Source: https://supremo.vlex.es/vid/672767613
Timestamp: 2019-10-15 13:49:56
Document Index: 122778924

Matched Legal Cases: ['artículo 576', 'artículo 849', 'artículo 5', 'artículo 25', 'artículo 21', 'artículo 849', 'artículo 5', 'artículo 25', 'artículo 21', 'in dubio', 'artículo 849', 'artículo 5', 'artículo 139', 'artículo 901']

STS 165/2017, 14 de Marzo de 2017 - Jurisprudencia - VLEX 672767613
Número de Recurso: 10622/2016
Número de Resolución: 165/2017
DELITO DE ASESINATO. ATENUANTE DE CONFESIÓN. No concurre el atenuante de confesión, ya que la confesión se produce cuando la policía ya tenia conocimiento de su implicación en los hechos. Los requisitos integrantes para que se de la atenuante de confesión son los siguientes: ha de haber un acto de confesión de la infracción; el sujeto activo de la confesión deberá ser el culpable; la confesión habrá de ser veraz en lo sustancial; la confesión se tendrá que mantener a lo largo de las diferentes manifestaciones realizadas en el proceso; se deberá realizar ante Autoridad, Agente de la Autoridad; y tendrá que concurrir el requisito cronológico, consistente en que la confesión tendrá que haberse hecho antes de conocer el confesante que el procedimiento se dirigía contra él. Se desestima el recurso de casación.
Esta sala ha visto el recurso de casación nº 10.622/2016 P interpuesto por Jaime representado por el Procurador Sr. D. Miguel Angel Ayuso, bajo la dirección letrada de D.ª Mª de la Paloma Gómez del Olmo, contra sentencia de fecha 1 de junio de 2.016, dictada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca , que condenó por un delito de asesinato y un delito de robo con violencia en casa habitada y uso de armas. Ha sido parte también el Ministerio Fiscal.
El Juzgado de Instrucción núm. 3 de los de Inca, instruyó Sumario con el nº 3/2015, contra Jaime y otro; una vez concluso lo remitió a la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca, Sección Segunda, que con fecha uno de junio de dos mil dieciséis dictó sentencia que contiene los siguientes Hechos Probados:
‹ ‹Resulta probado y así se declara que a primeras horas de la mañana del día 13 de enero de 2014, el procesado Jaime , ya circunstanciado, coincidió con D. Samuel de 84 años de edad en el Bar Dragut de Pollença, pudiendo observar, en el momento en que éste le invitó a su consumición, que el anciano portaba varios billetes de 50 E en su cartera.
A lo largo de ese día, Jaime , conocedor de que el Sr. Samuel vivía solo y sospechando que en su casa podría tener más dinero, ideo un plan para arrebatárselo y quedar impune por los hechos, plan que incluía acabar con la vida del anciano.
Así, esa misma noche, alrededor de las 23:00 horas, con ánimo de ilícito beneficio, acudió al domicilio de D. Samuel , sito en la C/ DIRECCION000 NUM000 de Pollenga y, pertrechado con un casco con linterna, penetró en el mismo sin tener que forzar la cerradura porque la puerta de la entrada se encontraba abierta según costumbre de su morador. Nada más entrar y a fin de sorprender a su víctima, siguiendo el plan que previamente había trazado, desconectó el cuadro eléctrico de la vivienda que se encontraba en el pasillo de la entrada, provocando con ello que al instante D. Samuel , linterna en mano abriera la puerta que comunicaba el salón con la entrada para averiguar qué pasaba con la luz. En ese preciso momento, quebrando toda posibilidad de oposición eficaz del anciano, Jaime de forma sorpresiva le asestó dos fuertes golpes en la cabeza a D. Samuel con el filo del hacha que portaba, causándole dos heridas inciso contusas -la primera en la región parietal izquierda y la segunda en la región media frontal y parietal bilateral- que provocaron su caída al suelo y su muerte prácticamente inmediata.
Seguidamente, Jaime , arrastró el cuerpo del Sr. Samuel hacia el interior del salón y una vez allí, para asegurarse de que había muerto, volvió a golpear su cabeza con la parte de atrás del hacha, desfigurándole todo el rostro.
