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Timestamp: 2019-12-05 22:26:44
Document Index: 77119034

Matched Legal Cases: ['artículo 20', 'artículo 20', 'artículo 4', 'artículo 391', 'artículo 465', 'artículo 171', 'artículo 197', 'artículo 23', 'artículo 23', 'artículo 34', 'artículo 34', 'artículo 210', 'artículo 23', 'artículo 382', 'artículo 20', 'artículo 19', 'artículo 382', 'artículo 38', 'artículo 38', 'artículo 382', 'artículo 38', 'artículo 23', 'artículo 4', 'artículo 203', 'artículo 382', 'artículo 486', 'artículo 367', 'artículo 486', 'artículo 367', 'artículo 1', 'artículo 67', 'artículo 74', 'artículo 74', 'artículo 74', 'artículo 74', 'artículo 537', 'artículo 74', 'artículo 537', 'artículo 382', 'artículo 10', 'artículo 10']

Existencia de un primer matrimonio
SUMARIO:___1. Ideas generales. ___2. El primer matrimonio como elemento del delito de bigamia. ___3. El primer matrimonio no debe esta disuelto al Tiempo de celebrarse el segundo.___4. La nulidad del primer matrimonio como cuestión prejudicial civil: a.) Disposiciones legales; b) Razones en pro y en contra; c) Opinión de los autores; d) Jurisprudencia extranjera; y e) Nuestra jurisprudencia. ___5. Inexistencia del primer matrimonio. ___6. Caso de divorcio. ___7. Muerte presunta del primer cónyuge.
«El que contrajere matrimonio estando casado válida­mente, será castigado con reclusión menor en su grado máxi­mo» (Inc. 1.° del Art. 382 del Código Penal). De acuerdo con la disposición transcrita y de acuerdo, también, con la opinión de la mayoría de los autores, podemos decir que los elementos del delito de bigamia son tres: 1.° Existencia de un primer matrimonio, como se desprende de la frase «Estando casado vá­lidamente» del artículo citado; 2.° Celebración de un segundo matrimonio antes de la disolución del primero, o, como dice nuestro Código, «el que contrajere matrimonio estando casado válidamente»; y 3.° Intención dolosa del hechor, intención que, por lo demás, es la que se exige en todo delito para ser consi­derado como tal, pero que la indicamos en forma especial por ser interesante su análisis para precisar ciertas situaciones que después veremos.
2. ___ El primer matrimonio como elemento del delito de bigamia
De los tres elementos que hemos indicado, el segundo y el tercero no ofrecen dudas en cuanto tales. Pero respecto de la existencia del primer matrimonio, más de una sentencia de nuestros tribunales, a pesar de considerar indispensable que haya primer matrimonio para que pueda haber bigamia, no lo estima como un elemento de tal delito, sino como un hecho no penal ligado íntimamente a él (1). No participamos de esta opinión, y veamos por que razones. No se trata aquí de llegar a la conclusión de que por ser el primer matrimonio un hecho delictuoso en sí mismo sea ele­mento del delito de bigamia. Nó. Lo que hay es que estimamos que en este delito tanto el primer matrimonio coleo el segun­do son elementos tala esenciales de él que cualquiera que falte hace desaparecer de inmediato el delito. No nos interesa ave­riguar si cada elemento, aisladamente considerado, es o no delictuoso, porque es indudable que un matrimonio realizado conforme a la ley jamás constituirá un acto punible. Pero si a ese matrimonio se asocia otro contraído por la misma per­sona ligada por el anterior, es evidente que en el delito, que in­mediatamente se hace presente, tanto el uno como el otro cons­tituyen, sus elementos, y ninguno puede faltar, so pena de que aquél desaparezca ipso facto. Y esta afirmación no sólo tiene un interés doctrinario, sino que, como estudiaremos más ade­lante, ante el abuso creciente que se hace del recurso de nu­lidad del primer matrimonio ante el tribunal civil, como una forma de paralizar el procedimiento criminal por bigamia, de­biera permitirse al juez del crimen averiguar por si la existen­cia y validez del primer matrimonio, ya que éste es un ele­mento del delito de bigamia, y todo juez que instruye un su­mario tiene la obligación de, investigar la existencia del cuerpo del delito (Art. 129 del Código de Procedimiento Penal), cons­tituido en este caso por la coexistencia de dos matrimonios en una misma persona. Sin embargo de lo dicho, una sentencia de nuestra Corte Suprema, publicada en la «Gaceta de los Tribunales», año 1932, Tomo I, pág. 184 (Sentencia N.° 52), dice en su considerando 3.°: «Que la cuestión promovida por el reo relativa a la validez de su primer matrimonio y a que se ha aludido en el primer considerando, es por su naturaleza de carácter prejudicial civil, por referirse a un 11eel1o no penal anterior a la comisión del delito materia de la investigación y distinto de éste, pero tan íntimamente ligado a él que su resolución mira a la existencia misma del hecho punible que l1a dado origen al procedimiento penal». Como se ve, se trata de un proceso por bigamia en que el reo opuso como excepción la nulidad de su primer matrimonio, sobre la cual debía pronunciarse el tri­bunal civil correspondiente, según sé desprende del conside­rando citado y de acuerdo con el articulo 20 del Código de Procedimiento Penal. Pues bien, en el considerando en refe­rencia se afirma que el primer matrimonio constituye un hecho distinto del delito, pero si muy íntimamente ligado a él. Nuestra opinión es diversa: no se trata de un hecho distinto del delito, sino de un elemento del mismo. Aisladamente considerado, claro que es un hecho de carácter civil, como lo es también el segundo matrimonio, si lo consideramos en igual forma. Pero como dice el inciso l.° del artículo 20 del Código de Procedi­miento Penal, es ron hecho de carácter civil que constituye un elemento que la ley penal estima para definir el delito que se persigue. Es un elemento del delito y no un hecho distinto de él.
