Source: https://www.dipublico.org/3409/convencion-de-viena-sobre-la-representacion-de-los-estados-en-sus-relaciones-con-las-organizaciones-internacionales-de-caracter-universal-1975/
Timestamp: 2020-08-12 00:46:40
Document Index: 300508353

Matched Legal Cases: ['Artículo 2', 'Artículo 3', 'Artículo 5', 'artículo 6', 'artículo 7', 'Artículo 8', 'Artículo 9', 'Artículo 10', 'Artículo 16', 'Artículo 22', 'Artículo 26', 'Artículo 27', 'Artículo 28', 'Artículo 29', 'Artículo 30', 'Artículo 37', 'Artículo 43', 'Artículo 52', 'Artículo 56', 'Artículo 57', 'Artículo 74', 'Artículo 84', 'Artículo 90']

Convención de Viena sobre la Representación de los Estados en sus Relaciones con las Organizaciones Internacionales de Carácter Universal (1975) | Derecho Internacional Público - www.dipublico.org
dipublico 16/06/2010 Organos del Estado 20,663 Vistas
Teniendo en cuenta los Propósitos y Principios de la Carta de las Naciones Unidas relativos a la igualdad soberana de los Estados, al mantenimiento de la paz y de la se­guridad internacionales y al fomento de las relaciones de amistad y de la cooperación entre los Estados,
1. Se entiende por “organización internacional” una organización interguberna­mental;
2. Se entiende por “organización internacional de carácter universal” las Nacio­nes Unidas, sus organismos especializados, el Organismo Internacional de Energía Atómica y cualquier organización similar cuya composición y atribu­ciones son de alcance mundial;
8. Se entiende por “misión permanente de observación” una misión de índole permanente, que tenga carácter representativo del Estado, enviada ante una or­ganización internacional por un Estado no Miembro de la Organización;
10. Se entiende por “delegación en un órgano” la delegación enviada por un Esta­do para participar en su nombre en las deliberaciones del órgano;
13. Se entiende por “delegación de observación en un órgano” la delegación en­viada por un Estado a participar en su nombre como observadora en las deli­beraciones del órgano;
Artículo 2.1. La presente Convención se aplica a la representación de los Estados en sus relaciones con cualquier organización internacional de carácter univer­sal y a su representación en conferencias convocadas por tal organización o con sus auspicios, cuando la Convención haya sido aceptada por el Estado huésped y la Organización haya completado el procedimiento previsto en el
2. El hecho de que la presente Convención no se aplica a otras organizaciones in­ternacionales se entenderá sin perjuicio de la aplicación a la representación de Estados en sus relaciones con esas otras organizaciones de toda regla enuncia­da en la Convención que fuere aplicable en virtud del derecho internacional in­dependientemente de la Convención.
3. El hecho de que la presente Convención no se aplica a otras conferencias se entenderá sin perjuicio de la aplicación a la representación de Estados en esas otras conferencias de toda regla enunciada en la Convención que fuere aplica­ble en virtud del derecho internacional independientemente de la Convención.
4. Ninguna de las disposiciones de la presente Convención impedirá la conclu­sión de acuerdos entre Estados o entre Estados y organizaciones internaciona­les que tengan por objeto hacer que la Convención sea aplicable en todo o en parte a organizaciones internacionales o conferencias distintas de aquéllas a que se refiere el párrafo 1 del presente artículo.
Artículo 3. Las disposiciones de la presente Convención se entenderán sin perjuicio de las reglas pertinentes de la Organización o de las disposiciones pertinentes del reglamen­to de la conferencia.
Relación entre ¡aprésente Convención y otros acuerdos internacionales
b) No excluirán la celebración de otros acuerdos internacionales concernientes a la representación de los Estados en sus relaciones con las organizaciones inter­nacionales de carácter universal o a su representación en conferencias convo­cadas por esas organizaciones o con sus auspicios.
Artículo 5.1. Si las reglas de la Organización lo permiten, los Estados Miembros podrán es­tablecer misiones permanentes para el desempeño de las funciones previstas en el artículo 6.
