Source: https://www.slideshare.net/vcbf5m/2-krebspatrimonio-cultural-politica-economia-y-gestion
Timestamp: 2017-09-21 23:49:38
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1. 1PATRIMONIO CULTURAL: ASPECTOS ECONÓMICOS Y POLÍTICAS DE PROTECCIÓNMagdalena KrebsKlaus Schmidt-HebbelPublicado en Perspectivas en Política, Economía y Gestión, 2 (2): 207-45, Marzo 1999ResumenEl patrimonio cultural tangible tiene gran significado sociocultural porque constituye una parte importantede la herencia cultural de una comunidad pequeña o de la humanidad entera. El mercado de los bienesculturales físicos presenta características e imperfecciones que justifican una función reguladora delEstado en su protección. Las políticas tradicionales de recuperación y conservación del patrimoniomuestran severas limitaciones, tanto en otros países como en Chile. En este artículo se analizan losmercados privados en que se transan los bienes que constituyen el patrimonio cultural tangible, seanalizan las políticas y las prácticas de protección del patrimonio en las experiencias internacional ychilena, y se plantea una propuesta de reforma de las políticas de protección imperantes en Chile.
2. 2Introducción “Construite à la manière d’un puzzle … l’économie de la culture est un lieu de la confrontation d’outils théoriques à des recherches empiriques. En ce sens, elle n’est pas tant une discipline nouvelle que l’un des domaines féconds de la réflexion sur les frontières de la science économique est sur la légitimité de leur dépassement”. Benhamou (1996: 109).El patrimonio cultural tangible tiene gran significado sociocultural porque constituye una parte importantede la herencia de toda comunidad, o nación, y de la humanidad entera; también tiene un importantevalor económico. Por sus características a lo menos parciales de bien público y, frecuentemente, depropiedad indefinida además de otras imperfecciones de mercado el equilibrio de mercado privadoes frecuentemente subóptimo, e implica severas pérdidas de bienestar. Ello se refleja en un elevadodeterioro del patrimonio cultural y, por ende, en recursos socialmente insuficientes para su protección,restauración, conservación y puesta a disposición del público y de los investigadores. La tasa de estedeterioro reviste características alarmantes en muchos países en desarrollo.A diferencia de gran parte de los bienes naturales, todos los bienes de patrimonio cultural son recursosno renovables. Allí radica la responsabilidad actual para asegurar la preservación de nuestra herenciacultural para el deleite y la investigación de las generaciones presentes y futuras. Sin embargo, laconservación de esta herencia tampoco está asegurada en el caso chileno, donde la evidencia apunta auna elevada tasa de pérdida del patrimonio cultural. De hecho, las actuales políticas de protección sonpoco efectivas y la institucionalidad vigente, poco eficiente para proteger y acrecentar el patrimoniocultural físico del país.En este artículo se presentan las características de los mercados privados de los bienes culturales queconstituyen el patrimonio cultural tangible, se revisan los aspectos metodológicos y las políticas deprotección, se examina la situación chilena y se proponen algunas reformas en las políticas deprotección del patrimonio cultural tangible en Chile. En la primera sección se presentan consideracionespreliminares acerca de la definición del patrimonio cultural, su significado social y su valoracióneconómica. A continuación se desarrolla un análisis microeconómico acerca del funcionamiento y de lasimperfecciones del mercado privado de bienes de patrimonio cultural tangible. Luego se hace una brevereseña de las metodologías disponibles para estimar el valor social del patrimonio cultural tangible. En lacuarta sección se presenta una tipología de las políticas de protección implementadas en diversosgrados en el mundo. Cuatro experiencias internacionales exitosas de protección del patrimonio señalan,en la sección siguiente, las tendencias de políticas modernas más efectivas. En la sexta sección sedescribe el patrimonio cultural chileno, su deterioro y las instituciones y recursos destinados a suamparo. A la luz de las consideraciones anteriores, el trabajo finaliza con una propuesta para unaprotección más eficiente del patrimonio cultural tangible en Chile.I. Consideraciones preliminaresEn esta sección se presentan consideraciones preliminares relativas a la definición del patrimoniocultural1, su significado social y su valoración económica.1 Si bien el término “patrimonio” en su acepción actual se refiere al conjunto de bienes pertenecientes a algunapersona o institución, independientemente de su origen, su raíz es latina y originalmente se refería al conjunto debienes que alguien había adquirido por herencia familiar; eran los bienes que provenían del pater (padre). Laterminología en inglés para bienes patrimoniales emplea, hasta el día de hoy, el término “heritage”, que hacereferencia directa al concepto de preservar lo que hemos heredado de las generaciones anteriores.
3. 3El patrimonio cultural de una nación comprende todos aquellos bienes que son expresiones ytestimonios de la creación humana propias de ese país. Es el conjunto de edificios, instalacionesindustriales, museos, obras de arte, sitios y restos arqueológicos, colecciones zoológicas, botánicas ogeológicas, libros, manuscritos, documentos, partituras y discos, fotografías, producción cinematográficay objetos culturales en general que dan cuenta de la manera de ser y hacer de un pueblo. Dichopatrimonio es todo aquello que le confiere una identidad determinada a un país; puede ser de propiedadpública (administrados por las distintas entidades que conforman el Estado) o bien de propiedadprivada. Estos bienes son preservados porque individuos o la sociedad, a través de las organizacionescreadas para ello, le confieren algún significado especial, ya sea estético, documental, histórico,educativo o científico.En el presente artículo nos referiremos exclusivamente a los bienes culturales físicos, excluyendo a losbienes culturales intangibles (como las costumbres, las fiestas, la música, la tradición culinaria, las artesrepresentativas y tantas otras manifestaciones). Si bien los bienes culturales intangibles son parte de lacultura, y son tan significativos para la preservación de la identidad de un país como los bienesculturales materiales, implican una metodología de análisis y políticas de protección muy distintas a lasempleadas en el caso de los bienes culturales físicos.Para una mejor comprensión y administración del patrimonio cultural tangible se distingue el patrimoniomueble (todo aquello que puede ser trasladado) del patrimonio cultural inmueble. Los museos, lasbibliotecas y los archivos son quienes conservan el patrimonio mueble; distintas instituciones compartenla responsabilidad de preservar el patrimonio inmueble.Frecuentemente se distingue entre el valor económico que tienen los bienes culturales de su valor socialo cultural. Si bien, en muchos casos, el valor económico de un objeto patrimonial es un antecedenterelevante para determinar la importancia de su preservación, el principal motivo para conservar bienesculturales radica en el valor social o cultural que estos bienes tienen para un individuo, comunidad,nación y, en algunos casos, para la humanidad. De hecho, son muchos los bienes para los cuales no seobserva un valor económico explícito, pues no se transan en el mercado (como es el caso decatedrales, esculturas de la vía pública, las obras pertenecientes a museos o las estructurasarqueológicas). Otros bienes tienen importancia para la investigación presente o futura, pero tampocotienen precios de mercado.A partir del reconocimiento de la existencia de una brecha significativa entre las nociones de valorcultural y de valor económico del patrimonio cultural —debido en buena parte a la inexistencia deprecios de mercado de gran parte del patrimonio cultural— este artículo se inserta en la literaturareciente que intenta reducir esta brecha. 2Para determinar qué debe ser preservado no existen reglas únicas ni universales que establezcan loscriterios sobre el valor o significado de un bien cultural. De hecho, una de las mayores dificultades paraestablecer una política de protección y fomento del stock de bienes patrimoniales es la definición dellímite entre un bien público y un bien privado. Además, la noción de bien público cambia en el tiempo yen el espacio; por ejemplo, lo que puede ser un bien exclusivamente privado cuando es nuevo (unasalitrera o una mansión de comienzos de siglo, un molino de agua) es un bien de valor patrimonial alcabo de una o dos generaciones.En la dimensión espacial, un objeto histórico de valor y significado para una determinada comunidad(como los bienes de un héroe local) puede carecer de valor en otra localidad; a ello se suma que, en2 La economía de la cultura es un campo relativamente reciente, con una sola revista académica especializada:Journal of Cultural Economics, que ha cumplido 20 años de existencia. Excelentes libros recientes sobre laeconomía y las políticas de protección del patrimonio cultural físico incluyen a Benhamou (1996) y Hutter y Rizzo(1997).
