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Timestamp: 2017-10-17 11:20:26
Document Index: 7087310

Matched Legal Cases: ['artículo 626', 'Artículo 364', 'Artículo 365', 'Artículo 366', 'Artículo 366', 'artículo\n170']

ANALISIS DOGMATICO DE LA CONDUCTA CRIMINAL DE SECUESTRO – PABLO AMEZCUA RIOS – MEXICO « PSICOLOGÍA JURÍDICA Y FORENSE
ANALISIS DOGMATICO DE LA CONDUCTA CRIMINAL DE SECUESTRO – PABLO AMEZCUA RIOS – MEXICO
ANALISIS DOGMATICO DE LA CONDUCTA CRIMINAL DE SECUESTRO
Parte I. Marco Teórico conceptual del secuestro. Aspectos Históricos
A partir del término de la revolución mexicana se percibió un periodo de estabilidad política en el país, con el cual se reintegró el estado de derecho. Existen cuantiosas pruebas que hacen pensar que en esta época la mayoría de los secuestros se mostraron con el fin de conservar a algunas personas sometidas y no por obtener una ganancia; el secuestro de líderes revolucionarios que estaban en contra del gobierno, por sus ideas políticas o acciones era una práctica común. La llamada “guerra sucia” fue sostenida en gran parte por el delito del secuestro.
Existen casos célebres de empresarios que fueron secuestrados con el fin de conseguir un rescate que pudiera sufragar las campañas políticas y militares de ciertos líderes rebeldes.
Con el fin de obtener un resarcimiento monetario al entregar a la persona, el secuestro se presentó con cierta frecuencia durante la revolución mexicana, ya que el país vivía una situación de desequilibrio política que inducía que varios crímenes quedaran impunes. Además, existieron grupos de “revolucionarios” que muchas veces se financiaron gracias a la realización de secuestros a personas adineradas.
Uno de los más famosos secuestradores revolucionarios fue Lucio Cabañas, quien se hizo popular por éstas acciones, por medio de métodos deshonestos o por la utilización de clases oprimidas.
Dicha industria del secuestro tiene sus comienzos a finales de la década de los sesenta y principios de los setenta, cuando una primera racha de secuestros abarcó a diversos personajes.
En México durante el siglo XIX se empezó a instituir a partir del código penal de 1871 en su artículo 626 que: el delito de plagio se ejecuta, apoderándose de otro por medio de violencia, de amagos, de amenazas, de la seducción y del engaño y su penalidad podría alcanzar hasta la pena capital. (El 9 de febrero de 1913 la banda del automóvil gris consuma el primer secuestro del siglo XX).
Uno de los factores generadores de violencia en México fue en un principio, el nivel de pobreza y desempleo, que se agravó a partir de 1994, lo que indujo a muchas personas a cometer desde robos hasta asaltos a mano armada o secuestros que implicaron lesiones graves o inclusive la muerte. Sin duda la brecha económica entre grupos sociales privilegiados y la mayoría de pobres mexicanos es otro de los principales generadores de violencia.
En 1997, fueron denunciados 997 casos. Durante los primeros 5 meses de 1998, 450. Operan en el país más de 400 bandas secuestradoras.
No sólo las grandes figuras o grandes empresarios son secuestrables; inversionistas, empresarios y microempresarios, hombres de negocios, dirigentes sindicales, amas de casa, políticos, editores y arquitectos están en la mira de los delincuentes.
En este país, el delito se paga con una condena máxima de 70 años de cárcel. Sin embargo, la mayoría de los plagiarios no han sido detenidos. Conjuntamente, por tratarse de una Federación, cada Estado puede tener una legislación diferente para este tipo de delitos.
México tiene el tercer lugar entre los países latinoamericanos, ulteriormente de Colombia y Brasil. Sin embargo este delito se ha incrementado a raíz de que los delincuentes lo piensan poco riesgoso y los familiares de las víctimas acceden a las peticiones, esto ocasiona que más allá de ser eliminado se impulse
Aspectos teóricos y conceptos principales.
“Desde el punto de vista jurídico penal, por secuestro se entiende al apoderamiento y retención que se hace de una persona con el fin de pedir rescate en dinero o en especie y se le utiliza como sinónimo de plagio”.
Un concepto más desarrollado hace referencia a lo siguiente:
“La etimología de la palabra secuestro proviene del vocablo latino sequestrare que significa apoderarse de una persona para exigir rescate o encerrar ilegalmente a una persona. Se conoció en la antigüedad con la denominación de “plagio”. (Malej, s.f.)
El secuestro es generalmente perpetuado con el fin de obtener un rescate monetario, pero también es llevado a cabo con propósitos políticos u otros.
En la década de los setenta el secuestro se convirtió en la táctica más común de los grupos revolucionarios en Latinoamérica.
Adicionalmente aparece el secuestro exprés mediante el cual las víctimas son obligadas a vaciar sus cuentas bancarias, además de incluir el automóvil que a su vez emplean para su prolongada tarea de intimidación y amenazas terribles para evitar la denuncia.
