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Timestamp: 2018-01-20 11:24:02
Document Index: 322104484

Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 7', 'Artículo 9', 'Artículo 11', 'Artículo 12', 'Artículo 13', 'Artículo 14', 'Artículo 15']

Segunda parte de la sesion del 8 de marzo de 1915, en, Cronicas y debates de las sesiones de la Soberana Convencion Revolucionaria, recopilacion de Florencio Barrera Fuentes. Captura y diseño, Chantal Lopez y Omar Cortes para la Biblioteca Virtual Antorcha
Primera parte de la sesión del 8 de marzo de 1915
Primera parte de la sesión del 9 de marzo de 1915
SESIÓN DEL 8 DE MARZO DE 1915
Pido la palabra para una aclaración. Por lo que ha dicho el señor Nieto, me parece que hay que dar contestación.
No, orden del día.
Orden del día. (Voces: No, no. Sí, que se lea. Campanilla)
El ciudadano secretario dio lectura a la siguiente proposición:
Consideramos que los pasos dados por esa H. Asamblea, deben afianzarse en tal forma que la malicia, la perfidia o la ambición de los enemigos jurados del pueblo no vengan mañana a echar por tierra el edificio que hoy se levanta amasado con la sangre de miles y miles de hombres que han luchado desesperadamente por arrancar a corrompidas tradiciones, su libertad y sus derechos aherrojados por leyes híbridas, producto de un ambiente infecto y malsano.
Creemos que a esta lucha reivindicadora no le basta su triunfo, sino que es fuerza que asegure su permanencia, y que así como nuestros Constituyentes y el benemérito Juárez pusieron a cubierto de futuros ataques y fracasos los principios de nuestras leyes fundamentales y las reformas que sintetizan las aspiraciones de 1857, a esta Convención toca seguir el propio camino, cimentando la principal de nuestras reformas sociales, allí mismo donde se han conservado los preceptos que han sido el áncora salvadora de nuestras prerrogativas.
Por eso es que hoy, cuando esa Convención, ha dado el gigantesco paso de arrancar a la burguesía lo que del pueblo solamente es, y por encima de todo temor, de toda pusilanimidad, y por encima de todo interés mezquino, y venal, ha dicho en voz alta, en voz que repercute fuera de nuestro territorio, como una clarinada para los pueblos oprimidos y como un anatema y una amenaza para las corrompidas castas terratenientes: que la tierra debe repartirse al pueblo, porque está creada para él; por ello es que repetimos, debe sancionarse ese principio, elevarse esa idea, ampararse ese precepto bajo la forma de un principio social que vaya a formar parte de nuestra fundamental legislación, y digamos en concreto, lo que ya decimos en su aplicación: La tierra es de todos.
Fuerza es que parangonemos a la tierra con los demás elementos de la naturaleza que, por impotencia, no se han apropiado la ambición y la avaricia; que digamos claramente que la tierra está fuera del comercio como lo está el agua de los mares, el sol y las brisas; que la tierra fue destinada y no puede tener más noble objeto que sustentar a la especie que nace sin castas, sin distinciones, sin más origen que el origen igualitario de los hombres todos; que la tierra ha sido objeto de un despojo al amparo de una palabra convencional y ficticia de propiedad territorial, como la libertad humana se destruyó al nombre de esclavitud, la libertad de pensamiento por la censura, la de elección por la estirpe, y la de democracia por la de teocracia, privilegio, superioridad y riqueza.
Fuerza es, que ya que nacer nos tocó en una era favorable para ser libertarios, lo seamos, porque si no, seremos traidores a la humanidad y a nuestras convicciones; que como Galileo y Jesucristo; como Hidalgo y Espartaco; como Morelos y Bolívar, la idea nos aliente, la convicción nos robustezca y la decisión nos dé el triunfo que corone nuestra obra.
Pero fuerza es también que separemos lo individual de lo colectivo, y que si tenemos que reconocer que en la hoy llamada propiedad territorial existe el suelo que ningún hombre ha creado, que a nadie se ha comprado por unos cuantos, que pertenece a todos, también existe el esfuerzo particular y ahorro privado que debemos respetar para que se indemnicen, pero que, como accesorio, no bastará jamás a cambiar el carácter procomunal de la tierra que está sobre el hombre y sobre la especie.
En tal virtud, nos permitimos someter a la decisión de esa H. Asamblea, el siguiente proyecto de Ley:
Artículo 1° La tierra es de todos; en consecuencia, los terrenos que forman el territorio nacional queda fuera del comercio de los hombres, y sus habitantes podrán explotarlo libremente y aprovecharse de sus productos, en los términos de la ley reglamentaria de este artículo.
Esta prenrrogativa es inalienable, y, por lo mismo, ni los particulares ni las autoridades del país podrán entorpecerla o estorbarla, si no es por resolución de la autoridad competente dictada en los términos que la misma ley establezca.
Artíc:ulo 2° Esta disposición se declara de caracácter social, por lo que no podrá ser derogada por ley alguna posterior, formando parte de las leyes constitucionales de la República.
Por unidad de penl3amiento; como un complemento de la idea y de la medida adoptada, pedimos que desde luego se ponga a discusión, como de pronta y necesaria resolución.
Luis Castell Blanch.
M. .Pasuengo.
Albino Ortiz.
R. Lecona.
Mucio Marín.
JoSé Gozos Rodríguez.
Genaro Amezcua.
Joaquín M. Cruz.
Julio Ramírez Wiella.
Vidal Bolaños V.
A. Amezcua.
José L. Valle.
Z. R. Cordero.
Rafael Balceca.
A la Comisión de Programa. (Risas, murmullos, campanilla, desorden)
El mismo ciudadano secretario dio cuenta con la siguiente proposición:
Para la aprobación de la H. Convención propongo los siguientes artículos para que si a bien lo tienen, se adhieran al Programa de Gobierno que actualmente se discute en esta Asamblea, como sigue:
Todas las haciendas y demás bienes intervenidos por los señores generales, jefes o civiles revolucionarios, serán entregadas al Gobierno Provisional que resulte electo, después de treinta días de instalada la Convención en la ciudad de México, en la forma y tiempo que la Soberana Asamblea lo determine, dando una ley especial, para cuyo efecto: Se nulificarán de hecho todos los contratos que los mexicanos enemigos de la Revolución hayan contraído con los extranjeros, enajenando o hipotecando sus bienes para librarse del castigo que la Revolución necesariamente les impondrá por su traición al pueblo mexicano, sosteniendo con las armas y con su ayuda pecuniaria a un gobierno ilegítimo.
Quedan elevados a la categoría de ley los principios del Plan de Ayala, aprobados en esta Asamblea, en Aguascalientes.
Y, para que sea conocido el referido Plan por todos los mexicanos, se insertará al reverso de este Programa.
Se dará una ley equitativa para socorrer a las viudas, huérfanos e inválidos, que comprueben debidamente que hayan quedado en esas condiciones como resultado de la guerra, a partir del cuartelazo de Victoriano Huerta, quedando incluidos también con el goce de estas prerrogativas, las viudas y huérfanos que resulten de la guerra contra los infidentes a la Convención.
Los socorros de referencia consistirán en el pago de medios haberes conforme a los grados militares que en vida tuvieron los fallecidos.
