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Timestamp: 2017-11-23 10:10:07
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Matched Legal Cases: ['in dubio', 'in dubio', 'artículo 15', 'artículo 14', 'artículo 10', 'artículo 116', 'artículo 10', 'artículo 20', 'artículo 7', 'Artículo 20', 'artículo 517']

nº32 Revista de la Asociación Española de Abogados Especializados en Responsabilidad Civil y Seguro - PDF
nº32 Revista de la Asociación Española de Abogados Especializados en Responsabilidad Civil y Seguro
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Antonio Luna Coronel
3 nº32 Cuarto Trimestre. Año Revista de la Asociación Española de Abogados Especializados en Responsabilidad Civil y Seguro
4 Contenidos EDITORIAL t 2009: Pistoletazo de salida para la sobre el baremo. Por Javier López y García de la Serrana... 5 DOCTRINA t Acción de repetición del Consorcio frente al autor o responsables del siniestro en los casos del Art del Real Decreto Legislativo 8/2004. Vicente Magro Servet... 9 t El nuevo delito de conducción sin permiso (Art. 384 del Código Penal). José Manuel de Paúl Velasco t Hacia una solución correcta del problema de los daños recíprocos sin culpas probadas. La esperanza abierta por la espléndida STS (Sala 1ª) de 16 de diciembre de Apostillas y comentario. Mariano Medina Crespo JURISPRUDENCIA Tribunal Supremo RESPONSABILIDAD CIVIL t Sentencia del Tribunal Supremo (Sala 1ª) de 5 de noviembre de RESPONSABILIDAD civil: Responsabilidad civil extracontractual de dos profesores y monitora y de sociedades cooperativas centro de educación especial y centro de naturaleza por caída desde un puente de un menor con disminución psíquica del 34%, que le ocasiona secuelas importantes t Sentencia del Tribunal Supremo (Sala 1ª) de 11 de noviembre de RESPONSABILIDAD CIVIL: Exoneración de la aseguradora que cubría la responsabilidad civil de la sociedad en caso de accidente de uno de sus socios. Conforme a las cláusulas del contrato, el socio no tiene condición de tercero a los efectos de cobertura del seguro t Sentencia del Tribunal Supremo (Sala 1ª) de 12 de noviembre de RESPONSABILIDAD CIVIL: Responsabilidad de la cooperativa empleadora y de su aseguradora en un accidente laboral con resultado de muerte. Es cláusula limitativa de derechos la que establece un máximo de de pesetas por víctima. Para que surta efecto ésta, debió ser expresamente aceptada por el asegurado, previo conocimiento y suficiente información de los derechos o beneficios que resultaban de la póliza t Sentencia del Tribunal Supremo (Sala 1ª) de 20 de noviembre de RESPONSABILIDAD CIVIL: Requisitos para poder estimar la concurrencia de culpas ante la producción de un accidente de tráfico. Es necesario que las distintas conductas coadyuvantes sean determinantes de la causa del accidente... 73
5 t Sentencia del Tribunal Supremo (Sala 1ª) de 20 de noviembre de RESPONSABILIDAD civil: En el ámbito de la responsabilidad médica debe descartarse la responsabilidad objetiva. El criterio de imputación del art CC se funda en la culpabilidad y exige del paciente la demostración de la relación o nexo de causalidad y de la culpa. La responsabilidad fundada en la Ley de Consumidores no afecta a los actos médicos t Sentencia del Tribunal Supremo (Sala 3ª) de 1 de diciembre de RESPONSABILIDAD CIVIL: Responsabilidad patrimonial. Daños y perjuicios derivados de accidente en motocicleta que se imputan a un charco de agua no señalizado. Impacto contra viga de sujeción del quitamiedos o bionda. Nexo causal t Sentencia del Tribunal Supremo (Sala de lo social) de 24 de noviembre de RESPONSABILIDAD CIVIL: Mejoras de Seguridad Social. Contrato de seguro. Interpretación de la póliza. Debe hacerse en atención a la intención de las partes, que era cubrir los riesgos definidos en el Convenio Colectivo. Cláusulas oscuras. Cláusulas limitativas de derechos. Nulidad si no son claras y no están destacadas en el lugar adecuado PERLAS CULTIVADAS t Pronunciamientos relevantes. Por José Mª Hernández-Carrillo Fuentes ENTREVISTA t Vicente Tovar Sabio. Por María del Carmen Ruiz-Matas Roldán LEGISLACIÓN t Resolución de 31 de enero de 2010, de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, por la que se da publicidad a las cuantías de las indemnizaciones por muerte, lesiones permanentes e incapacidad temporal que resultarán de aplicar durante 2010 el sistema para valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación NOTICIAS Y ACTIVIDADES t Seminario Internacional de Responsabilidad Civil. Marzo. Málaga t XXVI Congreso de Derecho de la Circulación. Abril. Madrid
6 Edita: Asociación Española de Abogados Especializados en Responsabilidad Civil y Seguro C/Trajano, 8, Esc. 1ª - 1ºC Granada Tel.: C.I.F.: G Presidente: Mariano Medina Crespo Director: Javier López y García de la Serrana Subdirectora: María del Carmen Ruiz-Matas Roldán Consejo de Redacción: Javier López y García de la Serrana, Mariano Medina Crespo, Andrés Cid Luque, José María Hernández-Carrillo Fuentes, Andrés López Jiménez, Fernando Estrella Ruiz, José Félix Gullón Vara, María Fernanda Vidal Pérez, José Manuel Villar Calabuig, Josep Viella i Massegú, Carmelo Cascón Merino, Andrés Garrido Alvarez, Isidro Tormos Martínez, Víctor Martín Álvarez, Celia Pitta Piñón, Ubaldo González Garrote, Samuel Pérez del Camino, Guillermo Muzas Rota, Celestino Barros Pena, Pedro Méndez Santos, Pedro Torrecillas Jiménez, José Luis Nava Meana, Javier Muro Insausti y José Antonio Badillo Arias. Miembros de Honor: Mariano Yzquierdo Tolsada, Miquel Martín Casals, Fernando Pantaleón Prieto, Jesús Fernández Entralgo, Eugenio Llamas Pombo, Ricardo de Ángel Yágüez, José Manuel de Paúl Velasco, Miguel Pasquau Liaño y Fernando Reglero Campos ( ) Diseño: Aeroprint Producciones S.L. Imprime: Aeroprint Producciones S.L. D.L. GR-1228/02 ISSN
7 Revista de responsabilidad civil y seguro editorial editorial 2009: Pistoletazo de salida para la sobre el baremo por Javier López y García de la Serrana Director Hasta este año que acaba de finalizar, la de la Sala 1ª de nuestro Tribunal Supremo, relativa a la aplicación de sistema legal valorativo para accidentes de circulación, tan sólo había dado unos primeros pasos evolutivos, consistentes en la aceptación del sistema de baremos, como no podía ser de otra forma tras la STC 181/2000, pasando a utilizarlo de forma efectiva, incluso para la valoración los daños corporales producidos en situaciones que nada tienen que ver con la circulación de vehículos a motor. Posteriormente aparece la nueva doctrina valorista, reflejada en las sentencias de 17 de abril de 2007, pero que realmente no suponen una doctrina l interpretadora del sistema legal valorativo, sino que se limitan a determinar en qué momento debe realizarse la cuantificación del daño que se pretende indemnizar, por lo que realmente hasta el pasado año, catorce años después de haberse implantado 'el baremo', no se había dictado ninguna sentencia por la Sala 1ª del Tribunal Supremo que resolviera los problemas concretos suscitados por la aplicación del mismo, comenzando ahora a surgir la doctrina l sobre el casuismo de dicha regulación legal. Esta reciente ha sido analizada por Mariano Medina Crespo, en su artículo Sistema 5