Es evidente que al realizarse el segundo matrimonio nace el delito, más la persona que lo contrae debe llevar en sí otro vínculo matrimonial preexistente para que ese otro matrimonio dé nacimiento a tina situación, delictuosa. En consecuencia, tanto el uno como el otro constituyen los elementos del hecho pu­nible; ambos lo forman, y uno sólo que falte lo hace desaparecer. No es el primer matrimonio un hecho distinto del delito, sino un elemento integrante de él, y tanto es así que estima­mos que si no existiera la excepción del inciso 2.° del artículo 20 del Código de Procedimiento Penal, en relación con el ar­tículo 2.° de la Ley de Matrimonio Civil, expresamente esta­blecida, el juez del crimen sería competente para pronunciarse sobre la validez o nulidad del primer matrimonio, toda vez que el juez que conoce de un delito está obligado por la ley a reali­zar todas las averiguaciones necesarias para comprobarlo, y una de las formas de determinar que aquél existe es precisamente investigando y determinando que existen sus elementos, esto es, los dos matrimonios y la intención dolosa, y no sólo investigando que existen, sino también que no hay ninguna circunstancia que los justifique o haga desaparecer. Por otra parte, negar al primer matrimonio su carácter de elemento del delito de bigamia sería lo mismo que decir que tampoco es elemento del delito de adulterio el matrimonio de la mujer que tiene relaciones sexuales con varón que no sea su marido. Aquí también el matrimonió es un hecho de ca­rácter civil, perfectamente lícito y anterior a la perpetración del delito, pero no por eso deja de ser elemento de éste desde el momento que es imperioso que la mujer que tiene las re­laciones sexuales sea casada con otro varón. Aun más, la casi generalidad de los autores, al determinar los elementos del delito de bigamia, citan en primer término el matrimonio anterior no disuelto. Así, don Raimundo del Río dice: «Son elementos esenciales del delito contemplado a este respecto: 1.° La intención dolosa del hechor; y 2.° La existencia de un matrimonio válidamente celebrado con ante­rioridad» (2). Agrega más adelante: «La existencia de un ma­trimonio válidamente celebrado con anterioridad es también un elemento fundamental» (3). Por su parte, A. Chauveau y F. Helie, al pronunciarse sobre este punto, dicen: «Es evidente que el crimen de bigamia no puede cometerse sino estando el agente ligado por los lazos de un primer matrimonio. En efecto, si este matrimonio se ha disuelto, sea por la muerte natural, sea por el efecto de una nulidad radical, antes de la celebra­ción del segundo, no hay crimen, pues es la existencia simul­tánea de dos matrimonios lo que lo constituye» (4). Finalmente, una sentencia de la misma Corte Suprema, posterior a la ci­tada, establece concretamente lo que venimos sosteniendo. Dice el considerando 4.° de la sentencia a que hacemos men­ción: «Que habiéndose acusado en este proceso al reo recurren­te como autor del delito de doble matrimonio, o sea, de haber contraído segundas nupcias estando válidamente casado con otra mujer, que estaba viva a la sazón, es incuestionable que alegada la nulidad del primer matrimonio contraído por el reos es el caso de dar aplicación a las disposiciones legales citadas más, arriba, puesto que si se llegare a establecer dicha nulidad faltaría uno de los elementos constitutivos del delito en cuestión, ya que el reo habría podido casarse sin inconveniente legal alguno, etc. » (5). Después de las razones dadas y de las citas hechas, esti­mamos no incurrir en error al afirmar, una vez más, que el primer matrimonio es un elemento del delito de bigamia, y un elemento esencial de él.
3. ___El primer matrimonio no debe estar disuelto al tiempo de celebrarse el segundo
Nuestra Ley de Matrimonio Civil, en el N.° 1.° del artículo 4.°, establece que no podrán contraer matrimonio «los que se hallaren ligados por vínculo matrimonial no disuelto». Y el articulo 382 del Código Penal sanciona, en su inciso 1.°, esta prohibición, castigando al que la quebranta. Tenemos, pues, que es necesario, para que haya delito, que al tiempo de ce­lebrarse el segundo matrimonio uno de los contrayentes, por lo menos, esté ligado con otra persona por los vínculos de un matrimonio anterior no disuelto. Si el primer matrimonio se ha disuelto, sea por la muerte de uno de los cónyuges, sea por cualquier otra causa legal de disolución, no se presentaría el caso de la coexistencia en una misma persona de dos matrimo­nios, no habiendo, en consecuencia, delito de bigamia. Algunos códigos consagran expresamente esta condición. Así, el artículo 391 del Código Penal belga (1867) dice: «Todo individuo que, estando ligado por los vínculos del matrimonio, hubiere contraido otro antes de la disolución del precedente, etc.». Lo mismo, el artículo 465 del Código Penal español (1932) establece: «El que contrajere segundo o ulterior matrimonio sin hallarse legítimamente disuelto el anterior, etc.». En térmi­nos semejantes se expresan el Código Penal alemán (1870), en su artículo 171, y el Código Penal de Polonia (1932), en su artículo 197. Poco importa que el acusado de bigamia haya ignorado esta disolución al tiempo de contraer el segundo matrimonio, pues la sola intención no es razón suficiente para castigar (de­lito imposible).
4. ___¿Debe ser válido el primer matrimonio?
Nuestro Código Penal castiga al que contrajere matrimo­nio «estando casado válidamente». ¿Qué significa esta expresión «estando casado válidamente»? ¿Importa ella afirmar que si el primer matrimonio está viciado de nulidad no hay delito? La expresión citada tiene su origen en las siguientes con­sideraciones de la Comisión Redactora del Código Penal: «Se hizo presente, además, que no debía castigarse el segundo matrimonio cuando el primero era sólo putativo, porque, se­gún los principios adoptados en este Código, el que creyendo cometer delito no lo cómete en realidad, no merece pena; y en este caso, si el primer matrimonio es nulo, debe subsistir el segundo en todo su vigor, ya que falta la circunstancia que la ley persigue. Para obviar estos inconvenientes se resolvió variar los términos del primer inciso, diciéndose: «El que contrajere matrimonio estando casado válidamente» (6).
En consecuencia, es menester que el primer matrimonio sea válido para que haya delito de bigamia. Sin embargo, ello no significa que si el primer matrimonio lleva en sí algún vicio de nulidad no pueda dar origen al delito aludido. La expresión «Válidamente»sólo quiere decir que si por sentencia judicial se declara nulo el primer matrimonio no podría castigarse al presunto autor del doble matrimonio desde el momento en que el primero ha dejado de existir por la declaración de nulidad. O en otras palabras, dentro de nuestro régimen jurídico, si el acusado de bigamia se excepciona alegando la nulidad de su primer matrimonio, es menester previamente dilucidar este punto, ya que no puede ser castigado sino el que, casado «vá­lidamente», contrae un nuevo matrimonio antes de la diso­lución del primero. Pero es necesario, entonces, que una sen­tencia judicial lo declare nulo, pues entre nosotros no existe la nulidad de pleno derecho, de modo que el matrimonio re­gularmente contraído, aunque lleve en sí un vicio de nulidad se reputa válido hasta tanto una resolución judicial no venga a establecer lo contrario. «No basta que el contrayente tenga por nulo su anterior matrimonio; no basta que haya causas que produzcan su nulidad; lo que se requiere es sentencia eje­cutoriada que así lo autorice y lo ponga fuera de toda duda» (7). Igual Tesis sostiene Salvador Viada, penalista español, pues, según él, los casados no son los llamados a determinar sobre la validez o nulidad de sus matrimonios. «Esta, agrega, refiriéndose a la nulidad, ha de someterse precisamente al juicio del tribunal competente, y cuando éste declare la nu­lidad del matrimonio, y sólo entonces, se tendrá por nulo; mientras no exista esta declaración la presunción está siem­pre a favor de la validez del matrimonio, y de consiguiente el que contrae otro antes de dicha declaración de nulidad,nopuede menos de incurrir en la. pena de este artículo» (8). Establecido el alcance de la expresión «casarlo válidamen­te», que emplea nuestro Código, pasemos a examinar la situa­ción que se produce si el acusado de bigamia se excepciona alegando la nulidad del primer matrimonio.
