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Timestamp: 2017-09-26 02:12:41
Document Index: 16334574

Matched Legal Cases: ['artículo 45', 'artículo 208', 'Artículo 28', 'Artículo 12', 'Artículo 18', 'artículo 55', 'in fine', 'artículo 201', 'Artículo 12']

REPÚBLICA DOMINICANA TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PRESIDENCIA - PDF
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Gerardo Vera Aranda
1 Palabras pronunciadas por el Enfoque: Cómo las cortes manejan las tensiones entre las religiones y otros derechos humanos? 6-8 octubre de 2013 El artículo 45 de la Constitución dominicana establece de manera categórica que el Estado garantiza la libertad de conciencia y cultos, con sujeción al orden público y respeto a las buenas costumbres, todo lo cual se enmarca dentro de los derechos fundamentales expresamente reconocidos por nuestra Carta Magna. Sin lugar a dudas, nos situamos en un escenario muy distinto al acontecido el 6 de noviembre de 1844, cuando nuestra Primera Constitución reconoció a la Religión Católica, Apostólica y Romana como la Religión del Estado y cuyo texto no se refirió a la libertad de culto o de religión, así como tampoco a la libertad de conciencia. En su artículo 208, la Constitución dominicana de 1844 faculta al Presidente de la República para entablar negociaciones con la Santa Sede a fin celebrar un concordato, todo lo cual estuvo altamente influenciado por la tradición católica heredada como consecuencia de la presencia española en nuestro territorio. Ya en 1865 la Constitución-si bien mantiene el carácter confesional del Estado- reconoce la existencia de otros cultos, con la limitante de que sus manifestaciones únicamente podían producirse en el recinto de sus respectivos templos. 1 En la reforma constitucional del año 1877 el texto anterior se mantiene inalterable, salvo que se le añadió el encabezado titulado Tolerancia de cultos. 2 En 1907, la Constitución no se refiere a la Religión Católica como la religión oficial del Estado; sin embargo, confirma que las relaciones con la Iglesia Católica seguirían siendo las mismas en tanto esta religión fuera la profesada por la mayoría de los dominicanos. No es sino hasta la reforma constitucional de 1908 cuando se introduce la libertad de conciencia y de cultos. No obstante, se mantiene lo relativo a las relaciones Iglesia-Estado establecido en el texto anterior. En la reforma constitucional de 1942 la sujeción al debido respeto al orden público y a las buenas costumbres se sitúan como límites al ejercicio de la libertad de conciencia y de cultos; límites mantenidos por la Constitución vigente. A pesar de que la Constitución de 2010 a diferencia de lo que ocurre con otros derechos fundamentales no contiene una regulación mínima del contenido de estas libertades ni se refiere de manera específica a la libertad religiosa, lo cierto es, que al ser reconocida 1 Artículo 28 de la Constitución de La religión Católica, Apostólica y Romana es la religión del Estado. Los demás cultos sólo se ejercerán en el recinto de sus respectivos templos. 2 Artículo 12 de la Constitución de 1877.
2 tanto por la Declaración Universal de los Derechos Humanos 3, la Convención Americana sobre Derechos Humanos 4 y el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos 5, todos los cuales son vinculantes para la República Dominicana y se refieren de manera específica a las implicaciones que se derivan de la libertad de pensamiento, conciencia y religión 6, no cabe duda que la libertad religiosa goza de jerarquía constitucional y tanto los tribunales como los demás órganos del Estado están en la irrenunciable obligación de garantizarla. Este mismo Texto Fundamental crea el Tribunal Constitucional para garantizar la supremacía de la Constitución, la defensa del orden constitucional y la protección de los derechos fundamentales, siendo sus decisiones definitivas e irrevocables y constituyen[do] precedentes vinculantes para los poderes públicos y todos los órganos del Estado ; hasta el momento, precisamente por el poco tiempo de su existencia- el Tribunal no ha tenido ocasión de pronunciarse respecto a conflictos de derechos donde haya intervenido el factor religioso. Sin embargo, en el curso de la evolución jurisprudencial dominicana, los Tribunales del Poder Judicial se han pronunciado sobre distintos temas en los que se involucra el factor religioso 7 ; claro está, en un escenario histórico distinto al 3 Artículo 18. