Source: https://www.slideshare.net/ame8/pr19-amparo-en-el-cpc-peruano
Timestamp: 2017-07-26 16:44:06
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Rvm n° 072 2015-minedu concurso uge...
accion de amparo en el codigo procesal peruano
Yari Gutierrezz Castroo
César Landa (Perú) * El amparo en el nuevo Código Procesal Constitucional peruano1. Presentación En los últimos tiempos asistimos a un debate, cada vez más importante, en tornoa la sistematización y formulación del derecho procesal constitucional como unadisciplina autónoma y dotada de principios propios. Esta situación se ha visto refleja-da, principalmente, en los aportes que la doctrina viene realizando de forma crecientesobre él. Sin embargo, si bien en el plano de la doctrina los aportes para la formula-ción de una teoría general del derecho procesal constitucional muestran un importan-te avance, no podemos afirmar lo mismo del nivel legislativo, pues generalmente lasnormas relativas a los procesos constitucionales son normas específicas y, en la ma-yoría de los ordenamientos constitucionales, permanecen aún dispersas. De esta manera, el ordenamiento jurídico peruano se ha convertido, a partir de lapublicación del Código Procesal Constitucional (en adelante CPC),1 en el primero deAmérica Latina2 en sistematizar y codificar las normas que regulaban en forma dispersalos procesos constitucionales. Sin embargo, a nuestro parecer, la trascendencia del nuevoCódigo peruano está en otro lugar, pues no sólo se debe a la legítima expectativa que havenido a ocupar, sino también a que ha introducido innovaciones importantes en casitodas las instituciones que se perfilan como privativas del derecho procesal constitucional. * Profesor de Derecho Constitucional en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en laUniversidad Nacional Mayor de San Marcos. ‹mdc@pucp.edu.pe› 1 El Código Procesal Constitucional fue publicado por ley n° 28.237, en el Diario Oficial ElPeruano el 31 de mayo de 2004, y entrará en vigencia a partir del 1 de diciembre de 2004. 2 Sin embargo, debemos reconocer que dos provincias argentinas ya contaban con sus respec-tivos códigos procesales constitucionales, si bien con alcances territoriales limitados; tales son loscasos de la ley 8.369 de la provincia de Entre Ríos —que, como refiere Sagüés, es un código— y elCódigo Procesal Constitucional de la Provincia de Tucumán (ley 6.944). Cfr. Néstor Pedro Sagüés:“La codificación del derecho procesal constitucional”, en Themis. Revista de Derecho, n° 43, SegundaÉpoca, Lima, 2001, p. 8, nota a pie 3. 2.
362 ANUARIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL LATINOAMERICANO / 2005 Las novedades introducidas por el Código Procesal Constitucional peruano pue-den advertirse a lo largo de su articulado, algunas más trascendentes que otras. Estoscambios han alcanzado también a la institución del amparo, la cual ha sufrido, en lapráctica diaria, serias distorsiones, por cierto ajenas a su naturaleza y finalidad. Pre-cisamente, el proceso constitucional de amparo es la institución que nos correspondeestudiar en esta oportunidad, más que en sus aspectos procedimentales, en sus aspec-tos sustantivos, a la luz de la nueva regulación que el nuevo Código Procesal Consti-tucional ha venido a introducir.2. El amparo en el nuevo Código Procesal Constitucional2.1. La Constitución Política de 1993 y el proceso de amparo La Constitución Política de 1993 ha mantenido el proceso constitucional deamparo, reconocido, por vez primera en el ordenamiento peruano, en la Constituciónde 1979.3 En efecto, señala el inciso 2 del artículo 200° de la Constitución que proce-de la acción de amparo contra el hecho u omisión, por parte de cualquier autoridad,funcionario o persona que vulnera o amenaza los derechos fundamentales, distintosde los que protegen el hábeas corpus y el hábeas data. Agrega que el amparo noprocede contra normas legales ni contra resoluciones judiciales emanadas de unprocedimiento regular.42.2. El Código Procesal Constitucional y el proceso de amparo Dentro de este marco, el Código Procesal ha venido a regular el proceso consti-tucional de amparo, por un lado, a través de disposiciones generales aplicables tam-bién a los procesos de hábeas corpus, hábeas data y de cumplimiento (título I, CPC),y, por otro, en disposiciones que regulan en estricto, y de forma exclusiva, el procesoconstitucional de amparo (título III, CPC), cuya finalidad, según ha establecido elnuevo Código (artículo 1°, CPC), como no puede ser de otra manera, es la proteccióny tutela de los derechos fundamentales. Para ello, dichos procesos buscarán reponerlas cosas al estado anterior a la violación o amenaza de violación de un derechofundamental. 3 Enrique y Francisco Chirinos Soto: Constitución de 1993, lectura y comentario. Lima:Nerman, 1994, pp. 435-438. 4 César Landa: Tribunal Constitucional y Estado democrático. Lima: Palestra, 2ª ed., 2003,pp. 201. 3.
CÉSAR LANDA - EL AMPARO EN EL NUEVO CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL... 3632.2.1. Concepto y naturaleza del proceso de amparo El proceso constitucional de amparo es un proceso autónomo que tiene comofinalidad esencial la protección de los derechos fundamentales frente a violacionesactuales o a amenazas inminentes de su transgresión. Sin embargo, debemos precisarque el proceso de amparo no protege todos los derechos fundamentales, sino a ungrupo de ellos que son distintos de la libertad personal o los derechos conexos a ella,así como del derecho a la información pública o del derecho a la autodeterminacióninformativa, que tienen, respectivamente, procesos constitucionales específicos parasu tutela. Si bien la protección de los derechos fundamentales es la finalidad primordialdel proceso de amparo, es del caso resaltar que este proceso no constituye una formaordinaria o común de protección de dichos derechos; por el contrario, es un instru-mento extraordinario o excepcional de protección. Es por ello que se afirma que elamparo es un instrumento de tutela de urgencia, es decir, “que sólo actúa ante la faltade otros mecanismos procesales que resuelvan eficazmente la cuestión”.5 Esta posi-ción respecto de la naturaleza del amparo ha sido recogida por el Código ProcesalConstitucional (artículo 5°-2), que establece, a contrario sensu, que el amparo sóloserá procedente cuando no existan otras vías procedimentales específicas, igualmen-te satisfactorias, para la protección de un derecho fundamental amenazado o vulnerado.2.2.2. Presupuestos sustantivos del proceso constitucional de amparo Los procesos constitucionales, en general, son susceptibles de ser conocidostanto por el Poder Judicial como por el Tribunal Constitucional (artículo IV, CPC).En tal sentido, la justicia ordinaria es competente para conocer en primer y segundogrado los procesos de amparo y el Tribunal Constitucional para, en última y definiti-va instancia, vía un recurso de agravio constitucional, revisar estas decisiones judi-ciales en materia de derechos fundamentales que la Constitución tutela. Éste sólo esfactible de interponerse cuando concurren determinados presupuestos sustantivos: a) Se afecta o amenaza de manera inminente un derecho fundamental (en prin- cipio lo serán aquellos derechos previstos en el artículo 37° del CPC, pero también los no previstos en la Constitución, según se colige de su artículo 3° y del artículo 37°.25 del CPC) que tiene un sustento constitucional directo, o cuando se afectan los aspectos constitucionalmente protegidos de éste (artícu- lo 38°, CPC) pero distintos de la libertad individual y derechos fundamenta- les conexos a ella, así como del derecho de acceso a la información pública y el derecho a la autodeterminación informativa. 5 Néstor Pedro Sagüés: Derecho procesal constitucional 3. Acción de amparo. Buenos Aires:Astrea, 2ª ed. actualizada y ampliada, 1988, p. 262 4.