Otros de selección al azar conducen al rehén hasta su domicilio y ahí desmantelan sus bienes familiares, la socialización de este tipo de delitos no para en grupos sociales conocidos como clase alta, sino hoy encontramos a los más pobres, atacados por secuestradores que les exigen cantidades pequeñas de dinero, pero que para las víctimas representan verdaderos impactos en su estabilidad financiera.
Concepto del vocablo secuestro.
Secuestrar: Detener o retener ilegalmente a una persona y exigir por su rescate una cantidad de dinero u otra abusiva pretensión. (Cabanelas, 1993)
Secuestro: significa detener ilegalmente a una persona para exigir rescate o para fines diversos. (Osorio, 1997)
La palabra secuestro, significa la acción de aprehender y retener a una persona exigiendo dinero por su rescate (dinero que se pide o entrega para que la persona privada de libertad “victima” recobre su libertad). (Jiménez, 1982)
Guillermo Cabanelas de Torres. Considera como “delito mixto contra la libertad individual y la integridad de las personas y, por lo común contra la propiedad, ya que su objetivo primordial cosiste en obtener una suma de dinero, a costa del rescate de una persona del afecto de aquel a quien se le exige la cantidad; cuya negativa conduce, de acuerdo con las amenazas, a la muerte, tortura o cualquier otro acto del cual la victima que será privada de su libertad y en un lugar secreto. (Jiménez, 1982)
Silvio Ranieri, se refiere al concepto de secuestro así “privación o restricción voluntaria de la libertad personal física de una persona, y más precisamente, el impedimento ilegitimo, voluntariamente puesto a una persona, con el fin de privarla de sus posibilidades de movimiento. (Ranieri, s.f.)
Desde el punto de vista jurídico por secuestro se entiende el apoderamiento y retención que se hace de una persona con el fin de pedir rescate en dinero o especie y se le utiliza como sinónimo de plagio.
Las causas del secuestro son varias, principalmente sociales, psicológicas, económicas, culturales y aún religiosas. La causa más común es el dinero, el cual se encuentra generalmente en las raíces de todo crimen.
Es difícil realizar una clasificación de los secuestradores debido a lo variado del delito. Sin lugar a dudas los factores comunes que tales individuos comparten son la falta de ética y valores morales, combinado con la falta de respeto a la vida y dignidad humana. La magnitud de estas fuerzas o la falta de las mismas son quizá los factores determinantes que conducen a dichos individuos a cometer tal ilícito.
También debemos admitir que algunos secuestros son realizados por presiones de la sociedad o su situación específica, sea económica y mental, lo cual lleva a ciertos individuos a cometer actos sin pleno control de sus facultades e ignorando sus principios morales y éticos.
Si tomamos en cuenta la diversidad causal de este delito, podrá intentarse un acercamiento a los tipos de secuestro, sin pretender abarcar todos y cada uno de los que se cometen.
Parte II. Aspecto legal de la conducta
Tipo penal del delito
Artículo 364.- Se impondrá de seis meses a tres años de prisión y de veinticinco a cien días multa: I.- Al particular que prive a otro de su libertad. Si la privación de la libertad excede de veinticuatro horas, la pena de prisión se incrementará de un mes más por cada día.
(Tercer párrafo, se deroga) II.- (Se deroga)
Artículo 365.- Se impondrán de tres días a un año de prisión y multa de cinco a cien pesos:
Este delito sólo se perseguirá por querella de la persona ofendida. Artículo 366.- Al que prive de la libertad a otro se le aplicará:
d) Cometer secuestro exprés, desde el momento mismo de su realización, entendiéndose por éste, el que, para ejecutar los delitos de robo o extorsión, prive de la libertad a Lo anterior, con independencia de las demás sanciones que conforme a este Código le correspondan por otros delitos que de su conducta resulten.
e) Que la víctima sea menor de dieciséis o mayor de sesenta años de edad, o que por cualquier otra circunstancia se encuentre en inferioridad física o mental respecto de quien ejecuta la privación de la liber
III. Se aplicarán de veinticinco a cincuenta años de prisión y de cuatro mil a ocho mil días multa, cuando la privación de libertad se efectúe con el fin de trasladar a un menor de dieciséis años fuera de territorio nacional, con el propósito de obtener un lucro indebido por la venta o la entrega del
Efectúe el cambio de moneda nacional por divisas, o de éstas por moneda nacional sabiendo que es con el propósito directo de pagar el rescate a que se refiere la fracción I del artículo anterior, y
VI. Intimide a la víctima, a sus familiares o a sus representantes o gestores, durante o después del secuestro, para que no colaboren con las autoridades compete
Artículo 366 Ter.- Comete el delito de tráfico de menores, quien traslade a un menor de dieciséis años de edad o lo entregue a un tercero, de manera ilícita, fuera del territorio nacional, con el propósito de obtener un beneficio económico indebido por el traslado o la entrega del menor. Cometen el delito a que se refiere el párrafo anterior:
II. Los ascendientes sin límite de grado, los parientes colaterales y por afinidad hasta el cuarto grado, así como cualquier tercero que no tenga parentesco con el me
II. La persona que reciba al menor tenga el propósito de incorporarlo a su núcleo familia
El análisis de los preceptos en cita descubren al secuestro, como:
Un delito que tutela la libertad ambulatoria como demás bienes jurídicos implícitos Dicha característica fue explicada en la primera parte del presente trabajo, por lo que huelga otro comentario al respecto.
