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Timestamp: 2019-11-15 00:44:24
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El poder de Roger Goodell - NFLhispano.com
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El poder de Roger Goodell
El artículo 46 del CBA clave para entender las acciones disciplinarias del comisionado
Roger Goodell (I) Demaurice Smith con el CBA firmado en 2011
El 11 de marzo de 2011, tras una semana de infructuosas negociaciones, los propietarios de la NFL -la Patronal por entendernos- decretaba el “Lockout”, el cese de operaciones de la liga. En ese momento las instalaciones de los equipos y la infraestructura de la NFL quedaban cerradas para jugadores. Éstos no solo tenían prohibido usar las instalaciones sino que no podían establecer contacto alguno con entrenadores y personal médico.
A pesar del cierre patronal, la NFL sí celebró su habitual draft en el mes de abril donde Cam Newton fue elegido en primera posición. Pero sin convenio colectivo no podía negociar nada. Lo único que sabría el QB de Auburn era que sus derechos como jugador de la NFL pertenecían a los Carolina Panthers.
La reacción de los jugadores ante el «Lockout» no se hizo esperar y se presentaron varias demandas ante los juzgados solicitando la reapertura de las instalaciones. Tras ganar su reclamación en primera instancia, la decisión del juez fue recurrida por la NFL. Sus tesis prosperaban y la liga seguía cerrada con todo lo que ello implicaba. La NFLPA, el sindicato de los jugadores, llegó incluso a mandar recomendaciones a sus afiliados tan absurdas como que comieran en casa, rescindieran todos los contratos de arrendamientos de viviendas y vehículos que no fueran los suyos propios, que dejaran de comer en restaurantes e invitar a familiares y amigos a hacerlo. La NFLPA era consciente que la NFL no iba a claudicar fácilmente y con unos afiliados adictos al consumo, al derroche y a tendencias manirrotas, muchísimos jugadores se iban a quedar sin dinero en cuestión de semanas.
La primavera del 2011 transcurrió sin los habituales “Camps”. Con las instalaciones cerradas, sin posibilidad de tener contacto alguno con ningún empleado de los equipos. Los meses de mayo y junio, cuando era habitual que novatos y veteranos tuvieran sus primeros contactos, pasaron en blanco. Tan solo algunos veteranos organizaron por su cuenta, ventura y riesgo algunas sesiones de entrenamientos, siempre sin presencia de empleados de sus equipos. Los jugadores elegidos en el draft de ese año lo tenían aun peor. Sin un contrato de por medio, ni por supuesto ingreso alguno que llevarse a la boca, lo mas seguro para ellos era permanecer en sus hogares y entrenarse por libre.
La relación entre NFL y NFLPA se fue tensionando hasta que por fin decidieron que había que sentarse a negociar. En el mes de julio, fecha habitual del inicio de los Training Camps no había Colective Bargaining Agreement (CBA) y en las oficinas de la NFL se empezaban a preparar para dar poderes a Roger Goodell para retrasar el inicio de la competición y tomar las medidas pertinentes. Las dos partes tenían sus propias exigencias. Por parte de los jugadores había una serie de reclamaciones básicas como eran el salario mínimo, un límite salarial para los novatos, la agencia libre, establecimiento de planes de pensiones y beneficios médicos y corregir una de las deficiencias históricas del antiguo CBA, el establecimiento de un suelo salarial, que las franquicias estuvieran obligadas a gastar un mínimo anual en salarios y evitar que millones de dólares se quedaran sin utilizar cada año.
Viñeta de Drew Litton sobre la negociación del CBA
La NFL por su parte quería se mantuvieran las designaciones Franchise Tag y Transition Tag, pero sobre todo querían asegurarse un porcentaje de los ingresos, una limitación a los salarios de los novatos para evitar mas casos como el de JaMarcus Russell, retiradas de todas las demandas en marcha, pero sobre todo querían un CBA a largo plazo. La principal fuente de ingresos de la NFL son los contratos de TV y para sentarse a negociar con estas era necesario la paz laboral, no hay mejor manera que ofrecer estabilidad laboral a medio y largo plazo.
En un tiempo récord jugadores y patronal se pusieron de acuerdo, se aprobaron las directrices del nuevo CBA y este fue sometido a votación tanto por los jugadores como por los equipos. Tras un parón de 18 semanas y 4 días, ambas partes anunciaron el 25 de julio el cese del Lockout. La NFL comenzaba operaciones de nuevo, aunque en realidad hasta que el nuevo convenio fue presentado de manera conjunta por Roger Goodell y DeMaurice Smith no se puede decir que acabó realmente.
