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Timestamp: 2018-06-25 06:19:54
Document Index: 391222022

Matched Legal Cases: ['artículo 549', 'artículo 955', 'artículo 1239', 'artículo 1463', 'artículo 1204', 'artículo 1344', 'artículo 18', 'artículo 79', 'artículo 955', 'artículo 148', 'artículo 833', 'artículo 2', 'artículo 10', 'artículo 1009', 'artículo 955', 'artículo 955', 'artículo 16', 'artículo 955', 'artículo 16', 'artículo 15', 'artículo 998', 'artículo 81', 'artículo 27', 'artículo 149', 'artículo 1', 'artículo 149', 'artículo 149', 'artículo 956', 'artículo 956', 'artículo 956', 'artículo 956', 'artículo 1239', 'artículo 957', 'artículo 957', 'artículo 957', 'artículo 957', 'artículo 957', 'artículo 1228', 'artículo 977', 'artículo 688', 'artículo 577', 'artículo 722', 'artículo 580', 'artículo 580', 'artículo 688']

DE LA SUCESION POR CAUSA DE MUERTE 1 - PDF
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Lorenzo Ferreyra Robles
1 DE LA SUCESION POR CAUSA DE MUERTE 1 PRIMERA PARTE: CONCEPTOS FUNDAMENTALES CAPITULO I: ASPECTOS GENERALES. 1.- ACEPCIONES DE LA EXPRESION SUCESION POR CAUSA DE MUERTE. Esta expresión puede usarse en dos sentidos: uno OBJETIVO y otro SUBJETIVO. En un sentido OBJETIVO, entendemos por sucesión de una persona la masa o caudal de bienes y las deudas dejados por el causante al fallecer. En un sentido SUBJETIVO, entendemos por sucesión los herederos del causante, el número de personas que componen la sucesión de una persona. Con mayor precisión jurídica, sucesión por causa de muerte es la transmisión del patrimonio de una persona o de bienes determinados, en favor de otras personas también determinadas. En tal sentido, el art. 588 del CC. la incluye entre los modos de adquirir el dominio. 2.- LA SUCESION POR CAUSA DE MUERTE COMO MODO DE ADQUIRIR EL DOMINIO. a) Concepto. De acuerdo a los arts. 588 y 951 del CC., se entiende por sucesión por causa de muerte el modo de adquirir el dominio del patrimonio de una persona difunta -vale decir el conjunto de sus derechos y obligaciones transmisibles-, o una cuota de dicho patrimonio - como un cuarto de la herencia-, o especies o cuerpos ciertos, o cosas indeterminadas de un género determinado. b) Características. b.1) Es un modo de adquirir derivativo. El dominio no nace espontáneamente para el asignatario, sino que se transmite del causante al heredero o legatario. Opera en consecuencia el principio de que nadie puede adquirir más derechos de los que tenía el causante. Si el causante no era dueño de una o algunas especies, el asignatario no adquiere el dominio por sucesión por causa de muerte; será simplemente un poseedor y estará en situación de adquirir el dominio por otro modo: la prescripción. Ahora bien, para acreditar el dominio del causante, habrá que distinguir si éste a su vez había adquirido por un título derivativo u originario. Si adquirió de un modo originario -la ocupación, la accesión o la prescripción-, bastará con probar el hecho de la adquisición. Pero si hubo el dominio por un modo derivativo, será necesario continuar remontándose 1 Fecha de la última modificación: 9 de marzo de Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 1
2 hacia los anteriores propietarios, hasta un lapso mínimo de 10 años, hasta acreditar que al menos se adquirió el dominio por prescripción. En este contexto, recordemos que ante la prueba diabólica del dominio, la prescripción juega un rol fundamental en nuestro Derecho, especialmente si consideramos lo difícil que es probar el dominio de los muebles y que a propósito de los bienes inmuebles, la inscripción sólo prueba la posesión, no el dominio. b.2) Es un modo de adquirir por causa de muerte. Es precisamente el fallecimiento del causante lo que acarrea la transmisión de su patrimonio. Se adquiere el dominio por la muerte de una persona, sea esta muerte real o presunta o la declarada por el juez en el caso de los artículos 95 a 97 del Código Civil, ya que la ley no distingue. b.3) Es un modo de adquirir a título gratuito. Ello, puesto que el asignatario no incurre en sacrificio económico alguno para percibir la asignación. Ningún bien de su patrimonio debe dar a cambio de los bienes del causante (dicho esto con la salvedad de un eventual pago de impuesto de herencia, aunque ciertamente tal hecho no condiciona la adquisición del dominio). Podrá ocurrir sin embargo que en definitiva la herencia no reporte al heredero ventaja pecuniaria alguna, sino que al contrario, le resulta gravosa. Tal ocurre, cuando el patrimonio del causante está recargado de obligaciones, superiores a los bienes que lo integran. En este caso, el heredero estará obligado a soportar el pago de las deudas hereditarias, a menos que acepte la herencia con beneficio de inventario (art del CC). b.4) Puede ser a título universal o a título singular. Será a título universal, según se adquiera una universalidad jurídica -el total de la herencia o una parte alícuota de la misma-; o a título singular, según se adquiera una cosa determinada. Así aparece de manifiesto en el art. 951 en relación con los arts y 1104 del CC. b.5) Tiene una naturaleza mixta. Estamos ante un modo de adquirir de naturaleza mixta, pues se requiere de un hecho jurídico la muerte del causante- y de un acto jurídico unilateral, la aceptación de la herencia o legado deferido al asignatario. 3.- LOS ASIGNATARIOS. a) Los asignatarios a título universal o herederos: art del CC. Lo que caracteriza fundamentalmente a los herederos es que suceden en todo el patrimonio del causante, vale decir, en el conjunto de derechos y obligaciones transmisibles o en una cuota del mismo. El heredero no recibe bienes determinados, sino que la totalidad o una cuota de la herencia. Es por lo anterior que se dice que en los contratos, quien contrata lo hace tanto para sí como para sus herederos. En un contrato, los herederos del contratante no son terceros extraños al acto, sino que, jurídicamente hablando, son parte del contrato, ya que suceden a quien lo celebró. Así, por ejemplo, los herederos deberán responder de las fianzas otorgadas Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 2
3 por el causante (art del CC); tendrán que respetar los arrendamientos celebrados por él, etc. Pero existen ciertos elementos activos y pasivos del patrimonio del difunto que no pasan a los herederos: son los derechos y obligaciones intransmisibles. Desde el punto de vista del activo, son intransmisibles: i.- Los derechos personalísimos: el derecho de alimentos, el de uso y habitación y el derecho legal de goce de los padres, por ejemplo; ii.- El usufructo. Desde el punto de vista del pasivo, son intransmisibles las obligaciones intuitu personae: por ejemplo, las derivadas del mandato, del albaceazgo, del comodato (con la muerte del comodatario), las contraídas en calidad de miembro de una corporación en el caso del artículo 549, inciso3º, y en general las obligaciones de hacer. - Clasificación de los herederos: i.- Herederos universales. ii.- Herederos de cuota. i.- Herederos universales. Lo son aquellos que suceden en el patrimonio del causante sin designación de cuota. Respecto a estos herederos, debemos tener presente: * Puede existir pluralidad de herederos universales, en una misma sucesión. Lo serán, cada vez que sean llamados sin designación de cuota. ** No debemos confundir al heredero universal con el asignatario universal. El último es el género y el primero una especie de asignatario universal. Todo heredero universal es asignatario a título universal, pero no todo asignatario a título universal será heredero universal, pues también podrá ser heredero de cuota. *** En la herencia, el beneficio puede ser mayor para el heredero de cuota que para el heredero universal. Los herederos universales dividen entre sí la herencia en partes iguales, de modo que eventualmente el beneficio podría ser mayor para un heredero de cuota. ii.- Herederos de cuota. Lo son, aquellos a quienes se les indica la parte alícuota del patrimonio del causante en que suceden. Cabe consignar entonces que la calificación de un heredero como universal o de cuota, depende exclusivamente de la forma en que son llamados y no del beneficio que en definitiva llevan en la herencia. La importancia de esta clasificación se relaciona CON EL DERECHO DE ACRECER que existe entre los herederos universales pero no en favor de los herederos de cuota. En lo demás, se les aplican las mismas normas. El derecho de acrecimiento consiste, en términos generales, en que la porción del heredero universal que falta y no lleva su parte en la herencia, aumenta la de los otros herederos a título universal. b) Los asignatarios a título singular o legatarios. Los legatarios no suceden como los herederos en la universalidad del patrimonio, sino que en bienes determinados. Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 3
