Source: https://it.scribd.com/document/52056063/Davies-El-Rito-Romano-Destruido
Timestamp: 2020-02-19 19:36:39
Document Index: 208200064

Matched Legal Cases: ['artículo 7', 'artículo 2', 'artículo 7', 'artículo 79', 'Artículo 7', 'artículo 7']

Davies - El Rito Romano Destruido | Misa (liturgia) | anglicanismo
Michael Davies - El rito romano destruido
SalvaSalva Davies - El Rito Romano Destruido per dopo
Canossa- y que empañan hasta las más altas .ierarquía~. Vemos hacer el elogio en la cátedra sagrada de las Naciones Unidas -qumtaesencia del ideal masónico, atea por constitución- y de su "Declaración de derechos humanos" , varios de cuyos puntos contradicen la doctrina definida por el magisterio pon· tificio. Puebla --cuyo documento final aprobado tampoco se compagina con lo que se oyó decir siempre en la Iglesia- indica que la Autoridad no comenzó aún la restauración. Pero frente al ataque progresista contra la Iglesia, apareció otro Cluny, Ecñne, la obra del arzobispo monseñor Marcel Lefebvre, Esta obra es de Dios, 10 prueban sus frutos: su fecundidad sacerdotal, su profunda piedad, su mano sedumbre frente a los ataques, su fidelidad a la doctrina católica. Allí se aspira a que, eliminados el liberalismo y el marxismo enquistados en las filas cató- licas, la Santa Sede tenga un brillo aún mayor que en tiempos de San Grego- rio VII. A una obra que Dios bendice -lo dijo ya Gamallel t-c- nadie la puede aplastar. Multitudes de fieles, muchos sacerdotes y, hoy, ya obispos y carde- nales también, miran hacia Ecéne con simpatía. Desde que Juan Pablo 11 subió al trono de San Pedro, monseñor Lefebvre ordenó un total de más de 30 sao cerdotes, en dos oportunidades, sin que el Pontífice haya manifestado su desa- probación. Es difícil afirmar, pues, que el Papa lo condena. Si bien el ilustre arzobispo ha probado hasta la saciedad -y lo mostramos repetidas veces desde las páginas de ROMA- que su posición siempre fue legítima, se hace menos lógica aún la reticencia en prestarle apoyo por personas que desean el triunfo de la Verdad católica. Quiera el Sumo Pontífice utilizar a los esforzados sa- cerdotes de la Fraternidad San Pío X, para que, a ejemplo de Cluny, restabíez- can la verdad, el bien y la belleza por doquier. Tal es el deseo ardiente de los que aman la Tradición católica. Si el mundo no se convierte, tendremos que sufrir un gran castigo, pero la victoria está asegurada. Lo prometió la mis- ma Virgen Santísima en Fátima, diciendo: "FINALMENTE MI INMACULADO CORAZON TRIUNFARA".
9 Dijo Gamaliel, doctor de la Ley, al concilio de los judíos que perseguían a los Após- toles : "Ahora, pues, os aconsejo que no os metáis con esos hombres, y que los dejéis, porque si este designio o empresa es obra de hombres, ella se desvanecerá sola' pero si es cosa de Dios, no podréis destruirla, y os expondríais a ir contra Dios." (Hech~s de los Apóstoles, 5, 38-39.)
EL RITO ROMANO DESTRUIDO
rado que [
y acor-
virtud de nuestra Autoridad Apostólica,
damos que este mismo Misal podrá ser seguido en totalidad en la misa cantada o leída en todas las iglesias, sin ningún escrúpulo de conciencia y sin temor de incurrir en ningún castigo, condenación o censura y que podrá válidamente usarse, libre y lícitamente y esto a perpetuidad . Y de una manera análoga, Nos hemos decidido y decla-
] jamás nadie, quienquiera que sea, podrá ser contrariado
o forzado a cambiar de misal o a anular la presente instrucción o a modificarla, sino que ella estará siempre válida y con fuerza de ley".
(Bula "Quo Primum tempore", 1570)
"Que nadie subestime el significado y el poder del movimiento litúr- gico. Lo que está teniendo lugar no es la popularidad creciente de un hobby privado o de una interesante línea secundaria, no es la correc- ción de anomalías en los ritos, sino un cambio, una renovación en la vida pastoral de la Iglesia. Y el asunto atañe no a cosas incidentales, sino a los fundamentos de la doctrina" (subrayado por M. D.).
("Liturgy and Doctrine", 1960, p. 100)
los obispos tenían la impresión de haber discutido toda la liturgia.
En retrospectiva se ve claro que se les dio la oportunidad de discutir sólo los principios generales. Los cambios siguientes fueron más ra- dicales que los queridos por el Papa Juan y los obispos que apro- baron el decreto sobre la liturgia. Su sermón al final de la primera sesión muestra que el Papa luan no sospechaba lo que estaban planean. do los expertos litúrgicos" (subrayado por M. D.).
Cardenal Heenan.
(UA crown of thorns", 1974, p. 367)
" ¿Quién soñaba aquel día [cuando los padres del Concilio votaron la Constitución Litúrgica] que dentro de pocos años, mucho menos de una década, el pasado latino de la Iglesia sería poco menos que bo- rrado, que sería reducido a un recuerdo en extinción a mediano plazo? Pensar en ello nos hubiera horrorizado, pero ello parecía tan lejos más allá del reino de lo posible como algo ridículo. Por consiguiente, nos reímos bajito."
("Twin
26-10-1973)
el rito Romano como lo conocimos ya no existe más. Ha sido des- truido".
Padre [oseph Gelineau, S. J. (UDemain la Liturgie", 1976, p. 10)
reforma litúrgica es una conquista mayor de la Iglesia Católica".
Arzobispo A. Bugnini.
(UNotitiae", abril 1974. p. 126)
En 1570, el papa San Pío V codificó la forma de la Misa entonces en uso
en Roma y extendió su empleo a todo el rito latino, c?n unas poc.a excepciones cuidadosamente especificadas. La historia de esta MIsa ya ha SIdo presentada en un folleto anterior de esta serie: "La Misa tridentina" Y no será repetida aquí. Baste decir, con palabras del Padre Faber que es "la cosa más hermosa de esta parte del cielo", tan cerca de la perfección como puede serlo. algo en un mu~do
que conserva. Escribía el Cardenal Wiseman:
La Misa tridentina es perfecta en su forma , perfecta en la doctrina
•.- con la sime-
tría más admirable, proporcionado en sus partes con un juicio perfecto y arre- glado tan exquisitamente como para excitar y mantener un interés ininterrum- pido en la acción sagrada" l.
"Si tomamos
el oficio entero como un todo, está construido
Fuera de su continuada celebración por un número relativamente pequeño
de sacerdotes , que
gia sublime, este pregusto del cielo en la tierra, ha sido destruido. Quienes tienen hoy el poder en la Iglesia niegan esto. Obispos en sus pastorales, sacer- dotes desde sus púlpitos, la prensa católica, la Oficina de Información Católica, todos nos aseguran que aquello que se nos ha dado en lugar de la Misa Romana no es nada nuevo sino la misma idéntica Misa. Insisten en que no ha habido
cambios de alguna consecuencia: el uso del idioma vernáculo, un leccionario
de los fieles, los lectores laicos, todos son muy triviales ,
revisado, las oraciones
todos incidentales. De hecho, no hay nada de lo cual quejarse, sino, por el con-
trario, algo para ser bienvenido con alegría y acción de gracias 2. Esto es totalmente falso. Ha habido una revolución. [
en mayo de 1969, Monseñor Domenico Celada, señalaba:
han permanecido fieles a la Misa de su ordenación, esta litur-
"La destrucción gradual de la liturgia es un triste hecho ya bien conocido.
En menas de cinco años, la milenaria estructura del culto divino, que a través
de los siglos era conocida como el Opus Dei, ha sido desmantelada.
su lugar, se ha impuesto una forma pueril del rito, ruidoso, torpe y extremada-
mente aburrido. E hipócritamente no se ha tenido en cuenta la confusión y
el disgusto de los fieles. [
porque una proporción de los fieles ha sido llevada a repetir mecánicamente una sucesión de frases que a través de su repetición ya han perdido su efecto " 3.
Uno de los múltiples aspectos del "Espíritu del Vaticano II" consiste en que una vez que una persona ha sido etiquetada como tradicionalista, nada
] Se ha pretendido un éxito clamoroso en esto,
1 Citado en N. Gihr: The Holy Sacrifice of the Mass, SI. Louis, 1908, p. 337. Cfr. Mi- chael Lavies: Tbe Tridentlne Mass, Augustine Pamphlets, 1977, pp. 19-20. (Véase nuestra traducción en "Roma" n 9 54, setiembre 1978, p. 17. N. del T.) 2 Véanse, The Vniverse del 5 de agosto de 1977, p. 13; Y también el del 19 de agosto
de lo que él o ella pueda decir es estimado como digno de consideración. No importa si puede probarse que lo que un tradicionalista dice es objetivamente correcto. Basta rotularlo como tradicionalista para excluirlo como no válido.
A fin de superar este obstáculo, en este folleto se citará muy poco a los tradi-
cionalistas. No habrá dificultad en apoyarse principalmente en los testimonios
de quienes nunca tuvieron nada que ver con el movimiento tradicional, para probar que lo que hemos presenciado desde el Vaticano II no es una reforma,
sino una revolución. El orden impuesto después de una revolución no es nunca
orden que existía antes. El verdadero objetivo de una revolución es derribar
ord en existente. Por 10 tanto, 10 que se utiliza
en nuestras iglesias hoy no es
una versión reformada de la Misa de San Pío V, que fue lo que ordenó el Vatio
Misa, algo que el Concilio
no imaginó. Ya durante el transcurso del Concilio, algunos de los fieles se habían inquie- tado por los posibles cambios en la Misa. En una pastoral de Cuaresma, publi- cada en 1964, entre la tercera y la cuarta sesión, el Cardenal Heenan se refería a estos temores:
JI, sino
Novus Ordo Missae, una
"Tómense, por ejemplo, los cambios en la Santa Misa. Algunos de ustedes están totalmente alarmados. Se imaginan que todo se cambiará y que lo que habéis conocido desde la niñez os será quitado" 4.
Esos temores probaron ser sólo demasiado justificados. En agosto de 1965,
Evelyn Waugh dio a luz una pública protesta y advertencia. Señalaba que las protestas privadas, efectuadas a través de los canales propios, no eran tenidas
en cuenta y que había llegado la hora de hablar claro "para prevenir al laicado
sumiso de los peligros en ciernes". Aquéllos que propagan las teorías que ahora están siendo impuestas estuvieron
durante una generación. Los mirábamos como a chiflados inofensivos que es- taban tratando de inventar una charada con las costumbres del siglo JI. Con-
enconira-
mas a los chiflados
Los chiflados tienen autoridad, precisamente de eso se trata. Y son aquéllos que tratan de preservar la salud mental en la Iglesia quienes se ven ahora retra- tados como chiflados . El difunto arzobispo Hallinan, de Atlanta (EE. UU.), señalaba también que:
"Hemos llegado al final de una era. Lo que sin caridad se acostumbraba a llamar las "ideas erróneas" de los "errados litnike" s biS, son ahora ley universal en la Iglesia" 6.
fiábamos en la permanente Romaníta de nuestra Iglesia.
con autoridad" s.
de 1977, p. 8; el folleto de la Catholic Truth S.ociety: Light on Archbishop Lefebvre, por
4 The Tablet, 15 de febrero
1964, p. 195.
Monseñor G. R. Leonard, director de Información de la Oficina de Información Católica
The Tablet, 14 de agosto de 1965, p. 914.
de Inglaterra y Gales, pp. 7-10;
el folleto de la Catholic Truth Society: Liturglcal Changes,
bi s. "Litnik":
y "beatnik",
the Background, por el
Padre J. D. Críchton, p. 9, dond e dice: "Pese a todo, el Nuevo ardo
"hippie".
Un "Iitnik" es un
excént rico litúrgico, un miembro
fanático que elucu-
de la Misa no es nuevo, excepto en uno o dos detalles menores ".
