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CUARTO INTERMEDIO: EL PRINCIPIO DE LIBRE DETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS – PARTE I
EL PRINCIPIO DE LIBRE DETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS – PARTE I
INTRODUCCIÓN; 1. ORIGEN DEL PRINCIPIO; 2. FORMULACIÓN DEL PRINCIPIO EN LAS NACIONES UNIDAS; 2.1 Dicotomía Libre Determinación – Autodeterminación; 2.2 El Significado Del Término Pueblo; 2.2.1. Aspecto sociológico; 2.2.2. Aspecto jurídico; 2.3 Relación Con Otros Términos; 2.3.1. Etnia o Grupo Étnico; 2.3.2. Minoría; 2.3.3. Nación; 2.4 Limites A La Aplicación Del Principio; 2.4.1. Integridad territorial; 2.4.2. Pueblos bajo Dominación Colonial; 3. CONTENIDO DEL PRINCIPIO; 3.1 Derecho De Autoafirmación; 3.2 Derecho De Autodefinición; 3.3 Derecho De Autodelimitación; 3.4 Derecho De Autodeterminación; 3.4.1. Autodeterminación Externa; 3.4.2. Autodeterminación Interna; 4. CRITICAS AL CONCEPTO TRADICIONAL; 4.1 La Doctrina; 4.2 La Jurisprudencia; 4.3 Las Relaciones Internacionales; 4.4 La Práctica De Las Naciones Unidas; 5. RELACIÓN CON OTROS PRINCIPIOS DE LA CARTA DE LAS NACIONES UNIDAS: 5.1 El Principio De Igualdad De Los Estados; 5.2 El Principio De No Intervención; 5.3 El Principio De Solución Pacifica De Controversias; 6. EFECTOS DE LA APLICACIÓN DEL PRINCIPIO; 6.1 Respecto De La Sucesión De Estados; 6.2 Respecto Del Derecho De Tratados; 7. REFLEXIONES FINALES.
En el presente artículo se abordará el origen histórico del Principio de la Libre Determinación de los Pueblos y su evolución en el contexto jurídico internacional. Seguidamente se realiza un breve análisis del contenido del principio y cómo este ha sido formulado en el concierto internacional de las naciones. Se analiza el significado del término “pueblo” y la relación del principio con otros del Derecho Internacional.
Se tratan las limitaciones que el desarrollo jurídico le ha impuesto al principio y las formas mediante las cuales se manifiesta el mismo, para luego entrar a esbozar algunas críticas a la concepción del Principio que, se considera, han limitado su aplicación, para luego revisar su relación con otros principios de derecho internacional contenidos también en la Carta de las Naciones Unidas y los efectos de su aplicación.
Finalmente, el capítulo concluye con algunas reflexiones sobre la aplicación actual del principio y de que manera éste se puede convertir en una herramienta eficaz para el mantenimiento de la paz y la solución pacífica de los conflictos nacionales, con vocación internacional.
1. ORIGEN DEL PRINCIPIO.
El origen del Principio de Libre Determinación de los Pueblos es tan antiguo como el mismo Derecho Internacional Público. Se remonta al siglo XIV, época en que se encuentran las primeras referencias hechas acerca de la libertad de la que disponen ciertos grupos de personas para, por sí mismos, elegir su propio gobierno y destino. Este concepto fluye de los escritos del padre Francisco De Vittoria, que alude directa y expresamente a lo que ahora llamamos Principio de Libre Determinación de los Pueblos, en su obra "Relectiones Theologicae De Indis" de 1539:
"...las tierras recién descubiertas en América pertenecían, en justo título, a sus propios naturales. Consecuencia de ello era el derecho de los aborígenes a disponer por sí mismos de su propio territorio y de su gobierno. Esto es el principio de autodeterminación." [1]
Caracteriza esta primera definición el derecho a la tierra (dominio territorial), a disponer de ella (independencia) y a definir su forma de gobierno (soberanía).
En la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América de 1776, se señalaba:
"Tenemos por evidentes estas verdades: que todos los hombres (...) están dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; (...) que siempre que una forma de gobierno se haga destructiva de estos principios, el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno..." [2]
En el siglo XIX, en el contexto de los procesos de independencia americana, podemos encontrar una aplicación concreta del Principio de Libre Determinación de los Pueblos. Refiere Moreno Quintana[3] que este Principio fue el criterio rector de la Ley Argentina del 9 de mayo de 1825, a través de la cual se dispuso la libertad de cuatro provincias integrantes del Alto Perú para que dispusieran de sí mismas según su propio parecer. Si bien el proceso de independencia de las colonias españolas en América durante el siglo XIX es un hecho importante en la conceptualización del Principio, existió otro factor, también de carácter político, que tuvo gran influencia sobre los publicistas de la época.
Durante el siglo XIX, también se desarrolló en Europa el llamado "Principio de las Nacionalidades" que propugnaba que a toda nación le debe corresponder un Estado. Este Principio se relaciona con el de la Libre Determinación de los Pueblos en la medida que éste último es el instrumento para conseguir los efectos que se buscan con el primero: si existe una nacionalidad que no constituye un Estado, tiene derecho a hacerlo a través del ejercicio del Derecho a la Libre Determinación.
Encontramos el fundamento de esta premisa en los textos del Congreso de Londres[4] de 1896, en el cual se emitió la siguiente declaración:
"El Congreso declara que está a favor del derecho completo a la autodeterminación [Selbstbestimmungsrecht] de todas las naciones y expresa sus simpatías a todos los obreros de todo país que sufra actualmente bajo el yugo de un absolutismo militar, nacional o de otro género." [5]
Con el cambio de siglo, el tema de la Libre Determinación de los Pueblos se desplaza del campo jurídico hacia el campo netamente político, lo cual se acentuó mucho más después de finalizada la Segunda Guerra Mundial. La recomposición del mapa europeo y el inicio de la "guerra de influencias" desatadas entre Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética, que marcan el transcurrir del siglo XX, le dan ese carácter.
Durante el siglo XIX la libre determinación es el instrumento mediante el cual los juristas proporcionan soporte legal a las aspiraciones revolucionarias e independentistas de los territorios coloniales. Con el nuevo siglo algunos líderes políticos toman este principio como un requisito indispensable para el desarrollo de las relaciones internacionales.
Es el Presidente de los Estados Unidos de América, Woodrow Wilson[6], con ocasión de su Mensaje al Congreso de 11 de febrero de 1918, quien da inicio a esta corriente de pensamiento, señalando que las aspiraciones nacionales deben ser respetadas y que la autodeterminación es más que una frase, un principio imperativo de acción[7].
La Liga de las Naciones, pese a estar pactado en los tratados, no consideró este principio como derecho positivo, al no incluirlo, sin razón aparente, dentro de sus estatutos, lo cual, evidentemente relegó el principio mismo y retrasó su consagración internacional. Así lo señala Starushenko:
"El hecho de que el principio de la autodeterminación había adquirido carácter de norma convencional del Derecho Internacional fue reconocido indirectamente el año 1920 por la comisión de juristas del Consejo de la Liga de las Naciones... "Aunque el principio de la autodeterminación de los pueblos -se dice en el informe de esta comisión- ocupa un lugar importante en el pensamiento político contemporáneo, sobre todo en el pensamiento post - bélico, es necesario hacer constar que los Estatutos de la Liga de las Naciones no hacen la menor mención a dicho principio. El reconocimiento de este principio en determinados tratados internacionales está muy lejos de ser suficiente para considerarlo como una regla positiva del Derecho Internacional." [8]
Si bien es cierto es presumible que el objetivo de la Sociedad de Naciones para desconocer el carácter universal del Principio de Libre Determinación de los Pueblos fue evitar la fragmentación de los Estados, en 1918, el Presidente Wilson solicitó que las cuestiones territoriales se resolvieran en base a la libre aceptación de las poblaciones directamente afectadas[9].
La propuesta fue aplicada en la zona de mayor interés para las grandes potencias, Europa, lo que nos lleva a establecer que el Principio de Libre Determinación de los Pueblos tiene su consagración política en los años de entre - guerra. Como señala Bea:
"El derecho de autodeterminación se proclamaba de ámbito universal pues cualquier nacionalidad o nación con una cultura o idioma propios podía acogerse a él, aunque en la práctica su reconocimiento se limitó al continente europeo, que exigía una nueva vertebración territorial tras la Primera Guerra Mundial." [10]
La declaración de la comisión de juristas de la Liga de las Naciones conformada para resolver el litigio sueco - finlandés en torno a las Islas Aaland[11] reveló la debilidad del Estatuto de la Liga, porque no mencionaba el Principio de Libre Determinación de los Pueblos. Este vacío fue subsanado en la Carta de las Naciones Unidas. El Principio de Libre Determinación se encuentra consagrado expresamente en el segundo párrafo del artículo 1° y en los artículos 55° y 56° de la Carta. Asimismo, en forma implícita, en los capítulos XI y XII de la misma[12].
