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Timestamp: 2020-02-20 00:58:48
Document Index: 76146451

Matched Legal Cases: ['Artículo 167', 'Artículo 173', 'Artículo 177', 'artículo 172', 'Artículo 181', 'artículo 172', 'artículo 164', 'artículo 171', 'artículo 164']

Ética en servicios del Comisario, Auditor Externo y Consejeros Independientes – Veritas Online
Ética en servicios del Comisario, Auditor Externo y Consejeros Independientes
El despliegue constante de cambios y adaptaciones en los quehaceres cotidianos de los contadores, ha permitido impulsar con nuevas energías de aceptación y valorización de actividades independientes la necesidad de cubrir tres funciones de protección patrimonial para las empresas.
El contratar servicios comprometidos con tareas especificas de vigilar para cuidar, revisar para opinar y aconsejar para progresar, forman parte indispensable en las acciones que deben integrar una coordinación que ayude a incrementar la seguridad, la modernidad, competitividad, la objetividad y la consciencia ética financiera sustentable de la profesión a favor del desarrollo social y el propio cumplimiento de sus servicios independientes con deontología y responsabilidad profesional por parte del Comisario, el Auditor Externo y Consejero o Asesor de empresas.
Hasta hace un par de años se hablaba sobre la compatibilidad de ejercer las funciones simultaneas del comisario, la del auditor externo, asesor y en ocasiones el consejero Independiente en la misma empresa, incluso hoy en día hay quienes siguen defendiendo inexplicablemente la falta de aceptación del principio de independencia de ambas funciones, justificando el conflicto de intereses de forma poco comprensible en estas épocas de globalización económica, toda vez que ya existen diversos estudios por las agrupaciones de reconocido prestigio y de grandes firmas que incluyen en sus manuales de sanas prácticas el respeto a la individualidad práctica y autónoma con que se debe desenvolver la profesión de los objetivos de cada función, a fin de cuidar la misión particular de cada servicio.
Las entidades que dan seguimiento a su manual de mejores prácticas empresariales y a su código de ética, cumplen con el compromiso natural de poder interpretar el concepto de independencia, dejando atrás la subjetividad de recomendaciones supuestamente leales de allegados, que puedan sentir afectados sus intereses u opiniones.
La contaduría de consciencia ética y responsabilidad profesional debe de sustentar, atendiendo los elementos fundamentales de las normas internacionales y nacionales para lograr un verdadero objetivo del valor social en la transparencia y rendición de cuentas que le corresponden a cada capacidad de las personas y a la confianza a su compromiso profesional, que permitan mejor aprovechamiento en los resultados de las opiniones independientes necesarias en beneficio de las empresas que contribuyen a dar servicios, bienes, trabajos, impuestos, contribuciones sociales, utilidades, financiamientos y productividad en el desarrollo del país.
Los avances sobre criterios prudenciales en el cuidado de la vigilancia de las empresas que imperan en el desarrollo de la globalización económica desde una perspectiva profesional, ética y de responsabilidad financiera sustentable, se han visto en la necesidad de actualizarse e incorporarse a los cambios de valores y prácticas legales.
El camino del honor y el respeto de cualquier profesión esta trazado por la calidad moral de una educación personal que deslumbra por su capacidad de admirar para poder ser admirado, de ayudar para ser ayudado y de comprender para ser comprendido, con la utilización de una transparente comunicación, que se demuestra bajo el esquema de la prudencia y constancia de poder asimilar la diferencia entre el bien y el mal, desde una perspectiva muy peculiar, el subconsciente, que permite canalizar una serie de valores que determinan las prioridades de los intereses a seguir, en función a principios universales en el sentir profesional, que nace de una ardua preparación y dedicación por ejercer lo que es correcto, sin hacer acuse de pretextos, solo aportaciones por crear consciencia y madures que permita que el espíritu hable a favor de la raza humana.
