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Timestamp: 2017-09-19 22:32:40
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Matched Legal Cases: ['artículo 16', 'artículo 18', 'artículo 13', 'Artículo 13', 'Artículo 17', 'Artículo 20', 'Artículo 23', 'Artículo 25', 'artículo 545', 'e contrario']

El proceso de mediación - AGRUPASUMA
Publicado por Perito Judicial y Mediador el septiembre 4, 2017 a las 7:19am en CURSO DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS
Características del procedimiento de mediación
Primera fase del proceso: sesión informativa y constitutiva de la mediación
Segunda fase: el proceso de mediación (propiamente dicho)
Tercera fase: la fase conclusiva del proceso de mediación
La mediación se desarrolla a través de un proceso, que evoluciona mediante la superación de diversas etapas. La característica esencial de este proceso es que, frente a lo que pudiera parecer, no tiene un carácter lineal sino “recurrente”, es decir, que el avance del proceso se produce sobre la reafirmación de las etapas anteriores.
Este carácter recurrente se explica por dos factores: la propia complejidad de las decisiones que han de tomar las personas que acuden a la mediación para resolver sus conflictos, y el carácter global de los acuerdos.
Puesto que la negociación afecta a un gran número de aspectos de variada naturaleza, que no pueden ser abordados al mismo tiempo, es necesario parcelarla en materias afines para poder avanzar en la línea de la solución global satisfactoria. Pero el acuerdo en un aspecto que cronológicamente se aborde en un momento posterior puede venir condicionado con los ya alcanzados, por lo que frecuentemente será necesario perfilar los ya tomados para alcanzar otros nuevos.
La finalidad de alcanzar acuerdos satisfactorios para ambas partes se consigue a través de un proceso de “retroalimentación” permanente, hasta llegar a la solución consensuada.
El proceso de mediación responde a un esquema preestablecido y necesario para que el proceso efectivamente avance. Cada una de las etapas del proceso de mediación tiene sus propios objetivos, que sirven de fundamento a los posteriores. Estas etapas integran un esquema no lineal y cada una de ellas se compone de un número variable de sesiones. Dichas sesiones dependerán del tipo de conflicto, del nivel del conflicto existente, del comportamiento de las partes y del mediador, y del ritmo propio de cada uno de ellos.
El Titulo VI de la Ley 5/2012 de Mediación en asuntos civiles y mercantiles, bajo la rúbrica “Procedimiento de mediación” establece las líneas o directrices básicas del proceso, sin perjuicio del futuro y necesario desarrollo reglamentario y de las especialidades que puedan recogerse en las legislaciones autonómicas.
La mediación, es un procedimiento voluntario, y por tanto solo puede comenzar a instancia de parte o de las partes interesadas: es decir, la mediación se inicia porque una o varias personas deciden someter su conflicto a mediación (dentro del marco que permite la ley).
Así, el artículo 16 de la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles dice:
“1. El procedimiento de mediación podrá iniciarse:
3. Cuando de manera voluntaria se inicie una mediación estando en curso un proceso judicial, las partes de común acuerdo podrán solicitar su suspensión de conformidad con lo dispuesto en la legislación procesal.”
El artículo 18 de la ley prevé que el proceso sea conducido por uno o varios mediadores. Es posible, por tanto, que intervengan en un mismo proceso varios mediadores en “co-mediación” cuando la complejidad del asunto o las partes así lo requieran. A estos efectos, actuarán como si fueran uno solo (de manera “coordinada”, dice la Ley). Estos mediadores actuarán en equipo y deberán cumplir por separado y en conjunto con los requisitos establecidos legalmente.
Durante el proceso, las partes que acuden a mediación asumen una serie de obligaciones o deberes, entre las que se encuentran las siguientes:
- Actuar de buena fe en el procedimiento de mediación, proporcionando al mediador información veraz y completa sobre el conflicto.
- Tener en cuenta los intereses de los menores, de las personas con discapacidad y de las personas mayores dependientes.
- Asistir personalmente a las sesiones de la mediación.
- Satisfacer los honorarios y gastos del mediador.
- Firmar los documentos que la Ley exige.
- No solicitar que la persona mediadora sea llamada a declarar como perito ni como testigo en cualquier procedimiento judicial relacionado con el conflicto objeto de la mediación practicada.
- Tratar con la debida consideración al profesional de la mediación.
A su vez, el mediador también asumirá una serie de deberes durante todo el proceso y aún al finalizar el mismo, que son contemplados en el artículo 13 de la Ley 5/2012 y que son los siguientes:
“Artículo 13. Actuación del mediador.
El mediador podrá renunciar a desarrollar la mediación, con obligación de entregar un acta a las partes en la que conste su renuncia.