8. Pasuengo.
A la Comisión de Programa. (Aplausos)
Está a discusión el siguiente dictamen:
Considerando que la solicitud del Ayuntamiento de la ciudad de Cuernavaca no entraña sino el justo anhelo de libertad y emancipación política de los Municipios, que constituye uno de los ideales más nobles de la Revolución, y que esta Asamblea debe ocuparse no sólo de la enunciación de esos ideales, sino de la expedición de las leyes o disposiciones de carácter general y obligatorio que desde luego los haga efectivos y los ponga en práctica, esta Comisión cree indispensable atender no sólo la solicitud del Ayuntamiento de Cuernavaca, sino resolver el punto de la libertad de los Municipios en términos generales, para que de este modo se beneficie la nación entera.
Articulo 1° Se derogan todas las leyes o disposiciones que crearon en la República las jefaturas o prefecturas políticas y definieron sus atribuciones.
Artículo 7° Los jueces de paz serán nombrados y removidos por mayoria de votos de los miembros del Ayuntamiento.
Artículo 9° Los poderes municipales cuidarán de que todos los derechos y las obligaciones políticas que hayan de ejercer los ciudadanos que integran el municipio, se realicen con absoluta libertad e independencia, para lo cual se establece que sólo las autoridades municipales podrán intervenir en el ejercicio de esos derechos y en el cumplimiento de esas obligaciones, dentro de la reglamentación que para cada caso dicten las leyes respectivas.
Artículo 11° El Municipio tiene derecho a que el Gobierno del Estado cubra el déficit que hubiere en el presupuesto de aquél, dentro del primer semestre siguiente a la fecha en que se apruebe por dicho municipio ese presupuesto, y los del Distrito Federal y Territorios, tendrán el mismo derecho ante el Gobierno Federal.
Artículo 12° Si el Gobierno del Estado o el Federal no cumplieren con lo dispuesto en el artículo anterior, el municipio, por conducto de sus autoridades, tendrá derecho de incautarse de todas las contribuciones que se deban pagar al Gobierno local del Estado, o al Federal en su caso, para cubrir dicho déficit, dando cuenta justificada a esos góbiernos de la aplicación que se haga de los expresados recursos.
Artículo 13° Los Ayuntamientos serán responsables de los delitos, faltas u omisiones que colectiva o individualmente cometan sus miembros en el desempeño de su encargo.
Artículo 14° Los municipios representados por el síndico del Ayuntamiento, tendrán derecho de pedir amparo contra las leyes o actos del Gobierno de los Estados o el Gobierno Federal que violen su independencia política o invadan sus atribuciones.
Artículo 15° Los Ayuntamientos tendrán la facultad de organizar y presidir las fiestas, solemnidades públicas y demás actos cívicos, en representación de los ciudadanos que integran el municipio, y la de enterarse y contestar directamente todas las cuestiones que a sus atribuciones se refieran. Sala de Comisiones de la Soberana Convención.
Tuvo primera lectura el 26 de febrero, segunda el 2 de marzo y hoy es la tercera.
A nombre de la Comisión, me permito manifestar a la Mesa lo siguiente: qüe no habiendo sido aprobado todavía, por no llegar a su turno, la idea de la emancipación de los municipios, sería una imperdonable falta de orden, un error más, el discutir la idea en lo particular; por lo tanto, creo que no es de ponerse a discusión el decreto de que se trata y la Comisión lo estima así. (Voces: Muy bien; aplausos)
Opino diametralmente en sentido opuesto a lo que ha dicho el señor Samper, miembro de la Comisión Dictaminadora: ese dictamen debe ponerse a discusión, y la Asamblea desecharlo de plano, porque haciendo uso de la frase del señor Palacios Moreno, eso es una barbaridad peor, por dos sencillísimas y fundamentales razones. En primer lugar, porque vamos a violar de una manera estúpida la soberanía de los Estados, y en segundo lugar, porque no se ha aprobado el Programa de Gobierno. (Campanilla)
Razones enteramente fundamentales para no tomar en consideración siquiera ese dictamen.
Como ya empezó la discusión ... (Voces: Que se aplace)
Hay una moción suspensiva ...
Hay una moción suspensiva y una moción de orden. Hablando el señor Samper hizo una moción suspensiva; yo pido que se ponga a discusión y entonces hablaré en contra.
La Mesa, por conducto de la Secretaría, pregunta a la H. Asamblea si está por que se discuta en lo general este proyecto de ley.
Que se aplace. (Voces: Que se continúe con la discusión del Programa) (Voces: Ya no hay más asuntos)
Pido la pa1abra para una moción de orden.
Si no hay asuntos en cartera, que siga la discusión del Programa. (Voces: Muy bien. Aplausos)
En vista de que no hay asuntos en cartera que tratarse, se pregunta a la H. Asamblea si continuamos discutiendo el Programa. (Voces: Sí, sí)
Los que estén por la afirmativa, sírvanse ponerse de pie. (Aplausos. Campanilla)
Está a discusión. (Voces: Aprobado. Aplausos)
¿No hay quién tome la palabra? (Voces: No, no) (Voces: Aprobado. Aplausos)
Pido la palabra para suplicar ... (Voces: No hay nada a discusión) ... a la Asamblea, si no tiene inconveniente, que conste en el acta que este artículo fue aprobado por unanimidad absoluta. (Aplausos)
Pido la palabra en contra. (Voces: Hay dos artículos que se refieren a lo mismo)
¿Ningún delegado más, qUiere hacer uso de la palabra?
Habiendo solicitado primero la palabra el ciudadano Nieto, la tiene él en contra.
Señores: yo voy a hablar en contra de la forma de ese artículo, porque noto en él un disparate; pero antes, para no contagiarme de cierta logorrea que tantos martirios nos ocasiona, le suplico al señor Soto y Gama que nos diga, en el español que él habla, qué entiende por una institúción bancaria.
El artículo de que se trata no es obra mía, es obra de la Comisión de Programa; yo no soy el autor. Eso no es ni español siquiera.
Entonces le voy a suplicar que me diga si está de acuerdo en que los bancos agrícolas provean de ímplementos de agricultura a los agricultores.
Aquí dice: Fomentar la agricultura y proveer de implementos a los agricultores; y yo pregunto a la Comisión de Programa si los bancos agrícolas pueden proveer de implementos a los agricultores.
Todo es cuestión de redacción. Yo entiendo que los bancos agrícolas proveen de recursos a los agricultores. (Voces: Bien)
Entonces que se suprima la palabra implementos, porque no se puede proporcionar maquinaria. (Aplausos)
Y que pase a la Comisión de Estilo.
Pido la palabra para completar la proposición del señor Nieto.
Entonces, ¿cómo va usted a hablar?
¿No hay ninguno que hable en pro?
Eso no le hace. El reglamento dice que pueden hablar hasta cuatro en contra.
Tiene la palabra en contra el ciudadano Marines.
Yo creo que sale sobrando decir suministrar implementos de agricultura a los agricultores, porque bastará que se establezcan las instituciones agrícolas para que les ministren fondos para comprar el arado, sin necesidad de esa ayuda, que resultaría necesariamente en determinada forma; basta decir: para suministrar fondos a los pequeños agricultores, sin caer en el disparate de decir que los bancos agrícolas suministren arados, cortadoras y todo lo demás.