Apreciable lector, permítame que recordemos los conceptos de los principios fundamentales del Código de Ética Profesional del IMCP, básicamente en resumen son:
1. Integridad y rectitud honorable de la veracidad, lealtad y respeto en las relaciones.
2. Objetividad e independencia mental consciente con autonomía justa bien ejecutada.
3. Competencia y diligencia en defensa al valor y la calidad del conocimiento técnico, así como la actualización ética y compromiso social de la profesión.
4. Confidencialidad y resguardo de admiración y respeto a la confianza depositada para guardar la reserva y privacidad de los asuntos de quienes prestamos servicios.
5. Comportamiento moral y normativo con responsabilidad profesional sustentable para proceder con prudencia y conocimiento en el cumplimiento de las disposiciones legales, colegiadas y reglamentarias para evitar acciones que desacredite a la profesión.
El Instituto Mexicano de Contadores Públicos de México, A.C. (IMCP), miembro de la International Federation of Accoutants (IFAC), adopto las Normas Internacionales de Auditoría (NIA) o International Standards (ISA), para las auditorías de estados financieros del ejercicio 2012 realizadas a partir del año de 2013. Las NIAs no incluyen la compatibilidad del comisario y el auditor externo. De acuerdo a las investigaciones realizadas a empresas de prestigio, ya cuentan con dicha independencia.
El objetivo es crear consciencia digna que contribuya a realzar la misión profesional del crecimiento personal sobre el compromiso social y la responsabilidad del servicio independiente de la carrera de contaduría, en la vigilancia del comisario, en el dictamen del auditor, en el consultor financiero o asesor fiscal en el cumplimiento deontológico de respetar su autonomía y valorar su complementariedad en cada especialización y transparencia en los resultados de sus trabajos, basados en una nueva representación sustentable que permita normar de forma más adecuada el cuidado de la producción de legítimos servicios de quienes invierten, contratan y se obligan en una empresa en busca de la permanencia y el desarrollo económico para la creación de abundancia.
La incompatibilidad de las funciones del comisario, las actividades del auditor externo y el consultor independiente en una misma empresa, debe ser un desacuerdo para los todólogos, sin embargo para el sentido común del equilibrio de la sana justicia de los empresarios y profesionistas encuestados, más lo investigado en distintas fuentes y medios nos han dado como resultado un fundamento, la razón es clara precisa y contundente, hay que ser respetuosos de su especialización.
Un médico general me dio un ejemplo más que claro, fue un acicate de prudencia y decencia moral y deontológica: “Estimado contador imagínese por un momento que un cardiólogo lo opere de una fractura o que un ortopedista le cambie el corazón”, se podrán argumentar mil cosas, el caso es que hemos sido muy tolerantes y absorbentes, ante los intereses o irreflexiones que puedan llegar a sucintarse al intentar asignar fundamentos carentes de actualización prudencial de consciencia de ética verdadera del respeto y responsabilidad profesional.
Hay que puntualizar que las diversas actividades independientes del contador están dirigidas a revisar la situación financiera, fiscal y sustentable de la sociedad de las empresas mercantiles y a pronunciarse sobre el manejo de la misma con criterio prudencial e independencia en sus funciones basadas en normas, éstas actividades están dirigidas a fines y objetivos distintos, siendo necesario comprender que esa finalidad constituye la razón de ser de su existencia para ofrecer un servicio de calidad autónoma e integridad profesional emancipada que permita eximir cualquier vestigio de compromisos.
Los comisarios, hay accionistas que afirman que son sus oídos, mantienen una vigilancia de forma permanente que se extiende por todo el interior de la empresa, la naturaleza de este encargo esta delegada por los accionistas, a quienes les deben rendir cuenta de los resultados de la supervisión. Su jerarquía como inspectores responsables debe seguir una continuidad en el desarrollo de la empresa, de tal suerte que los administradores de la empresa se sepan vigilados por una autoridad atenta e independiente.
En relación a los auditores externos, hay accionistas que dicen que son sus ojos, mediante un plan de trabajo revisan y examinan en un lapso programado los estados financieros al cierre del ejercicio fiscal de cada año, de forma independiente para emitir un dictamen que refleja la opinión profesional.