4 Del art del CC. se deduce que los legatarios, a diferencia de los herederos, no representan la persona del causante. No tienen otros derechos que los expresamente conferidos en el testamento. En principio, el legatario no tiene responsabilidad alguna por las deudas hereditarias, con dos excepciones: i.- El legatario responde en subsidio del heredero. Es decir, el acreedor hereditario deberá demandar primero al heredero y a falta de éste, accionar en contra del legatario. ii.- También puede sobrevenirle responsabilidad por el ejercicio de la acción de reforma de testamento, si el testador, al instituir los legados, excedió la parte de sus bienes de libre disposición. Como el testador estaba obligado a respetar las asignaciones forzosas, los herederos pueden reclamar contra los legatarios mediante la acción de reforma de testamento. - Clasificación de los legatarios. Los legados, al igual que las cosas, pueden ser de especie o cuerpo cierto y de género: art. 951, 3º del CC. La importancia de la distinción radica en que el legatario de especie o cuerpo cierto adquiere el dominio de la especie legada desde el momento del fallecimiento del causante, directamente de éste, por el modo sucesión por causa de muerte. Tratándose de un legado de género, en cambio, lo que el legatario adquiere por sucesión por causa de muerte sólo es un crédito o derecho personal, para exigir a los herederos o a aquél a quien el testador impuso la obligación de pagar el legado, el cumplimiento del mismo. Por lo tanto, la especie misma sólo se adquirirá mediante la tradición que los herederos efectuarán al legatario. Esta diferencia tiene importantes consecuencias jurídicas: * En cuanto a la acción de que goza el legatario. Como el legatario de especie adquiere el dominio al fallecer el causante, puede perseguir el bien legado mediante la acción reivindicatoria, incluso contra los herederos. En todo caso, se estima que no existiría inconveniente para entablar también una acción personal en contra de los herederos. En cambio, el legatario de género sólo goza de una acción personal en contra de los herederos para reclamar el pago del legado. En otras palabras, no puede ejercer una acción real. ** En cuanto a la adquisición de los frutos. El legatario de especie o cuerpo cierto se hace dueño de los frutos de la cosa legada desde el fallecimiento del causante (art número 1 del CC), conforme al principio de que las cosas producen y perecen para su dueño. Y el modo por el cual se hace dueño de los frutos es la accesión. En cambio, los frutos no pertenecen al legatario de género desde el fallecimiento del causante, sino desde que los herederos le efectúen la tradición o queden en mora de cumplir el legado (art número 2 del CC). 4.- DE LA APERTURA DE LA SUCESION. a) Concepto. Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 4
5 Trata de la misma el art. 955, Título I del Libro III; así como también el Título VII del mismo Libro. Por el momento, sólo haremos referencia al primer artículo citado. Puede definirse la apertura de la sucesión como el hecho que habilita a los herederos para tomar posesión de los bienes hereditarios y se los transmite en propiedad. Por lo tanto, la apertura de la sucesión da lugar a la sucesión por causa de muerte. b) Momento en que se produce la apertura de la sucesión De acuerdo al artículo 955, se produce al momento de fallecer el causante. Cabe consignar que tanto la muerte real como la presunta o la declarada por el juez en el caso de los artículos 95 a 97 del Código Civil originan la apertura de la sucesión. Tratándose de la última, se produce al dictarse el decreto de posesión provisoria de los bienes del desaparecido, y si ello no hubiere ocurrido, al dictarse el decreto de posesión definitiva de los mismos (arts. 84 y 90 del Código Civil). c) Importancia que tiene determinar el momento preciso del fallecimiento del causante. La tiene en varios aspectos: c.1) Para determinar si el asignatario es capaz y digno de suceder. Es el momento preciso de la muerte del causante el que determina quienes son sus herederos. En consecuencia, las incapacidades e indignidades para suceder deben analizarse en relación con el momento del fallecimiento del causante. c.2) Para determinar la validez de las disposiciones testamentarias, hay que atender a las normas vigentes al momento del fallecimiento, de conformidad con los arts. 18 y 19 de la Ley Sobre Efecto Retroactivo de Las Leyes. c.3) Para retrotraer los efectos de la aceptación o repudiación de las asignaciones, a la fecha de la muerte del causante. Así lo dispone el artículo 1239 del CC. c.4) Para determinar la validez de los pactos sobre sucesión. Sólo serán válidos aquellos pactos celebrados con posterioridad a la muerte del causante, de conformidad a lo dispuesto en el artículo 1463 del CC. Después del fallecimiento, estaremos simplemente ante una cesión de derechos hereditarios (arts y 1910 del CC.), es decir, ante un pacto sobre sucesión actual y no futura. Lo anterior, con la salvedad acerca del pacto relativo a la cuarta de mejoras, que puede estipularse estando vivo quien será después el causante (artículo 1204). c.5) Nace la comunidad entre los herederos, la indivisión hereditaria, si los herederos fueren dos o más. Pone fin a esta la partición, entendiéndose que las adjudicaciones efectuadas en su virtud retrotraen sus efectos al momento en que nació la indivisión, habida cuenta de su naturaleza de título declarativo: artículo 1344 del CC. c.6) Determina la legislación aplicable a la sucesión: la sucesión se regirá por la ley vigente en el momento en que fallezca el causante (artículo 18 de la Ley Sobre Efecto Retroactivo de las Leyes). Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 5
6 c.7) Determina si se aplica o no la hipótesis del artículo 79, relativa a los comurientes. d) Lugar en que se abre la sucesión. De acuerdo al artículo 955 del Código Civil, se abre en el último domicilio del causante. A su vez, el artículo 148 del Código Orgánico de Tribunales, dispone que será juez competente para conocer todo lo relacionado con la sucesión por causa de muerte, el del último domicilio del causante. Ante él debe pedirse que se conceda la posesión efectiva de la herencia, si la sucesión fuere testada (artículo 833 del Código de Procedimiento Civil). En cambio, si la sucesión fuere intestada, la posesión efectiva podrá solicitarse ante cualesquiera de las oficinas del Registro Civil e Identificación, y de presentarse solicitudes ante oficinas dependientes de diversos Directores Regionales, se acumularán todas a la más antigua (artículo 2º, inciso 2º de la Ley número ); cabe advertir entonces que el juez ante el cual reclamar que se modifique la posesión efectiva, puede estar ubicado en un lugar distinto a aquel donde se otorgó la resolución por el respectivo Director Regional, pues el primero es el que corresponde al último domicilio del causante, y el segundo, puede corresponder a cualquiera de los ubicados a lo largo del territorio nacional (salvo que se trate de errores de forma, que pueda contener la resolución administrativa mediante la cual se concedió la posesión efectiva, y que digan relación con los datos de la individualización