Sin embargo, dad la consagración universal, el principio es nuevamente dejado de lado en la elaboración y aprobación de trascendentales normas internacionales, que por sus características y objetivos debieron consignarlo. Por ejemplo, un documento de tanta importancia como la Declaración Universal de Derechos Humanos[13] no hace referencia alguna al Derecho de Libre Determinación de los Pueblos[14].
Llanos Mansilla[15] minimiza esta exclusión refiriendo que, si bien el Principio no se alude expresamente, se proclama el derecho de todos a la libertad, por lo que, en el fondo, hay un reconocimiento del principio en diversos instrumentos internacionales, como en el Pacto de Derechos Civiles y Políticos y en el de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en donde se establece que todo pueblo tiene derecho a la libre determinación, en virtud del cual puede establecer libremente su condición política y perseguir libremente su desarrollo económico, social y cultural[16].
En 1952, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el derecho de los pueblos y de las naciones a la Libre Determinación como un requisito previo para poder disfrutar plenamente de todos los derechos humanos fundamentales. Se señaló que todo miembro de las Naciones Unidas debe respetar el mantenimiento del derecho a la libre determinación de otros Estados y recomendó a todos sus miembros, apoyar el Principio. Aun más las Naciones Unidas, en la Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional, aprobada en 1970, condena:
"...la secesión respecto de aquellos Estados que se "conduzcan de conformidad con el principio de igualdad y de la libre determinación de los pueblos... y estén, por tanto, dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivos de raza, credo o color." [17]
De esta declaración, se desprende que no es condenable un proceso de secesión cuando el Estado en el cual se produce este conflicto no se conduce de acuerdo con los principios antes referidos y no respeta los derechos humanos fundamentales de todos sus ciudadanos.
Así mismo las Naciones Unidas, a través de diversas resoluciones, han reafirmado la existencia, consagración y vigencia del Principio de Libre Determinación de los Pueblos. Como ejemplo de ello, podemos citar las siguientes Resoluciones[18]:
a) Resolución 545 (VI) del 5 de febrero de 1952, que dispuso la inclusión de un artículo sobre el derecho de los pueblos a la Libre Determinación en los Pactos Internacionales de Derechos Humanos, reafirmando, de esta manera, principio enunciado en la Carta de las Naciones Unidas.
b) Resolución 637 (VII) del 16 de diciembre de 1952, "Derecho de los Pueblos y las Naciones a la Libre Determinación", que considera a este principio como una garantía indispensable para poder disfrutar de los Derechos Humanos Fundamentales.
c) Resolución 2169 (XXI) de 1966, "Observancia Estricta de la Prohibición de Recurrir a la Amenaza o al Uso de la Fuerza en las Relaciones Internacionales".
d) Resolución 33/79 del 16 de diciembre de 1978 que considera al Principio de Libre Determinación, entre otros, como una norma imperativa del Derecho Internacional.
e) Resolución 2625 (XXV) del 24 de octubre de 1970, "Principio de la igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos", donde se establece que en virtud de tal principio, y el de igualdad, todo pueblo puede ejercitar, sin injerencia externa, su condición política y procurar su desarrollo económico, social y cultural. Por consiguiente, todo Estado tiene el deber de respetar este derecho, promoverlo y abstenerse de recurrir a cualquier medida de fuerza dirigida a impedir su ejercicio. Si así lo hiciera, los pueblos agredidos podrán solicitar el apoyo de la comunidad internacional, de conformidad con los principios de la Carta de las Naciones Unidas. Se establece además que:
"Ninguna de las disposiciones de los párrafos precedentes se entenderá en el sentido de que autorice o fomente acción alguna encaminada a quebrantar o menoscabar, total o parcialmente, la integridad territorial de Estados soberanos e independientes que se conduzcan de conformidad con el principio de la igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos antes descrito y estén, por tanto, dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin discriminación por motivos de raza, credo o color."[19]
Esta restricción que la Comunidad Internacional aprobó para el Principio, a través de la Resolución 2625 (XXV) hace que éste resulte aplicable sólo a los dominios coloniales ya que extenderlo en cualquier otro supuesto implicaría atentar contra la integridad territorial, concepto que Naciones Unidas considera de mayor importancia. Como dice Bea:
"La Segunda Guerra Mundial condujo a una situación internacional muy diferente... que supuso una equiparación casi completa entre derecho a la autodeterminación y reclamación de independencia por parte de un territorio sometido a un régimen colonial, excluyendo, por tanto, a los pueblos bajo dominación extranjera que no se encontraran entre los países colonizados incluidos en la Declaración sobre descolonización de 1960. Así se configuraba una nueva doctrina sobre autodeterminación indiferente respecto a los problemas y aspiraciones de las minorías europeas.” [20]
Así pues, luego de la Segunda Guerra Mundial, el Derecho Internacional acuñó una doctrina de Libre Determinación que relegó la problemática de las minorías de Estados Multinacionales al colocar como titulares del derecho sólo los pueblos bajo dominación colonial.
Probablemente muchos Estados, de buena fe, propiciaron y aprobaron la resolución citada en el entendido que resultaba urgente y necesario entrar a un proceso de descolonización que acabara con la relación de servidumbre o semi – servidumbre, establecida por siglos, entre las grandes potencias dominantes y las colonias. No obstante, el interés de muchos estados más, sobre todo en Europa, estuvo concentrado, en mantener en estricto la aplicación del principio dentro de aquel contexto y no ingresar a una aplicación generalizada e irrestricta del principio.
Los cambios propios del tiempo transcurrido desde entonces hacen necesario darle una nueva dimensión al Principio, de tal forma que responda a los requerimientos de una nueva era a la que, indiscutiblemente, hemos ingresado luego de las profundas reformas políticos, económicos y sociales, suscitados en Europa del este.
2. FORMULACIÓN DEL PRINCIPIO EN LAS NACIONES UNIDAS.
La doctrina ha suministrado, en distintos momentos de la Historia del Derecho Internacional, diversos contenidos del Principio de Libre Determinación de los Pueblos que, sin embargo, no difieren sustancialmente entre sí. Previamente a la constitución de las Naciones Unidas. Starushenko[21] definió el Principio como el reconocimiento de la capacidad que cada pueblo tiene para decidir su pertenencia política, por medio de la adhesión, a cualquier Estado, del cambio de soberano o mediante la conquista de su independencia política.
De esta manera, concibe el Principio como deber de los terceros de reconocimiento a otros de una situación concreta. Moreno Quintana[22] señala que la autodeterminación es la manifestación de voluntad que hace una comunidad de individuos para regir por sí misma su destino político y que en ella se basa la facultad de una nación para convertirse en Estado.
Conforme a este planteamiento, el titular es quien ejerce la Libre Determinación. Sin embargo, se la define como el medio que emplea una nación para llegar a convertirse en Estado, restringiéndolo a un aspecto del mismo[23]
Frente a estos postulados, debemos tener en cuenta que la Organización de las Naciones Unidas recoge el Principio de Libre Determinación en su carta constitutiva, la cual es interpretada por Obieta Chalbaud, de la siguiente manera:
"...podríamos resumir así la postura de la Asamblea General: el derecho de autodeterminación sólo lo poseen las colonias o territorios no autónomos que lo ejercen en la liberación colonial y, una vez obtenida ésta, el derecho de autodeterminación cambia de naturaleza y de ser un derecho de los pueblos se convierte en un derecho del Estado ya constituido al mantenimiento de su integridad territorial, la cual es declarada absolutamente inviolable. En la práctica, sin embargo, esta interpretación puede también tener sus excepciones, como hemos visto, según lo exijan los intereses políticos del momento." [24]
Entendemos entonces, que la Libre Determinación se formula para efecto de las relaciones internacionales, como un Derecho, de las colonias y territorios no autónomos, a la liberación colonial, y que los Estados constituidos tienen el derecho a la integridad territorial, no pudiendo ser éste menoscabado por el Principio de Libre Determinación. El Principio, así establecido, está, como ya se ha dicho, restringido a los Pueblos bajo Dominación Colonial siendo, por consiguiente, inaplicable a los Estados soberanos.
