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Timestamp: 2018-11-15 21:44:35
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Matched Legal Cases: ['artículo 73', 'artículo 27', 'artículo 6', 'artículo 1', 'Artículo 1', 'Artículo 2', 'Artículo 3', 'Artículo 4', 'Artículo 5', 'artículo 6', 'Artículo 6', 'Artículo 7', 'Artículo 8', 'Artículo 9', 'Artículo 10', 'Artículo 11', 'Artículo 12', 'Artículo 13', 'Artículo 14', 'Artículo 15', 'Artículo 16', 'artículo 17', 'Artículo 17', 'Artículo 18', 'Artículo 19', 'Artículo 20', 'Artículo 21']

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Ángeles Montes Vera
1 BOA Número de abril de DEPARTAMENTO DE EDUCACION, CULTURA Y DEPORTE # ORDEN de 10 de marzo de 2008, del Departamento 1084 de Educación, Cultura y Deporte, por la que se amplia la Orden de 15 noviembre de 2007, por la que se convocan subvenciones para reconocimientos médicos de participantes en actividad deportiva escolar en el ejercicio $ En virtud de las atribuciones que tengo conferidas como Consejera de Educación, Cultura y Deporte, dispongo: Primero. Se aprueba la ampliación de la convocatoria de subvenciones para la realización de reconocimientos médicos deportivos dirigido a escolares aragoneses participantes en actividades deportivas organizadas por la Diputación General de Aragón, con sujeción a las Bases incluidas en la convocatoria aprobada por orden de 15 de noviembre de 2007 («Boletín Oficial de Aragón» nº 142), de 3 de diciembre de Segundo. La ampliación de las ayudas se concederán con cargo al presupuesto de este Departamento para el ejercicio 2008, por una cantidad máxima de trece mil trescientos ochenta euros ( euros) Tercero. Plazo de presentación El plazo de presentación de solicitudes finalizará el décimo día natural posterior a la publicación de esta Orden en el «Boletín Oficial de Aragón». Cuarto. Plazo para revisión Contra esta Orden, cabe interponer en el plazo de un mes desde publicación recurso potestativo de reposición ante el mismo órgano que la ha dictado o bien directamente recurso contencioso-administrativo ante la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Aragón en el plazo de dos meses, contados a partir del día siguiente al de su publicación, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 25 y 46.1 de la Ley 29/1998, de 13 de julio, Reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa, sin perjuicio de cualquier otro que pudiera interponerse. Zaragoza, 10 de marzo de # La Consejera de Educación, Cultura y Deporte, EVA ALMUNIA BADIA ORDEN de 28 de marzo de 2008, del Departamento 1085 de Educación, Cultura y Deporte, por la que se aprueba el currículo de la Educación infantil y se autoriza su aplicación en los centros docentes de la Comunidad Autónoma de Aragón $ El Estatuto de Autonomía de Aragón, aprobado mediante la Ley Orgánica 5/2007, de 20 de abril, establece, en su artículo 73, que corresponde a la Comunidad Autónoma la competencia compartida en enseñanza en toda su extensión, niveles y grados, modalidades y especialidades, que, en todo caso, incluye la ordenación del sector de la enseñanza y de la actividad docente y educativa, su programación, inspección y evaluación, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 27 de la Constitución y leyes orgánicas que lo desarrollen. La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, en su artículo 6, define como currículo el conjunto de objetivos, competencias básicas, contenidos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación de cada una de las enseñanzas reguladas en esta Ley. Encomienda también al Gobierno fijar los aspectos básicos del currículo que constituyen las enseñanzas mínimas para todo el Estado, con el fin de asegurar una formación común. En este sentido, el Real Decreto 1630/2006, de 29 de diciembre, establece los aspectos básicos de la Educación infantil, que comprende hasta los seis años de edad, dividida en dos ciclos de tres años de duración cada uno, y atribuye a las Administraciones educativas la determinación de los contenidos educativos correspondientes al primer ciclo y el establecimiento del currículo del segundo, del que formarán parte las enseñanzas mínimas para todo el Estado recogidos en el referido Real Decreto. Por tanto, procede establecer el currículo de esta etapa para el ámbito de la Comunidad autónoma de Aragón. En la presente Orden se definen los objetivos generales para el conjunto de la etapa, y en su Anexo se establece el currículo de los ciclos primero y segundo. En ambos ciclos se concretan los objetivos que se deben alcanzar en cada una de las áreas y se detallan los contenidos y criterios de evaluación en los que se manifiestan los propósitos educativos del currículo. Además, para el segundo ciclo se incluye la contribución de cada una de las áreas al desarrollo de las competencias básicas. Los elementos del currículo se deberán concretar en el Proyecto curricular de etapa y en las correspondientes programaciones didácticas. Posteriormente, los profesionales que atienden a los niños adaptarán dichas concreciones a su propia práctica docente de acuerdo con las características de esta etapa educativa y las necesidades de su alumnado. La Educación infantil constituye una etapa integrada, ya que el desarrollo personal es un proceso continuo. También es una etapa compleja, debido a las diferencias que existen en el desarrollo infantil desde el nacimiento hasta los seis años de edad. Esta consideración obliga a ajustar los elementos principales del currículo a las características específicas de cada uno de los dos ciclos en que se estructura la etapa. En el primer ciclo es necesario responder de manera coherente a las necesidades cambiantes del alumnado, por lo que la intervención educativa se ha de dirigir a estimular al niño para que, desde la manifestación de sus necesidades relacionadas con el bienestar corporal, las identifique y, en determinadas situaciones habituales, pueda emprender las acciones necesarias para satisfacerlas y adquirir una progresiva autonomía en las rutinas y actividades cotidianas. En el segundo ciclo, además, se procurará que el alumnado aprenda a hacer uso del lenguaje con una aproximación a la lectura y a la escritura en función de las características y de las experiencias de cada uno, así como a las experiencias en habilidades numéricas básicas, a las tecnologías de la sociedad de la información y a la expresión visual y musical. Igualmente, se iniciará una aproximación al uso en la expresión oral de una lengua extranjera. Por consiguiente, la intervención educativa, durante toda la etapa, pero especialmente en el primer ciclo, ha de tener en cuenta la individualidad de cada niño y la consideración de que todas las actividades que con él se realicen serán educativas y formadoras y, por lo tanto, objeto de planificación y coordinadas con las de la familia. La importancia de un adecuado desarrollo de las capacidades del niño durante sus primeros años de vida en relación con su proceso de aprendizaje es un hecho contrastado por la psicología evolutiva y educativa; de aquí que la Educación infantil se constituya desde los primeros cursos como una etapa esencial para el crecimiento de los niños y niñas en el desarrollo global de todas sus capacidades: físicas, motóricas, afectivas, emocionales, intelectuales y sociales. En este sentido, la Educación infantil se conforma como una etapa educativa que permite prevenir o compensar de forma temprana situaciones que se originan en las desigualdades sociales y personales, tanto del alumnado como de su entorno familiar, y que con posterioridad pueden condicionar el desarrollo de los procesos de aprendizaje. Dado este carácter educativo, compensador de desigualdades y estimulador de experiencias, a lo largo de esta etapa han
2 de abril de 2008 BOA Número 43 de crearse las condiciones necesarias para que todo el alumnado consiga un desarrollo global, procurando un ambiente en el que se sientan acogidos, seguros y confiados. Por ello, se deberán proporcionar múltiples oportunidades para aprender y para desarrollarse, cuidando especialmente la interacción entre adultos y niños y de estos últimos entre sí y manteniendo permanentemente abierta la comunicación positiva entre todas las personas que pertenecen a su entorno. Asimismo, se deberán respetar las diferencias individuales y atender las necesidades específicas de apoyo educativo, mediante el establecimiento de programas preventivos que eviten la aparición de posteriores dificultades en el aprendizaje. El currículo de la etapa de Educación infantil para la Comunidad autónoma de Aragón se organiza en dos ciclos y en tres áreas de aprendizaje o ámbitos de experiencia -Conocimiento de sí mismo y autonomía personal, Conocimiento del entorno y Lenguajes: Comunicación y representación-, a través de las cuales se concretan y desarrollan las intenciones educativas para facilitar la planificación y el desarrollo del proceso de enseñanza. Sus objetivos y contenidos se adecuarán al ritmo de aprendizaje del alumnado y a las características propias de la edad. Las áreas contemplan los principales ámbitos de experiencia infantil: el descubrimiento de sí mismo y del medio físico y social en el que se desenvuelve, así como las diversas formas de comunicación y representación. A través de ellas, el alumnado se apropia de variadas informaciones, adquiere los primeros conceptos, aprende diversas formas de abordar y entender la realidad y a comunicarse, a la vez que incorpora estrategias de actuación, hábitos y actitudes que podrá aplicar a situaciones concretas. La Educación infantil tiene un carácter esencialmente globalizador y de interrelación de las áreas; por lo tanto, la distribución de contenidos en las diferentes áreas no significa que sean compartimentos cerrados, ya que los contenidos de un área adquieren sentido desde la perspectiva de las otras, en una estrecha relación. El conocimiento de sí mismo y la autonomía personal se desarrollan en la niñez a medida que cada individuo se relaciona y progresa en el conocimiento del entorno, necesitando para ello de las formas de comunicación y representación. Especificarlas por separado sólo tiene sentido como modelo que facilita la planificación de la propuesta educativa. Dada la realidad lingüística de Aragón, es necesario potenciar, en las zonas de habla aragonesa y catalana, el aprendizaje de las lenguas y modalidades lingüísticas propias desde las edades más tempranas, a través de enseñanzas o proyectos lingüísticos que elaborarán los centros educativos. Asimismo, en el contexto de ciudadanía europea, adquiere una especial relevancia el desarrollo de las competencias comunicativas en lenguas extranjeras, por lo que se promueve el inicio del aprendizaje de una lengua extranjera en el segundo ciclo de la etapa. Con el fin de que la sociedad de la información y el conocimiento esté presente en las aulas aragonesas, se fomenta ya en esta etapa la utilización progresiva de las tecnologías de la sociedad de la información como recurso didáctico para los procesos de enseñanza y aprendizaje en todas las áreas del segundo ciclo, que tendrán un enfoque comunicativo y global junto al resto de contenidos de la etapa. Se integran en el currículo, como elementos configuradores del mismo, contenidos de aprendizaje relacionados con los aspectos propios de la Comunidad autónoma, que servirán para una mejor comprensión y valoración de Aragón. Las programaciones didácticas deben recoger estas referencias, atendiendo al contexto del centro y a las características del alumnado. Por otra parte, para favorecer el desarrollo armónico de los niños, los centros educativos deben cooperar con los padres, madres o tutores, como primeros responsables de la educación de sus hijos, e intercambiar regularmente con ellos información sobre la evolución de su proceso educativo. Estos cauces de información proporcionan un intercambio habitual sobre las actitudes y progreso del alumnado, y una mutua transmisión de información sobre los acontecimientos cotidianos. Por ello, la acción tutorial se ha de plantear como una relación continua entre el centro y la familia, para establecer criterios comunes y pautas homogéneas de actuación que contribuyan a favorecer el desarrollo integral y equilibrado de las capacidades de los alumnos. Con el fin de garantizar la continuidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje, los centros establecerán los procedimientos oportunos para potenciar la coordinación entre ambos ciclos de Educación infantil, así como la del segundo ciclo de esta etapa con el primer ciclo de Educación primaria. Se configura así una propuesta curricular para la educación aragonesa que deben desarrollar los equipos docentes en sus centros para conseguir los objetivos educativos, cumplir con las finalidades de la Educación infantil y favorecer a lo largo del segundo ciclo el desarrollo de las competencias básicas, haciendo uso de la autonomía pedagógica con la que cuentan los centros educativos en los procesos de concreción y desarrollo curricular. El Decreto 29/2004, de 10 de febrero, del Gobierno de Aragón, por el que se aprueba la estructura orgánica del Departamento de Educación, Cultura y Deporte, modificado por el Decreto 151/2004, de 8 de junio, atribuye al mismo, en su artículo 1.2.g), la aprobación del currículo de los distintos niveles, etapas, ciclos, grados y modalidades del sistema educativo. En su virtud, tras informe del Consejo Escolar de Aragón de fecha 31 de enero de 2008, y previa toma de conocimiento del Gobierno de Aragón en su reunión de 4 de diciembre de 2007, el Departamento de Educación, Cultura y Deporte, dispone: I. DISPOSICIONES GENERALES Artículo 1. Objeto y ámbito de aplicación 1. Esta Orden tiene por objeto aprobar el currículo de las enseñanzas de la Educación infantil para la Comunidad autónoma de Aragón. Será de aplicación en todos los centros educativos en los que se imparta el primero, el segundo o ambos ciclos de Educación infantil. 2. Dicho currículo, que se inserta como Anexo de esta Orden, constituye el desarrollo de lo dispuesto en el Real Decreto 1630/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen los aspectos básicos de la Educación infantil. 3. El currículo de la Educación infantil se aplicará en todos los niveles de la etapa en los centros educativos de Aragón a partir del curso Artículo 2. Principios generales 1. De acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, la Educación infantil constituye una etapa educativa de carácter voluntario, con identidad propia, que atiende a niñas y niños desde el nacimiento hasta los seis años. Se ordena en dos ciclos: el primero comprende desde el nacimiento hasta los tres años de edad, y el segundo, desde los tres a los seis años. 2. El alumnado de Educación infantil podrá incorporarse al primer curso del primer ciclo a lo largo del primer año de nacimiento, y al primer curso del segundo ciclo en el año natural en que cumpla tres años de edad. La incorporación a primero de Educación primaria tendrá lugar en el año natural en que cumplan los seis años de edad. 3. La intencionalidad educativa debe orientar en esta etapa todos los momentos, actividades y situaciones escolares. 4. Con objeto de respetar la responsabilidad de los padres,
3 BOA Número de abril de madres o tutores legales en la educación de sus hijos, los centros cooperarán estrechamente con ellos. Artículo 3. Fines de la Educación infantil 1. La finalidad de la Educación infantil es la de contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los niños. 2. En ambos ciclos se atenderá, de forma progresiva y según el momento evolutivo del alumnado, al desarrollo emocional y afectivo, al movimiento y los hábitos de control corporal, a las manifestaciones de la comunicación y del lenguaje, a las pautas elementales de convivencia y relación social, así como al descubrimiento de las características físicas y sociales del medio. Además, se facilitará que niñas y niños elaboren una imagen de sí mismos positiva y equilibrada y adquieran autonomía personal. Artículo 4. Contextualización a la realidad de la Comunidad autónoma 1. En un contexto global, cada vez más complejo y cambiante e inmerso en la sociedad de la información y del conocimiento, teniendo en cuenta las peculiaridades demográficas de la Comunidad autónoma de Aragón, se considera que la diversidad del alumnado requiere una formación amplia que, de forma progresiva, desarrolle las competencias básicas y les permita seguir formándose a lo largo de toda la vida. 2. En el establecimiento, concreción y desarrollo del currículo de la Educación infantil, respetando la identidad cultural del alumnado y su entorno familiar y social, se incorporarán aprendizajes relacionados con las producciones culturales propias de la Comunidad autónoma de Aragón, su territorio, su patrimonio natural, social y cultural y con las lenguas y modalidades lingüísticas propias de la Comunidad dentro de un contexto global. 3. El Departamento de Educación, Cultura y Deporte proporcionará orientaciones y prestará especial apoyo a la elaboración de materiales curriculares que favorezcan el desarrollo del conjunto del currículo, especialmente de los procesos relativos a su contextualización a la realidad de nuestra Comunidad autónoma. II. ORDENACION DEL CURRICULO Artículo 5. Elementos del currículo 1. De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 6, apartado 1, de la Ley Orgánica 2/2006 de 3 de mayo, de Educación, se entiende por currículo el conjunto de objetivos, competencias básicas, contenidos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación que han de regular la práctica docente y las actividades de aprendizaje orientándolas hacia el desarrollo integral de las capacidades del alumnado. 2. El currículo de la Educación infantil se organiza en áreas de aprendizaje o ámbitos de experiencia, tomando como referencia criterios psicopedagógicos, sociológicos, epistemológicos y socioculturales. A través de los mismos, el alumnado podrá alcanzar de manera integrada los objetivos educativos de la etapa y, en el segundo ciclo, iniciar el desarrollo de las competencias básicas. 3. El currículo de la Educación infantil se concretará y desarrollará en los centros educativos teniendo en cuenta las características del propio centro, del alumnado y del entorno social. Artículo 6. El ciclo como unidad curricular y pedagógica 1. El ciclo constituye la unidad curricular temporal de organización pedagógica, programación y evaluación en la Educación infantil. 2. En consonancia con lo dispuesto en el apartado anterior, deberá garantizarse la continuidad del profesorado con un mismo grupo de alumnos a lo largo del segundo ciclo. Artículo 7. Objetivos generales de la Educación infantil 1. La Educación infantil contribuirá a desarrollar en el alumnado las capacidades que les permitan: a) Descubrir y conocer su propio cuerpo y el de los otros, así como sus posibilidades de acción, y aprender a respetar las diferencias. b) Observar y explorar su entorno familiar, natural y social. Conocer algunas de sus características, costumbres y tradiciones y desarrollar actitudes de curiosidad, respeto y conservación de su entorno. c) Adquirir progresivamente autonomía en sus actividades habituales de higiene, alimentación, vestido, descanso, juego y protección. d) Desarrollar sus capacidades afectivas y construir una imagen ajustada de sí mismo. e) Relacionarse de forma positiva con los iguales y con las personas adultas y adquirir progresivamente pautas elementales de convivencia y relación social, así como ejercitarse en la resolución pacífica de conflictos. f) Desarrollar habilidades comunicativas en diferentes lenguajes y formas de expresión. g) Descubrir las tecnologías de la información y la comunicación e iniciarse en su uso. h) Iniciarse en las habilidades lógico-matemáticas, en la lecto-escritura, en el movimiento, el gesto y el ritmo. i) Conocer y valorar aspectos del medio natural, social y cultural de la Comunidad autónoma de Aragón en su entorno más próximo, mostrando interés y respeto hacía ellos. 2. Sobre la base de los objetivos generales de la etapa, los procesos de enseñanza y aprendizaje deberán contribuir, en el primer ciclo de la Educación infantil, a que el alumnado desarrolle las capacidades que le permitan: a) Descubrir, conocer y controlar de forma progresiva el propio cuerpo, actuando cada vez de forma más autónoma, valorando sus posibilidades y limitaciones para ir adquiriendo una imagen lo más ajustada posible de sí mismo. b) Adquirir, de forma progresiva, hábitos de vida saludable: cuidados básicos, alimentación, higiene, salud y bienestar. c) Identificar y expresar, de forma cada vez más precisa, sus necesidades de salud, alimentación, higiene, bienestar, juego y relación. d) Desarrollar estrategias y actitudes para actuar de forma cada vez más autónoma en la resolución de algunas de sus necesidades básicas. e) Comprender y expresar mensajes orales en las diferentes situaciones habituales de comunicación, aprendiendo progresivamente a regular su comportamiento a través de ellos. f) Establecer vínculos de comunicación y de relación con las personas adultas y con sus iguales, a través del lenguaje oral y corporal, para expresar sentimientos, deseos y necesidades, reconocer los de los demás desarrollando actitudes de interés y ayuda, así como para influir en el comportamiento de los otros. g) Regular paulatinamente su comportamiento en situaciones de juego y movimiento, en las rutinas y otras actividades, utilizándolas para canalizar sus intereses, sentimientos y emociones, disfrutando con ellas y adquiriendo conocimientos. h) Desarrollar las capacidades sensoriales para favorecer la comprensión y el conocimiento de su entorno. i) Observar y explorar su entorno inmediato y algunos elementos que lo configuran para, con la ayuda de las personas adultas, ir elaborando la percepción de ese entorno atribuyéndole significados e ir desenvolviéndose progresivamente en él con eficacia. j) Descubrir y aceptar la identidad de los demás, estableciendo relaciones sociales, creando vínculos de apego en contextos cada vez más amplios y aprendiendo pautas elementales de convivencia. 3. Los objetivos generales de los dos ciclos de la Educación Infantil deberán adecuarse a las distintas edades y a los ritmos de aprendizaje del alumnado.
