Source: https://www.slideshare.net/MaluFalsetti/veredictocarrascosa-encubrimiento2007
Timestamp: 2017-06-28 02:11:30
Document Index: 409982197

Matched Legal Cases: ['artículo 335', 'artículo308', 'artículo 308', 'artículo 18', 'artículo 168', 'artículo 335', 'artículo 277', 'artículo 401', 'artículo 168', 'artículo 277', 'artículo 338', 'artículo 308', 'artículo 308']

Veredicto.carrascosa encubrimiento-2007
Técnicas de intervención policial....
Causa n° 1537 “Carrascosa, Carlos Alberto s/ Homicidio calificado o encubrimiento agravado”. Tribunal en lo Criminal n° 6 Registro n° En la Ciudad de San Isidro, a los once días del mes de julio del añodos mil siete, se reúnen los Sres. Jueces del Tribunal en lo Criminal n° 6de este Departamento Judicial, doctores María Angélica Etcheverry,Hernán Julio San Martín y Luis María Rizzi, bajo la presidencia de lanombrada en primer término, y con la asistencia del Secretario delTribunal, Abogado Maximiliano E. Nicolás, con el objeto de dictarveredicto, conforme con lo dispuesto por el art. 371 del C.P.P., en estacausa n° 1537 del registro del Tribunal, seguida a Carlos AlbertoCarrascosa, nacido el día 13 de diciembre de 1944 en Capital Federal,apodado “Gordo”, D.N.I. nº 4.443.512, hijo de Eleuterio y María TeresaGaetani, con domicilio actual en barrio “El Cazador”, Centro Urbano BahíaEscobar, Unidad 802, propiedad de Héctor Lineiro, estado civil viudo, exagente de Bolsa –actualmente, sin ocupación-, y con estudios secundarioscompletos.; en la que intervinieron en representación del Ministerio PúblicoFiscal, los Dres. Diego Molina Pico, John Broyad, Diego Matías Grau yJorge Ariel Apolo, en representación de la Particular Damnificada, los 2.
Dres. Zulema Inés Rivera y Gustavo Hechem, y ejerciendo la Defensa delimputado los Dres. Alberto Néstor Cafetzoglus y Hernán Diego Ferrari. Habiéndose efectuado el sorteo para que los Señores Juecesemitan su voto, resultó designado para hacerlo en primer término ladoctora Etcheverry, y en segundo y tercer lugar los doctores Rizzi y SanMartín, respectivamente, procediendo a tratar y votar las siguientes CUESTIONESPREVIA: Planteos de nulidad.PRIMERA: La existencia de los hechos en su exteriorización material.SEGUNDA: La participación del procesado.TERCERA: La existencia de eximentes.CUARTA: La verificación de atenuantes.QUINTA: La concurrencia de agravantes.A la cuestión previa, la doctora Etcheverry dijo: Al término de un complejo y prolongado debate, corresponde eldictado de una decisión que ponga fin –al menos en esta instancia- a ladiscusión argumental que se ha dado en torno del caso. No obstante,frente a los planteos de nulidad de la Defensa del encausado, 3.
primeramente deberá darse una respuesta de la cual dependerá el análisisposterior acerca del mérito de las pruebas presentadas. Así, si el Tribunalconsidera que asiste razón a los planteos esgrimidos por los Sres.Defensores, teniendo en cuenta la afectación a principios esenciales quedeben regir el proceso, no habrá de adentrarse en la siguiente etapa. Porello se le asigna al pedido de nulidad el carácter de cuestión previa. MANZINI –citado por BINDER- advierte que: “...no todairregularidad debe comportar una invalidez del acto (...) la determinaciónlegal expresa de los casos de nulidad fue una respuesta a los abusosprovenientes de la equiparación de todo tipo de imperfección a lanulidad...”. (BINDER, Alberto M., El incumplimiento de las formasprocesales. Elementos para una crítica a la teoría unitaria de las nulidadesen el proceso penal, Ed. AD-HOC, Buenos Aires, 2000, ps. 74/75). Detodos modos, habré de coincidir en que dicha consideración no se formulacomo reproche al imputado y su Defensa técnica, ya que hace al derechode su parte la utilización de todas las herramientas disponibles paracontrarrestar la acusación. Siguiendo esa premisa, el Dr. Cafetzoglus comenzó su exposicióncuestionando tanto el pedido de remisión de la causa a juicio como loslineamientos de la acusación y la pretensión final expresada durante elalegato, por entender que el Sr. Fiscal no dio cumplimiento a lo dispuestoen la primera parte del artículo 335 del C.P.P. Ahora bien, el ataque 4.
concreto que propicia al considerar que no se brindó allí “una relaciónclara, precisa, circunstanciada y específica del hecho” no resulta acertado. Para explicarlo, habré de citar algunos párrafos del extenso escritodel Agente Fiscal –los cuales representaron la plataforma fáctica sobre lacual luego discurrió el debate oral-. Bajo el título “II. Imputaciones efectuadas”, se destacó que CarlosAlberto Carrascosa fue escuchado a tenor de lo dispuesto en el artículo308 del C.P.P., en base a los siguientes hechos: “Hecho I: El día 27 de octubre de 2002 en el horario comprendidoentre las 18:20 y las 19:00 hs. aproximadamente, en circunstancias en quela víctima María Marta García Belsunce se encontraba en el interior de sudomicilio sito en el Country Club Carmel, ubicado en la calle Monseñor DAndrea s/n, de la localidad de Pilar, Carlos Alberto Carrascosa con laposible participación de terceras personas, efectuó seis disparos de armade fuego, los cuales impactaron en la cabeza de la víctima, aconsecuencia de lo cual la misma falleció”. Hecho II: “El día 27 de octubre de 2002, siendo aproximadamenteentre las 20:30 hs. y las 22:00 hs. en el baño de la planta alta de lavivienda perteneciente al matrimonio Carrascosa, ubicada en el countryCarmel, sito en la calle Monseñor D’ Andrea s/n de la localidad de Pilar,los imputados Horacio C. García Belsunce, Carlos Alberto Carrascosa,Juan Carlos Hurtig, y Constantino Hurtig, luego de mantener una reuniónprivada, dispusieron que se arrojara por el inodoro del referido baño uno 5.
de los proyectiles de arma de fuego que impactara contra la cabeza de lavíctima, el cual había sido hallado bajo el cuerpo de la misma. Una vezcumplido ello por uno de los presentes, se logró hacer desaparecer unaprueba del delito de homicidio cometido”. Hecho III: “El día 27 de octubre de 2002, en el horario comprendidoentre las 20:30 hs y las 22:30 hs., el imputado Guillermo Bártoli, previoacuerdo con Carlos Carrascosa y Nora Burgués de Taylor, se presentó enla casa funeraria denominada Ponce de León ubicada en la calle LorenzoLópez 553 de la localidad de Pilar a fin de lograr obtener un serviciofúnebre por el fallecimiento de María Marta García Belsunce deCarrascosa sin la intervención de la autoridad policial. Frente a unarespuesta negativa por parte del empleado de la referida casa funeraria,se dirigió a la casa fúnebre denominada Casa Sierra, sita en la calleRiobamba 126 de Capital Federal, en donde requirió un servicio fúnebrepor el fallecimiento de María Marta García Belsunce de Carrascosa,indicándole al empleado que la nombrada había fallecido por un ataquecardíaco mientras se duchaba, logrando a la postre obtener un certificadode defunción apócrifo. Toda esta actividad desarrollada por ambosimputados estuvo dirigida a evitar la investigación oficial y a sustraerse delaccionar de la autoridad”. Más adelante, bajo el título III “Descripción de los hechos tal cualocurrieron”, desarrolló no solo las características del homicidio –fallecimiento como consecuencia del impacto en la cabeza de seis 6.
proyectiles lanzados por un arma de fuego calibre .32 mm.- y los diversosactos de encubrimiento –cierre de heridas con pegamento, arreglosgenerales de la víctima tales como maquillaje y peinado, haberse evitadoque los representantes de la empresa funeraria manipularan con libertad elcadáver, y haberse impedido que se hiciera la autopsia-, sino además, unsinnúmero de eventos tendientes a recrear desde el inicio el último día convida de la víctima y de los posibles agresores. En el apartado IV –“La protervia de los actores de la tragedia”-, entanto, describió lo que consideró como “el malaccionar imputable a CarlosAlberto Carrascosa” . Aquí, le imputó concretamente el haber accionado elarma de fuego, y luego haber instalado la idea del accidente hogareñocomo parte de un plan para ocultar el homicidio -dando directivas para quese cumpliera su voluntad de ocultamiento, modificando el escenario delcrimen, impidiendo que se hiciera la autopsia, propiciando que se arrojarauna de las balas al inodoro y se tiraran ropas ensangrentadas, ymaquillando y peinando el cadáver-. Como el propio Sr. Fiscal reconoció en la parte final de supresentación, más allá de los errores y torpezas en que incurriera,representó la incriminación concretamente dirigida al acusado. Serámateria de una discusión posterior evaluar si tal como lo indica “todas lasafirmaciones que se hacen son el producto de la interpretación lógica delas distintas pruebas incorporadas”, o si en su totalidad la plataforma 7.
fáctica mencionada está compuesta por acciones que tienen su correlatoen prohibiciones penales. A la luz de las trascripciones efectuadas, se advierte que seencuentra cumplido el requisito de precisión que le impone la normativalegal. Más aún, queda claro que no fueron sólo dos los hechos intimadoscomo destacaran los representantes legales de la Particular Damnificada. El cuestionamiento podría haberse dirigido en cambio, a ladiferencia entre los hechos descriptos al momento de citar al acusado aprestar declaración a tenor de lo dispuesto en el artículo 308 del C.P.P. –en donde efectivamente le fueron imputados sólo dos hechos deencubrimiento-, y la ampliación efectuada en la remisión de la causa ajuicio. Jurisprudencialmente, en algunos casos se ha declarado nula unaampliación de la acusación en esos términos. Pese a ello, tal decisión resulta desmedida pues no se apoya en unfundamento jurídico válido, sino en el error de creer que la diferenciapuede menoscabar el derecho de defensa en juicio del encausado (queemana del artículo 18 de nuestra Constitución). MAIER se pronuncia eneste sentido al indicar que: “...la acusación (requerimiento de remisión ajuicio) no debe, necesariamente, coincidir con el procesamiento en cuantoal hecho que describe: puede agregarle o quitarle elementos o, incluso,puede apartarse considerablemente de él, por descripción de un hechodistinto (...) Es posible, entonces, incluso agregar otro hecho distinto deaquel que motivó el procesamiento, en la acusación. La única advertencia 8.
