Source: https://groups.yahoo.com/neo/groups/comite_colombiano_de_arbitraje/conversations/topics/242?l=1
Timestamp: 2017-10-23 12:03:30
Document Index: 246337764

Matched Legal Cases: ['artículo 103', 'artículo 170', 'artículo 34', 'artículo 121', 'artículo 15', 'artículo 67', 'artículo 59', 'artículo 112']

TRIBUNAL DE ARBITRAMENTO Sociedades LIMPIEZA INTEGRAL Y MANTENIMIENTOS ESPECIALES STRIBUNAL DE ARBITRAMENTO Sociedades LIMPIEZA INTEGRAL Y MANTENIMIENTOS
sentencia tribunal superior suspension del proceso.pdf
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A la presente acompaño una importante sentencia del 21 de enero de 2010 del Tribunal Superior de Bogotá, en el cual el mismo clarifica la diferencia entre suspensión y prórroga y por ello concluye que los apoderados pueden suspender el proceso y que los lapsos durante los cuales está suspendido el proceso no corre el término o mejor en palabras del Tribunal se prolonga el término en que debe proferirse el laudo.
A tal efecto señala el Tribunal: “las suspensiones del proceso arbitral solicitadas por los apoderados de las partes sí eran viables para prolongar el término en que debía proferirse el laudo, y de acuerdo con las normas procesales civiles que gobiernan los poderes judiciales, no es necesario que en el escrito de apoderamiento figure de manera expresa la facultad a los mandatarios judiciales para poder solicitar la suspensión del proceso”
Agrega que la suspensión y la prórroga son dos figuras distintas. Señala que las propias normas que rigen el arbitramento “distingue entre la prórroga del término del proceso arbitral y las figuras de la interrupción o suspensión del proceso”. Expresa que la prórroga del proceso “se refiere a que ese término de duración del proceso arbitral se prolongue, precisamente para que durante esa prolongación pueda haber actividad procesal de los sujetos, ya que el proceso continúa y no se paraliza, pues prórroga, en el lenguaje castizo es la "continuación de algo por un tiempo determinado", motivo por cual la norma prevé que los apoderados deban estar facultados por sus poderdantes para pedirla”. Por el contrario la suspensión y la interrupción son distintas, “porque durante ellas no hay actividad procesal, lo cual significa que. al contrario de la prórroga, el proceso permanece inactivo o paralizado, sin que puedan confundirse los términos…Es precisamente por esa distinción de la prórroga del proceso arbitral frente a la interrupción y la suspensión, que el último inciso del citado artículo 103 de la ley 23 de 1991 les da un tratamiento diferente:…”
Advierte que el artículo 170 del Código de Procedimiento Civil al regular la suspensión no prevé que “sea indispensable que se faculte expresamente por el poderdante al apoderado para pedirla, ya que estos son los representantes judiciales de aquellas, y no es un acto que implique disposición del derecho en litigio, ni reservado exclusivamente por la ley a la parte misma, por cuanto se refiere al trámite procesal y no al derecho en disputa”.
Finalmente señala “Aceptar la tesis contraria, llevaría a desconocer la naturaleza especial de la suspensión, que consiste en la detención de los términos procesales y no forma parte del término del proceso arbitral, algo diferente al bien jurídico o económico materia de debate -derecho en litigio-. Y agrégase el posible resquebrajamiento de la lealtad y buena fe con que deben actuar las partes procesales y los apoderados, porque se prestaría para que se utilice la figura de la suspensión de común acuerdo a conveniencia de ellas, y luego cualquiera pueda venirse contra su propio acto, con perjuicio de la confianza legítima depositada por la parte contraria y los arbitros en la suspensión, confianza legítima que tiene apoyo en la antigua y sólida doctrina del acto propio y que es un desarrollo del principio de la buena fe, que impide venirse contra los propios actos: venire contra factum proprium non valet”
Apreciados señores: Les remito el correo remitido por el doctor Nicolás Gamboa en relación con la sentencia del Tribunal Superior: Apreciado Juan Pablo: En
Message 2 of 3 , Mar 27, 2010
Les remito el correo remitido por el doctor Nicolás Gamboa en relación con la sentencia del Tribunal Superior:
En relación con el correo del doctor Hernán Fabio López, lamento no compartir el punto de vista de tan apreciado jurista y amigo. La acción de anulación procede independiente del carácter nacional o internacional de un arbitraje. De hecho, por ejemplo, la Ley Modelo de Uncitral, que generalmente es adoptada para regir el arbitraje internacional -aunque ciertamente puede regir tanto el nacional como el internacional- trae regulación específica al respecto (artículo 34). Por ende, independiente del contenido de la providencia del Tribunal Superior de Bogotá, considero que si cabía promover la anulación del laudo ante ese Despacho.