Un delito con un nomen iuris propio diferenciado del delito de detenciones cometidas por particulares
El delito de secuestro tiene un nomen iuris propio que material como sistemáticamente se ubica posterior al delito de detenciones y cuyas características vienen condicionadas por la forma de tipificación que adopte el legislador existiendo fundamentalmente dos formas:
Como una detención calificada
Esta postura afirma que el secuestro es en realidad una detención disfrazada que no requiere ser una figura especial, ya que protege el mismo bien jurídico que el delito de detenciones y en todo caso solo es un tipo agravado, pero no otro delito.
En ese entendido, los autores que apoyan este razonamiento, sostienen que es innecesaria la tipificación del secuestro, lo que solo se utiliza como un recurso semántico, pero no jurídico , ya que las conductas que integran el delito en mención se solucionan con las reglas de concurso.
B. Como un delictum sui generis
Esta forma de disciplinar el delito de secuestro, que es la que sigue el CP, fundamentalmente considera que el delito de secuestro, por su gravedad, debe edificarse como un delito autónomo diferenciado del de detenciones.
Ambas formas de regulación tiene pros y contras. A la primera postura se le refuta que las conductas que integran el delito de secuestro: detenciones cometidas por particulares y amenazas condicionales; ni en forma individual, ni en concurso tienen el mismo reproche punitivo que la figura penal criticada. Mientras, a la segunda postura, se le reprocha la inconveniente “inflación penal” al crear tipos pena les compuestos, que son innecesarios porqué suple el trabajo que le corresponde hacer al “concurso”.
A pesar de la crítica, apreciamos correcta la segunda posición, que es la que siguió el legislador español en razón de que el delito de secuestro además de que no suple las reglas del “concurso” tampoco es una herramienta de falsa retórica.
En efecto, el secuestro no suple al “concurso” como se evidencia al aplicar sus reglas donde resulta que el castigo que corresponde por las figuras penales de detenciones cometida por particulares y amenazas condicionadas es inferior que la prevista para el secuestro.
A más de lo anterior, el secuestro tampoco es un adorno legal innecesario como se desprende de su historia, analizada en la primera parte de este estudio, en donde quedó patente que es una conducta que implica una especial antijuridicidad, distinta y más grave que el del una simple detenciones agravada que obliga a la creación de una específica normatividad que lo combata.
En el fondo la configuración del delito de secuestro, como un nomen iuris propio, no es una sola floritura gramatical, sino una figura penal de existencia necesaria e insustituible, por lo que se hace necesario su análisis diferenciado del delito de detenciones cometida por particulares.
Un delito con independencia conceptual y funcional del de detenciones cometidas por particulares
El delito de secuestro comparte la mayoría de las características dogmáticas con el de detenciones, pero tiene particularidades sui generis exclusivas que le dan autonomía conceptual y funcional.
La génesis de las particularidades del delito de secuestro que lo diferencian del de detenciones brota de la calidad y número de los bienes jurídicos que tutelan, como de la victima o victimas afectadas.
El delito de detenciones solo protege un bien jurídico, la libertad ambulatoria, y considera como un único sujeto pasivo del delito, aquel que es privado de su libertad.
Mientras el secuestro resguarda plurales bienes jurídicos, la libertad ambulatoria como otros bienes jurídicos implícitos y pueden existir, además de rehén, otros afectados como es el caso de los extorsionados.
Así las cosas existe una necesaria conexión entre las figuras, pues el secuestro se forma con las detenciones y un plus, pero pese a la conexión aunque similares no iguales ya que dicho plus personaliza al secuestro como un delito con independencia conceptual y funcional del de detenciones cometidas por particulares.
Por lo que debe abandonarse la práctica, como lo hacen la mayoría de los especialistas de la materia en España, de analizar el delito de secuestro asumiendo indiscriminadamente que le son válidas todas las conclusiones del delito de detenciones.
Un delito compuesto o complejo
El delito de secuestro, por su estructura, entre la división de simple o complejo, es de los últimos, en razón de que se forma con la fusión de la detención cometida por particulares más una amenaza condicionada.
Dicha fusión despersonaliza sus piezas integrantes, por lo que los delitos de detención y amenazas conminatorias pierden su autonomía típica y como resultado de dicho mestizaje se forma un delito distinto.
En individual, el delito de detenciones protege la libertad ambulatoria, con ello la libertad de obrar. En tanto, las amenazas conminatorias tutelan la libertad de actuar, con ello la libertad de
En cambio, el secuestro amalgama la protección de las libertades de obrar del rehén y la libertad de querer que pueden ser del citado rehén u otra persona; de ahí que se trate de un delito complejo.
Producto de lo anterior se debe erradicar la postura que considera que el delito de secuestro es una figura penal autónoma o solo un tipo cualificado.