3 Lo Specchlo, 16 de mayo de 1969.
bra ideas aberrantes para la Misa. 6 Emmanuel , octubre de 1975, p. 419.
tica aceptada el decir que no ha cambiado nada. Hubiera sido de lejos mejor
tener el coraje de admitir que la Iglesia ha hecho importantes modificaciones
y que tuvo buenas razones para obrar
Una revolución ha
se hizo claro que una revolución había tenido lugar. Es~o lo concede con so~­
prendente franqueza "The Ampleforth Iournal" , una revista .normal~.ente dedi-
cada a elogiar los beneficios en
Cuando el Papa Pablo VI
promulgó el nuevo Misal el 3 de abril de
constante ascenso de la " IgleSIa Conciliar":
.¿Por qué no reconocer que la reli-
gión ha cambiado
tación internacional, reconoció que la reforma que había sido impuesta no era simplemente una traición de lo que habían pretendido los Padres del Concilio sino de todo el movimiento litúrgico del presente siglo. un dar la espalda
"deliberadamente a lo que Beauduln, Casel y Pius Parsch habían empe- zado a hacer, y a lo cual yo había tratado vanamente de añadir alguna pequeña contribución propia" 10.
?" 9.
Tan pronto como en
1968, el Padre Louis Bouyer, otro liturgista de
"Entre el Jueves Santo de 1969 y el Jueves Santo de 1~70 fue promul.gada y llevada a cabo una revolución (¿evolución, quizás?) fit!írglca de proporciones sin precedentes" 7.
15 de setiembre de 1969,
el Cardenal Heenan
Explicaba la razón
para los continuos cambios en la Misa:
Carta Pas-
Hubiera sido temerario introducir los cambios
Algunos entusiastas dijeron que los obispos estaban "arras-
trando sus pies".
Pero obviamente era más cuerdo cambiar gradual y gentil-
bresaltado".
Dos Iiturgistas franceses de reputación internacional, expertos (periti) du- rante el Concilio y en la vanguardia del nuevo cuerpo de comisarios litúrgicos que trabajaron para imponer tan implacablemente la revolución desde que ter- minó el Concilio, han hablado con claridad, incluso con mayor franqueza que "The Ampleforth Iournal", El Padre Ioseph Gelineau, S. J. es bien conocido como una autoridad en liturgia y también por sus arreglos musicales de los salmos en lengua vernácula. En un libro publicado en 1976 tuvo la integridad de afirmar con total fran- queza que:
"Para evitar cualquier malentendido, traducir no es decir la misma cosa con palabras equivalentes. Es cambiar la forma (C'est changer la forme). La liturgia ahora no es simplemente un medio para impartir información , una lección en la cual no interesa nada más que el contenido . Se ha constituido en una acción simbólica por formas (formes) con una significación definida. Si las formas cambian, ha cambiado el rito. Si un solo elemento se cambia, se modifica la significación del todo. Dejad a aquéllos, como yo mismo, que conocieron y cantaron una misa gregoriana solemne en latín, que la recuerden si pueden. Dejadlos compararla con la Misa que tenemos ahora. No sólo las
palabras, las melodías y algunas de las acciones son diferentes. Para decir la verdad, es otra liturgia de la Misa (c'est une autre liturgie de la messe) . Esto hay que decirlo sin ambigüedad: el rito Romano como lo conocimos ya no
destruido (11 est détruit). Algunas paredes del anterior edificio han caído mien-
Si todos los cambios hubieran sido introducidos juntos os habrían so-
(le rite
nous l'avons connu
El Padre Bouyer hacía afirmación:
"Nuevamente, en
este punto, debemos
hablar sin tapujos:
prácticamente liturgia digna de ese nombre en la Iglesia Católica" 11 .
En 1975 se expresaba aún
con mayor rudeza:
"La liturgia católica ha sido despedazada bajo el pretexto de hacerla más compatible con las costumbres contemporáneas (moeurs sécularisées) , pero en realidad para conjormarla con las bufonerías que las órdenes religiosas se vie-
ron inducidas a imponer, les gustasen o no, al otro clero. No tenemos que esperar para el resultado: un súbito declinar en la práctica religiosa, que varía
J, aquéllos
que no lo eran no exhibieron ni siquiera una pizca de interés en esta liturgia seudo-misionera, especialmente la juventud, con la cual se engañaron a sí mis- mos, pensando que la conquistarían con sus payasadas" 12.
Dejando a salvo que las características objetables de la nueva Misa hu- bieran seguido siendo objetables incluso si hubiera sido un éxito pastoral con un amplio incremento de la asistencia a misa, merece subrayarse el hecho de que la reforma ha sido un desastre pastoral. Un informe reciente indicaba la disminución de la asistencia a misa en Francia en un 66 %; en Holanda es
del 54 %; en los
Estados Unidos, del 30 %; en Inglaterra y Gales (donde
la reforma ha sido exigua en comparación con otros países), del 16 % --compa- rado con el incremento anual anterior a la "renovación" 13.
entre el 20 Y el 40 % de aquéllos que eran católicos prácticos [
El fracaso de las artimañas para hacer un impacto permanente en la juven- tud ha sido señalado por sacerdotes de algunos países. Ninguno podría tener una postura más liberal o menos tradicional que el sacerdote americano Andrew Greeley, quien comenta:
"Como un estudiante me dijo: «El último lugar del mundo al que iría para
n'existe plus).
encontrar lo sacro es mi iglesia». Cierto clero y algunas iglesias, notando que
ya no tienen a su alrededor a nadie menor de 25 años, deciden que hay hacer algo, que la iglesia debe «estar en la moda».
tras otras han cambiado su apariencia, de modo que hoy aparece o como una ruina o la subestructura parcial de otro edificio" 8.
libro, publicado en 1977 , que:
"Allrmar que todo ha cambiado es muy
Denis, escribe
9 Henri Denis: Des Sacrements et des hommes, París 1977, p. 34. 10 Louis Bouyer: The decomposilion of Catholicism, London, 1970, p. 99. 11 Ibid. u Louis Bouyer: Religieux et Clercs centre Dieu, Aubier, 1975, p. 12. IJ Cfr. Michael Davies: Pope }ohn's Council, Augustine Publishing Company, 1977,
appendix VJI1: The Fruits 01 Vatican 11, pp. 301-307. (Bajo el título: El Concilio del Papa
simplemente ser honesto con lo
En ciertos debates con tradicionalistas se ha hecho una prác-
7 Thc Ampleforth Ioumal, verano de 1971, p. 55. 8 Ioseph Gelineau, S. J.: Demain la Iiturgie, París, 1976, pp. 9·10.
[uan, este libro se está por editar en castellano.
N. d.l. R.)
clero se deja
largo, usa palabras COI71?
«ripoj]» 13 bb, luma hierbas, se baña una vez por semana, duerme con una gl/l-
tarra y,
rack, y bailarinas en exiguas ropas hacen cabriolas alrededor del. sagrario, y alaban a "Superstar" y a la falsa música religiosa de Lenny Bernstein.
De alguna manera, la juventud no pa-
rece atraída por clérigos que obran como monstruos drogados o por iglesias que pretenden reemplazar al café del barrio o hacer las cosas de Woodstock" 14 y 14 bis ' .
En Inglaterra, el Padre Michael Richards, editor de la extremadamente libe- ral y anti-tradicional "Clergy Review", se quejó de que los obispos hayan entre- gado su misión a "unos pocos técnicos desarraigados de segunda línea, que ahora quieren ex- tender su poder más allá del campo de las traducciones al campo de la aplica- ción pastoral y misionera". Agrega que hasta que estas "polillas y mercaderes litúrgicos" no sean em-
tcaracolesl, realmente se balancea con swing . Las iglesias tienen misas-
"Pero ello no parece tener efecto.
"atrás a sus estudios
la misa como
tenemos en inglés permanecerá en el lugar donde ha descendido, en el nivel de un salón de lotería, de un programa de acertijos y de un alegre saludarse. Pensé con frecuencia, pero dudaba en creerlo, que muchos de quienes tienen autoridad sobre nosotros toman a su público por idiotas. Ahora comienzo a creerlo. Y participaré de su punto de vista si el público católico acepta mucho más tiempo este disparate" 15.
Desgraciadamente, la mayoría de los católicos han aceptado ahora tanto que aceptarían probablemente cualquier cosa y quienes hallan que han aceptado bas- tante están mucho más idóneos para unirse a más del 90 % del pueblo bri-
tánico, que no asiste al culto los domingos, que para encaminarse hacia un local de la Misa tridentina. Paradójicamente, los obispos parecen mucho más alar- mados por el hecho de que unos pocos miles de católicos han escogido honrar
a Dios todos los domingos en la forma tradicional que por la realidad de que decenas de miles están eligiendo no adorarlo en absoluto.
El laieado sumiso
El hecho de que la advertencia de Evelyn Waugh al "laicado sumiso" pasara
inadvertida no debe realmente sorprendernos. En Gran Bretaña en particular, la sumisión había sido la característica del buen católico. En la práctica, había tenido un efecto admirable. Durante mucho más de un siglo, una serie de papas firmes
y ortodoxos habían ofrecido un excelente gobierno y un excelente liderazgo, espe-
lJ bis . "Ripoff": expresión del slang -lunfardo inglés- equivalente a "jorobar". 14 The Christian Challenge, febrero de 1975. p. 15.
realizado al aire libre en Woods-
tock hace algunos años. Duraba varios días , acompañado por uso de drogas y desenfrenos sexuales. Es considerado actualmente por los "Liberales" como uno de los máximos acon- tecimientos de la historia americana, es decir, simbolizó el rechazo masivo de los valores tradicionales por la generación joven. 15 The Clergy Review, abril de 1975 (Editorial).
14 bis . "Woodstock" era un famoso concierto de rock
randa que sus enseñanzas fueran aceptadas y se aseguraron de que así fuera. Los obispos transmitían las directivas del Vaticano al clero, y el clero las hacía llegar al laicado . La esencia del Catolicismo parecía consistir en aceptar las direc- tivas de la persona una escala más arriba dentro de una jerarquía claramente definida. La posibilidad de que pudieran llegar de arriba instrucciones erróneas
o dañinas, o qué debía hacerse si esto sucediese, no fue nunca tomada en consi- deración , precisamente porque ello nunca ocurrió. Sin embargo, había una pequeña vanguardia, los chiflados a los que se refería
la atmósfera generada por el Con-
Evelyn Waugh , y este número aumentó por
cilio. Pero éstos eran precisamente el tipo de gente que daría ciertamente la bienvenida a los cambios litúrgicos. Cualquier cosa nueva , cualquier cosa ecuo
ménica, cualquier cosa " en la onda" eran obligatorias para su punto de vista.
De ese modo, el único grupo que estaba logrando su objetivo de no aceptar incon- dicionalmente las directivas vaticanas (como, por ejemplo, la "Humanae Vitae") tendría sólo una queja respecto a las reformas litúrgicas, a saber, que no eran bastante radicales. Se podía confiar en que los católicos más ortodoxos aceptan,
si no es que dan la bienvenida, a cualquier cambio impuesto invocando la auto-
del Papa 16.
La más reciente innovación en Gran Bretaña y en los Estados Unidos es
introducción de la Comunión en la mano. Antes de su introducción es dudoso
ni siquiera un uno por ciento de los que van a misa la quería, pero ahora que
ya está aquí es dudoso si algo más de un escaso porcentaje llegará al extremo de oponérsele de hecho. Para tener éxito, los revolucionarios no necesitan de un apoyo masivo. sólo requieren una oposición mínima. Es igualmente un hecho de la vida el que el hombre medio de la calle o el hombre del banco de la iglesia no piensa con mucha profundidad sobre temas tales como política o religión 17. El porcentaje de adultos que efectivamente han
leído un libro sobre política o religión es en realidad muy pequeño. Por consi- guiente, son muy susceptibles a la propaganda, en particular por parte de aquéllos
a quienes ellos tienen por expertos. La imposición de la nueva liturgia fue
acompañada por una permanente cortina de propaganda desde el púlpito y por
la prensa católica . Se les dijo
que , de hecho , los habían estado
el asunto, que la aceptación sin reservas de estos cambios sería el test definí-
tivo de su lealtad al Papa. La minoría de católicos, con frecuencia convertidos, que reconoció los peligros implícitos en los cambios, no tuvo oportunidad de exponer su causa. Unas pocas cartas llegaren a la prensa católica y laica, pero su efecto, comparado con la permanente cortina de propaganda desde los medios
oficiales, el púlpito
a los fieles que estos cambios eran para su bien
que darían la bienvenida y gozarían con ellos:
reclamando durante décadas; y, rematando
en particular, fue mínimo . La reacción promedio era: "El
Padre dice que es bueno para mí, por 10 tanto debe ser bueno para mí". Es un axioma fundamental del mundo de la propaganda el que si se dice a la
16 Aquí es conveniente hacer notar que no existe ningún documento del Romano Pon- tífice que prohíba la Misa de siempre, canonizada por San Pío V, mientras que SI existe una Bula de este Papa Santo, autorizándola a perpetuidad, como se Ice en la cita que enea- beza este artículo. (N. d.L R.) 17 En su monumental obra, "The Great Terror", Robert Conquest señala que :
uno de los más constantes principios de Stalin el que la mayoría de las inteligencias no son críticas" (Pelican edition , p. 740).
gente con suficiente frecuencia de que algo los hace felices, terminarán por
serlo [
fabricada para justificar la comunión en la mano: esto es más maduro, adulto, en armonía con la dignidad del hombre moderno. Es igualmente importante subrayar el efecto de introducir la revolución por etapas. Esa fue precisamente la política seguida por Cranmer, quien, al comienzo de su revolución litúrgica, evitó cualquier cambio drástico "que provocaría sin necesidad a los conservadores y endurecería la actitud de esa amplia clase de hombres que, correctamente tratados, podrían ser lleva- dos a consentir medidas ambiguas y provisorias" 18.
