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Timestamp: 2017-11-23 14:40:49
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El Observador No. 594
26 de noviembre de 2006 No.594
PORTADA - En marcha la reforma del artículo 24 de la Constitución, anuncia el Episcopado Mexicano
CARTAS DEL DIRECTOR - Que Dios bendiga al Presidente
VIGÍA - Los homosexuales: ¿víctimas o victimarios?
ORIENTACIÓN FAMILIAR - Violencia y alcoholismo
PINCELADAS - El polvo misterioso
ANÁLISIS - «El derecho a la libertad religiosa pertenece a todos los seres humanos y no solamente a las iglesias y sus ministros», dice Rodrigo Guerra
NUESTRO PAÍS - ¡Viva Cristo Rey!
El pueblo de México necesita espacios de unidad y de justicia, afirman los obispos
INTERNACIONAL - ¿Hay «derechos» para los embriones congelados?
Miles de personas han visitado el Museo de los Milagros
COMUNICACIÓN - The Nativity Story esta temporada navideña
En marcha la reforma del artículo 24 de la Constitución, anuncia el Episcopado Mexicano
La semana pasada la Conferencia del Episcopado Mexicano eligió al obispo de Texcoco, Carlos Aguiar Retes, como su nuevo presidente para el trienio 2006-2009. Su primera rueda de prensa la dedicó a un tema fundamental: la reforma del artículo 24 de la Constitución con el fin de introducir el concepto de «libertad religiosa», en lugar del concepto actual de «libertad de culto».
Con un anuncio de que la Iglesia católica va a intentar, por todos los medios a su alcance, influir en el Congreso para lograr la reforma del artículo 24 constitucional, dio inició la presidencia de la CEM a cargo del obispo de Texcoco, Carlos Aguiar Retes.
Ante los periodistas de la fuente, monseñor Aguiar Retes dejó muy en claro dos cosas: que se buscará establecer en la Carta Magna el concepto moderno de «libertad religiosa», dejando a un lado el antiguo y ambiguo concepto de «libertad de culto», y que «no va ser ningún problema alcanzar tan anhelado paso».
Espaldarazo del Presidente Electo
La acción que busca la Iglesia católica tiene que ver mencionó Aguiar Retes con la busca de una mayor influencia de ésta en el ámbito público. La CEM se ha reestructurado buscando, justamente, un trabajo en conjunto de las diócesis del país y, así, poder enfrentar retos como la reforma al 24 constitucional.
En el último día de trabajo de la 82 Asamblea de la Conferencia Episcopal Mexicana, el presidente electo, Felipe Calderón Hinojosa, abogado de profesión e hijo de uno de los grandes militantes del catolicismo social del siglo XX, don Luis Calderón Vega, abordó el tema de la libertad religiosa en México y subrayó que «es un derecho humano y tengo que luchar porque ese derecho humano prive en este país, en el cual me toca gobernar».
Vigencia real de los derechos humanos
Monseñor Aguiar Retes explicó en la conferencia de prensa que «cuando la Iglesia dice que México necesita vivir el pleno concepto de libertad religiosa, lo único que estamos diciendo es que necesitamos que en este país estén vigentes todos los derechos humanos y allí se incluye el de esa libertad».
«Las Iglesias porque no sólo es la católica, pues otras están de acuerdo sobre el tema en cuestión coincidimos en que no pedimos un privilegio de que se nos conceda algo, sino que México tiene que llegar a esa plena vigencia de los derechos humanos», subrayó el nuevo Presidente de la CEM.
El artículo 24 de la Constitución dice
«Todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade y para practicar las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. / El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna. / Los actos religiosos de culto público se celebrarán, ordinariamente, en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos se sujetarán a la ley reglamentaria».
EL OBSERVADOR 594-1
Que Dios bendiga al Presidente
«La política es tan importante que no hay que dejarla en manos de los políticos», solía decir el político cristiano alemán Konrad Adenauer. Tenía razón. Uno de los grandes males de México es que la sociedad ha dejado casi todos los espacios de la vida pública (a veces hasta la privada) a los políticos. Primero los encumbramos y, al verlos tan altos, tan lejanos, terminamos por hacerlos causa de todas nuestras desgracias.
