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Timestamp: 2017-10-24 09:14:19
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Matched Legal Cases: ['artículo 502', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 1', 'artículo 2', 'artículo 502', 'artículo 1', 'artículo 469']

Sentencia T.S. (Sala 1) de 29 de octubre de 1987. Letra de cambio - Cláusula - Portal Asesoría y Empresas Thomson Reuters
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Sentencia T.S. (Sala 1) de 29 de octubre de 1987
Cláusula "sin gastos": efectos. Dispensa al tenedor de levantar el protesto, pero no de probar haber presentado la letra al pago.
La llamada cláusula "sin gastos", que una muy frecuente práctica mercantil incorpora a las letras de cambio, viene siendo admitida por la doctrina de esta Sala. Su juego, en el ámbito del Derecho cambiario, ha venido principalmente referido al efecto que su inclusión puede producir en las letras en que la misma aparezca respecto al mecanismo del protesto, habida cuenta lo dispuesto en el artículo 502 del Código de Comercio. La escasa doctrina de esta Sala, proclama la tesis de que dicha cláusula dispensa del protesto al tenedor de la cambial, dado que implica un desistimiento o renuncia al mismo, acto éste que se integra en el marco del poder dispositivo del tenedor de la cambial que puede, consiguientemente abdicar de los beneficios que referida diligencia le otorga (...).
La renuncia al protesto no libera al tenedor de la cambial de la obligación de presentar la letra a la aceptación o al pago dentro del término señalado.
Primero.-Los presupuestos fácticos que constituyen el eje del proceso que aquí concluye y que por ser objeto de discusión deben ser previamente expuestos al objeto de la mejor comprensión del presente recurso, son los siguientes:
I) La existencia de una letra de cambio con un valor de 4.926.000 pesetas, librada por "Unidad Económica Garza, S.A.", siendo el librado y aceptante "Fabrelec"; en el anverso de referida cambial aparece consignada la cláusula "sin gastos".
II) En el reverso de dicha letra aparecen dos endosos sucesivos; en el primero, de fecha 4 de octubre de 1981, figura como endosante la citada entidad libradora y como endosatoria "Cartonajes Ondulados del Centro de España" (en lo sucesivo "Cartocesa"); en el segundo, quien endosa es esta última sociedad y el endosatario el "Banco de Bilbao, S.A."
III) Entre dicha entidad bancaria y "Cartocesa", se celebra el clásico contrato de descuento como base del citado endoso y la entrega a la endosante del importe de la cambial, con la percepción por parte del Banco de parte de su capital en concepto de intereses de la cantidad adelantada.
IV) Referida letra, al parecer no es abonada, por lo cual el tenedor de la misma reclama su importe a quien se la endosó, con base en el indicado contrato de descuento, a lo cual "Cartocesa" opone que la cambial ni fue protestada ni presentada al cobro.
Segundo.-De las cuatro motivaciones que integran este recurso, la primera se inserta en el número 4 del artículo 1.692 de la Ley Procesal denunciando el error en la apreciación de la prueba por parte del Tribunal sentenciador, que basa en documentos obrantes en autos, concretamente, en el contrato de descuento celebrado entre la recurrente, "Banco de Bilbao, S.A." y la recurrida "Cartonajes Ondulados del Centro de España", en cuyas condiciones generales aparece además de otras, que "el Banco se reserva el derecho a protestar las letras aunque estén extendidas con la cláusula "sin gastos", para asegurarse la acción cambiaria de reembolso, quedando el cedente obligado a reintegrar intereses, gastos de protesto y los demás que se causen", agregándose por la recurrente, que si bien en la sentencia del Juzgado se reconoce al Banco la facultad de protestar indicado tipo de letras, se agrega que "tal derecho se transforma en obligación para asegurar la acción cambiaria de retorno", lo cual en opinión de la citada entidad bancaria no es lo que dice el documento. Igualmente se critica la solución dada por la Sala a quo, distinta de la del Juzgado, y consistente en que "la autorización a reintegrarse de los gastos de protesto, deja sin efecto el contenido de la cláusula sin gastos de la letra, y el derecho del Banco a reclamar al cedente cuando no ha habido protesto".
Tercero.-Este motivo no puede prosperar por una muy casacionalmente sencilla razón; la de que no obstante su ubicación en el ordinal 4 del artículo 1.692 de la Ley Procesal, lo que en él se está haciendo es una crítica de la interpretación que el Tribunal de apelación ha realizado de la cláusula del negocio de descuento que se ha dejado indicada en el fundamento anterior, en relación con las infracciones que se denuncian en los motivos siguientes y se pasan inmediatamente a examinar, olvidando que en su actual redacción, el citado número 4 va dirigido a intentar justificar o acreditar un hecho que traspasa la esfera de su contenido. Así, en la motivación segunda, se imputa al Tribunal a quo la infracción del artículo 1.281 del Código Civil al estimar que "La relación jurídica existente entre la sociedad demandada y el Banco que represento, es un contrato de descuento, que ha tenido distintas interpretaciones en su encuadramiento jurídico, y sobre el que se ha pronunciado muy certeramente esa Sala, en el sentido de tratarse de un contrato especial o atípico, por el que, y con ocasión del descuento, la persona que recibe el dinero, cede pro solvendo la letra de cambio...", estimando que las obligaciones derivadas de dicho contrato sólo producen efecto entre las partes contratantes por virtud de lo dispuesto en el artículo 1.257 del Código Civil, lo que traducido al supuesto objeto de discusión en la litis que aquí concluye, implica que la cláusula objeto de discusión autoriza al Banco recurrente a protestar las letras "sin gastos", "para conservar la acción de reembolso o de regreso contra personas vinculadas a la letra, tales como el librador o los endosantes anteriores, y ajenas al contrato de descuento". A su vez, el motivo tercero imputa al Tribunal a quo la infracción de los artículos 483 y 502 del Código de Comercio así como de los usos mercantiles que son fuente del Derecho según el artículo 2 del citado cuerpo legal, con base en que la obligación de protestar las letras de cambio quiebra cuando en ellas aparece la cláusula "sin gastos", cual acontece precisamente en la cambial que ha motivado el proceso que aquí concluye, un declarativo de mayor cuantía. Por último, el cuarto motivo atribuye al juzgador de apelación la infracción de la jurisprudencia que cita, representada por las sentencias de este Tribunal de 7 de marzo de 1974, 26 de febrero de 1981, 30 de abril de 1983 y 6 de julio de 1984.
