Source: http://www.senado.gob.mx/64/gaceta_del_senado/documento/38183
Timestamp: 2019-10-24 02:20:29
Document Index: 235470161

Matched Legal Cases: ['ARTÍCULO 12', 'artículo 12', 'Artículo 211', 'Artículo 213', 'artículo 214', 'Artículo 214', 'ARTÍCULO 12', 'artículo 12', 'artículo 12']

Gaceta: LXII/1PPO-60/38183
Prohíbe el ingreso de cualquier persona armada a los salones de sesiones de las Cámaras de Diputados y de Senadores, salvo que medie causa grave que lo amerite, se trate de fuerza pública y lo haya ordenado el Presidente del Congreso, de la Cámara respectiva, o de la Comisión Permanente.
La adición atiende a los principios de orden, de seguridad y salvaguarda a la integridad de las personas, a la autonomía y a la inviolabilidad misma del Parlamento, para que ninguna autoridad o individuo interfiera por la vía del derecho o de los hechos.
INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO QUE ADICIONA UN PÁRRAFO 3 AL ARTÍCULO 12 DE LA LEY ORGÁNICA DEL CONGRESO GENERAL DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS
El suscrito, senador JESÚS CASILLAS ROMERO, integrante del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional en esta LXII Legislatura del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, con fundamento en los artículos 8, fracción I y 164 del Reglamento del Senado de la República, someto a la consideración de esta honorable Cámara de Senadores, Iniciativa con proyecto de Decreto que adiciona un párrafo 3 al artículo 12 de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, de conformidad a la siguiente:
Se dice que los recintos parlamentarios de México constituyen un manifiesto de la historia de nuestro país. Ligados a viejos y nuevos edificios, casonas de adobe, iglesias y teatros, el acontecer legislativo del país ha ido plasmando a su paso parte de la vida nacional.
Considerando tal relevancia, como mención anecdótica, el Senado de la República a través de su entonces Comisión Especial Encargada de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana, auspició la elaboración del Libro “Recintos Parlamentarios”. El 19 de agosto de 2010, se dio a conocer su edición, en la que se dijo que este libro muestra como el Poder Legislativo se abrió paso a lo largo del tiempo. También se auguró que “PARA COMPRENDER A NUESTRA REPUBLICA SE HACÍA NECESARIO ESTUDIAR SUS INSTITUCIONES Y LOS AVATARES DE SUS CONGRESOS”.
El entonces Senador Melquíades Morales Flores, Presidente de la Comisión Especial, anunció que “Parte de su autonomía (del Poder Legislativo) fue ganada a partir de los espacios físicos ocupados. No deja de ser contrastante que mientras el Poder Ejecutivo tuvo una sola sede: el Palacio Nacional, el Legislativo fue itinerante. Apenas la Cámara de Diputados tuvo una residencia definitiva a principios de los años ochenta, el Senado la tendrá en los próximos meses.” El senador Morales Flores se refirió a esta sede.
Luego, siguió diciendo…
“Buena parte de la labor legislativa durante el siglo XIX, se llevó a cabo en templos, que fueron sustituidos por teatros y ya en el siglo XX, incluso por el Estadio Nacional. “Recintos Parlamentarios, por ejemplo, que la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, en Chilpancingo, albergó al Congreso de Anáhuac y ahí se firmó el documento: Sentimientos de la Nación, de Morelos (14 de septiembre de 1813). Lo mismo ocurrió, como señala la autora, doctora Martha Fernández, con el Congreso Itinerante del gobierno juarista (1863-1867), que ocupó el Colegio Guadalupano Josefino de San Luis Potosí. El Teatro de la República, en Querétaro, fue escenario donde se aprobó la Constitución de 1917, y el Palacio de las Bellas Artes ha sido empleado diversas ocasiones como sede alterna del Poder Legislativo. El desaparecido Estadio Nacional fue otra de las sedes; más recientemente, el Centro Médico Nacional fue usado para que la Cámara de Diputados sesionara unos años”.
Referencias en las que se pretende hacer patente la relevancia política, histórica y cultural que convergen alrededor de los recintos parlamentarios en nuestro país.
En tal dimensión, la autonomía del Poder Legislativo y la Inviolabilidad de su recinto y el de sus Cámaras, constituyen elementos o características distintivas, que por ejemplo, se ven reflejados en disposiciones como las siguientes:
1. Los recintos del Congreso y de sus Cámaras son inviolables. Toda fuerza pública está impedida de tener acceso a los mismos, salvo con permiso del Presidente del Congreso, de la Cámara respectiva, o de la Comisión Permanente, según corresponda, bajo cuyo mando quedará en este caso.
Artículo 211.- Los Presidentes de las Cámaras podrán ordenar, siempre que lo consideren conveniente, que se sitúe guardia militar en los edificios de las mismas, la que estará sujeta exclusivamente a las órdenes del Presidente respectivo.
