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Timestamp: 2020-02-27 10:29:54
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Matched Legal Cases: ['artículo 4', 'artículo 9', 'artículo 5', 'artículo 6', 'artículo 8', 'artículo 15', 'artículo 16', 'artículo 17', 'artículo 4']

Derecho Ficción: protección de datos en Los Simpson -
por A definitivas|Publicada 9 octubre, 2018 |4 Comentarios
Al hablar de protección de datos lo primero que debemos hacer es definir qué se entiende por un dato personal.
Pues bien, tomando como base la definición del artículo 4 del Reglamento General de Protección de Datos (en adelante RGPD), un dato personal es cualquier información sobre una persona física identificada o que se pueda llegar a identificar. Excluimos así todos los datos referentes a personas jurídicas como por ejemplo el Badulaque o el bar de Moe’s, los cuales no serán considerados datos personales.
En este sentido, son datos personales:
Tu rostro o imagen cuando te hacen una fotografía
Tu pasaporte, DNI o número de identificación nacional
La dirección IP de tu ordenador o dispositivo
O incluso el correo electrónico en la gran mayoría de casos
Por otro lado, hay datos que por sí mismos no pueden ser considerados personales. Serían por ejemplo: el número de teléfono de Barney, la matrícula del coche del dependiente de la tienda de comics (Jeff para los amigos) o los identificadores asignados por una página web.
Sin embargo, todos ellos podrán catalogarse como datos personales siempre y cuando el dato concreto se asocie a otra información que permita identificar a la persona, por ejemplo el número de teléfono de la familia Simpson (555-3223) cuando Homer se convierte en el Sr. Quitanieves.
En este sentido, incluso una silueta podría llegar a considerarse dato personal si la información se asocia a otros datos. ¿Recordáis el viernes de siluetas de Skinner y su madre?
Ahora bien, dentro de los datos personales debemos destacar los datos sensibles o especiales, que son aquellos que necesitan una mayor nivel de garantías (artículo 9 RGPD). Entre estos datos podemos encontrar aquellos que hacen referencia al origen racial o étnico, las opiniones políticas, las convicciones religiosas o la afiliación sindical de alguien.
Además, también se incluyen dentro de esta categoría los datos genéticos, los datos biométricos si identifican claramente a alguien (como la voz o la huella), los relativos a la salud o los que hacen referencia a la vida u orientación sexual de una persona. Algunos ejemplos de estos datos sensibles serían el hecho de saber que Waylon Smithers es gay o la radiografía de Homer cuando la cera se aloja en su cerebro, entre otros.
Al final del día, no debemos olvidar que la protección de datos es un derecho fundamental de la persona. Y quizá hoy más importante que nunca, dado el avance la tecnología y la globalización del mundo.
Dicho esto, ¿qué debemos tener en cuenta cuando compartimos nuestra información personal con una empresa o la administración pública?
La normativa aplicable establece que, quien recopila tu información personal tiene una serie de obligaciones (artículo 5 RGPD, entre otros), siendo éstas:
El proceso de recopilación de datos debe ser transparente, lícito y leal, dejando claro para qué se van a tratar tus datos personales. Eso es algo que no ocurre en el capítulo de Funzo cuando la empresa juguetera se hace con el control del colegio y recopila datos proporcionados por los niños para crear el mejor juguete.
Los datos recogidos deben ser los mínimos imprescindibles, Es decir, el responsable únicamente podrá recopilar aquellos datos útiles y necesarios para el objetivo indicado, hecho que se incumple en el colegio de primaria de Springfield cuando Skinner lee en el expediente de Samantha (primera novia de Milhouse) que ha superado su incontinencia de la infancia.
El responsable del tratamiento deberá garantizar la seguridad e integridad de los datos, así como durante cuánto tiempo van a ser tratados. De nuevo el colegio de Springfield vuelve a incumplir otra obligación con sus expedientes indestructibles que recogen la tendencia al “sabelotodismo” de Lisa.
El responsable debe informar antes de recopilar los datos sobre quién los recopila, para qué los va a usar, cúal es su base legal o qué derechos tienes como usuario, tal y como debería ocurrir cuando Homer va a contratar un seguro de vida tras sufrir tres infartos.
Finalmente, quien trate los datos está obligado a cumplir con el principio de responsabilidad pro activa del Reglamento General de Protección de Datos, es decir, demostrar que cumple con los requerimientos de la normativa.
Expuestas las obligaciones, debemos dar paso a la explicación de las seis formas en las que se deben tratar legalmente los datos, recogidas en el artículo 6:
La primera sería el consentimiento del usuario para el tratamiento de sus datos personales. Ejemplo de ello lo encontramos cuando Homer le dice expresamente a Scully que entiende las implicaciones de las preguntas que le van a realizar aunque la explosión del polígrafo demuestra que Homer no lo había entendido del todo.