364 ANUARIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL LATINOAMERICANO / 2005 b) El hecho lesivo se produce en función de un acto comisivo u omisivo de cualquier autoridad, funcionario o persona —natural o jurídica— (artículo 2°, CPC), como podría ser la expedición de una ley, de una resolución judi- cial, de un acto administrativo de autoridad o funcionario, o de una orden, acto o disposición de un particular.6 c) No existen vías procedimentales específicas igualmente satisfactorias en el ordenamiento constitucional (artículo 5°.2, CPC) para la protección del de- recho fundamental afectado. Por ello, en principio, el amparo debe ser un proceso subsidiario que no reemplace a otros medios ordinarios de defensa judicial.72.2.3. Características del proceso de amparo El proceso constitucional de amparo es un proceso autónomo que se caracterizapor que:8 a) El juez constitucional tiene una función tutelar de los derechos fundamenta- les en función de aplicación de determinados principios procesales como el principio de dirección judicial del proceso, de economía procesal, de con- centración, de socialización, de impulso de oficio, de elasticidad y el princi- pio pro actione o favor processum (artículo III, CPC). Así, una vez iniciado el proceso se expresa en lo sumario de él la suplencia procesal a favor del reclamante, el impulso judicial de oficio o la actuación de diligencias a pedi- do del juez, la cosa juzgada favorable a la víctima y el control difuso de la Constitución, básicamente. b) Se realiza según el canon del principio sustantivo —in dubio pro homine— y adjetivo —favor processum—, según los cuales los derechos fundamenta- les y los procesos que los tutelan se interpretan extensivamente y las limita- ciones a éstos se interpretan restrictivamente. Por ello, el juez podría fallar ultra petita (otorgando más allá de lo demandado) o extra petita (concedien- do algo no demandado). Además, la interpretación de los derechos funda- 6 Faustino Cordón Moreno: El proceso de amparo constitucional. Madrid: La Ley, 1987,pp. 14-21. 7 Sentencia del Tribunal Constitucional, exp. n° 976-2001-AA/TC de fecha 13 de marzo de2003, en el recurso extraordinario interpuesto por don Eusebio Llanos Huayco contra la resolución dela Sala Civil de la Corte Superior de Huánuco; oportunidad en la cual el TC estableció que “en nuestropaís el amparo es un proceso, por llamarlo así, alternativo, es decir, al que se puede acudir no bien seculmina con agotar la vía previa y siempre que con él se persiga la protección de derechos reconocidosen la Constitución […]”. 8 Miguel Sánchez Morón: El recurso de amparo constitucional. Características actuales ycrisis. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales, 1987, pp. 21-38; José Cascajo Castro y VicenteGimeno Sendra: El recurso de amparo. Madrid: Tecnos, 1984, pp. 81 y ss. 5.
CÉSAR LANDA - EL AMPARO EN EL NUEVO CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL... 365 mentales protegidos por el proceso de amparo debe hacerse en concordancia con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los tratados sobre derechos humanos, así como con las decisiones adoptadas por los tribunales internacionales sobre derechos humanos constituidos según tratados de los que el Perú es parte (artículo IV, CPC). c) Se incoa cuando la violación de los derechos fundamentales se produce por actos derivados de la aplicación de una norma (artículo 3°, CPC) o cuando el agravio se produce directamente, tanto por una ley autoaplicativa que no requiere de ningún acto o decisión para su ejecución, como por una ley- medida que afecta de manera particular a una persona, sin respetar el carác- ter general y abstracto de las normas legales. d) Se interpone también contra una autoridad jurisdiccional cuando, fuera de un procedimiento de su competencia, emite resolución o disposición que lesione un derecho fundamental, según se desprende de los artículos 4° y 37°.16 del CPC; o, dentro de un proceso judicial irregular, se producen vi- cios formales —in procedendo—, es decir, errores adjetivos en el proceso, o vicios sustantivos —in indicando—, es decir, por la aplicación de leyes in- compatibles con la Constitución.9 e) También lo puede postular un particular contra actos o hechos de otro parti- cular (artículo 2°, CPC), siempre que se hayan vulnerado directamente dere- chos fundamentales subjetivos. Ello en la medida en que el proceso de am- paro tiene eficacia horizontal de un particular frente a otro particular —Drittwirkung der Grundrechte— de manera directa a partir de la viola- ción del propio texto constitucional e indirecta a través de la aplicación de leyes y reglamentos que la desarrollan inconstitucionalmente.10 f) No cabe interponerlo contra resoluciones judiciales que hayan sido expedi- das respetando el derecho fundamental a la tutela procesal efectiva, es decir, sin afectar el acceso a la justicia y el debido proceso (artículo 4°, CPC). Pero tampoco en procesos regulares y basados en normas legítimas; no obstante, esta valoración de lo que es o no es irregular o ilegítimo queda reservada a favor de los jueces constitucionales en tanto intérpretes supremos de la Cons- titución.11 9 José Manuel Bandres Sánchez-Cruzat: Derecho fundamental al proceso debido y el TribunalConstitucional. Pamplona: Aranzadi, 1992, pp. 93-110, 135-154 y 182-206. 10 Jesús García Torres y Antonio Jiménez-Blanco: Derechos fundamentales y relaciones entreparticulares. Madrid: Civitas, 1986, pp. 11-46. 11 Luis María Diez-Picazo: “Dificultades prácticas y significado constitucional del recurso deamparo”, en REDC, n° 40, CEC, Madrid, 1994, pp. 15-18; asimismo, la contestación de Pedro CruzVillalón: “Sobre el amparo”, en REDC n° 41, CEC, Madrid, 1994, pp. 11-12 y 14-15. 6.
366 ANUARIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL LATINOAMERICANO / 2005 g) No existe una etapa probatoria formal (artículo 9°, CPC), pero son proce- dentes aquellos medios probatorios que no requieren actuación, lo cual no obsta para que el juez constitucional pueda y deba valorar la carga de la prueba aportada por el demandante, así como solicitar la que considere ne- cesaria para resolver el caso —claro está, sin que se afecte la duración del proceso—. Ello es así en busca de la verdad constitucional, dado que el amparo es un proceso sumario y extraordinario. h) El amparo no reemplaza a los medios de defensa judicial ordinarios, en la medida en que el juez ordinario es competente para inaplicar una norma legal si la interpreta como contraria a la Constitución (de conformidad con el segundo párrafo del artículo 138° de la Constitución). El carácter excep- cional del proceso de amparo lo impide (artículo 5°.2, CPC). Por ello, el juez constitucional debe valorar que el amparo no sea un recurso directo contra resoluciones expedidas en otro proceso, ni se utilice luego de haber prescrito la acción judicial, ni sea un recurso adicional que cree una cuarta instancia, ni sirva contra providencias cautelares de otros procesos.12 i) Procede cuando se hayan agotado las vías previas y no existan otros medios idóneos de defensa judicial que protejan los derechos fundamentales vulne- rados, por cuanto dichos jueces y tribunales ordinarios y/o administrativos están también obligados a cumplir la Constitución. Por ello, procede el am- paro sólo cuando esos otros procesos o procedimientos no sean eficaces para tutelar los derechos afectados inconstitucionalmente, incluso dentro de un debido proceso formal. j) Existen determinadas excepciones al agotamiento de la vía previa, tales como: 1) si una resolución administrativa, que no sea la última en esta vía, es ejecu- tada antes de vencerse el plazo para quede consentida; 2) si el agotamiento de la vía previa conlleva a que la afectación del derecho fundamental a tute- lar pudiera convertirse en irreparable; 3) si la vía previa no se encuentra regulada o el demandante recurrió a ella sin que sea necesaria; y 4) si no se resuelve la vía previa dentro de los plazos preestablecidos para su resolu- ción (artículo 45° y 46°, CPC). En tal sentido, el agotamiento de la vía pre- via queda relegado a una condición de innecesario, siempre condicionado a que se trate de evitar un daño irremediable, que se caracterice por ser inmi- nente, urgente, grave e impostergable.13 Finalmente, en caso de duda sobre el agotamiento de la vía previa, el juez debe preferir dar trámite a la deman- da de amparo (art. III y 45°, CPC). 12 Joan Oliver Araujo: El recurso de amparo. Palma: Facultad de Palma de Mallorca, 1986, pp.237-240. 13 Cordón Moreno: o. cit., pp. 64-78. 7.
