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Timestamp: 2017-08-20 08:28:44
Document Index: 388755612

Matched Legal Cases: ['artículo 2347', 'artículo 2347', 'artículo 11', 'artículo 29', 'artículo 78', 'artículo 2347', 'artículo 29', 'artículo 2347', 'artículo 2347', 'artículo 2347', 'artículo 45', 'artículo 78', 'artículo 1']

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACIÓN CIVIL. Magistrado Ponente: CÉSAR JULIO VALENCIA COPETE - PDF
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACIÓN CIVIL. Magistrado Ponente: CÉSAR JULIO VALENCIA COPETE
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Luz Fuentes Flores
1 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACIÓN CIVIL Magistrado Ponente: CÉSAR JULIO VALENCIA COPETE Bogotá D.C., tres (3) de mayo de dos mil cinco (2005). Ref.: Exp. No Decide la Corte el recurso de casación formulado por la sociedad SERVICIO AÉREO DEL VAUPÉS - SELVA LIMITADA -, contra la sentencia de 29 de marzo de 2001, dictada por la Sala Civil - Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Villavicencio, en el proceso ordinario promovido por aquélla frente a la FÁBRICA ESTATAL DE AVIACIÓN DE KIEV - AVIANT -. I. ANTECEDENTES 1. Ante el Juzgado Primero Civil del Circuito de Villavicencio, Servicio Aéreo del Vaupés - Selva Limitada -, demandó a la Fábrica Estatal de Aviación de Kiev - Aviant -, para que, como entidad fabricante y propietaria del avión HK 4008X, se le declarara civilmente responsable
2 por los perjuicios sufridos por aquélla con ocasión del accidente ocurrido el 21 de diciembre de 1996, y que, como consecuencia, fuera condenada al pago de la cantidad que resultara demostrada como indemnización de responsabilidad civil extracontractual, estimada en más de $ , junto con los intereses legales desde la fecha del suceso hasta la de pago. invocaron los siguientes hechos: 2. Como sustento de las súplicas se a. El 21 de mayo de 1996 la demandante celebró con Meruc Aviation Leasing Corporation un contrato de arrendamiento sobre la aeronave AN-32-B, con matrícula HK 4008X y serie de fabricación 3402, perteneciente a la demandada, que se accidentó el 21 de diciembre siguiente, cuando estaba dedicada al transporte de carga y cubría el trayecto de Bogotá a Rionegro. b. En el accidente fallecieron los cuatro ocupantes del avión, éste quedó totalmente destruido y, según el informe preliminar emitido por la Aeronáutica Civil, la posible causa de aquél fue la pérdida del ala derecha por desprendimiento cuando se disponía al aterrizaje, debido a defectos de fabricación. c. La sociedad arrendadora fue liquidada después del siniestro y cedió sus restantes C.J.V.C. Exp
3 contratos a otra compañía, siendo esta la razón por la cual únicamente se demanda a la fábrica propietaria del avión accidentado. d. Las fallas en la fabricación del avión que dieron lugar al accidente originaron perjuicios en las modalidades de daño emergente por $ , correspondientes a erogaciones para la búsqueda, rescate de víctimas, inhumación de cadáveres, etc; lucro cesante por $ , ya que la empresa ha dejado de percibir ganancias desde el día del accidente a la fecha, pues, se obtenía una ganancia neta de $ pesos por hora de vuelo, las cuales ascendían a 83 horas de vuelo al mes, las que a la fecha darían un total de horas, si se tiene en cuenta que han transcurrido aproximadamente 28 meses ; y de orden moral por $ , reflejados en el deterioro del good will, credibilidad y confianza de la empresa; además, se esperan demandas por parte de los herederos de las víctimas. 3. La demandada se opuso a las pretensiones; en cuanto a los hechos, reconoció el arrendamiento de la nave de su propiedad y la ocurrencia del accidente en las circunstancias descritas en el libelo, al paso que dijo no constarle los otros; respecto de la causa del siniestro manifestó que, según el informe rendido por el vice - director de diseño de Antk Antonov, probablemente ocurrió por la ejecución de una maniobra imprudente y excesiva en S, por el piloto, para rectificar la desviación C.J.V.C. Exp