Por lo que respecta a los asesores contable independiente, en ese orden de ideas de los sentidos, pasarían a formar la actividad olfativa para el registro adecuado a normas de información financiera en la composición de sus estados financieros.
En ese orden de ideas, el asesor fiscal independiente, sería el encargado de funcionar con su capacidad de gustativa para evita pagos improcedentes en materia impositiva.
El consultor independiente en ética financiera sustentable, sería el tacto para palmar el cumplimiento de normas y valores a favor de la calidad de los Procesos, Políticas, Prestaciones, Personas, Producción, Prevención, Protección y Planeta.
En atención a la preparación y especialización de cada contador debería cumplir con requisitos adicionales dentro de la inteligencia profesional, como es la actitud, asumiendo que ya tiene la aptitud, para poder conformar los mejores resultados posibles dentro del marco de calidad, se requiere fomentar el objetivo de ser CREATIVO para dar su mejor desempeño al emitir una opinión profesional independiente, basada en la aplicación técnica y deontológica, sobre los puntos siguientes:
Criterio prudencial sobre la razonabilidad y veracidad de los estados financieros;
Respeto y apego a Normas de información financiera, auditoría, calidad y éticas;
Ejecución y desarrollo operacional, administrativo y solvencia de la sociedad;
Atención y determinación de observaciones, irregularidades y posibles fraudes;
Trabajo y adhesión a las disposiciones legales conducentes al giro de la empresa;
Innovación y responsabilidad sustentable en valores y temas medioambientales;
Veracidad y evidencia documental de soporte jurídico, contable y comercial.
Obligación y cumplimiento de las contribuciones hacendarias, laborales y sociales;
El aspecto ético más sobresaliente de la investigación, preciso un absoluto respeto de los servicios independientes entre el auditor y el comisario, fundamentando lo siguiente:
El auditor externo puede emitir una opinión o abstenerse de emitirla, en tanto que el comisario tiene la obligación de emitir una opinión de su trabajo de forma legal.
El comisario, por designación accionaria tiene la posibilidad de inspección sobre todas las operaciones, puede examinar libros, correspondencia y todo documento de la compañía, en cambio el auditor verifica el soporte contable de su muestra derivada del control interno existente y la aplicación de sus normas de información financiera, pudiendo coincidir en algunos aspectos de revisión.
El auditor externo debe cumplir con normas profesionales (página 8) especificas para dar una opinión sobre la razonabilidad derivado de confirmar, ratificar y verificar una información mientras que el comisario debe determinar si la información es cierta, real y conveniente.
El auditor externo es designado por accionistas y coordinado por el comité de auditoría, en algunos casos de confianza se contrata por el consejo de administración, pudiendo ser una amenaza, si no existe deslinde de control de información, al tener que reportar el seguimiento del plan de auditoría, mientras que el comisario en todos los casos debe ser designado por la asamblea de accionistas para cuidar sus intereses.
El comisario al ser delegado de los accionistas ejercen la acción de responsabilidad legal y administrativa contra los administradores de la sociedad, mientras que el auditor externo no tiene ningún deber ni derecho de intentar las labores contra los administradores.
No obstante que las verdades como todo en la vida cambian, se transforman y adecuan a las necesidades y progresos de la humanidad, muchas de las guerras que se han padecido son porque ambas partes aseguran tener la razón, y por supuesto que tienen razón porque no quieren ceder sus intereses creados ante la demanda del sentido de justicia y equidad, sin embargo la historia ha demostrado que la democracia y el respeto a los valores tarde o temprano se fusionan con la vergüenza de aceptar los principios universales que aquilatan la consciencia y la productividad profesional en pro de la calidad a favor del desarrollo y responsabilidad social.
Usemos la comprensión de los conceptos a fin de enriquecer el idioma en su naturaleza y claridad de los principios fundamentales que permitan sustentar la imparcialidad del valor de las actividades, esgrimiendo congruencia en sentido a los hechos y desechos actuales.