2. Si las reglas de la Organización lo permiten, los Estados no Miembros podrán establecer misiones permanentes de observación para el desempeño de las fun­ciones previstas en el artículo 7.
e) Asegurar la participación del Estado que envía en las actividades de la Organi­zación;
g) Fomentar la realización de los propósitos y principios de la Organización coo­perando con ella y dentro del marco de ella.
Artículo 8. El Estado que envía podrá acreditar a la misma persona como jefe de misión an­te dos o más organizaciones internacionales o nombrar a un jefe de misión como miembro del personal diplomático de otra de sus misiones.
Artículo 9. Sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos 14 y 73, el Estado que envía nom­brará libremente a los miembros de la misión.
Artículo 10. Las credenciales del jefe de misión serán expedidas por el jefe del Estado, por el jefe del gobierno, por el ministro de Relaciones Exteriores o, si las reglas de la Or­ganización lo permiten, por otra autoridad competente del Estado que envía, y serán trasmitidas a la Organización.
d) El comienzo y la terminación del empleo de personas residentes en el Esta­do huésped como miembros del personal de la misión o personas emplea­das al servicio privado;
e) La situación de los locales de la misión y de las residencias particulares que gozan de inviolabilidad conforme a los artículos 23 y 29, así como cual­quier otra información que sea necesaria para identificar tales locales y resi­dencias.
3. La Organización transmitirá al Estado huésped las notificaciones a que se re­fieren los párrafos 1 y 2 del presente artículo.
Artículo 16. Si queda vacante el puesto de jefe de misión, o si el jefe de misión no puede desempeñar sus funciones, el Estado que envía podrá nombrar un jefe de misión inte­rino cuyo nombre será notificado a la Organización y por ésta al Estado huésped.
del Estado huésped. Cuando sea necesario, el Estado huésped facilitará de con­formidad con sus leyes la adquisición de esos locales.
Artículo 22.1. La Organización ayudará, cuando sea necesario, al Estado que envía, a su misión y a los miembros de ésta a asegurarse el goce de los privilegios e inmu­nidades previstos en la presente Convención.
2. La Organización ayudará, cuando sea necesario, al Estado huésped a lograr el cumplimiento de las obligaciones del Estado que envía, de su misión y de los miembros de ésta respecto de los privilegios e inmunidades previstos en la pre­sente Convención.
2. a) El Estado huésped tiene la obligación especial de adoptar todas las medidas adecuadas para proteger los locales de la misión contra toda intrusión o da­ño y evitar que se turbe la tranquilidad de la misión o se atente contra su dignidad;
b) En caso de que se produzca un atentado contra los locales de la misión, el Estado huésped adoptará todas las medidas adecuadas para procesar y casti­gar a las personas que hayan cometido el atentado.
3. Los locales de la misión, su mobiliario y demás bienes situados en ellos, así como los medios de transporte de la misión, no podrán ser objeto de ningún re­gistro, requisa, embargo o medida de ejecución.
Artículo 26. Sin perjuicio de sus leyes y reglamentos referentes a zonas de acceso prohibi­do o reglamentado por razones de seguridad nacional, el Estado huésped garantizará la libertad de circulación y de tránsito por su territorio a todos los miembros de la mi­sión y a los miembros de sus familias que formen parte de sus casas.
Artículo 27.1. El Estado huésped permitirá y protegerá la libre comunicación de la misión para todos los fines oficiales. Para comunicarse con el gobierno del Estado que envía, así como con sus misiones diplomáticas permanentes, oficinas consula­res, misiones permanentes, misiones permanentes de observación, misiones es­peciales, delegaciones y delegaciones de observación, dondequiera que se encuentren, la misión podrá emplear todos los medios de comunicación ade­cuados, entre ellos los correos y los mensajes en clave o en cifra. Sin embargo, la misión sólo podrá instalar y utilizar una emisora de radio con el consenti­miento del Estado huésped.
2. La correspondencia oficial de la misión es inviolable. Se entiende por corres­pondencia oficial toda correspondencia concerniente a la misión y a sus fun­ciones.