del causante y sus herederos, pues en tal caso, el mismo Director Regional puede corregirlos de oficio o a petición de parte, según lo autoriza el artículo 10 de la Ley número ). Este juez será también competente para conocer de la apertura y publicación del testamento (artículo 1009 del Código Civil), si el testamento es cerrado (en cuyo caso debe procederse a su apertura ) o si se otorgó ante cinco testigos, sin presencia de ministro de fe (en cuyo caso, debe procederse a su publicación ). Finalmente, el último domicilio del causante determina también la legislación aplicable a la sucesión. e) Ley que rige la sucesión. Debemos tener presente lo dispuesto en el artículo 955 del Código Civil. Así, por regla general, regirá la ley del último domicilio del causante. Si éste tuvo su último domicilio en Chile, regirá nuestra ley; por el contrario, si lo tuvo en el extranjero, regirá la ley del respectivo país. Recordemos que el artículo 955 constituye una excepción al artículo 16, que establece el principio de la territorialidad de la ley chilena en lo que respecta a los bienes situados en nuestro país; sin embargo, debemos tener presente también que el propio artículo 955 alude a las excepciones que a su respecto rigen, lo que equivale a decir que debemos considerar también las contra-excepciones que nos conducen de vuelta al principio general consignado en el artículo 16. Las excepciones son las siguientes: a) Caso del chileno que fallece en el extranjero. De acuerdo al artículo 15 del Código Civil, si fallece un chileno teniendo su último domicilio en el extranjero, el cónyuge y los parientes chilenos tienen en la sucesión que se regirá por la ley extranjera, los derechos que les otorgan las leyes patrias. Como es obvio, estos derechos se ejercerán sobre los bienes situados en Chile, pues los situados en el extranjero se regirán por la ley del lugar. Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 6
7 b) Caso del extranjero que fallece dejando herederos chilenos; dispone el artículo 998 del Código Civil: En la sucesión abintestato de un extranjero que fallezca dentro o fuera del territorio de la República, tendrán los chilenos a título de herencia o de alimentos, los mismos derechos que según las leyes chilenas les corresponderían sobre la sucesión intestada de un chileno. / Los chilenos interesados podrán pedir que se les adjudique en los bienes del extranjero existentes en Chile todo lo que les corresponda en la sucesión del extranjero. / Esto mismo se aplicará en caso necesario a la sucesión de un chileno que deja bienes en país extranjero. c) Caso de la muerte presunta: artículo 81, establece que la declaración de muerte presunta se hará por el juez del último domicilio que el desaparecido hubiere tenido en Chile. Como la muerte presunta se declara en Chile, la sucesión se regirá también por la ley chilena. d) Caso en que una persona fallece dejando bienes en Chile, y su sucesión se abre en el extranjero: de conformidad con el artículo 27 de la Ley de Impuesto a las Herencias, Donaciones y Asignaciones, en la hipótesis planteada debe pedirse la posesión efectiva de la herencia en Chile respecto de los bienes ubicados en nuestro país. Obedece lo anterior a la necesidad de cobrar los impuestos de herencia por dichos bienes. El artículo 149 del Código Orgánico de Tribunales señala que será juez competente para otorgar la posesión efectiva de una sucesión que se abra en el extranjero, el del último domicilio del causante en Chile, y si no lo tuvo, el del domicilio de aquel que pide la posesión efectiva. Debemos entender que puede tratarse de sucesiones testadas o intestadas, quedando estas últimas sustraídas, en este caso, de la competencia del Registro Civil e Identificación, pues el artículo 1º de la Ley número , que dispone la tramitación de las posesiones efectivas correspondientes a las sucesiones intestadas ante dicho Servicio, alude a que Las posesiones efectivas de herencias, originadas en sucesiones intestadas abiertas en Chile, serán tramitadas ante el Servicio de Registro Civil e Identificación.... En cambio, el artículo 149 del Código Orgánico de Tribunales hace expresa alusión a la sucesión abierta en el extranjero. Además, la expresada Ley número , no modificó al artículo 149 del Código Orgánico de Tribunales. f) Las sucesiones indirectas. Puede sucederse por causa de muerte de manera directa o indirecta. La sucesión será directa, cuando se hereda por si mismo, sin intervención de otra persona. Así ocurre por ejemplo cuando el hijo sucede al padre. Las sucesiones son indirectas cuando se adquieren a través de otra persona: tal es el caso del derecho de transmisión y del derecho de representación. 5.- DE LA DELACION DE LAS ASIGNACIONES. a) Concepto. El artículo 956, 1º del Código Civil, define la delación de una asignación. Se entiende por tal el actual llamamiento de la ley a aceptar o repudiar una asignación por causa de muerte. La expresión actual pone de manifiesto que al acto de aceptación o de repudiación ha de ser puro y simple, no admite modalidades. b) Momento en que se defiere la asignación. Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 7
8 Según el inciso 2º del artículo 956 del Código Civil, la delación de las asignaciones se produce, al igual que la apertura de la sucesión, al fallecimiento del causante. La delación es una consecuencia de la apertura de la sucesión. Se entiende como una oferta hecha por el legislador al asignatario, para aceptar o repudiar la asignación. Así las cosas, fallecido el causante, distinguimos cronológicamente tres etapas: 1.- La apertura de la sucesión. 2.- La delación de las asignaciones. 3.- El pronunciamiento del asignatario, en orden a aceptar o repudiar la asignación. c) Delación de la asignación condicional. En este caso, tal como indica el mismo artículo 956 del Código Civil, la delación se produce al momento de cumplirse la condición. Tres situaciones debemos distinguir: 1.- La asignación está sujeta a condición suspensiva: la asignación se defiere al cumplirse la condición suspensiva. Recordemos que el efecto propio de toda condición suspensiva es precisamente suspender la adquisición del derecho. 2.- La asignación está sujeta a condición resolutoria: volvemos a la regla general, y la delación se produce al fallecimiento del causante. 3.- La asignación está sujeta a una condición suspensiva que consiste en no ejecutar un hecho que depende de la sola voluntad del asignatario: por ejemplo, dejo tales acciones a Juan, siempre que no se vaya al extranjero. Estamos ante una condición meramente potestativa, que depende de la sola voluntad del asignatario. Por ello, dispone el inciso 3º del artículo 956, que la delación se produce al momento de fallecer el causante, siempre y cuando al asignatario rinda caución suficiente de restituir la cosa asignada, con sus accesiones y frutos, en caso de contravenir la condición. Con todo, si el testador dispuso que mientras está pendiente el cumplimiento de la condición, pertenecerá a otro la cosa asignada, no se aplicará lo expuesto en los tres casos anteriores. En esta última hipótesis, estaremos ante un fideicomiso, permaneciendo la cosa en poder del fiduciario mientras no se cumpla la condición. 6.- EL DERECHO DE TRANSMISION. a) Concepto. Puede ocurrir que después de deferida la asignación, fallezca el asignatario. En tal caso, podemos estar ante tres situaciones: 1.- Que el asignatario, antes de fallecer, alcance a repudiar la asignación que le fue deferida. Conforme al artículo 1239 del Código Civil, se entiende que nunca hubo asignación y por ende nada transmite a sus herederos (de la asignación que repudió). 2.- Que el asignatario, entre el momento de la delación y su fallecimiento, alcanzó a aceptar la asignación. En tal caso, transmite a sus herederos los bienes comprendidos en la asignación. 3.- Que el asignatario fallezca sin haberse pronunciado respecto a la herencia o legado que le fue deferida. En tal evento, transmite a sus herederos la facultad que él tenía de aceptar o repudiar la asignación. Es esto lo que se denomina derecho de transmisión. El inciso 1º del Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 8
