Source: https://inoponible.cl/accion-reivindicatoria/
Timestamp: 2019-02-16 12:12:11
Document Index: 18818933

Matched Legal Cases: ['artículo 889', 'artículo 890', 'artículo 891', 'artículo 892', 'artículo 894', 'artículo 700', 'artículo 590', 'artículo 895', 'artículo 896', 'artículo 897', 'artículo 899', 'artículo 898', 'artículo 900', 'artículo 915', 'artículo 2517', 'artículo 914', 'artículo 546']

Acción Reivindicatoria | Inoponible
Definición de acción reivindicatoria.
El artículo 889 del Código Civil expresa que la reivindicación o acción de dominio es aquella que tiene el dueño de una cosa singular, de que no está en posesión, para que el poseedor de ella sea condenado a restituírsela.
Naturaleza de la acción reivindicatoria.
La acción reivindicatoria es una acción real. Su propósito es proteger el derecho real de dominio que, siguiendo a los artículos 580 y 581 del Código Civil, puede ser mueble o inmueble, según sea la naturaleza de la cosa sobre la cual recae.
Requisitos para entablar la acción reivindicatoria.
A fin de que la acción reivindicatoria proceda, es necesario que tres condiciones se manifiesten copulativamente.
Que la cosa sea susceptible de reivindicar;
El reivindicante debe ser dueño de la cosa; y
El reivindicante debe estar privado de la posesión de la cosa.
Que la cosa sea susceptible de reivindicar.
De la sola lectura del Código Civil se puede concluir que es posible reivindicar casi todas las cosas, salvo algunas excepciones. Con todo, la cosa debe ser singular, así lo expresa la doctrina y la jurisprudencia. Por tanto, no pueden reivindicarse las universalidades. De tal forma, podemos señalar que:
La primera parte del artículo 890 del Código Civil indica que pueden reivindicarse las cosas corporales, raíces y muebles;
Se pueden reivindicar los derechos reales que signifiquen cosas corporales singulares. Así lo indica el artículo 891 del Código Civil; y
El artículo 892 del Código Civil expresa que también se puede reivindicar una cuota determinada proindiviso de una cosa singular.
No pueden reivindicarse.
El derecho real de herencia, pues el heredero está amparado por la acción de petición de herencia;
Los derechos personales;
Las cosas muebles compradas por su poseedor en feria, tienda, almacén u otro establecimiento industrial en que se vendan cosas muebles de la misma clase;
En el pago de lo no debido, si ha pagado una cosa que se creía deber y el supuesto acreedor la enajena. No hay acción contra el tercero de buena fe que adquirió a título oneroso.
Frente a la declaración de resolución de un contrato, no hay lugar a la acción reivindicatoria en contra de terceros poseedores de buena fe.
Cuando el heredero o legatario indigno transfirió bienes hereditarios o legados a un tercero de buena fe.
Tampoco hay acción reivindicatoria cuando el tercero adquirió la cosa por prescripción.
El reivindicante debe ser dueño de la cosa.
La acción reivindicatoria la tiene todo propietario, sin importar la naturaleza de su dominio, sea este pleno o nudo, absoluto o fiduciario.
Excepcionalmente el poseedor podrá reivindicar, aunque no se pruebe dominio, ejerciendo la acción publiciana contemplada en el artículo 894 del Código Civil. Esta se concede al que ha perdido la posesión regular de la cosa y se hallaba en el caso de poderla ganar por prescripción; pero esta acción no se podrá ejercer ni contra el verdadero dueño ni contra el que posea con igual o mejor derecho.
Prueba del dominio (probatio diabólica).
Quien interpone la acción reivindicatoria, debe probar su calidad de dueño, pues al demandar reconoce en el demandado la calidad de poseedor, quien, a su vez, es automáticamente amparado por la presunción de dominio del artículo 700 del Código Civil. Excepcionalmente, el artículo 590 dispone que el Fisco no debe probar su derecho de dominio.
