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Timestamp: 2018-01-23 07:55:47
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capítulo iv - mexico and central america
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EVOLUCIÓN JURÍDICO-POLÍTICA
DE AGUASCALIENTES EN MÉXICO
I. AGUASCALIENTES EN LAS POSTRIMERÍAS
DE LA INSURGENCIA MEXICANA
Los acontecimientos de la guerra insurgente en México propicia-
ron la posibilidad para que Aguascalientes buscara nuevas pautas
en sus derroteros social y político, situación que no lograría hasta el primer tercio del siglo XIX, cuando la República Mexicana
pasaba de la organización federal al centralismo. De esta forma,
la situación de Aguascalientes con la lucha de independencia no
implicó un significativo cambio de su estatus jurídico-político.
El 6 de julio de 1821 se jura la independencia de México en la
Villa de Aguascalientes. En esta nueva etapa de la vida nacional,
Zacatecas se convirtió en uno de los diecinueve estados que conformaban, inicialmente, la Federación mexicana, según lo disponía la Constitución de 1824. La otrora subdelegación de Aguascalientes de finales de la colonia pasó a convertirse en partido del
estado de Zacatecas, conforme a la organización política de la primera ley fundamental de México.
Así, “el partido de Aguascalientes —comenta Gómez Serrano—, uno de los más poblados y ricos de la provincia, conservó los límites que ya tenía como subdelegación, con la villa de
EVOLUCIÓN JURÍDICO-POLÍTICA DE AGUASCALIENTES
Aguascalientes como capital y los municipios de Huejúcar, Rincón de Romos y Asientos”.109
Ante este nuevo panorama histórico-político, las rivalidades
que primaban entre Aguascalientes y Zacatecas se sucedieron
una vez más. Más adelante veremos cómo fueron acaeciendo estos problemas y qué acontecimientos histórico-políticos tuvo que
vivir Aguascalientes para convertirse en territorio, luego en departamento y, por último, en estado.
II. EL ACAECER NACIONAL Y LAS VICISITUDES
HISTÓRICO-POLÍTICAS DE AGUASCALIENTES DE 1824
A 1836. SU ERECCIÓN EN TERRITORIO FEDERAL
Y EN DEPARTAMENTO
El proceso de creación del Estado mexicano fue dilatado y
complejo. Con la primera Constitución del México independiente, la de 1824,110 emergen a la vida federal diecinueve estados y
cuatro territorios,111 entre los cuales no quedaba comprendido el
de Aguascalientes, pues pertenecía al estado de Zacatecas, en calidad de partido.112
Serrano, La creación…, cit., pp. 100 y 102.
primera ley fundamental del Estado mexicano la conformaron, conjuntamente, el Acta Constitutiva y la Constitución Federal de los Estados Unidos
Mexicanos de 1824. En este sentido se expresa Emilio O. Rabasa: “Para mí que
las «Constituciones mexicanas» se inician con el Acta Constitutiva y la Constitución de 1824… el ejercicio absoluto de la soberanía y de la autodeterminación,
elementos indispensables para poder reconocer a una auténtica Constitución”.
Cfr. Historia de las Constituciones mexicanas, 3a. ed., México, UNAM, Instituto
de Investigaciones Jurídicas, 2004, p. 2.
111El territorio que abarcaba la nación mexicana con motivo de su primera
Constitución, la de 1824, quedó establecido en el artículo 2o., y las partes de la
Federación en el artículo 5o.
112Véase Rodríguez Valadez, Juan Manuel, “Evolución de las Constituciones
Políticas del Estado de Zacatecas de 1825-1918”, en Andrea Sánchez, Francisco
José de (coord.), Derecho constitucional estatal. Estudios históricos, legislativos y
teórico-prácticos de los estados de la República Mexicana, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2001, p. 494.
109Gómez
AGUASCALIENTES. HISTORIA DE LAS INSTITUCIONES
Durante los primeros años de la Constitución de 1824 se llevaron a cabo varias disputas entre el poder conservador y el liberal,
corrientes a las que se ha aludido y que conformaron los partidos más identificados y sólidos de todas las tendencias políticas
surgidas a partir del derrocamiento de Iturbide. El Partido Conservador —que nunca estuvo de acuerdo con algunas de las tesis
de avanzada que generó el primer código político mexicano—,
representado por el pensamiento de Lucas Alamán, decidió llevar
a cabo reformas muy importantes a nivel constitucional y establecer una serie de medidas para privilegiar el centralismo, los fueros y la oligarquía de las clases privilegiadas, entre otras cosas.113
La primera Constitución del estado de Zacatecas fue expedida
el 17 de enero de 1825 por el gobernador Pedro José López de
Nava. Zacatecas era una de las partes de la Federación, teniendo
la calidad de estado según lo disponía el artículo 5o. de la Constitución mexicana de 1824. Por su parte, la Constitución de Zacatecas114 en sus disposiciones hacía referencia, indistintamente, a la
relación que el estado tenía como parte de la Federación y/o confederación.115 Aguascalientes, como partido de Zacatecas, “…estaRamírez, Felipe, Leyes fundamentales…, cit., p. 199.
redacción que se utiliza en la Constitución de Zacatecas de 1825 respecto a los términos confederación y Federación es indiferente, como se advierte en los siguientes dispositivos: “Artículo 1o. El estado de Zacatecas es libre
e independiente de los demás estados-unidos de la nación mexicana, con los
cuales conservará las relaciones que establece la confederación general de todos
ellos”. “Artículo 3o. Para mantener sus relaciones con la unión federal del estado
de Zacatecas, delega sus facultades y derechos al Congreso general de todos los
estados de la Federación” (las cursivas son nuestras).
115Las Constituciones de los estados de la naciente federación mexicana de
1824 empleaban los términos Federación y Confederación de forma indistinta,
a pesar de que se refieren a dos fenómenos políticos que tienden a estructurar la
forma del Estado y, por lo mismo, pueden ser muy bien diferenciados. La confusión que se generó en las Constituciones locales, en el sentido de afirmar que los
estados formaban parte de la Federación o Confederación mexicana, probablemente se debió a la también confusión que, en un principio, se generó en los Estados Unidos de América, cuando optaron por esta forma de gobierno. La Confederación de estados debe entenderse como una fase previa a su Federación. En
113Tena
ba formado por los municipios de Aguascalientes como cabecera,
Rincón de Romos, Asientos y San José de la Isla; pero a partir de
1825, este último pasa al partido de Zacatecas y Huejúcar —poco
después llamado Calvillo— pasa a formar parte del partido de
Aguascalientes”.116
La ley fundamental de 1824 no indicaba la manera en que debían organizarse interiormente los estados. Creó los partidos como
parte de la división que hizo en la organización interna de los estados, tomando esta figura de la Constitución de Cádiz de 1812.
esta primera etapa, los emergentes estados se estructuraron mediante una asociación contractual, originando con ello propiamente una Confederación. Esta
organización se articula de conformidad con la ortodoxia doctrinal mediante
un tratado internacional (derecho externo), pues la titularidad de la soberanía se
encuentra en la órbita de cada uno de los estados y no en la asociación. Cosa distinta sucede cuando se establece la unión más perfecta, esto es, el Estado federal;
la Constitución (derecho interno) es el instrumento jurídico que emana de un
solo soberano, el pueblo estadounidense, cuya base sociológica común refunda
el Estado mediante el Poder Constituyente. En otras palabras, los representantes
de los diferentes pueblos de los nacientes estados (ex colonias) advierten la necesidad de perfeccionar y consolidar la unión, pactando la creación de una sola
comunidad. El Estado federal implicaría, entonces, un acuerdo inter pares. Las
entidades dejan de ser soberanas, reservándose un campo de acción, o sea, ciertas competencias o facultades, que se conocen como autonomía. Ello se traduce
en la renuncia a su propia individualidad como organizaciones políticas diversas, es decir, como pueblos diferentes, independientes, para posteriormente vertebrarse mediante la Constitución en una unidad política única y superior que
se superpone a cada uno de ellos, como lo es el propio Estado federal, esto es, en
un Estado común o súper estado: los Estados Unidos de América. En México,
desde la primera Constitución Federal de 1824 y hasta tiempo después de la de
1857, los estados miembros del Estado federal mexicano llamaban a este pacto
o unión, en sus textos, Federación o Confederación, indiferentemente. Así, por
ejemplo, la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de San Luis Potosí,
sancionada el 27 de julio de 1861, en su artículo 15, título II, denominado “Del
Estado, su forma de gobierno y división de poderes”, establece que: “El estado de
San Luis Potosí es parte integrante de la Confederación mexicana” (la cursiva es
nuestra). Con la Constitución mexicana de 1917, las Constituciones de los estados miembros nombran Federación al pacto que los une con el Estado federal
(estado común o súper estado).
116Torre Rangel, Estructura jurídico-política…, cit., pp. 76 y 77.
“El partido —nos comenta De la Torre Rangel— comprende un
cierto número de pueblos con ayuntamientos; en algunos casos
varios partidos forman un distrito, departamento o cantón”.117
La primera Constitución del estado de Zacatecas se caracterizó por ser más liberal que la de otros estados. Cabe destacar que
este texto básico no recogió la figura del jefe político, pues optó
para todos los ayuntamientos por el cargo especial de presidente
del ayuntamiento. Este cargo es distinto de los alcaldes, quienes
tenían encomendada la función de administrar justicia. La Constitución le concedió atribuciones a los ayuntamientos para participar en el proceso legislativo, “…manifestando su opinión en
todos los proyectos de ley, de su refirma o derogación que se les
remitan (artículo 130, fracción I); y deberán remitírseles todos
los proyectos de ley, pues esa remisión forma parte del proceso de
formación de las leyes (artículos 83 y 85)”.118
El texto básico zacatecano, al no incorporar la figura del jefe
político como se dijo, creó como órganos de control político y vigilancia en todas las cabeceras de partido las juntas censorias, y
a las demás poblaciones que tuvieran ayuntamiento se les asignó
una sección o junta subalterna.
El 14 de diciembre de 1832, el gobernador de Zacatecas Francisco García Salinas emite una nueva Constitución, manteniendo Aguascalientes la calidad política de partido de Zacatecas. Sin
embargo, agregaba la figura del jefe político,119 que sustituía a las
117Ibidem,
118Idem.
119La figura del jefe político, de inspiración en el prefecto de Francia, fue utilizada en los primeros tiempos del Estado liberal en España y que luego se denominó gobernador civil. Con la Constitución de Cádiz era el más alto funcionario
político y administrativo de la provincia de la Nueva España, constituyéndose
como un instrumento de vigilancia, control y centralización del Estado hacia
los cuerpos municipales. Con el sistema constitucional establecido a partir de
1812 proliferaron en el virreinato de la Nueva España y las otras de la América
hispana, quedando conformado de esta manera un conjunto de provincias que
fueron consideradas formalmente iguales. Estas provincias eran gobernadas por
un jefe político superior que nombraba el rey y por una diputación provincial
juntas censorias. Se prescribía que cada cabecera de partido contaría con un jefe político, “…el cual será nombrado por el gobierno de entre los individuos que en las diferentes ternas le propongan los respectivos ayuntamientos y juntas municipales, siendo la
duración del cargo de cuatro años, pero «pudiendo ser reelecto
indefinidamente»”.120 Para el gobierno de los pueblos del estado
se establecieron ayuntamientos y juntas municipales electas popularmente.
En los años posteriores a la independencia, las diferencias entre Aguascalientes y Zacatecas se manifestaron nuevamente. El
clero, mediante sus ministros, se pronunció duramente contra el
gobierno federal.121 En 1829 el gobierno federal, encabezado por
Vicente Guerrero, se vio presionado por el grupo conservador cuyos intereses eran defendidos por grandes propietarios, prominentes militares y, desde luego, el mismo clero.
El grupo disidente invitó a Bustamante y a López de Santa Anna
a unírseles. Vicente Guerrero quedó sin el apoyo de la oposición y
lo presionaron para destituirlo. Lo anterior fue pensado mediante
el Plan de Jalapa, impulsado por los centralistas. El último apoyo
del gobierno federal lo tuvo en el gobierno de Zacatecas, cuyo ticompuesta por siete miembros. En la organización del México independiente
era la autoridad en los partidos, los que, a su vez, podían abarcar varias municipalidades. Los estados que conformaron la primera Federación mexicana
establecida en la Constitución de 1824 se dividían en partidos, según su propia
Constitución local. El jefe político era nombrado por el gobernador del estado,
manteniendo lazos de dependencia directa con él, lo que finalmente generó muchos problemas para el bienestar y desarrollo de los pueblos y municipios bajo
su mando, ya que éstos se significaron por constituirse en una de las manifestaciones más trascendentales que reflejaba la autonomía local, pues como afirma
Francisco Javier Delgado Aguilar: “…la relación entre ayuntamientos y jefaturas
puede verse como un reflejo de la lucha entablada a lo largo de casi todo el siglo
XIX entre los focos de poder regional y el gobierno central en expansión”. Cfr. Jefaturas políticas. Dinámica política y control social en Aguascalientes 1867-1911,
México, Universidad Autónoma de Aguascalientes, Gobierno del Estado, 2000,
120Torre Rangel, Estructura jurídico-política…, cit., p. 81.
