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Timestamp: 2019-10-16 14:52:12
Document Index: 127782443

Matched Legal Cases: ['artículo 97', 'artículo 227', 'artículo 1966', 'artículo 152', 'artículo 152', 'artículo 152', 'artículo 152', 'artículo 147', 'artículo 775', 'artículo 146', 'artículo 93']

La pensión compensatoria es un derecho reconocido en el artículo 97 del Código Civil para que, en caso de separación o divorcio, el cónyuge sobre el que se produzca un desequilibrio económico pueda obtener una compensación.
Como se desprende del propio concepto es un presupuesto básico para el reconocimiento de dicha pensión la existencia de un desequilibrio económico entre los cónyuges provocado por la ruptura conyugal que determine, para el acreedor de la pensión, un empeoramiento con relación a la situación de la que disfrutaba en el matrimonio (y no una situación de necesidad, por lo que compatible su percepción incluso en caso de contar con medios económicos para subsistir), siendo necesariamente al tiempo de producirse la ruptura cuando se han de valorar las circunstancias y resolver tanto lo referente a si procede o no reconocer el derecho y en qué cuantía, como además, sobre su duración indefinida o su fijación con carácter temporal.
Partiendo de que la Ley no establece de modo imperativo la duración de esta pensión, la fijación de la misma dependerá de las específicas circunstancias del caso, particularmente, las que permiten valorar la idoneidad o aptitud para superar el desequilibrio económico, siendo única condición para su establecimiento temporal que no se resienta la función de restablecer el equilibrio que constituye su razón de ser. Y es que debe valorarse que el criterio del Tribunal Supremo es contrario a la posibilidad de poner fin a la pensión reconocida por el mero transcurso del tiempo.
Al igual que hemos comentado con la pensión de alimentos, nada obsta a que en caso de ocurrir una alteración sustancial de las circunstancias se pueda modificar la cuantía de la misma, incluso cuando la misma se ha establecido con un límite temporal siempre es posible, en caso de concurrir las circunstancias de los artículos 100 y 101 del C.C. Estas son: alteraciones sustanciales en la fortuna de uno u otro cónyuge, cese de la causa que lo motivó, nuevo matrimonio o situación equivalente de convivencia del preceptor. Por tanto, como podemos observar, nunca será relevante el dato del paso del tiempo, a pesar de su objetividad; sino una situación de superación del desequilibrio que justificó la concesión del derecho.
LA PENSIÓN DE ALIMENTOS (IV): EXTINCIÓN
Extinción de la pensión de alimentos, Extinción pensión, Pensión de alimentos
A medida que los menores van creciendo y terminan sus estudios o se incorporan al mercado laboral, al obligado a prestar alimentos le puede parecer que ya no tiene deber de seguir pagando la pensión; esto no es así y, como consejo profesional, nunca oiréis a un abogado decir que deje de pagar esta pensión sin más. Se debe interponer una acción de modificación de medidas, recordemos que en caso contrario se estaría incumpliendo una obligación impuesta que puede conllevar consecuencias penales.
En caso de impago, el artículo 227 del Código Penal establece << 1. El que dejare de pagar durante dos meses consecutivos o cuatro meses no consecutivos cualquier tipo de prestación económica en favor de su cónyuge o sus hijos, establecida en convenio judicialmente aprobado o resolución judicial en los supuestos de separación legal, divorcio, declaración de nulidad del matrimonio, proceso de filiación, o proceso de alimentos a favor de sus hijos, Por el transcurso de cinco años prescriben las acciones para exigir el cumplimiento de las obligaciones siguientes: 1.ª La de pagar pensiones alimenticias.será castigado con la pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a 24 meses.>>, por lo que si no nos queremos ver en esta tesitura; o incluso en la de que nos reclamen 5 años de impago, situación que se puede dar conforme al artículo 1966 del Código Civil <Por el transcurso de cinco años prescriben las acciones para exigir el cumplimiento de las obligaciones siguientes: 1.ª La de pagar pensiones alimenticias.>; lo mejor será interponer esta acción y no correr riesgos.
Si bien hay que estar a las concretas circunstancias del caso para asegurar la viabilidad de esta acción existen una serie puntualizaciones que, si se cumplen, pueden ayudarnos a valorar la posibilidad de interponer la demanda de modificación.
Lo primero es definir el concepto de hijo económicamente dependiente, según el CGPJ, <Son hijos dependientes económicamente: – todos los menores de 16 años si al menos uno de los padres es miembro del hogar, – los que tienen 16 y más años pero menos de 25 y son económicamente inactivos, de nuevo si al menos uno de los padres es miembro del hogar. Es decir, se define como hijo dependiente a aquél que precisa económicamente de un apoyo bien por razones de edad, bien por razones laborales>.
Significa esto que si mi hijo tiene más de 25 años o trabajo, seguro que mi pretensión se estimará, pues no, no es tan sencillo; el estudio de la jurisprudencia en este caso manifiesta que, además de la importancia del juez que nos toque, es necesario valorar si todavía continua su proceso de formación o, en su caso, la calidad del trabajo que desempeñe, no se pueden valorar las circunstancias ajenos al panorama actual de precariedad laboral donde priman los contratos de carácter temporal (73,3% en los menores de 25 años). Eso sí en los que los alimentistas tengan empleo no debemos desanimarnos ya que el artículo 152 del C.C. establece como causa de cese de la obligación de prestar alimentos que <el alimentista pueda ejercer un oficio, profesión o industria, o haya adquirido un destino o mejorado de fortuna, de suerte que no le sea necesaria la pensión alimenticia para su subsistencia>.
