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Timestamp: 2018-02-19 20:53:04
Document Index: 259032941

Matched Legal Cases: ['artículo 17', 'artículo 25', 'Artículo 25', 'artículo 187', 'artículo 192', 'artículo 188', 'artículo 189', 'artículo 15', 'Artículo 15', 'artículo 26']

UNIVERSIDAD CATÓLICA ANDRÉS BELLO DIRECCIÓN GENERAL DE LOS ESTUDIOS DE POSTGRADO ÁREA DE DERECHO ESPECIALIZACIÓN EN DERECHO PROCESAL - PDF
UNIVERSIDAD CATÓLICA ANDRÉS BELLO DIRECCIÓN GENERAL DE LOS ESTUDIOS DE POSTGRADO ÁREA DE DERECHO ESPECIALIZACIÓN EN DERECHO PROCESAL
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Ana Isabel Gil Benítez
1 UNIVERSIDAD CATÓLICA ANDRÉS BELLO DIRECCIÓN GENERAL DE LOS ESTUDIOS DE POSTGRADO ÁREA DE DERECHO ESPECIALIZACIÓN EN DERECHO PROCESAL TRATAMIENTO LEGAL Y JURISPRUDENCIAL DEL FRAUDE PROCESAL EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO VENEZOLANO Trabajo Especial de Grado, para optar al Grado de Especialista en Derecho Procesal Autor: Mark Anthony Melilli Silva Asesor: Luis Alfredo Hernández Merlanti Caracas, Enero de
2 UNIVERSIDAD CATÓLICA ANDRÉS BELLO DIRECCIÓN GENERAL DE LOS ESTUDIOS DE POSTGRADO ÁREA DE DERECHO ESPECIALIZACIÓN EN DERECHO PROCESAL TRATAMIENTO LEGAL Y JURISPRUDENCIAL DEL FRAUDE PROCESAL EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO VENEZOLANO Trabajo Especial de Grado, para optar al Grado de Especialista en Derecho Procesal Autor: Mark Anthony Melilli Silva Asesor: Luis Alfredo Hernández Merlanti Caracas, Enero de
3 UNIVERSIDAD CATÓLICA ANDRÉS BELLO DIRECCIÓN GENERAL DE LOS ESTUDIOS DE POSTGRADO ÁREA DE DERECHO ESPECIALIZACIÓN EN DERECHO PROCESAL APROBACIÓN DEL ASESOR En mi carácter de asesor del Trabajo Especial de Grado, presentado por el ciudadano abogado Mark Anthony Melilli Silva, venezolano, mayor de edad, titular de la cédula de identidad número , para optar al grado de Especialista en Derecho Procesal Civil, cuyo título es Tratamiento Legal y Jurisprudencial del Fraude Procesal en el ordenamiento jurídico Venezolano, considero que dicho trabajo reúne los requisitos y méritos suficientes para ser sometido a la evaluación por parte del jurado examinador que se designe. En la ciudad de Caracas, a los quince (15) días del mes de diciembre de Luis Alfredo Hernández Merlanti C.I
4 ÍNDICE GENERAL INTRODUCCIÓN 7 I. GENERALIDADES DEL PROCESO CIVIL Consideraciones en torno al proceso y procedimiento Concepto de proceso Principios que rigen el proceso civil Principio de escritura Principio de igual de las partes Principio de que las partes están a derecho Principio de preclusión Principio de lealtad y probidad Fines del proceso 32 II. EL FRAUDE PROCESAL Concepto Clases de fraude procesal Dolo Colusión Estafa Procesal Elementos de los cuales se presume la ocurrencia de un fraude Prevención Remedios Procesales 59 4
5 Vía incidental Demanda principal Amparo constitucional Las conductas desleales no siempre producen fraude procesal Criterios Jurisprudenciales de mayor relevancia 67 CONCLUSIONES 82 BIBLIOGRAFÍA 84 5
6 DEDICATORIA A todas aquellas personas que durante estos últimos años han compartido conmigo aquellos momentos difíciles y de profunda tristeza por los cuales hemos tenido que pasar y en especial a mis padres por el apoyo y comprensión que me han brindado durante todos los años de mi vida 6
7 INTRODUCCIÓN El presente trabajo de investigación se encuentra dirigido a la realización de un estudio monográfico en el cual se expongan los pormenores relacionados con el fraude procesal tomando en consideración los principios que informan nuestro ordenamiento jurídico. A pesar que el tema ha sido estudiado con anterioridad por algunos autores extranjeros, la doctrina nacional jamás se ha preocupado por realizar un estudio relacionado con el mismo debido a la poca relevancia jurídica con la cual se venía tratando la utilización del proceso con fines fraudulentos. Bastaba simplemente una apariencia de legalidad para que los órganos jurisdiccionales catalogaran un procedimiento como ajustado a derecho por cuanto se habían cumplido con todos los formalismos establecidos previamente en el ordenamiento jurídico. No obstante, tal como se expuso, se encontraban algunas obras o ensayos realizados por autores extranjeros y nacionales en las cuales se abordaba el tema relacionado con el fraude procesal desde la perspectiva del cumplimiento del deber de buena fe que deben observar las partes, sus apoderados o abogados 7
