Source: https://derechopedia.cl/index.php/Unificaci%C3%B3n_Rol_N%C2%B0_2.661-2015
Timestamp: 2020-05-26 13:15:08
Document Index: 321050903

Matched Legal Cases: ['artículo 79', 'artículo 79', 'artículo 477', 'artículo 79', 'artículo 69', 'artículo 477']

Unificación Rol N° 2.661-2015 - DerechoPedia
ROL N° 2661-2015 Fecha: 04-03-2016 I.C.A. de Santiago ROL N° 800-2014 2do J.L.T. de Santiago RIT N° 37-2014
Plazo de prescripción establecido en el artículo 79 de la Ley 16.744
“Milla con Empresa Nacional de Minería”
En contraste con lo que viene resuelto, invoca dos sentencias emanadas de tribunales superiores de la República, que se refieren a la época en que se comienza a computar el plazo de prescripción establecido en el artículo 79 de la Ley 16.744 , que se contaría desde que se dispone del diagnóstico definitivo, una vez culminado el procedimiento administrativo de determinación de incapacidad, lo que en la especie advino en dos mil doce, con un cincuenta y cinco por ciento.
El tribunal de nulidad, en cambio, al hacerse cargo de la causal del artículo 477 del Código del Trabajo que el actor esgrimió para acusar infracción de los artículos 2514 y 2515 del Código Civil, 69 b) y 79 de la Ley 16.744 , entre otros, comienza precisando que para resolver lo pendiente resulta irrelevante la aplicación de la normativa civilista o de la previsional/laboral, como quiera que una y otra establecen un mismo lapso prescriptivo de cinco años y que si bien la primera lo computa desde la “exigibilidad” y la segunda desde el “diagnóstico”, vienen siendo una misma cosa, puesto que en una acción como la que convoca, la exigibilidad es la del diagnóstico, lo que lo lleva a centrarse en la oportunidad de este último, que disocia de la evaluación, en términos que una cosa es el diagnóstico y otra su evaluación, comprendiendo esta última la determinación del grado de incapacidad del trabajador, para concluir que si el artículo 79 en referencia hubiere pensado que para el inicio del cómputo de que se viene hablando era menester contar con dicha evaluación del grado de incapacidad, obviamente lo habría expresado, pero no fue así. Por lo tanto, habida cuenta que en la especie el diagnóstico sobrevino en noviembre de dos mil cuatro, no se ha vulnerado la normativa en torno a la que se centra el arbitrio de nulidad, desde que entre esa época y la de notificación de la demanda, corrió con creces el término de cinco años. Por ello se desestima el recurso invalidatorio;
Es frecuente, continúa, que en los albores de un padecimiento de la clase del que aquí ocupa, el trabajador sea notificado de su existencia, pero sin referencia a algún tipo de inhabilidad o, quizás, de alguna en ciernes o simplemente poco significativa. La postura que han asumido los jueces en el fallo que da origen al presente estudio en orden a que el plazo de prescripción de la acción comienza a correr desde aquellos preludios, se traduce en el riesgo cierto que al producirse una reevaluación que origine un diagnóstico de empeoramiento del daño e, incluso, de total incapacidad, la acción surgida de este nuevo evento nazca prescrita.
El considerando tercero de la primera de ellas argumenta que “en la especie, se trata del caso de una enfermedad profesional, hipótesis en que de modo diferente al del accidente del trabajo, no es posible identificar unívocamente su fecha de ocurrencia. Por lo tanto, dicha exigibilidad ha de contarse desde la fecha del diagnóstico definitivo de la enfermedad profesional y de la subsecuente determinación de la incapacidad laboral, toda vez que sólo a partir de ese momento existe certeza tanto sobre la naturaleza y origen de la afección padecida por el trabajador como sobre el grado de incapacidad que ello le provoca. Y esto último sólo tuvo lugar el… fecha en que la Comisión Médica respectiva emitió su dictamen final”. Como se observa, esta forma de encarar el tema en vista difiere de la empleada en la resolución que la origina, toda vez que no atiende únicamente al diagnóstico como punto de partida del cómputo de los cinco años, sino a la determinación del grado de incapacidad, que le otorga certeza.
En su inciso segundo detalla que lo que el Estado protege es, en lo que interesa, la “recuperación de la salud” y la “rehabilitación del individuo”. La salud por la que vela el Estado no compatibiliza con una visión de instantaneidad sino con otra de mediano e, incluso, largo plazo, pues lo que a la postre persigue es la reintegración a la normalidad o el rescate de una funcionalidad disminuida o perdida. Recuperación y rehabilitación presentan analogía en cuanto a los objetivos perseguidos por la norma.
Si bien es cierto esta disposición legal no alcanza al resarcimiento que refiere la letra b) del tantas veces mencionado artículo 69, vale la pena llamar la atención sobre la incongruencia que de cara al principio de unicidad hermenéutica se produciría si se asumiese que para los accidentes el referente es su data de ocurrencia, mientras para las enfermedades, un diagnóstico largamente preterido. El mal perseverante en el tiempo, el que como consecuencia directa de un desempeño laboral va socavando la integridad física, se vería francamente desmedrado en relación con el suceso instantáneo, de fecha cierta y determinada, que caracteriza el accidente;
14°.- Al resolver lo contrario, dando lugar a la excepción de prescripción opuesta por las perseguidas, los sentenciadores vulneraron los artículos 69 b) y 79 inciso primero de la Ley 16.744 , y 2514 inciso segundo del Código Civil, configurando de esa manera el vicio de ineficacia del artículo 477 del Código del Trabajo, en su arista de infracción de ley que ha influido de manera determinante en lo dispositivo, lo que queda de manifiesto si se considera que al declararse prescrita la acción se deja al pretendiente sin expectativa procesal con respecto al fondo de su reclamo;
Pronunciado por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada por los Ministros señora Gloria Ana Chevesich R., señores Carlos Cerda F., Jorge Dahm O., y los Abogados Integrantes señores Carlos Pizarro W., y Rafael Gómez B .No firman los Abogados Integrantes señores Pizarro y Gómez, no obstante haber concurrido a la vista y al acuerdo de la causa, por estar ambos ausentes. Santiago, cuatro de marzo de dos mil dieciséis.
Pronunciado por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada por los Ministros señora Gloria Ana Chevesich R., señores Carlos Cerda F., Jorge Dahm O., y los Abogados Integrantes señores Carlos Pizarro W., y Rafael Gómez B . No firman los Abogados Integrantes señores Pizarro y Gómez, no obstante haber concurrido a la vista y al acuerdo de la causa, por estar ambos ausentes. Santiago, cuatro de marzo de dos mil dieciséis.
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