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Timestamp: 2017-08-19 16:49:50
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Matched Legal Cases: ['artículo 16', 'artículo 16', 'artículo 61', 'artículo 101', 'artículo 209', 'artículo 139', 'artículo 146', 'artículo 217', 'artículo 218']

INACIPE 2004-2006: La Inspección Judicial
INACIPE 2004-2006
I. EL OBJETO DEL TRABAJO. El presente esfuerzo tiene como fin, definir el concepto de inspección, observar su naturaleza, determinar que dicha institución constituye un medio de prueba en el Proceso Penal Mexicano, establecer difencias entre la inspección ministerial y judicial, el papel que juega esta institución jurídica en la averiguación previa y en el proceso, para poder determinar su valor probatorio en el Derecho Procesal Penal Mexicano. Por último, trataremos la reconstrucción de hechos, como medio de prueba sustentado en la inspección.
Esta elaboración, va estar constituída de un concepto, explicado por diversos doctrinarios. Su naturaleza jurídica. Las clases de inspección. Sobre que recae dicha diligencia judicial y su valor probatorio en el proceso. Por último, le daremos un similar tratamiento a la Reconstrucción de Hechos a manera de inspección, para su explicación.
Ahora bien, para el Maestro JUAN JOSÉ GONZÁLEZ BUSTAMANTE, dice que la inspección puede ser definida, así: “es aquella que se practica de oficio, o a petición de parte, por las autoridades judiciales” (2).
Para el suscrito, la inspección puede ser definida de la siguiente manera: “es un acto procedimental realizado por la autoridad administrativa o judicial, encaminado a describir con detalle circunstancias ligadas al delito, que tiene por objeto determinar la responsabilidad penal de él o de los sujetos implicados en el mismo”.
Esta figura jurídica, en el antiguo Derecho Español, se le llamó “vista de ojos” o “evidencia”, y en la actualidad: inspección judicial, inspección ocular, reconocimiento judicial, observación judicial inmediata, comprobación judicial, etc.
1. Colín Sánchez, Guillermo, Derecho Mexicano de Procedimientos Penales, Editorial Porrúa, décimo octava edición, primera reimpresión, año 2001.
2. González Bustamante Juan José, Principios de Derecho Procesal Penal Mexicano, editorial Porrúa, tercera edición, año 1959.
3. Díaz de León Marco Antonio, “Tratado sobre las Pruebas Penales. Editorial Porrúa, quinta edición, año 2000.
En los Códigos Procedimentales correspondientes se le denomina: inspección judicial; empero, parece más correcto, simplemente, denominarla inspección, para que así, quede incluida la actividad que en esos órdenes realiza el agente del Ministerio Público en la etapa de averiguación.
La primera, está a cargo del agente del Ministerio Público en la averiguación previa, la segunda, se realiza por el Juez, atendiendo, uno y otro, para ese fin, a lo ordenado en los artículos siguientes: 97, 98, 265 y demás relativos del Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, y 208, 209 y demás relativos del Código Federal de Procedimientos Penales.
Aquí es importante determinar que la inspección recae sobre: personas, lugares, objetos y efectos del delito.
Para estos efectos se practica un examen en el sujeto pasivo del delito y sobre el probable autor, para dar fe: de las lesiones, de la desfloración, en algunos delitos sexuales; del cadáver en el homicidio, etc. Encontrándose reguladas principalmente, en los artículos 95, 96, 105, 112, 129 del Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal y en los artículos 169, 170, 171, 173 y 208 del Código Federal de Procedimientos Penales.
b). LUGARES Y OBJETOS.- La inspección de lugares y objetos, se realiza en la averiguación previa y también durante el proceso, tomando en cuenta que los lugares pueden tener, en cuanto a su acceso, carácter público o privado. Si se trata de los primeros no existen limitaciones legales que impidan la realización de la diligencia. En cambio, sin son privados, y hay oposición del que los habite u ocupe, es necesario satisfacer el imperativo de carácter legal para estar en aptitud de llevarlos a cabo.
c). EL CATEO.- En la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, vigente, se establece como garantía la inviolabilidad del domicilio; más cuando la situación lo requiere, es un mandato de la autoridad judicial el que permite el acceso al domicilio, aún con oposición de sus propietarios o moradores.
