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Timestamp: 2016-09-27 15:28:05
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Regeneración: entre Podemos y la agenda de mejora de la calidad democrática del PP | ¿Hay Derecho?
Regeneración: entre Podemos y la agenda de mejora de la calidad democrática del PP	7 julio, 2014/43 Comentarios/en Crisis política e institucional, Sin categorizar /por Ignacio Gomá LanzónEl martes pasado apareció en la prensa a todo color la noticia de que Rajoy resucita la “agenda de la regeneración”. Yendo al contenido se podía leer que, encendidas las alarmas por los millones de votantes perdidos y por el ambiente general de desafección hacia la clase política, en el Comité Ejecutivo del PP se había planteado una agenda de “mejora de la calidad democrática”, que no debe rehuirse sino convertirse en un reto. Temas concretos serían la reducción de aforados, la reforma electoral para elección directa de los alcaldes e incluso la reforma de la Constitución, siempre con gran consenso; y que todo ello se trataría en la Escuela de Verano del PP que se celebrará a mediados de julio.
Bien, buenas intenciones. Lo malo es que de buenas intenciones están los infiernos llenos. Y de hecho, muy poco después, en la inauguración del Campus de la FAES, Cospedal hizo una encendida defensa del sistema vigente, alertando sobre los populismos y las formaciones radicales. Considera un disparate esa “segunda transición” que pretenden algunos políticos, pues con ella quieren “destruir la primera” haciendo creer que no hay un Estado democrático, que el poder no reside en el pueblo, que no son posibles todas las ideologías, que no hay separación de poderes y, en definitiva, que no hay un Estado social y democrático de derecho. Aunque no descartó que haya que “reformar y renovar” los pilares del Estado, “no se pueden tambalear al albur de necesidades políticas y oportunismos de turno” y hay que saber cómo se puede innovar sin destrozar todo lo que ha costado tanto conseguir”. Vean aquí y aquí sus declaraciones.
Dios mío, ¿se estará refiriendo a este blog? ¿O es a Podemos? ¿O está metiendo toda reforma que no sea la “agenda de mejora democrática del PP en el mismo saco? En este blog criticamos mucho y es necesario preguntarnos de vez en cuando si exageramos la nota. En realidad, lo hemos hecho recientemente, pues en la presentación del libro, el martes 26 de junio, convine con mi hermano Javier Gomá, el filósofo, realizar un debate sobre esta cuestión, porque manteníamos, al parecer, opiniones distintas. Les diré por qué. Javier opina que, aunque cualquier progreso es siempre precario y reversible, en los últimos 2.000 años se ha dado un progreso moral, material y económico extraordinario, y que quizá este el mejor momento de la Historia Universal. No es disparatado creer que estos políticos tan denostados y este capitalismo tan cuestionable han contribuido a la confección de una sociedad más justa, más digna y más igualitaria. Y, al final, los más beneficiados de ese avance han sido las clases menos favorecidas. De hecho, nadie querría regresar a un estadio anterior de la Historia si no supiera qué posición va a ocupar en ella.
Ahora bien, este éxito colectivo tanto en lo moral como en lo material de las democracias occidentales es compatible, sin embargo, con una suerte de malestar individual, debido a un más desarrollado sentido de la dignidad y otras razones. Por ello Javier es muy crítico con el papel de los intelectuales españoles durante esta crisis, pues mientras que el comportamiento de la ciudadanía ha sido bastante ejemplar, salvo excepciones, la opinión pública, sobre todo los intelectuales, deberían ser críticos en épocas prósperas y en épocas de crisis deberían dar esperanzas fundadas racionalmente: “Pero catedráticos, escritores y artistas, en la época próspera descorchaban champán, mientras en la de crisis acentuaron aún más la desesperación, la angustia y el histerismo de la gente». Ver aquí, aquí y aquí sus ideas y particularmente en este trabajo 16.- Somos los mejores.
Como se pueden ustedes imaginar, cuando oí estas opiniones pensé “se está metiendo con nosotros” y también que si lo pensaba él pudiera ser que lo pensara mucha más gente. Pero después de arduas diatribas llegamos a la conclusión que nuestras visiones no son incompatibles. El planteamiento de Javier es filosófico e histórico y, sin duda, es muy probable que sea correcto: nadie querría volver a un tiempo pasado si no supiera que papel le fuera a tocar en esta representación teatral que es la vida. Ahora bien, aun aceptado esto, esta reflexión no es suficiente para afrontar los problemas concretos de la vida, o quizá sólo para hacerlo “con filosofía”. O sea, que si a mi me estafan con las preferentes o me quedo en paro, poco me va a consolar que esta sea la mejor época de la Historia, máxime si pienso que la causa de estos dos hechos, por ejemplo, pueda estar en malas políticas.
Y es que el planteamiento de este blog no es de corte filosófico ni de horizonte secular, sino contemporáneo y de la trinchera, regenerador en el sentido de que quiere mejorar las cosas concretas. Probablemente esta sea una gran época históricamente pero, como toda valoración es comparativa, tenemos la impresión vehemente de que hay un retroceso relativo respecto a otras épocas recientes y que no es seguro que ese filo hacia abajo del “diente de sierra” vaya luego a volver a subir o si estamos en una espiral de decadencia que pueda conducirnos a una sociedad mucho menos habitable. Y es la que nosotros vamos a vivir, por lo que pensamos que son necesarias las críticas para intentar reconducir la situación.
Ahora bien, ¿es excesiva o injusta esa crítica? ¿demasiada la responsabilidad que atribuimos a los políticos? ¿hay un riesgo de desestabilizar el sistema similar al que se está atribuyendo a Podemos? No crean que la asociación de ideas es cogida por los pelos. El otro día en la SER, al contar cosas del libro, el presentador de A vivir que son dos días me decía que nunca había visto un notario bolivariano y yo le contesté, quizá no muy acertadamente, que si Podemos hace un análisis acertado de la situación (crisis de las instituciones, conflicto de intereses, casta, etc) no hay que negarlo, por mucho que no estemos de acuerdo con las “recetas” que propone. Pero como me hizo ver un amigo, en realidad ni siquiera eso es cierto porque, probablemente, las palabras que usamos para hacer el diagnóstico (democracia, institución, libertad o propiedad) no significan lo mismo para unos y otros, como la República Democrática Alemana no era ni república ni democrática ni era de toda Alemania[1].
Y todavía más: lo que se defiende en este blog no es sólo la democracia sino el conjunto Democracia más Estado de Derecho. En Venezuela, a cuyo régimen se atribuyen simpatías a Podemos (o piensen en Rusia y tantos otros), puede que exista una democracia pero, como apuntaba acertadamente José Eugenio Soriano en el acto de entrega del Premio Scevola a Elisa de la Nuez, el problema es que no hay Estado de derecho, normas que controlen al poder y hagan su ejercicio justo y eficiente. Esta distinción es clave: no se trata sólo de que haya votaciones y que gobierne el pueblo, sino que ese gobierno se imponga por el procedimiento correspondiente y que esté sometido a la ley y a unos límites, a unos checks and balances y a la separación de poderes de toda la vida. Es como el compuesto hilemórfico de Aristóteles: la democracia es la materia, de lo que esta algo hecho, y el Estado de derecho es la forma, lo que hace que una cosa sea lo que es. Pero no puede existir una sin la otra en una sociedad avanzada.
