Source: http://www.equalitynow.org/es/action-alerts/afganist%C3%A1n-acceso-la-justicia-para-las-mujeres-afganas
Timestamp: 2017-03-28 02:34:06
Document Index: 396498405

Matched Legal Cases: ['Artículo 22', 'Artículo 3', 'Artículo 118', 'Artículo 7', 'Artículo 2', 'Artículo 119']

Afganistán: Acceso a la justicia para las mujeres afganas | Equality Now
Afganistán: Acceso a la justicia para las mujeres afganas
Enviado por Michael_2 el Mié, 06/30/2010 - 01:34 Idioma Español
Tres años después del final oficial de la guerra y de la retirada de los Talibanes del poder, la situación en Afganistán continúa amenazando la seguridad, la defensa y los derechos humanos de los ciudadanos afganos, en especial de las mujeres afganas. A pesar de los significativos avances que han alcanzado las mujeres afganas desde la caída de los Talibanes, entre ellos las oportunidades educativas y laborales para mujeres y niñas y el reconocimiento de la participación de las mujeres en la política, el continuo estado de inseguridad existente en el país quebranta los derechos y la seguridad de la mujer. La anarquía existente en todo el país se manifiesta en varias formas. Los señores de la guerra locales y otras fuerzas insurgentes ejercen el poder fuera de Kabul mediante la intimidación, la fuerza y la violencia. El comercio de drogas ha aumentado descomunalmente y, según las Naciones Unidas, Afganistán produce ahora el 87% del suministro mundial de opio.
En este contexto y a falta de un sistema de justicia centralizado, transparente y eficaz, las mujeres continúan sufriendo innumerables abusos de los derechos humanos. Las mujeres y las niñas son traficadas a la prostitución. Son obligadas a casarse, a menudo para resolver deudas familiares o disputas, y son encarceladas si se oponen a un matrimonio ineludible. Mujeres atrapadas en relaciones abusivas u obligadas han llegado a suicidarse como una forma de escapar y cada año se producen cientos de autoinmolaciones. Dada la falta de seguridad y el elevado grado de acoso, muchas mujeres, principalmente las que viven fuera de la capital, Kabul, se sienten obligadas a continuar llevando el burqa por su propia seguridad.
Las recientes elecciones presidenciales en Afganistán fueron anunciadas como un paso adelante en la consolidación de un nuevo estado basado en la Constitución afgana aprobada el 4 de enero de 2004. El Artículo 22 de esta Constitución declara: “Está prohibida cualquier forma de discriminación y privilegio entre los ciudadanos de Afganistán. Los ciudadanos de Afganistán, tanto hombres como mujeres, tienen los mismos derechos y obligaciones ante la ley”. El Artículo 3 de la Constitución afgana establece que “ninguna ley podrá ser contraria a las creencias y disposiciones de la sagrada religión del Islam”. Es imprescindible que el Tribunal Supremo garantice la armonización de sus sentencias con estas disposiciones de la Constitución y no imponga unas singulares interpretaciones del Corán que perjudican a las mujeres y no respetan el derecho constitucional de la igualdad entre hombres y mujeres. El cumplimiento de este derecho, y el acceso de las mujeres a la justicia en Afganistán, están siendo hasta la fecha severamente obstaculizados por el Tribunal Supremo, presidido por Fazul Hadi Shinwari, el Presidente de dicho Tribunal. Nombrado originariamente por el antiguo Presidente Burhanuddin Rabbani, un líder conservador de la Alianza del Norte, el juez Shinwari fue posteriormente ratificado en junio de 2002 por el Presidente Karzai durante el gobierno de transición.
Aunque en su calidad del Presidente del Tribunal Supremo es el guardián de los derechos recogidos en la Constitución, Shinwari ha intentado repetidas veces prohibir que las mujeres canten y bailen en público. En noviembre de 2004, el Tribunal Supremo emitió un bando por los canales de televisión por cable que condenaba particularmente las películas de la India que mostraban mujeres ligeras de ropa cantando y bailando en musicales. Shinwari sugirió que las mujeres debían tapar la totalidad de su cuerpo, dejando ver sólo su rostro y sus manos, y declaró que una mujer no podía viajar más de tres días sin un mahram, un marido o un familiar masculino con el que no pudiera casarse legalmente. También declaró que las mujeres adúlteras deberían ser condenadas a morir lapidadas. Durante la campaña de las elecciones presidenciales de octubre de 2004, Shinwari intentó excluir de la votación al candidato presidencial Latif Pedram por sugerir este último que las mujeres y los hombres deberían tener los mismos derechos en el matrimonio y en el divorcio.
En el gobierno de transición, Shinwari nombró jueces a diestro y siniestro, todos ellos hombres, muchos de los cuales no cumplían los requisitos establecidos en el Artículo 118 de la Constitución que establece “una educación superior en Derecho o en jurisprudencia islámica” y “un dominio y una experiencia demostrada en el sistema judicial de Afganistán”. Muchos de los nombramientos de Shinwari prestan sus servicios en el Tribunal Supremo, actualmente compuesto por 137 miembros y posiblemente más, un número que excede ampliamente a los 9 puestos autorizados por la Constitución, y muchos de ellos defienden posturas más extremistas que las de Shinwari en lo que se refiere a la posición subordinada de la mujer. Un juez del Tribunal Supremo manifestó recientemente, según se informa, la imposibilidad de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Y es este mismo Tribunal Supremo el encargado de garantizar el cumplimiento de la Constitución y su garantía de los derechos de igualdad de la mujer.
