Source: https://www.senado.gob.mx/64/gaceta_del_senado/documento/59046
Timestamp: 2019-12-16 06:16:54
Document Index: 175343852

Matched Legal Cases: ['artículo 71', 'artículo 66', 'artículo 2', 'artículo 66', 'ARTÍCULO 66', 'artículo 66', 'Artículo 66']

Gaceta: LXIII/1PPO-51/59046
El suscrito Senador de la República, Félix González Canto, integrante del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, de la LXIII Legislatura del H. Congreso de la Unión, con fundamento en lo dispuesto por el artículo 71 fracción II y 72 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 164 numeral I y II, y demás relativos del Reglamento del Senado de la República, someto a la consideración de esta Honorable Asamblea, la siguiente Iniciativa con Proyecto de Decreto por el que se reforma el artículo 66 de la Ley General de Protección Civil, al tenor de la siguiente:
En el documento La reducción de riesgos de desastres. Un desafío para el Desarrollo , el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) refiere que aproximadamente el 75% de la población mundial vive en zonas que han sido azotadas al menos una vez entre 1980 y 2000 por un terremoto, un ciclón tropical, una inundación o una sequía.
Debido a su ubicación geográfica, nuestro país es altamente vulnerable a varios tipos de fenómenos naturales, los del tipo meteorológico y geológico son de las principales amenazas que enfrenta México y que, en función de su intensidad, generan graves desastres, cuyos efectos ponen en riesgo la vida humana, la actividad normal de las personas, la actividad productiva de las regiones y la infraestructura.
José Manuel Rodríguez Esteves, Profesor-investigador de El Colegio de la Frontera Norte, señala en el documento Los desastres naturales en México: el papel del FONDEN que “… en México se han registrado, por los menos, 150 emergencias entre 1911 y 2000, las cuales, debido a su intensidad, se han considerado como desastres, producto de la manifestación de fenómenos naturales como terremotos, ciclones, ondas de calor o frío e inundaciones. De este modo, en el periodo de 1911 a 2000 se han presentado 37 ciclones, 35 inundaciones, 33 terremotos y 12 tormentas intensas”.
El mismo documento señala que los desastres provocados por los fenómenos naturales han dejado pérdidas por 10 mil 764 millones de dólares al año. Por su parte, el informe Evaluación global de reducción de riesgos de desastres 2015, elaborado por la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas para la Reducción de los Riesgos por Desastres, señala que de 2005 a 2014, los desastres naturales han causado en México la muerte de cuatro mil 968 personas, así como la destrucción de 2.54 millones de viviendas y daños adicionales a 191 mil viviendas, en total estos desastres han afectado a 87.62 millones de mexicanos.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, a nivel mundial en las últimas dos décadas más de un millón y medio de personas murieron víctimas de desastres naturales, y se considera que en todo el mundo, por cada muerto, aproximadamente tres mil personas se encuentran expuestas a los peligros naturales.
Sin duda los desastres naturales constituyen un serio obstáculo para el desarrollo humano, y han constituido un factor importante que ha impedido avanzar significativamente en la reducción de la pobreza extrema, como uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
El PNUD ha señalado que los desastres naturales se encuentran íntimamente relacionados con los procesos de desarrollo humano, los desastres ponen en peligro el desarrollo. A su vez, las decisiones en materia de desarrollo, tomadas por particulares, comunidades y naciones, pueden generar nuevos riesgos de desastre, pero debe tenerse en cuenta que el desarrollo humano también puede contribuir a reducir eficazmente los riesgos de desastre
razón por la cual es necesario que los riesgos de desastres sean prioritarios para los planificadores del desarrollo.
El PNUD continúa señalando que reconoce dos formas de gestionar los riesgos de desastre en la planeación:
La gestión prospectiva de los riesgos de desastre: debe formar parte de la planificación del desarrollo sostenible. Los programas y proyectos de desarrollo deberán analizarse para conocer su potencial de reducir o agravar la vulnerabilidad y el peligro.
