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Timestamp: 2014-04-18 18:57:51
Document Index: 35474496

Matched Legal Cases: ['artículo 160', 'artículo 806', 'artículo 852', 'artículo 756', 'artículo 756', 'Artículo 853', 'Artículo 854', 'Artículo 855', 'Artículo 806', 'Artículo 813', 'Artículo 813', 'artículo 103', 'artículo 103', 'artículo 103']

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Muchos de los preceptos contenidos en las Leyes actuales son incomprensibles para los no entendidos en la materia.
Desde mi blog TEMAS JURIDICOS pretendo llevar la Ley a la calle. Explicar con palabras comunes los temas de interés de hoy día facilitará la comprensión de aquél que pueda verse involucrado en una situación regulada por Ley.
EL REGIMEN DE VISITAS PARA LOS ABUELOS Y TIOS
SalvadorLopez	@
– 16:38:25
En principio, no está previsto el régimen de visitas a favor de tíos, tan solo de padres y en algunos casos de abuelos. No obstante, sí que es cierto que cada vez más se inician procesos judiciales a instancia de los abuelos de menores, contra sus progenitores, con la pretensión de que se instaure judicialmente un régimen de visitas ante los inconvenientes para que se cumpla el derecho del menor a relacionarse con sus parientes más allegados de conformidad con el artículo 160.2 del Código Civil El régimen de visitas a favor de los abuelos suele ser limitado, pero se tiene muy en cuenta la influencia beneficiosa que para el desarrollo del menor puede tener dicho régimen de visitas. Los problemas de relación entre los abuelos y los padres del menor no dejan de ser apreciaciones subjetivas que en modo alguno deben ser un obstáculo para mantener las relaciones familiares del menor, salvo que concurra alguna justa causa que lo impida, esto es, exclusivamente, que no sea beneficiosa para el menor. El derecho del menor a relacionarse con sus abuelos no puede ser conculcado por voluntad de sus padres, teniendo en cuenta el perjuicio que para el desarrollo integral de la personalidad del menor puede ocasionar la ruptura de relaciones con sus abuelos.
La jurisprudencia considera adecuado con el interés del menor tal régimen de visitas a favor de su formación integral, en el que resulta plausible el mantenimiento y consolidación de los lazos afectivos con su familia de origen, no sólo directa, sino también extensa. El ejercicio de la potestad del padre y/o de la madre sobre el menor no puede revestir un carácter absoluto y excluyente del pleno reconocimiento de los derechos del menor, no pudiéndose impedir sin justa causa sus relaciones con parientes, e incluso allegados, entre los que se encuentran en un lugar destacado los abuelos en cuanto parientes en línea recta o directa de segundo grado. En caso de oposición de los padres a que sus familiares vean a sus hijos, el Juez, a petición del menor, abuelos, parientes o allegados, resolverá atendidas las circunstancias. Se estudiaría por el Juez si ese régimen de visitas solicitado es beneficioso para los menores, y de ser considerado beneficioso, se acordará por éste.
De todo esto, podemos deducir que tanto los abuelos, como los tíos en casos excepcionales, pueden solicitar un régimen de visitas para sus nietos o sobrinos respectivamente. El Juez, será quien decida si resulta beneficioso para el mejor dicho régimen de visitas y actuará en consecuencia.
Antes de enfrascarnos en una explicación más profunda acerca de la desheredación, puesto que ya lo tratamos ligeramente en el tema de la partición de la herencia, convendría recordar un poco conceptos tales como:
"Legítima es la porción de bienes de que el testador no puede disponer por haberla reservado la ley a determinados herederos, llamados por esto herederos forzosos", cuya definición se encuentra en el artículo 806 del Código Civil. "Consideraremos herederos forzosos a los hijos y descendientes; a falta de estos serán forzosos los padres y ascendientes. El viudo o viuda lo serán en la forma y medida que establece este Código”.
Recordemos que debemos dividir el haber hereditario del padre y de la madre en 3 partes iguales (tres tercios), de los cuales dos tercios serán para la legítima. 1.- El primer tercio irá destinado completamente a cubrir, de forma obligatoria, la legítima de los herederos forzosos. 2.- El segundo tercio, en cambio, es disponible por los causantes quienes podrán aplicarla como mejora a la legítima de quien crean conveniente. 3.- El tercio restante será de libre disposición.
