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Timestamp: 2018-02-23 21:26:12
Document Index: 16782495

Matched Legal Cases: ['artículo 8', 'artículo 5', 'artículo 5', 'Artículo 1', 'Artículo 2', 'Artículo 3', 'Artículo 4', 'Artículo 5', 'Artículo 6', 'Artículo 7', 'Artículo 8', 'Artículo 9', 'Artículo 10', 'Artículo 11', 'Artículo 12', 'Artículo 13', 'Artículo 14', 'Artículo 15', 'artículo 6', 'artículo 6', 'Artículo 1', 'artículo 7', 'artículo 3', 'Artículo 2', 'Artículo 3', 'Artículo 4', 'artículo 2', 'artículo 3', 'artículo 3', 'artículo 2', 'artículo 4', 'artículo 37', 'artículo 14', 'artículo 8', 'artículo 6', 'artículo 3', 'artículo 10', 'artículo 5', 'artículo 7', 'Artículo 5', 'Artículo 6', 'artículo 4']

Título: Guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos - PDF
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Juan Manuel Quintana Navarrete
3 Título: Guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos Edita: Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) C/ Torrelaguna 73, Madrid Tel , fax Composición: Servicios Gráficos Kenaf, s.l. Cº de Hormigueras 124, portal 3, 4º G, Madrid Tel , fax Edición: Madrid, mayo 2014 NIPO (papel): NIPO (online): ISBN: Depósito Legal: M Hipervínculos: El INSHT no es responsable ni garantiza la exactitud de la información en los sitios web que no son de su propiedad. Asimismo la inclusión de un hipervínculo no implica aprobación por parte del INSHT del sitio web, del propietario del mismo o de cualquier contenido específico al que aquel redirija. Catálogo general de publicaciones oficiales: Catálogo de publicaciones del INSHT:
4 Presentación El artículo 8 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) establece como función del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, entre otras, la realización de actividades de información y divulgación en materia de prevención de riesgos laborales. Por otra parte, el apartado 3 del artículo 5 del Reglamento de los Servicios de Prevención (RSP) contempla la posibilidad de que se utilicen Guías del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo cuando la evaluación exija la realización de mediciones, análisis o ensayos y la normativa no indique o concrete los métodos que deben emplearse, o cuando los criterios de evaluación contemplados en dicha normativa deban ser interpretados o precisados a la luz de otros criterios de carácter técnico. La disposición final primera del Real Decreto 664/1997 establece que El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, de acuerdo con lo dispuesto en el apartado 3 del artículo 5 del RD 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención, elaborará y mantendrá actualizada una Guía Técnica, de carácter no vinculante, para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a la exposición a agentes biológicos durante el trabajo. La presente Guía, actualizada a fecha agosto de 2013, ha sido elaborada en cumplimiento de este mandato legal y tiene por objetivo facilitar la aplicación del mencionado real decreto proporcionando criterios e información técnica para la evaluación y prevención de los riesgos por exposición a agentes biológicos durante el trabajo. Asimismo, esta actualización incluye las particularidades de la Orden ESS/1451/2013, de 29 de julio, por la que se establecen disposiciones para la prevención de lesiones causadas por instrumentos cortantes y punzantes en el sector sanitario y hospitalario. María Dolores Limón Tamés DIRECTORA DEL INSHT
5 Índice I. INTRODUCCIÓN II. DESARROLLO Y COMENTARIOS AL REAL DECRETO 664/1997, SOBRE LA PROTECCIÓN DE LOS TRABAJADORES CONTRA LOS RIESGOS RELACIONADOS CON LA EXPOSICIÓN A AGENTES BIOLÓGICOS DURANTE EL TRABAJO CAPÍTULO I. DISPOSICIONES GENERALES Artículo 1. Objeto y ámbito de aplicación Artículo 2. Definiciones Artículo 3. Clasificación de los agentes biológicos CAPÍTULO II. OBLIGACIONES DEL EMPRESARIO Artículo 4. Identificación y evaluación de riesgos Artículo 5. Sustitución de agentes biológicos Artículo 6. Reducción de los riesgos Artículo 7. Medidas higiénicas Artículo 8. Vigilancia de la salud de los trabajadores Artículo 9. Documentación Artículo 10. Notificación a la autoridad laboral Artículo 11. Información a las autoridades competentes Artículo 12. Información y formación de los trabajadores Artículo 13. Consulta y participación de los trabajadores CAPÍTULO III. DISPOSICIONES VARIAS Artículo 14. Establecimientos sanitarios y veterinarios distintos de los laboratorios de diagnóstico Artículo 15. Medidas especiales aplicables a los procedimientos industriales, a los laboratorios y a los locales para animales Disposición adicional única. Remisión de documentación e información a las Autoridades Sanitarias Disposición transitoria única. Notificación a la autoridad laboral Disposición derogatoria única. Derogación normativa Disposición final primera. Elaboración y actualización de la Guía Técnica de Riesgos Disposición final segunda. Facultades de aplicación y desarrollo Disposición final tercera. Entrada en vigor Anexo I. Lista indicativa de actividades Anexo II. Clasificación de los agentes biológicos Anexo III. Señal de peligro biológico
6 Anexo IV. Indicaciones relativas a las medidas de contención y a los niveles de contención Anexo V. Indicaciones relativas a las medidas de contención y a los niveles de contención para procesos industriales Anexo VI. Recomendaciones prácticas para la vacunación III. APÉNDICES Apéndice 1. Riesgo biológico en la utilización confinada de organismos modificados genéticamente Apéndice 2. Riesgos derivados del trabajo con cultivos celulares Apéndice 3. Agentes biológicos no infecciosos Apéndice 4. Medición ambiental de agentes biológicos Apéndice 5. Cabinas de seguridad biológica Apéndice 6. Equipos de protección individual contra agentes biológicos Apéndice 7. Gestión de residuos sanitarios Apéndice 8. Prevención de lesiones por objetos cortantes y punzantes Apéndice 9. Vacunación en el ámbito laboral Apéndice 10. Precauciones para el control de las infecciones: precauciones estándar y precauciones basadas en el mecanismo de transmisión Apéndice 11. Procedimientos de descontaminación y desinfección Apéndice 12. Laboratorios: requerimientos de los niveles de bioseguridad Apéndice 13. Locales para animales de experimentación: niveles de bioseguridad Apéndice 14. Riesgo biológico en distintos sectores de actividad
7 I. INTRODUCCIÓN El Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo establece las disposiciones mínimas aplicables a las actividades en las que los trabajadores están o pueden estar expuestos a agentes biológicos. Este real decreto transpone al ordenamiento jurídico español la Directiva del Consejo 90/679/CEE de 26 de noviembre, posteriormente modificada por la Directiva del Consejo 93/88/CEE de 12 de octubre y adaptada al progreso técnico por las Directivas de la Comisión 95/30/CE de 30 de junio, 97/59/CE de 7 de octubre y 97/65/CE de 26 de noviembre y codificada por la Directiva 2000/54/CE del Parlamento y del Consejo, de 18 de septiembre. El presente documento, realizado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, es la actualización de la Guía Técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo y su objetivo es facilitar la aplicación e interpretación del citado real decreto. El Real Decreto 664/1997 regula la exposición de los trabajadores a los riesgos que se derivan de los agentes biológicos presentes en el lugar de trabajo. En él se incluyen todos los escenarios posibles en los que puede existir exposición laboral a dichos agentes. En un intento de reducir esta variedad de escenarios de exposición el real decreto los agrupa en dos situaciones: actividades en las que existe intención deliberada de manipular agentes biológicos, en las que el agente biológico forma parte y es objeto principal del trabajo, y actividades en las que no hay intención deliberada de manipular agentes biológicos, pero en las que, dada la naturaleza de la actividad, es posible su presencia y la exposición. El real decreto hace una valoración del peligro intrínseco de los agentes biológicos mediante su clasificación en cuatro grupos atendiendo al riesgo de infección que dichos agentes suponen. Esta valoración, recogida en su anexo II, constituye la base para la evaluación del riesgo por exposición a agentes biológicos que están o pueden estar presentes en un ambiente laboral, y se complementa con otras informaciones como son: la naturaleza, las características de los agentes, las recomendaciones de las autoridades sanitarias, las enfermedades causadas, los efectos en trabajadores especialmente sensibles, etc. Como principales novedades de esta actualización de la Guía se pueden destacar: un nuevo enfoque en la evaluación de riesgos, una descripción más amplia de las medidas preventivas y la incorporación de nuevos apéndices considerados de interés. Con el fin de facilitar la consulta de la presente guía se transcribe íntegramente el articulado del Real Decreto 664/1997 seguido de los comentarios sobre aquellos aspectos més relevantes a fin de facilitar su comprensión.
