Source: http://histarmar.com.ar/AcademiaUruguayaMyFl/2011/TratadoRdlPlata.htm
Timestamp: 2017-11-20 21:13:34
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Por JUAN EDGARDO ORIBE STEMMER Publicado en Ciclo de Conferencias año 2011
El Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo fue suscrito por Argentina y Uruguay en 1973 y ratificado por ambos países en 1974. El Tratado estableció (además de la sección sobre límites) un completo y dinámico estatuto para enmarcar la cooperación de las Partes en el futuro, en lo que se refiere a la mayoría de los usos y explotación de sus recursos y la protección del medio acuático. El resultado es un completo marco jurídico que excede la delimitación de las áreas de soberanía y jurisdicción de cada uno de los dos países en el Río de la Plata y su Frente Marítimo.
El Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo fue suscrito por la República Argentina y la República Oriental del Uruguay el 19 de noviembre de 1973.
El acuerdo fue ratificado por la República Argentina en el 21 de enero de 1974 y por la República Oriental del Uruguay el 25 de enero de 1974 (Ley No. 14.145 del 25 de enero de 1974).
Sus antecedentes incluyen:
el protocolo suscrito el 5 de enero de 1905 por los Enviados extraordinarios de la República Argentina, Roque Sáenz Peña, y de la República Oriental del Uruguay, Gonzalo Ramírez.;
la Declaración Conjunta uruguayo – argentina sobre el límite exterior del Río de la Plata, del 30 de enero de 1961;
el Protocolo del Río de la Plata, del 14 de enero de 1964;
Argentina, Ley Nacional No. 17.094 (29 de diciembre, 1966) que extiende la soberanía de la Nación hasta una distancia de 200 millas marinas desde la línea de las más bajas mareas;
Uruguay, Ley sobre riquezas del mar (Ley de Pesca - Ley No. 13.833 del 29 de diciembre de 1969), que declara que la soberanía del Uruguay se extiende, “más allá de su territorio continental e insular y de sus aguas interiores, a una zona de Mar territorial de doscientas millas marinas, medidas a partir de las líneas de base”.
La decisión del Brasil de declarar un mar territorial de 200 millas en 1970;
la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente humano (Estocolmo, 1972); y
las reuniones preparatorias de la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (1971 y 1973). La Conferencia comenzó a sesionar en diciembre de 1973. La Convención fue aprobada en 1982.
Al mismo tiempo, aunque el Tratado recibe diferentes elementos de las grandes tendencias mundiales que estaban cristalizando el nuevo Derecho del Mar, también incorpora soluciones propias y originales.
El resultado es un completo marco jurídico que excede la delimitación de las áreas de soberanía y jurisdicción de cada uno de los dos países en el Río de la Plata y su Frente Marítimo.
LOS ESPACIOS DEL RÍO DE LA PLATA Y SU FRENTE MARÍTIMO
El área del Tratado puede dividirse en diferentes dimensiones interrelacionadas entre si:
· un espacio geográfico delimitado por accidentes geográficos como el perfil de la costa, la profundidad o la salinidad de las aguas, las características del fondo o la dinámica de las corrientes marinas, etc.;
· un espacio ecológico definido por las interacciones entre los elementos abióticos y bióticos que forman un mismo ecosistema y con su entorno. El concepto de ecosistema conduce a tener en cuenta las interacciones entre los diferentes elementos del ecosistema, por encima de los límites geográficos o de los límites políticos establecidos por el ser humano; y lo que podría llamarse un
· espacio territorial circunscrito por los límites pactados por las Partes y que definen delimitan el territorio de un Estado, las zonas de soberanía que establece el Derecho del Mar, o las divisiones políticas o administrativas dentro de los límites territoriales de un determinado Estado.
El Tratado toma en cuenta, de diferentes, formas esos tres espacios.
Además, es importante recordar, que el Tratado existe dentro de un sistema normativo más amplio que incluye (en el nivel internacional) a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y a MARPOL y, en el nivel nacional a la legislación de cada una de las Partes.
El Tratado encara esa complejidad de diferentes formas:
El área del Tratado delimita dos espacios acuáticos de diferentes características: el Río de la Plata; y lo que denomina “Frente Marítimo”. Cada una de esas dos áreas tiene su propio régimen jurídico.