CÉSAR LANDA - EL AMPARO EN EL NUEVO CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL... 367 k) La validez del fallo constitucional que adquiere la calidad de cosa juzgada tiene sólo efecto inter partes; sin embargo, si de ella se desprenden princi- pios de alcance general y si el Tribunal Constitucional así lo expresa en la sentencia, precisando el extremo de su efecto normativo, se convierte en precedente vinculante para situaciones análogas, donde se produzca la iden- tidad entre el hecho, la circunstancia y el derecho demandado (artículo VII, CPC). No obstante, el Tribunal Constitucional puede apartarse del prece- dente vinculante siempre que exprese los fundamentos de hecho y de dere- cho que sustentan la sentencia y las razones por las cuales se aparta. Las características del proceso de amparo ponen de manifiesto la posición tute-lar de los derechos fundamentales, al consagrar este proceso como una emanación dela tutela de la dignidad de la persona humana. Ello es así en la medida en que éstaconstituye un principio constitucional y un derecho fundamental que se traduce enque “la defensa de la persona y el respeto de su dignidad son el fin supremo de lasociedad y del Estado”, según se ha consagrado en el artículo 1° de la Constitución. En ese sentido, el Tribunal Constitucional es la máxima instancia judicial paraconocer y resolver las resoluciones denegatorias del proceso de amparo, y a través deeste proceso puede declarar la inaplicación de una norma legal o la nulidad de unproceso judicial siempre que se hayan violado derechos fundamentales que protege,en particular, el derecho a la tutela procesal y al debido proceso, de conformidad conlos artículos 139°-3 y 200º-2 de la Constitución.2.2.4. Proceso de amparo contra normas La relativa novedad que trajo la Constitución de 1993 es que la acción de ampa-ro no procede contra las normas legales, disposición que ya se encontraba recogida, acontrario sensu, en el artículo 3º de la ley nº 23.506, Ley de Hábeas Corpus y Ampa-ro, la cual señalaba: “Las acciones de garantías proceden aun en el caso que la viola-ción o amenaza se base en una norma que sea incompatible con la Constitución. Eneste supuesto, la inaplicación de la norma se apreciará en el mismo procedimiento”.Así también lo ha puesto de manifiesto el Tribunal Constitucional en la sentencia delcaso de la Telefónica.14 Sobre ese supuesto, si bien no cabe postular una acción de amparo directamentecontra una norma legal, en cambio sí cabe accionarla contra los actos violatorios delos derechos fundamentales que se ocasionen con motivo de la aplicación de dichanorma. De modo que el impedimento constitucional se refiere a interponer una ac- 14 Sentencia del Tribunal Constitucional, exp. n° 1124-2001-AA/TC. Recurso extraordinariointerpuesto por el Sindicato Unitario de Trabajadores de Telefónica del Perú S.A. y la Federación deTrabajadores de Telefónica del Perú (FETRATEL) contra la sentencia expedida por la Sala Corporati-va Transitoria Especializada en Derecho Público de la Corte Superior de Justicia de Lima. 8.
368 ANUARIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL LATINOAMERICANO / 2005ción de amparo contra una norma legal en abstracto —abstrake Normenkontrolle— yno a interponerla contra los efectos particulares de una norma —Verfassungsbeschs-werde— o cuestionarla en vía incidental en un proceso judicial ordinario —konkreteNormenkontrolle.15 Sin embargo, la práctica legislativa ha dado lugar a la dación de leyes que nosiempre emanan de un procedimiento regular, ni responden al principio de la genera-lidad, abstracción, impersonalidad y atemporalidad propio de una norma legal, mu-chas veces debido a las exigencias propias del Estado social contemporáneo o de lamala praxis legislativa de legislar situaciones o a personas particulares —directa oindirectamente—.16 Por el contrario, en las últimas décadas los gobiernos han enten-dido que necesitaban de leyes-medida o concretas, con destinatarios particulares y deaplicación inmediata.17 Este hecho ha afectado derechos fundamentales, incluso sinnecesidad de que medien actos materiales de ejecución de las normas legales. Así, pese a que estas leyes-medida pueden afectar derechos fundamentales deuna persona, ésta no puede interponer una acción de inconstitucionalidad, ya que notiene legitimidad procesal activa para demandar, directamente, la inconstitucionali-dad de dicha ley, salvo que reúna cinco mil firmas, de conformidad con el artículo203°.5 de la Constitución. Esto plantea la cuestión de la procedencia o no de la inter-posición de una acción de amparo contra una ley de contenido particular, admitida enel derecho constitucional comparado.18 Al respecto, cabe recordar el uso y abuso gubernamental en la afectación delderecho fundamental a la propiedad, a través de leyes, como lo fueron los casos delas leyes de expropiación en favor del Club Yurimaguas o la expropiación de unpredio en Chanchamayo, normas que fueron incoadas por inconstitucionales por elfiscal de la Nación y resueltas por el ex Tribunal de Garantías Constitucionales. Tam-bién, tenemos los casos de los decretos-leyes dictados durante el gobierno de facto en1992, mediante los cuales se destituyó a magistrados judiciales y demás funciona-rios; en esa misma situación se encuentran los decretos-leyes que resolvieron, legis- 15 Francisco Fernández Segado: “El nuevo ordenamiento constitucional del Perú; aproxima-ción a la Constitución de 1993”, en Domingo García Belaunde y Francisco Fernández Segado: LaConstitución peruana de 1993, Lima: Grijley, 1994, pp. 102-103. 16 Pedro Cruz Villalón: “El recurso de amparo constitucional. I. El juez y el legislador”, enPedro Cruz Villalón, Luis López Guerra, Javier Jiménez Campo y Pablo Pérez Tremps: Los procesosconstitucionales. Segundo Simposio de Derecho Constitucional (Sevilla, 27 y 28 de setiembre de1991). Madrid: Centro de Estudios Constitucionales, 1992, pp. 120-122. 17 Carlos De Cabo Martín: Contra el consenso, estudio sobre el estado constitucional y elconstitucionalismo en el Estado social, México D.F.: UNAM, 1997, pp. 312 y ss. 18 Peter Häberle: “Die Verfassungsbeschwerde im System der bundesdeutschen Verfassungs-gerichtsbarkeit”, en JöR, 45, 1997, p. 109. Existe traducción al castellano de C. Ruiz Miguel: PeterHäberle: “El recurso de amparo en el sistema germano-federal”, en Domingo García Belaunde y Fran-cisco Fernández Segado (coords.): La jurisdicción constitucional en Iberoamérica. Madrid: Dykinson,1997, p. 252. 9.