4. 4muchos ocasiones, la sociedad obtiene beneficios culturales de bienes que son de propiedad privada.Un ejemplo de ello es el goce de los edificios que conforman un determinado espacio urbano, laexhibición circunstancial en exposiciones temporales de objetos pertenecientes a colecciones privadas obien las donaciones y legados de colecciones privadas a entidades públicas. Por ello se puede señalarque la esencia de los bienes que conforman el patrimonio cultural no es su propiedad sino su carácter,al menos parcial, de bien público.La situación inversa se produce cuando se buscan beneficios privados a costa del beneficio público. Unejemplo de ello es la disgregación de conjuntos y la apropiación privada —muchas veces ilícita— debienes muebles que forman parte de los edificios, conjuntos históricos y sobre todo restosarqueológicos. Dichas acciones desvalorizan tanto el bien individual como al conjunto, y causan un dañoa la comunidad donde se encuentran insertos dichos bienes, a la investigación y al público visitante.Como ejemplo se puede mencionar el grave daño que produce el "huaqueo" de piezas arqueológicas,que destruye sitios arqueológicos e impide (para siempre) la investigación. Además, muchas veces sedestruyen un alto número de piezas porque son extraídas sin conocimientos profesionales.La conservación, restauración y puesta a disposición para uso y goce públicos, precisamente buscamaximizar el componente de bien público de los bienes patrimoniales. La mera puesta a disposiciónpara uso público de un bien del patrimonio cultural permite su consumo público —es decir, noexcluyente— por parte de una gran comunidad de personas. Las técnicas empleadas buscan prolongarla existencia de un bien, a fin de posibilitar un mayor número de usuarios en la actualidad y el futuro.Todos los procedimientos utilizados en la conservación de diferentes tipos de bienes culturales tienenese mismo objetivo, pero difieren según el bien y el uso que de ellos se haga. Como ejemplo podemosseñalar el uso de técnicas como la microfilmación y la digitalización para la conservación de informacióncontenida en periódicos, debido a la mala calidad del papel (en caso contrario, sólo permitiría su lecturaa quienes llegaran primero a ese medio, impidiendo el acceso de interesados posteriores).La arqueología tiene por objeto estudiar las culturas que habitaron antes que la nuestra el mismoterritorio. La conservación de los sitios y los vestigios arqueológicos que hoy realicemos permitirá a loscientíficos del futuro obtener información inédita, utilizando las nuevas herramientas tecnológicas de laque seguramente dispondrán. De lo contrario, la desprotección de este tipo de bienes hará que dichainformación se pierda para siempre.El aumento del ingreso medio mundial, el incremento del turismo y la globalización provocan una mayorvaloración del pasado y una creciente necesidad de proteger las individualidades de cada cultura. Comomanifestación de esta mayor demanda individual y social por preservar el patrimonio cultural para suuso y goce presente y futuro, se expresa una conciencia progresiva en las sociedades respecto de lanecesidad de desarrollar políticas más eficientes para proteger el patrimonio cultural. Para el diseño deesta políticas se requiere conocer el funcionamiento del mercado de bienes de patrimonio cultural, loque constituye el objeto de la sección siguiente.II. Imperfecciones en los mercados privados de bienes de patrimonio culturalLos bienes que constituyen el patrimonio cultural son objeto de actividades económicas como cualquierotro bien de consumo o de capital privado. Estos bienes son costosos de identificar, preservar y exhibir;son transados en mercados formales o informales, legales o ilegales; generan satisfacción a losindividuos y las comunidades que tienen acceso a ellos; y constituyen un insumo potencial en laproducción de bienes y servicios que requieren de capital humano acrecentado por educación y culturageneral. Por lo tanto, es factible aplicar principios microeconómicos a los bienes de patrimonio cultural, afin de entender mejor el funcionamiento de los mercados en que se transan. Esto permite identificar enel ámbito conceptual las imperfecciones observadas en este mercado, que reflejan las externalidadespropias de estos bienes y sus mercados.Definiremos el concepto de consumo de bienes culturales, la distinción entre bienes disponibles y nodisponibles para el consumo, la distinción entre stocks y flujos, las dos dimensiones de la distinción
5. 5entre lo público y lo privado, la dimensión de bien público de muchos bienes culturales, su frecuentecarácter de bienes de consumo conjunto, y las frecuentes ineficiencias incurridas por individuos en laapropiación privada de bienes culturales.A. ConsumoEntendemos el consumo de bienes culturales tangibles en un sentido muy amplio: el uso y goce de losbienes culturales por individuos o comunidades, su puesta a disposición para la investigación científica oartística y su utilización como insumo para la educación y cultura. La demanda por bienes culturalesengloba, por tanto, las demandas de consumidores finales, de los investigadores y de los productoresde servicios de educación y cultura.B. DisponibilidadLos bienes culturales están disponibles para el consumo (individual o social) después de que han sido elobjeto de una actividad de rescate y restauración y de su puesta a disposición para la apreciación o lainvestigación. La puesta a disposición se realiza a través de la presentación del patrimonio inmueble ensitios abiertos al consumo y del patrimonio mueble en instituciones públicas o privadas (incluyendo loshogares). En cambio, los bienes no disponibles para el consumo no han sido rescatados para elconsumo público o privado, ya sea por su falta de recuperación y/o posibilidad de acceso por parte delpúblico. Estos bienes no están disponibles porque no han sido descubiertos aún, no son valorados porlas generaciones presentes o se encuentran en sitios o depósitos públicos o privados cerrados alconsumo individual o comunitario.C. Stock o acervoDe acuerdo al punto anterior podemos distinguir entre el stock o acervo del patrimonio cultural tangibleque está disponible en un momento en el tiempo y su flujo neto o acumulación a lo largo del tiempo. Elstock de bienes culturales disponibles para el consumo de un individuo o de una comunidad, en unmomento en el tiempo, es acrecentado, en cada período de tiempo, por el flujo de bienes culturalespuestos a disposición para el consumo (incluyendo la agregación de bienes nuevos y la mantención delos existentes) y disminuido por la depreciación y destrucción del stock existente. Existe, por lo tanto, unstock de bienes culturales no disponible para el consumo y otro stock que sí lo está. El flujo de bienesnuevos agregados al stock disponible consiste, por ende, en la transferencia de los bienes del primerstock al segundo a través de una actividad productiva (que requiere del uso de recursos escasos), derecuperación y exhibición.D. Lo público y lo privadoDistinguiremos dos dimensiones de lo privado y lo público. Por una parte, la dimensión de lo público oestatal frente a lo privado en lo relacionado con la propiedad o la gestión de bienes culturales. Y porotra, la dimensión relacionada con el consumo privado o público de bienes culturales tangibles. Elconsumo privado lo realiza un individuo con exclusión o rivalidad respecto del consumo de otros; encambio, el consumo público de bienes culturales con a lo menos un componente de bien público, esrealizado por un gran número de individuos en forma relativamente simultánea sin rivalidad o exclusiónplenas. Se debe resaltar que la primera dimensión de lo público y privado puede ser, y frecuentementelo es, completamente independiente de la segunda. Por ejemplo, existen bienes de propiedad oadministración del Estado que son destinados al consumo privado o excluyente (los cuadros en laoficina de un ministro), mientras que grandes sitios o colecciones de propiedad privada son expuestos alconsumo público en museos privados.¿Son bienes públicos los objetos tangibles (muebles e inmuebles) de patrimonio cultural? Los bienes depatrimonio cultural corresponden a bienes con un componente importante de bien público, porque suconsumo (uso y goce) por parte de un individuo no excluye o impide el consumo de otro. Es muy
6. 6probable que la mayoría de los bienes de patrimonio cultural no sean bienes públicos puros, porque elconsumo público reduce en algo la utilidad del consumidor que los pueda consumir en forma privativa.Sin embargo, es también muy probable que muchos de estos bienes tengan un valor social tal, productodel consumo conjunto y simultáneo por un gran número de personas, que exceda el valor que unindividuo le asignaría como consumidor excluyente. Por lo tanto, nos encontramos con bienesintermedios entre los casos polares de bienes de consumo exclusivamente privado o rival y de bienespúblicos puros cuyo consumo es de cero rivalidad o exclusión.3E. Consumo conjuntoOtra característica de muchos bienes de patrimonio cultural es que su valor privado o social esincrementado si su uso y goce se realiza en conjunto con otros bienes culturales que les son afinesespacial o temporalmente, por corrrespondencia territorial, histórica o física. La separación física ocontextual de bienes muebles (e incluso partes de bienes muebles) del lugar de origen o la destrucciónde información sobre su proveniencia les resta valor privado y social, pues impide apreciar o investigarla totalidad de objetos, la cual, como conjunto, permite apreciar en su plenitud el sitio o el períodohistórico que define esta expresión cultural. En cambio, mantener la pertenencia o referencia física ohistórica al origen de los bienes culturales permite gozar de una externalidad de consumo conjunto.F. Ineficiencias en la apropiación privada 4Los flujos o incrementos del acervo de bienes de patrimonio cultural, particularmente del patrimoniotangible mueble, son frecuentemente emprendidos por individuos o empresas privadas, a fin decolocarlos a disposición del consumo privado excluyente de un individuo o grupo de individuos,típicamente a través de la venta a terceros en un mercado formal o informal de bienes culturales. Dichaactividad económica puede ser socialmente ineficiente por la presencia de cuatro posibles fallas demercado:• La sobre-explotación de bienes culturales, en el caso de indefinición o desprotección de derechos de propiedad sobre el sitio o la colección de los cuales provienen dichos bienes. Esta sobre- explotación, causada por la “tragedia de lo común”, corresponde a la apropiación de bienes culturales desde sitios o colecciones de propiedad indefinida o, definida en teoría, su protección no es cautelada y lleva al simple despojo. La sobre-explotación es simplemente el reflejo de que el apropiador no realiza un pago correspondiente al precio de mercado de los bienes apropiados.• La aplicación de tecnologías atrasadas en la recuperación de bienes culturales por parte de empresas o individuos. El empleo de tecnologías inferiores tiende a ocurrir con mayor frecuencia cuando la “recuperación” del bien cultural es realizada como actividad informal, con el fin de una posterior comercialización del bien en mercados privados, a menudo informales.• La puesta a disposición del bien para su consumo excluyente, impidiendo su consumo público por la comunidad.• La separación del bien de su entorno y contexto original, impidiendo la externalidad del consumo conjunto con otros bienes complementarios.Un ejemplo concreto y frecuentemente observado en un gran número de países, incluido Chile, es la3 Este concepto de un continuo entre bienes privados y públicos puros se encuentra en Samuelson (1955), quienen su clásico artículo sobre los bienes públicos afirma: “ Negar que la mayoría de las funciones públicas formenparte de mi definición extrema de bien público no es garantizar que ellas sean parte de mi definición extrema debienes privados”.4 Una presentación gráfica de un modelo que ilustra las potenciales imperfecciones en el consumo privado delstock de bienes culturales muebles separados de su entorno original y las potenciales imperfecciones en el flujo derecuperación privada se presenta en Schmidt-Hebbel (1988).