8 asistentes en virtud de la obligación moral que condiciona su actuación dentro del proceso. Si bien es cierto que la columna vertebral de la problemática relacionada con la utilización del proceso para fines fraudulentos la constituye precisamente las conductas contrarias a los principios morales que determinan la actuación de las partes dentro del proceso, no menos cierto es que no toda conducta contraria a tales principios constituye un fraude procesal. Por ello, para poder ilustrase en torno al tema, resulta absolutamente indispensable realizar previamente una breve mención tanto al proceso como al procedimiento lo cual se hará en el primer capítulo del presente estudio. En torno al proceso, sólo se tocarán los tópicos que sean relevantes para el desarrollo del tema tales como su definición, las diferencias entre los vocablos proceso y procedimiento, los principios que lo rigen, realizándose una breve referencia a los fines o funciones del mismo. Se pretende que los abogados, estudiantes o, en general, quienes pretendan ilustrarse respecto al tema cuenten con una bibliografía nacional, quedando a su elección acudir a los estudios que han sido elaborados por los 8
9 autores extranjeros, los cuales evidentemente sirven de referencia más no se adaptan completamente a nuestro ordenamiento jurídico. Cabe destacar, que fue con la entrada en vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria Nº 5.453, que la mayoría de conceptos o instituciones del derecho debieron replantearse según los postulados o directrices contenidos en las disposiciones de dicho texto constitucional, lo cual motivó a que algunos conceptos o instituciones, tales como fraude procesal, cobraran relevancia. Conforme a dichos postulados la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, creada también en el texto constitucional al cual se hace mención, comenzó una labor de interpretación o replanteamiento de los conceptos o instituciones del derecho procesal entre los cuales, como se dijo, se encuentra precisamente el fraude procesal. En ese momento fue cuando los estudiosos del derecho procesal comienzan a inquietarse por el manejo del tema partiendo de los postulados de nuestro ordenamiento jurídico, dado que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, en una de sus primeras decisiones, declaró extinto un proceso con fundamento en la configuración de un fraude cometido en perjuicio de una de las partes. 9
10 Sin embargo, tal como se adelantó, el tema no ha sido tratado con la suficiente seriedad que se merece, lo cual se evidencia en el fuero judicial, dado que la mayoría de los abogados y estudiantes aún desconocen cuáles son los postulados o las consecuencias sentadas por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia en torno a la problemática del fraude procesal. En virtud de ello, en el segundo capítulo de la investigación, se analizarán no sólo los elementos que evidencian la existencia de un proceso fraudulento, sino las consecuencias y medios para revertir los efectos producidos por el mismo. Se desea que los estudiantes, profesionales o cualquier persona interesada en consultar el tema relacionado con el fraude procesal tengan a su disposición una obra que abarque los aspectos más relevantes del mismo. Se dedica especial atención al deslinde del fraude procesal con el tema del cumplimiento o incumplimiento por las partes, sus apoderados o abogados asistentes del deber de lealtad y probidad que deben mantener en todo proceso por cuanto, sin querer adelantar ninguna conclusión, la problemática relacionada con el fraude no se limita al simple cumplimiento o incumplimiento de los principios o deberes de las partes dentro del proceso. 10
11 En efecto, tal como se expuso, resulta absolutamente necesario tener en consideración que la mayoría de los estudios realizados en torno al tema que se pretende abordar parten del incumplimiento del deber de lealtad y probidad, pese a la expresa mención que respecto al fraude realiza el artículo 17 del Código de Procedimiento Civil. La norma antes mencionada no sólo hace mención al incumplimiento del deber de lealtad y probidad, sino también hace referencia al fraude procesal o colusión, por lo que evidentemente la intención del legislador fue diferenciar ambos supuestos como conductas que deben ser reprimidas. Surge la necesidad de elaborar una investigación que permita analizar el fraude procesal como una institución o problema independiente que actualmente se vive en el fuero judicial debido a la forma como los abogados litigantes utilizan el proceso, realizándose una mención expresa a los medios judiciales para atacar o bien prevenir la utilización del proceso con fines fraudulentos. Se incluyen una serie de comentarios con respecto a la prevención del fraude procesal, así como a los elementos que integran o componen el mismo, por cuanto la jurisprudencia del máximo Tribunal estableció una serie de parámetros que deben evidenciarse para que pueda declararse un proceso como fraudulento. 11