121Gómez Serrano, Jesús, Creación del estado…, cit., p. 103.
tular era Francisco García Salinas, quien criticó duramente dicho
Plan “…por la falsedad de las promesas que formulaba y lo limitado de sus propuestas”.122
Aguascalientes, que era partido123 de Zacatecas, se sumó al Plan,
lo que generó un clima complejo en el gobierno de García Salinas,
quien optó por apoyar con cautela a Bustamante, mediante el reconocimiento de su gobierno. En Aguascalientes emergieron disputas entre centralistas y federalistas, mismas que se agudizaron
durante la primera década después de haber sido promulgada la
El Partido Liberal en 1832 había sufrido una ruptura, emergiendo el grupo de los moderados, que pronto encontró empatía
con las ideas de los conservadores.
Para 1833, las elecciones al Congreso fueron ganadas por federalistas radicales, quienes emprendieron una reforma en contra
de los privilegios y prerrogativas del ejército y la Iglesia. Los estados de la naciente Federación mexicana suscribían acuerdos (planes) para defender su “soberanía” —entiéndase autonomía—124
y mantener el sistema federal. Los vaivenes de la política gene122Ibidem,
primera Constitución de Zacatecas de 1825 establecía que el territorio
del estado quedaría compuesto por once partidos, entre los que se encontraba
Aguascalientes. Los partidos, a su vez, estaban conformados por municipalidades. Cfr. Rodríguez Valadez, Juan, “Evolución de las Constituciones Políticas del
Estado de Zacatecas de 1825-1918”, op. cit., pp. 494 y 497.
124Etimológicamente, el vocablo autonomía procede de las palabras griegas
autós (mismo) y nómos (ley); esto es, darse a uno mismo leyes o autolegislarse.
El concepto de autonomía es empleado, teóricamente, como aquella competencia que tienen los estados integrantes de una Federación para dictar sus propias
normas y, especialmente, su Constitución. La soberanía también se corresponde
con el acto de emitir una Constitución. No obstante ello, hay que distinguir
ambos conceptos. En este sentido, Felipe Tena Ramírez comenta que “[…] la
soberanía consiste en la autodeterminación plena, nunca dirigida por determinantes jurídicos extrínsecos a la voluntad del soberano; en cambio, la autonomía
presupone al mismo tiempo una zona de autodeterminación, que es lo propiamente autónomo, y un conjunto de limitaciones y determinaciones jurídicas
extrínsecas, que es lo heterónomo. La zona de determinación es impuesta a las
raban cambios bruscos entre las distintas banderas ideológicas.
Para marzo de 1834 se rumoraba que Santa Anna había resuelto romper con los liberales. Esto se entendió como un freno al
proyecto liberal y fue aprovechado como repunte de los centralistas, que para entonces tenían mucho camino andado, y junto
con Santa Anna, que ahora simpatizaba con ellos, argumentaron
que los culpables de todos los males que aquejaban al país eran
La tendencia conservadora tomó fuerza mediante el Plan de
Cuernavaca del 25 de mayo de 1834, lo que propició que Gómez
Farías dejara el poder y en virtud del cual Santa Anna justificaría su posterior actuación política, “…quien deshaciendo todo lo
que él mismo había hecho, mostró de una manera inequívoca que
carecía de principios políticos y que todo lo sacrificaba a su ambición, pues habiendo sido el más caluroso defensor de la República
federativa, fue el primero que la destruyó”.125 El insobornable gobernador de Zacatecas, García Salinas, se sumó al Plan de Cuernavaca, convencido no por el Plan en sí, sino para evitar la anarquía y rescatar lo que quedaba de las instituciones republicanas y
los principios sagrados del orden y la propiedad.
Santa Anna disolvió las dos cámaras, derogó la Ley del Patronato Eclesiástico, lo que permitió a algunos obispos fugitivos reincorporarse a sus diócesis, y efectuó otras medidas contrarias a
las normas e instituciones liberales establecidas en la República
federal. También se suprimió la Cámara de Senadores para constituir de nuevo la nación, lo que motivó que los federalistas se declararan contrarios al gobierno.
A principios de enero de 1835 Santa Anna formuló una iniciativa para disminuir a la milicia cívica, siendo aprobada la ley
hasta finales de marzo de ese año. Antes de que terminara enero,
el hombre fuerte de Tampico presentó al Congreso Nacional su
Constituciones locales por la Constitución federal”. Cfr. Derecho constitucional
mexicano, 34a. ed., México, Porrúa, 2001, p. 131.
125Pérez Verdía, Luis, Compendio de la historia…, cit., p. 388.
renuncia, misma que no le fue aceptada y ante lo cual le concedió
una licencia mientras aquél convalecía. Se decidió deponer a Gómez Farías, quien era el vicepresidente y el que sucedería a Santa
Anna; sin embargo, fue considerado “moralmente impedido para
desempeñar las funciones propias de su elección”.126 El 28 de enero Santa Anna dejó en la Presidencia al general Miguel Barragán,
retirándose por algún tiempo a su hacienda para, posteriormente,
combatir a las fuerzas federalistas de Zacatecas.
Se habían conformado milicias cívicas en los estados que integraban la República Mexicana con el objeto de establecer la seguridad de los pobladores contra actos vandálicos y robos. El grupo
conservador tenía claro que para acabar con el sistema federal
era necesario eliminar aquéllas, pues “la milicia cívica —sostiene Reynaldo Sordo— se podía considerar como una institución
ligada al federalismo y el último obstáculo verdadero para transitar hacia el centralismo”.127 El gobernador de Zacatecas, García
Salinas,128 tomó medidas en este sentido para asegurar la independencia del estado y la seguridad y paz de sus habitantes.
Poco a poco fue fraguando el proyecto conservador, que iba a
liderar Santa Anna, ante lo cual los distintos gobernadores de los
estados fueron cediendo. Sólo Zacatecas mantuvo estoicamente
y con integridad su milicia, que, a la sazón, contaba con la más
Serrano, Jesús, La creación…, cit., p. 111.
por Gómez Serrano, idem.
128Genera confusión entre los autores quién era gobernador de Zacatecas
cuando Santa Anna enfrentó a este estado en 1835. Alejandro Topete del Valle,
en su artículo “La independencia política del estado de Aguascalientes”, indica claramente que gobernaba Francisco García Salinas. A su vez, el reconocido
historiador Agustín R. González comenta que cuando Santa Anna combatió a
Zacatecas, éste era gobernado por su popular gobernador (García Salinas). Por
su parte, Jesús Antonio de la Torre Rangel expresa que el titular del Ejecutivo
de Zacatecas en ese entonces era don Manuel González de Cosío, y el jefe de la
milicia cívica el ex gobernador Francisco García Salinas. Este último autor está
en lo correcto. Cfr., respectivamente, Boletín de la Sociedad de Historia…, cit., t.
I, núm. 11, junio-julio de 1935, p. 1; Historia del estado…, cit., p. 74, y Estructura
jurídico-política…, cit., p. 87.
126Gómez
127Citado
numerosa y mejor armada. Ante esta situación, Santa Anna se
resuelve y, de su autoexilio, llega a México el 11 de abril con la
firme intención de dirigir el ejército que iba a marchar al norte
del país y enfrentar a Zacatecas. García Salinas tomó todas las
medidas necesarias para enfrentar esta situación. El ayuntamiento de Aguascalientes, ignorando la decisión de su gobernador y
aprovechando el momento político que vivía el país, encontró la
oportunidad para liberarse del yugo zacatecano y tomar partido
con las tropas del gobierno general.
Así las cosas, el viernes 1o. de mayo de 1835 llega Santa Anna
a Aguascalientes, quien fue recibido entre alabanzas y elogios, callando los anfitriones que estaba pisando territorio enemigo, pues
Aguascalientes pertenecía a Zacatecas. A su paso por esta ciudad,
los vecinos, el ayuntamiento y hasta el clero, aprovechando estas
circunstancias, orquestaron el movimiento separatista, cuyos detalles constan en el Acta del Cabildo y la Representación del Propio Ayuntamiento y Vecindario de Aguascalientes, así como en el
Manifiesto, que se aludirán más adelante.
Antes de referirnos a los hechos histórico-políticos del ayuntamiento de Aguascalientes, que sin duda alguna fueron trascendentales en la obtención de la respectiva escisión política junto
con una serie de acontecimientos políticos, económicos y sociales
que venían desarrollándose en la subdelegación desde la colonia y
durante el primer tercio del siglo XIX, mismos que hemos intentado registrar brevemente en este trabajo, resulta revelador citar
un hecho histórico que, de ser verdadero, consideramos que no
debe resultar, en lo absoluto, determinante para lograr la emancipación política de Aguascalientes. Sí podemos anticipar que, con
mucha probabilidad, influyó en el ánimo del que en ese entonces
era presidente de México con permiso, Antonio López de Santa
Anna, para intervenir y cambiar el rumbo político de esta entidad, sumándose a la serie de circunstancias que allanaron tal
hecho histórico. Pues bien, se trata de relatar la estancia que tuvo
el entonces presidente en Aguascalientes el 1o. de mayo de 1835,
hospedado en la casa de Pedro José García Rojas, a cuya esposa se
le atribuye recibir un beso de parte del General, hecho que contribuyó al propósito político emancipador de Aguascalientes.
Desarrollemos, pues, una síntesis de los hechos narrados por el
ingeniero Elías L. Torres.
El estado de Zacatecas era gobernado por el popular Francisco
García Salinas, llamado afectuosamente Tata Pachito. Su gobierno se caracterizó por defender la soberanía que el régimen federal
concedía a los estados de la República Mexicana, como se dijo.
Nunca estuvo de acuerdo con las disposiciones que el gobierno de
la República tomaba para acabar con el sistema federal y establecer el centralismo, que en ese entonces era encabezado por el cojo
de Tampico y que, a la sazón, lucía conservador. Ante esta rebeldía,
Santa Anna tomó la decisión de someter por las armas al gobierno
del estado de Zacatecas, por lo que se desplazó hacia al norte del
país, encontrando a Aguascalientes en su paso.
La ciudad lo recibió en forma por demás extraordinaria, como
si se tratara de la más grande fiesta de la Villa. “Las calles —ese
día— extraordinariamente limpias, tenían las casas adornadas
con banderolas, listones, guirnaldas, cortinajes de todas clases; y
sobre las puertas y ventanas retratos del general Santa Anna, con
leyendas más o menos rumbosas”.129
Al llegar Santa Anna a la Villa, en medio de la manifestación
popular, un grupo de personas se acercó al coche que le traía, quitando los caballos que tiraban de éste, trasladándolo al frente de
la parroquia, “…en donde, bajo palio, esperaba al héroe, el Clero,
para entonar un Tedeum”.130 Hubo disputa entre las principales
familias por alojarle, y finalmente fue don Pedro José García Rojas el encargado de ser el anfitrión. García Rojas era un hombre
rico y participante activo en la política local. Su esposa, doña Luisa Fernández Villa de García Rojas, era una mujer de una belleza
129Torres, Elías L., “Por un beso de mujer se hizo libre Aguascalientes”, Boletín de la Sociedad de Historia…, cit., t. I, núm. 11, p. 5.
130Idem.
poco usual, trato afable y refinado, muy inteligente y cultura extraordinaria, que escasamente se mostraba en las mujeres de la
Ya en la morada de los García Rojas, una guardia compacta
encargada de la seguridad del general se posicionó en el zaguán,
impidiendo la entrada de la gran cantidad de curiosos que miraban desde la calle.
El día fue muy ocupado para Santa Anna; órdenes para el ejército, recibo de comisiones, conferencias con los principales vecinos,
con miembros del clero y de los conventos y toda esa batahola, ese
ir y venir, que en torno de los grandes se agita y mueve, lo mismo
en los tiempos pasados que en los presentes; de manera que, al
anochecer, se giraron órdenes estrictas para no permitir el paso a
nadie: el general Santa Anna iba a descansar.131
Ya en el comedor, y durante la cena en que se degustó chocolate
tapatío, el general hacía alarde de los incidentes de sus gloriosas
campañas, siendo escuchadas por García Rojas y doña Luisa. Ella
intervenía con comentarios y frases de elogio oportunos, llevando la conversación, con la astucia que le caracterizaba, hasta glosarle la situación dolorosa por la que atravesaba Aguascalientes.
