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Timestamp: 2018-07-22 16:52:21
Document Index: 261952042

Matched Legal Cases: ['artículo 1256', 'artículo 32', 'artículo 52', 'artículo 86', 'artículo 81', 'artículo 90', 'artículo 97']

tema 7 SEGUNDO PARCIAL [73019] | Derecho Eclesiástico (UMA) | Unybook
tema 7 SEGUNDO PARCIAL (2014)
tema 7 SEGUNDO PARCIAL
TEMA 7: LA CRISIS JURÍDICA DEL MATRIMONIO A. INTRODUCCIÓN El matrimonio será válido mientras no sea declarado nulo por el Juez competente y como resultado del proceso judicial correspondiente.
Supuestos:    Separación: se altera el vínculo y su contenido obligacional, pero no se extingue. Se suspende la convivencia, concebida como un derecho-deber.
Disolución: el vínculo jurídico se extingue.
Nulidad: es una ficción jurídica. El legislador echa la vista atrás y considera que hubo alguna anomalía en el momento de contraer matrimonio y por tanto el vínculo nunca llegó a surgir.
La característica principal de la nueva legislación del divorcio es la introducción del divorcio sin causa. Además, en la anterior legislación había que obtener en primer lugar la separación judicial, para después acceder al divorcio.
Con la reforma del 2005 ya no hace falta pasar por este doble trámite. Los problemas de constitucionalidad que ha planteado esta reforma son:  Primacía del consentimiento: el mero cese de la voluntad marital extingue el vínculo. Sin embargo, el vínculo surgió por la voluntad de dos personas, por tanto, ha surgido la polémica cuando se ha planteado la posibilidad de romper el vínculo de forma unilateral. Por tanto, se está dejando la validez del contrato en manos de una de las partes, lo cual parece ir en contra del artículo 1256 Código Civil, que es común a todos los contratos, y establece que su validez no se puede dejar al arbitrio de una sola de las partes. Por tanto, se estaría erosionando la naturaleza contractual del matrimonio.
Bien es cierto que también hay ciertos contratos en los que esa regla se exceptúa, como por ejemplo en el contrato de mandato, que se puede revocar por la sola voluntad del mandante.
 El artículo 32 de la Constitución establece que la ley ha de regular las causas de disolución del matrimonio. Por tanto, el matrimonio sin alegación de causa parece ir en contra de este precepto. En cambio, otros autores consideran que la falta de voluntad marital es precisamente la causa de disolución.
B. CAUSAS DE NULIDAD La nulidad no opera automáticamente, sino que hay que hay que presentar una demanda judicial de nulidad. Ante la existencia de una causa de nulidad, caben distintas opciones, fundamentalmente dos: - - Se puede presentar una demanda judicial canónica de nulidad matrimonial. Se dará abertura al correspondiente proceso de nulidad matrimonial. En ese supuesto, el propio ordenamiento canónico le sugiere al juez que cuando se le presente una causa de nulidad, inste a los contrayentes a que convaliden el matrimonio, siempre que fuere posible. Es el intento de subsanar dicho efecto.
La segunda opción es intentar directamente la convalidación.
En el derecho canónico hay todavía una tercera posibilidad, aunque es poco frecuente. Se puede mantener el matrimonio y la convivencia, solicitando a la autoridad competente que legitime esa situación, ya que se trataría de una convivencia concubinaria, y sería ilegítima.
En cuanto a la convalidación, existe tanto en el matrimonio canónico como en el civil.
Los tres supuestos de convalidación que existen en el matrimonio civil son: - El matrimonio que fue nulo por la existencia de un impedimento, si éste es dispensable y se obtiene la dispensa, se subsana el efecto.
El matrimonio que se contrajo por error, coacción o miedo, caduca la acción y se convalida el matrimonio si los cónyuges conviven durante un año.
El matrimonio que se contrajo con impedimento de edad, caduca la acción y se convalida el matrimonio cuando los cónyuges hayan convivido durante un año después de alcanzar la mayoría de edad.
1 En cuanto a los supuestos que existen en el matrimonio canónico: - Convalidación simple: solo la puede llevar a cabo los propios contrayentes, uno de ellos o ambos. Procede en los supuestos de nulidad por defecto de capacidad, como de consentimiento y de forma.
A diferencia de la sanación en raíz, requiere siempre la renovación del consentimiento, que sólo los cónyuges pueden renovar. Produce efectos ex nunc, es decir, hacia el futuro.
