Source: https://www.cnr.gob.sv/innovar-para-un-futuro-verde/
Timestamp: 2020-08-11 19:15:46
Document Index: 3727709

Matched Legal Cases: ['artículo 117', 'artículo 1', 'artículo 5', 'artículo 99', 'artículo 1', 'artículo 8', 'artículo 8']

﻿﻿ Innovar para un futuro verde | Centro Nacional de Registros
Elaborado en el marco del día Mundial de Propiedad Intelectual
que se conmemora cada 26 de abril.
La Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) es un organismo especializado de las Naciones Unidas (ONU), el cual cuenta con 193 países miembros. La República de El Salvador es miembro desde 1979 y cuenta con un marco jurídico nacional en materia de Propiedad Intelectual, así como un número importante de tratados suscritos y ratificados en la materia.
Desde el 2000, año en el que los estados miembros de la OMPI eligieron el día 26 de abril para celebrar el Día Mundial de Propiedad Intelectual, se conmemora cada año con la finalidad de conocer la función que desempeñan los derechos de propiedad intelectual (PI) en el fomento de la innovación y la creatividad.
I. Innovar para un futuro verde
Este año se conmemora bajo el tema “Innovar para un futuro verde”, con el que se pretende fomentar la transición de una economía sostenible y con bajas emisiones de carbono, y surge la pregunta, ¿de qué manera?, se debe tomar en consideración que promover y forjar el camino hacia un futuro verde es una cuestión que hoy en día exige atención prioritaria, situando la innovación y los derechos que la sustentan, logrando en el futuro bajas emisiones de
carbono en el mundo y reconociendo cada vez la necesidad para preservar el medio ambiente; es por ello, que las personas, las empresas y los Gobiernos están empezando a tomar medidas para hacer frente al cambio climático.
De acuerdo con este análisis de la OMPI, se puede ejemplificar con Europa por medio de la comisión europea, quien tiene como meta que los países miembros de la Unión Europea sean neutrales en carbón para 2050, en ese sentido Copenhague aspira a ser la primera capital del mundo que llegue a ser neutral en 2025 con relación al CO2.
En la Conferencia de las Naciones sobre el cambio climático (COP25), celebrada en Madrid, España en diciembre de 2019, se manifestó que la capa de hielo de Groenlandia se está derritiendo siete veces más rápido que en la década de 1990; por otra parte, un cuarto de la población mundial corre el riesgo de tener problemas de suministro de agua. Algunos datos de la NASA ponen en evidencia que en el último decenio, el planeta ha vivido los cinco años más cálidos de los que se ha tomado registro desde 2010.
De acuerdo a la OMPI, el mundo está entrando en una nueva década, y la incidencia del cambio climático se siente en todo el mundo. Casi a diario se habla de acontecimientos extremos relacionados con el clima- tormentas, inundaciones, sequías, incendios forestales- y los estragos que causan; estos ya podrían estar relacionados con el cambio climático y que se prevé que serán aún más frecuentes e intensos.
Hacer frente a la crisis climática mundial es un desafío colosal, es por ello que compartimos la meta de hacer frente y forjar un futuro verde.
La transición hacia un futuro con bajas emisiones de carbono es sin duda una tarea compleja y polifacética, pero se cuenta con los conocimientos colectivos, el ingenio y la creatividad para idear maneras nuevas y más eficaces de dar forma a un futuro verde y el sistema de Propiedad Intelectual. (wipo.int, “Día mundial de Propiedad Intelectual”, 2020).
Es importante bajo este análisis definir el concepto de medio ambiente, el cual se puede determinar como “un sistema formado por elementos naturales y artificiales que están interrelacionados y que son modificados por la acción humana. Se trata del entorno que condiciona la formad de vida de la sociedad y que incluye valores naturales, sociales y culturales que existen en un lugar y momento determinados” (ecologiaverde.com, 2019).
En resumen, el medio ambiente lo constituyen aquellos elementos químicos, físicos y biológicos con los cuales los seres vivos interactúan. Para el ser humano, también se incluyen todos esos elementos culturales y sociales que influyen en su vida. Así pues, el medio ambiente no es únicamente el sitio físico en el que se desarrolla la vida, sino también conceptos tan intangibles como la cultura y las tradiciones. (Alex Cardona, noviembre 2019).
