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Timestamp: 2018-02-21 15:09:32
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Sentencia A.P. Sevilla 79/2010, de 29 de julio. Delito de lesiones por agresión. Principio «in dubio pro reo» - Portal Asesoría y Empresas Thomson Reuters
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Sentencia A.P. Sevilla 79/2010, de 29 de julio
Imputación de un delito de lesiones de los artículos 147 y 148 del Código Penal por agresión a un grupo de personas. En aplicación del principio "in dubio pro reo", se dicta sentencia absolutoria respecto a parte de los acusados. Sin embargo se acuerda sobre el autor material de los hechos que del expresado delito de lesiones es penalmente responsable el acusado en concepto de autor, por haber realizado directa y dolosamente los hechos que declarados probados (artículos 27 y 28.1 CP), así considera la sala que se infiere de la prueba practicada y ya valorada.
Sevilla a 29 de julio de 2010
El Ministerio Fiscal. Representado por el señor Fiscal D. Alfonso Demetrio Sánchez López.
El acusado Justino, con DNI NUM000, natural de Sevilla, nacido el 25 de Octubre de 1989, hijo de Diego y de Julia, sin antecedentes penales, en libertad por esta causa, con domicilio en San Juan de Aznalfarache (Sevilla), insolvente, representado por el procurador don Eugenio Carmona Delgado y defendido por el letrado don Jorge Alberto Garrido Ciria.
El acusado Vicente, con DNI NUM001, natural de Sevilla, nacido el 13 de Diciembre de 1990, hijo de José y de Ascensión, sin antecedentes penales, en libertad por esta causa, con domicilio en San Juan de Aznalfarache (Sevilla), insolvente, representado por el procurador don Eugenio Carmona Delgado y defendido por el letrado don Jorge Alberto Garrido Ciria.
La acusada D.ª Josefa, con DNI NUM002, natural de Sevilla, nacida el 5 de Diciembre de 1989, hija de Enrique y de María Dolores, sin antecedentes penales, en libertad por esta causa, con domicilio en San Juan de Aznalfarache (Sevilla), insolvente, representada por el procurador don Eugenio Carmona Delgado y defendido por el letrado don Jorge Alberto Garrido Ciria.
El acusado D. Bartolomé, con DNI NUM003, natural de Sevilla, nacido el 2 de Octubre de 1990, hijo de Manuel y de María de los Ángeles, sin antecedentes penales, en libertad por esta causa, con domicilio en San Juan de Aznalfarache (Sevilla), insolvente, representado por la procuradora doña Francisca Soult Rodríguez y defendido por el letrado don Germán Javier Amaya Antón,
El acusado D. Hugo, con DNI NUM004, natural de Sevilla, nacido el 19 de Enero de 1991, hijo de Juan Manuel y de Natividad, si antecedentes penales, en libertad por esta causa, con domicilio en Almensilla (Sevilla), insolvente, representado por la procuradora doña Eva María Mora Rodríguez y defendido por la letrada doña Ana María Barrero Ortega.
Como Acusación Particular D. Sabino, representado por el Procurador Sr. Tristán Jiménez y defendido por el Sr. Letrado D. Luis García Navarro.
Segundo.-El juicio oral tuvo lugar los días 7 y 23 del presente mes y año, practicándose con el resultado que constan en autos las siguientes pruebas: interrogatorio de los acusados, documental reproducida, declaración de los testigos D. Sabino, D. Edmundo, D.ª Lorenza; D.ª María Luisa, D. Justo, D. Serafin, D.ª Estibaliz y la pericial de la médico forense Doña Rosaura.
Tercero.-El Ministerio Fiscal formuló conclusiones definitivas en los siguientes términos: " Los hechos son constitutivos de un delito de lesiones de los artículos 147, 148.1 y 150 del C.P.; imputó su autoría a los acusados reseñados; y apreciando la agravante de abuso de superioridad del art. 22.2 del C.P., solicitó que se impusiera a cada uno de los acusados la pena de cuatro años y seis meses de prisión, accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y costas. En el orden civil los acusados indemnizarán a Sabino en 1.280 euros por las lesiones, 4.000 euros por las secuelas y la cantidad que se acredite por el tratamiento odontológico que reciba.