Yo ya no quisiera hablar, porque realmente son muy pequeños los detalles que voy a hacer observar respecto de este artículo.
Seguramente que dada la intensidad en que entrará la agricultura en nuestro país, se necesita, tanto para entrar en esa intensidad como para sostenerla y aumentarla cada día, de grandes elementos.
Yo quisiera que ese artículo tercero (y en este punto me referiré al cuarto, porque son absolutamente consecuentes al mismo objeto, de la misma manera que cuando hablé del artículo primero) contúviera ideas, principios, sin entrar en detalles de ninguna naturaleza.
La Comisión de Programa, en lo general, y permítanme que haga un paréntesis, ha entrado en muchos detalles, y éste es un error gravísimo, porque en cada uno de estos artículos no es el principio el qUe se pone, sino algunos medios y la forma de llevarlo a cabo, y todo esto no se debe poner; eso es cuestión del Gobierno, de la Legislatura, que sepan con qué dificultades va a tropezar.
A eso se refiere el artículo tercero, que dice fomentar la agricultura; hasta allí está bien; y luego dice: fundando bancos agrícolas ... (Leyó)
¿Quién va a invertir en trabajos de irrigación? ¿El Gobierno, los bancos o los agricultores?
No; aquí, en último caso, convendría poner: fomentar la agricultura, poniendo bancos agrícolas, abriendo vías de comunicación; haciendo una relación sumaria nada más, sin que se refiera a tal o cual cosa, sino ideas generales sobre la forma en que pueda fomentarse la agricultura, pero de ninguna manera entrar en detalles.
No sabemos si esos bancos que se van a formar mañana puedan encargarse de suministrar a los agricultores en pequeño los elementos que sean necesarios; así, los podríamos obligar.
No podemos saber si habrá compañías que hagan vías de comunicación, que formen los bancos, de manera que no debemos decir ninguna palabra, sino decir en general: fomentar la agricultura.
¿Cómo se fomenta la agricultura?
Estableciendo bancos agrícolas, abriendo vías de comunicación, sin decir una sola palabra de cómo ni cuándo debe hacerse.
Yo quisiera que con ese mismo principio, si no para todos los artículos, así se juzgara, que no se quisiera entrar en detalles absolutamente, sino nada más el príncipio que nos proponemos: fomentar la agricultura; ya veremos de qué manera o en qué forma.
Eso es lo que se encarga de llevar a la práctica el Programa de Gobierno, y debemos dejar libertad para que sólo los principios se pongan, pues mientras más corto es un Programa, es más práctico y más se llega a realizar.
De suerte que yo me permito hacer esa rectificación y no entraré en detalles; lo que deseo es que se deje campo abierto para fomentar la agricultura. (Voces: Está suficientemente discutido)
El señor Castellanos, tal parece que quisiera que se dejara abandonada a sí misma, a su penuria, a su absoluta falta de elementos, el pequeño propietario por sí solo.
Si no se completa con el banco agrícola que le dé fondos, con la irrigación que venga en ayuda del pequeño propietario, y al revés de lo que piensa el señor Castellanos, se le debe dejar en libertad al Gobierno para que diga si esos fondos se invierten en un banco agrícola, y de toda preferencia los dedica al plantío de bosques, a las vías de comunicación y a todo lo que venga a sacar de su miseria y del abandono al pequeño propietario, al individuo que carece de elementos para dar impulso a la pequeña agricultura. Para que la agricultura no sea un fracaso, debe el Gobierno acudir en ayuda del pequeño propietario.
Estas cosas no son detalles, son sencillamente el cumplimiento necesario de las reformas, ya que no hay hacendados, ya que no hay millonarios que vengan a hacer esos gastos, es necesario que el Gobierno, el Estado, los substituya.
Es la única objeción seria que presentaban los científicos contra la revolución; no tomaron en cuenta las dificultades regionales para la irrigación y plantación de bosques, y por eso era que en aquel tiempo, era un disparate el problema agrario; esa objeción que hicieron nuestros enemigos, debemos tomarla muy en cuenta.
No con pura política ni con puras leyes se hacen las reformas, sobre todo las reformas materiales, ayudando a la naturaleza, que ayuda, a su vez, al hombre; de manera que esto, en vez de ser un detalle, es el complemento natural y lógico del sistema que nos proponemos emplear.
Debo decirle al señor licenciado Soto y Gama que yo no asenté que no hubiera bancos agrícolas; de manera que lo que asenté fue que no se detallara cuáles eran las obligaciones de esos bancos agrícolas.
Por otra parte, hablé de que se establecieran bancos destinados a las obras de irrigación, pero únicamente. No mencioné la forma en que debía hacerse; ahora me llama la atención que el señor Soto y Gama diga que el pequeño propietario (cuando nosotros queremos solamente formar los pequeños propietarios) y aun en el caso de que los haya, no se les va a decir que todo él esté obligado a hacer el plantío de bosques y abrir las vías de comunicación.
De manera que es redundante; se ha hecho referencia exclusivamente a los pequeños propietarios, porque queremos que sólo ésos haya. Así es que nuestros esfuerzos serán en pro del pequeño propietario, que es el que va a construir la agricultura en México.
En el artículo pasado, no obstante que se tomó en cuenta la indicación que hice a los señores de la Comisión de Programa, no se habló nada de ella en las reformas.
Yo suplico al señor licenciado Soto y Gama y demás miembros de la Comisión, que me hagan favor de decirme si toman en cuenta ese disparate mayúsculo de la obligación que tienen los bancos de proporcionar implementos, etc.
Yo estoy de acuerdo con esas correcciones que propone el señor Nieto; parece que la Comisión tácitamente consintió; es lógica la observación de usted.
Me permito interpelar a la Comisión, a fin de ver si es posible que los artículos tercero y cuarto se refundan en uno. (Voces: Ya está propuesto)
Aquí está la proposición.
Y que no usen con tanta frecuencia el gerundio. (Risas)
Me gustan más las partes activas, no decir: fundando, ni haciendo, ni comiendo, sino el hecho.
Yo creo que bien puede la Comisión de Programa hacer esas innovaciones.
Considero necesario y bastante importante el cuarto artículo, porque tiene una reforma bastante buena, como es la de establecer escuelas regionales de agricultura. (Voces: No está a discusión eso) (Voces: Creo que eso no es moción de orden)
Creo que con esto no se fomenta la agricultura.
(Leyó el artículo cuarto)
Precisamente esas estaciones agrícolas son las encargadas de proporcionar a los pequeños agricultores, medios por los cuales puedan mejorar el cultivo; creo que no es de aceptarse que se refunda el artículo cuarto en el tercero, que es bastante claro.
Me dirijo especialmente a los señores de la Mesa, suplicándoles me dispensen si hago referencia al artículo cuarto, pero yo creo conveniente que tanto el tercer artículo como el cuarto, como dije antes, tienden al establecimiento de ciertos principios que cooperan al desarrollo de la agricultura.
Estos dos podrían fusionarse en uno, que poco más o menos dijera lo siguiente: Fomentar la agricultura por medio de obras de mejoramiento agrícola, como bancos; establecer escuelas rudimentarias o agrícolas, obras de irrigación, etc., etc.
