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Timestamp: 2017-12-14 21:49:19
Document Index: 414147434

Matched Legal Cases: ['artículo 453', 'artículo 1049', 'artículo 75', 'artículo 75', 'artículo 273', 'artículo 53', 'artículo 273', 'artículo 937', 'artículo 1340', 'artículo 290', 'artículo 932', 'artículo 1126', 'artículo 927', 'artículo 927', 'artículo 927', 'IN DUBIO', 'artículo 937', 'in dubio', 'artículo 17', 'in dubio', 'artículo 1076', 'artículo 1076', 'artículo 1076', 'artículo 155', 'artículo 155', 'artículo 155', 'artículo 796', 'artículo 14', 'artículo 14', 'artículo 89', 'artículo 87', 'artículo 86', 'artículo 1394', 'artículo 74']

TERCERA SALA DEL SUPREMO TRIBUNAL DE JUSTICIA DEL ESTADO. - PDF
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María Josefa Piñeiro Mora
1 1.- ACCION DE RESCISION DE CONTRATO DE ARRENDAMIENTO POR FALTA DE PAGO DE RENTAS. NO ES ACCESORIA DE LA ACCIÓN DE DESOCUPACIÓN Y ENTREGA DE INMUEBLE POR EL IMPAGO DE PENSIONES RENTÍSTICAS.- En el ámbito del derecho civil debe entenderse como acción principal aquélla que por si sola puede motivar una sentencia favorable, y por acción derivada la que es consecuencia de la acción principal, al carecer de autonomía y depender por tanto del resultado de aquélla. Bajo ese contexto jurídico resulta válido establecer que la acción de rescisión de contrato de arrendamiento por falta de pago de rentas, no es accesoria de la diversa acción de desocupación y entrega de inmueble por el impago de pensiones rentísticas, sino autónoma e independiente, dado que ambas persiguen fines distintos, ya que en el segundo de los supuestos mencionados lo que pretende el actor es solamente el pago de las rentas adeudadas y no la terminación del contrato de arrendamiento, situación que explica el porqué en tal caso, al cubrirse las rentas vencidas, se debe dar por concluido el juicio, en los términos del artículo 453 del Código de Procedimientos Civiles para el Estado. En cambio, tratándose de la rescisión del contrato de arrendamiento, la finalidad última de tal acción no es el pago de las rentas adeudadas, sino el que, por no haberse cubierto éstas en la forma y términos convenidos en el contrato respectivo, se sancione su incumplimiento dando por concluida la relación contractual; de ahí que aún cuando durante el juicio sean cubiertas las pensiones rentísticas atrasadas, debe continuar el trámite del mismo hasta sentencia definitiva, a fin de que en ella se dirima si el demandado incurrió o no en el incumplimiento que se le atribuye y por ende, si se da o no por terminado el contrato, según lo consigna expresamente la norma adjetiva invocada con antelación. Apelación 724/2010. Jorge Alberto Espinosa Gallegos. 5 de octubre del Unanimidad de Votos. Ponente: Mgdo. Salvador Avila Lamas. Secretario: Lic. Víctor Manuel Llamas Delgadillo.
2 2.-ACTO DE COMERCIO. LO CONSTITUYE LA ACTIVIDAD DEL DISTRIBUIDOR POR SER QUIEN REALIZA FUNCIONES DE INTERMEDIACIÓN ENTRE EL PRODUCTOR Y EL CONSUMIDOR FINAL CON INTENCIÓN DE ESPECULAR. Para dirimir si una contienda debe ventilarse conforme a las normas de carácter mercantil, se debe acudir a lo dispuesto por el artículo 1049 del Código de Comercio, el cual reserva la mercantilidad de una controversia a los casos en que la misma emane de un acto de comercio, remitiendo para tal efecto a lo dispuesto por los artículos 4º, 75 y 76 del Código de Comercio. Ahora bien, de la lectura de dichos preceptos legales, se obtiene que ninguno de ellos define lo que por acto de comercio debe entenderse; sin embargo, tomando en consideración que el artículo 75 de la citada legislación prevé dentro de sus fracciones las hipótesis que se consideran como actos de comercio, adoptando para su clasificación, predominantemente un sistema objetivo, conforme al cual, no se considera al sujeto, sino al objeto en las operaciones de comercio, esto es, clasificándolos ya sea por el objeto, por los sujetos que intervienen o por la finalidad o intención que se persigue con su realización, es claro que si quien se desempeña como distribuidor es aquél que en comercio funge como intermediario entre el productor y el consumidor final, adquiriendo bienes muebles no para sí, sino con el propósito de enajenarlos con la intención de obtener un beneficio económico, resulta inconcuso que el acto que realiza se ajusta a la hipótesis contenida en la fracción I, del mencionado artículo 75, que establece como actos de comercio las enajenaciones y adquisiciones de muebles con el ánimo de especulación comercial. Apelación 985/2009. Rafael Menchaca Zapata. 11 de febrero de Unanimidad de Votos. Ponente: Mgdo. Salvador Ávila Lamas. Secretario. Lic. Víctor Manuel Llamas Delgadillo.