Una de las primeras obligaciones del católico es la de orar por los gobernantes, para que Dios guíe su camino y actúen a favor del bien común. Los domingos, en la oración universal, la Iglesia pide por ellos, aunque ellos casi nunca se dan cuenta. Es importante que en los días de la semana incluyamos una oración por quienes tienen a su cargo el honor de representarnos. Lo cierto es que creemos poco en el poder de la oración. Y consideramos «un desperdicio» cuando se dirige a los líderes políticos. Pero sirve, de veras sirve. ¿No fue Jesús quien señaló ¡frente a Pilatos! que no tendría ningún poder sobre Él si no le viniera de su Padre? (cfr. Juan, 19, 11). Rezar por los gobernantes es parte de nuestros deberes temporales. Habrá algunos que sean porosos a la Gracia.
Al iniciar, el próximo 1 de diciembre, su mandato constitucional, pedimos a Dios que ilumine el camino de Felipe Calderón Hinojosa, que vuelva su Rostro hacia él, hacia su familia y proteja a nuestra patria, nos de la paz y nos conceda vivir en la unidad, que es la única vía para construir un futuro digno de la nación a la que la Madre del Cielo cubrió de rosas.
EL OBSERVADOR 594-2
Los homosexuales: ¿víctimas o victimarios?
La más reciente joya de la labor de la Asamblea Legislativa del D.F., la ahora famosa Ley de Convivencia, que hace algo legalmente válido de la unión de dos personas del mismo sexo, ha provocado, ya desde su período de estudio y dictamen en comisiones, su buena dosis de debate nacional.
Si bien desconozco el número, la variedad y la calidad de las posiciones defendidas por los expertos que imagino tomaron parte en los foros legislativos previos a la votación final, todos sabemos que, a fin de cuentas, el «mayoriteo» fue el argumento vencedor. Porque a juzgar por lo dicho por el diputado Víctor Hugo Círigo, del PRD, más que una razón de tipo filosófico sobre la genuina naturaleza del matrimonio o sobre la legitimidad de una ley positiva a favor de las uniones gay, la nueva norma va orientada a defender los derechos de quienes, a los ojos de ese partido, son las víctimas favoritas de la sociedad: los homosexuales. Dijo el diputado Círigo: «La ley es un logro de esa encomiable y aleccionadora lucha de la diversidad sexual por construir una sociedad incluyente que respete la libertad de sus miembros a ser como son, sin estigmatizaciones, rechazos ni exclusiones».
Esta técnica de empujar leyes y acciones de gobierno a base de lamentos y quejas en contra de la supuesta victimización social de grupos minoritarios cada vez se anota más éxitos en los parlamentos del mundo, y el PRD sabe utilizarla muy productivamente. En un ambiente cargado de recriminaciones, con frecuencia groseras e incongruentes con el quehacer legislativo, y carente de otro tipo de razonamiento que no sea el del clientelismo electoral, la etiqueta de «víctima» aplicada al grupo minoritario resulta un argumento difícil de rebatir por las bancadas que no se sustentan en principios morales. Los grupos mayoritarios de la sociedad son soslayados por no constituir clientes fidedignosvotos duros de esos partidos. La minoría «víctima» se convierte en la victimaria de la mayoría al hacerse objeto preferencial de una norma que pasa sobre el sentido común y los dictados básicos de la ley natural. Además de que la aprobación de esas normas abre la puerta a otras que comenzarán a desviar recursos públicos discriminatoriamente a favor de los menos con desmedro de los más, y, peor aún, terminarán pervirtiendo a la sociedad misma, fortaleciendo el relativismo moral que propicia la pasividad social, el egoísmo y la indiferencia.
Creo que es en La República, de Platón, donde se afirma que los filósofos deben ser legisladores, y los legisladores, filósofos. El amor por la verdad hace al sabio, al hombre verdaderamente libre, lo cual debería ser una característica de quienes aspiran a cargos legislativos. El «fuero» legislativo, creado originalmente para impedir que los representantes populares fueran encarcelados a causa de sus opiniones a favor del pueblo, buscaba precisamente proteger su labor a favor de las víctimas de la tiranía de algunos soberanos, pero suponía que los legisladores, sabios, eran capaces de distinguir entre víctima y victimario, o que no terminarían haciendo de la víctima el siguiente victimario.
