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Timestamp: 2017-09-25 23:13:42
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INTRODUCCION CAPITULO I EL CONTRATO DE SEGURO - PDF
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Gloria Acosta López
1 INTRODUCCION CAPITULO I EL CONTRATO DE SEGURO 1. Noción 2. Características del Contrato de Seguro 2.1. Consensual 2.2. Bilateral 2.3. Aleatorio 2.4. Oneroso 2.5. De Ejecución Sucesiva 2.6. Indemnizatorio 2.7. Intuito Personae 2.8. Contrato de Adhesión 2.9. Contrato de Buena Fe 3. Clasificación del Contrato de Seguros 3.1. Clasificación Legal en Colombia Seguro Terrestre Seguro Marítimo 3.2. Seguros Sociales e Individuales Seguros Sociales Seguros Individuales Seguros de Daños Seguros Reales Seguros Patrimoniales Seguro de Personas Seguro Sobre la Vida Seguro de salud 4. Personas que intervienen en el Contrato de Seguro 4.1. Partes El Asegurador Tomador 4.2. Demás Intervinientes
2 Asegurado Beneficiario 5. Elementos esenciales del contrato de seguro 5.1. El Interés Asegurable 5.2. El Riesgo Asegurable 5.3. La Prima 5.4. Obligación Condicional del Asegurador 6. Cargas y Obligaciones de las partes que intervienen en el contrato de seguro 6.1. A cargo del Tomador, Asegurado o Beneficiario Precontractuales Declaración del Estado del Riesgo Durante la Vigencia del Contrato Mantenimiento del Estado del Riesgo Cumplimiento de las Garantías Pago de la Prima No Asegurar el Deducible o Franquicia Con ocasión del acaecimiento del siniestro Avisar el siniestro Evitar la propagación del siniestro Informar sobre la coexistencia de seguros Presentación de la reclamación 6.2. A cargo del Asegurador Entregar la póliza Entregar a solicitud del tomador los documentos en los que conste la inspección del riesgo, el requerimiento de seguro y sus anexos Devolución de la Prima No Devengada Pago de la Indemnización 7. Siniestro 8. Subrogación 9. Prescripción 10. Extinción del Contrato
3 CAPITULO II LA RESPONSABILIDAD CIVIL 1. Noción 2. Clasificación de la Responsabilidad Civil 2.1. Responsabilidad Civil Extracontractual Responsabilidad Civil Extracontractual por el Hecho Propio Responsabilidad Civil Extracontractual por el Hecho Ajeno La Responsabilidad de los Tutores y Curadores La responsabilidad del marido por los hechos generadores de daño por parte de la mujer Responsabilidad Civil Extracontractual de los directores de colegios y escuelas Responsabilidad civil de los artesanos por los hechos de los aprendices Responsabilidad de los empresarios por los hechos cometidos por sus subalternos o dependientes Responsabilidad Civil Extracontractual por el Hecho de las C osas Responsabilidad Civil Extracontractual por el Hecho de los animales Responsabilidad Civil extracontractual por los daños causados por animales fieros Responsabilidad Civil Extracontractual por el hecho de las cosas inanimadas Responsabilidad por el ejercicio de actividades peligrosas 2.2. Responsabilidad Civil Contractual El no cumplimiento o el cumplimiento tardío El cumplimiento imperfecto Responsabilidad Precontractual
4 CAPITULO III EL SEGURO DE RESPONSABILIDAD CIVIL 1. Introducción 2. Noción 3. Evolución Histórica del Seguro de Responsabilidad Civil 3.1. Orígenes 3.2. Siglo XVII Siglo XIX 3.3. Consignación Legislativa del Seguro de Responsabilidad Civil 3.4. Regulación Específica del Seguro de Responsabilidad Civil 4. Evolución Legislativa en Colombia 5. Naturaleza Jurídica 6. Elementos esenciales del Seguro de Responsabilidad Civil 6.1. Riesgo 6.2. Interés Asegurable 6.3. La Prima 6.4. Obligación Condicional del Asegurador 7. El Siniestro 7.1. Teoría del Reembolso 7.2. Teoría de la determinación y exigibilidad de la deuda 7.3. Teoría de la reclamación del tercero 7.4. Teoría del nacimiento del débito de responsabilidad 7.5. Teoría del hecho complejo 7.6. Teoría del no siniestro 8. Cláusulas Claims Made 8.1. Aproximación al tema 8.2. Noción 8.3. Modalidades 8.4. Legislación Colombiana 9. Sistema No Fault 10. Acción directa de la víctima o tercero perjudicado 11. Cubrimiento de la culpa grave