De esta manera quedan comprendidos el tercero y el cuarto; queda comprendido el precepto terminante que quiere el señor Soto y Gama, de que se hagan obras de irrigación, plantíos de bosques y que se suministren fondos; de esta manera quedan perfectamente refundidos el tercero y el cuarto. ¿A ver qué dice la Comisión?
Antes de tomar en consideración la Comisión la indicación del señor Castellanos, me permito citar el hecho siguiente: el artículo cuarto a todo se refiere menos a la agricultura. Dice:
(El ciudadano Castellanos lee el artículo cuarto)
Pues el tercero sencillamente no puede refundirse, porque se refiere a los monopolios. (Voces, escándalo, siseos) (Voces: No se puede refundir)
Si, señor; ¡cómo no!
Sí, señor, tienen razón; me equivoqué. (Risas. Aplausos)
La Mesa, por conducto de la Secretaría, suplica a alguno de los ciudadanos que forman parte de la Comisión de Programa que conteste las interpelaciones que han hecho los señores que han hablado en contra, proponiéndoles que se refundan en uno el artículo tercero y el cuarto, y proponiendo que se quiten los implementos de la agricultura.
Hago mío lo propuesto por el señor Castellanos.
Aquí está, poco más o menos.
Hago notar que el artículo cuarto no es redacción mía, sino del señor Catalán Muñiz, para que no se crea que por vanidad y amor propio defiendo el artículo cuarto; pero sí creo que es muy distinto fomentar la agricultura por medios materiales, directos, físicos, que fomentarla por medios indirectos.
Se quiere refundir esos dos artículos, que son enteramente distintos, y se hace una mezcolanza horrorosa la que se pone ahora.
La cuestión de estilo no la defiendo; que venga el artículo a mejorarse; a mí tampoco me gusta la abundancia de gerundios, como dice el señor Castellanos. (Voces: Casta)
Está admirablemente fomentar la agricultura dando por medio, etc.; para eso sirve el gerundio, y eso es Un disparate de los señores Cervantes y Zepeda, y esto debe evitarse, porque es cuestión de estilo, porque si seguimos así no acabamos nunca.
Pero eso no es cuestión de estilo.
No creo que deban refundirse esos dos artículos en uno, por lo siguiente: respecto al primero, tiende a mejorar las condiciones materiales de la agricultura, como es facilitar dinero a los agricultores para que compren todos los implementos que necesiten, bastantes semillas, etc.
El artículo cuarto tiende a mejorar las condiciones intelectuales e, indirectamente, favorecer a la agricultura.
Para el primer caso se emplean medios materiales; para el segundo, también medios materiales; pero lo que se persigue es algo intelectual, y no creo que vengamos a mejorar lo material, lo que se consiga por medio del arado, de la mula, del burro, como lo que se conseguirá por medio de un maestro, de un profesor y de todo eso; no se crea que vayamos a confundir una cosa con otra, porque son distintas una de otra. (Aplausos)
La había pedido el señor Piña.
Han hablado en contra cuatro.
Entonces pido la palabra como miembro de la Comisión.
Que se pregunte si está suficientemente discutido.
Yo me doy perfectamente cuenta de que la Asamblea está inclinada en el sentido de que se reformen los artículos tercero y cuarto, refundiéndolos en uno. (Voces: No, no)
Pues permítaseme explícarlo. (Voces: No, no)
Yo creo que lo que dispone ... (Voces: No, no) que se refonne el tercero. (Campanilla. Voces: No, no)
Llame usted al orden a la Asamblea, señor presidente.
Se ruega a los señores delegados dejen hablar al señor Piña.
Entiendo, señores, que la idea de la Comisión al consultar los artículos tercero y cuarto, ha sido la de fomentar la agricultura nacional, por procedimientos directos y por procedimientos indirectos, por procedimientos materiales y por procedimíentos intelectuales y morales.
A eso se concretan los artículos tercero y cuarto, y siendo, pues, el objeto único de la Comisión dictaminadora fomentar la agricultura, creo que en un solo artículo caben las dos ideas que consultan los artículos tercero y cuarto.
Por ejemplo, si dijéramos en el artículo tercero, así, poco más o menos:
Fomentar la agricultura nacional, estableciendo instituciones bancarias que provean de fondos al pequeño propietario; promover el plantío de bosques, abrir vías de comunicación y establecer escuelas regionales de agricultura y estaciones agrícolas de experimentación para la enseñanza y adaptación de los mejores medios de cultivo.
En un solo artículo, señores, se dispone lo que decimos en los dos, y debe ser por cuestión de orden, y a fin de que nuestro programa sea claro, conciso y preciso, debe de consultarse en un solo artículo la misma idea, que es la de fomentar la agricultura; por lo tanto, siendo el sentir de la Asamblea que se reforme el artículo tercero, yo, como miembro de la Comisión, estoy dispuesto a hacerlo.
Como miembro de la Comisión pido la palabra para contestar.
La Comisión puso en artículos separados estos dos asuntos porque los consideró de naturaleza enteramente diferente; tomó en consideración su clasificación, su naturaleza o los fines que se persiguen, porque si fuéramos a designar, como lo hizo el señor delegado mi distinguido amigo Piña, razonaríamos así.
Puesto que todos los artículos tienden al mismo fin: la felícidad humana, vamos fundiéndolos en el mismo artículo. (Aplausos y risas)
De esta manera ya se resolvió el asunto.
No, no, señor; imposible.
Que se reforme el artículo tercero.
La Mesa, por conducto de la Secretaría, pregunta si se considera suficientemente discutido el artículo tercero.
Que se retire para que se reforme; no nos vayan a sorprender. (Voces: ¡Para que se reforme! ¡Que pregunten eso!)
Que se mande a la Comisión de Estilo, para que se reforme, y pasemos adelante.
Eso no es cuestión de la Comisión de Estilo.
Que lo retiren para que lo presenten reformado.
Por orden de la Presidencia voy a dar lectura al artículo, suprimiendo la palabra a que se refiere el señor Nieto.
Artículo III. Fomentar la agricultura, fundando bancos agrícolas que provean de fondos a los agricultores en pequeño, e invirtiendo en trabajos de irrigación, plantíos de bosques, vías de comunicación y, en general, en las obras de mejoramiento agrícola, todas las sumas que sean necesarias, a fin de que nuestro suelo produzca las riquezas de que es capaz.
Los que consideren que está suficientemente discutido, que se sirvan ponerse de pie.
Se pone a votación el artículo que dice: (Lo leyó)
El día en que se discutió el Programa en lo general, hacía presente la necesidad imperiosa de que se dieran facultades a los gobernadores de los Estados para resolver en cada entidad la cuestión agraria. Di mis razones y estoy dispuesto a fundarlas en seguida, si es que se acepta lo que voy a proponer.
En aquella vez la Presidencia me indicó que debía presentar el artículo referente a lo que he presentado con el título de artículo cuarto, asi es que suplico a la Presidencia se le dé lectura.
