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Timestamp: 2018-12-10 21:12:27
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Matched Legal Cases: ['artículo 379', 'artículo 380', 'artículo 381', 'ARTÍCULO 379', 'artículo 379', 'in dubio', 'artículo 136']

INFRACCIONES PENALES EN MATERIA DE SEGURIDAD VIAL - PDF
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María José Figueroa Alcaraz
1 1. INTRODUCCIÓN. La combinación de carreteras inteligentes con vehículos inteligentes no ha compensado la falta de educación, formación, la adquisición de habilidades y actitudes de los conductores. En realidad a la hora de abordar estrategias que pretendan cubrir la carencia de formación y conocimientos por parte de los conductores, no podemos seguir pensando que el mero conocimiento de las normas y el manejo de los vehículos son garantía de una conducción exenta de riesgos, sino que tenemos que profundizar en los fundamentos mismos de la conducción como una tarea compleja en la que intervienen procesos sensoperceptivos de búsqueda, selección, codificación e interpretación de información, procesos de toma de decisiones y procesos psicomotores, y todo ello en un entorno continuamente cambiante que demanda de atención permanente 1. El constante aumento del tráfico motorizado y el comportamiento social frente al uso del automóvil han generado numerosos y gravísimos problemas que reclaman una constante y creciente intervención pública que discipline el uso de tales ingenios mecánicos en garantía de los diferentes derechos e intereses presentes en el fenómeno del tráfico. Sin una reglamentación, sin unas normas de comportamiento en la circulación y unos requisitos mínimos (cada vez más amplios y rigurosos) para poder transitar con determinados medios de locomoción, la libertad de circulación de unos acabaría con la de los demás. En este sentido, los peligros del tráfico para casi todo el mundo, denunciados por el aumento de accidentes y víctimas, hizo parecer necesarias ya en los primeros tiempos sanciones penales contra los infractores de tráfico. Desde la Ley de 9 de mayo de 1950 sobre uso y circulación de vehículos de motor el legislador penal ha incriminado una serie de conductas peligrosas para el tráfico; conductas como la conducción bajo la influencia del alcohol o la conducción con temeridad manifiesta y puesta en peligro concreto de la vida e integridad de las personas aparecen hoy tipificadas en los artículos 379 a 385 del CP. Al mismo tiempo, la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos de Motor y Seguridad Vial y normas que la desarrollan, como antaño hiciera el Código de la circulación, castigan administrativamente una serie de acciones y omisiones que infringen las normas que disciplinan la circulación vial. Entre ambos ordenamientos se cubre de forma sobrada el amplísimo espectro de conductas peligrosas para la vida e integridad de quiénes participan en el tráfico viario. Como recoge el Preámbulo de la Ley Orgánica 15/2007, de 30 noviembre, el Congreso de los Diputados consideró oportuno impulsar la modificación del Código Penal, teniendo en cuenta las distintas propuestas que se estaban estudiando en la Comisión de Seguridad Vial del Congreso de los Diputados, 1 Francisco Toledo y otros. Seguridad vial, alcohol y accidentes de tráfico INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 1
2 con el objetivo de definir con mayor rigor todos los delitos contra la seguridad del tráfico y los relacionados con la seguridad vial, evitando que determinadas conductas calificadas como de violencia vial pudieran quedar impunes. Esta modificación persigue, de una parte, incrementar el control sobre el riesgo tolerable por la vía de la expresa previsión de excesos de velocidad que se han de tener por peligrosos o de niveles de ingesta alcohólica que hayan de merecer la misma consideración. A partir de esa estimación de fuente de peligro se regulan diferentes grados de conducta injusta, trazando un arco que va desde el peligro abstracto hasta el perceptible desprecio por la vida de los demás, como ya venía haciendo el Código. Las penas y consecuencias se incrementan notablemente, en especial, en lo concerniente a la privación del permiso de conducir, y a ello se añade la no menos severa posibilidad de considerar instrumento del delito al vehículo de motor o ciclomotor, en orden a disponer su comiso. Al igual que sucede en el derecho vigente, se ofrece una específica regla para salvar el concurso de normas cuando se hubiera ocasionado además del riesgo prevenido un resultado lesivo. En tal caso se apreciará tan sólo la infracción más gravemente penada, aplicando la pena en su mitad superior y condenando, en todo caso, al resarcimiento de la responsabilidad civil que se hubiera originado. La negativa a someterse a las pruebas legalmente establecidas para detectar el grado de alcoholemia o de impregnación tóxica, en cambio, pierde su innecesario calificativo de delito de desobediencia y pasa a ser autónomamente castigada. Una criticada ausencia era la conducción de vehículos por quienes hubieran sido privados, judicial o administrativamente, del derecho a hacerlo por pérdida de vigencia del mismo. Cierto que algunos casos podrían tenerse como delitos de quebrantamiento de condena o de desobediencia, pero no todos; por ello se ha considerado más ágil y preciso reunir todas esas situaciones posibles en un solo precepto sancionador. La creación del Centro de Tratamiento de Denuncias automatizadas, además de la práctica de la delegación con una casuística muy variada, así como la necesidad de acortar los plazos de tramitación de las sanciones, sin merma de las garantías del sancionado, urge a llevar a cabo una modificación del Real Decreto Legislativo 339/1990, de 2 de marzo, por el que se aprueba el Texto Articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de vehículos a Motor y Seguridad Vial. La modificación conlleva la supresión del párrafo tercero de la Disposición Adicional cuarta de la Ley 6/1997, de 14 de abril, de Organización y Funcionamiento de la Administración General del Estado, que es la que atribuye a los Delegados y Subdelegados del Gobierno la competencia para sancionar las infracciones previstas en la Ley de Seguridad Vial. INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 2
