Source: http://www.slideshare.net/HenryLopezTorres/oralidad-y-prueba
Timestamp: 2015-05-28 20:26:45
Document Index: 176657525

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Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 363 Revista de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso XXXII (Valparaíso, Chile, 1er Semestre de 2009) [pp. 363 - 406] oralidad y prueba: comparación y análisis crítico de las experiencias reformadoras del proceso civil en alemania y españa* [“Hearing and Evidence: Comparation and Critical Exploration throught the Reform Experience of the Spanish and German Civil Procedure Reform”] Álvaro Pérez-Ragone** Diego Palomo Vélez*** Resumen Abstract Este artículo aborda la oralidad This article approaches the hearingen el proceso civil y su relación con la in the civil proceeding and its relationprueba, solo en una visión netamente with the evidence. The subject is theprocedimental. Y ello en la perspectiva prospect of a system (the Spanish) thatde un sistema (el español) que en la gran in the great reform of the civil processreforma del proceso civil muy tardía- incorporates very delayed the hearing inmente incorpora la oralidad en contraste contrast to the German system in almostcon el sistema alemán en casi un siglo de a century of difference. In the context ofdiferencia. En el contexto de los estudios the preparatory studies of the civil pro- * Este trabajo forma parte de dos proyectos Fondecyt: i) Proyecto regular N°1085321, titulado “La oralidad en el marco de los cambios que requiere el siste-ma procesal civil. Sus efectos en la reforma a la justicia civil chilena”, que tienecomo director responsable al prof. Diego Palomo Vélez; y ii) Proyecto iniciación Nº11070054, titulado “Estudio histórico, comparado y dogmático de las conductas nocooperativas de las partes en el proceso civil (rebeldía - contumacia - default) de caraa su reformulación para una nueva y eficiente Justicia civil chilena”, cuyo directorresponsable es el prof. Álvaro Pérez-Ragone. ** Abogado (UNT/Argentina); LL.M. y Doctor Iur. (Universidad de Colonia,Alemania); profesor asociado de Derecho Procesal Civil en la Facultad de Derechode la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile. Dirección Postal: Aveni-da Brasil 2950, Valparaíso, Chile. Correo electrónico: alvaro.perez@ucv.cl *** Doctor en Derecho por Universidad Complutense de Madrid, España; pro-fesor asociado de Derecho Procesal en la Facultad de Derecho de la Universidad deTalca, Chile. 2.
364 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomopreparatorios de la reforma procesal civil, cedural reform in Chile, one looks for tose busca poner a disposición del medio put at the disposal of means a study thatun estudio que se haga cargo de estos dos becomes position of these two subjects,temas, puestos en relación, de manera positions in relation, of way to illustratede ilustrar respecto de las marcas que la with respect to the marks that the hearingoralidad pudiera o debiera dejar como in the proceeding could or had leave asnueva apuesta formal en sede procesal new formal bet in soothes procedural ci-civil. Resulta especialmente relevante vilian. It turns out especially excellent todetenerse en esta relación, toda vez que pause in this relation, every time the civilel proceso civil ha ido evolucionando process has been evolving in the compa-en el derecho comparado, lo que exige rative civil procedure, which demandsconocer y comprender el derrotero de los to know and to include/understand thecambios y reformas que se han venido map course of the changes and reformsproduciendo. that have come producing. Palabras clave: Oralidad – Proceso Key Words. Hearing – Civil Proce-civil – Prueba. dure – Evidence. i. introducción En las líneas que siguen se abordan dos de los temas que mayor interéshan concitado por parte de la doctrina procesal durante el siglo pasado.Uno es la prueba y el otro la oralidad1. Demostración evidente de esteinterés son las diversas ponencias realizadas en el marco del ColoquioInternacional “Oralidad y escritura en un proceso civil eficiente” orga-nizado por la Asociación Internacional de Derecho Procesal, en Gandia(España), bajo la coordinación del profesor Ortells, que permitió reuniruna gran cantidad de participantes de las más variadas procedencias ahablar justamente de la oralidad (y sus marcas) en el proceso civil con lamirada puesta en la búsqueda de las fórmulas más provechosas de cara ala eficiencia del proceso2. 1 No se piense en las líneas que siguen como una manifestación más de la expan-sión del mito de la oralidad. Estamos convencidos que la apuesta por la oralidad en laJusticia civil no debe implicar desechar la utilidad y conveniencia de la escrituraciónde algunos actos del proceso. Lo que ocurre es que precisamente es en materia deprueba dónde la oralidad vienen a jugar un rol fundamental. En este tema nuestralegislación muestra un evidente retraso que debe enmendarse. Paradójicamente esteretraso del modelo nacional puede resultar útil a la hora de reformarlo, ya que nospermite tener a la vista experiencias reformadoras que ya evidencian resultados. Laexperiencia nacional no es un punto en el tiempo y en el espacio aislado. Tiene sucontexto histórico y comparado. 2 Para una consulta de las ponencias realizadas en el Coloquio Internacional dela Asociación Internacional de Derecho Procesal “Oralidad y escritura en un proceso 3.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 365 Cuando se habla de eficiencia no se piensa sólo en el tema de los (ex-cesivos) tiempos de la respuesta jurisdiccional. El segundo gran problemaque puede presentar la Justicia civil, también desde la perspectiva de laeficiencia, es que el fondo y la calidad de la decisión3 van perdiendo rele-vancia en el esquema formal que impone el sistema, que apareja, entre otrasconsecuencias, la virtual invisibilidad del juez durante todo el proceso. Estapérdida de relevancia del fondo no puede ser de otro modo en un modeloen el cual quién debe decidir el conflicto suele no tener contacto directocon las partes ni con los medios de prueba que éstas aportan, reservandouna eventual participación más activa sólo hacia el final a propósito delas medidas para mejor resolver utilizadas en algunos casos para salvar lospapeles de la Justicia a última hora. En el contexto de los estudios preparatorios de la reforma procesal civil4,se busca poner a disposición del medio un estudio que se haga cargo deestos dos temas, puestos en relación, de manera de ilustrar respecto de lasmarcas que la oralidad pudiera o debiera dejar como nueva apuesta formal.Resulta especialmente relevante detenerse en esta relación toda vez que elproceso civil ha ido evolucionando en el derecho comparado, lo que exigeconocer y comprender el derrotero de los cambios y reformas que se hancivil eficiente”, llevado a efecto en Gandia (España) entre los días 6, 7 y 8 de noviem-bre del 2008, véase: http://www.uv.es/coloquio/coloquio/Ponenc.htm. 3 Taruffo, M., Oralidad y escritura como factores de eficiencia en el proceso ci-vil, ponencia presentada en el coloquio referido en la nota anterior. Disponible en:http://www.uv.es/coloquio/coloquio/Ponenc.htm. 4 Para introducirse en el tema de la reforma procesal civil chilena, véase: Basespara la reforma, en Revista de Derecho Procesal de la Universidad de Chile 20 (2005),pp. 437 ss.; Anteproyecto de nuevo CPC., en Revista de Derecho Procesal de la Universi-dad de Chile 21 (2008), pp. 25 ss.; también en Revista Estudios de la Justicia 8 (2006),pp. 41 ss. Se trata de un anteproyecto redactado por una comisión designada por elForo. El documento se viene estudiando y analizando en el seno del propio Foro, yen el marco de los distintos seminarios organizados por varias universidades que sehan comprometido con el proceso de difusión y análisis de los desafíos de la reformaprocesal civil (entre ellas, destacadamente la Pontificia Universidad Católica de Val-paraíso y la Universidad de Talca). Este anteproyecto, huelga decirlo, es demostrati-vo de que a estas alturas se impone ostensiblemente la necesidad de materializar unnuevo sistema procesal civil, lo que a su turno ha implicado asumir que no alcanzacon la reforma parcial del actual centenario Código. Aunque es evidente, mejor ad-vertirlo, este texto no puede entenderse como un producto final. Sostener esto seríaalterar su propia naturaleza y, además, denotaría una falta de estudio del mismo, yaque a poco avanzar en su lectura evidencia una serie de omisiones, problemas y con-tradicciones que reflejan que aún existe importante tarea por realizar (importantesdefiniciones que tomar), en dónde este texto sólo constituye un punto de partida, laprimera piedra de la cual debiera surgir la mejor articulación de una reforma. 4.
366 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomovenido produciendo. Nuestro legislador debe estar informado del rumboseguido por otros procesos de reforma. Este artículo no solo persigue unameta meramente descriptiva, sino y además constatar el trasfondo de lasreformas hacia la oralidad en dos sistemas procesales antaño diferentes(justamente la oralidad era un punto donde se podía sustentar este juicio),pero contemporáneamente similares. Es cierto que coinciden en las razonesy en la forma en la cual se concreta la oralidad, sin embargo desarrollartópicos de ambos procesos civiles en torno a la oralidad, permite analizarvisiones sobre su rol en relación a otros valores y en especial a la dinámicaprobatoria. Con este señalado propósito efectuamos este análisis atendiendo a lo quehan sido dos recientes experiencias de reforma, la alemana y la española,que primero dan perfecta cuenta de la estrecha relación entre la opción porel predominio de la oralidad y la actividad probatoria, y luego, muestrandistintos caminos que existen en la concreción de esta relación5. Cuatrosecciones componen este trabajo. En una primera (II) se desarrollan losantecedentes históricos inmediatos, por cierto contemporáneos sin mayoresambiciones, que llevaron a adoptar la oralidad en ambos sistemas. Unasegunda sección (III) analiza el desarrollo del “proceso por audiencias”,designación que nos permite tratar la oralidad sistemáticamente y no comoun elemento o principio aislado. La relación entre la prueba y la oralidadmanifestada en el rol de los sujetos procesales es el objeto de estudio en unatercera sección (IV). Finalmente se esbozan las principales conclusionescomparativas, descriptivas y críticas. ii. antecedentes de la introducción de la oralidad en alemania y españa 1. Antecedentes de la “Zivilprozeßordnung” alemana. Desde el primer tercio del siglo XIX comienza la discusión en Ale-mania sobre la introducción de la oralidad. Como copia del modelofrancés, es decir con escritos preparatorios y audiencia oral se proyecta elordenamiento procesal civil6. Las ventajas del proceso oral predominaron Respecto al proceso civil alemán, en Chile, véase: Pérez Ragone, A. - Ortiz 5Pradillo, J. C., Código Procesal Civil alemán (ZPO.) (traducción con un estudiointroductorio al proceso civil alemán contemporáneo, Montevideo, Fundación Kon-rad Adenauer, Programa Estado de Derecho para Sudamérica, 2006). Respecto delnuevo modelo español, véase: Palomo Vélez, D., Oralidad en el proceso civil. Elnuevo modelo procesal civil español (Santiago, 2008). 6 Esto pretendía dejar atrás la excesiva escrituración italiano-canónica conservadadesde el período de nueva recepción medieval y al inicio de la edad moderna. Para unestudio interdisciplinario del surgimiento y afianzamiento de la escrituración duran- 5.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 367sobre el proceso escrito en las consideraciones para su incorporación enel Código de 18777. La oralidad fue considerada central no solo desde el punto de vistaexterno del proceso para su celeridad y transparencia, sino además desdelo interno para el logro más coherente de la incorporación y apreciaciónde la prueba para el logro de una sentencia lo más legitimada posible. Eljuez debía apreciar y valorar la prueba según los cánones de la libre apre-ciación. No en vano se consideró de absoluta relevancia como marco dela libre valoración de la prueba –o la evolución de la prueba legal o tasadaa la apreciación y ponderación sin restricciones innecesarias impuestaspor el legislador– el dinámico y dramático transcurrir “dramático” que semanifiesta en un proceso oral. Dado que el proceso se debía reorientar almáximo acercamiento a la verdad sobre la cual se debía sustentar el con-vencimiento del juez, el que a su vez se debía manifestar en la sentencia, laoralidad servía mejor para los fines probatorios individuales de las partesy del tribunal, generales para la publicidad de lo acontecido, probado, noprobado y finalmente reflejado en una resolución8. La reforma de simplificación del proceso del año 1976 reforzó aun másel funcionamiento del proceso oral9. La oralidad cruza transversalmentete la Edad Media puede verse: Lepsius, S. - Wetzstein, T., Als die Welt in die Aktenkam Prozeßschriftgut im europäischen Mittelalter Rechtsprechung (Frankfurt am Main,2008), VIII, passim. Muchos mitos y argumentos en pro y en contra de la escritu-ración o de la oralidad se afianzaron hacia la primera durante la Edad Media. Véase:Baur, F., Wege Zu Einer Konzentration der mündliche Verhandlung (Berlin, 1966),passim; Rosenberg, L. - Schwab, K. - Ottwald, P., Zivilprozessrecht (München,2004), § 80, I; Murray, P. - Stürner, R., German Civil Justice (North Carolina,Durham, 2004), pp. 24-26. 7 Sobre los principios procesales y su rol en general puede verse: Schnellenba-ch, H., Grundsätze des gerichtlichen Verfahrens, en Juristische Arbeitsblätter (1995),p. 785; para la oralidad en particular Kip, H.G.- von Hippel, F., Das sogenannteMündlichkeitsprinzip (Köln, 1952), pp. 5-30; Rosenberg - Schwab - Gottwald,cit. (n. 6), § 80, III. 8 Wach, A., Grundfragen und Reform des Zivilprozesses (Berlin 1914), pp. 5-24.Sobre el significado de la oralidad en la instauración del proceso civil liberal en Ale-mania centrado en el rol de A. Wach, véase: Dagmar, U., Adolf Wach (1843-1926)und das liberale Zivilprozessrecht (Berlin 2005), pp. 10-35. Véase, también, el detallehistórico y transfondo ideológico que significó para la libre valoración de la pruebareconstruir el proceso pasando de la escrituración a la oralidad Walter, G., FreieBeweiswürdigung (Tübingen, 1979), pp. 331 s. 9 Bender, R., Das konzentrierte Verfahren mit dem Haupttermin (Stuttgarter Mo-dell), en Bender, R. y otros, Das Verfahren nach der Vereinfachungsnovelle und vordem Familiengericht (München, 1977), pp. 2-25. 6.