Si bien es cierto que coinciden en algunas de sus funciones y en la información que verifican, resulta sencillo entender la incompatibilidad a simple vista. Es justo reconocer que en la actualidad el verdadero profesional consciente se abstiene de comprometer su integridad, independencia, criterio prudencial, objetividad, confidencialidad, competitividad y conducta como principios y valores de la ética financiera sustentable. Lo más plausible es que se evitan intentos e inhibición por incurrir en una invención institucional de implementar salvaguardas o consideraciones ominosas de considerar un concepto subjetivo y personal.
Muchos lo saben, pocos lo dicen, la penosa realidad es que en algunos lugares del mundo, el comisario no realiza o realizaba su trabajo por cuestiones de confianza en los administradores, duplicidad de costos con el pago de auditorías o ciertos intereses de forma tal que se hizo costumbre en cierto nivel de empresas en que el auditor externo realizaba indebidamente el dictamen del comisario a fin de cumplir legalmente. Debemos entender que la función de un comisario es independiente, que debe cumplir con disposiciones plenamente establecidas en la ley de la materia.
El auditor externo independiente debe cumplir claramente con las normas establecidas en el código de ética profesional, las de información financiera, las de auditoría internacional y las de calidad. Es claro que la supuesta independencia de ambos servicios al conjuntar simultáneamente sus actividades, automáticamente se pierde la autonomía, comprensión del concepto y resultaría arbitrario e incomprensible en esos términos admitir una doble independencia.
Estimo necesario que se siga agilizando el proceso debido, para que la profesión de la contaduría fortalezca y reivindique su credibilidad en la actualización del criterio prudencial, fomentando lo que a todas luces del conocimiento resulta evidente y decente al separar con todo respeto las dos actividades profesionales.
Los Servicios Profesionales, relacionados con el cargo de Comisario de una empresa en México, los marca la Ley General de Sociedades Mercantiles, en sus artículos Siguientes:
II.- Los empleados de la sociedad, los empleados de aquellas sociedades que sean accionistas de la sociedad en cuestión por más de un veinticinco por ciento del capital social, ni los empleados de aquellas sociedades de las que la sociedad en cuestión sea accionista en más de un 50%.
A) La opinión del Comisario sobre si las políticas y criterios contables y de información seguidos por la sociedad son adecuados y suficientes tomando en consideración el tipo de sociedad.
C) La opinión del comisario sobre si, como consecuencia de lo anterior, la información presentada por los administradores refleja en forma veraz y suficiente los estados financieros.
VII.- Asistir, con voz, pero sin voto, a todas la sesiones del Consejo de Administración;
Artículo 167.- Cualquier accionista podrá denunciar por escrito a los Comisarios los hechos que estime irregulares en la administración, y éstos deberán mencionar las denuncias en sus informes a la Asamblea General de Accionistas y formular acerca de ellas las consideraciones y proposiciones pertinentes.
De la Información FinancieraArtículo 173.- El informe del Administrador, incluido el informe de los Comisarios, deberá quedar terminado y ponerse a disposición de los Accionistas por lo menos quince días antes de la fecha de la Asamblea que haya de discutirlo. Los Accionistas tendrán derecho a que se les entregue una copia del informe correspondiente.Artículo 177.- Quince días después de la fecha en que la asamblea general de accionistas haya aprobado el informe a que se refiere el enunciado general del artículo 172, los accionistas podrán solicitar que se publiquen en el sistema electrónico establecido por la Secretaría de Economía los estados financieros, junto con sus notas y el dictamen de los comisarios.
De las Asambleas de AccionistasArtículo 181.- La Asamblea Ordinaria se reunirá por lo menos una vez al año dentro de los cuatro meses que sigan a la clausura del ejercicio social y se ocupará, además de los asuntos incluidos en la orden del día, de los siguientes:
Discutir, aprobar o modificar el informe de los Administradores a que se refiere el artículo 172 tomando en cuenta el informe de los Comisarios y tomar las medidas que juzgue oportunas.
Como puede observar, la responsabilidad del Comisario, es vigilar, que las operaciones, documentación, registros y demás evidencias, sean aplicables de acuerdo a las políticas y procedimientos para lograr los objetivos y misiones establecidos por la empresa. En el mes de abril de cada año, presentan un dictamen sobre la situación financiera y asuntos de importancia que puedan afectar la estabilidad del rumbo de la sociedad.