Dentro del medio ambiente se pueden diferenciar dos divisiones fundamentales:
Medio ambiente natural: el clima, la geografía, la fauna, la flora y todo lo que se encuentra de forma natural.
Medio ambiente cultural: aquellos objetos fabricados por el hombre y sus actividades socioeconómicas.
Por tanto, el medio ambiente significa que un sistema se forma de elementos naturales y culturales que se interrelacionan entre ellos, y que son modificados por la acción del hombre, siendo el entorno que nos condiciona la forma de vida; no obstante, la forma de vida también lo condiciona y lo adapta.
Desafortunadamente desde hace algunas décadas, la actividad humana ha provocado alteraciones en el medio ambiente, entre ellas la extinción de especies, la contaminación del agua, y el desplazamiento de poblaciones animales y humanas por la destrucción de su hábitat.
¿Cómo se producen esas alteraciones en el medio ambiente? Por medio de la contaminación del medio ambiente, siendo todos aquellos elementos que están presentes (físicos, químicos, biológicos, sociales y culturales) que dañan, perjudican y ponen en peligro la seguridad, las condiciones de vida, el bienestar y las características de los ecosistemas, de la flora y de la fauna que lo habitan.
Ahora bien, es importante destacar del autor Alex Cardona cuando manifiesta que al hacerse la pregunta “¿cómo cuidar el medio ambiente?”, se tiende a pensar que es tarea de las grandes corporaciones, las empresas y los gobiernos de cada país, ya que los actores antes mencionados deben hacer muchas acciones para cuidar el medio ambiente, minimizando las emisiones de CO2 que provocan la destrucción de la capa de ozono, el efecto invernadero, la deforestación y la extinción de animales causada por esta contaminación; no obstante, cada persona tiene en sus manos la capacidad de medir sus acciones y la repercusión que tiene en el medio ambiente.
III. Marco Jurídico del Medio Ambiente en El Salvador.
La base primaria de protección se encuentra regulada en el artículo 117 de la Constitución de la República de 1983, el cual reza de la siguiente manera: “Es deber del Estado proteger los recursos naturales, así como la diversidad e integridad del medio ambiente para garantizar el desarrollo sostenible” y declara de interés social la protección, conservación, aprovechamiento racional y restauración de los recursos naturales, en los términos que establezca la Ley. Se prohíbe la introducción al territorio nacional de residuos nucleares y desechos tóxicos” (D.O. República de El Salvador No. 234, TOMO No. 281, fecha de publicación 16/12/1983).
Asimismo, existe una ley especial denominada “Ley de Medio Ambiente” (DIARIO OFICIAL República de El Salvador, América Central TOMO No. 339, NÚMERO 79, fecha de publicación 04/05/1998), que tiene como puntos esenciales y de gran importancia los siguientes considerandos, consignados en la Ley de Medio Ambiente de El Salvador (1998, pág. 1):
De conformidad con las disposiciones reguladas en la Constitución de la República de El Salvador, la protección, conservación y mejoramiento de los recursos naturales y el medio deben ser objeto de legislación especial.
El deterioro acelerado del ambiente está ocasionando graves problemas económicos y sociales, amenazando con daños irreversibles para el bienestar de las presentes y futuras generaciones, lo que hace necesario compatibilizar las necesidades del desarrollo económico y social con el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y proteger el medio ambiente;
Que para enfrentar con éxito y de forma integral los problemas ambientales, tomando en cuenta que el ambiente está compuesto por varios elementos interrelacionados en constante cambio, ya sea por causas naturales o provocadas por los seres humanos, se requiere dotar al país de una legislación ambiental moderna, que sea coherente con los principios de sostenibilidad del desarrollo económico y social, teniendo como objetivo fundamental desarrollar las disposiciones de la República, que se refieren a la protección, conservación y recuperación del medio ambiente; el uso sostenible de los recursos naturales que permiten mejorar la calidad de vida de las presentes y futuras generaciones, así como normar la gestión ambiental pública y privada, para la protección ambiental como obligación básica del Estado, los municipios y los habitantes en general; también, asegurar la aplicación de los tratados o convenios internacionales suscritos y ratificados por El Salvador. Lo antes planteado es conforme y textual con lo establecido en el artículo 1, de la Ley de Medio Ambiente de El Salvador.