368 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomoel proceso contencioso para el dictado de la sentencia en directa relacióncon la inmediación y la publicidad10. No puede decirse que la “Ordenanza Procesal Civil” alemana (Zivilpro-zeßordnung = ZPO.) regule un proceso plenamente escrito u oral, sino másbien de acuerdo al caso y al procedimiento, combina ambas alternativas11.La oralidad y el principio de escrituración moldean la dinámica externa delproceso, para determinar la comunicación de los sujetos procesales tienedirecta vinculación con el derecho fundamental de tutela jurisdiccional y elderecho de audiencia o a ser oído (artículo 103 párr. 1º Ley Fundamental)12.Dentro de la ZPO.13, la audiencia oral es el instrumento más importantepara garantizar el derecho a ser oído aun cuando ello también pueda seralcanzado por la escrituración. La publicidad procesal es impracticable en un procedimiento escrito. Esde recordar, que la imposición del artículo 6 parte 1ª de la Carta europeade derechos humanos señala que todos los hombres tienen derecho a quesus causas sean conocidas en una audiencia pública14. Mucho más aún laaplicación de este principio tiene un significado de practicidad para el logroeficiente del diálogo procesal: los interrogatorios y contrainterrogatorios,la exposición de argumentos, el control de la actuación del tribunal comode las partes se efectúa en forma inmediata y viviente. Permite un mejor 10 Gottwald,P., Simplified Civil Procedure in West Germany, en TheAmericanJournalof Comparative Law 31 (Autumn, 1983) 4, pp. 687-701; Langbein, J., The German Ad-vantage in Civil Procedure, en Chicago University Law Review 52, p. 823 11 Kip, H. G., cit. (n. 7). 12 El artículo 103 Abs. 1 GG. otorga a las partes de un proceso el derecho a mani-festarse en forma completa y plena antes indicado de una resolución, esto se vinculacon la garantía del derecho de audiencia (BVerfGE. 11, pp. 218, 220; 14, pp. 320,323; 18, pp. 380, 383; 22, pp. 267, 273) que contiene el deber del tribunal de escu-char y contemplar las peticiones de los intervinientes para fundamentar su decisión(comp. BVerfGE. 50, pp. 32, 35; 65, pp. 305, 307 y BVerfG., 2 BvR. 779/04 del19.10.2004, n. (1 - 40). 13 Pese a que se usa el género femenino para hacer referencia a la “Zivilprozes-sordnung” (= “Ordenanza Procesal Civil”), una traducción no literal de la palabrade género femenino “Ordnung”, es “Código”. Las transcripciones de parágrafos tra-ducidas al español se extrajeron de Pérez Ragone, Álvaro - Ortiz Pradillo, JuanCarlos, cit. (n. 5). 14 Schwab, K. - Gottwald, P., Verfassung und Zivilprozeß (Bielefeld, 1984), pp.2-15, 20-30; Benda, E. - Weber, A., Der Einfluß der Verfassung im Prozeßrecht, enZeitschrift für Zivilprozeß 96, pp. 285 ss.; con detalle de la doctrina no pacífica sobreel carácter en tanto principio constitucional de la oralidad, véase: Lüke, G. - Wax,P. (editores), Münchener Kommentar zur Zivilprozeßordnung (München, 2002), I,“Einleitung”, Nº 229-230 (véase la edición de 2008 con una introducción de Raus-cher). 7.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 369cumplimiento de los deberes judiciales de interrogación, de indicación yadvertencia como el correlato de las cargas y deberes impuestos a los par-tícipes procesales sean partes o terceros para un logro adecuado del § 139ZPO. Coadyuva a una mayor eficiencia preventiva y de ejercicio del deberde veracidad que tienen las partes y la necesidad del esclarecimiento delos hechos facilitando la búsqueda de la verdad adecuada para una debidafundamentación de la sentencia15. De esta forma es posible un completodetalle en relación a los hechos y a la controversia objeto del proceso cuandoexiste una audiencia oral pudiendo el tribunal ejercer en forma más eficientela dirección no solo formal, sino también material del proceso16. El principio de oralidad sumado a otros principios en especial al de in-mediación y concentración tiene un gran número de ventajas comparativaspara una eficiente tramitación procesal, como así también para un mayorsustento de la legitimidad y credibilidad que la sentencia17. 2. Antecedentes de la Ley Nº 1/2000, de Enjuiciamiento Civil española. Desde el año 2000 (en rigor, desde el año 2001, por una vacatio de unaño), España cuenta con una legislación procesal civil renovada que logradejar atrás el modelo de la Ley de enjuiciamiento civil (= LEC.) de 1881.El deficiente desempeño de la Justicia civil evidenció la necesidad de ma-terializar cambios a través de la aprobación de una nueva ley. Uno de losmás importantes cambios está dado por la introducción de mayores gradosde oralidad en un modelo procesal civil que hasta ese momento y a pesarde todas las reformas parciales introducidas era excesivamente escrito. Existía un importante grado de unanimidad para reconocer la existenciade serios problemas existentes bajo el modelo anterior a la LEC. actualque fueron afectando el desempeño de la Justicia civil la que, progresiva-mente, se fue distanciando de las necesidades de tutela de los justiciables.El diseño procesal basado fuertemente en la escritura era un problema.Concentrándonos en el juicio ordinario de mayor cuantía: excesiva rigidezformal, complejidad técnica, lentitud en su tramitación y elevado costeeconómico18. 15 Lüke, G., cit. (n.14), I , Nº 231. 16 Arens, P., Mündlichkeitsprinzip und Prozeßbeschleunigung im Zivilprozeß (Ber-lin, 1971), pp. 5-15; y la recensión de esta obra por Wolf, M., en Zeitschrift für Zi-vilprozeß 87, 98. 18; Lüke, G., cit. (n.14), I, Nº 232; Leipold, D., Zivilprozeßrechtund Ideologie, en Juristenzeitung (1982), p. 441. 17 Lüke, G, cit. (n.14), I , Nº 234. 18 González García, J., Diversidad y diversificación de tipos procesales en el procesocivil español: Situación actual y perspectivas, en Díez-Picazo Giménez, I. - Martí-nez-Simancas y Sánchez, J. (coordinadores), Estudios sobre Derecho Procesal (Ma- 8.
370 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomo Las explicaciones a tales características apuntaron a la medieval herenciaprocesal recibida por la LEC. de 1855 y por la LEC. de 1881, cual es,el solemnis ordo iudiciarius, recogido en las Siete Partidas. Esta particularherencia acarreó una serie de consecuencias en el diseño de los procesosdeclarativos ordinarios españoles, marcando decisivamente al juicio de ma-yor cuantía. La escrituración, la mediación, el tecnicismo y el formalismoexcesivos adquirieren un papel absolutamente central. Las reformas parciales no consiguieron mejorar la situación, fracasaron,quedando insatisfecha la búsqueda de una justicia realmente rápida y eficaz.Por ejemplo, la Ley Nº 34/84 de Reforma Urgente, considerada como lamás importante reforma procesal realizada bajo el modelo hoy derogado,no logró una mejora real ya que no ofrecía una alternativa procesal deci-didamente diversa19. Además, en aquellos casos donde el legislador intentómejorar la situación, la práctica forense se encargó de mantener el status quo.Ejemplo de ello fue lo ocurrido a propósito del juicio de menor cuantía yel establecimiento de la comparecencia previa, fase procesal introducidapara reforzar la oralidad en las actuaciones procesales, pero que resultó servíctima de un permanente simulacro por parte de los operadores. Lo propiorespecto de la oralidad contemplada para el juicio verbal, de lege data, unproceso oral en el que según la ley regían la oralidad, la concentración yla inmediación judicial, pero en el que, por las resistencias de la práctica,llegó a ser un juicio más escrito que los demás procesos ordinarios. La exageración de la escritura y sus consecuencias formales se reconocecomo uno de los factores más influyentes en los problemas de la Justiciacivil. El modelo procesal civil recogido en la LEC. de 1881, aún tras lasreformas parciales, estuvo marcado por una profunda escrituración, dis-persión procesal y mediación, especialmente dañino en lo que liga con larelación entre el juez y las pruebas20. Y ello, no obstante que la propia Leydrid, Central Hispano, 1996), pp. 493 ss. 19 Lo advertía Fernández-Ballesteros López: “Las modificaciones introducidas enla regulación del juicio de menor cuantía por la Ley 34/84 de Reforma Urgente nohan servido para convertirlo en un proceso civil de corte moderno y más congruentecon algunos preceptos constitucionales. Pero sí han alterado su sistema más gra-vemente de lo que el propio Legislador se propuso y sirve más para confundir quepara aclarar nuestro ya bien oscuro sistema procesal. Por grande que sea el deseo delLegislador de convertir al juicio de menor cuantía en prototípico, el juicio ordinariotipo en nuestro Derecho sigue siendo el de mayor cuantía; tan es así que el primerprecepto de los que regulan el nuevo juicio de menor cuantía comienza remitiéndoseen bloque a las reglas del mayor cuantía”, en De la Oliva Santos, A. - Fernández-Ballesteros López, M. A., Derecho procesal civil (Madrid, Centro de Estudios Ra-món Areces, 1997), II, p. 478. 20 Por todos: Montero Aroca, Juan, Juicio crítico de la LEC.: Conmemoración 9.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 371disponía que las pruebas (testimonial, confesional y pericial) se debieranpracticar ante el juez, dotándole de facultades para intervenir en ellas,lo que sin embargo no pasó de constituir una norma sin aplicación real.Existía en los operadores una “cultura de la escritura” que logró, comodijimos, que se desvirtuara la oralidad en los casos en que la Ley expresa-mente la previó. Ante este deficiente escenario, y atendida la mayor complejidad de losconflictos actuales, el nuevo modelo se hace cargo, con seriedad, raciona-lidad y prudencia, de estos arraigados problemas de funcionamiento quemanifestaba la Justicia civil. La nueva ley se alinea con las tendencias dereforma universalmente consideradas más razonables y con las experienciasde más éxito real en la consecución de una tutela judicial que se demore sólolo justo, es decir, lo necesario para la insoslayable confrontación procesal,con las actuaciones precisas para preparar la sentencia, garantizando suacierto. Se han desechado las fórmulas simplistas de reforma, inspiradasen unos pocos elementos entendidos como verdaderas panaceas. Además,la ley diseña los procesos declarativos de modo que la inmediación, lapublicidad y la oralidad hayan de ser efectivas. Se piensa en un modelopracticable y no en un paraíso académico que no puede llegar nunca atener aplicación efectiva. La concreta regulación de la ley, se ha destacado, no deja espacio a con-cepciones ingenuas o maniqueas21 que entienden la forma escrita como lacausa de todos los males del proceso civil y a la forma oral como el remediomágico a todos esos problemas. La LEC., sin caer en desbordamientos,plantea una introducción de la oralidad con razonabilidad y prudencia,sin excesos que la tornen imposible y, por tanto, inútil. iii. el marco general del modelo de proceso civil por audiencias 1. El marco de la oralidad, la publicidad y la inmediación en el procesocivil alemán El Tribunal Federal alemán estableció que el sentido y el objetivo delprincipio de la oralidad es obtener una impresión viva e inmediata delmaterial controvertido a través de un procedimiento estructurado parano festiva de un centenario, en Ramos Méndez, F. (director), Para un proceso civileficaz (Bellaterra, Barcelona, Servicio de Publicaciones de la Universidad Autónomade Barcelona, 1982), p. 213. 21 Véase De la Oliva Santos, A. - Díez-Picazo Giménez, I. - Vegas Torres,J., Derecho procesal. Introducción (2ª edición, Madrid, Centro de Estudios RamónAreces, 2003), p. 77. 10.
372 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomolograr el intercambio de palabras de las partes, un inmediato esclareci-miento y el incentivo de preguntas e indicaciones del tribunal22. Solo asípuede lograrse al máximo un marco para una adecuada resolución de lacontroversia. La oralidad implica un necesario contacto entre el tribunalque debe decidir, las peticiones y el material fáctico que aporten los su-jetos intervinientes en el proceso23. Ello se logra a través del principio deinmediación procesal que impone la identidad del tribunal que conocióy presenció la discusión de prueba de las partes, con el tribunal que de-cide pronunciando la sentencia definitiva. La discusión y argumentos deconvencimiento probatorios deben ser comprensibles para las partes yterceros24. Ello es mejor garantizado por la audiencia oral. Como puede verse, es troncal la relación oralidad-publicidad-inme-diación. a) Oralidad. La audiencia oral obligatoria es la regla para los actosprocesales en un proceso contencioso. La noción de “audiencia oral”puede ser amplia o restringida. En sentido amplio comprende tanto losactos de postulación y petición de las partes, la rendición de prueba comoasí también el pronunciamiento de la sentencia. En sentido restringido sepodría reducir a la actividad de decisión25 ya que contemplando distintossupuestos, en puridad la audiencia oral requeriría sólo la actividad de unade las partes y del tribunal (el pronunciamiento de la sentencia)26. La au-diencia oral es obligatoria cuando las partes tienen peticiones, alegacionesy pruebas para su fundamentación, necesitándose consecuentemente eldiálogo con el tribunal para poder arribar a una decisión debidamentemotivada27. Esa es la interpretación del § 128 I ZPO. en tanto es imperativala oralidad en el procedimiento contradictorio para el pronunciamientode una sentencia definitiva. b) El significado de la audiencia oral. El principio de la obli-gatoriedad de la audiencia oral implica que solo puede decidirse previa 22 Henckel, W., Die mündliche Verhandlung im Zivilprozeß aus kommunika-tionspsychologischer Sicht, en Zeitschrift für Zivilprozeß 110 (1997), pp. 91 ss. 23 Murray, Stürner, cit. (n. 6), pp. 184-186. 24 BGH Neue juristische Wochenschrift (1997), p. 398; y en otra sentencia de 1999en la misma revista, p. 1339 25 Rosenberg - Schwab - Gottwald, cit. (n. 6), § 81, I-II. 26 El principio de la oralidad rige para todas las audiencias: sean éstas de conci-liación (§ 278), sea la primera audiencia preparatoria de la principal y obviamenteaudiencia principal de recepción de prueba y pronunciamiento de la sentencia. Laoralidad se mantiene aún en el supuesto de allanamiento, renuncia o rebeldía de unade las partes. Véase Walsmann, G. K., Schriftlichkeit und Mündlichkeit, en Zeitschriftfür Zivilprozeß 61, p. 381; Rosenberg - Schwab - Gottwald, cit. (n. 6), § 80, I. 27 Rosenberg - Schwab - Gottwald, cit. (n. 6), § 80, II y III. 11.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 373audiencia oral y sobre lo conocido en ella28. La vulneración al principiode oralidad puede fundar la apelación, el recurso de revisión (casación) yel recurso por vulneración al derecho de audiencia29, siempre que no sehaya renunciado a ello en audiencias orales posteriores § 295 ZPO.30. Del§ 12831 surge que: a) ninguna resolución puede pronunciarse sin previaaudiencia oral, siendo ello aplicable a los casos donde deban dictarse sen-tencias definitivas y resoluciones impulsivas del proceso, las excepcionesdeben determinarse en forma expresa; b) sólo aquello que fue objeto dela audiencia oral puede servir de fundamentación para la resolución quese pronuncie. Las peticiones probatorias y las alegaciones de las partesefectuadas en audiencia oral deben ser consideradas aceptándolas o recha-zándolas en la sentencia definitiva. c) Principios que rigen la audiencia oral. La audiencia oral ensu funcionamiento se rige por cuatro principios: la unidad, la eventualidad,la equivalencia y la concentración. El principio de unidad establece quecada parte puede hacer valer sus peticiones de acción, defensa, medios deprueba y excepciones hasta el cierre de la última sesión de la audiencia oral.Así se reconoce la posibilidad de alegaciones posteriores siempre que sean 28 Chong-Hu, O., Der Prozeßtoff der zweiten Intanz im Zivilprozess in der deuts-chen Gesetzgebungsgeschichte seit 1877 (Berlin, 2004), pp. 10-12. 29 Cfr. Vollkommer, M., Zivilprozeßordnung (Zöller, R.) (Köln, 2007), §§321a.2-18. 30 Rosenberg - Schwab - Gottwald, cit. (n. 6), § 81, III, 1. 31 El § 128 establece: “Principio de oralidad; procedimiento escrito. 1) Las partestramitan el proceso en forma oral en el tribunal que tiene en él conocimiento. 2) Eltribunal puede pronunciar una resolución sin audiencia oral con consentimiento delas partes, el que puede no obstante ser revocado por modificaciones esenciales delestado procesal […]. Una resolución sin audiencia oral es inadmisible cuando hantranscurrido más de tres meses desde el momento en el cual fue dado el consenti-miento de las partes para un proceso escrito. 3) Cuando haya que decidirse sobre lascostas, la resolución podrá pronunciarse sin audiencia oral. 4) Las resoluciones deltribunal que no sean sentencias, pueden pronunciarse sin audiencia oral, en tanto yen cuanto no se establezca lo contrario”. Para el comentario en detalle véase: Peter,E., Münchener Kommentar zur Zivilprozeßordnung, Aktualisierungsband ZPO-Reform(München, 2002), §128, passim; en detalle el desarrollo del tema en la edición delvolumen I del MünchKomm. Ver el desarrollo de Wagner, C. No cualquier imposibi-lidad que obste a que se lleve a cabo una audiencia oral puede sustentar que se aleguela vulneración al principio. En una resolución del BGH (“Beschluss des Senats fürNotarsachen”), del 6 de octubre de 2008, en Notarzeitung 6 (2008), se rechazó laimpugnación de una audiencia no realizada por motivos de viaje y estado de saluddel impugnante, entendiendo que no era justificable en esas circunstancias diferir laaudiencia. 12.