9 artículo 957 define esta facultad. Este derecho no es una institución excepcional en el campo jurídico, sino la aplicación del principio general de que el heredero adquiere el haz hereditario del causante, vale decir, todos los bienes y obligaciones transmisibles del causante. Y si el heredero o legatario falleció sin alcanzar a pronunciarse sobre una asignación determinada, en la universalidad de la herencia va comprendida dicha facultad, que adquieren sus herederos. b) Campo de aplicación del derecho de transmisión. Reglas generales: debemos tener presente, como cuestión previa y fundamental, tres principios básicos respecto a la aplicación del derecho de transmisión: 1.- Se aplica tanto a la sucesión testada como a la intestada. El artículo 957 se encuentra ubicado en el Título de las Definiciones y Reglas Generales. Además, el precepto no hace distingo alguno. 2.- Se aplica tanto a las herencias como a los legados. El artículo 957 lo indica expresamente. 3.- El adquirente debe ser siempre heredero. Si bien por transmisión se puede adquirir tanto una herencia como un legado, el que adquiere la herencia o legado deberá ser siempre heredero, porque precisamente el fundamento del derecho de transmisión es que se adquiere el derecho de aceptar o repudiar la asignación por ir éste incluido en la universalidad de la herencia, y esta universalidad pasa a los herederos, no a los legatarios. Por ello, el artículo 957 dice que el derecho sólo se transmite a los herederos. c) Personas que intervienen en el derecho de transmisión. Son tres: a) El primer causante que instituyó un legado o dejó una herencia, respecto de los cuales el asignatario no alcanzó a pronunciarse. b) El transmitente o transmisor, a quien el causante dejó la herencia o legado y que falleció sin haberse pronunciado en orden a aceptar o repudiar la asignación. c) El adquirente del derecho en cuestión, heredero del transmitente o transmisor, a quien pasa la facultad de aceptar o repudiar la asignación, denominado transmitido. d) Requisitos que deben concurrir en el transmitente o transmisor. 1.- Debe haber fallecido sin aceptar o repudiar la asignación. Si la hubiere repudiado, nada transmite respecto de la asignación. Si la hubiere aceptado, transmite a sus herederos la asignación misma, no la facultad de aceptar o repudiar. 2.- Debe ser heredero o legatario del primer causante. 3.- Su derecho en la sucesión no debe haber prescrito, pues en tal caso nada transmite. 4.- Debe haber sido digno y capaz de suceder al primer causante. e) Requisitos que deben concurrir en el transmitido. 1.- Debe ser heredero, es decir asignatario a título universal, del transmitente o transmisor. 2.- Debe haber aceptado la herencia del transmitente o transmisor: artículo 957, 2º. En todo caso, nada impide aceptar la asignación propia y repudiar la transmitida. En este punto, Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 9
10 estamos ante una excepción al artículo 1228, que establece la regla general de la indivisibilidad de la aceptación o repudiación de la herencia. Tal indivisibilidad no opera mediando transmisión. 3.- Deber ser capaz y digno de suceder al transmitente o transmisor. Art Ahora bien, si éste a su vez no era capaz y digno de suceder al primer causante, entonces no podrá reclamarse por el transmitido la asignación (artículo 977). Esto se explica, porque la situación jurídica del transmitido, no puede ser distinta de la del transmisor. CAPITULO II: EL DERECHO REAL DE HERENCIA. 1.- CONCEPTO Y RELACIÓN ENTRE EL DERECHO REAL DE HERENCIA Y EL DE DOMINIO. La expresión herencia suele emplearse en un sentido objetivo y subjetivo. Desde un punto de vista objetivo, la herencia consiste en la masa de bienes y de obligaciones que conforman el patrimonio del causante. Desde un punto de vista subjetivo, la herencia es un derecho subjetivo, un derecho real que consiste en la facultad o aptitud de una persona para suceder en el patrimonio del causante o en una cuota de él. A la muerte del causante, él o los herederos adquieren el derecho real de herencia, y además, considerados de manera conjunta, el derecho de dominio sobre todos y cada uno de los bienes que integran la sucesión. Asimismo, serán responsables del pago de las deudas hereditarias y testamentarias. Todo ello, bajo el entendido que en definitiva acepten la herencia, retrotrayéndose dicha aceptación a la fecha de su delación, es decir, al fallecer el causante. Este sistema dual, de dos derechos, ha suscitado críticas en la doctrina, pues se afirma que resulta superfluo plantear la existencia de dos derechos reales que tienden a superponerse uno al otro. De cualquier manera, se entiende que tienen distinto objeto: el derecho real de herencia recae sobre la universalidad llamada herencia, mientras que el derecho real de dominio recae sobre los bienes individualmente considerados. De ahí que se afirme que no cabe confundir en nuestro Código el derecho de herencia con el dominio de los bienes hereditarios. Por otra parte, aún en la doctrina, quienes así lo pretenden, incurren en una confusión, ya que el objeto del derecho de herencia es la universalidad del patrimonio, o una cuota de él, y no los bienes determinados que forman la universalidad jurídica. 2 Ahora bien, se ha definido el derecho real de herencia como un derecho real, que consiste en la facultad del heredero o herederos de adquisición y reclamación del todo o parte del patrimonio de una persona fallecida y los autoriza para tomar posesión de la herencia, para usar, gozar y disponer de consuno de los bienes hereditarios y los hace, además personal e ilimitadamente responsables de las obligaciones hereditarias y cargas 2 Somarriva Undurraga, Manuel, Derecho Sucesorio, Santiago de Chile, Editorial Jurídica de Chile, año 2009, versión de René Abeliuk M., 7ª Edición actualizada, Tomo I, p. 50. Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 10
11 testamentarias. Este derecho nace con el fallecimiento del causante y se extingue con la partición y liquidación de la herencia. 3 Nuestra doctrina precisa por su parte que el derecho de herencia tiene una vida efímera: hemos ya dicho que producido el fallecimiento del causante nace el derecho real de herencia, y con él, si hay varios herederos, la indivisión hereditaria, a la que se pone término mediante la partición, es decir, la liquidación de la comunidad y las adjudicaciones correspondientes. Una vez practicadas éstas, sí que es indiscutible que el derecho de herencia pasa a confundirse con el derecho de dominio. Por eso decimos que el derecho de herencia tiene una vida transitoria, para dar paso al dominio ; 4 Tiene una existencia transitoria. Como derecho real que es, el derecho de herencia dura en tanto existe la cosa sobre la cual se ejerce. Ahora, la universalidad termina con la partición de la herencia y las adjudicaciones correspondientes y en ese momento el derecho real de herencia se extingue y pasa a mudarse en un derecho de dominio sobre los bienes específicos adjudicados a los herederos ; 5 El derecho real de herencia ha sido establecido con vida relativa. Subsiste la universalidad, mientras ella se justifica. Por ello, radicado definitivamente el dominio en cada uno de los sucesores universales sobre especies determinadas, desaparece la herencia y queda solamente el derecho de dominio sobre las especies adjudicadas a cada heredero. Es lo que resulta del art y del llamado efecto declarativo y retroactivo de la partición. Efectuada ésta y adjudicados los bienes a los herederos, se mira a cada cual como dueño único desde el momento de la muerte del causante, como si los demás nunca hubiesen tenido parte en ellos. Antes de la partición, todos los herederos tenían, en conjunto, el dominio de cada bien del causante y de que éste era dueño, pero cada cual no era propietario de ninguno en particular, por sí solo. Cada cual tenía su derecho de herencia sobre una cuota de la universalidad, pero no el dominio de una cuota de cada bien. Es realizada la partición y la adjudicación que se singulariza el derecho de cada heredero. Cuando ello sucede, no tiene razón de ser el derecho de herencia y desaparece. 