7. 7actividad de “recuperación” privada de bienes muebles (e incluso partes de bienes inmuebles) porindividuos cuyo fin es la venta posterior (en el mercado internacional privado) de piezas arqueológicas.Esta actividad privada frecuentemente implica que se observen las cuatro fallas citadas en formasimultánea. Se realiza típicamente en tierras o sitios de propiedad estatal o privada y viola la legislaciónde protección de sitios arqueológicos, constituyendo un saqueo o “huaqueo” que lleva a la sobre-explotación de dichos bienes. Por la informalidad e ilegalidad de esta actividad, ella es realizada porpersonal no calificado que emplea tecnología atrasada, con la correspondiente destrucción orecuperación imperfecta de piezas arqueológicas y del sitio correspondiente. Luego, al comercializarseen mercados privados (a menudo informales o ilegales) se coloca a disposición del consumo de unlimitado número de individuos, impidiendo su goce, utilización e investigación por la comunidad.Finalmente, al separar las piezas vendidas de su entorno, de los inmuebles y de otros objetos mueblesque definen el sitio y la cultura correspondiente, se impide la externalidad de consumo conjunto conestos últimos bienes y se pierde irrecuperablemente la opción de realizar investigación científica sobre elsitio completo con todos sus objetos. 5III. Metodologías de valoraciónLas ineficiencias en los mercados privados identificadas en la sección anterior generan diferencias entreel valor social y el valor de mercado de los bienes de patrimonio cultural. En esta sección identificamosbrevemente los elementos constitutivos del valor social y revisamos los métodos cuantitativosactualmente disponibles para medir el valor social de bienes públicos, como los que constituyen elpatrimonio cultural.En la sección anterior argumentamos que una fracción importante del valor de los bienes de patrimoniocultural está situada fuera del mercado, es decir, que excede el valor de uso privado del bien. Laliteratura económica del patrimonio cultural señala los siguientes elementos constitutivos (einterrelacionados) y externalidades del valor social extra-mercado (véase Duffy, 1992; Koboldt, 1997, yThrosby, 1997, entre otros).• El valor de opción de un bien cultural refleja la utilidad asignada al poder ejercer una opción futura de consumo o investigación.• El valor de herencia constituye la satisfacción de uso y goce de bienes culturales por parte de generaciones futuras.• El valor de existencia refleja la satisfacción que derivan las generaciones presentes al saber que el bien cultural existe, aunque no hagan uso de él. Las externalidades en la producción sectorial (por ejemplo, en turismo) o agregada (por mayor producción nacional derivada de mejor educación y conocimiento científico) constituyen otra fuente de valor social.• Las externalidades en el consumo agregado (contribución a la identidad local o nacional o a la mayor utilidad obtenida del consumo de otros bienes o servicios) y en la investigación agregada derivadas de la existencia del patrimonio cultural.Ahora bien, ¿cómo se cuantifican los valores de los bienes culturales? La economía de los recursosnaturales y del medio ambiente cuyo objeto también es el análisis económico de un patrimonio de5 Incluso a nivel científico y de manejo de museos se puede diferenciar, como lo hacen Seguel y Ladrón deGuevara (1997), entre una arqueología objetual y una arqueología contextual. La primera privilegia la excavaciónde objetos dignos de exhibición y de potencial “valor museable”, llevando a grandes depósitos o colecciones deobjetos arqueológicos mantenidos por museos o institutos de investigación en un estado deplorable y sin adecuadaidentificación del contexto de su origen. En cambio, la arqueología contextual privilegia la preservación de los sitios,evitando la formación de las colecciones anteriores y postergando la excavación de los sitios hasta contar con losrecursos para realizar una investigación contextual y una exhibición de la piezas recuperadas con clara referencia asu origen y contexto.
8. 8bien público y su conservación ofrece una gama de métodos de valoración del patrimonio y deevaluación social de proyectos de conservación y restauración.6 A continuación presentamos cuatrométodos de valoración; algunos de ellos enfatizan los valores directos (o privados) del patrimoniocultural y otros, los valores sociales (o públicos) del patrimonio cultural. Debemos destacar que ningunode estos métodos hace una evaluación global de todas las externalidades potenciales del patrimonio, yque ninguno de ellos ha sido aún aplicado sistemáticamente a la evaluación de proyectos depreservación, conservación y puesta a disposición del patrimonio cultural.• Método de Disposición a Pagar (MDP). Este método mide el precio que un individuo está dispuesto a erogar por el uso o goce de un bien de patrimonio. Hay distintos enfoques que ofrecen una forma de medición de dicho precio, incluyendo el enfoque de precios hedónicos y el de costos de viaje. La limitación de ellos es que ofrecen una perspectiva estrecha, basada frecuentemente en supuestos discutibles acerca de cómo medir el valor social del patrimonio.7• Método de Valoración Contingente (MVC). Este método es una forma alternativa para medir la disposición a pagar, basado en la realización de encuestas. Ha sido ampliamente aplicado para inferir el valor asignado por individuos a bienes ambientales o de salud. En el campo del patrimonio cultural, sólo se ha usado para valorar dos objetos o instituciones culturales (Frey,1997): el Museo de la Civilización de Quebec (Martin,1994) y la Opera Real Danesa de Copenhague (Hansen,1995). El MVC ha sido objeto de un debate reciente y profundo por destacados economistas, después de su aplicación en el caso del derrame de petróleo desde el buque petrolero “Exxon Valdez”, en Alaska, a fin de dirimir los millonarios juicios derivados de este desastre ambiental (Arrow et al ,1993; Portney, 1994; Sen, 1995). Este debate se ha centrado en las limitaciones del MVC, que son producto del hecho que las encuestas son sustitutos imperfectos de la preferencia revelada en las decisiones de mercado de los individuos, porque no involucran un costo efectivo para quienes las responden y pueden inducir sesgos por un comportamiento estratégico de los encuestados. 8• Plebiscitos. Un tercer método de valoración de bienes culturales consiste en combinar la valoración de los bienes con la simultánea decisión política a través de la realización de plebiscitos populares. Frente a las significativas limitaciones del MDP y del MVC, se propone la realización de plebiscitos en las comunidades respectivas sobre propuestas detalladas de ranking y financiamiento de proyectos de adquisición, conservación y restauración de bienes culturales (Frey, 1997). Este método ofrece la indudable ventaja de llevar las decisiones y los conflictos envueltos en la valoración del patrimonio a la ciudadanía, eliminando los problemas de agente-principal entre el electorado y la clase política. Sin embargo, la efectividad de los plebiscitos requiere, a su vez, que se cumplan condiciones exigentes de información y participación ciudadana (Benhamou, 1996).6 Una revisión detallada de los métodos de valoración empleados por la economía del medio ambiente seencuentra en Cropper y Oates (1992).7 Por ejemplo, el método de costos de viaje estima sólo el valor de uso y goce directo del bien de patrimonio,realizado a través de un viaje al sitio o lugar de exhibición del bien de patrimonio, excluyendo los otros elementosconstitutivos del valor social del bien, mencionados anteriormente. Además, supone que la visita del bien constituyeel único propósito del viaje y que el viajero no deriva utilidad de la propia realización del viaje.8 Un supuesto central para que el encuestado revele el verdadero monto que está dispuesto a pagar por la utilidadde participar en el consumo del bien público, es que no le importe si su pago lo realiza en conjunto con los demásindividuos o si hace la misma contribución en forma exclusiva (sin contribución de los demás) para elfinanciamiento completo del bien público. Este supuesto es muy difícil de cumplir, pues típicamente la sumarevelada depende del monto que el encuestado cree que contribuirán los demás. Con eso se producen dos efectoscontrapuestos sobre la disposición a pagar: el de un “juego de asegurarse” la contribución de los demás y el “free-riding” de aprovecharse de no contribuir, sabiendo que los demás lo hacen. De acuerdo a cual sea la situación quedomine, los valores revelados pueden diferir radicalmente de las verdaderas preferencias de los individuos. VéaseSen (1995) para una discusión detallada de las limitaciones del MVC en general y Frey (1997) para su aplicación alos bienes artísticos y culturales en particular.