EL OBSERVADOR 594-3
Violencia y alcoholismo
Conocí al hombre de mi vida a los 17 años, nos hicimos novios y a los dos meses me pidió que me casara con él. Comenzamos a hacer planes para casarnos un año después, pero quedé embarazada y adelantamos la boda a petición de sus padres. Yo estaba feliz y muy enamorada y tal vez eso no me dejó ver el problema: él abusaba del alcohol. Con el paso de los meses comenzó a tratarme diferente, a estrujarme y a insultarme, y al día siguiente, ya sobrio, me pedía perdón y yo lo perdonaba; pero no lo dejaba de hacer sino, por el contrario, todo iba en aumento. Me golpeó estando embarazada y de nuevo pidió perdón y prometió que no lo iba a volver a hacer y que dejaría de tomar, que eso era el mayor causante de nuestros problemas;y ,una vez más, yo lo perdoné. Pero esto se repetía constantemente: él me pegaba, se justificaba con el alcohol y yo lo perdonaba. Comencé a perder a mis amigos y después siempre le mentía a mi madre sobre mis moretones o rasguños y me alejé de ella pues ya no sabía qué decirle. Al nacer mi hija pensé que él iba a cambiar, pero no fue así, siguió exactamente igual y además me amenazaba con quitarme a la niña si me iba. Yo tenía miedo, me sentía sola y tenía vergüenza de que me señalaran si lo dejaba, pues él me trataba muy bien ante la demás gente. Pero en privado, él me humilló y me denigró, se encargó de hacerme creer que no servía para nada y yo me lo creí, así que menos me animaba a dejarlo pues «si no sabía hacer nada» cómo le iba a hacer para mantener a mi bebé, y tontamente pensé que tal vez siempre viviría así, pero a mi hija nada le iba a faltar. Pero mi mejor amiga, mi soledad, y la desesperación me ayudaron un poco. Un día fui a una reunión familiar y comenzamos a discutir. Ahí no me hizo nada pues estaban mis tíos, y, al sentirme protegida, lo dejé. Uno de mis tíos me llevó a casa de mi mamá. Al llegar, otra vez le eché mentiras sobre el motivo de la separación y ella, como todas las madres, me apoyó. Irónicamente, yo lo amaba; pasé días llorando a escondidas porque en mi casa siempre han creído que soy muy fuerte y como que no quería perder ese estatus. Al mes comencé a salir con él nuevamente, pues me prometió que ahora sí dejaría de tomar y yo me hice la importante. Un día discutimos por teléfono y me pidió el divorcio y yo acepté. Mientras se llevaba a cabo todo eso busqué un trabajo y así comencé a rescatarme de la miseria emocional en la que me dejó. Me enteré de que él siguió bebiendo, llegó a golpear a su madre; por eso, al tocar fondo, se integró a un grupo de AA y luego se internó en un centro de rehabilitación. Durante ese tiempo él tuvo una novia que lo apoyó durante esos tres meses. Al salir él del centro ya había pasado un año de nuestra separación y me buscó para el divorcio pues la novia se lo exigía. Comenzamos a tener comunicación por teléfono. Yo sentía celos, pues aún lo amaba, y le inventé que yo también tenía novio. Al pasar los días comenzamos a hablar más seguido; y un día se abrió y me confesó que aún me amaba y lo que había hecho lo había hecho por mí y por nuestra hija. Nos quedamos de ver un sábado para hablar bien las cosas y volvimos al día siguiente. Le conté a mi mamá y, para que no se molestara, le dije que lo hacía por la niña y me atreví a contarle que su exnovio me acosaba sexualmente y que no quería que, si yo tenía otro novio, le pasara lo mismo a mi hija; así que mi mamá me apoyó. Él, por su parte, terminó con su novia, pero ella lo siguió buscando. Un mes después se fue a vivir a casa de mi mamá, conmigo, y a los dos meses él me dijo que no estaba seguro de lo que sentía por mí o por ella y se fue. Yo le rogué que no se fuera, que me diera la oportunidad de reintentarlo, pero se fue. Dos días después le hablé por teléfono y me dijo que había vuelto con ella. Yo le apoyé y le dije que le echara ganas a esa