4 lateral, hecho que generó una tensión imprevista de la semiala derecha, aunada a la existencia, antes del despegue, de una aparente fisura o deterioro mecánico del ala derecha, que no fue controlado por el transportador. 4. El juzgado de conocimiento le puso fin a la primera instancia con sentencia de 28 de junio de 2000 en la que desestimó las pretensiones y absolvió a la demandada, providencia que al ser apelada por la actora resultó íntegramente confirmada. II. LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL 1. Para empezar, el ad quem estableció las diferencias entre la responsabilidad civil contractual y la extracontractual, a la vez que indicó, con apoyo en la doctrina jurisprudencial, que la acción invocada en la demanda tiene fuerza vinculante, por lo que no puede ser variada por el juzgador, pues caería en incongruencia por desatención de la causa petendi. Seguidamente, fijó su atención en las normas mencionadas en el libelo, relativas al contrato de arrendamiento, la indemnización de perjuicios, el arrendamiento de transporte, las acciones populares y la fianza, así como se detuvo en la segunda pretensión, para notar la prevalencia de la responsabilidad civil extracontractual aludida en ésta, toda vez que la citación C.J.V.C. Exp
5 normativa hecha en la demanda, no vincula al Juez, pues así sea equivocada, debe... aplicar la normatividad que corresponda al caso. Sobre la responsabilidad extracontractual, señaló sus elementos, insistió en la carga probatoria de la demandante y clasificó la materia, por un lado, en directa o personal, y, por el otro, en indirecta o compleja. 2. Descendió al caso, para situarlo dentro de la última modalidad anotada, la cual, dijo, puede surgir por el hecho de las cosas bajo cuidado del agente, en particular, cuando es su propietario, pues todo el que cause daño con el uso y goce de la cosa de que es dueño, está obligado a indemnizar a la víctima, como también puede presentarse por el hecho de las cosas animadas o inanimadas, como sucede, verbigracia, con los edificios en ruina, los objetos que se arrojan de las alturas y los animales. Afirmó, entonces, que si la demandada fue citada como propietaria y fabricante de la aeronave, era menester demostrar los requisitos de la responsabilidad, dado que, por la teoría de la culpa, cuando se trata de perjuicios irrogados por el uso de las cosas que se tienen bajo guarda, conforme al artículo 2347 del Código Civil, la responsabilidad no proviene simplemente del dominio sino del goce que de él se haga. C.J.V.C. Exp
6 En este asunto, prosiguió, no aparece que la entidad demandada sea culpable del daño que afirma la actora, porque ella sólo figura como propietaria del vehículo, mas no como guardiana... ni ejerciendo actividad alguna con la aeronave de su propiedad y, además, por cuanto en el informe final del accidente elaborado por la Aeronáutica Civil se manifestó que era imposible determinar qué factor indujo al rompimiento del plano derecho haciendo que se excediera la resistencia última de la estructura ya que no hay evidencia que indique si fue por exceso de las cargas laterales impuestas por el piloto o por un factor externo tal como turbulencia del aire claro o de cualquier otra índole, a la vez que se mencionó como causa probable del suceso la fractura en vuelo de una parte del ala derecha que indujo a la ruptura del estabilizador izquierdo excediéndose la resistencia última de la estructura, por razones desconocidas. Dicho reporte, agregó el Tribunal, fue también remitido a la parte demandada, que sugirió como causa del evento una maniobra mal realizada por la tripulación, aspecto que no fue acogido por la autoridad aeronáutica nacional. 3. Por tanto, concluyó que no existía certeza sobre la causa del accidente, ni prueba de que la demandada debiera responder por el hecho de ser fabricante y propietaria del avión, habida cuenta que no se demostró su culpa, como tampoco la relación existente entre el daño y la mentada calidad, a lo que añadió que aquélla no C.J.V.C. Exp
7 se encontraba ejerciendo actividad alguna con el bien ni era su guardiana. III. EL RECURSO DE CASACIÓN Frente a la sentencia se formularon dos cargos donde se denuncia, en su orden, la violación directa e indirecta de la ley sustancial, los cuales serán despachados con base en las mismas consideraciones. CARGO PRIMERO 1. El fallo es acusado de violar los artículos 2341 del Código Civil, 78 de la Constitución Política, 11, 23 y 29 del decreto 3466 de 1982, por falta de aplicación, y 2347 del Código Civil, por aplicación indebida. 2. Reprocha la impugnadora que el Tribunal haya considerado el artículo 2347 del Código Civil, relativo a la responsabilidad extracontractual por el hecho de las cosas, cuando, en su opinión, dejó de aplicar el decreto 3466 de 1982, conocido como Estatuto del Consumidor, que consagra una especie de responsabilidad civil extracontractual contra los productores, importadores y fabricantes de bienes y servicios, en los casos en que éstos no sean de la calidad e idoneidad que se pregona en el mercado. C.J.V.C. Exp
