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Timestamp: 2017-10-24 02:35:43
Document Index: 270711962

Matched Legal Cases: ['artículo 26', 'artículo 27', 'artículo 30', 'artículo 28', 'artículo 27', 'artículo 27', 'artículo 43', 'artículo 36', 'artículo 27', 'Artículo 12', 'Artículo 12', 'Artículo 21', 'artículo 21', 'artículo 35', 'Artículo 22', 'artículo 24', 'artículo 32', 'Artículo 23', 'Artículo 24', 'artículo 12']

EL RÉGIMEN DE VALORACIONES EN EL TEXTO REFUNDIDO DE LA LEY DE SUELO. - PDF
EL RÉGIMEN DE VALORACIONES EN EL TEXTO REFUNDIDO DE LA LEY DE SUELO.
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Juan Manuel Sevilla Castillo
1 EL RÉGIMEN DE VALORACIONES EN EL TEXTO REFUNDIDO DE LA LEY DE SUELO. Subdirectora General de Política del Suelo. Ministerio de Vivienda. ÍNDICE: 1. El régimen de valoraciones en la legislación anterior. 2. El régimen de valoraciones en Texto Refundido de la Ley de Suelo Algunas reflexiones previas Las Normas Internacionales de Valuación de Activos Los criterios de valoración en la nueva Ley de Suelo Análisis de los artículos referentes a valoraciones El régimen transitorio. 1. El régimen de valoraciones en la legislación anterior. En todas las legislaciones estatales sobre régimen de suelo, los criterios de valoración han sido considerados parte nuclear del texto y en cada modificación, una de las razones fundamentales para proceder a la misma. Por ello, en las Exposiciones de Motivos se ha dedicado un importante espacio a los nuevos criterios de valoración, incluyendo, en ocasiones, un intento de explicación de las razones del fracaso en la aplicación de los criterios anteriores. Para no hacer excesivamente largo el análisis, nos centraremos en analizar únicamente los objetivos y criterios de valoración recogidos en la legislación anterior, la Ley 6/1998 y comenzaremos por la Exposición de Motivos: En lo que concierne a los criterios de valoración del suelo, la Ley ha optado por establecer un sistema que trata de reflejar con la mayor exactitud posible el valor real que el mercado asigna a cada tipo de suelo, renunciando así formalmente a toda clase de fórmulas artificiosas que, con mayor o menor fundamento aparente, contradicen esa realidad y constituyen una fuente interminable de conflictos, proyectando una sombra de injusticia que resta credibilidad a la Administración y contribuye a deslegitimar su actuación. Se elimina así la actual dualidad de valores, inicial y urbanístico, a la que habían quedado ya reducidos los cuatro valores diferentes que estableció en su día la versión primera de la Ley del Suelo, de forma que, a partir de ahora, no habrá ya sino un solo valor, el valor que el bien tenga realmente en el mercado del suelo, único valor que puede reclamar para sí el calificativo de justo que exige inexcusablemente toda operación expropiatoria. A partir de este principio básico, la Ley se limita a establecer el método aplicable para la determinación de ese valor, en función, claro está, de la clase de suelo y, en consecuencia, del régimen jurídico aplicable al mismo y de sus características concretas. 1
2 Este método es, tanto en el suelo no urbanizable como en el urbanizable aún no incluido en un concreto ámbito para su desarrollo o para el que no se hayan establecido las condiciones de dicho desarrollo, el de comparación con los valores comprobados de otras fincas análogas, habida cuenta de su régimen urbanístico, situación, tamaño y naturaleza, así como de los usos y aprovechamientos permitidos por el planeamiento. Para los casos en que esa comparación no sea posible, en los citados suelos -sin desarrollo previsible a corto plazo- el método alternativo será el de capitalización de las rentas reales o potenciales del suelo de acuerdo con su estado y naturaleza, que es el método tradicional. En el suelo urbano y en el urbanizable incluido en ámbitos delimitados por el propio planeamiento general o con posterioridad al mismo, para los que se hayan establecido las condiciones de desarrollo, el método de cálculo consistirá en la aplicación al aprovechamiento correspondiente del valor básico de repercusión recogido en las ponencias catastrales para el terreno de que se trate, valor que de conformidad con lo dispuesto en la Ley 39/1988, Reguladora de las Haciendas Locales, refleja los valores de mercado, puesto que las valoraciones catastrales se fijan a partir de un estudio previo de dichos valores. Finalmente y para el caso de que no existan o no sean aplicables los valores de las ponencias catastrales por haber perdido vigencia o haberse modificado el planeamiento, el valor básico de repercusión se calculará por el método residual, comúnmente utilizado en el ámbito inmobiliario, en sus distintas modalidades, tanto por el sector público como por el privado. El estricto realismo al que la Ley ha querido ajustarse en este punto contribuirá, sin duda, a aumentar la seguridad del tráfico jurídico y a reducir la conflictividad, lo que redundará también en una agilización de la gestión urbanística y en una reducción en los costes innecesarios que su prolongación en el tiempo inevitablemente añade. Este texto produce en una primera lectura, cierta perplejidad: al parecer llevamos años incluyendo en las leyes de suelo criterios de valoración injustos, y siendo esto bastante grave, el texto no acaba con ello porque, también parece que nos vamos a ver obligados a seguir utilizándolos ya que cuando no sea posible utilizar el único método justo (comparación) deberemos utilizar el método tradicional de capitalización de rendimientos ( injusto?). Cabe señalar que del texto se deduce que el legislador estatal está entendiendo que el mercado inmobiliario funciona con las mismas reglas que cualquier otro mercado, olvidando que los economistas lo ponen como ejemplo de mercado ineficiente, extremo que más adelante comentaremos con mayor detenimiento, ya que, al menos, existe actualmente una práctica coincidencia en las dificultades para analizar debidamente este mercado: ausencia de series estadísticas, de información sobre inmuebles que no sean viviendas, por la fuerte opacidad en las transacciones de suelo, etc. Si analizamos el contenido de los artículos referentes a las valoraciones surgirán más problemas a añadir: 2
