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Timestamp: 2019-07-22 10:35:28
Document Index: 408165462

Matched Legal Cases: ['Artículo 34', 'Artículo 40', 'Artículo 42', 'Artículo 43', 'artículo 42', 'Artículo 51', 'Artículo 80', 'Artículo 82', 'Artículo 94', 'artículo 28', 'Artículo 99', 'artículo 28', 'Artículo 104', 'Artículo 109', 'Artículo 115', 'Artículo 116', 'Artículo 119', 'Artículo 159', 'Artículo 164', 'Artículo 169', 'Artículo 170', 'Artículo 171', 'Artículo 173', 'Artículo 180', 'Artículo 181', 'Artículo 190', 'Artículo 198', 'Artículo 227', 'Artículo 228', 'Artículo 233', 'Artículo 428', 'Artículo 433']

Tratados | Cronología de la Primera Guerra Mundial - WWI
“Los Estados Unidos de América, el Imperio Británico, Francia, Italia y el Japón, Potencias designadas en el presente Tratado como las principales potencias aliadas y asociadas;
Bélgica, Bolivia, Brasil, China, Cuba, Ecuador, Grecia, Guatemala, Haití, Hedjaz, Honduras, Liberia, Nicaragua, Panamá, Perú, Polonia, Portugal, Rumania, Estado Servo-Croata-Esloveno, Siam, Checoslovaquia y Uruguay,
Que constituyen con las susodichas principales Potencias, las Potencias aliadas y asociadas, por una parte;
y Alemania, por otra parte;
Considerando que a petición del Gobierno imperial alemán se concedió un armisticio a Alemania el 11 de Noviembre de 1918 por las principales Potencias aliadas y asociadas, a fin de poder celebrar con ella un Tratado de Paz.
Considerando que las Potencias aliadas y asociadas están igualmente deseosas de que la guerra a que sucesivamente fueron arrastradas, directa o indirectamente, y que tuvo su origen en la declaración de guerra dirigida el 28 de Julio de 1914 por Austria-Hungría a Serbia, en las declaraciones de guerra dirigidas por Alemania el 1 de Agosto de 1914 a Rusia y el 3 de Agosto de 1914 a Francia, y en la invasión de Bélgica, sea reemplazada por una paz sólida, justa y duradera; las Altas Partes Contratantes (…) han convenido las disposiciones siguientes:
A partir de la entrada en vigor del presente Tratado cesará el estado de guerra. Desde este momento, y a reserva de las disposiciones del presente Tratado, se reanudarán las relaciones oficiales de las Potencias aliadas y asociadas con Alemania o con cualesquiera de los Estados alemanes.
Pacto de la Sociedad de Naciones (…)
Establece las fronteras de Alemania: 1.°con Bélgica, 2.° con Luxemburgo, 3.° con Francia, 4.° con Suiza, 5.° con Austria, 6.° con Checoslovaquia, 7 con Polonia, 8.° con Dinamarca.
Cláusulas políticas europeas
Sección Primera: Bélgica
Artículo 34. Alemania renuncia además en favor de Bélgica a toda clase de derechos y títulos sobre los territorios que comprenden el conjunto de los círculos de Eupen y Malmedy (…)
Sección Segunda: Luxemburgo
Artículo 40. Alemania renuncia, por lo que concierne al Gran Ducado de Luxemburgo, al beneficio de cualesquiera disposiciones inscritas a su favor en los tratados (…)
Sección Tercera: Orilla izquierda del Rhin
Artículo 42. Se prohíbe a Alemania mantener o construir fortificaciones, sea en la orilla izquierda del Rhin, sea en la orilla derecha, al Oeste de una línea trazada a 50 kilómetros al Este de dicho río.
Artículo 43. Queda igualmente prohibido en la zona definida en el artículo 42, el mantenimiento o la agrupación de fuerzas armadas, sea a título permanente, sea a título temporal, así como las maniobras militares de cualquier naturaleza (…)
Sección Cuarta: Cuenca del Sarre
Sección Quinta: Alsacia y Lorena
Artículo 51. Los territorios cedidos a Alemania en virtud de los preliminares de paz firmados en Versalles el 26 de Febrero de 1871, y del Tratado de Francfort de 10 de Mayo de 1871, quedan reintegrados a la soberanía francesa a partir del armisti cio de 11 de Noviembre de 1918 (…)
Sección Sexta: Austria
Artículo 80. Alemania reconoce, y respetará estrictamente, la independencia de Austria dentro de las fronteras que se fijen en un Tratado celebrado entre dicho Estado y las principales Potencias aliadas y asociadas, y reconoce que esta independencia será inalienable, a no ser con el consentimiento del Consejo de la Sociedad de Naciones.
Sección Séptima: Estado Checoslovaco
Artículo 82. La frontera entre Alemania y el Estado Checoslovaco estará determinada por la antigua frontera entre Austria-Hungría y el Imperio Alemán, tal como se hallaba en 3 de Agosto de 1914 (…).
Sección Octava: Polonia
Esto, no obstante, las estipulaciones del presente artículo no se aplicarán a los territorios de la Prusia oriental y de la ciudad libre de Danzig (…).