De conformidad con la Constitución, el Presidente nombra a todos los miembros del Tribunal Supremo, y designa al Presidente de dicho Tribunal por un período de diez años, previa aprobación de la Cámara de Representantes. El 9 de octubre de 2004 fue reelegido el Presidente Karzai, y el 7 de diciembre se inició su mandato como Presidente. Las elecciones al Parlamento estaban originalmente previstas para celebrarse simultáneamente a las elecciones presidenciales, pero fueron posteriormente aplazadas hasta abril o mayo de 2005.
Los repetidos esfuerzos del Tribunal Supremo para restringir los derechos de la mujer afgana son contrarios a la ley internacional, así como a la propia Constitución afgana. El cumplimiento de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), que Afganistán ratificó en marzo de 2003, es contemplada en el Artículo 7 de la Constitución. El Artículo 2 de la CEDAW exige que todos los estados partes deberán “establecer la protección jurídica de los derechos de la mujer sobre una base de igualdad con los del hombre y garantizar, por conducto de los tribunales nacionales competentes y de otras instituciones públicas, la protección efectiva de la mujer contra todo acto de discriminación”. El Artículo 119 de la Constitución establece que los miembros del Tribunal Supremo deberán prestar juramento antes de asumir sus cargos, los cuales incluyen su defensa de la justicia de conformidad con las disposiciones de la Constitución. Dicha protección jurídica no puede alcanzarse si los encargados de administrar justicia no están de acuerdo con los preceptos básicos relacionados con la igualdad de la mujer.
Con un sistema judicial inmaduro e inexperto y con la continua incertidumbre sobre los orígenes y la aplicación de la ley, existe un auténtico temor en lo que se refiere al cumplimiento de la ley y al acceso a la justicia en Afganistán. Las recientes decisiones del Tribunal Supremo y las declaraciones de varios jueces, entre ellos Shinwari, reflejan una falta de compromiso con la igualdad de la mujer, quebrantándose en especial y de manera continua los derechos de la mujer. El 24 de noviembre de 2004, el Foro de la Sociedad Civil Afgana, entre cuyos socios se encuentra la Red de Mujeres Afganas, un grupo que aglutina varias organizaciones de mujeres en Afganistán, presentó recomendaciones al Presidente Karzai en un esfuerzo por abrir un diálogo entre el primer presidente electo y el pueblo del futuro de Afganistán. Entre las principales peticiones se encontraban las acciones encaminadas a establecer la seguridad y a reforzar la aplicación de la ley, con especial referencia a un “sistema/estructura jurídico y judicial formal y responsable”. Para la aplicación del dominio de la ley, el Tribunal Supremo debería estar constituido y debería funcionar con arreglo a las disposiciones de la Constitución afgana.
Rogamos escriba al Presidente Karzai requiriéndole el cese del Presidente del Tribunal Supremo Shinwari, junto con él de todos los demás jueces no dispuestos a defender las disposiciones de la Constitución afgana y de la legislación internacional que contempla la igualdad entre hombres y mujeres y prohíbe toda clase de discriminación. Exhorte al Presidente Karzai a nombrar un nuevo Presidente del Tribunal Supremo y a garantizar el nombramiento de unos jueces del Tribunal Supremo dispuestos a defender todas las disposiciones de la Constitución afgana, entre ellas la prohibición de la discriminación de la mujer. Rogamos envíe una copia de su carta al Embajador afgano en su país.
President Hamid KarzaiThe PalaceProtocol OfficeKabulAfganistán
Take Action Link: Take ActionHero Title: Afganistán: Acceso a la justicia para las mujeres afganasHero image: Action Date: Miércoles, Junio 30, 2010Hero image (Mobile): ATENCIÓN: Esta campaña de acción archivada ha sido concluida o suspendida, y la información contenida en ella puede no estar actualizada. Véase la página Tome medidas por las campañas actualmente en curso Tres años después del final oficial de la guerra y de la retirada de los Talibanes del poder, la situación en Afganistán continúa amenazando la seguridad, la defensa y los derechos humanos de los ciudadanos afganos, en especial de las mujeres afganas. A pesar de los significativos avances que han alcanzado las mujeres afganas desde la caída de los Talibanes, entre ellos las oportunidades educativas y laborales para mujeres y niñas y el reconocimiento de la participación de las mujeres en la política, el continuo estado de inseguridad existente en el país quebranta los derechos y la seguridad de la mujer. La anarquía existente en todo el país se manifiesta en varias formas. Los señores de la guerra locales y otras fuerzas insurgentes ejercen el poder fuera de Kabul mediante la intimidación, la fuerza y la violencia. El comercio de drogas ha aumentado descomunalmente y, según las Naciones Unidas, Afganistán produce ahora el 87% del suministro mundial de opio.