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Timestamp: 2017-09-20 11:44:53
Document Index: 190705572

Matched Legal Cases: ['artículo 20', 'artículo 12', 'artículo 77', 'in dubio', 'artículo 45', 'artículo 72', 'in fine']

Juicio Oral 818/2010 Diligencias Previas 4338/2008 Juzgado de Instrucción 15 de Barcelona - PDF
Juicio Oral 818/2010 Diligencias Previas 4338/2008 Juzgado de Instrucción 15 de Barcelona
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María Pilar Padilla Ríos
1 JUZGADO DE LO PENAL NÚMERO 27 BARCELONA Juicio Oral 818/2010 Diligencias Previas 4338/2008 Juzgado de Instrucción 15 de Barcelona JOSÉ LUIS RAMÍREZ ORTIZ, MAGISTRADO DEL JUZGADO DE LO PENAL NÚMERO 27 DE BARCELONA, en nombre de SM el Rey y por la autoridad conferida por el Pueblo Español, dicto la siguiente S E N T E N C I A En Barcelona, a 21 de octubre de Vistas las precedentes actuaciones dimanantes de las Diligencias Previas 4338/2008 del Juzgado de Instrucción 15 de Barcelona, por delitos de homicidio y lesiones por imprudencia grave, en las que aparecen como: Acusación pública, el Ministerio Fiscal, representado por el Sr. Anglada Codina. Acusación particular: Dª. María Á. G., representada por el Procurador Sr. Pesqueira Roca y asistida del Letrado Sr. Cañero González. Acusación particular: Dª. María del Mar F. S., D. Marcelino Martínez Alcover y Dª. Pascuala Serrano Pastor, representados por la Procuradora Sra. Fuentes Millán y asistidos de la Letrada Sra. Marín Fonseca. Acusación particular: Dª. Evgenia D., representada por la Procuradora Sra. Torres Codina y asistda de la Letrada Sra. Godoy Torres. Acusación particular: Dª. Juana M. R., representada por el Procurador Sr. Elíes Vivancos y asistida del Letrado Sr. Muñiz Merino. Acusado: D. Agustín G. R., representado por la Procuradora Sra. Feixas Mir y asistido del Letrado Sr. Sánchez Fernández. Responsable civil directo: Seguros Mercurio, SA, representado por el Procurador Sr. Pascual Pascual y asistido de la Letrada Sra. González Pérez. Responsable civil directo: Consorcio de Compensación de Seguros, representado y asistido por la Abogacía del Estado mediante la Sra. Leal Cañadell. Responsable civil subsidiario: Autobuses Horta, SA, representada por la Procuradora Sra. Feixas Mir y asistida del Letrado Sr. Sánchez Fernández. ANTECEDENTES PROCESALES PRIMERO.- Escrito de acusación particular de Dª. María Á.G.. En dicho escrito, se interesó la condena del acusado como autor criminalmente responsable, sin concurrir circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, de: a) Un delito de homicidio imprudente por el fallecimiento de Dª. Carmen O. Á., del artículo y 3 CP, a las penas de 1 año de prisión, privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo de 1 año 1
2 e inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión por tiempo de 3 años. b) Un delito de lesiones del artículo CP, por las causadas a Dª. María Á. G., a la pena de 1 año de prisión. Igualmente, interesó la condena en costas del acusado. Por vía de responsabilidad civil interesó que indemnizara a Dª. María Á. G. en las siguientes cantidades: -Por el fallecimiento de su hija Dª. Carmen O. Á., en la cantidad de ,63 euros. -Por las lesiones causadas a Dª. María Á. G., en la cantidad de ,85 euros. -Por gastos médicos, en la cantidad de 897 euros. Igualmente, interesó la declaración de responsabilidad civil directa del Consorcio de Compensación de Seguros (por cuanto conforme a la OM 662/2010, de 15 de marzo, se declaró la disolución administrativa de la entidd Seguros Mercurio), y de responsabilidad civil subsidiaria de Autobuses Horta, SA. SEGUNDO.- Escrito de acusación particular de Dª. María del Mar F. S., D. Marcelino M. A. y Dª. Pascuala S. P.. En dicho escrito, se interesó la condena del acusado como autor criminalmente responsable, sin concurrir circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, de: a) Un delito de homicidio imprudente por el fallecimiento de la menor Amanda M. F., del artículo y 3 CP, a las penas de 4 años de prisión, privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo de 6 años e inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión por tiempo de 6 años, así como inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena. b) Un delito de lesiones por imprudencia grave de los artículos 147.1, y y 3 CP, por las sufridas por Dª. Pascuala S. P., a la penas de 6 meses de prisión e inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión por un período de 4 años y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo de 4 años. c) Un delito de lesiones que ha menoscabado la salud mental por imprudencia grave de los artículos 147.1, y y 3 CP, por las sufridas por los padres de Amanda y hermano, a la penas de 6 meses de prisión e inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión por un período de 4 años y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo de 4 años. Igualmente, interesó la condena en costas del acusado. Por vía de responsabilidad civil interesó que abonara las siguientes indemnizaciones: -A los Sres. M. F., la suma de ,21 euros por la muerte de su hija. -A Emilio M. F., como hermano de la fallecida, existiendo convivencia, la suma de ,67 euros. -A los Sres. M.F., en concepto de secuelas derivadas del accidente, consistentes en transtorno depresivo reactivo, las siguientes cantidades: -Sra. F.. La secuela fue valorada entre 5-10 puntos, interesando la indemnización de 7625,50 euros. Aplicando un factor de corrección de perjuicios económicos del 10 %, ascendiendo a un total de 8388,05 euros. 2
3 -Sr. M.. La secuela fue valorada entre 5-10 puntos, interesando la indemnización de 7625,50 euros. Aplicando un factor de corrección del 17%, ascendiendo a un total de 8921,83 euros. -A los Sres. M. F. por los días impeditivos: -Sra. F.: 2098,80 euros más un factor de corrección del 10 %, haciendo un total de 2308,68 euros. -Sr. M.: 2833,38 euros más un factor de corrección del 17 %, haciendo un total de 3315,05 euros. Del mismo modo, interesó la declaración de responsabilidad civil directa de Seguros Mercurio o alternativamente del Consorcio de Compensación de Seguros, y subsidiaria de Autobuses Horta, SA. Finalmente, interesó la aplicación del interés del 20% respecto de las aseguradoras en relación con las indemnizaciones procedentes para el hermano de la fallecida así como por las derivadas de las secuelas y días impeditivos de los padres de la menor. TERCERO.- Escrito de acusación particular de Dª. Evgenia D.. En dicho escrito, se interesó la condena del acusado como autor criminalmente responsable, sin concurrir circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, de: a) Un delito de lesiones por imprudencia grave de los artículos 147.1, y y 3 CP, por las sufridas por Dª. Evgenia D., a la penas de 3 meses de prisión y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo de 1 año. Igualmente, interesó la condena en costas del acusado. Por vía de responsabilidad civil interesó que abonara la indemnización de 18517,41 euros, con la responsabilidad civil directa de Mercurio. CUARTO.- Escrito de acusación particular de Dª. Juana M. R.. En dicho escrito, se interesó la condena del acusado como autor criminalmente responsable, sin concurrir circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, de: a) Un delito de lesiones por imprudencia grave de los artículos 147.1, y y 3 CP, por las sufridas por Dª. Juana M., a la penas de 3 meses de prisión y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo de 1 año. Igualmente, interesó la condena en costas del acusado. Por vía de responsabilidad civil interesó que abonara las siguientes indemnizaciones: -Secuelas: perjuicios estéticos (6 puntos). Material de osteosíntesis (2 puntos). Anquilosis del segundo dedo en posición funcional (5 puntos). Síndrome residual postalgodistrofia (5 puntos). En total, 18 puntos, a razón de 901,27 euros el punto, ,86 euros, aplicando un 10 % de factor de corrección, haciendo un total de 17845,14 euros. -Días impeditivos: 4 de hospitalización a razón de 64,57 euros el día, 258,28 euros. 356 de baja impeditivos a razón de 52,47 euros el día, 18679,32 euros. 137 no impeditivos a razón de 28,26 euros el día, 3871,62 euros. Todo ello, haciendo un total de 22809,22 euros, con aplicación del factor de corrección del 10%, dando lugar a la suma de 25090,14 euros. 3