Y fue escuchando Santa Anna, de sus labios, cómo la ciudad no
tenía escuelas, pues la única que había no contaba ni con pisos ni
con bancas para los muchachos, quienes recibían la escueta educación sentados en el suelo; que la fábrica de tabacos, que era el
sostén de centenares de obreros, había sido trasladada a Zacatecas,
solo por arruinar a la población; que se le quitaba al ayuntamiento
de Aguascalientes gran parte de lo que recaudaba; que se habían
reducido las atribuciones del cabildo, hasta convertirlo en un manequí del gobierno de Zacatecas…132
131Ibidem,
132Ibidem,
Todos estos clamores que relataba doña Luisa los hacía con el
firme propósito de solicitarle la independencia política de su terruño al titular del Ejecutivo con licencia.
En el momento en que las quejas eran denunciadas por la hermosa señora Luisa Fernández, éstas fueron interrumpidas al ser
abierta la puerta del amplio comedor por una empleada del servicio doméstico, anunciando que don Pedro José López de Nava
buscaba a don Pedro José García Rojas, quien se disculpó para
retirarse un momento y atender al visitante, quedando solos el
general y doña Luisa. Ella reanudó la charla con Santa Anna, exhortando que Aguascalientes podía ser independiente, ya que era
el más caro anhelo de todos sus habitantes, a lo que le insistió que
bastaba para ello su sola voluntad y que para lograr tal objetivo
todo el pueblo, incluyéndola a ella, llegarían hasta el sacrificio.
Escuchando esta última parte de las palabras de doña Luisa,
proferidas con gran ternura, el general,
[…] conmovido, deslizó su mano sobre el bordado mantel y oprimiendo la fina siniestra de doña Luisa, le dijo, emocionado:
— De veras hasta el sacrificio?...
La señora de Rojas se puso en pie violentamente, cerró un poco
el entrecejo, como desaprobando el atrevimiento del caudillo, parose éste, sin soltarle la mano, mirándola suplicante… volvieron a
brillar con la luz de su belleza los ojos de la dama, dibujose en sus
labios una sonrisa, y sentándose de nuevo, contestó con lentitud,
temblorosa, emocionada:
— Hasta el sacrificio… General.
Santa Anna aceró sus labios sensuales sobre los divinamente
bellos de la hermosa tapatía133 y le dio un beso prologado y ardiente, que vino a interrumpir el ruido de los pasos de don Pedro que
regresaba, en el rojo enladrillado del corredor.
que aclarar que, según el editor del Boletín de la Sociedad de Historia,
Geografía y Estadística de Aguascalientes, Alejandro Topete del Valle, doña Luisa
Fernández no era tapatía, sino originaria de Aguascalientes. Al respecto véase el
Boletín de la Sociedad de Historia…, cit., t. I, núm. 11, p. 12.
133Hay
La dama salió al encuentro de su esposo, radiante de alegría, y
colgándosele zalamera y coqueta le dijo:
— Perico, por fin Aguascalientes es independiente… ¿Verdad
mi General…?
— Verdad es… asintió Santa Anna, inclinando la cabeza y sonriendo también.134
Ésta es, pues, la versión romántica de la historia135 que, en palabras del ingeniero Elías, “…por el beso de una dama se hizo libre
Aguascalientes”.136
Es también importante decir aquí cómo obtuvo la información
de este acontecimiento novelesco el autor del mismo. El escrito
que contiene este pasaje fue elaborado por el ingeniero Elías con
134Ibidem,
notar que en el actual escudo heráldico o de armas de Aguascalientes se inscriben unos labios que representan el suceso romántico que se
ha comentado. El grabado y su lema fueron creados en 1946, con motivo del
concurso que para tal efecto convocó el gobierno del estado, por Bernabé Ballesteros y Alejandro Topete del Valle, respectivamente. La descripción del escudo
está publicada en la página Web del gobierno del estado de la siguiente forma:
“Como puede observarse el Escudo Heráldico o de Armas del Estado está dividido en tres cuarteles. En el centro del primero destaca en campo de azul la imagen de Nuestra Señora de la Asunción, en plata, acompañada de dos querubines,
simbolizando la fundación de la Villa, a su izquierda una fuente de agua apoyada
sobre brasas, que representa la característica principal de nuestro territorio: sus
aguas calientes, y a su derecha una cadena de oro que bordea unos labios que significan la libertad y el surgimiento de Aguascalientes como estado independiente.
En el segundo cuartel en campo de plata una presa (Plutarco Elías Calles), y un
racimo de uvas hacen referencia a la irrigación y a la agricultura. En el tercero,
en campo de oro, una rueda dentada y dentro una abeja, que simbolizan la industria y el espíritu de trabajo que distingue a los hombres de Aguascalientes. El
lema que rodea el escudo, con palabras en latín: Bona Terra, Bona Gens, Clarum
Cielum, Aqua Clara. En la cimera un casco de caballero en plata, que representa
el fundador de la Villa Juan de Montoro y de él se desprende el lambrequín
con hojas de acanto (planta ornamental) que rodea el escudo casi hasta su base,
simbolizando el proceso y el desarrollo del Estado” (las cursivas son nuestras).
Puede consultarse en: http://www.aguascalientes.gob.mx/estado/escudo.aspx.
136“Por un beso de mujer se hizo libre Aguascalientes”, Boletín de la Sociedad…, cit., t. I, núm. 11, p. 8.
135Hacemos
motivo de unos juegos florales en Aguascalientes en 1927, los cuales no llegaron a celebrarse, y por esta razón lo publicó en Sucesos.
El padre del ingeniero Elías era don Julián A. Torres, quien también era ingeniero. Éste trabó una extraordinaria amistad con el
padre F. A. Tiscareño, oriundo de Aguascalientes. El presbítero era
un sabio historiador, autor de varios libros, que cuando iba de visita a Aguascalientes se hospedaba en la casa de don Julián, lo que
propició la amistad con el ingeniero Elías desde que era un niño.
Desde muy joven, Elías sintió gran inclinación por los temas
y las investigaciones históricas; en el tiempo que cursaba estudios en el Instituto de Ciencias de Aguascalientes fundó, en abril
de 1896, el periódico El Estudiante. Fue entonces cuando en una
noche de sobremesa en casa de Elías, el padre Tiscareño narró
cómo obtuvo la información de esta leyenda. Cuando Tiscareño
fue recién ordenado sacerdote se destacaba en sus homilías pronunciadas en la parroquia de Aguascalientes, lo que le procuró
que muchas personas le consultaran la solución de sus problemas,
tanto en el confesionario como en audiencias privadas.
El padre Tiscareño, a fines de abril de 1852, fue llamado a la
casa del finado don Pedro García Rojas por su viuda, doña Luisa
Fernández. Estaba abatida y enferma por la cercana muerte de su
esposo y por los conflictos que se habían suscitado en la separación de Aguascalientes entre los que no estaban a favor y los que
apoyaban esta decisión, así como por las disputas entre liberales y
conservadores. Esta situación generó que se publicara en los periódicos la noticia de que doña Luisa había sido manceba de Santa
Anna y enemiga de Zacatecas. Al encontrarse doña Luisa en cama
por la enfermedad, le mostró un impreso anónimo al padre Tiscareño en el cual se le hacía la imputación referida, y preguntó al
cura que cuál era el camino que debería seguir, pues aseguraba
que jamás había engañado a su esposo.
El padre Tiscareño le preguntó a qué se debían esos ataques, a
lo que doña Luisa respondió que en aquella cena que tuvo en su
casa Santa Anna, al quedarse solos cuando había salido su esposo,
éste la tomó de la mano, por lo que iba a protestar de forma enér-
gica; sin embargo, pensó que esa pequeña libertad podría causarle un gran beneficio a Aguascalientes y no lo hizo, y fue cuando
Santa Anna la besó. Ésta fue la narración de Elías de lo que le contó el padre Tiscareño con motivo de la confesión de doña Luisa,
obtenida del secreto del propio presbítero. Sin embargo, la parte
final del relato de Tiscareño a Elías fue el siguiente:
No te diré —proseguía el Padre Tiscareño— si eso mismo fue lo
que ella me contó en su última confesión, cuando años más tarde estaba moribunda, porque está prohibido revelar las confesiones;
pero sí te diré que fué un beso, nada más que un beso, el que dió
María Luisa Villa de García Rojas para obtener la independencia
de Aguascalientes137 (las cursivas son nuestras).
Por su parte, Agustín R. González, y sin restar la importancia
medular de los argumentos que aporta en relación con los motivos que llevaron a Santa Anna a tomar la decisión de separar
a Aguascalientes, ya por corresponder al gran recibimiento que
se le dio en esa ciudad en su paso hacia a Zacatecas, ya porque
los momentos políticos le aconsejaron tomar esta decisión para
debilitar a Zacatecas, destaca, sin indicar las razones, la participación que tuvo la esposa de García Rojas en la causa: “Quien más
cooperó a este resultado fue la señora doña Luisa Villa, mujer que
a su hermosura y a su buena posición social unía una instrucción
no común y un trato y conversación agradables”138 (las cursivas
La primera edición de la conocida obra de este historiador —
que también se cita en este trabajo— data de 1881, fecha en que
ya se sabía, de alguna manera, el papel que desempeñó en este
proceso doña Luisa. Quiero resaltar aquí otro hecho que comenta
Agustín Rómulo González, puesto que en su libro menciona que
se encontró personalmente con Santa Anna en la ciudad de Méxi137Ibidem,
138Historia
del estado…, cit., p. 75.
co hacia 1874, quien contaba para ese entonces con una edad muy
avanzada. En esa ocasión, el general le recordó al cronista la recepción que le habían hecho en Aguascalientes, despertando en
aquél muchas simpatías por ese lugar “que ha producido hombres
notables y valientes soldados —asentó—”.139 Muy probablemente
algo conversaron de la participación de la esposa de García Rojas
para aquella causa, que registró el narrador y destacó en su texto.
Finalmente, nótese que la fuente que referimos sobre este acontecimiento que aquí se desarrolla en detalle proviene del ingeniero
Elías, siendo muy posterior al texto del distinguido historiador
aguascalentense, quien ya en 1881 resaltaba este acontecimiento
Volvamos a los acontecimientos históricos. Su alteza serenísima continuó con su campaña en Zacatecas, y más adelante, el 11
de mayo de ese año, en Guadalupe. “En una sola batalla —menciona Gómez Serrano, citando a José María Luis Mora— se acabó
con el estado de Zacatecas y, de paso, con la Federación”.140
El 2 de mayo se reunió el cabildo de Aguascalientes en sesión
abierta con un firme propósito: “…El ayuntamiento decidió lanzarse a fondo y obtener del ilustre visitante un voto favorable para
la causa de la emancipación política de Aguascalientes”.141 Los
síndicos procuradores José María Barros y Atanasio Rodríguez
llevaron la voz cantante, estableciendo los motivos para escindirse de la administración zacatecana. Las quejas iban desde los excesos que Zacatecas establecía mediante gabelas hasta denunciar
que con el reglamento económico-político de los partidos quedaban maltrechos los ayuntamientos, sin faltar la intervención del
párroco Juan de Mata Jiménez de Sandi, en la que se quejaba de
que la rivalidad entre Zacatecas y Aguascalientes había impedido establecer una fábrica de tabacos.142 Ante esta situación, en la
sesión abierta del cabildo fueron aprobadas las propuestas que,
139Ibidem,
Serrano, Jesús, La creación…, cit., p. 118.
141Ibidem, p. 119.
142Ibidem, pp. 119 y 120.
140Gómez
quizá más que estar justificadas, fueron aprovechadas por las circunstancias con el propósito firme de separar a Aguascalientes.
En esa misma sesión de cabildo fue removido el jefe político
José María Sandoval, ratificados los otros miembros del cabildo
y nombrado, como jefe político interino, Pedro García Rojas, en
cuya casa se había alojado como huésped distinguido Antonio López de Santa Anna.
Recordemos algunos de los hechos más importantes en aquella
histórica sesión de cabildo. Como ha quedado mencionado, el 2
de mayo de 1835 el ayuntamiento, con el apoyo de distinguidos
vecinos de Aguascalientes, celebró una sesión extraordinaria en
la que se levantó un Acta que registraba la intención de separarse
del estado de Zacatecas. Aprobó seis proposiciones143 tendentes
143El Ayuntamiento de Aguascalientes celebró una reunión extraordinaria
en su salón de sesiones con la presencia de una gran parte del vecindario que
fue convocado. Con motivo de esta reunión se levantó un Acta nombrada en los
siguientes términos: “El I. Ayuntamiento y vecindario de la ciudad de Aguascalientes, sobre separarse del Estado de Zacatecas, erigiéndose en Territorio”.
