Source: https://services.expreso.ec/especiales/acoso/acoso.html
Timestamp: 2018-12-16 21:37:26
Document Index: 75243718

Matched Legal Cases: ['artículo 166', 'artículo 207', 'artículo 9', 'artículo 107', 'in fine', 'in fine']

Especial Acoso Sexual
“El acoso sexual no es solo usar el poder para conseguir sexo, sino también usar el sexo para mantener el poder”.
La dignidad quebrada.
Cargando el especial
1. Testimonios Revisa los casos de Cristina, Antonella y Sergio. 2. Estadísticas en Ecuador Conoce las denuncias por provincia que se presentan en Fiscalía. 3. Relato central Acoso sexual universitario, 5 emociones para contarlo. 4. Universidades ¿Qué están haciendo las instituciones de educación superior? 5. Acciones a tomar Aprende a hacer una denuncia correctamente. 6. Organizaciones de apoyo y asesoría Un listado de fundaciones a las que acudir en caso de violencia de género. 7. Identificando el acoso Test: ¿Es o no acoso sexual?
#YoSíTeCreoCristina fue el primer impulso para la realización de este especial. El acoso sexual universitario es una realidad que comparten universidades públicas y privadas. En estas situaciones, las redes sociales se vuelven protagonistas para conocer las denuncias en diferentes espacios. En 2017 desde Hollywood se creó el movimiento #MeToo y en 2018, debido a la prueba que dejó la transmisión en vivo del funeral de Aretha Franklin, #RespectAriana.
En el caso de Cristina, el acusado era su profesor; en #MeToo, el señalado fue el productor de cine Harvey Weinstein y en lo sucedido con la cantante Ariana Grande, el pastor que oficiaba la misa. El acoso sexual siempre se produce tomando ventaja de alguna relación de poder entre víctima y victimario. Le puede ocurrir a cualquiera, sin importar su sexo o condición social.
Este es un esfuerzo más por documentar cómo opera este problema social en Ecuador, desde sus aulas y con los estudiantes.
Denunciar el acoso requiere de anonimatos, pero Cristina Álvarez es la única de las tres voces que se presentan a continuación que ha decidido identificarse. Todos son estudiantes que han sido perseguidos de una u otra manera por profesores o ayudantes de cátedra. Eso no quiere decir que entre alumnos no suceda o ya sea con colegas docentes o el personal administrativo, sin embargo, su frecuencia y denuncias asentadas son prácticamente inexistentes.
Estudiante de la Universidad Central de Quito.
"En segundo semestre me dice que me iba a quedar, que mi trabajo no servía y que debía rendir supletorio. Le pregunto en qué consitía y me dice que quería que le haga un relato erótico sobre la copulación entre extraterrestres y que quería que le describa que un extraterrestre tenía cinco penes y cómo eran las vaginas de las extraterrestres, la copulación y que ese era mi supletorio".
"Se les tiene que dar más apoyo a las personas que están pasando por este tipo de circunstancias, a la final si es que no están bien respaldadas, es bastante complicado llegar a presentar una denuncia".
Estudiante de la Universidad de Guayaquil.
"Yo soy una persona súper risueña, yo siempre trato de tener una sonrisa en mi cara, pero lastimosamente muchas personas lo confunden. No porque uno sea amable significa que uno está coqueteando".
#YoSíTeCreo: Sabemos que hay más testimonios por compartir. Si experimentaste acoso sexual en el espacio universitario y quieres denunciarlo, este proyecto se mantendrá como una ventana abierta para hacerlo. Puedes escribirnos a contenidoweb@granasa.com.ec
Estos datos corresponden a las denuncias por acoso sexual que registra la Fiscalía General del Estado. Las estadísticas son de las 24 provincias del país, desde agosto de 2014 a junio de 2018. Sin embargo, no hay detalle de en qué espacio o contexto sucedió el acoso. Aunque es una muestra de la frecuencia de este delito, no se sabe cuántos ocurrieron en la universidad.
Acoso sexual universitario,
5 emociones para contarlo
Los sentimientos aquí rescatados fueron los que más se repitieron en las entrevistas con alumnos que en algún momento fueron acosados. No solo son Cristina, Antonella o Sergio, sino más realidades que han tenido que soportar una situación incómoda en las aulas de clases.
(Da clic en las imágenes para ir al texto de cada emoción)
Decir acoso sexual es una mala palabra que no se reconoce en los pasillos: “No, no he sabido de nadie”. “En mi clase no ha pasado”. Sucede que es como un teléfono descompuesto. A la mención del acoso sexual, la comunicación se interrumpe: el otro deja de contestar, ya no lee los mensajes o dice: “Más luego”; “Prefiero no hablar de eso, sinceramente”; “No tiene caso denunciarlo ahora”.
Del tema se huye. No hay ni conversaciones ni cifras oficiales. En Ecuador, una de cada cuatro mujeres ha pasado por violencia sexual. Dato que ya queda lejano porque fue parte de un estudio del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) en 2011. Aún así ahí nada se habla de acoso sexual, considerado también como un tipo de violencia sexual. Una violencia que tiene escalas, que sube de tono y paraliza.
Mercedes, por ejemplo, empezó diciendo que sí le había pasado. Tres veces canceló la entrevista para conversarlo. En una ocasión la llamé y estos fueron los únicos detalles que comentó: “Me besaba la mano, me pedía que le regale besos…”. Era un profesor con el que tuvo que repetir una materia. El pedido que hizo ella, lo hicieron casi todos: “No vayas a poner mi nombre, aún no me gradúo”. “Cuidado que estoy en tesis todavía”.
Hay silencio, pero eso no impide que esa violencia sea medible. El Instituto de la Mujer de España diseñó una escala en 2006 de cómo se presenta el problema: interacción social de contenido sexual, chantaje sexual, acoso sexual de componente verbal y acoso sexual de componente físico. Cuatro factores que asisten a clases y son desconocidos.
- ¿En serio te pasó eso en la U?
- Sí, pero ya ese profesor murió. Era un viejo decrépito.
- Un profesor no está para otra cosa que no sea educarte.
A esa conclusión llega Luisa después de hablar 15 minutos sobre el docente de una materia que le tocó ver cuando tenía 19 años. Como era acerca de Teatro, le pareció genial, pero esa idea cambió cuando los mensajes que recibía de parte de su profesor por WhatsApp ya no eran avisos de tareas o eventos: “Me he dado cuenta de que eres diferente a las demás”. “Si un día tienes problema para presentar una tarea, avísame”.
Solo se animó a bloquear su número cuando supo qué había pasado. “Era tanto el asco, pero no pasó a mayores por mi actitud. No sé qué habría pasado si fuera una chica sumisa”.