4 Esto es, en total, euros, con los intereses legales pertinentes. Ello con la responsabilidad civil directa de Seguros Mercurio y el Consorcio y subsidiaria de Autobuses Horta, SA. QUINTO.- El Ministerio Fiscal interesó el sobreseimiento libre de la causa por considerar que los hechos no integraban delito alguno y sí, en su caso, falta de homicidio por imprudencia leve. SEXTO.- La defensa del acusado interesó la libre absolución de su defendido. SÉPTIMO.- La defensa de Seguros Mercurio, SA, interesó la libra absolución del acusado, y, para el caso de condena, se opuso a las peticiones de responsabilidad civil solicitando su aminoración conforme a los consignado en los folios 1255 y ss. OCTAVO.- El Consorcio de Compensación de Seguros formuló escrito de alegaciones en los términos que constan en los folios 1263 y ss. NOVENO.- La defensa de Autobuses Horta, SA no formuló escrito de conclusiones provisionales. DÉCIMO.- Remitidos los autos a este órgano, se señaló día y hora para el acto de juicio, que tuvo lugar en dos sesiones de fechas 27 de abril y 11 de mayo de Se practicaron las pruebas propuestas y admitidas en el trámite correspondiente. DÉCIMO PRIMERO.- Tras ello, y respecto de las conclusiones definitivas: a) El Ministerio Fiscal las elevó las provisionales a definitivas. b) La acusación particular de Dª. María Á. G. elevó las provisionales a definitivas, si bien interesando a aplicación de los intereses del artículo 20 LCS. c) La acusación particular de Dª. María del Mar F. S., D. Marcelino M. A. y Dª. Pascuala S. P. elevó a definitivas las provisionales, si bien introduciendo las siguientes modificaciones: -Indemnización por días de baja no impeditivos: a favor de la Sra. F., 325 días, con un factor de corrección del 10 % haciendo un total de 10102,95 euros. A favor del Sr. M., 311 días, con un factor de corrección del 17 %, haciendo un total de 10282,97 euros. -Gastos de sepelio de Amanda: 3565,19 euros. -Indemnización a favor de Dª. Pascuala S.. -Días impeditivos y hospitalarios: ,53 euros. -Secuelas: 36422,03 euros. -Gastos médicos: 404,20 euros. d) La acusación particular de Dª. Evgenia D. elevó a definitivas sus conclusiones provisionales, aunque redujo la petición de responsabilidad civil a 7610,62 euros. e) La acusación particular de Dª. Juana M. modificó sus conclusiones provisionales en el siguiente sentido: 4
5 Por vía de responsabilidad civil interesó que abonara las siguientes indemnizaciones: -Secuelas: perjuicios estéticos (6 puntos). Anquilosis del segundo dedo en posición funcional (4 puntos). Síndrome residual postalgodistrofia (5 puntos). En total, 15 puntos, haciendo un total de 12369,49 euros. -Días impeditivos: 4 de hospitalización a razón de 65,48 euros el día, 261,92 euros. 355 de baja impeditivos a razón de 53,20 euros el día, euros. 116 no impeditivos a razón de 28,65 euros el día, 3323,40 euros. Todo ello, haciendo un total de 22471,32 euros, con aplicación del factor de corrección del 10%, dando lugar a la suma de 24718,45 euros. Esto es, en total, 37087,94 euros, con los intereses legales pertinentes. Ello con la responsabilidad civil directa de Seguros Mercurio y el Consorcio y subsidiaria de Autobuses Horta, SA. f) La defensa elevó a definitivas sus conclusiones provisionales. Igualmente, la defensa de Autobuses Horta, SA. g) La defensa de Mercurio y la del Consorcio de Compensación de Seguros elevaron a definitivas sus conclusiones provisionales. DÉCIMO SEGUNDO.- Concedido al acusado el derecho a la última palabra, quedaron los autos vistos para sentencia. HECHOS PROBADOS PRIMERO.- Sobre las horas del día 20 de septiembre de 2008, el autobús de la marca MAN, modelo..., matrícula..., perteneciente a la mercantil Autobuses Horta, SA, que cubría la línea urbana regular identificada con el número 87, conducido por D. Agustín G. R., se encontraba momentáneamente parado en la calle Pantà de Tremp, esperando a que el semáforo que regula el cruce de dicha calle con la calle Dante Alighieri pasara a fase verde, de modo que pudiera continuar la marcha proyectada para seguir por esta última calle en dirección descendente, para lo que resultaba preciso girar a la derecha. SEGUNDO.- Sin embargo, una vez el semáforo le permitió el paso, Agustín advirtió la existencia de una furgoneta mal aparcada en el lado derecho de la calzada de la calle Dante Alighieri, precisamente por donde el autobús tenía que seguir circulando, lo que le impedía efectuar la maniobra de giro a la derecha. En este contexto, Agustín optó por iniciar la marcha, abriéndose hacia la izquierda para entrar en la intersección para luego girar a la derecha. Sin embargo, toda vez que en la acera del lado izquierdo de la intersección había varios pivotes enclavados, no pudo completar el giro, quedándose bloqueado el autobús en mitad del cruce, con el eje directriz de las ruedas totalmente girado hacia la derecha. TERCERO.- Al bloquear la intersección, se produjo un atasco en ambas calles, lo que provocó que numerosos conductores accionaran el claxon de sus vehículos. La situación se prolongó por espacio de cinco minutos, hasta el momento en que llegó el conductor de la furgoneta, conversó con Agustín, y se marchó rápidamente. 5
6 CUARTO.- Acto seguido, Agustín, sin adoptar previamente las medidas correspondientes para posicionar adecuadamente la dirección del vehículo, dado que las ruedas del autobús se encontraban giradas totalmente hacia la derecha, siendo consciente de las características de la calzada por la que tenía que seguir circulando, única de un solo carril con una pendiente descendente del 6 %, así como del peso, kilogramos, y dimensiones del autobús, aceleró bruscamente el vehículo, lo que motivó que el motor se revolucionara y que el vehículo alcanzara una elevada velocidad, de tal modo que, debido a la dirección de las ruedas, tras recorrer 12 metros, se subió a la acera del lado derecho de la calle Dante Alighieri, por el rebaje del paso de peatones, con la rueda anterior derecha, derribando un semáforo con la parte lateral derecha, al tiempo que con la parte anterior izquierda y lateral izquierda derribó varias motos y ciclomotores debidamente estacionados en la calzada, proyectando un ciclomotor hasta la puerta del parking del número 143 de la calle Dante. Tras ello, derribó un hito con su parte anterior y, con la parte lateral izquierda, dobló el poste de la señal informativa de estacionamiento de motocicletas, continuando la marcha y atropellando a diversos peatones que caminaban por la calzada. Seguidamente, el vehículo colisionó con su parte angular derecha contra las escaleras de acceso al inmueble número 143, tras lo cual colisionó con la parte anterior derecha contra la columna de hormigón de la misma finca existente entre la entrada a las viviendas y la entrada al parking, derribando la pared que da forma a la caja de la escalera de acceso al parking, cayendo la pared sobre otros dos peatones. QUINTO.- Como consecuencia del atropello, falleció Amanda M. F., de 10 años de edad, por insuficiencia ventilatoria por pneumotórax bilateral asociada a insuficiencia respiratoria por contusiones hemorrágicas pulmonares por compresión torácica. Amanda vivía con sus padres, Dª. María del Mar F. S. y D. Marcelino M. A., así como con su hermano, Emilio, de 42, 46 y 7 años de edad, respectivamente. María del Mar y Marcelino sufrieron depresión, que debió ser tratada mediante psicoterapia, tardando cada uno en sanar 365 días, 30 de ellos impeditivos para sus ocupaciones habituales, y quedándoles como secuelas transtorno depresivo reactivo (10 puntos). Ambos trabajaban en la fecha de los hechos. Los gastos de sepelio de Amanda, satisfechos por sus padres, ascendieron a 3565,19 euros. SEXTO.- Dª. Pascuala S. P., de 64 años de edad, abuela de Amanda, quien acompañaba a ésta junto a María del Mar, sufrió menoscabos corporales consistentes en fractura de meseta tibial externa derecha con hundimiento, fractura del cuello del peroné anemia aguda, que precisaron para su sanación de intervención quirúrgica con reducción y osteosíntesis con placa y transfusión de hematíes, así como rehabilitación. Con posterioridad, se practicó nueva intervención para colocación de prótesis total de rodilla, previa retirada del material de osteosíntesis. Tardó en sanar 393 días, impeditivos para sus ocupaciones habituales, y precisó de 26 días de estancia hospitalaria, quedándole como secuelas prótesis total de rodilla (23 puntos) y cicatriz quirúrgica como perjuicio estético (3 puntos). 6