Sección Novena: Prusia oriental
Artículo 94. En la zona comprendida entre la frontera sur del territorio de la Prusia oriental, tal como queda determinada dicha frontera en el artículo 28 de la Parte II (frontera de Alemania) del presente Tratado, y la línea que a continuación se describe, los habitantes serán invitados a manifestar, por medio del sufragio, a qué Estado desean quedar unidos (…).
Sección Décima: Memel
Artículo 99. Alemania renuncia, en favor de las principales Potencias aliadas y asociadas, a todos sus derechos y títulos sobre los territorios comprendidos entre el mar Báltico, la frontera nordeste de Prusia oriental descrita en el artículo 28 de la Parte II (frontera de Alemania) del presente Tratado, y las antiguas fronteras entre Alemania y Rusia (…)
Sección Decimoprimera: Ciudad libre de Danzig
Artículo 104. Se concertará una convención, cuyos términos serán fijados por las principales Potencias aliadas y asociadas y que empezará a regir al mismo tiempo que se establezca la ciudad libre, entre el gobierno polaco y la ciudad libre de Danzig con objeto:
1º) De colocar a la ciudad de Danzig dentro de los límites de la frontera adua nera de Polonia, y de establecer una zona franca en el puerto;
2.°) De asegurar a Polonia, sin restricción alguna, el libre uso del servicio de las vías acuáticas, diques, dársenas, muelles y otras obras situadas en el territorio de la ciudad libre que sean necesarias para las importaciones y exportaciones de Polonia;
3.°) De asegurar a Polonia la intervención y la administración del Vístula y del conjunto de la red ferroviaria (…)
Sección Decimosegunda: Schleswig
Artículo 109. La frontera entre Alemania y Dinamarca se fijará conforme a las aspiraciones de las poblaciones (…).
Sección Decimotercera: Heligoland
Artículo 115. Las fortificaciones, los establecimientos militares y los puertos de las islas de Heligoland y de Dune se destruirán, bajo la inspección de los principales gobiernos aliados, por el gobierno alemán y a su costa, dentro del plazo que fijen aquellos gobiernos (…).
Sección Decimocuarta: Rusia y Estados rusos
Artículo 116. Alemania reconoce y se compromete a respetar, como permanente e inalienable, la independencia de todos los territorios que formaban parte del antiguo imperio de Rusia el 1 de Agosto de 1914.
(…) Alemania acepta definitivamente la anulación de los Tratados de de Brest-Litovsk, así como todos los demás acuerdos o convenios celebrados por ella con el gobierno maximalista de Rusia.
Las Potencias aliadas y asociadas reservan expresamente los derechos de Rusia para obtener de Alemania todas las restituciones y reparaciones que se basen en los principios del presente Tratado (…)
Derechos e intereses alemanes fuera de Alemania
Sección Primera: Colonias alemanas
Artículo 119. Alemania renuncia a todos sus derechos y títulos sobre sus pose siones de Ultramar en favor de las principales Potencias aliadas y asociadas (…).”
Cláusulas militares, navales y aéreas
Con el fin de hacer posible la iniciación de una limitación general de, armamentos de todas las naciones, Alemania se compromete a observar estrictamente las siguientes cláusulas militares, navales y aéreas:
Sección Primera: Cláusulas militares.
Efectivos y cuadros del ejército alemán
Artículo 159. Las fuerzas militares alemanas serán desmovilizadas y reducidas según las condiciones que se insertan a continuación:
(…) Desde ese momento, la totalidad de los efectivos del ejército que constituyen a Alemania no deberá exceder de 100.000 hombres, incluidos los oficiales y depósitos, y será destinado exclusivamente al mantenimiento del orden en el territorio y a la policía de las fronteras (…)
El gran estado mayor general alemán y las organizaciones similares serán disuel tas y no podrán reconstituirse en forma alguna.
Armamento. Municiones. Material
Artículo 164. Hasta la época en que Alemania sea admitida como miembro de la Sociedad de Naciones, el ejército alemán no deberá poseer un armamento superior a las cifras que se fijan en el cuadro número 2, anejo a la presente Sección (…).
Artículo 169. Dentro del plazo de dos meses, a partir de la entrada en vigor del presente Tratado, las armas, las municiones y el material de guerra alemán, incluso el destinado a la defensa contra aeronaves, existentes en Alemania y que excedan de las cantidades autorizadas, deberán ser entregados a los gobiernos de las principales Potencias aliadas y asociadas para que sean destruidos o inutilizados. (…)
Artículo 170. Estará estrictamente prohibida la importación en Alemania de armas, municiones y material de guerra, sea cual fuere su naturaleza.
Lo mismo ocurrirá respecto a la fabricación y exportación, con destino a países extranjeros, de armas, municiones y material de guerra, sea cual fuere su naturaleza.
Artículo 171. Estando vedado el empleo de gases asfixiantes, tóxicos o similares, así como los líquidos, a materias o procedimientos análogos (…)
También será igualmente prohibida la fabricación e importación en Alemania de carros blindados, tanques y otros artefactos similares que puedan servir para fines de guerra.
