Source: https://gestioncontableyfinanciera.es.tl/QUE-SON-COMERCIANTES.htm
Timestamp: 2018-10-22 12:58:07
Document Index: 220095621

Matched Legal Cases: ['artículo 12', 'artículo 14', 'artículo 12', 'artículo 12', 'artículo 19', 'artículo 52', 'artículo 49', 'Artículo 19', 'artículo 68', 'artículo 71', 'artículo 59', 'artículo 70', 'artículo 72', 'artículo 772', 'artículo 773', 'artículo 774', 'artículo 74', 'artículo 775', 'artículo 776', 'artículo 70', 'artículo 70', 'ARTÍCULO 70', 'artículo 68', 'artículo 69', 'artículo 70', 'artículo 26', 'artículo 70']

CONTABILIDAD Y FINANZAS - QUE SON COMERCIANTES
La diferencia que existe entre una persona considerada inhábil para ejercer actividades de comercio y una persona considerada incapaz, razón por la cual se tratará de explicar sus connotaciones y diferencias.
Respecto a este tema, el código de comercio colombiano no hace esta distinción, sino que se limita a establecer que toda persona considerara por la ley como capaz de contratar y obligarse, se considera hábil para ejercer actividades de comercio.
Dice el código de comercio en su artículo 12:
Toda persona que según las leyes comunes tenga capacidad para contratar y obligarse, es hábil para ejercer el comercio; las que con arreglo a esas mismas leyes sean incapaces, son inhábiles para ejecutar actos comerciales.
La ley comercial, para determinar si una persona es hábil para ejercer el comercio, se limita a determinar en primer lugar, si esa persona tiene la suficiente capacidad jurídica para poder asumir obligaciones y compromisos.
Así las cosas, si una persona no es capaz de contraer o asumir obligaciones y/o compromisos, es inhábil para ejercer el comercio, pero no se puede decir que una persona es o no capaz desde el punto de vista de la ley comercial, puesto que ésta solo considera la inhabilidad causada por la incapacidad de una persona para ejercer el comercio.
Se podría considerar en todo caso, que una persona que no cuenta con la capacidad suficiente para contraer obligaciones y deberes, es por consiguiente incapaz para ejercer el comercio.
Sobre la capacidad que tiene una persona para contratar y obligarse, el código civil en sus artículos 1503 y 1504 contempla que:
Art. 1504.- Son absolutamente incapaces los dementes, los impúberes y sordomudos, que no puedan darse a entender por escrito.
Respecto a las personas inhábiles para ejercer el comercio, el mismo código de comercio considera en su artículo 14 contempla que:
Si el comercio o determinada actividad mercantil se ejerciere por persona inhábil, esta será sancionada con multas sucesivas hasta de cincuenta mil pesos que impondrá el juez civil del circuito del domicilio del infractor, de oficio o a solicitud de cualquier persona, sin perjuicio de las penas establecidas por normas especiales.
La inhabilidad para ejercer el comercio nace de la misma ley, que de forma taxativa señala en que casos y circunstancias una persona queda inhabilitada para ejercer el comercio.
Básicamente, la inhabilidad difiere de la incapacidad, en el entendido que la inhabilidad propiamente dicha, recae sobre aquellas personas que siendo capaces de contratar y obligarse, por determinados hechos o circunstancias la ley los considera inhábiles para ejercer el comercio.
Los inhábiles para ejercer el comercio, por lo general tienen capacidad para contratar y obligarse, es decir son jurídicamente capaces, peor no son hábiles para ejercer el comercio, con la excepción claro está, de la inhabilidad contemplada en el artículo 12 del código de comercio quien considera inhábil al incapaz, de suerte que este es el único caso en que el incapaz es igualmente inhábil.
En conclusión, no siempre se puede concluir que la inhabilidad implica incapacidad, pero en cambio, incapacidad siempre implica necesariamente inhabilidad para ejercer el comercio. El incapaz en todo caso será inhábil, entre tanto, el inhábil a excepción de lo planteado en el artículo 12 del código de comercio, es capaz para contratar y obligarse.
MARCO JURIDICO DE LA CONTABILIDAD EN COLOMBIA
Por regla general, todos los Comerciantes están obligados a llevar Contabilidad; así lo dispone el Código de comercio en su artículo 19: “Es obligación de todo comerciante: (…) Llevar contabilidad regular de sus negocios conforme a las prescripciones legales”.
No interesa si quien ejerce la actividad mercantil es una Persona natural o una Persona jurídica, en todo caso, mientras la desarrolle profesionalmente, se considera comerciante. (Vea con más detalle: Quienes son comerciantes)
No sobra decir que toda persona que pertenezca al Régimen común en el Impuesto a las ventas, está obligado a llevar contabilidad. Las personas que pertenezcan al Régimen simplificado, desde el punto de vista tributario, no están obligadas a llevar contabilidad aunque sean comerciantes, pero de acuerdo al código de comercio si les asiste la obligación de llevar contabilidad.
