Source: http://laborparlamentaria.bcn.cl/wsgi/consulta/verDiarioDeSesion.py?id=653531
Timestamp: 2019-05-19 21:13:44
Document Index: 92824772

Matched Legal Cases: ['artículo 36', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 2', 'artículo 3', 'artículo 2', 'artículo 24', 'artículo 2', 'artículo 3', 'artículo 3', 'artículo 3', 'artículo 36', 'artículo 36', 'artículo 36', 'artículo 36', 'artículo 4', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 5', 'artículo 6', 'artículo 7', 'artículo 8', 'artículo 9', 'artículo 10', 'artículo 11', 'artículo 12', 'artículo 16', 'artículo 16', 'artículo 16', 'artículo 9', 'artículo 60', 'artículo 32', 'artículo 16', 'artículo 16', 'artículo 17', 'artículo 17']

Diario de Sesión: Sesión Ordinaria N° 46
INSTITUCIÓN DE 30 DE ABRIL COMO DÍA DE INCORPORACIÓN DE 200 MILLAS MARÍTIMAS A SOBERANÍA ECONÓMICA CHILENA. PROYECTO DE ACUERDO.
ASIGNACIÓN DE FONDOS PARA PAGO DE PENSIONES ASISTENCIALES DE VEJEZ E INVALIDEZ Y REVISIÓN DE CUPOS REGIONALES
Sesión 46ª, en martes 6 de mayo de 2003
(De 16:24 a 18:36)
CUENTA...............................................................................................................
Acuerdos de Comités .........................................................................................
V.ORDEN DEL DÍA:
Proyecto de ley, en segundo trámite, que crea el Consejo Nacional de Cultura y el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural (2286-04) (queda pendiente su discusión particular).....
Institución de 30 de abril como "Día de incorporación de 200 millas marítimas a soberanía económica chilena". Proyecto de acuerdo (S 666-12) (se aprueba).....................................
Asignación de fondos para pago de pensiones asistenciales de vejez e invalidez y revisión de cupos regionales (observaciones del señor García).................................................
Concurrieron, además, los señores Ministros del Interior , Secretario General de la Presidencia y de Educación , y los señores Asesor Cultural de la Presidencia de la República y Jefe del Departamento Jurídico del Ministerio de Educación .
Se dan por aprobadas las actas de las sesiones 42ª, ordinaria, en 29 de abril; 43ª, especial, y 44ª, ordinaria, ambas en 30 de abril, todas del año en curso, que no han sido observadas.
Del señor Ministro de Planificación y Cooperación, por medio del cual responde otro enviado en nombre del Honorable señor Espina, referido a la declaración de la comuna de Purén como Área de Desarrollo Indígena.
Del señor Presidente de la Comisión Asesora Presidencial para la Protección de los Derechos de las Personas, mediante el cual remite documentos que señala para conocimiento de los señores Senadores.
De los Senadores señora Frei y señores Moreno, Núñez, Ruiz y Sabag, por medio de la cual, y en virtud de lo dispuesto en el inciso sexto del artículo 36 del Reglamento de la Corporación, solicitan que el proyecto de ley que establece las bases generales para la autorización, funcionamiento y fiscalización de casinos de juego y salas de bingo (boletín Nº 2.361-23) sea discutido en general y en particular por la Comisión correspondiente, en el primer informe.
De la Comisión de Relaciones Exteriores, recaído en el proyecto de acuerdo, en segundo trámite constitucional, sobre la aprobación del "Acta de Fundación de la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ)", adoptada en la Octava Conferencia Iberoamericana de Ministros de Juventud (boletín Nº 3.151-10).
De la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, recaído en el proyecto de ley, en segundo trámite constitucional, que modifica la ley Nº 18.314, sobre conductas terroristas, en conformidad a lo dispuesto por el Convenio Internacional para la Represión de la Financiación del Terrorismo (boletín Nº 3.123-07).
De la Comisión de Defensa Nacional, recaído en el proyecto de ley, iniciado en mensaje de Su Excelencia el Presidente de la República , en primer trámite constitucional, que separa el Escalafón de Defensa Aérea de la Fuerza Aérea de Chile en los Escalafones de Defensa Antiaérea y de Telecomunicaciones e Informática. (El informe tiene el carácter de reservado). (Boletín Nº 3.221-02).
La unanimidad de los Comités, en sesión del día de hoy, acordó autorizar a las Comisiones de Gobierno y de Hacienda, unidas, para reunirse simultáneamente con la Sala durante la sesión ordinaria de mañana miércoles y la sesión especial del jueves, con el propósito de ocuparse en el proyecto de ley sobre límite del gasto electoral.
Señor Presidente , surge una dificultad, porque la Comisión de Hacienda sesionará durante toda la mañana del miércoles. Ello no es compatible con el funcionamiento de las Comisiones unidas.
La autorización es de 16 a 20.
Para mañana, además, se ha citado a Congreso Pleno a las 11, de modo que tampoco se podría funcionar simultáneamente en la mañana.
Señor Presidente , sugiero que se aplique el principio de subsidiariedad, es decir, que se deje que las instancias pertinentes tomen el acuerdo respectivo. Todos tenemos el compromiso de sacar oportunamente el proyecto mencionado y estamos desplegando nuestro mejor esfuerzo en tal sentido. No es pertinente ni necesario que los Comités resuelvan por nosotros para tal efecto. Ello normalmente nos genera una complicación muy grande, porque todos tenemos otras Comisiones que atender.
Deseo hacer una aclaración, señor Senador. El asunto fue propuesto en presencia de la propia Presidenta de las Comisiones unidas, Senadora señora Frei, quien formuló una petición sobre el particular, y por tal razón se planteó la posibilidad del funcionamiento simultáneo.
Indiscutiblemente, cabe declarar al respecto la autonomía de las Comisiones. Si estiman que deben reunirse a esa hora o a otra, pueden hacerlo. Sólo se les está habilitando para el caso de que la Sala esté en sesión.
Anuncio que para la sesión ordinaria de mañana se incluirán en la tabla de Fácil Despacho, de acuerdo con las facultades del Presidente , el proyecto de acuerdo sobre la aprobación del "Acta de Fundación de la Organización Iberoamericana de Juventud" y el proyecto que modifica la ley Nº 18.314, sobre conductas terroristas, en conformidad a lo dispuesto por el Convenio Internacional para la Represión de la Financiación del Terrorismo.
El señor VEGA.- Pido la palabra.
Señor Presidente , al final de la Cuenta figura el proyecto que separa el Escalafón de Defensa Aérea de la Fuerza Aérea de Chile en los Escalafones de Defensa Antiaérea y de Telecomunicaciones e Informática, presentado por el Ministerio de Defensa Nacional.
Solicito que se incluya en el primer lugar de la tabla de Fácil Despacho de la sesión de mañana.
Me parece que no hay inconveniente, ya que la iniciativa viene aprobada por unanimidad. Podría ponerse en el primer lugar de la tabla y tratarse en sesión secreta, porque se refiere a una materia propia de Defensa.
Corresponde proseguir la discusión particular del proyecto de ley de la Honorable Cámara de Diputados que crea el Consejo Nacional de Cultura y el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural, con segundos informes de las Comisiones de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología y de la de Hacienda. La urgencia ha sido calificada de "suma".
Sesiones 16ª, en 30 de julio de 2002 (se aprueba en general y queda habilitado); 8ª, en 30 de octubre de 2002 (se aprueba en general); 43ª y 45ª, en 30 de abril y 6 de mayo de 2003, respectivamente (queda pendiente su discusión particular).
La votación que procede ahora dice relación al artículo 2º del texto aprobado en general por el Senado, cuyo inciso segundo expresa:
"Su domicilio y sede será la ciudad de Valparaíso, y constituirá Consejos Regionales en el territorio nacional.".
¿Me permite, señor Presidente ? Sugiero que se llame a los señores Senadores para completar quórum.
Eso estamos disponiendo, Su Señoría.
Señor Presidente , me referiré nuevamente a la solicitud del Ejecutivo.
Deseo pedir a los señores Senadores que apoyaron la indicación anterior -que fue rechazada- que reconsideren su voto al pronunciarse ahora respecto de la propuesta del Ejecutivo de fijar la sede en Valparaíso y no se opongan a ella, a fin de alcanzar el quórum exigido, esto es, 27 votos favorables. De esa manera se evitará que la sesión concluya sin haber tomado decisión alguna y que, por ende, el Consejo Nacional de la Cultura quede sin sede.
Estamos llamando a votación, por lo que Su Señoría puede usar de la palabra sólo para referirse a una moción de orden.
Señor Presidente , hay un planteamiento muy importante que nosotros acogemos, referido a que sea la Comisión Mixta la que finalmente resuelva sobre ésta y otras materias. El texto sobre el cual se pronunciará el Senado hoy trae un conjunto de modificaciones al proyecto aprobado por la Cámara de Diputados.
No sabemos exactamente qué va a ocurrir en la Cámara Baja. Ésta puede perfectamente aprobar diversas alternativas; pero es evidente que el asunto va a ir a Comisión Mixta.
Nos parece muy interesante lo que han señalado varios señores Senadores, en el sentido de que sea dicha Comisión la que, con mayor tranquilidad y paz, se pronuncie en definitiva acerca de los puntos en que no haya acuerdo. En tal virtud, mantenemos nuestra opción por llegar a dicha instancia.
Por tal motivo, votaremos en contra.
Señor Presidente , me da la impresión de que si no se reunieran los votos suficientes para aprobar el texto del inciso segundo del artículo 2º aprobado en general por el Senado -que figura en la primera columna del boletín comparado-, tampoco se podrían constituir los Consejos Regionales, porque en él se dispone su establecimiento.
Se trata simplemente de una advertencia sobre el significado que tendría una votación negativa.
Señor Presidente, en primer lugar, debe señalarse que hay un error en las palabras del señor Ministro . Ello, porque el hecho de que no se llegue a reunir el quórum suficiente para fijar la sede en Valparaíso, no tendrá como consecuencia que el Consejo vaya a quedar sin ella. Restan todavía dos trámites, y perfectamente el asunto podría resolverse en la Comisión Mixta, como lo ha señalado el Honorable señor Ríos. De manera que aquí hay una extralimitación en la apreciación de las circunstancias.
En segundo término, para salvar cualquiera otra situación, como la planteada por el Senador señor Boeninger , desde ya solicito que dividamos la votación, a fin de pronunciarnos, por un lado, acerca de la sede en Valparaíso, y por otro, sobre la constitución de los Consejos Regionales en el territorio nacional.
Señor Presidente , ante todo, solicito que la Mesa informe, porque hay un cierto grado de duda respecto de lo que ocurrió en esta materia en el primer trámite constitucional.
En esa ocasión -según tengo entendido-, la Cámara de Diputados votó por Valparaíso como sede del Consejo. De modo que si se obtienen, como esperamos, los 27 votos, es obvio que el asunto queda definitivamente cerrado, y dejamos de mantener una situación pendiente.
He escuchado con mucha atención a todo el mundo, y creo que no se justifica este tipo de exclamaciones. Además, señor Presidente , debiéramos pronunciarnos sobre el artículo completo sin más dilación. No me parece conveniente dividir la votación, porque estamos demorando un proceso sobre el cual todos los señores Senadores ya tienen decidido su pronunciamiento.
No puedo acceder a su última petición, señor Senador, porque el pedir la división de la votación es un derecho parlamentario. Si se mantiene esa solicitud, tengo que proceder en la forma señalada.
