Source: http://liberalism-in-americas.org/867/
Timestamp: 2018-04-23 09:42:25
Document Index: 122073109

Matched Legal Cases: ['artículo 3', 'artículo 3', 'artículo 3', 'artículo 3', 'artículo 171', 'artículo 171', 'artículo 3', 'artículo 3', 'artículo 171']

Respetuosa representacion que hace el Ayuntamiento de Huajuapan á la Honorable Legislatura de Oajaca, para que no se derogue el artículo 3. de la Constitucion general. - Liberalism in the Americas Digital Archive
Oficina de la Testamentaría de Valdés
Civil Law, Constitutionalism, Independence, Church and Society, Catholicism, Ecclesiastical Law, Freedom of Religion, Religious Tolerance
http://liberalism-in-americas.org/id/eprint/867
﻿(Gratis.} RESPETUOSA REPRESENTACION que hace el Ayuntamiento de Hua- juajmn á la Honorable Legislatura de Oojaca, para que no se derogue el artículo 3? de la Constitución ge- neral. EXMO. SEÑOR. tí A juntamiento constitucional de Huajuapan, compuesta de los subscritos, bien penetrado de los sentimientos que animan al Pueblo que representa, presidido del Gobernador del departamento, acordó en sesión de hoy se haga á la Honorable Legislatura del Ettado una representación de ello», que sirva de apoyo para pedir por su respetable conducto ni Congreso general, que el artículo 3 ? de la ley funda- mental no se derogue, por las razones que pasa á esponer. Las leyes de una Nación, dicen lodos los políticos, no se deben derogar ni variar aunque no sean las útiles, á no ser que resulten ciertas y conocidas vriitajas á sus obser- vadores, porque hiendo el corazón humano tan fielmente ad* herido á sus hábitos é instituciones, el alterárselas suele traer consigo la ruina, 6 á lo menos la inquietud de los pueblos; como lo enseña la esperiencia y el estudio de la historia de todas las naciones.﻿2 Nosotros estamos mirando en los periódicos, que hay un dncidido empeño pata que se derogue 6 varíe el artí- culo de nuestra constitución general, q*ie manda que la Re- ligión de la Nación es y será perpetuamente la Católica,. Apostólica Romana, sin tolerancia de otra alguna. Es nece- sario no olvidar el entusiasmo con que fue recibida por to- dos los Mexicanos la sanción y publicacioB de este artículo. No sabemos decir si fué mayor si* contento al ver afianza- do por ley fundamental y para siempre un catolicismo, que al verse independiente de la España y de cualesquiera otra nación. La Religión, se decinn con toda- la efusión de su alma, nos es muy apreciabte, no solo porque la juzgamos co- mo nuestro mas grande y precioso bien, sino porque segu Mínente ella ha sido la causa- de nuestra Independencia J Libertad. Acaso habríamos seguido en el vergonzoso abat— miento en que nos tenia el gobierno español, si los escri- tores y las Cortes de Madrid no las hubieran alarmado con sus escritos impolíticos- é impuros, y con- sus. imprudentes y anti-eelesiasticos decretos. Y asi tú ¡6 divina Religión! fuis- te la que soplaste las negras cenizas que tenian cubierto y como embotado nuestro patriotismo, siendo tus mismos Mi- nistros los que principalmente despertaron nuestro espíritu bé- lico, que- yacia en los pies de la tiranía española, la que al fin confundimos y esterminamos-. Siendo lo dicho una verdad tan evidente á todo ame- ricano ¿de dónde naco el grande empeño que hoy observa- mos en querer establecer en Míxico la tolerancia religiosa? ¿Será porque la Religión Católica es incompatible con el sis- tcmi republicano que hemos adoptado'! ¿Será porque ella es- torbe ó so oponga al bienestar que deben procurarnos siem- pre nuestros legisladores; ó será porque debiendo éstos emi- tir sus leyes conforme á la voluntad de sus comitente?, ya hemos variado los Americanos de^ opinión, de modo que lo que ahora die?