Source: http://www.gayrosellsolano.com/la-legitima-las-causas-para-desheredar-n-47-es
Timestamp: 2018-12-16 05:49:57
Document Index: 192932324

Matched Legal Cases: ['artículo 813', 'artículo 853', 'artículo 756', 'artículo 451', 'artículo 853', 'artículo 451', 'artículo 237', 'artículo 451', 'artículo 451', 'artículo 237']

La sucesión de una persona es un momento de importantes consecuencias jurídicas y económicas para todas aquellas personas que han sido designadas beneficiarias, (o que puedan serlo) por el testador. También para aquellos a los que, en defecto de testamento, la ley les otorga determinados derechos sucesorios (esto es la denominada sucesión intestada).
Aunque el acto de otorgar testamento tiene carácter personalísimo, un correcto asesoramiento profesional al momento de otorgarlo puede minimizar el surgimiento de futuros conflictos entre los herederos. Este tipo conflictividad es, lamentablemente, muy habitual tras el fallecimiento del causante, quien, como es obvio, ya no podrá matizar, aclarar o modificar sus últimas disposiciones testamentarias.
Por tanto, una correcta planificación testamentaria puede evitar graves conflictos en el seno familiar e incluso, y en su caso, en el seno de la empresa familiar y sus órganos de gobierno.
La libertad de testar y la legítima como límite
Aquella persona que opte por servirse de un testamento para ordenar su sucesión podrá hacerlo conforme a su voluntad, puesto que la sucesión testada se rige por el principio de libertad de testar. Una sucesión que en defecto de testamento se regulará de conformidad con lo establecido en la ley. Por tanto, el principio que rige la sucesión testada es de la la libertad de testar (art. 421-1 CCCat)
La legítima es un límite legal a la capacidad de testar, es un derecho sucesorio de contenido patrimonial que determinadas personas, los legitimarios, podrán reclamar a los instituidos herederos. Por tanto, el testador en la sucesión puede disponer libremente de todo su patrimonio a excepción de la parte que la ley reserva, en concepto de legítima, a determinadas personas, quienes son designadas por la relación de parentesco que les une con el causante. En el Código Civil se reconocen como legitimario o heredero forzoso: a los hijos y descendientes; en su defecto, a los padres y ascendientes, y al viudo o la viuda (No en el caso de parejas de hecho).
En el caso particular de Cataluña, al cónyuge viudo o viuda, ni a la pareja en análoga relación de afectividad, no se le reconoce como legitimarias. Por tanto, en Cataluña, según su propio Código Civil, tendrán condición de legitimarios: los hijos y descendientes del causante y en su defecto, los progenitores.
Aunque Cataluña no reconoce a los cónyuges viudos y parejas de hecho como legitimarios, si que les otorga la cuarta viudal, que asciende a ¼ parte de la herencia en aquellos supuestos en que el cónyuge o pareja sobreviviente no tenga medios económicos suficientes para sustentarse.
En España la cuantía de la legítima depende del derecho civil aplicable a la sucesión. El derecho civil aplicable en el ámbito sucesorio dependerá de la Vecindad Civil del testador. En las comunidades donde rige el derecho civil común (Código Civil) la legítima asciende a ⅔ partes de la herencia para los hijos y descendientes, cuantía que disminuye a ½ para los padres y ascendientes, salvo que al causante le sobreviva su cónyuge viudo, en cuyo caso la legítima disminuirá a una ⅓ parte.
En cambio, en Cataluña la legítima es menor, se limita a ¼ parte de la herencia. En el País Vasco únicamente son legitimarios los hijos, con ⅓ de la herencia, y el cónyuge viudo, con derecho al usufructo de la mitad de la herencia si concurre con los hijos del causante, o ⅔ partes si no lo hace. Por otro lado, Navarra carece de legítima, puesto que sus fueros únicamente contienen una disposición de contenido no patrimonial, que se refiere a “cinco sueldos febles” o “carlines”. De hecho, existe una amplia jurisprudencia en lo relativo a la problemática del cambio de residencia para cambiar la vecindad civil a los efectos de modificar la ley sucesoria aplicable.
Causas para desheredar al heredero forzoso o legitimario
Aunque la legítima se constituye como un límite a la libertad de testar, no se erige como un derecho incondicionado e ilimitado que el legitimario preserve a ultranza y en cualquier circunstancia. Por el contrario, la legislación reconoce determinadas causas cuya concurrencia permite al testador privar a los legitimarios de su derecho. Así lo establece el artículo 813 del Código Civil en relación a las causas para desheredar reconocidas en los artículo 853 a 855 CC. El testamento deberá recoger cuál es la causa que sirve para desheredar al legitimario, y en el supuesto en que éste niegue la veracidad de la misma, serán los instituidos herederos quienes deberán probar la procedencia y certeza de la causa.
