Source: https://ciudadsecuencia.wordpress.com/2015/07/02/peatones-al-paredon/
Timestamp: 2017-08-20 02:16:33
Document Index: 397034634

Matched Legal Cases: ['Artículo 2', 'Artículo 275', 'Artículo 276', 'Artículo 277', 'artículo 11', 'Artículo 279', 'Artículo 23', 'Artículo 272', 'Artículo 273', 'Artículo 277']

Peatones al paredón – Ciudad Secuencia
2 julio, 2015 3 julio, 2015
En días pasados se dio a conocer el Reglamento de la Ley de Tránsito y Seguridad Vial de Veracruz publicado el 16 de junio (Gaceta Oficial, Tomo CXCI, Núm. Ext. 238) y derivado de la Ley General de Tránsito y Vialidad (Gaceta Oficial, Tomo CXCI, 13 de abril de 2015, Núm. Ext. 146). Dicho Reglamento presenta una serie de obligaciones, prohibiciones y multas en detrimento del peatón, y en general de los usuarios más vulnerables del espacio público pues violan los derechos de los peatones, contraviniendo las tendencias, reglamentos y recomendaciones internacionales de movilidad, espacio público y accesibilidad universal.
El Reglamento en cuestión ha sido presentado por el Gobierno del Estado como un documento que “coloca tanto al peatón como al usuario del transporte público en la cima de prioridades para la autoridad y usuarios generales de la vía pública.” Sin embargo, una vez realizado un análisis a detalle de los artículos donde se establecen las supuestas disposiciones que privilegian al peatón, se encuentran una serie de contradicciones que más que favorecer a estos usuarios, los coloca en una posición vulnerable y que llega en ciertas circunstancias, a criminalizar su comportamiento.
En el Título Primero, Disposiciones Generales, Capítulo Único, el Artículo 2 establece una serie de definiciones para efectos del entendimiento y aplicación del Reglamento, es curioso que dentro de dichos conceptos no se encuentre la definición de quién es peatón, persona con discapacidad y ciclista, sin embargo si se encuentra definido el concepto automovilista. Atendiendo al principio de que el peatón ocupa la cima de la prioridad, tal como lo ha anunciado el gobierno, se pensaría que es imperativo establecer claramente quién es peatón, cuáles son sus características, lo cual permitiría un mejor entendimiento del contenido y una aplicación justa del Reglamento.
Dentro del Título Décimo Cuarto, De Los Peatones, los Capítulos II Obligaciones De Los Peatones y III Prohibiciones De Los Peatones se establecen una serie de directrices que vulneran el derecho de accesibilidad universal, en general el derecho a la ciudad y que, en algunos casos, se contradicen con otros artículos del mismo Reglamento. Cito algunos ejemplos sobre el tema que considero representativos:
Transitar siempre a su lado derecho en las aceras para no entorpecer la circulación de los demás peatones;
Se asume que las condiciones de las banquetas son óptimas como para que quien por ahí transita lo haga del lado derecho, cuando en muchos de los casos las banquetas están llenas de toda clase de obstáculos y en otros tantos, las calles ni siquiera tienen banquetas.
Utilizar los puentes y pasos peatonales que existan en las vías públicas, y en su caso, señalar a los conductores con el brazo extendido, su intención de cruzar sobre el paso peatonal;
Los puentes peatonales son infraestructura pensada y diseñada en función de las necesidades de los automovilistas, no de las personas que se suponen deben usarlos. Esta solución responde a una política vial de privilegiar el paso continuo de los autos en una calle relegando con esto el privilegio de paso de las personas. En su gran mayoría son infraestructura que segrega a sectores vulnerables de la población como personas con discapacidad, débiles visuales, adultos mayores, niños, personas que empujan carriolas, personas con movilidad limitada (con bastón, muletas, collarín, etc.) pues aunque cuenten con rampas, estas generalmente no cumplen con la pendiente mínima, además de que en todos los casos llegan a triplicar o más la distancia de cruce. Es infraestructura a la que generalmente no se les da manteamiento por lo que se vuelven lugares inseguros, sin iluminación ni limpieza. Estos son factores determinantes para que los peatones decidan no usarlos y con justa razón.
