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Timestamp: 2017-02-20 12:24:58
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Cosa Seria Este Clima. Panorama del Cambio Climático en la Comunidad Andina by Maruja Gallardo - issuu
Cambio Climรกtico en la
COSA SERIA ESTE CLIMA Panorama del Cambio Climรกtico en la Comunidad Andina
COSA SERIA ESTE CLIMA Panorama del Cambio Climático en la Comunidad Andina
Publicado por la Secretaría General de la Comunidad Andina, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente,
Oficina Regional para América Latina y el Caribe y la Agencia Española de Cooperación Internacional.
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Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú No. 2007-09926
ISBN: 978-9972-787-30-0
El Cambio Climático es innegable y evidente. La causa principal es la combustión de cantidades cada vez mayores
de petróleo, gasolina y carbón, la tala de bosques y algunos métodos de explotación agrícola. Estas actividades
humanas han aumentado la concentración de “gases de efecto invernadero” en la atmósfera.
Gran parte de los escenarios del Panel Intergubernamental de Cambio Climático indican que es muy posible que
la Tierra presente un calentamiento de 4°C para el 2050. No obstante las emisiones de los países siguen subiendo,
incluidas las de los dos mayores emisores: EEUU y China.
Hace más de un decenio, la mayor parte de países se adhirieron a un tratado internacional –la Convención Marco
de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático- para comenzar a considerar qué se puede hacer para reducir
el calentamiento global y adoptar medidas para hacer frente a los impactos inevitables.
En 1997, los gobiernos acordaron una adición al tratado, el Protocolo de Kyoto, que cuenta con medidas más
enérgicas y jurídicamente vinculantes de reducción de emisiones de GEI para países desarrollados. El Protocolo
entró en vigor el 16 de febrero del 2005 y hasta hoy, 174 países y la Comunidad Económica Europea lo han ratificado, cubriendo el 61.6% del total de emisiones de países desarrollados.
El cambio climático representa una paradoja para los países de la Comunidad Andina. Pese a que las emisiones de
GEI de los 4 países representan una reducida proporción en relación al total mundial (en conjunto no alcanzan el
2.5% de las emisiones globales); todos estos países enfrentan altos riesgos de sufrir los efectos de este problema,
dada la fragilidad y vulnerabilidad de su población y sus ecosistemas.
La común vulnerabilidad de los países de la Comunidad Andina, su alto potencial de generación de energía a
partir de fuentes renovables, las fortalezas, áreas no explotadas y vacíos comunes identificados, así como la
potencialidad de establecer sinergias con otros temas, sustentan la necesidad de elaborar una Estrategia Andina
sobre Cambio Climático, que permita fijar un norte común en la región.
Como resultado de la Primera Reunión de los responsables de las Oficinas de Cambio Climático de los países de la
CAN, realizada en Lima el 3 de mayo del 2004, se adoptaron diversos acuerdos orientados a fortalecer los procesos
de gestión del cambio climático a nivel subregional y a reforzar el posicionamiento regional permitiendo así una
mayor trascendencia de los procesos de negociación de la Convención.
La presente publicación presenta un detallado estado situacional de la temática de Cambio Climático en los
países de la Comunidad Andina.
“Cosa seria este clima – Panorama del Cambio Climático en la Comunidad Andina” fue posible gracias a la
cooperación de profesionales y técnicos de las Oficinas de Cambio Climático de Bolivia, Colombia, Ecuador y
Perú, así como de sus respectivas oficinas de promoción del MDL. A través de ellas se canalizó la información y
los datos que fueron necesarios para desarrollar la presente publicación. La Secretaría General de la Comunidad
Andina aportó también con documentos e importante información.
Asimismo, esta publicación contó con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA) / Oficina Regional para América Latina y el Caribe; y del Programa Araucaria XXI, de la Agencia Española
Reconocimientos	8
Resumen Ejecutivo	1.	Antecedentes	1.1.	La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático	1.2.	Sinopsis de resultados de las Conferencias de las Partes de la CMNUCC	Órganos de la Convención	Primera Conferencia de las Partes (COP 1)	Segunda Conferencia de las Partes (COP 2)	De la Tercera Conferencia de las Partes y la adopción del Protocolo de Kyoto	De la Cuarta, Quinta, Sexta y Séptima Conferencias de las Partes	Avances de las COPs posteriores para la implementación de la
Convención y entrada en vigor del Protocolo	La COP 10	La COP 11 y la Primera Reunión de las Partes, COP/MOP1 Fondos de Financiación	1.3.	El Protocolo de Kyoto y sus Mecanismos de Flexibilidad	1.4.	Los mandatos para la Estrategia Andina sobre Cambio Climático 2.	La Institucionalidad en los países de la CAN	2.1. Ordenamiento institucional	Bolivia	Colombia	Ecuador	Perú	10
2.2. Principales normas y políticas nacionales	Suscripción de tratados Normas o procedimientos para aprobación nacional de los proyectos MDL	Normativa especial con respecto a la mitigación o adaptación al cambio climático	2.3. Comunicaciones Nacionales	2.4.	Planes y Estrategias Nacionales	3.	El cambio climático global y la Comunidad Andina	3.1. Características generales de los países de la CAN	Contribución de los países de la CAN al cambio climático	Escenarios de vulnerabilidad al cambio climático para los países de la CAN	Impactos del cambio climático en la sub-región	Proyectos propuestos	3.2. Capacidad existente en los países y la región	Centros de Investigación	Oportunidades de formación y capacitación	Disponibilidad de recursos formados	3.3. Fortalezas y debilidades para la implementación de la CMNUCC y la participación
de los países en las negociaciones internacionales y en los grupos de expertos	Temas prioritarios para el fortalecimiento de capacidades en la región	Oportunidades de capacitación para negociación	Disponibilidad de profesionales con formación en la negociación	3.4. Avances de la región en el emergente Mercado del Carbono	33
Abreviaturas	64
Como una referencia reciente, y en base a estudios desarrollados por la CAF, el FEN del
97/98, significó 7,545 millones de dólares de pérdida, equivalentes al 2.6% del PBI de la
subregión. Sin embargo, esto representó el 14% del PBI de Ecuador, 7% del de Bolivia y
4.5% de Perú, que fueron los tres países más afectados.
El cambio climático representa una verdadera paradoja para
los países de la Comunidad Andina. Pese a que las emisiones
de gases de efecto invernadero (GEI) de Bolivia, Colombia,
Ecuador y Perú representan una reducida proporción en
relación al total mundial; todos estos países enfrentan altos
riesgos de sufrir de manera intensiva los efectos de este
problema, dada la fragilidad y vulnerabilidad de su población
y de sus ecosistemas.
Como referencia, la base de datos de emergencias de la
Universidad de Lovaina identifica a Bolivia, Ecuador y Perú
entre los cinco países más vulnerables a peligros climáticos,
y a Colombia, como uno de los países de alto riesgo. Del
análisis de dicha base de datos se aprecia que el 65%
de las emergencias son originadas por peligros de origen
Del mismo modo, el Fenómeno El Niño (FEN), que representa
una problemática común a los países de la Comunidad
Andina, podría ser más frecuente y más intenso debido a los
efectos del calentamiento global, de acuerdo a los escenarios
desarrollados para Perú.
En general, la vulnerabilidad de los países de la Comunidad
Andina se ve incrementada por los altos niveles de pobreza
(superiores al 50%) y de pobreza extrema (entre el 15 y
30%) que se registran en la subregión, lo que limita las
capacidades de respuesta de la población, el Estado y sus
Por otro lado, los países de la CAN poseen una gran
megadiversidad biológica, siendo sus especies altamente
sensibles a los cambios de temperatura y sus impactos.
Estos países albergan el 24% de la superficie de los bosques
existentes a nivel sudamericano y el 5% de los bosques a
nivel mundial, ocupando estos aproximadamente el 48% del
total de su superficie terrestre.
El cambio climático presenta pruebas contundentes de
su impacto en el ámbito de la CAN, ocasionando daños
que son inevitables. El 99% de los glaciares tropicales del
planeta se encuentran en esta área y vienen disminuyendo
drásticamente, habiéndose perdido hasta el 80% de la
superficie glaciar en algunos de ellos.
Asimismo, el retroceso glaciar representa un importante
impacto en la generación de energía de la subregión,
dado que el 73% de la electricidad de los países andinos
es generada por hidroenergía, actividad que depende del
agua que proviene de las cuencas glaciares. Este problema
pone además en riesgo la producción de alimentos y la
disponibilidad de agua para consumo humano e industrial.
Los países andinos, sin embargo, son causantes de menos
del 1% de las emisiones globales, debiéndose éstas principalmente, en países como Bolivia, Ecuador y Perú, a
procesos de deforestación, mientras que en Colombia al
sector energético. La matriz energética de la subregión
presenta una baja intensidad de carbono, ya que alrededor
de 28% de su oferta total de energía es producida a partir
de fuentes renovables, y de la cual la mitad (14%) proviene
de hidroeléctricas que generan cero emisiones de dióxido
de carbono. Estos países tienen un potencial hidroeléctrico
evaluado en 217,000 MW que representa cerca del 7% del
potencial hidroeléctrico del planeta.
En suma, el cambio climático representa un reto de gran
importancia para los países de la Comunidad Andina,
habiéndose desarrollado una serie de avances para incorporar
la problemática del Cambio Climático en sus instituciones.
En cada país, los impulsores de los avances han sido
principalmente los Puntos Focales de la Convención Marco
de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC).
El ordenamiento institucional a nivel de la Comunidad
Andina en este tema ha seguido patrones similares en el
marco de la subregión, aunque cada uno de estos procesos
cuenta con particularidades propias relacionadas con las
circunstancias de cada país.
Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú han suscrito la Convención
(CMNUCC) y el Protocolo de Kyoto. Han cumplido con su
compromiso de entrega de sus Primeras Comunicaciones
Nacionales a la CMNUCC, y se encuentran en el proceso de
desarrollar sus Segundas Comunicaciones Nacionales. Del
mismo modo, han finalizado procesos de autoevaluación
de las capacidades existentes para la implementación de
las convenciones de Río, lo que ha permitido identificar las
potencialidades para la sinergia y clarificar las prioridades
para el fortalecimiento de capacidades.
Asimismo, con el fin de contribuir a la mitigación de la
emisión de los Gases Efecto Invernadero (GEI), estos países
han designado a sus respectivas Autoridades Ambientales
como Autoridades Nacionales de Mecanismo de Desarrollo
Limpio (MDL). Todos ellos cuentan con un gran potencial
de mitigación en sus carteras de proyectos, que incluyen
los sectores energía (renovable y no renovable), industrial,
transporte, residuos y forestal. Asimismo, se tienen
implementados procesos de aprobación nacional que han
probado ser eficientes.
A julio del 2006, 9 proyectos que significan un total de
442,000 toneladas de reducción anuales (CER) fueron
registrados en la Junta Ejecutiva del MDL, mientras que
otros 17 estaban en proceso de validación.
En el campo de Vulnerabilidad y Adaptación, a pesar de que
no se cuenta con escenarios de cambio climático y de sus
impactos a nivel de la región en su conjunto, se cuenta con
evaluaciones que han sido desarrolladas a nivel de cada país
y que reflejan la vulnerabilidad al cambio climático de los
mismos. Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú se encuentran
desarrollando proyectos (2 de alcance nacional, 1 de alcance
subregional), financiados con los fondos de adaptación
disponibles en el GEF, que permitirán evaluar e implementar
propuestas piloto de adaptación y contar así con mejores
herramientas para contribuir a la incorporación de las
consideraciones de los impactos en procesos de desarrollo
(regionales, nacionales, sectoriales, locales), gobernabilidad
y/o ordenamiento territorial.
Asimismo, estos países disponen de recursos humanos
formados a partir del trabajo de las distintas Oficinas
Nacionales de Cambio Climático, y de los Servicios de
Meteorología, instituciones académicas e institutos
especializados. Sin embargo, estos recursos humanos aún
son insuficientes para implementar los estudios necesarios
y las medidas contempladas en las Comunicaciones
Nacionales, las estrategias y planes, así como para satisfacer
las necesidades de los emergentes mercados de carbono.
Sin embargo, a pesar de la importancia que el tema debe tener en las agendas nacionales, el cambio climático todavía
no es una prioridad, estando catalogado como un problema
meramente ambiental y no de desarrollo. Esto se refleja en
el nivel de financiamiento con el que cuentan las Oficinas
Nacionales encargadas del Cambio Climático, y las Oficinas
para el MDL, nacional e internacional. La realidad indica que
las Oficinas de Cambio Climático de la CAN no podrían subsistir sin el financiamiento externo. Los niveles actuales de
financiamiento con los que se cuenta además, no consideran dos aspectos: a) la sostenibilidad del financiamiento en
el largo plazo; y b) la implementación de las acciones estratégicas contenidas en los planes o estrategias de mitigación,
adaptación y medidas de respuesta.
Existe por otro lado, una enorme potencialidad de trabajo
sinérgico con otros temas de la CAN (prevención de
desastres, energía, biodiversidad, o aguas continentales),
que, de explotarse, permitirían catalizar la incorporación de
las consideraciones de cambio climático en otros procesos.
Esto no solamente permitiría hacer un uso más eficiente de
los recursos disponibles, sino que podría darle la relevancia
debida al tema.
En resumen, la común vulnerabilidad de los países andinos,
su alto potencial de generación de energía a partir de fuentes
renovables, los distintos grados de avance en la implementación
de la CMNUCC y el Protocolo de Kyoto (PK), las fortalezas,
áreas no explotadas y vacíos comunes identificados, así como
la potencialidad de establecer sinergias con otros temas,
sustentan la necesidad de elaborar una Estrategia Andina
sobre Cambio Climático, que permita fijar un norte común en
la región para la gestión del cambio climático.
La necesidad de una Estrategia Andina de Cambio Climático ha sido reconocida por
los Presidentes de los Países Andinos, quienes a través del Consejo Presidencial Andino
aprobaron la Directriz 32, que resuelve “encomendar al Consejo Andino de Ministros
de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible que, en coordinación con el Consejo
Andino de Ministros de Relaciones Exteriores y el Consejo Asesor de Ministros de
Energía, formule una estrategia andina para enfrentar y mitigar los efectos negativos
PANORAMA DEL CAMBIO CLIMATICO
Los Países Miembros de la Comunidad Andina han suscrito y
ratificado la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre
Cambio Climático (CMNUCC), habiendo establecido Oficinas
de Cambio Climático en cumplimiento a sus compromisos
asumidos en dicha Convención.
Como parte de un esfuerzo conjunto coordinado por la
Secretaría General de la Comunidad Andina, se llevó a cabo
la Primera Reunión de Coordinación Andina de las Oficinas
Nacionales de Cambio Climático en Lima, Perú.
Entre los resultados de dicha reunión se identificó, entre
otras, la necesidad de formular un documento sobre la
situación general del cambio climático en la Comunidad
Andina y de desarrollar una Estrategia Andina sobre Cambio
Climático. Estas necesidades fueron ratificadas oficialmente
en la III Reunión de Ministros del Ambiente, llevada a cabo
el 10 de junio del 2004 en la ciudad de Cuenca, Ecuador, y
posteriormente por el Consejo Presidencial Andino, a través
del Acta de San Francisco de Quito, directriz número 32.
Como resultado de esta decisión, los Países Miembros
acordaron solicitar el apoyo de la Secretaría General de
la Comunidad Andina para convocar a especialistas de los
países de la CAN, con el objetivo de producir un documento
que permita dar a conocer la situación de la temática y la
institucionalidad relacionada con el cambio climático en el
ámbito de estos países. Este documento debería constituir
un insumo base para la elaboración de la Estrategia Andina
sobre Cambio Climático (EACC).
La subregión andina es considerada como una de las
áreas expuestas a mayor riesgo ante el cambio climático
y a eventos climáticos extremos1, considerándose a tres de
los cuatro Países Miembros como de Alto Riesgo, en tanto
que el quinto país es catalogado de Alto-Medio Riesgo. Las
pérdidas económicas de los países de la CAN, relacionadas
con la ocurrencia de eventos hidrometeorológicos adversos,
En efecto, los países de la Comunidad Andina presentan
evidencias claras de los efectos adversos del cambio
climático2, tales como el incremento sostenido de la
temperatura, la variación de los regímenes de precipitación,
el retroceso de los glaciares tropicales andinos, la mayor
frecuencia e intensidad de ocurrencia de eventos climáticos
anómalos, tales como sequías, inundaciones, heladas; y una
mayor frecuencia de la ocurrencia de eventos de El Niño.
Del mismo modo se vienen registrando cambios importantes
en las épocas de inicio de los períodos de lluvias, y otros.
Dichos efectos ejercen impactos negativos sobre la salud,
la seguridad alimentaria, la disponibilidad de agua dulce,
y las funciones sistémicas de los bosques tropicales, las
zonas costeras y los ecosistemas de bosques, además de
sus implicancias negativas en los sectores socioeconómicos,
tal como se evidencia en las Comunicaciones Nacionales
presentadas ante la CMNUCC.
En atención a esta realidad se han iniciado acciones para
la coordinación andina en el tema del cambio climático,
en concordancia con el “Plan Andino de Seguimiento a la
Cumbre de Johannesburgo” aprobado por el Consejo de
Ministros de Relaciones Exteriores, en junio del 2003, que
establece acciones específicas para el período 2003-2005
en cambio climático, biodiversidad, agua y saneamiento.
En este contexto, se llevó a cabo la Primera Reunión de
Expertos Andinos de Cambio Climático, en la cual se acordó,
entre otros puntos, lo siguiente:
De acuerdo con los estudios de vulnerabilidad y adaptación que se presentan más adelante, no existen todavía cuantificaciones conclusivas del nivel
de vulnerabilidad de la subregión pues aún no se han desarrollado los modelos regionales con una resolución adecuada para la escala de efectos que
se quieren demostrar, pero todas las evidencias señalan que la subregión cae dentro de siete de las nueve categorías de vulnerabilidad listadas en el
Artículo 4, párrafo 8 de la Convención.
Ver página 43, Escenarios de Vulnerabilidad al Cambio Climático para la CAN.
•	Desarrollar una Estrategia Andina sobre Cambio
•	Preparar una propuesta de proceso y estructura en
consulta con los países.
Los términos de referencia para el desarrollo del presente
documento y su orientación fueron definidos en la Segunda
Reunión de Expertos Andinos de Cambio Climático, en
Bogotá, el 26 de septiembre de 2004. Sobre la base de los
antecedentes descritos, esta publicación denominada “Cosa
seria este clima - Panorama del Cambio Climático en la
Comunidad Andina” tiene como objetivo sentar las bases
del proceso de elaboración de una Estrategia Andina sobre
1.1 La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
En 1990, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático
(IPCC) publicó un reporte en el que indicó que la creciente
acumulación de GEI en la atmósfera como producto de las
actividades humanas, “intensificarían el efecto invernadero,
resultando en promedio en un calentamiento adicional de la
superficie de la Tierra para el próximo siglo, a menos que se
adopten medidas para limitar las emisiones.“
Este primer reporte del IPCC confirmó que el cambio
climático representa una amenaza para la humanidad e
hizo un llamado a establecer un acuerdo internacional para
enfrentar este problema. Más tarde en ese mismo año, la
Segunda Conferencia Mundial sobre el Clima celebrada en
Ginebra, Suiza hizo el mismo llamado. La Asamblea General
de las Naciones Unidas respondió con el lanzamiento formal
de las negociaciones para una convención marco sobre
cambio climático, estableciendo un “Comité de Negociación
Intergubernamental” para desarrollar el acuerdo.
Las negociaciones para formular un convenio internacional
para la protección del clima global empezaron en 1991 y
resultaron, en mayo de 1992, en el establecimiento de la
Climático (CMNUCC). La CMNUCC fue abierta para la firma
durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio
Ambiente y Desarrollo en Río de Janeiro, Brasil3, en junio de
1992, y entró en vigor en marzo de 1994. La Convención
Conocida también como la “Cumbre de la Tierra”.
establece como su objetivo último “la estabilización de
las concentraciones atmosféricas de los Gases de Efecto
Invernadero en niveles seguros”.
Tales niveles, no especificados en el texto de la Convención,
deben ser alcanzados en un tiempo suficiente para permitir a
los ecosistemas adaptarse naturalmente al cambio climático,
de tal manera que pueda asegurarse que la producción de
alimentos no esté amenazada y que se permita un desarrollo
económico sostenible. Para alcanzar este objetivo, todos
los países tienen un compromiso general de confrontar el
cambio climático, adaptarse a sus efectos y reportar sobre
sus acciones para implementar la Convención.