9. 9• Sustentabilidad del patrimonio cultural. Los tres métodos anteriores no aseguran que se tome debida cuenta de las externalidades espaciales y temporales en las decisiones económicas que atañen al patrimonio cultural. El enfoque de sustentabilidad del patrimonio cultural recoge el aspecto de externalidades intergeneracionales, que enfatiza el mantenimiento del bien para el uso y goce de generaciones futuras. Sin embargo, al igual que en la economía de los recursos naturales y del medio ambiente, es difícil reflejar las preguntas asociadas al concepto de sustentabilidad acerca de la tasa social de descuento relevante, la valoración cambiante del patrimonio cultural actual por las generaciones futuras y la incertidumbre acerca del progreso tecnológico en conservación y restauración en una metodología concreta.Esta revisión nos lleva a concluir dos puntos. Primero, por inferencia de su aplicación a otros campos dela economía, cada uno de los métodos individuales de valoración de bienes públicos de patrimoniopresenta limitaciones serias que hacen aconsejable (sujeto a la disponibilidad de recursos) su aplicacióncomplementaria. Segundo, la economía del patrimonio cultural prácticamente aún no ha iniciado laaplicación de estos métodos a la valoración del patrimonio y de su conservación, pero puede aprovecharla rica experiencia acumulada por la economía de los recursos naturales y del medio ambiente.IV. Políticas de protecciónSin el beneficio de conocer y, menos aún, de aplicar los recientes métodos desarrollados para lavaloración del patrimonio y de su protección, la mayoría de los países han iniciado (durante este siglo)algún conjunto de políticas públicas de protección de su patrimonio. Sin embargo, la intensidad yefectividad de estas políticas tienden a variar enormemente en el ámbito internacional, y son típicamenteproporcionales al nivel de desarrollo.Por muchos decenios, los países industriales han aplicado una amplia gama de políticas públicas, lasque pueden considerarse relativamente eficaces para el desarrollo y la protección del patrimonionacional. Con dicha experiencia contrasta la situación en la mayor parte de los países en desarrollo, quese caracterizan por políticas débiles, cuya poca efectividad se manifiesta frecuentemente en ladestrucción y el robo de su patrimonio cultural.En el grupo de los países industrializados se observan dos modelos de protección del patrimonio biendistintos: el modelo europeo continental, con un fuerte énfasis en una combinación de la intervencióndirecta del Estado en la propiedad y gestión pública del patrimonio con limitaciones impuestas a lapropiedad privada del patrimonio; y el modelo anglosajón, que le confiere un significativo rol indirecto alEstado, el que es ejercido a través del otorgamiento de beneficios fiscales (especialmente tributarios) ala iniciativa privada de la protección del patrimonio, combinado con una elevada valoración social delmecenazgo privado y del voluntariado privado (cuyas manifestaciones veremos en la sección siguiente).En esta sección no pretendemos desarrollar una historia de las políticas de protección observadas en elmundo. Más bien, presentamos una breve tipología, constituida por seis categorías de políticas deprotección que han sido implementadas en mayor o menor grado en distintos países, con una brevereferencia a su efectividad y sus limitaciones. Taxonomías similares de políticas públicas de proteccióndel patrimonio cultural, complementadas en algunos casos por evaluaciones críticas, puedenencontrarse en Benhamou, 1996 y 1997; Hutter, 1997; Netzer, 1997; Peacock, 1997; y Throsby, 1996 y1997.A. Definición del patrimonio culturalTípicamente los Estados hacen una definición implícita de lo que valoran como su patrimonio cultural através de sus políticas fiscales: el gasto público directo y los incentivos económicos otorgados al sectorprivado. Una excepción está constituida por las listas de monumentos nacionales, que hacen explícita ladefinición acerca de una parte importante del patrimonio nacional. Quienes definen la política fiscaldirecta e indirecta y las listas de monumentos nacionales son típicamente comisiones radicadas enorganismos del gobierno central (ministerios) en aquellos Estados que son unitarios u organismos
10. 10descentralizados (agencias o comisiones de los gobiernos provinciales o municipales) en los Estadosfederales. Muy excepcionalmente son puestas a disposición del electorado las definiciones delpatrimonio cultural y las decisiones presupuestarias para su protección, a través de la realización deplebiscitos.9B. Intervención pública directa a través de la propiedad pública del patrimonio y el gastoen su adquisición, mantenimiento y gestiónLa intervención directa del Estado a través de la propiedad pública de parques nacionales, tierras,ruinas arqueológicas, sitios y edificios históricos, museos y archivos, conjuntamente con elfinanciamiento de su adquisición, mantenimiento y gestión, es la forma más tradicional y generalizadade protección pública. Tiene particular importancia en la tradición europea continental y, por extensión,en América Latina.C. Limitaciones legales al derecho de propiedad privada de patrimonio culturalPara proteger el patrimonio cultural en manos privados, y como consecuencia de la incorporación debienes privados a alguna lista de monumentos u objetos de patrimonio cultural, la legislación establecelimitaciones al derecho de propiedad, uso y/o goce de los propietarios de dichos bienes. La legislacióncomplementaria sobre ciertas categorías de bienes en manos privadas, estén descubiertos (comociertos bienes históricos) o no (como los bienes arqueológicos), también establece limitaciones alejercicio de la propiedad privada. En ambos casos se establecen frecuentemente obligaciones a susdueños acerca del mantenimiento de dichos bienes, que pueden o no ser compensadas porsubvenciones públicas o exenciones tributarias. Finalmente, muchos países establecen severaslimitaciones a la exportación de amplias categorías de su patrimonio cultural.D. Incentivos económicos del Estado al incremento del patrimonio cultural y a suprotección por el sector privadoUna forma alternativa a la intervención pública directa en la protección del patrimonio cultural consisteen el otorgamiento de subsidios, transferencias y exenciones tributarias por el Estado al incremento y ala protección del patrimonio cultural en manos privadas. Esta política indirecta de protección no es muyimportante en el continente europeo, pero es una práctica muy generalizada en naciones anglosajonas,particularmente en EE UU. Ello es congruente con el menor tamaño relativo del sector público en estosúltimos países, reflejo de una concepción más liberal que le otorga al sector privado una funciónpreponderante en la actividad económica y en la cultura.Vale la pena revisar con más detalle las preferencias tributarias otorgadas a la conservación yadministración del patrimonio en países desarrollados y, en particular, en EE UU.10 La mayor parte delos países industrializados reduce significativamente el impuesto al valor agregado o a la compraventacobrado por los museos y otras instituciones sin fines de lucro (ISFL) dedicadas a preservar elpatrimonio. EE.UU es uno de los países con mayores exenciones tributarias de este tipo: permite, a lamayor parte de las ISFL y de los museos, una exención completa de impuestos a la compraventa sobrelos bienes y servicios que venden y sobre los insumos que adquieren. Una segunda exención tributariaque beneficia a los museos y otras ISFL que mantienen patrimonio cultural, es la exención de impuestosterritoriales o de bienes raíces; esta categoría también es particularmente beneficiosa en EE UU, dondela exención de este tributo es completa para las instituciones mencionadas, mientras que los impuestos9 Una de estas excepciones es la ciudad de Bâle, que en 1967 aprobó en un plebiscito la adquisición de doscuadros de Picasso (Benhamou, 1996).10 Basado en la revisión de Netzer, 1997.
11. 11territoriales pagados por personas y empresas son muy onerosos.Un tercer aspecto tributario se refiere a la frecuente discriminación del tratamiento tributario otorgado alfinanciamiento de inversiones con deuda comparado con capital propio. Por ejemplo, en EE UU eltratamiento tributario más favorable al financiamiento con deuda tiende a desincentivar la restauracióndel patrimonio cultural en manos privadas, pues dicha restauración se financia típicamente, por sermenos rentable, en una proporción mayor por capital propio. Ello puede incidir negativamente en losincentivos relativos de protección versus demolición de dicho patrimonio, si no es parte de la lista oficialde edificios protegidos. En una cuarta categoría se deben destacar los impuestos a la transferencia deriqueza, por herencias y por regalos entre vivos. Nuevamente el caso de EE UU es el más beneficiosopara el patrimonio: establece deducciones tributarias sin límites a las herencias y los regalos a ISFL,incluidos los museos. Los impuestos sobre la riqueza individual, una quinta categoría bastantegeneralizada en países europeos continentales, constituyen un desincentivo al patrimonio cultural, en lamedida en que éste no está excluido de la base tributaria.Una sexta categoría está constituida por la legislación sobre los impuestos a la renta. En general, lospaíses industriales aplican generosas deducciones impositivas de las bases tributarias a las donacionesa ISFL, incluyendo los museos y las fundaciones que manejan patrimonio cultural. Nuevamente el casomás extremo ocurre en EE UU, donde las donaciones por individuos pueden deducirse prácticamentesin límites de los ingresos tributables individuales y hasta un límite de un 5 por ciento de las utilidadesde empresas. Finalmente, debemos mencionar el tratamiento tributario, frecuentemente favorable,otorgado a la restauración de edificios que forman parte de la lista pública de patrimonio. En EE UU sepermite, a los dueños de edificios históricos listados, realizar deducciones de la base tributaria para elimpuesto individual a la renta por concepto de gastos de preservación.E. Privatización de propiedad o gestión del patrimonioComo alternativa a la intervención pública directa a través de la propiedad pública del patrimonio y de sugestión, cabe plantear la propiedad y/o gestión privada del patrimonio público. En todos los sectores dela producción de bienes y servicios, la abrumadora evidencia empírica internacional muestra que lapropiedad y/o gestión privada logra significativas ganancias estáticas y dinámicas en eficiencia conrelación a la propiedad y/o gestión pública. Ello incluye a sectores donde se verifican importantesimperfecciones de mercado, como monopolios naturales (infraestructura y agua potable), asimetrías deinformación y riesgo moral (el sector financiero) o bienes públicos (parques nacionales). La regulación ysupervisión pública de las empresas privadas procura optimizar la gestión privada en estos sectores.Para la protección y administración del patrimonio público también se plantea la propiedad y/o la gestiónprivada como una forma de elevar sustancialmente la eficiencia en el cuidado del patrimonio, bajo unmarco de adecuada regulación y supervisión por el sector público. Un caso de privatización a granescala de la gestión del patrimonio cultural de toda una ciudad es el caso de Venecia, donde uneconomista, desde la posición de vice-alcalde pro tempore de la cultura, está a cargo del programa deprivatización (Mossetto, 1997). En la sección siguiente revisaremos otras experiencias internacionalesexitosas en la protección del patrimonio cultural, tres de las cuales involucran una participación centraldel sector privado.F. EducaciónFinalmente, debemos enfatizar la función de la educación y de los valores imperantes en una sociedadpara generar un apoyo amplio del público a la protección del patrimonio. Aunque es probable que laapreciación del patrimonio cultural constituye un bien de alta elasticidad ingreso (y por lo tanto, es máselevada en grupos y sociedades más ricas), la educación puede cumplir un papel importante en influir, acada nivel de ingreso, en una mayor apreciación por el legado físico del pasado. En este escenario lasherramientas de política pública apuntan, obviamente, a otorgar un mayor énfasis a la información y a la
12. 12apreciación del patrimonio en los programas educacionales.11 Muy de la mano de la educación formalestá la apreciación social por la donación voluntaria de recursos financieros y de tiempo a la proteccióndel patrimonio. En sociedades que valoran positivamente el voluntariado y el mecenazgo, como lasanglosajonas, la donación de tiempo y recursos financieros individuales a causas públicas incluyendola protección del patrimonio constituye una práctica generalizada que, quizás, sea mucho másimportante que el establecimiento de incentivos materiales a dichas donaciones. 12Hasta este punto hemos presentado seis formas preponderantes de intervención de las políticas en laprotección del patrimonio cultural. Cada una de estas formas presenta tanto ventajas y desventajasabsolutas como relativas en comparación a las formas alternativas de intervención pública. Carecemosdel espacio suficiente para realizar una evaluación crítica y comparativa de ellas, pero señalaremoscinco de sus puntos más críticos.Primero, existe una tendencia de los defensores del gasto en cultura a exagerar las imperfecciones enlos mercados privados de la cultura (por ejemplo, a sobrestimar el componente de bien público delpatrimonio físico) y a sobrestimar las externalidades positivas de la cultura en general (y del patrimoniofísico en particular) en el consumo, la educación, la investigación y la producción. Estos sesgos son muycostosos porque restan credibilidad a los proponentes del gasto en cultura en sus discusiones sobre laasignación del gasto público con la autoridad fiscal. Para evitar los sesgos, se requiere avanzar en laevaluación cuantitativa de los costos y beneficios de los proyectos de protección del patrimonio,utilizando las metodologías resumidas en la sección anterior.Segundo, frente a las restricciones presupuestarias de gasto público y de gasto privado, los programasde financiamiento de la protección deberían privilegiar el financiamiento de la protección de ejemplosrepresentativos de distintos períodos históricos y culturas, a partir de un análisis global dedisponibilidades y prioridades. 13Tercero, las ventajas tributarias otorgadas a las actividades culturales deberían considerar tanto lasposibles externalidades de dichas actividades como los principios económicos de eficiencia y equidadtributaria. Esta consideración privilegiaría el uso del gasto público por sobre las reducciones oexenciones tributarias, a fin de minimizar las distorsiones tributarias.Cuarto, para reducir los problemas de agente-principal que se observan entre los responsables públicosdel gasto en protección del patrimonio y las comunidades beneficiadas,14 es conveniente hacertransparente las prioridades y decisiones de gasto público e incorporar a las comunidades interesadasen el proceso de decisión.Quinto, a fin de minimizar la poca eficiencia en la gestión estatal del patrimonio y el surgimiento de unaburocracia con intereses propios, es necesario avanzar en la descentralización y en la privatización de lagestión del patrimonio estatal. Revisaremos algunos ejemplos internacionales de este progreso acontinuación.11 Buenos ejemplos son las publicaciones chilenas de Ministerio de Educación Pública (1986), Argüelles (1995) yKrebs y Piñera (1995 y 1996), con información sobre el patrimonio cultural americano y nacional, dirigida aprofesores y estudiantes.12 Véase Klamer (1997) para argumentos en esta línea.13 Peacock (1997) incorpora este punto en su “propuesta modesta” para una politica de protección.14 Problemas de agente-principal surgen cuando no existen los incentivos adecuados que aseguren que elrepresentante (el agente) actúe de acuerdo con los intereses o preferencias del representado (el principal). En elcontexto de la protección del patrimonio cultural, estos problemas son discutidos por Benhamou (1996) y Frey(1997).