12 Finalmente, se hace mención a las sentencias más importantes o relevantes que han sido dictadas en los últimos años por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, las cuales indiscutiblemente han marcado la pauta para poder realizar no sólo el presente estudio sino, para desarrollar cualquier estudio que se haya elaborado con ocasión al fraude procesal. 12
13 I GENERALIDADES DEL PROCESO CIVIL Tal como se anunció en la introducción de la presente monografía, resulta absolutamente necesario retomar una serie de aspectos básicos relacionados con el proceso, tales como sus principios y finalidades, para luego poder abordar o pasar a estudiar propiamente el tema relacionado con el fraude procesal. Por ello, y aunque algunos de los aspectos que se tratarán en el presente capítulo se pudiesen llegar a considerar como inoficiosos o temas ya superados, a los fines de adentrarnos en la problemática del fraude procesal resultan absolutamente indispensables hacer una breve mención a los mismos. Consideraciones en torno al proceso y procedimiento.- Para poder abordar el tema que se pretende analizar resulta absolutamente necesario deslindar los vocablos proceso y procedimiento por cuanto, aun cuando parezca una discusión ya superada, frecuentemente se tienden a utilizar como sinónimos tanto en el fuero judicial como en la doctrina jurídica. 13
14 Aunque lo fraudulento sea la utilización del proceso con fines distintos a la realización de la justicia, esto sólo se concreta distorsionando una o las distintas etapas que conforman el mismo, es decir, distorsionando el procedimiento. Vale la pena recordar que todo proceso, tal como lo expone el autor Puppio V. (1998, 136), requiere para su desarrollo un procedimiento. Es necesario dejar sentado que cualquier discusión en torno a las diferentes acepciones de ambos términos, proceso y procedimiento, fuera del fuero judicial, carece de sentido, sin embargo, resulta inevitable realizar una breve referencia a las mismas para la mejor comprensión del tema bajo estudio. Así pues, para el autor Calamandrei P. (1973, 317), la palabra proceso tiene también fuera del campo jurídico, es decir, en el ámbito coloquial, un significado común que, derivado del verbo proceder, indica en general la continuación de una serie de operaciones variadas vinculadas por la unidad del fin: se habla de proceso quirúrgico, de proceso químico, y así sucesivamente. En un sentido literal la palabra o vocablo proceso se debe entender como cualquier conjunto de actos que se realizan de manera coordinada con el propósito de producir un fin determinado. 14
15 Ya desde el punto de vista jurídico, para Calamandrei P. (1973, 317), proceso es la serie de las actividades que se deben llevar a cabo para llegar a obtener la providencia jurisdiccional: con significado muy afín, ya que no es sinónimo, el de procedura y al de procedimiento. Dentro del fuero judicial se debe tener presente que el término procedimiento se emplea con el propósito de hacer referencia al conjunto de reglas que regulan el proceso, mientras que la palabra o vocablo proceso hace alusión al conjunto de actos que se desarrollan progresivamente ante una autoridad judicial con el objeto de resolver un conflicto intersubjetivo de intereses. El proceso se caracteriza por su finalidad jurisdiccional de componer el litigio a través del procedimiento. En definitiva la relación entre los vocablos proceso y procedimiento sería de continente a contenido. Se puede afirmar que el proceso se encuentra conformado por el conjunto de relaciones jurídicas entre las partes reguladas y dirigidas a la solución de un conflicto de intereses, mientras que la palabra procedimiento constituye el método propio para las actuaciones de las partes en sus relaciones jurídicas. 15