Cuarto.-El acusador particular D. formuló conclusiones definitivas en los siguientes términos: Los hechos narrados son constitutivos de un delito de lesiones de los artículos 147 y 148 del C.P., imputando su autoria al acusado reseñado y apreciando la agravante de abuso de superioridad no solicitó pene concreta. En el orden civil solicitó la indemnización de 6.000 euros.
Quinto.-Las defensas de los acusados interesaron una sentencia absolutoria con declaración de las costas causadas de oficio.
Primero.-Sobre las 18,00 horas del día 24 de enero de 2009, en el pasaje Ciudad Expo circuito 02 de Mairena del Aljarafe, D. Sabino fue abordado por un menor de edad penal, quien le hizo algunas preguntas sobre el ciclomotor que aquél llevaba, procediendo de forma inmediata a golpear a Sabino con el puño en la cara, causándole lesiones leves.
Ante ello, Sabino se marchó hacia la zona de seguridad de la urbanización Ciudad Expo para pedir auxilio, pues observó que el acusado D. Justino, ya reseñado, junto al menos con otros 10 individuos no identificados, corrían tras él portando algunos de ellos palos de madera y trozos de mangueras, consiguiendo aquellos darle alcance.
El acusado D. Justino, de común acuerdo con los demás que conformaban el grupo de más de 10, procedieron a golpear reiteradamente a Sabino con los objetos antes indicados, haciéndolo caer al suelo, donde continuaron la agresión, dándole también patadas y puñetazos.
Segundo.-Como consecuencia de los hechos Sabino sufrió lesiones consistentes en policontusiones en rostro, palpebral, hemorragia subconjuntival en ojo derecho y antebrazo y traumatismo cráneo encefálico grado 0.
Tardó en curar veinticuatro días con igual impedimento y necesidad de tratamiento médico.
Le han quedado como secuelas estrés postraumático y rotura de la pieza dental quince con movilidad en el fragmento palatino y dolor a la percusión, que requiere exodoncia y posterior reposición mediante implante, así como línea superficial de fractura a nivel de reborde marginal mesial de pieza dentaria catorce.
También padece una marca cicatrizal abrasiva ligeramente hipercroma de 4 x 3 cm en cara anterior de la rodilla izquierda y marca cicatrizal abrasiva puntiforme normocroma en costado izquierdo, lo cual le ocasiona un perjuicio estético ligero.
La intervención odontológica ha sido presupuestada en 1.410 euros.
Tercero.-El acusado D. Justino carece de antecedentes penales y ha estado privado de libertad por esta causa un día.
Primero.-Los hechos probados constituyen un delito de lesiones de los artículos 147 y 148 del C.P. imputable al acusado D. Justino.
Segundo.-Por el contrario no es posible imputar la autoria de dicho delito al resto de los acusados.
Respecto a la acusada D.ª Josefa no se ha practicado prueba alguna que enerve la presunción de inocencia que ampara a todo acusado.
Así el propio perjudicado no puede afirmar que estuviera en el grupo que le agredió brutalmente junto a la garita de acceso a la urbanización Ciudad Expo, y la testigo D.ª María Luisa asevera que llegó a ese lugar una vez que tuvo lugar esa agresión, si bien esta acusada al llegar tuvo un intercambio de insultos con la Testigo D.ª Lorenza que no son objeto de enjuiciamiento en la presente causa. Por ello, procede la absolución de esta acusada con declaración de 1/5 parte de las costas de oficio.
Respecto a los acusados D. Vicente, D. Bartolomé y D. Hugo, si bien es cierto que el perjudicado mantiene que todos ellos estaban en el grupo y le agredieron, no puede determinar el momento o modo de la agresión, siendo sus manifestaciones en cuanto a estos acusados dubitativas; así el Sr. Presidente del Tribunal en dos ocasiones, ante las vaguedades y falta de concreción del testigo, que se refería a "ellos" en general sin determinar si se trataba de los acusados, alguno de ellos, u otros miembros del grupo, le tuvo que solicitar al testigo que concretara su testimonio por ser uno de los elementos o medios de prueba para aquilatar la posible participación de los acusados en los hechos enjuiciados. Es más, señaló al acusado D. Hugo cuando se le preguntó para que identificara al acusado D. Vicente.