3 2. EVOLUCIÓN LEGISLATIVA. Iniciamos un breve estudio de la regulación del tipo básico del delito de conducción bajo la influencia de bebidas y drogas, reflejando los distintos giros legales y semánticos que han elevado a ilícito penal, lo que en un principio únicamente constituía infracción administrativa. No es la finalidad de este autor, elaborar un profundo estudio con el rigor jurídico propio de un texto de Derecho Penal, tratando únicamente de presentar unos conceptos generales que ayuden a la comprensión de los aspectos jurídicos esenciales para la intervención policial durante las alcoholemias. Remontándonos a los antecedentes cercanos de la evolución legislativa referente al delito de conducción bajo la influencia de alcohol o drogas, observamos que la ley de 1 de mayo de 1950 introdujo por vez primera la punibilidad de dicha conducta; expresando el castigo al que "condujese un vehículo de motor bajo la influencia de bebidas alcohólicas, de drogas tóxicas o de estupefacientes que le coloquen en un estado de incapacidad para realizarlo con seguridad". En el art. 5 de la Ley de 24 de diciembre de 1962, se modifica la redacción del tipo y castiga al que "condujese bajo la influencia manifiesta de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas o estupefacientes". Posteriormente, el art bis a) del CP, redactado por Ley de 8 de abril de 1967, pena al "que condujese un vehículo de motor bajo la influencia de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas o estupefacientes". Inicialmente se exigía que el alcohol hubiese colocado al sujeto en estado de incapacidad para conducir el vehículo con seguridad y con ello, la exigencia de un delito de peligro concreto, no bastando la conducción en estado de embriaguez. Así, la STS. de , absolvió a un conductor al que se le aprecia una concentración de 3,5 gr./l., en tanto que no se había probado que el conductor conducía sin seguridad suficiente. Con posterioridad, la eliminación en el texto de la expresión "coloquen en un estado de incapacidad para realizarlo con seguridad", supuso que bastaba con demostrar que al conductor se le apreciara manifiestamente la embriaguez para hallarnos en el tipo penal, con independencia de la posibilidad o veracidad de la disminución de las capacidades del sujeto para la destreza en la conducción. No obstante, se marcaba el requisito expreso de que la influencia fuese manifiesta, término que ha desaparecido de la actual redacción, cambiando la naturaleza del delito, que pasa de ser de la especie de los de riesgo concreto a los de riesgo abstracto. No es necesario que el sujeto se encuentre en estado de incapacidad para conducir y tampoco que origine un riesgo concreto y determinado como veremos más adelante. A pesar de ello, la doctrina no es un unánime y no faltan Audiencias y Juzgados que han absuelto a conductores, pese a reconocer un alto porcentaje de alcohol, por entender que no se probó la incapacidad del conductor. La INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 3
4 razón primordial es la resistencia a condenar por hechos puramente formales carentes de contenido de injusto, cuestionando que exista realmente un riesgo concreto y determinado. Ha existido una tendencia en nuestros tribunales a apartarse de aquellos otros (Alemania, Noruega, Suecia, Suiza, EE.UU., etc.), que recurrían a moldes objetivos, fijando una determinada cuota de alcohol en sangre a partir de la cual, la conducción se vuelve delictiva; se valora mas una cierta tasa de alcohol, que la demostración objetiva de la intoxicación del conductor. 3. DESCRIPCIÓN DE LOS TIPOS PENALES. Los delitos contra la seguridad vial se encuentran recogidos en el Título XVII (delitos contra la seguridad colectiva), Capítulo IV ( delitos contra la seguridad vial), del Libro II del CP, comprendiendo los artículos 379 al 385. El bien jurídico protegido en este delito es la seguridad del tráfico, concebida como un bien general, abstracto y colectivo, aunque realmente el hecho de conducir un vehículo de motor se considera peligroso en sí mismo, sin necesidad de ulteriores matizaciones, existiendo siempre la probabilidad de un resultado dañoso. Esta concepción es clave puesto que de ella arranca toda la línea directriz de la doctrina jurisprudencial mayoritaria, considerando que si el bien a preservar fuese la vida, la integridad o los bienes de las personas, consecuentemente habría de exigirse para la comisión de este delito, un peligro concreto y no abstracto 2. La reforma penal trata de intensificar la persecución penal de las conductas relacionadas con el tránsito de vehículos. En primer lugar se crean nuevas descripciones típicas, introduciendo un nuevo apartado en el artículo 379 CP (cardinal uno) que instituye un nuevo delito relacionado con la conducción a velocidad excesiva. Se decide sancionar a quien condujere un vehículo de motor o un ciclomotor a velocidad superior en 60 kilómetros por hora en vía urbana o en 80 kilómetros por hora en vía interurbana a la permitida reglamentariamente. El delito de conducción bajo la influencia de ciertas sustancias tóxicas, pasa a ocupar su apartado segundo introduciéndose una determinación legal adicional conforme a la cual En todo caso, será condenado con dichas penas el que condujere con una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0,60 mg por litro de sangre o una tasa de alcohol en sangre superior a 1,2 gramos por litro. Se modifica la anterior redacción del artículo 380 CP que hacía referencia a la negativa a someterse a las pruebas legalmente establecidas, para recoger otra forma delictiva bien distinta, la conducción temeraria, reputándose manifiestamente temeraria la conducción en la que concurrieren las circunstancias previstas en el apartado primero y en el inciso segundo del apartado segundo del artículo anterior, es decir, la conducción excediendo las 2 Francisco Martín Uclés. Aspectos jurídicos y policiales de la alcoholemia Tirant Lo Blanch INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 4