5. La nulidad del primer matrimonio como cuestión prejudicial civil
A) DISPOSICIONES LEGALES. Hemos dicho que si el acusado de delito de doble matrimonio opone la excepción de nulidad de su primer matrimonio, es menester determinar si efectivamente dicho matrimonio es nulo o no, puesto que la ley exige que se trate de una persona casada válidamente, y ya sabemos el alcance que esta expre­sión tiene. Pues bien, supongamos que en el juicio criminal por bigamia el acusado alegue que él no ha cometido delito porque, si bien es cierto que contrajo segundo matrimonio, su primer matrimonio es nulo, y que esta nulidad debe resolver­se previamente, ya que declarada ella desaparece de inmediato el pretendido acto delictuoso. En resumen, el punto es éste: ¿Constituye esa excepción una cuestión de carácter prejudi­cial civil, que, por lo mismo, hay que resolver previamente, paralizando entre tanto el juicio criminal? ¿Qué razones habría para paralizarlo? Dentro de nuestro régimen jurídico la excepción de nu­lidad del primer matrimonio es una cuestión prejudicial civil, que debe resolverse en primer término. El juicio criminal se paraliza mientras se ventila el juicio civil. Así se desprende de los artículos 20 y 23 del Código de Procedimiento Penal. Dice el articulo 20, en sus incisos 1.° y 2.°: «Si en juicio cri­minal se suscita cuestión sobre un hecho de carácter civil que sea uno de los elementos que la ley penal estime para defi­nir el delito que se persigue, o para agravar o disminuir la pena, o para no estimar culpable al autor, el juez del crimen se pronunciará sobre tal hecho». «Pero las cuestiones sobre validez de un matrimonio y sobre cuentas fiscales serán juzgadas previamente por el tribunal a quien la ley tiene encomendado el conocimiento de ellas». Agrega el artículo 23 del mismo Código: «Siempre que para el juzgamiento criminal se requiera la resolución previa de una cuestión civil de que deba conocer otro tribunal, el juicio criminal no se adelantará sino para practicar aquellas dili­gencias del sumario necesarias a la comprobación de los hechos; y se paralizará en seguida hasta que sea fallada la cuestión civil». «En el juicio civil prejudicial intervendrá el Ministerio Público, cuando la causa criminal verse sobre delito que deba perseguirse de oficio, para hacer todas las gestiones conducen­tes a la iniciación o a la pronta terminación de dicho juicio». «Podrá también hacerse parte principal cuando lo estime conveniente». Lo dispuesto en los incisos 2.° y 3.° del artículo 23 es hoy día una ilusión, pues el Ministerio Público no existe en pri­mera instancia. Tenemos, en consecuencia, que las cuestiones sobre vali­dez o nulidad del matrimonio no corresponden al tribunal del crimen, sino al tribunal civil, a virtud de lo dispuesto en los artículos citados y en el articulo 2.° de la Ley de Matrimonio Civil, que establece: «El conocimiento y decisión de todas las cuestiones a que diere margen la observancia de esta ley corresponden a la jurisdicción civil». De igual modo, y por razones análogas a las que justifican la paralización del procedimiento criminal en el delito de bi­gamia cuando se opone la nulidad del primer matrimonio, ra­zones que luego daremos a conocer, se paraliza también el juicio civil de nulidad del segundo matrimonio fundado en la existencia de otro anterior, cuando se alega la nulidad de éste. En efecto, dice el articulo 36 de la Ley de Matrimonio Civil: «Cuando, deducida la acción de nulidad fundada en la existencia de un matrimonio anterior, se dijiere de nulidad de este matrimonio, se resolverá previamente la validez o nu­lidad del primer matrimonio». No debemos olvidar, por lo demás, que conforme al artículo 34, inciso 1.°, de la Ley de Matrimonio Civil, la acción de nu­lidad del matrimonio no puede intentarse si no viven. ambos cónyuges, de manera que si al tiempo de iniciarse el juicio criminal por bigamia el primer cónyuge del acusado ha muerto, éste no podrá paralizar el procedimiento criminal oponiendo como cuestión previa la nulidad de su primer matrimonio, pues ‑su cónyuge en este matrimonio ha muerto, con lo cual no se puede cumplirla exigencia del artículo 34 citado.
B) RAZONES EN PRO Y EN CONTRA.
Conocidas las disposiciones legales que sobre el particu­lar nos rigen, veamos las razones que justifican la suspensión del procedimiento criminal, y veamos también las razones en contrario. Para que exista la bigamia es menester que el primer ma­trimonió sea válido. Si él adolece de un vicio de nulidad, ¿qué objeto tiene pronunciarse sobre el delito en cuestión cuando declarada aquélla éste desaparece de inmediato? Por otra parte, si no se suspendiera el procedimiento criminal podría suceder el caso de que se condenara al inculpado, y cuando éste estu­viera cumpliendo su condena se fallara el juicio civil de nu­lidad del primer matrimonio, acogiendo ésta. En tal evento, aquél habría sido condenado y estaría sufriendo un castigo por un delito que no ha existido. Como se ve, la situación de injusticia es evidente. Sin embargo, se puede argumentar en contrario diciendo que lo mismo ocurriría en el caso que la nulidad no se hiciera valer en el juicio criminal, sino después que éste hubiera sido fallado, sea por negligencia o porque el bígamo no supo, su existencia posteriormente. Por otra parte, en la práctica se ha hecho de este recurso un abuso, ya que se emplea frecuentemente, no para obtener la declaración de nulidad del primer matrimonio, sino con el exclusivo objeto de retardar en lo posible la marcha del juicio criminal, toda vez que la tramitación del juicio civil está entregada por entero a las partes. Como lo que le inte­resa al procesado es demorar el juicio por bigamia y no ob­tener que se declare nulo su primer matrimonio, retarda el juicio civil, no hace diligencias, interpone recursos dilatorios, y así, en la práctica, quedan paralizados indefinidamente uno y otro juicio. Finalmente, podemos señalar otro inconveniente: cuando se opone la nulidad del primer matrimonio, la causal que casi siempre se alega es la incompetencia del Oficial del Registro Civil que lo autorizó. Pues bien, lo frecuente es que los testigos de información del primer matrimonio, y que han decla­rado sobre la efectividad del domicilio o residencia de los contrayentes en la circunscripción del Oficial Civil, procedan de buena fe y digan la verdad.. Pero como una información de testigos se destruye con otra, el acusado de bigamia no tendrá ningún reparo en alegar la nulidad de su primer ma­trimonio pretextando la incompetencia del Oficial Civil, lo que acreditará por prueba testimonial. Y lo hará, porque su único interés es eludir la responsabilidad criminal.
Con ello resulta que los testigos del primer matrimonio que actuaron de buena fe y dijeron la verdad, se hacen, al acogerse la demanda de nulidad, autores del delito de perju­rio, y pueden ser castigados conformé al artículo 210 del Có­digo Penal. La base de la acusación contra ellos será la de­claración (frecuentemente falsa) de los testigos que se presen­taron en el juicio de nulidad del primer matrimonio. Como vemos, si bien, desde un punto de vista teórico la suspensión del proceso criminal se justifica, en la práctica da margen a los abusos que comentamos.
C) OPINIÓN DE LOS AUTORES. Los autores están de acuerdo en forma unánime en que es menester resolver previamente la nulidad del primer ma­trimonio, y la jurisprudencia, en un principio vacilante, se ha uniformado también en ese sentido. Merlin se expresa en estos términos sobre el particular: «¿Puede condenarse a un acusado antes de que la prueba del crimen que se imputa se adquiera de una manera irrefu­table? Indudablemente, nó. ¿Puede condenársele sin tener la certeza de que la acción que constituye su pretendido crimen no perderá por un acontecimiento que puede sobrevenir el carácter de tal crimen? Tampoco. ¿Puede condenársele pro­visionalmente? Menos aun. ¿Qué sucedería en el caso en que el condenado por crimen de bigamia hiciese en seguida de­clarar nulo su primer enlace?, Ciertamente entonces no po­dría menos de reconocerse que el pretendido bígamo había sido condenado como tal antes que se hubiese hecho constar su criminalidad: que fue provisionalmente condenado. Pero por más que se reconozcan estas tristes verdades, ¿qué reme­dio habría para hacer cesar una condena que por el aconte­cimiento de la declaración de nulidad, carecería de base? La ley no ha indicado ninguno y los jueces carecerían de potes­tad para suplir su silencio. De modo que el condenado su­friría la pena de bigamia aun después de la declaración, so- lemnemente pronunciada, de que no es bígamo, y un sistema que conduce a resultados tan absurdos no puede estar de acuerdo con la ley, ni con la razón; ni con la humanidad» (9). De igual madera, Dalloz estima también que debe juzgarse previamente la nulidad del matrimonio (10). En verdad, no se puede negar el poder de convicción de las razones dadas por Merlin. A infinitas injusticias daría margen un sistema en el cual no se contemplara esta excep­ción. Pero siempre queda en pie la objeción de carácter prác­tico que hemos hecho, abuso que no debiera existir. Un recur­so como el analizado no debe servir de válvula de escape a la responsabilidad de las que efectivamente son autores del delito que se les imputa. Cierto es que, conforme al artículo 23, incisos 2.° y 3.°, del Código de Procedimiento Penal, el Mi­nisterio Público tiene facultad para hacer todas las gestiones tendientes a conseguir la pronta terminación del juicio civil de nulidad. Mas hoy día, suprimido el Ministerio Público en 1.a instancia, ha quedado sin aplicación esta disposición, y ningún medio hay actualmente para obtener que el juicio de nulidad de un matrimonia no se perpetúe en su tramitación, retardando indefinidamente la terminación del juicio criminal por bigamia.