En razón de que la clasificación que diferencia entre delito base, derivaciones típicas y delitos autónomos, en lo que ocupa a las últimas no tienen un valor dogmático propio.
Los delitos autónomos tradicionalmente se han definido como aquellos que tienen todos los elementos de otro delito, pero no son agravados o atenuados de la figura base sino independientes con un tipo propio de injusto. Por lo que al analizarse, en ello interpretarse, un delito autónomo no se debe recurrir al tipo básico ya que teóricamente tiene todos los elementos para su subsistencia aislada e individual.
Sin embargo no existen criterios generales para del imitar los delitos autónomos de las figuras cualificadas, agravadas o atenuadas, sino que es necesario interpretarlas teleológicamente para constatar si son realmente independientes o dependientes entre sí.
Esta crítica a la clasificación de delitos autónomo s se evidencia con especial acento en el delito de secuestro el que no es realmente independiente ya que no puede ser analizado aislado e individual de la figura de detenciones cometida por particulares. Pero tampoco es absolutamente dependiente de la citada figura de detenciones ya que no
todas las conclusiones dogmáticas que le son válidas a dicho delito caben para el secuestro, como se analiza en líneas posteriores.
Consecuencia de lo expuesto queda definir al secuestro, no por su autonomía de la figura de detenciones, sino por los bienes jurídicos que lo conforman haciendo un delito compuesto o complejo.
Un delito de acción
El secuestro es un delito de acción porqué el segundo acto que integra la descripción típica consistente en exigir el cumplimiento de una condición a cambio de la liberación de la libertad del secuestrado, necesariamente implica una transgresión de una ley prohibitiva y, en consecuencia, involucra un actuar y en ningún caso una omisión (comisión por omisión u omisión con resultado material).
No es sostenible que el delito de secuestro pueda actualizarse por omisión impropia bajo el argumento de que el tipo legal de secuestro no establece una limitación de medios, ni existe obstáculo técnico que le vede esa posibilidad.
Aun así, a pesar de que el tipo legal de detenciones expresa y formalmente no establece una restricción de medios, sí hay una limitante intrínseca que se desprende de la interpretación del elemento “exigiendo el cumplimiento de alguna condición para ponerla en libertad”.
El precedente ingrediente legal de la figura de secuestro implica ineludiblemente un actuar a cuya consecuencia, también ineludible, es que el delito de secuestro sólo puede darse por medio de la acción y nunca por la omisión.
Aquí existe una diferencia del secuestro con el delito de detenciones, pues mientras en este último perfectamente cabe la omisión impropia, en el secuestro por las ya mencionadas características de la segunda conducta que exige la figura, solo puede actualizarse por acción.
Efectivamente es posible la actualización de la omisión impropia en el delito de detenciones, siempre que se den los requisitos de ésta, especialmente la de la posición de garante lo que es un tema en sí mismo polémico y concretamente dentro de las detenciones surge la interrogante si imperiosamente se debe considerar, para cumplir con la calidad de garante, que el activo haya sido la persona que privó de la libertad al ofendido, además de
que no se haya percatado de que la persona quedó privada de su libertad (ausencia de dolo original)
y se niegue a liberar al rehén.
O, dentro del tema de la posición de garante, una segunda incógnita es si basta para considerar que el activo tiene esa calidad si aprovecha que la victima esta privada de su libertad, la que no causó pero aprovecha la oportunidad y exige el cumplimiento de una condición a cambio de la liberación del encerrado o detenido.
Un delito de resultado
El secuestro es un delito de resultado, pues la afectación al bien jurídico libertad ambulatoria y demás bienes jurídicos son separables espacio – temporalmente de las acciones encerrar o detener y condicionar la liberación del secuestrado.
El secuestro concebido como un delito de resultado es una postura mayoritaria pero no unánime. Existen quienes lo clasifican como un delito de peligro aseverando que la figura penal está diseñada para proteger el patrimonio que se pone en riesgo cuando se priva de la libertad a una persona.
No se comparte esa postura que considera el secuestro como un delito de peligro inicialmente porqué parte de una diferenciación entre delitos de resultado y de peligro considerando si la afectación que se prevé en el tipo es constatable por los sentidos. Si lo es, el delito es de resultado y si no, es de peligro. Sin embargo, todos los delitos tienen previsto un resultado material, constatable por sentidos, o jurídico (formal o abstracto).
Un delito de lesión
Atendiendo a la afectación del bien jurídico el delito de secuestro es un delito de lesión, ya que, como se expuso supralineas para que se considere consumado es necesario el menoscabo de la libertad ambulatoria.
Por eso, el tipo legal de secuestro esta conceptualizado normativamente como una tangible afectación de la facultad traslaticia.
En realidad, el secuestro es un delito complejo formado por dos actos que no siempre, y si muchas veces, tienen características distintas, como acontece en el tema de mérito ya que el bien jurídico libertad ambulatoria rebela que se trata de un delito de lesión, más los bienes jurídicos implícitos derivados de la amenaza conminatoria tienen distinta esencia: El patrimonio,
que indica un delito de lesión; pero la libertad psicológica, evidencia un delito formal con resultado solo jurídico.
