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Timestamp: 2018-04-26 07:26:26
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Foto: archivo Portal Universitario.
De otro lado, Esteban Jaramillo Vargas, estudiante del pregrado de Comunicaciones y representante al Consejo de esa facultad, piensa que es muy importante tener la voz del estudiante para tomar las decisiones, “no se trata de interpretar lo que se dice en los pasillos sino de tener a alguien que recoja la opinión de los estudiantes y la ponga en la mesa de discusión”.
Del escepticismo al interés, los estudiantes perciben de distintas maneras esta forma de participación en la vida institucional, la cual está consagrada como un derecho en el artículo 15 del Estatuto General de la Universidad de Antioquia, donde se definen representantes estudiantiles en órganos de gobierno como el Consejo Superior Universitario, CSU, (artículo 29), el Consejo Académico (artículo 34) y los consejos de facultad (artículo 57), escuela, instituto o corporación (título 4).
“Si bien los universitarios valoran la democracia representativa, piden que la democracia universitaria también sea deliberativa y participativa”, indica la docente del Instituto de Estudios Políticos, Deisy Hurtado Galeano, a partir de una investigación sobre cultura política en la Alma Máter; para ella resulta paradójico que a pesar de que los universitarios destacaron la participación, pocos hacen uso de ella. “Una de las críticas que los estudiantes tienen ante las representaciones es que los escuchen pero no los tengan en cuenta a la hora de tomar decisiones”.
En esto coincide José Alejandro Restrepo, estudiante del pregrado de Trabajo Social e integrante del POE, quien rescata las prácticas de delegación sobre la representación. “La Asamblea estudiantil, sea general o de cada una de las dependencias académicas, es el escenario máximo de decisión del estudiantado, donde se dan las discusiones y si hay necesidad de dialogar con la Administración se define una delegación o se constituyen mesas de trabajo”, explica José Restrepo, para quien la democracia representativa universitaria tiene “dificultades profundas” por la composición “desequilibrada en términos de correlación de fuerzas” de los órganos de gobierno, por ejemplo el CSU, donde los representantes de los estamentos son “minoría frente a los representantes de la dirigencia del departamento, la ciudad y el país”.
De acuerdo con la experiencia de Julieta Vásquez Escobar, estudiante de doctorado y representante de los estudiantes al comité de posgrados de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas y Alimentarias, la representación ha permitido superar inconvenientes que se han presentado y discutir problemáticas como cambios en la metodología de los seminarios, más apoyo administrativo, falta de espacios de estudio como un salón para posgrados, reducción en los tiempos de prórroga y retrasos en los programas por cuestiones ajenas a los estudiantes.
“Es importante un líder, alguien que esté pendiente de los procesos de la Facultad”, explica Julieta Vásquez, para quien estudiar un doctorado y ser representante exige compromiso, disciplina y tiempo. Sin embargo, Vásquez indicó que hay poca participación por parte de sus representados, “cada uno está ocupado en su proceso de posgrado pero tenemos tantas dificultades en la Facultad que ha sido necesario acudir al envío de correos y a la creación de un grupo en Facebook para que los estudiantes nos enteremos y participemos”. Aunque siente que tienen en cuenta su opinión en el comité, es poco gratificante para ella la baja asistencia de los estudiantes a las reuniones informativas.
Otra opinión tiene Alex Vladimir Herrera Cadavid, estudiante del pregrado de Administración en Salud con énfasis en Gestión Sanitaria y Ambiental, y representante al consejo de la Facultad Nacional de Salud Pública. En su caso hay una articulación con los representantes a los comités de carrera, de currículo y de prácticas, lo que ha significado una experiencia muy interesante, pues “hay cosas que se pueden hacer solo con gestión. Es importante que los estudiantes se sientan representados, que los tres pregrados de esta facultad se vean reflejados en un solo representante y que sus voces lleguen al consejo y no se queden en el pasillo”.
De otro lado, Gabriel Jaime Laínez Arbeláez, estudiante de Derecho, dice que las representaciones como mecanismos de participación no son acordes con lo que proclama la Constitución de 1991, “porque es una forma limitada de participación por la misma composición de esos consejos. Por ejemplo en el CSU, es increíble que la Universidad la dirijan desde afuera. Si bien no debe ser una isla y debe tener relación con la sociedad, sobre todo por su carácter público, es absurdo que haya más representación de agentes externos a la Universidad, que de miembros propios”. De hecho, en su facultad no hay representante estudiantil al consejo.
En esto coincide el representante de los ex-rectores al CSU, Jaime Restrepo Cuartas, para quien es deseable que haya una representación estudiantil como lo establece la Ley 30. “Pero los estudiantes han renunciado a ese derecho o cuando lo eligen, lo hacen renunciar al poco tiempo, a veces por presiones de sectores políticos estudiantiles que consideran que participar es prestar un servicio a otros”.
En la perspectiva de Restrepo Cuartas la participación del estudiante en el CSU ayuda en la toma de decisiones. “Lo cierto es que ha habido una apatía de la participación y eso es negativo para el desarrollo de la Universidad misma, conlleva a su desconocimiento y al aislamiento de la comunidad”.
Ante esto, Maritza Agudelo Cárdenas, integrante del POE, explica que esta ha sido una discusión histórica, “un tema difícil de saldar entre los estudiantes, ¿qué significa decir que alguien va a representar a todo un cúmulo de estudiantes de la facultad, incluidos los de las regiones? Por otro lado está la persecución al movimiento estudiantil, que ha costado la vida de algunas de esas personas, entre ellas la de Gustavo Marulanda, y si bien esto ha menguado un poco, es un tema que sigue calando en ese sentido”.
Con ella coincide el estudiante José Restrepo, para quien participar en esos escenarios es algo que se podría contemplar pero “consideramos que debe obedecer a escenarios de discusión de base que vinculen al colectivo”. En cambio propone el cogobierno universitario como una manera de garantizar la participación.
En contraste, Esteban Jaramillo Vargas, representante en el consejo de la Facultad de Comunicaciones, opina que la silla vacía en los órganos de gobierno “funcionó como una manera de manifestar que no estábamos de acuerdo con cómo se tomaban las decisiones, pero con el tiempo perdió contundencia porque comenzó a ser el mensaje de unos pocos y se desdibujó. Creo que estamos a tiempo de reconsiderar decisiones que se tomaron antes y renovarnos”. Para Jaramillo lo que nunca se debe perder es la defensa de lo público.
¿Cómo están conformados los órganos de gobierno?
La composición del Consejo Superior Universitario, CSU, está consagrada en el artículo 29 del Estatuto General de la Universidad. Está integrado por el Gobernador de Antioquia, quien lo preside, el Ministro de Educación Nacional o su delegado, un representante del Presidente de la República, un decano en representación de las directivas académicas, un representante de los profesores, un representante de los estudiantes (elegido por estos en votación universal, directa y secreta, para un período de dos años), un egresado, un ex rector, un representante del sector productivo y el Rector, con voz y sin voto.
Precisamente, en la reunión del CSU del 30 de agosto de 2016, se invitó a que los estudiantes hagan uso de su derecho a la representación en este órgano de gobierno que tiene entre sus competencias el expedir y modificar el Estatuto General de la Institución, definir las políticas administrativas y de bienestar universitario, el Estatuto del Profesor, los reglamentos de estudiantes, de bienestar universitario, de investigación y de extensión, aprobar el presupuesto de la Institución, nombrar al Rector y a los decanos, entre otras.
Para los consejos de facultad, la representación está consagrada en el artículo 57 con un estudiante de la unidad académica, elegido por sus compañeros en votación universal, directa y secreta, para un período de un año.