Tras esta revisión, podemos ver que el derecho a la Libre Determinación presenta diferentes titulares: las comunidades, los pueblos, las naciones, las colonias, los territorios no autónomos y, por último, los Estados. Por ello, trataremos de establecer qué se debe entender por el término "Pueblo", para saber a quién o quiénes debe aplicárseles el Principio y, luego de ello, cuáles son las implicancias respecto de la integridad territorial que propugna la Asamblea General de las Naciones Unidas.
2.1 DICOTOMÍA LIBRE DETERMINACIÓN - AUTODETERMINACIÓN.
Es indistinta la forma en que la doctrina se refiere al Principio de Libre Determinación de los Pueblos. Por ejemplo, autores como Lenin, Starushenko, Moreno Quintana, Bea y Obieta Chalbaud, hablan del Principio de Autodeterminación de los Pueblos. Otros como Gros Espiell, Llanos Mansilla, Halajczuk, Carrillo Salcedo, Cubaque y Ortíz, lo denominan Principio de Libre Determinación de los Pueblos[25].
Cabanellas, en su Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual, define la Autodeterminación de los Pueblos como la facultad de escoger sus gobernantes y elegir su sistema de gobierno. Cuando define la Libre Determinación, lo emplea entre otros conceptos, como sinónimo de Autodeterminación[26].
Resulta difícil determinar en que momento se origina la identificación de ambos términos, aunque resulta innegable que el término con el que se acuña el principio es el de autodeterminación y que en su proceso de evolución doctrinaria aparece el de determinación.
Las disquisiciones respecto de cual de ellos es más propio utilizar es necesaria no sólo por un mero afán de precisión lingüística, sino que, realmente, dependiendo del término empleado pueden resultar consecuencias diferentes.
Consideramos que es más exacto denominar al Principio como de Libre Determinación de los Pueblos debido puesto que, como más adelante se explica, éste comprende un haz de derechos dentro de los cuales se encuentra el de la autodeterminación. En este sentido, al hablar de autodeterminación nos estamos refiriendo sólo a uno de los aspectos contenidos dentro del Principio de Libre Determinación de los Pueblos.
2.2 EL SIGNIFICADO DEL TÉRMINO PUEBLO
Muchas veces la Ciencia Jurídica necesita recurrir a otras disciplinas para encontrar los contenidos válidos y precisos de los términos que utiliza. Es el caso del término “pueblo”. La propia lingüística, lejos de ayudarnos nos aleja de un concepto certero, ya que emplea, indistintamente esta palabra para hacer referencia a tanto al conjunto de personas de un lugar, región o país, como para referirse al país con gobierno independiente[27]. Es por ello que se recurre a la sociología, a fin de lograr una conceptualización más clara, confrontándola con la propia definición jurídica del término pueblo.
2.2.1. Aspecto sociológico.
Para determinar quiénes son susceptibles de ejercitar los Derechos que concede el Principio de Libre Determinación, hay que determinar qué se entiende por Pueblo. En este sentido, nos parece apropiada la definición que propone Obieta Chalbaud:
"...se entiende por pueblo todo grupo étnico, dotado por consiguiente de los dos elementos objetivo y subjetivo, que posee un territorio determinado en el que vive la mayoría de sus miembros. El concepto de pueblo añade, pues, al de grupo étnico puro la posesión de un territorio propio. Por este último elemento, se distingue de la minoría étnica no territorial..." [28]
Se pueden distinguir tres elementos en el concepto pueblo[29], uno objetivo, uno subjetivo y la posesión de un territorio, que deben presentarse en forma conjunta debido a que ninguno de ellos es suficiente por sí mismo para determinar la existencia de un pueblo.
El elemento objetivo deviene de las corrientes ideológicas del siglo XIX, que propugnaban el concepto de raza como un criterio fundamental para discernir la existencia de un pueblo. Posteriormente, se fue replanteando este criterio, añadiéndole aspectos culturales, como el idioma. Así, el elemento objetivo está comprendido por todos aquellos vínculos sociológicos existentes al interior del grupo y que determinan una homogeneidad expresada en la lengua, los usos, las costumbres y las tradiciones; en fin, la cultura. En este punto, debemos salvar el hecho que todas estas relaciones sociales y coincidencias al interior del grupo deben darse en conjunto[30].
Habiendo empleado el término cultura, de por sí demasiado genérico, debemos precisar qué concepto de cultura es el que se maneja. Para la sociología moderna, es el conjunto de creaciones, instituciones y comportamientos colectivos de un grupo humano determinado. Dentro de este concepto el elemento determinante es la lengua, puesto que todas las creaciones, instituciones y comportamientos del pueblo son transmitidas de generación en generación por medio de este instrumento[31].
Un ejemplo de ello es que, históricamente, las persecuciones que se han emprendido contra diferentes pueblos han sido iniciadas con el intento sistemático de extinguir sus lenguas. Estas persecuciones han sido muy sencillas, como la prohibición pura y simple de expresarse en la lengua perseguida; o más sofisticadas, como es la exaltación constante de la lengua oficial del Estado[32].
El segundo elemento, el subjetivo, se debe verificar ante la insuficiencia del objetivo para determinar la existencia de un pueblo o grupo étnico. Este elemento subjetivo está constituido por el expreso deseo de los miembros del grupo de pertenecer al mismo[33].
Si bien ninguno de estos elementos es por sí mismo determinante de un pueblo, el elemento subjetivo en algunos casos puede representar la única forma de dilucidar la pertenencia de alguno o algunos miembros al grupo. Cuando surjan dudas sobre el carácter étnico de una persona, será el elemento subjetivo el que determine la pertenencia o no de esa persona al grupo[34].
Por eso, los defensores de la libertad de expresión lo consideran un elemento fundamental de la Libre Determinación, el de expresarse en su propia lengua, lo cual implica el derecho a conocerla. Deben rechazarse ciertas ideas que han intentado desnaturalizar este concepto, como la opinión de Van Dyke quien afirma que "pueblo" tiene varios significados como "subdivisiones nacionales o étnicas" en Estados y territorios dependientes, multinacionales o multiétnicos[35]. Por su parte, Ruiloba señala que "pueblo" equivale a "nación", salvo ciertos matices[36]. Por otro lado, se tiende a confundir el término "pueblo" con otros términos, como "población"[37].
Esta confusión se hace mucho más peligrosa en los Estados llamados multinacionales:
"...en los Estados multinacionales, que constituyen más del 90 por 100 de los Estados del mundo, la población del Estado, que es única, engloba una diversidad de pueblos que no tienen más relación entre sí que la de hallarse sometidos al mismo poder estatal. Pueblo y población son, pues, dos conceptos de naturaleza diferente que sólo ocasionalmente -en los Estados uninacionales- pueden coincidir." [38]
Debemos puntualizar que no es al Estado a quien corresponde determinar qué pueblo o pueblos lo constituyen. Por el contrario, son los pueblos, preexistentes al Estado, a los que corresponde no sólo la formación del mismo, sino también su organización[39].
Sin embargo, en el tema que nos ocupa, existe una relación entre pueblo y Estado que es fundamental. El Principio de Libre Determinación está referido al pueblo que es también uno de los elementos esenciales del Estado. Por tanto, éste es un derecho del pueblo y un deber del Estado[40].
Esta distinción es importante en los Estados multinacionales, los cuales se caracterizan, básicamente, por estar constituidos por dos o más pueblos bajo una única organización política, social y económica. Estos Estados son propensos a los problemas y anhelos de determinación, ya que:
"Los pueblos que componen un Estado multinacional tienen pleno derecho a una situación de igualdad dentro de él. Este principio es una consecuencia directa de la libertad esencial y de la igualdad sociológica y ética de todos los pueblos." [41]
Sin embargo, los problemas políticos y sociales surgen, debido a la falta de reconocimiento de los principios éticos y jurídicos antes referidos. Luigi Sturzo ha recogido, en términos genéricos, la génesis de los problemas que surgen en los Estados multinacionales cuando no se respeta la igualdad absoluta de todos los pueblos:
"Desde el momento -dice él- en que se dibuja una nueva personalidad de grupo y comienza éste a reclamar algunos derechos elementales -la iglesia, la escuela, la municipalidad, el uso de la lengua- el pueblo dominador se enfada. Teme que estas familias aldeanas, esta zona de frontera, estos miserables siervos vengan a turbar el orden que está constituido por su dominación. La personalidad que afirma nuevos derechos se hace culpable del crimen de lesa patria. Como contrapartida, el castigo de este crimen es causa de descontento y revuelta. La revuelta exige represión. Esto fortifica la conciencia de grupo, acentuando las diferencias de las nacionalidades y su oposición en el plano político." [42]
Llegados a esta situación, consideramos que los Estados deben propiciar la integración nacional sin violación de derechos humanos o el sojuzgamiento de sus minorías nacionales. La integración puede darse a través de dos procedimientos, los cuales han sido definidos por C. Palley[43], como asimilativos e impositivos. Desgraciadamente, hemos presenciado continuamente la preeminencia de los impositivos sobre los asimilativos. Los procedimientos impositivos son aquellos que se concentran en una persecución, ya sea abierta o encubierta, sistemática, de los elementos fundamentales del pueblo a ser absorbido, su lengua y su cultura. Los procedimientos asimilativos, son los que garantizan el respeto a los derechos humanos y la paz.