En este sentido, debemos tener en cuenta que, con la aplicabilidad del nuevo Reglamento de Protección de Datos, el consentimiento del usuario debe ser expreso por lo que el mero consentimiento tácito no será válido. Eso sería por ejemplo lo que ocurre cuando Homer dice que se comerá la tarta de Marge si mientras va dando mordiscos al aire la tarta no se mueve.
La existencia de un contrato firmado por las partes y donde se autorice el tratamiento de los datos del usuario tal y como ocurre cuando Homer vende su alma al diablo (Flanders) a cambio de una rosquilla. En ese caso podríamos decir que hay un tratamiento de datos personales con base contractual, aunque no sea el más común de los contratos.
El interés público para gestionar datos personales de los ciudadanos es otra base legal, como cuando la Tierra se ve afectada por el efecto 2000 y el gobierno crea dos listas para evacuar a los ciudadanos en dos cohetes, uno dirigido a Marte (donde están incluidas Marge y Lisa) y otro dirigido al Sol (donde encontramos a Homer y Bart).
El interés vital es otra base de legitimación para tratar la información personal. En este caso destacamos la escena en la que Homer sufre un infarto tras ser despedido por el señor Burns a causa de su bajo rendimiento laboral. Sus datos ahí podrían ser necesarios para acceder a su historial médico y darle el tratamiento necesario, por ejemplo.
La quinta base legal de tratamiento sería el interés legítimo del responsable. El mismo implica que la empresa debe sus intereses sobre los derechos, libertades e intereses del interesado, especialmente en el caso de un menor. Sería por ejemplo el caso en el que Bart roba el juego “Bonestorm” de un supermercado y el mismo lo atrapa gracias al sistema de videovigilancia.
Finalmente, otra base legal para el tratamiento de datos personales es el cumplimiento de una obligación legal como podría ser facilitar información de carácter tributario para pagar los impuestos, o en el caso de Homer no pagarlos y ser detenido por Hacienda por su nefasta declaración de la renta.
Llegados a este punto no debemos olvidar las palabras de Helen Lovejoy: ¿es que nadie va a pensar en los niños?
Pues bien, el Reglamento General de Protección de Datos ha pensado en ello y ha determinado en su artículo 8.1 que un menor de edad debe tener al menos 16 años para poder consentir el tratamiento de sus datos personales. Por lo que si la edad es inferior, será necesario el consentimiento paterno o en su defecto, de los representantes legales del menor.
En todo caso, el RGPD permite que los estados miembros establezcan una edad inferior. Por ello en España próximamente la edad de un menor para consentir será de 14 años, de acuerdo a la nueva LOPD (aunque hay quien considera que el RDL 1720/2007 ya da cobertura a esta opción).
Así las cosas, en el caso de la familia Simpson serán Marge y Homer quienes deberán consentir el tratamiento de los datos personales de sus pequeños puesto que ni Maggie (2 años), ni Lisa (8 años), ni Bart (10 años) cumplen las edades expuestas.
Por otro lado, una vez el responsable del tratamiento quiera recopilar o usar nuestros datos, será necesario que nos informe sobre los derechos que como usuarios poseemos. Algunos de estos derechos son, entre otros: el derecho a saber qué información tienen sobre mí (artículo 15 RGPD), el derecho a rectificar un dato (artículo 16 RGPD) o incluso a suprimirlo (artículo 17 RGPD).
Volveremos sobre este tema con un capítulo especial.
Por último, no podemos dejar de mencionar el capítulo en el que la liga de béisbol espía mediante un satélite a todos los habitantes de Springfield, donde el tratamiento de datos personales es cuestionable por varios motivos. Cinco problemáticas que vemos:
La gran escala del tratamiento, que debía afectar a millones de personas;
Lo muy poco transparente que el mismo era, ya que nadie conocía que ese satélite estaba recogiendo datos;
La falta de transparencia sobre para qué se recogían y usaban los datos;
La falta de información sobre el tipo de datos que se llegaban a recoger, ¿los había también sensibles?
O la dudosa base legal para tratar esa información, ¿lo habían consentido los usuarios?
Para profundizar sobre esto y mucho más os recomendamos nuestro capítulo en formato vídeo (con algunas sorpresas futuristas).
¡Y hasta aquí nuestro universo de los Simpsons! Esperamos que os haya gustado y nos vemos en el próximo capítulo de Derecho Ficción.
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4 ideas sobre “Derecho Ficción: protección de datos en Los Simpson”
13 diciembre, 2018, 9:38 am
Tuve ocasión de visionar el vídeo en dos ocasiones (lo pusieron en dos eventos importantes, por cierto) y, como comenté a los creadores, es un gran trabajo. Bastante ameno y entretenido, este formato es capaz de hacer comprender conceptos de derecho a gente que no está familiarizada en leyes.
Jei Gumer
14 octubre, 2018, 3:37 pm
Excelente articulo,entretenido e informativo!
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