Reclutamiento e instrucción militar
Artículo 173. Quedará suprimido en Alemania todo servicio militar universal obligatorio.
El ejército alemán sólo podrá constituirse y reclutarse por medio de enganches voluntarios (…).
Artículo 180. Todas las fortalezas y obras fortificadas de campaña, situadas en territorio alemán a occidente de la línea trazada a 50 kilómetros al este del Rhin, serán desarmadas y desmanteladas.
Sección Segunda: Cláusulas navales
Artículo 181. Pasados dos meses desde la entrada en vigor del presente Trata do, las fuerzas de la flota alemana de guerra no deberán exceder, en buques armados, de (…)
Artículo 190. Queda prohibido a Alemania construir o adquirir otros buques de guerra que los que se destinen a reemplazar a las unidades armadas previstas en el presente Tratado(…)
Sección Tercera: Cláusulas referentes a la aeronáutica militar y naval.
Artículo 198. Las fuerzas militares de Alemania no pueden tener aviación militar y naval (…)”
“PARTE SEPTIMA
Artículo 227. Las Potencias aliadas y asociadas acusan públicamente a Guillermo II de Hohenzollern, ex-Emperador de Alemania, por la ofensa suprema contra la moral internacional de la santidad de los Tratados.
Artículo 228. El gobierno alemán reconoce a las Potencias aliadas y asociadas el derecho de llevar ante sus tribunales militares a los acusados de haber cometido actos contrarios a las leyes y a las costumbres de la guerra (…)
Artículo 233. El importe de dichos daños, cuya reparación corresponde a Alemania, será fijado por una Comisión interaliada, que llevará el nombre de Comisión de Reparaciones (…)”
“PARTE DECIMOCUARTA
Sección Primera: Europa Occidental
Artículo 428. A título de garantía de ejecución, por parte de Alemania, del presente Tratado, los territorios alemanes situados al oeste del Rhin, juntamente con las cabezas de puente, serán ocupadas por las tropas de las Potencias aliadas y asociadas durante un período de quince años, desde que entre en vigor el presente Tratado (…).
Sección Segunda: Europa Oriental
Artículo 433. En garantía de la ejecución de las disposiciones del presente Tratado, por las cuales reconoce Alemania definitivamente la derogación del Tratado de Brest-Litovsk y de todos los tratados, convenios y arreglos concertados por ella con el gobierno maximalista de Rusia y a fin de asegurar el restablecimiento de la paz y de un buen gobierno de las provincias bálticas y en Lituania, todas las tropas alemanas que se encuentran actualmente en dichos territorios regresarán al interior de las fronteras de Alemania, en cuanto los gobiernos de las principales Potencias aliadas y asociadas estimen llegado el momento, teniendo en cuenta la situación interior de dichos territorios (…).”
Publicado por elhistoriador en 29 junio, 2019 en 1919, Claves, Tratados
Etiquetas: Cláusulas territoriales, Tratado, Versalles
Inicialmente, las negociaciones incluyeron a Rusia. Desde que los aliados occidentales entraron a la guerra, la Rusia zarista presionó por lograr su antigua ambición de obtener una entrada marítima al Mediterráneo mediante el estrecho de los Dardanelos. Cuando el Imperio Otomano turco se convirtió en aliado del enemigo alemán los rusos lograron que en 1915 los aliados occidentales apoyaran sus demandas de acceso a las costas mediterráneas las cuales debían concretarse si fueren vencedores en la guerra. El Tratado de Paz de Brest Litovsk (marzo de 1918), firmado entre el gobierno Bolchevique de Rusia y el Imperio Alemán, liberó a los restantes aliados del cumplimiento de los términos de estos acuerdos hacia los rusos. No obstante durante la revolución de Octubre los Bolcheviques hicieron público el contenido de este y otros acuerdos secretos, causando muchas dificultades a las alianzas que los británicos tenían con los líderes nacionalistas árabes.
Los acuerdos están basados en la partición del Próximo Oriente en cinco zonas; una de control británico, una de control francés; una de influencia británica o protectorado británico; una de influencia francesa o protectorado francés y una de administración internacional (Las ciudades de Jerusalén y Nazareth). Originalmente los acuerdos mencionan también una zona de control ruso, pero al parecer estos fueron cambiados de mutuo acuerdo en 1917 y luego fueron refrendados durante la conferencia de San Remo y recibieron también un aval de la Liga de Naciones.
El 3 de enero de 1916 Sir Mark Sykes representando a Gran Bretaña y François Georges-Picot representando a Francia acordaron la división general del Oriente Medio una vez terminada la guerra y derrotado el imperio otomano. Francia recibiría la Siria de hoy y su zona costera que se convertiría en el Líbano actual. Ejercería un ámbito de influencia hacia el Este, hasta Mosul. Los británicos obtuvieron Basora y Bagdad y un ámbito de influencia hacia el Este, hasta Persia (el futuro Irán.)