7 Debió abonar gastos con motivo del accidente ascendentes a 404,20 euros. SÉPTIMO.- Dª. Carmen O. Á., de 36 años de edad, falleció como consecuencia directa del atropello, por insuficiencia ventilatoria por pneumotórax bilateral asociada a insuficiencia respiratoria por contusiones hemorrágicas pulmonares asociadas a anemia aguda por sección de arterias humerales. Al tiempo del accidente convivía con su madre, Dª. María Á. G., de 64 años de edad. María, que acompañaba a Carmen en el momento de los hechos, también sufrió menoscabos corporales consistentes en contusión esternal y contusión en ambos pies, que precisaron para sus sanación de una primera asistencia facultativa consistente en administración de analgésicos. Igualmente, sufrió depresión, tardando en sanar 365 días, 15 de ellos impeditivos para sus ocupaciones habituales, quedándole como secuelas transtorno depresivo reactivo (9 puntos). Debió hacer frente a diversos gastos médicos por un importe de 897 euros. OCTAVO.- Dª. Juana M. R., de 51 años de edad en la fecha de los hechos, sufrió herida contusa en el segundo dedo de la mano izquierda con gran lesión en partes blandas y sección de tendones flexor y extensor, así como fractura conminuta de la segunda falange de este dedo, con pérdida de alineación del dedo. Igualmente, sufrió herida contusa en el dorso de mano izquierda fractura diafisaria de disposición transversal en la segunda falange del tercer dedo de la mano izquierda y fractura de la extremidad distal del radio, con trazo intraarticular, que precisaron para su curación de limpieza quirúrgica de la herida y sutura del aparato tendinoso, fijación de la fractura del segundo dedo con fijador externo, fijación de la fractura del tercero dedo con férula digital y sindactilia. Posteriormente, se le practicó intervención quirúrgica en la que se le retiró el material de osteosíntesis que fijaba la fractura del radio y en la que se practicó una osteotomía de la segunda falanga, siguiendo rehabilitación funcional. Tardó en sanar 476 días, 359 de ellos impeditivos para sus ocupaciones habituales, y 4 días de estancia hospitalaria. Le quedaron secuelas consistentes en perjuicio estético ligero (6 puntos), anquilosis del segundo dedo en posición funcional (4 puntos), y síndrome residual postalgodistrofia (5 puntos). Juana trabajaba como dependienta en la fecha de los hechos. NOVENO.- Dª. Evgenia D., de 57 años de edad en el momento de los hechos, quien viajaba como ocupante en el autobús siniestrado, fruto de las colisiones, sufrió menoscabos corporales consistentes en contusión costal izquierda y contusión en pierna derecha, que precisaron para su sanación de una sola asistencia, tardando en sanar 15 días, impeditivos para sus ocupaciones habituales, sin quedarle secuelas. Igualmente, le quedó como secuela nódulo en zona gemelar de 5 cm de diámetro, que le produce un perjuicio estético ligero (1 punto). DÉCIMO.- El autobús de la marca MAN, modelo 223 F, matrícula..., perteneciente a la mercantil Autobuses Horta, SA, se encontraba asegurado 7
8 por la entidad Seguros Mercurio, SA. Dicha mercantil fue declarada administrativamente disuelta por Orden Ministerial de 15 de marzo de 2010, que encomendó su liquidación al Consorcio de Compensación de Seguros y revocó la autorización administrativa para el ejercicio de la actividad aseguradora privada. DECIMOPRIMERO.- D. Agustín G. R., de 60 años de edad en el momento de los hechos y trabajador por cuenta de Autocares Horta, SA, es conductor profesional de la referida empresa desde hace 20 años. Conocía la zona detalladamente ya que se encontraba dentro de la ruta que habitualmente le correspondía. FUNDAMENTOS DE DERECHO PRIMERO.- Valoración de las pruebas sobre la dinámica delictiva. Los hechos declarados probados lo han sido sobre la base de los siguientes medios de prueba: (1) En cuanto a los datos puramente identificativos (fecha, hora, lugar, datos de identidad de personas, vehículos y aseguradoras), el atestado policial instruido por la Guardia Urbana obrante a los folios 18 y ss). Se trata, en todo caso de cuestiones no controvertidas. El hecho décimo, por otro lado, queda acreditado, además, mediante la documental obrante a los folios 1058 y ss. (2) En cuanto a los datos expresivos del modo en que se produjo el accidente, que permiten individualizar la responsabilidad del acusado, se han valorado los siguientes medios de prueba: a.- Atestados ampliatorios de la Guardia Urbana obrantes a los folios 113 y ss y 146 y ss. La descripción de los hechos no parece controvertida. En síntesis: en el momento anterior al accidente, el autobús se encontraba detenido en el interior del cruce a medio a efectuar la maniobra de giro a la derecha, con las ruedas totalmente giradas hacia el mismo lado. Al iniciar el conductor la marcha, el autobús se dirigió hacia la acera del lado derecho de la calle Dante Alighieri, subiéndose a la misma con la rueda anterior derecha por el rebaje del paso de peatones, alcanzando y derribando el semáforo de peatones con la parte lateral derecha, al tiempo que con la parte anterior izquierda y lateral izquierda derribaba las motos y ciclomotores estacionados en la calzada, tras lo cual derribó un hito con la parte anterior y con la parte lateral izquierda dobló el poste de la señal informativa de estacionamiento de motocicletas, continuando la marcha y alcanzando a varios peatones que se encontraban en la acera. Acto seguido, continuó la marcha hasta colisionar con su parte angular derecha contra las escaleras de acceso al inmueble nº , continuando hasta colisionar con la parte anterior derecha contra la columna de hormigón del mismo inmueble, existente entre las viviendas y la entrad del parking, derribando la pared que da forma a la caja de la escalera de acceso al parking, cayendo esta pared sobre dos peatones. Las dudas recaen sobre las razones por las que el autobús siguió la fatal trayectoria. El atestado concluye que la hipótesis más probable de la causa del accidente fue el hecho de que el acusado reiniciara la marcha con la segunda velocidad engranada y sin corregir la orientación de las ruedas directrices. Se 8