5 velocidades reglamentariamente establecidas y por encima de las tasas de alcoholemia antes mencionadas, elevando el cuadro penal previsto para este sector de la criminalidad. En general, todos los delitos comprendidos actualmente en el ámbito de la protección de la seguridad vial han experimentado un incremento del rigor de la respuesta penal. En algunos casos ese rigor pasa por la elevación de la extensión de las penas asignadas; así ocurre en la conducción con manifiesto desprecio por la vida de los demás, que pasaría a ocupar el artículo 381 CP, para el que la pena de prisión sería de dos a cinco años antes era de uno a cuatro años- y la multa de doce a veinticuatro meses antes de seis a doce meses-. 4. ARTÍCULO 379 CP, VELOCIDAD Y ALCOHOL. Los delitos de exceso de velocidad punible y conducción bajo la influencia de determinadas sustancias, se recogen en la redacción del artículo 379 del CP, el cual dispone lo siguiente: Art El que condujere un vehículo de motor o un ciclomotor a velocidad superior en 60 kilómetros por hora en vía urbana o en 80 kilómetros por hora en vía interurbana a la permitida reglamentariamente, será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o con las de multa de seis a doce meses y trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días, y, en cualquier caso, a la de la de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años. 2. Con las mismas penas será castigado el que condujere un vehículo de motor o ciclomotor bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o de bebidas alcohólicas. En todo caso será condenado con dichas penas el que condujere con una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0 60 mg por litro o con una tasa de alcohol en sangre superior a 1 2 gramos por litro CONDUCTA TÍPICA. Al analizar la conducta típica que integra este ilícito, debemos descomponer los siguientes elementos de la acción 3 : 1.- Conducir. 2.- Vehículo a motor y ciclomotor. 3.- Vía pública. 3 Francisco Martín Uclés y otros. Seguridad Vial: El factor Alcohol. Aranzadi Thonsom Reuters INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 5
6 4.- Determinación de la velocidad. 5.- Influencia de bebidas alcohólicas o drogas. 6.- Las tasas de alcohol punibles. 7.- Las penas CONDUCIR. Como afirma Pedro J. Martínez Zamora (1995), conducir puede considerarse, como un comportamiento que implica riesgo, siendo la tarea del conductor una actividad humana compleja, en la que interviene prácticamente la totalidad del organismo, físico y psíquico. Todo lo cual converge en un resultado final, una acción, la conducción. Conducir un automóvil, es efectuar un desplazamiento en un entorno sometido a continuo cambio. Aunque haya una conducción adecuada tienen que adaptarse los tres elementos del sistema de tráfico: el hombre, el vehículo y el entorno. Cualquier desequilibrio que se produzca en algunos de estos elementos, facilitará la aparición del accidente. En el mundo mueren alrededor de 1000 personas/día por causa de los accidentes de tráfico, siendo más de quince millones los heridos por esta causa. El Diccionario de la Real Academia, define el accidente como suceso eventual que altera el orden regular de las cosas, debiendo añadir que para que este suceso se le pueda denominar accidente de tráfico, tiene que estar implicada al menos una persona, y tampoco debe considerarse que hay unidad de tráfico si al menos el medio de transporte no es gobernado por una persona. En todo caso, es preciso que alguno de los elementos intervinientes esté en movimiento. La Ley sobre tráfico 339/1990, de 2 de marzo establece: "conductor es la persona que maneja el mecanismo de dirección o va al mando de un vehículo o a cuyo cargo esté un animal o animales. En vehículos que circulen en función de aprendizaje de la conducción, es conductor la persona que esté a cargo de los mandos adicionales". El delito de conducción bajo la influencia de determinadas sustancias, se comete conduciendo, es decir, manejando los mecanismos de dirección de un vehículo a motor haciendo que se traslade de un punto a otro, existiendo una cierta duración temporal y un recorrido en el espacio. Es indiferente por tanto la titularidad del vehículo, su utilización legitima o no, e incluso el no estar en posesión del permiso de conducir, ya que lo único que le convierte en autor es el manejar el vehículo de motor bajo la influencia de drogas tóxicas o de bebidas alcohólicas. Respecto a las formas de participación en el delito, no cabría la autoría mediata, pero sí la coautoría, al existir la posibilidad de que el tipo sea conjuntamente realizado por varias personas. También se puede admitir, por ejemplo, la inducción o cooperación por parte del acompañante que es profesor de autoescuela, para la realización INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 6
7 del hecho delictivo. La jurisprudencia, ha declarado que para que exista conducción, es necesario que se ponga en marcha el motor y que el desplazamiento se efectúe a impulsos del mismo (STS, de 15 de octubre de 1986). En base a lo anteriormente expuesto, en el supuesto de que el vehículo circule como consecuencia del deslizamiento o desplazamiento del vehículo por inercia o por la fuerza de gravedad, entiendo que no estaría incluido en el delito de conducción de un vehículo a motor bajo la influencia de determinadas sustancias, en todo caso, podría existir el delito de homicidio o lesiones imprudentes cuando apareciera un resultado lesivo, al margen de que, efectivamente, entrañe un grave riesgo para los demás usuarios. Para un sector de la doctrina y una parte de la jurisprudencia no es necesario que este encendido el motor, y cabe la conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas, aun con el vehículo desplazándose en punto muerto. (Conde Pumpido, 1966). No se consideran conductores al tener la condición de peatones quienes empujan o arrastran un coche de niño o de impedido o cualquier otro vehículo sin motor de pequeñas dimensiones, los que conducen a pie un ciclo o ciclomotor de dos ruedas, y los impedidos que circulan al paso en una silla de ruedas, con o sin motor. La práctica unanimidad de la doctrina entiende que no puede existir delito de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas en estos casos. (Conde Pumpido, 1966; Queralt,1996) 4.3. VEHÍCULO A MOTOR Y CICLOMOTOR. Por vehículo a motor el Anexo de esta misma Ley de tráfico entiende que es el "vehículo provisto de motor para su propulsión. Se excluyen de esta definición los ciclomotores y tranvías". Posteriormente, la Ley Orgánica 17/1994, de 23 de diciembre, equiparó expresamente el ciclomotor con el vehículo de motor, no obstante, en los art. 379 y siguientes del Código Penal se incluye también la conducción de ciclomotores. No existe unanimidad en la doctrina sobre lo que debe entenderse como vehículo de motor. Generalmente suele aceptarse que vehículo a motor es todo