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Timestamp: 2018-12-12 20:44:03
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BOE.es - Documento BOE-A-1997-18194
Documento BOE-A-1997-18194
«BOE» núm. 192, de 12 de agosto de 1997, páginas 24389 a 24405 (17 págs.)
BOE-A-1997-18194
https://www.boe.es/eli/es-ga/l/1997/06/25/4
La caza constituye el aprovechamiento de un recurso natural renovable constituido por las poblaciones de las especies cinegéticas que proporciona utilidades de índole social, económica y ambiental a nuestra sociedad, y la competencia exclusiva en la materia viene atribuida a la Comunidad Autónoma de Galicia por el artículo 27.15 del Estatuto de autonomía.
El ejercicio de la caza, ligado a la evolución del hombre sobre la tierra, ha perdido básicamente la finalidad de proporcionar alimentos para convertirse en una actividad de ocio en las sociedades modernas, y presenta una perspectiva diversa y variada según se contemple desde la estrategia de la conservación de los recursos naturales o desde la óptica del cazador, de la del titular de los derechos cinegéticos o de la de otros colectivos que realizan un uso de dichos recursos.
La demanda de caza, con mucha frecuencia, supera la oferta cinegética. Este desequilibrio se traduce en un exceso de presión sobre los recursos cinegéticos en detrimento de su conservación y provocando la disminución de las poblaciones cinegéticas. Si a ello añadimos los profundos cambios operados en los hábitats naturales por las formas intensivas del uso de la tierra, el abandono del campo, la mayor eficacia de las armas y medios de caza, la accesibilidad creciente al conjunto del territorio, etc., nos encontramos con una descapitalización cinegética que la actual Ley de Caza de 1970 no es capaz de resolver.
El objeto de la Ley es doble: Por un lado, tratar de conciliar y garantizar que el aprovechamiento cinegético realizado por los cazadores no afecte a la conservación de las especies de fauna silvestre patrimonio del conjunto de la sociedad, en tanto que, por otro lado, se trata de lograr una mejora de los recursos cinegéticos para atender a la demanda ordenada de los cazadores.
La dimensión de los terrenos cinegéticos para garantizar un marco territorial suficiente tanto para el fomento de la caza como para su ejercicio equilibrado.
La ordenación de los aprovechamientos cinegéticos a través de los preceptivos planes, de manera que se garantice la persistencia del recurso cinegético.
La vigilancia de los terrenos cinegéticos y el régimen sancionador que cumpla la función de disuasión a los infractores y evite agresiones a las especies cinegéticas y sus hábitats.
La Ley contempla un elenco de figuras para los terrenos cinegéticos, a fin de atender las distintas posibilidades de formas de aprovechamiento cinegético según el carácter público, societario particular, deportivo o de mera explotación económica que los titulares de los terrenos pretendan utilizar, asignando al propietario o titular de un derecho real sobre el suelo la facultad de ejercer directamente o ceder a un tercero el derecho cinegético que le corresponde.
El marco legal vigente en materia ambiental garantiza la conservación de las especies cinegéticas como integrantes de la fauna silvestre, reforzando los preceptos de la presente Ley.
La Ley se estructura en un título preliminar, diez títulos más (72 artículos), cuatro disposiciones adicionales, siete disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y una disposición final.
El título preliminar recoge los principios generales que la inspiran, así como las definiciones básicas y la atribución de competencias en materia de caza.
En el título I se clasifica el territorio de Galicia a efectos cinegéticos y se definen las características de cada terreno así como la titularidad. Las distintas figuras de terrenos responden a las diferentes formas de organización social, económica, deportiva, etc., de los titulares de derechos de caza en función de sus fines y objetivos principales, garantizando la mayor participación pública en un ámbito territorial para asegurar tanto el fomento de los recursos cinegéticos como el ejercicio de la caza.
En el título II se definen las especies susceptibles de aprovechamiento cinegético y se regula la apropiación de las piezas abatidas.
En el título III se definen las normas de protección, conservación y aprovechamiento de las especies de caza, así como la protección de sus hábitats, los períodos hábiles de caza, las modalidades de caza y la ordenación de los aprovechamientos cinegéticos a través de los planes de ordenación que se establecen con carácter obligatorio como un instrumento básico de la gestión de los recursos cinegéticos.