Corresponde votar el segundo inciso del artículo 2º, que comienza con la frase "Su domicilio y sede será la ciudad de Valparaíso,..".
Señor Presidente , cuando voté la idea de legislar, lo hice por estructurar un sistema sobre la cultura nacional, que es una gran deuda que mantenemos con nuestra intelectualidad. No se precisó en ese acto lo referido a la sede. A mi juicio, el regionalizar eficientemente nuestras capacidades nacionales constituye un imperativo, y ésta es una buena oportunidad.
Lamentablemente, no se ha dado así en la votación; pero yo deseo mantener mi principio con respecto a la regionalización. Tengo mucho respeto por Valparaíso, con toda su historia y su maravillosa arquitectura, como ya lo expresé anteriormente. Sin embargo, en esta oportunidad me voy a abstener.
Debo advertir que a la próxima manifestación voy a disponer, primero, que se identifique a las personas para que abandonen el recinto individualmente. Y si se producen manifestaciones mayores, tendré que hacer desocupar las tribunas.
Les pido por favor que actúen con responsabilidad.
Señor Presidente , en la votación anterior me pareció que lo importante era dar una señal potente a favor de la regionalización, y, en tal sentido, Chillán tenía merecimientos. No ha ocurrido ese evento. Creo que es fundamental tomar una decisión y no dejar al Ejecutivo , ni esta situación, en un ámbito dudoso y vago.
Por eso, y dada la forma como se plantea el asunto, en esta oportunidad estimo del todo consistente votar a favor de Valparaíso.
Señor Presidente, fui de aquellos que respaldaron la sugerencia de que la sede del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes estuviera en Chillán. Sin embargo, considero importante definir de una vez por todas el punto.
Por eso, voy a votar a favor de Valparaíso, en el entendido de que el día de mañana, cuando planteemos la iniciativa correspondiente, la Quinta Región tendrá reciprocidad y no dificultará nuestra proposición de trasladar el Congreso a Santiago.
En un acto de generosidad hacia Valparaíso, apruebo el texto del primer informe, pero sobre la base -repito- de que en el futuro, cuando se decida la ciudad sede del Parlamento, se tendrán la misma actitud y las manos abiertas para dar el "sí" a la Capital.
Señor Presidente , ante todo, deseo rectificar algo que varios señores Senadores manifestaron al fundamentar sus votos en la mañana de hoy.
Aquí no se está definiendo la capital cultural de la República. En ninguna parte el proyecto de ley emplea esos términos ni tiene tal alcance. Simplemente, se está precisando cuál será la sede del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.
La Vieja Europa, con una sabiduría que no deja de sorprendernos, ha instituido en el marco de la Unión Europea la designación, año tras año, de una ciudad distinta como capital de la cultura, que no necesariamente coincide con la capital de alguno de los países miembros de esa Unión. Frecuentemente se escoge a ciudades emblemáticas que, por su tradición y patrimonio culturales, así como por su historia, merecen ser destacadas con ese rol. Y allí convergen durante el año actividades muy diversas, que transforman a la ciudad de turno en un polo de atracción turística y sirven a su desarrollo de manera permanente.
Ojalá que el naciente Consejo Nacional de la Cultura y las Artes haga en Chile algo parecido, de modo que cada año a un pueblo, comuna o ciudad cabecera de provincia diferente se le designe capital cultural del país y se le convierta en el punto de convergencia de actividades a través de las cuales, además, demostremos la eficacia de la ley en proyecto y la progresión en nuestro desarrollo cultural.
Creo que la sede del Consejo Nacional debe determinarse ahora. No soy partidario de arrastrar la decisión hacia una Comisión Mixta, ni tampoco de prolongar más un debate al que no ha de atribuirse un dramatismo especial.
Con ese propósito, reconociendo que el que la referida sede esté en la ciudad de Valparaíso constituye también un signo de la voluntad descentralizadora que anima al Congreso Nacional, voto a favor de la proposición del primer informe.
Señor Presidente , tenemos la enorme y fantástica responsabilidad de desarrollar el país en forma armónica, como lo mandan la Constitución y todas las disposiciones legales sobre administración de nuestra institucionalidad.
Ahora bien, del hecho de que con el Honorable señor Ruiz-Esquide y otros Senadores hayamos luchado por mantener la alternativa de Chillán surge -tal como lo comenté denantes- la idea de la Comisión Mixta, instancia normal en la tramitación de muchos proyectos y que, en este caso, nos llevaría a estudiar esta opción de desarrollo en forma más adecuada y con más tranquilidad y mayor paz.
Por eso, quién sabe si, representando también a las 32 mil personas que firmaron un documento de respaldo a Chillán, por su historia y su fuerza, no cejaré hasta lograr que una Comisión Mixta reanalice el tema, para llegar a una conclusión que espero se incline por esa ciudad, de la misma manera como ya surgen voces a favor o en contra del Parlamento en Valparaíso.
A este último respecto, mi disposición en defensa del Congreso Nacional en la Quinta Región ha sido permanente, incluso en momentos muy difíciles. Recuerdo perfectamente que, cuando estuve a punto de perder la vida, se levantaron voces en el propio Parlamento para expresar que era importante que el Poder Legislativo estuviera radicado en Santiago. Y desde mi cama, en la Unidad de Tratamientos Intensivos del hospital Van Buren, hice una especie de conferencia de prensa a fin de reafirmar mi posición en pro de Valparaíso.
Cada quien tiene sus fortalezas, sus responsabilidades, sus acciones, que deben ser respetadas. En consecuencia, de la misma forma como respeto la institucionalidad parlamentaria en el Puerto, respeto y apoyo la institucionalidad cultural en Chillán.
Por tal motivo, voto en contra.
Honorable señor Bombal.
Por las razones que adujo el Honorable señor Parra, voto que sí.
Concluyó el debate, señor Presidente . Imagino que se puede aplaudir el resultado de la votación.
No desaloje las tribunas, señor Presidente.
Resultado de la votación: por la afirmativa, 33 votos,...
...un voto en contra y 6 abstenciones.
--Con la votación indicada, se aprueba la primera parte del inciso segundo del artículo 2º del primer informe, que fija el domicilio y sede del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes en la ciudad de Valparaíso.
Votaron por la afirmativa los señores Aburto, Arancibia, Ávila, Boeninger, Bombal, Canessa, Cantero, Coloma, Cordero, Chadwick, Espina, Fernández, Flores, Foxley, Frei (don Eduardo), García, Horvath, Larraín, Martínez, Matthei, Naranjo, Novoa, Núñez, Ominami, Páez, Parra, Prokurica, Romero, Ruiz (don José), Silva, Stange, Zaldívar (don Andrés) y Zurita.
Se abstuvieron los señores Muñoz Barra, Orpis, Ruiz-Esquide, Sabag, Vega y Viera-Gallo.
Corresponde votar el resto de la frase que viene a continuación de la recién aprobada, que dice: "y constituirá Consejos Regionales en el territorio nacional".
Señor Presidente , sólo deseo reforzar un aspecto para la historia fidedigna de la ley.
Se entiende que los Consejos Regionales podrán sesionar en cualquier ciudad de la Región y no necesariamente en su capital.
Exactamente. Y ello puede aplicarse también al Consejo Nacional.
Señor Presidente , quiero dejar constancia de la inquietud de un grupo de Senadores respecto de esta disposición, para evitar así una discusión posterior acerca de cómo debe estructurarse esta institucionalidad a lo largo del país.
A instancias del Honorable señor Valdés -para ser justos-, un grupo de Senadores planteamos la idea de que la institucionalidad cultural no se organizara sobre la base de Regiones, sino de provincias. A mi modo de ver, estructurar el Consejo Nacional de la Cultura en torno a las provincias, desde el punto de vista del esfuerzo de regionalización, es más coherente que lo aprobado. Si bien es cierto el Ejecutivo no quiso hacer suya esta indicación, por cuanto era de su exclusiva iniciativa, al menos se recogió más adelante la idea de generar algún tipo de trabajo delegado en las provincias. Es muy importante dejar esta constancia pues, para los efectos de la realidad cultural, la unidad de la provincia es mucho más real que la regional. Son demasiadas las diferencias al interior de las Regiones como para pensar que ellas representan alguna entidad cultural.
Por ello, me parecía razonable repensar esa estructura. Es una lástima que la idea no haya sido respaldada, pero por lo menos estimo oportuno hacer presente que aprobamos esta norma sólo porque el Ejecutivo no patrocinó la otra indicación.
También aprovecho la oportunidad para refutar el planteamiento formulado por el Honorable señor Núñez -no está presente ahora en la Sala- al fundamentar el voto -por eso no lo pude corregir-, en cuanto a que había una omisión en el proyecto, en el sentido de que no se preocupaba del desarrollo cultural de las Regiones, en circunstancias de que el artículo 2º, inciso segundo, establece que "En el cumplimiento de sus funciones y en el ejercicio de sus atribuciones, el Consejo deberá observar como principio básico la búsqueda de un desarrollo cultural armónico y equitativo entre las regiones, provincias y comunas del país. En especial, velará por la aplicación de dicho principio en lo referente a la distribución de los recursos públicos destinados a la cultura.".
Por lo tanto, cuando esta disposición incorpora los objetivos centrales del Consejo Nacional de la Cultura, se plantea el compromiso con la actividad regional a lo largo del territorio.
Más adelante, el artículo 3º reitera el mismo espíritu en algunas funciones específicas de ese organismo, como las contenidas en los Nºs. 3, 6 y 12, por mencionar los que aluden en forma explícita a este punto. Las demás funciones, obviamente, se subentienden comprendidas dentro del espíritu señalado en el artículo 2º, que constituye el marco de referencia del ejercicio de las atribuciones del Consejo Nacional.
Por eso, me parece que el comentario del Senador señor Núñez no corresponde a la realidad. A mi juicio, no hubo descuido en la Comisión respecto de esta materia, porque está recogida expresamente.
La discusión sobre el domicilio refleja que la voluntad del Senado -imagino que ocurrirá lo mismo en la Cámara de Diputados- apunta a que esta institucionalidad, independientemente de dónde se fije su sede, opere de manera descentralizada, debido a que la realidad cultural, sobre todo de las provincias, es diametralmente opuesta a la de las grandes ciudades, particularmente de Santiago.
Entonces, es muy importante subrayar este aspecto y no dejar la sensación de que en la iniciativa hay una visión centralista, puesto que en los hechos eso no es efectivo.
Señor Presidente , por su intermedio y en cuanto a lo expresado por el señor Senador que me antecedió en el uso de la palabra, deseo consultar a los representantes del Gobierno sobre los argumentos -pudieron darse en la Comisión, pero la Sala no los ha conocido- para rechazar la alternativa propuesta atinente a que los Consejos sean provinciales, en circunstancias de que ellos contribuirían a mayor descentralización y regionalización. La realidad de las provincias que componen las Regiones es totalmente distinta. Entonces, es absurdo que sólo haya una organización regional, en circunstancias de que en las provincias existen realidades diversas para desarrollar la cultura y las artes. Además, al haber mayor número de consejos permitiría defender mejor la localidad, la comuna, como centro del desarrollo cultural.
Por lo tanto, quiero preguntar sobre los argumentos de fondo que sustentan el propósito de no crear los Consejos Provinciales y si existiría ánimo para corregir esta materia.
Señor Presidente , respecto de este tema, deseo dar cuenta del debate de la Comisión y de su espíritu.