3 En el apartado 1 del artículo 26. Valor del suelo no urbanizable encontramos: 1. El valor de este suelo se determinará por el método de comparación a partir de valores de fincas análogas 1. A estos efectos, la identidad de razón que justifique la analogía deberá tener en cuenta el régimen urbanístico, la situación, tamaño y naturaleza de las citadas fincas en relación con la que se valora, así como, en su caso, los usos y aprovechamientos de que sean susceptibles. Cualquier técnico valorador conoce las dificultades prácticamente insalvables de encontrar comparables que cumplan estas condiciones de analogía, dificultades previstas por el legislador, ya que, a continuación, en el apartado 2, se admite la posibilidad de no encontrar el valor real : 2. Cuando por la inexistencia de valores comparables no sea posible la aplicación del método indicado en el punto anterior, el valor del suelo no urbanizable se determinará mediante la capitalización de las rentas reales o potenciales del suelo, y conforme a su estado en el momento de la valoración. Como puede observarse, el texto deja en manos del valorador optar por la renta real o la potencial y una vez tomada la opción no se contempla ninguna posibilidad de corrección del resultado. Si además, el valorador, en el cálculo de la renta neta no se atreve a incluir como ingreso las ayudas de la Política Agraria Común por entender que puede cuestionarse la inclusión de una subvención como un ingreso normal, obtendría, en numerosos casos, valores despreciables cuando no, negativos. En el artículo 27. Valor del suelo urbanizable, varios son los problemas. Vamos a detenernos en los párrafos que generan interrogantes al técnico que debe aplicarlos: El valor del suelo urbanizable incluido en ámbitos delimitados para los que el planeamiento haya establecido las condiciones para su desarrollo, se obtendrá por aplicación al aprovechamiento que le corresponda del valor básico de repercusión en polígono, que será el deducido de las ponencias de valores catastrales. Cómo hemos de deducirlo? Cómo estaremos seguros de haberlo deducido correctamente? Deberemos preguntar al Catastro si hemos acertado? En los supuestos de inexistencia, pérdida de vigencia de los valores de las ponencias catastrales o inaplicabilidad de estos por modificación de las condiciones urbanísticas tenidas en cuenta al tiempo de su fijación, el valor del suelo se determinará de conformidad con el método residual dinámico definido en la normativa hipotecaria, considerando en todo caso los gastos que establece el artículo 30 de esta ley. Cuándo debemos entender que los valores de la Ponencia han perdido vigencia? Cuando haya transcurrido el plazo establecido en la normativa catastral para que los valores sean revisados o es cuando en el mercado se hayan detectado variaciones en relación con los que figuran en la Ponencia?. En este último caso Cómo de importantes o sustanciales deben ser esas variaciones? 1 Véase el Cuadro de Tasaciones Hipotecarias En ningún ejercicio las tasaciones de fincas rústicas han alcanzado el 2% de las totales, siendo el suelo rústico más del 90% del territorio. 3
4 Finalmente, cuando se den los supuestos citados, la Ley establece la aplicación del método residual dinámico definido en la normativa hipotecaría, apartándose en este punto de la normativa catastral que también utiliza el método residual dinámico, si bien simplificado por tratarse de valoración masiva. La diferencia entre las dos fórmulas de cálculo es la siguiente: NORMATIVA HIPOTECARIA F Ej (1 + i) = tj Sk ( 1+ i) tj Donde: F = Valor del terreno o inmueble a rehabilitar. Ej = Importe de los cobros previstos en el momento j. Sk = Importe de los pagos previstos en el momento k. Tj = Número de periodos de tiempo previsto desde el momento de la valoración hasta que se produce cada uno de los cobros. Tk = Número de periodos de tiempo previsto desde el momento de la valoración hasta que se produce cada uno de los pagos. I = Tipo de actuación elegido correspondiente a la duración de cada uno de los periodos de tiempo considerados. NORMATIVA CATASTRAL Donde: Vsu E Vss = (1 + i) n Curb ( 1+ i) n V ss = Valor del suelo sin urbanizar /m 2 de suelo. V su = Valor del suelo urbanizado /m 2 de suelo. Para la determinación del valor del suelo urbanizado y como paso intermedio para la obtención del valor unitario de suelo urbanizable se ha empleado el método residual estático utilizado en la normativa de valoración catastral. E = Edificabilidad en m 2 /m 2, resultado de aplicar a la edificabilidad bruta de planeamiento el porcentaje de cesiones obligatorias. I = Tasa de capitalización. C urb = Coste de urbanización /m 2 de suelo. N = Nº de años estimados como tiempo de transformación. La modificación introducida en este artículo por la Ley 10/2003, añadía el siguiente párrafo de cierre: 4
5 En cualquier caso, se descartarán los elementos especulativos del cálculo y aquellas expectativas cuya presencia no esté asegurada. Ahora bien, dado que el mercado incorpora factores especulativos y expectativas y en esto existe acuerdo entre todos los valoradotes, cómo se logra descartar los elementos especulativos aplicando el método de comparación con mercado, en cuanto los cuantificamos? Varios críticos del actual régimen de valoraciones parecen haber olvidado la inclusión de este párrafo. Si nos detenemos en el artículo 28. Valor del suelo urbano, prácticamente todo lo comentado para el artículo 27 podría repetirse, ya que la expresión valor básico de repercusión más específico recogido en las ponencias de valores catastrales para el terreno a valorar, suscita, al igual que deducido dudas de interpretación y el apartado 4 reproduce casi en su totalidad, el segundo párrafo del apartado 1 del artículo 27, con una pequeña variación: sólo se menciona la aplicación del método residual, por lo que debe suponerse que al no especificar que es el definido en la normativa hipotecaria, debe aplicarse en la formulación de la normativa catastral. Únicamente el procedimiento de cálculo contenido del apartado 3 de este artículo no suscita ninguna duda, siempre, naturalmente, que exista Ponencia aplicable. En resumen, la situación generada por los criterios de valoración de la Ley 6/1998 puede definirse en la siguiente forma: Indefinición en varios supuestos. Incomprensión de algunos extremos de la metodología de valoración catastral. Valoraciones heterogéneas y frecuentemente incorrectas. Fuerte litigiosidad. Graves problemas para presupuestar la obra pública. La permanencia de la utilización de la libertad estimativa del artículo 43 de la LEF. 2. El régimen de valoraciones en el TRLS Algunas reflexiones previas. Si no todas las voces estuvieron de acuerdo en la necesidad de una nueva Ley de Suelo, prácticamente existía un acuerdounánime en la necesidad de modificar los criterios de valoración de la Ley 6/1998 y, especialmente, los aplicables a suelos no urbanizables y urbanizables no incluidos en ámbitos no delimitados o sectores. En cuanto a la necesidad de un nuevo texto legal, la Exposición de Motivos menciona las ocho innovaciones realizadas en doce años, desde la promulgación del TR92 y la inconveniencia de añadir nuevos retoques y correcciones 2. Lógicamente, de nuevo, a 2 Ver artículo de Marcos Vaquer Caballería en Claves de Razón Práctica (Nº 168) La nueva Ley de Suelo y la especulación urbanística. En la introducción, la necesidad de la reforma está perfectamente explicada. 5