En el título IV se establecen los requisitos para cazar: Licencias y seguros, así como la necesidad de superar las pruebas de aptitud que reglamentariamente se determinen para obtener la licencia de caza por primera vez.
En el título V se regula la vigilancia de la caza, así como los agentes de la autoridad competentes; por ello se establece como obligatorio un servicio de vigilancia en los terrenos cinegéticos ordenados, como colaborador en las funciones de policía y custodia de los recursos naturales y como garantía del cumplimiento de los fines de la presente Ley.
En el título VI se establecen los órganos consultivos con funciones de asesoramiento a la Administración, así como los requisitos de las organizaciones colaboradoras de la misma.
En el título VII se regulan las granjas cinegéticas como productoras de piezas de caza, así como las repobla ciones cinegéticas como parte de la gestión ordenada de los recursos cinegéticos.
En el título VIII se regula el régimen fiscal de los terrenos cinegéticos sujetos a un régimen especial. Como novedad se recoge la posibilidad de que reglamentariamente se establezcan bonificaciones en los distintos terrenos cinegéticos ordenados en función de su carácter abierto, desde el punto de vista de la participación pública de los cazadores y de la superficie que se dedique en cada terreno cinegético especial a vedados de caza.
En el título IX se definen y tipifican las infracciones y se establece un régimen sancionador, actualizando el importe económico de las sanciones y obligando al infractor a reponer la cosa alterada a su estado original, así como a indemnizar por los daños y perjuicios causados.
En el título X se dispone la creación del Registro de Infractores de Caza de la Comunidad Autónoma de Galicia, a fin de coordinar su contenido con el Registro Nacional de Infractores de Caza y Pesca.
Por todo lo expuesto, el Parlamento de Galicia aprobó y yo, de conformidad con el artículo 13.2.o del Estatuto de Galicia y con el artículo 24 de la Ley 1/1983, de 23 de febrero, reguladora de la Junta y de su Presidente, promulga en nombre del Rey, la Ley de Caza de Galicia.
Se considera acción de caza la ejercida por el hombre, mediante el uso de armas, artes y otros medios autorizados, para buscar, atraer, perseguir o acosar a los animales que se declaren como piezas de caza, con el fin de darles muerte, apropiarse de ellos o facilitar su captura por un tercero.
Artículo 4. Objeto de la caza.
Artículo 5. Armas y medios de caza.
Artículo 7. Competencia en materia de caza.
2. Se excluyen de esta consideración todos aquellos que constituyen núcleos urbanos o rurales, villas, jardines, parques destinados al uso público, recintos deportivos, instalaciones fabriles o industriales, carreteras, vías férreas, terrenos cercados o cualesquiera otros lugares que sean declarados no cinegéticos en razón a sus especiales características y en los que el ejercicio de la caza deba estar permanentemente prohibido.
Artículo 9. Clasificación de los terrenos a efectos cinegéticos.
Artículo 11. Reservas de caza.
Artículo 12. Refugios de fauna.
Artículo 13. De los terrenos cinegéticamente ordenados.
2. La superficie mínima y continua de los Tecor será de 2.000 hectáreas, y la duración de su régimen especial será la del plazo de cesión de derechos cinegéticos, que en ningún caso será menor de cinco años, ni superará los quince años, a cuyo término se extinguirá el Tecor, salvo que se proceda a su renovación, de acuerdo con lo que se disponga reglamentariamente.
A fin de fomentar las poblaciones cinegéticas, los Tecor mantendrán como vedado de caza una superficie mínima del 10 por 100 de sus terrenos. Estos vedados de caza deberán mantener las mismas lindes, al menos, durante dos años consecutivos.
Artículo 14. Procedimiento general de declaración de los terrenos cinegéticamente ordenados.
4. Una vez iniciado el procedimiento de declaración de los Tecor y acreditado el cumplimiento de lo previsto en los números 1, 2 y 3 del presente artículo, la Consejería de Agricultura, Ganadería y Montes otorgará una aprobación provisional para que en el plazo máximo de cuatro meses se adopten las medidas que se señalen en la misma. Si no se adoptasen esas medidas en el citado plazo, quedará sin efecto la aprobación provisional.