8 EXPOSICIÓN A AGENTES BIOLÓGICOS 9 II. DESARROLLO Y COMENTARIOS AL REAL DECRETO 664/1997, SOBRE LA PROTECCIÓN DE LOS TRABAJADORES CONTRA LOS RIESGOS RELACIONADOS CON LA EXPOSICIÓN A AGENTES BIOLÓGICOS DURANTE EL TRABAJO REAL DECRETO 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo. La Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, determina el cuerpo básico de garantías y responsabilidades preciso para establecer un adecuado nivel de protección de la salud de los trabajadores frente a los riesgos derivados de las condiciones de trabajo, en el marco de una política coherente, coordinada y eficaz. Según el artículo 6 de la misma serán las normas reglamentarias las que irán fijando y concretando los aspectos más técnicos de las medidas preventivas. Así, son las normas de desarrollo reglamentario las que deben fijar las medidas mínimas que deben adoptarse para la adecuada protección de los trabajadores. Entre ellas se encuentran las destinadas a garantizar la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo. En el mismo sentido hay que tener en cuenta que, en el ámbito de la Unión Europea, se han fijado, mediante las correspondientes Directivas, criterios de carácter general sobre las acciones en materia de seguridad y salud en los centros de trabajo, así como criterios específicos referidos a medidas de protección contra accidentes y situaciones de riesgo. Concretamente, la Directiva 90/679/CEE, de 26 de noviembre, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo, establece las disposiciones específicas mínimas en este ámbito; esta Directiva fue posteriormente modificada por la Directiva 93/88/CEE, de 12 de octubre, y adaptada al progreso técnico por la Directiva 95/30/CE, de 30 de junio. Mediante el presente Real Decreto se procede a la transposición al Derecho español del contenido de las tres Directivas mencionadas. En su virtud, de conformidad con el artículo 6 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, a propuesta de los Ministros de Trabajo y Asuntos Sociales y de Sanidad y Consumo, consultadas las organizaciones empresariales y sindicales más representativas, oída la Comisión Nacional de Seguridad y de Salud en el Trabajo, de acuerdo con el Consejo de Estado y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 9 de mayo de 1997, DISPONGO: CAPÍTULO I DISPOSICIONES GENERALES Artículo 1. Objeto y ámbito de aplicación. 1. El presente Real Decreto tiene por objeto, en el marco de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, la protección de los trabajadores contra los riesgos para su salud y su seguridad derivados de la exposición a agentes biológicos durante el trabajo, así como la prevención de dichos riesgos. Este real decreto tiene por objeto la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos derivados de la exposición a agentes biológicos durante el trabajo, así como la prevención de dichos riesgos. No es objeto de este real decreto la prevención de los riesgos para la salud pública o los riesgos para el medio ambiente que puedan derivarse del trabajo con agentes biológicos. No obstante, este real decreto se aplicará en los términos en que así lo recojan las respectivas reglamentaciones, ya sean de índole legal o técnica. Se entiende por exposición a agentes biológicos la presencia de estos en el entorno laboral que implica el contacto de dichos agentes con el trabajador por cualquiera de las vías de entrada al organismo. Los riesgos debidos a la presencia de agentes biológicos en el lugar de trabajo son objeto del presente real decreto tanto si dicha presencia está originada por la actividad laboral como si es consecuencia de deficiencias en el diseño, montaje, mantenimiento y uso de las instalaciones, de los locales o de los espacios en los que estén situados los lugares de trabajo, o de las condiciones ambientales existentes. En este último caso, debe tenerse en cuenta lo que establece el Real Decreto 486/1997 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo: La exposición a los agentes físicos, químicos y biológicos del ambiente de trabajo se regirá por lo dispuesto en su normativa específica (artículo 7, punto 2).
9 10 GUÍA TÉCNICA 2. Mediante el presente Real Decreto se establecen las disposiciones mínimas aplicables a las actividades en las que los trabajadores estén o puedan estar expuestos a agentes biológicos debido a la naturaleza de su actividad laboral. En el presente real decreto se establece un conjunto de disposiciones que serán de aplicación en actividades en las que los trabajadores estén o puedan estar expuestos a agentes biológicos. Es conveniente resaltar que dichas disposiciones, que constituyen un conjunto de actuaciones suficientes para garantizar el control del riesgo, son las que, desde un punto de vista legal, se consideran mínimas para alcanzar los objetivos propuestos y, por tanto, punto de partida para la mejora continuada de las condiciones de trabajo y la obtención del máximo grado de protección de los trabajadores. En este apartado se hace referencia a la exposición o posible exposición a agentes biológicos. En este sentido, se pueden distinguir dos situaciones: 1. Exposición derivada de una actividad laboral con intención deliberada de utilizar o manipular un agente biológico, lo que constituye el propósito principal del trabajo. Es decir, el cultivo, la manipulación o la concentración de agentes biológicos ya sea a niveles industriales o experimentales, o con fines de investigación, comercial o terapéutico. Son actividades de este tipo: los laboratorios de diagnóstico microbiológico, las instituciones y laboratorios de investigación (sobre los propios agentes biológicos o sobre sus efectos a través de su uso en animales deliberadamente infectados), las industrias biotecnológicas (farmacéutica, alimentaria, etc.), así como aquellas actividades que utilizan agentes biológicos para la biodegradación de grasas, la depuración de efluentes o la recuperación de suelos contaminados. 2. Exposición derivada de una actividad laboral que no implica una intención deliberada de utilizar o de manipular un agente biológico, pero que puede conducir a la exposición. En estos casos se trata de una exposición potencial a agentes biológicos ya que la exposición es incidental al propósito principal del trabajo. Los agentes biológicos no forman parte del proceso productivo, pero pueden ir asociados al mismo debido a la naturaleza de la actividad (sanitaria, contacto con animales, etc.) o a las condiciones en que se desarrolla la actividad (temperatura, humedad, disponibilidad de nutrientes, etc.), que favorecen su proliferación. En el anexo I de este real decreto figura una lista indicativa de actividades en las que se puede dar esta situación. No se consideran dentro del ámbito de aplicación de este real decreto las exposiciones a agentes biológicos que no se derivan de la actividad laboral, por ejemplo el contagio de infecciones respiratorias (resfriados, gripe) entre compañeros de trabajo. 3. Las disposiciones del Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención, se aplicarán plenamente al conjunto del ámbito contemplado en el apartado anterior, sin perjuicio de las disposiciones más rigurosas o específicas previstas en el presente Real Decreto. El ámbito de aplicación del presente real decreto es el mismo que el establecido en el artículo 3 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) y sus sucesivas modificaciones. En consecuencia, y dado que este real decreto está enmarcado por la LPRL siempre que sea de aplicación, el empresario deberá garantizar también el cumplimiento de los preceptos de carácter general contenidos en la LPRL, en el Reglamento de los Servicios de Prevención (RSP) y en el resto de sus normas reglamentarias de desarrollo. En particular, deben tenerse en cuenta las disposiciones generales de la LPRL en temas tales como: principios de la acción preventiva, plan de prevención de riesgos laborales, evaluación de los riesgos y planificación de la actividad preventiva, equipos de trabajo y medidas de protección, información, consulta y participación de los trabajadores, formación de los trabajadores, medidas de emergencia y vigilancia de la salud, temas que en el ámbito de aplicación del presente real decreto están limitados a los riesgos derivados de la exposición a agentes biológicos durante el trabajo. 4. El presente Real Decreto será aplicable sin perjuicio de lo dispuesto en la Ley 15/1994, de 3 de junio, por la que se establece el régimen jurídico de la utilización confinada, liberación voluntaria y comercialización de organismos modificados genéticamente, a fin de prevenir los riesgos para la salud humana y medio ambiente.