CÉSAR LANDA - EL AMPARO EN EL NUEVO CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL... 369lativamente, contratos del Estado con particulares prohibiéndoles a los afectados lainterposición de acciones de amparo. No obstante, también existen ejemplos de leyes ordinarias dictadas por el Con-greso que han afectado, legislativamente, a personas o entidades determinadas. Talcomo sucedió con la intervención gubernamental de la Universidad Particular SanMartín de Porres, el receso de la Universidad Privada Los Ángeles o la modificaciónde los contratos de estabilidad tributaria celebrados por empresas particulares con elEstado.19 No cabe duda de que la Constitución de 1993 impide, expresamente, la proce-dencia del amparo contra normas legales, pero dados estos ejemplos y otros casos,esta disposición debería ser interpretada restrictivamente, en tanto la ley tiene unvalor democrático y constitucional que no puede ser vulnerado, por vías paralelas,mediante leyes-medida que vulneren derechos fundamentales de determinados ciu-dadanos o garantías institucionales de entidades protegidas por la Constitución. Si bien la Constitución peruana ha tomado partido por una concepción formalde la ley, que hace depender su validez del órgano competente y el cumplimiento delos procedimientos pertinentes,20 ello no garantiza que las leyes vayan a ser genera-les, abstractas e intemporales. Por el contrario, pueden vulnerar, como lo han venidohaciendo, cualquier derecho fundamental de las personas, sin posibilidad de que losafectados puedan accionar, directamente, en la vía judicial contra ellas, a pesar quedichas leyes tengan un carácter personal, concreto y temporal. Es claro entonces que no resulta constitucionalmente razonable que el afectadono pueda incoar directamente, mediante la acción de amparo, las leyes generalesviolatorias de la Constitución. Ello, sin embargo, no es óbice para que se pueda pos-tular un proceso de amparo contra una norma legal autoaplicativa, es decir, aquellanorma legal de contenido particular que no requiere actos de mediación reglamenta-rios o de otro tipo para vulnerar directamente derechos fundamentales. En este mis-mo sentido, se ha llegado ha sostener en la doctrina que, al no existir un remediojudicial frente a la violación de derechos fundamentales mediante leyes autoaplicati-vas, “el recurso de amparo frente a ellas podría tutelar esa vulneración”.21 Cabe pre- 19 César Landa: “Del Tribunal de Garantías al Tribunal Constitucional”, en Pensamiento Cons-titucional, MDC-Fondo Editorial de la PUCP, 1995, pp. 86-89; asimismo, Samuel Abad: “El amparocontra leyes”, en LAC, nº 3, Lima, 1994. p. 14. 20 Javier Pérez Royo: Las fuentes del derecho. Madrid: Tecnos, 1985, pp. 83-84. 21 Manuel Aragón Reyes: “Problemas del recurso de amparo”, ponencia presentada en el Semi-nario sobre la Reforma del Recurso de Amparo, organizado por el Instituto de Derecho Público de laUniversidad Carlos III de Madrid, realizado el 25 de abril de 2003. en ‹http://www.uc3m.es/uc3m/inst/MGP/semrecamp-ponmar.htm›. 10.
370 ANUARIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL LATINOAMERICANO / 2005cisar que la legitimidad procesal activa del afectado para postular una demanda con-tra leyes particulares sí existe en otras experiencias comparadas, incluso contra nor-mas legales generales, como el amparo mexicano contra leyes.22 Entre tanto, existen dos opciones procesales para afrontar este vacío normati-vo.23 En primer lugar, la persona afectada podría interponer una acción de amparo,como control concreto, para que se inapliquen los actos derivados de la ejecución dela norma legal autoaplicativa, por ser violatoria de la Constitución; supuesto en elcual coincidirían la ineficacia con la invalidez de la norma. Lo que podría sustentarseen el principio de la posición preferente —preferred freedom— de los derechos fun-damentales de la libertad sobre las leyes de carácter patrimonial más aún autoaplica-tivas. En segundo lugar, el defensor del pueblo puede, como uno de los titulares de laacción de inconstitucionalidad y encargado de proteger los derechos fundamentales yconstitucionales de la persona y la comunidad, plantear acciones de inconstituciona-lidad ante el Tribunal Constitucional, a fin de salvar la indefensión en la que se en-contraría la persona afectada.2.2.5. Proceso de amparo contra resoluciones judiciales El proceso de amparo procede contra las resoluciones judiciales firmes dictadascon manifiesto agravio a la tutela procesal efectiva, esto es, afectando el acceso a lajusticia y el debido proceso, salvo cuando dicha resolución ha sido consentida por elagraviado (artículo 4°, CPC). Si bien, la intangibilidad de la cosa juzgada está condi-cionada a que el proceso haya sido regular, es decir, conforme con el debido procesolegal, se da la excepción de la procedencia de la acción de amparo contra las resolu-ciones judiciales. Esto pone en cuestión las relaciones entre el Poder Judicial y el Tribunal Cons-titucional; de ahí que se haya llegado a afirmar que una de las funciones del Estado,la jurisdicción, es ejercida simultáneamente y dentro del mismo ordenamiento, pordos órganos distintos (el complejo orgánico del Poder Judicial y el órgano único quees el Tribunal Constitucional), uno de los cuales, que por eso es propiamente supre-mo, controla la actuación del otro, siquiera sea sólo desde el punto de vista de suadecuación a la Constitución.24 22 Jorge Carpizo, José Cossío y Héctor Fix-Zamudio: “La jurisdicción constitucional en Méxi-co”, en García Belaunde y Fernández Segado (coords.): o. cit., pp. 762 y ss. 23 Antonio Cano Mata: Comentarios a la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional. Madrid:Editoriales de Derecho Reunidas, 1986, pp. 230-233; Oliver Araujo: o. cit., pp. 276-283 y 297-303;asimismo, Cascajo Castro y Gimeno Sendra: o. cit., pp. 110-112. 24 Francisco Rubio Llorente: “El recurso de amparo”, en Francisco Rubio Llorente y JavierJiménez Campo: Estudios sobre jurisdicción constitucional. Madrid: McGraw-Hill, 1998. p. 55. 11.
CÉSAR LANDA - EL AMPARO EN EL NUEVO CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL... 371 Esto es posible únicamente cuando el proceso judicial se haya realizado incum-pliendo los principios constitucionales de la tutela judicial y el debido proceso, nosólo formal o adjetivo, sino también que no haya sido llevado de acuerdo con eldebido proceso material o sustantivo —esto es, de conformidad con leyes que seanincompatibles con la Constitución, que es lo mismo que decir no conformes con latutela de los derechos fundamentales. No obstante, se ha llegado a afirmar que “el amparo se ha convertido en unjuicio contradictorio del juicio ordinario, como una cuarta instancia (en un país quesólo [sic] tiene tres) o como una articulación no prevista dentro de las causales denulidad procesal”.25 Sin embargo, corresponde al Tribunal Constitucional, por víadel amparo, resolver, ponderadamente, sobre el fondo y la forma de los procesosjudiciales ordinarios cuando éstos hayan violado derechos fundamentales y, en par-ticular, el debido proceso y el acceso a la justicia. Ahora bien, como la violación de los derechos fundamentales se produce a tra-vés de una resolución del Poder Judicial, es del caso analizar la relevancia del controlconstitucional del Tribunal sobre la actuación judicial ordinaria; sobre todo porquelos jueces constitucionales no son jueces encargados de tutelar la legalidad, sino laconstitucionalidad.26 Sin embargo, esta tarea constitucional también le compete, ex-cepcionalmente, al juez común, cuando usa el control difuso para examinar la com-patibilidad de una regla legal con la constitucional, según prevé el segundo párrafodel artículo 138° de la Constitución. Pero es al Tribunal Constitucional al que le corresponde de pleno derecho exa-minar la resolución judicial elevada en revisión y apreciar la norma legal aplicadapor el juez, cuando de su constitucionalidad depende la decisión final sobre la de-manda de amparo, por cuanto una errónea o falsa aplicación o interpretación de éstaen el curso del proceso judicial puede haber afectado el derecho fundamentaldemandado. Así, en un proceso de amparo contra una resolución judicial que haya aplicadouna norma legal cuestionada en su legitimidad constitucional, el Tribunal Constitu-cional puede abordar la litis desde una línea jurisprudencial estricta o flexible, dadala doble función constitucional del amparo, ya sea como función subjetiva u objetiva.27 25 Domingo García Belaunde: “El amparo contra resoluciones judiciales: nuevas perspecti-vas”, en LTC, nº 6, Lima, 1991. p. 66. 26 Oliver Araujo: o. cit., pp. 215-218. 27 Martin Düwel: Kontrollbefugnisse des Bundesverfassungsgerichts bei Verfassungs-beschwerden gegen gerichtliche Entscheidungen. Baden.Baden: Nomos, 2000, pp. 247-261; asimis-mo, Sabine Hain: Die Individualverfassungsbeschwerde nach Bundesrecht. Baden Baden: Nomos,2002, pp. 130-135; aquí se postula el espinoso tema del amparo como un proceso de tutela de losintereses individuales o de realización de los fines del Estado; el cual la autora resuelve integrandoambas funciones en el doble carácter del amparo. Ello es un efecto reflejo del doble carácter de losderechos fundamentales, para los que tiene sentido su existencia. 12.