Un señor Senador que me antecedió se refirió a lo manifestado por otro Honorable colega esta mañana en orden a que ese organismo técnico no había tenido la precaución de estudiar lo relativo a la auténtica y real descentralización. Señor Presidente , eso no fue así, pues todos sus miembros planteamos al Gobierno nuestro desacuerdo con el tema de la sede regional, ya que éramos partidarios de una mayor localización, con el objeto de buscar una manera distinta de asentar en cada provincia lo que estaba haciéndose en la Región de modo centralizado. Y la explicación fue exactamente la que entregué esta mañana: la regionalización en Chile no tiene raíces culturales. Por lo menos en la Región que represento -no sé qué pasará en otras-, entre Concepción, Chillán y Arauco , la verdad es que, desde tal perspectiva, no hay nada en común. Incluso, la historia de la ciudad de Ñuble, y en particular la de Chillán, está del todo diferenciada y casi desafectada de la de Concepción.
Así, manifestamos que no había ningún otro asunto, sino éste, en el cual pudiéramos recoger la realidad de un país que está descentralizado en una forma que no corresponde a las vivencias objetivas de las personas.
La explicación del Ejecutivo -y a esto apunta lo expresado por el Honorable señor Espina- fue que se generaba una balcanización del sistema, lo cual, en la práctica, significaba la creación de 25 ó 30 sedes, atomización de los programas, manejar gastos tremendos, sin posibilidad de hacerlo de manera adecuada. Planteamos varias alternativas, entre otras, propiciar mayor presencia, nombramientos automáticos, aun ad honorem, etcétera.
Sin embargo, debo reconocer con franqueza que de parte del Gobierno no hubo ánimo alguno de satisfacer nuestros planteamientos. Y lo digo con la misma fuerza con que en otras oportunidades y materias reconocí que se recogieron nuestros puntos de vista. Pero en esta ocasión no hubo caso.
A pesar de ser un Senador de Gobierno, debo manifestar que ésta fue la sensación que tuvimos.
Entonces, debimos aceptar la tesis de los Consejos Regionales, a los que tampoco era posible marginar de toda la estructura, pues, si además no había consejos provinciales, en la práctica no habría nada. Justamente por eso pedí dividir la votación. A diferencia de lo ocurrido con Valparaíso, en que no se consideraba dramático decidir en trámites posteriores la instalación de la sede del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, en este caso me parecía inadecuado proceder así.
Como se aprobó otra fórmula, no podemos rechazar esta norma. La votaré a favor, pero dejando claramente establecido que me parece una proposición incorrecta, contraria al sentido profundo del proyecto, a la realidad objetiva de las Regiones y a la racionalidad de la materia.
Desgraciadamente, creo que deberemos entregar esta facultad al propio Consejo Regional que, como sabemos, se topa con el problema de fondo: quiérase o no, en el país se ha producido una especie de "centralización" de las capitales regionales. Y en todas partes se demanda lo mismo. Incluso se está pidiendo la creación de otras Regiones, pues las actuales no están correspondiendo a la realidad objetiva.
Votaré a favor, pero reconozco que haré todo lo posible para introducir un cambio en esta materia.
¿Habría acuerdo para aprobar la norma, con la constancia señalada?
Señor Presidente, le pedí...
Señor Presidente, quiero responder la inquietud planteada por el Senador señor Espina y, además, expresar algunas reflexiones.
Lo ideal hubiera sido que los Consejos Regionales fueran autónomos, como los servicios de salud. Sin embargo, eso no está consignado en el proyecto.
Si Sus Señorías leen el boletín comparado, la primera función del Consejo Regional es cumplir las funciones del Consejo Nacional en el ámbito regional; o sea, en el fondo, cada Región viene a ser una proyección de las políticas nacionales. No son Consejos Regionales autónomos.
Este tema se debatió en el seno de la Comisión. En algún minuto se planteó, pero, como ha sido tan largo el estudio de este proyecto, quedó en el camino.
Reitero: los Consejos Regionales no son como los servicios de salud, que tienen personalidad jurídica, patrimonio, etcétera. Es decir, se trata de instituciones con voluntad para desconcentrarse, pero cuyo desempeño habría que ir viendo.
En segundo lugar, la creación de Consejos Provinciales de todas maneras necesita la existencia de Consejos Regionales, porque la estructura del país parte con el Estado Central y sigue con las Regiones, las provincias y, finalmente, las comunas. Estas últimas las dejamos aparte, porque para eso existen los municipios. O sea, de todas maneras tenía que haber Consejos Regionales. El problema consistía en saber si, además de éstos, habría consejos provinciales. Al respecto, después de una larga discusión -como aquí se mencionó-, el artículo 24 del proyecto recogió la indicación del Ejecutivo en el sentido de que se podrá nombrar Coordinadores Provinciales de Cultura, los cuales tendrán a su lado un Comité Consultivo Provincial ad honorem.
A mi juicio, la cuestión es que los Coordinadores Provinciales de Cultura son nombrados por la estructura central, es decir, por el Consejo Nacional, lo que revela que no es un organismo desconcentrado. Lo lógico habría sido que aquéllos, por los escasos recursos con que cuentan, fueran nombrados por los Consejos Provinciales.
No creo que hubiera problemas en cuanto a que estos Consejos se extralimitaran en el gasto, porque para eso están los presupuestos propios. Además, la Dirección de Presupuestos fiscaliza muy bien el gasto de los recursos del Estado. Pero la facultad quedó radicada en el Consejo Nacional. No es una fórmula -lo señaló el Senador señor Ruiz-Esquide - que nos satisfaga plenamente, pero por lo menos las provincias no quedan desprovistas.
Tiene la palabra el Honorable señor Martínez , con cargo a su tiempo.
Señor Presidente, respecto de esta materia, que me parece importantísima, ¿se consultó, por ejemplo, fijar en las Regiones la política de rotar la sede en las provincias? Porque ésa sería la solución alternativa para problemas que tienen gran peso.
Señor Presidente , respecto a lo planteado por Su Señoría, el proyecto establece que los Consejos Regionales pueden instalar su sede en la capital regional o en otra ciudad. Ello podría interpretarse como dos o tres años en un lugar, después en otro. Podría ser. No me atrevo a pronunciarme, pues no está dicho explícitamente. Pero creo que no hay nada que lo impida.
Respecto de los consejeros provinciales, el Gobierno entendió que no había recursos suficientes para afrontar un gasto de esta envergadura, sobre todo si se tiene en cuenta que el presupuesto del organismo es bastante restringido. Se debe considerar que el total de los funcionarios del Consejo deben ser, si no me equivoco, 120 ó 140 en todo el país, de los cuales la gran mayoría estará en Valparaíso y pocos en las demás Regiones. Ésa es la situación.
Perdón, señor Presidente . Por su intermedio, le hice una consulta al señor Ministro .
Se la va a responder de inmediato, señor Senador.
Lo que puedo señalar, con relación a la pregunta formulada, es que las explicaciones del Senador señor Viera-Gallo son ultra petita, desde el punto de vista del Ejecutivo. El señor Senador ha participado en todo el debate, y quiero destacar que, aun cuando sostuvo otras posturas, finalmente accedió, junto con los demás integrantes de la Comisión, a convenir en una fórmula de este tipo.
Las razones principales ya las dio, y solamente quiero reiterar que la idea de constituir un Fondo que, además de distribuirse en trece regiones, hubiera de repartirse en 51 provincias, tenía dos objeciones desde el punto de vista de la Administración del Estado, que ya se mencionaron: una, de orden práctico, es que generaba una dispersión de recursos que podía atentar contra la posibilidad de destacar algunos proyectos de envergadura (los Senadores señores Ruiz-Esquide y Vega también estuvieron presentes en ese debate, en la Comisión de Educación); y la otra, es el hecho de que la estructura del Estado está organizada en Regiones y, por lo tanto, ésta sería una suerte de fórmula que escaparía a la conformación del resto de los servicios.
Esas dos razones nos movieron a buscar una alternativa intermedia, con el acuerdo de los señores Senadores, cual es la creación de Coordinadores Provinciales de Cultura, y también la posibilidad de crear Comités Consultivos Provinciales ad honorem, de manera de descentralizar más aún la actividad cultural del país respecto de la situación en que nos encontramos.
¿Habría acuerdo en aprobar el resto del inciso segundo del artículo 2º, con las debidas constancias y el quórum de 29 señores Senadores?
El artículo 3º también se aprobó por unanimidad en la Comisión.
Se refiere a las funciones del Consejo.
¿Habría acuerdo en aprobarlo, dejando constancia del quórum?
Perdón, señor Presidente . Deseo formular una moción de orden: que con la misma votación se dé por aprobado el resto del articulado, salvo lo que se haya pedido votar separadamente.
¿Ni siquiera lo que concitó la unanimidad?
Vamos votando como corresponde.
Corresponde pronunciarse respecto del Nº 12) del artículo 3º propuesto por la Comisión de Educación, tendiente a reemplazar el punto y coma por un punto aparte, y agregar el siguiente párrafo, nuevo: "Para la operación del sistema nacional y regional de información cultural a que hace referencia este numeral, el Consejo podrá crear un banco de datos personales de aquellos señalados en la ley Nº 19.628.". (Aprobado por tres votos a favor y uno en contra).
¿Habría acuerdo en aprobarlo?
No, señor Presidente. Pido que alguien lo explique.
Señor Presidente , mi ánimo no es retrasar el despacho del proyecto, ni mucho menos. Lo que quiero es que, como varios de nosotros no participamos en la Comisión de Educación, por integrar otras, nos expliquen algunos cambios efectuados.
El Senador señor Viera-Gallo lo hará.
En este caso, la Ley sobre Protección de la Vida Privada impide a los organismos públicos crear este tipo de bancos de datos, salvo autorización legal expresa. Entonces, para poder tener uno de los músicos, de los artistas o de todos quienes se dedican a las artes, se requiere autorización legal expresa, y eso es lo que consigna este numeral.
Señor Presidente, supongo que la idea es conocer la fuerza artística en las Regiones, el número de personas que se dedican a la actividad, lo que se puede prestar para una manipulación posterior y una segregación de ciertos artistas, por sus visiones, actitudes o, por último, su línea cultural.
En verdad, me llama la atención. Por algo se hace referencia expresa a la ley Nº 19.628, sobre Protección de la Vida Privada. Entonces, la pregunta que me surge es qué pasará con los artistas que no quieran afiliarse, por diferentes razones, al sistema. Se trata de una situación que no me parece clara, desde el punto de vista de la libertad personal.
Ésa es mi observación.
Señor Presidente , respecto de la inquietud del señor Senador que acaba de hacer uso de la palabra, el espíritu de la norma en comento es exactamente el contrario. De lo que se trata es de que todo cuanto se pueda hacer en beneficio de la cultura esté particularmente en conocimiento de los agentes culturales en todos los ámbitos a que la ley en proyecto hace referencia. De no existir estos bancos de datos será difícil dar a conocer los concursos, por ejemplo, a los que puedan postular a ellos, como normalmente ocurre en Regiones. Muchas veces, uno se topa con agrupaciones culturales en distintas comunas que quisieran obtener fondos, sin saber que están abiertos los concursos respectivos, o que ya se cerró el que les interesaba. El tener bancos de datos, obviamente, hace posible que la información se difunda y llegue a quienes puedan ser partícipes del sistema.
En lo que dice relación al manejo, confidencialidad y respeto de la información está cautelado, precisamente, en la ley Nº 19.628, que se preocupó especialmente de fijar los límites en el uso de la información, sobre todo cuando se trata de datos personalísimos, o que tienen carácter íntimo, porque a eso se refiere dicha legislación.