3 3.- ALLANAMIENTO DE LA PARTE DEMANDADA EN UN JUICIO DE DIVORCIO NECESARIO, NO OTORGA A LA MISMA EL DERECHO A SUSTITUIR A LA PARTE ACTORA EN SUS OBLIGACIONES PROCESALES. Conforme al artículo 273 del Código de Procedimientos Civiles del Estado, corresponde al actor acreditar los hechos constitutivos de su acción y al demandado los de sus excepciones, de donde se sigue que a quien demanda la disolución del vinculo matrimonial que lo une con la parte reo, le corresponde acreditar todos y cada uno de los elementos de su pretensión y no a la demandada; sin que sea jurídicamente válido que la parte enjuiciada, por el hecho de allanarse a la demanda, pueda sustituir al actor en sus cargas procesales ya sea ante la Juez natural o en segunda instancia en vía de agravio, pues aceptar dicha posibilidad, conllevaría a una alteración en el procedimiento que lesionarían los principios de seguridad jurídica que lo rigen, tal y como lo prevé el artículo 53 de la ley procesal civil, en el cual se establece que tanto la tramitación como la resolución de los asuntos ante los tribunales, se deben ajustar a lo dispuesto por dicho código, sin que puedan alterarse o renunciarse las normas del procedimiento. Por tanto, aun ante el allanamiento de la parte demandada, debe observarse el principio general previsto en el citado artículo 273 del Código de Procedimientos Civiles. Apelación 119/2010. María Eugenia Marisa Muñiz Torres. 8 de abril de Unanimidad de votos. Ponente: Mgda. Amalia González Herrera. Secretario de Estudio y Cuenta: Lic. Martín Rangel Serrano.
4 4.- APELACIÓN. CARENCIA DE LEGITIMACION PARA INTERPONER EL RECURSO DE. El artículo 937 del Código de Procedimientos Civiles establece que: Pueden apelar: El litigante si creyere haber recibido algún agravio; los terceros que hayan salido al juicio y los demás interesados a quienes perjudique la resolución judicial. No puede apelar el que obtuvo todo lo que pidió; pero el vencedor que sólo parcialmente hubiere obtenido, podrá apelar también. De la interpretación teleológica de dicho artículo se desprende que la procedencia del recurso de apelación tiene como presupuesto insoslayable la existencia de un perjuicio jurídico, de manera tal que la ausencia del mismo priva de la legitimación necesaria para hacer valer ese medio de impugnación. Bajo ese contexto, resulta incuestionable que si al pronunciarse sentencia en el juicio se otorga a la parte interesada más de lo que pidió, ésta carece de legitimación para impugnar esa irregularidad, porque a quien, en todo caso, podría agraviar la misma, sería a la contraparte, única que, por consiguiente, estaría en aptitud jurídica de hacer valer el recurso de apelación. Apelación 445/2009. José de Jesús González Dávila: 21 de agosto de Unanimidad de votos. Ponente: Magistrado José Armando Martínez Vázquez. Secretaria de Estudio y Cuenta: Licenciada Selene Rubí Escudero Uribe.