374 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomoefectuadas antes de la clausura de la última audiencia32. Del principio deunidad resulta la máxima de la eventualidad: todo de una vez. Vinculado aello existe un tercer principio, el de equivalencia de las audiencias. Es decirpara el dictado de la sentencia definitiva se estará al estado de hecho y dederecho del material procesal aportado en la última sesión de la audienciapudiéndose considerar sólo aquello que es relevante y que fue incorporadooportunamente en la audiencia33. Finalmente por el principio de concen-tración se impone el deber al tribunal, en lo posible, de arribar a la soluciónde una controversia mediante una completa audiencia preparatoria másuna audiencia principal (§ 272 ZPO.)34. De esta forma el tribunal debeintentar arribar al mejor grado de madurez en el conocimiento de unacausa para poder pronunciarse sobre la misma35. d) Publicidad. La oralidad tiene una íntima vinculación con la pu-blicidad, lo que se encuentra establecido en los § 169 ss. (Gerichtsverfas-sungsgesetzes = GVG., o “Ley orgánica de los tribunales”) en concordanciacon el artículo 6 de la Carta europea de derechos humanos. Ya en el sigloXIX como oposición a las actuaciones en secreto del gabinete de justiciael artículo 178 de la Constitución de 1849 (“Paulskirchenverfassung”)establecía: “el proceso judicial debe ser público y oral”36. En relación al 32 Así § 137 “Tramitación de la audiencia oral. 1) La audiencia oral será iniciadamediante la presentación de las peticiones de las partes. 2) Las exposiciones de laspartes deben ser libremente pronunciadas; ellas pueden hacer una relación de la litisen sus cuestiones de hecho y de derecho. 3) Una remisión a un escrito judicial es ad-misible en tanto y en cuanto ninguna de las partes se oponga y el tribunal lo sostengapor adecuado. La lectura de escritos judiciales tiene solamente lugar cuando sea nece-sario referir a su contenido literal. 4) En los procesos con asistencia legal obligatoriase debe admitir el otorgamiento de la palabra tanto al abogado como a la parte.” Endetalle: Peter, E., cit. (n. 31) § 137, Nº 1-13. Véase igualmente: Walter, G., cit.(n. 8), pp. 25-27. 33 Así, véase: BGH Neue juristische Wochenschrift (2002), p. 2.862. 34 § 272. “Determinación del procedimiento. (1) La litis debe ser resuelta porregla en una audiencia amplia preparatoria de la audiencia oral (audiencia principal).El presidente determina si se ha de fijar una fecha para una audiencia previa (§ 275)o se realizará un procedimiento escrito (§ 276). La audiencia de conciliación y laaudiencia oral deben realizarse lo antes posible”. Lüke, Münchener Kommentar, cit.,§ 272, Nº 1-28, en la edición 2008 del MünchKomm. Ver el desarrollo de Prütting, H. sobre el tema. 35 Baur, F, cit. (n. 6), pp. 1-10; Walter, G., cit. (n. 8), p. 73. 36 Hay excepciones en cuestiones de menores y en familia, para protección dela intimidad, secretos comerciales (§ 170. 171 b, 172 GVG.). En ningún caso lapublicidad se limita en relación a lo acontecido en la audiencia hasta el dictado de lasentencia (§ 173 GVG.). Este “principio de publicidad general” se diferencia de la“publicidad para las partes” que es mucho más amplia y comprende todos los actos 13.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 375derecho fundamental de libertad de prensa e información no se afectapor las disposiciones que restrinjan el uso de registro y transmisión37. Larelación libertad de prensa y publicidad del proceso se regula en el § 1691 GVG.38. La modalidad a través de la cual se efectúa la comunicación delos medios de prensa audiovisuales sobre determinada etapa del procesopuede ser regulada por el legislador. De esta forma las audiencias de acuer-do al § 169 2 GVG. no pueden grabarse ni retransmitirse por los mediosde prensa, habiendo sido esto declarado constitucional como limitacióna un derecho fundamental39. De esta forma se establece el principio fun-damental de la publicidad de la sala de audiencias desde el inicio hasta laconclusión de las mismas40. e) Inmediación. La inmediación impone que la audiencia oral se llevea cabo por ante el tribunal que conoce, pudiendo solamente participaren el pronunciamiento de la sentencia el juez que participó en aquella (§309). De esta forma la rendición de pruebas se realiza por ante el tribunalque conoce efectivizándose el principio de inmediación de la prueba (§355 parte 1)41. Ello admite ciertas excepciones en los supuestos de losjueces exhortados en la cooperación jurisdiccional (§ 362)42. Tambiénsin limitación que se realizarán en el proceso. Así el § 357 ZPO. dispone: “Publici-dad para las partes. 1) A las partes les está permitido participar en el recibimiento aprueba”. 37 Según lo decidido por el BVerGE en Neue juristische Wochenschrift (2001), p.1.633. 38 Comp. BVerfGE 103, pp. 44, 61. El control público de los actos procesales segarantiza por la sola presencia de los medios de prensa y su posibilidad de informar(comp. BGH, providencia del 10 de enero 2006 - 1 StR 527/05, en Neue juristischeWochenschrift (2006), pp. 1220, 1221). 39 Comp. BVerfGE 103, p. 66. 40 Comp. Para el proceso penal BGHSt 23, p. 123. No existe tal limitación sobrelo que acontezca antes de iniciada o luego de concluida la audiencia (comp. BGHSt23, pp. 123, 125). De esta forma se garantiza en cierta medida la protección de losderechos de la personalidad de los intervinientes en el proceso (Comp. BVerfGE103, pp. 44, 68). Ver igualmente BVerfG, 1 BvR 620/07 del 19.12.2007, Nº (1 -62). 41 Así el § 355: “Inmediatez en la recepción de la prueba. 1) El recibimiento aprueba tiene lugar en el tribunal del proceso. Solo puede realizarse por ante algunode los miembros del tribunal o transferirse a otro tribunal en los casos que esta leydetermina”. 42 § 362: “Recepción de prueba por juez delegado. 1) Caso de que la recepciónde prueba deba realizarse por otro tribunal, el presidente del tribunal emite el reque-rimiento de encargo. 2) El juez envía las audiencias descriptas para la recepción deprueba en original a la secretaría del tribunal; la secretaría se encarga de informar alas partes sobre la recepción del requerimiento de encargo”. 14.
376 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomoen determinados casos cuando se delega a un juez –que es miembro deltribunal que conoce– la realización de determinada actuación (§ 361)43.Las declaraciones de testigos en procesos penales pueden ser valoradascomo prueba documental. En caso que se solicite su declaración, ésta sedebe producir como prueba mediante la declaración de testigos en formainmediata antes tribunal que conoce44. f) La combinación procedimental escrita-oral: los escritospreparatorios y posteriores. La oralidad no excluye la posibilidadde actuaciones escritas de las partes y del tribunal. De esta forma, algunasactuaciones procesales pueden efectuarse solo en forma escrita, así porejemplo lo establecido para el escrito de demanda (§ 253 ZPO.)45, la in-terposición de recursos y medios de impugnación y otros actos procesales.La lengua escrita u oral a emplearse es el alemán no siendo consideradosaportes en lengua extranjera46. Existe el imperativo de un traductor o in-térprete como requisito del debido y justo proceso (§ 185 p. 1, 1 GVG.)y artículo 1, 20 p. 3 GG.47 y por imposición del Tribunal Europeo deDerechos Humanos48. Otras actuaciones procesales pueden efectuarse facultativamente enforma oral o escrita a través de determinados escritos o en audiencia oral,como ser la modificación de la demanda o la reconvención. Los actos pro-cesales de las partes que impliquen peticiones que determinan el contenidoy objeto de la decisión futura por su importancia deben efectuarse tantoescrita como oralmente (§ 297): así en la audiencia oral se puede hacerreferencia al escrito de demanda, muy frecuente en la práctica. Un ciertogrado de procedimiento escrito se combina no sólo por los escritos propiosde las partes, sino también por la confección del expediente49. g) La preparación de la audiencia oral. La audiencia oral princi- § 361: “Recepción de prueba por el juez encargado. 1) En tanto la recepción 43de prueba deba realizarse por un miembro del tribunal, éste será designado en el mo-mento de comunicación de la providencia probatoria por el presidente del tribunal,determinándose igualmente el plazo para la recepción de la prueba”. 44 BGH Neue juristische Wochenschrift (1995), p. 2.857; BGH Neue juristischeWochenschrift (2000), p. 1.420. 45 Rosenberg - Schwab - Gottwald, cit. (n.6), § 81, III, 2. 46 BGH NJW Neue juristische Wochenschrift (198), p. 532. 47 BVerfG en Juristenzeitung (1983), p. 659. 48 Neue juristische Wochenschrift (1985), p. 1.273; BVerfGE 54, pp. 277, 291;BVerfGE 101, pp. 275, 294; BVerfGE 70, pp. 297, 308; 108, pp. 129, 137). BVer-fG, 2 BvR 779/04 del 19.10.2004, Nº (1 - 40). 49 Lange, M., Bezugnahme im Schriftsatz, en Neue juristische Wochenschrift(1989), p. 438 15.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 377pal puede prepararse en forma oral o escrita50, según lo ordene el tribunalpor considerarlo necesario51. De acuerdo a la complejidad del proceso sepuede disponer una audiencia preliminar o que ésta sea sustituida medianteescritos preparatorios o combinar ambas posibilidades52. El objetivo eslograr que en una audiencia principal se arribe a una sentencia que pongafin al proceso. Así tienen su utilidad los escritos preparatorios que contie-nen las peticiones sustanciales de agresión y defensa de partes, la que –deacuerdo al § 27353 ZPO.– deben contener todo el elemento necesario quesirva para la adecuada preparación de los puntos que serán tratados en laaudiencia oral54. No es necesaria la introducción de referencias relativas ala prueba o al derecho aplicable, sin embargo tampoco está vedado. Los 50 Se nota una tendencia a privilegiar la preparación por escrito en los sistemaseuropeos. Ejemplo de ello sería el Reglamento Europeo 861 de 2007 que estableceun procedimiento para demandas transnacionales de escasa cuantía, en el que seregula un procedimiento simplificado basado en escritos. En efecto, se ha apuntado,cuando se trata de procesos complejos e importantes la tendencia general es emplearmecanismos procesales escritos. Con todo, excepción de esta tendencia sería el casoespañol, donde la preparación oral de la audiencia de juicio en la audiencia previafunciona muy bien incluso en causas complejas e importantes. Véase: Taruffo, M.,cit. (n.3). 51 § 275: “Audiencia preliminar. 1) Para la disposición de la audiencia preliminarmediante la cual se preparará la principal, el presidente u otro miembro del tribunalpor él determinado puede emplazar al demandado para la presentación de un escritode contestación. En otro caso se debe exigir al demandado que presente en un escritomediante abogado la mención de los medios de defensa que aportará sin demora,escrito que se debe comunicar al tribunal; § 277 parte 1 oración 2 rige en lo quecorresponda. 2) En caso que el proceso no se clausure en la audiencia preliminardebe entonces el tribunal pronunciar todos los mandamientos que sean necesariospara la preparación de la audiencia principal oral.” Véase al respecto: Prütting, H.,Münchener Kommentar (2008), § 275, Nº 1-15. 52 Stickelbrock, B., Inhalt und Grenzen richterlichen Ermessens im Zivilprozeß(Köln, 2002), pp. 560-566. 53 § 273: “Preparación de la audiencia. (1) El tribunal tiene que proveer las me-didas preparatorias necesarias en forma oportuna”. Por su lado el § 276 establecepara el procedimiento escrito: “(1) En caso que el presidente no determine ningunaaudiencia preliminar a la principal exige entonces al demandado con la notificaciónde la demanda que, si desea defenderse debe presentar su contestación por escritoante el tribunal en un plazo perentorio de dos semanas luego de la notificación de lademanda; de este requerimiento debe hacerse saber al demandado”. Véase en detalle:Prütting, Münchener Kommentar, cit. (n. 51) § 273, Nº 1-16. 54 Así lo dispone el § 129: “Escritos preparatorios. (1) En el proceso con asistencialetrada obligatoria, la audiencia oral será preparada por presentaciones escritas. (2)En otros procesos, las partes pueden mediante orden judicial preparar la audienciaoral mediante escritos o bien por declaraciones en el protocolo en la secretaría deltribunal.” En detalle Wagner, C., Münchener Kommentar, cit., § 129, Nº 1-17. 16.