Dicho instrumento aprobó una serie de proposiciones que debían observarse en
el nuevo régimen provisional de la ciudad que quedó establecido:
“1a. La ciudad de Aguascalientes que hasta ahora ha pertenecido al Estado
de Zacatecas componiendo una de sus municipalidades, de hoy en adelante se
emancipa é independiente del mismo Estado, y es su voluntad constituirse en
2a. Por consecuencia, ya no está sujeta a las autoridades supremas de Zacatecas, ni obedecerá las leyes, decretos, resoluciones ni determinaciones que de
ellas emanaren.
3a. La virtud de ser el Sr. Jefe político propietario de este Partido por el gobierno del Estado y no por elección popular, se desconoce en lo sucesivo su
autoridad y queda nombrado con el carácter de interino D. Pedro García Rojas,
electo unánimemente.
4a. Se invitará a las demás municipalidades de este partido a efecto de si gustaren y lo hallaren por conveniente, secunden esta determinación; y en el caso
de que no lo hagan estén en la inteligencia que ya no continúan dependientes de
esta Ciudad, sino de la Capital del Estado.
5a. Esta determinación se pondrá en el conocimiento de los supremos poderes Legislativo y Ejecutivo de la Unión solicitando su aprobación.
6a. Interin ésta se consigue, continuará rigiéndose Aguascalientes por las leyes del Estado de Zacatecas, que no pugnen con esta emancipación, ni que tien-
a aplicarse como cimientos para el nuevo régimen de la ciudad y
nombraba, a su vez, una Representación144 ante el Congreso general para que promoviera su emancipación política de Zacatecas,
aprovechando la coyuntura del conflicto político y bélico de este
estado con el gobierno federal.
Los agravios que se incorporaron al documento enfatizaban,
entre otras cosas, la denuncia de los llamados jefes políticos,
cuya figura les parecía ridícula e impopular, pues este funcionario, “…al ser nombrado por el gobernador, mantenía con él lazos
de dependencia, razón por la cual no podía obrar en consonancia
con los ayuntamientos en todo aquello que tiende a la felicidad,
prosperidad, bienestar y engrandecimiento de los pueblos”.145 Hay
que agregar que el nombramiento del jefe político recaía en individuos que no eran originarios del partido de su adscripción. Sea
como fuere, la lista de agravios estuvo cuidadosamente preparada por el cabildo aguascalentense y sus principales simpatizantes.
Así las cosas, la petición pedía al Congreso que analizara minuciosamente las propuestas que contenía para que, en ejercicio de
sus amplias facultades, concediera la emancipación política solicitada.
Los munícipes de Aguascalientes siguieron haciendo su labor
mediante la realización de nuevos planes y proyectando otros
nuevos para la causa, todo ello mientras se festejaba el éxito de la
dan a franquearle recurso alguno. Con lo que concluyó este acto, al que faltaron
los señores regidores D. Pablo Urrutia por enfermo y D. Secundino Jiménez, por
estar en una comisión del Ilustre Cuerpo; dirigiéndose luego su Sria. en unión
del vecindario a la iglesia parroquial, en la que se cantó un solemne Te-Deum
al Todopoderoso en acción de gracias”. La parte que se cita del Acta, así como
su texto íntegro, puede verse en el Boletín de la Sociedad de Historia…, cit., t. I,
núm. 11, pp. 15-26.
144El texto de la Representación que dirige el ayuntamiento de Aguascalientes al Congreso general para que gestione la declaración mediante el decreto correspondiente para convertir a Aguascalientes en territorio, lo recoge de manera
íntegra Alejandro Topete del Valle en el Boletín de la Sociedad de Historia…, cit.,
t. I, núm. 11, pp. 26-44.
145Gómez Serrano, Jesús, La creación…, cit., p. 125.
campaña militar de Santa Anna en Zacatecas. Hay que destacar
que unos días después de la histórica sesión, el ayuntamiento de
Aguascalientes generó un Manifiesto dirigido a sus habitantes el 5
de mayo de 1835. En el Manifiesto146 se cuidaron todos los argumentos, los textos de los munícipes, el manejo dirigido de ciertos
datos y, cuidando la retórica, se omitieron otros tantos para preparar como colofón un escenario terrible. Todo lo anterior tenía
la clara intención de separar a la ciudad y al partido del estado de
Zacatecas, para erigirse en territorio federal.
El Congreso general vio con buenos ojos la Representación, a
lo que le sucedió el dictamen positivo de la respectiva comisión
que conoció el caso. La medida que tomó el Congreso apoyó su
decisión en las facultades extraordinarias o extraconstitucionales,
como él mismo lo argumentó. En el dictamen se pueden leer las
siguientes argumentaciones:
[…] De aquí se deduce que, sea cual fuere la providencia que se
dicte, no infringirá la Constitución… El Congreso, aun el constitucional ordinario, puede erigir un nuevo estado de los límites de
un antiguo, con los requisitos que prescribe el párrafo 7, artículo
50 de la Constitución federal; y siendo menos erigir un territorio
que un estado, parece, por una epiqueya racional, que se obrará
también en este segundo caso, siempre que se sujete a las mismas
prevenciones que el primero. Sea lo que fuere de la facultad constitucional ordinaria del Congreso, en virtud de la duda fundada en
el principio de que el Congreso, de que habla el párrafo anterior,
sólo puede aquello para que la Constitución expresamente lo faculta, ya está declarado, y no se puede negar que el actual Congreso está investido de facultades extraconstitucionales, y que la salud
pública exige una medida que calme la efervescencia de ánimos de
Aguascalientes. Por estos principios, aún cuando los artículos que
va á proponer la comisión, no cupieran en las atribuciones ordi146El manifiesto “Que el Ilustre Ayuntamiento de la Ciudad de Aguascalientes dirige á sus habitantes” puede consultarse de manera completa en el Boletín
de la Sociedad de Historia…, cit., t. I, núm. 11, pp. 13-15.
narias del Congreso, serían incuestionablemente del resorte de las
facultades extraordinarias.147
El proyecto de decreto definitivo que se propuso al Pleno del
Congreso fue aprobado el 21 de mayo de 1835 por una arrolladora mayoría de 43 votos contra 2, en los siguientes términos:
Artículo 1o. El gobierno inmediatamente dará aviso a todas las
legislaturas de los estados de la solicitud entablada por la ciudad
de Aguascalientes, exigiéndoles manifiesten su anuencia o su oposición.
2o. En el hecho de que tres cuartas partes de las legislaturas
convengan en dicha solicitud, quedarán Aguascalientes y pueblos
del partido erigidos en territorio de la Federación.
3o. Interin se verifica lo que previene el anterior artículo, o se
establece otra cosa de las reformas de la Constitución, continuará
Aguascalientes separado de Zacatecas, y gobernado por las autoridades que hoy lo rigen, bajo la inspección del gobierno general,
y en clase de territorio.148
El dictamen se turnó al Senado, el cual fue aprobado por una
gran mayoría de los senadores asistentes, quienes lo elevaron a la
categoría de ley mediante decreto del 23 de mayo de 1835. Aguascalientes había nacido a la vida nacional como territorio de la
agónica Federación mexicana.
Estos acontecimientos se facilitaron, pues en 1835 los conservadores obtuvieron mayoría en el Congreso federal y se procedió a modificar la Constitución de 1824; sin respetar los límites
a dichas facultades que establecía el artículo 171,149 se suprimió
147Dictamen
de la Comisión de la Cámara de Diputados recogido por Alejandro Topete del Valle en el Boletín de la Sociedad de Historia…, cit., t. I, núm.
11, p. 45.
148Ibidem, pp. 45 y 46.
149“Jamás se podrán reformar los artículos de esta Constitución y de la acta
constitutiva que establecen la libertad o independencia de la nación mexicana,
su religión, forma de gobierno, libertad de imprenta y división de los poderes
supremos de la Federación, y de los estados” (las cursivas son nuestras).
la Cámara de Senadores para constituir nuevamente a la nación.
Ante esta situación reaccionaron, naturalmente, los federalistas.
Se puede afirmar que bajo la vigencia de la primera ley fundamental mexicana, el Congreso general, en ejercicio de facultades
metaconstitucionales, se erigió en constituyente150 y aprobó, como
150Insistamos que en los inicios de la vida independiente del Estado mexicano se suscitaron acontecimientos políticos muy difíciles, propiciados por los
grupos de poder que representaron dos tendencias ideológicas antagónicas: la
conservadora, monárquica, centralista, realista, y la progresista, revolucionaria,
republicana, liberal, federalista y democrática. Esto explica que los grupos legislativos de ambas corrientes se disputaran el poder político, y mediante éste
impusieran sus convicciones. Así, el Congreso general, conformado según la
primera Constitución de México, la de 1824, al reformarla a instancias del grupo
se mencionó, el 23 de mayo de 1835, el decreto que escindía a
Aguascalientes del estado de Zacatecas. Para este efecto, no se siguió el procedimiento constitucional para la creación de nuevos
estados según se establecía en la Constitución de 1824, que todavía estaba formalmente vigente.
conservador, establece, entre otras cuestiones, el régimen centralista, eliminando de un plumazo, en ejercicio de potestades constituyentes, el sistema federal,
con lo cual “[U]surpa poderes que ni le han dado sus electores ni proceden de
aquella ley; destruye la Constitución, y dicta la de 1836”. Rabasa, Emilio, La
organización política…, cit., p. 10.
Un ulterior intento por retener a Aguascalientes lo llevó a cabo
Pedro Ramírez, quien era diputado al Congreso general por el
estado de Zacatecas. Al final, perdió la votación con 39 votos contra 24. Posteriormente, al reorganizarse el territorio nacional, y
suprimiéndose la Federación, se expiden el 23 de octubre de 1835
las Bases Constitucionales que acaban con la soberanía de los estados, quedando convertidos en departamentos. El 30 de diciembre de 1836 se emite la ley que declara a Aguascalientes departamento, en la entonces naciente República centralista mexicana.151
Fue ratificado con esa calidad política en el decreto del 30 de junio de 1838, pues se reconocía a Aguascalientes como uno de los
veinticuatro departamentos.
Más adelante, en 1847, con el restablecimiento del sistema federal, Aguascalientes deja de figurar en la geografía política mexicana como departamento y se reincorpora al estado de Zacatecas
en calidad de partido. Posteriormente, en la dictadura de Antonio
López de Santa Anna, en ejercicio de sus facultades extraordinarias, se ratifica a Aguascalientes como departamento, mediante
decreto del 10 de diciembre de 1853.152 En 1857, con la expedición de la Constitución Federal, Aguascalientes se convierte en
uno de los estados de la República Mexicana.
151La puntilla formal definitiva al sistema federal para convertir a México en
una República central fueron las Bases de Reorganización de la Nación Mexicana sancionadas por el gobierno el 23 de octubre de 1835, ya que en septiembre el
Congreso se declaró Constituyente y suspendió la vigencia del Acta Constitutiva
y la Constitución Federal de 1824. Dichas Bases anticiparon a la Constitución
de 1836, conocida como las Siete Leyes Constitucionales, promulgadas entre el
15 de diciembre de 1835 y el 6 de diciembre de 1836. Finalmente, fueron emitidas por decreto el 29 de diciembre de 1836 y publicadas al día siguiente. Dos
días antes, el 28 de diciembre de ese año, reconoció España la independencia de
152Véase González Oropeza, Manuel, “Evolución constitucional del estado
de Aguascalientes”, Digesto constitucional mexicano del estado de Aguascalientes,
que próximamente será publicado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
División territorial. El mapa se reproduce de la obra de Gómez Serrano Jesús, La
creación del Estado de Aguascalientes, México, Consejo Nacional para la Cultura
y las Artes, 1994, p. 132.
III. AGUASCALIENTES Y SUS DIFICULTADES
COMO DEPARTAMENTO DE LA REPÚBLICA
CENTRAL MEXICANA 1837-1847
En el incipiente departamento de Aguascalientes y durante la
primera década se vivieron situaciones complejas en el ámbito
político, económico y social. La organización de su gobierno, así
como la emisión de leyes que permitiesen el desarrollo de la actividad económica y resguardasen los derechos de sus habitantes, constituyó una empresa casi imposible de lograr. Esto generaría una gran duda en cuanto a la subsistencia de Aguascalientes
como departamento de México.
Una vez logrado el propósito de separarse de Zacatecas, uno
de los principales promotores de este movimiento fue su primer
gobernador. Pedro García Rojas encabezó el primer gobierno, enfrentando una serie de dificultades que no pudo resolver por carecer de recursos económicos y, sobre todo, de un marco jurídico
que le permitiera actuar con prontitud y eficacia. La legislación
de ese momento no era la más adecuada y sus límites eran imprecisos. “Fue en ese contexto de precariedad —comenta Gómez
Serrano— en el que, el 26 de marzo de 1837, con la instalación de
la Junta Departamental, se echó a andar la maquinaria legal que
daría origen al nuevo régimen centralista”.153
El gobernador García Rojas prestó juramento a los diputados
integrantes de la Junta Departamental, entre quienes figuraban
Pedro José López de Nava, José María de Ávila, Lucas Mazón, Joaquín de Ávila y Felipe Nieto. Los propietarios, Ignacio Gutiérrez
y Mariano del Castillo, manifestaron estar enfermos, y al día siguiente tomaron posesión sus suplentes, Ignacio Basauri y Francisco Romo de Vivar. El presidente y vicepresidente de la Junta
eran, respectivamente, Francisco Flores Alatorre y Atanasio Rodríguez.
creación…, cit., p. 146.