Se adopta un criterio funcional que define un marco específico para cada uno de los grandes usos del área del Tratado: la navegación, la explotación de sus recursos naturales y la conservación del medio ambiente.
El Tratado previó dos organismos internacionales de naturaleza gubernamental (CARP y CTMFM), cuyas áreas de competencia incluyen, respectivamente, el Río de la Plata y la Zona Común de Pesca.
PRINCIPALES ELEMENTOS DEL TRATADO
El Tratado tiene dos grandes componentes:
es un tratado de límites, y
establece un completo estatuto que regula el aprovechamiento de los usos de las aguas, la explotación de sus recursos vivos y no vivos (incluyendo en este caso a los recursos del suelo y del subsuelo acuático) y la protección y preservación del medio acuático.
LOS ESPACIOS DE APLICACIÓN
El Tratado designa a texto expreso dos de los límites del Río: su inicio (paralelo de Punta Gorda) y su desembocadura (el Límite Exterior del Río de la Plata). Este último es la línea de base recta trazada entre Punta del Este y Punta Rasa del Cabo San Antonio.
Dentro de aquel espacio se refiere a los siguientes espacios y facilidades en el Río, incluyendo:
· franjas de jurisdicción exclusiva adyacentes a las costas de cada Parte en el Río (artículo 2);
· las aguas de uso común comprendidas entre los límites exteriores de las respectivas franjas de jurisdicción exclusiva (artículo 9);
· los canales que construya o haya construido una de las Partes en las aguas de uso común o que se hayan construido conjuntamente (artículo 12);
· zonas de alijo y complemento de carga (artículo 28);
· exploración y explotación de los recursos del lecho y del subsuelo del Río en las zonas adyacentes a las respectivas costas, ubicadas a cada lado de la línea en el artículo 41 del Tratado; y
· pesca: cada Parte tiene el derecho exclusivo de pesca en la respectiva franja costera; fuera de las franjas de costeras las Partes “se reconocen mutuamente la libertad de pesca en el Río para los buques de sus banderas” (artículo 53).
La franja de jurisdicciónes la banda de aguas adyacente a la costa de cada una de las Partes en el Río de la Plata, cuyo límite interior es la línea de la costa, trazada en las cartas naúticas correspondientes, y cuyo límite exterior es otra línea trazada a la distancia correspondiente, en cada sector del Río, de acuerdo a lo estipulado en el acuerdo internacional.
Los espacios oceánicos
En la fachada marítima, el Tratado se refiere a los siguientes espacios y límites:
· Frente Marítimo;
· Zona Común de Pesca (artículo 73).
· Zona de prohibición de acciones contaminantes (artículo 78).
· Límite lateral marítimo y de la plataforma continental (artículo 70).
El Tratado se refiere a un espacio oceánico que denomina “Frente Marítimo”, sin embargo no lo define.
La Zona Común de Pesca
En cambio, delimita geográficamente una Zona Común de Pesca (artículo 73) y la somete a un completo estatuto de alcance bilaterial para la conservación, preservación y racional explotación de los recursos vivos y a la protección del medio marino en la misma (artículos 80 y 82) y la investigación científica (artículo 79).
La Zona se extiende
“más allá de las doce millas marinas medidas desde las correspondientes líneas de base costeras, para los buques de su bandera debidamente matriculados. Dicha zona es la determinada por dos arcos de circunferencias de doscientas millas marinas de radio, cuyos centros de trazado están ubicados respectivamente en Punta del Este (República Oriental del Uruguay) y en Punta Rasa del Cabo San Antonio (República Argentina).”(Artículo 73)
El Tratado define a ese espacio geográfico como una “zona común” (artículo 76) o “una zona de interés común” (artículos 79 y 80). Al mismo tiempo, la misma se sobrepone y no deroga los espacios de soberanía y jurisdicción de cada una de las Partes en el Frente Marítimo de acuerdo al Derecho internacional general. Cada una de las Partes ejercerá “las correspondientes funciones de control y vigilancia” en su lado del límite lateral marítimo que marca el confin de sus respectivos mar territorial, zona económica exclusiva y plataforma continental (artículo 70).