necesaria, en el punto, consiste en que, cualquiera que sea el hechopunible por el que se requiera la elevación a juicio, el hecho descripto en elprocesamiento queda necesariamente incluido en el efecto de clausuraque provoca el principio ne bis in idem”. (MAIER, Julio B. J., “Acusaciónalternativa o subsidiaria”, en AA.VV., Cuadernos de Doctrina yJurisprudencia Penal. Año III, números 4 y 5, Editorial AD HOC, BuenosAires, 1997, p. 625). Más adelante, aclara por qué no hay agravio a losintereses del imputado. Textualmente señala: “Sería más prolijo que,cuando ello sucede, se trate del mismo hecho histórico al cual se le agregaalgún elemento, o de uno distinto, se le permita al imputado ser oídopersonalmente acerca de él, como presupuesto necesario de la remisión ajuicio. Empero, aun en la forma imperfecta del actual C.P.P. Naciónvigente, continúa siendo una exageración –y un error- la denuncia deindefensión frente a una imputación distinta de aquella intimada en ladeclaración indagatoria originaria, pues el C.P.P., 349, da oportunidad a ladefensa, durante el procedimiento intermedio, de oponerse alrequerimiento de citación a juicio, momento en el cual el imputado sepuede pronunciar respecto de los hechos que le son atribuidos (...). Sinembargo, aun prescindiendo de esta verificación, el acusado seránecesariamente escuchado sobre la imputación definitiva en el debate(C.P.P., 378), verdadera razón de la exageración apuntada: él se podrádefender personalmente de la imputación formulada en el requerimientode remisión a juicio y tendrá oportunidad de expresar todo cuanto tenga 9.
por conveniente acerca de ella para influir en la sentencia final.Francamente, no le faltan al acusado oportunidades de defensa y para seroído. La exageración, por lo demás, no conduce a nada y constituye unresabio formal de la rigidez del antiguo procedimiento por actas, o de susrutinas, cuya regulación prontamente convierte a todo el procedimiento enun torneo de nulidades, principal mecanismo defensivo en este tipo deprocedimiento”. (Ídem anterior, ps. 625/626). Dejando de lado las diferencias menores que se plantean ennuestro ordenamiento ritual, tan lúcido razonamiento que ha merecido unaextensa cita resulta enteramente aplicable (según las previsionescontenidas en los arts. 336, 338 incs. 2° y 3° 341 y 358 del C.P.P. ,provincial). Y a modo de comprobación en el caso, basta con mencionarque durante todo el debate la Defensa del acusado interrogó a la grancantidad de testigos convocados, respecto a si les constaban o nodeterminados extremos materia de la acusación subsidiaria; por ejemplo:que Carrascosa hubiera impedido el paso a tal o cual persona; si habíadado órdenes de impedir la autopsia o de falsear datos para obtener elcertificado de defunción; si les había parecido que el cuerpo de la víctimaestaba arreglado; si se había limpiado o no el lugar y si, en su caso,Carrascosa había dado alguna orden en tal sentido; etc. En igual modo, seconsultó a los especialistas respecto a si los fragmentos de piel extraídosdel cadáver contenían restos de algún tipo de pegamento; si los orificiosdel cráneo podrían haber sido sellados; etc. Asimismo, el propio imputado 10.
declaró a lo largo del debate en tres oportunidades –refiriéndoseampliamente tanto al hecho principal por el cual fuera acusado del delitode homicidio calificado, como a aquellas conductas de encubrimiento quele fueran imputadas con carácter subsidiario; y proponiendo la citación denuevos testigos entre otras medidas de prueba-. Antes de continuar avanzando en el análisis de los argumentos dela Defensa, debo reconocer la objeción formulada en un supuesto desimilares características por “Magister” e “Intellegentia” –creacionesliterarias de SANCINETTI-. Recordemos que allí, a partir del argumentodado por BOVINO respecto a que la incorrecta ubicación de los hechos enla presentación no la invalida como tal –destacando además que elacusado había tenido una adecuada Defensa-, se señaló que ellorepresentaba una curiosa conversión de la garantía que invitaba a laDefensa a “defender mal”, para que no pudiera serle opuesto el argumentode que el agravio es abstracto o “meramente formal” (SANCINETTI,Marcelo A., La nulidad de la acusación por indeterminación del hecho y elconcepto de instigación. Diálogos de seminario, a propósito del caso“Cabezas”, Editorial AD-HOC, Buenos Aires, p. 54/55). Al margen de tanaguda como sutil interpretación de la referencia, corresponde señalar quesi bien tanto en aquella como en la presente se utiliza el pleno y efectivoejercicio del derecho de defensa en juicio como argumento ejemplificadorde la no afectación de la garantía, una “mala defensa” tampoco hubieratornado inválida la acusación por indeterminada. En realidad, el examen 11.
de la descripción de los hechos ha sido anterior, y la referencia solo tiendea reforzar el convencimiento de que la formulación cumple con losrequisitos impuestos por la normativa legal. Adicionalmente, representauna consideración no menor, el hecho de que decretar la nulidad en elcaso concreto, significaría priorizar las formas por sobre su contenido. Paralelamente, el Dr. Cafetzoglus cuestionó la exposiciónpresentada, señalando que el acusador estatal no había llevado certezasal juicio. Este argumento no sólo se vincula a la imprecisión que puso derelieve respecto a las descripciones de los hechos –punto que acabo detratar-, sino a lo que consideró un error conceptual del Agente Fiscal almantener una acusación principal y otra alternativa. Según su postura, la calificación alternativa debe versar sobre unmismo hecho. Como ejemplo, señaló que se puede acusar por robo -figuraagravada- y alternativamente por hurto. Desde ya, adelanto que el ejemplo citado resulta desacertado, puestratándose de infracciones progresivas o aquellas que representan tiposagravados o privilegiados respecto de una figura simple –incluida laprogresividad de los diversos pasos del iter criminis (tentativa-consumación)-, por el agregado de alguna circunstancia no contenida enla otra (especialidad), no aparecen complicaciones. Como advierte MAIER“...aun sin acusar subsidiariamente, una acusación correctamenteredactada contendrá, de ordinario, la descripción de elementos que torneposible al tribunal en la sentencia decidir acerca de todas las posibilidades. 12.
Así, en un homicidio producido a través de múltiples lesiones dolosas, ladescripción de ellas y de la muerte de la víctima como su consecuencia,permitirá, incluso, condenar por lesiones, en caso de apartamiento delcurso causal contenido en el plan de acción (dolo), en caso de que seaimposible imputar objetivamente el homicidio”. (MAIER, “Acusaciónalternativa o subsidiaria”, op. cit., p. 629). Sumado a ello, el Sr. Defensor consideró que en el caso, no solo setrató de acciones distintas, sino que además, las consideró incompatiblesentre sí –afirmando que si se le atribuyó a su asistido algún tipo departicipación en el homicidio, no se lo puede acusar a su vez de encubrirsea sí mismo o a su propio delito-. Dicho argumento fue desarrollado extensamente por el Sr. DefensorDr. Ferrari, quien afirmó que lo que es alternativo es la circunstancia delhecho que permite asignarle otra calificación legal –lo cual no significa quese pueda mantener una acusación por dos hechos alternativamente-.Consideró además, que la acusación así planteada es arbitraria, ya que alfinalizar el debate el Fiscal debió decidir por una u otra hipótesis. Citócomo ejemplo el que un Juez decidiera dictar una sentencia condenatoriapor homicidio calificado, otro por encubrimiento agravado y el terceropostulara la absolución -dando a entender que ello violaría lo dispuesto enel artículo 168 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires y daríalugar al posible dictado de una sentencia absurda-. 13.
Otro aspecto destacable del cuestionamiento realizado por el Dr.Ferrari, se refiere a la inconsistencia del doble argumento propuesto,señalando que si el Fiscal tiene la convicción de que Carrascosa es autorde homicidio calificado, no puede tener la convicción de que es encubridor.Así, ha sabido por lo menos que su representado es inocente por unhecho, y sin embargo pidió que se lo condenara por los dos -vulnerandoademás el principio de legalidad sustantivo, porque la última de lasconductas imputada sería atípica-. Continuando con su relato, expresó que suponiendo que aCarrascosa se lo absolviese por duda, ésta se trasladaría al encubrimientoy de este modo no se podría tener a la vez, dudas de que ha sido autor delhomicidio y certeza de que participó como encubridor. Ante las dudastransmitidas por el Fiscal, entendió que al Tribunal no le quedaría otraopción más que absolver a su asistido. Para finalizar sobre el punto, manifestó que el acusador no pudoexplicar las conductas que configuran el delito de encubrimiento, sinoatribuyéndolas al homicidio. Pues bien, al ingresar en el cuestionamiento del pedido “alternativo”efectuado por la Fiscalía, advierto que se parte de una interpretaciónbásica de lo establecido en la segunda parte del artículo 335 del C.P.P.: laprevisión se refiere a un mismo hecho susceptible de ser encuadrado enun tipo penal principal y, variando alguna de sus circunstancias, en otrotipo penal distinto. 14.
Tal interpretación parece coincidir con aquella que efectuara MAIERrespecto al mismo texto que formó parte del Proyecto del C.P.P. Nación1986 –realizando una corrección al señalar que la norma debió referirse a“aquellas circunstancias de(l) hecho”-. Pero lo interesante es que el citadoautor considera que aun sin la existencia de esta norma –como sabemos,expresamente prevista en nuestro actual ordenamiento procesal-, noestaría prohibida la posibilidad y nada se opondría a una imputación plural(Ídem anterior, p. 626). Precisamente, al momento de solicitarse laelevación de la presente causa a juicio –17 de febrero de 2004- no habíasido introducida la norma bajo análisis (incorporada luego al integrar eltexto de la Ley n° 13.260 de la Provincia de Buenos Aires, publicada en elBoletín Oficial el día 7 de diciembre de 2004). Por tal motivo, la Fiscalíautilizó como apoyo los señalamientos efectuados en la causa “Luque,Guillermo Daniel y Tula, Luis Raúl s/ homicidio preterintencional” -causa n°117/94-, C.S.J.N., 26/11/02. En lo sustancial, allí se sostuvo que: "...no seadvierte que se haya violado el principio de la defensa en juicio, pues nohubo una condena sorpresiva sobre hechos y circunstancias de las que elprocesado no pudo defenderse debidamente (...), ni una variación bruscadel objeto del proceso. Tampoco se violó la garantía del non bis in idem,pues, justamente no hubo una persecución penal múltiple por un mismohecho, en el sentido del doble riesgo o "double jeopardy" (...). Por elcontrario, se trató de un hecho diverso (...), alternativo (...), debidamenteintimado e imputado. Esta posibilidad de distinguir entre ambas hipótesis, 15.
priva al caso de "la unidad esencial necesaria para la aplicación de la regladel non bis in idem" (...). El tribunal de juicio incluyó legítimamente ambasimputaciones, posibilitando que el objeto material del proceso fueraexaminado desde todos los ángulos legales posibles (...).- En definitiva, laparte no demuestra concretamente en qué se afectó la garantía invocada,o la posibilidad de defenderse, probar y alegar sobre la acusacióncuestionada. Por consiguiente, según lo expuesto y porque opino que lavoluntad requisitoria del fiscal de cámara claramente expuesta -ymantenida en el decurso del juicio- en cuanto al hecho diverso, fuesuficiente para asegurar, en este aspecto, las garantías constitucionalesinvocadas, estimo que debe desecharse esta tacha." (Del dictamen delProcurador Fiscal). Lo afirmado entonces, demuestra que poco importa si se trata de unmismo hecho o varios. En este punto, debo señalar que no comparto laopinión dada por MAGARIÑOS en el artículo que citaran los Sres.Defensores, en tanto refiere que: “Esa misma idea rige la pretensión deaplicar el mecanismo procesal de la ´acusación subsidiaria o alternativa´al supuesto en análisis, sin advertir que a la intervención que se imputa enrelación con el delito principal y al encubrimiento, que a su vez se atribuyerespecto de ese hecho a una misma persona, no le es aplicable eseinstrumento procesal, pues él se halla destinado a resolver supuestos deconcurrencia aparente de leyes y, en el caso de que se trata, convienerepetirlo, no media ninguna clase de conflicto de leyes dado que, la 16.