372 ANUARIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL LATINOAMERICANO / 2005 Se produce una interpretación estricta del amparo cuando los jueces constitu-cionales examinan el derecho fundamental demandado con base en el expedientejudicial ordinario y otorgan mérito constitucional suficiente a los actuados judicia-les. Por esta tesis de la automoderación —self restraint— el amparo cumple unadimensión subjetiva, mediante la cual se tutelan situaciones concretas en que se ha-llan los particulares,28 en función de lo cual el juez constitucional asume lo resueltopor el juez ordinario iure et de iure. Con estos actuados indiscutibles se pasa luego arealizar un examen de la motivación y relevancia constitucional del derecho funda-mental demandado. Se postula una interpretación flexible del amparo cuando los jueces constitucio-nales adquieren plena jurisdicción sobre el fondo y la forma del proceso, realizandoun examen constitucional de la motivación del fallo y de la relevancia de lo actuadojudicialmente —judicial activism—. Con base en la tesis que postula la dimensiónobjetiva del amparo, que va más allá de los intereses particulares en juego, los juecesconstitucionales asumen competencia para examinar el juicio ordinario con un canonconstitucional propio del supremo intérprete de la Constitución, pudiendo revisartodo el proceso (desde el examen del acto lesivo, la validez o no de una norma legal,hasta el valor probatorio de las pruebas); es decir, revisando y reformando constitu-cionalmente la actuación judicial concreta que sea necesaria con la finalidad de ase-gurar el orden constitucional objetivo.29 Sin embargo, no es de extrañar que esta conducta procesal propia del activismojudicial sea objeto de controversia; ello debido a que esta corriente jurisprudencialpuede terminar suplantando la actuación procesal ordinaria por una actuación proce-sal constitucional sin límites o con límites discrecionales muy difusos. Pero la solu-ción a los excesos no se resuelve asumiendo una conducta jurisprudencial de autoli-mitación, sino revisando la actuación procesal ordinaria, cuando sea oportuna y ne-cesaria, incluso hasta sus últimas consecuencias, en aras de tutelar o no el derechofundamental demandado en vía del amparo. Por ello, en la histórica sentencia del caso Lüth, de 15 de enero de 1958, elTribunal Constitucional Federal Alemán estableció que el Tribunal Constitucionaldebe examinar si el tribunal civil ha juzgado con acierto el alcance y el efecto de losderechos fundamentales en el ámbito del derecho civil. Pero de ahí se deriva al tiem-po el límite de su labor revisora: no es asunto del Tribunal Constitucional examinaren su integridad las sentencias del juez civil; sólo debe examinar el llamado efecto de 28 Diez-Picazo (o. cit., pp. 30-33) fustiga las tesis del ex magistrado del Tribunal Constitucio-nal español, Pedro Cruz Villalón, por sostener una concepción objetivista del amparo, en “El recursode amparo constitucional. I. El juez y el legislador”, o. cit., pp. 118-119. 29 Pablo Pérez Tremps: “El recurso de amparo constitucional. II. Aspectos procesales”, en CruzVillalón, López Guerra, Jiménez Campo y Pérez Tremps: o. cit., p. 124. 13.
CÉSAR LANDA - EL AMPARO EN EL NUEVO CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL... 373irradiación de los derechos fundamentales sobre el derecho civil y hacer valer aquítambién el contenido de valor de la norma constitucional.30 A fin de realizar esta ponderada actuación extraordinaria, el Tribunal Constitu-cional debe asegurar un canon interpretativo para el control de constitucionalidad,que parta de precisar el objeto y la medida de la revisión del fondo y la forma del fallojudicial ordinario. Así, el objeto de la motivación del recurso extraordinario de con-trol de una resolución judicial debe ser materia de un examen de razonabilidad ycoherencia y la medida debe ser materia de un examen de suficiencia.31 Por el control de la razonabilidad el Tribunal Constitucional asume competen-cia para revisar si objetivamente el proceso judicial es relevante para resolver elderecho constitucional subjetivo demandado de violación. Por el control de coheren-cia o racionalidad se debe examinar si el acto lesivo se vincula directamente con elproceso o decisión judicial impugnada. En el examen de suficiencia, en tanto, seanaliza la intensidad o proporcionalidad que sea necesaria de revisión del proceso ouna decisión judicial, a fin de cautelar el derecho fundamental. Pero, el examen constitucional sobre el proceso judicial no sólo hace justicia-bles los actos objeto de la controversia, sino también la aplicación de una normalegal, en tanto causa de la lesión judicial in iudicando o in procedendo. En el primersupuesto, para examinar si constitucionalmente existe una falsa o errónea aplicacióno interpretación de la ley al caso concreto y, en el segundo supuesto, para verificarconstitucionalmente si se han producido vicios adjetivos de procedimiento que afec-ten un derecho fundamental. De ninguna manera es lo mismo examinar judicialmente los hechos lesivos quesostienen una demanda, que limitarse a enjuiciar si fue correcto o no el entendimien-to de la ley por el juez. Si bien, en principio, las cuestiones de mera legalidad sonmateria de la jurisdicción ordinaria, mientras que las cuestiones constitucionales sonmateria de la jurisdicción constitucional, ello no debe llevar a olvidar que en la tutelade los derechos fundamentales se puede demandar tanto ante la justicia ordinariacomo ante la justicia constitucional, subsidiariamente. Así, pues, al Tribunal Constitucional no le corresponde pronunciarse sobre in-terpretaciones de la legalidad, cuando no dependa de ellas, de manera directa, larealización del derecho fundamental demandado.32 Pero la jurisprudencia del propio 30 BverfGG 7, 198. 31 Dados los problemas comunes del recurso de amparo y la cuestión de inconstitucionalidad,véase Javier Jiménez Campo: “El control de constitucionalidad de la ley en el derecho español”, enRubio Llorente y Jiménez Campo: o. cit., pp. 74-84. 32 Sentencia del Tribunal Constitucional, exp. n° 649-2002-AA/TC. Recurso extraordinariointerpuesto por Calcosza S.A. contra la sentencia expedida por la Sala Corporativa Transitoria Espe-cializada en Derecho Público de la Corte Superior de Justicia de Lima, que declaró infundada laacción de amparo. En este fallo, el Tribunal Constitucional recordó que “b) la constitucionalidad o node esta norma es relevante para la resolución del proceso, pues el acto concreto de aplicación seprodujo con el cierre de partida, teniendo como fundamente el precitado artículo 171°. c) No es posi- 14.