“Entonces si mi hijo no hace nada, ¿tengo que pasarle la pensión sólo por ser menor de 25 años?”. Tampoco es el caso, conforme al artículo 152 del Código civil <Cesará también la obligación de dar alimentos: 5.º Cuando el alimentista sea descendiente del obligado a dar alimentos, y la necesidad de aquél provenga de mala conducta o de falta de aplicación al trabajo, mientras subsista esta causa>. Esta falta de aplicación en el trabajo es la que se aplica, por analogía, tanto a los alimentistas que no estudian como a los que no se aplican en los estudios, siempre valorando las situaciones personales de cada caso.
Y qué ocurre si no tengo dinero, si bien hay que acreditar este extremo suficientemente, también se prevé en el artículo 152 el cese de la obligación <cuando la fortuna del obligado a darlos se hubiere reducido hasta el punto de no poder satisfacerlos sin desatender sus propias necesidades y las de su familia>.
Por último, en casos extremos, cesa la obligación de prestar alimentos cuando el alimentista <hubiese cometido alguna falta de las que dan lugar a la desheredación> ( artículo 152.4 C.C.).
LA PENSIÓN DE ALIMENTOS (III): MODIFICACIÓN.
Modifiación de medidas, Pensión de alimentos
Una vez establecida mediante sentencia la pensión de alimentos, no significa que esta cantidad tenga que mantenerse inamovible hasta la extinción de la misma, ya que, como hemos visto, la cuantía será proporcionada a los medios de quien los da y a las necesidades de quien los recibe, por lo que <se reducirán o aumentarán proporcionalmente según el aumento o disminución que sufran las necesidades del alimentista y la fortuna del que hubiere de satisfacerlos> (artículo 147 del C.C.).
Por ello, se ha establecido en el artículo 775 de la LEC que se podrá solicitar, del tribunal que acordó las medidas definitivas, la modificación de las mismas “siempre que hayan variado sustancialmente las circunstancias tenidas en cuenta al aprobarlas o acordarlas”. Siendo requisito indispensable la variación sustancial, se han perfilado por la jurisprudencia, para una mayor concreción del concepto, los extremos que se deben considerar en el momento de interponer esta acción, que son:
a) Que se haya producido, con posterioridad a dictarse la resolución judicial que la sancionó, un cambio en la situación fáctica que determinó la medida que se intenta modificar
b) Que dicha modificación o alteración, sea sustancial, esto es que afecte al núcleo de la medida, y no a circunstancias meramente accesorias o periféricas. Que haga suponer que de haber existido al momento del divorcio se habrían adoptado medidas distintas
c) Que tal cambio sea estable o duradero, con carácter de permanencia, y no meramente ocasional o coyuntural, o esporádica
Debe tenerse en cuenta que la modificación prevista será para pedir reducciones o aumentos de la cuantía actualmente establecida y, en caso de querer extinguir la obligación, les recomendamos el post específico a la extinción.
LA PENSIÓN DE ALIMENTOS (II): CUANTÍA
La cuestión central de debate a la hora de establecer la pensión de alimentos acostumbra a ser la cuantía. No obstante, no se puede cifrar exactamente la cuantía que va a tener que pagar cada persona, puesto que influyen diversos factores en la misma: los ingresos, el gasto medio, etc. La finalidad del análisis del conjunto de estos factores radica en cumplir con la imposición del artículo 146 del Código Civil que establece, <La cuantía de los alimentos será proporcionada al caudal de quien los da y a las necesidades de quien los recibe>.
Sin embargo, tras el hincapié en la necesidad de que existan unos criterios orientadores, que han realizado tanto Jueces como Magistrados, por considerar los mismos no sólo de utilidad en el ejercicio de la función jurisdiccional sino también por el hecho de que aumenta la seguridad jurídica y facilita los acuerdos y soluciones autocompositivas en este tipo de proceso judicial, el C.G.P.J. ha desarrollado unas tablas de carácter orientador. No podemos olvidar que, conforme al artículo 93 del Código Civil, debe ser el Juez quien determine esta contribución, adoptando las medidas convenientes para asegurar la efectividad y acomodación de las prestaciones a las circunstancias económicas y a las necesidades de los hijos en cada momento.
Para los más curiosos, aquí tenéis el enlace  http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Servicios/Utilidades/Calculo-de-pensiones-alimenticias/Tablas-orientadoras-para-determinar-las-pensiones-alimenticias-de-los-hijos-en-los-procesos-de-familia-elaboradas-por-el-CGPJ
A la hora de utilizarlas no olvidéis:
1º) Los ingresos netos se calculan en 12 mensualidades, es decir, pagas extra ya prorrateadas.
2º) No se descontarán retenciones de sueldo ni anticipos, ni tampoco las cargas (hipoteca o alquiler) que se atiendan con dicho salario dado el carácter preferente de los hijos menores.
3º) Al no estar incluidos los gastos de vivienda (hipoteca, alquiler, IBI), deben incrementarse las cantidades con estos conceptos en función de su importe y criterios de reparto.
4º) También se han visto excluidos de las tablas los gastos en educación por lo que, como en el supuesto precedente deben incrementarse en función de su importe y criterios de reparto. No olvidéis que como ya hemos expuesto en el post La pensión de alimentos (I): Concepto, todos los gastos de educación están incluidos en el concepto de alimentos (material escolar, libros, matriculas).
5º) Las tablas parten de que no existen hijos con necesidades especiales derivadas de minusvalías, enfermedades u otras circunstancias, variable que debería tenerse en cuenta en caso de existir.
6º) Se deben aplicar índices correctores según la Comunidad Autónoma y el tamaño del municipio.
7º) No contemplan ingresos del obligado al pago de la pensión por debajo de los 700 euros, al considerar que los tramos de rentas inferiores a dicha cuantía deben fijarse por la denominada pensión mínima o de subsistencia que varía jurisprudencialmente según las distintas zonas geográficas y poblaciones.