Señor Presidente , solicito hacer uso del derecho a réplica.
No corresponde, señor Senador , pero puede pedir una interrupción e intervenir.
Entonces, la solicito, si Su Señoría me lo permite.
Si el Senador señor Larraín no tiene inconveniente, puede hacer uso de ella, Su Señoría, con cargo a su tiempo.
Lo fundamental, en mi concepto, es lo siguiente: qué pasa con los artistas que no se inscriban, por las razones que sean, y en la prensa local se publica el aviso llamando a concurso, y ellos postulan. ¿Qué va a suceder con esas personas?
No pasa nada, señor Presidente .
Le concedo una interrupción al Senador señor Viera-Gallo.
Esto es exactamente lo que tienen otras reparticiones públicas, como los Servicios de Salud, Impuestos Internos, el Registro Civil , cada cual en su ámbito propio. En este caso, se faculta al Consejo para tener bancos de datos de estas personas, por mil razones: puede ser para llamar a concurso, organizar algún tipo de actividad, etcétera. Lo único que se le dice es que el organismo de que se trata podrá tener una lista para la protección de los datos sensibles que preocupan al Senador señor Martínez , por ejemplo, credo religioso, orientación política, u otro, lo que está resguardado en la ley a la cual se hace referencia. Si no, se daría el absurdo de que el Consejo no podría tener un listado de músicos, artistas, cineastas, etcétera. O sea, su inquietud se encuentra plenamente resguardada en la ley respectiva.
Tiene la palabra el Senador Espina.
Señor Presidente , simplemente para decir que me parece una excelente idea el que exista este banco de información, porque precisamente puede impedir que se margine a algún artista que desee participar del Fondo Regional, so pretexto de que no se le ubicó, no se supo dónde estaba o no tuvo conocimiento de cuándo era el concurso. Al contrario, creo que esto garantiza que todos podrán participar por estar en el registro, y no será dable señalar como excusa que en un momento determinado no se pudo tener una comunicación expedita con la persona, particularmente en Regiones, donde no siempre es fácil ubicar a los artistas.
Por lo tanto, la considero una excelente idea y lo que hace es proteger al artista en lugar de perjudicarlo.
Señor Presidente , solicito que me autorice a plantear un tema.
Con la venia de la Sala, no tengo inconveniente.
Supongo que Su Señoría pedirá el acuerdo para aprobar esto, ante lo cual quiero dejar establecida mi posición frente al número en análisis.
Entiendo que la información cultural se refiere a grupos de artistas, y no a las personas. De ser esto último, me parece sumamente delicado, porque puede haber ¿y, de hecho, hay experiencias muy negativas en estos aspectos- ciertos criterios de tipo político-partidista en la selección de la ayuda o en el apoyo a ciertos grupos de artistas. Esto es una realidad. La hemos vivido, ocurre, y desgraciadamente, no se puede desconocer.
A mi juicio, esta proposición abre las puertas en esa dirección. La idea es buena, pero los problemas de utilización que se pueden presentar andando el tiempo, podrían ser muy delicados. Quiero hacer presente que en este aspecto mi voto es contrario, salvo que se me aclare la situación y se me compruebe que estoy equivocado en mi raciocinio.
Ése es mi planteamiento.
Si le parece a la Sala, podría aprobarse con el voto en contra del Senador Martínez, o con la constancia que ha hecho, y su voto a favor.
Quiero dejar constancia de mi rechazo a la disposición, por los antecedentes que he dado.
--Se aprueba, con el voto en contra del señor Martínez, dejándose constancia, para los efectos del quórum constitucional requerido, de que emitieron pronunciamiento favorable 31 señores Senadores.
A continuación, corresponde ocuparse en los numerales 15), 16) y 17), del mismo artículo 3º, que fueron aprobados por unanimidad y que también requieren quórum de ley orgánica constitucional.
Señor Presidente , el punto abordado en el número 17) está relacionado con el artículo 36 que pedí votar separadamente. En consecuencia, solicito dejar pendiente su tratamiento hasta que veamos el artículo que he mencionado. En realidad, su discusión podríamos realizarla ahora. A mí me da lo mismo. Pero insisto en que está íntimamente relacionado con el artículo 36.
¿Qué solicita Su Señoría?
Votar conjuntamente el numeral 17) -no los otros- con el artículo 36.
La discusión del numeral 17) queda pendiente hasta el momento de tratar el artículo 36.
Si les parece, los otros numerales se aprobarían con el mismo quórum anterior.
El artículo 4º no sufrió modificaciones.
En seguida, corresponde tratar el artículo 5º, a petición del Honorable señor Larraín.
Señor Presidente , pido votación separada del artículo 5º en lo que dice relación a los números 2) y 3), referentes a la composición del Consejo. Y quiero fundamentar mi petición del siguiente modo. Obviamente, de modificarse la disposición habría también que revisar el inciso tercero, que hace referencia a dichos numerales.
Aquí hay un punto que considero bastante neurálgico en la institucionalidad cultural. Me refiero al proceso de su conducción. Este artículo estructura la forma como se va a llevar adelante, quienes van a ser las personas responsables del manejo del Consejo, las cuales, por lo tanto, tendrán la misión de respaldar el desarrollo y la actividad cultural en Chile.
Sobre esta materia, que fue una de las que, cuando se produjo el problema del rechazo por falta de quórum en la Cámara de Diputados, trabajamos con los Ministros -lamentablemente, ninguno de ellos ejerce esas funciones hoy día, pero entendemos que hay continuidad en los criterios- y llegamos a algunos acuerdos en lo que dice relación con ciertas cautelas que deseábamos dejar protegidas o respetadas en el articulado de este normativa.
Una de ellas es ésta, porque si hay alguna cuestión importante en el ámbito cultural cuando el Estado actúa en él es precisamente el que no exista ningún dirigismo desde un punto de vista oficial. La cultura, como sabemos -no quiero extenderme al respecto-, está fundada en un principio de libertad, en todo sentido: de creación, de innovación, de difusión, de extensión, de gestión, y si eso se ve alterado por algún conductismo oficialista, cualquiera que sea éste, obviamente se distorsiona el valor que pueda tener el apoyo a la cultura desde un ente del Estado. ¿Y quién debe cautelar esto? Precisamente un organismo cuya composición dé esa garantía.
En tal sentido, en las indicaciones que formulamos al artículo 5º pedimos una mayor presencia de personalidades y que fueran nombradas con acuerdo del Senado.
Esta idea está recogida parcialmente en el número 5), que sólo propone el nombramiento de dos personalidades de la cultura, designadas por el Presidente de la República , con acuerdo del Senado. Nosotros planteábamos que fueran cuatro personalidades, como una manera de garantizar, en un sentido amplio, la pluralidad de quienes integran y dirigen este Consejo. Y, al mismo tiempo, solicitábamos rechazar, en los numerales 2) y 3) en cuestión, la presencia de los Ministros de Educación y de Relaciones Exteriores, por varias razones. La primera, por permitir una injerencia demasiado alta al Gobierno de turno en la conducción de la cultura en el país. Nos parece que estos dos Ministros otorgan una connotación exageradamente estatal y oficialista al trabajo del Consejo, y no lo estimamos correcto. El Primer Mandatario , por lo demás, va a contar en el Presidente del Consejo con una persona que, con rango de Ministro , lo representará. Pero el resto de las personalidades propuestas lo integrará a nombre de la sociedad entera, y no necesitamos que el Gobierno tenga una presencia particular en dicho organismo, puesto que su acción está cautelada por la forma como el Consejo estará estructurado.
Pero si lo anterior fuere todavía insuficiente, hay un hecho también real. Sabemos que cuando los Ministros integran un organismo de esta naturaleza prácticamente no pueden tener participación en sus labores, porque tanto el Ministro de Educación como el de Relaciones Exteriores, aparte tener sus propias atribuciones, llevan a cabo funciones extraordinariamente importantes. Y tanto es así, que un inciso del artículo en estudio expresamente dice que los Ministros podrán delegar su participación en representantes permanentes, sin perjuicio de reasumir cuando lo estimen conveniente. Vale decir, sabemos que ellos nunca podrán estar presentes, sino que su representación la asumirán esos delegados. Por lo tanto, la idea de establecer una coordinación con estos Ministerios no se va a lograr, porque ya sabemos, en virtud de ese inciso, que en su lugar actuarán sus reemplazantes. Por lo demás, toda vez que su presencia sea necesaria se invitará a tales Secretarios de Estado para que efectúen las labores de coordinación pertinentes. Pero la función específica de esta institucionalidad cultural queda desvirtuada por la situación descrita.
Por eso, como una manera de eliminar en la composición de ese organismo la presencia de los dos Ministros mencionados que, como sabemos, nunca estarán en condiciones de participar en las definiciones del Consejo, he pedido votación separada.
Vamos a aceptar su petición. Por lo demás, está en su derecho.
Señor Presidente , sólo para recordar que en el proyecto original, que posteriormente fue modificado, se contemplaban para este efecto un Presidente del Consejo , tres Ministros, un Subsecretario, y diversos representantes del ámbito cultural.
La enmienda consideró esos puntos de vista y los redujo a dos, entre ellos el de Educación, y el Presidente del Consejo es designado por el Presidente de la República -tres-, y ¡ocho miembros del ámbito de la cultura de la sociedad civil!
A juicio del Ejecutivo, es importante mantener la presencia a lo menos de dos Ministros para los fines de la coordinación interna del Gobierno. Y en ese sentido se ayuda a un mejor funcionamiento. Además, como lo señalaba el propio Senador señor Larraín , al final del artículo 5º se establece que los Ministros podrán delegar su participación en representantes permanentes. Pero estamos hablando sólo de dos Ministros. Creo que, independientemente de que sea el Ministro o Ministra de Educación o de Relaciones Exteriores , es conveniente que haya coordinación, especialmente en el ámbito de la cultura, por su vinculación con Educación.
En cuanto al riesgo de que la cultura pueda ser inducida con la presencia del Ejecutivo , hay que tener presente que entre sus responsabilidades está precisamente la de incentivar la cultura. Sobre la base de ese mismo argumento, no deberíamos tener Ministro de Educación porque también puede inducir la educación, que es más compleja todavía que las expresiones culturales. De manera que no se puede considerar excesivo ese número por constituir mayoría entre ocho miembros. Nos parece conveniente una coordinación de tal naturaleza para mantener una representación balanceada y con presencia del Estado, que es menor a la de la sociedad civil, lo que asegura una conexión con el funcionamiento del resto del sector público.
Por ello, creemos preferible mantener las dos personas.
Señor Presidente , efectivamente el tema fue bastante debatido en la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, por lo que planteó el Senador señor Larraín : que muchas veces los Ministros deben asumir la responsabilidad de presidir determinados consejos y, en la práctica, por sus múltiples actividades, se les hace muy complicado hacerlo.
Al calor de esa discusión, precisamente el Ministro de Educación señaló -y así quedó constancia en el informe de la Comisión- que, en el caso de delegar, sería en un funcionario de alta jerarquía y con carácter permanente. Así se evitaría cambiar sistemáticamente a las diferentes personas que lo reemplacen. Se trata de que, cuando el Ministro de Educación o el de Relaciones Exteriores no pueda concurrir, siempre asista el mismo representante, quien continuaría en forma vertebrada -diría- el seguimiento de lo que ocurra en el Consejo Nacional de Cultura. Así quedó precisado en el informe de la Comisión de Educación.