CÓDIGO DE MEJORES PRÁCTICAS COORPORATIVAS (CMPC)
El Consejo Coordinador Empresarial de México (CCE) como promotor del progreso económico, social y crecimiento responsable de generar riqueza, empleo, bienestar social, infraestructura, bienes y servicios productivos, ilustra razonablemente este tema.
La permanencia, el desempeño, la eficiencia y la responsabilidad social sustentable de las empresas son del interés público y privado, por lo tanto, la inclusión del gobierno corporativo es una de las prioridades en la agenda nacional.
En una economía global existen una serie de normas establecidas por los países que conforman los organismos mundiales; uno de ellos, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), del cual México forma parte, emitió en 1999 los “Principios de la OCDE para el Gobierno de las Sociedades”, los cuales fueron revisados en el 2004 y 2010. Dichos principios son una referencia para que cada país emita los propios, adecuándolos a su marco regulatorio, normativo, ético y a su cultura empresarial.
A iniciativa del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) se constituyó el Comité de Mejores Prácticas Corporativas en donde se establecen recomendaciones para un mejor gobierno corporativo de las sociedades en México. Como resultado surgió el Código de Mejores Prácticas Corporativas con el objetivo de contribuir a mejorar las formas y valores para el beneficio y rendimiento de las empresas, así como de poder complementar los controles de vigilancia y prevención de las sociedades formales.
La experiencia en su implementación durante estos años y las nuevas consideraciones sobre el tema a nivel internacional, han hecho que se tomen en cuenta las necesidades y características de las empresas mexicanas, su origen, su estructura accionaria y la importancia que pueden tener ciertos grupos de accionistas en su administración. Se busca ayudarles a incrementar sus valores éticos institucionales, competitivos y sustentables en el tiempo; que puedan acceder a diversas fuentes de financiamiento en condiciones favorables para ofrezcan confianza a inversionistas y sociedad en general.
El código establece prácticas corporativas de suma importancia, como el respeto a existir coordinación durante todas las etapas del proceso de auditoría entre el auditor interno, el auditor externo, el Comisario y las demás partes involucradas.
La Práctica 23 sugiere, entre otras cosas, que se cumpla con las siguientes funciones:
I. Recomendar al Consejo de Administración los candidatos para auditores externos de la sociedad, las condiciones de contratación y el alcance de los trabajos profesionales y supervisar el cumplimiento de los mismos. Así como, la aprobación de independencia de servicios adicionales a los de auditoría que vayan a prestar los auditores externos.
III. Revisar el programa de trabajo, las cartas de observaciones, reportes de auditoría interna, independiente e informar al Consejo de Administración sobre los resultados.
IV. Reunirse periódicamente con los auditores internos y auditores externos independientes, sin la presencia de funcionarios de la administración de la empresa, para conocer sus comentarios y observaciones en el avance de su trabajo.
VI. Contribuir con lineamientos de control interno, de la auditoría interna.
VIII. Coordinar las labores del auditor externo, interno y el Comisario.
XI. Decidir la contratación de terceros expertos que emitan su opinión sobre las operaciones de asuntos, que le permita el adecuado cumplimiento de sus funciones.
XII. Verificar el cumplimiento del Código de Ética y del mecanismo de revelación de hechos indebidos y de protección a los informantes.
XIII. Auxiliar al Consejo de Administración en el análisis de los planes de contingencia.
XIV. Verificar cumplimiento con las diferentes disposiciones legales que le son aplicables.
SELECCIÓN DE LOS AUDITORES (CMPC).
En el proceso de selección se debe tomar en cuenta la capacidad técnica de los auditores, así como su independencia y prestigio profesional. En dicho proceso, se deben observar aquellas circunstancias que pudieran afectar la objetividad del auditor, como pudiera ser el que los ingresos del despacho dependan de manera significativa de la sociedad o impliquen algún conflicto de interés.