9 indica que las circunstancias precedentes (el intervalo de tiempo en que el vehículo quedó detenido en el interior del cruce cerca de 5 minutos, folio 151, según el tacógrafo), pudo distraer al conductor, haciéndole olvidar que las ruedas estaban totalmente giradas a la derecha, por lo que perdió la noción de continuidad entre el inicio de la maniobra de giro y su posterior reanudación). Para alcanzar tal conclusión, los funcionarios policiales valoraron las declaraciones que tomaron in situ a diversos testigos y las huellas dejadas en la calzada y la posición final del autobús, que evidencian que los sistemas de frenado y dirección funcionaban correctamente. En este sentido, se expresa que las ruedas traseras dejaron marcas de frenada perceptibles que desaparecen antes de que el autobús llegue a detenerse, debido a que la rueda trasera del lado derecho pasa por encima de la base del poste del semáforo y la rueda trasera del lado izquierdo quedaron tapadas por el barro desprendido de los bajos del autobús, desapareciendo al circular marcha atrás el vehículo sobre el barro. Igualmente, se valora que en el momento del accidente la velocidad punta alcanzada por el autobús se puede establecer en 22 km/h (folio 151). En el acto del plenario declararon los funcionarios policiales que confeccionaron las diligencias ampliatorias obrantes a los folios 146 y ss. -El agente señaló que el día de los hechos había buena visibilidad, que la calzada estaba en buen estado, y que constataron las huellas de frenada. Una, de 1,35 m, situada en el rebaje del paso de peatones producida por la rueda posterior derecha del autobús, y otra, situada en la calzada, de 0,70 m, producida por la rueda posterior izquierda del autobús, ambas localizadas por detrás de las ruedas. Refirió que antes de iniciar la marcha desde el cruce, el autobús tenía las ruedas completamente giradas hacia la derecha, sin que pudiera ser de otro modo dada la trayectoria que siguió el automóvil. Dijo, además, que el vehículo debía tener la segunda velocidad engranada, lo que dedujo de la elevada velocidad que alcanzó el autobús en pocos metros, a lo que se añade la pendiente descendente de la calzada que se cifra en un 6 %. -El agente declaró en términos sustancialmente idénticos. Refirió que la existencia de huellas de frenada evidenciaba que el sistema de frenado funcionaba correctamente, así como el sistema de dirección del autobús. También precisó que observaron que el tacógrafo no funcionaba correctamente (en escasos metros difícilmente pudo pasar de 0 a 37 km/h), si bien pudieron deducir que la velocidad que llegó a alcanzar fue de 22 km/h en la primera colisión. Para ello, señaló que advirtieron oscilaciones de la aguja de velocidad, propias de un corte de corriente en el generador de impulsos, tanto en períodos prolongados como en momentos puntuales, con oscilaciones continuas entre 0 y 37 km/h, y oscilaciones puntuales en la misma velocidad. Igualmente, que en el momento de la primera colisión (11.39 aproximadamente), había un pico de la aguja de velocidad de 37 km/h, si bien, dados los antecedentes, concluyeron que la velocidad debió ser de 22 km/h, punto en el que se observó la marca de oscilación más alta (que debió corresponder al momento de choque contra las motos y la subida del bordillo hacia la acera) y, acto seguido, de 18 km/h, pudiendo corresponder al choque del autobús contra la columna del inmueble, descenso de velocidad 9
10 consecuente con la subida a la acera. Dijo que la pendiente descendente del 6 % contribuyó a alcanzar las velocidades expresadas. Ambos agentes refirieron lo que los testigos les manifestaron, si bien no tendremos en cuenta tales testimonios de referencia, ya que los propios testigos declararon en el acto del plenario. b.- Informe pericial efectuado tras la reconstrucción del accidente por la Guardia Civil obrante a los folios 523 y ss. Para la elaboración del informe se tuvieron en cuenta las diligencias de la Guardia Urbana, las fotografías remitidas por el Juzgado Instructor, la documentación médica expresiva de los menoscabos corporales sufridos por las víctimas, las fotografías y datos de campo obtenidos directamente por los peritos, y las características técnicas del autobús, obtenidas de la documentación examinada que se cita en el folio 528. El informe concluye que el autobús se encontraba en perfecto estado de circulación, sin anomalías o deficiencias en el funcionamiento del sistema de dirección, ni alteraciones en el sistema de frenado. Ahora bien, en cuanto a los picos de velocidad, se concluye que en el primer impacto, alcanzó los 27 km/h, dato compatible con el tipo de vehículo, partiendo desde la posición inicial de reposo con velocidad inicial de 0 km/h y considerando la pendiente descendiente del 6 %, y que en el segundo fue de 21 km/h. Se concluye, por otra parte, que el conductor realizó, tras estar detenido, una acción de aceleración brusca (2,42 metros/ segundo al cuadrado), aceleración necesaria para alcanzar una velocidad de 27 km/h en un espacio de 12 metros, que fue la distancia recorrida. Igualmente, que partió desde la posición inicial con el eje directriz girado hacia la derecha, sin cerciorarse previamente del estado concreto en que se encontraban las ruedas directrices. Todo ello repercutió negativamente sobre el área de maniobra, condicionando la velocidad de respuesta del conductor ante la situación de peligro generada. Del mismo modo, se concluye que el tiempo transcurrido entre el inicio de la marcha y la primera colisión fue de 2,6 segundos, significando que, de haber acelerado de forma suave y progresiva hubiera tenido tiempo suficiente para detener el vehículo con la acción de frenada brusca sobre el pedal. Huelga decir que si el eje directriz hubiera estado posicionado bruscamente, la colisión no habría tenido lugar. Los peritos declararon en el acto del plenario. En síntesis, concretaron que realizaron una prueba empírica (circulando con el autobús) en una estación de ITV, constatando que los sistemas de frenado y dirección funcionaban correctamente, incluso tras la colisión. Igualmente, que en la estación de ITV se comprobaron tales datos. También aclararon que el autobús, con la carga, tenía un peso de kilogramos (folio 536), y que fue la indebida y brusca aceleración, con el eje directriz mal posicionado, lo que desencadenó el siniestro. Por otra parte, conviene hacer una referencia a la simulación, utilizando el programa informático PC-Crash (folios 559 y ss). Según consta en el informe, se introdujeron los datos conocidos (posición inicial de partida del autobús, con el eje direccional girado hacia la derecha), las huellas de deslizamiento marcadas sobre la calzada y la posición final del vehículo tras el accidente. Se partió de la posición del autobús bloqueado en la intersección, en situación de reposo. Partiendo de las huellas, del punto de 10
11 impacto inicial, del ángulo de choque con el inmueble, de la posición final del vehículo tras el accidente y del ángulo final alcanzado por las ruedas directrices, se introdujo en el programa una secuencia de giro de volante hacia la derecha. Por otra parte, y aquí radica el dato sustancial del que cabe hacer inferencias acerca del aceleramiento brusco, se indica que pese a que los agentes de la Guardia Urbana calcularon que las velocidades alcanzadas en el primer y segundo impacto fueron de 22 km/h y 18 km/h, debieron ser de 27 y 21, respectivamente. Y ello, atendido el espacio de maniobra (12 metros), el peso del vehículo ( kilogramos), la pendiente (6 %), la situación inicial de reposo (0 km/h), y la índole de las colisiones y efectos causados, deduciendo, posteriormente, la aceleración cuantificándola en 2,42 metros/segundo al cuadrado. Ahora bien, deben apreciarse conjuntamente tanto las conclusiones alcanzadas en el informe pericial de la Guardia Civil como en el atestado de la Guardia Urbana, en relación con la velocidad alcanzada por el vehículo y la aceleración. No puede expresarse numéricamente, más allá de toda duda razonable, ni la concreta velocidad que alcanzó el autobús, ni la aceleración. Y ello, por cuanto si bien la distancia recorrida se ha fijado, tras la oportuna medición, en 12 metros, se ignora (y materialmente no es posible obtener tal dato) el tiempo que se tardó en recorrer tal distancia. Sin embargo, que no quepa cuantificar ni la velocidad ni la aceleración no impide afirmar que fueron elevadas, atendidas las circunstancias del caso. En primer lugar, pese a las deficiencias del disco tacógrafo, el resultado es similar al alcanzado mediante el programa informático de simulación empleado por los peritos. En segundo lugar, los efectos de la colisión fueron devastadores, lo que permite sostener, dada la escasa distancia recorrida (12 metros) y el hecho de que se partía de una velocidad cero, que se alcanzó una velocidad elevada, lo que sólo pudo suceder al haberse iniciado la marcha con una brusca aceleración desde la situación de reposo. Han de considerarse también el peso del vehículo ( kilogramos) y la pendiente (6 %). Por otra parte, el acusado no tuvo margen de maniobra, no pudo eludir la colisión, lo que abunda en la conclusión expuesta. Finalmente, como se verá a continuación, la mayor parte de los testigos escucharon un fuerte acelerón o el motor muy revolucionado, lo que avala la hipótesis acusatoria. c.