/ años vejamos con mas nprecio que nuestra propia existencia, hoy ya no lo queremos, y la misma Re- ligión que en otro tiempo obró eficazmente en nuestras vo- luntades para hacernos independientes y libres, hoy la juz- gamos incompatible con estos grandes goces? Examínense con imparcialidad c^tos tres puntos, y dígase con franqueza, lo que se sienta: los que representamos, estamos tan persua- didos que la Religio:> Católica no se opone, ni á nuestro. sn-rema de gobierno, ni á nuestra felicidad, ni á hi opinior* «<-i.u:-a;, (¡no antes creemos todo lo contrario. Por muchas plumas luminosas se ha dicho, y se h*﻿3 dicho sin contradicción, que la Religión del Crucificado es compatible con todas las formas de gobierno, y entre mil ra- zones con que prueban esta verdad, solo recordaremos la si- guiente. ¿Cual es el fin porque los hombres se han reuni- do en sociedades, poniendo ¡i su cab.ua á uno ó á muchos de los mismos asociados á quienes prometen obsequio y obe- diencia? Todos saben que este fin no ha sido ni puede ser wtro sino el de que sus persouas é intereses -y todos aque- llos bienes de que es capaz el racional, se asegurasen y pro- tegiesen bajo la dirección de los Rectores que so crearan. Es decir, que el fin de todos los gobiernos, es el de que se ejerciten las virtudes civiles 6 principios naturales, cuyo fin aparece mas puro en el republicanismo. ¡Y podrí, pues, oponerse á este gobierno ni á ningún otro la Religión Ca- tólica? Solo el que tenga la desgracia de no conocerla tal cual es, incurriría en la demencia de afirmarlo; porque co- nociéndola, inmediatamente se verá que sus fundamentos, sus preceptos, sus consejos no tienen otro objeto que el de perfeccionar las virtudes civiles, ennoblecer sus fines y afian- zar su observancia aun en lo privado, con el fuerte estímu- lo de la conciencia, moviendo para su practica los afectos mas poderosos del corazón humano, cuales son la gratitud é un Dios Autor de nuestra existencia, y toda clase de bienes; la esperanza de premios y el temor de castigos de duración eterna. Con estos eficasísinios resortes, mueve al potentado, al rico, al sabio, á que empleen sus talentos ea beneficio de los miserables é ignorantes, prescribiéndoles á estos el reconocimiento á sus bienhechores, 6 el ejercicio d« la paciencia si les llegasen á faltar. Al padre para que se empeñe en la educación de sus hijos, y á estos á que vean sus personas y reciban sus lecciones con respeto j docilidad: mueve á los esposos al mutuo amor, obsequio y ñdelidad: á los amigos á una sincera y cordial corresponden- cia en sus afectos y servicios^ y en una palabra á todas las clases y condiciones al mas puntual cumplimiento de sus de- beres, siendo los principales la sumisión y obediencia á las autoridades. Dígase con franqueza si la Religión Cristiana se opondrá al sistema democrático ni á ninguno otro racio- nal. De lo dicho también se infiere, que en vez de estorbar los goces y felicidades que todo gobierno debe procurar á sus subordinados, antes sé los aumenta y perfecciona. La población, la libertad, la seguridad de las personas, derechos y propiedades, la ilustración; hé aquí en lo que debe traba- jar un buen gobierno, y á lo que coopera mucho la Religión;﻿4 porque condenando la disolución de constumbres jr santifi— cando el matrimonio contribuye al aumento de la poblacionr oponiéndose fuertemente al libertinage sostiene la libertad, la que casi siempre han perdido los pueblos por quererse en- tregar á licencias ilimitadas: enseñando que todas sus máxi- mas y preceptos se reducen á amar y servir á Dios y at prójimo como á nosotros mismos; confirma el derecho que todo individuo tiene á que se le atienda y considere en su persona y propiedades: reprendiendo la pereza exita á la industria y adelantos, é indicando el fin que se há de llevar en la adquisición y posesión de los bienes de la tierra, des- tierra la ambición, la codicia y el pernicioso lujo; y por úl- timo, convidando al conocimiento de las muchas y diversas obras de la naturaleza, quiere que ilustremos nuestras almas;; y para que éstas no se descaminen en querer entender co- sas que les es imposible, les pone las barreras de la Fe"; hasta aquí, les dice, debe cesar vuestro paso. ¿Hay en este* algo contradictoria á la felicidad de los pueblos? Pero aunque todo k) dicho sea verdad, ya los Mexi- canos no queremos, responderán, que en nuestra Nación se- profese únicamente la Religión Católica. Esto es puntual- mente lo que nos parece una obligación hacer ver á nues- tra Honorable Legislatura, para que ella lo ponga en el co- nocimiento del Soberano Congreso general por medio de una iniciativa, para que no se revoque el artículo 3 ? de nues- tra constitución, sino que antes bien, dicte medidas enérgi- cas para que se castiguen á los que de palabra y por es- crito están pidiendo la tolerancia religiosa, pues evidentemen- te son infractores de la constitución, atacando un articula que á la letra dice» que: „La Religión do la Nación Mexi- cana es y será perpetuamente la Católica, Apostólica Ro- manar la Nación la protejo por leyes sabias y justas y pro- hibe el ejercicio de cualquiera otra." Señor, po» razón de nuestra antigua vecindad en es- te pueblo, de nuestro empleo y de nuestras relaciones, de- claramos con toda verdad que ni en Huajuapan ni en nin- gún pueblo de la Mixteca, y podemos afirmar que aun fue- ra de» ella de cuantos hemos transitado, se encuentra un- so- lo, individuo que quiera ó desee que se establezca et tole— laBtismo, antes por el contrario obser.vamos el mas grande- sentimiento cuando oyer» decir ó leen que se piensa en¡ es- te»; lo, que califican por un atentado, por una impiedad?, lle- gando, á esperimentarse algunos que aman macho su fibes- tadv por cuya consecución y sostenimiento han hecha toá»﻿é ... c,a?e de sacrificios hasta en esta última lucha; pero que si "Rcan su Religión creyendo equivocadamente los supremos Poderes que es* incompatible con la libertad, prefieren la con- servación de aquella á la de esta, porque si bien es mucho 0 que aprecian la libertad, es incomparablemente mayor su "ñor á la Religión. ¿Pero qué por la opinión de unos pueblos, y aun cuan- "° sea la de todo un Estado, nes podrán decir, se podrá co- nocer y calificar la de la Nación'! Nosotros créeme s, y sin »tm>or de equivocarnos, que si se examina imparcialmente la *°1 untad de todos y cada uno de los Mexicanos, no se ha. jtorá nf una vigésima parte 4ue piense de diverso modo que. 05 que representamos, pues hablando con ingenuidad, loa quieren y se están empeñando en que se establezca la 'olerancia religiosa, son en primer lugar los estrangeros, que ?° satisfechos con la hospitalidad, comercio é influjo que dis- cutan en nuestra Nación, pretenden aumentarlo y contraer te'aciones mas estrechas haciéndonos de su propio culto y ■eligiou, lo que ni nos conviene ahora, ni menos después; PQrque siendo ellos mas ilustrados en todas materias, y mas "ctivos que los Mexicanos, es preciso que en todas las co» se vayan adquiriendo la preferencia con perjuicio de lo» "¡'jos del país; y aunque no nos atrevemos á decir hasta don- lle pensarán llevar sus pretensiones, gí creemos que la tole- oficia religiosa les abre el paso para que las lleven hasta "°rjde quieran. Los que en segundo lugar desean la tolerancia, son J"1 corto número de Mexicanos; los unos porque siendo ido- Iatras de la libertad incurren en cierta especie de fanatismo, ^"eriíndola llevar hasta los deberes religiosos que el Cria— "^r Boa ha impuesto; y los otros porque dominados de los v'cios, han dicho ya en su corazón.* no hay. Dio*, queriendo lie sus semejantes incurran en la misma impiedad, para que .1 ni tengan reprobadores de su pésima conducta, ni espe- •irnenten dificultades para saciar sus criminales deseos. to Por todo lo espuesto concluimos con suplicar á tan "onorabte Asamblea, se sirva aceptar nuestros votos, unifor- mes con nuestros representados, emitiéndolos á la Suprema *Je la Union, en lo que se interesa la tranquilidad interior "e sus espíritus, la firmeza y afecto á su paternal gobitrno, í ía confianza de sus representantes que ocupan las- sillas "•p-emaa de aquel augusto Santuario de las leyes, de donde 'speran ton interesante beneficio. Huajuapan 6- de- Febrero «fe 1834—Exmo Sí.—Mguet Camón, Alcalde !?■﻿taho Ramírez, Alcalde 2 o—Paulino González, Regidor de- cano.—Julián Ildefonso, Regidor 2 ? —Juan Pablo López, Re- gidor 3®—Nicanor Paz, Regidor 4?