6 la hora de elaborar un nuevo texto, las valoraciones suponían una parte importante del mismo. Los críticos con el régimen de valoraciones han empezado a difundir que uno de los objetivos del nuevo texto es abaratar las expropiaciones y que los nuevos criterios, dañan, fundamentalmente a los agricultores. También, entre las primeras críticas se escucharon estaba la afirmación de que suponía revivir la dualidad de valores: existirá un valor para expropiaciones y un valor de mercado. Todo ello sin aportar ejemplos para sostener los argumentos, sin realizar un análisis riguroso del articulado En estos momentos no ocurre como en los años cincuenta, que no existía prácticamente ninguna bibliografía sobre valoración inmobiliaria, por lo que los legisladores de la LEF y de la LS56 no lo tuvieron fácil a la hora de establecer criterios objetivos contrastados por la práctica evaluadora. Lo cierto es que, las diferentes metodologías y los problemas que, en ocasiones, plantea su aplicación parecen interesar únicamente a unos pocos. Indudablemente dentro de estos pocos están los valuadores o tasadores. Ya hemos señalado la ausencia de información, series estadísticas, etc., en el mercado inmobiliario. Las únicas fuentes disponibles con un cierto carácter oficial son las estadísticas del Banco de España y las que recientemente ha comenzado a publicar el Ministerio de Vivienda, una parte de las mismas, herencia de las que se publicaban por el Ministerio de Fomento en las que se han introducido modificaciones metodológicas y también, nuevas series como son las de demanda y las de precios de suelo. Examinando la información disponible se observa la fuerte importancia que tiene la vivienda y la escasa disponibilidad de datos referentes a otros inmuebles. En la tabla siguiente se observa la evolución de las tasaciones desde el año TASACIONES HIPOTECARIAS TOTAL BIENES INMUEBLES Edificios residenciales viviendas TOTAL USO RESIDENCIAL Fincas rusticas terrenos urbanos TOTAL SUELOS % residencial sobre total 81,3% 82,8% 83,6% 85,3% 82,2% 81,8% 81,7% 79,6% 76,9% % fincas rusticas sobre total 1,8% 1,6% 1,6% 1,4% 1,5% 1,2% 1,2% 1,4% 1,6% % suelos sobre total 4,1% 3,9% 3,7% 3,7% 4,0% 4,2% 4,7% 4,8% 5,0% Fuente: Banco de España y elaboración propia Datos provisionales del año 2008, correspondiente al primer trimestre 6
7 En el mundo rural, la mejor fuente de información es la Encuesta de Precios de la Tierra que elaboraba y publicaba el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y mantiene el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. El objetivo de la Encuesta es el seguimiento de la evolución de los precios de la tierra y, por ello, se desechan todas las muestras que pudieran tener incorporadas en el valor expectativas urbanísticas. No se publican datos referentes a cultivos con escasa superficie y tampoco se publica información si no se alcanza un determinado número de muestras. Si gran parte de la información que se menciona y maneja procede de las tasaciones hipotecarias parece conveniente detenerse en las normas a las que deben sujetarse que son las contenidas en la Orden ECO 805/2003, de 27 de marzo, sobre normas de valoración de bienes inmuebles y de determinados derechos para ciertas entidades financieras, modificada por la Orden EHA/3011/2007 de 4 de octubre, (aunque esta modificación no está relacionada con la aprobación de la Ley 8/2007) y, también modificada por la Orden EHA/564/2008, de 28 de febrero a la que nos referiremos al tratar en contenido de la Disposición transitoria tercera. Cabe señalar que deben también respetarse las Normas Internacionales de Valuación de Activos Las Normas Internacionales de Valuación de Activos. En 1981 se crea el Comité de las Normas Internacionales de Valuación de Activos, que a partir de 1994 pasa a denominarse Comité de Normas Internacionales de Valuación y desde 2003 es una asociación inscrita compuesta por asociaciones profesionales de valuación 3 en todo el mundo, regida por sus propios estatutos y que tiene como objetivos: Formular y publicar, en pro del interés público, normas de valuación de bienes y fomentar su aplicación mundial. Armonizar las Normas entre los Estados, identificar y manifestar las diferencias en las declaraciones y/o aplicaciones de las Normas cuando éstas se presentan. Según estas Normas, que han tenido su última actualización en 2007, la valoración, a diferencia del precio pagado en un mercado, no es un hecho sino una estimación de la valía de los bienes y servicios en un tiempo dado conforme a una definición específica de valor. Las Normas Internacionales de Valuación (IVS) tienen un apartado dedicado a Conceptos y principios generales en el que se distingue entre Precio, Coste, Mercado y Valor.Las Normas establecen diferentes valores. A los efectos que aquí interesan, señalaremos que se establecen diferencias entre Valor Gravable o a Efectos Fiscales o Catastrales y Valor Hipotecario Los Métodos de Valoración Inmobiliaria. Los métodos generales de valoración inmobiliaria pueden resumirse en el método de comparación con mercado y el método de capitalización o actualización de rentas para valorar edificios (suelo y construcción), método del coste o de reposición para valorar construcciones y el método residual para valorar el suelo, pero todos los 3 Se utilizará la misma terminología que utilizan las normas, por ello, hablaremos de valuación y valuador o valorador. 7
8 autores están de acuerdo en la importancia del OBJETIVO o FINALIDAD de la valoración: a efectos fiscales o tributarios, a efectos hipotecarios, a efectos contables, etc., de tal manera que la finalidad determinará la metodología más adecuada para conseguir un mejor resultado. También existe acuerdo en que el método más adecuado para conseguir hallar un valor que represente el teórico valor de mercado o precio más probable por el que se produciría la transacción del bien entre partes independientes, es el método de comparación. Pero, excepto en supuestos muy concretos (venta en el mismo momento de pisos o locales iguales de una misma promoción), es difícil encontrar muestras de mercado que permitan conocer a que precio se ha producido la compraventa entre partes independientes. La filosofía del método de comparación es, hallar o estimar un valor o precio desconocido, tomando como base valores o precios conocidos para inmuebles similares y la similitud debe abarcar a todas las características del bien. Por ello, este método, aún en el supuesto de que pueda utilizarse porque existe abundante o suficiente información de comparables, requiere de la ayuda de diversas técnicas estadísticas y modelos matemáticos que permitan y aseguren una correcta utilización de la información disponible. Cuando no se puede utilizar el método porque no existe información o la que existe es insuficiente para fundamentar la valoración, hay que acudir a otro método general. Si