El cateo, es un mandato judicial que se realiza en un domicilio particular, de una persona física o moral para inspeccionarlo, buscar una cosa, aprehender a una persona, rescatar un objeto o dar fe del mismo, o practicar alguna otra diligencia en concreto.
En el párrafo octavo del artículo 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se dice “...en toda orden de cateo, que sólo la autoridad judicial podrá expedir, que será escrita, se expresará el lugar que ha de inspeccionarse, la persona o personas que hayan de aprehenderse y los objetos que se buscan, a lo que únicamente debe limitarse la diligencia, levantándose al concluirla un acta circunstanciada en presencia de dos testigos propuestos por el ocupante del lugar cateado, o, en su ausencia o negativa, por la autoridad que practique la diligencia.
Consideramos que no es un medio de prueba, dicha figura jurídica, dentro del procedimiento penal.
El sustento jurídico del cateo, es el contenido en el párrafo primero del artículo 16, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que a la letra, ordena: “Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud del mandato escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento...”.
Para la procedencia del cateo, se exige: orden escrita, expedida por la autoridad judicial, mismo en donde se expresará claramente: el lugar que abrá de inspeccionarse, el o los objetos que se buscan o que se van a asegurar, la persona o personas a quien se va a aprehender.
Como es una garantía, sólo la autoridad judicial, fundada y motivadamente puede irrumpir en el interior del domicilio.
Desde nuestro punto de vista, el cateo, sólo debe autorizarse en situaciones para las que no exista ninguna otra forma de ser resueltas, y sin excepción debe realizarlo la autoridad judicial que lo ordena. Si el agente del Ministerio Público considera indispensable solicitarlo, lo procedente es que atienda a lo indicado en la ley.
El artículo 61 del Código Federal de Procedimientos Penales, en cuyo nuevo texto a la letra se dice: “cuando en la averiguación previa el Ministerio Público estime necesria la práctica de un cateo, acudirá a la autoridad judicial competente, o si no la hubiere al de orden común, a solicitar por escrito la diligencia, expresando su objeto y necesidad, así como la ubicación del lugar a inspeccionar y persona o personas que han de localizarse o de aprehenderse, y los objetos que se buscan o han de asegurarse a lo que únicamente debe limitarse la diligencia...”.
En el Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, no se señala la hora en que debe llevarse a cabo; en cambio, en el Código Federal de Procedimientos Penales, se ordena que deberá practicarse entre las seis y las dieciocho horas; pero si agotado el plazo no se ha terminado, podrá continuarse hasta su conclusión.
En casos urgentes, la orden de cateo, se podrá efectuar a cualquier hora (arts. 64 y 65, de Código Federal).
La irregularidades cometidas por las autoridades ejecutoras, se castigará conforme al Título Décimo Octavo del Código Penal del Distrito Federal y Título Décimo del Código Federal Penal, que corresponden a los delitos contra los servidores públicos.
Si la inspección tuviere que hacerse en la casa oficial de algún agente diplomático, el juez solicitará instrucciones a la Secretaría de Relaciones Exteriores y procederá de acuerdo con ellas; mientras las recibe, tomará en el exterior de la casa las providencias que estime convenientes.
Si ha de practicarse en buques mercantes extranjeros es ineludible observar las disposiciones de las leyes y reglamentos marítimos (arts. 67 y 68 C. F. P).
d). EFECTOS.
La inspección, también tiene por objeto, precisar las consecuencias producidas por la conducta o hecho en la persona, cosa u objeto sobre el cual recayó la acción o la omisión; por ejemplo: la pérdida del habla, del oído o de cualquier otra función; la existencia de una cicatriz perpetua y notable, o bien, la destrucción total o la inutilización parcial de una cosa, etc., esto está reglamentado en el numeral 142 del Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal.
5. DINAMICA DE LA INSPECCION EXTRAJUDICIAL.
La inspección extrajudicial es realizada por el agente del Ministerio Público, auxiliado del personal técnico.