D) JURISPRUDENCIA EXTRANJERA. La jurisprudencia francesa resolvió en una sentencia de la Corte de Casación, de 1. ° de Marzo de 1811, que un matrimo­nio contraído ante Oficial Civil competente se reputa regular de pleno derecho, de modo que este antecedente es bastante para constituir en estado de bigamia a aquel que, antes de obtener la anulación, contrae un segundo matrimonio. Agre­ga que la validez o nulidad del primer matrimonio no es una cuestión prejudicial. La misma Corte de Casación se ha pro­nunciado después en sentido contrario (11). La Corte de Rennes, en sentencia dé 23 de Enero de 1879, también declara que la nulidad del primer matrimonio debe ser resuelta previamente (12). Igual criterio encontramos en una sentencia de los tribunales de Bolivia. Dice en su parte pertinente: «Cuando el sindicado de bigamia arguye la nu­lidad del primer matrimonio, su validez debe ser juzgada con preferencia, por depender de ella la calificación del hecho y la aplicación de la pena en su caso, etc. » (13). .
E) NUESTRA JURISPRUDENCIA. Salvo un fallo, nuestra jurisprudencia es uniforme en el sentido de considerar la excepción de nulidad del primer ma­trimonio cómo una cuestión prejudicial civil. La primera vez que se promovió esta cuestión ante nuestros tribunales, des­pués de la dictación del Código Penal, fue en un caso fallado por la Corte de Apelaciones de Concepción, y en el que, por mayoría de votos, se resolvió que el espíritu del artículo 382 del Código Penal, en lo que a la excepción de nulidad se re­fiere, no podía ser otro que aceptarla cuando resultaba com­probada en el proceso mismo, pues de otro moo se daría al inculpado la facultad de prolongar indefinidamente el fallo de la causa (14). Ya en aquel tiempo los jueces tuvieron la visión. de que este recurso iba a dar margen a abusos en la práctica, sirviendo en la mayoría de los casos para eludir la sanción asignada al delito. Posteriormente, la Corte Suprema siempre ha dado lugar a dicha excepción, principalmente después de la dictación del Código de Procedimiento Penal, que expresamente entrega a los tribunales civiles el conocimiento de las cuestiones sobre validez de matrimonios (Art. 20, inciso 2.°), ordenando, al mismo tiempo, paralizar el juicio criminal mientras se resuel­ve sobre dicha validez (Art. 23). Es lo que se desprende de las siguientes sentencias: «Gaceta de los Tribunales», año 1927, tomo I, pág. 593, sentencia N.° 126; año 1932; tomo I, pág. 184, sentencia N.° 52; año 1932, tomo I, pág. 189, senten­cia N.° 54, etc. Dice este último fallo en su considerando 4.°: «Que habiéndose acusado en este proceso al reo recurrente como autor del delito de doble matrimonio, o sea, de haber contraído segundas nupcias estando válidamente casado con otra mujer, que estaba viva a la sazón, es incuestionable que alegada la nulidad del primer matrimonio contraído por el reo, es el caso dar aplicación a las disposiciones legales cita­das más arriba, puesto que si se llegara a establecer dicha nu­lidad faltaría uno de los elementos constitutivos del delito en cuestión, ya que el reo habría podido casarse nuevamente sin inconveniente legal alguno; y debió, por lo tanto, sobreseer temporalmente en la causa, etc.» En resumen, tanto en los autores como en la jurispruden­cia, es hoy unánime la opinión en el sentido de resolver pre­viamente la cuestión sobre nulidad del primer matrimonio antes que pronunciarse sobre el delito mismo de bigamia, y ello en atención a aquellas razones que indicamos hace un mo­mento. Participamos de esa opinión, pero, dado el conveniente práctico que señalamos en su oportunidad, opinamos que debiera entregarse al juez que está conociendo del delito de doble matrimonio la facultad de investigar por sí la validez o nulidad del primer matrimonio, pues con ello no haría otra cosa que investigar la existencia de uno de los elementos del delito en cuestión, y esa es precisamente una de sus tareas. Podría llamar a declarar a los testigos de información, sin per­juicio de castigarlos por perjurio, si han cometido tal cielito.
6.___Inexistencia del primer matrimonio
No se trata ya de que el matrimonio lleve en sí un vicio de nulidad. Se trata de que el primer matrimonio no existe, aunque aparentemente pudiera parecer lo contrario. Es el caso del matrimonio simulado, del matrimonio religioso, y finalmente, del matrimonio en que falte algunas de las condi­ciones de existencia que señalan los civilistas, a saber: 1.° Di­ferencia de sexo; 2.° Consentimiento; y 3.° Que el matrimonio se celebre ante un funcionario llamado oficial del Registro Civil, a pesar de que éste tercer caso es el que precisamente da origen al matrimonio simulado cuando no se celebra ante dicho funcionario. En estos casos, en que el problema reside en averiguar si existe el primer matrimonio, que sirve de fundamento a la acusación de bigamia, es decir, si existe uno de los elementos del delito, estimamos que el juez del crimen es competente para pronunciarse sobre este punto, y lo es, no sólo porque es su obligación investigar la existencia de todos los elementos constitutivos del delito para llegar precisamente a establecer la existencia de éste, sino porque expresamente lo faculta el artículo 20 del Código de Procedimiento Penal, al decir que si en el juicio criminal se suscita cuestión sobre un hecho de carácter civil que sea uno de los elementos que la ley penal aprecia para definir él delito que se persigue, el juez del crimen debe pronunciarse sobre tal hecho. La limitación que a esta facultad encontramos en el inciso 2.° del citado artículo, se refiere a la determinación de validez o nulidad del matrimonio, pero no a su existencia o inexistencia. En consecuencia, en presencia de un matrimonio simulado, de un matrimonio religioso, etc., si sobre él se fundamenta la acusación de bigamia, el juez del crimen debe sencillamente, una vez que ha llegado a la conclusión de que el primer víncu­lo es de la naturaleza de los que indicarnos, desechar la acusa­ción, sin tener que esperar que el tribunal civil se pronuncie sobre la existencia o inexistencia del primer matrimonio. El es competente para eso. incluímos entre los matrimonios inexistentes al religioso porque éste, aunque tenga existencia y valor ante la concien­cia de los individuos, no la tiene para la ley, no produce ningún vínculo obligatorio entre los que lo han celebrad. En una palabra, es como si no existiera. Así lo ha resuelto una sen­tencia de nuestros tribunales al decir que «el acto ejecutado por X... al casarse con Z... y después con Y..., no cons­tituye delito, ya que la ceremonia religiosa no tiene ningún valor ante la ley» (15).