Tras registrar las ropas de D. Samuel y apropiarse de todo el dinero que pudo encontrar, cuyo montante no ha podido ser determinado, Jaime abandonó la vivienda, dejando el cadáver tapado con una manta y con un cojín sobre la cabeza.
El cuerpo sin vida de D. Samuel fue hallado alrededor de las 22:00 horas del día 15.01.14 por sus dos únicos hermanos, D. Aquilino y Da Sonia .
Las investigaciones policiales para averiguar la autoría de los hechos dieron sus primeros frutos a principios del mes de mayo cuando por personas del entorno de Jaime , concretamente por su entonces pareja sentimental Da Caridad , pudieron conocer que aquél se había confesado autor de la muerte de D. Samuel .
Viéndose acorralado por las circunstancias, Jaime -implicando en los hechos a su amigo, el co-procesado Florentino persona muy manipulable, con problemática alcohólica, con una discapacidad reconocida de un 65% y que nada tuvo que ver con la planificación y ejecución de los hechos enjuiciados- confesó ante la Guardia Civil la autoría de la muerte del Sr. Samuel y señaló el lugar donde había escondido el arma.
No consta acreditado que en el momento de la ejecución de los hechos Jaime tuviera alteradas sus facultades cognitivas y volitivas a causa de la ingesta de alcohol o del consumo de drogas ».
FALLO.- Que debemos ABSOLVER libremente y ABSOLVEMOS a Florentino de los delitos de estafa y de robo por los que venía siendo acusado.
Que debemos CONDENAR y CONDENAMOS al procesado Jaime como autor responsable de un delito de robo con violencia en casa habitada y con uso de armas , sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena de TRES AÑOS Y SEIS MESES DE PRISIÓN, con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y, como autor de un delito de asesinato, igualmente sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena de DIECISIETE AÑOS Y SEIS MESES DE PRISIÓN con inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena, a que indemnice a los herederos legales de D. Samuel en la cantidad total de SESENTA MIL EUROS, con el interés legal previsto en el artículo 576 de la LECrim , y al abono de las costas procesales, incluidas las de la Acusación Particular.
Abónese al cumplimiento de la pena el tiempo que el procesado ha permanecido en situación de prisión provisional .
Notificada la Sentencia a las partes, se preparó recurso de casación por infracción de ley y vulneración de precepto constitucional, por Jaime , que se tuvo por anunciado; remitiéndose a esta Sala Segunda del Tribunal Supremo las certificaciones necesarias para su sustanciación y resolución, formándose el correspondiente rollo y formalizándose el recurso, alegando los motivos siguientes:
Motivos aducidos en nombre del recurrente Jaime
Motivo primero .- Por infracción de ley al amparo del art. 849.1 de la LECr ., por indebida inaplicación del art. 25.7 del Código Penal al no haberse aplicado la atenuante analógica de confesión. Señala que el acusado reconoce ante la Policía su participación en los hechos, sin que haya que excluir la atenuante por el hecho de que implicara a otra persona o de que previamente hubiera otra declaración que le implicara. Motivo segundo .- Por infracción de ley al amparo del art. 849.1 de la LECr ., por indebida inaplicación de la atenuante de drogadicción. Considera que la pericial obrante en las actuaciones acreditativa del consumo de cocaína por el acusado y el testimonio de testigos prueba el consumo reiterado. Motivo tercero. - Por infracción de ley al amparo del art. 849.1 de la LECr ., por indebida aplicación del art. 139.1 y 3 del Código Penal , invocando asimismo el art. 5.4 de la LOPJ . Considera que los hechos son constitutivos de homicidio y no de asesinato, ya que no concurre ni la alevosía ni el ensañamiento.
El Ministerio Fiscal se instruyó del recurso interpuesto por el recurrente, impugnando los motivos del recurso ; la Sala admitió el recurso, quedando conclusos los autos para señalamiento y Fallo cuando por turno correspondiera.
Realizado el señalamiento para Fallo se celebró la deliberación y votación prevenidas el día siete de marzo de dos mil diecisiete.