16 siguiente: Sobre el tema, Devis Echandia H. (1994, 157) señala textualmente lo ( ) Ya dentro del terreno jurídico, pero en sentido general, entendemos por proceso una serie o cadena de actos coordinados para el logro de un fin jurídico, y entonces hablamos de proceso legislativo o de elaboración de un decreto que requiere la intervención de diversas personas y entidades; y aun del proceso de un contrato, en el campo del derecho administrativo, o de proceso para resolver ante las autoridades administrativas controversias entre particulares sobre el uso de aguas públicas o de bosques o el registro de marcas y patentes. Pero seria mejor que en esos casos se hablará de procedimiento ( ) En ese sentido, Ossorio M. (1974, 613), define el procedimiento como el conjunto de normas regulatorias para la actuación ante los organismos jurisdiccionales, ya sean civiles, laborales, penales o contenciosos administrativos. Citando al maestro Capitant, el autor antes mencionado señala que a la expresión se le da dos significados: uno amplio, definible como la rama del Derecho que sirve para determinar las reglas de organización judicial, competencia, trámite de los juicios y ejecución de las decisiones de la justicia, lo que constituye el contenido del Derecho Procesal y de los códigos procesales; y otro estricto, o conjunto de actos cumplidos para lograr una decisión judicial. Para concluir este punto, vale la pena citar la opinión del maestro Couture, quien citado por Puppio V. (1998, 136), en su obra Teoría General del 16
17 Proceso, nos dice que el procedimiento es el método propio para la actuación ante los tribunales mientras que el proceso son el conjunto de relaciones jurídicas entre las partes y los agentes de la jurisdicción, reguladas por la ley y dirigidas, tal como se dijo, a la solución del conflicto a través de una sentencia con autoridad de cosa juzgada. Concepto de proceso.- El proceso se puede definir como una serie de actos que se desenvuelven gradualmente para resolver un conflicto de intereses mediante la aplicación de la ley a través de una sentencia con autoridad de cosa juzgada. Con relación al concepto de proceso constituye una referencia obligada la opinión de Redenti E. (1957, 87), quien refiriéndose al mismo explica que la palabra proceso en su acepción vulgar, sirve para indicar un fenómeno considerado en su desarrollo así, se oirá hablar, por ejemplo, de un proceso morboso, o de un proceso de fabricación, y en terreno más próximo al nuestro de formación de un acto administrativo. Más adelante, el autor antes citado, en lo que respecta al ámbito jurídico del término, hace mención a que en el lenguaje de nuestras fuentes, comenzando por el Código de Procedimiento Civil, se da más puntualmente el 17
18 nombre de proceso al desarrollo práctico concreto de actividades judiciales encaminadas a la formación de providencias jurisdiccionales. Normalmente, tendrá lugar cuando alguien, o eventualmente el Ministerio Público, proponga en tal sentido (con razón o sin ella) una demanda, instancia o petición al juez. El referido autor concluye su idea señalando que siempre que se respete un cierto mínimun de exigencias formales, deberá el juez tomarla (la demanda, petición o la instancia) en examen para proveer en conformidad si está mal propuesta o es infundada, para lo cual será necesario, de ordinario, una serie más o menos compleja de actividades intermedias. Esto es típicamente el proceso. Otros autores, como Couture E. (1987, 133/4), en su obra intitulada Fundamentos del Derecho Procesal Civil, hablan de proceso como una relación jurídico procesal en el sentido apuntado de ordenación de la conducta de los sujetos del proceso en sus conexiones reciprocas; al cúmulo de poderes y facultades en que se hallan unos respecto de los otros. El mismo autor, en la obra antes citada (1987, 121), define textualmente el proceso como una secuencia o serie de de actos que se desenvuelven progresivamente, con el objeto de resolver, mediante un juicio de autoridad, el conflicto sometido a su decisión. 18
19 Al referirse al concepto de proceso Devis Echandia H. (1994, 157) señala textualmente lo siguiente: Proceso procesal es el conjunto de actos coordinados que se ejecutan por o ante un funcionarios competentes del órgano judicial del Estado, para obtener, mediante la actuación de la ley en un caso concreto, la declaración, la defensa o la realización coactiva de los derechos que pretenden tener las personas privadas o públicas, en vista de su incertidumbre o de su desconocimiento o insatisfacción (en lo civil, laboral o contencioso administrativo) o para la investigación, prevención y represión de los delitos o contravenciones (en materia penal), y para la tutela del orden jurídico y de la libertad individual y la dignidad de las personas, en todos los casos (civiles, penales, etc.) Luego en el