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Timestamp: 2018-11-21 01:50:36
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AGLI Recortes de Prensa Jueves 25 Enero 2007
25 razones humanitarias para que el asesino De Juana Chaos continúe su huelga de hambre hasta el final
Editorial Minuto Digital 25 Enero 2007
Aviso para el Estatuto catalán
Editorial ABC 25 Enero 2007
EL Tribunal Constitucional ha rechazado el recurso interpuesto por la Junta de Andalucía contra los Presupuestos Generales del Estado para 1998 por no incluir en sus previsiones de gasto la llamada «deuda histórica» de dicha comunidad autónoma. La sentencia tiene, sin duda, un notable significado en el marco de la política regional. De hecho, Javier Arenas, líder del PP andaluz, asegura con razón que se trata de un serio «varapalo» al Ejecutivo que preside Manuel Chaves. Tiene también una lectura en clave de justicia constitucional porque es llamativo que hayan pasado tantos años desde el origen del conflicto hasta su resolución. Pero supone, sobre todo, y de cara a la política nacional, un precedente decisivo a efectos del recurso pendiente contra el Estatuto de Cataluña, una de las apuestas determinantes de Rodríguez Zapatero a la hora de diseñar un nuevo modelo de organización territorial.
No faltan cuestiones polémicas en el texto pactado apresuradamente por el presidente del Gobierno y Artur Mas al margen de los socialistas catalanes y sus socios del tripartito, que son ahora los que deben aplicar la norma ya en vigor. Entre ellas, la financiación autonómica es una materia capital, ya que afecta al principio de solidaridad que -con los de unidad y autonomía- es la base del sistema autonómico, según el artículo 2. Cataluña goza con el nuevo Estatuto de un régimen de «bilateralidad» y de una financiación privilegiadas en términos objetivos, según han reconocido todos los expertos. Se trata ahora de saber si ello es susceptible de encaje en el marco constitucional. De ahí la excepcional relevancia de la futura sentencia del máximo intérprete de la Carta Magna, que baraja ya unos plazos muy concretos para pronunciarse sobre la controvertida norma de aquella comunidad autónoma.
Por eso es tan importante que la sentencia reciente fije unas reglas de juego que anticipan muy serios problemas de constitucionalidad para el Estatuto catalán. De acuerdo con el TC, el Estado tiene competencia exclusiva para establecer las asignaciones presupuestarias destinadas a las comunidades autónomas y no tiene el deber de consignar de forma obligatoria ninguna cantidad que venga impuesta por un Estatuto. Muy al contrario -advierte con todo rigor- el Estado debe atender en su conjunto a la totalidad de los instrumentos para la financiación de las comunidades, que gozan de autonomía financiera con arreglo a los principios de coordinación con la Hacienda estatal y de solidaridad entre todos los españoles (artículo 156 de la Constitución) y también a las posibilidades efectivas del sistema financiero español.
Este razonable criterio debe servir de pauta para interpretar cualquier otra disposición que plantee problemas análogos, aunque no se trate de casos idénticos. Además, el Tribunal apela de forma expresa al principio de lealtad constitucional, una construcción técnica propia del federalismo alemán que se utiliza con frecuencia en nuestra doctrina jurídica. Aunque no está recogida literalmente en la Constitución, la lealtad en el funcionamiento de un Estado complejo es parte del acervo jurídico de nuestro modelo territorial, con sus variantes de cooperación, coordinación y atención a las competencias de los demás entes. Su traducción práctica, según la sentencia, es muy ilustrativa: es imprescindible alcanzar una acuerdo en las comisiones mixtas y ambas partes deben «extremar el celo» a tales efectos. Esto significa tanto como prohibir el egoísmo insolidario y la búsqueda de ventajas frente a las exigencias comunes, una actitud que podría incluso vulnerar la prohibición de la arbitrariedad de los poderes públicos.
La mutación en la forma de organización territorial del Estado hacia una fórmula vagamente confederal, que el Gobierno ha emprendido por vía estatutaria, choca de frente con la realidad inapelable de la soberanía nacional y la competencia del Estado para garantizar la igualdad de derechos de todos los españoles. Nada más insolidario que fijar cuotas rígidas de financiación, «blindadas» por vía estatutaria, sin atender a las necesidades del conjunto ni a la imprescindible flexibilidad que deriva del interés general. Por esta vía, las competencias del Estado -exclusivas, conviene insistir en ello, según esta sentencia- quedarían reducidas a un puro nominalismo. Si el Tribunal Constitucional reitera, como parece lógico, el criterio, Zapatero se va a encontrar con un problema muy serio para satisfacer las exigencias de sus socios radicales.
EDITORIAL Libertad Digital 25 Enero 2007
Por mucho que el Gobierno del 14-M y sus medios de comunicación quieran disfrazar la cesión al chantaje de José Ignacio de Juana Chaos, como si se tratara de un gesto humanitario, lo cierto es que la presión a nuestro Estado de Derecho no sólo se ejerce a través de la huelga de hambre que lleva a cabo este sanguinario e irredento terrorista. Ha sido la propia organización terrorista, en su comunicado tras el atentado de Barajas, la que advertía al Gobierno de Zapatero, entre otras muchas cosas, contra "la crueldad sin límites mostrada por el fiscal en el juicio contra Iñaki de Juana, al que han condenado a morir con la intención de utilizarlo de moneda de cambio". Teniendo en cuenta que es un comunicado en el que los terroristas advierten de que, en adelante, "las decisiones y las respuestas de ETA dependerán del comportamiento del Gobierno de España", no hay que extrañarse de que un Gobierno nihilista como el de Zapatero se muestre favorable a que la Audiencia Nacional ceda al chantaje y a la impunidad de ese criminal.
La disposición favorable de la obediente Fiscalía, así como la del propio ministro de Justicia o la de Patxi López no son más que una nueva cesión a los chantajistas y criminales compañeros de viaje, con los que este Gobierno no quiere romper antes de las elecciones generales. También lo son el desagrado gubernamental y su falta de ejecución de la sentencia contra Jarrai del Tribunal Supremo, o su veto a las propuestas antiterroristas del PP, o la intensificación del diálogo PSE-Batasuna, Ibarretxe-Zapatero, Ibarretxe-Otegi. A todo ello le ha dado el visto bueno Zapatero, sin esperar siquiera a que se enfríen los cadáveres y la indignación por el último atentado. Y lo ha hecho porque, aunque fuera conveniente ahora simular firmeza, el Gobierno del 14-M no puede correr el riesgo de que se produzcan nuevos "accidentes" como el de Barajas, en los que ETA vuelva a dar muestras de su criminal e insaciable impaciencia.
Lo más patético es cómo El País pretende disfrazar el vicio de virtud, haciendo pasar por gesto humanitario –incluso jurídico– lo que sería una cesión al chantaje del etarra. Ni que decir tiene que la naturaleza chantajista del envite es ocultada en su editorial dedicado a este asunto como se oculta el brutal perfil de uno de los terroristas más sanguinarios de ETA. En él alegan que la sentencia que condena a De Juana Chaos "no es firme", pues está recurrida ante el Supremo. Ello es tan cierto como el caso de todos los condenados que están en prisión, pese a haber planteado recurso contra la sentencia condenadora. ¿Les animamos a que emprendan una huelga de hambre?
Esgrimir razones humanitarias y "toda la piedad que la ley permita" es un modo de intentar hacernos olvidar que el mal estado de salud de De Juana se lo está provocando de forma voluntaria y chantajista el propio terrorista. Tampoco es de recibo argumentar que no se debe convertir en "mártir" al terrorista, cosa que por lo visto ocurriría si el Estado de Derecho no accediera a sus exigencias. ETA siempre ha pretendido convertir en mártir a todos y a cada uno de los criminales que no han podido eludir la acción de la Justicia. Lo bochornoso es que un diario tenga que hacerle el juego en pro de una apaciguadora impunidad.
Afirmar que la naturaleza del delito por el que De Juana está condenado se limita a "dos artículos escritos en prisión y publicados en Gara" es un maquillaje nauseabundo de las amenazas y la apología del terrorismo que este criminal ha estado vertiendo en esa plataforma mediática que forma parte del entramado etarra. El País, por supuesto, nada dice de lo desproporcionada que fue –esa sí– la estancia en prisión de ese terrorista que, gracias al código penal de 1973, ha pasado en la cárcel un número menor de años que el número de personas que ha asesinado. Por otra parte, lo que está en cuestión no es la proporción de la sentencia que ha castigado los delitos de amenazas que ha seguido perpetrando desde la cárcel. Lo que está en cuestión es si una huelga de hambre le otorga a este terrorista una impunidad a la que, tal y como reconoce el mismo diario, no han podido acceder nunca otros huelguistas de hambre.
En cualquier caso, esperemos que los jueces de la Audiencia Nacional resistan el chantaje del etarra –y de la organización terrorista a la que sigue perteneciendo–, así como las presiones de quienes, desde el Gobierno, los animan a pagarlo disfrazándolo de "gesto humanitario" con la misma desfachatez con la que hablaban del "proceso de paz".
Save De Juana
Cristina Losada Libertad Digital 25 Enero 2007
No podía saber Boris Vian cuántos llegarían a cumplir el deseo del protagonista de su más célebre obra. Cuántos, después de asesinar, se darían el gusto de escupir sobre las tumbas de sus víctimas. Pecaba de optimista Paul Johnson cuando cifraba en una década el promedio de tiempo para que un terrorista ascendiera a la condición de tipo respetable sin haberse distanciado de su actividad criminal. Aquí hemos visto al capo de la mafia etarra en la comisión de derechos humanos del parlamento vasco. Aquí el tiempo vuela. Bastan cuatro semanas sin muertos para que la maquinaria gubernamental se disponga a premiar la nueva tregua con la suelta de un asesino en serie. O, por mejor decir, con un atentado y dos asesinatos han conseguido que Zapatero vuelva a ceder a uno de sus chantajes. Está por ver si la Justicia accede. No será por Cándido y sus fiscales. El tema no es smoke on the water, sino togas en el fango.