La Convención divide a los países en dos grupos: las Partes
Anexo I, que son los países industrializados, los cuales han
contribuido históricamente en mayor medida al cambio
climático, y las Partes No-Anexo I, que son principalmente
los países en desarrollo. Los principios de equidad y de
“responsabilidades comunes pero diferenciadas”, contenidos
en la Convención requerirían que las Partes Anexo I tomen
el liderazgo para retornar, en el año 2000, a sus niveles
de emisiones de 1990. También deberían enviar reportes
en forma regular, conocidos como “Comunicaciones
Nacionales”, en las que se detallan sus políticas y programas
de cambio climático, así como los inventarios anuales de sus
1.2 Sinopsis de resultados de las Conferencias de las Partes de la CMNUCC
Con el fin de desarrollar y cumplir con los objetivos y
compromisos adoptados en la Convención, se establecieron
una serie de órganos con mandatos específicos para el
funcionamiento de la CMNUCC4. La Conferencia de las
Partes (COP por sus siglas en inglés) es la más alta autoridad
decisoria dentro del régimen de cambio climático, y congrega
a todos los países que han ratificado la Convención. Se
reúne periódicamente para cumplir su función de promover
y revisar, entre otros, la implementación de la Convención y
puede adoptar compromisos adicionales a ésta a través de
enmiendas y protocolos.
El Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y
Tecnológico (SBSTA por sus siglas en inglés), proporciona
información sobre aspectos científicos, tecnológicos y
metodológicos relacionados con la Convención. Es el vínculo
entre el Panel Intergubernamental de Cambio Climático –
que proporciona información científica- y la COP –que toma
decisiones políticas con base en esta información-.
El Órgano Subsidiario para la Implementación (SBI por
sus siglas en inglés), apoya la evaluación y revisión de la
implementación de la Convención. También revisa las
Comunicaciones Nacionales y los Inventarios de Emisiones
presentados por los países Partes, y orienta a la COP en
temas financieros y administrativos.
Por su parte, a las sesiones de la COP y de los Órganos Subsidiarios
asisten diversas organizaciones en calidad de observadores.
Dentro de éstas se encuentran representantes de órganos y
agencias de Naciones Unidas, como el Programa para Medio
Ambiente (PNUMA), la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo
(UNCTAD) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
También asisten organizaciones intergubernamentales como,
la Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo
(OECD) y la Agencia Internacional de Energía (AIE), junto con
varias organizaciones no gubernamentales (ONG).
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) sin
ser parte formal de la Convención, provee información científica esencial para el proceso.
Fue creado en 1988 con el fin de reunir a los científicos más destacados del mundo,
para realizar una rigurosa revisión de la literatura publicada sobre cambio climático. El
IPCC es conocido por sus Reportes de Evaluación que pública periódicamente. Desde
su creación ha publicado cuatro reportes, el primero en 1990, el segundo en 1995,
el tercero en el 2001 y el cuarto, en el año 2007. Estos reportes son ampliamente
reconocidos como la fuente más confiable de información sobre cambio climático.
Este texto toma como base los textos contenidos en Ministerio y Ambiente – Departamento Nacional de Planeación. Lineamientos de Política de Cambio
Climático. Resumen Ejecutivo. Bogotá, 2002 (versión electrónica), y Christiana Figueres, Ed. IISD – CSDA. Establishing National Authorities for the CDM:
A Guide for Developing Countries. Unigraphics Manitoba Ltd., Winnipeg, 2002.
Primera Conferencia de las Partes (COP 1)
La primera revisión de los avances en el desarrollo de la
Convención se hizo en la Primera Conferencia de las Partes
desarrollada en Berlín, Alemania, del 28 de marzo al 7 de
abril de 1995). Ahí se determinó que los compromisos
allí establecidos no eran suficientes para cumplir con el
objetivo de la Convención, y que además no estaban siendo
cumplidos por los países del Anexo I. Asimismo, se comprobó
que estos compromisos serían insuficientes para estabilizar
las concentraciones de GEI en la atmósfera.
Por lo tanto, la COP 1 adoptó el Mandato de Berlín, por el cual
se acordó iniciar un proceso para negociar un protocolo en el
cual se fijaran objetivos cuantificados de limitación y reducción
de emisiones de GEI dentro de periodos determinados de
tiempo, por parte de estos países. Específicamente se aclaró
que este proceso no introduciría obligaciones adicionales para
Su Decisión 1/CP.1, estipulaba que “las Partes deberán
proteger el sistema climático para el beneficio de las
generaciones presentes y futuras de la humanidad, sobre la
base de la equidad y de acuerdo con sus responsabilidades
comunes pero diferenciadas y sus respectivas capacidades.
En consecuencia, las Partes que son países industrializados
deberían ejercer un liderazgo más agresivo en el combate al
cambio climático y a sus efectos adversos”.
También se estableció una fase experimental de Actividades
Implementadas Conjuntamente (AIC), mediante la cual los
países Anexo I podían financiar el desarrollo de proyectos
para la reducción de emisiones por fuentes o captación por
sumideros de GEI en países en desarrollo, las cuales no se
acreditadarían a ninguna de las Partes del Anexo I para el
Segunda Conferencia de las Partes (COP 2)
Esta Conferencia de las Partes tuvo lugar en Ginebra, Suiza,
en julio de 1996. Su principal resultado fue la “Declaración
Ministerial de Ginebra” en la cual se acordó acelerar las
negociaciones de un protocolo para ser adoptado en la
Tercera Conferencia de las Partes, en 1997.
La Declaración de Ginebra endosó el Segundo Reporte de
Evaluación del IPCC como “la evaluación más comprensiva
y calificada en la ciencia del cambio climático, sus impactos
y las opciones de respuesta que se cuenta en el momento”5.
En 1995, el IPCC había publicado su Segundo Reporte de
Evaluación (en inglés, Second Assessment Report o SAR),
que pronto fue ampliamente conocido por concluir que “el
balance de la evidencia sugiere que existe una influencia
humana discernible sobre el clima global” y que el impacto
agregado de esta influencia será negativo.
El Reporte confirmaba también la existencia de opciones “noregret” y otras estrategias costo – efectivas para combatir el
cambio climático. La COP 2 también consideró el proceso de
revisión de las Comunicaciones Nacionales y decidió sobre el
contenido de las primeras Comunicaciones Nacionales que
los países desarrollados debían comenzar a remitir en abril
De la Tercera Conferencia de las Partes y la adopción del
La COP 3 se desarrolló en Kyoto, Japón, en diciembre de
1997 y fue el evento climático más publicitado desde la
Cumbre de la Tierra en Río, llegando a convocar a unos
10,000 delegados, observadores y periodistas. Fue en esta
reunión que se adoptó por consenso el Protocolo de Kyoto,
en cumplimiento del Mandato de Berlín.
El Protocolo de Kyoto establece compromisos legales
vinculantes de los países industrializados participantes para
reducir sus emisiones agregadas de GEI, en relación con la
línea de base de 1990, en un 5.2% para el fin del primer
período de compromiso (2008 al 2012). En las reuniones
subsiguientes, las Partes negociaron la mayoría de las reglas
y detalles operacionales que determinan cómo los países
reducirán las emisiones y medirán y estimarán sus reducciones
en emisiones6.
UNEP – UNFCCC. Climate Change Information Kit. UNEP Information Unit for Conventions, Ginebra, 2003, página 54.
A Brief History of the UNFCCC and the Kyoto Protocol en Earth Negotiations Bulletin Vol 12 No. 242: Summary of the Twentieth Sessions of the Subsidiary
Bodies of the UNFCCC, 16 – 25 June 2004, páginas 1 y 2.
De la Cuarta, Quita, Sexta y Séptima Conferencias de las
La COP 4 fue realizada en Buenos Aires, Argentina, en
noviembre de 1998. En ella se aprobó un Plan de Acción para
dos años, con el propósito de finalizar los acuerdos relativos
al Protocolo de Kyoto para el año 2000. No solamente se
discutieron asuntos relacionados a su cumplimiento y medidas
concretas de política, sino que se acordaron sus mecanismos
de acción y los arreglos institucionales necesarios.
El Plan de Acción de Buenos Aires estableció un comienzo
temprano para el MDL. Los otros dos mecanismos, el
comercio de emisiones (en inglés, emissions trading o ET) y la
implementación conjunta (en inglés, joint implementation o
JI) comenzarían en el año 2008, al inicio del primer período
La COP 5, realizada en Bonn en noviembre de 1999, fijó un
cronograma audaz para completar el trabajo del Protocolo,
que incluía establecer el proceso que los negociadores
seguirían en los próximos 12 críticos meses. Las decisiones
de esta COP definieron temas substantivos, como por
ejemplo, el acuerdo que se alcanzó sobre cómo mejorar la
calidad de los reportes de países industrializados y cómo
fortalecer las guías para medir sus emisiones de GEI. Se
tomaron algunas otras medidas para solucionar cuellos de
botella en la entrega y consideración de Comunicaciones
Nacionales de países en desarrollo.
La COP 6 se realizó en La Haya en noviembre del 2000, y
era supuestamente el momento final para que las Partes
finalicen los detalles para la implementación del Protocolo
de Kyoto. Sin embargo, las Partes no pudieron llegar a un
consenso en una serie de temas incluyendo el cumplimiento
del Protocolo, las actividades de sumideros en el MDL, los
Artículos 3.3 y 3.4 y la suplementariedad de los mecanismos
de flexibilidad del Protocolo. Una segunda sesión de COP 6
fue planeada para junio del 2001 en Bonn.
Sin embargo, en marzo del 2001, el Presidente de los
EEUU, George W. Bush, anunció que el Protocolo de
Kyoto tenía “fallas fatales” porque no consideraba las
emisiones causadas por los países en desarrollo y que este
Tratado sería perjudicial para el crecimiento económico
de los Estados Unidos (EUA). En consecuencia, los EUA se
retiraron del Protocolo. Mientras tanto, en la COP 6, Parte
II, las Partes de la Convención alcanzaron un consenso
sorprendente en la mayoría de las cuestiones que habían
quedado pendientes en el Protocolo.
En julio del 2001, el IPCC publicó su Tercer Reporte de
Evaluación (TAR, por sus siglas en inglés). Los hallazgos
del TAR indicaban que las evaluaciones previas habían sido
conservadoras. Armados con nuevos modelos de pronóstico,
los científicos predecían ahora un calentamiento de 1.4 a
5.8º C entre 1990 y el 2100. Aún de mayor importancia, el
TAR concluyó que los nuevos hallazgos científicos proveían
evidencia sólida de la influencia humana en el reciente
Informados por el TAR, muchos países reaccionaron renovando
su determinación para finalizar los textos de negociación. La
COP 7 fue realizada en Marrakech, Marruecos, del 29 de octubre
al 9 de noviembre del 2001. Las delegaciones de más de 170
países alcanzaron un acuerdo final en un paquete de decisiones,
que detallaron una estructura abigarrada para la implementación
del Protocolo de Kyoto. Los resultantes “Acuerdos de Marrakech”
completaron el Plan de Acción de Buenos Aires y facilitaron el
camino para la ratificación del Protocolo.
Avances de las COP posteriores para la implementación de
la Convención y entrada en vigor del Protocolo
Las negociaciones de los años siguientes siguieron elaborando
los detalles para la pronta entrada en vigor del Protocolo de
Kyoto, además de retomar lentamente algunas cuestiones
de la Convención que habían quedado “olvidadas”.
En la COP 8, realizada del 23 de octubre al 1º de noviembre
del 2002, en Nueva Delhi, India, las Partes consideraron
temas institucionales y procedimentales bajo el Protocolo
y adoptaron varias decisiones, incluyendo las reglas y
procedimientos para la Junta Ejecutiva del MDL. El día
final de la COP 8 se adoptó la Declaración de Nueva
Delhi sobre Cambio Climático y Desarrollo Sostenible. La
Declaración reafirma que el desarrollo y la erradicación
de la pobreza son las prioridades más importantes de los
países desarrollados, y reconoce las responsabilidades
comunes pero diferenciadas de las Partes, y las diferentes
prioridades nacionales para los países en vías de desarrollo
para la implementación de la Convención, de acuerdo a sus
hecho en los términos de referencia ninguna alusión al período
post 2012 ni a nuevos compromisos. Dicho seminario se realizó
en mayo de 2005 y entonces se comenzaron a considerar
algunas de las principales cuestiones que debe afrontar el
En la COP 9, realizada del 1º al 12 de diciembre de 2003,
en Milán, Italia, las Partes adoptaron 22 decisiones y varias
conclusiones. El último detalle pendiente del Plan de Acción
de Buenos Aires fue resuelto cuando las Partes acordaron las
modalidades y procedimientos para actividades de proyectos
de forestación y reforestación bajo el MDL. Concluyendo
las discusiones sobre el programa presupuestario del
Secretariado para el 2004 y 2005, iniciadas en el SBI 18, las
Partes acordaron un incremento presupuestario del 9%. Las
negociaciones sobre la operación del Fondo Especial para
el Cambio Climático (Special Climate Change Fund o SCCF)
y sobre el Fondo para los Países Menos Desarrollados (LDC)
probaron ser muy complejas, con discusiones demoradas
sobre el Fondo de LDC que pospusieron la ceremonia de
cierre de la COP. Las negociaciones sobre las Guías de
Buenas Prácticas en el sector de LULUCF fueron asimismo
morosas, y se dejaron para consideración posterior.
En diciembre del 2005, la ciudad de Montreal fue anfitriona
de la primera reunión del Protocolo de Kyoto, llamada
COP/MOP 1, además de la COP 11, a la que asistieron
más de 10,000 participantes. En ésta se adoptaron todas
las decisiones de Marrakech, base legal para la completa
implementación del Protocolo. En relación al tema de
“Cumplimiento de los Compromisos”, se acordó adoptar el
texto en la forma de una decisión, acordándose además
iniciar un proceso para analizar si este tema debía o no ser
además una enmienda al Protocolo.
La COP 10
En la COP 10, realizada en Buenos Aires, Argentina, en
diciembre de 2004, se acordó el Programa de Trabajo de
Buenos Aires sobre la Adaptación y las Medidas de Respuesta.
Quedaron, por otro lado, varios temas importantes sin
resolver: cuestiones relacionadas con el Fondo de los
países menos desarrollados, el Fondo Especial del Cambio
Climático, y el Artículo 2.3 del Protocolo, relacionado con
efectos adversos de políticas y medidas de acción.
En esta reunión se iniciaron las negociaciones sobre cómo
deberían involucrarse las Partes en compromisos de lucha
contra el cambio climático. Se acordó realizar un Seminario de
Expertos Gubernamentales en mayo de 2005, no habiéndose
La COP 11 y la Primera Reunión de las Partes, COP/MOP1
En esta reunión, se acordó también iniciar el proceso de las
negociaciones sobre los futuros compromisos (después del
2012) de los países desarrollados en el marco del Protocolo
de Kyoto, mientras que por otro lado, se acordaba iniciar un
diálogo sobre acciones de cooperación de largo plazo para
enfrentar el cambio climático, en el marco de la Convención.
Esto con el fin de ampliar la participación de los países en
los esfuerzos de la mitigación.
En relación al MDL, se tomaron algunas decisiones para
hacerlo más operacional, incluyéndose además la posibilidad
de presentar Programas y no solamente proyectos MDL a la
Junta Ejecutiva del Desarrollo Limpio para su aprobación, con
el fin de permitir la entrada de varios proyectos bajo una misma
sombrilla, inclusive proyectos de menor escala, al reducirse o
compartirse entre varios los costos de transacción.
En relación al tema de adaptación, los mensajes estuvieron
centrados -poniendo énfasis en esto el Ministro canadiense
Stéphane Dion, Presidente de la COP- en que los impactos
del cambio climático ya se están sintiendo y que los
esfuerzos deben estar centrados en aquellos daños que son
El mayor logro de la Conferencia en este tema, fue la
adopción del Programa de Adaptación de Cinco Años. Sin
embargo, las discusiones sobre el Fondo de Adaptación,
estuvieron centrados en la entidad que manejaría los
mismos, abriéndose la oportunidad a que fuera otra entidad
distinta al Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por
sus siglas en inglés), por lo engorroso y difícil que fue hasta
entonces para los países en vías de desarrollo el acceso a
los fondos que manejó este organismo en el marco de la
El artículo 11 de la Convención dispuso la creación de un
mecanismo para proveer recursos financieros a los países
en desarrollo. En 1998, la COP designó al Fondo Mundial
para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés) como
una entidad operacional de este mecanismo financiero. Los
Acuerdos de Marrakech establecieron tres nuevos fondos
de financiación: el Fondo Especial para el Cambio Climático
(SCCF, por sus siglas en inglés) y el Fondo para los Países
Menos Desarrollados bajo la Convención (LDC), así como el
Fondo para la Adaptación bajo el Protocolo de Kyoto. El GEF
es la entidad operacional de los primeros dos fondos, sin
embargo, la discusión de quién será la entidad para el tercero,
como se mencionó líneas atrás, está aún por decidirse.
Bajo la Convención, el SCCF financiará proyectos relacionados
con el fortalecimiento de la capacidad institucional,
la adaptación a los impactos del cambio climático, la
transferencia de tecnología, la mitigación del cambio
climático y las alternativas de diversificación económica
para países cuyos ingresos dependen en gran parte de la
producción y exportación de combustibles fósiles. El Fondo
para LDC apoyará el desarrollo de un programa de trabajo
especial para los países menos desarrollados.
Bajo el Protocolo, el Fondo para la Adaptación financiará
principalmente proyectos y programas concretos en los países
en desarrollo, que sean Parte del Protocolo, para adaptarse a
los impactos negativos del cambio climático. Entre las fuentes
de financiación de este fondo se encuentran un impuesto
del 2% sobre los Certificados de Reducción de Emisiones
resultantes del desarrollo de proyectos MDL y contribuciones
voluntarias de los países desarrollados.
1.3 El Protocolo de Kyoto y sus Mecanismos de Flexibilidad
El Protocolo de Kyoto fue adoptado en diciembre de 1997
y establece obligaciones legalmente vinculantes para 38
países industrializados, incluyendo 11 países en Europa
Central y del Este, para reducir sus emisiones de GEI durante
el período 2008-2012, en un promedio de 5.2% por debajo
de sus niveles de emisión de 1990.
Las metas de reducción cubren los seis principales Gases
de Efecto Invernadero: dióxido de carbono (CO2), metano
(CH4), oxido nitroso (N2O), hidrofluorocarbonos (HFCs),
perfluorocarbonos (PFCs) y hexafluoruro de azufre (SF6).
Además, el Protocolo permite a estos países la opción
de decidir cuáles de estos seis gases formarán parte de
su estrategia nacional de reducción de emisiones. Las
negociaciones han continuado después de Kyoto para
desarrollar los detalles operativos del Protocolo.
El Protocolo entró en vigor el 16 de febrero del 2005 después
de la ratificación de la Federación Rusa, que cumplió con
el requisito de ratificación de un mínimo 55 países Partes
de la Convención, incluyendo países desarrollados cuyas
emisiones representen al menos el 55% de las emisiones de
CO2 en 1990 de los países Anexo I.
El Protocolo establece tres mecanismos cooperativos creados
para ayudar a los países industrializados (Partes Anexo I) a
reducir los costos de alcanzar sus metas de reducción y/o
limitación de emisiones, obteniendo estas reducciones de
emisiones en otros países, a un menor costo que mediante
acciones domésticas.
•	El Comercio de Emisiones (CE, o, de acuerdo a sus siglas
en inglés, ET) permite a los países transferir parte de
sus “derechos de emisiones” (‘unidades de cantidades
atribuidas’) a otros países que son Partes Anexo I.
•	La Implementación Conjunta (IC, o, de acuerdo a sus
siglas en inglés, JI) permite a los países reclamar crédito
por las reducciones de emisiones que se generen de la
inversión en otros países industrializados, lo cual resulta
en una transferencia de equivalentes “unidades de
reducción de emisiones” entre estos países.
•	El Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL, o, de acuerdo a
sus siglas en inglés, CDM) permite proyectos de reducción
de emisiones que propicien un desarrollo sostenible en los
países en desarrollo y generen “reducciones certificadas
de emisiones” (CER) para el uso de los compradores de
estas reducciones.
