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Timestamp: 2020-03-31 19:37:45
Document Index: 114666000

Matched Legal Cases: ['artículo 150', 'ARTÍCULO 1', 'ARTÍCULO 2', 'ARTÍCULO 3', 'ARTÍCULO 4', 'artículo 171']

LUÍS CARLOS AVELLANEDA TARAZONA Senador de la República
PROYECTO DE LEY NÚMERO ______ DE 2006 SENADO
Por la cual se rinde homenaje a la memoria del político, intelectual, profesor e investigador social, Gerardo Molina en el centenario de su nacimiento y se ordena, en reconocimiento a su vida y obra, la publicación de sus textos y se ordenan otras disposiciones.
Gerardo Molina nació en la población de Gómez Plata, Antioquia, el 6 de agosto de 1906 en el seno de una numerosa familia antioqueña de clase media, dedicada a las labores agrícolas propias de esta región. Falleció en Bogotá el 29 de marzo de 1991 a sus 84 años de edad.
Siendo el menor de sus trece hermanos, inició sus estudios de primaria en su natal Gómez Plata, desde donde se desplazó, posteriormente, a la ciudad de Medellín para cursar sus estudios de secundaria en el Liceo Antioqueño, allí se graduaría como bachiller. Luego ingresó- a la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia.
Rápidamente se vinculó al movimiento estudiantil que allí se empezaba a forjar, lo cual desembocó en conflictos internos con las directivas del claustro, viéndose en la necesidad de retirarse de dicha universidad y desplazarse hacia Bogotá, para continuar con sus estudios en la Universidad Nacional, de donde obtendría el título de doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales en el año de 1933.
Luego de participar en los sucesos del 9 de abril, su nombre es estigmatizado y en consecuencia, es objeto de múltiples acusaciones y señalamientos por parte de varios sectores de la sociedad, limitando sus posibilidades de un ejercicio profesional seguro, por lo cual se vio obligado a salir del país y viajar a Francia, en donde permaneció 5 años. Allí estudia Teoría Política Moderna, Derecho Público y asiste a las conferencias de historia y sociología política de Jean-Jacques Chevallier y Maurice Duverger, adquiriendo conocimientos que aplicó al regresar al país en 1954, situación que lo hizo un abanderado de concepciones basadas en el respeto por los derechos humanos y de un régimen que no encarnara en autoritarismo.
Su vínculo con la academia no se basó exclusivamente en su actividad como estudiante, pues como directivo jugó un rol trascendental para el futuro de la educación universitaria en el país, destacándose como rector de la Universidad Nacional de Colombia entre 1944 y 1948 y posteriormente, rector de la Universidad Libre en 1955 y entre 1960 y 1962.
Desde estos espacios, “Gerardo Molina impulsó un concepto moderno de la educación, al crear correos de transmisión y de complementariedad entre la Universidad y los colegios. Al integrar y complementar educación y cultura. De allí la creación de colegios mixtos, una verdadera audacia para democratizar las relaciones entre los géneros de la juventud. De allí la extensión cultural y las editoriales.”1
En el desarrollo de su actividad como rector de la Universidad Nacional “Halló que en la universidad más importante del país no había lugar para el estudio de las matemáticas, de las ciencias naturales, de las humanidades y de las ciencias sociales, disciplinas todas que tenían un puesto bien ganado en las instituciones de buena parte de las naciones del orbe occidental. Molina rompió con esta asfixiante estructura y abrió nuevas especialidades. Creó institutos de filosofía, economía y psicología, que al poco tiempo se transformaron en facultades con alguna inclinación por los trabajos de investigación, un rasgo extraño en la universidad colombiana de aquellos años… Sentó las bases para la profesión académica. Los catedráticos, los profesionales en ejercicio que destinaban algunas horas a la semana para atender una asignatura, generalmente por razones de prestigio, comenzaron a ser reemplazados por docentes de tiempo completo. A ello agregó la fundación de una revista y de un centro editorial, con los cuales quería difundir la producción intelectual de los profesores y las investigaciones promovidas por los institutos.”2
Pero como la vida de Molina no se circunscribió a la academia y logró combinar múltiples facetas en su vida, en el ámbito del ejercicio práctico de la política, tuvo un legado que no podía ser menor al académico. En efecto, en 1933, el joven Molina de 27 años, fue elegido a la Cámara de Representantes como suplente de Baldomero Sanín Cano, cuando éste fue nombrado embajador en la Argentina3. Algo similar ocurrió en 1935, cuando su nombre fue escogido para acompañar al senador Abel Botero, quien, una vez elegido, cedió al suplente el ejercicio del cargo.
