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Timestamp: 2018-05-20 10:42:55
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Matched Legal Cases: ['artículo 33', 'artículo 30', 'artículo 184', 'artículo 213', 'artículo 303', 'artículo 240', 'artículo 7']

1_9788490335208 by Editorial Tirant Lo Blanch - issuu
LA SOBERANÍA EN EL CONSTITUCIONALISMO LOCAL MEXICANO, 1824-1827
© José Barragán Barragán
© TIRANT LO BLANCH MÉXICO EDITA: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Avda. General Mariano Escobedo, 568 y Herschel, 12 Colonia Nueva Anzures Delegación Miguel Hidalgo CP 11590 MÉXICO D.F. Telf.: (55) 5000 5000 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es I.S.B.N.: 978-84-9033-520-8 MAQUETA: PMc Media
A Jos茅 Enrique y a Olivia Elizabeth, maravillosos ejemplos de c贸mo se renueva la vida
Índice PRÓLOGO.........................................................................................
EL MARCO JURÍDICO DE REFERENCIA I.	LO QUE DICEN ALGUNAS CONSTITUCIONES..................... II.	OTRAS DECLARACIONES DE VIGENCIA............................... 1.	El caso de Jalisco.................................................................. 2.	El caso de Zacatecas............................................................. 3.	El caso de Oaxaca................................................................. 4.	El caso de Veracruz............................................................... 5.	El caso del Estado de México................................................ 6.	El caso de Guanajuato.......................................................... 7.	El caso del Estado de Michoacán.......................................... III.	UNA AMPLIACIÓN DE ESTE ENFOQUE.................................
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LOS HECHOS HISTÓRICOS I.	HECHOS DE CARÁCTER GENERAL....................................... 1.	El fracaso de Iturbide............................................................ 2.	El movimiento general hacia el federalismo.......................... II.	LOS HECHOS DE CARÁCTER LOCAL.................................... 1.	Proceso de emancipación de Jalisco...................................... 2.	Otros ejemplos......................................................................
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ELEMENTOS DEFINITORIOS DE LA SOBERANÍA I.	LOS ENUNCIADOS FORMALES............................................... 1.	Enunciados de la Constitución de Jalisco.............................. 2.	Enunciados de la Constitución de Oaxaca............................
3.	Enunciados de la Constitución de Zacatecas......................... 4.	Enunciados de la Constitución de Tabasco............................ 5.	Enunciados de la Constitución de Nuevo León..................... 6.	Enunciados de la Constitución de Yucatán Art. 1.................. 7.	Enunciados de la Constitución de Tamaulipas...................... 8.	Enunciados de la Constitución de Veracruz........................... 9.	Enunciados de la Constitución de Michoacán....................... 10.	Enunciados de la Constitución de Querétaro........................ 11.	Enunciados de la Constitución del Estado de Occidente....... 12.	Enunciados de la Constitución de Chiapas............................ 13.	Enunciados de la Constitución de Chihuahua....................... 14.	Enunciados de la Constitución de Puebla.............................. 15.	Enunciados de la Constitución de Guanajuato...................... 16.	Enunciados de la Constitución de Durango.......................... 17.	Enunciados de la Constitución de San Luis Potosí................ 18.	Enunciados de la Constitución del Estado de México........... 19.	Enunciados de la Constitución de Coahuila y Tejas.............. II.	EXPRESIONES MÁS USADAS.................................................... 1.	En los enunciados constitucionales....................................... 2.	En los debates....................................................................... III.	DEFINICIONES FORMALES..................................................... IV.	SIGNIFICADO DE LA SOBERANÍA DE LOS ESTADOS........... 1.	Información contenida en las proclamas............................... 2.	La idea de soberanía del Acta Constitutiva y su debate......... 3.	Estados libres independientes y soberanos: el debate.............
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SOBRE LA SEDE DE LA SOBERANÍA I.	II.	III.	IV.
IDEAS GENERALES................................................................... NACIÓN CONSTITUYENTE Y NACIÓN CONSTITUIDA....... REFERENCIA AL DERECHO DE GENTES............................... APLICACIÓN AL DEBATE CONSTITUCIONAL......................