Esa característica de sumisa se relaciona con las condiciones de vulnerabilidad que podría cumplir una estudiante que vive acoso sexual: mujer de provincia, que vive sola, que tiene bajas calificaciones, que necesita puntos para pasar. Cuatro condiciones que enumera Milena Almeida, que aclara no son una regla, pero que se derivan de los casos que ha conocido como directora del Instituto de Género de la Universidad Central.
El acoso sexual, sin importar la edad, sucede e incomoda. “El aula de clases es un escenario donde se dan conflictos debido a las relaciones de poder”, reflexiona Almeida, quien asegura que es muy diferente al acoso que se vive en escuelas y colegios. El trato en la U es exclusivo entre personas adultas: uno presionando para conseguir algo sexual y el otro, diciendo no, basta, que ya fue suficiente. Ya, hasta aquí.
Las denuncias, sin embargo, no son un recurso popular entre los adultos que viven acoso. Por ejemplo, la Universidad Estatal de Guayaquil, siendo la más poblada en Ecuador con 70.000 estudiantes, apenas tiene 28 casos denunciados en 2017 por violencia de género y de ellos, solo 11 son por acoso sexual en los que al menos un profesor estuvo involucrado.
- Allá también pasa lo mismo, no importa que sea una universidad católica.
Es la respuesta de Francheska, tras escuchar testimonios de sus compañeras. Ella estudió un par de semestres allí y luego se cambió a una universidad pública. Recuerda a un cura con afinidad hacia sus compañeros varones, con quienes llegaba a veces en su carro.
“Lo terminaron botando, pero todo fue en silencio. Dijeron que se había ido hacer otro PhD a Italia, pero en realidad lo sacaron porque acosó a un alumno”.
Francheska no precisa el año exacto en que ocurrió esto, aunque sabe que la materia era Estilística Jurídica. Memoria que solo es posible recuperar cuando la puerta tiene picaporte, se ha hecho la advertencia de que nadie más entre y tres alumnas cuentan lo que han visto, y lo señalan como un asqueroso “secreto a voces”. Francheska incluso vuelve al colegio, al momento en que un profesor le tocó la pierna y en la fiesta de Navidad, le robó un beso. Tenía 14 años.
Lo que a ella le hicieron es un delito. Lo que han pasado sus amigas ahora a sus veintitantos, también. Ese delito se encuentra tipificado en el artículo 166 del Código Orgánico Integral Penal (COIP):
“Solicitud de algún acto de naturaleza sexual, en el que la persona que comete la infracción aprovecha de su cargo laboral, docente, religiosa, tutor, curador, profesional de la salud o educación”.
Fuera de esas mil y un definiciones que se le da al acoso sexual para que quede claro, cuando se pregunta a las autoridades, la mayoría de respuestas tiene que ver con celeridad. No ha miedo, hay apremio por resolver porque históricamente frentear el acoso es una deuda.
Hacer una denuncia es más que reunir valor. Cuando se acumula el coraje para explicar ante otros lo sucedido, viene también el tiempo que habrá que esperar. Hay casos que llegan directamente a Fiscalía, al Consejo de Educación Superior (CES) y otros que se resuelven desde Bienestar Estudiantil.
Fiscalía es la entidad que recibe más casos. Sumando las 24 provincias del país y contabilizando de enero a junio de 2018, son 1.072 denuncias por acoso sexual. De manera general, porque no hay un filtro que especifique dónde sucedió el acoso.
Patty eligió ignorar esas tres vías de denuncia. Lo que le pasó a ella, lo supo después, ya le había pasado a otras. La solicitud para ser secretaria de un profesor la recibió en su tercer semestre de Derecho. Se lo pidió a ella directamente y optó por decirle que sí.
- “Claro, pero siempre se iba por las mejorcitas”.
La interrupción la hace el novio de Patty. Ella, estudiante de 21 años, cabello crespo y caderas anchas. Él volverá a intervenir una vez más:
- “Ella se encontró en las escaleras de la facultad al profesor. Lo saludó, estiró la mano por educación y el docente la haló, el beso fue casi en la boca”.
Aunque permanece retirado en un sillón, está molesto. Le pidió más de una vez a Patty que lo denuncie y ella no lo hizo. A él, ese mismo profesor también le bajó las calificaciones y solo se detuvo cuando habló con otro docente, que tuvo que intervenir para que su colega dejara de insistir. Desde entonces, si lo ven, lo ignoran.
La historia hubiese sido diferente si Patty denunciaba. Primero, porque se habría enterado lo que el artículo 207 de la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) dispone como posibles sanciones hacia profesores que cometen faltas: amonestación del Órgano Superior; pérdida de una o varias asignaturas; suspensión temporal de sus actividades académicas; separación definitiva de la institución. Segundo, que el acoso sexual es una falta grave y tercero, que una vez iniciado el proceso disciplinario, el Órgano Superior de la universidad debía resolver en 30 días. Esa es la teoría.
Expreso consultó con 13 universidades, de las 60 que hay en todo el país, para saber tres cosas: si tenían o no protocolo para prevenirlo, cómo alguien acosado hace la denuncia y las estadísticas de casos internamente.
La conclusión fue que la Universidad Central y la Escuela Politécnica del Chimborazo, son las únicas dos de este grupo que tienen su propio protocolo diseñado a su medida. Dos no nos brindaron información. Tres han reemplazado el protocolo por un código de ética. Tres están en desarrollo y dos, simplemente no cuentan con uno.
Lo de los protocolos, sin embargo, es un boom al que Carla no alcanzó. Se dice boom porque en mayo del 2018 el CES elaboró uno y sugirió a las universidades que generen los suyos. Carla vivió acoso sexual en la Universidad Casa Grande en 2016 y no avanzó a tener esa idea de protección que los documentos oficiales aportan.
- "Una vez estuvimos en Mall del Sol y pasando por una tienda de lencería erótica, me dijo literalmente: 'yo te quiero ver vestida así’”.
Sintió que le pidió un favor sexual, se avergonzó y eso que habían ido hasta ese centro comercial en grupo, como parte de la materia. Lo que hizo fue ir hasta el decanato y contar lo que estaba pasando. El Decano le dio la opción de que falte a clases y mande sus tareas vía correo. Su coordinadora prefirió no hablar. “Se quedó callada e hizo como si nada”, cuenta Carla. De todas formas a ese docente lo tuvo que ver dos veces, en primer y cuarto año de su carrera.
Casos como el de Carla nunca sobrepasaron las paredes de sus universidades. El CES aunque es el máximo organismo donde estudiantes, docentes o la persona que se sienta vulnerada por situaciones de acoso sexual puede acudir, no ha recibido en este 2018 ninguna apelación por temas así. Ninguna.