CLASIFICACIÓN DEL DELITO DE SECUESTRO
Precisada la naturaleza jurídica del delito de delito de secuestro, en base a dichas consideraciones, se discurre su siguiente clasificación:
Según la clasificación tripartita que adopta el CP que divide entre delitos graves, menos graves como faltas según sea su penalidad y el secuestro es un delito grave.
La consecuencia de que el delito de secuestro sea grave, además de la punibilidad que le corresponde, es que no alcanza la libertad caucional, como lo precisan los artículos 13 y 33 del CP como 14 y 779 de la lecrim.
Por su duración, unidad o pluralidad en la acción delictiva. Instantáneo, instantáneo con efectos permanentes, continuados o permanentes
Esta clasificación atiende a la prolongación de la consumación de la afección al bien jurídico o a la prolongación de la acción típica más allá de la consumación, lo que muestra que el problema se resume en identificar el momento en que es afectado el bien jurídico.
Problema que se duplica en el delito de secuestro ya que tiene más de un bien jurídico tutelado. Así que primero se debe determinar cuándo se afecta el bien jurídico libertad ambulatoria y, segundo, establecer si para considerar actualizado el secuestro basta con que se prive de la libertad ambulatoria al rehén o es necesario que el activo exija una condición para la liberación del detenido.
Para resolver el problema la jurisprudencia básicamente ha adoptado tres caminos diferentes: Uno que precisa que se debe constatar el dolo del activo; otra solución asegura que se debe identificar el momento en que el ofendido fue afectado de su voluntad y una tercera opción precisa que se requiere un cierto tiempo para que se tenga por consumada la afectación de la libertad.
Ninguno de dichos discursos apreciamos que sean correctos. El que sostiene que se debe atender al dolo pues conocer la intención del activo no identifica el momento en que se afecta el
bien jurídico, ya que una cosa es el deseo de secuestrar y otra distinta que el activo lleve a cabo su intención.
Ni es eficiente para determinar cuándo se consumó el delito de secuestro, el criterio que indica que se afecta el bien jurídico en el instante en que se afecta la voluntad del paciente del delito; ya que dicha pretendida solución envía el problema a otro lado: El desentrañar cuando se vulnera la voluntad del ofendido.
Como tampoco, funciona como criterio para determina r consumado el secuestro el que atiende a un elemento cronológico o “al menos un instante” de privación de libertad, ya que no es el tiempo lo que refleja una afectación a la libertad ambulatoria. En todo caso el tiempo que dura la reclusión evidencia, si es extenso, una agravante de conducta del activo y una situación desfavorable del ofendido, pero no sirve como criterio de identificación del momento de la trasgresión al bien jurídico. Además, el criterio cronológico es sumo abstracto y es imposible determinar cuánto dura un instante.
Por el elemento interno. Doloso o culposo
El delito de secuestro a fortiori requiere que sea cometido con intención así que es doloso y se encuentra caracterizado por la pretensión del activo de mantener privada de la libertad a la víctima hasta que sea cumplida la condición exigida. Entonces, el responsable, necesariamente debe conocer todos los elementos del tipo penal y aceptar su realización.
El tipo de dolo que se requiere es necesariamente directo, identificado por aquel en que el responsable de la conducta dirige su conducta a la realización del resultado
Precisamente de la enunciación típica del delito de secuestro se desprende que implícito en el delito está a) detener o encerrar a una persona, b) mantenerla privada y c) exigir el cumplimiento de una obligación. Tres conductas que racionalmente no pueden explicarse cometidas por una violación de uno o unos deberes de cuidado sino que la intención del activo es necesariamente con dolo directo caracterizado porqué la intención empata con la descripción típica. Sin que esto se confunda con el caso de la detención cometida por particulares la que es dable actualizar con cualquier tipo de dolo.
Por lo anterior se descarta que el secuestro admita comisión imprudencial, por ser contraria a la descripción legal y a la sistemática de numerus clausus, que limita la
posibilidad de que el delito admita forma imprudencial si y solo si expresamente la ley lo señala, no siendo este el caso, por lo que definitivamente está cerrada la puerta a la comisión imprudente del secuestro.
Por el número de actos. Unisubsistente o plurisubsistente.
En concordancia con lo expuesto al momento de analizar la naturaleza jurídica del delito de secuestro, al indicar que consta de dos actos, a lo que no se hace otra repetición y solo se señala que esa pluralidad identifica a un delito plurisubsistente.
Por el número de sujetos. Unisubjetivo, plurisubjetivo o indiferente.
Acorde a la redacción de la figura típica de secuestro no se exige un número de activos, por lo que puede ser realizado por un sujeto en solitario, por una pareja criminal o por cualquier cantidad de personas en concursus plurium delincuentium.
Por la característica del sujeto activo: Común o especial.
El delito de secuestro es común, ya que el tipo legal no establece ningún requisito o cualidad especial del sujeto activo.