He descrito con sumo detalle en "Cranmer's Godly Order" el modo cómo Cranmer impuso sus cambios. Aquí no repetiré ese testimonio, sino citaré las cuatro etapas de su revolución, cuyas tres primeras ya se han repetido en el curso de la actual reforma. "La primera etapa fue poner en lengua vernácula algunas partes de la misa tradicional inmutada. La segunda etapa fue introducir nuevos materiales dentro de la vieja misa, ninguno de los cuales sería específicamente herético. La tercera etapa fue reemplazar la vieja misa por un servicio de comunión en lengua vernácula, el cual, una vez más, no era específicamente herético. La cuarta etapa fue reemplazar este servicio por uno específicamente protestante" 19. Mediante esta técnica, el clero y la gente ,se fueron acostumbrando al cam- bio. Se reemplazó la idea de que la Misa no podía ser cambiada por el reco-
podía , y cada nuevo cambio que se aceptaba conducía a
aceptar con mayor facilidad el próximo. El resultado final fue que la mayoría del clero y del pueblo estaban preparados para aceptar o, al menos, para no
El tipo de propaganda -que acabo de citar- en favor de la presente revo- lución fue evidente para los laicos más perspicaces, mucho antes de la promul- gación de la Nueva Misa en 1969. Christopher Sykes, el biógrafo de Evelyn
Waugh, observaba en una carta a "The Tablet", en marzo de 1966:
"El católico laico medio se percata muy bien del movimiento de «aggior- namento» en la Iglesia, gracias a la experiencia de ir a la Iglesia y asistir a misa en la nueva liturgia. Nos gusta; estamos profundamente agradecidos por ella; nunca la tuvimos tan buena, así se nos dice repetidamente. Aquéllos que no la aprecian son una pequeña minoría no inteligente, que se aferraría a cual- quier cosa, buena o mala, sólo por el hecho de ser algo antiguo. También se nos repite constantemente esto. Muchos de nuestro clero también nos dicen que estábamos muy insatisfechos con la Misa tal como era; que cuando asis- tíamos a Misa no prestábamos atención a su significado, sino que, por el con- trario, la mirábamos como un asunto del sacerdote que nada tenía que ver con nosotros laicos, para quienes era meramente un parloteo sin sentido en una lengua que nos desagradaba particularmente. Nos pusimos todos muy con- tentos --así se nos dice- de habernos desentendido de la vieja Misa. n La propaganda en favor del nuevo rito, a la que no he caricaturizado en el párrafo anterior, me impresiona como particularmente débil respecto al
nocimiento de que
]. Por lo tanto, hay una audiencia pronta para el tipo de propaganda
18 Francis Clark: Eucharistic Sacrlf'íee and the Reformation, Oxford, 1967, p. 194. ]9 Michael Davies: Cranmer's Godly Order, Augustine Publishíng Company, 1976, p. 91.
pretendido desagrado general de los católicos por el rito anterior. Es débil co- mo punto de propaganda, porque el mismo clero nos dijo durante años, por cierto desde que puedo recordar la primera .vez que escuché un sermón o una instrucci6n religiosa, que la Misa nos unía en una hermandad porque [dejan- do de lado la doctrina] el amor por la Misa era una emoción que compartía-
mos [
Iglesia reflejada en su ceremonia. Se nos decía que semejante costumbre irri- taría a más gente de la que se sentida complacida, y haría más daño que bien. Si las mismas personas se dan vuelta y nos felicitan por habernos sacado de encima la antigua pésima liturgia, y nos prometen más lengua vernácula y cada vez menos de la Misa de la que nos decían que amáramos, ¿qué es lo que debemos creer? Todos estos años, ¿hablaban ellos conscientemente disparates, o son hoy realmente sinceros en sus críticas [que a veces llegan a la denigra- ci6n]? En cualquiera de los dos casos, el clero que consiente esa propaganda está debilitando su autoridad ante los ojos de la gente que puede recordar" 20.
] [La lengua vernácula] debilitaría esa majestuosa unidad de la
"Doblepensar" litúrgico
Desafortunadamente, como lo han probado los hechos, parece que muchos
católicos tienen una memoria muy pobre o una facilidad para olvidar lo que encuentran inconveniente. Es imposible que uno no recuerde el principio del
"doblepensar" utilizado por el Partido en "t 984" de Orwell, que
creer que lo negro es blanco, y más aún,
1,0 negro es blanco, y de olvidar que alguna vez se creyó lo contrario" 21.
Quienes son incapaces o reacios para adaptarse a sí mismos al proceso del doble pensar son tratados como locos:
"Ud. está trastornado mentalmente.
Sufre de una memoria defectuosa.
de recordar los acontecimientos reales y se persuade
recuerda otros acontecimientos que nunca curable" 22.
Aquéllos de nosotros que no han sido "curados", que aún recuerdan la Misa tal cual era, o (donde tenemos esa buena suerte) que aún son capaces de asistir a la Misa Tridentina, saben que es una grotesca parodia de la verdad el comparar la reforma del Papa Pablo VI con la del Papa San Pío V; incluso que el más ponderado de los conservadores, DougIas Woodruff, habló claramente contra tan absurda afirmación:
del Papa Pablo VI" 23.
Afortunadamente eso es
totalmente desacertado el equiparar el rito de San
Douglas Woodruff es, ciertamente, uno de los más distinguidos "scholars"
sólo está aseverando lo que debería ser obvio a cualquier católico beneficiado
laicos del mundo
católico angloparlante de hoy, pero al hacer
20 The Tablet, 12 de marzo de
1966, p. 297.
"1984", Salvat
1971, p. 162.
(Trad. española . ibid.,
23 The Tablet, 25 de octubre de
con un mínimo de sentido común y con un conocimiento elemental de la Misa y de su historia.
" Cambios
trasfondo",
Society, el Padre J. D. Crichton tiene el descaro de afirmar que:
es nuevo excepto en
uno o dos detalles menores".
El obispo G. Emmet Cartel', presidente de la Conferencia de Obispos Cató- licos del Canadá, fue incluso más lejos, al escribir en "Catholic Register" cana- diense, del 1'1 de octubre de 1977:
"Prescindamos igualmente
de los así llamados ritos tridentinos
hay diferencia substancial entre el rito del Papa Pío V
blo VI.
luto ninguna diferencia notable si el celebrante elige la primera oración euca-
rística del Canon Romano".
Está claro que hay clérigos de todas las jerarquías que consideran a los
laicos como privados de educación e inteligencia.
mejor que la vieja Misa , y que quienes no pueden ver esto
mentalmente. Pero argüir que lo que tenemo s ahora es 10 que temamos antes -la misma Misa con unas pocas modificaciones en cosas no esenciales-, bueno, ten el mundo de "1984" esto habría sido denominado "doble-más-doblepensar"! No, el Padre Gelineau está en lo cierto. El rito romano tal como lo cono- cimos ya no existe más. Ha sido destruido. Hemos presenciado no una reforma, sino una revolución, y una revolución triunfante. Para citar las eufóricas pala-
bras del Arzobispo Bugnini, arquitecto en jefe de la revolución:
están :rastornados
del Papa Pa-
Y discutiré con cualquiera sobre el tema.
Más aún, no
alguna lógica
"La reforma
litúrgica es una conquista mayor de
riforme liturgica e una grande conquista della Chiesa cattolica), y tiene sus
(con proiezioni ecumeniche), ya que las otras Iglesias
dimensiones ecuménicas
y denominaciones cristianas ven en ella no sólo algo para ser admirado, sino
l'ammirazíone,
un signo de ulterior
progreso por
Como Nuestro Señor fundara una sola Iglesia, el término "Iglesias", estric- tamente hablando, es aceptable únicamente refiriéndose a la Iglesia Católica en
los diversos países, por ejemplo, las Iglesias de España, Francia, Italia. Donde
el término "Iglesia" se aplica a cuerpos que no están en comunión con el Ro-
mano Pontífice debe referirse evidentemente a las diferentes ramas de la Iglesia
Ortodoxa 15. Me extrañaría en sumo grado si el Arzobispo Bugnini pudiera encon-
trar un solo miembro de cualquier Iglesia Ortodoxa, sacerdote o laico, que con- siderase la reforma litúrgica post conciliar como "algo para ser admirado". Un sacerdote ortdoxo ruso me señalaba recientemente que después de haber asistido
a una Nueva Misa quizás ya no podría nunca más asistir a ella de nuevo, ya que no veía cómo quienquiera que celebrase la Misa de esa forma podría vero-
battistrada) " 24.
24 Notitiae, n 9 92, abril
15 El autor usa el vocablo "ortodoxo" en la acepción que le asigna el uso corriente
en Inglaterra : seguidor del cisma oriental. Igualmente emplea la palabra "evangélico", como
su sentido estricto: fiel a la recta doctrina. (N. d . l. R.)
protestante . Cuando habla de "católico ortodoxo", se entiende el
símilmente creer en la Presencia Real. Es cabalmente indiscutible que cada etapa de la reforma del Arzobispo Bugnini nos ha alejado de los ortodoxos y acercado al protestantismo.
Ahora se hace necesario examinar la dimensión ecuménica del Nuevo Ordo la Misa.
Bajo el profético título "¿Una liturgia común?", un artítulo en "The Tablet" del 15 de enero de 1966 expresaba su agrado ante la "evidencia del adelanto ecuménico" presente en la convergencia entre el Servicio de la Santa Comunión de la Serie Anglicana 11 y la Misa Católica. La Serie II
"adopta casi exactamente la estructura precisa de la primera parte de la Misa, como se celebra ahora como resultado de las reformas litúrgicas del Concilio" 26.
Ambas liturgias, la católica y la anglicana, se han desarrollado mucho desde 1966. Los anglicanos tienen ahora su Servicio de Comunión Serie IJI; nosotros tenemos nuestra Nueva Misa; y la naturaleza de su desarrollo común puede ser óptimamente descrita como una convergencia aceleradora. Es improbable que los cambios que han tenido lugar en ambas liturgias puedan ser denominados "desarrollos" si se aplican los estrictos tests formulados por Newman en el capítulo V de "El desarrollo de la doctrina cristiana". El insiste en que un verdadero desarrollo debe ser conservador de lo que hubo antes de él y que
"una doctrina desarrollada que invierte el curso del desarrollo que la pre- cedió no es verdadero desarrollo sino una corrupción".
En lo que respecta al Servicio de Comunión anglicano, el desarrollo prece-
una doctrina que Cranmer comprendió cabalmente, aborreció y rechazó, corno
lo prueba conclusivamente el magistral
Francis Clark "El Sacrificio
eucarístico y la
los obispos católicos explicaban:
"Apostolicae Curae",
"Para decirlo brevemente, si se compara el First Prayer Book de Eduar- do VI. con el Misal. pueden detectarse 16 omisiones, cuyo objetivo evidente fue eliminar la idea de sacrificio. Más aún, en cuanto incluso después de esa drástica terapéutica a ún quedaban unas pocas frases y rúbricas de las cuales
se podía agarrar Gardiner, pretendiendo comprenderlas como todavia asevera- tivas de la Presencia Real Objetiva y del Verdadero Sacrificio, todas esas frases
fueron alteradas en el Prayer Book revisado de
1552" TI.
26 Tablet, 15 de enero de 1966. p. 71.
province oí Westm inster: A Víndlce-
lion of the Bull Apostolicae Curae, London, 1898, p. 54. (Se puede obtener en Sto Pius V Information Centre, Coach House, Woolton H íll, Newbury, Berkshire RG15 9UZ Inglaterra).
