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ORDEN de 29 de marzo de 2000, de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación, por la que se aprueba el Código Valenciano de Buenas Prácticas Agrarias
Publicado en DOCV núm. 3727 de 10 de Abril de 2000
Vigencia desde 30 de Abril de 2000. Revisión vigente desde 30 de Abril de 2000
Artículo 1 Tipos de fertilizantes nitrogenados recomendados en las zonas vulnerables y su comportamiento en el suelo
Artículo 2 Dosis recomendadas para la aplicación de abonos nitrogenados en diversos cultivos
Artículo 3 Determinación de la dosis de abonado nitrogenado mineral
Artículo 4 Epocas adecuadas para la aplicación de los abonos nitrogenados minerales y selección del tipo de abono
Artículo 5 Recomendaciones para la aplicación de los fertilizantes
Artículo 6 Recomendaciones para efectuar el riego
Artículo 7 Capacidad de los tanques de almacenamiento de estiércol y medidas para evitar la contaminación de las aguas por escorrentía y filtración de líquidos procedentes de estiércoles y purines
ANEXO II . Elección del abono nitrogenado en función del tipo de suelo
ANEXO III . Principales fertilizantes orgánicos
ANEXO IV . Dosis de nitrógeno recomendadas
ANEXO VI . Cantidad de nitrógeno/ha aportado por el agua de riego
Orden Agricultura, Pesca y Alimentación 7/2010 de 10 Feb. CA Valenciana (aprueba el Código Valenciano de Buenas Prácticas Agrarias)
O [COMUNIDAD VALENCIANA] 29 marzo 2000, derogada por la disposición derogatoria de la O [COMUNIDAD VALENCIANA] 7/2010, 10 febrero, de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación, por la que se aprueba el Código Valenciano de Buenas Prácticas Agrarias («D.O.C.V.» 23 febrero) el 24 de febrero de 2010.
La Directiva 91/676/CEE, de 12 de diciembre, se refiere a la protección de las aguas contra la contaminación por nitratos procedentes de fuentes agrarias. La trasposición de esta directiva al ordenamiento jurídico español por el Real Decreto 261/1996, de 16 de febrero, establece en su artículo 5 que los órganos competentes de las comunidades autónomas elaborarán códigos de buenas prácticas agrarias, que los agricultores podrán aplicar de forma voluntaria, con la finalidad de reducir la contaminación producida por los nitratos de origen agrario. El objetivo prioritario es ofrecer una información que, por un lado, evite el uso inadecuado de abonos nitrogenados, ya sea por excesos en las cantidades aportadas o por épocas incorrectas de aplicación, y, por otro, restrinja el vertido incontrolado de líquidos generados en las instalaciones ganaderas intensivas, ya que ambos factores son causa de dicha contaminación, sin que sean descartables aportaciones producidas por otros agentes.
El presente código pretende que el sector agrario valenciano obtenga sus producciones mediante sistemas de cultivo que sean compatibles con la conservación del medio ambiente, y que eviten, en lo posible, la contaminación del medio natural. Asimismo, la extensión de prácticas que tiendan a incrementar la eficiencia de la utilización de los fertilizantes disminuirá cuantitativamente su aportación, produciendo un ahorro efectivo en los costes de producción y mejorando la calidad de las cosechas, lo cual incidirá en un incremento de la competitividad de las explotaciones.
Por todo ello, teniendo en cuenta la obligación por parte de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación de divulgar su contenido, además de considerar oportuno, por razones de interés público, el general conocimiento del mismo, y en uso de las atribuciones conferidas por el artículo 35 de la Ley 5/1983, de 30 de diciembre, de Gobierno Valenciano (DOGV núm. 138, de 30.12.1983),
Hacer público el Código de Buenas Prácticas Agrarias de la Comunidad Valenciana para la protección de las aguas contra la contaminación producida por los nitratos de origen agrario, en el que se establecen las recomendaciones que a continuación se especifican:
a-1) Nítricos: se considera en este grupo aquellos abonos cuyo nitrógeno se encuentra exclusivamente en forma de nitratos (anexo I).