En fin, estos procedimientos asimilativos, respetuosos del derecho y la persona humana, son los que garantizan la consecución del anhelo de todos los pueblos del Orbe:
"Los pueblos no se oponen a vivir unidos en un marco general estatal ni aceptar futuras concentraciones más amplias, si éstas se organizan sobre la base de la perfecta igualdad de todos ellos y si conservan en su mano el control de su cultura que les permita tomar las medidas que juzguen necesarias para mantenerla y desarrollarla en el futuro. En cambio se oponen, y se opondrán tenazmente en el futuro, a aquellas otras concentraciones, por muy atrayentes que puedan parecer desde el punto de vista económico o político, en las que sus intereses esenciales e irrenunciables respecto de su lengua y su cultura no se encuentran absolutamente garantizados. No se ve, en efecto, lo que ganaría un pueblo en una grande y fuerte concentración -estatal o internacional- de riqueza y de poder si para entrar en ella hubiera tenido que sacrificar su propia identidad, es decir, su propia existencia como pueblo." [44]
Entonces, siempre que encontremos un grupo determinado de personas dentro de un espacio territorial, también determinado, unidos y enlazados por características culturales comunes, de las que son conscientes y a las que aprecian como su elemento aglutinador, significando su identidad como grupo, entonces ahí tendremos, necesariamente, un pueblo.
La importancia de este aspecto esta dada pues, por su aporte en el esclarecimiento y determinación de los vínculos sociológicos que pueden ser invocados en el momento de esclarecer la existencia real de un colectivo de personas que merece ser calificado como pueblo.
2.2.2. Aspecto jurídico.
"Pueblo" es un término tomado por el derecho de otras ciencias sociales. Sin embargo, tiene algunas connotaciones propiamente jurídicas.
Cabanellas[45], luego de dar once sinónimos (población, poblado, Nación, habitantes, gente pobre, trabajadores, vulgo, raza, opinión pública y ciudadanía), desarrolla cuatro ámbitos en los cuales el término se relaciona estrechamente con lo jurídico. Estos ámbitos son el urbano, el administrativo, el inmobiliario y el político.
Este último aspecto, el político, es el que más nos interesa. La Enciclopedia Jurídica Omeba lo define de esta manera:
"Políticamente el pueblo tiene importancia si se le toma en el sentido... de todas las personas que integran un país... ese concepto se encuentra vinculado con el jurídico de la soberanía popular, es decir, de a quién corresponde la titularidad de esa soberanía." [46]
Este aspecto es el que nos concierne directamente y nos remite al concepto de soberanía, que fundamenta la Libre Determinación, que es el derecho del "pueblo" a formarse a sí mismo sin la injerencia de ningún tipo de elemento extraño, manteniendo el respeto a las normas internacionales a las que esté obligado.
Así, resulta que los aspectos sociológicos y jurídicos resultan complementarios e irrefutables. No obstante, siempre es posible confundir o relacionar el concepto pueblo, así obtenido, con otros términos, razón por lo cual seguidamente estableceremos diferenciaciones con aquellos más importantes y reiterados.
2.3 RELACIÓN CON OTROS TÉRMINOS.
El término "pueblo" puede confundirse o identificarse con otros términos con los que, de alguna manera, tiene relación. Estos son, fundamentalmente, etnía, minoría y nación. Por ello, a continuación, estableceremos las relaciones de éstos vocablos con el concepto de pueblo, encontrándose en ello sus distinciones.
2.3.1. Etnia o Grupo Étnico
Charles Becquet señala que la etnia comprende a las comunidades humanas (pueblos y naciones) diferentes por ciudadanía y por religión pero unidos por una misma cultura y psicología, las cuales son resultado de la práctica de la misma lengua[47].
En base a este concepto, Obieta Chalbaud, elabora el suyo, que compartimos, según el cual el grupo étnico es una colectividad humana dotado de dos elementos: un elemento objetivo, al que se le da el nombre de etnia, y un elemento subjetivo al que se suele llamar conciencia étnica. Los elementos a los que se refiere esta definición son los mismos elementos del concepto "Pueblo", esto es, un elemento objetivo que Obieta Chalbaud llama etnia, que es el conjunto de relaciones sociológicas que unen a los integrantes del grupo, pero que, por sí mismo, no es suficiente para determinarlo. El elemento subjetivo lo constituye la conciencia étnica, que se califica como un elemento humano, es decir, espiritual y sociológico; esto es, la conciencia que tienen los miembros de su especificidad, de su propia individualidad y, por consiguiente, de las diferencias que los distinguen de otros grupos humanos y, fundamentalmente, el deseo consciente de pertenecer a su grupo[48].
De la descripción de estos dos elementos, podemos deducir que la diferencia entre "etnia" y "pueblo" es que este último es un grupo étnico con un territorio determinado. Por lo tanto, se puede inferir que todo pueblo es un grupo étnico, pero no todo grupo étnico constituye un pueblo.
Debemos diferenciar, también, etnia de otros conceptos como los de tribu o clan. La diferencia radica en que las tribus o clanes no son más que una creación biológica o material de la colectividad, la que se caracteriza por una homogeneidad de raza o de sangre. En este sentido, el elemento objetivo se da de una manera muy rudimentaria y carece del elemento subjetivo.
Dentro de un Estado, existirán tantas etnias como número de comunidades con lenguas diferentes. La lengua, pues, viene a ser un elemento, preponderante, a la hora de establecer la existencia del grupo étnico y, en esta medida, de la existencia de un pueblo. Sin embargo, pueden darse algunas situaciones - límite:
a) La duda fundada sobre la verdadera unidad de una lengua o si esta presunta unidad es suficiente para demostrar por sí misma la presencia de una etnia.
b) La aparente unidad de lengua, donde existe fundadas razones para dudar de ella. Por ejemplo, en los casos de etnias en avanzado estado de desintegración y en proceso de absorción por otra diferente.
Para enfrentar estas situaciones - límite, dadas por el elemento predominante de la lengua, es fundamental la presencia del elemento subjetivo, cual es la manifestación de la voluntad del individuo de pertenecer o no al grupo[49].
Por tanto, aunque sutil, existe diferencia entre etnia y pueblo, diferencia que resulta determinante para la aplicación del principio.
2.3.2. Minoría[50]
Llanos Mansilla toma la definición de Albuquerque Mello, para señalar que minoría es un grupo de individuos que se encuentran dentro de un Estado sin estar asimilados a éste en razón de poseer un idioma, religión o raza diferentes al resto de los habitantes[51]. Esta definición no caracteriza por sí misma a una minoría. El término ha sido recogido por instrumentos internacionales como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en el artículo 27º[52], pero sin dotarlo de una definición, simplemente se le otorgan derechos. Emilia Bea critica con acierto el citado artículo ya que su redacción ha propiciado lecturas diversas, predominando aquella que la entiende como un derecho de carácter individual por tener como sujeto no a las minorías, sino a las personas que pertenecen a éstas[53].
Basado en éste artículo 27º, Capotorti elabora un concepto de "Minorías", que complementa el de Mello, según el cual entra en esta categoría todo grupo que es numéricamente inferior al resto de la población de un Estado y que se encuentra en una posición no dominante, cuyos miembros poseen características étnicas, religiosas o lingüísticas diferentes a las del resto de la población y que, aunque sea implícitamente, conservan un sentido de solidaridad, dirigido a la preservación de su cultura, tradiciones, religión o lenguaje.
Esta definición resulta complementaria porque, al señalar las características de solidaridad y preservación de cultura, le da al concepto de Mello un elemento subjetivo. Si bien se mejora la referida definición, que se limita a señalar "elementos objetivos", no hace posible distinguir su concepto de otros como "Minoría", "Pueblo" o "Grupo Étnico"[54].