De la catadura de De Juana Chaos no es preciso decir nada. Hablan de ella sus veinticinco asesinatos, su burla de los familiares de las víctimas y sus amenazas. De sus seguidores, lo mismo. De tal palo, tal astilla, tengan o no las manos manchadas de sangre. Justifican y alientan "el asesinato necesario", por decirlo con los términos que Auden empleaba en su poema "España", el que luego retiró de sus obras por esa expresión precisamente, aunque no antes de que Orwell se lo afeara. Pero hete aquí a unos políticos que se dicen demócratas, a sesudos medios, a panzudos opinadores, a gentes que dicen aborrecer la violencia, lanzados a una campaña para que se libere al asesino de 25 personas. Tal vez no consideran personas a los 17 guardias civiles que mató De Juana. Quizá el asesinato político no reviste para ellos la gravedad de la violencia machista. Predica Ibarreche que hasta los peores criminales tienen derechos humanos. Pero sabemos que habla sólo de los peores criminales de ETA. Como sabemos que los derechos de las víctimas no existen para él y los suyos. Tienen los héroes que se merecen. Y hoy luce en lo más alto del estrellato jeltzale y abertzale el destripador De Juana.
Hubiera sido menos hiriente que la ignominia recorriera en silencio el escenario. Pero hablan. Y si por la boca muere el pez, el merluzo no digamos. Ahí está López, asegurando que "lo más importante en este momento" es salvar la vida de De Juana, preocupado por que muera y luego el tribunal lo absuelva. ¡Sería irreversible! Tanto como la degradación moral de Patxi Nadie. Allí corea Chaves que no conviene darle a ETA un nuevo mártir, ergo para que así sea, la democracia española ha de arrojar al vertedero a sus mártires, incluidos sus compañeros asesinados. Acullá recurren a los efectos lacrimógenos, a las "razones humanitarias" y la "piedad humana" que jamás han dispensado los pistoleros. Seamos buenos con los malos, dicen. De lo contrario, caemos en la venganza. Qué venganza ni qué leches. Más allá de los intríngulis jurídicos, hay un sentido de la justicia que se revuelve contra el hecho de que un criminal que no se ha arrepentido ni reinsertado no cumpla siquiera un año de prisión por cada uno de sus asesinatos.
Que saquen a De Juana es una injusticia, pero este espectáculo de plañideras que claman en su favor humilla a la sociedad democrática. El socialismo gobernante une su voz a los nacionalistas y proetarras para gritar "save De Juana", y con ello certifica que une su destino a esa banda, y a la que pone las bombas. Hay que reconocer algo profético en la obra escrita de ese criminal. Esas líneas que dicen: "y terminaremos a carcajada limpia". Se reirán él y los suyos, sobre todo, de los que quieren salvarlo. Cavan estúpida y voluntariamente su propia tumba.
Error y responsabilidad
GEES Libertad Digital 25 Enero 2007
El atentado cometido por ETA el pasado 30 de diciembre puso en evidencia la absoluta desinformación con la que el Gobierno está conduciendo su política antiterrorista. La pregunta es si esa total desorientación, que condujo al propio presidente del Gobierno a alardear de la ausencia de muertes tan sólo un día antes de cometerse el brutal atentado de Barajas, fue un error inducido por fallos de los servicios de inteligencia o se trata de un error político en la valoración de la información facilitada por esos servicios al Gobierno.
El teatral reconocimiento de su error por parte de Zapatero en sede parlamentaria parece indicar que se trata más bien de una equivocación personal y exonera en buena medida de responsabilidad a nuestros servicios de información, a pesar de alguna insinuación contraria emitida desde el PSOE para tratar de encubrir la ineptitud del presidente. La ausencia de ceses en las Fuerzas de Seguridad, más allá de la dimisión con carácter previa del número dos del Centro Nacional de Inteligencia, supuestamente por desavenencias con la política del Gobierno, así como informaciones sobre posibles relevos de segundo nivel en la Comisaría General de Información del CNP, avalaría también que estamos más ante un error político del presidente que ante una negligencia profesional de los agentes de inteligencia.
En todo caso, sin tener acceso a los informes facilitados por los diferentes órganos de inteligencia con los que cuenta el Gobierno, es difícil hacer una valoración definitiva de la cuestión. A falta de esa constatación, la tesis más probable es que Rodriguez Zapatero hiciera mucho más caso de las confidencias que le trasmitían sus negociadores que de los probablemente más cautelosos informes de las Fuerzas de Seguridad. Las propias ansias del presidente para que su proceso llegara a buen puerto habrían hecho que la interpretación que Zapatero hacía de esa información fuera aún más optimista de lo que sus propios enviados le trasmitían.
Sin embargo, el atentado de Barajas pone también en evidencia que el grado de control que Policía y Guardia Civil habían alcanzado sobre ETA ha disminuido en los últimos años. La banda terrorista había intentado un atentado a gran escala como el de Barajas en al menos otras dos ocasiones. Pero en ambos casos la tentativa fue abortada por la actuación de la Guardia Civil interceptando los explosivos. Es evidente que en esta ocasión no fue posible evitarlo.
Ahora la fuga masiva de los miembros de Jarrai y Ekin condenados por terrorismo por el Tribunal Supremo ha vuelto a poner de manifiesto que la eficacia policial en la lucha contra ETA ha disminuido notablemente. La ausencia de detenidos desde la declaración del alto fuego ya lo hacía sospechar. Haber atenuado la presión policial sobre ETA para favorecer su proceso de negociación constituye el principal error de la política antiterrorista puesta desarrollada por Zapatero desde su llegada a La Moncloa. El presidente debería asumir la responsabilidad no sólo de haberse equivocado radicalmente en sus predicciones, sino algo aún mucho más grave, haber consentido el rearme y la recuperación de una organización terrorista que se encontraba profundamente herida. GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.
José García Domínguez Libertad Digital 25 Enero 2007
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ /PTE. SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA EL Correo 25 Enero 2007
El razonamiento humano es un camino plagado de trampas. Los políticos son seres humanos. Los terroristas, aunque no lo parezcan, también. Los asesores de los políticos también son 'homo sapiens'. Todos tienen en común que suelen incurrir en errores de razonamiento, que a su vez comprometen sus procesos de extracción de juicios. Estos resbalones de la razón se intensifican en situaciones de alta presión contextual o en aquellas otras en donde las teorías y premisas previas de cada cual son tan inamovibles que contaminan, anclándolo, todo el proceso posterior de pensamiento. No digamos nada si una de las premisas-fuerza del proceso de razonamiento tiene que ver con cuestiones identitarias, con la propia supervivencia, con la dominancia, con obtener o alcanzar privilegios.
Batasuna no ha querido impulsar la vía posibilista respecto a ETA, de manera que ha perdido su oportunidad. De entrada, para que el Estado recobre el ritmo hay que detener a 'Josu Ternera', que la Fiscalía del Estado impulse todos los procesos contra Batasuna, sus líderes, y analice las posibilidades de abrirlos, si existen indicios de vinculación delictiva, con todas las siglas asociadas a la izquierda abertzale. Algunos dirían que en un proceso negociador con ETA ello significa incendiar los canales de comunicación, pero se equivocarían. ETA lo ha planteado muy claramente ante el desconcierto de todos: puede haber tregua y atentados al mismo tiempo. Pues adelante.
Es momento de que ignoremos los zutabes, las ruedas de prensa y las tribulaciones tácticas en análisis que no sean los meramente técnicos para utilizar toda esa información en su contra. El Estado debe recuperar la iniciativa. Que Zapatero mantenga el diálogo con ETA, pero arrestando a 'Josu Ternera'. Y después a 'Txeroki' y después a su sustituto. Quien quede, que dialogue o que lo hagan desde la cárcel. Cuando ETA esté en su máxima debilidad, negociará. La Fiscalía del Estado debe recuperar la iniciativa y acumular indicios con el trabajo intensivo de las Fuerzas de Seguridad. Al mismo tiempo, diálogo con ETA. Descartada la capacidad de maniobra de Batasuna respecto a ETA y asumida la preponderancia del terrorismo, ya es hora de que neguemos a la izquierda abertzale cualquier capacidad política. Ya tenemos la ecuación para conciliar todas las contradicciones. De este modo, además, Zapatero debería poder incluir en un pacto aglutinador a todas las sensibilidades políticas, porque la única sensibilidad que se descarta en la ecuación es la de ETA. Los independentistas que piden diálogo tienen diálogo; la derecha que reclama acción represiva puede encontrar acomodo. Incluso el PNV podría entrar con este planteamiento, pues parte de la garantía de mantener los canales abiertos pero asestando el estoque del Estado de Derecho. Tal vez no acabemos con ETA en esta legislatura y habrá más atentados, pero será desactivada. Es la hora del Estado.
Zapatero desvertebra el PSOE
Pablo Sebastián Estrella Digital 25 Enero 2007
En la crisis política e institucional en la que estamos inmersos aparece, cada vez con más fuerza y notoriedad, una imagen difusa del Partido Socialista en el que se está produciendo un vuelco paulatino y soterrado de lo que han sido sus compromisos nacionales españoles y sus objetivos políticos tradicionales, por causa del liderazgo errático y sin proyecto político —lo dijo González— del presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. El que está provocando, en el seno del Partido Socialista, efectos similares a los que propaga en el Estado con su incierto modelo federal o confederal, con daños inmediatos en los poderes judicial y legislativo y efectos perniciosos para las políticas territorial y exterior y la convivencia entre los españoles y los intereses generales de España.