Estos mecanismos dan a los países y a las compañías
del sector privado la oportunidad de reducir emisiones
en cualquier lugar del mundo (en los cuales el costo
medio y marginal sea menor) pudiendo contar con estas
reducciones para cumplir sus propios objetivos de reducción
y/o limitación de emisiones. A través de los proyectos de
reducción de emisiones, los mecanismos pueden estimular
la inversión internacional y proveer los recursos esenciales
para un crecimiento económico ambientalmente más
sostenible. En particular, el MDL tiene como meta ayudar
a los países en desarrollo a alcanzar el desarrollo sostenible
a través de la promoción de inversiones ambientalmente
sostenibles por parte de los gobiernos y empresas de los
El MDL permite que un país inscrito como Parte en el Anexo
I de la Convención implemente o ejecute un proyecto que
reduce las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)
o, capte GEI, en el territorio de un país que sea Parte de
la Convención y el Protocolo de Kyoto, pero que no esté
inscrito en el Anexo I de la Convención. Estos últimos, que
son generalmente países en vías de desarrollo, también
pueden, en principio, proponer proyectos al MDL con
inversión nacional, los llamados “proyectos unilaterales”.
Las reducciones de emisiones certificadas, conocidas
usualmente como CER, por sus siglas en inglés, pueden
entonces ser usadas por la o las Partes Anexo I que las
compren u obtengan para cumplir con sus compromisos de
reducción o limitación de emisiones de GEI.
El Protocolo de Kyoto define varios criterios que los
Proyectos del MDL deben cumplir. Dos de los criterios más
críticos son, probablemente, aquellos de adicionalidad y
contribución de los proyectos al desarrollo sostenible del
país anfitrión. En cuanto a la adicionalidad, el Artículo 12
del Protocolo establece que los proyectos deben resultar
en “reducciones de emisiones que sean adicionales a
cualquier reducción que hubiera ocurrido en la ausencia
de la actividad de proyecto”7. Esto quiere decir que el
proyecto no puede ser una iniciativa que hubiera sido
ejecutada de cualquier manera, aún sin la existencia del
MDL. Los proyectos del MDL deben conseguir beneficios
de mitigación del cambio climático que sean reales,
mensurables y de largo plazo. Las reducciones adicionales
de los GEI se calculan en comparación a una línea de base
En cuanto al desarrollo sostenible, el Protocolo especifica
que el propósito del MDL es contribuir a que las Partes
No-Anexo I alcancen el desarrollo sostenible. Los fondos
canalizados a través del MDL deben servir a los países en
desarrollo a alcanzar algunos de sus objetivos económicos,
sociales, ambientales y de desarrollo sostenible, tales como
agua y aire más limpios, y mejoras en el uso de la tierra,
acompañados por beneficios sociales tales como desarrollo
rural, empleo y disminución de la pobreza. Además de
catalizar prioridades de “inversiones verdes” en los países
en desarrollo, el MDL ofrece una oportunidad para atender
simultáneamente cuestiones vinculadas al desarrollo y a
impactos ambientales locales.
UNFCCC. The Kyoto Protocol to the Convention on Climate Change. UNEP. Unidad de Información para las Convenciones, Chatelaine, Suiza, primera
reimpresión, Francia, octubre 1999, página 16.
1.4 Los mandatos para la Estrategia Andina sobre Cambio Climático
Los antecedentes del mandato presidencial andino sobre
la Estrategia Andina sobre Cambio Climático (EACC), se
encuentran en el documento “Lineamientos para la Gestión
Ambiental y el Desarrollo Sostenible en la Comunidad
Andina”, aprobado por el Comité Andino de Autoridades
Ambientales (CAAAM) en Quito, Ecuador, el 3 de julio de
2001. Estos lineamientos, en las directrices del Ámbito
Interno, en el área de Calidad Ambiental, establecen la
siguiente Propuesta de Acción:
“Propiciar la formulación de políticas y estrategias que contribuyan a mejorar la calidad
de vida de los pobladores urbanos y rurales de los Países Miembros, incluyendo el
ordenamiento territorial, el manejo seguro de las sustancias contaminantes y peligrosas
para la salud, el tratamiento adecuado de residuos, el mejoramiento de la calidad y
cantidad de agua potable disponible y la prevención de desastres naturales”8
Aquí, el tema de cambio climático se alude muy
tangencialmente todavía, y sólo en relación con la
prevención de desastres naturales. En el Ámbito Externo,
el área de Foros Ambientales Internacionales contiene una
Propuesta de Acción que se relaciona más directamente
con la Convención del Cambio Climático, aunque sin una
mención específica, ya que la Propuesta postula:
“Fortalecer el diálogo y la cooperación
subregional con miras a la formulación de
posiciones comunes y coordinadas ante
los foros internacionales ambientales y de
desarrollo sostenible, a través de la evaluación
permanente del entorno internacional y de los
impactos en la subregión andina.”
Pasaron casi dos años hasta que la Comunidad Andina hiciera más explícitas sus directrices sobre cambio climático. En
el Documento “Seguimiento de la Cumbre de Johannesburgo en la Subregión Andina 2003-2005”, de junio del 2003,
se hace mención explícita al área, aunque también se in-
cluyen bajo el tema de cambio climático temas de calidad
ambiental, energías renovables y prevención de desastres,
que si bien son pertinentes a la materia, también tienen dimensiones propias que no pertenecen al área de cambio climático. Un trabajo de sistematización de sus relaciones, sin
embargo, podría resaltar las sinergias entre estos temas.
Un año después, en la Decimoquinta Reunión del Consejo
Presidencial Andino celebrada en Quito, Ecuador, el 12 de
julio de 2004, se aprobó, entre otras, la Directriz 32, que resuelve encomendar al Consejo Andino de Ministros de Medio
Ambiente y Desarrollo Sostenible que, en coordinación con
el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores y el
Consejo Asesor de Ministros de Energía, formule una Estrategia Andina para enfrentar y mitigar los efectos negativos
del cambio climático, a partir de las prioridades contempladas en los “Lineamientos para la Gestión Ambiental y el
Desarrollo Sostenible en la Comunidad Andina” y en el “Plan
Andino de Seguimiento de la Cumbre de Johannesburgo en la
Subregión Andina 2003-2005”9. Esta Directriz constituye la
base legal para la elaboración de la EACC.
Comunidad Andina – Comité Andino de Autoridades Ambientales. Lineamientos para la Gestión Ambiental y el Desarrollo Sostenible en la Comunidad
Andina, Quito, 2001. Versión encontrada en la página Web de la CAN: www.comunidadandina.org
Comunidad Andina. Acta de la Decimoquinta Reunión del Consejo Presidencial Andino, Quito, Ecuador, 12 de julio de 2004, página 11.
Comunidad Andina. Decisión 596: Creación del Consejo Andino de Ministros de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Comunidad Andina. Quito,
Ecuador, 11 de julio del 2004.
Cabe resaltar que el Consejo de Ministros de Medio Ambiente
y Desarrollo Sostenible de la CAN había sido creado el día
anterior en la misma localidad, con la Resolución 596. Su
Artículo 2 estipula que:
“ ...estará conformado por las máximas
autoridades ambientales y de desarrollo
sostenible de cada País Miembro y tendrá
como función asesorar al Consejo Andino
de Ministros de Relaciones Exteriores y a
la Comisión de la Comunidad Andina, así
como a los demás órganos del Sistema
Andino de Integración (SAI) en la definición,
armonización, coordinación y aprobación de
las políticas comunitarias en el campo del
medio ambiente y el desarrollo sostenible”10
Este Comité está encargado de coordinar las actividades del
Comité Andino de Autoridades Ambientales (CAAAM) y del
Comité Andino sobre Recursos Genéticos, los cuales a su vez
apoyan y asesoran al Consejo de Ministros.
Es importante mencionar que en agosto de 2006, el Consejo
de Ministros de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible
de la Comunidad Andina, aprobó la Agenda Ambiental
Andina 2006 – 2010, la misma que se estructura a través
de tres Ejes Temáticos (Biodiversidad, Cambio Climático y
Recursos Hídricos) los cuales se vienen trabajando a partir
de la aprobación del Plan Andino de Seguimiento a la
Cumbre Mundial de Johannesburgo 2003 - 2005 y Temas
Transversales: Fortalecimiento de Capacidades en Comercio,
Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, Educación
Ambiental y Producción y Consumo Sostenible.
El eje temático de Cambio Climático de la Agenda Ambiental
Andina plantea los siguientes objetivos:
•	Formular y estructurar la Estrategia Andina sobre Cambio
Climático - EACC y su correspondiente Plan de Acción,
los cuales serán el fundamento para la coordinación
subregional en los temas prioritarios de los países y de la
Climático y del Protocolo de Kyoto.
•	Generar capacidades para evaluar los efectos del cambio
climático en temas/sectores prioritarios regionales, tales
como los glaciares y páramos andinos, entre otros.
•	Concertar posiciones conjuntas ante los foros
internacionales de negociación en materia de Cambio
Este último eje además presenta cinco líneas de acción:
1.	2.	3.	4.	5.	Estrategia Andina de Cambio Climático
Vulnerabilidad, Adaptación y Mitigación
Los resultados que se esperan alcanzar una vez implementadas
las acciones relacionadas al cambio climático son los
•	Estrategia Andina en Cambio Climático formulada y Plan
de Acción definido con actividades priorizadas, alianzas
y recursos establecidos.
•	Actividades y proyectos sobre energías renovables
identificados y en ejecución.
•	Actividades y proyectos sobre vulnerabilidad y adaptación
•	Estrategia de coordinación con el proyecto “Apoyo a
la Prevención de Desastres de la Comunidad Andina” PREDECAN, definida.
La Institucionalidad en los países de la CAN
2.1 Ordenamiento institucional
El ordenamiento institucional de los países de la CAN sigue
patrones similares, aunque con particularidades propias
para cada uno de los países. En los párrafos que siguen se
describirá sucintamente la estructura de las Oficinas de
Cambio Climático (OCC) de cada uno de estos países y sus
correspondientes estructuras para aprobación nacional de
proyectos MDL y su promoción.
•	Apoyar en todo el trabajo técnico al gobierno boliviano
para el cumplimiento de los compromisos del país ante la
Convención del Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto
y su vinculación con el plan general de desarrollo.
•	Desarrollar Planes Nacionales de Acción destinados a
•	Desarrollar Estrategias Nacionales referidas a la
Implementación de la Convención y la participación de
Bolivia en el Protocolo de Kyoto.
•	Desarrollar Inventarios de Emisiones de Gases de Efecto
•	Fomentar estudios de Impacto de los Cambios Climáticos
y estudios de medidas de adaptación.
•	Apoyar la investigación y la educación de la temática del
•	Generar análisis de opciones de mitigación de Gases de
•	Divulgar la temática del Cambio Climático en todos los
•	Asesorar a las instancias superiores del Ministerio de
•	Buscar apoyo económico para proyectos o actividades en
En Bolivia, la autoridad ambiental está localizada en
el Ministerio de Planificación del Desarrollo, bajo el
Viceministerio de Planificación Territorial y Medio
Ambiente, el cual ejerce autoridad sobre el Programa
Nacional de Cambios Climáticos (PNCC) de Bolivia.
El Viceministerio de Planificación Territorial y Medio
Ambiente es el encargado del desarrollo de políticas de
planificación y ordenamiento territorial y medio ambiente,
y de la formulación de políticas para el uso sostenible de
los recursos naturales renovables. Es además responsable
de articular las actividades de planificación del desarrollo
y medio ambiente con las actividades productivas y el
desarrollo social y tecnológico.
Ambiente es el punto focal nacional de la Convención y la
Autoridad Nacional Designada para el MDL en este país. El
PNCC fue creado a principios de 1995 para iniciar acciones
tendientes a cumplir las obligaciones contraídas ante la
CMNUCC y desarrollar las primeras investigaciones sobre
esta temática. El PNCC tiene los siguientes objetivos:
El Consejo Interinstitucional sobre Cambio Climático (CICC)
es una instancia consultiva y de concertación de las políticas
nacionales de cambio climático, y provee asesoramiento al
punto focal de la Convención en estas políticas. El Consejo ha
actuado en ocasiones para aprobar informes y documentos
estratégicos, tales como la “Estrategia Nacional de
Implementación de la CMNUCC” (ENI) y la “Estrategia Nacional
de Participación en el MDL (NSS)”. El Consejo está conformado
por instancias de gobierno, la sociedad civil y de la academia.
A su vez, la Oficna de Desarrollo Limpio (ODL) fue establecida
como ente oficial para la operación del MDL en Bolivia, bajo
la supervisión del PNCC. El instrumento legal de creación
de la ODL fue la Resolución Administrativa Nº 20/02, que
establece la Oficina como brazo operativo de la AND. La ODL
inició sus operaciones en septiembre de 2002 para actuar
como organismo de promoción y regulación de Bolivia
en el mercado de reducción de emisiones de carbono del
Protocolo de Kyoto. A través de la ODL, el país promociona
proyectos para el MDL, de acuerdo con las regulaciones de
la CMNUCC y de la Junta Ejecutiva del MDL.
•	Apoyar los procesos de negociación internacional
relacionados con las reducciones verificadas de
emisiones de gases de efecto invernadero provenientes
de actividades en proyectos elegibles.
•	Aplicar métodos y procedimientos de control interno que
garanticen la calidad, eficiencia y eficacia en la gestión y
operación de la dependencia a su cargo.
•	Las demás funciones que le sean asignadas y que correspondan
a la naturaleza de los asuntos a cargo del grupo.
En Colombia, la autoridad ambiental es el Ministerio de
Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (MAVDT), del cual
depende el Viceministro del Ambiente (VA), al cual, a su vez,
está adscrito el Grupo de Mitigación del Cambio Climático
(GMCC). El Punto Focal de la CMNUCC en Colombia es el
Ministerio de Relaciones Exteriores, mientras la Autoridad
Nacional Designada para el MDL está bajo el MAVDT, que es
también el punto focal GEF. La Estructura del MAVDT como
AND se muestra en la Figura 1, en la página siguiente.
El GMCC funciona como Oficina MDL en el país. Las funciones
del GMCC incluyen las siguientes:
•	Apoyar al Viceministerio de Ambiente en el cumplimiento
de sus funciones como Autoridad Nacional Designada.
•	Apoyar a los promotores de los proyectos, en la
identificación y formulación inicial de actividades de
•	Capacitar a los sectores interesados y con potencial de
realizar proyectos de reducción de emisiones de gases de
•	Facilitar el acceso a mecanismos y fuentes de información
relevantes para la formulación de proyectos de alta
calidad orientados al mercado internacional del carbono.
•	Promover el mercadeo de reducciones verificadas de
de proyectos y/o actividades nacionales de reducción de
Durante la XX Sesión del Consejo Nacional Ambiental,
realizada el 29 de agosto de 2003, se aprobó la creación
del Comité Técnico Intersectorial de Mitigación de Cambio
Climático (CTIMCC), el cual se constituye en la instancia
consultiva para la aprobación nacional de proyectos de
reducción de emisiones de GEI que optan al MDL, en
Colombia. La Resolución 0453 del MAVDT, emitida el 27 de
abril de 2004 le dio un carácter legal a este Comité y adoptó
los principios, requisitos y criterios y el procedimiento
para la Aprobación Nacional de proyectos de reducción de
emisiones de GEI que se postulan al MDL.
La Resolución 0454, con la misma fecha de la anterior, regula
el funcionamiento del CTIMCC y establece su conformación,
con unos miembros permanentes (el Coordinador del GMCC,
el Director de la Dirección de Desarrollo Urbano y Política
Ambiental del Departamento Nacional de Planeación y el
Director del Instituto Colombiano para el Desarrollo de la
Ciencia y la Tecnología, COLCIENCIAS), así como invitados
temáticos, ya que, por el Artículo 3 de la Resolución, “el
CTIMCC podrá extender una invitación por escrito a las
reuniones en calidad de invitados, a entidades, gremios o
asociaciones, ONG, que tengan por su especialidad relación
con la temática, con voz pero sin voto”. El GMCC se establece
como Secretaría Técnica del Comité.
Colombia además cuenta con el Instituto de Hidrología,
Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) que tiene
entre sus principales actividades:
•	Colaborar con el MAVDT en estudios del cambio climático
global y con las actividades establecidas por el Ministerio
bajo la política internacional ambiental.
•	Analizar las amenazas, riesgos y vulnerabilidad de la
población y asentamientos humanos y otras actividades
económicas por fenómenos naturales extremos o
cambios globales, su impacto y las diferentes alternativas
de adaptación y respuesta
•	Coordinar la preparación de las Comunicaciones
Nacionales de Cambio Climático.
En Ecuador, la máxima autoridad ambiental la ejerce
el Ministerio del Ambiente, que es asimismo la
Autoridad Nacional Ambiental para el MDL. El Punto
Focal de la CMNUCC registrado ante la Convención
es el Ministerio de Relaciones Exteriores. La creación
del Comité Nacional sobre el Clima, mediante Decreto
Ejecutivo de 1999, generó la institucionalidad básica
responsable del cambio climático en el Ecuador.
El Comité Nacional sobre el Clima está conformado por
el Ministerio del Ambiente (que ejerce la Presidencia),
el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de
Energía y Minas, el Consejo Nacional de Educación Superior
del Ecuador (CONESUP), el Comité Ecuatoriano para la
Defensa de la Naturaleza y el Medio Ambiente (CEDENMA),
las Cámaras de la Producción de la Costa, las Cámaras
de la Producción de la Sierra y el Instituto Nacional de
Meteorología e Hidrología. Este último ejerce la Secretaría
Permanente del Comité.
La Subsecretaría de Calidad Ambiental depende del Ministerio
del Ambiente, de cuya Dirección de Control y Prevención de
la Contaminación depende a su vez la Unidad de Cambio
Climático. Con el apoyo del Proyecto PNUD/GEF ECU/99/G31
Cambio Climático, el Ministerio del Ambiente creó la Unidad
de Cambio Climático, con el fin de intensificar las acciones
emprendidas hasta el momento y enfrentar los nuevos retos
y oportunidades del momento. Su trabajo está enfocado
básicamente en tres grandes objetivos:
•	El apoyo al Comité Nacional sobre el Clima
•	El mercado de carbono y específicamente el Mecanismo
•	El tratamiento del tema forestal en el cambio climático
El Comité Nacional sobre el Clima, mediante decisión
Nº 1 CNC/2003 del 21 de abril del 2003 decidió designar
al Ministerio del Ambiente como la Autoridad Nacional
en MDL (AN-MDL). Consecuentemente, el Ministerio del
Ambiente emitió el Acuerdo Ministerial Nº 015 del 29 de
Abril del 2003 -publicado en el Registro Oficial Nº 86 del 21
de mayo del 2003-, por el cual estableció la AN-MDL, la que
está conformada por dos instancias:
•	La primera, de carácter representativo, con el Ministro el
Ambiente como Presidente de la AN-MDL.
•	La segunda, de carácter operativo, integrada por el
Coordinador de la AN-MDL y el Grupo Evaluador, que es
conformado de acuerdo a las necesidades de evaluación
En el contexto del Mecanismo de Desarrollo Limpio
contemplado en el Protocolo de Kyoto, el Ecuador ha
planteado dos objetivos para participar en los retos y
oportunidades que surgen del mercado de carbono, que
•	Definición del procedimiento de la Autoridad Nacional
MDL para la presentación, evaluación, aprobación
nacional, seguimiento y registro de Proyectos MDL.
•	Fomento e implementación de una capacidad nacional
En el Perú, la Autoridad Ambiental es el Consejo Nacional del
Ambiente (CONAM), cuya máxima autoridad es su Consejo
Directivo, conformado por:
•	Tres representantes designados por el Gobierno Central
(uno de ellos como Presidente)
•	Un representante de los Gobiernos Regionales,
•	Uno de los Gobiernos Locales
•	Dos representantes del sector privado (uno del sector
económico primario y otro del secundario)
•	Un representante de la Universidad Peruana y
•	Un representante de las ONG.
Fuente: página web del CONAM, www.conam.gob.pe
(pública y privada) para preparar proyectos MDL y
negociar los pertinentes Certificados de Reducción
de Emisiones, a través del accionar de la Corporación
para la Promoción del Mecanismo del Desarrollo Limpio
(CORDELIM).