5 5.- APELACIÓN. EL AUTO QUE RECONOCE LA PERSONALIDAD AL DEMANDADO, LO TIENE POR CONTESTANDO LA DEMANDA Y ADMITE A TRÁMITE LA RECONVENCIÓN, NO ES RECURRIBLE A TRAVÉS DEL RECURSO DE.- Los artículos 945 y 946 del Código de Procedimientos Civiles del Estado, consignan específicamente cuándo procede el recurso de apelación, el cual se encuentra circunscrito de un modo limitativo a aquellos casos que específicamente prevé la ley, en razón de que la sistemática legal del mismo es de naturaleza casuística, pues sólo cuando el código procesal así lo dispone puede combatirse en apelación una sentencia, ya sea definitiva o interlocutoria, o un auto. Bajo esa premisa, como el citado ordenamiento legal no prevé que en contra del acuerdo que reconoce la personalidad del demandado y en consecuencia de ello, lo tiene por contestando la demanda y admite a trámite la reconvención, misma que, atendiendo a su naturaleza jurídica y al estado procesal de los autos, es distinta de la que participa una demanda convencional, sea impugnable mediante el recurso de apelación, al no encontrarse en alguno de los supuestos previstos por los invocados numerales, ya que dicho proveído no tiene el carácter de sentencia definitiva, ni de interlocutoria que decida un incidente, ni se encuentra expresamente previsto como apelable por la ley de la materia; por exclusión, lo que procede en contra de esa determinación es el recurso de revocación, atento a la regla de procedencia de tal medio de defensa que consigna el diverso numeral 932 del invocado Código. Apelación Lic. Guillermo Preciado Araiza. 30 de Septiembre de Unanimidad de Votos. Ponente: Magistrado Salvador Ávila Lamas. Secretaria de Estudio y Cuenta: Licenciada Alma Delia González Centeno.
6 6.-APELACIÓN. IMPROCEDENTE CONTRA DETERMINACIONES PRONUNCIADAS POR LOS JUECES MIXTOS MENORES. (CODIGO DE COMERCIO POSTERIOR A LAS REFORMAS DE 17 ABRIL DE 2008). El artículo segundo transitorio del decreto publicado el treinta de diciembre de dos mil ocho, en el Diario Oficial de la Federación que reformó y adicionó diversas disposiciones al Código de Comercio, establece que dicho decreto es inaplicable a los asuntos cuya demanda haya sido admitida con anterioridad a la entrada en vigor de la reforma al Código de Comercio publicada en el Diario Oficial de la Federación el 17 de abril de Por ello, conforme al artículo 1340 del Código de Comercio, reformado el treinta de diciembre de dos mil ocho, el recurso de apelación no procede en juicios mercantiles cuando por su monto se ventilen, entre otras hipótesis, en los juzgados de cuantía menor; de ahí que, contra las determinaciones emitidas por los jueces mixtos menores, en materia mercantil, resulta improcedente el recurso de apelación. Apelación 36/2010. Felipe Rangel Rodríguez. 26 de enero de Unanimidad de votos. Ponente: Mgda. Amalia González Herrera. Secretario de Estudio y Cuenta: Lic. Martín Rangel Serrano.
7 7.-APELACIÓN. NO ES EL MEDIO DE IMPUGNACIÓN IDÓNEO PARA COMBATIR EL AUTO QUE ADMITE EN FORMA PARCIAL UNA PRUEBA.- El recurso de apelación es un medio de defensa que está circunscrito de un modo limitativo a aquellos casos que específicamente prevé la legislación adjetiva civil. De acuerdo con esta regla, al no quedar consignada como apelable una resolución, la misma es impugnable, por exclusión, a través de un recurso diverso. En ese sentido, si el artículo 290 del Código del Procedimientos Civiles del Estado, que es el que regula la admisión de las pruebas en los juicios civiles y que textualmente dispone: Contra el auto que niegue una prueba de las ofrecidas oportunamente, procede el recurso de apelación en ambos efectos, si además es apelable la sentencia definitiva; el que la conceda no tendrá recurso alguno. El auto que niegue la recepción de una prueba promovida después del término de ofrecimiento no admite recurso alguno., no prevé en forma expresa que el auto que admite en forma parcial una prueba sea apelable; en consecuencia, debe estimarse que por exclusión, lo que procede en contra de la resolución mencionada es el recurso de revocación, previsto en el artículo 932 del referido ordenamiento legal, que contempla la posibilidad de que los autos que no fueren apelables y los decretos pueden ser revocados por el juez que los dicta o por el funcionario que lo sustituya en el conocimiento del negocio. Apelación José Isabel Martínez Sánchez. 13 de septiembre de Unanimidad de votos. Ponente: Magistrado José Armando Martínez Vázquez. Secretaria de Estudio y Cuenta: Licenciada Verónica Arredondo Ramírez.