Señor Presidente , en realidad éste fue uno de los temas discutidos. El otro se refiere a que el Consejo tuviera suficiente libertad para no caer en una suerte de dirigismo estatal, preocupación que fue permanentemente expuesta en la discusión de la Comisión.
Efectivamente, se eliminaron del proyecto inicial dos de los representantes del Ejecutivo , por no estimarse pertinentes. Sin embargo, la fórmula final propuesta -la de una mayoría sustancial de académicos del área de la cultura y sólo dos representantes directos del Ejecutivo (porque el Presidente del Consejo evidentemente debe ser nombrado por el Presidente de la República )- nos parece suficiente.
Por eso, sin perjuicio de que se vote separadamente, vamos a pronunciarnos a favor de lo que plantea el informe de la Comisión.
Señor Presidente , tengo aquí el texto original del proyecto que en su momento discutimos con el Gobierno. Es cierto que se retiraron del Directorio del Consejo el Ministro Secretario General de Gobierno y el Subsecretario de Desarrollo Regional, quienes, junto con los Ministros de Educación y de Relaciones Exteriores, eran las autoridades oficiales sugeridas.
En mi opinión, la presencia del Canciller no tiene ninguna justificación.
Aquí es donde se pone a prueba si el que se crea será un organismo autónomo e independiente, que ha de operar al margen del Gobierno de turno. El Consejo tiene recursos debidamente asignados; su Presidente será propuesto por el Primer Mandatario , y el resto de la composición de su Directorio parece razonable, pero no hay razón ni justificación alguna para que el Ministro de Relaciones Exteriores forme parte de él.
Desde luego, no podrá asistir regularmente, porque la mayoría de los días no se encuentra en el país, por las funciones propias de su cargo. Por lo mismo, alguna persona tendrá que reemplazarlo, la cual -digamos las cosas como son- estaría allí para constituir mayoría.
Me parece bien que el Ministro de Educación integre el Directorio, por la vinculación del área educacional con el desarrollo de la cultura, siempre y cuando no delegue en otro su participación. Si no, ¿qué sentido tendría formar una mayoría política? Ello podría ser ventajoso tanto para este Gobierno como para los futuros, aunque sean de otro signo político, pero es un error.
No aprecio ninguna justificación, entonces, para incluir al Ministro de Relaciones Exteriores . En cambio, estimo adecuada la presencia del de Educación , pero sin que pueda ser reemplazado. Esto no tiene sentido, si lo que se quiere es conocer la opinión de aquél, por ejemplo, sobre las políticas públicas de desarrollo cultural a nivel de enseñanza básica y media, o de los recursos para incentivar dichas políticas. Pero -reitero- no me parece conveniente que tal autoridad sea objeto de reemplazo.
Por lo tanto, adhiero a la indicación del Senador señor Larraín en el sentido de votar separadamente.
Entonces, pido concretamente que se divida la votación del artículo: primero, en lo referido al Ministro de Educación ; luego, en cuanto al de Relaciones Exteriores, y finalmente, a la facultad de delegar. Esta última, a mi juicio, simplemente burlaría el propósito de la norma, en lo que dice relación a la presencia de los Ministros.
Se ha pedido votación separada del artículo 5º. Habría que pronunciarse primero sobre el número 2), relativo al Ministro de Educación , y luego el número 3), atinente al de Relaciones Exteriores. Posteriormente, habría que resolver lo relativo al penúltimo inciso, que tiene que ver con la facultad de los Ministros para delegar su participación, lo que debe ser coherente con esos dos números.
Señor Presidente , se trata de un problema de orden administrativo.
En el texto aparece el Presidente del Consejo primero y después el Ministro de Educación . A mi juicio, debe ser al revés. Es un detalle de carácter administrativo, pero importante.
Tiene la palabra el Senador señor Viera-Gallo .
Lo que pasa es que el Presidente del Consejo tiene esa calidad. Es el Ministro del ramo.
Sí, y por lo tanto, preside. Los otros Ministros concurrirían, en el caso de aprobarse su inclusión.
Solamente quiero señalar las razones que justifican la presencia del Ministro de Relaciones Exteriores en el Directorio de este Consejo: es de suma importancia una identidad cultural de país frente a los procesos de globalización que estamos viviendo y que están arrollando nuestras identidades. De manera que la incorporación de la cultura y de la identidad nacional en la política exterior adquiere creciente relevancia para la proyección internacional de Chile.
Respecto de la presencia de dos Ministros, simplemente diré que estamos hablando de un servicio público creado por el Ejecutivo para cumplir una función como cualquier otra repartición, pero con una característica distinta. Por lo tanto, decir que no debe haber representantes del Ejecutivo en este servicio no tiene mucha lógica. Por eso, solicito aprobar la presencia de ambos Ministros, como lo indica el informe.
Señor Presidente , he escuchado con detenimiento lo sostenido por el Ministro de Educación respecto de la presencia en el Directorio de su congénere de Relaciones Exteriores, y me permito discrepar absolutamente de su planteamiento.
Si la nominación se debe a que el Canciller viaja mucho, a lo mejor también debiera participar en los aspectos económicos, porque con ello tiene bastante conexión con quienes analizan la economía internacional. Por la misma razón, tendría que integrar el Banco Central o la CORFO, pues se impone de muchos proyectos, etcétera. Creo que ello es muy absurdo.
Si la razón de incluir al Ministro de Relaciones Exteriores es por sus contactos internacionales, entonces, incluyamos a una persona que tenga conocimiento de los aspectos culturales.
En verdad, éste es un tema serio, pues trata de la cultura y el arte.
No me opongo a que el Presidente de la República nombre a otra persona que conozca de la materia. Pero, ¿qué especialidad puede tener el Canciller de turno en el área cultural? ¿Cuándo va a asistir a las sesiones del Consejo? ¿En qué momento podrá preocuparse de la cultura, cuando su actividad se relaciona con el Tratado de Libre Comercio y otras negociaciones complicadas ajenas a aquélla?
Por ello, señor Presidente, realmente llamo a que analicemos el punto racionalmente. El cargo de Ministro de Relaciones Exteriores no exige una especialidad como para integrar este Consejo.
Señor Presidente, este mismo debate se dio en la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados.
Según recuerdo, los argumentos dados allí para mantener un representante del Ministerio de Relaciones Exteriores en el Consejo obedecen al hecho de que la División de Cultura de esa Secretaría de Estado sigue desarrollando las mismas funciones, pues no es erradicada de la misma, como ocurre con otras dependencias que sí pasan a formar parte de la nueva institucionalidad cultural.
Entonces, aparecía como lógico que, de darse así las cosas, el Consejo conservare un puente de comunicación con el Ministerio de Relaciones Exteriores, máxime si se considera el hecho de que la mayoría de los tratados que se firman, y particularmente el suscrito con la Unión Europea, contienen cláusulas de orden cultural que podrían constituir un elemento de información muy útil para una entidad que en el plano interno se ocupará del impulso y desarrollo de todo lo concerniente a la cultura.
Por eso, no es tan absurdo ni obedece a un capricho, el mantener la representación de esa Secretaría de Estado en el Directorio del Consejo.
Señor Presidente , las palabras que acaba de pronunciar el señor Senador que me precedió podrían haberme evitado insistir sobre la materia. Sin embargo, quiero recordar que tuve el honor de ser Ministro de Relaciones Exteriores durante cuatro años.
La Ley Orgánica de la Cancillería contempla la Dirección de Asuntos Culturales y de Información, con alto rango dentro de aquélla, que desarrolla permanentemente una labor cultural de gran importancia en orden a difundir en el exterior los valores chilenos, concretada en determinados países tanto a través de delegaciones como de embajadores ad honorem, designando en tales funciones a destacados representantes del mundo cultural o artístico. Además, como expresó el Honorable señor Ávila , la mayoría de los convenios internacionales establecen normas específicas relativas a dicho campo.
En consecuencia, pensar que el Ministerio de Relaciones Exteriores se encuentra al margen de la cultura nacional significa, -lo digo con todo respeto- omitir o no tener presentes las acciones que ha venido realizando ininterrumpidamente desde 1990.
Señor Presidente , quiero remarcar que en el Ministerio de Relaciones Exteriores existe una Dirección de Asuntos Culturales. No olvidemos que en todos los tratados, y específicamente en el de asociación con la Unión Europea, se incorporan materias de tipo cultural; tampoco, que tenemos Agregados Culturales en todas partes del mundo.
Por eso, considero imprescindible integrar al Directorio del Consejo a un representante de la Cancillería, que también se encarga de dar a conocer la realidad cultural del país.
Señor Presidente , quiero hacer un aporte al debate.
Hemos escuchado las numerosas razones que justificarían la presencia del Canciller en la Dirección del Consejo. No cabe duda de que así es. El punto es que, a mi juicio, eso es poco operativo. Quienes hemos tenido la posibilidad de trabajar con el Ministro o Ministra de Relaciones Exteriores en distintas oportunidades, sabemos lo difícil que es reunirse con él o ella. Por tal motivo, estimo erróneo incluir a esa autoridad entre los miembros de aquél.
Hay una alternativa, quizá más efectiva: primero, designar a la autoridad máxima de la Dirección de Asuntos Culturales de esa Cartera, la cual seguramente actuará como nexo. La otra posibilidad es nombrar a alguien del ámbito cultural, con asiento en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Es mucho más efectivo. Nos estamos esforzando por acoger la propuesta de la Comisión, a sabiendas de que nunca veremos a la señora Ministra en el Consejo.
Advierto que a la Sala no le corresponde trabajar como Comisión, salvo que haya unanimidad para ello.
Señor Presidente , es importante recordar que lo atinente a la cultura comenzó a discutirse aquí hace 3 ó 4 años, cuando el Ejecutivo envió el proyecto que otorgaba la nacionalidad chilena, por gracia, a don Claudio Di Girólamo . Y en torno a él y de la Oficina de Asuntos Culturales del Ministerio de Educación se establecía todo lo relativo a la materia. En el Senado se entendió que se crearían fórmulas que permitieran un gran desarrollo cultural del país. En esas condiciones, se aprobó la iniciativa.
Participé en el debate de la Comisión de Educación desde el comienzo del estudio de la normativa en análisis, y la verdad de las cosas es que nunca vi en ella a don Claudio Di Girólamo . ¡Jamás estuvo presente! Lo llamé en dos ocasiones, por considerar necesaria su asistencia. Me informó que mientras no fuera invitado por las autoridades del Ejecutivo no podía concurrir. En el Senado ya se había señalado antes -y cuando se toman acuerdos debe actuarse en consecuencia- que él era la persona indicada para dirigir el nuevo organismo.
Posteriormente, la Comisión sostuvo una reunión con personeros de las distintas actividades culturales del país. ¿Y cuál fue la solicitud de ellos? Que el Directorio estuviera compuesto, básicamente, por hombres y mujeres del mundo de la cultura que presentaran su opción para tal efecto.
Creo que así debería haber ocurrido y no establecer procedimientos para ello a través de reglamentaciones, designaciones del Presidente de la República y otros sistemas de resolución que involucran el tema político-partidista y muchas otras cosas que tanto daño han hecho al país y que nosotros intentamos cambiar.
Junto con el Senador señor Vega formulamos una indicación en ese sentido, pero el Ejecutivo no la consideró. Era la única forma de actuar conforme a lo requerido por las organizaciones culturales que participaron en la reunión mencionada.