De las resoluciones que como CES emiten, sin embargo, hay una que los enfrentó con la Universidad Central. Fue un recurso presentado por un magíster, destituido por acoso sexual en 2013 y señalado por al menos tres alumnas. “Presentaron una denuncia y las evidencias no necesariamente son lo suficientemente contundentes para corroborar los testimonios”, explica Catalina Vélez, presidenta del CES, organismo que le dio la razón al profesor, devolviéndolo en su cargo. La decisión llegó en 2016, es decir, 1.095 días resolviendo, lo que por ley debería tomar 60.
Vélez asegura que eso fue inaceptable e insiste que se trabaja en la celeridad de los procesos. También en convenios: uno de inclusión con el MIES y otro para estudiar la violencia de género en las universidades. Sabe que existe, que es un problema social y esa es la razón de ser del Comité Consultivo liderado por la Cooperación Alemana. La meta es que no se quede en papeles ni el protocolo de prevención en documentos de requisito. Afuera hay desconfianza.
EXPRESO consultó con 13 universidades, de las 60 que hay en Ecuador, para saber cuántas contaban con un protocolo para la prevención y denuncia de acoso sexual. Solo dos han diseñado los suyos según sus necesidades; la mayoría está en elaboración, otras lo han reemplazado con el Código de Ética y también hubo quienes no nos brindaron información.
Escuela Superior Politécnica del Chimborazo (Espoch) Universidad Politécnica Salesiana Universidad de las Artes Universidad Laica Vicente Rocafuerte Universidad de Guayaquil Universidad de Cuenca Espol
Universidad Central del Ecuador Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES) Universidad Politécnica Nacional Universidad San Francisco de Quito Universidad Católica de Guayaquil Universidad Casa Grande
Cuando una persona que vive acoso sexual traspasa el miedo, el siguiente paso es la denuncia, pero es importante saber cómo proceder: ante quién presentarla y las fundaciones que pueden asesorar en estos casos. Para el acoso sexual universitario hay tres posibilidades: presentar la denuncia en la Unidad de Bienestar Estudiantil, al Consejo de Educación Superior y la Fiscalía.
El trámite, si se quiere acciones, es inevitable.
Pasos para denunciar correctamente
Catalina Vélez, presidenta del Consejo de Educación Superior (CES), aclara los elementos a tomar en cuenta en caso de denuncia por acoso sexual en el campus universitario:
- Nombres y apellidos del denunciante.
- Dirección electrónica y física a efecto de futuras notificaciones.
- Relación clara y precisa de la infracción con los hechos denunciados.
- Lugar y tiempo en los que la infracción fue cometida.
- Identificación del presunto responsable y del afectado por este hecho.
La funcionaria enfatiza que “toda denuncia debe tener una firma de responsabilidad, porque eso le da validez”.
Lo dice en referencia a los casos de apelación que llegan hasta el CES, que entre 2012 al 2017, fueron 110 aunque solo 4 relacionados a acoso sexual. En este 2018, las apelaciones han aumentado: ya son 4 registradas hasta julio, pero ninguna por acoso sexual.
Ante esto, Vélez reflexiona con preguntas que dejan entrever la dimensión del problema que, aunque sucede, no llega a materializarse ni en las oficinas de Bienestar Estudiantil, mucho menos en la Fiscalía: “¿Qué pasa? ¿No se denuncia? ¿No se enfrenta? ¿O, cuando se denuncia, no se le da importancia?”.
La respuesta es el silencio de una estudiante de la Escuela Politécnica del Chimborazo (Espoch), que aunque denunció el acoso sexual que soportó de un docente, prefirió no dar detalles de cómo iba su proceso y qué había sucedido en agosto del 2017. Año en que puso su denuncia ante la Fiscalía y también en la Federación de Estudiantes (Fepoch).
Su denuncia le costó el puesto al profesor acusado, como lo confirma Kevin Murillo, presidente de la asociación, quien conoció del hecho y accedió a responder a EXPRESO vía correo electrónico. Dentro de los casos que registra la Fiscalía, el delito que se investigaba alrededor de la estudiante era abuso sexual.
Sin embargo, no siempre las denuncias ayudan a obtener una solución. La presidenta del CES explica el porqué: “Es penoso, los procesos no llegan a su conclusión porque están incompletos”.
Aunque también es cierto que normalmente, como explican Beñoga Marugán y Cristina Vega en un análisis de 2002 para la Universidad Complutense de Madrid, el animarse a denunciar ha sido vendido como “una llave mágica”:
“La denuncia sigue siendo la llave mágica que abre todas las puertas. Esta instigación, por un lado, responsabiliza a las víctimas de detener al maltratador y, por otro, ignora los condicionamientos externos (la falta de servicios eficaces, de vivienda, de subsidios y otros beneficios económicos, etc.) que determinan la fiabilidad y seguridad de una iniciativa que puede poner en peligro la vida de las mujeres”.
Lo que traspasado a la realidad universitaria sería correr el riesgo de perder la materia, recibir más carga de trabajo, ver una reducción injustificada en las calificaciones o ser señalada, incluso por los mismos compañeros de clase. Denunciar no siempre garantiza el triunfo, pero deja precedentes.
Ante quién hacer la denuncia
Es oportuno hacerlo ante estos tres lugares: si se busca sanción interna, en el departamento de Bienestar Estudiantil, si se considera que la acción ya es un delito, con la Fiscalía o como tercera opción directamente con el CES, que determinará también qué tipo de atención requiere. Así lo asegura Catalina Vélez, que menciona que hasta el CES puede acercarse cualquiera de los actores que intervengan en el sistema educativo superior y dejar su denuncia.
El único pedido es no saltarse los mínimos requisitos y para saber cómo hacerlo dejamos a su disposición dos formularios de ejemplo: uno incluido en el protocolo elaborado por el CES y el otro, un modelo interno con el que también se maneja el CES. Ambos son válidos.
Formulario de denuncia tipo 1 Formulario de denuncia tipo 2
Organizaciones de apoyo y asesoría
Si bien asentar una denuncia es gratis en la Fiscalía, la Unidad de Violencia de Género o cualquier entidad judicial, en caso de requerirse de un abogado, un escrito podría costar como mínimo entre $ 30 y $ 50. Para aliviar un poco ese proceso y también los costos, hay algunas organizaciones que brindan ayuda a mujeres que han sido violentadas de diferentes maneras.
Fundación Ecuador Dice No Más
Fundación CEPAM
Otros centros de atención y fundaciones
TEST: ¿ES ACOSO SEXUAL?
