Source: https://conceptodederechos.com/civil/el-hecho-juridico-en-el-derecho-civil-peruano/
Timestamp: 2019-08-22 00:23:25
Document Index: 251365285

Matched Legal Cases: ['artículo 940', 'artículo 2003', 'artículo 1989', 'artículo 1529', 'artículo 259', 'artículo 1321', 'artículo 1969', 'artículo 1969']

InicioCivilEL HECHO JURÍDICO EN EL DERECHO CIVIL PERUANO
El hecho jurídico en el derecho civil peruano. Concepto de la relación jurídica. Para comenzar a conceptualizar el acto jurídico, debemos situarlo dentro de su relación jurídica, dentro de esta premisa, consideraremos a aquel estado o situación donde se encuentran dos o más personas entre sí, regulados y normados de manera orgánica (interna) por el derecho, teniendo así un origen o un hecho jurídico, ejemplo: tenemos a la relación paterno-filial, que tiene su nacimiento entre el padre y su hijo por el reconocimiento del hijo extramatrimonial; la relación conyugal que nace entre el marido y la mujer como efecto del matrimonio celebrado entre los dos; la relación depositaria celebrada de un contrato de depósito que se genera entre el depositante y el que custodia el bien.
En síntesis, la relación jurídica tiene origen causal en un hecho jurídico y, que consecuentemente puede traer consigo un conglomerado o conjunto de poderes, facultades, deberes, etc., tal como señala Albaladejo en su libro Derecho Civil I, introducción y parte general. También menciona Lohmann, en su libro El Negocio Jurídico, que el hecho jurídico es el creador o fuente de manera mediata o inmediata de toda relación jurídica.
Dentro de los hechos mencionaremos que estos se integran y son regulados por el derecho, donde su clasificación consiste, esencialmente, en estudiar la subsunción de los hechos dentro del marco que establece el sistema normativo vigente o dentro del contexto del negocio celebrado. Una vez que estos hechos hayan sido calificados, merecerán o no ser considerados como jurídicos. Como se reza, es importante el resultado de la calificación que realiza la norma para dar connotación y valor jurídico a un hecho, ya que debe tenerse en consideración, que todos los hechos no necesariamente deberán tener eficacia jurídica, por cuanto pueden existir aquellos donde, por la forma y circunstancia en que ocurrieron, no trascienden en el mundo del derecho. La importancia y la trascendencia de los hechos como fuentes generadores de derecho.
Cuestiones Preliminares Es de suma importancia mencionar que la doctrina del Acto Jurídico no podrá entenderse en su pleno contexto, -más aun teniendo en consideración la propia abstracción de su contenido temático- sin que, anticipadamente delimitemos y comprendamos la esencia del hecho, así como su importancia como generadora de derechos; por para los fines de su comprensión, resulta coherente y adecuado esquematizar su desarrollo. Asimismo, debo mencionar que nuestra legislación peruana (Código Civil 1984) no ha desarrollado normativamente la doctrina del hecho jurídico, que a diferencia de otras legislaciones como el Código Civil Argentino que si tiene cabida, lo que es un motivo adicional para hablar a complejidad de este tema.
Con respecto a su definición tenemos muchos respecto a este tema, tanto como del derecho comparado así como del derecho nacional; dentro de la explicación señalaremos que el entendimiento que daremos será ser claros y concretos. Para Savigny lo define como los eventos que producen una adquisición, modificación, transferencia, variación o extensión de derechos. El tratadista alemán Enneccerus nos dice que el hecho jurídico implica la generación de una variedad extraordinaria de consecuencias jurídicas (Tratado de Derecho Civil, 1981; p.7). Para el doctrinario español Manuel Albaladejo, el hecho jurídico se define como todo acontecimiento o estado al que, por su sola realizacion, o juntamente con otros, relacionan a derecho objetivo la producción de un efecto (Derecho Civil I, Introducción y Parte General, Edit. Bosch 1996; p. 126). También existe la generalizada noción de que el hecho jurídico es todo hecho que produce una consecuencia de derecho, en la cual el maestro José León Barandiaran agrega el vocablo “jurígeno”.
Bajo este contexto es que Fernando Vidal Ramírez señala que el hecho jurídico o “jurígeno” viene a ser el hecho que por sí, o junto con otro, producen efectos jurídicos y constituye, mediata o inmediatamente, en fuente de toda relación jurídica o en causa de su extinción (El Acto Jurídico, Edit. Gaceta Jurídica 2007; p. 31). Como se ha mencionado, el hecho jurídico o “jurígeno” es el resultado de una calificación del Derecho objetivo y, debe ser considerado como tal, en la medida que produzca consecuencias jurídicas, no concibiéndose como hecho jurídico algo puramente factico desligado de toda connotación jurídica.