imputación ´subsidiaria´ o ´alternativa´ del delito de encubrimiento, dirigidaa quien es sospechado como autor o cómplice del delito encubierto, refierea un comportamiento no prohibido” (MAGARIÑOS, Mario, “La ilegitimidadde la imputación –alternativa o subsidiaria- a una persona por un hechodelictivo principal y por el encubrimiento de ese hecho”, en AA.VV.,Estudios sobre Justicia Penal. Homenaje al Profesor Julio B. J. Maier,Editores del Puerto, Buenos Aires, 2005, p. 77). Dos errores básicos encuentro en el análisis propuesto. El primeroparte del título mismo de la obra, ya que la acusación alternativa,justamente, no significa imputarle a una misma persona la comisión de unhecho delictivo principal y el encubrimiento de ese hecho. El segundo, entanto, parte de considerar la imputación como conjunta. No hay ninguna duda de que el auto-encubrimiento no es delito yque, por ende, el deber de autor impuesto por la norma que subyace alartículo 277 del Código Penal no alcanza a quien ha participado en elhecho principal. Por eso la única manera de considerar la imputaciónalternativa en esos términos, es interpretarla como una imputaciónconjunta. Así lo hace MAGARIÑOS cuando señala: “Al considerar la nopunibilidad del encubrimiento del propio delito como consecuencia de una´particular relación´ de concurso aparente de leyes y no como unaderivación de la atipicidad de aquel acto, por ausencia de prohibición, segenera una confusión tal que gran parte de la jurisprudencia y undestacado sector de la doctrina procesal de nuestro país admiten sin 17.
inconvenientes la imputación conjunta, bajo la denominación de´alternativa´ o ´subsidiaria´, en el supuesto en el cual una persona seasospechada de haber intervenido en la comisión de un hecho principal y, asu vez, en el encubrimiento de ese mismo hecho. Pasa desapercibido así,que la intervención imputada respecto del delito principal y elencubrimiento atribuido en relación con ese mismo hecho a una únicapersona, se torna insustentable dada la ausencia de una figura penal queincrimine el autoencubrimiento, pues sólo la existencia de esa figurapodría habilitar la formulación conjunta de la doble imputación de la que enverdad se trata. Es muy numerosa la cantidad de precedentesjurisprudenciales en los cuales se evidencia que la admisión de esaimputación conjunta formulada a una persona es sustentada en lasupuesta existencia de algún tipo de relación entre la figura que contempleal hecho principal y el delito de encubrimiento. Puede advertirse así en lajurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en materia decompetencia, en la cual se sostiene de modo constante que ´si no resultacon absoluta nitidez que los imputados por el delito de encubrimiento nohan tenido participación alguna en la sustracción, resulta conveniente queentienda el mismo juez en las actuaciones, en razón de la relación dealternatividad existente entre ambas infracciones”. (Ídem anterior, p. 76). Cuando se realiza una imputación alternativa o subsidiaria -como seha hecho en este caso-, se le reprocha como hecho principal a “X”, elhaber disparado contra “Y” ocasionándole la muerte (hecho 1); y como 18.
hecho alternativo o subsidiario, se le imputa a “X” el haber ocultado,alterado o hecho desaparecer rastros del delito de homicidio de que fueravíctima “Y” cometido por un tercero “Z” (hecho 2). He aquí dos hipótesis,claramente diferenciables y separables. El hecho histórico que se investigacontinúa siendo el mismo: el fallecimiento de “Y” como consecuencia dehaber recibido disparos de arma de fuego. Pero en ningún caso se le estáreprochando a “X” el haber ocultado, alterado o hecho desaparecer losrastros que develarían que él fue el autor del crimen. De ahí que tampocose trate de una acusación conjunta. “X” nunca podrá ser condenado comoautor de homicidio y encubridor de su propio hecho. Son hipótesis opremisas que se excluyen entre sí, y de eso se trata la alternatividad osubsidiariedad. MAGARIÑOS podría pretender formular una nueva oposición alconsiderar que mediante una imputación en esos términos, loscomportamientos que se atribuyen no presentan la característica de reunirtodos los elementos típicos exigidos por las figuras penales por las cualesse está persiguiendo al individuo. Ello se traduciría en aceptar laposibilidad de que, en el momento de realizar la acusación o imputación, elacusador las formule a sabiendas de que alguna de las conductasatribuidas no posee características de tipicidad. Este es precisamente otrode los argumentos brindados en el caso que nos convoca, por los Sres.Defensores. Pero también resulta un razonamiento erróneo, puesto quenada impide que el acusador proponga ambas hipótesis. 19.
El Agente Fiscal puede considerar legítimamente que “X” esresponsable penalmente en carácter de autor, del homicidio de “Y”; o bienque es autor penalmente responsable del ocultamiento de los rastros opruebas de que “Z” dio muerte a “Y”. Sucede que si el juzgador consideraverdadera y por ende válida la primer hipótesis y condena a “X” comoautor del homicidio de “Y”, la segunda hipótesis será inocua puesto que losactos posteriores de “X” serán entendidos como maniobras tendientes alograr la impunidad del propio delito -tales actos de “auto-encubrimiento”no resultarán reprochables debido a que la Ley no puede obligar a unapersona a auto incriminarse-. Ahora bien, si la primer hipótesis no resulta confirmada mediante loselementos de prueba presentados y es descartada por el juzgador, elacusado será absuelto por el delito principal. En este supuesto, los actosposteriores por él realizados, podrán evaluarse y en caso de resultarverdaderos, fundar su condena por el encubrimiento de un delito ejecutadopor un tercero –ya que quedó determinado que él no participó del primersuceso-. Es decir que si el encausado es absuelto por aquel señalamientocomo autor del homicidio, puede afirmarse que fue cualquiera menos él -que goza de un pronunciamiento que así lo ha determinado-. Y aquí laduda no juega ningún papel, se es inocente o culpable. Con otro ejemplose advertirá con mayor nitidez. La Fiscalía acusa a “X” durante todo el proceso, de haber dadomuerte a “Y”. En la descripción del hecho, son tomadas por el Fiscal 20.
determinadas acciones posteriores de ocultamiento de pruebas y rastrosque refuerzan la idea de que “X” es el autor del homicidio. El Fiscal estátan convencido de que “X” es el responsable, que ni siquiera plantea comoposible una acusación alternativa. Durante el debate, salen a la luz yquedan probados los actos posteriores de encubrimiento –“auto-encubrimiento” si la hipótesis acusatoria se confirma-. Sin embargo, dadoque la defensa resulta eficaz –se demuestra que no fue “X” sino que fue“Z” el único responsable de dar muerte a “Y”-, el acusado resulta absuelto.Así las cosas y a partir de las conductas que desarrolló “X” luego delhecho, el Tribunal resuelve remitir copias certificadas de la totalidad de lasactuaciones para que “X” sea investigado por la posible comisión del delitode encubrimiento agravado. No podría argumentarse que una decisión como la que acabo deenunciar constituye un supuesto de ne bis in idem, debido a que loshechos imputados son distintos. En este caso, la imputación alternativa osubsidiaria hubiera resultado bastante más conveniente a los intereses delacusado. En el instante mismo en que surgieron los elementos de pruebade la segunda imputación, podría haberlos intentado refutar –siempre ycuando se hubiera planteado como hipótesis subsidiaria- y así evitar laformación de un nuevo proceso penal. MAGARIÑOS, se equivoca a mi juicio, al considerar que ambasimputaciones encierran el riesgo de una condena por el mismo hechohistórico. Por ello, considera erróneamente en nota al pie, que “...al 21.
supuesto en estudio no es aplicable lo establecido en el segundo párrafodel artículo 401 del Código Procesal Penal de la Nación”. (Ibidem, p. 81). Dar muerte a una persona y ocultar los rastros, pruebas oinstrumentos del delito cometido por un tercero, constituyen hechosdistintos y diferenciables entre sí. El hecho histórico del que parten ambasconductas podrá ser el mismo (fallecimiento de una persona a causa de unhecho violento), pero la referencia del ordenamiento procesal está referidaal hecho como imputación de una conducta típica dirigida al acusado. No se trata tampoco, de coaccionar al encausado a fin de quepreste colaboración para la sanción de su propio hecho como se pretendeinterpretar al señalar que “...el Estado expresa al imputado: ´te acuso porla comisión del robo y también por tu decisión de encubrir ese robo por elcual te estoy acusando´”. (Ibidem, p. 80/81). Se trata de una acusaciónalternativa que, en tanto tal, no impone la obligación de colaborar con lasanción del propio hecho (auto-incriminarse) pues si en realidad se tratarade una acusación formulada en esos términos ´te acuso por la comisióndel homicidio y también por tu decisión de encubrir ese homicidio por elcual te estoy acusando´ -variación de lo anterior para acercarla al caso-,solo cabría pensar en tres resultados posibles: Absolución por ambosdelitos; condena por el primero; y absolución por el primero y condena porel segundo. De este modo, es claro que en ningún caso el acusado podríaser condenado por la comisión de ambos delitos, ni se pretenderá pormedio de esta imputación que se auto-incrimine, puesto que ninguna 22.
consecuencia jurídica adicional le acarrearía, en su caso, encubrir el delitopropio –conducta no prevista como prohibida-. La única idea coherente que podría llegar a plantearse en el sentidode intentar mostrar la acusación alternativa como un mecanismo de auto-incriminación, partiría de afirmar que con tal de alejar las conductas que encaso de sostenerse únicamente la hipótesis principal resultaríandemostrativas o reforzadoras de su autoría, la persona sometida a procesopodría verse tentada a plantear: “Yo no cometí el delito, oculté y demáspero no participé en la comisión del delito principal”. Bueno, ello tampocoresultaría decisivo para decretar la ilegitimidad de la acusación, ya que ladecisión del acusado es voluntaria, forma parte de su estrategia defensivay podría darse en caso de una única imputación de autoría de homicidio omás claramente, en el caso de una imputación de participación secundariade homicidio calificado. Frente a la magnitud de la pena en expectativa yante una acabada y prolija descripción de conductas que demuestren unaayuda posterior, una buena defensa podría concentrarse en derrumbar laidea de que fueron cumplidas en base a una promesa anterior al hecho. Por lo demás, tampoco es cierto que una acusación alternativa osubsidiaria encierre el peligro de arribar a una sentencia absurda oincompatible con la mayoría que ordena lograr el artículo 168 de laConstitución provincial para sentenciar. En nuestro caso, si uno de losjueces se inclinara por la absolución respecto del delito de homicidio y porla condena respecto del delito de encubrimiento, otro por la condena 23.