Sin embargo existe una particularidad de la figura en estudio dentro de la regla general de los delitos comunes pues estos se identifican porqué citan al sujeto activo refiriendo: “Quien o el que”. Cuando el tipo legal de detenciones enuncia al sujeto activo directamente llamándolo particular.
El “delito común ordinario” dice quién o el que y se refiere a un particular y el “delito común no ordinario” de detenciones precisa expresamente que se trata de un particular, por lo que no tiene mayor trascendencia y dicha diferencia, como se analiza en el capítulo relativo al tipo legal de detenciones, es producto de la evolución legislativa de la figura penal en estudio y como una manera de diferenciar las detenciones cometidas por particulares de las perpetradas por funcionarios públicos.
Por la forma de persecución. Privado (de querella necesaria) o de oficio.
El delito de secuestro es de persecución oficiosa a cuya consecuencia la autoridad está obligada a investigar el delito solo con la notitia criminis.
Parte III. Análisis Psicocriminovictimológico de la conducta. A- Características de las victimas
b– Características de las situaciones
La siguiente información es extraída del documento elaborado por Carlos J. Villalta, “Perfiles criminales: secuestro”, presentado en el foro “Alto al secuestro”, Senado de la República, marzo de 2010, con base en el agregado estadístico de 232 reclusos sentenciados por este delito en penales del Distrito Federal y Estado de México y la cual transcribimos de documentos elaborado.
 Porcentaje de secuestros en los cuales falleció la víctima: 5 %.
 Personas que integraban la banda: de una o dos personas, 20 %; de tres a cinco personas,
52 %; de seis a nueve personas, 23 %; y de diez o más personas (5%).
 Relación entre los integrantes de la banda: amigos (28%); familiares (25%); y compañeros de trabajo (6%).
 Grupos de edad de los secuestradores: de 20 a 29 años de edad, 51 %; de 30 a 39 años, 30
%; y de 40 y más años de edad, 19 %. La edad media es de 31 años.
 Antecedentes delictivos: se detectaron en 22 % de los casos, de los cuales 14% habían recibido una sentencia; 3% había sido sentenciado por secuestro; y 5% había cometido un secuestro seis meses antes de ser detenido.
 Contexto familiar: 81% tiene hijos, tres en promedio; en 15% de los casos su pareja también está detenida.
 En 25% de los casos el detenido o su familia tenían antecedentes penales, de los cuales
16% tuvo algún familiar preso durante su niñez, en 6% él mismo fue detenido durante la niñez y un 3% fue internado en una institución para menores infractores.
 Condiciones laborales: 22% prestó sus servicios en las fuerzas armadas o en la policía;
81% tenía un trabajo el mes previo a su detención, de los cuales 34% era asalariado y 7%
trabajaba en el gobierno.
 Debilidad institucional: 59% dijo que pudo haber evitado la cárcel si hubiera tenido influencias o dinero para pagar alguna mordida; 47% cree que si hubiera dado dinero a los policías que lo detuvieron lo hubieran dejado ir.
 43% considera que el momento más adecuado para dejar la cárcel (con dinero o influencias) era en la agencia del Ministerio Público y 10% consideró que en juzgado. Algunos entrevistados afirmaron que durante su proceso algunas autoridades le solicitaron dinero, tales como la Policía Judicial (40%), Policía Preventiva (16%), el Agente del Ministerio Público (14%), el custodio (13%),el Secretario de Acuerdos (7%) y el Juez (6%).
c– Características de los victimarios
Se señala en su informe “El Secuestro: Conceptos y Estrategias de Atención”, que el perfil del secuestrador es el siguiente: la mayoría tienen entre 22 y 35 años, comienza robando pero en buena medida por su adicción a las drogas se convierten en secuestradores tal cual lo hemos mencionado anteriormente.
 La edad de los secuestradores oscila entre los 25 y 35 años, con antecedentes delictivos principalmente en los delitos patrimoniales.
 Generalmente son delincuentes gregarios, es decir actúan en grupo y de manera organizada.
 Los secuestradores pueden variar desde criminales callejeros, ejecutores de “Secuestros Express”, hasta organizaciones criminales, guerrillas, traficantes de droga, ex policías o policías corruptos.
 Los secuestradores se caracterizan por su frialdad, alta peligrosidad, insensibilidad, agresividad, egocentrismo, indiferencia afectiva y la manifestación de conductas antisociales.
 Al disponer totalmente de la libertad, la integridad y la vida misma de la víctima, el delincuente exhibe violencia, con objeto de demostrar su fuerza y su decisión de destruir, frente a la desprotección de la víctima.
 El secuestrador asimila los padecimientos, súplicas y ruegos del secuestrado como si se tratara de hechos aislados, con una aparente insensibilidad, y suele utilizarlo para controlarlos, someterlos y lograr su objetivo final.
“Secuestro”, Nuevo Diccionario De Derecho Penal, librería Malej S.A. de C.V.
CABANELAS DE TORRES, Guillermo, Diccionario Jurídico Elemental, Editorial Heliasta. . S.R.I. México, 1993.