Por eso, y con esto ya vuelvo al principio, son tan peligrosas las declaraciones de Cospedal, porque mete cualquier crítica en el mismo saco: las posiciones populistas que supuestamente quieren destruirlo todo con aquellas que, como nosotros, piensan que sobre el papel sí hay separación de poderes y el poder reside en el pueblo, pero que en la práctica tales papeles están bastante mojados. O sea, que no vale asustar con la desestabilización de Podemos para ahuyentar también el verdadero reformismo, dando a cambio el caramelito de una agenda reformista, más bien una puesta en escena, que consistirá de momento en anunciar unos estudios cosméticos a celebrar no en el Parlamento, como debería, sino en la Escuela de Verano del PP.
Si quieren ustedes reformar de verdad no tienen que hacer grandes cambios legales: basta con respetar el espíritu de la Constitución y las leyes: no pervertir el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional con política partidista, que dimitan unos cuantos cuando se descubra la corrupción generalizada en un caso como el de Bárcenas (no se nos ha olvidado), que los partidos sean democráticos como señala la ley, que se impida la puerta giratoria, que funcionen el Tribunal de Cuentas, la CNMV y la CNMC y el Banco de España, que las Cortes sea un lugar de debates y no un sitio de apretar botones según el dedo que te saque el jefe del grupo parlamentario, expulse a sus imputados (ver artículo de Vicente Lozano), etc.
Por favor, no nos metan a todos en el mismo saco y no nos tomen el pelo con sus agendas.
[1] Otra cuestión es si es nuestra posición es acertada, pues he leído un libro de Ignacio Sánchez Cuenca, llamado “La impotencia democrática”, que critica duramente la que denomina regeneración institucional, merecedor de post aparte.
Ignacio Gomá Lanzón2014-07-07 00:15:002014-07-07 16:54:52Regeneración: entre Podemos y la agenda de mejora de la calidad democrática del PP
Gonzalo García Abad Dice: 7 julio, 2014 en 01:26 Interesante artículo, que seguro que invitará a muchas personas a la reflexión. Creo que ambos, usted y su hermano Javier, tienen una parte de razón. En mi opinión la Constitución Española es un ejemplo de progreso moral, en tanto permitió la convivencia pacífica y constructiva de quienes 4 décadas atrás estaban enfrentados en una guerra cruel. Además en ese proceso participaron la izquierda, la derecha y la inmensa mayoría de los nacionalistas. Prácticamente solamente ETA decidió quedarse fuera del proceso, en un acto de extraordinaria injusticia. Se puede decir que los representantes de españoles de todas las ideas participaron de una forma muy constructiva en un proceso que nos trajo una democracia sobre la base de los derechos humanos. Creo que este proceso se debe considerar un claro ejemplo de progreso moral, particularmente si lo comparamos con la guerra.
También creo que España hoy necesita reformas. Fundamentalmente porque tenemos algunos problemas estructurales. En los años de la Transición se aprobaron unas bases de democracia y derecho humanos que debemos mantener, pero también se negociaron concesiones entre los distintos grupos que facilitasen la curación de las heridas de la guerra. Los españoles de hoy, particularmente los más jóvenes, reconocemos el horror de la guerra pero aquellos bandos nos conciernen más bien poco, al menos a una mayoría que inevitablemente se hace más grande con el paso del tiempo. Las concesiones que izquierda, derecha y nacionalistas se hicieron recíprocamente generaron en algunos casos clientelas políticas, rigideces en los mercados, ineficiencias en algunos aspectos del funcionamiento de la actividad del Estado o fallos en la regulación de los sectores más importantes, por poner solamente algunos ejemplos de esos problemas. Las heridas de la guerra deberían haber curado lo suficiente como para remover algunos de los problemas políticos que forman parte de las causas de los males estructurales de la economía española.
Creo que siempre que el consenso más amplio, un consenso como el de la Transición, considere curadas las heridas de la guerra se deberían hacer reformas. Esas reformas en parte afectan a una concepción de mayor pluralismo y respeto a la separación de poderes, que como bien dice, no requerirían en la mayoría de los casos de reformas de gran calado. Pero creo que hay otras reformas que podrían convenir al país y que probablemente sean de gran calado. En mi opinión pueden ser muy positivas las reformas si respetan el contenido básico de la Constitución, como es la aportación de democracia y derechos humanos, y la existencia de un amplio consenso cuando esas reformas afecten a los asuntos claves.
César Delgado Dice: 7 julio, 2014 en 09:14 A estas alturas, pedir que no nos tomen el pelo me parece mucho pedir.
José Mª Pérez Dice: 7 julio, 2014 en 09:41 Enhorabuena por el post, que precisa muy bien cual es la posición editorial de este blog.
Hermes Dice: 7 julio, 2014 en 10:16 Nota Bene: Esto es lo que aparece en Google sobre el marido de la Sra. Cospedal:
https://www.google.es/search?q=marido+de+cospedal&ie=utf-8&oe=utf-8&aq=t&rls=org.mozilla:en-US:official&client=firefox-a&channel=sb&gfe_rd=cr&ei=9FW6U6uZNobD8gf21oHQBw
Pedro Dice: 7 julio, 2014 en 10:19 Estimado Ignacio. He sido seguidor de este foro desde sus inicios. En lineas generales creo que es un gran foro de debate. He intervenido en numerosas ocasiones en términos crítitcos porque en gran medida coincido con tu hermano Javier. En algunas ocasiones, no por tu parte, se ha utilizado una crítica exagerada y se han utilizado expresiones, en mi opinión, desafortunadas, como partitocracia o casta, que ponían en entredicho no aspectos puntuales de nuestra Democracia, sino nuestra propia democracia. En algunos momentos, algunas intervenciones, no tuyas ni de tu hermano, me recordaban, paradójicamente, a las de José Antonio Primo de Rivera, con sus desaforadas críticas al sistema partitocrático. Todos somos conscientes de la necesidad de reformas. Pero los términos empleados y los momentos elegidos para usarlos hay que templarlos mucho. Por ejemplo, las críticas de Garicano y fdz Villaverde, de nada es gratis, podian ser razonables, pero el momento en que lo hicieron, estando España al borde del rescate, fue muy desacertado. Con algunas de las críticas de algunos editores pasa lo mismo. El exceso dialéctico, las expresiones inapropiadas los momentos elegidos o incluso el tinte partidista, en ocasiones no han sido oportunos.
Todo lo cual y pese a la acidez de mi crítica, no quita para reconocer que existen argumentos de peso en vuestras opiniones. Un cordial saludo
Jesús Casas Dice: 8 julio, 2014 en 10:16 Por alusiones. Es posible que tenga Ud. razón, D. Pedro, en cuanto al tono. Personalmente cuando empleo la expresión “partitocracia plutocrática” no intento calificar sino describir científicamente lo que veo. Si un enfermo padece un cáncer de nada le sirve que el médico le diga “tiene Ud. un problemilla pero se puede resolver”. Para sanar hay que diagnosticar correctamente. Añado que me da bastante asco (de nuevo describo) coindicir con la chusma (de nuevo describo) que está cultivando un populismo abonado por casi cuatro décadas de falta de formación crítica y profunda por la gran falla de nuestra democracia: la educación. Una parte no despreciable de su voto son jóvenes que han optado por no formarse, además de mayores legítimamente dessencantados. Estos señores quieren pasar de la democracia a la oclocracia, como ayer mismo hemos podido leer en la entrevista al joven Garzón y pueden ver Uds. en cualquier alocución del joven Iglesias, para imponer la Revolución. Puedo tratar de moderar mi lenguaje descriptivo para no coincidir con ellos, pero es que la situación, aquí y fuera de aquí necesita con urgencia que la gente sensata de la clase media tome conciencia de clase media y que la sociedad civil amplia y plural se haga con las riendas y ponga orden en esta situación, para lo cual no hace falta revolución ninguna, que llevan donde llevan, sino sentido común, paciencia (en menos de un siglo no se hace nada socialmente serio) y principios. Además, los del 1%, como dice el Sr. Oquendo más abajo, sólo escuchan las caceroladas, no los argumentos, sólo escuchan a las masas vociferantes, no a los inviduos que razonan.
aldelgadog Dice: 7 julio, 2014 en 11:00 La democracia no es materia sino procedimiento.