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EL OBJETO DE LA SOBERANÍA I.	PRESENTACIÓN DEL TEMA.................................................... II.	EXAMEN MÁS DETALLADO................................................... 1.	La forma de gobierno objeto de la soberanía........................ 2.	Otros varios objetos..............................................................
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LA SOBERANÍA Y SU EJERCICIO I.	PRESENTACIÓN DEL TEMA.................................................... II.	SOBRE LA IDEA DE LA REPRESENTACIÓN........................... 1.	Planteamiento general........................................................... 2.	Las asambleas constituyentes................................................ 3.	Soberanía interna y delegación de facultades a los poderes federales................................................................................ 4.	Soberanía y división de poderes para su ejercicio.................. III.	LIMITACIONES AL EJERCICIO DE LA SOBERANÍA.............. 1.	Las limitaciones impuestas a una asamblea constituyente..... 2.	Las limitaciones para el poder revisor................................... 3.	Las limitaciones para los poderes ordinarios.........................
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SOBERANÍA Y CONSTITUCIÓN I.	PRESENTACIÓN DEL TEMA.................................................... II.	¿LA CONSTITUCIÓN PUEDE SER LA SEDE DE LA SOBERANÍA?............................................................................................ III.	¿LOS ÓRGANOS DE GOBIERNO PUEDEN SER LA SEDE DE LA SOBERANÍA?....................................................................... IV.	SOBERANÍA Y SUPREMACÍA DE LA CONSTITUCIÓN.......... 1.	Planteamiento general........................................................... 2.	La supremacía en el debate gaditano..................................... 3.	La supremacía en los textos mexicanos.................................
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SISTEMAS DE PROTECCIÓN I.	PRESENTACIÓN DEL TEMA.................................................... II.	LOS SISTEMAS DE PROTECCIÓN............................................ III.	SISTEMA PENAL DE PROTECCIÓN........................................ 1.	El sistema aprobado por las Cortes españolas de Cádiz........ 2.	El sistema incorporado a las constituciones locales mexicanas........................................................................................
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SOBERANÍA Y CONCURRENCIA DE FACULTADES I.	PRESENTACIÓN DEL TEMA.................................................... II.	QUÉ ES LA CONCURRENCIA.................................................. III.	PRESUPUESTOS DE LA CONCURRENCIA.............................. 1.	Que exista un sistema federal................................................ 2.	La coexistencia de dos órdenes soberanos............................. 3.	Que se den asignaciones de concurrencia.............................. IV.	MODOS DE HACER LAS ASIGNACIONES.............................. 1.	Asignaciones directas............................................................ 2.	Asignaciones hechas a favor del Estado como tal.................. 3.	Asignaciones hechas a la nación como tal............................. 4.	Facultades reservadas exclusivamente................................... 5.	Las limitaciones.................................................................... 6.	A modo de conclusión.......................................................... V.	EL RÉGIMEN DE LOS TERRITORIOS......................................
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EPÍLOGO I.	UN ESTADO CONFUSO DE COSAS.......................................... II.	LO QUE DICEN ESTAS FUENTES.............................................