—José Miguel ürlih Regidor 5 P —Juan Nepomuceno Ortiz, Secretario. El Gobernador del departamento informó constarle 1» generalidad de opinión religiosa, que comprende la solicitud, no solo en el circulo de su mando, sino aun de la observa- da escrupulosamente cu los trauasent.es de diversas partes» Impresa en Puebla por José Maria Campos, y reimpresa en México en la Oficina de la Testamentaría de Valdés. ﻿ACTA Y REPRESENTACION DEL PARTIDO DE ACATLAN, EN CONTRA DEL TOLERANTISMO. E w el pueblo y cabecera de Acatlán, á los diez y och» dias del mes de Febrero de mil ochocientos treinta y cua- tro, reunidos en esta Sala Capitular los señorea que compo- nen este ilustre Ayuntamiento y demás Alcaldes, Regidores, y Síndicos de has seis municipalidades del Partido y Alcal- des de los pueblos subalternos, presididos por el Alcalde primero que hace de Sub-prefecto según la ley: se trató de- tenidamente de los escandalosos escritos de algunos periodis» tas, en cuyos papeles se vé el decidido empeño que tienen en atacar nuestra sagrada Religión, Católica, Apostólica Ro- mana, ceduciendo al pueblo con falsas doctrinas, y previ- niéndolo para la tolerancia de cultos, y tratando de que los Honorables Congresos de los Estados inicien al de la Union la derogación del artículo 171 y 3 P de la Constitución ge- neral y 4 ? de la Acta constituva; y después de haber ma- nifestado todos los asistentes de esta junta, que en ningún caso estarán por reforma alguna que- ataque el Dogma, y mucho menos por la tolerancia de cultos, y antes sí dispues- tos [con ayuda de Dios] á derramar su sangre en testimo- nio de la Religión que heredaron de sus padres, profesaron en su bautismo, han seguido, y en la que protestan morir;, bien asegurados que todos los pueblos porque represeutan están en la misma disposición, se acordó de unánime con- sentimiento: 1 ? Que hoy mismo se haga una representación firmada por todos los señores mencionados al Honorable Congreso del Estado, por conducto del Exmo. Sr. Gobernador, para <iue en ningún caso se haga iniciativa al Congreso general﻿8 para la derogación de los artículos citados, y antes por el contrario se le suplique encarecidamente la baga p;ira que se lleve adelante la subsistencia de ellos, como leyes funda- mentales de la Nación. 2 ? Que dicha representación se pondrá en manos del Exmo. Sr. Gobernador del Estado, por una comisión nombra- da de los señores D. Andrés Martínez, Regidor 6 ?, y D. Francisco Arias, de esta vecindad, cuyos individuos al cum- plir su encargo ratificarán de palabra á S. E. el conícnido de la representación, como que es la voluntad fjeaétui del partido. 3 ? La misma comisión se encargará de hacer imprimir e?te documento, para hacer constar á la Nación ente::., c¡u« el Partido de Ácatlñn vive y morirá en la RiTg'.t>n dfl nuestro Señor Jesucristo, que es la única verdadera. 4? En cada Archivo de los pueblos del Partido que- dará un fgemplar de dicha representación y esta Acia, pa- ra testimonio de los religiosos sentimientos de sus actuales representantes, y para que en ningún tiempo se culpen por un silencio criminal que guardaran en esta circunstancia. Así lo acordaron y firmaron los referidos señores, en dicho pueblo, dia, mes y año.—Vicente Luciano Rosas, Sub. prefecto.—Rafael Emeterio Escantilla, Alcalde 2?—Sebastian del Castillo, Regidor decano —José María del Carmen Ro- jas, Regidor 2?—Blas Marín, Regidor 3? —José Antonio Belran, Regidor 4?—Andrés Martínez, Regidor 0 P—José Jacinto Beltrán, Síndico 2?—Martin Hipólito Casiano, Al- calde de S. Pedro.—Remigio Jlnlonio, Alcalde de S. Pablo. —José Eugenio Avilés, Alcalde de Totoliepec.—Francisco Angel Reyes, Regidor decano de id.—Francisco Gutiérrez, Síndico de id.—Francisco de la Cruz, Alcalde de Sanio Do- mingo.—Santiago de la Crin, Alcalde de S. Gerónimo.—Jo. sé Domingo,, Alcalde único de Sania Cruz.—Juan A'epomu- ceno Márquez, Alcalde de Pellalzingo.—Antonio Matamoros, Síndico de id.—Melchor Gaspar, Alcalde de Tepejillo.—Ig- nacio José, Suplente del Rosario por enfermedad del Alcul. de.—José Anastacio Ramírez, Regidor decano de Chila per ausei - cia de su Alcalde.—Julián Eusebia, Regidor 2 ? de Clúlii.—Isi- dro Nepomuceno Aparicio, ¡-'índico de id.—Mateo Bermejo, Re- gidor decano de Piazlla, por enfermedad de su Alcalde.— Bernabé Herrera, Síndico de Pia/.tla.—Cayetano Asrncio, Su- plente de Chinanlla. por enfeimedad de su Alcalde.—Cle- mente Reyes, Alcalde de Tlascuapan.— Yanuario Gutiérrez, Alcalde de Axustla.—Antonio Cariño, Alcalde de Tecoruailán.﻿9 ■—Julián Antonio, Regidor decano de id.—José Peymvnd¡ot Alcalde suplente de llamanzingo.—Bernardo Clemente Estra- da, Alcalde de Tehuzingo.