Source: https://www.diputados.gov.ar/proyectos/proyectoTP.jsp?exp=4362-D-2018
Timestamp: 2020-07-11 01:00:39
Document Index: 174142910

Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 2', 'Artículo 3', 'Artículo 4', 'Artículo 7', 'Artículo 8']

Expediente 4362-D-2018
Sumario: VENTA Y PUBLICIDAD DE ALIMENTOS DESTINADOS A NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES. REGIMEN.
REGULACIÓN DE LA VENTA Y LA PUBLICIDAD DE ALIMENTOS DESTINADOS A NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES
Artículo 1.- Objeto. La presente ley tiene por objeto regular la venta y la publicidad de los alimentos destinados a niños, niñas y adolescentes en pos del alcance de hábitos saludables.
Artículo 2.- Autoridad de Aplicación. El Poder Ejecutivo Nacional determinará la Autoridad de Aplicación de la presente ley.
Artículo 3.- Venta de alimentos destinados a niños, niñas y adolescentes. La venta de alimentos especialmente destinados a niñas, niños y adolescentes no podrá realizarse a través de atracciones comerciales no relacionadas con la promoción propia del producto, tales como regalos, concursos, juegos u otro elemento de captación infantil.
Artículo 4.- Publicidad de alimentos destinados a niños, niñas y adolescentes. La publicidad de los alimentos que, por unidad de peso o volumen, o por porción de consumo, contengan en su composición nutricional elevados contenidos de calorías, grasas, azúcares, sal y todos aquellos nutrientes que considere la Autoridad de Aplicación no podrá ser dirigida a menores de edad.
Por vía reglamentaria, la Autoridad de Aplicación determinará los alimentos mencionados en el párrafo precedente.
A los efectos de la presente ley, se entiende por publicidad toda forma de promoción, comunicación, recomendación, propaganda, información o acción destinada a promover el consumo de un determinado producto.
Artículo 7.- Reglamentación. La presente ley será reglamentada a los noventa (90) días desde su publicación en el Boletín Oficial.
Artículo 8.- Adhesión. Se invita a las Provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a adherir a las disposiciones de la presente ley.
Según el Mapa de Obesidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Argentina atraviesa un serio problema de sobrepeso. El 60 por ciento de los argentinos tiene sobrepeso y la prevalencia de obesidad pasó del 14,6% registrado en 2005, al 18% en 2009 y el 20,8% en 2013, es decir, que tiene una implicancia de un 42,5% de incremento. Estas cifras son alarmantes.
Los sistemas de salud de América Latina alertan sobre la creciente demanda de atención de las enfermedades crónicas relacionadas con la obesidad, tales como la diabetes tipo 2, enfermedades coronarias, hipertensión arterial, enfermedades del aparato locomotor (artrosis) y diversos tipos de cáncer.
En el último informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), “Alimentos y bebidas ultraprocesados en América Latina: tendencias, efecto sobre la obesidad e implicaciones para las políticas públicas”, quedó reflejado que, ante el aumento de la venta per cápita de estos productos, el incremento del consumo se correlaciona fuertemente con el aumento del peso corporal promedio, lo que indica que estos productos son un importante motor en el crecimiento de las tasas de sobrepeso y obesidad en la región.
Esta preocupación no es sólo nacional o continental. En los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por las Naciones Unidas en 2015, la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles se consideran prioridades básicas. Entre los factores de riesgo para las enfermedades no transmisibles, la obesidad suscita especial preocupación, dado que puede anular muchos de los beneficios sanitarios que han contribuido a la mejora de la esperanza de vida.
Los malos hábitos alimenticios que se están generando en la población latinoamericana son en gran parte los causantes de la epidemia de enfermedades mencionada previamente. Los alimentos ultraprocesados y la comida rápida representan una parte cada vez mayor de lo que las personas comen y beben en América Latina, con resultados muy negativos. Estos productos no están diseñados para satisfacer las necesidades nutricionales de las personas. De acuerdo con los asesores sobre Nutrición y Actividad Física de la OPS y la OMS, generan deseos incontrolados de consumo que llegan a dominar los mecanismos innatos de control del apetito y hasta el deseo racional de dejar de comer. Por este motivo, resultan doblemente perjudiciales: son casi adictivos y esto desemboca en el aumento del sobrepeso y la obesidad, al tiempo que sustituyen alimentos frescos, que son la base de una dieta natural rica en nutrientes.
Es de vital relevancia, entonces, llevar adelante políticas públicas en pos de un cambio de conducta de la población, bregando por la adquisición de hábitos saludables. Dentro de las medidas que propone la OMS, se destaca la restricción de la publicidad de los alimentos con alto contenido de sal, azúcar y grasas peligrosas, en especial, aquellos destinados a los niños, niñas y adolescentes.
Cabe mencionar que la promoción de hábitos saludables debe establecerse desde la temprana edad y a lo largo de todo el ciclo vital.