4 de abril de 2008 BOA Número 43 Artículo 8. Competencias básicas para el segundo ciclo 1. En el marco de la recomendación de la Unión Europea, las competencias básicas se definen como un conjunto de conocimientos, destrezas y actitudes que son necesarias para la realización y el desarrollo personal. En el currículo del segundo ciclo de la Educación infantil, se fija en cada una de las áreas su contribución al inicio y desarrollo de las siguientes competencias que se consideran básicas para el alumnado: Competencia en comunicación lingüística. Competencia matemática. Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico. Tratamiento de la información y competencia digital. Competencia social y ciudadana. Competencia cultural y artística. Competencia para aprender a aprender. Autonomía e iniciativa personal. 2. El currículo establecido para el segundo ciclo de Educación infantil por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte, así como la concreción del mismo que los centros realicen en el Proyecto curricular y en las programaciones didácticas, se orientará a facilitar el desarrollo de dichas competencias. 3. La organización y funcionamiento de los centros, las actividades docentes, las formas de relación que se establezcan entre los integrantes de la comunidad educativa y las actividades complementarias y extraescolares facilitarán también el desarrollo de las competencias básicas. Artículo 9. Areas de conocimiento de la Educación infantil 1. Los contenidos educativos de la Educación infantil se organizarán en áreas correspondientes a ámbitos propios de la experiencia y del desarrollo infantil y se abordarán por medio de actividades globalizadas que tengan interés y significado para el alumnado. 2. Las áreas curriculares que se impartan en ambos ciclos serán las siguientes: Conocimiento de sí mismo y autonomía personal. Conocimiento del entorno. Lenguajes: comunicación y representación. 3. Los métodos de trabajo en ambos ciclos se basarán en las experiencias, las actividades y el juego, así como en el respeto por las aportaciones del alumnado, y se desarrollarán en un ambiente de afecto y confianza que favorezca la interacción del niño con las personas adultas y con sus iguales para potenciar su autoestima e integración social. Asimismo, se iniciará en el uso de las tecnologías de la sociedad de la información. 4. En ambos ciclos se atenderá progresivamente al desarrollo emocional y afectivo, al movimiento, al control corporal, a las manifestaciones de la comunicación y del lenguaje, a las pautas elementales de convivencia y relación social y al descubrimiento del entorno inmediato. Además, se facilitará que elaboren una imagen positiva y equilibrada de sí mismos y que adquieran autonomía personal. 5. En el segundo ciclo, también se fomentará una primera aproximación a la lectura y escritura, así como a las experiencias en habilidades numéricas básicas, a las tecnologías de la sociedad de la información y a la expresión visual y musical. Igualmente, se iniciará al alumno en la expresión oral de una lengua extranjera. 6. La organización de los contenidos y la distribución horaria de las actividades y experiencias de aprendizaje se realizarán de tal forma que se respeten los ritmos de actividad, juego y descanso del alumnado de esta edad. Artículo 10. Principios metodológicos generales Con la finalidad de orientar la práctica docente de la Educación infantil en el desarrollo del currículo establecido para la Comunidad autónoma de Aragón, se señalan los siguientes principios metodológicos de carácter general, válidos para toda la etapa: a) La Educación infantil constituye una etapa con identidad propia, que posee sentido educativo en un período en el que se están asentando las bases del desarrollo de las capacidades físicas, motóricas, afectivas, emocionales, sociales e intelectuales y cognitivas. Los centros educativos recogerán este carácter en su Proyecto curricular. b) Los procesos de enseñanza y aprendizaje deben tender a un enfoque globalizador e integrador de las áreas del currículo como principio didáctico de esta etapa, de modo que permitan incorporar las distintas experiencias y aprendizajes del alumnado en las diferentes situaciones de esos procesos. c) El papel activo del alumnado es uno de los factores decisivos en la realización de los aprendizajes escolares. Por ello, en su proceso de aprendizaje el alumno debe desarrollar habilidades para obtener información y para transformarla en conocimiento propio, relacionando e integrando la nueva información con las ideas previas y con la experiencia personal y sabiendo aplicar los nuevos conocimientos y capacidades en las situaciones de su realidad cotidiana. d) El principio de globalización supone que aprender requiere establecer múltiples conexiones entre lo nuevo y lo conocido, experimentado o vivido. Es un proceso global de acercamiento del alumnado a la realidad que quiere conocer, y será más fructífero cuando le permita establecer relaciones y construir significados más amplios y diversificados. e) El papel del educador será decisivo en este proceso, siendo necesaria una actitud equilibrada, impregnada de afectividad y disponibilidad en las relaciones con el alumnado. Al mismo tiempo, en su quehacer diario se unirán la escucha activa, que responda a las necesidades de los niños y las niñas, y una postura que les dé seguridad, permitiéndoles percibir los límites en sus actuaciones y así conseguir que evolucionen paulatinamente hacia una mayor autonomía. f) En la escuela se crearán y reforzarán relaciones interpersonales para posibilitar el desarrollo de capacidades afectivas, intelectuales y sociales que permitan a los niños y niñas integrarse paulatinamente en el mundo que los rodea. Estos procesos de interacción, en los que el papel de planificación del educador será fundamental, facilitarán aprendizajes diversos, tanto en agrupamientos de alumnos de la misma edad cronológica como en los que convivan niños de edades diferentes. g) Se potenciará la utilización de materiales diversos para favorecer el descubrimiento y permitir la observación, la simbolización y la representación. Será conveniente el empleo de juegos que desarrollen contenidos concretos, pero también de materiales de uso cotidiano con diferente funcionalidad que los acerquen a la vida real. h) El juego, actividad común de todos los niños, tendrá gran relevancia en este proceso al constituirse en el principal recurso metodológico de la etapa. Durante el juego, por medio de la observación, se podrán extraer importantes datos sobre las conductas de los niños, las relaciones que establecen con los demás, su lenguaje, preferencias y estados de ánimo. i) Teniendo en cuenta las características y necesidades del alumnado, se considera fundamental para la consecución de los objetivos educativos la adecuada organización de un ambiente agradable que incluya espacios, recursos materiales y distribución del tiempo. j) Esta cuidada planificación de la organización espaciotemporal y de los materiales se adecuará a las necesidades del alumnado, teniendo presentes las matizaciones propias de cada ciclo. k) El recurso de las tecnologías de la sociedad de la comunicación y su aplicación en el espacio educativo se debe adaptar a las características del alumnado de esta etapa y debe
5 BOA Número de abril de servirle para familiarizarse con su vocabulario, materiales, recursos y herramientas tecnológicas con los que va a trabajar en esta etapa y en las sucesivas. l) En un momento clave como es la incorporación de los niños y niñas al centro educativo, es necesario planificar el período de adaptación, en el que será prioritario el apoyo de todos los recursos humanos disponibles, la selección de los materiales más apropiados y la flexibilidad horaria que permitan la atención individualizada que este momento requiere. Artículo 11. Horario 1. El horario de Educación infantil se entenderá como la distribución en secuencias temporales de las actividades que se realizan en los distintos días de la semana, teniendo en cuenta el carácter global de las actividades, respetando los ritmos personales y los momentos de actividad y descanso del alumnado y considerando el carácter educativo de todos los momentos de la jornada. 2. La organización horaria del centro debe realizarse de acuerdo con las características y las necesidades afectivas y de relación familiar del alumnado, la protección de sus derechos, el fomento de los valores de la coeducación y la conciliación de la vida familiar y la actividad laboral de padres, madres o tutores. 3. En el segundo ciclo de la etapa, el horario semanal del alumnado será de 25 horas lectivas para el desarrollo de las tres áreas y la inclusión de los períodos de recreo. III. EVALUACION Artículo 12. Evaluación de los aprendizajes y del proceso de enseñanza 1. En Educación infantil, la evaluación tendrá por objeto identificar los aprendizajes adquiridos por el alumnado en función del ritmo y características de cada uno. A estos efectos, se tomarán como referencia los criterios de evaluación de cada una de las áreas. En el segundo ciclo se evaluará además el grado de desarrollo de las competencias básicas. 2. La evaluación será global, continua y formativa para adecuar el proceso de enseñanza a las características individuales del alumnado. 3. El carácter continuo de la evaluación y la utilización de técnicas, procedimientos e instrumentos diversos para desarrollarla deberán permitir la constatación de los progresos realizados por cada alumno, teniendo en cuenta su particular situación inicial y atendiendo a la diversidad de capacidades, actitudes, ritmos y estilos de aprendizaje. Asimismo, debido a su carácter formativo, la evaluación deberá servir para orientar los procesos de enseñanza-aprendizaje e introducir las medidas de mejora convenientes para favorecer la consecución de los objetivos educativos. 4. En el proceso de evaluación continua, cuando el progreso de un alumno no sea el adecuado, se establecerán medidas de apoyo educativo. Estas medidas se adoptarán tan pronto como se detecten las dificultades y estarán dirigidas a garantizar la adquisición de los aprendizajes imprescindibles para continuar el proceso educativo. 5. La observación directa y sistemática, el análisis de las producciones del alumnado y las entrevistas con las familias constituirán las principales técnicas del proceso de evaluación. 6. Al acabar tanto el primer ciclo como el segundo, los centros elaborarán un informe individual de cada alumno donde se hagan constar los aprendizajes adquiridos y los informes diagnósticos realizados a lo largo del ciclo para que sirvan de referencia inicial en el ciclo o etapa siguiente. 7. Los profesionales que atienden al alumnado de Educación infantil evaluarán, además del aprendizaje de este, su propia práctica educativa, a fin de poderla adaptar a las necesidades y características del mismo. Será responsabilidad de los profesionales con el título de Maestro de Educación infantil o título de grado equivalente, o de los órganos de coordinación didáctica que correspondan, realizar la evaluación del Proyecto curricular y de las correspondientes programaciones didácticas. IV. ATENCION A LA DIVERSIDAD, ORIENTACION Y TUTORIA Artículo 13. Atención a la diversidad 1. Los centros desarrollarán el currículo y organizarán los recursos de manera que faciliten a la totalidad del alumnado el logro de los objetivos de la etapa, con un enfoque inclusivo y estableciendo los procesos de mejora continua que favorezcan el máximo progreso, la formación integral y la igualdad de oportunidades. 2. La diversidad de capacidades que presenta el alumnado precisa adaptar la práctica educativa a sus características personales, necesidades, intereses y ritmos de aprendizaje. 3. Para dar una respuesta educativa, en general, a todo el alumnado, y en particular a los que presentan necesidad específica de apoyo educativo, en el segundo ciclo de Educación infantil los centros deberán incorporar al Proyecto curricular del centro las medidas específicas del Plan de atención a la diversidad. 4. La respuesta al alumnado con necesidad específica de apoyo educativo tendrá carácter preventivo y responderá a los mismos objetivos que los del resto del alumnado. Se ha de organizar tan pronto como se detecten las dificultades, de manera individualizada, en el contexto del aula y en coordinación con las familias. Además, se dará respuesta a las necesidades del alumnado con altas capacidades estimulando su propio ritmo de aprendizaje. 5. En el segundo ciclo, las adaptaciones curriculares que se aparten significativamente de los objetivos, contenidos y criterios de evaluación del currículo para atender necesidades educativas especiales tendrán carácter excepcional y requerirán previamente la evaluación psicopedagógica del alumno. Dichas adaptaciones serán elaboradas por el maestro que imparta clase a dichos alumnos, en colaboración con los equipos de orientación educativa y psicopedagógica. Se regirán por los principios de normalización e inclusión escolar y se desarrollarán evitando alternativas excluyentes para el alumnado que las requiera e incorporando las decisiones que se tomen al respecto en el continuo de medidas de atención a la diversidad. La evaluación se realizará tomando como referente los objetivos y criterios de evaluación fijados en dichas adaptaciones. 6. El Departamento de Educación, Cultura y Deporte facilitará los recursos necesarios, proporcionará orientaciones al profesorado respecto a la atención a la diversidad y determinará los procedimientos por los cuales se autorizarán medidas de apoyo educativo para atender al alumnado. Artículo 14. Tutoría y orientación 1. La educación en esta etapa se concibe como un proceso compartido con las familias que se ha de favorecer desde el centro educativo a través de la tutoría. 2. La función tutorial estará dirigida al desarrollo integral y equilibrado de todas las capacidades del alumnado y se incorporará de manera integrada al propio proceso de desarrollo del currículo. 3. Cada grupo de niños y niñas tendrá su tutor, que velará por la atención personalizada y por el seguimiento del grupo y que orientará el proceso educativo del alumnado. El tutor mantendrá una relación constante con la familia con el fin de hacer un seguimiento adecuado de la evolución educativa. 4. Los documentos institucionales de planificación curricular, Proyecto curricular y programación didáctica, incluirán