Cruzar las vías públicas sin demora;
Todas las personas tienen el derecho de cruzar una calle de acuerdo a sus capacidades, edad, condición física, entre otros factores; tomando en cuenta además, la distancia de cruce y si existen o no islas de protección. Particularmente los peatones personas con discapacidad, adultos mayores, débiles visuales, personas que empujan carriolas, niños, personas con movilidad limitada, requieren de tiempos de cruce distintos a los de una persona joven y en perfectas condiciones físicas, no se debe condicionar “la demora” con la que una persona puede cruzar una calle.
Cruzar diagonalmente los cruceros;
Se asume que las distancias de cruce que existen en las ciudades y la infraestructura misma, está diseñada de forma idónea cuando no es así. Para los usuarios más vulnerables de la calle, los que además se mueven con su propia energía y sin contaminar debería privilegiárseles reduciendo sus distancias de cruce cuando sea posible. En la gran mayoría de los casos, los cruces en diagonal son una práctica que beneficia al peatón mejorando considerablemente sus traslados.
Cruzar, por lugar distinto cuando exista paso, puente o paso a desnivel peatonal,
Ya se mencionó anteriormente por qué los puentes peatonales no son una opción para peatones por lo que no debe condicionarse su uso y prohibir el cruce a nivel de calle cuando sea posible, aun en el caso de que en los puntos de cruce existan puentes.
Dentro del Capítulo IV Circulación En Zonas Peatonales, el Artículo 275 señala que “Los peatones estarán obligados a transitar en la vía pública, sobre la acera y en caso de que ésta no exista, caminarán por el acotamiento o por un extremo lateral de la vía…” en consecuencia, el Artículo 276 señala que “Cuando los peatones transiten sobre la superficie de rodamiento deberán hacerlo dentro de las zonas de seguridad marcadas para ese objeto”. En este caso se omite por completo que esas supuestas “zonas de seguridad marcadas” en el arroyo vehicular no existen. Resulta contradictorio condicionar y regular un comportamiento en la calle a una infraestructura que simplemente no existe.
Siguiendo la tónica, el Artículo 277 establece que “Todo peatón que transite en la vía pública….tendrá la obligación de portar una identificación con fotografía, en la cual se señale la dirección de su domicilio” cuando la Constitución en su artículo 11 prohíbe la necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros requisitos semejantes para transitar libremente por el país.
El Artículo 279 establece que “Para cruzar la superficie de rodamiento, los peatones con discapacidades y las niñas y niños menores de seis años, deberán estar acompañados por personas mayores de edad en condiciones de aptitud general, salvo, en el caso de las personas con discapacidad, que cuenten con instrumentos o perros amaestrados o lazarillos para su conducción, si fuere el caso.” Al respecto se omite el principio de que es el estado el encargado de garantizar la accesibilidad universal a sus ciudadanos, que las personas con discapacidad y sectores vulnerables requieran ayuda de otras personas para moverse libremente es un reflejo de que las condiciones de accesibilidad que la ciudad ofrece no responden a sus necesidades, y que por lo tanto, el derecho a la accesibilidad universal no está siendo efectivo.
Finalmente, dentro del Título Décimo Primero, Capítulo II De Las Actividades Prohibidas En La Vía Pública el Artículo 23 señala la prohibición de “VII. Jugar en la superficie de rodamiento de las vías públicas”. Atendiendo a la clasificación de vías establecidas en el mismo Reglamento se podría hacer una diferencia entre en qué vías es posible permitirlo y no. El espacio público no debería ser definido solo como un espacio de tránsito para vehículos automotores, sino también como un articulador social, negar está condición es lo que lo vuelve inseguro y que está acabando con la posibilidad de tener una dinámica de vida más humana en nuestras calles.