7._Caso de divorcio
Distinto es el caso cuando el que contrae segundo matri­monio está divorciado de su primer cónyuge, sea este divor­cio temporal o perpetuo. En uno y otro caso habrá induda­blemente delito de bigamia porque entre nosotros el divorcio no disuelve el vínculo matrimonial, sino que únicamente sus­pende la vida común de los cónyuges, como muy claramentelo dice el artículo 19 de la Ley de Matrimonio Civil. No está demás que en este punto señalemos la convenien­cia que habría en establecer entre nosotros el divorcio con disolución de vínculo. La disolución del vínculo por medio del divorcio tiene por objeto; entre otros, permitir a, los individuos contraer una nueva unión, es decir, no privarlos de buscar las satisfacciones de un hogar constituido, y que en su primer matrimonio, no hallaron, sea por incompatibilidad de caracteres, o por otra causa igualmente importante.
Nuestro divorcio no disuelve el vinculo: los cónyuges suspenden su vida común., se separan, y, generalmente, se ignoran en el futuro, pero continúan ligados jurídicamente. De ahí que ni uno ni otro puedan pensar jamás, salvo que la muerte de uno de ellos se produzca, en formar un nuevo hogar. Si se casan, se hacen de inmediato autores del delito de bigamia. Hay un vínculo, que ya sólo tiene una realidad teórica, y que, sin embargo, impide el matrimonio del que lo lleva, con evidente perjuicio para la vida del individuo y para la sociedad misma, constituida, por lo menos hasta ahora, sobre la base del matrimonio y la familia.
8. ___Muerte presunta del primer cónyuge
El desaparecimiento o la mera ausencia no producen entre nosotros ningún efecto en lo que se refiere al matrimonio. Si uno de los cónyuges se ausenta o ha desaparecido, sin que se sepa más de él, sin que se tenga la certeza de si vive o ha muerto, no basta ello para que el otro cónyuge pueda contraer nuevo matrimonio. Si lo hace, incurre en el delito de bigamia. El matrimonio subsiste a pesar de la ausencia o del desaparecimiento, En consecuencia, no es suficiente que se crea muerto al cónyuge ausente, no basta que se tengan razones muy poderosas para creer en dicha muerte. Es menester, para que el cónyuge del desaparecido o ausente pueda casarse sin incurrir en el delito que castiga el artículo 382, inciso 1.° del Código Penal, que se haya declarado la muerte presunta de éste, y que hayan transcurrido los plazos que señala el artículo 38 de la Ley de Matrimonio Civil. Antes de la dictación de la Ley de Matrimonio Civil, la muerte presunta no disolvía el matrimonio, de modo que ni aun en este caso podía contraer nuevo matrimonio el cónyuge del ausente o desaparecido. Ahora bien, ¿cuáles son las condiciones que deben concurrir para que se produzca la disolución del matrimonio en el caso que analizamos? Son dos: 1) Que se haya declarado la muerte presunta del desaparecido o ausente, conforme a las disposiciones del Código Civil; y 2) Que hayan transcurrido los plazos que señala el artículo 38 de la Ley de Matrimonio Civil. Dice dicho artículo: «Se disuelve también el matrimo­nio por la muerte presunta de uno de los cónyuges, si cumpli­dos diez años desde las últimas noticias que se tuvieron de su existencia, se probare que han transcurrido setenta desde el nacimiento del desaparecido. Se disolverá, además, trans­curridos que sean treinta años desde la fecha de las últimas noticias,. cualquiera que fuere, a la expiración de dichos treinta años la edad del desaparecido si viviere»: O sea, los casos en que el matrimonio del ausente o desaparecido se disuelve son dos: 1) Si han transcurrido treinta años desde la fecha de las últimas noticias que de él se tuvieron, cualquiera que fuera su edad a la expiración de dichos treinta años si viviere; y 2) Si, transcurridos que sean diez años desde las últimas no­ticias, se probare que han transcurrido setenta desde el naci­miento del desaparecido o ausente. Claro que no basta el simple transcurso de estos plazos. Es necesario, además, como hemos dicho, que se haya decla­rado su muerte presunta. No se trata de una declaración es­pecial para este caso, sino que basta la declaración general que reglamenta el Código Civil en. los artículos 80 y siguientes. Si cumplidas estas condiciones, el cónyuge del ausente o desaparecido se casa, no incurre en el delito que pena el in­ciso 1.° del artículo 382 del Código Penal. Hacemos presente que es indispensable que los plazos que señala el artículo 38 de la Ley de Matrimonio Civil hayan transcurrido antes que aquel se hubiere casado por segunda vez, pues de otra manera existiría un vínculo matrimonial no disuelto (16). Si posteriormente reaparece el ausente, cuya muerte pre­sunta se declaró, no podría perseguir a su cónyuge como autor del delito de bigamia, pues su matrimonio se disolvió conforme a los preceptos citados, y éste contrajo nuevo matrimonio después que esa disolución se produjo. Finalmente, nuestros tribunales siempre han desechado las excepciones fundadas en la creencia de la muere del ausente o desaparecido, por muy verosímil que esta creencia sea, si no hay declaración judicial de su muerte presunta y se han cum­plido las condiciones del articulo 38 de la Ley de Matrimonio Civil (17). Es por eso que una sentencia dice que comete delito de bigamia el que se casa por segunda vez creyendo muerta a su primera mujer en un accidente, pero sin practicar las di­ligencias necesarias para establecer la efectividad de su muerte o la declaración de muerte presunta (18).
Celebración de un segundo matrimonio antes de la disolución del primero
Sumario: 1. El segundo matrimonio como elemento del delito de bigamia. 2. Debe tratarse de un matrimonio regularmente contraído. 3. ¿Es necesario que sea Vá­lido? 4. La nulidad del segundo matrimonio como cuestión prejudicial civil. 5. Necesidad de declarar su nulidad. 6. Multiplicidad de matrimonios.
1.­­­­­­___El segundo matrimonio como elemento del delito de bigamia
Hemos dicho que la celebración del segundo matrimonio es otro de los elementos del delito de bigamia. Precisamente, es él, o mejor, es su celebración la que da nacimiento al de­lito, y constituye al individuo que lo contrae en autor de él. «El hecho del segundo matrimonio y la existencia simultánea del primero forman, en materia de bigamia, dos circunstancias independientes y necesarias para que haya ese crimen» (19).
Siendo ambos matrimonios circunstancias necesarias para que haya delito, es preciso que coexistan en un mismo indi­viduo, es decir, que él segundo sé celebre antes de la disolución del primero. Esta idea está contenida en nuestro Código Pe­nal cuando dice: «El que contrajere matrimonio estando ca­sado válidamente, etc. »(Art. 382, inciso 1. °). Otros códigos expresan la misma idea, pero más directamente. Así, dice el articulo 391 del Código Penal belga: «Todo individuo que es­tando ligado por los vínculos del matrimonio, hubiere contraído otro antes de la disolución del precedente, etc. ». En términos semejantes se expresa el Código Penal francés, cuyo articulo 340 dispone: «Cualquiera que estando ligado por los vínculos del matrimonio hubiere contraído otro antes de la disolución del precedente, etc.», disposición que repite el proyecto francés de 1934.
Estos artículos manifiestan claramente la idea de que el segundo matrimonio debe celebrarse antes de la disolución del primero, pues el delito de bigamia se genera por la. concurren­cia de dos vínculos matrimoniales en un mismo individuo.