En 1962 fue elegido, esta vez por votación directa, a la Cámara de Representantes, integrando una lista disidente del Movimiento Revolucionario Liberal, una facción del liberalismo dirigida por Alfonso López Michelsen
Desde allí contribuyó a la redacción de la legislación obrera, a las discusiones sobre la reforma universitaria y al estudio de los temas constitucionales de mayores consecuencias sociales del momento. En su labor parlamentaria puso especial énfasis en la protección al obrero, en la democratización del gobierno universitario y en la función social de la propiedad.
A finales de los setenta fundó en compañía de diversos sectores de intelectuales, profesores, estudiantes y trabajadores el movimiento Firmes, una corriente socialista ajena a los dogmas de las agrupaciones revolucionarias locales devotas de la lejana Rusia y de la ignota China.
En 1982, a los 76 años de edad fue candidato a la Presidencia de la República por una coalición de grupos de izquierda promovida por los miembros más activos de Firmes. Adicionalmente, se destacó como miembro del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos durante la administración de Belisario Betancur; y fue miembro de las Comisiones de Paz nombradas durante los gobiernos de los presidentes Julio César Turbay Ayala y Belisario Betancur Cuartas.
Finalmente, se destacó como investigador social, en donde su aporte intelectual se configura como uno de los más valiosos del país, inicialmente cuando Molina regresa al país, luego de su estadía en Francia y al calor de las experiencias académicas allí vividas, comenzó a redactar su primer libro, Proceso y destino de la libertad, una reflexión general, con aplicaciones al caso colombiano, sobre la suerte de la libertad y la democracia en el siglo XX.
A mediados de los años sesenta se comprometió con un proyecto de gran aliento, el libro Las ideas liberales en Colombia, su obra de mayor alcance y por la que siempre será recordado. El primer volumen salió a la calle en 1970, el segundo cuatro años después y el tercero en 1977. El conjunto conforma un inmenso fresco que reconstruye el ideario de una de las colectividades políticas que han acompañado la historia del país desde 1849 hasta nuestros días.
Al libro sobre las ideas liberales le siguió en 1981 el Breviario de ideas políticas, en donde examinó los fundamentos del liberalismo, el socialismo, la social-democracia y el comunismo. Este volumen lo condujo en 1987 a publicar Las ideas socialistas en Colombia, una historia que resumía el amor de su vida: el registro de las luchas populares y el estudio de las doctrinas que nutrieron sus combates. Dos años después le fue publicada una edición ampliada de Proceso y destino de la libertad, y seguidamente se embarcó en un estudio sobre La formación del Estado en Colombia.
Con este texto quería rastrear la administración pública desde finales de los tiempos coloniales hasta el presente, el objetivo era mostrar que a pesar de los logros del pasado, la construcción del Estado-nación no había alcanzado su configuración definitiva, pues lo que hoy llamamos “crisis del Estado” es sólo la manifestación de un proceso institucional aún en curso. Sin embargo no logró culminar el proyecto, pues cuando escribía el cuarto capítulo la muerte segó sus ambiciones.