La gestión compensatoria (como la preparación y la respuesta frente a los desastres): ésta acompaña la planificación del desarrollo y hace hincapié en superar la vulnerabilidad existente y disminuir los riesgos naturales que se han acumulado a raíz de las opciones de desarrollo del pasado.
Las políticas compensatorias son necesarias para reducir los riesgos actuales, pero las políticas prospectivas son esenciales para reducir los riesgos de desastre a mediano y largo plazo.
La reducción de riesgo de desastre es un enfoque de amplio alcance que incluye toda acción dirigida a reducir los riesgos de desastre. Estas acciones pueden ser de orden técnico, político, social o económico.
La Ley General de Protección Civil, en la fracción XLVI, del artículo 2º, señala que por reducción de riesgos se entiende la intervención preventiva de individuos, instituciones y comunidades que nos permite eliminar o reducir, mediante acciones de preparación y mitigación, el impacto adverso de los desastres. Contempla la identificación de riesgos y el análisis de vulnerabilidades, resiliencia y capacidades de respuesta, el desarrollo de una cultura de la protección civil, el compromiso público y el desarrollo de un marco institucional, la implementación de medidas de protección del medio ambiente, uso del suelo y planeación urbana, protección de la infraestructura crítica, generación de alianzas y desarrollo de instrumentos financieros y transferencia de riesgos, y el desarrollo de sistemas de alertamiento.
La importancia de gestionar la reducción de riesgos de desastre también ha sido retomada por la Unión Interparlamentaria (UIP), la que publicó el documento Reducción del riesgo de desastres: un instrumento para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en el no sólo señalan que los parlamentarios tienen su propia parte de responsabilidad para garantizar que los planes nacionales de desarrollo sean resilientes ante los desastres y que como representantes electos de los ciudadanos, fiscalizan las acciones del gobierno y juegan un papel primordial en la movilización de recursos para la reconstrucción y el desarrollo en las zonas afectadas por desastres, sino que además advierten que el desarrollo resiliente a desastres es una de las inversiones más rentables que un país pueda realizar a fin de reducir la pobreza.
El kit de cabildeo para parlamentarios de la UIP señala que repetidas veces, los pobres son víctimas ellos mismos o ven que sus escuelas, hospitales, hogares y todos sus medios de sustento son destruidos por las inundaciones, terremotos u otras amenazas naturales. Sin embargo, esta regresión y destrucción de los beneficios reportados por el desarrollo pueden ser evitadas en su mayor parte. Las inversiones acertadas en reducción de riesgos pueden proteger significativamente de tales pérdidas tanto a la población como las arcas nacionales.
La UIP toma como ejemplo países que han logrado reducir riegos de desastres a Bangladesh, Cuba, Vietnam y Madagascar quienes han mitigado significativamente el efecto de las amenazas hidrometeorológicas, como las tormentas tropicales e inundaciones, mediante sistemas mejorados de alerta temprana, preparación ante desastres y otras medidas de reducción de riesgos. China gastó poco más de tres mil millones de dólares para mitigar el impacto de las inundaciones, evitando así pérdidas estimadas a doce mil millones de dólares. La reducción del riesgo de desastres aumenta la resiliencia de la comunidad; ayuda a los más necesitados a incrementar sus recursos, a mejorar su salud y su seguridad alimentaria, protegiendo y aumentando sus medios de sustento; libera recursos para el desarrollo reduciendo las necesidades y la dependencia de la ayuda de socorro y de la recuperación.
El PNUD, a través del Programa de apoyo a la reducción de riesgos de desastres en México, ha trabajado con 60 municipios y más de 400 comunidades de alta marginación en el Sur y Sureste del país para fortalecer sus capacidades de gestión, desarrollar mapas de riesgos y estrategias de prevención de desastres. Dicha iniciativa tiene por objeto contribuir a fortalecer las políticas públicas de protección civil y de desarrollo a nivel municipal y estatal, dando preferencia a los sectores que se consideran en situación de mayor riesgo de desastre, tales como el agropecuario, forestal, turístico, vivienda y PyMEs.
