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Timestamp: 2019-08-23 01:41:42
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Matched Legal Cases: ['Artículo 225', 'artículo 3', 'artículo 1', 'artículo 3', 'artículo 3', 'Artículo 236', 'artículo 236', 'Artículo 2', 'artículo 27', 'artículo 20', 'artículo 288', 'artículo 373']

6 La tendencia del derecho es a los regímenes de custodia conjunta, e incluso de cuidado compartido. Veamos dos autores que dejan constancia de dicha sustitución. En España, ya en 1995, Castán (p. 287) señalaba: "Al sistema de patria potestad subsidiaria de la madre, que prevaleció con la Codificación, sucede así el de la patria potestad conjunta. En esta línea se sitúan ya, en su mayoría, las legislaciones contemporáneas". Sin embargo, en dicho país, a lo menos nominalmente, esta figura tiene mucha aplicación por cuanto, como en Chile, los jueces suelen decretar custodia o guarda exclusiva a favor de uno de los padres, pero con un amplio r&eacutegimen de comunicación para el otro.
8 J. de Torres, Inter&eacutes del menor y derecho de familia. Una perspectiva multidisciplinar, Madrid, Iustel, 2009, 233 y 234, y L. Zanón, Guarda y custodia de los hijos, Barcelona, Bosch, 1996, 64.
14 Bainham y Cretney se refieren a esta segunda acepción de la "parental responsibility" en los siguientes t&eacuterminos: "[S]econdly, the concept of parental responsibility exists not only to determine the way in which the law expects a parent to behave towards his child, but also to determine that someone (usually, but not necessarily, a parents) is entitled to bring up a child without interference from others who do not have parental responsibility": ibíd., 64.
21 La referida norma es del siguiente tenor: "Artículo 225-2. En el establecimiento del r&eacutegimen y ejercicio del cuidado personal, se considerarán y ponderarán conjuntamente los siguientes criterios y circunstancias:
"j) Cualquier otro antecedente que sea relevante atendido el inter&eacutes superior del hijo".
22 La extensión y significado de la autoridad parental no está clara en el derecho chileno. La autoridad parental está regulada en el Título IX, denominado "De los Derechos y Obligaciones entre los Padres y los Hijos" del Libro I del código civil (arts. 222 a 242). La mayoría de la doctrina ha sostenido que la autoridad parental está configurada por el conjunto de derechos y obligaciones, no patrimoniales, o de facultades y deberes que tienen los padres con relación a sus hijos. En este sentido, Ramos Pazos señala que la autoridad parental "[tradicionalmente ha sido definida como el conjunto de derechos y obligaciones de contenido eminentemente moral, existente entre padres e hijos": R. Ramos, Derecho de Familia, t. II, 6, Santiago de Chile, Jurídica de Chile, 2000, 424-428. Su contenido no ha generado consenso en el derecho chileno. Para Abeliuk, la autoridad parental comprendería los deberes-facultades de obediencia y respeto de los hijos respeto a los padres, la corrección de los hijos, su educación y el derecho del menor a ser oído. Ver R. Abeliuk, La filiación y sus efectos, t. I, La filiación, Santiago de Chile, Jurídica de Chile, 2000, 313-321. En cambio, Ramos señala que el contenido de la autoridad parental es dual: primero están los deberes de los hijos para con sus padres, que son el respeto y obediencia de los padres y el deber de cuidado a los padres y demás ascendientes; y luego, de los padres para con los hijos, como los deberes de cuidar, criar y educar a los hijos. Ya posteriormente a la promulgación de la lmc, Gómez de la Torre señala que la autoridad parental es parte de las relaciones de filiación. Ello sería una consecuencia del artículo 3.3.° LMC, y por lo cual "[l]a autoridad parental tiene como fin procurar al niño la protección y los cuidados indispensables para garantizar su desarrollo espiritual y material. Constituye una responsabilidad y un derecho para los padres, pero tambi&eacuten un derecho fundamental para los niños de ser protegidos y orientados hasta alcanzar su plena autonomía": M.. Gómez de la Torre, El sistema filiativo chileno, Santiago de Chile, Jurídica de Chile, 2007, 132. Para Tapia, la consagración por la Ley 20.680 del principio de la corresponsabilidad fue un aporte al derecho chileno; pero la falta de concreción en deberes-facultades concretos y la nula referencia a la autoridad parental -como fuente de deberes-facultades conjuntos- hacen que en definitiva la nueva regulación sea sumamente imperfecta. En palabras de Tapia: "[E]s una regulación imperfecta, desde el momento que se vincula innecesariamente estos conceptos al establecimiento de la custodia compartida y el establecimiento de la relación directa y regular. En realidad, no sólo en tales casos, sino en todas las circunstancias los padres deben compartir en forma equitativa los deberes y derechos respecto de los hijos, cualquiera sea el r&eacutegimen de cuidado o visitas. Es cierto que en el trabajo de la Comisión de Constitución del Senado se morigeró esta conexión entre corresponsabilidad y cuidado compartido (en particular mediante el texto aprobado para el inciso 1.° del art. 224 cc), pero la ausencia de una regulación sistemática para esta figura, sigue vinculando ambos conceptos": M. Tapia, "Actualidad legislativa. Comentarios a la reforma del cuidado personal de los hijos (ley n.° 20.680)", Revista Chilena de Derecho Privado, 2013, 480.