Artículo 15. Terrenos cinegéticamente ordenados de carácter autonómico.
Artículo 16. Terrenos cinegéticamente ordenados de carácter municipal.
Artículo 17. Terrenos cinegéticamente ordenados de carácter societario.
2. De conformidad con el número 2 del artículo 14 de la presente Ley se presumirá la cesión de la titularidad del resto de la superficie solicitada, que se incluirá en el Tecor en tanto los propietarios y titulares cinegéticos de los terrenos incluidos en la solicitud no manifiesten expresamente y por escrito su negativa a la integración en el correspondiente trámite de información pública.
Artículo 18. Terrenos cinegéticamente ordenados de carácter particular.
Artículo 19. Extinción de los terrenos cinegéticamente ordenados.
Artículo 20. Terrenos cinegético-deportivos.
3. Los solicitantes deberán acreditar la titularidad cinegética con arreglo a lo establecido en el artícu lo 18 de la presente Ley y disponer de terrenos continuos cuya superficie mínima y máxima sea de 50 y 250 hectáreas respectivamente. La gestión de estos terrenos se realizará directamente por la entidad titular, que informará periódicamente a la Consejería de Agricultura, Ganadería y Montes del calendario de pruebas, modalidades y cualesquiera otros requisitos que se determinen reglamentariamente.
Artículo 21. Terrenos dedicados a las explotaciones cinegéticas.
3. En las explotaciones cinegéticas de carácter comercial, que habrán de constituirse como empresas mercantiles, podrá ejercitarse la caza sobre animales procedentes de granjas cinegéticas, de conformidad con los planes establecidos y previamente aprobados por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Montes.
La superficie mínima y máxima para poder autorizar este tipo de explotaciones es de 50 y 1.000 hectáreas respectivamente, si se dedican a caza menor, y de 100 y 2.000 hectáreas respectivamente cuando el objeto de la explotación sea la caza mayor.
Por vía reglamentaria se determinarán las condiciones en que esta actividad pueda desarrollarse, y en especial las referentes a controles genéticos y sanitarios, requisitos para realizar las sueltas, época y frecuencia de éstas, marcado de las piezas, modalidades de caza, requisitos para su transporte y cuantas otras se consideren pertinentes.
Artículo 22. Obligaciones de los titulares.
Artículo 23. Indemnizaciones por daños.
1. Los titulares de los aprovechamientos cinegéticos en terrenos sujetos a régimen especial responderán de los daños y lesiones ocasionados por especies cinegéticas procedentes de esos terrenos.
2. La Consejería de Agricultura, Ganadería y Montes, previa instrucción del correspondiente expediente de valoración, indemnizará los daños efectivamente producidos por las especies cinegéticas procedentes de terrenos cinegéticos de aprovechamiento común, de los Tecor autonómicos de su administración, de las reservas de caza, de los refugios de fauna y de cualquiera otro terreno cuya administración y gestión corresponda a esta Consejería.
Artículo 25. Zonas de seguridad.
d) Los perímetros de las villas, edificios habitables aislados, jardines y parques públicos, áreas recreativas, zonas de acampada, recintos deportivos y cualquier otro lugar que por sus características sea declarado como tal en razón a lo previsto en el artículo 8.3.
2. Queda prohibido circular con armas de caza cargadas y usarlas en el interior de los núcleos urbanos y rurales y en otras zonas habitadas hasta el límite que alcancen las últimas edificaciones o instalaciones habitables, ampliado en una franja de 100 metros en todas las direcciones.
3. En el caso de villas, edificios habitables aislados recintos deportivos, jardines y parques destinados al uso público, áreas recreativas y zonas de acampada, el límite de la prohibición a que se refiere el apartado anterior será el de los propios terrenos donde se encuentren instalados, ampliado en una franja de 100 metros en todas las direcciones.