5 12. Indemnización. Los costos del proceso 13. Prescripción CAPITULO IV SEGURO DE RESPONSABILIDAD CIVIL PROFESIONAL 1. Definición 2. Noción de profesional a la luz de la legislación colombiana 3. Evolución 4. Características del seguro de Responsabilidad Civil Profesional 4.1. Los actos amparados son esencialmente voluntarios 4.2. Carácter contractual de la responsabilidad 4.3. Necesidad del consentimiento del asegurado para la transacción que realice el asegurador 5. Modalidades 5.1. Mal Practice 5.2. Errores y Omisiones 6. El Siniestro 7. Aplicación de las cláusulas claims made 8. Aplicación de la acción directa 9. Desarrollo y aplicación en el ámbito internacional 10. Desarrollo y aplicación en Colombia
6 CAPITULO V POLIZA GENERAL DE RESPONSABILIDAD CIVIL PROFESIONAL 1. Definiciones 1.1. Asegurador 1.2. Tomador del Seguro 1.3. Asegurado 1.4. Daños Patrimoniales 1.5. Tercero 1.6. Póliza 1.7. Prima 1.8. Período de seguro 1.9. Reclamación Siniestro Solicitud de seguro Daño 2. Objeto del Seguro Prestaciones del Seguro 3. Prestaciones del Seguro 4. Exclusiones 5. Delimitación Geográfica y Jurisdicción 6. Delimitación temporal 7. Suma Asegurada y Deducible 7.1. Suma Asegurada 7.2. Deducibles 8. Otras condiciones 8.1. Bases del Contrato 9. Comunicación de siniestros 10. Defensa Jurídica del Asegurado 11. Consentimiento 12. Aplicación de otras pólizas de seguros
7 CARATULA
8 INTRODUCCION A través de la historia, el hombre ha buscado la manera de dar respuesta a su anhelo de seguridad, diseñando variados mecanismos para proteger su vida, sus bienes y su núcleo familiar, que con el correr del tiempo se han extendido y, en cierto sentido, perfeccionado, en forma correlativa a la complejidad adquirida por los intereses que pretende salvaguardar. La asociación de varias personas con finalidades de asistencia y repartición de los riesgos es un fenómeno normal en toda sociedad, como lo señala Antígono Donati 1, inicialmente se busca protección en la familia, después en el clan y la tribu. Estas prácticas se encontraban presentes en la India, así como en Persia, Palestina, y Fenicia. En Grecia encontramos este tipo de asociaciones en circunstancias especiales, tales como el pago de los gastos funerarios de los militares transferidos a guarniciones peligrosas. Sólo hasta el siglo XIV que aparece tipificado con características muy próximas a las actuales, el Contrato de Seguro. Es en Italia en el siglo XIV, donde los autores aceptan que aparece por primera vez, con los lineamientos que hoy se conoce, el Contrato de Seguro. 1
9 Quienes empezaron a utilizarlo fueron mercaderes florentinos, genoveses y venecianos, de ahí se extendió a Francia y todo Europa, principalmente en la modalidad de seguro marítimo, que con su desarrollo y evolución ha permitido alcanzar los avances que presenta hoy dicho contrato. Sin embargo, la complejidad actual que adquiere la existencia del hombre, sin entrar en consideraciones acerca de la bondad de esta evolución, enmarca el desarrollo de dos importantes ideas, que resultan determinantes en el planteamiento del estudio que nos ocupa. Se trata, en primer término, del concepto de especialización, cuya adopción por la humanidad eliminó la figura del hombre sabio. Éste era el que entendía, o por lo menos pretendía hacerlo, todas las ciencias y se consideraba versado tanto en el arte del derecho como en las prácticas curativas de la medicina, pasando por una amplia gama de disciplinas y oficios. El hombre sabio es hoy una extravagante idea que no parece factible repetir. La parcialización del conocimiento y el encasillamiento extremo han aportado, desarrollo a la ciencia. Como consecuencia de esta noción de especialización, que implica que el hombre sepa cada vez mejor lo menos que sabe, se llega a la concepción del experto o especialista, perfecta antítesis del 1 DONATI, Antigono Trattato del Diritto delle Assicurazioni Private Vol I. Milán, Giuffré, página 55. Citado por LOPEZ BLANCO Hernán Fabio Comentarios al Contrato de Seguros Edición Segunda, Bogotá, Dupré Editores, 1993, página 1. 2