relación, pero dentro de mí me sentía engañada.Volví a llorar por él. Al día siguiente lo llamé para saber si iba a ir por la niña y su papá me dijo que había bebido nuevamente. Al día siguiente fue a mi casa y me dijo que no había vuelto con ellaporque me quería. Yo le creí todo y le dije que lo apoyaría para que regresara a AA. Así tenemos un mes y él no a ido a ningún grupo, sigue tomando y no logro convencerlo de que vaya. Me siento desesperada, y después de la última vez que se fue siento muchos celos cada vez que sale; creo que se va con ella y se lo reclamo, aunque después me demuestre que estaba donde me había dicho, y termino pidiendo perdón constantemente. Creo que le incomoda que se lo recalque mucho, pero no puedo evitarlo, y cuando no quiere estar conmigo en la intimidad le reclamo que no quiere porque estuvo con ella. Eso lo está alejando de mí y a eso agrégale que sigue tomando. Me hace sentir muy mal, algo estoy haciendo mal porque no logro alejarlo del alcohol pero sí de mí. Cada día que pasa lo amo más y creo que él a mí es todo lo contrario, y sus dudas lo hacen tomar o no sé, pero algo está mal. No quiero perderlo nuevamente y al insistirle que vaya a AA le molesta. Lo amo y no sé qué hacer. Ayúdame, por favor.
Dejé completa tu carta porque creo que leerte puede ayudar a otras mujeres que pasan por situaciones parecidas a las tuyas.
En la primera parte compartes con nosotros cómo viviste y saliste del círculo infernal de la violencia: el perdonar una y otra vez; el ocultar lo que pasa a tus seres queridos, aislándote y alejándote precisamente de quienes más pueden ayudarte; el no denunciar la violencia ni buscar ayuda en instituciones especializadas; el miedo; el caer en el juego de sentirte cada vez más denigrada y creértelo. Afortunadamente lograste salir de esa parte, aunque aún sigues atrapada en esa relación. Cuando una persona es víctima de la violencia, casi siempre ésta y sus consecuencias superan la capacidad de la persona de enfrentarla, por eso es tan importante no quedarse callados, denunciar, pedir ayuda. Y, después de superar el problema, poner todo el empeño en reconstruir la seguridad, el respeto y el amor a uno mismo, para poder establecer relaciones sanas, verdaderamente amorosas, y construir un proyecto de vida. Creo que esta reconstrucción todavía no es completa en tu caso.
Me parece que no fue por ti y por tu hija por lo que tu esposo entró al programa de recuperación. Al parecer fue haber llegado al extremo de golpear a su madre lo que le hizo tocar fondo. Si hubiera sido por ti, lo habría hecho antes, por ejemplo cuando lo dejaste. Pero, bueno, lo hizo, y confiaste en su recuperación. Eso está bien, pero de entrada, para recuperar a su familia, él debió ofrecerles un hogar, y no irse a vivir con tu mamá. Y por supuesto que te engañó al volver contigo sin estar seguro de sus sentimientos. Es denigrante que tú, la esposa, te hayas sentido en competencia con la novia. Y el juego de él es inmaduro, desleal y desconsiderado: no sé si te amo o la amo a ella, ya volví con ella, no es cierto, no volvimos Evidentemente que esto provoca en ti angustia, desconfianza, y él, en lugar de ayudarte a sanar esos sentimientos, de hacerte sentirte amada, se molesta y se aleja de ti. Y además, sigue tomando.
No es responsabilidad tuya ayudarlo a dejar el alcohol, ni tienes la capacidad de hacerlo. El único que puede es él mismo, y ya conoce el camino. No cargues con lo que no te corresponde. Pero tú también necesitas ayuda. Te aconsejo acudir cuanto antes a un grupo de Al-Anon (para familiares de alcohólicos) y a una terapia psicológica porque en tu historia parece haber varias cosas que necesitan ser sanadas. No vuelvas a cometer el error de quedarte sola con tus problemas. Por cierto, también tu bebé ha sido gravemente dañada por los golpes que recibiste durante el embarazo, y es necesario ayudarla.