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia. 4 Art Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión. Este derecho implica la libertad de conservar su religión o sus creencias, o de cambiar de religión o de creencias, así como la libertad de profesar y divulgar su religión o sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado; 2. Nadie puede ser objeto de medidas restrictivas que puedan menoscabar la libertad de conservar su religión o sus creencias o de cambiar de religión o de creencias; 3. La libertad de manifestar la propia religión y las propias creencias está sujeta únicamente a las limitaciones prescritas por la ley y que sean necesarias para proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicos o los derechos o libertades de los demás;4. Los padres, y en su caso los tutores, tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones. 5Art Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de tener o de adoptar la religión o las creencias de su elección, así como la libertad de manifestar su religión o sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, mediante el culto, la celebración de los ritos, las prácticas y la enseñanza; 2. Nadie será objeto de medidas coercitivas que puedan menoscabar su libertad de tener o de adoptar la religión o las creencias de su elección; 3. La libertad de manifestar la propia religión o las propias creencias estará sujeta únicamente a las limitaciones prescritas por la ley que sean necesarias para proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicos, o los derechos y libertades fundamentales de los demás; 4. Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones. 6 Véase que la Convención Americana sobre Derechos Humanos se refiere de manera específica a la libertad de conciencia y de religión. 7Por ej. Sentencia del 8 de agosto del 1930, B.J ; Sentencia del 30 de julio de 1938, B.J.336; Sentencia del 23 de agosto del 1950, B-J. No. 481; Sentencia del 12 de abril del 1951, B.J. No. 489; Sentencia del Sentencia No. 6 del 22 de octubre de 2008, B.J. No. 1175, emitidas por la Suprema Corte de Justicia. 2
3 actual, en el que se reconoce con mayor apertura el ejercicio de las libertades de las distintas confesiones religiosas. Quizá la sentencia más destacada en este contexto es la No. 6 del 22 de octubre del 2008 emitida por la Suprema Corte de Justicia en funciones de Tribunal Constitucional, en ocasión de la acción directa de inconstitucionalidad impetrada por el Ministerio Jesús es Sanidad y Vida Eterna, Inc. y compartes., contra la Resolución del Congreso Nacional número 3874 del 10 de julio de 1954 que aprobó el Concordato firmado entre la Santa Sede y el Estado dominicano, en fecha 16 de junio de 1954; en síntesis, los accionantes alegaron que dicho instrumento coloca a la Religión católica, apostólica y Romana como religión oficial del Estado y a la vez se otorgan una serie de privilegios a favor de esta Iglesia, en contravención a sendos artículos de la Constitución dominicana de 2002, vigente en ese momento. En esta ocasión, el Alto Tribunal, contrario a lo solicitado por los accionantes, declaró conforme a la Constitución la referida Resolución. Sin embargo, algunas de las cuestiones reclamadas en ese momento por los accionantes, como atribuciones únicamente reconocidas a la Iglesia Católica, han ido encontrando acogida en el estado actual de nuestra legislación. Nos referimos de manera particular a los efectos civiles de los matrimonios religiosos no católicos. El mismo artículo 55, numeral 4 de la Constitución dominicana de 2010 dispone que los matrimonios religiosos, sin referirse a una confesión en particular, tendrán efectos civiles en los términos que establezca la ley, sin perjuicio de lo dispuesto en los tratados internacionales. Este mandato constitucional fue acatado mediante la Ley No , que regula los matrimonios religiosos y sus efectos en la República Dominicana, la cual establece el marco jurídico de las condiciones y formalidades bajo las cuales se reconocerán efectos civiles a los matrimonios religiosos celebrados por las iglesias establecidas en la República Dominicana de conformidad con las leyes y cuyas relaciones con el Estado no estén regidas por un acuerdo internacional. De hecho, el pasado 28 de agosto del presente año se celebró el primer matrimonio religioso no católico con efectos civiles, cuyos protagonistas fueron unos jóvenes pertenecientes a los Testigos de Jehová. Sin lugar a dudas, la Constitución de 2010 deja en libertad de los ciudadanos el escoger-o no-a conciencia el culto religioso que mejor convenga a sus propias convicciones. Sin embargo, esto no implica que la República Dominicana haya sido indiferente al fenómeno religioso y a las consecuencias que se derivan del mismo. De hecho, el informe emitido por el Departamento de Estado de los Estados Unidos en el año 2012 sobre libertad religiosa en la República Dominicana destacó la tendencia del gobierno de respetar la libertad religiosa, indicando para ese período la inexistencia de reportes de abusos en detrimento de este derecho. En cuanto a la aplicación de exenciones impositivas a otros grupos religiosos distintos a la Iglesia Católica, el referido informe, a pesar de reconocer que el proceso era en ocasiones largo, establece que el gobierno no denegó las solicitudes que en este contexto, fueron realizados por estos grupos durante ese año. 8 8 Véase: Traducción No Oficial. 3
