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Timestamp: 2019-06-20 01:55:26
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Matched Legal Cases: ['artículo 9', 'artículo 10', 'artículo 9', 'artículo 167', 'artículo 9', 'artículo 10']

﻿ Hacia una nueva definición de accidente de trabajo dentro de la normatividad colombiana
CONTENIDO:Cualquier modificación que se le quiera introducir al concepto de accidente de trabajo debe tomar en consideración la doctrina de la responsabilidad objetiva.
REVISTA ACTUALIDAD LABORAL N°:144, nov-dic./2007, págs. 19 a 24
Hacia una nueva definición de accidente de trabajo dentro de la normatividad colombiana
• Riesgo profesional / Accidente de trabajo
Es riesgo profesional el accidente que se produce como consecuencia directa del trabajo o labor desempeñada. El nexo causal o el nexo ocasional que tenga el accidente con el trabajo o labor desempeñada es lo que lo cualifica como profesional. Ahora bien, comoquiera que la causa y la ocasión son elementos independientes entre sí, es decir, cada uno puede ser estructurador por sí solo del accidente, para que el accidente sea considerado profesional es necesario que por lo menos uno de esos elementos exista(1).
• Por causa
La causa determina la ocurrencia del suceso repentino profesional y puede ser entendida como causa eficiente el primer principio productivo de un evento, es decir, lo que sucede a consecuencia de, por efecto de o como resultado de la actividad o del oficio que estaba desarrollando el trabajador.
• Por ocasión
Por otro lado, la ocasión constituye el riesgo o peligro derivado de las circunstancias de tiempo y lugar propias de la actividad que se está ejecutando. La ocasión puede ser próxima o remota, según su relación de causalidad con el daño eventual.
La ocasión es próxima cuando se refiere a las condiciones normales en que se desarrolla la actividad, lo que implica la obligación de prevenir, minimizar y evitar los riesgos. La ocasión es remota cuando de suyo no es propia ni normal a la actividad que se desarrolla y, por lo mismo, no es previsible.
• Doctrina de la responsabilidad objetiva
En Colombia se aplica la doctrina del riesgo profesional o de la responsabilidad objetiva, en contraste con la doctrina de la responsabilidad subjetiva de antaño que imponía al afectado la carga de la prueba del elemento culpa (del empleador) como prerrequisito para comprometer su responsabilidad.
Así, la administradora de riesgos profesionales subrogante de la responsabilidad del empleador dentro del Sistema General de Riesgos Profesionales vigente en el país tiene la obligación de reparar el daño ocasionado por el riesgo profesional, aunque medie el hecho del trabajador (salvo el doloso o gravemente culposo), el hecho de un tercero o la fuerza mayor, entre otros.
2. Qué supuestos se consideran accidentes de trabajo y cuáles no son accidentes de trabajo, en la legislación nacional.
La configuración normativa del accidente de trabajo y de las circunstancias que no lo constituyen se efectúa por la ley, a través de los siguientes supuestos que se desglosan de los artículos 9º y 10 del Decreto 1295 de 1994 declarados inexequibles:
Igualmente, se considera accidente de trabajo el que se produzca durante el traslado de los trabajadores desde su residencia a los lugares de trabajo o viceversa, cuando el transporte lo suministre el empleador”.
“ART. 10—Excepciones. No se consideran accidentes de trabajo:
3. Casos en los que se configura el accidente de trabajo.
3.1. Trabajador agredido por compañero de trabajo antes de empezar a laborar. Trabajador pierde la vida como consecuencia de un disparo propinado por compañero de trabajo.
La jurisprudencia y la doctrina han considerado que los compañeros de trabajo son al trabajador instrumentos o elementos complementarios de la labor para la que fue contratado y son al empleador sus dependientes por los cuales es responsable. Así las cosas, la agresión intencional o no de un compañero de trabajo a otro en el lugar de trabajo constituye accidente de trabajo, comoquiera que ese acontecimiento externo de carácter violento, lesivo, inevitable e imprevisible de que es víctima una persona se produce con ocasión del trabajo que realiza.