8 editorial Revista de responsabilidad civil y seguro legal valorativo: La nueva doctrina de la Sala 1ª del Tribunal Supremo. El verdadero comienzo l, publicado en la revista TRAFICO de SEPIN (editorial amiga donde las haya, por su siempre colaboración con nuestra Asociación), y que sirvió tanto de base para su reciente conferencia de clausura de la 5ª edición del Curso de Valoración del Daño Corporal, que cada año viene organizando la Fundación de Estudios y Prácticas Jurídicas de Granada, como para inspirar esta editorial, que no es sino una síntesis de dicha conferencia. Explicó Medina Crespo, que en algunas de estas recientes sentencias se adoptan decisiones con base en la literalidad de las reglas del sistema, sin que se perciba que se haya prestado atención a la sustancialidad de los problemas planteados: Por eso se tiene la sensación de que se ha pasado de la comodidad de la falta de regla, propia de la tradicional judicialidad valorativa, a la comodidad de la regla literal, propia ahora de la legalidad valorativa. Pues bien, la primera sentencia que supone el pistoletazo de salida a la interpretativa del sistema lega valorativo, es la de 9 de diciembre de 2008 (Ponente: Xiol Ríos), que aunque tenga esa fecha sin embargo no se conoció hasta bien entrado el Esta sentencia es muy importante por dos cuestiones, la primera de ellas es que en la misma se declara que la utilización del sistema legal para valorar daños corporales ajenos al tránsito motorizado no es preceptiva, pero que en caso de utilizarse el sistema voluntariamente con un carácter orientativo, debe aplicarse correctamente y que, si se realiza una aplicación errónea del mismo, la sentencia es censurable en casación. Esto significa consagrar el principio de autovinculación, que ya estableciera la sentencia de 17 de julio de 2007 de la Sala 4ª de TS (Ponente: López y García de la Serrana). La segunda cuestión que analiza esta sentencia va referida a la aplicación del factor de corrección por perjuicios económicos en caso de lesiones temporales, declarando que es pertinente la utilización de dicho factor cuando el per- judicado no acredita haberlos sufrido por un importe superior, dados los términos de la inconstitucionalidad relativa que apreciara respecto de tal factor la STC 181/2000, desautorizando de esta forma el criterio sostenido por algunas Audiencias que aducían que, en caso de lesiones temporales, había que estar sólo a la prueba de los perjuicios económicos padecidos y que, de no acreditarse estos, no era aplicable el factor corrector. La segunda es la sentencia de 12 de marzo de 2009 (Ponente: Xiol Ríos). En ella se casa la sentencia recurrida al aplicar la doctrina plenaria de las sentencias de 17 de abril de 2007, declarando que las cuantías resarcitorias aplicable han de ser, no las vigentes en la fecha del siniestro, ni las vigentes en la fecha de la demanda o la sentencia, sino las vigentes en la fecha de la sanidad del lesionado. Pero lo extraordinario de esta sentencia es que declara que la primera actualización de las cuantías indemnizatorias del sistema se produjo en 1996, con aplicación del IPC de Realiza así una aplicación de la regla general 10ª del apartado primero del sistema, afirmando que las Resoluciones actualizadoras de la Dirección General de Seguros no tienen carácter vinculante, pues carecen de rango normativo y su finalidad es únicamente facilitar el conocimiento de la actualización automática de las cuantías con arreglo al IPC, según impone la regla general señalada. Considera que el hecho de que la primera Resolución actualizadora de cuantías se dictara en 1997 (con incorporación del IPC de 1996), sin haberse publicado Resolución actualizadora en 1996 (con incorporación del IPC de 1995), carece de relevancia jurídica, pues hay que estar a resultas del mandato de aquella regla general. La tercera es la sentencia de 20 de abril de 2009 (Ponente: Almagro Nosete), que también aborda dos cuestiones muy importantes, pues por un lado establece que las modificaciones introducidas en el sistema valorativo por la ley 34/2003, de 4 de noviembre, no son aplicables a accidentes producidos antes de su entrada en vigor y, en concreto, no es 6
9 Revista de responsabilidad civil y seguro editorial aplicable la regla que establece que el valor de las secuelas parciales de un miembro no puede sobrepasar el de la secuela total, basándose para ello en que esta reforma no contiene normas que permitan sostener su retroactividad tácita, ni tampoco contiene norma alguna que permita afirmar que se está ante una Ley interpretativa. Por otro lado, también analiza la cuestión de que los perjuicios morales de los familiares de un lesionado afectado por una incapacidad permanente sólo se resarcen si sufre una gran invalidez y su resarcimiento sólo puede instarlo el lesionado y no sus familiares, por ser el destinatario inmediato de la indemnización. A tal efecto, el TS declara que, según ha señalado la STC 15/2004, de 23 de febrero, en caso de lesiones, sólo puede reconocerse la calidad perjudicial al lesionado, sin que pueda otorgarse indemnización alguna a los progenitores de la víctima no fallecida, según resulta de la regla general 4ª del apartado primero del sistema, acatando así de forma sorprendente una interpretación de la legalidad ordinaria realizada por el TC, y negando así legitimación a los familiares de la víctima no fallecida, para reclamar indemnización por los perjuicios morales padecidos como consecuencia de sus lesiones. La cuarta sentencia de este año ha sido la de 23 de abril de 2009 (Ponente: Xiol Ríos), según la cual la valoración separada, en caso de lesiones permanentes, del perjuicio fisiológico y del perjuicio estético, establecida en la reforma introducida por la ley 34/2003 no es aplicable a accidentes producidos antes de su entrada en vigor, reiterando así el criterio fijado por la sentencia de 20 de abril de 2009, pero lo relevante de la misma de cara a casos futuros se encuentra en que fija la reparación íntegra del daño, como uno de los