respecto del delito de homicidio, y el tercero por la absolución respecto deambos delitos, en definitiva el acusado resultaría absuelto por mayoríarespecto de ambas imputaciones. En cuanto al argumento de que el acusador no pudo explicar lasconductas que configuran el delito de encubrimiento sino atribuyéndolas alhomicidio, tampoco parece un dato que invalide la acusación subsidiaria. En el artículo 277 del Código Penal se indica: “1) Será reprimidocon prisión de seis (6) meses a (3) tres años el que, tras la comisión de undelito ejecutado por otro, en el que no hubiera participado: a) Ayudare aalguien a eludir las investigaciones de la autoridad o a sustraerse a laacción de ésta. b) Ocultare, alterare o hiciere desaparecer los rastros,pruebas o instrumentos del delito, o ayudare al autor o partícipe aocultarlos, alterarlos o hacerlos desaparecer (...) 3) La escala penal seráaumentada al doble de su mínimo y máximo, cuando: a) El hechoprecedente fuera un delito especialmente grave, siendo tal aquel cuyapena mínima fuera superior a tres (3) años de prisión”. Como se aprecia, la relación entre el delito de encubrimiento y eldelito principal existe. A modo de ejemplo: el ocultamiento de un cuchillocualquiera no tiene per se relevancia jurídico penal. Ahora bien, laconducta adquirirá relevancia si se demuestra que se trata del cuchilloutilizado por otro para dar muerte a la víctima del hecho principal.Adicionalmente, éste último incide en la figura descripta, toda vez que el 24.
monto de pena previsto se incrementará si el hecho precedente ha sido undelito especialmente grave. Para finalizar en lo que aquí concierne, entiendo que tampocoresulta acertado considerar que el acusador debe llevar certezas aldebate. Nada tiene que ver la búsqueda de la verdad como meta delprocedimiento o el deber de objetividad que pesa sobre su actuación.Respecto de este último, se señala: “El Ministerio Público es unamagistratura especializada en fortalecer la necesaria tutela judicial de lasvíctimas, bajo diversas formas y variantes (...) No queda muy claro en ladoctrina en qué consiste el principio de objetividad que debe guiar laactividad del fiscal (...) no es algo asimilable a la imparcialidad judicial, ninace de una defensa ´abstracta´ de la ley, ni constituye a los fiscales en´cuasi´ defensores públicos de los imputados”. (BINDER, Elincumplimiento de las formas procesales. Elementos para una crítica a lateoría unitaria de las nulidades en el proceso penal, ob. cit., p. 131/132). La Fiscalía simplemente ha propuesto dos hipótesis para suconsideración. El Tribunal es quien debe evaluarlas a partir de loselementos de prueba traídos por las partes y, en definitiva, establecer cualde las hipótesis resulta ser el reflejo más aproximado y verosímil de larealidad de los hechos –reconstrucción del hecho histórico y, en su caso,de la participación del imputado-. Es en este último tramo, donde apareceel juicio de certeza. 25.
El deber de objetividad, no implica que la Fiscalía deba renunciar ala persecución de una serie de conductas que, subsidiariamente –en casode no verificarse la imputación principal-, podrían constituir otro delito. Estedeber se traduce en la imposibilidad de acusar a sabiendas de que lapersona es inocente, materializado por ejemplo en la previsión contenidaen el artículo 338 del C.P.P.: “Si se estableciere en cualquier etapa delproceso que el fiscal ha ocultado prueba favorable a la defensa, ello traeráaparejada la nulidad de lo actuado. El ocultamiento de prueba a la defensaconstituye falta grave para el Ministerio Público”. Y en el caso, la Fiscalíano está acusando por la comisión de dos delitos convencida de que por lomenos respecto de uno de ellos el imputado es inocente, porque como seha dicho, no se trata de una imputación conjunta sino alternativa. Si rige laacusación principal, las conductas posteriores al hecho resultarán atípicasdebido a que no se prevé su tipicidad –como bien apuntara MAGARIÑOSporque no se puede obligar a la auto-incriminación-. Pero si la primigeniaimputación es desechada por el Tribunal, las conductas posterioresefectivamente podrán ser evaluadas y, en su caso, configurar la conductatípica prevista y sancionada por otra norma. Ciertamente, las formas procesales dan al Ministerio Público Fiscalun marco legal que debe respetar -sea que la forma esté al servicio de losprincipios que protegen al imputado, sea que represente unamanifestación concreta de la tutela judicial-. Regulan así su actividad en elproceso y objetivan su actuación, pero no introducen una función distinta 26.
de la de velar por la tutela judicial o garantizar los principios de proteccióndel imputado (Ídem anterior, p. 132). Ello no se traduce en un impedimentopara trabajar sobre distintas hipótesis sino, en todo caso y en particular, enpermitir una adecuada defensa frente a la imputación. BINDER lo explicacon claridad, al señalar: “Tampoco puede el Ministerio Público realizarvariaciones de tal magnitud que impliquen una clara incoherencia. Dentrode los límites estrictos de la doctrina de los actos propios y sus requisitosel fiscal tiene limitadas sus posibilidades de variación, tanto en el curso deuna investigación (lo que no quiere decir que no pueda actuar sobredistintas hipótesis) o en el mismo curso del debate. Ello no sólo en elámbito más claro de ´lo sorpresivo´ (que está vedado por el derecho dedefensa) sino sobre las expectativas ciertas sobre las que se ha construidolas estrategias de defensa”. (Ibidem, p. 137). El hecho de que legalmente se excluyan entre sí ambasproposiciones tampoco tiene mayor significación para censurar este tipode acusación, puesto que como ha quedado demostrado a partir delejemplo presentado, hasta resulta más conveniente para el encausado yaque le permite confrontar ambas acusaciones en un solo procedimiento.Más aún, hasta podría decirse que quien se perjudica es el propioMinisterio Público Fiscal, pues al haber planteado las conductasposteriores como posible materia de acusación subsidiaria, a priori, ellodebilita la hipótesis principal. 27.
Otro problema adicional que se evita con la acusación subsidiaria,fue puesto en evidencia por Rodolfo POCIELLO ARGERICH, quien en elejercicio de funciones como Fiscal planteó respecto a la imputación derobo y encubrimiento, lo siguiente: “Frente a esta exposición nosencontramos ante la conocida situación de quien, imputado a todo lo largode un proceso por la comisión de un delito contra la propiedad, luego seconcluye la falta de prueba a este respecto, pero la aptitud de ésta paratener por probada su participación en la receptación u ocultamiento de la´cosa´ mal habida. Sin duda, pese a lo sostenido jurisprudencialmente enrelación a que se trataría del desdoblamiento de un hecho, nosencontramos frente a conductas materialmente distintas y temporalmentediferenciables. Esta situación ha provocado que algunos tribunales orales,ante la imposibilidad de probar el apoderamiento, absolvieran a surespecto y remitieran testimonios para investigar el posible encubrimiento,con el consecuente peligro de demostrar, o aun que confiese el imputadola comisión de la sustracción, cuya inocencia ya ha pasado en autoridadde cosa juzgada”. (referido por MAIER, en “Acusación alternativa osubsidiaria”, op. cit., p. 710). Este tipo de acusación tampoco resulta irrazonable o enfrentadacon las reglas de la lógica. Como se ha visto, ambos hechos seencuentran previstos separadamente como acciones típicas reconocidasen dos figuras penales. No han sido materia de acusación conjunta –locual sí hubiera tornado inconsistente el planteo pues la existencia del 28.
primero excluiría al segundo como conducta típica- y, en el plano de larealidad, no resultan acciones de imposible realización singular osimultánea. Una vez más, a modo de ejemplo: No se le imputa a “X” haberascendido al cielo y apuñalado a un ángel –conducta de imposiblerealización-, ni se le imputa haber dado muerte a “Y” en un lugar y en esemismo momento haber estado en otro sitio lejano, sustrayéndole suspertenencias a “W” –conductas de imposible realización simultánea-. Se leimputa a “X” haber dado muerte a “Y” y, subsidiariamente –lo cualsignifica: en caso de que se determine que “X” no ha sido el autor delhecho-, haber realizado una serie de conductas posteriores tendientes aocultar los rastros o pruebas del delito cometido por cualquier otra personamenos él –que previamente ha resultado absuelto por el delito principal-.Dar muerte a una persona y ocultar los rastros o pruebas del mismo delito,no son conductas que desde el punto de vista de la lógica resulten deimposible realización. Sucede simplemente, que nuestro sistema legalprevé que cuando ambas aparezcan ejecutadas por un mismo individuo, lasegunda no le será reprochable pues no se puede obligar a quien hacometido un delito a facilitar los elementos para su descubrimiento. Puede achacarse a la Fiscalía la desprolijidad con la que formuló suacusación a lo largo de todo el proceso. Nótese por ejemplo que en elapartado IV “La protervia de los actores de la tragedia”, bajo el título “Elmalaccionar imputable a Carlos Alberto Carrascosa” describió el delitoprincipal y seguidamente definió conjuntamente maniobras de 29.
encubrimiento –aquí sí exhibidas como actos de auto-encubrimiento- ycomo si esto no resultara suficiente, mencionó una suerte de “instigación aotros para que encubran su delito”. Así, teniendo en cuenta el caráctercomplejo de una imputación alternativa como la que propuso, si bien debióel acusador extremar los recaudos al formularla, su torpeza no tuvorepercusión alguna ni limitó de ningún modo el ejercicio del derecho dedefensa en juicio de que dispone el acusado. No se tradujo en sorpresa,perplejidad o indujo a error a la Defensa. En todo momento, el acusado ysus representantes legales entendieron, asumieron e intentaroncontrarrestar tanto la acusación principal como la subsidiaria –a punto talque el Dr. Ferrari en su alegato explicó que lo que consideraba ilegítimo noera el planteo en sí, sino su mantenimiento en la pretensión final de laFiscalía-. Resta analizar todavía tres nuevos argumentos de la Defensa que,desde su perspectiva, constituirían vicios esenciales que invalidan laacusación fiscal. El primero de ellos, apunta a denunciar que el Sr. Fiscalha formalizado su acusación respecto de personas que no se han podidodefender en este juicio –en clara referencia a Irene Hurtig y a GuillermoBártoli-. El Dr. Ferrari aclaró que si bien no podrían resultar afectadas, dehaberse presentado en el juicio estas personas, hubieran podido ejerceractos de defensa que a su vez hubieran podido aportar elementos quemejoraran la situación de Carrascosa. 30.
