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Timestamp: 2017-12-11 22:45:15
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Matched Legal Cases: ['artículo 4', 'Artículo 50', 'Artículo 65', 'Artículo 10', 'Artículo 40', 'Artículo 41', 'Artículo 42', 'Artículo 43', 'Artículo 44', 'Artículo 45', 'Artículo 46', 'Artículo 47', 'Artículo 48', 'Artículo 49', 'Artículo 51', 'Artículo 52', 'Artículo 53', 'Artículo 75', 'Artículo 76']

El agua potable, derechos humanos al agua y la privatización del agua – Rafael Humberto Pagán Santini
El agua potable, derechos humanos al agua y la privatización del agua
Publicado el 21 marzo, 2015 de Rafael-Humberto Pagán-Santini
Pudiera parecer quisquilloso el leer y comentar punto por punto los temas específicos que nos interesan del Proyecto de Ley General de Aguas (Legislatura, 2015). Sin embargo, al interpretar el Proyecto de Ley debemos tener claro que éste se sustenta en la corriente filosófico-jurídica del derecho positivo o iuspositivismo, por lo que aquello que no está incluido queda excluido y lo que no está prohibido está permitido. Su contraparte, el iusnaturalismo, considera que el derecho es único, sustentado en valores supremos a los cuales el ser humano puede aspirar mediante la razón, por lo que no exige estar escrito para ser válido. En el caso de los derechos humanos esta controversia queda superada al ser incluida por el legislador mediante las leyes. La letra de la ley debe ser suficientemente clara y precisa para entender el propósito del legislador al momento de su publicación. Los vacíos o ambivalencias constitucionales son resueltos por la Suprema Corte y se conocen como jurisprudencia. Es por esta razón que debemos ver los detalles de esta controvertida ley para conocer el verdadero propósito del legislador.
Dado que el Proyecto de Ley General de Aguas es reglamentaria de la reforma al artículo 4º de la Constitución, del 8 de febrero de 2012, el cual garantiza el derecho humano al agua y, de acuerdo a la jurisprudencia en el caso Lidia Velázquez Reynoso versus Municipio de Xochitepec, Morelos, el Estado está obligado a dar “acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible”. En relación al mínimo vital, la Corte Suprema determinó la obligación del abastecimiento –a domicilio- del agua entre los 50 y los 100 litros por persona y por día. Ni la Corte ni el Proyecto de Ley mencionan algo sobre el suministro de agua en casos donde el usuario no pueda pagar el servicio de uso del agua.
Día mundial del agua -respondiendo al desafío urbano
Los legisladores incorporan la jurisprudencia de la Corte Suprema de la Nación en lo referente a la dotación del líquido. Sin embargo, aunque adscriben todo un título (Título segundo) al derecho humano al agua[1], el agua potable se garantiza sólo de manera preferente como lo señala el Artículo 50; fracción IX: Para la promoción, respeto, protección y garantía del derecho humano al agua, la Federación, los estados, el Distrito Federal y los municipios, en el ámbito de su competencia, deberán: IX. Suministrar agua potable de modo preferente a guarderías, hospitales, centros de salud, asilos e instituciones educativas y de investigación, entre otros. Esta disposición de Ley cuestiona el modelo en su conjunto, ya que nos preguntamos; ¿Cómo puede el Estado asegurar agua potable a los grupos vulnerables y a la población en su conjunto no? ¿Es que acaso el legislador está pensando en asignar recursos especiales para la construcción de plantas potabilizadores de agua sólo para grupos vulnerables?
Aunque el Proyecto de Ley reconoce como obligación del Estado el garantizar el derecho humano al agua, es responsabilidad del municipio y no de la federación el prestar el servicio de agua potable, como lo señala el Artículo 65: Como parte de la obligación del Estado para garantizar el derecho humano al agua, el municipio de conformidad con sus atribuciones constitucionales tiene la responsabilidad fundamental de prestar los servicios públicos de agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales.
Al igual que con el derecho humano al agua, el Proyecto de ley General de Agua le otorga una sección al agua potable[2]. Los legisladores entienden por agua potable; “La que puede ser ingerida sin provocar efectos nocivos en la salud y que reúne los requisitos establecidos en las normas oficiales mexicanas, Artículo 10, fracción VII. Tradicionalmente, las autoridades responsables del suministro de agua a la población han utilizado indistintamente el término agua limpia con el de agua potable, como si fueran la misma cosa, siendo dos cosas diferentes. En muchas ocasiones el agua que denominan limpia se pueda beber sin causar ningún daño a la salud pero esto no quiere decir que sea potable.