Lo anterior tiene su fundamento tanto en normas especiales de carácter laboral como en normas generales de carácter civil que determinan que la culpa personal de un agente dado, ya sea funcionario directivo, subalterno o auxiliar, compromete de manera inmediata y directa a la persona jurídica o natural a cuyos intereses sirve(2).
3.2. Suceso repentino que sobreviene durante la ejecución de actividades diferentes a las labores para las que fue contratado el trabajador —recreativas, deportivas o culturales, entre otras—, que producen en el trabajador una lesión orgánica, una perturbación funcional, invalidez o muerte, cuando actúa por cuenta o en representación del empleador.
El sentido de esta norma es claro y eso se ha reflejado en su interpretación y consecuente uso, pues en la gran mayoría de los casos, el supuesto se ha interpretado sin desatender su tenor literal, como lo exigen los principios de interpretación de las normas jurídicas y, en ese orden de ideas, y en forma afortunada, se han entendido las palabras —por cuenta o en representación— en su sentido natural y obvio y según su uso general.
3.3. Fallecimiento de trabajador que se encontraba en ejercicio de sus labores en comisión y cuya muerte ocurrió como consecuencia de un terremoto(3).
La definición de accidente de trabajo del artículo 9º del Decreto 1295 de 1994 no introdujo el sistema subjetivo de responsabilidad, vale indicar, el elemento culpa como factor de la responsabilidad del empleador en la definición del accidente de trabajo. De acuerdo con el inciso 2º del artículo mencionado, el accidente de trabajo como el suceso dañoso para el trabajador que ocurre durante la ejecución de una orden del empleador o en cumplimiento de una labor bajo su autoridad desvinculó la noción de accidente de trabajo de dos circunstancias accesorias: el lugar de trabajo y la jornada laboral, unificándola en el poder subordinante.
En ese orden, si el trabajador fallecido se encontraba en comisión en una ciudad distinta a la de su domicilio contractual, pero en cumplimiento de una función propia de su cargo; o, como lo dice el segundo inciso citado, durante la ejecución de órdenes del empleador o de una labor bajo su autoridad, aunque la muerte se produjo como efecto de una pluralidad de causas, lo imprevisto del terremoto (una de ellas), incluso manejado como fuerza mayor, no interrumpe la sucesión de los acontecimientos para romper la unidad de la causa del daño, ni es jurídicamente admisible para exonerar de responsabilidad.
Adicionalmente, indica que si el accidente ocurre cumpliendo una comisión u orden del empleador fuera de su sede de trabajo, para que pueda calificarse como profesional es necesario que el trabajador no se aparte del marco obligacional de la relación laboral.
3.4. Accidente de trabajador que presta ayuda a personas atacadas por delincuentes.
Accidente de trabajo no es solamente el suceso imprevisto y repentino que ocurre de modo exclusivo cuando el trabajador se encuentra dedicado a sus actividades normales o a las funciones propias de su empleo, pues bastaría que el trabajador estuviere ejecutando otra acción diferente a la labor para la que fue contratado. Por ejemplo, entrando en la empresa o saliendo de ella, bajando o subiendo unas escaleras después de terminada su labor habitual, para que dejara de considerársele como dedicado a una de “sus actividades normales”, desapareciendo, por ende, el accidente de trabajo por faltar uno de los elementos que lo configuran(4).
Si es una obligación especial del trabajador colaborar en los casos de siniestro o riesgos inminentes que afecten o amenacen a las personas o las cosas de la empresa, no se podría alegar que la lesión orgánica o la perturbación funcional que sufriere el trabajador realizando dicha labor no obedece a un accidente de trabajo. No es razonable exigir que siempre y en todo caso, para que opere la obligación especial que tiene el trabajador de prestar auxilio a sus compañeros en peligro, sea necesaria la previa orden del patrono o su autorización expresa, pues las situaciones de inminente peligro no dan normalmente espera y por ello es común que se obre en tales casos de manera instintiva y espontánea; pero impulsado quien actúa por el laudable propósito de intentar salvar la vida del prójimo que se encuentra amenazada.