6 de abril de 2008 BOA Número 43 los cauces de coordinación pedagógica con las familias, para garantizar la coherencia de las actuaciones educativas. 5. Los centros educativos adoptarán programas y medidas de acogida para que el período de adaptación del alumnado que se incorporan por primera vez al centro se realice con las debidas garantías. 6. Dadas las características de los centros en los que se imparte el primer ciclo, la coordinación de la acción tutorial será llevada a cabo por un maestro con la especialidad de Educación infantil. V. AUTONOMIA PEDAGOGICA DE LOS CENTROS Artículo 15. Planteamientos institucionales 1. La autonomía pedagógica de los centros educativos se desarrollará a través de la elaboración, aprobación, aplicación, seguimiento y evaluación de los documentos institucionales que configuran su propuesta educativa en la Comunidad autónoma de Aragón. 2. Los centros educativos elaborarán o revisarán los objetivos y prioridades educativas así como los procedimientos de actuación y las modalidades organizativas adoptadas en el Proyecto educativo, para adecuarlo a la presente Orden. 3. Los centros promoverán, asimismo, acuerdos con las familias en los que se especifiquen las actividades que ambos se comprometen a desarrollar para facilitar el progreso educativo de niños y niñas. 4. Los centros educativos, en el ejercicio de su autonomía, podrán adoptar innovaciones, planes de trabajo o formas de organización curricular en los términos que establezca el Departamento de Educación, Cultura y Deporte. Artículo 16. Proyecto curricular de etapa 1. El Proyecto curricular, que se integrará en el Proyecto educativo, será responsabilidad de un profesional con el título de maestro de Educación infantil o título de grado equivalente, si bien en su elaboración y seguimiento participarán todos los profesionales que atiendan al alumnado del ciclo. 2. Todas las decisiones adoptadas en relación con el Proyecto curricular deberán orientarse a facilitar la consecución de los objetivos de la etapa en uno y otro ciclo y, además, el desarrollo de las competencias básicas en el segundo ciclo. El Proyecto curricular de etapa incluirá: a) Las directrices y las decisiones generales siguientes: La adecuación de los objetivos generales de la Educación infantil al contexto socioeconómico y cultural del centro y a las características del alumnado, teniendo en cuenta lo establecido en el Proyecto educativo del centro. Las decisiones de carácter general sobre metodología, recursos didácticos, los criterios para el agrupamiento del alumnado y para la organización espacial y temporal de las actividades. Las orientaciones para incorporar la educación en valores democráticos Para el segundo ciclo, las estrategias de animación a la lectura, el desarrollo de la expresión y comprensión oral y la aproximación a la expresión escrita, así como las propuestas para iniciar el aprendizaje de lenguas extranjeras. Los criterios, procedimientos e instrumentos para la evaluación de los aprendizajes. Los criterios para evaluar y, en su caso, revisar los procesos de enseñanza y la práctica docente. Las directrices generales para la elaboración de la programación didáctica. Las actuaciones previstas para la colaboración permanente con las familias Los criterios y estrategias para la coordinación entre ciclos y etapas, así como la coordinación de los distintos profesionales que intervienen en el ciclo. b) El Plan de acción tutorial. c) El Plan de atención a la diversidad. e) Para el segundo ciclo, el Plan de integración curricular de las tecnologías de la sociedad de la información. f) Las programaciones didácticas elaboradas por el equipo didáctico, reguladas en el artículo 17 de la presente Orden. 3. El Claustro de profesores o el órgano correspondiente aprobará el Proyecto curricular y cuantas modificaciones se incorporen al mismo. 4. En aquellos centros donde se cursen otras etapas educativas, el Proyecto curricular de Educación infantil habrá de incluirse en un Proyecto curricular de centro que ha de recoger de manera integrada y coordinada los ciclos o niveles que se impartan en el mismo. 5. La Inspección educativa y los servicios educativos externos prestarán apoyo y asesoramiento para la revisión del Proyecto curricular, las programaciones didácticas y los planes, programas, medidas y estrategias contenidas en el mismo. Artículo 17. Programaciones didácticas 1. Los equipos de ciclo de los centros educativos u órganos de coordinación didáctica que correspondan, tomando como referencia el Proyecto curricular de etapa, desarrollarán el currículo establecido en la presente Orden mediante la programación didáctica del ciclo. Se considerarán los principios metodológicos generales establecidos en esta Orden, la contribución al desarrollo de las competencias básicas, la educación en valores democráticos y el carácter global de la enseñanza. 2. La programación didáctica es el instrumento de planificación curricular específico para el ciclo. 3. Incluirá, necesariamente, los siguientes aspectos: a) Los objetivos de cada una de las áreas. b) La organización y secuenciación de los contenidos de las áreas de aprendizaje. c) La incorporación de la educación en valores democráticos como contenido de carácter transversal. d) Los criterios de evaluación de cada una de las áreas del ciclo. e) Los procedimientos e instrumentos de evaluación del aprendizaje del alumnado. f) La metodología didáctica que se va a aplicar. g) Las estrategias para desarrollar procesos globalizados de enseñanza y aprendizaje. h) Las medidas de atención a la diversidad y las adaptaciones curriculares para el alumnado que las precise. i) Las actividades complementarias y extraescolares programadas por el equipo didáctico del ciclo de acuerdo con el Programa anual de actividades complementarias y extraescolares establecidas por el centro. j) Los procedimientos para que el equipo didáctico del ciclo valore y revise el proceso y el resultado de la aplicación de las programaciones didácticas. 4. Además, para el segundo ciclo incluirán: a) La contribución de cada área al desarrollo de las competencias básicas. b) Los criterios de calificación que se vayan a aplicar. c) Los recursos didácticos que se vayan a utilizar, incluidos los materiales curriculares y, en su caso, los libros de texto para uso del alumnado. d) Las estrategias de animación a la lectura y desarrollo de la expresión oral y las estrategias para la aproximación a la expresión escrita. e) Las medidas necesarias para la utilización de las tecnologías de la sociedad de la información. 5 Los equipos didácticos programarán su intervención educativa y desarrollarán las actividades programadas conforme a lo establecido en el Proyecto curricular de etapa y en la programación didáctica. Corresponde a cada tutor, en coordinación con el equipo didáctico de cada grupo, la adecuación de
7 BOA Número de abril de dichas programaciones, mediante unidades didácticas o proyectos, a las características específicas del alumnado que le haya sido encomendado. Artículo 18. Desarrollo del currículo 1. El Departamento de Educación, Cultura y Deporte fomentará la elaboración de materiales que favorezcan el desarrollo del currículo a través del trabajo en equipo, facilitando su difusión entre los centros educativos de la Comunidad autónoma. 2. Asimismo, impulsará la formación permanente como proceso de desarrollo profesional vinculado al diseño, aplicación y evaluación de prácticas docentes cooperativas, considerando el centro educativo como unidad básica de formación y de desarrollo curricular. Artículo 19. Enseñanzas de lenguas y modalidades lingüísticas propias de Aragón Los centros que impartan en el segundo ciclo enseñanzas de lenguas y modalidades lingüísticas propias de la Comunidad autónoma de Aragón podrán desarrollar proyectos lingüísticos que faciliten el aprendizaje funcional de las mismas. Dichos proyectos habrán de ser aprobados por el Claustro de profesores y por el Consejo escolar del centro u órgano correspondiente y deberán ser informados por el Servicio Provincial del Departamento de Educación, Cultura y Deporte con carácter previo a su autorización por parte de la Dirección General competente en estas enseñanzas. Artículo 20. Enseñanzas bilingües en lenguas extranjeras Los centros autorizados por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte para impartir, en el segundo ciclo, enseñanzas bilingües en una lengua extranjera deberán incluir en su planificación curricular los elementos del proyecto bilingüe del centro que permitan desarrollar el aprendizaje funcional de la misma. Artículo 21. Coordinación de enseñanzas 1. Para facilitar la continuidad del proceso educativo y favorecer el tránsito del alumnado de uno a otro ciclo de Infantil, los profesionales que los atienden en el primer ciclo trabajarán en un ambiente de estrecha colaboración y coordinación con el profesorado del segundo ciclo del propio centro o de los centros a donde preferentemente se dirija el alumnado. Asimismo, elaborarán las programaciones didácticas de forma integrada en el Proyecto curricular de etapa, tal como se señala en el artículo El profesorado que imparta el segundo ciclo de Educación infantil mantendrá una colaboración estrecha con el del primer ciclo de Educación primaria, establecerá mecanismos adecuados de coordinación y elaborará las programaciones didácticas de manera integrada 3. El profesorado y, en su caso, los profesionales que atienden a los niños adoptarán las medidas necesarias para que las familias tengan una implicación directa en el proceso de enseñanza y aprendizaje de su alumnado. Disposiciones adicionales Primera. Recursos humanos y materiales El Departamento de Educación, Cultura y Deporte dotará a los centros sostenidos con fondos públicos de los recursos humanos y materiales pertinentes para atender las necesidades derivadas de sus proyectos curriculares y de la atención a la diversidad en el segundo ciclo de la Educación infantil. Segunda. Innovación e investigación educativa 1. El Departamento de Educación, Cultura y Deporte favorecerá procesos de innovación e investigación educativa encaminados a desarrollar adecuaciones del currículo y modelos flexibles de organización escolar que respondan a las necesidades del alumnado y al contexto del centro. 2. El Departamento de Educación, Cultura y Deporte regulará los procedimientos por los que se podrán autorizar los programas de innovación e investigación educativa referidos en el punto anterior. Tercera. Ambito rural 1. La ordenación de la Educación infantil en centros educativos del ámbito rural adecuará lo establecido en esta Orden a sus características territoriales y a las necesidades de su alumnado. 2. Los centros rurales y las escuelas incompletas que escolaricen en un mismo grupo a niños y niñas de Educación infantil y de Educación primaria adecuarán lo establecido en esta Orden a las necesidades de sus alumnos y a las características de los centros. Cuarta. Centros de Educación Especial Los centros de Educación especial elaborarán las adaptaciones curriculares significativas precisas para el desarrollo de las capacidades de su alumnado. Quinta. Enseñanzas de religión 1. Las enseñanzas de religión se incluirán en el segundo ciclo de la Educación infantil de acuerdo con lo establecido en la disposición adicional segunda de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación. 2. Los centros garantizarán que los padres, madres o tutores del alumnado puedan manifestar su voluntad de que éstos reciban o no reciban enseñanzas de religión. 3. Los centros docentes dispondrán las medidas organizativas necesarias para que el alumnado cuyos padres o tutores no hayan optado por que curse enseñanzas de religión reciba la debida atención educativa, a fin de que la elección de una u otra opción no suponga discriminación alguna. Dicha atención en ningún caso comportará el aprendizaje de contenidos curriculares asociados al conocimiento del hecho religioso ni a cualquier área de la etapa. Las medidas organizativas que dispongan los centros deberán ser incluidas en su Proyecto educativo para que padres, madres o tutores las conozcan con anterioridad. La concreción de tales medidas para cada curso escolar se incorporará a la Programación general anual. 4. La determinación del currículo de la enseñanza de religión católica y de las diferentes confesiones religiosas con las que el Estado español ha suscrito Acuerdos de Cooperación en materia educativa será competencia, respectivamente, de la jerarquía eclesiástica y de las correspondientes autoridades religiosas. Sexta. Materiales curriculares 1. Los equipos didácticos del ciclo tendrán autonomía para elegir los materiales curriculares que se vayan a utilizar en cada curso. Tales materiales deberán adaptarse al currículo establecido y al concretado en el propio centro. 2. Los materiales curriculares adoptados deberán reflejar y fomentar el respeto a los principios, valores, libertades, derechos y deberes constitucionales, así como los principios y valores establecidos en la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. 3. Los materiales curriculares adoptados no podrán ser sustituidos por otros durante un período mínimo de tres años. Con carácter excepcional, previo informe de la Inspección educativa, el Director del Servicio Provincial del Departamento de Educación, Cultura y Deporte podrá autorizar la sustitución anticipada cuando la dirección del centro, previa comunicación al Consejo escolar, acredite de forma fehaciente la necesidad de dicha sustitución anticipada. Séptima. Supervisión y asesoramiento 1. Los Servicios Provinciales del Departamento de Educación, Cultura y Deporte establecerán los procesos de asesoramiento necesarios para aplicar en los centros educativos lo establecido en la presente Orden. 2. La Inspección educativa realizará los procesos de supervisión necesarios para el debido cumplimiento de lo establecido en esta Orden.