Una de las mayores dificultades para hablar de acoso sexual también está en identificarlo. Proponemos aquí 10 preguntas para conocer más de este problema. Las situaciones que se plantean en cada una de ellas, se sacaron a partir de entrevistas con especialistas, testimonios y material académico consultado.
Catherine Yánez, Ana Paula Chávez, Talia Berrones, Juan Carlos Bolaños.
Thalíe Ponce.
Catherine Yánez.
Charles Bonilla.
Adrián Peñaherrera.
Freddy Briones.
Escuela Superior Politécnica del Chimborazo (Espoch)
Sí tiene protocolo
Cuenta con un protocolo para la prevención, denuncia, seguimiento de casos de acoso sexual, y demás formas de violencia basada en género.
La Espoch reconoce que se han registrado situaciones de acoso sexual y que las mismas fueron presentadas ante el máximo organismo institucional.
Según Rosa Saeteros Hernández, vicerrectora administrativa; y Beatriz Viteri, directora de Bienestar Estudiantil, —creadoras del texto— el objetivo del protocolo es la prevención.
La norma cuenta con siete puntos de acción:
-Detección y valoración del caso.
-Atención, orientación y registro del caso.
-Coordinación, referencia o derivación.
-Acompañamiento de las presuntas víctimas.
-Seguimiento, monitoreo y cierre del caso.
-Seguimiento, monitoreo y evaluación de la atención y el protocolo.
La denuncia puede ser realizada en casos de discriminación, acoso sexual o violencia de género y puede ser hecha por la víctima directa o por terceros.
Una vez que se haya presentado una denuncia por acoso sexual, y siguiendo los lineamientos de la Ley de Educación Superior, la ESPOCH nombrará una Comisión Especial de Asuntos Disciplinarios para investigar y luego de treinta días deberán emitir una resolución.
En caso de ser un delito flagrante —delitos ejecutados en el momento— o delitos no flagrantes —delitos ejecutados con anterioridad—deberán ser judicializados.
Descargar Protocolo ESPOCH
No hay estadísticas internas
A pesar de que hay un proceso establecido, la ESPOCH no cuenta con estadísticas y cifras concretas sobre casos detectados de acoso sexual en la universidad.
Tiene Código de Ética en lugar de Protocolo
El padre rector de la Universidad Politécnica Salesiana, Javier Herrán Gómez, manifiesta que si bien no existe una normativa específica para abordar el acoso sexual, los casos registrados fueron manejados mediante este procedimiento:
- Recepción física de la denuncia.
- Llamada al denunciado y confrontación, siempre con la reserva de la identidad, lo cual es indispensable.
- La Universidad propone al denunciado que abandone voluntariamente la institución.
-Si el denunciado desea permanecer en la institución, se guarda la reserva del caso y se le comunica que este será puesto en conocimiento de la Fiscalía para que haga el trámite que le corresponda.
- El rector pone en conocimiento de la Fiscalía la denuncia que ha recibido.
- Hasta que la Fiscalía acuse a la persona demandada, la Universidad busca medios para evitar cercanía y proteger a la persona acosada.
- Si la persona demandada es sancionada judicialmente se procede a su separación de la universidad.
- Si la persona demandada es declarada inocente se buscan las maneras para recuperar su buen nombre.
El rector manifestó que "los contados casos" de denuncias han terminado con la separación de la persona acusada de la institución y que, hasta el momento, no se ha registrado ninguno que haya llegado a Fiscalía.
La UPS tiene un Código de Ética donde se menciona la figura de acoso —verbal, físico, visual o sexual—, y señala que este comportamiento estará sujeto "a los procedimientos legales tanto internos, como judiciales".
Es el único documento oficial donde se hace mención a este problema. Tampoco existen estadísticas que den una mejor idea de la
frecuencia del acoso sexual en la institución.
La Universidad de las Artes no posee un protocolo específico para denunciar posibles casos de acoso sexual en su institución. Con lo que cuenta es un Código de Ética interno el cual establece sanciones, tanto para maestros y estudiantes, que incurran en esta falta.
Adicionalmente, en la actualidad se encuentran construyendo el protocolo para este tipo de acciones. Mientras tanto, se manejan con el difundido por el CES y el Senescyt.
El Código de Ética de la Universidad de las Artes se creó y aprobó el 22 de diciembre de 2016. El documento está publicado en su sitio web www.uartes.edu.ec y fue elaborado en base a las atribuciones que le confiere la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES).
Basados en esto, la institución aplica a “estudiantes y personal académico, las sanciones que correspondan cuando incurran en alguna de las infracciones que este reglamento contempla: Muy Graves, Graves y Leves.
Respecto a los estudiantes, son consideradas como faltas muy graves estas acciones:
h. Mostrar conductas sexuales inadecuadas.
i. Acosar o agredir sexualmente a cualquier miembro de la comunidad universitaria o sus visitantes entendiéndose por ello solicitar favores sexuales o hacer insinuaciones verbales o físicas.
Mientras para los docentes se considera lo siguiente:
d. Abusar de su autoridad, adoptar chantaje sexual, sobornar por notas o asistencia a los estudiantes o usar la docencia con fines de lucro.
n. Acosar o agredir sexualmente a un/a estudiante, entendiéndose por ello solicitar favores sexuales o hacer insinuaciones verbales o físicas.
Las sanciones se darán según la magnitud del hecho;Las siguientes, por ejemplo, están consideradas como Faltas muy graves:
- Pérdida de una o varias asignaturas
- Suspensión temporal sin derecho a la remuneración, si aplica
- Separación definitiva de la institución
- Multas, si aplica
- Pérdida de patrocinio de la UARTES para proyectos de investigación u otros
- Medidas de reparación, como disculpas a los agraviados, o cumplimiento de tareas o acciones.
- Amonestación escrita que será archivada en la carpeta personal de manera definitiva.
- Una combinación de la anteriores
El procedimiento para exponer estos casos, se resume así: “Acudir al mediador universitario para que resuelva el conflicto o lo oriente para realizar las acciones pertinentes”.
El código señala que en el caso de que se denuncie un delito, el mediador lo comunicará por escrito a la máxima autoridad universitaria, para que se inicie el procedimiento legal respectivo. Y en los casos de delitos sexuales, cualquier miembro de la comunidad universitaria estará obligado a hacer lo propio.
Su protocolo se encuentra en la etapa de borrador final. Está previsto que el próximo mes (septiembre), las autoridades debatan y revisen el documento con la finalidad de dar sus observaciones o reformas al mismo, según indicó a EXPRESO Ingrid Andrade, coordinadora del departamento de Bienestar Universitario.