8 8.-APELACIÓN, RECURSO DE. ES PROCEDENTE CONTRA LA SENTENCIA DEFINITIVA DICTADA POR LOS JUECES MENORES EN LAS DILIGENCIAS DE INFORMACIÓN AD-PERPETUAM.- De conformidad con el principio general de derecho, que reza: la norma especial deroga a la general, se llega al convencimiento de que aún y cuando el artículo 1126 de la Ley Adjetiva Civil, prevé que contra las sentencias civiles dictadas por los Jueces Menores, no procede recurso alguno; tal regla recursal establecida en dicho numeral, resulta inaplicable en este caso concreto, en virtud de que confrontada con el artículo 927 del mismo ordenamiento legal, que prevé específicamente el recurso de apelación en contra de las resoluciones dictadas en los procedimientos de Información Ad-Perpetuam, lo dispuesto por el primero de los citados numerales, constituye una regla de carácter general; dado que tiene la finalidad de establecer la inadmisión del recurso de apelación, para la pluralidad o totalidad de los juicios civiles tramitados ante los Jueces Menores; mientras que el artículo 927, contempla el recurso de apelación solamente en contra de las resoluciones que declaren o no acreditados los hechos materia de las Diligencias de Información Ad-Perpetuam; por lo cual, lo previsto en este dispositivo tiene el carácter de una norma especial, por estar dirigida a establecer la procedencia del recurso de apelación en una sola clase de asuntos, como lo son las Diligencias de Información Ad-Perpetuam; siendo por ende, indudable que conforme a esta disposición especial establecida en el artículo 927 de la citada Ley Procesal, resulta procedente el recurso de apelación en contra de la resolución recaída en esta clase de asuntos. Recurso de reposición Cayetano Hernández Ruiz. 8 de septiembre del Unanimidad de votos. Ponente: Mgda. Amalia González Herrera. Secretario de Estudio y Cuenta: Lic. José Santos Posadas García.
9 9.-APELACION, RECURSO DE. SU INTERPOSICION Y ADMISION DEBE REGIRSE POR LOS PRINCIPIOS PRO-PERSONA, PREFERENCIA INTERPRETATIVA EXTENSIVA E IN DUBIO PRO ACTIONE. Del artículo 937 de la Ley Adjetiva Civil de la Entidad, se desprende la regla general de que sólo pueden recurrir en apelación, quienes reciben con la resolución decretada directamente un perjuicio; sin embargo, aplicando el principio pro-persona, adoptando la preferencia interpretativa extensiva de dicho precepto legal y aplicando además el principio interpretativo in dubio pro actione, se concluye que igualmente pueden apelar quienes resienten indirectamente un perjuicio con la resolución judicial dictada, aunque no sean la parte directamente agraviada, por ser en apariencia, favorable a sus intereses dicha resolución; en virtud de que, tal interpretación es la que más amplía o mejor protege sus derechos humanos de acceso a la justicia, de recurrir el fallo y contar con un recurso efectivo, que se desprenden de una interpretación conforme del segundo párrafo del artículo 17 Constitucional, así como de los numerales 8.2 inciso h) y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, pues negar la posibilidad de que la resolución que aparentemente es favorable a los intereses del recurrente, sea revisada en apelación, equivale a negar los precitados derechos humanos cuando que, su tutela implica que la persona pueda acceder a la justicia, a los mecanismos de protección de sus derechos, donde las condiciones o limitaciones que la ley pueda establecer para el acceso al recurso deban ser interpretadas de manera tal que se optimice al mayor grado la efectividad del mismo y pueda ser iniciado el mayor número de procesos, lo que puede lograrse, con la preferencia interpretativa extensiva del invocado numeral 937 del Código Procesal Civil, en aplicación del invocado principio pro-persona y el principio interpretativo in dubio pro actione, con los que se optimiza la interposición y admisión del recurso de apelación. Apelación Santiago Luis Nava Hernández. 19 de marzo de Unanimidad de votos. Ponente: Magistrada Amalia González Herrera. Secretaria de Estudio y Cuenta: Licenciada Elsa E. Martínez Palomo.