25 La forma en que se regulan las facultades y deberes de los padres con relación a los hijos por la que se asigna el cuidado, la guarda o la custodia a uno de los padres, y se otorga a ambos facultades y deberes conjuntos e indistintos, no es desconocida en el derecho de la infancia. Así, este esquema de desarrollo de la relación paterno-filial se hace a raíz de la distinción entre responsabilidad parental, autoridad parental o patria potestad, que suele ser conjunta, y su relación con los derechos de cuidado, guarda o custodia. En los casos de asignación unilateral de este derecho a un padre, los derechos de guarda, cuidado y custodia se relacionan con la residencia. De este modo, por ejemplo, el Reglamento (ce) n.° 2201/2003 del Consejo de Ministros, de 27 de noviembre de 2003, relativo a la competencia, el reconocimiento y la ejecución de resoluciones judiciales en materia matrimonial y de responsabilidad parental -aunque para efectos del derecho internacional privado- define la responsabilidad parental y el derecho de custodia. El artículo 1 del Reglamento establece: "7) responsabilidad parental, los derechos y obligaciones conferidos a una persona física o jurídica en virtud de una resolución judicial, por ministerio de la ley o por un acuerdo con efectos jurídicos, en relación con la persona o los bienes de un menor. El t&eacutermino incluye, en particular, los derechos de custodia y visita [...] 9) derechos de custodia, entre otros, los derechos y obligaciones relativos al cuidado de la persona de un menor y, en especial, el derecho a decidir sobre su lugar de residencia". Por tanto, el contenido esencial de la custodia estaría dado por la elección de la residencia habitual del menor. Reglamento disponible en: https://ec.europa.eu/transparency/regdoc/rep/i/20i6/ES/1-2016-411-ES-FI-1.
26 Son múltiples los trabajos que destacan la función integradora de este principio. Ver Greeven Bobadilla, N., Filiación, derechos humanos fundamentales y problemas actuales de su actual normativa, Librotecnia, Santiago de Chile 2014, 64-76; Lepin Molina, C., "Los nuevos principios del derecho de familia", Revista Chilena de Derecho Privado, n.° 23, diciembre, 2014, 9-55; F. Lathrop Gómez, "La protección especial de derechos de niños, niñas y adolescentes en el derecho chileno", Revista Chilena de Derecho Privado, n.° 22, 2014, 197-229 e Ravetllat Ballesté, I. y Pinochet Olave, R., "El inter&eacutes superior del niño en el marco de la convención internacional sobre los derechos del niño y su configuración en el derecho civil chileno", Revista Chilena de Derecho, vol. 42, n.° 3, 2015, 903-934.
27 En este sentido un r&eacutegimen que asigne los derechos de filiación a un padre, conforme al principio del inter&eacutes superior del niño, no necesariamente atiende dicho principio. Lo respetará en la medida que el padre no custodio pueda participar en la crianza y educación del hijo. De este modo, el niño contará con las habilidades parentales de ambos padres. En resumen, el excluir a uno de los padres es una transgresión al principio del inter&eacutes superior del niño.
28 Por señalar solo unos ejemplos, es posible consultar las siguientes sentencias que otorgan al padre no custodio un r&eacutegimen de relación directa y regular de un fin de semana por medio (desde las 20:00 horas del día viernes al domingo a las 20:00 horas, pernoctando en el hogar materno la noche del viernes al sábado), como sucede en los fallos de la CS de 3 de mayo de 2010, de 18 de noviembre de 2010, de 2 de mayo de 2011 y en la sentencia de la CA de Concepción de 14 de mayo de 2014 (Causa n.° 79/20^. Resolución n.° 77945)
30 Así, es posible sostener que en el derecho chileno habría una diferencia sutil entre cuidado y custodia, siendo la custodia el r&eacutegimen general de facultades y derechos de filiación y el cuidado, los aspectos de la filiación vinculados fundamentalmente a lo cotidiano.