27 Cardinal Archbishop and Bishops oí the
Como se verá más adelante el Servicio de la Serie III invierte esa línea de desarrollo, empleando un tipo 'de palabras más abiertas a una i?terpret?ción católica, pero que, al mismo tiempo , en 10 que debe ser una ~s'pecie de triunfo incluso para la amplitud anglicana, [está calculado para conciliarse a las Igle- sias Libres! En lo que respecta a la Nueva Misa, la inversión del desarrollo tiene lugar despojando a la liturgia de oraciones que expresan explícitamente las. doctnnas de la Presencia Real Objetiva y del Verdadero Sacrificio, que había Ido_ absor- biendo por un proceso gradual y natural durante un período de 1500 anos; un proceso totalmente concorde con la tercera característica de Newman de un ver- dadero desarrollo: el poder de asimilación. Como se explica en "La enseñanza de la Iglesia Católica" del Canónigo Smith:
tendencia ha sido hacia el crecimiento -adiciones y acrecentamientos- el es-
<t • • • a lo largo de la historia del desarrollo de la liturgia sacramental,
para obtener un simbolismo más cabal y perfecto" 28.
un punto clave en la vindicación de la "Apostolicae Curae" por
los obispos católicos:
"Es reconocido que en los primeros tiempos se permitía a las iglesias lo.-
cales el añadir nuevas oraciones
tiese también suprimir oraciones y ceremonias en uso anteriormente, e incluso remodelar los ritos existentes de la manera más drástica, es una proposición para la cual no conocemos fundamento histórico, y que nos aparece absoluta-
] Pero que se les permi-
mente no creíble" 29.
Para comprender por qué la Iglesia Católica ha roto con su invariable tra-
dición, y remode1ado el rito
sario comenzar por el Vaticano II .
romano de la manera más
drástica, se hace nece-
En la fiesta de la Anunciación de 1963, el arzobispo Marcel Lefebvre remitió una carta de evaluación de la primera sesión del Concilio Vaticano II a todos los miembros de la Congregación del Espíritu Santo, de la cual era el Superior General. El arzobispo había notado un número de inquietantes tendencias entre los padres del Concilio, incluyendo la de un importante grupo que colocaba antes que nada el aspecto ecuménico del Concilio. Este grupo deseaba purgar los textos conciliares de todo lo que tendiera a mantener vivas las diferencias, en lugar de ayudar a realizar la unidad 30.
más que obser-
var; algunos, tales como Osear Cul1mann, un luterano, hizo realmente lo que el "Osservatore Romano" describió como "una válida contribución" a la redac-
Ya he proporcionado amplia documentación sobre el modo cómo los obser- vadores protestantes influenciaron los textos conciliares (véase mi "Pope }ohn's
conciliares 31.
28 G . Smith: The Teaching of the Catbolic Church, London , 1956. p. 1056.
30 Monseñor Mareel Lefebvre:
Op, cito en
neta 24, pp . 43-44.
A Blsbop speaks,
habla", Buenos Aires, 1977, pp . 16-26.
31 L'Osservatore Romane
N. del T.)
(English edition) , 14 de junio de 1973. p. 8.
que no incluí, el del archidiácono Pawley, un observador anglicano:
"Durante el Concilio mismo, las más abundantes cortesías y oportunidades para la comunicación e intercambio nos fueron concedidas a los observadores en cada nivel, e indicios de tal proceso pueden reconocerse en los documentos mismos" 32.
Councíl", capítulo
IX), Y no 10 repetiré
ñaló que:
"Leyendo el esquema de la Liturgia, y escuchando el debate sobre el mis- mo, no pude dejar de pensar que, si la Iglesia de Roma continuaba enmen- dando el Misal y el Breviario por un tiempo suficiente, un día inventaría el Book oj Common Prayer'' 33.
bienvenida res-
tringida pero entusiástica a la Constitución sobre la Liturgia, la cual, dice:
anglicanos, el
Moorrnan, de
Otro teólogo protestante, el Dr.
Jaroslav Pelikan, dio
(i • • • no remienda simplemente las formalidades del culto litúrgico, sino que
Dado que ello fue tam-
b~en el deszgn!o mismo de los Reformadores del siglo XVI , será quizás apro-
b~~ca form~r ~ ref~rmar la vida misma de la Iglesia.
piado para mi, como scholar de la Reforma, resumir mis reacciones ante la
C?nstit~ción bajo tres de las secciones que utilicé en mi libro "Rebeldes obe-
(Harper, 1964)
del pensamiento litúrgico de
Lutero".
El Dr. Pelikan podría haber continuado puntualizando que el objetivo de los Refor~adores protestan.tes en .los cambios que hicieron en la liturgia fue, co~o explicó Lutero, destruir la MIsa y, de esa forma, destruir a la Iglesia: "Tolle Míssarn, tolle ecclesiam". Sin embargo, .el Dr. Pelikan juzgó evidentemente prudente pasar por alto ese punto. El explica que varios de los principales fundamentales de la "Cons- titución sobre la Liturgia"
"representan la aceptación, sin embargo tardía, del programa litúrgico ex-
puesto por los Reformadores
" 34.
El Padre Schillebeeckx, el ultraliberal peritus (experto) holandés en el Con- cilio , ha revelado cómo algunos periti habían aceptado introducir frases ambiguas d~?tro de los textos conciliares que ellos pretendían explotar después del Con-
oficiales 35.
de las comisiones instituidas para implementar los documentos
De un modo similar, tales prácticas protestantes como la liturgia en lengua
vernácula se han
convertido en virtualmente universales
M. Pawley:
p. 343. 33 J. Moorman:
Vatiean Observed, London, 1967, p. 47.
Rhlne
34 Rev. A. Abbott, S. J., (editor): The Documents of Vatiean 11, London, 1967, pp. 179
35 Rev,
R. M. Wiltgen :
(Baje el título "El Rin fluye en el Tíber", se anuncia su edición española.
N. d." R.)
la impresión de que ciertamente sería conservado
el Concilio ordenó conservar el latín y la
Padres tuvieron
"en las principales partes de la Misa en aquellos países donde la Iglesia estaba establecida hacía tiempo y los fieles estaban acostumbrados a él, res~­ vando la lengua vernácula para la parte catequética o dialogal al comienzo e la Misa, y para todas las otras funciones litúrgicas" 36.
El Cardenal Heenan ha admitido que
" los obispos en el Concilio fracasaron en prever que el latín desaparecería virtualmente de las iglesias católicas" 37.
De un modo similar, la introducción de la Misa cara al pueblo, un paso en total armonía con "los programas litúrgicos" expuestos por. los R:efonnadores (protestantes) , se ha tornado virtualmente universal en la Iglesia OCCidental fuera
de la Cortina de Hierro
cuant? mas
cerca nos
La Comunión en
orientales -la
rradíciones
de l~s
Ortodoxa y ~a Uniat~---: 3 8,
alejamos de los ortodoxos 39. Aún antes de comenzar a tratar los cambios en el texto de la Misa, l~eados
para alinearla con las práctica y creencia eucarí~ticas protestantes, es eVI?ente
que los cambios ya mencionados -el
empleo universal de la, lengua .vernacula:
servido por. SI
mismos para transformar el ethos incluso de la vieja Misa, de lo que h~bla.Sido
mirado y era
. fue _confiada a
arzobispo dim isionario de Portland, Oregón, ha concedido ~ue .el gran error de
mente protestante. La implementación de
pueblo, y la Comunión en
Liturgia"
católico en
la "Constitución sobre la
a seis consejeros
"Consilium" que
protest~ntes. Monsenor
Concilio fue
manos de estos miembros del "establishment litúrgico" 40.
Documentation Catholique" del
de mayo de 1970, traía. ';lna foto
del Papa Pablo VI con los seis consejeros protestantes,. cuando reclbl~,a los
miembros del "Consilium" por última vez, ellO de abril de 1970, habiéndose terminado su tarea. lean Madiran , director de "Itlnéraires", en su número de diciembre de 1973, hizo un comentario singularmente penetrante de la foto- grafía y de la crónica adjunta:
] era la obra por excelencia, era la obra
maestra de este «Consllium» que lo había creado con la colaboración activa de seis herejes, los seis que se ven en la [otograita, a la ~erech~,del San!o Padre. "Empleo este término de «hereies» , sin nmg,un~ l1lt~ncl~/! agresiva, oien- siva ni incluso retórica. Lo empleo porque es el ~ermmo científico, y el term~no exacto. No solamente los seis personajes hereies son personalmente herejes, sino además están allí en su calidad de tal. No están allí, simplemente, a
"El Novus Ordo Missae [
36 General Instruetion o fthe Roman Missal, en nota 32, pp. 111-112.
37 Tbe Tablet, 16 de setiembre de
38 Palabra que quiere decir unidos : católicos de rito orient al, un idos a Roma. (N. d.L R.)
39 Cfr. Michael
40 The Tidings, 9 de julio de 1971.
197~, p. 89~.
Davies: Cranmer's Godly Order, pp . 95-98.
título personal; están allí en cuanto herejes oficiales, en calidad oficial de he- rejes. La «Documentation Catholique» lo precisa bien en la nota 1 de su pá- gina 416. Los nombra a los seis, son el Dr. Georges, el canónigo [asper, el Dr. Sephard, el Dr. Kunneth, el Dr. Smith y el Hermano Max Thurian, y es- tipula que están allí en cuanto «representando respectivamente al consejo ecu- ménico de las Iglesias, las comunidades anglicana y luterana, y la comunidad de Taizé», El Novus Ordo Missae no fue fabricado en colaboración y acuerdo con seis personajes expertos, escogidos individualmente por su reputación mun- dana o por su linda cara, y que, de hecho, accidentalmente, sucedió que eran además herejes. No. El Novus Ordo Missae ha sido fabricado en connivencia con seis representantes oficiales de varias herejías, convocados en calidad de tal para organizar nuestra renovación litúrgica. Hicieron el tipo de liturgia, y de renovación que se podía esperar de lo que ellos representaban".
" La Documentation Catholique",
el Papa Pablo VI agradece a los miembros del "Consiliurn" por su tarea:
"redactar de una nueva manera textos litúrgicos probados por un largo uso o establecer fórmulas enteramente nue,vas".
En la página 417 de la misma edición de
Continuó agradeciéndoles por
"aportar un valor teológico mayor a los textos litúrgicos, a fin de que la lex orandi concuerde mejor con la lex credendi" 41.
Un principio aceptado respecto al culto litúrgico es que el punto de vista doctrinal de una denominaci6n cristiana debe necesariamente reflejarse en su culto. Los ritos litúrgicos deben expresar lo que contienen. No es necesario que la posición católica esté expresamente contradicha para que un rito se vuelva sospechoso; la supresión de las oraciones que habían dado expresión litúrgica a la doctrina detrás del rito es más que suficiente para ser causa de preocupación.
Este principio se encarna en la frase "legem credendi lex statuat supplicandi" (que la ley de la oración fije la ley de la fe); en otras palabras, la liturgia de la Iglesia es una guía segura hacia su enseñanza. Esto se presenta habitualmente en la forma abreviada de lex orandi, lex eredendi, y puede traducirse libremente como significando que el modo como la Iglesia celebra el culto (lex orandi) debe reflejar 10 que la Iglesia cree (1ex credendi).
sistema de doctrina de
los libros litúrgicos de cualquier denominación cristiana, y tratar de hacer eso
liturgia es
Sería un error esperar que
sea posible deducir un
principio aquí en
41 Sin embargo, el 19 de noviembre de 1969, el mismo Sumo Pontífice dijo, refiriéndose
al Novus Ordo Missae: " El rito y la respectiva rúbrica por sí NO
DOG MATI CA: son susceptibles de una calificación teológica de valor diverso , seg~r; el contexto litúrgico a que se refieren; son gestos que se relacionan con una acción relíglosa
vivida y viviente, de un misterio inefab le de presencia divina que
un modo unívoco, acción que s ólo la crítica teológica puede realizar y expresar en fórmulas
doctrinarias lógicamente satisfactorias". (N. d.L R.)
no siempre se realiza de
SON UNA DEFINICION
quizás muy útil como un trasfondo para la creencia doctrinal; pero donde se hacen cambios, singularmente omisiones, la doctrina detrás de la liturgia revisada se torna muchísimo más clara.
