Source: https://www.diputados.gov.ar/proyectos/proyecto.jsp?exp=0315-D-2019
Timestamp: 2020-07-08 02:24:56
Document Index: 196942790

Matched Legal Cases: ['Artículo 1', 'Artículo 2', 'Artículo 3', 'Artículo 4', 'Artículo 5', 'Artículo 6', 'artículo 5', 'Artículo 7', 'Artículo 8', 'Artículo 9', 'artículo 27', 'artículo 30', 'artículo 32']

Expediente 0315-D-2019
Sumario: CREACION DEL PROGRAMA "PENSAR CON OTROS", DESTINADO A FORTALECER LA ENSEÑANZA EN LA ESCUELA SECUNDARIA DE LOS DISTINTOS ASPECTOS QUE INVOLUCRAN EL PROCESO DE PRODUCCION Y DIFUSION DEL CONOCIMIENTO CIENTIFICO.
“PENSAR CON OTROS”
Artículo 1°: Créase el programa “PENSAR CON OTROS”, destinado a fortalecer la enseñanza en la escuela secundaria de los distintos aspectos que involucran el proceso de producción y difusión del conocimiento científico, así como las herramientas cognitivas que permitan evaluar la calidad de la información a la que se accede tanto en conversaciones persona a persona como a través de los medios de comunicación masivos y redes sociales, con una perspectiva que conecte ambos elementos, proveyendo a los estudiantes de herramientas para fortalecer su propia mirada y pensamiento crítico.
Artículo 2°: Son objetivos del programa “PENSAR CON OTROS”:
1.	Despertar el interés por aprender ciencia, entendiéndola como producto y como proceso de obtención de conocimiento
2.	Fortalecer los mecanismos cognitivos que implican la identificación del conocimiento científico y que permiten evaluar la calidad de la información referida a hechos fácticos que circulan, tanto en conversaciones persona a persona como a través de medios masivos de comunicación y redes sociales de manera introspectiva, crítica y orientada por evidencia de calidad.
Artículo 3°: Como resultado de la aplicación de esta ley el alumnado deberá poder:
1.	Reconocer la ciencia como proceso y perspectiva de observación del mundo y no solamente como producto.
2.	Reconocer que los conceptos científicos son generados por actos de imaginación e inteligencia humanas y no son objetos tangibles.
3.	Entender, que un concepto científico involucra una idea primero y un nombre después, y que la comprensión no reside en la terminología técnica por sí misma.
4.	Comprender la diferencia entre observación e inferencia, deducción e inducción y discriminar entre los procesos en cualquier contexto bajo consideración.
5.	Distinguir el papel ocasional del descubrimiento accidental en la investigación científica de la estrategia deliberada de postular y poner a prueba hipótesis.
6.	Distinguir cuando se trata de una teoría, una ley, un modelo o una hipótesis.
7.	Entender el significado de la palabra “teoría” en el contexto de la ciencia y tener cierta noción, a través de ejemplos específicos, de cómo las teorías se construyen, se ponen a prueba, se validan y se les otorga una aceptación provisoria. Reconocer, por lo tanto, que el término no se refiere a cualquier opinión personal, noción no corroborada o artículo de fe.
8.	Discriminar, por un lado, entre la aceptación de resultados, modelos y conclusiones no verificados y, por el otro, entender su base y origen. Esto es, reconocer cuándo preguntas del tipo “¿cómo sabemos…?, ¿por qué creemos…?, ¿cuál es la evidencia para…?” han sido formuladas, contestadas y entendidas, y cuándo algo es aceptado como artículo de fe.
9.	Entender, a través de ejemplos concretos, el sentido en el cual las teorías y los conceptos científicos son mutables y provisorios en vez de definitivos e inalterables, y percibir el modo en el que estas estructuras están siendo continuamente refinadas y perfeccionadas por un proceso de aproximaciones sucesivas.
10.	Comprender las limitaciones que pueden presentarse en la investigación científica, ser conscientes de los tipos de preguntas que no se formulan ni contestan.
11.	Desarrollar suficiente conocimiento básico como para permitir la lectura crítica y el aprendizaje siguiente sin educación formal.
12.	Ser consciente de al menos algunas situaciones específicas en las que el conocimiento científico haya tenido impacto directo en la historia intelectual y en la propia visión de la naturaleza del universo y de la condición humana.