Lo que beneficia las posiciones de los partidos nacionalistas que aún reniegan de la Constitución española y están en contra de los intereses nacionales. Y lo que produce, por vía de hechos consumados, la revisión del consenso constitucional y de convivencia entre los españoles nacido al inicio de la transición de la dictadura a la democracia y también de los compromisos nacionales y objetivos políticos tradicionales del PSOE y de la izquierda. Sin perder de vista la descapitalización humana del Partido Socialista, en la práctica reducido a Zapatero y Blanco, con Rubalcaba en el papel de hombre orquesta y puente entre el liderazgo de Zapatero y la vieja guardia de los socialistas.
Y no estamos hablando del presidente Zapatero, su Gobierno, sus estrategias y sus políticas frente a las pretensiones de Rajoy y del PP de ocupar el poder. Hablamos, solamente, de España y del PSOE como preocupación nacional por lo que ha ocurrido en los últimos tres años. Una incertidumbre que está ahí, aunque no llega con nitidez a una gran mayoría de ciudadanos y especialmente a las bases del PSOE por causa del fragor de la tensión política PSOE-PP, de la bonanza económica y la gran cortina mediática que protege al presidente, y produce en sectores cualificados de la sociedad y del PSOE una profunda inquietud que a buen seguro comparten, y así lo han explicitado de manera más o menos clara, señeros dirigentes socialistas como Felipe González, Alfonso Guerra, José Bono, Francisco Vázquez, Joaquín Leguina, Juan Carlos R. Ibarra, Nicolás Redondo; y no pocos analistas y pensadores del entorno del PSOE. Los que, finalmente, han optado por arropar y justificar los desvaríos y la crisis institucional y de identidad nacional que emana del Gobierno de Zapatero (y que también se prolonga dentro del PSOE), con el solo objetivo de salvaguardar el poder a cualquier precio y hacer frente al PP, cuando lo que está en juego es mucho más y más importante que la lucha partidaria. Tanto para España como para el Partido Socialista.
El PSOE como partido, y en contra de lo que ocurre en grandes partidos democráticos de nuestro entorno europeo y occidental, ha perdido el control sobre su Gobierno y sobre sus más notorios dirigentes, a pesar de que éstos han iniciado una incierta deriva que incluye una reforma del modelo del Estado, federal o confederal, no debatida como tal ni aprobada en el Congreso del PSOE. A la vez está consintiendo la conculcación diaria del Estado de Derecho y la desarticulación del Poder Judicial (en lo territorial y en sus funciones) y otras instituciones del Estado como el propio Parlamento de la Nación (con mayúscula, mal que les pese a algunos), al que ahora se pretende silenciar. Y todo ello, insistimos, al margen de la contienda política y electoral con el Partido Popular, al que pretenden aislar y que también, les guste o no, es una pieza clave de las instituciones democráticas españolas por ser la única fuerza política con una presencia e implantación nacional y capaz de convertirse en alternativa de Gobierno.
Es verdad que la falta de liderazgo del PP, su no acatamiento explícito y sincero de los resultados electorales del 14D del 2004, y el mantenimiento de dirigentes y políticas que alientan disparates como el de la presunta conspiración política y policial del atentado del 11M —o “el cuasi golpe de Estado encubierto”, llegaron a decir algunos furiosos publicistas del PP—, o los aires revanchistas y la crispación que emanan desde el PP, han servido muchas veces a Zapatero, su Gobierno y actual dirección del PSOE para justificar, amparar o disfrazar su deriva sin rumbo fijo, mientras se ponen en peligro las cuadernas de la nave del Estado. Lo hemos visto en el reciente debate parlamentario sobre el atentado de ETA en Barajas, donde el PP, en vez de actuar con habilidad —no pidiendo semejante debate— y con responsabilidad, se presentó en el Congreso de los Diputados dispuesto a vengar lo que ellos consideran como la infamia del PSOE, que utilizó la masacre de Madrid del 2004, es decir, el terrorismo, como arma electoral para desbancar al PP —que sigue sin reconocer los errores de la guerra de Iraq y de la gestión de los atentados de Madrid— del Gobierno, mientras en el PSOE insisten que en fueron los errores y mentiras de Aznar los que le llevaron a esa derrota. Los dos tienen razón.
Pero ni siquiera el temor al regreso del PP al poder, con su actual y difuso equipo de dirigentes, malos modales y ganas de revancha, justifica que el PSOE no ponga orden su casa. Que no controle a su primer dirigente y presidente del Gobierno, Zapatero, que acaba de hacer un espectacular ridículo con el fracaso de la negociación con ETA, entre otras muchas cosas, en asuntos que son de trascendencia y que provocan un vuelco en la historia y tradición del Partido Socialista y en los intereses generales, institucionales y constitucionales de España. Los que han sido dañados o postergados por el presidente Zapatero en aras de ese proyecto, frustrado, que el jefe del Gobierno puso en marcha al inicio de la legislatura y que tiene su punto de arranque en el “convencimiento” —el vocablo preferido de Zapatero— de que había que unir el agua y el fuego en una gran reforma constitucional —por las buenas o por las malas, por la vía de leyes orgánicas— que condujera a un Estado federal o confederal; lo que facilitaría —según la ilusa convicción presidencial— el desembarco de ETA en la política, abandonando las armas. Para que, finalmente, Zapatero se coronara con la aureola histórica del fin de ETA y del gran pacto histórico federal o confederal de la estabilidad del Estado con el visto bueno y punto final de las reivindicaciones de soberanía de los nacionalistas, y el aislamiento del PP por los siglos de los siglos.
Un supercuento de la lechera elevado al cubo, propio de ilusionismo o escasas luces que adornan al actual presidente del Gobierno, que tuvo su impulso inicial en el hecho probado de que ETA hiciera su primera oferta de negociación de final de la violencia nada más llegar Zapatero al Gobierno, en los meses de mayo y agosto del 2004. Lo que fue inmediatamente unido de manera temeraria a la reforma prometida por Zapatero del Estatuto catalán —“apoyaré en Madrid lo que apruebe el Parlamento de Cataluña”, dijo en la campaña electoral—, que conducía no ya a la unión imposible del agua con el fuego, sino a la mezcla del fuego con el aceite, como ha quedado claro en el atentado de Barajas. En ese fracasado proceso de negociación con ETA, uncido de mala manera a la rocambolesca negociación del Estatuto catalán, que hubo de ser revisado en contra de lo prometido, que no contó con suficiente apoyo ciudadano en su referéndum, y que aún está pendiente del Tribunal Constitucional, lugar donde se está librando una batalla política por el control de los magistrados, con el PSOE situado —¡cómo no!— del lado de los intereses soberanistas del nacionalismo catalán y en contra de los intereses generales de España, que deberían impedir la consagración de una relación bilateral de Cataluña con el Estado español.
Todo esto, como el Estatuto catalán, la candidatura a la Alcaldía de Madrid, o la ahora fracasada negociación con ETA se ha llevado a cabo desde el palacio de la Moncloa, de espaldas al PSOE, sin debate previo ni acuerdo claro y público del partido, y además mediante un proceso de improvisación y rectificación permanente que no ha acabado por el momento en un gigantesco descalabro de Zapatero, su Gobierno y el PSOE por los errores ya citados del PP, la bonanza económica que aleja a los ciudadanos de la política y el dominio de los grandes medios de comunicación que han inflado los errores del PP y ocultado los desvaríos del presidente del Gobierno.
Pero los problemas siguen, están ahí y sus consecuencias, por ahora imprevisibles e incalculables, acabarán por emerger, porque cuando se supedita la acción del Gobierno, el Poder Judicial y el Parlamento —rompiendo el pacto constitucional y de convivencia de la transición— a los intereses e iniciativas de los partidos nacionalistas que rechazan la Constitución, que piden la independencia de Cataluña y del País Vasco y que solicitan el reconocimiento político de ETA para justificar sus 850 crímenes, tarde o temprano todo ello acabará mal y tendrá consecuencias en la propia vertebración del PSOE, como las que ya asuman en Cataluña y el País Vasco. Y el PSOE, los dirigentes razonables y con peso específico de este partido, sus bases y su entorno cultural y económico —hoy todos ellos sumergidos en el desánimo o en el disfrute y el reparto del poder— lo acabará pagando. Como les ocurrió cuando en el régimen presidencialista de González el PSOE, como partido, no hizo frente a la gran escalada de la corrupción y al crimen de Estado. Aunque en este caso estamos ante un asunto de mayor calado, porque aquí no están en juego actos de corte delictivo o de abuso y perversión del poder, sino cuestiones que zarandean los pilares y el funcionamiento democrático del Estado, y también del PSOE.
Por ejemplo, acaba de decir el secretario de Organización del PSOE, José Blanco —el hombre que hoy lleva las riendas del partido, en el papel de Alfonso Guerra cuando González era el presidente del Gobierno—, sin decir verdad, que pedir la ilegalización del Partido Comunista de las Tierras Vascas, como ha hecho el PP, es un ataque contra el Pacto Antiterrorista, en vez de reconocer que es una iniciativa contra ETA, y ha confirmado que el PSOE pretende impedir que el PP presente sus propuestas políticas contra ETA en el Parlamento o donde le plazca, para finalmente añadir, como ha dicho Blanco, que la nueva política antiterrorista del Gobierno ha de ser secreta (sic) y por tanto no debatida por el Parlamento y no conocida por la opinión pública, a pesar del reciente atentado criminal de ETA en Barajas y del fracaso del proceso negociador.
