Source: http://legal.legis.com.co/document.legis/sentencia-24312-de-mayo-19-de-2005?documento=jurcol&contexto=jurcol_759920420b3ef034e0430a010151f034&vista=STD-PC
Timestamp: 2019-09-20 18:52:08
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Matched Legal Cases: ['artículo 143', 'artículo 143', 'artículo 60', 'artículo 143', 'artículo 5', 'artículo 52', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 6', 'artículo 76', 'artículo 143', 'artículo 143', 'artículo 143', 'artículo 5']

﻿ Sentencia 24312 de mayo 19 de 2005
SENTENCIA 24312 DE 19 DE MAYO DE 2005
CONTENIDO:PRINCIPIO A TRABAJO IGUAL SALARIO IGUAL. CUANDO DOS TRABAJADORES DESEMPEÑAN UN MISMO CARGO Y DESARROLLAN IDÉNTICAS FUNCIONES, ES JUSTIFICABLE QUE UNO DE ELLOS OBTENGA UNA MAYOR REMUNERACIÓN, SI TIENE UN GRADO DE CAPACITACIÓN MAYOR O UNA EXPERIENCIA SUPERIOR EN LA ACTIVIDAD DESARROLLADA.
Sentencia 24312 de mayo 19 de 2005
Radicación 24312
Bogotá, D.C., diecinueve de mayo de dos mil cinco
De acuerdo con el razonamiento que aparece inserto en la sentencia atacada, el tribunal negó la nivelación salarial reclamada en la demanda, al considerar que el actor no cumple con las condiciones previstas en el artículo 143 del Código Sustantivo del Trabajo, ya que no obstante desempeñar el mismo cargo del señor Pedro Luis Cárdenas Ramírez, el nivel profesional de este como ingeniero electrónico, su mayor antigüedad e idoneidad para desarrollar el trabajo, lo sitúa en un rango de mayor capacidad y conocimientos frente al tecnólogo o asistente, circunstancia que justifica una superior remuneración.
El criterio que ha mantenido la Corte, es precisamente el de que para determinar si en efecto se produce la violación del principio contenido en el artículo 143 del Código Sustantivo del Trabajo, necesariamente debe examinarse si la diferencia salarial existente obedece a razones meramente objetivas, o si, por el contrario, constituye un trato discriminatorio motivado eventualmente en circunstancias subjetivas por parte del empleador.
De modo que por no ser de aplicación automática el precepto “a trabajo igual salario igual”, es que debe determinarse en cada caso particular y concreto, si los cargos con funciones idénticas, son desempeñados por trabajadores que se encuentran en un mismo plano de igualdad en cuanto a su eficiencia, calidad y cantidad de trabajo, experiencia en las actividades que ejecuta, es decir, su antigüedad, así como su nivel profesional o académico, entre otras.
Fueron en efecto las anteriores circunstancias las que analizó el ad quem y, sobre las cuales edificó su decisión, relativa a encontrar demostrado un fundamento razonable que justificaba la diferencia salarial existente entre Pedro Luis Cárdenas Ramírez, y el aquí demandante, esto es, el nivel profesional de aquel, su condición de ingeniero electrónico y su experiencia, que le otorgaban una mayor capacidad y conocimientos frente a las de un técnico o asistente que desempeñara la misma actividad.
De tal suerte que resulta infundada la acusación en torno a un equivocado entendimiento por parte del fallador de alzada a la norma atacada y que consagra el principio “a trabajo igual salario igual”, por cuanto su raciocinio lo extrajo, no solo de la propia comprensión que hizo de su texto, sino, además, de los criterios jurisprudenciales que sobre el tema ha fijado tanto la Corte Constitucional como esta corporación.
“Acuso la sentencia señalada por la vía indirecta y por la causal primera de casación laboral, contemplada en el artículo 60 del Decreto-Ley 520 de 1964, esto es, por ser violatoria de la ley sustancial a causa de la aplicación indebida del artículo 143 del Código Sustantivo del Trabajo, en relación con el artículo 5º y 11 de la Ley 6ª de 1945, lo cual condujo al tribunal al quebranto consecuencial por aplicación indebida de las disposiciones de la Ley 149 de 1936, y a la infracción directa, de los artículos 1º del Decreto 797 de 1949, en la forma en la cual modificó el artículo 52 del Decreto 2127 de 1945, 11 modificado por el Decreto 2615 de 1946, artículo 2º, 18, 19, 26 numerales 6º y 12, 27 numeral 11 del Decreto 2127 de 1945, el artículo 2º de la Ley 64 de 1946 y el parágrafo 1º del artículo 6º del Decreto 1160 de 1947, el artículo 76 del Decreto 1042 de 1978 y los artículos 1613 y 1614, del Código Civil”.
Los errores evidentes de hecho que denuncia el censor, son:
“1. Dar por demostrado sin estarlo, que las funciones idénticas desarrolladas por los trabajadores Albeiro Arévalo Vanegas como auxiliar administrativo y Pedro Luis Cárdenas Ramírez como profesional universitario, en el cargo de regulador del tráfico férreo de la zona norte a la empresa Ferrovías, no permiten la aplicación del principio que expresa que “a trabajo igual, salario igual”.
“2. No dar por demostrado estándolo que las funciones idénticas desarrolladas por los trabajadores Albeiro Arévalo Vanegas como auxiliar administrativo y Pedro Luis Cárdenas Ramírez como profesional universitario, en el cargo de regulador del tráfico férreo de la zona norte a la empresa Ferrovías, permiten la aplicación del principio que expresa que “a trabajo igual, salario igual”.
“3. No dar por demostrado estándolo que los contratos por medio de los cuales fueron vinculados los trabajadores Albeiro Arévalo Vanegas y Pedro Luis Cárdenas Ramírez, como auxiliar administrativo y profesional universitario, respectivamente, no recogían la realidad de las labores que estos desempeñaban como reguladores del trafico férreo en la zona norte, de la Empresa Colombiana de Vías Férreas Ferrovías”.
“4. No dar por demostrado estándolo que las funciones del profesional universitario Pedro Luis Cárdenas Ramírez, como jefe del departamento de telecomunicaciones en la Empresa Colombiana de Vías Férreas “Ferrovías”, cambiaron cuando este paso a laborar como regulador del tráfico férreo en el centro de regulación del tráfico férreo de la zona norte”.