Palestina quedó indefinida, pero finalmente fue otorgada bajo un mandato de la Sociedad de Naciones a Gran Bretaña. En el momento de las negociaciones de Sykes-Picot, los británicos negociaban también con el jerife de La Meca Husayn ibn Ali el apoyo aliado a una revuelta contra los otomanos, de la que debería surgir un Estado árabe unificado en todos los territorios arrebatados a los turcos, desde Siria hasta el Yemen. De estas negociaciones, cuyos acuerdos Gran Bretaña no tenía intención de cumplir (pues contradecían las propias conversaciones Sykes-Picot) surgió la Rebelión Árabe, que supondrá la efímera independencia del Hiyaz, la aún más efímera unificación de los territorios árabes otomanos bajo la acción de las tropas árabes y, finalmente, la colocación de la dinastía de los hachemíes en varios tronos de la zona y la creación del nuevo reino de Transjordania. En la rebelión participaría como enlace británico Thomas Edward Lawrence (conocido como Lawrence de Arabia).
Una preocupación más para los británicos, que tenían muchas colonias pobladas por musulmanes, era eliminar el poder del Califa turco sobre el panislamismo. Esta es una de las razones por las qué apoyaron al jerife Husayn ibn Ali en la Meca y dejaron neutral a Abdul Aziz ibn Saud en el centro de Arabia, para que sirvieran de contrapeso a cualquier movimiento pan-islámico. Se movieron para reducir la influencia individual del Califa a través del Oriente Medio fomentando el nacionalismo secular árabe y creando, cuando fue posible, nuevos pequeños estados, en una forma compatible con la política exterior del Imperio Británico.
Donde se vieron frustrados los planes del tratado Sykes-Picot fue en Turquía al surgir la figura de Mustafa Kemal Atatürk para dirigir la Guerra de Independencia y liberar a ese país del control foráneo que se intentaba al finalizar la guerra. Pero en general, el tratado fue implementado en los términos para los que fue concebido. Las consecuencias de su implementación crearon las condiciones de dominio Francés y Británico y los conflictos regionales que han eludido una paz duradera desde esa fecha.
Publicado por elhistoriador en 16 mayo, 2016 en 1916, Tratados
Etiquetas: Acuerdo Sykes-Picot, François Georges-Picot, Francia, Gran Bretaña, oriente próximo, sir Mark Sykes
Tratado de Londres – 26 de Abril de 1915
El Tratado de Londres, también conocido como Treaty of London (en inglés) o Patto di Londra (en italiano), fue firmado en Londres el 26 de abril de 1915. Por él Italia entró en la Primera Guerra Mundial del lado de la Entente. El tratado era secreto y los países firmantes fueron: El Reino de Italia, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, Francia y el Imperio Ruso.
Según el tratado, Italia recibiría las zonas habitadas por italianos en el Imperio Austrohúngaro, gran parte de la costa dálmata y el resto de los territorio balcánicos del Imperio Austrohúngaro se repartiría entre tres Estados independientes: el Reino de Serbia, el Reino de Montenegro y Croacia.
A cambio, Italia se comprometía a abandonar la Triple Alianza, que la unía a los imperios alemán y austrohúngaro y entrar en la guerra del lado de la Entente. El cambio de bando se había acordado ya a comienzos de septiembre de 1914 en un convenio secreto firmado en Londres. La entrada en la guerra debía producirse en menos de un mes desde la firma del tratado y así se hizo, siendo la declaración de guerra italiana proclamada el 23 de mayo.
La aplicación del tratado quedó muy condicionada por la disolución del Imperio Austrohúngaro y el surgimiento de nuevas naciones, especialmente Yugoslavia, que no estaban dispuestas a aceptar las concesiones prometidas a Italia por la Entente, y por la entrada en la guerra de los Estados Unidos, que definieron nuevos objetivos bélicos y se negaron a admitir la entrega de territorios de mayoría eslava a Italia. Finalmente Italia obtuvo parte de los territorios prometidos en una serie de acuerdos rubricados en el primer lustro de la década de 1920, aunque el régimen fascista mantuvo la teoría de que el país había sido engañado y perdido lo que le correspondía por las maquinaciones de sus aliados.
Negociaciones italianas
El 16 de octubre de 1914, murió el principal ministro del gabinete de Antonio Salandra y este cayó a finales de mes, siendo reconstituido el 5 de noviembre de 1914 con la presencia del nuevo ministro de Exteriores Sidney Sonnino. De ideas claras y moderado, Sonnino se había mostrado partidario de la inclusión del Reino de Italia en la Triple Alianza desde el comienzo. Ya en el verano de 1914 había defendido la entrada en guerra de Italia del lado de los Imperios Centrales. En noviembre, aún inseguros de su duración en el cargo, el primer ministro y su ministro de Exteriores se mostraron muy cautos hacia los bandos enfrentados. A pesar de una campaña de prensa a favor de la inclusión de Istria y Dalmacia (con un 96 % de población eslava en la segunda y un 54 % en la primera) el Gobierno no exigió su entrega, aunque el diario de Sonnino, el Giornale d’Italia, se mostró favorable a los irredentistas.
El ministro de Exteriores italiano, Sidney Sonnino, que llevó a cabo negociaciones secretas en paralelo con los dos bandos enfrentados en la Primera Guerra Mundial, firmando finalmente el Tratado de Londres con la Entente.