- Declaraciones testificales practicadas en el plenario. -Testifical de D. David H. P. (a quien se recibió manifestación en sede policial, folio 117). Dijo que se encontraba en su domicilio, sito en el nº 129 de la calle Dante, que escuchó gritos de conductores que increpaban al conductor de un autobús y el sonido del claxon de varios vehículo, por lo que salió a la terraza, desde donde podía ver con claridad la situación. Dijo que el autobús, que circulaba por Pantà de Tremp en sentido de calle Llobregós a calle Dante, no podía efectuar la maniobra de giro hacia la calle Dante ya que un vehículo mal estacionado en la esquina de la intersección le impedía el paso. Dijo que el conductor accionó el claxon repetidamente, y que observó, poco después, cómo el conductor del vehículo que impedía el paso, regresaba al mismo, hablaba con el conductor, y se marchaba, tras lo cual el autobús inició la marcha, con las ruedas totalmente giradas a la derecha. Dijo que escuchó cómo el motor del autobús se revolucionaba haciendo un sonido fuerte. Finalmente, indicó que el autobús estuvo detenido entre 5 y 10 minutos. 11
12 -Testifical de D. Juan H. L. (a quien se recibió manifestación policial, folio 127). Se encontraba a escasos 20 metros del lugar en el que el autobús se encontraba bloqueado. Dijo que había una furgoneta mal estacionada, y que cuando el conductor regresó, se marchó a gran velocidad. Dijo que observó cómo el autobús tenía las ruedas completamente giradas a la derecha y que, sin enderezar la dirección, se desvió hacia la acera, alcanzando a diversos peatones. Es llamativo el dato de que el testigo dijera que no escuchó si el autobús se revolucionaba (dato contradictorio con el informe pericial y con la declaración del testigo precedente), así como que no oyó discusión alguna, ni observó ninguna conversación entre los conductores. En todo caso, ello puede deberse a que el testigo no prestara atención a tales extremos en el momento de la percepción del suceso, pues la pericia es contundente, y las máximas de la experiencia permiten afirmar que en situaciones análogas son habituales, al menos, los cruces de impresiones entre los conductores implicados. -Testifical de D. Jordi G. M. (a quien se recibió declaración en sede policial, folios 128 y 129). Dijo que se encontraba en el cruce de las calles Dante y Pantà de Tremp, en la calzada, desde donde observó cómo una furgoneta mal estacionada impedía el paso del autobús. Dijo que al regresar el conductor de la furgoneta, éste insultó al del autobús, al igual que otros conductores también increpaban a éste para pedirle que dejara expedito el cruce, ya que lo había bloqueado. Dijo que vio cómo el conductor del autobús cruzó unas palabras con el de la furgoneta, tras lo cual la furgoneta se marchó. Dijo que el autobús reinició la marcha con las ruedas completamente giradas hacia la derecha, que invadió la acera y atropelló a varias personas. Dijo que no advirtió que el motor estuviera revolucionado, lo que pudo deberse, bien a que no prestara atención, bien a que no quisiera perjudicar al acusado, a quien dijo el testigo que conocía desde hacía tiempo pues es usuario de la línea de autobuses. -Testifical de Dª. Pascuala S., abuela de Amanda, la menor fallecida. Refirió que caminaba junto con su hija y su nieta, que iba detrás, cuando vio cómo la furgoneta impedía el paso al autobús, y que recordaba que, segundos después, el autobús se subió a la acera. A partir de ahí su memoria es confusa, si bien recuerda encontrarse en el suelo, que quiso levantarse y no podía, y que vio cómo su nieta había fallecido. -Testifical de Dª. María del Mar F. S., madre de Amanda. En el mismo sentido que Pascuala, precisó, no obstante, que vio cómo el autobús salió a gran velocidad tras la furgoneta, y que observó cómo se precipitaba hacia la derecha y se subía a la acera, viniendo hacia nosotras, dijo que escuchó un fuerte impacto, y un ruido de cristales, y que vio a su madre en el suelo, y a su hija bajo restos de una pared. Dijo que varias personas ayudaron a liberar a su hija, pero que había fallecido. -Testificales de los Sres. María y José C. y de Joaquín B. y Jordi B.. En síntesis, refirieron que iban los tres dentro de un automóvil, que observaron que la furgoneta impedía el paso del autobús, y que el autobús, tras arrancar giró mal y se impactó contra un inmueble. Los tres dijeron que el conductor se encontraba algo nervioso, dado que (y este es un dato en el que los demás testigos coinciden) fruto del bloqueo del autobús, se impedía la circulación de los vehículos que iban tras él, y numerosos conductores empezaron a 12
13 accionar el claxon y a proferir insultos. También dijeron que el conductor del autobús inició la marcha a velocidad elevada. -Testifical de D. Miguel Ángel R., conductor de la furgoneta. Reconoció haberla detenido incorrectamente, ya que no encontraba estacionamiento, es técnico y necesitaba ir a un domicilio a hacer una gestión durante un par de minutos. Dijo que al regresar pidió excusas al conductor del autobús, y que se marchó. Dijo que entonces vio cómo el autobús aceleraba bruscamente y que no le alcanzó por poco. Dijo que el conductor no estaba excesivamente nervioso, por lo que le extraño su maniobra brusca, que él interpretó en ese momento como si quisiera colisionar contra él en represalia. -Testifical de D. Antoni José Mari V.. Dijo que tenía su venículo aparcado y que observó que el autobús no podía pasar por estar bloqueado el paso por la furgoneta. Dijo que estuvieron parados unos 10 minutos, que vio al conductor algo nervioso, y que cuando el conductor de la furgoneta se marchó, el acusado aceleró y se encaminó hacia la derecha colisionando contra un edificio. En sede policial declaró que oyó algo como un fuerte acelerón del autobús, lo que intentó minimizar en el acto del juicio oral diciendo que tal vez le dio un poco más de gas. Dijo ser conductor de camiones. En definitiva, con algunas diferencias de matiz, que a los efectos que nos ocupan son irrelevantes en términos de subsunción penal, todos los testigos (salvo Jordi G. y Juan H. en cuanto al acelerón, lo que ya ha sido valorado) coinciden en los hechos sustanciales: las ruedas del autobús estaban giradas hacia la derecha, y se escuchó un fuerte acelerón, lo que es compatible con las conclusiones alcanzadas en los informes policiales. d.- El acusado, por su parte, dijo que la furgoneta le obstaculizaba el paso, por lo que intentó rebasarla abriéndose hacia un lado para poder realizar luego la maniobra de giro a la derecha. Sin embargo, según dijo, se encontró con unos hitos a un lado que le impedían seguir circulando, por lo que se quedó cruzado en la intersección. Dijo que se trata de un vehículo automático, que sale siempre en primera, y que cuando reinició correctamente la marcha, la dirección se bloqueó y no pudo hacer nada para corregir la trayectoria. Dijo, del mismo modo, que también se le bloquearon los frenos. La prueba practicada, pese a la declaración del acusado, es suficiente para dar por acreditado el relato de hechos probados, pues la pericia ha demostrado que el sistema de dirección del autobús funcionaba correctamente (lo que excluye la contrahipótesis de que se bloqueó), todos los testigos manifestaron que las ruedas se encontraban totalmente giradas hacia la derecha, y la pericia y las declaraciones de la mayor parte de los testigos coinciden en la existencia de un brusco acelerón. Han de ser, por tanto, entendidas las manifestaciones del acusado, quien se encontraba notablemente afectado por los hechos, en clave puramente exculpatoria. PRIMERO BIS.- Valoración de las pruebas sobre los perjuicios derivados del hecho punible. (1) Fallecimiento de Amanda M. F.. Informe de autopsia de Amanda, de 10 años de edad, obrante a los folios 82 y ss, acreditativo de que falleció 13