EL OBSERVADOR 594-4
Orar es estar expuestos a la luz de Dios como una cámara fotográfica. Entonces Dios nos impresiona, graba en nosotros los rasgos de su rostro, su imagen. El sha de Persia convocó una vez un premio para el que le hiciese el retrato mejor. Acudieron muchos artistas con instrumentos y material. Uno llegó con un saquito de polvo misterioso. Todos estaban intrigados. ¿Qué llevará en él?
Al pasar revista, el sha admiró las hermosas estatuas y cuadros que intentaban reproducir su rostro. Había verdaderas obras de arte, verdaderas maravillas. Llegó a la habitación donde trabajaba el hombre del polvo misterioso. Este no había hecho más que fregar, pulir, sacar brillo a las paredes de mármol de la sala. Y al entrar el sha lo reflejaron perfectamente. El sha quedó maravillado. Y él se llevó el premio.
EL OBSERVADOR 594-5
«El derecho a la libertad religiosa pertenece a todos los seres humanos y no solamente a las iglesias y sus ministros», dice Rodrigo Guerra
En su primera intervención ante la prensa, el nuevo Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), monseñor Carlos Aguiar Retes, enfatizó que este organismo buscará influir, directamente, en el Congreso de la Unión para lograr la reforma al artículo 24 constitucional. Dicho artículo consagra la libertad de culto, pero según dijo Aguiar Retes se trata de cambiarlo hacia el concepto de libertad religiosa. Para entender mejor esto, presentamos una entrevista con el especialista Rodrigo Guerra López.
Por su parte, al recibir por primera vez en visita oficial al nuevo presidente de Italia, Giorgio Napolitano, Benedicto XVI recalcó el lunes 20 que la auténtica libertad religiosa no es simple ausencia de violencia contra los creyentes. «La libertad religiosa es, dijo el Pontífice, no sólo un derecho de la persona, sino también de la familia, de los grupos religiosos y de la misma Iglesia».
Con el telón de fondo de la posible reforma en México, las palabras del Papa al presidente de Italia, la próxima presidencia de Felipe Calderón Hinojosa y la aportación del pensamiento a este tema fundamental de los derechos humanos, hemos entrevistado al doctor Rodrigo Guerra, doctor en Filosofía por la Academia de Liechtenstein; Profesor de la UNIVA, Plantel Querétaro, y consejero numerario de la Fundación Rafael Preciado Hernández.
¿Qué diferencia hay entre libertad religiosa y libertad de culto?
La rama del derecho constitucional que atiende el hecho religioso se denomina «Derecho Eclesiástico del Estado». En este terreno, el culto es el conjunto de prácticas que realiza una «Asociación Religiosa» para manifestar su adoración a aquello que se considere divinidad o asociado a la divinidad. En el culto se incluyen ceremonias, oraciones, y algunas otras prácticas (cultuales). El Derecho Humano a la libertad religiosa incluye la libertad de culto, pero abraza muchas otras cosas más: libertad de asociación, libertad de enseñanza, libertad de expresión, libertad de vivir de acuerdo con la creencia religiosa de la persona tanto en privado como en público, libertad para el uso y posesión de medios de comunicación, etcétera. El único límite del derecho humano a la libertad religiosa debe ser el respeto al derecho de terceros. Por ende, no debería haber ninguna restricción en México para su ejercicio, ya que nuestro país ha firmado y ratificado diversos acuerdos y tratados internacionales a este respecto. Sin embargo, lamentablemente, esto no es así ,como todos sabemos.
¿Qué busca la Iglesia al mirar con simpatía la idea de una reforma del artículo 24 constitucional?
La Iglesia católica, como institución, se ha sumado a la voz de muchas otras asociaciones religiosas que valoran las reformas constitucionales realizadas en el año de 1992 sobre libertad de culto y de creencia, pero que se consideran insuficientes de acuerdo con el derecho internacional y una sana concepción de los derechos humanos. Por ello, la Iglesia católica ha sostenido con claridad en diversas ocasiones que sería bueno que el artículo 24 de nuestra Constitución pudiera reconocer sin ambages que todo ciudadano en la república mexicana goza del derecho a la libertad religiosa. Concepto que es más amplio y rico en contenido que la denominada «libertad de culto y de creencia» que hoy consigna nuestra Carta Magna. Las asociaciones religiosas en diálogo con nuestros legisladores deben de procurar impulsar estos temas en la agenda pública de México.