El Código Civil recoge una pluralidad de causas para desheredar, cuya naturaleza depende del heredero forzoso que se pretende desheredar. Por ejemplo, los hijos o descendientes podrán desheredar a sus padres y ascendientes si éstos les hubiesen negado los alimentos sin un motivo legítimo. Por otro lado, los padres y ascendientes podrán desheredar a sus hijos y descendientes cuando sus hijos les hubiesen negado los alimentos y en aquellos casos en que les hubiesen maltratado de obra o injuriado gravemente de palabra. Juntamente con estas causas, se recoge la indignidad sucesoria contenida en el artículo 756 CC como otra causa para desheredar. No obstante, la desheredación de los hijos no perjudica a sus propios hijos o descendientes que ocuparan la posición del desheredado.
En el caso de Cataluña, su Código Civil recoge causas para desheredar similares a las contenidas en el Código Civil. Concretamente el artículo 451-17 CCCat reconoce las siguientes causas para desheredar: la concurrencia de indignidad, la denegación de alimentos, maltrato grave, suspensión o la privación de la potestad y ausencia manifiesta y continuada de relación familiar.
Para que la desheredación sea válida y efectiva, el Código Civil de Cataluña exige que se realice cumpliendo determinados requisitos formales. Concretamente, la desheredación deberá realizarse en testamento, codicilo o pacto sucesorio, y deberá designar de forma nominal al legitimario que se deshereda y la causa en virtud de la que se deshereda. Una desheredación que no podrá ser parcial, ni condicional.
En lo respectivo al maltrato de obra es relevante la moderna jurisprudencia que ha desarrollado tanto el Tribunal Supremo, como el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que reconocen el maltrato psicológico como parte integrante del mismo. Así lo recogen la STS de 30 de enero del 2015 y la STSJC de 28 de mayo del 2015, en aras de garantizar el principio de favor testamenti y la necesidad de interpretar las normas conforme a la realidad social y los principios constitucionales de dignidad de la persona.
La similitud del artículo 853. 2 CCC y 451-17 c) CCCat ha dado lugar a una doctrina del Tribunal Supremo coincidente con la doctrina desarrollada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y, por tanto, citada con frecuencia por éste tribunal para la interpretación del derecho civil catalán. En este sentido, destaca la STS 258/2014 que estimo como causa justa para desheredar por maltrato de obra el menosprecio y abandono familiar de dos hijos con su padre durante sus últimos siete años de vida. Igualmente, la STS 59/2015 estimo como maltrato psicológico continuado la actitud de un hijo hacia su madre por haberle sustraído de forma fraudulenta su patrimonio inmobiliario.
Además, en el caso del derecho civil de Cataluña, la aprobación del su Libro IV, relativo al derecho sucesorio, supuso un debilitamiento de la legítima respecto de su anterior regulación en el Código de Sucesiones de 1991. El nuevo redactado de la ley incorporó la ausencia manifiesta y continuada de relación familiar como causa para desheredar al legitimario. Esta nueva causa, que refleja la importancia que tienen los vínculos afectivos en la familia incluso por sobre del parentesco en sentido estricto, genera dificultades para su distinción respecto de otras causas como el maltrato de obra y el abandono familiar, como bien refleja la STSJC 4/2017, de 2 de febrero.
En el supuesto de hecho de la citada sentencia una abuela deshereda a su nieto por la actitud de abandono que éste mantuvo hacia el abuelo durante su enfermedad. Un abandono asistencial y emocional que causó sufrimiento en los ascendientes. La sentencia niega que concurra una causa de ausencia manifiesta y continuada de relación familiar, que únicamente puede concurrir si ésta es imputable exclusivamente al legitimario y se da entre legitimario y causante, pero no entre legitimario y cónyuge o pareja conviviente del causante. En cambio, la citada sentencia recoge la doctrina del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y del Tribunal Supremo, para reconocer la existencia de maltrato psicológico, que penaliza situaciones de humillación, el abandono emocional o las descalificaciones ante el entorno familiar y laboral, entre otros.