4. Se prohíbe circular con armas de caza cargadas y usarlas en el caso de autopistas, autovías, carreteras nacionales, comarcales o locales, en una franja de 50 metros de ancho a ambos lados de la zona de seguridad. En ningún caso podrá dispararse en dirección a otros caminos de uso público o vías férreas.
5. No obstante lo previsto en los puntos anteriores, la Consejería de Agricultura, Ganadería y Montes, previa petición de los titulares cinegéticos interesados, podrá autorizar la caza en las vías y caminos de uso público, así como en los cauces y márgenes de los ríos, arroyos y canales que atraviesen terrenos cinegéticos o constituyan el límite entre los mismos. En las resoluciones que se dicten al efecto, si son afirmativas, se fijarán las condiciones aplicables en cada caso para ejercitar la caza bajo la responsabilidad de los titulares de la autorización.
6. Cualquier persona física o jurídica, pública o privada, podrá solicitar, fundadamente, en la Consejería de Agricultura, Ganadería y Montes la declaración como zona de seguridad de un determinado lugar cuando concurran las circunstancias previstas en el artículo 8.3. Dichas zonas, en caso de ser así declaradas, deberán ser señalizadas por el promotor conforme se determine reglamentariamente.
Artículo 26. Terrenos cercados.
1. Son terrenos cercados, a los efectos de la presente Ley, aquellos que se encuentren rodeados materialmente por muros, cercas o vallados, construidos con el fin de impedir o prohibir el acceso a las personas o a animales ajenos o para evitar la salida de los propios.
De las especies cinegéticas y la propiedad
Artículo 27. De las especies cinegéticas.
Artículo 28. De la propiedad de las piezas de caza.
2. El cazador que hiera una pieza en terreno donde le sea permitido cazar tiene derecho a cobrarla aunque entre o caiga en terreno distinto. Cuando éste estuviese cercado, necesitará permiso del titular o de su repre sentante para penetrar en el mismo, y si le fuese negado tendrá derecho a que se le entregue la pieza herida o muerta si fuese hallada y pudiese ser aprehendida.
De la protección, conservación y aprovechamiento
Artículo 29. De las medidas de protección.
Artículo 30. Del estado sanitario de las especies cinegéticas.
Artículo 31. De las repoblaciones cinegéticas.
1. Las sueltas de especímenes de especies cinegéticas exigirán la autorización previa de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Montes en todo tipo de terrenos sometidos a régimen cinegético especial. En los terrenos de aprovechamiento cinegético común, refugios de fauna y terrenos no cinegéticos, dichas repoblaciones solamente podrán ser realizadas directamente por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Montes.
Artículo 32. Procedimientos masivos y no selectivos de caza.
1. Quedan prohibidas la tenencia y utilización de todos los procedimientos de caza masivos o no selectivos, así como aquellos que pudiesen causar localmente la desaparición de una especie cinegética o indirectamente de una especie incluida en alguno de los catálogos de especies amenazadas, o alterar significativamente la estabilidad de sus poblaciones y de los ecosistemas de que forman parte.
Artículo 33. Medios y métodos prohibidos.
Artículo 34. De otras prohibiciones.
3) Cazar en tiempo y lugares en que, como consecuencia de incendios, epizootias, envenenamientos, inundaciones, sequías u otras causas, los animales se ven privados de sus hábitats y facultades normales de defensa y obligados a concentrarse en determinados lugares.
22) Disparar a las palomas en los bebederos habituales o a menos de 1.000 metros de un palomar autorizado, siempre que su localización esté debidamente señalada. Asimismo, disparar a las palomas mensajeras y a las deportivas o buchonas que ostenten marcas reglamentarias.
Artículo 35. Aves de cetrería y hurones.
Artículo 36. Limitaciones por razones de cultivos y en masas de agua.
Artículo 37. Conservación de hábitats.
3. Previa notificación y audiencia a los titulares de los derechos cinegéticos, la Consejería de Agricultura, Ganadería y Montes, en los terrenos de régimen cinegético especial, podrá vedar toda o parte de su superficie, vedar una determinada especie o reducir el período hábil de caza, cuando así lo aconsejen circunstancias especiales para la protección de la fauna o la flora.
Artículo 39. Anillamiento y marcado.