Iean Madiran considera que la afirmación del Papa Pablo VI sobre el mayor valor teológico de los nuevos textos tiene una importancia capital. Señala que ello evidentemente significa que hasta 1969 los textos litúrgicos [no poseían
el nivel de valor teológico que era deseable!
u • • . no tenían ese valor teoláglco que se percibe ahora en las «[ármulas enteramente nuevas» de las nuevas liturgias. Es una opinión. Durante más de mil años, la lex orandi de la Iglesia no había concordado lo suficientemente bien con la lex credendi. Las nuevas oraciones eucarísticas "están mejor de acuerdo" con la verdadera fe que el canon romano: es también la opinión de Taizé, de
las comunidades anglicana y luterana, y del consejo ecuménico
El Novus Ordo Missae fue descrito en el artículo 7 de su "Institutio Ge- neralís" original como:
Escribe Madiran:
"LA CENA DEL SEfVOR, O LA MISA, ES LA ASAMBLEA SAGRADA
CIA DE UN SACERDOTE, PARA CELEBRAR EL MEMORIAL DEL SEfVOR. POR ESTA RAZON, LA PROMESA DE CRISTO ES PARTICULARMENTE
VERDADERA DE UNA CONGREGACION LOCAL DE LA IGLESIA : DON- DE DOS O TRES SE HALLAN REUNIDOS JUNTOS EN MI NOMBRE, ALLI ESTOY YO EN MEDIO DE ELLOS".
"Institutio Generalis" revisada por otro
al menos reconociblemente católico.
Debería señalarse que incIuso en la "Institutio Generalis" original había una referencia al sacrificio eucarístico del Cuerpo y Sangre de Cristo en el artículo 2. Pero era el artículo 7 el que proveía la base para la instrucción sobre la nueva Misa y expresaba con suma perfección su ethos.
si no totalmente satisfactorio, es
O REUNION CONJUNTA DEL PUEBLO
DIOS, BAJO LA
concepto totalmente
protestante y ha
En mi próximo libro "La Nueva Misa del Papa Pablo" documentaré la con- formidad de la lex orandi del Novus Ordo Missae, con la lex credendi del artículo 79 original -un rito y definición que los mismos protestantes han elo- giado como compatible con o muy cercano a su propio concepto de la Cena del Señor-o Como recalcaron los Cardenales Ottaviani y Bacci, en su carta al Papa Pablo VI, la Nueva Misa
"REPRESENTA, EN SU TOTALIDAD Y EN DETALLE, UN ALEJA- MIENTO SORPRENDENTE DE LA TEOLOGIA CATOLICA DE LA SAN-
TA MISA COMO FUE FORMULADA EN LA SESION XX/l DEL CONCI- LlO DE TRENTO, EL CUAL, AL FIJAR DEFINITIVAMENTE LOS 'CANO- NES' DEL RITO, ERIGIO UNA BARRERA INFRANQUEABLE CONTRA
ATACAR LA INTEGRIDAD DEL
MISTERIO" 42.
42 Incluida en el Breve Examen Crítico del Novus Ordo Missae.
publicó en ROMA
n? 56.
(N. d.L R.)
subrayarse en
cardenales, distinguidos la Santa Sede.
éste es el juicio ponderado de
E! único medio efectivo para superar una barrera infranqueable es qui- tarla -y esto es exactamente lo que el "Consilíum" hizo con la Misa de San Pío V. Hasta qué punto la Nueva Misa se aleja de la teología del Concilio de !rent~ .pu~?e se~ ~~aluado ~xcel~ntemente comparando las oraciones que el Co~slhum supnrmo de la liturgia con las que suprimió Cranmer. La coinci- dencia no es SImplemente sorprendente, es horripilante. Efectivamente no puede ser una coincidencia. El "[udíca me", el "Confiteor" las oraciones dei ofertorio el "Pla~~at Tibi'~, el. último Evangelio -y éstas so~ sólo unas pocas- y fU~ ~or onnsaones mas bien que por la mclusión de oraciones específicamente heré- tícas que los Reformadores protestantes alcanzaron sus objetivos.
transformó la
Fue, s~bre todo, mediante la liturgia, la lex orandi, que se
aquellos países donde los Reformadores obtuvieron el apoyo
del ~~der temporal- ~e tipo católico a. uno protestante. La lex credendi que manifiesta la lex orandi de la Nueva MIsa halla un ejemplo quizás óptimo en el reemplazo del "Suscípe Sancte Pater' del antiguo Ofertorio por una oración que alud~ al ?an "que la tierra ha producido y manos humanas han hecho" 43. Al discutir los cambios en la Misa, debe mencionarse otra similaridad entre esta re!orma y la de Cranmer. En su primer Prayer Book (1549). Cranmer se
lex credendí -en
el r~to p~r ~l .dispuesto pudiera ser aún interpretado
en un sentido catol~co. SI hubiera insistido en un rito que quizás no pudiera ser d~,otra manera SIO.O protestante, habría tenido que enfrentarse con una abierta reb~hon d~ una ampha porción del clero. En las etapas iniciales de su reforma él hIZO posíble que sacerdotes conservadores se convencieran a sí mismos de que lo que estaban ceJebrando en ese momento era aún una Misa.
aseguro co~ esmer? .de qu:
El Novus Ordo Missae ha hecho lo mismo proporcionando alternativas. Se p~ede usar un "Co~fiteor" truncado, pero ritos penitenciales alternativos son acceslb!es, que no contienen nada que un protestante pudiera objetar. Se puede usar aun el Canon Romano, pero no necesariamente. Por consiguiente es posi- ble celebrar en una iglesia -especialmente donde se use el latín- una Misa que aparecerá difiri~ndo ~uy,poco de la antigua, mientras en la parroquia de al lado la forma s.e dlfer~nclara muy poco de la usada en muchas iglesias angli- canas; y esto, 510 desviarse en absoluto del texto oficial aprobado por el Papa.
minimizar el papel desempeñado por los seis
observadores pr~testantesy se ha recalcado el hecho de que no se les permitía
el obispo Lucey de Cork y Ross-, los "expertos" que trabajaban entre basti- dor~s redac,ta~do los documentos del Concilio fueron la gente con real poder y tuvieron mas influencia que muchos obispos 44.
votar. en las sesiones plenarias. En el Concilio mismo -como ha hecho
Se han hecho esfuerzos para
de las oraciones que Cranmer suprimió del rito Sarum ,
véas~ Míchael !?avles: Cranmer's Godly Order, capítulo XII. Para un análisis de la impor- tanela del Suscipe Sancte Pater, véase Michael Davies: The Tridentine Mass, pp, 2[-22.
setiembre 1978, pp. [8-19. N.deIT.) A veces las frases
de la nu.eva ~Isa que cila. el autor son algo distintas de las que las que suelen oírse en los países hispénicos, No olvidemos que la nueva Misa tiene inmensa cantidad de variantes y que el autor es inglés. (N. d.l. R.)
43 ~ara una
~ista detallada
(Trad. español~ en ROMA, n 9 54,
44 The Catholic
(Dubl ín) , 14 de setiembre de 1973.
De una manera similar, en el caso del Novus Ordo Missae, la tarea del
"Consilium" se realizó principalmente en las fases preparatorias que conducían
a las sesiones plenarias. Los observadores protestantes pudieron no sólo usar
su influencia durante el trabajo preparatorio, sino que se les permitía asistir a las sesiones plenarias y, por lo menos en una ocasión, fueron realmente autorizados
a hablar durante una sesión plenaria, una revelación que, si no hubiera sido
hecha por el Secretario de la Comisión Litúrgica de Inglaterra y Gales hubiera quizás provocado incredulidad 45. Respecto al Padre Boylan, conviene citar su propia explicación de la Misa que él incluyó en una carta al "Catholic Herald" en su calidad de Secretario General de la Comisión Litúrgica:
"Nos reunimos como una comunidad cristiana, en obediencia al Fundador
de nuestra comunidad, a fin de recordarlo a El y a todo lo que El hizo y dijo. Celebramos su memoria y la salvación que El ganó para nosotros en
la forma en que los cristianos lo han hecho por cerca de dos mil años: escu-
chando la Palabra de Dios y respondiendo a esa palabra con cantos espirituales y la oración.
"Lo más importante de todo, celebramos su memoria en la forma que El mismo nos dijo hacerlo: en la Fracción del Pan. Con esperanza abandonamos
la celebración, confirmados en nuestra Fe e incluso más determinados a llevar
a otros la buena nueva del acontecimiento que celebramos" 46.
No hace falta un prolongado estudio de esta explicación para advertir que es íntegramente "Artículo 7 9 " y que no contiene una palabra que un pro- testante evangélico no pueda aceptar. Esta es también la explicación de la Misa impartida en los colegios católicos donde los maestros han sido adoctrinados con la nueva catequesis. Pero para volver al tema de los observadores protestantes . El hecho de que jugaron un papel activo en la redacción del nuevo rito de la Misa (y de la ordenación) ha sido negado no sólo por el Padre Boylan, que es el secre- tario de la Comisión Litúrgica de Inglaterra y Gales, sino entre otros por el Padre J. D. Crichton y el arzobispo Bugnini. En el apéndice de este trabajo suministro suficiente documentación como para dilucidar la cuestión de una vez por todas.
Hechos aparecidos en estos momentos presentan un aspecto aún más inquie- tante del fenómeno sin precedentes de solicitar ayuda a protestantes para redac- tar una nueva Misa católica. Existe evidencia de un esquema concertado para las diversas denomina-
ciones a fin de reformar sus liturgias respectivas en dirección a un eventual rito cristiano unido. Esto aparece claro simplemente al examinar el texto del nuevo Servicio de Comunión anglicano Serie IIl. Material que no se encuentra ni en
la Misa romnaa ni en el Prayer Book anglicano se ha abierto de repente camino
en los ritos revisados de ambas comuniones. Se menciona al celebrante como
45 The Cathclíc Fireside, 8 de junio de 1973.
46 Catholic Herald, 1~ de agosto de 1975.
el Presidente; hay oraciones de los fieles y un "signo de paz"; después de la Consagración, la asamblea dice "Cristo murió; Cristo subió a 105 cielos; Cristo volverá de nuevo" 47. Después del Padre Nuestro, aparece lo siguiente: "Porque el reino, el poder y la gloria son tuyos, ahora y para siempre".
podría echar a un lado esta evidencia como una
Ninguna persona racional
coincidencia, especialmente en
anglicano en el "Consilium", el Dr.
[asper, desempeñó
directivo en
la redacción del servicio de la Serie III . Casi no sorprende que otro ministro
anglicano pudiera escribir al "Catholic Herald" de Londres,
litúrgico hodierno ha llevado nuestras respectivas liturgias a
una similaridad notable, de tal modo que hay muy poca diferencia en la for- mulación sacriiicial de la oración de oblación de la Serie III y la de la Oración Eucarística II de la «Missa Normativa» "48.
El obispo anglicano de Southwark ha afirmado en varias ocasiones que admira grandemente el Novus Ordo Missae, lo usa él mismo, y le agradaría verlo disponible comúnmente para los anglicanos, al menos como una alternativa. [lgual-
en sus viajes por el
continente! 49
M. G. Síegvalt, un profesor de teología dogmática en la Facultad protestante de Estrasburgo, testimonia que:
"concelebrado" Misa con
evangélico" so.
la Misa renovada
lean Guitton un íntimo amigo del Papa Pablo VI y observador laico en el Vaticano II, citó una publicación protestante que elogia el modo en que las
Eucarísticas han abandonado "la falsa perspectiva de un sacri-
ficio ofrecido a Dios" 51. Un luterano sueco elogió la nueva Misa porque ha realizado
"Un notable paso adelante en el campo ecuménico y se ha acercado a las formas litúrgicas de la Iglesia Luterana" 52.
Desde el punto de vista opuesto, el Padre H. O. Waterhouse, S. J., encuentra mucho de Qué entusiasmarse en el Servicio de Comunión anelicano Serie IJI:
"Asistí al servicio y me sorprendió inmensamente la similitud del servicio elegido (Serie ll1) con la Misa como la tenemos ahora en Occidente. Las pa-
labras, las acciones y la misma estructura del servicio parecen ser una réplica d: aquell? a lo que nos es/amos acostumbrando ahora en la Iglesia Catállca.
Si la. Serie
segundad una buena preparación para el día cuando la intercomunión se torne
IJI llega a usarse ampliamente por los anglicanos suministrará con
posible" 53.
47 Sobre la diferencia de lo que se oye por estas latitudes, véase nota 43.
48 Catholic Herald, 22 de diciembre de
49 Catholic Herald, 15 de diciembre de 1972. so Le Monde, 22 de noviembre de 1969. 51 La Croíx, JO de diciembre de 1969. 52 L'Osservatore Romano, 13 de octubre de 1967, p. 3. 5J The Clergy Revíew, julio de 1973, p. 544.
]972.