10 EXPOSICIÓN A AGENTES BIOLÓGICOS 11 En el presente real decreto se establecen disposiciones mínimas, sin perjuicio, por tanto, de las disposiciones específicas contenidas en las normas vigentes sobre protección de los trabajadores frente a determinados riesgos derivados de la utilización confinada, la liberación voluntaria y la comercialización de organismos modificados genéticamente, incluyéndose en este grupo los microorganismos, sean celulares o no. La Ley 15/1994, de 3 de junio, ha sido derogada y sustituida por la Ley 9/2003, de 25 de abril, por la que se establece el régimen jurídico de la utilización confinada, liberación voluntaria y comercialización de organismos modificados genéticamente, y que se desarrolla mediante el Real Decreto 178/2004. Artículo 2. Definiciones. A efectos del presente Real Decreto se entenderá por: a) Agentes biológicos: microorganismos, con inclusión de los genéticamente modificados, cultivos celulares y endoparásitos humanos, susceptibles de originar cualquier tipo de infección, alergia o toxicidad. b) Microorganismo: toda entidad microbiológica, celular o no, capaz de reproducirse o de transferir material genético. c) Cultivo celular: el resultado del crecimiento in vitro de células obtenidas de organismos multicelulares. La definición reglamentaria de agente biológico comprende las siguientes categorías: Microorganismos: entidades microbiológicas, celulares o no, capaces de reproducirse o de transferir su material genético. Se incluyen en esta categoría los virus, las bacterias, los hongos filamentosos, las levaduras y los agentes transmisibles no convencionales (priones). Microorganismos modificados genéticamente: cualquier microorganismo cuyo material genético ha sido modificado de una manera que no se produce de forma natural en el apareamiento o la recombinación natural (ver apéndice 1 Riesgo biológico en la utilización confinada de organismos modificados genéticamente ). Cultivo celular: es el resultado del crecimiento in vitro de células aisladas de organismos pluricelulares. Su inclusión en la definición de agente biológico responde básicamente a su capacidad de permitir el crecimiento y propagación de otros microorganismos patógenos (principalmente virus), ya sea de forma conocida o inadvertida (ver apéndice 2 Riesgos derivados del trabajo con cultivos celulares ). Endoparásitos humanos: organismos unicelulares o pluricelulares que desarrollan parte o todo su ciclo vital en el interior de uno o varios huéspedes. En esta categoría se incluyen los protozoos y los helmintos (gusanos). Asimismo, la definición contiene los efectos adversos para la salud que pueden ser ocasionados por la exposición a los agentes biológicos y que se enumeran a continuación: Infección: comprende el proceso de colonización y multiplicación de un agente biológico en un organismo vivo, ya sea tejido, líquido corporal o en la superficie de la piel o de las mucosas, pudiendo causar una enfermedad. Cuando la infección está provocada por endoparásitos se denomina infestación. Alergia: reacción del sistema inmunitario inducida por ciertas sustancias denominadas alérgenos o sensibilizantes que, en caso de exposición laboral, se manifiesta principalmente con alteraciones en el sistema respiratorio como son: la rinitis, el asma o la alveolitis alérgica. Toxicidad: efecto relacionado con ciertos microorganismos o, más concretamente, con la presencia de una o varias toxinas producidas por algunos agentes biológicos. Se pueden distinguir tres tipos de toxinas: - Exotoxinas: son moléculas bioactivas, generalmente proteínas, producidas y liberadas por bacterias, en su mayoría Gram positivo, durante su crecimiento o durante la lisis bacteriana. Generalmente están asociadas a enfermedades infecciosas. Algunos ejemplos son la toxina botulínica y la tetanospasmina, neurotoxinas producidas por la bacteria Clostridium botulinum y C. tetani, respectivamente. - Endotoxinas: son componentes de la pared celular de las bacterias Gram negativo, que pueden pasar al ambiente durante la división celular o tras la muerte de las bacterias. - Micotoxinas: son metabolitos secundarios producidos por algunos hongos (por ejem
11 12 GUÍA TÉCNICA plo Aspergillus, Penicillium y Fusarium) bajo determinadas condiciones de humedad y temperatura. Entre las más relevantes se encuentran las aflatoxinas o las ocratoxinas. Otras sustancias con efectos tóxicos son los peptidoglicanos (componentes de la pared celular de las bacterias), los β-d-glucanos (componentes de la pared celular de hongos y bacterias) y el ergosterol (componente de la pared celular de los hongos). Las sustancias producidas por los agentes biológicos únicamente tendrán la consideración de agentes biológicos, y por tanto estarán sujetas a la aplicación de este real decreto, cuando los microorganismos que las originan también estén presentes y su propagación o reproducción sea posible. Así, por ejemplo, la exposición a micotoxinas producidas por hongos que contaminan cereales se encuentra dentro del ámbito de aplicación del real decreto; en cambio, el uso de micotoxinas purificadas en un laboratorio toxicológico quedaría fuera del ámbito de aplicación del RD 664/1997. En este último caso sería de aplicación el Real Decreto 374/2001, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo. Asimismo, quedan excluidos de la definición de agente biológico y, en consecuencia, del ámbito de aplicación del real decreto, los ectoparásitos (ácaros, piojos, etc.), los insectos, los organismos superiores (animales o plantas) y los productos, estructuras o restos procedentes de los mismos (polen, polvo de madera, proteínas contenidas en la orina o la saliva, etc.). Artículo 3. Clasificación de los agentes biológicos. 1. A efectos de lo dispuesto en el presente Real Decreto, los agentes biológicos se clasifican, en función del riesgo de infección, en cuatro grupos: a) Agente biológico del grupo 1: aquél que resulta poco probable que cause una enfermedad en el hombre. b) Agente biológico del grupo 2: aquél que puede causar una enfermedad en el hombre y puede suponer un peligro para los trabajadores, siendo poco probable que se propague a la colectividad y existiendo generalmente profilaxis o tratamiento eficaz. c) Agente biológico del grupo 3: aquél que puede causar una enfermedad grave en el hombre y presenta un serio peligro para los trabajadores, con riesgo de que se propague a la colectividad y existiendo generalmente una profilaxis o tratamiento eficaz. d) Agente biológico del grupo 4: aquél que causando una enfermedad grave en el hombre supone un serio peligro para los trabajadores, con muchas probabilidades de que se propague a la colectividad y sin que exista generalmente una profilaxis o un tratamiento eficaz. En este artículo se proporcionan los criterios para la clasificación de los agentes biológicos en cuatro grupos atendiendo exclusivamente al riesgo de infección que suponen para personas sanas y no tiene en cuenta los riesgos alérgicos y tóxicos, también considerados en la definición de agente biológico. La inclusión en cada grupo viene determinada por las propiedades intrínsecas del agente biológico: la patogenicidad (virulencia y dosis infectiva) de la especie microbiana en humanos, el peligro para los trabajadores, la facilidad de propagación y la existencia o disponibilidad de profilaxis o tratamiento eficaz. En la tabla 1 se muestran las características de los distintos agentes biológicos para su clasificación dentro de un grupo de riesgo determinado. Según los criterios establecidos, los agentes biológicos que no causan enfermedad por infección se consideran incluidos en el grupo 1. Se trata en general de microorganismos ambientales, asociados a vegetales o que forman parte Agente biológico del grupo de riesgo Tabla 1. Grupo de riesgo de los agentes biológicos. Riesgo infeccioso Riesgo de propagación a la colectividad Profilaxis o tratamiento eficaz 1 Poco probable que cause enfermedad No Innecesario Pueden causar una enfermedad y constituir un peligro para los trabajadores Pueden provocar una enfermedad grave y constituir un serio peligro para los trabajadores Provocan una enfermedad grave y constituyen un serio peligro para los trabajadores Poco probable Probable Elevado Posible generalmente Posible generalmente No conocido en la actualidad