En caso de que los auditores provean a la sociedad de servicios distintos a la propia auditoría, es importante que se mantenga bajo revisión la naturaleza y la extensión de dichos servicios, a fin de asegurar que su objetividad no se exista conflictos de interés.
La Práctica 24 sugiere: Recomendar al Consejo de Administración que, para la auditoría externa de los estados financieros así como para cualquier otro servicio, se abstenga de contratar un despacho en el que los honorarios percibidos por todos los servicios que le preste a la sociedad, representen un porcentaje mayor al 10% ingresos del despacho.
El dictamen de auditoría aporta la opinión de un tercero independiente sobre la razonabilidad de los estados financieros. Si la persona que dictamina se encarga de esta función por un tiempo prolongado, se puede correr el riesgo de que pierda objetividad al emitir su opinión; por esta razón, el Comité considera importante que la sociedad cambie periódicamente a la persona encargada de dictaminar, así como a su grupo de trabajo.
La Práctica 25 sugiere: Recomendar que, al menos cada 5 años, se cambie al socio que dictamine los estados financieros de la sociedad, así como a su grupo de trabajo, con el fin de asegurar la objetividad en sus trabajos e informes. Como se establece en la Ley General de Sociedades Mercantiles, el Comisario de una sociedad es designado por la Asamblea de Accionistas y está encargado, entre otros aspectos, de revisar tanto los estados financieros como la aplicación de las políticas contables.
Por otra parte, el auditor externo debe ser designado por el Consejo de Administración, en su caso a través del Gobierno corporativo de la sociedad para opinar sobre los estados financieros. Aunque algunas de las funciones del Comisario y del auditor externo son similares, quienes los designan lo hacen para diferentes propósitos, por lo que encargarle al Comisario la auditoría externa genera conflictos de interés.
Práctica 26. Se recomienda que el Comisario sea distinto al auditor externo.
Práctica 27. Se recomienda que la persona designada como Comisario de la sociedad, tenga los conocimientos y experiencia profesional que le permitan cumplir con sus obligaciones legales. Asimismo, se recomienda que en el informe anual que presenta el Consejo de Administración, se revele el perfil del Comisario.
Cabe señalar que las obligaciones legales del comisario se encuentran establecidas en la Ley General de Sociedades Mercantiles a partir del artículo 164 al artículo 171 en la sección cuarta, sobre el tema de la vigilancia de la sociedad.
Realidades del Contexto y coexistencia del Comisario y Auditor
La prestación de servicios del auditor externo sobre las actividades adicionales no relacionadas con la auditoría, puede perjudicar gravemente su independencia y puede llevar a realizar una auditoría de su propio trabajo. En este sentido la OCDE, el CMPC, la Ley del Mercado de Valores, la Ley de Instituciones de Crédito y la Ley Sarbanex-Oxley limitan la duplicidad de funciones del auditor externo.
El Comisario como ya se explico se rige por la Ley General de Sociedades Mercantiles, en primera instancia, sin embargo no hay que olvidar que son los ojos y los oídos de los accionistas por los que deben velar por sus intereses, por desgracia en la vida real de algunas empresas solo es una formalidad legal. Después de más de 30 años de experiencia como Auditor Externo puedo aseverar que la perspectiva deontológica está para dar credibilidad financiera y hacendaria determinada por las siguientes Normas:
Internacionales de Auditoría;
Educación Profesional Continua;
Colegiadas o Asociación Profesional;
Legales y Disposiciones de Carácter General de la CNBV; y
Sanas Prácticas Fiscales.
Cabe señalar que un auditor externo, que cumple con los 8 puntos anteriores, puede fungir como perito ante un juicio de demanda por algún agravio existente, acreditando legalmente con cédula profesional vigente como licenciado en Contaduría, y de forma presuntiva, certificación vigente expedida por el Instituto Mexicano de Contadores Públicos con reconocimiento de idoneidad de la Secretaria de Educación Pública (SEP).