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CASTRO RIVERA, Martha, “Características Sociológicas Del Suicidio Y Del Homicidio” Tesis,
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30/11/2016 a las 3:47 PM
Importante tema para nuestro país
30/11/2016 a las 5:01 PM
muy interesante para poder distinguir los tipos penal de delitos y las características de la victimas y su tsuaciones.
Importantes temas,Que nos ayudan cada dia,a conocer mas nuestras problemáticas,felicitarlos Por tan importantes temas
Claudio L. Quinzaños Ripoll dice:
30/11/2016 a las 5:38 PM
Muchas gracias por compartir tan interesante y novedoso estudio acerca del secuestro en México.
Gracias a ustedes seguiremos aportandole mas conocimientos a estos temas del secuestro y seguir aportandlole un granito de arena mas a nuestro país
30/11/2016 a las 6:21 PM
En esta ponencia en especifico se hacen notar los distintos angulos por los que pueden ser analizados un secuestro y como se va haciendo mas y mas dimensional.
No es solo el hecho que se debe tomar en cuenta al momento del analisis del acto, algo que va mas profundo de la restricción de la libertad de la victima, pero las motivaciones de quien actua contra la ley, que es lo que busca, con quien especificamente lo busca y como todo esto entra en juego; La gravedad, las intenciones, la planeación. Es realmente fascinante el tomar un acto y analizarlo de manera que se quiebre en pequeños factores que forman un todo.
Es ver el arbol y el bosque.
30/11/2016 a las 8:45 PM
Estoy muy de acuerdo con tu aporte, es importante conocer las dimensiones de la conducta criminal, analizarla en su totalidad, hasta fondo, con bases puramente científicas, y conocer qué es lo que motiva las conductas.
30/11/2016 a las 7:35 PM
conocedora de la historia Colombia de 52 años de guerra de las fuerzas armadas al margen de la ley y de delincuente común, he visto como muchas familias han viviendo el flagelo del secuestro, es claro todo los problemas psicológicos que deja en las personas que son victimas de la privación forzada de su libertad, este tema deja un estudio muy interesante sobre los análisis diagnósticos de este delito.
30/11/2016 a las 8:14 PM
Muy interesante la ponencia, sobre todo para poder distinguir los tipos penal de delitos y las características de la victimas.
Excelente trabajo, muy completo abarca todo aquello que caracteriza al delito y demás consecuencias. Agradezco mucho su aporte.
Un aspecto importante del conocimiento de cualquier ciencia, son las bases teóricas y bases puramente científicas. El presente ensayo, muestra una gama de puntos que, en lo personal, esclarecen mucho más la amplia información y conocimiento que se tiene de los aspectos psicológicos forenses. Como psicólogos, es importante obtener un punto de vista desde el marco legal/jurídico para la realización de un trabajo profesional mucho más completo y certero. Esto es, el caso de la información que se presenta en este ensayo, puesto que muestra intensidad, definiciones, análisis de casos y aspectos puntuales.
30/11/2016 a las 10:11 PM
Como se puede analizar en el presente artículo, estos individuos poseen diversas motivaciones para cometer el delito de secuestro, infortunadamente en la actualidad se vive en una sociedad que cataliza toda clase de delitos, probablemente por la falta de oportunidades en toda la concepción básica de funcionamiento de los mismos. Ya que se comienza con las familias discuncionales, el modelamiento, etc.
01/12/2016 a las 12:02 AM
Gracias por la información compartida, más ahora que es una triste realidad en nuestro país México y que mucho sufre de inseguridad y violencia. El panorama que nos brinda es muy interesante, dejando una clarificación importante del tema.
01/12/2016 a las 1:39 AM
Muy interesante y demasiado actual, esta conducta es demasiado aberrante y mucha gente inocente lo padeció. Los grupos criminales se hiiceron ricos de la noche a la mañana y junto con la extorsión son dos delitos que hacen que las víctimas sientan mucha rabia y coraje porque las autoridades no han logrado detener este tipo de delitos.
01/12/2016 a las 1:51 AM
Es muy enriquecedor como podemos realizar un análisis completo de las distintas formas y facetas de este factor del secuestro, así como discernir sobre las distintas facetas de este desagradable fenomeno.
01/12/2016 a las 6:16 AM
Muy interesante para nuestra profedion en.la policia
01/12/2016 a las 7:47 AM
me resulta muy interesante tu análisis, sobretodo el aspecto más relacionado con la relación de las características de víctimas y victimarios. No obstante, me asalta una duda… viendo los tiempos que corren donde el secuestro express está a la orden del día ¿crees que las características serían semejantes?
Bajo mi punto de vista hay variables que nada tienen que ver y algunas de esas características se vería modificada. ¿Qué opinas al respecto? Sería interesante ampliar el estudio teniendo en cuenta este nuevo enfoque.
01/12/2016 a las 4:46 PM
buenas tardes paty, las caracteristicas probablemente no serian todas iguales, pero si en un porcentaje alto, ya que lo que cambia es el moduss operandi no la intencion del delito ni el objetivo, posiblemente se le tendrian que agregar algunas caracteristicas a las que ya estan. Claro los trabajos son para cada vez ampliarse de informacion, y entre mas investigaciones existan tendremos mas herramientas para afrontar estas problematicas que son de nivel mundial.