10 10.-CADUCIDAD DE LA INSTANCIA. JUNTAS DE AVENENCIA. LAS PROMOCIONES QUE LAS SOLICITAN EN JUICIOS MERCANTILES NO SON APTAS PARA INTERRUMPIR EL TERMINO PARA QUE OPERE LA. Del contenido literal del artículo 1076 del Código de Comercio se desprende que para que opere la caducidad de la instancia en juicios mercantiles se deben materializar tres requisitos: a).- Que se actualice el supuesto durante el lapso comprendido del primer auto que se dicte en el juicio, hasta la citación para oír sentencia; b).- Que transcurran ciento veinte días hábiles contados a partir del siguiente a aquél en que surtió efectos la notificación de la última resolución judicial dictada; y c).- Que las partes no impulsen en ese período el procedimiento para su trámite y conclusión. En relación a este último requisito debe señalarse que las únicas promociones aptas para impulsar el procedimiento e interrumpir por tanto el término para que opere la caducidad de la instancia, son aquéllas en las que se contiene el interés o voluntad de las partes para que el juicio continúe y se resuelva, debiendo además ser acordes a la etapa procesal correspondiente y existir una relación directa entre dicha etapa y lo que se solicita, lo cual implica que deben contener pretensiones que sean procesalmente concordantes y factibles. Bajo ese marco jurídico, resulta válido establecer que la solicitud para la celebración de una junta de avenimiento en juicios mercantiles, no participa de la naturaleza jurídica de las promociones aptas para impulsar el procedimiento e interrumpir por ende el término para que opere la caducidad de la instancia, pues aún cuando la finalidad de dichas juntas es que las partes convengan y que a lo que acordado pueda otorgársele el carácter de transacción judicial y elevarse a la categoría de cosa juzgada, sin embargo, al no estar contempladas tales juntas en el Código de Comercio, ni en el Código Federal de Procedimientos Civiles, constituyen por ello trámites no autorizados por la ley en materia mercantil, situación que por si sola impide legalmente que impulsen el procedimiento, por no formar parte del mismo, ni poder conducir por tanto a la continuación y conclusión del juicio, ante su falta de concordancia con el desarrollo de la secuela procesal. Apelación 51/2010. Caja Libertad, Sociedad Cooperativa de Responsabilidad Limitada. 26 de enero de Unanimidad de votos.
11 Ponente: Mgdo. Salvador Ávila Lamas. Secretaria. Lic. María del Carmen Gómez Flores.
12 11.-CADUCIDAD DE LA INSTANCIA, PROMOCIÓN DE LA. NO ES APTA PARA INTERRUMPIR EL TERMINO O PARA QUE OPERE. Conforme al artículo 1076, incisos a) y b), del Código de Comercio, opera la caducidad de la instancia de pleno derecho, desde el primer auto que se dicte en el juicio y hasta la citación para oír sentencia, cuando hayan transcurrido 120 días contados a partir del día siguiente a aquel en que surtió efectos la notificación de la última resolución judicial dictada, y que no hubiere promoción de cualquiera de las partes, dando impulso al procedimiento para su trámite, solicitando la continuación para la conclusión del juicio. En tanto, en términos de la fracción VI del citado artículo, se establece que no opera la caducidad cuando el procedimiento está suspendido por causa de fuerza mayor y el juez y las partes no pueden actuar; así como en los casos en que es necesario esperar una resolución de cuestión previa o conexa por el mismo juzgador o por otras autoridades; y en los demás casos previstos por la ley; sin embargo, los supuestos de improcedencia no se actualizan cuando se solicita la declaración de caducidad de la instancia, ya que de conformidad con el artículo 1076, dicha circunstancia en ningún caso suspende el procedimiento principal. Lo que tiene razón de ser, dado que la caducidad de la instancia es una forma excepcional de extinción de la relación jurídico-procesal, es decir, constituye una modalidad de terminación del procedimiento seguido ante los órganos jurisdiccionales, por medio de la cual cesa la obligación de éstos para resolver la contienda a través del pronunciamiento de una sentencia; de manera que no se trata de un presupuesto procesal ni de una excepción de carácter superveniente. En ese marco legal, la circunstancia de que se promueva una petición de caducidad de la instancia, no releva a las partes litigantes de impulsar el procedimiento al no ser una promoción apta para impulsarlo e interrumpir el término para que opere la caducidad, pues de lo contrario, de resultar improcedente sigue transcurriendo el término legal de 120 días que estipula el numeral 1076 del Código de Comercio, en mérito de que las partes se encuentran en aptitud de continuar con la secuela del litigio. Apelación 206/2010. Jesús Salvador Benavente Duque 11 de marzo de Unanimidad de votos. Ponente: Mgda. Amalia González Herrera. Secretario de Estudio y Cuenta: Lic. Martín Rangel Serrano.