Si añadimos la decisión de Zapatero de abrir una mesa de negociación política con ETA, o de negociar como lo ha hecho en plena escalada de la violencia y en contra del mandato del Congreso de los Diputados, o la crisis territorial y de convivencia latente, o las luchas partidarias en el seno del Poder Judicial, o el intento de silenciar la acción de control del Parlamento, como callado está el PSOE ante todo lo ocurrido, veremos que la calidad de la democracia, los pactos constitucionales que la sustentan y el desvío del control de la iniciativa política a favor de los partidos nacionalistas que tienen la llave de la gobernabilidad están produciendo destrozos a los que no escapa el propio PSOE, por más que disimulen agitando el fantasma ultraconservador del PP.
Principios y final
Miguel Ángel Quintanilla Navarro ABC 25 Enero 2007
HACE algunos días, el presidente del Gobierno concluyó su intervención parlamentaria para informar sobre el atentado del pasado día 30 de diciembre afirmando: «Los terroristas deben saber que durante estos años, y en especial durante los últimos meses, los ciudadanos han construido un muro de esperanza. Una esperanza exigente, apremiante como nunca, y a la que no están dispuestos a renunciar. La esperanza de ver el fin definitivo de la violencia». Esa declaración constituye un ejemplo destacado de hasta qué punto el Gobierno ha malinterpretado por completo la historia de la democracia española en su relación con ETA, y hasta qué punto es urgente que se produzca una rectificación. También indica hasta qué punto es improbable que tenga lugar. Porque el Gobierno jamás debería alentar esa esperanza, ni los ciudadanos deberían tenerla, ni los terroristas saber que los ciudadanos la tienen, ni el Gobierno «hacérselo saber» a los terroristas en sede parlamentaria ni en ninguna otra.
Los españoles deberían perder toda esperanza de ver el fin de ETA. El horizonte político se aclararía mucho si realizáramos ese ejercicio colectivo. Volveríamos a nuestro quehacer, a nuestra vida, a hacer crecer España; y sin duda volveríamos a tener que enterrar a algunos de los nuestros, o ellos a nosotros. Pero perder la esperanza de ver el fin de ETA es el único modo de que ETA pierda toda esperanza de ver nuestro fin. El trabajo del Estado no está en plantearse cómo alcanzar el final de ETA, sino en cómo asegurar la continuidad de España: si el final de ETA erosiona los fundamentos de España, no debería procurarse. Nunca. El Estado debe permanecer fiel a sus principios cuando algo los desafía. No podemos evitar que la gente decida matar o cometer cualquier otro delito, pero sí podemos elegir quiénes queremos ser cuando eso ocurra. España eligió lo correcto, mostró que anteponía sus principios al final de ETA cuando se enfrentó de un modo admirable al asesinato de Miguel Ángel Blanco. Esa elección puso a ETA al borde de su desaparición, e hizo de España un país mejor. Nuestra esperanza en ver su final es el viento sobre la vela de ETA, y nuestra desesperanza es también la suya. Es necesario desesperar.
No es razonable iniciar una legislatura proponiéndose el final de ningún tipo de delito. No es creíble, y menos cuando voluntariamente se hace depender el crédito ante la opinión pública del resultado de ese empeño. El delito es indeseable, pero aún más lo es que se haga de él el centro de la vida pública. Y así ha ocurrido entre nosotros. El Gobierno se ha situado primero en posición de necesitar una negociación con ETA que no podía salir bien (una negociación para acabar con ETA a cambio de concesiones a ETA), y después del atentado de Barajas en posición de necesitar otra con el PNV (una negociación para hacer como que se acaba con ETA a cambio de concesiones al PNV), en este caso de éxito posible.
La confusión en el estudio de todo este proceso nos ha conducido a una extraña situación en la que la disputa sobre el terrorismo se reduce a la discusión de si «para terminar con ETA» es mejor hacer lo que sugiere el Gobierno y quienes se muestran próximos a él (lo nuevo, lo que nos da esperanza, un nuevo camino que debe llevarlos al lugar al que no hemos sabido llegar en todo este tiempo, nada menos que cuarenta años) o hacer lo que sugiere el PP y quienes simpatizan con él. En ambos casos se trataría ya simplemente de alcanzar el mismo objetivo, es la ruta lo único que cambia: el fin de ETA. La acusación de Zapatero al PP y a las víctimas se resume en denunciar que Rajoy no consiente que se llegue al final de ETA si no es por «su camino», lo que sería una mezcla de indignidad, cabezonería y electoralismo.
El PP -se afirma- eligió la ruta cuando le tocó el turno, y ahora no deja que la elija el PSOE, cuando le toca hacerlo y cuando hay indicios (tres años sin víctimas y un trágico accidente) de que el resultado es mejor. Pero cuarenta años han dado para políticas antiterroristas muy diferentes, y, sobre todo, para algo más: sin acabar con ETA hemos realizado una Transición modélica, hemos ingresado en la UE, hemos desarrollado un vigoroso Estado de bienestar, hemos modernizado las Administraciones públicas, hemos crecido económicamente de manera espectacular, hemos experimentado una expansión cultural extraordinaria y, en general, hemos hecho una España fantástica. ETA ha matado españoles, pero España ha seguido adelante y ha encontrado su camino. Quienes pretenden «una salida negociada», ¿de dónde quieren que salga España exactamente? ¿Hacia dónde?
ETA ha sabido hacer creer a muchos, empezando por el presidente del Gobierno, que España necesita «terminar con ETA», procurar su final. Algunos se han esperanzado con esa idea. Sin duda, sería bueno que ETA no matara más y que no hubiera matado nunca a nadie; sería maravilloso que en el País Vasco se pudiera vivir en libertad, y que no lo amenazaran o lo mataran a uno por reservarse el derecho a tener opinión o a cambiarla. Ojalá ETA no hubiera existido. Pero lo que los cuarenta años de ETA ponen de relieve es que España ha podido permitirse a ETA durante cuarenta años. Y puede seguir haciéndolo. Y ha podido porque no ha dedicado su tiempo a procurar el final de ETA, sino a ser fiel a sus principios, que por definición son innegociables. Si se negocia con ellos es que no son principios, el principio sería entonces el acto de negociar. Ése ha de ser el límite de cualquier bordoneo o exploración ante una tregua, como lo fue en 1998.
La renuncia a los principios que han hecho posibles décadas de España con ETA no dará paso a un tiempo de España sin ETA: dará paso a ETA, serán sus principios y será nuestro final.
Profesor de Ciencia Política de la Universidad de Murcia
Injusticias humanitarias
Por Edurne Uriarte ABC 25 Enero 2007
En algún momento del proceso de construcción del concepto «motivos humanitarios» a algunos demócratas se les cayó una pieza. Ésa que distinguía entre víctimas y asesinos, entre perseguidos y genocidas, entre demócratas y dictadores, y obligaba a salvar a los primeros de los segundos. Lo sugerí cuando justificaron con los «motivos humanitarios» a aquel médico que se fue a Cuba a curar al dictador para que siguiera persiguiendo a los cubanos.
Y me he convencido de que la pieza está definitivamente extraviada cuando han vuelto a esgrimir los motivos humanitarios para excarcelar al más peligroso, cruel y despiadado asesino de la historia de ETA. La grandeza moral, habría que explicarles, está en la diferenciación, no en la equiparación. Porque la caridad hacia De Juana, o Castro, o Sadam Hussein, se convierte automáticamente en oprobio y crueldad para con sus víctimas. Mucho más aún cuando los asesinos no muestran el más mínimo arrepentimiento y están dispuestos a seguir matando si les dejan.
De Juana Chaos sigue siendo miembro de ETA y, como lo puso de manifiesto en los artículos por los que fue condenado, persiste en colaborar en sus crímenes. Su excarcelación, por lo tanto, no sólo plantea una quiebra moral del sentido de la justicia sino que descuida la responsabilidad de protección hacia las posibles nuevas víctimas. A los de los motivos humanitarios se les ha olvidado que éste su objeto de compasión es miembro de una organización terrorista plenamente activa que tiene en su punto de mira a miles de objetivos y que amenaza con atentar de nuevo bajo el liderazgo moral y el aliento, entre otros, del enfermo que se disponen a salvar. Probablemente, en los motivos humanitarios de algunos hay también una coartada para eliminar un tropiezo en el «proceso» que el Gobierno continúa. Difícilmente se entiende de otra forma que la delicada salud del etarra sea valorada como si de una enfermedad involuntaria se tratara y no como un arma usada por él mismo para doblegar al estado. En este caso, no hay ningún dilema humanitario. Hay un pulso entre ETA y el Estado.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 25 Enero 2007
Los rumores son cada vez más insistentes. Se van pareciendo a la enfermedad terminal de Castro. Pero aquí los cuervos ya vuelan en círculos sobre la víctima. Un festín de tan grandes proporciones que no están dispuestos a que otros vengan a arrebatárselo. Los cambios en la estrategia ya parecen visibles. Por un lado la editorial de El País critica cada vez más a Zapatero, alejándose de la línea informativa de apoyo que le ha beneficiado durante los últimos años. La alianza Cebrían- González es incompatible con las afinidades del Sr.Gabilondo con los postulados de Ferraz, véase Zapatero- Moraleda.
De todos es sabida la postura crítica de D.Felipe Gonzalez con el actual inquilino de la Moncloa. De todos es conocido el apoyo que la SER dio en las trágicas jornadas del atentado terrorista del 11M y las invenciones y pistas falsas que se iban desgranando para acoso y derribo del Gobierno del PP, cuya culminación fue la jornada del 13M con las manifestaciones frente a las sedes del PP en varias capitales. Pues según parece, el cisma socialista está servido. Gonzalez Cebrián vs. Rubalcaba-Moraleda. Zapatero ya no cuenta, su crédito político está amortizado.