Apreciados amigos: Para los que no la conocen, y por considerarla particularmente relevante en esta época del año, a la presente acompaño la sentencia del
Sentencia Ruiz Fajardo termino nov 2011.pdf
Para los que no la conocen, y por considerarla particularmente relevante en esta época del año, a la presente acompaño la sentencia del 11 de noviembre de 2011 del Tribunal Superior de Bogotá, en la cual dicha corporación anula un laudo arbitral por haber sido proferido fuera de tiempo.
El Tribunal señala que se trataba de un arbitraje institucional, pero como no existe regla especial en el reglamento, debe acudirse a las normales legales, y concluye que de conformidad con ellas no puede descontarse del término, el lapso durante el cual el Centro de Arbitraje y Conciliación está cerrado, salvo acuerdo de suspensión de las partes, en la medida en que dicho término es de meses.
A tal efecto en lo pertinente señala el Tribunal:
“En este punto es útil señalar que según el inciso 2° del artículo 121 del Código de Procedimiento Civil, aplicable a la materia porque el Reglamento aludido no tiene una norma especial (por el contrario, el inciso 2 de su artículo 15 remite expresamente a las normas legales), que tampoco se encuentra en el Decreto 1618 de 1993 (en el que se prevén como motivos de suspensión la declaratoria de impedimento, la aceptación de una recusación o el inicio de su trámite, la inhabilidad o el fallecimiento de un árbitro) '”los términos de meses y de años se contaran conforme al calendario”, por lo que "el primero y último día de un plazo de meses o años deberán tener un mismo número en los respectivos meses”, conforme lo manda el inciso 2° del artículo 67 del Código Civil, modificado por el artículo 59 del C R.P M. cuyo inciso final, por cierto, ordena que esas reglas se apliquen, “en general, a cualesquiera plazos o términos prescritos en las leyes".
“Si bien es cierto que en la audiencia que se verificó el 31 de enero de 2011, el secretario del colegio arbitral informó que los términos no corrieron entre los días 18 de diciembre de 2010 y 10 de enero de 2011, dado el cierre del Centro de Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Comercio de Bogotá (fls.638 a 641. iv ), esa afirmación carece de respaldo jurídico, no solo por la claridad de las normas legales aludidas, sino también porque desde ningún punto de vista se podría sostener, como lo hace la parte demandada, que en este punto es aplicable el artículo 112 del Código de Procedimiento Civil, en cuanto precisa que "durante los días de cierre de despacho no correrán los términos judiciales”, habida cuenta que, se insiste, a riesgo de incurrir en tautología, durante los días en que un despacho judicial se cierra al público, los plazos de meses y de años siguen corriendo, pues se cuentan conforme at calendario. Con otras palabras, esos cierres son motivo de suspensión de un plazo de días, pero no de un plazo de meses, como es el de duración de un juicio arbitral, legal o institucional.
“Se sigue, entonces, como forzosa conclusión que el cierre temporal del Centro de Arbitraje no incide en el cómputo del plazo de duración del proceso arbitral Si se quería que esos días no contaran, las partes, que son las que habilitan, han podido suspenderlo de común acuerdo; si no lo hicieron, no pueden los árbitros descontarlos del término fijado en el Reglamento.”