8 de abril de 2008 BOA Número 43 Octava. Centros en los que se imparte el primer ciclo Los centros educativos que imparten el primer ciclo de Educación infantil adecuarán lo establecido en esta Orden a las necesidades y características de su alumnado. Disposiciones transitorias Primera. Implantación La implantación de las enseñanzas de la Educación infantil establecidas en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, y la extinción de las correspondientes a la Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo, se efectuarán de conformidad con lo dispuesto en el Real Decreto 806/2006, de 30 de junio, por el que se establece el calendario de aplicación de la nueva ordenación del sistema educativo. Segunda. Revisión del Proyecto curricular y de las programaciones didácticas Los centros docentes dispondrán de un período de dos cursos escolares para elaborar o revisar su Proyecto curricular y adecuar las programaciones didácticas a lo dispuesto en esta Orden. Tercera. Vigencia normativa En las materias cuya regulación remite la presente Orden a ulteriores disposiciones, y en tanto éstas no sean dictadas, serán de aplicación en cada caso las normas de igual o superior rango hasta ahora vigentes. Disposición derogatoria única. Derogación normativa Queda derogada la Orden de 6 de mayo de 2005, del Departamento de Educación, Cultura y Deporte, por la que se aprueba el currículo de Educación infantil para la Comunidad autónoma de Aragón, y cuantas disposiciones de igual o inferior rango se opongan a lo dispuesto en la presente Orden. Disposiciones finales Primera. Facultad de aplicación Se faculta a los órganos directivos del Departamento de Educación, Cultura y Deporte para dictar, en el ámbito de sus respectivas competencias, cuantas resoluciones sean necesarias para la aplicación y ejecución de lo establecido en esta Orden. Segunda. Entrada en vigor La presente Orden entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el «Boletín Oficial de Aragón», y la aplicación de la nueva ordenación del currículo se efectuará en los centros educativos de Aragón a partir del año académico para toda la etapa. En Zaragoza, a 28 de marzo de La Consejera de Educación, Cultura y Deporte, EVA ALMUNIA BADIA ANEXO AREAS DEL PRIMER CICLO CONOCIMIENTO DE SI MISMO Y AUTONOMIA PERSONAL Introducción El área o ámbito de experiencia hace referencia, de forma conjunta, a la construcción gradual de la propia identidad, al establecimiento de relaciones afectivas con los demás y a la autonomía personal, como procesos inseparables. Los contenidos que agrupa adquieren sentido desde la complementariedad con el resto de las áreas y tendrán que desarrollarse, en las propuestas didácticas, desde la globalidad de la acción y de los aprendizajes. El conocimiento de sí mismo es el resultante del conjunto de experiencias que los niños van adquiriendo cuando interaccionan con su medio físico, natural y, sobre todo, social. La identidad se construye a través de la interacción, que promueve la imagen positiva de uno mismo, la autonomía, la conciencia de la propia competencia, la seguridad y la autoestima. Dichos sentimientos deben contribuir a la progresiva elaboración de un concepto personal ajustado que les permita percibir y actuar conforme a sus propias posibilidades y limitaciones para un desarrollo pleno y armónico. El desarrollo de la afectividad es una dimensión esencial de la personalidad infantil, por lo que se potenciará su reconocimiento, la expresión y el control progresivo de emociones y sentimientos. La imagen de sí mismo que cada niño y niña van construyendo es, en gran parte, una interiorización de las expectativas que les muestran las personas adultas que los rodean y de la confianza que en ellas depositan. Las experiencias que van teniendo con su entorno inmediato deben ayudarlos a ir conociendo su cuerpo y sus posibilidades motrices, a ir identificando las sensaciones que experimentan, a disfrutar con ellas y a aprender a manifestarlas con los recursos expresivos con los que cuentan. Para contribuir al progresivo conocimiento de sí mismo y a su autonomía personal, conviene valerse del juego como una actividad psicomotriz cotidiana que integra la acción con las emociones y el pensamiento e inicia a los niños en el desarrollo social. La adquisición progresiva de buenos hábitos de salud, higiene y nutrición contribuye al cuidado del propio cuerpo y al de los espacios en los que transcurre la vida cotidiana, así como a la progresiva autonomía personal. La presencia de rasgos personales diferentes, por razón de sexo, origen social o cultural, debe ser utilizada por los educadores para atender la diversidad, propiciando un ambiente de relaciones que esté presidido por el respeto y la aceptación de las diferencias. En los procesos de individualización y de socialización será fundamental el papel que ejerza la escuela como contexto de desarrollo y el de las personas adultas de referencia, favoreciendo su seguridad emocional. Esto les permitirá ampliar paulatinamente las relaciones de apego con dichos adultos y acceder a niveles crecientes de autonomía e independencia, progresando en la adquisición de hábitos y destrezas y desarrollando sus posibilidades motrices y las demás capacidades. Los contenidos se agrupan en cuatro bloques: 1. El cuerpo y la propia imagen. 2. Juego y movimiento. 3. La actividad y la vida cotidiana. 4. El cuidado personal y la salud. Al desarrollar estos contenidos se tendrá en cuenta la tradición cultural existente en la Comunidad autónoma de Aragón, así como la integración de otras culturas presentes en el contexto educativo, en lo relativo a juegos y actividades cotidianas Objetivos generales En relación con el área, la intervención educativa tendrá como objetivo el desarrollo de las siguientes capacidades: 1. Elaborar de forma progresiva una imagen ajustada y positiva de sí mismo a través de la gradual identificación de sus características y cualidades personales, de sus posibilidades y limitaciones, desarrollando sentimientos de autoestima y autonomía personal. 2. Identificar gradualmente los propios sentimientos, emociones y necesidades, ir aprendiendo a comunicarlos a los demás e ir identificando y respetando también los de los otros. 3. Aprender a identificar, respetar y valorar las características y cualidades de los otros e ir aceptando la diversidad como una realidad enriquecedora. 4. Construir progresivamente su esquema corporal e ir utilizando las propias posibilidades motrices, sensitivas, ex-
9 BOA Número de abril de presivas y cognitivas de forma placentera a través de juegos de exploración sensoriomotriz y simbólicos, e iniciarse en la representación de la acción. 5. Realizar con autonomía creciente las actividades habituales y tareas sencillas para resolver algunas situaciones de la vida cotidiana, creando el sentimiento de autoconfianza y la capacidad de iniciativa, e ir aprendiendo a desarrollar estrategias para satisfacer sus necesidades básicas. 6. Identificar y expresar, de forma cada vez más precisa, sus necesidades básicas de afecto, salud, de juego, movimiento, seguridad y de relación, e ir aprendiendo a resolver de forma cada vez más autónoma algunas de ellas mediante estrategias básicas de cuidado, alimentación, higiene, salud y bienestar, manifestando satisfacción por los logros alcanzados. 7. Adquirir progresivamente hábitos y actitudes relacionadas con el bienestar emocional, la seguridad personal, la higiene y la salud. Contenidos Bloque I. El cuerpo y la propia imagen El cuerpo es el instrumento que la persona posee desde su nacimiento y su progresivo conocimiento, control y utilización le permitirá ir recogiendo la información presente en su entorno para ir ubicando sus elementos y comprender progresivamente las relaciones que en él se establecen. Esta interacción que se va produciendo entre el niño y el medio es la que le posibilitará la progresiva construcción individual de su esquema corporal, a partir de las acciones que realiza y de las sensaciones que experimenta. El cuerpo y su lenguaje es el principal instrumento de comunicación que, sobre todo en los dos primeros años de vida, el niño utiliza para crear vínculos afectivos con otras personas y que constituirán la base de las relaciones personales que posteriormente establezca. El niño percibe y siente la estima que la persona adulta le tiene a través del reconocimiento de sus necesidades y de las expectativas acerca de sus posibilidades. Si ésta es favorable, la imagen que se forma de sí mismo está impregnada de sensaciones de competencia, seguridad y autoestima. La progresiva diferenciación de los demás que cada niño adquiere le ayuda a construir su propia identidad. En esta tarea será fundamental que la intervención educativa facilite que conozca su historia personal, aprenda a expresar sus sensaciones, sentimientos y deseos, a la vez que va identificando las principales características del grupo al que pertenece y se inicia en el descubrimiento de alguna de las peculiaridades de otros grupos de los que proceden algunos niños y niñas con los que convive, fomentando actitudes de aceptación y respeto hacia ellos. Exploración, identificación y aceptación de las principales características del propio cuerpo y percepción progresiva de sus cambios físicos relacionados con el paso del tiempo. Nociones básicas de orientación en el espacio y en el tiempo a través de los desplazamientos que realiza, con un control progresivo del movimiento en situaciones habituales y cotidianas. Utilización de los sentidos en la progresiva exploración de las posibilidades motrices del propio cuerpo e iniciación en la identificación, percepción y expresión de las sensaciones propias, mostrando interés e iniciativa. Progresiva identificación, manifestación, regulación y posterior control de las necesidades básicas del cuerpo e incipiente descubrimiento de la propia capacidad para su satisfacción. Identificación, expresión y control progresivo de sentimientos, emociones, vivencias, preferencias e intereses propios y de los demás. Confianza, cada vez más ajustada, en sus propias posibilidades para resolver situaciones de la vida cotidiana y para aceptar sus limitaciones. Actitud positiva ante las manifestaciones de afecto de los otros, respondiendo de forma cada vez más adecuada. Valoración positiva y progresivo respeto por las diferencias; aceptación de la identidad y las características de los demás, evitando actitudes discriminatorias. Bloque II. Juego y movimiento Jugar es una fuente de placer y la actividad libre más completa, global y creativa que los niños y las niñas pueden realizar, y es también su forma natural de aprendizaje. El movimiento está en la base de los conocimientos que los niños van adquiriendo en relación con su propio cuerpo, con el mundo de los objetos y con la comunicación con los demás. La persona adulta, desde los primeros momentos de vida del niño, debe observar la evolución de ese movimiento procurando dar sentido y responder a sus iniciativas y a las sensaciones, emociones y necesidades que a través de él percibe. De esa forma, con su respuesta, posibilitará una evolución progresiva que le permitirá «crecer» en todos sus ámbitos. La escuela o centro infantil facilitará espacios y tiempos que posibiliten la experimentación de acciones básicas como gatear, andar, correr, trepar, subir, bajar, deslizarse, girar, saltar, balancearse, etc., poniendo a su disposición los materiales que permitan dichas acciones. Gusto por el juego en sus distintas manifestaciones. Progresiva confianza en sus posibilidades de acción y participación e interés en los juegos y en las actividades motrices. Exploración y valoración progresiva de las posibilidades y limitaciones perceptivas, motrices y expresivas propias y de los demás, mostrando iniciativa para aprender habilidades psicomotrices nuevas. Progresiva coordinación y control en las actividades que implican movimiento. Iniciación en la comprensión y aceptación de las primeras reglas para jugar, como medio de disfrute y de relación con los demás. Representación progresiva de la acción mediante el gesto, la palabra, el dibujo, el modelado, los objetos. Bloque III. La actividad y la vida cotidiana Los niños inician el proceso de socialización desde su nacimiento y, en el avance de su desarrollo, aprenden de forma progresiva la aceptación de las primeras normas que regulan la vida en grupo. En las diversas actividades de la vida cotidiana irán adquiriendo paulatinamente esas actitudes colectivas que les permitirán reconocer y aceptar la existencia de personas distintas a ellos, ir ajustando sus intereses a los de los otros e ir regulando su propia conducta. Los educadores infantiles facilitarán el desarrollo de este proceso mediante una flexible organización temporal y espacial que permita a los niños interiorizar las rutinas básicas y su secuencia. Asimismo, favorecerán las actividades que supongan una cierta iniciativa, la resolución de alguna tarea o sencillo problema cotidiano a través del diálogo y la aceptación de las normas establecidas. Progresiva autonomía en la realización de las actividades básicas de la vida cotidiana, con incipiente regulación de la propia conducta y sentimiento de satisfacción por la realización de tareas adaptadas a sus posibilidades de acción. Conocimiento y respeto a las normas elementales que regulan la vida cotidiana. Aceptación progresiva de las posibilidades y limitaciones propias en la realización de las tareas.
10 de abril de 2008 BOA Número 43 Adquisición progresiva de hábitos elementales de organización, atención e iniciativa. Progresiva valoración y gusto por las tareas bien hechas. Habilidades básicas para la interacción y colaboración con las personas adultas y sus iguales, con actitudes positivas y afectuosas. Bloque IV. El cuidado personal y la salud La educación infantil es una tarea compartida entre las familias y los educadores, por lo que requiere una estrecha colaboración y acuerdos compartidos que posibiliten la coherencia en las normas de acción a fin de que los niños se encuentren con las mismas pautas de actuación (en casa y en la escuela) y vayan adquiriendo los hábitos de un estilo de vida saludable. Además de las necesidades afectivas y cognitivas, los niños deben tener cubiertas las necesidades básicas de alimentación, descanso, higiene personal, prevención de accidentes, etc. Dichas necesidades deben ser satisfechas para su desarrollo integral y para que puedan ir adquiriendo una progresiva autonomía personal. Asimismo, deben atenderse las relacionadas con su desarrollo personal, lo que requiere actuaciones encaminadas a conseguir el equilibrio y la armonía. Progresiva adquisición y desarrollo de hábitos relacionados con un estilo de vida saludable: higiene corporal, alimentación y descanso, enfermedad y dolor, prevención de accidentes y desarrollo personal. Identificación y expresión progresiva de las sensaciones y percepciones que provienen del propio cuerpo: sed, hambre, frío, calor, etc. Comunicación progresiva de sus necesidades básicas y aceptación de ayuda en situaciones que la requieran. Manifestación y regulación progresiva de sentimientos, vivencias, preferencias e intereses. Progresivo gusto por un aspecto personal cuidado e incipiente colaboración en el mantenimiento de ambientes limpios y ordenados. Progresiva adquisición y aceptación de las normas de comportamiento establecidas durante las comidas, los desplazamientos, el descanso y la higiene y, en general, en los diferentes momentos de la vida diaria y escolar. Actitud progresiva de confianza, colaboración y respeto hacia las medidas que adoptan las personas adultas en situaciones de enfermedad y pequeños accidentes. Criterios de evaluación 1. Dar muestras de un conocimiento progresivo de su esquema corporal y de un incipiente control de su cuerpo, manifestando confianza en sus posibilidades y respetando las de los demás. Este criterio servirá para observar el desarrollo progresivo del tono, el equilibrio y la coordinación motriz; la utilización progresiva que hacen, en las diversas situaciones y actividades de su vida cotidiana, de las posibilidades motrices, sensitivas y expresivas del propio cuerpo, y cómo identifican, señalan y nombran las principales partes de su cuerpo y del de los otros. Ayudará a comprobar la incipiente identificación que hacen de sus sentidos y las sensaciones que les producen, según la utilización que van haciendo de cada uno de ellos, cuando expresan sentimientos, estados de ánimo y afecto. Permitirá también evaluar cómo cada uno va formando su imagen personal de manera progresiva, ajustada y positiva y cómo va descubriendo sus posibilidades y limitaciones a través de sus acciones y exploraciones. Asimismo, se comprobará si van manifestando respeto, aceptación, ayuda y colaboración con los demás. 2. Participar en juegos, mostrando incipientes destrezas motoras y habilidades manipulativas y regulando progresivamente la expresión de sentimientos y emociones. Este criterio servirá para evaluar la participación de cada uno en las diversas modalidades de juego, según el progresivo desarrollo personal y el reconocimiento y respeto por sus iguales. Permitirá, asimismo, observar la utilización que hacen de los objetos cotidianos y del lenguaje que van adquiriendo, en sus manifestaciones psicomotrices y de juego simbólico, para representar vivencias personales, adquirir hábitos, actitudes y conductas adecuadas en la relación con sus iguales. 3. Realizar, con creciente autonomía e iniciativa, las actividades habituales para satisfacer las necesidades básicas y consolidar de forma progresiva los hábitos de cuidado personal, higiene, salud y bienestar y alimentación. Este criterio permitirá evaluar las progresivas destrezas que van adquiriendo en la realización cada vez más autónoma, en los espacios y con los materiales adecuados, de las principales actividades de la vida cotidiana relacionadas con las necesidades básicas de higiene, alimentación y descanso. Se apreciará el progresivo gusto por realizar actividades que favorezcan un aspecto personal cuidado y un entorno agradable, limpio y acogedor. Asimismo, se podrá observar la progresiva capacidad de observación, identificación y comunicación de las situaciones de malestar o peligro que van adquiriendo. CONOCIMIENTO DEL ENTORNO Introducción El descubrimiento y la interacción de los niños con el entorno comienzan en los primeros momentos de la vida, y en este intercambio es donde van desarrollándose las capacidades humanas. El niño y la niña reciben impresiones, sensaciones y percepciones que los impulsan a realizar una exploración activa del medio como respuesta a estos estímulos para que, con la ayuda de las personas adultas, puedan ir elaborando su propia percepción de la realidad y construyendo así, poco a poco, su experiencia personal. Lo característico del ámbito de experiencia en este ciclo es el acceso por primera vez a la escuela o centro infantil, lo que les permitirá descubrir y conocer relaciones sociales y espacios físicos diferentes a su medio familiar. Se pretende que se adapten progresivamente a la vida en común tanto en la familia como en la escuela, que sean capaces de situarse en ella y que aprovechen al máximo los objetos, estímulos y situaciones que, con intencionalidad educativa, familias y educadores ponen a su disposición. Por ello, deben ir conociendo las diversas personas con las que conviven, crear vínculos afectivos con ellas e iniciarse en el desarrollo de las habilidades sociales elementales que les faciliten la construcción de su identidad individual, aprovechando los afectos, los estímulos, las posibilidades y situaciones educativas que esta les ofrece para ir tomando conciencia de los otros e ir estableciendo vínculos fluidos de relación emocional con sus educadores y otros niños y niñas, en un ambiente acogedor y tranquilo. Es objetivo de la educación infantil que los niños puedan ir actuando con creciente autonomía, confianza y seguridad en los ámbitos que conforman su entorno y vayan descubriendo algunas relaciones elementales que se establecen entre las condiciones físicas del medio y las formas de organización de la actividad humana. En el entorno habitual, dentro del ámbito de la Comunidad autónoma de Aragón, los niños irán descubriendo la diversidad cultural y social que se manifiesta en la escuela, barrio o pueblo donde viven y conviven. Los contenidos de esta área pretenden facilitarles el progresivo descubrimiento, conocimiento y comprensión de la realidad que está al alcance de su percepción y experiencia, así