La CORDELIM es una Fundación público – privada, creada
por el Comité Nacional del Clima (CNC), para dar respuesta
a los múltiples retos que presenta la participación de
actores ecuatorianos en el MDL y, en general, del emergente
mercado del carbono. El Directorio de CORDELIM está
conformado por el Ministerio del Ambiente (que lo preside),
el Ministerio de Energía y Minas, la Federación Nacional de
Cámaras de la Industria, la Federación Nacional de Cámaras
de la Pequeña Industria, la Federación Nacional de Cámaras
de Agricultura, y el Comité Ecuatoriano para la Defensa de
la Naturaleza y el Medio Ambiente (CEDENMA). El objetivo central de CORDELIM es proporcionar información
y formar capacidades locales en los diversos elementos
técnicos, financieros y socio-económicos relacionados a
la certificación de carbono en proyectos de desarrollo con
potencial para reducir emisiones de GEI. Las relaciones
funcionales y arreglos institucionales entre la Unidad de
Cambio Climático y el Ministerio del Ambiente se describen
gráficamente en la Figura 2 (página anterior).
El CONAM tiene como objetivo “promover la conservación
del ambiente a fin de coadyuvar al desarrollo integral de la
persona humana sobre la base de garantizar una adecuada
calidad de vida, propiciando el equilibrio entre el desarrollo
socioeconómico, el uso sostenible de los recursos naturales
y la conservación del ambiente”11. El CONAM es también
el Punto Focal del Perú para la CMNUCC y es la Autoridad
Nacional Designada para el MDL, mediante Decreto Supremo
Nº 095-2002-PCM, del 30 de septiembre del 2002.
Bajo su Consejo Directivo, el CONAM tiene una Secretaría
Ejecutiva, de la cual depende la Unidad de Cambio
Climático y Calidad del Aire (ver Figura 3, página siguiente).
Esta oficina es la encargada de ejecutar las funciones del
CONAM relativas al cambio climático establecidas por su
Reglamento de Organización y Funciones, y que incluyen
•	Conducir la implementación de la Estrategia Nacional de
Cambio Climático (ENCC)
•	Coordinar la elaboración de las comunicaciones e
informes nacionales sobre la materia
•	Dirigir el proceso de aprobación nacional de los proyectos
Desde 1993, el CONAM preside además la Comisión
Nacional de Cambio Climático (CNCC) de acuerdo a la
Resolución Suprema 359-96-RE, que tiene por objetivo
hacer seguimiento a la implementación de la CMNUCC
y sus instrumentos. Esta comisión está conformada por
instituciones del sector público, privado y de la sociedad
civil, entre las que se encuentran:
•	El Ministerio de Relaciones Exteriores
•	El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONCYTEC)
•	El Fondo Nacional del Ambiente (FONAM)
•	La Confederación Nacional de Instituciones Empresariales
Privadas (CONFIEP)
•	El Instituto del Mar Peruano (IMARPE)
•	El Instituto Nacional del Recursos Naturales (INRENA)
•	Los Ministerios de Economía, Transportes, Producción y
•	Representantes de ONG.
La función de la CNCC es coordinar la implementación de
dos tratados internacionales: la CMNUCC y el Protocolo de
En el marco de la Estrategia Nacional del Mecanismo de
Desarrollo Limpio, el Fondo Nacional del Ambiente (FONAM)
actúa también como agencia de promoción del MDL y
como punto focal del Comité de Países Anfitriones (Host
Country Commitee) del Banco Mundial, en lo referente a
la identificación, calificación y manejo de proyectos que
puedan ser presentados ante el Mecanismo de Desarrollo
Limpio (MDL) para la obtención de Certificados de Reducción
de Emisiones de gases de efecto invernadero (CER).
El Consejo Directivo es el nivel máximo de decisión del
FONAM, y está presidido por el CONAM. Sus principales
•	Formular y aprobar la política institucional de FONAM
•	Establecer los lineamientos y criterios de funcionamiento
•	Aprobar el establecimiento de cuentas e instrumentos
operativos y todo tipo de convenios que se suscriban con
las entidades donantes o cooperantes.
2.2 Principales normas y políticas nacionales
En general, en los países de la CAN, la legislación específica
sobre cambio climático y servicios ambientales no está
plenamente desarrollada, aunque con algunas excepciones
dignas de mención. Se cuenta, sin embargo, con legislación
ambiental en diversos niveles, en lo que atañe a la gestión
ambiental como fundamento y base del cambio climático.
Estos niveles podrían inscribirse en las siguientes categorías:
Suscripción de tratados
•	Leyes ambientales marco o generales, en las que
se definen las funciones de los órganos rectores
ambientales, y generalmente su estructura, además de
las áreas de la gestión ambiental relacionadas con el
Normas o procedimientos para aprobación nacional de los
•	Instrumentos de ratificación de la CMNUCC y/o del
Protocolo de Kyoto, básicamente en cuanto a disposiciones
específicas relacionadas con MDL. Sin embargo, en ningún
caso se encuentra reglamentación nacional de estas leyes,
en lo relativo a sus lineamientos generales;
•	disposiciones sobre el ordenamiento interno de los
órganos rectores ambientales y sobre la relación de las
distintas Oficinas de Cambio Climático y del MDL con las
autoridades nacionales;
•	disposiciones de designación de la Autoridad Nacional
Designada para el MDL en cada uno de los países;
•	disposiciones de varios niveles, relativas al proceso de
aprobación nacional de actividades de proyecto para el MDL;
•	otras disposiciones aprobando instrumentos de política,
estudios ambientales (como el Estado de Situación del
Medio Ambiente en Perú y Bolivia), estrategias o planes
Este recuento sucinto destacará los instrumentos de
ratificación de los acuerdos internacionales por los países,
algunas normas sobre aprobación de proyectos MDL y
algunas piezas destacables en la subregión sobre servicios
ambientales, especialmente aquellos del MDL.
Todos los países de la subregión andina han suscrito tanto
la CMNUCC como el Protocolo de Kyoto. Las fechas de firma
y ratificación, de ambos instrumentos, pueden verse en la
Tabla 1, en la página siguiente.
En cuanto a las normas de definición del proceso de
aprobación de los proyectos MDL, Bolivia cuenta con una
Guía de Presentación de Proyectos bajo el MDL, además de la
Resolución Ministerial Nº 253 del 29 de diciembre de 2003,
que crea, en su Artículo 1°, la Comisión de Evaluación de
Proyectos (CEP) para el MDL y mediante el Artículo 2°, amplía
el rol de la ODL como una Unidad Asesora del Despacho del
Ministro y del Viceministro de Recursos Naturales y Medio
Ambiente, bajo dependencia funcional del PNCC, para todas
las cuestiones relacionadas con el comercio internacional de
Colombia, como se vio anteriormente, adoptó los principios,
requisitos y criterios y el procedimiento para la Aprobación
Nacional de proyectos presentados al MDL mediante la
Resolución 0453 del MAVDT -emitida el 27 de abril de 2004y reguló el funcionamiento del Comité Técnico Intersectorial
de Mitigación del Cambio Climático mediante Resolución
0454 de la misma fecha, estableciendo su conformación.
Ecuador, a su vez, cuenta con una Guía para la obtención
de Cartas de Respaldo y/o Aprobación de Proyectos del
Mecanismo de Desarrollo Limpio (Documento AN-MDL/
GUIA/2003), pero no se ha podido encontrar norma específica
alguna sobre este procedimiento.
Por su parte, Perú cuenta con un Procedimiento de Evaluación
Rápida de proyectos para el MDL (Código CONAM-P-34),
en el marco de su Sistema Integrado ISO 9000-14000, que
establece los requisitos a cumplir por los proponentes de
proyectos, los criterios de evaluación y el proceso y duración
de la aprobación de los proyectos.
Normativa especial con respecto a la mitigación o
En cuanto a la normativa especial aplicada a servicios de
mitigación del cambio climático, Colombia ha aprobado
normas que eximen de impuestos nacionales a los proyectos
de energías renovables relacionados con los mercados del
carbono. Esta normativa está contenida en la Ley 788 del 27
de diciembre de 2002, la cual modifica aspectos importantes
del Estatuto Tributario de Colombia. El Artículo 18 de esta Ley,
adiciona al Artículo 207 del Estatuto Tributario un Artículo
denominado 207-2 en el cual se estipula lo siguiente:
“…Son rentas exentas12 las generadas por los siguientes
conceptos, con los requisitos y controles que establezca el
Estas son rentas exentas del tributo equivalente al impuesto a las utilidades.
1.	Venta de energía eléctrica generada con base en los
recursos eólicos, biomasa o residuos agrícolas, realizada
únicamente por las empresas generadoras, por un término
de quince (15) años, siempre que se cumplan los siguientes
a)	Tramitar, obtener y vender certificados de emisión de
dióxido de carbono, de acuerdo con los términos del
b)	Que al menos el cincuenta por ciento (50%) de los
recursos obtenidos por la venta de dichos certificados sean
invertidos en obras de beneficio social en la región donde
opera el generador”.
El numeral 6 del mismo artículo inserta una disposición
que podría, potencialmente, beneficiar o perjudicar a las
plantaciones forestales que deseen ser registradas como
proyectos MDL, de acuerdo a como resulte su reglamentación.
El texto estipula que están exentas las actividades de
“aprovechamiento de nuevas plantaciones forestales,
incluida la guadua, según la calificación que para el efecto
expida la corporación autónoma regional o la entidad
competente…” y agrega que “en las mismas condiciones,
gozarán de la exención los contribuyentes que a partir de
la fecha de entrada en vigencia de la presente Ley realicen
inversiones en nuevos aserríos vinculados directamente al
aprovechamiento a que se refiere este numeral”.
El Artículo 95 de esta misma Ley, que trata de las
importaciones que no causan impuesto, adiciona al artículo
428 del Estatuto Tributario el siguiente literal:
i) La importación de maquinaria y equipos destinados al
desarrollo de proyectos o actividades que sean exportadores
de certificados de reducción de emisiones de carbono y
que contribuyan a reducir la emisión de los gases efecto
invernadero y por lo tanto al desarrollo sostenible”.
La Ley 228 fue reglamentada por el Decreto número 2755
del 30 de septiembre de 2003, por el cual se establecen los
procedimientos precisos para que las personas jurídicas y
naturales se acojan a estas exenciones en Colombia.
Por su parte, Bolivia ha desarrollado un proyecto de Ley
para el comercio de derechos de emisiones que busca
dar seguridad jurídica a los inversionistas y promover la
equidad en la distribución de CER entre los distintos actores
nacionales e internacionales de los proyectos del MDL,
en función del tipo de proyecto. Este proyecto de ley está
siendo evaluado por el nuevo Gobierno.
En el Perú se han aprobado una serie de instrumentos y
normas de temáticas variadas que incluyen consideraciones
del cambio climático de forma explícita:
1.	La Ley General del Ambiente (Ley N° 28611) promueve “los
bonos de descontaminación u otros mecanismos alternativos
a fin de que las industrias y proyectos puedan acceder a
fondos creados al amparo del Protocolo de Kyoto”.
2.	La Agenda Ambiental Nacional 2005 – 2007, principal
instrumento de gestión y planificación del Sistema
Nacional de Gestión Ambiental, que ha sido elaborada
con el concurso a nivel nacional, regional y local de
entidades públicas, privadas y de la sociedad civil,
prioriza la implementación de la Estrategia Nacional
de Cambio Climático con el enfoque de “Incorporar la
variable climática en los planes de desarrollo”.
3.	La Ley de Gobiernos Regionales (Ley N° 27867, 2002)
establece en su Artículo 53°, literal c) como función de
los mismos “formular, coordinar, conducir y supervisar
la aplicación de las estrategias regionales respecto a la
diversidad biológica y sobre cambio climático, dentro del
marco de las estrategias nacionales respectivas”.
4.	El D.S Nº 087-2004-PCM, Reglamento de la Zonificación
Ecológica y Económica-ZEE, proceso dinámico y flexible para
la identificación de diferentes alternativas de uso sostenible
de un territorio determinado, basado en la evaluación de
sus potencialidades y limitaciones con criterios físicos,
biológicos, sociales, económicos y culturales, incluye
menciones específicas sobre la evaluación del impacto de
los peligros de origen climático.
5.	Dos ordenanzas regionales (para Piura y Junín) han
identificado la necesidad de trabajar en los temas de
adaptación al cambio climático. El Gobierno Regional de
Piura ha expedido el Decreto Regional Nº 014-2005/GRPPR, que aprueba, oficializa y promueve el uso público
y privado de los estudios realizados de vulnerabilidad y
adaptación de la cuenca del río Piura (CONAM-PROCLIM,
2005) y encarga la elaboración de propuestas específicas
de adaptación e implementación de las mismas como
parte de los procesos de planificación concertada del
desarrollo regional. En el caso de la Cuenca del Río
Mantaro, el Gobierno regional de Junín, mediante
Resolución Ejecutiva Regional Nº 244-2005 –GRJ/PR
conforma un grupo técnico regional, cuya misión es
elaborar de modo participativo y concertado propuestas
de política y estrategia regional de cambio climático, así
como el desarrollo de medidas específicas de prevención
y adaptación al cambio climático en la región. Es
importante resaltar que este dispositivo se inscribe en el
marco del Sistema Regional de Gestión Ambiental.
6. La Estrategia Nacional Forestal, que compromete
esfuerzos para el monitoreo de la deforestación en la
amazonía, reconoce al MDL como un incentivo a utilizar
para el financiamiento de actividades de reforestación.
2.3 Comunicaciones Nacionales
Los cuatro países de la CAN han presentado ya su Primera
Comunicación Nacional a la CMNUCC, y han iniciado el
diseño de la segunda o se encuentran implementándola.
Bolivia presentó su Primera Comunicación Nacional durante
la COP 6, en noviembre del 2000. La Comunicación plantea
un análisis minucioso sobre los niveles de emisión de GEI
del año 1994, tomando como metodología comparativa
las Guías del IPCC de 1996, y se rige en las Guías para la
Preparación de Comunicaciones Iniciales de las Partes no
incluidas en el Anexo I13.
Incluye análisis de escenarios climáticos, de vulnerabilidad
de algunos ecosistemas, de opciones de mitigación, de
medidas que podrían desarrollarse para enfrentar el cambio
climático y un sumario de las necesidades nacionales para
la implementación de proyectos14.
La Primera Comunicación de Colombia fue emitida en
el año 2001 por el Instituto de Hidrología, Meteorología
y Estudios Ambientales (IDEAM)15. La elaboración de la
Primera Comunicación Nacional duró dos años, durante los
cuales el equipo técnico se esforzó para que los análisis,
particularmente los de vulnerabilidad, tuvieran en cuenta
toda la compleja diversidad natural y cultural del país. Lo
anterior arrojó resultados que muestran, por primera vez,
cifras sobre las implicaciones que tiene para Colombia
el cambio de las condiciones climáticas y globales. Se
determinó que los efectos en las alteraciones mundiales
del régimen climático producirán serias transformaciones
en Colombia, particularmente en una gran cantidad de
ecosistemas o biomasa endémicos.
La Primera Comunicación Nacional del Ecuador fue
presentada en el año 200016. La preparación de la Primera
Comunicación Nacional del Ecuador constituyó una
oportunidad para integrar y conjugar, en un solo documento,
los resultados de estudios y evaluaciones realizados en
el país durante los años anteriores al mismo. La Primera
Comunicación Nacional fue resultado fundamental del
proyecto GEF-PNUD ECU/99/G31 Cambios Climáticos que,
en forma similar a otros proyectos, tuvo la participación
Documento FCCC/CP/1996/L.12.
VMARN - PNCC. Primera Comunicación Nacional de Bolivia a la CMNUCC. La Paz, 2000. Versión PDF encontrada en www.unfccc.int.
IDEAM (Ed.). Primera Comunicación Nacional ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Colombia, 2001. Versión
encontrada en www.unfccc.int
Comité Nacional sobre el Clima - Ministerio del Ambiente - Proyecto ECU/99/G31 Cambios Climáticos. Comunicación Nacional. República del Ecuador.
Quito, 2001. Versión encontrada en www.unfccc.int
de varios organismos nacionales y el apoyo y dirección del
Ministerio del Ambiente, a nombre del Comité Nacional del
La Primera Comunicación del Perú se desarrolló en junio del
200117. Esta Comunicación fue resultado de un largo proceso
de participación, el cual se inició en 1997 y fue liderado
por el Consejo Nacional del Ambiente, y desarrollado en
el seno de la Comisión Nacional de Cambio Climático.
Demandó decenas de talleres y una variedad de procesos
que generaron una visión compartida. La aprobación por
parte de la Comisión Ambiental Transectorial (conformada
por Viceministros) en abril del 2001 le otorgó el respaldo
político. En este documento, se detalla el nivel de emisiones
de gases de efecto invernadero, se describe las medidas que
influyen en el cambio climático en los sectores de energía,
bosques, transporte e industrias, y se precisan los temas de
vulnerabilidad del Perú. Este documento se refiere, además,
al posicionamiento del tema en el país, en el sector público,
la comunidad empresarial, académica, científica y educativa,
y las ONG. Se describen medidas que incorporan no sólo los
aspectos de prevención, sino también las oportunidades que
ofrece el Protocolo de Kyoto.
Como se mencionó anteriormente, los cuatro países andinos
se encuentran en el proceso para el desarrollo de sus
segundas Comunicaciones Nacionales. En la tabla 2 (en la
página anterior) se presenta la etapa en la que se encuentra,
así como el presupuesto a ejecutar.
2.4 Planes y Estrategias Nacionales
En lo que respecta a Planes Nacionales de Acción y Estrategias
Nacionales, Bolivia aprobó su Estrategia Nacional para el
Cambio Climático (ENI) en el 2002, y en el 2003 las Bases
Generales para la Aplicación de la ENI. Su Plan de Acción
sobre el Cambio Climático había sido aprobado en 1999.
Colombia, por su parte cuenta con los Lineamientos de
Política de Cambio Climático aprobados por el Consejo
Nacional Ambiental el 16 de julio de 2002. Su objetivo
es identificar las estrategias necesarias que permitan
responder a las amenazas del cambio climático, cumplir con
los compromisos y potenciar las oportunidades que surgen
de los acuerdos internacionales sobre cambio climático de
los que Colombia es parte.
Ecuador cuenta ya con un Plan de Acción sobre Cambio
Climático, citado en su Comunicación Nacional.
Perú, por su parte, aprobó por Decreto Supremo 086-2003PCM, su Estrategia Nacional de Cambio Climático (ENCC), la
cual tiene por objetivos: (a) Reducir los impactos adversos
al cambio climático, a través de estudios integrados de
vulnerabilidad y adaptación, que identificarán zonas y/o
sectores vulnerables en el país, donde se implementarán
proyectos de adaptación; (b) Controlar las emisiones de
contaminantes locales y de gases de efecto invernadero
(GEI), a través de programas de energías renovables y de
El decreto establece además que la ENCC es de obligatorio
cumplimiento y debe ser incluida en las políticas, planes y
programas sectoriales y regionales. Ha desarrollado además,
en el marco del Proyecto de Autoevaluación de Capacidades,
su Plan de Acción de Fortalecimiento de Capacidades para
la implementación de la CMNUCC, para los próximos cinco
Una característica de todos estos Planes y Estrategias Nacionales
sobre el Cambio Climático es que contemplan acciones para
las cuales, por lo general, no existen niveles de inversión
suficientes. Usualmente, este tema se relaciona también con
las necesidades de financiamiento de las Oficinas de Cambio
Climático, de las cuales comentaremos más adelante.
Consejo Nacional del Ambiente – Comisión Nacional de Cambio Climático. Comunicación Nacional del Perú a la Convención de Naciones Unidas sobre el
Cambio Climático. Manatí S.A. Lima, 2001.
El cambio climático global y la Comunidad Andina
Principalmente, la información contenida en esta sección
se ha tomado de las distintas Comunicaciones Nacionales,
citándose la fuente cuando el caso sea diferente. Cabe
puntualizar que no existen estudios conjuntos para los
países de la CAN, aunque se han realizado algunos esfuerzos
para hacer estudios en la región de América Latina y el
Caribe de los cuales es posible extraer algunas conclusiones
preliminares. Un estudio más detallado de las relaciones
e impactos del cambio climático en el ámbito de la CAN
deberá ser realizado en el contexto de la EACC.
3.1 Características generales de los países de la CAN
Los países de la Comunidad Andina participan de la riqueza
natural de la Amazonía, aparte de otros ecosistemas
diversos. Albergan el 24% de la superficie de los bosques
existentes a nivel sudamericano y el 5% de los bosques
a nivel mundial18. Por ello, la Estrategia Regional de
Biodiversidad hizo énfasis en que estos países sean
tipificados como de “Trópico Andino”.