Si no se tiene eso muy claro se está equivocando mucho el foco, como pone de manifiesto el último párrafo.
Pacheco Dice: 7 julio, 2014 en 11:56 Sacar pecho con lo del estado de derecho comparando el nuestro con el venezolano no parece muy afortunado. Miro a mi alrededor buscando ejemplos de que mi gobierno “se imponga por el procedimiento correspondiente y que esté sometido a la ley y a unos límites, a unos checks and balances y a la separación de poderes de toda la vida” y es que me da la risa, oiga.
Ignacio Gomá Lanzón Dice: 7 julio, 2014 en 12:03 Si, en efecto Pedro, a veces sencillamente contar la verdad es revolucionario, lo que pasa es que se corre el riesgo de ser excesivo en la forma y, por tanto, generar confusión. Para nosotros es importante el matiz, pues la diferencia está a veces en pequeñas cosas que generan resultados completamente distintos (el procedimiento, del que habla adelgadog en su comentario). El problema es que cuando se polarizan las cosas, los matices no cuentan y el que no está conmigo está contra mí. En este sentido, el que yo creo que es nuestro matiz es que hay cosas que no funcionan como debieran desde el punto de vista del Estado de Derecho y deben mejorarse, pero siempre por dentro del Estado de derecho, aunque a veces eso parezca difícil. Cualquier otra cosa es el caos.
Las discusiones con mi hermano Javier han sido fructíferas porque no le falta razón en que se han dado brochazos y atribuido responsabilidades a los políticos que quizá sean excesivas. Desde luego, decir que los políticos son los culpables de la crisis es excesivo, como hace ver Sánchez Cuenca en el libro que cito a pie de página; y que la modificación del sistema político (sistema electoral, ley de partidos, etc,) no es cosa fácil y sin consecuencias, nos lo hacen ver nuestros amigos de Politikon en “La urna rota”.
Todo ello es así, pero no quita que haya que seguir poniendo el dedo en la llaga, porque no cabe duda de que hay un declive institucional manifiesto, o al menos un declive del que nos hemos dado cuenta ahora.
Lo bueno es que siempre están los comentarios para poner al autor en su sitio, si procede.
Manu Oquendo Dice: 7 julio, 2014 en 12:16 Acabada la primera lectura del artículo de Ignacio me quedo con la sensación de que su hermano Javier debió hacer diana el día 26. Lo hizo con un planteamiento que, al menos en parte, coincide con la línea argumental de quienes hoy conocemos como “El 1%” en la terminología global de Joseph Stiglitz.
Es decir, un discurso analítico que no sostienen en privado muchos gobiernos de naciones europeas y unos cuantos académicos y políticos USA.
Esta línea viene a decir con cierta razón “Don’t rock the boat, look at the sharks around”. “Todo puede empeorar”
Esta afirmación hace ya cuarenta años que –en Occidente– sirve para anestesiar a la inmensa mayoría de la clase media mientras camina hacia su extinción.
Y ello a pesar de que buena parte de las métricas están “definidas” y “alteradas” en la dirección que interesa al poder de dichas élites extractivas en terminología de Acemoglu-Robinson. Incluso teniendo en cuenta que una gran parte de los resultados obtenidos lo han sido en los últimos 15 o 20 años a base de Dinero Prestado para Consumo a un ritmo de descalabro y de una fiscalidad destructiva creciente que ya alcanza, literalmente, al aire que respiramos. Pedir prestado para consumir, no para invertir, es objetivamente para el prestamista y para el prestatario una Aberración Desesperada. Esto sucede en volúmenes monumentales –de 4 PIB’S anuales en España en apenas 15 años, haciendo ficción el 25% de dicho periodo– mientras a nuestro alrededor florece como al azar, un rosario de guerras como forma siempre funesta de ir capturando territorio, mano de obra barata y mercado. Preservando, naturalmente, el poder del 1%.
Todos preferiríamos un regeneracionismo moderado. Ojalá.
Creo que lo prefiere incluso “Podemos” con sus análisis sesgados que interesadamente evitan llegar al fondo de la cuestión porque mucho antes “pillarán cacho” que es de lo que se trata.
Es momento de tratar de profundizar en el análisis. Al menos en privado y con los filtros temporales que resulten aconsejables a efectos de comunicación. Hacerlo incluyendo elementos que alteran profundamente los diagnósticos oficiales que hoy alimentan el reformismo hasta el momento en que sea posible dibujar escenarios creíbles y atractivos.
Algo que diga: “Mañana puede ser mejor que ayer para la mayoría”. Un problema del regeneracionismo es que “comunicativamente” llega tarde y no resulta creíble para la gran masa ciudadana que ha comenzado a abandonar los partidos, los buques insignia del paradigma occidental vigente. El acicate de Javier y el, para mí, muy importante artículo de Ignacio podrían marcar un buen momento para, manteniendo lo positivo del esfuerzo de regeneración, profundizar en el boceto del “horizonte”.
Luhmann en un artículo en Hong Kong en 1996 señalaba que el futuro, “para no ser función lineal del pasado”, exige decisiones en el presente. Hoy la ciudadanía “carecemos” de esa capacidad decisoria. La condición fundamental.
Teilhard Dice: 10 julio, 2014 en 00:01 Luhmann: ” Las personas no comunican, sólo la comunicación comunica”
PODEMOS todos fracasar mejor
JAVIER TRILLO GARRIGUES Dice: 7 julio, 2014 en 12:38 El otro día, con ocasión de la presentación del magnífico libro de los editores en ESADE, tuve la ocasión de intervenir fugazmente para hacer ver mi discrepancia con las palabras del ilustre filósofo Javier Gomá, en cuanto a lo de que atravesábamos -desde el punto de vista filosófico, como es natural- el mejor momento de nuestra historia, en términos de humanidad. Allí manifesté -con todo mi respeto y admiración por el profesor Gomá- que esa misma historia de la humanidad, al ser cíclica, nos enseñaba cómo después de una época de gran esplendor, como lo fue sin duda el imperio romano, los excesos y abusos del Estado del Bienestar condujeron a la corrupción, el despotismo, el desgobierno y, en suma, nos arrastraron inexorablemente a una de las fases -la Edad Media- más oscuras y tenebrosas de nuestra historia. Y eso ocurrió mientras a la plebe se la adormecía con “pan y circo”; ahora tenemos el fútbol (con sus ídolos de barro) y el consumo desaforado y nuestros nuevos emperadores son las grandes multinacionales y las empresas del IBEX (en España), en clara connivencia con nuestros gobernantes…
También entonces se tachó a quien avisaba del desastre de catastrofistas y desestabilizadores. “O yo o el caos”, recuerdan?
Epistemólogo Dice: 7 julio, 2014 en 16:46 Estimado Javier Trillo: suscribo íntegramente tus palabras.
Cuando mis adolescentes hijos estudiaron la etapa de la Historia relativa al fin del Imperio Romano, me llamó la atención que se hacía hincapié en que el feudalismo de la Edad Media nació con posterioridad al fenómeno de la ruralización romana.