Libro Mayor y Balances: Es el resumen del movimiento mensual de las cuentas, sirve para extraer de allí los Balances generales y de prueba u los estados de resultados.
Libro de inventarios y balances: Corresponde al libro que de acuerdo al artículo 52 del Código de comercio, todo comerciante al iniciar el negocio y por lo menos una vez al año debe elaborar un inventario y un balance que le permitan conocer la situación del negocio, del cumplimiento de esta obligación deberá dejar constancia en este libro.
Libro diario: Este libro permite detallar los comprobantes diarios en forma cronológica con el fin de obtener los datos resumidos para registrar el libro mayor y balances.
Libros auxiliares: No requieren registro y se llevan en forma permanente y detallada por cada cuenta contable, son ejemplo de ellos el libro de caja, el libro de bancos, el libro de cuentas por cobrar entre otros.
Otros: Libros de actas de asamblea general de socios y libro de registro de socios o accionistas.
Es común hablar de libros de comercio y libros de contabilidad, y aunque en principio son similares, no son lo mismo. Sobre el respecto la jurisprudencia ha dicho:
“Aunque el artículo 49 (C. Co.), establece que para todos los efectos legales, se entiende por libros de comercio los que determine la ley como obligatorios y los auxiliares necesarios para el entendimiento de aquellos, es claro que el texto se está refiriendo a la especie de libros de comercio llamados de contabilidad (…).
Sólo lo que es traducible en cifras puede ser objeto de registro contable; esta situación conduce a que la contabilidad sólo acredita parcialmente la historia de la empresa; por ejemplo, no son cifrables su ambiente laboral, la eficiencia de sus trabajadores y muchos otros hechos no susceptibles de ser contenidos en guarismos monetarios”. Consejo de Estado, Sección Cuarta, sentencia de 9 de octubre de 1998. Con Pon. Dr. Daniel Manrique Guzmán”.
CONTABILIDAD EN EL REGIMEN SIMPLIFICADO
Entre las obligaciones de los responsables pertenecientes al régimen simplificado, no está el llevar contabilidad, por tanto, desde el punto de vista tributario, no están en la obligación de llevar contabilidad.
Sin embargo, si un comerciante perteneciente al régimen simplificado, decide voluntariamente llevar contabilidad, para que esta surta algún efecto, debe cumplir con todos los requisitos exigidos por la ley, para que esta constituya prueba a favor del contribuyente.
Esto significa que el comerciante deberá registrar los libros de contabilidad en la cámara de comercio, y deberá llevar su contabilidad conforme a los principios de contabilidad generalmente aceptados en Colombia.
Si bien los comerciantes pertenecientes al régimen simplificado no están en la obligación de llevar contabilidad desde la perspectiva de la ley tributaria, como comerciantes sí debe llevar contabilidad, puesto que es una de las obligaciones o deberes de todo comerciante, a la luz del código de la legislación comercial [Código de comercio, Artículo 19, numeral 3].
En la eventualidad que un comerciante perteneciendo al régimen común decida llevar contabilidad, y no la lleve en debida forma, como por ejemplo no registrar los libros de contabilidad, o no aplicar los principios de contabilidad, no será objeto de sanción alguna, puesto que las sanciones contempladas en el estatuto tributario referentes a la contabilidad, no le son aplicables por no estar obligados a llevar contabilidad, y el código de comercio no contempla sanción alguna por errores o inconsistencias en la contabilidad.
No quiere decir que necesariamente el no llevar contabilidad o llevarla indebidamente no se puede ser objeto de sanciones, puesto que una contabilidad no llevada en debida forma es como si no se llevara, por tanto, no podrá ser invocada como prueba en ningún litigio con particulares o terceros, por lo que se puede concluir, que el no reconocer la contabilidad como prueba, es el equivalente a una especie de sanción.
La importancia de la contabilidad desde el punto de vista legal, radica en que esta puede ser prueba oponible ante terceros, lo que puede significar que un pleito se gane o se pierda por llevar o no llevar contabilidad, de ahí la importancia de llevarla en debida forma.
La contabilidad llevada en debida forma, según los mandamientos del código de comercio, el decreto 2649 y algunas normas tributarias, constituye prueba válida contra terceros como es el caso de la Administración de impuestos.
El código de comercio, en su artículo 68 contempla:
En materia civil, aún entre comerciantes, dichos libros y papeles solo tendrán valor contra su propietario, en lo que en ellos conste de manera clara y completa y siempre que su contraparte no los rechace en lo que le sea desfavorable.