Agua limpia-greenpeace hace mediciones
Siempre que abrimos el grifo del agua presumimos que es limpia y que es segura, no necesariamente bebible, pero lo sufrientemente segura como para que no nos ocasione una enfermedad. En la mayoría de los países en vías de desarrollo no es seguro beber agua directamente del grifo ni comerse los alimentos crudos lavados con el agua local. Es muy común observar que se paga más por un litro de agua embotellada que por el equivalente en refresco, lo que de paso favorece la epidemia de obesidad. Aunque la potabilización del agua es un asunto científicamente resuelto, continúa siendo un lujo en la mayoría de los países del mundo.
Agua del grifo sin calidad
En el proceso de romper la secuencia de portador-heces-agua-víctima responsable de la difusión de enfermedades transmisibles por el agua, se combinan dos sistemas críticos. El primero es la recogida de las aguas, su tratamiento y sistema de distribución, el cual provee de agua potable segura. La segunda es la recogida de las aguas residuales y su sistema de tratamiento que separa los contaminantes antes de verterlas de nuevo al río, lago, estuario o costa. Con un incremento de población y una progresiva escasez de agua, los vertidos de los sistemas de aguas residuales se están relacionando cada vez más estrechamente con las fuentes de agua destinadas al sistema de agua potable (Master, 2008).
Contaminantes de la vida diaria
De acuerdo a Dávila, López y García, autoras del ensayo Análisis exploratorio y prospectivo del uso doméstico del agua en México (Dávila-Ibáñez, 2006), “[A]escala nacional se establecen dos mecanismos para garantizar que la calidad del agua que llega a la población sea óptima, es decir, que no represente ningún riesgo para la salud. El primero de éstos es la potabilización, la cual se realiza a través de las distintas plantas potabilizadoras distribuidas a lo largo del país. El agua denominada como subterránea “no requiere”[3] potabilización, es por ello que encontramos que solamente un porcentaje mínimo del agua suministrada es potabilizada. Para el 2002, del total del agua suministrada sólo se potabilizó 25.99 porciento ya que de los 315 metros cúbicos por segundo suministrados, según estimaciones de la Comisión Nacional del Agua (CNA), 206 metros cúbicos provienen de aguas subterráneas. De esta manera, del total del agua que necesita potabilización, que equivale a 109 metros cúbicos, sólo se potabilizó 75 por ciento. El 25 por ciento del agua que no recibe ningún tipo de tratamiento es desinfectada con cloro…” Por ejemplo, en el caso de Puebla, el agua potabilizada y desinfectada en Puebla se suministraron 8.75 metros cúbicos por segundo, el caudal potabilizado fue de 0.02 metros cúbicos por segundo, el agua desinfectada fue de 7.77 metros cúbicos por segundo, el agua potabilizada respecto al total de agua suministrada 2.29 por ciento y el agua desinfectada respecto al total de agua suministrada fue de 88.80 por ciento. Esto es concordante con el hecho de que el principal suministro de agua en Puebla proviene de sistemas subterráneos. Si a esto añadimos que la calidad del agua es deficiente, no es difícil comprender el por qué en Puebla es necesario comprar agua purificada y distribuida en botellones para el consumo humano.
La NOM-179-SSA1-1998, Vigilancia y Evaluación del Control de Calidad del Agua para Uso y Consumo Humano, Distribuida por Sistemas de Abastecimiento Público[4], establece los criterios para garantizar la salud pública. El control sobre la calidad del agua intenta garantizar que el consumidor no ingiera compuestos inorgánicos como el cadmio, el plomo, el mercurio, nitritos, nitratos, entre otros los cuales pueden causar enfermedades graves a la población. Entre otros controles se encuentran el de los contaminantes microbianos, los cuales se miden por niveles de coliformes. La radioactividad en el suministro de agua potable es otra categoría de contaminantes que está regulada por este grupo de normas oficiales. Actualmente, los estándares químicos se han ampliado en la mayoría de los países desarrollados y se controla los compuestos orgánicos sintéticos, los cuales son utilizados en la fabricación de una amplia variedad de productos agrícolas e industriales. Esto incluye principalmente los insecticidas y los herbicidas. También, existe un fuerte control sobre los compuestos orgánicos volátiles, los cuales son sustancias químicas sintéticas que se vaporizan a temperatura ambiente. Entre los que se encuentran los desengrasantes, disolventes para pinturas, pegamentos, tintes y algunos pesticidas.