¿Qué interés existe para los fieles laicos en estos temas?
El sujeto primario del derecho humano a la libertad religiosa no son las Iglesias, no son los ministros de culto, ¡somos todos los seres humanos! Por ello, los fieles laicos católicos debemos entender que trabajar con valor por el reconocimiento pleno de la libertad religiosa en México es una obligación que tenemos para salvaguardar la libertad que necesitamos para vivir de acuerdo con nuestras convicciones. Los católicos podemos en un caso extremo perderlo todo: bienes materiales, controversias públicas delicadas, la fama personal, etcétera. Lo único que no podemos perder es la libertad para vivir, para asociarnos y para educar a nuestros hijos de acuerdo con nuestra fe. Somos los fieles laicos quienes debemos encontrar los cauces legislativos y técnicos pertinentes para hacer esto posible en el marco de un Estado laico.
¿Qué sería lo ideal para este tipo de reformas en México?
Lo primero es entender que el derecho a la libertad religiosa no solo protege el derecho de los creyentes sino también el derecho de los no creyentes a vivir de acuerdo a sus convicciones de conciencia en materia religiosa. Lo segundo es trabajar entre todas las asociaciones religiosas (católicas y no-católicas) por esta agenda común. Lo tercero sería la promoción de las reformas necesarias a nivel constitucional y luego a nivel de las leyes secundarias. Concomitante a esto, sería ideal que existiera una campaña permanente de tipo educativo y mediático que nos permita entender la verdadera naturaleza del «Estado laico» y su relación esencial con el derecho a la libertad religiosa. Este último punto es muy importante: el jacobinismo antirreligioso se ha vuelto cultura en algunos espacios y ambientes. Por ello, urge una propuesta madura, laica, y al mismo tiempo, abierta a la vigencia de una auténtica libertad religiosa en México.
¿Qué espacios de convergencia pueden vislumbrarse con el nuevo régimen de Felipe Calderón Hinojosa?
Felipe Calderón es un hombre que posee una seria formación humana, académica y cristiana. Entiende bien el sentido positivo de un Estado laico y al mismo tiempo entiende bien que en México al interior del sistema político ha existido una corriente laicista y antirreligiosa contraria a la libertad. Quiero pensar que su gobierno ofrecerá un nuevo ambiente para que todos contribuyamos a construir en la casa común del Estado nuevos espacios de libertad para los mexicanos.
EL OBSERVADOR 594-6
Al final de noviembre celebramos una de las fiestas más entrañables de la Iglesia en México. Recordamos esa magnífica cosecha de santos y siembra de sangre de mártires que significó la persecución religiosa de 1926. Todavía hace algunas semanas celebramos la canonización de San Rafael Guízar, obispo forjado en esa persecución; poco antes recordamos a Anacleto Gonzalez Flores, a Miguel Pro y a otros muchos más que dieron a nuestra Patria el luminoso Plebiscito de los Mártires, de que hablaba el Maestro Cleto. Sí, miles de mexicanos dieron el testimonio de su adhesión a Cristo Rey; la mayoría de los mexicanos canonizados pertenecen a esa época, obscura en su momento, pero luminosa ante los ojos de Dios.
Pero, ¿por qué murieron? ¿Qué los llevó a decidirse a vivir de modo que llegaron a la santidad? ¿Por qué era para ellos tan importante el concepto de Cristo Rey? Y, ¿por qué debe seguir siendo importante para nosotros? No creo que un modesto artículo llegue a resolver esto, que es nada menos que un misterio. Cuando la Iglesia canoniza a un santo no lo hace sólo para dar honor a ese hombre o mujer. La Iglesia canoniza a los santos para mandarnos un mensaje a todos los católicos. La Iglesia nos propone a los santos como ejemplos de vida, como modelos a seguir, a estudiar. Y eso, precisamente, es lo que hizo al canonizar a casi dos docenas de mexicanos: darnos un poderoso mensaje: Mexicanos, ¡sigan estos ejemplos!
Nuestro papel es tratar de conocerlos, de entenderlos, de ver qué hacía vibrar sus corazones; cómo murieron, pero, sobre todo, cómo vivieron. Por qué, en concreto, era para ellos tan importante el concepto del Reinado de Cristo. Cristo Rey: el nombre bendito que pronunciaban al morir y por quien daban sus vidas.