Por otra parte, es importante reconocer que todos los países
andinos son mega-diversos, y esto se reconoce cuando se
manifiesta que “el extraordinario valor del capital natural
de la Comunidad Andina está llamado a ser un elemento
central para su desarrollo, un desarrollo fundado en sólidos
principios que hagan prevalecer la equidad en las relaciones
entre países y al interior de cada una de las sociedades”19.
Adicionalmente, los países andinos son países con
ecosistemas frágiles ante cualquier alteración sustantiva
de las variables climáticas esenciales, sobre todo si se
consideran ecosistemas frágiles de montaña y de trópicos
Todos los países de la CAN tienen un importante componente
de sus ingresos por exportación en el área de hidrocarburos,
aunque no todos pertenecen a la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP), pero por esta misma situación
deberían poner especial atención a las medidas de respuesta
dentro de un contexto amplio de implementación activa de
medidas de mitigación. La subregión andina posee el 17% de
las reservas de gas natural de América Latina, donde el 64.8%
de estas corresponde a Bolivia20.
FAO. Evaluación de los Recursos Forestales 2005.
Comunidad Andina. Estrategia Regional de Biodiversidad para los países del Trópico Andino (ERB), 2002, página 33. Versión encontrada en el sitio Web
de la CAN, Prefacio, página 9.
Los datos proceden del Resumen sobre la Comunidad Andina que realizó la Unidad de Recursos Naturales y Energía de la CEPAL sobre la base del informe
sobre fuentes renovables de Energía en América Latina y el Caribe: situación y perspectivas, preparado por el consultor Luiz Horta Nogueira, para ser
presentado en la Reunión de Autoridades Energéticas y Ambientales preparatoria de la Conferencia de Bonn sobre Energías Renovables. Secretaría
General de la Comunidad Andina, 4 de mayo 2004.
Por otra parte, todos los países de la subregión tienen un
importante potencial de generación de energía renovable
a partir de fuentes hidroeléctricas, que se estima en
217,000 MW. Esto representa cerca del 7% del potencial
hidroeléctrico del planeta.21
mínimos de satisfacción de necesidades básicas tales como
alimentación, acceso a agua y saneamiento) que van del 15
al 30 % de la población, constituyéndose la superación de
esta barrera de la pobreza en uno de los principales retos de
Por lo demás, los países de la CAN tienen características
económicas y socioculturales muy diversas, así como
intereses comunes en el marco del proceso de integración
andina. Una ilustración de las diferencias entre los países la
puede proveer la Tabla 322 (página anterior).
En cuanto a la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) de
los países andinos, la Tabla 4 proporciona una comprensión
de la magnitud de AOD recibida. Como se puede apreciar en
la Tabla 4 (abajo), en el 2001 los países de la CAN recibieron
1,731 millones de dólares sobre un total de 2,500 millones
para América del Sur (un 73%), de los cuales Bolivia recibió
un 41%, Colombia un 21%, Ecuador, un 10%, y Perú, un
25%, aproximadamente.
Por otro lado, y como se aprecia en la Figura 4 los niveles
de pobreza de la subregión son superiores al 50% de la
población, teniendo niveles de pobreza extrema (niveles
Ibídem, nota anterior.
Los datos proceden del Anuario Estadístico de la ALADI, en línea www.aladi.org y el valor del PBI se da en millones de dólares de 1995, no en valores
corrientes. Para el caso de Colombia, el Banco de la República da los siguientes valores, PBI: 83,786 millones de dólares (en valores corrientes, valor
también proporcionado por la ALADI), tasa de crecimiento anual: 2.92%, Inflación: 8.75%, y desempleo: 16.7%.
22	COSA SERIA ESTE CLIMA Panorama del Cambio Climático en la Comunidad Andina
Sin embargo, hay que calificar estas cifras para hacerlas
entendibles. Comparada con la cifra total de la AOD
otorgada por los países de la OCDE en el 2001 (US$ 52,335
millones23), América del Sur recibió tan sólo el 4.78%, y los
países de la CAN, tan sólo el 3.31%.
los grados de avance de sus inventarios pueden ser desiguales.
Sin embargo, en el presente documento se pretende dar una idea
más o menos ajustada de la contribución de la CAN al cambio
climático global, usando los datos encontrados en las CN.
Contribución de los países de la CAN al cambio climático
La Tabla 5 (abajo) nos proporciona un esbozo de la
participación de los países de la CAN en las emisiones para
1994. El rango de relación de las emisiones de estos países
andinos con los países industrializados oscila entre 0.28% y
0.9%. En conjunto, no deben alcanzar el 4% de las emisiones
de los países Anexo I y menos del 2.5% de las emisiones
globales. Al analizar estas cifras, surge una percepción
bastante marcada acerca de la escasa contribución de estos
países al cambio climático global, mientras que los datos
disponibles nos indican que los impactos que sufren sus
ecosistemas debido al cambio climático son importantes,
y, en todo caso, no guardan relación de proporción con su
exiguo nivel de emisiones de GEI.
En general, la contribución al cambio climático de Bolivia,
Colombia, Ecuador y Perú es de magnitud poco significativa,
aún comparada con el resto de países en desarrollo. Los datos
sobre emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) contenidos
en las respectivas Comunicaciones Nacionales (CN) no son
homogéneos para todos los países de la Comunidad Andina, y
Sin embargo, a pesar de la poca importancia en la
contribución de las emisiones globales por parte de los
países de la CAN, no dejan de ser relevantes los factores
que contribuyen al calentamiento global en la subregión,
tales como el crecimiento poblacional acelerado, la quema
de combustibles fósiles y la deforestación.
Esta ayuda oficial está dirigida mayoritariamente a la
construcción de infraestructura vial, de salud y educación,
y a programas de los sectores sociales bajo el concepto de
“lucha contra la pobreza”. Es así que se acaba destinando tan
solo un 3% de este presupuesto para programas de gestión
ambiental, de los cuales los programas de cambio climático
participan en una menor proporción. Por otra parte, la
participación de la AOD en las transferencias de recursos a
los países en desarrollo ha ido en constante decremento.
Cifras de la OCDE, en http://www.oecd.org/dataoecd/3/2/22460411.pdf.
Para estos países, las emisiones de los principales GEI tienen
diferentes fuentes de procedencia. La principal fuente de
emisión de dióxido de carbono en Colombia (71.8%) es el
sector energético, mientras que son los cambios de uso
de suelo, en especial la deforestación, los causantes de
las mayores emisiones de CO2 en Bolivia (83%), Ecuador
(69.5%) y Perú (42% de las emisiones de CO2 eq).24
Escenarios de vulnerabilidad al cambio climático para los
En general, no se han generado escenarios de vulnerabilidad
agregados para los países de la CAN en su conjunto, sino que
tan solo se cuenta con la modelación inicial de escenarios en
el marco de las Comunicaciones Nacionales. Esta situación
se repite tanto para la descripción de impactos como para la
determinación de opciones de adaptación.
En esa línea, existen similitudes geomorfológicas entre
los países andinos que hacen prever que los costos para
el desarrollo de escenarios regionales podrían disminuir su
escala en gran medida al realizarse de manera conjunta en
los países de la CAN, lo que convierte este tema en uno de
los aspectos prioritarios para la EACC.
El estudio expresa además que el cambio climático puede
empeorar algunos de los problemas ya existentes, como la
desertificación, la disponibilidad de agua dulce en ciertas
regiones y dar lugar a nuevos problemas, como la expansión
de los rangos geográficos y altitudinales de algunas
enfermedades humanas. Sin embargo, el calentamiento de la
Tierra puede resultar también en algunos beneficios como el
mejoramiento de la agricultura a gran altitud y reducciones
en los efectos de las enfermedades típicas del invierno.
En lo que respecta a la evaluación de los impactos del
cambio climático sobre diferentes sectores económicos, el
estudio concluye que las proyecciones climáticas en escalas
concernientes a los sectores de producción y la gestión
son todavía inadecuadas. La resolución de los Modelos
de Circulación General (MCG) actuales es demasiado baja
cuando se trata de hacer cualquier proyección confiable o
análisis costo/beneficio de posibles opciones de adaptación
para países aislados de América Latina.
Sin embargo, el IPCC y el PNUMA han generado un trabajo
conjunto de escenarios de vulnerabilidad al cambio climático
e impactos del mismo para toda la región latinoamericana,
en el cual se expresa claramente que el clima es sólo una
de las causas conducentes al cambio global25. El estudio
puntualiza que, como ocurre cuando existen causas de
naturaleza múltiple, diferentes tensiones pueden prevalecer
en situaciones distintas.
Según el IPCC, debe esperarse que el calentamiento global
afecte aún más la disponibilidad de recursos hídricos y de
biomasa (carbón de leña y producción de combustibles),
que son elementos importantes como fuentes de energía
en muchos países de América Latina. Como resultado de
la demanda creciente, en muchas de esas áreas el agua y
la biomasa se encuentran ya bajo condiciones de tensión,
situación que se verá incrementada por la tendencia de
las migraciones urbanas. De hecho, la creciente población
urbana en la región ha generado también dificultades en el
suministro de agua potable con una calidad adecuada para
los residentes urbanos. En la mayoría de las ciudades los
servicios de agua por tubería y los sistemas de cloacas no
están disponibles para todos.
En este sentido, los escenarios proyectados de cambio
climático identifican como vulnerables a un conjunto de
sistemas, entre los que destacan las regiones de montaña
con cobertura de hielo o nieve, y las áreas costeras bajas.
Del mismo modo, reconocen la vulnerabilidad de actividades
transversales como la agricultura; el manejo de recursos
hídricos y la generación de hidroenergía, así como la salud
En las regiones de montaña, muchos cientos de miles de
personas viven en asentamientos precarios ubicados en laderas
inestables de colinas que son especialmente vulnerables a
los impactos climáticos. En las últimas décadas cientos de
personas murieron o resultaron seriamente heridas y miles
perdieron sus hogares por derrumbamientos de terrenos
en Ciudad de Guatemala, Medellín, Mendoza, Ciudad de
México, Río de Janeiro, San Pablo y Santos. Las barriadas,
Fuente: Primeras Comunicaciones Nacionales a la CMNUCC de Bolivia, Colombia, Perú y Ecuador.
IPCC - PNUMA – OMM. Impactos regionales del cambio climático: evaluación de la vulnerabilidad – Capítulo 6 - AMÉRICA LATINA, s.e., s.l., 2000.
favelas o villas miseria que rodean las grandes ciudades de
la región están instaladas a veces en valles de drenaje de
ríos y corrientes superficiales, cuya frecuencia de inundación
ha aumentado ya como consecuencia de la variabilidad
climática y podría ser exacerbada como resultado del
calentamiento global. De hecho, las condiciones ambientales
y socioeconómicas locales están cambiando rápidamente.
Del mismo modo, las inundaciones y los desprendimientos
de tierra tienen efectos adversos sobre las condiciones de
bienestar y la salud de las comunidades más pobres de la
región, cuya vulnerabilidad ante el cambio climático se
ve incrementada por factores no climáticos. Es así que
las condiciones de vida de millones de latinoamericanos
son ahora más bajas que en los comienzos de los 70,
transformándose la pobreza en las últimas décadas en
un fenómeno marcadamente urbano. Los inmigrantes
tienden a terminar viviendo en asentamientos periurbanos
informales con serios problemas de infraestructura, que
van desde un entorno insalubre, falta de suministro de
agua y servicios de cloacas; al acceso difícil a la energía,
transporte, comunicaciones y a un hábitat decente. Algunos
asentamientos precarios alrededor de las grandes ciudades
latinoamericanas, especialmente las capitales, pueden
tener muchos cientos de miles de personas con los efectos
resultantes sobre la salud humana.
Escenarios de vulnerabilidad de Bolivia
Analizando los escenarios generados específicamente en
la subregión, en Bolivia, el trabajo realizado por el Servicio
Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAHMI) en 1998
contempló tres escenarios de cambio climático:
Bolivia con un horizonte de análisis al 2100, indican que
todos los escenarios muestran la misma tendencia en el
aumento de temperaturas. El comportamiento del aumento
de temperaturas es casi paralelo a la curva normal. En
algunos casos los modelos muestran mayores aumentos
de temperatura en los meses húmedos. En cuanto a las
lluvias, el aumento absoluto de la precipitación es mayor
en los meses húmedos (septiembre, octubre, noviembre,
diciembre, enero y febrero), mientras que en los meses
secos (mayo, junio, julio y agosto) la variación de la
precipitación es baja en términos absolutos. En los meses
secos se presentan tendencias hacia la disminución de las
precipitaciones sobre todo para el norte, oeste y sudeste
del país, respectivamente. Los tres escenarios muestran
disminuciones de la precipitación en los meses de invierno
(junio y julio), lo que se agudiza a medida que la temperatura
global aumenta. Existe una leve tendencia en los escenarios
de recorrer la época de mayores precipitaciones hasta
mayo y la época seca hasta los meses de septiembre y
octubre26.
Escenarios de vulnerabilidad de Colombia
Los escenarios generados por el Instituto de Hidrología,
Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM)27 de Colombia
muestran diferentes niveles de vulnerabilidad. Algunos
escenarios de vulnerabilidad indican que el bosque seco tropical
de la región del Caribe se afectaría en un 17,8% de su superficie
actual en desplazamiento a condiciones más cálidas y secas. A
pesar de la fragilidad de estos bosques, el modelo climático
los señala como las formaciones vegetales de Holdridge menos
afectadas relativamente por el cambio climático, hasta hoy.
•	IS92a, considerado como escenario de referencia por el
Comité de Negociaciones de la CMNUCC, que estima un
rango medio de emisiones futuras, asumiendo un grado
modesto de intervención para reducir emisiones de GEI;
•	IS92c, un escenario optimista;
•	IS92e un escenario pesimista.
Sin embargo, las proyecciones generales basadas en el
modelo de Holdridge y el conocimiento de la dinámica y
grado de tensión del bosque seco tropical permiten suponer
que se trata de uno de los grandes tipos de ecosistemas del
país que son más vulnerables al cambio climático. Asimismo,
la capacidad de adaptación del bosque seco colombiano al
cambio climático es mínima.
Sobre la base de estos escenarios globales, y otras
suposiciones, los escenarios climáticos definidos para
Para las sabanas, el sistema de clasificación bioclimático
de Holdridge define como áreas de bosque seco tropical
VMARN - PNCC. Primera Comunicación Nacional de Bolivia a la CMNUCC. La Paz, 2000. Versión PDF encontrada en www.unfccc.int, página 8.
La información sobre Colombia fue extractada de IDEAM (Ed.). Primera Comunicación Nacional ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre
el Cambio Climático, Colombia, 2001. Versión encontrada en www.unfccc.int, páginas 50 a 54.
a la mayoría de las sabanas zonales del país y no permite
diferenciar el cambio que ocurriría en las sabanas
como tales, en relación con el conjunto de bosque seco
tropical. Sin embargo, no pueden descartarse cambios
en la estructura biótica producto del incremento de la
ocurrencia de incendios forestales y la degradación por
erosión o aridización marcada. El cambio climático tendría
un efecto desestabilizador y posiblemente un efecto
directo de desertificación, además de cambio y pérdida de
En las selvas andinas, los cambios en las zonas de vida
previstos por el modelo de desplazamiento de las zonas de
vida de Holdridge y de las coberturas vegetales de Colombia
afectadas por el cambio climático a 2xCO2 (el doble de
la emisión de dióxido de carbono), señalan en general un
desplazamiento hacia condiciones de zonas de vida más
secas y más cálidas. La alta fragilidad de los bosques andinos
de montaña, unida a la enorme tensión antrópica en que se
encuentran por reducción de área, fragmentación, pérdidas
bióticas y degradación, los hace uno de los ecosistemas más
vulnerables al cambio climático. La adaptación sólo podría
preverse desde el presente, mediante programas amplios
de conservación de relictos, de restauración ecológica y
creación de corredores de conservación y el mejoramiento
ecológico general de los agroecosistemas circundantes.
Para los ecosistemas acuáticos continentales, el modelo
aplicado de Holdridge no permite ningún tipo de proyección
con cierta independencia de los factores climáticos
considerados. La vulnerabilidad de los humedales al
cambio climático depende en general de la afectación de
los procesos hidrológicos que los sustentan. No fue posible
establecer un patrón general de comportamiento de los
agroecosistemas ante el cambio global. Esto se debe a
que en Colombia estos sistemas han sido establecidos en
prácticamente todos los diferentes ecosistemas naturales.
Los mismos agroecosistemas pueden en primera instancia
visualizarse como una forma de transformación o tensión
sobre el ecosistema natural. Así, puede preverse que el
futuro de los agroecosistemas se encuentra en general
ligado al escenario de vulnerabilidad del ecosistema natural
Escenarios de vulnerabilidad de Ecuador
En el caso del Ecuador, los estudios de vulnerabilidad se
sustentaron en cuatro escenarios de cambio climático (ECC)
que resultaron de una investigación sobre MCG, la experiencia de la región y el conocimiento climático del país28.
Para el sector agrícola, dado que el crecimiento de
la producción nacional agropecuaria se ha basado
generalmente en la ampliación de la frontera agrícola más
que en el mejoramiento de la productividad de los sistemas
de producción, la evaluación de vulnerabilidad se efectuó
prioritariamente sobre los sistemas productivos de arroz,
papa y maíz suave. La evaluación se enmarca en el contexto
de la seguridad alimentaria en los años 2010 y 2030, en
condiciones climáticas normales, y bajo dos escenarios de
cambio climático. Bajo el ECC2, la oferta de arroz, maíz duro,
soya y papa excedería en diferentes niveles los requerimientos
de la población en el año 2010. De producirse el ECC3, la
oferta del arroz y de la papa sería superior a la demanda, lo
contrario acontecería con la soya y el maíz duro.
En el sector forestal, la evaluación realizada con base en la
metodología de Holdridge mostró, según tres de los cuatro
escenarios de cambio climático utilizados, considerables
incrementos de las zonas secas con respecto a la situación
actual, especialmente en el escenario de ECC3, que sería
el escenario crítico, pues presenta una clara tendencia a la
desertificación. Con base en los resultados, se definieron
tres zonas de impacto sobre las cuales se producirían los
efectos más severos en términos de zonas de vida.
Para el sector marino costero, la evaluación de vulnerabilidad
se efectuó en la cuenca baja del río Guayas, con una extensión
de 14,878 km2. Su importancia en el ámbito socioeconómico
del país es considerable, por ser una de las zonas principales
dentro del desarrollo agrícola, industrial y comercial nacional.
Los impactos definidos podrían presentarse básicamente en los
incrementos de los niveles de agua, frecuencia de excedencia
y en la salinidad, en tanto que los impactos más sensibles
estarían en las áreas perdidas por el levantamiento acelerado
del mar y los efectos de las inundaciones y desbordes de ríos.
El incremento del nivel medio del mar produciría inundaciones
prácticamente en toda la línea de costa.
Tomado de Comité Nacional sobre el Clima - Ministerio del Ambiente - Proyecto ECU/99/G31 Cambios Climáticos. Comunicación Nacional. República
del Ecuador. Quito, 2001. versión encontrada en www.unfccc.int, Resumen Ejecutivo, páginas x a xiii.
En lo que respecta a los recursos hídricos, del análisis
cuantitativo y cualitativo de los datos obtenidos, se pone
en evidencia la vulnerabilidad a la que estarían sujetos
estos recursos hídricos en el Ecuador frente a las hipótesis
planteadas por los modelos de cambio climático.
Asimismo, se evaluó la vulnerabilidad de los recursos
hídricos del Ecuador en el año 2010 frente a los escenarios
de cambio climático en 10 cuencas hidrográficas de
diversos ríos, que cubren un área de 50,791 km2. Entre los
resultados derivados de una confrontación entre la oferta y
la demanda del recurso, se mencionan el incremento en los
déficit y agudización de los períodos de escorrentía, que son
mayormente críticos en las cuencas de los ríos Esmeraldas,
Pastaza (proyecto Agoyán) y Napo (proyecto Papallacta).
2.	Los glaciares con áreas comparativamente pequeñas
desaparecerán durante la década que va del 2000 al
2010. Hay cordilleras pequeñas como Huagoruncho,
Huaytapallana, Raura, Cordillera Central y otras, en las
cuales se han registrado disminuciones de hasta un 80%
de sus superficies glaciares en los últimos treinta años.