13 12.-COMPETENCIA EN LOS JUICIOS POR RECONOCIMIENTO DE PATERNIDAD. ATENDIENDO A LOS PRINCIPIOS DE INTERPRETACION CONFORME Y PRO-PERSONA, ASI COMO AL INTERES SUPERIOR DEL MENOR, EN EL ESTABLECIMIENTO DE LA MISMA DEBE PREVALECER LA REGLA ESPECIAL DE COMPETENCIA A FAVOR DEL JUEZ DEL DOMICILIO DEL MENOR SOBRE LA GENERAL QUE PRIVILEGIA EL DOMICILIO DEL DEMANDADO.- Los artículos 24 y 155, fracciones IV y IX del Código de Procedimientos Civiles del Estado, interpretados de conformidad con los artículos 1º., 4º. y 133 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en conjunción con el principio pro-persona y con el interés superior del menor, permiten establecer que la acción de reconocimiento de paternidad se enmarca jurídicamente dentro de las acciones de estado civil, cuya competencia se rige de manera genérica por el artículo 155, fracción IV del citado Código Adjetivo Civil. Empero, resulta incuestionable que en el ejercicio de la acción de reconocimiento de paternidad se involucran necesariamente derechos de los infantes, como son los relativos a la identidad, el nombre, el reconocimiento a la personalidad jurídica, a llevar el apellido paterno del progenitor, adquirir una nacionalidad, conocer a sus padres y ser cuidados por ellos, a que éstos satisfagan sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo pleno e integral. Bajo ese contexto, dable resulta establecer que la fracción IV del artículo 155 de la citada Ley Procesal Civil, si bien constituye una norma válida y general que establece una regla de competencia referente a que en los asuntos en que se ventilen acciones del estado civil, la competencia se surte a favor del juez del domicilio del demandado, sin embargo, la regla genérica que en la misma se consigna no aplica cuando estén en juego los intereses de menores, supuesto en el cual la fijación de competencia debe orientarse por el espíritu y esencia de la fracción IX del referido artículo 155, en tanto que la misma protege con mayor amplitud los derechos humanos y fundamentales de los menores, al establecer que en los negocios relativos a la tutela de éstos o de incapacitados, la competencia se debe fijar a favor del juez de la residencia del infante; de manera que, en observancia obligada al principio de interés superior del menor, así como al principio pro-persona y a la regla de preferencia interpretativa que deriva de dicho principio, en un ejercicio de interpretación conforme de las invocadas normas constitucionales y legales, resulta forzoso concluir que tratándose de menores, éstos tienen un carácter privilegiado respecto de los derechos de los adultos y por ende, las reglas de competencia en lo concerniente a los mismos, deben
14 atender a su especial situación, con el objeto de fortalecer los deberes de protección de los menores y los derechos especiales de éstos de fuente nacional e internacional, previstos en la Constitución Federal y en los Tratados Internacionales en materia de Derechos Humanos, facilitando su ejercicio y, con ello, el acceso efectivo a la justicia. - Incompetencia por Declinatoria 144/2013. Enrique Meza Cordova. 19 de Marzo de Unanimidad de Votos. Ponente: Magistrado Salvador Avila Lamas. Secretaria de Estudio y Cuenta: Licenciada Claudia Adriana Monreal Esquivel.
15 13.-COSTAS. CONDENA AL PAGO DE. EL TRIBUNAL DE APELACIÓN DEBE RESOLVER SOBRE SU PROCEDENCIA AL REVOCAR EL AUTO ADMISORIO DE LA DEMANDA.- El contenido de los artículos 133, 135 y 137 del Código de Procedimientos Civiles para el Estado permite establecer legalmente que la condena en costas procede no solo cuando se dicta sentencia que resuelve el fondo del juicio, sino incluso, cuando se dictan resoluciones o autos que generan la conclusión anticipada del mismo, como es el caso de la revocación del auto admisorio de la demanda, pues jurídicamente, con dicha inadmisión se da por concluido el juicio y por tanto, acorde a lo estatuido por las invocadas normas, en la resolución respectiva deben establecerse todos los alcances, efectos y consecuencias que esa determinación produce, por no ser legalmente factible la fijación de situaciones jurídicas vinculadas con derechos derivados de la tramitación del juicio, en momento procesal diverso, ya que las etapas posteriores al fallo solo son, en su caso, para la ejecución de los derechos decretados en el mismo y no para su dilucidación o establecimiento, razón por la que el Tribunal de apelación, al revocar el auto admisorio y desechar la demanda, debe resolver sobre la procedencia o improcedencia de la condena en costas, al no ser legalmente posible decretar la misma en resolución distinta de aquella que da por concluida la contienda. Apelación 643/2010. Guillermo Alejandro Guerra Cordero. 10 de Septiembre de Unanimidad de Votos. Ponente: Mgdo. Salvador Ávila Lamas. Secretario. Lic. Víctor Manuel Llamas Delgadillo.
