Source: http://www.iglesiacr.org/2014/texto-sustitutivo-16887.html
Timestamp: 2017-03-29 16:58:35
Document Index: 322239629

Matched Legal Cases: ['artículo 42', 'artículo 42', 'artículo 38', 'artículo 40', 'artículo 43', 'artículo 21', 'artículo 51', 'artículo 38', 'artículo\n121', 'Artículo 121']

Texto sustitutivo 16887 - IGLESIACR
Permanente Especial de Derechos Humanos
suscrito, José Rafael Quirós Quirós, Arzobispo de San José, en mi condición de vice Presidente de la Conferencia Episcopal de
Costa Rica y en nombre de mis co-hermanos Obispos, doy respuesta a la consulta hecha
por esa instancia legislativa sobre la “Moción de Texto sustitutivo 16887:
Adición de un nuevo capítulo III referente a los derechos en salud sexual y
salud reproductiva al título I del libro I de la Ley General de Salud 5395 del
30 de octubre de 1973 y sus reformas”, proponiendo desde la enseñanza de la
Iglesia y desde el criterio técnico de profesionales católicos, elementos que
iluminen la discusión sobre este tema.
al análisis de ciertos artículos del proyecto, presento algunas consideraciones
fundamentales sobre el inicio de la vida, el embarazo, el derecho a la salud,
los derechos de las mujeres y la sexualidad en general.
tema que aborda el proyecto es de suma importancia y actualidad para la Iglesia
pues, como indica el Papa Francisco, “entre esos débiles que la Iglesia
quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los
vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo.
Frecuentemente, para ridiculizar alegremente la defensa que la Iglesia hace de
sus vidas, se procura presentar su postura como algo ideológico, oscurantista y
ligada a la defensa de cualquier derecho humano. Supone la convicción de que un
ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada
etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver
otras dificultades. Si esta convicción cae, no quedan fundamentos sólidos y
permanentes para defender los derechos humanos, que siempre estarían sometidos
a conveniencias circunstanciales de los poderosos de turno. »[i]
la Iglesia en Costa Rica es un deber manifestarse sobre estos temas
fundamentales para defender la vida de la persona aún no nacida, pero también
para proteger la integridad de las mujeres, que no en pocas ocasiones, son víctimas del aborto, acto que, paradójicamente, se promociona como
favorable para su salud. Ya
lo hemos dicho en nuestro documento “Sexualidad humana: don y responsabilidad”:
“junto con las muertes de seres humanos en sus primeras fases de desarrollo, el
aborto ocasiona también serios daños físicos y psíquicos en las personas
involucradas en este acto. Estos daños en numerosos casos son muy
difíciles de sanar. Con acierto se ha dicho que es más sencillo sacar al
niño del vientre materno que sacarlo de la mente”. [ii]
aspecto que debe ser considerado preliminarmente es el de la vida humana en sus
inicios. Sin un análisis de esta materia sería imposible dar un criterio
definición del inicio de la vida humana no debe estar sujeta a opiniones
arbitrarias, sino que debe respaldarse en la evidencia científica. Es criterio
de numerosos científicos y filósofos que no hay pruebas de que el desarrollo
humano inicie en un momento distinto a la fertilización, es decir, el proceso
provocado por la unión de un gameto femenino (óvulo) con un gameto masculino
(espermatozoide), para formar una célula huevo o cigoto.
cigoto alberga todas las instrucciones necesarias para construir las sucesivas
fases del cuerpo humano. Se trata de una célula altamente
especializada que constituye el inicio del desarrollo embrionario y es
radicalmente distinta en su composición y comportamiento con respecto a
cualquier otra célula del organismo humano. Puede
decirse, además, que el cigoto es un ser humano, pues se comporta como un
organismo, es decir, sus partes actúan de forma coordinada e interdependiente
para llevar a cabo las actividades de la vida. La diferencia entre una fase y
otra del desarrollo embrionario se debe a las circunstancias: nutrición,
tiempo, ambiente, regulación génica en las diversas células y tejidos. Por lo
tanto, cualquier técnica o actividad que atente contra el cigoto atenta contra
la vida de un nuevo individuo.
razones de peso para sostener que el inicio de la vida comienza en el proceso
llamado fecundación, reconociendo al cigoto como la primera manifestación
corporal del continuo proceso del desarrollo humano.