principios capitales del sistema y al que debe reconocerse prevalencia en la interpretación de los casos dudosos, haciendo efectivo el principio in dubio pro damnato. La quinta, es la sentencia de 27 de abril de 2009 (Ponente: Xiol Ríos), que hace referencia al resarcimiento de los perjuicios sufridos por el padre único de la víctima fallecida sin cónyuge ni descendientes, pues el grupo IV de la Tabla I del Sistema contempla la concurrencia de los dos padres de la víctima, pero no los supuestos de premoriencia o exclusión de uno de ellos. Lo cierto es que tampoco está previsto en la norma que la suma establecida para los dos padres se asigne a uno sólo de ellos, a falta del otro. En cambio, si está previsto que se asigne a cada uno de los dos padres concurrentes la mitad de la suma prevista para los dos en la situación que tengan de convivencia o falta de convivencia con la víctima. Pero apunta que cabe también adjudicar al progenitor único la totalidad de la suma prevista en la regulación tabular para los dos progenitores, acogiendo de esta forma el principio que la doctrina ha denominado del perjuicio solitario (el padecido en soledad) consistente en entender que el perjuicio personal del perjudicado único por el fallecimiento de un familiar es superior al que padece cuando lo comparte con otro familiar. Señala que, cuando la suma total se asigna tanto a los dos progenitores como al progenitor único, no hay un acrecimiento de la indemnización de éste, sino una reducción de la de aquéllos. Así se puede captar de la estructura tabular, en el sentido de que la cantidad asignada a un perjudicado principal se reduce cuando coincide con otro perjudicado principal homogéneo, señalando finalmente que la solución de la suma total viene impuesta por el principio in dubio pro damnato, del que afirma constituye uno de los principios capitales del sistema valorativo, según se desprende de las previsiones contenidas en el inciso segundo de la regla general 7ª del apartado primero, donde se establece que la finalidad de dicha regulación es asegurar la total indemnidad. La sentencia de 7 de mayo de 2009 (Ponente: Seijas Quintana), viene a ser la sexta conocida en este año 2009 referida a la interpretación del sistema legal valorativo, y supone una reiteración de la doctrina de que los perjuicios morales de los familiares de un incapacitado permanente sólo pueden resarcirse si padece una gran invalidez; y que su resarcimiento sólo puede instarlo el propio lesionado, sin poderlo hacer los familiares afectados. Esta sentencia corresponde 7
10 editorial Revista de responsabilidad civil y seguro a un supuesto ajeno al uso obligatorio del baremo, pues se trata de unas lesiones padecidas en un bar por la ingestión de un líquido cáustico proporcionado como bebida. La reclamación fue deducida por el lesionado y también por su esposa para ser resarcida por sus perjuicios morales, reiterando esta sentencia el criterio sostenido por la de 20 de abril de 2009, de que solamente el lesionado puede reclamar los perjuicios morales de los familiares y sólo cuando esté afectado por una gran invalidez. Por último, la sentencia de 22 de junio de 2009 (Ponente: Sierra Gil de la Cuesta), que analiza, en un caso de lesiones permanentes, el porcentaje a aplicar sobre los factores de corrección: daños morales complementarios, ayuda del gran inválido por terceros y perjuicios morales de los familiares del gran inválido, y ello en base a la edad de la víctima. En primera instancia se valoraron tales perjuicios en el 90% del máximo legal. Para fijar este porcentaje se acudió a la referencia analógica proporcionada por la escala de cuantías resultante de las columnas o tramos de edad de la tabla III. De acuerdo con este criterio, para un lesionado menor de 20 años, habría de corresponder el 100% del factor, para un mayor de 65 años, el 60%; para un lesionado entre 41 y 55 años, el 80%; y para un lesionado entre 21 y 40 años, el 90%. Sin embargo, la segunda instancia optó por la referencia analógica proporcionada por la escala de cuantías resultante de las columnas o tramos de edad de la tabla I, a cuyo tenor, el porcentaje habría de ser del 50%. El TS declara por su parte, que es censurable en casación la falta de aplicación de las reglas del sistema, su aplicación indebida y su aplicación (interpretación) errónea, pero que no es revisable la determinación del concreto porcentaje que el Tribunal de Instancia haya escogido entre el mínimo y el máximo legal, porque el sistema legal ha querido que la concreción del importe de los factores debatidos quede sujeta a la ponderación judicial, declarando además que, con independencia de que se estime acertada o no la utilización analógica de los tramos de edad de la tabla I o de la tabla III, tal técnica responde al criterio de tomar la edad del lesionado como parámetro de la medición cuantitativa de los perjuicios, entendiendo que ese parámetro es razonable, pero no dice que sea el más razonable, con lo que deja abierta la solución de los casos con otros criterios complementarios. Además, en este caso se reclamaba una partida en concepto de gastos consistentes en el alquiler de una vivienda por los demandantes, durante el tiempo en que su hijo estuvo hospitalizado en una ciudad distinta de su residencia. Igualmente en los gastos de ambulancia por traslado del lesionado a una Clínica Residencial donde estuvo internado temporalmente después de alcanzar su alta sanitaria, al no poder atenderlo sus familiares, los gastos de estancia y tratamiento en dicha Clínica, el costo de una almohada y de un colchón sanitario que hubieron de adquirir durante el período de estancia residencial. La Audiencia Provincial negó su resarcimiento argumentando que se encontraban incluidos dentro de la suma reconocida por el factor de los perjuicios morales de los familiares del gran inválido, pero el TS declaró que el factor invocado sirve para resarcir perjuicios morales y que la suma reclamada por los gastos de alquiler, por los gastos comunitarios, por el gasto de traslado del lesionado a la Clínica Residencial y por la adquisición de enseres sanitarios corresponde a perjuicios patrimoniales, por lo que no puede resarcirlos dicho factor. Declara esta sentencia que el sistema legal valorativo ha dotado de entidad propia a los daños de índole moral frente a los estrictamente materiales. Se trata de una declaración muy importante, pues supone captar que el sistema legal valorativo está montado sobre el principio de vertebración, quedando así sentadas las bases para una liquidación analítica del daño corporal. En todo caso, queda en el aire la cuestión de si los gastos sanitarios producidos después del alta de sanidad, son resarcibles a la luz de la regla general 6ª, tal como ha sido redactada por la Ley 21/2007. Pero esa será una de las cuestiones que se irán resolviendo en futuras sentencias, una vez que se ha abierto el frasco de la valorativa. 8
