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Timestamp: 2018-07-21 16:55:47
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Diputado Gerardo Amarilla: Gerardo Amarilla (PN): “El matrimonio es una forma más estable, segura y con mayores garantías”
Gerardo Amarilla (PN): “El matrimonio es una forma más estable, segura y con mayores garantías”
El diputado de Unidad Nacional por el departamento de Rivera, Gerardo Amarilla, presentó un proyecto de ley por el cual se buscará promover la institución del matrimonio. “Es una herramienta muy útil, porque da garantías a los contrayentes y seguridades a los menores que son fruto de esa relación”, explicó entrevistado por En Perspectiva. La iniciativa incluye campañas de educación, beneficios económicos, exoneraciones tributarias y préstamos para viviendas, entre otras medidas. “Lo planteamos porque hemos tenido la experiencia de clientes jóvenes que no tienen a quién recurrir e intentan el divorcio porque es el camino más rápido para resolver lo que ellos creen su problema”, acotó.
De un tiempo a esta parte, en Uruguay han surgido nuevas formas de organización familiar.
Basta mirar a nuestro alrededor para comprobar que cada vez son más las parejas que conviven sin casarse, al tiempo que también ha ido creciendo el número de hogares unipersonales. Esta nueva realidad llevó a un diputado del Partido Nacional (PN) a presentar unproyecto de ley con el objetivo de promover el matrimonio y desestimular los divorcios.
Se trata de una iniciativa que propone exoneraciones tributarias y préstamos beneficiosos para parejas que pasan por el Registro Civil y plantea la creación de dependencias estatales que brinden asesoramiento de tipo psicológico, sociológico y sexual. Además se establecen cambios en lo que tiene que ver con los trámites de divorcio, para que antes de llegar a esta instancia las parejas pasen indefectiblemente, en forma obligatoria, por una instancia de conciliación.
JAE - El autor del proyecto, que ya se encuentra a estudio de la Comisión de Constitución y Códigos de laCámara de Diputados, es el doctor Gerardo Amarilla, diputado de Unidad Nacional (UNA), PN, por el departamento de Rivera.
Usted, además de ser abogado también es docente de Derecho Constitucional y de Marco Legal Ambiental, tiene un máster en Derecho Ambiental, es autor de publicaciones como “La ética ambiental en los fundamentos judeocristianos”, e integra la Red Latinoamericana de Abogados Cristianos, pertenece a una iglesia evangélica.
¿Cómo se define como legislador?
GERARDO AMARILLA:
Como legislador me defino proactivo, intento ser fiel representante de los intereses para los cuales fui electo. Uno va con su bagaje de principios, de valores, de conocimientos, de experiencias vividas y trata de aportar en el Parlamento propuestas o iniciativas que beneficien a la sociedad.
JAE - ¿Se define como un legislador religioso? Porque hoy además usted como diputado aparece en otra información que publica el diario El País a propósito de una decisión que tomó la presidenta de la Cámara de Diputados que prohíbe reuniones de evangélicos en el Palacio Legislativo, y justamente se menciona que usted fue uno de los promotores de un ciclo para que en una de las salas de la Cámara de Representantes se analice el tema el Parlamento y la fe, por ejemplo.
GA - Hay que separar las cosas. Nuestro Estado es laico, por lo tanto, como lo dice la Constitución en el artículo 5, son libres las expresiones religiosas en el territorio nacional, el Estado no profesa ninguna fe, pero tampoco persigue. Tal vez haya alguna visión distorsionada de la laicidad en cuanto aparentemente se intenta perseguir o desconocer o incluso excluir la espiritualidad de la vida nacional. Nosotros entendemos que la vida nacional tiene una riqueza en las más variadas orientaciones de espiritualidad y religiosidad que no se pueden ocultar. Además creo que históricamente le han dado frutos y beneficios a toda la sociedad en la elevación espiritual de la gente y la elevación moral incluso por sus postulados.
JAE - Pero ¿cuánto incide esto en su gestión, en su trabajo legislativo?
GA - Incide y enriquece, una visión que está basada en fundamentos en este caso bíblicos o de la tradición judeocristiana tiene que ver en mucho con el desarrollo de toda una civilización, y nosotros apuntamos desde ese punto de vista. Pero no exclusivamente, a mí me votaron directa e indirectamente 25.000 ciudadanos del PN en Rivera para ser representante nacional; allí hay de todo y uno tiene que tratar de representar a todos con una visión amplia y general. Pero nuestros fundamentos, nuestros valores y nuestros principios obviamente inciden, influyen e inspiran la actividad parlamentaria.