10 referido sabio antiguo. El experto domina conocimientos muy profundos en un tema especifico. La otra idea cuyo desarrollo es importante resaltar, es la de indemnización de carácter económico que ha venido ganando terreno, llegando incluso a presentarse como alternativa en campos en los que tradicionalmente fue de difícil aceptación, como por ejemplo, en el del Derecho Penal, donde se descartó por algún tiempo la posibilidad de aplicar de manera amplia, sanciones de contenido pecuniario. La integración de estos dos conceptos da lugar a la perspectiva que sustenta, la realización del estudio propuesto, pues, conforme a lo planteado, nos encontramos frente a un verdadero experto que al realizar su actividad, compromete no sólo su prestigio profesional, sino también, y de manera particularmente significativa, su patrimonio. El tema del trabajo reviste aún mayor interés, si se toma en cuenta que uno de los factores que permiten medir el grado de desarrollo de un país, es la participación porcentual en el total de la economía, del llamado sector terciario o de prestación de servicios, en el que se encuentran ubicadas las actividades profesionales. En los llamados países desarrollados, la suscripción de seguros por parte de los profesionales es una práctica común, por no decir 3
11 que, en muchos casos, casi obligatoria. Las cuantiosas indemnizaciones impuestas, en especial a los profesionales que prestan sus servicios en el área de la salud, evidencian la necesidad de amparar los riesgos que genera el desarrollo de la actividad. En nuestro país, salvo algunas excepciones entre las que se encuentran las pólizas que amparan a administradores y directores, actualmente ni los usuarios ni las compañías han desarrollado con suficiente amplitud el punto. La experiencia en otras naciones, nos indica que, en materia de seguros, éste será uno de los tópicos que más se desarrollará en el mediano futuro. También resulta de primordial importancia acercarnos a una definición de profesional ajustada a la legislación colombiana. Por este motivo nos adentraremos en el análisis de las normas correspondientes, así como de la jurisprudencia existente, comparando las nociones con las de otras legislaciones, aventurándonos a especular sobre el desarrollo y evolución de tal concepto. Para finalizar, plantearemos un esquema básico de póliza general de responsabilidad civil profesional que, sin pretender evitar la inclusión de ciertas cláusulas especiales dependiendo del profesional a amparar, se constituya en un apoyo teórico a la elaboración de tales pólizas. 4
12 Consideramos fundamental este aspecto, teniendo en cuenta el desarrollo y la importancia que el tema adquirirá en un cercano futuro. 5
13 CAPITULO I EL CONTRATO DE SEGURO 1. Noción El seguro como institución jurídica escapa a una definición concreta capaz de aprehenderlo en toda su dimensión. Tal imposibilidad se debe, como lo manifiesta el doctor Efren Ossa Gómez 2, a la complejidad del contenido y a los diversos aspectos que comprende, a saber, el económico, el jurídico, el político y el técnico. Sin dejar de advertir que, para efectos del presente estudio, nos adentraremos en el estudio del seguro como contrato, nos parece pertinente esbozar algunos comentarios sobre el contenido económico del seguro como institución, teniendo en cuenta las consideraciones hechas en la introducción. La idea de seguridad buscada por los sujetos que desempeñan distintos roles en la sociedad, hace que ellos conciban la asistencia mutua como un recurso en el evento de sufrir deterioros ocasionados por sucesos imprevistos, que en cualquier momento disminuirían, en una u otra forma, su patrimonio. El seguro constituye uno de esos mecanismos para reparar o atenuar el desmedro económico sufrido. Esta noción debe atemperarse desde la perspectiva de los seguros personales, especialmente el de vida, en el que, 2 OSSA, J. Efren. Teoría General del Seguro. La Institución Tomo I. Bogotá, Editorial Temis, 1988, página 12. 6
14 ante las dificultades para tasar el valor de la vida, no opera el principio indemnizatorio. Por otro lado no debe olvidarse la función preventiva del seguro, explicada por algunos doctrinantes 3, consistente en la actividad proactiva desempeñada por las compañías de seguros que propende por evitar la ocurrencia de posibles pérdidas y no solamente indemnizarlas. Así por ejemplo, las actividades, cada día más comunes, desplegadas por las compañías de seguros que suministran conductores a los usuarios que, por diferentes causas, no están plenamente facultados para conducir su vehículo en un determinado momento. Hechas las anteriores consideraciones, abordaremos el estudio de la noción del seguro como contrato. La legislación comercial en Colombia no define el contrato de seguro, utiliza un sistema descriptivo, mediante el que pretendió resaltar cuáles eran los principales elementos jurídicos que lo configuran. En el Código del Comercio, en los artículos 1036, 1037 y 1045 se encuentran enunciadas sus características y elementos, que sirven de orientación al respecto. Así, el artículo 1036 del Código de Comercio, reformado por el artículo 1º de la ley 3 BOTERO MORALES, Bernardo. Estudio de los Aspectos Técnicos y Económicos del Contrato de Seguro, Centro Suizo de Formación Aseguradora, Zurich (Suiza), página 15. 7