—José Gerónimo, Alcalde de Tu- sanlla.—Miguel Santos Culebra, Alcalde de Tejalpa.—-Marían» José Martínez, Síndico de Tehuizingo.—Basilio de los San- tos Celis, Alcalde de S. José Chapultepec.—l'antaleon de los Angeles, Alcalde de Ixitlán.—José María Marquex, Secreta» rio del Ayuntamiento de Acatlán» EXMO. SEÑOR. JLjos Ayuntamientos constitucionales del Partido de Aca- tlán, presididos por el Sub-profecto de él, bien penetrados de los sentimientos religiosos que anitnau á todos los pue- blos de su comprensión, por los cuales representan, acor- daron en sesión de hoy: que usando del derecho de peti- ción que tiene todo ciudadano por las vias legales, se haga una representación á la Honorable Legislatura de éste Esta- do, por medio de V. E„ que sirva de apoyo para iniciar por su respetable conducto al Congreso general de la Re- pública Mexicana; que habiendo llegado el tiempo de las re- formas de la constitución, se esté á la disposición legislati- va del artículo 171, para que no se derogue el artículo 3? de la misma constitución general, ni el 4 P de la acta cons- titutiva, como pretenden algunos periodistas, por las razones que con toda reverencia van á esponer El juramento promisorio que hicimos á nuestro Dios de profesar la Religión Católica, Apostólica Romana, sin permitirse la tolerancia de otras sectas; y que aunque se va- riáran algunos artículos de la constitución Mexicana, jamás borraría de ella este sagrado sello, con cuyo acto dimos á Dios un testimonio autt'ntico del modo mas solemne con qua queríamos adorarlo sin necesitar de otro mas espresivo. Las leyes civiles de los Estados secundaron ésta dis- posición bien recibida de toda la Nación soberana, y se de- claró que es la Religión del libre y soberano Pueblo mexi- cano. Entonces fué cuando la independencia de la República mexicana recibió un nuevo carácter de firmeza y se renun- 2﻿10 «io para siempre del gobiorno español, que ya claudicaba en materias do Religión: y con esta nueva sanción» no necesi- ta liarnos ya de la antigua metrópoli para ser verdaderos ca- tólicos, apostólicos romanos, y de esta manera quedamos constituidos, elevándose nnestra soberana Nación al alto ran- go que merece por su ilustración. Por estoi principios tari luminosos, se puede inferir fácilmente con cmnto dolor hornos leido los periódicas que se b:m empeñado en manchar la reputación mexicana, envi- leciéndonos como refractarios ante Dios y los hombres, se- duciendo á los pueblos coa sos perniciosos- escritos para que se dividan por la escandalosa tolerancia de toda secta, y que se borre do nuestra constitución general y de todos los Es- tados el artículo de la única Religión verdadera, cual es la revelada por Dios a los hombres, y e» la misma que hemos jurado y consta en el artículo 3 ? de la constitución gene- ral y particular de ¿ste Estado libre y soberano, al cual per- tenecemos. No pretendemos entrar en disputas teológicas, q,ue no- son de nuestro resorte, sino de los maestros de la Religión, con éstos nuevos filósofos reformadores; ni nos guia el es- píritu (fe partido, a los que jamás hemos pertenecido, sino» el \ dictámen de nuestra conciencia cristianamente ilustrada, es él que dirije nuestras quejas á la presencia respetable de ?os supremos, poderes du la Nación, en- uso- do nuestra liber- tad, y para que no sea nuestr.i posteridad sumergida en er caos de. la idolatría, de la heregía y del sisma, &c. conde- Rea nuestro silencie, del cual han abusada los periodistas que favorecen la tolerancia de cultos» Y pues ellos á cada paso recomiendan la lectura do la' Santa Escritura, registremos el antiguo testamento y lee- remos en el Deutercnomio el primer precepto del Decálogo», donde Dios mandó á los Hebreos, que no adoraran- Dioses, ágenos delante de fea Magostad (1): pasemos al nuevo tes- (1) Deutcronomio § 7.. Ao tendrás Dioses ágenos en mi presencia. $ 8. No te harás E'úatuot ni Tmásen dé cosa alguna, <Z& las que están arriba en el cielo 6 abaje de la tierra, ó' que {tilintan- en las aguas debajo de ¡a tierra. § 9; No las adorurái ni les- darás culto. Porque yo soya ¡i?' Señor Dios tuyo: fHo? zetoso que retorno la iniquidad de> fos jwdres sobre los hijos histit li tercera