8 El artículo 11 del decreto, continúa, establece la garantía mínima presunta respecto de la calidad de los bienes y servicios, que se entiende pactada en los contratos de compraventa y de prestación de servicios, y que recae directamente sobre los proveedores o expendedores, sin perjuicio de que éstos puedan, a su turno, exigir el cumplimiento de dicha garantía mínima a sus proveedores o expendedores, sean o no productores. Según dicho precepto, prosigue la censura, tal garantía puede hacerse efectiva conforme al artículo 29 ibídem, que, a su vez, permite solicitar, en todo caso, la indemnización de los daños y perjuicios a que hubiere lugar, y prescribe que la decisión del asunto sólo podrá ser favorable al expendedor o proveedor si éste demuestra que ha habido violación de los términos o condiciones de la garantía o garantías por parte del consumidor o que no ha podido dar cumplimiento a la garantía o garantías debido a fuerza mayor o caso fortuito, siempre y cuando no haya podido satisfacerla por intermedio de un tercero. Agrega la recurrente que el artículo 78 de la Constitución Política, posterior al referido decreto, asigna responsabilidad a quienes en la producción y en la comercialización de bienes y servicios, atenten contra la salud, la seguridad y el adecuado aprovisionamiento a consumidores y usuarios, al paso que cita ampliamente la sentencia de constitucionalidad C de 30 de agosto de 2000, por virtud de la cual la acción de responsabilidad civil C.J.V.C. Exp
9 extracontractual procede contra importadores, productores y fabricantes de bienes, para exigir la efectividad de la garantía mínima presunta y obtener la indemnización de perjuicios, cuando los bienes o servicios resultan defectuosos o de mala calidad, que es justamente lo que, a su modo de ver, el fallador ignoró. Por tanto, el Tribunal incurrió en error iuris in iudicando, por haber entendido que la condición de propietaria y fabricante de la nave en que fue convocada la demandada no le generaba imputación de responsabilidad y, consecuencialmente, dejó de aplicar las aludidas normas constitucionales y legales, yerro que fue trascendente, pues, de no haberse caído en él, las pretensiones habrían sido acogidas. 3. Advierte también la casacionista que aunque se descartó el nexo causal entre el daño y la condición de propietaria y fabricante de la nave atribuida a la demandada, éste fue un soporte probatorio de refuerzo, por lo que no hay duda de que desquiciado el argumento cardinal de la sentencia recurrida, la Corte debe casarla y, ubicada en sede de instancia, indagar sobre la concurrencia de los presupuestos requeridos por el tema propuesto. Por último, pese a no atacar la conclusión adicional del sentenciador, en sentir de la recurrente, por razones de técnica de casación, hace un repaso de los elementos de la responsabilidad, que, a su juicio, se C.J.V.C. Exp
10 encuentran demostrados con base en la confesión ficta o presunta, el indicio derivado de la conducta procesal de la demandada, el testimonio de Luis Eduardo Silva Quintero, el informe final del accidente y la experticia. CARGO SEGUNDO 1. En éste se denuncia la inaplicación de los artículos 2341 del Código Civil, 78 de la Constitución Política, 11, 23 y 29 del decreto 3466 de 1982, al igual que la aplicación indebida del 2347 del Código Civil, a causa de errores de hecho. 2. Manifiesta inicialmente la censora que el Tribunal ignoró que el asunto no versaba sobre la responsabilidad por el hecho de las cosas prevista en el artículo 2347 del Código Civil, sino alrededor de la responsabilidad civil extracontractual a cargo de productores, fabricantes o importadores de bienes y servicios, consagrada en el decreto 3466 de 1982 o Estatuto del Consumidor, cuando quebrantan la garantía mínima de éstos y con su mala calidad afectan a los consumidores o usuarios. Específicamente, señala la preterición de la demanda y de los alegatos de ambas instancias, alusivos a las fallas del avión, que de haber sido estimados habrían permitido entender que la reclamación descansaba en la C.J.V.C. Exp