Puede definirse "Minoría" como un grupo desarraigado que se establece en un Estado diferente al de origen, formando en ese momento, o sucesivamente en el tiempo, un asentamiento humano permanente, que ostenta características culturales diferentes a las de la nación adoptiva y que, reconociendo la validez de ésta como conductora del Estado, reclama el derecho a mantener, dentro del respeto a la organización jurídica dada, su lengua, religión y costumbres. Nos estamos refiriendo a grupos que emigran a una nación diferente a la suya y que en este contexto se agrupan naturalmente debido a los vínculos comunes que los hacen diferentes[55].
2.3.3.Nación[56]
Podemos establecer dos conceptos de Nación, el político y el sociológico. En sentido político, el concepto Nación, tiene su origen en la primera mitad del siglo XVIII y equivale a Estado, entendido como una comunidad política soberana. Por el contrario, el concepto sociológico considera a la nación como un "pueblo elevado", definiéndolo como un grupo étnico con territorio propio en el que vive la mayoría de sus miembros pero que, a diferencia del pueblo, posee una conciencia étnica viva y desarrollada. El mayor grado de conciencia de su individualidad es lo que distingue al concepto de nación con el de pueblo. En esta definición, el elemento determinante es la conciencia individual de pertenecer al grupo, la conciencia étnica.
Lo más rescatable del desarrollo sociológico de estos conceptos es que establece una diferencia, en el sentido que un pueblo es una nación en potencia y una nación es un pueblo mayoritariamente consciente[57].
El Estado, organización política y jurídica, puede ser fundado por una sola nación (Estado nacional) o por más de una (Estado multinacional). La situación corriente en los Estados multinacionales es que exista una nación no necesariamente más numerosa pero sí más vigorosa, que de alguna manera se impone frente a la otra u otras con las que se ha unido.
La nación dominante, dentro de los Estados multinacionales, otorgan a las otras nacionalidades grados de autonomía. Sin embargo, en la realidad de los hechos se puede comprobar que la autonomía concedida no es suficiente como para considerarlas iguales a todas. Frecuentemente, lo que sucede es que se reconoce una existencia oficial y el otorgamiento de determinados derechos que normalmente no son suficientes a criterio de las naciones, o pueblos propiamente, dominados. Decimos pueblos porque, al haber sido relegados del plano de igualdad, el Estado constituido les resulta extraño, con lo cual difícilmente pueden ser considerados naciones. Debido a esta situación de marginación, buscan, naturalmente, la culminación de sus aspiraciones, constituir una nación propia.
Los publicistas socialistas han recogido ésta situación. Por ejemplo, Kautsky señala que:
"...los Estados de composición abigarrada en el sentido nacional (los titulados Estados de nacionalidades, a diferencia de los Estados nacionales) son siempre Estados cuya estructuración interna, por muy diversas razones, ha quedado en situación anormal o no se ha desarrollado suficientemente" (atrasada)." [58]
De esta manera, se introduce una concepción interesante, que ha servido ideológicamente a quienes han buscado la desintegración de los Estados multinacionales. Starushenko[59] señala que, en el Derecho Internacional se da la posibilidad de que existan naciones y nacionalidades que no tengan soberanía estatal (éstas serían los pueblos marginados por el Estado) pero no hay naciones ni nacionalidades que no posean la soberanía nacional, con lo cual se deja abierta la posibilidad para que éstas ejerciten su Derecho a la Libre Determinación.
Como hemos referido, la nación es el pueblo organizado y jurídicamente constituido. En los Estados multinacionales, existe una nación dominante y otra u otras dominadas o, en todo caso, marginadas de las decisiones fundamentales. Estas, que no constituyen una nación, constituyen nacionalidades, entendidas como comunidades culturales, carentes de soberanía política, pero que, a su vez, pueden subdividirse en grupos, que no poseen una lengua propia sino que manejan alguna derivación de la misma, es decir, un dialecto; por lo demás, el subgrupo participa de todos los demás elementos esenciales que representa a la nacionalidad[60].
En la realidad cotidiana de la vida de los pueblos y las nacionalidades, cuanto menos sean atendidas sus legítimas aspiraciones, cuanto más lejos estén de las decisiones políticas, económicas y sociales que afectan su vida cotidiana, más se verán forzados a buscar mejores condiciones, mediante un proceso de independencia o de integración con otra organización político – territorial que sí ofrezca garantías para realizarse legítimamente, de acuerdo a sus propios intereses y necesidades.
Luego de haber revisado brevemente estos conceptos, podemos concluir que aunque suelen usarse como sinónimos, pueblo, etnia, minoría y nación, son términos que describen realidades diferentes, que eventualmente pueden contraponerse, pero sólo en forma parcial, de tal manera que, por las características propias resaltadas, sólo aquellos que conforman en estricto un pueblo poseen un derecho en el concierto de las relaciones internacionales, la libre determinación.
2.4 LIMITES A LA APLICACIÓN DEL PRINCIPIO.
La aplicación ilimitada del derecho de libre determinación puede conducir a situaciones verdaderamente peligrosas como, por ejemplo, la disolución de una gran cantidad de Estados del mundo y la constitución de numerosos nuevos Estados multinacionales que con su inexperiencia crearían para la sociedad internacional problemas de incalculables consecuencias. De otro lado la disolución de Estados no se podría realizar sin resistencia, iniciándose numerosas guerras civiles[61].
Existe una corriente que reclama esta aplicación irrestricta del Principio de Libre Determinación, a pesar que, además de los argumentos antes expuestos, la ruptura de los vínculos políticos que unen a los pueblos dentro de un Estado puede conllevar la ruptura de los vínculos de carácter sociológico que suelen ser beneficiosos para todos, causando un daño desproporcionado a los pueblos involucrados[62]
Por regla general, la aplicación del Principio no debe ser irrestricta. No sólo por razones de orden político, social o inclusive económico, sino porque en todo momento debe cautelarse los derechos de todas las partes involucradas y , con ello, el respeto a los derechos fundamentales de las personas. Debe tenerse en cuenta la situación real de cada pueblo y los vínculos que lo unen. Si el pueblo que ejerce la libre determinación puede obtener lo que requiere para preservar su existencia sin causar a otros perjuicios innecesarios, parece claro que debe hacerlo así. El criterio de la necesidad real debe constituir, por tanto, el criterio definitivo que decida si el ejercicio del derecho debe ser condicionado o incondicional. El contenido del Derecho es exactamente el mismo; lo que varía es el uso que se hace de éste, que en el caso de una aplicación condicionada, es más restringido[63].
La comunidad internacional ha impuesto dos límites a la Libre Determinación de los Pueblos: el respecto a la integridad territorial y la aplicación para los pueblos bajo dominación colonial.
2.4.1. Integridad territorial.
Las Naciones Unidas, al consagrar el Principio de Libre Determinación de los Pueblos, han establecido una clara limitación al asegurar que el ejercicio del referido Derecho no puede suponer, en ningún caso, la división del territorio de los Estados. Esta limitación está dada en atención a consideraciones políticas más que jurídicas, debido a que ningún Estado estaba dispuesto a aceptar una potencial secesión de las comunidades nacionales que albergan. El punto principal de este problema es que se identifica casi plenamente la Libre Determinación con la secesión, cuando en realidad puede ejercitarse dentro del marco del propio Estado y realizarse plenamente por medio de una reforma de su estructura política fundamental.
El problema nace y subsiste porque los gobiernos, sistemáticamente, han insistido en negar la concesión de derechos a los pueblos que han tenido bajo su dominio y esta situación ha generado que éstos, oprimidos, marginados, relegados, terminen por buscar la secesión, la creación de su propio Estado independiente que los provea de la atención a sus necesidades, posibilidad existente siempre cuando se ejercita la Libre Determinación, pero de ninguna manera una consecuencia necesaria[64].
Esta situación ha creado un rechazo y un miedo radical al concepto "secesión"[65]. Lo que resulta inadmisible es condenar a los pueblos a la dominación y el sojuzgamiento, más o menos irracional, más o menos solapado. Ejemplos abundantes encontramos, en la historia reciente, en pro de la integridad territorial. Como señala Alfred Cobban, el Estado debe ser "condenado" con la aprobación de la secesión de una parte de su territorio cuando no ha sido capaz de proteger ni promover en forma razonable los derechos de sus ciudadanos, derechos entre los cuales se encuentran los relacionados a estos ciudadanos en tanto miembros de una comunidad nacional. La razón que justifica la secesión en caso de incompatibilidad grave y permanente entre los pueblos de un Estado multinacional es la imposibilidad de que éste realice sus funciones en un clima de tensión habitual[66].