La vida romana en las ciudades a finales del siglo 3 ya no permitía una subsistencia adecuada a todos sus habitantes, y por esa razón, muchos de los potentados se fueron a sus fincas.
La vida extendida en el campo y el posible aprovechamiento de las tierras llevó a solicitar cobijo a quienes no tenían medios para subsistir. El dueño de grandes extensiones de terreno concedió la posibilidad de explotarlos a quienes le solicitaron trabajo, pero con fuertes condiciones impuestas. El campesino trabajaba la tierra (que no era suya) para el señor, y éste le protegía de los asaltos, pero, a cambio, existía una absoluta sumisión del campesino. Así surgieron en los siglos posteriores los feudalismos y se desarrollaron figuras como los siervos de la gleba. Ahora cabe que pudiera existir una evolución en la que los señores podrían llegar a identificarse, de seguir una línea que parece se inicia, con las grandes empresas, y los siervos de la gleba con los que trabajan por el salario mínimo (y no me refiero al mundo oriental, en que la economía de mercado se ha incrustado de una forma no evolutiva, sino transplantada).
Hay un peligro que creo es cierto o posible de valorar la existencia de empleo por un salario mínimo, en absoluta desproporción con los ingresos de las empresas, o peor aún, de sus altos directivos.
Y peor si se trata de empresas no creadas desde cero por sus titulares, sino compradas de los antiguos monopolios del Estado, que, como árboles longevos, han crecido solas y alimentadas por los abonos de su dueño-Estado (y los impuestos de nuestros padres), sus raíces no permiten la creación de nuevos seres a su alrededor, y cada vez tienen un tronco más fuerte que permiten sostener intereses exclusivos de sus directivos, o de antiguos ministros, o de los que acceden por revolving doors.
Juan Dice: 7 julio, 2014 en 16:53 Claramente me alineo con todos aquellos que consideran que cualquier denuncia es poca sobre la situación de degeneración de nuestro estado de derecho. Los argumentos de Javier Gomá, siempre brillantes, en perspectiva histórica tienen un claro fundamento, pero en la situación actual me parece una excusa perfecta para “anestesiar” a los ciudadanos, como bien señala Manu. Siempre es lo mismo, si quieres ir a mejor, te amenazan con que bien podrías ir a mucho peor. Ya. Menudo razonamiento. No, la verdad es que esto pinta muy mal. La verdad es que el nivel de deterioro de las instituciones es real e inmenso. La verdad es que las medidas a tomar para iniciar el proceso de regeneración son bien sencillas: reduzca al mínimo la libre designación en los puestos de la administración, elimine la presencia política en el tribunal de cuentas, cambie el modelo de elección en el CGPJ, … Las conocidas y muchas veces enumeradas. Sencillas. Fáciles de hacer. Y a partir de estos claros mensajes, podemos pensar en abordar mayores empresas cambiando la constitución.
Esto de amenazar con que podríamos estar mucho peor, siempre recuerda a la famosa viñeta de Chumy Chumez en hermano lobo en el año 75, la de “o nosotros o el caos”. Esto no cambia nunca.
javier gomá lanzón Dice: 7 julio, 2014 en 19:40 El artículo tiene el mérito de explicar de modo convincente por qué, aunque vivimos en el mejor momento de la Historia Universal, tanto desde una perspectiva material como sobre todo moral, ese hecho innegable y comprobable (le he pedido a mi hermano que añada el enlace a uno de los artículos donde lo argumento) no nos aboca a la tonta complacencia ni enfría el ardiente celo por mejorar el presente, de cuyas deficiencias somos testigos, en parte autores y siempre víctimas. Una es la perspectiva de las grandes generalidades de la filosofía, donde los individuos particulares ni sufren ni padecen, y otra esa segunda perspectiva, elegida en el blog, que quiere atender al funcionamiento real y práctico de las instituciones del Estado de Derecho en la España de hoy. El artículo destaca ese doble plano, distinto pero compatible, y al hacerlo resulta, a mi juicio, muy clarificador
Ignacio Gomá Lanzón Dice: 7 julio, 2014 en 20:15 En efecto, el enlace nuevo es el que se titula “Somos los mejores”, que he colocado al lado de los que ya existían.
Themroc Dice: 7 julio, 2014 en 20:58 Totalmente de acuerdo. Hay que recordar que, como en un digital-maps, bajar la lupa demasiado nos hace perder la perspectiva real. Si sólo analizamos las ciudades y buscamos la fotografía a pie de calle, acabaremos errando los síntomas y equivocando las soluciones. Es conveniente hacerlo, pero sin perder la perspectiva de dónde anidan los problemas. En mi opinión, mejor subir la lupa, hacer un correcto diagnóstico y afrontar el tratamiento. Atacar a los políticos en exclusiva, como los señuelos, no debería distraer sobre la causa real de los problemas actuales del sur de Europa que se encuentran en el difícil re-equilibrio que la globalización impone, al modificar parámetros socio-culturales hacia otros ajenos a nuestro corpus colectivo. Todos los problemas se reducen a eso, y por eso, la crítica de los extremistas, sea el FN francés o Podemos, es a ese proceso natural, del desarrollo del capitalismo. Critican soterradamente la UE, el Euro, a la Troika y a Alemania, y por eso exigen la recuperación de la soberanía nacional como fórmula mágica de defensa de unos pretendidos valores, que no son más que trabas legales clásicas de todo tipo y devaluaciones de moneda, es decir ventajismos y empobrecimiento real, incompatibles con el mundo global, el desarrollo y el progreso. Recordemos, la globalización, esa asignación óptima de recursos, que ha creado un mercado cuasi perfecto, con aumento del PIB mundial de manera sostenida, multiplicación más que progresiva de la clase media, gran desarrollo tecnológico, aumento impensable del desarrollo humano en el de zonas del globo tradicionalmente olvidadas (África, Asia Central y sudeste, América Latina), expectativa de eliminación de la pobreza (Fundación Gates dixit), encapsulamiento de conflictos clásicos (Balcanes, Cáucaso), reducción local de otros que hubiesen supuesto hecatombes hace nada (Ucrania, Siria), desaparición o congelación al menos de grupos terroristas (IRA, ETA, FARC)…
Nada es perfecto y una vuelta a la edad media por mil situaciones imposibles de aprehender siempre será un riesgo, pero lo que dice el hermano filósofo es algo más que acertado. Mejoremos nuestra gobernanza, sí, pero afrontemos los problemas sin autoengaños.
Pedro Dice: 7 julio, 2014 en 19:47 Coincido con lo expuesto por Javier Trillo y Epistemólogo. pero creo que el problema no es de nuestra democracia, ni de nuestra constitución, ni de nuestro Estado de las autonomías. El problema es mucho más complejo. En los últimos treinta años hemos vivido un cambio cultural e institucional mayor que en los doscientos anteriores y creo que no nos hemos dado cuenta suficientemente de ello. El proceso de globalización, la emigración imparable, las nuevas y extraordinarias economías emergentes, china, india, el aumento del nivel cultural a nivel mundial, recuerdo que en la segunda república aproximadamente el cincuenta por ciento de la población española era analfabeta, no quiero ni pensar cuál sería el porcentaje en Africa, China o la India; la volatilidad financiera, el angustioso descenso de la natalidad en occidente, el aumento de la espernza de vida, las nuevas formas de esclavitud que decía Epistemólogo, por cierto ¿donde está la OIT?, los jóvenes que ni viven ni duermen en el nuevo dorado, la banda de inversión de Londres o Ginebra, la democracia intervenida con vergonzosos episodios de espionaje por internet, denunciados y callados. Un capitalismo salvaje, no confundir con liberalismo y defensa de la propiedad. Y tantas cosas más que tan a menudo nos recuerda Manu Oquendo. Un saludo
ENNECERUS Dice: 7 julio, 2014 en 20:01 La situación no es que sea mala, es límite. Sin embargo Javier Gomá tiene algo de razón.