El nulo asidero jurídico de la hipótesis planteada me exime demayores explicaciones, en tanto representa además un juicio deprobabilidad que aun en caso de verificarse, no tendría la menorrelevancia como motivo de sanción nulificante. La defensa del acusado nodepende de la actuación de los restantes coimputados –aun cuandopudieran resultarle beneficiosas las pruebas, manifestaciones o solicitudesque éstos eventualmente aportaren o hicieren-. Ninguna norma legal hacedepender el derecho de defensa en juicio de esta circunstancia y, de serasí, no se admitiría el desdoblamiento de las causas –situación que no esla ideal desde el punto de vista del sistema de administración de justicia,pero que sucede con frecuencia por el distinto estadio procesal productode recursos de las partes, rebeldía de algunos acusados, acuerdos dejuicio abreviado formulados por otros, etc.-. El segundo argumento de esta última tanda, está referido a laimputación del delito de encubrimiento por el hecho identificado comonúmero III (presunta reunión por el tema del certificado de defunción). ElDr. Ferrari mencionó que en la resolución mediante la cual se le dictara elsobreseimiento a la Sra. Nora Margarita Burgués de Taylor, se determinóque dicha reunión no existió –resaltando que la decisión se encuentrafirme y, por ende, ha pasado a ser cosa juzgada-. Al igual que el argumento anterior, el presente no resiste el másmínimo análisis desde que en esta causa se está juzgando a CarlosAlberto Carrascosa por presuntas actividades que la Fiscalía considera 31.
que han consistido en brindar ayuda a alguien para que eluda lasinvestigaciones o se sustraiga de la autoridad, y constituido elocultamiento de rastros, pruebas o instrumentos de un delito; en tanto queen la causa de mención se juzgó la conducta de la Sra. Burgués de Taylor.Independientemente de que se determine que hubo o no una reunión entrelos involucrados –lo cual, en su caso, será analizado más adelante-, aquíse está juzgando exclusivamente el accionar de Carrascosa. Prueba de lo expresado además, es que en la resolución dereferencia (sentencia dictada en el marco de la causa nº 6464 quetramitara ante la Sala I de la Cámara de Apelación y Garantías en lo PenalDptal., agregada y certificada a fs. 6688/6695) no se afirmó o negó lacelebración de una reunión entre los involucrados. Puntualmente, seexplicó: “...no surge ningún elemento sobre el que pueda sostenerse talimputación, esto es, el hecho de que la causante haya tenido un acuerdoprevio con Carrascosa y Bártoli, ni mucho menos actividad alguna dirigidapor la Sra. Taylor a evitar la investigación oficial y sustraerse al accionarpolicial, tal como lo señala el Juez Garante (...) Tampoco se evidencia cuálfue el despliegue de actividad desarrollado por la imputada, siendo que elúnico testimonio que implica a la Sra. Taylor, reitero, es la declaraciónprestada por la Sra. Ongay, la cual no se basta a sí misma como elementode cargo, puesto que sus dichos se ven naturalmente desvirtuados, -enrelación a la voluntad dolosa de la causante en obstruir el accionar de la 32.
justicia-, por los otros testimonios que muestran a la imputada ajena a losactos obstructivos de la investigación” (fs. 6692/6693). El tercer y último argumento esbozado, se refiere a un vicionulificante por el modo de obtención de una prueba -exclusión probatoriapor ilegalidad del medio empleado para su descubrimiento eincorporación-. La Defensa sostuvo que el hallazgo de uno de losproyectiles –célebremente conocido como “pituto”- fue posible merced a lorelatado por familiares del acusado en declaraciones testimoniales. Serescató gracias a la participación de una de las personas que ahora estáimputada –Juan Carlos Hurtig-. Luego, este proyectil fue el único quepermitió determinar el calibre y características del arma que lo disparó –aclarando que los restantes extraídos del interior del cráneo de la víctimaestaban deformados-. Destaca así, que el dato del “pituto” fue obtenido deforma ilegal. Aquí, pese a haberse citado algunas de las consideracionesvertidas por la disidencia en el caso “García D´Auro” (C.S.J.N., García,D´Auro, Ramiro Eduardo y otros s/ robo de automotor en poblado y enbanda, causa 6855, rta. en fecha 10/08/95), la situación no es asimilableen tanto el acusado de autos no es quien -habiendo comparecido comotestigo- fue sometido a un interrogatorio destinado a determinar suresponsabilidad en el hecho –surgiendo de allí las pruebas incriminatorias-Asimismo, de los datos de la causa tampoco surge que las declaracionestestimoniales del nombrado Hurtig y Horacio García Belsunce (h) –quien 33.
primero mencionó el elemento- (las cuales pese a no haber sidointroducidas al debate, obran glosadas a fs. 36/37 y 39/40), hubieran sidodirigidas con el fin de determinar su responsabilidad en el hecho. Y, enúltimo término, merece la pena destacar que en sus respectivasexposiciones de descargo (fs. 773/777 y vta. y 827/836), sin que se leshiciera ninguna referencia específica, reiteraron lo expresado conanterioridad y brindaron así las pautas que de todas formas hubieranpermitido el hallazgo de la pieza -inevitablemente se habría llegado a losmismos descubrimientos-. Por todo lo expuesto, en mi opinión, deben rechazarse en sutotalidad los planteos de nulidad introducidos; y así lo voto (arts. 203 acontrario sensu, 210, 211 a contrario sensu, 335, 336, 338 incs. 2° y 3° acontrario sensu, 341, y 358 del C.P.P.; 18 de la Constitución Nacional, 15y concordantes de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires, y 8 inc.2° apartados b) a g) de la Convención Americana sobre DerechosHumanos –Pacto San José de Costa Rica-).A la cuestión previa, el doctor Rizzi dijo: Con las siguientes salvedades, habré de acompañar el criterio de laseñora Juez que me precede en el voto, rechazando los planteos denulidad interpuestos por la defensa. 34.
La asistencia letrada de Carlos Alberto Carrascosa estimó que elrequerimiento de elevación a juicio efectuado contra su pupilo por parte dela Fiscalía, no brindaba “una relación clara, precisa, circunstanciada yespecífica del hecho”. Esta referencia fue considerada desacertada en elvoto anterior, pero en mi opinión, la pieza en crisis ostenta graves defectosen cuanto a la claridad de la imputación que formula. Si observamos que en dicho requerimiento, bajo el título de“Imputaciones Efectuadas”, el doctor Molina Pico numera hechos, -comobien se transcribe en el primer voto- a los que después por víainterpretativa, debe entenderse que se agregan otros, es evidente ladiscutible factura de dicha pieza clave de la acusación, muy alejada porcierto, de lo que se espera de ella. Sin embargo, como no pierdo de vista que esta clase de nulidadesdeben basarse no en el rigor ritual sino en el análisis de si se afectó o noel derecho de defensa, concluyo que las características de este proceso –en algún sentido extraordinarias- han venido a despejar las fallas de lafiscalía, que pese a su gravedad no han significado merma alguna a lacapacidad y posibilidad de la defensa de comprender y contrarrestar laimputación, ni tampoco implicaron por parte del representante delMinisterio Público, una incoherencia inaceptable entre sus propiosplanteos, que hubiera podido sorprender a la defensa imposibilitándoleesgrimir una estrategia refutatoria. Es que esas incoherencias deben serde tal grado y magnitud, que por ejemplo, el rechazo de una hipótesis por 35.
parte del defensor, lo lleve capciosamente a la obligada asunción de otrahipótesis acusatoria, o que el excesivo número de estas, su variedad denaturaleza y su discordancia troncal, conduzcan a una tarea hercúlea deatención probatoria, propensa al error, de imposible manejo o peor aún,inversora del principio de la carga de la prueba. Así, aunque dejo en claro que no advierto que sea esto lo que haocurrido en la causa, debo admitir que estamos frente a un requerimientomuy alejado del modelo al que aspiramos. Nótese que se llegó a imputarhaber accionado el arma de fuego que terminó con la vida de la víctima,sin señalar ninguna prueba en abono de esa pretendida certeza; y quefrente a esta palmaria orfandad, necesariamente en el alegato final lahipótesis del homicidio debió transcurrir por otros carriles; a todo lo cual seagrega que fue necesario un trabajoso examen del escrito del doctorMolina Pico, para llegar a la conclusión que afirma la magistrada que meprecede, de que pese a la enumeración del propio fiscal, “no fueron solodos los hechos intimados”. Sin embargo, reiterando que rechazaré también la nulidad de estadiscutida pieza, es en estas condiciones que no puedo acompañar la ideaplasmada en el voto anterior, de que la crítica hecha por la defensa esdesacertada, pues a ello se suma además, que las referencias a laconducta encubridora salen del tratamiento que se hace del homicidio, talcomo también lo señala la señora Juez que esgrime el primer voto. Pero,pese a todo esto y aunque comparto la peyorativa opinión que la defensa 36.
expuso del trabajo acusatorio, no veo justificada la necesidad de aplicar elremedio propiciado. Porque a las razones vertidas en el primer voto y que hago mías,agrego que no puede desconocerse que la declaración de nulidad de laacusación propuesta, implicaría un apego a un ritualismo procesal extremoy consecuente despilfarro escandaloso del esfuerzo judicial, que sólopodría aceptarse si fuera imprescindible para preservar el derecho dedefensa, que es el horizonte final hacia el que tan grave medida debedirigirse. Y justamente, las características de este notable juicio, su larga,trabajosa y minuciosa prueba, y hasta los planteos suscitados y resueltosdurante las audiencias, conformaron un cuadro muy acabado de lo que laacusación pretendía, en el que puede decirse que el alegato no fue sinouna consecuencia claramente anunciada. Así, la postura final del señor Fiscal, -tal vez con la excepción de lapretensión referida al doctor Juan Martín Romero Victorica- no tuvo nadaespecialmente sorpresivo, pues incluso la imputación formulada a IreneHurtig y a Guillermo Bártoli era fácilmente previsible a la luz de losinterrogatorios emprendidos por la fiscalía durante el debate, y de lasnuevas pruebas que propició. Ante esta situación, más allá de lasevidentes imperfecciones de la acusación en cuanto a la imprecisión deldetalle de los aspectos fácticos en orden al encubrimiento, resuelvo queespecialmente la descripción de las conductas referidas al principio del 37.
alegato, todas las cuales habían sido ya mentadas en el requerimiento –aunque en forma desprolija- resultan suficientes para concluir que aúncuando hubiera sido deseable un análisis más exhaustivo, ello no haafectado el derecho de defensa de Carlos Alberto Carrascosa, pues no haimpedido de ninguna manera que su asistencia técnica desconociera otuviera la menor duda sobre la entidad y alcance de los hechos objeto dela imputación. Todo esto, dicho sin perjuicio del análisis queoportunamente haré en cuanto a su virtualidad, limitaciones y procedenciajurídica. Por mi parte, estimo que donde es más evidente la falla delacusador, es en la descripción no tanto del efecto o resultado supresor uocultatorio de las evidencias del homicidio, como de la concreta conductaque debió imputar a Carrascosa. O sea, sentada la materialidad fáctica,sólo se explicó algo imprecisamente, la acción del procesado propiamentereprochable. Este defecto de la acusación, sin embargo, no la invalida como tal.Porque como ya lo adelanté, tampoco significa en sí mismo, ni menoscaboni limitación de la posibilidad refutatoria, si se advierte que el centro delproblema gira alrededor de la función o finalidad de las formasespecíficamente procesales y no en el mero quiebre formal de estas. El asunto, obviamente, reviste cierta complejidad. El interrogantees: ¿Cuándo una acusación es insuficiente o nula? ¿Qué defectosimponen la nulidad de una acusación? 38.