El 3 de diciembre de 1914, el Gobierno recibió el respaldo del parlamento y Sonnino decidió pasar a la acción, ordenando al embajador italiano en Viena, el duque de Avarna, que reclamase compensaciones territoriales al Imperio Austrhúngaro de acuerdo al artículo VII del pacto de la Triple Alianza. El Gobierno de Viena no había respetado las cláusulas del tratado de alianza, que estipulaban la consulta al resto de aliados antes del comienzo de operaciones militares y la compensación a Italia en caso de ventajas en los Balcanes para Austria-Hungría, y había permitido así que el Gobierno de Roma pudiese mantener la neutralidad en la guerra. Una vez quedó clara la imposibilidad de un rápida victoria austro-germana, Italia decidió negociar con los dos bandos para lograr el mayor beneficio posible de la situación.
El 24 de diciembre de 1914, tras un tiroteo en el puerto de Valona, la ciudad fue ocupada por tropas italianas, teóricamente para proteger a los residentes italianos. Sonnino se apresuró a asegurar a los austrohúngaros que la ocupación sería temporal, para evitar que a su vez exigiesen compensaciones territoriales como él mismo estaba haciendo por el ataque al Reino de Serbia.
Aunque Sonnino apoyaba la campaña de prensa que reclamaba la entrega de Dalmacia al Reino de Italia, el Gobierno no exigía aún su entrega, usando la publicidad simplemente para que el Gobierno vienés accediese a entregar el Trentino y Trieste, sus verdaderos objetivos en aquel momento. Las conversaciones entre Sonnino y el embajador austrohúngaro Macchio no lograron sus frutos ya que este último utilizó una táctica dilatoria para retrasar las posibles compensaciones territoriales a Italia.
El ministro de Exteriores austrohúngaro, el conde Leopold Berchtold, fue entonces sustituido por el húngaro barón Esteban Burián, amigo y protegido del primer ministro húngaro Esteban Tisza. Berchtold se había mostrado contrario a las indicaciones alemanas de acceder a las peticiones territoriales italianas. Burián mantuvo la misma actitud de su predecesor, convencido de que las amenazas de Sonnino eran un farol.
El 17 de febrero de 1915, Sonnino exigió tener derecho a veto sobre las operaciones militares austrohúngaras en los Balcanes a menos que el Gobierno de Viena cediese a las reclamaciones italianas. La delicada situación del frente oriental, la epidemia de tifus que acababa de estallar en la península balcánica y la actitud de Sonnino detuvieron las operaciones militares de Viena durante los primeros meses de 1915. Alemania redobló sus presiones sobre el Gobierno austrohúngaro para satisfacer a los italianos.
El 9 de marzo de 1915, Burián comunicó al embajador italiano su disposición a negociar la cesión de territorio austrohúngaro, a lo que hasta entonces su Gobierno se había negado.
Sergéi Sazónov, ministro de Exteriores ruso y principal opositor a las exigencias italianas para entrar en la guerra del bando de la Triple Entente por sus efectos adversos para las aspiraciones eslavas en los Balcanes.
Mientras y secretamente, sin embargo, Sonnino había dado instrucciones al embajador italiano en Londres, el marqués Imperiali, para que comenzase conversaciones con la Triple Entente y expusiese las condiciones bajo las que Italia estaba dispuesta a entrar en la guerra de su lado. Sonnino se mostró especialmente interesado en mantener secretas estas conversaciones paralelas y en ocultarlas al Gobierno serbio. A partir de ese momento, Sonnino mantuvo negociaciones paralelas con los dos bandos enfrentados. Las exigencias italianas se presentaron a Lord Grey el 4 de marzo.
Serbia y los representantes del Comité Yugoslavo acabaron enterándose de los manejos de Sonnino, teniendo en el ministro de Exteriores ruso, Sergéi Sazónov a su mejor defensor. Italia explicó su deseo de obtener Dalmacia no por su población italiana, sino por razones estratégicas, para controlar el Adriático. Durante las siguientes semanas, Sazonov se mostró contrario a las exigencias italianas, que consideraba excesivas, mientras que los Gobiernos francés y británico mostraban su impaciencia porque Italia entrase cuanto antes en la contienda, creyendo que su participación les daría la victoria.
El 29 de marzo de 1915, el Gobierno italiano renunció por fin a conseguir Split, lo que los franceses utilizaron para presionar a los rusos y empujarles a aceptar el resto de reclamaciones italianas.Sazonov, sin embargo, no accedió, considerando estas contrarias al principio de nacionalidad por el que supuestamente estaban combatiendo. La opinión pública rusa se preocupaba por el destino de las poblaciones eslavas y especialmente por la serbia, y el ministro de Exteriores ruso creía que no aceptaría las concesiones que Italia exigía.
El 1 de mayo de 1915, Edward Grey fue relevado en las negociaciones por Herbert Henry Asquith por parte británica.
Mientras, las negociaciones con Viena encontraron un nuevo escollo: la exigencia italiana de que los territorios cedidos fuesen entregados de inmediato (21 de marzo de 1915) y no tras el final de la guerra, como proponían los austrohúngaros. El 27 de marzo de 1915, Burián comunicó al embajador italiano que el emperador había accedido a entregar el Trentino a cambio de la neutralidad italiana y su aquiescencia a las campañas austrohúngaras en los Balcanes. El 8 de mayo de 1915, Sonnino respondió a la propuesta con un memorándum de once artículos con las reclamaciones italianas.