Posteriormente, la Junta propuso al presidente de la República,
Anastasio Bustamante, una terna en la que figuraba el propio Pedro García Rojas. La decisión se inclinó a favor de Francisco Flores Alatorre, quien era cercano al entonces presidente. El coronel
Flores fue el segundo gobernador de Aguascalientes a partir del
24 de julio de 1837, y hasta finales de 1841.
El gobierno de Flores Alatorre fue muy accidentado y, en su
opinión, no contaba con los recursos necesarios para cumplir con
las funciones de gobierno. A esto hay que agregarle los conflictos
con hombres prominentes del lugar; a su vez, las dificultades entre la Junta y el gobierno no tardaron en manifestarse. La Junta,
más que solicitar la destitución del gobernador, se constreñía a
dejar constancia de las arbitrariedades de éste para que el supremo gobierno tomara las decisiones que considerara oportunas.
Éste fue el panorama que enfrentó Flores Alatorre durante prácticamente todo su mandato.
En octubre de 1841 cayó la República central y Flores Alatorre
buscaba por todos los medios ser ratificado en el cargo. Un grupo
de vecinos de Aguascalientes emitió una exposición que contenía una serie de denuncias que recaían en la persona de Flores
Alatorre y su mal gobierno. Las descalificaciones sostenían que
el coronel había militado en todas las banderas políticas, desde
ser realista hasta independentista, pasando por federalista y centralista. En definitiva, que carecía de “talentos para gobernar, de
luces para calcular sobre los intereses públicos, de habilidad para
conciliar a los enemigos y de decencia para imponer respeto a los
súbditos”.154
Por su parte, Flores Alatorre, con intención de contestar a sus
enemigos, publicó un Manifiesto que contenía una apología pormenorizada de que su gobierno había sido ejemplar y de que buscaba la mejora continua del pueblo, sin más cortapisas que las
que exige el respeto irrestricto a la ley. El propio Flores Alatorre
reconocía que las carencias eran bastantes y se contaba con pocos
154Ibidem,
o exiguos medios para sortearlas, aduciendo que Aguascalientes
era el departamento con mayor precariedad de la República.
Una de las situaciones difíciles que enfrentó el gobierno del coronel fue el hacer frente al levantamiento de Santiago González y
sus lugartenientes, en mayo de 1838. Este caudillo, en un intento
de restituir la Federación y la Constitución de 1824, sometió por
varios días a la Villa de Aguascalientes. A finales de ese mes, Flores Alatorre recuperó el orden establecido.
Así se resumen los cuatro años de gobierno de Flores Alatorre:
enfrentando enemigos, resultados en su gestión poco esperanzadores, en medio de un clima político de muchas dificultades y con
una economía maltrecha e inestable.
Ante este panorama que primaba en el departamento de Aguascalientes, Flores Alatorre dejó la gubernatura, siendo remplazado
a finales de octubre de 1841 por José María López de Nava, quien
ocupó el cargo sin recursos suficientes para llevar a cabo obras
y mejoras trascendentales para el departamento. Asimismo, el
mandato de este nuevo gobernante se desarrollaba en medio de
pronunciamientos a lo largo y ancho del territorio nacional. El
país enfrentaba todo tipo de disputas políticas con enfrentamientos en armas entre jefes militares y caudillos, en tanto el gobierno
federal no tenía capacidad para hacerles frente e imponérseles.
Para entonces, muchos habitantes de Aguascalientes, ante el
panorama económico-político y los propios hechos, vieron disminuido su entusiasmo en su posición autonomista, añorando
que las cosas regresaran, estableciéndose el estatuto de sujeción
a Zacatecas.
Con el Plan de Jalisco, el general Mariano Paredes y Arrillaga,
en agosto de 1841, se levanta en armas denunciando la debilidad
e impotencia de los gobiernos centralistas. Se sumaron al movimiento personas de alto rango, esto es, gobernadores y comandantes militares de diversos departamentos. Entre ellos figuraba
el general Valencia, alzado en la ciudadela, y Antonio López de
Santa Anna, quien el 8 de septiembre se apoderó del Castillo de
Perote.155 El Congreso concedió licencia a Anastasio Bustamante,
sucediéndole de manera interina Javier Echeverría, quien duraría
en el cargo hasta el 10 de octubre.
Triunfante el Plan de Tacubaya, declaró que habían cesado los
poderes Ejecutivo y Legislativo y decreta fin al Supremo Poder
Conservador de las Siete Leyes de 1836. Una junta designaría presidente provisional. Este conflicto involucraba una lucha de conservadores contra conservadores, el cual
[…] nació —afirma Pérez Verdía— por el disgusto de una ley fiscal en que se imponía el 15 por 100 de aumento a la importación
de efectos extranjeros y pudo desarrollarse al abrigo del deficiente de las rentas públicas que en 1840 fue del 34 por 100, elevándose en el siguiente año al 37.156
La Junta, que estaba integrada por representantes de los departamentos, nombró presidente provisional al general Santa Anna,
quien duró en el cargo hasta el 6 de octubre de 1842, fecha en
que se retiró a su hacienda, sucediéndole el general Nicolás Bravo, quien estuvo en el cargo hasta el 5 de mayo de 1843. Los departamentos involucrados en este movimiento, entre ellos Aguascalientes, apoyaron desde un inicio al general Paredes, a quien
conminaron a que se expidiese la convocatoria para un congreso
nacional extraordinario, con representación paritaria de los departamentos y con el propósito de reorganizar a la República.
Para abril de 1842, el general Nicolás Condell, quien apoyó
desde el inicio el Plan de Jalisco, se encargó de gobernar Aguascalientes. Hombre enérgico que aplicó la ley con mucha rigidez,
lo que le provocó el disgusto de habitantes inconformes. Llevó
a cabo obras importantes para la prosperidad de la entidad, que
antaño habían sido postergadas. Defendió a Aguascalientes como
departamento cuando el Congreso Constituyente de la República,
155Pérez
Verdía, Luis, Compendio de la historia…, cit., p. 396.
156Ibidem,
en junio de 1842, ponderó la posibilidad de incorporarlo nuevamente como partido de Zacatecas.157 Diversas ciudades del país,
entre las que se encontraba Aguascalientes con Condell al frente,
desconocieron dicho constituyente y advirtieron que no reconocerían la nueva Constitución.158 El 19 de diciembre el Congreso
fue destituido. Los manifestantes que se pronunciaron lograron
que este mismo día, por decreto, se creara una junta de notables.
El 6 de enero de 1843 quedó instalada bajo el nombre de Junta
Nacional Legislativa, que comenzó a redactar un nuevo código
político centralista que recibió el nombre de “Bases de Organización Política de la República Mexicana”, también conocido como
“Bases Orgánicas”. Dicho documento vio la luz el 12 de junio de
ese año, y conforme a éste, resultó electo de nuevo como presidente el propio general Santa Anna.159
A pesar de todos estos acontecimientos, el departamento de
Aguascalientes subsistió, pues en las Bases Orgánicas, en el artículo 3o., se estableció que “el número de sus departamentos y sus límites se arreglarán definitivamente por una ley, continuando por
ahora como existen”.160 Al frente del gobierno quedó el general
Mariano Chico, prestando juramento ante la Junta Departamen157En
las elecciones efectuadas el 10 de abril de 1842 triunfó el grupo liberal.
El 10 de junio de ese año, en la sesión de apertura, Santa Anna se manifestó en
contra del sistema federal: “Yo anuncio con absoluta seguridad —adujo— que la
multiplicación de estados independientes y soberanos es la precursora indefectible de nuestra ruina”. Esta manifestación propició que en el medio político se
propagara la idea de rechazar el sistema federal, lo que al final sucedió. Cuando
Santa Anna se retira a Manga de Clavo y ya con Nicolás Bravo al frente del
gobierno, la Comisión elaboró el 3 de noviembre un nuevo proyecto de Constitución —recordemos que se crearon dos proyectos—, que ante la dura crítica de la
opinión conservadora y la prensa, el gobierno también se pronunció en contra
del texto del Congreso, lo que condujo a su desconocimiento el 19 de diciembre.
Cfr. Tena Ramírez, Felipe, Leyes fundamentales…, cit., pp. 305 y 306.
158Gómez Serrano, Jesús, La creación…, cit., p. 165.
159Pérez Verdía, Luis, Compendio de la historia…, cit., p. 397.
160Tomamos la cita del texto de las Bases de Organización Política de la República Mexicana que se recoge en Tena Ramírez, Felipe, Leyes fundamentales…, cit., p. 406.
tal el 14 de mayo de 1843. El gobernador Chico anteriormente se
había desempeñado como administrador de rentas del departamento. Su efímero gobierno duró hasta principios de 1844, sucediéndole Francisco Moreno, un comerciante sin experiencia y sin
conocimientos en el ramo administrativo. Moreno duraría unos
cuantos meses, sucediéndole Rafael Díaz de León, quien era un
médico destacado entre su gremio y se caracterizaba por lo adusto de su trato e ideas conservadoras. Este gobierno, como el que
le precedió, fue muy breve, pues para noviembre de 1844 tomó
posesión Felipe Nieto, quien se hizo querer por su pueblo. “Nieto
pudo normalizar la situación administrativa del departamento —
comenta Gómez Serrano—, evitar la bancarrota de la hacienda
pública y pagar con puntualidad a los empleados”.161
Para estos momentos la nación mexicana pasaba por una de
sus peores crisis económicas y políticas, ya que ante tantas convulsiones internas, tanto en el gobierno federal como en los departamentos, prácticamente se actuaba al margen de las normas
e instituciones que intentaban regular la vida pública. En estas
condiciones enfrentó México una de las guerras más injustas que
haya registrado la historia universal.
Presidía la nación el general José Joaquín de Herrera cuando,
fiel a las intenciones expansionistas del vecino país del norte después de haber adquirido, de manera paulatina pero muy astuta,
Luisiana, Florida y Oregón, el ministro Poinsset propuso al gobierno mexicano entre 1825 y 1827 comprar Texas, y ante la negativa, la nación norteamericana optó por otra vía. Se provocó
la insurrección de los colonos de Texas, bajo cuyo pretexto, y en
tiempos de paz, el general Gaines ocupó Nacogdoches, invadiendo de esta forma el territorio nacional. Los Estados Unidos reconocieron la independencia de Texas, con quien celebraron un
tratado el 12 de abril de 1844 para anexarla a la Unión, situación
que a todas luces ofendía al Estado mexicano, lo que provocó el
rompimiento de las relaciones.
161La
creación…, cit., p. 168.
Después de algunas dificultades internas entre las cámaras
norteamericanas y el gobierno, el 1o. de marzo de 1845 se consumó la anexión.
No contenta aún aquella potencia —destaca Pérez Verdía—, le dio
al nuevo territorio una extensión que geográfica y políticamente jamás tuvo, haciéndolo lindar con el Río Bravo del Norte, de
tal suerte que del modo más contrario al derecho internacional
violaba las fronteras mexicanas introduciendo sus ejércitos hasta
las riberas del Bravo, fingía hipócritamente creer que era México
quien violaba las suyas, para de esa suerte, de agresor que era, convertirse en agredido. Por estas causas se declaró la guerra entre las
dos repúblicas a mediados de 1845.162
Como se dijo, las condiciones del país eran las más adversas
con las que se podía contar. Inestabilidad política provocada por
la falta de continuidad del gobierno; luchas intestinas entre los
dos grandes partidos o grupos políticos, es decir, entre liberales
y conservadores, quienes pretendían, bajo su respectiva bandera
ideológica, generar una serie de normas e instituciones que intentaban organizar la vida política de la novel nación; un ejército dividido, corrompido y desgastado por la serie de revueltas internas
que venía arrastrando durante las primeras casi tres décadas de
vida independiente; un clero insolidario con las causas supremas
de la patria que no cedía ante sus pretensiones de seguir manteniendo poder, control político e injerencia en los asuntos públicos, ni mucho menos dejar de lucrar y enriquecerse, so pretexto
del ministerio de la evangelización. Si a todo ello le agregamos que
el elemento humano en nuestro país carecía mayoritariamente de
instrucción elemental, educación cívica y escasa o nula formación
política que pudieran generar una conciencia de vida nacional y
de amor a la patria, en medio de este clima político-social, y precisamente, cuando la unión y solidaridad de los mexicanos era más
162Compendio
de la historia…, cit., p. 402.
necesaria que nunca, con esta guerra se perdió, fácilmente, más
de la mitad del territorio nacional.