11 BOA Número de abril de como la de otros ámbitos ligados a sus intereses. Se agrupan en tres bloques de contenidos: 1. Medio físico: elementos, objetos y materiales 2. Acercamiento a la naturaleza 3. La cultura y la vida en sociedad Objetivos generales En relación con el área de conocimiento del entorno, la intervención educativa tendrá como objetivo desarrollar procesos que capaciten para: 1. Descubrir, observar, explorar y apreciar el entorno físico, natural y social que los rodea, desarrollando el sentido de pertenencia al mismo, identificando algunos factores que influyen sobre él e interviniendo de forma progresiva en su cuidado y respeto, valorando su importancia para la vida humana. 2. Comenzar a mostrar interés y curiosidad por el medio social cercano a su experiencia, y potenciar su espontaneidad, expresión, opinión e interpretación de los sucesos cotidianos. 3. Iniciar el conocimiento de las normas y modos de comportamiento social de los grupos de los que forman parte, para ir estableciendo progresivamente vínculos de relación interpersonal. 4. Tomar progresivamente en consideración a los otros, regular su propio comportamiento, identificar sus posibilidades y limitaciones y valorar las ventajas de la vida en grupo. 5. Comenzar a conocer algunas de las formas más habituales de organización de la vida humana, valorar su utilidad, participar progresivamente en algunas de ellas y desarrollar actitudes de ayuda y colaboración. 6. Descubrir algunas relaciones matemáticas que pueden establecerse a través de la manipulación de diversos objetos. 7. Participar y disfrutar de las fiestas, tradiciones y costumbres de las culturas que conviven en la comunidad aragonesa, generando actitudes de respeto y aprecio. Contenidos Bloque I. Medio físico: elementos, objetos y materiales A través de la actuación y exploración sobre los objetos, los niños entre los 0 y 3 años llegan a descubrir algunas de las características y propiedades de los mismos, así como a establecer relaciones entre ellos y a situarlos en el espacio. Este proceso debe darse en situaciones de juego y en actividades cotidianas que les permitan disfrutar y aprender a compartir. La escuela deberá ofrecer un ambiente y un material ricos y variados y aprovechará las situaciones cotidianas para estimular estos aspectos, poniéndolos en relación con otros ámbitos de experiencia. Principales elementos y características del entorno inmediato: escuela y casa. Principales cualidades y características físicas de los objetos: color, forma, tamaño, textura, peso... Agrupación de objetos atendiendo a uno o varios criterios. Propiedades y relaciones de los objetos. Exploración y manipulación de los objetos y materiales de su entorno inmediato a través de los sentidos y comparación de objetos en función de alguna de sus propiedades. Interés por la exploración de materiales y objetos diversos. Utilización adecuada de los objetos cotidianos para el aseo, la comida, el vestido y el descanso y el juego. Desplazamiento, de forma cada vez más autónoma, por el espacio cercano. Situación de los objetos en relación con uno mismo y viceversa. Reconocimiento y verbalización de algunas nociones espaciales básicas, como abierto, cerrado, dentro, fuera, arriba, abajo, interior, exterior. Actitud positiva por compartir con sus iguales objetos y materiales. Interés, curiosidad, cuidado y respeto por los objetos y materiales de uso individual y colectivo. Colaboración en el mantenimiento ordenado y limpio de los espacios de su entorno inmediato. Bloque II. Acercamiento a la naturaleza El tratamiento de este bloque está encaminado a desarrollar actitudes de respeto y cuidado hacia la naturaleza como un bien universal cuyo mantenimiento es responsabilidad de todos, en un momento en el que las agresiones que sufre son diversas y constantes. Para alcanzar este objetivo es necesario aproximarlos al conocimiento de los elementos y seres que conforman el mundo natural, de las relaciones que en él se establecen y de la influencia de las personas en su conservación. Interés por observar los elementos de la naturaleza, animales y plantas y por descubrir algunas de sus características. Observación e identificación de algunos fenómenos del medio natural (lluvia, sol, viento, nieve, día, noche...) y su influencia en la vida cotidiana y en su entorno. Curiosidad, respeto y cuidado hacia los elementos del medio natural, especialmente animales y plantas (ayudar en la atención de algún pequeño animal o planta). Uso del agua como bien escaso. Disfrute y gusto por participar con otros niños en actividades en contacto con la naturaleza (aire libre) dentro y fuera de la escuela. Bloque III. La cultura y la vida en sociedad La familia, como primer contexto socio-afectivo, tiene un papel fundamental en la vida de los niños. Las relaciones de apego que se establezcan, el ambiente cálido y seguro que encuentren, las atenciones que reciban, la forma de ser de cada uno y las condiciones en que se incorporen a la escuela infantil influirán notablemente en el proceso de descubrimiento de los otros. Es necesario destacar la importancia que tiene la cuidada planificación del período de adaptación de cualquier niño o niña que se incorpora por primera vez a la escuela o centro infantil, ya que en el nuevo contexto irán ampliando progresivamente las relaciones sociales con otras personas en espacios distintos al de su hogar. La interacción progresiva con este nuevo grupo le permitirá ir estableciendo relaciones emocionales y afectivas que contribuirán a su desarrollo como ser social. La ampliación progresiva y diversificada de las relaciones sociales permitirá a cada uno ir integrándose poco a poco en el mundo que lo rodea, a conocer las primeras pautas de actuación y algunas formas de sentir y pensar distintas a las suyas en un entorno y con unas características propias que la escuela le irá ayudando a descubrir. Con el desarrollo progresivo de la psicomotricidad y de sus posibilidades comunicativas, van ampliando las relaciones y van aprendiendo a interpretar lo que ocurre a su alrededor y las informaciones que reciben, ya sea por la interacción con otras personas o a través de los medios de comunicación de su entorno próximo. La observación y paulatina implicación en el medio social más cercano le va facilitando el conocimiento y la valoración de algunas fiestas y costumbres propias de la Comunidad autónoma de Aragón. La familia y la escuela: sus miembros y relaciones entre ellos. La organización en los primeros grupos sociales: rutinas y hábitos. Las normas básicas que rigen la convivencia de los grupos a los que pertenece, mostrando respeto por ellas. Utilización de estrategias básicas de actuación autónoma
12 de abril de 2008 BOA Número 43 y adaptada a los grupos de los que forma parte (familia, clase, escuela...). Los medios de comunicación que lo rodean. Anticipación de algunas rutinas o actividades diarias para experimentar las primeras vivencias del tiempo y para la estimación intuitiva de su duración. Actitud de escucha y respeto a los demás e interés por explicaciones de otros niños y personas adultas. Curiosidad por participar en actividades organizadas en la clase y en la escuela. Curiosidad y respeto por el trabajo de las personas de su entorno. Respeto a la diversidad de sexos, etnias y culturas de las personas que lo rodean. Participación en fiestas y otras manifestaciones culturales de su entorno, mostrando interés por conocer las costumbres de la comunidad autónoma. Criterios de evaluación 1. Iniciar la discriminación de objetos y elementos del entorno inmediato y la actuación incipiente sobre ellos. Agrupar, clasificar y ordenar algunos elementos y colecciones significativas según alguna semejanza y diferencia, discriminar y comparar alguna magnitud y cuantificar colecciones mediante el uso de la serie numérica. Este criterio ayuda a valorar cómo va desarrollando cada uno su capacidad de identificación de objetos y elementos de su entorno más cercano a través de la exploración, observación y manipulación. Asimismo, permite observar cómo aprenden a clasificar objetos sencillos atendiendo a dos o tres características o propiedades básicas (color, forma, tamaño, cantidad...), a la vez que van interiorizando los hábitos de orden y colaboración en la recogida de los materiales de uso habitual. 2. Dar muestras de interesarse por el medio natural inmediato, identificando y nombrando alguno de sus componentes, estableciendo relaciones sencillas de interdependencia, manifestando actitudes de cuidado y respeto hacia la naturaleza y participando en algunas actividades para conservarla. Con este criterio se valora el interés que en ellos van despertando los elementos vivos o llamativos de su entorno natural y cómo empiezan a interesarse por ver, tocar, nombrar y conocer alguna de sus principales características. Permite observar cómo se inician en la adquisición de actitudes de respeto y cuidado de alguna planta o animal, a la vez que aprenden a no considerarlo un juguete. 3. Identificar y conocer los grupos sociales más significativos de su entorno, algunas características de su organización y los principales servicios comunitarios que ofrece. Este criterio permite observar cómo van identificando y conociendo a las personas más cercanas y significativas para ellos (en su familia y escuela), a la vez que conocen y descubren los espacios y materiales de su entorno inmediato y manifiestan curiosidad por las fiestas y actividades que se organizan. Asimismo, se observará cómo se van integrando en las actividades grupales, cómo van desarrollando actitudes de escucha y respeto a la diversidad de compañeros y personas adultas que los rodean y cómo van aprendiendo las normas básicas de los grupos a los que pertenecen. Se estimará también el progresivo descubrimiento y la adecuada utilización de los medios de comunicación que se encuentran en sus ámbitos de actuación. LOS LENGUAJES: COMUNICACION Y REPRESENTACION Introducción Los lenguajes son instrumentos de aprendizaje necesarios para desenvolverse en el medio que nos rodea, para expresar y comprender los mensajes del entorno social, para construir la identidad personal y relacionarse en ámbitos cada vez más amplios, para expresar y gestionar las emociones, para desarrollar la creatividad e imaginación y para conocer y aprender a respetar la cultura propia y las ajenas. Estos lenguajes forman parte de una cultura, con unos códigos convencionales que la rigen y que son signos de identidad propios. Por lo tanto, es importante que los niños, desde que nacen y de forma progresiva, vayan conociendo y experimentando las distintas formas de expresión y comunicación de su entorno. La escuela o centro de Educación infantil será el lugar en el que se amplíen y diversifiquen, en coordinación con las familias, las experiencias de los niños y las formas de representación que han ido elaborando desde su nacimiento, accediendo así a nuevos vehículos de expresión, cada vez más propios y creativos. Tratar educativamente la comunicación y representación implica potenciar las capacidades comunicativas, ya que, cuantos más instrumentos y lenguajes se les proporcionen, mejor podrán interpretar y representar la realidad que los rodea. Este ámbito de experiencia incluye las distintas formas de comunicar, interpretar y representar la realidad. Todos los lenguajes (corporal, oral, escrito, matemático, musical, plástico, audiovisual, etc.) han de ser entendidos como instrumentos con función comunicativa. Sirven de nexo entre el mundo interior del niño y el exterior, ya que, a través de ellos, podrá expresar vivencias, emociones y pensamientos que contribuyen a iniciarse en el conocimiento, análisis y comprensión del mundo. Al concretar objetivos, contenidos y actividades, se tendrá en cuenta que respondan a las necesidades educativas de los niños, por lo que se ampliarán y diversificarán las experiencias y las formas de representación que han comenzado a elaborar. También habrá que tener en cuenta, en el tratamiento de este ámbito de experiencias, que cada forma de representación tiene un carácter propio que el educador deberá tener en cuenta para darle un tratamiento diferenciado al organizar la programación, sin olvidar la percepción global de la realidad que tienen los niños cuando se les presenten las actividades y pequeños proyectos. Los contenidos se agrupan en tres bloques: 1. Lenguaje verbal 2. Aproximación a la lengua escrita 3. Lenguaje artístico: plástico y musical Objetivos generales En relación con el área, la intervención educativa tendrá como objetivo el desarrollo de las siguientes capacidades: 1. Descubrir la función comunicativa del lenguaje a través de la interacción con los demás. 2. Expresar, mediante el lenguaje oral y otros elementos paralingüísticos, necesidades, sentimientos, deseos, ideas y vivencias, utilizando progresivamente frases cada vez más completas, adaptándose a las diferentes situaciones de comunicación y a los diferentes interlocutores. 3. Interesarse por expresar sus deseos y sensaciones y por participar en distintas situaciones de comunicación. 4. Observar las intenciones comunicativas de los otros niños y de los adultos y comprender los mensajes que enriquecen sus posibilidades comunicativas. 5. Iniciarse en la utilización de las normas que rigen los intercambios lingüísticos en diferentes situaciones de comunicación, para aprender a reforzar el significado de sus mensajes y atribuir sentido a los que recibe. 6. Conocer y reproducir algunas formas de expresión y comunicación de la tradición cultural de la comunidad arago-
13 BOA Número de abril de nesa, especialmente de su entorno, mostrando actitud de disfrute e interés hacia ellas. 7. Potenciar la función lúdica y creativa de los distintos lenguajes en situaciones en que intervenga la música y el movimiento. 8. Dar significado a algunas obras artísticas que se le presenten para aproximarse a la comprensión del mundo cultural que lo rodea. Contenidos Bloque 1. Lenguaje verbal La adquisición y desarrollo del lenguaje y de las habilidades comunicativas son esenciales para que puedan interactuar con el medio y con los demás, por lo que es necesario que vayan desarrollando su capacidad de aprendizaje para utilizar la lengua como instrumento de comunicación y de representación de su pensamiento y de la realidad. Las primeras producciones verbales (gestos, gritos, sonrisas, llanto, mirada, etc.) distan del lenguaje convencional, que aprenden cuando entran en contacto con otros seres humanos observando cómo lo utilizan las personas que para ellos son significativas y las interpretaciones que estas hacen de sus intentos de comunicar, por lo que deben considerarse momentos privilegiados de interacción educativa aquellos que se utilizan para dar respuesta a las necesidades básicas de cada niño y niña, así como los juegos, las conversaciones entre educadores y niños y de estos entre sí. Existen importantes relaciones entre lenguaje y pensamiento. Cada uno lo va organizando al ir expresándose e ir comprendiendo lo que los otros le dicen. La utilización progresiva del lenguaje les permitirá desarrollar diferentes capacidades en los primeros años de su vida. En la escuela o centro infantil se tendrá especialmente en cuenta esto, ayudando a que el lenguaje oral sea cada vez más elaborado, rico en matices y comprensible. Pero para ello será deseable que, además del uso habitual del lenguaje oral, se planifiquen situaciones educativas, adaptadas a cada momento evolutivo de los niños, que potencien su aprendizaje, uso y mejora, priorizando los elementos comunicativos de la lengua. Habrá que tenerse en cuenta que en la Comunidad autónoma de Aragón existen lugares donde conviven la lengua castellana y otras lenguas y modalidades lingüísticas propias que también se utilizarán como instrumento de comunicación y que recibirán el mismo tratamiento de funcionalidad que la lengua castellana. El lenguaje oral como instrumento de comunicación. Expresión de mensajes referidos a necesidades, emociones, deseos, vivencias y propuestas mediante el lenguaje oral y otros elementos paralingüísticos. Utilización de los medios expresivos a su alcance (llanto, emisiones vocálicas, sonrisas, movimientos, gestos, etc.) para comunicar necesidades, sensaciones y deseos. Comprensión de las intenciones comunicativas de otros niños y adultos expresadas oralmente en situaciones de la vida cotidiana. Inicio en el uso de las formas socialmente establecidas para relacionarse con los demás (saludo, despedida, fórmulas de cortesía, etc.). Adquisición progresiva de vocabulario en situaciones cotidianas de comunicación. Evocación y relato de hechos, situaciones y acontecimientos de la vida cotidiana. Progresiva comprensión y reproducción de cuentos, narraciones, refranes, retahílas, canciones, adivinanzas, poesías y textos de tradición cultural. Interés por expresar sus propios deseos y sensaciones. Gusto por participar en distintas situaciones de comunicación oral. Bloque II. Aproximación a la lengua escrita El mundo que rodea a los niños está lleno de objetos y situaciones donde la lengua escrita está presente y que les proporcionan sus primeras ideas sobre las funciones que tiene esta forma de comunicar. En este primer ciclo educativo no se dará tratamiento específico a este ámbito, aunque es conveniente ofrecerles oportunidades y situaciones donde lo escrito se utilice en situaciones reales de uso y proporcionarles el contacto con estos textos, como leerles cuentos, interpretar imágenes, fotos, carteles, etc. Interés por explorar, ir comprendiendo e interpretando algunos elementos de la lengua escrita como cuentos, narraciones, poesías, adivinanzas, canciones... Interés y atención en la escucha de narraciones, explicaciones, instrucciones o descripciones, leídas por otras personas o escuchadas a través de otros recursos. Bloque III. Lenguaje artístico: plástico y musical El lenguaje artístico hace referencia tanto al plástico como al musical. El lenguaje plástico surge en los niños, al utilizar diversos materiales e instrumentos, como una forma de conocimiento de la realidad basada en la observación, el descubrimiento, la manipulación y la experimentación. En este ciclo educativo los niños realizan sus primeras manifestaciones plásticas de forma libre. En torno a los dos años sienten gran interés por las actividades que les permiten manipular instrumentos que dejan huella, respondiendo así al placer sensomotriz que experimentan. La expresión plástica hemos de entenderla como nexo entre aspectos cognitivos y emocionales, ya que nos permite conocer el mundo interno de cada uno y el conocimiento que tienen del mundo exterior. La escuela ha de ofrecer modelos variados y materiales diversos que lo aproximen a la comprensión y la utilización de la imagen, fuera de estereotipos, y que lo ayuden a comenzar a desarrollar su creatividad. La música y la danza son vehículos que el individuo y la comunidad poseen para manifestar sus estados de ánimo, para expresar sentimientos y despertar sensaciones diversas. La música es un lenguaje universal, un medio de expresión y de comunicación entre los seres humanos de todas las culturas. Los niños, desde que nacen, empiezan a vivir ritmos, gestos y juegos motrices con sensación placentera, producidas en el ámbito familiar a través de nanas y juegos de tradición oral y las canciones infantiles más arraigadas en cada comunidad. En el primer ciclo de Educación infantil se deberán recoger y ampliar paulatinamente estas sensaciones, planteando situaciones donde intervengan la música y el movimiento y que permitan la exploración, la acción y la participación de los niños en el mundo sonoro. Descubrimiento y experimentación de las posibilidades expresivas y comunicativas del propio cuerpo en actividades individuales y de grupo. Utilización de sus posibilidades expresivas para comunicar y expresar necesidades y deseos, sentimientos y emociones, vivencias o fantasías a través del dibujo y de producciones plásticas realizadas con distintos materiales, utensilios y técnicas, con finalidad creativa y decorativa. Percepción y exploración de las características de materiales diversos mediante su manipulación; utilización de diferentes instrumentos y descubrimiento de texturas y colores en la realización de producciones plásticas.
