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Timestamp: 2019-09-22 08:44:29
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Matched Legal Cases: ['artículo 5', 'artículo 2', 'artículo 162', 'artículo 88', 'artículo 46', 'artículo 46', 'artículo 13']

﻿ SENTENCIA T-90 DE FEBRERO 6 DE 2003
SENTENCIA T-90 DE 06 DE FEBRERO DE 2003
CONTENIDO:DERECHO A LA SALUD Y LA VIDA EN CONDICIONES DIGNAS Y PROTECCIÓN A LAS PERSONAS DE LA TERCERA EDAD.
TEMAS ESPECÍFICOS:DERECHO A LA SALUD, PROTECCIÓN A LA TERCERA EDAD, SISTEMA DE SALUD, TUTELA, PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES, DERECHO A LA VIDA DIGNA
Sentencia T-90 de febrero 6 de 2003
Sentencia T-90 de 2003
Ref.: Exp. T-627773
Acción de tutela promovida por Cecilia Nieves Bohórquez contra el Instituto de Seguro Social EPS - seccional Cundinamarca y Bogotá, D.C.
• La señora Cecilia Nieves Bohórquez se encuentra afiliada al Seguro Social EPS, en calidad de pensionada. Desde hace algún tiempo le fue diagnosticada sordera, la cual a la fecha es del ciento por ciento. Con base en las evaluaciones médicas de audiometría que se le han realizado, se le ordenó implante de audífono especial para que pudiese volver a oír.
• Afirma la demandante, que tras múltiples requerimientos a la accionada, no ha sido posible obtener la autorización para que le suministren el mencionado audífono y le hagan los exámenes correspondientes, así como una cirugía y de nuevo tener audición, esto según lo diagnosticado por los especialistas en otorrinolaringología.
• Debido a esta afección, explica, se ve minada su estabilidad emocional y afectiva, así como sus relaciones con el ambiente familiar y social que la rodea, por lo que se vulnera su derecho a la salud y a tener una vida digna y sana. Por lo anterior solicita “se ordene al señor director del Instituto del Seguro Social, la inmediata autorización del implante del audífono requerido y la consecuente intervención quirúrgica, con las correspondientes valoraciones y exámenes médicos preoperatorios y postoperatorios, que para tal efecto se requieran”.
• El juez de conocimiento, el 31 de mayo de 2002 admitió la demanda, y solicitó al demandado se pronunciara sobre los hechos de la misma e indicará las razones por las cuales no se ha suministrado el implante de audífono a la querellante.
El representante legal del Instituto del Seguro Social EPS - seccional Cundinamarca y Bogotá, al responder a la demanda solicitó que se desestimaran las pretensiones de la actora; porque de conformidad con el artículo 5º del Decreto 2591 y el artículo 2º del Decreto 306 de 1992 se establece que por vía de tutela no se pueden amparar derechos de rango legal y asegura que el presente asunto tiene esa característica.
Señaló, en síntesis, que el amparo solicitado versa sobre un derecho legal de seguridad social en salud, que se encuentra fuera del POS y su no suministro no vulnera ningún derecho de rango constitucional, ya que de acuerdo con las disposiciones legales (D. 806/98 y Res. 5261/94), dicha empresa promotora de salud no estaba obligada a ordenar el procedimiento requerido puesto que éste no está incluido dentro del plan obligatorio de salud, según autorización proferida por el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud; como consecuencia de lo anterior, argumenta que la Ley 100 de 1993 en su artículo 162, señala el procedimiento a seguir por los afiliados en estos casos. Concluye, que la EPS, sólo debe prestar su servicio para los medicamentos y procedimientos que se encuentran dentro del POS, cumpliendo con los parámetros que el mismo Estado ha fijado.