Una prueba ulterior de tal convergencia ha sido suministrada por el Reve- rendo D. Stacey, miembro del Comité Nacional Fe y Orden, que fabricó el nuevo servicio metodista de la comunión. Escribiendo en el número de agosto de 1969 de la "Catholic Gazette", explica que este
"nuevo rito es un servicio ecuménico. Va sin decir que hemos estudiado todo lo que otros han hecho antes de nosotros y tomado prestadas ideas -aun- que sólo muy raramente palabras de hecho- de los otros ritos. Este es un buen tiempo para la revisión. Hay un interés difuso y experimentación. Tan pronto como un borrador substancial del nuevo servicio estuvo preparado fue enviado a todas partes del mundo a los estudiosos litúrgicos de cada denomi- nación eclesiástica, incluyendo naturalmente a los católicos romanos. Los co- mentarios fueron en general tremendamente valiosos. En el campo litúrgico, nombres, sectas y partidos están cayendo, y aunque uno no debe exagerar, es posible ahora soñar con una forma de Eucaristía a la que adherirían en última instancia todos los Cristianos".
Una evaluación casi idéntica de la actual situación apareció también en 1969, en el número de febrero de "Concilium", una revista ultra"progresista", fundada y generosamente editada por periti (expertos) liberales del Vaticano 11. En un artículo titulado "El Consejo Mundial de las Iglesias y la reforma litúr- gica", se dan detalles sobre un grupo formado bajo los auspicios del Consejo Mundial de las Iglesias y denominado "Societas Litúrgica". Esta incluye a "litur- gólogos" anglicanos, bautistas, luteranos, católicos, metodistas y ortodoxos, más de la mitad de los cuales son miembros de "comisiones litúrgicas nacionales o confesionales", El informe concluye diciendo:
"Hay un consenso creciente acerca de la naturaleza del culto divino.
creciente acuerdo encuentra expresión en palabras y ritos, en la atmósfera
dual, pero el progreso de esta convergencia y comprensión de la fe es en todo
caso muy prometedor" 54,
Otro organismo formado para promover la convergencia litúrgica es el ICET -International Consultation on English Texts- (Consulta Internacional sobre textos ingleses). Es un organismo interdenominacional y sus miembros per- tenecen a la mayoría de la Iglesias cristianas angloparlantes.
todo tipo de actividad litúrgica.
turgy»- es proponer textos que sean aceptables para todas las Iglesias que están representadas en él, con la esperanza de promover el ecumenismo",
Los obispos católicos de Inglaterra y Gales hicieron obligatorios en 1975 a cierto número de textos del ICET, alineando de este modo aún más a la nueva Misa con el Servicio de Comunión Serie 111 que incorpora ya estos textos. Nuestros obispos aún no han aceptado todos los textos del ICET y "Music and Liturgy" los censura por su
manos de los obispos fueron forzadas incluso en eso por un "[ait accompli"
según el cual mucha gente por toda la Gran Bretaña ha estado usando textos del ICET por algún tiempo".
"frío intento para satisfacer las demandas del ecumenismo.
54 Concilium, febrero de 1969, p. 52.
La razón de la falta de entusiasmo de nuestros obispos se hizo evidente para todos cuando se hicieron obligatorios los textos del rCET en marzo de 1975. Es interesante señalar que la Catholic Truth Society ya había incorporado esos textos en la edición de 1974 de su "Simple Prayer Book", publicado mucho antes de fin de año, poniendo en claro que la imposición de estos textos era mucho más una cuestión de un "fait accompli".
, Un arzobispo publicó un documento "ad clerum", explicando que mientras
el p~rsonalm~nte lamentaba los cambios, la Santa Sede está ansiosa por tener una versión comun para países angloparlantes, y que hemos decidido ir junto con
los otros. j El no especificaba exactamente adónde están yendo los otros! Es poco probable que la tolerancia ante los sacerdotes que han estado usando los textos del ICET en desafío a )05 obispos se extienda a todo sacerdote que rechace usarlos si son impuestos.
Dadas la convergencia entre la nueva Misa y la Serie Anglicana III y la compatibilidad de la Serie In con la opinión no conformista, está claro que ahora la Nueva Misa debe ser aceptable para los protestantes, inclusive a la izquierda teológica de la Iglesia de Inglaterra. No faltan pruebas al respecto, ~ax Thurian, mlem?ro de la comunidad monástica protestante de Taizé, en Fran- CIa, y uno de los seis observadores, afirma -según "La Croix" del 30 de mayo de 1969- que el Novus Ordo Missae posibilita ahora a los no católicos el cele- brar la Cena del Señor con las mismas oraciones como los católicos. . Así pues, el Consistorio Superior de la ultraprotestante Iglesia de la Con- f~sl6n de Augsburgo de Alsacia-Lorena publicó una declaración luego de su reu- nión en ~strasburgo el 8 de diciembre de 1973, en la que aprueba que sus miem- bros reciban la Sagrada Comunión en iglesias católicas. (El obispo católico de Estras~urgo, desafiando, !ncluso la presente legislación liberal, permite la inter- comunión y concelebración con protestantes). La Declaración afirma:
"Consideramos que en las presentes circunstancias la fidelidad al Evangelio y a nu,:s:ra tradición no nos permite prohibir a los miembros de nuestra Iglesia el participar en una celebración eucarística católica. "Sin embargo, debemos obrar con gran discernimiento y juicio: no debe aceptarse la invitación de otra Iglesia, a menos que podamos reconocer perso- nalmente en su práctica Eucarística la celebración de la Cena tal como la ins- t~tuyó el ,Señor. Dada la presente forma de celebración Eucarística en la Igle- sta Catálica, y e~ razón de la presente convergencia en teología, muchos obs- t~culos qu~ p'odrzan haber impedido a un protestante participar en su celebra- C1Ó~ EUCarlstl~a parecen estar en vias de desaparición. Para un protestante de- berla ser posible hoy reconocer en la celebración Eucarística católica la Cena instituida por el Señor. "En particular, es de nuestra incumbencia observar los puntos siguientes:
"El carácter evangélico de la celebración en la cual puede participar un protestante ~ebe ser evidente. Insistimos especialmente en la comunión baio ambas ~sp'ecres, no sólo por fidelidad al Evangelio y a la Reforma, sino porque esta práctica se opone, para nosotros, a cierta apariencia de clericalismo. Atri- buimos gran importancia al uso de las nuevas oraciones con las cuales nos sen- timos ,en nuestra, ~a.sa, y. que tienen la ventaia de dar una interpretación a la teologla del sacriiicio, diierente de la que estábamos acostumbrados a atribuir
al catolicismo . Estas oraciones nos invitan a reconocer una teología evangélica del sacrificio" 55.
Entre los puntos que vale la pena subrayar aquí está. el hecho de que estos protestantes no s610 se sienten en su casa con l.as oraciones de la ,Nueva Misa, sino que afirman explícitamente que ellos consideran que ha_habIdo un cambio en la teología católica de la Misa que la alinea con la ensenanza evan-
, Este cambio en la teología de la Misa expresada en el Novus Ordo. Míssae ha sido también señalado por el teólogo anglicano Dr. J. W. Charley, quien des- empeñó un papel prominente en la preparación de los d~s."A~reed St?~ements" (Declaraciones de acuerdo) -sobre la Eucaristía y el MinIsteriO:-: emitidos por
En la pagana 17 de su
gélica sobre la Cena del
la Comisión Internacional anglicano-católico
comentario sobre el "Windsor Agreement on the Eucharist" (Acuerdo de Wind-
sor sobre la Eucaristía), el Dr. CharIey afirma:
"Muchas de lo que Kiing ha llamado "las válidas demandas de los Refor-
madores" han sido ahora satisfechas por la Iglesia de Roma en las nuevas Or~­ ciones Eucarísticas, incluso aunque en éstas aún permanecen ecos del lenguaie
anterior a la Reforma
sobre el Sacrificio Eucarístico
En su comentario sobre el "Canterbury Agreement on the Ministry" (Acuer- do de Canterbury sobre el Ministerio), el Dr. Charley explica:
"Enfrentados con esta clase de material puesto de acuerdo, uno se ve compelido a hace una incisiva pregunta: ¿No hay aquí un cambio de posici6n teológica por parte del Catolicismo romano? Si "cambio" es una palabra de- masiado fuerte, parece entonces haber al menos una considerable desviación de énfasis cuando se comparan estos documentos con las declaraciones oficiales anteriores. Si es posible detectar un nuevo rumbo, ¿cuán lejos es probable que vaya?".
En esta segunda cita, el Dr. Charley se está refiriendo a los textos de los "Agreed Statements", pero no puede haber ninguna duda de que no hubiera podido alcanzarse ningún "Agreement" (acuerdo) de declaración manifestando que católicos y anglicanos participan de la misma creencia en la Eucaristía y en el sacerdocio si la antigua Misa, con oraciones tales como el "Suscipe Sancte Pater" o el "Placear Tibi", hubiese seguido usándose universalmente en el rito
La obvia correspondencia entre la convergencia en la lex orandi de los cultos católico y anglicano y la lex credendi de los "Agreed Statements", fue puesta claramente a luz por el Venerable Bernard Pawley, archidiácono de Canterbury, según informa el "Catholic Herald' del 18 de octubre de 1974. Comentando la unánime bienvenida dada por los Claustros de Canterbury y York al "Agreed Statement" sobre el Ministerio y la Ordenación, el informe cita al archidiácono Pawley, quien 10 declara como un "desarrollo notable" apoyado por una "increí- ble convergencia" en la práctica litúrgica de las dos iglesias. El archidiácono,
observador anglicano en el Concilio Vaticano 11, dijo:
Estúdielo y decida por Ud. mismo.
casi un milagro el que
llegado tan le-
55 L'Eglise en Alsacc, enero de 1974.
católicos y anglicanos están ahora
construyendo iglesias unidas y participando de tabernáculos conjuntos en Gran Bretaña 56. Parece permisible preguntarse, ¿qué pensarían acerca de todo esto los már- tires católicos que murieron antes que negar que el Santísimo Sacramento es
Dios? [ Monseñor Lefebvre, en el comentaba:
1974 de "World Trends",
En efecto, hemos llegado tan
lejos, que
] un insensato ecu-
menismo aberrante que no atraerá un solo protestante a la Fe pero que moverá a incontables católicos a perderla, e instilará una total confusi6n en las mentes
de muchos más que ya no sabrán qué es verdad y qué es falso".
Ahora se ha llegado al punto de que los servicios de la Alta Iglesia Angli- cana parecen más católicos que los que tienen lugar en muchas iglesias católicas. En una visita a los Estados Unidos en 1972, el Dr. Ramsey, arzobispo anglicano de Canterbury, señaló:
muy angli-
canos. Si Ud. desea encontrar ritos que son realmente romanos, visite algunos de nuestros templos anglo-católicos al uso antiguo" 57.
"Todos estos cambios tienen s610 una justificación [
"He tenido la experiencia de ritos romanos que son realmente
pleito en
Como observó el Dr. Charley, hay aún algunos "ecos del lenguaje anterior a la Reforma sobre el Sacrificio Eucarístico" en la Nueva Misa, incluso cele- brada con el Canon 11. Está la oración para que los dones "puedan convertirse para nosotros el cuerpo y la sangre de Nuestro Señor Jesucristo". La Serie III pide que los dones "puedan ser para nosotros su cuerpo y sangre". "Convertirse" implica con mayor fuerza que "ser" la noción de un cambio real, aunque la adición del "para nosotros" facilita una interpretación alineada con la teoría de la transsignifícación, para 10 cual la Presencia de Cristo en el Sacramento se da realmente s610 para el creyente y no en el orden de la realidad objetiva. La transsignificación es una doctrina plenamente de acuerdo con la de los Reformadores protestantes. Hugh Ross Williamson ha señalado que la inclusión del "para nosotros" (nobís) en el Canon Romano no puede interpretarse en ese sentido equívoco
"porque la transubstanciación ha sido preparada por los magníficos "Te 19i- tur", "Memento Domine" y "Hanc Igitur", donde los "santos e inmaculados dones sacriiiciales" son descritos en términos apropiados para el futuro cambio en el Cuerpo y Sangre, del cual somos indignos beneficiarios" 58.
56 En una carta publicada en The Universe , del 30 de enero de 1976, expresaba David Catling, presidente del Cippenham Sharcd Church Trust : "ANTE LA INSISTENTE.Y UNA- NIME DEMANDA DEL CONSEJO Y CON LA EXPRESA AUTORIZACION DE LOS DOS OBISPOS DIOCESANOS, LAS CUSTODIAS ANGLICANA Y CATOLlCA SE HA- LLAN ALOJADAS EN UN SOLO TABERNA CULO, AUNQUE SEPARADAMENTE".