A su vez, el artículo 71 del Código de procedimiento civil, establece que:
Libro de comercio. Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 59 del Código de Comercio, los libros de comercio hacen fe en los procesos entre comerciantes, siempre que estén llevados en legal forma. En los demás casos, solamente harán fe contra el comerciante que los lleva.
Si en los procesos entre comerciantes los libros de una de las partes no están llevados en legal forma, se estará a los de la contraparte, siempre que cumplan los requisitos legales, salvo prueba en contrario. En los demás casos, si los libros de ambas partes estuvieren en desacuerdo, el juez decidirá según el mérito que suministren las otras pruebas.
Cuando existan diferencias entre dos personas que llevan contabilidad, esta puede constituir prueba para una u otra, atendiendo las reglas contempladas por el artículo 70 del código de comercio:
2) Si lo libros de ambas partes se ajustan a la ley, pero sus asientos no concuerdan, se decidirá teniendo en cuenta que los libros y papeles de comercio constituyen una confesión;
3) Si los libros de una de las partes no están ajustados a la ley, se decidirá conforme a los de la contraparte que los lleve debidamente, si aquella no aduce plena prueba que destruya o desvirtúe el contenido de tales libros;
5) Si una de las partes lleva libros ajustados a la ley y la otra no lleva contabilidad o no la presenta, se decidirá conforme a los de aquella, sin admitir prueba en contrario.
Indivisibilidad de la contabilidad.
El valor probatorio de la contabilidad es indivisible, es decir, que quien se acoja al valor de la contabilidad, debe aceptar tanto lo que está a su favor como lo que está en su contra. No es posible aceptar como prueba una parte de la contabilidad, y la otra parte que no el conviene no aceptarla. Este principio de indivisibilidad de la contabilidad está contemplado por el artículo 72 del código de comercio:
La contabilidad como prueba en procesos tributarios
El artículo 772 del Estatuto tributario, establece que la contabilidad constituye prueba a favor del contribuyente, siempre que ésta sea llevada en debida forma.
A su vez, el artículo 773 del Estatuto tributario establece que la contabilidad, para efectos fiscales, se considera llevada en debida forma, siempre que cumpla con los siguientes requisitos:
Forma y requisitos para llevar la contabilidad. Para efectos fiscales, la contabilidad de los comerciantes deberá sujetarse al Título IV del Libro I, del Código de Comercio y:
1. Mostrar fielmente el movimiento diario de ventas y compras. Las operaciones correspondientes podrán expresarse globalmente siempre que se especifiquen de modo preciso los comprobantes externos que respalden los valores anotados.
2. Cumplir los requisitos señalados por el Gobierno mediante reglamentos en forma que, sin tener que emplear libros incompatibles con las características del negocio, haga posible, sin embargo, ejercer un control efectivo y reflejar, en uno o más libros, la situación económica y financiera de la empresa.
Por otro lado, para que la contabilidad constituya plena prueba a favor del contribuyente, debe cumplir con los requisitos establecidos por el artículo 774 del Estatuto tributario:
Requisitos para que la contabilidad constituya prueba. Tanto para los obligados legalmente a llevar libros de contabilidad como para quienes no estando legalmente obligados lleven libros de contabilidad, éstos serán prueba suficiente, siempre que reúnan los siguientes requisitos:
5. No encontrarse en las circunstancias del artículo 74 del Código de Comercio. (No llevar Doble contabilidad) {El texto entre paréntesis es nuestro}
Prevalencia de los libros de contabilidad sobre las declaraciones tributarias
Según lo establecido por el artículo 775 del Estatuto tributario, los libros de contabilidad prevalecen sobre las declaraciones tributarias. Esto quiere decir, que si los valores consignados en la declaración de renta difieren de los valores de los libros de contabilidad, prevalecen estos últimos.
Vale anotar que la norma sólo se refiere a la declaración de renta y patrimonio, mas no a las declaraciones del Impuesto a las ventas ni a la declaración de Retención en la fuente.
Prevalencia de los comprobantes de contabilidad sobre los asientos contables
El artículo 776 del Estatuto tributario contempla que si los valores registrados en la contabilidad difieren de los valores consignados en los comprobantes externos, referentes a costos, deducciones, exenciones y pasivos, prevalecerá el valor de los comprobantes.
Esto debido a que en la contabilidad se deben registrar los hechos económicos, y estos hechos económicos deben estar debidamente soportados por comprobantes externos e internos
La corte constitucional ha declarado exequible el artículo 70 del código de comercio, el cual había sido demandado en su numeral 5, por contemplar una presunción desproporcionada e irrazonable, según el accionante.
Según el demandante, existe una presunción desproporcionada que impide al comerciante que no lleva contabilidad regular, probar en contrario los libros de quien si lleva contabilidad debidamente.