Ahora analizamos la incorporación del Ministro de Relaciones Exteriores . Se sostiene que debe integrar el Directorio del Consejo por existir en la Cancillería una Dirección de Asuntos Culturales. Lo cierto es que varios Ministerios cuentan también con departamentos culturales.
Y si de nombrar representantes de la actividad cultural chilena se trata, evidentemente donde existe mayor acción de esa índole es -¡lejos!- en el ámbito municipal. Todos los municipios efectúan gastos por ese concepto, no sólo por la necesidad de desarrollar la cultura en las respectivas comunas, sino porque hoy los establecimientos educacionales no dependen de la Cartera del ramo -lo digo con todo respeto por el señor Ministro - sino de las municipalidades.
Por lo tanto, si se aplicara el mismo criterio que en el caso de la Cancillería, cuya inclusión en la Dirección Superior se justificaría por contar con una oficina dedicada a asuntos culturales, en ella se echa de menos -¡claro!- un representante de la Asociación Chilena de Municipalidades.
Eso es obvio, porque, repito, ningún organismo nacional participa más en la actividad cultural que los municipios. No cuento con datos exactos, pero puedo adelantar algunas cifras. Las corporaciones comunales gastan en ese rubro desde 7 millones de pesos anuales las más pequeñas, hasta mil, mil quinientos, 2 mil o 3 mil millones de pesos, las más grandes. De manera que la inversión es muy significativa. Sin embargo, no estarán presentes en la Directiva del Consejo. Así lo aceptó la Comisión.
Por ese motivo, es lógico lo planteado por el Senador señor Larraín . El Ministro de Relaciones Exteriores ¡fuera! No hay razón alguna para que sea miembro del Directorio (desde el punto de vista operativo, eso es lo natural). Pero si se propone que lo integre, entonces, incorporemos también a las municipalidades.
Votaré a favor la idea de que la máxima autoridad de la Cancillería quede excluida de la Dirección Superior de la nueva entidad porque no tiene nada que hacer en ella.
Se procederá a votar el Nº 2) del artículo 5º propuesto por la Comisión, relativo a la integración del Directorio por el Ministro de Educación .
¡Votación económica, señor Presidente!
Me opongo, señor Presidente , porque es antirreglamentaria.
La solicitaron los propios señores Senadores. No lo planteé yo. Pero, como Su Señoría se opone, se tomará votación nominal.
Señor Presidente , al parecer habría acuerdo respecto de esa norma.
Si le parece a la Sala, se aprobará el número 2, relativo a la incorporación del Ministro de Educación como miembro del Directorio del Consejo .
Con mi voto en contra.
-Se aprueba el número 2) del artículo 5º del proyecto (32 votos por la afirmativa y 2 por la negativa), dejándose constancia de que se cumplió con el quórum constitucional exigido.
En seguida, corresponde votar el número 3).
¿Estaría de acuerdo el Senador señor Martínez en que se proceda a votar en forma económica?
En votación económica la norma propuesta por la Comisión.
-Se rechaza el número 3) del artículo 5º del proyecto, por no haberse reunido el quórum constitucional requerido (17 votos por la negativa, 16 por la afirmativa).
Ha quedado rechazada la norma, pues necesitaba 27 votos.
Conforme a lo anterior -y esto lo dejaría en manos de la Secretaría-, habría que modificar el inciso penúltimo del precepto en cuestión, en el sentido de señalar que "El ministro , a que se refiere el numeral 2 de este artículo...", etcétera.
Hay que votarlo, señor Presidente.
Pero primero habría que modificar la norma.
No, señor Presidente. Nuestra idea es rechazarla para que no haya reemplazo.
Se ha pedido votar el inciso penúltimo, que dice: "Los ministros, a que se refieren los numerales 2 y 3 de este artículo, podrán delegar su participación en representantes permanentes, sin perjuicio de reasumir cuando lo estimen conveniente.".
Deseo recordar que algunos de los señores Senadores que plantean la eliminación de este numeral eran partidarios, incluso, de que el Ministro pudiera ser reemplazado en cierto momento. Es posible que el Directorio requiera adoptar una decisión muy importante y aquél no pueda concurrir por tener que cumplir otra función.
Por lo tanto, creo que es bueno dar alguna flexibilidad, a fin de facilitar el cumplimiento de las labores que corresponden a un Secretario de Estado. Y para ello se propone delegar su función en el Directorio en un jefe de cultura del Ministerio o en un funcionario que tenga aptitudes.
Nosotros confiamos en usted, señor Ministro, no en sus delegados. La confianza es personal, intuito persona.
En votación económica el inciso penúltimo del artículo 5º.
-Se rechaza, por no haberse reunido el quórum constitucional exigido (19 votos por la negativa y 16 por la afirmativa).
Si le parece a la Sala, se aprobará el resto del artículo.
-Se aprueba, y se deja constancia, para los efectos del quórum constitucional requerido, de que emitieron pronunciamiento favorable 35 señores Senadores.
A continuación, corresponde pronunciarse sobre el artículo 6º.
Esta norma también requiere quórum de ley orgánica constitucional y fue aprobada por unanimidad.
Todos sus párrafos fueron aprobados unánimemente, y no se ha pedido votación separada. ¿Habría acuerdo para aprobarla?
-Se aprueba, y se deja constancia, para los efectos del quórum constitucional exigido, de que emitieron pronunciamiento favorable 39 señores Senadores.
El artículo 7º no fue objeto de modificaciones.
--Se aprueba (39 votos).
El artículo 8º también fue aprobado por unanimidad.
¿Habría acuerdo para aprobarla con la misma votación?
Respecto del artículo 9º, las modificaciones al número 6 y a su inciso final fueron aprobadas por unanimidad.
Si le parece a la Sala, se aprobará con la misma votación.
En seguida, la Comisión sugiere intercalar, en el inciso primero del artículo 10, el vocablo "las" entre la conjunción "y" y la palabra "políticas".
La proposición fue aprobada por unanimidad (5 votos contra 0).
A continuación, hay una enmienda al artículo 11, que también fue aprobada por unanimidad (5 votos contra 0).
En cuanto al artículo 12, las modificaciones introducidas a sus diversos incisos también fueron aprobadas en forma unánime.
¿Habría acuerdo para aprobarlo con la misma votación?
Señor Presidente , ¿por qué no aprobamos todos los artículos en conjunto?
Porque hubo acuerdo para pronunciarse sobre cada uno de ellos conforme al orden establecido. No innovemos, señor Senador.
En seguida, los artículos 13, 14 y 15 no sufrieron enmiendas en la Comisión.
Si le parece a la Sala, se darán por aprobados con la misma votación.
--Se aprueban (39 votos).
Luego, con relación al Párrafo 5º, la Comisión sugiere dos enmiendas en su epígrafe, las cuales fueron aprobadas por unanimidad
En cuanto al artículo 16, la Comisión propone dos modificaciones. La primera recae en su inciso primero y su objetivo es sustituir la frase "Consejo Nacional de Cultura" por "Consejo Nacional de la Cultura y las Artes".
La enmienda fue aprobada por 4 votos a favor y uno en contra, del Senador señor Ruiz-Esquide.
A continuación, corresponde pronunciarse acerca de la otra modificación, que incide en el inciso segundo del artículo 16.
Deseo hacer un alcance en lo referente al inciso segundo, que dice: "Los Consejos Regionales tendrán su domicilio en la respectiva capital regional o en alguna capital provincial.".
A mi juicio, ésa es una ambigüedad y puede generar muchas dificultades. Por lo tanto, solicito votación dividida.
Señor Senador, la norma fue aprobada así en el primer informe. La única modificación que introduce la Comisión en su segundo informe consiste en agregar las expresiones "y las Artes". Por lo tanto, no podemos innovar en ese punto.
En todo caso, se puede pedir revisar la aprobación.
Señor Presidente , en mi opinión, sería conveniente que algún miembro de la Comisión de Educación diera a conocer a la Sala cuál fue el criterio que ella tuvo para resolver la instalación del Consejo Regional correspondiente en otras regiones. Porque lo señalado por el Senador señor Stange es efectivo.
De acuerdo con la norma propuesta, el referido Consejo tendrá su domicilio en alguna capital provincial. ¿Y quién resuelve eso? Si no está absolutamente claro, es necesario dejar constancia de cuál es el espíritu de la ley en esta materia. De lo contrario, se presentará un problema que complicará la instalación de los órganos regionales correspondientes.
Por eso, pido que el Presidente de la Comisión o uno de sus miembros nos señale cuál es el sentido de esa frase y qué antecedentes se tuvieron a la vista para resolver en la forma señalada.
Para acceder a la petición del Senador señor Stange , tendría que reabrir el debate sobre el inciso segundo del artículo 16. Y, en cuanto a la solicitud del Honorable señor Ríos, pediría que un integrante de la Comisión de Educación nos informara sobre la materia.
En verdad, la situación a que se ha hecho referencia se dio en varias Regiones; incluso, puedo nombrarlas. Ocurrió en la Primera Región , con Arica e Iquique y, posteriormente, en la Décima Región, que conoce muy bien el Senador señor Stange , y de ahí su inquietud.
Pero la designación de la capital regional o alguna capital provincial para radicar los Consejos Regionales le corresponde al Consejo Nacional. Es decir, no se va a producir en la Región una lucha entre las capitales o ciudades de las provincias que he nombrado. Repito: la designación se hace a través del Consejo Nacional de Cultura.
Señor Presidente , hay un vacío en esta disposición, en el sentido de que no se sabe quién decidirá el domicilio, porque al revisar las atribuciones del Consejo Nacional, que lógicamente debería hacerlo, no aparece -acabo de verlo- la de fijar la sede de los Consejos Regionales.
Una forma de solucionar dicho vacío sería permitir por unanimidad que se presente una indicación para agregar que ello se hará según lo resuelva el Consejo Nacional.
Asimismo, se planteó la posibilidad de que el domicilio esté en una ciudad o en otra, como lo sugirió el Senador señor Martínez al comienzo del debate, a quien le parecía bien hacerlo rotativo: dos años en un lugar y, después, dos o tres años en otro. Es decir, algo bastante flexible. En el caso de la Décima Región, por ejemplo, la sede podría estar en Puerto Montt, en Valdivia, en Osorno. Sé que esto implica sembrar la discordia en los Parlamentarios, pero es la realidad de la redacción.
Para solucionar este problema, señor Presidente , propongo que se permita formular una indicación para agregar "según lo decida el Consejo Nacional". Ello quedó en claro en el acta, pero no está consagrado en sus atribuciones explícitas.
Señor Presidente , el problema que estamos discutiendo respecto a la interpretación fue esclarecido en la Comisión y de ello quedó constancia en el acta. Sin embargo, lo planteado por el Senador señor Viera-Gallo , en cuanto a que el Ejecutivo lo explicite en una indicación, pienso que no daña y producirá más tranquilidad al respecto.
Pero, para los efectos de su interpretación, reitero: quedó establecido en el acta de la Comisión de Educación que el Consejo Nacional será el que determine dónde funcionarán los Consejos Regionales, de acuerdo con los antecedentes que obren en su poder.
Las actas no son ley.
Señor Presidente, recuerdo que en esta materia algunos Senadores, como los señores Ríos y Vega, propusieron que los Gobiernos Regionales dispusieran el lugar de funcionamiento del Consejo Regional. Pero esta indicación fue declarada inadmisible por el Presidente de la Comisión -como se puede leer en las actas-, por incidir en materias de iniciativa exclusiva del Presidente de la República .
Ello porque esta indicación proponía alterar la norma sobre domicilio de los Consejos Regionales, por lo que incidiría en la determinación de funciones y atribuciones de servicios públicos.