existe suficiente información sobre precios de alquileres, utilizaremos el método de capitalización de rendimientos, y esto debe entenderse tanto para inmuebles urbanos como rústicos, ya que si en una zona hay poca información sobre compra-venta de oficinas o de plazas de garaje y es más abundante la existente sobre alquileres, utilizar capitalización es más adecuado que utilizar comparación. El mercado de suelo sin edificar es, claramente, un mercado en el que no es de aplicación el método de comparación. Cuando se conoce lo que se puede edificar sobre ese suelo el método que ofrece mejores resultados es el método residual. ESPECIAL REFERENCIA AL MÉTODO RESIDUAL. Ya hemos hecho referencia a la ausencia de estadísticas y de información sobre precios inmobiliarios, citando a Julio Rodríguez López 4 : La falta de información armonizada en la UE sobre dichos precios dificulta su control a efectos de política monetaria y no facilita el análisis de factores explicativos de su evolución. La recogida y elaboración de estadísticas de precios de vivienda no está cubierta por ninguna legislación en el ámbito de la eurozona. Así nos encontramos con que: En seis países, la información la elabora y publica el banco central. En tres países, la oficina estatal de estadística. En tres países, el propio sector inmobiliario. En Finlandia, el Ministerio de Medio Ambiente. En Reino Unido, la oficina del viceprimer ministro a partir de datos de entidades de crédito. En España, ahora el Ministerio de Vivienda. 4 El fructífero otoño de las estadísticas artículo publicado en noviembre de
9 En ninguno hay estadística oficiales de precios de suelo, en España, el Ministerio de Vivienda ha comenzado a formar una con la información suministrada por los Registradores de la Propiedad. Los economistas ponen como ejemplo de mercado ineficiente (versus mercado eficiente, el bursátil) el mercado inmobiliario porque: El incremento de la oferta no supone disminución de precios. Es un mercado caracterizado por la localización (no existe la globalización ). El suelo no es plenamente comercializable, no es transportable y si hablamos de suelo urbanizado, sólo es consumible allí donde se ha producido. No existe información actualizada y directa. No es flexible. Parte de su rigidez se suele imputar a una excesiva regulación. Las finalidades económicas del suelo son variadas y no se conoce su influencia en la variación del precio. El Método Residual, consistente en estimar el valor del suelo a partir del valor en venta que se supone alcanzará el producto inmobiliario que sobre el mismo se permite construir, es de utilización general y, con pequeñas diferencias en su formulación, es utilizado por promotores inmobiliarios, por las normativas fiscales e hipotecarias y, como ya hemos señalado, para valoraciones urbanísticas dentro del ámbito de la legislación estatal. Normalmente se utiliza el método residual estático para el suelo urbanizado y el método residual dinámico para el suelo urbanizable. Ya hemos indicado las diferencias de formulación entre la normativa hipotecaria y la catastral en el dinámico. En el estático son las siguientes: NORMATIVA HIPOTECARIA F = VM x (1-b ) - Ci Siendo: F Valor del terreno o inmueble a rehabilitar VM Valor del inmueble en la hipótesis de edificio terminado. b Margen o beneficio neto del promotor en tanto por uno. Ci cada uno de los pagos necesarios considerados. NORMATIVA CATASTRAL Vv = G+B+Vs+Vc= K(Vs+Vc) Vs = Vv/K Vc Siendo: Vv Valor en venta o de mercado Vs Valor del suelo Vc Valor de la construcción K Factor que engloba los gastos y beneficios, con carácter general K=
10 2.3 Los criterios de valoración en el TRLS. Conviene precisar, en primer lugar, una cuestión fundamental: el legislador estatal es el único competente de acuerdo con reiterada y consolidada doctrina del TC (SSTC 61/1997 y 164/2001) para establecer los criterios y métodos de valoración. En la determinación de dichos métodos y criterios, a tenor de la STC 166/1986, de 19 de diciembre, una vez que la Constitución no utiliza el término de «justo precio», [la] indemnización debe corresponder con el valor económico del bien o derecho expropiado, siendo por ello preciso que entre éste y la cuantía de la indemnización exista un proporcional equilibrio para cuya obtención el legislador puede fijar distintas modalidades de valoración, dependientes de la naturaleza de los bienes y derechos expropiados, debiendo ser éstas respetadas, desde la perspectiva constitucional, a no ser que se revelen manifiestamente desprovistas de base razonable. De acuerdo con dicha sentencia, la garantía constitucional de la «correspondiente indemnización» concede el derecho a percibir la contraprestación económica que corresponda al valor real de los bienes y derechos expropiados, cualquiera que sea éste, pues lo que garantiza la Constitución es el razonable equilibrio entre el daño expropiatorio y su reparación.es decir, el TC atribuye legislador estatal un amplio margen para fijar distintas modalidades de valoración - dependientes de la naturaleza de los bienes y derechos expropiados-, a las que sólo se exige, desde la perspectiva constitucional, que no se revelen manifiestamente desprovistas de base razonable. Veamos a continuación cómo se enfrenta el TRLS al controvertido tema de las valoraciones. Como no podría ser de otra manera, se pretende dar solución a los problemas que había planteado el régimen de la Ley 6/1998, pero, insistimos,debe desecharse como uno de los objetivos abaratar las expropiaciones. Si nos detenemos de nuevo en la Exposición de Motivos encontramos lo siguiente: Desde la Ley de 1956, la legislación del suelo ha establecido ininterrumpidamente un régimen de valoraciones especial que desplaza la aplicación de los criterios generales de la Ley de Expropiación Forzosa de Lo ha hecho recurriendo a criterios que han tenido sin excepción un denominador común: el de valorar el suelo a partir de cuál fuera su clasificación y categorización urbanísticas, esto es, partiendo de cuál fuera su destino y no su situación real. Unas veces se ha pretendido con ello aproximar las valoraciones al mercado, presumiendo que en el mercado del suelo no se producen fallos ni tensiones especulativas, contra las que los poderes públicos deben luchar por imperativo constitucional. Se llegaba así a la paradoja de pretender que el valor real no consistía en tasar la realidad, sino también las meras expectativas generadas por la acción de los poderes públicos. Y aun en las ocasiones en que con los criterios mencionados se pretendía contener los justiprecios, se contribuyó más bien a todo lo contrario y, lo que es más importante, a enterrar el viejo principio de justicia y de sentido común contenido en el artículo 36 de la vieja pero todavía vigente Ley de Expropiación Forzosa: que las tasaciones expropiatorias no han de tener en cuenta las plusvalías que sean consecuencia directa del plano o proyecto de obras que dan lugar a la expropiación ni las previsibles para el futuro. Esto supuesto, los criterios de valoración establecidos persiguen determinar con la necesaria objetividad y seguridad jurídica el valor de sustitución del inmueble en el mercado por otro similar en su misma situación. 10