Al final del Imperio romano, tenían un problema y bien grande: No sabían como salir de la crisis del Imperio Romano. Discrepo sin embargo con quienes afirman que la Edad Media fue una época tenebrosa que duró 1000 años. Quizás porque mi profesor de historia, militante del PSOE cuando se era algo parecido a un partido serio nos la explicó magistralmente en segundo de BUP. Para empezar, diciendo que en España, salvo en Cataluña, nunca existió el feudalismo, como consecuencia de las necesidades de la Reconquista y la Repoblación.
Ahora el problema no es la desaparición del poder Imperial, víctima de sus propios excesos, que ante la imposibilidad de evolución natural acabó con el Imperio Romano (convencionalmente se toma como tal cuando ya no se eligió a un nuevo emperador, cuando lo cierto es que que la práctica había desaparecido mucho antes) sino el abuso y corrupción de un poder totalitario con la excusa de su carácter democrático.
Por eso la frase de Ignacio: “lo que se defiende en este blog no es sólo la democracia sino el conjunto Democracia más Estado de Derecho es tan importante. La democracia sin estado de derecho es una tiranía más, lo mismo que un estado de derecho o evoluciona políticamente hacia una democracia o se convierte en otra tiranía más.
¿Cómo garantizar que el binomio estado de derecho-democracia no se convierta en algo efímero? La respuesta la sabemos pero no queremos aplicarla, porque somos presos de nuestros prejuicios, de nuestros miedos y, digámoslo claramente, somos una sociedad viejuna, inmovilista, egoísta y recelosa del riesgo y del éxito. El caldo de cultiuvo perfecto para los demagogos con o sin coleta y los dirigentes políticos y económicos que nos dictan lo que necesitamos, para nuestra seguridad. Sociedad perfectamente descrita por Alan Moore en sus comics de V de Vendetta, llevados al cine en magistral película que, apartándose de la denuncia de la sociedad de aquellos, tenía la virtud de hacerla más creible a nuestros ojos.
Por eso, son imprescindibles análisis como el de Javier Gomá, siempre que se tomen en el sentido que indica en esta excelente entrevista Guy Sorman: http://www.libremercado.com/2014-07-07/guy-sorman-en-los-ultimos-30-anos-el-mundo-ha-experimentado-un-espectacular-avance-1276523154/
El problema es que unos avanzan mucho y otros vemos como avanzan y les criticamos porque “no avanzan como nosotros”. Como si tuviéramos algo que enseñarles, aparte de los problemas de acumular una gigantesca y creciente deuda antes de plantearnos siquiera un lifting que evite una operación mucho más grave.
Jesús Casas Dice: 8 julio, 2014 en 10:27 Hombre, me alegra que se vayan sumando comentaristas a esta tesis. Es cierto que nos comparamos como la larga crisis desde el siglo III al V porque es la gran comparación occidental y tal vez haya otros ejemplos en otras civilizaciones que sean semejantes. Para los interesados, además de la magistral Historia Social y Económica del Imperio Romano, de Rostovzeff, desde luego, aunque fue escrita en el siglo XVIII, la Historia de la decadencia y caída del Roma, de Gibbon, editada por Turner en castellano, actualizada en nuestro siglo XXI por otro británico, La Caída del Imperio Romano, de Adrian Goldsworthy, en Esfera de los Libros. Quien quiera sentir la melancolía y el exilio rural de esa roma, que pase por la Villa Romana de la Olmeda, por ejemplo, en Palencia. Con todo, permítaseme decir que la vida en Roma o en Constantinopla en sus mejores épocas de esplendor debía ser algo terrible, con unas desigualdades monstruosas y una esperanza de vida media, incluso para las clases altas de unos 30 años, para no hablar de las tasas de mortalidad infantil. Así que cuando hablamos de la Atenas de Pericles o la Roma republicana o del Principado de Augusto, ojo, que estamos mucho mejor que los que estaban bien entonces, aunque eso sí, somos más bobos.
de lege ferenda Dice: 9 julio, 2014 en 23:26 Estimado Sr. Casas,
Es en pleno meollo en el que la ha clavado: ” ojo, que estamos mucho mejor que los que estaban bien entonces, aunque eso sí, somos más bobos”.
El caso es que somos seres vivos adaptativos. Lo que conocemos es lo que sentimos. Lo que desconocemos, no lo sentimos, hasta que logremos adaptarnos a ello (si se trata de una situación dilatada en el tiempo; en otro caso, no hay adaptación, sino aguante celiano).
Lo que, hoy, para nosotros, es consustancial a la naturaleza humana (no me refiero a cuestiones de naturaleza existencial, sino a cosillas como el agua del grifo -en sociedades “occidentalizadas”, claro está), no lo es en realidad. Plasticidad neuronal punsetiana, si lo quiere llamar así.
En realidad, lo que verdaderamente necesitamos no está a nuestra disposición; porque está en la naturaleza, que en estos tiempos es un lujo que ningún “rico” se puede permitir, y que ningun “pobre” sabe apreciar.
Tenemos que luchar en la guerra urbanita -moderna caza- por lograr aquéllo que los otros esperan de nosotros. Pero eso no nos confiere plenitud alguna. Al contrario, nos esclaviza. Es ese el “sistema”. del que no queremos escapar, por inseguridad, por miedo. Porque sin el otro nos sentimos vacíos; necesitamos la aprobación permanente de nuestras acciones. Así somo los humanos; seres sociales. No necesariamente gragarios.
Recomendaría la lectura del libro, luego peliculado, “el club de la lucha”, para entendernos mejor; o ignorarnos mejor, que tanto monta.
de lege ferenda Dice: 9 julio, 2014 en 23:56 Lamento las erratas; cosas de escribir sinpoder leer lo escrito. Supongo que si fuese posible solucionarlo, lo estaría.
Con mis disculpas, reciban un corsial saludo
Adan Esmit Dice: 7 julio, 2014 en 20:17 Yo también pienso que la sociedad ha mejorado a lo largo de los siglos, pero que también muchos hombres y mujeres dieron su vida por ello. Nada salió gratis.
También es cierto que no solo han sido los políticos los causantes de esta crisis, pero han sido colaboradores necesarios.
También es cierto que solo desde la reforma y no desde la ruptura, se mejoran las cosas. Pues es verdad que algunas que ya están solo necesitan funcionar mejor, no crear otras nuevas.
Pero el anuncio del gobierno de “Regeneración democrática” nace muerto. Y nace muerto por que si alguien en los últimos 3 años más ha hecho por desprestigiar a la clase política, ha sido el gobierno.
Un país no puede estar gobernado por una persona sobre las que caen las más profundas sospechas de connivencia con algunos casos de corrupción, que al margen de la alarma social creada, ha contribuido notablemente a una desafección de la sociedad con los políticos.
Sobran las palabras, los programas y las buenas intenciones. Necesitamos ejemplo y hechos.
ENNECERUS Dice: 7 julio, 2014 en 20:50 El capitalismo y su “destrucción creadora” puede hacer milagros. El problema no es como democratizar el capitalismo sino como capitalizar la democracia. Hace falta aplicar destrucción creadora en la democracia, pero eso no consiste en sustituir una casta socialdemócrata por otra del mismo signo o peor aún, fasciocomunista.