Para probar el dominio, debemos distinguir si el reivindicante adquirió por un modo originario o derivativo. En la primera alternativa se debe probar los hechos que constituyeron ese modo originario. Si adquirió por un modo derivativo, especialmente mediante tradición, no basta con probar que ese modo se configuró a favor del que se pretende dueño, sino que será necesario probar el dominio del antecesor y así llegar hasta el antecesor que adquirió por un modo originario. En la práctica, es más simple probar que nos asiste la prescripción adquisitiva extraordinaria respecto de la cosa a reivindicar.
Este requisito toma relevancia por el problema de si corresponde entablar acción reivindicatoria a un propietario que, teniendo inscrito a su nombre un predio, le es arrebatado materialmente. Recordemos lo estudiado respecto de la adquisición, conservación y pérdida de la posesión en donde se plantea la polémica acerca del valor de la inscripción registral, con sus dos posiciones:
Considerando que la inscripción conservatoria es única y suficiente prueba de posesión, no procedería hablar en la hipótesis planteada de pérdida de la posesión. La posesión inscrita posee un valor absoluto y excluyente. Por tanto, no procede reivindicar, sino que el dueño debe entablar acción de precario o querella de usurpación.
Es posible sostener que no obstante tener posesión inscrita, al privarse al dueño de la tenencia material se le ha privado de una parte integrante de la posesión, su fase material, y podría el dueño en el caso planteado, reivindicar, al no ser íntegramente poseedor.
Contra quien se puede reivindicar.
Siguiendo al artículo 895 del Código Civil, el sujeto pasivo de la acción reivindicatoria, por regla general, es el actual poseedor. El legislador no distingue sin si éste se encuentra de buena o mala fe o si es poseedor regular o irregular.
Acerca del mero tenedor.
Si el dueño de la cosa no tiene certeza de quién es el actual poseedor, puede solicitar mediante medida prejudicial precautoria que el mero tenedor declare respecto del nombre y residencia de la persona a cuyo nombre la tiene. Así se pronuncia el artículo 896 del Código Civil. En tal sentido el artículo 897 del Código Civil señala que si alguien, de mala fe, se da por poseedor de la cosa que se reivindica sin serlo, será condenado a la indemnización de todo perjuicio que de este engaño haya resultado al actor.
Acerca de los herederos.
El artículo 899 del Código Civil regula la posibilidad de reivindicar contra los herederos del poseedor, estableciendo dos reglas:
Entrega de la cosa. La acción reivindicatoria se dirige en contra el o los herederos que posean la cosa, pero sólo en la parte en que éstos posean.
Pago de indemnizaciones. Tratándose de prestaciones a que estaba obligado el poseedor fallecido por razón de los frutos o de los deterioros que le eran imputables, la acción se dirige contra todos los herederos. El pago de las deudas hereditarias se efectúa a prorrata de sus cuotas hereditarias.
Excepcionalmente, la acción reivindicatoria no se dirige contra el actual poseedor en los siguiente casos:
Contra el que dejó de poseer.
Quién era poseedor de buena fe. El artículo 898 del Código Civil señala que la acción reivindicatoria tendrá lugar contra el que enajenó la cosa, siempre que por haberla enajenado se haya hecho imposible o difícil su persecución. El propósito es obtener el precio que recibió el poseedor por la enajenación de la cosa, sin embargo, si este enajenó de mala fe, además deberá pagar una indemnización por todo perjuicio.
Quién era poseedor de mala fe. El artículo 900 del Código Civil señala que la acción de reivindicatoria tendrá lugar contra aquél que desde un comienzo poseía de mala fe y por hecho o culpa suya, ha dejado de poseer. Estamos en presencia de la reivindicatoria ficta. El propósito es obtener el pago del precio, indemnizar todo perjuicio y que el demandado responda por los frutos, deterioros y expensas de acuerdo a las reglas del poseedor de mala fe vencido, en las prestaciones mutuas.
Contra el mero tenedor, que retenga la cosa indebidamente.
Al respecto, dispone el artículo 915 del Código Civil que las reglas de este título (denominado De la reivindicación) se aplicarán contra el que poseyendo a nombre ajeno retenga indebidamente una cosa raíz o mueble, aunque lo haga sin ánimo de señor.