11 Se ha dicho que se revivía la dualidad de valores, existiendo un valor para expropiaciones y un valor de mercado. Esta afirmación se hace con sentido crítico negativo, cuando, de ser ciertas las afirmaciones de la sobrevaloración de los inmuebles detectada en el mercado que algunos estudios cifran hasta un 40% 5, no sería muy razonable pagar con el dinero de todos los ciudadanos este sobreprecio. Además, el TRLS fija con claridad el ámbito de aplicación de los criterios de valoración, fuera del cuál, o bien regirán otras normas (por ejemplo, a efectos tributarios), o bien regirá la libertad de pacto (compra-venta de inmuebles que no tengan fijado un precio máximo administrativo) Asimismo, conviene recordar que otro de los fallos que se achacan al texto como es la ruptura entre la vinculación del régimen de valoración con la clase de suelo, tampoco puede aceptarse ya que la vinculación era más formal que real (como se observa con claridad en el artículo 27 de la Ley 6/1998) y que el mandato de no incorporar expectativas ni elementos especulativos (que es indudable que sí incorpora el mercado) ya estaba en la Ley 6/1998. Lo que persigue el nuevo texto en todos y cada uno de sus artículos es, fijar los criterios más objetivos para garantizar la indemnidad, utilizando la metodología más adecuada para intentar encontrar, precisamente, el valor más real del bien. Por tanto, el objetivo fundamental perseguido va a ser la aplicación de la metodología más adecuada para cumplir la garantía constitucional de la correspondiente indemnización, impidiendo la especulación, como manda el art. 47. Como todo el régimen de valoraciones se estructura en torno a las situaciones fácticas en que puede encontrase el suelo, antes de recorrer los artículos referentes a valoraciones nos detendremos en el Artículo 12: Artículo 12. Situaciones básicas del suelo. 1. Todo el suelo se encuentra, a los efectos de esta Ley, en una de las situaciones básicas de suelo rural o de suelo urbanizado. 2. Está en la situación de suelo rural: a) En todo caso, el suelo preservado por la ordenación territorial y urbanística de su transformación mediante la urbanización, que deberá incluir, como mínimo, los terrenos excluidos de dicha transformación por la legislación de protección o policía del dominio público, de la naturaleza o del patrimonio cultural, los que deban quedar sujetos a tal protección conforme a la ordenación territorial y urbanística por los valores en ellos concurrentes, incluso los ecológicos, agrícolas, ganaderos, forestales y paisajísticos, así como aquéllos con riesgos naturales o tecnológicos, incluidos los de inundación o de otros accidentes graves, y cuantos otros prevea la legislación de ordenación territorial o urbanística. b) El suelo para el que los instrumentos de ordenación territorial y urbanística prevean o permitan su paso a la situación de suelo urbanizado, hasta que termine la correspondiente actuación de urbanización, y cualquier otro que no reúna los requisitos a que se refiere el apartado siguiente. 3. Se encuentra en la situación de suelo urbanizado el integrado de forma legal y efectiva en la red de dotaciones y servicios propios de los núcleos de población. 5 Diferentes estudios y artículos sobre la burbuja inmobiliaria han venido cifrando la sobrevaloración entre un 20% y un $0% 11
12 Se entenderá que así ocurre cuando las parcelas, estén o no edificadas, cuenten con las dotaciones y los servicios requeridos por la legislación urbanística o puedan llegar a contar con ellos sin otras obras que las de conexión de las parcelas a las instalaciones ya en funcionamiento. Al establecer las dotaciones y los servicios a que se refiere el párrafo anterior, la legislación urbanística podrá considerar las peculiaridades de los núcleos tradicionales legalmente asentados en el medio rural. En definitiva: el suelo rural puede estar preservado del proceso urbanizador, o por el contrario, sujeto a transformación urbanística, convirtiéndose en suelo urbanizado cuando se haya finalizado la urbanización. Una vez urbanizado, puede estar sujeto a una mejora o renovación de la urbanización existente por no entenderse adecuada a los usos reales o previstos. A su vez, el suelo urbanizado puede estar: sin edificar, en proceso de edificación o edificado. No parece que exista ninguna dificultad para vincular el suelo rural con el no urbanizable y con el urbanizable (situaciones recogidas en a) y b)). Se plantean dudas en aquellos casos en que siendo la situación fáctica rural, el planeamiento los haya incluido en urbano no consolidado. En el Gráfico A encontramos una carretera que delimita una zona urbanizadaconsolidada de otra que, si se viera la imagen aérea, entenderíamos perfectamente que es puro campo. Sin embargo, el suelo incluido dentro de la línea roja es urbano no consolidado. La inclusión del suelo en urbano no consolidado no se justifica, puesto que todas las legislaciones han venido estableciendo la necesidad de que el suelo urbano cuente con servicios urbanísticos. En el Gráfico B, dentro de la línea roja hay una isla que, probablemente necesite reurbanización y que también es urbano no consolidado pero, en este supuesto si todo lo que rodea la isla cuenta con servicios urbanísticos parece evidente que sí pueden cumplirse con facilidad los requisitos del punto 3 Gráfico A 12
13 Gráfico B A continuación realizaremos un recorrido por los artículos del título de Valoraciones comentando su contenido Análisis de los artículos referentes a valoraciones. Artículo 21. Ámbito del régimen de valoraciones. 1. Las valoraciones del suelo, las instalaciones, construcciones y edificaciones, y los derechos constituidos sobre o en relación con ellos, se rigen por lo dispuesto en esta Ley cuando tengan por objeto: a) La verificación de las operaciones de reparto de beneficios y cargas u otras precisas para la ejecución de la ordenación territorial y urbanística en las que la valoración determine el contenido patrimonial de facultades o deberes propios del derecho de propiedad, en defecto de acuerdo entre todos los sujetos afectados. b) La fijación del justiprecio en la expropiación, cualquiera que sea la finalidad de ésta y la legislación que la motive. c) La fijación del precio a pagar al propietario en la venta o sustitución forzosas. d) La determinación de la responsabilidad patrimonial de la Administración Pública. 2. Las valoraciones se entienden referidas: a) Cuando se trate de las operaciones contempladas en la letra a) del apartado anterior, a la fecha de iniciación del procedimiento de aprobación del instrumento que las motive. b) Cuando se aplique la expropiación forzosa, al momento de iniciación del expediente de justiprecio individualizado o de exposición al público del proyecto de expropiación si se sigue el procedimiento de tasación conjunta. c) Cuando se trate de la venta o sustitución forzosas, al momento de la iniciación del procedimiento de declaración del incumplimiento del deber que 13