2.___Debe tratarse de un matrimonio regularmente contraído
El segundo matrimonio debe haberse contraído en forma regular, esto es, de tal manera que, independientemente con­siderado, sea perfecto, capaz de producir los efectos que la ley reconoce a todo matrimonio celebrado conforme a sus disposi­ciones. No pretendemos con esto afirmar que si él adolece de un vicio de nulidad por otra causa que la existencia del pri­mer vínculo, no pueda dar margen al delito de bigamia. No, pues todo matrimonio que lleva en sí algún vicio de nulidad produce los mismos efectos que el que no lo tiene hasta tanto esa nulidad no sea judicialmente declarada. Lo que se requie­re es que se trate de un matrimonio que tenga existencia ante la ley»; «es necesario que se haya celebrado regularmente, pues si lo hubiere sido de un modo irregular, es decir, faltando a las formalidades y requisitos exteriores previos a la celebra­ción, no sería realmente matrimonio y no constituiría crimen porque faltaba la base de la condena » (20). Es por eso que si el segundo matrimonio es simulado, o es religioso, etc., no hay delito: ninguna de estas formas es matrimonio ante la ley, y no producen efecto legal alguno. Y lo mismo que cuando analizamos el caso de la inexistencia del primer matrimonio, estimamos que el juez del crimen es competente para pronun­ciarse sobre la existencia o inexistencia del segundo vínculo, y es su deber desechar toda querella en que se acuse a un in­dividuo de autor del delito de bigamia, si al investigar la exis­tencia de sus elementos llega a la conclusión de que el preten­dido segundo matrimonio no es tal, no existe.
3. ¿Es necesario que sea válido?
Siendo el vínculo matrimonial no disuelto un impedimento dirimente para contraer matrimonio, es lógico que la segunda unión tenga que ser forzosamente nula, y por lo tanto, no es requisito, para que haya delito, la validez de ésta. Basta que se trate de un matrimonio regularmente contraído, conforme a las prescripciones de la ley. Es este un punto en que los autores están uniformemente de acuerdo. Así, dice Dalloz: Se comprende que siendo este matrimonio (se refiere al segundo) necesariamente nulo, la bigamia sería imposible, si para constituirla se exigiera que fuera válido »(21). Del mismo modo opinan Garraud (22), Garçon (23), Chaveau y Helie (24), y otros. De acuerdo que no es esencial que el segundo matrimo­nio sea válido, desde el momento que es imposible que lo sea, pues si tal cosa se exigiera no habría jamás delito de bigamia, cabe ahora preguntarse: ¿es igualmente indiferente, para los efectos que analizamos, la nulidad del segundo matrimonio por otra causa que la existencia del primer vínculo matrimo­nial? Porque puede suceder que el segundo matrimonio sea nulo además por cualquiera de las causas de nulidad que con­templa la ley. En tal casa, hay delito de bigamia? Garraud, después de afirmar que es forzosamente nulo desde que existe otro preexistente, agrega: «Si él era, pues, anulable por otra causa que la unión preexistente, el crimen no se habría pro­ducido, ya que el cuerpo del delito supone la coexistencia de dos matrimonios, el uno perfectamente regular, y el otro que debe ser válido en sí mismo» (25). La misma opinión encon­tramos en Garçon, para quien si el segundo matrimonio es nulo, por otra causa que la existencia del primero, no puede decirse que se ha contraído (26). Hacemos presente que en Francia la nulidad no opera de pleno derecho. A pesar del respeto que, estas opiniones nos merecen, disen­timos profundamente de ellas. Creemos que es indiferente a la existencia del delito la nulidad del segundo matrimonio, cualquiera que sea su causa. En primer lugar, si su nulidad no ha sido declarada, el matrimonio se presume válido a los ojos de la ley. El vicio de nulidad que puede llevar en si no interesa para calificar la existencia del delito. Si ha sido de­clarado nulo por sentencia ejecutoriada, y posteriormente se inicia un proceso por bigamia, ¿se puede decir que este delito no existe desde que declarado nulo el segundo matrimonio se reputa no haber existido jamás, pites ese es el efecto de la nu­lidad? El delito existe a pesar de todo. La nulidad del segundo matrimonio por otra causa no hace al caso: él es nulo desde el momento que hay un vínculo matrimonial no disuelto en el que lo contrajo. Poco importa, en consecuencia, que lo sea también por otra causa, y tanto da que tenga uno o más vicios que pro­duzcan ese efecto. Las consecuencias de la declaración de nuli­dad no varían en absoluto porque hay dos causales y no una. Si se argumenta que declarado nulo el matrimonio es como si éste nunca hubiera existido, de modo que en realidad no se puede decir qué ha habido coexistencia de vínculos en un mismo individuo, con la misma razón habría, que sostener que si el casado dos veces obtiene que se declare nulo su segundo ma­trimonio por haber otro anterior no disuelto, no se le podría perseguir después por el delito de bigamia, ya que el efecto de la nulidad es hacer desaparecer el acto nulo, y este efecto es el mismo cualquiera que sea la causal de nulidad. ¿Por qué, entonces, hacer esa diferencia, que encontramos en Garraud y otros autores? Ciertamente, no vemos qué razón pueda haber.
4.___La nulidad segundo matrimonio como cuestión prejudicial civil
Siendo indiferente para calificar la existencia del delito de bigamia la nulidad o validez del segundo matrimonio, nos parece fuera de toda duda que la excepción alegada por el acusado de tal delito en el sentido de que el juicio criminal debe suspenderse hasta que se falle el juicio de nulidad del segundo matrimonio por el tribunal correspondiente, no es procedente. En nada influye esta declaración de nulidad en el juicio criminal. Podemos afirmar, entonces, que aquí no tiene aplicación el inciso 2.° del artículo 23 del Código de Pro­cedimiento Penal. Tal es la doctrina que encontramos en un fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago: habiendo, la segunda mujer entablado demanda de nulidad del segundo matrimonio, el reo pidió se paralizara el procedimiento crimi­nal por bigamia hasta que el tribunal civil se pronunciara sobre dicha demanda. El tribunal de primera instancia accedió a esta petición, pero su resolución fue revocada por la Corte de Apelaciones de Santiago, la que, haciendo suyo el informe del Fiscal, estimó que era inoficioso entrar a determinar la validez o nulidad del segundo matrimonio, pues esta cuestión no afecta a la existencia del delito (27). En efecto, siempre queda en pie el hecho de que, casado, el reo contrajo segundo matrimonio, es decir, cometió infracción al N.° 1.° del articulo 4.° de la Ley de Matrimonio Civil y al articulo 332 del Código Penal, y no interesa averiguar si aquél es válido o no desde que es forzosamente nulo por existir un matrimonio anterior no sisuelto.
5.___Necesidad de declarar su nulidad
Conforme con los principios sustentados en los párrafos anteriores en el sentido que la nulidad del segundo matrimo­nio no excusa. la comisión del delito de bigamia, debemos con­cluir, por otra parte, que la sentencia del juez del crimen, que condena por el referido delito, no produce efecto en cuanto a la validez de aquél. Es menester que su nulidad sea declarada por el tribunal civil correspondiente. Pero éste no puede des­entenderse del fallo condenatorio por bigamia, ya que confor­me con el articulo 33 del Código de Procedimiento Penal, «cuando el acusado hubiere sido condenado en el juicio criminal como responsable del delito,, no podrá ponerse en duda, en el juicio civil, la existencia del hecho que constituya el de­lito, ni sostenerse la inculpabilidad del condenado», y, además, porque, según el articulo 201 del Código de Procedimiento Civil, «en los juicios civiles podrán hacerse valer las sentencias dictadas en un proceso criminal siempre que condenen al reo». Así lo ha resuelto la Corte de Apelaciones de Talca en sen­tencia N.° 1903, publicada en la «Gaceta de los Tribunales», año 1913, tomo IV, página 3154.