12 EXPOSICIÓN A AGENTES BIOLÓGICOS 13 de la flora microbiana normal de animales y humanos (por ejemplo, diferentes especies de los géneros Micrococcus, Streptococcus, Bacillus, Staphylococcus, Lactobacillus), así como microorganismos que se utilizan en los procesos de elaboración de alimentos (por ejemplo, Saccharomyces cerevisiae, S. pastorianus, Mycoderma cerevisiae, etc.). Es conveniente recordar que, aunque no causen infección, algunos de los microorganismos de este grupo pueden causar alergias o producir sustancias tóxicas, con efectos que van desde irritaciones hasta posibles efectos cancerígenos (ver apéndice 3 Agentes biológicos no infecciosos ). 2. En el anexo II de este Real Decreto se presenta una lista de agentes biológicos, clasificados en los grupos 2, 3, ó 4, siguiendo el criterio expuesto en el apartado anterior. Para ciertos agentes se proporcionan también informaciones adicionales de utilidad preventiva. Para la correcta utilización de la citada lista, deberán tenerse en cuenta las notas introductorias contenidas en dicho anexo. Las notas introductorias a la lista de agentes biológicos clasificados en los grupos 2, 3 ó 4 (anexo II del Real Decreto) constituyen una fuente de información adicional esencial para acabar de valorar la peligrosidad intrínseca de los agentes biológicos y un elemento fundamental que se deberá tener en cuenta a la hora de realizar la evaluación de los riesgos relacionados con la exposición o posible exposición a estos agentes. CAPÍTULO II OBLIGACIONES DEL EMPRESARIO Artículo 4. Identificación y evaluación de riesgos. Algunas de esas notas quedan reflejadas en la lista del anexo II donde se incluyen indicaciones como la notación A, que indica que el agente puede provocar efectos alérgicos, o la notación T, que indica que puede producir toxinas. 1. De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 2 del Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención, identificados uno o más riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo, se procederá, para aquellos que no hayan podido evitarse, a evaluar los mismos determinando la naturaleza, el grado y duración de la exposición de los trabajadores. Cuando se trate de trabajos que impliquen la exposición a varias categorías de agentes biológicos, los riesgos se evaluarán basándose en el peligro que supongan todos los agentes biológicos presentes. Este artículo define el marco y el alcance de la evaluación de los riesgos originados por la exposición a agentes biológicos tal y como se contempla en la LPRL y en el RSP. En concreto, la evaluación de riesgos, que es un proceso posterior a la eliminación de los riesgos evitables, tiene como objetivo obtener la información necesaria para tomar una decisión apropiada sobre la necesidad de adoptar medidas preventivas y, en tal caso, sobre el tipo de medidas que se deben adoptar (artículo 3.1 del RSP). La eliminación de los riesgos evitables corresponde efectuarla, preferentemente, en las fases de concepción y diseño de la actividad laboral, tratando de evitar en lo posible las condiciones que permiten el asentamiento y favorecen el desarrollo de agentes biológicos y, en consecuencia, evitando que puedan llegar a darse situaciones de riesgo para la salud y seguridad de los trabajadores. En primer lugar es necesario determinar la presencia, o posible presencia, de agentes biológicos en el lugar de trabajo, ya que esta circunstancia puede suponer un riesgo que es necesario evaluar. La presencia de un agente biológico puede ocurrir siempre que se produzca alguna de las siguientes circunstancias: Se utiliza o manipula en el proceso laboral o en sus actividades, de las que forma parte y es objeto principal del trabajo. No se utiliza ni se manipula en el proceso laboral, pero puede estar infectando personas, animales o colonizando materiales y liberarse al ambiente en el transcurso de la actividad laboral. Penetra desde el exterior por alguna vía (aire, agua, etc.). En este caso, la presencia de estos agentes en el lugar de trabajo, que puede depender de la zona (rural, urbana, etc.), la climatología o la estación del año, se debe entender como presencia de niveles significativamente superiores a los que son habituales en el aire exterior, lo que indica colonización y proliferación del agente en el lugar de trabajo.
13 14 GUÍA TÉCNICA En las actividades con intención deliberada de utilizar agentes biológicos su presencia es evidente puesto que el agente biológico forma parte esencial del proceso. Sin embargo, en las actividades sin intención deliberada de utilizar agentes biológicos, determinar su presencia es más complejo. En esta situación es fundamental disponer de información sobre los siguientes aspectos (lista no exhaustiva): el tipo de actividad laboral desarrollada, los agentes biológicos típicamente asociados a esa actividad (presencia teórica), los materiales implicados en el proceso productivo, los procedimientos y los equipos de trabajo utilizados en el mismo y las características de las instalaciones y del lugar de trabajo. Al término del proceso de análisis de esta información es posible que aún exista incertidumbre sobre la presencia de los agentes biológicos. Frente a este factor de incertidumbre, la evaluación se debe realizar atendiendo al principio de precaución, es decir, dando por segura la presencia de los agentes biológicos. Si, como resultado de esta etapa, se establece sin lugar a duda que en el desarrollo de las tareas no se identifica el factor de riesgo exposición a agentes biológicos, se dará por concluido el proceso de evaluación de riesgos por exposición a agentes biológicos. No obstante, como cualquier actividad laboral, seguirá sometida a las exigencias generales en materia de prevención de riesgos laborales contenidas en la LPRL, el RSP y aquella normativa específica que le fuera de aplicación. Identificada la presencia o posible presencia de agentes biológicos en el lugar de trabajo, y antes de valorar el riesgo de exposición a los mismos, se ha de intentar eliminar este riesgo, y solamente cuando dicha eliminación no sea factible se continuará con el proceso de evaluación. Por lo tanto, la evaluación de riesgos por exposición a agentes biológicos es un proceso que se inicia tras la identificación de los factores de riesgo (presencia o posible presencia de agentes biológicos) y para aquellos riesgos que no se han podido evitar. La evaluación de riesgos debe determinar la naturaleza (agente biológico y grupo al que pertenece), el grado (cantidad manipulada/concentración ambiental de agentes biológicos) y la duración (tiempo que el trabajador está expuesto a una determinada cantidad/concentración) de la exposición. La metodología de evaluación de riesgos será distinta en función de la forma en que se materialice el daño. En ese sentido se pueden distinguir dos situaciones de exposición: 1. La infección ocurre tras la existencia de un accidente laboral, por ejemplo: cortes o pinchazos con material o instrumentos contaminados, mordeduras, arañazos, picaduras de insectos, etc. En estos casos, el accidente es habitualmente declarado, investigado y con causas casi siempre conocidas. 