En alguna medida podemos entender que la convalidación simple, a pesar de su nombre, no parece una convalidación, sino que se trata más bien de un nuevo matrimonio, en lugar de subsanar el error del matrimonio ya existente.
Por lo tanto, el legislador canónico establece la siguiente regla general: o o - Si la nulidad es conocida solo por uno o por ambos cónyuges, el consentimiento debe renovarse en privado y en secreto. Lo normal será una declaración privada entre ellos.
Si la nulidad es pública, ambos cónyuges deben renovar públicamente el consentimiento celebrando un nuevo matrimonio.
Sanación en raíz: la realiza exclusivamente la autoridad eclesiástica. Solo procede en los casos de nulidad por existencia de un impedimento dispensable o nulidad por defecto de forma, pero nunca por defecto de consentimiento. Produce efectos ex tunc, es decir, que se retrotrae hasta el momento en el que se celebró el matrimonio.
A diferencia de la convalidación simple, la sanación en raíz es una modalidad que sí es propiamente una convalidación, es decir, que pretende subsanar un error. Su competencia corresponde en todos los casos a la Santa Sede. Así mismo se reconoce esta facultad al obispo diocesano, siempre que no se trate de un impedimento reservado a la Santa Sede o de Derecho divino natural o positivo que ya haya cesado. En ambos casos, la sanación puede realizarla la autoridad eclesiástica incluso aunque las partes lo ignoren, pero nunca en su contra.
La sanación en raíz, convalida el matrimonio nulo sin necesidad de renovar el consentimiento, y lleva consigo la dispensa del impedimento si lo hubo, o la dispensa de la forma canónica si ésta no se observó. Se subsana el error desde su raíz, es decir, desde su momento inicial.
C. DISOLUCIÓN Y SEPARACIÓN - Derecho canónico: como regla general es indisoluble, pero no del todo.
o o o - En primer lugar se puede disolver por la muerte, o también por la declaración de muerte presunta, para aquellos supuestos en los que no se puede acreditar el fallecimiento, pero se presume. Esta declaración no extingue el vínculo, pero permite tenerlo extinguido por los cónyuges y contraer nuevo matrimonio.
Dispensa para el matrimonio rato no consumado.
Disolución del matrimonio natural o legítimo: privilegio petrino y paulino.
Derecho civil: o Por la muerte. También se ha incluido como novedad la declaración de fallecimiento. El artículo 52 derogado del Código Civil establecía como única causa de disolución del matrimonio la muerte de uno de los cónyuges.
o El divorcio.
El artículo 86 dice textualmente: Se decretará judicialmente el divorcio, cualquiera que sea la forma de celebración del matrimonio, a petición de uno solo de los cónyuges, de ambos o de uno con el consentimiento del otro, cuando concurran los requisitos y circunstancias exigidos en el artículo 81.
Pero tras la reforma, la ley 15/2005, de 8 de Julio, por la que se modifica el Código Civil y la LEC en materia de separación y divorcio, reforma íntegramente las causas de divorcio, reconociendo expresamente el divorcio consensual y regulando, por primera vez en nuestra legislación civil, el divorcio unilateral y sin causa.
Como podemos ver, tras la reciente reforma, en la disolución del matrimonio resulta incongruente que la declaración de disolución deba realizarse en sede judicial.
2 La nueva legislación regula el divorcio estableciendo los siguientes requisitos:  Que la petición se realice conjuntamente por ambos cónyuges, o por uno con el consentimiento del otro.
 Que hayan transcurrido tres meses desde la celebración del matrimonio.
 Que se acompañe de una propuesta de convenio regulado conforme al artículo 90 del Código Civil.
El artículo 97 ha sido modificado también, ampliando el concepto de pensión, que se podrá fijar en la resolución judicial, a favor del cónyuge al que el divorcio produzca un desequilibrio económico en relación con la posición de otro, que implique un empeoramiento en su situación anterior del matrimonio. La ley reconoce que tendrá derecho a una compensación que podrá consistir en una pensión temporal o por tiempo indefinido o en una prestación única.
D. LA SEPARACIÓN CONYUGAL La legislación canónica impone a los cónyuges el deber y el derecho de mantener la convivencia conyugal a no ser que les excuse una causa legítima. Se autoriza así, la separación de los cónyuges pero permaneciendo el vínculo. Entre las causas reconocidas en la legislación vigente cabe citar:  El adulterio de la otra parte  Si uno de los cónyuges pone en grave peligro espiritual o corporal al otro o a la prole  Si uno de los cónyuges hace demasiado dura la vida en común.