Sí hay estadísticas internas
De acuerdo a información del Departamento Legal y Bienestar Universitario, en la Universidad de las Artes, registran un solo caso de acoso sexual reportado y puesto en conocimiento ante ellos. El mismo ocurrió a mediados del 2016, y tuvo como protagonistas a una estudiante y un profesor.
Tras el manifiesto de la joven, indicando que el profesor le realizaba insinuaciones para encuentros vía mensaje de texto, y la respectiva denuncia a la Fiscalía sobre el caso; el profesor fue separado de la institución.
Sin embargo el proceso legal ante la justicia no finalizó debido a que ambas partes abandonaron el proceso judicial.
No hubo información proporcionada
Vía telefónica y por solicitudes de correo, EXPRESO buscó que la universidad brinde información sobre el tema. Sin embargo, no obtuvimos respuesta, más allá de la afirmación de que había voluntad para colaborar con nosotros.
En una de las primeras llamadas se dijo, desde Bienestar Estudiantil, que existe un Protocolo y que se encuentra disponible en la página web. Aunque, al consultar el portal, el Protocolo no aparece visible ni siquiera desde el buscador de la página.
El protocolo está en elaboración desde 2015
Desde 2015 la Universidad de Guayaquil gestiona la elaboración de su protocolo para tratar los temas de violencia de género, discriminación y acoso sexual. Sin embargo, de acuerdo a Otto Villaprado, vicerrector de la Unidad de Bienestar Estudiantil, el documento se encuentra en un proceso de actualización luego de haber recibido observaciones hechas en 2017 por un grupo de autoridades.
Por esa razón, el protocolo con el que se rige la estatal de Guayaquil es el del Consejo de Educación Superior (CES), donde se plantean lineamientos básicos a seguir. Paralelamente, se han dado durante el 2017 y 2018, talleres de sensibilización en las aulas para que los estudiantes se animen hablar de acoso sexual sin miedo.
Villaprado asegura que se está trabajando en conformar una Comisión Externa para cuando se den casos de acoso sexual, pero que actualmente la universidad cuenta con una Comisión del debido proceso, que es la encargada de conocer las faltas cometidas dentro de la institución cuando se denuncian.
El proceso establecido es así:
Presentar la situación en la coordinación de Bienestar Estudiantil que tiene cada facultad. Aunque el hecho puede ser conocido directamente por el rector de la universidad o el vicerrector de Bienestar Estudiantil.
El caso se deriva al área de género, inaugurado en 2017, que es donde se da la primera acogida del estudiante o funcionario de la universidad, con atención psicológica.
El área de género junto con el área legal emiten un informe del caso.
Se le plantea a la víctima el escenario para que denuncie.
El rector de la institución de educación superior envía el caso al Consejo Universitario para que tengan conocimiento.
Luego, el caso pasa a la Comisión del debido proceso, que es donde se investiga y verifica pruebas y versiones durante 30 días.
La Comisión decide si los actos deben ser calificados como falta leve o grave.
Finalmente el Consejo Universitario, teniendo en cuenta lo expuesto por la Comisión del debido proceso, decide la sanción.
Importante: el vicerrector de Bienestar Estudiantil dice que el tiempo máximo para denunciar acoso sexual es de unos 90 días después de que ocurrió el hecho. “Si no denuncia en ese tiempo o si denuncia pasado ese tiempo, prescribe la acción. Nosotros no podemos aumentar el tiempo porque así está en la LOES (Ley Orgánica de Educación Superior).
Sí hay estadística interna
Además, hay que precisar que la única estadística con la que cuenta la Universidad de Guayaquil son del 2017 y se trata de los 28 casos recibidos por el área de género. Los cuales han sido englobados bajo la etiqueta de Violencia de Género o Sexual, de ellos 11 involucran a docentes. No se cuenta con registros anteriores.
Descargar Protocolo CES
El protocolo está en desarrollo desde mayo del 2017
La Universidad de Cuenca ha generado encuestas dirigidas a su comunidad para generar un Protocolo según sus necesidades. El levantamiento de información inició en mayo de 2017. Así lo confirma Teodoro Verdugo, quien dirige el aula de Derechos Humanos (DD. HH.), que lidera la generación de esta normativa que pretende incentivar una “cultura de denuncia” en casos de violencia de género, que incluyen el acoso sexual como una falta grave.
Como un proceso mínimo, cuando una persona es víctima de este tipo de vulneración dentro del campo universitario, se tienen establecidos estos pasos:
- La oficina de defensa de los estudiantes, adscrita al aula de DD. HH, es donde se debe poner en conocimiento el acoso sexual sufrido.
- El defensor de los estudiantes se pone en contacto con las partes interesadas.
- Aquí se toman algunas medidas como derivar el caso a Bienestar Universitario, a los médicos correspondientes y sobre todo, comunicar a los decanos de las facultades de los alumnos, docentes o personal administrativo involucrado. Los decanos ponen los hechos en conocimiento del del Consejo directivo de la facultad.
- A su vez, ellos pasan esta información al Consejo Universitario, desde donde se establece una Comisión Ad Hoc, es decir, de forma temporal.
- Esta comisión, luego del proceso investigativo, emite un informe del caso y establece una sanción.
- Finalmente, queda a decisión de las víctimas acudir a las instancias jurisdiccionales correspondientes, que puede ser Fiscalía o Defensoría del pueblo.
Según Verdugo, con el protocolo que se está por generar, se cambiará la forma de la comisión Ad Hoc mencionada en el quinto paso y será una comisión permanente que se especialice en la temática y conozca siempre de acoso sexual y otras maneras de violencia. Vale precisar que el protocolo creado por el CES es la herramienta con la que por ahora la universidad se maneja.
En cuanto a límites para hacer una denuncia, Verdugo asegura que no existe un lapso establecido, pero que normalmente quienes se deciden a hacerlo lo hacen entre los siguientes 2 o 4 días después de haber sucedido el acoso. “Creemos que en el momento que se crea oportuno estas personas pueden acudir a denunciar”, insistió el funcionario.
Sí hay estadísticas pero se las dará a conocer a finales del 2018
Para tener una idea de la frecuencia con la que se presenta el problema, Teodoro Verdugo se refiere a los casos que se han materializado con denuncia: “Aproximadamente procesos relacionados con acoso existen dos o tres al año, lo ideal sería que no existan”.
Ya al ser preguntado por un registro histórico de casos dijo que esos datos están siendo interpretados para tener un mejor consolidado que se difundirá en una revista indexada: “Cuando publiquemos los resultados de la investigación podrán acceder a todas las cifras”.
La única referencia que tiene el director del aula de DD.HH. sobre desde cuándo se podría tener una estadística de la incidencia del acoso es desde la inauguración de esta aula especializada en 2003 o incluso desde antes, con la creación de la oficina de defensa de los estudiantes a finales de 1990.