14 como consecuencia directa del atropello, por insuficiencia ventilatoria por pneumotórax bilateral asociada a insuficiencia respiratoria por contusiones hemorrágicas pulmonares por compresión torácica. Por otra parte, certificado del Ayuntamiento de Viladecans, acreditativo de que fue inhumada en el cementerio de dicha localidad, obrante a los folios 258 y 259, y documental obrante al folio 1498 acreditativa de los gastos de sepelio, ascendentes a 3565,19 euros. Documental obrante a los folios 1491 y ss acreditativa de la condición de padres de Amanda de D. Marcelino M. A. y Dª. María del Mar F. S., así como de la condición de hermano de Amanda de Emilio M. F., nacido el 3 de enero de Igualmente, acreditación de la convivencia en el mismo domicilio a través de los correspondiente certificados de empadronamiento. (2) Perjuicios psicológicos consecuencia del fallecimiento de Amanda M. F. Informe forense de sanidad de Marcelino M. A., obrante a los folios 1467 y ss, confeccionado por la Doctora del IMLC, Dª. Angelina B.. Según el mismo, Marcelino presenta sintomatología compatible con clínica depresiva que trata mediante terapia de familia en la Unidad de Psicoterapia y Escuela de Terapia Familiar del Hospital de Sant Pau. Indica que Marcelino precisó de psicoterapia con médico psiquiatra, que tardó en curar 180 días, 30 de ellos impeditivos para sus ocupaciones habituales, quedándole como secuela transtorno depresivo reactivo (5-10 puntos). Informe forense de sanidad de María del Mar F. S., en el que se alcanza la misma conclusión. La Sra. B. dijo que para la realización del informe se basó en la exploración psiquiátrica y en la información disponible en autos. Dijo que Marcelino y María del Mar les refirieron que se les había pautado la toma de diazepam 5 mg a demanda, por lo que, pese a que eventualmente puedan tomar dicha medicación, estima finalizado el tratamiento, cifrando su finalización a los tres meses del óbito. La doctora Elena C., quien realizó los informes obrantes a los folios 610 y ss (Marcelino) y 624 y ss (María del Mar), en el mes de abril de 2009 (7 meses después del atropello), dijo que Marcelino presentaba una situación compatible con un cuadro de luto. Refirió que dicho cuadro puede extenderse aproximadamente en los 6 meses siguientes a la defunción, aunque en determinados casos pueden ser de mayor duración en función de los supuestos, extendiéndose al año. Por tal motivo, en el informe refirió que para valorar la posible aparición de secuelas psicológicas habría de esperarse un año. En el mismo sentido se pronunció respecto de María del Mar. No existe, en apariencia, contradicción, entre los informes de la Doctora Cano y los de la Doctora Badía. Simplemente, se confeccionaron en momentos temporales distintos. Por otra parte, el perito de parte, D. Juan Luis Linares, Jefe de la Unidad de Psicoterapia del Hospital de Sant Pau concretó que existe un duelo difícil de pasar y es el correspondiente al fallecimiento de un hijo. Elaboró dos informes. En los folios 618 y ss, el de Marcelino (enero de 2009), en el que diagnosticó transtorno adaptativo mixto ansioso depresivo reactivo. En los folios 629 y ss, el de María del Mar (enero de 2009), en el que diagnosticó trastorno depresivo reactivo al fallecimiento. Indicó que ambos siguen aun precisando la psicoterapia. 14
15 Según la documentación aportada, Marcelino estuvo 54 días de baja laboral, y María del Mar, 40 días. En declaración testifical María del Mar dijo encontrarse en tratamiento médico y psiquiátrico, que sufre insomnio, y que tiene sueños recurrentes en los que ve a su hija en el suelo tras el accidente. A preguntas de la responsable civil dijo que no retiraron la consignación efectuada por la compañía. Marcelino, por su parte, aclaró que sigue tratamiento psiquiátrico y que no ha superado el fallecimiento de su hija. Conviene hacer las siguientes precisiones: la indemnización básica por la llamada incapacidad temporal va desde el siniestro hasta la consolidación o estabilización de la lesión o instauración de la secuela, que marca el tránsito a la incapacidad permanente. En esta línea, y desde el punto de vista médico, la incapacidad transitoria se mantiene mientras el cuadro lesional continúe evolucionando, siendo posible llevar a cabo una actividad médico sanitaria para su beneficio, de tal modo que cuando el máximo de recuperación posible se haya alcanzado finalizará el período de incapacidad transitoria, con independencia de que se obtenga una completa recuperación anatómica y/o funcional o no. Por otra parte, la valoración de los días impeditivos para las ocupaciones o trabajo habituales debe llevarse a cabo correlacionando la lesión con el trabajo u ocupación habitual del lesionado. En consecuencia, la valoración no tiene porqué coincidir con el tiempo de baja laboral acreditado. En el presente caso, no se pone en duda la existencia de las secuelas. El arco señalado por la Doctora Badía oscila entre 5 y 10 puntos. Procede otorgar la puntuación máxima, valorando el hecho de la muerte violenta sorpresiva e inesperada, la corta edad de la víctima, fallecimiento en la infancia que incrementa el padecimiento psicológico, y el hecho de que la madre presenciara el brutal y trágico desenlace, lo que le transfirió un complejo superior de angustia y de culpa (objetivamente injustificable, ya que ella nada pudo hacer ni faltó a deber alguno de diligencia) que, a su vez, es altamente probable, conforme a las máximas de la experiencia, que acabara trasladando a Marcelino. En cuanto a los días de baja impeditivos, procede optar por el contenido del informe forense, y cifrarlos en 30, con prescindencia de los días de baja laboral, al no existir elementos de juicio, que corresponde aportar a quien ejercita la acción civil que, aun siendo ex delicto, no pierde su naturaleza, que evidencien otra cosa. Lo mismo cabría afirmar en relación con los días de baja no impeditivos, que se cuantifican en 60, sin que la persistencia de padecimientos psicológicos pudiera servir para incrementar, en ausencia de otros elementos de prueba, el número de días, ya que cabría afirmar que lo que el resto del acervo probatorio acredita es que a partir del día 180 se produjo la instauración de la secuela. Ahora bien, esta solución no es coherente con la solución que el IML otorgó en el caso de María Á. G., como se verá luego. Todo apunta a que existen diferentes criterios clínicos entre la Doctora Cano y la Doctora Badía, más restrictiva esta última, pues, si se observan los numerosos informes de estado elaborados por la Doctora Cano, se evidencia que no optó por elaborar antes el informe de sanidad al estimar preciso dejar una espera de al menos uno año para realizar una nueva evaluación. Así las cosas, valorando esta circunstancia, considerando los informes elaborados por el Doctor Linares, y la afirmación de la Doctora Cano, que refirió que en determinados casos, el luto patológico puede 15