Un sector de la doctrina sustenta que la limitación establecida por la Carta de las Naciones Unidas al Principio, en función de la integridad territorial ha sido reafirmado con un importante atenuante:
"...tanto la resolución 1415 (XV) como la 2625 (XXV) establecen una cláusula de salvaguardia en favor del respeto a la unidad nacional e integridad territorial de cualquier Estado, ideas que constituyen limites claros al principio de autodeterminación. Y la resolución 2625 (XXV) ha objetado esos límites, señalándoles un criterio de legitimidad. Los Estados que estén "dotados de un gobierno que represente la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivos de raza, credo o color" son los que pueden beneficiarse de la cláusula de salvaguardia. Pero si un Estado tiene un Gobierno que no es representativo de todo el pueblo del territorio o que introduce distinciones por motivos de raza, credo o color, no queda amparado por la cláusula de salvaguardia y la parte del pueblo no representada puede ejercer el derecho a la libre determinación." [67]
Esta concepción refuerza el planteamiento que realizáramos respecto de una aplicación condicional del Principio de Libre Determinación de los Pueblos como regla y una aplicación excepcional, de acuerdo a las circunstancias especiales de cada caso.
2.4.2. Pueblos bajo Dominación Colonial[68]
Si asumimos la premisa por la que el ejercicio de la Libre Determinación no supone la secesión, deberíamos preguntarnos cuáles son, entonces, los pueblos con derecho a ejercer la Libre Determinación.
Cubaque y Ortíz son fieles seguidores del respeto irrestricto a la integridad territorial al concebir como sujetos del derecho a la Libre Determinación sólo a un grupo privilegiado de pueblos, aquellos que se encuentran sometidos a dominación colonial[69].
Otra adhesión a esta corriente es la de Halajczuk, cuando comenta a Lissitzyn, con el que concuerda:
"...la declaración de la Asamblea General de 1960 exige la independencia únicamente para los países y pueblos coloniales. Está claramente dirigido, subraya Lissitzyn, contra los remanentes del colonialismo occidental... No fue aceptada la idea de que la autodeterminación significa el derecho de secesión para todo grupo disconforme, con minorías étnicas, como nagas en India o kurdos en algunos países de medio oriente. Podría romper la unidad y constituir una amenaza para algunos estados recién emancipados." [70]
No se puede negar que los pueblos bajo dominación colonial tienen expedito su derecho de ejercer la Libre Determinación. Como dice Starushenko[71], estos pueblos coloniales que luchan por constituir un Estado propio, carecen de soberanía; pero, pese a ello, poseen el derecho de Libre Determinación.
De otro lado, Remiro Brotons no comparte esta tesis:
"Identificar a los pueblos titulares del derecho a la autodeterminación con las poblaciones establecidas dentro de los limites inviolables del territorio -tal cual- de una colonia o, en su caso, de un Estado, es una licencia -nada poética- que permite contener la inevitable inclinación desestabilizadora del principio, impidiéndole deslizarse hasta el amparo de los movimientos secesionistas de pueblos o colectividades que, dentro del Estado, presumen de una conciencia nacional diferenciada. Por supuesto que existen mimbres para su articulación teórica. Siguiendo la línea de las soberanías actuales y virtuales que puede dibujarse tanto en la lucha anticolonialista como en la revolucionaria, Ch. Chaumont sugirió hace años la posibilidad de trazarla también en la lucha secesionista pues, decía, detrás de la soberanía actual de un pueblo puede aparecer la soberanía virtual de otro pueblo dominado por el primero y que no ha podido aún constituirse en Estado. Atentos a su propia conservación, los Estados han colocado el off limits en el umbral de un espacio tan peligroso para aquella y han hecho de su integridad territorial el valor jurídicamente relevante." [72]
González Campos[73], Pastor Ridruejo[74] y Obieta Chalbaud[75], suscriben esta corriente, que consideramos correcta. Creemos que, en ese momento, las Naciones Unidas incurrieron en error al establecer limitaciones que han originado una fuente de permanente conflicto y tensión internacional, dándole la espalda a la realidad y a las enseñanzas de la historia:
"...esta interpretación del derecho de autodeterminación dada por la Asamblea General contradice paladinamente a 150 años de historia y de realizaciones. Ni el principio de nacionalidades como se formuló y aplicó en el siglo XIX, ni la autodeterminación que propugnó el Presidente Wilson, ni el uso que de ella hizo la Sociedad de Naciones avalan la interpretación de la Asamblea General. De ser ésta verdad, no existirían hoy como Estados ni Grecia, ni Italia, ni Noruega, ni Finlandia, ni Polonia, ni Checoslovaquia, ni Islandia, ya que todos ellos hicieron uso de la autodeterminación, pero ninguno de ellos fue nunca una colonia y, por otra parte, los Estados a los que pertenecían -el Imperio Turco, el Imperio Austro - Húngaro, el Reino de Suecia, el Imperio Ruso y el Reino de Dinamarca- hubiesen tenido también un derecho inviolable a su integridad territorial." [76]
Definitivamente, el Derecho de Libre Determinación de los Pueblos, que es un derecho humano colectivo, es un derecho que posee todo pueblo por el simple hecho de serlo. Ningún pueblo puede ser privado de este derecho porque es inherente a la colectividad y a las personas que la constituyen[77].
Tal es así, que en los últimos 10 a15 años se ha venido gestando a nivel latinoamericano, principalmente, fuertes movimientos indigenistas que, en la búsqueda de un mayor respeto a sus tradiciones y cultura y a su rol dentro del respectivo Estado, tanto en lo que respecta a sus derechos como en lo que se refiere a sus obligaciones, vienen propugnando el derecho a la libre determinación como un mecanismo jurídico válido para la consecución de sus fines.[78] En octubre del 2003, y como expresión de este fuerte movimiento indigenista, el Presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada[79], se vio obligado a renunciar ante la fuerte presión social y la huelga indefinida que devino en un violento enfrentamiento entre campesinos y el Ejército. Uno de los líderes del movimiento campesino, Felipe Quispe, Presidente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos declaró a diferentes medios de prensa:
“...nosotros no buscamos la refundación de Bolivia, como quiere Mesa [en alusión al Vicepresidente de Bolivia, que asumió la Presidencia luego de la renuncia de Sánchez de Lozada]. Buscamos la autodeterminación como nación indígena”.[80]
La seguna parte del presente artículo será pubicada el 7 de mayo de 2012.
[1] Citado por MORENO QUINTANA. Tratado de Derecho Internacional. Buenos Aires: Ediciones Sudamericanas, 1963. Tomo I, pg. 141.
2 OBIETA CHALBAUD. El Derecho de Autodeterminación de los Pueblos. Bilbao: Universidad de Deusto, 1980. pg. 132.
[3] MORENO QUINTANA. Op. Cit., Tomo I, pg. 143.
[4] Congreso Internacional de los Partidos Socialistas Obreros y Sindicatos, celebrado en Londres del 27 de julio al 1° de agosto de 1896.
[5] LENIN. El Derecho de las Naciones a la Autodeterminación. México, D.F.: Grijalbo, 1970. pg. 65. Sobre el pensamiento de Lenin y la autodeterminación, véase La Revolución Socialista y el Derecho de las Naciones a la Autodeterminación (Moscú, 1916) En: From Marx To Mao, www.marx2mao.org.
[6] Político estadounidense (Staunton, 1856-1924) del partido Demócrata. Educado en la religión presbiteriana, impartió clases en la universidad durante años hasta que en 1902 es nombrado presidente de la universidad de Princeton, en donde permanecería hasta 1910. En 1912 fue elegido presidente de los Estados Unidos y reelecto en 1916. En 1919 se le otorgó el Premio Nobel de la Paz. En: arteHistoria, www.artehistoria.com/frames.htm?http://www.artehistoria.com/batallas/personajes/
6948.htm.
[7] Citado por OBIETA CHALBAUD: El Derecho de Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 31.
[8] STARUSHENKO. El Derecho de Autodeterminación de los Pueblos y las Naciones en la Política Exterior del Estado Soviético. Moscú: Progreso, 1960. pg. 176.
[9] CUBAQUE y ORTIZ. Los Principios Políticos de las Relaciones Internacionales. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, 1984. pg. 58.
[10] BEA. Los Derechos de las Minorías Nacionales. Madrid: Tecnos, 1992. pgs. 168-169.