RECURSO INTERPUESTO POR Jaime
El motivo primero por infracción de Ley al amparo del artículo 849.1 LECrim , y a tenor del artículo 5.4 LOPJ , infracción de precepto constitucional, por infracción del artículo 25.1 CE , por indebida aplicación del artículo 21.7 CP al ser condenado el acusado sin haber aplicado la atenuante analógica de confesión.
Argumento que el recurrente reconoció ante la Policía su participación en los hechos sin que quepa excluir la atenuante por el hecho de que implicará a otra persona o de que previamente hubiera otra declaración que le implicase.
La doctrina de esta Sala, manifiesta entre otras, en sentencias 1071/2006 de 9 diciembre , 544/2000 de 21 de junio , 25/2008 del 29 enero , 1238/2009 de 11 de diciembre , 1188/2010 de 30 diciembre , 246/2011 de 14 abril , 1126/2011 de 2 noviembre , 708/2014 decir de noviembre, ha puesto de relieve que la razón de la atenuante de confesión no estaba en el factor subjetivo de pesar y contricción, sino en el dato objetivo de la realización de actos de colaboración a la investigación del delito. Se destaca como elemento integrante de la atenuante, el cronológico, consistente en que el reconocimiento de los hechos se verifique antes de que el inculpado conozca que es investigado procesal o judicialmente por los mismos. En el concepto de procedimiento judicial se incluye la actuación policial ( SSTS. 21.3.97 y 22.6.2001 ), que no basta con que se haya abierto, como se decía en la regulación anterior, para impedir el efecto atenuatorio a la confesión, sino que la misma tendrá la virtualidad si aún no se había dirigido el procedimiento contra el culpable, lo que ha de entenderse en el sentido de que su identidad aún no se conociera. La razón de ser del requisito es que la confesión prestada, cuando ya la Autoridad conoce el delito y la intervención en el mismo del inculpado, carece de valor auxiliar a la investigación. Otro requisito de la atenuante es el de la veracidad sustancial de las manifestaciones del confesante, sólo puede verse favorecido con la atenuante la declaración sincera, ajustada a la realidad, sin desfiguraciones o falacias que perturben la investigación, rechazándose la atenuante cuando se ofrece una versión distinta de la luego comprobada y reflejada en el "factum", introduciendo elementos distorsionantes de lo realmente acaecido ( SSTS. 22.1.97 , 31.1.2001 ). Tal exigencia de veracidad en nada contradice los derechos constitucionales "a no declarar contra sí mismo" y "a no confesarse culpable" puesto que ligar un efecto beneficioso o la confesión voluntariamente prestada, no es privar del derecho fundamental a no confesar si no se quiere ( STC. 75/87 de 25.5 ).
En la sentencia 25.1.2000 , se hace una exposición minuciosa de los requisitos integrantes de la atenuante de confesión, que serían los siguientes: 1) Tendrá que haber un acto de confesión de la infracción; 2) El sujeto activo de la confesión habrá de ser el culpable; 3) la confesión habrá de ser veraz en lo sustancial; 4) La confesión habrá de mantenerse a lo largo de las diferentes manifestaciones realizadas en el proceso, también en lo sustancial; 5) La confesión habrá de hacerse ante Autoridad, Agente de la Autoridad o funcionario cualificado para recibirla; 6) Tendrá que concurrir el requisito cronológico, consistente en que la confesión tendrá que haberse hecho antes de conocer el confesante que el procedimiento se dirigía contra él, habiendo de entenderse que la iniciación de Diligencias Policiales ya integra procedimiento judicial, a los efectos de la atenuante. Por "procedimiento judicial" debe entenderse, conforme a la jurisprudencia de esta Sala, las diligencias policiales que, como meras actuaciones de investigación necesariamente han de integrarse en un procedimiento judicial ( SSTS. 23.11.2005 , 19.10.2005 , 13.7.98 , 27.9.96 , 31.1.95 ).
