Source: http://mujerespalestinas.es/guia-didactica/por-localizacion-geografica/diaspora/article/derechos-de-las-mujeres-en-oriente
Timestamp: 2013-12-11 17:43:42
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Derechos de las mujeres en Oriente Medio. Líbano - Observatorio de Mujeres Palestinas
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Zaatari, Zeina 1ro de de 2010
Datos Líbano
Población: 4,200,000.
PIB Per Cápita (PPC): $4,360.
Economía: Mezcla estatista. Posición en IDH de la ONU: 80 de 177.
Forma de gobierno: Presidencial-parlamentaria (militar y parcialmente ocupada por extranjeros)
Alfabetismo: Masculino 92.4% / Femenino 81.0%
Porcentaje de mujeres económicamente activas: 30.3%
Fecha del sufragio femenino: 1952.
Tasa de fertilidad femenina: 2.4.
Porcentaje urbano / rural: Urbano 88% / Rural 12%
CLASIFICACIONES DE PAÍS PARA LÍBANO
No discriminación y acceso a la justicia: 2.8.
Autonomía, seguridad y libertad personal: 2.9.
Derechos económicos e igualdad de oportunidades: 2.8.
Derechos políticos y voz civil: 2.9.
Derechos sociales y culturales: 2.9 (Escala del 1 al 5: 1 representa la puntuación más baja y 5 la puntuación más alta de libertad para que las mujeres ejerciten sus derechos).
Líbano fue establecido mediante un mandato francés en 1920 y obtuvo su independencia en 1943. Una larga serie de conflictos comenzó en 1975, con una guerra civil que continuó erráticamente hasta finales de 1989 con el Acuerdo de Paz de Taif. En 1976, el Presidente de la República invitó a las fuerzas sirias a entrar a Líbano como una fuerza de paz que ayudase a conseguir el fin de la guerra civil, y desde entonces Siria mantiene presencia militar. Israel invadió Líbano en 1978 y de nuevo en 1982. Tras una retirada parcial en 1985, Israel continuó ocupando una parte del Sur de Líbano, “la Franja Ocupada”, hasta que el movimiento de resistencia forzó su evacuación en mayo de 2000. Siria reorganizó y retiró algunas de sus tropas de Líbano en 2004.
Líbano es una república parlamentaria en la que el Presidente, que es el Jefe de Estado, gobierna los asuntos del país, junto a un Primer Ministro, que actúa como cabeza del gobierno, y un gabinete ejecutivo. Una Asamblea Nacional unicameral de 128 diputados es elegida cada 4 años por la gente. El presidente es formalmente elegido por el parlamento cada 6 años; el presidente actual, Emile Lahud, ha estado en su puesto desde el 24 de noviembre de 1998.
El gobierno del mandato francés (la Alta Comisión Francesa) reconoció oficialmente 17 sectas religiosas en 1936. Hoy, Líbano posee 18 sectas religiosas oficialmente reconocidas y 15 códigos de estatus personal y sistemas judiciales que ofician sobre temas personales y familiares. La estructura política de Líbano es sectaria o consociacional, en la que cuotas particulares de sectas religiosas informan las divisiones de poder. Esta práctica fue solidificada en las enmiendas constitucionales del Acuerdo de Taif en 1990. Cada una de las 18 sectas religiosas oficialmente reconocidas está representada en el parlamento y en los ministerios. Por costumbre, el presidente de la república es una cristiano maronita, el primer ministro es un musulmán suní y el portavoz del parlamento es un musulmán chiita. La división de poder y el sistema de cuotas supuestamente están en concordancia con un censo realizado por Francia en 1932, que resultó en derechos especiales para los maronitas, quienes estaban aliados con Francia. La actual estructura política no es capaz de adaptarse a los cambios demográficos o a las relaciones de poder cambiantes.
La población del Líbano se estima en 4,2 millones pero muchos dicen que los números son mucho más altos. La población del Líbano incluye un número significativo de refugiados palestinos, así como minorías armenias y kurdas. Mientras a muchos de los armenios y kurdos se les ha concedido la nacionalidad libanesa, la mayoría de los palestinos mantienen su status de refugiados.
Mucha de la infraestructura del país fue destruida durante las numerosas guerras del Líbano; un proyecto de reconstrucción/rehabilitación ha estado implementándose desde el final de la guerra civil. Sin embargo, 15 años de esfuerzos para reconstruir y recrear los días donde reinaba el turismo y el comercio en Líbano, dirigidos por el Primer Ministro Rafiq Hariri, han resultado en 40 billones de dólares estadounidenses ($) de deuda externa. Líbano tiene un PIB de 19 billones y se encuentra en el puesto 80 de 177 en el Índice de Desarrollo Humano. Las crecientes brechas entre una minoría rica y una mayoría pobre que aumenta han diezmado a la clase media y han perpetuado la migración de jóvenes adultos en busca de empleo. En 1999, un estimado de un 28% de la población vivía bajo la línea de la pobreza, con una taza general de desempleo del 20 al 25%.
Las ONGs también trabajan para que el gobierno sea responsable de cumplir las obligaciones impuestas en la CEDAW y en otros tratados internacionales de los cuales Líbano es país signatario. Mientras que el presidente y el primer ministro asisten a muchas conferencias de mujeres, sus compromisos hacia ellas aún tienen que evolucionar en cambios materiales o implementaciones reales. El gobierno aún no ha hecho esfuerzos notorios y prácticos para asistir a las mujeres del ámbito rural que sufren de manera desproporcional la pobreza y que poseen poca información sobre sus derechos debido a la alta tasa de analfabetismo.
No discriminación y acceso a la justicia
El artículo 7 de la Constitución libanesa afirma que, “todos los libaneses son iguales ante la ley, disfrutan de forma igualitaria de derechos civiles y políticos, y ejercen deberes y responsabilidad pública sin discriminación alguna entre ellos”. Mientras que el espíritu de la Constitución libanesa garantiza la igualdad de las mujeres ante la ley, ningún artículo o cláusula prohíbe explícitamente la discriminación de género. Como resultado, muchas leyes adoptadas bajo la constitución fallan a la hora de asegurar la protección contra la discriminación de género, y las mujeres ven negados sus derechos de forma igualitaria. Por ejemplo, gobiernos anteriores restringieron los derechos políticos de las mujeres hasta que las mujeres se organizaron de forma exitosa y exigieron la igualdad – resultando en el decreto de diciembre de 1952. El Acuerdo de Derechos Políticos de las Mujeres ahora asegura que, “las mujeres tienen el derecho a voto en todas las elecciones y bajo las condiciones que las equiparan a los hombres sin ninguna discriminación”. Las leyes laborales de Líbano son una excepción, ya que indican claramente que la discriminación basada en género es inaceptable y castigada por la ley.
La Ley de Ciudadanía Nro. 15 y la Ley de Nacionalidad gobiernan la ciudadanía libanesa. El primer artículo de la ley de ciudadanía declara que la ciudadanía es heredada a través del padre o adquirida por nacimiento en territorio libanés. La ley de ciudadanía prioriza la descendencia paterna, y una mujer libanesa casada con un nacional extranjero no puede pasar su nacionalidad a su esposo ni a los hijos fruto de dicha unión. Un hombre libanés, por otra parte, puede pasar su nacionalidad a su esposa extranjera y a sus hijos. Una esposa naturalizada posee el derecho a pasar su nacionalidad a sus hijos sólo en el caso de muerte de su esposo o si el padre del niño es desconocido o no posee nacionalidad. Este límite en la transferencia de la ciudadanía afecta el derecho del niño a trabajar, poseer propiedad y acceder a recursos gubernamentales. Dichas limitaciones pueden ir en detrimento del bienestar de una mujer, especialmente en casos de divorcio o viudedad.