32 Por otra parte, la relación entre custodia compartida y alimentos ha generado problemas en la aplicación del derecho. Considerando que bajo la denominación de custodia compartida se encuentran diversas situaciones de convivencia de los hijos con sus progenitores -fundamentalmente residencia partida, repartida, rotativa, alterna, conjunta- que suponen un reparto no necesariamente igual del tiempo de convivencia con cada uno de los padres y/o de las tareas que en relación con su cuidado diario cada uno se obligue a asumir, es posible que las situaciones de desigualdad en el tiempo de convivencia con uno y otro progenitor puedan compensarse mediante la correspondiente pensión de alimentos. G. Delgado del Río, La custodia de los hijos. La guarda compartida: opción preferente, Pamplona, Thomson Reuters, 2010, i84-i85. Las palabras de Delgado a este respecto son elocuentes cuando señalan: "[L]a actitud de los padres, su grado de compromiso, su bagaje &eacutetico, su ejemplaridad (representación) son clave en la labor educativa y en el crecimiento equilibrado de los hijos, tanto en la situación de ruptura de la convivencia como en la de normalidad de la pareja". Para el autor, todo lo demás es de tono menor y no merece la intensa atención que se le da por los Tribunales": ibíd., 53.
33 Esta posición es una aplicación de la dogmática civil comparada que entiende que en los derechos de filiación necesariamente hay aspectos que son conjuntos, como sucede en el derecho español con la titularidad de la patria potestad u ocurría, antes de las respectivas reformas, en los derechos italiano y franc&eacutes.
35 La referida norma establece que la patria potestad comprende los siguientes deberes y facultades: "[V]elar por ellos". Esta expresión, para L. Díez-Picazo, es afortunada, ya que etimológicamente significa compartir el pan, o sea una comunidad de vida. La violación de la obligación de tenerlos en su compañía es constitutiva de abandono. Diez-Picazo, L. y Ponce de León, "La reforma del Código Civil en materia de Patria Potestad", La reforma del derecho de familia, matrimonio, separación, divorcio, r&eacutegimen económico matrimonial, filiación y patria potestad, Jornadas Hispalenses sobre la Reforma del Derecho de Familia, Imprenta Sevilla, i982, 291-315.
41 Así se desprende del artículo 3.2.° cdn por el cual "[l]os Estados Partes se comprometen a asegurar al niño la protección y el cuidado que sean necesarios para su bienestar, teniendo en cuenta los derechos y deberes de sus padres, tutores u otras personas responsables de &eacutel ante la ley y, con ese fin, tomarán todas las medidas legislativas y administrativas adecuadas".
45 Por parte de la doctrina norteamericana se ha señalado que tanto este artículo como el 19.1.° son de las principales fuentes de objeción para la aprobación de la cdn por parte de Estados Unidos, por cuanto se sostiene que el inter&eacutes superior del niño podría convertirse en una herramienta para imponer una educación estatal a los padres (en el caso de la primera norma) e impedir la corrección de los padres hacia los hijos. En contra de esta posición se ha señalado que estos derechos buscan evitar el abuso del Estado. Ver, en este sentido, Blanchueld, L., "The United Nations Convention on the Rights of the Child", Congressional Research Service 7-5700, http://www.crs.gov R40484, 1 de abril, 2013, 10-11, disponible en: https://www.fas.org/sgp/crs/misc/R40484.pdf.
46 La Convención se refiere a diversas materias vinculadas al principio de protección del menor, como la salud, el nivel de vida adecuado a su desarrollo, el esparcimiento y la cultura, la seguridad frente a retenciones y traslados ilícitos (art. 11), malos tratos (art. 19), abandonos (art. 20) y trabajos nocivos e ilegales (art. 32). En todo caso, la norma fundamental de la Convención de las Naciones Unidades sobre los Derechos del Niño, con relación al inter&eacutes superior del menor, es el artículo 3.2°. En virtud de esta disposición se establece el compromiso de los Estados Partes de asegurar al niño la protección y el cuidado que sean necesarios para su bienestar, teniendo en cuenta los derechos y deberes de sus padres, tutores u otras personas responsables de &eacutel ante la ley y, con ese fin, tomarán todas las medidas legislativas administrativa adecuadas.