No se puede discutir más que lo que ha sido motivo del dictamen. ¿Cómo quiere el señor Velázquez que desde este momento se discuta, cuando no sabemos cómo va a venir la Ley Agraria? ¿Y cómo vamos a coartar la libertad de la Comisión para que lo redacte? Porque evidentemente va a haber cierta confusión para saber hasta dónde llega la independencia de la Federación y dónde comienza la soberanía; va a haber cierta diferencia y esto sólo se puede evitar con que se conozca todo el sistema de la Ley Agraria, pero no podemos decir una sola palabra mientras no se lea la Ley completa.
Al llegar la Ley Agraria tendrá mucha razón el señor Velázquez para decir: En tales y cuales pueblos deben tener facultades los Estados; eso en cuanto a la forma; en cuanto a la moción de orden puede el señor Velázquez reservarse para el final de la discusión del Programa, no en este momento; pero no interrumpir el orden del dictamen.
La discusión, según el artículo reglamentario, sólo puede versar sobre dictámenes; debe decir: A la Comisión de Programa, así como pasaron las otras adiciones.
Puede tener razón el señor Soto y Gama, porque es un asunto en que no se ha dictaminado; pero creo que al llegar la oportunidad, por lo que toca a que no se haya hecho la Ley Agraria, en esa Ley se determinará la forma en que se deban resolver esas cuestiones.
El mismo artículo dice que determinará cuándo se deban dar esas facultades. Yo pediría a la Asamblea que se leyera el artículo que propongo, para que pase a dictamen. (Voces: ¡Eso sí!)
La Mesa manifiesta al señor delegado Velázquez, que su moción relativa al artículo quinto todavía no está a discusión; se está discutiendo el artículo cuarto.
El artículo Quinto, dice su moción ...
Es una adición que se propone.
Pido la palabra para insistir en mi moción de orden.
Es imposible que pueda sostener el señor Velázquez, ya que no se ha fijado realmente en el asunto, con todo acierto, que facultar al Estado en materia agraria sea una reforma política, porque está de por medio toda la organización de la Federación, de los Estados y de los Municipios; no es reforma política ni social, la cuestión es enteramente de detalle y no puede ser un procedimiento.
En eso está equivocado el señor Soto y Gama. Se van a hacer vías de comunicación y no quiere fijarse en un asunto tan interesante como éste: es mejor que se faculte en todo a los Estados.
El C; presidente
No está a discusión nada; acaba de aprobarse el articulo.
Pero quiero hacer una aclaración sobre la adición del señor Velázquez.
La Mesa informa que habiéndose presentado un oficio en que se solicita se considere como de urgente y obvia resolución, se suspende la discusión del Programa.
A la H. Convención Revolucionaria:
Respetuosamente suplico a este alto Cuerpo considere de obvia y pronta resolución lo siguiente:
Estimo altamente perjudicial que el Pagador General del Ejército Libertador esté descontando el dos al millar a los pagadores subalternos, por razón, dizque, a la Ley del Timbre, máxime cuando los haberes que estos últimos reciben no están ni siquiera sujetos a las nóminas, por el hecho de no cubrirse en su totalidad; y más todavía estimo perjudicialísimo en estos momentos, el cobro de timbres, que estos últimos deben cobrar a la tropa, sin que en conciencia exista una Ley del Timbre que lo funde.
Otra de las anomalías que respetuosamente suplico: se ordene a quien corresponda sean recibidos los valores en papel moneda que hasta este momento a tropa y particulares se les rechaza.
Cuernavaca, 8 de marzo de 1915.
Luis G. Gavaldón.
La Mesa, por conducto de la Secretaría, pregunta a la Asamblea si toma en consisideración la proposición. (Voces: Sí, sí. Aplausos)
Se toma como de pronta y obvia resolución.
La Mesa suplica a los ciudadanos que integran la Comisión de Hacienda pasen a dictaminar.
El ciudadano secretario dio cuenta con el dictamen de la propia Comisión de Hacienda, en el que manifiesta que en vista de no tener datos precisos sobre el asunto, se reserva el derecho de dictaminar extensamente para cuando haya recabado los datos que necesita.
Pido la palabra para aclarar que los descuentos que se van haciendo en las nóminas, son extraordinarios; constan, aparte de que el resumen de los libros constan también, las mismas cantidades descontadas; de manera que en cualquier momento se pueden justificar los descuentos que se hagan.
Pido la palabra para interpelar al Pagador de las fuerzas del Ejército Libertador.
¿Qué uso, señor, hacen de esos descuentos que verifican en los haberes a los soldados; qué destino les dan?
Pagar a las mismas fuerzas.
¿Pagar a las mismas fuerzas?
Sí, señor; pagar con esos mismos descuentos, como se puede justificar.
No ha recaído dictamen sobre el asunto, y, por lo mismo, no se puede discutir. (Voces: ¡Sí es dictamen!)
La Comisión no ha dictaminado sobre el caso: se ha reservado nada más su opinión; entre tanto, es prematura cualquiera discusión sobre el asunto.
La Asamblea creo yo que tiene derecho a decir si la Comisión tuvo derecho o no para dictaminar, y eso es lo que se va a discutir. (Campanilla, desorden)
En estos momentos no hay timbres, primero, y en segundo lugar no hay renta federal del Timbre, ni ley que marque semejante gabela, y como ustedes deben comprender, el Pagador recibe un salario limitado y sus subordinados dicen, a última hora: pues me faltan quince o veinte pesos, démelos usted; y es una calamidad que los Pagadores de su bolsa, estén haciendo esos pagos.
Creo que el ministro de Hacienda, ya que la H. Convención ha declarado como de pronta y obvia resolución el asunto, que él ordene lo que corresponda.
Las nóminas de las oficinas que se presentan para recoger sus haberes, sí deben llevar estampillas, y en el detalle correspondiente a los sueldos de la tropa, no, porque es imposible que cada soldado esté dando un recibo con estampillas; en los detalles correspondientes a la tropa no deben ir, no es justo que vayan timbres; en las nóminas sí es justo. (Voces: Pido la palabra)
Un momento, voy a inscribir a los del pro y a los del contra.
¿Hablo o no hablo, señor presidente?
La va a hacer la Mesa.
Mi moción de orden consiste en esto, señor:
La Secretaría no ha hecho la declaración todavía del punto que se discute. Si la Comisión ha tenido a bien reservarse sus opiniones sobre el dictamen mismo que ha producido, claro es que nosotros menos sabemos qué se está discutiendo; no sabemos si se está discutiendo el hecho de que la Comisión no haya dictaminado, y en este caso si la Secretaría declara que esto está bien, no habiendo dictamen de la Comisión no hay juicio resolutivo y no tiene objeto una discusión prematura.
Pido la plabra para una moción de orden.
Me permito recordar a ustedes que la Ley del Parlamentarismo se encuentra ya en vigor, y que, por lo tanto, la Comisión se encuentra obligada a dictaminar sobre ese punto; si no tiene datos, debió pedir, lisa y llanamente, que viniese el Encargado de la Secretaría de Hacienda para escuchar los datos e informes que necesite para hacer su dictamen, pero no reservarse el derecho de dictaminar, porque quiere decir eso que se viola el Reglamento.
Me permito, pues, sugerir a la Comisión que pida venga el ministro de Hacienda para que, en vista de los informes y datos que dé, rinda su dictamen.
En el régimen presidencial no está obligado a venir el Secretario.