y cuarta genera* don. de 'aquellos que me aborrecen-,;﻿II lamento y tes diremos, con Jesucristo: vete, Satanás, dijo Je- svs al Diablo, porque escrito está: al Sr, tu Dios adorarás y á él tolo servirás (2.), IX; cuyos autoridades consta cla- ramente <pie Dios es zeloso de. su onlto y no tolera -que le* hombres le igualen con otras falsas deidades. „ Discurramos con un sabio teólogo (3), Que la Re- ligión es una, y la opinión de los que ensenan que se Iron- ía á Dios con qualquier.a Religión de las que hay en la tier- ra, es sn tolerantismo q\ie la disolución ha concebido, que la desvergüenza ha publicado; pero que la rRzon destruye» En toda el mundo no hay nías que una verdadera Religión, esí como no hay mas qoe un Dios, y solamente é>ta pue- ■de honrar al Ser Supremo. Porque una Religión quts cree ■que todas las otras son permitidas, no es Religión sino Dei- ricion del culto religioso, haciende del Dios verdadero ua Idolo para quien todos tos cultos son iguales. El toleran- tismo para el pueblo ignórente f rudo es un conjunto aiorrs- truos(» de supersticiones: pero paro los q«e ditxnrren con algo de consecuencia es una destrucción de toda la Reli- g'on. La razón sola dieta ú lodos los que la siguen, que semejante culto os ilusorio <•■ injurioso á un Ser infinitamen- te perfecto cual es Dios." Ni nos quieran alegar el ejemplo de otras naciones por muy ilustradas que sean, de que es- tas hayan adoptado la tolerancia de cultos; porque no es ■de admirar el que un error tolere otro error, pues rs la mayor desgracia suya el que estén vacilantes para elegir Re- ligión; pero la Nación mexicana no se ha engañado a) ele- gir hi suya. ,,Los falsos filósofos predican tolerancia, y no toleran la Religión que eligió su pai?, ¡Oh tiempos' ¿Oh constumbres!" Reffccsionétnos con un filósofo (4) el cual nos dice: rA ninguno se debe permitir tener Dioses particulares, ado- rar al Dios verdadero á su arbitrio e idea, ni hacer un* (?) Cap, 4 P § 10 San Maten, cuyo hecho aconteció tn ti monte de hi tentación cuando ti Diablo desde aburila al- tura le mostré lodis los reinos del mundo y lo gloria de ellos, y le dijo ú Jesucristo, todo esto te daré si postrándote en tierra me adoras. Entonéis le dijo Jesús á Satanás: ttte al Juego eterno, según inlicnde S. Gerónimo. Con éste hecho se reprueba la Tolerancia. (3) Pensamientos ¡«.lógicos re?pectivos 6 los errores de ft* ios tiempos, escritos en francés por ti 11, P. ¡Sicolas Jamin* (4) Platón Lib. d« Leg.﻿Tí religión aparte para si. La uniformidad en el culto en un Estado, es como e! centro en que se unen los miembros de él; pero la variedad es semilla de discordia que tarde ó tem- prano viene á producirla (6), Solamente la Religión verda- dera tiene derecho á establecersé donde quiera, echando por tierra • la superstición, porque solamente ella lleva consigo mismo las pruebas y señales de verdadera. El príncipe no puede oponerse á su establecimiento sin pecar; porque la verdad es un bien cornun á que todos los hombres tienen derecho, que no admite prescripción, de tal manera que no hay potestad en la tierra que pueda privarles de él (6)." Un filosofo moderno de los irrecusables por loa periodistas tolerantes, dice: ,,cuando los hombres no tienen ideas ver- daderas de la divinidad [6 lo que es lo mismo de la Reli- gión verdadera] suplen las falsas al modo que en los tiem- pos calamitosos se trafica con moneda falsa a falta de la buena (7).» ¡Y qué nuestros periodistas mexicanos carecerán de ideas do la verdadera Religión Católica, Apostólica Ro- mana, pues quieren traficar con la de Calvino, Lulero, &.