Source: https://sinactraho.org.mx/conoce-tus-derechos/
Timestamp: 2019-11-15 18:10:05
Document Index: 130370312

Matched Legal Cases: ['artículo 7', 'artículo 10', 'artículo 13', 'artículo 14', 'artículo 4', 'artículo 15', 'artículo 17']

Conoce tus derechos | SINACTRAHO
Se tendrá un salario justo que corresponda al trabajo que se realice, número de personas que se atiendan y al tamaño de la casa donde se labore.
Establecerá las condiciones laborales mínimas entre las personas trabajadoras del hogar y su empleador.
Máximo 8 horas diarias, como establece la Ley Federal del Trabajo.
Son aquellas que se trabajan después de una jornada de 8 horas. Las horas extras no pueden exceder a más de 4 horas al día y no pueden ser permanentes. La jornada extraordinaria de trabajo equivale al 100% de su salario diario.
La inscripción al Instituto Mexicano del Seguro Social será de forma obligatoria para tener acceso a servicios de salud y otras prestaciones como pensión, fondo para el retiro, guarderías y velatorios.
Personas empleadoras y trabajadoras del hogar podrán inscribirse al plan piloto de Incorporación al Seguro Social. Si requieres informes puedes consultar la página en twitter del IMSS @Tu_IMSS o comunicarte al 91319097.
Remuneración mensual recibida después de cumplir 25 años de trabajo.
Mínimo 6 días al cumplir el primer año de trabajo, y aumentará 2 días por cada año siguiente hasta un máximo de 12 días. Serán con goce de sueldo, y prima vacacional.
Derecho a una alimentacioón sana y nutritiva
En caso de ser persona trabajadora del hogar de planta, la persona empleadora debe brindarte tres comidas al día, y si eres de entrada por salida, debes recibir al menos una comida al día. Recuerda que tu alimentación debe ser sana, nutritiva, suficiente y de buena calidad.
Debe ser pagado antes del 20 de diciembre de cada año y corresponderá a 15 días de salario o su equivalente si no has cumplido el año de trabajo.
Para el caso de las trabajadoras del hogar, modalidad de planta y entrada por salida, con una sola persona empleadora, su descanso será a partir del sábado al medio día y su regreso será el día lunes por la mañana. Los días feriados por ley (1° de enero, 5 de febrero, 21 de marzo, 1° de mayo, 16 de septiembre, 20 de noviembre y 25 de diciembre) con goce de sueldo íntegro.
Tienes derecho a indemnización en caso de despido injustificado, violación a tus derechos laborales o si renuncias voluntariamente y tienes más de 15 años de trabajo con tu empleador.
Sin nombres despectivos o denigrantes. Somos trabajadores y trabajadoras del hogar.
Todo persona trabajadora es libre de formar parte o no de un sindicato u asociación y no se necesita autorización de otras personas para formar parte de éste.
Está prohibido cualquier tipo de discriminación por razones de nacionalidad, etnia, género, orientación sexual, religión o por ser trabajadora del hogar o si tienes alguna discapacidad. Incluso si estás embarazada no podrán despedirte.
En caso de sufrir violencia, maltrato físico, sexual y emocional, o que tus derechos humanos y laborales sean vulnerados tienes derecho a ser atendida con justicia ante las instituciones correspondientes.
Realizar el trabajo acordado con el empleador/a con todas sus instrucciones.
Manejar cuidadosamente los utensilios de trabajo, siguiendo las instrucciones de seguridad especialmente los electrodomésticos. Exija que su empleador le dé una capacitación previa para el desarrollo de su trabajo.
No llevar a personas ajenas a su trabajo. Si es un familiar, debes avisar a tus empleadores.
Desempeñar profesionalmente tu trabajo con honestidad y buena actitud, no faltar sin justificación ni afectar las relaciones humanas.
Respetar a tus empleadores, a su familia, y a las personas que los visitan. No revelar asuntos personales de la familia.
Acatar las medidas preventivas de higiene y protección personal.
Al terminar tu relación laboral, deberás avisar con una semana de anticipación y establecer claramente los motivos de tu salida.