A estas vaguedades y confusiones hay que añadir que ningún otro testigo de cargo identifica a estos acusados como autores o participes en la agresión que sufrió el perjudicado. Es más, las testigos D.ª María Luisa y D.ª Lorenza no identificaron a los tres varones mencionados en este fundamento como varones que formaban parte del grupo agresor, asegurando la primera que el acusado Bartolomé no estaba en dicho grupo.
Así las cosas, mantenemos una duda razonable sobre la participación en los hechos de estos acusados, ya que con estos mimbres probatorios consideramos que no es posible aseverar con la contundencia que requiere una sentencia de condena que estos acusados agredieran al acusador particular.
En consecuencia, en aplicación del principio "in dubio pro reo", procede dictar una sentencia absolutoria respecto a los acusados D. Vicente, D. Bartolomé y D. Hugo con declaración de 3/5 partes de las costas causadas de oficio.
Tercero.-Por el contrario, estimamos que sí se cuenta con prueba de cargo para sostener que el acusado D. Justino es autor de la brutal y gratuita agresión padecida por el acusador particular.
En primer lugar, D. Justino reconoce que estaba en el lugar de los hechos al momento de producirse esa agresión, mientras que los demás acusados varones lo niegan. En segundo lugar, el lesionado sí concreta que D. Justino le agredía, matizando en el plenario que en una de las ocasiones en las que intentó incorporarse del suelo mientras era agredido por el grupo vio a D. Justino golpearle directamente. Además, estas manifestaciones vienen corroboradas por la testigo D.ª María Luisa que afirmó que D. Justino estaba en el grupo que agredía al lesionado.
Cuarto.-Las lesiones padecidas por el acusador particular constituyen un delito de lesiones de los artículos 147 y 148 del C.P.
Según la constante y reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo tratamiento médico es aquel que según la "lex artis" de la medicina está indicado como necesario o imprescindible para la curación o minoración de los efectos o consecuencias de la enfermedad ocasionada y consistente en la planificación de un sistema, método, actividad o actuación de naturaleza médica y diversa índole (ingesta o uso tópico de medicamentos, realización de curas, administración de sustancias inyectables por vía venosa o intramuscular, sometimiento a dietas, inmovilizaciones, rehabilitación u otros) cuya realización o ejecución, tanto puede ser llevada a cabo por el propio médico, como encomendada a auxiliares sanitarios y hasta impuesta su cumplimiento y observancia al propio lesionado.
Pues bien, la inacabada restauración de las piezas dentarias rotas implica por si misma tratamiento médico.
Todos y cada uno de los testigos que presenciaron la agresión son contestes en el sentido de que varios de los que componían el grupo agresor portaban palos de madera y otros instrumentos contundentes, como lo son antenas de coche, que usaron para infringir dicha agresión al acusador particular.
El uso de estos objetos sin duda supuso un serio peligro para la integridad física del agredido, por lo que es palmaria la aplicación del subtipo agravado del artículo 148 del C.P.
Quinto.-Por el contrario, entendemos que no concurre deformidad en el lesionado que obligue a la aplicación del artículo 150 del C.P.
Respecto a la aplicación de este tipo agravado del delito de lesiones en el supuesto de rotura de piezas dentarias sienta la sentencia del T.S. de 1 octubre 2008:
"En relación a la pérdida y rotura de piezas dentarias, la doctrina de esta Sala se ha hecho más flexible en sintonía con los avances médicos en materia de tratamiento odontológico.
La antigua jurisprudencia de esta Sala estimó de forma clara y sin excepciones, que la pérdida o rotura de dientes que exigiesen su reconstrucción suponía en todo caso una deformidad menor a sancionar conforme al actual artículo 150 del Cpenal equivalente al 419 del Cpenal de 1973. Como exponente de esta superada doctrina se puede citar la STS de 27 de febrero de 1996, que incluso con citas de sentencias del siglo XIX y principios del XX - Sentencias de 11 de mayo de 1887, 31 de octubre de 1900, 15 de junio de 1995, entre otras- rechazó la posibilidad de excluir el concepto de deformidad en el caso de pérdida de piezas dentarias, en el caso concreto de la sentencia citada se trataba de pérdida de un incisivo superior y en tal sentido, casó la sentencia de instancia que no había aplicado el concepto de deformidad.