-Todo tipo de relación personal, contractual o empresarial con una de las partes.
- Cualquier interés directo o indirecto en el resultado de la mediación.
- Que el mediador, o un miembro de su empresa u organización, hayan actuado anteriormente a favor de una o varias de las partes en cualquier circunstancia, con excepción de la mediación.
En tales casos el mediador sólo podrá aceptar o continuar la mediación cuando asegure poder mediar con total imparcialidad y siempre que las partes lo consientan y lo hagan constar expresamente”.
El proceso de mediación es un proceso flexible. La doctrina (y la ley) lo separan en varias fases (sobre todo las primeras) aunque en la práctica pueden no aparecer tan estructuradas y transcurrir en una sola. La flexibilidad permite que esto sea así a juicio del mediador y en función de las características personales y del objeto del proceso. No obstante, el esquema claro que ofrece la ley sirve de gran ayuda y responde al que se reconoce habitualmente en las normas reguladoras de la mediación.
De conformidad con lo previsto en la ley, en el proceso hay un momento constitutivo, una fase de desarrollo y un momento final que llevan consigo el compromiso de recoger determinada documentación sobre el proceso y sobre su contenido: así, se levantará un Acta Constitutiva de la Mediación, se entregarán a las partes justificantes de las sesiones que se celebren y se firmará un Acta Final de la mediación (ya sea con acuerdo o sin acuerdo).
La primera fase del proceso de mediación está constituida por una sesión informativa, que algunos autores denominan “pre-mediación” y que consiste en un primer encuentro conjunto del mediador con las personas que acuden al proceso de mediación, en el que se recaban y completan las informaciones que posee el mediador de carácter personal, económico, etc. sobre las partes y sobre el conflicto, y se decide o no dar comienzo al proceso de mediación propiamente dicho.
De conformidad con lo dispuesto en el artículo Artículo 17 de la Ley 5/2012. Información y sesiones informativas.
“1. Recibida la solicitud y salvo pacto en contrario de las partes, el mediador o la institución de mediación citará a las partes para la celebración de la sesión informativa. En caso de inasistencia injustificada de cualquiera de las partes a la sesión informativa se entenderá que desisten de la mediación solicitada. La información de qué parte o partes no asistieron a la sesión no será confidencial.
2. Las instituciones de mediación podrán organizar sesiones informativas abiertas para aquellas personas que pudieran estar interesadas en acudir a este sistema de resolución de controversias, que en ningún caso sustituirán a la información prevista en el apartado 1.”
Cuando nos encontramos con una mediación intrajudicial (o intraprocesal), es decir, la que se desarrolla después de haberse iniciado un procedimiento judicial (que se encuentra en trámite), existe una fase previa a esta sesión informativa, en la que el Juzgado ha acordado la derivación del asunto a mediación requiriendo a las partes de que asistan a una sesión informativa.
Es posible también, que la mediación se desarrolle al margen del proceso judicial y simplemente sean las partes las que, estando inmersas en un conflicto (del tipo que sea –familiar, laboral, comunitaria, escolar) deciden de mutuo acuerdo acudir a mediación para resolver o poner fin a sus disputas (es lo que se conoce como mediación extrajudicial o extraprocesal).
En la sesión informativa el mediador explicará en qué consiste la mediación y los derechos y deberes del mediador y las partes, las cuales deberán firmar un compromiso expreso de sometimiento a este proceso también denominado “consentimiento informado”. Este es el momento propiamente constitutivo de la mediación, cuando hay ya una decisión formal de llevar a cabo el proceso.
Con la “sesión constitutiva” comienza propiamente el proceso de mediación. En este momento se cuenta con que las partes están ya debidamente informadas aunque pueden surgir en ese momento nuevas dudas.
Esta sesión, por mandato de la Ley, se documenta en un acta en la que, en líneas generales, las partes son previamente informadas de lo que es el proceso de mediación sus características, el coste, sus efectos, etc., ratifican su voluntad firme de someterse al mismo y se constituyen formalmente como “partes” de dicho proceso, junto con el mediador. La Ley se refiere a este momento constitutivo del proceso en el art. 19.
Se trata de una sesión, por tanto, al menos de una reunión con el mediador (si es que no ha habido varias precedentes). En cualquier caso, la diferencia de esta con las sesiones que anteriormente hubieran podido celebrarse (solicitud de información) es que ya se ha superado la fase informativa y en este momento las partes ya manifiestan una voluntad firme y decidida, suficiente como para comenzar el proceso.