2. La infección, alergia o toxicidad es fruto de una exposición laboral similar a las que tienen lugar en el ámbito de la higiene industrial cuando se trata de agentes químicos, en las que el agente contaminante puede estar presente en el ambiente en concentraciones indeterminadas, pudiendo o no causar daño en la salud de los trabajadores. En actividades con intención deliberada de utilizar agentes biológicos la evaluación de riesgos será relativamente sencilla porque se conocen los agentes utilizados y sus características; además, su localización, la cantidad y los procedimientos de trabajo para su manipulación están bien determinados así como los riesgos de exposición. El proceso de evaluación será, pues, similar al seguido para la evaluación de riesgos por exposición a agentes químicos, y debe permitir, teniendo en cuenta que los agentes biológicos son conocidos y su presencia voluntaria en determinado punto del proceso: a) conocer la identidad de los agentes biológicos (género y especie) utilizados y su clasificación, en función del riesgo de infección, en uno de los cuatro grupos definidos en el artículo 3; b) determinar los focos de contaminación; c) conocer la cantidad de agentes biológicos presentes en el proceso; d) valorar la probabilidad de contacto entre el trabajador y el agente; e) definir las estrategias para la reducción de riesgos, y f) valorar la efectividad de las medidas preventivas adoptadas. Cuando se trata de actividades sin intención deliberada de utilizar agentes biológicos, el proceso de evaluación es más complejo ya que algunos de los puntos que se deben considerar quedarán bajo la forma de probabilidades. Es importante obtener la mayor información posible sobre la exposición, a fin de poder adoptar las medidas preventivas más adecuadas atendiendo a la actividad realizada. Con este objetivo es importante conocer la cadena de infección, que describe la secuencia de pasos en la transmisión de un agente biológico: proliferación, liberación al ambiente y contacto con el trabajador. Este conocimiento permitirá seleccionar e implantar las medidas preventivas adecuadas con el fin de impedir el contacto del agente biológico con el trabajador. Esta cadena de transmisión consta de varios eslabones o etapas: El reservorio. Es el medio físico (suelo, agua, otro ser vivo, etc.) donde un agente biológico en
14 EXPOSICIÓN A AGENTES BIOLÓGICOS 15 cuentra las condiciones favorables para su desarrollo. Constituye el foco de contaminación. Conocer en qué punto o momento del proceso la proliferación de los agentes biológicos se puede ver favorecida es fundamental para poder valorar la magnitud del riesgo y adoptar las medidas preventivas más eficaces para su control. La exposición del trabajador al agente biológico. Viene caracterizada por la dispersión del agente biológico, es decir, por las posibles formas o soportes en los que el agente biológico puede pasar del reservorio al ambiente (por ejemplo: formación de bioaerosoles) o por el acceso del trabajador al mismo. El mecanismo de transmisión del agente biológico. Es el mecanismo por el que el agente biológico resulta infeccioso. Así, por ejemplo, la bacteria Legionella pneumophila es infecciosa por vía aérea mientras que el virus de la hepatitis B lo es por vía parenteral. Algunos agentes biológicos pueden ser infecciosos por varias vías. La vía de entrada al organismo. Las distintas formas o vías de exposición son: inhalatoria, dérmica, digestiva o parenteral. La probabilidad de efecto será más elevada cuando coincidan el mecanismo de transmisión con la vía de entrada al organismo. En general, la exposición por vía inhalatoria es la más frecuente e importante por ser consecuencia directa de la contaminación del ambiente de trabajo por aerosoles que contienen agentes biológicos. El trabajador. Es el último eslabón de la cadena. La gravedad de las consecuencias tras la exposición dependerán de la patogenicidad del agente biológico, de la dosis y de la susceptibilidad individual del trabajador. La prevención de los riesgos mediante actuaciones encaminadas a romper la cadena de infección será tanto más eficaz cuanto más arriba de la cadena se integre, es decir, será más eficaz la actuación sobre el foco origen de la contaminación que sobre el medio de propagación y esta mejor que la actuación sobre el trabajador. En el presente real decreto, y dado que no se dispone de límites de exposición profesional para estos agentes, no se establece una metodología cuantitativa para la valoración de la exposición. Por lo tanto, la medición sistemática y rutinaria de los agentes biológicos no es imprescindible para determinar la magnitud del riesgo. En actividades con intención deliberada de utilizar agentes biológicos, y frente a la exposición a agentes infecciosos, la medición ambiental, como herramienta para la valoración del nivel de riesgo, no suele tener excesivo interés, ya que las condiciones de confinamiento en que se deben manipular los agentes biológicos permiten un control eficaz del riesgo de exposición. Sin embargo, sí supone una herramienta eficaz para verificar que no existen fugas del agente biológico fuera de su confinamiento físico primario. En actividades sin intención deliberada de utilizar agentes biológicos, y principalmente en aquellas con una potencial exposición a agentes biológicos con efectos alérgicos y tóxicos, la determinación ambiental puede ser de utilidad para lo siguiente: 1) comprobar la presencia de determinados agentes biológicos en el lugar de trabajo, 2) identificar fuentes de contaminación, 3) conocer la intensidad de la exposición y del riesgo de exposición por inhalación y 4) verificar la eficacia de las medidas preventivas adoptadas en cada situación. En cualquier caso, no se debe considerar una evaluación cuantitativa de los riesgos de exposición ya que, como se ha comentado, no existen valores límite de exposición profesional con los que comparar los resultados obtenidos. Por lo tanto, la medición ambiental puede permitir (ver apéndice 4 Medición ambiental de agentes biológicos ): caracterizar, mediante los perfiles de contaminación (identificación de especies microbianas mayoritarias), los agentes biológicos asociados a distintos sectores de actividad; reconocer posibles focos de contaminación en un proceso; establecer valores de fondo representativos de la concentración ambiental de agentes biológicos, y que puedan ser usados como nivel de acción o de actuación, cuya superación indica que se deben investigar las causas de la contaminación, su corrección y, si es necesario, la adopción de medidas preventivas; valorar la eficacia de medidas preventivas implantadas (por ejemplo: valorar la eficacia de un procedimiento de limpieza y desinfección); comprobar la efectividad de los sistemas de ventilación general o de los sistemas de extracción localizada. Finalmente, la evaluación de riesgos debe referirse a todas las categorías de agentes biológicos existentes en el lugar de trabajo y definidas en el artículo 2 de este real decreto; por ejemplo: cuando se ha detectado la presencia o posible presencia de agentes biológicos infecciosos clasificados en distintos grupos de riesgo; cuando los agentes biológicos presentes pueden ocasionar más de un tipo de efecto (infección, alergia o
15 16 GUÍA TÉCNICA toxicidad); o cuando los agentes biológicos, aun perteneciendo al mismo grupo, tienen características diferenciales que pueden resultar en una selección y aplicación de medidas preventivas distintas (agentes clasificados en el grupo 3, con riesgo de que se propaguen a la colectividad, y agentes clasificados también en el mismo grupo pero que normalmente no son infecciosos a través del aire «3*»). La dificultad que entraña la evaluación de riesgos por exposición a agentes biológicos hace necesario que los responsables de la misma tengan el conocimiento y la experiencia suficientes para llevar a cabo la tarea. En este sentido, el RSP en su artículo 4.3 indica: La evaluación de los riesgos se realizará mediante la intervención de personal competente, de acuerdo con lo dispuesto en el Capítulo VI de esta norma, en concreto, lo expuesto en el artículo 37.1.b, en el que se reservan como funciones correspondientes al nivel superior: La realización de aquellas evaluaciones de riesgo cuyo desarrollo exija: 1. El establecimiento de una estrategia de medición para asegurar que los resultados obtenidos caracterizan efectivamente la situación que se valora, o 2. Una interpretación o aplicación no mecánica de los criterios de evaluación. Además, en las actividades con intención deliberada de utilizar agentes biológicos de los grupos 3 y 4 (actividades incluidas en el anexo I del RSP), y según se expone en los artículos del 11 al 14 del citado reglamento, la evaluación no podrá ser realizada personalmente por el empresario, aun cuando se trate de una empresa de menos de 10 trabajadores. En empresas con menos de 250 trabajadores el empresario podrá designar a uno o a varios trabajadores para realizar