La persona empleadora no puede, sin causa justa, disminuir tu salario, modificar la jornada de trabajo, cambiar actividades o el lugar de trabajo.
La persona empleadora no puede encarcelarte si no tiene pruebas de lo que te acusa, tampoco puede realizarte pruebas de polígrafo.
Si renuncias voluntariamente antes de los 15 años de trabajo NO tienes derecho al pago de indemnización.
Si tienes dudas, o problemas laborales con tu empleador o empleadores puedes acudir al Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar.
Más información sobre el Convenio 189
Convenio 189 y Recomendación 201, sobre las trabajadoras y trabajadores del hogar
La Conferencia Internacional del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó el 16 de junio de 2011 el Convenio 189 y la Recomendación 201 sobre l0s trabajadores y trabajadoras del hogar, los cuales establecen derechos y principios básicos para este sector y exigen a los Estados tomar una serie de medidas con el fin de dignificar el trabajo que las personas trabajadoras del hogar realizamos.
A excepción de Panamá y El Salvador, los gobiernos latinoamericanos votaron a favor del Convenio 189 en la Conferencia Internacional del Trabajo. Ahora todos los gobiernos están en el proceso de analizar su ratificación.
¿Cuáles son las normas mínimas establecidas por el Convenio 189?
Derechos básicos de las trabajadoras y los trabajadores del hogar: respeto y protección de principios y derechos fundamentales en el trabajo. Protección efectiva contra todas las formas de abuso, acoso y violencia (3,4 ,5 y 11).
Información sobre los términos y condiciones de empleo: información en una manera que sea comprensible fácilmente, de preferencia a través de contrato escrito (artículo 7).
Horas de trabajo: medidas destinadas a garantizar la igualdad de tratamiento entre las personas trabajadoras del hogar en general. Periodo de descanso semanal de al menos 24 horas consecutivas (artículo 10).
Remuneración: salario mínimo establecido. Pago en especie bajo ciertas condiciones (11,12, 15).
Seguridad y salud: derecho a un trabajo seguro y un ambiente laboral saludable (artículo 13).
Seguridad social: condiciones que no sean menos favorables que las aplicables a los demás trabajadores, incluyendo prestaciones de maternidad (artículo 14).
Las normas relativas a trabajo del hogar infantil: obligación de fijar una edad mínima. No se les debe privar a los trabajadores y las trabajadoras adolescentes de la educación obligatoria (artículo 4).
Trabajadores y trabajadoras “de planta y de entrada por salida”: condiciones de vida digna que respeten la privacidad. Libertad para decidir si reside o no en el hogar (artículos 6, 9 y 10).
Trabajadores y trabajadoras migrantes: Un contrato por escrito en el país de empleo, o una oferta de trabajo escrita antes de salir de su país (artículos 8 y 15).
Agencias de empleo privadas: reglamento de la operación de las agencias de empleo privadas (artículo 15).
Solución de conflictos y quejas: acceso efectivo a los tribunales u otros mecanismos de solución de conflictos, incluyendo mecanismos de denuncia accesibles (artículo 17).
La lucha por los derechos de las trabajadoras del hogar en América Latina
En América Latina y el Caribe el trabajo del hogar es una de las ocupaciones más afectadas por la informalidad. Se estima que en la región alrededor de 18 millones de personas se dedican al trabajo del hogar, de las que un 77,5% están en la informalidad. Las bajas tasas de afiliación a la seguridad social, los reducidos ingresos, las dificultades para la inspección o la falta de mecanismos para la negociación colectiva desprotegen a este sector frente a la informalidad y lo ubican como una de las ocupaciones con mayores déficits de trabajo decente. El 93% de las trabajadoras del hogar son mujeres, lo que convierte a esta ocupación en una de las más importantes para las mujeres de la región. De hecho, el trabajo del hogar y de cuidados, el trabajo reproductivo ha sido esta una de las razones de su poca valoración social y de las difíciles condiciones de trabajo en que se desarrolla. En el contexto actual, marcado por una importante participación de las mujeres en el trabajo remunerado y significativos cambios demográficos y en la composición de las familias, el trabajo del hogar sigue siendo fundamental para hacer frente a las necesidades de cuidados de los hogares. Por ello, la formalización del trabajo del hogar ha de entenderse en el marco de la discusión más amplia sobre las políticas públicas de cuidado de las personas dependientes y de las políticas para promover la igualdad de género en el mundo del trabajo. Ambas discusiones informarán las reflexiones en torno a la iniciativa del centenario de la OIT sobre las mujeres en el trabajo.