6 De esta manera, queda en claro que el derecho de herencia dura lo mismo que dure el objeto sobre el cual recae, es decir la universalidad denominada herencia. Y ésta se extingue, conforme a lo expresado, una vez realizada la partición y adjudicados los bienes que la integraban. Por ello, la cesión del derecho real de herencia podrá realizarse a partir del fallecimiento del causante y hasta que la herencia se extinga por la referida partición de bienes, y podrá hacerse además antes o después de tramitada la posesión efectiva de la herencia y de realizadas las inscripciones especiales de herencia de los inmuebles hereditarios: la cesión sólo puede efectuarse hasta antes de la aprobación judicial de la partición, por cuanto la partición pone fin a la universalidad y radica el derecho de los comuneros en bienes determinados, por lo que a partir de ese momento no cabe la cesión del derecho de herencia, sino sólo la enajenación de bienes concretos. 7 Refiriéndose la doctrina a la pregunta acerca de si debe o no inscribirse la cesión del derecho de herencia para entender verificada la tradición del respectivo derecho real, se formula un distingo, 3 Olavarría Aqueveque, Oscar, Elementos del Derecho Sucesorio Chileno, Santiago de Chile, LexisNexis, año 2004, pp. 67 y Somarriva Undurraga, Manuel, ob. cit., p Olavarría Aqueveque, Oscar, ob. cit., p Domínguez Benavente, Ramón, Domínguez Águila, Ramón, Derecho Sucesorio, Tomo 1, Santiago de Chile, Editorial Jurídica de Chile, 3ª edición actualizada, año 2011, p Olavarría Aqueveque, Oscar, ob. cit., p Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 11
12 según la oportunidad en que se realice la cesión: para dar una respuesta apropiada a este problema es necesario tener en cuenta lo que denominaremos la oportunidad de la cesión. Lo anterior, porque si la cesión se efectúa antes de tramitarse la posesión efectiva (en el entendido de una cesión a título universal), ésta le servirá al cesionario como título para solicitar y tramitar para sí la posesión efectiva del causante, a fin de obtener que el auto respectivo (o resolución administrativa) sea dictado en su favor, en su carácter de cesionario. Ese y no otro será el empleo normal y lógico que podrá hacer el cesionario de la cesión efectuada, quien lógicamente querrá materializar en su favor la adquisición, caso en el cual lo que se inscribirá no será la cesión, sino la resolución de posesión efectiva, la cual estará dictada a nombre del cesionario. En cambio, si la cesión se celebra en el lapso intermedio entre la dictación del auto de posesión efectiva y la práctica de las inscripciones, la inscripción de posesión efectiva deberá en ese caso practicarse a nombre del cedente, puesto que el auto respectivo se encontrará dictado a favor de éste, motivo por el cual la cesión deberá ser materia de una inscripción separada en favor del cesionario, puesto que ha tenido el efecto de modificar la posesión efectiva, en cuanto ha cambiado la titularidad del derecho. En caso de comprender la herencia bienes raíces, la inscripción especial de herencia respectiva deberá en ese caso practicarse a nombre del cesionario, por haber adquirido la titularidad del derecho a través de la cesión celebrada. Finalmente, si la cesión se efectúa una vez inscrita la posesión efectiva, será igualmente imperativo inscribir la cesión, puesto que ella ha significado la transferencia del derecho previamente inscrito a nombre del cedente, por lo cual la única manera de cumplir la cesión será en ese caso proceder a inscribir ésta, ya que de otra manera el titular aparente del derecho continuaría siendo el cedente, en cuyo nombre se encontrarían extendidas las inscripciones respectivas. 8 Por cierto, nada de lo expuesto se refiere a la cesión de derechos que tenga un heredero sobre un bien determinado, es decir, por ejemplo, a la venta que haga un heredero de la cuota que supuestamente (pues mientras no se realice la partición, en rigor no podemos asegurar que será dueño de parte alguna en el bien) tiene sobre un inmueble de la herencia: Esta es la situación radicalmente opuesta a la de cesión de la totalidad o de cesión de la cuota-parte. Se requiere en este caso de la posesión efectiva dictada e inscrita y, en el caso de tratarse de bienes raíces, que se encuentren además practicadas las inscripciones especiales de herencia correspondientes, conforme lo requieren los artículos 688 del Código y 25 de la Ley N , sobre Impuesto a las Herencias, Asignaciones y Donaciones. Se trata de un contrato eminentemente aleatorio, cuyo cumplimiento queda supeditado a la circunstancia de que el bien le resulte adjudicado en definitiva al cedente en el acto particional, caso en el cual (tratándose de bienes raíces) podrá el cesionario requerir se practiquen por el Conservador de Bienes raíces las inscripciones conservatorias respectivas. En caso contrario, el cedente podrá ser demandado en juicio de resolución de contrato con perjuicios, puesto que se verá imposibilitado de cumplir con la tradición del bien materia de la cesión. En concepto de algunos se trataría en este caso de una venta condicional, para nosotros es simplemente un caso de venta de cosa ajena. Al igual que el cedente, el cesionario carece de todo derecho respecto del bien materia de la cesión, atendida la máxima nemo plus juris ; tampoco se encontraría facultado para intervenir en la partición, toda vez que ésta se ventila entre los comuneros y el cesionario no tiene tal calidad, únicamente tiene una relación contractual con el cedente, la cual es 8 Olavarría Aqueveque, Oscar, ob. cit., pp. 203 y 204. Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 12
13 inoponible al resto de los comuneros. En nuestro concepto, en este caso no se adquiere por el cesionario un derecho real, sino un derecho personal: el cesionario no es más que un acreedor del cedente. Más que derechos hereditarios, lo que verdaderamente enajena el cedente en este caso son los eventuales derechos que en calidad de adjudicatario puedan corresponderle sobre el bien materia de la cesión. 9 Tampoco se trata de la enajenación hecha de consuno por los herederos de un inmueble hereditario, para lo cual deben haberse practicado también las inscripciones previstas en los números 1 y 2 del artículo 688 del Código Civil. En este caso, el adquirente no ingresa a la herencia, sino que simplemente adquiere el dominio del inmueble hereditario. En la hipótesis planteada, es posible que los herederos enajenen el inmueble sin haber hecho la partición de bienes, pues como se dijo, cuando ellos actúan de manera conjunta, pueden considerarse efectivamente como dueños de los bienes de la sucesión (en cambio, si actúa uno de ellos cediendo su cuota, no puede entenderse en verdad que sea dueño de lo que cede). 2.- CARACTERISTICAS DEL DERECHO DE HERENCIA. Se trata de un derecho real; se ejerce sobre una universalidad jurídica; tiene una vida efímera. a) Es un derecho real. Es un derecho real distinto al dominio. a.1) Lo menciona expresamente el artículo 577 del Código Civil, entre los derechos de tal naturaleza. a.2) El mismo artículo define el derecho real como aquel que se tiene sobre una cosa sin respecto a determinada persona. El derecho de herencia queda perfectamente comprendido en tal definición, dado que recae sobre el patrimonio del causante o una cuota de dicho patrimonio, sin respecto a otra persona determinada. a.3) Del derecho de herencia -como acontece con todo derecho real-, nace una acción de la misma naturaleza, como es la de petición de herencia, en cuya virtud el heredero puede reclamar su derecho de herencia en contra de cualquiera que se encuentre en posesión de la misma. b) El derecho real de herencia se ejerce sobre una universalidad jurídica. La herencia constituye un continente distinto de su contenido. El objeto de este derecho es la universalidad del patrimonio en conjunto y no los bienes que lo forman en la práctica. La herencia constituye una intelectualidad, una abstracción jurídica. Recordemos que en este punto, se ha planteado en la doctrina el problema de la comunicabilidad de la naturaleza de los bienes que integran la herencia. Para la mayoría, la herencia no puede ser considerada como un derecho inmueble, aunque en la masa hereditaria existan bienes raíces, ya que el derecho se tiene sobre la universalidad en si misma y no sobre bienes determinados de ella. Así lo ha reconocido la Corte Suprema. 9 Olavarría Aqueveque, Oscar, ob. cit., pp. 208 a 210. Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 13