¿De donde viene esta celebración? Esta fecha que celebraremos próximamente fue establecida por el papa Pío XI, al terminar el año santo de 1925, poco antes de que se iniciara la persecución en México. Pero no es un concepto nuevo. Cristo mismo aceptó ese título, cuando Pilatos le preguntó si era Rey y Él le contestó: Sí, soy Rey. Para eso he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad.
Al decirle Rey al Señor Jesús, lo que estamos estableciendo es que Él debe reinar en la sociedad. O, dicho de otra manera, estamos diciendo que la sociedad será más feliz, más justa, cuando se organice de acuerdo con los pensamientos de Nuestro Señor. No, no estamos diciendo que los obispos sustituyan a los gobernadores, ni que el arzobispo primado se vuelva presidente de la república. No estamos diciendo que sólo los católicos gobernarán, ni que se obligue a todos a ser católicos. Lo que estamos diciendo es que Jesús reinará, primero, en nuestros corazones. Y qué, como consecuencia, la sociedad se organizará según los principios de Cristo. No estamos pensando en imponer una manera de ser. Estamos pidiendo a Jesús que lo amemos de tal manera que ni siquiera se nos ocurra que la sociedad pueda ser de otro modo.
Por ello hay que trabajar y para ello tenemos que pedir a Nuestro Padre:
EL OBSERVADOR 594-7
*Puntos de la carta de la Conferencia del Episcopado al final de su Asamblea
1. Los Obispos de México saludamos con afecto a todo el pueblo de Dios, y le compartimos nuestra alegría por la reciente canonización de nuestro santo patrono Rafael Guizar Valencia.
2. Nos preocupan y reclaman nuestra solicitud de pastores los graves conflictos postelectorales, la compleja y dolorosa situación de Oaxaca, el nefasto poder de los narcotraficantes y la brutalidad de sus crímenes, y la inseguridad social que la violencia ha generado en todo el país.
3. Muchas son las causas de estas y otras situaciones semejantes que estamos viviendo y es preciso analizarlas. En la raíz de esta crisis advertimos la falta de respeto a la ley y a las instituciones, pero, sobre todo, la ausencia de valores.
4. Al anunciar el Evangelio de Cristo, la Iglesia tiene la misión de proclamar la buena nueva del perdón y de ser una instancia de reconciliación para todos.
5. La paz no es sólo la ausencia de guerra, sino un estado de vida que permite vivir en armonía con Dios, con los demás y consigo mismo. Hay un clima creciente de inseguridad y de miedo generado por la propagación del delito y por la cobertura poco responsable que le dan algunos medios de comunicación.
6. La Iglesia está llamada a ser un sacramento de la comunión con Dios y de los hombres entre sí.
7. Nuestra Patria ha entrado en un proceso de cambio que es fruto de convicciones y opciones muy claras del pueblo mexicano, pero que no tiene aún el rumbo asegurado.
8. Como hemos dicho en la carta pastoral, la nación no es una realidad por inventar, sino una herencia que es preciso continuar y acrecentar sin perder nunca todo lo bueno que ya hemos adquirido.
9. A pocos días de empezar un nuevo gobierno, recogemos las voces que reclaman un nuevo pacto social incluyente, que privilegie a los pobres y marginados, donde la autoridad se ejerza como un verdadero servicio, los intereses particulares no prevalezcan sobre el bien del país, y en el que la justicia sea la piedra angular de todo el sistema social.
10. En este cambio de época, debemos comprometernos a que México encuentre y recorra su propio camino en el nuevo escenario nacional e internacional. México ha sido lugar de encuentro de pueblos y culturas, de grandes flujos migratorios, y de intercambio recíproco con otras naciones.
EL OBSERVADOR 594-8
¿Hay «derechos» para los embriones congelados?
EL OBSERVADOR 594-9
En el santuario de Soriano, Querétaro
Por el P. Juan Manuel Pérez Romero, Rector
El Museo de los Milagros, bendecido por el VIII obispo de Querétaro, don Mario de Gasperín Gasperín, hace poco más de un mes, donde se guardan los exvotos pintados traídos por los peregrinos en acción de gracias por milagros y favores recibidos, ha sido un rotundo éxito desde el punto de vista estadístico.