Pues bien, definiremos desheredación como la acción de privar de la legítima a un heredero forzoso. Tal desheredación solo puede hacerse por testamento y basarse en alguna de las causas legalmente establecidas. Ningún motivo que no esté previsto en la Ley podrá ser causa de desheredar.
Como efecto principal de la desheredación, se deduce que el heredero queda privado de toda participación en la herencia.
La desheredación puede ser anulada por los tribunales si, por ejemplo, no se ha expresado su causa, si ésta no se prueba o es distinta de las que se establecen por Ley. Si el desheredado niega la causa de desheredación, el resto de los herederos deberán probar su existencia ante el Juez. En estos casos, no serán válidas las legítimas expresadas en el testamento sino sólo los legados y las demás disposiciones realizadas al margen de las legítimas; como por ejemplo, las que versen sobre tercio de mejora o la libre disposición.
Queda claro que el testador no puede desheredar solo porque quiera. Para poder desheredar debe darse alguna de las causas recogidas en la Ley. Dicta el artículo 852 del CC, que “Son justas causas para la desheredación, en los términos que específicamente determinan los artículos 853, 854 y 855, las de incapacidad por indignidad para suceder señaladas en el artículo 756”. Analizando dichos artículos de forma individual, tenemos que:
Las causas generales de desheredación vienen estipuladas en el artículo 756 del CC., que dice así: "Son incapaces de suceder por causa de indignidad:
7. Tratándose de la sucesión de una persona con discapacidad, las personas con derecho a la herencia que no le hubieren prestado las atenciones debidas.
Además de las causas anteriores, la Ley contempla una serie de causas específicas que también son causa de desheredación. Dichas causas se recogen en los siguientes artículos:
Artículo 853. “Serán también justas causas para desheredar a los hijos y descendientes, las siguientes:
2. Haberle maltratado de obra o injuriado gravemente de palabra.”
Artículo 854. “Serán justas causas para desheredar a los padres y ascendientes, las siguientes:
3. Haber atentado uno de los padres contra la vida del otro, si no hubiere habido entre ellos reconciliación.”
Artículo 855. “Serán justas causas para desheredar al cónyuge, las siguientes:
3. Haber negado alimentos a los hijos o al otro cónyuge
4. Haber atentado contra la vida del cónyuge testador, si no hubiere mediado la reconciliación.”
No obstante, debemos tener en cuenta que si el testador y el desheredado llegan a reconciliarse, la desheredación quedará sin efecto.
Recordar finalmente que ningún motivo que no esté previsto en la Ley podrá ser causa de desheredar.
LA CALIFICACION DE PELICULAS
– 13:26:50
Tras la polémica consideración de la película “Saw VI” como película X, prohibiendo su proyección en las salas de cine ordinarias de España, han sido muchos los suscriptores del Blog que han pedido una breve explicación de cómo funciona el mundillo de la clasificación de las películas por el Ministerio de Cultura. Nos centraremos pues en conocer cómo y en base a qué criterios se realizan las calificaciones de las películas en la Industria Cinematográfica y Audiovisual.
El art. 16.1 del Real Decreto 81/1997, de 24 de enero, por el que se desarrolla parcialmente la Ley 17/1994, de 8 de junio, de Protección y Fomento de la Cinematografía, y se actualizan y refunden normas relativas a la Realización de Películas en Coproducción, salas de Exhibición y Calificación de Películas Cinematográficas dice: “Antes de proceder a la comercialización, difusión o publicidad de una película cinematográfica, u obra audiovisual en cualquier soporte, en territorio español deberá presentarse en el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales, o a la Comunidad Autónoma competente, una copia íntegra, para su visionado, clasificación y calificación por grupos de edades.”
La normativa del Ministerio de Cultura obliga a que todas las películas, antes de su comercialización, deban recibir una calificación en función del público para el que van dirigidas. Para este cometido deberá presentarse la película ante el ICAA (Instituto de la Cinematografía y Artes Audiovisuales) o en la Comunidad Autónoma competente, donde la Comisión de Calificación de Películas Cinematográficas es el órgano asesor que visiona las susodichas películas, el cual elaborará un informe en el que indicarán la edad de los públicos a que va destinada, y dicho informe será comunicado por el Director general del ICAA.
Existen seis tipos o clases de calificación en España para una película:
- Especialmente recomendada para la infancia.
- No recomendada para menores de 7 años.
- No recomendada para menores de 18 años.
- Película X prohibido el acceso a menores de 18 años.
El art. 1 de la Ley 1/1982, de 24 de febrero, por la que se regulan las Salas Especiales de Exhibición Cinematográfica, la Filmoteca Española y las Tarifas de las Tasas por Licencia de Doblaje nos indica: “Las películas de carácter pornográfico o que realicen apología de la violencia serán calificadas como películas X por resolución del Ministro de Educación y Cultura, previo informe de la Comisión de Calificación, y se exhibirán exclusivamente en salas especiales, que se denominarán salas X. En dichas salas no podrá proyectarse otra clase de películas y a ellas no tendrán acceso, en ningún caso, los menores de dieciocho años.”
Destacar que tan sólo las películas calificadas X tienen el acceso prohibido a los menores de 18 años, ya que las películas calificadas como “no recomendadas para menores de 18 años” tienen un carácter meramente orientativo, es decir, los menores de 18 años pueden entrar a las salas sin necesidad de estar acompañados de ningún adulto. Es interesante comparar el sistema de calificación del Ministerio de Cultura de España con el sistema de clasificación de películas en los Estados Unidos. Allí la MPAA (Motion Picture Association of America) es una junta que evalúa y clasifica el contenido de la cinta. El propósito principal es proveer información de antemano para que los padres puedan determinar si el contenido es apropiado para sus hijos. Su sistema de clasificación sería el siguiente:
Audiencia General Apropiado para público de cualquier edad.
Restringido (Restricted)Película contiene algún material adulto como lenguaje fuerte, violencia, desnudos, contenido sexual, abuso de drogas o cualquier combinación de estos. En las salas de cines los menores de 17 años son requeridos ser acompañado por un adulto. NC-17
No apropiado para menores de 17 añosEl film es para adultos, puede contener excesiva violencia, sexo, comportamientos desviados, abuso de drogas o otros elementos que los padres que realizaron la evaluación consideran no apropiado para menores de 17 años.
No clasificada (Not Rated)No ha sido clasificada por la junta de MPAA, por lo tanto puede contener cualquier tipo de material. Muchos estudios cinematográficos lanzan versiones NR ó Unrated en formatos DVD y VHS para evitar que sean clasificadas como NC-17, de esta forma logran mercadear el producto más fácilmente.
Como podemos observar, el sistema de clasificación o calificación en los Estados Unidos, además de ser más estricto, es mucho más completo a la hora de explicar los motivos por el cual una película es calificada de un modo u otro. Además, en los Estados Unidos sí se respetan las clasificaciones, puesto que allí si una película no es apropiada para menores de 17 años, éstos no podrán acceder a la sala de cine bajo ningún concepto.
En España pues, el sistema de clasificación o calificación no resulta tan estricto… Como opinión personal, creo que debería decirse que España tiene un sistema de clasificación o calificación sin sentido, pues sólo España y sólo su Ministerio de Cultura es capaz de considerar una ¡¡SEXTA!! entrega de una misma película como X, siendo ésta más “floja” que las cinco entregas anteriores que fueron permitidas en todas las salas españolas.
Si es que como bien se dice, “¡ España es diferente y especial !, ¿o no?
PD.- Para redactar este artículo he contado con la colaboración de un compañero de profesión muy entendido en la materia cinematográfica, D. Daniel Daroca. Podéis visitar su Blog de cine aquí.
Cuando compramos o vendemos un vehículo ya usado, es decir, ya matriculado, debemos proceder lo antes posible a realizar el cambio de nombre (cambio de titularidad) en la Dirección Genral de Tráfico (DGT en adelante).
Dependiendo de si hayas vendido tu vehículo o lo hayas comprado, deberás hacer una serie de trámites u otros. A continuación te indico cuáles son dichos trámites:
SI VENDES TU VEHICULO
Más que trámites a realizar, debo darte unos consejos:
1.- El contrato de Compraventa.
Sin duda es la parte más importante de la compraventa. Sin un contrato de compraventa no tienes nada, por ello te aconsejo, al igual que lo hace la DGT, que nunca entregues el vehículo sin tener en tus manos el contrato de compraventa o una fotocopia del mismo o la factura correspondiente, dependiendo si la compraventa se ha realizado entre particulares o si se entrega a un compraventa.
Recuerda además pedir una fotocopia del documento de identidad en España del comprador o CIF, si se trata de una empresa.
La DGT recomienda que en el contrato se indique con claridad la hora y minutos en que entregas el vehículo. Aunque parezca una tontería, no lo es en absoluto. Poder justificar el instante preciso en que tu vehículo pasa a otro titular puede ahorrarte muchos problemas; por ejemplo, las multas de los radares fijos o por no haber pasado la ITV te seguirán llegando a ti, en tanto no se produzca en la DGT el cambio de titularidad del vehículo, por ello es inteligente cubrirte las espaldas indicando el preciso momento en el que entregas el objeto de la compraventa.
Tienes un ejemplo de contrato de compraventa totalmente válido AQUÍ.
2.- Notificación de Transmisión de Vehículo.
Deberías indicar al comprador que antes de 15 días te remita copia del permiso de circulación donde conste que el vehículo ya está a su nombre. Por lo mencionado anteriormente, recuerda que te interesa que se proceda al cambio de titular lo antes posible.
Si no has recibido este documento en el plazo de 15 días indicado, te recomiendo que te dirijas a la DGT y comunicar tú la venta del vehículo. Deberás rellenar, junto con el comprador, en el momento de firmar el contrato de compraventa, la “notificación de transmisión de vehículo”.
Puedes imprimir directamente el documento a rellenar, con total validez, AQUI.
Además de cumplir con el pago del vehículo, claro está, debes ser tu quien inscriba el vehículo a tu nombre en la DGT, a no ser que hayas adquirido el vehículo en un compraventa, pues en este caso será él quien, normalmente, se encargue de efectuar la gestión, haciéndote entrega de la Tarjeta de Inspección Técnica del Vehículo y del permiso de circulación ya a tu nombre. Lo típico de “Cambio de Nombre Incluído”.
Pero si has adquirido el vehículo a un particular, debes ser tu quien lo cambie de nombre. Debes quedarte con:
a) El contrato de compraventa o una fotocopia del mismo. b) Una fotocopia del documento de identidad del vendedor. c) Toda la documentación del vehículo: Tarjeta ITV (recuerda que debe estar pasada), permiso de circulación y recibo del impuesto municipal pagado correspondiente al año anterior al trámite.
d) La solicitud de cambio de titularidad del vehículo firmada por comprador y vendedor, la cual puedes imprimir directamente el documento a rellenar, con total validez, AQUI.
A continuación, tal como indica la DGT, debes efectuar los siguientes pasos correctamente, de lo contrario te harán volver una y otra vez hasta que lo tengas todo correcto:
1.- Abonar el impuesto de transmisiones patrimoniales (modelo 620) ante Hacienda de tu Comunidad Autónoma, aportando toda la documentación anterior, donde, a razón del importe que pagas por el vehículo te calcularán el impuesto correspondiente a abonar.
Este trámite puedes efectuarlo por Internet si tu domicilio fiscal se encuentra en Andalucía y Asturias. En este caso obtendrás un Código Electrónico de Transferencias (CET) que te servirá para acreditar que has cumplido tu obligación fiscal.
Una vez pagado el impuesto de transmisión, debes llevarlo para que le pongan un cuño, junto con toda la documentación mencionada anteriormente (a, b, c, d), a la oficina del PROP. Te recomiendo que lleves también fotocopias de toda la documentación.
2.- Dirígete a la DGT, abona la tasa correspondiente (unos 50 €, excepto ciclomotores que son unos 25 €) y aporta toda la documentación mencionada para efectuar el trámite.
Si has seguido correctamente todos los pasos no debes tener problema alguno para cambiar de nombre el vehículo.
PD.- Recuerda que los trámites a realizar dependerán del tipo de vehículo objeto de la compraventa. Puedes consultar los trámites AQUI.
LA PARTICION DE LA HERENCIA; LOS DERECHOS DEL CONYUGE VIUDO Y LA DESHEREDACION
– 12:41:33
El Artículo 806 del Código Civil (CC en adelante), nos da la definición concreta de lo que es la legítima: "Legítima es la porción de bienes de que el testador no puede disponer por haberla reservado la ley a determinados herederos, llamados por esto herederos forzosos".
Consideraremos herederos forzosos a los hijos y descendientes; a falta de estos serán forzosos los padres y ascendientes. El viudo o viuda lo serán en la forma y medida que establece este Código, cuyos derechos veremos más adelante.
(En éste artículo tan solo trataremos la herencia de padres a hijos y descendientes, y no a ascendientes, puesto que es una materia muy extensa que ya explicaremos en otra ocasión.)
Sabiendo qué es la legítima y quienes los herederos forzosos, pasamos a explicar cómo debe dividirse la herencia. En primer lugar, debemos dividir el haber hereditario del padre y de la madre en 3 partes iguales (tres tercios), de los cuales dos tercios serán para la legítima. 1.- El primer tercio irá destinado completamente a cubrir, de forma obligatoria, la legítima de los herederos forzosos. Para fijar la legítima se atenderá al valor de los bienes que quedaren a la muerte del testador, con deducción de las deudas y cargas, sin comprender entre ellas las impuestas en el testamento.
La obligatoriedad de la legítima nos la muestra el Artículo 813 del CC, indicando que “El testador no podrá privar a los herederos de su legítima sino en los casos expresamente determinados por la ley”. Los supuestos de desheredación los veremos al final del artículo.
2.- El segundo tercio, en cambio, es disponible por los causantes quienes podrán aplicarla como mejora a sus hijos o descendientes. Éste segundo tercio por tanto es para mejorar la legítima de quien crean conveniente. La facultad de mejorar no puede encomendarse a otro. El hijo o descendiente mejorado podrá renunciar a la herencia y aceptar la mejora.
3.- El tercio restante será de libre disposición, lo que significa que los causantes podrán hacer de ella lo que les plazca.
Hay que tener en cuenta que en la legítima pueden darse algunos supuestos problemáticos, como por ejemplo, si al heredero forzoso se le ha dejado menos de la legítima que le correspondía, podrá pedir el complemento de la misma. Recordar también que la renuncia o transacción sobre la legítima futura entre el que la debe y sus herederos forzosos es nula, y éstos podrán reclamarla cuando muera aquél; pero deberán dar constancia lo que hubiesen recibido por la renuncia o transacción.
Pero, además de toda la partición de la herencia, no debemos olvidar la figura del cónyuge viudo, ya que éste también tiene derechos hereditarios. La Sección Séptima del CC nos especifica cuáles son los Derechos del Cónyuge Viudo, en sus Artículos 834 y siguientes. Debemos saber que: “El cónyuge que al morir su consorte no se hallase separado de éste judicialmente o de hecho, si concurre a la herencia con hijos o descendientes, tendrá derecho al usufructo del tercio destinado a mejora”.
Los herederos podrán satisfacer al cónyuge su parte de usufructo, asignándole una renta vitalicia, entregándole los productos de determinados bienes, o un capital en efectivo, todo ello procediendo de mutuo acuerdo y, en su defecto, por virtud de mandato judicial.
Recordamos el Artículo 813 del CC, que nos indica que “El testador no podrá privar a los herederos de su legítima sino en los casos expresamente determinados por la ley”, conozcamos cuáles son las justas causas para la desheredación. Será desheredado: - El que fuere condenado en juicio por haber atentado contra la vida del testador, de su cónyuge, descendientes o ascendientes.
Serán justas causas para desheredar al cónyuge, además de las anteriores, las siguientes:
- Haber negado alimentos a los hijos o al otro cónyuge
- Haber atentado contra la vida del cónyuge testador, si no hubiere mediado la reconciliación. No obstante, la reconciliación posterior del ofensor y del ofendido priva a éste del derecho de desheredar, y deja sin efecto la desheredación ya hecha.
Mencionar finalmente que los hijos o descendientes del desheredado ocuparán su lugar y conservarán los derechos de herederos forzosos respecto a la legítima.
SOLUCIONES PROVISIONALES PARA LOS DIVORCIOS
Cuando una pareja decide poner fin a su relación surge la necesidad de buscar un control a la nueva situación que van a vivir los cónyuges a partir de ese momento. La solución, rápida y sencilla, para evitar un conflicto matrimonial será la adopción de las llamadas “medidas provisionales”. Cuando estas medidas son de mutuo acuerdo resultan muy beneficiosas para los cónyuges ya que les ayudan a mentalizarse y adaptarse a su nueva vida por separado.
Al no incidir profundamente en temas económicos, a excepción de pensiones alimenticias y/o compensatorias, estas medidas provisionales son un buen punto de partida para resolver el conflicto familiar. Digamos que dichas medidas regulan aspectos más encaminados a lo familiar y personal que a lo económico y que por ello la situación se resuelve de un modo más pacífico.
Las medidas provisionales brillan por su efectividad una vez presentadas y aceptadas por el Juez. Tal es su valor que suelen determinar las medidas definitivas que se adoptarán en la sentencia de divorcio o, al menos, condicionarlas en gran parte definitivas que se adoptarán en la Sentencia de Divorcio. Este es el principal motivo por el que debemos centrarnos en alcanzar un buen acuerdo en las medidas provisionales, ya que las futuras medidas definitivas se verán determinadas por estas.
Al ser rápidamente estudiadas por el Juez, nos permite evitar posibles conflictos que pudieran devenirse posteriormente, además de dar un mayor brío al proceso de divorcio o separación y no hacer que éste parezca interminable.
El Código Civil nos indica que estas medidas provisionales permitirán vivir a los cónyuges separados, cesando así la presunción de convivencia conyugal. A su vez, todos los consentimientos y poderes que se hayan otorgado un cónyuge al otro quedan revocados. Una vez han sido aprobadas por el Juez, seguirán vigentes hasta treinta días después, o incluso más, siempre que se haya presentado la demanda que corresponda.
Una vez conocidas las ventajas que supone adoptar medidas provisionales, resulta conveniente explicar cuáles son esas medidas.
El artículo 103 del Código Civil establece qué medidas deben adoptarse por los cónyuges durante la tramitación de la separación o divorcio. Advierte que, en caso de no ponerse de acuerdo los cónyuges en establecer dichas medidas, las determinará el Juez en presencia de los interesados.
La primera de las medidas, en caso de haber hijos menores o incapacitados, será determinar, en beneficio de estos, con cuál de los cónyuges se quedarán. Busca el beneficio del hijo que, al fin y al cabo, es la parte más vulnerable y que puede resultar más perjudicada por la ruptura de la convivencia de los cónyuges. Esta medida es, sin duda, la más importante de todas. Se debe determinar el cuándo, cómo y dónde el cónyuge que no ejerza la guarda y custodia de los hijos podrá comunicarse con ellos o tenerlos consigo. Debemos buscar la forma de contentar a ambos cónyuges, de la manera más equitativa y justa posible.
Se debe prestar mayor atención a la parte conyugal que no goza de la custodia para que el contacto o relación del hijo con el cónyuge no custodio mantenga su importancia y valor.
La prohibición de salida del territorio nacional, la prohibición de expedición de pasaporte al menor o su retirada si ya lo tuviera y la autorización judicial previa a cualquier cambio de domicilio del menor, son medidas especiales que se adoptarán en caso de existir riesgo de sustracción del menor por alguno de los cónyuges o por terceras personas que prive el derecho a comunicarse o estar con el menor al otro cónyuge.
El mismo artículo 103 del Código Civil, en su segundo apartado, nos habla de la segunda medida provisional. Quién ha de continuar usando la vivienda familiar es lo que se debe determinar a continuación, teniendo en cuenta la mayor necesidad de protección de los hijos y de uno u otro cónyuge. El más necesitado de protección será, por regla general, el cónyuge que tenga la guarda y custodia de los hijos, y por tanto se le adjudicará el uso de la vivienda familiar. También se hará inventario de qué bienes y objetos del ajuar permanecerán en la vivienda familiar.
El tercer apartado del artículo 103 del Código Civil, nos indica que debemos fijar la contribución de cada cónyuge a las cargas del matrimonio, tales como la alimentación, luz, vestido, etc. Además, el trabajo doméstico que uno de los cónyuges dedique a la atención de los también se considera contribución a las cargas del matrimonio.
Han de incluirse, si procede, los gastos del procedimiento de separación o divorcio asumidos por uno solo de los cónyuges cuando el otro carezca de recursos (“litis expensas”). Finalmente se procederá a determinar qué bienes comunes a los cónyuges se han de entregar a cada uno de ellos, además de regular su administración y disposición. Lo mismo en cuanto a los bienes privativos especialmente afectados a las cargas del matrimonio. Las medidas provisionales, una vez aprobadas por el Juez, han de ser respetadas por ambos cónyuges hasta que se dicten las medidas definitivas que las sustituirán.
Concluimos por tanto que las medidas provisionales ayudan a los cónyuges a adaptarse a la nueva situación tras la ruptura de la convivencia familiar, además de suponer un buen punto de partida, ante todo ágil, hacia la separación o el divorcio definitivo.
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