14 la motive. d) Cuando la valoración sea necesaria a los efectos de determinar la indemnización por responsabilidad patrimonial de la Administración pública, al momento de la entrada en vigor de la disposición o del comienzo de la eficacia del acto causante de la lesión. El artículo 21 se estructura en dos apartados: el primero de ellos precisa las situaciones en las que resultará obligado aplicar los criterios de valoración. Pero obsérvese que la precisión se extiende más allá: no es sólo el suelo, son también las accesiones y los derechos sobre los mismos. El segundo apartado precisa el momento de referencia que debe considerarse a los efectos de inicio del procedimiento de valoración. Se refunden, pues, en un único artículo determinaciones que se encontraban comprendidas en los artículos 23 y 24 de la LS 98. Detengámonos en el contenido del apartado 1. En la letra a) se extiende la aplicación del régimen de valoraciones, no sólo a las operaciones de reparto de beneficios y cargas, sino a todas aquellas que sean precisas para la ejecución de la ordenación territorial y urbanística siempre que no exista acuerdo entre los sujetos afectados. Esta extensión es perfectamente conforme con la interpretación competencial del TC (Ver STC 164/2001) en materia de valoraciones, que ha justificado la competencia del legislador estatal para fijar reglas de valoración en todos los supuestos de expropiación o determinación imperativa del valor de un bien o derecho. La falta de acuerdo puede producirse no sólo en los procedimientos de equidistribución, sino en otros procedimientos urbanísticos como la declaración de ruina, la ocupación directa y, como veremos al comentar la letra c), en supuesto de venta o sustitución forzosa, pudiendo en todos producirse valoraciones imperativas. El contenido de la letra b) no supone ninguna alteración o modificación a la situación anterior. No ocurre así con lo establecido en la letra c). Si bien las legislaciones anteriores se han venido ocupando, lógicamente, de los deberes de edificar y rehabilitar, y el incumplimiento de dichos deberes llevaban aparejadas las correspondientes medidas sancionadoras a establecer por las administraciones autonómicas y, finalmente, locales, el final del camino del incumplimiento consistía en la expropiación del inmueble. Pero es de todos conocido la escasa o, nos atreveríamos a decir, prácticamente nula aplicación de esta medida y no solamente por el rechazo social que suscrita la expropiación, también porque en muchos casos, especialmente en situaciones de rehabilitación, el propietario se veía en fuertes dificultades para afrontar la inversión económica necesaria para cumplir los deberes establecidos. El sistema contemplado ahora ofrece una alternativa menos drástica y, por tanto, seguramente más eficaz. A ello se hace referencia en la Exposición de Motivos: Toda capacidad conlleva una responsabilidad, que esta Ley se ocupa de articular al servicio del interés general a lo largo de todo su cuerpo: desde la responsabilidad patrimonial por el incumplimiento de los plazos máximos en los procedimientos de ordenación urbanística, a la posibilidad de sustituir forzosamente al propietario incumplidor de los plazos de ejecución Finalmente, en la letra d) se establece que las mismas reglas y criterios de valoración se aplicarán para las eventuales indemnizaciones que deba asumir la Administración y es importante comentar aunque sea de forma muy resumida que, por primera vez, se trata la expropiación y la responsabilidad patrimonial como dos caras de la 14
15 misma moneda que es lo que habían venido estableciendo varios pronunciamientos de los tribunales, observando una falta de coherencia al considerar plusvalías urbanísticas en las expropiaciones y olvidarse de las mismas en los supuestos de ius variandi con el argumento de que toda alteración de planeamiento entra dentro de las competencias de la administración urbanística. El artículo 35 introduce novedades fijando las reglas para un tratamiento coherente. El apartado 2 fija, de forma sistemática, la referencia temporal o momento al que deben entenderse referidas las valoraciones y únicamente en lo referente al contenido de la letra a) será necesario acudir a la concreción que deberá incluir la legislación autonómica para conocer la fecha de iniciación del procedimiento de aprobación del instrumento que las motive. Artículo 22. Criterios generales para la valoración de inmuebles. 1. El valor del suelo corresponde a su pleno dominio, libre de toda carga, gravamen o derecho limitativo de la propiedad. 2. El suelo se tasará en la forma establecida en los artículos siguientes, según su situación y con independencia de la causa de la valoración y el instrumento legal que la motive. Este criterio será también de aplicación a los suelos destinados a infraestructuras y servicios públicos de interés general supramunicipal, tanto si estuvieran previstos por la ordenación territorial y urbanística como si fueran de nueva creación, cuya valoración se determinará según la situación básica de los terrenos en que se sitúan o por los que discurren de conformidad con lo dispuesto en esta Ley. 3. Las edificaciones, construcciones e instalaciones, los sembrados y las plantaciones en el suelo rural, se tasarán con independencia de los terrenos siempre que se ajusten a la legalidad al tiempo de la valoración, sean compatibles con el uso o rendimiento considerado en la valoración del suelo y no hayan sido tenidos en cuenta en dicha valoración por su carácter de mejoras permanentes. En el suelo urbanizado, las edificaciones, construcciones e instalaciones que se ajusten a la legalidad se tasarán conjuntamente con el suelo en la forma prevista en el apartado 2 del artículo 24. Se entiende que las edificaciones, construcciones e instalaciones se ajustan a la legalidad al tiempo de su valoración cuando se realizaron de conformidad con la ordenación urbanística y el acto administrativo legitimante que requiriesen, o han sido posteriormente legalizadas de conformidad con lo dispuesto en la legislación urbanística. La valoración de las edificaciones o construcciones tendrá en cuenta su antigüedad y su estado de conservación. Si han quedado incursas en la situación de fuera de ordenación, su valor se reducirá en proporción al tiempo transcurrido de su vida útil. 4. La valoración de las concesiones administrativas y de los derechos reales sobre inmuebles, a los efectos de su constitución, modificación o extinción, se efectuará con arreglo a las disposiciones sobre expropiación que específicamente determinen el justiprecio de los mismos; y subsidiariamente, según las normas del Derecho administrativo, civil o fiscal que resulten de aplicación. Al expropiar una finca gravada con cargas, la Administración que la efectúe podrá elegir entre fijar el justiprecio de cada uno de los derechos que concurren con el 15