artefacto apto para las comunicaciones, destinado al transporte de personas o cosas, dotado de propulsión mecánica propia y para cuya conducción se requiere estar en posesión del correspondiente permiso. Para que pueda darse esta clase de delito, el medio que debe utilizarse para su comisión siempre será un vehículo a motor o ciclomotor. Para Córdoba Roda, vehículo a motor en un sentido vulgar es " todo objeto capaz de trasladar a personas o cosas a través del espacio físico en virtud de medios de propulsión propios o independientes. En atención a ello deberán descartarse que puedan constituir un tal vehículo aquellos aparatos que carezcan de motor propio para lograr la referida traslación en el espacio o que, aún teniéndolo, resulte éste absolutamente inservible". Como la consumación de este delito lleva aparejada la privación del permiso de conducción, se puede añadir a modo de concepto funcional, que vehículo a motor será aquel que requiera de permiso de conducir. INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 7
8 4.4. VÍA PÚBLICA. El término vía pública comprende todo lugar apto para el tránsito de vehículos de motor, incluidos los accesos y servicios de las mismas, excluyéndose las vías privadas no dedicadas normalmente al uso común o público y los lugares no transitables o cerrados al tráfico, como por ejemplo los garajes. (STS 11 diciembre 1968, 23 febrero 1972 y 23 abril 1974). En el art. 379 CP., no aparece ninguna referencia al lugar de comisión del delito, no existiendo por tanto necesidad de que tales hechos se realicen en vía pública, pero si realizamos una interpretación global de la Ley, vemos que el lugar de comisión idóneo será el lugar destinado al uso público, donde se pueda poner en peligro la seguridad del mismo y producir perjuicios al resto de usuarios. Este uso público de la vía es indiferente a su titularidad, pudiendo tratarse de vías tanto públicas como privadas que sean utilizadas por un número indeterminado de personas o por una colectividad de usuarios. Así, por ejemplo, se considerará vía pública el camino que atraviesa una finca privada, cuando el dueño deje transitar por ella a cualquier persona, pero no cuando excepcionalmente se autorice el paso a una persona determinada 4. Según autores como Rodriguez Ramos o Muñoz Conde, sería absurdo negar la protección a las personas que se encuentran fuera de los lugares destinados al tránsito de vehículos y, por lo tanto, en espacios que precisamente deben gozar de una mayor protección (zonas peatonales, parques, playas, etc.). El art. 2 de la LSV dice: "Los preceptos de esta Ley serán aplicables en todo el territorio nacional y obligarán a los titulares y usuarios de las vías y terrenos públicos aptos para la circulación, tanto urbanos como interurbanos, a los de las vías y terrenos que, sin tener tal aptitud sean de uso común y, en defecto de otras normas, a los titulares de las vías y terrenos privados que sean utilizados por una colectividad indeterminada de usuarios". También, el art. 1 del RGC, Real Decreto 1428/2003 de 21 de noviembre, en su número 2-C, entiende el ámbito de aplicación a "las autopistas, autovías, vías rápidas, carreteras convencionales, a las áreas y zonas de descanso y de servicio, sitas y afectas a dichas vías, calzadas de servicio y a las zonas de parada o estacionamiento de cualquier clase de vehículos; a las travesías, a las plazas, calles o vías urbanas; a los caminos de dominio público; a las pistas y terrenos públicos aptos para la circulación; a los caminos de servicio construidos como elementos auxiliares o complementarios de las actividades de sus titulares y a los construidos con finalidades análogas, siempre que estén abiertos al uso público, y, en general, a todas las vías de uso común, públicas o privadas. No serán aplicables los preceptos mencionados a los caminos, terrenos, garajes, cocheras u otros lugares de similar naturaleza, construidos 4 Francisco Martín Uclés. Aspectos jurídicos y policiales de la alcoholemia Tirant Lo Blanch INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 8
9 dentro de fincas privadas, sustraídos al uso público y destinados al uso exclusivo de los propietarios y sus dependientes." En consecuencia, los conductores que circulan bajo la influencia de determinadas sustancias poniendo en peligro la seguridad de las personas con un ciclomotor en un parque público, conduciendo un vehículo tipo quads en la playa o con una motocicleta de agua, entiendo que podría incurrir igualmente en el delito previsto en el art. 379 CP DETERMINACIÓN DE LA VELOCIDAD. Según los Fiscales Delegados de Seguridad Vial, para la confección de diligencias judiciales por excesos de velocidad punibles 5 : 1.-Se debe hacer constar en el atestado las circunstancias de la vía, condiciones meteorológicas, densidad del tráfico, riesgos concurrentes y las demás a que alude el art 19.1 del Texto Articulado. También ha de hacerse una descripción con fotografías de la señal, ubicación, visibilidad y estado material. Junto a ello deberán indicarse, asimismo, las características del vehículo y las circunstancias del conductor a efectos de determinar las limitaciones de velocidad aplicables. Se adjuntará, en su caso, un informe del titular de la vía o responsable de la señalización sobre el procedimiento y antecedentes para realizarla. 2.-Se debe constar en el atestado la documentación del cinemómetro utilizado que exprese: si el cinemómetro se está usando como fijo o como móvil; si el modelo del cinemómetro ha sido aprobado antes o después del ; si ha sido reparado o modificado y la fecha de la reparación o modificación; la fecha de puesta en servicio de ese aparato; y ello con el objeto de comprobar que el certificado que se adjunta es el que corresponde y poder calcular el error aplicable según la conclusión 10 de las precitadas jornadas. 3.-Debe constar uno de los siguientes certificados, según los casos: -Si el modelo ha sido aprobado antes del , el cinemómetro no ha sufrido reparación o modificación alguna y la medida está hecha durante el primer año de servicio del cinemómetro, el documento que debe constar es el certificado de verificación primitiva 2ª fase. -Si el modelo ha sido aprobado después del , el cinemómetro no ha sufrido reparación o modificación alguna y la medida está hecha durante el primer año de servicio del cinemómetro, el documento que debe constar es el informe de verificación de producto después de instalación. 5 Documentación a incluir en los atestados. Conclusiones de las Jornadas de Fiscales Delegados de Seguridad Vial celebradas los días 17 y 18 de enero de INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 9