Mientras tanto, entre marzo y abril, se aceleraron los preparativos militares en Italia. En Londres Asquith redactaba una propuesta que reflejaba la postura rusa, como última oferta para los italianos. El 9, ante la falta de acuerdo, volvió a presentar una propuesta por la que Italia conseguía la costa dálmata entre Zara y el cabo Planka, Curzola y sus islas menores, y la desmilitarización de la costa entre Planka y Cattaro, salvo la que se entregaría a Serbia. El 14, el marqués Imperiali aceptó esta oferta, renunciando a la península de Sabioncello. Sólo reclamó que no se erigiesen fortificaciones en la cercanías de Cattaro, mientras que Sazonov aceptó que la representación internacional de Albania quedase en manos italianas. Siguió exigiendo, sin embargo, que continuasen las negociaciones sobre ciertos detalles.
Francia y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda presionaron entonces al zar Nicolás, que ordenó ceder a Sazonov, a pesar de sus aprensiones sobre lo correcto del pacto. El 21 de abril de 1915, Sazonov indicó al embajador ruso en el Reino Unido que rubricase el acuerdo.
El 16 de marzo de 1915, el Gobierno austrohúngaro respondió a las exigencias italianas, de manera en general negativa. Ante esta, el pacto con la Entente se firmó el 26 de mayo de 1915 en Londres, comprometiéndose el Reino de Italia a entrar en guerra inmediatamente contra el Imperio Austrohúngaro y el Imperio Alemán y a no firmar una paz por separado.
Según el acuerdo, Italia recibiría:
Territorios ofrecidos por la Entente a Serbia y a Montenegro en 1915: Territorio asignado a Serbia Territorio a repartir entre Serbia y Montenegro
El Tirol hasta la separación de cuencas, situada en los Alpes, que incluía las provincias del Trentino-Alto Adigio.
El condado de Gorizia y Gradisca.
Istria, sin Fiume (Rijeka).
Parte de Carniola (los distritos de Vipava, Idrija y Ilirska Bistrica, excluyendo Postojna).
El norte de Dalmacia, incluyendo Zara (en croata: Zadar) y la mayoría de las islas del Adriático.
El archipiélago del Dodecaneso, controlado desde la Guerra ítalo-turca de 1911-1912.
Vlorë (en italiano: Valona).
El control de la política exterior de la nueva Albania, reducida por la partición de la mayoría del territorio entre el Reino de Serbia y Reino de Grecia.
Parte de las colonias alemanas en África y Asia, en caso de que Francia y Reino Unido obtuviesen nuevas colonias. Se confirmaba además la posesión italiana de Libia.
Antalya, en caso de que se repartiese Asia Menor.
Con los cambios fronterizos propuestos entre Italia y el Imperio, basados tanto en la unión de los italianos del Imperio Austrohúngaro como en razones de defensa estratégica, aquella recibía una minoría de cerca de un cuarto de millón de alemanes y tres cuartos de millón de eslavos. Las ganancias territoriales en el Adriático garantizaban también el control del mismo, una de las aspiraciones italianas.Las concesiones al Reino de Italia se agrupan en cuatro sectores, definidos con precisión variable:
El Noroeste, donde las peticiones italianas habían quedado satisfechas.
El Adriático y los Balcanes, donde Italia había tenido que realizar algunas concesiones.
Asia Menor, donde las concesiones eran más generales y menos definidas.
África, donde la ambigüedad de las cláusulas era mayor.
A Serbia se le prometió:
La costa dálmata entre Krka y Ston, incluyendo la península de Pelješac (en italiano: Sabbioncello), el puerto de Split (en italiano: Spalato), y la isla de Brač (en italiano: Brazza).
A Montenegro se le adjudicaban:
La costa dálmata entre Budva y Ston, incluyendo Ragusa y la bahía de Kotor (en italiano: Cattaro, desmilitarizado), excluyendo la península de Pelješac.
La costa sur, hasta el puerto albanés de Shëngjin (en italiano: San Giovanni di Medua).
Asimismo, aunque sin mucho detalle, se prometió al Reino de Serbia:
Eslavonia (a pesar de los reparos italianos).
Partes de Albania, que quedaría dividida entre el Reino de Serbia, el Reino de Montenegro y el Reino de Grecia, sin detallar.
La ciudad adriática de Fiume, objeto de duras disputas en la posguerra entre Italia y Yugoslavia, quedaba asignada «a Croacia, Serbia y Montenegro».
Los italianos reclamaron que la posesión de la costa entre Zara e Istria se decidiese tras la guerra, a lo que accedieron los países de la Entente. Además, insistieron en que no debía comunicarse el acuerdo a Serbia,cosa que no lograron, pues la Entente envió una nota oficial sobre el mismo el 4 de agosto de 1915 en la que se indicaban sus ganancias territoriales que recibiría al terminar la guerra. A finales de abril de 1915, partidarios de Yugoslavia en Gran Bretaña ya conocían a grandes rasgos las características del acuerdo, gracias a las confidencias de Sazonov, obtenidas por Frano Supilo.