El sistema judicial libanés se compone de 4 cortes de casación, un Consejo Constitucional que rige sobre la constitucionalidad de las leyes, y un Consejo Supremo. La mayoría de las mujeres tiene igual acceso a todos los niveles judiciales y tiene derecho a una representación igualitaria. Sin embargo, debido a las consecutivas guerras del país y a la dominación de las estructuras familiares, el acceso en general de las mujeres al sistema judicial se ve ocasionalmente restringido. El acceso de las mujeres a la justicia puede verse limitado por una variedad de factores, incluyendo el status socioeconómico, la educación, los lazos de patronato, la nacionalidad, la edad o el género.
El testimonio de una mujer en la corte civil es considerado generalmente, igual al del hombre; este no es el caso en las cortes religiosas suníes o chiitas, donde el testimonio de dos mujeres es requerido para equipararse al valor del testimonio de un hombre. Mientras que las mujeres tienen derecho a presentar demandas tanto en cortes civiles como religiosas, a las mujeres se les prohíbe servir como abogadas o juezas en el sistema de cortes religioso.
Las mujeres y los hombres son tratados igualmente en la mayoría de las secciones de los códigos penal y criminal libaneses, con la excepción de las leyes referidas al adulterio, la violencia contra la mujer en nombre del “honor”, el aborto, la violación y la prostitución. Los artículos 487 al 489 criminalizan el adulterio pero discriminan entre el hombre y la mujer en términos de condiciones del crimen, prueba y sentencia. Una mujer puede ser hallada culpable de adulterio si el acto toma lugar dentro o fuera de su hogar, mientras que el hombre sólo será castigado por actos de adulterio que tengan lugar dentro de su casa o cuando su relación de adulterio sea conocida públicamente. Mientras que la sentencia de un hombre va de 1 mes a 1 año, la sentencia de una mujer por adulterio va de 3 meses a 2 años de encarcelamiento. A una mujer se le requiere el testimonio de testigos que prueben su inocencia, mientras que el hombre puede ser hallado inocente basándose en la falta de material de evidencia, tales como documentos o cartas incriminadoras. En general, sin embargo, pocos casos de adulterio son realmente llevados ante las cortes. La ley libanesa es diferente del sentimiento público; el adulterio es visto como un crimen moral, no como un crimen legal castigable en una corte legal. El adulterio puede llevar al divorcio, disputas familiares y desacuerdos, y en pocos casos, al asesinato de una mujer en nombre del “honor” de la familia.
La Ley Nro. 562 permite al hombre recibir una sentencia más leve en el caso de que sorprenda a su esposa, hermana o a cualquier familiar femenino en actos de adulterio o de copulación ilegal (sobre todo sexo sin matrimonio) y que procede a (o intente) matar o injuriar a uno o a ambos participantes sin intento previo. Antes de las enmiendas del 20 de marzo de 1999 –sobre todo debido a los esfuerzos de los grupos de mujeres y derechos humanos – esta ley había permitido sentencias más leves para cualquier hombre que hubiese cometido crímenes de “honor” contra una mujer. Mientras que la ley enmendada no permite ya la premeditación y ahora requiere el elemento sorpresa y la emoción, la ley sigue discriminando a la mujer. El actual texto de la ley aún permite a los abogados manipular la defensa, no garantiza de forma similar los derechos de la mujer que cometen el mismo crimen, promueve la violencia contra la mujer y contradice tanto a la Constitución libanesa como a la CEDAW.
Líbano ratificó la Convención de la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés) el 21 de abril de 1997, con reservas a los artículos 9 (2), 16 (1) (c) (d) (f) y (g) y 29 (2). El artículo 9 de la CEDAW busca la igualdad de derechos para hombres y mujeres respecto a la ciudadanía y la nacionalidad, y el artículo 16 compromete al Estado a eliminar la discriminación contra la mujer en asuntos familiares y matrimoniales.
Un amplio número de grupos de mujeres es bastante activo en Líbano. Mientras que unas pocas son entidades vinculadas al gobierno, la mayoría de los grupos de mujeres son ONgs que operan a nivel nacional y regional dentro del país. El Comité Nacional de la Mujer Libanesa (CNML) es una organización nacional, bajo el control gubernamental, que fue creada por decreto gubernamental el 12 de diciembre de 1996, para implementar en profundidad la Plataforma por la Acción de Beijing.
Esta entidad consiste en una junta de directores asignados por el gabinete, con el presidente designado directamente por el Presidente de Líbano. Desde su concepción, la posición del presidente del comité ha estado ocupada por la Primera Dama del país, mientras que la esposa del Jede del Parlamento ha tenido la posición de vice presidenta del comité. La CNML no tiene poderes legislativos o ejecutivos sin embargo, y mucho de su trabajo está restringido a conferencias y a presentar recomendaciones a los oficiales del gobierno. La Oficina de Asuntos de la Mujer, una oficina en el Departamento de Asuntos Familiares que se encuentra en el Ministerio de Asuntos Sociales, es la única entidad gubernamental que trata los asuntos de la mujer.
Como resultado de la historia del país y sus conflictos y guerras, muchas ONGs de mujeres han priorizado sus misiones hacia necesidades sociales y económicas en áreas rurales y en mujeres con poco acceso a recursos. Estas organizaciones trabajan por conseguir los derechos de las mujeres en el terreno. Un gran número de organizaciones de mujeres también se enfocan en hacer presión y tienen por objetivo investigar y publicar sus hallazgos sobre las mujeres para influenciar a los legisladores y al sistema judicial. El Consejo de las Mujeres Libanesas (CML), establecido en los años 50, sirve como una entidad paraguas para más de 140 organizaciones. Otras organizaciones trabajan para monitorear el status de la mujer libanesa, tales como la ONG Comité de Seguimiento de Beijing, la Liga de los Derechos de la Mujer Libanesa y el Instituto de Estudios de la Mujer en el Mundo Árabe. Estas organizaciones han ayudado a sensibilizar en materia de género mediante conferencias, campañas de medios de comunicación y artículos en prensa nacional. Algunos grupos de mujeres palestinos operan fuera y dentro de los campos de refugiados; enfocan su trabajo principalmente en la erradicación de la pobreza, la sensibilización y el entrenamiento vocacional para mujeres y hombres.
El gobierno libanés generalmente apoya a las entidades de mujeres. La autorización de las organizaciones es obtenida con relativa facilidad y los oficiales gubernamentales asisten y participan en sus conferencias. El Ministro de Asuntos Sociales trabaja bastante cerca de algunas organizaciones, específicamente de aquellos grupos involucrados con el cuidado de día o las escuelas básicas. Sin embargo, mientras que el gobierno no obstruye el trabajo de los grupos de mujeres, no provee ninguna iniciativa, financiamiento, recursos o material de apoyo. Informes del Ministro de la Tesorería indican que el gasto en entidades que impactarían positivamente en las vidas de las mujeres es mínimo. Mientras que las organizaciones de mujeres que operan en Beirut están usualmente bien conectadas con otras entidades de Naciones Unidas y con fuentes de financiación internacionales, aquellas trabajando en áreas rurales se enfrentan crecientemente al problema de asegurar los fondos de sus proyectos.
Autonomía, Seguridad y Libertad de la Persona
La Constitución libanesa garantiza la libertad de credo de todos sus ciudadanos. El artículo 9 de la Constitución libanesa (1926) declara, “Debe haber absoluta libertad de convicción. En tanto que se reconoce al Altísimo, el Estado respeta todos los credos y religiones. Garantiza y protege el libre ejercicio de todas las formas de adoración, con la condición de que con ellas no se interfiera el orden público. También garantiza que el status personal y los intereses religiosos de toda la población sean respetados”.