11 doctrina Acción de repetición del Consorcio frente al autor o responsables del siniestro en los casos del Art del RD Legislativo 8/2004 Vicente Magro Servet Presidente de la Audiencia Provincial de Alicante. Doctor en Derecho Se analiza el derecho del Consorcio de Compensación de Seguros para dirigirse en los casos previstos en el art del Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre contra el autor del accidente de tráfico cuyo vehículo no estaba asegurado, el propietario del mismo, o contra los autores, cómplices o encubridores del robo o robo de uso del vehículo causante del siniestro y contra el responsable del accidente que conoció de la sustracción de aquél
12 doctrina Revista de responsabilidad civil y seguro doctrina 1.- Responsabilidad del Consorcio de compensación de seguros. Art. 11 del R.D. 8/2004, de 29 de Octubre. Va a ser objeto de nuestro estudio el arco de la responsabilidad del Consorcio de Compensación de seguros que tiene establecido el art. 11 del R.D. 8/2004, de 29 de Octubre modificado por la Ley 21/2007, de 11 de Julio, que luego va a derivar en el ejercicio del derecho de repetición que se le confiere una vez haya tenido que satisfacer los daños y perjuicios causados en los perjudicados y víctimas de siniestros cuando concurra alguna de las causas previstas en el art. 11 del texto legal. Por ello, antes de analizar el contenido del derecho de repetición vamos a efectuar un examen resumido de hasta dónde llega la responsabilidad del Consorcio en caso de siniestros de tráfico para luego derivar estos supuestos en los que el Consorcio estará obligado a indemnizar los daños producidos en virtud del ejercicio del derecho de repetición. sonas, por siniestros ocurridos en España, en aquellos casos en que el vehículo causante sea desconocido. Excepción para pago de daños en cosas: No obstante, si como consecuencia de un accidente causado por un vehículo desconocido se hubieran derivado daños personales significativos, el Consorcio de Compensación de Seguros habrá de indemnizar también los eventuales daños en los bienes derivados del mismo accidente. En este último caso, podrá fijarse reglamentariamente una franquicia no superior a 500 euros. Se considerarán daños personales significativos la muerte, la incapacidad permanente o la incapacidad temporal que requiera, al menos, una estancia hospitalaria superior a siete días. Accidentes ocasionados por vehículo que no esté asegurado: Pues bien, el art. 11 del R.D. 8/2004, de 29 de Octubre despliega las siguientes circunstancias en las que el Consorcio asume el gasto, a saber: Accidentes ocasionados por vehículo desconocido: En el caso de que se desconozca la identificación del vehículo que ha sido el causante del siniestro tan solo se cubren, en principio, los daños personales causados, si bien se pueden indemnizar los daños en los bienes, aunque con posible franquicia de hasta 500 euros, si se ha causado la muerte, la incapacidad permanente o la incapacidad temporal que requiera, al menos, una estancia hospitalaria superior a siete días. Pago de daños en las personas: Indemnizar a quienes hubieran sufrido daños en sus per- Se abonan daños personales y en los bienes cuando identificado el vehículo su propietario no tiene suscrita póliza de seguro con entidad aseguradora. Pago de daños en personas y bienes: Indemnizar los daños en las personas y en los bienes, ocasionados con un vehículo que tenga su estacionamiento habitual en España, así como los ocasionados dentro del territorio español a personas con residencia habitual en España o a bienes de su propiedad situados en España con un vehículo con estacionamiento habitual en un tercer país no firmante del Acuerdo entre las oficinas nacionales de seguros de los Estados miembros del Espacio Económico Europeo y de otros Estados asociados, en ambos casos cuando dicho vehículo no esté asegurado. 10
13 Revista de responsabilidad civil y seguro doctrina Accidentes ocasionados por vehículo asegurado que ha sido objeto de robo o robo de uso: Pago de daños en personas y bienes: Indemnizar los daños a las personas y en los bienes ocasionados por un vehículo con estacionamiento habitual en España que esté asegurado y haya sido objeto de robo o robo de uso. Accidentes ocasionados por vehículo con problemas en torno a si existe cobertura de la póliza de seguro: Pago de daños en personas y bienes: Indemnizar los daños a las personas y en los bienes cuando, en supuestos incluidos dentro del ámbito del aseguramiento de suscripción obligatoria o en los párrafos precedentes de este artículo, surgiera controversia entre el Consorcio de Compensación de Seguros y la entidad aseguradora acerca de quién debe indemnizar al perjudicado. No obstante lo anterior, si ulteriormente se resuelve o acuerda que corresponde indemnizar a la entidad aseguradora, ésta reembolsará al Consorcio de Compensación de Seguros la cantidad indemnizada más los intereses legales, incrementados en un 25 por 100, desde la fecha en que abonó la indemnización. En general, suele referirse a casos como el del art de la Ley de Contrato de seguro en cuanto a problemas de cobertura de la póliza en caso de impago de primas, tanto de la primera prima como de las sucesivas. Accidentes ocasionados por vehículo asegurado cuya entidad ha sido declarada en concurso en un juzgado de lo mercantil: Pago de daños en personas y bienes: Indemnizar los daños a las personas y en los bie- doctrina 1 Si por culpa del tomador la primera prima no ha sido pagada, o la prima única no lo ha sido a su vencimiento, el asegurador tiene derecho a resolver el contrato o a exigir el pago de la prima debida en vía ejecutiva con base en la póliza. Salvo pacto en contrario, si la prima no ha sido pagada antes de que se produzca el siniestro, el asegurador quedará liberado de su obligación. En caso de falta de pago de una de las primas siguientes, la cobertura del asegurador queda suspendida un mes después del día de su vencimiento. Si el asegurador no reclama el pago dentro de los seis meses siguientes al vencimiento de la prima se entenderá que el contrato queda extinguido. En cualquier caso, el asegurador, cuando el contrato esté en suspenso, sólo podrá exigir el pago de la prima del período en curso. Si el contrato no hubiere sido resuelto o extinguido conforme a los párrafos anteriores, la cobertura vuelve a tener efecto a las veinticuatro horas del día en que el tomador pagó su prima. Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, Sección 3ª, Sentencia de 30 Mar. 2007, rec. 172/2007: (LA LEY 41217/2007) Ante la inexistencia de seguro debidamente constatada en el procedimiento es el Consorcio el que tiene que responder. A pesar de las incidencias en el pago de la prima por el asegurado como el pago del primer plazo y no del segundo, al ser el contrato de vencimiento anual y haber pasado con creces el plazo de vencimiento de la póliza a la fecha del siniestro es claro que a ésta fecha no existía cobertura del seguro. Interpretación y aplicación de lo dispuesto en el artículo 15.1 de la Ley de Contrato de Seguro sobre el impago de la prima inicial o primera prima, y en concreto las consecuencias que de dicho incumplimiento se derivarían sobre la vida y subsistencia del correspondiente contrato de seguro. Audiencia Provincial de Murcia, Sección 4ª, Sentencia de 31 Ene. 2007, rec. 431/2006: LA LEY 7727/2007: En este sentido esta Audiencia Provincial ha elaborado una constante y reiterada doctrina y criterio jurídico sobre dicha cuestión plasmada entre otras, en sus sentencias de 7 de Julio de 1995, 25 de Noviembre de 1996, 15 de Enero de 2000, 21 de Septiembre de 2001 y 7 de Enero de 2002, en las que tras declarar que si bien y con carácter general el impago de la prima inicial conllevaría en su caso, la liberación de la Aseguradora de su obligación de indemnizar, se añade que dicho efecto liberador no opera de forma drástica y automática, sino que por el contrario se encuentra condicionado a la concurrencia de determinadas exigencias y presupuestos. Entre ellas destaca con carácter esencial que: a) Dicho impago responda a la culpa del tomador, tal y como exige el citado precepto y asimismo como destaca y reitera la del Tribunal Supremo (Sent , y ), afirmando que en otro caso constituiría un incumplimiento imputable únicamente a la aseguradora del que no puede hacerse depender la efectividad de la póliza. b) Por otro lado y además de la comentada culpa del tomador, es necesario también la constancia y acreditación de que la Cía. de Seguros hubiese intentado el cobro de la prima habiendo realizado algún requerimiento o diligencia en tal sentido, máxime teniendo en cuenta que la regla general es que el cobro de la prima haya de efectuarse en el domicilio del tomador del seguro, conforme a lo dispuesto en el artículo 14.1 de la Ley de Contrato de Seguro. c) Finalmente y en caso de que la voluntad de la aseguradora estuviese dirigida a la resolución del contrato, resultaría necesaria la acreditación fehaciente por la misma de su comunicación al asegurado. 11
14 doctrina Revista de responsabilidad civil y seguro doctrina nes cuando la entidad española aseguradora del vehículo con estacionamiento habitual en España hubiera sido declarada judicialmente en concurso o, habiendo sido disuelta y encontrándose en situación de insolvencia, estuviera sujeta a un procedimiento de liquidación intervenida o ésta hubiera sido asumida por el propio Consorcio de Compensación de Seguros. En estos casos se exige que se haya dictado el auto de declaración de concurso del art. 21 de la Ley concursal o que se encuentre en estado de liquidación. No obstante, el apartado 5º del art. 11 señala que El Consorcio no podrá condicionar el pago de la indemnización a la prueba por parte del perjudicado de que la persona responsable no puede pagar o se niega a hacerlo. Accidentes ocasionados con perjudicados residentes en otros Estados de la Unión Europea en determinados supuestos: Pago de cantidades satisfechas por OFES- AUTO en virtud de lo dispuesto en los arts. 26 s 29 del R.D. 8/2004: Reembolsar las indemnizaciones satisfechas a los perjudicados residentes en otros Estados del Espacio Económico Europeo por los organismos de indemnización, en los siguientes supuestos: 1.º Cuando el vehículo causante del accidente tenga su estacionamiento habitual en España, en el caso de que no pueda identificarse a la entidad aseguradora. 2.º Cuando el accidente haya ocurrido en España, en el caso de que no pueda identificarse al vehículo causante. 3.º Cuando el accidente haya ocurrido en España, en el caso de vehículos con estacionamiento habitual en terceros países adheridos al sistema de certificado internacional del seguro del automóvil (en adelante, carta verde) y no pueda identificarse a la entidad aseguradora. Accidentes ocasionados por vehículos importados: Pago de daños en personas y bienes: Indemnizar los daños a las personas y en los bienes derivados de accidentes ocasionados por un vehículo importado a España desde otro Estado miembro del Espacio Económico Europeo, siempre que el vehículo no esté asegurado y el accidente haya ocurrido dentro del plazo de 30 días a contar desde que el comprador aceptó la entrega del vehículo. Inexistencia de obligación de pago por el Consorcio en casos de accidentes causados por vehículos no asegurados o que hayan sido objeto de robo o robo de uso en casos de ocupantes si conocían que no estaba asegurado o había sido robado: En los supuestos previstos en los párrafos b) y c), quedarán excluidos de la indemnización por el Consorcio los daños a las personas y en los bienes sufridos por quienes ocuparan voluntariamente el vehículo causante del siniestro, conociendo que éste no estaba asegurado o que había sido robado, siempre que el Consorcio probase que aquellos conocían tales circunstancias. En estos casos se trata de una prueba de carácter subjetivo cual es la del conocimiento de una situación objetiva como es la inexistencia de póliza de seguro o que el vehículo ha sido objeto de robo. Es carga de la prueba del Consorcio acreditar estos extremos, quedando admitida la prueba indiciaria relativa a la concurrencia de los acontecimientos que han rodeado el acaecimiento de los hechos, 12
15 Revista de responsabilidad civil y seguro doctrina doctrina a fin de llegar a la conclusión del conocimiento del dato objetivo por el ocupante. Ya hacíamos referencia en el artículo publicado en esta misma revista Nuevas causas de inoponibilidad del asegurador frente al perjudicado introducidas en el art. 6 del real decreto 8/2004, de 29 de octubre (ley 21/2007, de 11 de julio) que en el art. 6 del R.D. 8/2004 se incluye la inoponibilidad de la aseguradora a los perjudicados ocupantes en los casos de desconocimiento de estos de la conducción del vehículo de motor o ciclomotor bajo la influencia de bebidas alcohólicas, o de conocer que el conductor no tenía permiso de conducir. Aun así, y respecto al objeto de análisis en este punto de posibilidades de oposición del Consorcio en los supuestos citados ya decíamos en el citado artículo doctrinal que en caso de ausencia de prueba respecto a los dos extremos expuestos- se presume el desconocimiento de estas circunstancias de carácter subjetivo, en cuya virtud respondería el consorcio. 2.- El derecho de repetición del Consorcio de Compensación de seguros del art del R.D. 8/2004, de 29 de Octubre. En consecuencia, una vez que el Consorcio haya tenido que satisfacer la indemnización por la concurrencia de una de las causas antes previstas emerge el derecho de repetición contra las perso- 13
