Source: https://www.abogadovictores.com/relaciones-de-vecindad-en-cuba
Timestamp: 2019-08-21 12:39:56
Document Index: 55167789

Matched Legal Cases: ['artículo 170', 'artículo 175', 'artículo 170', 'artículo 170', 'artículo 175', 'artículo 173', 'ARTÍCULO 173', 'artículo 174', 'artículo 174', 'ARTÍCULO 176', 'ARTÍCULO 177']

Relaciones de vecindad en Cuba | Asesoría Legal y Sociedad
La ley en Cuba sobre las relaciones de vecindad está basada en los preceptos del Código Civil Cubano de 1987, Ley Número 59.
Las relaciones de vecindad en Cuba son poco conocidas por la población en general y por tal motivo son objeto de constantes violaciones que causan daño a los perjudicados ya sea por vertimiento de aguas, ocupaciones de espacios más allá de los límites de la propiedad, entre otros asuntos civiles.
Dice el Código Civil Cubano en su artículo 170.1 que las relaciones de vecindad generan derechos y obligaciones para los propietarios de los inmuebles colindantes, y que, además, el o los propietarios y quienes habitan y residen en bienes inmuebles deben abstenerse de realizar actos que perturben más allá del límite generalmente admitido, el disfrute de los inmuebles vecinos.
Cuando se dice actos, se están llamando a colación una gran cantidad de acciones que, según el Diccionario de la Real Academia Española, puedan inmutar, trastornar el orden y concierto, o la quietud y el sosiego de algo o de alguien; eso quiere decir perturbar.
1 Actos que perturban el disfrute de los inmuebles vecinos, más allá de los límites admitidos, pueden ser:
2 Sobre el vertimiento de aguas a los vecinos
3 Qué pasa con los frutos y ramas que se extienden sobre el vecino
4 Otras regulaciones relacionadas con los límites a las relaciones de vecindad en Cuba
Actos que perturban el disfrute de los inmuebles vecinos, más allá de los límites admitidos, pueden ser:
La música alta que se introduce en patios, terrazas y habitaciones de inmuebles.
Los bajos generados por los modernos subwoofers que generan vibraciones molestas y ruido. Estos recorren grandes distancias y perturban la tranquilidad de decenas de vecinos.
El humo procedente de la quema de residuos vegetales, de hornos para asados, plantas de generación eléctrica de combustión interna y el humo de los autos estacionados frente o en la cercanía de la vivienda.
Golpes en las paredes medianeras.
El agua que es vertida desde el inmueble vecino procedente de la limpieza de sus predios.
Los aleros de techos insertados sobre muros medianeros que vierten hacia el vecino.
Cualquier ruido producido por aglomeraciones de personas, aparatos de máquinas herramientas, generadores de electricidad, presurizadores de agua, entre otros.
El polvo originado por la limpieza y la construcción de obras.
En fin, sería una pléyade de actos perturbadores del disfrute de los inmuebles vecinos los cuales pueden ser más o menos graves en la medida de su grado e intensidad y de la tecnología usada para realizarlos.
Se pueden apreciar violaciones en la construcción de aleros más allá de los límites permitidos, apertura de huecos en pared medianera, escape de gases hacia el predio vecino, mala terminación de la obra al no dar cubierta a la pared que sirve de separador que además de falta de estética es origen de humedades que pueden ocasionar la destrucción de la obra.
El artículo 175.1. es quien limita las acciones realizadas en la imagen anterior cuando dice que: si al levantar una edificación u otra instalación se invade, sin mala fe, el inmueble vecino, el propietario de éste no puede reclamar la demolición de lo construido, a no ser que se haya opuesto oportunamente a la extralimitación, o que se vea amenazado de un daño considerable.
Este artículo en realidad no sé quién lo aprobó porque muy bien el vecino pudo haber estado ausente del lugar y al llegar encontrarse con la situación que puede ser al cabo de los dos años si es que estaba de viaje al exterior.
Aquí se autoriza que se viole «a pepe cojones»; el artículo 170. Además no se dice cómo quedará constancia de que se opuso oportunamente.
Si se lo dijo al vecino cuando se estaba realizando la obra o si cuando llegó la encontró así. Y cómo queda constancia de que se opuso; sería una palabra contra la otra.
Se debe prohibir cualquier invasión del espacio vecino sin autorización y no dejarle al tiempo que se viole el encabezado y razón de ser de las limitaciones a las relaciones de vecindad que es lo que plantea el artículo 170.