Cuando estas deficiencias, inconsistencias u omisiones songroseras –y no vale la pena ejemplificarlas- la solución es sencilla. Peroexiste toda una gama de imperfecciones cuya apreciación deja de serobjetiva, o sea, una apreciación que pasa a depender más del sujeto quela hace que del objeto al que esa apreciación se refiere. Así, está claroque hay acusaciones mejores que otras, y que las hay buenas y malas;pero aún dentro de las malas, hay nulas y no nulas. La clave es, reitero,que, objetivamente, se afecte la función garantizadora del derecho dedefensa que implica el cumplimiento de las formas procesales. Vayamos ahora a nuestro caso. Dejando para su oportunidad eltratamiento exhaustivo del asunto, puedo adelantar que estimo que laprueba –sobre cuya eficacia no emito ahora opinión- de que Carrascosamató o encubrió no es directa. Haciendo un enunciado rápido yejemplificativo, no tenemos concreta y directamente acreditado que hayaél mismo, disparado el arma, ordenado limpiar o limpiado la sangre, uordenado, instigado o efectuado la supresión del pituto, o aplicadopegamento a las heridas, o instalado la idea del accidente, o determinadoa alguien a interceptar a la policía. Cuando entremos en el análisis de siexiste o no la posibilidad de reprochar estos resultados, e incluso cuandotratemos si estos existieron o no, me adentraré con más detalle yprofundidad en estas cuestiones. Pero por ahora, y a los fines deltratamiento de la nulidad, basta con advertir que esta insoslayableparticularidad probatoria relativiza que se pueda exigir a la fiscalía la 39.
presentación de razonamientos o el señalamiento de circunstanciasfácticas, objetivas y subjetivas de la acción del acusado, con las que,sencillamente, no se cuenta. En este razonamiento, entonces, sería absurdo, considerandoademás sus implicancias, declarar la nulidad de la acusación, entendiendoque aún cuando hubiera podido aportar mayores y más prolijasprecisiones o ser más minuciosa, no incurrió objetivamente enarbitrariedades insalvables, ni tampoco omitió caprichosamente evidenciasque pudiesen perjudicar o que hubiesen revelado la intención de perjudicarel ejercicio de la defensa. En otras palabras, la acusación es completa,porque aunque desordenadamente, está integrada por la información detodos los indicios en que pretende sustentarse, dando al imputado laposibilidad de refutarlos. O sea, no es que en forma artera o torpe, faltaronreferencias o descripciones de las acciones reprochables que hubiera sidoposible hacer, sino que, simplemente, no es posible hacerlas porque aúnpara el propio fiscal, algunas de ellas se ignora cómo fueron y suconstrucción de la responsabilidad penal del acusado, se fundamentó enuna prueba indiciaria e indirecta. Así, desde mi punto de vista, subyacen en la discusión cuestionesque tienen su raíz en las dificultades y características probatorias del caso,antes que en los defectos de la acusación, por lo que su tratamiento nodebe ser objeto de un planteo de nulidad, sino propiamente del veredicto. 40.
El otro aspecto donde no comparto sino parcialmente el análisis dequien me precede en el voto, aunque sí su conclusión a la que arribosumando otras vías, es el referido a la cuestión de la doble imputación. Tengo para mí que el argumento más fuerte para rechazar lapostura de la defensa en este aspecto, está basado en una cuestión máslógica que jurídica. Paso a explicarme. El encubrimiento es principalmente, delito contra la administraciónde justicia. Digo principalmente, porque no puede descartarse que enforma indirecta, afecta también los bienes jurídicos que protegen losdelitos encubiertos, lo que explica que en su historia y en el derechocomparado, no siempre ha sido tratado como delito autónomo. En esta idea, una acusación que prefiero llamar subsidiaria, -porquehay que mirarla desde el punto de vista del fiscal- no es contradictoria niilegítima si presenta su doble hipótesis de que existió acción de matar yque existió también acción de ocultar, suprimir o destruir evidencias. Y noes contradictoria aunque el fiscal haya expresado su seguridad de queCarrascosa es el homicida, lo que no significa como pretende el defensorque entonces está seguro que no es encubridor. El argumento esgrimidopuede parecer seductor, pero no es correcto. Porque lo que el fiscal hadicho es lo que ya mencioné más arriba: hubo acción de matar y acción deocultar, alterar o suprimir pruebas, o sea que para él, en modo sucesivo elimputado llevó a cabo ambas acciones. Si el tribunal hace suya laconvicción del ministerio público, de que Carrascosa mató, no interesan 41.
las demás acciones. Y si el tribunal no acepta la idea de que mató,entonces las demás acciones permanecen allí vigentes exigiendo sutratamiento y valoración, sin que exista por ello ningún perjuicio para ladefensa que puede (y debe) atacar tanto la prueba de que Carrascosamató, como la de que ocultó, alteró o suprimió evidencias del homicidio.De tal modo, la acusación cumplió acabadamente la exigencia dedeterminación y de delimitación del juicio, y lo hizo oportunamente. Este es para mí el sencillo análisis que cabe hacer, sin necesidadde incurrir y demorarse en otras complicaciones del análisis de los tipos ode la verificación de sus diversas relaciones de concurrencia aparente, alos que en todo caso, debe arribarse luego de tener por acreditada laacción respectiva sobre la que se construirá el reproche. En conclusión, con estas aclaraciones que sumo a los argumentosdel voto anterior, adhiero a sus conclusiones en cuanto propicia el rechazode todos los planteos de nulidad introducidos (art. 201, 202, 203 acontrario sensu, 211 a contrario sensu; y 335, del C.P.P., 18 de laConstitución Nacional, y 15 y concordantes de la Constitución de laProvincia de Buenos Aires, y art. 8 inc. 2° apartados b) a g) de laConvención Americana sobre Derechos Humanos, Pacto de San José deCosta Rica).A la cuestión previa, el doctor San Martín dijo: 42.
Comparto los argumentos de la Sra. Juez que se pronunciara enprimer término, adhiriendo a su voto e inclinándome así por el rechazo dela totalidad los planteos de nulidad introducidos (arts. 203 a contrariosensu, 210, 211 a contrario sensu, 335, 336, 338 incs. 2° y 3° a contrariosensu, 341, y 358 del C.P.P.; 18 de la Constitución Nacional, 15 yconcordantes de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires, y 8 inc.2° apartados b) a g) de la Convención Americana sobre DerechosHumanos –Pacto San José de Costa Rica-).A la primera cuestión, la doctora Etcheverry dijo: Luego de haberse descartado en la cuestión previa los agraviosintroducidos como motivos de nulidad, corresponde iniciar el tratamientode los hechos que fueran materia de acusación. Para ello, he de reseñarprimeramente, tanto el suceso histórico como las descripciones deconductas típicas atribuidas al acusado por la Fiscalía. Inevitablemente,deberé incurrir aquí en ciertas reiteraciones, puesto que necesariamentetuve que referirme a tales circunstancias en el punto anterior. Como materia de acusación principal, el Sr. Fiscal Dr. Molina Picoseñaló que el día 27 de octubre de 2002, en el horario comprendido entrelas 18:20 y las 19:00 hs. aproximadamente, María Marta García Belsuncese encontraba en el interior de su domicilio sito en el Country Club Carmel,ubicado en la calle Monseñor D Andrea s/n, de la localidad de Pilar. Allí, a 43.
modo de continuación de una fuerte discusión verbal que habíacomenzado el día anterior, su marido Carlos Alberto Carrascosa, con laposible participación de terceras personas, desataron agresiones físicas -golpeándola y efectuándole seis disparos de arma de fuego, los cualesimpactaron en la cabeza de la víctima, ocasionándole heridas de talentidad que culminaron con su vida-. Alternativa o subsidiariamente, la Fiscalía intentó demostrar que esemismo día -27 de octubre de 2002-, luego del fallecimiento de la Sra.María Marta García Belsunce, el acusado Carlos Alberto Carrascosa juntoa otro grupo de personas –familiares, amigos y empleados- desarrollaronuna serie de acciones tendientes a ocultar, alterar o hacer desaparecerrastros, pruebas o instrumentos de ese delito. Así, en particular, le imputó al encausado haber sido el artífice delcierre con pegamento de tres de las heridas que presentaba la víctima ensu cuero cabelludo -a lo cual sumó arreglos generales tales comomaquillaje y peinado-. También destacó que evitó en un primer momentoque ciertos allegados se acercaran al cuerpo de la Sra. García Belsunce yque se hiciera presente la autoridad policial, más adelante, que losrepresentantes de la empresa funeraria manipularan con libertad elcadáver y que se le hiciera la correspondiente autopsia. En el marco de su accionar lesivo -principalmente de laadministración de justicia- le reprochó asimismo al acusado, haberinstalado la idea de que el fallecimiento de su esposa se había producido 44.
como consecuencia de un accidente “hogareño”, y como parte de esemismo plan tendiente a ocultar el homicidio, el haber dado directivas paraque se cumpliera su voluntad de ocultamiento -modificando el escenariodel crimen, propiciando que se arrojara una de las balas al inodoro y setiraran ropas ensangrentadas, e intentando que se obtuviera un certificadode defunción alterado en cuanto a la referencia al origen del deceso-. Para dar respuesta a esta primera cuestión, habré de valorar loselementos de prueba traídos al debate -integrados por piezas colectadasdurante la Investigación Penal Preparatoria e incorporadas por su lectura,y por la prueba rendida en la audiencia oral-. Comenzaré con aquello que resulta más evidente: el sucesohistórico principal; esto es, tanto el fallecimiento de María Marta GarcíaBelsunce de Carrascosa como sus causas. Identificado como elemento de prueba n° 157, se encuentraagregado el informe de autopsia obrante a fs. 212/223, de fecha 2 dediciembre de 2002, efectuado por los médicos Alejandro Flores y HéctorMoreira en la morgue Judicial de la Capital Federal, con la colaboración delos doctores Vázquez Fanego –no consta su nombre de pila- y MaríaAlmada. De allí, surgen los siguientes extremos: examinado el cadáver deMaría Marta García Belsunce, se lo calificó de estado nutricional bueno, deunos 65 kilos de peso y 1,59 m. de altura, aparentando una edad entre los50 y los 55 años, vestido con un pantalón tipo calza en color azul, de cuyobolsillo derecho se extrajo un pañuelo con manchas símil hemáticas. 45.
En el examen tanatológico, se hizo referencia a que el cadáver fueextraído de un féretro con caja metálica la que fue desoldada, conteniendoformol -lo que hizo “retrasar notablemente el proceso de putrefacción”-,con ausencia de rigidez cadavérica aunque con putrefacción de ambosglobos oculares, presentando desprendimiento de piel y de faneras,sobrenadando en putrílago. Se fijó la data de la muerte en 30 días. Examinada superficialmente la cabeza, se detectó equimosis frontotemporal malar izquierda de 63 x 64 mm; equimosis frontoparietal derechade 83 x 60 mm; equimosis del pabellón auricular de la oreja izquierda; seislesiones contusoperforantes en la región fronto esfeno temporo parietalizquierda localizada cada una de ellas "(1)... a 35 mm por delante yrozando el borde superior del conducto auditivo externo; (2) localizada a30 mm por delante del borde superior del pabellón auricular; (3) localizadaa 30 mm por arriba y hacia el anterior; (4) localizada en la unión fronto-parieto-temporal; (5) localizada sobre el parietal a 50 mm por encima delpabellón auricular y la (6) localizada por encima de la anterior cerca de launión interparietal". Asimismo, al examen interno se determinó,coincidiendo con las cuatro lesiones que se circunscriben a la zona de laregión preauricular, la presencia de: fractura hundimiento de cráneo enforma ovoidea, otra fractura sobre el hueso parietal en sacabocados de 25x 15 mm, y una lesión contusa sobre el periostio del parietal deaproximadamente 5 x 5 mm. Habiéndose procedido al aserramiento de lacalota, se encontró licuefacción de la masa encefálica y junto con restos 46.
de huesos, cinco proyectiles de plomo desnudo deformados. Éstos fueronsecuestrados al igual que tres piezas de hueso -dos de las cualespresentaban “signo de benassi”-, resguardándose para futuras periciashistopatológicas. Las seis lesiones encontradas en la piel están directamenterelacionadas con las advertidas en la calota craneana; todas secorresponden al mecanismo del pasaje de proyectiles de arma de fuego,ya que macroscópicamente pudo constatarse fracturas de bisel interno conpresencia del “signo de Benassi”. En los miembros inferiores, se observó equimosis en la caraposterointerna tercio superior de pierna derecha de 75 x 50 mm; dosequimosis en el tercio medio -una en la cara anterior del muslo derecho de35 x 30 mm y otra en la cara interna del muslo izquierdo de 40 x 50 mm-;y, finalmente, equimosis en el hueco poplíteo izquierdo de 30 x 90 mm. Al examinar el tórax, se observó en la parrilla costal una fractura delarco anterior de la tercera costilla del lado izquierdo. Todo ello, derivó en la conclusión de que el fallecimiento de MaríaMarta García Belsunce se produjo como consecuencia de un parocardiorrespiratorio traumático, que obedeció a lesiones de arma de fuegoen el cráneo, siendo el mecanismo de la muerte la destrucción deestructuras cerebrales vitales; heridas que fueron incompatibles con lavida -determinándose que el deceso se produjo casi en forma inmediata, 47.