Enfermedades por agua contaminada
Algo recientemente integrado a los estándares de control internacional sobre el agua son los subproductos desinfectantes, los cuales son los subproductos que se forman cuando un desinfectante reacciona con sustancias presentes en el agua y forman un producto tóxico. Por ejemplo, el método de desinfección más utilizado es la desinfección con cloro libre porque resulta barato, fiable y fácil de usar. Cuando el cloro libre se combina con sustancias orgánicas naturales, como vegetación en descomposición se forman subproductos cancerígenos como el cloroformo (CHCL3), el trihalometano (THM) y ácidos haloacéticos (AHA). Esto ha creado un dilema, puesto que el hecho de añadir un desinfectante como el cloro es claramente beneficioso para la inactivación de microbios patógenos que causan la mayoría de las enfermedades transmisibles por el agua pero sus subproductos puede provocar cáncer (Master, 2008). Como primera medida para evitar este tipo de subproductos ha sido la de erradicar las sustancias orgánicas antes de proceder con la cloración.
La cloración invento de potabilización
Las aguas subterráneas contienen muchas menos partículas y patógenos que las aguas superficiales, es por esto que generalmente sólo son tratadas por un simple proceso de desinfección. Aunque el cloro libre es sumamente efectivo contra las bacterias, su eficacia es menor cuando se trata con oocitos de protozoos, especialmente los Giardia lambia y Cristosporidium así como con los virus. La desinfección debe ser sólo una parte del proceso de potabilización, el cual incluye un tratamiento más completo con la floculación[5] o coagulación, sedimentación y la filtración a fin de cumplir con los estándares microbiológicos que marcan las normas oficiales. El presumir que la mera desinfección de las aguas subterráneas es suficiente para garantizar que la calidad del agua que llega a la población es óptima, es desconocer los niveles de contaminación en se encuentran los acuíferos y manantiales. Además, es ignorar el riesgo de cáncer que generan los subproductos de la desinfección. El agua es un recurso necesario para la preservación de la vida, ésta no debe ser la vía de transmisión para enfermedades como el cáncer y mucho menos infecciones bacterianas.
La Ley General de Agua debe contemplar como prioritario, como parte del interés público, el que toda el agua de uso doméstico sea potable y no sólo desinfectada. Es un error garrafal establecer una similitud entre agua limpia y agua potable, no son lo mismo. El consumo de agua potable es un problema de salud pública.
[1] CAPÍTULO I
Agua Potable, Drenaje, Alcantarillado, Tratamiento y Disposición de Aguas Residuales
Artículo 40. Es responsabilidad de la Federación, estados, Distrito Federal y municipios, en el ámbito de sus respectivas competencias, garantizar el derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible, con la participación que corresponda a la ciudadanía.
Artículo 41. El derecho al acceso implica que el agua para consumo personal y doméstico sea accesible y asequible, estos es, al alcance físico y seguro, por lo que se debe encontrar en las cercanías inmediatas de cada hogar, institución educativa o lugar de trabajo; y los costos y cargos directos e indirectos asociados al agua deben ser acordes con la capacidad económica de los usuarios.
Artículo 42. El derecho a la disposición se traduce en que el abastecimiento de agua debe ser suficiente para el consumo personal y doméstico, que comprende la destinada a bebidas y alimentos, higiene alimentaria y la preparación de comestibles, así como al aseo personal y la higiene del hogar.
Artículo 43. A fin de cumplir el derecho al saneamiento de agua para consumo personal y doméstico dicho recurso debe ser de calidad, salubre y aceptable, por lo que debe contar con características apropiadas de olor, color y sabor, los cuales se evalúan en términos del método que establecen la normas oficiales mexicanas aplicables.
Las autoridades, en el ámbito de su competencia, deben ampliar de manera progresiva los servicios encaminados a la reducción de la contaminación de los recursos hídricos producida por radiación o sustancias químicas nocivas, en particular en las zonas rurales y en las zonas urbanas desfavorecidas.
Artículo 44. El Estado debe asegurar el acceso al agua a las personas de edad, discapacitados, víctimas de desastres naturales, así como a las personas que viven en zonas áridas y semiáridas.
Artículo 45. Los órdenes de gobierno, en su ámbito de competencia deben realizar gestiones para garantizar que no se excluya a las mujeres en los procesos de planeación hídrica y de cumplimiento del derecho humano al agua, ni se impida a los niños ejercer sus derechos humanos por falta de agua en las instituciones de enseñanza y los hogares.
Asimismo, deben asegurar el acceso al agua a pueblos y comunidades indígenas, refugiados, solicitantes de asilo, desplazados internos, repatriados, presos y detenidos, así como en zonas rurales y urbanas desfavorecidas.