“Dentro de los principales resultados alcanzados con el PNUD se encuentran: dos secretarías federales y tres gobiernos estatales con propuestas de política pública realizadas así como sus funcionarios capacitados; 37 territorios del Sur y Sureste de México con análisis de riesgos y propuestas de manejo desarrolladas; 196 municipios rurales y urbanos con funcionarios capacitados, planes, reglamentos o acuerdos de cabildo sobre prevención de desastres realizados; hombres y mujeres de 1,034 localidades rurales capacitados y con planes locales de contingencia formulados. Más de 600 empresas y Organizaciones de la Sociedad Civil han recibido asesoría para diseñar proyectos de inversión con bajo riesgo ante desastres”.
Es importante que todos los estados y municipios que son especialmente sensibles a los fenómenos meteorológicos y geológicos, así como los que se ven amenazados por desafíos como los efectos del cambio climático y la alta vulnerabilidad de algunas zonas rurales y urbanas de México, implementen acciones y mecanismos para gestionar los riesgos de desastres dentro de su planeación, ya que, de acuerdo con el PNUD el 70% de los daños y pérdidas por desastres han sido reducidos en los territorios donde se aplica el modelo del programa de apoyo a la reducción de riesgos de desastres.
En razón de lo anterior es que la presente iniciativa de ley propone reformar el artículo 66 de la Ley General de Protección Civil para que no se limiten los recursos de los Fondos Estatales de Protección Civil a las funciones de capacitación equipamiento y sistematización de las Unidades de Protección Civil, sino que además se establezca que la finalidad de ese Fondo también consiste en implementar acciones de reducción del riesgo.
En la medida en que los estados y municipios hagan que la reducción de riesgos sea una parte esencial de sus planes, estrategias y programas de planeación se aumentará la resiliencia de las comunidades, se tendrán menores daños y pérdidas por desastres, se acelerará el progreso hacia el logro de los Objetivos del Desarrollo del Milenio y se mejorará la seguridad alimentaria de aquellos grupos que son más susceptibles de verse gravemente afectados por los desastres (como las personas en situación de pobreza).
PROYECTO DE DECRETO QUE REFORMA EL ARTÍCULO 66 DE LA LEY GENERAL DE PROTECCIÓN CIVIL.
ARTÍCULO ÚNICO.- Se reforma el artículo 66 de la Ley General de Protección Civil, para quedar como sigue:
Artículo 66. Cada entidad federativa creará y administrará un Fondo Estatal de Protección Civil, cuya finalidad será implementar acciones de Reducción de Riesgos, así como la de promover la capacitación, equipamiento y sistematización de las Unidades de Protección Civil de las entidades federativas, municipios y delegaciones.
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. La reducción de riesgos de desastres. Un desafío para el desarrollo. Consultado el 20 de octubre de 2015 en http://www.riesgoycambioclimatico.org/biblioteca/archivos/DC1035.pdf
Rodríguez Esteves, José Manuel, Los desastres naturales en México: el papel del FONDEN, consultado el 22 de octubre de 2015 en http://www.redalyc.org/pdf/417/41702304.pdf
Unión Interparlamentaria. Reducción del riesgo de desastres: Un instrumento para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio
Véase PNUD, Programa de apoyo a la reducción de riesgos de desastre en México, consultado el 25 de octubre de 2015 en http://www.mx.undp.org/content/dam/mexico/docs/Publicaciones/MedioAmbientePublicaciones/factsheetsma/PNUD_Programa%20de%20Apoyo%20a%20la%20Reducci%C3%B3n%20de%20Riesgos%20de%20Desastres%20en%20M%C3%A9xico.pdf