“5. Dar por demostrado sin estarlo que las condiciones personales de vinculación a la empresa de los trabajadores Albeiro Arévalo Vanegas y Pedro Luis Cárdenas Ramírez, tenían incidencia en la labores desarrolladas como reguladores del tráfico férreo del zona norte”.
“6. No dar por demostrado estándolo, que Albeiro Arévalo Vanegas desempeñaba las mismas funciones de regulador del tráfico férreo en el centro de regulación y control del tráfico férreo y comunicaciones de la zona norte, que desempeñaba Pedro Luis Cárdenas Ramírez, dentro del mismo horario o jornada de trabajo, y con idéntica eficiencia”.
“7. Dar por demostrado sin estarlo, que las funciones del regulador del trafico férreo en la zona norte en la Empresa Colombiana de Vías Férreas involucra dos clases de actividades: tráfico y comunicaciones”.
“8. No dar por demostrado estándolo que dentro de la planta de personal de la Empresa Colombiana de Vías Férreas “Ferrovías”, no existe el cargo de regulador del tráfico férreo”.
“9. No dar por demostrado estándolo que las funciones de regulador de tráfico férreo en la Empresa Colombiana de Vías Férreas desempeñadas por Pedro Luis Cárdenas Ramírez eran: las mismas que fueron determinadas por la vicepresidencia de concesiones y desarrollo (e) por medio del oficio VCD-047501 de fecha abril 16 y las que en idéntico sentido, les fueron certificadas a los trabajadores Édgar Flórez y Marco Carreño”.
“10. Dar por demostrado sin estarlo, que la función de telecomunicaciones se encontraba comprendida dentro de las funciones desarrolladas por los reguladores del tráfico férreo en el centro de regulación y control del tráfico férreo y comunicaciones de la zona norte, de la empresa Ferrovías.
11. No dar por demostrado estándolo, que la Empresa Colombiana de Vías Férreas, vino reduciendo su planta de personal como consecuencia de compromisos adquiridos con el Gobierno Nacional, lo cual determinó que cuatro trabajadores, vinieran a terminar desempeñando idénticas funciones, con igual jornada de trabajo, salarios diferentes e idéntica eficiencia como reguladores del tráfico férreo de la zona norte”.
“12. No dar por demostrado estándolo, que en las plantas de personal de los trabajadores oficiales en las empresas estatales que los tienen, solo se fijarán el número de cargos y las apropiaciones presupuestales necesarias para atender sus salarios”.
“13. No dar por demostrado estándolo, que no había diferencia en la calidad del servicio prestado por los trabajadores Albeiro Arévalo y Pedro Cárdenas, cuando desempeñaron la función de regulador del trafico férreo”.
“14. No dar por demostrado estándolo, que ni la formación ni las funciones que tenía el trabajador Pedro Luís Cárdenas al momento de vincularse a Ferrovías el 15 de enero de 1996, le servían en las nuevas funciones desempeñadas como regular del tráfico férreo”.
Señala como pruebas indebidamente apreciadas, las siguientes:
“a) La confesión judicial del actor Albeiro Arévalo Vanegas, visible a folios 745 a 747, pero concretamente en los apartes que se encuentran a folio 746.
“b) La comunicación de Adalberto Arroyave Guardias, dirigido al jefe de la división de tráfico y comunicaciones, al jefe de la división de tráfico y comunicaciones, oficio DTC-0015 de 1.998, doctor Francisco Estrada Hernández en su condición de vicepresidente de control operacional de la empresa demandada, en el cual pone de presente entre otras cosas, las marcadas diferencias salariales existentes entre los reguladores de control de tráfico férreo de la regional norte, con respecto al ingeniero Pedro Luis Cárdenas, visible a folios 571-572.
“c) El acuerdo 005 de agosto 31 de 1995, emanado del consejo directivo de Ferrovías, el cual aportó la empresa y obra a folios 575 a 581, por medio del cual se adopta la nomenclatura de cargos y las escalas de remuneración de la planta de personal de trabajadores oficiales de la empresa demandada;
“f) El acuerdo 006 de agosto 31 de 1.995 por medio del cual se establece la planta de personal de trabajadores oficiales de la empresa demandada, visible a folio 582-583.
“g) Los contratos de trabajo por medio de los cuales se vincularon a trabajar a Ferrovías a Albeiro Arévalo Vanegas y al ingeniero Pedro Cárdenas Ramírez, que fueron aportados por la empresa al dar respuesta a los oficios 172 y 173 del 20 de febrero de 2001, emanados del juzgado de conocimiento, los cuales remitió por medio del oficio 541 del 5 de abril de 2001, tales documentos fueron aportados por la empresa en sendas oportunidades y se encuentran confinados a folios 552 a 563 y 655 a 665.
Como pruebas dejas (sic) de apreciar acusa:
“a) El Oficio VCD-0475 de fecha abril 16 de 2001, que establece las funciones generales de los reguladores del tráfico férreo y que fueron determinadas por la vicepresidencia de concesiones y desarrollo, visible a folio 646.
“b) La inspección judicial practicada en el J 2 L del Cto. de Santa Marta, al proceso de Édgar Flórez Luqueta contra Ferrovias, visible a folios 528 y sus documentos anexos que aparecen a folios 531 a 536, dentro de los cuales se encuentra la relación de las funciones de regulador del tráfico férreo.
“c) La inspección judicial practicada en el J 2 L del Cto de Santa Marta, al proceso de Marco Carreño Polo contra Ferrovias, visible a folios 529 y sus documentos anexos que aparecen a folios 537 a 539, dentro de los cuales se encuentra la relación de las funciones de regulador del tráfico férreo.
“d) El oficio 541 del 5 de abril de 2001, por medio del cual la jefe de la división de recursos humanos de Ferrovías, le dio respuesta a los oficios 172 y 173 del 20 de abril de 2001, emanados del Juzgado Segundo Laboral del Circuito, y señala concretamente que el cargo de regulador del tráfico férreo no existe en la planta de Ferrovías, como un medio de prueba de conformidad con la demanda, visible a folios 541 y 542.
“e) El convenio de desempeño suscrito entre Ferrovías y el Gobierno Nacional visible a folios 591 a 603 que fuera aportado por la empresa al dar respuesta a los oficios 172 y 173 del 20 de febrero de 2001, suscrito por el juzgado de conocimiento, los cuales remitió por medio del oficio 541 de 5 de abril de 2001.
