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Timestamp: 2019-03-23 04:20:57
Document Index: 263342122

Matched Legal Cases: ['Artículo 44', 'Artículo 95', 'artículo 93', 'Artículo 92', 'Artículo 96', 'Artículo 115']

Constitución de Bayona | Proyecto Cádiz
En defecto de éstos, al hijo primogénito, nacido antes de la muerte del último Rey, de la bija primogénita entre las que tengan hijos varones, y a su descendencia masculina, natural y legítima, y en caso que el último Rey no hubiese dejado bija que tenga varón, a aquél que haya sido designado por su testamento, ya sea entre sus parientes más cercanos, o ya entre aquellos que haya creído más dignos de gobernar a los españoles.
En todos los edictos, leyes y reglamentos, los títulos del Rey de las Españas serán: D. N…, por la gracia de Dios y por la Constitución del Estado, Rey de las Españas y de las Indias.
La fórmula del juramento del Rey será la siguiente: “Juro sobre los santos Evangelios respetar y hacer respetar nuestra santa religión, observar y hacer observar la Constitución, conservar la integridad y la independencia de España y sus posesiones, respetar y hacer respetar la libertad individual y la propiedad y gobernar solamente con la mira del interés, de la felicidad y de la gloria de la nación española.”
Los pueblos de las Españas y de las Indias prestarán juramento al Rey en esta forma: “Juro fidelidad y obediencia al Rey, a la Constitución y a las leyes.”
El Rey será menor hasta la edad de diez y ocho años cumplidos. Durante su menor edad habrá un Regente del reino
El Regente deberá tener, a lo menos, veinticinco años cumplidos.
Será Regente el que hubiere sido designado por el Rey predecesor, entre los infantes que tengan la edad determinada en el artículo antecedente.
El Regente no será personalmente responsable de los actos de su administración.
Todos los actos de la Regencia saldrán a nombre del Rey menor.
De la renta con que está dotada la Corona, se tomará la cuarta parte para dotación del Regente.
La Regencia no dará derecho alguno sobre la persona del Rey menor.
El Tesoro público entregará al de la Corona una suma anual de dos millones de pesos fuertes, por duodécimas partes o mesadas.
La Reina tendrá de viudedad 400.000 pesos fuertes, que se pagarán del tesoro de la Corona.
Los jefes de la Casa Real serán seis, a saber:
Habrá nueve Ministerios, a saber:
Un Secretario de Estado, con la calidad de ministro, refrendará todos los decretos.
El Rey podrá reunir, cuando lo tenga por conveniente, el Ministerio de Negocios Eclesiásticos al de Justicia y el de Policía General al del Interior
No habrá otra preferencia entre los ministros que la de la antigüedad de sus nombramientos.
Los ministros, cada uno en la parte que le toca, serán responsables de la ejecución de las leyes y de las órdenes del Rey.
TITULO VII DEL SENADO
Ninguno podrá ser nombrado senador si no tiene cuarenta años cumplidos.
Los consejeros de Estado actuales serán individuos del Senado.
El presidente del Senado será nombrado por el Rey, y elegido entre los senadores. Sus funciones durarán un año.
Si después de tres requisiciones consecutivas, hechas en el espacio de un mes, la persona detenida no fuese puesta en libertad, o remitida a los Tribunales ordinarios, la Junta pedirá que se convoque al Senado, el cual, si hay méritos para ello, hará la siguiente declaración: “Hay vehementes presunciones de que N… está detenido arbitrariamente.”
Una junta de cinco senadores, nombrados por el mismo Senado, tendrá el encargo de velar sobre la libertad de la imprenta.
Si después de tres requisiciones consecutivas, hechas en el espacio de un mes, no la revocase, la Junta pedirá que se convoque el Senado, el cual, si hay méritos para ello, hará la declaración siguiente: “Hay vehementes presunciones de que la libertad de la imprenta ha sido quebrantada.”
Esta deliberación será examinada de orden del Rey, por una junta compuesta como se previno arriba (Artículo 44).
Los individuos de estas dos Juntas se renovarán por quintas partes cada seis meses.
Habrá un Consejo de Estado presidido por el Rey, que se compondrá de treinta individuos a lo menos, y de sesenta cuando más, y se dividirá en seis secciones, a saber:
El Príncipe heredero podrá asistir a las sesiones del Consejo de Estado luego que llegue a la edad de quince años.