Por otra parte, la Ley de Medio Ambiente hace referencia a la Política Nacional del Medio Ambiente, la cual establece un conjunto de principios, estrategias y acciones emitidas por el Consejo de Ministros, y realizada por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Dicha política deberá guiar la acción de la Administración Pública Central y Municipal en la ejecución de planes y programas de desarrollo; de conformidad con el art. 3 inciso primero y tercero.
El art. 11 de la Ley de Medio Ambiente regula los instrumentos de la Política de Medio Ambiente, dentro de los cuales se encuentran una serie de temáticas que contribuyen a la conservación y la sustentabilidad del medioambiente; dentro de estas temáticas, se encuentran las siguientes:
El ordenamiento ambiental dentro de los planes de desarrollo y de ordenamiento territorial.
Los programas de incentivos y desincentivos ambientales.
El Fondo Ambiental de El Salvador.
La ciencia y las tecnologías aplicadas al medio ambiente; la educación y formación ambiental.
Es necesario mencionar la existencia del Reglamento de la Ley del Medio Ambiente, de conformidad con el Decreto 17 de fecha 21 de marzo de 2020 del Diario Oficial No. 73 TOMO No. 347, publicado el 12 de abril del año 2000, el cual tiene como objeto desarrollar las normas y preceptos contenidos en la Ley del Medio Ambiente, a la cual se adhiere el Reglamento como sus instrumentos ejecutorio principal.
En ese sentido y para complementar el Marco Regulatorio, a continuación, se mencionan los convenios de mayor relevancia en El Salvador, según lo cita el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, los cuales son parte ante el Concierto de Naciones:
Convenio constitutivo de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo.
Convenio regional para manejo y conservación de ecosistemas naturales, forestales y el desarrollo de plantaciones forestales.
Convenio de Basilea sobre el control de movimientos transfronterizos de los derechos peligrosos y su eliminación.
Convenio sobre el comercio internacional de especies amenazadas de flora y fauna silvestre.
Es importante destacar que El Salvador cuenta con un amplio marco jurídico nacional e internacional en la materia, por otra parte, afirmar que el Ministerio de Medio Ambiente de El Salvador tiene una misión trascendental de recuperar el entorno estratégico ambiental salvadoreño y reducir los riesgos socio-ambientales, a través de promover una vigorosa cultura ciudadana y coordinación interinstitucional bajo principios institucionales y objetivos estratégicos, tales como:
Preparar al país para hacer frente a los efectos del cambio climático, y reducir la degradación ambiental.
Efectuar una transformación y fortalecimiento para liderar una gestión ambiental pública, articulada, enérgica, eficaz, eficiente y transparente. Según lo cita el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
El país cuenta con una importante entidad denominada “Fondo Ambiental de El Salvador” (FONAES), adscrito actualmente al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN). Es una entidad pública especializada en la gestión y financiamiento de soluciones en materia ambiental, que contribuye al mejoramiento de la calidad de vida de la población y a la sustentabilidad de El Salvador.
El objeto fundamental del FONAES es la captación de recursos financieros y la administración de los mismos, para el financiamiento de planes, programas, proyectos
y cualquier actividad tendiente a revertir la degradación ambiental y reducir la vulnerabilidad al cambio climático, a través del establecimiento de programas sectoriales de conformidad con las prioridades establecidas en la Política Nacional de Medio Ambiente (PNMA) en su estrategia nacional de cambio climático y sus cuatro áreas temáticas, tal como lo establece el art. 3 de la Ley de creación del FONAES:
IV. Propiedad Intelectual y Medio Ambiente
En el mundo, la propiedad intelectual se encuentra en un momento de trascendencia, impacto y oportunidad de incidir en un tema de importancia colectiva, denominado “innovar para un futuro verde”.
Al hablar de propiedad intelectual y medio ambiente, se debe analizar y tomar en consideración un elemento fundamental denominado: “Dimensión Ambiental”, de conformidad con lo establecido en el artículo 5, de la Ley de medio Ambiente, entendiéndose como una frontera o interrelación que debe existir entre el medio ambiente y el desarrollo, lo que significa que en todo proyecto de desarrollo de cualquier naturaleza, debe considerar la situación ambiental existente y su proyección futura, lo que permita una cultura, sensibilización y conciencia que debe existir entre el medio ambiente y el desarrollo de cada país, esto con la finalidad de protección, conservación y restauración, y el uso sostenible de los recursos naturales y el medio ambiente, y surge la pregunta: ¿Cómo hacerlo?