Cuarto.-Ninguno de estos motivos puede ser estimado, porque prevalezca o no la interpretación que la entidad bancaria recurrente pretende en orden al contrato de descuento y a la cláusula "sin gastos" de la cambial cuestionada, es lo cierto que la conclusión a que se llega es la misma que se contiene en el fallo de la sentencia impugnada por las razones que se pasan a exponer en los sucesivos fundamentos.
Quinto.-La llamada cláusula "sin gastos", que una muy frecuente práctica mercantil incorpora a las letras de cambio, viene siendo admitida por la doctrina de esta Sala desde la sentencia de 6 de julio de 1966, corroborada, en orden a dicho aspecto, por las de 7 de marzo de 1974, 30 de abril de 1984 y 14 de mayo de 1986. Su juego, en el ámbito del Derecho cambiario, ha venido principalmente referido al efecto que su inclusión puede producir en las letras en que la misma aparezca respecto al mecanismo del protesto, habida cuenta lo dispuesto en el artículo 502 del Código de Comercio. La escasa doctrina de esta Sala sobre la materia, representada por las dos sentencias citadas, proclama la tesis de que dicha cláusula dispensa del protesto al tenedor de la cambial, dado que implica un desistimiento o renuncia al mismo, acto éste que se integra en el marco del poder dispositivo del tenedor de la cambial que puede, consiguientemente, abdicar de los beneficios que referida diligencia le otorga.
Sexto.-Siguiendo con el razonar de lo indicado en el precedente fundamento, ha de declararse que, obviamente, esa renuncia convencional al protesto conduce ineludiblemente al estudio de las consecuencias que dicha manifestación de voluntad puede originar, y en lo que al caso aquí contemplado se refiere, a la por la demandada "Cartocesa" alegada circunstancia de que la letra en cuestión no había sido presentada para su pago en contraste con la afirmación del Banco de Bilbao de que sí lo fue, afirmaciones contradictorias que dado no se ha practicado prueba sobre dicho extremo por ninguna de las partes contendientes, lleva inexorablemente a examinar, por virtud de lo dispuesto en el artículo 1.214 del Código Civil a quién correspondía la carga de acreditar dicho extremo. Así centrado el problema se hace necesario precisar que:
a) Toda la actuación de la entidad bancaria recurrente se centra, tanto en la primera instancia como en la apelación, como en este recurso, en que por virtud de la citada cláusula el protesto no era necesario.
b) A su vez se hace también conveniente indicar, que la renuncia al protesto no libera al tenedor de la cambial de la obligación que el artículo 469 del Código de Comercio impone al tenedor de la misma.
Séptimo.-Y dando un paso más en este devenir probatorio cambiario es preciso trasladar la atención a un no menos interesante aspecto, el relativo a quién corresponderá la carga de la prueba de haberse o no presentado al pago la cambial en cuestión. Así centrado el tema y habida cuenta lo hasta ahora expuesto, es evidente que si bien la moderna doctrina procesalista suele partir de la fórmula de que a cada parte le corresponde alegar y probar los hechos que integran el supuesto de la norma favorable, es decir, aquellos que constituyen el fundamento de su pretensión, no puede olvidarse que ello es una regla general a veces no aplicable por las dificultades que en ocasiones se presentan, dado que no siempre existen hechos constitutivos stricto sensu cuya prueba correría a cargo del actor, ni tampoco puras excepciones o hechos impeditivos o extintivos a probar por el demandado. Por ello, suele acudirse en materia de dicha carga, a atribuir a cada parte la de aquella que le sea más fácil acreditar por estar más próximo a la misma. Pues bien, sobre tales bases, en el caso aquí contemplado es obvio:
a) Que quien más fácilmente podía probar la presentación de la cambial cuestionada al cobro era el Banco de Bilbao como tenedor de la misma.
b) Que el medio más apto para acreditar ese hecho, es el protesto, diligencia que no se efectuó porque la citada entidad bancaria, haciendo uso del derecho que la concede la cláusula "sin gastos", no lo efectuó.
c) Que por ello las consecuencias que puedan derivar del ejercicio de tal derecho, concretamente la justificación de su presentación al cobro, deben recaer sobre dicho Banco. Por último y en lo que a la también denunciada infracción de la doctrina jurisprudencial contenida en las sentencias que se citan en el motivo cuarto se refiere, es evidente no producen cambio alguno en lo que se deja relatado, en cuanto una cosa es admitir la validez de la citada cláusula "sin gastos" y su trascendencia en orden al levantamiento o no del protesto, tema al que referidas sentencias se refieren y ha quedado debidamente examinado, y otra el hecho de la no presentación al pago.