374 ANUARIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL LATINOAMERICANO / 2005Tribunal Constitucional peruano ha sido constante en señalar que la verificación o node las objeciones procesales y probatorias o el cumplimiento de los requisitos proce-sales no son materia que deba ser dilucidada en sede constitucional.33 Entonces, si bien el proceso de amparo no habilita al Tribunal Constitucional aconvertirse en una superinstancia judicial ordinaria, donde se revise el fondo y laforma de un proceso ordinario relativo a la tutela de derechos subjetivos de naturale-za legislativa, sí lo habilita, en cambio, para que, a través del proceso de amparo,adquiera plena jurisdicción, a fin de examinar en función de un canon de interpreta-ción constitucional el fondo y la forma del asunto materia de la litis constitucional(artículo 41° y 42°, LOTC). Es decir, dada la denegatoria judicial del amparo, elTribunal Constitucional adquiere competencia para revisar el proceso judicial ordi-nario, por vicios in iudicando o in procedendo, siempre que de ello dependa directa-mente la tutela del derecho fundamental demandado y a riesgo de convertirse en unainstancia casatoria en esta materia.34 Ello es así, por cuanto en la función de control constitucional de los fallos judi-ciales ordinarios el Tribunal Constitucional no puede separar el derecho constitucio-nal alegado de los hechos que son materia de la controversia. Es decir que los magis-trados constitucionales deben realizar un análisis constitucional tanto de la ley apli-cable como de los actos procesales impugnados, más aún si la acción de amparo es elúnico medio idóneo de defensa de un derecho fundamental vulnerado por un procesojudicial que no haya sido eficaz para tutelarlo. Por eso, dada la fuerza normativa de la Constitución, el supremo intérprete de laConstitución debe preferir las normas constitucionales sobre una disposición legaly/o una sentencia judicial, con lo cual cumple con su función de control de la Consti-tución (de conformidad con el artículo 201° de la Constitución) y el principio jurídicode la supremacía constitucional (de conformidad con los artículos 51° y 138°, segun-do párrafo, de la Constitución), para lo cual, el Tribunal Constitucional debe demos-trarlo a través de un test de la razonabilidad, racionalidad y proporcionalidad esboza-ble interpretar el citado artículo de conformidad con la Constitución, pues resulta evidentemente in-constitucional y vulneratorio de los derechos de defensa y igualdad, conforme se ha sostenido en losfundamentos precedentes”. 33 Sentencia del Tribunal Constitucional, exp. n° 899-2000-AA/TC. Recurso extraordinariointerpuesto por don Manuel Espinoza García contra la sentencia expedida por la Sala CorporativaTransitoria Especializada en Derecho Público de la Corte Superior de Justicia de Lima, de fojas cien,su fecha 31 de julio de 2000, que declaró improcedente la acción de amparo. En ese mismo sentido, elTribunal Constitucional declara que “se concluye que la presente acción de garantía no resulta idóneapara los fines que se persigue de reajuste del monto de su deuda, por carecer de etapa probatorianecesaria para el esclarecimiento de dicha reclamación”. 34 Dado el abuso del amparo, en España se ha llegado a debatir acerca de la eliminación delderecho a la tutela judicial efectiva del elenco de los derechos protegidos por el amparo constitucio-nal. Véase al respecto Àngela Figueruelo: El recurso de amparo: estado de la cuestión. Madrid:Biblioteca Nueva, 2001, pp. 95-99; de otro lado, Rubio Llorente: o. cit., pp. 52-53. 15.
CÉSAR LANDA - EL AMPARO EN EL NUEVO CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL... 375do, en la medida que le permite, ponderadamente, valorar la validez de la sentenciajudicial y/o la compatibilidad de la norma impugnada de inconstitucionalidad.2.2.6. Proceso de amparo y tutela procesal efectiva Resulta importante delinear los principios y derechos que tutelan un procesojudicial, toda vez que la mayoría de los procesos de amparo recaen contra resolucio-nes judiciales. En tal sentido, se puede señalar que en nuestro sistema constitucionalse encuentran sentadas, enunciativamente, las garantías de un proceso litigioso, enfunción del cual toda persona tiene derecho a la tutela procesal efectiva, es decir, aldebido proceso y al acceso a la justicia.35 Si se parte de concebir que el Poder Judicial es, constitucionalmente, el organis-mo encargado de administrar justicia en nombre del pueblo, le corresponde entoncesasegurar el derecho que reclamen los justiciables, para lo cual es necesario delimitarun conjunto de principios y garantías jurisdiccionales básicos (artículo 4°, CPC). Envirtud de ello, se pueden ejercer, enunciativamente, los siguientes principios y dere-chos implícitos o explícitos:36 a) Derecho de libre acceso al órgano jurisdiccional. Es el derecho que permite acudir ante los jueces y tribunales para obtener de ellos una sentencia o mandato judicial. El derecho a la acción viabiliza este derecho a la jurisdic- ción, el mismo que también es un deber porque el ciudadano está vinculado al ordenamiento jurídico, conforme lo establece el artículo 38º de la Consti- tución. En consecuencia, “si una ley incurre en cualquier violación del dere- cho a la tutela judicial efectiva […] será una ley inconstitucional”.37 b) Derecho a la libertad probatoria. Se parte del supuesto de quien demanda debe probar, judicialmente su pretensión; así como el derecho a poder apor- tar, oportunamente, las pruebas que considere necesarias en un proceso. c) Derecho de defensa. Es el derecho de defenderse de la demanda, mediante la asistencia de un abogado. Este derecho, a su vez, se descompone en el dere- cho a ser informado, inmediatamente y por escrito, de la demanda (artículo 139°.15 de la Constitución), a ser oído, a elegir al defensor, y en la obligato- riedad de contar con un defensor de oficio y defensa eficaz, facultades esta- blecidas en el artículo 139°.4 de la Constitución. d) Derecho a la igualdad sustancial en el proceso. En virtud del cual en todo proceso se debe garantizar la paridad de condiciones entre las partes: los 35 Bandres Sánchez-Cruzats: o. cit., pp. 75-90. 36 Néstor Pedro Sagüés: Elementos de Derecho constitucional, tomo 2, Buenos Aires: Astrea,1993, pp. 340 y ss. 37 Jesús González Pérez: El derecho a la tutela jurisdiccional. Madrid: Cuadernos Civitas,1984, p. 267. 16.