Ni siquiera aunque sea por nuestra seguridad.
Esteban Fdez-Hinojosa Dice: 7 julio, 2014 en 20:54 No comprendo bien los comentarios del Sr. Pedro cuando se refiere a críticas desproporcionadas por la utilización de términos como ‘partitocracia’. En principio, no veo tal desproporción, salvó que Vds. puedan hacerme ver mi error. Muchas gracias.
Antonia Fuentes Moreno Dice: 7 julio, 2014 en 21:04 Excelente post Ignacio, poco queda por añadir pero me gustaría aportar otro matiz.. Coincido con Javier en que estamos en uno de los mejores momentos de nuestra historia reciente, en los últimos 30 años España ha crecido a nivel económico, cultural, social e institucional. Se han asentado los pilares del Estado del bienestar y se ha logrado una mejora en el nivel de vida “en general”.
Pero ¿Que es lo que nos viene ahora? Europa ha dejado de tener esa influencia que hacia de contrapeso en el orden mundial y las economias emergentes vienen pisando fuerte. Economias basadas en un sistema capitalista que ya no tiene miedo al comunismo, con la caida del muro de Berlin cayó esa amenaza latente de que existe otro sistema alternativo para el capitalismo. En esas economias emergentes como India o China la sobreexplotación laboral es la base del éxito de su economia. ¿Es ese el horizonte que se perfila para el resto del mundo?
Acabo de volver de un viaje a Nueva York y me llamaba la atención la cantidad de personal que tenian todos los bares y restaurantes. En un restaurante de España donde se manejan 3 camareros allí tenia 9. El personal nos comentaba que el empresario estaba encantado con tener mucho personal pues se daba un servicio rápido con mucho movimiento de clientes. Los camareros cobran un sueldo mínimo, sin costes sociales y el cliente debe añadir un 20%a la factura en concepto de propina. El sistema funciona perfectamente “aparentemente” pero ellos no conocen las altas cotas de bienestar social conquistadas en Europa. Tambien me ha llamado la atención las infraestructuras para llegar a la ciudad desde el aeropuerto con carreteras y accesos colapsados y en un estado regular. Acostumbrada a las carreteras que circunvalan Madrid …¿Donde está allí la obra pública? Por no hablar del aeropuerto JFK que comparado con Barajas parece de republica bananera. El contraste nos lleva a reflexionar donde esta el exceso y como hemos hipotecado nuestro futuro.
En conclusión, hemos disfrutado del mejor periodo de nuestra historia reciente pero no parece que en el horizonte tengamos un final feliz para los próximos tiempos.
de lege ferenda Dice: 9 julio, 2014 en 23:52 Estimada, quizás quienes no comparten su impresión conforme a la cual “en que estamos en uno de los mejores momentos de nuestra historia reciente, en los últimos 30 años España ha crecido a nivel económico, cultural, social e institucional. Se han asentado los pilares del Estado del bienestar y se ha logrado una mejora en el nivel de vida “en general”.”, son los que solo pueden ir a New York dejando de comer tres o cuatro años.
Ombligo tenemos todos. Lo importante es saber que el nuestro no es el único, sino uno más. Y, aunque es para nota, comprendemos que algunos ombligos, por increíble que parezca desde las ventanillas del transatlántico, están en barrigas hambrientas.
Será culpa de los titulares del hambre que su ombligo está tan cerca de su espalda como de su abdomen; pero si no reconocemos que también son hijos del universo, y tiene derecho a disfrutar de sus retazos, nuestro mundo viajero dejará de existir; retazos que nos dejan los de las ocupaciones internacionales, el caso es que quizás los derechos adquiridos por el estudio y la dedicación, carezcan de importancia frente a la sabiduría perdida de la supervivencia en un entorno hostil.
Que lo es; aunque lo disfracemos. Viajmos a 4.500 km/seg por el universo, dando vueltas obre nosotros mismos, a la vez que un satélite da vueltas entorno a nosotros, y todo gira a velocidad terminal en un Universo inhóspito; disfrutamos de un paréntesis, que no sabemos cuando acabará. Esta es la seguridad; la de la muerte y, quizás la del más allá. Entre tanto, las opciones son las dela Grecia Clásica: Placer o dolor; con la errada creencia de que ambos son compartimentos estancos. Dionisios se muere de risa. Pero eso es para los que hemos podido leer y estudiar; otros solo piensan en lo que perciben sus sentidos. Y eso debe ser horrible.
Pedro Dice: 7 julio, 2014 en 21:17 Esteban el empleo del término partitocracia se realiza para desprestigiar el sistema democrático de partidos políticos. Dicen que la democracia es corrupta porque lo son los partidos políticos en que aquella se asienta. Era un término muy empleado por José Antonio Primo de Rivera para desprestigiar la democracia de la segunda república. Es un concepto que a mí, personalmente, no me gusta, porque descalifica la democracia en general. No creo que nuestro sistema sea partitocrático, lo cual no significa que no deban resolverse muchos problemas que existen en nuestro país.
Juan Dice: 7 julio, 2014 en 21:52 Pedro, como Esteban, me cuesta entender los miedos al uso de determinadas palabras. Desde luego no asocio a partitocracia la connotación de la segunda república, pero a mi me parece lo que mejor describe la situación actual. Si no partimos de un diagnóstico claro: es el diseño de los partidos políticos creado en el 78, diseñado para darles poder en medio de una situación incierta, lo que ha desembocado en la situación actual. Han acabado con tanto poder, que están destruyendo el estado de derecho, copando puestos en instituciones de control, y eliminando cualquier posibilidad de regeneración interna mediante el control férreo de las listas. Si usamos eufemismos, es posible que acabamos tomando por buenas medidas que no sirven para nada. Es mejor usar los términos que mejor describen la situación actual, y partitocracia es de los más exactos.
José Jarauta Dice: 7 julio, 2014 en 22:41 Como he comentado alguna vez, los parámetros de “competencia leal” en los que se basa nuestro sistema económico, del que dependen complejos equilibrios sociales e institucionales, son regulados en lo que respecta al comercio internacional por el artículo XX del GATT, que sigue vigente. La única excepción por la que se puede penalizar a otra nación respecto a las condiciones de trabajo está recogida en el epígrafe e: e) relativas a los artículos fabricados en las prisiones; p 541. http://www.wto.org/spanish/docs_s/legal_s/gatt47.pdf
Estas condiciones siguen vigentes tras la Conferencia Ministerial de Singapur en 1996: “4. Renovamos nuestro compromiso de respetar las normas fundamentales del trabajo internacionalmente reconocidas. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) es el órgano competente para establecer esas normas y ocuparse de ellas, y afirmamos nuestro apoyo a su labor de promoción de las mismas. Consideramos que el crecimiento y el desarrollo económicos impulsados por el incremento del comercio y la mayor liberalización comercial contribuirán a la promoción de esas normas. Rechazamos la utilización de las normas del trabajo con fines proteccionistas y convenimos en que no debe cuestionarse en absoluto la ventaja comparativa de los países, en particular de los países en desarrollo de bajos salarios . A este respecto, tomamos nota de que las Secretarías de la OMC y la OIT proseguirán su actual colaboración.”
http://www.wto.org/spanish/thewto_s/minist_s/min96_s/wtodec_s.htm
Y fueron confirmadas en la Ronda Doha: 8. “Reafirmamos la declaración que formulamos en la Conferencia Ministerial de Singapur con respecto a las normas fundamentales del trabajo internacionalmente reconocidas. Tomamos nota de la labor en curso en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) acerca de la dimensión social de la globalización.”
http://www.wto.org/spanish/thewto_s/minist_s/min01_s/mindecl_s.htm
Admirable, no cabe duda de que nos encontramos ante unos estándares de competencia “inmejorables”. Menos mal que “han tomado nota”. Hoy por hoy dudo mucho que así se Pueda. ¿Por qué menciono este aspecto de los tratados de la OMC?.