“f) El documento de intención suscrito entre Ferrovías y el Gobierno Nacional visible a folios 591 a 603 que fueron aportados por la empresa al dar respuesta a los oficios 172 y 173 del 20 de febrero de 2001, suscrito por el juzgado de conocimiento, los cuales remitió por medio del oficio 541 de 5 de abril de 2001.
“g) Los testimonios rendidos por: Fidel Díaz, concretamente en las afirmaciones que aparecen visibles a folios F. 737; Mario Cruz Martínez concretamente en las afirmaciones que aparecen visibles a folios F. 739; Édgar Flórez, concretamente en las afirmaciones que aparecen visibles a folios F. 741”
Para demostrar el cargo el censor manifiesta:
“Para poder revocar la decisión de primera instancia el tribunal entendió contra evidencia, que las funciones desempeñadas por el Ingeniero Pedro Luis Cárdenas Ramírez, en el cargo de regulador del tráfico férreo, eran las mismas que este desempeñaba cuando fungía como jefe de la división de telecomunicaciones de la Empresa Colombiana de Vías Férreas “Ferrovías”, y que las funciones que en verdad le correspondían como regulador del tráfico férreo, eran adicionales a aquellas, esto lo dedujo de la diligencia de interrogatorio de parte rendido por el demandante, que consta a folios 745 a 747.
La valoración correcta de esta prueba a la luz de los principios de la sana crítica y la persuasión racional permiten concluir otras cosas de manera muy diferente, como paso a explicarlo, mediante el estudio de lo que se desprende de esta confesión, de la cual se deduce: Que el ingeniero Cárdenas venía de laborar en los Ferrocarriles Nacionales, que se desempeñaba como profesional universitario en el área de telecomunicaciones y señalización, hasta cuando Ferrovías hizo la reestructuración que desapareció este cargo y que fue asignado al centro de control del tráfico férreo de la regional norte, con funciones de regulador; que era ingeniero electrónico; que desempeñaba las mismas funciones que el actor demandante, nunca tuvo un manual de funciones, y las funciones que desempeñaban como reguladores no tenían ninguna relación con los cargos para los cuales fueron designados o contratados inicialmente, que junto con otros dos trabajadores, Marco Carreño y Édgar Flórez fueron ubicados para laborar y efectuar las mismas funciones, en el mismo lugar de trabajo, la misma eficiencia y horarios de trabajo, pero con remuneraciones diferentes.
“Al analizar el contenido de la confesión objeto de este ataque, el tribunal expresa: “El ingeniero Pedro Luis Cárdenas Ramírez siguió cumpliendo sus funciones como jefe del departamento de telecomunicaciones, siendo la actividad de regulador una función adicional; así lo corrobora el actor en su deposición, afirma, al expresar, no preciso fecha porque él venía de ferrocarriles pasó a ferrovías él se desempeñaba como profesional universitario en el área de telecomunicaciones”, al hacer esta precisión la actividad de regulador del tráfico férreo se concibe como una función adicional desempeñada por el señor Pedro Luís Cárdenas Ramírez, lo cual no es cierto, de la confesión de Albeiro Arévalo se desprende es que una vez que se efectuó la reestructuración, el cargo que este ocupaba desapareció, siendo reubicado a partir del 15 de enero de 1996, en el centro de control tráfico férreo, de la regional norte, con funciones de regulador.
“Este error se presenta debido a que el tribunal incurre en una confusión entre los cargos para los cuales fueron Inicialmente vinculados estos señores, y los cargos idénticos que desempeñaron una vez materializada la reestructuración en mención, pese a que está claramente probado, que estamos al frente de dos cargos funcionalmente diferentes, pues de la confesión se desprende que Albeiro Arévalo tenía funciones como almacenista 1 y Pedro Luis Cárdenas trabajaba para la división de comunicaciones y señalización, hasta cuando Ferrovias hizo la reestructuración, en ese momento enero de 1996, ambos trabajadores fueron reubicados como reguladores del tráfico férreo, a partir del día 15, el desempeño de estas funciones no guardaba relación con los cargos, ni con la profesión que ambos trabajadores ocupaban o tenían.
“La sentencia de instancia supone erróneamente, que las funciones desempeñadas por el trabajador Pedro Luis Cárdenas en la división de telecomunicaciones y señalización, de Ferrovías siguieron desempeñándose cuando este pasó al cargo de regulador del tráfico férreo, muy a pesar de la total desaparición del departamento en cuestión y de su adscripción al centro de regulación del tráfico férreo de la zona norte, como regulador del tráfico férreo, cargo que implicó para él, el desempeño de funciones completamente diferentes e independientes a las que en la división de comunicaciones podía desempeñar.
“Esta aseveración se sustenta en la mala apreciación que el tribunal hace del interrogatorio de parte rendido por el actor, y contradice claramente la evidencia de las funciones que venía desarrollando el ingeniero en mención, en la sección en la cual laboraba con el demandante.
“Se trata de un evidente error de hecho, cuya importancia dentro del fallo resulta cardinal, pues parte de este supuesto para desvirtuar las pretensiones originales de la demanda y en consecuencia revocar la decisión de primera instancia.
“El tribunal no apreció el documento VCD 0475 - de abril 16 de 2001 emanado de la vicepresidencia de concesiones y desarrollo, folio 646, las cuales consistían en: 1. Controlar de manera efectiva y segura la movilización de los trenes del tráfico férreo. 2. Controlar el despacho y llegada de trenes. 3. Revisar novedades en la vía y sus incidencias. 4. Asignar tiempos de trabajo en la vía férrea. 5. Coordinar cruzantes y fijar prelaciones en la vía férrea. 6. Vigilar el cumplimiento de la programación de trenes. 7. Registrar la circulación en el gráfico de movilización de trenes. 8. Hacer cumplir los reglamentos y las normas existentes en materia de movilización y circulación de trenes. Por esta razón el tribunal encontró funciones para el caso de Pedro Luis Cárdenas Ramírez, que no corresponden ni a las que este documento menciona, ni a las que efectivamente realizaban, ni a las que se les certificaron a los trabajadores Édgar Flórez Luquetta y Marco Carreño Polo, como las de telecomunicaciones, sobre cuya existencia no demostrada, estructura todo un planteamiento.