En tiempo récord se abrió un periodo de agencia libre y los equipos pudieron firmar a sus elecciones del draft. Los contratos de estos últimos se firmaron sin apenas problemas porque una de las grandes novedades fue el establecimiento de los salarios de los novatos, que al no ser parte negociadora, no tuvieron ni voz ni voto y por ende fueron los grandes damnificados. Se acababa de esta manera la era de los mega contratos de las primeras selecciones, y si no comparen los casos de Sam Bradford, mas de 50 millones garantizados en un contrato que superaba los 75 millones totales en 6 años frente a los poco mas de 20 millones por 4 años que tuvo que firmar Newton.
Pero como ocurre siempre en el mundo del derecho, todo contrato, convenio, acuerdo, tratado o lo que sea, esconde lo que los juristas denominan “píldoras”. Son partes de estos escritos que las partes, o al menos una de ellas, no le prestan la debida atención, pero que pueden tener consecuencias muy graves si una de las partes contratantes ejerce su prerrogativa. Mientras que los jugadores se las prometían muy felices, creían haber conseguido participar en un mayor porcentaje de ingresos al ampliarse el espectro de los mismo, mantener la agencia libre, limitar los salarios de los novatos y conseguir que además de un techo salarial hubiese un suelo salarial, el Comisionado de la NFL conseguía algo que pasó desapercibido en un primer momento, el artículo 46 del CBA.
¿Qué es exactamente una “conducta en detrimento de la integridad del football profesional”?
El artículo 46 del CBA es bastante breve, se compone de solamente 5 secciones, de las cuales de la segunda a la quinta hacen referencia al procedimiento y las sanciones. La verdadera enjundia del artículo está en la Sección 1ª, que se denomina “League Discipline”. En el mencionado texto se dice literalmente:
“All disputes involving a fine or suspension imposed upon a player for conduct on the playing field (other than as described in Subsection (b) below) or involving action taken against a player by the Commissioner for conduct detrimental to the integrity of, or public confidence in, the game of professional football, will be processed exclusively as follows:….”
Y este artículo es el que está permitiendo a la NFL, y a Roger Goodell en particular, hacer de su capa un sayo en materia disciplinaria de jugadores. ¿Qué es exactamente una “conducta en detrimento de la integridad del football profesional”?
Yo creo que no hay nadie en el planeta que lo sepa definir, es simplemente aquello que Roger Goodell decida que perjudica o daña a los intereses del football. Puede ser todo o puede ser nada, cualquier conducta, declaración u hecho, que el comisionado considere que perjudique al football profesional, es susceptible de ser sancionada.
Este artículo 46 es el que ha permitido a Roger Goodell sancionar a Tom Brady con cuatro partidos por su implicación en el llamado caso “Deflategate”. Es el mismo artículo que permitió a Roger Goodell suspender por una temporada entera a Adrian Peterson o Greg Hardy, pese a que ambos fueron exculpados en sus respectivos procedimientos judiciales. El artículo 46 confiera al Comisionado un poder ilimitado. La verdad que subyace debajo de cada caso no importa. Qué ha pasado realmente tampoco importa lo más mínimo. Las pruebas son completamente irrelevantes y no importan nada.
El artículo 46 había pasado completamente desapercibido hasta los escándalos de violencia doméstica que sacudieron a la NFL en el año 2014. La liga manejó malo los tiempos y la pusieron contra las cuerdas, pero sobre todo al Comisionado, que fue la primera vez que vio su mandato tambalear. El caso Ray Rice puso de manifiesto negligencias a todos los niveles, agravada por los casos de Hardy y Peterson, dos de las mayores estrellas de la NFL.
Cuando salta el “Deflategate”, con su posterior investigación plasmada en el informe de Ted Wells, la escasa colaboración de Tom Brady en algunas cuestiones, sobre todo la ruptura de los teléfonos móviles, brinda a Roger Goodell de una oportunidad de oro para atestar un golpe definitivo a los jugadores e invocar su poder absoluto en materia disciplinaria. El afectado en este caso no es un jugador con un caso de violencia doméstica y que tanta sensibilidad social despierta, sino que es uno de los iconos de la NFL, el chico dorado, el mismísimo Tom Brady. Y Goodell no se lo piensa dos veces, impone una sanción de 4 partidos por lo que considera es una conducta perjudicial para la NFL. Las sucesivas apelaciones del caso, que en primera instancia sí favorecieron a Brady, posteriormente han ido en contra de los intereses del QB, que tras dos reveses judiciales ha decidido aceptar la sanción y cumplirla en las primeras cuatro semanas de competición.