El artículo 175 debe ser modificado pues la mala fe se presume cuando se está invadiendo al predio vecino en beneficio del propio.
Es mejor se diga, por acuerdo mutuo, pues es un uso muy común en Cuba que eso suceda; no la cañona. Los aleros deben estar separados 75 cm de la pared o del límite que divide los predios.
Sobre el vertimiento de aguas a los vecinos
En el artículo 173.1. del código Civil cubano se dice que el propietario de un inmueble rústico o urbano situado en un plano inferior está obligado a permitir el paso de las aguas que, sin intervención de la acción del hombre, descienden de los superiores, así como de la tierra o sustancias que naturalmente arrastran en su curso.
Esto tiene su excepción cuando los afectados autorizan que se viertan esas aguas.
Se pone en negritas «sin la intervención del hombre» porque una vez realizada cualquier obra, como rellenos y levantamientos de muros que sellen y aíslen un predio del otro, ya el vecino ubicado en el plano inferior no está obligado a permitir el paso de las aguas que estarán concentradas y serán producto de una obra construida por el hombre, una acción de este como dice el artículo.
El dueño del inmueble situado en plano inferior no puede realizar obras que impidan el descenso de las aguas y lo que éstas arrastren; ni el del superior, obras que agraven sus efectos, salvo consentimiento de los afectados.
SIEMPRE QUE NO CONCURRAN LAS CIRCUNSTANCIAS DEL ARTÍCULO 173.1 sobre la intervención del hombre.
Qué pasa con los frutos y ramas que se extienden sobre el vecino
Con relación a los árboles el artículo 174.1 indica que el propietario de un inmueble puede reclamar que se corten las raíces, ramas y frutos de los árboles que se extiendan sobre su propiedad o cortarlos por sí cuando, después de transcurrido un plazo de siete días de la notificación a su propietario, éste no lo hiciese.
En Cuba se tiene por hábito que los frutos y ramas que se extienden sobre la propiedad, siendo el árbol propiedad del vecino, se crea por error que esos frutos les pertenecen. En ningún momento se dice que esos frutos y ramas le pertenecen, solo cuando caigan en su predio por razones naturales o por la acción que faculta el apartado 2 del propio artículo 174. No es lo mismo cuando se dice «se extienden» que cuando se dice «caigan».
Extender es hacer que algo, aumentando su superficie, ocupe más lugar o espacio que el que antes ocupaba una cosa. Caer es moverse de arriba abajo por la acción de su propio peso, y en el caso particular de los árboles, desprenderse o separarse del lugar a que estaba adherida la cosa, en este caso, el fruto.
Dicho esto; si se extienden no son del vecino, si caen entonces sí le pertenecen al vecino del predio sobre el que cae el fruto.
Además, cuando se van a cortar ramas y raíces se debe hacer con instrumentos y herramientas descontaminados de cualquier plaga que pueda afectar al árbol objeto de la poda en los momentos naturales de menor impacto para la salud del árbol. Además hay que sellar los cortes con resinas y sulfato de cobre para impedir el desarrollo de hongos que enfermen y pongan fin a una árbol que puede tener decenas de años dando frutos.
Esto en Cuba se hace como quiera, «como Dios pintó a Perico»; al decir popular.
Otras regulaciones relacionadas con los límites a las relaciones de vecindad en Cuba
ARTÍCULO 176.1. Las construcciones, setos vivos (se refiere a árboles, arbustos y otras plantas), obras y otras instalaciones comunes a inmuebles vecinos se presumen medianeras y sus copropietarios están obligados a sufragar proporcionalmente los gastos que ocasione su mantenimiento.
Significa que todo lo que esté situado en el límite que divide a los predios, inmuebles, terrenos o como le quieran llamar, les pertenecen a ambos por igual.
Es un hábito prepotente decir que la pared o el muro lo levanté yo y hago en este lo que me venga en gana. Así dicen cuando hacen algo contrario a las normas y pretenden justificar para continuar. No es culpa de ellos, son los órganos de control que no ejecutan como es debido.
ARTÍCULO 177.1. Si es necesario precisar los límites de un inmueble, el propietario de éste y los propietarios de los colindantes pueden fijarlos mediante acuerdo, que para ser válido, requiere la aprobación de la autoridad competente.
Esto es para Cuba basado en su Código Civil, pero es así en casi todo el mundo. Nadie puede hacer lo que le da la gana para joder y molestar a los vecinos.
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