Así podríamos decir que existen hechos naturales o humanos que no necesariamente generan consecuencias jurídicas. Tal es el caso del derrumbe de un cerro en un lugar inhóspito que no trae la muerte de ninguna persona o la afectación o modificación de algún derecho, o el saludo que realiza una persona a otra como acto de buena educación y cordialidad; en ambos casos estaremos frente a hechos que no son jurídicos. Contario sensu, si el derrumbe ocasiona la muerte de algunas personas y altera las mediaciones del derecho de propiedad de algún predio contiguo al cerro, o si ese saludo va acompañado de insultos y agravios que ofenden la dignidad y honorabilidad de dicha persona en público; menoscabando su buen nombre y reputación, en ambos casos estaremos frente a hechos jurídicos, según se trate de un hecho natural o humano, respectivamente. En este punto debemos precisar que existe una diferencia sustancial entre el hecho, propiamente dicho y, el hecho jurídico, por cuanto se debe partir de la definición del hecho como “aquel acontecimiento o suceso producido con la intervención del hombre o sin ella (por la naturaleza) que puede o no generar consecuencias jurídicas”; por lo tanto es de colegir que el concepto de hecho es más amplio ya que no solo concibe lo jurídico sino además todo aquello que no lo sea (es decir desde el punto de vista netamente fáctico). En ese sentido, desde la óptica de una relación de género a especie, podríamos decir que el hecho es el género; mientras que el hecho jurídico viene a ser una especie de aquel. En conclusión, de manera general, se puede señalar que el hecho jurídico es aquel hecho humano o de la naturaleza que tiene implicancia jurídica para las personas y todo aquello que esté en relación con estas, para cuyo efecto debe recibir la calificación jurídica de la norma.
El hecho jurídico, como generador de consecuencias, tiene la siguiente clasificación: a) Hechos jurídicos naturales. b) Hechos jurídicos humanos, dentro de los cuales tenemos a los involuntarios y voluntarios y, entre estos últimos tenemos a lícitos e ilícitos. A continuación, desarrollaremos la respectiva clasificación:
En este caso la propia naturaleza, a través de sus diversas formas o medios, es la que se encarga de generar las consecuencias jurídicas, las mismas que se producen de manera independiente a la voluntad humana. Tal como se ha señalado, el hecho propiciado por la naturaleza debe tener connotación jurídica según lo establecido por la norma. Asimismo debe precisarse que el ordenamiento jurídico otorga efectos al hecho natural por su sola verificación, siendo ajeno o extraño el comportamiento humano. Como ejemplo de hechos naturales tenemos el nacimiento y la muerte de una persona (entendidos de manera natural), un terremoto donde mueren personas o se producen daños en la propiedad inmueble, la accesión por aluvión cuando se incrementa el área de terreno de los fundos atravesados por ríos o torrentes (artículos 938° y 939° del Código Civil), la accesión por avulsión cuando la fuerza del rio arranca una porción considerable y reconocible en un campo ribereño a favor de otro (artículo 940° del Código Civil). Sin embargo, cabe precisar que preliminarmente determinado suceso podría considerarse como un hecho natural, empero debe tenerse en cuenta, además, las circunstancias en que se ha desarrollado. Así tenemos, que si la muerte se produjo como consecuencia de un homicidio, estaremos frente a un hecho jurídico propiamente humano.
De otro lado, si estamos frente a determinado suceso donde la naturaleza se encarga de propiciar las consecuencias jurídicas, para determinar de si se trata de un hecho jurídico natural efectivamente, en algunos casos, se tendría que recurrir a la causa principal de todo ello; una vez delimitado recién se podría catalogar como un hecho jurídico natural o humano. A manera de ejemplo, si en una fábrica de explosivos, por el manejo inadecuado de los fulminantes que se encuentran en el polvorín, por parte de los trabajadores, se produce una gran explosión y, esto trae consigo que las ondas expansivas de tal situación dañan las estructuras o se produzca el derrumbe de las casas e inmuebles que se encuentran a regular distancia por la magnitud de la explosión; en este caso si bien es cierto que el movimiento de la tierra es el que ha originado dicha consecuencia, no obstante deberá determinarse cuál es la causa que propició todo ello, para que en un momento determinado se establezca la imputación de responsabilidad. Por último, debemos señalar que las consecuencias que propicia el devenir del tiempo también podrían catalogarse como un hecho jurídico natural, debido a las consecuencias que ello implica al establecer determinado statu quo. Podemos citar como ejemplo las consecuencias que trae consigo la caducidad como mecanismo de extinción del derecho y la acción respectivamente (artículo 2003° del Código Civil), la prescripción extintiva como medio de extinción de la acción pero no del derecho mismo (artículo 1989° del Código Civil) y la prescripción adquisitiva o “usucapión” como forma de adquirir la propiedad de un bien inmueble o mueble respectivamente (Artículos 950° y 951° del Código Civil).