Esta verificación objetiva indica que glaciares de menor
tamaño, en especial los ubicados debajo de los 5,500
msnm serían vulnerables en la presente década si las
condiciones climáticas continúan siendo las mismas.
El proceso de deglaciación en los países de la CAN andina es
considerable. Además de producir el retroceso de los frentes
glaciares, desencadena la formación de lagunas y glaciares
“colgados”. En los últimos veinte años se ha podido confirmar
la formación de lagunas a partir de lenguas glaciares.
Escenarios de vulnerabilidad de Perú
Para el caso de Perú, el Consejo Nacional del Ambiente
(CONAM) realizó algunos estudios preliminares sobre la
vulnerabilidad ante el cambio climático en el marco de
la Primera Comunicación de Cambio Climático (PCNCC),
y estudios posteriores más detallados a nivel de las dos
cuencas hidrográficas más vulnerables del país, a través del
Programa PROCLIM.
En algunas ocasiones, estas lagunas han producido aluviones
causados por los desprendimientos de masas de hielo, que
originaron graves consecuencias. Las más catastróficas
fueron las avalanchas del pico norte del nevado Huascarán,
que en los años 1962 y 1970 produjeron gigantescos aludes
y sepultaron los centros poblados de Ranrahirca y Yungay
respectivamente. En este último murieron 20,000 personas,
que era prácticamente la población total de esa ciudad.
Los resultados de la PNCC (2001) muestran información
relevante sobre el Fenómeno El Niño (FEN) que sirvió como
base para un ejercicio de análisis de observación de los efectos
que se producen por un cambio brusco en las condiciones
climáticas sobre los distintos sectores de la economía, el
territorio y la población nacional. Un FEN particularmente
intenso como el de 1997-1998 muestra, en cierta medida, los
posibles impactos futuros del cambio climático, ocasionado
por la acumulación de GEI en la atmósfera29.
Del mismo modo, estudios posteriores a los de la PCNCC
realizados en el marco del PROCLIM se enfocaron en desarrollar
evaluaciones integradas de vulnerabilidad y adaptación a nivel
de casos piloto en dos cuencas hidrográficas priorizadas.
En cuanto a la vulnerabilidad de los recursos hídricos de
alta montaña, el estudio realizado en el marco de la PCNCC
arroja dos principales resultados:
1.	La constatación de una drástica reducción de las áreas glaciares
en los glaciares estudiados, con un marcado incremento del
balance negativo en los últimos quince años.
La Cuenca del Río Piura, ubicada al norte del Perú en la
región del mismo nombre, sufre de forma recurrente los
impactos del Fenómeno El Niño. Para esta primera cuenca
priorizada, el SENAMHI desarrolló escenarios climáticos con
una resolución de 60 x 60 Km, empleándose una grilla a
nivel de subcuenca de 20km x 20km. Este análisis utilizó
los escenarios A2 y B2 del IPCC para el período 2015 – 2030
(cada 5 años) y al 2050. Las evaluaciones de la vulnerabilidad
futura se hicieron en base a los escenarios A2.
En la cuenca del Valle del Mantaro, subcuenca del glaciar
Huaytapallana (Región Junín), el Instituto Geofísico del Perú
La información sobre el Perú fue tomada de la Comunicación Nacional del Perú a la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, páginas
71 y 85. Consejo Nacional del Ambiente – Comisión Nacional de Cambio Climático.
(IGP) trabajó los escenarios con una resolución de 80 x 80
Km., del 2045 al 2050, utilizando con los escenarios los
A1 y B2. En ambas cuencas, se evaluó la vulnerabilidad
física natural de cultivos principales de las zonas (algodón,
arroz, limón, maíz, mango, papa), de los aspectos de salud,
educación, medios de vida y aspectos de infraestructura e
impactos económicos, y en el caso de Piura, la evaluación de
los recursos hidrobiológicos de la cuenca, específicamente
en la bahía de Sechura.
De otro lado, el SENAMHI ha realizado un proceso de
downscalling a escala regional para analizar el continente
sudamericano en dos periodos: uno entre el 2000-2025 y
el otro el 2026-2050, en los dos escenarios A1 y B2 (cada
5 años). A nivel local, se han desarrollado los escenarios
climáticos al 2050, sirviendo estos escenarios como insumo
para estimar la disponibilidad hídrica como consecuencia
de la deglaciación en la Cordillera Blanca, labor que ha sido
realizada por el Instituto de Investigación para el Desarrollo
de Francia - IRD.
Impactos del cambio climático en la subregión
De la misma manera que en el apartado anterior, no existe
un estudio agregado de los impactos del cambio climático en
la subregión andina. Sin embargo, de los estudios nacionales
existentes se puede identificar que las variables más afectadas
por el cambio climático son prioritariamente las siguientes:
•	•	•	•	•	•	•	Seguridad alimentaria
Impactos sobre ecosistemas estratégicos (bosques,
corredores biológicos, humedales, páramos y otros)
•	Impactos específicos sobre las diferentes zonas
geográficas (Amazonía, glaciares, cuencas hidrográficas
binacionales, otros)
IPCC – PNUMA – OMM.
A manera de resumen, podemos deducir que para el
conjunto de los países de la CAN, los escenarios individuales
de vulnerabilidad al cambio climático predicen efectos
importantes sobre el equilibrio de los ecosistemas andinos,
especialmente en los ecosistemas más frágiles de alta
montaña, de la costa y de las zonas boscosas. Las estimaciones
sobre los niveles de precipitación en los distintos escenarios
muestran también variaciones sustanciales, así como
los niveles de disponibilidad de recursos hídricos, lo que
determina variaciones importantes en la viabilidad, variedad
y estacionalidad de cultivos y en las condiciones de crianza
de ganado, lo cual se reflejaría también necesariamente
en los niveles de seguridad alimentaria de la población,
especialmente en zonas rurales.
En conjunto, además, se constata la necesidad de construir
escenarios agregados de vulnerabilidad para toda la
subregión, y de adaptar la resolución de los MCG para
investigar más a detalle los resultados de cada uno de los
escenarios propuestos.
•	Relación con los desastres naturales y el incremento de
•	Relación e impacto con los procesos de integración
(incluyendo los TLCs)
Para el conjunto de Latinoamérica existe un estudio de
impacto del IPCC y la OMM30, que muestra que las ciudades
latinoamericanas ya están sufriendo el impacto del aumento
del nivel del mar, del tiempo adverso y de condiciones
climáticas extremas (inundaciones, inundaciones súbitas,
tormentas de viento, desprendimientos de terrenos, olas de
frío y calor, etc.). Sufren también por los efectos indirectos, a
través de impactos en otros sectores, tales como suministro de
agua, distribución de energía, transporte, agricultura, servicios
sanitarios, etc. Los umbrales a partir de los cuales los impactos
aumentan rápidamente son únicos para cada situación local
y tienden a depender del grado de respuestas adaptativas,
tales como sistemas y procedimientos de vigilancia y alerta
temprana, procedimientos de re–enrutamiento de tráfico,
sistemas de bienestar flexibles, etc.
Se puede deducir que la mayoría de los impactos depende del
aumento de la variabilidad climática más que del incremento
global de temperaturas, por el momento. Variabilidad climática
significa la alternancia entre el “clima normal” y un conjunto
diferente aunque recurrente de condiciones climáticas, sobre
una región dada del mundo. En América Latina, la variabilidad
climática está relacionada, entre otras cosas, con la Oscilación
Austral (OA) y el Fenómeno El Niño (FEN). Se llevó a cabo
una comparación de experimentos climáticos de efecto
invernadero sobre América del Sur y los océanos adyacentes.
Los incrementos de la temperatura media simulados en
experimentos de capa mezclada en equilibrio, variaron entre
1,5°C y 4,0°C, mientras que en experimentos transitorios con
MCG acoplados los incrementos de la temperatura media
simulados variaron entre 1,2°C y 1,7°C, en el momento de
la duplicación del contenido de CO2. Hay consenso entre los
modelos en que la zona semiárida subtropical experimentará
condiciones secas intensificadas y extendidas.
Además, todos los MCG acoplados proyectan aumentos en
la precipitación en la Zona de Convergencia Intertropical
(ZCI) en Pacífico ecuatorial oriental y en la parte noroeste
del continente, en la Zona de Convergencia del Atlántico Sur
(ZCAS), en la parte oriental de Brasil y el Océano Atlántico
adyacente, y en el extremo sur del continente. Los mayores
impactos del cambio del clima serán probablemente
experimentados por los ecosistemas naturales y los sectores
vinculados a la producción primaria, tales como agricultura,
ganadería y pesca. Los recursos hídricos están en riesgo en
La salud y los asentamientos humanos, especialmente en las
costas bajas y en áreas marginales desde el punto de vista
ambiental y socioeconómico, son también vulnerables. Se
espera que los impactos sean menos severos en el caso de la
industria, el transporte y la infraestructura, fuera de áreas
con tendencia a ser inundadas. Sin embargo, un aumento
de la frecuencia y/o la severidad de los sucesos extremos
pueden también afectarlos.
Dentro de la subregión andina, en Bolivia los impactos en los
diferentes ecosistemas, como consecuencia de los cambios
climáticos, los afectarán en diversos grados. Según el PNCC un
aumento de la temperatura en 2ºC y un aumento de 10% en
las precipitaciones traería consigo un aumento de la superficie
del bosque húmedo tropical en hasta 65.27% en detrimento
del bosque húmedo subtropical de hasta 59.72%31. En el caso
de presentarse un escenario de decremento de precipitación
10% y un aumento de 2ºC se presentaría decremento del
bosque húmedo subtropical en un 81%.
En el escenario IS92c (escenario optimista), se establece que
hasta el año 2010 se presentarían cambios en las zonas de
desierto templado frío, estepa espinosa fría y bosque húmedo
tropical. En el escenario IS92e (pesimista) en los escenarios
nacionales se advierte que todas las zonas de vida resultan
vulnerables a los cambios climáticos. Se puede establecer que
la totalidad de las regiones agrícolas del país sería afectada
por el probable cambio climático, aunque ciertas zonas del
país pueden ser consideradas como más vulnerables que otras.
En los valles interandinos existe la tendencia a la reducción
de la precipitación pluvial e incremento de las temperaturas
mínima y máxima, afectando al ciclo vegetativo de los
cultivos. Por otro lado, en las zonas altiplánicas no se prevé la
existencia de variaciones en la precipitación pluvial, mientras
que la temperatura mínima muestra un claro incremento.
Las mismas tendencias presentan las zonas Tropicales de
Santa Cruz y Trinidad (al oriente del país), aunque existe
cierta tendencia a que la temperatura máxima se mantenga
constante o sufra un ligero descenso.
Una probable elevación de la temperatura hasta 2° C, no se
traduciría en serias lesiones a los ecosistemas agrícolas en
caso de ir acompañadas de incrementos de precipitaciones,
e incluso como en el caso del Altiplano favorecería al
desarrollo de los cultivos, siempre que se implementen
opciones de adaptación tales como la incorporación de
sistemas de riego y mejoras de las actividades culturales. Sin
embargo de producirse una disminución de la precipitación
aún sin incremento de temperatura, los efectos negativos
serían catastróficos no solo en forma directa e inmediata
sobre la producción, sino con serias consecuencias a largo
plazo tales como el deterioro irreversible del ecosistema.
Los efectos directos e indirectos del Cambio Climático
sobre la salud humana, ya son evidentes en Bolivia. Entre
Para estos y los datos que siguen, cfr. Comunicación Nacional de Bolivia, Op. Cit., páginas 8 a 10.
los primeros son cada vez más frecuentes las inundaciones
(en Santa Cruz), los deslizamientos de tierra (en La Paz),
los incendios forestales, (en Guarayos y Santa Cruz)
y el incremento en la frecuencia de las tormentas (en
Cochabamba), incrementando la morbi-mortalidad de las
personas. En cuanto a los efectos indirectos, el estudio de la
vulnerabilidad de la salud humana ante el cambio climático
para la malaria y la leishmaniasis, para el escenario IS92a
demostró que la malaria es sensible a las variaciones y
cambios en las tendencias del clima, mostrando un marcado
crecimiento entre el periodo de la línea de base (1960 –
1990) y la situación actual (1991-1999).
En Colombia, la oferta de los suelos para agricultura intensiva
afectados por procesos de desertificación aumentaría en el
área del ecosistema seco en 1,4%. Las áreas de los cultivos
de banano, caña de azúcar y palma de aceite sobre suelos
propensos a la degradación por desertificación, aumentarían
en 3%. Los 23 distritos de riego de gran irrigación administrada
por el Instituto Nacional de Adecuación de Tierras (usuarios
de INAT) se encuentran en ecosistemas secos. Actualmente,
15 de ellos están afectados por procesos de degradación
por desertificación en 32.2% de su área total. Uno de los
efectos en Colombia por el cambio climático global es el
aumento de las áreas en proceso de desertificación y las
sequías o la intensificación de la gravedad de los procesos
de degradación de suelos al interior de áreas actuales en
desertificación32.
Las zonas más expuestas a la malaria como consecuencia del
cambio climático estarían en la totalidad de los municipios de
los departamentos del Chocó y Guaviare; algunos municipios
de Putumayo, Caquetá, Amazonas, Meta, Vichada, Vaupés,
Guainía y Arauca; las zonas de la vertiente del Pacífico de
los departamentos de Nariño, Cauca y Valle del Cauca, y
las correspondientes al Urabá antioqueño, sur de La Guajira,
Catatumbo; y, las zonas del Bajo Magdalena, Bajo Cauca,
Nechí, Alto San Jorge y Alto Sinú. En cuanto al dengue, las
áreas de mayor vulnerabilidad se sitúan en Santander, Norte
de Santander, Tolima, Huila, Atlántico y Valle del Cauca.
Para Ecuador, se detallan los impactos en ecosistemas
frágiles incluidos los ecosistemas montañosos. En los
Comunicación Nacional de Colombia, Op. Cit., página 53.
Comunicación Nacional del Ecuador, Op. Cit., páginas 8 y 9.
páramos, la presión sobre el ecosistema se manifiesta en
cambios en el uso de la tierra, sobreexplotación del suelo,
quema, caza indiscriminada, extracción de materiales
pétreos de origen volcánico (piedra pómez) e introducción
de especies, sobre todo vegetales. Además se observa un
pastoreo y sobrepastoreo con especies ajenas al ecosistema,
como bovinos, equinos, etc., lo que no ocurre con las
especies nativas que casi han desaparecido. Para las zonas
agropecuarias de montaña, las zonas frágiles están ubicadas
básicamente en los flancos externos de la Cordillera de
los Andes, cuya característica principal es la poca aptitud
agrícola, en que factores como la sobreutilización del
suelo, las prácticas inadecuadas de cultivos y la defectuosa
tenencia de la tierra están reduciendo la potencialidad
y productividad de las áreas de cultivo y paralelamente
generando graves procesos erosivos. Se observan estos
procesos en áreas con pendientes abruptas superiores al 70%
y suelos poco profundos cuya fragilidad está estrechamente
ligada a una alta erosión. En estas zonas montañosas
se aprecia una acelerada eliminación del bosque y de la
cubierta vegetal natural, para ser reemplazados por pastos
y otros cultivos, así como la pérdida de su biodiversidad y
recursos genéticos33.
En cuanto al tema de sequías y desertificación, en el
Ecuador aproximadamente 75,000 km2 corresponden a
zonas afectadas en diferentes grados por la sequía, es decir,
casi la cuarta parte del territorio. El Proyecto Sectorial
Agropecuario del Ministerio de Agricultura y Ganadería,
en el año 1999, estimó la existencia de aproximadamente
90,000 hectáreas desérticas en el país.
En todos los países de la CAN (y con énfasis en el Ecuador),
existe una cierta dependencia socioeconómica de la
exportación de combustibles fósiles. El sector petrolero
es vital para la economía ecuatoriana, ya que, además de
cubrir las funciones usuales relativas al consumo nacional,
provee los mayores ingresos nacionales y el más alto
porcentaje de divisas por las exportaciones. La elevada
dependencia petrolera de la economía ecuatoriana se
refleja en la participación del valor agregado de esta rama
en el PBI nacional, que se mantuvo en alrededor del 14%
durante los años noventa. En cuanto a los ingresos fiscales,
las exportaciones petroleras y de otros derivados financian
en gran medida el Presupuesto General del Estado, por lo
que sus aportes son sustantivos. Aunque la participación
relativa de los ingresos no petroleros se ha incrementado
sensiblemente en los últimos años, éstos no son suficientes
para sustituir a las fuentes petroleras. Las perspectivas de
desarrollo del sector petrolero revelan que la economía
nacional aumentará su dependencia de las exportaciones de
Para el futuro desarrollo económico que continuará dependiendo
del sector petrolero, será necesario que la planificación sectorial
se realice ligada a una evaluación ante la entrada en vigor del
régimen mundial de protección climática.
En el caso del Perú, el impacto biológico de los eventos del
fenómeno El Niño (FEN) sobre la flora y fauna marina se
manifiesta a todo nivel. Éste puede ser positivo o negativo
para cada especie en particular y, en algunos casos, también
diferencial para una población o estadio específico de la
misma especie. Aunque existe incertidumbre sobre los
impactos futuros del cambio climático sobre el ecosistema
marino, se infiere que al duplicarse la concentración de CO2
en la atmósfera, el ecosistema marino costero peruano sufriría
un conjunto de alteraciones tales como:
•	La elevación del nivel del mar.
•	Una elevación de la temperatura superficial de las aguas
oceánicas frente al Perú de unos 3-4ºC por encima del
•	Una intensificación del “stress” del viento y de las
surgencias costeras.
Los impactos del fenómeno El Niño sobre la salud pública
incluyen efectos sobre enfermedades transmitidas por
vectores, tales como la malaria; las enfermedades causadas
por el uso de agua contaminada a causa del colapso de los
servicios de saneamiento básico, como es el caso del cólera; las
enfermedades dermatológicas y las enfermedades respiratorias
agudas, causadas estas últimas por el deterioro de las viviendas
y los cambios de temperatura. Otro efecto observado durante
El Niño, pero aún poco descrito, es la hipertermia, que se
manifiesta en recién nacidos y personas de edad avanzada.
Primera Comunicación Nacional del Perú, Op. Cit.
En cuanto a los impactos del fenómeno El Niño sobre la
agricultura, los incrementos de temperatura registrados
durante el fenómeno El Niño impactan en el desarrollo
vegetativo, y en el rendimiento y la sanidad de los cultivos,
sean éstos nativos o introducidos. En la región andina el
fenómeno se ha caracterizado por originar situaciones de
sequía o exceso de precipitación pluvial. En algunos casos
esto ha afectado directamente el desarrollo de los cultivos;
pero lo más importante es que las condiciones de sequía
favorecieron el desarrollo de las plagas, y las lluvias las
enfermedades. Las áreas agrícolas de los principales cultivos
perdidas y afectadas a nivel nacional ascienden a 204,000
ha para la campaña agrícola 1997-1998 (agosto-marzo).
Por otra parte, cinco capitales departamentales en la costa
(Tumbes, Piura, Chiclayo, Trujillo e Ica) sufrieron inundaciones
que causaron severos daños en viviendas y demás infraestructura
urbana. Contribuyeron a la destrucción o deterioro de las
viviendas las siguientes circunstancias: el hecho que estuviesen
construidas en lugares inapropiados (lechos mayores de ríos
y lechos de quebradas secas o en sus riberas) y el empleo de
materiales de construcción no resistentes a la humedad (adobes
de tierra no estabilizados). La infraestructura de transporte fue
una de las más afectadas por las crecientes, inundaciones,
erosiones de riberas en quebradas secas, derrumbes, llocllas
y lluvias intensas durante El Niño 1997-1998. El tramo norte
de la carretera Panamericana sufrió la mayor destrucción. La
infraestructura de transporte en la costa del Perú no ha sido
diseñada para soportar lluvias intensas34.
En relación a las evaluaciones de vulnerabilidad realizadas a
nivel de tres cuencas, se presentan a continuación algunos
de los impactos del cambio climático y variaciones del clima
que se han observado y se observarían.