Contempla el artículo 70 del código de comercio:
ARTÍCULO 70. VALOR PROBATORIO DE LIBROS Y PAPELES EN DIFERENCIAS ENTRE COMERCIANTES.-REGLAS. En las diferencias que surjan entre comerciantes, el valor probatorio de sus libros y papeles se determinará según las siguientes reglas:
5) Si una de las partes lleva libros ajustados a la ley y la otra no lleva contabilidad o no la presenta, se decidirá conforme a los de aquélla, sin admitir prueba en contrario
La parte demandada corresponde a la expresión “sin admitir prueba en contrario”
Pues bien, la corte, en sentencia C-062 de 2008, ha declarado exequible la norma demandada, bajo los siguientes argumentos:
La Corte resaltó la relevancia de los libros de comercio, pues son elementos vitales para el ejercicio de la actividad comercial, en tanto son punto de referencia para la comunidad respecto del desarrollo de la actividad mercantil del comerciante. En esa medida, si los comerciantes están obligados a llevar cuenta clara, completa y fidedigna de sus operaciones de comercio, resulta apenas entendible que los registros en ella contenidos constituyan prueba de su actividad y se le asigne un alto valor probatorio en caso de conflicto jurídico, además, que el alto nivel probatorio de tales libros atiende a la satisfacción del interés público de llevar adecuadamente ese tipo de información. Señaló que ese valor probatorio opera de manera plena en las relaciones entre comerciantes, en virtud del artículo 68-5 del Código de Comercio, mientras que el artículo 69 del mismo precisa que en las cuestiones mercantiles con personas no comerciantes, los libros son principio de prueba que puede ser complementado con otras pruebas legales. Indicó que el carácter de plena prueba no hace que ese valor probatorio de los libros de comercio esté desprovisto de reglas, las cuales son: a) los libros de comercio deben ser llevados en debida forma de acuerdo con las especificaciones de la ley; b) El carácter de plena prueba de estos libros se predica de ellos en totalidad, esto es, de manera indivisible, sin que le sea permitido al contendor solicitar su exhibición, al mismo tiempo que descalifica registros específicos o libros concretos; c) el contenido de los libros de comercio constituye una confesión del comerciante que los lleva e impide que el mismo pruebe en contrario de lo que ha consignado en ellos, lo cual se vincula a que solo tienen valor de plena prueba los libros llevados de manera regular. Adicionalmente, la Sala precisó que la prohibición de probar en contrario prevista en el numeral 7 del artículo 70 del Código de Comercio que se acusa, se aplica a la no presentación culposa de la contabilidad, es decir, a la ocultación de la misma o a la renuencia inmotivada de ofrecerla en juicio. Por tanto, la Corte considera que, la norma demandada persigue un fin legítimo, pues busca evitar que los comerciantes dejen al libre ejercicio probatorio la constatación de hechos que con el correr del tiempo han dejado de ser de su exclusivo interés parta convertirse en hechos de interés social. En este sentido la norma se encuentra en concordancia con el artículo 26 de la Constitución Política. Así mismo, la medida resulta adecuada para garantizar el deber legal subyacente y alcanzar el fin previsto, cual es de que los comerciantes cumplan con el deber legal de llevar libros de comercio, toda vez que no le será admitido probar en juicio hechos contables que no consten en dichos libros. Por esta vía se confiere plena credibilidad a los libros del comerciante que han sido tramitados de acuerdo con la ley y constituye una medida necesaria porque la sanción por incumplimiento constituye un claro reproche al comerciante incumplido, con una consecuencia procesal que permite solucionar el conflicto jurídico surgido entre el comerciante cumplido y el que no lo es. Por último, la Corte encontró que la medida es proporcionada porque no va dirigida al comerciante que por una causa externa, ajena a su voluntad, no pudo presentar oportunamente contabilidad. La norma tampoco prevé que se produzca una sentencia favorable al comerciante cumplido por el solo hecho de que el otro comerciante no lleve o no presente contabilidad. Corresponde al juez aplicar los criterios de experiencia, sentido común, lógica y en general, las herramientas de la sana crítica para valorar probatoriamente el contenido de los libros de comercio regulares, a fin de tomar la decisión que jurídicamente corresponda. Por estas razones, la Corte declaró exequible la expresión demandada contenida en el numeral 5) del artículo 70 del Código de Comercio
Resulta evidente, pues, la importancia de llevar una contabilidad con el cumplimiento de todos y cada uno de los requisitos, puesto que esta será prueba ante cualquier litigo con particulares, y en caso de no llevar la contabilidad debidamente, la contraparte que si la lleve de acuerdo a las normas, le será reconocida como prueba sin que pueda ser controvertida esa prueba.
Comentado por hhg( jh756 ), 06-02-2016, 18:18 (UTC):
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