Va a ser interesante asistir al duelo de floretes y qué papel van a desempeñar en esta trifulca los hijos de D.Jesús, o este mismo, si está en disposición de tomar decisiones y posibles represalias. No creo que sean de los que admitan las deserciones y las traiciones sin tomar represalias ejemplarizantes. Al fín y al cabo, son los dueños del Imperio. Por si acaso, otros medios que parecían hacer seguidismo de El País, están tomando posiciones y escorándose hacia un centro neutral o ligeramente tendido a la derecha. Pero ahí van a tener que luchar con quien ya hace tiempo tiene ocupada esa posición y no está dispuesto a compartir espacio.
En cualquier caso, estamos ya en precampaña electoral, lo quieran o no. Quizás Zapatero, pese a todo, logre aguantar la legislatura, pero todo dependerá de los acontecimeintos cercanos, incluída la liberación atenuada o completa de De Juana Chaos. y el cumplimiento de otros compromisos adquiridos. También se espera los resultados del análisis e identificación del explosivo usado en los vagones de los trenes en los atentados del 11M, que puede arrojar unas pistas muy interesantes sobre la posible autoría. Y además, comenzará el juicio el 15 de febrero, precedido el dia 3 por las manifestación de la AVT contra el diálogo con ETA. Es un calendario de lo más sensible y poco propicio para tomar medidas drásticas que lastren la credibilidad del partido del Gobierno y comprometa sus resultados. Quizás de ahí provenga la urgencia de dar un viraje de timón y salvar el barco socialista por la "vieja guardia".
PACTAR CONTRA EL TERROR
Enrique López, portavoz CGPJ email www.foroermua.com 25 Enero 2007
Hace unos días he escuchado como el máximo responsable político de este país, decía que se debe acudir al diálogo, sin límites, ni ataduras, ni condiciones; en el pasado ya se repetían frases parecidas, tales como sin violencia se puede hablar de todo, con la paz todo es posible, etc. Estas expresiones requieren algunas consideraciones; yo creo que en cualquier tipo de diálogo siempre deben darse unos límites, unos presupuestos, unas condiciones previas, por que lo de que todo vale, no es posible; como mínimo habrá que respetar los marcos constitucional y legal, como algo que marca siempre el objeto y los límites del diálogo; en segundo lugar, debe existir un espíritu previo que debe ser compartido por todos, puesto que si no existe un mínimo común denominador es difícil prever los resultados de cualquier dialogo.
En la lucha antiterrorista, este espíritu previo, fue el que forjó el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, acuerdo importante no por lo redactado, que también, sino por el espíritu que inspiró este consenso, y sobre todo por los fines que se perseguían; es cierto que un redactado, no puede convertirse en una idea fosilizada que impida adoptar nuevos acuerdos o enriquecer el consenso con nuevas ideas, pero lo que no es menos cierto es, que esta idea de superación, no puede permitir hacer papelones, por más que se califique al documento de papelito. Lo primero que se debe tener claro es que es esta materia se esta hablando, nada mas ni nada menos, que de la lucha antiterrorista, esto es, como se lucha, combate y erradica el terrorismo, algo absolutamente ajeno, a cualquier diálogo político con delincuentes.
Lo segundo a tener en cuenta, es que este espíritu debe estar marcado por “la firme resolución de derrotar la estrategia terrorista, utilizando para ello todos los medios que el Estado de Derecho pone a nuestra disposición”, frase literal del acuerdo. Esto es, que el Estado de Derecho no es adaptable a circunstancias que aconsejen la no aplicación de algunos de sus efectos; los terroristas deben saber, que las únicas consecuencias anudadas a sus actos son las que las layes disponen. Para reforzar este fin se expresó en el artículo primero del acuerdo que “El terrorismo es un problema de Estado. Al Gobierno de España corresponde dirigir la lucha antiterrorista, pero combatir el terrorismo es una tarea que corresponde a todos los partidos políticos democráticos, estén en el Gobierno o en la oposición. Manifestamos nuestra voluntad de eliminar del ámbito de la legítima confrontación política o electoral entre nuestros dos partidos las políticas para acabar con el terrorismo”; frases claras y contundentes que determinan que es al Gobierno a quien le corresponde dirigir esta política, con el apoyo de los partidos de la oposición, y sin que se genere contienda electoral; pero no es menos cierto, que un Gobierno, para esperar que la oposición no haga contienda electoral con este tema, debe permanecer fiel a una política antiterrorista compartida y no hacer cambios que supongan la perdida del inicial consenso. Esto es, si se rompe el consenso en materia terrorista, aunque para ello sumes a partidos minoritarios, no puede esperarse de la oposición apoyo ciego a la nuevas políticas.
En tercer lugar, en el citado acuerdo se expresó con claridad, que “el diálogo propio de una sociedad democrática debe producirse entre los representantes legítimos de los ciudadanos, en el marco y con las reglas previstas en nuestra Constitución y Estatuto y, desde luego, sin la presión de la violencia”. De ello se deduce que no cabe diálogo alguno con aquellos que no representen a los ciudadanos, y tampoco fuera de las reglas previstas en la Constitución y en su consecuencia ni cabe diálogo con criminales, ni con quienes les amparan y justifican; tampoco debe caber diálogo alguno con los que han ejercido la violencia para conseguir que se dialogue al margen de lo referido, porque se estaría legitimando la violencia como método para alcanzar fines políticos. Y todo ello, siempre recordando a las víctimas y el dolor causado.
El espíritu del acuerdo lo que viene a sancionar es que los terroristas y criminales, gobierne quien gobierne, no pueden esperar consecuencias diferentes a sus acciones que las previstas en la ley, y que gobierne quien gobierne la política antiterrorista será la misma. Por ello ningún Gobierno debe hacer experimentos en materia de política antiterrorista, y si lo hace ya no podrá exigir a nadie lealtad hacia sus nuevas políticas, carentes del consenso necesario.
En definitiva, el espíritu que se reflejó en al Pacto Antiterrorista debe inspirar más allá de su literalidad, cualquier acuerdo en esta materia, y debería ser compartido por todos, que cuando hablamos de lucha antiterrorista, nos referimos a una calara actitud de combate contra el terror; cualquier diálogo que se establezca entre fuerzas políticas, debe respetar el marco constitucional y legal; y por último se debe dejar claro a los terroristas, que nunca obtendrán ningún tipo de rentabilidad política con sus acciones, gobierne con gobierne. El único diálogo que cabe con un criminal, es el que se debe establecer en una comisaría o ante un tribunal.
El Trasfondo social y lingüístico catalán
Jesús Royo Arpón www.tolerancia.org Boletín 36, 25 Enero 2007
Jesús Royo escribió el pasado verano 4 artículos, preguntándose si el artículo 6.1 es, en modo alguno, constitucional. De aquí a cuando se pronuncie el TC sobre el Estatut, iremos publicando uno a uno estos trabajos.
El Trasfondo social y lingüístico catalán - I
Mi intención con esta serie de cuatro artículos es prevenir a la opinión pública, y en especial a los magistrados del Tribunal Constitucional y al Defensor del Pueblo, sobre la inconstitucionalidad más que probable del artículo 6.1 del Estatut de Catalunya. Mi opinión, como licenciado en filosofía, en filología y como docente –soy catedrático de lengua catalana en Secundaria, aunque hace dos años cambié de asignatura- creo que es cualificada, y puede resultar de interés para el referido trámite de inconstitucionalidad.
Recordemos el texto del artículo: “La lengua propia de Catalunya es el catalán. Como tal, el catalán es la lengua de uso normal y preferente de las Administraciones públicas y de los medios de comunicación públicos de Catalunya, y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza”. El núcleo del artículo está en ese “como tal”: según la ley, del hecho de ser lengua propia se deriva su uso exclusivo o preferente en la vida pública. ¿Es legítimo? Y, en cuanto al derecho positivo, ¿es constitucional? En mi opinión, la respuesta es no y no: ni es legítimo, ni constitucional.
En mi libro “Argumentos para el bilingüismo” expongo mi convicción de que el nacionalismo catalán, pese a su pulcritud culturalista, responde a una realidad más bien sórdida: la pretensión de prioridad de los naturales del país frente a los inmigrantes. La lengua catalana, prácticamente abandonada desde el siglo XVIII por las élites culturales y económicas, vinculada residualmente a un entorno rural, inculto y atrasado, volvió a ser cotizada cuando llegaron los primeros inmigrantes –finales del XIX-, y su cotización aumentó en proporción a la importancia de su presencia.
La inmigración, lejos de ser un peligro para el catalán, es la causa de su esplendor moderno: es la razón que explica y el combustible que alimenta todo el resurgir moderno de la lengua catalana. ¿Por qué? Porque, pese a su escaso valor comunicativo, el catalán adquirió la función de “marcador social”, lo cual resultaba muy útil de cara a ordenar el acceso al poder y, en general, al disfrute de los bienes sociales.
Mediante la lengua se discrimina al natural del recién llegado: la lengua aparece como condición para “ser”, y por lo tanto también para “estar”. La lengua, ya lo dijo Nebrija, es compañera del imperio: en la Cataluña moderna significa que el catalán es la aureola del estatus, del poder. Como resultado, hablar catalán dejó de ser algo rústico y pasó a ser delicado, sublime, culto y europeo. En catalán se vive mejor, se cobra más y se figura en las agendas de gente interesante. El catalán, en definitiva, se cotiza no porque sirva para entenderse, sino porque rinde beneficios. Y su cotización aumenta por obra de los propios inmigrantes, porque aprenderlo significa subir un peldaño en la escala social. El propio inmigrante antiguo, que ya sabe catalán, lo reclama como mérito frente a la competencia de los recién llegados. Ya lo señalaba La Trinca en una de sus canciones: “...(els immigrants) criden “xarnego!” al que acaba d’arribar”. Con lo cual se realimenta el proceso hasta el paroxismo.