El presidente Herrera, con todas estas dificultades, trató de evitar mediante negociaciones la conflagración, que era inminente.
Con exiguos recursos logró integrar un cuerpo de seis mil hombres que, bajo las órdenes del general Mariano Paredes y Arrillaga, salió hacia el norte con la mira de enfrentar la situación. Paredes se dejó llevar por sus innobles ambiciones, pronunciándose
en San Luis Potosí el 14 de diciembre de 1845, y dando la espalda
al enemigo extranjero, volvió a la capital para, posteriormente,
suceder en la Presidencia de la República a Herrera.
El 13 de enero de 1846 el presidente de Estados Unidos James
K. Polk indicó al general Zacarías Taylor la ocupación del territorio ubicado entre los ríos Nueces y Bravo. Para el 4 de marzo, otra
parte del ejército de Taylor ocupó el Frontón de Santa Isabel. El
general Arista, intentando aprovechar esta situación, lo enfrentó
en Palo Alto el 8 de mayo de 1846, combate en el que el ejército
mexicano no logró su cometido.163 El 18 de mayo el ejército norteamericano ocupó Matamoros, y no obstante de haberse realizado algunas batallas entre ambos ejércitos, fue hasta el 7 de julio
cuando el gobierno mexicano emitió una declaración formal de
guerra. Los levantamientos internos en México seguían pronunciándose. El 20 de mayo se levantó en Guadalajara el general José
María Yáñez, quien pugnaba por el regreso de Santa Anna. El presidente en turno, Mariano Paredes, salió a su encuentro, dejando
en el cargo a Nicolás Bravo. Hay que destacar que las revueltas,
las asonadas y las revoluciones internas del país constituyeron un
factor muy importante de inferioridad para enfrentar al invasor.
En México, el 6 de agosto de 1846 el general José Mariano de
Salas se pronuncia, mediante el Plan de la Ciudadela, contra el entonces presidente Nicolás Bravo. Este movimiento político se generó a favor de la Federación y del propio Santa Anna, quien de163Ibidem,
p. 404.
sembarcó el 16 de agosto en Veracruz, procedente de la Habana, y
que para este episodio de la vida nacional se declaraba federalista.
El 22 de agosto de ese año se emite el decreto 164 que restablece la Constitución Federal de 1824 en tanto se preparaba la
expedición de una nueva, para lo cual se convocó a un Congreso
con facultades constituyentes. Dicho decreto establecía que todos
los departamentos que existían pasaban a ser estados de la Federación. Por esta razón el departamento de Aguascalientes pasó
a convertirse en estado de la República Mexicana. Nuevamente
se iniciaba una etapa de transición en la forma de gobierno de
México, esto es, se pasaba del sistema centralista al, otra vez, federalista.
En relación con ese decreto, mediante el cual regresa el sistema
federal, Edmundo O’Gorman afirma que:
Es de advertirse que Aguascalientes, Californias (las dos unidas),
Nuevo México y Texas separado de Coahuila, figuran por primera
vez como estados de la Federación, y son éstos a los que se refiere
el artículo 4o. de la ley de 22 de agosto de 1846 como carentes de
Constitución particular, debiéndose regir sus gobernadores por
la Constitución del estado cuya capital estuviere más inmediata.165
El presidente Mariano Salas convocó a un Congreso que, reunido el 6 de diciembre de ese año, nombró a Santa Anna y a Va164El presidente Salas emitió dicho decreto, en el que se establecía lo siguien-
te: “Artículo 1o. Mientras se pública la nueva Constitución, regirá la de 1824 en
todo lo que no pugne con la ejecución del plan proclamado en la Ciudadela de
esta capital, el día 4 del presente mes, y lo permita la excéntrica posición de la
República. Artículo 2o. No siendo compatible con el código fundamental y del
actual Consejo de Gobierno, cesarán desde luego en el ejercicio de sus funciones. Artículo 3o. Continuarán no obstante los gobernadores que existen, titulándose de los «estados», con el ejercicio de las facultades que a éstos cometían las
Constituciones respectivas. Artículo 4o. Los gobernadores de los departamentos nuevos que carecen de Constitución particular, normarán el ejercicio de sus
funciones por las del estado cuya capital esté más inmediata”. Citado por Torre
Rangel, Jesús Antonio de la, Estructura jurídico-política…, cit., pp. 102 y 103.
165Ibidem, p. 103.
lentín Gómez Farías como presidente y vicepresidente, respectivamente. Aquél no entró a ejercer funciones, pues marchó para
luchar contra el invasor, ocupando su lugar el vicepresidente el 24
de diciembre de 1846.
En ese contexto nacional adverso y muy complejo, Felipe Cosío llegó a la gubernatura de Aguascalientes el 2 de septiembre
de 1846. Hombre relativamente joven, de escasas cuatro décadas,
carismático y trabajador, que emprendió una serie de medidas en
mejora de la condición política, jurídica y económica de Aguascalientes, siendo por ello uno de los gobernantes más queridos
en su historia. Entre sus principales aportaciones encontramos
el establecimiento del tribunal de justicia, el mejoramiento de la
instrucción pública y, sobre todo, su enfática apología a la independencia estatal, amenazada en 1847.
En la gestión de Cosío se apoyó la instalación del nuevo Congreso del estado, mismo que se declaró constituyente ya que mediante algunas reformas adoptó la Constitución de Zacatecas,166
lo que evidenciaba su falta de acomodo a las vicisitudes propias
de la localidad. No obstante ello, este texto fundamental se significó por el reconocimiento de los derechos básicos de los aguascalentenses, entre los que destacan el de “hablar, escribir, e imprimir
sus ideas libremente sin previa censura y con las limitaciones que
imponen las leyes”.167 De Zacatecas se tomó, asimismo, el Reglamento de Debates del Congreso y el Económico-Político de los
Partidos. Cabe destacar la aportación innovadora de la representación popular aguascalentense en la expedición de una ley contra ladrones, misma que por su falta de sentido práctico y sus
166El 9 de noviembre de 1846 el Congreso del Estado de Aguascalientes emite el decreto que adopta, para que rija en la entidad, la Constitución Política de
Zacatecas de 1832. El decreto fue publicado en el periódico El Patriota el 10 de
abril de 1847. El Patriota era un periódico oficial de circulación semanal que comenzó a distribuirse en la ciudad de Aguascalientes a finales de marzo de 1847,
y en el que se informaba la situación que guardaba el país y los acontecimientos
más importantes de la entidad.
167Cfr. Gómez Serrano, Jesús, La creación…, cit., p. 172.
excesos en su confección, le generó duras críticas. Estos intentos
por generar nuevas leyes por parte de la legislatura del naciente
estado, en sus inicios, fueron poco atinados, quizá —sin que esto
sea una justificación— propiciados por la inexperiencia de los flamantes legisladores que integraban las instituciones del incipiente y transitorio estado de Aguascalientes.
La falta de solidaridad y de patriotismo en el país era, lamentablemente, una realidad. Sólo algunos cuantos estados, entre los
que figuraba Aguascalientes, proporcionaron efectivos a la causa,
junto con aquellos otros que ya habían sido invadidos en su territorio y luchaban para repeler la agresión.
El 28 de enero de 1847 empezó a salir de San Luis el ejército para ir
a atacar a Taylor… mandados por los generales Santa Anna, Mora
y Villamil, Micheltorena, Blanco, Corona… llegaron por fin ante
el invasor el 22 de febrero, encontrándolo parapetado en el punto
llamado “La Angostura”, cerca del Saltillo.168
En este sentido, Jesús Gómez Serrano destaca la participación
aguascalentense que se tuvo en ésta y otras batallas:
El batallón de Aguascalientes, al mando del coronel Ferro, trabó
combate en Monterrey, los días 19 y 20 de septiembre de 1846,
después en La Angostura, a fines de enero de 1847 y, por último,
en Padierna y Molino del Rey, durante agosto y septiembre de ese
mismo año. Los restos del batallón regresaron a Aguascalientes el
7 de octubre de 1847.169
Ya para el 1o. de marzo de 1847 el coronel norteamericano
Doniphan ocupó Chihuahua después de la batalla del Rancho
de Sacramento, derrotando al coronel Heredia y al gobernador
Trías.
168Pérez
Verdía, Luis, Compendio de la historia…, cit., p. 407.
Serrano, Jesús, La creación…, cit., p. 177.
169Gómez
IV. DESCONOCIMIENTO DEL ESTATUS POLÍTICO
DE AGUASCALIENTES COMO ENTIDAD
INDEPENDIENTE. LAS POSTRIMERÍAS
DE LA GUERRA MÉXICO-NORTEAMERICANA
En plena conflagración bélica, el 6 de diciembre de 1846 el
Congreso de México se reunió, promulgando el 21 de mayo de
1847 el Acta de Reformas. Este Congreso era ordinario y constituyente, cuyas sesiones se vieron amenazadas por los graves acontecimientos en la capital a principios de 1847. El propósito de este
Congreso era reorganizar a la República, pero la opinión de los
diputados estaba dividida, pues una parte se decantaba porque la
Constitución de 1824 se restableciera lisa y llanamente, en tanto
no se reformara según lo previsto por ella misma en el procedimiento para tal efecto. Por otra parte, el dictamen de la mayoría proponía, modificando los términos de la anterior propuesta,
“que se declarara como única Constitución legítima del país la de
24, «mientras no se publiquen todas las reformas que determine
hacerle el presente Congreso»”.170
Al dictamen de la mayoría, Mariano Otero, único miembro disidente de la Comisión, acompañó su voto particular, aduciendo
que además del Acta Constitutiva de la Federación y de la Constitución de 1824 se observase lo que él llamó Acta de Reformas. “En
la sesión del 16 de abril, el Congreso rechazó el dictamen de la
mayoría y en la del día 22 comenzó la discusión del voto particular de Otero. Con algunas modificaciones y adiciones, aceptadas
la mayor parte por su autor, el Acta de Reformas terminó de discutirse el 17 de mayo, fue jurada el 21 y publicada el 22”.171
Ante tales hechos en el escenario nacional y con el restablecimiento de la Constitución de 1824 por el Acta de Reformas172 y,
170Tena
Ramírez, Felipe, Leyes fundamentales…, cit., p. 441.
171Idem.
172“El artículo 6o. del Acta Constitutiva y Reformas reconoce únicamente
como estados los originales de la Constitución de 1824. Aguascalientes, enton-
por consiguiente, del sistema federal, se desconocía la modalidad
política de Aguascalientes como entidad federativa, reincorporándose al estado de Zacatecas, en calidad de partido. El gobernador
Felipe Cosío se convirtió en el gran apologista de la condición
política autónoma que Aguascalientes ya había logrado, primero
como territorio de la Federación y luego como departamento de
la República central, sin olvidar su efímera condición de estado
de la Federación, como ya se mencionó. Cosío emprendió toda
una campaña en la que se dio a la tarea de generar una serie de
encomios, defendiendo las ventajas de la categoría autónoma de
Aguascalientes y soslayando los inconvenientes de esta situación.
El gobernador se negó a jurar la Constitución federal restablecida y junto con el Congreso local, que en esos momentos todavía no se disolvía, inició una serie de defensas por escrito para
mantener el estatus político de Aguascalientes, invitando a otras
legislaturas estatales a que se solidarizasen en esta causa mediante ocursos y representaciones ante el Congreso general. Esta gran
cruzada, que involucró a los personajes más representativos de
Aguascalientes, se enfrentó a una serie de dificultades al interior
de la entidad y, a su vez, en el contexto nacional, que con el tiempo se lograrían sortear.
Cosío, quien comandaba la más importante empresa para preservar la existencia política de Aguascalientes, fue investido de
facultades extraordinarias por su legislatura “para defender la independencia y soberanía del estado por todos los medios que crea
convenientes”.173 De esta forma, la ciudad se volcó en la defensa
de su entidad política para mantener su categoría independiente,
sin que se le pudiera cuestionar su insolidaridad con la patria por
el momento que atravesaba. Como asevera Agustín R. González:
ces, es desconocido como estado de la Federación. Así quedó de nuevo agregado
al estado de Zacatecas en calidad de partido”. Cfr. Torre Rangel, Jesús Antonio
de la, Estructura jurídico-política…, cit., p. 103.
173El Patriota, 5 de julio de 1847. Citado por Gómez Serrano, Jesús, La creación…, cit., p. 183.