Dentro de los escasos formalismos del procedimiento, la Ley establece en este momento un deber de documentación de esta voluntad constitutiva de carácter formal: ha de hacerse por escrito, debe ser firmada por las partes y por el mediador y debe tener el contenido preceptivo que la ley impone. Este contenido, según el art. 19 de la Ley es el siguiente:
En caso de que, por los motivos que fueran, las partes, después de la información recibida no estuvieran conformes (ambas o una de ellas) en proseguir con la mediación, se hará constar, también por escrito, que ha sido intentada sin efecto.
El comienzo del proceso de mediación tiene influencia en el procedimiento judicial ya comenzado, produciendo la suspensión del mismo.
El procedimiento de mediación propiamente dicho está compuesto por diversas sesiones en las que las partes se reúnen juntamente con el mediador (o mediadores asignados) con el fin de que las partes puedan hablar sobre las cuestiones que han traído al proceso de mediación. En esta fase el mediador tratará de que las partes ofrezcan la información necesaria acerca del conflicto así como de los intereses de cada una de ellas.
Sobre la duración del procedimiento o número de sesiones se pronuncia el Artículo 20 de la Ley que solo dice que “La duración del procedimiento de mediación será lo más breve posible y sus actuaciones se concentrarán en el mínimo número de sesiones”.
En esta tarea el mediador utilizará habilidades y técnicas específicas de comunicación para ayudar a las partes a que expongan sus intereses y lleven a cabo la negociación para acercar posiciones y concluir con la generación de alternativas y acuerdos viables que satisfagan a las partes.
En esta fase de desarrollo, la ley establece unas pautas conforme a las cuales el mediador debe desarrollar su función. Desde el punto de vista de su actitud personal, el art. 13 de la Ley establece que el mediador:
- Facilitará la comunicación entre las partes.
- Velará porque dispongan de la información y el asesoramiento suficientes.
- Desarrollará una conducta activa tendente a lograr el acercamiento entre las partes, con respeto a los principios recogidos en esta Ley.
Y desde un punto de vista formal:
- El mediador convocará a las partes para cada sesión con la antelación necesaria.
- Dirigirá las sesiones y facilitará la exposición de sus posiciones y su comunicación de modo igual y equilibrado (principio de imparcialidad).
- El mediador comunicará a todas las partes la celebración de las reuniones que tengan lugar por separado con alguna de ellas, sin perjuicio de la confidencialidad sobre lo tratado. El mediador no podrá ni comunicar ni distribuir la información o documentación que la parte le hubiera aportado, salvo autorización expresa de esta.
Estas entrevistas individualizadas con ambas partes, denominadas “caucus”, en el modelo de mediación español están, como vemos, permitidas pero deben tomarse como un recurso excepcional por los recelos que puede causar en la otra parte. De cualquier manera, debe primar un principio de transparencia: que ambas partes conozcan que se ha producido el encuentro y, si es posible, lo que se ha tratado.
Este es el núcleo o cuerpo de la mediación. La fase más costosa y compleja. También la que más se alarga en el tiempo.
No obstante, esto no puede entenderse en demérito de los otros dos grandes momentos del proceso, pues cada uno reviste su complejidad y requiere una actitud y unas técnicas diferentes por parte del mediador. En cada uno predomina un interés, se manifiestas unos recelos, dudas o miedos que el mediador ha de saber superar para culminar con éxito el proceso.
En la fase final o “de acuerdo”, el mediador cierra y confirma con las partes los acuerdos a los que las partes hubieran llegado, y que serán redactados posteriormente por sí mismas o con el auxilio de un tercero.
La fase conclusiva del proceso de mediación puede producirse CON o SIN acuerdo. El art. 22 de la Ley trata todos estos aspectos que pasamos a sistematizar:
A) Mediación SIN acuerdo. La mediación puede terminar sin acuerdo por diversos motivos o razones:
- Porque todas o alguna de las partes ejerzan su derecho a dar por terminadas las actuaciones, comunicándoselo al mediador;
- Porque haya transcurrido el plazo máximo acordado por las partes para la duración del procedimiento;
- Cuando el mediador aprecie de manera justificada que las posiciones de las partes son irreconciliables o concurra otra causa que determine su conclusión;
- Cuando el mediador renuncia a continuar el procedimiento o las partes rechazan al mediador y no se llegue a nombrar uno nuevo.
B) Mediación CON acuerdo (Artículo 23 de la Ley):
El acuerdo puede ser total o parcial y versar sobre una parte o sobre la totalidad de las materias sometidas a la mediación.
La ley regula el contenido que, con carácter preceptivo, debe contener el acuerdo de mediación. En el acuerdo de mediación deberá constar:
- La identidad y el domicilio de las partes,
- La indicación del mediador o mediadores que han intervenido y, en su caso, de la institución de mediación en la cual se ha desarrollado el procedimiento,
- El lugar y fecha en que se suscribe,
- Las obligaciones que cada parte asume,
- Referencia a que se ha seguido un procedimiento de mediación ajustado a las previsiones de esta Ley.