También se podrán incluir constancias de registros oficiales de autorización como auditor ante el Servicio de Administración Tributaria, Instituto Mexicano del Seguro Social, Instituto del Fondo Nacional del la Vivienda para los Trabajadores y Secretaría de Finanzas del Gobierno del Distrito Federal, cumplir con los requisitos establecidos por la CNBV, la CNSF y la Secretaria de la función Pública, entre otras instancias más especificas.
También se puede presentar constancia de acreditación como participante de alguna comisión de trabajo, ya sea técnica, de desarrollo, de apoyo institucional o cualquier evento que el juez presuma dentro de las actividades de un colegio o Asociación Profesional, incluso actividades auxiliares personales con las distintas autoridades del gobierno federal, estatal o municipal, puedan servir para asumir el grado de profesionalismo y confiabilidad sobre su expertis.
En términos normales las actividades del comisario están designadas a un socio y alguien contratado por los accionistas que puedan cuidar sus intereses y brindar reportes oportunos que les den confianza y asuman la responsabilidad personal que implican sus funciones. El comisario no debe ser contratado por los administradores de la empresa.
En muchos casos los administradores cuando someten a los auditores externos la información financiera que preparan éstos últimos, hacen sus recomendaciones y los administradores pueden modificar dicha información de conformidad con las sugerencias dadas y la corresponsabilidad en la determinación y aceptación de los ajustes contables.
¿Cómo podría un comisario formular objeciones sobre los estados financieros que han sido revisados por sus directrices como auditor externo? De la misma manera es frecuente que las firmas de auditores externos asesoren a los administradores para elaborar manuales de procedimiento o de control interno y en otras áreas de gestión que en representación de los accionistas posteriormente deberá revisar el comisario.
La gestión del comisario no será imparcial si se trata de alguien que ha intervenido previamente en esas mismas actividades. Es posible inclusive observar la disyuntiva que podrá presentarse si un administrador fija a un auditor externo unos honorarios profesionales exorbitantes. ¿Cómo podría el comisario representar a los accionistas y exigir a los administradores por la fijación de sus propios honorarios como auditor?, solo se requiere de aceptación de la realidad y respeto natural de funciones, si bien el ejemplo pueda resultar poco probable, demuestra que ambas funciones son incompatibles de ser ejecutadas por la misma persona.
En el supuesto de ejercer ambas funciones simultáneamente se planteará el problema de definir en qué momento la persona actúa como comisario y en cuál como auditor externo. La diferencia que podría parecer de simple interés teórico tiene en realidad una importancia práctica; los comisarios según el sistema legal son responsables solidariamente de la sinceridad de sus aseveraciones y deben guardar secreto de los hechos y documentos que por razón de su cargo tuvieren conocimiento en los diferentes asuntos de la empresa.
La coexistencia simultánea entre el comisario y el auditor externo como funciones compatibles, en un organigrama en lo general, al comisario se localiza en un extremo debajo de la asamblea de accionistas y arriba del consejo de administración. El auditor externo se localizaba en un extremo abajo del consejo de administración y arriba del director general ¿Ser la misma persona en dos puestos?, resulta poco admisible por la lógica legal, de negocios y transparencia profesional de la vigilancia y cuidado de la empresa, vemos la atención interna y externa.
Todavía al entender de algunos auditores-comisarios es factible que un contador pueda ocupar los dos puestos en forma simultánea en la misma empresa y no exista conflicto de intereses según su apreciación de conceptos, pero por obvias razones resulta difícil compartir ese entendimiento por falta de actualización del criterio independiente, en virtud de que el beneficio privado y social, administrativo y accionario puedan parecer el mismo pero no son iguales, misma situación es el proceder del auditor y el comisario.
Hay teorías de intereses basados en dicha duplicidad de funciones que asumen que la ley no lo prohíbe, así como opiniones de escritores destacados que afirman que las funciones entre auditor y comisario son compatibles, incluso afirman que sería lo idóneo y más módica su contratación de ambos servicios. Posiblemente comprensible anteriormente, de ser esos los fundamentos, habría que observar la ley y modificar las demás cuestiones con el fin de actualizar la riqueza cultural del criterio prudencial en la asimilación de los conceptos para identificar la mejora continua en la buena marcha de la supervisión transparente en la optimización del desarrollo ético (personal, profesional, empresarial y de negocios) que permita un compromiso financiero sustentable a favor de la sociedad.