Subrayo lo anterior, porque cuando discutimos la definición del domicilio del Consejo, aquí se produjo una votación en que participó -entre otros- el Presidente de la Comisión, quien declaró admisible definir el domicilio del Consejo. Sin embargo, declaró inadmisible la indicación de unos Senadores para señalar la ubicación del Consejo Regional.
Destaco estos hechos, simplemente para ver la lógica de como se actúa en el Senado.
Su Señoría no tuvo inconveniente en esa oportunidad, lo aceptó de muy buen grado.
A lo más es como actúa el Presidente de la Comisión . El resto no tenemos cabida en ello.
Pido a la Sala terminar con los diálogos.
Señor Presidente, el Senador señor Viera-Gallo propuso una solución consistente en otorgar la facultad en comento al Consejo Nacional.
Yo propongo más bien borrar la frase "o en alguna capital provincial", porque si no tendremos una lucha entre Concepción y Chillán; San Antonio y Valparaíso , y Viña del Mar y San Felipe . Hemos visto lo sucedido hoy día. Empleamos tres sesiones para resolver si la capital del Consejo Nacional de Cultura estará en Chillán o en Valparaíso, y sería una pena que el Consejo Nacional pasara medio año discutiendo dónde sesionará cada uno de los Consejos Regionales.
Señor Presidente , deseo señalar lo mismo que el Senador señor Larraín .
Ocurre que la Sala ha establecido un criterio sobre servicios que no existen, distinto del que tuvo el Presidente de la Comisión.
En realidad, conocidos los resultados por esta Corporación, hoy día es posible resolver legalmente la ubicación del domicilio correspondiente. Donde podría existir algún grado de inadmisibilidad es en la nueva responsabilidad que estamos entregando al Consejo Regional, al Gobierno Regional. Porque si queremos cierta autonomía, lo lógico es que sea el Gobierno de cada Región el que resuelva el lugar donde se va a establecer.
Este asunto es tan trascendente que debe resolverse ahora, o solicitar que el artículo 9º vuelva a la Comisión de Educación, para que nos entregue una fórmula que solucione el problema, porque tal como está en la actualidad...
...no existe alternativa alguna para resolver la instalación definitiva de los Consejos Regionales.
Su Señoría, el Honorable señor Martínez le ha pedido una interrupción.
¿Por qué no se entrega la facultad de resolver a los Consejeros Regionales?
Al hablar de Gobierno Regional me estoy refiriendo a los Consejos Regionales. El Consejo Regional es el Gobierno Regional. El Consejo y el Intendente no son personas jurídicas distintas.
Recuerdo a los señores Senadores que la Sala no es Comisión.
Bueno, pero usted me dio la venia para una interrupción, señor Presidente.
Discrepo de lo que se ha manifestado aquí, porque de acuerdo con los artículos 24, 32 y 60 de la Constitución, a quien le corresponde esta facultad es al Presidente de la República y así lo ha hecho en otras ocasiones, en que por decreto ha fijado el domicilio de diversos organismos del Estado, entre ellos, el Instituto Antártico Chileno, según me informó el Senador señor Fernández.
Por lo tanto, si se estima que hay un vacío es el Presidente de la República , a través del Ministro de Educación , el que puede fijar los domicilios.
Pero ése es otro tema. No voy a entrar en esa discusión.
Continúa el Honorable señor Ríos.
Si ésa es la interpretación de la Sala, estoy de acuerdo. Pero debe haber una y no quedar en el aire.
No está en el aire.
Si la Sala concuerda con la alternativa señalada por el señor Presidente del Senado y queda constancia de ello cuando se promulgue la ley, la verdad de las cosas es que no estaría en desacuerdo. Si corresponde, lo aprobaré.
Tiene la palabra, con la venia de la Mesa.
Ocurre que aquí se trata de un organismo autónomo y, por lo tanto, el Presidente de la República no va a poder fijar el domicilio. Pienso que cuando no hay una norma expresa que regule estas materias se aplican los principios generales que dan al organismo superior la facultad de decidir algo que pueda quedar en el vacío.
En este caso, al no definirse quién resuelve, tiene que hacerlo el Consejo. Por lo tanto, así debería interpretarse el precepto en cuestión. Entonces, si se quiere cambiar ese sentido de la interpretación, habría que establecer una norma distinta o eliminar la última frase.
Pero en el primer caso, habría que definir si ello es admisible, porque se trata de atribuciones de un organismo y debe saberse si los Parlamentarios tienen facultades sobre esta materia.
Discrepo de esa argumentación, Su Señoría, porque la Constitución se refiere al Estado en su conjunto y no hace distinciones entre organismos autónomos o centralizados.
Pero no deseo entrar a una discusión constitucional aquí.
Es de la esencia de un organismo autónomo que el Presidente de la República no interfiera en él.
Bueno, si la disposición no le fija un domicilio, el Presidente de la República podrá hacerlo, en virtud de la potestad reglamentaria.
Efectivamente, no se trata de quitar autonomía al Consejo, lo que ocurre es que el Presidente de la República , en uso de la potestad reglamentaria, después de publicada la ley podría dictar un reglamento o un decreto en virtud del cual fije los domicilios. Eso lo puede hacer sin afectar la autonomía del Consejo.
Estamos entrando a una discusión que no corresponde a la Sala.
Aquí hubo un planteamiento del Senador señor Viera-Gallo , que la Sala olvidó en el intercambio de opiniones. Nuestro Honorable colega propuso una modificación. ¿Se aceptará? ¿Se rechazará? ¿Qué se hará con ella?
No conozco la proposición. Ninguna indicación ha llegado a la Mesa. Además, se necesita la unanimidad de la Sala para tratar cualquiera que se formule.
Ese señor Senador formuló un planteamiento.
Por mi parte, haré llegar una indicación.
Pido, en consecuencia...
¿Y dónde está...
El Honorable señor Viera-Gallo no se encuentra presente.
Señor Presidente , creo que el inciso primero expone el camino por seguir al expresar que "El Consejo Nacional de Cultura se desconcentrará territorialmente a través de los Consejos Regionales de Cultura.". En uso de tal facultad, esa entidad dirá: "Allá", "Acá" o "Aquí".
No se requiere una explicación traída de los cabellos ni saber todas las leyes de la República, sobre la base de aquella tan especial que citó el Senador señor Fernández . Basta la ley en proyecto.
Es necesario votar, salvo que medie una indicación, para cuyo tratamiento se precisa la unanimidad de la Sala.
Mientras tanto, propongo lo siguiente: aprobar la disposición como está, dejando constancia de que será el Consejo Nacional el que podrá dictar el reglamento o el precepto necesario para determinar la capital.
No, señor Presidente. Prefiero que se divida la votación respecto de la capital.
No puedo hacerlo, señora Senadora . No se presentó indicación al respecto.
La señora Senadora solicita dividir la votación.
¿Se apunta a eliminar la frase "o en alguna capital provincial?
Significa que el inciso es innecesario, entonces, porque hay una sola capital regional.
La interpretación que usted dio era la efectiva, señor Presidente . El Consejo Nacional es el órgano directivo.
Por ello, sería otra la filosofía de la disposición. De acuerdo con la proposición de la Senadora señora Matthei, sólo se expresaría que "Los Consejos Regionales tendrán su domicilio en la respectiva capital regional.". Y no podrían contar con otro.
Es lo que se está pidiendo.
Lo que se aprobaría es lo que acabo de señalar.
Así se ha solicitado.
Señor Presidente, es lo que he pedido. No necesariamente todos tienen que estar de acuerdo.
No puedo negar a Su Señoría el derecho a requerir la división de la votación. Y si lo solicita, se procederá en esa forma.
¿Me permite previamente, señor Presidente?
Señor Presidente, lo que se halla en duda es quién resuelve en caso de haber un lugar que no sea la capital regional.
Perfecto. Sin embargo, puede surgir una interrogante sobre el particular, pues algunos piensan que debería ser el Consejo Regional.
Pero una cosa muy distinta -no habiéndose suscitado ninguna cuestión al respecto en la Comisión y sin que el punto se haya tratado- es que el domicilio pueda hallarse en otra provincia. Si eso se vota por separado, creo que la Senadora señora Matthei estará introduciendo -lo digo con todo respeto- un factor que no fue visto en el órgano técnico. Es algo que puede hacerse; estoy de acuerdo. Pero ése no fue el debate de la Comisión. Y de alguna manera tiene valor lo discutido en ella. Ahí nunca se conversó sobre la posibilidad de una capital provincial que no fuera la capital regional.
Hago hincapié, entonces, en que ese elemento lleva a un análisis que excede del que realizamos.
Pero se puede plantear.
Conforme. Pero ése no fue el debate.
Me dirijo a la señora Senadora por su intermedio, señor Presidente.
Hago presente a la Sala que lo planteado por la Honorable señora Matthei es distinto de lo discutido con antelación; constituye una idea diferente. Su Señoría propuso una cosa concreta: dividir la votación del inciso segundo, para pronunciarse separadamente sobre la frase "o en alguna capital provincial.".
Si se eliminan dichos términos, señores Senadores, se hará referencia nada más que a la capital regional. Si se mantienen, debe formularse una indicación para que decida el Consejo.
Señor Presidente , con todo respeto, debo puntualizar que estamos omitiendo algo fundamental, a lo que, en mi opinión, no se ha dado la debida importancia: la potestad reglamentaria del Presidente de la República es hoy mucho más extensa, porque el artículo 60 de la Constitución señala taxativamente las materias propias de ley.
Y, en cuanto a lo demás, me permito recordar que la norma del artículo 32, Nº 8º, de la Carta ya ha sido interpretada por la Corte Suprema -y por la Contraloría, habitualmente- en términos muy amplios. Esa disposición expresa que es atribución especial del Primer Mandatario "Ejercer la potestad reglamentaria en todas aquellas materias que no sean propias del dominio legal...".
La verdad es que tal precepto permitirá al Jefe del Estado intervenir en el asunto que nos ocupa al reglamentar la ley en proyecto, porque es quien cuenta con la potestad para ello, no el Consejo. Éste es un organismo autónomo para administrar, pero no para dictar disposiciones de carácter reglamentario, a menos que la ley explícitamente lo establezca así. Y sería muy discutible que pudiera hacerlo, frente a la norma expuesta.
Ello ya se consignó, señor Senador. Nos hallamos abocados ahora a otra discusión.
Pero me permito insistir en el punto, señor Presidente , porque, si se aprueba ese alcance, lo otro no es necesario.
Sin embargo, hay una proposición de la Senadora señora Matthei que va en otro sentido y que, reglamentariamente, debo someter a votación,...
A menos que la Honorable señora Matthei acepte...
...salvo que Su Señoría la retire. Mientras la mantenga, lo primero que se debe resolver es la votación dividida respecto de la frase "o en alguna capital provincial".
Después se puede plantear lo observado por el Honorable señor Silva , que es lo mismo expuesto ya tanto por la Mesa como por el Senador señor Fernández .
Señor Presidente , si el Primer Mandatario será quien resuelva, no tengo ningún inconveniente. Porque existiría una decisión clara, un reglamento. Y listo. Se habría acabado la cuestión. Pero yo no quisiera que los Consejos Regionales se dedicasen los primeros tres meses a discutir dónde funcionarán. Porque la verdad es que todos hemos quedado saturados con el debate acerca de la sede del Consejo Nacional. Llevamos tres sesiones debatiendo si se encontrará en Valparaíso o en Chillán.