PRÓLOGO ¿POR QUÉ VOLVER A ESTUDIAR EL TEMA DE LA SOBERANÍA, tan antiguo y tan estudiado? Sobre todo, ¿por qué estudiar la soberanía en el constitucionalismo local de su primera etapa histórica, de 1824 a 1827, cuando muchos afirman que la soberanía está ya muy disminuida en un mundo globalizado y cuando otros muchos afirman que en México las entidades locales no son Estados soberanos, sino autónomos? Sin duda, se debe continuar estudiando el tema de la soberanía, porque sencillamente no se conoce bien, o no lo conocemos bien. A nivel de doctrina internacional, con mucha frecuencia se confunde la soberanía con la capacidad de alcance de los cañones modernos y, claro está, frente a esa tremenda realidad, no hay soberanía, ni libertad ni independencia. No hay nada, ni puede haber nada. Y a nivel de doctrina patria, también es evidente que muchos autores les están negando las prerrogativas de la soberanía a los Estados, alegando diferentes razones, muy respetables todas ellas y muy a pesar de lo que indican los textos constitucionales. El planteamiento que se hace en este libro no es de carácter dogmático, ni es una exposición de doctrina de opiniones contrapuestas, por ejemplo, de quienes opinan que la soberanía tiene tal o cual origen, significa tal o cual cosa y tiene su sede en esto o en aquello, y de quienes, de manera sistemática y metódica, opinan lo contrario. Nada de eso. Más bien quiere ser un acercamiento al texto formal de esas 19 constituciones que se aprobaron durante el período señalado, correspondiéndose a 19 Estados que fueron los que firmaron, a través de sus representantes, el Acta Constitutiva de la federación mexicana del día 31 de enero de 1824. Y que ese acercamiento tenga como marco de referencia los hechos acaecidos durante los años de 1821 a 1824, porque son los que motivaron, primero, el proceso de transformación de las que eran provincias en estados; y, segundo, el proceso mismo de autoconstitución, como ellos dicen, en estados libres independientes y soberanos.
Unos hechos protagonizados por esas mismas provincias, o por sus autoridades, así como por otros muchos personajes históricos y, desde luego, unos hechos que van a ser interpretados también, de manera contrapuesta, en las sesiones de sus respectivos congresos. Los discursos de estas autoridades provinciales, y luego autoridades soberanas de los estados, así como los debates habidos en el seno de dichos congresos, son muy ricos en planteamientos y son muy elocuentes, porque, sin salirnos de nuestro tema escogido, lo estudian y lo debaten bajo todos los enfoques y, finalmente, lo resolvieron muy bien. Se discute sobre el extremo de si la soberanía es una sola; sobre si es única, o sobre si, además de la soberanía nacional, se puede aceptar el que los 19 estados también tengan y gocen de su propia soberanía, adelantándose, por tanto, unos once años al planteamiento famoso de Tocqueville. Y se resuelve muy bien, con unas votaciones nominales muy elocuentes. También se discute el extremo de cuál sea la sede de la soberanía y cuál sea el modo en que reside esa soberanía en la nación, es decir, esencial y radicalmente, desde siempre u originariamente, sin que la Constitución pueda ser su sede, como muchos afirman, entre ellos Tena Ramírez, y sin que el Estado pueda tampoco serlo, como lo afirman otros muchos doctrinarios. Se precisa cuál sea el objeto de la soberanía, sobre si es uno solo el objeto, o más bien ésta tiene varios, de manera que se puede afirmar que dicha soberanía es divisible por sus objetos y, de esta manera, es posible aceptar, no sólo la teoría clásica de la división de poderes, para el ejercicio de la misma, sino también el que se pueda distribuir en dos órdenes, es decir, en el orden federal y en el orden estatal, sin menoscabo alguno de la esencia misma en que se hace consistir. Muy vinculado con la soberanía, aparece el tema del federalismo, y se repite una y muchas veces que es una forma de gobierno, lo cual permitirá, en definitiva, distribuir el poder soberano de la nación en esos dos órdenes clásicos, propios del sistema federal. Aceptados dichos dos órdenes, se enuncian facultades exclusivas para el orden federal, así como se impone al gobierno federal