Los mexicanos somos poco afectos a visitar museos, pero a éste no sólo han acudido adultos, sino que muchos niños y jóvenes se detienen largamente admirando y leyendo las pinturas que narran los milagros de Nuestra Señora de los Dolores. Los museógrafos dispusieron el acomodo de tal manera que es accesible a estatura de los niños, que con frecuencia gritan a sus padres: «¡Mira, papá; mira, mamá, lo que hizo la Virgen!».
Los visitantes provienen de todos los municipios del estado de Querétaro y de su capital. Además, de los estados de Hidalgo, Guanajuato, Baja California Norte, ciudad y estado de México, y Puebla. También, en este corto lapso de tiempo, han venido visitantes de los Estados Unidos y Alemania, de la diócesis de Paderborn. Su expresión al terminar su visita es: «¡Qué bonito está! ¡Este museo es una excelente idea para darnos cuenta que la Virgen actúa en nuestra vida!».
Nuestro primer cuaderno de registro de visitantes ya está para terminarse, pero nos gustaría invitarlo a usted, que lee esta artículo, pues, además del interés religioso, las historiadoras que nos han apoyado afirman que en las pinturas se muestra la evolución de la sociedad mexicana del centro de México desde la Independencia hasta nuestros días.
Un pintor académico, Alejandro Padilla González, elabora en este momento los dos últimos milagros más importantes sucedidos en el año 2004: el de la niña María José, muerta ahogada y vuelta a la vida, y el de la señora María Teresa Islas, del estado de México, enferma de SIDA terminal, que, postrada en su lecho de muerte, vio por televisión el milagro de la niña ahogada y sintió el llamado de venir a ver a la Virgen. Actualmente, María Teresa ha recuperado el 85% de sus defensas.
Nuestra señora de los Dolores de Soriano lo espera en su santuario, en Colón, Querétaro. La desviación está antes de llegar a la Peña de Bernal.
EL OBSERVADOR 594-10
The Nativity Story esta temporada navideña
Está rodada en los mismos escenarios que La Pasión, y busca al mismo público. El estreno mundial es el 26 de noviembre, en el Vaticano. A Estados Unidos llegará a los cines el 1º de diciembre. En España se exhibirá con el nombre Natividad, y en México, El Nacimiento.
Por P. J. Ginés / Forumlibertas.com
Este tiempo de Navidad tenemos película bíblica: The Nativity History, que cuenta la historia de José, María y el nacimiento de Jesús.
Los escenarios son los mismos que La Pasión, de Mel Gibson: el pueblo italiano de Matera (donde Pasolini filmó La Pasión según San Mateo, en 1964), con algunas escenas en Marruecos (en los mismos parajes que se usaron para rodar Gladiator).
La empresa que pone el dinero a la búsqueda del público cristiano familiar navideño es New Line Cinema, es decir, la de El Señor de los Anillos.
La directora es Catherine Hardwicke, que en España es conocida por Thirteen, un drama de unos adolescentes rebeldes de 13 años de edad.
Se agradece una visión femenina sobre el misterio de María, quien sin duda fue madre siendo aún una muchacha judía muy joven (pero difícilmente podía ser una adolescente muy rebelde).
Una autraliana en el papel de la Virgen
Los trailers oficiales, que pueden verse con fotos y música en la web de la película, http://www.thenativitystory.com, se presentaron en la convención de libreros cristianos de Estados Unidos.
La película busca satisfacer al público creyente y enfatiza el amor y la fe de José y María. La película incluye la salida de Nazaret, el recorrido por Belén y personajes bíblicos tales como el rey Herodes, san Juan Bautista y los Magosde Oriente, entre otros.
El guionista es Mike Rich, (autor de Descubriendo a Forrester), un libretista cristiano de Hollywood. Ha declarado que dedicó once meses a leer las Escrituras, libros relacionados y consultar con eruditos bíblicos.
Mientras el público apoye estas producciones, la industria generará un tipo de cultura alternativa a la transgresión. En la guerra cultural se vota en las taquillas.
EL OBSERVADOR 594-11