378 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomoescritos se presentan en copia y son notificados de oficio55. El tribunaligualmente puede ordenar que se presenten determinados escritos en unplazo determinado para la preparación de la audiencia oral. La no presen-tación en tiempo implica la preclusión de presentaciones posteriores deacuerdo al § 296 ZPO.56. Luego de concluida la audiencia oral no puedenincorporarse nuevos escritos por la regla de preclusión. Las excepcionesestán establecidas en § 283, en tantos los escritos incorporados con pos-terioridad tengan relación y relevancia con lo transcurrido en audienciasanteriores. La consideración de escritos presentados con posterioridad parasu aceptación o rechazo queda reservada a la ponderación discrecional deltribunal57. En el supuesto que no se verifiquen los casos autorizados parapresentar escritos con posterioridad a la clausura de la audiencia oral noexiste posibilidad de hacerlo58. h) Las excepciones a la oralidad. En primer lugar no es necesariasino facultativa en un procedimiento que concluya en el dictado de unasentencia interlocutoria. En segundo lugar en los principales casos estable-cidos: i) § 253: interposición de la demanda; ii) § 340: oposición contrasentencia en rebeldía; iii) ) §§ 519, 520, 549, 551, 554: interposición derecursos; iv) ) Para el pronunciamiento de una sentencia en rebeldía oen caso de allanamiento en un procedimiento escrito (§§ 30759, 331 Nº360); v) § 128 2) cuando las partes de común acuerdo soliciten el procedi-miento escrito; vi) § 128 Nº 2) en caso de resoluciones sobre costas; vii) La debida preparación para las audiencias orales definen en gran medida el 55éxito o fracaso de la de oralidad, lo que también se puede verificar en la prácticaprocesal civil alemán Hendel, D., Wider den Niedergang der Kultur der mündlichenVerhandlung im Zivilprozeß, en Deutsche Richterzeitung (1992), pp. 91 ss. 56 Walchshöfer, A., Berücksichtigung Nachgereichter Schriftssätze im Zivilpro-zeß, en Neue juristische Wochenschrift (1972), p. 1028. 57 Según la redacción del § 356. “Plazo de presentación de la prueba. En caso deun impedimento contra el recibimiento a prueba que sea de duración indeterminada,debe fijarse por providencia un plazo por el cual, luego de su vencimiento infructuo-so, el medio de prueba solo puede ser usado cuando, según el libre convencimientodel tribunal, por ello no se demore el proceso”. 58 Un tratamiento general sobre el tema en: Weth, S., Die Zurückweisung verspäte-ten Vorbringens im Zivilprozeß (Köln, 1988), passim, esp. pp. 150-200. IgualmenteStickelbrock, Inhalt, cit.(n. 52), p. 513. Sobre la preclusión en general Otto, H.,Die Präklusion. Ein Beitrag zum Prozeßrecht (Hamburgo, 1969), pp. 10-35. 59 Dispone el § 307: “Reconoce una parte la pretensión hecha valer por la otra enforma total o parcial, debe entonces pronunciarse conforme a dicho reconocimiento.No es necesaria una audiencia oral”. 60 Dispone: “(3) En caso que el demandado no se haya manifestado oportuna-mente contra el § 276 parte 1 oración 1 y parte 2 y quiera defenderse contra la de-manda, el tribunal se pronuncia a petición del actor sin audiencia oral”. 17.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 379en el procedimiento establecido en el § 495 a, donde la oralidad es sóloobligatoria a petición de parte; y viii) en los casos en los cuales se puedadecidir de acuerdo al estado del expediente (§§ 251 a61, 331 a62 y cuandopueda considerarse a los efectos de la fundamentación de la sentencia losescritos presentados por las partes con posterioridad a la clausura de laaudiencia oral63. i) Escrituración con oralidad a pedido de parte en procesosde menor cuantía. En las causas de menor cuantía existe una flexibilidadprocedimental que parte de la regla de la escrituración. De esta forma eljuzgado de circuito puede determinar el procedimiento, de acuerdo con sudiscrecionalidad equitativa, cuando el monto de la causa no sea superior a600 euros, debiendo tramitarla oralmente solo a petición de parte64. 2. La oralidad y la escritura en la nueva normativa española. La oralidad tiene formulación en España a nivel constitucional.Prescribe el artículo 120.2 de la Constitución española: “El procedimientoserá predominantemente oral, sobre todo en materia criminal”. Por ello, elproceso civil debía reformarse en el sentido marcado por la norma consti- 61 § 251 a: “Rebeldía de ambas partes; resolución según el estado del expediente.(1) En caso que no comparezcan o no participen ambas partes en una audiencia, eltribunal puede decidir según el estado del expediente. (2) Una sentencia según el es-tado del expediente puede ser pronunciada solo cuando ya anteriormente se hizo unaaudiencia oral. La sentencia puede ser dictada como mínimo en dos semanas”. 62 § 331 a: “Resolución de acuerdo al estado de la causa en el expediente. En casode incomparecencia de una parte en término a la audiencia oral, la contraparte puedesolicitar una sentencia de acuerdo al estado del expediente en vez de una en rebeldía;esta petición debe ser admitida en tanto los hechos aparezcan suficientemente clarospara dicha resolución. El § 251 a. parte 2 rige en lo que corresponda”. 63 Hay que sumar a estos casos los siguientes: 9) §§ 924, 936: oposición contraembargo y medidas cautelares; 10) El procedimiento monitorio o el cautelar; 11)Igualmente no es obligatoria en relación a los actos a realizarse por ante el presidentede un tribunal, un juez exhortado o delegado como así también todos los actos quedeban realizarse por ante el funcionario oficial documentador o secretario. En rela-ción al proceso ejecutivo aun cuando rija la oralidad, funciona en forma escrita. Veral respecto Stürner, R., Prinzipien der Einzelzwangsvollstreckung, en Zeitschrift fürZivilprozeß 99 (1986), pp. 291 ss.; Prüting, H. - Stickelbrock, B., Zwangsvolls-treckungsrecht (Stuttgart, 2002), pp. 28-30. 64 § 495 a: “El juzgado puede determinar el procedimiento de acuerdo a su dis-crecionalidad equitativa cuando el monto de la causa no sea superior a 600 euros.A petición de parte debe tramitar en forma oral.” En detalle véase: Kunze, A., Dasamtsgerichtliche Bagatellverfahren nach § 495 a ZPO (Bielefeld, 1995), passim; Stic-kelbrock, B., Inhalt, cit. (n. 52), pp. 622-656; Westerwelle, Mündlichkeitsgrund-satz, cit., pp. 58 ss.; Schneider, E., ZPO-Reform (München, 2001), Nº 48-49. 18.
380 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomotucional. La nueva normativa refuerza extraordinariamente la aplicaciónde la oralidad, con lo que el proceso civil se moderniza y se ajusta a lanorma constitucional. El legislador fue consciente de la (mala) influenciadel absoluto gobierno de la forma escrita en el deficitario desempeño dela Justicia civil. El diseño procesal basado en la escritura se alzaba comoun obstáculo para una reforma efectiva65. Se acogen las ventajas de la oralidad e inmediación, tomando los res-guardos necesarios con el propósito de que la práctica no pudiera dejarlasen la inaplicación, otra vez. Es la propia estructura y contenido de lasdistintas fases del proceso la encargada de garantizar la efectividad y realaplicación de estos mayores grados de oralidad. a) La estructura de los procesos declarativos ordinarios. Selee en la “Exposición de motivos”: “La ley diseña los procesos declarativos demodo que la inmediación, la publicidad y la oralidad hayan de ser efectivas.En los juicios verbales, por la trascendencia de la vista; en el ordinario, porquetras la demanda y contestación, los hitos procedimentales más sobresalientesson la audiencia previa al juicio y el juicio mismo, ambos con la inexcusablepresencia del juzgador”66. b) Estructura del juicio ordinario. La estructura del juicio or-dinario que recoge la LEC. combina oralidad y escritura. Sintéticamente,el juicio se inicia por un trámite de alegaciones escritas y se desarrolla enaudiencias sucesivas orales, la audiencia previa y el juicio, donde se practicala prueba. Finaliza con una sentencia escrita, que se dicta una vez finalizadala audiencia de prueba. Tanto la demanda como la contestación son escritas, siguen siendoescritas. Tras estas alegaciones iniciales escritas, a las cuales se pueden agregareventualmente otras (léase la declinatoria o la reconvención, que tambiénson actuaciones escritas) el diseño contempla una primera audiencia des-tinada fundamentalmente a la preparación del juicio67. En esta audienciaprevia, se intenta inicialmente un acuerdo o transacción de las partes queponga fin al proceso y, si tal acuerdo no se logra, se resuelven las posibles Existió consenso en así denunciarlo. Para lograr un cambio real, se puntualiza- 65ba, era preciso no solamente reducir el número de procesos existentes, sino definir untipo de proceso basado en los principios de concentración, oralidad e inmediación. 66 “Exposición de Motivos” de la LEC. 67 Acertadamente se ha subrayado que la estructura del juicio ordinario huyetanto de la extremosidad de la oralidad absoluta como de una vista no suficiente-mente preparada. De la Oliva Santos, A., Sobre la Ley 1/2000, de 7 de enero, deEnjuiciamiento Civil: criterios inspiradores e innovaciones principales, en Revista de losTribunales de Justicia 2 (2000), p. 131. 19.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 381cuestiones sobre presupuestos y óbices procesales, se determinan conprecisión las pretensiones de las partes y el ámbito de la controversia,se intenta nuevamente un acuerdo entre los litigantes y, en caso de noalcanzarse y de existir hechos controvertidos, se proponen y admiten laspruebas pertinentes y útiles. En la vista principal, la audiencia de juicio, se materializa la práctica dela prueba, con destacados grados de oralidad, inmediación y concentra-ción. También se formulan las conclusiones sobre la práctica de la prueba,finalizando con informes sobre aspectos jurídicos. De todas las actuacionespúblicas y orales quedará constancia mediante instrumentos aptos para lagrabación y reproducción del sonido y de la imagen, sin perjuicio de loque se registra en las actas. Tras ello, y sin perjuicio de la posibilidad deque se acuerden diligencias finales (que sustituyen a las diligencias paramejor proveer), se finaliza con la fase decisoria, donde la sentencia siguesiendo escrita. c) Estructura del juicio verbal. Respecto al juicio verbal el modeloes más sencillo. Se inicia por una demanda escrita, sucinta68, con inme-diata citación para la vista. En efecto, tras la demanda, y sin perjuicio deeventuales actuaciones que el demandado puede llevar a cabo antes delacto de la vista (declinatoria, reconvención u oposición de un créditocompensable) se convoca al juicio, la vista, en el que oral y concentrada-mente se lleva a efecto tanto la contestación de la demanda, el saneamientode las cuestiones procesales, y la fijación definitiva de los hechos comola proposición y práctica de los medios de prueba. El acto de la vista secelebra inexcusablemente ante el juez de la causa. Una vez practicadas laspruebas se da por terminada la vista y procede la emisión del fallo, sin quesean admisibles las diligencias finales del juicio ordinario. Cabe destacarque se trata de un diseño procedimental más simple y acusadamente másoral y concentrado69. 68 Incluso, en aquellos juicios verbales en donde se reclame una cantidad queno exceda de 900 euros la demanda podrá consistir en el simple llenado de unosimpresos normalizados, a disposición de los actores en el Tribunal correspondiente.Aunque, también debe anotarse, nada impide que el actor presente una demandaajustándola a las exigencias de la demanda en el juicio ordinario. 69 Al respecto conviene precisar que el Proyecto de la LEC. preveía dos modalida-des de juicio verbal, una de ellas para los asuntos más simples o sencillos ya sea por suescasa cuantía o complejidad (en el cual tras la demanda escrita sucinta debía citarsea ambas partes al acto de la vista) y otra destinada para asuntos menos sencillos, bienpor tener cuantía superior (aunque no de la envergadura de las cuantías propias deljuicio ordinario) o tener una complejidad mayor, en donde después de la demandaescrita semejante a la prevista para el juicio ordinario, se preveía una eventual contes-tación también por escrito del demandado, para después dar paso a la vista oral. El 20.
382 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomo 3. Las audiencias en el nuevo proceso civil español. a) La técnica de las audiencias. Se señala por la propia “Expo-sición de Motivos” que los hitos procedimentales más sobresalientes enel nuevo diseño procesal lo constituyen la vista en el juicio verbal, y laaudiencia previa al juicio y el juicio mismo, en el juicio ordinario. Deeste modo, y sin perjuicio del relevante papel que mantiene la escrituradentro del nuevo sistema, es claro que el legislador español ha reguladoprocedimientos inspirados predominantemente en la oralidad. Para ello,en la LEC. se utiliza la técnica de las audiencias o vistas70 en las que quedatrámite parlamentario no dio luz verde a esta doble modalidad de juicio y optó porconfigurar como única modalidad de juicio verbal a aquella que más decididamenteapostaba por la oralidad y la concentración. En efecto, la alternativa que se planteabaen el proyecto de LEC. hubiese permitido que en aquéllos casos no tan sencillos exis-tiera la posibilidad de fijar antes de la audiencia las alegaciones y pretensiones de laspartes. Al optarse por un único diseño más oral y concentrado (sin contestación porescrito) el juicio verbal español viene presentando un importante problema que setraduce justamente en la ausencia de una fijación con carácter previo a la vista de lasalegaciones y pretensiones de ambas partes, lo que deriva en frecuentes suspensionesy aplazamientos. Y bien se sabe que el abuso en las suspensiones y los aplazamientosson un verdadero cáncer (uno de los peores enemigos) de los procesos que tiendenhacia mayores grados de oralidad. Tanto así que la concentración procesal perseguidaen esta clase de modelo procesal puede quedar en letra muerta. El profesor Gascónexplica bien el problema a partir de la referencia a España y Francia: “Debe ponersede relieve la frecuencia con la que los legisladores nacionales incurren en un error debase: a la hora de diseñar modelos procedimentales, lo habitual es que las mayoresdosis – y los excesos – en la oralidad se reserven para los procesos que tienen una me-nor cuantía. Esto es lo que sucede en España con el juicio verbal (hasta 3000 euros)o lo que ocurre en Francia con los procesos ante el tribunal “d’instance” y el “jugede proximité”. Cuando los intereses económicos en juego son elevados, el legisladorconsidera razonable que el proceso tenga un cierto soporte escrito, al menos en susmomentos iniciales; en cambio, los riesgos de una oralidad completa se asumen úni-camente cuando el interés económico en juego es más reducido. Ahora bien, sobretodo en el ámbito civil y mercantil, es absolutamente incorrecto identificar la escasacuantía de un litigio con una pretendida sencillez fáctica o con una eventual simpli-cidad de las cuestiones jurídicas que han de ser enjuiciadas en el proceso, elementoséstos – la sencillez fáctica o la simplicidad jurídica de un caso – que son los que, enpuridad, justifican un cauce procesal más liviano, que puede traducirse en la previ-sión legal de un procedimiento total o casi totalmente oral”. Véase: Gascón, F., Unnuevo instrumento para la tutela de los consumidores y de los créditos transfronterizos: elproceso europeo de escasa cuantía. Revista Ius et Praxis 1 (2008), p. 56. 70 Dice Picó I. Junoy, J., Los principios del nuevo proceso civil, en Alonso-Cue-villas Sayrol, J. (coord.), Instituciones del nuevo proceso civil. Comentarios sistemáticosa la Ley 1/2000 (Barcelona, Difusión Jurídica, 2000), p. 62: “La nueva LEC. haoptado con claridad por regular procedimientos inspirados por el principio de orali-dad y sus principios- consecuencias: El de inmediación, el de concentración y el de 21.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 383patente la fuerza real y efectiva que han tomado las reglas procesales dela oralidad, concentración e inmediación judicial en la nueva normativa.Especialmente en lo que liga con la forma de practicarse la prueba queahora debe ser en una vista pública, contradictoriamente, en presencia deljuez, y bajo la forma oral. b) Reglas sobre audiencias contenidas en la LEC. Ésta consagrauna serie de reglas de carácter general tratándose de las vistas y audienciascontempladas en el nuevo proceso civil71. Entre ellas destacan las reglassobre documentación, la publicidad, la inmediación, la concentración ylas resoluciones orales. c) Regla de la documentación. En primer lugar, el desarrollo dela vista se registrará en soporte apto para la grabación y reproducción delsonido y la imagen o, si no fuera posible, sólo del sonido. La grabación seefectuará bajo la fe del secretario judicial, a quien corresponderá la custo-dia de las cintas, discos o dispositivos en los que la grabación se hubiereefectuado. Las partes podrán solicitar a su costa una copia de estos soportes(deberán aportar el soporte en que deba efectuarse la grabación). En seguida, si estos medios no pudieren utilizarse por cualquier causa,la vista se documentará por medio del acta completa realizada por el secre-tario. Debemos destacar que no se subordina el acta a la eventualidad deque los medios de grabación no se puedan utilizar. El acta procede siemprey en todo caso. Con todo, cuando la actuación oral sí haya sido registradaen soporte apto para la grabación y la reproducción, el acta que se levantese limitará a consignar, junto con los datos relativos al tiempo y al lugar,las peticiones y propuestas de las partes y las resoluciones que adopte elTribunal, así como las incidencias que no pudieran constar en aquellossoportes por no poder grabarse (será un acta acotada en su contenido); En fin, cuando el Tribunal lo considera oportuno y conveniente puedeunirse a los autos, en el plazo más breve posible, transcripción escrita de loque hubiera quedado registrado en los soportes correspondientes.publicidad. Para ello, formula una regulación de los procedimientos utilizando latécnica de las audiencias, en las que se materializa dicha oralidad”. 71 En la doctrina procesal no existe completo acuerdo en torno a la audienciaprevia al juicio. Somos del parecer que estas reglas deben ser aplicables también a estaimportante audiencia, pues refuerzan los propósitos del legislador con relación a queeste acto procesal complejo no se falsee – otra vez – por la práctica judicial y forense.Ni qué decir respecto de las ventajas de la publicidad, la que no sería necesaria si nose le considera como vista. Lo propio respecto a las ventajas de la grabación de lamisma: Si no se le considera comparecencia (artículo 147), su documentación sólose efectuaría mediante acta. 22.