El Juzgado Sexto Civil del Circuito de Bogotá, en fallo de 18 de junio de 2002, negó la tutela impetrada, por considerar que analizadas las pruebas que se allegaron con el escrito de tutela, el juzgado acoge los argumentos esgrimidos por la entidad demandada al decir que “lo que reclama la accionante versa sobre un derecho legal de seguridad social en salud, que se encuentra fuera del POS y su no suministro no infringe directamente ningún derecho constitucional”. Entonces, teniendo en cuenta lo preceptuado por el artículo 88 del Decreto 806 de 1998 y la Resolución 5261 de 1994 del Ministerio de Salud, decidió que la EPS accionada, no estaba obligada a prestar el servicio que requería la tutelante, pues no se encontraba incluido en el POS. Afirma además, que su no suministro no atenta flagrantemente contra el derecho a la vida de la accionante, concluyendo que lo que perseguía la demandante era mejorar su calidad de vida que es asunto distinto al de proteger el derecho a la vida misma.
2.1. El derecho a la salud y la vida en condiciones dignas y protección a las personas de la tercera edad.
“Al hombre no se le debe una vida cualquiera, sino una vida saludable. Así, el derecho a la salud en conexión con el derecho a la vida no sólo debe ampararse cuando se está frente a un peligro de muerte, o de perder una función orgánica de manera definitiva, sino cuando está comprometida la situación existencial de la vida humana en condiciones de plena dignidad” (1) (subrayado nuestro).
(1) Puede consultarse también, la Sentencia T-04 de 2002.
“El derecho fundamental a la vida que garantiza la Constitución —preámbulo y artículos 1º, 2º y 11—, no se reduce a la mera existencia biológica, sino que expresa una relación necesaria con la posibilidad que les asiste a todas las personas de desarrollar dignamente todas las facultades inherentes al ser humano. Sin duda, cuando se habla de la posibilidad de existir y desarrollar un determinado proyecto de vida, es necesario pensar en las condiciones que hagan posible la expresión autónoma y completa de las características de cada individuo en todos los campos de la experiencia” (2) .
(2) Ver Sentencia T-926 de 1999.
Con relación a las personas de la tercera edad, la Constitución en su artículo 46 establece la protección y garantías que el Estado debe brindarles, teniendo en cuenta lo anterior, se desprende que este grupo de la población se encuentra en circunstancias de indefensión y vulnerabilidad con respecto a las demás personas, por lo que el derecho a la salud de éstas corresponde a un derecho fundamental, por las especiales características que la propia Carta ha anotado.
“Ahora, tanto la Constitución Política en su artículo 46 como la jurisprudencia constitucional han reconocido que las personas de la tercera edad ocupan un lugar privilegiado en la escala de protección del Estado. Las características particulares de este grupo social permiten elevar a categoría fundamental el derecho a la salud, dada su conexidad con derechos de rango superior tales como la vida y la dignidad humana. Puede decirse también que por sus generales condiciones de debilidad manifiesta, el Estado se encuentra obligado a brindarle una protección especial a las personas de la tercera edad, según lo establece el artículo 13 superior” (3) .
(3) Sentencia T-036 de 1995, M.P. Carlos Gaviria Díaz.
Razón por la cual, los derechos fundamentales de una persona de la tercera edad deben primar sobre cualquiera de rango legal, máxime cuando se pone de manifiesto su situación de inferioridad.
En este orden de ideas la jurisprudencia constitucional ha dicho:
“Las personas de la tercera edad tienen derecho de nivel constitucional a una especial protección, particularmente en lo relativo a la preservación de su vida en condiciones dignas y justas, a su salud y a su seguridad social (C.P., arts. 13 y 46).
Por tanto, el alcance de la protección y de los servicios a cargo de tales entes va mucho más allá del puro trámite de citas y consultas médicas, pues comprende el diagnóstico, la prevención, los tratamientos, los cuidados clínicos, los medicamentos, las cirugías, las terapias y todos aquellos elementos de atención que aseguren la eficiente cobertura de la seguridad social a favor de las personas de la tercera edad” (4) .
(4) Se puede consultar en Sentencia T-190 de 2000.
Debe destacarse la clase de enfermedad que la demandante padece, cual es hipoacusia neurosensorial bilateral severa hecho que aparece acreditado en el expediente (fl. 5º), con fotocopia de uno de los exámenes que la accionante acompañó con la demanda.