11 imputación del daño sufrido... como consecuencia de la mala calidad o defectos de fabricación de la aeronave... producida por la sociedad demandada, los que, antes de concluir el plazo de la garantía, originaron el accidente y los perjuicios, responsabilidad regulada por los preceptos que se dejaron de aplicar. Pasa entonces a comentar las normas presuntamente inaplicadas y anota que se trata de un sistema de protección para el usuario o consumidor por la falta de idoneidad o mala calidad de bienes y servicios, en el que no sólo se le dota de una acción común de responsabilidad civil contractual frente a vendedores o expendedores inmediatos, sino de una extracontractual respecto de importadores, productores y fabricantes, para el cumplimiento de las garantías de calidad y el pago de los perjuicios derivados de productos o servicios defectuosos, materia en la que trae a colación varios pasajes de la sentencia de constitucionalidad C de Adicionalmente, en lo que toca con la incertidumbre sobre las causas del siniestro y la ausencia de vínculo entre la culpa atribuida a la propietaria y fabricante del avión y los daños, asevera que el Tribunal cometió un yerro fáctico al no haber visto la confesión ficta o presunta por inasistencia a la audiencia de conciliación y al interrogatorio de parte, como tampoco estimó la contestación de la demanda, los contratos de arrendamiento, el auto de 4 de octubre de 1999, el indicio C.J.V.C. Exp
12 derivado de la pasiva conducta procesal de la demandada, el testimonio de Luis Eduardo Silva Quintero, el dictamen pericial sobre la cuantía de los perjuicios y las conclusiones emitidas por la Oficina de Control y Seguridad Aérea de la Aeronáutica Civil, así como desatinó en la interpretación del informe final del accidente producido por esta última entidad estatal. Puntualiza que si alguna duda cabía sobre la causa del accidente, le correspondía despejarla a la empresa convocada, pues el artículo 29 del Estatuto del Consumidor dispone que la sentencia sólo podrá favorecer al productor, fabricante o importador si demuestra que el consumidor violó los términos de la garantía, o que no ha podido cumplirla por fuerza mayor o caso fortuito; igualmente, añade que bajo los presupuestos de la responsabilidad... por ejercicio de actividades peligrosas, la exoneración... solo puede sobrevenir, si el demandado demuestra que el daño se produjo, por fuerza mayor, caso fortuito o culpa de la víctima, situaciones que no fueron alegadas ni probadas. Como colofón, recuerda otros apartes de la mencionada sentencia de exequibilidad, según los cuales la posición del consumidor no le permite conocer en detalle el proceso de producción, más aún si éste se desarrolla en condiciones técnicas que solamente son del dominio del empresario industrial, y que corresponderá al empresario demostrar los hechos y circunstancias que lo eximan de C.J.V.C. Exp
13 responsabilidad, entre otros, para rematar con la mención de la trascendencia de los errores, pues si el Tribunal no los hubiera cometido, habría accedido - bajo el imperio de la normatividad contenida en el Decreto 3466 de a todas y cada una de las pretensiones que para obtener la justa reparación de los perjuicios..., por cuanto la culpa de la entidad demandada en la producción del daño, el daño y la relación de causalidad entre el perjuicio y la culpa, se demuestran satisfactoriamente en el presente caso con las pruebas que, relacionadas en este cargo, fueron omitidas en su análisis por el tribunal. IV. CONSIDERACIONES DE LA CORTE 1. Como es sabido, el éxito de los ataques edificados sobre la causal primera de casación depende de que el acusador cumpla cabalmente con la gestión de proponer y demostrar la vulneración del derecho material. Ahora, también se sabe que el camino por el cual se arriba a una infracción de este género puede variar, en la medida en que el desatino haya involucrado o no los aspectos probatorios del debate; cuando ello no ha ocurrido, se trata de la vía directa, que se contrae a materias puramente jurídicas y supone plena conformidad con los asuntos fácticos; en cambio, cuando la violación de la ley guarda relación con los elementos de convicción, el C.J.V.C. Exp