Esta doctrina queda suavizada en el Pleno no jurisdiccional de 19 de abril de 2002, en el que se acordó que "....la pérdida de incisivos u otras piezas dentarias, ocasionada por dolo directo o eventual, es ordinariamente subsumible en el art. 150 del Cpenal. Este criterio admite modulaciones en supuestos de menor entidad, en atención a la relevancia de la afectación o a las circunstancias de la víctima, así, como a la posibilidad de reparación accesible con carácter general, sin riesgo ni especiales dificultades para el lesionado. En todo caso, dicho resultado comportará valoración como delito y no como falta....".
A partir de este Acuerdo en la jurisprudencia de la Sala ha ido flexibilizando y modulando el concepto de deformidad que en palabras de la STS de 29 de enero de 1996 era "....toda irregularidad física permanente que conlleva una modificación corporal de la que pueden derivarse efectos sociales o convivencialmente negativos....". Actualmente es preciso efectuar una valoración de la deformidad a la luz de dicho acuerdo en un juicio concreto de caso a caso y teniendo en cuenta tres parámetros:
a) La relevancia de la afectación, pues no es lo mismo la pérdida absoluta que la rotura y dentro de esta la hay de diverso grado, no es lo mismo que se trate de una o varias piezas dentarias, ni tampoco es indiferente la ubicación de tales piezas y su mayor o menor visibilidad.
b) La situación que tuvieran anteriormente las piezas afectadas, pues no es lo mismo que se trate de piezas sanas o que previamente ya estuvieran deterioradas.
c) Como tercer parámetro, la posibilidad de reparación/reconstrucción odontológica, debiéndose tener en cuenta la complejidad de la operación, dificultades e incluso el costo económico de la misma."
Pues bien, en nuestro supuesto, tan solo se ha roto una pieza dentaria, la quince, y dañado la catorce. Es decir se trata de premolares superiores.
Según el informe del Estomatólogo, Doctor Abilio, que trata al lesionado la reparación de ambas piezas dentarias es posible, con un presupuesto para el caso de que se reponga la pieza quince o se realice un implante de 1600 euros o 3.000 euros.
En aplicación de la Jurisprudencia mencionada, entendemos que al tratarse de la rotura de un sola pieza dentaria y daño en otra, piezas que no son visibles en todo momento, así como que es posible su reparación, procede considerar que no concurre deformidad, por lo que, en consecuencia, no se aplica el artículo 150 del C.P.
Sexto.-Del expresado delito de lesiones es penalmente responsable el acusado en concepto de autor, por haber realizado directa y dolosamente los hechos que hemos declarado probados (artículos 27 y 28.1 CP). Así consideramos que se infiere de la prueba practicada y ya valorada
Séptimo.-Concurre en la comisión de los hechos la agravante de abuso de superioridad del número segundo del artículo 22 del C.P.
La reciente sentencia del T.S. de 2 de marzo del presente año 2010 recuerda los requisitos que permiten la aplicación de esta agravante:
Según reiterada jurisprudencia de este Tribunal (SSTS 1157/2006, de 10-11; 574/2007, de 30-5; 973/2007, de 19-11; 76/2009, de 4-2; 479/2009, de 30-4; y 889/2009, de 15-9, entre otras muchas), la circunstancia agravante de abuso de superioridad exige para su apreciación los siguientes requisitos:
1.º Que se produzca una situación de superioridad, es decir, un importante desequilibrio de fuerzas a favor de la parte agresora frente al agredido, derivada de cualquier circunstancia, bien referida a los medios utilizados para agredir (superioridad medial o instrumental), bien al hecho de que concurra una pluralidad de atacantes, siendo precisamente este último supuesto el más característico y el de mayor frecuencia en su aplicación (superioridad personal).
2.º Que esa superioridad ha de ser tal, que produzca una disminución notable en las posibilidades de defensa del ofendido, sin que llegue a eliminarlas, pues si esto ocurriera nos encontraríamos en presencia de la alevosía, que constituye así la frontera superior de la agravante que estamos examinando. Por eso, la jurisprudencia mencionada viene considerando a esta agravante como una "alevosía menor" o de "segundo grado".
3.º A tales dos elementos objetivos hemos de añadir otro de naturaleza subjetiva, consistente en que haya abuso de esa superioridad, esto es, que el agresor o agresores conozcan esa situación de desequilibrio de fuerzas y se aprovechen de ella para una más fácil realización del delito.