16 dominio, para distribuirlo entre los titulares de cada uno de ellos, o bien valorar el inmueble en su conjunto y consignar su importe en poder del órgano judicial, para que éste fije y distribuya, por el trámite de los incidentes, la proporción que corresponda a los respectivos interesados. El apartado 1 viene a fijar un principio general relativo a la valoración del suelo, evitando cualquier mención a la clasificación urbanística. En el apartado 2 se pretende introducir la mayor claridad posible en la determinación de las reglas de valoración que incluirán los artículos siguientes, en función de la situación básica del suelo a valorar, con el objetivo de acabar con la controversia suscitada en los denominados sistemas generales de ámbito supramunicipal. La STS de 29 de enero de 1994, a la que siguieron varias en el mismo sentido, deben ser entendidas como una solución (en muchos casos no muy acertada, en términos valorativos) a una situación anómala por falta de precisión, o bien claramente fraudulenta, cuando un suelo incluido de forma clara en la trama urbana se calificaba como sistema general y no se le adscribía a suelo urbano o urbanizable, burlando, en este caso, el principio de equidistribución de beneficios y cargas. Pero las expropiaciones para la realización de las grandes infraestructuras, no traen causa de los planes urbanísticos y, por tanto, el principio de equidistribución no tiene sentido y lo que debe cumplirse es el principio de indemnidad propio de toda expropiación (véase STS de 19 de enero de 2002 y STS de 13 de febrero de 2004). La claridad con que el segundo párrafo del apartado 2 expresa tanto si estuvieran previstos por la ordenación territorial y urbanística como si fueran de nueva creación, cuya valoración se determinará según la situación básica. El apartado 3 fija los criterios para la valoración de edificaciones, construcciones, sembrados, etc., siendo el criterio general la valoración independiente del suelo cuando éste se encuentra en la situación de rural (excepción hecha de los que se hayan tenido en cuenta en la valoración del suelo por su carácter de mejora permanente) y la tasación conjunta en el suelo en situación de urbanizado. La lógica de esta diferencia de criterio se verá con toda claridad en el análisis de los artículos 23 y 24 en los que se describe la metodología concreta a utilizar en cada una de las dos situaciones básicas, pero en este apartado ya se precisa la necesidad de que las edificaciones estén ajustadas a la legalidad y qué se entiende por tal queda perfectamente precisado en el párrafo tercero. El último párrafo viene a recordar la necesidad de depreciar el valor obtenido por el método de reposición en razón de la antigüedad y estado de conservación, así como en aquellas situaciones de fuera de ordenación, reducir el valor en proporción al tiempo transcurrido de su vida útil. El apartado 4 no presenta novedades, recogiendo prácticamente de forma literal, el contenido del artículo 32 de la LS
17 Artículo 23. Valoración en el suelo rural. 1. Cuando el suelo sea rural a los efectos de esta Ley: a) Los terrenos se tasarán mediante la capitalización de la renta anual real o potencial, la que sea superior, de la explotación según su estado en el momento al que deba entenderse referida la valoración. La renta potencial se calculará atendiendo al rendimiento del uso, disfrute o explotación de que sean susceptibles los terrenos conforme a la legislación que les sea aplicable, utilizando los medios técnicos normales para su producción. Incluirá, en su caso, como ingresos las subvenciones que, con carácter estable, se otorguen a los cultivos y aprovechamientos considerados para su cálculo y se descontarán los costes necesarios para la explotación considerada. El valor del suelo rural así obtenido podrá ser corregido al alza hasta un máximo del doble en función de factores objetivos de localización, como la accesibilidad a núcleos de población o a centros de actividad económica o a la ubicación en entornos de singular valor ambiental o paisajístico, cuya aplicación y ponderación habrá de ser justificada en el correspondiente expediente de valoración, todo ello en los términos que reglamentariamente se establezcan. b) Las edificaciones, construcciones e instalaciones, cuando deban valorarse con independencia del suelo, se tasarán por el método de coste de reposición según su estado y antigüedad en el momento al que deba entenderse referida la valoración. c) Las plantaciones y los sembrados preexistentes, así como las indemnizaciones por razón de arrendamientos rústicos u otros derechos, se tasarán con arreglo a los criterios de las Leyes de Expropiación Forzosa y de Arrendamientos Rústicos. 2. En ninguno de los casos previstos en el apartado anterior podrán considerarse expectativas derivadas de la asignación de edificabilidades y usos por la ordenación territorial o urbanística que no hayan sido aún plenamente realizados. El contenido del apartado 1 a) no adolece de las imprecisiones del 26.2 de la LS 98. Claramente se establece que la tasación vendrá determinada por la mayor de las rentas de explotación y también se precisa que esa renta a considerar es anual. Precisión esta última de gran importancia para la correcta aplicación de lo establecido en el régimen transitorio que es la ORDEN ECO/805/2003. En el segundo párrafo encontramos las indicaciones para el cálculo de la renta potencial, indicaciones que tienen un alto de grado de precisión y que con la ayuda de cualquier manual de valoración de inmuebles rústicos, nos permitiría una correcta valoración y que, lógicamente serán desarrolladas reglamentariamente. El tercer párrafo permite corregir al alza el resultado obtenido en función de factores objetivos de localización porque la localización es un factor que influye en 17