16 14.-DILIGENCIAS DE JURISDICCIÓN VOLUNTARIA. NO SON LA VÍA IDÓNEA PARA TRAMITAR SOLICITUD DE AUTORIZACIÓN JUDICIAL, PARA QUE UNA MENOR DE EDAD PUEDA REALIZAR TRÁMITES, CUYO CONSENTIMIENTO CORRESPONDE OTORGAR AL PADRE QUE EJERCE LA PATRIA POTESTAD. El artículo 796 del Código de Procedimientos Civiles imperativamente dispone que la jurisdicción voluntaria comprende todos los actos en que, por disposición de la ley o por solicitud de los interesados, se requiere la intervención del juez, sin que esté promovida ni se promueva controversia alguna entre partes determinadas. Atento al contenido de esa norma resulta válido establecer que las diligencias de jurisdicción voluntaria no son verdaderos juicios, dado que la tramitación en esa vía sólo es pertinente cuando no está promovida ni se promueve cuestión contradictoria alguna entre partes; en tal virtud, si la promovente de las diligencias de jurisdicción voluntaria pretende obtener la autorización del padre de la menor a fin de que ésta pueda conseguir la visa para ingresar a los Estados Unidos de Norteamérica, o en su defecto, que el juzgador otorgue la autorización correspondiente, dicha solicitud no es acorde a la naturaleza propia de las diligencias de jurisdicción voluntaria, porque en tal supuesto no se trata solamente de solicitar la intervención del juez sin que se encuentre promovida ni se promueva cuestión contradictoria alguna entre partes, sino que tal cuestión implica una controversia que sólo puede ventilarse en el juicio contencioso correspondiente, en el que se respete debidamente el derecho de contradicción por el padre de dicha menor, a fin de decidir legalmente por el juzgador los intereses jurídicos de las partes; habida cuenta que el artículo 14 Constitucional categóricamente dispone que nadie podrá ser privado de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las leyes expedidas con anterioridad al hecho; por lo que, en atención a dichos fundamentos Constitucionales, es incuestionable que por la naturaleza de las prestaciones exigidas por la promovente al padre de su menor hija, resulta obligado que deba de ser oída y vencida en juicio contencioso la persona a quien corresponde el derecho de otorgar el permiso solicitado, para que así el juzgador se encuentre en posibilidad de otorgar en su rebeldía tal autorización; pues es evidente que la solicitud de la promovente implica que la autoridad judicial se sustituya a la voluntad del progenitor que ejerce la patria potestad sobre
17 dicha menor, privándolo de un derecho que en principio a éste corresponde, mismo que además lleva implícito el bienestar de la menor hija de ambos padres; ante lo cual, el juzgador está obligado, aún y cuando no lo estableciera la ley de la materia, a cumplir con la garantía de debido proceso, prevista en el artículo 14 de la Constitución General de la República, por virtud del principio de supremacía constitucional, a fin de no violentar las garantías de audiencia y debido proceso en agravio del padre de la menor. Toca de Apelación ALMA ROCÍO OLVERA MARIN. 13 de mayo del año Unanimidad de Votos. Ponente: Mgda. Amalia González Herrera. Secretario de Estudio y Cuenta: Lic. José Santos Posadas García.
18 15.- DIVORCIO. CADUCIDAD DE LA ACCION DE. NO OPERA EN LA CAUSAL RELATIVA A LA SEPARACION DE LOS CONYUGES POR MAS DE DOS AÑOS.- El artículo 89 del Código Familiar para el Estado de San Luis Potosí, al consignar que el divorcio sólo puede ser demandado dentro de los seis meses siguientes al día en que se haya tenido conocimiento de los hechos en que se funde la demanda, no hace la precisión respecto a los casos en que puede operar la consecuente caducidad de la acción; sin embargo, atendiendo a su naturaleza jurídica, resulta válido establecer que dicha caducidad no opera en tratándose de la causal prevista por la fracción VIII del artículo 87 del invocado Código, relativa a la separación de los cónyuges por mas de dos años, independientemente del motivo que tengan para ello, dado que esta causal, por regla general, no es de consumación instantánea, ni se agota por tanto con un hecho concreto, sino que es de tracto sucesivo y por ende, de realización continúa y permanente, situación que, por sus efectos jurídicos, hace factible el ejercicio de la correspondiente acción de divorcio en cualquier tiempo, mientras subsistan los hechos que la motivan y se mantengan los supuestos de la norma que la regula, aún cuando haya transcurrido con exceso el anotado término de seis meses. Apelación María Guadalupe Ramírez Varela. 22 de Marzo de Unanimidad de votos: Ponente: Magistrado Salvador Avila Lamas. Secretaria de Estudio y Cuenta: Licenciada Alma Delia González Centeno.