Puesto que el ion nitrato (N0-3) es muy móvil en el suelo, esta expuesto a ser arrastrado y desplazado de la zona radicular, como consecuencia de los fenómenos de lixiviación y escorrentía que ocasiona el exceso de agua.
Por otra parte, el ion nitrato es absorbido por las raíces de las plantas de forma inmediata y, por ello, los abonos nítricos deben utilizarse en los momentos en que los cultivos muestran una mayor capacidad de asimilación de este ion.
a-2) Amoniacales: este grupo incluye los abonos cuyo nitrógeno esta en forma de amonio (anexo I).
El ion amonio (NH +4) es retenido por el complejo de intercambio catiónico del suelo y, por ello, es menos lixiviable que el nitrato. Dicha retención está en función del tipo de suelo, siendo más alta en los arcillosos que en los arenosos.
Por ello, la absorción de los abonos amoniacales suele ser más lenta que la de los nítricos, y su acción más retardada, con lo cual pueden aplicarse en periodos de moderada capacidad de asimilación de nitrógeno por la planta.
a-3) Nítrico-amoniacales: estos abonos contienen parte de su nitrógeno en forma nítrica y parte en forma amoniacal (anexo I).
a-4) Ureicos: la urea, que es el producto fundamental de este grupo, no es por si misma directamente asimilable por las plantas y debe descomponerse para producir ion amonio, que posteriormente se transforma en nitrato, absorbible por las raíces.
a-5) De liberación lenta: este grupo comprende productos muy diversos, que poseen un alto contenido en nitrógeno. Entre estos, pueden destacar los productos con baja solubilidad inherente, como son algunos polímeros de la urea, o bien los granulados recubiertos con una película cuya permeabilidad se incrementa al ir degradándose en el suelo. También pueden incluirse en este concepto aquellos abonos que llevan adicionados inhibidores de la nitrificación, que ralentizan la transformación del ion amonio en nitrato.
Los efectos sobre el suelo de los distintos abonos nitrogenados minerales se exponen en el anexo I y su elección en función del tipo de suelo se expone en el anexo II.
b) Abonos orgánicos
En el anexo III se exponen los principales abonos orgánicos, así como los valores entre los que suele oscilar su riqueza en nitrógeno y el porcentaje de este que se mineraliza durante el primer año, tras su aplicación.
La mayor parte de estos proviene de los residuos de los animales que se crían en las granjas o explotaciones ganaderas, aunque también se consideran los compuestos procedentes de la transformación de los residuos sólidos urbanos y los lodos de las depuradoras.
A los efectos, se entiende por:
Lixiviación. La lixiviación o lavado del nitrato es el arrastre del mismo por el agua del suelo que percola más abajo de la zona radicular de las plantas. Este proceso es el que produce la contaminación de las aguas subterráneas por nitrato, ya que, en general, una vez que éste deja de estar al alcance de las raíces, continúa su movimiento descendente hacia los acuíferos sin apenas ninguna transformación química o biológica.
Escorrentía. La escorrentía de agua en los suelos agrícolas es el flujo del agua sobre la superficie del suelo, de modo que no se filtra, sino que fluye normalmente hacia terrenos más bajos o cursos superficiales de agua. Se produce como consecuencia de lluvias o riegos excesivos. Si la escorrentía se produce poco después de un abonado nitrogenado, las perdidas de nitrógeno pueden ser importantes.
La dosis de abonado nitrogenado para un determinado cultivo se establece en función de las necesidades del mismo, tratando, por un lado, de evitar carencias de este elemento que afecten al normal desarrollo de las plantas y, por otro, intentando conseguir un equilibrio óptimo entre el rendimiento y la calidad de la cosecha. Obviamente, deben evitarse los aportes excesivos de nitrógeno, ya que pueden provocar efectos adversos sobre el cultivo, aparte de que los excedentes de nitratos, que no llegan a ser absorbidos por las raíces, están expuestos a ser lavados por las aguas.
En el anexo IV se indican las cantidades de nitrógeno que se consideran óptimas para cubrir las necesidades de los principales cultivos de las zonas vulnerables de la Comunidad Valenciana. Los intervalos de valores que se exponen en cada caso son consecuencia de la variabilidad generada por la diversidad de variedades, densidades de plantación, modalidades en el manejo del cultivo, rendimientos, etc.