esta evidencia científica, la Iglesia procura siempre defender el valor incomparable
de cada persona humana, especialmente, los seres humanos más invisibles ante
los ojos de ciertas corrientes ideológicas, a saber, los embriones. De
hecho, haciendo eco a las palabras del Papa Juan Pablo II en su encíclica
Evangelium Vitae: “Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun
entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo
secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural inscrita en su
corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y
afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien
primario suyo. En el reconocimiento de este derecho se fundamenta la
convivencia humana y la misma comunidad política”.[iii]
Ley pro aborto
proyecto parte de un problema radical al hacer una inconveniente disociación de
la integralidad del concepto de derecho a la salud. Lo que existe es el derecho
constitucional a la salud y tal concepto no debe presentar desviaciones. En
este caso la iniciativa impone la
expresión de “derecho a la salud sexual” y a la “salud reproductiva”, como si
el derecho a la salud se segmentara. El
derecho a la salud es uno.
la forma errada en que está redactado el inciso g del artículo 42, se establece
una tácita aprobación del aborto, pues afirma que está dentro de “los límites y
responsabilidades establecidas en el ordenamiento jurídico” la posibilidad de
definir “el número e intervalo de los nacimientos”, cuando lo que debe
indicarse correctamente es la posibilidad de definir el “número e intervalo de
los embarazos”. Esto porque una vez que la mujer se encuentra embarazada, el
nacimiento o no de la criatura deja de ser algo que quede al arbitrio de la
decisión materna. Este inciso del artículo violenta el derecho a la vida
establecido en nuestra Constitución Política: Art. 21 “La vida humana es inviolable.”
inciso f) del artículo 42 otorga como una concesión del Estado, el definir que
está dentro de “los límites y responsabilidades establecidas en el ordenamiento
jurídico” el poder de decidir libremente “si desean o no reproducirse y con
quién desean hacerlo”. Aquí una vez más, un craso error de concepción jurídica.
tipo de decisiones ciudadanas son ajenas al ámbito de control y regulación estatal. En los Estados
democráticos no deben impulsarse leyes que establezcan normas de tal naturaleza
como si la libertad de reproducirse o no y con quién, sea una conducta que deba
estar contenida en un tipo legal como una concesión del orden público en
materia de salud. Esas conductas están fuera del margen de control legal, salvo
que se trate de los delitos que ya están señalados por nuestro ordenamiento
criminal. El
proyecto insiste en la idea de establecer libertades como si fuesen concesiones
otorgadas por gracia del orden público. Ya antes, el artículo 38 promovía la
regulación por parte del Estado de aspectos tales como “…la libertad para
reproducirse o no; en caso afirmativo, cuándo, con quién y con qué
frecuencia…”. Este tipo de aspectos
están reservados a la esfera privada de libertad e intimidad de los ciudadanos,
razón por la cual el Estado no debe involucrarse en esa materia, sino solo para
castigar la conducta que violenta la voluntad de la persona en esa área, como
es el caso de los delitos de naturaleza sexual. Por
otra parte, el primer párrafo del artículo 40 establece la disposición por
parte del Estado de implementar “acciones sobre sexualidad” (nótese la
redacción) para rematar en el párrafo final de dicho artículo con el precepto
de que el Estado promoverá la modificación de los patrones… de “feminidad y
masculinidad”. El
Estado no tiene como fin modificar los
patrones sexuales de los ciudadanos. De hacerlo, transgrede el principio
constitucional de la libertad de disfrute de la intimidad propia y de
conciencia. Antes
bien, insistimos en la necesidad de una educación para la afectividad que no
promueva aislar el placer sexual y utilizarlo como un fin en sí mismo, ni que
se limite a la descripción genital e información anticonceptiva; una verdadera
educación sexual que incluya el valor de la abstinencia, hecho que incide
positivamente en la disminución de los embarazos adolescentes y en el contagio
de enfermedades sexuales, además de
atacar de raíz los múltiples problemas sociales que son consecuencia de una
visión inadecuada del sexo. Asimismo,
consideramos que los artículos 43, 51 y 54 del proyecto consultado atentan
contra la vida humana cuando ésta es más vulnerable. Hacemos especial
referencia a la solicitud de legalizar el “aborto terapéutico” y a la
“anticoncepción de emergencia”. El
artículo 43 permite, precisamente, la anticoncepción de emergencia con el fin
de prevenir embarazos no deseados, lo que también violenta el citado artículo 21 constitucional. El
ordenamiento jurídico permite la preconcepción, esto es, los métodos
preventivos de la concepción. La frase “anticoncepción de emergencia” se
interpreta en el sentido de que la anticoncepción
debe ser aplicada de forma inmediata e inminente ante la realidad de la
concepción, lo que la hace una frase eufemística para aludir a la necesidad de
abortar. Así el término correcto es preconcepción y no anticoncepción y menos
aún “de emergencia”. Es una definición o concepto jurídico abierto que al
permitir interpretaciones amplias, atenta contra el derecho constitucional a la
vida y contra la normativa penal sobre el aborto provocado.
