Source: http://legal.legis.com.co/document.legis/sentencia-c-237-de-mayo-20-de-1997?documento=jurcol&contexto=jurcol_7599204169d1f034e0430a010151f034&vista=STD-PC
Timestamp: 2020-05-29 13:02:37
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Matched Legal Cases: ['artículo 263', 'artículo 270', 'artículo 263', 'artículo 263', 'artículo 28', 'artículo 28', 'artículo 7', 'artículo 28', 'artículo 29', 'artículo 263', 'artículo 29', 'artículo 263', 'artículo 263', 'artículo 263', 'artículo 270']

﻿ SENTENCIA C-237 DE MAYO 20 DE 1997
SENTENCIA C-237 DE 20 DE MAYO DE 1997
CONTENIDO:DELITO DE INASISTENCIA ALIMENTARIA: SE DECLARA SU CONSTITUCIONALIDAD
TEMAS ESPECÍFICOS:INASISTENCIA ALIMENTARIA, PROCESO DE ALIMENTOS, OBLIGACIONES DE LOS PADRES, DECLARATORIA DE CONSTITUCIONALIDAD
REVISTA JURISPRUDENCIA Y DOCTRINA N°:307 DE JULIO DE 1997, PÁG.1001
Sentencia C-237 de mayo 20 de 1997
SE DECLARA SU CONSTITUCIONALIDAD
EXTRACTOS: «Norma acusada. A continuación se transcribe el texto del artículo 263 del Código Penal (D. 100/80), y el inciso primero del artículo 270 del Código del Menor (D. 2737/89)
“ART. 263.—Inasistencia alimentaria. El que se sustraiga sin justa causa a la prestación de alimentos legalmente debidos a sus ascendientes, descendientes, adoptante o adoptivo o cónyuge, incurrirá en arresto de seis meses a tres años y multa de un mil a cien mil pesos. (La expresión subrayada fue declarada exequible mediante sentencia C-174 de 1996, M.P. Jorge Arango Mejía).
Cuando se trate de un parentesco natural de consanguinidad, la acción penal se limitará a padres e hijos”. (Este inciso fue declarado inexequible mediante sentencia Nº C-125 de 1996, M.P. Jorge Arango Mejía).
“ART. 270.—Cuando el delito de inasistencia alimentaria se cometa contra un menor, la pena será de prisión de uno (1) a cuatro (4) años y multa de uno (1) a cien (100) días de salarios mínimos legales”.
3. La sanción por el incumplimiento de la obligación alimentaria no vulnera la Constitución.
Como parte del título XIX del Código Penal, que consagra los “delitos contra la familia”, se ubica el artículo 263, el cual prevé una sanción de arresto de seis meses a tres años y multa de un mil a cien mil pesos, para el que se sustraiga, sin justa causa, al cumplimiento de la prestación de alimentos debidos a sus ascendientes, descendientes, adoptante o adoptivo o cónyuge. El Decreto 2737 de 1989 —Código del Menor—, modificó parcialmente dicha sanción: estableció la pena de prisión de uno a cuatro años y multa de uno a cien días de salarios mínimos legales mensuales, cuando el hecho se cometa contra un menor (art. 270).
La conducta descrita por la norma acusada es de peligro, en cuanto no se requiere la causación efectiva de un daño al bien jurídico protegido; de ejecución continuada, dado que la violación a la norma persiste hasta tanto se de cumplimiento a la obligación; exige un sujeto pasivo calificado que es la persona civilmente obligada; un sujeto activo que es el beneficiario y, concretamente, los ascendientes, descendientes, adoptante o adoptivo, y el cónyuge(5), y un elemento adicional, contenido en la expresión “sin justa causa”; además, se trata de una conducta que sólo puede ser sancionada a título de dolo; por tanto, requiere que el sujeto obligado conozca la existencia del deber y decida incumplirlo.
(5) Es de anotar que en relación con los titulares del derecho, la norma civil es más amplia que la penal, pues comprende también a los hermanos legítimos y al que hizo una donación cuantiosa siempre que no la haya rescindido o revocado.
A juicio del actor, la obligación alimentaria es una deuda y, en consecuencia, el establecimiento de penas privativas de la libertad, como sanción para quien realice la conducta descrita en el artículo 263 del Código Penal, en concordancia con lo previsto en el 270 del Código del Menor, vulnera la prohibición contenida en el artículo 28 de la Carta; además considera inconveniente la norma, pues, a su juicio, la legislación consagra medidas más eficaces que la represión penal, para lograr coercitivamente el cumplimiento de la obligación.