57 Dr . A. M. Ramsey: Pilgrim from Canterbury, Atonernent Fathers, Garríson, New York, 1972, p. 20. (Los "anglo-católicos" son una comunidad no católica. N. d.L R.)
58 Hugh
Ross WiI!iamson:
The Modern Mass, Devon,
El considera que el uso de la nueva fórmula en el Canon. II
"posibilita a cualquiera ~e.las sectas mfen;,b~os del Conse¡o Mundia! de las
Iglesias usarlo como su servicio de comumón
Un punto que sería difícil de interpretar de un modo protestante es. ~a rurttca ordenando al sacerdote arrodillarse y adorar después de la ~onsa~r~ctOn.
al menos en 'cuanto a las partes invariables del texto.
las Oraciones Secretas, muchas de las cuales son de un tono extremadamente atlas. ficial pero que pueden ser omitidas por cualquier secta que no desee us~ras. Estas' oraciones han sido considerablemente modificadas en las traducciones
es sólo una rúbrica y no impide que surja un "rito c~:stlanoum
Ese es también el caso e
ICEL 59 bis.
Es ig~almente cierto que
las nuevas Oraciones Eucartstlcas incluyen
un ofrecimiento específico del
sagración.
naciones protestantes (incluido el Servicio de Comunión de la Serie III)., en as cuales se ha excluido toda fórmula que pudiera incluso remotamente interpre-
tarse como constituyendo un ofrecimiento sacrificial.
ci ón Eucarística 111, la fórmula es muy específica; un comentador luterano la
pan de vida y el cáliz de salvación
Canon n a los protestantes más sagaces que insisten en sostener los ~~lOmassobre
los cuales se basa su teología. Pero otros hallan que pueden concth~r1acon íbe propia creencia. En un artículo lleno de elogios para la nueva Misa, escn e un pastor luterano:
Cuerpo y Sangre de
d~sPU:s lde ~a COI:-
eno~l­
Esto está en agudo contraste con todas
Particularmente en la O~­
~e ofrece,mos e
podría. ser mas am?rtlguada.
apenas La fórmula más
bl" e. 60
débil está en la Oración Eucanstlca II:
es, esta fórmula
sola basta para hacer Inaceptable. Incluso
parroquia de Hamburgo,
por ejemplo, usamos
regularmente la Oracián Eucarística ll , con la forma luterana de las palabras
de la institución y omitiendo la oración por el Papa" 61.
Es igualmente interesante señalar que los ecumenistas protest.antes e.s~á? pro- yectando una interpretación que les permitirá aceptar el lenguaje sacrificial de la Misa. Expliqué en "Cranmer's Godly Order" que los ~e~~rmadores ense- ñaban que todos nosotros tenemos un de~er de ofrecer sa.cnflclo,. uno de ala- banza , acción de gracias y de nosotros mismos. Como C;lsto esta presente en la asamblea, y como nosotros nos ofrecemos a nosotros ml~mos, algunos pr~t:s. tan tes consideran que es lícito decir que Cristo es ofrecido en la Eucanstta. El pan y el vino pueden considerarse como significando la asamblea que los ha ofrecido. Merece señalarse particularmente que, a diferencia del Canon Romano y de las Oraciones Eucarísticas 111 y IV, la Oración Eucarística Número JI no con-
tiene la palabra hostia
(víctima).
Algunos de los defensores ortodoxos de la Nueva Misa podrían responder
. 59 bis. ICEL -International Committee on English Texts-- un organrsmo c9;t6hco.
59 Hugh Ross Williamson: Tbe Grat 8elrayal, Devon, 1970, p.
Texts-, orgamzacI6n ecumé-
confundir con ICET -International Consultation on English
(Cfr. supra, a continuaci6n de la nota
1976, n 9
60 H. C. Schmidt-Lauber: en Emmanuel, setiembre de 1975, p. 508.
61 Stud ia Litúrgica, vol.
que el hecho de que la palabra hostia aparezca en dos de las tres primeras nuevas Oraciones Eucarísticas es un punto en favor de la nueva Misa . En contra de esto, si el objetivo fue suministrar una forma de Misa aceptable para los protestantes, si se hubiese introducido sólo una nueva Oración Eucarística para tal objeto, la intención hubiera sido estrepitosamente obvia. Presentando tres nuevas Oraciones, se alejó la atenci6n del Canon II . Debe señalarse igualmente que en ninguna de las nuevas Oraciones Euca- rísticas se pone en claro que sólo el sacerdote realiza la Consagración, y que no está obrando como portavoz o presidente de una asamblea concelebrante. Para un protestante, el ministro no posee ningún poder que se les niegue a los laicos. La ordenación es simplemente una ceremonia pública significando que la asem- blea lo ha autorizado para ejercer una función, siendo uno de sus deberes el presidir la celebración de la Eucaristía. Muchos lectores sufrirán un impacto al enterarse de que la jerarquía ame- ricana está realmente preparando el camino para la aceptación católica del con- cepto de que el sacrificio en la Misa es el de Cristo que es ofrecido en virtud de Su presencia en la asamblea que se ofrece a sí misma. En la "Newsletter" oficial del Comité Episcopal para la Liturgia se publicó una norma según la cual, al distribuir la Sagrada Comuni6n el sacerdote no debe decir: "Recibe el Cuerpo de Cristo" o "Este es el Cuerpo de Cristo". La razón aducida es que la asamblea misma es el Cuerpo de Cristo:
"El uso de la frase «El Cuerpo de Cristo: Amén» en el rito de la comu- nión afirma de una manera muy contundente la presencia y el papel de la
comunidad. El ministro [sic] reconoce quién es la persona en razón del bau- tismo y confirmación y qué es la comunidad y qué hace en la acción litúrgica.
uso de la frase «El Cuerpo de Cristo» en lugar de la
larga fórmula que decía anteriormente el sacerdote tiene diversas repercusiones en la renovación litúrgica. En primer lugar, intenta enfatizar el importante concepto de la comunidad como el cuerpo de Cristo; en segundo lugar, pone el acento sobre el consentimiento del individuo en la comunidad que rinde culto; y, finalmente, demuestra la importancia de la presencia de Cristo en las celebraciones litúrgicas como lo hace patente la Constitución sobre la Litur- gia (cfr. n!' 7)"62.
Finalmente, respecto a las oraciones incompatibles con el protestantismo está el "Ecce Agnus Dei" antes de la Santa Comunión. "Este es el cordero de Dios" es una afirmaci6n muy positiva de la Presencia Real. Otras oraciones aducidas como incompatibles con el protestantismo no son realmente tales. El "Orate Fratres" se puede interpretar fácilmente como refe- rido a un sacrificio de alabanza, al usarlo en un rito desprovisto de referencias al verdadero sacrificio de la Misa. La referencia a Nuestra Señora y a los Santos en el Canon II está redactada de una manera aceptable incluso para los pro- testantes evangélicos y, en todo caso, tiene su paralelo en el Servicio de Comu- nión de Cranmer, de 1549. Es igualmente importante subrayar que el 27 de abril de 1973 la Sagrada Congregación para el Culto Divino autorizó la composición de aún más Ora- ciones Eucarísticas y sería sorprendente si no apareciesen algunas que no con- tuvieran ni siquiera el mínimo eco de todo "lenguaje anterior a la Reforma sobre
] El cambio por el
62 Newsletter del Comité Episcopal para la Liturgia, vol. XII , setiembre de
Precisamente como la Misa
de Cranmer de 1549 fue
las Islas Británicas. En Gran Bretaña, al menos, mi impresión es de que la mayoría del clero celebra la nueva Misa con tanta dignidad como es posible. En verdad, donde se canta en latín de cara al altar, como en el Oratorio de Brompton, muchos católicos creerían estar tomando parte de una Misa triden- tina. Esto, sin embargo, no es ningún fenómeno nuevo. Lutero pudo jactarse:
así el Novus Ordo Mlssae ha
sujeto a contmuas modi-
cerca ha llegado ya 10 puso en claro el
Dr ' . Charley, en una
"Gracias a Dios [
] nuestras iglesias están arregladas de tal forma que
un laico, digamos un italiano o un español, que no puede entender nuestra pre-
que él había asistido , en la que
dicación, al ver nuestra Misa, coro, órganos, campanas, etc., diría seguramen-
] no hay diferencia entre ésta y la suya" 63.
Se sobreentiende que ningún tradicionalista debe atribuir nunca motivos indignos a cualquier sacerdote conocido por ser ortodoxo pero que sigue usando el nuevo rito. Debe recordarse que muchos sacerdotes ortodoxos (y fieles laicos) encuentran escandaloso el que cualquier católico pueda rehusar confor-. marse a las directivas aprobadas por el Papa. A menos de tener una prueba defi~itoria de 10 contrario, es nuestro deber cristiano el suponer que incluso a~uellos con los cuales no estamos de acuerdo están motivados por la convicción sinceramente mantenida de que su propia posición es la correcta. Esto no se opone de ningún modo con 10 que escribí respecto al "doblepensar" (cfr. n. 21). La esencia del "doble pensar" es que la persona que lo utiliza sabe que lo negro es blanco.
minorías pueden tener razón
Al mismo tiempo, ningún tradicionalista debe sentirse en
aprietos por estar
en minoría. Dentro de este país, los católicos practicantes forman una minoría
del sólo 3,6 % de la población (lo que de ninguna manera afecta la
lidad del catolicismo). Incluso si los tradicionalistas formasen una minoría igual- mente pequeña dentro de la Iglesia aún podrían tener razón . Es digno de
recordar 10 que escribía el Cardenal Newman en su sermón "The Second Spring" (La segunda primavera), respecto al residuo de católicos que permanecieron fie- les en tiempos de persecución . Ellos eran:
nada más que unos pocos adherentes de la Religián Antigua, movién-
dose silenciosa y pesarosamente en los alrededores, como memoriales de lo que había sido. «Los Catálicos Romanos»: ni una secta, ni siquiera un interés co-
mo lo conciben los hombres [
] sino simplemente un puñado de individuos,
que podrían ser contados como los guiiarros y "detritus" del gran diluvio [ encontrados en las esquinas, calleiuelas, sátanos y techos, o en los escondriios del país; aislados del populoso mundo alrededor de ellos, y vistos turbiamente como a través de una neblina o en el crepúsculo, como fantasmas volando de acá para allá, por los supremos altos protestantes, los señores de la tierra" 64.
En el "Catholic Register" de Canadá del 1 9 de octubre de 1977, escribió el obispo G. Emmet Carter para, según declaraba, explicar el "asunto real detrás de Lefebvre". Como un método conveniente de evitar las reales razones adu- cidas por el Arzobispo Monseñor Lefebvre, el obispo Carter señalaba:
6J Cit. en Michael Davies: Cranmer's Godly Order, p. 55.
la bufonería fustigada por el
64 Para
una Order, p. 139.
cita más extensa de este sermón . cfr. Michael Davíes:
Cranmer's Godly
el Sacrificio Eucarístico".
una medida provisoria con el. designio ~e pav~mentar el ~amino par~
ficaciones que 10 acercan cada vez más a las normas establecidas por los Reíor-
madores protestantes. Justamente cuán
conferencia pronunciada en London Colney, Herts, el 11 de noviembre de 1974.
Habló entusiastamente
virtualmente nada con 10 cual él, como evangélico , pudiera estar en desacuer?o
con excepción de una frase en la Oración de ~cción de Gracias (~anon). Sabía, sin embargo, que muchos de sus colegas católicos romanos no quieren decir eso
que de hecho dicen:
" ellos pueden decirlo pero no quieren de hecho decirlo; así me aseguran ellos".
Continuó añadiendo que cualquiera que hiciese una pequeña investigación
encontraría que el fundamento común entre la Serie ]11 Y la Nueva Misa
liturgia de la Iglesia de South India; [aunque ninguna de ambas Iglesias pare-
cían entusiasmadas por admitir esto! (La Iglesia de South India se formó al
unirse en una denominación Iglesias anglicanas y Libres. El resultado fue un buen número de clérigos anglicanos convertidos al catolicismo, en cuanto inter- pretaron correctamente ese paso como incompatible con la pretensión anglicana
las órdenes apostólicas. Hugh Ross Williamson es el más notable de esos convertidos) .