10 -Si el cinemómetro ha sido reparado o modificado el documento que debe constar es el certificado después de reparación o modificación. -Si ha transcurrido más de 1 año desde la puesta en servicio del cinemómetro o desde su reparación o modificación, el documento que debe constar es el certificado de verificación periódica. 4.- ERRORES: Los errores que deben tenerse en cuenta según la conclusión 10 de las mencionadas jornadas son: -Cinemómetros que han obtenido su aprobación de modelo con anterioridad al : 2006 A) Si han sido puestos en servicio antes del 7 de diciembre de Durante el primer año de servicio o tras su reparación o modificación: Tipo de instalación Errores máximos permitidos (EMP) Instalación fija o estática + 3 km/h, para v 100 km/h + 3 %, para v > 100 km/h Cinemómetro móvil ± 7 km/h, para v < 100 km/h ± 7 %, para v 100 km/h Transcurrido un año desde su puesta en servicio: Tipo de instalación Errores máximos permitidos (EMP) Instalación fija o estática ± 5 km/h, para v < 100 km/h ± 5 %, para v 100 km/h Cinemómetro móvil ± 10 km/h, para v <100 km/h ± 10 %, para v 100 km/h INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 10
11 2006 B) Si han sido puestos en servicio después del 7 de diciembre de Durante el primer año de servicio: Tipo de instalación Instalación fija o estática Cinemómetro móvil Errores máximos permitidos (EMP) + 3 km/h, para v 100 km/h + 3 %, para v > 100 km/h ± 7 km/h, para v < 100 km/h ± 7 %, para v 100 km/h Transcurrido un año desde su puesta en servicio: Tipo de instalación Errores máximos permitidos (EMP) Instalación fija o estática ± 4 km/h, para v 100 km/h ± 4 %, para v >100 km/h Cinemómetro móvil ± 7 km/h, para v 100 km/h ± 7 %, para v >100 km/h Tras una reparación o modificación: Tipo de instalación Errores máximos permitidos (EMP) Instalación fija o estática ± 3 km/h, para v 100 km/h ± 3 %, para v >100 km/h Cinemómetro móvil ± 5 km/h, para v 100 km/h ± 5 %, para v >100 km/h INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 11
12 C) Cinemómetros que han obtenido su aprobación de modelo con posterioridad al : Durante el primer año de servicio o tras su reparación o modificación: Tipo de instalación Errores máximos permitidos (EMP) Instalación fija o estática ± 3 km/h, para v 100 km/h ± 3 %, para v >100 km/h Cinemómetro móvil ± 5 km/h, para v 100 km/h ± 5 %, para v >100 km/h Transcurrido un año desde su puesta de servivio o desde su reparación o modificación: Tipo de instalación Errores máximos permitidos (EMP) Instalación fija o estática ± 4 km/h, para v 100 km/h ± 4 %, para v >100 km/h Cinemómetro móvil ± 7 km/h, para v 100 km/h ± 7 %, para v >100 km/h Al margen de los márgenes de error expuestos anteriormente, debemos tener en cuenta que el art. 379 CP no hace referencia alguna al sistema utilizado para calcular la velocidad, por tanto, puede entenderse que también podrían instruirse diligencias judiciales por excesos de velocidad punibles calculadas con la lectura del disco del tacógrafo, tacógrafo digital, calculo de velocidades por huellas de frenadas en un accidente, reconstrucción de accidentes, etc. Cuando el art. 379 CP hace referencia a...la velocidad que excede en... a la permitida reglamentariamente, hay que tener en cuenta tanto las limitaciones generales o específicas de la vía, como a las limitaciones específicas del conductor, es decir, un conductor novel, con limitaciones físicas INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 12
13 o que conduzca determinados vehículos, cometerá el hecho delictivo a menos velocidad que otro sin esas limitaciones. En el caso de exceso de velocidad punible medido con cinemómetro fijo o móvil y que no se haya podido notificar al conductor, debemos actuar de la misma manera que con cualquier delito en el que tan solo se dispone de la matrícula del vehículo empleado, es decir, habrá que citar al titular como imputado para tomarle declaración y hacer las averiguaciones precisas para llegar a averiguar el conductor. Todas las diligencias realizadas al respecto como fotografía del cinemómetro, certificados de verificación del aparato, etc, formarán parte del atestado que se entregará al Juzgado. Cuando el conductor fuera extranjero sin domicilio conocido deberá procederse a su detención y puesta a disposición judicial, como en cualquier otro caso que no exista seguridad suficiente en que se personará en el Juzgado cuando sea citado para ello INFLUENCIA DE BEBIDAS ALCOHOLICAS O DROGAS. La determinación de la concentración de alcohol etílico, de origen exógeno en sangre, permite deducir el grado de intoxicación alcohólica aguda o embriaguez que presenta un sujeto determinado y consecuentemente resolver las múltiples situaciones que este estado crea. Las drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas y las bebidas alcohólicas, producen el efecto de disminuir las facultades psíquicas, pérdida de autocontrol, euforia, etc., en los conductores. En la actualidad, existen unas tasas de alcoholemia que se determinan mediante procedimientos técnicos, que establecen el límite de alcohol máximo permitido para conducir. La superación de estas tasas de alcohol por sí solas pueden constituir una infracción administrativa o penal en función del resultado, sin que sea necesario que la ingesta de alcohol o drogas, influya en la conducción determinando un peligro para la seguridad del tráfico. La jurisprudencia ha venido exigiendo tradicionalmente junto a esta determinación pericial de la tasa de alcohol en el conductor, la acreditación de la influencia de esa tasa de alcohol o drogas en el conductor, de tal forma que está poniendo en peligro la seguridad del tráfico. Según Barbero Santos, estamos ante un delito de peligro abstracto de mera actividad, donde la realización de una determinada acción conduce, sin más, a la comisión del delito y una vez apreciada la influencia deberá procederse a aplicar el precepto. Según se recoge en una instrucción de la Fiscalía de Murcia 6, el articulo 379, párrafo 2, inciso 2 del Código penal, tras la reforma operada por la LO 15/07, de 30 de noviembre, dice que "en todo caso, será condenado con dichas penas el que condujere con una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0,60 miligramos por litro o con una tasa de alcohol en sangre superior a 1,2 gramos por litro. 6 Instrucción 1/09 de la Fiscalía de Murcia, de fecha 22 de junio de 2009, relativo a delitos contra la seguridad vial, dirigido a las jefaturas de policía local de la Región de Murcia. INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 13