384 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomo 4. Publicidad de las vistas. La relación de la publicidad con la forma oral es estrecha. Se ha dichoque solamente un juicio oral puede estar abierto en realidad al público.Pero, además de tratarse de una relación estrecha, resulta ser también unarelación saludable. Por ejemplo, el sistema mejora en el control de susdistintos operadores: jueces, abogados e intervinientes son vigilados porel público. Además, este sistema hace que tienda a mejorar el interés de laspersonas por la administración de Justicia. Fomenta también la veracidadde las alegaciones de las partes y las declaraciones de los testigos, o al me-nos desalienta la actitud contraria, facilitada en un modelo que imparteJusticia sin publicidad. La publicidad que se aseguraba en el proceso antiguo era la publicidadpropia de los sistemas escritos, esto es, la publicidad del expediente. Bajoeste esquema los terceros (el público) no eran considerados. En otras pala-bras, las dificultades provenían no de la ausencia de normas legales, sino dela imposibilidad de compaginar dominio de la escritura y publicidad. Estasituación cambia favorablemente con la LEC. que consagra la publicidadgeneral de todas las actuaciones orales. Las actuaciones de prueba, las vistasy las comparecencias cuyo objeto sea oír a las partes antes de dictar unaresolución, se practicarán en audiencia pública (artículo 138.1). La prácticade actos en audiencia pública significa que debe permitirse la asistencia decualquier persona distinta de las partes, sus representantes o defensores, quedeseen presenciarlos. Respecto a lo que liga con la práctica de las pruebas,el artículo 289.1 ratifica la necesidad de proceder en vista pública. Elloguarda conformidad con lo prescrito tanto en la Constitución (artículo120.1) como en el artículo 232 de la Ley orgánica del Poder Judicial. Con todo, lo permite la propia Carta fundamental y también la Leyorgánica del Poder Judicial previene la posibilidad de celebrar vistas oaudiencias orales a puertas cerradas, es decir, con la sola presencia delTribunal, secretario judicial, partes y asistentes de éstas. Las razones ointereses, verdaderos bienes jurídicos que el legislador desea proteger aúnrenunciando a la publicidad general, y que pueden justificar una decisión eneste sentido son las que siguen: i) Cuando sea necesario para la proteccióndel orden público o de la seguridad nacional en una sociedad democrática;ii) Cuando los intereses de los menores o la protección de la vida privadade las partes y de otros derechos y libertades lo exijan; y iii) En la medidaen la que el Tribunal lo considere estrictamente necesario, cuando por laconcurrencia de circunstancias especiales la publicidad pudiera perjudicar 23.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 385los intereses de la justicia. Estas excepciones coinciden en gran medidacon aquellas que permite la normativa internacional72. 5. Presencia e inmediación judicial en las vistas. La delegación de funciones fue la respuesta generalizada que la prácticaforense otorgó a la normativa que la LEC. consagraba con relación a lapresencia del juez, especialmente en lo relativo a la práctica de las pruebas.De esta forma, la figura del juez pasó a ocupar un segundo plano, siendoreemplazada por la del funcionario subalterno o un auxiliar de la jurisdic-ción que se hacía cargo de las distintas actuaciones y diligencias para lascuales la ley exigía la presencia judicial73. Esta irregular situación tambiéncambia con la nueva normativa74. La inmediación es tomada en serio. Sereposiciona la figura del juez. La LEC. establece no sólo la regla procesalde la presencia judicial, sino también la inmediación judicial, previendoseveras sanciones ante el incumplimiento (artículo 137). Para varios, la esencia del proceso oral, una de las reglas procesales másrelevantes y centrales que informan el sistema formal de la oralidad, paraotros, precisamente uno de los más caros objetivos que debe conseguir laimplementación de la forma oral en los juicios. Tanto así que se ha señaladoque el valor de la oralidad consiste esencialmente en la inmediación, estoes, en aquella regla que permite utilizar en la valoración de las pruebas laobservación directa e inmediata. Cualesquiera que sea el punto de vista quese adopte, mediante este concepto se alude a la existencia de un procesocuyas distintas actuaciones se deben desarrollar ante el juez de la causa sinla interposición de elementos mediatizadores, donde el convencimientodel que falla sea extraído de la asistencia personal a la práctica de las prue-bas, del contacto con las partes, con los testigos, con los peritos y con losobjetos del juicio, evitando las referencias escritas ajenas. La nueva regulación en este extremo se puede desglosar así: i) Losjueces y los magistrados miembros del Tribunal que esté conociendo deun asunto presenciarán las declaraciones de las partes y de los testigos, loscareos, las exposiciones, explicaciones y respuestas que hayan de ofrecerlos peritos, así como la crítica oral de su dictamen y cualquier otro actode prueba que, conforme a lo prescrito por la LEC., deba llevarse a cabo 72 Al respecto véanse los artículos 14.1 del Pacto internacional de derechos civiles ypolíticos de 1966 y el art. 6.1 del Convenio para la protección de los derechos humanosy de las libertades fundamentales de 1950. 73 Especialmente véase: Varela Castro, L., Inmediación judicial: Agonía de unafundamental garantía en Revista Justicia 1 (1987), pp. 95–101. 74 También, por cierto, en la práctica, donde se observa un cumplimiento riguro-so de la inmediación en los juicios y vistas de los procesos de la LEC. 24.
386 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomocontradictoria y públicamente; ii) Las vistas y comparecencias que tenganpor objeto oír a las partes antes de dictar una resolución se celebraránsiempre ante el juez o los magistrados integrantes del Tribunal que estéconociendo del asunto; y iii) La infracción de estas reglas determinará lanulidad de pleno derecho de las actuaciones realizadas sin la presencia judi-cial. A esta norma de general aplicación debe agregarse la contenida en elartículo 289.2 de específica aplicación para la práctica de la prueba en losprocesos civiles: “Será inexcusable la presencia judicial en el interrogatoriode las partes y de testigos, en el reconocimiento de lugares, objetos o personas,en la reproducción de palabras, sonidos, imágenes y, en su caso, cifras y datos,así como en las explicaciones, impugnaciones, rectificaciones o ampliacionesde los dictámenes periciales”. La inmediación entonces consiste en que sea el juez que presenció eintervino directamente en la práctica de la prueba el que dicte la senten-cia. Es indispensable que coincida la persona que percibe la prueba conaquélla que va a dictar el fallo. El nuevo modelo, predominantementeoral, requiere y exige una dinámica diferente, en la cual la presencia einmediación judicial cumplan un papel o rol mucho más relevante quebajo la LEC. de 1881. 6. Unidad de acto y concentración procesal. La oralidad no solo se nutre con la regla de la inmediación judicial,también se vincula con la regla de la concentración procesal, al puntode haberse expresado por Chiovenda que: “decir oralidad es decir con-centración”. No en vano se le considera por algunos como la principalcaracterística exterior del proceso oral y la que tiene mayor incidencia enlas ventajas que se asocian a esta clase de juicios, por ejemplo, en lo queliga con la mayor brevedad de los pleitos75. La concentración procesal ca- Expresa Lorca Navarrete, A. M., Tratado de Derecho procesal civil. Parte ge- 75neral. El nuevo proceso civil (Madrid, Dykinson, 2000), p. 340: “La oralidad suponeconcentración. La concentración ejerce una importante influencia en orden a obtenerun ejercicio funcional de la jurisdicción relativamente breve, pues en el dominadopor la oralidad todas las cuestiones previas e incidentales –incidentes– se concentranen la vista, y/o juicio, sin que impidan la entrada en el fondo del asunto ni provo-quen, una vez dentro de él, la sustanciación de incidentes”. Vásquez Sotelo, J., Laoralidad y escritura en el moderno proceso civil español y su influencia sobre la prueba,propone descartar la creencia de que un proceso oral es más rápido que uno escrito.En efecto, señala que cuando se defiende que el procedimiento debe estar guiado porla oralidad, vale decir, cuando se postula la superación de un sistema tan escrito nose hace –al menos prioritariamente– para obtener una resolución más rápida sinopara lograr un proceso de superior calidad. Aunque, precisa, evidentemente, el ideales que se logren las dos finalidades de una Justicia más rápida y de más calidad. Con 25.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 387racteriza el desarrollo de las vistas, y la LEC. prevé que en lo posible todaslas pruebas se practiquen en unidad de acto (artículo 290)76. Se pretendeque el juez, al momento de dictar su fallo, retenga en su memoria las ale-gaciones realizadas por las partes del pleito y el resultado de las distintaspruebas practicadas, sin necesidad de recurrir a los documentos. La regla de la concentración, siendo relevante y central para el nuevodiseño, admite también excepciones. Ejemplo de ello encontramos en losartículos 290 y 429.4 que permiten la práctica de pruebas en momentodistinto al juicio. Lo propio podemos decir respecto de las posibilidadesde auxilio judicial para la práctica de pruebas (artículos 169 ss.). 7. Resoluciones orales. El predominio de la oralidad y la concentración también se percibetratándose de las resoluciones judiciales que no sean sentencias que se pro-nuncien durante la celebración de las vistas, audiencias o comparecencias.Efectivamente, con carácter general se establece que, excepto cuando la leypermita diferir su pronunciamiento, las resoluciones referidas deberán serpronunciadas oralmente en el mismo acto oral, documentándose éste conexpresión del fallo y motivación sucinta de aquellas resoluciones (artículo210.1 y 3). Esta regla, insistimos, no se aplica tratándose de las sentenciasque, como antes se señaló, se dictan por escrito, habiendo finalizado yala audiencia77.todo, agregamos nosotros, si bien es cierto que las dilaciones pueden producirse igualen un proceso oral que en uno escrito y que existen experiencias de consagración deprocesos orales en donde los tiempos de la respuesta jurisdiccional no se han bajado,sino que incluso se han incrementado, las estadísticas de duración de los procesos conla nueva LEC. española no pueden calificarse precisamente de malas, todo lo contra-rio. Poco más de siete meses en promedio para la primera instancia, y cinco mesesen promedio para la apelación. Todo esto con una excepción: el talón de Aquiles delnuevo sistema español está constituido por la casación, convertido en un verdaderoproblema desde que el Tribunal Supremo español resuelve procesos iniciados antesde la entrada en vigencia de la LEC. 1/2000. 76 La norma es de aplicación general, rige tanto para el juicio ordinario como parael juicio verbal. Por cierto, la concentración de la que hablamos también se puedeconstatar en la regulación de la audiencia previa al juicio, donde sin caer en extremos,se tiende a ella. 77 Es una muestra de que en el nuevo modelo español no se ha operado con excesode celo doctrinarista; más bien ha operado teniendo a la vista la mayor complejidadde los litigios civiles. En efecto, en el caso del juicio ordinario este plazo es de veintedías (superior al establecido por la LEC. derogada, pero inferior al que en la prácticase tomaban los jueces para fallar) respecto del cual en la Exposición de Motivos sedice que no se trata de un plazo que pueda considerarse, en sí mismo, excesivamentebreve, pero sí razonable y de posible cumplimiento, porque es de tener en cuenta –se 26.