Todos los ciudadanos libaneses son asignados a la secta religiosa de su padre al nacer, la cual pueden cambiar más adelante si así lo desean. Mientras que a los grupos se les permite practicar religiones distintas a las 18 oficialmente reconocidas, éstos deben estar oficialmente de acuerdo con las reglas de 1 de los 15 códigos de status personal para poder comprometerse en procedimientos como el matrimonio, el divorcio, la herencia o el enterramientos. Por lo tanto, individuos y grupos religiosos pueden enfrentarse a restricciones de sus derechos a practicar libremente su religión; los grupos religiosos que creen en un status igualitario entre hombres y mujeres, por ejemplo, pueden verse forzados a conformarse con leyes discriminatorias de género emanadas de las cortes. El matrimonio civil no está permitido en Líbano. Sin embargo, Líbano sí reconoce matrimonios civiles que han tenido lugar fuera del país; en el caso de las disputas relacionadas con dichos matrimonios, las leyes del país en cuestión en donde tuvo lugar la ceremonia serán aplicadas para resolver el matrimonio, el divorcio y/o detalles de la custodia.
La libertad de movimiento de las mujeres no está legalmente restringida en Líbano pero podría estarlo en la práctica. Mientras que las mujeres casadas no están legalmente requeridas a obtener el permiso de sus maridos para obtener un pasaporte o viajar fuera, un esposo o un padre pueden solicitar a las autoridades migratorias, oficiales del aeropuerto u oficiales judiciales que detengan a su mujer o a su hija para que ésta no salga del país. Las costumbres sociales y las tradiciones culturales también afectan la libertad de la mujer de viajar fuera del país o de obtener puestos de trabajo que requieran quedarse hasta tarde en la oficina o vivir lejos de su familia. La familia de una mujer frecuentemente tomará decisiones de manera colectiva en lo respectivo a su movimiento. El perfil socioeconómico y la edad son factores tradicionales que pueden contribuir al grado de libertad personal y autonomía de la mujer. No existen canales legales para que un hombre o una mujer puedan presentar demandas contra decisiones familiares restrictivas en cuanto a sus movimientos.
Es difícil conocer o generalizar el tratamiento de una mujer bajo los códigos de status personal de Líbano, con 15 códigos separados y sistemas de cortes que rigen cuestiones personales y familiares. Los códigos de status personal en Líbano rigen sobre matrimonio, divorcio, guarda, custodia infantil, adopción y herencias. Sin embargo, las cortes religiosas de Líbano carecen de los poderes ejecutores para implementar sus decisiones, y una policía ineficiente muchas no siempre refuerza las decisiones judiciales favorables hacia la mujer.
La diferenciación de género y en algunos casos la discriminación de género, pueden encontrarse en la mayoría, sino en todos los códigos de status personal que gobiernan las vidas libanesas. Algunos códigos de status personal consideran que el testimonio de 1 hombre es igual al de 2 mujeres. Las leyes de herencia musulmanas en Líbano también discriminan basándose en el género, proveyendo de 2 partes al hombre y de 1 a la mujer. Mujeres y hombres también reciben un trato diferenciado en las cortes respecto al matrimonio. La edad aceptada o la edad mínima para el matrimonio varía, pero todas las cortes están de acuerdo en que dicha edad debe ser diferente para hombres y mujeres. En los códigos de status personal de los drusos, la edad mínima para el matrimonio es de 18 para los hombres y 17 para las mujeres (con el mínimo absoluto de 16 para los hombres y 15 para las mujeres siempre y cuando sea aceptado por una sentencia oficiales de una corte). En los códigos de status personal del Catolicismo Oriental, la ley 75 indica que la edad mínima de matrimonio para los hombres es de 16 y 14 para las mujeres. La edad mínima de matrimonio para los chiitas es la pubertad o mediante permiso judicial, 15 para las chicas y 9 para los chicos.
Todos los códigos de status personal en Líbano requieren el consentimiento de ambas partes para el matrimonio, incluso en casos en los que se ha nombrado un guardián. Aunque no es costumbre, un hombre y una mujer pueden casarse sin un guardián, siempre y cuando sean maduros (18 años o más). El juez religioso está requerido a escuchar el consentimiento verbal de ambas partes y recibir la firma de la pareja, así como la de sus guardianes y testigos. Las parejas pueden acordar ciertas condiciones para el contrato de matrimonio en las cortes musulmanas, que pueden incluir acuerdos de compensaciones monetarias, el derecho de la mujer a trabajar fuera de casa, el divorcio y los derechos de custodia. Legalmente, el esposo no tiene derecho a prohibir a su esposa que trabaje; sin embargo, algunas cortes cristianas en Líbano sostienen que el hombre debe aprobar la decisión de su mujer de trabajar.
Algunas de las leyes que figuran en los códigos de status personal de Líbano trabajan realmente en beneficio de del desarrollo de la mujer. Las leyes de status personal de Líbano que son aplicadas en cortes musulmanas afirman claramente que las propiedades y ganancias de una mujer pertenecen a ella y ella no está requerida a gastarlas en la casa o la familia. Como al esposo se le percibe como quien trae el pan a la casa en la familia, su incapacidad o rechazo para proveer financieramente a su familia es motivo de divorcio. Las leyes de status personal de Líbano que son aplicadas en las cortes cristianas indican que es el deber de la madre amamantar a su hijo. Por ejemplo, la corte armenia ortodoxa indica, “una madre tiene la obligación de amamantar a su hijo desde el momento de su nacimiento hasta los 2 años”. Las cortes musulmanas en Líbano, por otra parte, reconocen que esto es un privilegio, y que una madre tiene derecho a una compensación o a una paga por estos servicios por parte del padre.
Hombres y mujeres también son tratados de forma diferenciadas bajo varios códigos de status personal respecto al divorcio. Muchas de las cortes cristianas no permiten el divorcio, mientras que las que lo permiten, lo hacen sólo bajo condiciones específicas. Estas condiciones requieren usualmente prueba de adulterio o abuso. El código de status personal greco ortodoxo, por ejemplo, declara que el divorcio será otorgado sólo bajo condiciones en las que el marido pueda probar a la corte que su esposa no era virgen cuando él se casó con ella, que ella destruyó voluntariamente su embarazo (bien por métodos anticonceptivos o mediante aborto), lo desobedeció y dejó la casa para visitar a otros sin su conocimiento o rechazó vivir en la casa de su esposo. Una mujer casada bajo leyes musulmanas en Líbano se enfrenta a dificultades y años de litigación si busca el divorcio contra los deseos de su esposo. Por otra parte, bajo las mismas leyes, un hombre musulmán puede divorciarse de su mujer fácilmente, verbalmente y sin necesidad de proveer ningún motivo.
Para la mayoría de los casos, el parentesco, la familia y la religión tienden a jugar un papel importante a la hora de regir las vidas y asuntos de los residentes en Líbano, mucho más que las leyes y las cortes. Muchos individuos no están al tanto de las leyes que gobiernan sus uniones o sus derechos individuales. Sólo en casos de matrimonios problemáticos o de una muerte sin testamento en una familia conflictiva, es cuando la gente se enfrenta a dilemas que requieren la intervención de la ley.
Las familias intentarán, frecuentemente, resolver las disputas mediante sus redes de familiares, canales informales y mediadores, antes de llevar el caso ante una corte legal. Es incluso una práctica general en las cortes religiosas sunitas y chiitas que el juez mande un período de mediación, requiriendo a los litigantes intentar, mediante familiares y amigos, resolver el conflicto o alcanzar un compromiso aceptable. Sólo después que todos estos procedimientos son agotados será cuando el juez religioso emita su sentencia. Este proceso de la justicia a veces beneficia a la mujer que podría recibir la ayuda de sus familiares, pero también puede ser una desventaja si el conflicto de la mujer surge de su familia o si ella no tiene la posibilidad de buscar ayuda externa como resultado de las limitaciones impuestas por su familia.