14 Con la introducción del inciso aludido se produce la incriminación de la conducción tras el consumo de bebidas alcohólicas cuando arroje una determinada tasa de alcohol; ya no es preciso demostrar o acreditar que el sujeto llevaba a cabo la conducción con disminución de sus facultades para el manejo del vehículo, basta con la constatación de que se ha ingerido previamente bebidas alcohólicas y que se conduce alcanzando una tasa objetiva que así lo acredita (0,60 miligramos de alcohol por litro de aire espirado o 1,2 gramos por litro en sangre). Ello simplifica enormemente la labor policial y judicial al respecto, adelanta las barreras de protección y supone la superación de la doctrina de individualización de cada supuesto concreto, tratándose de conductas de peligro abstracto en todo caso. Desaparecen, así, las diferencias tradicionales entre el ilícito administrativo (conducción con tasa no permitida) y el delito (que exigía, además, influencia negativa). Ahora, la naturaleza de ambos ilícitos es la misma, pues se sanciona la conducción con tasa de intoxicación etílica comprobada objetivamente con los aparatos etilómetros, y la única diferencia será cuantitativa. A partir de 0,60 mg de alcohol en litro de aire espirado (1,20 en sangre) constituye delito y, en cualquier otro caso por encima de niveles permitidos y hasta los constitutivos de infracción criminal, podrá ser -en su caso-infracción administrativa. El tipo se estructura en torno a un juicio de peligrosidad, basado en datos científicos y regularidades de comportamiento. No es preciso probar la influencia en la conducción como se desprende de la expresión "en todo caso". Está además avalada científicamente la relevante afectación de facultades que produce en el conductor la tasa típica. No son precisos, por tanto, maniobras irregulares ni signos externos de embriaguez, aunque en la generalidad de los casos alguno de ellos concurrirá. Aun cuando no existieran signos externos, el dato no excluye, al menos desde la literatura científica, que no se hallen afectadas facultades tan delicadas y difíciles de mensurar con la observación externa como las de percepción visual del entorno y capacidad de reacción y respuesta. En todo caso, como decimos, es el legislador el que formula el juicio de peligrosidad. El tipo de conducción bajo la influencia de bebidas o drogas del art inciso 1 -que no ha sido suprimido con la reforma y de plena vigencia visto que el inciso segundo comienza con la expresión "en todo caso..."-es un cláusula de cierre de la protección penal frente a estas graves conductas. Por tanto, se instruirá atestado, aun cuando el sujeto no presente síntoma de embriaguez alguno, en los casos en que cualquiera de las dos tomas o mediciones con el etilómetro evidencial sea superior a las tasas previstas en el tipo penal a fin de que por el Fiscal se valore la procedencia de formular acusación, debiendo siempre incluirse, en caso de que existieran, la hoja de sintomatología. Si ambas pruebas son inferiores a las tasas previstas (computados siempre los márgenes de error), no concurren síntomas ni el sujeto está implicado en un accidente de circulación ni ha efectuado ninguna maniobra irregular, se formulará la correspondiente denuncia administrativa. INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 14
15 La doctrina y jurisprudencia española, siempre se han exigido por la doctrina y la jurisprudencia dos requisitos: uno, objetivo, consistente en la ingestión de bebidas alcohólicas; y otro, subjetivo, el inmediato reflejo en la capacidad del conductor. La determinación del alcance de la expresión legal influencia ha sido asimismo objeto de una polémica de importante calado 7 : a) Para una tendencia, que podemos denominar objetiva, el tipo existe con la superación de una determinada tasa de alcoholemia que convierte en insoportable el riesgo generado para la seguridad del tráfico al afectar esta ingesta de alcohol a la capacidad del sujeto activo para conducir un vehículo o ciclomotor. La Sentencia de 2 de marzo de 1974 fija el grado de hemoconcentración en 0,8 gramos de alcohol por 1000 centímetros cúbicos de sangre, la de 17 de julio del mismo año considera 1,2 gramos por 1000 cc de sangre rebasa el límite legal tolerado. b) Una segunda teoría intermedia sugiere, al menos, constancia de la alteración sufrida en las facultades físicas o psíquicas del mismo. (Conde-Pumpido, 1967). Es necesario aportar una sintomatología externa del conductor para que se considere cometido el delito. c) Otra tercera orientación, algo más exigente consideraba en cambio, la repercusión que la correspondiente ingestión haya operado en la forma concreta de conducir de aquél. A favor de esta última interpretación, la mayoría de la doctrina y la Sentencia del Tribunal Supremo de 22 de febrero de Tan solo una minoria fueron los que hace años propusieron criterios objetivos, semejantes a los que predominaban en muchos paises occidentales, en el sentido de que lo ideal sería conformar un tipo delictivo en el que bastase una determinada concentración de alcohol en sangre, es decir, una tasa para incurrir en el delito, argumentando que en ningún supuesto dicha concentración favorece la destreza y habilidades del conductor, sino más bien al contrario, el mero hecho de conducir con dicha tasa es suficiente para colocar en grave situación de riesgo al resto de participantes en el tráfico viario y eleva de forma intolerable la probabilidad de lesionar el bien jurídico protegido. El Tribunal Supremo mantuvo esta postura durante mucho tiempo. 7 Francisco Martín Uclés y otros. Seguridad Vial: El factor Alcohol. Aranzadi Thonsom Reuters INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 15