“La razón de ser del error obedece a la circunstancia de no hacer la valoración de esta prueba, pues solo a través de la misma podía determinarse si efectivamente las funciones que desempeñaban estos trabajadores al momento de vincularse, guardaban alguna relación con la que tenían estos, una vez se reubicaron como reguladores del tráfico férreo en la zona norte, este análisis permitiría igualmente identificar si la profesión de ingeniería electrónica se asemeja a dichas funciones.
En lo que respecta a la primera acepción, valga decir: ¿Guardan o no relación la funciones que desempeñaban los trabajadores Albeiro Arévalo y Pedro Luis Cárdenas al momento de su vinculación con las que estos desempeñaron, una vez se reubicaron en el cargo de reguladores del tráfico férreo?
“Es evidente al hacer un análisis minucioso de todas las funciones relacionadas en el oficio en mención, que no, pues realmente la función de telecomunicaciones no existe, era tan solo una función propia del cargo que desempeñaba el trabajador Pedro Luis Cárdenas al momento de vincularse, pero que en las funciones idénticas que realizaban estos trabajadores como reguladores del tráfico férreo una vez se produjo la reestructuración, desapareció o en otros términos, no se encuentra descrita dentro de las funciones señaladas dentro del oficio.
Lo anterior me lleva a reiterar lo que he dicho a lo largo de todo este libelo, una cosa eran las funciones que desempeñaban los trabajadores Albeiro Arévalo y Pedro Luis Cárdenas al momento de vincularse y otras muy distintas eran las que desempeñaban una vez fueron reubicados como reguladores del tráfico férreo de la zona norte.
Por otra parte haciendo alusión a la segunda acepción, es decir, ¿Guarda o no relación la profesión de ingeniero electrónico, con las funciones desempeñadas pro los trabajadores Albeiro Arévalo y Pedro Luis Cárdenas, una vez se produjo la reestructuración?
De esta prueba se deduce que no hay relación alguna entre la profesión mencionada y las funciones, pues si nos vamos a la esencia misma de la profesión, tendría que decir que esta no es otra sino aquella ciencia que estudia el almacenamiento y transmisión de la información mediante corrientes electrónicas, es en sí entonces una profesión que guarda relación con fluidos y comunicaciones, funciones estas que no son de las que desempeñaban los trabajadores Albeiro Arévalo y Pedro Luis Cárdenas, como reguladores del tráfico férreo en la zona norte.
“El no apreciar el tribunal esta prueba tan vital en el proceso, es lo que lo lleva a concluir que no puede darse la aplicación del principio “a trabajo igual, salario igual”, no percatándose de que la profesión del trabajador Pedro Luis Cárdenas no guarda ninguna relación con el cargo desempeñado y por ende, ambos trabajadores se encuentran en un mismo pie de condiciones, o si se quiere de igualdad, porque su trabajo fue el mismo, así su eficiencia, su experiencia y su antigüedad. Por consiguiente todas las razones expuestas hacen perfectamente viable la aplicación del principio a trabajo igual, salario igual”
“La decisión al respecto expresa: En ese orden de ideas, es claro que cuenta, para establecer una diferencia salarial, la capacidad profesional o técnica y la experiencia en la labor”.
“No fue motivo de discusión dentro del plenario el que una vinculación inicial a una empresa, como la que nos ocupa pueda estar determinada para efectos salariales, por la capacidad profesional o técnica y la experiencia en la labor. Pues pese a ser ello así, lo cierto es que el principio que expresa que a trabajo igual, salario igual, tendrá aplicación en todas las situaciones que de acuerdo con la jurisprudencia del Tribunal Supremo del Trabajo, como la de Corte Suprema en Sala de Casación Laboral, lo permitan y de esta manera, se puede ordenar mediante sentencia igualar dos salarios inicialmente diferentes, si las funciones, el horario o la jornada y la eficiencia en la labor, resultan ser idénticas.
“Para el tribunal las funciones del regulador del centro de control regional trafico y comunicaciones involucra dos series de actividades inescindibles —tráfico y comunicaciones—, de las cuales la primera es una función de programación, de estadística y de información oportuna, que ciertamente pueden ser desempeñadas indistintamente por un profesional, un tecnólogo o un auxiliar administrativo a través de un teléfono o de una radio; en tanto la segunda, involucra algo más que esas actividades.
“Y ni en las funciones del cargo de regulador del tráfico férreo que se señalaron y se remitieron al proceso en el oficio mencionado, ni en las que se arrimaron en las inspecciones judiciales como se ha dejado señalado, aparecen actividades relacionadas con comunicaciones, que exijan mantener los aparatos en óptimas condiciones, repararlos en una situación de emergencia, o arbitrar soluciones alternas de comunicación frente a situaciones imprevistas como erróneamente lo cree la decisión en el folio 11 de la sentencia; al no apreciar que las funciones de los reguladores del tráfico férreo que laboraban en el centro de regulación de la zona norte de Ferrovías, estaban claramente determinadas por la misma empresa y no exigían condiciones especiales de formación en materia de comunicaciones, incurrió el tribunal en los errores de hecho que respecto de este punto se le achacan.
“Resulta evidente que el yerro fáctico que se puede predicar de estos documentos es directamente proporcional a la falta de apreciación del documento VCD 0475 - de abril 16 de 2001 emanado de la vicepresidencia de concesiones y desarrollo, folio 646 y a los documentos que se arrimaron en las inspecciones judiciales que obran a folios 728 y 729 practicadas en los juzgados primero y segundo laboral del circuito, de manera especial a los que describen las funciones del regulador del tráfico férreo, los cuales ya fueron materia de análisis en los párrafos anteriores, porque como bien se sabe el contrato de trabajo es un contrato realidad, bajo cuya lógica carece de toda importancia la manera en la cual se han pactado las cosas, sino lo que acontece en la ejecución o puesta en practica de los mismos; en el caso que nos ocupa, el tribunal está fundando sus apreciaciones en los contratos celebrados entre Ferrovías y los trabajadores Arévalo y Cárdenas, pero deja de lado lo que he reafirmado en todo el libelo:
“1. Que las funciones que realizaban los trabajadores que se han venido comparando, como reguladores del tráfico férreo, eran las mismas; 2. Que la experiencia adquirida en Ferrocarriles Nacionales en materia de comunicaciones y los conocimientos de ingeniería electrónica del trabajador Pedro Luis Cárdenas Ramírez, nada tienen que ver con las funciones idénticamente que realizaba como regulador del tráfico férreo con el trabajador Albeiro Arévalo Vanegas; 3. Que si empezaron a laborar en el mismo momento como reguladores del tráfico férreo en la zona norte y se presentaban las circunstancias expresadas en el punto precedente, es claro que el principio a trabajo igual, salario igual, encaja perfectamente en las condiciones en las que ambos trabajadores se encontraban, desde el mismo momento en que fueron ubicados en el cargo relacionado en este escrito.