ámbito nacional, sobre el concepto de proceso, la más autorizada doctrina se permite afirmar lo siguiente; Es un conjunto de actividades ordenadas por la ley, para el desenvolvimiento de la función jurisdiccional. Es una relación jurídica porque vincula a los sujetos que intervienen en él, es un método dialéctico porque investiga la verdad jurídica en un conflicto de intereses y es una institución porque está regulado según las leyes de la misma naturaleza (Cuenca H ) Nótese que a pesar de las diferencias entre las diversas definiciones que ha dado los diferentes autores o estudiosos del proceso, en la mayoría se repiten una serie de elementos que podrían considerarse como característicos del proceso tales como: (i) la existencia de un conflicto intersubjetivo de intereses; (ii) la intervención de un órgano jurisdiccional y (iii) la necesidad de un conjunto o secuencia de actos a los fines de que el órgano jurisdiccional solucione el conflicto. 19
20 Así pues, se puede concluir que el proceso, desde el punto de vista jurídico, consiste en una serie de actos, diversos y sucesivos, realizados por las partes antes un órgano jurisdiccional a los fines de solucionar un conflicto intersubjetivo de intereses. Principios que rigen el proceso civil.- Según el autor Henríquez La Roche R. (2005, 73), los principios que informan el proceso y que sirven de base a la reglamentación legal de las instituciones varían de acuerdo al sistema procesal de que se trate (dispositivo o inquisitivo, oral o escrito) pero existen unos principios generales aplicables a todo proceso. Así, partiendo de lo expuesto por el autor antes mencionado, y tomando en consideración la mixtura de nuestro sistema, se puede afirmar que los principios que informan el proceso civil son los siguientes: Principio de Escritura.- En nuestro proceso civil casi la totalidad de los actos o actuaciones que deben realizar tanto las partes o sus apoderados como el órgano jurisdiccional a 20
21 los fines de obtener resolver el conflicto intersubjetivo de intereses que se le platea se realizan de forma escrita. En ese sentido el artículo 25 del Código de Procedimiento Civil dispone textualmente lo siguiente: Artículo 25.- Los actos del Tribunal y de las partes se realizarán por escrito. De todo asunto se formará un expediente separado con un número de orden, la fecha de su iniciación, el nombre de las partes y su objeto. Las actuaciones deben observar el orden cronológico, según la fecha de su realización y la foliatura del expediente se llevará al día y con letras, pudiéndose formar piezas distintas para el más fácil manejo cuando sea necesario. Más concretamente, en torno a las actuaciones de las partes, el artículo 187 del Código de Procedimiento Civil establece textualmente lo siguiente: Artículo Las partes harán sus solicitudes mediante diligencia escrita que extenderán en el expediente de la causa a cualquier hora de las fijadas en la tabilla o Cartel a que se refiere el artículo 192, y firmarán ante el Secretario; o bien por escrito que presentarán en las mismas horas al Secretario, firmado por la parte o sus apoderados. Con respecto a los actos del Tribunal el artículo 188 del Código de Procedimiento Civil dispone lo siguiente: Artículo Los actos del Tribunal se realizarán también por escrito, bajo el dictado o las instrucciones del Juez, en términos claros, precisos y lacónicos. Las observaciones, reclamaciones, salvedades o recursos de quienes intervengan en el acto, se manifestarán al Juez, quien redactará sustancialmente el acta, sin alterar la verdad de lo que haya pasado, ni omitir nada de lo expuesto. Si leídos, el interesado observare algo más o de menos 21
22 de lo que quisiere hacer constar, se escribirá lo observado en términos precisos y breves. Las ejecutorias y las rogatorias que se dirijan a los tribunales o funcionarios extranjeros y las suplicatorias, exhortos o despachos que se envíen a otras autoridades venezolanas, se encabezaran En nombre de la República de Venezuela. Las rogatorias para el extranjero se dirigirán por, la vía diplomática o consular, y las demás, por la vía ordinaria, sin necesidad de legalización. Estos documentos deberán llevar el sello del Tribunal, sin lo cual no tendrán autenticidad. Del contenido de las disposiciones anteriormente transcritas no queda la menor duda que nuestro proceso civil se rige principalmente por el principio de escritura aunque existen ciertos excepciones referidas principalmente al procedimiento oral establecido entre los artículos 859 al 863 del Código de Procedimiento Civil. Y si bien el segundo aparte del artículo 189 del Código de Procedimiento Civil permite recoger actos probatorios y otras diligencias por medio de algún medio técnico de reproducción o grabación, el principio de escritura del proceso de manifiesta de tal forma en que lo recogido por el medio de reproducción o grabación deberá verterse en acta. Principio de Igualdad de las partes.- siguiente: El artículo 15 del Código de Procedimiento Civil dispone expresamente lo 22