JAE - En una entrevista que le hizo la publicación Prensa Cristiana Uruguay usted dice y admite que “el Parlamento es un medio hostil, en el cual hay que moverse con la prudencia que tenía David, con la sabiduría que le fue concedida a Salomón y, como nos aconseja Pablo, ser humildes como palomas y astutos como serpientes”.
GA - Utilicé ejemplos que vienen de la Biblia pero que trascienden cualquier profesión religiosa.
JAE - ¿Usted siente que lo miran distinto?
GA - No; obviamente en algunas circunstancias soy objeto de alguna broma, de alguna chanza, pero no hay una distorsión. A veces hay una mala interpretación, como por ejemplo esta decisión de la presidenta de la Cámara, que por su desconocimiento termina en una suerte de discriminación, porque la idea de reunirse en el Parlamento a leer algún texto bíblico y a reflexionar sobre valores, principios o problemas cotidianos y cómo mejor enfrentarlos no tiene que ver con la profesión de una religión o con la celebración de una instancia religiosa. Básicamente era intercambiar ideas y valores, y en lo posible lo vamos a seguir haciendo, independientemente de lo que profesa cada uno de los asistentes.
JAE - ¿Usted considera que hay más diputados “religiosos” que los que se definen como tales pero de repente no lo esbozan porque hoy lo religioso no paga, no pasa por su mejor momento con respecto a su imagen?
GA - Puede ser, sí, hay legisladores que tienen diferentes orientaciones, no solamente las tradicionales, a veces hay gente que tiene vinculación con las actividades religiosas de afrodescendientes, y está bien, y hay mucha gente que se define como católica y está bien. Y también hay gente que es librepensadora y tiene algunas corrientes filosóficas y me parece que está bien. También me parece interesante una actividad que promovió el presidente Lugo en Paraguay en el ámbito del Mercosur, incluso se hicieron actividades en el Parlamento uruguayo, que el diálogo interreligioso, que aportaba mucho a la sociedad porque aporta cómo se enfrentan problemas de nuestro desarrollo social, la actividad de la familia, las actividades económicas, las visiones ambientales desde las diferentes visiones de las orientaciones religiosas. Yo participé en algunas de ellas, y creo que es importante no ocultar ni discriminar la actividad religiosa, sino sumarla a la vida nacional y que desde sus diferentes visiones también haga los aportes que enriquecen y nos inspiran a hacer mejor nuestro trabajo.
JAE - Vamos a su proyecto. En el artículo 1 tiene una declaratoria de interés: “generar la protección y las políticas dirigidas a fortalecer la estabilidad moral y material del matrimonio y la familia de acuerdo con lo establecido en el artículo 40 de la Constitución de la República”. El artículo 2 dice que “el Estado va a instrumentar a través del Ministerio de Desarrollo Social y de Educación y Cultura y de los entes de la enseñanza programas de sensibilización y educación sobre la importancia del matrimonio civil para propender a la estabilidad moral y material de la familia”.
El artículo 3 dice que se van a exonerar todos los timbres, tasas, costos de publicaciones correspondientes al trámite para celebrar el matrimonio civil. El artículo 4 dice que el Banco República va a instrumentar una línea de crédito especial con bajas tasas de interés. El artículo 5 dice que el Ministerio de Vivienda va a considerar en sus líneas de crédito y en sus complejos de vivienda un 10% de las soluciones habitacionales para parejas jóvenes. También se menciona al Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) en el artículo 6 como el órgano que tiene que establecer una dependencia de apoyo y fomento a la familia en todas las capitales departamentales. Se habla también de la obligación de mecanismos de conciliación previa al divorcio entre los cónyuges.
¿Algo más para destacar de este proyecto?
GA - No, fundamentalmente es eso. Tras el análisis de los problemas sociales y la crisis de valores que vive nuestra sociedad habitualmente en las tertulias concluimos que lo que está en crisis es la familia y que hay una crisis de la institución familiar. Yo ejercí la profesión de abogado por 11 años y vi cómo muchas veces los trámites de divorcio se generan a partir de situaciones que tal vez se podrían resolver con un mayor diálogo o un mayor fomento.