Ya sabíamos lo que el señor Borrego nos acaba de decir; y precisamente es por eso por lo que nos habíamos reservado nuestra opinión, aunque no lo quiera el señor Borrego; su opinión es buena y estoy de acuerdo en que llamemos al Encargado de la Secretaria de Hacienda, pero mientras lo llamamos no podemos dictaminar como la Asamblea quiere, en diez minutos.
Entre tanto no conviene que la sesión se suspenda, sino que continúe la discusión del Programa. Vamos a llamar al ministro, está bueno; pero mientras, que la Asamblea siga discutiendo el Programa, para que no pierda el tiempo.
La Mesa, por conducto de la Secretaría, informa a los señores delegados, que la Comisión tiene dificultades insuperables del momento, para formular su dictamen, y en vista de eso se suspende la discusión de este asunto, para continuar la del Programa.
Ni la presidencia ni la Mesa tienen derecho de suspender así nomás la discusión del dictamen; debe preguntarse a la Asamblea, que es la única que está facultada para ello.
Eso no es un dictamen.
Ya la Asamblea declaró de urgente y obvia resolución el asunto, y por lo tanto debe de haber dictamen.
Voy a contestar; un momento.
El señor Zepeda seguramente quiere que los señores de la Comisión, hasta sin datos dictaminen, y la verdad eSo no es posible. Es un gravísimo error; la Comisión debe valerse de todos los recursos y dictaminar en el menor tiempo posible; pero dictaminar a conciencia, no nada más decir sí o no, para hacer una barbaridad. Teniendo en consideración en qué forma va a dictaminar, se llama al Ministro de Hacienda, para mañana, y entre tanto se va a seguir discutiendo el Programa.
¡Vaya! Hasta que me dan la razón.
Que se pregunte a la Asamblea si da permiso para eso.
¿El señor Orozco queria hablar?
No me opongo a que se aplace para cuando la Comisión haya obtenido los datos necesarios y pueda dictaminar a conciencia; pero debo hacer constar lo siguiente: que como actualmente no está organizado el Gobierno, las cantidades recolectadas por el Pagador quedan en la Pagaduría, de tal modo que resulta lo siguiente: la Secretaría ordena que se descuente esa cantidad, se descuenta tal o cual cantidad al Pagador; y, como decía antes, queda el dinero en la Pagaduría; no la tercera, sino las dos cuartas partes de la cantidad que corresponde del valor de las nóminas: una cantidad como auxilio, no se ha establecido por completo, no se ha resuelto por completo; y resulta que en lugar de beneficiarse a alguien, no se beneficia a ninguno, porque quedan esos fondos en la Caja del Pagador, para seguir pagando a las fuerzas, a los soldados, a los oficiales, porque si gastan sus haberes completos, los pequeños auxilios se les descuentan todavía; y, además, los timbres y otros gastos de esa naturaleza.
Yo creo que no puede haber impuesto del Timbre, porque no hay timbres, así es que quedan esas cantidades para pagar a los compañeros; por tanto, yo soy refractario, yo soy enemigo de que siga colectándose esa gabela, mientras no se hagan timbres, mientras no se establezcan las oficinas del Gobierno y se cobren los impuestos; creo que no se debe descontar a ningún Pagador ninguna cantidad por impuesto del Timbre, desde el momento que a ningún Pagador se le dan haberes completos.
Esos son los datos que yo tengo, y nada más. Y téngase bien entendido que con esas cantidades que se dejan al Ejército Libertador, se seguirá pagando a las fuerzas, es decir, a los soldados, porque para eso es la cantidad que se descuenta por timbres; el impuesto se cubrirá cuando el Gobierno esté perfectamente establecido; pero no es justo que se estén cobrando timbres cuando no se les dan los haberes completos. Eso es lo único que tengo que decir.
Lamenta la Mesa que el señor Orozco haya entrado de lleno a un asunto que no estaba a discusión; ya se mandó llamar al Ministro de Hacienda, para que dé los informes necesarios a la Comisión, para que dictamine, y entonces se tomarán en consideración; por ahora, mientras, si no se enoja el señor Zepeda, vamos a seguir con el Programa.
Si lo permite la Asamblea, no me enojo.
Está a discusión. (Voces: ¡Aprobado!)
Artículo V. Evitar la creación de monopolios y destruir los protegidos por las administraciones anteriores, mediante la revisión de las leyes y concesiones relativas a explotación de bosques, pescas, petróleo, minas y demás recursos naturales.
La Mesa, por conducto de la Secretaría, informa a los ciudadanos delegados que el ciudadano Velázquez ha presentado aquí una proposición para que sirviera de corolario al artículo quinto, y la Mesa consulta a la Asamblea si debe tomarse en consideración, para en tal caso darle lectura. (Voces: ¿Por qué? ¡Si ya la conocemos!)
Dice así la proposición del señor Velázquez:
Artículo V. A efecto de que se cumplan con mayor regularidad los principios consignados en los artículos anteriores, facultar, en su oportunidad a los Gobiernos de los Estados para que resuelvan el problema agrario, particular en cada Entidad Federativa, sujetándose a las bases generales señaladas en este Programa de Gobierno.
Cuernavaca, Mor., marzo 3 de 1915.
Francisco R. Velázquez.
(Voces: No, no, no; es conservador) (Voces: Que se vuelva a leer)
La Mesa, por conducto de la Secretaría, pregunta si se toma en consideración.
Que se vuelva a leer. (Campanilla) (Voces: Esos burgueses que se callen la boca)
El ciudadano secretario repite la lectura.
Pido la palabra en pro. (Voces: No está a discusión) (Varios delegados: Pido la palabra para una moción de orden)
La Mesa, por conducto de la Secretaría, pregunta a la H. Asamblea si se toma en consideración.
En este caso que hable uno en pro y otro en contra.
¿Hay dictamen de la Comisión sobre eso?
Entonces no se puede tomar en consideración.
En este caso el Reglamento dice que hable uno en pro y otro en contra.
Otro artículo dice que no se puede poner a discusión una proposición sin que haya sido objeto de dictamen.
Se acordó por la Asamblea que todas las adiciones se discutan al final de la discusión del Programa.
El c.Pasuengo Matías
El Reglamento dice que cuando se trate de una moción con el carácter de suspensiva ... -ésa no es suspensiva, porque es una moción terminante y clara-. Si el señor pusiera suspensiva, entonces entraría uno hablando en pro y otro en contra; pero eso no entra desde el momento en que la Asamblea no lo admite. (Aplausos)
Debo hacer constar a la Asamblea, que todos los señores delegados están de acuerdo en juzgar que esta cuestión del Programa es una cuestión delicada; por lo tanto no quiero que se me vaya a decir que pongo obstáculos a ningún asunto; por eso yo le di lectura y la Asamblea sabrá si concede el permiso para que hable un orador en pro y otro en contra (voces: no, no); pero de todos modos me atengo a la opinión de la Asamblea.
Me permito recordar que el argumento que se ha expresado no tiene que ver nada con el dictamen; después de que se discuta el dictamen, que se discuta el voto particular; pero dice el Reglamento que no se puede interrumpir la discusión de un artículo, por ninguna moción que venga. (Aplausos)
El C.Piña
No es exacto eso, y pido la palabra para hacer una aclaración.