16 4.7. LAS TASAS DE ALCOHOL PUNIBLES. Siguiendo una resolución del Consejo de Europa, se estableció por Decreto de 26 de julio de 1973, desarrollado por la Orden de 17 de enero de 1974, la dosis punible de alcohol en los ya famosos 0,8 gr. de alcohol por 1000 cm3 de sangre. En España estas tasas se han ido reduciendo hasta alcanzar las señaladas en la propuesta de la Directiva de la CEE y en el Real Decreto 2282/1998, de 23 de octubre, el cual modifica los artículos 20 y 23 del RGC, estableciendo las tasas máximas actuales con la que se puede conducir. La tasa de prohibición general para los conductores se establece en 0,5 gr. de alcohol en 1000 cm3 de sangre, o lo que es lo mismo, 0,25 miligramos de alcohol por aire espirado. Los conductores de vehículos destinados al transporte de mercancías con P.M.A. superior a Kg., vehículos destinados al transporte de viajeros de más de 9 plazas o de servicio público, transporte escolar o de menores, mercancías peligrosas, servicios de urgencia o transportes especiales, queda establecida en 0,3 gr./l. en sangre ó 0,15 mg./l. en aire espirado. Los conductores de cualquier vehículo, durante los dos años siguientes a la obtención del permiso o licencia que les habilita para conducir, 0,3 g./l. en sangre ó 0,15 Mg./l. en aire espirado. Así mismo, sólo se computará la antigüedad de la licencia de conducción cuando se trate de la conducción de vehículos para los que sea suficiente dicha licencia. Las infracciones a las normas de este precepto tendrán la consideración de muy graves. La Dirección General de Tráfico, informó a través de la Instrucción 02/S 61, de 15 de abril de 2002, que los actuales etilómetros evidenciales no contemplan la tolerancia máxima de posibles errores de medición, establecidos en el apartado de la norma UNE En esta norma se contempla un margen de error que para concentraciones de alcohol menores de 0,400 mg/l representa un valor equivalente a 0,0032 mg/l, aumentando hasta un 8% o un 30% para valores mayores de 0,400 mg/l y 2,000 mg/l respectivamente. Por este motivo, la propia Dirección General de Tráfico informó que a las cantidades máximas permitidas para la conducción recogidas en el RGC, les fueran aplicadas los índices de error mencionados, resultando: - Conductores en general : De 0,25 mg pasa a resultar 0,282 mg. - Conductores de servicio público, de vehículos de más de Kg, de viajeros y menores, mercancías peligrosas y conductores con permiso menos de dos años: De 0,15 mg pasa a resultar 0,182 mg. Por lo tanto, se deberá tener en cuenta este margen de error a la hora de confeccionar las denuncias, empezando a constituir infracción administrativa la conducción con una tasa de alcohol en aire espirado de 0.29 mg/l para los INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 16
17 conductores en general, y de 0.19 mg/l para los conductores noveles y el transporte profesional. Como sabemos, la competencia para sancionar las infracciones cometidas en vías urbanas, corresponde a los Alcaldes, por tanto, las denuncias de alcoholemia deberán ser confeccionadas en boletín municipal, teniendo la consideración de muy graves y llevando aparejada la suspensión del permiso de conducir. Para proceder a esta suspensión, se deberá dar traslado del expediente a la Jefatura Provincial de Tráfico que es el órgano con esta competencia delegada, correspondiendo a los municipios respectivos, el cobro de la sanción pecuniaria de los expedientes iniciados. Respecto a las tasas de alcohol que se consideran punibles conforme al art CP, hay que señalar la necesidad de que los funcionarios policiales tengan en consideración las siguientes cuestiones sobre el resultado de las pruebas 8 obtenidas: Debe constar la documentación del etilómetro utilizado que exprese la fecha de puesta en servicio de ese etilómetro, la fecha de aprobación del modelo y la indicación de si ha sido reparado o modificado y la fecha de la reparación o modificación y ello con el objeto de comprobar que el certificado que se adjunta es el que corresponde y poder calcular el error aplicable según la conclusión 12 de las citadas jornadas. Debe constar uno de los siguientes certificados, según los casos: a) Si el modelo ha sido aprobado antes del , el etilómetro no ha sufrido reparación o modificación alguna y la medida está hecha durante el primer año de servicio del etilómetro, el documento que debe constar es el certificado de ensayos de verificación primitiva. b) Si el modelo ha sido aprobado después del , el etilómetro no ha sufrido reparación o modificación alguna y la medida está hecha durante el primer año, el documento que debe constar es el la declaración de conformidad basada en la verificación de producto. c) Si el etilómetro ha sido reparado o modificado, el documento que debe constar es el certificado después de reparación o modificación. d) Si ha transcurrido más de 1 año desde la puesta en servicio del etilómetro o desde su reparación o modificación, el documento que debe constar es el certificado de verificación periódica. ERRORES: Los errores que deben tenerse en cuenta según la conclusión 12 de las citadas jornadas son los siguientes: 8 Documentación a incluir en los atestados. Conclusiones de las Jornadas de Fiscales Delegados de Seguridad Vial celebradas los días 17 y 18 de enero de INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 17
18 a) En los etilómetros que se encuentran durante su primer año de servicio y que no han sido reparados o modificados el error es del 5%, por tanto el valor medido ha de ser igual o superior a 0,64 para que se cumpla el tipo sólo por la tasa. b) En los etilómetros que llevan más de un año en servicio o han sido reparados o modificados el error es del 7,5%, por tanto el valor medido ha de ser igual o superior a 0,65 para que se cumpla el tipo sólo por la tasa. Por todo lo anteriormente expuesto, tanto para la confección de denuncias administrativas por superar las tasas de alcohol permitidas, como para la tramitación de diligencias judiciales por superar las tasas del art CP, es necesario tener en cuenta los márgenes de error. Sólo podrán denunciarse administrativamente a los conductores cuya tasa de alcohol sea EN LOS DOS TICKETS igual o superior a 0,29 mg/l para conductores en general o 0,19 mg/l para noveles, servicio público, mercancías peligrosas, conductor de viajeros de mas de nueve plazas, etc, y hasta como máximo 0,64 mg/l. La justificación de que los dos tickets superen las tasas permitidas y no baste con una de ellas, la tenemos recogida en el art. 23 del Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre por el que se aprueba el Reglamento General de Circulación, la segunda prueba de detección alcohólica debe practicarse para mayor garantía