Nunca ha estado el pueblo de Aguascalientes más unido; nunca
como entonces se ha pronunciado la opinión pública de una manera más elocuente y decidida. Y para mayor gloria del estado y
de Cosío debo consignar aquí que, al defenderse la soberanía de
aquél, no se descuidaba la defensa de la República, invadida por el
enemigo extranjero. Aguascalientes no dejó de dar su contingente
de sangre y de dinero para tan patriótico objeto.174
El gobernador Cosío y los diputados locales iniciaron la defensa legal de la independencia política de Aguascalientes enviando
al Congreso general, el 19 de mayo de 1847, una formal protesta
que narraba la situación y fundamentaba la autonomía. Las autoridades del gobierno de la República no podían atender el problema de la emancipación de Aguascalientes. Aquéllas tenían como
prioridad enfrentar y resolver la guerra contra los norteamericanos, por lo que en esos momentos no hicieron ningún pronunciamiento en algún sentido. Mientras tanto Cosío, pertrechado
en Aguascalientes, recibía del pueblo manifestaciones de solidaridad y fuerza; ante tal resistencia, los de Zacatecas permanecían
a la expectativa y con la prudencia que se requería ante tan difícil
El 5 de junio de ese año la legislatura de Aguascalientes “…envió una excitativa a las legislatura estatales, pidiéndoles que «dirijan al soberano Congreso Constituyente de la Unión su voto
particular, para que Aguascalientes continúe como uno de los
estados de la confederación mexicana»”.175 Posteriormente, el 20
de junio de 1847, los legisladores locales encomendaron a Antonio Rayón y Casimiro Guerra el entrevistarse con el general Santa
Anna para plantearle la situación. La respuesta de los estados llamados a sumarse en apoyo de esta causa no fue inmediata, lo que
se explicaba por el momento histórico de enfrentamiento bélico
que vivía el país. El gobernador Cosío quería capitalizar la ayuda de las legislaturas estatales y consolidar los vínculos oficiales,
Agustín R., Historia del estado…, cit., p. 95.
Serrano, Jesús, La creación…, cit., pp. 188 y 189.
174González,
175Gómez
situación que difícilmente podían ignorar, en su parecer, los poderes de la Unión.
Para julio de 1847 la tropa zacatecana y los escuadrones de la
guardia nacional de Aguascalientes estaban dispuestos a enfrentarse. El ejército zacateco ocupó Rincón de Romos, Asientos y
Calvillo, que eran, a la sazón, las tres cabeceras de los partidos de
la recién extinta entidad aguascalentense. En dichas ciudades y
sus respectivas jurisdicciones se había jurado la Constitución de
Zacatecas, cuyas consecuencias eran, por una parte, el desconocimiento del Ejecutivo de Aguascalientes, pues, en principio, ya no
existía tal y, por la otra, dejaba a la ciudad de Aguascalientes sola
en su lucha por evitar la reanexión a Zacatecas y conservar así su
calidad política.
Entre tanto, mediante una circular del 6 de agosto el Congreso
de Sonora se pronunció a favor de la excitativa, aduciendo que
Aguascalientes se había significado por ser un “fiel observante del
pacto federal y que contaba con todos los elementos necesarios
para ser un estado”.176 A mediados de ese mes Michoacán hizo lo
Una vez acabada la guerra contra el vecino país del norte, se
firmó en Guadalupe, el 2 de febrero de 1848, el convenio por el
cual “…cedía México a los Estados Unidos los territorios de Tejas
hasta el Bravo, Nuevo México y Alta California con una extensión de cerca de noventa y seis mil leguas cuadradas…”.177 Para
entonces, el caso de la emancipación política de Aguascalientes
volvió a adquirir importancia. A la lista de estados que apoyaron
la citada excitativa se incorporó Chiapas, enviando una iniciativa
al Congreso general, el 27 de marzo de 1848, en la que argumentaba la conveniencia de incorporar a Aguascalientes como estado.
Posteriormente se sumaron los estados de Tamaulipas, México,
Tabasco y Puebla.
176La circular fue reproducida en El Patriota el 11 de septiembre de 1847.
Citado por Gómez Serrano, Jesús, La creación…, cit., p. 190.
177Pérez Verdía, Luis, Compendio de la historia…, cit., p. 418.
Mención aparte merece la intervención de Jalisco en el caso
de Aguascalientes, pues analizó seriamente el problema que atravesaban sus vecinos, encomendándose este asunto a una comisión178 especial del Congreso local, quien ponderó los acontecimientos que había atravesado Aguascalientes y que lo llevaron a
obtener, en mayo de 1835, el reconocimiento como territorio de
la Federación. El Congreso jalisciense adujo que la mala división
del territorio nacional obstaculizaba el buen desarrollo administrativo de la República; que Zacatecas se caracterizaba como una
entidad dedicada mayormente a la minería, en tanto que Aguascalientes se había significado por su actividad agrícola; por consiguiente, Zacatecas se había convertido en recaudador de impuestos, producto de la riqueza de las tierras de Aguascalientes. Para
el Congreso de Jalisco, “entre 1835 y 1847 Aguascalientes había
cumplido con todas las exigencias impuestas a los estados de la
República y, además, asistió al desarrollo de los diferentes ramos
de su riqueza”.179
Así las cosas, Zacatecas consideraba que los aguascalentenses
iban a acatar y conformarse con su nueva situación política, al ser
partido de aquel estado. Sin embargo, Zacatecas tomó medidas
con la intención de ordenar el caos que se vivía en Aguascalientes.
El 29 de enero de 1848,180 poco antes de la celebración de los tratados de Guadalupe, su Congreso emitió un decreto en el que se
establecía “…que los municipios de Aguascalientes y Jesús María
formasen un partido y los de Asientos, Rincón de Romos y Calvillo otro, dependiente de la capital del estado”.181
178La Comisión presentó un extenso y detallado dictamen el 7 de diciembre
de 1950, en el que relacionaba hechos y circunstancias que avalaban la independencia de Aguascalientes. Cfr. Gómez Serrano, Jesús, La creación…, cit., pp. 191
y 192.
179Ibidem, p. 193.
180El decreto fue emitido por la legislatura el 31 de diciembre de 1847 y sancionado por el Ejecutivo el 2 de enero de 1848.
181Ibidem, p. 195.
En Aguascalientes, en mayo de 1848, con la simpatía y apoyo
de Felipe Cosío, el general Mariano Paredes y Arrillaga —cuando
todavía no evacuaban todos los invasores norteamericanos la capital del país— inician una rebelión “…oponiéndose a los tratados
de paz y llamando traidores a quienes los habían celebrado, olvidándose sin duda que él —Arrillaga— fue el primero que dio la
espalda al enemigo en San Luis para promover la revolución y que
en el corto tiempo que estuvo en sus manos las riendas del poder,
más que de la guerra extranjera, se ocupó en cambiar la forma de
gobierno”.182 A su lucha se sumó el padre Jarauta183 en Lagos y Manuel Doblado en Guanajuato. Tenían el propósito de dar al país
“instituciones aceptables” y promover la reerección de Aguascalientes en estado. Paredes fue derrotado en julio de ese año por
el general A. Bustamante, haciendo prisionero al célebre padre
Jarauta, quien fue posteriormente fusilado. Así fue derrotado Paredes y, con ello, la causa de Felipe Cosío, sin que ello fuese obstáculo para que el ayuntamiento siguiese con su lucha en el anhelo
de recuperar el reconocimiento de la entidad aguascalentense.
Mientras tanto, el ayuntamiento de Aguascalientes, continuando con su firme propósito de recuperar su autonomía política, y al
lado de una junta de vecinos principales, designó como gobernador a Francisco Borja Belaunzarán. El presidente Joaquín Herrera, quien había asumido el cargo el 3 de junio de 1848, se resolvió ocupar Aguascalientes y acabar con esta rebeldía, designando
al mando de tropas federales que procedían de Jalisco al general
Manuel Arteaga, al que le acompañó una fuerza de Zacatecas.184
Ante los hechos, la ciudad fue abandonada, cuyos destacados vecinos del movimiento emancipador encontraron refugio en otros
estados. Arteaga ejecutó órdenes superiores, nombrando nuevas
Verdía, Luis, Compendio de la historia…, cit., p. 420.
Agustín R. González que Jarauta era un clérigo carlista con cierta
preparación que había llegado de la península ibérica a Aguascalientes con una
fama de guerrillero y que pronto se ganó la simpatía de los lugareños. Exaltaba
a los soldados de Aguascalientes con el mote de “tigres” por su participación en
la batalla de Monterrey y la Angostura. “Decía frecuentemente: No ambiciono
más que ayudar á libertar á México, ver grande á Aguascalientes, matar muchos
yankees, y máteme Dios después. Soy español de nacimento, mexicano de corazón
y amante de Aguascalientes con el alma y con la vida”. González, Agustín R.,
Historia del estado..., cit.
184Ibidem, p. 117.
182Pérez
183Refiere
autoridades y destacando efectivos del ejército federal en el sitio.
Encontró poca respuesta para el desempeño de los cargos, pues el
descontento de sus habitantes era generalizado. A pesar de esto,
el 26 de julio de 1848 la Constitución restablecida de 1824 fue jurada y las autoridades del partido de Aguascalientes comenzaron
a despachar con cierta regularidad sus asuntos.185 Posteriormente,
cuando el general Manuel Arteaga había dejado la plaza acatando
órdenes, quedando sólo la fuerza de Zacatecas, las protestas de los
lugareños se reavivaron al encontrar desprotegido aquel destacamento. El gobierno de Zacatecas mantenía su tropa alerta, la que
encontró resistencia y provocación de sus habitantes; el descontento fue en aumento al transcurrir de los días. En un principio el
ejército no disparó ni un solo fusil. Pasaba el tiempo y Zacatecas
no podía permanecer indiferente. Después se desarrollan combates desventajosos, generando algunas víctimas. Rivas, al mando
de la tropa, ordena no disparar los cañones y en una noche dispone evacuar la plaza de manera sigilosa, evitando que se comunique el movimiento. “El invasor huye; el comercio vuelve a poner
su guardia, y amanece todo tranquilo”.186
Con estos hechos el gobierno federal advierte lo gravoso de la
situación, generalizándose el sentir en las autoridades federales
para que Aguascalientes figure como estado, pero haciendo uso
de las vías legales. Para tratar de componer la situación llegó el
general Tomás Requena a negociar, manifestando que Aguascalientes no iba a ser invadido por Zacatecas si aceptaba pertenecer
de derecho a este estado; esto sin perjuicio de que Aguascalientes
promoviese su reconocimiento como estado ante el Congreso de
la Unión. La propuesta fue aceptada y a comienzos de 1849 se designa como jefe político del partido a Jesús Terán.
El recién nombrado jefe político era un hombre culto.
La administración de Terán fue moralizada, ilustrada, benéfica.
Favoreció la instrucción primaria; se dedicó a mejorar tanto los
185Gómez
Serrano, Jesús, La creación…, cit., p. 197.
Agustín R., Historia del estado…, cit., p. 119.
186González,
recursos como el método de enseñanza en el colegio, eligiendo los
mejores libros de texto y los más altos catedráticos […] Él mismo
enseñaba cronología, geografía, historia y filosofía de la historia
[…] Favoreció el hospicio de pobres, aumentando los talleres y
mejorando los existentes; niveló y empedró muchas calles de los
barrios de Triana, San Juan de Dios y Guadalupe, realizó otras
mejoras materiales.187
Aguascalientes no cesó en su lucha emancipadora no obstante
este pacto de tutelaje zacatecano. El 30 de mayo de 1849 el ayuntamiento dirigió una solicitud al Congreso general, “…pidiendo le
restituya su independencia y soberanía como uno de los estados
de la confederación mexicana”.188 El 2 de julio de 1849 los miem187Ibidem,
pp. 120 y 121.
Serrano indica que la petición se hizo el 30 de mayo de 1849 y
ante el gobierno general. La iniciativa se realizó ante el Congreso general, como
él mismo indica en la nota al pie de página de su libro que aquí se cita. Además,
188Gómez
bros del ayuntamiento insistían en su petición,189 argumentando
que el Acta de Reformas era confusa y no contemplaba, expresamente, que Aguascalientes fuera partido del estado de Zacatecas.
Por su parte, Miguel Belauzarán, José María López de Nava y los
demás firmantes proseguían en su trámite de apoyo ante las legislaturas estatales.
V. LA ANARQUÍA, LA DICTADURA Y LA CONSTITUCIÓN
DE 1857. EL CAMINO FINAL HACIA LA EMANCIPACIÓN
POLÍTICA DE AGUASCALIENTES
Para 1851, las gestiones en el cabildo se sucedían para lograr
nuevamente el reconocimiento autonómico del estado. El 7 de
enero se les confirió un poder especial a Ignacio Sierra y Rosso, Jesús Camarena y Vicente Romero para que continuaran insistiendo en la gestión para recuperar la emancipación. El 30 de
marzo se otorgaron facultades similares al senador Bernardo Flores. Aguascalientes no escatimaba un ápice en sus trámites.