Este artículo resulta curioso y contradictorio, pues habla de un “poseedor a nombre ajeno” combinado los conceptos de mera tenencia y posesión. Sin embargo, la mayoría de la doctrina y jurisprudencia entiende que el legislador establece que la acción reivindicatoria, excepcionalmente, procede contra el injusto mero tenedor.
Prescripción de la acción reivindicatoria.
La acción reivindicatoria no se extingue por prescripción extintiva. Así se desprende del artículo 2517 del Código Civil. En otras palabras, la acción de dominio no posee plazo fijo.
Por tanto, se extingue por la prescripción adquisitiva que corre en favor de otro. Por ello, si el dueño ve que un tercero empieza a poseer el bien de su dominio, puede reivindicar, pero antes que aquél poseedor se lo gane por prescripción adquisitiva.
La acción reivindicatoria no posee un procedimiento especial para su tramitación. Por tanto, se tramita mediante juicio ordinario. El Código Civil nos entrega algunas normas acerca de tramitación en los artículos 901 y 902, estableciendo algunas medidas precautorias con el objeto de asegurar los resultados del juicio. Al respecto destacan: el secuestro, medidas para evitar el deterioro de la cosa, el nombramiento de uno o más interventores y la prohibición de celebrar actos o contratos.
Definición de prestaciones mutuas.
Las prestaciones mutuas se entienden como las devoluciones e indemnizaciones que recíprocamente se deben reivindicante y poseedor, cuando éste es vencido en el juicio reivindicatorio.
Aparecen reglamentadas en el Código Civil en sus artículos 904 al 914.
Campo de aplicación de las prestaciones mutuas.
Las prestaciones mutuas constituyen reglas generales, aplicables también en otras situaciones en que deben efectuarse restituciones, como en la acción de petición de herencia; la acción de nulidad y la acción resolutoria. Tales constituyen una manifestación del principio de la reparación del enriquecimiento sin causa.
Obligaciones que tiene el poseedor vencido respecto de reivindicante.
Restitución de la cosa dentro del plazo que el tribunal disponga. Para el cumplimiento de la sentencia se siguen la reglas generales del cumplimiento incidental o del juicio ejecutivo.
Indemnización de los deterioros que hubiere causado en la cosa. Respecto del poseedor de mala fe, éste responde sólo por los deterioros que por su hecho o culpa sufrió la cosa. Respecto del poseedor de buena fe, sólo responde de los deterioros cuando se aprovechó de los mismos.
Restitución de los frutos. Respecto del poseedor de mala fe, debe restituir los frutos naturales y civiles de la cosa, incluso aquellos que pudo percibir el dueño con mediana inteligencia y actividad. Si no existen los frutos, deberá el valor que tenían al momento de la percepción. Respecto del poseedor de buena fe, éste no está obligado a restituir los frutos percibidos antes de la contestación de la demanda. Por los percibidos después, responde como el poseedor de mala fe.
Indemnización de los gastos de custodia y conservación de la cosa durante el juicio reivindicatorio. Es decir, debe cubrir los costos asociados al secuestro del bien mueble.
Obligaciones que tiene el reivindicante respecto del poseedor vencido.
Indemnización de los gastos ordinarios invertidos en la producción de frutos.
Indemnización por las mejoras introducidas en la cosa. Mejora es toda obra ejecutada para la conservación de una cosa, para aumentar su valor o para fines de ornato, y por lo mismo la ley las clasifica en necesarias, útiles y voluptuarias. Las mejoras necesarias se pagan a todo poseedor esté o no de buena fe. Además, se distingue entre obras materiales y obras inmateriales; las mejoras útiles sólo deben ser reembolsadas al poseedor de buena fe, y sólo respecto de las efectuadas antes de la contestación de la demanda; y las mejoras voluptuarias no debe pagarlas ni al poseedor de buena o mala fe, pero éstos pueden retirar los materiales sin detrimento.
Derecho de retención de poseedor vencido.
Finalmente, el artículo 914 del Código Civil establece que el poseedor tiene un derecho legal de retención, mientras el reivindicante no pague o asegure el pago a su satisfacción. Los bienes retenidos se equiparan a los bienes dados en prenda e hipoteca, para los efectos de las preferencias y de las realizaciones, de acuerdo al artículo 546 del Código de Procedimiento Civil.