16 extenderse al año, como sucedió en el caso de la Sra. Á. G., procede fijar en 335 días los de baja no impeditiva, ya que, por otra parte, es difícilmente sostenible para cualquier persona de sensibilidad media, que la muerte de un hijo en trágicas circunstancias pueda ser terapéuticamente resuelta en tan breve lapso. (3) Daños corporales de Dª. Pascuala S. P.. Informe forense obrante a los folios 1472 y ss, que señala 393 días de estabilización, todos ellos impeditivos, y 26 días de estancia hospitalaria, quedando como secuelas prótesis total de rodilla (20-25 puntos) y cicatriz quirúrgica que corresponde a perjuicio estético leve (1-6 puntos). La testigo, abuela de la menor fallecida dijo que, fruto del atropello, se fracturó la meseta tibial y que tuvo dos intervenciones quirúrgicas, que tuvo que seguir rehabilitación, y que todavía siente dolor en la rodilla, lo que le impide realizar algunas actividades tales como ir a la compra. En cuanto a la puntuación, respecto de la prótesis, se fija en 23 puntos, teniendo en cuenta la edad de Pascuala y el tipo de lesión que dificulta ostensiblemente su movilidad, y 2 puntos respecto del perjuicio estético leve, al no existir motivos para aplicar una puntuación superior. Por otro lado, los documentos obrantes a los folios 1507 a 1513 acreditan los gastos médicos soportados por la víctima, cifrados en 404,20 euros y congruentes con el padecimiento que sufre. (4) Daños corporales y psicológicos de Dª. María Á. G.. Se han valorado los siguientes medios de prueba: -Informe de autopsia de Dª. Carmen O. Á., de 36 años de edad, obrante a los folios 93 y ss, acreditativo de que falleció como consecuencia directa del atropello, por insuficiencia ventilatoria por pneumotórax bilateral asociada a insuficiencia respiratoria por contusiones hemorrágicas pulmonares asociadas a anemia aguda por sección de arterias humerales. -Certificación de la inscripción de defunción de Carmen, obrante al folio Documental obrante al folio 1520, acreditativa de la residencia en el mismo domicilio, sito en..., de Barcelona, de María Álvarez G. y Carmen O. Á., finca de cotitularidad de Carmen y su hermano José Luis, conforme a la escritura obrante a los folios 1523 y ss, y factura telefónica obrante al folio En la misma línea, y de modo indirecto o reflejo, el informe psicológico de María Á. obrante a los folios 684 y a 689, en relación con la información policial obrante al folio 38, Todo ello, es suficiente para hacer decaer los datos consignados en el folio 25. En definitiva, y con independencia de la falta de aportación de la certificación de empadronamiento (la ausencia de actualización de tales datos no implica per se que la realidad sea otra a la consignada en el documento administrativo): en el folio 25 figura como domicilio, según la información policial, de Carmen, la calle... de Barcelona, y en el folio 38, como domicilio de María, la calle... de Barcelona. Ahora bien, en fecha 1 de junio de 2008, Carmen y su hermano José Luis arrendaron la vivienda sita en calle... a un tercero (folios 1514 y ss). En abril de 2006, Carmen y su hermano José Luis compraron la finca sita en calle... De todo ello, en conjunción con el mencionado informe psicológico, cabe concluir razonablemente que Carmen y su madre residían juntas al tiempo del fallecimiento de la primera. 16
17 -Informe de sanidad obrante a los folios 858 y 859, ratificado en el plenario por la Doctora Cano. Según el mismo, fruto del atropello, María sufrió contusión esternal, contusión en ambos pies y contusión facial, que precisaron para su sanación de una primera asistencia facultativa. Igualmente, padeció secuelas psicológicas consistentes en luto patológico, que precisaron para sanar de 365 días, 15 de ellos impeditivos, quedándole como secuela transtorno depresivo reactivo (5-10 puntos). La doctora Cano dijo que la sintomatología que presentaba María era muy severa, y que la depresión, grave, podía cifrarse entre 8 y 9 puntos, por lo que procede otorgar la puntuación de 9, valorando la estrecha relación existente entre madre e hija, conforme al informe obrante a los folios 684 y ss. En cuanto a los gastos médicos, documentalmente acreditados, se cuantifican en la cantidad de 897 euros. (5) Daños corporales de Dª. Juana M. R.. Se han valorado los siguientes medios de prueba: -Informe de sanidad obrante a los folios 766 y ss, ratificado en el acto de la vista por la doctora Cano, con las modificaciones introducidas en el informe obrante a los folios 1476 y ss. De los mismos se desprende que, fruto del atropello, Juana precisó para sanar de 476 días, 359 de ellos impeditivos para sus ocupaciones habituales. En cuanto a las secuelas, consistieron finalmente en anquilosis del segundo dedo en posición funcional (4-5 puntos), si bien, como indica el informe, de menor entidad que antes de la intervención, por lo que se valora la secuela en 4 puntos. Igualmente, existe síndrome residual postalgodistrofia, que se valora en 5 puntos. En cuanto al perjuicio estético, teniendo en cuenta la pluralidad de cicatrices, se valora en 6 puntos. (6) Daños corporales de Dª. Evgenia D.. La Sra. Evgenia, viajaba como ocupante en el autobús siniestrado. Los informes forenses obrantes a los folios 241 y ss y 1478 y ss, reflejan menoscabos consistentes en contusión costal izquierda y contusión en pierna derecha, que precisaron para su sanación de una sola asistencia, tardando en sanar 15 días, impeditivos para sus ocupaciones habituales, sin quedarle secuelas. Igualmente, se advirtió en el primer informe la presencia de un nódulo en la zona gemelar, doloroso a la palpación y asintomático, de unos 5 cm de diámetro, compatible con un hematoma organizado. En el segundo informe se consideró dicho nódulo como secuela, sin mayor especificación. En el acto del juicio oral, la parte interesada no requirió ulteriores explicaciones al respecto, razón por la que, en ausencia de otros datos, consideramos que se trata de un perjuicio estético ligero, a valorar en un punto. La falta de acreditación de los conceptos por los que se solicita una indemnización superior, que podría haberse suplido mediante la propia declaración testifical de la interesada, medio probatorio no solicitado por su representación, impide dar por justificados otras nociones indemnizables o perjuicios. Finalmente, y para concluir este punto, la presencia de todas las víctimas en el lugar del siniestro y su vinculación con el mismo, se desprende, además de por medio de las declaraciones testificales prestadas en los respectivos casos, del atestado obrante a los folios 18 y ss, que identifica a todas las personas implicadas. SEGUNDO.- Tipificación penal de los hechos. Como recuerda la STS 632/2001, de 16 de abril, el sistema del crimen culpae, que mantenía el 17
18 Texto Refundido de 1973, consideraba que el delito imprudente era único y que el resultado sólo importaba a efectos de penalidad. Entre la imprudencia del sujeto y este resultado debía existir una conexión causal. Así pues, para este sistema, que el resultado fuera único (por ejemplo, una muerte) o múltiple (por ejemplo, varias muertes, lesiones, daños, etc.) carecía de importancia, dado que todo conforma el resultado, que será tratado de forma unitaria. En este sistema, los supuestos imprudentes eran numerus apertus. Por el contrario, el sistema de los crimina culposa, que sigue el vigente Código Penal, trata al delito imprudente de forma similar al doloso. Parte de la base de que no han de existir cláusulas generales, sino que solamente deben castigarse supuestos concretos. No cualquier imprudencia es relevante penalmente. Por el contrario, el legislador ha seleccionado aquellas imprudencias que deben incluirse en el ámbito penal. Ahora el resultado no se trata como un conjunto unitario sino que se tomará en consideración en su individualidad, y el enlace entre la acción y el resultado se observará conforme a rigurosos y exigentes criterios de imputación objetiva. El legislador, al concretar los supuestos imprudentes, sigue un sistema de numerus clausus, como explicita el artículo 12 CP. Entre las diferencias entre un sistema y otro presentan especial interés aquellos supuestos en los que se producen resultados múltiples. Así, cuando a consecuencia de una infracción del deber de cuidado se producen diversos resultados, con el sistema del crimen culpae se consideraba como un conjunto unitario y, en consecuencia, existía un único delito en el que la pluralidad de resultados únicamente se tenía en cuenta para cuantificar la indemnización. Con el Código actual, estos casos dan lugar a la aplicación de la teoría del concurso y si existe una unidad de acción, es decir, si mediante la misma conducta se producen varios resultados tipificados individualmente, existirá un supuesto de concurso ideal previsto en el artículo 77 del Código Penal. Trasladando tales consideraciones al supuesto enjuiciado, en el presente caso nos encontramos con dos resultados de muerte (Amanda M. F. y Carmen O. Á.), daños de carácter psicológico, que precisaron de tratamiento respecto de Marcelino M. A., María del Mar F. S. y María Á. G., daños corporales que no precisaron de tratamiento, María Á. G. y Evgenia Davtyan, y daños corporales que precisaron de tratamiento, Pascuala S. P. y Juana M. R.. Para una mayor claridad expositiva, nos centraremos en primer término en la acción, dejando para un momento posterior el análisis de los resultados. (1) Para que concurra el tipo de lo injusto de las infracciones penales imprudentes es preciso, en primer término, que el resultado se haya producido por imprudencia, esto es, por falta de la diligencia debida. La doctrina ha acuñado, para caracterizar tal circunstancia, la expresión de deber de cuidado objetivo. Por tanto, deberá constatarse que el autor, en el caso concreto, ha inobservado el cuidado objetivamente debido, entendiendo por tal el necesario para el desarrollo de una actividad social determinada. Bajo este ángulo, la determinación del cuidado objetivamente debido debe realizarse con un criterio normativo, por lo que el cuidado exigible será el que sea necesario para evitar las lesiones de bienes jurídicos. (2) El cuidado objetivamente debido exige, en primer lugar, tener en cuenta todas las consecuencias objetivamente previsibles de la acción, de tal 18