49 Las referidas normas son del siguiente tenor: "Artículo 236-n. Ejercicio de la potestad parental en caso de vida separada de los progenitores: [...] 6. El progenitor que ejerce la potestad parental, salvo que la autoridad judicial disponga otra cosa, necesita el consentimiento expreso o tácito del otro para decidir el tipo de enseñanza de los hijos, para cambiar su domicilio si eso los aparta de su entorno habitual y para realizar actos de administración extraordinaria de sus bienes. Se entiende que el consentimiento se ha conferido tácitamente si ha vencido el plazo de treinta días desde la notificación, debidamente acreditada, que se haya efectuado para su obtención y el progenitor que no ejerce la potestad no ha planteado el desacuerdo según lo establecido por el artículo 236-13 Artículo 2 36-17. Relaciones entre padres e hijos: i. Los progenitores, en virtud de sus responsabilidades parentales, deben cuidar de los hijos, prestarles alimentos en el sentido más amplio, convivir con ellos, educarlos y proporcionarles una formación integral. Los progenitores tienen tambi&eacuten el deber de administrar el patrimonio de los hijos y de representarlos". Disponible en: http://civil.udg.edu/normacivil/cat/ccc/Es/L25-2010.htm#T03C06.
52 El artículo 27 CP esp. establece la libertad de enseñanza y el derecho a la educación en los siguientes t&eacuterminos: "3. Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones".
55 Esta es una facultad-deber de larga data en España que ya se contemplaba en la Ley de Divorcio de 2 de marzo de 1932, en su artículo 20.2.°, en los siguientes t&eacuterminos: "El que no los tenga en su poder conserva el derecho de comunicarse con ellos y vigilar su educación en la forma que determine el Juez, quien adoptará las medidas necesarias para asegurar el ejercicio de estos derechos". Ver L. Zanón Masdeu, Guarda y custodia de los hijos, Barcelona, Bosch, 1996, 73.
56 Este deber-facultad, además, tiene consagración jurisprudencial desde la famosa sentencia del Tribunal de París de 23 de octubre de 1971, que incluye dentro de lo que denomina como derecho de vigilancia un control regular de la conducta, evolución intelectual y escolaridad de sus hijos. Y este deber no es solo oponible al padre custodio, sino tambi&eacuten al director del establecimiento educacional.
57 El artículo 288 fue reemplazado por el artículo 373-2-1 (Ley 2002-305, de 4 de marzo de 2002). En consideración a dicha norma, cuando el inter&eacutes del hijo lo haga indispensable, se podría otorgar la autoridad parental a favor de uno de los padres. En esta situación se mantendrá el deber-facultad de vigilancia respecto del padre no custodio.
58 De esta forma, la referida norma (hoy derogada) señalaba: "El padre al que no le corresponde el cuidado personal del hijo podrá, en caso de un inter&eacutes justificado por su parte, exigir información al otro padre acerca de la situación personal del hijo, siempre que ello resulte acorde con el bienestar de &eacuteste. Las disputas referentes al derecho a la información serán resueltas por el Tribunal Tutelar". Disponible en: https://dejure.org/gesetze/BGB/1634-1637.html.
65 Esta última norma establece: "Para la determinación de este r&eacutegimen, los padres, o el juez en su caso, fomentarán una relación sana y cercana entre el padre o madre que no ejerce el cuidado personal y su hijo, velando por el inter&eacutes superior de este último, su derecho a ser oído y la evolución de sus facultades...".