En la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) todavía no existe un protocolo definido para casos de acoso sexual, aunque según lo contestado vía correo electrónico, las autoridades se encuentran trabajando en la mejora de la normativa interna, considerando temas como acoso y violencia de género. Adicionalmente, desde hace un par de años, se desarrollan campañas para prevenir la violencia en el noviazgo.
Pero que no exista una normativa definida, no es un impedimento para que se pueda realizar una denuncia. Los alumnos tienen varias formas de reportar el acoso sexual: con un profesor de confianza, un directivo o a través del personal especializado de la Unidad de Bienestar Estudiantil y Politécnico (UBEP). Las tres vías son correctas.
Las Consejerías Académicas también figuran como otra ventana para exponer este tema y el proceso a seguir sería el siguiente:
- La persona afectada deberá acercarse a la UBEP para informar sobre los incidentes, o recurrir a las autoridades directamente.
- Una vez reportado, la UBEP se encargará de gestionar la atención y seguimiento al caso.
- Durante este acompañamiento, el estudiante puede decidir si quiere poner una denuncia formal ante la Comisión Especial de Disciplina de la Espol o acudir a otras instancias fuera del ámbito universitario.
No se registran casos, no hay estadística
Las cifras sobre casos de acoso sexual aparecen en cero para la Espol. La Comisión Especial de Disciplina de la universidad no ha recibido denuncias por este tema en los últimos 10 años. Aunque esto no quiere decir que no existen. En realidad, “es un indicio de que la violencia de género y el acoso sexual universitario siguen siendo un tema individual, de orden privado, que no se denuncia y, por lo tanto, no se visibiliza”, de acuerdo a lo que la Espol manifiesta en su respuesta.
Motivados en 2015 por la denuncia de alumnas de la escuela de Trabajo Social hacia el acoso sexual de un docente, la Universidad Central del Ecuador (UCE) es de las primeras en contar con su Protocolo general de prevención y respuesta al acoso sexual y otras violencias basadas en género, discriminación y exclusión, desde diciembre del 2017.
El documento de 15 páginas la UCE establece quiénes son los llamados a intervenir en estos casos y la ruta de atención a seguir, dividida en tres etapas: denuncia, investigación y resolución.
- Se la recepta de manera verbal o escrita en la Dirección de Bienestar Universitario.
- Se analiza el caso de acoso sexual y se activa la Unidad de Atención Integral, conformada por trabajo social, psicología y legal.
- Se determina si es una contravención grave o un presunto delito.
Descargar Protocolo Contra Violencias
- En un máximo de 48 horas de haber recibido la denuncia, Bienestar Universitario remite un informe técnico al Rectorado.
- A Rectorado también se le da igual plazo para que remita el caso a la Comisión Especial de Asuntos Disciplinarios, dando inicio al sumario administrativo.
- Si en el análisis resulta se presume que se ha cometido un delito, el Rectorado debe remitir igualmente a la Fiscalía.
- La Comisión Especial de Asuntos Disciplinarios inicia la investigación.
- Si es necesario la Comisión sugerirá al Rectorado, medidas de protección para la víctima.
- El Rectorado presenta el informe del proceso y las recomendaciones de la Comisión de Asuntos Disciplinarios en una sesión ordinaria o extraordinaria al Honorable Consejo Universitario.
- El Honorable Consejo Universitario analiza y decide si amerita una sanción.
Como parte del trabajo en formación de políticas internas y de prevención para combatir el acoso sexual, desde inicios del 2017, la UCE cuenta con el Instituto de Investigación en Igualdad de Género y Derechos, (Iniged).
Milena Almeida es quien dirige esta área y resume cómo ha sido este tiempo en el que el acoso sexual ha sido el protagonista de escándalos y debates: “Esto ha sido por un lado socializar el protocolo, pero por otro lado sensibilizar que es necesario transformar los patrones culturales”.
En ese sentido, explica que dentro del convenio firmado con CARE, se trabaja en un proyecto denominado ‘El laberinto de Ariadna’. Desde esta propuesta se quiere evidenciar las fases de violencia y las opciones que se tiene para salir de ese ‘laberinto’.
No se pudo conocer estadísticas internas
A pesar de los continuos llamados de EXPRESO a la Unidad de Bienestar Estudiantil, se nos aseguró que es el Rector el vocero oficial para referirse a casos de acoso sexual. Tratamos de comunicarnos también con él, pero debido a su apretada agenda por esos días, fue imposible.
Desde el Iniged tampoco cuentan con un balance de los casos denunciados y desde ahí también se nos redirigió hacia Bienestar Estudiantil.
No tiene Protocolo
La Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES) no cuenta con un protocolo propio, pero manejan los casos relacionados al acoso y discriminación con el Protocolo elaborado por el Consejo de Educación Superior (CES).
Además, en el correo de respuestas que esta universidad nos facilitó con información sobre el tema, se enfatiza que como acciones que han tomado están los “eventos en contra de la violencia y diferentes actos que promueven la concientización por el respeto e integridad de la persona con el fin de empoderar para que estos actos de abuso sean detectados”.
El proceso a seguir en caso de querer denunciar un acoso fue resumido así por la UEES:
- Ya sean padres, estudiantes o profesores pueden acercarse hasta el Departamento de Orientación e informar lo que sucedió y realizar la denuncia respectiva.
- Una vez hecha la denuncia, se comunica el caso al Director de Bienestar Estudiantil para que lo ponga en conocimiento del Consejo Directivo.
- Este Consejo lo deriva a la Comisión Especial de Disciplina de la universidad para que someta a consideración del Consejo Superior Universitario, las recomendaciones de sanción que estimara conveniente.
De acuerdo a las respuestas enviadas, en “la UEES no existen denuncias hacia los docentes”, lo que hace nulo las cifras de casos registrados en ese tipo de relaciones. También se precisa que la institución tiene un clima organizacional que da seguridad a sus estudiantes y colaboradores.
La Escuela Politécnica Nacional (EPN) no cuenta con un protocolo propio, pero manejan los casos relacionados al acoso y discriminación con el Protocolo elaborado por el Consejo de Educación Superior (CES). Cuando nos comunicamos con la universidad se nos indicó que en la página web institucional el documento, de 44 páginas, estaba disponible para descargarlo. Lo que pudo ser confirmado por este Diario.
Considerando las indicaciones del CES, el procedimiento a seguir cuando se es víctima de acoso sexual lo comprende cuatro etapas:
1. Primera etapa: identificación y comunicación del hecho. Cualquier situación de vulneración de derechos será comunicado a la Unidad de Bienestar Estudiantil.