[11] Provincia Autónoma de la República de Finlandia. Los habitantes de Aaland descienden de colonos suecos que poblaron las islas en el siglo IV. Las islas pertenecieron al reino de Suecia hasta la guerra de 1808, cuando fueron cedidas a Rusia. Después de obtener su independencia en 1917, Finlandia concedió autonomía a estas islas. En: Scandinavica.com, www.scandinavica.com/es/aaland.htm
[12] Artículo 1.- Los Propósitos de las Naciones Unidas son:
Artículo 55.- Con el propósito de crear las condiciones de estabilidad y bienestar necesarias para las relaciones pacíficas y amistosas entre las naciones, basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, la Organización promoverá:
Artículo 56.- Todos los Miembros se comprometen a tomar medidas conjunta o separadamente, en cooperación con la Organización, para la realización de los propósitos consignados en el Artículo 55.
El Capítulo XI se refiere a la declaración relativa a Territorios no Autónomos (artículos 73 y 74) y el XII al Régimen Internacional de Administración Fiduciaria (artículos 75 a 85). Véase el texto completo de las Cartas de las Naciones Unidas en: www.un.org/spanish/aboutun/charter.htm
[13] Puede consultarse el texto completo de la Declaración Universal de Derechos Humanos en: www.un.org/spanish/aboutun/hrights.htm
[14] GROS ESPIELL. "El Derecho de Libre Determinación de los Pueblos y los Derechos Humanos". En: Anuario de Derechos Humanos 1981, pg. 134.
[15] LLANOS MANSILLA. Teoría y Práctica del Derecho Internacional Público. Santiago de Chile: Ediciones Jurídicas de Chile, 1977. Tomo III, pg. 303.
[16] HALAJCZUK y MOYA. Derecho Internacional Público. Buenos Aires: EDIAR, 1978. pg. 170. Véase también LLANOS MANSILLA. Op. Cit., Tomo III, pgs. 202-204; y OBIETA CHALBAUD: El Derecho Humano a la Autodeterminación de los Pueblos. Madrid: Tecnos, 1985, pg. 33.
El texto completo del Pacto de Derechos Civiles y Políticos puede consultarse en: www.unhchr.ch/spanish/html/menu3/b/a_ccpr_sp.htm; y, el de Derechos Económicos y sociales en: www.unhchr.ch/spanish/html/menu3/b/a_cescr_sp.htm.
[17] OBIETA CHALBAUD. El Derecho de Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 133.
[18] Véase: GROS ESPIELL. Op. Cit., pg. 135; CUBAQUE y ORTIZ. Op. Cit., pg. 66-79; LLANOS MANSILLA. Op. Cit., Tomo III, pg. 318
[19] PASTOR RIDRUEJO. Curso de Derecho Internacional Público. Madrid: Tecnos, 1986, pgs. 239-240. Véase también GROS ESPIELL. Op. Cit., pgs. 137-141.
[20] BEA. Op. Cit., pg. 169.
[21] STARUSHENKO. Op. Cit., pgs. 186-187.
[22] MORENO QUINTANA. Op. Cit., Tomo I, pgs. 140-141.
[23] Ver el punto 3, en este capítulo.
[24] OBIETA CHALBAUD. El Derecho de Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit.; pg. 48.
[25] LENIN. El Derecho de las Naciones a la Autodeterminación. México D.F.: Grijalbo, 1970; STARUSHENKO. Op. Cit.; MORENO QUINTANA Op. Cit.; BEA. Op. Cit. OBIETA CHALBAUD. Op. Cit.; GROS ESPIELL. Op. Cit.; LLANOS MANSILLA. Op. Cit.; HALAJCZUK. Op. Cit.; CARRILLO SALCEDO. "Libre Determinación de los Pueblos e Integridad Territorial de los Estados en el Dictamen del Tribunal Internacional de Justicia sobre el Sahara Occidental". En: Revista Española de Derecho Internacional, Vol. 29, 1976, No. 1, pgs. 34-35.; CUBAQUE Y ORTIZ. Op. Cit.
[26] CABANELLAS. Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual. 20a. ed. Buenos Aires: Heliasta, 1981. Tomo I, pg. 419. Tomo III, pg. 225.
[27] Diccionario de la Lengua Española. 21ed. Madrid: Espasa Calpe, 1999.
[28] OBIETA CHALBAUD. El Derecho Humano a la Autodeterminación de los pueblos. Op. Cit., pg. 47 y El Derecho de Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 40.
[29] "Un primer elemento, hace referencia a una entidad social con identidad y características propias. El Pueblo está relacionado con determinado territorio, como segundo elemento, y finalmente, como tercer elemento, el Pueblo no se confunde con las minorías étnicas, religiosas o lingüísticas. Los pueblos, en cuanto tales, son los titulares al derecho de la Libre Determinación." CUBAQUE y ORTIZ. Op. Cit., pg. 67.
[30] "...ninguna de ellas tiene por sí misma carácter decisivo, ya que al pretender utilizarlas como criterio definitivo y único nos encontramos en la vida real con demasiadas excepciones que invalidan o, por lo menos, desvirtúan su valor probatorio.". OBIETA CHALBAUD. El Derecho de Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 32 - 35.
[31] "La lengua es... mucho más que uno de los elementos de la cultura. Es, en cierto sentido, la cultura misma." OBIETA CHALBAUD. El Derecho Humano a la Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 40.
[32] OBIETA CHALBAUD. Ibíd., pg. 131.
[33] "El representante más conocido de esta tendencia es sin duda alguna Renan, quien con la expresión sugestiva y metafórica definió a la nación como "un plebiscito de todos los días." OBIETA CHALBAUD. Ibid. Op. Cit., pg. 32.
[34] Ibid. Op. Cit., pg. 43.
[35] LERNER. Minorías y Grupos en el Derecho Internacional. México, D.F.: Comisión Nacional de Derechos Humanos, 1991. pg. 49.
[36] PASTOR RIDRUEJO. Op. Cit., pg. 234.
[37] "Población en Derecho Internacional se define como el conjunto de personas que están sometidas a la jurisdicción personal del Estado. Ya se ve que este concepto se diferencia sensiblemente del concepto pueblo." OBIETA CHALBAUD. El Derecho Humano a la Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 47.
[38] Ibid., pg. 47.
[39] Ibíd., pg. 143.
[40] CAMARGO. Fundamentos Del Derecho Internacional. Bogotá: Temis, 1983. Tomo I, pg. 305.
[41] OBIETA CHALBAUD. El Derecho Humano a la Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 143.
[42] Citado por OBIETA CHALBAUD. El Derecho a la Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 45.
[43] PALLEY. Constitutional Law and Minorities, citado por OBIETA CHALBAUD. Ibid., pg. 130.
[44] Ibid., pg. 139.
[45] CABANELLAS. Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual. Tomo IV, pg. 512.
[46] ENCICLOPEDIA JURIDICA OMEBA. Buenos Aires. Driskill, 1986. Tomo XXIII, pg. 903.
[47] Citado por: OBIETA CHALBAUD. El Derecho de Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 33; El Derecho Humano a la Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 38.
[48] OBIETA CHALBAUD. El Derecho de Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 37 - 39., y, El Derecho Humano a la Libre Determinación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 43.
[49] OBIETA CHALBAUD. El Derecho Humano a la Libre Determinación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 40.
[50] "...los acontecimientos que han tenido lugar en la Europa central y del Este demuestran la importancia de dar a las minorías culturales y étnicas los medios para expresar, defender y desarrollar su identidad cultural y lingüística a fin de que cada persona pueda hallar satisfacción en el contexto de la paz y la democracia" BEA. Op. Cit., pg. 164. Para profundizar este tema, véase: CAPOTORTI. Estudios sobre los derechos de las personas pertenecientes a minorías étnicas, religiosas o lingüísticas. Nueva York, Naciones Unidas, 1991; KYMLICKA. Ciudadanía multicultural. 2ª. Ed. Paidós. Barcelona, 1996; y, RODRÍGUEZ Y TORNOS. Derechos Culturales y derechos Humanos de los Inmigrantes. Madrid. Universidad Pontifica Comillas, 2000.
[51] LLANOS MANSILLA. Op. Cit., Tomo III, pg. 26
[52] Artículo 27.- Observación general sobre su aplicación
[53] BEA. Op. Cit., pg. 171.