Si a ello le añadimos que al catalán se le asocian características “positivantes” como lengua perseguida –no dominante-, lengua auténtica –no postiza-, lengua natural –no extranjera-, lengua minoritaria y en peligro –no avasalladora- , etcétera, se comprenderá que el tema de la lengua haya llegado a ser el tabú central de la vida social catalana, el símbolo intocable de casi todo. Si alguien muestra una sombra de tibieza al respecto, se le colgará el sambenito de “enemigo del catalán”, y eso significa su muerte cívica; pasa a ser un elemento indeseable, un cuerpo extraño y execrable. Yo sé por qué lo digo.
En este contexto, el artículo 6.1 expresa puntualmente toda la reivindicación del catalanismo desde hace cien años. La vida pública reflejará no la sociedad tal cual es, sino tal como “debe ser”: con el catalán arriba y el castellano abajo. Incluso la elección del término “preferente” resulta reveladora. Igualmente revelador es el adverbio “normalmente”, en su doble sentido de “en circunstancias normales” –el uso del castellano sólo se acepta si es excepcional, transitorio, defectivo- y “por norma” –la norma no escrita de “los catalanes primero, los castellanos a la cola”.
Leído en este contexto, el artículo 6.1 del Estatut tiene un trasfondo turbio, yo diría más bien tenebroso, socialmente sospechoso, y de perfil democrático bajo. Por decirlo claramente: reaccionario. Tan reaccionario como el lema lepenista de “les français d’abord”, los franceses primero. Yo me pregunto cómo es posible que los partidos de izquierda catalanes no hayan advertido ese trasfondo inquietante, próximo al racismo. Si todo socialista vibra ante la palabra “igualdad”, no me puedo explicar que hayan aceptado cambiar la “igualdad de las dos lenguas” del Estatut anterior por la “lengua preferente” del actual. Están tan seducidos por el nacionalismo que ni siquiera se permiten la posibilidad de sospechar que pueda haber tras él un trasfondo tan sórdido. Aquí ha habido una intoxicación masiva.
Cuando se considera la estructura sociolingüística de Cataluña –el castellano es la lengua materna de la mayoría de catalanes- declarar el catalán como lengua preferente y darle de hecho un uso público exclusivo, es, como mínimo, una insensatez. Una provocación y una llamada al conflicto, si Dios no lo remedia.
Aquel decreto de Humanidades
VALENTÍ PUIG ABC 25 Enero 2007
LO que haya en común entre un muchacho de Eibar y uno de Javea ya no es algo que se corrobore en las aulas. La Historia de España está siendo algo cada vez más extraño y ajeno para los estudiantes españoles. No saberse los nombres de los Reyes Católicos porque eso no se enseña en la escuela resume el deterioro, el desnorte y la banalización de un sistema educativo drenado por las sucesivas reformas experimentalistas del PSOE. En virtud de la nueva fijación de enseñanzas mínimas, el estudiante concentraría sus ya escasos conocimientos en el entorno autonómico y se ahorra conocer las personalidades, acontecimientos y procesos que han configurado lo que es España. Ese sesgo de los contenidos mínimos acelera la inconexión histórica y centrifuga los vínculos más elementales para una concepción cívica de lo que es España.
Desde luego, lo más probable es que los escolares españoles no sepan ni la historia de su comunidad autónoma ni la de España. Es lo que revelan informes como PISA sobre la baja calidad de conocimientos o la alta tasa de fracaso escolar. El declive en excelencia se remonta entre otras cosas a la eliminación de las reválidas. Luego vino la LOGSE. Ahora estamos en la LOE. El Partido Popular tuvo por iniciativa la LOCE -con Pilar del Castillo y la fase de mayoría absoluta-, lanzada por Rodríguez Zapatero al cubo de la basura entre una indiferencia general verdaderamente inexplicable. En materia educativa, el arcaísmo igualitarista del PSOE contrasta con la vertiente pragmática de su acomodación a la economía de libre mercado. Su largo empeño ha logrado incrementar el trasvase de alumnos de la escuela pública a la concertada. No hay ninguna universidad española entre las cien mejores del mundo.
De los tiempos del primer gobierno del PP, el fracaso del Decreto de Humanidades impulsado por Esperanza Aguirre fue muy ilustrativo de hasta qué punto la izquierda y los partidos nacionalistas confían su idea educativa al atavismo ideológico, en un caso por la falsa contraposición entre calidad y equidad, y en otro por la autolimitación particularista de horizontes, conducente a confundir la mitología con la Historia. Sucumben así las posibilidades de la meritocracia y una concepción de lo pasado como patrimonio común de todos los españoles. Por eso fue torpedeado y hundido aquel Decreto de Humanidades cuya inicua pretensión era nada menos en que en todas las aulas de España se enseñara quienes son Garcilaso, Rosalía de Castro, Espriu o Gabriel Aresti, como contenidos mínimos en común, al igual que los trazos y biografías de la Historia.
Con la actual fijación de contenidos mínimos es postulable aún más lo procedente que fue el Decreto de Humanidades propugnado por Esperanza Aguirre. Allí se daba contenido al mínimo común programable por el Estado, complementado por el porcentaje curricular de las autonomías. Recordar aquella polémica resalta la conexión entre socialistas y nacionalistas, tanto como el acierto -y la claridad- de la propuesta. El trámite parlamentario del Decreto de Humanidades mostró la inconcreción, luego la división y finalmente el anclaje del PSOE en la estrategia partidista. En el Senado, los socialistas dan su apoyo; en el Congreso, hay diputados socialistas que desean un consenso. Para no contrariar al PSC -socialistas de Cataluña-, el PSOE finalmente opta por votar en contra. Las contradicciones del socialismo hispánico anegan una iniciativa que entonces bien hubiesen podido compartir. Eso era en 1997. Por parte de CiU, no hubo el menor deseo de escuchar argumentaciones favorables al Decreto.
Poco menos de diez años más tarde, estamos en lo mismo: se desgaja abiertamente la noción histórica común, con el añadido de que ERC ocupa de alguna manera la posición de CiU. Es más: el PSOE actual tiene menos ganas de que se le acuse de «españolista» y de plantar batalla respecto a lo que debiera ser un tronco común del sistema educativo español. Para Zapatero es como si los Reyes Católicos fuesen un himno de la FET y las JONS. De haberse aprobado el Decreto de Humanidades, al menos alguna generación de nuevos españoles podría haber aprendido otra cosa. Como que -según Vicens Vives- «desde el extranjero la antigua Hispania tenía ya una sola voz y una sola voluntad. Y ello bastaba».
Nota de prensa España y Libertad 25 Enero 2007
Comunicación Foro El Salvador 25 Enero 2007
Foro El Salvador valora como muy positivo el acuerdo adoptado en el día de hoy, mayoritariamente, por el Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, por el que no se modificará el status penitenciario del terrorista José Ignacio De Juana Chaos.
Foro El Salvador lamenta que una decisión judicial de estas características -simplemente una manifestación de normalidad democrática- se haya convertido en una noticia sobredimensionada a causa de las contradicciones y ambigüedades de la política antiterrorista del Gobierno.
La sociedad española debe felicitarse por el comportamiento libre, profesional e independiente de estos magistrados. Si otros jueces carecen de la valentía imprescindible, ante previsibles chantajes y presiones, que sean consecuentes y cedan sus puestos a otros más capaces. Su vocación de servicio y la sociedad española así lo exigen.
Madrid/Bilbao/Pamplona, 25 de enero de 2007
«Tu llanto es mi risa»
POR JAVIER PAGOLA ABC 25 Enero 2007
Hace apenas dos años, las Fuerzas de Seguridad del Estado veían como «probable» que, en caso de quedar en libertad, José Ignacio de Juana Chaos siguiera los pasos de «Josu Ternera» y se incorporara a la dirección de una ETA, escasa de cabecillas con peso. Ahora, en cambio, cuestionan esta hipótesis porque las secuelas físicas y psicológicas que arrastre tras la huelga de hambre, aunque sean leves tras un proceso de recuperación, parecen incompatibles con una vida en la clandestinidad. Pero ETA, a cambio de perder un posible cabecilla, ganaría un referente, un símbolo de «lucha», de «victoria», con pretensión de ser enarbolado en los actos de Batasuna.
De Juana ha ejercido de etarra mientras ha estado en prisión, pero en el momento en que salga en libertad será recuperable para la actividad terrorista, si no en el «frente militar», sí en el «frente político».
La cúpula siempre lo ha visto como un militante «recicable» y por ello diseñó hasta dos planes de fuga para rescatarlo. Y es que el pistolero del «comando Madrid» en uno de sus períodos más sanguinarios ha orientado desde la cárcel parte de la estrategia de ETA, como cuando, a través de la carta «Gallizo», publicada el 30 de diciembre de 2004 en «Gara», marcó como posibles objetivos a varios directores y funcionarios de prisiones. En otra, tiulada «El escudo», advertía por aquellas fechas: «Sacad vuestras sucias manos de Euskal Herria; sí, sacarlas, porque otro camino implica más sufrimiento; o el futuro terminará demostrando sin duda que os quedásteis sin ellas». Auténticas amenazas sobre todo si las profiere un individuo que en enero de 1993 mantuvo con su abogado una conversación en la que coincidieron en que la banda debía atentar contra los directivos de prisiones.