Expuestos estos requisitos necesarios en orden a la concurrencia de la atenuante 4 art. 21, para la estimación de la analogía 21.7, en relación a aquella, hemos de partir de que para que una atenuante pueda ser estimada como analógica de alguna de las expresamente recogidas en el texto del Código Penal , dice la Sentencia de esta Sala de 20 de diciembre de 2000 , ha de atenderse a la existencia de una semejanza del sentido intrínseco entre la conducta apreciada y la definida en el texto legal, desdeñando a tal fin meras similitudes formales y utilizándolo como un instrumento para la individualización de las penas, acercándolas así al nivel de culpabilidad que en los delincuentes se aprecie, pero cuidando también de no abrir un indeseable portillo que permita, cuando falten requisitos básicos de una atenuante reconocida expresamente, la creación de atenuantes incompletas que no han merecido ser recogidas legalmente ( sentencias de 3 de febrero de 1996 y 6 de octubre de 1998 ).
Esta Sala considera que pueden ser apreciadas circunstancias atenuantes por analogía: a) en primer lugar, aquellas que guarden semejanza con la estructura y características de las cinco restantes del art. 21 del Código penal ; b) en segundo lugar, aquellas que tengan relación con alguna circunstancia eximente y que no cuenten con los elementos necesarios para ser consideradas como eximentes incompletas; c) en un tercer apartado, las que guarden relación con circunstancias atenuantes no genéricas, sino específicamente descritas en los tipos penales; d) en cuarto lugar, las que se conecten con algún elemento esencial definidor del tipo penal, básico para la descripción e inclusión de la conducta en el Código penal, y que suponga la ratio de su incriminación o esté directamente relacionada con el bien jurídico protegido; e) por último, aquella analogía que esté directamente referida a la idea genérica que básicamente informan los demás supuestos del art. 21 del Código penal , lo que, en ocasiones, se ha traducido en la consideración de atenuante como efecto reparador de la vulneración de un derecho fundamental, singularmente el de proscripción o interdicción de dilaciones indebidas.
Ahora bien, la atenuante de análoga significación no puede alcanzar nunca al supuesto de que falten los requisitos básicos para ser estimada una concreta atenuante, porque lo equivaldría a crear atenuantes incompletas o a permitir la infracción de la norma, pero tampoco puede exigirse una similitud y una correspondencia absoluta entre la atenuante analógica y la que sirve de tipo, pues ello equivaldría a hacer inoperante el humanitario y plausible propósito de que hablaba la sentencia 28.1.80 , ( SSTS. 27.3.83 , 11.5.92 , 159/95 de 3.2, lo mismo en SSTS. 5.1.99 , 7.1.99 , 27.1.2003 , 2.4.2004 ).
Por ello reiteradamente se ha acogido por esta Sala (STS. 10.3.2004 ), como circunstancia analógica de confesión la realización de actos de colaboración con los fines de la justicia cuando ya se ha iniciado la investigación de los hechos con el acusado ( SSTS. 20.10.97 , 30.11.96 , 17.9.99 ). En efecto la aplicación de una atenuante por analogía debe inferirse del fundamento de la atenuante que se utilice como referencia para reconocer efectos atenuatorios a aquellos supuestos en los que concurra la misma razón atenuatoria. En las atenuantes "ex post facto" el fundamento de la atenuación se encuadra básicamente en consideraciones de política criminal, orientadas a impulsar la colaboración con la justicia en el concreto supuesto del art. 21.4 CP . pero en todo caso debe seguir exigiéndose una cooperación eficaz, seria y relevante aportando a la investigación datos "especialmente significativos para esclarecer la intervención de otros individuos en los hechos enjuiciados ( SSTS. 14.5.2001 , 24.7.2002 ), que la confesión sea veraz, aunque no es necesario que coincida en todo ( SSTS. 136/2001 de 31.1 , 51/97 de 22.1 ), no puede apreciarse atenuación alguna cuando es tendenciosa, equivoca y falsa, exigiéndose que no oculta elementos relevantes y que no añade falsamente otros diferentes, de manera que se ofrezca una versión irreal que demuestre la intención del acusado de eludir sus responsabilidades ( STS. 888/2006 de 20.9 ).
En el caso presente el tribunal de instancia estima inaplicable la atenuante analógica de confesión con argumentos que deben ser asumidos en esta sede casacional.