“De manera similar a como lo he señalado en los acápites anteriores el honorable tribunal se negó a percamrse (sic) de que el cargo de regulador del tráfico férreo, no se encontraba dentro de la planta de cargos de la empresa demandada, como claramente se desprende del documento visible a folios 541 y 542 que es el oficio 541 del 5 de abril de 2001, por medio del cual la jefe de la división de recursos humanos de Ferrovías, le dio respuesta a los oficios 172 y 173 del 20 de abril de 2001, emanados del Juzgado Segundo Laboral del Circuito, pues de su contenido a folio 542 aparece “que dentro de la planta aprobada de personal, no existe el cargo de regulador de tráfico férreo como tal, se solicitó a la vicepresidencia de concesiones se certificaran las funciones que corresponden a tal actividad, “razón por la cual no se podía dar credibilidad al plan de cargos que conformaba la planta, por no contar con dicho empleo, el cual se encuentra contenido en los acuerdos 5 y 6, señalados como erróneamente apreciados.
“Las únicas plantas de cargos que exigen este tipo de diferenciaciones y precisiones, son las de los empleados públicos, situación que no tiene cabida en el caso que nos ocupa, en el cual se discute una situación que es propia de trabajadores oficiales, es además lo que se sostiene en una de las disposiciones que hacen parte del cargo y se señalan como no aplicadas.
“Se trata de un error fundamental en la decisión, porque le da validez a la planta de personal pese a que la misma, no se sujeta a aquello a lo cual debía sujetarse, pues supone unas condiciones en los trabajadores que están lejos de existir en el asunto que nos ocupa, y le permite igualmente al tribunal validar como una diferenciación inicial, carente de todo sentido, la denominación de los cargos o empleos con los cuales se los vinculó como trabajadores oficiales, sobre todo cuando como ha quedado establecido, las funciones de regulador del tráfico férreo que es a lo que ambos trabajadores se dedicaron a partir de enero 15 de 1996, no solo no existían en la planta de cargos, sino que tampoco tenían parangón con las funciones que hasta ese momento ambos trabajadores desempeñaron al servicio de Ferrovías y sustenta la opinión del tribunal cuando confunde la expresión, un mismo régimen salarial, que tiene su propia lógica y ya se ha definido por la Corte en Sala de Casación Laboral, con la expresión, idéntico nivel, que carece de aplicación en este evento, pues se refiere o tiene razón de ser, en materia de plantas de personal de empleados públicos.
“El acuerdo 5 del 31 de agosto de 1995, contiene una descripción de los cargos que hacen parte de la planta de personal de los trabajadores oficiales de la Empresa Colombiana de Vías Férreas Ferrovias y su clasificación entre los diferentes niveles, el documento sin embargo no puede ser tenido válidamente como prueba de nada diferente a: la denominación y número de cargos de los trabajadores oficiales, puesto que para las plantas de personal de tales trabajadores, y la apropiación presupuestaria para atender al pago de los salarios de dichos trabajadores, de tal manera que los niveles jerárquicos, y aspectos como código y grado, no pueden ser considerados en atención a que ese tipo de organización de la planta de personal, no tienen aplicación en las empresas industriales y comerciales del Estado, sino en los establecimientos públicos.
“Lo mismo puede predicarse de la situación contenida en el acuerdo 6 del 31 de agosto de 1995, el cual contiene una relación de hechos que lo único que demuestran o están llamados a demostrar, es el número de trabajadores oficiales que hacen parte de la planta de ferrovías y sus denominaciones, pero no se encuentran llamados a servir como prueba de nada diferente. Es en estas dos interpretaciones del contenido de los acuerdos 5 y 6 de 1995, de la junta directiva de la Empresa Colombiana Vías Férreas “Ferrovías”, que aparece configurado el error de hecho que menciono al iniciar la demostración del presente cargo.
“El tribunal le da validez al contenido de estos acuerdos en las partes que no corresponden, por cuanto la ley no autoriza nada diferente a señalar las denominaciones de los cargos y la imputación presupuestal de la planta de personal de los trabajadores oficiales y al hacerlo, concluye en que no hay posibilidad de darle aplicación al artículo 143 del Código Sustantivo del Trabajo, desconociendo la realidad procesal que estaba obligado a aplicar, al encontrar una diferencia en cuanto a grado de preparación y experiencia que no tiene razón de existir, para justificar la diferencia salarial, si se tiene en cuenta que los dos trabajadores entraron al mismo tiempo a desempeñarse como reguladores de tráfico férreo y antes de que operara ese traslado, ninguno de los dos tenía nada que ver con este tipo de funciones, cuyo conocimiento, el de las funciones de los reguladores del tráfico férreo, solo se adquiere en la práctica.
“Al darle a estos documentos un alcance diferente al que realmente se desprende de ellos, que en el primer caso acuerdo 005, no podía ser considerado y en el segundo, solo para lo que de él se deduce, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Marta, incurrió en los errores de hecho que he señalado al comenzar la demostración del presente cargo.
“Si el tribunal hubiera apreciado de manera correcta y de conformidad con las reglas de la sana crítica, lo que estos medios de prueba demostraban, no habría podido sustentar su argumentación en el sentido de la falta de demostración de la eficiencia en la labor, por cuanto habría tenido que tener por demostrado el hecho incontrastable de que la función de regulador del tráfico férreo por ser nueva y no corresponder a lo que los trabajadores venían desempeñando, impedía entrar en las consideraciones sobre niveles, nomenclaturas de cargo, escalas de remuneración de la planta de personal y de no haber llegado a ello. No lo habría atribuido a estos trabajadores que lejos de ser empleados públicos, eran esencialmente trabajadores oficiales, razón por la cual la comparación había que hacerla era en realidad sobre lo que ambos trabajadores estaban desarrollando, sobre sus funciones reales. De haber podido concluir en esto, habría comprendido entonces que ningún sentido práctico tenía para este fallo, entrar a precisar las condiciones iniciales de preparación profesional de los mismos, por cuanto en realidad esta formación, en poco o en nada incidían frente a la labor desempeñada.