14 Incluso hay quienes afirman, como Leopoldo Urrutia, que la herencia es un derecho mueble. Igual cosa acontece con la disolución de la sociedad conyugal: disuelta esta, se forma una comunidad entre los cónyuges o entre el cónyuge sobreviviente y los herederos del fallecido. Dicha comunidad o indivisión también es una universalidad jurídica. c) El derecho de herencia tiene una vida efímera. Tal derecho es transitorio, pues a lo que propende el legislador es al término de la comunidad hereditaria lo antes posible, con la partición o con la enajenación de los bienes por los herederos. Hecha la partición, el derecho de herencia deja el paso al derecho de dominio, desde el punto de vista de los adjudicatarios o de los causahabientes a título singular en uno o más bienes determinados de la herencia. En el caso de enajenar los bienes hereditarios, los herederos se repartirán el precio que obtengan en proporción a su derecho real de herencia. 3.- MODOS DE ADQUIRIR EL DERECHO REAL DE HERENCIA. Por tres modos puede adquirirse: 3.1 Por sucesión por causa de muerte, que será lo usual. 3.2 Por la tradición. 3.3 Por prescripción. Para que operen las últimas dos, necesariamente tiene que haber operado la primera. 3.1 POR SUCESION POR CAUSA DE MUERTE. En su virtud, el heredero adquiere ipso iure el derecho real de herencia. El derecho se adquiere por el solo hecho del fallecimiento del causante. En todo caso, con posterioridad, el heredero podrá aceptar o rechazar el derecho que se le defiere y adquirió, y tanto la aceptación como la repudiación operarán retroactivamente al momento en que es deferida la herencia, es decir, al momento en que falleció el causante. Cabe preguntarse entonces por qué razón el legislador estableció la institución de la aceptación de la herencia. Dos son las razones: a) Si bien el heredero adquiere ipso iure su derecho, es un principio jurídico universal que nadie puede adquirir derechos en contra de su voluntad. Por ello, si el heredero se niega a aceptar el derecho, se presume que nunca tuvo dicha condición. b) La herencia no supone necesariamente un enriquecimiento para el heredero. Incluso puede encontrarse tan cargada de obligaciones, que su aceptación sólo acarrearía desventajas para el heredero. - La posesión de la herencia: La sucesión por causa de muerte otorga al heredero el dominio de la herencia. En lo que respecta a la posesión, debemos distinguir tres clases: a) Posesión legal; b) Posesión real; y c) Posesión efectiva de la herencia. Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 14
15 a) Posesión legal: se encuentra establecida en el artículo 722 del Código Civil. Se caracteriza porque la otorga el legislador presumiendo la concurrencia de los elementos que conforman la posesión, corpus y ánimus. En la realidad, podrían faltarle al heredero ambos elementos, pero igual la ley los presumirá. Incluso, hay posesión legal de la herencia, aunque el heredero ignore su calidad de tal. Cabe tener presente que la posesión legal del heredero no es la misma posesión del causante. El heredero adquiere su propia posesión al momento de morir el causante. Así queda de manifiesto con el tenor del art. 722 (...se adquiere... ) en relación al art Se comprende entonces que el legislador la otorgue de pleno derecho al heredero, pues de no haberlo establecido, existiría una laguna de posesiones, entre la del causante y la de aquél que la adquiriera realmente. b) Posesión real: equivale a la posesión definida por el art Vale decir, requiere del corpus y el ánimus, pudiendo estar radicada tanto en el verdadero heredero como en el falso. Podría ocurrir entonces que mientras el verdadero heredero tiene la posesión legal - que nunca puede ostentar el falso heredero-, la posesión real o material está en manos del heredero putativo, pudiendo éste llegar a adquirir el dominio del derecho real de herencia en virtud de la prescripción. c) Posesión efectiva: es una institución que inicialmente fue de carácter procesal y original de nuestra legislación, y que hoy en día, puede ser tanto de carácter procesal como de carácter administrativo, según veremos. Es aquella que se otorga por sentencia judicial o por resolución administrativa, a quien tiene la apariencia de heredero. Cabe consignar que el decreto o resolución de posesión efectiva no confiere de un modo incontrovertible y definitivo la calidad de heredero. Ello, porque: 1º De conformidad a lo dispuesto en el art. 877 del CPC, por el cual queda en claro que la ley sólo exige un testamento en apariencia válido. Y si dicho testamento fuere en realidad válido sólo en apariencia, indudablemente que el decreto de posesión efectiva no otorgará la calidad de heredero indiscutible. 2º El falso heredero que logró obtener en su favor el decreto de posesión efectiva de la herencia, adquiere el dominio de la misma por prescripción de 5 años. Ello prueba que no le basta con el solo decreto judicial o resolución administrativa, para ostentar tal calidad. - Importancia de la posesión efectiva: 1º Determina quiénes son, al menos aparentemente, los herederos del causante. Si la sucesión fuere testada, lo serán aquellos que figuren en el respectivo decreto judicial, inscrito en el Registro de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces competente. Si la sucesión fuere intestada, los serán aquellos que aparezcan en la pertinente resolución del director regional del Servicio de Registro Civil e Identificación, inscrita en el Registro Nacional de Posesiones efectivas. En ambos casos, tratándose de registros públicos, permiten saber a los interesados quienes ostentan la calidad de herederos 2º Sirve para conservar la historia de la propiedad raíz. Recordemos que el auto de posesión efectiva debe inscribirse en el Registro de Propiedad del Conservador correspondiente al último domicilio del causante. Art Cfr. sobre las inscripciones a que da lugar la sucesión por causa de muerte, en nuestro apunte sobre La Tradición. Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 15
16 3º Respecto a la validez del pago: art. 1576, en cuanto es válido el pago hecho de buena fe, a quien se encontraba en posesión del crédito. Así las cosas, si un deudor del causante paga la obligación, mediando buena fe, al heredero a quien se concedió la posesión efectiva, el pago será válido, aunque después resulte que no era tal heredero. 4º Origina una prescripción de plazo más breve para adquirir el dominio del derecho real de herencia. Se reduce el plazo de 10 a 5 años (arts. 2512, 704 y 1269 del CC). 5º En materia tributaria, puesto que al Fisco le interesa que se determine quienes son los herederos y por ende los obligados al pago del impuesto a las herencias (Ley ). - Tramitación de la posesión efectiva: está regulada en los artículos 877 a 883 del Código de Procedimiento Civil, si se trata de una sucesión testada, y en la Ley número , publicada en el diario Oficial de fecha 10 de octubre de 2003, si se trata de una sucesión intestada; y en los arts. 25 y siguientes de la Ley , cualesquiera sea el tipo de sucesión. 