19 16.- DIVORCIO. EL APODERADO GENERAL PARA PLEITOS Y COBRANZAS CON CLÁUSULA ESPECIAL CARECE DE LEGITIMACIÓN PARA HACER VALER LA ACCIÓN DE. La acción de divorcio tiene características especiales, entre otras, que se trata de una acción personalísima, pues así lo determina expresamente el artículo 86 párrafo segundo del Código Familiar del Estado. Esta cualidad debe entenderse, en el sentido de que dicha acción sólo puede ser intentada por los específicamente facultados en la ley, es decir, los cónyuges, lo cual excluye que el apoderado, aún con cláusula especial, pueda comparecer en representación de uno de éstos a ejercer la acción de divorcio, circunstancia que además atiende a la naturaleza jurídica de la referida acción, pues los actos que exigen intervención personal no pueden ser promovidos por medio de apoderado. La anotada característica tiene como finalidad garantizar la voluntad directa y expresa de la persona que es titular de la acción, en este caso los cónyuges, dado que, el divorcio, como fuente del estado de familia, es un acto jurídico que atañe sólo a voluntad de la persona, por lo que está excluido de su ejercicio toda persona que no sea su titular, situación la anterior que pone de manifiesto que la intención del legislador, al calificar de personalísima ese tipo de acción, fue la de obligar a los consortes a comparecer personalmente al juicio y no por conducto de apoderado, pues sólo éstos se encuentran en aptitud de tomar decisiones de cualquier naturaleza en el juicio génesis, entre las cuales se encuentran la relativas a los alimentos, guarda y custodia de los hijos, patria potestad, el desistimiento de la acción y la voluntad de continuar con el vínculo matrimonial, con las consecuencias y efectos jurídicos que ello implica, determinaciones que, evidentemente, no podrían ser tomadas por un apoderado legal, por ser actos que sólo atañen a los consortes. - Toca de apelación Lic. Zoraida Guadalupe Atriano Colorado, en su carácter de apoderada legal de Tomás Gámez Villegas. 14 de agosto de Unanimidad de Votos. Ponente: Magistrado Salvador Ávila Lamas. Secretaria de Estudio y Cuenta: Licenciada Alma Delia González Centeno.
20 17.-EMBARGO, PERFECCIONAMIENTO DEL. EL AUTO QUE LO ORDENA NO REQUIERE HABER CAUSADO ESTADO PARA SU EJECUCION.- De la interpretación armónica y sistemática de los artículos 1068, 1075 y 1077 del Código de Comercio reformado se advierte que en ninguno de esos preceptos, ni en norma distinta de dicho ordenamiento se contienen elementos de los que se pueda establecer que el legislador haya supeditado la ejecutoriedad del perfeccionamiento del embargo a que causara estado el auto que lo ordena, situación que encuentra su razón de ser en la naturaleza jurídica del embargo, el cual sólo constituye una medida cautelar que tiene por efecto garantizar el cumplimiento de la obligación mercantil, sin que con tal ejecución se afecte la presecusión del juicio, en virtud de que la misma no incide en el estado procesal, única circunstancia que originaría la suspensión de la ejecución de mérito hasta en tanto causara estado el auto respectivo, habida cuenta que aún cuando se recurriera dicho proveído e incluso se encontrara sustanciándose el recurso correspondiente, tal hecho no afectaría la prosecución del juicio principal, al no existir entre ambas situaciones una vinculación jurídica que obligara a la suspensión del procedimiento, en términos del artículo 1394, tercero y cuarto párrafos del ordenamiento invocado, debiendo por ende concluirse que el término judicial para que cause estado el auto en mención sólo infiere para la interposición del recurso procedente en contra del mismo y no para su ejecución. Apelación GERARDO RODRIGUEZ PADRON. 3 de febrero del Unanimidad de votos. Ponente: Mgdo. Salvador Ávila Lamas. Secretario. Lic. José Luís Soto Godoy.
NULIDAD DE ACTUACIONES. LA SOLICITUD DE EXPEDICIÓN DE COPIAS NO CONSTITUYE UNA ACTUACIÓN SUBSECUENTE PARA LOS EFECTOS DEL INCIDENTE DE.- La interpretación teleológica del artículo 74 del Código de Procedimientos