13. 13V. Experiencias internacionales exitosas en la protección del patrimonioEn esta sección revisaremos cuatro experiencias internacionales exitosas de protección del patrimoniocultural. La primera, en el ámbito mundial, es la declaración y posterior protección de bienes y sitiosnacionales muy destacados en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. Las siguientes tresexperiencias, que reflejan la participación del sector privado en la protección a gran escala depatrimonios nacionales, son el National Trust de Inglaterra, los museos de Holanda y los museos de EEUU.Estos tres últimos casos reflejan la enorme ganancia en eficiencia en la protección del patrimonio si sepermite una estrecha colaboración entre el sector público y el privado, y si se transfiere la gestión y elfinanciamiento del patrimonio cultural al sector privado.A. Patrimonio mundial de la UnescoEn el ámbito mundial existe una convención efectiva para la preservación selectiva de monumentos,grupos de edificios y sitios que constituyen los testimonios más significativos de las pasadascivilizaciones y los paisajes más conmovedores de la naturaleza: es la “Convención concerniente a laprotección mundial y natural”, adoptada por la Conferencia General de la Unesco en 1972, a la cual sehan adherido 144 países hasta enero de 1996.La labor de esta Convención es definir el Patrimonio Mundial, el cual está editado en una lista demonumentos y lugares situados en esos países, cuyo interés se considere como excepcional y su valorcomo universal, de manera que su protección sea de interés de toda la humanidad (Unesco, 1996).Cuando firman la Convención, los países se comprometen a preservar indefinidamente los bienesincluidos en la lista. Dichos bienes se incorporan por petición de los Estados miembros; la solicitud esanalizada por el Consejo Internacional de Sitios y Monumentos (Icomos) y la Alianza Mundial para laNaturaleza (UICN). La protección de estos bienes se beneficia de aportes financieros internacionalesadministrados por el Comité del Patrimonio Mundial de la Convención. Los aportes se obtienen decontribuciones obligatorias de los países miembros (1 por ciento de su participación al presupuestoordinario de Unesco), de contribuciones voluntarias de los Estados miembros, de donaciones deinstituciones y de particulares, de campañas nacionales e internacionales y de las ventas de productos.La incorporación de un bien a dicha lista es, además, un buen antecedente para solicitar recursos deotras fuentes. Hasta enero de 1997 se han incorporado a la lista 506 bienes (a una tasa media de unpoco más de 20 por año), de los cuales 380 son bienes culturales, 107 son sitios naturales y 19 sonmixtos (Unesco, 1997).Chile se adhirió a esta Convención en 1980. En 1995 se incorporó el Parque Nacional de Rapa Nui de laIsla de Pascua a la lista. Actualmente Chile está reuniendo los antecedentes para presentar aconsideración del Comité del Patrimonio Mundial algunas iglesias y zonas típicas de Chiloé y estáestudiando la posibilidad de presentar dos cerros de Valparaíso con sus edificios, miradores yascensores.B. National Trust de InglaterraInglaterra cuenta con un valioso patrimonio cultural, que administra a través de un departamentogubernamental con rango de ministerio (Department of National Heritage), y que opera a través demúltiples instancias públicas y privadas. En el ámbito público financia las actividades del EnglishHeritage, principal organización a través de la cual el Estado implementa sus políticas de preservación,y la Royal Comission on Historical Monuments, entidad dedicada a la documentación del patrimonioinmueble.A la actividad pública se suman diversas organizaciones y sociedades del sector privado quepromueven, poseen y/o administran bienes del patrimonio cultural. La más importante de ellas es el
14. 14National Trust, creado en 1895. Éste es completamente independiente del gobierno y constituye elmayor propietario de tierras en Inglaterra: adquiere edificios históricos a través de donaciones, legados ycompras. Cabe destacar como hecho muy notable que el Estado británico transfiere en algunasocasiones la propiedad de edificios (que el Estado ha adquirido en lugar de pagos de impuestos a laherencia) al National Trust.El National Trust posee 240 mil hectáreas de tierras y sobre 300 edificios históricos (que incluyencastillos, parques e instalaciones industriales). Sus ingresos de operación provienen de las entradasrecaudadas por visitas, los importantes aportes de sus miembros y las donaciones. Esta organización nosólo ha posibilitado la salvaguarda de los inmuebles y el desarrollo de una importante labor deeducación y entretención de la población, sino que ha logrado involucrar a un número notable deciudadanos comunes en la preservación del patrimonio, tanto a través de aportes pecuniarios a laorganización como de la incorporación de un número enorme de voluntarios en sus labores. Para suoperación, el National Trust atrae a un número de voluntarios muy superior al número de empleados(véase el Cuadro 1). En términos de recursos y de número de empleados, esta organización es mayorque las entidades estatales de protección del patrimonio.Cuadro 1National Trust de Inglaterra (1997-1998)Número de miembros 2.6 millonesPresupuesto anual £166.2 millonesPersonal 2,537 personas en jornada completa 605 personas en jornada parcial 3,625 personas en temporada alta 35,179 voluntariosFuente: National Trust (1998).C. Museos nacionales holandesesLa Oficina Nacional de Auditoría de los Países Bajos publicó, en 1988, un informe devastador acerca dela situación de los 17 museos nacionales holandeses y su sistema de administración. El informe hacíahincapié en la falta de documentación básica de las colecciones, en las dramáticas condiciones dealmacenamiento de los bienes patrimoniales y en la carencia de programas de preservación (Milner,1988). Se detectaron grandes falencias de gestión, pues gran parte de la administración y la toma dedecisiones estaba fuera de la competencia de los directores de los museos. Emprender cualquieractividad comercial era imposible, debido a la estricta separación que había entre los gastos de losmuseos —consignados en un presupuesto del gobierno debidamente aprobado— y los ingresosobtenidos. Todos los recursos generados por los museos ingresaban a las arcas del tesoro. Estosproblemas fueron sacados a la luz pública y pasaron a formar parte de la agenda política (Engelsman,1996).A partir de este diagnóstico se estableció, por un lado, el Plan Delta para la Preservación del PatrimonioCultural, que ayudó a duplicar los recursos públicos para documentar, almacenar y restaurar los bienessobre la base de una categorización de la calidad de las colecciones. Y por otro lado, se decidióimplementar una reforma estructural radical de los museos, a través de la privatización de su gestión.