14 de abril de 2008 BOA Número 43 Exploración de las posibilidades sonoras de la voz, del propio cuerpo, de objetos cotidianos y de instrumentos musicales sencillos y de tradición aragonesa para producir sonidos y ritmos sencillos, mostrando confianza en las propias posibilidades. Discriminación de sonidos y percepciones de contrastes básicos: ruido/silencio, fuerte/suave, etc. Progresiva participación en actividades de sencillas dramatizaciones, danzas y otros juegos de expresión, con la música como vehículo. Reconocimiento e interpretación de algunas canciones sencillas. Interés por el folclore aragonés. Exploración sensorial y utilización de materiales para la producción plástica (barro, agua, harina, plastilina, témperas, ceras, material de desecho, etc.). Iniciación en la utilización de técnicas básicas (modelado, dibujo, pintura, collage, estampaciones) y destrezas (arrugar, pegar...) cuidando materiales, instrumentos y espacios, mostrando interés y respeto por las producciones propias y por las de los demás. Elaboración de alguna obra plástica con diversas finalidades (decorar la clase, preparar un regalo, etc.). Criterios de evaluación 1. Utilizar progresivamente la lengua oral para una comunicación positiva con sus iguales y con adultos e ir comprendiendo mensajes orales sencillos pero diversos, mostrando una actitud de escucha atenta y respetuosa. Mediante este criterio se evalúa el desarrollo progresivo de la capacidad para comunicarse con los demás, a través de la diversidad de recursos expresivos que van adquiriendo (gestos, emisiones vocálicas, sonrisas, palabras), a la vez que se valora el gusto por experimentar sus crecientes posibilidades para pedir ayuda, manifestar deseos y expresar sentimientos. Asimismo, permitirá comprobar el desarrollo progresivo de la capacidad de cada niño para escuchar e ir memorizando y reproduciendo alguna sencilla canción, retahíla, poesía, etc., en contextos significativos y motivadores para ellos. Se estimará cómo va introduciendo las primeras habilidades sociales en su desenvolvimiento en el grupo (las formas de saludo, despedida, escucha activa, esperar el turno para intervenir, etc.). 2. Mostrar progresivamente interés por algunos textos escritos significativos, presentes en el aula y en el entorno próximo, iniciándose en su exploración y en la comprensión cuando algún adulto se los lee. Este criterio permite comprobar cómo se va despertando el interés y la curiosidad al escuchar relatos, cuentos e historias fantásticas contenidos en diversos y variados textos escritos que ellos pueden observar y manipular. También se comprobará cómo van descubriendo e interesándose por personajes y costumbres de la tradición cultural de la Comunidad autónoma de Aragón. 3. Iniciar la expresión y comunicación utilizando algunos medios, materiales y técnicas propias de los diferentes lenguajes artísticos y audiovisuales, mostrando interés por explorar sus posibilidades, por disfrutar con sus producciones y por compartir con los demás las experiencias estéticas y comunicativas. Con este criterio se evalúa el progresivo desarrollo de las habilidades expresivas a través de la utilización que hacen de los diversos materiales, instrumentos y técnicas propias del lenguaje plástico, musical y audiovisual. Se observará cómo van desarrollando el gusto por experimentar y explorar las posibilidades expresivas del movimiento, la voz, el sonido (interpretación de canciones sencillas, siguiendo el ritmo y la melodía), la textura y el color. Asimismo, servirá para comprobar cómo van desarrollando actitudes positivas hacia las incipientes producciones artísticas y primeras experiencias estéticas, junto al interés por compartirlas con los demás (interpretar imágenes, carteles, fotografías y cuentos). ORIENTACIONES DIDACTICAS GENERALES El primer ciclo de Educación infantil debe considerarse educativo, aunque no sea obligatorio, ya que en él se van poniendo las bases del desarrollo físico, afectivo, emocional, social e intelectual al garantizar a los niños, desde el nacimiento, la respuesta individual a todas sus necesidades. La tarea de contribuir al desarrollo armónico de su persona tiene un papel decisivo y fundamental en esta primera etapa de la vida que debe desarrollarse en estrecha cooperación con las familias, que son las principales responsables de ellos. Las escuelas o centros infantiles deberán elaborar las propuestas pedagógicas o programaciones didácticas teniendo en cuenta los principios metodológicos aquí presentados, que pretenden orientar la intervención educativa y contribuir al logro de los objetivos y al desarrollo de los contenidos determinados. Estos principios hacen referencia al cómo enseñar y cómo aprender, a los aspectos organizativos, relacionales y afectivos. Su aplicación práctica dependerá de cómo los educadores la adecuen a la realidad de cada centro (público, privado, completo, incompleto o unidades mixtas) y a su contexto socioeducativo, ya sea en el ámbito urbano o rural. Los aprendizajes que se realicen durante este ciclo proporcionarán a los niños una identidad y autonomía creciente que les permitirá ir resolviendo los retos que plantea la vida cotidiana, así como ir conociendo, comprendiendo e incorporándose en la sociedad donde viven. Esto supone numerosos procesos de socialización: formación de vínculos afectivos, adquisición de valores y normas; aprendizaje de costumbres, roles y conductas que la sociedad transmite y exige cumplir. El niño y la niña, desde el nacimiento, tienen capacidad de aprendizaje social e interés por los estímulos sociales, pero necesitan ayuda para cubrir sus necesidades biológicas, emocionales e interpersonales y para adaptarse al grupo y desarrollarse como personas. Aunque no hay un único método para trabajar en este ciclo, se deberá tener en cuenta que el acercamiento de los niños a la realidad que empiezan a conocer debe ser un proceso global, que parta de las experiencias que van adquiriendo a través del juego, en un ambiente de afecto y confianza, por lo que se potenciarán aquellos aprendizajes que les permitan establecer relaciones y construir significados más amplios y diversificados, que fomenten su autoestima e integración social. Es conveniente proponer situaciones y secuencias de aprendizaje que, además de suscitar su interés, les permitan vivenciar las situaciones dentro de su contexto, desarrollando los ámbitos de experiencia a través, sobre todo, de procedimientos y actitudes. Se deberán plantear actividades que permitan la adquisición de los hábitos y las rutinas cotidianas que favorecen la interiorización de las secuencias temporales y el conocimiento progresivo de sí mismo y la autonomía personal, así como el acercamiento al conocimiento del entorno físico y social, a través de la comunicación y la representación de los diversos lenguajes. Asimismo, los pequeños proyectos de trabajo en el último tramo del ciclo se perfilan como idóneos para abordar aprendizajes que tengan sentido y sean gratificantes para ellos. El juego, actividad común de todos los niños y niñas, tendrá gran relevancia en este proceso, al constituirse en el principal recurso metodológico de este ciclo. Jugar es una actividad placentera por medio de la cual aprenden y se desarrollan; les sirve como diversión y como liberación ante las exigencias de
15 BOA Número de abril de la vida cotidiana y es un medio para alcanzar la socialización y el equilibrio personal. En el juego simbólico se ensayarán conductas cada vez más complejas, por lo que es importante que estas actividades sean libres y creativas. En el desarrollo de la psicomotricidad descubren y coordinan su esquema corporal con el movimiento, el ritmo y los objetos. Un ambiente educativamente organizado no sólo garantizará, en las aulas de Educación infantil, unos espacios, materiales y tiempos que les posibiliten jugar y moverse, sino que también debe ser cálido, acogedor y seguro para que se sientan confiados y queridos. El espacio escolar les permite situarse en él, sentirlo suyo, a partir de sus experiencias y relaciones con personas y objetos. La distribución del espacio debe adecuarse a las variadas y cambiantes necesidades de los niños, hacer posible el sueño y el reposo, facilitar a los que se desplazan el acceso y uso autónomo del espacio y tener presentes las características de cada grupo de edad y sus necesidades. La escuela debe ofrecer una gama variada y estimulante de objetos, juguetes y materiales que proporcionen múltiples oportunidades de manipulación y nuevas adquisiciones. La selección, preparación y disposición del material y su adecuación a los objetivos educativos son elementos esenciales de este ciclo. Durante las diversas formas de juego, por medio de la observación sistemática, el educador podrá extraer importantes datos sobre las conductas de cada niño y niña, las relaciones que establecen con los demás, las formas de expresión oral, sus preferencias, estados de ánimo, etc. Se deberá priorizar la utilización de materiales diversos que favorezcan el descubrimiento y permitan la observación, la manipulación, la experimentación, la simbolización y la representación. Será conveniente el empleo de juegos que desarrollen contenidos concretos, pero también de materiales de uso cotidiano que, al utilizarlos para distintas tareas, los acerquen a la vida cotidiana. Es necesario destacar un momento clave como es la entrada de los niños a la escuela. En la planificación del período de adaptación, será prioritario el apoyo de todos los recursos humanos disponibles, la selección de los materiales más apropiados y la flexibilidad horaria que permita la atención individualizada que cada uno requiere. El intercambio de información entre familia y educadores guiará y facilitará la incorporación y adaptación adecuada del niño al ámbito escolar. Con los niños menores de 3 años la organización de las actividades requiere flexibilidad y posibilidad de adecuación a los ritmos individuales. La organización del tiempo debe respetar sus necesidades: afecto, actividad, relajación, descanso, alimentación, limpieza, experiencias directas con los objetos, relación, comunicación y movimiento. El educador organizará la actividad partiendo de esos ritmos biológicos y estableciendo rutinas cotidianas, lo que contribuirá a estructurar las actividades y la interiorización progresiva de los marcos de referencia temporales. Se contribuirá al desarrollo integral de los niños favoreciendo el progresivo interés por actividades y manifestaciones culturales, que les servirán como fuente de satisfacción al desarrollar su sensibilidad artística e iniciarlos en la participación de la cultura. Del mismo modo, la realización de alguna salida, en el último tramo del ciclo, para conocer otros lugares de su entorno y la posibilidad de experimentar, de formular preguntas, así como de trabajar con materiales de diversas procedencias, permitirán a los niños constatar que se aprende dentro y fuera de la escuela. No se puede olvidar que los avances de las tecnologías de la información y de la comunicación influyen en las formas de aprender y en el acercamiento a la realidad. Estas tecnologías, como recurso educativo, aproximan a los niños al conocimiento del mundo real o fantástico, los atraen, los motivan y los distraen. Enseñaremos el uso adecuado de estos recursos, desde temprana edad, en colaboración con las familias El papel del educador es decisivo en este ciclo, siendo necesaria una actitud equilibrada, coherente, paciente y cálida, con capacidad para entender y atender a las diferentes necesidades y diversos ritmos de cada uno. Al mismo tiempo, en su quehacer diario, al escuchar y responder a los niños mantendrá una postura que les estructure la mente y les dé seguridad afectiva, permitiéndoles percibir los límites en sus actuaciones y conseguir que evolucionen hacia una mayor autonomía. Por otra parte, la confianza en sus capacidades de progreso y las expectativas que en ellos se depositen posibilitarán avances en la formación de una imagen positiva de sí mismos. Por ello, será de gran importancia que exista coherencia entre los mensajes que se transmitan de forma verbal y no verbal. La práctica educativa tomará en consideración las diferencias, respetando y contribuyendo a que conozcan y acepten su identidad personal y a que todos puedan conocer otras experiencias y realidades distintas a la propia. Por lo tanto, la atención a la diversidad será imprescindible dada la situación variada y rica de nuestra sociedad. La Educación infantil debe contribuir a prevenir y compensar las carencias y desajustes que tienen su origen tanto en las diferencias del entorno sociocultural y económico como en las producidas por distintos tipos de trastornos en el desarrollo. Se realiza así no sólo la función de aprovechar al máximo y estimular las capacidades infantiles, sino también la de prevenir posibles dificultades. Se trata de encontrar las respuestas educativas más adecuadas a las necesidades y capacidades de cada uno. Las relaciones que se establecen dentro de cada grupo de iguales y de estos con las personas adultas no sólo favorecen a los más pequeños, sino que son importantes para todos los miembros de la comunidad educativa. A las familias les posibilita un mayor conocimiento de sus hijos, aprender nuevas formas de relacionarse con ellos y valorar el trabajo que realizan, y a los educadores le permite ajustar la intervención educativa a las necesidades de los niños. Será conveniente que exista entre familia y educadores un intercambio de información, una reflexión conjunta y una unificación de criterios educativos. Los niños se beneficiarán de una continuidad entre el ambiente familiar y escolar y percibirán esas relaciones de colaboración y confianza que facilitarán su desarrollo. Esta colaboración y participación familiar en la vida de la escuela podrá hacerse a través de diferentes cauces, siendo el equipo educativo el que determinará los más convenientes en función de las posibilidades de las familias y el contexto del centro. El trabajo en equipo de los educadores es indispensable para asegurar una coherencia y continuidad en la acción educativa. Esto exige una coordinación de las programaciones didácticas y de las distintas actuaciones mediante el establecimiento de unos criterios metodológicos comunes, que se desarrollarán después según el estilo personal de cada educador o educadora. Un importante reto de la escuela infantil es la introducción de actividades que permitan la adquisición de hábitos y actitudes relacionadas con la convivencia y la resolución pacífica de los pequeños conflictos, la aceptación de la diversidad cultural, la igualdad entre niños y niñas, la educación para la salud, el inicio en la educación vial, en el cuidado y respeto del medio ambiente cercano y la educación como incipiente consumidor. Estas actividades conseguirán una formación integral y posibilitarán una sociedad y un mundo mejor, en la medida en que las incorporen a su experiencia y
