Source: https://www.arizmendi.com/Quienes_Somos/Prensa/Prensa_Completo/195045
Timestamp: 2019-07-18 21:19:17
Document Index: 31557939

Matched Legal Cases: ['artículo 102', 'artículo 196', 'artículo 40', 'artículo 41', 'artículo 42', 'artículo 13', 'artículo 45', 'artículo 5', 'artículo 43']

Régimen agrario: de la jornada “sol a sol” a la de trabajo limitado - Arizmendi.com
La Ley 26727 puso fin a una de las normas más regresivas en materia de jornada de trabajo, toda vez que reemplazó la denominada jornada de trabajo de “sol a sol” sin más exigencias que la de otorgarle al trabajador una pausa al mediodía por “un régimen de trabajo casi idéntico al establecido mediante la ley 11544”.
Explica la Dra. Simondegui, asesora legal de Arizmendi, que la importancia de este cambio radica en la implicancia que la jornada de trabajo, entendida como el tiempo durante el cual el trabajador está a disposición de su empleador, tiene en distintos aspectos de la relación laboral, que van más allá de lo meramente contractual, por cuanto repercuten en diferentes cuestiones, tales como la salud del trabajador, su vida familiar y social, entre otros.
Por su parte, la Ley 22248 dejaba en manos del empleador la facultad de determinar el comienzo y la finalización de la tarea laboral, de conformidad con los usos y costumbres del lugar donde debiera ser desarrollada y de la naturaleza de la misma, con la única limitación de la obligación de otorgar una pausa mínima de 10 horas entre cada jornada diaria y un descanso durante la jornada de entre 2 y 4 horas y media, de manera que la jornada podía durar entre 9 horas y media y 12 horas, de acuerdo con la sola discrecionalidad del empleador.
La Ley 26727 regula la jornada de trabajo en el Título VI, pero mantiene la vigencia de la Resolución (CNTA) 71/2008 en todo aquello que no hubiere sido modificado por ella (artículo 102). No obstante, se debe tener en cuenta que la Ley 11544 de jornada de trabajo -que excluye de su aplicación al trabajo agrario- no ha sido derogada, motivo por el cual, y en función de lo establecido en el artículo 196 de la LCT, las disposiciones de dicha norma no pueden ser aplicadas a la jornada de trabajo agraria.
En lo que respecta a la duración de la jornada de trabajo, el artículo 40 de la Ley 26727 establece límites en forma similar a la LCT, estableciendo que la duración del trabajo no puede exceder de 8 horas diarias y 44 horas semanales desde el día lunes hasta el día sábado a las 13 horas; manteniendo la diagramación y distribución de esas horas diarias en el ámbito de las facultades del empleador (Ius Variandi) siempre y cuando se respeten los tiempos de descanso y las pausas para alimentación, según las particularidades de cada región y actividad cumplida en el establecimiento, y no se superen las 9 horas diarias.
Por otro lado, la nueva ley de trabajo agrario regula, en el artículo 41, la jornada nocturna, la cual tiene una duración máxima de 7 horas diarias y 42 horas semanales, pero, a diferencia del régimen general de la LCT, su extensión va entre las 20 horas de un día y las 5 horas del día siguiente, como consecuencia de las particularidades del ámbito geográfico en que se desarrollan las tareas agrarias. Asimismo, aclara que cuando se alternen horas diurnas con horas nocturnas, se debe reducir proporcionalmente la jornada en 8 minutos por cada hora nocturna trabajada o se deben abonar los 8 minutos en exceso como tiempo extraordinario, con los recargos correspondientes.
En concordancia, y sobre la base de los motivos que fundamentan la limitación de la jornada de trabajo, el artículo 42 de la ley dispone un límite al cumplimiento de horas extraordinarias, estableciéndose en 30 horas mensuales y 200 horas anuales, sin necesidad de autorización administrativa previa y sin perjuicio de las disposiciones normativas sobre jornada, pausas y descansos. Por tal motivo, para poder superar esos topes horarios, el empleador debe solicitar previamente el permiso correspondiente ante la autoridad de aplicación (MTESS), en función de las circunstancias puntuales que lo justifiquen, tales como características de la producción, situaciones derivadas de cuestiones estacionales, etc. (artículo 13 del Decreto Reglamentario 301/2013).
Por otro lado, cabe destacar que si bien la ley no se refiere en forma puntual a la jornada de trabajo en condiciones o lugares declarados insalubres, en el artículo 45 referente a la seguridad y riesgos de trabajo, se impone al empleador la obligación de hacer observar las pausas y limitaciones a la duración del trabajo establecidas en la ley y demás normas reglamentarias o complementarias, y adoptar las medidas que según el tipo de trabajo, la experiencia y la técnica sean necesarias para tutelar la integridad psicofísica y la dignidad de los trabajadores, debiendo evitar los efectos perniciosos derivados de las tareas penosas, riesgosas o determinantes de vejez o agotamiento prematuro, así como también los derivados de ambientes insalubres o ruidosos (Convenio N° 184/2001 sobre la Seguridad y la Salud en la Agricultura, adoptado en Ginebra, 89ª reunión CIT (21/6/2001) y vigente desde el 20/9/2003).
DESCANSOS ENTRE JORNADA Y SEMANAL
El descanso entre jornadas se encuentra regulado en el artículo 5 de la Resolución (CNTA) 71/2008 y la Ley 26727 en general, estableciéndose en un mínimo de 12 horas entre la finalización de una y el inicio de la otra.
Así, el artículo 43 de la Ley 26727 prevé el descanso semanal, respecto del cual se prohíbe la ocupación del trabajador desde las 13 horas del día sábado hasta las 24 horas del día siguiente, salvo cuando el cumplimiento de tareas es requerido por necesidades objetivas impostergables de la producción o de mantenimiento, en cuyo caso le asiste al trabajador el derecho a gozar de un descanso compensatorio dentro de los siete días siguientes.
No obstante, se establece que se encuentran exceptuadas de dicha prohibición las tareas que, por la naturaleza de la actividad o por tratarse de guardias rotativas entre el personal del establecimiento. En estos casos, el empleador deberá otorgar al trabajador un descanso compensatorio de un día en el curso de la semana siguiente.
Por último, destaca la asesora legal de Arizmendi, es preciso dejar constancia que respecto de todo aquello que no esté previsto en la ley de trabajo agrario sobre el descanso semanal y los descansos compensatorios, habrá que remitirse a lo dispuesto en los artículos 204 a 207 de la LCT.
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