Source: http://www.economistjurist.es/marketing-juridico-habilidades-abogacia/rechazo-a-la-defensa-objecion-de-conciencia/
Timestamp: 2019-03-21 15:20:16
Document Index: 188454217

Matched Legal Cases: ['artículo 542', 'artículo 13', 'artículo 53', 'artículo 553', 'artículo 463', 'Artículo 13', 'artículo 13', 'artículo 13']

Rechazo a la defensa: objeción de conciencia | E&J
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Nielson Sánchez-Stewart. Abogado y presidente de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales del CGAE
En la edición 183 de esta revista aparece un bien documentado artículo sobre las posibilidades de renunciar a la defensa del cliente. Se insiste en que las funciones principales del Abogado son el asesoramiento o consejo jurídico y la defensa. Y que esas actividades se ejercen profesionalmente según proclaman el artículo 542 de la LOPJ y el 6 del Estatuto General de la Abogacía Española. Defender, aplicando la ciencia y la técnica jurídicas. Es consustancial con el oficio de abogar. El cliente acude al Abogado para que defienda sus intereses. El Tribunal Constitucional lo ha declarado en varias oportunidades.[1]
En ejercicio de esa facultad, aceptado el encargo el Letrado puede, cambiando de idea, dejarlo, y no sólo en los casos que señala el párrafo siguiente del mismo artículo 13.3 “cuando surjan discrepancias con el cliente” sino, en realidad, en cualquier caso, no solamente cuando existan estas discrepancias o se atente contra los principios de la profesión. Si el cliente puede, en cualquier momento, cambiar de Abogado, el Abogado puede, en cualquier circunstancia, dejar de actuar para el cliente.
En efecto, además del cumplimiento de la obligación de defensa que le es encomendada con el “máximo celo y diligencia, y guardando el secreto profesional” –ex artículo 53 del Estatuto General de la Abogacía Española- existe “… la obligación, mientras esté asumiendo la defensa de llevarla a término en su integridad.”[1] Llevar la defensa a término “en su integridad” no significa que no pueda renunciar a ella en cualquier momento. Lo que le está vedado es abandonarla. Mientras no liquide sus actuaciones con la conformidad del cliente, sigue obligado a soportar las incidencias que ocurran y no es justificación la falta de contacto con el cliente o la carencia de instrucciones o el argüir que sólo fue contratado para atender una parte del encargo, salvo que tal cosa la pueda acreditar. Es, lamentablemente frecuente que después de terminado un procedimiento, no se atienda debidamente las consecuencias de la sentencia, la tasación de costas, la ejecución. Lo recomendable es convenir la terminación de los servicios del mismo modo que se convino su iniciación.
Una renuncia intempestiva puede ser objeto de corrección disciplinaria ex artículo 553 de la LOPJ e incluso constitutiva de un delito tipificado en el artículo 463 del Código Penal.[3]
Como se explica detalladamente, el derecho del Letrado a cesar en la defensa se transforma en un deber. Cuando hay conflicto de intereses entre clientes a los que se asiste simultáneamente -Artículo 13.4 del Código Deontológico- conjuntamente -artículo 13.6 del mismo Código- o sucesivamente –artículo 13.5- lo que también prevé el Código europeo: “3.2.3. El Abogado no podrá aceptar el asunto de un nuevo cliente cuando exista el riesgo de que el secreto de las informaciones dadas por un antiguo cliente pueda ser violado o cuando el conocimiento por el Abogado de los asuntos de un antiguo cliente pudiera favorecer al nuevo cliente de forma injustificada.”[4]
Habilidades Abogacía	2014-12-02