“Por medio del documento visible a folios 571 y 572 oficio DTC-0015 de 1.998, que contiene la comunicación de Adalberto Arroyave Guardias, jefe de la división de tráfico y comunicaciones, al doctor Francisco Estrada Hernández en su condición de vicepresidente de control operacional de la empresa demandada, el mencionado funcionario hace una recriminación al comportamiento del coordinador del centro de regulación del tráfico férreo, Mario Cruz Martínez, desde el mes de septiembre de 1996, y sugiere el traslado del ingeniero electrónico Pedro Luis Cárdenas a dicho cargo, posteriormente menciona las calidades laborales en materia ferroviaria y la condiciones personales del mismo, pero de manera particular se refiere a la circunstancia de que trasladar a este trabajador a dicho cargo, puede solucionar los problemas que se vienen presentando entre el coordinador Cruz Martínez y las empresas operadoras y de manera especial, las marcadas diferencias salariales existentes entre el resto de los reguladores del centro respecto del ingeniero Cárdenas, quien está nombrado como profesional, situación que ha generado roces y desmotivación en el desempeño laboral.
“El documento menciona como aspecto fundamental, la necesidad de buscar un cambio en la persona del coordinador del centro de regulación del tráfico férreo de la zona norte, la existencia de remuneraciones diferentes entre los diferentes reguladores del tráfico férreo del centro de regulación de la zona norte, y se refiere a las condiciones personales del trabajador Cárdenas Ramírez, pero el hecho de que las pondere, por comparación con el, en ese momento coordinador del centro, Marco Cruz Martínez, nada cambia en cuanto a la aplicación del principio contenido en el artículo 143 del Código Sustantivo del Trabajo. Que es de lo que se trata en este proceso, pues este documento junto con los acuerdos a los cuales me referiré de inmediato, soportan una interpretación de los hechos contraria a la realidad procesal.
“Esta comunicación, dentro de la sentencia es fundamento cardinal para el tribunal, pues sobre la misma ampara la justificación de la diferenciación salarial entre el actor y el trabajador Pedro Luis Cárdenas Ramírez, “sobre su idoneidad y destacada experiencia y responsabilidad”, manteniendo como una situación incólume, la vinculación inicial de ambos trabajadores, desconociendo que la funciones que a partir del momento en el cual entraron a laborar como reguladores del tráfico férreo, eran diferentes a las que inicialmente desarrollaban y que en consecuencia las condiciones iniciales de vinculación, no podían ser consideradas dentro de un análisis integrador.
“Este documento no constituye una ponderación de las excelsas calidades personales del trabajador Pedro Luis Cárdenas, de manera general, sino respecto del señor Cruz Martínez, otra cosa es que de allí, se derive una condición necesaria para justificar el salario inicial de vinculación, pero ello no guarda relación directa con las condiciones necesarias para la aplicación del principio que se pretende obtener en el proceso.
“El tribunal aprecia indebidamente el documento por cuanto está midiendo la idoneidad y destacada experiencia del trabajador Pedro Luis Cárdenas, en relación con el trabajador Mario Cruz Martínez, en virtud del contenido de la misma, no percatándose de que más que una recomendación, este oficio se constituía como una forma de buscarle solución a la problemática, que venía presentándose en la empresa Ferrovías por las diferencias salariales existentes en la misma ya que estas no tenían razón ni soporte alguno, porque las funciones que desarrollaban los trabajadores Cárdenas Ramírez y Arévalo Vanegas al momento de su vinculación, nada tienen que ver con las que desempeñaban una vez se produjo la reestructuración, ya que al ocurrir esta situación, las funciones realizadas por los trabajadores en mención eran exactamente las mismas, pese a que se quiso ocultar esta realidad con la aparente creación de un cargo inexistente cual era el de profesional universitario, para sustentar las labores desarrolladas por Pedro Luís Cárdenas y la atribución del cargo de auxiliar administrativo, para sustentar a su turno, las que desempeñaba Albeiro Arévalo, desconociendo de plano lo que en realidad ambos hacían.
“Parte de la evidente confusión en la cual incurrió el tribunal al analizar la situación fáctica que obraba en el expediente, obedece a que no entendió el alcance del convenio de desempeño que suscribió el gobierno colombiano con la empresa Ferrovías, confinado a folios 591-603, ni tampoco apreció en su conjunto el documento de intención que corre a folios 604-606.
“El convenio de desempeño suscrito en el mes de agosto de 1994, entre la Empresa Colombiana de Vías Férreas y el Gobierno Nacional, visible a folios 591 a 603, posteriormente reafirmado con el documento de intención, es un documento que impone una serie de obligaciones a la empresa, tal como se establece a lo largo del mismo, y de manera especial exige a la empresa reducir su personal, lo cual hace en el cuarto compromiso del acápite C, reestructuración administrativa, comenzando el 30 de septiembre de 1994 y culminando el 31 de diciembre de 1997, y que demuestra claramente que la entidad debía reducir su personal, lo cual en el caso que nos ocupa implicó, cuando esta reducción tuvo lugar, que cuatro trabajadores quedaran desempeñando las mismas funciones en un mismo cargo, con remuneraciones diferentes. El honorable tribunal no apreció esta situación, no la vio, no le dio importancia, se negó a tener por ciertos los hechos que claramente se desprendían del mismo y al momento de decidir, en este aspecto desconoció la realidad probatoria, incurriendo en el error de hecho señalado.
“Si esta situación hubiera estado clara para el tribunal, es claro que no se habría presentado ninguna dificultad, para apreciar las razones que se tuvieron para que cuatro (4) trabajadores vinculados con contratos diferentes, o en el mejor de los casos, para que los dos trabajadores sobre los cuales se establecía la comparación, hubieran quedado desempeñando funciones tan diferentes o ajenas a las que simplemente se desprenden de sus contratos de trabajo, puesto que se habría entendido la razón por la cual una situación tan particular, es decir, una situación de hecho capaz de permitir la aplicación del principio que establece que a trabajo igual, salario igual en trabajadores oficiales, se presentó.