16 doctrina Revista de responsabilidad civil y seguro doctrina nas que constan en el art del R.D. 8/2004, a cuyo tenor: El perjudicado tendrá acción directa contra el Consorcio de Compensación de Seguros en los casos señalados en este artículo, y éste podrá repetir en los supuestos definidos en el artículo 10 de esta Ley, así como contra el propietario y el responsable del accidente cuando se trate de vehículo no asegurado, o contra los autores, cómplices o encubridores del robo o robo de uso del vehículo causante del siniestro, así como contra el responsable del accidente que conoció de la sustracción de aquel. Así pues, el principio básico en materia de repetición es que se da contra aquellos que son de algún modo responsables de que el Consorcio tenga que pagar. El propietario que no asegura su vehículo tiene la culpa de que el Consorcio tenga que pagar, lo mismo que el responsable del accidente. Por tanto, la ley autoriza al Consorcio a reclamarles lo que él tuvo que pagar. Lo mismo sucede con los penalmente responsables del robo 2. a) Presupuestos del ejercicio de la acción de repetición. Contra los autores, cómplices o encubridores del robo o robo de uso del vehículo causante del siniestro, Así como contra el responsable del accidente que conoció de la sustracción de aquel. En el primero de los casos la inexistencia de seguro deriva la responsabilidad hacia el Consorcio, pero este podrá repetir contra el conductor del vehículo o contra el propietario al incumplir este último una obligación ex lege que le imponía el aseguramiento obligatorio del mismo en virtud de lo dispuesto en el art. 2 del R.D. 8/2004, de 29 de Octubre. Además, puede ejercitar su acción contra el causante del siniestro que no se trate del propietario. En el segundo de los casos se podrá dirigir el Consorcio contra las personas responsables de cualquiera de las formas de participación en un delito de robo o robo de uso de vehículo de motor y contra el responsable del accidente que conocía la sustracción del vehículo, aunque no se trate de ninguna de las personas que intervinieron en el robo o robo de uso del vehículo de motor. 1.- Contra quien se dirige el derecho de repetición? En consecuencia, si por el acaecimiento de un siniestro del que se hubiera derivado la aplicación de cualquiera de las causas antes previstas que hubiere motivado la exigencia al Consorcio de Compensación de seguros del pago de losa daños causados en las personas y bienes, una vez satisfecho el pago por este se podrá dirigir: Contra el propietario y el responsable del accidente cuando se trate de vehículo no asegurado, o 2.- Vinculación de los hechos probados en sentencia previa de la que se deriva el derecho de repetición en relación a la inexistencia de aseguramiento o que el vehículo fue objeto de robo o robo de uso. Debe destacarse que en estos casos no pueden volver a discutirse en el procedimiento civil de reclamación del Consorcio frente a cualquiera de las personas antes indicadas cuestiones que ya fueron declaradas probadas en el procedimiento penal previo o, incluso, civil, ya que si se ha declarado probado que el vehículo circulaba sin póliza de seguro no puede oponerse por el titular del ve- 2 Audiencia Provincial de Barcelona, Sección 16ª, Auto de 24 Feb. 2006, rec. 796/2005. LA LEY 19858/
17 Revista de responsabilidad civil y seguro doctrina hículo o el conductor cuestiones atinentes a que la póliza de seguro estaba vigente, lo que podría ocurrir en supuestos del art. 15 LCS antes visto. Así, si esta cuestión de la inexistencia de cobertura se ha declarado probada y, en virtud de ello, se ha condenado al Consorcio de Compensación de seguros por la inexistencia de cobertura de la póliza en lugar de a la entidad aseguradora, no puede el demandado oponer de nuevo la existencia de la cobertura. En estos casos debemos mantener la vigencia de la plena vinculación de este tipo de pronunciamiento de la sentencia previa al procedimiento civil que posteriormente se incoe, en virtud del ejercicio del derecho de repetición del Consorcio. A estos efectos debemos recordar la sentencia de la Audiencia Provincial de Las Palmas, Sección 3ª, Sentencia de 28 Mar. 2007, rec. 290/2006 en la que se señala que la cuestión de la vigencia o no del seguro fue plenamente discutida, controvertida y resuelta por sentencia firme recaída en el orden jurisdiccional penal, lo que impide nuevo examen de tal cuestión. Según reiterada doctrina l, las resoluciones que se dicten en la jurisdicción penal no producen excepción de cosa juzgada en lo civil, salvo cuando se trate de hechos declarados probados, en las condenatorias, o se declare la inexistencia de hecho, en las absolutorias (artículo 116 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal). Las sentencias penales obligan consecuentemente al juez civil en aquellas afirmaciones fácticas declaradas probadas que son integrantes del tipo que se define en castigo. Y en este caso la condena a responsabilidad civil directa a la entidad demandante se fundamenta en el orden jurisdiccional penal en una cuestión fáctica que se da por probada -la inexistencia de seguro obligatorio en vigor respecto del vehículo causante del accidente- por lo que obvio es que los razonamientos expresados por el juzgador a quo al respecto son acordes con el resultado probatorio y ajustados a Derecho (SsTS , , , ). Vemos que es vinculante, pues, la declaración de la inexistencia de cobertura de seguro, como también lo hubiera sido la declaración como hecho probado de que el vehículo fue objeto de robo o robo de uso. En estos casos son vinculantes los hechos probados contenidos en las sentencias condenatorias respecto al objeto que ahora nos interesa, por lo que el derecho de repetición se objetiva de forma sencilla al tener el Consorcio un claro crédito que se deriva de una previa sentencia condenatoria en la que se le impone el pago de la indemnización por los daños a las personas y bienes, precisamente por el hecho objetivo desencadenante de la