2. Segunda etapa: de la denuncia. Aquí se facilitará el formato adecuado para ser la denuncia si el estudiante o trabajador de la universidad está interesado en hacerlo.
La denuncia será dirigida en un plazo de cuarenta y ocho horas desde la recepción por parte de la Comisión de Atención y Revisión de Casos de acoso, discriminación y violencia de género, encargada de la activación de la Red de Atención de la EPN.
3. Tercera etapa: actuación del Comisión de Atención y Revisión de Casos de Acoso Discriminación o Violencia de Género.
4. Cuarta etapa: informe de la Comisión de Atención y Revisión de Casos de Acoso, Discriminación y Violencia de Género al Rector/a
Al momento de ser consultados vía telefónica por un registro de denuncias presentadas por acoso sexual en la universidad, desde el departamento de Relaciones Institucionales de la EPN, se nos dijo que no se cuenta con ningún registro, ya que “por suerte” no se han presentado casos al respecto. Por esa misma falta de incidencia tampoco cuentan con un vocero oficial que se pueda referir exclusivamente a esta problemática.
Vía telefónica y por solicitudes de correo, EXPRESO buscó que la universidad brinde información sobre el tema. Sin embargo, debido a que el rector estaba de vacaciones, el pedido no pudo ser aprobado, más allá de la afirmación de que había voluntad para colaborar con nosotros.
En una publicación hecha por el portal de periodismo mediato se hace referencia a una investigación realizada en 2016, por la página web Distintas Latitudes, en donde la universidad San Francisco es mencionada como la única que por esa época tenía un Protocolo entre las universidades ecuatorianas.
En el sitio de la universidad, sin embargo, lo que hay es un Código de Conducta. El cual está respaldado internamente por la Escuela de Topología y Geometría no Conmutativa y ya desde un panorama más amplio, con el respaldo también de la Unión Matemática de América Latina y el Caribe (Umalca).
Por esta razón, que a modo de presentación, se resalta lo siguiente: “Las autoridades UMALCA ha decido crear un protocolo ante casos de denuncia por violencia y discriminación de género”. Haciendo énfasis en que la herramienta podría ser de utilidad para cualquiera miembro de esta escuela.
Debido a la nula información recibida, no sabemos si esta universidad cuenta o no con un registro detallado de los casos de acoso sexual que son denunciados.
Universidad Católica Santiago de Guayaquil (UCSG) - Código de ética
En enero de 2013, la Universidad Católica Santiago de Guayaquil (UCSG) aprobó un Código de Ética que en palabras de Lida Espinoza, directora del departamento de Bienestar Estudiantil, tiene como objetivo regular el funcionamiento de quienes la integran, abarcando situaciones que pudiesen originarse dentro del establecimiento y que involucren tanto a estudiantes como a docentes y trabajadores.
En lo referente al acoso sexual, en el tercer capítulo del reglamento se hace una mención en el artículo 9, que se refiere a las relaciones de género, al señalar que los miembros de la comunidad universitaria “serán especialmente cuidadosos con cualquier situación que pueda ser interpretada como acoso sexual o acto de discriminación”, pero no se especifica qué acciones se consideran acoso.
Asimismo, en ese apartado se indica que la infracción de la norma constituye una falta grave que se penalizará tomando en cuenta el artículo 107 del Reglamento de Carrera y Escalafón Docente; este último expone en su literal e que un profesor puede ser separado de sus funciones al incurrir en la realización de alguna actividad “que evidencie una conducta o práctica inmoral en el ejercicio de sus funciones en su calidad de docente, debidamente comprobada”.
Acción frente a posibles denuncias
A pesar de ser un área que trabaja por el bienestar de los alumnos, el departamento no ha recibido este tipo de denuncias, según Espinoza. Ella explica que existe un programa de consejería estudiantil que funciona como canal de comunicación para los estudiantes.
“Reportan al consejero estudiantil y este deriva al órgano regular de la facultad. Y a través de la facultad se canaliza con la comisión de ética, dependiendo de la magnitud y de la situación que esté dándose”, enfatiza.
Vía telefónica y por solicitudes de correo, EXPRESO buscó que la universidad brinde información sobre el tema. Sin embargo, no obtuvimos respuesta.
Esta organización, sin fines de lucro, fue creada por sobrevivientes de abuso sexual. Sen iniciaron en 2016 con la campaña ‘No Más’, con el objetivo de darle voz a las víctimas de abuso sexual.
Su directora y fundadora Paola Andrade indica que se actualmente atienden a alrededor de 250 personas en 9 grupos de apoyo y autoayuda distribuidos en Guayaquil, Quito y Machala.
La mitad de estos grupos están destinados para adultos que han sido víctimas de violación, abuso sexual y la otra mitad para las madres de niños/as y adolescentes que han sufrido las mismas agresiones.
Según datos de la fundación , de 30 madres que acudieron por casos de abuso sexual solo 3 lograron ganar sus denuncias. Mientras que el 98 % de personas que asisten a sus grupos de terapia han sido abusados.
Su equipo está conformado por 10 psicólogas especializadas que brindan terapias para hombres, mujeres y madres solteras; además de otorgar asistencia legal (en alianza con otras instituciones), capacitaciones sobre la problemática y realizar campañas de comunicación para socializar el tema.
Paola Andrade Arellano 0990352571
Ricardo Vélez 0989534755
Mail: info@ecuadordicenomas.com
El Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer, CEPAM, es una organización que brinda desde 1983, servicios especializados para mujeres, niñas, niños adolescentes y jóvenes que han sido víctimas violencia física o sexual.
Sus ejes de trabajo son la violencia contra las mujeres, violencia sexual, salud sexual y reproductiva, participación ciudadana de las mujeres, entre otros.
CEPAM ofrece atención psicológica (orientación y tratamiento), atención legal (asesoría y defensa) y trabajo social (visitas, acompañamientos y seguimientos de casos), todo esto de manera gratuita.
Su ayuda integral se desarrolla en un tratamiento y asistencia mínima de 6 meses a la víctima; de esta manera con el apoyo profesional se busca las alternativas que más convengan para solucionar los problemas que presente el caso.
Entre sus logros consta el seguimiento de casos de acoso en el sistema de transporte Metrovía con la campaña ‘No te toque’, lograron judicializar el 10 % de denuncias presentadas.
Teléfonos: (+593)(4) 2447347 / 2446945 / 2447649
Email: cepam@cepamgye.org
Es una organización sin fines de lucro ubicada en Cuenca, conformada en su mayoría por un colectivo de abogadas, encabezada por Bernarda Ordóñez, su directora.