La situación actual es todavía más dramática si se tiene en cuenta el gran impacto que está empezando a tener en los jóvenes y sobretodo en los niños y niñas. De acuerdo con la OMS, la obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. La problemática es mundial y está afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en el medio urbano. La prevalencia ha aumentado a un ritmo alarmante. Se calcula que, en 2010, hay 42 millones de niños con sobrepeso en todo el mundo, de los que cerca de 35 millones viven en países en desarrollo.
Los/as niños/as obesos/as y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades conexas no transmisibles, que son en gran medida prevenibles. Para la OMS, es esencial lograr un equilibrio calórico que se mantenga a lo largo de toda la vida para así frenar la obesidad y estabilizar el peso del niño cuanto antes.
Siguiendo los postulados del Plan de Acción para la Prevención de la Obesidad en la Niñez y la Adolescencia de la OPS, los datos relevados por la Organización expresan que el sobrepeso y la obesidad afectan del 20% al 25% de las personas menores de 19 años en América Latina. Los factores clave que impulsan esta epidemia son el consumo excesivo de alimentos procesados de alto contenido calórico y bajo valor nutricional, especialmente la llamada “comida chatarra” y “comida rápida”, junto con el consumo de bebidas endulzadas con azúcar (refrescos endulzados) y bajos niveles de actividad física.
A pesar de la situación actual y de las campañas contra la obesidad infantil que se han puesto en marcha a nivel mundial, los progresos en la lucha contra la obesidad infantil han sido lentos e irregulares. En 2014, se estableció la Comisión para acabar con la obesidad infantil a fin de que examinara los mandatos y estrategias existentes y los ampliara para resolver carencias. Esta Comisión ha elaborado un conjunto de recomendaciones para combatir la obesidad en la infancia y la adolescencia en diferentes contextos mundiales.
De acuerdo con el informe de la Comisión antes mencionada, muchos niños crecen hoy en día en entornos que propician el aumento de peso y la obesidad. Los procesos de globalización y urbanización contribuyen a la creciente exposición a entornos no saludables (obesogénicos) en los países de ingresos altos, medianos y bajos y en todos los grupos socioeconómicos. Se ha observado que la comercialización de alimentos malsanos es uno de los principales motivos del aumento del número de niños con sobrepeso y obesos, sobre todo en el mundo en desarrollo.
Asimismo, la Comisión plantea seis recomendaciones destinadas a los gobiernos para combatir e invertir esta tendencia. Estas son: promoción del consumo de alimentos saludables; fomento de la actividad física; atención pregestacional y durante el embarazo; alimentación y actividad física en la primera infancia; salud, nutrición y actividad física de los niños en edad escolar; control de peso. Estos puntos se vinculan con el objeto del presente proyecto de ley.
Por otro lado, el Plan Quinquenal de la OPS expone cuatro líneas principales de acción para ayudar a los gobiernos a reducir las tasas de obesidad en niños y adolescentes: promoción de la lactancia materna, alimentos más saludables y más actividad física en las escuelas, impuestos a la comida chatarra y restricciones para su comercialización y mayor acceso a los alimentos nutritivos. El proyecto de ley sobre composición nutricional de los alimentos y su publicidad contribuye a estas medidas.
La respuesta a esta problemática no sólo implica inspirar a la niñez a comer mejor y realizar mayor actividad física sino que es de vital relevancia cambiar los ambientes en donde se desenvuelven, de modo tal que tomar decisiones saludables sea la alternativa más fácil tanto para niños como para padres por igual. Este objetivo no se puede alcanzar sin combatir la presión publicitaria que ejercen los actores del mercado alimenticio sobre los niños.
El papel del legislador es especialmente esencial en la regulación de la publicidad y otras formas de mercadotecnia de alimentos y bebidas dirigidas a los niños tienen un gran alcance y se centran principalmente en productos ricos en grasas, azúcar o sal. Estos productos se recurren a una amplia gama de técnicas que consiguen llegar a los niños, muchas veces mediante ganchos comerciales. Para evitar que estos ganchos sigan surgiendo efecto, el presente proyecto exhorta a eliminar la publicidad de los alimentos poco saludables dirigida a niños y adolescentes y a adoptar normas que hagan obligatorio el uso de etiquetas fáciles de leer en el frente de los envases en las que se indique el valor nutritivo del producto.
Es de vital relevancia, entonces, llevar adelante políticas públicas en pos de un cambio de conducta de la población, bregando por la adquisición de hábitos saludables. Dentro de las medidas que propone la OMS, se destaca la restricción de la publicidad de los alimentos con alto contenido de sal, azúcar y grasas peligrosas.
El fin del presente proyecto va en línea con los objetivos del Plan Argentina Saludable, estrategia del Ministerio de Salud de la Nación, a través de la Subsecretaría de Prevención y Control de Riesgos, destinada a la prevención y el control de las enfermedades crónicas no transmisibles y sus factores de riesgo.
Por las razones expuestas, solicito a mis pares la consideración, evaluación y aprobación del presente proyecto de ley.