Sonnino, a pesar de haber firmado el pacto con la Entente, alargó las negociaciones con Viena. El 3 de mayo de 1915, el embajador austrohúngaro en Roma se enteró de la conclusión de las negociaciones con la Entente y avisó a Burián, que trató de mejorar su oferta anterior a los italianos, pero demasiado tarde: el mismo día Sonnino rescindía la alianza con los Imperios Centrales. Aun así recibió a Macchio el 6, mostrándose dispuesto a comunicar sus propuestas al gabinete.
La población, inflamada repentinamente de nacionalismo, forzó al parlamento, favorable a mantener la neutralidad del país, a aprobar el pacto con la Entente, haciendo caer al gabinete de Salandra el 13 de mayo de 1915. Rechazada la renuncia por el rey, el parlamento se avino a aceptar el Tratado y a conceder plenos poderes al Gobierno el 20 de mayo de 1915, por amplia mayoría.
El 23 de mayo de 1915, se declaraba la guerra al Imperio Austrohúngaro, aunque no con los resultados esperados por los Aliados.
El pacto, que debía haber permanecido en secreto, fue publicado por los bolcheviques rusos tras su toma del poder en el diario Izvestia, en noviembre de 1917.
Clarificación: el acuerdo de St. Jean de Maurienne
La futura repartición del Imperio otomano se decidió entre los tres socios originales de la Triple Entente, sin tener al comienzo en cuenta a Italia. Esta no recibió información sobre los acuerdos anteriores o posteriores al tratado por el que entró en la contienda y sus intentos de lograr esta información fueron baldíos hasta el otoño de 1916. Dada la vaguedad de la cláusula sobre el Imperio otomano del tratado, continuaron las negociaciones para definir con más claridad la porción que le correspondería a Italia en caso de desmembramiento del Imperio, lo que se logró en el acuerdo de St. Jean de Maurienne en abril de 1917. A cambio Italia reconocía los acuerdos anteriores franco-británicos, en especial el Tratado Sykes-Picot.
Italia habría de obtener el suroeste de Asia Menor, llegando hasta la concesión francesa por el Este y hasta Esmirna por el Norte, junto con una zona de influencia al norte de esta. El acuerdo, sin embargo, quedaba sujeto a la aprobación del Gobierno ruso, que acababa de cambiar con el triunfo de la Revolución de Febrero que había acabado con el zarismo. Rusia nunca llegó a expresar su opinión sobre el acuerdo, que jamás llegó a ser ratificado como tratado formal.Juntos, no obstante, el Tratado de Londres y el Acuerdo de St. Jean de Maurienne reunían las aspiraciones italianas en caso de victoria de la Entente.
Cambios de la situación bélica
Dos hechos fundamentales afectaron a la aplicación del tratado tras la guerra mundial:
El aumento del descontento de las comunidades que formaban el Imperio austrohúngaro al alargarse la contienda, y la creación de movimientos independentistas, en general mal vistos por el Gobierno italiano.Su mayor acercamiento a estos se dio con los mayores reveses bélicos para Italia tras la derrota de Caporetto, tras los que se celebró el «Congreso de Nacionalidades Oprimidas» en Roma en abril de 1918.
La entrada en el conflicto de los Estados Unidos del lado de la Entente. El poderío estadounidense y las circunstancias de su entrada en guerra les convirtieron en el forjador de los objetivos de los Aliados en la guerra, reflejados en los «Catorce Puntos» del presidente Woodrow Wilson. El noveno de ellos se refería a Italia, indicando que «un reajuste de las fronteras de Italia debería realizarse de acuerdo con líneas nacionales claramente reconocibles», lo que chocaba con lo estipulado por el tratado de 1915. La debilidad italiana hizo que el Gobierno no se enfrentase a los estadounidenses acerca de este punto y optase por aceptar los puntos de Wilson junto con el tratado de 1915.
Negociaciones y estancamiento
Parte de la delegación yugoslava en la Conferencia de Paz de París: Ante Trumbić (tercero por la izquierda) , Nikola Pašić (segundo), Milenko Vesnić (primero) y Ivan Žolger. Algunos delegados eran de procedencia austrohúngara, para disgusto italiano.
Después de la guerra, la posición italiana era complicada. Exigir el cumplimiento del Tratado de Londres hubiese significado un conflicto inmediato con Wilson, mientras que un abandono del mismo era un riesgo que ningún Gobierno italiano podía contemplar, quedando la opción de una cesión parcial a cambio de compensaciones, que requerirían la aceptación del resto de potencias que habrían de otorgarlas.