la obligación de no invadir la esfera soberana de los estados, pues en ambos órdenes existen supremos poderes. Se tiene desde el primer momento conciencia plena de la grandeza del texto constitucional, de su intangibilidad. Nada, absolutamente nada, estará por encima de ella, ni el mismo poder revisor, al que se le imponen precisas y severas limitaciones. Y se establece un sistema para su defensa, el mejor de todos, en mi opinión, un sistema de carácter penal. De conformidad con la naturaleza penal del sistema, se empieza tipificando las violaciones genéricas del texto constitucional como delitos, como diciendo: la persona de cualquier clase y condición que contravenga a disposición expresa y determinada de la Constitución pagará una multa de diez a doscientos duros, y en su defecto sufrirá la pena de reclusión de quince días a un año y resarcirá todos los perjuicios que hubiere causado, en palabras del artículo 33 del decreto del 17 de abril de 1821. Desde luego, algunos bienes contenidos en dicho texto son protegidos con tipos penales verdaderamente severos, incluso con la pena de muerte. La libertad individual se protege mediante la consagración de más de doce supuestos considerados como crímenes de detención arbitraria. El artículo 30 decía que comete el crimen de detención arbitraria, primero, cuando el juez, arrestado un individuo, no le recibe su declaración dentro de las veinticuatro horas. La pena era la suspensión de empleo y de sueldo por dos años, si se actuaba por ignorancia o descuido; porque cuando lo hacía a sabiendas, debía sufrir la pena como prevaricador de privación de empleos, sueldos y honores, e inhabilitación perpetua para obtener oficio ni cargo alguno, además de pagar los perjuicios causados. No había fuero en materia de delitos por violaciones a la Constitución; se reconocía acción popular y se procesaban ante la justicia ordinaria con preferencia a cualquier otro asunto. Se trata de un famoso decreto llamado de conspiradores, mismo que se encuentra publicado de la página 178 a la 183, en la Colección de los decretos y órdenes de las Cortes de España que se reputan vigentes en la República de los Estados Unidos Mexicanos, salida de la imprenta de Galván en 1829 y últimamente por la Supre-
ma Corte y formaba parte de este sistema de protección y de defensa de la Constitución, sistema creado por las Cortes de Cádiz, el cual pasa a cada una de las 19 constituciones consideradas en este libro. Aunque no se crea, apenas hay opiniones personales del autor fuera de las que ahora va leyendo bajo el epígrafe de este prólogo. Más bien encontrará repetición de las opiniones vertidas con motivo de los debates, en los manifiestos publicados por los periódicos de aquella época y repeticiones de textos de artículos que efectivamente se encuentran en cada una y en todas, o en casi todas estas constituciones. Es una reiteración grata por la importancia del tema y, precisamente, porque no son las del autor.
PRESENTACIÓN DEL TEMA VAMOS A TRATAR DE EXAMINAR en esta especie de monografía, la forma en que se recibe y se regula el tema de la soberanía en el constitucionalismo local mexicano, es decir, en cada una de las 19 constituciones que se promulgan por otros tantos estados, que son los que llegaron a firmar el Acta Constitutiva de la Federación del día 31 de enero de 1824. Dichas constituciones aparecen, como es natural, coronando el respectivo proceso de transformación de meras provincias en estados libres independientes y soberanos, según se reconoce en todas y cada una de estas constituciones. Empiezan a promulgarse después de firmada la propia Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, que data del día 4 de octubre de 1824, ya que estaba prohibido que fueran publicadas antes de dicho texto federal. He aquí la secuencia de su publicación por parte del respectivo Congreso constituyente: La de Jalisco, que es del 18 de noviembre de 1824. La de Oaxaca, del 10 de enero de 1825. La de Zacatecas, del 17 de enero de 1825. La de Tabasco, de l5 de febrero de 1825. La de Nuevo León, del 5 de marzo de 1825. La de Yucatán, del 6 de abril de 1825. La de Tamaulipas, del 6 de mayo de 1825. La de Veracruz, del 3 de junio de 1825. La de Michoacán, del 19 de julio de 1825. La de Querétaro, del 12 de agosto de 1825. La del Estado libre de Occidente, del 31 de octubre de 18 La de Chiapas, del 25 de noviembre de 1825. La de Chihuahua, del 7 de diciembre de 1825. La de Puebla, del 10 de diciembre de 1825 La de Guanajuato, del 14 de abril de 1826.