3.5. Accidente de trabajador que presta ayuda a personas atacadas por delincuentes, cuando este tiene funciones de vigilancia.
Aunque en este caso la muerte del trabajador fue producto de una agresión de terceros, ese acontecimiento guarda relación directa con el oficio de escolta para el que fue contratado el demandante, puesto que su función concreta era la de evitar el robo de los bienes cuya custodia fue encargada a la compañía de vigilancia demandada. Esta sentencia subraya la circunstancia particular de riesgo en que se hallan determinados trabajadores en razón del oficio que desempeñan, protegiendo personas o bienes(5).
3.6. Trabajador asesinado por miembros de una banda criminal que extorsionaba a la compañía, ante la negativa de la empresa de pagar la extorsión(6).
Se avala en esta sentencia lo dicho por el tribunal, esto es, hubo accidente de trabajo con ocasión del mismo, ya que el trabajo puede ser causa mediata o inmediata del accidente, pero en todos los casos hay que analizar si existe o no la relación de causalidad que hace indemnizable el daño.
Así, si se entendiese que el tribunal concluyó que la muerte del causante fue un crimen social, es claro que en este caso relacionó la existencia de ese hecho con el trabajo, de tal manera que entendió que un crimen social (proceder ilegal e ilegítimo) podrá ser accidente de trabajo, pero en la medida en que se presente como resultado del trabajo. Más adelante puntualiza que “... cuando el hecho criminal se produce con ocasión de trabajo o como consecuencia de este, podemos catalogarlo como de trabajo y, por lo tanto, el empleador o la administradora tendrán obligación de resarcir ese daño.
3.7. Trabajador que muere por ataque de un desconocido con arma de fuego, mientras esperaba turno para cubrir como conductor una de las rutas de la empresa donde laboraba(7).
Se discute la posición del tribunal que afirma que, para que la causa del daño se haya dado con ocasión del trabajo, es necesario que exista una relación directa entre la labor desempeñada y el daño como tal. La Corte, por su parte, señala que esa posición restringe el alcance que debe darse a las expresiones “por causa o con ocasión del trabajo”, pues si bien es evidente que debe existir una íntima relación de causalidad entre el hecho dañoso y el servicio o trabajo desempeñado, esto no significa como lo asentó equivocadamente el tribunal, que la norma exija que dicha relación deba ser directa, siendo aceptado por la jurisprudencia de la Corte que ese nexo de causalidad esté presente “ya en forma directa o inmediata con el oficio desempeñado, ora en forma indirecta o mediata con el mismo”.
Se considera que, aunque la muerte del trabajador ocurrió en la plaza pública, por efectos del disparo de un tercero desconocido, existen elementos circunstanciales que dan lugar a calificar el evento como accidente de trabajo, pues el deceso sucedió mientras esperaba que le cargaran el vehículo en el que cumplía el transporte intermunicipal en virtud de una relación subordinada. Por lo tanto, no admite discusión que en ese momento prestaba sus servicios al empleador, cumplía un horario y estaba bajo sus órdenes; esos hechos son indicativos de que el percance que ocasionó el daño a la víctima, sucedió en el entorno laboral y no existen circunstancias que permitan desligarlo de este.
3.8. Trabajador asesinado con arma de fuego mientras se encontraba en el lugar de trabajo, realizando las actividades propias de sus funciones.
Se debate aquí la falta de conexidad laboral entre el hecho generador del daño y la muerte del trabajador, dado que, al parecer, la muerte tuvo móviles ajenos al campo laboral como la venganza, el robo, etc., y no circunstancias relacionadas con las funciones propias del cargo desempeñado por el fallecido. El tribunal analizó la situación, descartando —y así lo confirma la Corte— el rompimiento de la relación de causalidad, pues dentro del proceso había quedado demostrado que el trabajador murió trabajando y, por lo tanto, la aseguradora tenía la carga de la prueba de demostrar que las causas del deceso eran ajenas al ámbito laboral o que el caso se encuentra dentro de una de las excepciones establecidas en el artículo 10 del Decreto 1295 de 1994...