En consecuencia, interpuesta la demanda de nulidad del segundo matrimonio basada en el N.° 1.0 del artículo 4.0 de la Ley de Matrimonio Civil, ante el tribunal civil, si a éste se exhibe una sentencia criminal que condena por bigamia al mismo individuo, el juez civil no puede poner en duda la exis­tencia del segundo matrimonio ni tampoco la del primero, cuya existencia sirvió de fundamento para castigar al bígamo. Por tanto, si no acoge la demanda de nulidad, a pesar de estos antecedentes, habrá desconocido el valor de la cosa juzgada que tiene dicha sentencia criminal, desconociendo, además, lo dispuesto por el artículo 203 del Código de Procedimiento Civil, que dice: Siempre que la sentencia criminal produzca cosa juzgada en el juicio civil, no será lícito en éste tomar en consideración ,pruebas o alegaciones incompatibles con lo re­suelto en dicha sentencia o con los hechos que le sirven de necesario fundamento».
6.___Multiplicidad de matrimonios
Puede suceder que un individuo casado se case nueva­mente por segunda y tercera vez, y aun más. ¿Cuántos delitos comete? Podemos suponer diversos casos. Así, un individuo casado contrae segundo y tercer matrimonio antes de la di­solución del primero. Es indudable que al contraer el segundo y el tercer matrimonio, en las condiciones indicadas, ha co­metido dos delitos de bigamia, independiente uno del otro. En ambos casos ha infringido la prohibición del N.° 1.° del ar­tículo 4.° de la Ley de Matrimonio Civil y se ha hecho acreedor a la pena contemplada en el inciso 1.° del artículo 382 del Có­digo Penal. Y decimos así, porque bien pudiera creerse que el que contrae segundo o ulterior matrimonio comete un solo delito, y merece, por lo tanto, una sola pena. Pero no es así. El artículo 486 del Código Penal español de 1870 dice: «El que contrajere segundo o ulterior matrimonio sin hallarse le­gítimamente disuelto el anterior, será castigado con la pena de prisión mayor». De los términos del artículo transcrito se des­prende que el Código Penal español de 1870 castiga con una misma pena al que contrae segundo matrimonio como al que contrae segundo o ulterior matrimonio. Pues bien, el artículo 367 del proyecto de Código Penal chileno reproducía literal­mente al artículo 486 del Código Penal español, variando sólo la pena. Pero en la sesión 75 de la. Comisión Redactora se dijo, a propósito del artículo 367: «En cuanto al artículo 1.° del párrafo 10, manifestó el señor Reyes que creía defectuosa su redacción, pues parece castigar con igual pena al que ha con­traído uno o muchos matrimonios estando ya casado, lo que es contrario a la regla del artículo 67 (hoy 74), que impone una pena por cada delito». Se agrega más adelante: «Para obviar estos inconvenientes se resolvió variar los términos del primer inciso, diciéndose: el que contrajere matrimonio, estando ca­sado válidamente, será castigado, etc. » (28). De la historia de la disposición se deduce que no se aplica igual pena al que contrae únicamente segundo matrimonio que al que celebra varios matrimonios antes de la disolución del primero. En este último caso habrá varios delitos de bigamia cometidos por un mismo individuo, y, para la aplicación de la pena, debernos atender a lo dispuesto por el artículo 74 del Código Penal, en el bien entendido, por supuesto, que respecto de ninguno de los delitos ha habido condena anterior. (Esta­mos en presencia de un concurso material de delitos). Dice el artículo 74: «Al culpable de dos o más delitos se le impon­drán todas las penas correspondientes a las diversas infracciones. «El sentenciado cumplirá todas sus condenas simultá­neamente, siendo posible. Cuando no lo fuere, o si de ello hu­biere de resultar ilusoria alguna de las penas, las sufrirá en orden sucesivo, principiando por las más graves, o sea, las más altas en la escala respectiva, excepto las de confinamiento, ex­trañamiento, relegación y destierro, las cuales se ejecutarán después de haber cumplido cualquier otra pena de las com­prendidas en la escala gradual N.° 1.° ».
De acuerdo con el inciso 1. ° del artículo 74, el culpable de varios delitos de bigamia debe sufrir todas las penas correspon­dientes a las diversas infracciones, y las sufrirá en orden. su­cesivo, según el inciso 2. ° del mismo artículo. Pero hoy día la disposición del artículo 74 está modificada por el artículo 537 del Código de Procedimiento Penal, que dice: «En los casos de reiteración de simples delitos de una misma especie, se im­pondrá la pena correspondiente a las diversas infracciones, estimadas como mi solo delito, aumentándolas en uno, dos o tres grados». Esta disposición está contemplada por el artícu­lo 3.° de la Ley 3,933, de 16 de Octubre de 1923, que le agrega los siguientes incisos: «Si por la naturaleza de las diversas infracciones, éstas no pudieren estimarse como un solo deli­to, el tribunal aplicará la pena señalada a aquella que, con­siderada aisladamente por las circunstancias del caso, tenga asignada pena mayor, aumentándola en uno, dos o tres gra­dos, según sea el número de delitos». «Podrán, con todo, aplicarse las penas establecidas en el artículo 74 del Código Penal, si de seguir este procedimiento hubiere de corresponder al reo una pena menor».
«Las reglas anteriores se aplicarán también en los casos de reiteración de una misma falta». «Para los efectos de este artículo se considerarán delitos de una misma especie, aquellos que estén penados en un mismo título del Código Penal o ley que los castiga». El artículo 537 del Código de Procedimiento Penal, comple­tado por la Ley 3,988, se aplica únicamente a los simples de­litos y a faltas, más no a los crímenes. Pero siendo la bigamia un simple delito, pues la pena es' reclusión menor en su grado máximo, dicho articulo 537 le es aplicable sin lugar a dudas. En resumen, tenemos que en el caso de un individuo ca­sado que contrae varios matrimonios, haciéndose autor de varios delitos de bigamia, debe aplicarse la, pena señalada en el ar­tículo 382, inciso 1.°, del Código Penal (reclusión menor en su grado máximo) aumentada en uno, dos o tres grados. Otra situación que se puede presentar es la siguiente: un individuo casado contrae segundo matrimonio. Posteriormente y disuelto el primer matrimonio, se casa nuevamente. ¿Come­te delito de bigamia por este tercer matrimonio en relación con el segundo? Indudablemente. que si el segundo matrimo­nio ha sido declarado nulo por causa del primero y antes de contraer el tercer matrimonio, no hay bigamia. Pero si tal nulidad no ha sido declarada, conforme a los principios que sobre el particular hemos sustentado en esta tesis, debemos concluir que hay delito. En efecto, entre nosotros no existe la nulidad de pleno derecho, de manera que el segundo matri­monio produce todos sus efectos hasta tanta su nulidad no haya sido judicialmente declarada. Si esto no se ha hecho, y se contrae una tercera unión, el que lo hace habrá incurrido en el delito que castiga el artículo 382. Eso si que en el juicio criminal respectivo puede oponer la excepción prejudicial civil de nulidad del segundo matrimonio por haber sido contraído habiendo vínculo matrimonial no disuelto (29).
CAPITULO III Intención dolosa del hechor
Sumario: 1. Concepto. 2. ¿Basta la intención dolosa para que haya delito de bigamia? 3. Momento en que debe existir.