4.º Que esa superioridad de la que se abusa no sea inherente al delito, bien por constituir uno de sus elementos típicos, bien porque el delito necesariamente tuviera que realizarse así.
Pues bien, de la prueba practicada, incluso de la declaración de los acusados, se ha acreditado que el lesionado fue agredido por al menos un grupo de 10 personas, algunos de ellos armados de palos y antenas de coche, que todos ellos le agredieron de suerte que el lesionado solo podía cubrir su cabeza y adoptar en el suelo una postura de protección de su cuerpo, para evitar ser lesionado gravemente, siendo el acusado y los demás agresores conscientes de tal superioridad que mermaba o disminuía las posibilidades de defensa del acusador particular. En suma, se aprecia la agravante solicitada por ambas acusaciones.
Octavo.-Teniendo en cuenta cuanto se lleva expuesto y los artículos 66, 147 y 148 del CP, la agravante de abuso de superioridad apreciada, la brutal y gratuita agresión inferida por el acusado en unión a otras 10 personas al lesionado, procede imponer la pena de cuatro años de prisión, e inhabilitación especial para el derecho e sufragio pasivo durante el mismo tiempo.
Noveno.-En el orden civil el acusado indemnizará al lesionado Sr. Sabino en Núñez en 1.280 euros por las lesiones, 4.000 euros por las secuelas y la cantidad que se acredite en ejecución de sentencia en atención al tratamiento odontológico que está recibiendo el acusador particular para restablecer las piezas dentarias rotas con un limite de 3000 euros.
Para fijar el montante de la indemnización tanto por lesiones como por secuelas se ha atendido, dentro de los limites de las peticiones de las acusaciones, a la aplicación analógica del baremo del año 2010 para la valoración de los daños y perjuicios ocasionados en accidentes de circulación, sin que se haya aplicado un factor de corrección al alza por tratarse de lesiones dolosas que causan una mayor afección al lesionado para no excederse la indemnización otorgada de los limites establecidas por las acusaciones.
Como decíamos más arriba, el presupuesto para reparar las piezas dentarias dañadas, a causa de la agresión descrita del Estomatólogo, Don Abilio, que trata al lesionado esa reparación de ambas piezas dentarias asciende a 1.600 euros para el caso de que se reponga la pieza quince o 3.000 euros para el caso que se realice un implante de la misma.
En consecuencia, como limite para la indemnización por la reparación de las piezas dentarias se fija en 3.000 euros.
Décimo.-- Se declaran de oficio las 4/5 partes de las costas causadas, y se imponen al acusado condenado el pago de la quinta parte restante, incluyendo las generadas por la actuación procesal de la acusación particular, que no ha sido heterogénea a la actuación de la acusación pública
Absolvemos a los acusados D.ª Josefa, D. Vicente, D. Bartolomé y D. Hugo del delito de lesiones por el que venían siendo acusados, con declaración de 4/5 partes de las costas causadas de oficio.
Condenamos al acusado D. Justino como autor de un delito de lesiones ya definido, con la agravante de abuso de superioridad, a las penas de cuatro años de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo por el mismo tiempo, así como al pago de 1/5 parte de las costas, incluyendo las generadas por la acusación particular. La duración de la pena se encuentra en el tramo mínimo de la pena a imponer a causa de la agravante mencionada.
En el orden civil el acusado indemnizará al lesionado Don. Sabino en 1.280 euros por las lesiones, 4.000 euros por las secuelas y la cantidad que se acredite en ejecución de sentencia en atención al tratamiento odontológico que está recibiendo el acusador particular para restablecer las piezas dentarias dañadas con un limite de 3000 euros.
Abónese en su caso al acusado condenado el día que ha estado privado de libertad por esta causa.
En ejecución de sentencia, téngase en cuenta el artículo 576 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
Aprobamos el auto de insolvencia que dictó el Sr. Juez de Instrucción.
Contra esta sentencia cabe recurso de casación, que puede prepararse ante este Tribunal dentro de los cinco días siguientes al de su última notificación.
Así lo acordamos, mandamos y firmamos, juzgando en única instancia.
Publicación.-. Leída y publicada fue la anterior sentencia por la Sala que la dictó en Audiencia Pública. Doy fe.