En el contexto nacional, después del periodo del presidente
Herrera y mediante nuevas elecciones, el 15 de enero de 1851 accede al poder, en medio de una serie de dificultades, el general
Mariano Arista. “Desde un principio se manifestó muy difícil la
situación… la penuria de la Hacienda, las exigencias de los acreedores y la apatía de los estados, debilitaban el poder público y le
quitaban a la Federación el prestigio y la vida”.190 Las agitaciones
políticas y los levantamientos no se hicieron esperar, iniciando el
26 de julio de 1852 la revolución en Guadalajara. El 13 de septiembre, los rebeldes de Guadalajara propusieron “destruir a Arista;
sostener la Constitución federal; desconocer los poderes públicos
en la iniciativa se establece que ésta es dirigida al soberano Congreso general. La
Iniciativa fue publicada en la imprenta de J. María Chávez el 5 de julio de 1849.
Cfr. La creación…, cit., p. 199.
189La iniciativa fue publicada el 5 de julio de 1849 en la imprenta de J. María
190Pérez Verdía, Luis, Compendio de la historia…, cit., p. 423.
que no merecían la confianza pública y llamar a Santa Anna”.191
Ante la situación caótica del país, los conservadores asumieron
que la nación no podía encontrar otro camino hacia el orden que
El 20 de octubre, bajo el auspicio de los conservadores, los generales López Uruga y Yáñez proclaman en Guadalajara el Plan
del Hospicio, con el que se desconocía a Mariano Arista y se proponía para sustituirlo al indecible Santa Anna. El general Yáñez
tenía contacto con las autoridades de Aguascalientes, a quienes
solicitó su ayuda, y acudió a su vez con acaudalados lugareños,192
como José María Rincón Gallardo, para que le apoyasen en su
propósito político. Aguascalientes aprovechó la coyuntura de la
situación del país para así recobrar su independencia. Al suscribir
el Plan del Hospicio, el ayuntamiento de Aguascalientes lo condicionó, aduciendo que se respetara la autonomía por la que muchos años se había luchado.
Como presidente de la República, Mariano Arista contaba con
un déficit presupuestario y encontró una injusta oposición del
Congreso que no le permitía gobernar. En la sesión de apertura
de las cámaras, faltando cuatro días para su dimisión, pronunció
en su discurso las siguientes palabras que reflejaban la situación
anárquica que se vivía:
191Ibidem,
pp. 425 y 426.
se sabe, la burguesía fue la impulsora de los cambios políticos en
los procesos revolucionarios liberales, que superaron al antiguo régimen y establecieron el Estado constitucional euroatlántico. En Aguascalientes, la burguesía
política y los pudientes hacendados promovieron, hasta consumarla, la emancipación política de Aguascalientes. No debemos olvidar que las ideas del progreso se deben a los primeros socialistas que eran liberales desencantados. Esta primera idea la expresa Vicente Iborra, aduciendo que: “Así pues, serán los sectores
burgueses y hacendados, con una dialéctica interna propia entre los dos grupos,
los que conducirán a Aguascalientes a su independencia, iniciada en 1835 pero
cuyo proceso y consolidación definitivos no se cerrarán hasta que después del
accidentado año de 1847 se llegue al total reconocimiento de su soberanía en la
Constitución general de la República promulgada el 5 de febrero de 1857”. Cfr.
Iborra, Vicente, Independencia del estado de Aguascalientes, 1835-1847, México,
UNAM, 1981, p. 10.
192Como
Entre nosotros, los males sociales son orgánicos: todo aparece heterogéneo y contrapuesto, como las razas que pueblan nuestro territorio; y en la obstinada lucha que mantiene en el progreso y el
retroceso del país, los poderes no pueden tener un asiento sólido,
y parece que nos amaga como situación normal un estado perpetuo de anarquía.193
Tomando la decisión de no enfrentar al Congreso y no generar
más derramamiento de sangre, Arista renunció el 4 de enero de
1853, sucediéndole D. Juan B. Ceballos, quien era presidente de la
Suprema Corte. Ceballos intentó gobernar pero los problemas del
Congreso eran muchos; en su búsqueda por salvar la situación, el
19 de enero pretendió que se convocara una Convención Nacional que reformara la Constitución, iniciativa que le fue desechada. Ceballos ordenó al general Marín disolver la Asamblea, pero
los diputados sesionaban en una casa particular, donde nombraron titular del Ejecutivo al gobernador de Puebla, D. Juan de Mújica y Osorio, quien no aceptó el cargo. Ceballos seguía al frente
pero no contaba con medios para adueñarse de la situación ni
con el apoyo del partido liberal. El ejército era secundado por el
general D. Manuel Robles Pezuela; éste pedía la dictadura, y así se
pronunciaron por el Plan de Jalisco con algunas reformas y acuerdos, mismos que celebraron con los jefes directores de los últimos
convenios y quienes, a su vez, llevaron a la presidencia a D. Manuel María Lombardini. Éste ejerció el cargo del 20 de febrero al
20 de abril, fecha en que regresaría el general D. Antonio López
de Santa Anna de su exilio en Colombia, asumiendo el propio 20
de abril el poder, por haber obtenido la mayoría de votos de los
estados en la elección del 17 de marzo de 1853.194
Santa Anna, quien accedía a su onceavo periodo de gobierno,
ejerció un poder dictatorial auspiciado por el partido conservador, con quien en esta ocasión su conveniencia le dictaba simpatizante y, por lo mismo,
193Citado
por Tena Ramírez, Felipe, Leyes fundamentales…, cit., p. 479.
pp. 427 y 428.
194Ibidem,
[…] inició una política enteramente retrógrada: el 25 de abril dio
una Ley de imprenta quitando por completo la libertad… El 27
desterró arbitrariamente al Sr. Arista que vivía en su hacienda del
Encero… trató de fundar en México un protectorado extranjero,
pretendiendo establecer una monarquía bajo la bandera de España… Procuró enganchar una guardia suiza… persiguió a todos
aquellos que eran tenidos por afectos a las ideas liberales, desterrándolos y prohibiéndoles residir en las capitales de los departamentos o en la poblaciones de alguna importancia; restableció
la Orden de Guadalupe y destituyó a los magistrados de la Suprema Corte, Ceballos y Castañeda, porque renunciaron a la cruz
con que se les condecoró. Aumentó considerablemente el ejército,
consumiendo en su manutención las rentas públicas…195
Mientras se desarrollaba la dictadura en nuestro país, Santa
Anna decidió mantener la condición política que ya le había asignado a Aguascalientes en 1835. En efecto, el 22 de abril de 1853
Santa Anna emite las Bases para la Administración de la República, estableciendo en la sección tercera, artículo 3o., que:
Los distritos, ciudades y pueblos que se han separado de los estados y departamentos á que pertenecen, y los que se hayan constituido bajo una nueva forma política, volverán á su antiguo ser y
demarcación, hasta que el gobierno, tomando en consideración
las razones que alegaren para su segregación, provea lo que convenga al bienestar de la República. Se exceptúa de la anterior disposición al partido de Aguascalientes196 (las cursivas son nuestras).
El 10 de diciembre de 1853, “el presidente Antonio López de
Santa Anna declara Departamento de la República al antiguo Distrito de Aguascalientes cuyo territorio será el mismo que tuvo a
consecuencia de lo dispuesto por las leyes de 30 de diciembre de
1836 y 30 de junio de 1838”.197
195Ibidem,
pp. 428 y 429.
197Tomado del decreto que erige en departamento a Aguascalientes. El de196Ibidem,
Mucho embelesó la dictadura a Santa Anna. Cuando ésta iba
a terminarse, según lo disponía el plan que la estableció, Santa
Anna hizo que se prorrogara por tiempo indefinido, levantando
un acta en Guadalajara el 17 de noviembre de 1853. Esta decisión,
al ser oficial, fue secundada por las principales poblaciones del
país. El 16 de diciembre se expidió un decreto por bando nacional, el cual concedía facultades discrecionales al dictador, autorizándole, de ser necesario, nombrar a su sucesor y se le otorgaba el
tratamiento de alteza serenísima.
Para entonces y con motivo de haber ocupado Mr. Lane, gobernador del estado norteamericano de Nuevo México, el territorio de “la Mesilla”, bajo pretexto de pertenecer a dicha entidad, se
trató de evitar un grave conflicto. El 13 de diciembre se celebró un
nuevo tratado de límites, mediante el cual Santa Anna vendía a los
Estados Unidos dicho territorio.198 “Semejante traición —afirma
Pérez Verdía—, así como los ruinosos contratos que diariamente
se celebraban y la inmoralidad del gobierno, indignaron al pueblo y el dictador que contaba con la fuerza de sus bayonetas fue
sorprendido por un enemigo, que no temía: la opinión pública”.199
El 1o. de marzo de 1854 se proclamó en Ayutla un plan revolucionario encabezado por el coronel D. Florencio Villarreal,
mediante el cual se desconocía a Santa Anna, y se disponía que
una Junta nombrara presidente interino y que éste convocara un
Congreso Constituyente. El 11 de marzo Ignacio Comonfort, el
general Juan Álvarez, Gordiano Guzmán, Villalba y otros se adhirieron al plan. A partir de este momento se sucedió una serie
de hechos que volvió insostenible la situación al gobierno del dictador.
Viendo Santa Anna los repetidos triunfos de sus enemigos y el
estado de la opinión pública, trató solo de salvarse y salió ocultacreto puede verse en Topete del Valle, Alejando, Boletín de la Sociedad de Historia…, cit., t. I, núm. 3, p. 1.
198Pérez Verdía, Luis, Compendio de la historia…, cit., p. 429.
199Ibidem, p. 430.
mente de la capital el 9 de agosto de 1855 para Veracruz, habiendo
mandado publicar ese mismo día un decreto por el cual, en uso de
sus facultades, nombraba un triunvirato compuesto del presidente
de la Corte y de los generales Salas y Carrera para que se encargasen del gobierno cuando él falleciera o declarara no poder seguir
en el mando, y el 12 publicó en Perote un manifiesto en el que,
alabando su conducta, arrojaba sobre otros la responsabilidad de
sus actos y se despedía de la República, embarcándose a los días
para La Habana.200
Éste fue el fin del gobierno inmoral y despótico del execrable
El Plan de Ayutla dio por supuesta la existencia de estados. Así,
en su artículo 4o. estableció:
En los estados en que fuere secundado este plan político, el jefe
principal de las fuerzas adheridas, asociado de 7 personas bien
conceptuadas que elegirá el mismo, acordará y promulgará al mes
de haberla reunido, el Estatuto provisional que debe regir a su respectivo estado o territorio, sirviéndole de base indispensable para
cada estatuto, que la nación es y será siempre una, sola, indivisible
e independiente.201
Luego del triunfo de la revolución de Ayutla, el entonces gobernador de Aguascalientes, siguiendo el dispositivo referido del
Plan, el 8 de septiembre de 1855 decreta el Estatuto Orgánico Provisional del Estado de Aguascalientes.202
El 16 de octubre de 1855, y de conformidad con el plan de
Ayutla, se expide por el general Juan Álvarez la convocatoria para
el Congreso Constituyente, cuyos congresistas debían reunirse en
Dolores, Hidalgo. Posteriormente se modificó la convocatoria,
emplazándose en la ciudad de México para el 17 de febrero de
200Ibidem,
pp. 432 y 433.
Ramírez, Felipe, Leyes fundamentales…, cit., p. 493.
202El texto íntegro de este documento jurídico fundamental lo recoge Torre
Rangel, Jesús Antonio de la, Estructura jurídico-política…, cit., pp. 107 y 108.
201Tena
1856. A pesar de ser mayores en número los moderados, la elocuencia de los liberales puros propició que sus principios y criterios fueran dominantes y triunfaran.
Respecto a la situación de la independencia política de Aguascalientes, en el seno del Congreso los diputados por Zacatecas no
presentaron oposición alguna.203 Los diputados por Aguascalientes estuvieron divididos: el diputado liberal Manuel Buenrostro
“…afrontó el reto político por el pleno reconocimiento de Aguascalientes como estado. José María Barros, diputado constituyente
también por Aguascalientes —pero del partido conservador— se
opuso siempre a ello”.204
El Congreso General Constituyente sanciona y jura el 5 de
febrero de 1857 la Constitución Federal de los Estados Unidos
Mexicanos, estableciendo en su artículo 43 que “...las partes integrantes de la Federación son: los estados de Aguascalientes…”.205
Se cerraba así el capítulo más importante en la historia de Aguascalientes para reconocer, definitivamente, su independencia política y autonomía jurídica como estado integrante de la Federación mexicana.
Serrano, Jesús, La creación…, cit., p. 205.
Torre Rangel, Jesús Antonio de la, Estructura jurídico-política…,
203Gómez
204Véase
cit., p. 108.
205Tena Ramírez, Felipe, Leyes fundamentales…, cit., p. 613.
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