“A continuación vamos a referimos a otros medios de prueba, no calificados para ser atacados en casación y sobre los cuales el fallo no se estructura, porque consideramos que han debido ser considerados como elementos adicionales para fijar de manera adecuada, el criterio del sentenciador de segunda instancia, como que de su confrontación con los medios calificados se habría podido llegar a una conclusión diferente a la que motivo la decisión de primera instancia.
“En cuanto al análisis de la prestación del servicio en idénticas condiciones de eficiencia, entre los trabajadores objeto o materia de la comparación, o del alcance del concepto de comunicaciones que tanto interesó al tribunal existen los siguientes medios de prueba testimonial: Así, el testigo Mario Cruz Martínez, señaló en su deposición visible a folio 739: No había diferencia tampoco en la calidad del servicio que prestaban porque todos manejaban el radio en sus funciones, tenían que manejarlo directamente con el maquinista y con los jefes de estaciones”. Lo cual permite establecer que en materia de comunicaciones de lo único que se trataba era de manejar un radio para comunicarse directamente con los maquinistas y con los jefes de estación, actividad para la cual como es comprensible, no se requieren conocimiento especiales en materia de comunicación.
“Ni la vinculación inicial de los trabajadores a la empresa, ni la formación que cada uno tenía, ni las funciones que desempeñaban, servían en el nuevo cargo de reguladores del tráfico férreo, que estos trabajadores vinieron a desempeñar, en ese sentido es sumamente claro el concepto del testigo Fidel Díaz Restrepo, que sostiene a folio 736 del plenario: yo conocí desempeñando ese puesto (el de regulador del tráfico férreo), en la regional norte a las siguientes personas: El ingeniero Édgar Villamarin, ingeniero Rafael Díaz Granados, ingeniero Pedro Luis Cárdenas, Édgar Flórez era jefe de estación, Marcos Carreño, tecnólogo, Albeiro Arévalo, auxiliar administrativo. El cargo como regulador no existía en la empresa, lo desempeñaban independientemente profesionales, tecnólogos y auxiliares administrativos, aclaro que yo siendo profesional 11 siempre fui regulador de tráfico férreo”. Posteriormente ya renglón seguido al contestar la siguiente pregunta, visible a folio 737, señaló: No se si existía el contrato, no me consta. En la empresa existe un reglamento de movilización de trenes, expedido por la extinta Ferrocarriles Nacionales de Colombia y que aún tiene vigencia, yo mismo le di la inducción al señor Arévalo para ejercicio del cargo de regulador del tráfico, yo era su jefe inmediato en el momento que él ingresó a ocupar el cargo de regulador de tráfico; la empresa si le hizo conocer las funciones del oficio que iba a desempeñar. El oficio asignado por Ferrovías poco o nada tenía que ver son su formación académica tenida en cuenta en la vinculación”.
“Ahora bien en la parte testimonial tiene mucha fuerza igualmente el dicho del testigo: Édgar Flórez, cuya declaración comienza a folio 740 y va hasta el folio 743, cuando señaló: “para explicar en que consistía la distinción me remitiré al año 1994, fecha en la cual Ferrovías atravesó por una situación económica difícil y se vio obligada afirmar un convenio de desempeño con el Gobierno Nacional y someterse a una reestructuración institucional que entre otros aspectos implicaba la reducción gradual de la planta de personal, es así como el 31 de agosto de 1995 la empresa pasó de tener 890 empleados a 192 trabajadores, expidiendo para ellos unos acuerdos con una nueva planta de personal, pero cometiendo el error de no expedir el manual específico de funciones y requisitos y no aglutinar bajo un mismo cargo a los empleados que debían desempeñar las funciones de dirigir y regular la movilización de trenes, sino que los vinculó en cargos diferentes y con distintos salarios, pero desempeñando las mismas funciones, en el mismo sitio de trabajo, sometidos a la misma jornada laboral y en las mismas condiciones de eficiencia” (F. 741). Puesto que contribuye a explicar con claridad el alcance y la manera en la cual operaba el convenio de desempeño, lo que ocurrió con la disminución de cargos y persona y de manera especial la situación que se creó entre los cuatro trabajadores que se destinaron a la regulación del tráfico férreo, los cuales laboraban en el mismo sitio de trabajo, con la misma jornada laboral y en las mismas condiciones de eficiencia.
“Esto constituye un muy grave error de hecho y tuvo mucha fuerza dentro de la decisión, porque le impidió al tribunal apreciar, que ambos trabajadores desempeñaron las mismas funciones dentro del mismo horario y con la misma eficiencia, lo cual, además de los documentos en mención y del muy importante oficio -0475-01 de fecha abril 16 de 2001, claramente indicaron los testigos cuyas declaraciones fueron indebidamente apreciadas. Veámoslas:
De la declaración del testigo Fidel Díaz, quien fue superior de los dos trabajadores cuyos salarios, jornadas, funciones y eficiencia en la mismas se estaban comparando concretamente en las afirmaciones que aparecen visibles a folios F. 737, señaló: a la pregunta: Sírvase decir al despacho si las funciones de los reguladores del tráfico férreo, eran idénticas, tomando en cuenta que existían cuatro personas en el mismo cargo. Contestó: Si las funciones eran idénticas, la diferencia estaba en el sueldo, habían cuatro asignaciones salariales diferentes, la calidad del servicio prestado por los cuatro funcionarios era y sigue siendo igual ya que ante las empresas operadoras de transporte ferroviarios (clientes) así se exigía. El horario era por turnos que se rotaban sin ninguna diferencia para ninguno de los funcionarios, durante 24 horas”.
El testigo Mario Cruz Martínez concretamente en las afirmaciones que aparecen visibles a folios F. 739 en las cuales expresa: “Sobre esta diferencia de salarios se habló con el vicepresidente de Ferrovías y se le pasó comunicaciones a recursos humanos y nunca resolvieron, nunca dieron igualdad de sueldos de los reguladores, porque ellos ejercían las mismas funciones y debían ganar lo mismo no había diferencia tampoco en la calidad del servicio que prestaban porque todos manejaban el radio en sus funciones, tenían que manejarlo directamente con el maquinista y con los jefes de estaciones”.