Existe una variabilidad de estrategias, pero es importante destacar dos áreas de interés que se deben considerar en los procesos de innovación, exclusividad, autorización, registro, promoción de proyecto, productos y/o servicios.
El primer tema a considerar en la relación entre el medio ambiente y el desarrollo, son los estudios de impacto ambiental, ya que se convierten en herramientas de estudio, análisis, diagnóstico, evaluación, planificación, control, seguimiento con el objeto de identificación y de predicción de los impactos ambientales, desde una óptica positiva o negativa de obras, actividades o proyectos; por otra parte debe existir una etapa de Evaluación Ambiental, en este caso ya existe una posibilidad importante de permitir al estado tomar como referencia un estudio de impacto ambiental, estimular los efectos y consecuencias que la ejecución de una determinada obra, actividad o proyecto pueden causar o provocar sobre el medio ambiente, es necesario asegurar la ejecución y seguimiento de las medidas que pueden prevenir, eliminar, corregir, atender, comprender o potenciar de acuerdo con la realidad de cada caso, es importante que cada una de estas importantes áreas estén reguladas en el art. 5 de la Ley de Medio Ambiente de El Salvador.
El marco jurídico nacional e internacional del medio ambiente y la propiedad intelectual de El Salvador, cuenta con una cantidad importante de leyes nacionales especiales o domésticas; por otra parte, existe una trayectoria en la suscripción y ratificación de tratados internacionales; asimismo, El Salvador es miembro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y brinda fiel cumplimiento al Anexo 1C de los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio conocido como Aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC).
Existe una cantidad de gremiales, asociaciones, fundaciones y ONG’s que están dedicadas al fomento, fortalecimiento, divulgación, promoción, difusión del Medio Ambiente y la Propiedad intelectual; asimismo, existe una fortaleza en materia de observancia especialmente en materia ambiental-judicial.
El Salvador de conformidad con el Art 117 de la Constitución de la República, la Ley de Medio Ambiente de 1998, y con la finalidad de una mejor administración de justicia en materia ambiental, consideró la necesidad de la creación de juzgados ambientales de primera instancia y cámara especializada en segunda instancia; la creación de estas instancias judiciales está regulada en el artículo 99 de la Ley de Medio Ambiente.
La Corte Suprema de Justicia es la responsable de la formación de organización y estructura administrativa de los juzgados ambientales, y en el caso de los recursos de casación, corresponderá a la Sala de lo Civil de la Corte Suprema de Justicia, conocer en grado de apelación de los asuntos a que se refiere la Ley de Medio Ambiente.
En El Salvador existen temas de interés común, con un grado de importancia en materia ambiental y de propiedad Intelectual, que se pueden abordar desde la óptica conceptual, procedimental, legal, reglamentaria y constitucional, por ejemplo:
Los germoplasmas
Los fitomejoradores.
Cuando se menciona el término “variedades vegetales”, hace referencia al conjunto de plantas de un solo taxón botánico del rango más bajo conocido, que con independencia de sí responde o no plenamente a las condiciones para la concesión de un derecho de obtentor, pueda:
Definirse por la expresión de los caracteres resultantes de un genotipo o de una cierta combinación de genotipos;
Distinguirse de cualquier otro conjunto de plantas por la experiencia de uno de dichos caracteres por lo menos;
Esta definición aclara que una variedad debe poder reconocerse por sus caracteres, claramente distintos de los de cualquier otra variedad, y que se mantendrán inalterados a través del proceso de propagación; esta definición está determinada en el artículo 1-vi del Convenio de la UPOV de Protección de Variedades Vegetales, el cual surgió con la adopción del Convenio Internacional para la protección de las obtenciones vegetales por una conferencia diplomática, el 02 de diciembre de 1961 en París; a partir de ese momento comenzaron a reconocerse en todo el mundo los derechos de propiedad intelectual de los obtentores y sus variedades, de conformidad con lo establecido por la Unión Internacional para la Protección de la Obtenciones Vegetales (UPOV).