En 1998, tras descubrir su vocación de «escritor», elaboró una instancia, que entregó en mano a uno de los funcionarios del centro penitenciario en el que «redimía» penas, para solicitar langostinos y champán. El miserable quería festejar el asesinato del concejal de UPN Tomás Caballero. Claro, que entonces no estaba en huelga de hambre. Ahora, tras el atentado de Barajas, que costó la vida a dos ecuatorianos, De Juana no ha pedido mariscada. Quizá, porque «es un hombre que está en el proceso de paz», según Rodríguez Zapatero. Pero, según su propio historial, es uno de los mayores asesinos en serie en la Historia de España, en competencia con Parot, «Kubati»...
También en 1998, tras el asesinato del edil del PP en Sevilla Alberto Jiménez Becerril y su esposa, De Juana se dirigió a los dos huérfanos de corta edad para decirles: «Me encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales. Aquí, en la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y acabaremos a carcajada limpia. Esta última acción de Sevilla ha sido perfecta; con ella ya he comido para todo el mes».
La plana mayor de la cadena COPE se ha unido a compañeros, amigos y lectores de Libertad Digital, para abarrotar el salón Neptuno del hotel Palace de Madrid en la presentación del nuevo libro del director de los servicios informativos de la COPE, Ignacio Villa, "Zapatero: El Efecto Pinocho". Para el director de La Mañana y de Libertad Digital, Federico Jiménez Losantos, uno de los encargados de presentar el libro, Ignacio Villa descubre "la realidad virtual que Zapinocho se ha encargado de instaurar" en España. César Vidal por su parte, ha definido a Villa como "un gladiador o un soldado" y ha destacado el retrato que hace de Zapatero como "todo un protagonista que usa la mentira como segunda piel".
Libertad Digital 25 Enero 2007
El salón Neptuno del céntrico hotel Palace de Madrid ha resultado pequeño para acoger a las personas que han acudido a la presentación del nuevo libro de Ignacio Villa, Zapatero: El Efecto Pinocho. Entre los asistentes, han estado presentes muchos compañeros y amigos del periodista y también la plana mayor de la Cadena COPE. La mesa de honor ha estado presidida por el director de los informativos de la cadena COPE, y autor del libro, Ignacio Villa; el director de la Mañana de COPE y fundador de Libertad Digital, Federico Jiménez Losantos y el director y conductor de La Linterna y colaborador de Libertad Digital, César Vidal, que han sido los encargados de presentar esta nueva obra de Ignacio Villa.
Federico Jiménez Losantos ha abierto el turno de palabra destacando lo fácil "que resulta trabajar con Ignacio Villa en la COPE" porque, recuerda "en la COPE, lo bueno es que trabajamos en base a unos principios y no a unas consignas como ocurre con otras emisoras". En referencia al libro, Jiménez Losantos ha dicho que Ignacio Villa ha conseguido plantear "lo peor de Zapinocho", con un matiz "que Pinocho es un cuento, y lo malo de Zapatero es que no es un cuento". Ha destacado el retrato que ha hecho Villa de la "gran mentira" que ha instaurado Zapatero y que comenzó en el 11M, "que fue un golpe mediático" ya que "es imposible pensar que pueda estar mandando Zapatero lo que manda si no es por el 11M".
Además ha destacado el modo en que el director de los informativos de COPE plantea los dos grandes proyectos de Zapatero. Por un lado "un de estado que es cargarse el consenso del 78" y otro "proyecto de sociedad" que es "el de cargarse los principios de la sociedad Española". El director de la Mañana ha hecho hincapié en el interés del "régimen" socialista de "cargarse los principios por la base", de manera que "está terminando con nosotros, somos unas no personas, unos no ciudadanos con unos no derechos".
Federico Jiménez Losantos ha descrito a Zapatero como "el gobernante más ambicioso que ha tenido España", por encima de "Aznar, Suárez o González", que nos hace vivir "en un golpe mediático permanente" ya que, "cuando tienes todos los medios, toda la prensa, casi toda la radio, dices una cosa y, como los españoles somos medio rebañiegos, pues dicen, será verdad". También ha llamado la atención sobre lo irreversible de los actos de Zapatero, como "el estatuto de Cataluña" y ha definido el "modelo de política zapateril" como "el todos contra el PP, incluso la ETA contra el PP".
Para finalizar, Federico ha dicho que la obra de Villa, tiene "el pesimismo de la inteligencia y el optimismo del carácter liberal" porque "este libro transmite, junto a la sensación de vivir un naufragio, las ganas de seguir nadando o de aprender a nadar".
Asociaciones de víctimas dicen que el etarra debe «cargar con las consecuencias» de su huelga
Buesa se remite al caso de los huelguistas del IRA muertos
BILBAO El Correo 25 Enero 2007
Las diferentes asociaciones de víctimas del terrorismo son unánimes al expresar su rechazo a la decisión de la Fiscalía de la Audiencia Nacional de solicitar que Iñaki De Juana sea trasladado a su domicilio, bajo custodia policial permanente, para preservar su vida, tras el agravamiento que ha experimentado su salud como consecuencia de la huelga de hambre que comenzó hace ochenta días.
Los seis colectivos autonómicos que asisten desde ayer a unas jornadas organizadas por la Dirección de Atención a las Víctimas del Gobierno vasco, emitieron un comunicado en este sentido una vez finalizada la recepción oficial que les ofreció el lehendakari Juan José Ibarretxe en el palacio de Ajuria Enea. «El terrorista asesino De Juana Chaos» tomó la decisión de hacer una huelga de hambre y «debería cargar con todas las consecuencias, del mismo modo que privó a sus víctimas de tomar la decisión sobre ser asesinado o seguir viviendo».
Estas asociaciones, procedentes de Andalucía, Canarias, Cataluña, Extremadura, Galicia y Comunidad Valenciana, afirmaron que cada ciudadano tiene derecho a «decidir de qué manera quiere comer, del mismo modo que cada ciudadano tiene el derecho a decidir cómo quiere vivir». «Desgraciadamente -añadieron- el mismo derecho que ahora exige el terrorista De Juana no lo aplicó a sus víctimas, a las que robó el máximo derecho humano: el derecho a la vida». Tras reiterar su respeto a las decisiones judiciales, los seis colectivos, agrupados en torno a la Federación de Asociaciones Autonómicas de Víctimas del Terrorismo (FAAVT) dijeron no entender que la Fiscalía «actúe en este caso cuando su labor es actuar tras la presunta comisión de un delito» y, en este caso, «no se ha cometido delito alguno».
También la AVT y el Foro Ermua coincidieron en tachar como «desafortunada» la decisión de la Fiscalía. El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, advirtió de que, si los jueces atenúan el régimen penitenciario del recluso, su asociación llegaría a pensar que parte de la justicia se ha dejado llevar «no sólo por el chantaje claro de los terroristas, sino por la situación política de posible negociación con ellos».
El presidente del Foro Ermua, Mikel Buesa, consideró que una decisión en esta dirección significaría que se ha establecido «una pseudoimpunidad» para De Juana, y que después de este caso «vendrían otros». Buesa se mostró partidario de que la Justicia tenga en cuenta como precedentes el caso similar de dos miembros del GRAPO que finalmente no fueron excarcelados, y el de diez militantes del IRA, que acabaron muriendo en 1981 ante la negativa de ponerles en libertad.
Confirmada la pena de 208 años a uno de los etarras que mataron al teniente general Veguillas
AGENCIAS/MADRID El Correo 25 Enero 2007
El Tribunal Supremo confirmó ayer la condena de 208 años de prisión que la Audiencia Nacional impuso al etarra Álvaro Juan Arri Pascual por el atentado con coche bomba cometido en julio de 1994 en la plaza de Ramales de Madrid, en el que murieron el teniente general Francisco Veguillas, director general de Política de Defensa; su chófer, Joaquín Martín; y el empleado del ballet nacional César García, que estaba descargando un camión en la zona.
La sala de lo Penal rechaza todas las alegaciones de la defensa de Arri Pascual, que impugnó el modo en el que se obtuvieron las pruebas en las que se basó la condena, como la recogida de huellas en ausencia de un secretario judicial. El fallo cuenta con un voto particular discrepante del magistrado Perfecto Andrés Ibáñez, que entiende que se vulneró el derecho a la presunción de inocencia de Arri porque, entre otras cosas, los policías que tomaron sus huellas en el piso del 'comando Madrid' no declararon en el juicio.
88 años para tres terroristas por intentar asesinar a cuatro guardias civiles en Bilbao
El Tribunal Supremo ha confirmado la condena a 88 años de prisión impuesta por la Audiencia Nacional a los ex miembros del 'comando Vizcaya' de ETA José Antonio Borde, Sebastián Echaniz y Enrique Letona como autores del intento de asesinato a tiros de cuatro agentes de la Guardia Civil en Bilbao en junio de 1981, que resultaron heridos. La Sala de lo Penal ha rechazado los recursos presentados por los tres etarras en una sentencia que cuenta con el voto particular del magistrado José Antonio Martín Pallín, quien discrepa del valor probatorio dado a las declaraciones autoincriminatorias de los acusados ante la Policía.
Julia Pérez El Confidencial 25 Enero 2007
Entrevista CONSUELO ORDOÑEZ
"La Iglesia Vasca ha conseguido mi desprecio mas absoluto"
Minuto Digital 25 Enero 2007
- Dos manifestaciones tras el atentado de Barajas, dos políticas antiterroristas: pactar con ETA versus derrotar a ETA. ¿Ha conseguido Zapatero dividir a la sociedad en torno a la lucha antiterrorista?
- Si es una desgracia pero creo que lo ha conseguido, y me causa mucha tristeza, es un retroceso, sobre todo comparado con los viejos tiempos en que en el país vasco nos concentrábamos por un atentado siempre hemos estado juntos, todos los que condenábamos a ETA, me ha llenado de bastante tristeza esta última manifestación, pero pese a la locura de organización y de lemas, creo que los que exigían la palabra “libertad” debieron haberla apoyado después por el simple hecho de que se accedía a su petición, fue un error no hacerlo. Independientemente de que la forma de acabar con ETA sea para unos la derrota desde el estado de derecho y para otros calmar a la bestia saciándola.