Para la Corte, si el trabajador está prestando servicios en el momento del ataque de terceros, es indiscutible que fallece laborando, esto es con “ocasión o causa del trabajo” en términos del artículo 9º del Decreto 1295 de 1994, pero no descarta la posibilidad de que la muerte se hubiera podido generar por factores alejados del trabajo, como la venganza o el robo, con el claro argumento de que en esas circunstancias se podría romper la relación de causalidad.
Sin embargo, en este proceso, esos eximentes fueron simples hipótesis al decir de la Corte, por cuanto la aseguradora no demostró que la causa de la muerte fue ajena a lo laboral, pero sí quedó probado en el plenario que el deceso del trabajador ocurrió mientras laboraba.
3.9. Trabajador asesinado por miembros de una banda criminal, cuando se encontraba en el transporte proporcionado por el empleador, de regreso a su lugar de residencia.
Si el empleador suministra el transporte para el traslado a su sede y viceversa, agrega la Corte, extiende durante esos trayectos el nexo obligacional laboral y el ámbito de responsabilidad patronal, de suerte que, no solamente se debe entender que el trabajador tiene el deber de acatar las disposiciones y reglamentos que aquel establece en cuanto al comportamiento y uso adecuado del medio de transporte implementado, so pena, inclusive, de que en caso de desconocimiento de dicha normatividad se vea sujeto a la aplicación del régimen disciplinario preestablecido en la empresa; sino también que, por la misma razón —el ámbito de subordinación—, el trabajador se encuentra en una especie de “elongación” del sitio de trabajo, por permanecer bajo la órbita de autoridad y vigilancia del empresario.
La ampliación del poder subordinante del empleador o nexo obligacional laboral y de responsabilidades por fuera del ámbito territorial de las instalaciones del empleador conlleva que se diga que verdaderamente el trabajo “comienza a partir del momento en que los trabajadores suben al vehículo; cesa en el instante en que descienden a su regreso. Además, cuando el empleador otorga a su trabajador el transporte, es claro que el riesgo que asume no se limita a las contingencias propias del desplazamiento conforme al medio de transporte que le suministra, sino también, bajo tal órbita de responsabilidad, debe entenderse que se compromete con la integridad física del trabajador ante las demás contingencias susceptibles de afectar ese desplazamiento, tales como el estado de las vías del medio de transporte, las condiciones climatológicas y de visibilidad, las señalizaciones respectivas, la pericia del conductor y los demás imprevistos y peligros que acarrea el desplazamiento.
4. Casos en los que no se configura el accidente de trabajo.
4.1. Accidentes ocurridos dentro de las instalaciones de la empresa (torneos internos) o fuera de ella (torneos externos); en el descanso de la jornada o fuera de ella; autorizados o no por el empleador; organizados o no por el empleador; financiados o no por el empleador; promocionados o no por el empleador y/o dirigidos o no por el empleador, cuando no se actúa por cuenta o en representación del empleador.
A pesar de que en estos eventos puede haber una aquiescencia implícita o explícita del empleador en relación con la participación del trabajador en el ejercicio del deporte, la doctrina ha considerado que aun en esas circunstancias no se configura accidente de trabajo por cuanto no se actuó ni por cuenta ni en representación del empleador, lo que se ha demostrado y fundamentado en los eventos en los que (i) no exista prueba escrita acerca de la representación del empleador; (ii) cuando el empleador no ha participado en la organización del evento o cuando su participación ha sido mínima; (iii) cuando no ha supervisado el evento; (iv) cuando se trata de práctica libre del deporte por parte de los trabajadores o de entrenamiento o de una actividad recreativa a la cual asistieron los trabajadores por invitación y no en cumplimiento de una orden o en ejercicio de funciones propias de su cargo.
4.2. Accidentes dentro del período de descanso, en medio de las secciones divisorias de la jornada laboral y fuera del lugar de trabajo.
Este período de descanso no suspende el contrato de trabajo y no se descuenta del salario del trabajador; sin embargo, como el accidente no sucede dentro de la jornada laboral, no se considera accidente de trabajo.
