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Timestamp: 2018-09-21 21:09:38
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Abogados de Familia: Asesorías - Patrimonio Reservado y Renuncia a los Gananciales.
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PATRIMONIO RESERVADO Y RENUNCIA A LOS GANANCIALES.
La mujer casada en sociedad conyugal debe renunciar a los gananciales (mitad del valor de los bienes que posee en la sociedad conyugal) para que el bien adquirido bajo el artículo 150 del Código Civil ingrese totalmente a su patrimonio. La oportunidad para hacer esta renuncia es al momento de contraer matrimonio o una vez disuelta la sociedad conyugal.
Se aconseja antes de realizar una renuncia a los gananciales, realizar una avaluación del patrimonio reservado y de los bienes que posee la sociedad, dado que, si la mitad del valor de los bienes que posee la sociedad sobrepasan al valor del patrimonio reservado, no conviene renunciar a los gananciales.
En este artículo trataremos el patrimonio reservado y la renuncia a los gananciales, materia muy consulta en nuestro estudio por las mujeres casadas bajo el régimen de sociedad conyugal o bajo el régimen de participación en los gananciales que adquieren bienes obrando bajo el artículo 150 del Código Civil. Antes de referirnos es preciso que entandamos cuales son los bienes que administra el marido y que integran la sociedad conyugal.
Podemos agrupar los bienes que integran la sociedad conyugan en tres categorías:
Aquellos bienes que conforman el haber absoluto y que una vez disuelta la sociedad se deben liquidar correspondiendo a cada cónyuge adjudicarse igual valor. Por ejemplo, aquellos adquiridos durante el matrimonio a título oneroso.
Aquellos bienes que son aportados al matrimonio y que al disolverse la sociedad, ésta le debe reembolsar el valor al cónyuge que aporto el bien.
Aquellos bienes propios de cada cónyuge, los cuales una vez disuelta y liquidada la sociedad, ésta debe restituir al cónyuge (Ejemplo: patrimonio reservado de la mujer).
Patrimonio Reservado (Art. 150 del Código Civil)
El artículo 150 del Código Civil prescribe que la mujer casada que desempeñe algún empleo o que ejerza una profesión, oficio o industria, separados de los de su marido, se considerará separada de bienes respecto del ejercicio de ese empleo, oficio, profesión o industria y de lo que con ello obtenga. Además señala que incumbe a la mujer probar el origen y dominio de los bienes de conformidad a este artículo.
Necesidad de demostrar con documentos que la mujer desempeña alguna actividad que le reporta ingresos.
Los terceros que contraten con la mujer obrando de conformidad a esta norma, quedarán cubiertos de todo reclamo posterior, por parte de la mujer, el marido o sus herederos que argumenten que la cónyuge no actúo bajo el patrimonio reservado, siempre que la mujer haya acreditado por instrumento público o privado el desempeño de algún oficio para demostrar sus ingresos.
Autorización del marido para que la mujer pueda vender un bien raíz adquirido dentro de su patrimonio reservado (Artículo 150 del Código Civil)
Se puede invocar la nulidad de los contratos que celebre la cónyuge para transferir bienes raíces, si la venta no ha sido autorizada por el marido, aún cuando en la escritura en virtud de la cual adquirió haya incorporado el artículo 150 del Código Civil (Inciso 4 del Art. 150 en relación con los artículo 1754 y 1755 del Código Civil).
En consecuencia, la mujer casada en sociedad conyugal o participación en los gananciales, si desea vender un bien raíz adquirido bajo su patrimonio reservado deberá pedir la autorización a su marido.
El marido es respecto de terceros, dueño de los bienes sociales, como si ellos y sus bienes propios formasen un solo patrimonio, pero los actos ejecutados en la administración separada de la mujer, solo obligan a sus bienes.
El marido es respecto de terceros, dueño de los bienes sociales, como si ellos y sus bienes propios formasen un solo patrimonio, de manera que durante la sociedad los acreedores del marido podrán perseguir tanto los bienes de éste como los bienes sociales. Pero los actos y contratos ejecutados por la mujer casada en sociedad conyugal, obrando de conformidad al artículo 150 del Código Civil, es decir, ejecutados en la administración separada en virtud de la norma citada, obligaran:
Los bienes comprendidos en esta administración separada.
Los bienes que le hayan sido donados, heredados y aquellos que en las capitulaciones matrimoniales se haya estipulado que la mujer ejerza una administración separada de la de su marido. ( Inciso 5 del Art. 150 en relación a los artículos 166 y 167 del mismo cuerpo normativo).
Por tanto, los acreedores de la mujer separada de bienes, tendrán acción sobre sus bienes.
¿Cuándo responde el marido por las obligaciones contraídas por la mujer actuando en su patrimonio reservado?
a) Si se logra probar que el acto o contrato ejecutado por la mujer reportó un beneficio al marido, éste será responsable hasta el monto del beneficio que le irrogó. La misma norma se observa respecto de los contrato celebrado por el marido, en el sentido que si los acreedores prueban que el contrato cedió en beneficio personal de la mujer, por ejemplo, pago de deudas anteriores al matrimonio, éstos pueden perseguir la deuda en los bienes de la cónyuge. (Artículo 1750 del Código Civil)
b) Si se logra probar que el acto o contrato ejecutado por la mujer reportó a favor de la familia en común, el marido deberá responder en la parte en que el marido haya debido proveer a las necesidades de ésta.
c) Responderá el marido con sus bienes, si se constituyo como fiador de las obligaciones contraídas por la mujer.
El marido obliga solo sus bienes si se constituye aval o fiador de obligaciones de terceros, para obligar a los bienes sociales necesita autorización de la mujer.
La renuncia de los gananciales es un beneficio que la ley concede a la mujer y sus herederos y consiste en que la mujer no responde de las deudas sociales, las que solo podrán ser exigidas en su integridad al marido sin derecho a reintegro. Asimismo, los bienes adquiridos bajo el artículo 150 del Código Civil quedan completamente radicados en el patrimonio de la mujer.
No se puede renunciar a los gananciales antes del divorcio o de la liquidación de la sociedad conyugal.
La ley establece dos momentos en que puede realizarse la renuncia a los gananciales.
Se puede efectuar en la escritura de capitulaciones matrimoniales, o bien por escritura pública suscrita por la mujer otorgada ante un Notario Público.
En las capitulaciones matrimoniales. Esto es al momento de contraer matrimonio.
Con posterioridad a la disolución de la sociedad conyugal.
Es decir, una vez tramitado el divorcio, ya que desde ese momento se entiende disuelta la sociedad conyugal o bien desde que se pacte la separación de bienes y mientras no ingrese ningún bien que pertenezca a la sociedad conyugal al patrimonio de la mujer.
Si es en las capitulaciones matrimoniales, igualmente habrá sociedad conyugal, los frutos de los bienes propios de la mujer, por ejemplo, las rentas de un arriendo, ingresarán al haber absoluto para soportar las cargas de la familia, y en lo demás se entenderá disuelta la sociedad conyugal.
Si se renuncia a los gananciales con posterioridad a la disolución de la sociedad conyugal (ya se porque los cónyuges se divorciaron o pactaron por escritura la separación de bienes), los derechos de la sociedad y del marido se confunden, todos los bienes son del marido sin que exista comunidad que liquidar; respecto a los bienes del patrimonio reservado de la mujer quedan radicados en un 100 % en su patrimonio. (sin que ingresen a los gananciales y conserva sus derechos y obligaciones a las recompensas e indemnizaciones)
Víctor Manuel Flores Carvajal