Habrá seis diputados de Indias adjuntos a la Sección de Indias, con voz consultiva, conforme a lo que se establece más adelante, Artículo 95, título X.
El Consejo de Estado tendrá consultores, asistentes y abogados del Consejo.
El Consejo de Estado, en los negocios de su dotación, no tendrá sino voto consultivo.
Habrá Cortes o Juntas de la Nación, compuestas de 172 individuos, divididos en tres estamentos, a saber:
El estamento del clero se compondrá de 25 arzobispos y obispos.
El estamento de la nobleza se compondrá de 25 nobles, que se titularán Grandes de Cortes.
El estamento del pueblo se compondrá:
Los diputados de las provincias de Estado e islas adyacentes serán nombrados por éstas a razón de un diputado por 300.000 habitantes, poco más o menos. Para este efecto se dividirán las provincias en partidos de elección, que compongan la población necesaria, para tener derecho a la elección de un diputado.
La junta que ha de proceder a la elección del diputado de partido recibirá su organización de una ley hecha en Cortes, y hasta esta época se compondrá:
Las juntas de elección no podrán celebrarse, sino en virtud de real cédula de convocación, en que se expresen el objeto y lugar de la reunión, y la época de la apertura y de la conclusión de la junta. El presidente de ella será nombrado por el Rey.
La elección de diputados de las provincias de Indias se hará conforme a lo que se previene en el artículo 93, título X.
Los diputados de las 30 ciudades principales del reino serán nombrados por el Ayuntamiento de cada una de ellas.
Los diputados de las Universidades, sabios y hombres distinguidos por su mérito personal en las ciencias y en las artes, serán nombrados por el Rey entre los comprendidos en una lista:
Los individuos del estamento del pueblo se renovarán de unas Cortes para otras, pero podrán ser reelegidos para las Cortes inmediatas. Sin embargo, el que hubiese asistido a dos juntas de Cortes consecutivas no podrá ser nombrado de nuevo sino guardando un hueco de tres años.
Las Cortes se juntarán en virtud de convocación hecha por el Rey. No podrán ser diferidas, prorrogadas ni disueltas sino de su orden. Se juntarán a lo menos una vez cada tres años.
A la apertura de cada sesión nombrarán las Cortes:
Los vicepresidentes sustituirán al presidente, en caso de ausencia o impedimento, por el orden en que fueron nombrados.
Las opiniones y las votaciones no deberán divulgarse ni imprimirse. Toda publicación por medio de impresión o carteles, hecha por la Junta de Cortes o por alguno de sus individuos, se considerará como un acto de rebelión.
En caso de que las Cortes tengan que manifestar quejas graves y motivadas sobre la conducta de un ministro, la representación que contenga estas quejas y la exposición de sus fundamentos, votada que sea, será presentada al Trono por una diputación. Examinará esta representación, de orden del Rey, una comisión compuesta de seis consejeros de Estado y de seis individuos del Consejo Real.
Los decretos del Rey, que se expidan a consecuencia de deliberación y aprobación de las Cortes, se promulgarán con esta fórmula: “Oídas las Cortes.”
Los reinos y provincias españolas de América y Asia gozarán de los mismos derechos que la Metrópoli.
Se permitirá el comercio recíproco entre los reinos y provincias entre si y con la Metrópoli.
No podrá concederse privilegio alguno particular de exportación o importación en dichos reinos y provincias.
Artículo 92. Estos diputados serán en número de 22, a saber: Dos de Nueva España.
Dos de Filipinas
Uno de la Isla de Cuba. Uno de Puerto Rico.
Uno dé la provincia de Venezuela.
Uno de Caracas. Uno de Quito. Uno de Chile Uno de Cuzco.
Uno de Guatemala. Uno de Yucatán. Uno de Guadalajara.
Los diputados ejercerán sus funciones por el término de ocho años. Si al concluirse este término no hubiesen sido reemplazados, continuarán en el ejercicio de sus funciones hasta la llegada de sus sucesores.
Seis diputados nombrados por el Rey, entre los individuos de la diputación de los reinos y provincias españolas de América y Asia, serán adjuntos en el Consejo de Estado y Sección de Indias. Tendrán voz consultiva en todos los negocios tocantes a los reinos y provincias españolas de América y Asia.
