Source: http://es.www.csa.fre05d.systranlinks.net/Television/Le-suivi-des-programmes/La-production-des-oeuvres/La-conciliation-prevue-a-l-article-3-1-de-la-loi-du-30-septembre-1986
Timestamp: 2018-07-17 23:03:03
Document Index: 89727898

Matched Legal Cases: ['artículo 3', 'artículo 5', 'artículo 3', 'artículo 3', 'in fine', 'artículo 3']

CSA.fr - la conciliación prevista en el artículo 3-1 de la ley del 30 de septiembre de 1986/la producción de las obras/el seguimiento de los programas/Televisión/Recepción
El artículo 5 de la ley n° 2013-1028 del 15 de noviembre de 2013 relativo a la independencia del sector audiovisual público asignó, al artículo 3-1 de la ley del 30 de septiembre de 1986, una nueva competencia al Consejo para asegurar “ en caso de litigio […] una misión de conciliación entre editores de servicios y productores de obras o programas audiovisuales o sus mandatarios, o las organizaciones profesionales que los representan. »
La misión de conciliación prevista en el artículo 3-1 de la ley del 30 de septiembre de 1986 implica una acción del Consejo destinada a poner de acuerdo las dos partes. Difiere del Reglamento de desacuerdo en el cual el Consejo tiene por misión in fine de imponer una solución. En ausencia de mención explícita en la ley, el Consejo es desprovisto poder de prescripción.
¿Quién puede plantear el asunto al Consejo?
Todos los editores de servicios ciudadano de la competencia del Consejo o las organizaciones habilitadas representarlos, cualquiera que sea su método difusión o su apoyo: hertzianos o no hertzianos, lineales o no lineales;
Todos los productores “de obras o programas audiovisuales” o sus mandatarios (distribuidores de programas, en particular,);
Las organizaciones profesionales habilitadas representar los productores y/o distribuidores de programas.
¿Cuál es el objeto de la conciliación?
La conciliación se refiere a un litigio constituido. Éste debe oponer un editor de servicios y un productor, su mandatario o las organizaciones profesionales habilitadas representarlos.
En la práctica, eso significa que el litigio no puede referir por ejemplo a un desacuerdo entre dos editores o entre un productor y un autor o también entre un distribuidor de programas y un productor. Es necesario que una de las partes tenga la calidad de productor o sea el mandatario, incluidos los distribuidores, o una organización profesional habilitada representarlo.
El litigio debe referirse a un caso preciso: una obra o un programa audiovisual, una claúsula específica en un contrato (de pago adelantado, coproducción, etc), un acuerdo marco, un proyecto de colaboración, etc
No obstante, el Consejo puede también tratar de las consultas de productores que se compadecen de dificultades de establecer relaciones comerciales con un editor. Por ejemplo, la ausencia de pedido o compra de derechos por un editor puede ser constitutiva de un litigio, con tal que el productor o su mandatario pueda establecer la existencia de una denegación por parte del editor.
El litigio puede tener una pluralidad de orígenes. Puede, en particular, tener por objeto un desacuerdo sobre:
- las condiciones de difusión (difusión parcial, alcanzada a la integridad de la obra, etc);
- las condiciones de cesión de derechos (perímetro de los derechos lineales, no lineales, etc);
- las condiciones de programación (horario de difusión, cadena de difusión, etc);
- las condiciones de remuneración;
- las condiciones de distribución, etc
El litigio puede así constituirse previamente la puesta en producción, a partir de la entrega de un convenio de escritura, como posteriormente, en la difusión o la redifusión de la obra o el programa.
Todo “trabaja o programa audiovisual” puede ser objeto de una conciliación en el Consejo, cualquiera que sea su nacionalidad (europea o no), su lengua de expresión (expresión original francesa o no), su antigüedad, la etapa de la producción (escritura, período de toma de vistas, postproducción, etc) o el tema del desacuerdo (financiación, horario de difusión, ancha de los derechos cedidos, etc) dentro del límite de la libertad editorial del difusor y la libertad contractual de las partes.
¿Cuáles son las partes que deben proporcionarse?
No hay formalismo particular de la consulta (carta, courriel). La transmisión de los elementos siguientes es necesaria para llevar la misión de conciliación confiada al Consejo, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 3-1 de la ley del 30 de septiembre de 1986:
al principio del procedimiento: todo elemento de prueba que certifica que se constituye un litigio;
al principio del procedimiento y en caso de consulta por un mandatario: todo elemento de prueba que certifica de su poder de actuar al nombre y por cuenta de la persona quien representa;
de manera facultativa, todo documento permitiendo conseguir una solución amistosa del litigio;
de manera facultativa, la precisión por el solicitante de la intervención que espera del Consejo.
Cada parte identifica los elementos que dependen del secreto de los asuntos, cuya comunicación no desea a la otra parte.
¿Cómo se desarrolla la conciliación?
Después de recepción de la consulta, el Órgano colegiado determina en qué Grupo de Trabajo la conciliación se lleva e informa a las partes.
El Presidente (e) del Grupo de Trabajo oye cada parte. Determina, individualmente, si estas audiencias son individuales, conjuntas o a la elección de las partes. Estas audiencias tienen lugar si es necesario y al compás del desarrollo de la conciliación.
Ningún plazo se exige para el desarrollo de la conciliación. Cada parte tiene la posibilidad de transmitir envíos complementarios tras la consulta inicial sin condición de plazo. Durante la primera reunión, las partes pueden entenderse sobre la duración más allá de la cual se considerará que la conciliación salió bien o falló.
¿Qué forma toma la intervención del Consejo?
Si considera que susceptible solucionarle existe un litigio, el Órgano colegiado en propone, inicialmente, un método de Resolución a las partes.
En un segundo momento, y a reserva de todo complemento de información que juzgaría útil, constata el acuerdo o el desacuerdo de las partes. A diferencia de un Reglamento de desacuerdo, no resuelve el litigio en un sentido o en otro.
El Consejo hace parte a las partes, por correo, de la solución que propone para poner fin al litigio. En caso de éxito de su misión de conciliación, el Consejo formaliza por correo los términos del acuerdo, para que las partes puedan autorizarlos.
Salvo si las partes lo desean, el Consejo da ninguna publicidad a la acción de conciliación. Da cuenta generalmente de la realización de su misión de conciliación en su informe anual.