Yo ruego a la Asamblea que sea indulgente conmigo (voces: no, no), si digo algo, si me extiendo más de lo necesario ... (Desorden) (Voces: No, no, no)
Ruego al señor presidente que llame al orden a la Asamblea. (Voces: No, no) (Desorden, campanilla)
Ante todo, señores, yo les ruego a ustedes que nos concedan a los que opinamos en el sentido de que se tome en cuenta la adición propuesta por el ciudadano delegado Velázquez; nos concedan que procedemos con sinceridad y con honradez, pues nosotros procedemos con toda buena fe, y creemos que esa adición encierra una obra salvadora.
La idea nuestra, aun cuando de paso debo decir, criticando al señor Velázquez, que no la presenta del todo bien, la idea nuestra es que se disponga por la Asamblea que los Gobiernos de los Estados, como dice el señor Velázquez, puedan legislar en cuestión de tierras. (Voces: No, no)
Indudablemente que el ochenta por ciento de los señores delegados aquí presentes, ignoran qué cosa es eso. (Siseos, campanilla)
Llamo la atención al señor Piña sobre que está hablando en pro de la proposición.
No, señor; estoy haciendo aclaraciones.
Suplico atentamente al señor Piña, que no se valga del pretexto de las aclaraciones para argumentar. Voy a dar el trámite y entonces se discute; el trámite es a la Comisión de Programa. (Aplausos)
Perfectamente. Señor presidente, es precisamente la conclusión a la cual iba a llegar. Pido a la Asamblea que esa moción del señor Velázquez pase a la Comisión.
Artículo quinto del Programa. (Lo leyó)
Pido la palabra en contra. (Voces: Favor de volver a leer)
El ciudadano secretario vuelve a leer el artículo. (Voces: Aprobado)
Tiene la palabra el compañero Nieto, en contra.
¿La Comisión de Programa me hace el favor de escucharme? (Campanilla, desorden)
Alguno de los miembros de la Comisión de Programa quiero me haga favor de oír la lectura de este artículo, porque les voy a hacer una interpelación.
Dice el artículo quinto. (Leyó)
Entiendo que estamos en el capítulo relativo a las reformas agrarias, y yo les suplico a los señores de la Comisión, a los más ilustrados, se entiende, que me hagan favor de decirme ¿qué tiene que ver el oficio de los pescadores con la agricultura? (Voces, rumores, risas)
Le suplico a la Comisión me hagan favor de contestarme, porque en esto tienen que basarse mis argumentaciones. ¿El señor Lic. Soto y Gama tiene la bondad de contestarme?
Desde luego le diré con toda atención, al señor Nieto, que todavía no se ha establecido el orden definitivo del Programa.
El dice que estamos en el capítulo agrario, y ésta es una afirmación sin fundamento; estamos en la transición del capítulo agrario y hemos pasado al capítulo administrativo, donde también se habla de las pescas; primero se habla de la cuestión agraria, después del monopolio y luego de la cuestión de minas.
Yo estoy de acuerdo en que este artículo está algo desordenado, pero creo que la Asamblea tendrá el criterio para atender la observación del señor Nieto, que la considero muy atinada, para el final de la discusión.
Entonces no voy a impugnar el fondo del artículo; sólo quiero aclararlo.
Quiero que se me haga el favor de decirme si esto se refiere a monopolios; y como se citan algunos de ellos en ramos que pueden ser monopolizados, suplico a la Comisión que tenga muy en cuenta que no solamente la pesca y los bosques pueden ser monopolizados, sino todas las cosas comerciales en este país; por eso quiero que se generalice más el artículo; no solamente los recursos naturales se pueden monopolizar, no sólo se puede monopolizar la manteca, la carne, etc.; se puede monopolizar cuanto existe.
Si la idea es la de evitar los monopolios, debe hacerse más extensiva y general, porque así está muy restringida y no se consigue el fin práctico para evitar los monopolios.
Ahora, si se refiere a reformas agrarias, entonces sale sobrando citar, por ejemplo, la pesca y los bosques; si no se refiere a las reformas agrarias, yo le suplico a la Comisión tenga en consideración que si la idea fundamental de este artículo quinto es evitar los monopolios en general, no se resuelve citando en particular los artículos, que pueden ser monopolizados.
Una de dos: o no se citan los ramos monopolizables, o se citan todos, porque de otra manera se da pie para que mañana o pasado se considere solamente monopolizable la manteca, por ejemplo, la carne o cualquier otro género de mercancías, y esto no debe ser únicamente el principio del artículo quinto.
Me parece que la idea es poco precisa y clara, y yo suplico a la Comisión me haga el favor de que sin olvidar la indicación que le hice en el artículo primero; sin olvidarse de reformar el artículo quinto, lo haga en el sentido de generalizarlo sin extenderlo más en cuestión de redacción.
La primera advertencia del señor Nieto, aparte de la forma, debo decirle que los que formamos el Programa, de acuerdo con los demás, lo hemos hecho poniendo la cuestión agraria, porque es la más importante; después la cuestión de los bosques, la cuestión de la minería y la agraria es la transición; y a propósito de eso, tengo que leerle más pausadamente el artículo, al señor Nieto, para que se fije más en el primero.
Díce:
Evitar la creación de monopolios, principio general: toda clase de monopolios, y luego dice: (Leyó)
Porque otra clase de monopolios no la oonocemos nosotros, no hay monopolio de nixtamal en la República. (Voces: Sí. ¡cómo no!)
Suplico a la Comisión de Programa me haga favor de oírme. Me parece que a lo que acaba de expresar el señor Zepeda, a pesar de ser un estilista, le falta sindéresis; si la idea de él es evitar los monopolios en general, con la primera declaración del artículo, que dice nada más: evitar la creación de monopolios, debe decir entonces: evitar la creación de monopolios y destruir los ya existentes, porque decir evitar la creación, se refiere a los futuros y no a los pasados que ya existen, señor Zepeda; es decir, a los monopolios que puedan crearse en lo futuro, como dice este artículo, y no a los ya existentes, como el monopolio del nixtamal, de la luz eléctrica, de la dinamita y muchos otros monopolios.
El segundo concepto del artículo, en lo general, se refiere sencillamente al monopolio de los recursos naturales, y como en los recursos naturales, mejor dicho, como en los productos naturales no está incluido el nixtamal ni muchas otras cosas que son de labor industrial, yo me permito decir al señor Zepeda que sobre esto el artículo no dice absolutamente nada, porque nada habla respecto a los productos que no sean naturales y que estén monopolizados.
Opino absolutamente igual a como lo hace el señor Nieto; debo decir, además de lo que él ha expuesto, que podría dar lugar a falsas interpretaciones, porque realmente puede haber alguno que crea que se consideran solamente como monopolios los aquí enumerados, y es mucho más lógico, y aquí la petición o indicación del señor Castellanos, debe presentarse en una forma abstracta, pero que sea precisa, y creo que esto quedaba perfectamente explicado con que dijera: evitar la creación de toda clase de monopolios, mediante la modificación de las leyes; evitar los anteriores que están protegidos mediante las leyes, puesto que están comprendidos, sin mencionar absolutamente los bosques, que están incluidos en la cuestión agraria; sin referirse al pulque, al nixtamal, a la cerveza, al petróleo, etc., de manera que no vale mencionar ninguno, para que con la palabra monopolio queden comprendidos todos.
