, PRINCIPIOS DEL DERECHO LABORAL, RECHAZO DE LA DEMANDA, USO DE DOCUMENTO FALSO
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