Porque añade tensiones extra para la mejora de los múltiples fallos que tiene nuestro sistema y es conveniente tenerlos en cuenta. La historia de cómo se ha llegado a esta situación, compleja y apasionante, tiene mucha miga.
José Jarauta Dice: 7 julio, 2014 en 22:54 Se me ha olvidado comentar que el hecho de que esa excepción siga vigente puede considerarse positivo, si se descuidan un poco la anulan.
Avocat Dice: 8 julio, 2014 en 01:23 No creo, efectivamente, que haya ninguna incompatibilidad entre ver la situación con perspectiva histórica, apreciar el momento de bonanza que disfrutamos en relación con tiempos pasados (incluso en mitad de esta recesión, el mas desafortunado puede que tenga mas que cualquier individuo de clase media de hace 70 años) con ser hipercrítico con el estado de cosas. Nuestra percepción se rige por el mundo que nos rodea y si veo una injusticia en los Eres me rebelo sin que me sirva de consuelo que hace cien años los españoles se degollasen a tutiplen. Por esa misma razón nos tiramos de los pelos por perder medio punto de PIB, pese a que tengamos una renta per capita 30 veces la de Uganda (o algo así) y pese a que la avalancha de inmigrantes nos restriega a diario nuestra posición privilegiada. Solo nos comparamos con nuestros mas semejantes. Una perogrullada pero es así.
Y desde luego lo de la Cospedal no merece ni ser refutado. Faltaría mas que, encima, hubiera que andar a la defensiva con esta gente. La clase política, la casta, tropa o pandilla o como les queramos llamar no tienen ni una sola razón que exponer, solo intereses a defender. Ni aun los pocos honrados que entre ellos haya les queda una sola idea para salir de este desánimo, de esta empanada mental en que se encuentra el pais, y no se les oye una idea hace siglos pues solo saben, entienden y hablan de “imagen”. La forma fina de nombrar a la mentira. Y ojo, no les atribuyo a ellos la responsabilidad única de este desaguisado; aunque ellos tengan mas cuota, aquí hemos jugado todos, del primero al último. Y no solo hemos participado en la gestación de la crisis económica sino en la (mas grave) política: 47 millones no se equivocan solo porque los lleven, hay que dejarse llevar.
Creo que vuestro blog es importantísimo, al igual que todas las voces cultas y formadas que se puedan alzar y proponer soluciones, reformas legales y cambios en la mentalidad cívica. Creo que esto último es mas importante, si seguimos pensando igual, las leyes serán cáscaras vacías, el armazón que se “interpreta” a gusto del político, funcionario, empresario o ciudadano de turno, que solo va a lo suyo. No podemos dejar el cambio en manos de Podemos, los indignados somos bastante mas que “los indignados”. Creo que hay mucha gente que no quiere verse (una vez mas) atrapada entre un pelotón de aprovechados, enchufados y mangantes y, del otro lado bando quienes quieren romperlo todo sin entender el valor de lo que aún queda del sistema, aferrándose a chorradas mas o menos bolivarianas. Da vergüenza oir el empobrecimiento del discurso de la izquierda, pasando de Sartre a Wyoming. Se necesitan voces como las de UPyD, Ciutadans, que los verdaderos intelectuales (juristas, desde luego y otros) se vuelvan a “comprometer”, aportando pensamiento y nos devanemos los sesos proponiendo reformas que nos sacudan de este 98 bis en que nos hemos metido solitos. Hermanos Gomá, no pareis.
Siento el tono mitinero, será la hora
JJGF Dice: 8 julio, 2014 en 08:59 Recuerdo que cuando nuestro ahora Rey concedió una entrevista en el primer lustro de los noventa, al poco de llegar de Georgetown, le preguntaron por la corrupción. Eran los tiempos del escándalo Boe, del escándalo Roldán, Ibercorp, Mariano Rubio, del caso Gal, comisiones del AVE y la Expo, KIO, Manolo Prado, Javier de la Rosa…
Toda la respuesta del Príncipe Felipe fue que era normal en una democracia joven y que esto eran “growing pains”.
Hoy en día podemos advertir que el análisis de nuestro Príncipe, tan viajado, tan políglota, pecó de candidez. Queriendo elevar la vista del día a día de esos años y alzarla con perspectiva histórica erró de medio a medio.
¿Veinte años después de aquellas palabras “reales” seguiremos con esa visión cándida y condescendiente con nosotros mismos? ¿Seguimos siendo adolescentes con growing pains?
Espero que el caso Urdangarin haya transmutado al Príncipe de la auto disculpa a la auto exigencia. Pena que uno solo espabile cuando le tocan las cosas tan de cerca.
IVP Dice: 8 julio, 2014 en 10:27 Muy buen artículo, le felicito, pero hay que pasar a la acción. Con un equipo de personas, preparadas y con una filosofía de vida similar a la suya, que las hay, se podrían eliminar, como mínimo, los “grandes agujeros” que están establecidos en todas las instituciones, desde la Admon. Central hasta el más pequeño ayuntamiento pasando por el enjambre de organismos que se han creado, muchos de ellos hasta sin contenido
de lege ferenda Dice: 10 julio, 2014 en 00:09 Me viene a la cabeza, tras leer su comentario, las trifulcas en los círculos “excéntricos” de los neofascistas de Podemos, en las que unos “indignados” se indignan más por que en Podemos no hay transparencia ni libertad.
Es un grave problema el no ser capaces de poner en nuestras manos nuestro destino, y necesitar pastores.
Me preguntó ¿porque no lo haces tÚ? ¿Porque buscas quien lo haga por ti?
Si es por sensación de impotencia y soledad,m recuerda que no somos la gota, somos el mar. Lo que tu piensas lo pensamos casi todos. Es la iniciativa y el derrotismo el problema que aprovecha el populismo.
No se cambia el mundo en un acto, sino en un proceso; cuya culminación probablemente no lleguen a ver ni nuestros nietos; sobre todo si nos paraliza la posibilidad de no tener éxito.
Lo que bien hecho está, bien hecho queda para siemp. Hay que hacer; y hay que hacerlo sin esperanza. Siendo libres, dejándonos fluir, no eligiendo entre males distintos; haciendo lo que debemos hacer. Libertad como ausencia de temor. Libertad no es poder elegir, sino hacer lo que se debe.
Pedro Dice: 8 julio, 2014 en 11:23 Estimado Jesús. No creo que en los foros internacionales a los que usted suele asistir califiquen al Estado español como partitocrático. Salvo que todos los foros internacionales también lo sean, que también pudiera ser. A veces, nuestros diagnósticos no coinciden con los realizados por otras instituciones. Suele ocurrir incluso entre los mejores especialistas. Reciba un muy cordial saludo.