15 389 de 1997 señala que El seguro es un contrato consensual, bilateral, oneroso, aleatorio y de ejecución sucesiva. Tomando estos elementos esenciales y características, reuniendo las diferentes definiciones planteadas por algunos tratadistas 4 y acudiendo a la enunciación legal comentada, así como a la jurisprudencia nacional 5, podemos definir el contrato de seguro, como: 4 BUSTAMENTE FERRER, Jaime y URIBE OSORIO, Ana Inés. Principios Jurídicos del Seguro Tercera Edición, Bogotá, Editorial Temis, 1996, página 1. El seguro es un contrato bilateral, condicional y aleatorio por el cual una persona natural o jurídica, toma sobre sí por un determinado tiempo, todos o algunos de los riesgos de perdida o deterioro que corren ciertos objetos pertenecientes a otra persona, obligándose, mediante una retribución convenida, a indemnizarle la pérdida, o cualquier otro daño estimable, que sufran los objetos asegurados. CURREA L., Alfredo. Introducción al estudio y practica del seguro. Ediciones Tercer Mundo, primera edición, 1966, página 1. Resulta interesante conocer la definición de este autor por el sentido histórico que aporta: El seguro es un contrato por medio del cual una empresa especializada se hace cargo por determinado tiempo de los riesgos de pérdida o de deterioro que pueden correr objetos pertenecientes a otra empresa o persona, obligándose la primera a indemnizar a la segunda en el caso de que lleguen a presentarse las pérdidas o daños previstos. HERRERA RICO, Luciano. Diccionario Elemental de Seguros. Valencia & Iragorri Ltda. Bogotá. 1995, página 34. Define el contrato de seguro, así: Es un contrato por el cual una parte (el asegurado) obtiene la promesa de otra persona (el asegurador), a cambio de una remuneración (prima), de que en caso de la realización de un riesgo (siniestro), recibirá una compensación (indemnización). HALPERIN, Isaac. Lecciones de Seguros. Séptima Edición. Ediciones Depalma. Buenos Aires, 1993, página 7. Hay un contrato de seguro cuando el asegurador se obliga, mediante una prima o cotización, a resarcir un daño o cumplir la prestación convenida si ocurre el evento previsto. 5 El contrato de seguro es aquel negocio... bilateral, oneroso, aleatorio y de tracto sucesivo por virtud del cual una persona El asegurador- se obliga a cambio de una prestación pecuniaria cierta que se denomina prima, dentro de los límites pactados y ante la ocurrencia de un acontecimiento incierto cuyo riesgo ha sido objeto de cobertura, a indemnizar al asegurado los daños sufridos o, dado el caso, a satisfacer un capital o una renta, según se trate de seguros respecto de intereses sobre cosas, sobre derechos o sobre el patrimonio mismo, supuestos en que se les llama de daños o de indemnización efectiva, o bien de seguros sobre las personas cuya función, como se sabe, es la previsión, la capitalización y el ahorro. Salta a la vista, pues, que uno de los elementos esenciales en este esquema contractual es la obligación condicional contraída por el asegurador de ejecutar la prestación prometida si llegare a realizarse el riesgo asegurado, obligación que por lo tanto equivale al costo que ante la ocurrencia del siniestro debe aquel asumir, y significa así mismo la contraprestación a su cargo, 8