23 Artículo 15.- Los jueces garantizarán el derecho a la defensa, y mantendrán a las partes en los derechos y facultades comunes a ellas, sin preferencias ni desigualdades y en los privativos de cada una, las mantendrán respectivamente, según lo acuerde la ley a la diversa condición que tengan en el juicio, sin que puedan permitir ni permitirse ellos extralimitaciones de ningún genero. El dispositivo antes citado establece una igualdad jurídica procesal entre las partes dado que los jueces no pueden garantizar una igualdad económica o social las cuales trata de garantizar bien el legislador o el constituyente a través de figuras como la justicia gratuita o postulados constitucionales que garanticen una igualdad de raza, credo o condición social. Sobre el tema los autores nacionales se han pronunciado al respecto estableciendo lo siguiente: Se trata indudablemente de la igualdad jurídica de las partes y no de la igualdad económica o social de las mismas, pues de éstas la primera la trata de alcanzar el código con las instituciones de la justicia gratuita (Art. 178 C.P.C.), que estudiaremos en particular a su tiempo y la segunda está asegurada por la Constitución, que no permite discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el credo o la condición social; no admite otro tratamiento oficial sino de ciudadano y usted y no reconoce títulos nobiliarios ni distinciones hereditarias, estando todos los habitantes de la República, tanto venezolanos como extranjeros, sometidos a cumplir y obedecer la Constitución, las leyes y los decretos, resoluciones y órdenes que, en ejercicio de sus atribuciones, dicten los órganos legítimos del Poder Público (Rengel- Romberg A. 1999, 196, Tomo I) 23
24 El principio de igualdad, como bien lo expresa Puppio V. (1998, 147), supone que los derechos de las partes sean idénticos y en consecuencia, que se les dé el mismo tratamiento frente al ejercicio de derechos similares. Si A es un accionista privilegiado; otro accionista común no puede pretender un tratamiento igual en el pago de los dividendos, simplemente porque no está ante las mismas circunstancias. Igualmente hay diferencia entre el acreedor hipotecario y otro quirografario en el momento de satisfacer el crédito con el precio del remate. Se trata pues de una igualdad de oportunidades dentro del proceso que debe estar garantizada por los jueces al mantener a las partes sin preferencias ni desigualdades en los derechos y facultades que le son comunes a ellas y en los privativos de cada una, las mantendrán respectivamente, según acuerde la ley. Principio de que las partes están a derecho.- Este principio, tal y como lo establece el artículo 26 del Código de Procedimiento Civil, consiste en que una vez hecha la citación para la contestación de la demanda, las partes quedan a derecho, y no habrá necesidad de nueva citación para ningún otro acto del juicio, a menos que resulte lo contrario de alguna disposición especial de la ley. 24
25 Estar a derecho, expresa el autor Henríquez La Roche R. (2005, 78), es la presunción legal de que el litigante conoce todo lo que acaece en el juicio, sin necesidad de que se lo notifique el juez. siguiente: Respecto a este principio la más respectada doctrina nacional expresó lo Coadyuvan a la eficaz realización de este principio en el proceso civil venezolano ciertas disposiciones que aseguran la publicidad de todos los actos procesales tanto entre las partes como en relación a los terceros o extraños al litigio (Art. 24 y 190 C.P.C.); la que impone al secretario del Tribunal la obligación de dar informes a las partes sobre todo cuanto haya ocurrido en el asunto, cuando éstas así lo soliciten, o facilitarles el expediente para que se impongan de cualquier solicitud hecha o providencia dictada (Art. 110 C.P.C.); la que ordena a los tribunales fijar a las puertas del despacho una tablilla en donde se haga saber al público las horas destinadas a despachar (Art. 192 C.P.C.) y aquellos días en que disponga no despachar por causa justificada (Art. 195 C.P.C.); la obligación de llevar un libro Diario del Tribunal donde se anoten día a día las actuaciones ocurridas en cada asunto. (Art. 13 C.P.C.) (Rengel-Romberg A. 1999, 188, Tomo I) Según la opinión de algunos autores, este principio tiene una serie de excepciones, más sin embargo, según el criterio de quien realiza el presente estudio, dichas excepciones constituyen una única excepción como lo es la contenida en la última parte de la norma en la cual se encuentra establecido el referido principio. La norma citada con anterioridad efectivamente establece que una vez realizada la citación para la contestación de la demanda no habrá necesidad de 25