Artículo 46. Las normas relativas al derecho humano al agua se interpretarán de conformidad con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y los tratados internacionales de la materia, favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia.
Los poderes públicos de los tres órdenes de gobierno están obligados a garantizar el derecho humano al agua de forma progresiva y sin discriminación alguna que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anularlo o menoscabarlo.
Artículo 47. La autoridad, en el ámbito de su competencia, debe respetar y promover el derecho humano al agua en los pueblos y comunidades indígenas.
Artículo 48. Ninguna persona por cualquier motivo o circunstancia podrá impedir o lesionar el disfrute del derecho humano al agua.
El Estado debe adoptar las medidas necesarias para garantizar acceso al agua a mujeres, niños, grupos minoritarios, refugiados, solicitantes de asilo, desplazados internos, trabajadores migrantes, los presos y los detenidos.
Artículo 49. El derecho humano al agua comprende la obligación de la autoridad competente de garantizar a los asentamientos humanos, en términos de esta Ley: …
Suministrar agua potable de modo preferente a guarderías, hospitales, centros de salud, asilos e instituciones educativas y de investigación, entre otros.
Artículo 51. El acceso al agua debe ser preferentemente a través de las redes municipales de servicios púbicos de agua potable. En caso de que lo anterior no sea posible, se deben considerar formas alternas para su abastecimiento a fin de garantizar el mínimo vital.
Artículo 52. Los municipios podrán realizar y difundir oportunamente planes, programas, medidas y acciones para garantizar el derecho humano al agua. Los pueblos y comunidades indígenas, así como la ciudadanía en general podrán participar de manera informada y oportuna, en la planeación, realización y supervisión de acciones para garantizar el derecho humano al agua.
Artículo 53. El concesionario y el usuario deben contribuir por la explotación, uso o aprovechamiento de las aguas nacionales y sus bienes públicos inherentes, así como pagar las tarifas por la prestación de los servicios relacionados.
[2] TÍTULO CUARTO, SERVICIOS PÚBLICOS, CAPÍTULO I
Artículo 75. En materia de prestación del servicio de agua potable, la autoridad competente considerará sus diversos elementos y procesos, como la extracción, captación, conducción, potabilización, distribución, suministro, medición y determinación, facturación y cobro de tarifas o derechos.
Artículo 76. Para el suministro de agua potable, la autoridad competente podrá desarrollar infraestructura hidráulica accesible, segura, y eficiente, y de forma excepcional –sólo a falta de ésta-, podrá facilitar su transportación, distribución y abastecimiento regular por distintos medios alternativos, sin perjuicio de su calidad.
Se debe abastecer el volumen de agua que garantice ese derecho humano, prever su suministro en casos de emergencia o desastre y restringir o suspender la prestación del servicio únicamente en los supuestos que establezca la normatividad aplicable, así como llevar a cabo el mantenimiento y reparación de la infraestructura hidráulica en tiempo razonable, para su restablecimiento.
[3] Comillas y señalamiento hechos por el autor de este artículo
[4] NOM-127-SSA1-1994- Salud ambiental. Agua para uso y consumo humano. Límites permisibles de calidad y tratamientos a que debe someterse el agua para su potabilización. NOM-012-SSA1-1993-Requisitos sanitarios que deben cumplir los sistemas de abastecimiento de agua para uso y consumo humano públicos y privados. NOM-013-SSA1-1993- Requisitos sanitarios que debe cumplir la cisterna de un vehículo para el transporte y distribución de agua para uso y consumo humano. NOM-014-SSA1-1993- Procedimientos sanitarios para el muestreo de agua para uso y consumo humano en sistemas de abastecimiento de agua públicos y privados.
[5] La floculación es un proceso mediante el cual, con la adición de sustancias se aglutinan las partículas coloidales presentes en el agua, facilitando de esta forma su decantación y posterior filtrado, además, sirve para controlar el pH del agua.
Dávila-Ibáñez, H.-R. (2006). Análisis explotratorio y perspectiva del uso deméstico del agua en México. En R.-M. Constantino-Toto, Agua, seguridad nacional e instituciones: conflictos y riesgos para el diseño de las políticas públicas (págs. 127-203). México: ILSEM, UAM.
Legislatura, L. (5 de marzo de 2015). De las Comisiones Unidas de Agua Potable y Saneamiento, y de Recursos. Gaceta Parlamentaria, págs. 1-130.
Master, G.-M. (2008). Introducción a la ingeniería ambiental . España: Pearson Prentice Hall.
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