16 "Un acuerdo de voluntades bilateral, oneroso, aleatorio y de ejecución sucesiva, en virtud del cual una persona jurídica (conforme a nuestra legislación), asume el riesgo asegurable que le traslada el tomador, a cambio del pago de una contraprestación pecuniaria, denominada prima". 2. Características del Contrato de Seguro 2.1. Consensual Un contrato es consensual cuando se perfecciona mediante el sólo consentimiento de las partes, y solemne, cuando está sujeto a la observancia de ciertas formalidades especiales, de manera que sin ellas no produce efectos. En Colombia el contrato de seguro es consensual. Esta característica es de reciente consagración legal debido a que hasta julio del 1997, el contrato de seguro se encontraba tipificado como solemne. El texto del anterior artículo 1046 del C. de Co., no daba lugar a interpretación distinta, al establecer que la póliza era el documento escrito por medio del cuál se probaba el contrato y el medio mismo para perfeccionarlo. Esta previsión se veía reforzada además por otras disposiciones que definían los elementos necesarios para que un correlativa al pago de la prima por parte del tomador CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Civil. Sentencia 24 de Enero de 1994, expediente M.P. 9
17 documento pudiera considerarse como póliza. A partir de la expedición de la ley 389 de 1997, se dio el cambio de la solemnidad a la consensualidad. Aunque a nuestro juicio dicha reforma solamente adecua la forma de perfeccionamiento del contrato de seguro a la consensualidad imperante en el campo comercial, no debemos dejar de mencionar que uno de los motivos de este cambio fue la generalización de la mala práctica que un sector de las empresas aseguradoras asumió, en relación con la ejecución del contrato de seguro. Amparada en el requisito de la solemnidad, el contrato se promovió como si fuera de carácter consensual, con lo cual, el amparo se daba desde el momento mismo en que se otorgaba el consentimiento sobre los aspectos esenciales del contrato, sin importar que posteriormente se suscribiera la póliza. Así las cosas, mientras transcurría un lapso importante que dependía de la agilidad administrativa de cada empresa (un mes más o menos), si no se presentaba el siniestro, la póliza era expedida con efecto retroactivo a la fecha de la manifestación del consentimiento. Pero si, antes de la expedición de la póliza o de su entrega, se presentaba un siniestro y se formulaba la reclamación correspondiente, la aseguradora objetaba el pago de la indemnización, bajo el argumento de que, al no estar cumplida la solemnidad, el contrato no existía y, en consecuencia, no comprometía su responsabilidad. 10
18 Comentario especial merece la reforma en cuanto al recorte en la posibilidad probatoria que estableció el legislador en 1.997, conforme a lo cual, el contrato de seguro solamente se puede probar mediante escrito o confesión, indicando, a nuestro juicio de manera injustificada la improcedencia de los otros medio de prueba Bilateral De conformidad con el artículo 1496 del C.C. que define esta clase de contratos, son bilaterales aquellos contratos en los cuales las partes contratantes se obligan de manera recíproca. El contrato de seguro tiene este carácter dado que, se generan mutuas obligaciones entre el tomador y la aseguradora. El artículo 1036 del Código de Comercio establece claramente esta característica eliminando cualquier posible controversia al respecto, en el sentido de que el seguro tan sólo revestía ese carácter en caso de siniestro, al surgir la obligación de la aseguradora Aleatorio El contrato de seguro se califica como aleatorio debido a que la prestación a cargo de uno de los contratantes no guarda una relación de equivalencia con la del otro, por estar sometida esta prestación a la incierta ocurrencia de un 11
19 hecho futuro, que de llegar a suceder mostraría una desproporción notoria entre las prestaciones que finalmente resultan a cargo de las partes Oneroso Según el artículo 1497 del C.C., 6 un contrato es oneroso cuando tiene por objeto la utilidad de ambas partes contratantes, gravándose cada uno a beneficio del otro. En el contrato de seguro, ello se debe a la existencia de un gravamen recíproco manifestado básicamente, en el pago de la prima por parte del tomador y en el pago de la indemnización por parte de la aseguradora. Así no ocurra el siniestro, siempre existe la posibilidad para la aseguradora de soportar el pago de la indemnización porque tarde o temprano el siniestro se presente De Ejecución Sucesiva Las obligaciones a cargo de los contratantes no se agotan al suscribir el contrato, sólo se inician. Durante la vigencia y desarrollo del contrato de seguro persisten diversas obligaciones, especialmente a cargo del tomador, las cuales se van desenvolviendo en el transcurso del tiempo Indemnizatorio El seguro siempre busca indemnizar una pérdida patrimonial real. En los seguros de daños opera siempre el principio indemnizatorio. No obstante se 12