Artículo 40. De los perros y la caza.
1. Las modalidades de caza que pueden practicarse, así como los requisitos para llevar a cabo las mismas, las normas de seguridad de personas y bienes y las medidas de protección de la fauna silvestre no cinegética que deban adoptarse en las cacerías se establecerán por vía reglamentaria. De la misma forma se reglamentará el procedimiento de caza en puestos fijos, combinado con la
acción de batidores, ojeadores y perros.
Artículo 42. De los períodos hábiles de caza.
Artículo 43. Ordenación del aprovechamiento cinegético.
1. Los titulares de aprovechamientos cinegéticos sujetos a régimen especial deberán presentar obligatoriamente un plan quinquenal de ordenación cinegética redactado por técnico competente, que una vez aprobado por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Montes constituirá norma de obligado cumplimiento a partir de la que se desarrollará ordenadamente la actividad cinegética, dentro del marco de los períodos hábiles generales.
Artículo 44. Planes de ordenación y aprovechamientos cinegéticos.
Artículo 45. Requisitos generales.
Artículo 47. De las personas inhabilitadas para obtener la licencia.
Artículo 48. Anulación y suspensión de licencias.
Artículo 49. De la vigilancia de la actividad cinegética.
3. Las autoridades y sus agentes con competencia en materia cinegética, cuando actúen en el ejercicio de sus funciones de vigilancia, inspección y control, podrán, previa identificación, acceder a todo tipo de terreno, instalaciones y vehículos relacionados con la actividad cinegética.
Artículo 50. Guardas de campo de caza.
De las entidades colaboradoras y órganos
Artículo 51. De las entidades colaboradoras.
Artículo 52. De los órganos consultivos y asesores.
Artículo 53. La Comisión de Homologación de Trofeos de Caza.
Artículo 54. Requisitos para su establecimiento.
Artículo 55. Matrículas.
Artículo 56. Concepto y clases de infracciones administrativas.
1. Las acciones u omisiones que infrinjan lo establecido en la presente Ley darán lugar a responsabilidad de naturaleza administrativa, sin perjuicio de la exigible en la vía penal o civil.
Artículo 57. De las infracciones leves. Son infracciones leves:
25. Poseer sin autorización o identificación lazos, trampas, cepos, costillas, perchas, nasas o alares, arbolillo, varetas, rametas, barracas o paranys, artefactos que requieran para su uso el funcionamiento de mallas, redes abatibles, redes niebla o verticales o redes cañón, todo tipo de medios que impliquen el uso de liga, hurones y postas, entendiendo por tales aquellos proyectiles múltiples cuyo peso sea igual o superior a 2,5 gramos.
Artículo 58. De las infracciones graves.
Artículo 59. De las infracciones muy graves.
11. Cazar bajo la influencia de estupefacientes, alcohol, sustancias psicotrópicas o cualquier otra droga que altere sensiblemente las facultades normales del cazador o su capacidad de reacción.
1. Las infracciones previstas en la presente Ley prescribirán: A los seis meses las leves, al año las graves a los dos años las muy graves.
a) Multa de 10.000 a 100.000 pesetas para las infracciones leves.
Multa de 100.001 a 1.000.000 de pesetas para las infracciones graves y retirada de la licencia de caza e inhabilitación para obtenerla de un año y un día a cinco años.
Artículo 62. Criterios para la graduación de las sanciones.
Artículo 63. De la retirada de armas y otros medios de caza.
1. El agente denunciante procederá a la retirada de las armas y de su correspondiente guía sólo en aquellos casos en que fuesen utilizadas para cometer la presunta infracción, por disparo directo, muerte de animales no cazables o disposición de uso en lugar o tiempo no autorizados. En todo caso se dará recibo en que conste la clase, marca, número y puesto de la Guardia Civil donde quedará depositada.
Artículo 64. Indemnizaciones y multas coercitivas.
1. Las sanciones serán compatibles con la exigencia al infractor de la reposición de la situación alterada por el mismo a su estado originario, así como con la indemnización por los daños y perjuicios causados.