4 Otras leyes en la República Dominicana tocan aspectos atientes a la religión y sus implicaciones en la sociedad. Tal es el caso de la Ley No que establece la lectura e instrucción bíblica en las escuelas públicas, a partir de los programas y métodos de enseñanza bíblica propuestos por la Conferencia del Episcopado Dominicano y el Consejo Dominicano de la Unidad Evangélica (CODUE). Conforme a esta ley, los padres de los alumnos podrán escoger entre los dos programas de instrucción bíblica u optar por la exención de la materia. Sin embargo, otra de las cuestiones destacadas por el referido informe es la falta de cumplimiento estricto de esta norma. 9 Asimismo, el Código de Niños, Niñas y Adolescentes, promulgado mediante ley No , se refiere entre otras cuestiones al derecho de éstos a la libertad de pensamiento, conciencia y religión. 10 En cuanto al registro de las distintas confesiones y grupos religiosos, carecemos de una ley especial, los cuales para constituirse y desarrollar sus actividades están regidos por la Ley No para la regulación y fomento de las asociaciones sin fines de lucro en la República Dominicana, dentro de la categoría de las asociaciones de beneficio mutuo. 11 Consideramos lamentable que a la fecha el país no cuente con una ley especial para su constitución y desarrollo de sus actividades, situación que había advertido con anterioridad, calificándola como inaceptable en pleno Siglo XXI. Por otra parte, el Código Penal de la República Dominicana contiene algunas disposiciones que sancionan la obstaculización del libre ejercicio de los cultos en el país. Sin embargo, mantiene algunos artículos que sancionan a los sacerdotes y ministros de culto en ocasión de ciertas críticas, censuras o provocaciones dirigidas contra la autoridad pública en discursos pastorales pronunciados públicamente. En este contexto, el artículo 201 del Código Penal de la República Dominicana se refiere a que los sacerdotes y ministros de cultos que, en el ejercicio de su ministerio, o en asambleas públicas, pronunciaren discursos vituperando o censurando las medidas del Gobierno, las leyes, decretos o mandamientos de los poderes constituidos, o cualquier otro acto de la autoridad pública, serán castigados con prisión correccional de tres meses a dos años. Asimismo, el Código mantiene algunas disposiciones relativas a censuras o provocaciones dirigidas a la autoridad pública en escritos pastorales, así como el establecimiento de ciertas reglas que regulan la correspondencia entre los ministros de cultos con gobiernos extranjeros, sobre materias religiosas y cuya inobservancia se encuentra sancionada conforme lo previsto en dicho instrumento normativo. Entendemos que tales artículos deben ser analizados a la luz de las disposiciones constitucionales vigentes, con la consecuente abolición de aquellos que sean contrarios a la Constitución. Sin embargo, es preciso recordar que se trata de un Código que a pesar de sus múltiples modificaciones encuentra su base en el año 1884 y donde algunas de sus normas se encuentran prácticamente en desuso. 12 El abordaje de estas y otras cuestiones se dificulta ante la inexistencia de un cuerpo normativo uniforme que regule las implicaciones que se derivan del ejercicio de la libertad 9 Ibid, Traducción No Oficial. 10 Véase artículos 2, 15 y 458 de dicho Código. 11 Véase Artículo 12, Numeral Véase artículos 201 y siguientes del Código Penal. 4
5 de conciencia y cultos establecida en nuestra Constitución y que responda al alcance del fenómeno religioso en la sociedad, aunque debemos reconocer la existencia de iniciativas legislativas que pretenden regular la materia. Esto significa que a la fecha no contamos -a diferencia de lo que ha acontecido en países como España 13, Perú 14, Chile 15 o Colombia 16 - con una ley de libertad religiosa que entre otras cuestiones regule el ejercicio de este derecho, lo relativo al registro de las entidades religiosas, la posibilidad de celebración de acuerdos de cooperación con distintas confesiones religiosas y en fin, la existencia de un núcleo de obligaciones básicas que el Estado ha de respetar para que todas y cada una de ellas pueda ejercer su ministerio de manera activa y libre. El asunto no puede esperar. Muchas gracias.- 13 Ley Orgánica 7/1980, de 5 de julio de Libertad Religiosa. 14 Ley de Libertad Religiosa No , del 20 de diciembre de Ley No que establece normas sobre la constitución jurídica de las iglesias y organizaciones religiosas, del 14 de octubre de Ley No. 133 de 1994, por la cual se desarrolla el derecho de Libertad Religiosa y de Cultos. Diario Oficial No , de 26 de mayo de
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