JAE - ¿Cómo surgió la idea en usted?, ¿en qué momento dijo “tengo que presentar un proyecto”?
GA - Básicamente por el cúmulo de este tipo de planteos que recibí en mi escritorio como abogado en su momento, los divorcios de parejas jóvenes que no tenían un ámbito donde dialogar e intercambiar sobre sus problemas, las situaciones que se dan cotidianamente con hijos que no son reconocidos por el padre porque son fruto de una relación inestable y sin formalizar –que después genera una serie de complicaciones a la hora de reclamar por los derechos de los menores–, el problema de reclamos que se da con los bienes que compran o que construyen las parejas no casadas a la hora de separarse porque no tienen forma de probar lo que aportaron. Ese cúmulo de experiencias que viví como abogado me llevó a estudiar el tema de la familia, la crisis, el matrimonio. En el año 1960 se efectuaron en Uruguay 24.000 matrimonios al año, hoy estamos más o menos en la mitad de esa cifra, se realizan cerca de 12.000 matrimonios, y el número de divorcios ha aumentado al punto que en algunos años…
JAE - …hay más divorcios que matrimonios.
GA - Exacto. En definitiva, el matrimonio es una herramienta que viene del derecho romano, ha sido una herramienta jurídica muy útil, porque da muchas garantías a los contrayentes en primer lugar, da garantías y seguridades a los menores que son fruto de esa relación, ese es el origen del matrimonio como herramienta jurídica.
JAE - También hubo cambios con la ley de unión concubinaria. ¿Eso no ataca lo que usted menciona?
GA - Sí, en el período pasado se ensayó una herramienta. Yo recibí los datos de la Suprema Corte de Justicia sobre la cantidad de trámites iniciados a partir de esta ley, y es un porcentaje bastante menor, no resultó una herramienta eficaz para resolver lo que se pretendía resolver, que eran las uniones concubinarias y de hecho. Es más fácil y barato casarse, celebrar el matrimonio, que hacer todo el trámite de reconocimiento de una unión concubinaria, que es un trámite judicial largo, caro y que a veces por falta de pruebas no termina en el fin deseado.
JAE - Tal vez eso se pueda mejorar modificando la ley que ya está vigente.
GA - También se puede hacer, puede ser otro camino. De todas formas, la herramienta matrimonio civil, tal cual está concebida en el Código Civil, con todas las consecuencias que tiene en el derecho de familia, es sumamente eficiente a la hora de medir sus garantías, sus seguridades.
JAE - ¿En qué sentido cree que los problemas de valores que tiene la sociedad se solucionan con matrimonios? ¿Qué efecto positivo concreto tendría para la sociedad uruguaya que hubiera más matrimonios?
GA - En primer lugar, todos los hijos habidos en esa relación tienen la protección de tener un padre y una madre conocidos que tienen los derechos y las obligaciones de la patria potestad. Se me podrá decir que los hijos naturales también tienen esas garantías; es cierto, pero muchas veces –eso es parte de la experiencia– los padres no anotan a los hijos, quedan anotados solamente a nombre de la madre, el padre a veces por pereza o por desidia no los reconoce inmediatamente y después cuando hay una separación y se reclama hay que hacer la investigación de paternidad, que es todo un trámite tedioso, y los menores no solamente se ven perjudicados desde el punto de vista económico, sino por todo ese conflicto de un padre que actuó como tal pero que no lo quiere reconocer, lo que genera una serie de conflictos que van a afectar también en lo psicológico a los menores.
JAE - En la exposición de motivos usted menciona que “la sociedad está asistiendo a una crisis que está pautada por un decaimiento de los valores básicos de convivencia” y afirma que muchos análisis concluyen en que la causa de esta “se origina en la vulnerabilidad de la institución familia, base de nuestra sociedad”. ¿Cómo sostiene esto?
GA - Las cifras dan que hay un decaimiento en paralelo de los valores y de la crisis social y también de la institución familiar o del matrimonio, que ha quedado en desuso, también porque el Estado no ha hecho el hincapié necesario en que es una herramienta útil, eficiente, que da garantías, que le ahorra problemas y costos. Creo que hay que promoverla. Así como en el siglo XIX, cuando se consagró el Código Civil, dijimos que el matrimonio civil era obligatorio en todo el territorio de la República, porque en aquel momento la gente común, la gente humilde no se casaba –tampoco se casaba en aquella época–, entonces la idea fue que los matrimonios se celebraran porque daba garantías y seguridades, y el Estado promovió el matrimonio civil.