En la Cuenca del Río Piura, habría:
a)	Una tendencia al aumento de la temperatura mínima
extrema y el nivel medio del mar.
b)	Mayor probabilidad de que la intensidad y la frecuencia
de los futuros eventos El Niño aumenten en el futuro.
c)	Los resultados sugieren la ocurrencia de un FEN durante
el período 2009-2015 con intensidad similar al evento
1982/1983, pudiendo presentarse de manera más
intensa y frecuente a partir del 2020.
d)	La falta de lluvias y el incremento de evapotranspiración
generarían un déficit en el balance hídrico en los 6
quinquenios evaluados (2005 al 2035), para el período
2010-2015. Este déficit se estima en 1,400 mm/año en
la zona media y baja de la cuenca.
e)	La tendencia de períodos de sequía más largos y seguidos
es notoria.
a)	Durante los últimos 50 años ha habido un incremento en
la temperatura máxima de alrededor de 1.3°C (0.24°C/
b)	La frecuencia de heladas ha presentado una tendencia
general de aumento durante los últimos 40 años
c)	Uno de los escenarios presenta un posible aumento
(mayor al 50%) en precipitaciones a lo largo de toda la
cuenca, en particular sobre la cadena occidental central
y la meseta de Chinchaycocha. Según un segundo
escenario, las precipitaciones en la cadena occidental
central podrían aumentar en más de 100%, mientras que
en la región oriental se podrían reducir en más de 20%.
Todos los países de la Comunidad Andina han elaborado
y propuesto proyectos acerca de la temática del cambio
climático, ante diversos organismos de cooperación
multilateral y bilateral35. Las áreas en las que se ha solicitado
cooperación abarcan todo el espectro de actividades de las
Oficinas de Cambio Climático. Entre estas áreas se pueden
resaltar las siguientes:
•	Apoyo y fortalecimiento institucional (incluyendo las
Oficinas de promoción del MDL);
•	Comunicaciones Nacionales;
•	planes, programas y estrategias nacionales de cambio
•	programas o proyectos de mitigación del cambio
climático fuera del MDL;
•	relevamiento de potenciales y configuración de portafolios de proyectos para el MDL;
•	construcción de escenarios climáticos y socioeconómicos;
•	fortalecimiento de capacidades científicas y técnicas;
•	planes nacionales de adaptación;
•	programas y proyectos de adaptación a los efectos del
En la cuenca glaciar del Río Santa, ubicada en la Cordillera
Blanca en Áncash, se encontró que debido a las tendencias
de incremento de temperatura, los niveles de escorrentía
serían mayores hasta alcanzar un pico en la primera mitad
del siglo para luego presentar una sostenida declinación de
En el Ecuador, por ejemplo, se han propuesto 9 perfiles de
proyectos de adaptación en el sector forestal y 5 perfiles de
proyectos de adaptación para el sector agrícola. En el caso de
proyectos de mitigación (fuera del marco del MDL), el Ecuador
ha propuesto 13 perfiles de proyectos en el sector energético, 8
perfiles en el sector forestal y 3 perfiles en el sector agrícola36.
En la Cuenca del Río Mantaro, en la Región Junín se observa que:
Entre los cuales se encuentran, entre otros, el GEF, el Banco Mundial, el BID, la CAF, PNUD, PNUMA, la Comunidad Europea, Japón, Canadá, Holanda,
Dinamarca, Francia, Estados Unidos, España, Suiza y Alemania.
Comunicación Nacional del Ecuador, Resumen Ejecutivo, páginas xv y xvi.
3.2 Capacidad existente en los países y la región
El problema de la capacidad existente en los países de la
Comunidad Andina acerca del cambio climático tiene
directa relación con los niveles de financiamiento nacional
e internacional de las Oficinas de Cambio Climático y de las
Oficinas para el MDL. Como ya se mencionó anteriormente,
la participación de los órganos rectores ambientales en los
programas de financiamiento externo es minoritaria, ya que
generalmente los Gobiernos de los países de la Comunidad
Andina han definido otras prioridades para el financiamiento
externo. Con respecto a las Oficinas de Cambio Climático,
esto se hace aún más crítico. La paradoja en esta situación
es que las Oficinas de Cambio Climático de la subregión no
podrían subsistir sin el financiamiento externo.
Una de las razones que explican esta situación es que la
asignación de recursos nacionales presupuestarios a los
órganos rectores ambientales es generalmente minoritaria, ya
que para los países de la CAN la gestión ambiental no es una
de las prioridades más altas de gestión pública y de políticas.
Esto determina que los Ministerios u órganos ambientales
estén ordinariamente sub financiados y por ende, que sus
Oficinas de Cambio Climático compartan esta situación, la
que no es susceptible de cambiar a no ser que el cambio
climático se torne una prioridad política nacional en cada uno
de estos países, ya sea por la magnitud de sus impactos sobre
la economía, o por una muy exitosa implementación de los
mecanismos de mercado para su mitigación.
Una evaluación preliminar de la cobertura de necesidades
financieras de las Oficinas de Cambio Climático indica que
cerca del 80 al 90% de sus actividades “normales” estarían
financiadas, ya sea con recursos propios o de cooperación.
Este nivel, sin embargo, no toma en cuenta dos aspectos: a)
la sostenibilidad del financiamiento en el largo plazo; y b) la
implementación de las acciones estratégicas contenidas en
los planes estratégicos de mitigación, adaptación y medidas
de respuesta, que precisarían de niveles de inversión mucho
mayores. En conjunto, las áreas estratégicas que en el momento
no son atendidas, o lo son escasamente, son las siguientes:
•	La formación de capacidades para las diferentes áreas del
CC, incluyendo los mercados del carbono y la negociación;
•	el establecimiento de mecanismos para la transferencia
de tecnologías;
•	la implementación de programas y proyectos concretos de
adaptación a los efectos del CC y de mitigación del CC;
•	el establecimiento de sistemas de observación sistemática
•	la aplicación de normativa y los estudios de impacto
regulatorio correspondientes;
•	la promoción de tecnologías más limpias;
•	la creación de conciencia pública;
•	la educación formal e informal en áreas específicamente
Los países andinos están trabajando para hacer frente a los
impactos del cambio climático. Son cinco los proyectos que
en la actualidad se están desarrollando con los fondos de
adaptación disponibles en el GEF.
Colombia está abordando el tema de adaptación a través del
Programa Nacional de Adaptación, que es el primer proyecto
piloto a nivel mundial del GEF en esta materia. El objetivo
de este proyecto es apoyar la formulación de programas
de adaptación a los efectos del cambio climático, que
incluyan el desarrollo de proyectos piloto en: ecosistemas
de alta montaña, áreas insulares del caribe colombiano,
salud humana, y la inclusión de los impactos esperados del
cambio climático en las políticas sectoriales del país. Este
proyecto está siendo implementado en 5 años, en base a un
presupuesto de alrededor de US$ 15 millones, de los cuales
US$ 5.4 millones son proporcionados por el GEF.
Bolivia, Perú y Ecuador están, bajo la coordinación del
CONAM en el Perú, desarrollando la propuesta de un
Proyecto Regional Andino de Adaptación, bajo la ventana del
Fondo Especial de Cambio Climático del GEF, que pretende
implementar proyectos piloto de adaptación en glaciares y
cuencas de la región. Actualmente se encuentran en la etapa
de diseño, ejecutando el PDFB por un monto de US$590.000.
Este proyecto generará los primeros escenarios de cambio
climático de escala regional, que serán utilizados para evaluar
los impactos y desarrollar los proyectos de adaptación.
Por su parte, Ecuador se encuentra implementando el
proyecto “Adaptación al Cambio Climático a través de una
efectiva gobernabilidad del agua (GEF-PNUD)”, cuyo objetivo
es el de reducir la vulnerabilidad del Ecuador ante el Cambio
Climático a través de mejorar su capacidad de adaptación
para una gestión efectiva del recurso hídrico y un mayor
acceso a información oportuna y exacta sobre el clima.
No existen centros de investigación de ciencias climáticas
en los países de la Comunidad Andina, como tales.
Estas investigaciones son realizadas, por lo general, en
colaboración con institutos de meteorología e hidrología,
institutos de promoción de ciencia (I&D), con institutos
académicos y fundaciones privadas dedicadas a diferentes
temas, aparte del cambio climático.
aumentar sus niveles de entendimiento de las fuerzas
direccionales que coadyuvan al deterioro de las bases
productivas de la sociedad (recursos naturales y humanos) y
al aumento de las emisiones de GEI y fortalecer los lazos y
alianzas estratégicas de trabajo conjunto entre la comunidad
científica, los decisores políticos y los actores sociales”37.
Actualmente, la red metereológica esta siendo manejada
por el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología
(SENAMHI), forma parte de la OMM. El SENAMHI tiene
como objetivos centralizar la información meteorológica,
operar y mantener la red nacional de estaciones, estudiar
el clima, proporcionar información sobre el tiempo y
los recursos hídricos de tal manera de proporcionar la
información necesaria a las instituciones que manejan y
trabajan con el aprovechamiento de los recursos naturales
no renovables. Sin embargo, el Servicio tiene limitaciones de
carácter infraestructural que permitan hacer un seguimiento
de carácter científico a las variaciones climáticas y a los
cambios climáticos como tales.
En el Ecuador, en el campo científico, se han desarrollado
cerca de 50 estudios e investigaciones sobre la reducción
de emisiones y la adaptación a los efectos del cambio
climático. Con el fin de tener un conocimiento científico
de las condiciones del tiempo y clima, fue diseñado e
implementado el Sistema de Observaciones del Clima en el
Ecuador desde 1961. Se encuentra bajo la responsabilidad del
y cuenta actualmente con una red de 260 estaciones
meteorológicas. Es necesario resaltar que el citado sistema
de observaciones no fue diseñado para fines de detección
del cambio climático y carece de recursos necesarios para su
operación y renovación instrumental hidrometeorológica.
El Perú por su parte inició un proyecto para mejorar la capacidad de observación climática, con una inversión de aproximadamente US$ 7 millones para la adquisición de 6 boyas
marinas, 38 estaciones meteorológicas automáticas, 17 estaciones hidrológicas automáticas, 10 estaciones océano-meteorológicas costeras, 3 estaciones de radioviento y 2 perfiladores de viento en altura. Sin embargo, para poder cubrir
todo su territorio, Perú deberá adquirir mucho más equipo y
mejorar la capacidad de pronóstico del tiempo y el clima, lo
que demandará el uso de supercomputadoras y estaciones de
trabajo con multiprocesadores para correr los modelos numéricos acoplados del océano y la atmósfera. En el proyecto nacional del 2000 se adquirieron estaciones y superestaciones
de trabajo con multiprocesadores (con una inversión de 500
mil dólares) para correr modelos oceánicos como el POM y
MOM y modelos atmosféricos como el MM5, ETA y COLA.
De acuerdo a la Comunicación Nacional de Bolivia, “para
adaptar los diferentes sectores productivos al cambio
climático y aumentar los niveles de seguridad humana,
el país deberá fortalecer sus capacidades de observación
y monitoreo de los cambios climáticos y sus causantes,
En el marco de las actividades del Comité Multisectorial
del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), con
apoyo del Banco Mundial, en el año 2000 se inició también
un programa de formación de recursos humanos, con
una inversión de US$ 500,000, para iniciar actividades
Bolivia, CN, Op. Cit., página 123.
de investigación y operación de los modelos oceánicos y
atmosféricos, pero este esfuerzo es aún insuficiente.
Por otro lado, el Servicio Nacional de Meteorología e
Hidrología (SENAMHI) ha desarrollado capacidades de
modelamiento del tiempo, el clima y de los caudales de
ríos utilizando el modelo CCM3, el cual permite modelar el
clima global bajo diversos escenarios, incluyendo diferentes
inventarios de emisiones de gases de efecto invernadero.
Asimismo, el modelo RAMS, próximamente a ser aplicado
en Lima, tiene la capacidad de modelar el movimiento de
los aerosoles y de los gases de efecto invernadero38. Existen,
asimismo, investigaciones subregionales sobre el Fenómeno
del Niño, tales como los trabajos financiados por la CAF, así
como investigaciones en Perú y Ecuador.
En Colombia, se le asignó al IDEAM la coordinación interinstitucional para la elaboración de la Primera Comunicación
Nacional. Al haber asumido esta función, el IDEAM recibió
recursos del GEF/PNUD, los cuales contribuyeron de manera
fundamental al buen desarrollo de la Comunicación. Adicionalmente, y tal como se estableció en el proyecto GEF/PNUD,
Colombia, a través del IDEAM, dispuso de una contrapartida
para el proyecto. Esto permitió establecer una base técnica
para las próximas comunicaciones nacionales.
Los países de la CAN no cuentan con una oferta de
estudios de nivel universitario o de postgrado sobre
ciencias climáticas, ya sea como climatología o como
cambios climáticos. Tampoco existe una oferta en
meteorología. Existe oferta para realizar estudios sobre
hidrología, especialmente en Colombia y el Perú. Por lo
demás, la mayoría de los currículos académicos, de grado
o postgrado, que incluyen menciones al cambio climático,
se encuentran al interior de carreras más generales. Esta
oferta incluye formación en:
Perú, CN, Op. Cit., páginas 99 y 100.
Bolivia, CN, Op. Cit., página 125.
Ecuador, CN, Op. Cit., página 100 a 103.
•	Ecología general y urbana
•	Otras ciencias ambientales (forestal, tratamiento de
residuos, etc.)
Usualmente, la capacidad académica sobre estos temas es mayor en Colombia y el Perú, mediana en Ecuador y menor en
Bolivia. Sin embargo, existen las capacidades técnicas y académicas agregadas, en toda la subregión, para formular un programa de estudios climáticos que satisfaga las necesidades de
los países de la CAN. Para Bolivia, en sus definiciones políticas,
la estrategia de educación deberá apoyar a las dos líneas estratégicas de transformación productiva y de seguridad humana.
La currícula internacional sobre ciencias climáticas puede
encontrar posibilidades de replicación en el nivel nacional
y replicarse en todos los niveles de la educación formal.
Por otra parte los cambios culturales que se buscan en el
marco de un proceso de adaptación deberán ser amparados
por procesos paralelos de educación no formal en todas las
esferas de la sociedad. Según la Comunicación Nacional
boliviana, se han conseguido recursos para que los centros
de investigación de las Universidades puedan recibir
capacitación y conocer las metodologías para desarrollar
estudios en la temática del cambio climático39.
En el Ecuador, los resultados obtenidos y las lecciones aprendidas durante la elaboración de la Comunicación Nacional
permiten esquematizar los principales requerimientos en diferentes esferas de actividad, para encarar la problemática del
cambio climático en un marco de prioridades nacionales, con
•	Fomento de capacidades;
•	evaluación de vulnerabilidad y adopción de medidas de
•	evaluación de impacto de las medidas de respuesta en el
•	evaluación de mitigación y adopción de medidas;
•	inventario de gases de efecto invernadero;
•	sistemas de medición de cambio climático y recopilación
•	proceso continuo de mejora de la Comunicación Nacional;
•	concientiziación pública40.
En el Perú, para la elaboración de futuras comunicaciones
nacionales en el marco de la CMNUCC, se han identificado
temas importantes que exigen mejoras tecnológicas y de
información, como pueden ser la observación sistémica
del clima, la determinación de factores de emisión de
gases de efecto invernadero, y la definición de opciones de
mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero y
sus limitaciones financieras41. En el Perú, en el marco del
programa PROCLIM, el Centro de Eficiencia Tecnológica (CET)
desarrolló un primer curso de especialización en Cambio
Climático y Calidad del aire, que podría ser replicado.
En conjunto, si bien existen capacidades interesantes
en la subregión en materia de hidrología, meteorología,
economía, ecología, recursos biológicos, modelación y otros,
lo que está aún ausente es una capacitación específica en
temas climáticos, así como una visión integral de todos
los campos antes mencionados que sea instrumental para
comprender el fenómeno del cambio climático y la atención
de las necesidades concretas, así como una articulación de
las sinergias de las distintas disciplinas.
Aún en el ámbito más amplio de América Latina siguen
siendo escasos los elementos de oferta de estudios
climáticos, aunque la oferta se amplía a posibilidades de
estudios metereológicos y de hidrología en la Argentina,
Brasil, México y Chile. En un tema relacionado, existe el
Programa Latinoamericano de Estudios de Postgrado en
Desastres y Gestión de Riesgos, por el método virtual y a
tiempo parcial de la FLACSO, en San José, Costa Rica42.
La única mención de oferta académica concreta de estudios
climáticos se encontró en la Universidad Autónoma de
México (UNAM), que tiene un Centro de Ciencias de la
Atmósfera. El Centro de Ciencias de la Atmósfera tiene
como objetivo general el “desarrollar y promover las
Ciencias Atmosféricas y Ambientales en la UNAM y en
México mediante la generación de conocimiento de manera
integral e interdisciplinaria y mediante la formación de
recursos humanos especializados en dichas áreas”.
Disponibilidad de recursos formados
En casi todos los países de la subregión se dispone de recursos humanos formados a partir del trabajo en las distintas
Oficinas Nacionales de Cambio Climático, y de los Servicios
de Meteorología, instituciones académicas e institutos especializados, sobre todo a partir de la participación de estas organizaciones en la elaboración de las Comunicaciones
Nacionales, de los distintos planes y estrategias, e implementación de proyectos de cooperación bilateral, ya sea en
temas de vulnerabilidad, adaptación y mitigación, como en
su participación en los mercados de carbono (NSS y otros).
Sin embargo, estos recursos humanos son insuficientes para
implementar los estudios necesarios y las medidas contempladas en las Comunicaciones Nacionales, las estrategias y
planes, y para las necesidades de los emergentes mercados
del carbono. La subregión deberá emprender un esfuerzo
importante, en los próximos años, para proveerse de los
recursos humanos suficientes para una participación más
sustantiva en el proceso de la CMNUCC, y seguramente éste
será también un tema a abordarse en la EACC.
La formación de Oficinas y Unidades de Cambio Climático
data del primer quinquenio de los años 90, en Bolivia
(Ministerio de Desarrollo Sostenible), Ecuador (Ministerio
del Ambiente) y Perú (CONAM). En Colombia se trabaja
conjuntamente entre el Grupo de Mitigación del Cambio
Climático e instituciones como el IDEAM. Muchos equipos
tienen años de trabajo conjunto. A partir del 2000 se les
agregan las diferentes unidades encargadas de la promoción
del MDL (FONAM en Perú, CORDELIM en Ecuador, la ODL en
Bolivia y el GMCC en Colombia).
Por otra parte, existen recursos humanos con una ya larga
exposición al tema de cambios climáticos en las instituciones
mencionadas anteriormente, vale decir, en las academias
de ciencias, los servicios meteorológicos y los institutos
especializados. Algunas universidades de la subregión también
han participado de trabajos sustantivos en el área, destacándose
particularmente los casos de Colombia y el Perú43.
Perú, CN, Op. Cit.
Dr. Allan Lavell, E-mail: alavell@cariari.ucr.ac.cr, o flacsosg@sol.racsa.co.cr.
En particular, la Universidad de los Andes de Bogotá y la Universidad del Pacífico de Lima.
3.3 Fortalezas y debilidades para la implementación de la CMNUCC y la participación
de los países en negociaciones internacionales y en los grupos de expertos
Temas prioritarios para el fortalecimiento de capacidades
Uno de los temas de alta prioridad para los países de la
Comunidad Andina es el tema de vulnerabilidad y adaptación
(V&A) ante el cambio climático. En el marco de la Red
Iberoamericana de Oficinas de Cambio Climático, se realizó
un esfuerzo de evaluación por parte de los representantes de
los puntos focales de los niveles de conocimiento, experiencia
y capacidades con las que se contaba para evaluar la
vulnerabilidad y desarrollar propuestas de adaptación.
A nivel de los países de la CAN, los temas a los que asignó la
más alta prioridad promedio para atención en relación a V&A, a
nivel de la subregión fueron: Recursos Hídricos (todos los países
le asignaron las más alta prioridad), Agricultura (todos), Salud,
Biodiversidad y las Zonas Montañosas. Asimismo, el aspecto
económico fue priorizado por Colombia, Ecuador y Perú.
En cuanto a la experiencia, conocimiento y capacidades, se
observa en promedio, un conocimiento moderado en relación
al desarrollo de estudios de vulnerabilidad, mientras que en el
desarrollo de propuestas de adaptación, se observa un nivel de
bajo o muy bajo, con algunas excepciones. Es decir, si bien se
requiere seguir realizando evaluaciones, se requiere poner un
mayor énfasis en el desarrollo e implementación de medidas
de adaptación. Asimismo, hay un nivel bajo en cuanto a al
experiencia en el desarrollo de escenarios socioeconómicos,
y un nivel (de moderado a bajo) de desarrollo de escenarios
climáticos que lleguen a una escala regional.
