Source: https://blog.handbook.es/cuales-son-los-vicios-del-consentimiento/
Timestamp: 2019-01-16 01:49:34
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¿Cuáles son los vicios del consentimiento? - Handbook
Abogado egresado de la Universidad Católica Andrés Bello, mención Cumlaude, funcionario del Poder Judicial Venezolano con experiencia en Derecho Procesal Civil y coordinador academico en Handbook. 27 febrero, 2018
En el artículo sobre el consentimiento hablamos sobre este elemento existencial del contrato, señalando algunas de sus características como manifestación de voluntad; en esta oportunidad queremos hacer énfasis en los vicios del consentimiento, es decir aquellas circunstancias que impiden que este elemento sea tomado como válido y legítimo y haciéndolo impugnable. Esperamos sea de tu agrado.
En primer término es necesario entender que no es suficiente, que en el contrato se configuren los elementos esenciales a su existencia (consentimiento, objeto y causa); ya que es necesario que el consentimiento otorgado por las partes sea válido. En efecto, el consentimiento válido significa, manifestaciones de voluntad exentas de irregularidades o vicios que pudieran invalidarlo. En general, los vicios del consentimiento en el contrato son: el error, el dolo y la violencia.
El Código Civil, establece en su artículo 1.142, que el contrato puede ser anulado por vicios en el consentimiento; siendo complementado con el artículo 1.146 del código eiusdem, al expresar que aquel cuyo consentimiento haya sido dado a consecuencia de un error excusable, o arrancado por violencia o sorprendido por dolo, puede pedir la nulidad del contrato.
De manera general, puede afirmarse que el error es una falsa apreciación de la realidad; en creer falso lo verdadero o viceversa. Desde el punto de vista jurídico, no toda equivocación, tiene consecuencias sobre la eficacia del contrato; es indispensable que reúna determinados requisitos que la ley, la doctrina y la jurisprudencia han establecido. Entre estos requisitos tenemos:
El error debe ser espontáneo: es decir, el error es provocado por la otra parte o por un tercero, con su conocimiento. (Artículo 1.154 C.C.V.).
La excusabilidad del error: conforme al mencionado artículo 1.146 del código eiusdem significa: la obligación que tiene cada una de las partes de informarse acerca de los motivos que la impulsan a contratar, acerca de la identidad y cualidades de la persona, del objeto del contrato, cuando estos son determinantes de su voluntad. La excusabilidad significa que la persona puede haber errado sin haber incurrido en dolo; es decir, sin que de su parte haya habido mala fe. Sin embargo, conforme al artículo 1.149 del mencionado código, la parte que invoca su error para solicitar la anulación de un contrato, está obligada a reparar a la otra parte los perjuicios que le ocasione la invalidez de la convención, si el error proviene de su propia falta y la otra parte no lo ha conocido o no ha podido conocerlo.
El error debe ser esencial: es decir, debe ser determinante para la formación del contrato. Tal situación la observamos de los artículos 1.147 y 1.148 del Código Civil y relativos al error de hecho y el error de derecho. Es por ello que se establezca que el error de derecho produce la nulidad del contrato solo cuando ha sido la causa única o principal; asimismo y con relación al error de hecho, este produce la anulabilidad del contrato cuando recae sobre una cualidad de la cosa o sobre una circunstancia que las partes han considerado como esencial, o que debe ser considerada como tal en atención a la buena fe y a las condiciones bajo las cuales ha sido concluido el contrato o que recaiga sobre la identidad o las cualidades de la persona con quien se ha contratado, cuando esa identidad o esas cualidades han sido la causa única o principal del contrato.
El error puede ser unilateral o común a ambas partes: ya que puede ser cometido por una o ambas partes.
Debe ser reconocible por la otra parte: en consecuencia, el carácter esencial del error impone necesariamente que pueda haber sido conocido por la otra parte; en caso contrario, es un error irrelevante.
De lo anterior, el error como vicio del consentimiento produce dos efectos fundamentales: la anulabilidad del contrato y la eventual responsabilidad de quien incurre en el error.