Es ilegal y socialmente inaceptable que las mujeres sean sometidas a condiciones de esclavitud o semi-esclavitud. Es, por ejemplo, muy difícil que los padres casen a sus hijas sin su consentimiento o que las escondan tras puertas cerradas. La ley libanesa protege a hombres y mujeres de ser detenidos o retenidos contra su voluntad. El artículo 8 de la Constitución garantiza la libertad personal bajo la ley, haciendo que sea ilegal que cualquiera sea encarcelado o arrestado excepto dentro de los límites de la legislación. El artículo 569 del código penal trata sobre la privación de libertad de cualquier individuo. Sin embargo, el tráfico de mujeres ocurre. Mujeres de Etiopía, Sri Lanka y Filipinas son contratadas para trabajar como empleadas domésticas en Líbano. Estas mujeres pueden estar sujetas a condiciones de trabajo extremo o a abusos físicos. Mujeres de Rusia, Rumanía, Ucrania, Moldavia y Bulgaria también son traficadas en el país para explotación sexual comercial, pero en menor cantidad. El gobierno libanés ha tomado algunas medidas preventivas para combatir el tráfico, pero no ha llevado a cabo los esfuerzos suficientes para juzgar a los traficantes o proteger as mujeres que son víctimas.
El artículo 14 de la Constitución libanesa declara que el hogar es un lugar sagrado, y a nadie se le permite entrar en él excepto mediante instrumentos legalmente prescritos. Mientras que esta ley busca proteger el derecho a la privacidad de la familia, su implementación puede tener repercusiones negativas para las mujeres. El sentimiento general en Líbano, que se refleja en la implementación de esta ley, es que el Estado no tiene derecho a interferir en asuntos del hogar o en conflictos entre el esposo y la esposa; por lo tanto, la mujer es dejada totalmente desprotegida por la ley en su propio hogar. Esta ley también puede afectar a otros miembros de la familia y personas que no son miembros de la misma pero residen en el hogar, como es el caso de las trabajadoras domésticas. Existen varias preocupaciones en torno a la libertad de movimiento y de viaje de las trabajadoras domésticas extranjeras. Las investigaciones indican que las violaciones de derechos humanos y los abusos son comunes, pero el Estado aún no ha establecido mecanismos para proteger a las víctimas y juzgar a los culpables.
El código penal protege contra la tortura y el arresto ilegal así como la detención de todos los sujetos del Estado. El artículo 513 castiga a empleadores, guardias de prisión y oficiales por crímenes cometidos contra los prisioneros, detenidos o cualquiera de los miembros de su familia. A pesar de las leyes, las violaciones contra hombres y mujeres en las prisiones y los centros de detención ocurren. No existe evidencia, sin embargo, que indique un tratamiento diferenciado de género entre hombres y mujeres respecto al arresto, la detención o el exilio.
La violencia doméstica se ha convertido en un importante tema de discusión en conferencias y en los medios de comunicación en los últimos 8 años. Las cortes musulmanas y cristianas de Líbano reconocen el abuso físico del marido sobre la mujer como motivo para el divorcio o la separación. Mientras que algunos aún consideran este tema como un tabú, los espacios continúan abriendo la discusión para las mujeres, para que se organicen y busquen ayuda contra la violencia doméstica. Uno de las primeras sesiones de foro abierto de este estilo, la Corte de Mujeres, fue llevada a cabo en Beirut en 1995 para que las mujeres discutiesen el asunto de la violencia doméstica y que diesen sus testimonios personales como víctimas. El foro fue organizado por varias ONGs locales y regionales de mujeres como uno de los pasos de seguimiento de la plataforma de Beijing. Otra ONG, el Consejo Libanés de Resistencia de la Violencia contra la Mujer (LECORVAW, por sus siglas en inglés), fue creado en Beirut en marzo de 1997 para monitorear la violencia contra la mujer, diseminar información, establecer redes con otras organizaciones, proveer asistencia legal gratuita y orientación y hacer presión sobre el gobierno. Lograron establecer la primera línea telefónica de violencia doméstica, y en 1996, establecieron de manera exitosa la Corte Árabe Permanente para Resistir la Violencia Contra la Mujer, una corte simbólica popular donde mujeres víctimas de la violencia podían presentar sus testimonios.
El gobierno libanés, por otra parte, no ha tomado grandes pasos ni pasos concretos para cambiar las leyes o políticas que rigen el asunto de la violencia doméstica contra la mujer, y ha fallado en la provisión de recursos o financiación a las agencias que trabajan en la promoción de la sensibilización contra la violencia doméstica. Según estadísticas policiales de 1997, 1.302 incidentes de violencia contra la mujer fueron reportados en el país, aunque el porcentaje de los casos de abuso que podrían clasificarse como domésticos no está disponible. La denuncia del abuso doméstico es aún relativamente baja. Varias ONGs aconsejan a las mujeres víctimas de la violencia y muy pocas han podido crear refugios.
Las leyes libanesas que criminalizan la violación tienden a ser poco severas con los hombres y no aplican en las relaciones maritales. La violación marital no es considerada un crimen en Líbano. Los grupos de mujeres demandan activamente por el cambio de las leyes que proveen sentencias débiles a los perpetradores de los crímenes sexuales, tales como el artículo 522, que declara que el Estado no perseguirá a un violador y anulará su convicción si éste se casa con la víctima. La sentencia por violación, según el artículo 503, es trabajos forzosos por 5 años al menos o por 7 años si la víctima es menor de 15 años de edad. El artículo 518 sentencia a un hombre que seduce a una virgen para tener relaciones sexuales con la intención de matrimonio y que luego se retracta, con 6 meses de cárcel y/o multa. Pocas investigaciones se han llevado a cabo sobre la prevalencia de violación o de violación marital en la sociedad libanesa.
El gobierno debería enmendar todas las leyes que actualmente no protegen a las mujeres de toda forma de violencia, incluyendo la eliminación de las provisiones legales que permiten sentencias reducidas para los abusadores que se casan con sus víctimas o que argumentan el tema del honor como justificación de sus crímenes. El gobierno debería crear una ley contra la violencia doméstica y llevar a cabo pasos concretos para asegurar su implementación.
El gobierno y las ONGs de mujeres deberían trabajar en la creación e una mayor sensibilización en la sociedad sobre los derechos legales de las mujeres, incluyendo los derechos de las trabajadoras domésticas extranjeras y la eliminación de la violencia contra las mujeres.
Derechos Económicos e Igualdad de Oportunidades
Las condiciones económicas en Líbano han continuando deteriorándose desde el final de la guerra civil en 1990, y altas tasas de migración por empleo y educación entre la juventud libanesa han sido reportadas. Mientras que las mujeres tienen acceso completo a las instituciones educativas según la ley, así como completos derechos para negociar y poseer propiedad, ellas continúan estando pobremente representadas en la fuerza laboral debido a costumbres sociales y a la discriminación de género.
El Acta Nro. 380 de 1994, provee a las mujeres solteras y casadas, de 18 años y mayores, la capacidad plena de comprometerse en actividades comerciales y de poseer y disponer de propiedades según su voluntad. La mayoría de los códigos de status personal de Líbano permiten que la esposa mantenga los activos adquiridos antes del matrimonio, así como tener propiedad independiente y utilización de dichos activos durante el matrimonio. En 1959, una ley de herencia igualitaria fue aprobada y requería que todos los ciudadanos, con la excepción de las sectas musulmanas, cumpliesen con provisiones igualitarias de herencia para hombres y mujeres. Las leyes de herencia de las sectas religiosas sunitas y chiitas en Líbano usualmente designan una parte para las hijas y dos para los hijos.