Al respecto, existen en México documentos referencia en el tema, la Carta Mexicana de los Derechos del Peatón emanada de la Liga Peatonal, establece una serie de derechos y premisas relativas a hacer efectivos los derechos de quienes caminan, buscando incidir en la planeación, creación y evaluación de políticas públicas de movilidad y espacio público en los tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal), así como fungir como un promotor de la acción pública para que se instrumenten políticas que privilegien al peatón y definan las acciones inmediatas para su protección y beneficio. Es precisamente de estos documentos emanados de especialistas de la sociedad civil donde gobiernos pueden echar mano para enriquecer y mejorar sus propuestas, lamentablemente estas importantes referencias no fueron tomadas en cuenta en la elaboración del Reglamento que aquí se comenta.
Aunque posterior a la publicación del Reglamento el Gobierno del Estado de Veracruz publicó una Fe de erratas al “Reglamento de la Ley de Tránsito y Seguridad Vial para el Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave” (Gaceta Oficial, Tomo CXCI, 26 de junio de 2015, Núm. Ext. 254), consideramos que no es suficiente respecto al tema peatonal, pues sólo se reformulan tres artículos, así como un apartado relativo a las multas para peatones.
En el caso del Artículo 272 se establece que debe decir: “En los términos de la Ley, el peatón goza del derecho de preferencia en la vía pública, y le serán respetados sus derechos garantizados por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Constitución del Estado. Le corresponde al peatón, en la medida en que le sea posible:” y se enlistan una serie de obligaciones que no fueron modificadas.
En el caso del Artículo 273 se establece que debe decir: “Respetando en toda circunstancia los derechos garantizados por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y la Constitución del Estado, el peatón tiene prohibido, en la medida que le sea posible:” y se enlistan una serie de prohibiciones que no fueron modificadas.
En ambos casos el párrafo que antecede el listado de obligaciones y prohibiciones se maneja en un lenguaje ambiguo y poco preciso, quedando a consideración de la autoridad en turno que sea la responsable de aplicar la ley. El término “en la medida que le sea posible” resulta insuficiente para establecer en qué circunstancias el peatón debe acatar lo establecido en el Reglamento y cuando no, sin que de por medio sea aplicada una sanción previamente establecida en el Reglamento.
En el caso de las multas establecidas sólo se reformula un apartado que señala “Peatón, no transitar por la acera, banqueta paso peatonal y en general por la vía pública por su extrema derecha, impidiendo u obstaculizando el paso de los demás usuarios. 275. 277. Amonestación Verbal.” Se señala que debe decir: “Peatón, no transitar por la acera, banqueta paso peatonal y en general por la vía pública cuando esto le sea posible, y poniendo en riesgo la vida o la integridad de las personas, impida u obstaculice el paso de los demás usuarios. 275. 277. Amonestación Verbal.”
Finalmente el único caso que fue corregido atendiendo al cumplimiento de garantías constitucionales es el caso del Artículo 277, donde se establecía la obligación de portar una identificación con fotografía en la cual se señale la dirección de su domicilio al transitar por la banqueta, se establece que debe decir: “Todo peatón tiene derecho de transitar por la vía pública.”
Estos nuevos lineamientos establecidos en el Reglamento ya promulgado, establece una política que lejos de incentivar el acto de caminar en nuestras ciudades, lo inhibe y penaliza, sin tomar en cuenta factores como la infraestructura y el diseño actual de las calles. Se establece de manera predeterminada que es el peatón el que genera un riesgo en la calle cuando no es así, son los vehículos y su velocidad. Y es precisamente en este sentido que el Reglamento debería establecer sus premisas.
Para leer más sobre el tema recomiendo la lectura de algunos textos que amigos han publicado atendiendo a la necesidad de abonar a la discusión sobre este tipo de leyes y reglamentos que empiezan a surgir y que, lejos de abonar a la construcción de una ciudad a la escala de las personas, sigue apostando por un modelo de ciudad sedentario y disperso: Coalición sedentaria de Roberto Remes, Contra la muerte de la calle como espacio público de Dérive LAB y Nuevo Reglamento de Tránsito y Seguridad Vial para el estado de Veracruz ¿realmente privilegia al peatón e incentiva la movilidad urbana no motorizada? de Anahí Yopihua.
Publicado en: Peatones | Etiquetado: reglamento, seguridad vial, tránsito, Veracruz
Enamorándose del espacio público
2 comentarios en “Peatones al paredón”
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