Que lo reforme la Comisión.
La Comisión pide permiso a esta Asamblea para reformar el dictamen.
La Mesa, por conducto de la Secretaria, pregunta a la Asamblea si está conforme en que se reforme este artículo.
Se retira el dictamen.
Pido la palabra para una reforma del artículo. (Voces: En el seno de la Comisión)
Tiene logorrea.
Se suplica el silencio.
Comisión de Programa. Artículo quinto, reformado:
Artículo V. Evitar la creación de toda clase de monopolios; destruir los ya existentes y revisar las leyes y concesiones que los protegen.
(Voces: Muy bien. Aplausos. Aprobado)
Está a discusión. (Voces: Aprobado unánimemente)
Pido la palabra en contra del que sigue.
Se pone a votación el artículo quinto reformado, que dice: (Repite la lectura)
Es la adición solamente.
Entonces, aprobado. (Voces: Está bueno)
Los ciudadanos que lo aprueben sírvanse. ponerse de pie.
Pido la palabra en contra. (Voces: Ya no; está aprobado)
La Mesa, por conducto de la Secretaría, informa a los ciudadanos delegados que no ha sido posible encontrar al ciudadano Encargado de la Secretaría de Hacienda, y pregunta si desean que se constituya la sesión permanente.
Los que estén por la afirmativa, que se sirvan manifestarlo. (Voces: Lista, orden del día. Desorden)
Pido la palabra para un hecho. (Voces: Orden del día)
Para asentar los hechos que usted quiere ...
Protesto contra la Secretaría, que no me ha dejado hablar.
Pido la palabra para asentar un hecho.
Orden del día. (Voces: Todavía no)
Tiene la palabra el señor Casta. (Voces: No hay nada a discusión)
Señores delegados ... (Voces: No hay nada a discusión. Pataleos, risas, desorden, campanilla)
No voy a discutir nada. (Voces: No, no, no, no. Desorden)
Veo muy poca formalidad en la Asamblea. (Voces: No, no, no)
Respetuosamente suplico a la Asamblea que conserve todas las formas que una agrupación de esta naturaleza debe tener. Al señor Casta, aunque sea una tontera lo que vaya a decir, deben oírlo.
Me llama la atención realmente que la Asamblea, en determinados momentos no guarde la circunspección que debiera. (Siseos, escándalo. Voces: Ya nos lo dijo el señor presidente)
El hecho de haber pedido la palabra obedece a que quiero asentar un hecho. El hecho a que me refiero, y lo quiero hacer resaltar ... (Voces: No se oye. Risas)
Los señores o muchos de los señores que se llaman dizque de la Delegación del Sur -que yo he conceptuado que no hay ninguna Delegación del Sur ni del Norte, sino que todos comulgamos con los mismos principios- que vean que al tratarse de esos principios hemos estado perfectamente de acuerdo. (Voces: Muy bien. Aplausos), y somos tan radicales y tan revolucionarios como ellos (aplausos); que si en algo hemos diferido en algunas discusiones anteriores, ha sido por cuestiones de detalle (aplausos), pero no de principios.
Yo estimaría al señor Aceves que fuera un poco más correcto. (Aplausos, risas)
Debo manifestar al señor Casta que tanto en mi nombre propio, como en el de mis compañeros, que siempre todos vosotros os inclináis delante de nuestros principios, como en estos momentos lo habéis hecho, y tened la seguridad de que en nuestros pechos habrá en todo tiempo un voto de gratitud para todos vosotros, siempre que hagáis una discusión razonable, como hasta aquí la habéis hecho; tened la seguridad todos vosotros, de que nosotros nos inclinaremos delante de la razón y delante de la lógica, y de que siempre que os manifestéis como quisiéramos y firmes en vuestros razonamientos, convenciéndonos de que si realmente hay algún error en alguna parte, o haciendo la intromisión de alguna cosa que sea más conveniente en pro de esos principios que defendemos, esa intervención la aceptamos con todo gusto, como la hemos aceptado en estos momentos, pues precisamente esa labor, en esa forma tan honrada, como en estos momentos ha sucedido, creedlo todos vosotros, he aquí precisamente mi exclamación, de que aquí hay un testimonio de ser verdaderos hermanos de principios, y siempre que sigamos en esa forma, creo que no sólo de nosotros merecerán el aplauso, sino del pueblo en general y merecerán al mismo tiempo la corona de estimación de la Patria.
Los compañeros del Sur desean demostrar de hecho y no con palabras, que no solamente comulgamos con los principios con los hermanos del Norte, sino que tenemos verdadera cordialidad y que ahora invitamos a nuestros compañeros, para mañana, a la primera Junta privada que vamos a tener el gusto de celebrar en unión de ellos, para que desaparezcan las pequeñas diferencias y que olvidemos las pequeñas ofensas que en un momento de ofuscación nos hayamos podido inferir, para no dar el triste espectáculo de la desunión de dos grupos que no son dos bandos, sino dos elementos componentes de la Gran Revolución. (Aplausos)
Nunca como ahora me he sentido tan complacido, al ver que estos burgueses, que estos obstruccionistas, que estos conservadores, partidarios del antiguo régimen, como diría mi distinguido, aunque ahora sí le digo mi amigo, el señor Lic. Soto y Gama (aplausos), son tan partidarios de las reformas que benefician al pueblo, y ojalá que no sólo aquí, sino más tarde, sigan obrando en favor del pueblo, que va a exponer la vida, y así no sigamos procediendo con tanta violencia en cada caso, sino que nosotros también luchemos en favor de aquellos que han luchado y que no se les debe estar diciendo el epíteto de burgueses, reaccionarios y ¡quién sabe cuántas cosas! (Aplausos)
Quiero hacer constar que la verdad es la que debe normar nuestros actos, que aquí única y sencillamente estamos haciendo labor perdurable; no perdamos el tiempo en boberías; por eso vamos a desligarnos de todo lo que es innoble, que no trae más que disgustos; siguiendo por el camino que hemos seguido de dos días a la fecha, se conjurará cualquier peligro, cualquiera fricción que pudiera haber. (Aplausos. Voces: Lista)
Pido la palabra. (Voces: Que no hable Aceves)
Me siento aludido. (Pataleo, escándalo)
Protesto por el hecho, pues tengo derecho a hablar.
Acabo de ser aludido en el sentido de que sea correcto, y evidentemente que lo soy. La persona que me ha dicho que sea correcto, con toda seguridad que en días pasados se permitió venir en estado perfectamente incorrecto, y entonces dije yo que lo mandaran a inspeccionar por un médico en mi Comisaría. (Risas, aplausos)
No me estimo en tan poco para contestar a lo que usted dice.
Orden del día para el día 9 de marzo de 1915.
Quiero que se fije para la junta privada, mañana a las diez de la mañana, en este local, porque no hay otro y es suficiente para contenernos.
Ya que se trata de una verdadera armonía, pido un voto de confianza para el señor Presidente de la República y para el señor gobernador Lorenzo Vázquez. (Aplausos)