La de Durando, del 1 de septiembre de 1826. La de San Luis Potosí, del 16 de octubre de 1826. La del Estado de México, del 14 de febrero de 1827. La de Coahuila y Tejas, del 11 de marzo de 1827. El nuestro es un estudio que parte de los enunciados formales contenidos en cada una de dichas constituciones, y que luego se acompaña del examen exegético de la doctrina enunciado, revisando cuidadosamente la fuente inmediata, sin duda la de mayor valor, como es la información registrada durante los debates y discusiones de carácter parlamentario, como ahora se dice, así como la información, más bien remota, de autores y de doctrina mencionados en esos libros de Actas de sesiones. En particular tomamos en cuenta el marco histórico de referencia, que va, en términos amplios o generales, de 1800 a 1830. Se comprende la gran reforma, que se expresa en la llamado Novísima Recopilación de 1805; los grandes cambios que se dan por las Guerras de Napoleón, sobre todo en España y sus colonias; las grandes reformas discutidas y aprobadas por las Cortes españolas de Cádiz durante su largo período de sesiones 1810-1813, en el que ocupa un lugar importante este tema de la soberanía; y desde luego comprendemos los grandes movimientos políticos y sociales de aquella región denominada por los Héroes insurgentes del Gran Anáhuac, incluida la etapa final o movimiento de independencia y proceso de formación del Estado mexicano. Sin duda debido a nuestra formación, tendemos a remarcar los aspectos jurídicos; pero no sólo, sino que inclusive tratamos de explicar las cosas a partir de ellos y a través de ellos, pensando en que de esta manera se pueden ir complementando mejor los diversos estudios que se han venido haciendo, aun sobre temas especializados, de este mismo período. Así pues, ahora vamos a pasar a dibujar brevemente el marco jurídico que tenemos de referencia, sobre todo, recordando que la soberanía, objeto de nuestro estudio, es uno de los conceptos jurídicos más importantes de éste o de cualquier otro ordenamiento jurídico.
EL MARCO JURÍDICO DE REFERENCIA COMO ACABAMOS DE VER, la aparición de las 19 constituciones citadas va desde 1824 hasta el año de 1827. ¿Cuál era entonces el derecho vigente hacia el interior de cada uno de dichos estados en ese momento? ¿Cuál es, inclusive, el derecho autorizado por la respectiva Constitución de cada estado para que continuara siendo vigente y aplicable? El derecho vigente muestra de inmediato los pormenores de la organización política y social existente en un momento dado en el estado que hayamos escogido; muestra los pormenores de cada instancia de gobierno, por ejemplo, a nivel de las poblaciones y de los municipios; muestra los pormenores de la llamada administración de justicia y también los de cada uno de sus institutos jurídicos, los cuales aparecen retratados, por así decirlo, en cada expediente judicial que se examine; y, al examinarlo, se aprecia, entre otras cosas, si el derecho es nuevo o es tan antiguo como el lenguaje en que se recibió. El derecho vigente, respecto de nuestro tema en estudio, es ya una expresión genuina y auténtica del ejercicio mismo de la soberanía. ¿Cuál es este derecho vigente, o declarado en vigor por las mismas autoridades del estado que se dictan sus propias constituciones? Veamos lo que dicen algunas de estas constituciones sobre el derecho vigente; para, en un segundo momento, examinar las declaraciones que se hacen en cada estado fuera del texto constitucional.
I. LO QUE DICEN ALGUNAS CONSTITUCIONES Por regla general, el texto de una Constitución no suele hacer declaración alguna sobre la posible vigencia de alguna otra Constitución, ni siquiera sobre la subsistencia de la legislación ordinaria. Por excepción, algunas de las 19 constituciones mencionadas, efec-
tivamente incorporan la declaración de vigencia o de subsistencia de ciertos cuerpos de leyes. La Constitución de Zacatecas, en su artículo 184, declara subsistente el régimen de contribuciones; parecida declaración se encuentra en el artículo 213 de la Constitución de Yucatán; y en el artículo 303 de la del Estado Libre de Occidente. El texto de la Constitución de Zacatecas decía: Art. 184. Subsistirán las contribuciones establecidas hasta aquí y no podrá derogarse ni alterarse el método de su recaudación y administración, sino por el Congreso del Estado. Este determinará lo conveniente sobre si las contribuciones deban recaudarse e imponerse directa o indirectamente1.