Es importante hacer referencia a las variedades vegetales, desde la Ley de Marcas y Otros Signos Distintivos de El Salvador (Decreto No. 868 del Diario Oficial No. 125, TOMO No. 356 de fecha 08 de julio de 2002), dicha legislación descansa en la base constitucional, en la cual se reconoce el derecho a la propiedad intelectual y artística como un derecho de la persona humana, por el tiempo y forma establecidos en la Ley y los Tratados Internacionales de los cuales la República de El Salvador es signatario. (Artículos 103, 110 y 144 de la Constitución de la República).
La Ley de Marcas y Otros Signos Distintivos (LMYOSD) tiene por objetivo regular la adquisición, mantenimiento, protección, modificación y licencias de marcas, expresiones o señales de publicidad comercial, nombres comerciales, emblemas, indicaciones geográficas y denominaciones de origen; asimismo, la prohibición de la competencia desleal en tales materias.
Al hablar de marcas, se puede definir como cualquier signo o combinación de signos que permita distinguir los bienes o servicios de una persona de los de otra, por considerarse estos suficientemente distintos o susceptibles de identificar los bienes o servicios a los que se apliquen, frente a los de su misma especie o clase; la ley regula también la marca colectiva y marca de certificación (art. 2 de la LMYOSD), por otra parte, existe una variedad de temas relevantes en la Ley, tales como:
Personas que pueden acogerse a la Ley (art. 3).
Signos que pueden constituir marca (art. 4).
Adquisición del derecho sobre la marca (art.5).
Derecho de prioridad (art. 6).
Cotitularidad (art.7).
Marcas inadmisibles por razones intrínsecas (art. 8).
El análisis de este artículo es importante por dos razones:
Las marcas inadmisibles por razones intrínsecas del artículo 8 de la LMYOSD, manifiesta que no podrán ser registradas ni usadas como marcas o como elemento de ellas, un signo que esté comprendido en los literales de la “a” a la “p” de este artículo; dicho artículo establece en otros casos: la forma usual o corriente del producto al cual se aplique, o de su envase, o en una forma necesaria o impuesta por la naturaleza del producto o servicio; que consista en una forma que dé una ventaja funcional o técnica al producto o al servicio al cual se aplique.
En relación al medio ambiente, las variedades vegetales y la propiedad intelectual establecida, el artículo 8 literal o) de la LMYOSD establece que la marca que consista en la denominación de una variedad vegetal protegida en El Salvador o en el extranjero, si el signo se destinara a productos o servicios relativos a esa variedad, no podrá ser registrada ni usada como marca o como elemento en ella.
En El Salvador existe una estrecha relación entre el medio ambiente y la propiedad intelectual, regulada por leyes nacionales y convenios internacionales que tienen mucho impacto en ambas áreas; entre ellas se encuentra el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de 1992, el cual está jurídicamente vinculado con tres objetivos fundamentales:
Es interesante el análisis del CDB, el cual cubre la diversidad biológica a todos los niveles: ecosistemas, especies y recursos genéticos; la biotecnología, entre otros dominios que están directa o indirectamente relacionados con la diversidad biológica, y su papel en el desarrollo, desde la ciencia, la política, la educación, la agricultura, los negocios, la cultura, entre otros.
El Salvador es parte del Convenio multilateral de la Organización de la Naciones Unidas, el cual fue suscrito en 1992 y ratificado en 1994, por medio del Decreto Legislativo T323, Diario Oficial 92 publicado el 19 de mayo de 1994. El objetivo principal del CDB es la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se derivan de la utilización de los recursos genéticos, mediante un acceso adecuado a esos recursos, y una transferencia apropiada de las tecnologías pertinentes, teniendo en cuenta todos los derechos sobre esos recursos y esas tecnologías.
El Salvador está consciente del valor intrínseco de la diversidad biológica y de los valores ecológicos, genéticos, sociales, económicos, científicos, educativos, culturales, recreativos y estéticos de la diversidad biológica, esta última indispensable para la evolución y para el mantenimiento de los sistemas necesarios para la vida de la biosfera.