Es cierto que el acusado reconoció los hechos, pero cuando lo hizo en su declaración policial las pesquisas iniciales ya se dirigían contra él como consecuencia de las investigaciones llevadas a cabo y de la declaración de su propia compañera sentimental, en el sentido de que el recurrente le había comentado autoría en los hechos y además su reconocimiento se hizo disminuyendo su responsabilidad en los hechos e imputando a otra persona, Florentino , muy manipulable, con problemas con el alcohol y con una discapacidad reconocida un 65%, persona está que no tuvo participación alguna en los hechos y que como consecuencia de la incriminación del recurrente estuvo ingresado en prisión casi dos años, con las probables secuelas psicológicas que tal circunstancia puede ocasionarles.
Siendo así la aplicación de la atenuante solicitada no debe ser acogida máxime cuando la sentencia considera que aquella confesión no fue en absoluto "sustancialmente veraz" y antes al contrario fue sumamente equívoca de tal forma que sus declaraciones estuvo plena de divagaciones, incondiciones y contradicciones.
El motivo segundo por infracción de Ley al amparo del artículo 849.1 LECrim , y a tenor del artículo 5.4 LOPJ , al considerar infringido el artículo 25.1 CE , por indebida inaplicación del artículo 21.2 CP , al ser condenado el acusado sin haber aplicado la atenuante analógica de drogadicción.
Se argumenta que consta en las actuaciones un informe pericial acreditativo del consumo de cocaína por parte del acusado, pero la sentencia considera que sólo se ha acreditado un consumo ocasional. Conclusión de la que discrepa el motivo, dado que no sólo el informe pericial sino el testimonio de varios testigos evidencia un consumo reiterado, siendo la necesidad de mantener el mismo lo que le movió para perpetrar el robo, por lo que debe aceptarse la concurrencia de la circunstancia atenuante de drogadicción.
Así en cuanto a la drogadicción o grave adicción a drogas o sustancias estupefacientes, como hemos dicho en SSTS 111/2010 de 24 febrero , 312/2011 de 29 abril , 1190/2011 de 27 diciembre , 708/2014 de 6 noviembre , según la Organización Mundial de la Salud, por droga ha de entenderse "cualquier sustancia, terapéutica o no, que introducida en el organismo por cualquier mecanismo (ingestión, inhalación, administración, intramuscular o intravenosa, etc.) es capaz de actuar sobre el sistema nervioso central del consumidor provocando un cambio en su comportamiento, ya sea una alteración física o intelectual, una experimentación de nuevas sensaciones o una modificación de su estado psíquico, caracterizado por:
2) Requisito psicológico , o sea, que produzcan en el sujeto una afectación de las facultades mentales del mismo. En efecto, la Sentencia 616/1996, de 30 septiembre , ya declaró que "no es suficiente ser adicto o drogadicto para merecer una atenuación, si la droga no ha afectado a los elementos intelectivos y volitivos del sujeto". Cierto es que la actual atenuante de drogadicción sólo exige que el sujeto actúe a causa de su grave adicción a las sustancias anteriormente referidas, lo cual no permitirá prescindir absolutamente de este requisito, ya que es obvio que la razón que impera en dicha norma es la disminución de su imputabilidad, consecuencia presumida legalmente, ya que tan grave adicción producirá necesariamente ese comportamiento, por el efecto compulsivo que le llevarán a la comisión de ciertos delitos, generalmente aptos para procurarse las sustancias expresadas ( STS. 21.12.99 ), que declaró que siendo el robo para obtener dinero con el que sufragar la droga una de las manifestaciones más típicas de la delincuencia funcional asociada a la droga, la relación entre adicción y delito puede ser inferida racionalmente sin que precise una prueba específica.
3) Requisito temporal o cronológico , en el sentido que la afectación psicológica tiene que concurrir en el momento mismo de la comisión delictiva, o actuar el culpable bajo los efectos del síndrome de abstinencia, requisito éste que, aun siendo necesario, cabe deducirse de la grave adicción a las sustancias estupefacientes, como más adelante veremos. Dentro del mismo, cabrá analizar todas aquellas conductas en las cuales el sujeto se habrá determinado bajo el efecto de la grave adicción a sustancias estupefacientes, siempre que tal estado no haya sido buscado con el propósito de cometer la infracción delictiva o no se hubiere previsto o debido prever su comisión (en correspondencia con la doctrina de las "actiones liberae in causa").