19 modo que sólo cuando la producción del resultado fuera objetivamente previsible (cuando apareciera ex ante como una consecuencia no improbable de la acción), sería posible apreciar la inobservancia de dicho deber de cuidado. Dicho lo cual, no toda acción de la que sea objetivamente previsible que se derive un resultado típico supone una infracción del deber objetivo de cuidado, pues en determinados ámbitos (como sucede en el de la circulación viaria o en el de otras actividades de riesgo) es imposible prohibir toda acción que implique un peligro de lesión de bienes jurídicos, pues, de lo contrario, se imposibilitaría el desarrollo de dichas actividades. (3) Es preciso, por ello, completar el criterio de la previsibilidad objetiva del resultado con un criterio normativo, entendiendo prohibidas aquellas acciones peligrosas de cuya realización se abstendría una persona inteligente y sensata. A tal fin, en el ámbito de la circulación viaria se han promulgado normas jurídicas (Reglamento General de Circulación) que fijan el cuidado objetivamente debido en su realización. (4) Además de lo expuesto, en los delitos imprudentes de resultado, para que se de el tipo de lo injusto, será preciso que se haya producido un resultado y que dicho resultado sea consecuencia de la inobservancia del cuidado objetivamente debido. Esto es, entre el desvalor de la acción y el desvalor del resultado tiene que existir una conexión interna, pues de no concurrir no podrá afirmarse que el resultado se haya causado por imprudencia, ya que mientras aparezca como posible o probable que el resultado se habría producido igualmente en caso de que el sujeto hubiera observado el cuidado objetivamente debido, habrá de absolverse en aplicación del principio in dubio pro reo. (5) Por último, el resultado habrá de ser de aquellos que trataba de evitar la norma de cuidado infringida. Es decir, no bastará con que el resultado se produzca como consecuencia de la inobservancia del cuidado objetivamente debido, sino que, además, dicho resultado sea uno de los que trataba de evitar la norma de cuidado desconocida. 6º) Aplicando lo expuesto al supuesto enjuiciado se advierte: a.- En cuanto a la infracción del deber objetivo de cuidado, es patente que la producción del resultado era objetivamente previsible ex ante. Si ha quedado probado que el acusado, una vez quedó bloqueado el autobús en la intersección, tenía completamente giradas las ruedas hacia la derecha, y que ello determinaba una trayectoria que, de no alterarla, en 12 metros determinaba la invasión de la acera, que, además, existía una pendiente descendente del 6 %, y que el peso del vehículo era de kilogramos, un brusco acelerón, inevitablemente trasladaría una velocidad inadecuada al autobús que impediría al acusado controlar el curso de los acontecimientos, pues la capacidad de respuesta en tan corto tramo espacial se vería anulada. Es obvio, por tanto, que la posibilidad del resultado era previsible, que debía manejarse como opción no improbable. A mayor abundamiento, se produjo infracción del artículo 45 del Reglamento General de Circulación (obligación de adecuar la velocidad a las circunstancias, de modo que siempre pueda el conductor detener el vehículo dentro de los límites de su campo de visión), y del artículo 72 (dado que puede sostenerse que, en definitiva, por circunstancias del tráfico, el vehículo estaba parado, por lo que debió extremarse la cautela al incorporarse a la circulación. 19
20 b.- Teniendo en cuenta todos estos factores y la consciencia del peligro que el manejo de un autobús de peso considerable representa para terceros, lo que implica que el atropello de peatones pueda tener consecuencias fatales, cabe afirmar, de otro lado, que la imprudencia fue grave. Y ello, por cuanto: (1) La falta de diligencia fue elevada, diligencia especialmente exigible al acusado por su condición de conductor profesional de un vehículo de grandes dimensiones destinado al transporte de pasajeros; (2) La previsibilidad del evento resultante era también elevada; y (3) La infracción del deber de cuidado fue relevante, pues a mayor peligro potencial mayor debe ser la exigencia de precaución. Aquí, deben reseñarse las conclusiones incorporadas al informe pericial (folio 566 in fine): el conductor, de haber acelerado de forma suave y progresiva su vehículo, hubiera tenido tiempo y espacio suficiente para detener el vehículo, con una acción de frenada brusca sobre el pedal. Ha de considerarse, por otro lado, que el acusado era consciente de las características de la calzada y del elevado número de peatones que se encontraban en la zona, así como del hecho de que conocía el terreno, ya que es conductor de línea de la misma compañía desde hace unos 20 años y hacía con frecuencia la misma ruta. c.- Es patente la conexión entre los resultados y la acción. Aquellos son objetivamente imputables a ésta. Finalmente, los trágicos resultados son de los que trababa de evitar las normas de circulación inobservadas. Seguidamente, ha de analizarse si concurre, al haber sido objeto de acusación, la denominada imprudencia profesional. La STS 307/2006, de 13 de marzo pone de relieve que falta de una definición auténtica de lo que debe entenderse por imprudencia profesional es causa de la conocida polémica doctrinal a la hora de distinguir entre lo que se viene denominando imprudencia del profesional y la imprudencia profesional propiamente dicha, cuestión especialmente dificultosa. La jurisprudencia pone el acento de la distinción para apreciar la imprudencia profesional en la posible infracción de la lex artis y de las más elementales cautelas exigibles a quienes, por su condición de profesionales, deben tener una especial capacitación y preparación para el desempeño de sus actividades profesionales, especialmente de las potencialmente peligrosas; siendo preciso, para el debido enjuiciamiento de este tipo de conductas, ponderar el conjunto de circunstancias concurrentes en cada caso. En el presente caso el reproche recae sobre el hecho de que al acusado, sin cerciorarse previamente de que podía hacerlo sin riesgo para terceros, comprobando, fundamentalmente, la dirección del vehículo, acelerase bruscamente. Ha de valorarse igualmente el contexto (un atasco, provocado por la maniobra del conductor del autobús al quedar bloqueado en la intersección, lo que motivó las protestas de numerosos conductores). Así las cosas, debe concluirse que se da el plus de antijuridicidad que el tipo exige, derivado de la infracción de la lex artis y de las preocupaciones y cautelas más elementales a quien, perteneciendo a una actividad profesional, debe tener unos conocimientos propios de tal actividad. (que hubiera exigido iniciar la marcha comprobando previamente que podía hacerlo sin riesgo para terceros y, en todo caso, sin acelerar bruscamente el autobús). Seguidamente, debemos centrarnos en los resultados objetivamente imputables a la acción. 20