Tom Brady y su equipo legal
Solamente unos días después la NFL recibía la noticia que otro Tribunal Federal ratificaba que Goodell había actuado de conformidad a lo que establece el CBA cuando sancionó a. En resumidas cuentas, la NFL tiene dos sentencias de dos Tribunales Federales, los conocidos como del 2º Circuito, donde ambas ratifican que Roger Goodell ha actuado en todo caso amparado por el CBA que los propios jugadores aceptaron y dieron por bueno. Los dos tribunales no entran en valorar los hechos, sino que simplemente se limitan a dejar constancia que Goodell tiene el poder suficiente para sancionar como quiera cuando estime que una conducta perjudica al football profesional. Si ambos tribunales se hubieran pronunciado de forma diferente, entonces jugadores y sindicato tendrían caso, podría ser necesario que el Tribunal Supremo dictase sentencia, pero con dos sentencias de dos tribunales federales distintos, que el Tribunal Supremo siquiera estudie el caso se antoja casi imposible.
Y ahora viene lo realmente importante, de todos los inmensos poderes que tiene Roger Goodell este quizás sea el mas importante, disciplinar jugadores bajo el paraguas de un concepto tan subjetivo como indefinible como “conducta que perjudique al football profesional”. Y la NFL sabe igualmente que su supervivencia depende de una cosa, de la necesidad de lo que se conoce como Paz Laboral.
La Paz Laboral es la que permite negociar en una posición de superioridad a la liga con las cadenas de TV. Estas no quieran negociar contratos billonarios a largo plazo sin la garantía de que habrá competición, esa garantía solo se logra si hay un convenio entre patronal y jugadores que lo establezca. El actual CBA vence en 2020, quedan aún otros 5 años de paz laboral, y los contratos de TV están firmados hasta el 2021 con la cadena ESPN y hasta 2022 con las restantes cadenas: FOX, CBS y NBC. La NFL necesita tener firmado un convenio a largo plazo con el sindicato de jugadores para poder negociar con una mejor posición. Eso puede explicar porque el Comisionado está haciendo uso de las facultades que le confiere el articulo 46. Lo va a utilizar como arma de negociación.
Los contratos televisivos son fundamentales para la NFL
Esta misma semana uno de los jugadores con mas peso de la NFL, y sobre el que no exista la mas mínima sospecha, Aaron Rodgers, afirmaba que los únicos culpables de la actual situación son los propios jugadores que firmaron el actual CBA dando todos los poderes al comisionado. El QB manifestaba que no le parecía bien lo que estaba sucediendo con sus compañeros de equipo Clay Matthews y Julius Peppers, pero que los únicos a quienes culpar eran los propios jugadores por haber permitido que el Comisionado fuera juez, jurado y ejecutor de sus propias resoluciones.
Quien crea que este asunto es una cruzada personal contra tal o cual jugador está equivocado. O mas que equivocado, solamente ve esta guerra desde la perspectiva de un fanático de su equipo y solamente entiende que hay una caza de brujas contra su jugador. Pero la verdad es que su jugador es tan solo un peón mas en el tablero de una guerra con otros fines muy diferentes, garantizar la Paz Laboral para el próximo decenio y firmar “La madre de todos los contratos televisivos”. ¿Acaso hay alguien que se crea que Roger Goodell está solo en esta guerra? Los propietarios no le pagan el salario a su Comisionado por gestionar la liga, sino para que ejerza de escudo de todos ellos. Goodell cuenta con el apoyo de una gran mayoría, que no lo dice públicamente, pero que apoya totalmente su labor.
Cuando dentro de 2 ó 3 años el sindicato de jugadores y la liga se sienten para poner las bases de un nuevo CBA uno de los asuntos mas espinosos, sino el que mas, será negociar el famoso Artículo 46, una modificación sustancial del mismo. Los jugadores están satisfechos con la parte económica del convenio, cada año el techo salarial aumenta, y también sube el suelo salarial de forma paralela, lo que significa que les llega mas dinero. No están conformes con las designaciones de Franchise Tag o Transition Tag, perjudican a los jugadores que la reciben. Pero en toda negociación las partes deben ceder en sus posiciones, y estoy mas que seguro que en cuanto la NFLPA solicite recortar los actuales poderes del Comisionado, este, y la patronal, estarán dispuestos a ceder a cambio de un CBA largo y que asegure la supervivencia de la NFL.
Esa y no otra es la verdadera guerra. Los casos de Tom Brady, Adrian Peterson o los mas recientes de Clay Matthews, Julius Peppers, James Harrison o Mike Neal son batallitas, en muchos caso simple acciones de guerrilla de algo que supera de largo a los jugadores implicados. Todos solamente son peones de algo mas mucho mas importante, la superviencia de la propia NFL. Por que al final eso es lo que importa, la National Football League, y ésta siempre ha estado por encima de jugadores, entrenadores, propietarios y del resto de las ligas.
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