Este trabajo debe haber suministrado suficientes pruebas de que existen defi- nidos paralelismos entre la reforma del arzobispo Bugnini y la reforma de Cranmer y otros heresiarcas protestantes. He estado atónito al encontrar a algu- nos sacerdotes que afirman públicamente que no existen paralelismos. Lo que están haciendo es confundir la palabra "paralelismo" con la palabra "ideo tidad". En ningún lugar he sostenido que existe una identidad completa entre las reformas del arzobispo Bugnini y de Cranmer. El hecho de que la presente reforma haya sido aprobada por el Papa y permita el uso del Canon Romano es suficiente para refutar toda alegación de identidad completa. (Los cambios en el Canon Romano, aunque totalmente deplorables, no 10 hacen de ningún modo compatible con la doctrina protestante).
muchas de las oraciones del ofertorio, el reemplazo del altar por una mesa, la comunión en la mano, y la comunión bajo ambas especies, son todos obvios paralelismos que ninguna persona honesta podría pasar por alto. Estos son
sólo unos pocos; suministraré la lista completa en "La Nueva Misa del Papa Pablo VI", Entretanto, los lectores interesados encontrarán un fecundo ejer- cicio en examinar las innovaciones de Cranmer, expuestas en el capítulo 12 de "Cranmer's Godly Order", y compararlas con las innovaciones impuestas por el arzobispo Bugnini, el supremo arquitecto de la reforma postconciliar.
Tampoco desearía dar la
Padre Bouyer (cfr. n. 12) sea de cualquier manera universal, especialmente en
"El ha decidido que el Papa legítimamente ,electo,! los obispos válida~~­ te ordenados de la Iglesia Católica Universal estan equivocados. El ha deci 1 o que él. Marcel Lejevbre, tiene «razón envers et contre tous» (frente y contra
todos) ".
qUle,n
pa ecio
confirmada su excomunión por el Papa, cuando. el se enfrento
yaban a San
ci éndome por mi defensa de Monseñor Lefebvre en el p~lmero de es~a.sene
a mi mente fue un pasaje de "1984":
Pero había algunos ObIS~OS que apo-
apoyan prI~adamente a
Atanasia y hay un
buen número hoy que
recientemente una carta de. un arzobispo ag.ra~e­
Pero lo que las palabras del obispo Carter trajeron muy vívidamente
"Encontrarse en minoría, incluso en una minoría de uno s~lo, no lo hac/a a
uno loco.
a la verdad incluso contra el mundo
Había la verdad y había lo que
era verdad, y SI
un?, ~e aferra
entero, no estaba uno
Lo que este trabajo debería haber puesto en claro es:
importante facción entre los obispos .en el Vati.cano II deseaba
eliminar todos los impedimentos que obstaculizan la unión con los pro-
testantes;
los observadores protestantes desempeñaron un, Importan e pape
fabricó el
"Novus
Míssae":
ue el "Novus Ordo Missae" fue
, un serVICIO pr~testan­
anglicanos sino los protestantes evangélicos se sienten en
consideran que su teología está conforme con las normas pr?testante~i
que aunque el artículo 7 9 ha sido ~odíficado, la forma
MIsa que e
describió tan exactamente no lo ha SIdo;
que existe cooperación entre nuestra ,propia
Igl~s~a y, p~r lo
meno~, la
Iglesia de Inglaterra en trabajar hacia un serylclo comun que sera en
última instancia aceptable para los no conformistas:
liturgia está
aún e,:otucionando y que ,la
evolución es~a
tomando una dirección que la aleja cada vez m~s leJOS de la, teología
Durante el curso del Concilio, el Padre Edward Schillebeeckx señaló:
"Uno está maravillado de encontrarse a sí mis~o más en simpatía .c~n el pensamiento de "observadores" cristianos, no católzcos, que con las opl,nlon;s de los propios hermanos al otro lado de la línea divisoria. La acusacián ~ connivencia CO/1 la Reforma no carece por consiguiente de fundamento. ¿Que está entonces sucediendo realmente?" 66.
66 Catholic Gazette, enero de 1964, p. 6.
cit. en notas
(Trad. española. op, cit., p. 166. N, del T.)
¿Qué, en verdad?
Los protestantes tienen buen motivo para alegrarse con lo que ha sucedido. Un teólogo luterano 10 ha resumido del modo siguiente:
"Aunque queden algunas críticas necesarias, y aunque queden algunas "de-
siderata"
den decir, «gratias agamus Domino Deo nosiro» "6 7.
por cumplirse, aquéllos
no unidos con la Iglesia Latina pue-
este trabajo, la única res-
pue~ta apropiada ,que un católico puede dar a la pregunta hecha por el Padre Schillebeeckx es citar las palabras de San Juan Fisher sobre sus colegas apóstatas:
Dada la exactitud de la evaluación expuesta en
defendido",
traicionado hasta por
los observadores protestantes
la redacción de Jos nuevos textos litúrgicos católicos
El3 de mayo de 1970, "La Documentation Catholique" publicó el texto de un discurso del Papa Pablo VI a los miembros del "Consíliurn", el organismo responsable de cumplimentar los muy generalizados principios de la reforma litúrgica incluidos en la Constitución sobre la Liturgia del Vaticano 11. He mos- trado en "Pope Iohn's Council" hasta qué punto esta reforma no sólo dejó de conformarse con las revisiones concebidas por los Padres del Concilio sino que contradice formalmente tanto a la Constitución sobre la Liturgia como al movi- miento litúrgico aprobado por el Papa. La tapa de ese número de "La Documentation Catholique" estaba dedicada a una fotografía del Papa Pablo VI posando con los seis observadores protes- tantes que habían sido invitados a participar en la tarea del "Consilium". Esta fotografía demostró ser una fuente de asombro e incluso de escándalo para gran nú~ero de fieles que no habían tenido ninguna idea de que los protestantes hubiesen desempeñado ningún papel en la redacción de los nuevos ritos cat6- licos. Esto nevó a una controversia pública en cierto número de países, seguida por desmentidos oficiales de que los Observadores hubiesen de hecho desem- peñado algún papel en la redacción de los nuevos ritos, Desde entonces, los apologistas de la reforma oficial han citado estos desmentidos como "refutacio- nes" de la afirmación según la cual los Observadores protestantes habían tenido un papel activo en la redacción de los nuevos ritos. Hay, sin embargo, una dife:encia considerable entre un desmentido y una refutación, y estos desmentidos partIculares son totalmente gratuitos y contradicen la evidencia disponible.
de " Notítiae" , la publicación oficial
del "Ccnsilíum", su secretario, el arzobispo Bugnini afirmó que los observadores
limitaron su papel
En el número de julio-agosto de
simplemente a observar.
aquí sus exactas palabras:
"¿Qué papel cumplieron los «Observadores» en el «Consilium»?
Antes que nada sólo tomaron parte en las reuniones
que el de «observadores».
cit . en
nota 58, p. 509.
ca intervinieron en las discusiones y nunca pidieron hablar"
En segundo lugar, se comportaron con discreción impecable.
El 25 de febrero de 1976, el Director de la Oficina de Prensa Vaticana dio la siguiente respuesta a una pregunta del periodista Georges Huber, sobre si los Observadores protestantes habían participado en la elaboración de la Nueva Misa:
"Los Observadores textos del nuevo Misal".
Este desmentido fue impreso en "La Documentation Catholique" del 4 de julio de 1976. En oposición con ello, Monseñor W. W. Baum (ahora Cardenal Baum) , un fogoso ecumenista, hizo la siguiente afirmación en una entrevista personal con el "Detroit News" del 27 de junio de 1967:
participaron en la elaboración de los
protestantes no
(but as consultants as well), y participan
(they partí-
cipate fully)
de las discusiones sobre la renovacián litúrgica.
No tendría mucho
sentido si sólo escuchasen; pero ellos contribuyen"
(subrayado por M. D.).
A fin de ubicar esta afirmación en su contexto correcto debe aclararse que, en la época en que la hizo, Monseñor Baum era director ejecutivo de la Comisión de Asuntos Ecuménicos del Episcopado Católico norteamericano, y fue el primer portavoz católico que se haya alguna vez invitado para hablar ante el Sínodo General de la Iglesia Unida de Cristo, una denominación protestante americana. Durante su alocución reveló a los delegados que estudiosos protestantes "habían tenido voz" en la revisión de la liturgia católica. Como complemento de dicha revelación, Harold Acharhern, corresponsal religioso del "Detroit News", obtuvo la entrevista con Monseñor Baum, de la cual he tomado la cita anterior. El informe proporcionado por el Cardenal Baum y los desmentidos publi- cados por el arzobispo Bugnini y la Oficina de Prensa Vaticana son abierta- mente contradictorios. A fin de descubrir la verdad, escribí a uno de los Obser- vadores, el Canónigo Ronald Iasper. Antes de reproducir su respuesta, es necesario explicar la manera como trabajaba el "Consilium", Primeramente, estaban las sesiones de estudio, durante las cuales los detalles prácticos de la reforma eran elaborados, discutidos y modificados. Luego estaban las reuniones formales (plenarias), en las cuales se debatían y votaban los proyectos de borrador redactados en las sesiones de estudio. En mi carta al Canónigo Iasper le explicaba que estaba trabajando en una serie de libros sobre la reforma litúrgica y que en especial deseaba saber si los Observadores habían tenido voz en la formulación de los nuevos ritos de la Misa y de la Ordenación. En su respuesta, de fecha 10 de febrero de 1977, él explicó que los Obser- vadores recibían todos los documentos de los redactores del nuevo servicio de la misma manera como los demás miembros del "Consiliurn", Luego estaban presentes en los debates cuando aquéllos eran presentados por los expertos y debatidos por el "Consilium", pero a los Observadores no se les permitía unirse al debate.
siempre una reunión informal con los periti que habían preparado los proyectos
la tarde, sin embargo -continuaba el Canónigo Jasper-, ellos
en borrador, y en esas reuniones les era permitido por cierto comentar, criticar y hacer sugestiones. Era luego cuestión de los periti el decidir si algunos de los puntos de vista de los Observadores merecían ser tenidos en cuenta cuando se
reanudaban los debates generales en
un puntos de vista muy franco.
el "Consilium",
Pero -concluye- esas
Exactamente el mismo proceso tuvo lugar durante el desarrollo del Vati- cano ~l. Los Ob~ervadores protestantes, aunque no se les permitía hablar en las sesiones plenarias, podían tomar una parte activa en las discusiones informales donde ,se llevaba a cabo el trabajo real de redacción de los documentos . Su influencia es visible en los mismos documentos finales. Prueba de ello suminis- tramos en el capítulo IX de "Pope Iohn's Council". En adición a dicha evidencia, el testimonio del archidiácono Pawley, citado
revelaciones he-
protestantes, quien
en la nota 32, es sumamente pertinente, como
ch.as por Robert McAfee
lo son algunas
Brown, otro de
. "Especialmente en el debate sobre el ecumenismo, fue visible que muchos
quema sobre el protestantismo, y deseaban sonsacar opiniones protestantes so-
bre cámo se podría mejorar el esquema. Por consiguiente aunque no tuvimos "voz" directa en el aula del Concilio, en verdad tuvimos' una voz indirecta a través de los .muchos contactos que eran posibles con los padres y sus indis- pensables y vigorosos brazos derechos, los periti" 68.
obispos querían conocer las reacciones protestantes a las afirmaciones
El Sr. McAfee Brown también revela que había ocasiones en las cuales los
Observadores podían tener una "voz" directa en el aula del Concilio. preguntaba:
"¿Hay algo que Ustedes Observadores desean decir en el aula del Concilio sobre -t» Üecumenismo»?" 69.
Luego, los Observadores ponían sus puntos de vista por escrito para que fuesen incorporados en intervenciones escritas hechas en su nombre por obispos.
_ Por c~n.slgUlente, .aun,que se podría argüir que los Observadores no desem-
penaron oficialmente nmgun papel en la redacción de los documentos conciliares
~a que .no podían ni votar ni hablar en los debates, está claro que pudieron influenciar la composición final de esos documentos.
~so es precisamente lo que tuvo lugar con la formulación de los nuevos ritos
por el "Consilium" post conciliar.
Dxvras *
(Traducción de Gustavo Daniel Corbi)
• De Michael Davies, véase nuestra traducción de "The Tridentine Mass"
n~ 54, setiembre de 1978, pp. 5·20.
68 Dr. R. McAfee Brown:
Ibid ., p.
Observer in Rome, Mcrhuen, 1964, pp. 227.228.
Documenti simili a Davies - El Rito Romano Destruido
Requiem Mozart Letra
Semana Santa y Pascua 2019 .pdf
WilintonRodolfoEspitiaAlfonso
Sbs_Cantores_01_Nov_2004.pdf
Los Cartujos + Vida de silencio y soledad
Que Puede y Qué No Puede Hacer Un Laico Cuando Falta El SACERDOTE
Catedral de San Aban 8 - Jose Antonio Fortea
Je Navas