No obstante, en las zonas vulnerables no deben sobrepasarse las dosis máximas establecidas para cada especie y sistema de riego.
Cuando se apliquen fertilizantes orgánicos en zonas vulnerables, se establece la condición de no aportar al suelo una cantidad de éstos cuyo contenido en nitrógeno supere los 210 kilogramos por hectárea y año. Sin embargo, para el cálculo de las dosis suplementaria de abonado mineral se considerará únicamente la fracción de nitrógeno mineralizada anualmente (anexo III).
La cantidad de abono nitrogenado mineral que debe aplicarse al terreno se establecerá por la diferencia entre las dosis de abonado indicadas (anexo IV) y el nitrógeno asimilable aportado al suelo por otras fuentes. El nitrógeno disponible por los cultivos procede de las siguientes fracciones:
1º) Nitrógeno inorgánico (soluble e intercambiable) en el suelo al inicio del cultivo.
2º) Nitrógeno procedente de la mineralización neta de la materia orgánica (humus) que se encuentra en el suelo de forma natural (anexo V).
3º) Nitrógeno mineralizado a partir de los fertilizantes y enmiendas orgánicas (anexo III).
4º) Nitrógeno aportado por el agua de riego, que depende principalmente de la concentración de nitrato y del volumen suministrado (anexo VI).
Habiendo fijado la dosis, se recomienda fraccionar las aportaciones en base a que se maximice la eficiencia de la utilización del nitrógeno por parte del cultivo y por consiguiente se minimicen las pérdidas por lavado.
El resto de nitrógeno se deberá aportar en cobertera en forma nítrico- amoniacal, en al menos cuatro veces: estado de tres-cuatro hojas, iniciación de los primeros capítulos en el primer y segundo colmo y comienzo de la recolección en el primero y segundo colmo.
Lechuga. Una parte del nitrógeno se aportará en el abonado de fondo en forma amoniacal. El resto se aplicará en al menos dos veces en forma de nitrógeno nítrico-amoniacal, debiendo realizarse la última unos 30 días antes de la recolección.
Melón y sandía. En el abonado de fondo, aportar una parte del nitrógeno en forma amoniacal. En el abonado de cobertera, realizar al menos dos aplicaciones a partir del cuajado de los primeros frutos, en forma nítrica. En el riego localizado, fraccionar el nitrógeno en, al menos, aplicaciones semanales en forma nítrico-amoniacal o nítrica.
El resto del nitrógeno se deberá aportar en cobertera en al menos dos aplicaciones, preferentemente en forma de nitrógeno amoniacal o nítrico- amoniacal.
b) Cítricos y frutales
Las épocas más adecuadas para efectuar el abonado nitrogenado son la primavera y el verano, para aprovechar los periodos de mayor capacidad de absorción radicular. Se recomienda no fertilizar en otoño e invierno.
En las plantaciones regadas por inundación el abonado nitrogenado deberá fraccionarse, como mínimo, en dos aportaciones, una en primavera y otra en verano, excepto en los terrenos marcadamente arenosos, donde se aplicará, al menos, en tres fracciones distribuidas entre ambos periodos.
En general, para cítricos y frutales se recomiendan formas amoniacales o nítrico-amoniacales en primavera, y nítrico-amoniacales o nítricas en verano.
La fertilización en plantaciones con sistema de riego localizado se efectuará preferentemente mediante formas nítricas o nítrico-amoniacales solubles en el agua de riego. Estos se dosificarán con alta frecuencia, que deberá ser como mínimo semanal.
En cultivos con riego localizado la fertilización se efectuará disolviendo los abonos en el agua de riego y aplicándolos al suelo a través de ésta. Estos se dosificarán fraccionadamente, durante el periodo de actividad vegetativa de las plantas.
En el riego por inundación los abonos se aplicarán con el suelo en sazón y se enterrarán inmediatamente mediante una labor. Este sistema es preferible a su incorporación al terreno mediante un riego ya que, con ello, se pueden producir pérdidas de nutrientes por lavado, o una deficiente distribución de los mismos por arrastre superficial.