13.	Ser consciente de al menos algunos casos específicos de la interacción entre ciencia y sociedad en los planos morales, éticos y sociológicos.
14.	Ser consciente de las estrechas analogías entre ciertos modos de pensar en las ciencias naturales y en otras disciplinas como la historia, la economía, la sociología y las ciencias políticas. Por ejemplo, en la formación de conceptos, puesta a prueba de hipótesis, discriminación entre observaciones e inferencias (o sea, entre información de fuentes primarias y las interpretaciones que se hacen de esta información), construcción de
modelos, y razonamiento hipotético-deductivo.
Artículo 4°: La Autoridad de Aplicación de la presente ley será el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación.
Artículo 5°: La Autoridad de Aplicación deberá constituir una Comisión Técnica Multidisciplinaria de carácter permanente, conformada por profesionales de diferentes disciplinas que tengan conocimientos y experiencia en el tema.
Artículo 6°: La Comisión Técnica Multidisciplinaria a la que refiere el artículo 5° deberá efectuar las capacitaciones correspondientes al personal docente de los establecimientos educativos públicos y privados; y monitorear y evaluar los progresos obtenidos con la implementación del programa que crea la presente ley.
Artículo 7°: El programa “PENSAR CON OTROS”, se aplicará y ejecutará a través de los establecimientos educativos públicos y privados en todo el territorio de la República Argentina.
Artículo 8°: La Autoridad de Aplicación deberá suscribir convenios de cooperación con organismos provinciales a fin de cumplir con los objetivos descriptos en la presente ley.
Artículo 9º: Facúltase al Poder Ejecutivo Nacional a disponer y reasignar las partidas presupuestarias requeridas para financiar el mencionado programa.
El presente proyecto se inspira en el libro “Pensar con otros: una guía de supervivencia en tiempos de posverdad” de la Dra. Guadalupe Nogués, publicado en 2018 por El Gato y la Caja. A partir del diálogo con la autora y parte de su equipo entendimos importante presentar este proyecto a modo de recomendar la metodología propuesta por Nogués para combatir la posverdad, fortaleciendo el pensamiento crítico e introspectivo, y a la vez, facilitando y promoviendo la construcción de concensos y la participación activa de la ciudadanía.
En los últimos años, el debate sobre la posverdad ha ganado centralidad. En 2016, el Diccionario Oxford eligió posverdad como “palabra del año”, definida como “las circunstancias en las que los hechos objetivos influencian menos a la opinión pública que las apelaciones a la emoción o a las creencias personales”. De igual modo, a fines de 2017, el término ingresó al diccionario de la Real Academia Española, bajo la concepción de una “distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influenciar a la opinión pública y en actitudes sociales”.
Ahora bien, la posverdad no siempre se trata de un engaño intencional, muchas veces son nuestras actitudes y comportamientos los que terminan generando y propagando, involuntariamente, una situación de posverdad. “Cada vez que nos llega un rumor interesante, polémico o divertido y lo contamos sin confirmarlo; cada vez que en vez de analizar el hecho de la manera más objetiva posible nos influye más quien nos lo hace saber o si concuerda o no con lo que ya creíamos; cada vez que se nos borran los límites entre quienes son expertos en un tema y quienes no, estamos contribuyendo al problema” (Nogués, 2018).
La consecuencia de esta situación de posverdad es la polarización exacerbada de la sociedad, “las personas convivimos transitando narrativas paralelas en mundos solapados donde la física se rompe, y podemos atravesarnos los unos a los otros sin que medie influencia alguna que logre desviar las trayectorias predeterminadas de lo que hemos decidido va a ser la realidad. Esta fractura, esta discontinuidad en el paisaje, es una amenaza para nuestra convivencia como especie en este planeta y, así, para nuestra supervivencia.” (Nogués, 2018). En este sentido, la
posverdad es al mismo tiempo producto y causa de una división infinita, que amenaza nuestra convivencia como sociedad, en tanto, progresivamente el diálogo disminuye y el “otro” se convierte en enemigo.
“Ser capaces de entender la verdad, de saber cómo funciona el mundo, no es, entonces, solo cuestión de satisfacción personal. Es también una agenda política, la de vivir en una sociedad donde sepamos lo suficiente como para, al mismo tiempo, aprovechar lo que el conocimiento tiene para ofrecernos y poder usar el conocimiento para cuestionar inteligentemente la dirección en la que vamos”. (Nogués, 2018).