Artículo 213.- Cuando por cualquiera circunstancia concurriere alguna guardia militar o policía al recinto de las Cámaras, quedará bajo las órdenes exclusivas del Presidente de cada una de ellas.
Cabe decir también, que disposiciones como las transcritas obedecen además a situaciones de orden.
Inviolabilidad y principio de orden de los que evidentemente no están exentas las partes de los recintos parlamentarios de mayor notabilidad, como los son los lugares designados para la reunión en asamblea de los representantes populares donde se discuten y resuelven los asuntos públicos. Evidentemente me refiero a los salones de sesiones.
A tal respecto, me atrevo a decir que el lugar más sensible y significativo de un recinto parlamentario es el destinado a la Asamblea del Pleno, lugar que con mayoría de razón debe estar garantizado en su inviolabilidad y debido orden, que a su vez implica o repercute en la libertad e inviolabilidad de los propios legisladores. De tal suerte que el salón de sesiones debe estar totalmente a salvo de toda intromisión o situación que implique cualquier posibilidad de sometimiento a un orden que no sea el dado por la propia asamblea o su presidencia.
Encaminado a ello, me refiero para la propuesta que me permito traer a la consideración del honorable Pleno, consistente en la prohibición expresa de personas armadas en el salón de sesiones. Propuesta que no sólo infiere en la inviolabilidad del recinto destinado a la deliberación y toma de decisiones en Asamblea, sino en la seguridad de los propios legisladores.
Cabe decir, que los procedimientos parlamentarios no sólo deben prever las reglas que establezcan la forma de deliberar, el quórum, las maneras de votar, de contar los votos, de establecer mayorías; sino también el orden y la seguridad al recinto y a los parlamentarios.
También es de destacar, que sobre el tema en lo particular, el Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 214, señala expresamente tal prohibición para los diputados y senadores, bajo el texto siguiente:
Artículo 214.- Los diputados y senadores no podrán penetrar al salón de sesiones armados y el ciudadano Presidente deberá invitar a los que no acaten esta disposición, a que se desarmen, no permitiendo el uso de la palabra ni contando su voto a ningún diputado o senador armado. En caso extremo, la Presidencia hará, por los medios que estime conveniente, que los renuentes abandonen el salón.
Tal disposición puede obedecer a una medida preventiva para evitar alguna alteración al orden, incluso daño a las personas, con motivo de la posibilidad de acaloramiento en los debates. Esto porque un Parlamento no necesariamente puede dejar de sufrir discusiones acaloradas, arrebatos o desatamiento de pasiones, pues la política, las cuestiones de gobierno y los debates ideológicos de repente así lo exigen. Pero lo que no es dable es el desbordamiento de los causes y perder el orden que a su vez impida las resoluciones colegiadas.
Luego, en tal inercia, no sólo los diputados y senadores deben estar desarmados en el salón de sesiones, sino cualquier persona en su interior.
Así, la sugerencia de adición a la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos que me permito realizar, atiende a los principios de orden, de seguridad y salvaguarda a la integridad de las personas, a la autonomía y a la inviolabilidad misma del parlamento, que implica que, no sólo ninguna autoridad, sino que ningún individuo pueda interferir en él, por la vía del derecho o de los hechos.
En ese orden de ideas, para el caso de los salones de sesiones de las Cámaras del honorable Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, habría prohibición expresa de cualquier persona armada, con la salvedad obvia y justificada de una causa grave que lo amerite, circunscribiendo tal posibilidad exclusivamente a la fuerza pública, a la orden y bajo el mando de las presidencias correspondientes.
Así las cosas, la propuesta quetengo a bien someter a la elevada consideración de esta Honorable Soberanía, es la contenida en la siguiente…
MEDIANTE LA CUAL SE ADICIONA UN PÁRRAFO 3 AL ARTÍCULO 12 DE LA LEY ORGÁNICA DEL CONGRESO GENERAL DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.
ARTÍCULO ÚNICO.- Se adiciona un párrafo 3 al artículo 12 de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, para quedar como sigue:
3.-Queda estrictamente prohibido el ingreso de cualquier persona armada a los salones de sesiones de las Cámaras, salvo que medie causa grave que lo amerite, se trate de fuerza pública y lo haya ordenado el Presidente del Congreso, de la Cámara respectiva, o de la Comisión Permanente, según corresponda. El mando de dicha fuerza se estará a lo dispuesto por el primer párrafo de este artículo.
ÚNICO.-El presente Decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el “Diario Oficial de la Federación”.
SENADOR JESÚS CASILLAS ROMERO.
Dado en el Salón de Sesiones a los 22 días de mes de noviembre del 2012.
De las Comisiones Unidas de Reglamentos y Prácticas Parlamentarias y de Estudios Legislativos, el que contiene proyecto de decreto por el que se adiciona un párrafo tercero al artículo 12 de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos