Source: http://docplayer.es/12187220-1-objeto-del-informe-2-fundamentos-de-derecho.html
Timestamp: 2017-12-16 06:08:32
Document Index: 801125

Matched Legal Cases: ['artículo 2', 'artículo 29', 'artículo 294', 'artículo 78', 'artículo 103', 'artículo 23', 'artículo 2', 'artículo 145', 'artículo 76', 'artículo 28', 'artículo 75']

1. Objeto del informe. 2. Fundamentos de derecho - PDF
Download "1. Objeto del informe. 2. Fundamentos de derecho"
Paula Núñez Palma
1 Informe sobre los gastos de representación y defensa judicial de los miembros de Equipo de Gobierno y personal de los entes locales en los procedimientos penales. 1. Objeto del informe 1.1. Sucede con cierta frecuencia, que el Alcalde y otros concejales del Equipo de Gobierno de un Ayuntamiento, son objeto de denuncias y querellas que ocasionan actuaciones penales contra ellos, siempre por hechos realizados en virtud del cargo público que ostentan Lo mismo sucede con los funcionarios y el personal al servicio del Ayuntamiento, también por actuaciones en virtud de la función y trabajo que desarrollan en la entidad local También puede suceder que sea el Alcalde o el Equipo de Gobierno quien inicia actuaciones penales o civiles contra alguna persona física o jurídica, en defensa de los miembros del Ayuntamiento, de su personal, o en defensa del nombre y prestigio del Ayuntamiento Por este motivo, se nos ha pedido un Informe Jurídico sobre si el Ayuntamiento tiene que hacerse cargo de los gastos de defensa jurídica de los cargos electos, funcionarios o personal a su servicio, denunciados o imputados en un procedimiento judicial, y de los gastos ocasionados por las acciones civiles o penales en las que el Ayuntamiento sea la parte actora o denunciante. 2. Fundamentos de derecho 2.1. Actuación penal o civil promovida por el Ayuntamiento. No hay duda de que los gastos de representación y defensa del Ayuntamiento en las actuaciones promovidas por denuncia del Ayuntamiento, deben ser asumidas por la Corporación, ya que es una actuación del Ayuntamiento, que no han de soportar ni el Alcalde ni los concejales del equipo de gobierno que la hubieran aprobado. Consideramos que esta cuestión está fuera de duda, y es irrelevante que la denuncia haya sido archivada por el órgano judicial competente, o que el proceso penal haya finalizado con una sentencia absolutoria para el denunciado por el Ayuntamiento, o bien que la acción civil haya sido desestimada Actuaciones penales dirigidas contra el Alcalde u otros concejales, funcionarios y empleados municipales. Por lo tanto centraremos el Informe en estudiar el otro caso planteado: si la Corporación Local puede asumir los gastos judiciales de representación y defensa del Alcalde, concejales, funcionarios y demás personal, que se vean inculpados o denunciados en los diversos procedimientos judiciales. Digamos desde un principio que la cuestión no es pacífica por la falta de legislación clara, y porque la jurisprudencia siempre es casuística y a veces no uniforme Falta de legislación sobre la materia. Lo primero que hay que constatar es la sorprendente realidad de que no existe ningún precepto legal ni reglamentario que regule esta materia, dentro de la normativa estatal o autonómica (al menos que conozcamos) sobre régimen local En cuanto a los funcionarios locales (no a los miembros de las corporaciones locales) la legislación vigente establece unos principios genéricos que vienen a decir: "Las entidades locales deben proteger a su personal en el ejercicio de sus funciones"..."los funcionarios locales tienen el derecho de ser asistidos y protegidos por la entidad local ante cualquier amenaza...o atentado contra su persona por razón del ejercicio de sus funciones". En realidad estos preceptos tampoco regulan el derecho de los funcionarios locales a ser defendidos por el ente local en los procedimientos penales dirigidos contra su persona. Pero al menos estas normas dan pie a una interpretación en ese sentido, lo que no se puede hacer con los cargos electos, porque no hay preceptos similares En cambio, en cuanto a las autoridades, funcionarios y empleados de la Administración General del Estado, el artículo 2 de la Ley 52/1997, de 27 de noviembre, de Asistencia jurídica a la del Estado, establece lo siguiente: Pág. 1
2 En los términos establecidos reglamentariamente, los Abogados del Estado podrán asumir la representación y defensa en juicio de las autoridades, funcionarios y empleados del Estado, sus Organismos públicos a que se refiere el artículo anterior y Órganos Constitucionales, cualquiera que sea su posición procesal, cuando los procedimientos se sigan por actos u omisiones relacionados con el cargo. Esta norma puede aplicarse a los entes locales, como derecho supletorio Pero al respecto es curioso lo dispuesto en la Ley 22/2006, de 4 de julio, de capitalidad y régimen especial de Madrid, en su artículo 29: Artículo Representación y defensa en juicio de autoridades y empleados públicos. En los términos que se establezcan por el Pleno, los Letrados del Ayuntamiento de Madrid podrán asumir la representación y defensa en juicio de las autoridades, funcionarios y empleados del Ayuntamiento o de sus Organismos autónomos y Entidades públicas empresariales, cualquiera que sea su posición procesal, cuando los procedimientos se sigan por actos u omisiones relacionados con el cargo y no exista conflicto de intereses. Hemos querido citar esta norma, porque a pesar de que no se pueda aplicar al resto de las Administraciones Públicas del Estado, la consideramos interesante como criterio, y porque incorpora la exigencia del concepto de "la no existencia de un conflicto de intereses", criterio que consideramos fundamental Jurisprudencia sobre el reembolso de los gastos pagados por el alcalde o concejal, una vez finalizado el procedimiento penal. Ante la falta de legislación concreta sobre el caso, no queda otra solución que acudir a la jurisprudencia. Y al respeto, el Tribunal Supremo se ha pronunciado con claridad sobre el caso del miembro de la Corporación Local que ha soportado y pagado los gastos de su representación y defensa en un proceso penal, y una vez finalizado con absolución (ya sea por sobreseimiento o por sentencia absolutoria) reclama al ente local que le reembolse el importe de los referidos gastos. Parece claro que el Alcalde y los Concejales tienen este derecho, al igual que los funcionarios y los empleados públicos. Así lo establecen algunas sentencias, y en especial la Sentencia del Tribunal Supremo de 4 de febrero de 2002, Sala 3ª, Sección 4ª, ponente Excmo. Sr. Juan-Antonio Xiol Ríos (Aranzadi RJ 2002/6788). En el Fundamento de Derecho 3º de esta Sentencia se dice lo siguiente: TERCERO. Tratándose de gastos de representación y defensa en un proceso penal, la Corporación puede, en uso de la autonomía local, considerarlos como indemnizables a título de gastos ocasionados en el ejercicio del cargo, siempre que no concurran circunstancias que obliguen a calificarlos como gastos realizados en interés propio o a favor de intereses ajenos al general de la entidad local. Para ello es necesario que se cumplan las siguientes exigencias: a) Que hayan sido motivados por una inculpación que tenga su origen o causa directa en la intervención del miembro de la Corporación en una actuación administrativa o de otra índole realizada en el cumplimiento de las funciones atribuidas por las disposiciones aplicables a su actividad como tal miembro de la Corporación o en cumplimiento o desarrollo de acuerdos de los órganos de ésta. Estos gastos deben entenderse, en principio, que se trata de gastos generados con ocasión del ejercicio de sus funciones, pues la causa remota de la imputación penal radica en una conducta de estas características. b) Que dicha intervención no haya sido llevada a cabo con abuso, exceso, desviación de poder o en convergencia con intereses particulares propios de los interesados o del grupo político o de otra índole al que pertenecen susceptibles de ser discernidos de los intereses de la Corporación, pues en tal caso la actuación no puede considerarse como propia del ejercicio de la función, sino como realizada en interés particular, aunque externa o formalmente no sea así. c) Que se declare la inexistencia de responsabilidad criminal por falta objetiva de participación o de conocimiento en los hechos determinantes de la responsabilidad penal, la inexistencia de éstos o su carácter lícito. De haberse contraído responsabilidad criminal no puede entenderse que la conducta realizada lo haya sido en el ejercicio de Pág. 2
3 sus funciones, sino abusando de ellas. De no haberse probado la falta de participación en hechos penalmente reprochables, aun cuando concurran causas subjetivas de exención o de extinción de la responsabilidad criminal, cabe estimar, en atención a las circunstancias, que los gastos de defensa no dimanan del ejercicio de las funciones propias del cargo, dado que no puede considerarse como tales aquellas que objetivamente hubieran podido generar responsabilidad criminal. Este último requisito dimana del hecho de que la responsabilidad penal es de carácter estrictamente personal e individual, pues descansa en el reconocimiento de la culpabilidad de la persona. En consecuencia, la carga de someterse al proceso penal para depurar dicha responsabilidad es también, en principio, de naturaleza personal. De este principio general deben sin embargo excluirse aquellos supuestos en los que el proceso conduce a declarar inexistente la responsabilidad penal por causas objetivas ligadas a la inexistencia del hecho, falta de participación en él, o carácter lícito del mismo. En este supuesto, en efecto, el imputado lo ha sido por indicios creados por una apariencia falsa, a los que el ordenamiento jurídico da incluso en algunos casos el tratamiento propio de un error judicial objetivo (v. gr., artículo 294 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, interpretado por la jurisprudencia). El carácter suficiente o no de la exculpación o absolución para determinar el carácter indemnizable de los gastos de representación y defensa debe ser apreciado en cada caso examinando las circunstancias concurrentes a tenor de las decisiones adoptadas por los Juzgados y Tribunales del orden jurisdiccional penal Posibilidad de que el ente local asuma de forma previa, los gastos judiciales en los procedimientos penales contra autoridades, funcionarios y empleados locales. Una vez hemos dejado claro que el Ayuntamiento puede reembolsar a los miembros de la corporación, funcionarios y empleados, el importe de los gastos de representación y defensa judicial de los procedimientos penales una vez ha quedado probada la no culpabilidad de aquellos, queda por estudiar si es posible que el ente local asuma desde un principio los referidos gastos, antes de saber el resultado sobre la presunta culpabilidad del miembro de la corporación, funcionario u otro personal a su servicio: Digamos que nuestra respuesta es afirmativa, con cuatro condiciones: Que se trate de actuaciones penales debido a acciones u omisiones de los miembros de la Corporación, y del personal a su servicio, en el ejercicio de sus cargos. Que no exista conflicto de intereses entre la defensa del propio Ayuntamiento y la defensa del miembro de la Corporación o del personal a su servicio. Que en principio no existan indicios racionales de que la actuación del miembro de la Corporación o del personal a su servicio esté hecha con intencionalidad o con negligencia o culpa manifiestamente grave. Que si finalmente el Alcalde, concejal, funcionario o personal laboral, es declarado responsable penal por la comisión de un delito o falta con intencionalidad o culpa o negligencia grave, deberá reembolsar a la entidad local los gastos pagados por ésta, por aplicación del artículo de la Ley 30/1992. Esta doctrina que creemos justa y ponderada, viene fijada y corroborada por la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, de 1 de diciembre de 2000, Sala de lo Contencioso Administrativa, Sección 1ª (Aranzadi RJCA 2001/290). Es una Sentencia magistral a nuestro criterio, ya que resuelve varias cuestiones, sin demasiados precedentes, y siempre con una lógica aplastante. En el Fundamento de Derecho 4º de la referida Sentencia, se establece: CUARTO. En lo atinente al motivo impugnatorio referido a la impropiedad de que el Ayuntamiento asuma el coste de la representación y defensa de los concejales y exconcejales querellados, la misma debe de ser analizada partiendo del hecho de que la querella se interpone contra los concejales y exconcejales en razón de la adopción de un acuerdo municipal. Centrada así la cuestión, debe de señalarse -en primer lugar- que la legislación local no contiene una previsión expresa acerca del supuesto en cuestión, pues la única al respecto es la del artículo 78.1 de la Ley reguladora de las Bases del Régimen Local, «Los Pág. 3
4 miembros de las Corporaciones locales están sujetos a responsabilidad civil y penal por los actos y omisiones realizados en el ejercicio de su cargo. Las responsabilidades se exigirán ante los Tribunales de Justicia competentes y se tramitarán por el procedimiento ordinario aplicable», sin que se contenga referencia a la posibilidad de representación y defensa en juicio a cargo de la entidad. Por tanto nos encontramos ante una decisión municipal que no tiene previsión normativa en favor ni en contra (lo que quiere decir que no existe un derecho legalmente establecido del concejal a exigir la defensa, pero tampoco una prohibición legal de ello), debiendo -pues- juzgarse con arreglo a los criterios que sirven para enjuiciar el ejercicio de potestades discrecionales (control por los hechos determinantes, por los principios generales y por el fin). En este sentido, parece que concurre el hecho determinante de la asunción por el Ayuntamiento del coste de la defensa -el que se trate de una querella formulada en razón de actos de ejercicio del cargo y, obviamente, no interpuesta por el propio Ayuntamiento-, así como que no estamos en presencia de una inadecuación al fin o desviación de poder, puesto que no aparece ni se alega otra finalidad distinta de la propia de procurar defensa a los miembros de la Corporación respecto de hechos relativos al ejercicio del cargo. En cuanto a la adecuación a los principios generales del ordenamiento, resulta que el acuerdo es conforme con los mismos -en este caso, principalmente, el de eficacia de la actuación administrativa (artículo 103 de la Constitución Española y el de igualdad en el acceso a los cargos públicos (artículo 23 de la Constitución)-, puesto que la eventualidad de tener que estar asumiendo los costes de la representación y defensa en juicio por los actos propios del cargo, podría virtualmente obstar el eficaz ejercicio de la función, así como limitar el acceso a ésta a las personas que por su capacidad económica pudieran atender este coste. En este sentido -de conformidad con los principios generales del ordenamiento- es de destacar cómo la solución adoptada por el Ayuntamiento demandado, se encuentra recogida - genéricamente- en el artículo 2 de la Ley 52/1997, de 27 de noviembre, de Asistencia Jurídica al Estado e Instituciones Públicas, en el que se establece que «En los términos establecidos reglamentariamente, los Abogados del Estado podrán asumir la representación y defensa en juicio de las autoridades, funcionarios y empleados del Estado, sus Organismos públicos a que se refiere el artículo anterior y Órganos Constitucionales, cualquiera que sea su posición procesal, cuando los procedimientos se sigan por actos u omisiones relacionados con el cargo», lo cual significa que la solución municipal no es contradictoria, ni ajena, a la seguida legalmente en el ámbito de otras Administraciones públicas. En consecuencia, parece que no es contrario al ordenamiento jurídico el que el Ayuntamiento acuerde asumir la defensa en juicio de sus autoridades y funcionarios, siempre -claro está- que se trate de actos relativos al ejercicio del cargo y a salvo la posibilidad de resarcirse de tales gastos, al amparo y en los términos del artículo 145 de la Ley 30/1992, si la autoridad o funcionario resultare finalmente condenado Los concejales afectados no están obligados a abstenerse. Por último queda por resolver una cuestión, que a pesar de no estar intrínsecamente relacionada con el objeto de este Informe, opinamos que vale la pena tratarla, dada su importancia práctica. Es probable que ya sea en la Junta de Gobierno Local, ya sea en el Pleno de la Corporación con motivo de una probable modificación del presupuesto, los concejales afectados por los procedimientos penales, tengan que votar algún acuerdo relacionado con la previsión presupuestaria, o con la aprobación o pago de los gastos judiciales de los referidos procedimientos. Lo mismo podemos decir sobre los Decretos de la Alcaldía al respecto. Se diría que al tener un interés directo en el asunto deberían abstenerse, por aplicación del artículo 76 de la Ley 7/1985, en relación con el artículo 28 de la Ley 30/1992. De este modo, en el supuesto probable de que los miembros de la oposición votaran en contra, no se podrían tomar acuerdos sobre estos asuntos. Nuestra opinión, avalada por la jurisprudencia, es que los concejales afectados no deben abstenerse en este tipo de acuerdos, ya que se trata de una materia que pertenece al estatuto de los miembros de la Corporación. Una vez más consideramos magistral lo que dice al respecto la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana de 1 de diciembre de 2000, en el Fundamento de Derecho segundo: Pág. 4
5 Sin embargo, entiende la Sala que la mencionada causa de abstención no puede aplicarse en el caso de que se trate de cuestiones relativas al estatuto de los miembros de la Corporación -puesto que en tales casos sería imposible el que la misma adoptara acuerdos en la materia- debiendo de reservarse para los casos en los que se trata de un asunto en el que el Concejal tenga un interés directo de carácter personal (como afirma la dicción literal del precepto transcrito), en el sentido de ajeno al ejercicio de su función pública. Otra interpretación llevaría al absurdo de que cuando se trata -por ejemplo- de fijar las retribuciones de los miembros electos con dedicación exclusiva o las dietas o asistencias de los demás, o cualquier otra cuestión atinente a los propios Concejales, no podría el Consistorio adoptar el acuerdo y así resultaría inane la previsión normativa del artículo 75.2, entre otros. En consecuencia, versando el presente caso de una cuestión eminentemente relativa al estatuto del miembro electo de la Corporación Local -cual se trata de la defensa en juicio de los Concejales respecto de las acciones contra ellos interpuestas por el ejercicio de su cargo-, no puede entenderse que se trate de una cuestión en la que los Concejales afectados debieran de abstenerse de votar. 3. Conclusiones 3.1. Consideramos que es completamente legal que un Ayuntamiento asuma los gastos de representación y defensa judicial ocasionados por las actuaciones penales o por cualquier procedimiento civil iniciado por el propio Ayuntamiento, con independencia del resultado de dichos procesos Consideramos que el Ayuntamiento puede hacerse cargo desde el inicio de los procedimientos, de los gastos de representación y defensa de los miembros de la Corporación y del personal a su servicio, denunciados o imputados en cualquier procedimiento penal, con las siguientes condiciones: Que se trate de actuaciones penales debido a las acciones u omisiones de los miembros de la Corporación, y del personal a su servicio, en el ejercicio de sus cargos. Que no exista conflicto de intereses entre la defensa del propio Ayuntamiento y la defensa del miembro de la Corporación o del personal a su servicio. Que en principio no parezca que la actuación del miembro de la Corporación o del personal a su servicio esté hecha con intencionalidad o culpa manifiestamente grave. Que si finalmente el Alcalde, concejal, funcionario o personal laboral, es declarado responsable penal, por la comisión de un delito o falta con intencionalidad o culpa o negligencia grave, deberá reembolsar a la entidad local los gastos pagados por ésta, por aplicación del artículo de la Ley 30/ En el supuesto de que los gastos de representación y defensa de los miembros de la Corporación y del personal a su servicio, denunciados o imputados en cualquier procedimiento penal, hayan sido satisfechos y soportados por los imputados o denunciados, el Ayuntamiento debe reembolsar a los miembros de la corporación, funcionarios y empleados, el importe de los referidos gastos, una vez haya quedado probada la no culpabilidad de estos El Alcalde y los concejales afectados no tienen obligación de abstenerse si participan en la votación de cualquier acuerdo relacionado con esta materia, ya sea a la Junta de Gobierno Local o al Pleno de la Corporación, o al dictar un Decreto sobre la materia. PERE-JOAN TORRENT Y RIBERT Abogado de los Colegios de Tarragona y Alcalá de Henares Master en gestión y derecho local. Ex-jefe de los Servicios Jurídicos de la Diputación de Tarragona. Pág. 5