responsabilidad del Consorcio y que afecta a cualquiera de los supuestos antes vistos en el art. 11 y que se circunscribe en el derecho de repetición a la inexistencia de cobertura de seguro o a la previa sustracción del vehículo mediante delito de robo o robo de uso Responsabilidad del consorcio cuando el vehículo hubiera sido utilizado como instrumento para delinquir y derecho de repetición de aquel frente a los autores. doctrina 3 En el caso de que no hubiera habido juicio previo es posible la oposición del demandado alegando, por ejemplo, la existencia de la cobertura, por lo que aunque hubiera abonado el Consorcio las indemnizaciones es posible analizarlo por no haberse discutido anteriormente. Así lo recoge la Audiencia Provincial de Asturias, Sección 1ª, Auto de 7 Feb. 2005, rec. 517/2004 que señala que: al ser una acción de repetición ex lege, por motivos estrictamente tasados en la ley, es preciso apreciar incluso de oficio si se funda aquella en los supuestos en que la ley permite al Consorcio repetir, ya que de lo contrario no hay título alguno en que fundar la reclamación por más que el Consorcio haya abonado un siniestro y así lo certifique su Presidente. En consecuencia y con independencia de lo que refleja el fichero FIVA, se aportan los justificantes bancarios que demuestran que el vehículo causante de los daños se hallaba asegurado al tempo del siniestro (folios 45 y 46) ya que acaecido éste en diciembre de 2002, fue cargado el 9 de octubre de el pago de la prima que cubría hasta el vehículo desde esa fecha hasta el 9 de enero de 2003, de modo que ha de estimarse la oposición, rechazar la ejecución, debiendo ventilar el Consorcio con la compañía aseguradora del vehículo la reintegración del quantum abonado al perjudicado por el accidente de trafico, en ámbito ajeno al título privilegiado que la legislación le concede por los supuestos en ella tasados. 15
18 doctrina Revista de responsabilidad civil y seguro doctrina Por otro lado, sería posible que se hubiera exonerado de responsabilidad de la aseguradora cuando el vehículo de motor haya sido instrumento buscado para delinquir, para lo cual hay que recordar el Acuerdo del Pleno de la Sala 2ª del Tribunal Supremo de fecha 24 de Abril de 2007 que fue objeto de nuestro análisis en esta misma revista (nº , Julio-Agosto) y en la que llegamos a la conclusión de que se excluiría la responsabilidad de la aseguradora y, en consecuencia, vendría la del consorcio sólo en los supuestos de dolo directo proyectado sobre el resultado. Así, la cobertura del seguro quedaría excepcionalmente excluida cuando se utiliza un vehículo «exclusivamente» como instrumento del delito, a través de una acción totalmente extraña a la circulación, y ello con independencia de que esté o no reflejada esta exclusión en la póliza, ya que opera directamente, pero no cuando utilizándose el vehículo como medio de transporte se ocasiona deliberadamente un daño a un tercero, mientras se circula. En la sentencia de la Audiencia Provincial de Alicante, Sección 1ª de 21 Jun. 2006, rec. 87/2006 se declara la responsabilidad directa del Consorcio de Compensación de Seguros por delito de robo perpetrado desde vehículo en marcha que el acusado previamente había sustraído, señalando que la cobertura del seguro queda excluida cuando se utiliza un vehículo exclusivamente como instrumento del delito, pero no cuando utilizándose el vehículo como medio de transporte, es decir, para desplazarse o circular por vías públicas o privadas abiertas a la circulación, se aprovecha para ocasionar deliberadamente un daño a un tercero mientras se circula. En este caso una vez satisfecha la indemnización por el Consorcio al perjudicado en virtud de sentencia, en este caso, aquél tendría acción de repetición por la vía del art. 10 del R.D. 8/2004 para dirigirse frente al causante del siniestro con el vehículo sustraído. Lo cierto y verdad, sin embargo, es que es sabido que en estos casos cualesquiera de los responsables de un delito de robo o robo de uso suelen ser insolventes, por lo que la acción de repetición luego quedaría en una sentencia condenatoria con problemas de ejecución frente a los condenados. b) Plazo para el ejercicio de la acción de repetición. Se añade en el apartado 4º que en cuanto al plazo para ejercitar la acción En los casos de repetición por el Consorcio de Compensación de Seguros será de aplicación el plazo de prescripción establecido en el artículo 10 de esta Ley. En este sentido, recordemos que la remisión al art. 10 del R.D. 8/2004 determina que la acción de repetición del Consorcio prescriba por el transcurso del plazo de un año, contado a partir de la fecha en que hizo el pago al perjudicado 4. Este plazo tan breve plantea problemas, por ejemplo, en el caso previsto en la letra a) del apartado 1 del art. 11, que se refiere a los casos de accidente cometido por vehículo desconocido. Se debe entender como suficiente para la interrupción de la prescripción del plazo de un año desde el pago cualquier conducta del consorcio dirigida frente a los responsables como podría ser la carta certificada con acuse de recibo aunque no llegue el destinatario si ese domicilio era el que constaba en las previas actuaciones penales de las que dimana el ejercicio del derecho de repetición. Así lo confirma la sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia, Sección 7ª de 29 May. 2006, rec. 365/2006 que recuerda la doctrina l que damos por reproducida en esta sentencia que concede eficacia interruptiva al correo certificado con acuse de recibo aunque no llegue al destinatario siempre que se remita 16
19 Revista de responsabilidad civil y seguro doctrina al domicilio que conste públicamente, como es el designado en la causa penal, y se despliegue una actividad de la que quepa inferir el interés del acreedor en hacer llegar al deudor la reclamación. En el presente caso consta acreditado que la demandante remitió tres burofax al domicilio del demandado que constaba en las actuaciones penales y uno al domicilio de la calle... de cuya vivienda es propietario como se desprende de la nota simple aportada, que tampoco pudo entregarse al destinatario al estar cerrada la casa por lo que se envió aviso postal que no fue entregado al no reclamarse. Es evidente que el demandado desplegó una conducta obstativa de la recepción de las cartas remitidas por la demandante y, por tanto, debe desplegar las comunicaciones el efecto interruptivo de la prescripción. TS , 30 Dic y 21 Oct. 1988), por lo que a su vez deriva en que no exista litisconsorcio pasivo necesario. En este caso el plazo prescriptivo de un año al que antes nos referíamos