Source: http://tribunalsupremo.organojudicial.gob.bo/Autos%20Supremos/civil/civil-III/2013/as201321204L.html
Timestamp: 2019-03-19 19:03:08
Document Index: 4036090

Matched Legal Cases: ['artículo 679', 'artículo 253', 'artículo 679', 'artículo 50', 'artículo 15', 'artículo 258', 'artículo 272', 'artículo 119', 'artículo 180', 'artículo 180', 'artículo 250', 'artículo 253', 'artículo 254', 'artículo 254', 'artículo 253']

as201321204L
Expediente: CH- 30- 08- S
Partes: Jaime Taboada Silva c/ María Valeriana Taboada Silva.
1.- El recurso de casación en el fondo, interpuesto por Julio Cesar Sandi en representación de María Valeriana Taboada, de fojas 675 a 676 vuelta y el recurso de casación en el fondo interpuesto por José Barja Durán en representación de Jaime Taboada Silva de fojas 682 a 683 contra el Auto de Vista Nº SCII-071 de 28 de febrero de 2008, su complementarios de fojas 651, 663 y 670 vuelta, pronunciado por la Sala Civil Segunda de la entonces Corte Superior del Distrito de Chuquisaca, en el proceso ordinario de división y partición seguido por Jaime Taboada Silva, en contra de María Valeriana Taboada Silva Vda. de Zelaya, los antecedentes y;
2.1. Antecedentes.- Que, mediante sentencia de fojas 609 a 611, pronunciado por la Jueza de Partido Sexto en lo Civil y Comercial de la ciudad de Sucre, se declaró probada en parte la demanda de fojas 18, con relación al derecho de participar en la división del dinero obtenido de la AFP y de lo que pueda obtener del SENASIR correspondientes a las boletas de pago pendientes de Justino Taboada Rollano, e improbadas la división de la suma de $us 21.000, la nulidad del testamento y codicilo de fojas 51 a 53 y la reconvención en relación a la lesión a la legítima en las sucesiones de Justino Taboada Rollano y Sabina Silva de Taboada, son costas.
Que, en grado de apelación, interpuesto por José Barja Durán, en representación de Jaime Taboada Silva, de fojas 619 a 622, la Sala Civil Segunda de la entonces Corte Superior del Distrito de Chuquisaca, por Auto de Vista Nº SCII-071 de 28 de febrero de 2008 de fojas 641 a 643 y sus complementarios de fojas 651, 663 y 670 vuelta se anula obrados hasta fojas 20 inclusive, hasta el estado en que antes de admitir la demanda, ésta sea ampliada contra todos los coherederos.
Contra el referido Auto de Vista, por memorial cursante de fojas 641 a 643, por una parte Julio Cesar Sandi U., en representación de María Valeriana Taboada, y por otra parte José Barja Durán, en representación de Jaime Taboada Silva interponen recurso de casación en el fondo.
3.1.- Recurso de casación.- Los recursos de casación en el fondo se compendian separadamente:
3.1.1. Recurso de casación en el fondo interpuesto por Julio Cesar Sandi en representación de María Valeriana Taboada.- Alega que los herederos Julio, Walter y Lucia Taboada fueron citados y considerados como parte en la presente demanda, quienes posteriormente fueron ilegalmente separados por disposición del Auto de Vista Nº SCI-183/2008, que modificó el auto de relación procesal, y dado que la violación al debido proceso por no cumplir lo dispuesto por el artículo 679 del Código de Procedimiento Civil se ha producido desde el momento en que se pronuncia el auto de relación procesal, pide que se revoque el Auto de Vista impugnado y que se anule obrados hasta el Auto de Vista Nº SCI-183/2007 que modificó la relación procesal.
3.1.2. Recurso de casación interpuesto por José Barja en representación de Jaime Taboada Silva.- El apoderado del recurrente, invocando los numerales 1) y 2) del artículo 253 del Código de Procedimiento Civil, acusa la interpretación errónea y aplicación indebida del artículo 679 del Código de Procedimiento Civil alegando que si bien dicha norma prevé que todos los herederos se beneficien de la herencia empero no debe entenderse que todos deban ser demandados; que se demandó a María Valeriana Taboada Silva vda. de Zelaya por ser la detentadora de los dineros del causante y que no existe norma alguna que le obligue a su mandante a demandar a todos los herederos, más aun si los co-herederos Walter y Julio Taboada Silva junto con la demandada ya recibieron su herencia.