con escaso tiempo de sobrevida, no advirtiéndose en el cadáver signos delucha y/o defensa-. En este informe, se aclaró que no pudo determinarse la trayectoriade los proyectiles, ya que no había parámetros de referencia; y que conrespecto a la distancia del disparo, ella correspondería a la distancia 0/1Raffo, la que sería corroborada con la experticia histopatológica sobre lostacos de hueso secuestrados a tal fin. Sobre el punto que acabo de reseñar, debo resaltar que hubierasido de sumo interés poder escuchar durante la audiencia a losprofesionales que llevaron adelante el examen del cadáver.Inexplicablemente, aun cuando todas las partes destacaron su interésfundamental en la búsqueda de la verdad, y pese a la gran cantidad detestigos convocados inútilmente –lo cual se verá más adelante y seráexplicado en detalle-, estas personas no fueron traídas. No queda másremedio entonces, que referirme a los testimonios que brindaran en elmarco de la causa nº 2060 que se le siguiera entre otros a GuillermoBártoli, por la presunta comisión del delito de falsedad ideológica, ytramitara ante el Tribunal Oral en lo Criminal nº 2 de Capital Federal (punton° 251). A fs. 1401/1402 y 1598/1602, lucen las declaraciones testimonialesde los médicos encargados de realizar la operación de autopsia a lavíctima de autos, Dres. Carlos Alejandro Flores y Héctor Horacio Moreira.Ambos coincidieron en cuanto a que los orificios advertidos, en un primer 48.
momento fueron considerados como contuso-punzantes, y recién despuésde abierto el cuero cabelludo en dos colgajos, vieron la fractura comopartida en varias partes y el hundimiento –precisando que dicha lesiónestaba inmediatamente por debajo de los orificios más agrupados-. Luego de aserrada la calota y colada en una bacha metálica lamasa encefálica licuada, advirtieron la presencia de los cinco proyectiles.A raíz de ello, determinaron que la muerte había sido producida pordisparos de arma de fuego. Aclararon que a esta conclusión se llegórecién después de hacer toda la operación de autopsia, ya que conanterioridad -en el examen de necropsia- nada hacía sospechar que laslesiones que presentaba la occisa hubieran sido producto de un arma defuego. En su exposición, el Dr. Moreira precisó que la fractura del tercerarco costal izquierdo que presentaba la víctima no era de carácter vital, esdecir que se produjo después del fallecimiento -lo cual me permite suponerque pudo haber sido producto de las maniobras efectuadas para lograr sureanimación-. Se encuentra incorporada como punto n° 167, la declaraciónprestada a tenor de lo dispuesto en el artículo 308 del C.P.P., por JuanRamón Gauvry Gordon -fs. 782/786- de fecha 17 de enero de 2003,imputado por la presunta comisión del delito de encubrimiento agravado. 49.
El médico que primero llegó al lugar del hecho manifestó que antesde su arribo, la empresa Paramedic le informó que la paciente habíarecuperado el conocimiento. Llegó al domicilio entre las 19:20 y 19:30 hs., fue recibido por unapersona de sexo femenino -no recordando si fue ella la que le dijo que seapurara que la paciente estaba mal-. Aparentemente, según lo que letransmitieron, adentro estaba el marido y arriba en la habitación, lamasajista y "el chico Piazza". Al ver a la paciente, advirtió que seencontraba en paro cardiorrespiratorio, por lo que realizó maniobras deresucitación cardiopulmonar durante 20 ó 25 minutos, aproximadamente. La masajista le comentó que el marido la había encontrado dentrode la bañadera, la había sacado y ella comenzó a efectuarle masajescardíacos mientras le salía espuma de la boca –lo cual le creó la idea deque se había golpeado y ahogado-. Preguntado para que diga qué cantidad de material necesitó para lareanimación, hizo una descripción de todo lo que utilizó en la maniobra deRCP: "cuatro ampollas de adrenalina, suministradas endovenosas, pormedio de una avocath 20G, puesto por mi mismo en el pliegue del cododel brazo izquierdo, otra droga no se usó. Preguntado si le hicierondefibrilación dijo que sí, tres o cuatro shocks de 360 joules a modo deagotar todo". Finalizada su labor y no pudiendo revertir la situación, hizo saber ala familia que había tratado de hacer todo lo posible, comunicándose 50.
nuevamente con la empresa Paramedic para informar que era un óbito portraumatismo con fractura de cráneo y pérdida de masa encefálica -lo quetambién hizo constar en la historia clínica y en el informe que le brindó asu empresa y que ésta a su vez giró a OSDE-. Otro de los que concurrió al lugar del hecho fue el Dr. SantiagoRodolfo Biasi -médico de la ambulancia enviada por la empresa Emernortal domicilio de la víctima el día 27 de octubre de 2002-. En su caso,declaró durante la audiencia de debate, explicando que en octubre de eseaño cumplía funciones como médico de guardia en las unidades deemergencias móviles de terapia intensiva de “Auxiterapia”, a la quepertenecía Emernort. Habitualmente, se movilizaba en una ambulanciaidentificada como “móvil 7”, comandada por el Sr. Cachi. Siendo alrededor de las 19:20 hs. del día del fallecimiento de MaríaMarta García Belsunce, el móvil 7 recibió la orden del despacho operativoque se encuentra en San Fernando, para cubrir una emergenciaidentificada con el color amarillo, tendiente a asistir a una paciente en elcountry Carmel. Puntualmente, destacó que el diagnóstico que le pasaronfue “código amarillo por traumatismo de miembro inferior”. Recordó haber llegado a la guardia que está en la puerta delcountry Carmel a las 19:30 hs. aproximadamente. Allí, Cachi los anunció yun guardia les tomó los datos. Estuvieron demorados un tiempo -aclarandoque eran alrededor de las 19:45 hs. y todavía estaban esperando-, por loque el declarante se bajó y habló con el empleado de seguridad. Luego, 51.
les preguntaron si tenían oxígeno y al responder afirmativamente, lespermitieron ingresar. Fueron acompañados prácticamente hasta la puerta del domicilio deCarrascosa por un guardia que manejaba un cuatriciclo, y estacionarondetrás de la ambulancia nº 27 de Paramedic. Allí, los recibió el Sr. Binelloy les informó que la paciente ya estaba muerta, pero le estaban haciendorecuperación. Acompañado por su asistente Cachi, se dirigieron a la partesuperior de la finca llevando el tubo de oxigeno. En la planta alta habíauna antesala, un dormitorio y un baño. Precisamente, en el dormitorio,encontró al Dr. Gauvry Gordon y a su asistente, a la paciente y a la Sra.Michelini. Su colega le dijo que habían llegado tarde, que la paciente estabamuerta y que le habían hecho RCP durante 20 minutos. El testigo lepreguntó si cuando llegó, la mujer ya había fallecido; y Gauvry Gordon lerespondió que sí, que la paciente se había muerto en la bañera algolpearse con la grifería. Luego, Biasi se dirigió a la masajista Beatriz Michelini y le preguntósi estaba presente cuando ocurrió el hecho. La mujer le respondió que no,explicándole que a su ingreso se había encontrado con el Sr. Carrascosaen la escalera –suponiendo que se refería a la que el subió- y éste lemanifestó que su esposa había tenido un accidente. 52.
A su turno, Antonio Daniel Cachi -chofer que manejaba laambulancia en la que se desplazó Biasi para llegar al lugar- declaró queese día fueron al domicilio de Carrascosa, siendo casi de noche y bajo elcontexto de un día lluvioso. Al igual que su antecesor, explicó que cuando llegaron a la guardiadel country los recibió un vigilador, y luego de preguntarles a qué veníanlos hizo esperar un tiempo –agregando el declarante que les dijo que erararo, porque ya había otra ambulancia-. Luego de consultar, volviócorriendo y les preguntó si tenían equipo de oxigeno. Al responderafirmativamente, los dejaron ingresar y los escoltaron hasta el domicilio delimputado. Según explicó -coincidiendo con lo declarado por Biasi-, el parteque les habían dado era que se trataba de un traumatismo de miembro –identificado como código amarillo, grado dos-; diagnóstico presuntivo queles permitía tardar veinte minutos en llegar al domicilio. En la puerta de la Unidad Funcional, observaron un móvil de laempresa Paramedic detenido en el estacionamiento de la familiaCarrascosa. Subieron hasta un dormitorio y allí vieron al chofer de la otraambulancia, a la víctima junto a un montón de ampollas usadas, y al otromédico –Dr. Gauvry Gordon-, atendiéndola. El facultativo estabaarrodillado al lado de la cabeza de la paciente y el chofer estaba con el 53.
maletín, por lo que deduce que habían terminado con el RCP -creyendoque las ampollas que tenía el chofer eran para tratar de revivirla-. El cuerpo se hallaba en el piso, de la cintura para abajo estabaubicado hacia el baño y la parte superior hacia el cuarto. Tenía una víacolocada en el brazo, el torso semi-desnudo, ya que tenía una remerablanca mojada y levantada. El rostro estaba manchado con sangre. En esemomento, estaba presente o entró por detrás una persona que dijo ser lamasajista Apenas ingresaron el testigo y Biasi, el Dr. Gauvry Gordonmanifestó que habían hecho todo lo posible. Luego los dos médicos sepusieron a conversar, sin que el testigo prestara atención. La masajistadijo que cuando llegó el marido, señaló que su mujer había tenido unaccidente -ante lo cual ella se puso a hacer RCP-. También declaró durante la audiencia Walter Daniel FernandoBeltrán -chofer de la empresa Paramedic que acompañó al Dr. GauvryGordon al lugar del hecho-. Según se desprende de su relato, ese díarecibió una llamada entre las 19:05 y las 19:10 hs., para ir junto al Dr.Gauvry Gordon al country Carmel -dándosele como diagnóstico: pérdidade conciencia no recuperada, razón por la cual salieron con código rojo yaque era una emergencia de primer grado-. Cuando llegaron al country, fueron guiados a la casa por unempleado de vigilancia que se desplazaba a bordo de un cuatriciclo. En la 54.
puerta, se encontraba otro vigilador y 3 ó 4 personas de distinto sexoesperándolos. Al ingresar al domicilio, fueron recibidos por Carrascosa, quien lesdijo que pasaran y les indicó que debían ir a la habitación de arriba. En laparte superior, se encontraron con una persona de sexo femenino que lescomentó que la mujer había tenido un accidente en la bañera, y vieron quela paciente estaba boca arriba, con los pies hacia el baño y la cabezahacia la habitación –la cintura casi al límite con el marco de la puerta-. Eltestigo notó que había sangre tanto en el baño como en la cabeza de lavíctima. Considerando el panorama descripto, lo primero que hicieron fuebuscar los signos vitales, y como no había registro, comenzaron con elRCP -aclarando que él hacía los masajes cardíacos-. Gauvry Gordon lepuso una vía endovenosa en el brazo y le inyectó adrenalina -usaron entre3 y 4 dosis-. Pasados unos veinte minutos más o menos -calculando que yaestaban terminando de hacer la reanimación-, les avisaron que había unasegunda ambulancia, por lo que el Dr. Gauvry Gordon pidió que leavisaran que estaban haciendo reanimación, y aclaró que se les requirióapoyo, preguntando si tenían oxígeno. También considero válido el testimonio de Diego Amadeo Piazza,quien en esa época era estudiante de medicina, vecino del country 55.