01/12/2016 a las 11:43 AM
muy novedoso felicitaciones
Muy completo su artículo, contiene información muy valiosa justo hace unos meses estaba preparando un artículo sobre perfilación de secuestradores y se complementa bastante con lo que usted plantea.
01/12/2016 a las 2:05 PM
Es oportuno felicitarle por esa iniciativa sobre el perfil del secuestrador ,lo cual responde a la pluricausalidad segun sea el escenario de analisis ,los aportes son muy significativos.
01/12/2016 a las 5:50 PM
Información de valor para lograr identificar las características de los victimarios y posibles víctimas. Es una temática no muy desarrollada en cuanto a los niveles o rangos políticos de cada país, por lo tanto, se aplaude la identificación de los mismos, así como la clasificación de los actos.
01/12/2016 a las 9:49 PM
Partiendo de la base del significado etimológico de la palabra secuestro que proviene del vocablo latino sequestrare y que significa apoderarse de una persona para exigir rescate o encerrar ilegalmente a una persona, de acuerdo a lo escrito y manifestado por el ponente en el presente escrito, debe tenerse en cuenta la interpretación de la misma, con respecto al sentido y significado etimológico y jurídico de los delitos asociados al secuestro como:
EXTORSIÓN, ABUSO SEXUAL, ESCLAVITUD, TRÁFICO DE MENORES Y PROCESOS DE PATRIA POTESTAD.
No obstante, el asociar el acto delictivo del secuestro como tal a otros delitos como los descritos anteriormente, jurídicamente no significa que estos delitos sean secuestro si se tiene en cuenta que su fin y objetivo final no es privar de la libertad a una persona.
La extorsión como tal, motiva la acción de obtener dinero sin necesidad de privar de la libertad a una persona, como ha pasado en México, una simple amenaza coacciona al pago de una cantidad de dinero sin que se medie la oportunidad de ejecutar dicha acción, teniendo como móvil LA AMENAZA.
En cuanto al abuso sexual, media el móvil del placer personal sin el consentimiento de su víctima, a pesar de que si hay una retención ilegal del sujeto. Por lo tanto no podemos confundir el objetivo del secuestro, con el objetivo del abuso sexual, el cual es EL PLACER.
En cuanto a la esclavitud, media el miedo, la retención ilegal y la obligación de trabajar sin recibir pago alguno; sin embargo, el móvil es el lucro económico, asociado a la privación indeterminada de la libertad, para lo cual se podría considerar como un concurso de delitos.
Por último, los procesos de patria potestad, obedecen a razones de protección de menores por uno de los padres que son conocidos plenamente por las autoridades competentes, razón por la cual no se podría considerar como un secuestro, si se tiene en cuenta que una de las partes deja de cumplir sus obligaciones legales que le competen por manutención o bienestar.
02/12/2016 a las 8:49 AM
Muchas felicidades por tan buena ponencia
este tipo de delito, ha sido un gran problema en la sociedad por cuanto contribuye desde el recibo de dinero como factor de rescate, para dejar a la victima en libertad por parte de sus captores, o en su defecto culmina con el asesinato de su victima, este delito debe ser castigado con severidad no puede aplicarse pena de muerte por el tema de derechos humanos convenio establecido en la ONU. los daños que causa en su victima, un tema que debe ser estudiado.-
02/12/2016 a las 2:32 PM
02/12/2016 a las 5:08 PM
EN EFECTO, PASO MUCHO TIEMPO ANTES DE QUE ESTE DELITO TUVIERA EL NOMBRE DE SECUESTRO, PUES SOLO ERA CONSIDERADO PRIVACION ILEGAL DE LA LIBERTAD.
CON LA CREACION DE NUEVAS LEYES SE HAINTENTADO FRENAR ESTA CONDUCTA DELICTIVA, SIN EMBARGO, TAMBIEN TIENE SUS LADOS FLACOS, YA QUE SI UNA PERSONA REALIZA UNA DENUNCIA DE FORMA ANONIMA, LA AUTORIDAD CATEA Y SIN DAR DERECHO A REPLICA ENCARCELA A LOS INDIVIDUOS SEÑALADOS.
ES UNA TRISTEZA VER QUE EN MI PAIS, MEXICO, LA CARCEL ALBERGA A GENTE QUE SIN HBER TENIDO UN JUICIO DIGNO HA SIDO SENTENCIADA A QUE TODA SU VIDA LA PASE ENCERRADO.
ESPEREMOS QUE ESTA SITUACION CAMBIE PARA BIEN DE TODOS
02/12/2016 a las 11:05 PM
Considero que esta conducta delictiva debería ser sometida a un análisis legislativo desde las bases que nos proporciona esta ponencia para redefinir su castigo, adí como su prevención. Felicidades por excelente estudio.
03/12/2016 a las 9:44 PM
Es impresionante que en año y medio puedan adquirir toda una trayectoria delictiva y me parece importante que se centre la atención para la prevención debido a que la trayectoria va de menos a más.
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