Desde el 2010 se dedican a brindar asistencia jurídica en litigios para casos de violación a los derechos humanos, violencia de género, feminicidios y delitos sexuales; además de acompañamiento a las denuncias que reciben.
El servicio es gratuito y está dirigido a resolver dudas y proporcionar información a personas con discapacidad (intelectual, sensorial o física), discriminadas (raza, nacionalidad, menor edad, tercera edad...), o bien que, por motivos económicos, tengan limitado el acceso a una formación adecuada a su capacidad.
Otras acciones que realizan son capacitaciones y trabajos de prevención en violencia de género con talleres sobre el tema. Además de su labor particular, trabajan también con universidades, organizaciones sociales, movimientos de mujeres, para sensibilizar el tema, y activismo de empoderamiento de las mujeres.
En los casos que han trabajado, el 2 % han conseguido una sentencia condenatoria o general. Otro dato que manejan, de acuerdo a un monitoreo de medios de comunicación y Fiscalía, es que desde enero a abril del presente año, se han presentado 739 casos de acoso; lo que representa un aumento en relación al 2013, donde hubo 634 denuncias por este tipo.
Maria Guare es una fundación de apoyo creada en 1990, la cual busca con sus labores la equidad y justicia en la sociedad entre hombres y mujeres; y cuenta con sedes en Guayaquil y Quito.
Partiendo de una investigación donde evidenciaron la situación de violencia intrafamiliar ( 8 de cada 10 mujeres la sufrían), nació la iniciativa de trabajar en el tema.
La directora de la fundación, Beatriz Bordes, explica que en la actualidad trabajan en la prevención de casos de violencia y/o abuso sexual dando charlas en toda la comunidad para cambiar esta situación que viven la mujeres.
También brindan talleres con mujeres que han recibido atención y en la formación de lideresas en sectores urbano marginales de Guayaquil.
Además en convenio con el Plan de Erradicación de Violencia de Género del ministerio de Justicia, atienden los tipos de violencia que señala la ley: física, psicológica y sexual.
Su equipo está conformado 2 trabajadoras sociales, 2 abogadas y 2 psicólogas, que además cuentan con pasantes universitarios o voluntarios/as.
La atención se brinda de manera gratuita y multidisciplinaria: una vez que llega el caso, una trabajadora social toma el caso, lo revisa e ingresa datos; en el caso de que sea un delito sexual, se dirige a la víctima de forma inmediata ante la Fiscalía para realizar la denuncia y el exámen médico legal. Luego persona es derivada hacia la psicóloga para que pueda hacer terapia con la persona afecta.
En este centro de atención atienden anualmente entre 700 y 800 casos que involucran los tres tipos de violencia: física, psicológica y sexual.
Teléfono: 04-2364705
En estos sitios también cuentan con equipos conformados por psicóloga, trabajadora social y abogada, todas especializadas en atención a personas en situación de violencia.
Además de trabajo coordinado con las instituciones locales de justicia y protección social que garanticen el acceso de la víctimas a la restitución de sus derechos vía judicial.
Centro de Apoyo a la Mujer y la Familia “Las Marías” (Gualaceo).
Dirección: Benigno Vasquez, Abelardo Andrade y Héroes del 41.
Teléfonos: 0990169327 - 072258333
Correo: lasmariasg@yahoo.com
SENDAS (Cuenca)
Dirección: Calle Guayas 6-130 y Azuay.
Teléfonos: 07 2882456 / 2816059.
Página web: http://www.sendas.org.ec/
Fundación Desafío (Quito)
Dirección: Manuel Larrea y Santa Prisca esq.
Ed. Coneisa, piso 9 oficina 954
Teléfonos: 2283978 / 2280199
Página web: https://www.fundaciondesafio-ec.org/areas-de-trabajo
Mujeres con voz (Quito)
Es un colectivo feminista.
Página de Facebook: https://www.facebook.com/pg/MujeresConVozsEcuador/about/?ref=page_internal
Surkuna (Quito)
Es un Centro de Apoyo y Protección de los Derechos Humanos.
Dirección: Camilo Destruge N24-664 y Colón.
Teléfono: 254-4314
Correo: info@surkuna.org
Página web: http://surkuna.org/sitio/
Sentimos Diverso (Quito)
Dirección: Cordero E1-07 y Avenida 10 de Agosto, esquina. Edificio Gamma. Oficina 701.
Teléfonos: 2 222 38 67
Correo: sentimos.mucho@gmail.com
Página web: http://www.sentimosdiverso.org/
Fundación Solidaridad y Familia, SOFAMI (Azoguez)
Dirección: Bolívar S/N, Azuay y Veintimilla.
Teléfonos: 072 246943 - 0983223615
Correo: sofamifundacion@gmail.com
Fundación Nosotras con Equidad (Riobamba)
Dirección: 10 de agosto 20-26, 5 de junio y Tarqui
Teléfonos: 032 950033 - 0984277871
Fundación Foro de desarrollo integral de la miner y la familia, FODIMUF (Esmeraldas)
Dirección: Propicia No. 2 Chamera
Teléfonos: 062 700757 - 0986954338
Correo: fodimuf@yahoo.es<
Movimiento de mujeres El Oro (Machala)
Dirección: vía a Puerto Bolívar, Madero Vargas 1703 diag. A la gasolinera Móbil.
Teléfonos: 072 927493 - 0997089868
Correo: movimientodemujereseloro@gmail.com
Fundación Espacios (Loja)
Dirección: Av. Cuxibamba y Ancón 02-20
Teléfonos: 072 589109 - 0985363302
Correo: fespacios@gmail.com
Of. Regional de las mujeres por la equidad y la familia, ORMEF (Bahía de Caráquez)
Dirección: Av. Bolívar y Azcázubi S/N.
Teléfonos: 052 690380 - 052 693500 - 0909890972
Correo: alcaldiasucremgm@hotmail.com
Fundación Nuevos Horizontes (Portoviejo)
Dirección: Calle Mejía entre Bolívar y Quiroga. Edif. Vega Cevallos piso 2.
Teléfonos: 052 632762 - 0991187879
Correo: funhor@hotmail.com
Movimiento de mujeres de cantón Jipijapa, MOMUCANJI (Jipijapa)
Dirección: Calle Cotopaxi S/N y Bolívar frente ala cevichería Lucas.
Teléfonos: 052 601595 - 0988997572
Correo: momuncanji@yahoo.com
Patronato municipal de inclusión social de Santo Domingo (Santo Domingo)
Dirección: Coop. Carlos Zambrano. Calle Cutuchi y Abraham Calazacón
Teléfonos: 0991456378
Correo: patronatomunicipalsd@hotmail.com
Centros de mediación, otra alternativa