DEL ORDEN JUDICIAL Artículo 96.
La justicia se administrará en nombre del Rey, por juzgados y tribunales que él mismo establecerá.
El número de juzgados de primera instancia se determinará según lo exijan los territorios.
El Consejo Real será el Tribunal de reposición.
Habrá en el Consejo Real un procurador general o fiscal y el número de sustitutos necesarios para la expedición de los negocios.
El proceso criminal será público.
Podrá introducirse recurso de reposición contra todas las sentencias criminales.
Una Alta Corte Real conocerá especialmente de los delitos personales cometidos por los individuos de la familia Real. los ministros, los senadores y los consejeros de Estado.
Contra sus sentencias no podrá introducirse recurso alguno, pero no se ejecutarán hasta que el Rey las firme.
El derecho de perdonar pertenecerá solamente al Rey y le ejercerá oyendo al ministro de Justicia, en un consejo privado compuesto de los ministros, de dos senadores, de dos consejeros de Lstad6 y de dos individuos del Consejo Real.
Habrá un solo código de Comercio para España e Indias.
En cada plaza principal de comercio habrá un tribunal y una Junta de comercio.
DE LA ADMINISTRACIÓN DE HACIENDA Artículo 115.
Todos los privilegios que actualmente existen concedidos a cuerpos o a particulares, quedan suprimidos.
El Tesorero público será distinto y separado del Tesoro de la corona.
Habrá un director general del Tesoro público que dará cada año sus cuentas, por cargo y data y con distinción de ejercicios.
El Rey nombrará el director general del Tesoro público. Este prestará en sus manos juramento de no permitir ninguna distracción del caudal público, y de no autorizar ningún pagamento, sino conforme a las consignaciones hechas a cada ramo.
Un tribunal de Contaduría general examinará y fenecerá las cuentas de todos los que deban rendirías
El nombramiento para todos los empleos pertenecerá al Rey o a las autoridades a quienes se confíe por las leyes y reglamentos.
Habrá una alianza ofensiva y defensiva perpetuamente, tanto por tierra como por mar, entre Francia y España. Un tratado especial determinará el contingente con que haya de contribuir, cada una de las dos potencias, en caso de guerra de tierra o de mar.
Para que el acto en que se manda la prisión pueda ejecutarse, será necesario:
Un alcaide o carcelero no podrá recibir o detener a ninguna persona sino después de haber copiado en su registro el acto en que se manda la prisión. Este acto debe ser un mandamiento dado en los términos prescritos en el artículo antecedente, o un mandato de asegurar la persona, o un decreto de acusación o una sentencia.
Todo poseedor de bienes actualmente afectos a fideicomiso, mayorazgos o sustitución, que produzcan una renta anual de más de 5.000 pesos fuertes, podrá pedir, si lo tiene por conveniente, que dichos bienes vuelvan a la clase de libres. El permiso necesario para este efecto ha de ser el Rey quien lo conceda.
Los diferentes grados y clases de nobleza actualmente existentes, serán conservados con sus respectivas distinciones, aunque sin exención alguna de las cargas y obligaciones públicas, y sin que jamás pueda exigir la calidad de nobleza para los empleos civiles ni eclesiásticos, ni para los grados militares de mar y tierra. Los servicios y los talentos serán los únicos que proporcionen los ascensos.
Ninguno podrá obtener empleos públicos civiles y eclesiásticos si no ha nacido en España o ha sido naturalizado.
Los fueros particulares de las provincias de Navarra, Vizcaya, Guipúzcoa y Alava se examinarán en las primeras Cortes, para determinar lo que se juzgue más conveniente al interés de las mismas provincias y al de la nación
Dos años después de haberse ejecutado enteramente esta Constitución, se establecerá la libertad de imprenta. Para organizarla se publicará una ley hecha en Cortes.
Comuniquese copia de la presente Constituci6n autorizada por nuestro ministro Secretario de Estado, al Consejo Real y a los demas Consejos y Tribunales, a fin de que se publique y circule en la forma acostumbrada.
Dada en Bayona a seis de julio de mil ochocientos ocho. Firmado: Jose. Por su Majestad: El
ministro Secretario de Estado, Mariano Luis de Urquijo.