Por su parte la Constitución de Yucatán decía: Art. 213. El Congreso establecerá o confirmará anualmente para los gastos comunes del estado las contribuciones, sean directas o indirectas, generales o municipales, subsistiendo las antiguas hasta que se publique su derogación2.
He aquí el texto de la Constitución del Estado Libre de Occidente: Art. 303. Todos los habitantes del estado deben tener intereses en el buen manejo y orden de la hacienda, en cuya consecuencia tienen derecho para evitar los fraudes y contrabandos, con arreglo a las leyes que rigen sobre la materia…3
El texto de la Constitución de Zacatecas puede consultarse en Colección de constituciones de los Estados Unidos Mexicanos, Imprenta de Galván, México 1828, edición en tres tomos. La cita se encuentra en el tomo III, p. 479. Existe una impresión facsimilar moderna hecha por la H. Cámara de Diputados y por Miguel Ángel Porrúa, Librero-Editor. México 2004 El texto de la Constitución de Yucatán puede consultarse en la Colección de constituciones de los Estados Unidos Mexicanos, ya mencionada. La cita, en tomo III, pp. 394 y 395. Véase el texto de la Constitución del Estado libre de Occidente en la misma obra ya mencionada. La cita, en tomo III, pp. 98 y 99.
Como apreciamos, en los textos citados se incorporan interesantes principios sobre la materia de contribuciones, como el principio de la reserva legal a favor del Poder Legislativo. Y, entre esos principios, se encuentra una declaración de vigencia de las leyes que hasta ese momento han venido regulando dichas contribuciones. La Constitución de Tamaulipas trae una declaración diferente, semejante a las fórmulas derogatorias que suelen ponerse en las leyes nuevas: Art. 247. Por la presente Constitución quedan derogadas todas y cada una de las anteriores leyes, decretos u órdenes generales y particulares contrarias a la misma Constitución, aunque hayan sido expedidas como constitucionales4.
Se entiende el principio. Ahí está la derogación expresa de cuantas leyes, aún las de carácter constitucional, que puedan ser contrarias a la nueva Constitución. En sentido opuesto, todas aquéllas que no se opongan, se declaran subsistentes. La Constitución de Veracruz enuncia el mismo principio de la siguiente manera: Art. 84. Las leyes existentes continúan en su vigor, siempre que no se opongan al actual sistema, o no han sido expresamente derogadas5.
El artículo 240 de la Constitución de Durango decía: Art. 240. Quedan en su fuerza y vigor las leyes que hasta aquí han regido y no pugnen con el actual sistema, o no estén derogadas por las leyes y decretos del Congreso general o del Estado6.
Veamos lo que decía la Constitución de Chihuahua:
Véase el texto de esta Constitución de Tamaulipas en la Colección de constituciones de los Estados Unidos Mexicanos, que venimos mencionando. La cita, en tomo III, p. 233. Véase el texto de esta Constitución de Veracruz, en la obra ya mencionada. La cita en tomo III, p. 258. Véase el texto mencionado en Colección de Constituciones de los Estados Unidos Mexicanos, ya citada, tomo I, pp. 318 y 319.
Art. 129. Las leyes existentes quedan vigentes, siempre que no se opongan al actual sistema, hasta que no sean expresamente derogadas7.
II. OTRAS DECLARACIONES DE VIGENCIA En realidad, las declaraciones de subsistencia son hechas por el propio Poder Constituyente y en ejercicio de la soberanía, que asume al haberse reunido y al hallarse legítimamente instalado. Dichas declaraciones son muy solemnes y se refieren, por igual, a la habilitación de todas las autoridades, para que continúen ejerciendo sus respectivas funciones que tienen encomendadas hasta el momento y con apego a la legislación vigente también hasta entonces, precisando que dejarán de estar en vigor todas aquellas normas que se opongan al nuevo sistema adoptado. Y, de hecho, se encuentran en todos los casos. He aquí algunos ejemplos, que nosotros mismos hemos estudiado.