la evaluación de riesgos y ocuparse de la actividad preventiva de la empresa. En este caso, los trabajadores designados para realizar esta evaluación de riesgos por exposición a agentes biológicos deberán acreditar la cualificación necesaria para realizar funciones preventivas de nivel superior en la especialidad de Higiene Industrial. En las empresas con 250 o más trabajadores será obligado constituir un servicio de prevención propio, el cual podrá encargarse de realizar la evaluación de riesgos siempre que disponga de personal con la cualificación anteriormente indicada. Asimismo, es obligada la constitución de un servicio de prevención propio en aquellas empresas de menos de 250 trabajadores en las que así lo decida la autoridad laboral, previo informe de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social y, en su caso, de los órganos técnicos en materia preventiva de las comunidades autónomas, en función de la peligrosidad de la actividad desarrollada o de la frecuencia o gravedad de la siniestralidad en la empresa (artículo 14.c del RSP). En cualquier caso, el empresario podrá recurrir a uno o varios servicios de prevención ajenos. Asimismo, los trabajos en actividades que impliquen la exposición a agentes biológicos de los grupos 3 y 4 son considerados como de especial peligrosidad para la seguridad o la salud de los trabajadores por el Real Decreto 216/1999, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en el trabajo de los trabajadores en el ámbito de las empresas de trabajo temporal, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 8.b de la Ley 14/1994, por la que se regulan las empresas de trabajo temporal. Por lo tanto, no se podrán celebrar contratos de puesta a disposición con los trabajadores de Empresas de Trabajo Temporal (ETT) en aquellas actividades y trabajos que impliquen la exposición, por su manipulación deliberada, a agentes biológicos de los grupos 3 y Esta evaluación deberá repetirse periódicamente y, en cualquier caso, cada vez que se produzca un cambio en las condiciones que pueda afectar a la exposición de los trabajadores a agentes biológicos. Asimismo se procederá a una nueva evaluación del riesgo cuando se haya detectado en algún trabajador una infección o enfermedad que se sospeche que sea consecuencia de una exposición a agentes biológicos en el trabajo. Cuando la actividad implica la intención deliberada de trabajar con el agente biológico, la detección de la enfermedad significa que el agente ha escapado de su confinamiento físico primario y que ha superado las medidas de contención correspondientes. La manifestación de una infección o enfermedad en algún trabajador indica fallos en el proceso de evaluación, ya sea en la fase de identificación de los riesgos o bien debido a la ausencia o ineficacia de las medidas preventivas implementadas, por lo que se deberá proceder a una nueva evaluación de riesgos de los puestos de trabajo implicados. Cuando la actividad no supone intención deliberada de trabajar con agentes biológicos, la detección de la enfermedad puede ser indicativa de una deficiente evaluación de riesgos, en la que, por ejemplo, se ha infravalorado la posibilidad de presencia del agente biológico, no se han adoptado de forma suficiente las medidas para evitar la presencia, no se han aplicado las medidas que supone el principio de precaución o no se ha tenido en cuenta la inmunización de los trabajadores, los controles sanitarios en animales, etc. En ausencia de motivos concretos de revisión, la evaluación inicial deberá revisarse con la periodicidad que se acuerde entre la empresa y los representantes de los trabajadores, según se establece en el artículo 6.2 del RSP.
16 EXPOSICIÓN A AGENTES BIOLÓGICOS La evaluación mencionada en el apartado anterior se efectuará teniendo en cuenta toda la información disponible y, en particular: a) La naturaleza de los agentes biológicos a los que estén o puedan estar expuestos los trabajadores y el grupo a que pertenecen, de acuerdo con la tabla y criterios de clasificación contenidos en el anexo II. Si un agente no consta en la tabla, el empresario, previa consulta a los representantes de los trabajadores, deberá estimar su riesgo de infección teniendo en cuenta las definiciones previstas en el primer apartado del artículo 3 del presente Real Decreto, a efectos de asimilarlo provisionalmente a los incluidos en uno de los cuatro grupos previstos en el mismo. En caso de duda entre dos grupos deberá considerarse en el de peligrosidad superior. Para las actividades con intención deliberada de utilizar agentes biológicos, en las que se conoce la identidad del agente implicado en el proceso, o para actividades sin intención deliberada de utilizar agentes biológicos, cuando se disponga de una identificación teórica de los agentes biológicos, el anexo II del real decreto ofrece la lista de agentes biológicos clasificados hasta el momento. Cuando un agente biológico no se encuentra en la lista del anexo II, el empresario, con la participación de los representantes de los trabajadores, deberá proceder a su clasificación provisional en uno de los cuatro grupos establecidos, teniendo en cuenta que, como se indica en las notas introductorias del anexo II, apartado 3.a, La no inclusión en la lista de un determinado agente no significa su implícita y automática clasificación en el grupo 1. Considerando que la inclusión de los agentes biológicos en los grupos de riesgo viene determinada por el análisis de la patogenicidad del agente, el riesgo de propagación entre los trabajadores y a la colectividad y la disponibilidad de profilaxis y tratamiento, para realizar esta clasificación es preciso conocer las características del agente biológico respecto a los aspectos básicos que definen una infección. Estas características se pueden agrupar en los siguientes: Efectos sobre la salud: patogenicidad, virulencia, dosis infectiva, epidemiología, mecanismo de transmisión, huéspedes, tiempo de incubación, facilidad de contagio, etc. Propagación: reservorio, vectores, zoonosis. Viabilidad: sensibilidad a antimicrobianos, a desinfectantes; métodos de inactivación; supervivencia fuera del huésped. Medidas profilácticas: primeros auxilios, inmunización/vacunación, profilaxis. Para obtener esta información, el empresario puede recurrir a la bibliografía publicada al respecto. Hay que destacar que, aunque para los agentes biológicos no existe la obligación de disponer de Fichas de Datos de Seguridad, equivalentes a las existentes para agentes químicos, sí se pueden encontrar fichas en las que se reúne esa información básica. A título de ejemplo se pueden mencionar las Pathogen Safety Data Sheets and Risk Assessment elaboradas por la Public Health Agency of Canada (http://www.phacaspc.gc.ca/lab-bio/res/psds-ftss/index-eng.php#me nu). Otros organismos internacionales, como el Institut National de Recherche et de Sécurité (INRS), ofrece en su página web basesde datos sobre agentes biológicos: (http://www.inrs.fr/accueil/produits/ bdd/baobab.html) (http:// produits/bdd/eficatt.html). Además, la NTP 636 Ficha de datos de seguridad para agentes biológicos propone un modelo de ficha en la que poder reunir la información disponible sobre agentes biológicos. Otras fuentes de información sobre agentes biológicos no incluidos en la lista del anexo II o sobre agentes biológicos cuya peligrosidad pueda variar con respecto a las especies o cepas incluidas en la citada lista son: la Organización Mundial de la Salud (OMS) (http://www.who.int/en/); los Centros para el Control de Enfermedades y su Prevención (CDC) (http://www.cdc.gov/), o la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) (http://www.fao.org/home/es/). b) Las recomendaciones de las autoridades sanitarias sobre la conveniencia de controlar el agente biológico a fin de proteger la salud de los trabajadores que estén o puedan estar expuestos a dicho agente en razón de su trabajo. La aparición de brotes epidémicos o pandémicos de los últimos años ha conducido a las autoridades sanitarias a la publicación de diferentes protocolos para el control del agente biológico y de su propagación. Dichos protocolos contienen instrucciones para la población general y recomendaciones para los trabajadores implicados en cualquier aspecto del control de la enfermedad. Claros ejemplos de lo expresado son los informes técnicos y las guías y protocolos sobre la Gripe A (H1N1), sobre el Síndrome Respiratorio Agudo Se