Es hora de ponerlo arriba de la mesa, estudiarlo, concluir que es una herramienta muy apta y promoverlo. El matrimonio es una herramienta que hay que promover, hay que darles las posibilidades económicas a los jóvenes para que contraigan matrimonio, darles posibilidades incluso habitacionales, que es una de las grandes barreras. Concluíamos con una legisladora del gobierno con quien hablábamos del tema que los jóvenes cada vez se casan más tarde y tienen hijos más tarde, y una de las trabas muchas veces es la vivienda, a la que no se accede fácilmente. Entonces la idea es que haya un cupo en los complejos de viviendas o planes de préstamos para atender las demandas de las parejas jóvenes, que a veces no tienen puntaje por no tener hijos para poder acceder rápidamente a las soluciones habitacionales.
JAE - De la audiencia ha llegado una catarata de mensajes a propósito de esta propuesta, con argumentos a favor y en contra.
JAE - “Por fin alguien que me diga que conformar un matrimonio tradicional es algo normal, porque con mi esposa nos sentimos sapos de otro pozo. El Estado viene potenciando las uniones libres, la unión homosexual, la educación sexual tendenciosa de nuestros hijos. Realmente ser familia y padres responsables es muy difícil en esta coyuntura”, dice Pepe del Cordón, que aclara: “No soy evangélico, y lo felicito”.
También hay comentarios en sentido contrario. Dice Ángel: “¿El legislador se olvida de que desde principios del siglo XX la religión se separó del Estado? La religión y las leyes no es bueno que vayan de la mano, en nombre de la fe se cometen grandes atrocidades y hacen chicatos y obtusos a los políticos”.
¿Qué dice a propósito de este comentario?
GA - Una cosa importante que cuando usted me preguntaba al principio tal vez no aclaré: en ninguna ley o proyecto de ley o planteo que hemos realizado en el Parlamento hemos hecho ninguna referencia, ninguna mención específica a creencia religiosa alguna, porque eso no corresponde. Está perfecto lo que dice el oyente, no se puede mezclar confusamente una cosa con la otra. Sí consideramos que hay valores y principios que están más allá de cualquier confesión religiosa.
JAE - ¿Cómo se evita que esto sea visto como una invasión a la libertad de las personas, el hecho de que se obligue a una conciliación cuando una pareja decide divorciarse?
GA - No está contra la libertad, son herramientas jurídicas. Cuando uno va a hacer un juicio laboral también se obliga a hacer una conciliación previa a los efectos de ver si se puede arreglar el patrón con el empleado. En este caso es algo similar, está previsto para todos los juicios en la Constitución de la República, con algunas excepciones de carácter legal: por ejemplo si usted va a cobrar un cheque o va a hacer un juicio ejecutivo por un cheque o cualquier otro título, no necesita conciliación previa porque está prevista la excepción y el trámite se hace directamente. Lo mismo está previsto para el divorcio, que no se precisa conciliación previa, aunque se intenta una suerte de conciliación dentro del proceso.
Más que para cumplir una forma o un requisito, nosotros lo planteamos porque hemos tenido la experiencia de clientes jóvenes que no tienen algún referente, algún padre, o no tienen dinero para un psicólogo, o no tienen a quién recurrir e intentan el divorcio porque es el camino más rápido para resolver lo que ellos creen su problema. Tal vez si tuvieran un ámbito, si el Estado invirtiera en un ámbito donde pudieran plantear su problema e intentar una reconciliación, no solamente para las personas podría ser…
JAE - ...Usted incluye el concepto de obligatorio, que esto sea obligatorio, no opcional.
GA - Sí, por supuesto, que sea obligatorio, como lo es en el juicio laboral. Pongo el ejemplo porque es muy interesante, usted antes de iniciar un juicio laboral obligatoriamente tiene que ir al Ministerio de Trabajo a intentar una conciliación.
JAE - Y uno tiene la libertad de no concurrir también.
GA - También, por supuesto. Y ahí tiene la consecuencia, como esa etapa no estuvo, va directamente a juicio. Aquí la idea es la misma, si una de las partes no concurre, no se lleva a cabo la reconciliación y se va directamente a la instancia judicial.