<:? Pero pongámonos en el caso funesto que pretenden los ingenios fuertes de esto siglo, y que se permita la li- bertad de cultos, para que cada uno adore á. Dios según su conciencia (falsa) lo dicte. ¡Santo Dios! ¡y qué enjam- bre de sectas aparecerían en nuestra desgraciada República.' Los primeras que se descubrirían serían los Luteranos» ¿Y para qué quieren los periodistas tolerantes, que se repitan en nuestra amada pátria todas las fatalidades que ocasionó 'en Inglaterra el proyecto de reformas tía puntos religiosos (8). (ó) Jamin pensamiento» teológicos. (6) Jamin id. id. ■ (7) Mr. Baltayre trotados sobre la tolerancia cap. 20. (8) Para no ser fastidiosos, les recomendamos & los escri- tores mexicanos que están por la tolerancia, la lectura de ln historia de las variaciones de las iglesias protestantes, que es- cribió el gran defensor ¡le la Iglesia romana el lllmo. Sr. Santiago Benigno Bossue.t, Obispo- de Meaux. Y la historia de la reforma protestante de Inglaterra é Irlanda, en la cual sen demuestra que dicha reforma ka empobrecido y degradado, la maza del pueblo en ambos países^ escrita en una serie de car- tas1 dirigidtis & todas los ingleses sensatos y justos- por Sir- Willian Cobhett; y lo que se hace mas notable de estas car~ <o*v es el año en que se escrib-if.ron-, ■ t¡ue fué el de 1826, ha— tttewittK pasado tantos simio» en que principió la reforma en yunterías de. Religión, y. hast» el dia se lamentan de. su desgracia*﻿13 «Tengan presente, pues, que los romanos fueron unos Políticos prudentes que anteponían la Religión á todo (9); »sí los mexicanos anteponen su Religión á su misma exis- tencia.» „La Religión de Jesucristo es el freno mas poderoso Para fijar la ligereza del pueblo, y mantenerlo en la justa subordinación. La irreligión, al contrario, provoca á la rebe- lión. La ignorancia del verdadero Dios, dice Montesquieu, e» 'a peste mas peligrosa de todas las repúblicas. El que des- ccha la Religión quita los fundamentos de la sociedad nú- Daña. Luego á un impío es necesario mirarlo como á un enemigo del Estado (10)" ¿Y cual será la tolerancia que quer- rán proponer á la vista de una grande Nación sabia é ilus- trada como la mexicana, nuestros reformadores? ¿Será aca- so la tolerancia de las opiniones erradas de los hombres, 6 de las personas que las Mucho suelen confundirse las ideas entre los enemigos de la Iglesia Romana, que son los que se arrogan el título de Filósofos, clamaudo vaga y continuamente contra la intolerancia en materias de Religión, combinándose contra la Iglesia Católica como contra un co- loso: los que así declaman, demuestran ellos mismos con cuan- ta razón se dijo: que la voz tolerancia en boca de los an- ti-católícos es lo mismo que la voz liherlad en boca de lo» sediciosos; pues si pudó decir Tácito, que en todos tiempo» han gritado libertad los que han intentado dominar y sujetar á *tts semejantes (11), también se puede decir ahora que lo« que mas levantan la voz á favor de la tolerancia, hablando con los católicos, son los que con mas fiereza los persi- guen.... intentando acabar con el catolicismo, y llegando algunos á la locura de jactarse que lo han de conseguir.* Los católicos toleramos por caridad fraterna á los hombres; pero no toleramos las opiniones erradas de ellos en punto & la Religión, porque no hay ley divina que nos lo permita. Contrayi'ndonos á las tres tolerancias conocidas con los nombres de Teológica. Filosófica y Civil; de las dof primeras decimos abiertamente que somos intolerantes; y da la Civil hablamos con distinción; que en los países estran- geros donde la han tolerado, ellos darán cuenta á Dios; pe» ro en nuestro suelo mexicano ¿qué le quieren quitar la li- (9) Florus /i'6. 1 rer. Rom. capítulo 15. Jamin pensamien- tos teológicos. (10) Idem. Jamin pensamientos teológicos. (11) Jlmat historia eclesiástica lili. 14 párrafo 74.﻿14 bertad de hacer leyes, adoptando el sistema representativa popular federal y que éste dicte leyes p;ira su seguridad J bien estar? Por éste principio so sometió á la Religión Ca- tólica, Apostólica Romana sin permitir el ejercicio de cual- quiera otra. A ésta le hn comunicado el carácter de ley so- cial; cualquiera, pues, que sin ser enviado de Dios predique' en contra de la Religión autorizada por su pais, es un se- dicioso digno de castigo. ¿Qutí á estos ingenios fuertes les dijo Jesucristo: id y enseñad á todas las gentes? J urnas po- drán probar su misión, como los Apostóles y sus sucesores los Sumos Pontífices y los Obispos de la Iglesia Católica. „E1 Soberano que en ejecución de la ley sfx-ial (12) que apoya la Religión verdadera, (como lo ha hecho nues- tra Nación mexicana en uso de su soberana libertad) cas- tiga al que predica contra ella, ó al que procura introducir una religión falsa no permitida en el Estado, por algún