Otro tema de gran relevancia es el fortalecimiento de la Red de
Observación del Clima a nivel de la subregión andina. Existen en
la actualidad pocas estaciones por encima de los 4,000 msnm.
Esto no permite modelar efectivamente el comportamiento del
clima considerando las altas montañas, lo que agrega mayor
incertidumbre sobre los resultados cuando se realiza el “downscaling” de los modelos globales a la región.
El fomento de la investigación sobre los impactos del
cambio climático, así como medidas de mitigación, entre
otros temas, son áreas que requieren seguir fortaleciéndose.
La subregión andina comparte ecosistemas (glaciares,
la Amazonía, etc.) sobre los cuales se podrían realizar
esfuerzos de investigación compartidos que permitan tomar
decisiones de políticas consensuadas sobre prioridades o
problemas comunes. El proyecto de adaptación andino que
están implementando conjuntamente Bolivia, Ecuador y
Perú, con el apoyo del Banco Mundial es un buen camino
para complementar esfuerzos en este sentido.
Dentro del proceso de la EACC, los países de la CAN podrían
priorizar los temas comunes de investigación y fomentar
en forma conjunta su desarrollo. En Perú se ha realizado
un primer esfuerzo en definir la Agenda de Investigación
Científica en Cambio Climático, con el fin de promover
que se realice investigación a nivel del país en los temas
priorizados para el desarrollo de políticas. La Agenda ha sido
solamente formulada, pero es un esfuerzo que podría bien
valer la pena de realizarse a nivel de la subregión.
Por otro lado, la transversalidad del tema de Cambio Climático
requiere que el mismo sea trabajado en el marco del desarrollo
de otros temas. Existe un alto potencial de trabajo sinérgico con
temas que se vienen tratando dentro de la CAN, como en energía
(y energías renovables), prevención de desastres y biodiversidad.
Potenciar el avance que la subregión ha mostrado en el
Mercado de Carbono es otra de las prioridades identificadas
por los países de la CAN. El Mercado se encuentra en pleno
funcionamiento, y la oportunidad de utilizar el MDL como
un incentivo para programas o proyectos estratégicos de la
región se vuelve un tema urgente. La región además tiene un
especial interés en que se asegure una continuidad al MDL
después del 2012. Esta demanda requiere una participación
más activa de la CAN en las negociaciones internacionales.
La negociación en los diferentes foros de la CMNUCC y de
participación en los Grupos de Trabajo del IPCC es comúnmente
un proceso que demanda grandes inversiones de tiempo y
esfuerzos financieros a los países en desarrollo. En este
sentido, la EACC debería establecer una priorización de los
temas de negociación y los mecanismos para la coordinación
de posiciones entre los países de la Comunidad Andina, en
el marco de una actuación más amplia en el grupo de países
latinoamericanos que encuentran una base de accionar
conjunto en la comunidad de idioma y de cultura.
En suma, en las diferentes reuniones y foros de contacto, así
como en los documentos de autoevaluación de capacidades
desarrollados en Colombia, Ecuador y Perú, se ha podido identificar
una lista tentativa de temas prioritarios de la subregión, la cual
será afinada en el proceso de la EACC. Esta lista, sin orden de
prioridad, incluye las siguientes temáticas, algunas de las cuales
han sido delineadas en los párrafos anteriores:
•	•	•	•	•	•	•	•	•	•	Estabilización de las concentraciones de GEI
Organismos financieros de la Convención
Fortalecimiento de la implementación de la CMNUCC
Segundo período de compromiso
Otros temas emergentes en el Protocolo de Kyoto
(tratamiento de LULUCF, etc.)
Formación de capacidades y transferencia de tecnología
Apoyo a las Comunicaciones Nacionales
Evolución del Mercado del Carbono
Oportunidades de capacitación para negociación
De la misma manera que con la oferta académica sobre
estudios climáticos y ciencias climáticas, no existe una oferta
específica de capacitación en negociación en temas de la
CMNUCC en la subregión andina. Aunque existen muchos
institutos y universidades que ofrecen capacitación en
negociación y en las temáticas relacionadas (concertación,
formación de consensos, evitación y resolución de
conflictos), esta oferta presenta dos características que hay
que atender para adaptarla a las necesidades de formación
de negociadores en cambio climático:
•	Su enfoque es muy general en la teoría pura de la
negociación y no se adapta a las necesidades de
intervención de los negociadores en cambio climático;
•	El enfoque teórico se basa en la escuela de Harvard, que no
pone suficiente énfasis en las diferencias interculturales
que se presentan en foros multinacionales.
Ambas dificultades pueden ser superadas, tanto por la
elaboración de materiales y programas temáticos adecuados
al cambio climático como por la utilización de enfoques que
incluyan las realidades de la interacción cultural.
En la subregión, una de las pocas experiencias de capacitación
de negociadores climáticos con una temática expresa y un
enfoque amplio se dio en el marco de la implementación
del Proyecto NSS – Bolivia, en el 2001, en La Paz, Bolivia,
con la participación de Raymond Saner, Profesor, entre otras
instituciones, de la Academia Diplomática de Austria y de
España. Las experiencias y lecciones de esta iniciativa pueden
ser útiles para la configuración de los programas de capacitación
de los negociadores de cambio climático en la subregión.
Disponibilidad de profesionales con formación en negociación
En el nivel agregado, se observa que en la subregión andina
no abundan los recursos humanos con una formación
adecuada en la negociación, especialmente en foros
multilaterales complejos. La mayoría de los participantes
en las negociaciones de la CMNUCC son técnicos de las
Unidades de CC sin especialidad en negociaciones, y esto se
ha observado en la falta de posicionamiento de los países
de la Comunidad Andina al interior de la negociación, con
algunas excepciones notables46.
Otro fenómeno observado es que los negociadores más
experimentados como tales, que provienen del campo de
las ciencias sociales, por diversas razones, tanto personales
como profesionales, han ido dejando las Oficinas de Cambio
Climático y del MDL no sólo en la subregión andina, sino
también en el resto de América Latina. La estructuración
de programas de capacitación para la negociación en la
EACC podría hacer un uso adecuado de estas capacidades
profesionales, que están hoy repartidas por la región.
Véase el caso de Colombia y Bolivia en las negociaciones sobre la inclusión de actividades forestales en el MDL, entre 1998 y el 2003, y del Perú, en
el Programa de cinco años de adaptación. En determinados momentos de la negociación, el peso específico de estos países era mucho mayor que su
correspondiente peso en otros contextos de las Naciones Unidas, por ejemplo.
3.4 Avances de la región en el emergente mercado del carbono
Los cuatro países de la CAN participaron en el proyecto del
Banco Mundial denominado “Estudio de Estrategia Nacional
para el MDL” o NSS. Esto proporciona una medida de la
relativa importancia política que tiene el tema de mercados
de carbono para la subregión. Por otra parte, estos países
tuvieron una participación muy activa en la negociación de
modalidades y procedimientos para el MDL en la CMNUCC,
en coordinación con un grupo más extenso de países de
América Latina, con posiciones muy similares.
A partir de los Acuerdos de Marrakech, y más precisamente
a partir de la creación de Oficinas Nacionales del MDL, los
países de la Comunidad Andina participaron también en la
coordinación de las Oficinas de Desarrollo Limpio de América
Latina, coordinación iniciada con el apoyo técnico y financiero
de la Corporación Andina de Fomento (CAF).
El primer Taller de Oficinas Nacionales de MDL47 de la región
latinoamericana se realizó en agosto 2003 en Cartagena
de Indias, Colombia. Esta reunión fue importante porque
marcó el inicio de un espacio para coordinar e intercambiar
experiencias sobre políticas y conocimiento en el nivel
regional con el fin de consolidar y mejorar la posición
sobresaliente de América Latina, y por ende de la subregión
andina, en el mercado del MDL.
Desde esa fecha, los representantes de los gobiernos
latinoamericanos y de las ANDs tuvieron una coordinación
permanente reflejada en comunicaciones y reuniones
subregionales como la realizada en septiembre del 2003 en
Buenos Aires48, en octubre del 2003 en México49 y en marzo
del 2004 en Lima50, en Caracas en el 2005 y en Panamá y
Quito en el 2006, entre otras.
Autoridades Nacionales Designadas de MDL (AND) y Oficinas Nacionales de Promoción de MDL.
Durante la realización del Seminario “Desarrollo de Capacidades para el Mecanismo de Desarrollo Limpio: Una Contribución a la Sustentabilidad”
Seminario Regional Latinoamericano auspiciado por UNEP-RISOE y Ministerio de RREE argentino, el 9 y 10 de septiembre de 2003.
Durante el “Proceso Consultivo Pre – COP 9 para América Latina sobre las definiciones y Modalidades para incluir la Forestación y la Reforestación bajo
el MDL”. Taller regional latinoamericano auspiciado por UICN, PNUMA, ACDI, FAO y la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México.
Taller regional latinoamericano, con participación de países de África y Asia, con el fin de llegar a una posición conjunta sobre las modalidades y
procedimientos para pequeños proyectos de reforestación y forestación bajo el MDL y mecanismos para facilitar su implementación, a ser aprobados en
la COP 10. Taller auspiciado por UICN, PNUMA, FAO, CONAM y FONAM.
La segunda reunión de Oficinas Nacionales de MDL se realizó
en Lima, Perú, los días 6 y 7 de mayo del 2004, y los países
de la CAN celebraron una reunión de coordinación previa a
este evento (el 5 de mayo), e impulsaron varias iniciativas
durante el encuentro latinoamericano. El punto central de la
reunión fue fortalecer la capacidad de generar una cartera
proyectos MDL latinoamericanos de alta calidad, lo cual
1.	Los proyectos cumplan con todos los requisitos del MDL;
2.	que estén resueltos los vacíos legales nacionales; y
3.	que existan mecanismos para financiar los proyectos,
después de los cual se han seguido dando otras reuniones
de la misma índole.
Todos los países de la subregión tienen importantes potenciales
para los mercados de carbono, incluyendo el MDL, y en líneas
generales, los países de la CAN se han caracterizado por
haber implementado eficientemente sistemas de aprobación
y promoción de proyectos MDL. En total, existen alrededor
de 200 proyectos en la cartera de los países de la CAN, que
incluyen proyectos energéticos (renovables y no renovables),
de transporte, rellenos sanitarios, y forestales.
A julio del 2006, la participación de la región en los CER de los
proyectos registrados es de 0.6% del total mundial, mientras
que en el total de proyectos es mayor, representando el 4%.
La participación proyectada (de los CER), tomando en cuenta
los proyectos que están en etapa de validación y/o que han
solicitado registro, se incrementaría a 1.5%. Los proyectos
en la CAN no son en líneas generales de gran envergadura.
El desarrollo de programas de algún valor estratégico para
el país o región, que puedan aplicar al MDL, es un área aún
en exploración. Un MDL programático podría hacer viable
que empresas medianas y pequeñas puedan aprovechar
este incentivo y aportar al esfuerzo global de reducción de
En Ecuador, los potenciales de reducción identificados se
encuentran en proyectos tan variados como proyectos de
energías renovables de tamaño medio (entre 15 y 50 MW),
y una reducción estimada de 307,000 toneladas de CO2
equivalente por año, así como proyectos de tamaño medio
de energía eólica y bagazo.
Las evaluaciones de potencial en el MDL son también
favorables para Bolivia. La Tabla 7 (abajo) indica que las
reducciones potenciales del sector energético podrían
totalizar 17.7 millones de toneladas de CO2 equivalente
comenzando el primer período de compromiso, mientras
que las actividades forestales podrían generar 80 millones
de toneladas de CO2 equivalente.
Colombia por su parte cuenta con un potencial también
importante de reducción de emisiones. Entre los proyectos
más interesantes están: el Proyecto Eólico Jepirachi (primera
granja eólica en Colombia, capacidad de 19.5 MW, y una
reducción estimada de 800.000 toneladas de CO2 eq), con
beneficios directos a las comunidades indígenas del lugar
(los Wayuu); y el Proyecto Hidroeléctrico del Río Amoyá, el
cual define un nuevo enfoque a la generación hidroeléctrica,
al ser un proyecto que incorpora variables de mitigación,
vulnerabilidad y adaptación; y el proyecto de transportes
transmilenio (sistema urbano de transporte masivo), primera
metodología de transportes aprobada en la Junta Ejecutiva.
El Perú por su parte, cuenta a la fecha con una cartera de
alrededor de 40 proyectos que equivalen a más de 1200
millones de dólares de inversiones y alrededor de casi 5
millones de toneladas de reducción de emisiones de CO2
anuales, lo que representa ingresos adicionales a la venta
de los CER de casi 20 millones de dólares anuales (100
millones de dólares en los próximos 10 años) y donde el
más importante es el sector energético, pero que incluye
proyectos en todos los sectores.
Existe además en la Región Andina un gran interés por el
desarrollo de proyectos forestales (ver Tabla 8, abajo), interés
que se sustenta en que más de alrededor de 52% del área
terrestre disponible en los países de la CAN está cubierta
por bosques. Existen numerosas iniciativas de proyectos
MDL forestales en la región, existiendo un creciente interés
de empresarios y comunidades. Sin embargo, todavía hay
mucho camino por recorrer para la implementación de estos
Al analizar los proyectos en la región se observa que estos
presentan aún un diferente grado de avance. Esto se debe a la
incertidumbre inicial de su inclusión en el mercado, y por ende
una ausencia de compradores de estos certificados a la fecha, a
la complejidad en la elaboración de metodologías y a los riesgos
intrínsecos de estos proyectos, e internamente, a que aún existen
definiciones por desarrollar en cada uno de los países.
La Tabla 9 (página siguiente) presenta el estado de la
definición de bosques y de pobreza para los proyectos de
pequeña escala. Estas definiciones deben ser dadas por la
AND del país anfitrión. Como se puede observar, todos los
países de la Comunidad Andina cuentan con una definición
de bosques, y las definiciones de Bolivia y Colombia se
encuentran ya aprobadas oficialmente por la CMNUCC. Por
otro lado, solo Bolivia ha definido el término pobreza en el
marco de proyectos MDL Forestal de Pequeña escala, este
proceso ya se ha iniciado también en Colombia.
Para el desarrollo de proyectos forestales “piloto”, se iniciaron
proyectos durante la primera fase de implementación
conjunta en el sector forestal, como es el caso del Proyecto
Piloto Forestal Noel Kempff en Bolivia y el proyecto de
reforestación de la sierra ecuatoriana. En un segundo
momento bajo el MDL se desarrollan los proyectos piloto
Chapare y CIDRE, también en Bolivia.
Por último es importante mencionar que CORDELIM de
Ecuador mantiene una página actualizada con las carteras
de proyectos de la subregión y otra información sobre
el MDL, llevando además un registro actualizado de los
avances en los registros, solicitudes y tiempos de los
procesos de la Junta Ejecutiva del Mecanismo de Desarrollo
Comité Nacional sobre el Clima - Ministerio del Ambiente - Proyecto ECU/99/G31 Cambios Climáticos. Comunicación
Nacional. República del Ecuador. Quito, 2001. Versión encontrada en www.unfccc.int.
Comunidad Andina. Acta de la Decimoquinta Reunión del Consejo Presidencial Andino, Quito, Ecuador, 12 de julio del 2004.
Comunidad Andina. Agenda Ambiental Andina 2006 – 2010. SGdi 799, 22 de setiembre del 2006, versión PDF.
Comunidad Andina. Comité Andino de Autoridades Ambientales. Lineamientos para la Gestión Ambiental y el Desarrollo
Sostenible en la Comunidad Andina, Quito, 2001. Versión encontrada en la página Web de la CAN: www.comunidadandina.
Comunidad Andina. Decisión 596: Creación del Consejo Andino de Ministros de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de
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unfccc.int.
- Abreviaturas AIC	AND	AOD	CAAAM	CAMMADS	CAN	CAF	CC	CE	CEDENMA	CEPAL	CER	CMNUCC	CN	CONAM	CONESUP	COP	COP/MOP	CORDELIM	DAC	DOE	EACC	EB	ERPA	GEF	FAO	FEN	FONAM	GCM	GEI	GEF	GMCC	Actividades implementadas conjuntamente.
Autoridad Nacional Designada para el MDL.
Comité Andino de Autoridades Ambientales.
Consejo Andino de Ministros de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible.
Comité Ecuatoriano para la Defensa de la Naturaleza y el Medio Ambiente.
Reducciones Certificadas de Emisiones (por sus siglas en inglés).
Convención Marco de las Naciones Unidas (por sus siglas en inglés).
Comunicación Nacional.
Consejo Nacional del Ambiente del Perú.
Consejo Nacional de Educación Superior del Ecuador.
Conferencia de las Partes sirviendo como la Reunión de las Partes del Protocolo.
Corporación para la Promoción del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Ecuador.
Comité de asistencia al Desarrollo de la OCDE (por sus siglas en inglés).
Entidad Operacional Designada acreditada por la Junta Ejecutiva del MDL y designada por la
COP/MOP de la CMNUCC (por sus siglas en inglés).
Estrategia Andina sobre Cambio Climático.
Junta Ejecutiva del MDL (por sus siglas en inglés).
Acuerdo de Compra de Reducciones de Emisiones (por sus siglas en inglés).
Fondo para el Medio Ambiente Mundial (por sus siglas en inglés).
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (por sus siglas en inglés).
Fondo Nacional del Ambiente del Perú.
Modelos de Circulación General (por sus siglas en inglés).
Fondo Mundial para el Medio Ambiente (por sus siglas en inglés).
Grupo de Mitigación del Cambio Climático del MAVDT de Colombia.
IGP	IPCC	IUCN	JE	JI	LDC	65
Panel Intergubernamental de Cambio Climático (por sus siglas en inglés).
Unión para la Conservación de la Naturaleza (por sus siglas en inglés).
Junta Ejecutiva del Mecanismo de Desarrollo Limpio designada por la CMNUCC.
Implementación conjunta (por sus siglas en inglés).
Fondo para los países menos desarrollados, fondo de financiación creado por la CMNUCC para
proveer recursos a los países en desarrollo. Es operado por el GEF.
LULUCF	Land-Use, Land-Use Change and Forestry, denominación en inglés para el sector de Uso de la Tierra,
Cambio en el Uso de la Tierra y Silvicultura.
Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial de la República de Colombia.
MAVDT	MCG	Modelos de Circulación General.
MDL	Mecanismo de Desarrollo Limpio.
MDS	Ministerio de Desarrollo Sostenible - Bolivia.
NSS	Estudios de Estrategia Nacional para el MDL, proyecto financiado por el Banco Mundial con fondos
suizos y holandeses (por sus siglas en inglés).
OCC	Oficina de Cambio Climático.
OCMCC	Oficina Colombiana de Mitigación del Cambio Climático.
ODL	Oficina de Desarrollo Limpio de Bolivia.
OCDE	Organización de Cooperación Económica al Desarrollo (por sus siglas en inglés).
OMM	Organización Mundial de Meteorología.
OPEP	Organización de Países Exportadores de Petróleo.
Partes Anexo I	Países incluidos en el Anexo I del Protocolo de Kyoto, con compromisos de reducción de emisiones.
Partes No - Anexo I	Países no incluidos en el Anexo I del Protocolo de Kyoto, sin compromisos de reducción y/o limitación
PBI	Producto Bruto Interno.
PK	Protocolo de Kyoto.
PNCC	Programa Nacional de Cambios Climáticos de Bolivia.
PNUMA	Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
PNUD	Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
PROCLIM	Programa Nacional de Cambio Climático del Perú.
RR.EE.	Relaciones Exteriores.
SCCF	Fondo Especial para el Cambio Climático, fondo de financiación operado por el GEF para proveer
recursos a los países en desarrollo (por sus siglas en ingles).
SGCAN	Secretaría General de la CAN.
V&A	Vulnerabilidad y Adaptación.
Maruja Gallardo
La presente publicación presenta un detallado estado situacional de la temática de cambio climático en los países de la Comunidad Andina. Realiza un análisis de la institucionalidad en estos países (ordenamiento institucional, principales normas y políticas nacionales, comunicaciones nacionales, planes y estrategias nacionales). Explora la capacidad existente en los países y en la región en torno al cambio climático y estudia fortalezas y debilidades para la implementación de la CMNUCC y la participación de los países en las negociaciones internacionales y en los grupos de expertos.