Por lo tanto, hice presente el asunto por un aspecto práctico. Si intervendrá el Presidente de la República , retiro la indicación. Pero quisiera que el señor Ministro de Educación confirmase que efectivamente el Primer Mandatario ejercerá esa potestad.
Me pide una interrupción, con la venia de la Mesa, el Senador señor Silva.
Señor Presidente, subrayo que no puede actuar otro que el Presidente de la República.
Salvo que la ley indique otra cosa.
No puede hacerlo el Consejo. La autoridad con una potestad reglamentaria amplia es el Jefe del Estado. De manera que no quepa ninguna duda de que éste es el llamado a resolver.
Por ello, toda la discusión sostenida en la mañana fue inconducente, pues, si el Parlamento no fijara la ciudad, el Primer Mandatario debiera hacerlo. Es un asunto propio de la facultad reglamentaria.
Presenté una indicación para que el Consejo Nacional resolviera el domicilio. No veo por qué debe hacerlo el Presidente de la República si la ley establece que puede ser definido por ese organismo. Lo razonable es que dicho Consejo, luego de estudiar las características de cada Región, determine que la sede es la capital regional o la capital de alguna de las provincias respectivas. Es algo que, consignado en el texto legal, no representa ninguna dificultad.
Entonces, sugiero que nos pronunciemos sobre la indicación de la señora Senadora para dividir la votación. Y si es rechazada, cabrá pronunciarse sobre la indicación que señala precisamente cuál es el organismo que deberá designar la sede del Consejo Regional.
Si se aprueba la indicación de la Honorable señora Matthei , se acaba la discusión.
¿Mantiene su proposición, señora Senadora , para...
Que se tome votación económica, señor Presidente .
...suprimir, en el inciso segundo del artículo 16, la frase "o en alguna capital provincial"? Hay 3 votos a favor y...
--Queda retirada la indicación de la Honorable señora Matthei .
El Senador señor Espina presentó una indicación que, para ser considerada, requiere la unanimidad de la Sala. Su Señoría propone agregar a continuación de "provincial", después de una coma, "lo que será resuelto por el Consejo Nacional".
Por lo tanto, quedará despachado el inciso segundo en la forma como figura en el primer informe, dejándose constancia de que se entiende que se trata de una facultad que está contemplada dentro de la potestad reglamentaria del Presidente de la República .
--Por 39 votos a favor y con la constancia explicitada por el señor Presidente , se aprueba el inciso segundo del artículo 16 del primer informe, dejándose testimonio de que se reunió el quórum constitucional exigido.
Señor Presidente , yo quería formular una indicación similar a la presentada por el Honorable señor Espina.
Desde mi punto de vista, el CORE debería determinar exactamente la ubicación del Consejo Regional Cultural.
El organismo máximo de todas las Regiones se llama "CORE", no "Consejo Regional Cultural".
Ahora, si no hay consenso, no insistiré en una indicación en tal sentido.
El artículo 17 fue aprobado unánimemente. Empero, el Honorable señor Larraín pidió discutirlo.
En todo caso, hago presente que en el encabezamiento de la norma, para guardar concordancia con la enmienda que hicimos antes, debemos decir "Los Consejos Regionales de la Cultura y las Artes". Y luego podemos entrar al debate del resto, constituido por los numerales.
En discusión el artículo 17 propuesto en el segundo informe.
Señor Presidente , aquí hay de nuevo un tema de la mayor relevancia, en función de lo que hemos estado debatiendo: la integración de los Consejos Regionales de Cultura.
El Consejo Regional estará integrado por el Director Regional , quien lo presidirá; éste será designado por el Presidente del Consejo , de una terna que le propondrá el Intendente respectivo. Y también integrarán dicho organismo el Secretario Regional Ministerial de Educación; una personalidad representativa de las actividades culturales de las comunas, propuesta por los alcaldes de la Región y designada por el Intendente (de nuevo aparece esta autoridad), y cuatro personalidades regionales de cultura, designadas también por el Intendente, a propuesta de las organizaciones culturales de las provincias de la Región correspondiente.
Es decir, tenemos un Consejo Regional que, en lo fundamental, queda entregado a las manos del Intendente.
Señor Presidente , esa composición está muy lejos de satisfacernos a quienes hemos postulado una integración distinta de ese tipo de organismos.
Lamentablemente, por razones personales, no pude participar en la sesión pertinente de la Comisión de Educación, donde la indicación que presentamos para establecer un mecanismo de designación distinto fue declarada inadmisible por su Presidente . Nuestra proposición habría permitido una representación más plural de la sociedad y no concentrada absolutamente en el Intendente.
La norma que se nos sugiere me parece extraordinariamente delicada. Por tanto, desearía que se abriera debate sobre la materia, y en particular, que el Ejecutivo, si se insistiera en la inadmisibilidad de nuestro planteamiento, se hiciera cargo de la inquietud expuesta.
En mi concepto, el precepto que aprobó la Comisión en el segundo informe rompe el sentido de la composición del Consejo Nacional al entregar en paquete al Intendente la organización y estructura del Consejo Regional.
Si no existe esa voluntad, quizá la única fórmula que resta es que en el número 4) se divida la votación para eliminar la expresión "designadas por el Intendente", de manera que la norma quede abierta o que, al menos, el directorio resuelva en definitiva la integración en forma tal que se garantice la pluralidad. Desgraciadamente, con el precepto que se nos sugiere no se cumple este objetivo y, a mi entender, se rompe el principio que ha guiado la estructuración de estos entes.
Ha terminado el Orden del Día. Para poder continuar la discusión se requiere la unanimidad de la Sala.
No habiendo consenso, el debate queda pendiente hasta la próxima sesión.
Proyecto de acuerdo mediante el cual los Honorables señores Arancibia, Ríos, Ruiz De Giorgio y Adolfo Zaldívar proponen solicitar a Su Excelencia el Presidente de la República que instituya el 30 de abril de cada año como el "Día de la incorporación de las doscientas millas marítimas a la soberanía económica chilena".
Los antecedentes sobre el proyecto (S 666-12) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Se da cuenta en sesión 43ª, en 30 de abril de 2003.
De los señores CANTERO, ESPINA, GARCÍA, HORVATH, PROKURICA, RÍOS y ROMERO:
A Su Excelencia el Presidente de la República, solicitándole analizar y promover PROPUESTA PARA IMPLEMENTACIÓN EN NACIONES UNIDAS DE SISTEMA DE INDICADORES DE DERECHOS HUMANOS.
A los señores Ministros de Hacienda y de Educación, pidiéndoles el OTORGAMIENTO DE APORTE EXTRAORDINARIO PARA EDUCACIÓN MUNICIPALIZADA DE COMUNA DE RÍO IBÁÑEZ (UNDÉCIMA REGIÓN).
Al señor Ministro de Obras Públicas , requiriéndole antecedentes acerca de TRABAJOS DE MANTENIMIENTO Y REPARACIÓN DE CAMINOS SECUNDARIOS DE CAUQUENES PARA PERÍODO OCTUBRE DE 2002-MARZO DE 2003 (SÉPTIMA REGIÓN).
A los señores Ministro del Interior y General Director de Carabineros, planteándoles el RESTABLECIMIENTO DEL RETÉN DE SECTOR DE CORCOLÉN, COMUNA DE MALLOA.
Al señor Presidente del Directorio de Correos de Chile , pidiéndole la REAPERTURA DE OFICINA DE CORREOS DE CORCOLÉN (ambos de la Sexta Región).
Al señor Ministro de Salud , solicitándole INFORMACIÓN RELATIVA A ATENCIÓN PRIMARIA MUNICIPAL.
Al señor Ministro de Obras Públicas, requiriéndole información sobre factibilidad y prioridad de PROYECTO DE OBRAS VIALES PARA ZONA AUSTRAL DE DÉCIMA REGIÓN.
A la señora Superintendenta de Seguridad Social, reiterándole oficio sobre FACTIBILIDAD DE OTORGAMIENTO DE PENSIÓN DE INVALIDEZ A SEÑOR OSCAR ARCADIO CÁRCAMO PAREDES (REGIÓN DE LOS LAGOS).
--Ofrecida la palabra sucesivamente a los Comités Socialista; Institucionales 1; Institucionales 2 e Independiente; Mixto (Comité Partido Por la Democracia); Demócrata Cristiano, y Mixto Unión Demócrata Independiente e Independientes, ninguno de ellos interviene.
En el tiempo del Comité Renovación Nacional, tiene la palabra el Honorable señor García
Señor Presidente , de acuerdo con antecedentes oficiales entregados a la Oficina de Informaciones del Senado por las intendencias regionales, al mes de marzo último 22 mil 500 personas -ancianas, inválidas y deficientes mentales- estaban en lista de espera para obtener su respectiva pensión asistencial de vejez e invalidez con índice CAS igual o inferior a 550 puntos; es decir, gente calificada de extrema pobreza.
Del análisis de tales antecedentes se desprende, además, que existen en lista de espera personas con índice CAS inferior a 400 puntos; o sea, gente que por su puntaje de estratificación social corresponde a la condición de indigente. Ello ocurre especialmente en las Regiones Novena, Sexta y Séptima.
Las Regiones con mayor número de personas en lista de espera son la Metropolitana, con 5 mil 155 postulantes; la Octava, con 3 mil 126, y la Novena, con 3 mil 74.
Sin embargo, considerando los habitantes por Región, la que proporcionalmente tiene la mayor lista de espera es la de La Araucanía, donde, según la última encuesta de caracterización socioeconómica, se registran los más elevados índices de pobreza e indigencia del país.
Por otra parte, llama la atención la inequidad existente en la distribución de los cupos por Región. A manera de ejemplo, quiero señalar que, mientras en la Quinta Región la primera persona en lista de espera tiene un índice CAS de 487 puntos, en la Sexta la primera tiene sólo 391; en la Novena, 394, y en la Séptima, 398. Ello significa que personas en condición de indigencia se encuentran marginadas del beneficio, en tanto otras con relativa mejor situación económica sí lo están recibiendo. Ello, debido a que no hay concordancia entre los niveles de pobreza e indigencia de las Regiones más necesitadas del país y los cupos que se les asignan.
De otro lado, resulta inconcebible que haya 22 mil 500 pobres en lista de espera para obtener la pensión de vejez e invalidez -el más importante subsidio monetario de la red social del Estado-, cuando existe un publicitado programa denominado "Chile Solidario", uno de cuyos propósitos es dar preferencia a estas personas en la asignación de los beneficios sociales.
El costo anual de otorgar 22 mil 500 pensiones asistenciales de vejez e invalidez, para terminar con las listas de espera, alcanza a 10 mil millones de pesos, cifra perfectamente posible de financiar con una mejor focalización de los actuales recursos presupuestarios.
En razón de lo indicado, señor Presidente , solicito que se oficie a los señores Ministros del Interior y de Hacienda y a la señora Superintendenta de Seguridad Social, con el propósito de exponerles la situación planteada y de que se arbitren las medidas pertinentes, primero, para que se dispongan los fondos necesarios que permitan hacer efectivo el pago de tales pensiones, y segundo, para que se revisen los cupos regionales en términos de lograr mayor equidad en su distribución a nivel nacional.
--Se anuncia el envío de los oficios solicitados, en nombre del señor Senador, en conformidad al Reglamento, con las adhesiones de los Honorables señores Horvath, Romero y Silva.
En el resto del turno del Comité Renovación Nacional, ofrezco la palabra.
No hará uso de ese tiempo.