26 nueva citación a menos que resulte lo contrario de alguna disposición especial de la ley. Así pues, esas excepciones a las que hacen mención algunos de los autores, como lo son la notificación de la sentencia dictada una vez vencido el lapso de diferimiento; o la notificación a las partes por encontrarse paralizada la causa o bien la notificación que debe realizarse en caso que sea necesario realizar actuaciones durante las vacaciones judiciales, no son más que la manifestación de una única excepción, como lo es la establecida en la última parte del artículo en el cual se encuentra establecido el principio bajo estudio. Principio de preclusión y eventualidad.- El primero de los principios, es decir, el de preclusión, se encuentra ligado con el orden consecutivo legal en que deben desarrollarse necesariamente- los actos procesales, ya que el proceso se desarrolla por etapas o estadios de tal manera que el acto procesal que no haya sido realizado en la oportunidad prevista ya no podrá realizarse. Como lo afirma el autor Henríquez La Roche R. (205, 77), el principio de preclusión concierne a la extinción de los derechos o posibilidades procesales 26
27 por el transcurso del lapo concedido por la ley, sin que ese derecho haya sido ejercido. Luego, respecto al segundo de los principios, es decir, el de eventualidad, consiste en la subsidiaridad con la cual se ejerce un medio de ataque o defensa incompatible con el idóneo pues se permite la posibilidad de ejercer al mismo tiempo pero subsidiariamente dos medios que se excluyen. Se habla de eventualidad cuando se ejerce el recurso de casación con el riesgo de que sea declarado inadmisible en razón de la cuantía pero subsidiariamente y a todo evento se ejerce también el recurso de control de legalidad que se encuentra previsto en la Ley Orgánica Procesal del Trabajo para aquellos casos en los que no resulta admisible el recurso de casación. Principio de Lealtad y Probidad.- Con la intención de adentrarnos en el tema relacionado con el fraude procesal resulta indispensable realizar una referencia al principio de lealtad y probidad, dado que la mayoría de los autores tanto nacionales como extranjeros- han estudiado el tema con ocasión del incumplimiento del mencionado deber. 27
28 Antes de explicar tanto el contenido como las implicaciones del principio al cual se hace mención, conviene resaltar que: Por lo general la presentación de los deberes tiene un aspecto refractario que compone un todo de consecuencia ideal. La reciprocidad entre lo que se tiene y lo que es debido, enfrenta dialécticamente a lo suyo con lo debido. Lo primero será un derecho subjetivo; lo restante, la exigencia de respuesta esperada de otro. En el camino, está el proceso, con sus contenidos y cargas, facultades y deberes; así en el tránsito jurisdiccional hacia lo debido, debemos relacionar a la obligación como un deber razonable, resultante de la necesaria conexión de los medios con el fin. Los deberes procesales se bifurcan en exigencias; las principales (primarias) atendiendo al comentario precedente del contenido de la pretensión; las secundarias derivan en una obligación moral que condiciona la actuación de las partes en el proceso (Gozaini, O ) Según la opinión del autor antes citado, sería necesario realizar una referencia a las exigencias secundarias, por cuanto en nuestro ordenamiento jurídico dichas exigencias se derivan en el conocido principio de lealtad y probidad que las partes deben observar durante el desenvolvimiento del proceso, para poder abordar el tema relacionado con el fraude procesal. Así pues, se debe resaltar que la ciencia jurídica es una ciencia moral, no solamente en el sentido de la más o menos arbitraria clasificación escolástica, sino porque ella más que cualquier otra ciencia, exige un empeño moral en quien la profesa (Satta, S. 1971, 18). 28