En las plantaciones de secano, los abonos se incorporarán al terreno con una labor, aprovechando la sazón posterior a una precipitación. Esta práctica es especialmente importante en las parcelas con pendientes acusadas, para evitar el arrastre de los compuestos fertilizantes por la lluvia.
Es muy conveniente, también, seleccionar los abonos en función de que su naturaleza química cause los menores efectos adversos posibles sobre la estructura y pH del suelo, así como que no provoquen efectos tóxicos en las plantas (anexo I). Esto se debe a que determinadas alteraciones de las características físico-químicas del suelo, o bien los efectos depresivos sobre el estado fisiológico de la planta, especialmente si repercuten en su sistema radicular, pueden causar una inhibición de la capacidad de absorción de iones nitrato, con lo cual éstos quedan expuestos a sufrir mayores pérdidas.
El volumen de agua a aportar en el riego deberá calcularse como la diferencia entre las necesidades de agua del cultivo y la precipitación efectiva. A su vez, las necesidades de agua se basarán en la evapotranspiración del cultivo (ETc) determinada como producto de la evapotranspiración de referencia (ETo) por el coeficiente de cultivo (Kc).
La dosis de agua por unidad de superficie utilizada en cada riego y la frecuencia de los mismos deberán acomodarse a la capacidad de retención de humedad del terreno, para evitar las pérdidas de agua en profundidad y la consiguiente lixiviación de nutrientes.
En el riego por inundación, la longitud de los tablares y su pendiente deberán adaptarse a la textura del terreno y al módulo de riego, con objeto de conseguir la máxima uniformidad posible en la distribución del agua. En este sistema de riego se recomienda no utilizar tablares con una longitud superior a los 120 metros en suelos arcillosos y 75 metros en los arenosos. En los terrenos de naturaleza arcillosa conviene que la pendiente del terreno, en el sentido del riego, se aproxime al 0,5 por mil, mientras que en los arenosos puede alcanzar el 2 por mil. No es aconsejable utilizar módulos de riego superiores a 40 litros/segundo.
En el riego por goteo, el número de emisores por árbol, el volumen de agua aportado por cada uno de ellos y la frecuencia de riego deberá establecerse en función de la textura del terreno, de forma que se consiga una superficie mojada a la profundidad radicular efectiva suficiente para el cultivo (normalmente se consideran valores próximos al 50% del área sombreada en los árboles frutales y cercanos al 80% en las hortalizas) y se eviten problemas de saturación de humedad o de pérdidas de agua en profundidad.
a) El volumen de almacenaje, en general, deberá permitir contener, como mínimo, los efluentes del ganado producidos en el periodo en el que su distribución es desaconsejable.
En las zonas declaradas vulnerables, las épocas de incorporación de abonos orgánicos es casi continua debido a la existencia de cultivos de hortalizas, cítricos y frutales. Por ello, se establece un periodo de almacenaje mínimo de tres meses.
A efectos de cálculo de la capacidad de almacenamiento, en el anexo VII se indican las cantidades de deyecciones sólidas y líquidas según el tipo de ganado.
b) El sistema de recogida de líquidos y purines, así como las instalaciones para su almacenaje deben ser estancos, de forma que se eviten los vertidos directos en el medio natural.
Con el objeto de informar y formar a los agricultores sobre las buenas prácticas agrarias para prevenir y corregir la contaminación de las aguas causada por los nitratos de origen agrario, se adoptarán las siguientes medidas dirigidas a difundir el contenido del presente código:
. Información a las organizaciones agrarias.
. Divulgación mediante artículos de prensa y programas de radio y televisión.
. Distribución de folletos informativos.
. Información personalizada a los agricultores en los servicios territoriales y las Ocapa.
. Inclusión de al menos tres horas de clase para explicar el código de buenas prácticas agrarias en los cursos de formación organizados por la Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación, a través del Servicio de Desarrollo Tecnológico Agrario, en las zonas vulnerables.
Para facilitar el cumplimiento por parte de los agricultores del código de buenas prácticas agrarias, se establecen los siguientes servicios complementarios:
1º) Se efectuarán análisis gratuitos de la concentración de nitratos en aguas de riego para aquellos agricultores o entidades agrarias que los soliciten en el Servicio de Análisis Agroalimentario de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación.