1.___Concepto
No es este un elemento exclusivo de la bigamia. No lo analizamos porque ofrezca particularidades especialísimas, sino tan sólo para aclarar ciertas situaciones.
En realidad, no se trata de una voluntariedad en la realiza­ción del acto punible, exclusiva de este delito. Por el contra­rio, es la voluntad dolosa que se exige en todo delito.
No siendo, en consecuencia, una materia absolutamente propia de esta tesis, nuestras nociones serán breves y generales.
El Código francés de 1791 contenía una disposición expre­sa que establecía que el que alegara la existencia de la buena fe en el momento de contraer segundo matrimonio, debía pro­barla. Esta disposición fue suprimida por el Código Penal fran­cés de 1810 (y tampoco la encontramos en el proyecto de 1934), no porque pretendiera establecer la regla contraria, sino porque era inútil. Es un principio adoptado por todos los Có­digos que la voluntad de delinquir debe concurrir necesaria­mente, de modo que el que ha obrado de buena fe puede excep­cionarse sin necesidad de recurrir a una disposición especial que respaldee su alegación.
Ahora bien, ¿en qué consiste esta intención dolosa en la bigamia?, o a la inversa, ¿en qué consiste la ausencia de ella? «La ausencia de intención criminal no consiste, por parte del individuo acusado de bigamia, en los motivos, por muy fuer­tes que sean, que lo hayan determinado a contraer un segundo matrimonio durante la existencia del primero, sino en la opinión razonable, fundada en muy fuertes probabilidades, que lo hagan creer en la disolución del primer matrimonio» (30).
Estas palabras de la Corte de Casación francesa resumen claramente lo que debe ser la buena fe, es decir; la ausencia de dolo por parte del agente.
No se trata de que éste haya tenido motivos poderosos para contraer segundo matrimonio antes de la disolución del primero. La buena fe consiste en que ese individuo crea fun­dadamente que su primer matrimonio está disuelto, y que, en consecuencia, es libre para casarse de nuevo. Claro es que si aquellos motivos poderosos son tales que anulan su volun­tad, como el caso de fuerza, su delito estaría justificado, pero ello porque en, realidad no se puede decir que el agente haya procedido con intención dolosa. Antes, por el contrario, sus facultades aparecen anuladas por la fuerza que lo lleva a con­traer el segundo matrimonio, fuerza que, concurriendo las cir­cunstancias que exige el Código Civil, vicia el consentimiento, y que, según el N.° 9.° del artículo 10 del Código Penal, exime de responsabilidad criminal cuando es irresistible.
Pues bien, después de la Guerra Mundial, se presentó en Francia una situación especial. Muchos soldados desapare­cieron en el curso de las hostilidades sin que se supiera a ciencia cierta si habían muerto o no. No se tenia noticias de ellos, y por esa consideración fueron dados como muertos. En tal evento, muchas de las presuntas viudas se casaron por se­gunda vez. Pero, ¿qué sucedió? Que algunos de aquellos sol­dados vivían, y, en efecto, volvieron a sus respectivas ciuda­des tiempo después de haber terminado la guerra. Se presen­taba entonces la situación anormal de que aquellas presun­tas viudas, que se habían casado por segunda vez, habían in­currido en el delito de bigamia. Sin embargo, era este el caso preciso de aplicar el criterio de la Corte de Casación france­sa en lo que se refiere a la falta de intención dolosa. La exis­tencia de los dos matrimonios era indudable, pero faltaba la mala fe en aquellas mujeres. Pero es más, una ley publica­da en el Diario Oficial de la República de Francia, de 27 de Junio de 1919, dispuso, en su artículo 10, que si el cónyuge del desaparecido había contraído nuevo matrimonio, esta unión sería reputada como matrimonio putativo, y los hijos considerados como legítimos (inciso 3.°). O sea, expresamente estable­ce que esas mujeres han procedido de buena fe, pues no otra cosa significa declarar, putativo su segundo matrimonio.
2.___¿Basta la intención dolosa para que haya delito de bigamia?
Es evidente que la intención dolosa no puede producir por sí sola el delito que analizamos. Ella es sólo un elemento de él, y como tal debe coexistir con los otros que hemos se­ñalado. Por eso, si un individuo contrae segundo matrimonio creyendo subsistente el primero, y éste en realidad está di­suelto a la fecha de aquél, no será responsable de bigamia. «Es indudable que la intención de cometer delito ha existido, pero corno para que éste se realice es menester que la intención vaya unida al acto penado por la ley, y éste no se ha ejecutado, pues el segundo matrimonio se contrajo estando ya legalmente disuelto el anterior, es obvio que podrá constituir el hecho de que se trata el delito de falsedad u otro cualquiera, más no ciertamente el de bigamia, definido en este articulo» (33).
De igual modo, si el primer matrimonio es nulo, no hay bigamia, aunque en el momento de contraer el segundo matri­monio el presunto bígamo ignorara esta circunstancia, ya que, como lo dijo la Comisión Redactora de nuestro Código Penal, «el que creyendo cometer delito no lo comete en realidad, no merece pena» (34).
El sólo elemento intencional es, pues, incapaz de produ­cir el delito: es menester que a él se agregue la existencia cierta de los elementos materiales de éste, es decir, un primer ma­trimonio y la celebración del segundo antes de la disolución de aquél.
3.-Momento en que debe existir esta intención dolosa.
Determinar el momento en que debe existir la intención dolosa del agente no es indiferente. Ahora bien, corno elemento que es del delito, es lógico afirmar que su existencia debe coin­cidir con la realización. del segundo matrimonio, que va a dar nacimiento a la bigamia, ya que los elementos de un delito deben concurrir en un mismo instante para que éste se pro­duzca. Por eso, como con mucha razón lo afirma Garçon (35), si el bígamo estaba de buena fe en el momento de celebrarse el segundo matrimonio y posteriormente sabe que su primer matrimonio no estaba disuelto, sin embargo de lo cual con­tinúa cohabitando con su segundo cónyuge, no cae bajo la sanción de la ley, y ello porque la mala fe es posterior a la con­sumación del hecho.
Ahora bien, la mala fe se exterioriza en las declaraciones que hace el individuo sobre su estado civil al momento de con­traer el segundo matrimonio. Es incuestionable que obra de mala fe el que sabiendo que su primer cónyuge vive o no ha­biendo hecho nada por averiguar su muerte, declara ante el Oficial Civil ser viudo (31). Lo mismo se puede decir de aquel que; estando casado, se hace pasar por soltero.
Dentro de nuestra legislación, tampoco podría alegar buena fe el cónyuge de una persona que ha desaparecido, si se casa antes de obtener la declaración de muerte presunta del des­aparecido o ausente y de que hayan transcurrido los plazos que fija el articulo 38 de la Ley de Matrimonio Civil. En efecto, la ausencia, por muy larga que sea, no constituye por sí sola presunción legal de muerte ni disuelve el matrimonio. Y su alegación de que procedió de buena fe, basado en la creencia de que su cónyuge había muerto, pues hacía muchos años que había desaparecido sin tener noticias de él, debe desecharse, ya que en tal caso estaba legalmente obligado a hacer declarar la . muerte presunta del ausente, conforme a las disposiciones de la ley, y a dejar transcurrir los plazos legales antes de volver a casarse. Nuestros tribunales jamás han aceptado la excep­ción de buena fe fundada en la sola creencia de que el ausente había muerto, sea cuando sólo regía en esta materia el Código Civil y en que la muerte presunta no disolvía el matrimonio, sea después de la dictación de la Ley de Matrimonio Civil en que la muerte presunta disuelve el matrimonio transcurridos que sean cierto número de años (32) .