Adicionalmente a este compilado de obras, Gerardo Molina publicó ensayos periodísticos en Medellín, desde el “Diario de Colombia” y en los treintas fue periodista del diario “El Espectador”. En 1943, como miembro de la Liga de Acción Política, publicó el periódico Acción Política, órgano difusor de las ideas socialistas. Escribió en “La Calle”, diario del MRL y en revistas como Mito, Bolívar, Universidad Nacional, Universidad Libre y Horizontes, participando con ensayos de carácter social.
Molina pertenece, por lo tanto, a “aquella generación que surgió a la vida nacional en los años treinta y se fortaleció en la década siguiente. Sus compañeros de generación fueron los políticos liberales Carlos Lleras Restrepo y Alfonso López Michelsen, los historiadores y analistas sociales Luís Ospina Vásquez, Guillermo Hernández Rodríguez, L. E. Nieto Arteta y Antonio García y los escritores Germán Arciniegas, Eduardo Caballero Calderón, Aurelio Arturo, Jorge Zalamea y Eduardo Zalamea Borda. Todos ellos nacieron durante los primeros 15 años del presente siglo y su formación estuvo a cargo de la fogosa generación del Centenario, el grupo que alcanzó un marcado estatus directivo en la política, la cultura y los negocios a partir de los años veinte”4.
En la actualidad el pensamiento de este personaje tiene gran vigencia, pues una de sus consignas era insistir en que la solución militar contra los alzados en armas era un error ante los hechos notorios que hacían ver cómo el movimiento guerrillero crecía y el ejército se mostraba incapaz de contener sus desplazamientos. “Todavía hoy nos debatimos en este callejón sin salida, y nunca las palabras de Molina parecen ser más actuales: mesa de negociación o conflicto armado sin rumbo”5.
En consecuencia con este ejemplo de vida y teniendo en cuenta que la Constitución Política dispone, en su artículo 150 numeral 15, que corresponde al Congreso de la República de Colombia conceder honores públicos a los ciudadanos que le hayan servido a la Patria, se propone a esta Corporación que se evoque la memoria del político, académico e investigador social, Doctor Gerardo Molina, uniéndose a la conmemoración de los 100 años de su natalicio y desarrollando un reconocimiento nacional, en los términos del presente proyecto de ley.
LUÍS CARLOS AVELLANEDA TARAZONA
PROYECTO DE LEY NÚMERO ______ DE 2006 SENADO “Por la cual se rinde homenaje a la memoria del político, intelectual, profesor e investigador social, Gerardo Molina en el centenario de su nacimiento y se ordena, en reconocimiento a su vida y obra, la publicación de sus textos y otras disposiciones.
ARTÍCULO 1º. El Congreso de la República de Colombia honra y exalta la memoria del jurista, investigador social, académico y político Gerardo Molina y se vincula a la celebración del centenario de su natalicio.
ARTÍCULO 2º. Autorícese al Gobierno Nacional para la emisión de una estampilla con la siguiente leyenda: “La Universidad está obligada a propugnar los ideales democráticos.” Gerardo Molina.
ARTÍCULO 3º. Encárguese a la Imprenta Nacional para la recopilación, selección y publicación de la obra de Gerardo Molina.
ARTÍCULO 4º. Autorícese al Gobierno Nacional para incorporar dentro del Presupuesto General de la Nación las apropiaciones presupuestales necesarias, para los efectos contemplados en la presente ley.
1 SÁNCHEZ, Ricardo. Gerardo Molina: El educador. Cooperativa Editorial Magisterio. Bogotá. 1997. Pág. 18.
2 CATAÑO, Carlos. Palabras pronunciadas en la inauguración de la Cátedra Gerardo Molina de la Universidad Libre Bogotá agosto 1996.
3 En: http://almamater.udea.edu.co/debates/deb01.htm
5 Ibíd..
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ATENCION%20CIUDADANA -> Por medio del cual se modifica el artículo 171 de la constitución política y se dictan otras disposiciones