Con base en lo anterior, la Sala concluye que la actora presenta una lesión en su humanidad que si bien no pone en peligro su existencia misma, sí atenta contra su vida digna e integridad personal, por la molestia que presenta al no poder oír. De manera que la intervención que requiere implante de audífono especial, aunque no sea urgente, es indispensable para lograr la recuperación de su salud y para que pueda llevar una vida digna (5) .
(5) En el mismo sentido Sentencia T-04 de 2002, M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra.
Frente a este tema en especial en la Sentencia T-839 de 2000 se determinó que:
“Bajo esas específicas consideraciones, debe concluir esta Sala en atención a la protección constitucional a la tercera edad, un audífono resulta ser un elemento indispensable para asegurar una calidad de vida digna para una persona de la tercera edad. En consecuencia, y en virtud de lo anteriormente descrito, se ordenará a la EPS, brindarle al actor la asistencia necesaria para que le sea adaptado el audífono que requiere, y le sea entregado tal instrumento, acorde con sus necesidades auditivas. En todo caso, la EPS Comfenalco, podrá acudir al Fondo de Solidaridad y Garantía, Fosyga, para solicitar el reembolso de los dineros causados en virtud de lo anteriormente señalado”.
Se debe tener en cuenta que se trata de una señora de 60 años de edad que sufre de hipoacusia neurosensorial bilateral severa y que según los exámenes que anexa con la demanda se concluye que su audición es muy poca, ya que trabajó como auxiliar de lavandería expuesta a los altos ruidos de las máquinas, por lo que solicita se le suministre el tratamiento que le indican los médicos especialistas. Cabe precisar sin embargo, que con los documentos allegados no se encuentra la orden del experto en otorrinolaringología que indique el tratamiento que debe seguir la paciente; pero esta circunstancia no fue controvertida ni puesta en duda por la EPS, Seguro Social, cuando se refirió acerca de los hechos de la tutela, en este sentido se pronuncio esta Sala de Revisión al indicar:
“... En lo que atañe a la existencia de un procedimiento que supla el que requiere el accionante, igualmente se advierte que la demandada guardó silencio sobre este tópico, luego es forzoso concluir que también se satisface ese requisito trazado por la doctrina constitucional para que la solicitud sea procedente” (6) .
(6) Sentencia T-906 de 2002, M.P. Clara Inés Vargas Hernández.
Se concluye, entonces, que la petición invocada por la señora Cecilia Nieves Bohórquez debe prosperar toda vez que se está discutiendo un derecho fundamental inherente a su ser, como es el de poder llevar una vida digna en condiciones normales para que pueda desarrollarse en sociedad y no quedar aislada como una persona inútil a la cual se le rechaza por su enfermedad, así mismo, no se trata de un derecho meramente legal como lo hace ver la accionada y lo reitera el fallo de instancia. Por consiguiente, la acción de tutela para proteger el derecho fundamental a la salud, en conexidad con el derecho a la vida digna y la integridad personal, debe acogerse y, por ende, el fallo materia de revisión será revocado para en su lugar conceder el amparo solicitado.
Se señalará expresamente que el Instituto del Seguro Social - EPS, podrá repetir contra el Fondo de Solidaridad y Garantía, Fosyga, lo que pague en cumplimiento a lo dispuesto en el presente fallo de revisión de tutela.
1. LEVANTAR la suspensión del término decretada por este despacho.
2. REVOCAR la sentencia adoptada por el Juzgado Sexto Civil del Circuito de Bogotá el 18 de junio de 2002.
3. CONCEDER, en su lugar, la tutela de los derechos fundamentales a la salud, en conexidad con la vida digna y la integridad personal, a la accionante Cecilia Nieves Bohórquez, para lo cual se ORDENA al representante legal del Instituto del Seguro Social EPS, o a quien haga sus veces, que dentro del perentorio término de cuarenta y ocho (48) horas a partir de la notificación personal de esta providencia, si es que aún no lo ha hecho, autorice la práctica del procedimiento denominado “Implante de audífono con su intervención quirúrgica”, que requiere la afiliada Cecilia Nieves Bohórquez.
4. SEÑALAR expresamente que el Instituto del Seguro Social EPS podrá repetir contra el Fosyga lo que desembolse por concepto de la orden dada en este fallo.