La doctrina ha venido fundamentando lo anterior, sobre la base de que al tratarse del intermedio de descanso no computable dentro de la jornada laboral de que habla el artículo 167 del Código Sustantivo del Trabajo, cualquier eventualidad que llegare a presentarse debe considerarse de origen común, en razón de que no se está ejecutando ninguna labor, no se configura nexo causal y, al estar fuera del lugar de trabajo, tampoco se establece relación de ocasionalidad.
4.3. Descanso dentro de la jornada, pero durante el permiso para lactancia.
En este caso se resuelve judicialmente una controversia en la cual se discute si es o no accidente de trabajo el que ocurre dentro de la jornada de trabajo, pero fuera del lugar de prestación del servicio y cuando la trabajadora está en uso del permiso para lactancia. La Corte manifiesta que el hecho que cobró la vida de esa persona no estaba relacionado con la ejecución de una orden del empleador o el desarrollo de una labor bajo su autoridad, pues el criterio determinante para definir si se da una de estas dos hipótesis dice relación al poder subordinante del empleador, es decir, que la actividad se realice en desarrollo de órdenes e instrucciones impartidas por este y en este orden de ideas, concluye la Corte que no era aplicable al sub examine la estipulación contenida en el inciso 2º del artículo 9º en comento y que la disposición que se acomoda al caso es la del literal b del artículo 10 ibídem habida cuenta que el descanso remunerado durante la lactancia se concede con el fin de realizar actividades distintas del trabajo y por fuera del lugar u horas del mismo, tiempo durante el cual no puede haber órdenes o autoridad del empleador(8).
4.4. Trabajador que se disponía a abordar el servicio público de transporte, para desplazarse a un lugar de trabajo, habiendo recibido viáticos por parte del empleador, para su sostenimiento.
La Corte consideró que, a pesar de que el empleador entregó viáticos al trabajador, no se puede hablar de accidente de trabajo, pues el riesgo del traslado no lo tomó el empleador y el trabajador; se trasladaba por su cuenta y riesgo hacia el lugar de trabajo, asumiendo riesgos generales a los cuales están expuestos todos los ciudadanos que emplean un servicio público de transporte.
Queda claro que, si el empleador no suministra el transporte para el traslado del trabajador, no existe accidente de trabajo(9).
4.5. Trabajador que perece en accidente de tránsito, cuando está en comisión en otra ciudad, pero realizando labores diferentes para las que fue contratado.
En este caso, aún cuando el trabajador se encontraba dentro del término de una comisión de trabajo en ciudad distinta a la habitual, el accidente ocurrió en lugar diferente de donde debía cumplirse la comisión y no se demostró, antes de vencerse la comisión, que el desplazamiento de una ciudad a otra fuera por razón del cumplimiento de la misma o por órdenes impartidas por el empleador y, por ello, dice la Corte que el accidente de tránsito ocurrió no en ejecución de la comisión para la cual había sido designado el causante sino en desarrollo de actividades ajenas a la misma. Es decir, no hubo relación de causalidad entre el accidente y la labor encomendada al trabajador o que aquel sea consecuencia de esta.
5. Caso excepcional.
Aunque por regla general el carácter de fuerza mayor o caso fortuito se atribuye a fenómenos de corta duración, el secuestro de un trabajador entendido como un hecho de fuerza mayor imprevisible e irresistible en su aparición tiene connotaciones especiales dentro del derecho laboral, especialmente frente a la estabilidad de la relación de trabajo, ya que impide durante un tiempo más o menos prolongado la ejecución del contrato, sin que en ello intervenga la voluntad de las partes(10).
Ahora bien, de acuerdo con la Ley 986 de 2005, en caso de secuestro (fuerza mayor) de un trabajador, el empleador deberá continuar pagando el salario y prestaciones sociales a que tenga derecho el trabajador secuestrado al momento de ocurrencia del hecho, ajustado de acuerdo con los aumentos legalmente exigibles y los aportes al Sistema de Seguridad Social Integral.