El artículo 101, del Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, cuyo texto ordena: “cuando, para mayor claridad y comprobación de los hechos, fuere conveniente levantar el plano del lugar del delito y tomar fotografías, tanto de ese lugar como de las personas que hubieren sido víctimas del delito se practicarán estas operaciones y se hará la copia o diseño de los efectos o instrumentos del mismo, aprovechando para ello todos los recursos que ofrezcan las artes. El plano, retrato, copia o diseño se unirán al acta”.
La inspección, durante la averiguación previa, tiene como finalidad conocer el escenario del crimen, para lo cual habrá de realizarse examen minucioso de todo aquello que pueda tener relación con los hechos, como: la posición en que está el cadáver; los objetos, las cosas (muebles, vasijas, documentos, etc.); las huellas en muebles, paredes y objetos (horadación, violación de cerraduras u otros actos de violencia, etc.); y ya después, ordenar el traslado del cadáver al anfiteatro de la Delegación, así como los objetos que sean necesarios para la investigación (el arma, si fue encontrada, vasos, papeles, etc.).
En artículo 209 del Código Federal de Procedimientos Penales, la hace extensiva a todo el procedimiento.
6. DINAMICA DE LA INSPECCION JUDICIAL.
Respecto a la inspección judicial, en el artículo 139 del Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, se indica “puede practicarse de oficio o a petición de parte, pudiendo concurrir a ella los interesados y hacer las observaciones que estimen oportunas”.
La inspección a realizar durante el proceso, está encaminada a conocer: el lugar donde se llevó a cabo el presunto delito, corroborar las declaraciones, precisar detalles que permitan establecer, por ejemplo: si el procesado disparó el arma desde la distancia que manifestó; si el testigo pudo oír, o haber visto lo que dijo; reconocer algún objeto que está en ese local, y muchos otros aspectos más, que resulta innecesario mencionar, en vista de que, dependerán del caso de que se trate.
Estas cuestiones, están previstas en los artículos 94, 97, 98, 100, 113, 114, 119 y demás relativos del Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal; y 123, 124, 176, 181, 186, 208 y demás relativos del Código Federal de Procedimientos Penales.
En esta diligencia, además del juez, pueden intervenir los peritos, o terceras personas, como los testigos, a quienes podrá también interrogarse en el mismo lugar (arts. 139 y 140 del Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal; y 120 y 211 del Código Federal).
La inspección, principia con la observación, cuya consecuencia inmediata es el examen de lo que constituirá su objeto, para después, describir lo captado en el acta que con tal motivo se dicte, complementándose, cuando sea necesario, con los planos, fotografías y demás material a que aluden los preceptos relativos de los Códigos de Procedimientos Penales.
La inspección, se practica en la averiguación previa, durante la instrucción, y aún en segunda instancia, según las exigencias del caso en cuestión.
7. VALOR PROBATORIO.
En los ordenamientos procesales vigentes, se otorga valor probatorio pleno a la inspección, siempre y cuando se practique conforme a los requisitos legales.
Si la llevó a cabo el agente del Ministerio Público durante la averiguación previa; en este caso, la fuerza probatoria de la inspección disminuirá, dados los caracteres en que se sustenta, e independientemente de que se haya ajustado a la ley, porque, aún en tales condiciones, los fines esenciales de esta prueba palidecen considerablemente: no es lo mismo percibir algo, en forma directa e inmediata, que adquirir el conocimiento a través de un informe, por lo regular mal traducido en una simple constancia escrita en un expediente; sin embargo, con base en el contenido de los artículos 250 y 253, del Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, cuando lo inspeccionado por el agente del Ministerio Público, se corrobora con las diligencias, que en los órdenes respectivos realice el juez, tendrá valor probatorio pleno, en virtud de que el Juez habrá podido observar, examinar y, en fin, tener una impresión concreta que, comparada con la inspección practicada por el agente del Ministerio Público, le permitirá llegar a esa conclusión.
III. LA RECONSTRUCCION DE LA CONDUCTA O HECHO.
1. CONCEPTO DE RECONSTRUCCIÓN DE HECHOS.
Para el Maestro GUILLERMO COLÍN SÁNCHEZ, la reconstrucción de la conducta o hecho, es: “un acto procesal, modo y circunstancias en que atendiendo al contenido del expediente del proceso ocurrió la conducta o hecho motivo del procedimiento, con el fin de contar con elementos para valorar las declaraciones y los dictámenes de peritos”.