Acusa también de una interpretación errónea y de haberse cometido error de hecho y derecho del artículo 50 del Código de Procedimiento Civil, al haber permitido el tribunal de apelación que personas extrañas, que sin ser partes en la apelación, hayan tenido acceso a la explicación y complementación.
Que, la Sala Civil Primera mediante Auto de Vista SC-183/2007 establece el auto de relación procesal y excluye del proceso a terceros extraños al proceso, habiendo adquirido ejecutoria y ser inamovible, empero en forma contradictoria mediante el Auto de Vista impugnado los Vocales de Sala Civil Segunda anulan sus propias actuaciones como el Auto de Vista Nº 183/2007, incurriendo en resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes.
Que el artículo 15 de la Ley de Organización Judicial (abrogada) obliga a revisar de oficio los procesos, sin embargo el Tribunal de alzada no anuló obrados hasta el vicio más antiguo, ya que dicho tribunal no habría advertido que el poder otorgado a favor del abogado apoderado de la demandada es insuficiente, porque no faculta contestar a la demanda ni identifica al demandante, lo que vicia de nulidad sus actuaciones.
Finalmente pide que se case el Auto de Vista recurrido y deliberando en el fondo disponga que se subsanen las leyes observadas.
En mérito al principio dispositivo que rige en el proceso civil, el recurrente delimita el Thema decidendum del fallo casacional, pues el Tribunal limitará su pronunciamiento a las alegaciones esgrimidas por el recurrente en el recurso, que a la sazón se constituye en el acto de constitución del recurso extraordinario de casación, lo cual opera precisamente cumpliendo el requisito de citar en términos claros, concretos y precisos la ley o leyes violadas o aplicadas falsa o erróneamente y en especificar en qué consiste la violación, falsedad o error, conforme dispone el citado artículo 258-2) del Código Adjetivo Civil; pues dicha norma contiene un imperativo en propio interés del recurrente, ya que su omisión acarrea la consecuencia negativa de impedir que el tribunal ingrese a resolver el fondo del asunto, pues en tal caso el recurso deviene en improcedente, por mandato del artículo 272-2) del Código de Procedimiento Civil; lo cual implica que el recurso debe bastarse por sí mismo, y por consiguiente le está vedado al Tribunal de casación subsanar de oficio las insuficiencias o deficiencias manifiestas en las que incurra el recurrente. La prohibición de que el Tribunal de casación supla de oficio los requisitos del recurso incumplidos por el recurrente, tiene además su fundamento tanto en el derecho a la igualdad, en su vertiente procesal, proclamado por el artículo 119 de la Constitución Política del Estado, cuanto en el principio a la igualdad de las partes ante el juez, proclamado por el artículo 180 del Código de Procedimiento Civil; pues para el caso de que el tribunal obrara oficiosamente, subsanando un recurso de casación manifiestamente defectuoso, se estaría actuando en desmedro de la parte contraria, lo cual implicaría afectar la imparcialidad del Tribunal. Precisamente porque el recurso de casación constituye una demanda nueva de puro derecho, que se rige por el principio dispositivo, por la igualdad, en su dimensión de derecho y principio, y por el principio de legalidad, en su vertiente procesal, previsto por el artículo 180-I) de la Constitución Política del Estado; el tribunal de casación, previamente, debe efectuar un juicio de admisibilidad del recurso de casación, lo cual implica verificar el cumplimiento de los requisitos impuestos por ley, pues sólo en el supuesto que el recurso cumpla con tales requisitos, que son de admisibilidad o procedencia, corresponderá que el Tribunal de casación ingrese a realizar el juicio de fundabilidad del recurso, pronunciándose sobre el fondo.