La zona de prohibición de acciones contaminantes
En el artículo 78 del Tratado, las Partes establecieron una zona de prohibieron cualquier acción “capaz de tener efectos contaminantes”, incluyendo el vertimiento de hidrocarburos provenientes del lavado de tanques, achique de sentinas y de lastre.
LA REGULACIÓN DE LAS DIFERENTES ACTIVIDADES
(CRITERIO FUNCIONAL)
Entre otros aspectos, el Tratado
delimita los espacios geográficos abarcados por el Proyecto y define su régimen jurídico general: artículos 1, 2 73 y 78);
establece un marco jurídico para la navegación en el Río de la Plata (Capítulo II. Artículos 7, 8, 9, 10 y 11) y el Practicaje (artículos 23 – 26), incluyendo el establecimiento de zonas de alijo y complemento de carga (artículos 27, 28, 29, 30 y 31);
regula la construcción, mantenimiento y administración de los canales (artículos 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21 y 22);
define los criterios para la adjudicación de la jurisdicción de cada una de las Partes en el Río de la Plata (artículos 3, 4, 5 y 6);
establece normas sobre la explotación de los recursos no vivos, en el Río de la Plata (artículos 41 – 43) y en el Frente Marítimo (artículo 71);
estipula un conjunto de principios y normas para la conservación y racional administración de los recursos vivos acuáticos en el Río de la Plata (artículos 53 – 56 y 66) y en la Zona Común de Pesca (artículos 73, 80 y 82);
contiene los elementos básicos del régimen jurídico binacional para la protección del medio acuático del Río de la Plata y su Frente Marítimo (Tratado, artículos 47 al 52 y 78);
incorpora normas aplicables a las actividades científicas y técnicas necesarias para conseguir el objeto del Tratado (Tratado, artículos 58, 66, 79, 80 y 82);
prevé la creación de dos Comisiones binacionales; y
establece normas sobre solución de controversias (artículo 87).
LAS DOS COMISIONES BINACIONALES
El Tratado previó el establecimiento de dos Comisiones binacionales como organismos internacional de naturaleza gubernamental permanentes:
la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) y
la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo (CTMFM).
Las dos Comisiones tienen un amplio conjunto de cometidos y funciones
CARP: artículo 65;
CTMFM: artículos 80 y 82.
Además se acordó que las dos Comisiones cumplirán las funciones que las Partes convengan otorgarles en su Estatuto o por medio de notas reversales u otras formas de acuerdo.
Las dos Comisiones puedan, en determinados casos, dictar normas reguladoras (aunque con diferente alcance: CARP, art. 66.b y CTMFM, art. 82.d.).
Las dos Comisiones funcionan como canales de comunicación entre las Partes y como mecanismos para la realización de actividades conjuntas. Ejemplos:
el Convenio de Cooperación entre la República Argentina y la República Oriental del Uruguay para Prevenir y Luchar contra Incidentes de Contaminación del Medio Acuático Producidos por Hidrocarburos y otras Sustancias Perjudiciales (suscrito por ambos países en 1987 y que entró en vigencia en 1993);
el proyecto de dragado y mantenimiento de los canales de Martín García;
el Proyecto Protección Ambiental del Río de la Plata y su Frente Marítimo: prevención y control de la contaminación y restauración de hábitats” (FREPLATA).
Entonces, a diferencia de un tratado de límites, que se agota con los trabajos de demarcación, el Tratado establece (además de la sección sobre límites) un completo y dinámico estatuto para enmarcar la cooperación de las Partes en el futuro, en lo que se refiere a la mayoría de los usos y explotación de sus recursos y la protección del medio acuático
El acuerdo sobre límites resolvió en forma inteligente – adoptando un criterio funcional – las diferencias de opinión que existían entre ambos países ribereños y que habían sido congeladas por el Protocolo Ramírez – Sáenz Peña de 1909. El elemento de estatuto del Tratado, por su parte, suministró un marco de principios, normas e instituciones para la cooperación binacional de largo plazo.
El Tratado y las dos Comisiones binacionales funcionan como mecanismos para la cooperación binacional en numerosos asuntos de interés común, incluyendo la conservación de los recursos vivos acuáticos, la protección del medio ambiente y la construcción y operación de canales de navegación.