JAE - Otro concepto que está en este proyecto tiene que ver con incentivos económicos, por ejemplo tasas de interés bajas para compra de vivienda. ¿Cómo se puede evitar que las parejas se casen por conveniencia, para tener acceso a una vivienda, y no porque hay interés verdadero, genuino de conformar un matrimonio?
GA - Eso es parte de una patología que se puede presentar, no tenemos forma de evitarlo. Pero celebrar el matrimonio es algo tan trascendental, tan importante que tal vez se dé algún caso, pero no creo que sea sustancial. Es una declaración formal que se hace ante autoridades, pero aparte se hace público a todo el mundo que se va a contraer un matrimonio. Es un compromiso que se asume ante la otra parte, ante la sociedad, ante la familia, no creo que haya muchos casos de matrimonios por conveniencia por la vivienda, porque además ¿para quién sería la vivienda? Es un tema a definir, qué parte se quedaría con el bien inmueble. La consecuencia jurídica es que ese bien va a ser ganancial, la mitad indivisa de ese bien va a ser para cada uno de los contrayentes.
JAE - De repente es parte del acuerdo dividirlo entre dos y chau.
GA - Tal vez genere un problema mayor a la hora de dividirlo, o la otra parte cambia de opinión, “yo me quiero quedar con la casa”. Por ahí también se enamoran y ante el planteo puede nacer un nuevo núcleo familiar.
JAE - Y ¿cómo sería esto de crear dependencias estatales que incluyan asesoramiento de tipo psicológico, sociológico y sexual?
GA - El MIDES sería la dependencia donde podría generarse ese ámbito, tal vez se puedan ampliar las competencias de Infamilla para que atienda estos planteos, y que no solamente se den cuando se va a producir el divorcio y en forma obligatoria se llegue al trámite de conciliación, sino que sea un ámbito adonde uno pueda ir a plantear una duda o una cuestión de convivencia familiar que le genera una complicación y lo asesoren sobre cómo resolverlo de la mejor manera. Si en algo deberíamos invertir es en la familia, cuando se gasta tanto dinero y se invierten tantos recursos en mayor burocracia y situaciones dentro del Estado que a veces dejan mucho que desear, no podríamos escatimar en la familia, que no porque lo diga la Constitución, sino porque realmente lo creemos, es la base y el fundamento de la sociedad.
JAE - ¿Usted entiende que tiene que ser una dependencia que solo promueva el matrimonio? ¿Qué pasa con la posibilidad de la unión concubinaria?
GA - Está bien, es un tipo de familia, es una agrupación de personas que es un núcleo familiar. Tal vez debería ser atendida por esta dependencia. Para el caso concreto lo que planteamos es que esa dependencia, respetando la libertad de las personas de relacionarse y unirse como mejor les parezca, tenga claro que el matrimonio se promueve porque es una forma más estable, más segura y con mayores garantías.
JAE - ¿Hay algún ejemplo en el mundo de iniciativas de este tipo? ¿Usted se miró en algún espejo para elaborar este proyecto?
GA - No, no reparé en el derecho comparado para ver si había otra experiencia. Sería bueno pedir los antecedentes, aprovechar la relación que tenemos con la Red de Abogados de América Latina para ver experiencias. Hay una norma constitucional que habla sobre el matrimonio y lo promueve como tal, pero no hay una ley que establezca políticas y medidas concretas. Al menos no la conocemos, tal vez exista; antes de comparecer en la Comisión de Constitución y Códigos, lo que haremos próximamente, vamos a intentar recabar esa información.
JAE - ¿Este proyecto va a título personal, o fue consultado con otros miembros de la bancada del PN?
GA - Fue a título personal, pero lo comenté con varios legisladores del sector y del partido y creo que hay coincidencia en que es una buena medida. Algunos tienen algún reparo con algunos artículos, por ejemplo el tema de la conciliación ofrece reparos a algún colega, pero la idea es plantear la discusión, entender que la familia está en crisis. No creo que la que aporta ese proyecto sea la mejor ni la única medida, pero es una idea e intentamos contribuir a que la familia se revalorice y a que la institución del matrimonio sea promovida por el Estado porque consideramos que tiene ventajas para todos.
(fuente: Radio El espectador : http://www.espectador.com/1v4_contenido.php?m=&id=190902&ipag=1