y a efecto de contraste, es decir, con el propósito de una mayor garantía probatoria. En consecuencia, si el resultado de la segunda prueba fuera negativo no existiría infracción. Y en caso que fuera positivo la aparente incertidumbre producida por dos resultados distintos, en aplicación del principio in dubio pro reo, deberá resolverse teniendo en cuenta la tasa mas baja de las obtenidas 9. En resumen, cuando LOS DOS TICKETS igualen o superen 0,65 mg/l se confeccionaran diligencias judiciales por un delito contra la seguridad vial. (Se ha contemplado el margen de error del etilómetro según escrito Fiscales delegados de seguridad vial). Si el resultado de la segunda prueba fuera negativo no existirá infracción. Cuando el resultado de las dos pruebas fuera positivo, se tendrá en cuanta la tasa más baja de las dos para la imposición de la sanción LAS PENAS. Según el Fiscal de Sala Coordinador de Seguridad Vial que se reunió durante los días 25 y 26 de enero de 2009 con los 50 Fiscales Delegados de Seguridad Vial, y en cual se analizó el impacto de la reforma del Código Penal 9 Escrito de la Subdirección General de Normativa y Recursos de la Dirección General de Tráfico., de fecha 17 diciembre INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 18
19 en esta materia según los resultados del año , el número de juicios rápidos celebrados por conducción alcohólica asciende a De ellos han concluido en una sentencia condenatoria de conformidad, lo que sitúa las conformidades en el 95,14%. En el caso de los excesos de velocidad punibles los juicios rápidos celebrados han sido 520. De ellos 413 han concluido con una sentencia condenatoria de conformidad, rozando las conformidades en este caso el 80%. Por lo que se refiere al nuevo delito de conducción sin permiso que entró en vigor el 1 de mayo de 2008, se celebraron un total de juicios rápidos. De ellos fueron condenas de conformidad, alcanzando en este delito las conformidades el 97% del total de juicios rápidos celebrados. Así pues, el número total de juicios rápidos celebrados por los tipos penales de conducción alcohólica, conducción sin permiso y conducción a velocidad excesiva ha sido de y el número total de sentencias de conformidad asciende a , situándose el índice de conformidades en el 95,58%. CONDUCCIÓN ALCOHÓLICA CONDUCCIÓN SIN PERMISO EXCESOS VELOCIDAD PUNIBLES JUICIOS RÁPIDOS CONDENAS CONFORMIDAD Las cifras ofrecidas corresponden exclusivamente a juicios rápidos, no incluyéndose otro tipo de procedimientos (procedimiento abreviado, sumario o jurado) cuyo impacto en los delitos contra la seguridad vial es mucho menor. Tampoco se incluyen los datos relativos a otros tipos delictivos como son la conducción temeraria, la conducción suicida y la negativa a someterse a las pruebas de alcoholemia. En cuanto a las penas, la mayor parte de las impuestas consisten en multa, trabajos en beneficio de la comunidad y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores. Así, el número total de condenados que cumplen pena de prisión por delitos contra la seguridad vial en las cárceles españolas es de 395. Además existen 64 personas en prisión preventiva por delitos contra la seguridad vial. El 87% de los penados que se encuentran en prisión por delitos contra la seguridad vial han sido condenados por un delito de conducción temeraria con resultado de muerte o lesiones graves. Hasta el presente, los Fiscales de Seguridad Vial han dirigido sus investigaciones y acciones penales contra los conductores que son sujetos activos exclusivos de los delitos de conducción embriagado, con excesos 10 Nota de prensa del Fiscal de Sala Coordinador de Seguridad vial, enero INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 19
20 punibles de velocidad, que han sido privados del permiso de conducir, que no lo han obtenido nunca o que inciden en conducciones temerarias, siendo conscientes de que de mayor importancia que la respuesta penal son las medidas de educación y formación que han de enlazar con las finalidades educativas y también de reinserción que corresponde a las normas sancionatorias. Así, los datos estadísticos apuntan a que un alto porcentaje de accidentes se debe a errores humanos (distracciones, consumo de tóxicos, velocidad, conductas asociales en general) evitables con las referidas medidas. Constatando que son una reducida minoría los conductores que llevan a cabo comportamientos merecedores de sanción, frente a la gran mayoría que conducen con responsabilidad. Las penas que se encuentran recogidas en el art. 379 CP son cuatro, pena de prisión de tres a seis meses o multa de seis a doce meses, trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días, y, en cualquier caso, a la de la de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años. A continuación se realiza un pequeño análisis por separado de cada tipo de pena: a) Pena de prisión de tres a seis meses. El apartado primero del art. 80 CP prevé que los jueces o tribunales podrán dejar en suspenso la ejecución de las penas privativas de libertad no superiores a dos años mediante resolución motivada. En dicha resolución se atenderá principalmente a la peligrosidad criminal del sujeto, así como a la existencia de otros procedimientos penales contra éste. Si tenemos en cuenta las características de estos autores de estos tipos delictivos y el elevado número de juicios rápidos que se celebran por estas infracciones observaremos que es habitual que las penas impuestas sean, dentro del marco legal, las mínimas y, por tanto, es usual que la pena de prisión no se cumpla. El art. 81 CP., dispone cuales son las condiciones necesarias para dejar en suspenso la ejecución de la pena: 1. Que el condenado haya delinquido por primera vez. A tal efecto no se tendrán en cuenta las anteriores condenas por delitos imprudentes ni los antecedentes penales que hayan sido cancelados, o debieran serlo, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 136 de este Código. 2. Que la pena o penas impuestas, o la suma de las impuestas, no sea superior a dos años, sin incluir en tal cómputo la derivada del impago de la multa. 3. Que se hayan satisfecho las responsabilidades civiles que se hubieren originado, salvo que el Juez o Tribunal sentenciador, después de oír a los interesados y al Ministerio Fiscal, declare la imposibilidad total o parcial de que el condenado haga frente a las mismas. INT. UCLÉS / septiembre 2009/ 20