El documento en el que se plasmen los acuerdos es entregado a cada una de las partes (y en su caso a sus abogados) para su revisión previa a la firma mediante la que se ratifican los acuerdos adoptados.
A estas fases del proceso de mediación propiamente dicho, podemos añadir otras dos, no menos importantes, pues la mediación (aunque no exclusivamente) está naturalmente orientada a modificar la realidad sobre los acuerdos alcanzados: la fase de ejecución de los acuerdos y la fase de seguimiento de los mismos.
La ejecución de los acuerdos
Las personas que tienen un conflicto quieren alcanzar acuerdos y que esos acuerdos sean eficaces y puedan ser posteriormente exigibles a una de las partes en el caso de que llegare a incumplir lo acordado.
Lo cierto es que los acuerdos alcanzados en mediación se han demostrado mucho más eficaces y más duraderos en el tiempo que aquellas decisiones que son impuestas por un tercero (como sucede en el caso de las decisiones judiciales en los procedimientos jurisdiccionales). Pero es imprescindible prever los mecanismos necesarios para poder garantizar el cumplimiento de los acuerdos alcanzados si una o varias partes los incumplieren.
En este sentido y como un instrumento más para consolidar la mediación como un procedimiento eficaz de resolución de conflictos, la Ley 5/2012 concedió valor ejecutivo al acuerdo alcanzado en mediación, cuando el mismo reúne una serie de requisitos a los que haremos mención a continuación.
A ello se refiere el Artículo 25 de la Ley 5/2012 cuando dice: Formalización del título ejecutivo.
“1. Las partes podrán elevar a escritura pública el acuerdo alcanzado tras un procedimiento de mediación.
3. Cuando el acuerdo de mediación haya de ejecutarse en otro Estado, además de la elevación a escritura pública, será necesario el cumplimiento de los requisitos que, en su caso, puedan exigir los convenios internacionales en que España sea parte y las normas de la Unión Europea. ...”
Por tanto, el acuerdo tomado en mediación que es elevado a escritura pública tendrá fuerza ejecutiva, acelerando y simplificando de este modo el procedimiento y el tiempo para exigir judicialmente el cumplimiento de un acuerdo de mediación en caso de que no sea cumplido voluntariamente por alguna de las partes.
Será juez competente para ejecutar el acuerdo, el juez de primera instancia del lugar en que se hubiere adoptado el acuerdo.
En el caso de que la mediación se hubiere celebrado durante el transcurso de un procedimiento judicial (ya iniciado), será el mismo juzgado, finalizado el proceso de mediación, el que ratificará el acuerdo o acuerdos tomados por las partes, homologando el mismo, que tendrá desde ese momento fuerza ejecutiva (dejando transcurrir únicamente los veinte días hábiles exigidos por la legislación procesal para la ejecución). Todo ello de conformidad con lo establecido en el art. 26 de la Ley 5/2012 en relación con lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 545 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
Finalmente, el art. 27 de la Ley de Mediación determina el modo en que se ejecutan los acuerdos transfronterizos, es decir, aquellos en los que intervienen ciudadanos de varios países (que es una de las finalidades que perseguía la Directiva sobre mediación para favorecer la resolución de este tipo de conflictos, cada vez más usual en virtud de un mayor grado de interrelación personal, económica, etc.). De acuerdo con lo previsto en la Ley:
“1. Sin perjuicio de lo que dispongan la normativa de la Unión Europea y los convenios internacionales vigentes en España, un acuerdo de mediación que ya hubiera adquirido fuerza ejecutiva en otro Estado sólo podrá ser ejecutado en España cuando tal fuerza ejecutiva derive de la intervención de una autoridad competente que desarrolle funciones equivalentes a las que desempeñan las autoridades españolas.
3. El documento extranjero no podrá ser ejecutado cuando resulte manifiestamente contrario al orden público español.”
Como conclusión se debe decir que elproceso de mediación es un proceso sencillo y flexible, accesible por los ciudadanos, que pueden desarrollarlo por sí mismos, ayudados por el mediador.Se trata de un proceso propio o específicamente concebido para la mediación, en el que las técnicas y los propios principios informadores desarrollan toda su eficacia, y que poco o nada tiene que ver con el judicial.
No obstante, en la práctica es “un mismo trayecto con tantos caminos como mediadores” pues su desarrollo particular vendrá mediatizado por múltiples factores, singularmente el comportamiento del mediador y las partes.
Por último, señalamos que el proceso de mediación no es un fin en si mismo, (por más que su desarrollo produzca en las parte un cierto efecto “terapéutico”) aunque favorezca el desarrollo o el aprendizaje de la comunicación.