67 Para establecer la custodia compartida alterna, el Tribunal Supremo español ha resuelto que deberán darse determinadas condiciones que permitan el desenvolvimiento del modelo de la guarda conjunta. Cabe señalar, entre otros: la capacidad de los padres para mantener un acuerdo de cooperación activo y de corresponsabilidad; la capacidad de los padres para mantener un modelo educativo común; la baja conflictividad entre los padres; la relación previa existente entre los padres con sus hijos; la proximidad de los domicilios de los padres; la disponibilidad de los padres para mantener trato directo con sus hijos en el periodo alterno que les pudiera corresponder; contar con medios materiales suficientes; la edad de los hijos; la voluntad de los menores, y el resultado de los informes exigidos por la ley. Todo ello, sin perjuicio de los requisitos legales para establecer la custodia compartida. Picontó Novales, T. "Ruptura familiar y coparentalidad: un análisis comparado", en Almeda Samaranch, E. et al., La custodia compartida a debate, Madrid, Dykinson, 2012, 67. En igual sentido se puede consultar la SAP Córdoba de 24 de abril de 2006 (tur 2006/230967) que, junto con otras condiciones que se exigen para que pueda hacerse efectivo el r&eacutegimen de custodia compartida, exige una buena comunicación y cooperación entre los padres. Esta tendencia choca con la regulación italiana y francesa que exigen al juez y a los padres establecer sistemas de custodia conjunta. La relación entre los padres al momento de recurrir al juez obviamente no será buena, por lo que esta posición hace imposible el cuidado compartido. Y precisamente por ello ha sido corregida por la jurisprudencia española. Así, la sentencia de i6 de octubre de 2014, que resolvió el recurso de casación n.° 686/2013, declara como factor que hace procedente la custodia compartida una buena relación entre los progenitores, teni&eacutendose como parámetro que la tensión que pueda existir no sea superior a la propia de una situación de crisis conyugal; además de una favorable disposición de los menores, aptitud de ambos padres para ostentar la custodia y que se abstengan de predisponer negativamente a los hijos. Arroyo Fiestas, F.; Baena Ruiz, E. y Seitas Quintana, J. "Recopilación de doctrina jurisprudencial de la sala primera en materia de derecho de familia año 2014. Custodia, traslado de menores y desamparo", en Asociación Española de Abogados de Familia, Nuevos impulsos para el derecho de familia. Ponencias del XXIL Encuentro de la AEAFA, Madrid, Jurídica Sepín, 2015, 117. De este modo, el acuerdo a este respecto se deja de lado, y se pone el acento en el bienestar del niño, que en este supuesto se manifiesta en su voluntad, en que los padres separadamente velen por su bienestar y en que las situaciones de eventuales conflictos tengan mecanismos de solución.
68 Delgado entiende que podría establecerse que el ejercicio compartido de la patria potestad supone que los padres vienen obligados a comunicarse todas las decisiones que, con respecto a los hijos comunes, adopten, así como todo aquello que, conforme al inter&eacutes preferente de los hijos, deben conocer padre y madre. Al respeto cita varias sentencias (SAP Sevilla, s. 26.01.2006, SP/ AUTRJ/93539; SAP Las Palmas, s. 10.03.2006, SAP/AUTRJ/93538; SAP Málaga, s. 24.01.2006 y SAP Castellón, s. 23.10.2006, entre otras"). Delgado del Río, G., La custodia de los hijos. La guarda compartida: opción preferente, Pamplona, Thomson Reuters, 2010, 233.
74 A este respecto es interesante traer a colación lo que se señala en el mensaje del anteproyecto de ley estatal español en actual tramitación sobre el ejercicio de la corresponsabilidad parental en caso de nulidad, separación y divorcio: "[E]n cuanto al concepto de visitas, es claro que este t&eacutermino se queda corto y obsoleto para las pretensiones de la reforma, que persigue subrayar la relevancia del contacto cotidiano y frecuente entre los progenitores y sus hijos, como único cauce que posibilita el crecimiento del vínculo afectivo familiar y sienta las bases de un adecuado desarrollo psíquico y emocional de cada menor": disponible en: http://www.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/Portal/1292411-095335?blobheader=application%2Fpdf&blobheadernamei=Content-Disposition&blobhead ername2=Medios&blobheadervaluei=attachment%3B+filename%3DAnteproyecto_de_Ley-_Custodia_Compartida_CM_19-7-13.pdf&blobheadervalue2=1288781716675, 10.
75 Los colegios, en este sentido, tienen un deber de fomentar la participación de ambos padres en los proceso de formación de los menores, desde que se ha podido acreditar que ello es beneficioso para los niños. Así, nos encontramos con una aplicación del principio del inter&eacutes superior en sede proteccional y de desarrollo de derechos. Unal, a este respecto, señala varias formas de participación de los padres, est&eacuten o no separados, participación que debe ser fomentada por los colegios: "[F]or example, Hoover-Dempsey and Sandler [14] define parent involvement activities under two categories: home-based activities and school-based activities. With regard to parental involvement most researchers would agree with the typology suggested by Epstein [1], according to which parental involvement has six dimensions: (1) parenting practices at home, (2) communication between school and home, (3) volunteering in the school, (4) the parents' participation in student learning at home, (5) decision making, and (6) collaborating with the community. In this model that introduces six dimensions of parental involvement, Epstein focuses on the role of the school in parental involvement. In addition, Eccles and Harold [16] developed a five-dimension parent-initiated involvement model, whereas Grolnick and Slowiaczek [17] developed the three dimensions of parents' school involvement model.