Francisco Martínez Delgado Dice: 8 julio, 2014 en 13:33 Me parece muy interesante el debate que se suscita en torno al posible “exceso de celo” por parte de Hay Derecho al que se alude. Asimismo, las cuestiones a las que alude Javier Gomá son de lo más interesantes y creo que en ellas debe hacerse un hincapié que no se hace desde el poder político, porque es precisamente la búsqueda de los ideales contemporáneos la que nos ha llevado a vivir en el mejor momento de la historia. El hecho de perder esa referencia supone cercenar la perspectiva con la que se abordan los problemas. Ello lleva a tratar de corregir excesos con mayores excesos (sean regulatorios, sancionadores etc.) igual que ha llevado a lo largo de las últimas décadas a dar por sentado que la situación nunca iba a empeorar.
En este sentido puede que el exceso de celo que se comenta en el post tenga que ver un poco con la pérdida de esa perspectiva por parte de unos y otros. El camino que nos ha traído hasta aquí está plagado por multitud de hechos que han dejado su huella en la historia y que ahora más que nunca parece que unos y otros parecemos empeñados en olvidar. Es por ello que pienso que el famoso “regeneracionismo” al que tanto se alude últimamente pudo ser un referente intelectual a lo largo del S. XIX, pero los hechos de ese siglo y de principios del XX son tozudos y tal vez sería necesario reflexionar si seguir por esa deriva va a traducirse en algo que realmente vaya a ser capaz de revertir la situación actual o simplemente quedar como algo loable sin mayor repercusión práctica.
Desde luego que aplaudo esta iniciativa y tantas otras que surgen acá y acullá, ya hemos presenciado varias a lo largo de estos años. No sé cuál será la percepción de esto en Madrid, pero yo, aquí en Valencia, percibo que esto tiene que ganar una mayor dimensión para que se traduzca en algo tangible. En mi opinión es necesario plantearse estas cuestiones para considerar seriamente que un movimiento regeneracionista es factible en España.
O,Farrill Dice: 8 julio, 2014 en 18:22 Un interesante debate entre personas que tanto podrían hacer pasando a la acción (como algunos venimos proponiendo) para aportar nuevas formas de entender la convivencia. Hablar y repetir mil veces la palabra “regenerar” no va a hacer que los “degenerados” acostumbrados a ello caigan del caballo como San Pablo. El espacio político está ahí y es responsabilidad de todos (más de los mejor preparados) arrimar el hombro con generosidad a la construcción de un modelo propio (ya está bien de los importados) basado en la libertad y en la paz. Desde hace tiempo vengo insistiendo en la posibilidad de que, quienes participamos en este blog, tengamos la generosidad y altura de miras para ir más allá del debate intelectual (que también) y preguntarnos qué podemos hacer cada uno por España y su futuro.
Manu Oquendo Dice: 9 julio, 2014 en 07:02 Buenos días.
Tengo que salir de viaje en breve pero antes quisiera dejar varias consideraciones acerca de una de las premisas que bastantes comentarios dan como cierta y que sin embargo no lo es en cuanto se refiere a Occidente. Concretamente que “vivimos el mejor momento de nuestra historia”.
Las evidencias académicas en contra de esa opinión son numerosas. Hay un fuerte consenso sobre el hecho de que el momento cumbre –“The Golden Years”– tuvo lugar en 1970 y que desde entonces (ya 45 años) el grueso de la población de Occidente viene experimentando un retroceso constante incluso usando las métricas vigentes y obviando el hecho tremendo de que nuestro consumo y renta aparente actuales no se basan en otra cosa que una montaña de deuda creciente que es técnicamente imposible de pagar. USA. (con un “Gini” en deterioro que ya en 2005 mostraba el mismo índice de desigualdad que China)
https://www.youtube.com/watch?v=akVL7QY0S8A (se pueden omitir los 3 primeros minutos) Europa:
“Pleno Empleo” (Espasa 1998, Manuel Escudero) Página 55 y siguientes donde se ilustra el inicio del desempleo creciente desde los 70 y la imposibilidad (hoy evidente) de sostener las estructuras de gasto público y consumo con una economía que destruye empleo industrial aceleradamente desde entonces y que depende del Crédito a golpe de Burbuja para Consumir. Desde entonces, 1970, nuestras economías están en una huida hacia adelante cada vez más histérica.
Hay muchas voces documentando esta cuestión –lo que crea una tremenda disonancia cognitiva en nuestra reverenciada y minúscula élite Político-Económica– que para el grueso de la población es evidente sin tener que asumir los postulados analíticos de la Izquierda que ha sido y — con y sin Podemos– sigue siendo cómplice y artífice de esta situación porque es parte de dicha élite. Evidentemente la ortodoxia política y económica en todo su amplio espectro no se ha metido en camisa de once varas porque hacerlo tiene un precio que de momento no es “affordable”. No está el horno para bollos y además hay todavía que dibujar alternativas aceptables.
Un tema éste en el que, comprensiblemente, aún no se ha entrado.
Los dos casos citados son Ortodoxia Total.
La primera es Senadora -Dem-. por un estado de New England con un pasado académico muy reciente y el segundo fue autor del programa 2000 del PSOE.
Alternativamente vale leer la Historia del Siglo XX de Eric Hobsbawm donde queda bastante claro.
Evidentemente no se trata de proponer “medievalismos” ni retiradas a la caverna, sino de constatar que, más o menos desde aquellas fechas, la gran masa Occidental se encuentra en un proceso de erosión que es ya patente incluso con las métricas inadecuadas que usan los estados para medir la prosperidad económica en Renta y Ahorro-Capital personal.
Y todo ello a pesar del mayor despliegue propagandístico que ha conocido la historia desde instituciones nacionales y supranacionales.
ENNECERUS Dice: 9 julio, 2014 en 11:21 Ahondando en lo que indica Manu Oquendo, parece que bienestar personal se equipara a progreso técnico, lo cual es una aberración. Vemos imágenes en blanco y negro y pensamos en un pasado tétrico, cuando en realidad lo único que era en blanco y negro eran la televisión y el cine. Vemos los coches antiguos y bien pocos saben que la automoción estuvo estancada durante casi 60 años y sólo progresó con la incorporación de la informática y la electrónica a la gestión de los motores.
No queremos darnos cuenta de que sin trabajar duro y crear valor no es posible mantener el estatus de vida actual. Ni siquiera impagando la deuda.
de lege ferenda Dice: 9 julio, 2014 en 23:02 “Cuando los dioses habían muerto y Dios aún no había nacido, hubo un tiempo en que el hombre fue libre” (Marguerite Yourcenar – “Memorias de Adriano”).
de lege ferenda Dice: 9 julio, 2014 en 23:03 Pero entre el egoísmo codicioso de la “Antigua Casta partidista” y la envidia y el rencor que instrumenta la “Nueva Casta indignada” para imponer a sus líderes, que no ideas o programas, existe toda una inmensa escala de grises en la que la inmensa mayoría transitamos: la vía constitucional del respeto y las garantías de los Derechos Humanos, el más acabado mecanismo para lograr la paz social que ha construido nunca el pensamiento humano como “fundamento del orden político y de la paz social”.
Isidro Elhabi Dice: 11 agosto, 2014 en 05:31 El programa secreto de Podemos. Este largo artículo de una periodista venezolana, que aunque con imprecisiones sobre la política y legislación española, resume muy bien todo el proyecto que nos espera si no lo evitamos, aunque aquí tendrían más dificultades para implantarlo. Pero quien escuche con atención, verá que ya algunas cosas que está anticipando esta periodista comienzan a sonar. http://acapulco70.com/la-verdad-acerca-de-pablo-iglesias-y-su-partido-poltico-podemos/
La familia bien, gracias, o las consecuencias del nepotismo en las instituciones... La deuda pública española: Saturno devora a sus hijos Desplazarse hacia arriba