388 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomo 8. Conveniencia de la forma escrita en la demanda. La forma escrita aparece como la más razonable, conveniente y segurade acuerdo al importante rol que tiene asignado la demanda, tanto comoacto procesal iniciador del juicio civil como en la determinación y delimi-tación del contenido del mismo, que viene a determinar la suerte de unaserie de instituciones procesales. Lo propio debe reconocerse respecto a laampliación de la demanda. Es un hecho también que en la actualidad la complejidad de los asuntosque se resuelven a través del juicio ordinario ha aumentado progresiva-mente. El correlato de la mayor complejidad de la sociedad ha sido justa-mente la mayor complejidad de los conflictos que surgen en su seno. Estamayor complejidad no puede dejar de tener consecuencias en el proceso.Por ello, el legislador, al diseñar y configurar formalmente los distintosactos procesales del juicio debe tener a la vista esta realidad fáctica quehunde sus raíces en la realidad procesal. Es de recibo que el tratamientode estas señaladas mayores complejidades son mejor abordadas a travésde la forma escrita, la que permite el establecimiento certero y segurodel concreto objeto procesal, con todas las ventajas que esto acarrea en eladecuado desarrollo del debate procesal como en la correcta decisión delasunto litigioso. Tratándose de la demanda y su eventual ampliación los “papeles” sirven.De hecho, permiten al actor exponer al Tribunal, sin prisas ni atolondra-mientos, la petición y causa de pedir que sirven para la configuración obje-tiva del objeto procesal. El escrito de demanda (y eventualmente su escritode ampliación) permite que demandante y abogado planteen la concretasolicitud de tutela jurisdiccional con mayores grados de claridad y ordencon lo que el planteamiento petitorio inicial tiene mejores posibilidades deservir a los intereses del proceso, en donde incluimos, por cierto, el legítimointerés del juez de la causa de contar con los elementos suficientes que leayuden a conocer el asunto sobre el cual deberá dictar sentencia. 9. Conveniencia de la forma escrita prevista para la respuesta del deman-dado. La forma que gobierna las alegaciones del demandado es la escritura,lo que se estima una decisión acertada. El juicio ordinario, no obstante losdestacados esfuerzos de racionalización en sus trámites, continúa siendoagrega– que la estructura nueva de procesos ordinarios comporta el que los juecestengan ya un importante conocimiento de los asuntos y no hayan de estudiarlos oreestudiarlos al final, examinando una a una las diligencias de prueba llevadas a cabopor separado, así como las alegaciones iniciales de las partes y sus pretensiones, que,desde su admisión, frecuentemente no volvieron a considerar. 27.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 389el proceso mediante el cual deben resolverse asuntos de gran complejidadtécnica. La LEC. rechaza las fórmulas simplistas que han pretendido con-vertir al proceso civil en algo que la misma realidad impide. Si la realidades compleja, un diseño procesal que no previniera estas dificultades estaríadestinado a la inutilidad o al colapso. Seguramente sería incapaz de ser-vir, útilmente, de mecanismo de resolución de conflictos, constituyendofuente de injusticias, procesales y materiales, producto de la inadecuacióne insuficiencia del conocimiento adquirido por el juez que debe resolverel asunto. El juicio verbal está gobernado por el denominado “principiode celeridad” que imprime en él una característica distinta que justificaun diseño procesal más simple, más oralizado y concentrado. Lo que noimpide, sin embargo, la existencia de varios problemas a la hora de aplicarla normativa que a su respecto se ha consagrado, justamente derivados deesta mayor simplicidad y concentración78. El aseguramiento y concreción de las mejores posibilidades de ejerciciopara las garantías de defensa del demandado (en esta fase del juicio) tienemejor y más adecuada respuesta en la forma escrita, pues con similar tran-quilidad a la que se asegura al demandante, podrá éste afrontar y decidirsu estrategia defensiva, presentando las alegaciones que le permitan salirabsuelto frente a la pretensión sostenida por el demandante (u obtener lacondena del actor, si se trata de la demanda reconvencional). 10. La audiencia previa al juicio y su importancia. La LEC. previene que la fase de alegaciones del juicio ordinario sedivida en dos partes: la primera de ellas escrita e integrada por los actosprocesales escritos recién aludidos, y la segunda oral, constituida por la quees la primera comparecencia del juicio ordinario, la denominada audienciaprevia. De su regulación se encargan los artículos 414 a 430 LEC. La opción por la oralidad en esta fase del proceso resulta ser muyimportante para hacer realidad los cambios buscados por el legisladorespañol. En estrecha coordinación con sus reglas conexas la oralidad per-mite desplegar los mejores frutos de esta audiencia previa al juicio. Bienha precisado cierta doctrina. La oralidad propicia la concentración y haceindispensable la inmediación judicial, con lo que el tribunal pasa de unaactitud pasiva a una actitud de protagonista en la dirección del proceso. Laaudiencia previa es un acto en donde el juez toma temprano contacto conel caso, situación que desde luego debe valorarse muy positivamente puespermite que las finalidades asignadas a ella puedan ser asumidas con mayor 78 Nos remitimos a lo ya dicho. 28.
390 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomofacilidad que si el juzgador se limitara a resolver en su despacho sobre labase de las presentaciones escritas que las partes le hicieran llegar. Ya no se le puede considerar como un extraño y accesorio injerto oralque naufraga en medio de un proceso civil fundamentalmente escrito,como aconteció en relación con la comparecencia del juicio de menorcuantía regulado por la reformada LEC. de 188179. La LEC. regula unaaudiencia previa fortalecida tanto en su contenido y regulación, como ensu relación con el resto del procedimiento en el cual se inserta, tambiénpredominantemente oral. De hecho, se contempla a esta audiencia previacomo una de las piezas claves del nuevo juicio ordinario prototipo. El contenido asignado a la audiencia fuerza la presencia y participaciónactiva de los jueces. A su turno, los preceptos regulatorios de la audienciaprevia son indicativos de que se trata de un acto oral del proceso en quees determinante la inmediación. Se requiere y se reclama la inexcusablepresencia del juzgador. Es el juez quien ha de conocer y resolver, la mayorparte de las veces en el mismo acto de la audiencia, las diversas cuestionesque en ella puedan suscitarse y es el juez quien debe dirigir la actividadde los litigantes. No caben ni falseamientos ni delegaciones. Es la naturaleza y conte-nido de esta audiencia la que, por fin, logra imponer la presencia directay frontal del juez, que más allá de su mera asistencia y presencia debe“tomar las riendas del asunto” (pero siempre dentro de los márgenes quepermite la vigencia el principio dispositivo y la justicia rogada) desde uninicio, dejando atrás la imagen del juez lejano que aparentemente sólo seenteraba del litigio una vez que le correspondía fallarlo, al final de unalarga serie de trámites. Se plantea un juez prudentemente protagonista dela audiencia que, con diligencia, dirija activamente el debate para sacarmáximo provecho a las expectativas procesales del instituto. La propia LEC. realiza un resumen de los contenidos de la audienciaprevia al juicio en el artículo 414.1. En efecto, se señala que esta audienciase llevará a cabo para intentar un acuerdo o transacción de las partes que Pese a la buena voluntad del legislador, al poco tiempo de vigencia de la refor- 79ma legal, el sistema fracasó, en gran medida por la desafortunada solución implanta-da en punto a la resolución de las cuestiones procesales, las que siguieron quedandodiferidas para la sentencia definitiva, pero también porque no se crearon las condicio-nes ni personales ni materiales imprescindibles para que el sistema instaurado pudie-ra aplicarse efectivamente. La comparecencia no logró superar las dificultades de laincorporación de mayores grados de oralidad en un proceso eminentemente escritoy, de ahí, que la misma fuera en muchos casos falseada y sustituida por una serie deescritos. No pasó de ser una bienintencionada idea que terminó naufragando por lainexistencia de un modelo que evidenció su escasa utilidad práctica. 29.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 391ponga fin al proceso, examinar las cuestiones procesales que pudieran obs-tar a la prosecución de éste y a su terminación mediante sentencia sobresu objeto, fijar con precisión dicho objeto y los extremos, de hecho o deDerecho, sobre los que exista controversia entre las partes y, en su caso,proponer y admitir la prueba. 11. La audiencia de juicio y el rescate de la actividad probatoria. La más importante revolución introducida por la LEC. viene dada porla regulación del acto del juicio como audiencia oral principal del procesocivil, y en torno a la cual deben necesariamente girar todos los esfuerzosque se desplieguen en el resto de las actuaciones procesales, incluidos,los realizados durante la audiencia previa al juicio recién señalada. Es enel nuevo acto del juicio donde debe buscarse la función principal de laoralidad. La idea central de este cambio se concreta en torno a la consagraciónde una audiencia pública, oral, y concentrada, en la que las pruebas (conmayor rigor, la mayoría de las pruebas) son practicadas ante el juez queresolverá el caso. El cambio apunta al concreto diseño formal del sistemaprobatorio, que reemplaza a un modelo agotado y ya anticuado a la luzde las regulaciones que presentan desde hace ya años las legislaciones dela casi totalidad de países europeo. Tras la audiencia previa se contempla, a modo de cierre, una audien-cia oral y pública en donde en presencia efectiva del juez y de la maneramás concentradamente posible se verifique la práctica de las pruebas. Ellegislador logra poner al día a España en asuntos que comenzaron a evo-lucionar en esta dirección ya en el siglo XIX. El atraso provocado por losamarres formales de la escritura que gobernaba la prueba puede calificarsede monumental. En esta audiencia se radica, tratándose del juicio ordinario, la piedraangular del cambio formal que se introduce en la LEC., consagrandouna nueva manera de comprender el diseño del proceso y una de sus másdecisivas actividades. Gracias a la apuesta legislativa por este modelo,concretamente por esta audiencia, y a su diseño elaborado sobre la formaoral, a la inmediación judicial preceptiva y real y a la mayor concentraciónprobatoria posible, se produce en el proceso civil la revalorización de unaactividad procesal maltrecha en el régimen anterior. Escritura, dispersión en la práctica de las pruebas y delegación fueronel tradicional contexto formal para los procedimientos probatorios. Enefecto, el modelo escrito no incentivó la presencia del juez en la prácticaprobatoria, lo contrario en realidad, facilitó la delegación en funcionarios dela Secretaría de tareas que por Ley sólo correspondían al juez. Se instaló en 30.
392 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomoel juez español un sentimiento de inutilidad80 respecto a la inmediación, lapráctica de pruebas careció de concentración y tuvo lugar en un momentoprocesal muy distante de aquél en que se pronunciaba la sentencia. Laescritura gobernó la prueba: ni la contestación de palabra de la parte (enla absolución de posiciones) o la del testigo logra alterar la conclusión dela naturaleza profundamente escrita de los procedimientos probatorios,encuadrado en una serie de actos rigurosamente escritos que eran los quemandaban: El pliego de posiciones y el interrogatorio de preguntas y re-preguntas. De la escritura entonces, no se llegaron a salvar ni las pruebasorales por excelencia, afectadas por un claro encorsetamiento formal. Para superar estos problemas se consagra una actuación verdaderamenteoral, pública, única y concentrada, con jueces, partes y abogados efecti-vamente visibles, presentes y activos, en contacto directo y frontal, dondecontradictoriamente se procede a la práctica de las pruebas propuestas yadmitidas. 12. Apertura de los medios de prueba. La LEC., asumiendo la responsabilidad de la tarea de ser consecuen-te con la importancia que posee la actividad probatoria, y en adecuadaconsonancia con el diseño predominantemente oral establecido, recogeuna apertura legal de los medios de prueba, cerrando la puerta a los for-malismos en la interpretación de la regulación procesal de los medios deprueba81. De esta manera, la LEC. consigue alinearse con los postuladosde la doctrina procesal, despejando así uno de los ripios formalistas máscaracterizantes del modelo derogado. La “Exposición de motivos” ya des-taca la apertura legal a la realidad de cuanto pudiera resultar conducentepara fundar un juicio de certeza sobre las alegaciones fácticas, aperturaque se estima incompatible con la idea de un número determinado ycerrado de medios de prueba. Asimismo, y con la finalidad de evitar losproblemas evidenciados durante la vigencia de la Ley procesal derogada,se estima obligado el reconocimiento expreso de los instrumentos quepermiten recoger y reproducir palabras, sonidos e imágenes o datos, cifrasy operaciones matemáticas, sin necesidad de forzar la noción de prueba Ya tempranamente, según lo reflejan los comentarios realizados desde la mejor 80doctrina. Véase: Prieto Castro, L., Precisiones sobre la escritura y la oralidad en elDerecho Procesal español, en El mismo, Estudios y comentarios para la teoría y prácticaprocesal civil (Madrid, Reus, 1950), pp. 75 ss. 81 Incompatibles con la constitucionalización del derecho a la prueba, que impo-ne –entre otras cosas– que la interpretación de las normas relativa a la admisión delos medios de prueba se oriente siempre hacia la efectividad del derecho de las partesa probar sus aseveraciones fácticas que son la base de sus pretensiones y defensas. 31.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 393documental para incluir en ella lo que se aporte al proceso con fines de lafijación de la certeza de hechos, que no sea subsumible en las nociones delos restantes medios de prueba. 13. Una práctica probatoria renovada. La oralidad, la concentración, la inmediación judicial verdadera y lapublicidad general toman la palabra para “rescatar” la fase más impor-tante del proceso. Es en razón de los cambios implementados en la faseprobatoria que el nuevo proceso civil español verdaderamente recoge unmodelo formal oral, donde la acreditación del material fáctico aportadose produce oral y concentradamente, con la inmediación efectiva del juezy con general publicidad. 14. La oralidad. La oralidad se instala efectivamente en la actividad de la prueba. Estedesarrollo oral queda en especial evidencia tratándose de la práctica de laspruebas personales, donde la intervención en el proceso se realiza, por reglageneral, sin recurrir a la escritura. En efecto, tanto en el interrogatorio delas partes y testigos, como en la prueba de peritos (en el caso que debanexponer su informe y someterse a examen contradictorio de las partes)la opción del legislador está representada por la oralidad del diálogo. Esoral la forma de expresión de las partes, del juez y de los sujetos de pruebaen los medios personales. Las ventajas de la forma oral en el campo de laactividad probatoria no pueden negarse. A su través, el proceso se libera deuna de las peores lacras derivadas del carácter totalmente escrito del proce-dimiento recogido en la normativa anterior, el excesivo y en gran medidainnecesario formalismo, que atentó, por ejemplo, contra de la eficacia delos interrogatorios sujetos a unos pliegos rígidos, añadidamente cerrados,y rara vez ampliados por la crónica inasistencia judicial. La oralidad queahora se logra imponer constituye la evidente opción del legislador porlas ventajas y posibilidades que viene a aportar la mayor flexibilidad yespontaneidad en el diálogo y procedimiento probatorio. 15. La inmediación judicial. Su “debut”, siguiendo la idea antes señalada, se verifica en el terreno dela realidad aplicativa de las distintas normas que la consagran. La inmedia-ción judicial, en cuyas notables ventajas coincide toda la doctrina, aparecemuy fortalecida gracias la nueva estructura procesal oral y concentrada.Se puede decir que esta estructura formal ha producido el milagro de unapráctica de la prueba con efectiva presencia y participación del juez. Seimpone el contacto e intervención directos e inmediatos del juez respecto 32.