Lo expresado, significa que la conducta o hecho se reproducirán, es decir, se escenificarán, atendiendo para ello a lo manifestado por: el ofendido, el probable autor del delito, los testigos, el resultado de la inspección, la peritación y demás elementos existentes en la etapa procedimental en que se practique.
Esta diligencia, se conoce con el nombre de “experimento judicial”, “reconstrucción del hecho”, o como “una forma de inspección”; criterio este último, sustentado en los Códigos de Procedimientos Penales para el Distrito Federal.
Aunque así se diga, la inspección y la reconstrucción de la conducta o hecho, son actos procesales diferentes, y por supuesto, se realizan en momentos distintos, tal y como se corrobora en el texto del artículo 146 del Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, de cuyo texto se lee: “la reconstrucción de hechos nunca podrá practicarse sin que previamente se haya practicado la simple inspección ocular del lugar...”
3. ETAPA PROCEDIMENTAL EN QUE SE PRACTICA.
Puede practicarse: en la averiguación previa o en la instrucción (siempre y cuando el funcionario de Policía Judicial o el juez, en su caso, lo estime pertinente y la naturaleza del caso así lo exija), en la audiencia final de primera instancia, o también, “cuantas veces lo estime necesario el juez”.
4.¿QUIÉNES PUEDEN SOLICITAR QUE SE REALICE?
Pueden solicitar la diligencia de reconstrucción de la conducta o hecho: el agente del Ministerio Público, el procesado, acusado o sentenciado y el defensor.
Es obvio que, el juez no solicite, sino que ordene la celebración de esa diligencia, con la finalidad de que todas las dudas suscitadas se despejen y en su oportunidad pueda resolver, con un conocimiento más depurado, la situación jurídica planteada en el proceso.
Puede suceder que, para contar con mayores elementos para la justipreciación de las pruebas, y para “efectos” de dictar una nueva resolución, los integrantes de la Sala del Tribunal ordenen que se practique la reconstrucción de la conducta o hecho.
Si el agente del Ministerio Público, el defensor o el procesado, solicitan esta diligencia, deberán precisar los hechos y circunstancias que deben esclarecerse.
Esta diligencia podrá repetirse cuantas veces sea necesario.
Esto, así se ordena en el artículo 217 del Código Federal de Procedimientos Penales; y en el 147 del Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal.
5. PERSONAS INTERVINIENTES.
En la celebración de esta diligencia, intervienen: “I. El juez o el Ministerio Público que ordene la diligencia, con su secretario o testigos de asistencia; II. La persona que promoviere la diligencia: III. El inculpado y su defensor; IV. El Agente del Ministerio Público; V. Los testigos presenciales; VI. Los peritos nombrados, siempre que el juez o las partes lo estimen necesario, y VII. Las demás personas que el Ministerio Público o el juez crean conveniente y que expresen en el mandamiento respectivo” (art. 148 del Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal).
En el Código Federal de Procedimientos Penales, en el artículo 218, se indica: “En la reconstrucción estarán presentes si fuere posible, todos los que hayan declarado haber participado en los hechos o haberlos presenciado. Cuando no asistiere alguno de los primeros podrá comisionarse a otra persona para que ocupe su lugar, salvo que esa falta de asistencia haga inútil la práctica de la diligencia, en cuyo caso se suspenderá. Asimismo, se citará a los peritos que sea necesario...”.
En este precepto, se señala que: “estarán presentes en la reconstrucción, todos los que hayan declarado haber participado en los hechos o haberlos presenciado...”. Además del procesado, aún y cuando haya declarado no haber participado en los hechos y en consecuencia no pudo haberlos presenciado, para lo cual una persona designada por el juez o agente del Ministerio Público, puede realizar la conducta que los testigos de hechos le achaca al mismo.