4. Los bultos que constituyan la valija de la misión deberán ir provistos de signos exteriores visibles indicadores de su carácter y sólo podrán contener documen­tos u objetos destinados al uso oficial de la misión.
7. La valija de la misión podrá ser confiada al comandante de un buque o de una aeronave comercial que deba llegar a un punto de entrada autorizado. El co­mandante deberá llevar consigo un documento oficial en el que conste el nú­mero de bultos que constituyan la valija, pero no podrá ser considerado como un correo de la misión. Previo acuerdo con las autoridades competentes del Es­tado huésped, la misión podrá enviar a uno de sus miembros a tomar posesión de la valija directa y libremente de manos del comandante del buque o de la aeronave.
Artículo 28. La persona del jefe de misión, así como la de los miembros del personal diplo­mático de la misión, es inviolable. Ni el jefe de misión ni esos miembros podrán ser objeto de ninguna forma de detención o arresto. El Estado huésped los tratará con el debido respeto y adoptará todas las medidas adecuadas para impedir cualquier atenta­do contra su persona, su libertad o su dignidad, así como para procesar y castigar a las personas que hayan cometido tales atentados.
Artículo 29.1. La residencia particular del jefe de misión, así como la de los miembros del personal diplomático de la misión, gozará de la misma inviolabilidad y protec­ción que los locales de la misión.
2. Los documentos, la correspondencia y, salvo lo previsto en el párrafo 2 del ar­tículo 30, los bienes del jefe de misión o de los miembros del personal diplo­mático de la misión gozarán igualmente de inviolabilidad.
Artículo 30.1. El jefe de misión y los miembros del personal diplomático de la misión go­zarán de inmunidad de la jurisdicción penal del Estado huésped. Gozarán tam-
bien de inmunidad de la jurisdicción civil y administrativa del Estado huésped, excepto si se trata de:
b) Una acción sucesoria en la que la persona de que se trate figure, a título pri­vado y no en nombre del Estado que envía, como ejecutor testamentario, administrador, heredero o legatario;
Artículo 37.1. Excepto en la medida en que el Estado huésped conceda otros privilegios e inmunidades, el jefe de misión o todo miembro del personal diplomático de la misión que sea nacional del Estado huésped o tenga en él residencia permanen­te sólo gozará de inmunidad de jurisdicción e inviolabilidad por los actos ofi­ciales realizados en el desempeño de sus funciones.
2. Los demás miembros de la misión que sean nacionales del Estado huésped o que tengan en él residencia permanente gozarán solamente de inmunidad de ju­risdicción por los actos oficiales realizados en el desempeño de sus funciones. En todo lo demás, esos miembros, así como los miembros del personal al ser­vicio privado que sean nacionales del Estado huésped o tengan en él residencia permanente, sólo gozarán de privilegios e inmunidades en la medida en que lo admita el Estado huésped. No obstante, el Estado huésped habrá de ejercer su
jurisdicción sobre esos miembros y ese personal de modo que no perturbe in­debidamente el desempeño de las funciones de la misión.
Artículo 43. Sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos 46 y 73, el Estado que envía nom­brará libremente a los miembros de la delegación.
2. El jefe de gobierno, el ministro de Relaciones Exteriores o toda persona de ran­go elevado, cuando encabece la delegación o sea miembro de ella, gozará en el Estado huésped o en un tercer Estado, además de lo que otorga la presente Convención, de las facilidades y de los privilegios e inmunidades reconocidos por el derecho internacional a esas personas.
2. La Organización o la conferencia, según el caso, ayudará a la delegación a ob­tener esas facilidades y le dará las que dependan de su propia competencia.
Artículo 52. Si se solicita, el Estado huésped y, cuando sea necesario, la Organización o la conferencia ayudarán al Estado que envía a obtener en condiciones razonables los lo­cales necesarios para la delegación y alojamiento adecuado para sus miembros.