el proyecto en cuestión se evidencia “la difusión de una terminología ambigua,
como la “interrupción terapéutica” o “aborto terapéutico” que tiende a ocultar
su verdadera naturaleza y a atenuar su gravedad en la opinión pública. El
artículo 51 del proyecto en consideración establece que: “Todas las mujeres
tienen derecho a recibir la información pertinente sobre el riesgo que conlleva
su embarazo, así como su derecho a decidir sobre la interrupción terapéutica
del mismo cuando esté en riesgo su vida o su salud, así como a la atención
integral que garantice su salud de acuerdo con protocolos y normas aprobadas
por las instancias pertinentes.”
este artículo no sólo se enmascara, nuevamente, el aborto con la terminología
ambigua de “interrupción terapéutica” sino que se deja abierto a la interpretación
sobre qué es considerado un “riesgo a la salud”, cuanto más al confrontar que
el artículo 38 definía salud reproductiva como “un proceso que conduce al
bienestar físico, emocional, social y cultural, en todos los aspectos
relacionados con la reproducción humana”, y podría pensarse que la vida o muerte del
niño no nacido está sujeto a las emociones, relaciones sociales o culturales o
dolores físicos propios del desarrollo natural del embarazo. La
pretensión de este proyecto va mucho más allá de lo que establece el artículo
121 del Código Penal vigente, el cual, dice que: “Artículo 121.-Aborto impune.
No es punible el aborto por consentimiento de la mujer por un médico o por una
obstétrica autorizada, cuando no hubiere sido posible la intervención del
primero, si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud
de la madre y éste no ha podido ser evitado por otros medios”. De acuerdo a
esto, según el código penal, el aborto no es punible en Costa Rica cuando esté
en peligro la vida de la madre y “no ha podido ser evitado por otros medios”.
Por el contrario, este proyecto pretende establecer que cuando una mujer tenga
un embarazo que le afecte -o que se argumente que le afecte- de cualquier
manera su salud, podrá abortar aun cuando tenga a su disposición otros medios
para ser atendida. En
este contexto, es importante tomar en cuenta que en Costa Rica la tasa de
mortalidad materna es de las más bajas del mundo sin necesidad del llamado
“aborto terapéutico”, pues aunque es legal en ciertas circunstancias, se aplica
poco. Por otra parte, aunque se
quisiera, por razones ideológicas, omitir esa realidad, el aborto no ha
disminuido las tasas de mortalidad materna en otros países.
otra parte, los artículos 54 y 56 del proyecto en consulta hacen referencia a
los derechos sexuales y reproductivos de personas con alguna discapacidad.
En relación a estos artículos, además de nuestras consideraciones
anteriores que, lógicamente, involucran también a ellas, debe añadirse nuestra preocupación
por la probabilidad de coerción y manipulación que pueden ser objeto por un
eventual estado de vulnerabilidad.
hacemos eco de las palabras del Papa Francisco cuando dice que “no es
progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana. Pero
también es verdad que hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las
mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les
presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente
cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o
en un contexto de extrema pobreza. ¿Quién puede dejar de comprender esas
situaciones de tanto dolor?”. Como
conclusión volvemos a citar a Juan Pablo II: “La vida del hombre proviene de
Dios, es su don, su imagen e impronta, participación de su soplo vital. Por
tanto, Dios es el único señor de esta vida: el hombre no puede disponer de
ella.” [iv]
promover y defender la vida humana será siempre un compromiso de todos.
en San José, el 13 de octubre del 2014.
+ José Rafael Quirós Quirós
Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Costa
[i] Papa Francisco, Evangelii Gaudium, n. 213
[ii] Conferencia Episcopal de Costa
Rica “Sexualidad humana: don y responsabilidad”, 2005 n. 6.2)
[iii] Juan Pablo II, Evangelium Vitae,
[iv] Idem, n. 39. Inicio | Quienes Somos? | Obispos de C.R | Diócesis | Comisiones | Documentos | Editorial CECOR | Mapa general del sitio	Regreso al contenido | Regreso al menu principal