del art del R.D. 8/2004 se resuelve, si ha sido o no interrumpido, bien sea por reclamación extrajudicial o por cualquier acto de reconocimiento de la deuda por el deudor (art CC.), en conexión a la solidaridad ya citada, en el sentido de que la reclamación dirigida a cualquiera de ellos sirve para interrumpir el plazo de la prescripción. d) El Consorcio no puede repetir frente a los responsables citados por el pago de los intereses moratorios del art LCS. doctrina c) La responsabilidad del propietario del vehículo o el conductor causante del siniestro en el caso de ausencia de cobertura o la de los responsables del delito de robo o robo de uso es solidaria. El Consorcio de compensación de seguros no está obligado a dirigirse civilmente en el ejercicio de la acción de repetición contra todos, sino que existe solidaridad en la responsabilidad, pues se produce solidaridad entre los sujetos a quienes alcanza la responsabilidad 5 por el ilícito culposo, -o doloso en el caso previsto y antes citado en el Acuerdo del TS de fecha 24 de Abril de 2007 en caso de que se utilice el vehículo como instrumento para delinquir- con pluraridad de agentes y la posibilidad consiguiente de que el Consorcio pueda dirigirse contra cualquiera de ellos (art CC.) como deudor por entero de la obligación de reparar en su integridad el daño causado (SS de Con respecto a los intereses que tiene que afrontar el Consorcio, en su caso, el artículo 20-9º de la Ley de Contrato de Seguro establece una regla especial para los intereses por mora, cuando el Consorcio de Compensación de Seguros actúa como fondo de garantía, es decir, lo supuestos antes vistos del art. 11 del R.D. 8/2004. En tal caso, los intereses moratorios se devengan si ha transcurrido el plazo de tres meses desde que se le reclame y no abona la correspondiente indemnización, entendiéndose como fecha inicial la de dicha comunicación al Consorcio o forma en que este haya tenido conocimiento de la exigencia de su cobertura. Ahora bien, esto es una obligación personalísima que depende de una actuación personal del Consorcio, por lo que, al igual que las aseguradoras no pueden ejercitar el derecho de repetición del art. 10 incluyendo el pago de los intereses moratorios a los que hayan sido condenadas por incumplir la obligación de consigna- 4 La Audiencia Provincial de Madrid, Sección 11ª, en Auto de 18 May. 2006, rec. 260/2005 apreció la existencia de la prescripción de la acción e repetición al señalar que En consideración a la fecha del pago realizado por el consorcio, la única reclamación que consta enviada y recibida al demandado no puede tener el efecto de interrumpir la prescripción, porque al producirse ya había transcurrido cumplidamente el año fijado para el ejercicio de la acción. 5 Audiencia Provincial de Jaén, Sección 3ª, Sentencia de 23 Oct. 2002, rec. 275/2002. LA LEY /
20 doctrina Revista de responsabilidad civil y seguro doctrina ción del art. 7 (modificado por la Ley 21/2007), el Consorcio tampoco puede repetir contra las personas antes expuestas reclamándoles el abono del pago de los intereses moratorios ex art LCS 6 por depender de una actuación personal del Consorcio que no puede traspasar a los responsables frente a quienes se ejercita la acción de repetición. e) El Consorcio no puede repetir contra el propietario de un vehículo no asegurado cuando este hubiere sido robado y se cause con este un accidente del que tenga que responder el Consorcio. En este caso el Consorcio debe repetir por la vía del art. 10 y 11.3 R.D. 8/2004, pero contra los responsables del robo o robo de uso, no frente al propietario del vehículo robado aunque se diera otra de las circunstancias que determina la cobertura del Consorcio, es decir, que no esté asegurado el vehículo, ya que realmente la responsabilidad del Consorcio vino por el hecho de la sustracción del vehículo. En esta línea se pronuncia también la Audiencia Provincial de Barcelona, Sección 16ª, Auto de 24 Feb. 2006, rec. 796/2005 al señalar que Se reitera que el principio en materia de repetición, el espíritu de la norma legal, es que responda quien con su conducta ocasiona que el Consorcio tenga que pagar. Es el mismo principio que late en materia de repetición por el asegurador en el artículo 7, en el que se sanciona, además, a quien incrementa al riesgo (conduciendo bebido por ejemplo). Pero en casos como éste, la responsabilidad del Consorcio no guarda la menor relación con la conducta del demandado. Por mucho seguro obligatorio que éste hubiese tenido, el Consorcio habría tenido que pagar igual. Y, desde luego, no tener seguro no es tampoco un factor que incremente el riesgo de que el ejecutante tenga que pagar en estos supuestos de robo. El Consorcio ha de pagar siempre, porque el seguro obligatorio no cubre los siniestros ocasionados por vehículos robados. El aseguramiento obligatorio es, por tanto, algo indiferente por completo a los efectos de la responsabilidad del repetido organismo. Reconocer en tales condiciones derecho a repetir sería contrario a esos espíritu y finalidad de la ley a que nos hemos referido, que son, se repite, obligar a soportar el daño patrimonial a aquel que, con su proceder, ocasionó que el Consorcio tuviese que pagar. f) Título ejecutivo para ejercer el derecho de repetición el Consorcio. Está contemplado en el Artículo 20 del Real Decreto Legislativo 7/2004, de 29 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido del Estatuto Legal del Consorcio de Compensación de Seguros, en cuya letra c) se recoge que:...c) En el ejercicio de la facultad de repetición por el Consorcio será título ejecutivo, a los efectos del artículo 517 de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, la certificación del Presidente del Consorcio acreditativa del importe de la indemnización abonada por el Consorcio siempre que haya sido requerido de pago el responsable y no lo haya realizado en el plazo de un mes desde dicho requerimiento. 6 9.º Cuando el Consorcio de Compensación de Seguros deba satisfacer la indemnización como fondo de garantía, se entenderá que incurre en mora únicamente en el caso de que haya transcurrido el plazo de tres meses desde la fecha en que se le reclame la satisfacción de la indemnización sin que por el Consorcio se haya procedido al pago de la misma con arreglo a su normativa específica, no siéndole de aplicación la obligación de indemnizar por mora en la falta de pago del importe mínimo. En lo restante cuando el Consorcio intervenga como fondo de garantía, y, sin excepciones, cuando el Consorcio contrate como asegurador directo, será íntegramente aplicable el presente artículo. 18