394 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomoa la actividad probatoria como una medida básica para garantizar la justiciay acierto de la actividad jurisdiccional decisoria, todo ello en congruenciacon el sistema de valoración probatoria libre que se consolida con caráctergeneral. Claramente, la LEC. potencia la figura del juez, imponiendo lacercanía entre el juez y el proceso, abandonando el paradigma del juez sen-tenciador “invisible”, potenciamiento que se refuerza al acercar la prácticaprobatoria y el momento de la emisión de la sentencia. 16. Concentración probatoria. Junto a la oralidad y la inmediación judicial real en el diálogo proba-torio, la opción formal de la LEC. viene dada por la concentración de laactividad probatoria en un único acto (aunque conste de varias sesiones)y en la sede del Tribunal, que se plantea como la solución más razonablefrente a la tradicional y perjudicial práctica dispersa de pruebas del anteriormodelo. Con su previsión se pretende que las actuaciones probatorias oralesverificadas en el acto del juicio, su desarrollo y resultados, permanezcanen la memoria del juez a la hora de dictar sentencia, cuestión que se veríamuy dificultada o imposibilitada si junto con la regla de la oralidad no sehubiese recogido también la exigencia de concentración en la práctica delas pruebas. Favorece y posibilita también la inmediación judicial efectivay real. iv. rol de los sujetos procesales, en especial la relación del juez y la prueba 1. En el Derecho probatorio alemán. El rol de las partes y del juez dentro en el proceso civil alemán se ma-nifiesta en la distribución de las responsabilidades tanto para el impulsoprocesal como para el aporte de las alegaciones y del material probatorio.Su concreción se efectúa en la audiencia oral como regla. El centro de rol protagónico activo del juez lo establece el § 139 ZPO.que contiene una serie de deberes y facultades reconocidos aquel. Igualmen-te se introduce la posibilidad de requerir la presentación de documentosu objetos para su inspección a pedido de parte o de oficio. Finalmente las partes y terceros tienen un deber de veracidad y esclare-cimiento cuya extensión es discutida dogmática y jurisprudencialmente. a) Deber de discusión. El § 139 ZPO. obliga al tribunal en cola-boración con las partes, a esclarecer la controversia para poder decidirla.Este deber, que pesa en cabeza del juez, es necesario en tanto y en cuantolas partes y con las partes puedan discutirse las cuestiones de hecho y de 33.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 395derecho.82 Los límites de la litis fijan el ámbito de ejercicio de este deber,así el Tribunal Constitucional Federal (BVerfGE.) se pronunció claramenteen favor de la tutela del derecho a ser oído y del derecho de defensa sobrela base de esta disposición precisamente en su aplicación extralimitada83. b) Deber de instrucción y de interrogación. Existiendo dudas sobre los hechos y derecho debatidos, el tribunaldebe interrogar o indicar a las partes para arribar a un mejor y más rápidoesclarecimiento. El Tribunal Constitucional Federal considera contrarioa la Ley Fundamental la omisión de dicho deber84. c) Deber de esclarecimiento y función saneadora del juez. Laclaridad del contenido y la transparencia (sin vicios) por la cual se arriba auna decisión judicial sustentan el § 139 ZPO. La oralidad como vehículoy medio persigue que el debate probatorio permita a las partes y al tribunal–de manera clara y accesible– comprender a cabalidad el porqué y el cómode una decisión. Son pertinentes al respecto las sentencias de tribunales deColonia de 1969 y 1974,85 y del tribunal de München de 1997.86 El límitede esta atribución está dado por la necesidad de esclarecer cuestiones dederecho o de hecho que pudieran obstaculizar razonablemente la validez y/ocalidad de una sentencia87, no pudiendo ejercerse de una manera arbitrariaque conduzca a perjudicar la posición de una de las partes88. d) Deberes de documentación y registro del proceso. Elapartado cuarto del § 139 ZPO. impone los deberes de documentación,registro y protocolización de los actos procesales vinculado ello con la pu-blicidad del expediente. Todas las indicaciones, aclaraciones y advertenciasque realice el juez deben ser debidamente protocolizadas o tomadas en elexpediente de la manera adecuada para ello. Así el ejercicio de los deberes y 82 Rensen, H., Die richterliche Hinweispflicht (Bielefeld, 2002), pp. 159 ss. 83 BVerfGE, 84, p. 190: “El tribunal debe ejercer un debido control dentro delproceso, en relación con las afirmaciones de las partes, indicando a estas debidamentelo correspondiente a las cuestiones de hecho y de derecho discutidas”. 84 Así es, por ejemplo, en caso de argumentaciones o consideraciones que no seansostenibles y en las que el tribunal debe ejercer su deber de pregunta e información.Ello fue considerado por el Tribunal Constitucional Federal como contrario al artí-culo 3, apartado 1º de la Ley Fundamental, BVerfG, en Neue juristische Wochenschrift(1976), p. 1391; y en Monatsschrift für Deutsches Recht (1976), p. 820. 85 OLG Köln, en Das juristische Büro (1969), p. 645; y OLG Köln (1974), p.478. 86 OLG München, en Neue juristische Wochenschrift (1997): “Rechtspre-chungs‑Report”, p. 944. 87 Stürner, R., Die richterliche Aufklärung im Zivilprozeß (Tübingen, 1982),passim, esp. pp. 1-15. 88 Schneider, cit. (n.64), N° 90. 34.
396 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomofacultades antes mencionados son registrados en el expediente y solamentepueden ser impugnados por demanda de falsedad.89 e) Presentación de documentos y objetos a requerimientojudicial. Con la nueva redacción (reforma 2002) del § 142 apartado 1ºy § 144 ZPO. el tribunal puede inmediata y directamente ordenar a untercero o parte la presentación de documentos o determinados objetos deoficio o a petición de parte, para que los presente en tanto y en cuantoestos se vinculen con lo solicitado y aportado en relación con el proceso.De acuerdo con la nueva regulación, puede obligarse incluso al tercerocuando la parte que sostiene la existencia del documento no sea la titularde un derecho material para su restitución o presentación.90 f) Rol de las partes y responsabilidad compartida para elesclarecimiento de los hechos. Las partes tienen imperativos queestán detallados en el § 13891. Una posición se inclina por el mejor posibleacceso a la verdad material sobre los pocos específicos intereses de libertadde los intervinientes procesales. Existiría así un deber básico de esclareci-miento procesal92. Otra posición no acepta la existencia de dicho deber,sino solo casos reconocidos por la propia jurisprudencia que reconocecomo excepciones al nemo tenetur contra se accusare93. 89 La escrituración cualquiera sea el soporte persigue el control mediato por la pu-blicidad de los actos de las partes y del tribunal. Ver Stein - Jonas - Leipold, ZPO-Kommentar, § 278, N º 53; Stein - Jonas - Roth, ZPO-Kommentar, § 160, Nº 3. 90 Katzenmeier, Ch., Aufklärungs-/ Mitwirkungspflicht der nicht beweisbelastetenPartei im Zivilprozeß, en Juristenzeitung (2002), p. 538-540. Para un mayor trata-miento del tema ver Drenckhahn, C., Urkundsvorlagepflichten im Zivilprozeß undim arbeitsgerichtlichen Verfahren nach der ZPO-Reform unter besonderer Berücksichti-gung der Neufassung des § 142 ZPO (Frankfurt a. M., 2007), passim; Lang, S., DieUrkundenvorlagepflichten der Gegenpartei gemäß § 142 Abs. 1 Satz 1 ZPO (Frankfurta. M. - Köln, 2007), passim. 91 § 138: “Deber de declaración sobre hechos; deber de decir la verdad. 1) Laspartes deben hacer sus declaraciones sobre cuestiones de hecho en forma completa yadecuada a la verdad. 2) Cada parte debe declarar sobre las alegaciones de hecho desu contraparte. 3) Los hechos que no sean discutidos en forma expresa deben con-siderarse como admitidos, cuando no pueda inferirse la intención de discutirlos delas declaraciones que efectúen las partes”. En detalle, Peter, Münchener Kommentar,cit., § 138, Nº 1-17, 27-28, comp. con la edición actual del MünchKomm (2008) enel comentario al parágrafo efectuado por Wagner. 92 Véase: Stürner, R., Die Aufklärungspflicht der Parteien des Zivilprozeßes (Tü-bingen, 1976), passim, esp. p. 29 ss., p. 85; Grunsky, W., Zivilprozeßrecht (12ªedición, 2006), Nº 43, p. 31, quien sigue a F. Baur, Zivilprozeßrecht (6ª edición,1989); Katzenmeier, cit. (n. 90), pp. 533 ss. 93 Rosenberg - Schwab - Gottwald, cit. (n. 6), § 108 III 2, p. 740 ss.; Prüt-ting, H., Gegenwartsprobleme der Beweislast (München, 1983), p. 137 ss.; Arens, P., 35.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 397 2. En el Derecho probatorio español. En punto a dilucidar esta cuestión, lo primero es señalar que el mo-delo procesal civil español se construye sobre el denominado principio dela justicia rogada (artículo 216), el que bien se ha destacado guarda unasabiduría basada en la experiencia acumulada durante mucho tiempo:“Son las partes procesales las que, además de la carga de alegar los hechos,desempeñan el papel decisivo en lo que su determinación o fijación comociertos a los efectos del proceso”94. La “Exposición de Motivos” es clara en este sentido. De allí que no seentienda razonable que al órgano jurisdiccional le incumba investigar ycomprobar la veracidad de los hechos alegados como configuradores deun caso. Es a quien cree necesitar tutela a quien se atribuyen las cargas depedirla, determinarla con suficiente precisión, alegar y probar los hechosy aducir los fundamentos jurídicos correspondientes a las pretensiones deaquella tutela. Con todo, prevé el legislador español la actuación activadel juez en distintos momentos del proceso. a) Actuaciones de la audiencia previa que persiguen deter-minar con exactitud el objeto de la controversia. Uno de losobjetivos de la audiencia previa está en la determinación con la mayorexactitud posible del objeto de la controversia. En esta tarea, la LEC. pre-vé que el juez tenga un papel especialmente destacado (favorecido por laoralidad), reflejo del papel activo que se espera del juez. Se dispone en elartículo 426.6 que el tribunal podrá requerir a las partes para que realicenlas aclaraciones o precisiones necesarias respecto de los hechos y argumentoscontenidos en sus escritos de demanda o contestación. Se acompaña estafacultad de una advertencia a las partes: Si las aclaraciones o precisionesrequeridas por el juez no se efectuaren, el Tribunal les advertirá de quepuede tenerlos por conformes con relación a los hechos y argumentosaducidos de contrario. El objetivo perseguido es que queden claramente configurados loshechos y “argumentos” de cada una de las partes. La ley habla del reque-rimiento por parte del juez de precisiones “necesarias”. La cuestión noresulta nada sencilla en la práctica, especialmente teniendo a la vista lanecesidad de mantener la imparcialidad del juez.Zur Aufklärungspflicht der nicht beweisbelasteten Partei im Zivilprozeß, en Zeitschriftfür Zivilprozeß 96 (1983), pp. 1 ss.; véase igualmente: BGH Neue juristische Wo-chenschrift (1990), pp. 3151 ss., con crítica de Stürner, en Zeitschrift für Zivilprozeß104 (1991), pp. 208 ss. 94 De la Oliva Santos, Andrés - Díez-Picazo Giménez, I., Derecho Procesalcivil. El proceso de declaración (3ª edición, Madrid, Ed. Universitaria Ramón Areces,2004), p. 277. 36.
398 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomo En la misma dirección apuntada al inicio de este párrafo se anota lodispuesto por el artículo 427.1 y 2: La toma de posición expresa de laspartes respecto de los documentos, informes y dictámenes que hayan sidoaportados por la contraria. En la audiencia, cada parte se pronunciaráoralmente sobre los documentos aportados de contrario hasta ese mo-mento, manifestando si los admite o impugna o reconoce o sí, en su caso,propone prueba acerca de su autenticidad. Asimismo, las partes, si fuereel caso, expresarán lo que convenga a su derecho respecto de los dictá-menes periciales presentados, pudiendo admitirlos, contradecirlos o bienproponer que sean ampliados en los extremos que determinen. Tambiénse pronunciarán sobre los informes sobre hechos que se hubieran aportadoinicialmente. Su importancia es clara y consustancial a la tarea de fijar conla mayor precisión posible el objeto de la controversia. Efectivamente, asu través se permite la entrada al juicio teniendo clara la base documentalsobre la que el Tribunal deberá decidir. Por último, realizadas las actividades señaladas, la audiencia continuarápara que las partes o sus defensores, con el Tribunal, fijen los hechos sobrelos que exista conformidad y disconformidad. Así lo dispone el artículo428.1, que lo que hace es vincular la tarea de fijación y delimitación delobjeto del juicio (thema decidendi) con la siguiente tarea que debe abordar-se, cual es la proposición y admisión de la prueba, vale decir, la concrecióndel thema probandi. b) La proposición de prueba. Otro de los contenidos de la au-diencia dice relación con la proposición y admisión de la prueba. La llamadafunción probatoria de la audiencia previa. La doctrina95 ha destacadola escasa importancia que bajo la LEC. de 1881 se daba a la actividadprobatoria, concebida como una serie de diligencias dispersas realizadasen un período de tiempo, frecuentemente complementadas por las deno-minadas diligencias para mejor proveer. La figura del juez poco enteradodel contenido de los casos hasta el momento de dictar sentencia era laregla general. En este escenario, la proposición de prueba realizada porlas partes se despachaba sin un conocimiento del asunto que permitieraal juez evaluar la pertinencia o impertinencia de la prueba propuesta.Por ello, hacer lugar a todas las pruebas propuestas por las partes fue latónica, situación claramente fomentada por el carácter irrecurrible de laresolución que la admitía, ignorándose las graves consecuencias que elloacarreaba al proceso. Con la nueva LEC. y de la mano de la oralidad que gobierna esta au-diencia, su concentración y la inmediación judicial que se establece con 95 Especialmente, véase: Díez-Picazo Giménez, I., cit. (n. 94), pp. 297 y 570. 37.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 399carácter preceptivo esto ha cambiado. Se debe valorar que la proposicióny admisión de las pruebas se verifica dentro de la audiencia previa justodespués de que los abogados de las partes hayan determinado con precisiónel objeto de la controversia, lo que facilita mucho la proposición probatoria,pero sobre todo la decisión del juez sobre la admisión o inadmisión de laspruebas propuestas. Se persigue que la prueba admitida sea la pertinente y la útil (artículo429.2). La propia Constitución española solamente garantiza el derechofundamental a utilizar los medios de prueba pertinentes (artículo 24.2C.Esp.). La prueba propuesta que sea inútil e impertinente debe ser des-echada e inadmitida por el juez. c) La audiencia previa y el rol del juez en cuanto a la deter-minación de las pruebas que se rendirán. Además de la pertinencia,utilidad y legalidad señaladas, las pruebas propuestas por las partes debenser suficientes para el esclarecimiento de los hechos controvertidos. No setrata de una exigencia que se imponga de modo expreso por el legislador,sin embargo, su existencia se desprende de la norma del artículo 429.1.IIy III. Se incorpora por la ley a este respecto una regla específica, a través dela cual se encomienda al juez una tarea de control, advertencia o sugerenciaprobatoria frente a la insuficiencia probatoria del conjunto de la propuestade las partes. Algo sin antecedentes en la LEC. derogada y sin encaje fácilen el modelo de la LEC., que por lo mismo ha generado polémica y dudasen torno a su aplicación. En efecto, cuando el juez considere que las pruebas propuestas pudieranresultar insuficientes para el esclarecimiento de los hechos controvertidoslo pondrá de manifiesto a las partes. Indicará el hecho o hechos que, a sujuicio, podrían verse afectados por una insuficiencia probatoria. Al efectuaresta manifestación, el Tribunal, ciñéndose a los elementos probatorioscuya existencia resulte de los autos, podrá señalar la prueba o pruebas cuyapráctica considere conveniente a los efectos de superar la insuficienciaprobatoria. Las partes, a la vista de lo manifestado por el juez, podráncompletar o modificar sus proposiciones de prueba originales, tambiénoralmente (artículo 429.1.II y III). Se ha destacado que esta norma es producto de una solución de com-promiso a la que se vio obligado el legislador para compensar la restricciónde la iniciativa probatoria tras la supresión de las diligencias para mejorproveer y su sustitución por unas diligencias finales que, por regla, se debenadoptar a instancia de parte. Los riesgos de prejuzgamiento y la consecuente afectación de la neu-tralidad e imparcialidad del juez se han denunciado por un sector de ladoctrina. Si bien es cierto que antes de la práctica de la prueba en principio 38.