14 recurrente debe comprobar la existencia de un error de hecho o de derecho, propios de la vía indirecta. En suma, lo cierto es que el reproche extraordinario, encaminado por cualquiera de las vías, debe conducir al atropello del derecho sustancial, de modo que, en últimas, si no se establece este tipo de agresión, ningún cargo puede abrirse paso. 2. En el caso que ocupa la atención de la Corte, los reparos presentados por la parte demandante se apoyan en una idéntica premisa, consistente en que el asunto debió ser gobernado por las disposiciones del Estatuto del Consumidor, al punto que se le endilga al Tribunal la falta de actuación de las mismas. En efecto, como se reseñó, el planteamiento contenido uniformemente en los cargos denuncia la infracción de los artículos 2341 del Código Civil, 78 de la Constitución Política, y 11, 23 y 29 del decreto 3466 de 1982, conocido como Estatuto del Consumidor, por falta de aplicación, así como la aplicación indebida del artículo 2347 del Código Civil. Aunque el primer cargo es formulado por la vía directa y el segundo por la indirecta, ha de notarse que no sólo coinciden en su plataforma normativa, sino, además, en que se encuentran enderezados principalmente, por una u otra senda, a criticar la aplicación del artículo 2347 del Código Civil, por impertinente, y a reivindicar, correlativamente, la intervención de las normas del decreto C.J.V.C. Exp
15 3466 de 1982, éstas sí, a juicio de la recurrente, precisas y ajustadas a la controversia. Concretamente, véase como en la primera censura se dice que los presupuestos jurídicos sobre los que descansan las declaraciones y condenas impetradas en el libelo incoatorio del proceso, no son, bajo ningún respecto, los de la responsabilidad civil extracontractual que por el hecho de las cosas regula el Código Civil, como equivocadamente lo entendió el Tribunal, sino los consignados en el Decreto 3466 de 1982, conocido en el medio como Estatuto del Consumidor que en términos generales, consagra una especie de responsabilidad civil extracontractual contra los productores, importadores y fabricantes de bienes y servicios, en los casos que éstos no sean de la calidad e idoneidad que se pregona en el mercado. Y, en la segunda acusación, nótese cómo se expone que el asunto sub júdice no versaba sobre la responsabilidad civil extracontractual por el hecho de las cosas regulada por el Código Civil, y particularmente sobre el hecho de las cosas contemplado en el artículo 2347 de la misma codificación, sino sobre la responsabilidad civil extracontractual en que incurren los productores, fabricantes e importadores en la comercialización de sus bienes o servicios cuando, con ocasión de la mala o defectuosa calidad de los bienes y servicios que ofrecen a la comunidad, causan daños a los consumidores y usuarios de tales bienes y servicios, especie de responsabilidad consagrada y regulada en el Decreto 3466 de 1982, y en la C.J.V.C. Exp
16 cual la obligación de resarcir el perjuicio no surge o nace del daño que se cause en el uso y goce de la cosa o servicio con estándares mínimos de calidad, sino del daño ocasionado al usuario y al consumidor por la mala o defectuosa calidad del bien o servicio que se ofrece, quebrantando la garantía mínima predicable de los bienes y servicios y, que no solamente hace sujeto pasivo de la obligación de resarcir los perjuicios al inmediato proveedor o expendedor, sino también al mediato productor, fabricante o importador del bien o servicio defectuoso. (se subraya). 3. En orden a desatar el recurso se advierte, en primer lugar, que no existe completa consonancia entre la postura que la sociedad demandante plasmó en el libelo y asumió a lo largo de las instancias, y la que presenta ante la Corte de Casación. Evidentemente, en la demanda se pidió que la Fábrica Estatal de Aviación de Kiev - Aviant - fuera declarada... civilmente responsable de todos los daños y perjuicios sufridos por la parte demandante, como entidad fabricante y propietaria del avión... y que, como consecuencia, se le condenara al pago de la... cantidad que resulte demostrada como indemnización de responsabilidad civil extracontractual.... En los supuestos fácticos, la actora mencionó el contrato de arrendamiento de la aeronave, el accidente ocurrido el 21 de diciembre de 1996 y la supuesta causa de éste, consistente, en su opinión, en que el aeroplano... perdió su ala derecha por C.J.V.C. Exp