17 18 GUÍA TÉCNICA vero (SARS) y sobre la Gripe Aviar (http://www.msssi.gob.es/ciudadanos/enflesiones/enftransmisibles/home.htm). c) La información sobre las enfermedades susceptibles de ser contraídas por los trabajadores como resultado de su actividad profesional. Una importante fuente de información es el cuadro legal de enfermedades profesionales (Real Decreto 1299/2006 por el que se aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la Seguridad Social y se establecen criterios para su notificación y registro) (http://www.msssi.gob.es/ciudadanos/saludambla boral/saludlaboral/enfermedadesprof.htm). Otra fuente son los Protocolos de vigilancia sanitaria específica de los trabajadores (http://www.msssi. gob.es/ciudadanos/saludamblaboral/saludlaboral/vigitrabajadores/protocolos.htm). d) Los efectos potenciales, tanto alérgicos como tóxicos, que puedan derivarse de la actividad profesional de los trabajadores. La evaluación de riesgos ha de considerar todos los efectos derivados de la exposición o posible exposición a agentes biológicos. Estos efectos son, además de los infecciosos, los alérgicos y tóxicos. En el anexo II del real decreto se ofrece la lista de los agentes biológicos clasificados en los grupos atendiendo al riesgo de infección. Además, y para los que está disponible, se incluyen las notaciones: «A» posibles efectos alérgicos y «T» producción de toxinas. Para cualquier agente biológico no incluido en la lista, la información sobre efectos tóxicos y alérgicos se deberá obtener a través del proceso de evaluación, fundamentalmente mediante el estudio de la información disponible sobre el agente biológico en cuestión (ver apéndice 3 Agentes biológicos no infecciosos ). e) El conocimiento de una enfermedad que se haya detectado en un trabajador y que esté directamente ligada a su trabajo. Esta información puede ayudar a planificar el proceso de evaluación, aportando datos sobre aspectos o puntos del proceso productivo en los que el agente biológico ha estado presente y en los que la exposición laboral ha tenido lugar. f) El riesgo adicional para aquellos trabajadores especialmente sensibles en función de sus características personales o estado biológico conocido, debido a circunstancias tales como patologías previas, medicación, trastornos inmunitarios, embarazo o lactancia. En la evaluación de riesgos se debe tener en cuenta el riesgo adicional que la exposición puede suponer para determinados trabajadores especialmente sensibles a la acción de los agentes biológicos o de sus productos, es decir, aquellos trabajadores que por razón de sus características personales o estado biológico conocido tengan una mayor predisposición a adquirir una enfermedad infecciosa o a manifestar síntomas de tipo alérgico. Entre estas condiciones destacan las siguientes: Enfermedades que afectan al sistema inmunitario (síndrome de inmunodefiencia adquirida, asplenia, neutropenias, etc.). Enfermedades cuyo tratamiento médico incide sobre el sistema inmunitario suprimiendo su acción o debilitándola (radioterapia, quimioterapia, tratamiento con esteroides, etc.). Otro aspecto es la condición de embarazo o lactancia. No hay datos que evidencien un mayor riesgo para las mujeres embarazadas de contraer enfermedades infecciosas frente a otras trabajadoras no embarazadas, aunque sí es cierto que durante la gestación se producen cambios fisiológicos que pueden favorecer la susceptibilidad; entre ellos, cabe destacar una cierta supresión de la inmunidad celular y humoral. Cuando se produce el contagio, dependerá del estado inmunitario de la mujer embarazada frente al agente biológico en cuestión el que se desarrolle o no la enfermedad infecciosa. Esta, a su vez, podrá o no ser transmitida al feto y, en él, producir efectos adversos de diferente gravedad. En términos generales, los efectos más graves ocurren durante el primer trimestre de embarazo, período en el que la mujer embarazada se puede encontrar más desprotegida frente a los riesgos
18 EXPOSICIÓN A AGENTES BIOLÓGICOS 19 laborales, ya que con frecuencia no ha comunicado su estado al empresario. El Real Decreto 298/2009, por el que se modifica el RSP, en relación con la aplicación de medidas para promover la mejora de la seguridad y de la salud en el trabajo de la trabajadora embarazada, que haya dado a luz o en período de lactancia, incorpora dos anexos. En el primero se incluye una lista no exhaustiva de agentes, procedimientos y condiciones de trabajo que pueden influir negativamente en la salud de las trabajadoras embarazadas o en período de lactancia natural, del feto o del niño durante el período de lactancia natural. Sobre los agentes biológicos, recoge los clasificados en los grupos 2, 3 y 4 en la medida en que se sepa que dichos agentes, o las medidas terapéuticas que necesariamente traen consigo, ponen en peligro la salud de las trabajadoras embarazadas o del feto. En ese sentido, en el proceso de evaluación de riesgos se debe prestar especial atención a la naturaleza y características de los agentes biológicos que tienen incidencia sobre la mujer embarazada, el feto o el recién nacido, al estado inmunitario de la mujer frente a los agentes biológicos que pueden suponer un riesgo y a la disponibilidad de vacunas eficaces. En el segundo anexo se incluye asimismo una lista no exhaustiva de agentes y condiciones de trabajo a los cuales no podrá haber riesgo de exposición por parte de trabajadoras embarazadas o en período de lactancia natural cuando, de acuerdo con las conclusiones obtenidas de la evaluación de riesgos, ello pueda poner en peligro su seguridad o su salud o la del feto. En particular hace referencia a Toxoplasma y al Virus de la rubéola, a los que no podrá haber exposición salvo si existen pruebas de que la trabajadora embarazada está suficientemente protegida por su estado de inmunización. Ver el documento publicado por el INSHT Directrices para la evaluación de riesgos y protección de la maternidad en el trabajo. 4. Si los resultados de la evaluación muestran que la exposición o la posible exposición se refiere a un agente biológico del grupo 1 que no presente un riesgo conocido para la salud de los trabajadores, no resultarán de aplicación los artículos 5 a 15 de este Real Decreto. No obstante, se observará lo dispuesto en el apartado 1 de la observación preliminar del anexo V. La diferenciación entre las actividades con y sin intención deliberada de utilizar agentes biológicos condiciona, por lo que respecta a su complejidad, la evaluación de riesgos. Asimismo, dicha diferenciación y el resultado de la evaluación son factores determinantes en la aplicación de las disposiciones contenidas en el real decreto y en las medidas preventivas concretas que se deban adoptar en cada situación. En el caso de las actividades con intención deliberada de utilizar agentes biológicos: Cuando el resultado de la evaluación revele que la exposición o posible exposición es a un agente clasificado en el grupo 1 y sin riesgo conocido para la salud (sin efectos alérgicos ni tóxicos), no serán de aplicación las medidas generales contenidas en los artículos 5 al 13 ni las medidas contenidas en los artículos 14 y 15 del real decreto, aunque se observarán los principios de correcta seguridad e higiene profesional. Cuando el resultado de la evaluación revele una exposición o posible exposición a agentes biológicos del grupo 1, pero con reconocidos efectos alérgicos o tóxicos, se aplicarán las disposiciones contenidas en los artículos 5 al 13 de este real decreto. Cuando el resultado de la evaluación revele una exposición o posible exposición a agentes biológicos clasificados en los grupos 2, 3 o 4, se deberán aplicar las disposiciones generales contenidas en los artículos 5 al 13, las disposiciones contenidas en los artículos 14 y 15 y las medidas incluidas en los anexos IV y V de este real decreto. 5. Si los resultados de la evaluación revelan que la actividad no implica la intención deliberada de manipular agentes biológicos o de utilizarlos en el trabajo pero puede provocar la exposición de los trabajadores a dichos agentes, se aplicarán las disposiciones de los artículos 5 al 13 de este Real Decreto, salvo que los resultados de la evaluación lo hiciesen innecesario. 6. El anexo I de este Real Decreto contiene una lista indicativa de actividades en las que podría resultar de aplicación lo dispuesto en el apartado anterior. das en el anexo I, se aplicarán las disposiciones de los artículos 5 al 13, salvo que los resultados de la evalua ción lo hiciesen innecesario. Para actividades concretas (sanitaria, veterinaria, laboratorios distintos de los de diagnóstico microbiológico) se aplicarán, además, las Para aquellas actividades en las que el agente biológico no es en sí mismo el objeto del trabajo, pero en las que los resultados de la evaluación muestren que puede provocar la exposición de los trabajadores a estos agentes, como sucede en las actividades indica-