La educación sigue siendo un importante elemento para la movilidad social en Líbano y es enfatizada por las familias entre las divisiones socioeconómicas, sectarias y religiosas. La educación básica en Líbano fue hecha obligatoria y libre en 1998 bajo la Ley 34/59. Según el Departamento de Estadísticas (1997), el porcentaje de niños y niñas inscritos en educación básica y media en elevado, y hay poca variación entre géneros. Los años de guerras y conflictos, sin embargo, han dejado una marca en el sistema público educativo, que generalmente beneficia al nivel socioeconómico más bajo de la población. La educación privada provee a los estudiante con un margen de competitividad más elevado a la hora de acceder a educación avanzada y empleo. En 2004, 81% de las mujeres de 15 años de edad y mayores estaban alfabetizadas, comparadas con el 92,4% de hombres en la misma categoría.
Las crisis económicas y la guerra tienden a aumentar las necesidades de mano de obra de las familias. Es común que los chicos en el nivel intermedio escolar abandonen la educación en busca de trabajo o entrenamiento vocacional. Las chicas que permanecen en la escuela tienden a continuar su educación como una alternativa al matrimonio anticipado, que es más común entre las familias más pobres. Los refugiados palestinos, especialmente los que residen en campos de refugiados, generalmente asisten a las escuelas financiadas por la UNRWA, cuyos estándares han ido decreciendo. El gobierno no ha tomado ninguna medida para asegurar que los estudiantes permanezcan en la escuela, y no existen leyes específicas que traten la discriminación de género dentro del sistema educativo. Varias organizaciones de mujeres están trabajando para mejorar las tasas de alfabetismo mediante talleres de alfabetización para adultos y clases para mujeres en áreas rurales donde la necesidad es mayor.
La participación de las mujeres en la fuerza laboral libanesa ha ido generalmente en aumento (de 16,2% en 1990 a 20,3% en 2000). Muchos economistas atribuyen el incremento del empleo femenino a las duras condiciones económicas y a la grave necesidad de sus familias, aunque hay más mujeres solteras en la fuerza laboral que casadas. Las costumbres sociales y las tradiciones en Líbano parecen tener más influencia que las restricciones económicas en las elecciones profesionales de las mujeres. Al nivel universitario, tasas más elevadas de mujeres se inscriben en lo que son considerados como campos más tradicionalmente femeninos, como son las ciencias sociales y las humanidades, mientras que los hombres tienden a inscribirse en campos más tradicionalmente masculinos, como la ingeniería. Mientras que la participación de las mujeres en algunos campos laborales, como la construcción, es menos aceptada socialmente, ningún campo a nivel universitario o en la fuerza laboral están fuera de los límites de las mujeres. De hecho, la transversalización de género parece ir en aumento en muchas profesiones.
El 26 de mayo de 2000, el artículo 26 de la Ley de Trabajo libanesa fue enmendado, en gran parte gracias a los esfuerzos de denuncia de los grupos de mujeres y los sindicatos. El artículo 26 afirma ahora que está prohibido que el empleador discrimine basándose en el género entre trabajadores masculinos y femeninos en términos del tipo de trabajo, el salario o sueldo, empleo, promoción, progreso, rehabilitación profesional y entrenamiento o código de vestimenta. Mientras que ahora las mujeres pueden denunciar a sus empleadores por discriminación de género, demandas de este tipo son raras. Las mujeres normalmente buscan vías alternas de ayuda o justicia, tales como dirigirse a jefes empleadores u oficiales gubernamentales con quienes tienen conexiones, en vez de dirigirse a las cortes.
Las leyes laborales libanesas proveen a las mujeres con un número de protecciones de género específicas en el lugar de trabajo. El artículo 28 especifica que los empleadores del sector privado están obligados a dar a las mujeres embarazadas un permiso de maternidad de 7 semanas con salario completo, y el artículo 38 fue enmendado para proveer a las empleadas del sector público con 60 días de permiso de maternidad. No está permitido que los empleadores despidan a una madre durante el permiso de maternidad, y una notificación de finalización del trabajo no puede otorgarse a una empleada embarazada a partir del quinto mes de su embarazo o durante su permiso de maternidad. Las empleadas tienen derecho a una compensación exactamente igual a la de los hombres cuando terminan sus servicios. Las leyes laborales también asegurar ciertos beneficios familiares para los empleados. La compensación del empleado es provista para cada niño, independientemente del género del empleado. Sin embargo, las desigualdades en los beneficios de empleo existen. Los empleados masculinos siempre tienen derecho a la compensación por sus esposas aunque éstas no trabajen, pero las empleadas femeninas sólo tienen derecho a dicha compensación si sus maridos han muerto o sufren de alguna enfermedad que evita que ellos puedan trabajar.
La sensibilización pública sobre el acoso sexual en los lugares de trabajo ha aumentado, ya que el tema ha tenido mayor cobertura en los programa de televisión y periódicos libaneses. Mientras que existen leyes para tratar la violencia física contra la mujer fuera de su casa, no existen leyes específicas que protejan a las mujeres del acoso en su lugar de trabajo. Las ONGs de mujeres están trabajando para presionar al gobierno para que cree estas necesarias leyes.
Líbano posee un gran número de refugiados palestinos residiendo en su territorio. La mayoría de los refugiados vive en campos dispersos a lo largo de Líbano, con una mayor concentración en el sir y en los suburbios de Beirut. La población palestina de Líbano vive cada vez más bajo extremas circunstancias de pobreza y dureza económica.
Las mujeres palestinas en Líbano son muy activas y han creado organizaciones para ayudar a apoyar a sus familias y luchar por sus derechos. Algunos de estos grupos, como el Sindicato General de Mujeres Palestinas, trabaja para promocionar el entrenamiento vocacional, la sensibilización social y médica y el desarrollo económico entre las mujeres refugiadas palestinas. Sin embargo, desde los Acuerdos de Oslo, estas organizaciones y la amplia población refugiada han sufrido retrocesos económicos adicionales como resultado de la falta de financiación y apoyo por parte de naciones árabes y extranjeras.
Las leyes libanesas que rechazan la ciudadanía, o la ciudadanía provisional a los refugiados palestinos han servido para restringir los esfuerzos palestinos de obtener empleo. Adicionalmente a la falta de ciudadanía, los refugiados palestinos se enfrentan a más impedimentos de cara al empleo, con tasas impuestas por el gobierno tanto a las instituciones que intentan contratar a palestinos como a los propios trabajadores. Los trabajadores tienen que pagar grandes tasas para obtener un permiso de trabajo, ya que son considerados sujetos extranjeros en Líbano. Uno de los efectos de las restricciones laborales impuestas por el Estado ha sido que las mujeres palestinas han sido empujadas al sector informal de la economía.
Varias organizaciones de mujeres en Líbano trabajan activamente para promover los derechos laborales de las mujeres. Una de esas organizaciones es la Asociación de Mujeres Trabajadoras de Líbano y el Comité de Derechos de las Mujeres. Su trabajo se enfoca en campañas de incidencia y sensibilización social para asegurar que Líbano cumple con sus compromisos con la CEDAW y los tratados con la OIT. Las mujeres participan como miembros de sindicatos y asociaciones laborales pero rara vez obtienen posiciones de liderazgo. Mientras que las leyes de membresía de los sindicatos no discriminan directamente a las mujeres, los sindicatos no toman iniciativas que promuevan la participación de las mujeres en la organización del sindicato o en la fuerza laboral. Los sindicatos libaneses también carecen de iniciativas que exijan leyes específicas de género y políticas que protejan los derechos de las mujeres trabajadoras.