17 desprendimiento, debido a defectos de fabricación cuando se disponía a aterrizar, según se anota en el informe preliminar... emitido por la Aeronáutica Civil (C. 1, fls ). Durante el desarrollo del proceso, en especial, al presentar el alegato de conclusión (C. 1, fls ) y al sustentar la apelación de la sentencia de primer grado (C. Tribunal, fls. 7-8), la demandante continuó dentro de la misma línea de argumentación, enfocada esencialmente a evidenciar que la empresa demandada, como fabricante y propietaria de la aeronave, era responsable extracontractualmente como efecto de su negligencia grave, reflejada en las fallas estructurales y defectos de fabricación del avión, así como en algunos desperfectos de los equipos de navegación, conclusiones a las que llegó después de interpretar los informes técnicos rendidos por las autoridades aeronáuticas de Ucrania y Colombia. Así las cosas, emerge que la demandante no describió dentro de su causa petendi ninguna circunstancia específica - verbigracia, la calidad de las partes, la destinación de los bienes o servicios, etc - que apuntara a demostrar que, de una u otra manera, se había visto involucrada en una relación de consumo, que es la que determina la aplicación de las normas especiales. Véase cómo Selva Limitada, en apretada síntesis, concretó su pretensión a la determinación de la responsabilidad extracontractual del fabricante y propietario del aeroplano, como secuela de un accidente presuntamente originado en los defectos de fabricación. C.J.V.C. Exp
18 Por ello resulta novedoso que el fundamento central de la demanda de casación descanse, ahora, sobre la supuesta inaplicación de los preceptos del Estatuto del Consumidor, cuando, como se ha visto, dentro del litigio nunca se aludió a una situación fáctica que estuviera llamada a enmarcarse dentro de tal disciplina particular o a la que pudiera aplicarse lo dispuesto por la sentencia de constitucionalidad 1141 de 30 de agosto de 2000, cuya observancia es reivindicada en la sustentación del recurso extraordinario, pues, además, dicha providencia no sólo es posterior a la fecha de iniciación del proceso e, incluso, a la del fallo de primer grado, sino que surte efectos hacia el futuro, toda vez que en ella no se previó expresamente su retroactividad - artículo 45, ley 270 de En este orden de ideas, si la calidad de consumidor depende, como se verá, de determinadas condiciones predicables de una situación concreta, las cuales no fueron aducidas por la demandante, aflora que no hicieron parte de la materia objeto de la controversia y, por tanto, no pudieron ser enfrentadas o cuestionadas por la parte demandada, pues, como queda examinado, sólo en el recurso extraordinario vinieron a ser esgrimidas. 4. Ahora bien, aun si se dejaran de lado las consideraciones precedentes, debe señalarse que el escrutinio de fondo del asunto, a la luz de las circunstancias C.J.V.C. Exp
19 que muestra el proceso, arroja que, en todo caso, los hechos que han originado el litigio no pueden encuadrarse dentro del ámbito de aplicación del mentado cuerpo normativo - Estatuto del Consumidor -, como pasa a explicar la Corte, no sin antes hacer algunas anotaciones en torno a lo que se conoce como Derecho del Consumidor. a. El desarrollo y evolución de la industria, la producción en serie, la masificación de las relaciones jurídicas y económicas, el mercadeo y la distribución comercial, entre otros factores, han sido determinantes para el surgimiento de una disciplina de orientación tuitiva que se ha denominado Derecho del Consumidor o, para otros, del Consumo, esencialmente caracterizada por regular lo que concierne a los consumidores y a las relaciones de consumo. Se trata de una materia que traspasa las relaciones tradicionales propias del derecho privado, para extenderse a las que se ajustan entre el Estado y los diversos actores del mercado, en la medida en que tengan injerencia en los intereses de la colectividad; en efecto, reconocidos autores han sostenido que el derecho del consumo comprende no solamente las reglas aplicables a los actos de consumo, sino también aquellas que tienden a proteger a los consumidores, aún si éstas no se aplican directamente a ellos. Así, el derecho del consumidor puede situarse en relación con los derechos comercial, económico, de la competencia, de la distribución y ambiental (Calais - C.J.V.C. Exp