3.2 POR TRADICION. El Código Civil trata de la misma en los arts y a) Momento a partir del cual es posible realizarla. Una vez fallecido el causante, el heredero puede disponer, enajenar su derecho de herencia. Es imposible la enajenación antes de la muerte del causante, pues en nuestro Derecho, están proscritos los pactos sobre sucesión futura, adoleciendo de objeto ilícito y por ende de nulidad absoluta (arts. 1463, 1466, 1204 y 1682). Abierta la sucesión con el fallecimiento del causante, el heredero podrá ceder su derecho real de herencia. Podrá hacerlo antes o después de tramitada la posesión efectiva de la herencia, mientras no se realice la partición de bienes. Hecha ésta, se extingue el derecho real de herencia. Una vez que el heredero puede enajenar su derecho de herencia, se plantea el problema acerca de la forma como debe hacerse la tradición. b) Forma de efectuar la tradición del derecho de herencia: doctrinas. El CC., en los arts y 1910, dentro del título De la cesión de derechos, se refiere a la cesión del derecho de herencia. El Código emplea el término equívoco de cesión, que por el contenido de los artículos citados, debe entenderse equivalente a tradición. Se señalan en los dos artículos sólo algunos efectos de la cesión, pero no se indica la forma como ha de efectuarse la tradición. El derecho de herencia puede cederse de dos formas: especificando o no los bienes sobre los cuales recae el derecho. Los arts y 1910 sólo se aplican en la segunda hipótesis. En el primer caso, hay en realidad una verdadera compraventa o permuta, según corresponda, que se rigen por las reglas generales. Por tanto, al hacerse la partición, si resulta que al cesionario no se le adjudica el bien que adquirió específicamente, el cedente tendrá las responsabilidades propias de los contratos mencionados, cuando no se cumple con la obligación de entregar. Por lo demás, en un fallo de septiembre de 1988, la Corte Suprema concluye que antes de la partición de la herencia y la consiguiente adjudicación de bienes a los herederos, ninguno de éstos puede transferir su cuota en la comunidad Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 16
17 universal refiriéndola a un bien determinado, porque sólo está legitimado para transferir lo que tiene, es decir, dicha cuota en la universalidad. En cambio, cuando lo que se cede es una cosa incorporal que se denomina derecho de herencia, lo que se cede en buenas cuentas es el derecho del heredero a participar en la distribución de los bienes del difunto. Ello explica el art. 1909, en cuanto el cedente sólo responde de su calidad de heredero o legatario. Tal como lo reafirman diversos fallos, el objeto de la cesión del derecho de herencia es una universalidad o la cuota que al cedente corresponde en el conjunto de bienes que comprenden el haber hereditario; los bienes individualmente determinados, no son objeto de esa cesión (Corte Suprema, septiembre de 1905, enero de 1912, agosto de 1920, septiembre de 1920, diciembre de 1922, enero de 1940; Corte de Concepción, noviembre de 1928). La cesión puede hacerse a TITULO GRATUITO u ONEROSO. En el primer caso, estamos ante una DONACION que queda por completo sometida a las reglas generales que rigen tal contrato, en conformidad a las cuales el cedente no tiene ninguna responsabilidad. La cesión del derecho de herencia propiamente tal, es la cesión a título ONEROSO, única regida por los arts y Cabe precisar que lo que en la cesión del derecho de herencia se cede no es la calidad de heredero o legatario, puesto que tales calidades dependen de las relaciones de familia, si la herencia es intestada, o del testamento, si se trata de una herencia testamentaria; lo que se cede, son las consecuencias patrimoniales que resultan de la calidad de heredero. A su vez, como en el caso de la cesión de créditos, la cesión del derecho real de herencia es la tradición o enajenación de este mismo derecho, y no el contrato, pues este es el antecedente en virtud del cual una de las partes se obliga a transferir este derecho a otra, obligación que se cumple verificando la cesión. Por eso, la cesión del derecho real de herencia propiamente tal PUEDE DEFINIRSE como la cesión o transferencia a título oneroso que el heredero hace del todo o parte de su derecho de herencia a otra persona. Como indicábamos, la cesión del derecho real de herencia a título oneroso debe tener UN TITULO que le sirva de antecedente jurídico. Este título o contrato debe constar por ESCRITURA PUBLICA, de acuerdo a lo dispuesto en el art En lo que respecta al título que la precede, el más frecuente será la compraventa, que debe hacerse por escritura pública (art. 1801, 2º). A continuación procede la tradición, sin que el Código establezca expresamente la forma como ha de efectuarse. Antes de entrar al análisis de las doctrinas formuladas al efecto, debemos precisar que la situación que estudiaremos se refiere a la venta o cesión de los derechos hereditarios en la UNIVERSALIDAD de la sucesión o en una CUOTA de ella, y no a la venta de los derechos hereditarios que al heredero vendedor o cedente corresponden en un bien DETERMINADO de la sucesión, porque en este último caso la inscripción es la única forma de hacer la tradición (y siempre y cuando se practiquen previamente las inscripciones del art. 688, si se trata de un inmueble). Dos doctrinas proponen solución al problema de cómo debe efectuarse la tradición del derecho real de herencia: 1º Doctrina según la cual la tradición de la herencia no exige inscripción conservatoria, aún cuando aquella comprenda bienes raíces. Leopoldo Urrutia fue el primero que sostuvo esta doctrina. Se plantea que siendo la herencia una universalidad jurídica que no comprende bienes determinados sino un conjunto de bienes indeterminados o una cuota de ese conjunto, no puede calificarse de Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 17
18 bien mueble o inmueble. No se le aplicaría al derecho de herencia lo dispuesto en el artículo 580 del Código Civil, en cuanto señala que los derechos también pueden calificarse como muebles o inmuebles, según la naturaleza de las cosas sobre las cuáles se ejercen. Por tanto, aunque la herencia comprenda bienes inmuebles, no es necesaria la inscripción a que se refiere el art. 686 para la tradición de ella, pues esta disposición alude a la manera de efectuar la tradición del dominio de los bienes raíces y los derechos reales constituidos sobre ellos y que indica el artículo, y ya se ha dicho que aunque la herencia comprenda éstos bienes no adquiere carácter inmueble, sino que mantiene su calidad de bien abstracto o sui géneris. Aún más, agregan los que siguen a Urrutia, el art. 686 es inaplicable porque se refiere a la tradición del dominio y otros derechos reales que menciona, entre los cuales no se cuenta la herencia, y ésta, aunque en doctrina pueda mirarse como una forma de dominio, en nuestro derecho positivo no puede seguirse tal criterio, porque se considera la herencia en forma autónoma o independiente del derecho de dominio (arts. 577 y 1268). Es un derecho real distinto del dominio. Ahora bien, como no hay reglas particulares para la tradición del derecho de herencia, corresponde aplicar las generales del Título de la Tradición. En conformidad a éstas, la tradición del derecho de herencia puede verificarse por cualquier medio que revele la intención del tradente de transferir su derecho de herencia y la del adquirente de adquirirlo. Se aplican las reglas generales de los arts. 670, 1º y 2º y 684, y en especial, la expresión significando, utilizada en el último. En consecuencia, siendo la inscripción una manera excepcional de efectuar la tradición, establecida tan sólo para los inmuebles, y la regla general las formas del art. 684, la tradición del derecho de herencia no requiere de inscripción, y basta para efectuarla, cualquier manifestación de voluntades en la que conste la intención de transferir el dominio: por ejemplo, expresándolo en una escritura pública de cesión, o permitiendo al cesionario o comprador entrar en posesión de los derechos cedidos por el vendedor, y en cumplimiento de las estipulaciones del contrato, ejercitar dicho cesionario, por sí y como dueño de estos derechos, las gestiones pertinentes en un juicio en que se discute la nulidad del testamento del causante. 