18 el valor de los bienes y no sólo de los bienes urbanos. Pero, el texto se cuida de señalar que su aplicación y ponderación deberán estar justificadas en el expediente, todo lo cual debería impedir que una corrección al alza que tiene toda su lógica si se pretende obtener un valor correcto para un concreto inmueble, se convirtiera en un instrumento para conseguir valores expectantes y especulativos. El apartado 1 b) precisa la aplicación del método de reposición para las construcciones y edificaciones y las correcciones que se deberán aplicar. El apartado 1 c) únicamente presenta la novedad de la mención en la Ley de Arrendamientos Rústicos. El punto 2 recoge el imperativo de no considerar expectativas derivadas de una ordenación que puede no materializarse. El camino a recorrer para calcular el valor de una finca en situación rural sería: Si la finca está en explotación, investigación de la renta real. Cálculo de la renta potencial. Al precisar que el periodo es anual, la fórmula de cálculo del valor por actualización de rentas esperadas de la ORDEN ECO/805/2003 V A = Σ Ej ( 1 + i) - Σ SK ( 1 + i) tk + Valordereversión ( 1 + i) n se simplifica, debiendo utilizar la expresión V = i R Si bien, un tasador experimentado, para no correr el riesgo de actuar con unos valores de un año agrícolamente excelente o, por el contrario, adverso, para el cultivo en cuestión, podría asegurar aún más su valoración calculando el valor, por ejemplo, en los tres o cinco últimos años y despreciando el más bajo y el más alto. Utilizando la ecuación clásica: Donde: R = I G B R = Renta potencial I = Producción final o ingresos G = Gastos totales: materias primas, mano de obra, impuestos, etc. B = Beneficio empresarial Si el inmueble a valorar tiene diferentes cultivos o dentro del mismo cultivo diferentes intensidades productivas, se procederá de la forma siguiente: División en subparcelas de cultivo y asignación de intensidad productiva o clase a cada cultivo. 18
19 Cálculo del rendimiento teórico de cada subparcela, obtenido a través de las cuentas realizadas para explotaciones ideales o tipo, pudiendo utilizar los precios de productos, mano de obra, semillas, abono, etc. oficialmente publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Estimación del beneficio empresarial que dependerá del tipo de cultivo y de la explotación y que, según algunos autores, puede cifrarse en un 60% de I G. También hay autores que defienden que como máximo puede utilizarse un 50% del rendimiento bruto y como mínimo un 15%. A continuación se comparará la renta real con el resultado del cálculo de la renta potencial y se estudiará la procedencia de aplicar al menor de los dos valores una corrección al alza. La Encuesta de Precios de la Tierra, que publica el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, será un instrumento de gran ayuda en todo el proceso, especialmente porque en la metodología utilizada para su confección, se desprecian todas las muestras o transacciones sobre las que exista alguna duda en relación con la influencia en el precio de expectativas urbanísticas. No consideramos necesario detenerse en el método de reposición para la valoración de las construcciones porque es el que siempre han mencionado todas las legislaciones. EJEMPLO Valoración de suelo rural no sujeto a transformación urbanística. Se trata de valorar una parcela de m 2, labor regadío, que se expropia para una carretera, incluida por el planeamiento en suelo clasificado como no urbanizable. Para el cálculo de la renta, utilizando los medios técnicos normales para su producción, se estiman unos ingresos de la explotación de /ha, que incluyen las subvenciones de carácter estable. Por el tipo de explotación, se estima que los gastos ascienden al 50% del total de los ingresos y que el beneficio empresarial supone un 60% de la diferencia entre ingresos y gastos. R P = I-G-B= =500 /Ha V= R/i= 500/0,0335 = /Ha Se ha utilizado como tipo de capitalización la última referencia publicada antes del momento de la valoración por el Banco de España del rendimiento de la Deuda Pública del Estado en mercados secundarios a tres años. El propietario presenta información que acredita que su renta neta anual asciende a 650 /Ha. R R = 650 /Ha. V= R/i= 650/0,0335 = /Ha No se considera de aplicación el factor de localización al no existir circunstancias que lo justifiquen. No existen construcciones, edificaciones ni instalaciones. La EPT 2006 recoge un valor mínimo para labor regadío de /Ha y máximo de /Ha. 19
20 Artículo 24. Valoración en el suelo urbanizado 1. Para la valoración del suelo urbanizado que no está edificado, o en que la edificación existente o en curso de ejecución es ilegal o se encuentra en situación de ruina física: a) Se considerarán como uso y edificabilidad de referencia los atribuidos a la parcela por la ordenación urbanística, incluido en su caso el de vivienda sujeta a algún régimen de protección que permita tasar su precio máximo en venta o alquiler. Si los terrenos no tienen asignada edificabilidad o uso privado por la ordenación urbanística, se les atribuirá la edificabilidad media y el uso mayoritario en el ámbito espacial homogéneo en que por usos y tipologías la ordenación urbanística los haya incluido. b) Se aplicará a dicha edificabilidad el valor de repercusión del suelo según el uso correspondiente, determinado por el método residual estático. c) De la cantidad resultante de la letra anterior se descontará, en su caso, el valor de los deberes y cargas pendientes para poder realizar la edificabilidad prevista. 2. Cuando se trate de suelo edificado o en curso de edificación, el valor de la tasación será el superior de los siguientes: a) El determinado por la tasación conjunta del suelo y de la edificación existente que se ajuste a la legalidad, por el método de comparación, aplicado exclusivamente a los usos de la edificación existente o la construcción ya realizada. b) El determinado por el método residual del apartado 1 de este artículo, aplicado exclusivamente al suelo, sin consideración de la edificación existente o la construcción ya realizada. 3. Cuando se trate de suelo urbanizado sometido a actuaciones de reforma o renovación de la urbanización, el método residual a que se refieren los apartados anteriores considerará los usos y edificabilidades atribuidos por la ordenación en su situación de origen. El artículo 12.3 ha definido qué suelo se encuentra en la situación de urbanizado, definición que, indudablemente, deberá completarse con lo que establezca la legislación autonómica, ya que, como en el propio artículo se señala, deberán contar con las dotaciones y los servicios requeridos por la legislación urbanística o puedan llegar a contar con ellos sin otras obras que las de conexión de las parcelas a las instalaciones ya en funcionamiento. Estos suelos pueden ser, por tanto, solares edificados o sin edificar, o bien parcelas situadas dentro de la trama urbana, pero que, aún contando con los tradicionales servicios urbanísticos, requieren reformar, renovar, completar la urbanización. El artículo se estructura en tres apartados que recogen los criterios para cada una de las situaciones o circunstancias en que puede encontrarse una parcela en suelo urbanizado. Solar sin edificar, o bien edificado, pero que la construcción existente, bien por ilegal, bien por estar en situación de ruina, no daba valorarse. Aún siendo 20