20 Auloy Jean, Droit de la consommation, Paris, Dalloz, pag. 19, 1986; citado por Pérez Bustamante Laura, Derechos del Consumidor, Buenos Aires, Astrea, pag. 4, 2004). Por supuesto, uno de los aspectos complejos de esta temática ha sido, precisamente, el de establecer una definición de consumidor, materia en la que se han adoptado diversas nociones; por un lado, de manera abstracta o general, se habla del ciudadano - consumidor, concepto que, según estiman algunos expositores, presenta un enfoque que lo hace apto no para atribuir derechos a cada consumidor, que pueda ejercerlos individualmente, sino más bien para expresar programas políticos de actuación o también para aludir a derechos tales como los que se otorgan a la educación o a la información. (Mosset Iturraspe Jorge y Lorenzetti Ricardo Luis, Defensa del Consumidor, Santafe, Rubinzal - Culzoni, pag. 58, 1993); por otro lado, se ha acudido a definiciones mucho más concretas, donde dicha calidad depende de criterios restringidos en mayor o menor grado, como se estudiará, según la política legislativa que se asuma sobre el particular. Desde esta perspectiva, es fundamental fijar con exactitud este concepto, pues él también permitirá demarcar claramente el ámbito de acción de los preceptos llamados a tutelar los respectivos intereses. b. En la experiencia Colombiana, la máxima expresión en la materia se ha reflejado en el C.J.V.C. Exp
21 reconocimiento constitucional de los derechos de los consumidores, al disponer el artículo 78 que la la ley regulará el control de calidad de bienes y servicios ofrecidos y prestados a la comunidad, así como la información que debe suministrarse al público en su comercialización, y que serán responsables, de acuerdo con la ley, quienes en la producción y en la comercialización de bienes y servicios, atenten contra la salud, la seguridad y el adecuado aprovisionamiento a consumidores y usuarios. Previamente a la promulgación de la Carta Fundamental de 1991, la ley de facultades extraordinarias 73 de 1981 autorizó la expedición del decreto 3466 de 1982 o Estatuto del Consumidor, que vino a constituirse en un cuerpo normativo que, por primera vez, fue destinado al tratamiento de ciertos aspectos vinculados a la regulación y protección de los consumidores. Dentro del estatuto se definió al consumidor como toda persona, natural o jurídica, que contrate la adquisición, utilización o disfrute de un bien o la prestación de un servicio determinado, para la satisfacción de una o más necesidades (artículo 1, literal c.), noción que, a primera vista, abarca todos los tipos de personas - naturales o jurídicas - y de bienes - muebles o inmuebles -, sin distinción alguna, a la par que introduce un ingrediente asociado a la finalidad de la adquisición, utilización o disfrute del bien o servicio, esto es, que con ella se persiga, valga repetirlo, la satisfacción de una o más necesidades. C.J.V.C. Exp
22 Aunque en la definición no se emplea ningún parámetro relacionado, por ejemplo, con el hecho de que la persona deba ser consumidor o destinatario final del bien o servicio, o con la circunstancia de que el uso o consumo se enmarque o no dentro de una actividad profesional o empresarial, como ocurre en otros países, ello no puede conducir, por la simple imprecisión terminológica, a pensar que todos los sujetos que interactúan en el tráfico de bienes y servicios conforman tal categoría - consumidores - y que, por ende, a ellos indistintamente les sean aplicables las normas especiales, pues con semejante entendimiento se desnaturalizaría, por vía de la generalización, un estatuto excepcional destinado a proteger a determinados sujetos de las relaciones de intercambio. De ahí que se imponga la adopción de un criterio interpretativo de la noción de consumidor, que consulte racionalmente las finalidades específicas del estatuto en el que se encuentra incorporada, y, en esa misma medida, delimite el marco de las disposiciones, tarea que seguidamente emprenderá la Corporación. Es de verse, primeramente, cómo en la exposición de motivos de la ley 73 de 1981 se hizo alusión a la necesidad de orientar las políticas de la administración hacia la contención del fenómeno inflacionario, para evitar el encarecimiento del costo de la vida y garantizar a las masas trabajadoras un ingreso real, que permita el C.J.V.C. Exp
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACIÓN CIVIL Magistrado Ponente EDGARDO VILLAMIL PORTILLA Bogotá, D.C., veintiocho de mayo de dos mil nueve (Discutido y aprobado en sesión de veintinueve de abril de
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INEMBARGABILIDAD DEPÓSITOS DE AHORRO - AHORRO Concepto 2005045452-001 del 29 de diciembre de 2005.
INEMBARGABILIDAD DEPÓSITOS DE AHORRO - AHORRO Concepto 2005045452-001 del 29 de diciembre de 2005. Síntesis: Las normas y los antecedentes legales permiten advertir el interés del legislador en rodear