Artículo 56. Sin perjuicio de sus leyes y reglamentos referentes a zonas de acceso prohi­bido o reglamentado por razones de seguridad nacional, el Estado huésped garanti­zará a todos los miembros de la delegación la libertad de circulación y de tránsito por su territorio en la medida necesaria para el desempeño de los cometidos de la delegación.
Artículo 57.1. El Estado huésped permitirá y protegerá la libre comunicación de la delega­ción para todos los fines oficiales. Para comunicarse con el gobierno del Esta­do que envía, así como con sus misiones diplomáticas permanentes, oficinas consulares, misiones permanentes, misiones permanentes de observación, mi­siones especiales, otras delegaciones y delegaciones de observación, donde­quiera que se encuentren, la delegación podrá emplear todos los medios de comunicación adecuados, entre ellos los correos y los mensajes en clave o en cifra. Sin embargo, la delegación sólo podrá instalar y utilizar una emisora de radio con el consentimiento del Estado huésped.
2. La correspondencia oficial de la delegación es inviolable. Se entiende por co­rrespondencia oficial toda correspondencia concerniente a la delegación y a sus
3. Cuando sea factible, la delegación utilizará los medios de comunicación, in­clusive la valija y el correo, de la misión diplomática permanente, de una ofi­cina consular, de la misión permanente o de la misión permanente de observación del Estado que envía.
5. Los bultos que constituyan la valija de la delegación deberán ir provistos de signos exteriores visibles indicadores de su carácter y sólo podrán contener do­cumentos u objetos destinados al uso oficial de la delegación.
2. Los documentos, la correspondencia y, salvo lo previsto en el párrafo 2 del ar­tículo 60, los bienes del jefe de delegación, de los otros delegados o de los miembros del personal diplomático de la delegación gozarán igualmente de in­violabilidad.
Artículo 74. Los miembros de la misión, la delegación o la delegación de observación que no sean nacionales del Estado huésped y los miembros de sus familias que formen parte de sus respectivas casas o les acompañen, según el caso, no adquirirán la nacio­nalidad del Estado huésped por el solo efecto de la legislación de ese Estado.
Artículo 84. Si entre dos o más Estados Partes se plantea una controversia relativa a la aplica­ción o a la interpretación de la presente Convención, se celebrarán consultas entre tales
Partes a instancia de cualquiera de ellas. La Organización o la conferencia serán invita­das a asociarse a las consultas a instancia de cualquiera de las Partes en la controversia.
3. El Presidente de la Comisión será elegido por los otros dos miembros. Si los otros dos miembros no llegan a un acuerdo en el plazo de un mes a partir de la comunicación prevista en el párrafo 1 del presente artículo o si una de las Par­tes en la controversia no hace uso de su derecho de nombrar a un miembro de la Comisión, el Presidente será nombrado a petición de una de las Partes en la controversia por el más alto funcionario administrativo de la Organización. El nombramiento deberá hacerse en el plazo de un mes a partir de tal petición. El más alto funcionario administrativo de la Organización nombrará como Presi­dente a un jurista que reúna las condiciones requeridas y que no sea ni funcio­nario de la Organización ni nacional de ninguno de los Estados Partes en la
2. Para cada uno de los Estados que ratifiquen la Convención o se adhieran a ella después de haber sido depositado el trigésimo quinto instrumento de ratifica­ción o adhesión, la Convención entrará en vigor el trigésimo día a partir de la fecha en que dicho Estado haya depositado su instrumento de ratificación o adhesión.
Artículo 90. Después de la entrada en vigor de la presente Convención, el órgano compe­tente de una organización internacional de carácter universal podrá decidir aplicar las disposiciones pertinentes de la Convención. La Organización notificará la decisión al Estado huésped y al depositario de la Convención.
En testimonio de lo cual los Plenipotenciarios infrascritos, debidamente autoriza­dos por sus respectivos gobiernos, han firmado la presente Convención.
La presente Convención fue ratificada por la República Argentina el 6 de mayo de 1981.
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Anterior Convención sobre Prevención y Castigo de Delitos contra las Personas Internacionalmente Protegidas, inclusive los Agentes Diplomáticos, aprobada en las Naciones Unidas (1973)
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