2º) Se instalarán programas informatizados para la recomendación del abonado nitrogenado en los distintos cultivos de las zonas vulnerables. Dicha recomendación será individualizada para cada explotación agrícola, en función de sus características y siguiendo las especificaciones del código de buenas prácticas agrarias.
Tipo de abono Riqueza en N (%) Reacción en el suelo Reacción en la planta Efecto sobre la estructura del suelo
Amoniacales Sulfato amónico 20,6 Acidificante Tóxico a dosis altas Adversa
Cloruro amómico 24 Acidificante Tóxico Adversa
Nítricos Nitrato cálcico 15,5 Alcalinizante - Favorable
Nitrato sódico 16 Alcalinizante Tóxico a dosis medias-altas Adversa
Nítrico-amoniacales Nitrato amónico 33,5 Neutra - Adversa
Nitro-sultafo amónico 26 Acidificante - Adversa
Urea 46 Neutra - Adversa
Elección del abono nitrogenado en función del tipo de suelo
Suelos neutros y	alcalinos no calizos Suelos alcalinos calizos Suelos ácidos Suelos salinos
Nitrato cálcico (1) Nitro-sulfato Amónico Nitrato cálcico
Fosfato biamónico (2) Nitrato amónico (1) Fosfato biamónico (1)
Nitrato potásico (1) Urea (1) Nitrato potásico (1) Urea (1)
Fosfato Monoamónico Fosfato Monoamónico
(1) Esta tabla se refiere principalmente a la elección de abonos que se aplícan en cobertera.
Principales fertilizantes orgánicos
Tipo de fertilizante Riqueza % N sobre materia seca % N mineralizado 1 er. Año
Estiércol de bovíno 1-2 20-30
Estiércol de oveja o sirle 2-2,5 40-50
Compost de resíduos sólidos urbanos 1-1,8 15 -20
Dosis de nitrógeno recomendadas
Alcachofa 250-300 200-240
Cebolla 200-250 160-200
Lechuga 150-220 120-175
Melón-sandía 200-250 160-200
Patata 250-300 200-240
Cítricos (4) 240-300 200-240
Extensivo (5) 120-160 100-130
Frutales Semi-intensivo (5) 160-200 130- 160
Nitrógeno anual disponible (kg./ha)
Materia orgánica del suelo (%) Arenoso Franco Arcilloso
0'5 10-15 7-12 5-10
1'0 20-30 15-25 10-20
1'5 30-45 22-37 15-30
2'0 40-60 30-50 20-40
2'5 - 37-62 2,5-50
3'0 - - 30-60
Cantidad de nitrógeno/ha aportado por el agua de riego
[NO3-] x Vr x 22,6 x
kg N/ha = ------------------------------X F
[NO3 -] = Concentración de nitratos en el agua de riego expresada en mgr/l (ppm)
Vi- = Volumen total de riego en m3/ha/año
22,6 = % de riqueza en N del NO3 -
F = Factor que depende de la eficacia del riego y considera la pérdida de agua. Sus valores pueden oscilar entre 0,6 y 0,7 en el riego por inundación y entre 0,8 y 0,9 en el localizado.
Animales Sólidas Líquidas
Animales jóvenes 3650-4348 1825
Animales de 500 kg 5840 2555
Vacas lecheras 9125 5475
Caballos 500 kg 6205 1551
Caballos 700 kg 9125 2737
Cerdos de 80-90 kg 912 657
Corderos de 25 a 30 kg 219 219
Ovejas de 40 kg 365 328
Ovejas de 60 kg 547 438
Gallinas 58 -
Patos 84 -
Los abonos marcados con el asterisco con utilizables en el riego localizado.
Cuando se utiliza en suelos deficientes en calcio, es conveniente efectuar un aporte suplementario de Ca 2+.
Las dosis que se recomiendan se refieren a plantaciones adultas en plena producción.
Extensivo: <300 árboles/ha.; Semi-intensivo: 300-500 árboles/ha.; Intensivo: >500 árboles/ha.