El gobierno debería crear un cuerpo que monitoree e investigue la discriminación de género en el mercado laboral. El gobierno debería permitir que el sistema judicial y ejecutor persiga a aquellos que discriminan a la mujer en los sectores público y privado. El gobierno debería tomar en cuenta los derechos de los refugiados palestinos a tener una vida digna y oportunidades de empleo. El gobierno debería crear e implementar leyes que aseguren que las mujeres trabajadoras extranjeras no sean traficadas ni abusadas.
Derechos Políticos y Voz Civil
Los derechos civiles y políticos en Líbano están garantizados en la Constitución. Sin embargo, violaciones de estos derechos ocurren, frecuentemente bajo la forma de nuevas leyes y decretos. Una prohibición sobre las manifestaciones públicas, por ejemplo, fue creada en 1996 por el gobierno y tenía por objetivo debilitar la organización del movimiento sindical obrero. El recorte de la libertad de expresión y nuevas leyes restrictivas de medios de comunicación creadas en los años 90 llevaron al arresto de varios periodistas que habían tratado temas tabúes como la involucración de Siria en asuntos domésticos libaneses. Siria juega un papel significativo en la política interna y externa de Líbano.
La Constitución de Líbano garantiza la libertad de asociación y expresión. El artículo 13 declara: “La libertad de expresión y de escritura, libertad de prensa, libertad de asamblea y libertad de asociación deberán estar garantizadas dentro de los límites prescritos en la ley”. Las mujeres tienen los mismos derechos de asamblea pacífica y pueden hacer incidencia libremente sobre cualquier causa. Desde 1997, LECORVAW ha organizado varias marchas en el Día Internacional de la Mujer. Los grupos de mujeres como el Consejo de las Mujeres Libanesas también han organizado exitosamente conferencias nacionales y regionales. Mientras que las mujeres tienen derecho a la asamblea y a organizarse, el gobierno provee poca ayuda en términos de recursos o financiación para dichos esfuerzos.
La historia conflictiva del Líbano ha resultado en una arena política que está dominada casi exclusivamente por una pequeña población de familias elitistas. Esta exclusividad política, en combinación con normas sociales restrictivas y creencias relativas a los roles de género de las mujeres, ha resultado en un bajo porcentaje de mujeres políticas. Mientras que las mujeres tienen derecho a voto y a presentarse a las elecciones, existe un techo de vidrio para el empleo femenino tanto en empleos públicos de elección o designación. Para tratar la baja tasa de participación femenina en política y en el gobierno, el Consejo de Mujeres Libanesas (CML) organizó una conferencia en 1998. Junto a otras ONGs de mujeres, el CML propuso un sistema de cuotas al gobierno para asegurar la representación igualitaria de las mujeres en las elecciones. El gobierno aún tiene que hacer seguimiento de esta recomendación.
En el año 2000, 68 juezas sirvieron en las cortes judiciales de Líbano de un total de 364, mientras que las mujeres llenaron 6 de las 35 posiciones en las cortes Administrativas y Suprema. Sólo una jueza, en la corte anglicana, sirvió entre las numerosas cortes religiosas en Líbano, ya que las posiciones de los jueces son principalmente restringidas a favor de los hombres en los circuitos religiosos.
La representación de las mujeres en los ministerios y en el parlamento es baja. Sólo 26 mujeres compitieron en las elecciones parlamentarias entre los años 1953 y 2000. Actualmente hay 3 mujeres en el parlamento de un total de 128 miembros, 2 embajadoras de un total de 53, 3 Directoras Generales de un total de 22, 2 Alcaldesas y 2 Ministras. Las mujeres también ocupan menos del 1% del total de sitios de los consejos municipales. Sin embargo, las recientes elecciones municipales (2004) fueron testigos de un incremento en el número de mujeres que se presentaron a las elecciones de manera independiente o en listas de coalición. El Comité de las Mujeres Libanesas ha tratado de promover y apoyar a las candidatas que se presentan a las elecciones, pero con poco éxito. Una creencia líder en la sociedad libanesa es que la política es un negocio sucio, involucrando peleas de poder y control entre los hombres y por ello no es un lugar adecuado para las mujeres.
Las mujeres son miembros de los partidos políticos en Líbano pero rara vez alcanzan posiciones de toma de decisión o roles de liderazgo. A pesar de los graves obstáculos en su acceso a posiciones de alto nivel, sin embargo, las mujeres libanesas han encontrado numerosos caminos alternativos mediante los cuales han participado en la construcción de su sociedad, han impactado el cambio social y han llenado sus deseos activistas. Por ejemplo, las mujeres tienen un amplio espacio para la participación en la sociedad civil. La plétora de organizaciones de mujeres, así como la participación de las mujeres en otros grupos enfocados en asuntos como el medio ambiente, desarrollo, niños y familia y la erradicación de la pobreza indican los intereses de las mujeres y los profundos compromisos hacia la mejora de su sociedad. Incluso dentro de círculos conservadores, las mujeres pueden extender fácilmente su rol materno/nutritivo del dominio del interior o del hogar al dominio del exterior o de la esfera civil.
Las mujeres generalmente tienen acceso a la información para empoderar sus vidas y sus decisiones. Este acceso, sin embargo, puede estar afectado por su ubicación (rural o urbana) y su perfil socioeconómico y educativo, así como por el tipo de información que necesiten.
El gobierno debe establecer un cuerpo de monitoreo independiente de expertos para ayudar a formular políticas y procedimientos que aseguren la representación equitativa de las mujeres en las elecciones, los partidos políticos y las instituciones estatales. El gobierno debe proveer de fondos especiales y asistencia a las políticas y a las ONG’s de mujeres para aumentar la participación de las mujeres en la vida pública. El gobierno debe apoyar y facilitar a los grupos de la sociedad civil y a los medios de comunicación para iniciar campañas de educación pública que aumenten la aceptación social de la involucración de las mujeres en la política y la sociedad civil.
Mujeres y hombres tienen acceso igualitario al sistema médico disponible en Líbano. El país tiene instituciones médicas públicas y privadas, con muchas clínicas gratuitas o de bajo coste que son dirigidas por entidades privadas o por el Ministro de Servicios Sociales. Clínicas de salud comunitaria y centros de Asociaciones de Planificación Familiar están disponibles para las mujeres en ámbitos rurales y urbanos. Las mujeres no necesitan pedir permiso de sus maridos para ningún procedimiento médico.
La Asociación de Planificación Familiar de Líbano trabaja en conjunción con el Ministerio de Servicios Sociales y posee centros en varias partes del país, tanto en el ámbito rural como en el urbano. Provee a las mujeres de información sobre cómo planificar sus familias, así como información sobre anticonceptivos. Varios estudios de fertilidad han demostrado que las mujeres en Líbano son conscientes de varios métodos anticonceptivos, incluso si no los usan. Hay muchos tabúes sociales alrededor del uso de anticonceptivos para las mujeres solteras, debido al elevado valor puesto sobre la virginidad de la mujer. La prevalencia del uso de anticonceptivos entre mujeres casadas parece estar fuertemente influenciada por las creencias religiosas de la pareja, el nivel educativo y el status rural o urbano. Algunos informes indican que la maternidad soltera se está convirtiendo en una opción que va en aumento en Beirut.
El aborto está generalmente permitido sólo bajo circunstancias específicas en las que es necesaria salvar la vida de la madre. Según el artículo 541 del código penal, el auto-aborto del feto o tener un aborto consensuado es considerado una falta menor, que puede conllevar una sentencia que va de los 6 meses a los 3 años de cárcel. Llevar a cabo un aborto sin el consentimiento de la mujer es considerado un crimen, y el aborto que lleva a la muerte de la mujer es considerada una felonía. Pese a las leyes, un informe investigativo del The Daily Star afirma que el aborto está disponible bajo demanda en la industria encubierta que involucra una red no oficial de doctores, donde las mujeres tienen poca dificultad accediendo a sus recursos. No existen estadísticas disponibles sobre el número de abortos que realmente tienen lugar en Líbano o sobre los riesgos médicos que éstos conllevan para la mujer.