Son aquellos donde es la persona la que propicia las consecuencias jurídicas de una u otra manera y, que a la postre a constituirán en el centro sobre el cual van a regir los efectos jurídicos. Existe una particularidad al respecto, la cual consiste en que los efectos dependerán de la voluntad humana, además claro está, que de ser el caso también se encontrarán regulados por el marco normativo existente. Como se podrá apreciar, la persona es la que genera las consecuencias de orden legal, en base a la forma y modo en que se desenvuelve para los fines que persigue, adquiriendo ello relevancia en el campo del derecho, muy aparte por cierto de la misma naturaleza existente.
Se podría definir como aquellos hechos donde las consecuencias jurídicas son producidas por el querer voluntario de la persona, contándose para ello como presupuestos al discernimiento, intención y libertad, aun cuando las consecuencias no hubieran sido previstas. Como se podrá notar la voluntariedad juega un papel importante en el supuesto indicado. Tal como lo señala Aníbal Torres Vásquez “la voluntad es movida por el conocimiento intelectivo que permite que el sujeto no obre por instinto, ciegamente, sino con conocimiento de causa a sabiendas de lo que quiere y de por qué lo quiere” (Acto jurídico, Edit. San Marcos, 1998, p.26). El discernimiento consistirá en la capacidad de diferenciación y, .por ende, de factor de emisión de la voluntad; la Intención importará el propósito deliberado de exteriorizar la voluntad por parte del sujeto y, la libertad será la capacidad de elección de la persona de manera libre y diáfana. Al darse estos supuestos, estaremos frente a una manifestación de voluntad emitida en forma válida. Los hechos humanos voluntarios se encuentran subclasíficados de la siguiente manera:
Son aquellos donde el desempeño o accionar de la persona, mediante actos voluntarios; se ciñe o guarda conformidad con el ordenamiento jurídico imperante. Debe precisarse pues, que la persona al contraer obligaciones o generar derechos actúa conforme al orden público y buenas costumbres, observando no transgredir las normas de carácter imperativo y de cumplimiento obligatorio, sin trastocar el estándar jurídico al cual se someten las buenas costumbres (Claude Du Pasquier). Podemos citar como ejemplos el Contrato de Compra Venta de un bien inmueble, donde para su negociación y posterior celebración se observa las normas que regulan este tipo de actos jurídicos (artículo 1529° y siguientes del Código Civil), el matrimonio que se celebra cumpliendo los requisitos establecidos en el Código Sustantivo así como con las formalidades y solemnidades que se prescribe para esta clase de actos jurídicos, como realizarlo ante el Alcalde u otro funcionario designado por éste, con la presencia de dos testigos mayores de edad en un solo acto, etc. (artículo 259° del Código Civil).
Aquí la voluntad humana contraviene el ordenamiento jurídico, como consecuencia de esto trae consigo la producción de un daño en desmedro de otro, existiendo de por medio el dolo o la culpa como mecanismos generadores de tal situación, siendo estos de carácter netamente civil, aunque en algunos casos, ello no impide que esta ilicitud tenga contenido legal. El hecho de inobservar y vulnerar el conglomerado de normas que comprende el ordenamiento Jurídico, implica propiamente que estamos ante algo ilícito, a cuyo presupuesto podría aplicarse lo normado en el artículo V del Título Preliminar del Código Civil que señala en forma expresa: “Es nulo el acto Jurídico contrario a las leyes que interesan al orden público o a las buenas costumbres”. Bajo este orden de Ideas y, a manera de ejemplo, las consecuencias dañosas originadas traerán consigo la obligación de indemnizar por quien propició todo ello; si resulta dentro de una relación contractual, será una Indemnización por los daños y perjuicios ocasionados por Inejecución de obligaciones (artículo 1321° del Código Civil) y, si no existe ninguna relación jurídica previa, habiendo causado daño, existirá la obligación de indemnizar por responsabilidad extracontractual (artículo 1969 del Código Civil). Veamos un caso específico, si un sujeto está manejando su automóvil en una autopista más allá del límite de velocidad autorizado y, de manera temeraria atropella a una persona causándole la muerte, en este caso al haberse causado un daño irreversible al atropellado, el causante del evento dañoso tendrá la obligación de indemnizar a los herederos de fallecidos, de conformidad con el artículo 1969° del Código Civil, al existir una responsabilidad extracontractual, aparte de que en la vía penal exista un proceso penal por la comisión del delito contra la vida, el cuerpo y la salud en la modalidad de homicidio culposo, instancia en la que se verá, principalmente, si la conducta y hechos se adecúan a los elementos constitutivos del ilícito penal antes señalado. Se podría señalar que tos hechos humanos involuntarios son aquellos donde principalmente sin intención se realizan sin intención y, aún sin discernimiento, pero con voluntariedad, trayendo consigo una consecuencia no prevista ni deseada. Nótese que en esta clase de hecho está ausente el propósito deliberado de contraer determinada obligación y establecer un derecho, asimismo no existe la capacidad de darse cuenta de lo que se está realizando; el corolario de esta situación es que se obtiene un resultado no proyectado ni establecido. Como ejemplo podríamos citar el hecho de que un menor de edad, de manera circunstancia y coyuntura, sin intención de ninguna índole, se gana el premio de una lotería.
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