15. 15El programa de privatización tardó seis años en ponerse en práctica, porque fue necesario delimitar lasresponsabilidades de los distintos actores comprometidos, buscar un marco legal que diese garantías alos gestores privados y preparar a los museos para entregarlos a la administración privada. De hecho, lagestión de los museos fue traspasada al sector privado después de lograr un saneamiento de loslocales, las colecciones y las finanzas. El objetivo del gobierno no era reducir los gastos ni suprimir elfinanciamiento estatal, sino asignar los recursos según un concepto diferente: no como presupuesto,sino como remuneración pactada por los resultados previstos y los servicios prestados.Desde el punto de vista legal se estableció que los edificios y las colecciones, inclusive las nuevascolecciones que ingresaran, se mantenían como propiedad del Estado. La gestión se traspasó por 30años a empresas museísticas, cuya forma legal es como fundaciones. Se crearon juntas desupervisores, quienes vigilan la labor de los directores, y un cuerpo de inspectores independientes quecontrola periódicamente la conservación de las colecciones. Los empleados pasaron a ser empleadosde las empresas museísticas privadas, pero el Ministerio estableció las normas, que garantizaron lasremuneraciones netas, las que fueron aprobadas por el Parlamento.D. Museos de EE UULos museos y sitios de EE UU constituyen, por su número, riqueza cultural y atracción de público, unejemplo de notable éxito en la protección y en el incremento del acervo cultural de una nación. En elcuadro 2 se presenta un resumen de su situación estadística, en el año 1988, cuando se realizó elúltimo censo de museos. Más allá de las cifras, destaca la extraordinaria función cumplida por el sectorprivado en el éxito de los museos, el que se refleja en cuatro dimensiones.En primer lugar, un 41 por ciento de los museos son directamente privados. Segundo, para suoperación, los museos logran atraer voluntarios de jornada completa que superan el tercio del númerode empleados de jornada completa; también logran atraer voluntarios de jornada parcial (seis veces másque el número de empleados de jornada parcial). Tercero, los ingresos de operación, de capital y deaportes del sector privado constituyen la mayor parte de los ingresos totales de los museos, lo queimplica que el aporte estatal de los museos constituye sólo un 39.2 por ciento.Entre los ingresos aportados por el sector privado destacan especialmente las cuotas de los socios demuseos (quienes constituyen un 4 por ciento de la población total de EE UU) y los aportes pordonaciones de empresas y personas y por herencias, que contribuyen a incrementar las dotaciones defondos de capital (endowments) de los museos, que llegaron a 14 mil millones de dólares en 1988 (un 3por ciento del PIB). Finalmente, los museos son gobernados por directorios integrados típicamente porindividuos (trustees) que no reciben remuneraciones por sus labores y que se destacan por sucompromiso por los museos, su posición en la comunidad y/o sus aportes financieros personales o através de sus empresas.Los significativos recursos privados que captan los museos en EE UU por donaciones y herencias sedeben, al menos en parte, al tratamiento tributario que reciben dichos aportes, que es el más favorable aaportes voluntarios a organizaciones culturales y artísticas (incluyendo los museos), educativas y decaridad de todos los países desarrollados. Respecto de los impuestos sobre herencias y regalos, existeuna deductibilidad ilimitada de los aportes a museos (y otras organizaciones). En cuanto a los impuestosal ingreso, también existe una deductibilidad virtualmente ilimitada para los individuos y unadeductibilidad plena de hasta el 5 por ciento de las utilidades de las empresas. Además, la combinaciónde impuestos a las ganancias de capital sobre obras de arte vendidas con la deductibilidad deimpuestos de la donación de dichas obras a un museo, implica que el donante a un museo permiterecuperar un 80 por ciento del ingreso neto por venta de la obra en el mercado privado.
16. 16Cuadro 2Museos y sitios de EE UU (1988)En EE UU existen 8,179 museos y 15,623 sitios, de los cuales un 55 por ciento son museos o sitioshistóricos, un 15 por ciento son museos o sitios de arte y un 15 por ciento son museos o sitios deciencias (*).Las colecciones permanentes de los museos incluyen 750 millones de objetos y especímenes. En 1988se realizaron 49 mil exhibiciones (un 50 por ciento de ellas temporarias) y fueron publicados 20,300resultados de investigaciones realizadas en museos.Un 75 por ciento de los museos fueron fundados después de 1950, con el mayor incremento observadoen el período 1960-1980. La distribución regional de los museos es parecida a la de la población delpaís.Los museos y sus programas especiales atraen 678 millones de visitas al año, lo que corresponde a unpromedio de tres visitas anuales a un museo por habitante de los EE UU.Los museos emplean a 92 mil personas en jornada completa y a 56 mil personas en jornada parcial.Prestan servicios 35 mil voluntarios de jornada completa y 342 mil voluntarios de jornada parcial.Cuatro mil museos tienen programas de membresía, con 9 millones de miembros (un 4 por ciento de lapoblación), que pagan una cuota anual promedio de 15 dólares por individuo y 25 dólares por familia. Un55 por ciento de los museos cobran entradas, con una tasa promedio de 2 dólares por adulto y 1 dólarpor niño.Un 59 por ciento de los museos son estatales (de los gobiernos federal, estatales, de condados ymunicipales o de instituciones públicas educacionales), un 41 por ciento son privados (mayormente deorganizaciones privadas sin fines de lucro; en una pequeña proporción de empresas o personasprivadas).Un 60 por ciento de los museos realizaron renovaciones mayores durante 1979-1988 y un 15 por cientose cambiaron a un edificio nuevo durante el mismo período.Ingreso total anual: 4,400 millones de dólares (igual al 0.8 por ciento del PIB).Ingresos de operación (entradas, membresías, royalties, publicaciones, matrículas, ventas por servicios,restaurantes, objetos y souvenirs): 30.4 por ciento.Ingresos de capital (rentas sobre inversiones, endowment, etc.): 11.5 por ciento.Aporte privado (donaciones de personas y empresas en fondos y bienes y servicios, donaciones defundaciones o grupos de amigos ad hoc, herencias): 18.9 por ciento.Aporte estatal (directo de gobiernos federal, estatales o locales; indirecto a través de otras institucionesestatales): 39.2 por ciento.Gasto de operación total anual: 4 mil millones de dólares (igual a 0.8 por ciento del PIB).Personal: 54 por ciento; colecciones e investigación: 23 por ciento; actividades públicas: 23 por ciento.Dotación total de recursos financieros (endowment) de los museos en 1988: 14 mil millones de dólares. (*) Los museos y sitios de ciencias incluyen a los acuarios, jardines botánicos, planetarios y zoológicos,entre otros. Las estadísticas resumidas aquí se refieren a la suma de museos y sitios. Todos los datosanuales se refieren a 1988, año en el cual se realizó el censo de museos documentado por la fuente.Fuente: The American Association of Museums, 1994.
17. 17Sin embargo, la favorable estructura tributaria a las donaciones a museos no explica todo el aporte ycompromiso personal y financiero que son prestados por individuos privados a los museos de sucomunidad o país. La sociedad estadounidense valora especialmente (más que otros paísesdesarrollados) la donación de tiempo y de recursos financieros personales a actividades públicas,incluyendo los museos. Van de la mano y son igualmente bien valorados socialmente la donaciónde tiempo por parte de personas de menores ingresos con el mecenazgo financiero ejercido por losindividuos de mayores ingresos.VI. El patrimonio cultural en ChileEn esta sección hacemos una breve descripción del patrimonio cultural chileno, su deterioro, lasinstituciones y los recursos destinados a su protección; y finalizamos con una breve evaluación de susresultados.A. Descripción del patrimonio cultural y de las instituciones que lo protegen y alberganEn Chile, al igual que en la mayoría de los países del mundo, no existe un catastro completo delpatrimonio cultural mueble e inmueble en manos públicas y privadas. Sí se dispone, por razones legalesy administrativas, de información acerca del patrimonio cultural inmueble representado por monumentosnacionales e instituciones formales que albergan parte del patrimonio cultural mueble, como museos,bibliotecas y archivos.Desde 1926, el Estado de Chile protege una parte del patrimonio inmueble a través de la incorporaciónde bienes inmuebles de valor patrimonial (que pueden estar en manos públicas o privadas) a lacategoría de monumentos nacionales. Hasta fines de 1996 (desde 1970 se han incorporado en una tasamedia de casi 20 monumentos por año) se han incorporado 563 bienes a la lista de monumentosnacionales, de los cuales 486 corresponden a monumentos históricos. Cabe destacar que comomonumentos nacionales también se incluyen zonas típicas y santuarios de la naturaleza. Informaciónmás detallada sobre los monumentos nacionales se resume en el Cuadro 3; su distribución geográfica,en el Cuadro 5.Mucho antes del inicio de la protección de Monumentos Nacionales de hecho, desde su creación elEstado de Chile ha manifestado preocupación por acrecentar y proteger el patrimonio cultural del país.La primera iniciativa para crear la Biblioteca Nacional data de 1813; y para el Museo de Historia Natural,de 1830. En la actualidad existen 171 museos a lo largo de todo Chile, desde Arica hasta PuertoWilliams (véase cuadro 4). La dependencia administrativa puede ser del gobierno central —principalmente a través de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam) —, municipal, deFuerzas Armadas, universitaria, de organismos de iglesia, privada y de corporaciones, fundaciones osociedades diversas. El número de museos se ha acrecentado casi en un tercio entre 1984 y 1997,particularmente los museos municipales, privados y de corporaciones y fundaciones, y los de lasFuerzas Armadas.El patrimonio documental y bibliográfico del país es reguardado en archivos y bibliotecas. El másimportante patrimonio bibliográfico del país se conserva en la Biblioteca Nacional. Además, existen otras1,778 bibliotecas en el país, de las cuales aproximadamente 300 pertenecen al sistema de bibliotecaspúblicas administradas por la Dibam (o en convenio con ésta) y 185 son bibliotecas universitarias (INE,1997, y CONICYT, 1988). No se ha realizado un censo que permita determinar la cuantía e importanciadel material con valor patrimonial al interior de ellas.El Archivo Nacional, creado en 1927, tiene como objetivo conservar los archivos de las reparticiones delEstado. Hasta 1996 toda la documentación se reunía en Santiago; en la actualidad se está propiciando,como parte del proceso de regionalización del país, la formación de archivos regionales. Además,existen archivos de las Fuerzas Armadas, notariales, judiciales, eclesiásticos, municipales,
18. 18institucionales, de medios de comunicación y de entidades educacionales. Si bien no existe aúninformación global sobre los archivos en el país, podemos señalar que el Archivo Nacional ha iniciado,desde 1992, una labor de catastro: ha realizado un censo de los archivos chilenos con el apoyo delgobierno español y en el marco de un proyecto de censo-guía de los países hispanoamericanos. Hastala fecha se ha concluido el trabajo en cinco regiones del país, donde se han registrado 543 archivos, sibien muchos de estos archivos carecen de una estructura administrativa que permita su uso público.Cuadro 3Categorías, origen y fecha de declaratoria de Monumentos Nacionales chilenos (julio 1997)Categorías de monumentos: • Monumentos históricos (1): 486 • Zonas típicas: 54 • Santuarios de la naturaleza: 23 Total 563Origen de monumentos: • Arquitectura civil privada: 108 • Arquitectura civil pública, hospitalaria, educacional y mercantil: 61 • Arquitectura religiosa: 103 • Construcciones agrícolas, industriales o mineras: 17 • Infraestructura pública (construcciones ferroviarias, militares, viales): 140 • Sitios (arqueológicos, históricos, naturales, rurales): 64 • Sitios urbanos: 50 • Objetos y equipamiento urbano: 20Año de declaratoria (2): 1926-69: 54 1976: 32 1983: 52 1990: 25 1970: 4 1977: 24 1984: 16 1991: 17 1971: 30 1978: 25 1985: 17 1992: 26 1972: 14 1979: 0 1986: 15 1993: 14 1973: 29 1980: 52 1987: 7 1994: 19 1974: 0 1981: 0 1988: 4 1995: 17 1975: 10 1982: 15 1989: 28 1996: 19(1) Incluye once decretos de bienes muebles.(2) Basado en el Decreto Ley Nº 651 de 1925 para el período 1925-69 y en la Ley Nº 17288 de 1970para el período iniciado en 1970.Fuente: Pirotte (1997).