376 ANUARIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL LATINOAMERICANO / 2005 abogados, el fiscal, el abogado de oficio. Ello, en función del derecho funda- mental a la igualdad ante la ley, consagrado en el artículo 2º-2 de la Consti- tución. e) Derecho a no ser desviado de la jurisdicción predeterminada ni sometido a procedimientos distintos de los previstos por la ley. Este derecho tiene que ver con que no se pueden crear tribunales ni juzgados de excepción ni para- judiciales. En esa medida, la creación previa de cualquier órgano jurisdic- cional debe darse a partir de una ley del Congreso, la que debe establecer la competencia, jurisdicción e investidura —tenure— del juez o tribunal.38 De ahí la necesidad de que, por un lado, no quepa su creación por un acto admi- nistrativo del Poder Ejecutivo, y, por otro, que la jurisdicción militar, comu- nal o arbitral deben estar sometidos, en última instancia, a la justicia ordina- ria y constitucional. Es más, dada la especialidad de ellas, sus competencias y resoluciones deben interpretarse restrictivamente y en función de los dere- chos fundamentales.39 En definitiva, el derecho al juez natural se expresa, no tanto en el juez competente o lugar, sino como aquel juez ordinario legal- mente predeterminado por ley, ello en la medida en que, del juez natural, se infiere el derecho al juez imparcial. f) Derecho a la obtención de una resolución fundada en derecho. Es el dere- cho de todo justiciable a que las sentencias estén motivadas; es decir, que exista un razonamiento jurídico explícito entre los hechos y las leyes que se aplican, según lo dispone el artículo 139°.5 de la Constitución. g) Derecho a acceder a medios impugnatorios regulados. Aquí radica el dere- cho de recurrir razonablemente las resoluciones judiciales, mediante me- dios de impugnación suficientes y eficaces previstos en el ordenamiento, ante instancias superiores de revisión final. Para tal fin, se ha consagrado la pluralidad de instancias, en el artículo 139º.6 de la Constitución. Así, por ejemplo, el Tribunal Constitucional es la instancia de fallo final de las reso- 38 Así, en sendas sentencias, en el caso Calmell del Solar (exp. n° 0290-2002-HC/TC) y Bedoyade Vivanco (exp. n° 1076-2003-HC/TC), el Tribunal Constitucional ha señalado, respecto del derechoal juez predeterminado por ley que, “por un lado, comporta la predeterminación (y no sólo la determi-nación) del órgano judicial y también la de su competencia. Desde esta última perspectiva, la asigna-ción de competencia judicial necesariamente debe haberse establecido con anterioridad al inicio delproceso, garantizándose así que nadie pueda ser juzgado por un juez ex post facto o por un juez adhoc. Y por otro, que tales reglas de competencia, objetiva y funcional, sean previstas en una leyorgánica, conforme se desprende de la interpretación sistemática de los artículos 139°, inciso 3, y 106°de la Constitución. “La predeterminación legal del juez significa, […] que la ley, con generalidad ycon anterioridad al caso, ha de contener los criterios de determinación competencial cuya aplicación acada supuesto litigioso permita determinar cuál es el Juzgado o Tribunal llamado a conocer del caso,según las normas de competencia que se determine en la Ley”. 39 Víctor García Toma: Análisis sistemático de la Constitución peruana de 1993, tomo II. Lima:Fondo de Desarrollo Editorial de la Universidad de Lima, 1998, pp. 543-461. 17.
CÉSAR LANDA - EL AMPARO EN EL NUEVO CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL... 377 luciones denegatorias de los procesos de amparo, según el artículo 202°.2 de la misma Constitución. h) Derecho a la imposibilidad de revivir procesos fenecidos. Este derecho está reconocido indirectamente en el artículo 139°.2 y 5 de la Constitución. Exis- te, en nuestro ordenamiento, doctrina, legislación y práctica judicial que entiende que la cosa juzgada, para que sea válida, tiene que haber sido arre- glada y conforme al derecho.40 i) Derecho a la actuación adecuada y temporalmente oportuna de las resolu- ciones judiciales. Este derecho garantiza que, una vez que una resolución ha sido expedida, ésta debe ser ejecutada dentro de un plazo razonable. Cual- quier dilación indebida que medie entre el momento de la expedición de la sentencia y su ejecución podría traer como consecuencia que la tutela que se pretende otorgar a un derecho carezca de objeto y oportunidad. j) Derecho a la observancia del principio de legalidad procesal penal. El prin- cipio de legalidad procesal penal significa que, para que los tribunales pue- dan declarar la existencia de un delito e imponer una pena, deben ser realiza- dos dentro del proceso penal previsto en las leyes,41 según dispone el artícu- lo 2°.24.d de la Constitución.2.2.7. Proceso de amparo y medida cautelar Un tema que hacía, potencialmente, eficaz a la acción de amparo era la potestadde solicitar con la demanda una medida cautelar, para que se ordenara, judicialmente,la suspensión provisional del acto reclamado. Ello con el propósito de evitar que seconsumara el daño, según disponía el artículo 31° de la ley nº 23.506.42 En efecto, laconcesión de la medida cautelar con la demanda supuso que se adelantaba un juiciosobre la comprobación de un hecho que, si bien era discutido en el proceso del ampa-ro, quedaba a resultas de una posterior y definitiva resolución. Ello siempre que,conforme al juicio interpretativo del magistrado, la demanda se hubiese interpuestopara evitar que se causara un daño, satisfacer una necesidad urgente o evitar perjui-cios a las personas y que dicha medida cautelar estuviese dirigida a impedir que elfallo definitivo terminara siendo inejecutable.43 40 Roger Zavaleta: “Nulidad de cosa juzgada fraudulenta y debido proceso”, ponencia al I Con-greso Nacional de Derecho Procesal. PUCP. Lima: Normas Legales, 1996, pp. 33-38. 41 AA.VV.: Derecho jurisdiccional III. Proceso penal. Valencia: Tirant lo Blanch, 9ª ed., 2000,p. 14. 42 Al respecto revisar el modelo español asumido. Cf. Cano Mata, o. cit., pp. 357-363; asimis-mo, Juan Monroy Gálvez: “La medida cautelar en el proceso de amparo peruano”, en LTC, nº 3. CAJ,Lima, 1989. En la misma revista, véase, entre otros artículos sobre el tema, García Belaunde: “Lasvueltas del amparo”, pp. 121-127. 43 Monroy Gálvez: o. cit., pp. 109-112; Samuel Abad: “La medida cautelar en la acción deamparo”, en Derecho, n° 43-44, PUCP, Lima, 1991, pp. 409-414; asimismo, Víctor Julio Ortecho: 18.
378 ANUARIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL LATINOAMERICANO / 2005 Sin embargo, en virtud del decreto-ley nº 25.433 se ha procedimentalizó la me-dida cautelar, disponiendo el traslado de la demanda cautelar a la otra parte, la inter-vención del fiscal, la apelación del auto concesorio en doble efecto y, finalmente, quela medida de suspensión ordenada no implique la ejecución de lo que es materia delfondo de la acción de amparo. Con esto, la eficacia e inmediatez del amparo quedabacercenada desde entonces. Esta anulación de la medida cautelar del amparo se debió al abuso judicial quese ha hecho de ella, pese a que esta medida no busca entorpecer la vigencia de lasnormas o la ejecución de las sentencias judiciales.44 Aun cuando se haya hecho eseuso en materia de resoluciones judiciales y, de manera extraordinaria, para la inapli-cación de leyes autoaplicativas e inclusive de proyectos de leyes, la medida cautelarpretende, únicamente, asegurar la protección antelada de un derecho fundamental. Precisamente, esa pretensión ha llevado al legislador a regular, en el nuevo Có-digo Procesal peruano (artículo 15°, CPC), la medida cautelar, si bien con algunasmodificaciones más acordes con el carácter de tutela de urgencia propio de un proce-so constitucional como el amparo. Es por ello que la expedición de la medida caute-lar dentro del proceso de amparo se caracteriza por lo siguiente: a) Para su concesión se exige que concurran tres requisitos, a saber: 1) aparien- cia del derecho, 2) peligro en la demora, y 3) que el pedido cautelar sea adecuado para garantizar la tutela de la pretensión. b) Se dictan sin conocimiento de la contraparte y la apelación sólo es concedi- da sin efecto suspensivo. c) Su procedencia, trámite y ejecución dependen del contenido de la preten- sión constitucional intentada y del aseguramiento de la decisión final. d) El juez, cuando conceda la medida cautelar, deberá considerar el límite de irreversibilidad; es decir, la medida cautelar nunca debe producir situacio- nes que luego no puedan ser dejadas sin efecto.45 e) La medida cautelar se extingue de pleno derecho siempre que la resolución que pone fin al proceso ha adquirido la calidad de cosa juzgada (artículo 16, CPC).2.2.8. Efectos de la sentencia En la medida en que el amparo otorga eficaz protección a los derechos funda-mentales, cumple también un papel educativo para la sociedad, por cuanto los ciuda-danos, al defender sus derechos, participan activamente en el fortalecimiento delJurisdicción constitucional. Procesos constitucionales. Trujillo: Fondo Editorial de la UniversidadAntenor Orrego, 1994, pp. 175 y ss. 44 César Landa: Teoría del derecho procesal constitucional. Lima: Palestra, 2003, p. 133. 45 AA. VV.: Código procesal constitucional. Lima: Palestra, 2004, p. 46. 19.