tra- tado, ley ó pacto; cumple con su deber y obra con justi- cia; porque el soberano es el guardián de las libertades públicas, y debe conservar las propiedades ó los bienes pro- pios del Estado y de los ciudadanos. ¡Y como puede dejar de contarse entre los bienes mas importantes [de la Nación mexicana] la Religión verdadera que ha jurado? Sí, la Re- ligión de Jesucristo es el fundamento de las mayores espe- ranzas del hombre, el mejor consuelo en las penas de esta vida, el mas fuerte vínculo de sociedad entre los hombres, la basa de nuestras recíprocas obligaciones, una reseña de la seguridad y tranquilidad pública, y por último es una pren- da de la futura Gloria. Un escritor, pues, que procura des- truir la Religión verdadera de un Estaio es un rebelde y sedicioso; el hombre que procura quitarla á un particular con pretesto de que no la necesita, es un vandido; y uno y otro deben ser castigados por las potestades contra las cua- les delinquen." De todo lo que llevamos dicho hasta aqui contra los periodistas tolerantes, debemos de inferir claramente, que Dios no sufre la tolerancia de cultos, que los teólogos no la aprue- ban, ni los filósofos pensadores, ni los historiadores sagra- dos, ni profanos, hi nuestros códigos civiles; y bajo este su. puesto nuestra soberana Nación mexicana se declaró por la intolerancia de sectas, y también nosotros los Acatecos en couformidad con nuestras leyes patrias, que solemnemente ho- rnos jurado. (Xt) Amat histeria eclesiástica fárrvfo '9 número 4.﻿15 Hasta ahora por beneficio de Dios conservan éste sz- .fcfado depósito de la Religión verdadera nuestros sabios íe- S'sladores, y consecuentes con estos sanos principios están 'maculados. Por tanto ¡oh padres de la patria! invocamos flniildc y respetuosamente vuestro nombre, para que con- juréis esas columnas impuras de la tolerancia de cultos, con odo 0] p0,jcr q„e e] soberano Pueblo mexicano os ha con- dado, para qU0 no g^a que generalizada esta opinión taa *rrada, sufran alteración los. artículos de la Religión, que Cilios mencionado al principio; sino que se esté á la dis- P°sicion legislativa del artículo 171; porque de lo contrario lesionarán infaliblemente nuestra ruina y la de nuestros hi- '0a« Sala Capitular de Acatlán y Febrero 19 de 1834. EXMO. SEÑOR. Vicente Luciano Rosas, Sub-prefecto.—Rafael Eme- *er,'<> Escamilla, Alcalde 2 ? —Sebastian del Castillo, Re- Sidor decano.—José María del Carmen Rojas, Regidor 2 ? Blas Marín, Regidor 3 ? —José Antonio Beltran, Regidor ^ * ■—Andrés Martínez, Regidor 6 ? —José Jacinto Beltran, indico 2 ? — Martin Hipólito Casiano, Alcalde de S. Pedro. Remigio Antonio, Alcalde de S. Pablo.—José Eugenio Avi~ Alcalde de Totoltepec.—Fremcisca Angel Reyes, Regidor fe j e<¡ano de id.—Francisco Gutiérrez, Síndico de id.—Fran- ^Co de la Cruz, Alcalde de Santo Domingo.—Santiago de ^ Cruz, Alcalde de Sv Gerónimo.—Jo%6 Domingo, Alcalde "fiico de Santa Cruz.—Juan Nepomuceno Márquez, Alcalde ^ Petlalzingo—Antonio Matamoros, Síndico de id.—MelcJwr ®«spar, Alcalde de Tepejillo.—Ignacio José, suplente del Ro 8ar'o por enfermedad del Alcalde.—José Anastasio Ramírez, •g'dor decano do Chila, por ausencia de su Alcalde.—Ju- ^n Eusebia, Regidor 2? de Chüa.—Isidro Nepomuceno Apa- 'ic*°, Síndico de id.—Mateo Bermejo, Regidor decano de fc aztla: por enfermedad de su- Alcalde.— Bernabé Herrera,, co de Fiaztla.—Cayetano Asencioy suplente de Chinantl*﻿16 por enfermedad de su Alcalde.—Clemente 'Reyes, Alcalde d« Tlascuapan.— Yanuario Gutiérrez, Alcalde de Axutla.—ArtlO' mío Cariño, Alcalde de Tecomallan.—Julián Antonio, Regí' dor decano de id.—José Reymundo, Alcalde suplente de U8' manzingo.—Bernardo Clemente Estrada, Alcalde de Tehuzin' go.—José Gerónimo, Alcalde de Tusantla.—Miguel Santos C*' lebra, Alcalde de Tejalpa.—Mariano José Martínez, Síndic de Tehuizingo.—Basilio de los Santos Celis, Alcalde de & José Chapultepec.—Pantaleon de los Angeles, Alcalde de W* tlan.—José Maria Márquez, Secretario del Ayuntamiento d» Acatlan. Estamos al alcance de todo cuanto puedan decirnos lflí periodistas tolerantes en contra de esta representación. Impresa en Puebla por José Maria Campos, y reimpresa en en la Oficina de la Testamentaria de Valdés.