Tenida cuenta que el recurso de casación constituye una demanda nueva de puro derecho, que tiene por objeto el enjuiciamiento de la sentencia de segunda instancia; en reiterados fallos, verbi gratia el Auto Supremo Nº 70 de 11 de febrero de 2003, entre otros, que marcan línea jurisprudencial, la entonces Corte Suprema de Justicia, ha dejado delineado que el recurso de casación, según el artículo 250 del Código de Procedimiento Civil, podrá ser en el fondo y en la forma; el primero está reservado para los casos enumerados en el artículo 253 del mismo cuerpo legal, en tanto que el segundo procede por violación de las formas esenciales del proceso cuando la sentencia o auto de vista recurrido hubiere sido dictado en los casos previstos en el artículo 254 del mismo adjetivo Civil.
En razón a que la casación en el fondo y en la forma emergen de dos realidades distintas, la fundamentación y la petición del recurrente deben guardar estricta correspondencia; es decir si se denuncia errores in judicando se interpondrá recurso de casación en el fondo y se pedirá casar el Auto de Vista; en cambio sí se acusa de errores in procedendo se interpondrá recurso de casación en la forma y se pedirá la nulidad de obrados o la nulidad llanamente; por consiguiente no es posible recurrir de casación en el fondo contra el Auto de Vista Anulatorio, ya que al haberse anulado obrados no ha existido pronunciamiento sobre el fondo del asunto, no ha existido aplicación del derecho material, asimismo “no se puede recurrir de casación en el fondo y como si fuera su consecuencia pedir la nulidad” de obrados o del Auto de Vista que corresponde al recurso de casación en la forma; pues en tal caso la impericia del recurrente impide que se abra la competencia del Tribunal Supremo, conforme lo tiene sentado la línea de la entonces Corte Suprema de Justicia, en el A.S. Nº 6 de 8 de enero de 2003, entre otros, y que este Tribunal Supremo comparte.
Ahora bien, en el caso en examen, ambos recursos de casación en el fondo son manifiestamente deficientes, ya que adolecen del mismo defecto esencial. En efecto tanto el apoderado de la demandada, ahora recurrente, mediante escrito cursante de fojas 675 a 676 vuelta, cuanto el apoderado del demandante, ahora recurrente, por medio del escrito de fojas 682 a 683, deducen recurso de casación en el “fondo” contra el Auto de Vista Anulatorio, lo cual es incorrecto, pues si los recurrentes consideraban que el Tribunal ad quem incurrió en error al haber anulado obrados hasta la admisión demanda, correspondía que interpongan recurso de casación en la forma, invocando alguna de las causales previstas por el artículo 254 del Código de Procedimiento Civil y de ninguna manera el recurso de casación en el fondo invocando causales previstas en el artículo 253 del Código de Procedimiento Civil, como lo han hecho incorrectamente.
Los recursos son tan deficientes, que en el caso del recurso de casación en el fondo presentado por el apoderado de la demandada, cursante de fojas 675 a 676 vuelta, se concluye pidiendo nada menos que se revoque el Auto de Vista y se disponga la nulidad de obrados hasta el Auto de Vista que modificó la calificación del proceso; petición ésta que es inatendible, pues el Tribunal de casación no es un Tribunal de apelación por lo que no emite resoluciones revocatorias. Y en el caso del recurso presentado por el apoderado del demandante, cursante de fojas 682 a 683, su petitorio de que se case el Auto de Vista, no es posible con relación a Autos de Vista anulatorios como se tiene explicado.
Por lo expuesto, resulta irrefragable concluir que los recursos de casación en el fondo son manifiestamente defectuosos, por lo cual corresponde fallar conforme a lo dispuesto por los artículos 271 numeral 1) y 272 numeral 2) del Código de Procedimiento Civil.
La Sala Civil Liquidadora del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por el parágrafo I numeral 1) de los artículos 41 y 42-1) de la Ley del Órgano Judicial y en aplicación de lo dispuesto por los artículos 271 numeral 1) y 272 numeral 2) del Adjetivo Civil, declara IMPROCEDENTES los recursos de casación en el fondo interpuestos por Julio Cesar Sandi en representación de María Valeriana Taboada, de fojas 675 a 676 vuelta y por José Barja Durán en representación de Jaime Taboada Silva, de fojas 682 a 683, sin costas por ser ambas partes recurrentes.
Libro Tomas de Razón 204/2013