Ejemplo sobre el error en el contrato
Naruto Uzumaki realiza un contrato de compra-venta de un inmueble con el ciudadano sasuke uchiha, representante de una inmobiliaria importante y el cual además de tener unas bienhechurías (una casa), debía tener de forma necesaria un espacio trasero para la construcción de una piscina. Sin embargo realizado el contrato, sasuke uchiha se da cuenta que el espacio trasero del inmueble vendido a Naruto Uzumaki, se encontraba cedido mediante documento registrado previamente a Sakura Kinomoto. Es por ello que sasuke informa inmediatamente a Naruto Uzumaki y le explica el error cometido. Naruto le dice que no tiene problemas en anular el contrato siempre y cuando se le de una justa indemnización por los daños causados. Naruto angustiado por la situación le pregunta a usted como abogado ¿es procedente la nulidad del contrato en el presente caso, así como la indemnización por los daños ocasionados?
Solución posible.-
En primer término, es necesario aclarar (partiendo de la buena fe de los contratantes), que estamos ante un error de hecho, ya que la equivocación recae sobre una circunstancia que era esencial para la celebración del contrato supra mencionado, esto es, la existencia de un espacio trasero para la construcción de una piscina libre de todo gravamen de forma conjunta con el inmueble vendido. Sin embargo, es evidente que sasuke uchiha, podía conocer previamente la existencia de la cesión de derechos sobre ese espacio, ya que el mismo era el anterior propietario, aún cuando alegue ese tipo de error y por ende está obligado a reparar los daños ocasionados a su contraparte por la anulación del contrato.
Es decir, a nuestro modo de ver es procedente la acción de nulidad de contrato por error de hecho y de forma subsidiaria la acción de daños y perjuicios (Art. 78 del Código de Procedimiento Civil y 1.149 del Código Civil Vigente), para la respectiva indemnización por la anulación del referido contrato contraído.
El segundo de los vicios del consentimiento es el dolo, definido por la doctrina como el error provocado por las maquinaciones o actuaciones intencionales de una de las partes o de un tercero a fin de lograr que la otra parte se decida a contratar. Dicho vicio se encuentra expresamente regulado en el artículo 1.154 del mencionado código que determina que:
…El dolo es causa de anulabilidad del contrato, cuando las maquinaciones practicadas por uno de los contratantes o por un tercero, con su conocimiento, han sido tales que sin ellas el otro no hubiera contratado…
Del artículo supra, se observa que el dolo es aquella conducta que intencionalmente provoca, refuerza o deja subsistir una idea errónea en otra persona, con la conciencia de que ese error tendrá un valor o efecto determinante en la emisión de su declaración de voluntad para el contrato.
La violencia es el tercero de los vicios del consentimiento y lo encontramos en el mencionado artículo 1.146 del código eiusdem, al señalar que aquel cuyo consentimiento haya sido arrancado por violencia puede pedir la nulidad del contrato. En ese orden de ideas, la violencia puede ser definida como toda coacción de tipo físico o moral, destinada a obtener el consentimiento de una persona a fin de que celebre un determinado contrato.
Asimismo, constituye un hecho ilícito y por ende la persona afectada tiene las acciones de nulidad del contrato y la acción de daños y perjuicios por el gravamen causado. Cabe entender que la legislación civil en su artículo 1.151 del mencionado código, establece que el consentimiento se reputa arrancado por violencia, cuando esta es tal que haga impresión sobre una persona sensata y que pueda inspirarle justo temor de exponer su persona o sus bienes a un mal notable, teniéndose en consideración la edad, sexo y condición de las personas.
Igualmente, la violencia empleada contra el que ha contraído la obligación es causa de anulabilidad, aun cuando haya sido ejercida por una persona distinta de aquélla en cuyo provecho se ha celebrado la convención (Artículo 1.150 C.C.V.). Por otro lado, la violencia es también causa de anulabilidad del contrato, cuando se dirige contra la persona o los bienes del cónyuge, de un descendiente o de un ascendiente del contratante. Si se trata de otras personas, toca al Juez pronunciarse sobre la anulabilidad, según las circunstancias del caso en concreto, conforme al artículo 1.152 del Código Civil.
Cabe agregar, que el solo temor reverencial, sin que se haya ejercido violencia, no basta para anular el contrato (Artículo 1.153 del código eiusdem), ya que es necesario la existencia de un justo temor capaz de experimentar un mal notable y el mismo debe ser exteriorizado por medio de dicha violencia, para la celebración del contrato en cuestión.
En sintonía con lo anterior, podemos señalar que los vicios del consentimiento son aquellas irregularidades que ocasionan su invalidación, lo que implica que la parte cuyo consentimiento no haya sido manifestado de forma válida, por cualquiera de las circunstancias explicadas (Dolo, error, violencia) puede solicitar la nulidad de la relación contractual. Esperamos haber sido claros, hasta una próxima oportunidad.
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