La nueva causa para desheredar reconocida en el artículo 451-17. 2 e) se enmarca en la tendencia general de debilitar el reconocimiento de la legítima, así como adaptarla al moderno significado de familia, que enfatiza los vínculos afectivos por sobre del parentesco en sentido estricto; en consonancia con ello, el legislador introdujo la ausencia manifiesta y continuada de relación familiar como causa para desheredar. Sin embargo, la causa está sometida a una doble condición: 1) Que la ausencia de relación sea notoria y continuada en el tiempo y que 2) sea únicamente imputable al legitimario. La redacción del texto conlleva una serie de dificultades probatorias por cuanto reviste de gran complejidad demostrar el origen de la disputa familiar y acreditar que en el distanciamiento reside únicamente la intención del legitimario, sin concurrir la del testador
En este sentido, la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de 8 de enero del 2018 no considera que concurra la causa de desheredación por ausencia manifiesta y continuada de relación familiar en un caso en que el testador había perdido la relación con sus hijas tras su primer divorcio; relación que únicamente recuperó parcialmente antes de morir. La sentencia no estima que la falta de relación familiar encuentre su origen de forma exclusiva en la actuación de las legitimarias, sino que es imputable tanto a las legitimarias como al causante y, en consecuencia, declara injusto el desheredamiento. Debe destacarse que cuando los hijos son menores de edad son los progenitores aquellos que tienen la responsabilidad de mantener el vínculo familiar; obligación que se invierte cuando los progenitores alcanzan una edad avanzada, período en que la obligación de atención y cuidado recae sobre los hijos. Además, la sentencia declara que la recuperación de la relación familiar es un proceso progresivo que no puede suceder de forma súbita y, en consecuencia, declara el desheredamiento injusto de la legítima.
La ausencia de relación familiar continuada y la extinción de alimentos en el Derecho Civil Catalán.
El artículo 237-13.1 e) del CCCat relativo a las causas de extinción del derecho de alimentos remite expresamente a las causas de desheredación contenidas en el artículo 451-17.2 e) CCCat, entre las que se encuentra la ausencia manifiesta y continuada de relación familiar. Que en este caso exigirá para su concurrencia que la falta de relación sea exclusivamente imputable al alimentado, no al alimentista.
La STSJC núm. 11/2017, de 2 de marzo del 2017 analiza una cuestión cuya ratio decidendi versa sobre la relación del artículo 451-17.2 e) y el artículo 237.1 e). En el supuesto de hecho, un padre pretendía extinguir la pensión de alimentos establecida en la sentencia de divorcio a favor de su hija estudiante de 21 años, alegando la falta de relación familiar imputable exclusivamente a su hija. El Tribunal tras valorar la prueba aportada no estima que exista una falta de voluntad de la hija por mantener una relación familiar con su padre, a quien le exige un mayor nivel de comprensión. Igualmente, debe resaltarse la distinta naturaleza del derecho de alimentos y el derecho de legítima. Un derecho de alimentos que se fundamenta en un derecho básico de los hijos y un deber de los progenitores, quienes en virtud de sus responsabilidades parentales deben cuidar de los hijos.
La distinta naturaleza del derecho de alimentos y el derecho de legítima conlleva que la Jurisprudencia, como sí indica la STSJC de 8 de enero del 2018, exija una mayor rigurosidad probatoria en el supuesto de extinción del derecho de alimentos; derecho que merece una tutela judicial mayor en relación al derecho de legítima, en cuyo caso existe una tendencia de debilitamiento.
Quien opte por ordenar su sucesión por medio de testamento deberá tener en consideración en sus disposiciones testamentarias el derecho de legítima reconocido por ley. Sin embargo, existen determinadas causas que permiten desheredar al legitimario. Recientemente, la jurisprudencia reconoce el maltrato psicológico, de amplio contenido, como causa legal para desheredar.
Además, el legislador catalán, en su última reforma y en consonancia con un concepto de familia vinculado con la afinidad emocional, más que con el parentesco en sentido estricto, incorporó la “ausencia manifiesta y continuada relación familiar” como causa para desheredar. Sin embargo, la exigencia de que la ausencia de relación deba ser exclusivamente imputable al legitimario, dificulta que los tribunales la reconozcan por cuanto exige un rigor probatorio que, en no pocas ocasiones, motiva la declaración del desheredamiento como injusto, declaración que supone el reconocimiento del derecho del legitimario y la nulidad de la disposición testamentaria. Por tanto, el testador para evitar que su voluntad pueda llegar a ser anulada o revocada conviene que, en su testamento, detalle y justifique la concurrencia de la causa en virtud de la que priva a un legitimario del derecho que la ley le otorga.