[54] “El 31 de julio de 1930, la Corte Permanente de Justicia Internacional emitió una opinión consultiva en referencia a un Convenio firmado entre los gobiernos de Bulgaria y Grecia sobre emigración. En esta oportunidad, la Corte definió las Minorías como un grupo de personas que viven en un determinado país o lugar, que tienen su propia raza, religión, lenguaje y tradiciones en un sentimiento de solidaridad, con vistas a preservar sus tradiciones, mantener sus normas de culto, asegurar la instrucción y educación de sus hijos conforme al espíritu y las tradiciones de su raza, y prestarse ayuda mutua los unos a los otros; En 1954, la Sub-Comisión de las Naciones Unidas para la Prevención de la Discriminación y Protección de Minorías, las definió como grupos no dominantes dentro de una población, que poseen y desean preservar tradiciones o características étnicas, religiosas o lingüísticas marcadamente diferentes de las del resto de la población; En 1985, la misma Sub-Comisión dio trámite a un texto de J. Deschênes en el que se define "Minorías" como un grupo de ciudadanos de un Estado que constituyen una minoría numérica y que se hallan en una posición no dominante en ese Estado, dotados de características étnicas, religiosas o lingüísticas que difieren de las de la mayoría de la población, que tienen un sentido de solidaridad entre sí, motivados, aunque sólo fuera implícitamente, por un deseo colectivo de sobrevivir y cuyo propósito es lograr igualdad con la mayoría, de hecho y de derecho.” LERNER. Op. Cit., pg. 22-23.
[55] "...en un grupo minoritario puede haber varios vínculos que los mantienen unido pero uno es el primario. En Europa, es hoy principalmente la lengua. Fuera de Europa, el vínculo primario es el religioso, el secundario el lingüístico. Esto vale sobre todo para las zonas de contacto del Islam con otras religiones" H. KLOSS, citado por OBIETA CHALBAUD. El Derecho Humano a la Libre Determinación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 38)
[56] Sobre este tema, véase: AKZIN. Estado y Nación. México. Fondo de Cultura Económica, 1968; y, RENAN. ¿Qué es una Nación?. Madrid, Alianza Editorial, 1987.
[57] Pasquale Mancini es partidario de una concepción política, señala que Nación es una sociedad natural de hombres fundada sobre la unidad de territorio, de origen, de costumbres, de lengua, conforme con la comunidad de vida y de conciencia social (ULLOA. Derecho Internacional Público. 2a. ed. Lima: Ediciones Sudamericanas, 1938. Tomo I, pg. 84.); Moreno Quintana, en cambio, es partidario de una concepción sociológica, al definirla como aquella comunidad racial y cultural que, aun carente de todo territorio, mantiene una fuerte cohesión social. Como entidad sociológica, la nación no se identifica con el Estado, que es su vehículo jurídico en las relaciones internacionales. Se transforma en estado, empero, una vez que ella se constituye política y jurídicamente. MORENO QUINTANA. Op. Cit., Tomo I, pg. 141.
[58] Citado por: LENIN. Op. Cit., pg. 12.
[59] STARUSHENKO. Op. Cit., pg. 189.
[60] “En el siglo XIX, Madame Staël desarrolló una corriente de pensamiento que sustentaba el derecho y la necesidad que tiene cada nacionalidad a formar su propio Estado, a ello se llamó el Principio de las Nacionalidades. Esta corriente ideológica impulsó la constitución de Estados-Nación, como en el caso de Alemania e Italia. Si bien fue proclamado como el medio idóneo para corregir las injusticias y errores producidos por los políticos de las potencias colonialistas expansionistas y por efectos de las guerras, el objetivo final de esta corriente ideológica era permitir el desarrollo pacífico de los pueblos, sin interferencia de extraños; no obstante, la aplicación del Principio, que significaba un cambio sustancial en el mapa geográfico - político europeo, no podría realizarse en forma pacífica; esto constituyó la principal crítica al Principio”. MARTENS. Tratado de Derecho Internacional. Madrid: La España Moderna, 19. pg. 186. Esta crítica sigue siendo válida hoy para quienes pretenden el empleo indiscriminado y radical del Principio de Libre Determinación de los Pueblos.
[61] OBIETA CHALBAUD. El Derecho de Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 96.
[62] OBIETA CHALBAUD. El Derecho Humano a la Libre Determinación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 119.
[63] "Dado que la comunidad internacional está constituida fundamentalmente por Estados y que éstos son los sujetos primarios, sino exclusivos, de ella, la aplicación de la autodeterminación en un pueblo determinado abre siempre la posibilidad, por muy remota que ésta sea, de la secesión de ese pueblo respecto del Estado al que hasta entonces había pertenecido y la de su constitución en un nuevo Estado. Tal posibilidad pone en contingencia, por un lado, el equilibrio actual de la comunidad internacional que podría verse amenazado por el aumento desproporcionado de sus miembros y por las tensiones que tal aumento generaría en las relaciones internacionales, y por otro, amenaza la misma integridad territorial del primitivo Estado." Ibid., pg. 111.
[64] Ibid., pg. 122
[65] OBIETA CHALBAUD. El Derecho de Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit., pgs. 93-94. Secesión: “...con respecto a una nación, separación espontánea de una parte de su territorio.” CABANELLAS. Op. Cit.Tomo VII, pg. 306.
[66] Ibid., pg. 134.
[67] PASTOR RIDRUEJO. Op. Cit., pg. 241.
[68] Véase, GRIMAL. Historia de la descolonización del Siglo XX. Madrid, IEOALA, 1989; y, VIRALLY. El devenir del Derecho Internacional. México. Civitas, 1998, pgs. 374-409.
[69] "...reconocimiento de la unidad nacional y de la integridad territorial constituye un límite al Principio de la Libre Determinación, ya que una de las bases esenciales dentro del marco jurídico internacional se encuentra en el respeto de la soberanía territorial. La integridad territorial aparece en el artículo 2 (4) de la Carta como uno de los principios al cual los Estados se abstendrán de violar mediante la amenaza o el uso de la fuerza." CUBAQUE Y ORTIZ. Op. Cit., pg. 69.
[70] HALAJCZUCK Y MOYA. Op. Cit., pg. 171. Véase también: VIRALLY. Op. Cit., pgs. 374-409.
[71] STARUSHENKO. Op. Cit., pg. 187.
[72] REMIRO BROTONS. Derecho Internacional Público. Madrid: Tecnos, 1983. Tomo I, pg. 112-113.
[73] GONZÁLEZ CAMPOS, SÁNCHEZ RODRÍGUEZ y SÁENZ DE SANTA MARÍA. Curso de Derecho Internacional Público Madrid. 6ª ed. Civitas, 1998, pgs. 776-784.
[74] PASTOR RIDRUEJO. Op. Cit., pg. 240.
[75] OBIETA CHALBAUD. El Derecho Humano a la Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 33.
[76] OBIETA CHALBAUD. El Derecho de Autodeterminación de los Pueblos. Op. Cit., pg. 48. Véase también: MACKAY. Los Derechos de los pueblos indígenas en el Sistema Internacional. Lima, APRODEH, 1999.
[77] GROS ESPIELL. Op. Cit., pg. 140.
[78] Sobre esta materia consúltese: GARY. Derechos indígenas y desarrollo. Autodeterminación en una comunidad amazónica. Lima: IWGIA, 2002; SIMPSON. Patrimonio indígena y autodeterminación. Copenhague: Grupo Internacional de Trabajo Sobre Asuntos Indígenas, 1997; DÍAZ POLANCO. Autonomía regional: la autodeterminación de los pueblos indios. México, D.F.: Siglo 21, 1991. Véase también: alainet.org/active/show_text.php3?key=138; www.replica21.com/archivo/q_r/64_regino_cocopa.html; y;
www.soc.uu.se/mapuche/mapu/InformeCNPI2000.html
[79] Nació el 1º de julio de 1930, en La Paz. A finales de los años setenta era ya uno de los más poderosos industriales de las mineras del estaño y el zinc. Diputado y Senador en la década de los ’70, en 1986 fue Ministro de Planeamiento y Coordinación. En 1988 lanzó su candidatura presidencial a las elecciones de 1989 alcanzando el 23% de los sufragios. En de 1990 asumió la jefatura del MNR y obtuvo la Presidencia en 1993, cargo que desempeñó hasta 1997. En el 2002 volvió a ocupar la Presidencia, hasta el 17 de octubre del 2003 en que renunció, asumiendo el cargo el Vicepresidente Carlos Mesa Gisbert. www.cidob.org/bios/castellano/lideres/s-016.htm
[80] Diario Correo de fecha 23 de octubre de 2003. Despacho de EFE.
Publicado por Giovanni Forno Flórez en 7:09
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