- Todos sabemos que pactar con ETA va a implicar concesiones, políticas y judiciales. ¿No supone esto, al fin y a la postre, reconocer que ETA nos ha vencido y nos obliga a negociar?
- Ya solo hablar con ETA sobre otra cosa que no sea dónde y cuando se rinden y se entregan, es una cesión de la democracia que supone una herida de muerte, y desde luego sabemos por ETA cuáles son sus condiciones, las mismas desde hace treinta años, no cambian como no sea para aumentar sus reivindicaciones, autodeterminación, territorialidad y presos, y nunca nos lo han repetido tantas veces en los medios de comunicación como en esta última tregua, qué coñazo!!! Y lo que ha quedado constancia pese a las mentiras de este gobierno es que se han reunido, antes y después de la tregua, y constancia también de que en esta tregua se ha ido siguiendo el guión de ETA, (presión policial, legalización de facto de batasuna, presión a los jueces, mesa de partidos, chivatazos de la policía, detenciones pocas muy pocas, y por culpa de los franceses, ejemplos a seguir: ilustres personajes “que están por el proceso” De Juana Chaos, o Otegui, Goricelaia, y por supuesto NO HA HABIDO VIOLENCIA, no es la realidad la que vemos con nuestros ojos, sino la que nuestro querido presidente nos diga…) y a mas de lo visto no se ha llegado, pero no porque no hayan querido, sino porque afortunadamente para los demócratas vivimos en un ESTADO DE DERECHO, por ahora!, lo cual ha impedido que se llegara a dar a ETA todo lo que quiere y YA!, por eso han tenido que advertir al gobierno de que no iba por el buen camino iniciado, y era inevitable el atentado del 30 de diciembre pasado, ETA parecía conocer que con este gobierno incluso con “la pérdida accidental” de esas dos vidas, el “proceso” va a seguir su camino.
- ¿Por qué hay una parte de la sociedad que acepta pactar con ETA? Lo entendemos en seguidores de partidos nacionalistas y en la izquierda radical que siempre se han caracterizado por su antiespañolismo. ¿Pero en el resto? ¿Se trata de sectarismo cobardía, cansancio, seguidísimo partidista, manipulación?
- Mirar, es mucho mas fácil rendirse a los problemas que hacerles frente, eso para las cosas mas comunes, con que para esto!. Si estas en el país vasco y cometes el atrevimiento de hacer público que no estas de acuerdo con los nacionalistas ni con los terroristas o con los nacionalistas terroristas, (véase lo que hizo mi hermano) te estas jugando algo como la VIDA y el bienestar, pues imaginaros que es lo mas fácil para el mundo mundial, enfrentarse a ellos? o vivir de “puta madre”, en un país multicolor, con la media mas alta en calidad de vida y belleza… en el que mejor se come…, y tan solo con ser esa mayoría silenciosa, o dar unas cuantas palmaditas a los que tienen el poder no solo político, sino el de decidir sobre tu vida y tu bienestar... y si encima te quitas el cargo de conciencia dejándote adoctrinar por los nacionalistas, y ahora últimamente por los socialistas, en que el malo malo, pero de verdad lo que se dice malo… es quién se enfrenta a ellos, pues, masaje completo, vives de puta madre y con la conciencia tranquila, que lo matan, a otros claro, “la matÓ porque era mala”, y si todo esto encima lo hacemos por la PAAAZZZZ! Esto es llegar al climax del progresismo… por la paaazzz!!!! morirse siendo Gandhi…
- ¿Ha notado algún cambio en la izquierda aberzale debido a la ‘tregua’ y al trato que recibe por parte del gobierno Zapatero?
- Si, que están como si se les hubiera aparecido la Virgen, (no es para menos), no se han visto en otra igual. Ah! y con unas ganas de dialogar, que incluso ponen bombas y matan accidentalmente, pero nunca pierden las ganas de dialogar, y lo bueno de esta historia es que a todo el mundo le han entrado unas ganas de dialogar, que excepto con los del PP (que como son malos, es lógico que no haya que dialogar con ellos), pero con los oteguis, terneras y de Juana Chaos, que hay de malo en ello?... La clave esta en DIALOGAR….
- Desde la izquierda se ha llegado al extremo de insultar a las mismas víctimas de ETA y de acusar a la AVT de querer impedir la paz. Algo increíble, ¿qué pasa en España para que los ciudadanos de bien no se revelen contra semejante barbaridad?
- Lo mismo que ha pasado históricamente en el pueblo vasco que se asesina en nombre de los vascos, y solo unos pocos vascos se rebelan contra esto, es que rebelarte te puede salir muy caro…
- En su día dos párrocos se negaron a oficiar la misa por su hermano. ¿Sabe si aquellos párrocos fueron sancionados por semejante comportamiento anti-cristiano? ¿Ha cambiado la Iglesia vasca, o sigue estando más cerca de los terroristas que de las victimas?
- Este tema me aburre solo se una cosa que la Iglesia Vasca ha conseguido mi desprecio mas absoluto, solo quiero y aprecio a unas personas muy concretas con nombre y apellido, y que da la casualidad que son curas… pero las aprecio como personas.
- ¿Es cómplice la sociedad vasca de ETA?
- Por supuesto todos aquéllos vascos que han dejado que se asesine en su nombre son cómplices.
- ¿Cuál es a su juicio la solución para terminar con el terrorismo y con la raíz del mismo?
- La firmeza democrática a través de un instrumento afortunadamente inventado ya, que es el Pacto Antiterrorista.
ETA: desde el exterior
DARÍO VALCÁRCEL ABC 25 Enero 2007
ALGO permanece claramente en la más completa oscuridad. ETA y sus cambiantes mecanismos de decisión son imposibles de conocer. Se nos dirá que entramos en asuntos interiores, ajenos a nuestra competencia. En 2007 resulta borrosa la división del paisaje: no se puede hablar ya de interior o exterior. Las que siguen son, en todo caso, notas relacionadas con ETA, más allá de las fronteras españolas. Las autoridades de Madrid conocen apenas un 15 por ciento de los canales por los cuales ETA cursa sus órdenes. Los columnistas avisados conocemos menos del 5 por ciento. Con estas fracciones hay que operar.
Servicios alemanes y franceses: Dos organizaciones de inteligencia, coordinadas por Europol en La Haya, trabajan desde hace ocho años en el dossier español. Cómo acabar con ETA. Saben más, naturalmente, los servicios españoles: pero lo cierto es que el BND alemán y la DST francesa han acumulado información de primer orden. Actúan coordinados con el CNI. Según una fuente alemana, BND y DST discrepan en un punto: el BND cree, con algunos españoles -Fernando Reinares, por ejemplo, un académico que ha trabajado largo tiempo dentro de la máquina de seguridad- que el capítulo de ETA podrá cerrarse definitivamente gracias a la combinación del trabajo policial y el judicial, integrados en el área comunitaria. Para esto, entre otras cosas, sirve la Unión Europea.
Resolución, profesionalidad, silencio: ¿Qué margen existe, si hay alguno, de negociación con los terroristas? Parece claro que el Estado español no pagará ningún precio político en materia de autodeterminación, Navarra u otros asuntos incuestionables. Pero hay puntos que ofrecen algún margen. Las madres y cónyuges de los casi mil grandes presos controlan una parte de la dirección de ETA. Quieren negociar y acabar. El poder de un Estado de Derecho es inmenso. No se conocen democracias europeas donde el terror haya prevalecido. El tiempo es un río. El Estado de Derecho permanece, las vidas pasan.
Deber de divulgar: Los servicios trabajan en silencio. A otros nos corresponde informar, divulgar. Si no hay divulgación, no hay conciencia pública ante un gran problema: falla el cimiento de la sociedad democrática. Una pregunta: los dos ciudadanos que a finales de 2006 trataron de nacionalizarse en Venezuela ¿qué relación guardaban con los negociadores de ETA? Asunto a seguir.
El papel del presidente del Gobierno: Poco antes de producirse el atentado de la T4, Soledad Gallego Díaz publicó el mejor artículo escrito en 2006 sobre terrorismo. Un jefe de gobierno no debe centrar ahí su actividad. Tony Blair, por ejemplo, puso el problema del IRA en manos de su ministra, Mo Mowland. Al final del proceso, Blair hubo de tomar dos o tres decisiones, cuando le correspondió tomarlas. La energía del presidente español debe centrarse en lo que es permanente y decisivo: por ejemplo, cómo sacar a España del último puesto de la lista de 22 economías desarrolladas (patentes registradas por cada 1000 millones de PIB).
Hay algo extraño en el lenguaje, tan pobre, del último comunicado de ETA, un tono como de disculpa. Es cierto el diagnóstico de Reinares: toda expectativa negociadora vale para retrasar la extinción del grupo. El final de ETA se deberá a la claridad de ideas de la democracia española y de sus responsables en el Parlamento, el Gobierno y los tribunales. También se deberá al Gobierno autónomo del País Vasco. Y al trabajo combinado de policías y jueces, en España y en la UE. Escribimos en la oscuridad, pero esto debe quedar claro.
Cajeros: Son sólo un símbolo. Se dice que ETA tiene una poderosa cantera, millares de jóvenes en espera de ser llamados. Pero esto puede no ser así. No es lo mismo matar a un general del Ejército que vociferar en las calles de Rentería. Una cosa es poner una bomba en la T4, otra quemar un cajero en Beasain. Lo explicaba un empresario catalán: unos queman el cajero, pero después empiezan a trabajar al otro lado de la pared, en el cajero.