19 20 GUÍA TÉCNICA medidas especiales recogidas en los artículos 14 y 15 y, en la medida que lo determine la evaluación de riesgos, las medidas contenidas en el anexo IV. En esta situación, la aplicación de algunas de las disposiciones de los artículos 5 al 13 puede ser innecesaria (por ejemplo, el artículo 10 Notificación a la autoridad laboral ), o solo parcial, en función de la naturaleza del riesgo y de la propia actividad y, por tanto, del resultado de la evaluación específicamente realizada (por ejemplo, el artículo 5 Sustitución de agentes biológicos o determinados apartados del artículo 7 Medidas higiénicas ). Asimismo, es conveniente recordar que la lista del anexo I es indicativa y, por lo tanto, no debe ser considerada como limitante a la hora de aplicar el Real Decreto 664/1997 a todas aquellas actividades en las que se conozca o se sospeche la exposición a agentes biológicos. A partir de los resultados de la evaluación de riesgos, los conocimientos, la competencia y la experiencia de las personas que han realizado dicha evaluación permitirán decidir el nivel de aplicación y de exigencia de los distintos apartados de los artículos para que se ajusten a las exigencias reales de los riesgos evaluados. En la figura 1 se muestra un esquema de aplicación del articulado del real decreto atendiendo a la peligrosidad de los agentes biológicos y al tipo de actividad desarrollada. Figura 1. Esquema de aplicación del articulado del RD 664/1997 sobre la actuación preventiva a partir de los resultados de la evaluación de riesgos por exposición a agentes biológicos.
20 EXPOSICIÓN A AGENTES BIOLÓGICOS 21 Artículo 5. Sustitución de agentes biológicos. Teniendo en cuenta la información técnica y científica disponible, el empresario, cuando la naturaleza de la actividad lo permita, evitará la utilización de agentes biológicos peligrosos mediante su sustitución por otros agentes que, en función de las condiciones de utilización, no sean peligrosos para la seguridad o salud de los trabajadores, o lo sean en menor grado. Siempre que sea técnicamente posible y se disponga de una alternativa científica, se debe evitar la utilización de agentes biológicos peligrosos para la seguridad o la salud de los trabajadores, sustituyéndolos por otros agentes que, en función de las condiciones de empleo y del estado actual de conocimientos, no sean peligrosos, o lo sean en menor grado. Esta medida preventiva de sustitución del agente biológico se debe contemplar ya en la evaluación de riesgos y, si finalmente no se adopta, se deberá justificar la imposibilidad técnica o científica por la que no se lleva a cabo. Este proceso de sustitución debe aplicarse también a los agentes biológicos no infecciosos (grupo 1) pero con efectos alérgicos o tóxicos. Es evidente que cuando se trate de actividades en las que no existe una intención deliberada de manipular agentes biológicos seguramente no será posible aplicar esta medida por lo que respecta a sustituir al agente biológico; sin embargo, siempre debe contemplarse la posibilidad de sustituir o modificar el proceso, los equipos o el método de trabajo para eliminar la posible exposición. Artículo 6. Reducción de los riesgos. 1. Si los resultados de la evaluación a que se refiere el artículo 4 pusieran de manifiesto un riesgo para la seguridad o la salud de los trabajadores por exposición a agentes biológicos, deberá evitarse dicha exposición. Cuando ello no resulte factible por motivos técnicos, habida cuenta de la actividad desarrollada, se reducirá el riesgo de exposición al nivel más bajo posible para garantizar adecuadamente la seguridad y la salud de los trabajadores afectados, en particular por medio de las siguientes medidas: Cuando no sea posible la sustitución del agente biológico ni la sustitución o modificación del proceso utilizado, la exposición al agente debe ser reducida al mínimo para garantizar la seguridad de los trabajadores. En actividades con intención deliberada de utilizar agentes biológicos, la seguridad o la bioseguridad se debe conseguir mediante la aplicación de un conjunto de medidas en las que el objetivo fundamental es la contención, es decir, la interposición de barreras físicas que impidan el escape o liberación de los agentes biológicos peligrosos fuera de su confinamiento físico primario, al ambiente de trabajo y al medio ambiente. Dichas medidas se agrupan en tres líneas básicas de actuación: 1. Técnicas de trabajo (buenas prácticas de trabajo). Consiste en el seguimiento estricto de unas prácticas de trabajo apropiadas, especificadas en los procedimientos de trabajo correspondientes, para la manipulación segura de agentes biológicos, a fin de evitar o minimizar su liberación al ambiente de trabajo. 2. Medidas de protección colectiva y de protección individual. Las primeras son de aplicación sobre el agente, el foco de contaminación y el medio de dispersión, y su objetivo es evitar o minimizar la liberación del agente contaminante. Cuando estas medidas no sean suficientes para evitar la exposición, la actuación debe ser proteger al trabajador mediante el empleo de los equipos de protección individual. 3. Diseño y construcción de la instalación. Son medidas que, además de contribuir a la protección de los trabajadores, tienen como principal objetivo evitar la liberación o escape fuera de la zona de trabajo de los agentes biológicos manipulados, ya sean otras áreas o dependencias en que no se manipulan estos agentes, ya sea al medio ambiente. El establecimiento de niveles de bioseguridad es un aspecto básico en actividades con intención deliberada de utilizar agentes biológicos y viene determinado por el agente infeccioso que se manipula (grupo de riesgo y concentración) y por las operaciones que se realizan. En cambio, cuando la actividad no implica la intención deliberada de manipular agentes biológicos o de utilizarlos en el trabajo pero puede provocar la exposición de los trabajadores a dichos agentes, los elementos básicos para conseguir reducir la exposición a niveles mínimos serán la aplicación de buenas prácticas de trabajo y las medidas de protección tanto colectiva como individual.
GUÍA TÉCNICA PARA LA EVALUACIÓN Y PREVENCIÓN DE LOS RIESGOS RELACIONADOS CON LA EXPOSICIÓN A AGENTES BIOLÓGICOS Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo B.O.E. nº 124, de 24 de mayo PRESENTACIÓN Esta Guía
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GUÍA TÉCNICA PARA LA EVALUACIÓN Y PREVENCIÓN DE LOS RIESGOS RELACIONADOS CON LA EXPOSICIÓN a A GENTES B IOLÓGICOS REAL DECRETO 664/1997, de 12 de mayo BOE nº 124, de 24 de mayo MINISTERIO DE TRABAJO Y
Índice. Bibliografía.
Mª Asunción Mirón Hernández Centro Nacional de Nuevas Tecnologías Índice 1. Introducción. 2. Identificación teórica de los riesgos. 3. Evaluación del riesgo. 4. Ficha de datos de seguridad para agentes
Agentes biológicos. Guía preventiva y documental
Agentes biológicos. Guía preventiva y documental Con la financiación: Esta Guía ha sido elaborada por Técnicos de la Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa Aragonesa (CEPYME ARAGON), con la financiación