Source: http://ceipvillaverde.org/inform.html
Timestamp: 2019-05-20 13:13:20
Document Index: 205406624

Matched Legal Cases: ['Artículo 31', 'Artículo 32', 'Artículo 33', 'Artículo 34', 'Artículo 35', 'Artículo 36', 'Artículo 37']

Artículo 31.- El estudio constituye un deber básico del alumnado y se concreta en las siguientes obligaciones:
Asistir a clase con puntualidad y participar en las actividades orientadas el desarrollo de los planes de estudio.
Seguir las orientaciones del profesorado respecto de su aprendizaje y mostrarle el máximo respeto consideración, al igual que el resto de la comunidad educativa.
Artículo 32.- El alumnado debe respetar la libertad de conciencia y las convicciones ideológicas, religiosas y morales, así como la dignidad, integridad e intimidad de todos los miembros de la comunidad educativa.
Artículo 33.- Constituye un deber del alumnado la no discriminación de ningún miembro de la comunidad educativa por razón de nacimiento, raza, sexo o por cualquier otra circunstancia personal o social.
Artículo 34.- El alumnado debe respetar el Proyecto educativo, y en su caso, el carácter propio del centro, de acuerdo con la legislación vigente.
Artículo 35.- El alumnado debe cuidar y utilizar correctamente los bienes muebles, el material didáctico, los recursos pedagógicos y las instalaciones del centro, así como respetar las pertenencias de los otros miembros de la comunidad educativa.
Artículo 36.- El alumnado tiene el deber de participar en la vida y funcionamiento del centro, con el propósito de favorecer el mejor desarrollo de la enseñanza, de la orientación escolar y de la convivencia en el mismo.
Artículo 37.- El alumnado tiene el deber de respetar el Reglamento de Régimen Interior del centro, así como las decisiones de los órganos unipersonales y colegiados del mismo, sin prejuicio de que puedan impugnarlas ante la Dirección Territorial de Educación respectiva cuando estimen que lesionan sus derechos.
Cada edad tiene sus características
Los primeros años: l@s niñ@s son explorador@s. No ven peligro en ninguna de sus acciones y los padres deben actuar sobre todo para prevenir accidentes. Las pequeñas transgresiones en esta etapa son fruto de su interés por experimentar y no por una clara voluntad.
A partir de 3 años: los niños entran en la fase del negativismo, contradicen todo los que se les diga y no quieren aceptar los límites impuestos. Esta etapa es la de afirmación del yo y para ello quieren hacer su voluntad. Se debe ser tolerante, sin permitirlo todo.
Hacia los 6 años: es esencial la adquisición de hábitos, como el aseo personal, la colaboración en las tareas del hogar, el tiempo de estudio… Es una etapa en que los padres deben imponerse para fijar las normas, pues los niños empiezan a saber lo que está bien y lo que no.
En la pubertad: los conflictos se centran en la adquisición de una mayor libertad para quedar con sus amigos y organizar sus horarios y su tiempo libre. Cada familia debe tener claro cuáles son sus propios límites pero dejando siempre un margen de confianza en sus hij@s.
Importancia de los límites educativos
Sea cual sea el modelo educativo de una familia, l@s niñ@s necesitan tener unos límites para aprender a ser responsables, respetuosos y llegar a tener un control sobre sí mismos.
Estos límites les indican lo que pueden hacer y lo que no deben hacer para su propio bien y seguridad y a través de ellos l2s niñ@s aprenden a contenerse y poner freno a sus caprichos. Por lo tanto, tener firmeza es básico a la hora de educar.
La autoridad que deben ejercer los padres no debe convertirse en autoritarismo, no se trata de imponerse de forma arbitraria, sino enseñar a crecer con autonomía.
L@s niñ@s necesitan unos padres que, además de proporcionarles todos los cuidados físicos y afectivos, se sientan seguros de sus funciones y que les muestren claramente lo que está permitido y les reprochen cuando hagan algo incorrecto.
Una actitud de sobreprotección es muy negativa porque tienden a poner prohibiciones que responden exclusivamente a sus propios miedos y angustias, imaginando riesgos que, aunque sean posibles, l@s niñ@s deben ir asumiendo progresivamente.
Pautas para fijar los límites
Desde la serenidad, la asertividad y en un ambiente familiar agradable y dialogante es la mejor base para establecer normas. Por lo tanto, aunque existan problemas de autoridad con l@s hij@s se debe mantener una relación fluida y respetuosa.
Pocas normas pero firmes, ese sería el principal lema que deben interiorizar l@s niñ@s y los padres. Un exceso de normas puede encorsetar la vida del niño/a y de la familia.
Las transgresiones son normales, ya que es el modo que l@s hij@s tienen de probar a sus padres, ver su coherencia y probarse a sí mismos. Se puede mirar a otro lado de vez en cuando, pero hay que mostrarse serios si se produce una extralimitación de las normas.
Un “NO” a tiempo por parte de los padres es siempre educativo y preferible a mostrar una actitud tolerante hacia algún comportamiento que nos disgusta y que al final, cansados de esa actitud, se imponga la norma de forma autoritaria.
Los padres se equivocan a veces y por eso es muy positivo para l@s hij@s que los padres puedan reconocer ante ellos que han cometido un exceso o se han saltado un límite.
Los padres deben ponerse de acuerdo tanto en la forma como en el contenido de su educación llegando a un consenso previo. Las normas que valen para l@s hij@s deben ser seguidas también por los padres. Si con el ejemplo se les muestra lo contrario a lo que dicen, ellos también buscarán saltarse esos límites establecidos.
Los límites han de ser claros desde la infancia, ya que llegados a la adolescencia será imposible hacerlo. No debe olvidarse que lo que puede resultar gracioso a los 2 años, más adelante puede ser una muestra de mala educación.