16 de abril de 2008 BOA Número 43 se desarrollen con coherencia y en colaboración con las familias. ESPECIFICACIONES PARA NIÑOS Y NIÑAS DE CERO A UN AÑO Durante el primer año de vida, todas las actividades que se realizan con los niños en la escuela o centro infantil tienen intencionalidad educativa. La intervención coordinada de los educadores debe orientarse a que los más pequeños vayan desarrollando las capacidades que se concretan en los objetivos y contenidos del ciclo, de forma que se asegure la continuidad y progresión de su desarrollo. La intervención educativa deberá: a) Dar respuesta a las necesidades básicas de cada uno, que no se restringen a las necesidades biológicas de alimentación, higiene y descanso. Para el bebé es igualmente necesaria la seguridad, la relación y comunicación, el movimiento y exploración, el juego, el afecto y la estimulación. La intervención debe orientarse a que empiecen a descubrir su cuerpo y las personas y objetos de su entorno más próximo, a controlar sus movimientos para gatear, caminar, coger objetos y manipularlos, a expresar mediante el llanto, emisiones vocales, movimientos, gestos y primeras palabras algunos de sus deseos y necesidades básicas de bienestar y salud, de juego y de relación. b) Realizarse a través de las rutinas en torno a la comida, el sueño, la higiene, el juego, etc., que contribuyen a ofrecer al pequeño un marco estable y seguro, a la vez que responden a sus necesidades. Pueden ser consideradas como ejes globalizadores en torno a los que articular la acción educativa y trabajar contenidos de distinto tipo. El educador debe aprovechar los momentos de alimentación e higiene para relacionarse y establecer vínculos afectivos con el bebé, para jugar con él, hablarle, acariciarlo, sonreírle, etc. La aceptación y la experimentación de sensaciones agradables mientras el educador cambia o alimenta, el gusto por estas actividades junto a los primeros intentos de colaborar en su resolución, constituyen el primer paso en el desarrollo de hábitos de salud y bienestar que ocupará toda la etapa. Los niños manifiestan sus necesidades utilizando los medios de expresión a su alcance (llanto, movimiento, gestos, vocalizaciones, etc.), perciben la sensación de bienestar y/o malestar según hayan sido satisfechas o no. Para ello, el educador ha de estar atento a las expresiones de cada bebé, interpretar su llanto, gestos o movimientos y responder a ellos. En la satisfacción de las necesidades de higiene, alimentación y descanso, los educadores deben respetar los ritmos individuales de cada bebé y sus experiencias previas en la familia. c) Facilitar la estimulación. El educador debe facilitar que utilicen todos sus sentidos y experimenten sensaciones diversas en la exploración de sí mismos (por ejemplo, mirando y tocando su mano), de los demás (tocando su boca, pelo, etc.) y de su entorno (cogiendo, tocando, mirando, escuchando, chupando, tirando los objetos, desplazándose por el espacio, etc.). Mediante la experimentación de movimientos y posturas diversas, empezarán a controlar su cuerpo e irán adquiriendo habilidades motrices nuevas tales como levantar y controlar la cabeza, girar el cuerpo estando tumbado, sentarse, arrastrarse, gatear, ponerse de pie y caminar. Para potenciar esta experimentación es fundamental vestirlos con ropas cómodas, proporcionarles espacios cálidos y amplios, mobiliario adecuado, objetos variados y atractivos de diversas formas, texturas, tamaños, colores, etc., que favorezcan su curiosidad e iniciativa por la exploración y manipulación de los mismos. d) Utilizar la comunicación y el lenguaje. Los pequeños se comunican únicamente mediante sonidos, ruidos, sonrisas y lloros, pero es importante que los adultos que se relacionen con ellos utilicen el lenguaje verbal. Por lo tanto, las palabras que el educador les dirija, la atención que muestre a sus gritos y balbuceos, la forma en que les sonría y les corresponda serán imprescindibles para el buen desarrollo de sus capacidades cognitivas y lingüísticas. El uso del lenguaje por parte del educador en sus interacciones con los bebés posibilita que empiecen ya en su primer año a descubrir la función comunicativa del lenguaje oral y que hacia el final de este período utilicen sus primeras palabras. Es fundamental potenciar el interés de los niños por participar en situaciones de comunicación y juegos de interacción social con los educadores y con sus iguales. El propio cuerpo es el vehículo de comunicación y relación más importante, al tiempo que, mediante el movimiento y exploración, el bebé va desarrollando sus habilidades perceptivo-motrices y cognitivas. e) Potenciar sentimientos de seguridad y confianza. Debe primarse la calidad de la relación que se establece entre el educador y cada bebé, que debe incluir también el afecto y el cariño que se le muestra, cómo se juega con él, cómo se le habla, se le acaricia, etc., en un contexto que puede y debe ser gratificante para ambos. En estas situaciones, las palabras que el educador les dirige, la atención que muestra a sus gritos y balbuceos, la forma en que les sonríe y les corresponde actúan como verdaderos motores del desarrollo y contribuyen a la evolución armónica de los pequeños. La proximidad física de los educadores, su habla tranquila y afectuosa, su atención para ofrecer a cada uno las cosas que le gustan y satisfacer sus necesidades, la estabilidad y el orden en el entorno, son algunos elementos que favorecen la sensación de seguridad y confianza en el bebé. f) Favorecer la relación entre las familias y los educadores. Cuando el bebé llega por primera vez al centro de Educación infantil, la relación entre la familia y los educadores cumple la función esencial de tranquilizar a los padres respecto a la estancia de los bebés en el centro y la de planificar su colaboración para que la adaptación transcurra de forma óptima. En este sentido, es conveniente que la asistencia del bebé al centro se produzca de una forma progresiva, de modo que durante los primeros días y durante un tiempo limitado esté presente el padre, la madre u otra persona familiar para el niño; así, el educador podrá conocer el modo en que interaccionan con el bebé y éste irá adaptándose paulatinamente al nuevo entorno, al educador y a los otros niños y niñas. Esta relación contribuye a informar a ambos del funcionamiento de las rutinas y de las pequeñas incidencias que se suceden tanto en el contexto escolar como en el familiar, permite el establecimiento de acuerdos mutuos y de enriquecimientos recíprocos en la labor educativa, a la vez que es insustituible para proporcionar a las familias la seguridad de que su hijo está siendo adecuadamente educado y estimulado. ORIENTACIONES PARA LA EVALUACION La finalidad de la Educación infantil es el desarrollo de las capacidades cognitivas, motrices, sociales y afectivas de los niños, que se concretan en los objetivos generales, principal referente de la actividad evaluadora. La evaluación del aprendizaje será global, ya que se refiere al conjunto de capacidades; será continua, dado que es inseparable del proceso de enseñanza, y será formativa porque permite regular, orientar y corregir el proceso educativo. En el primer ciclo de Educación infantil la individualización de la enseñanza es fundamental, por lo que la función primordial de la evaluación consiste en ajustar la programación y recursos metodológicos a las características individuales de cada uno y determinar si es apropiada la intervención educativa.
17 BOA Número de abril de El sentido de la evaluación es proporcionar información a los educadores para orientar, regular y corregir, de manera continua, el proceso de enseñanza y aprendizaje, adaptándolo a las necesidades educativas de cada uno e incidiendo en los resultados y en el proceso de la intervención educativa. El equipo educativo tiene autonomía para decidir cómo y cuándo evaluar el grado de consecución de las capacidades, por lo que lo concretará según las características de los niños y el contexto sociocultural de su centro. Los criterios de evaluación, las estrategias y medidas de refuerzo y adaptación curricular se elaborarán a partir de los propios objetivos y contenidos, así como las técnicas e instrumentos que se van a utilizar para recoger y consignar dicha información. La actitud evaluadora debe evitar la formación de conceptos prematuros sobre los niños o de expectativas sobre sus posibilidades. El empleo de etiquetas o valoraciones puede resultar perjudicial si acaban por determinar la imagen que los propios niños adquieren de sí mismos. La familia tiene un papel fundamental en el proceso de evaluación, ya que esta no se concibe solo como resultado de la observación y análisis de los educadores, sino que es producto del diálogo continuado de estos con los padres. La complementariedad de las observaciones permite formular estrategias educativas coherentes y eficaces, intercambiar experiencias y propuestas educativas, favorecer las relaciones entre la familia y la escuela y obtener una visión más objetiva y completa de cada niño y niña. Evaluación del proceso de aprendizaje Para la evaluación de los aprendizajes, la observación sistemática es el método privilegiado de recogida de información sobre cada niño individualmente y sobre el grupo del que se es responsable. La evaluación inicial tiene por objeto proporcionar información sobre las primeras experiencias y capacidades de los niños en relación con nuevos contenidos de aprendizaje. Las fuentes de información que aportan datos relevantes para esta evaluación son diversas y su importancia depende del momento y de los objetivos que se pretenden conseguir: inicio de escolaridad, inicio de curso, inicio de un determinado aprendizaje... Al inicio de la escolaridad, se recogerá la información facilitada por las familias sobre el proceso de desarrollo del niño. Además, se incluirán los datos aportados en las observaciones realizadas durante las primeras semanas de su estancia en el centro, que informarán del grado de desarrollo de las capacidades básicas de cada uno de los niños. A lo largo del ciclo, y de forma continua, el educador utilizará las distintas situaciones educativas para analizar los progresos y dificultades de cada uno, con el fin de ajustar la intervención y estimular el proceso de aprendizaje. Cada educador concretará en los objetivos didácticos el grado de las capacidades esperado en cada unidad de programación. Estos objetivos guiarán la acción educativa y constituirán el referente de la evaluación continua. El educador recogerá y anotará los datos relativos al proceso de evaluación continua y elaborará los informes de evaluación con los aspectos más relevantes del proceso de aprendizaje de cada uno. Dicho informe reflejará, si han sido necesarias, las medidas de refuerzo y adaptación. La información que se facilite a las familias deberá adoptar un carácter cualitativo, y en ella se expresarán los progresos en los distintos ámbitos más que las carencias y dificultades. Se tratará de compartir la evaluación realizada en la escuela con las valoraciones y observaciones de la familia con respecto a su hijo, para establecer líneas de colaboración y ayudarlos a avanzar. Para ello, el equipo educativo debe seleccionar la información que pueda ser más significativa para las familias. Evaluación del proceso de enseñanza Analizar y evaluar la acción educativa y las actividades son tareas en las que intervienen muchos factores, dependiendo del enfoque metodológico que se adopte. Los educadores han de constatar qué aspectos de su intervención han favorecido el aprendizaje y en qué otros podrían incorporarse cambios o mejoras. Estos resultados incidirán en la planificación de la práctica educativa. Los elementos que pueden ser objeto de evaluación son: a) Intervención con el alumnado. b) Organización del espacio, materiales y tiempos. c) Adecuación de las programaciones y las actividades desarrolladas. d) Medidas de refuerzo o adaptaciones según las características individuales. e) Relaciones familia y escuela. f) Coordinación entre los componentes del equipo educativo. g) Participación en el diseño, desarrollo y evaluación de los documentos de organización de la escuela y programación educativa. AREAS DEL SEGUNDO CICLO CONOCIMIENTO DE SI MISMO Y AUTONOMIA PERSONAL Introducción Esta área de conocimiento y experiencia se basa en el autoconocimiento del individuo, de sus características y posibilidades, en la construcción gradual de la propia identidad y de su madurez emocional, en el establecimiento de relaciones afectivas con los demás y en la autonomía personal como procesos inseparables y complementarios. Incide sobre el ser, el hacer y el pensar del niño y, por ello, es el pilar sobre el que se sustentan las otras dos áreas. Como consecuencia, los contenidos que abarca no pueden ser abordados separadamente del resto de las áreas, por lo que se hace imprescindible un enfoque global y significativo de las situaciones de enseñanza y aprendizaje. El trabajo en esta área contemplará los aspectos de conocimiento, valoración y control que los niños van adquiriendo de sí mismos, la capacidad para utilizar los recursos personales de que dispongan en cada momento, la independencia creciente respecto de las personas adultas y la adquisición de hábitos saludables. En el segundo ciclo de Educación infantil tiene gran importancia continuar con la adquisición de los buenos hábitos de salud, higiene y nutrición iniciados, ya sea en el ámbito familiar o en el primer ciclo de la etapa. Estos hábitos contribuyen al cuidado del propio cuerpo y de los espacios en los que transcurre la vida cotidiana, así como a la progresiva autonomía de niños y niñas. El conocimiento de sí mismo y la construcción de la identidad es una de las resultantes del proceso de experiencias que el niño tiene en la relación con su medio físico y, sobre todo, social. En la elaboración de la propia identidad intervienen, entre otros factores, la construcción del esquema corporal, de la imagen positiva de uno mismo y los sentimientos de eficacia, seguridad y propia estimación, que se desarrollarán bajo la mirada positiva de las personas adultas. Se atenderá, asimismo, al desarrollo de la afectividad como dimensión esencial de la personalidad infantil, potenciando el reconocimiento, la expresión y el control progresivo de emociones y sentimientos. Dichos sentimientos deben contribuir a la elaboración de un concepto de sí mismo ajustado, que les permita percibir y actuar conforme a sus propias posibilidades y limitaciones. Son fundamentales las interacciones del niño con los otros y con el medio para progresar en sus capacidades motrices,
18 de abril de 2008 BOA Número 43 cognitivas, afectivas y de relación, contribuyendo así a un desarrollo pleno y armónico. En estos dos procesos, de individualización y de socialización, será fundamental el papel que desempeñe la escuela como contexto de desarrollo y el que ejerzan las personas adultas de referencia favoreciendo su seguridad emocional. Esto les permitirá superar paulatinamente la relación de apego con dichas personas y acceder a niveles crecientes de autonomía e independencia, progresando en la adquisición de hábitos y destrezas, desarrollando sus posibilidades motrices y sus capacidades cognitivas. A lo largo de esta etapa, sus experiencias con el entorno deben ayudarlos a conocer global y parcialmente su cuerpo, sus posibilidades perceptivas y motrices, para que puedan identificar las sensaciones que experimentan, disfrutar con ellas y servirse de las posibilidades expresivas del cuerpo para manifestarlas. El reconocimiento de sus características individuales, así como de las de sus compañeros, es una condición básica para su desarrollo y para la adquisición de actitudes no discriminatorias. La presencia de rasgos personales diferentes, bien por razón de sexo, bien por origen social o cultural, debe ser utilizada por el profesorado para atender la diversidad, propiciando un ambiente de relaciones presidido por el respeto y la aceptación de las diferencias. Para contribuir al conocimiento de sí mismo y a la autonomía personal, conviene promover el juego como actividad privilegiada que integra la acción con las emociones y el pensamiento y que favorece el desarrollo social. La escuela, y especialmente en estas edades, es un ámbito particularmente adecuado para enriquecer los procesos de construcción del conocimiento de sí mismo y de la autonomía personal, si ofrece una intervención educativa ajustada a las distintas necesidades individuales en contextos de bienestar, seguridad y afectividad. Los contenidos del área se agrupan en cuatro bloques: 1. El cuerpo y la propia imagen. 2. Juego y movimiento. 3. La actividad y la vida cotidiana. 