De cara a fortalecer el pensamiento crítico de los jóvenes, elemento esencial para ejercer una ciudadanía plena es que consideramos central la incorporación de contenidos que apunten a vigorizar la enseñanza vinculada al proceso de producción y difusión del conocimiento científico, así como las herramientas cognitivas que permitan evaluar la calidad de la información a la que se accede tanto en conversaciones persona a persona como a través de los medios de comunicación masivos y redes sociales.
En su artículo 27 incisos c y d, la Ley Nacional de Educación N° 26.206 plantea entre las finalidades de la Educación Primaria
“c) Brindar oportunidades equitativas a todos/as los/as niños/as para el aprendizaje de saberes significativos en los diversos campos del conocimiento, en especial la lengua y la comunicación, las ciencias sociales, la matemática, las ciencias naturales y el medio ambiente, las lenguas extranjeras, el arte y la cultura y la capacidad de aplicarlos en situaciones de la vida cotidiana.
d) Generar las condiciones pedagógicas para el manejo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como para la producción y recepción crítica de los discursos mediáticos”.
En su artículo 30, se indica que la Educación Secundaria tendrá entre sus objetivos
“b) Formar sujetos responsables, que sean capaces de utilizar el conocimiento como herramienta para comprender y transformar constructivamente su entorno social, económico, ambiental y cultural, y de situarse como participantes activos/as en un mundo en permanente cambio”.
Asimismo, señala:
“f) Desarrollar las capacidades necesarias para la comprensión y utilización inteligente y crítica de los nuevos lenguajes producidos en el campo de las tecnologías de la información y la comunicación.
g) Vincular a los/as estudiantes con el mundo del trabajo, la producción, la ciencia y la tecnología”.
De igual modo, en su artículo 32, inc. e), promueve que el Consejo Federal de Educación garantice en las distintas jurisdicciones “la creación de espacios extracurriculares, fuera de los días y horarios de actividad escolar, para el conjunto de los/as estudiantes y jóvenes de la comunidad, orientados al desarrollo de actividades ligadas al arte, la educación física y deportiva, la recreación, la vida en la naturaleza, la acción solidaria y la apropiación crítica de las distintas manifestaciones de la ciencia y la cultura”.
Se busca dotar a los jóvenes de herramientas concretas de pensamiento, de abordaje de las problemáticas y de intervención en el debate público. En este sentido, es de vital relevancia también acceder a información y criterios claros que permitan la identificación y el reconocimiento de evidencias científicas, así como poder profundizar en el conocimiento sobre la comprensión del proceso que implica la actividad científica, cómo se produce este tipo de información y cómo esa comunidad arriba a ciertos consensos provisorios.
De este modo, la “alfabetización científica” se conecta necesariamente con una “alfabetización en información y medios de comunicación” que permitan generar una evaluación crítica acerca de la información a la que accedemos y que compartimos con otros en el ámbito público.
El pensamiento científico y el conocimiento sobre el funcionamiento de los medios de información y comunicación forman parte de las currículas de la educación secundaria, pero lo que se propone es fortalecer una perspectiva que conecte ambos elementos, proveyendo a los estudiantes de herramientas para fortalecer su propia mirada y pensamiento crítico sobre la información a la que acceden.
En este sentido es esencial comprender el concepto de verdad y entender las modalidades de producción del conocimiento científico, es decir, sobre cómo llegamos a saber lo que sabemos con diferentes grados de certeza. Esto nos da la posibilidad de analizar un hecho de la manera más objetiva posible y comprender si realizamos o no un aporte al debate informado cuando compartimos cierta información.
Trabajar sobre la introspección acerca de nuestras creencias, sobre cómo sabemos aquello que sabemos y si es posible abrirnos a información que contradiga o ponga en cuestión esa convicción forma también parte de una educación que fomenta el pensamiento crítico, necesario para fortalecer el debate ciudadano y la calidad democrática.
Desafiar a través de la educación fenómenos como el “tribalismo” y la toma de posiciones extrema que impide un diálogo sobre bases comunes es también motivo de esta legislación que proponemos.
Por todo lo dicho, es que solicito a mis pares el acompañamiento de este Proyecto de Ley.