Hay aproximadamente catorce millones de trabajadoras del hogar en América Latina. Es la ocupación principal de las mujeres en la región. En Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, casi una de cada cinco trabajadoras es trabajadora del hogar, en otros países como Bolivia, Costa Rica y México, una de cada diez trabajadoras desarrolla esta actividad. En todos los países de la región, es la ocupación más feminizada, las mujeres representan alrededor del 90% de los trabajadores del hogar.
Ha habido avances en la equiparación de los derechos laborales de este sector como resultado de la movilización de las trabajadoras y sus organizaciones, así como por el compromiso de amplios sectores de la población. Ejemplos notables en este sentido son Uruguay, donde la legislación fija que las trabajadoras del hogar tienen los mismos derechos que otros trabajadores y trabajadoras; Brasil, Costa Rica y Perú, donde se les reconoce la jornada de ocho horas y la misma jornada semanal que el resto de las y los trabajadores; Brasil y Bolivia, donde no se permiten los pagos en especie; Chile y Ecuador que han adoptado medidas para mejorar el salarios; Argentina, Brasil, Ecuador y Paraguay, donde se ha ampliado la cobertura de salud y seguridad social. Además en Brasil y Argentina hay incentivos fiscales para los empleadores que regularizan a sus trabajadoras. No obstante estos avances, la legislación en casi todos los países discrimina en parte a las trabajadoras del hogar y hay serios rezagos en su cumplimiento.
Las luchas de las trabajadoras del hogar por sus derechos en América Latina tienen una larga historia. Durante la primera mitad del Siglo XX surgieron organizaciones en Argentina, Bolivia, Chile, México, entre otros, y nacieron otras ya en las últimas décadas del mismo. A partir de mediados de 1980, dirigentes sindicales de algunos países establecieron contacto para discutir estrategias para defender los derechos humanos laborales del gremio. En 1988, varios representantes de grupos de trabajadoras del hogar se reunieron en Bogotá, Colombia y fundaron la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (CONLACTRAHO), que hoy en día tiene afiliadas en trece países. La COLACTRAHO ha jugado un papel fundamental en la discusión de los textos preliminares del Convenio y la Recomendación sobre las Trabajadoras y Trabajadores del hogar de la OIT y en las campañas, primero por su adopción y ahora por su ratificación.
¿Qué es un Convenio y una Recomendación de la OIT?
El Convenio es un tratado adoptado por la Conferencia Internacional del Trabajo, la cual está compuesta por delegados de gobiernos, trabajadores y empleadores de los 183 países miembros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Recomendación es una guía detallada sobre la forma en la que el Convenio 189 puede ser llevado a la práctica.
Cuando un país ratifica un Convenio, su gobierno hace un compromiso formal de aplicar todas las obligaciones establecidas en él, y periódicamente informar a la OIT sobre las medidas adoptadas en este sentido. Para que un Convenio sea ratificado, es necesario que el Ejecutivo envíe al Poder Legislativo proyecto de ley. Una vez que en el Senado y la Cámara de Diputados lo han aprobado, el Convenio queda ratificado y el país tiene la obligación de implementarlo.
¿Cómo se implementa un Convenio?
Un Convenio se implementa a través de la ampliación o adaptación de las leyes existentes y la adopción de políticas públicas u otras medidas. Algunas de éstas pueden ser aplicadas gradualmente. Un Convenio establece un piso mínimo, por lo que si extienden normas nacionales más favorables, éstas siempre prevalecen.
La Recomendación 201, ¿Cómo está relacionada con el Convenio 189?
La Recomendación complementa al Convenio con directrices y sugerencias de políticas para avanzar en la implementación de los derechos y principios anunciados en el Convenio.