19. 19Cuadro 4Museos de Chile (1984 y 1997) Dependencia Administrativa 1984 1997Dibam (nacionales y regionales) 26 26Ministerios, gobernaciones, intendencias 2 5Municipales 29 43Fuerzas Armadas 7 13Universitarios 24 27Iglesias, parroquias y comunidades 8 11religiosasPrivados, corporaciones y fundaciones 11 25Instituciones y sociedades diversas 13 13Otros 0 0No informa 4 7Total 132 171Fuentes: para 1984, Dibam, 1984; para 1997, ICOM-Chile.
20. 20Cuadro 5Distribución de museos, bibliotecas, archivos y monumentos por regiones de Chile (1997) Regiones Museos Bibliotecas Archivos Monumentos NacionalesI 10 58 s.I. 68II 14 75 s.I. 60III 8 50 s.I. 25IV 11 69 66 25V 21 184 79 63VI 3 79 s.I. 30VII 8 61 s.I. 25VIII 16 168 59 23IX 5 118 64 20X 20 95 s.I. 42XI 2 35 s.I. 1XII 10 43 s.I. 27Reg. Metropolitana 44 743 285 150Fuentes: para museos, ICOM-Chile; para bibliotecas, INE, 1997; para archivos, Villaseca, 1998; paraMonumentos Nacionales, Pirotte, 1997.B. DeterioroLa carencia de catastros y de sistemas de supervisión para medir el estado de conservación, tanto delpatrimonio mueble como del inmueble, hacen imposible establecer el avance del deterioro del stock debienes disponibles en Chile. Sin embargo, existe suficiente evidencia sistemática (aunque incompleta)que documenta el deterioro (eventualmente a una tasa progresiva) del patrimonio cultural chileno.El deterioro está documentado en los medios de comunicación y particularmente en la prensaescrita con la publicación creciente de artículos que dan cuenta de la destrucción, el robo y ladesaparición de salitreras nortinas, patrimonio ferroviario, iglesias coloniales y sitios arqueológicos,desde Arica hasta Tierra del Fuego. 15 Entre los trabajos científicos que presentan evidencia acerca dela depoliación sistemática cabe destacar un reciente estudio arqueológico realizado sobre la comuna deLos Vilos, donde se señala que la velocidad e intensidad de los procesos de deterioro esextremadamente elevada y hace desaparecer parte importante de los contextos culturales en estudio.Los sitios afectados corresponden a un 36.6 por ciento del total y las principales causas de su15 Un aporte muy destacado lo realiza el diario El Mercurio, que presenta sistemáticamente artículos y reportajesque documentan la destrucción masiva del patrimonio cultural físico del país.
21. 21destrucción son el crecimiento urbano, el desarrollo agropecuario y turístico y la actividad de extracciónde la conchuela (Seguel, 1997).Tampoco existen estudios globales del deterioro de los bienes culturales que se encuentran en museos,bibliotecas o archivos, pero las actuales instituciones difícilmente pueden garantizar su preservación. Lamayoría de las instalaciones que los albergan carecen de la infraestructura adecuada: los espaciosdestinados a salas de exhibición y los depósitos de colecciones no cuentan con los controlesambientales mínimos; asimismo no existen dispositivos de seguridad. El personal que trabaja en estasinstituciones es escaso, percibe rentas por debajo de sus pares en otras reparticiones estatales y deberealizar múltiples funciones, lo que no le permite tener el nivel de especialización que esta labor revisteen países más desarrollados. Esta situación no sólo pone en riesgo las colecciones existentes, sino quehace imposible acrecentarlas; impidiendo, de esta manera, el incremento del stock de bienes culturalesdisponibles al público. La escasa adquisición de colecciones constituye una situación dramática, porquelos bienes existentes o descubiertos se disgregan, deterioran o son vendidos, por la falta de poderadquisitivo en el país, al extranjero.C. Instituciones y recursos destinados a la protecciónEl Estado cumple una función activa en las políticas de protección del patrimonio, porque reconoce elcarácter de bienes de uso y goce públicos que estos bienes culturales poseen, independientemente desu propiedad. El Estado chileno reconoce como su obligación el resguardo de este patrimonio, a talpunto que lo consagra en su Constitución Política, cuyo artículo 19, Nº 10, señala: “corresponderá alEstado (...) fomentar el desarrollo (...) de la protección e incremento del patrimonio cultural de la nación.”Esta función histórica del Estado se refleja en su papel preponderante que tiene y tendrá en elfuturo en la protección del patrimonio. Sin embargo, en los dos últimos decenios se ha manifestado uninterés creciente de la opinión pública, y del sector privado, en la protección del patrimonio cultural (ynatural) del país. Estimamos que ello puede ser tanto una reacción al también progresivo deterioro delpatrimonio cultural, como un reflejo del elevado incremento del ingreso medio del país.16La mayor conciencia ciudadana se refleja tanto en iniciativas individuales como en la mayor coberturaque le otorgan los medios de comunicación al deterioro del patrimonio. Sin embargo, aún másimportante que la conciencia ciudadana es el hecho de que empresas, fundaciones y personas estántomando en sus manos la protección del patrimonio. Ello se manifiesta en la creciente formación demuseos privados, fundaciones y corporaciones sin fines de lucro a cargo del patrimonio y sociedades deamigos de museos públicos; como también en las donaciones que realizan fundaciones, empresas ypersonas a iniciativas de protección, al amparo o sin él del incentivo tributario provisto por lareciente Ley de Donaciones Culturales.A continuación presentamos una breve relación de la normativa legal y las instituciones de los sectorespúblico y privado que promueven el patrimonio cultural en Chile, que aparece resumida en el cuadro 6.Complementamos dicha información con una estimación parcial del gasto anual en protección delpatrimonio cultural en Chile, desagregado por los sectores e instituciones correspondientes, en elperíodo 1995-1997 (véase cuadro 7).En el sector público el gobierno central juega obviamente el rol principal en la protección del patrimonio,desde la promulgación de leyes y normas administrativas y la regulación sectorial, hasta elfinanciamiento y la gestión de la protección. La Dibam concentra la mayor responsabilidad y los mayoresrecursos en el gobierno central, aunque su presupuesto total representa menos del 0.1 por ciento delgasto fiscal total. Dependiente de la Dibam, existe el Centro Nacional de Conservación y Restauración,entidad que tiene como objetivo impulsar la conservación en el país y elevar los estándares de16 Es probable que la demanda por el uso y goce del patrimonio cultural exhiba una alta elasticidad-ingreso,respondiendo fuertemente al aumento del ingreso medio del país.
22. 22protección e intervención sobre los bienes patrimoniales. Para ello restaura bienes, ejecuta proyectos deconservación y dicta cursos de capacitación; obtiene financiamiento de la Dibam y de fuentes externas através de proyectos.El Ministerio de Obras Públicas (MOP) es responsable por obras de restauración y otros gastos deprotección del patrimonio, a través de su Dirección de Arquitectura. El presupuesto asignado le permiterestaurar, en promedio, diez inmuebles de uso público declarados Monumento Nacional al año, los queson seleccionados de acuerdo a su grado de deterioro. El Ministerio de la Vivienda y Urbanismo (Minvu)incurre en gastos de protección del patrimonio inmueble en la Región Metropolitana. La SecretaríaGeneral de Gobierno (Segegob) realiza un pequeño aporte a la protección del patrimonio a través delFondo de Apoyo a Iniciativas Regionales (FAIR). Finalmente, algunos proyectos de investigación delpatrimonio cultural obtienen financiamiento del Fondo de Ciencia y Tecnología (Fondecyt) y el Fondo deDesarrollo de la Cultura y las Artes (Fondart), que incluyen en su presupuesto de financiamiento deproyectos concursables una pequeña partida de protección del patrimonio.Las municipalidades tienen a su cargo 43 museos y un gran número de bibliotecas, además deMonumentos Nacionales y otros monumentos, cuyos gastos de conservación son cubiertos por lospropios municipios. Sin embargo, no existe información estadística al respecto. Otro tanto sucede conlas universidades, que poseen tanto edificios de valor patrimonial como también valiosas bibliotecas ymuseos.El sector privado es dueño de gran parte de los Monumentos Nacionales. Estos son protegidos en Chileprincipalmente por la Ley Nº 17288 de 1970. Este cuerpo legal define los Monumentos Nacionales, elproceso de su declaración, las atribuciones y conformación del Consejo de Monumentos Nacionales, ylas limitaciones que las declaraciones de Monumentos Nacionales imponen sobre sus dueños. 1717 La Ley Nº 17288 de 1970 reemplaza al anterior texto legal, el Decreto Ley Nº 651 de 1925, que rigió hasta 1970.Posteriores modificaciones legales, reglamentos y autorizaciones sobre la Ley de 1970 se encuentran en Consejode Monumentos Nacionales, 1996.