La reconstrucción de la conducta o hecho, debe practicarse a la hora y en el lugar en donde ocurrió, siempre y cuando esto pueda influir en el conocimiento de la verdad, de no ser así, se llevará a cabo en cualquier hora y lugar (art. 145 del Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal); empero, de lo indicado en último término, nos parece que cuando el acto procedimental aludido no se celebre en el sitio original del crimen, deben ser los locales del juzgado o las oficinas del agente del Ministerio Público, los lugares utilizados para esos fines.
Constituido el personal citado, en el escenario de los acontecimientos, principiará la diligencia bajo la dirección del juez, quien observará los pormenores siguientes: tomará a testigos y peritos la protesta de producirse con verdad, designará a la persona o personas que sustituyan a los agentes del delito que no estén presentes, y dará fe de las circunstancias y pormenores que tengan relación con éste. Enseguida leerá la declaración del inculpado y hará que éste explique prácticamente las circunstancias del lugar, tiempo y forma en que se desarrollaron los hechos, lo mismo hará con cada uno de los testigos presentes. Entonces los peritos emitirán su opinión envista de las declaraciones rendidas y de las huellas o indicios existentes, atendiendo a las indicaciones y preguntas que haga el Ministerio Público o el juez, los que procurarán que los dictámenes versen sobre puntos precisos” (art. 150 del Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal). En el Código Federal, de la materia, no se señala, en detalle, la dinámica de la reconstrucción, aunque del contenido de los diversos preceptos, en donde se regula, puede colegirse el procedimiento a seguir.
Con frecuencia, las versiones sobre la forma en que ocurrieron los hechos, son disímbolas; en tal caso, es aconsejable practicar, tantas reconstrucciones como sea necesario, para así poder esclarecer lo manifestado en cada una de ellas, ya se trate de la práctica de diligencias correspondientes a la averiguación previa o de las de instrucción procesal, criterio éste adoptado por el legislador en el Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal (art. 147), y en el Federal (art. 219).
Es imperativo ineludible que, tanto el agente del Ministerio Público como el juez, empleen entre otros conocimientos: su experiencia psicológica, a fin de establecer un justo límite entre la ficción, la verdad y el subjetivismo, para que sea el sentido profesional, la serenidad, la sensatez, la experiencia, y por supuesto el conocimiento muy amplio sobre la materia penal, sus disciplinas auxiliares y el humanismo, elementos idóneos los que contribuyan al conocimiento de la verdad de los hechos.
Bajo esa premisa, la justipreciación de lo reconstruido, relacionado con todos los demás elementos que integren en total el expediente, la reconstrucción de la conducta o hechos puede llegar a ser de trascendente importancia para la valoración de las declaraciones, las peritaciones y otros elementos.
Su valor probatorio va ha depender de los resultados que el Ministerio Público o el Juez, le concedan, por lo que resulta relativo, toda vez, que dependerá de lo útil o necesaria que haya resultado en la labor de dichos servidores públicos.
PRIMERA.- La inspección es un medio de prueba, que busca aportar elementos de juicio, que constituye un indicio en la responsabilidad penal de un sujeto o en su caso de varios.
SEGUNDA.- La inspección entonces, no cuenta con valor probatorio pleno, sino que constituye un elemento más a valorar por el órgano administrativo o judicial correspondiente, a manera de indicio.
TERCERO.- La inpección a manera de reconstrucción de hechos, sigue la tónica anterior, por lo que su valor probatorio es relativo y por si misma, no hace prueba plena en el procedimiento.
CUARTO.- La presuncional actualmente es la reyna de las pruebas, ya que el juez o el agente del Ministerio Público, realizan una concatenación de los diversos medios de prueba y de esa manera constituyen la presunción de inocencia o culpabilidad de uno o varios sujetos en un hecho, según sea el caso.
1. Díaz de León Marco Antonio, “Tratado sobre las Pruebas Penales. Editorial Porrúa, quinta edición, año 2000.
2. Colín Sánchez, Guillermo, Derecho Mexicano de Procedimientos Penales, Editorial Porrúa, décimo octava edición, primera reimpresión, año 2001.
3. González Bustamante Juan, Principios de Derecho Procesal Penal Mexicano, editorial Porrúa, tercera edición, año 1959.
5. Código de Procedimientos Penales del Distrito Federal.Código Federal de Procedimientos Pen
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