4. El cuidado personal y la salud. Al desarrollar estos contenidos se tendrá en cuenta la tradición cultural existente en la Comunidad autónoma de Aragón, así como la integración de otras culturas presentes en el contexto educativo, en lo relativo a juegos y actividades cotidianas. Contribución del área al desarrollo de las competencias básicas El área contribuye de forma relevante a favorecer el desarrollo de la competencia en autonomía e iniciativa personal, al iniciar el aprendizaje del conocimiento de uno mismo, fortalecer su autonomía para analizar, valorar y decidir desde la confianza en sí mismo y el respeto a las demás personas y en la medida en que se inicia la aplicación de valores y actitudes personales. Potencia asimismo la capacidad de demorar la necesidad de satisfacción inmediata, aprendiendo poco a poco a regular las propias emociones y deseos, asumiendo riesgos personales y aprendiendo de los errores, para reelaborar nuevos planteamientos de forma flexible y creativa. Otra dimensión importante de esta competencia a cuyo desarrollo contribuye el área es la vertiente social, que incluye las habilidades para el diálogo y la cooperación, la iniciación en la organización de tareas sencillas y actividades de juego y la convivencia en la vida cotidiana. Esta área contribuye al desarrollo de la competencia social y ciudadana mediante la adquisición de habilidades como conocerse y valorarse, saber expresar las propias ideas en distintos contextos y escuchar las ajenas, respetando su punto de vista aunque sea diferente del propio. Implica disponer de habilidades para participar activamente en la vida del aula, como forma de iniciarse en una participación ciudadana posterior. Significa construir, aceptar y practicar normas de convivencia acordes con los valores democráticos. Además, favorece la práctica del diálogo y la negociación como forma de resolver los conflictos tanto en el ámbito personal como en el social. Respecto a la competencia para aprender a aprender, esta área incluye aprendizajes que ayudan a ir tomando conciencia de las propias capacidades y limitaciones y contribuye a su desarrollo en tres vertientes: Por un lado, mediante el conocimiento de las propias capacidades (intelectuales, emocionales, físicas), así como de lo que pueden hacer por sí mismos y de lo que pueden hacer con la ayuda de otras personas o recursos. Por otro lado, mediante la adquisición de un sentimiento de competencia personal que favorezca la motivación, la confianza en uno mismo y el gusto por aprender. Por último, conlleva una evaluación de las propias capacidades y conocimientos que ayuda a esforzarse para alcanzar las metas planteadas. Desde esta área se desarrollan capacidades referidas a la competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico, como desenvolverse con autonomía e iniciativa personal en ámbitos de salud y consumo que generan el bienestar propio y el de los demás. También desarrolla capacidades para una adecuada percepción del espacio físico en su entorno más próximo y para interactuar en él con autonomía e iniciativa personal y de forma saludable, así como para moverse y resolver problemas en los que intervengan los objetos y su posición. Asimismo, el área contribuye a tomar conciencia progresiva de la influencia que tienen las personas y su actividad en el espacio. Cuando en esta área se abordan contenidos relacionados con el espacio y sus objetos y la relación del niño con ellos, se lleva a cabo una interpretación y representación de la realidad que contribuye al desarrollo la competencia matemática. Se contribuye a iniciar el desarrollo de la competencia en comunicación lingüística a través de la expresión de ideas, sentimientos, emociones, pensamientos y vivencias, así como mediante el diálogo para la resolución de conflictos y mediante la estructuración del conocimiento de uno mismo. Del mismo modo, escuchar, exponer y dialogar suponen la utilización activa de códigos y habilidades lingüísticas y no lingüísticas en la expresión y la comprensión de mensajes orales que se intercambian en situaciones comunicativas diversas. Cuando los niños trabajan con las personas adultas una actitud crítica y reflexiva en la búsqueda, selección, tratamiento y utilización de la información a través de las tecnologías de la sociedad de la información, se fomenta su autonomía personal y se inicia el desarrollo de la competencia en el tratamiento de la información y competencia digital. El área contribuye a la adquisición de la competencia cultural y artística al abordar contenidos relacionados con la utilización de los sentidos en la exploración de la realidad cultural exterior, identificando las sensaciones y percepciones que se obtienen de ello. También lo hace cuando se procede a la apreciación y comprensión del hecho cultural mediante el reconocimiento de las diferentes manifestaciones culturales de la motricidad humana, tales como los deportes, los juegos tradicionales, actividades expresivas o la danza. Objetivos generales del área En relación con el área, la intervención educativa tendrá como objetivo el desarrollo de las siguientes capacidades:
19 BOA Número de abril de Formarse una imagen ajustada y positiva de sí mismo, a través de la interacción con los otros y de la identificación gradual de las propias características, posibilidades y limitaciones, desarrollando sentimientos de autoestima y autonomía personal y valorando la diversidad como una realidad enriquecedora. 2. Conocer y representar su cuerpo, sus elementos y algunas de sus funciones, descubriendo y utilizando las posibilidades motrices, sensitivas, expresivas y cognitivas, coordinando y controlando cada vez con mayor precisión gestos y movimientos. 3. Identificar los propios sentimientos, emociones, necesidades o preferencias, y ser capaces de denominarlos, expresarlos y comunicarlos a los demás, identificando y respetando, también, los de los otros, para posibilitar unas relaciones fluidas y gratificantes. 4. Adoptar actitudes de valoración y respeto hacia las características y cualidades de otras personas, aceptando su diversidad y cualquier rasgo diferenciador por razones de sexo, etnias, opinión, etc. 5. Realizar, de manera cada vez más autónoma, actividades habituales y tareas sencillas para resolver problemas de la vida cotidiana, aumentando el sentimiento de autoconfianza y la capacidad de iniciativa y desarrollando estrategias para satisfacer sus necesidades básicas. 6. Adecuar su comportamiento a las necesidades y requerimientos de los otros en actividades cotidianas y de juego, desarrollando actitudes y hábitos de respeto, ayuda y colaboración y evitando comportamientos de sumisión o dominio. 7. Aceptar las pequeñas frustraciones y reconocer los errores propios, manifestando una actitud tendente a superar las dificultades que se plantean, buscando en los otros la colaboración oportuna cuando sea necesario y aceptando la ayuda que le prestan los demás. 8. Progresar en la adquisición de hábitos y actitudes relacionados con la seguridad, la higiene y el fortalecimiento de la salud, apreciando y disfrutando de las situaciones cotidianas de equilibrio y bienestar emocional. Contenidos Bloque I. El cuerpo y la propia imagen El cuerpo es el instrumento cognitivo que la persona posee desde su nacimiento, por lo que su conocimiento, control y utilización le permitirán recoger la información presente en su entorno para ubicar sus elementos y comprender progresivamente las relaciones que en él se establecen. Esta interacción entre el niño y el medio es la que le posibilitará la construcción individual de su esquema corporal, a partir de las acciones que realiza y de las sensaciones que experimenta. El cuerpo es también un instrumento de comunicación, ya que, por medio del lenguaje corporal en un principio y de otros lenguajes con posterioridad, podrá crear vínculos afectivos con otras personas que constituirán la base de las relaciones personales que en el futuro establezca. En ese proceso, de forma implícita o explícita, al niño le llega continua información de la estima que las personas adultas le tienen, del reconocimiento de sus necesidades y de las expectativas acerca de sus posibilidades. Si ésta es favorable, la imagen que se forma de sí mismo está impregnada de sensaciones de competencia, seguridad y autoestima. Paralelamente, se va a producir una progresiva diferenciación entre cada niño y los demás, lo que le ayudará a construir su propia identidad. En esta tarea será fundamental una intervención educativa enfocada a que el niño conozca su historia personal, al fomento de la expresión de sus opiniones, sensaciones y sentimientos, así como a la identificación de las peculiaridades que le hacen pertenecer a unos grupos concretos, pero también a vivir la diferencia como algo enriquecedor, fomentando una actitud de respeto hacia las características y cualidades de otras personas, evitando actitudes discriminatorias y tendiendo a la aceptación, al intercambio y a la cooperación. El cuerpo humano. Exploración del propio cuerpo. Identificación y aceptación progresiva de las características propias y las de los demás. Descubrimiento y progresivo afianzamiento del esquema corporal. Percepción de los cambios físicos propios y de su relación con el paso del tiempo. Las referencias espaciales en relación con el propio cuerpo. Utilización de los sentidos en la exploración del cuerpo y de la realidad exterior e identificación y expresión de las sensaciones y percepciones que se obtienen. Las necesidades básicas del cuerpo. Identificación, manifestación, regulación y control de las mismas. Confianza en las capacidades propias para su satisfacción. Identificación y expresión de sentimientos, emociones, vivencias, preferencias e intereses propios y de los demás. Control progresivo de los propios sentimientos y emociones. Aceptación y valoración ajustada y positiva de sí mismo, de las posibilidades y limitaciones propias. Valoración y actitud positiva ante las manifestaciones de afecto de los otros, respondiendo de forma ajustada. Valoración positiva y respeto por las diferencias, aceptación de la identidad y características de los demás, evitando actitudes discriminatorias. Bloque II. Juego y movimiento El juego y el movimiento son dos aspectos básicos para el desarrollo armónico e integral del niño. En muchos momentos, ambos estarán íntimamente ligados, ya que jugar podrá llevar al movimiento y en éste se encontrarán situaciones lúdicas. Jugar es una fuente de placer, la actividad libre más completa, global y creativa que los niños y niñas pueden realizar, ya sea mediante juegos de descubrimiento, sensoriomotrices, simbólicos, reglados o tradicionales. El juego se constituye en sí mismo como recurso metodológico y forma natural de aprendizaje, pero también, en algunos momentos, como contenido de trabajo. El movimiento está presente en la base de todos los conocimientos, en relación con su propio cuerpo, con el mundo de los objetos y con los demás, posibilitando la comunicación. Las personas adultas, desde los primeros momentos de la vida del niño, deben observar la evolución de ese movimiento y procurar dar sentido y responder a sus iniciativas y a las sensaciones, emociones y necesidades que a través de él perciben. De esa forma, con su respuesta, posibilitarán una evolución progresiva que permitirá al niño «crecer» en todos sus ámbitos. Se adecuarán espacios y tiempos que posibiliten la experimentación de acciones básicas como gatear, andar, correr, trepar, subir, bajar, deslizarse, girar, saltar, balancearse, etc., poniendo a su disposición materiales que permitan los contrastes (grande/pequeño, grueso/delgado, lejos/cerca, dentro/ fuera, arriba/abajo, rápido/lento...). Se favorecerá la evolución del pensamiento a través del movimiento y por medio de la representación, por lo que será fundamental dedicar un tiempo a que el niño exprese de diferentes formas (dibujos, modelados, construcciones, conversaciones...) las vivencias experimentadas durante el tiempo de juego y movimiento. Gusto por el juego en sus distintas formas. Confianza en las propias posibilidades de acción, participación e interés en los juegos y en las actividades motrices, mostrando cada vez mayor esfuerzo personal.
20 de abril de 2008 BOA Número 43 Control postural: el cuerpo y el movimiento. Valoración de las posibilidades que adquiere con la mejora en la precisión de movimientos para su desenvolvimiento autónomo. Exploración y valoración de las posibilidades y limitaciones perceptivas, motrices y expresivas propias y de los demás. Iniciativa para aprender habilidades motrices nuevas. Nociones básicas de coordinación, control y orientación de movimientos. Control activo y adaptación del tono y la postura a las características del objeto, del otro, de la acción y de la situación. Comprensión y aceptación de reglas para jugar, participación en su regulación y valoración de su necesidad y del papel del juego como medio de disfrute y de relación con los demás. Representación de la acción, el espacio y el movimiento mediante la palabra, el dibujo, el modelado y la construcción. Bloque III. La actividad y la vida cotidiana El proceso de socialización, siempre desde el respeto al individuo, lleva consigo la aceptación progresiva de las normas que regulan la vida en grupo. En las actividades cotidianas de juego, de resolución de tareas, etc., el niño irá integrando paulatinamente esas actitudes colectivas que le permitirán reconocer y aceptar la existencia de personas distintas a él, ajustar sus intereses a los de los otros y regular su propia conducta. La Educación infantil contribuirá a este proceso mediante una organización temporal que permita el establecimiento y cumplimiento de rutinas. Simultáneamente, favorecerá la iniciativa del alumnado en la planificación de actividades, en la resolución de tareas y pequeños problemas cotidianos, en un marco de diálogo colectivo y de normas consensuadas y establecidas en grupo. Los contenidos de este bloque facilitarán actividades habituales tendentes a consolidar el sentimiento de pertenencia a un grupo y de ser un miembro activo del mismo. Las actividades de la vida cotidiana. Iniciativa y progresiva autonomía en su realización. Regulación de la propia conducta en función de las peticiones y explicaciones de los otros, satisfacción por la realización de tareas y sentimiento de eficacia. Conocimiento y respeto a las normas que regulan la vida cotidiana. Planificación secuenciada de la acción para resolver tareas y seguimiento de su desarrollo. Aceptación de las posibilidades y limitaciones propias y ajenas en la realización de las mismas. Adquisición progresiva de hábitos elementales de organización, constancia, atención, iniciativa y esfuerzo. Valoración y gusto por el trabajo bien hecho por uno mismo y por los demás. Habilidades para la interacción y colaboración y actitud positiva para establecer relaciones de afecto con las personas adultas y con los iguales. Bloque IV. El cuidado personal y la salud Aunque es indiscutible que la educación de los niños es una tarea compartida entre la familia y los distintos profesionales que actúan en el centro educativo, cuando se aborda el tema del cuidado de uno mismo se hace todavía más patente la importancia de una estrecha colaboración, puesto que la influencia de aquélla es decisiva en la creación de hábitos que encaminen a los pequeños hacia un estilo de vida saludable. De ahí la necesidad de informar y demandar información, dar pautas concretas de actuación, sugerir actividades tanto a las familias como a los niños y, al mismo tiempo, actuar de forma coherente como modelos de referencia para ambos. Entre las necesidades afectivas y cognitivas existe una serie de aspectos básicos que deben quedar satisfechos y en los que el niño debe ir adquiriendo una autonomía progresiva. Son los relacionados con la alimentación, la limpieza, la higiene, la prevención de accidentes... Pero también hay otros relacionados con su desarrollo personal, entendidos como una serie de actuaciones encaminadas a conseguir el equilibrio y la armonía. El cuidado del entorno es un elemento importante para el bienestar personal en el que están implicados tanto los niños, según sus posibilidades de actuación, como las personas adultas que se relacionan con ellos. Acciones y situaciones que favorecen la salud y generan bienestar propio y de los demás. Práctica de hábitos saludables: higiene corporal, alimentación y descanso. Utilización adecuada de espacios, elementos y objetos. Petición y aceptación de ayuda en situaciones que la requieran. Valoración de la actitud de ayuda de otras personas. Gusto por un aspecto personal cuidado. Colaboración en el mantenimiento de ambientes limpios y ordenados. Aceptación de las normas de comportamiento establecidas durante las comidas, los desplazamientos, el descanso y la higiene. El dolor corporal y la enfermedad. Valoración ajustada de los factores de riesgo, actitud de tranquilidad y colaboración en situaciones de enfermedad y de pequeños accidentes. Adquisición de hábitos relacionados con el desarrollo personal y actitud reflexiva en la distribución del tiempo: descubrimiento de posibilidades para su tiempo libre, alternancia de períodos de actividad y movimiento con otros de reposo, desarrollo del sentido del humor, uso moderado de los recursos tecnológicos. Identificación y valoración crítica ante factores y prácticas sociales cotidianas que favorecen o no la salud. Criterios de evaluación 1. Dar muestra de un conocimiento progresivo de su esquema corporal y de un control creciente de su cuerpo, global y sectorialmente, manifestando confianza en sus posibilidades y respeto a los demás. Con este criterio se observa el desarrollo del tono, postura y equilibrio, control respiratorio y la coordinación motriz, y se evalúa la utilización de las posibilidades motrices, sensitivas y expresivas del propio cuerpo. Habrán de manifestar un control progresivo de las mismas en distintas situaciones y actividades, como juegos, rutinas o tareas de la vida cotidiana. Se tendrán que implicar en acciones motrices complejas, conociendo sus límites y buscando ampliar sus habilidades, adoptando medidas de seguridad o pidiendo la ayuda necesaria. Deberán ser capaces de reconocer y nombrar las distintas partes del cuerpo y ubicarlas espacialmente, en su propio cuerpo y en el de los demás. Expresarán sus sentimientos, emociones y necesidades, siendo sensible a las de los demás y adoptando posturas progresivamente ajustadas a las diversas situaciones. Asimismo, se valorará si identifican los sentidos, estableciendo diferencias entre ellos en función de su finalidad, y si pueden explicar con ejemplos sencillos las principales sensaciones asociadas a cada sentido. Se evalúa también la formación de una imagen personal ajustada y positiva, la capacidad para utilizar los recursos propios, el conocimiento de sus posibilidades y limitaciones y la confianza para emprender nuevas acciones. Han de manifestar, igualmente, respeto y aceptación por las características de los demás, sin discriminaciones de ningún tipo, valorando los rasgos diferenciadores y mostrando actitudes de ayuda y colaboración. 2. Participar en juegos, mostrando destrezas motoras y
CURRÍCULO DE EDUCACIÓN INFANTIL PARA EXTREMADURA
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