1.	El caso de Jalisco En otro lugar, el autor de este libro ha estudiado el proceso de formación del estado de Jalisco. Con relación a nuestro tema, véase el Plan Provisional de 21 de junio de 1823, así como los primeros decretos emitidos por su Constituyente. En ellos vemos que, primero, se confirma a todas las autoridades civiles, eclesiásticas y militares para que continúen ejerciendo sus funciones en tanto no se opusieran al nuevo estado de cosas creado por los pronunciamientos de convertirse en un estado libre e independiente. Después, se declara como Constitución propia, mientras se emite la particular del estado, a la Constitución de 1812 y la vigencia
Véase este texto en Colección de Constituciones de los Estados Unidos Mexicanos, ya citada. Tomo I, pp. 193 y 194.
de todos los demás cuerpos de leyes españolas, en todo aquello que no pugne con el presente Plan, se dice8. Art. 18. El Estado se gobernará por la Constitución española y leyes vigentes, en todo aquello que no pugnen con el presente Plan.
Además y respecto del poder judicial y los ayuntamientos se dice: Art. 16. El Poder Judicial del Estado, se ejercerá por las autoridades hasta ahora establecidas. El Tribunal de la Audiencia determinará en el último recurso en la respectiva sala los asuntos judiciales del Estado, correspondientes a la jurisdicción ordinaria. Art.17. Los ayuntamientos y demás corporaciones y autoridades, tanto civiles, como militares y eclesiásticas, continuarán desempeñando las funciones que les están cometidas.
2.	El caso de Zacatecas Un decreto de 23 de octubre de 1823 ordenaba: Se observarán y se harán observar con exactitud en todo el Estado las leyes comunes constitucionales de España y particulares de la Nación, que estaban vigentes al tiempo de declararse esta provincia en Estado libre y federado, y posteriores, en lo que no pugnen con el referido sistema9.
Esta materia ha sido estudiada con detalle por nosotros en el libro Introducción al federalismo mexicano, UNAM, México, 1978. El estudio en pp. 147 y siguientes. Por ejemplo, la Audiencia de Guadalajara será transformada en el Supremo Tribunal de Justicia del Estado; el Jefe Superior Político, que es Quintanar, fue nombrado primer gobernador provisional del nuevo estado de Jalisco. Tampoco los ayuntamientos sufren modificación alguna. Este caso también ha sido estudiado en nuestro libro ya citado, Introducción al federalismo mexicano.
3. El caso de Oaxaca Declaraciones parecidas encontramos en Oaxaca. En efecto, veamos las que se contienen en el artículo 7 y 8 de un decreto expedido el día 28 de julio de 1823, relativas a la Constitución general, a las demás leyes, órdenes y reglamentos vigentes hasta ese momento. He aquí su texto: Art. 7. Por ahora quedan en su vigor y vigencia la Constitución General y leyes y órdenes y reglamentos que hasta hoy han regido y no se opongan al sistema de independencia y república federal10. Art. 8. Todas las autoridades continuarán desempeñando las funciones que les están conferidas.
4.	El caso de Veracruz La secuencia es la misma. Primero se confirma a las autoridades para que continúen laborando como hasta ahora, conforme a las leyes en vigor y, seguidamente, inclusive se procede a la transformación de alguna de las instituciones tradicionales en una nueva, como es el caso del jefe superior político, Miguel Barragán, quien pasa a ser el primer gobernador provisional del nuevo estado libre y soberano de Veracruz. Veamos: en el primer decreto del Constituyente de 9 de mayo de 1824, en sus números 4º y 5º dispuso: 4º	Residirá el poder ejecutivo en una persona con denominación de Gobernador del Estado: entre tanto se nombra éste, desempeñará sus funciones el jefe político11. 5º	Las autoridades que hoy ejercen el poder judicial, continuarán ejerciéndolo. Por otro lado, mediante el decreto número 5 del día 11 de mayo se confirma a las demás autoridades en los términos siguientes:
Este caso ha sido estudiado en el mismo libro nuestro, ya mencionado, p. 139 Véase su Colección de leyes, decretos y órdenes, expedida en Xalapa, a partir de 1825. La cita en tomo I, p. 17.
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