20 presenta controversia en relación con los seguros de personas, básicamente al seguro de vida, que es ajeno a este concepto Intuitu Personae El contrato de seguro es considerado intuitu personae, debido a que las condiciones personales del solicitante, tales como el grado de educación, formación, siniestros acaecidos con anterioridad (si los hay), cultura y tradiciones de la persona, son determinantes para que una aseguradora acepte una solicitud de seguro. Esto constituye un elemento decisivo en la formación del consentimiento, sin llegar a extremos de exigir condiciones irrelevantes en la manifestación de voluntad al contratar con el proponente. Frente a algunas clases de seguros esta característica se desvanece, y llegan a imponerse restricciones tales como las que operan en el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito, en el que la compañía aseguradora no puede resistirse a contratar. También desde el punto de vista del asegurador puede afirmarse que la calidad, nombre, reputación y respaldo de la aseguradora, constituyen un factor que toma en consideración el cliente al momento de contratar Contrato de adhesión Este concepto ha sido atribuido tradicionalmente al contrato de seguro. Los contratos adhesivos se caracterizan por que en ellos la oferta se dirige a una 6 BUSTAMENTE FERRER, Jaime y URIBE OSORIO, Ana Inés. Ob. Cit, página 13 13
21 persona indeterminada, es de carácter general y permanente y se presenta en forma preimpresa para aceptarse o no, en bloque. La oferta proviene de una persona natural o jurídica, usualmente, de mayor poder económico que aquel que la acepta. Estos contratos pueden contener cláusulas de difícil interpretación, orientadas a proteger el interés de quien las redactó, excluyéndose toda posibilidad de discutirlas entre las partes. Uno de los contratantes se limita a aceptar estas condiciones, con lo cual aparentemente, se elimina el principio de la autonomía de la voluntad. Para determinar si el contrato de seguro es de adhesión, se debe mirar en cada caso, los antecedentes de cada contrato. Sin embargo no se puede desconocer que los seguros que amparan automóviles, casa de habitación o los de vida, tienen poca posibilidad de discusión. La jurisprudencia y la doctrina han considerado de manera reiterada, que el contrato de seguro es un típico contrato de adhesión Contrato de Buena Fe El seguro al igual que todo negocio jurídico sienta sus bases en el principio de la buena fe, es decir, se presume la ausencia de una intención dolosa, o de un ánimo de defraudar. Frente al contrato de seguro la significación de la buena fe es definitivamente más amplia y repercute de manera sustancial. 14
22 Basta, para sustentar lo anterior citar la relación hecha por Jaime Bustamante Ferrer y Ana Inés Uribe Osorio 7, conforme a la cual, son ejemplos de la importante aplicación de la buena fe en punto del contrato de seguro, las estipulaciones contenidas en los artículos 1058, referente a la declaración del estado del riesgo; 1059, que contiene la posibilidad de retener la prima por parte del asegurador cuando se contraviene la disposición prescrita en el citado 1058 a título de pena; 1060, sobre el deber de mantener el estado de riesgo o informar sobre el mismo; 1074, en cuanto impone el deber al asegurado de evitar la propagación del siniestro; 1076, que establece el deber de dar noticia de los seguros coexistentes al momento del siniestro y 1091 que establece la nulidad del contrato cuando se comprueba la intención de defraudar mediante una declaración excesiva frente al valor real del interés asegurado. 3. Clasificación del Contrato de Seguros 3.1. Clasificación Legal en Colombia Existen diversas clasificaciones, debido a la multiplicidad de criterios que pueden tenerse en cuenta para realizarlas. Así por ejemplo el Código de Comercio Colombiano siguiendo un concepto eminentemente histórico, ha clasificado el contrato de seguro en dos grandes ramas, seguro terrestre y 7 BUSTAMENTE FERRER, Jaime y URIBE OSORIO, Ana Inés. Ob. Cit, página 22 15