2º Doctrina según la cual la tradición de la herencia exige la inscripción conservatoria, cuando aquella comprende bienes raíces. José Ramón Gutiérrez fue quien postuló esta doctrina, que sostiene que el derecho real de herencia es mueble o inmueble, según lo sean las cosas singulares en que ha de ejercerse (para esta doctrina, por ende, tiene plena aplicación el artículo 580 del Código Civil); la herencia, por tanto, es una cosa cuyo carácter depende de los bienes que la componen. En consecuencia: + Si sólo se compone de bienes muebles, la herencia será cosa mueble y su tradición deberá efectuarse por una de las formas previstas en el art. 684, tanto en la hipótesis general del inciso primero, como en las contenidas en sus numerales, cuando corresponda. + Si la herencia se compone únicamente de bienes inmuebles, será cosa inmueble, y la tradición deberá efectuarse conforme al art Si la herencia comprende bienes muebles e inmuebles, tiene carácter mixto, y su tradición también deberá efectuarse conforme al art En lo que a la jurisprudencia respecta, la casi totalidad de las sentencias se inclina por la primera doctrina. Así, hay fallos que estiman efectuada la cesión o tradición del derecho real de herencia, por el hecho de que los demás copartícipes reconozcan al cesionario como tal; o por la circunstancia de que éste intervenga en la administración o en Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 18
19 la liquidación de los bienes hereditarios; o por el hecho de aparecer de manifiesto en la escritura de cesión las voluntades del cedente y del cesionario de transferir y adquirir, respectivamente, el derecho de herencia, etc. c) El art. 688 y la cesión del derecho de herencia. La citada disposición no se aplica. Si el heredero cede sus derechos en la herencia, no es necesario que previamente cumpla con las inscripciones del art. 688, porque este precepto impide la disposición de un inmueble sin las inscripciones previas, pero no la de una herencia o de una cuota de ella, herencia o cuota en la misma que es una universalidad jurídica que no tiene carácter de inmueble, aunque comprenda esta clase de bienes, según la doctrina mayoritaria. Así lo ha resuelto también de modo casi uniforme la jurisprudencia. Sólo una sentencia de la Corte de Valparaíso, ha declarado que cuando existe un solo heredero y el patrimonio comprende bienes raíces debe aplicarse el art. 688 del CC. y mientras no se verifiquen las inscripciones que allí se determinan, no puede el heredero disponer de manera alguna de un inmueble, siendo en el hecho una forma de disposición el enajenar la totalidad de su patrimonio hereditario que comprende esos inmuebles de su exclusiva propiedad. Esta sentencia ha sido criticada, porque el art. 688 exige las inscripciones que señala para la disposición de inmuebles determinados, cosas singulares, pero no para disponer de una universalidad jurídica como es la herencia, cuya naturaleza no se altera por el hecho de existir un solo heredero. Además, el art. 688 establece formalidades para disponer DEL DOMINIO sobre las cosas inmuebles que integran el patrimonio transmitido y no para disponer DEL DERECHO DE HERENCIA, derecho diferente del dominio. Además, las normas excepcionales del art. 688 no pueden extenderse a la enajenación del derecho real de herencia, a pretexto de que en el hecho la enajenación de ésta envuelva la de los bienes comprendidos en la masa hereditaria; y esto, porque las reglas de excepción no admiten interpretación extensiva. Así las cosas, se pueden subrayar las siguientes diferencias entre la cesión del derecho real de herencia, por una parte, y la enajenación de un inmueble hereditario, por otra: En cuanto al momento en que puede realizarse una y otra: i) La cesión del derecho real de herencia puede realizarse una vez abierta la sucesión, es decir, inmediatamente después de muerto el causante. ii) La enajenación de un inmueble hereditario sólo puede realizarse una vez practicadas las inscripciones exigidas por el artículo 688, es decir: la inscripción de la resolución que otorgó la posesión efectiva; la inscripción del testamento (de haberlo); y la especial de herencia. En cuanto a la forma en que puede hacerse una y otra: i) Un heredero puede enajenar su derecho real de herencia actuando con independencia de los restantes herederos. No requiere de la autorización de los restantes herederos. ii) Si los herederos pretenden disponer de un inmueble hereditario, han de hacerlo actuando de consuno, o sea, todos conjuntamente. En cuanto a la eventual lesión enorme que podría presentarse: i) No puede alegarse lesión enorme en la cesión del derecho real de herencia, pues la ley no la estableció dentro de los casos en que opera. Para la mayoría, aunque la herencia comprenda inmuebles, lo que se enajena no es un bien de tal naturaleza, sino un derecho que recae sobre una universalidad llamada herencia. Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 19
20 ii) Sí puede alegarse lesión enorme, si el título que precede a la enajenación de un inmueble hereditario fuere una compraventa o permuta. 3.3 POR PRESCRIPCION. Ocurrirá ello cuando la herencia está siendo poseída por un falso heredero. En cuanto al plazo, tal como lo dijimos, debemos distinguir si al heredero putativo se le otorgó o no la posesión efectiva de la herencia: a) La regla general es la del art. 2512: se adquiere el derecho por la prescripción extraordinaria de 10 años. Los 10 años se cuentan desde que el heredero ilegítimo o falso entró en posesión material de la herencia. b) Excepcionalmente, si se obtuvo la posesión efectiva, el plazo se reduce a 5 años: art en relación con el art Un fallo declaró que el plazo de 5 años se cuenta desde la inscripción y no desde la dictación del auto de posesión efectiva. Otro fallo posterior señala sin embargo que dicho plazo se cuenta desde la dictación del decreto. Aunque la ley nada dice, se ha concluido por la doctrina -Somarriva-, que la prescripción de 5 años que opera en favor del falso heredero es ordinaria. Ello, atendiendo a dos razones: 1º El art expresamente dice que la de 10 años es extraordinaria; por ende, la de 5 debiera ser ordinaria. 2º El art. 704 señala que el decreto judicial o resolución administrativa de posesión efectiva servirá de justo título al heredero putativo; y el justo título es uno de los requisitos de la posesión regular, que conduce a la prescripción ordinaria. Determinar que estamos ante una prescripción ordinaria tiene importancia, en relación a la suspensión, institución que sólo opera en el ámbito de la prescripción ordinaria. En consecuencia, la prescripción de 5 años del derecho real de herencia se suspende en favor de los herederos incapaces. Hay fallos contradictorios en la jurisprudencia: un fallo sostuvo que se trataba de una prescripción de corto tiempo; otra sentencia, concluyó que no se trata de una prescripción de corto tiempo o especial y que por tanto se suspende en favor de los incapaces. En todo caso, debe advertirse que el solo hecho de haber obtenido el heredero putativo la posesión efectiva no le asegura adquirir la herencia ajena por prescripción de cinco años, pues además debe tratarse de un poseedor de buena fe. Por lo tanto, si el verdadero heredero, al deducir su acción de petición de herencia en contra del primero, aunque lo haga habiendo transcurrido los referidos cinco años, podría probar mala fe del demandado y con ello éste sólo podría adquirir la herencia ajena después de diez años de posesión, pues se trataría de un poseedor irregular, que requiere de prescripción extraordinaria. CAPITULO III: LOS ACERVOS. La expresión acervo evoca la idea de una masa de bienes. En términos amplios, se entiende por tal la masa hereditaria dejada por el causante. Cinco clases de acervos se distinguen en el ámbito de la sucesión por causa de muerte: 1º El acervo común o bruto. 2º El acervo ilíquido. Sucesorio 1- Juan Andrés Orrego Acuña 20