Por último , cuando la incidencia en la adicción sobre el conocimiento y la voluntad del agente es más bien escasa, sea porque se trata de sustancias de efectos menos devastadores, sea por la menor antigüedad o intensidad de la adicción, más bien mero abuso de la sustancia lo procedente es la aplicación de la atenuante analógica, art. 21.6 CP .
La citada doctrina no es sino afirmación del reiterado criterio jurisprudencial de que las circunstancias modificativas de la responsabilidad han de estar acreditadas como el hecho típico de que dependen ( SSTS 15.9.98 , 17.9.98 , 19.12.98 , 29.11.99 , 23.4.2001 , STS. 2.2.200, que cita STS. 6.10.98 , en igual línea SSTS. 21.1.2002 , 2.7.2002 , 4.11.2002 y 20.5.2003 , que añaden que no es aplicable respecto de las circunstancias modificativas el principio in dubio pro reo).
En el caso que nos ocupa es cierto que los análisis que se le efectuaron dieron positivo en cocaína, pero no está acreditado que presentará actuaciones psicopatológicas de la conciencia, el pensamiento, memoria ni alteraciones cognitivas ni volitivas. Por el contrario el Tribunal recoge el acusado señaló que había tomado cocaína el día de los hechos por la mañana, hacia las siete y el crimen se cometió alrededor de las 11 de la noche, y destaca que tras el ingreso en prisión no se acreditó dependencia alguna a las drogas ni síndrome de abstinencia.
Siendo así de la prueba no se desprenden esa grave adicción motivadora de los delitos cometidos-brutal agresión a un anciano que le ocasionó la muerte para apropiarse de todo el dinero que pudiera tener en su casa-.
En efecto la ofensa al bien jurídico no es el resultado de un acto irreflexivo, impulsado por la adicción de las drogas o el deterioro psicosomático asociado al consumo prolongado de estupefacientes. Es cierto que la jurisprudencia del TS, SS 209/2008 de 28-4 y 457/2007, de 12-6 , ha llevado a cabo una renovada interpretación del régimen jurídico-penal de las toxicomanías adaptada a la verdadera influencia de aquéllas en la capacidad de culpabilidad de quien la padece ( STS 28/2004, de 1-3 ). Pero por más flexibilidad que quiera atribuirse a la aplicación, no ya de la inviable eximente incompleta, sino de la atenuante de drogodependencia, su marco jurídico no puede desconectarse de una exigencia clave que se desprende del art. 21.2 CP , a saber, su significación causal, su perturbadora influencia en la voluntad del acusado. Y todo apunta a que la aplicación de la atenuante a Jaime supondría conferir a aquella su carácter puramente objetivo, ligado a la simple constancia de la presencia de droga en el organismo, al margen de su verdadera influencia en la capacidad de culpabilidad. Con ello se propugna una concepción de la atenuación de aplicación automática, ligada al seguimiento de la población que, en uno u otro momento, ha podido tener contacto con alguna sustancia estupefaciente. Y ello implica, desde luego, apartar la atenuación del fundamento que le es propio.
El motivo tercero por infracción de Ley en base al artículo 849.1 LECrim , y por la vía del artículo 5.4 LOPJ , por indebida aplicación del artículo 139.1 y 3 CP .
La sentencia califica de los hechos como asesinato, descartando que se trate de un homicidio por considerar que no hubo forcejeo previo, pero ha obviado el detalle que el cadáver tenía en las uñas restos de pelos y piel, resto que sólo pudieron provenir de pelea con su agresor, lo que excluye la concurrencia de la alevosía.