Tras la llegada de Wilson a París el 4 de diciembre de 1918, las relaciones entre este y los representantes italianos no mejoraron. El informe de los expertos estadounidenses no tenía en cuenta las disposiciones del tratado de 1915, definía una frontera intermedia entre la basada en el idioma y la que dictaban los intereses de seguridad italianos. Los italianos respondieron solicitando la frontera definida en el tratado con pequeñas modificaciones y añadiendo la petición de poder anexionarse Fiume, que produjo una disputa exagerada.La ciudad, enclave de población italiana en una región de mayoría eslava, había quedado asignada a Croacia en el Tratado de Londres. La agitación nacionalista en Italia, permitida por el Gobierno, había colocado a este en una situación que le impedía ceder en su demanda por la ciudad, a pesar de no haber sido reclamada anteriormente.
Los italianos expresaron su deseo de negociar únicamente con Serbia y Montenegro como aliados suyos durante la contienda, pero no con representantes del enemigo derrotado, categoría en la que englobaban a los representantes del nuevo Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. Su malestar con la delegación yugoslava era aún mayor al contarse entre sus miembros antiguos diputados austrohúngaros (como los croatas Ante Trumbić y Josip Smodlaka y el esloveno Otokar Rybář). Un delegado, el esloveno Ivan Žolger, había sido incluso ministro del gabinete austriaco durante la guerra.
En abril, con el regreso a la conferencia del presidente americano, se retomó el caso italiano, ofreciendo franceses y británicos el cumplimiento estricto del Tratado de Londres (lo que excluía la concesión de Fiume a Italia) o la entrega de Fiume y el abandono del tratado. Ante la falta de acuerdo, Wilson decidió hacer un llamamiento al pueblo italiano dejando de lado a su Gobierno, logrando únicamente enfurecer a la opinión pública italiana y que los representantes italianos se retirasen de la conferencia de paz. Durante la ausencia italiana los Aliados decidieron enviar la expedición militar a Esmirna, decisión que aquellos aceptaron tras su regreso a París dos semanas más tarde. La repartición de mandatos se realizó también mientras los italianos se hallaban lejos de París.
Avances y definición de fronteras en los Balcanes
Tirol, desmembrado en 1918. Parte quedó en el lado austriaco (en rojo) y se llamó Nordtirol y Osttirol, formando el Estado Federado de Tirol.
A pesar de la continuación de las conversaciones, centradas siempre en el destino de Fiume, no hubo avances hasta la firma del tratado con Alemania y la marcha de Wilson el 28 de junio. La oposición de Wilson y su capacidad de vetar cualquier acuerdo impedían los progresos.
En septiembre, sin embargo, el tratado con Austria fue favorable a Italia, que logró la frontera de los Alpes como se había le prometido en Londres en 1915.
Incapacitado Wilson y derrotado su partido en las elecciones de Estados Unidos y hartas Francia y el Reino Unido de las inacabables conversaciones, estas decidieron que las negociaciones pasasen a realizarse directamente entre italianos y yugoslavos. Esto llevó a un rápido acuerdo que se plasmó en el Tratado de Rapallo de noviembre de 1920. Este concedía a Italia la frontera que deseaba en el Noreste, pero limitaba sus ganancias en el Adriático a cuatro islas y la ciudad de Zara. Fiume y sus alrededores se establecían como Estado libre.
Albania fue evacuada y su independencia reconocida según las fronteras trazadas en 1913, salvo la isla de Saseno, a la entrada de la bahía de Valona, que Italia se anexionó.
En Asia Menor, los griegos aprovecharon la ausencia italiana en la primavera para lograr que fuesen sus tropas las enviadas a Esmirna, situación que los italianos aceptaron tras débiles protestas a su regreso a la conferencia de paz. Por el Tratado de Sèvres firmado el 10 de agosto de 1920, Italia vio reconocida la posesión del Dodecaneso y se le concedió una zona de influencia en Anatolia, que se correspondía aproximadamente a la definida en los acuerdos de St. Jean de Maurienne, salvo en los alrededores de Esmirna. Italia, insatisfecha con el resultado, se apresuró a mostrar su simpatía a Mustafá Kemal tan pronto como surgió movimiento nacionalista, evitando respaldar a las tropas griegas. En el Tratado de Lausana que puso fin a la guerra Italia conservó la posesión del Dodecaneso.
En África, mencionada en los artículos 10 y 13 del Tratado de Londres, Italia logró la concesión final de Libia por parte del sultán otomano en el Tratado de Sèvres, tras haber tenido que reconquistar el territorio, controlado precariamente, en 1919.
Las colonias alemanas, por su parte, fueron repartidas como mandatos durante la ausencia italiana, saliendo el Reino Unido muy beneficiado, seguido de Francia. Italia exigió ser compensada, pero aceptó la repartición realizada. Quedó entonces la posibilidad de rectificaciones fronterizas, que se decidió debían negociarse bilateralmente entre Italia por una parte y Francia y el Reino Unido por la otra. El 12 de septiembre de 1919, Francia e Italia alcanzaban un acuerdo, que cedía ciertos salientes de la frontera entre Libia y las colonias francesas a los italianos. En 1925 se produjo la firma del acuerdo con Gran Bretaña en el que Italia logró la frontera que deseaba entre Libia y Egipto.
En Somalia, ante la negativa francesa a ceder la Somalia Francesa, se ofreció la entrega de cierto territorio junto al río Juba, que Italia aceptó.
Publicado por elhistoriador en 26 abril, 2015 en 1915, Claves, Tratados
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