23 seguro marítimo. Los tratadistas modernos 8 califican esta clasificación de anacrónica y en cierto sentido ilógica, debido a la carencia de un verdadero criterio jurídico diferenciador. No obstante lo anterior resulta imperioso mencionarla, debido a su consagración en el Código de Comercio Seguro Terrestre Conforme al criterio legal, esta clase comprende el seguro de daños y el seguro de personas. Se entiende por seguro de daños que se refiere a la protección directa del patrimonio del asegurado, y por ello, la indemnización guarda una estrecha relación con la magnitud económica de la pérdida sufrida realmente. El seguro de personas, según la doctrina más extendida establece una protección hacia las consecuencias dañosas con repercusiones patrimoniales de derechos personalísimos tales como: la vida, la integridad personal, la salud, entre otras, frente a las cuales presenta mayor elasticidad la tasación de los valores asegurados con relación a los seguros de daños, debido a que la indemnización se otorga, generalmente, sobre la base de la aceptación del principio de que la suma asegurada se toma como la guía única para indemnizar, por considerarse un pacto anticipado sobre el valor a pagar por el asegurador. Ahora bien, existen también ciertas clases de seguros, que sé podrán clasificar como mixtos ya que, aún cuando estén considerados como seguros de personas se les aplica las normas propias de 8 OSSA, J. Efren. Teoría General del Seguro. El Contrato Tomo II. Bogotá, Editorial Temis, 1991, página
24 los seguros de daños. Tal es el caso del seguro de accidentes personales en cuanto a la indemnización por incapacidad. Los seguros de daños se clasifican a su vez en seguros reales y patrimoniales. Son reales aquellos que versan sobre cosas muebles o inmuebles, determinadas o determinables, amenazadas en su integridad física o en la integridad jurídica de los derechos radicados en ellas. 9 Los seguros patrimoniales, "como su nombre lo indica, protegen la integridad del patrimonio económico contra el detrimento eventual que pueda afectarlo desfavorablemente y que tanto puede originarse en una disminución del activo como en un aumento del pasivo." Seguro Marítimo Se encuentra estrechamente vinculado al nacimiento del concepto de seguro. Fue precisamente en el mar, en donde debido a lo largo de los viajes, en condiciones no siempre favorables, los comerciantes buscaron la forma de obtener crédito, garantizando las obligaciones que contraían con su buque y las mercancías en él contenidas. Luego, el perfeccionamiento de la figura llevo a que los comerciantes obtuvieran una especie de financiación sin avance de dinero, sino que la entidad estaba preparada a garantizar la 9 Ossa Gómez, J. Efrén. Teoría General del Seguro. El Contrato. Editorial Temis. Bogotá. Colombia Página Ossa Gómez, J. Efrén. ob. cit. página
25 financiación de la aventura con el pago de una `Prima, que se establecía con base en un porcentaje de la utilidad de la aventura Seguros Sociales e Individuales Actualmente es la clasificación de mayor significado, por su calado en la vida económica y social, según esta podemos distinguir entre: Seguros Sociales Tomando la definición expresada en la obra de Efren Ossa, que a su vez adopta de Miguel Castro Ramírez 12 el seguro social consiste en el mecanismo técnico, económico y jurídico, que mediante aportes obligatorios distribuidos entre Estado, patrono y trabajador, procuran al trabajador una vida normal, una vez cumplida su capacidad laboral. De igual forma busca la reducción de cargas, a través de prestaciones en dinero, cuando se ha perdido de manera total o parcial la posibilidad de proveerse una existencia digna por medio del trabajo. El Seguro social busca, entonces, la protección del trabajador, al propender por la satisfacción de sus necesidades. Al ser obligatorio se constituye en un servicio público, que hace participe al Estado, bien sea de manera directa o indirecta, pero necesaria. 11 LASCARRO L, Alvaro. El Seguro de Buques y Embarcaciones de Uso Marítimo y Fluvial Bogotá, Colombo Ediciones, 1996, página 58 18
11. Seguros. 11.1. Contrato de seguro.
António Vilar y Asociados 11. Seguros El desarrollo económico-social de todas las sociedades está condicionado por el acontecimiento de factores aleatorios, total o parcialmente incontrolables por el ser