Las mujeres tienen derecho a poseer una casa y tienen derecho a escoger su lugar de residencia. Tradicionalmente, tanto los hijos masculinos como femeninos viven con sus padres hasta que se casan. Sin embargo, con el aumento en el número de estudiantes mudándose a Beirut para asistir a las universidades o para buscar empleo, el número de hombres y mujeres solteros que alquilan su propia casa ha aumentado. Mientras que este patrón va ganando aceptación social, es normalmente más fácil para los varones que para las hembras, convencer a sus familias de esta opción de vivienda. La cohabitación entre parejas no casadas, particularmente en Beirut, es otra tendecia en aumento entre la generación joven: sin embargo, la aceptación social es limitada y vivir juntos antes del matrimonio tiende a ocurrir en áreas urbanas. No existen restricciones en las habilidades de las mujeres para alquilar o comprar una vivienda en las grandes ciudades. No obstante, algunos caseros deciden no alquilar o parejas no casadas o mujeres solteras.
Las mujeres participan activamente en la vida comunitaria libanesa mediante organizaciones establecidas y sistemas de redes informales con las familias y los vecinos. Las mujeres influencian las políticas mediante su membresía en asociaciones de mujeres y asociaciones civiles, así como mediante su participación en comités municipales locales, asociaciones religiosas y sindicatos de profesores. Las mujeres rurales participan frecuentemente en grupos eclesiásticos y en la Husainiyyat como forma de involucración comunitaria. Mientras que las habilidades de las mujeres para influenciar las decisiones importantes están frecuentemente restringidas como resultado de su género, las mujeres mayores, especialmente aquellas que han superado la edad de tener hijos, pueden tener un poder significativo e influencia en las comunidades rurales.
Los grupos de mujeres han lanzado breves campañas contra la objetivación de la mujer en industria de los anuncios, pero poco más se ha hecho para mejorar la representación general en los medios de comunicación libaneses. Las oportunidades de la mujer de llenar posiciones claves de producción y toma de decisiones en los medios de comunicación son limitadas. Según el Comité Nacional de la Mujer Libanesa (CNML), elevados números de mujeres se están graduando en estudios de comunicación, pero sólo son el 33,3% de los empleados en ese campo. Mona Ziade, editora de noticias en The Daily Star en Líbano, ha comentado que la cobertura de las mujeres en política y en otros asuntos serios es bastante reciente y continúa elevando las sospechas masculinas.
Los medios de comunicación libaneses tienden a estar dominados por los análisis políticos y los programas de juegos, con muy poco énfasis en los asuntos de la mujer. Sin embargo, estaciones de televisión locales (como NTV, LBC y Al-Manar), periódicos (como An-Nahar y As-Safir) y canales árabes de satélite (incluyendo Al-Jazeera, NBN y Al-Arabiyya) están transmitiendo programas que tratan directamente sobre asuntos de la mujer. El Consejo Nacional de Medios totalmente formado por hombres fue creado en 1996. Éste no provee ninguna guía específica de género o políticas para las instituciones de medios de comunicación de Líbano.
Las mujeres sufren desproporcionalmente de pobreza en Líbano. Según el Departamento de Estadísticas, la proporción de amas de casa femeninas en Líbano se estima en 12,5% en 1998. El número de estas amas de casa va en aumento debido al amplio número de hombres que migran por trabajo. Las más pobres de las cabezas de familia femeninas son las viudas. El gobierno no provee ningún tipo de ayuda financiera, legal o social a las amas de casa que han perdido el ingreso del proveedor masculino por muerte o deserción y ha hecho muy poco por ayudar a las mujeres rurales con sus necesidades. La disparidad entre los salarios laborales de los hombres y las mujeres es significativa, con la mayor brecha salarial en el ámbito agrícola; a las mujeres no se les reconoce muy frecuentemente como agricultoras o jornaleras sino como ayudantes sin salario. El salario promedio de mujeres trabajadoras en la agricultura es alrededor de la mitad del salario promedio de un hombre en el mismo campo (1998).
Las organizaciones de mujeres y otros grupos de derechos humanos están trabajando en todas las partes del país para mejorar el status de las mujeres y aumentar el empoderamiento de las mismas. Varios cambios han ocurrido en la sociedad libanesa y en las leyes como resultado de la incidencia realizada por los grupos de mujeres. No obstante, las ONG’s tienen la habilidad de organizarse y trabajar libremente pero no siempre efectivamente. La competencia por la financiación extranjera y la atención de los medios de comunicación frecuentemente obliga a los grupos de mujeres a competir más que a colaborar en proyectos, además de alejar y disminuir las energías de la efectiva incidencia por los derechos de las mujeres.
El gobierno debe dar los pasos necesarios para asegurar la representación igualitaria de género dentro de los medios de comunicación gubernamentales y modificar las regulaciones de los medios de comunicación para asegurar la participación igualitaria de las mujeres en los medios de comunicación privados. El gobierno debe compilar estadísticas desagregadas por género sobre el problema de la pobreza y trabajar para fortalecer las oportunidades económicas para las mujeres empobrecidas.
El gobierno debe investigar las violaciones de las leyes laborales en el sector agrícola y sus efectos adversos sobre las mujeres agricultoras. El gobierno debe aumentar el gasto público en salud y empleo para proveer de un acceso igualitario al servicio de salud para todas las mujeres.
A comienzos de la guerra civil formaron una coalición de musulmanes libaneses y milicias de izquierda alineadas con los grupos de guerrillas palestinos contra una formación de orientación maronita, milicias de derecha dirigidas a preservar los privilegios políticos cristianos. En años posteriores la guerra perdió mucho de su carácter sectario, con los sucesos más sangrientos de las peleas tomando lugar principalmente entre las comunidades chiitas, cristianas y palestinas. El Acuerdo de Taif (un plan llevado adelante por la Liga Árabe) fue firmado por los parlamentarios libaneses en un encuentro en la ciudad de Taif en Arabia Saudí para poner fin a la guerra civil, desarmar a las milicias y crear cambios básicos en la estructura política. Israel continúa ocupando varias aldeas de Líbano (Haciendas Shib’a) consideradas como estratégicas por su significado militar hasta hoy.
15.000 tropas sirias permanecen en Líbano y Siria tiene un peso considerable en los asuntos libaneses.
Amal Abu Rafeh, “Mujeres en la legislación libanesa: Teoría y Práctica”, (Beirut, Prensa de la Universidad Americana de Beirut, 1999), 2.
Las sectas musulmanas son suníes, chiitas, alauitas y drusas. (En el sistema político confesional libanés, los drusos son considerados una secta musulmana). Las sectas cristianas incluyen a los maronitas, los católicos del este, anglicanos, sirios ortodoxos, sirios católicos, romanos ortodoxos, romanos católicos, armenios ortodoxos, armenios católicos, protestantes, caldeos, asirios ortodoxos, coptos y baha’is. El Acuerdo de Taif incluye un compromiso de transición a una estructura política no sectaria en un período de 10 años, pero este camino aún no ha sido recorrido.
Ningún censo nuevo ha sido llevado a cabo por ninguno de los gobiernos que han dirigido Líbano. La mayoría de las encuestas y conteos poblacionales son realmente estimaciones.
Según la obra de Abu Khalil "Líbano un año después de la retirada israelí" (Washington, D.C.: Proyecto de Investigación e Información de Oriente Medio [MERIP, por sus siglas en inglés], 2001), la deuda externa había aumentado de 3 billones de dólares estadounidenses ($) a 30 con el plan de reconstrucción de Hariri. Estimaciones a día de hoy hablan de una deuda de 40 billones de dólares estadounidenses ($).