La diversidad biológica es de interés común de toda la humanidad, respetando el derecho soberano de cada Estado sobre sus propios recursos biológicos; por tanto, son responsables de la conservación de su diversidad biológica y de la utilización sostenible de sus recursos biológicos, ya que la realidad mundial es que existe una considerable reducción de esta como consecuencia de determinadas actividades humanas.
Es por ello, que se hace necesario generar más información y conocimientos sobre este tema, así como de desarrollar capacidades científicas, técnicas e institucionales para lograr entendimiento básico que permita planificar y aplicar las estrategias y medidas adecuadas para prever, prevenir y atacar en su fuente, las causas de reducción o pérdida de la diversidad biológica, y generar las medidas encaminadas a evitar o reducir al mínimo esa amenaza.
Por otra parte, existe una estrecha y tradicional dependencia de muchas comunidades locales y poblaciones indígenas que tienen sistemas de vida tradicionales basados en los recursos biológicos, y la conveniencia de compartir equitativamente los beneficios que se derivan de la utilización de los conocimientos tradicionales, las innovaciones y las prácticas pertinentes para la conservación de la diversidad biológica, así como de la utilización sostenible de sus componentes.
En esta etapa se necesita la función decisiva que desempeña la mujer en la conservación y la utilización sostenible de dicha diversidad, afirmando su participación en todos los niveles de la formulación y la ejecución de políticas con este fin, tomando como aliado estratégico la cooperación internacional entre los Estados, las organizaciones intergubernamentales y el sector no gubernamental, de conformidad con lo establecido en el preámbulo de las partes contratantes consignados en el Convenio de Diversidad biológica.
En El Salvador existe una estrecha relación entre el medio ambiente y la propiedad intelectual en temas relativos al derecho de autor, las marcas, las invenciones, las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas, en el sentido que la creatividad, innovación, distintividad y exclusividad que derivan de los derechos de propiedad intelectual deben considerar los parámetros y principios de la conservación y sustentabilidad del medio ambiente.
En el Concierto Internacional ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) existen discusiones de expertos sobre los contenidos del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), particularmente el comité de comercio y medioambiente; cuando los países en desarrollo manifiestan que es necesario modificar el acuerdo de la OMC-ADPIC, incluyendo que en las solicitudes de patentes puedan divulgar la fuente de los materiales biológicos y cualquier conocimiento tradicional ancestral utilizados en la invención; esta propuesta de conformidad con la investigación dada por la OMC tiene dos propósitos:
Evitar el consenso de patentes para invenciones que no sean nuevas.
Asegurar que los inventores han cumplido los requisitos reglamentarios de los países sobre la obtención de permisos para acceder a los recursos
biológicos y sobre el reparto de beneficios con los propietarios de dichos recursos.
El Salvador actualmente cuenta con una visión a largo plazo en materia de medio ambiente y propiedad intelectual, ya que, de acuerdo con lo establecido en el Eje de Medio Ambiente, del Plan Cuscatlán del Gobierno 2019-2024, se puede afirmar que mantiene una biodiversidad significativa, con una buena representación de ecosistemas, especies y recursos genéticos de importancia regional y mundial.
Muchas de las actividades económicas vinculadas con la propiedad intelectual dependen críticamente de la biodiversidad y del buen funcionamiento de los ecosistemas, incluyendo: producción agrícola, industria pesquera y turismo; de igual manera, la economía y el bienestar de muchas comunidades dependen del aprovechamiento de los recursos biológicos y los servicios ecosistémicos, de ahí que la biodiversidad del país representa un activo vital para la calidad de vida y el desarrollo del presente y del futuro.
Para todo ello, el Gobierno de El Salvador, realiza las siguientes propuestas:
Incorporar un plan de control y monitoreo real, metódico, lógico y efectivo con relación al manejo de procesos y usos de recursos naturales de permisos otorgados o por otorgar.
Reorientar la visión y misión basada en la asistencia técnica, el control y monitoreo, la concientización publica, legislación y alcances legales, un desarrollo sostenible, la conservación, recuperación y uso adecuado de los recursos naturales, investigación científica, procesos de educación ambiental especialmente en la adaptación al cambio climático generando las condiciones para la soberanía alimentaria de la población, propiciando recursos naturales viables, descontaminados que puedan ofrecer una mejor calidad de vida a la gente.
Fecha de actualización: 24 abril, 2020
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