23. 23 Cuadro 6 Normativa Legal y Principales Instituciones de Protección del Patrimonio Cultural en Chile, 1998 Instituciones Sector Público Sector Privado y Corporaciones Normas Gobierno Central Municipalidades Dueños de Corporaciones y Empresas y Legales Patrimonio Fundas. Gestoras Personas y Donantes DonantesConstitución Política del Estado, Dibam: Museos,art. 19, N° 10 Bibl. y Arch. Nac. FF.AA.Leyes de Presupuesto MINVU, MOP, MINSEG Fondart, FondecytLey de Monumentos Nacionales Museos, Bibliotecas Museos(N° 17.288) Monumentos Monumentos Nacionales NacionalesLeyes de Corporaciones, sin Fines de Corps./Funds. Corps./Funds.Lucro y Fundaciones e Inst. Dueñas Gestoras de Otro Patr.. Corps./Funds. DonantesLey de Donaciones Culturales Empresas y(N° 18, 985, art. 8°) Personas Patrimonio deSin Ley Patrimonio del Patrimonio Gobierno Central Empresas y Municipal Personas
24. 24Cuadro 7Gasto en patrimonio cultural en Chile (1995-1997) 1995 1996 1997En millones de pesos de cada año1. Gasto del Estado 8,303 9,6561.1 Gobierno Central (1) 8,303 9,656 Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Mineduc) 4,130 5,273 5,900 Consejo de Monumentos Nacionales (Mineduc) 0 20 25 Patrimonio Inmueble en Región Metropolitana (MINVU) 0 443 0 Dirección de Arquitectura (MOP) s.I. 1,378 1,461 Obras de Restauración – Dirección de Arquitectura (MOP) s.I. 1,053 2,138 Fondo FAIR Proyectos Patri. Cultural (Segegob) (1a) 17 17 s.I. Área Proyectos Patrimonio Cultural y Artístico (FONDART) 0 119 1321.2 Municipalidades s.I. s.I. s.I.2. Gasto mixto estatal y privado 241 149 s.I. Donaciones por Ley Valdés (2) 241 149 s.I.3. Gasto privado 148 271 5133.1 Corporaciones y fundaciones privadas 148 271 513 Fundación Andes (3) 148 241 203 Corporación del patrimonio 0 30 310 Otras s.I. s.I. s.I.3.2 Museos privados y corporaciones de apoyo s.I. s.I. s.I.4. Gasto total en patrimonio cultural 8,723 10,169En porcentaje1. Gasto del Estado/PIB 0.029 0.0302. Gasto mixto estatal y privado/PIB 0.001 s.I.3. Gasto privado/PIB 0.001 0.0024. Gasto total en patrimonio cultural / PIB 0.031 0.0311. Gasto del Estado/Gasto fiscal total ejecutado 0.135 0.140Memorándum (4): PIB 26,702,100 28,536,180 32,321,390Gasto Fiscal Total Ejecutado 5,265,060 6,137,980 6,910,780Notas y Fuentes:s.I.: sin Información.(1) Fuentes: Leyes de Presupuesto, ministerios correspondientes y Ministerio de Educación Pública(1998), Anexo 1.(1a) 80 millones de pesos para el período 1991-96.(2) Fuente: Ministerio de Educación.(3) Corresponde a las contribuciones directas de la Fundación Andes en el año fiscal que se inicia el 1o.de julio del año correspondiente (sin aportes de contrapartes). Memorias Anuales de la FundaciónAndes y Sr. Hernán Rodriguez.(4) Fuente: Banco Central de Chile.
25. 25El problema más severo de esta Ley es que impone severas limitaciones al derecho de propiedad de losdueños de los Monumentos Nacionales y obligaciones de mantenimiento, lo que causa una significativapérdida de capital, sin otorgar las compensaciones en subsidios o exenciones tributariascorrespondientes. Ello provee un gran incentivo al deterioro, incluso intencional, de los MonumentosNacionales por sus dueños. El Consejo de Monumentos Nacionales cuenta con presupuesto para sufuncionamiento administrativo, pero carece de fondos propios para la protección del patrimonio.El patrimonio natural está protegido principalmente por la Corporación Nacional Forestal (Conaf),dependiente del Ministerio de Agricultura, quien tiene a su cargo el Sistema de Áreas SilvestresProtegidas del Estado;18 los sitios y bienes culturales que se encuentren en esos territorios son tambiénde su responsabilidad. Existe una cierta duplicación de funciones con el Consejo de MonumentosNacionales, pues éste tiene la potestad de declarar Santuarios de la Naturaleza a sitios que tenganalgún interés trascendental para investigación ecológica, paleontológica, botánica o zoológica.En el sector privado han surgido algunas fundaciones y corporaciones que realizan o canalizandonaciones para proyectos de protección del patrimonio. Desde 1986, la Fundación Andes, como partede su importante cartera de proyectos, financia proyectos en el área del patrimonio por un montopromedio de aproximadamente 500 mil dólares anuales (en el período 1995-1997). A su vez, desde1996, la Corporación del Patrimonio Cultural gesta el financiamiento de proyectos en el área delpatrimonio, reuniendo demandantes con oferentes de financiamiento por un monto que se elevó (en1997) a aproximadamente 750 mil dólares.Un número adicional de museos y fundaciones privadas (incluyendo la Fundación Larraín-Echeñique, laFundación Cardoen y la Corporación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes) también realizaaportes importantes a la protección del patrimonio. A ellos se agregan esfuerzos de donaciones deempresas y personales; todos ellos están excluidos de la estimación de gastos presentada en el cuadro7 por falta de información. Lo que sí se han incluido son los proyectos de protección, conservación yrestauración del patrimonio, financiados por donaciones de empresas y personas al amparo de la Leyde Donaciones Culturales de 1990 (Ley Nº 18985, art. 8º), llamada “Ley Valdés”. Esta Ley representaun instrumento legal novedoso en Chile: autoriza a empresas privadas y a personas naturales adescontar del pago de una parte de su impuesto a la renta el 50 por ciento del monto de las donacionesque hayan realizado para fines culturales. Las donaciones no pueden exceder al 2 por ciento de la rentaneta imponible de empresas y personas, con un monto anual máximo equivalente a aproximadamente770 mil dólares (en 1998). Las donaciones deben ser solicitadas por las instituciones que realizan losproyectos de protección (universidades e institutos profesionales, bibliotecas públicas, corporaciones yfundaciones culturales sin fines de lucro), quienes presentan sus proyectos para su evaluación yeventual aprobación al Comité Calificador de Donaciones Culturales Privadas, en el Ministerio deEducación.Esta Ley es similar a los instrumentos de fomento tributario a la cultura imperantes en otros países,pero sus ventajas tributarias son menos generosas que las observadas en algunos de ellos,particularmente en EE UU. Al amparo de esta Ley se han financiado proyectos de protección delpatrimonio cultural por montos modestos (607 mil dólares en 1995 y 362 mil dólares en 1996).Aparentemente muchas empresas prefieren realizar donaciones pagando directamente algunos gastos,donando equipos o bien poniendo a disposición de las entidades patrimoniales materiales oinfraestructura de la empresa, en vez de realizar una donación amparada por esta Ley.Sumando el gasto en protección del gobierno central con el gasto mixto estatal y privado al amparo dela Ley de Donaciones Culturales y con las dos instituciones privadas de las que se dispone deinformación, se obtiene una estimación del gasto nacional total. Aún considerando que esta cifrarepresenta una subestimación del gasto efectivo, creemos que esta subestimación no es mayor.18 Leyes Nº 18348 y Nº 18362 de 1984, Ley Nº 18768 de 1988 y Ley Nº 19300 de 1994.
26. 26Además, el sesgo de subestimación es parecido en el caso de Francia, país con el cual realizaremosuna breve comparación.La fracción del PIB que representa el gasto total estimado en protección del patrimonio cultural en Chilees de 0.03 por ciento del PIB (en 1996 y en 1997). Esta cifra se puede comparar con la de Francia,donde la participación del aporte privado también es muy pequeña (véase cuadro 8).En Francia, el gasto total en patrimonio cultural tangible se eleva a un 0.19 por ciento del PIB (en 1990-1994), una fracción que es seis veces el valor de la fracción observada en Chile. Como porcentaje delgasto fiscal total, el aporte del gobierno al patrimonio cultural en Chile es de un 0.135 por ciento (un0.14 por ciento) del gasto público total en 1996 (en 1997). Dicha fracción es 3 veces mayor en Francia,donde el aporte del gobierno llega a un 0.43 por ciento del gasto fiscal total (1990-1994).Cuadro 8Gasto en patrimonio cultural en Chile, Francia y EE UU Chile 1996 Chile 1997 Francia EE UU (1) (1) 1990-1994 1988 (3) (2)Gasto total en patrimonio 0.029% 0.030% 0.19%cultural/PIBGasto público en patrimonio 0.135% 0.140% 0.43%cultural/gasto público totalGasto de museos/PIB 0.005% 0.005% 0.04% 0.8%Notas y Fuentes:(1) Para Chile las dos primeras cifras son del cuadro 7. El gasto en museos corresponde a la suma delos gastos de los 26 museos estatales grandes bajo tuición de la Dibam, como fracción del PIB, en 1996y 1997. Por lo tanto, este monto excluye el gasto de los restantes 135 museos, cuya gran mayoría sonmuseos pequeños.(2) Para Francia el gasto público en patrimonio cultural corresponde a la suma del gasto en patrimoniomonumental y del gasto en museos/artes plásticas del gobierno central y de los gobiernosdescentralizados de Francia. El gasto total suma a lo anterior el gasto financiado por mecenazgoprivado. El gasto de museos corresponde, por ende, al gasto realizado por los museos públicos,excluyéndose los museos privados. Las cifras se refieren a distintos años del período 1990-1994.Fuente: Benhamou (1996: 94-98).(3) Para EE UU la cifra es del cuadro 2, correspondiente al gasto total de todos los museos en EE UUen 1988. Las fuentes para el gasto público total y del PIB son Banco Central de Chile (para Chile), FMIy OCDE (para Francia y EE UU).Finalmente se puede comparar el presupuesto de los museos en Chile con el observado en Francia yen EE UU. En Chile se dispone sólo del presupuesto de los 26 museos estatales bajo la tuición de laDibam. Por lo tanto, se excluyen los otros museos del sector público (que tienden a ser más pequeños)y todos los museos privados (que incluyen a unos pocos grandes y muchos pequeños). Debido a esta