En la actualidad, de acuerdo con la Ley 986 y con la interpretación jurisprudencial, el contrato de trabajo no se suspende por el hecho del secuestro y, en consecuencia, la ARP estaría obligada a responder por el suceso repentino que produzca en el trabajador secuestrado, una lesión orgánica, una perturbación funcional, invalidez o muerte durante el tiempo del cautiverio.
Por otro lado, dada su excepcionalidad, la norma no toma en consideración la existencia de relación de causalidad o de ocasionalidad entre el secuestro como fuerza mayor y la labor o funciones desempeñadas por el trabajador y, como consecuencia de ello, la ARP tendría que responder por las afecciones en la salud del trabajador, independientemente de que la labor desempeñada por él tenga un vínculo inescindible con el secuestro. Ahora bien, la satisfacción de la obligación se haría única y exclusivamente en el momento en que se tenga certeza sobre el daño producido, es decir, al momento de su liberación o comprobación de la muerte.
Después de verificar el estado del arte en lo que hace a la doctrina y la jurisprudencia nacionales, considero que cualquier modificación que se le quiera introducir al concepto de accidente de trabajo debe tomar en consideración la doctrina de la responsabilidad objetiva que subyace al Sistema General de Riesgos Profesionales y el elemento vertebral del contrato de trabajo, es decir, la subordinación jurídica del trabajador hacia las órdenes e instrucciones del empleador, en cuanto al modo, tiempo y lugar de prestación del servicio. La responsabilidad objetiva, por cuanto en mi sentir, este no es el momento histórico para introducir la responsabilidad subjetiva del trabajador en el sistema, pues, tal como lo ha expresado la jurisprudencia, sería “desandar lo andado”. La subordinación, en consideración a la relación de ocasionalidad entre el accidente y la labor desempeñada por el trabajador, solo puede ser aprehendida, en la medida en que esté claro que se actúa en ejercicio del poder subordinante del empleador.
Sería de gran utilidad que se adicionaran situaciones que no se consideren accidentes de trabajo, en los siguientes términos:
No es accidente de trabajo el producido por el hecho de un tercero o caso fortuito, aun cuando ocurra en el lugar de trabajo, cuando el acto sea ajeno al trabajador, como dependiente y subordinado, pero que tenga relación de causalidad con su vida personal, familiar o social. La excepción también se aplicará, si el hecho de un tercero o caso fortuito tiene lugar fuera del sitio de trabajo y/o fuera de las horas de trabajo, pero bajo el poder subordinante del empleador, y cuando ocurra durante el traslado del trabajador desde su residencia al lugar de trabajo o viceversa, si el transporte es suministrado por el empleador.
Tampoco constituye accidente de trabajo, sino accidente común, la lesión orgánica, la perturbación funcional, la invalidez o la muerte que ocurra durante el secuestro de un trabajador, cuyas funciones y labor desempeñada no tenga un vínculo inescindible con el secuestro.
(1) CSJ, S. Laboral, sent., nov. 3/58, G. J. 2194, sent., mar. 6/98. Rad. 10592.
(2) G. J., tomo CXXXIl, pág. 214.
(3) CSJ, S. Laboral, sent., feb. 19/02. Rad. 17429. M.P. Germán Valdez Sánchez.
(4) CSJ, S. Laboral, sent., sep. 20/93. Rad. 5911. M.P. Rafael Méndez Arango.
(5) CSJ, S. Laboral, sent., mayo 26/99. Rad. 11158. M.P. Armando Albarracín Carreño.
(6) CSJ, S. Laboral, sent., oct. 18/06. Rad. 27142. M.P. Gustavo José Gnecco Mendoza.
(7) CSJ, S. Laboral, sep. 12/06. Rad. 27924. M.P. Eduardo López Villegas. CSJ, S. Laboral, oct. 29/03. Rad. 21629.
(8) CSJ, S. Laboral, sent., oct. 29/03. Rad. 21629. M.P. Eduardo López Villegas.
(9) CSJ, S. Laboral, sent., jul. 24/06. Rad. 26879. M.P. Francisco Javier Ricaurte Gómez.
(10) CSJ, S. Laboral, sent., jun. 7/63.