En relación a la alevosía en SSTS. 632/2011 de 28.6 , 599/2012 de 11.7 , 703/2013 de 8.10 , 838/2014 de 12.12 , y 114//2015 de 12.3, hemos dicho que el Tribunal Supremo viene aplicándola a todos aquellos supuestos en los que por el modo de practicarse la agresión quede de manifiesto la intención del agresor del agresor de cometer el delito eliminando el riesgo que pudiera proceder de la defensa que pudiera hacer el agredido, es decir la esencia de la alevosía como circunstancia constitutiva del delito de asesinato, (art. 139.1) o como agravante ordinaria en otros delitos contra las personas (art. 22.1), radica en la inexistencia de probabilidades de defensa por parte de la persona atacada.
En cuanto a la "eliminación de toda posibilidad de defensa de la víctima debe ser considerada desde la perspectiva de su real eficacia, siendo compatible con intentos defensivos ínsitos en el propio instinto de conservación" ( STS. 13.3.2000 ).
En estos casos, hay una mayor peligrosidad y culpabilidad en el autor del hecho, que revela con estos comportamientos un ánimo particularmente ruin, perverso, cobarde o traicionero (fundamento subjetivo) y también una mayor antijuricidad por estimarse más graves y más lesivas para la sociedad este tipo de conductas en que no hay riesgo para quien delinque (fundamento objetivo).
En el caso presente en el factum se considera probado que el acusado, tras entrar en el domicilio de Samuel de 84 años de edad, desconectó el cuadro eléctrico de la vivienda, que se encontraba en el pasillo de la entrada lo que provocó que éste con una linterna en la mano, abriera la puerta que comunicaba el salón con la entrada para averiguar qué pasaba con la luz, y en ese preciso momento, quebrando toda posibilidad de oposición eficaz del anciano, el acusado de forma sorpresiva con el filo del hacha que portaba le asestó dos fuertes golpes en la cabeza causándole dos heridas, inciso contusas, la primera en la región parietal izquierda y la segunda en la región media frontal y parietal bilateral que provocaron su caída en el suelo y su muerte prácticamente inmediata.
De tal relato fáctico la concurrencia de la alevosía debe ser mantenida.
En efecto la doctrina de esta Sala señala que en la indefensión es de apreciar no sólo cuando el ataque ha sido súbito e inesperado, sino también, siempre que en la situación concreta el sujeto pasivo no haya podido oponer una resistencia mínimamente eficaz de la que pudiera surgir algún riesgo para el agresor. Por eso, la defensa que ha de confrontarse para evaluar el grado de desvalimiento del ofendido, no es la meramente pasiva, como huir o esconderse del atacante, sino la activa que procede de los medios defensivos con los que cuente ( SSTS 316/2012 de 30 de abril , 25/2009, de 22 de enero ), de suerte que la eliminación de toda posibilidad de defensa de la víctima, ha de ser considerada desde la perspectiva de su real eficacia, siendo compatible la alevosía con intentos defensivos nacidos del propio instinto de conservación pero sin eficacia verdadera contra el agresor y la acción homicida.
En el caso que se analiza, el ataque fue traicionero, sorpresivo y además contra una persona de avanzada edad por lo que la concurrencia de la alevosía no puede ser cuestionada, máxime cuando la indefensión no es de apreciar sólo cuando el ataque ha sido súbito e inopinado, sino siempre que en la concreta situación el sujeto pasivo no haya podido oponer una resistencia eficaz ataque. Esto ocurre por regla general cuando el atacante está armado y el sujeto pasivo está desarmado.
De conformidad con el artículo 901 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal deben imponerse al recurrente las costas derivadas del recurso.
Declarar no haber lugar al recurso de casación, interpuesto por la representación legal de Jaime , contra la sentencia de fecha 1 de junio de 2016, dictada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca , que condenó por un delito de asesinato y un delito de robo con violencia en casa habitada y uso de armas. Imponer las costas causadas al recurrente. Comuníquese esta resolución a la Audiencia mencionada a los efectos legales procedentes, con devolución de la causa que en su día remitió, interesando acuse de recibo.
Andres Martinez Arrieta D. Juan Ramon Berdugo Gomez de la Torre D. Antonio del Moral Garcia D. Pablo Llarena Conde D. Perfecto Andrés Ibáñez
ATS, 22 de Mayo de 2017