Hubo colegas y empresarios que adujeron la claridad que menciona la Ley General de Sociedades Mercantiles en la parte de la figura del Comisario. En su artículo 164 señala que la vigilancia de la sociedad anónima estará a cargo de uno o varios Comisarios, temporales y revocables, quienes pueden ser socios o personas extrañas a la sociedad.
Afirmaron que los auditores externos no son personas extrañas, incluso en muchos de los casos son conocidos de años, por lo tanto legalmente quedan excluidos.
Vemos con agrado la aceptación de la mayoría de las empresas formales que vienen adoptando esta notoria necesidad de mantener independientes las actividades, a fin de que el espirito de conservación y sustentabilidad de la ética financiera permitan respetar y entrelazar los compromisos y responsabilidad profesional, social, patrimonial y personal del cumplimiento de a quien corresponda en su campo natural de acción.
Cuántas veces hemos escuchado que hay situaciones legales pero injustas y cuantas veces la falta de justicia ética en la legalidad, el valor de incluir o exonerar contextos en el marco legal no impide la toma de decisiones con base a la lógica razonada, la consciencia moral, el sustento justo, el desempeño deontológico, el criterio prudencial de calidad, la fe del sentido común, la congruencia del buen hacer en la práctica y buen decir en la teoría. Un profesional sensato debe ser honesto, claro y amante de la prudencia y la constancia.
El presente estudio solo pretende sustentar y reconocer la valiosa función de un comisario en el cuidado de los intereses de los accionistas, para vigilar la productividad y utilidad para el beneficio de toda la empresa y de la sociedad en lo general.
Podemos concluir que hay que evitar que un Auditor externo sea al mismo tiempo el Comisario. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores, el Consejo Coordinador Empresarial sugieren se evite dicha situación. Por su parte la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en sus comentarios V. punto C, de sus principios de gobierno corporativo especifica que la “independencia” del auditor externo es crucial para la integridad de los estados financieros y del mercado; en este sentido, entre otros aspectos, con objeto de fortalecer su independencia, queda prohibido la totalidad de los servicios adicionales relacionados con la auditoría externa.
Es de conocimiento general que de todas las funciones y servicios profesionales que pueden realizar los contadores dentro de las distintas profesiones solemos ser los más propensos a otorgar servicios como todólogos, sin embargo hay limitaciones claras por el código de ética profesional, que por desgracia la mayoría de los contadores lo desconocen, si antes de octubre de 2012 se contaban con poco menos de 20 páginas, a partir de ese mes y actualmente son casi 200 páginas.
El valor de la inteligencia profesional en busca de la ética financiera sustentable debe comprometerse a fomentar la emancipación entre servicios complementarios y de notoria incompatibilidad simultánea que un auditor externo independiente no debe aceptar.
El contexto y la globalización económica dentro de los valores técnicos, éticos, normativos y legales en la contratación de los servicios profesionales independientes, entre otros, están encaminadas a mejorar el desempeño y calidad en el desarrollo de la contaduría y al respeto a las actividades individuales de los auditores externos y comisarios.
En términos de independencia mental sobre la razonabilidad expresada de manera profesional por parte de quien dictaminan los estados financieros, resulta indispensable poner especial atención sobre los trabajos adicionales que puedan surgir y puedan afectar la consciencia en los resultados de los servicios otorgados conjuntamente.
Se hace un exhorto al criterio prudencial del respeto a la profesión y evitar intentar abarcar especializaciones que puedan afectar la objetividad e integridad, de ahí que el IMCP este otorgando una certificación adicional sobre una distinción disciplinaria en especial.
Impulsemos el uso del código de ética profesional, reforcémoslo con dignidad distributiva en el acatamiento y obediencia en la objetividad independiente, dejemos de tratar de abarcar todos los trabajos posibles y volvámonos más especialistas en las múltiples actividades y funciones que permite nuestra amada carrera profesional, vendamos y regalemos consciencia ética.