2. Para lograr el cumplimiento de las resoluciones adoptadas, y de conformidad con lo dispuesto en el ar tículo 99 de la Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, podrán imponerse multas reiteradas por lapsos de tiempo no inferiores a quince días, cuyo importe no excederá en cada caso de 500.000 pesetas.
Artículo 65. Decomisos.
1. Toda infracción administrativa grave o muy grave, en materia de caza, llevará consigo el decomiso de la caza, viva o muerta, que fuese ocupada al infractor, así como de cuantas artes, medios o animales, vivos o muertos, que de forma ilícita sirviesen para cometer el hecho. A los bienes ocupados se les dará el destino que se señale reglamentariamente.
Artículo 66. Del expediente sancionador y su caducidad.
1. Para imponer las sanciones previstas en la presente Ley, será precisa la incoación e instrucción del correspondiente expediente sancionador de acuerdo con lo previsto en la normativa vigente.
Artículo 67. De la presunción de existencia de delito o falta.
1. Cuando de las características de la infracción que motivó el expediente pudiese presumirse la existencia de un delito o falta sancionable penalmente, se dará traslado de la denuncia y actuaciones practicadas a la autoridad judicial, suspendiéndose la actuación administrativa en tanto la autoridad judicial no se pronuncie.
Artículo 68. De la competencia para la imposición de sanciones.
Artículo 69. Ejecutividad de las resoluciones.
Artículo 70. De las denuncias de los agentes de la autoridad.
En los procedimientos sancionadores que se instruyan con ocasión de infracciones tipificadas en la presente Ley, las denuncias formuladas por los agentes de la autoridad que presenciasen los hechos, acompañadas de los elementos probatorios disponibles, y previa ratificación en caso de ser negados por el infractor, constituirán base suficiente, salvo prueba en contrario, para adoptar la resolución que proceda.
Artículo 71. De la prescripción de las sanciones.
1. Las sanciones previstas en la presente Ley prescribirán: Al año las impuestas por infracciones leves, a los dos años las impuestas por infracciones graves y a los tres años las que se impongan por infracciones muy graves.
Artículo 72. Creación del Registro de Infractores de Caza.
A los efectos de lo dispuesto en la presente Ley, tendrán la consideración de reserva de caza los terrenos de la Comunidad Autónoma de Galicia integrados en la reserva nacional de caza de Os Ancares, sin perjuicio de su legislación específica. La reserva nacional de caza de Os Ancares, en cuanto a los terrenos comprendidos dentro de la Comunidad Autónoma de Galicia, quedará sujeta a las disposiciones de la presente Ley.
Los cazadores que acrediten haber estado en posesión de la licencia de caza, expedida en cualquier Comunidad Autónoma española, en alguno de los últimos cinco años, a contar desde la fecha de entrada en vigor de la presente Ley, podrán obtener la licencia de caza en la Comunidad Autónoma de Galicia sin necesidad de realizar las pruebas de aptitud previstas en el artícu lo 46.4.
1. Los terrenos sometidos a régimen de caza controlada, siempre que estén adjudicados a una sociedad de cazadores colaboradora, mantendrán este régimen hasta el vencimiento del plazo de adjudicación. Si no estuviesen adjudicados a alguna sociedad, se extinguirán automáticamente a la entrada en vigor de la presente Ley.
Santiago de Compostela, 25 de junio de 1997.
(Publicada en el «Diario Oficial de Galicia» número 133, de 11 de julio de 1997)
Entrada en vigor: 12 de octubre de 1997.
Publicada en el DOG núm. 133, de 11 de julio de 1997.
Fecha de derogación: 28/01/2014
SE DEROGA, por Ley 13/2013, de 23 de diciembre (Ref. BOE-A-2014-887).
el art. 54, por Ley 1/2010, de 11 de febrero (Ref. BOE-A-2010-5665).
determinados preceptos se añade los arts. 25 bis y 35 bis, por Ley 6/2006, de 23 de octubre (Ref. BOE-A-2006-20370).
art. 27.15 del Estatuto aprobado por Ley Orgánica 1/1981, de 6 de abril (Ref. BOE-A-1981-9564).
Ley 1/1993, de 13 de abril (Ref. BOE-A-1993-12172).