CÉSAR LANDA - EL AMPARO EN EL NUEVO CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL... 379Estado constitucional. Dicha responsabilidad recae tanto en el Poder Judicial comoen el Tribunal Constitucional, este último en tanto instancia final necesaria para rea-lizar una protección objetiva de la Constitución en un proceso concreto.46 De ahí quese haya previsto que las sentencias dictadas, dentro de un proceso constitucionalcomo el amparo, por los jueces constitucionales tengan prevalencia sobre las de losotros órganos constitucionales (artículo 22°, CPC). Sin embargo, la valoración objetiva del Tribunal Constitucional sobre la incom-patibilidad de la norma legal con los derechos fundamentales demandados deriva enque los jueces ordinarios que resuelvan una causa similar deben interpretar de con-formidad con esa decisión. Esto se debe a que “los jueces y tribunales interpretan yaplican las leyes o toda norma con rango de ley y los reglamentos según los preceptosy principios constitucionales, conforme a la interpretación de los mismos que resultede las resoluciones dictadas por el Tribunal Constitucional en todo tipo de procesos”,según dispone la primera disposición general, de la Ley Orgánica del Tribunal Cons-titucional.47 Es indudable que, en virtud de la reserva de ley, el legislador puede determinaren la norma legal el contenido de un derecho fundamental, pero, dado el carácterobjetivo del amparo, los jueces pueden inaplicar dicha norma si consideran que en sucumplimiento se está violando el contenido esencial de un derecho fundamental di-recta o indirectamente protegido por el ordenamiento constitucional, de conformidadcon el artículo 38 del CPC. Como la Constitución prevalece sobre la ley, los juecesdel Tribunal Constitucional cautelan que las leyes y las sentencias de los jueces ordi-narios sean válidamente constitucionales, es decir, que no deben vulnerar el principiojurídico de la supremacía constitucional. Como la acción de amparo tiene por finalidad tutelar el derecho constitucionalafectado, esto se logra a través de reponer las cosas al estado anterior de la violaciónconstitucional (artículo 1°, CPC) o expidiendo residualmente una medida judicialinnovadora en el caso que la reposición sea fácticamente imposible de obtener, que sibien no restituye el daño compense el derecho fundamental afectado.48 Como las sentencias del Tribunal Constitucional tienen eficacia jurídica vincu-lante no sólo para el legislador, juez ordinario, funcionario, sino también entre losparticulares —Drittwirkung der Grundrechte—, cualquier acto legislativo o decisiónjudicial no debe afectar ni rebajar lo resuelto por el supremo intérprete de la Consti- 46 Cano Mata: o. cit., pp. 349 ss. 47 Theodor Maunz, Bruno Schmidt-Bleibttreu, Franz Klein, Gerhard Ulsamer et al.: Bundes-verfassungs-gerichtsgesetz. Múnich: C. H. Beck, 1995, pp. 10-21, donde se analiza el art. 31°.1 de laLey del Tribunal Constitucional Federal, el cual dispone que “las sentencias del Tribunal Constitucio-nal vinculan a los órganos constitucionales de la Federación y de los Estados, como a todos los Tribu-nales y autoridades administrativas”. 48 Oliver Araujo: o. cit., pp. 344-358. 20.
380 ANUARIO DE DERECHO CONSTITUCIONAL LATINOAMERICANO / 2005tución, sino asegurar que se respete dicho fallo, que es lo mismo que decir que setutelen los derechos fundamentales; tarea propia de la jurisdicción constitucional queubica a los magistrados entre el derecho y la política.49 No obstante, la sentencia del amparo no instituye un nuevo régimen legal, porcuanto éste sólo puede ser modificado por una norma constitucional o legal del Con-greso y el Tribunal Constitucional no es un órgano constituyente ni legislativo facul-tado para dictar normas constitucionales ni legales; sino que es un organismo judicialencargado de tutelar derechos fundamentales y, en consecuencia, de realizar el con-trol constitucional de las normas legales. Lo cual, no obstante, no impide que elTribunal Constitucional cuando resuelve una acción de amparo —o un hábeas cor-pus— pueda establecer positivamente una jurisprudencia vinculante (artículo VII,CPC), si de ella puede desprenderse principios de alcance general.50 Finalmente, la estimación subjetiva del derecho demandado, si bien adquiereuna estricta eficacia inter partes, de allí no se desprende un derecho subjetivo a de-mandar de terceros, sino que cada juez para resolver una nueva causa deberá valorarla identidad entre el acto lesivo, el derecho fundamental reclamado y las circunstan-cias de las partes. Tampoco correspondería interponer un contraamparo contra loresuelto en amparo por un juez, debido a que, si bien el amparo tiene también unafunción objetiva, el proceso de amparo está concebido para tutelar derechos funda-mentales concretos, no abstractos.513. A modo de conclusión La dación del Código Procesal Constitucional constituye un aporte importanteno sólo para el ordenamiento constitucional peruano, sino también para el fortaleci-miento del Estado constitucional democrático y la afirmación del derecho procesalconstitucional. Pero el aporte del Código también puede apreciarse en otro plano, locual quiere decir que el objetivo esencial del Código es contar con un conjunto nor-mativo, sistemático y de regulación de los procesos constitucionales en orden a laefectiva protección de los derechos fundamentales. En lo que concierne al proceso constitucional de amparo, cabe decir que elCódigo regula adecuadamente esta institución. Pero también debemos tener en cuen- 49 Ernst Benda y Eckart Klein: Lehrbuch des Verfassungsprozeßrechts. Heidelberg: C. F. Müller,1991, pp. 4-12; asimismo, Peter Häberle: “Grundprobleme der Verfassungsgerichtsbarkeit”, en PeterHäberle (comp.): Verfassungsgerischtsbarkeit, Darmstadt: Wissensschaftliche Buchgesellschaft, 1976,pp. 1-45, en especial pp. 14-15. 50 Düwel: o. cit., pp. 45-46. 51 Francisco Caamaño: “El recurso de amparo y la reforma peyorativa de derechos fundamen-tales: el denominado ‘contra-amparo’”, en REDC, n° 47, CEC, Madrid, 1996, pp. 125-153, en parti-cular 141-143; asimismo, Cruz Villalón: o. cit., pp. 14-15. 21.
CÉSAR LANDA - EL AMPARO EN EL NUEVO CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL... 381ta que las normas no crean realidades; por ello, la idoneidad de la actual regulacióndel proceso de amparo no sólo depende de las innovaciones introducidas, sino tam-bién, y creemos que en mayor medida, de la prudencia y sensatez tanto de los juecescomo de los propios ciudadanos. De ahí que la primera responsabilidad recae en eljuez de amparo, quien deberá evaluar la procedencia o improcedencia del amparo, encada caso concreto, a partir de la consideración de que el amparo es un procesoresidual o excepcional de protección de los derechos fundamentales y que la víaordinaria o común de protección de tales derechos es la vía judicial. De hecho, las bases están asentadas para su buen funcionamiento, pero seríamuy aventurado decir que ello solucionará, de una vez por todas, las serias distorsio-nes en que el amparo está subsumido todavía. Lima, setiembre de 2004. 22.
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