Édgar Flórez, concretamente en las afirmaciones que aparecen visibles a folios F. 741, en las cuales señaló: “es así como el 31 de agosto de 1995 la empresa pasó de tener 890 empleados a 192 trabajadores, expidiendo para ellos unos acuerdos con una nueva planta de personal, pero cometiendo el error de no expedir el manual específico de funciones y requisitos y no aglutinar bajo un mismo cargo a los empleados que debían desempeñar las funciones de dirigir y regular la movilización de trenes, sino que los vinculó en cargos diferentes y con distintos salarios, pero desempeñando las mismas funciones, en el mismo sitio de trabajo, sometidos a la misma jornada laboral y en las mismas condiciones de eficiencia, fueron estas las razones y circunstancias por las cuales el 15 de enero de 1996 Ferrovías contrató a cuatro personas para ejercer las mismas funciones en el centro de control de Santa Marta”.
“De no haber el tribunal incurrido en los errores de hecho que se han dejado mencionados, otra habría sido la decisión a aplicar, pues con estos testimonios, además de toda la documental a la que ya me he referido y debo referirme, se está demostrando claramente no solo el mismo horario o jornada, las mismas funciones sino lo más importante, tal y como ha sido puntualizado por la jurisprudencia de la Sala de Casación Laboral, que las labores se desempeñaban con la misma eficiencia y eso es sumamente importante para la aplicación del principio que establece que a trabajo igual, salario igual.
“Tanto o más importante es el hecho demostrado, de que la empresa conocía de la situación que se venía presentando entre los reguladores del tráfico férreo de la zona norte, al tener cuatro trabajadores desempeñándose en el mismo cargo y con cuatro niveles de remuneración diferente, al referirse a la cuestión, sostuvo el testigo Fidel Díaz: Si ferrovías tenía conocimiento de esto, era un caso habitual en todas las regionales del país. En el mismo sentido se pronuncia el testigo Édgar Flórez, cuando señala a folio 742: Esta situación era conocida por la empresa debido a que personalmente remití oficios a varios directivos funcionarios de ella, manifestando tal situación, ente ellos Julián Palacio Lujan, presidente; Eric Morris Taboada, vicepresidente de control operacional, Javier Guerrero Yate, jefe de la división de recursos humanos, José Adalberto Arroyave Guardias, jefe de la división de tráfico y comunicaciones y Orlando Mario Cabana, director de la regional norte, no obteniendo ninguna respuesta a este respecto.
La sentencia materia de cuestionamiento no arribó a estas consideraciones, merced a la serie de errores de hecho que me he permitido señalar, los cuales llevaron al tribunal a la indebida aplicación del artículo 143 del Código Sustantivo del Trabajo, en relación con el artículo 5º de la Ley 6ª de 1945 ya la consecuente infracción de los demás artículos que integran la proposición jurídica, de allí que se hace necesario, atender plenamente el alcance de la impugnación con la cual comienza la presente demanda de casación”.
Teniendo en cuenta los medios probatorios que denuncia el recurrente, tanto por su errónea apreciación como por su no valoración, observa la Corte que del examen a los mismos, no logra estructurarse ninguno de los desaciertos fácticos que se le endilgan a la sentencia gravada y, menos aún, con la entidad suficiente para merecer su infirmación, tal como enseguida se explica:
Las pruebas que sirvieron de fundamento al tribunal para negar la nivelación salarial pretendida por el demandante, nada distinto enseñan a lo que encontró demostrado aquel en la providencia impugnada, esto es, que tanto el actor como el señor Pedro Luis Cárdenas Ramírez, desempeñaban las mismas funciones de controlador de tráfico férreo”, en igual jornada de trabajo y, que el segundo de los nombrados tenía una remuneración mayor que la del actor, porque se encontraba clasificado en el nivel profesional grado 14 como ingeniero electrónico, mientras que el demandante se ubicaba en el nivel asistencial grado 8, según los acuerdos 5 y 6 de agosto 31 de 1995, expedidos por el consejo directivo de la entidad demandada, donde se adoptó la nomenclatura de los cargos (profesional, técnico y asistencial) y la escala de remuneración (Fls. 578 a 583).
Y es precisamente en perspectiva de la realidad procesal que ya se destacó, de donde resulta razonable y acertado inferir, como lo hizo el sentenciador de alzada, que por el mismo nivel profesional en que se encontraba el trabajador Cárdenas Ramírez, con el cual pretende la comparación el promotor del proceso, y por su mayor experiencia en aquellas actividades que atañen al cargo en controversia, debía ubicársele como un trabajador potencialmente más eficiente, que podía sortear con más idoneidad cualquier eventualidad que se presentara.
Así las cosas, resulta perfectamente justificable establecer una diferenciación salarial, respecto del desempeñó de un mismo cargo con idénticas funciones, motivado en un mayor grado de capacitación de un trabajador respecto de otro, o en una extensa experiencia en relación con las actividades que tienen que ver con el oficio ejecutado, lo cual descarta por completo el trato discriminatorio o la violación del principio “a trabajo igual salario igual”.
Se afirma lo anterior, por cuanto no es suficiente para determinar si se presenta o no una discriminación salarial, el establecer la identidad de cargos, jornada y eficiencia de acuerdo a los resultados obtenidos hasta el momento de la evaluación, dejando de analizar la eficiencia potencial, derivada de la preparación académica de uno de los trabajadores o su mayor antigüedad en el oficio, cuya optimización de resultados necesariamente le brinda una mayor seguridad al empleador y, de contera, marca una sustancial diferencia respecto de quien no posee esas mismas cualidades.
De suerte que aún en el evento de considerarse, con el examen de las pruebas dejadas de apreciar, que el actor y el señor Pedro Luis Cárdenas Ramírez, quienes se desempeñaron como “controladores de tráfico férreo”, tuvieran las mismas funciones, —hecho por demás admitido por el tribunal en la providencia atacada—, ninguna incidencia tendría tal conclusión, para lograr el propósito que se fijó el censor, pues sigue de todos modos latente aquel supuesto fáctico, no desvirtuado, que llevó al ad quem a encontrar justificada la diferencia salarial, por motivo de la eficiencia potencial derivada de la condición de profesional (ingeniero electrónico) de Cárdenas Ramírez, así como de su amplia experiencia, frente al actor.
Sin costas en el recurso extraordinario ya si bien el mismo no prosperó, ninguna intervención tuvo en su trámite la parte demandada.
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia del 12 de diciembre de 2003, proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Marta, en el proceso que Albeiro Enmanuel Arévalo Vanegas le promovió a la Empresa Colombiana de Vías Ferreas-Ferrovias.