Carmel, y uno de los primeros que fue a tratar de asistir a la víctima almomento del hecho. Durante la audiencia, explicó que ese día, mientras estaba en sucasa, Irene Hurtig lo fue a buscar en su automóvil, y le transmitió -nopudiendo recordar las palabras exactas- que a María Marta le habíapasado algo y necesitaba ayuda. Cuando llegaron a la casa de Carrascosa, subió las escaleras y vioa la víctima tirada en el piso mitad en el baño y mitad afuera en el cuarto.Procedió a buscarle el pulso, no lo encontró y empezó a hacerreanimación. Describió que estaba también la masajista, Carrascosa yBártoli -recordó haberlos visto a los tres, pero no en que parte de la casa-. Al rato llegaron los médicos, y se dividieron las tareas: ellos lepusieron las vías, él masajeaba y Michelini ventilaba. Los intentos dereanimación resultaron infructuosos y luego de un rato, se dieron porconcluidos. Con el n° 43, fueron identificadas las fotografías digitales obrantes afs. 1895/1910, correspondientes a la autopsia de María Marta GarcíaBelsunce, en las cuales pueden observarse contusiones craneanas (fs.1896, 1898-1890, más claramente perforaciones y lesiones, a fs. 1901-1904, 1907-1909 y especialmente a fs. 1910, producidas por losproyectiles). Bajo en n° 110, se agregó un Informe de la Delegación de PolicíaCientífica de San Isidro, de fecha 26/12/02, que contiene pericias de 56.
rastros, balística forense, planimetría, fotografías, química y medicinalegal, en la que además se hace saber que la filmadora utilizada durante laautopsia tenía la fecha y la hora trabadas -lo que explica que las fotos yareferidas aparezcan en su totalidad con la misma data-. En las fotografías se puede observar una equimosis frontoparietalderecha -foto nº 6-, las seis lesiones contusoperforantes en la regiónizquierda de la cabeza -foto nº 9-. Asimismo, en la fotografía nº 15 seaprecia "la fractura por hundimiento de cráneofrontoesfenoparietotemporal izquierdo, la fractura en sacabocados parietalizquierda y la lesión contusa sobre parietal izquierdo", y ya en lasfotografías nº 17 y 18, la abertura del cráneo y los cinco proyectilesencontrados. Paralelamente, a fs. 17 de la misma carpeta, el perito Larrañagainforma, teniendo a su vista un frasco cerrado y rotulado con cincoproyectiles extraídos en la autopsia, que los mismos "serían de plomodesnudo, compatibles con el calibre .32 largo". De la misma carpeta, se ilustró sobre la vivienda durante laaudiencia, con los croquis, peritajes planimétricos y fotografías exteriores einteriores, que fueron además expuestos permanentemente y exhibidos alos testigos en las ocasiones en que fue necesario (fs. 18 a 32, 34 ysiguientes y 66). Siempre de la carpeta aludida, a fs. 68 obra el acta labrada conmotivo de la búsqueda del proyectil en cámara séptica, cumplida el 18 de 57.
diciembre de 2002, oportunidad en que se halló un plomo desnudo calibre.32 largo llamado “pituto” -a partir de la denominación que le asignó uno delos imputados en la causa, y que se difundiera públicamente-. A fs. 82, 83y 84, puede observarse la fotografía del plomo. A fs. 93, surge que del hisopado vaginal y anal del cuerpo de MaríaMarta García Belsunce, no se observaron espermatozoides, dandoresultado negativo de todo material componente de esperma. En el punto n° 176, se menciona el informe histopatológico remitidopor la Sección Patología Forense de la Dirección de Policía Científica deSan Isidro –agregado a fs. 856/860- que data de fecha 17 de enero de2003. Aquí, la Dra. Claudia Delgiorgio informa que en base al materialperitado -dos losanges de piel y dos fragmentos de hueso planosecuestrados en oportunidad de realizarse la operación de autopsia-, loslosanges presentan cinco orificios compatibles con aquellos causados porproyectiles de arma de fuego, con escaso depósito de sustanciacompatible a pólvora; lo que determina que los disparos fueron efectuadosa corta distancia. Al haber escasa extravasación sanguínea -positiva conla técnica de bendicidina- se indica que todas las lesiones fueron decarácter vital, es decir con escasa vitalidad. Por otra parte, con respecto a los fragmentos de tejido óseoremitidos, se determinó que los dos medios orificios que presenta (nopudiéndose determinar si corresponde a la mitad de un sólo orificio o sondos mitades de orificios distintos) son compatibles con aquellos causados 58.
por proyectil de arma de fuego; con escasa vitalidad y depósitos desustancia compatible con pólvora. Se le asignó el n° 7, a las fotografías de fs. 142/145 -tomadas en ellugar de los hechos durante el proceso de levantamiento de rastrosrealizado el 14 de noviembre de 2002- en las cuales se observa lapresencia de manchas simil hemáticas en una de las paredes de laantesala y un orificio de forma triangular sobre una de las puertas delplacard de la misma recámara –luego se determinó que no era relevantepara la investigación-. Con el devenir del tratamiento de las distintascuestiones que hacen a la presente, se verificará si efectivamente lasmanchas encontradas pertenecen a sangre humana, y la posibilidad deencontrar o no su perfil genético. En el informe inmunohematológico obrante a fs. 608/611 –pieza n°23-, se determina que en un trozo de alfombra de color verde claro -desteñida y de un tamaño aproximado de 1 m. x 0,48 cm.- se evidenció lapresencia de sangre de origen humano, pero con deterioro de losantígenos del sistema ABO, lo que no permite su identificación –noobstante lo cual fue reservado para un posible cotejo de ADN-. En las fotografías obrantes a fs. 689/690 –punto n° 24-, se observaun proyectil de plomo desnudo de posible calibre .32 largo y cincoproyectiles deformados de plomo desnudo, posiblemente del mismocalibre. 59.
En el informe balístico efectuado por los peritos oficiales OmarEsteban Britez y Jorge Fernando Paz (ver fs. 686/688, punto nº 165) sedeterminó que todos los proyectiles incautados en la causa son calibre .32largo. También se arribó a la conclusión de que la totalidad de los mismosfueron disparados por el interior de una misma arma calibre 32 largo.Ahora bien, en la pericia balística realizada en el marco de la I.P.S.durante el desarrollo del debate (ver fs. 6839/6873, punto nº 271) sereafirmó que los seis proyectiles eran calibre .32 largo pero que el estadoen que se encontraban impedía determinar la marca y modelo del armaempleada para su disparo. Sobre el particular, en oportunidad de declarar los peritos de parteabocados a la misma -Aníbal Sergio Sciaretta y Alberto Santiago IglesiasPaiz- señalaron, según sus apreciaciones, que los proyectiles que vieronen la pericia, no podían ser cotejados para poder determinarafirmativamente que fueron disparados por una misma arma. A su turno, elPerito Oficial Ramón Santiago Tabares -quien fuera el encargado de llevaradelante la experticia- señaló, por el contrario, que a su juicio síencontraba elementos de cotejo. Como punto n° 153, se incorporó el acta de inspección de fs. 5,llevada a cabo el día 30 de octubre de 2002 en el domicilio del imputado,sito en el country Carmel, del cual surge que el Subcomisario ÁngelReinaldo Beserra, junto a los policías Godoy y Magnoli, de laSubdelegación Departamental de Investigaciones Pilar, se constituyeron 60.
en la finca con la finalidad de determinar los motivos de la muerte de MaríaMarta García Belsunce. Ésta es la primera intervención propiamenteinvestigativa que surge en la causa, durante la cual entrevistaron eidentificaron al ahora imputado Carlos Alberto Carrascosa, a HoracioCarlos García Belsunce y a Guillermo Bártoli -hermano y cuñado de MaríaMarta García Belsunce, respectivamente-. Asimismo, estuvo presenteBeatriz Michelini, quien fuera la masajista de la occisa y que interviniera enlos primeros momentos sucesivos al fallecimiento de la víctima de los quese tiene noticia. Según el acta, Carrascosa indicó como el lugar de los hechos, elsector del baño ubicado en la primer planta. Ante el personal comisionado,hizo un relato de cómo sucedieron, manifestando que siendo alrededor delas 18.45 hs. "...en circunstancias en que regresaba a su domicilioprocedente de una casa vecina, advierte que frente a su domicilio seencontraba personal de seguridad de Country, a la espera de ser atendidopor alguien de la casa, ya que la señora Michelini se encontraba en laguardia de prevención a la espera de la autorización para ingresar alCountry. Que a consecuencia de ello el señor Carrascosa permite laautorización de la mujer, y en tanto ingresa a su vivienda. Una vez en elinterior se percata de que su esposa María Marta García Belsunce seencontraba en la finca, ya que observó distintos elementos y/o objetospersonales de ella ubicados en el interior. Seguido a ello asciende alprimer nivel de la casa, observando gran cantidad de vapor que salía del 61.
baño ubicado en ese nivel, por lo cual al ingresar al mismo encuentra a suesposa tirada dentro de la bañera, totalmente inconsciente y con el aguacorriendo sin llegar a rebalsar el contenedor, por lo cual atina rápidamentea sacarla del interior de la bañera solicitando ayuda a la señora Michelini,quien ya se encontraba en la finca, pudiendo observar en ese momentogran cantidad de sangre en ese sector de la bañera, como así un golpe enla región frontal de la señora Belsunce. Seguido a ello se requirió auxiliomédico, quienes una vez arribado al lugar y previo realizar todos losejercicios de reanimación, corroboraron el deceso de la señoraBelsunce...”. Cristian Javier Magnoli y Ángel Reinaldo Beserra declararondurante la audiencia, reconociendo sus firmas y el contenido del citadoinforme. A las piezas ya mencionadas, deben sumarse los descargosefectuados por otras personas acusadas del delito de encubrimientoagravado. Habiéndosele asignado el número 166, a fs. 773/777 vta. luce ladeclaración a tenor del artículo 308 del C.P.P. prestada el 17 de enero de2003 por Juan Carlos Hurtig -hermano de la víctima e imputado por lapresunta comisión del delito de encubrimiento agravado en el marco de laI.P.P. n° 19.279, que no ha superado la etapa de instrucción-. Segúnrelatara, cuando llegó al lugar, su hermana -María Marta García Belsunce-ya estaba muerta. Calificó la situación como muy dolorosa, recordando Recommended
Técnicas de intervención policial. jalisco.
Preparación con barex kit
Formulario de consentimiento informado para videoendoscopías digestivas
Preparacinconengalax 120527203625-phpapp02
recomendaciones-para-endoscopia-alta-c-sedacion
Fallo csjn masacre de_pompeya carrera - (2)
Preparación con engalax
Preparación con gadolax o fosfo dom.
Preparación con barex