La Corte no comparte los criterios del demandante. Como se dijo antes, el fundamento de la obligación alimentaria es el deber de solidaridad que une a los miembros más cercanos de una familia, y su finalidad es la subsistencia de los beneficiarios. El bien jurídico protegido por la norma acusada es la familia y no el patrimonio. A pesar de que dicha obligación se traduce, finalmente, en una suma de dinero, no se castiga a quien la incumple, por defraudar el patrimonio ajeno, sino por faltar a un deber nacido del vínculo de parentesco o matrimonio, y poner en peligro la estabilidad de la familia y la subsistencia del beneficiario.
El artículo 28 de la Constitución que prohíbe la sanción privativa de la libertad “por deudas”, se refiere a las obligaciones meramente patrimoniales, en las que el obligado que insatisface un crédito, vulnera los bienes materiales del acreedor. En la inasistencia alimentaria, se reitera, no se pone en riesgo el patrimonio del beneficiario sino su propia subsistencia. De ahí que la Convención americana sobre derechos humanos, o “Pacto de Costa Rica”, en el artículo 7º numeral 7º excluya de la prohibición de detención por deudas, a quien incumple los deberes alimentarios:
“Nadie será detenido por deudas. Este principio no limita a los mandatos de autoridad judicial competente dictados por incumplimiento de deberes alimentarios”.
En este orden de ideas, es claro que la disposición acusada no vulnera el artículo 28 de la Constitución. Ahora bien: el juicio sobre la conveniencia o no de la norma, no puede ser realizado por la Corte; dicha valoración debe hacerla el legislador, atendiendo razones de política criminal. El derecho penal, que en un Estado democrático debe ser la ultima ratio, puede ser utilizado, sin vulnerar la Constitución, para sancionar las conductas lesivas de bienes jurídicos ajenos que se estiman esenciales y cuya vulneración, en consecuencia, debe asociarse a una pena. La Corte, en función de la competencia que le ha sido atribuida, puede valorar la norma atendiendo sólo criterios de razonabilidad y proporcionalidad. En el caso de inasistencia alimentaria, en consideración al bien jurídico protegido, esta corporación juzga los artículos 263 del Código Penal y 270 del Código del Menor, conformes a la Carta Política.
Por último, afirma el actor que en la norma acusada se sanciona la incapacidad económica del obligado, pues la carencia de recursos económicos no está prevista como causal de justificación en el artículo 29 del Código Penal, ni puede ser deducida de la expresión “sin justa causa”, contenida en el artículo 263 ibídem; elemento que, a su juicio, es irrelevante.
Es de destacar que la expresión “sin justa causa”, es considerada por un sector de la doctrina como un elemento superfluo, producto de una falta de técnica legislativa, que en nada modifica la descripción de la conducta, pues se refiere a la misma exigencia de la antijuridicidad, en tanto que para otros autores, es un elemento normativo del tipo que permite al juez eximir de responsabilidad a quien incurra en la conducta de inasistencia alimentaria, con fundamento en causales legales o extralegales, distintas a las de justificación previstas en el artículo 29 del Código Penal, y que impiden al obligado la satisfacción de su compromiso, a pesar de su voluntad.
Cualquiera sea la postura dogmática que se asuma, lo cierto es que la carencia de recursos económicos no sólo impide la exigibilidad civil de obligación, sino, a fortior, la deducción de la responsabilidad penal, dado que cuando el agente se sustrae el cumplimiento de su obligación, no por voluntad suya, sino por haber mediado una circunstancia constitutiva de fuerza mayor, como lo es la carencia de recursos económicos, la conducta no es punible por ausencia de culpabilidad (art. 40-1 Código Penal); en consecuencia, tampoco este último cargo está llamado a prosperar.
1. Estarse a lo resuelto en la sentencia C-174 de 1996, que declaró exequible la expresión “cónyuge”, contenida en el inciso primero del artículo 263 del Código Penal.
2. Estarse a lo resuelto en la sentencia C-125 de 1996, que declaró inexequible el inciso segundo del artículo 263 del Código Penal.
3. Declarar EXEQUIBLES el artículo 263 del Código Penal (D. 100/80), salvo las expresiones que ya han sido objeto de pronunciamiento, y el inciso primero del artículo 270 del Código del Menor (D. 2737/89)
(Sentencia C-237 de mayo 20 de 1997. Magistrado Ponente: Dr. Carlos Gaviria Díaz).