Tabla 1, "Índice de Desarrollo Humano", en el Informe de Desarrollo Humano 2004: Libertad cultural en el mundo diverso de hoy (Nueva York: Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo [UNDP, por sus siglas en inglés], 2004), 139-142. http://hdr.undp.org/reports/global/2004/; "Perfil Estadístico de Líbano" (Washington, D.C.: El Grupo del Banco Mundial).
El Libro Mundial de Datos (Springfield, VA: Agencia de Inteligencia Central de EEUU [CIA, por sus siglas en inglés]), 2003.
Líbano es un país signatario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, CEDAW (1997) y de 2 Convenciones de la OIT (Convención de Remuneración Igualitaria Nro. 100, 1951, y Convención sobre la Discriminación Nro. 111, 1958).
"Informe Oficial de Seguimiento de la I plementación de la Plataforma de Acción de Beijing (1995) y del Resultado de la Vigésimo Tercera Sesión Especial de la Asamblea General (2000)" (Beirut: Comisión Nacional de la Mujer Libanesa [NCLW, por sus siglas en inglés], 2004).
Shafiq Jiha (ed.), al-dustur al-lubnany: tarikhuhu, ta’dilatuhu, nasuhu al-haliyy 1926-1991 [La Constitución libanesa: Historia, Enmiendas y Texto Actual [1926-1991] (Beirut: Dar Al-ilm Lil-malaiyyn, 2000), 38.
Mona Qamar Murad, musharakat al-mar’a fi al-hayat al-siyassiyya fi lubnan [Participación de las Mujeres en la Vida Política en Líbano] (Túnez: Conferencia sobre Mujeres y Política, ensayo, 31 de mayo – 1 de junio 2001), 5.
El artículo 26 prohíbe la discriminación por género bajo cualquier circunstancia. Ghada Hamdan, al-mar’a wa al-qanun fi al-jumhuriyya al-lubnaniyya [Mujeres y Legislación en la República Libanesa] (Comisión Nacional de la Mujer Libanesa [NCLW], ensayo, en árabe), 6, http://www.nclw.org.lb/textfile/gha....
Jessy Chahine, "Las mujeres discuten la ley de ciudadanía sexista: Los niños de padres no libaneses no tienen derecho a la nacionalidad," The Daily Star, 10 de octubre de 2003.
"Negación de nacionalidad: El caso de las mujeres árabes" (Beirut: Colectivo para la Investigación y Entrenamiento en el Programa en Desarrollo, Género, Ciudadanía y Nacionalidad, Sumario de Investigación Regional, febrero 2004). "Consideración de los Informes Entregados por los Estados parte bajo el artículo 40 del Convenio" (Beirut: Instituto de Derechos Humanos en Líbano, Comité de Derechos Humanos, 1996), 2: "Según la legislación que rige la organización del registro de tierras, que data de 1922 y 1926, las dos partes en una transacción de propiedad deben, cuando se presentan ante el oficial de registro de tierras, estar acompañados por dos testigos ‘de sexo masculino’ para testificar su identidad antes de que el contrato concluya. Las palabras ‘de sexo masculino’ fueron eliminadas por el Acto Nro. 275 del 4 de noviembre de 1993. Las mujeres ahora tienen la misma capacidad que los hombres de actuar como testigos." Esta especificación de un testigo masculino aplicada previamente sólo a registros de tierras y cortes religiosas era a veces aplicada incorrectamente a otras áreas también.
Las mujeres tienen derecho a dirigirse a las cortes religiosas en todo momento. Los argumentos bajo los cuales cualquiera puede presentar una demanda están definidos por doctrinas particulares adoptadas por las 15 cortes religiosas en Líbano. Por ejemplo, los argumentos para una demanda varían según el género del demandante, la relación con el demandado, la edad y la corte religiosa.
Seeta Krichikian, "at-tamiyyz dida al-mar’a fi qanun al-’uqubat al-lubnani [Discriminación Contra la Mujer en la Ley Criminal en Líbano]," Qadaya (publicación de la Asociación de Derechos Humanos del Colegio de Abogados de Beirut) 5 (2001): 1.
El artículo 29 (2) de la CEDAW declara que Líbano no está sujeto al párrafo (1), que requiere que ninguna disputa entre dos o más Estados parte respecto a la interpretación o aplicación de la convención que no se resuelva mediante negociación, debe ser presentada a arbitraje. Página web de la NCLW: www.nclw.org.lb. Página web del último: http://www.lau.edu.lb/centers-insti.... Por ejemplo, la Asociación del Progreso de las Mujeres (APM) de Nabatiyeh en el Sur de Líbano ha adquirido fondos para crear Dar al-Farah, una guardería, un centro de cuidado de día y una escuela básica, que sirve a familias de bajos ingresos. El Ministro de Asuntos Sociales coopera con la APM pagando los salarios de los empleados, mientras que otros gastos son cubiertos mediante actividades de recaudación de fondos de la asociación.
Entidades registradas con el Ministerio del Interior como no gubernamentales reciben una contribución nominal por parte del gobierno que raramente cubren gastos mínimos como son los gastos telefónicos.
El gasto en asuntos sociales, educación, población y servicios sociales alcanzan hasta el 3% en 2001, 5,97% en 1997 y 5,95% en 1996 del presupuesto gubernamental. Ver Mona Shemali Khalaf, Evaluando el status de las mujeres libanesas a la luz de la Plataforma de Acción de Beijing (Beirut: UNIFEM, Oficina Regional del Mundo Árabe, 2002), 73.
Shafiq Jiha (ed.), al-dustur al-lubnany [La Constitución libanesa] (Dar Al-ilm Lil-malaiyyn), 39.
Cuando ciertos grupos ganan poder político y son lo suficientemente grandes en número, pueden hacer presión para convertirse en una secta oficial del país (los coptos se convirtieron en décimo octava secta en Líbano hace algunos años).
Chipre es uno de los destinos favoritos para muchas parejas libanesas que prefieren un matrimonio civil como opción personal debido al hecho de que pertenecen a religiones diferentes y no desean convertirse. Una vez que regresa, sus matrimonios son registrados en el Ministerio del Interior y las leyes de Chipre toman efecto en términos de divorcio, custodia de los hijos y herencia. Han habido varios movimientos clamando por una opción de matrimonio civil que tenga efecto en Líbano. Actualmente varios grupos religiosos parecen estar resistiendo esta alternativa.
Ver "Derechos de las Mujeres en Árabe" (Beirut: Instituto de Derechos Humanos Líbano, Asociación de Colegio de Abogados), http://www.humanrightslebanon.org/a.... La edad de maduración bajo la ley libanesa es actualmente de 18.
Ley publicada el 24 de febrero de 1948.
Ley publicada el 22 de febrero de 1949.
Líbano firmó la Convención de Derechos del Niño en junio de 1991.
"Leyes Familiares" (Bethesda, MD: Partneariado de Aprendizaje de Mujeres), http://learningpartnership.org/legi....
"Derechos de las Mujeres en Árabe" p. 8, http://www.humanrightslebanon.org/a.... Ibíd.
Amal Abu Raheh, Mujeres en la Legislación libanesa (Prensa de la Universidad Americana de Beirut), 4. "Consideración de los Informes Entregados por los Estados parte bajo el artículo 40 del Convenio" (Beirut: Instituto de Derechos Humanos en Líbano, Comité de Derechos Humanos, 1996), 4.
"Informe de Tráfico de Personas, IV. Narrativas de país: Oriente Próximo" (Washington, D.C.: Departamento de Estado de EEUU, Oficina para el Monitoreo y el Combate del Tráfico de Personas, 14 de junio de 2004), http://www.state.gov/g/tip/rls/tipr....
Ver en línea : http://www.freedomhouse.org/templat...