400 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomose ignora a quién puede beneficiar o perjudicar96, la manifestación judicialde los hechos que se podrían ver afectados por insuficiencia probatoriaimplica un juicio de valor que merma la imparcialidad del juez, en cuantosupone la indicación de hechos aducidos por una de las partes y no porla otra. Ahora bien, los litigantes siguen conservando la disposición sobre laproposición de la prueba. El artículo 429.1 no libera a las partes de lacarga de la alegación y de la prueba, ni transfiere la misma al juzgador.De hecho, aún ejerciendo el juez la obligación y facultad recogidas por lanorma, no puede imponer su criterio a las partes, lo que deja en evidenciadónde sitúa el legislador la dirección final de la actuación: “Las partes podráncompletar o modificar sus proposiciones de prueba a la vista de lo manifestadopor el tribunal” (artículo 429.1.III). Los litigantes no quedan vinculadosa lo manifestado por el tribunal, ni en lo relativo a la manifestación deinsuficiencia probatoria, ni en el posible señalamiento de pruebas cuyapráctica considere conveniente. No se consagra ningún deber de seguir laindicación del juez. Otra cosa distinta es el impacto que el señalamientojudicial produzca en los hechos en los abogados. Lo que debe estar fuera de discusión es que si ninguna de las partespropone la prueba sugerida por el Tribunal, éste no puede acordarla deoficio, lo contrario iría en contra del principio de aportación de parte quegobierna el proceso civil. El artículo 429.1 no habilita en ningún caso alTribunal a ordenar prueba de oficio en el proceso civil. Tan sólo le per-mite recomendar a las partes que modifiquen su proposición de prueba,ampliándola a otras que pueden resultar interesantes para acreditar loshechos controvertidos. Además, será muy difícil para el juez manifestar que un hecho relevantepara la decisión del juicio pueda adolecer de insuficiencia probatoria cuandoaún no se ha practicado la prueba propuesta por las partes para acreditarlo.En este momento del proceso aún se desconoce el resultado de las pruebaspropuestas y admitidas en orden a la acreditación de los hechos97. En los 96 Picó i Junoy, J., La iniciativa probatoria del Juez civil y sus límites, en Revistadel Poder Judicial 51 (1998), pp. 286-287. 97 En este punto las voces críticas se escuchan desde prácticamente todos los secto-res de la doctrina, inclusive de aquéllos más proclives a la introducción de facultadesjudiciales en materia de iniciativa procesal apoyados en la concepción socializadorao publicista del proceso civil. Se ha señalado que, salvo en los supuestos claramenteevidentes de insuficiencia probatoria, existe una gran dificultad a la que se enfrentael Tribunal a la hora de formarse el juicio provisional acerca de la insuficiencia de laspruebas propuestas por las partes; le corresponde pronosticar, antes de su práctica, elresultado probatorio a que conducirá respecto de los hechos controvertidos aquellapropuesta. 39.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 401hechos se le está pidiendo al juzgador una conducta adivinatoria. Porello, en la práctica, la aplicación de la norma se ha reducido a supuestosde insuficiencia manifiesta y clara de pruebas que sin lugar a dudas sonconducentes a un resultado concreto, o bien a casos de mero olvido en laproposición de las pruebas. d) Rol del juez en la práctica de las pruebas. Más allá de lapreceptiva presencia del juez en la audiencia de juicio, la LEC. contem-pla la participación de éste en la recepción de la prueba. En la prueba deinterrogatorio de parte se prevé que el juez pueda interrogar a la partecon la finalidad de obtener aclaraciones y adiciones a las respuestas dadasa los interrogatorios formulados por las partes. Creemos que este rol quese ha asignado al juez es el que se corresponde con un proceso civil comoel español, gobernado razonablemente desde la vigencia de los principiosdispositivos y de aportación de partes. El juez no puede (lo tiene vedado)introducir nuevos hechos, tarea que corresponde a las partes, pues a ellasse atribuye, como hemos dicho en otro lugar, la determinación del objetodel proceso y del debate, y lo haría si las adiciones a las que se refiere ellegislador no están referidas y ligadas a las respuestas dadas a preguntasya formuladas por las partes. La LEC. repite esta fórmula tratándose dela prueba testimonial. En la prueba pericial también se le reconoce al juez la facultad de ac-tuación de oficio, y concretamente se le autoriza por la Ley para preguntara los peritos y requerir de ellos explicaciones sobre lo que sea objeto deldictamen aportado, lo que es más que lo que se le autoriza a propósitode la prueba de interrogatorio de partes y testigos, y desde luego es másque lo que la LEC. de 1881. regulaba, que no permitía al juez solicitarexplicaciones, limitando la intervención judicial únicamente a realizar alperito las observaciones que las partes o sus defensores solicitaran en elmismo acto de la declaración o ratificación de su dictamen. e) El juez y las diligencias finales (sustitutivas de las dili-gencias para mejor proveer). Con la LEC. se deja atrás la intermi-nable “trampa de papeles” propia de la estructura de la LEC. de 1881, ladispersión que le era consustancial y la frustrada efectividad del contactodirecto entre el juzgador y las partes y sus medios de prueba, que “obligó”a que bajo los años de vigencia de la derogada ley muchos de los actos deprueba se debieran dejar para el final, ya terminado el juicio, ya citadas laspartes para oír la sentencia, recurriendo a las medidas para mejor resolver.De allí que el plazo para dictar sentencia se convirtiera en muchos casosen el momento en que los jueces buscaban paliar las consecuencias de suausencia en la práctica de las pruebas. Los jueces podían acordarlas de 40.
402 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomooficio, sin instancia de parte, significaban una verdadera puerta abierta alos poderes oficiosos del juez en la actividad probatoria. La ley suprime las denominadas “diligencias para mejor proveer”, susti-tuyéndolas por unas “diligencias finales”, con presupuestos distintos de losde aquéllas. La supresión de las diligencias para mejor proveer es conve-niente por cuanto refuerza la importancia del acto del juicio restringiendola actividad previa a la sentencia a aquello que sea estrictamente necesario.Como diligencias finales sólo son admisibles las diligencias de pruebas,debidamente propuestas y admitidas, que no se hubieren podido practicarpor causas que hayan sido ajenas a la parte que las hubiera interesado.La ley considera improcedente llevar a cabo nada de cuanto se hubierapodido proponer y no se hubiere propuesto, así como cualquier actividaddel Tribunal que, con merma de la igualitaria contienda entre las partes,supla su falta de diligencia y cuidado. f) El juez y la valoración de las pruebas. La opción del legisla-dor español ha estado dirigida a consagrar un sistema de valoración de laspruebas lo más coherente posible con la nueva estructura oral, concentraday propiciadora del contacto directo entre el juez, las partes y sus respectivosmedios de prueba. Se logra consolidar e intensificar el componente de valoración libre delsistema, de dificultosa existencia efectiva (real) durante el anterior régi-men procesal escrito, disgregado y mediatizado, componente de libertadde valoración que pasa a predominar con mucha mayor claridad, y sobretodo, con mayor naturalidad, manteniéndose así el modelo procesal espa-ñol (ahora sin las dificultades propias de la estructura formal del modeloderogado) dentro de lo que marca la ruta procesal del resto de los paísesoccidentales. Ha destacado la doctrina el estrechísimo vínculo entre las formas delprocedimiento y la función de la prueba, incidiendo especialmente en elnexo entre la oralidad y la inmediación. Concretamente, la oralidad enten-dida como la “inmediación” en la relación entre el juzgador que debe dictarsentencia y los elementos de los cuales debe extraer su convicción (perso-nas, objetos y lugares), como la condición indispensable para la actuacióndel principio de la libre convicción del juez en oposición al sistema de laprueba legal. El mismo juez que debe dictar la sentencia deberá escucharlas respuestas de las partes, las deposiciones de los testigos, las explicacionesde los peritos, examinará los objetos, visitará los lugares, entrando así encontacto inmediato con las fuentes de su convencimiento. Se opta por el fortalecimiento de la valoración libre de las pruebasmediante la eliminación de algunas de las manifestaciones injustificadasdel sistema de valoración legal con la actual regulación de los medios de 41.
Oralidad y prueba: experiencias reformadoras en alemania y españa 403prueba. En consecuencia, la valoración libre de las pruebas se fortalece en laLEC. tanto a través de la eliminación de las rigideces legales que aparecíancomo injustificadas incluso bajo la vigencia de la LEC. de 1881, claramen-te incompatibles con el modelo procesal instaurado, como mediante laasunción de un modelo formal que, a diferencia del derogado, facilita, dasentido, y hasta potencia la adecuada reflexión judicial valorativa a la luzde unas pruebas rendidas, por regla general, con presencia e intervenciónefectiva del juez. v. conclusiones De lo tratado pueden extraerse las siguientes conclusiones: a) La oralidad ha sido y debe ser considerada central no solo desde elpunto de vista externo del proceso para su celeridad y transparencia, sinoademás desde lo interno para el logro más coherente de la incorporacióny apreciación de la prueba: el juez debe apreciar y valorar la prueba segúnlos cánones de la sana crítica. b) El principio de oralidad sumado a otros principios, en especial al deinmediación y concentración, tiene un gran número de ventajas compa-rativas para una eficiente tramitación procesal, como así también para unmayor sustento de la legitimidad y credibilidad de la sentencia. c) La obligatoriedad de la audiencia oral destinada a la práctica con-centrada de las pruebas implica que solo puede decidirse previa audienciaoral y sobre lo conocido en ella. Sólo aquello que fue objeto de la audienciaoral puede servir de fundamentación para la resolución que se pronuncien.Las peticiones probatorias y las alegaciones de las partes efectuadas enaudiencia oral deben ser consideradas aceptándolas o rechazándolas en lasentencia definitiva. d) La oralidad no excluye (ni debe excluir) la posibilidad de actuacionesescritas de las partes y del tribunal. La apología hacia una oralidad desbor-dada no encuentra eco ni en el sistema alemán ni español. e) La audiencia oral principal debe prepararse. Existen alternativas enel modelo alemán, en donde puede prepararse en forma oral o escrita, si eltribunal lo ordena por considerarlo necesario. En el modelo español rigela audiencia preparatoria del juicio que si bien se aparta de la tendenciaeuropea ha mostrado un muy buen funcionamiento incluso en litigioscomplejos y de importancia. f) El rol del juez dentro del proceso civil oral es más activo. Se trata deun juez visible y presente, pero también más activo desde la perspectiva desu rol ante la prueba. Difieren los distintos modelos a la hora de concretareste rol, siendo más acentuado en Alemania (en donde se manifiesta en 42.
404 Revista de Derecho XXXII (1er Semestre de 2009) Álvaro Pérez-Ragone - Diego Palomola distribución de las responsabilidades tanto para el impulso procesalcomo para el aporte de las alegaciones y del material probatorio), que enEspaña en donde existe un sistema que es resultado de una solución decompromiso que mezcla la oficiosidad en la fase de proposición de prueba,con las limitaciones para la actuación oficiosa del juez tratándose de lasnuevas diligencias finales. [Recibido el 5 de enero y aceptado el 9 de marzo de 2009]. bibliografía1. AutoresAlonso-Cuevillas Sayrol, J. (coord.), Instituciones del nuevo proceso civil. Comentarios sistemáticos a la Ley 1/2000 (Barcelona, Difusión Jurídica, 2000).Arens, P., Mündlichkeitsprinzip und Prozeßbeschleunigung im Zivilprozeß (Berlin, 1971).Arens, P., Zur Aufklärungspflicht der nicht beweisbelasteten Partei im Zivilprozeß, en Zeitschrift für Zivilprozess 96 (1983).Baur, F., Wege Zu Einer Konzentration der mündliche Verhandlung (Berlin, 1966).Benda, E. - Weber, A., Der Einfluß der Verfassung im Prozeßrecht, en Zeitschrift für Zivilprozeß 96 (1983).Bender, R., Das Verfahren nach der Vereinfachungsnovelle und vor dem Familiengericht (München, 1977).Chong-hu, O., Der Prozessstoff der zweiten Intanz im Zivilprozess in der deutschen Gesetzgebungsgeschichte seit 1877 (Berlin, 2004).Dagmar, U., Adolf Wach (1843-1926) und das liberale Zivilprozessrecht (Berlin, 2005).De la Oliva Santos, A., Sobre la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil: criterios inspiradores e innovaciones principales, en Revista de los Tribunales de Justicia 2 (2000).De la Oliva Santos, A. - Díez-Picazo, I. Derecho procesal civil (Madrid, 2005).De la Oliva Santos, A. - Díez–Picazo Giménez, I. - Vegas Torres, J. - Bana- cloche Palao, J., Comentarios a la Ley de Enjuiciamiento Civil (Madrid, Civitas, 2001).Díez–Picazo Giménez, I. - Martínez–Simancas y Sánchez, J., Estudios sobre Derecho Procesal, Central Hispano (Madrid, 1996).Drenckhahn, C., Urkundsvorlagepflichten im Zivilprozess und im arbeitsgerichtlichen Verfahren nach der ZPO-Reform unter besonderer Berücksichtigung der Neufassung des § 142 ZPO (Frankfurt am Main, 2007).Gottwald, P., Simplified Civil Procedure in West Germany, en The American Journal of Comparative Law 31 (1983) 4.Grunsky, W., Zivilprozessrecht (Tübingen, 2008).Katzenmeier, Ch., Aufklärungs- Mitwirkungspflicht der nicht beweisbelasteten Partei im Zivilprozess, en Juristenzeitung (2002).Kip, H.G. - Von Hippel, F., Das sogenannte Mündlichkeitsprinzip (Köln, 1952). 43.
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Acusacion y defensa de las personas juridicas